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authorRoger Frank <rfrank@pglaf.org>2025-10-15 02:44:43 -0700
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+The Project Gutenberg EBook of El Criterio, by Jaime Balmes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: El Criterio
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: May 22, 2009 [EBook #28929]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO ***
+
+
+
+
+Produced by PM Spanish, Héctor Cancela and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+ EL
+ CRITERIO.
+
+ POR
+ DON JAIME BALMES,
+ PRESBÍTERO.
+
+
+ Criterio es un medio para conocer
+ la verdad. La verdad en las cosas
+ es la realidad.
+
+ BALMES.
+
+
+ NUEVA EDICION.
+
+ PARIS.
+ Librería de A. Bouret y Morel, calle del Eperon, nº. 6.
+
+ 1849.
+
+[Nota de transcripción: en este texto electrónico, se ha mantenido
+la ortografía y acentuación del texto impreso original, excepto en
+algunos pocos casos en que claramente había errores tipográficos
+que fueron corregidos.]
+
+
+
+
+
+EL CRITERIO.
+
+
+CAPÍTULO PRIMERO.
+
+CONSIDERACIONES PRELIMINARES.
+
+
+§ I.
+
+En que consiste el pensar bien. Qué es la verdad.
+
+El pensar bien consiste, ó en conocer la verdad, ó en dirigir el
+entendimiento por el camino que conduce á ella. La verdad es la realidad
+de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad;
+de otra suerte, caemos en error. Conociendo que hay Dios conocemos una
+verdad, porque realmente Dios existe; conociendo que la variedad de las
+estaciones depende del sol, conocemos una verdad, porque en efecto es
+así; conociendo que el respeto á los padres, la obediencia á las leyes,
+la buena fe en los contratos, la fidelidad con los amigos, son virtudes,
+conocemos la verdad; así como caeríamos en error, pensando que la
+perfidia, la ingratitud, la injusticia, la destemplanza, son causas
+buenas y laudables.
+
+Si deseamos pensar bien, hemos de procurar conocer la verdad, es decir
+la realidad de las cosas. ¿De qué sirve discurrir con sutileza, ó con
+profundidad aparente, si el pensamiento no está conforme con la
+realidad? Un sencillo labrador, un modesto artesano, que conocen bien
+los objetos de su profesion, piensan y hablan mejor sobre ellos que un
+presuntuoso filósofo que en encumbrados conceptos y altisonantes
+palabras quiere darles lecciones sobre lo que no entiende.
+
+
+§ II.
+
+Diferentes modos de conocer la verdad.
+
+A veces conocemos la verdad, pero de un modo grosero; la realidad no se
+presenta á nuestros ojos tal como es, sino con alguna falta, añadidura ó
+mudanza. Si desfila á cierta distancia una coluna de hombres, de tal
+manera que veamos brillar los fusiles pero sin distinguir los trajes,
+sabemos que hay gente armada, pero ignoramos si es de paisanos, de tropa
+ó de algun otro cuerpo; el conocimiento es imperfecto, porque nos
+_falta_ distinguir el uniforme para saber la pertenencia. Mas si por la
+distancia ú otro motivo nos equivocamos, y les atribuimos una prenda de
+vestuario que no llevan, el conocimiento será imperfecto, porque
+añadiremos lo que en realidad no hay. Por fin, si tomamos una cosa por
+otra, como por ejemplo, si creemos que son blancas unas vueltas que en
+realidad son amarillas, _mudamos_ lo que hay, pues hacemos de ella una
+cosa diferente.
+
+Cuando conocemos perfectamente la verdad, nuestro entendimiento se
+parece á un espejo en el cual vemos retratados con toda fidelidad los
+objetos como son en sí; cuando caemos en error, se asemeja á uno de
+aquellos vidrios de ilusion que nos presentan lo que realmente no
+existe; pero cuando conocemos la verdad á medias, podria compararse á un
+espejo mal azogado, ó colocado en tal disposicion que si bien nos
+muestra objetos reales, sin embargo nos los ofrece demudados alterando
+los tamaños y figuras.
+
+
+§ III.
+
+Variedad de ingenios.
+
+El buen pensador procura ver en los objetos todo lo que hay, pero no mas
+de lo que hay. Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo;
+pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que
+hay. Una noticia, una ocurrencia cualquiera, les suministran abundante
+materia para discurrir con profusion, formando, como suele decirse,
+castillos en el aire. Estos suelen ser grandes proyectistas y
+charlatanes.
+
+Otros adolecen del defecto contrario; ven bien, pero poco; el objeto no
+se les ofrece sino por un lado; si este desaparece, ya no ven nada.
+Estos se inclinan á ser sentenciosos y aferrados en sus temas. Se
+parecen á los que no han salido nunca de su país; fuera del horizonte á
+que estan acostumbrados, se imaginan que no hay mas mundo.
+
+Un entendimiento claro, capaz y exacto, abarca el objeto entero; le mira
+por todos sus lados, en todas sus relaciones con lo que le rodea. La
+conversacion y los escritos de estos hombres privilegiados se
+distinguen por su claridad, precision y exactitud. En cada palabra
+encontrais una idea, y esta idea veis que corresponde á la realidad de
+las cosas. Os ilustran, os convencen, os dejan plenamente satisfecho;
+decís con entero asentimiento: «si, es verdad, tiene razon.» Para
+seguirlos en sus discursos no necesitais esforzaros; parece que andais
+por un camino llano, y que el que habla solo se ocupa de haceros notar
+con oportunidad los objetos que encontrais á vuestro paso. Si explican
+una materia difícil y abstrusa, tambien os ahorran mucho tiempo y
+fatiga. El sendero es tenebroso porque está en las entrañas de la
+tierra, pero os precede un guia muy práctico; llevando en la mano una
+antorcha que resplandece con vivísima luz.
+
+
+§ IV.
+
+La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion con que se
+conocen los objetos de ellas.
+
+El perfecto conocimiento de las cosas en el órden científico, forma los
+verdaderos sabios; en el órden práctico, para el arreglo de la conducta
+en los asuntos de la vida, forma los prudentes; en el manejo de los
+negocios del estado, forma los grandes políticos; y en todas las
+profesiones, es cada cual mas ó ménos aventajado, á proporcion del mayor
+ó menor conocimiento de los objetos que trata ó maneja. Pero este
+conocimiento ha de ser práctico, ha de abrazar tambien los pormenores de
+la ejecucion, que son pequeñas verdades, por decirlo así, de las cuales
+no se puede prescindir, si se quiere lograr el objeto. Estas pequeñas
+verdades son muchas en todas las profesiones; bastando para convencerse
+de ello, el oir á los que se ocupan aun en los oficios mas sencillos.
+¿Cuál será pues el mejor agricultor? El que mejor conozca las calidades
+de los terrenos, climas, simientes y plantas; el que sepa cuáles son los
+mejores métodos é instrumentos de labranza, y que mejor acierte en la
+oportunidad de emplearlos; en una palabra, el que conozca los medios mas
+á propósito para hacer que la tierra produzca con poco coste, mucho,
+pronto y bueno. El mejor agricultor será pues el que conozca mas
+verdades relativas á la práctica de su profesion. ¿Cuál es el mejor
+carpintero? El que mejor conoce la naturaleza y calidades de las
+maderas, el modo particular de trabajarlas, y el arte de disponerlas del
+modo mas adaptado al uso á que se destinan. Es decir, que el mejor
+carpintero será aquel que sabe mas verdades sobre su arte. ¿Cuál será el
+mejor comerciante? El que mejor conozca los géneros de su tráfico, los
+puntos de donde es mas ventajoso traerlos, los medios mas á propósito
+para conducirlos sin deterioro, con presteza y baratura, los mercados
+mas convenientes para expenderlos con celeridad y ganancia: es decir
+aquel que posea mas verdades sobre los objetos de comercio, el que
+conozca mas á fondo la realidad de las cosas en que se ocupa.
+
+
+§ V.
+
+A todos interesa el pensar bien.
+
+Échase pues de ver que el arte de pensar bien no interesa solamente á
+los filósofos, sino tambien á las gentes mas sencillas. El
+entendimiento es un don precioso que nos ha otorgado el Criador, es la
+luz que se nos ha dado para guiarnos en nuestras acciones; y claro es
+que uno de los primeros cuidados que debe ocupar al hombre es tener bien
+arreglada esta luz. Si ella falta nos quedamos á oscuras, andamos á
+tientas; y por este motivo es necesario no dejarla que se apague. No
+debemos tener el entendimiento en inaccion, con peligro de que se ponga
+obtuso y estúpido; y por otra parte, cuando nos proponemos ejercitarle y
+avivarle, conviene que su luz sea buena para que no nos deslumbre, bien
+dirigida para que no nos extravie.
+
+
+§ VI.
+
+Cómo se debe enseñar á pensar bien.
+
+El arte de pensar bien no se aprende tanto con reglas como con modelos.
+A los que se empeñan en enseñarle á fuerza de preceptos y de
+observaciones analíticas, se los podria comparar con quien emplease un
+método semejante para enseñar á los niños á hablar ó andar. No por esto
+condeno todas las reglas; pero sí sostengo que deben darse con mas
+parsimonia, con ménos pretensiones filosóficas, y sobre todo de una
+manera sencilla, práctica: al lado de la regla el ejemplo. Un niño
+pronuncia mal ciertas palabras; para corregirle ¿qué hacen sus padres ó
+maestros? Las pronuncian ellos bien, y hacen que en seguida las
+pronuncie el niño: «escucha bien como yo lo digo; á ver ahora tú; mira
+no pongas los labios de esta manera, no hagas tanto esfuerzo con la
+lengua» y otras cosas por este tenor. He aquí el precepto al lado del
+ejemplo, la regla y el modo de practicarla[1].
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+LA ATENCION.
+
+
+Hay medios que nos conducen al conocimiento de la verdad, y obstáculos
+que nos impiden llegar á él; enseñar á emplear los primeros, y á remover
+los segundos, es el objeto del arte de pensar bien.
+
+
+§ I.
+
+Definicion de la atencion. Su necesidad.
+
+La atencion es la aplicacion de la mente á un objeto. El primer medio
+para pensar bien es atender bien. La segur no corta si no es aplicada al
+árbol, la hoz no siega si no es aplicada al tallo. Algunas veces se le
+ofrecen los objetos al espíritu sin que atienda; como sucede ver sin
+mirar, y oir sin escuchar; pero el conocimiento que de esta suerte se
+adquiere, es siempre lijero, superficial, á menudo inexacto, ó
+totalmente errado. Sin la atencion estamos distraidos, nuestro espíritu
+se halla, por decirlo así, en otra parte; y por lo mismo no ve aquello
+que se le muestra. Es de la mayor importancia adquirir un hábito de
+atender á lo que se estudia ó se hace; porque, si bien se observa, lo
+que nos falta á menudo no es la capacidad para entender lo que vemos,
+leemos ú oimos, sino la aplicacion del ánimo á aquello de que se trata.
+
+Se nos refiere un suceso, pero escuchamos la narracion con atencion
+floja, intercalando mil observaciones y preguntas, manoseando ó mirando
+objetos que nos distraen; de lo que resulta que se nos escapan
+circunstancias interesantes, que se nos pasan por alto cosas esenciales,
+y que al tratar de contarle á otros, ó de meditarle nosotros mismos para
+formar juicio, se nos presenta el hecho desfigurado, incompleto, y así
+caemos en errores que no proceden de falta de capacidad, sino de no
+haber prestado al narrador la atencion debida.
+
+
+§ II.
+
+Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta.
+
+Un espíritu atento multiplica sus fuerzas de una manera increible;
+aprovecha el tiempo atesorando siempre caudal de ideas; las percibe con
+mas claridad y exactitud; y finalmente las recuerda con mas facilidad, á
+causa de que con la continua atencion estas se van colocando
+naturalmente en la cabeza de una manera ordenada.
+
+Los que no atienden sino flojamente, pasean su entendimiento por
+distintos lugares á un mismo tiempo; aquí reciben una impresion, allí
+otra muy diferente, acumulan cien cosas inconexas que léjos de ayudarse
+mutuamente para la aclaracion y retencion, se confunden, se embrollan y
+se borran unas á otras. No hay lectura, no hay conversacion, no hay
+espectáculo, por insignificantes que parezcan, que no nos puedan
+instruir en algo. Con la atencion notamos las preciosidades y las
+recogemos; con la distraccion dejamos quizá caer al suelo el oro y las
+perlas como cosa baladí.
+
+
+§ III.
+
+Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados.
+
+Creerán algunos que semejante atencion fatiga mucho; pero se equivocan.
+Cuando hablo de atencion no me refiero á aquella fijeza de espíritu con
+que este se clava, por decirlo así, sobre los objetos; sino de una
+aplicacion suave y reposada, que permite hacerse cargo de cada cosa,
+dejándonos empero con la agilidad necesaria para pasar sin esfuerzo de
+unas ocupaciones á otras. Esta atencion no es incompatible ni con la
+misma diversion y recreo, pues es claro que el esparcimiento del ánimo
+no consiste en no pensar, sino en no ocuparse de cosas trabajosas, y en
+entregarse á otras mas llanas y lijeras. El sabio que interrumpe sus
+estudios profundos saliendo á solazarse un rato con la amenidad de la
+campiña, no se fatiga, ántes se distrae, cuando atiende al estado de las
+mieses, á las faenas de los labradores, al murmullo de los arroyos, ó al
+canto de las aves.
+
+Tan léjos estoy de considerar la atencion como abstraccion severa y
+continuada, que muy al contrario cuento en el número de los distraidos,
+no solo á los atolondrados sino tambien á los ensimismados. Aquellos se
+derraman por la parte de afuera, estos divagan por las tenebrosas
+regiones de adentro; unos y otros carecen de la conveniente atencion,
+que es la que se emplea en aquello de que se trata.
+
+El hombre atento posee la ventaja de ser mas urbano y cortes; porque el
+amor propio de los demas se siente lastimado, si notan que no atendemos
+á lo que ellos dicen. Es bien notable que la urbanidad ó su falta, se
+apelliden tambien atencion ó desatencion.
+
+
+§ IV.
+
+Las interrupciones.
+
+Ademas son pocos los casos, aun en los estudios serios, que requieren
+atencion tan profunda que no pueda interrumpirse sin grave daño. Ciertas
+personas se quejan amargamente si una visita á deshora, ó un ruido
+inesperado, les cortan, como suele decirse, el hilo del discurso: esas
+cabezas se parecen á los daguerreótipos, en los cuales el menor
+movimiento del objeto, ó la interposicion de otro extraño, bastan para
+echar á perder el retrato ó paisaje. En algunas será tal vez un defecto
+natural, en otras una afectacion vanidosa por hacerse del pensador, y en
+no pocas falta de hábito de concentrarse. Como quiera, es preciso
+acostumbrarse á tener la atencion fuerte y flexible á un mismo tiempo, y
+procurar que la formacion de nuestros conceptos no se asemeje á la de
+los cuadros daguerreotipados, sino de los comunes; si el pintor es
+interrumpido, suspende sus tareas; y al volver á proseguirlas no
+encuentra malbaratada su obra; si un cuerpo le hace importuna sombra, en
+removiéndole, lo deja todo remediado[2].
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+ELECCION DE CARRERA.
+
+
+§ I.
+
+Vago significado de la palabra Talento.
+
+Cada cual ha de dedicarse á la profesion para la que se siente con mas
+aptitud. Juzgo de mucha importancia esta regla; y abrigo la profunda
+conviccion de que á su olvido se debe el que no hayan adelantado mucho
+mas las ciencias y las artes. La palabra _talento_ expresa para algunos,
+una capacidad absoluta; creyendo equivocadamente que quien está dotado
+de felices disposiciones para una cosa lo estará igualmente para todas.
+Nada mas falso; un hombre puede ser sobresaliente, extraordinario, de
+una capacidad monstruosa para un ramo, y ser muy mediano y hasta negado
+con respecto á otros. Napoleon y Descártes son dos genios; y sin embargo
+en nada se parecen. El genio de la guerra no hubiera comprendido al
+genio de la filosofía; y si hubiesen conversado un rato, es probable que
+ambos habrian quedado poco satisfechos, Napoleon no le habria exceptuado
+entre los que con aire desdeñoso apellidaba _ideólogos_.
+
+Podria escribirse una obra de los talentos comparados, manifestando las
+profundas diferencias que median aun entre los mas extraordinarios.
+Pero la experiencia de cada dia nos manifesta esta verdad de una manera
+palpable. Hombres oimos que discurren y obran sobre una materia con
+acierto admirable; al paso que en otra se muestran muy vulgares, y hasta
+torpes y desatentados. Pocos serán los que alcancen una capacidad igual
+para todo; y tal vez pudiérase afirmar que nadie; pues la observacion
+enseña que hay disposiciones que se embarazan, y se dañan
+recíprocamente. Quien tiene el talento generalizador no es fácil que
+posea el de la exactitud minuciosa; el poeta que vive de inspiraciones
+bellas y sublimes, no se avendrá sin trabajo con la acompasada
+regularidad de los estudios geométricos.
+
+
+§ II.
+
+Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta.
+
+El Criador, que distribuye á los hombres las facultades en diferentes
+grados, les comunica un instinto precioso que les muestra su destino: la
+inclinacion muy duradera y constante hácia una ocupacion, es indicio
+bastante seguro de que nacimos con aptitud para ella; así como el desvío
+y repugnancia que no puede superarse con facilidad, es señal de que el
+Autor de la naturaleza no nos ha dotado de felices disposiciones para
+aquello que nos desagrada. Los alimentos que nos convienen se adaptan
+bien á un paladar y olfato, no viciados por malos hábitos ó alterados
+por enfermedad; y el sabor y olor ingratos nos advierten cuáles son los
+manjares y bebidas que por su corrupcion ú otras calidades, podrian
+dañarmos. Dios no ha tenido ménos cuidado del alma que del cuerpo.
+
+Los padres, los maestros, los directores de los establecimientos de
+educacion y enseñanza, deben fijar mucho la atencion en este punto, para
+precaver la pérdida de un talento, que bien empleado, podria dar los mas
+preciosos frutos, y evitar que no se le haga consumir en una tarea para
+la cual no ha nacido.
+
+El mismo interesado ha de ocuparse tambien en este exámen; el niño de
+doce años tiene por lo comun reflexion bastante para notar á qué se
+siente inclinado, qué es lo que le cuesta ménos trabajo, cuáles son los
+estudios en que adelanta con mas facilidad, cuáles las faenas en que
+experimenta mas ingenio y destreza.
+
+
+§ III.
+
+Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño.
+
+Seria muy conveniente que se ofreciesen á la vista de los niños objetos
+muy variados, conduciéndolos á visitar establecimientos donde la
+disposicion particular de cada uno pudiese ser excitada con la presencia
+de lo que mejor se le adapta. Entónces, dejándolos abandonados á sus
+instintos, un observador inteligente formaria desde luego diferentes
+clasificaciones. Exponed la máquina de un reloj á la vista de una
+reunion de niños de diez á doce años, y es bien seguro que si entre
+ellos hay alguno de genio mecánico muy aventajado, se dará á conocer
+desde luego por la curiosidad de examinar, por la discrecion de las
+preguntas, y la facilidad en comprender la construccion que está
+contemplando. Leedles un trozo poético, y si hay entre ellos algun
+Garcilaso, Lope de Vega, Ercilla, Calderon ó Melendez, veréis chispear
+sus ojos, conoceréis que su corazon late, que su mente se agita, que su
+fantasía se inflama bajo una impresion que él mismo no comprende.
+
+Cuidado con trocar los papeles: de dos niños extraordinarios es muy
+posible que formeis dos hombres muy comunes. La golondrina y el águila
+se distinguen por la fuerza y lijereza de sus alas; y sin embargo jamas
+el águila pudiera volar á la manera de la golondrina, ni esta imitar á
+la reina de las aves.
+
+El _tentate diu quid ferre recusent, quid valeant humeri_, que Horacio
+inculca á los escritores, puede igualmente aplicarse á cuantos tratan de
+escoger una profesion cualquiera[3].
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+CUESTIONES DE POSIBILIDAD.
+
+
+§ I.
+
+Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento, y de las
+cuestiones que se le pueden ofrecer.
+
+Para mayor claridad, dividiré los actos de nuestro entendimiento en dos
+clases: especulativos y prácticos. Llamo especulativos los que se
+limitan á conocer; y prácticos los que nos dirigen para obrar.
+
+Cuando tratamos simplemente de conocer alguna cosa, se nos pueden
+ofrecer las cuestiones siguientes: 1ª. si es posible ó no; 2ª. si existe
+ó no; 3ª. cuál es su naturaleza, cuáles sus propiedades y relaciones.
+Las reglas que se den para resolver con acierto dichas tres cuestiones,
+comprenden todo lo tocante á la especulativa.
+
+Si nos proponemos obrar, es claro que intentamos siempre conseguir algun
+fin; de lo cual nacen las cuestiones siguientes: 1ª. cuál es el fin; 2ª.
+cuál es el mejor medio para alcanzarle.
+
+Ruego encarecidamente al lector que fije la atencion sobre las
+divisiones que preceden, y procure retenerlas en la memoria; pues ademas
+de facilitarle la inteligencia de lo que voy á decir, le servirá
+muchísimo para proceder con método en todos sus pensamientos.
+
+
+§ II.
+
+Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones.
+
+_Posibilidad._ La idea expresada por esta palabra es correlativa de la
+de _imposibilidad_, pues que la una envuelve necesariamente la negacion
+de la otra.
+
+Las palabras posibilidad é imposibilidad, expresan ideas muy diferentes,
+segun se refieren á las cosas en sí, ó á la potencia de una causa que
+las pueda producir. Sin embargo, estas ideas tienen relaciones muy
+intimas, como veremos luego. Cuando se consideran la posibilidad ó
+imposibilidad, solo con respecto á un ser, prescindiendo de toda causa,
+se las llama intrínsecas; y cuando se atiende á una causa, se las
+denomina extrínsecas. A pesar de la aparente sencillez y claridad de
+esta division, observaré que no es dable formar concepto cabal de lo
+que significa, hasta haber descendido á las diferentes clasificaciones
+que expondré en los párrafos siguientes.
+
+A primera vista se podrá extrañar que se explique primero la
+imposibilidad que la posibilidad; pero reflexionando un poco, se nota
+que este método es muy lógico. La palabra _imposibilidad_, aunque suena
+como negativa, expresa no obstante muchas veces una idea que á nuestro
+entendimiento se le presenta como positiva: esto es, la repugnancia
+entre los objetos, una especie de exclusion, de oposicion, de lucha, por
+decirlo así: por manera que en desapareciendo esta repugnancia,
+concebimos ya la posibilidad. De aquí nacen las expresiones de «esto es
+muy posible, pues nada se _opone_ á ello;» «es posible, pues no se ve
+ninguna _repugnancia_.» Como quiera, en sabiendo lo que es
+imposibilidad, se sabe lo que es la posibilidad, y vice-versa.
+
+Algunos distinguen tres clases de imposibilidad: _metafísica_, _física_
+y _moral_. Yo adoptaré esta division, pero añadiendo un miembro, que
+será la _imposibilidad de sentido comun_. En su lugar se verá la razon
+en que me fundo. Tambien advertiré, que tal vez seria mejor llamar
+imposibilidad _absoluta_ á la metafísica; _natural_ á la física; y
+_ordinaria_ á la moral.
+
+
+§ III.
+
+En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta.
+
+La _imposibilidad metafísica ó absoluta_, es la que se funda en la misma
+esencia de las cosas, ó en otros términos, es absolutamente imposible
+aquello que, si existiese, traeria el absurdo de que una cosa seria y no
+seria á un mismo tiempo. Un círculo triangular es un imposible absoluto,
+porque fuera círculo y no círculo, triángulo y no triángulo. Cinco igual
+á siete, es imposible absoluto, porque el cinco seria cinco y no cinco,
+y el siete seria siete y no siete. Un vicio virtuoso es un imposible
+absoluto, porque el vicio fuera y no fuera vicio á un mismo tiempo.
+
+
+§ IV.
+
+La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina.
+
+Lo que es absolutamente imposible no puede existir en ninguna suposicion
+imaginable; pues, ni aun cuando decimos que Dios es todopoderoso,
+entendemos que pueda hacer absurdos. Que el mundo exista y no exista á
+un mismo tiempo, que Dios sea y no sea, que la blasfemia sea un acto
+laudable, y otros delirios por este tenor, es claro que no caen bajo la
+accion de la omnipotencia; y, como observa muy sabiamente santo Tomas,
+mas bien debiera decirse que estas cosas no pueden ser hechas, que no
+que Dios no puede hacerlas. De esto se sigue que la imposibilidad
+intrínseca absoluta, trae consigo la imposibilidad extrínseca tambien
+absoluta: esto es, que ninguna causa puede producir lo que de suyo es
+imposible absolutamente.
+
+
+§ V.
+
+La imposibilidad absoluta, y los dogmas.
+
+Para afirmar que una cosa es absolutamente imposible es preciso que
+tengamos ideas muy claras de los extremos que se repugnan; de otra
+manera hay riesgo de apellidar absurdo lo que en realidad no lo es. Hago
+esta advertencia para hacer notar la sinrazon de los que condenan
+algunos misterios de nuestra fe, declarándolos absolutamente imposibles.
+El dogma de la Trinidad y el de la Encarnacion son ciertamente
+incomprensibles al débil hombre; pero no son absurdos. ¿Cómo es posible
+un Dios trino, una naturaleza y tres personas distintas entre sí,
+idénticas con la naturaleza? Yo no lo sé; pero no tengo derecho á
+inferir que esto sea contradictorio. ¿Comprendo por ventura lo que es
+esta naturaleza, lo que son esas personas de que se me habla? No: luego
+cuando quiero juzgar si lo que de ellas se dice es imposible ó no, fallo
+sobre objetos desconocidos. ¿Qué sabemos nosotros de los arcanos de la
+divinidad? El Eterno ha pronunciado algunas palabras misteriosas para
+ejercitar nuestra obediencia, y humillar nuestro orgullo; pero no ha
+querido levantar el denso velo que separa esta vida mortal del océano de
+verdad y de luz.
+
+
+§ VI.
+
+Idea de la imposibilidad fisica ó natural.
+
+La _imposibilidad fisica ó natural_, consiste en que un hecho esté fuera
+de las leyes de la naturaleza. Es naturalmente imposible que una piedra
+soltada en el aire no caiga al suelo, que el agua abandonada á sí misma
+no se ponga al nivel, que un cuerpo sumergido en un fluido de menor
+gravedad no se hunda, que los astros se paren en su carrera; porque las
+leyes de la naturaleza prescriben lo contrario. Dios, que ha
+establecido estas leyes, puede suspenderlas; el hombre no. Lo que es
+_naturalmente_ imposible, lo es para la criatura, no para Dios.
+
+
+§ VII.
+
+Modo de juzgar de la imposibilidad natural.
+
+¿Cuándo podremos afirmar que un hecho es imposible naturalmente? En
+estando seguros de que existe una ley que se opone á la realizacion de
+este hecho, y que dicha oposicion no está destruida ó neutralizada por
+otra ley natural. Es ley de la naturaleza que el cuerpo del hombre, como
+mas pesado que el aire, caiga al suelo en faltándole el apoyo; pero hay
+otra ley por la cual un conjunto de cuerpos unidos entre sí, que sea
+específicamente ménos grave que aquel en que se sumerge, se sostenga y
+hasta se levante, aun cuando alguno de ellos sea mas grave que el
+fluido; luego unido el cuerpo humano á un globo aerostático dispuesto
+con el arte conveniente, podrá remontarse por los aires, y este fenómeno
+estará muy arreglado á las leyes de la naturaleza. La pequeñez de
+ciertos insectos no permite que su imágen se pinte en nuestra retina de
+una manera sensible; pero las leyes á que está sometida la luz hacen que
+por medio de un vidrio se pueda modificar la direccion de sus rayos de
+la manera conveniente, para que salidos de un objeto muy pequeño se
+hallen desparramados al llegar á la retina, y formen allí una imágen de
+gran tamaño; y así no será naturalmente imposible que con la ayuda del
+microscopio, lo imperceptible á la simple vista se nos presente con
+dimensiones grandes.
+
+Por estas consideraciones es preciso andar con mucho tiento en declarar
+un fenómeno por imposible naturalmente. Conviene no olvidar: 1.º que la
+naturaleza es muy poderosa; 2.º que nos es muy desconocida: dos verdades
+que deben inspirarnos gran circunspeccion cuando se trate de fallar en
+materias de esta clase. Si á un hombre del siglo XV se le hubiese dicho
+que en lo venidero se recorreria en una hora la distancia de doce
+leguas, y esto sin ayuda de caballos ni animales de ninguna especie,
+habria mirado el hecho como naturalmente imposible; y sin embargo los
+viajeros que andan por los caminos de hierro, saben muy bien que van
+llevados con aquella velocidad por medio de agentes puramente naturales.
+¿Quién sabe lo que se descubrirá en los tiempos futuros, y el aspecto
+que presentará el mundo de aquí á diez siglos? Seamos en hora buena
+cautos en creer la existencia de fenómenos extraños, y no nos
+abandonemos con demasiada lijereza á sueños de oro; pero guardémonos de
+calificar de naturalmente imposible lo que un descubrimiento pudiera
+mostrar muy realizable; no demos livianamente fe á exageradas esperanzas
+de cambios inconcebibles; pero no las tachemos de delirios y absurdos.
+
+
+§ VIII.
+
+Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo.
+
+De estas observaciones surge al parecer una dificultad, que no han
+olvidado los incrédulos. Héla aquí: los milagros son tal vez efectos de
+causas que por ser desconocidas, no dejarán de ser naturales; luego no
+prueban la intervencion divina; y por tanto de nada sirven para apoyar
+la verdad de la religion cristiana. Este argumento es tan especioso como
+fútil.
+
+Un hombre de humilde nacimiento que no ha aprendido las letras en
+ninguna escuela, que vive confundido entre el pueblo, que carece de
+todos los medios humanos, que no tiene dónde reclinar su cabeza, se
+presenta en público enseñando una doctrina tan nueva como sublime. Se le
+piden los títulos de su mision, y él los ofrece muy sencillos. Habla, y
+los ciegos ven, los sordos oyen, la lengua de los mudos se desata, los
+paralíticos andan, las enfermedades mas rebeldes desaparecen de repente,
+los que acaban de espirar vuelven á la vida, los que son llevados al
+sepulcro se levantan del ataud, los que enterrados de algunos dias
+despiden ya mal olor, se alzan envueltos en su mortaja, y salen de la
+tumba, obedientes á la voz que les ha mandado salir á fuera. Este es el
+conjunto histórico. El mas obstinado naturalista ¿se empeñará en
+descubrir aquí la accion de leyes naturales ocultas? ¿Calificará de
+imprudentes á los cristianos por haber pensado que semejantes prodigios
+no pudieran hacerse sin intervencion divina? ¿Creeis que con el tiempo
+haya de descubrirse un secreto para resucitar á los muertos, y no como
+quiera, sino haciéndolos levantar á la simple voz de un hombre que los
+llame? La operacion de las cataratas ¿tiene algo que ver con el
+restituir de golpe la vista á un ciego de nacimiento? Los procedimientos
+para volver la accion á un miembro paralizado ¿se asemejan por ventura
+á este otro: «levántate, toma tu lecho, y véte á tu casa?» Las teorías
+hidrostáticas é hidráulicas ¿llegarán nunca á encontrar en la mera
+palabra de un hombre, la fuerza bastante para sosegar de repente el mar
+alborotado, y hacer que las olas se tiendan mansas bajo sus pies, y que
+camine sobre ellas, como un monarca sobre plateadas alfombras?
+
+¿Y qué diremos si á tan imponente testimonio se reunen las profecías
+cumplidas, la santidad de una vida sin tacha, la elevacion de su
+doctrina, la pureza de la moral, y por fin el heroico sacrificio de
+morir entre tormentos y afrentas, sosteniendo y publicando la misma
+enseñanza, con la serenidad en la frente, la dulzura en los labios,
+articulando entre los últimos suspiros _amor_ y _perdon_?
+
+No se nos hable pues de leyes ocultas, de imposibilidades aparentes; no
+se oponga á tan convincente evidencia un necio «_¿quién sabe?_.....»
+Esta dificultad que seria razonable, si se tratara de un suceso aislado,
+envuelto en alguna oscuridad, sujeto á mil combinaciones diferentes,
+cuando se la objeta contra el cristianismo es no solo infundada, sino
+hasta contraria al sentido comun.
+
+
+§ IX.
+
+La imposibilidad moral ú ordinaria.
+
+_La imposibilidad moral ú ordinaria_, es la oposicion al curso regular ú
+ordinario de los sucesos. Esta palabra es susceptible de muchas
+significaciones, pues que la idea de curso ordinario es tan elástica,
+es aplicable á tan diferentes objetos, que poco puede decirse en general
+que sea provechoso en la práctica. Esta imposibilidad nada tiene que ver
+con la absoluta ni la natural; las cosas _moralmente_ imposibles no
+dejan por eso de ser muy posibles _absoluta_ y _naturalmente_.
+
+Daremos una idea muy clara y sencilla de la imposibilidad ordinaria, si
+decimos que es imposible de esta manera todo aquello que, atendido el
+curso regular de las cosas, acontece ó muy rara vez ó nunca. Veo á un
+elevado personaje, cuyo nombre y títulos todos pronuncian, y á quien se
+tributan los respetos debidos á su clase. Es moralmente imposible que el
+nombre sea supuesto, y el personaje un impostor. Ordinariamente no
+sucede así: pero tambien se ha sufrido este chasco una que otra vez.
+
+Vemos á cada paso que la imposibilidad moral desaparece con el auxilio
+de una causa extraordinaria ó imprevista, que tuerce el curso de los
+acontecimientos. Un capitan que acaudilla un puñado de soldados, viene
+de lejanas tierras, aborda á playas desconocidas, y se encuentra con un
+inmenso continente poblado de millones de habitantes. Pega fuego á sus
+naves, y dice _marchemos_. ¿Adónde va? A conquistar vastos reinos con
+algunos centenares de hombres. Esto es _imposible_; el aventurero ¿está
+demente? Dejadle, que su demencia es la demencia del heroismo y del
+genio; la imposibilidad se convertirá en suceso histórico. Apellidase
+_Hernán Cortés_; es español que acaudilla españoles.
+
+
+§ X.
+
+Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida en la
+imposibilidad moral.
+
+La imposibilidad moral tiene á veces un sentido muy diferente del
+expuesto hasta aquí. Hay imposibles de los cuales no puede decirse que
+lo sean con imposibilidad absoluta ni natural; y no obstante vivimos con
+tal certeza de que lo imposible no se realizará, que no nos la infunde
+mayor la natural, y poco le falta para producirnos el mismo efecto que
+la absoluta. Un hombre tiene en la mano un cajon de caractéres de
+imprenta, que supondremos de forma cúbica, para que sea igual la
+probabilidad de caer y sostenerse por una cualquiera de sus caras; los
+revuelve repetidas veces sin órden ni concierto, sin mirar siquiera lo
+que hace, y al fin los deja caer al suelo; ¿será posible que resulten
+por casualidad ordenados de tal manera que formen el episodio de Dido?
+No, responde instantáneamente cualquiera que esté en su sano juicio;
+esperar este accidente seria un delirio; tan seguros estamos de que no
+se realizará, que si se pusiese nuestra vida pendiente de semejante
+casualidad, diciéndonos que si esto se verifica se nos matará,
+continuaríamos tan tranquilos como si no existiese la condicion.
+
+Es de notar que aquí no hay imposibilidad metafísica ó absoluta, porque
+no hay en la naturaleza de los caractéres una repugnancia esencial á
+colocarse de dicha manera; pues que un cajista en breve rato los
+dispondria así muy fácilmente; tampoco hay imposibilidad natural,
+porque ninguna ley de la naturaleza obsta á que caigan por esta ó
+aquella cara, ni el uno al lado del otro del modo conveniente al efecto;
+hay pues una imposibilidad de otro órden, que nada tiene de comun con
+las otras dos, y que tampoco se parece á la que se llama moral, por solo
+estar fuera del curso regular de los acontecimientos.
+
+La teoría de las probabilidades, auxiliada por la de las combinaciones,
+pone de manifiesto esta imposibilidad, calculando, por decirlo así, la
+inmensa distancia en que este fenómeno se halla con respecto á la
+existencia. El Autor de la naturaleza no ha querido que una conviccion
+que nos es muy importante, dependiese del raciocinio, y por consiguiente
+careciesen de ella muchos hombres; así es que nos la ha dado á todos á
+manera de instinto, como lo ha hecho con otras que nos son igualmente
+necesarias. En vano os empeñariais en combatirla ni aun en el hombre mas
+rudo; él no sabria tal vez qué responderos, pero menearia la cabeza, y
+diria para sí: «este filósofo que cree en la posibilidad de tales
+despropósitos, no debe de estar muy sano de juicio.»
+
+Cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra alma con voz tan clara
+y tono tan decisivo, es necedad el no escucharla. Solo algunos hombres
+apellidados filósofos se obstinan á veces en este empeño; no recordando
+que no hay filosofía que excuse la falta de sentido comun, y que mal
+llegará á ser sabio quien comienza por ser insensato[4].
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+CUESTIONES DE EXISTENCIA, CONOCIMIENTO ADQUIRIDO POR EL TESTIMONIO
+INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.
+
+
+§ I.
+
+Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes modos con que
+nos proporcionan el conocimiento de las cosas.
+
+Asentados los principios y reglas que deben guiarnos en las cuestiones
+de posibilidad, pasemos ahora á las de existencia, que ofrecen un campo
+mas vasto, y mas útiles y frecuentes aplicaciones.
+
+De la existencia ó no existencia de un ser, ó bien de que una cosa es ó
+no es, podemos cerciorarnos de dos maneras: por nosotros mismos, ó por
+medio de otros.
+
+El conocimiento de la existencia de las cosas que es adquirido por
+nosotros mismos, sin intervencion ajena, proviene de los sentidos
+mediata ó inmediatamente: ó ellos nos presentan el objeto, ó de las
+impresiones que los mismos nos causan pasa el entendimiento á inferir la
+existencia de lo que no se hace sensible ó no lo es. La vista me informa
+inmediatamente de la existencia de un edificio que tengo presente; pero
+un trozo de coluna, algunos restos de un pavimento, una inscripcion ú
+otras señales, me hacen conocer que en tal ó cual lugar existió un
+templo romano. En ambos casos debo á los sentidos la noticia; pero en
+el primero inmediata, en el segundo mediatamente.
+
+Quien careciese de los sentidos tampoco llegaria á conocer la existencia
+de los seres espirituales; pues adormecido el entendimiento no pudiera
+adquirir esta noticia, ni por la razon, ni por la fe, á no ser que Dios
+le favoreciera por medios extraordinarios, de que ahora no se trata.
+
+A la distincion arriba explicada en nada obstan los sistemas que pueden
+adoptarse sobre el orígen de las ideas; ora se las suponga adquiridas,
+ora innatas, ora vengan de los sentidos, ora sean tan solo excitadas por
+ellos, lo cierto es que nada sabemos, nada pensamos, si los sentidos no
+han estado en accion. Ademas, hasta les dejaremos á los ideólogos la
+facultad de imaginar lo que bien les pareciere sobre las funciones
+intelectuales de un hombre que careciese de todos los sentidos; sin
+riesgo podemos otorgarles tamaña latitud; supuesto que nadie aclarará
+jamas lo que en ello habria de verdad; ya que el paciente no seria capaz
+de comunicar lo que le pasa, ni por palabras ni por señas. Finalmente
+aquí se trata de hombres dotados de sentidos, y la experiencia enseña
+que esos hombres conocen, ó lo que sienten, ó por lo que sienten.
+
+
+§ II.
+
+Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. Su remedio.
+Ejemplos.
+
+El conocimiento inmediato que los sentidos nos dan de la existencia de
+una cosa, es á veces errado, porque no nos servimos como debemos de
+estos admirables instrumentos que nos ha concedido el Autor de la
+naturaleza. Los objetos corpóreos obrando sobre el órgano de los
+sentidos, causan una impresion á nuestra alma; asegurémonos bien de cuál
+es esta impresion, sepamos hasta qué punto le corresponde la existencia
+de un objeto; hé aquí las reglas para no errar en estas materias.
+Algunas explicaciones enseñarán mas que los preceptos y teorías.
+
+Veo á larga distancia un objeto que se mueve, y digo: «allí hay un
+hombre;» acercándome mas, descubro que no es así; y que solo hay un
+arbusto mecido por el viento. ¿Me ha engañado el sentido de la vista?
+no: porque la impresion que ella me trasmitia era únicamente de un bulto
+movido; y si yo hubiese atendido bien á la sensacion recibida, habria
+notado que no me pintaba un hombre. Cuando pues yo he querido hacerle
+tal, no debo culpar al sentido, sino á mi poca atencion, ó bien, á que
+notando alguna semejanza entre el bulto y un hombre visto de léjos, he
+inferido que aquello debia de serlo en efecto, sin advertir que la
+semejanza y la realidad son cosas muy diversas.
+
+Teniendo algunos antecedentes de que se dará una batalla, ó se
+hostilizará alguna plaza, paréceme que he oido cañonazos, y me quedo con
+la creencia de que ha comenzado el fuego. Noticias posteriores me hacen
+saber que no se ha disparado un tiro; ¿quién tiene la culpa de mi error?
+no mi oido, sino yo. El ruido se oia en efecto: pero era el de los
+golpes de un leñador que resonaban en el fondo de un bosque distante;
+era el de cerrarse alguna puerta, cuyo estrépito retumbaba por el
+edificio y sus cercanias, era el de otra cosa cualquiera que producia
+un sonido semejante al del estampido de un cañon lejano. ¿Estaba yo bien
+seguro de que no se hallaba á mis inmediaciones la causa del ruido que
+me producia la ilusion? ¿Estaba bastante ejercitado para discernir la
+verdad, atendida la distancia en que debia hacerse el fuego, la
+direccion del lugar, y el viento que á la sazon reinaba? No es pues el
+sentido quien me ha engañado, sino mi lijereza y precipitacion. La
+sensacion era tal cual debia ser; pero yo le he hecho decir lo que ella
+no me decia. Si me hubiese contentado con afirmar que oia ruido parecido
+al de cañonazos distantes, no hubiera inducido al error á otros y á mí
+mismo.
+
+A uno le presentan un alimento de excelente calidad, y al probarlo dice:
+«es malo, intolerable, se conoce que hay tal ó cual mezcla,» porque en
+efecto su paladar lo experimenta así. ¿Le engañó el sentido? no. Si le
+pareció amargo, no podia suceder de otra manera, atendida la
+indisposicion gástrica que le tenia cubierta la lengua de un humor que
+lo maleaba todo. Bastábale á este hombre un poco de reflexion para no
+condenar tan fácilmente ó al criado ó al revendedor. Cuando el paladar
+está bien dispuesto, sus sensaciones nos indican las calidades del
+alimento, en el caso contrario no.
+
+
+§ III.
+
+Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, para la debida
+comparacion.
+
+Conviene notar que para conocer por medio de los sentidos la existencia
+de un objeto, no basta á veces el uso de uno solo, sino que es preciso
+emplear otros al mismo tiempo; ó bien atender á las circunstancias que
+nos pueden prevenir contra la ilusion. Es cierto que el discernir hasta
+qué punto corresponde la existencia de un objeto á la sensacion que
+recibimos, es obra de la comparacion, la que es fruto de la experiencia.
+Un ciego á quien se quitan las cataratas, no juzga bien de las
+distancias, tamaños y figuras, hasta haber adquirido la práctica de ver.
+Esta adquisicion la hacemos sin advertirla desde niños, y así creemos
+que basta abrir los ojos para juzgar de los objetos tales como son en
+sí. Una experiencia muy sencilla y frecuente nos convencerá de lo
+contrario. Un hombre adulto y un niño de tres años estan mirando por un
+vidrio que les ofrece á la vista paisajes, animales, ejércitos; ambos
+reciben la misma impresion; pero el adulto, que sabe bien que no ha
+salido al campo, y se halla en un aposento cerrado, no se altera ni por
+la cercanía de las fieras, ni por los desastres del campo de batalla. Lo
+que le cuesta trabajo es conservar la ilusion; y mas de una vez habrá
+menester distraerse de la realidad, y suplir algunos defectos del cuadro
+ó instrumento para sentir placer con la presencia del espectáculo. Pero
+el niño, que no compara, que solo atiende á la sensacion en todo su
+aislamiento, se espanta y llora, temiendo que se le han de comer las
+fieras, ó viendo que tan cruelmente se matan los soldados.
+
+Todavía mas: experimentamos á cada paso que una perspectiva excelente de
+la cual no teníamos noticia, vista á la correspondiente distancia nos
+causa ilusion, y nos hace tomar por objetos de relleve los que en
+realidad son planos. La sensacion no es errada; pero sí lo es el juicio
+que por ella formamos. Si advirtiésemos que caben reglas para producir
+en la retina la misma impresion con un objeto plano que con otro
+abultado, nos hubiéramos complacido en la habilidad del artista sin caer
+en error. Este habria desaparecido mirando el objeto desde puntos
+diferentes, ó valiéndonos del tacto.
+
+
+§ IV.
+
+Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu.
+
+Los que tratan del buen uso de los sentidos suelen advertir que es
+preciso cuidar de que alguna indisposicion no afecte á los órganos, y
+así se nos comuniquen sensaciones capaces de engañarnos, esto es sin
+duda muy prudente, pero no tan útil como se cree. Los enfermos raras
+veces se dedican á estudios serios, y así sus equivocaciones son de poca
+trascendencia; ademas que ellos mismos, ó sus allegados, bien pronto
+notan la alteracion del órgano, con lo cual se previene oportunamente el
+error. Los que necesitan reglas son los que estando sanos de cuerpo no
+lo estan de espíritu, y que preocupados de un pensamiento ponen á su
+disposicion y servicio todos sus sentidos, haciéndoles percibir, quizas
+con la mayor buena fe, todo lo que conviene al apoyo del sistema
+excogitado. ¿Qué no descubrirá en los cuerpos celestes el astrónomo que
+maneja el telescopio, no con ánimo reposado y ajeno de parcialidad, sino
+con vivo deseo de probar una asercion aventurada con sobrada lijereza?
+¿Qué no verá con el microscopio el naturalista que se halle en
+disposicion semejante?
+
+A propósito he dicho que estos errores podian padecerse quizas con la
+mayor buena fe; porque sucede muy á menudo que el hombre se engaña
+primero á sí mismo, ántes de engañar á los otros. Dominado por su
+opinion favorita, ansioso de encontrar pruebas para sacar la verdadera,
+examina los objetos no para saber sino para vencer; y así acontece que
+halla en ellos todo lo que quiere. Muchas veces los sentidos no le dicen
+nada de lo que él pretende; pero le ofrecen algo de semejante: «esto es,
+exclama alborozado, hélo aquí, es lo mismo que yo sospechaba;» y cuando
+se levanta en su espíritu alguna duda, procura sofocarla, achácala á
+poca fe en su incontrastable doctrina, se esfuerza en satisfacerse á sí
+mismo, cerrando los ojos á la luz para poder engañar á los otros sin
+verse precisado á mentir.
+
+Basta haber estudiado el corazon del hombre para conocer que estas
+escenas no son raras; y que jugamos con nosotros mismos de una manera
+lastimosa. ¿Necesitamos una conviccion? pues de un modo ú otro
+trabajamos en formárnosla; al principio la tarea es costosa, pero al fin
+viene el hábito á robustecer lo débil, se allega el orgullo para no
+permitir retroceso, y el que comenzó luchando contra sí mismo con un
+engaño que no se le ocultaba del todo, acaba por ser realmente engañado,
+y se entrega á su parecer con obstinacion incorregible.
+
+
+§ V.
+
+Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion de este
+fenómeno.
+
+Ademas, es menester advertir que no siempre sucede que el alucinado
+atribuya á la sensacion mas de lo que ella le presenta; una imaginacion
+vivamente poseida de un objeto, obra sobre los mismos sentidos, y
+alterando el curso ordinario de las funciones, hace que realmente se
+sienta lo que no hay. Para comprender cómo esto se verifica, conviene
+recordar que la sensacion no se verifica en el órgano del sentido sino
+en el cerebro, por mas que la fuerza del hábito nos haga referir la
+impresion al punto del cual la recibimos. Estando el ojo muy sano nos
+quedamos completamente ciegos, si sufre lesion el nervio óptico; y
+privada la comunicacion de un miembro cualquiera con el cerebro, se
+extingue el sentido. De esto se infiere que el verdadero receptáculo de
+todas las sensaciones es el cerebro; y que si en una de sus partes se
+excita por un acto interno la impresion que suele ser producida por la
+accion del órgano externo, existirá la sensacion sin que haya habido
+impresion exterior. Es decir, que si al recibir el órgano externo la
+impresion de un cuerpo, la comunica al cerebro causando en el nervio A
+la vibracion ú otra afeccion B, y por una causa cualquiera,
+independiente de los cuerpos exteriores, se produce en el mismo órgano A
+la misma vibracion B, experimentaremos idéntica sensacion que si el
+órgano externo fuese afectado en la realidad.
+
+En este punto se hallan de acuerdo la razon y la observacion. El alma se
+informa de los objetos exteriores mediatamente por los sentidos, pero
+inmediatamente por el cerebro; cuando este pues recibe tal ó cual
+impresion, no puede ella desentenderse de referirla al lugar de donde
+suele proceder, y al objeto que de ordinario la produce. Si se halla
+advertida de que la organizacion está alterada, se precaverá contra el
+error; pero no será dejando de recibir la sensacion, sino desconfiando
+del testimonio de ella. Cuando _Pascal_, segun cuentan, veia un abismo á
+su lado, bien sabia que en realidad no era así; mas no dejaba de recibir
+la misma sensacion que si hubiese habido el tal abismo, y no alcanzaba á
+vencer la ilusion por mas que se esforzase. Este fenómeno se verifica
+muy á menudo, y no se hace nada extraño á los que tienen algunas
+nociones sobre semejantes materias.
+
+
+§ VI.
+
+Maniáticos y ensimismados.
+
+Lo que acontece habitualmente en estado de enfermedad cerebral, puede
+suceder muy bien cuando exaltada la imaginacion por una causa
+cualquiera, se pone actualmente enfermiza con relacion á lo que la
+preocupa. ¿Qué son las manías sino la realizacion de este fenómeno? Pues
+entiéndase que las manías estan distribuidas en muchas clases y
+graduaciones; que las hay continuas y por intervalos, extravagantes y
+arregladas, vulgares y científicas; y que así como _Don Quijote_
+convertia los molinos de viento en desaforados gigantes, y los rebaños
+de ovejas y carneros en ejércitos de combatientes, puede tambien un
+sabio testarudo descubrir con la ayuda de sus telescopios, microscopios
+y demas instrumentos, todo cuanto á su propósito cumpliere.
+
+Los hombres muy pensadores y ensimismados corren gran riesgo de caer en
+manías sabias, en ilusiones sublimes; que la mísera humanidad, por mas
+que se cubra con diferentes formas segun las varias situaciones de la
+vida, lleva siempre consigo su patrimonio de flaqueza. Para una débil
+mujercilla el susurro del viento es un gemido misterioso, la claridad de
+la luna es la aparicion de un finado, y el chillido de las aves
+nocturnas es el grito de las evocaciones del averno para asistir á
+pavorosas escenas. Desgraciadamente, no son solo las mujeres las que
+tienen imaginacion calenturienta, y que toman por realidades los sueños
+de su fantasía[5].
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO MEDIATAMENTE POR
+LOS SENTIDOS.
+
+
+§ I.
+
+Transicion de lo sentido á lo no sentido.
+
+Los sentidos nos dan inmediatamente noticias de la existencia de muchos
+objetos; pero de estos son todavía en mayor número los que no ejercen
+accion sobre los órganos materiales, ó por ser incorpóreos, ó por no
+estar en disposicion de afectarlos. Sobre lo que nos comunican los
+sentidos se levanta un tan extenso y elevado edificio de conocimientos
+de todas clases, que al mirarle se hace dificil de concebir cómo ha
+podido cimentarse en tan reducida basa.
+
+Donde no alcanzan los sentidos llega el entendimiento, conociendo la
+existencia de objetos insensibles por medio de los sensibles. La lava
+esparcida sobre un terreno nos hace conocer la existencia pasada de un
+volcan que no hemos visto; las conchas encontradas en la cumbre de un
+monte nos recuerdan la elevacion de las aguas, indicándonos una
+catástrofe que no hemos presenciado; ciertos trabajos subterráneos nos
+muestran que en tiempos anteriores se benefició allí una mina; las
+ruinas de las antiguas ciudades nos señalan la morada de hombres que no
+hemos conocido. Así los sentidos nos presentan un objeto, y el
+entendimiento llega con este medio al conocimiento de otros muy
+diferentes.
+
+Si bien se observa, este tránsito de lo conocido á lo desconocido no lo
+podemos hacer sin que ántes tengamos alguna idea mas ó ménos completa,
+mas ó ménos general del objeto desconocido, y sin que al propio tiempo
+sepamos que hay entre los dos alguna dependencia. Así en los ejemplos
+aducidos, si bien no conocia aquel volcan determinado, ni las olas que
+inundaron la montaña, ni á los mineros, ni á los moradores, no obstante
+todos estos objetos me eran conocidos en general, así como sus
+relaciones con lo que me ofrecian los sentidos. De la contemplacion de
+la admirable máquina del universo no pasaríamos al conocimiento del
+Criador, sino tuviéramos idea de efectos y causas, de órden y de
+inteligencia. Y sea dicho de paso, esta sola observacion basta para
+desbaratar el sistema de los que no ven en nuestro pensamiento mas que
+sensaciones transformadas.
+
+
+§ II.
+
+Coexistencia y sucesion.
+
+La dependencia de los objetos es lo único que puede autorizarnos para
+inferir de la existencia del uno la del otro; y por consiguiente toda la
+dificultad estriba en conocer esta dependencia. Si la íntima naturaleza
+de las cosas estuviera patente á nuestra vista, bastaria fijarla en un
+ser para conocer desde luego todas sus propiedades y relaciones, entre
+las cuales descubririamos las que le ligan con otros. Por desgracia no
+es así; pues en el órden físico como en el moral, son muy escasas é
+incompletas las ideas que poseemos sobre los principios constitutivos de
+los seres. Estos son preciosos secretos velados cuidadosamente por la
+mano del Criador; de la propia suerte que lo mas rico y exquisito que
+abriga la naturaleza, suele ocultarse en los senos mas recónditos.
+
+Por esta falta de conocimiento en lo tocante á la esencia de las cosas,
+nos vemos con frecuencia precisados á conjeturar su dependencia por solo
+su coexistencia ó sucesion; infiriendo que la una depende de la otra,
+porque algunas ó muchas veces existen juntas, ó porque esta viene en pos
+de aquella. Semejante raciocinio, que no siempre puede tacharse de
+infundado, tiene sin embargo el inconveniente de inducirnos con
+frecuencia al error; pues no es fácil poseer la discrecion necesaria
+para conocer cuándo la existencia ó la sucesion son un signo de
+dependencia, y cuándo no.
+
+En primer lugar debe asentarse por indudable, que la existencia
+simultánea de dos seres, ni tampoco su inmediata sucesion, consideradas
+en sí solas, no prueban que el uno dependa del otro. Una planta venenosa
+y pestilente se halla tal vez al lado de otra medicinal y aromática; un
+reptil dañino y horrible se arrastra quizas á poca distancia de la bella
+é inofensiva mariposa; el asesino huyendo de la justicia se oculta en el
+mismo bosque donde está en acecho un honrado cazador; un airecillo
+fresco y suave recrea la naturaleza toda, y algunos momentos despues
+sopla el violento huracan llevando en sus negras alas tremenda
+tempestad.
+
+Así es muy arriesgado el juzgar de las relaciones de dos objetos porque
+se los ha visto unidos alguna vez, ó sucederse con poco intervalo; este
+es un sofisma que se comete con demasiada frecuencia, cayéndose por él
+en infinitos errores. En él se encontrará el orígen de tantas
+predicciones como se hacen sobre las variaciones atmosféricas, que bien
+pronto la experiencia manifiesta fallidas; de tantas conjeturas sobre
+manantiales de agua, sobre veneros de metales preciosos, y otras cosas
+semejantes. Se ha visto algunas veces que despues de tal ó cual posicion
+de las nubes, de tal ó cual viento, de tal ó cual direccion de la niebla
+de la mañana, llovia, ó tronaba, ó acontecian otras mudanzas de tiempo;
+se habrá notado que en el terreno de este ó aquel aspecto se encontró
+algunas veces agua, que en pos de estas ó aquellas vetas se descubrió el
+precioso mineral; y se ha inferido desde luego que habia una relacion
+entre los dos fenómenos, y se ha tomado el uno como señal del otro; no
+advirtiendo que era dable una coincidencia enteramente casual, y sin que
+ellos tuviesen entre si relacion de ninguna clase.
+
+
+§ III.
+
+Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion.
+
+La importancia de la materia exige que se establezcan algunas reglas.
+
+1ª. Cuando una experiencia constante y dilatada nos muestra dos objetos
+existentes á un mismo tiempo, de tal suerte que en presentándose el uno
+se presenta tambien el otro, y en faltando el uno falta tambien el otro,
+podemos juzgar sin temor de equivocarnos, que tienen entre sí algun
+enlace; y por tanto de la existencia del uno inferiremos legitimamente
+la existencia del otro.
+
+2ª. Si dos objetos se suceden indefectiblemente, de suerte que puesto el
+primero, siempre se haya visto que seguia el segundo, y que al existir
+este, siempre se haya notado la precedencia de aquel, podremos deducir
+con certeza que tienen entre sí alguna dependencia.
+
+Tal vez seria difícil demostrar filosóficamente la verdad de estas
+aserciones; sin embargo los que las pongan en duda, seguramente no
+habrán observado que sin formularlas las toma por norma el buen sentido
+de la humanidad, que en muchos casos se acomoda á ellos la ciencia, y
+que en las mas de las investigaciones no tiene el entendimiento otra
+guia.
+
+Creo que nadie pondrá dificultad en que las frutas cuando han adquirido
+cierto tamaño, figura y color, dan señal de que son sabrosas; ¿cómo sabe
+esta relacion el rústico que las coge? ¿Cómo de la existencia del color
+y demas calidades que ve, infiere la de otra que no experimenta, la del
+sabor? Exigidle que os explique la teoria de este enlace, y no sabrá qué
+responderos; pero objetadle dificultades y empeñaos en persuadirle que
+se equivoca en la eleccion, y se reirá de vuestra filosofía, asegurado
+en su creencia por la simple razon de que «siempre sucede así.»
+
+Todo el mundo está convencido de que cierto grado de frio hiela los
+líquidos, y que otro de calor los vuelve al primer estado. Muchos son
+los que no saben la razon de estos fenómenos; pero nadie duda de la
+relacion entre la congelacion y el frio y la liquidacion y el calor.
+Quizás podrian suscitarse dificultades sobre las explicaciones que en
+esta parte ofrecen los físicos; pero el linaje humano no aguarda á que
+en semejantes materias lo ilustren los sabios: «siempre existen juntos
+estos hechos, dice; luego entre ellos hay alguna relacion que los liga.»
+
+Son infinitas las aplicaciones que podrian hacerse de la regla
+establecida; pero las anteriores bastan para que cualquiera las
+encuentre por sí mismo. Solo diré que la mayor parte de los usos de la
+vida estan fundados en este principio: la simultánea existencia de dos
+seres observada por dilatado tiempo, autoriza para deducir que
+existiendo el uno existirá tambien el otro. Sin dar por segura esta
+regla, el comun de los hombres no podria obrar; y los mismos filósofos
+se encontrarian mas embarazados de lo que tal vez se figuran. Darian
+pocos pasos mas que el vulgo.
+
+La 2ª. regla es muy análoga á la primera: se funda en los mismos
+principios, y se aplica á los mismos usos. La constante experiencia
+manifiesta que el pollo sale de un huevo; nadie hasta ahora ha explicado
+satisfactoriamente cómo del licor encerrado en la cáscara se forma aquel
+cuerpecito tan admirablemente organizado; y aun cuando la ciencia diese
+cumplida razon del fenómeno, el vulgo no lo sabria; y sin embargo ni
+este ni los sabios vacilan en creer que hay una relacion de dependencia
+entre el licor y el polluelo; al ver el pequeño viviente, todos estamos
+seguros de que le ha precedido aquella masa que á nuestros ojos se
+presentaba informe y torpe.
+
+La generalidad de los hombres, ó mejor diremos, todos, ignoran
+completamente de qué manera la tierra vegetal concurre al desarrollo de
+las semillas y al crecimiento de las plantas; ni cual es la causa de que
+unos terrenos se adapten mejor que otros á determinadas producciones;
+pero _siempre_ se ha visto así, y esto es suficiente para que se crea
+que una cosa depende de otra, y para que al ver la segunda deduzcamos
+sin temor de errar la existencia de la primera.
+
+
+§ IV.
+
+Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla de los
+dialécticos.
+
+Sin embargo conviene advertir la diferencia que va de la sucesion
+observada una sola vez, ó repetida muchas. En el primer caso, no solo no
+arguye casualidad, pero ni aun relacion de ninguna clase; en el 2º. no
+siempre indica dependencia de efecto y causa, pero sí al ménos
+dependencia de una causa comun. Si el flujo y reflujo del mar se hubiese
+observado que coincidia una que otra vez con cierta posicion de la luna,
+no podria inferirse que existia relacion entre los dos fenómenos; mas
+siendo constante la expresada coincidencia, los fisicos debieron
+inferir, que si el uno no es causa del otro, al ménos tienen ambos una
+causa comun, y que así estan ligados en su origen.
+
+A pesar de lo que acabo de decir, tienen mucha razon los dialécticos
+cuando tachan de sofístico el raciocinio siguiente: _post hoc, ergo
+propter hoc; despues de esto, luego por esto_. 1º. Porque ellos no
+hablan de una sucesion constante; 2º. porque aun cuando hablaran, esta
+sucesion puede indicar dependencia de una causa comun, y no que lo uno
+sea causa de lo otro.
+
+Si bien se observa, la misma regla á que atendemos en los negocios
+comunes, es mas general de lo que á primera vista pudiera parecer: de
+ella nos servimos en el curso ordinario de las cosas, de la propia
+suerte que en lo tocante á la naturaleza. Segun el objeto de que se
+trata se modifica la aplicacion de la regla: en unos casos basta una
+experiencia de pocas veces, en otros se la exige mas repetida; pero en
+el fondo siempre andamos guiados por el mismo principio: dos hechos que
+siempre se suceden, tienen entre si alguna dependencia, la existencia
+del uno indicará pues la del otro.
+
+
+§ V.
+
+Un ejemplo.
+
+Es de noche y veo que en la cima de una montaña se enciende un fuego; á
+poco rato de arder, noto que en la montaña opuesta asoma una luz; brilla
+por breve tiempo y desaparece. Esta ha salido despues de encendido el
+fuego en la parte opuesta; pero de aquí no puedo inferir que haya entre
+los dos hechos relacion alguna. Al dia siguiente, veo otra vez que se
+enciende el fuego en el mismo lugar, y que del mismo modo se presenta la
+luz. La coincidencia en que ayer no me habia parado siquiera, ya me
+llama la atencion hoy: pero esto podrá ser una casualidad, y no pienso
+mas en ello. Al otro dia acontece lo mismo; crece la sospecha de que no
+sea una señal convenida. Durante un mes se verifica lo propio; la hora
+es siempre la misma, pero nunca falta la aparicion de la luz á poco de
+arder el fuego; entónces ya no me cabe duda de que ó el un hecho es
+dependiente del otro, ó por lo ménos hay entre ellos alguna relacion; y
+ya no me falta sino averiguar en qué consiste una novedad que no acierto
+á comprender.
+
+En semejantes casos el secreto para descubrir la verdad, y prevenir los
+juicios infundados, consiste en atender á todas las circunstancias del
+hecho, sin descuidar ninguna por despreciable que parezca. Así en el
+ejemplo anterior, supuesto que á poco de encendido el fuego se
+presentaba la luz, diráse á primera vista, que no es necesario pararse
+en la hora de la noche, y ni tampoco en si esta hora variaba ó no. Mas
+en la realidad estas circunstancias eran muy importantes, porque segun
+fuese la hora, era mas ó menos probable que se encendiese fuego y
+apareciese luz; y siendo siempre la misma, era mucho ménos probable que
+los dos hechos tuviesen relacion, que si hubiera sido variada. Un
+imprudente que no reparase en nada de eso, alarmaria la comarca con las
+pretendidas señales; no cabria ya duda de que algunos malhechores se
+ponen de acuerdo, se explicaria sin dificultad el robo que sucedió tal ó
+cual dia, se comprenderia lo que significaba un tiro que se oyó por
+aquella parte, y cuando la autoridad tendria aviso del malvado complot,
+cuando recaerian ya negras sospechas sobre familias inocentes; hé aqui
+que los exploradores enviados á observar de cerca el misterio, podrian
+volver muy bien riéndose del espanto y del espantador, y descifrando el
+enigma en los términos siguientes: «Muy cerca de la cima donde arde el
+fuego, está situada la casa de la familia A, que á la hora de acostarse
+aposta un vigilante en las cercanías, porque tiene noticia de que unos
+leñadores quieren estropear parte de bosque plantado de nuevo. El
+centinela siente frio, y hace muy bien en encender lumbre sin ánimo de
+espantar á nadie, sino es á los malandrines de segur y cuerda. Como
+cabalmente aquella es la hora en que suelen acostarse los comarcanos, lo
+hace tambien la familia B que habita en la cumbre de la montaña
+opuesta. Al sonar el reloj, levanta el dueño los reales de la chimenea,
+dice á todo el mundo: «vámonos á dormir,» y entre tanto él sale á un
+terrado al cual dan varias puertas, y empuja por la parte de afuera para
+probar si los muchachos han cerrado bien. Como el buen hombre va á
+recogerse, lleva en la mano el candil, y héos aquí la luz misteriosa que
+salia á una misma hora, y desaparecia en breve, coincidiendo con el
+fuego, y haciendo casi pasar por ladrones á quienes solo trataban de
+guardarse de ladrones.
+
+¿Qué debia hacer en tal caso un buen pensador? Hélo aquí. A poco rato de
+encendido el fuego aparece la luz, y siempre á una misma hora poco mas ó
+ménos, lo que inclina á creer que será una señal convenida. El país está
+en paz, con que esto debiera de ser inteligencia de malhechores. Pero
+cabalmente no es probable que lo sea, porque no es regular que escojan
+siempre un mismo lugar y tiempo, con riesgo de ser notados y
+descubiertos. Ademas que la operacion seria muy larga durando un mes, y
+estos negocios suelen redondearse con un golpe de mano. Por aquellas
+inmediaciones estan las casas A y B, familias de buena reputacion que no
+se habrán metido á encubridores. Parece pues que ó ha de haber
+coincidencia puramente casual, ó que si hay seña, debe de ser sobre
+negocio que no teme los ojos de la justicia. La hora del suceso es
+precisamente la en que se recogen los vecinos de esta tierra; veamos si
+esto no será que algunos quehaceres obligan á los unos á encender fuego,
+y á los otros á sacar la luz.
+
+
+§ VI.
+
+Reflexiones sobre el ejemplo anterior.
+
+Reflexionando sobre el ejemplo anterior, se nota que á pesar de la
+ninguna relacion de seña ni causa, que en sí tenian los dos hechos, no
+obstante reconocian en cierto modo un mismo orígen: el sonar la hora de
+acostarse. Así se echa de ver, que el error no estaba en suponer que
+habia algo de comun en ellos, ni en pensar que la coincidencia no era
+puramente casual, sino en que se apelaba á interpretaciones destituidas
+de fundamento, se buscaba en la intencion concertada de las personas lo
+que era simple efecto de la identidad de la hora.
+
+Esta observacion enseña por una parte el tino con que debe precederse en
+determinar la clase de relacion que entre sí tienen dos hechos,
+simultáneos ó sucesivos; pero por otra confirma mas y mas la regla dada,
+de que cuando la simultaneidad ó sucesion son constantes, arguyen algun
+vínculo ó relacion, ó de los hechos entre sí, ó de ambos con un tercero.
+
+
+§ VII.
+
+La razon de un acto que parece instintivo.
+
+Profundizando mas la materia, encontraremos que el inferir de la
+coexistencia ó sucesion la relacion entre los hechos coexistentes ó
+sucesivos, aunque parezca un acto instintivo y ciego, es la aplicacion
+de un principio que tenemos grabado en el fondo de nuestra alma, y del
+que hacemos continuo uso sin advertirlo siquiera. Este principio es el
+siguiente: «_donde hay órden, donde hay combinacion, hay causa que
+ordena y combina; el acaso es nada_.» Una que otra coincidencia la
+podemos mirar como casual, es decir, sin relacion; pero en siendo muy
+repetida, ya decimos sin vacilar: «aquí hay enlace, hay misterio, no
+llega á tanto la casualidad.»
+
+Así se verifica que examinando á fondo el espíritu humano, encontramos
+en todas partes la mano bondadosa de la Providencia, que se ha
+complacido en enriquecer nuestro entendimiento y nuestro corazon con
+inestimables preciosidades[6].
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.
+
+
+§ I.
+
+Sabiduría de la ley que prohibe los juicios temerarios.
+
+La ley cristiana que prohibe los juicios temerarios es no solo ley de
+caridad, sino de prudencia, y buena lógica. Nada mas arriesgado que
+juzgar de una accion, y sobre todo de la intencion, por meras
+apariencias; el curso ordinario de las cosas lleva tan complicados los
+sucesos, los hombres se encuentran en situaciones tan varias, obran por
+tan diferentes motivos, ven los objetos de maneras tan distintas, que á
+menudo nos parece un castillo fantástico, lo que examinado de cerca, y
+con presencia de las circunstancias se halla lo mas natural, lo mas
+sencillo y arreglado.
+
+
+§ II.
+
+Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.»
+
+El mundo cree dar una regla de conducta muy importante, diciendo «piensa
+mal y no errarás,» y se imagina haber enmendado de esta manera la moral
+evangélica. «Conviene no ser demasiado cándido, se nos advierte
+continuamente; es necesario no fiarse de palabras; los hombres son muy
+malos, obras son amores y no buenas razones:» como si el Evangelio nos
+enseñase á ser imprudentes é imbéciles; como si Jesucristo al
+encomedarnos que fuésemos sencillos como la paloma, no nos hubiera
+avisado que no creyésemos á todo espíritu, que para conocer el árbol
+atendiésemos al fruto; y finalmente como si á propósito de la malicia de
+los hombres, no leyéramos ya en las primeras páginas de la Sagrada
+Escritura que el corazon del hombre está inclinado al mal desde su
+adolescencia.
+
+La máxima perniciosa, que se propone nada ménos que asegurar el acierto
+con la malignidad del juicio, es tan contraria á la caridad cristiana,
+como á la sana razon. En efecto: la experiencia nos enseña que el hombre
+mas mentiroso dice mucho mayor número de verdades que de mentiras, y que
+el mas malvado hace muchas mas acciones buenas ó indiferentes que malas.
+El hombre ama naturalmente la verdad y el bien; y no se aparta de ellos
+sino cuando las pasiones le arrastran y extravian. Miente el mentiroso
+en ofreciéndosele alguna ocasion en que faltando á la verdad, cree
+favorecer sus intereses ó lisonjear su vanidad necia; pero fuera de
+estos casos, naturalmente dice la verdad, y habla como el resto de los
+hombres. El ladron roba, el liviano se desmanda, el pendenciero riñe,
+cuando se presenta la oportunidad, estimulando la pasion; que si
+estuviesen abandonados de continuo á sus malas inclinaciones, serian
+verdaderos monstruos, su crímen degeneraria en demencia; y entónces el
+decoro y buen órden de la sociedad reclamarian imperiosamente que se los
+apartase del trato de sus semejantes.
+
+Infiérese de estas observaciones que el juzgar mal, no teniendo el
+debido fundamento, y el tomar la malignidad por garantía de acierto, es
+tan irracional como si habiendo en una urna muchísimas bolas blancas, y
+poquísimas negras, se dijera que las probabilidades de salir estan en
+favor de las negras.
+
+
+§ III.
+
+Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres.
+
+Caben en esta materia reglas de juiciosa cautela, que nacen de la
+prudencia de la serpiente y no destruyen la candidez de la paloma.
+
+
+REGLA 1ª.
+
+No se debe fiar de la virtud del comun de los hombres, puesta á prueba
+muy dura.
+
+La razon es clara, el resistir á tentaciones muy vehementes exige virtud
+firme y acendrada. Esta se halla en pocos. La experiencia nos enseña que
+en semejantes extremos la debilidad humana suele sucumbir; y la
+Escritura nos previene que quien ama el peligro perecerá en él.
+
+Sabeis que un comerciante honrado se halla en los mayores apuros, cuando
+todo el mundo le considera en posicion muy desembarazada. Su honor, el
+porvenir de su familia, estan pendientes de una operacion poco justa,
+pero muy beneficiosa. Si se decide á ella, todo queda remediado; si se
+abstiene, el fatal secreto se divulga, y la perdicion total es
+inevitable. ¿Qué hará? Si en la operacion podeis salir perjudicado,
+precaveos á tiempo; apartaos de un edificio que si bien en una situacion
+regular no amenazaba ruina, está ahora batido por un furioso huracan.
+
+Teneis noticia de que dos personas de amable trato y bella figura, han
+trabado relaciones muy íntimas y frecuentes; ambos son virtuosos, y aun
+cuando no mediaran otros motivos, el honor debiera bastar á contenerlos
+en los debidos límites. Si teneis interes en ello, tomad vuestro partido
+con presteza; si no callad; no juzgueis temerariamente; pero rogad á
+Dios por ambos, que las oraciones podrán no ser inútiles.
+
+Estais en el gobierno, los tiempos son malos, la época crítica, los
+peligros muchos. Uno de vuestros dependientes encargado de un puesto
+importante se halla asediado noche y dia por un enemigo que dispone de
+largas talegas. El dependiente es honrado segun os parece, tiene grandes
+compromisos por vuestra causa, y sobre todo es entusiasta de ciertos
+principios, y los sustenta con mucho acaloramiento. A pesar de todo,
+será bueno que no perdais de vista el negocio. Haréis muy bien en creer
+que el honor y las convicciones de vuestro dependiente no se rajarán con
+los golpes de un ariete de cincuenta mil pesos fuertes; pero será mejor
+que no lo probeis, mayormente si las consecuencias fuesen irreparables.
+
+Un amigo os ha hecho grandes ofrecimientos, y no podeis dudar que son
+sinceros. La amistad es antigua, los títulos muchos y poderosos, la
+simpatia de los corazones está probada; y para colmo de dicha, hay
+identidad de ideas y sentimientos. Preséntase de improviso un negocio en
+que vuestra amistad le ha de costar cara; si no os sacrifica se expone á
+graves pérdidas, á inminentes peligros. Para lo que pudiera suceder,
+resignaos á ser víctima, temed que las afectuosas protestas se quedarán
+sin cumplirse, y que en cambio de vuestro duelo, se os pagará con una
+satisfaccion tan gemebunda como estéril.
+
+Estais viendo á una autoridad en aprieto; se la quiere forzar á un acto
+de alta trascendencia, á que no puede acceder sin degradarse, sin faltar
+á sus deberes mas sagrados, sin comprometer intereses de la mayor
+importancia. El magistrado es naturalmente recto; en su larga carrera no
+se le conoce una felonía; y su entereza está acompañada de cierta
+firmeza de carácter. Los antecedentes no son malos. Sin embargo, cuando
+veais que la tempestad arrecia, que el motin sube ya la escalera, cuando
+golpee á la puerta del gabinete el osado demagogo que lleva en una mano
+el papel que se ha de firmar, y en otra el puñal ó una pistola
+amartillada; temed mas por la suerte del negocio, que por la vida del
+magistrado. Es probable que no morirá; la entereza no es el heroismo.
+
+Con los anteriores ejemplos se echa de ver que en algunas ocasiones es
+lícito y muy prudente desconfiar de la virtud de los hombres; lo que
+acontece cuando el obrar bien exige una disposicion de ánimo, que la
+razon, la experiencia y la misma religion, nos enseñan ser muy rara. Es
+claro ademas, que para sospechar mal, no siempre será menester que el
+apuro sea tal como se ha pintado. Para el comun de los hombres suele
+bastar mucho ménos; y para los decididamente malos la simple oportunidad
+equivale á vehemente tentacion. Así no es posible señalar otra regla
+para discernir los casos, sino que es preciso atender á las
+circunstancias de la persona que es el objeto del juicio, graduando la
+probabilidad del mal por su habitual inclinacion á él, ó su adhesion á
+la virtud.
+
+De estas consideraciones nacen las otras reglas.
+
+
+REGLA 2ª.
+
+Para conjeturar cuál será la conducta de una persona en un caso dado, es
+preciso conocer su inteligencia, su índole, carácter, moralidad,
+intereses y cuanto puede influir en su determinacion.
+
+El hombre, aunque dotado de libertad de albedrio, no deja de estar
+sujeto á una muchedumbre de influencias que contribuyen poderosamente á
+decidirle. El olvido de una sola circunstancia nos puede llevar al
+error. Así, suponiendo que un hombre está en un compromiso de que le es
+difícil salir sin faltar á sus deberes, parece á primera vista que en
+sabiendo cuál es su moralidad, y cuáles los obstáculos que á la sazon
+median para obrar conforme á ella, tenemos datos bastantes para
+pronosticar sobre el éxito. Pero entónces no llevamos en cuenta una
+cualidad que influye sobre manera en casos semejantes: la firmeza de
+carácter. Este olvido podrá hacer muy bien que defraude nuestras
+esperanzas un hombre virtuoso, y las exceda el malo; pues que para sacar
+airosa la virtud en circunstancias apuradas, sirve admirablemente el que
+obren en su favor pasiones enérgicas. Un alma de temple fuerte y brioso,
+se exalta y cobra nuevo aliento á la vista del peligro; en el
+cumplimiento del deber se interesa entónces el orgullo; y un corazon que
+naturalmente se complace en superar obstáculos, y arrostrar riesgos, se
+siente mas osado y resuelto cuando se halla animado por el grito de la
+conciencia. El ceder es debilidad, el volver atras cobardia; el faltar
+al deber es manifestar miedo, es someterse á la afrenta. El hombre de
+intencion recta y corazon puro, pero pusilánime, mirará las cosas con
+ojos muy diferentes. «Hay un deber que cumplir, es verdad; pero trae
+consigo la muerte de quien lo cumpla, y la orfandad de la familia. El
+mal se hará tambien de la misma manera; y quizas los desastres serán
+mayores. Es necesario dar al tiempo lo que es suyo: la entereza no ha de
+convertirse en terquedad: los deberes no han de considerarse en
+abstracto, es preciso atender á todas las circunstancias; las virtudes
+dejan de serlo, si no andan regidas por la prudencia. El buen hombre ha
+encontrado por fin lo que buscaba: un parlamentario entre el bien y el
+mal; el miedo con su propio traje no servia para el caso; pero ya se ha
+vestido de prudencia; la transaccion no se hará esperar mucho.
+
+Hé aquí un ejemplo bien palpable, y por cierto nada imaginario, de que
+es preciso atender á todas las circunstancias del individuo que se ha de
+juzgar. Desgraciadamente el conocimiento de los hombres es uno de los
+estudios mas dificiles; y por lo mismo es tarea espinosa el recoger los
+datos precisos para acertar.
+
+
+REGLA 3ª.
+
+Debemos cuidar mucho de despojarnos de nuestras ideas y afecciones, y
+guardarnos de pensar que los demas obrarán como obraríamos nosotros.
+
+La experiencia de cada dia nos enseña que el hombre se inclina á juzgar
+de los demas tomándose por pauta á sí mismo. De aquí han nacido los
+proverbios «quien mal no hace, mal no piensa;» y «piensa el ladron que
+todos son de su condicion.» Esta inclinacion es uno de los mayores
+obstáculos para encontrar la verdad en todo lo concerniente á la
+conducta de los hombres; ella expone con frecuencia al virtuoso á ser
+presa de los amaños del malvado; y dirige á menudo contra probada
+honradez, y quizas acendrada virtud, los tiros de la maledicencia.
+
+La reflexion, ayudada por costosos desengaños, cura á veces este
+defecto, orígen de muchos males privados y públicos; pero su raiz está
+en el entendimiento y corazon del hombre, y es preciso estar siempre
+alerta si no se quiere que retoñen las ramas.
+
+La razon de este fenómeno no será difícil explicarla. En la mayor parte
+de sus raciocinios, procede el hombre por analogía. «Siempre ha
+sucedido esto, luego ahora sucederá tambien.» «Comunmente despues de tal
+hecho, sobreviene tal otro, luego lo mismo acontecerá en la actualidad.»
+De aquí dimana que tan pronto como se ofrece la ocasion de formar
+juicio, apelamos á la comparacion; si un ejemplo apoya nuestra manera de
+opinar, nos afirmamos mas en ella; y si la experiencia nos suministra
+muchos, sin esperar mas pruebas damos la cosa por demostrada. Natural
+es, que necesitando comparaciones las busquemos en los objetos mas
+conocidos, y con los cuales nos hallamos mas familiarizados; y como en
+tratándose de juzgar ó conjeturar sobre la conducta ajena hemos menester
+calcular sobre los motivos que influyen en la determinacion de la
+voluntad, atendemos sin advertirlo siquiera á lo que solemos hacer
+nosotros, y prestamos á los demas el mismo modo de mirar y apreciar los
+objetos.
+
+Esta explicacion, tan sencilla como fundada, señala cumplidamente la
+razon de la dificultad que encontramos en despojarnos de nuestras ideas
+y sentimientos, cuando así lo reclama el acierto en los juicios que
+formamos sobre la conducta de los demas. Quien no está acostumbrado á
+ver otros usos que los de su pais, tiene por extraño cuanto de ellos se
+desvia, y al dejar por primera vez el suelo patrio se sorprende á cada
+novedad que descubre. Lo propio nos sucede en el asunto de que tratamos:
+con nadie vivimos mas intimamente que con nosotros mismos; y hasta los
+ménos amigos de concentrarse tienen por necesidad una conciencia muy
+clara del curso que ordinariamente siguen su entendimiento y voluntad.
+Preséntase un caso, y no atendiendo á que aquello pasa en el ánimo de
+los otros, como si dijésemos en tierra extranjera, nos sentimos
+naturalmente llevados á pensar que deberá de suceder allí lo mismo á
+corta diferencia que hemos visto en nuestra patria. Y ya que he
+comenzado comparando, añadiré, que así como los que han viajado mucho no
+se sorprenden por ninguna diversidad de costumbres, y adquieren cierto
+hábito de acomodarse á todo sin extrañeza ni repugnancia, así los que se
+han dedicado al estudio del corazon, y á la observacion de los hombres,
+son mas diestros en despojarse de su manera de ver y sentir, y se
+colocan mas fácilmente en la situacion de los otros; como si dijéramos
+que cambian de traje y de tenor de vida, y adoptan el aire y las maneras
+de los naturales del nuevo pais[7].
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.
+
+
+§ I.
+
+Dos condiciones necesarias para que sea valedero un testimonio.
+
+No siempre nos es dable adquirir por nosotros mismos el conocimiento de
+la existencia de un ser, y entónces nos es preciso valernos del
+testimonio ajeno. Para que este no nos induzca á error, son necesarias
+dos condiciones: 1ª. que el testigo no sea engañado: 2ª. que no nos
+quiera engañar. Es evidente que faltando cualquiera de estos dos
+extremos, su testimonio no sirve para encontrar la verdad. Poco nos
+importa que quien habla la conozca, si sus palabras nos expresan el
+error; y la veracidad y buena fe tampoco nos aprovechan si quien las
+posee está engañado.
+
+
+§ II.
+
+Exámen y aplicaciones de la primera condicion.
+
+Conocemos si el testigo ha sido engañado ó no atendiendo á los medios de
+que ha podido disponer para alcanzar la verdad: y en estos medios
+comprendo tambien su capacidad y demas cualidades personales que le
+hacen mas ó ménos apto para el efecto.
+
+Al referírsenos algun hecho, cuando el narrador no es testigo ocular, á
+veces la buena educacion no permite preguntar quién lo ha contado; pero
+la buena lógica prescribe atender siempre á esta circunstancia, y no
+prestar lijeramente asenso sin haberlo tenido presente.
+
+Atravieso un pais que me es desconocido, y oigo la siguiente
+proposicion: «este es el año de mejor cosecha que de mucho tiempo acá se
+ha visto en esta comarca.» Lo primero que debo hacer es parar la
+atencion en la persona que así lo dice. ¿Es un hombre anciano, rico
+propietario de la tierra, establecido en sus mismas posesiones,
+aficionado á recoger noticias y formar estados comparativos? No puedo
+dudar que quien habla debe de saberlo muy bien; pues que su interes,
+profesion, inclinaciones particulares y larga experiencia le
+proporcionan cuantos medios son deseables para formar juicio acertado.
+¿Es un hijo del mismo propietario, que solo se llega á las posesiones de
+su padre para divertirse ó sacar dinero; que distraido por la vida de
+las ciudades, se cuida muy poco de lo que pasa en los campos? Bien podrá
+saberlo por habérselo oido á su padre; pero si esta última circunstancia
+falta, el testimonio es muy poco seguro. ¿Es un viajero que recorre de
+vez en cuando aquel pais, por negocios que nada tienen que ver con la
+agricultura? Su palabra merece poca fe, porque son escasos los medios
+que ha tenido para cerciorarse de lo que afirma; su proposicion podrá
+ser echada á la aventura.
+
+En una reunion se cuenta que el ingeniero N. acaba de idear una nueva
+máquina para tal ó cual producto, y que su invencion lleva ventaja á
+cuantas se han conocido hasta ahora. El testigo es ocular.--¿Quién lo
+refiere?--Es un caballero de la misma profesion, muy acreditado en ella,
+que ha viajado mucho para ponerse al nivel de los últimos adelantos en
+maquinaria, comisionado repetidas veces ya por el gobierno, ya por
+sociedades de fabricantes, para comparar diferentes sistemas de
+construccion y elaboracion: el juez es competente; no es fácil haya sido
+engañado por un charlatan cualquiera.--El testigo es un fabricante que
+tiene invertidos grandes capitales en maquinaria, y se propone invertir
+muchos mas; posee algunos conocimientos en el ramo, pues que su interes
+propio le llama la atencion hácia este punto, y cuenta con bastantes
+años de experiencia. El testimonio no es despreciable, pero ha perdido
+mucho de las cualidades del primero. No conoce por principios la
+mecánica, habrá visto algunos establecimientos, mas no los necesarios
+para poder comparar la invencion con los demas sistemas conocidos: el
+maquinista sabia que las arcas no estaban vacías, tenia un interes en
+que se formase alto concepto de la invencion; hay pues bastante peligro
+de que el mérito sea exagerado, hasta podrá ser muy mediano, y quizas
+nulo.
+
+Una mujer de veracidad probada, pero de imaginacion ardiente y viva, y
+ademas muy crédula en asuntos de carácter extraordinario y misterioso,
+refiere con el tono de la mayor certeza y con el lenguaje y ademan de
+una impresion reciente, que en la noche anterior ha oido en su casa un
+ruido espantoso; que habiéndose levantado ha visto el resplandor de
+algunas luces en partes del edificio en las que no habita nadie; y que
+repetidas veces han resonado con toda claridad voces desconocidas, ya
+cual gemidos de dolor, ya cual aullidos de desesperacion, ya cual
+aterradoras amenazas. La testigo habrá sido engañada. Es probable que
+estando profundamente dormida, algun gato que andaria ocupado en sus
+ordinarias tareas de hurto ó caza, habrá derribado algun traste con
+estrepitoso fracaso. La buena señora, que quizas conciliaria
+dificilmente el sueño, agitada por espectros y fantasmas, dispierta al
+retumbante ruido: levántase despavorida, corre presurosa de una á otra
+parte; ve en los aposentos desiertos alguna luz, por la sencilla razon
+de que nadie cuidó de cerrar las ventanas, y por ellas penetran los
+rayos de la luna; por fin llegan á sus oidos las voces misteriosas que
+no debieron de ser mas que los silbidos del viento, los crujidos de
+alguna puerta mal segura, y tal vez el remoto maullo del malandrin que
+salido por la buhardilla se va á trabar refriegas por la vecindad, sin
+pensar que sus maldades tienen en congojosa cuita á su dueña y
+bienhechora.
+
+Asi discurriria un buen pensador, sin decidirse por esto á creer ó dejar
+de creer, pero inclinándose algo mas á lo segundo que á lo primero;
+cuando hé aquí que llega á la reunion el marido de la señora espantada.
+Es hombre que frisa en los cincuenta, que ha tenido tiempo de perder el
+miedo en largos años de carrera militar, no escasea de conocimientos, y
+retirado ahora, vive entregado á sus negocios y á sus libros, dejando
+que su mujer delire á mansalva. La vista de los circunstantes se dirige
+naturalmente al recien llegado; y todos desean saber de su boca la
+impresion que le causara la medrosa aventura. «En verdad, señores, dice,
+que no sé qué diablos teníamos esta noche en casa. Ocupado en despachar
+unos papeles que me corrian prisa, no me habia acostado todavía, cuando
+hé aquí que á eso de las doce oigo un estrépito tal que me creí que la
+casa se nos venia encima. Lo que es gato no podia ser, porque era
+imposible que hiciese tal estrépito; y ademas esta mañana nada se ha
+encontrado, ni dislocado, ni roto. Eso de las luces, yo no las he visto;
+pero que resonaron unas voces tan tremebundas que casi casi me habrian
+metido el miedo en el cuerpo, es positivo. Veremos si la zambra se
+repite: yo me temo que se nos ha querido jugar una treta. Desearia
+sorprender á los actores representando su papel.» Desde entónces la
+cuestion cambia de aspecto; lo que ántes era improbable, ha pasado á ser
+creible; el hecho será verdadero, solo falta aclarar su naturaleza.
+
+
+§ III.
+
+Exámen y aplicaciones de la segunda condicion.
+
+Si conviene precaverse contra el engaño que inocentemente puede haber
+sufrido el narrador, no importa ménos estar en guarda contra la falta de
+veracidad. Para este efecto será bien informarse de la opinion que en
+este punto disfruta la persona, y sobre todo examinar si alguna pasion ó
+interes la impelen á mentir. ¿Qué caso puede hacerse de quien pinta
+prodigiosos hechos de armas de los cuales espera grados, empleos y
+condecoraciones? Está bien claro el partido que tomará el especulador,
+si no está dominado por principios de rígida moral y caballerosa
+delicadeza. Así, quien refiere acontecimientos en cuya verdad ó
+apariencia tiene grande interes, es testigo sospechoso; prestarle
+crédito sobre su palabra fuera proceder muy de lijero.
+
+Cuando tratamos de calcular la probabilidad de un suceso que no sabemos
+sino por el testimonio de otros, es preciso atender simultáneamente á
+las dos condiciones explicadas: conocimiento y veracidad. Pero como en
+muchos casos, á mas del testimonio, tenemos algunos datos para
+conjeturar sobre la probabilidad de lo que se nos cuenta, es necesario
+hacerlos entrar en combinacion, para decidirnos con ménos peligro de
+errar. Por lo comun, hay muchas cosas á que atender, en lo cual
+enseñarán mas los ejemplos que las reglas.
+
+Un general da parte de una brillante victoria que acaba de conseguir; el
+enemigo, por supuesto, era superior en fuerzas, ocupaba posiciones muy
+ventajosas, pero ha sido arrollado en todas direcciones, y solo una
+precipitada fuga le ha librado de dejar en manos del vencedor numerosos
+prisioneros. La pérdida del general ha sido insignificante en
+comparacion de la del enemigo; algunas compañías que llevadas de su
+ardor se habian adelantado en demasía, viéronse envueltas por
+cuadruplicadas fuerzas y tuvieron algunos momentos de conflicto; pero
+merced á la bizarria de los jefes, y acertadas disposiciones del
+general, pudiéronse replegar con el mayor órden sin mas resultado que
+extraviarse un reducido número de soldados.
+
+¿Qué concepto formaremos de la accion? Para que se vea cuánta
+circunspeccion es necesaria si se desea acertar en los juicios, y con la
+mira de ofrecer ejemplos que sirvan de norma en otros casos,
+detallaremos las muchas circunstancias á que es preciso atender.
+
+¿Es conocido el general? ¿Tiene reputacion de veraz y modesto, ó pasa
+plaza de fanfarron? ¿Cuáles son sus dotes militares? ¿Qué subalternos le
+auxilian? Sus tropas ¿gozan fama de valor y disciplina? ¿Se han
+distinguido en otras acciones, ó estan desacreditadas por frecuentes
+derrotas? ¿Con qué enemigo ha tenido que habérselas? ¿Cuál era el objeto
+de la expedicion del general? ¿Lo ha conseguido ó no? En el parte hay
+una cláusula que dice: «Sé de positivo que la plaza N puede todavia
+sostenerse algunos dias. Así no he creido necesario precipitar las
+operaciones, mayormente cuando la situacion del soldado, rendido de
+hambre y fatiga, reclamaba imperiosamente algun descanso. El convoy
+queda seguro en la ciudad M, adonde me he replegado, abandonando al
+enemigo unas posiciones que me eran inútiles, y dejándole que se cebase
+en una porcion de viveres que en el ardor de la refriega cayeron en su
+poder, á causa de un desórden momentáneo que se debió al miedo de los
+bagajeros.» El negocio presenta mal aspecto; á pesar de todos los
+rodeos, se conoce que el vencedor ha perdido una parte del convoy, y no
+ha podido pasar con lo restante.
+
+¿Qué trofeos nos presenta en testimonio de su victoria? No ha cogido
+prisioneros, y él confiesa algunos extraviados; aquellas compañías
+demasiado adelantadas sufrieron algunos momentos de conflicto, y fueron
+envueltas por fuerzas cuadruplicadas; todo esto significa que hubo en
+aquella parte un «sálvese quien pueda» y que el enemigo no dejó de hacer
+presa.
+
+¿Cuáles son las noticias que vienen del lugar donde se ha replegado el
+general? Es probable que las cartas serán tristes, y que traerán
+descripciones aflictivas sobre el desórden en que entró la tropa, y la
+disminucion del convoy.
+
+¿Qué dicen los partidarios del enemigo? ¡Ah! esto acaba de aclarar el
+misterio; se han echado las campanas á vuelo en el punto P, y han
+entrado muchos prisioneros; los enemigos se han presentado orgullosos en
+presencia de la plaza sitiada, cuyos apuros son cada dia mayores.
+
+¿Qué está haciendo el general vencedor? Se mantiene en inaccion, y se
+añade que ha pedido refuerzos; la brillante victoria habrá sido pues una
+insigne derrota.
+
+
+§ IV.
+
+Una observacion sobre el interes en engañar.
+
+Casos hay en que por interesado que parezca el narrador en faltar á la
+verdad, no es probable que lo haya hecho, porque descubierta en breve la
+mentira, sin recurso para paliarla, se convertiria contra él de una
+manera ignominiosa.
+
+La experiencia nos enseña que no hay que fiar de ciertas relaciones
+militares que no pueden ser contradichas luego, con toda claridad y con
+presencia de datos positivos, que produzcan completa evidencia. Las
+mayores ó menores fuerzas del enemigo, el órden ó la dispersion con que
+tal ó cual parte de su ejército emprendió la retirada, el número de
+muertos ó heridos, lo mas ó ménos favorable de algunas posiciones
+atendida la situacion de los combatientes, lo mas ó ménos intransitable
+de los caminos, y otras cosas por este tenor, ¿cómo las puede aclarar
+bien el público? Cada cual refiere las cosas á su modo, segun sus
+noticias, intereses ó deseos; y los mismos que saben la verdad son
+quizas los primeros en oscurecerla haciendo circular las mas insignes
+falsedades. Los que llegan á desembarazarse del enredo, y á ver claro en
+el negocio, ó callan, ó se hallan impugnados por mil y mil á quienes
+importa sostener la ilusion; y la mancha que cae sobre los embaucadores
+nunca es tan ignominiosa que no consienta algun disfraz. Pero suponed
+que un general que está sitiando una plaza, y nada puede contra ella,
+tiene la imprudencia de enviar un pomposo parte al gobierno,
+anunciándole que la ha tomado por asalto y estan en su poder los restos
+de la guarnicion que no han perecido en la refriega; á pocos dias sabrá
+el gobierno, sabrá el público, sabrá el mismo ejército, que el general
+ha mentido de una manera tan escandalosa; y la burla y la afrenta que
+caerán sobre el impostor le harán pagar cara su gloria de momento.
+
+De aquí es que en semejantes casos el buen sentido del público suele
+preguntar si el parte es oficial: y si lo es, por mas que no haga caso
+de las circunstancias con que se procura realzar el hecho, no obstante
+presta crédito á la existencia de él. Hasta es de notar que cuando en
+gravísimos apuros se miente de una manera escandalosa, con la mira de
+alentar por algunas horas mas y dar lugar al tiempo, rara vez se inventa
+un parte nombrando personas; se apela á las fórmulas de «sabemos de
+positivo; un testigo de vista acaba de referirnos» y otras semejantes;
+se suponen oficios recibidos que se imprimirán luego, se ordenan
+regocijos públicos etc., pero siempre se suele dejar un camino abierto
+para que la mentira no choque demasiado de frente con el buen sentido,
+se tiene cuidado en no comprometer el nombre de personas determinadas;
+en una palabra, hasta reinando la mayor desfachatez, se guardan siempre
+algunas consideraciones á la conciencia pública.
+
+Para dejar pues de prestar crédito á una relacion, no basta objetar que
+el narrador está interesado en faltar á la verdad; es necesario
+considerar si las circunstancias de la mentira son tan desgraciadas, que
+poco despues haya de ser descubierta en toda su desnudez, sin que le
+quede al engañador la excusa de que se habia equivocado ó le habian mal
+informado. En estos casos, por poca que sea la categoría de la persona,
+por poca estimacion de sí misma que se le pueda suponer, mayormente
+cuando el asunto pasa en público, es prudente darle crédito, si de esto
+no puede resultar ningun daño. Será dable salir engañado, pero la
+probabilidad está en contra y en grado muy superior.
+
+
+§ V.
+
+Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha distancia de
+lugar ó tiempo.
+
+Si es tan difícil encontrar la verdad, cuando los sucesos son
+contemporáneos, y se realizan en nuestro propio pais, ¿qué diremos de lo
+que pasa á larga distancia de lugar ó tiempo, ó de uno y otro? ¿Cómo
+será posible sacar en limpio la verdad de manos de viajeros ó
+historiadores? Por mas desconsolador que sea, es preciso confesarlo,
+quien haya observado de qué modo se abulta, y se exagera, y se
+disminuye, y se desfigura, y se trastorna de arriba abajo lo mismo que
+estamos viendo con nuestros ojos, ha de sentirse por necesidad muy
+descorazonado al abrir un libro de historia ó de viajes, ó al leer los
+periódicos, particularmente los extranjeros.
+
+Quien vive en el mismo tiempo y pais de los acontecimientos tiene
+muchos medios para evitar el error: ó ve las cosas por sí mismo, ó lee y
+oye muy diferentes relaciones que puede comparar entre sí; y como está
+en datos sobre los antecedentes de las personas y de las cosas, como
+trata continuamente con hombres de opuestos intereses y opiniones, como
+sigue de cerca el curso de la totalidad de los sucesos, no le es
+imposible á fuerza de trabajos y discrecion el aclarar en algunos puntos
+la verdad. Pero ¿qué será del desgraciado lector que mora allá en
+lejanos paises, y quizas á larga distancia de siglos, y no tiene otro
+guia que el periódico ú obra que por casualidad encuentra en un gabinete
+de lectura, ó en una biblioteca, ó que habrá adquirido por haber visto
+recomendados en alguna parte aquellos escritos, ú oido elogios de quien
+presumia entenderlo?
+
+Tres son los conductos por los cuales solemos adquirir conocimiento de
+lo que pasa en tiempos y lugares distantes: los periódicos, las
+relaciones de los viajeros, y las historias. Diré cuatro palabras sobre
+cada uno de ellos[8].
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+LOS PERIÓDICOS.
+
+
+§ I.
+
+Una ilusion.
+
+Creen algunos que con respecto á los paises donde está en vigor la
+libertad de imprenta, no es muy difícil encontrar la verdad, porque
+teniendo todo linaje de intereses y opiniones algun periódico que les
+sirve de órgano, los unos desvanecen los errores de los otros, brotando
+del cotejo la luz de la verdad. «Entre todos lo saben todo y lo dicen
+todo; no se necesita mas que paciencia en leer, cuidado en comparar,
+tino en discernir y prudencia en juzgar.» Así discurren algunos. Yo creo
+que esto es pura ilusion: y lo primero que asiento es que ni con
+respecto á las personas ni las cosas, los periódicos no lo dicen todo,
+ni con mucho, ni aun aquello que saben bien los redactores, hasta en los
+paises mas libres.
+
+
+§ II.
+
+Los periódicos no lo dicen todo sobre las personas.
+
+Estamos presenciando á cada paso que los partidarios de lo que se llama
+una notabilidad, la ensalzan con destemplados elogios; miéntras sus
+adversarios le regalan á manos llenas los dictados de ignorante,
+estúpido, inhumano, sanguinario, tigre, traidor, monstruo, y otras
+lindezas por este estilo. El saber, los talentos, la honradez, la
+amabilidad, la generosidad y otras cualidades que le atribuían al héroe
+los escritores de su devocion, quedan en verdad algo ajadas con los
+cumplimientos de sus enemigos; pero al fin, ¿qué sacais en limpio de
+esta baraunda? ¿Qué pensará el extranjero que ha de decidirse por uno de
+los extremos, ó adoptar un justo medio á manera de árbitro arbitrador?
+El resultado es andar á tientas, y verse precisado ó á suspender el
+juicio ó á caer en crasos errores. La carrera pública del hombre en
+cuestion no siempre está señalada por actos bien caracterizados; y
+ademas lo que haya en ellos de bueno ó malo, no siempre es bien claro si
+debe atribuirse á él ó á sus subalternos.
+
+Lo curioso es que á veces entre tanta contienda, la opinion pública en
+ciertos círculos, y quizas en todo el pais, está fijada sobre el
+personaje, de suerte que no parece sino que se miente de comun acuerdo.
+En efecto, hablad con los hombres que no carecen de noticias, quizas con
+los mismos que le han declarado mas cruda guerra; «lo que es talento,
+oiréis, nadie se lo niega; sabe mucho y no tiene malas intenciones; pero
+qué quiere V.?.... se ha metido en eso, y es preciso desbancarle; yo soy
+el primero en respetarle como á persona privada; y ojalá que nos
+hubiese escuchado á nosotros; nos hubiera servido mucho, y habria
+representado un papel brillante. «¿Veis á ese otro tan honrado, tan
+inteligente, tan activo y enérgico, que al decir de ciertos periódicos,
+él y solo él, puede apartar la patria del borde del abismo? Escuchad á
+los que le conocen de cerca, y tal vez á sus mas ardientes defensores.»
+Que es un infeliz, ya lo sabemos; pero al fin es el hombre que nos
+conviene, y de álguien nos hemos de valer. Se le acusa de impuros
+manejos; esto ¿quién lo ignora? en el banco A tiene puestos tales
+fondos, y ahora va á hacer otro tanto en el banco B. En verdad que roba
+de una manera demasiado escandalosa, pero mire V., esto es ya tan
+comun...., y ademas, cuando le acusan nuestros adversarios, no es
+menester que uno le deje en las astas del toro. ¿No sabe V. la historia
+de ese hombre? pues yo le voy á contar á V. su vida y milagros ...» Y
+se os refieren sus aventuras, sus altos y bajos, y sus maldades ó
+miserias, ó necedades, y desde entónces ya no padeceis ilusiones, y
+juzgais en adelante con seguridad y acierto.
+
+Estas proporciones no las disfrutan por lo comun los extranjeros, ni los
+nacionales que se contentan con la lectura de los periódicos, y así
+creyendo que la comparacion de los de opuestas opiniones les aclara
+suficientemente la verdad, se forman los mas equivocados conceptos sobre
+los hombres y las cosas.
+
+El temor de ser denunciados, de indisponerse con determinadas personas,
+el respeto debido á la vida privada, el decoro propio, y otros motivos
+semejantes, impiden á menudo á los periódicos el descender á ciertos
+pormenores, y referir anécdoctas que retratan al vivo al personaje á
+quien atacan; sucediendo á veces que con la misma exageracion de los
+cargos, la destemplanza de las invectivas, y la crueldad de las sátiras,
+no le hacen ni con mucho el daño que se le podria hacer con la sencilla
+y sosegada exposicion de algunos hechos particulares.
+
+Los escritores distinguen casi siempre entre el hombre privado y el
+hombre público; esto es muy bueno en la mayor parte de los casos, porque
+de otra suerte la polémica periodística, ya demasiado agria y
+descompuesta, se convirtiera bien pronto en un lodazal donde se
+revolvieran inmundicias intolerables; pero esto no quita que la vida
+privada de un hombre no sirva muy bien para conjeturar sobre su conducta
+en los destinos públicos. Quien en el trato ordinario no respeta la
+hacienda ajena, ¿creeis que procederá con pureza cuando maneje el erario
+de la nacion? El hombre de mala fe, sin convicciones de ninguna clase,
+sin religion, sin moral, ¿creeis que será consecuente en los principios
+políticos que aparenta profesar, y que en sus palabras y promesas puede
+descansar tranquilo el gobierno que se vale de sus servicios? El
+epicúreo por sistema, que en su pueblo insultaba sin pudor el decoro
+público, siendo mal marido y mal padre, ¿creeis que renunciará a su
+libertinaje cuando se vea elevado á la magistratura, y que de su
+corrupcion y procacidad nada tendrán que temer la inocencia y la fortuna
+de los buenos, nada que esperar la insolencia y la injusticia de los
+malos? Y nada de esto dicen los periódicos, nada pueden decir, aunque
+les conste á los escritores sin ningun género de duda.
+
+
+§ III.
+
+Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas.
+
+Hasta en política, no es verdad que los periódicos lo digan todo. ¿Quién
+ignora cuánto distan por lo comun las opiniones que se manifiestan en
+amistosa conversacion de lo que se expresa por escrito? Cuando se
+escribe en público hay siempre algunas formalidades que cubrir, y muchas
+consideraciones que guardar; no pocos dicen lo contrario de lo que
+piensan; y hasta los mas rígidos en materia de veracidad se hallan á
+veces precisados ya que no á decir lo que no piensan, al ménos á decir
+mucho ménos de lo que piensan. Conviene no olvidar estas advertencias,
+si se quiere saber algo mas en politica de lo que anda por ese mundo
+como moneda falsa de muchos reconocida, pero recíprocamente aceptada,
+sin que por esto se equivoquen los inteligentes sobre su peso y ley.[9]
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+RELACIONES DE VIAJES.
+
+
+§ I.
+
+Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes.
+
+En esta clase de escritos deben distinguirse dos partes: las
+descripciones de objetos que ha visto, ó escenas que ha presenciado el
+viajero; y las demas noticias y observaciones de que llena su obra. Por
+lo tocante á lo primero, conviene recordar lo que se ha dicho sobre la
+veracidad; añadiéndose dos advertencias: 1ª. que la desconfianza de la
+fidelidad de los cuadros debe guardar alguna proporcion con la distancia
+del lugar de la escena, por aquello de: luengas tierras, luengas
+mentiras; 2ª. que los viajeros corren riesgo de exagerar, desfigurar, y
+hasta fingir, haciendo formar ideas muy equivocadas sobre el pais que
+describen, por el vanidoso prurito de hacerse interesantes, y de darse
+importancia, contando peregrinas aventuras.
+
+En cuanto á las demas noticias y observaciones, no es dable reducir á
+reglas fijas el modo de distinguir la verdad del error; mayormente
+siendo imposible esta tarea en muchísimos casos. Pero será bien
+presentar reflexiones que llenen de algun modo el vacío de las reglas,
+inspirando prudente desconfianza y manteniendo en guarda á los
+inexpertos é incautos.
+
+
+§ II.
+
+Orígen y formacion de algunas relaciones de viajes.
+
+¿Cómo se hacen la mayor parte de los viajes? Pasando no mas que por los
+lugares mas famosos, deteniéndose algun tanto en los puntos principales,
+y atravesando el pais intermedio tan rápidamente como es posible; pues á
+ello instigan tres causas poderosas: ahorrar tiempo, economizar dinero,
+y disminuir la molestia. Si el pais es culto, con buenos caminos, con
+canales, rios y costas de pronta navegacion, el viajero salta de una
+capital á otra disparándose como una flecha; dormitando con el
+mecimiento del coche ó de la nave, y asomando la cabeza por la
+portezuela para recrearse con la vista de algun bello paisaje, ó
+paseándose sobre cubierta contemplando las orillas del rio cuya
+corriente le arrebata. Resulta de ahí que todo el pais intermedio queda
+completamente desconocido, en cuanto concierne á ideas, religion, usos y
+costumbres. Algo ve sobre la calidad del terreno y los trajes de los
+moradores, porque ambos objetos se le ofrecen á los ojos; pero hasta en
+estas cosas si el viajero no es cauto, y pretende hablar en general,
+podrá dar á sus lectores las noticias mas falsas y extravagantes. Si de
+aquí á algunos años logramos navegar por el Ebro desde Zaragoza á
+Tortosa, el viajero que pintase el terreno y los trajes de Aragon y
+Cataluña, ateniéndose á lo que hubiese visto en la ribera del rio, por
+cierto que les proporcionaria á sus lectores copia disparatada.
+
+Ahora reflexione el aficionado á relaciones de viajes, el caso que debe
+hacer de las detalladas noticias sobre un pais de muchos millares de
+leguas cuadradas descrito por un viajero que le ha observado de la
+susodicha manera. «El que lo ha visto de cerca lo dice, así será sin
+asomo de duda:» de esta suerte hablas, ó crédulo lector, pensando que en
+recoger aquellas noticias ha puesto tu guia gran trabajo y cuidado; pues
+yo te diré lo que podria muy bien haber sucedido, y otra vez no te
+dejarás engañar con tanta facilidad.
+
+Llegado el viajero á la capital, tal vez con escaso conocimiento de la
+lengua, y quizas con ninguno, habrá andado atolondrado y confuso algunos
+dias, en el laberinto de calles y plazas, desplegando á menudo el plano
+de la ciudad, preguntando á cada esquina, y saliendo del paso del mejor
+modo posible, para encontrar la oficina de pasaportes, la casa de la
+embajada, y los sugetos para quienes lleva carta de recomendacion. Este
+tiempo no es muy á propósito para observar; y si á ratos toma coche,
+para librarse de cansancio y evitar extravío, tanto peor para los
+apuntes de su cartera: todo desfila á sus ojos con mucha rapidez como en
+linterna mágica las ilusiones de los cuadros; recogerá muy gratas
+sensaciones, pero no muchas noticias. Viene en seguida la visita de los
+principales edificios, monumentos, bellezas y preciosidades cuyo índice
+encuentra en la _guia_; y ó la capital no ha de ser de las mayores, ó se
+le han pasado muchos dias en la expresada tarea. La estacion se
+adelanta, es preciso todavía visitar otras ciudades, acudir á los baños,
+presenciar tal ó cual escena en un punto lejano, el viajero ha de tomar
+la posta, y correr á ejecutar en otra parte lo que acaba de practicar
+allí. A los pocos meses de su partida del suelo natal, está ya de
+vuelta, y ordena durante el invierno sus apuntes, y en la primavera se
+halla de venta un abultado tomo sobre el viaje. Agricultura, artes,
+comercio, ciencia, política, ideas populares, religion, usos,
+costumbres, carácter, todo lo ha observado de cerca el afortunado
+viajero; en su libro se halla la estadística universal del pais; creedle
+sobre su palabra y podréis ahorraros el trabajo de salir de vuestro
+gabinete, sin que ignoreis los mas pequeños y delicados pormenores.
+
+¿Cómo ha podido adquirir tanta copia de noticias? Un Argos no bastara
+para ver y notar tanto en tan breve tiempo; y ademas, ¿cómo habrá
+sabido lo que pasaba allí donde no ha estado, es decir, á centenares
+de leguas á derecha é izquierda de la carretera, canal ó rio por
+donde viajaba? Hélo aquí. Cuando al dar los primeros rayos del sol
+á la portezuela del coche, se habrá dispertado, y bostezando, y
+desperezándose habrá echado una ojeada sobre el pais, que no se
+parece ya á lo que era el de anoche, cruzando y arreglando las
+piernas con el caballero de enfrente, habrá trabado quizas la siguiente
+conversacion.--V. conoce el pais este?--Un poco.--El pueblo aquel cómo
+se llama?--Si mal no me acuerdo es N.--Los principales productos del
+pais?--N.--¿La industria?--N.--Carácter?--Flemático como el
+postillon.--Riqueza?--Como judios.
+
+Entre tanto llega el coche al parador, el de las respuestas se marcha
+quizas sin despedirse; y sus informes que se ignoran de quién sean,
+figurarán cual datos positivos entre los apuntes del observador, que
+tendrá la humorada de afirmar que cuenta lo que ha visto.
+
+Pero como estos recursos no son suficientes y dejarian muy incompleta la
+descripcion, recogerá cuídadosamente los trajes extraños, los edificios
+irregulares, las danzas grotescas que se le hayan ofrecido al paso, y
+héos aquí un cuadro de costumbres generales que nada dejará que desear.
+Sin embargo, aun hay otra mina que explotará el viajero, y de donde
+sacará tal vez el principal tesoro. En los periódicos y en las _guias_,
+encontrará en crecido número las noticias que ha menester para formar su
+estadística; y con los datos que de allí saque, puestos en órden
+diferente, intercalando alguna cosa de lo que ha visto ú oido ó
+conjeturado, resultará un todo que se hará circular como fruto de los
+trabajos investigadores del viajero, y en sustancia no será mas en su
+mayor parte, que cuentos de un cualquiera, y traducciones y plagios de
+periódicos y obras.
+
+Para que no se extrañe la severidad con que trato á los autores de
+_viajes_, sin que por esto me proponga rebajar el mérito donde quiera
+que se halle, bastará recordar las necedades y disparates que han
+publicado algunos extranjeros que han viajado por España. Lo que á
+nosotros nos ha sucedido puede muy bien acontecer á otros pueblos;
+saliendo bien ó mal parados, aplaudidos con exageracion, ó criticados
+con injusticia, segun el humor, las ideas, y otras cualidades del lijero
+pintor que se empeñaba en sacar copia de originales que no habia visto.
+
+
+§ III.
+
+Modo de estudiar un pais.
+
+La razon y la experiencia enseñan, que para formar cabal concepto de una
+pequeña comarca, y poderla describir tal como es, bajo el aspecto
+material y moral, es necesario estar familiarizado con la lengua, pasar
+allí larga temporada, abundar de relaciones, estar en trato continuo sin
+cansarse de preguntar y observar. No creo que haya otro medio de
+adquirir noticias exactas y formar acertado juicio; lo demas es andarse
+en generalidades, y llenarse la cabeza de errores é inexactitudes. Hasta
+que se estudien los paises de esta manera, hasta que se forme de esta
+suerte su estadística material y moral, no serán bien conocidos. Estarán
+pintados en los libros como en los mapas muy pequeños que nos ofrecen á
+la vista dilatadas regiones: todo está cubierto de nombres, y de
+círculos, y de crucecitas, y de cordilleras de montañas y de corrientes
+de rios; pero medid con el compas las distancias, y andaos por el mundo
+sin otra regla; á menudo creeréis estar muy cerca de una ciudad, de un
+rio, de un monte, que distan sin embargo nada ménos que cien leguas.
+
+En suma, ¿quereis adquirir noticias exactas sobre un pais, y formar de
+su estado concepto verdadero y cabal? estudiadlo de la manera
+sobredicha, ó leed á quien lo hubiere estudiado de esta suerte. Y si no
+truviereis proporcion para ello, contentaos con cuatro cosas generales,
+que os sacarán airoso de una conversacion con vuestros iguales en
+aquella clase de conocimientos; pero guardaos de asentar sobre estos
+datos un sistema filosófico, político ó económico; y andad con tiento en
+lucir vuestra ciencia, si os encontrarais con algun natural del pais, y
+no quereis exponeros á ser objeto de risa[10].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+HISTORIA.
+
+
+§ I.
+
+Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar errores, en los
+estudios históricos.
+
+El estudio de la historia es no solo útil sino tambien necesario. Los
+mas escépticos no le descuidan; porque, aun cuando no le admitiesen como
+propio para conocer la verdad, al ménos no le desdeñarian como
+indispensable ornamento. Ademas que la duda llevada á su mayor
+exageracion no puede destruir un número considerable de hechos, que es
+preciso dar por ciertos, si no queremos luchar con el sentido comun.
+
+Así, uno de los primeros cuidados que deben tenerse en esta clase de
+estudios es distinguir lo que hay en ellos de absolutamente cierto. De
+esta manera se encomienda á la memoria lo que no admite sombra de duda,
+y queda luego desembarazado el lector para andar clasificando lo que no
+llega á tan alto grado de certeza, ó es solamente probable, ó tiene
+muchos visos de falso.
+
+¿Quién dudará que existieron en oriente grandes imperios, que los
+griegos fueron pueblos muy adelantados en civilizacion y cultura, que
+Alejandro hizo grandes conquistas en el Asia, que los romanos llegaron á
+ser dueños de una gran parte del mundo conocido, que tuvieron por rival
+á la república de Cartago, que el imperio de los señores del mundo fué
+derribado por una irrupcion de bárbaros venidos del norte, que los
+musulmanes se apoderaron del Africa septentrional, destruyeron en España
+el reino de los godos y amenazaron otras regiones de Europa, que en los
+siglos medios existió el sistema del feudalismo, y mil y mil otros
+acontecimientos ya antiguos ya modernos, de los cuales estamos tan
+seguros como de que existen Lóndres y Paris?
+
+
+§ II.
+
+Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias. Aplicaciones.
+
+Pero admitidos como indudables cierta clase de hechos, queda anchuroso
+campo para disputar sobre otros y desecharlos, ó darles crédito; y hasta
+con respecto á los que no consienten ningun género de duda, pueden
+espaciarse la erudicion, la crítica y la filosofía de la historia, en el
+exámen y juicio de las circunstancias con que los historiadores los
+acompañan. Es incuestionable que existieron las guerras llamadas
+púnicas, que en ellas Cartago y Roma se disputaron el imperio del
+Mediterráneo, de las costas de Africa, España é Italia, y que al fin
+salió triunfante la patria de los Escipiones, venciendo á Aníbal y
+destruyendo la capital enemiga: pero las circunstancias de aquellas
+guerras ¿fueron tales como nosotros las conocemos? En el retrato que se
+nos hace del carácter cartagines, en el señalamiento de las causas que
+provocaron los rompimientos, en la narracion de las batallas, de las
+negociaciones, y otros puntos semejantes, ¿seria posible que hubiésemos
+sido engañados? Los historiadores romanos, de quienes hemos recibido la
+mayor parte de las noticias, ¿no habrán mezclado mucho de favorable á su
+nacion, y de contrario á la rival? Aquí entra la duda, aquí el
+discernimiento; aquí entra ora el admitir con recelo y desconfianza, ora
+el desechar sin reparo, ora el suspender con mucha frecuencia el juicio.
+
+¿Qué seria de la verdad á los ojos de las generaciones venideras, si por
+ejemplo la historia de las luchas entre dos naciones modernas, quedase
+únicamente escrita por los autores de una de las dos rivales? Y esto sin
+embargo, lo han publicado los unos en presencia de los otros,
+corrigiéndose y desmintiéndose recíprocamente, y los acontecimientos se
+verificaron en épocas que abundaban ya de medios de comunicacion, y en
+que era mucho mas difícil sostener falsedades de bulto. ¿Qué será pues
+viniéndonos las narraciones por un conducto solo, y tan sospechoso, por
+interesado; y tratándose de tiempos tan distantes, de comunicaciones
+tan escasas, y en que no se conocian los medios de publicidad que han
+disfrutado los modernos?
+
+Mucho se deberá desconfiar tambien de los griegos cuando nos refieren
+sus gigantescas hazañas, las matanzas de innumerables persas, sus rasgos
+de patriotismo heróico, y cien cosas por este tenor. La fe ciega, el
+entusiasmo sin límites, la admiracion por aquel pueblo de increibles
+hazañas, allá se queda para los sencillos; que quien conoce el corazon
+del hombre, quien ha visto con sus propios ojos tanto exagerar,
+desfigurar y mentir, dice para sí: «el negocio debió de ser grave y
+ruidoso; parece que en efecto no se portaron mal esos griegos; pero en
+cuanto á saber el respectivo número de combatientes, y otros pormenores,
+suspendo el juicio hasta que hayan resucitado los persas, y los oiga
+pintar á su modo los acontecimientos y sus circunstancias.»
+
+Esta regla de prudencia es susceptible de infinitas aplicaciones á lo
+antiguo y moderno. El lector que de ella se penetre, y no la olvide al
+leer la historia, dé por seguro que se ahorrará muchísimos errores, y
+sobre todo no desperdiciará tiempo y trabajo en recordar si fueron
+sesenta ó setenta mil los que murieron en tal ó cual refriega, y si los
+pobres que anduvieron de vencida, y no pueden desmentir al cronista,
+eran en número cuadruplicado ó quintuplicado, para su mayor ignominia y
+afrenta.
+
+
+§ III.
+
+Algunas reglas para el estudio de la historia.
+
+Como la historia no entra en esta obrita sino como uno de tantos objetos
+que no deben pasarse por alto cuando se trata de la investigacion de la
+verdad, fuera inoportuno extenderse demasiado en señalar reglas para su
+estudio; esto por sí solo, reclamaria un libro de no pequeño volúmen; y
+no conviene gastar un espacio que bien se ha menester para otras cosas.
+Así me limitaré á prescribir lo ménos que pueda, y con la mayor brevedad
+que alcance.
+
+
+REGLA 1ª.
+
+Conforme á lo establecido mas arriba (Cap. VIII), es preciso atender á
+los medios que tuvo á mano el historiador para encontrar la verdad, y á
+las probabilidades de que sea veraz ó no.
+
+
+REGLA 2ª.
+
+En igualdad de circunstancias, es preferible el testigo ocular.
+
+Por mas autorizados que sean los conductos, siempre son algo peligrosos;
+las narraciones que pasan por muchos intermedios suelen ser como los
+líquidos, los que siempre se llevan algo del canal por donde corren.
+Desgraciadamente abundan mucho en los canales la malicia y el error.
+
+
+REGLA 3ª.
+
+Entre los testigos oculares, es preferible en igualdad de
+circunstancias, el que no tomó parte en el suceso, y no ganó ni perdió
+con él. (V. Cap. VIII.)
+
+Por mas crédito que se merezca César cuando nos refiere sus hazañas,
+claro es que á sus enemigos no los habia de pintar pocos y cobardes, ni
+describirnos sus empresas como demasiado asequibles. Los prodigios de
+Aníbal contados por sus mismos enemigos, valen por cierto algo mas.
+
+¿Cómo vemos narradas las revoluciones modernas? Segun las opiniones é
+intereses del escritor. Un hombre de aventajado talento ha dado á luz
+una historia del levantamiento y revolucion de España en la época de
+1808; y sin embargo, al tratar de las Córtes de Cádiz, al traves del
+lenguaje anticuado, y del tono grave y sesudo, bien se trasluce el jóven
+y fogoso diputado de las constituyentes.
+
+
+REGLA 4ª.
+
+El historiador contemporáneo es preferible; teniendo empero el cuidado
+de cotejarle con otro de opiniones é intereses diferentes, y de separar
+en ambos el hecho narrado de las causas que se le señalan, resultados
+que se le atribuyen, y juicio de los escritores.
+
+Por lo comun, hay en los acontecimientos algo que descuella, y se
+presenta á los ojos demasiado de bulto para que pueda negarlo la
+parcialidad del historiador. En tal caso exagera ó disminuye, echa mano
+de colores halagüeños ó repugnantes, busca explicaciones favorables
+apelando á causas imaginarias, y señalando efectos soñados: pero el
+hecho está allí; y los esfuerzos del escritor apasionado ó de mala fe,
+no hacen mas que llamar la atencion del avisado lector para que fije la
+vista con atencion en lo que hay, y no vea ni mas ni ménos de lo que
+hay.
+
+Los historiadores apasionados de Napoleon hablarán á la posteridad del
+fanatismo y crueldad de la nacion española, pintándola como un pueblo
+estúpido que no quiso ser feliz; referirán los mil motivos que tuvo el
+gran Capitan para entremeterse en los negocios de la Península, y
+señalarán un millon de causas para explicar lo poco satisfactorio de los
+resultados. Por supuesto que llegarán á concluir que por esto no se
+empañan en lo mas mínimo las glorias del héroe. Pero el lector juicioso
+y discreto descubrirá la verdad á pesar de todos los amaños para
+oscurecerla. El historiador no habrá podido ménos de confesar á su modo
+y con mil rodeos, que Napoleon ántes de comenzar la lucha, y miéntras
+las fuerzas del Marques de la Romana le auxiliaban en el norte,
+introdujo en España con palabras de amistad, un numeroso ejército, y se
+apoderó de las principales ciudades y fortalezas, inclusa la capital del
+reino; que colocó en el trono á su hermano José; y que al fin José y su
+ejército despues de seis años de lucha, se vieron precisados á repasar
+la frontera. Esto no lo habrá negado el historiador; pues bien, esto
+basta: píntense los pormenores como se quiera, la verdad quedará en su
+lugar. He aquí lo que dirá el sensato lector: «tú, historiador parcial,
+defiende admirablemente la reputacion y buen nombre de tu héroe, pero
+resulta de tu misma narracion, que él ocupó el pais protestando amistad,
+que invadió sin título, que atacó á quien le ayudaba, que se valió de
+traicion para llevarse al rey, que peleó durante seis años sin ningun
+provecho. De una parte estaban pues la buena fe del aliado, la lealtad
+del vasallo, y el arrojo y la constancia del guerrero; de otra podian
+estar la pericia y el valor, pero á su lado resaltan la mala fe, la
+usurpacion, y la esterilidad de una dilatada guerra. Hubo pues yerro y
+perfidia en la concepcion de la empresa, maldad en la ejecucion; razon y
+heroismo en la resistencia.»
+
+
+REGLA 5ª.
+
+Los anónimos merecen poca confianza.
+
+El autor habrá tal vez callado su nombre por modestia ó por humildad;
+pero el público que lo ignora, no está obligado á prestar crédito á
+quien le habla con un velo en la cara. Si uno de los frenos mas
+poderosos, cual es el temor de perder la buena reputacion, no es todavía
+bastante para mantener á los hombres en los límites de la verdad, ¿cómo
+podremos fiarnos de quien carece de él?
+
+
+REGLA 6ª.
+
+Antes de leer una historia es muy importante leer la vida del
+historiador.
+
+Casi me atreveria á decir que esta regla, por lo comun tan descuidada,
+es de las que deben ocupar el lugar mas distinguido. En cierto modo se
+halla ya contenida en lo que llevo dicho mas arriba (Cap. VIII); pero
+no será inútil haberla establecido por separado, siquiera para tener
+ocasion de ilustrarla con algunas observaciones.
+
+Claro es que no podemos saber qué medios tuvo el historiador para
+adquirir el conocimiento de lo que narra, ni el concepto que debemos
+formar de su veracidad, si no sabemos quién era, cuál fué su conducta, y
+demas circunstancias de su vida. En el lugar en que escribió el
+historiador, en las formas políticas de su patria, en el espíritu de su
+época, en la naturaleza de ciertos acontecimientos, y no pocas veces en
+la particular posicion del escritor, se encuentra quizas la clave para
+explicar sus declamaciones sobre tal punto, su silencio ó reserva sobre
+tal otro; porqué pasó sobre este hecho con pincel lijero, porqué cargó
+la mano sobre aquel.
+
+Un historiador del revuelto tiempo de la Liga no escribia de la misma
+suerte que otro del reinado de Luis XIV; y trasladándonos á épocas mas
+cercanas, las de la revolucion, de Napoleon, de la restauracion, y de la
+dinastía de Orleans, han debido inspirar al escritor otro estilo y
+lenguaje. Cuando andaban animadas las contiendas entre los papas y los
+príncipes, no era por cierto lo mismo publicar una memoria sobre ellas,
+en Roma, Paris, Madrid ó Lisboa. Si sabeis donde salió á luz el libro
+que teneis en la mano, os haréis cargo de la situacion del escritor; y
+así supliréis aquí, cercenaréis allá; en una parte descifraréis una
+palabra oscura, en otra comprenderéis un circunloquio; en esta página
+apreciaréis en su justo valor una protesta, un elogio, una restriccion;
+en aquella adivinaréis el blanco de una confesion, de una censura, ó
+señalaréis el verdadero sentido á una proposicion demasiado atrevida.
+
+Pocos son los hombres que se sobreponen completamente á las
+circunstancias que los rodean: pocos son los que arrostran un gran
+peligro por la sola causa de la verdad; pocos son los que en situaciones
+críticas no buscan una transaccion entre sus intereses y su conciencia.
+En atravesándose riesgos de mucha gravedad, el mantenerse fiel á la
+virtud es heroismo, y el heroismo es cosa rara.
+
+Ademas que no siempre puede decirse que haya obrado mal un escritor, por
+haberse atemperado á las circunstancias, si no ha vulnerado los derechos
+de la justicia y de la verdad. Casos hay en que el silencio es prudente
+y hasta obligatorio; y por lo mismo, bien se puede perdonar á un
+escritor el que no haya dicho todo lo que pensaba, con tal que no haya
+dicho nada contra lo que pensaba. Por mas profundas que fuesen las
+convicciones de Belarmino sobre la potestad indirecta, ¿habriais exigido
+de él, que se expresase en Paris de la misma suerte que en Roma? Esto
+hubiera equivalido á decirle: «hablad de manera, que tan pronto como el
+Parlamento tenga noticia de vuestra obra, sean recogidos los ejemplares
+á mano armada, quemado quizas uno de ellos por la mano del verdugo, y
+vos expulsado de Francia ó encerrado en un calabozo.»
+
+El conocimiento de la posicion particular del escritor, de su conducta,
+moralidad, carácter, y hasta de su educacion, ilustran muchísimo al
+lector de sus obras. Para formar juicio de las palabras de Lutero sobre
+el celibato, servirá no poco el saber que quien habla es un fraile
+apóstata, casado con Catalina de Boré; y quien haya tenido paciencia
+bastante para ruborizarse mil veces hojeando las impudentes
+_confesiones_ de Rousseau, será bien poco accesible á ilusiones, cuando
+el filósofo de Ginebra le hable de filantropía y de moral.
+
+
+REGLA 7ª.
+
+Las obras póstumas publicadas por manos desconocidas ó poco seguras, son
+sospechosas de apócrifas ó alteradas.
+
+La autoridad de un ilustre difunto poco sirve en semejantes casos: no es
+él quien nos habla, sino el editor, bien seguro de que el interesado no
+le podrá desmentir.
+
+
+REGLA 8ª.
+
+Historias fundadas en memorias secretas y papeles inéditos;
+publicaciones de manuscritos en que el editor asegura no haber hecho mas
+que introducir órden, limar frases, ó aclarar algunos pasajes, no
+merecen mas crédito que el debido á quien sale responsable de la obra.
+
+
+REGLA 9ª.
+
+Relaciones de negociaciones ocultas, de secretos de estado, anécdotas
+picantes sobre la vida privada de personajes célebres, sobre tenebrosas
+intrigas, y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con extrema
+desconfianza.
+
+Si difícilmente podemos aclarar la verdad de lo que pasa á la luz del
+sol, y á la faz del universo, poco debemos prometernos tocante á lo que
+sucede en las sombras de la noche y en las entrañas de la tierra.
+
+
+REGLA 10ª.
+
+En tratándose de pueblos antiguos ó muy remotos, es preciso dar poco
+crédito á cuanto se nos refiera, sobre riquezas del pais, número de
+moradores, tesoros de monarcas, ideas religiosas, y costumbres
+domésticas.
+
+La razon es clara: todos estos puntos son difíciles de averiguar; es
+necesario mucho tiempo de residencia, perfecto conocimiento de la
+lengua, inteligencia en ramos de suyo muy difíciles y complicados,
+medios de adquirir noticias exactas sobre objetos ocultos que brindan á
+la exageracion y en que por parte de los mismos naturales hay á veces
+mucha ignorancia, y hasta sabiéndolo, tienen mil y mil motivos para
+aumentar ó disminuir. Finalmente en lo que toca á costumbres domésticas,
+no se alcanza su exacto conocimiento, si no se puede penetrar en lo
+interior de las familias, viéndolas como hablan y obran en la efusion y
+libertad de sus hogares[11].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER LA NATURALEZA,
+PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES.
+
+
+§ I.
+
+Una clasificacion de las ciencias.
+
+Conocidas las reglas que pueden guiarnos para conocer la existencia de
+un objeto, fáltanos averiguar cuales son las que podrán sernos útiles,
+al investigar la naturaleza, propiedades y relaciones de los seres.
+Estos, ó pertenecen al órden de la naturaleza, comprendiendo en él todo
+cuanto está sometido á las leyes necesarias de la creacion, á los que
+apellidaremos _naturales_; ó al órden moral, y los nombraremos
+_morales_; ó al órden de la sociedad humana, que llamaremos _históricos_
+ó mas propiamente _sociales_; ó al de una providencia extraordinaria,
+que designaremos con el titulo de _religiosos_.
+
+No insistiré sobre la exactitud de esta division; confesaré sin
+dificultad, que en rigor dialéctico, se le pueden hacer algunas
+objeciones; pero es innegable que está fundada en la misma naturaleza de
+las cosas, y en el modo con que el entendimiento humano suele distinguir
+los principales puntos de vista. Sin embargo, para manifestar con mayor
+claridad la razon en que se apoya, hé aqui presentada en pocas palabras
+la filiacion de las ideas.
+
+Dios ha criado el universo y cuanto hay en él, sometiéndole á leyes
+constantes y necesarias; de aquí el órden natural. Su estudio podria
+llamarse filosofía natural.
+
+Dios ha criado al hombre dotándole de razon y de libertad de albedrío;
+pero sujeto á ciertas leyes, que no le fuerzan, mas le obligan: hé aquí
+el órden moral, y el objeto de la filosofía moral.
+
+El hombre en sociedad ha dado origen á una serie de hechos y
+acontecimientos: hé aquí el órden social. Su estudio podria llamarse
+filosofía social, ó si se quiere filosofía de la historia.
+
+Dios no está ligado por las leyes que él mismo ha prescrito á las
+hechuras de sus manos: por consiguiente puede obrar sobre y contra esas
+leyes, y así es dable que existan una serie de hechos y revelaciones de
+un órden superior al natural y social: de aquí el estudio de la religion
+ó filosofía religiosa.
+
+Dada la existencia de un objeto, pertenece á la filosofía el
+desentrañarle, apreciarle y juzgarle; ya que en la acepcion comun, esta
+palabra _filósofo_, significa el que se ocupa en la investigacion de la
+naturaleza, propiedades y relaciones de los seres.
+
+
+§ II.
+
+Prudencia científica y observaciones para alcanzarla.
+
+En el buen órden del pensamiento filosófico entra una gran parte de
+prudencia, muy semejante á la que preside á la conducta práctica. Esta
+prudencia es de muy difícil adquisicion, es tambien el costoso fruto de
+amargos y repetidos desengaños. Como quiera, será bueno tener á la vista
+algunas observaciones que pueden contribuir á engendrarla en el
+espíritu.
+
+
+OBSERVACION 1ª.
+
+La íntima naturaleza de las cosas nos es por lo comun muy desconocida:
+sobre ella sabemos poco é imperfecto.
+
+Conviene no echar nunca en olvido esta importantísima verdad. Ella nos
+enseñará la necesidad de un trabajo muy asiduo, cuando nos propongamos
+descubrir y examinar la naturaleza de un objeto; dado que lo muy oculto
+y abstruso, no se comprende con aplicacion liviana. Ella nos inspirará
+prudente desconfianza en el resultado de nuestras investigaciones, no
+permitiéndonos que con precipitacion nos lisonjeemos de haber encontrado
+lo que buscamos. Ella nos preservará de aquella irreflexiva curiosidad
+que nos empeña en penetrar objetos cerrados con sello inviolable.
+
+Verdad poco lisonjera á nuestro orgullo, pero indudable; certísima á los
+ojos de quien haya meditado sobre la ciencia del hombre. El Autor de la
+naturaleza nos ha dado suficiente conocimiento para acudir á nuestras
+necesidades físicas y morales, otorgándonos el de las aplicaciones y
+usos que para este efecto pueden tener los objetos que nos rodean; pero
+se ha complacido al parecer en ocultar lo demas; como si hubiese querido
+ejercitar el humano ingenio durante nuestra mansion en la tierra, y
+sorprender agradablemente al espíritu al llevarle á las regiones que le
+aguardan mas allá del sepulcro, desplegando á nuestros ojos el inefable
+espectáculo de la naturaleza sin velo.
+
+Conocemos muchas propiedades y aplicaciones de la luz, pero ignoramos su
+esencia; conocemos el modo de dirigir y fomentar la vegetacion, pero
+sabemos muy poco sobre sus arcanos; conocemos el modo de servirnos de
+nuestros sentidos, de conservarlos y ayudarlos, pero se nos ocultan los
+misterios de la sensacion; conocemos lo que es saludable ó nocivo á
+nuestro cuerpo, pero en la mayor parte de los casos nada sabemos sobre
+la manera particular con que nos aprovecha ó daña. ¿Qué mas? calculamos
+continuamente el tiempo, y la metafísica no ha podido aclarar bien lo
+que es el tiempo; existe la geometría, y llevada á un grado de admirable
+perfeccion; y su idea fundamental, la extension, está todavía sin
+comprender. Todos moramos en el espacio, todo el universo está en él; le
+sujetamos á riguroso cálculo y medida; y la metafisica ni la ideología
+no han podido decirnos aun en qué consiste; si es algo distinto de los
+cuerpos, si es solamente una idea, si tiene naturaleza propia, no
+sabemos si es un ser ó nada. Pensamos y no comprendemos lo que es el
+pensamiento; bullen en nuestro espíritu las ideas, é ignoramos lo que es
+una idea; nuestra cabeza es un magnífico teatro donde se representa el
+universo con todo su esplendor, variedad y hermosura; donde una fuerza
+incomprensible crea á nuestro capricho mundos fantásticos, ora bellos,
+ora sublimes, ora extravagantes, y no sabemos lo que es la imaginacion,
+ni lo que son aquellas prodigiosas escenas, ni como aparecen ó
+desaparecen.
+
+¡Qué conciencia mas viva no tenemos de esa inmensa muchedumbre de
+afecciones que apellidamos sentimientos! y sin embargo ¿qué es el
+sentimiento? El que ama siente el amor, pero no le conoce; el filósofo
+que se ocupa en el exámen de esta afeccion, señala quizas su orígen,
+indica su tendencia y su fin, da reglas para su direccion; pero en
+cuanto á la íntima naturaleza del amor, se halla en la misma ignorancia
+que el vulgo. Son los sentimientos como un flúido misterioso que circula
+por conductos cuyo interior es impenetrable. Por la parte exterior, se
+conocen algunos efectos; en algunos casos se sabe de dónde viene y
+adónde va, y no se ignora el modo de minorar su velocidad, ó cambiar su
+direccion; pero el ojo no puede penetrar en la oscura cavidad: el agente
+queda desconocido.
+
+Nuestro propio cuerpo, ni todos cuantos nos rodean, ¿sabemos por ventura
+lo que son? Hasta ahora ¿ha habido algun filósofo que haya podido
+explicarnos lo que es un cuerpo? Y sin embargo, estamos continuamente en
+medio de cuerpos, y nos servimos continuamente de ellos, y conocemos
+muchas de sus propiedades, y de las leyes á que estan sometidos, y un
+cuerpo forma parte de nuestra naturaleza.
+
+Estas consideraciones no deben perderse nunca de vista, cuando se nos
+ofrece examinar la íntima naturaleza de una cosa para fijar los
+principios constitutivos de su esencia. Seamos pues diligentes en
+investigar, pero muy mesurados en definir. Si no llevamos estas
+cualidades á un alto grado de escrupulosidad, nos acontecerá con
+frecuencia el sustituir á la realidad las combinaciones de nuestra
+mente.
+
+
+OBSERVACION 2ª.
+
+Así como en matemáticas hay dos maneras de resolver un problema; una
+acertando en la verdadera resolucion; otra manifestando que la
+resolucion es imposible; así acontece en todo linaje de cuestiones:
+muchas hay cuya mejor resolucion es manifestar que para nosotros son
+insolubles. Y no se crea que esto último carezca de mérito, y que sea
+fácil el discernimiento entre lo asequible é inasequible: quien es capaz
+de ello, señal es que conoce á fondo la materia de que se trata, y que
+se ha ocupado con detenimiento en el exámen de sus principales
+cuestiones.
+
+Es mucho el tiempo que se ahorra en habiendo adquirido este precioso
+discernimiento: pues en ofréciendose el caso, como que se adivina desde
+luego si hay ó no los datos suficientes para llegar á un resultado
+satisfactorio.
+
+El conocimiento de la imposibilidad de resolver, es muchas veces mas
+bien histórico y experimental que científico; es decir que un hombre
+instruido y experimentado, conoce que una solución es imposible, ó que
+raya en ello á causa de su extrema dificultad, no porque pueda
+demostrarlo, sino porque la historia de los esfuerzos que han hecho
+otros y quizas de los propios, le manifiesta la impotencia del
+entendimiento humano con relacion al objeto. A veces la misma
+naturaleza de las cosas sobre las cuales se suscita la cuestion indica
+la imposibilidad de resolverla. Para esto es necesario abarcar de una
+ojeada los datos que se han menester, conociendo la falta de los que no
+existen.
+
+
+OBSERVACION 3ª.
+
+Como los seres se diferencian mucho entre sí en naturaleza, propiedades
+y relaciones, el modo de mirarlos, y el método de pensar sobre ellos han
+de ser tambien muy diferentes.
+
+Imagínanse algunos que en sabiendo pensar sobre una clase de objetos
+está ya trillado el camino para lograr lo mismo con respecto á todos;
+bastando para ello dirigir la atencion á lo que se quiere estudiar de
+nuevo. De aquí es, que se oye en boca de muchos, y se lee tambien en uno
+que otro autor, la insigne falsedad de que la mejor lógica son las
+matemáticas, porque acostumbran á pensar en todas materias con rigor y
+exactitud.
+
+Para desvanecer esta equivocacion, basta observar que los objetos que se
+ofrecen á nuestro espíritu son de órdenes muy diferentes, que los medios
+de que disponemos para alcanzarlos nada tienen de parecido, que las
+relaciones que con nosotros los unen son desemejantes, y que en fin la
+experiencia está enseñando todos los dias que un hombre dedicado á dos
+clases de estudios resulta sobresaliente en la una, y quizas muy mediano
+en la otra; que en aquella piensa con admirable penetracion y
+discernimiento, miéntras en esta no se eleva sobre miserables
+vulgaridades.
+
+Hay verdades matemáticas, verdades físicas, verdades ideológicas,
+verdades metafísicas; las hay morales, religiosas, políticas; las hay
+literarias é históricas; las hay de razon pura, y otras en que se
+mezclan por necesidad la imaginacion y el sentimiento; las hay meramente
+especulativas, y las hay que por necesidad se refieren á la práctica;
+las hay que solo se conocen por raciocinio, las hay que se ven por
+intuicion, y las hay de que solo nos informamos por la experiencia; en
+fin, son tan variadas las clases en que podrian distribuirse, que fuera
+difícil reducirlas á guarismo.
+
+
+§ III.
+
+Los sabios resucitados.
+
+El lector palpará el fundamento de lo que acabo de exponer, y se
+desentenderá en adelante de las frivolas objeciones que pudiera
+presentar el espíritu de sutileza y cavilacion, asistiendo á la escena
+que voy á ofrecerle, en la cual encontrará retratada al vivo la
+naturaleza de las cosas, y explicada y demostrada á un mismo tiempo la
+importante verdad que deseo inculcarle.
+
+Yo supongo reunidos en un vasto establecimiento un gran número de
+hombres célebres, los que resucitados tales como eran en vida, con los
+mismos talentos é inclinaciones, pasan algunos dias encerrados allí,
+bien que con amplia libertad de ocuparse cada cual en lo que fuere de su
+agrado. La mansion está preparada como tales huéspedes se merecen; un
+riquísimo archivo, una inmensa biblioteca, un museo donde se hallan
+reunidas las mayores maravillas de la naturaleza y del arte; espaciosos
+jardines adornados con todo linaje de plantas, largas hileras de jaulas
+donde rugen, braman, aullan, silban, se revuelven, se agitan, todos los
+animales de Europa, Asia, Africa y América. Allí estan Gonzalo de
+Córdoba, Cisneros, Richelieu, Cristóbal Colon, Hernan Cortés, Napoleon,
+Tasso, Milton, Boileau, Corneille, Racine, Lope de Vega, Calderon,
+Molière, Bossuet, Massillon, Bourdaloue, Descártes, Malebranche, Erasmo,
+Luis Vives, Mabillon, Vieta, Fermat, Bacon, Keplero, Galileo, Pascal,
+Newton, Leibnitz, Miguel Angelo, Rafael, Linneo, Buffon y otros que han
+trasmitido á la posteridad su nombre inmortal.
+
+Dejadlos hasta que se hayan hecho cargo de la distribucion de las
+piezas, y cada cual haya podido entregarse á los impulsos de su
+inclinacion favorita. El gran Gonzalo leerá con preferencia las hazañas
+de Escipion en España, desbaratando á sus enemigos con su estrategia,
+aterrándolos con su valor, y atrayéndose el ánimo de los naturales con
+su gallarda apostura y conducta generosa. Napoleon se ocupará en el paso
+de los Alpes por Aníbal, en las batallas de Cánas y Trasimeno; se
+indignará al ver á César vacilante á la orilla del Rubicon, golpeará la
+mesa con entusiasmo al mirarle cual marcha sobre Roma, vence en
+Farsalia, sojuzga el Africa, y se reviste de la dictadura. Tasso y
+Milton tendrán en sus manos la Biblia, Homero y Virgilio; Corneille y
+Racine á Sófocles y Eurípides; Molière á Aristófanes, Lope de Vega, y
+Calderon; Boileau á Horacio; Bossuet, Massillon y Bourdaloue á san Juan
+Chisóstomo, san Agustin, san Bernardo; miéntras Erasmo, Luis Vives y
+Mabillon estarán revolviendo el archivo, andando á caza de polvorientos
+manuscritos para completar un texto truncado, aclarar una frase dudosa,
+enmendar una expresion incorrecta, ó resolver un punto de crítica. Entre
+tanto sus ilustres compañeros se habrán acomodado conforme á su gusto
+respectivo. Quien estará con el telescopio en la mano, quien con el
+microscopio, quien con otros instrumentos; al paso que algunos,
+inclinados sobre un papel cubierto de signos, letras y figuras
+geométricas, estarán absortos en la resolucion de los problemas mas
+abstrusos. No estarán ociosos los maquinistas, ni los artistas, ni los
+naturalistas; y bien se deja entender que encontraremos á Buffon junto á
+las verjas de una jaula, á Linneo en el jardin, á Whatt examinando los
+modelos de maquinaria, y á Rafael y Miguel Angelo, en las galerías de
+cuadros y estatuas.
+
+Todos pensarán, todos juzgarán, y sin duda que sus pensamientos serán
+preciosos, y sus fallos respetables; y sin embargo estos hombres no se
+entenderian unos á otros, si se hablasen los de profesiones diferentes;
+si trocais los papeles, será posible que de una sociedad de genios
+hagais una reunion de capacidades vulgares, que tal vez llegue á ser
+divertida con los disparates de insensatos.
+
+¿Veis á ese cuyos ojos centellean, que se agita en su asiento, da recias
+palmadas sobre la mesa, y al fin se deja caer el libro de la mano,
+exclamando: _bien, muy bien, magnifico?_.... ¿Notais aquel otro que
+tiene delante de sí un libro cerrado, y que con los brazos cruzados
+sobre el pecho, los ojos fijos, y la frente contraida y torva,
+manifiesta que está sumido en meditacion profunda, y que al fin vuelve
+de repente en sí, y se levanta diciendo: «_evidente, exacto, no puede
+ser de otra manera....?_» Pues el uno es Boileau, que lee un trozo
+escogido de la carta á los Pisones, ó de las Sátiras, y que á pesar de
+saberlo de memoria, lo encuentra todavía nuevo, sorprendente, y no puede
+contener los impulsos de su entusiasmo: el otro es Descártes que medita
+sobre los colores y resuelve que no son mas que una sensacion.
+Aproximadlos ahora y haced que se comuniquen recíprocamente sus
+pensamientos; Descártes tendrá á Boileau por muy frívolo, pues que tanto
+le afecta una imágen bella y oportuna, ó una expresion enérgica y
+concisa; y Boileau se desquitará á su vez sonriéndose desdeñosamente del
+filósofo cuya doctrina choca con el sentido comun, y tiende á
+desencantar la naturaleza.
+
+Rafael contempla extasiado un cuadro antiguo de raro mérito; en la
+escena, el sol se ha ocultado en el ocaso, las sombras van cubriendo la
+tierra, descúbrese en el firmamento el cuadrante de la luna, y algunas
+estrellas que brillan como antorchas en la inmensidad de los cielos.
+Descuella en el grupo una figura que con los ojos clavados en el astro
+de la noche, y con ademan dolorido y suplicante, diríase que le cuenta
+sus penas, y le conjura que le dé auxilio en tremenda cuita. Entre tanto
+acierta á pasar por allí un personaje que anda meditabundo de una parte
+á otra; y reparando en la luna y estrellas, y en la actitud de la mujer
+que las mira, se detiene y articula entre dientes, no sé qué cosas sobre
+paralaje, planos que pasan por el ojo del espectador, semidiámetros
+terrestres, tangentes á la órbita, focos de la elipse, y otras cosas por
+este tenor que distraen á Rafael, y le hacen marchar á grandes pasos
+hácia otro lado, maldiciendo al bárbaro astrónomo y a su astronomía.
+
+Allí está Mabillon con un viejo pergamino, calándose mil veces los
+anteojos, y ora tomando la luz en una direccion, ora en otra, por si
+puede sacar en limpio una línea medio borrada, donde sospecha que ha de
+encontrar lo que busca, y miéntras el buen monje se halla atareado en su
+faena se le llega un naturalista rogándole que disimule, y armando su
+microscopio se pone á observar, si descubre en el pergamino algunos
+huevos de polilla. El pobre Linneo tenia recogidas unas florecitas y las
+estaba distribuyendo, cuando pasan por allí Tasso y Milton recitando en
+alta y sentida voz un soberbio pasaje, y no advierten que lo echan todo
+á rodar, y que con una pisada destruyen el trabajo de muchas horas.
+
+En fin aquellos hombres acabaron por no entenderse, y fué preciso
+encerrarlos de nuevo en sus tumbas para que no se desacreditasen y no
+perdiesen sus títulos á la inmortalidad.
+
+Lo que veia el uno no acertaba á verlo el otro, aquel reputaba á este
+por estúpido, y este á su vez le pagaba con la misma moneda. Lo que el
+uno apreciaba con admirable tino, el otro lo juzgaba disparatando; lo
+que uno miraba como inestimable tesoro, considerábalo el otro cual
+miserable bagatela. ¿Y esto porqué? ¿Cómo es que grandes pensadores
+discuerden hasta tal punto? ¿Cómo es que las verdades no se presenten á
+los ojos de todos de una misma manera? Es que estas verdades son de
+especies muy diferentes; es que el compas y la regla no sirven para
+apreciar lo que afecta el corazon; es que los sentimientos nada valen en
+el cálculo y en la geometría; es que las abstracciones metafísicas nada
+tienen que ver con las ciencias sociales; es que la verdad pertenece á
+órdenes tan diferentes cuanto lo son las naturalezas de las cosas,
+porque la verdad es la misma realidad.
+
+El empeño de pensar sobre todos los objetos de un mismo modo, es un
+abundante manantial de errores; es trastornar las facultades humanas; es
+transferir á unas lo que es propio exclusivamente de otras. Hasta los
+hombres mas privilegiados á quienes el Criador ha dotado de una
+comprension universal, no podrán ejercerla cual conviene, si cuando se
+ocupan de una materia, no se despojan en cierto modo de sí mismos, para
+hacer obrar las facultades que mejor se adaptan al objeto de que se
+trata[12].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+LA BUENA PERCEPCION.
+
+
+§ I.
+
+La idea.
+
+Percibir con claridad, exactitud y viveza, juzgar con verdad, discurrir
+con rigor y solidez, hé aquí las tres dotes de un pensador;
+examinémoslas por separado, emitiendo sobre cada una de ellas algunas
+observaciones.
+
+¿Qué es una idea? No nos proponemos investigarlo aquí. ¿Qué es la
+percepcion en su rigor ideológico? Tampoco es este el blanco de nuestras
+tareas, ni conduciria al fin que deseamos. Bastará pues decir, en
+lenguaje comun, que percepcion es aquel acto interior con el cual nos
+hacemos cargo de un objeto: siendo la idea aquella imágen,
+representacion, ó lo que se quiera, que sirve como de pábulo á la
+percepcion. Así percibimos el círculo, la elipse, la tangente á una de
+estas curvas; percibimos la resultante de un sistema de fuerzas, la
+razon inversa de estas en los brazos de una palanca, la gravitacion de
+los cuerpos, la ley de aceleracion en su descenso, el equilibrio de los
+flúidos; percibimos la contradiccion del ser y no ser á un mismo tiempo,
+la diferencia entre lo esencial y accidental de los seres; percibimos
+los principios de la moral; percibimos nuestra existencia y la de un
+mundo que nos rodea; percibimos una belleza ó un defecto en un poema ó
+en un cuadro; percibimos la sencillez ó complicacion de un negocio, los
+medios fáciles ó arduos para llevarle á cabo; percibimos la impresion
+agradable ó desagradable que hace en nuestros semejantes tal ó cual
+palabra, gesto ó suceso; en breve, percibimos todo aquello de que se
+hace cargo nuestro espíritu; y aquello que en lo interior nos parece que
+nos sirve de espejo para ver el objeto, aquello que ora está presente á
+nuestro entendimiento, ora se retira, ó se adormece, aguardando que otra
+ocasion lo dispierte ó que nosotros lo llamemos para volverse á
+presentar; aquello que no sabemos lo que es, pero cuya existencia no nos
+es dable poner en duda, aquello se llama idea.
+
+Poco nos importan aquí las opiniones de los ideólogos; por cierto que
+para pensar bien no es necesario saber si la idea es distinta de la
+percepcion ó no, si es la sensacion transformada ó no, ni si nos ha
+venido por este ó aquel conducto, ó si la tenemos innata ó adquirida.
+Para la resolucion de todas estas cuestiones, sobre las cuales se ha
+disputado siempre, y se disputará en adelante, se necesitan actos
+reflejos que no puede hacer quien no se ocupa de ideología, so pena de
+distraerse de su tarea, y embarazar y extraviar lastimosamente su
+pensamiento. Quien piensa, no puede estar continuamente pensando que
+piensa y cómo piensa; de otra suerte el objeto de su entendimiento se
+cambiará; y en vez de ocuparse de lo que debe, se ocupará de sí mismo.
+
+
+§ II.
+
+Regla para percibir bien.
+
+Percibiremos con claridad y viveza, si nos acostumbramos á estar atentos
+á lo que se nos ofrece (Cap. II); y si ademas hemos procurado adquirir
+el necesario tino para desplegar en cada caso las facultades que se
+adaptan al objeto presente.
+
+¿Se me da una definicion matemática? nada de vaguedad, nada de
+abstracciones, nada de fantástico ó sentimental, nada del mundo en su
+complicacion y variedad; en este caso he de valerme de la imaginacion,
+no mas que como del encerado donde trazo los signos, y las figuras, y
+del entendimiento como del ojo para mirar. Aclararé la regla proponiendo
+un ejemplo de los mas sencillos: una de las definiciones elementales de
+la geometría.
+
+La circunferencia es una línea curva reentrante cuyos puntos distan
+igualmente todos de uno que se llama centro. Por lo pronto, es evidente
+que no se trata aquí, ni de la circunferencia tal como suele tomarse en
+sentido metafórico, cuando se la aplica á objetos no geométricos; ni en
+un sentido lato y grosero, como en los casos en que no se necesita
+precision y rigor; debo pues considerar la definicion dada como la
+expresion de un objeto del órden ideal, al cual se aproximará mas ó
+ménos la realidad.
+
+Pero, como las figuras geométricas se someten á la vista y á la
+imaginacion, me valdré de una de estas, y si es posible de ambas, para
+representarme aquello que quiero concebir. Trazada la figura en el
+encerado, ó en la imaginacion, veo ó imagino una circunferencia; pero
+¿esto me basta para comprender bien su naturaleza? No. El hombre mas
+rudo la ve é imagina tan perfectamente como el mas cumplido matemático;
+y no sabe darse cuenta á sí mismo de lo que es una circunferencia. Luego
+la vista ó la imaginacion de la figura, no son suficientes para la idea
+geométrica completa. Ademas, que si no se necesitara otra cosa, el gato
+que acurrucado en una silla está contemplando atentamente una curva que
+su amo acaba de trazar, y que sin duda la ve tan bien como este, y la
+imagina cuando cierra los ojos, tendria de la misma una idea igualmente
+perfecta que Newton ó Lagrange.
+
+¿Qué se necesita pues para que haya una percepcion intelectual, que se
+conozca el conjunto de condiciones de las cuales no puede faltar ninguna
+sin que desaparezca la curva? Esto es lo explicado por la definicion; y
+para que la percepcion sea cabal, deberé hacerme cargo de cada una de
+dichas condiciones, y su conjunto formará en mi entendimiento la idea de
+la curva.
+
+Quien se haya ocupado en la enseñanza habrá podido observar la
+diferencia que acabo de señalar. Vista una circunferencia y la manera de
+trazarla con el compas, el alumno mas torpe la reconoce donde quiera que
+se le presente, y la describe sin equivocarse. En esto no cabe
+diferencia entre los talentos; pero viene el definir la curva, señalando
+las condiciones que la forman, y entónces se palpa lo que va de la
+imaginacion al entendimiento, entónces se conoce ya al jóven negado, al
+medianamente capaz, al sobresaliente. ¿Qué es la circunferencia?
+preguntais al primero.--Es esto que acabo de trazar.--Pero bien, ¿en qué
+consiste? ¿cuál es la naturaleza de esta línea? ¿en qué se diferencia de
+la recta que explicamos ayer? ¿Son lo mismo la una que la otra?--Oh! no:
+esta es así.... redonda.... aquí hay un punto....--Se acuerda V. de la
+definición que da el autor? Sí, señor; la circunferencia es una línea
+curva reentrante, cuyos puntos distan igualmente todos de uno que se
+llama centro.--¿Porqué la llamamos curva?--Porque no tiene sus puntos en
+una misma direccion.--¿Porqué, reentrante?--Porque vuelve ó entra en sí
+misma.--Si no fuese reentrante, ¿seria circunferencia?--Sí señor.--¿No
+acaba V. de decirnos que ha de serlo?--Ah! Sí señor.--¿Porqué, en no
+siendo reentrante, ya no seria circunferencia?--Porque.... la
+circunferencia.... porque....--En fin cansado de esperar, y de explicar,
+llamais á otro; que os da la definicion, que os explica los términos,
+pero que ahora se os deja la palabra _curva_, ahora la _igualmente_, que
+si le obligais á una atencion mas perfecta, se hace cargo de lo que le
+decís, lo repite muy bien, pero que á poco tiene otro olvido, ó
+equivocacion, dando á entender que no se ha formado todavía idea cabal,
+que no se da cumplida razon á sí mismo del conjunto de condiciones
+necesarias para formar una circunferencia.
+
+Llegais por fin á un alumno de entendimiento claro y sobresaliente:
+traza la figura con mas ó ménos desembarazo, segun su mayor ó menor
+agilidad natural, recita mas ó ménos rápidamente las definiciones, segun
+la velocidad de la lengua; pero llamadle al análisis, y notaréis desde
+luego la claridad y precision de sus ideas, la exactitud y concision de
+sus palabras, la oportunidad y tino de las aplicaciones.--En la
+definicion ¿podríamos omitir la palabra _línea_?--Como aquí ya hemos
+advertido que solo tratamos de líneas, se daria por sobrentendida; pero
+en rigor no, porque al decir _curva_, podríase dudar si hablamos de
+superficies.--Y expresando _línea_, podriamos omitir _curva_?--Me
+parece que sí, ... porque como añadimos _reentrante_, ya excluimos la
+recta que no puede serlo; y ademas la recta tampoco puede tener todos
+sus puntos igualmente distantes de uno.--Y la palabra _reentrante_, ¿no
+la pudiéramos pasar por alto?--No señor; porque si la curva no vuelve
+sobre sí misma ya no será una circunferencia; así, por ejemplo, si en
+esta borro la parte A B, ya no me queda una circunferencia sino un
+arco.--Pero, añadiendo lo demas, de que todos los puntos han de distar
+igualmente de uno que se llama centro, bien parece que se sobrentiende
+que será reentrante....--No señor, porque en el arco que tenemos á la
+vista hay la equidistancia, y sin embargo no es reentrante.--Y la
+palabra _igualmente_?--Es indispensable; de otro modo seria no decir
+nada; porque una recta tambien tiene todos sus puntos distantes de uno
+que no se halle en ella; y ademas una curva que trazo á la aventura,
+rasgueando así.... sobre el encerado, tiene tambien todos sus puntos
+distantes de otro cualquiera, como A.... que señalo fuera de ella.
+
+Hé aquí una percepcion clara, exacta, cabal, que nada deja que desear,
+que deja satisfecho al que habla y al que oye.
+
+Acabamos de asistir al análisis de una idea geométrica, y de señalar la
+diferencia entre sus grados de claridad y exactitud; veamos ahora una
+idea artística, y tratemos de determinar su mayor ó menor perfeccion. En
+ambos casos hay percepcion de una verdad; en ambos casos se necesita
+atencion, aplicacion de las facultades del alma; pero con el ejemplo que
+sigue palparemos que lo que en el uno daña, en el otro favorece y
+vice-versa; y que las clasificaciones y distinciones que en el primero
+eran indicio de disposiciones felices, son en el segundo una prueba de
+que el disertante se ha equivocado al elegir su carrera.
+
+Dos jóvenes que acaban de salir de la escuela de retórica, que recuerdan
+perfectamente cuanto en ella se les ha enseñado, que serían capaces de
+decorar los libros de texto de un cabo á otro, que responden con
+prontitud á las preguntas que se les hacen sobre tropos, figuras, clases
+de composicion, etc., etc., y que en fin han desempeñado los exámenes á
+cumplida satisfaccion de padres y maestros, obteniendo ambos la nota de
+sobresaliente, por haber contestado con igual desembarazo y lucimiento,
+de manera que no era dable encontrar entre los dos ninguna diferencia,
+estan repasando las materias en tiempo de vacaciones, y cabalmente leen
+un magnífico pasaje oratorio ó poético.
+
+Camilo vuelve una y otra vez sobre las admirables páginas, y ora derrama
+lágrimas de ternura, ora centellea en sus ojos el mas vivo entusiasmo.
+«Esto es inimitable, exclama, es imposible leerlo sin conmoverse
+profundamente! ¡qué belleza de imágenes, qué fuego, qué delicadeza de
+sentimientos, qué propiedad de expresion, qué inexplicable enlace de
+concision y abundancia, de regularidad y lozanía!» «¡Oh! sí, le contesta
+Eustaquio, esto es muy hermoso; ya nos lo habian dicho en la escuela; y
+si lo observas, verás que todo está ajustado á las reglas del arte.»
+
+Camilo percibe lo que hay en el pasaje, Eustaquio no; y sin embargo
+aquel discurre poco, apénas analiza, solo pronuncia algunas palabras
+entrecortadas, miéntras este diserta á fuer de buen retórico. El uno ve
+la verdad, el otro no; ¿y porqué? porque la verdad en este lugar es un
+conjunto de relaciones, entre el entendimiento, la fantasía y el
+corazon; es necesario desplegar á la vez todas estas facultades,
+aplicándolas al objeto con naturalidad, sin violencia ni tortura, sin
+distraerlas con el recuerdo de esta ó aquella regla, quedando el
+análisis, razonado y crítico para cuando se haya sentido el mérito del
+pasaje. Enredarse en discursos, traer á colacion este ó aquel precepto,
+ántes de haberse hecho cargo del escogido trozo, ántes de haberle
+_percibido_, es maniatar, por decirlo así, el alma, no dejándole
+expedita mas que una facultad cuando las necesita todas.
+
+
+§ III.
+
+Escollo del análisis.
+
+Hasta en las materias donde no entran para nada la imaginacion y el
+sentimiento, conviene guardarse de la manía de poner en prensa el
+espíritu obligándole á sujetarse á un método determinado, cuando ó por
+su carácter peculiar, ó por los objetos de que se ocupa, requiere
+libertad y desahogo. No puede negarse que el análisis, ó sea la
+descomposicion de las ideas, sirve admirablemente en muchos casos para
+darles claridad y precision; pero es menester no olvidar, que la mayor
+parte de los seres son un _conjunto_, y que el mejor modo de percibirlos
+es ver de una sola ojeada las partes y relaciones que le constituyen.
+Una máquina desmontada presenta con mas distincion y minuciosidad las
+piezas de que está compuesta; pero no se comprende tambien el destino de
+ellas, hasta que colocadas en su lugar, se ve como cada una contribuye
+al movimiento total. A fuerza de descomponer, prescindir y analizar,
+Condillac y sus secuaces no hallan en el hombre otra cosa que
+sensaciones; por el camino opuesto Descártes y Malebranche, apénas
+encontraban mas que ideas puras, un refinado espiritualismo; Condillac
+pretende dar razon de los fenómenos del alma, principiando por un hecho
+tan sencillo como es el acercar una rosa á la nariz de su
+hombre-estatua, privado de todos los sentidos, excepto el olfato;
+Malebranche busca afanoso un sistema para explicar lo mismo; y no
+encontrándolo en las criaturas, recurre nada ménos que á la esencia de
+Dios.
+
+En el trato ordinario, vemos á menudo laboriosos razonadores que
+conducen su discurso con cierta apariencia de rigor y exactitud, y que
+guiados por el hilo engañoso van á parar á un solemne dislate.
+Examinando la causa, notaremos que esto procede de que no miran el
+objeto sino por una cara. No les falta análisis, tan pronto como una
+cosa cae en sus manos la descomponen; pero tienen la desgracia de
+descuidar algunas partes; y si piensan en todas, no recuerdan que se han
+hecho para estar unidas, que estan destinadas á tener estrechas
+relaciones, y que si estas relaciones se arrumban, el mayor prodigio
+podrá convertirse en descabellada monstruosidad.
+
+
+§ IV.
+
+El tintorero y el filósofo.
+
+Un hábil tintorero estaba en su laboratorio ocupado en las tareas de su
+profesion. Acertó á entrar un observador minucioso, razonador muy
+analítico, y entabló desde luego discusion sobre los tintes y sus
+efectos, proponiéndose nada ménos que convencer al tintorero, de que iba
+á echar á perder las preciosas telas á que se aplicarian sus
+composiciones. A la verdad, la cosa presentaba mal aspecto, y el crítico
+no dejaba de apoyarse en reflexiones especiosas. Aquí se veia una serie
+de cazuelas con líquidos negruzcos, cenicientos, parduzcos, ninguno de
+buen color, todos de mal olor; allí unos pedacitos de goma pegajosa,
+desagradable á la vista; enormes calderas estaban hirviendo, donde se
+revolvian trozos de madera en bruto, y en las cuales se iban echando
+unas hojas secas, que al parecer solo podian servir para tirar á la
+calle. El tintorero estaba machacando en un mortero cien y cien materias
+que andaba sacando ora de un pote, ora de una marmita, ora de un
+saquillo; y revolviéndolo todo, y pasándolo de una cazuela á otra, y
+echando ora acá, ora acullá, cucharadas de líquidos que apestaban, y de
+cuyo contacto era preciso guardar el cútis porque le roian mas que el
+fuego, se aprestaba á vaciar los ingredientes en diferentes calderas, y
+sepultar en aquella inmundicia gran número de materias y manufacturas de
+inestimable valor. «Esto se va á desperdiciar todo, decia el analítico.
+En esta cazuela hay el ingrediente A, que como V. sabe, es
+extremadamente cáustico, y que ademas da un color muy feo. En esta otra
+hay la goma B, excelente para manchar, y cuyas señales no se quitan sino
+con muchísimo trabajo. En esta caldera hay el palo C, que podria servir
+para dar un color grosero y comun, pero que no alcanzo cómo ha de
+producir nada exquisito. En una palabra, examinado todo por separado,
+encuentro que V. emplea ingredientes contrarios á lo que V. se propone;
+y desde ahora doy por seguro, que en vez de sacar nada conforme á las
+bellísimas muestras que tiene V. en el despacho, va á sufrir una pérdida
+de consideracion en su fama é intereses.» «Todo es posible, señor
+filósofo, decia el inexorable tintorero, tomando en sus manos las
+preciosas materias y ricas manufacturas, y sumergiéndolas sin compasion
+en las sucias y pestilentes calderas, todo es posible, mas para dar fin
+á la discusion, déjese V. ver por aquí dentro pocos días.» El filósofo
+volvió en efecto, y el tintorero desvaneció todas las objeciones,
+desplegando á sus ojos las telas que por rigurosa demostracion debian
+estar malbaratadas. ¡Qué sorpresa! ¡qué humillacion para el analítico!
+Unas mostraban finísima grana, otras delicado verde, otras hermoso azul,
+otras exquisito naranjado, otras subido negro, otras un blanco
+lijeramente cubierto con variado color; otras ostentaban riquísimos
+jaspes donde campeaban á un tiempo la belleza y el capricho. Los matices
+eran innumerables y encantadores, las manufacturas limpias, tersas,
+brillantes como si hubieran estado cubiertas con cristales sin sufrir el
+contacto de la mano del hombre. El filósofo se marchó confuso y
+cabizbajo, diciendo para sí: «no es lo mismo saber lo que es una cosa
+por sí sola, ó lo que puede ser en combinacion con otras; en adelante no
+me contentaré con descomponer y separar, que tambien hace prodigios el
+componer y reunir: testigo el tintorero.»
+
+
+§ V.
+
+Objetos vistos por una sola cara.
+
+Entendimientos por otra parte muy claros y perspicaces, se echan á
+perder lastimosamente por el prurito de desenvolver una serie de ideas
+que no representando el objeto sino por un lado, acaban por conducir á
+resultados extravagantes. De aquí es, que con la razon todo se prueba y
+todo se impugna; y á veces un hombre que tiene evidentemente la verdad
+de su parte, se halla precisado á encastillarse en las convicciones, y
+resistir con las armas del buen sentido y cordura á los ataques de un
+sofista que se abre paso por todas las hendiduras, y se escurre al
+traves de lo mas sólido y compacto como filtrándose por los poros. La
+misma sobreabundancia de ingenio produce este defecto, como las
+personas demasiado ágiles y briosas se mantienen difícilmente en un paso
+mesurado y grave.
+
+
+§ VI.
+
+Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida.
+
+Es calidad preciosa la rapidez de la percepcion; pero conviene estar
+prevenido contra su efecto ordinario, que es la inexactitud. Sucédeles
+con frecuencia á los que perciben con mucha presteza, no hacer mas que
+desflorar el objeto; son como las golondrinas, que deslizándose
+velozmente sobre la superficie de un estanque, solo pueden coger los
+insectos que sobrenadan; miéntras otras aves que se sumergen enteramente
+ó posan sobre el agua, y con el pico calan muy adentro, hacen servir á
+su alimento hasta lo que se oculta en el fondo.
+
+El contacto de estos hombres es peligroso; porque sea que hablen, sea
+que escriban, suelen distinguirse por una facilidad encantadora; y, lo
+que es todavía peor, comunican á todo lo que tratan cierta apariencia de
+método, claridad y precision que alucina y seduce. En la ciencia se dan
+á conocer por sus principios claros, sus definiciones sencillas, sus
+deducciones obvias, sus aplicaciones felices. Caractéres que no pueden
+ménos de acompañar el talento de concepcion profunda y cabal; pero que
+imitados por otro de ménos aventajadas partes, solo indican á veces
+superficialidad y lijereza, como brilla limpia y trasparente el agua
+poco profunda, regalando la vista con sus arenas de oro[13].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+EL JUICIO.
+
+
+§ I.
+
+Qué es el juicio. Manantiales de error.
+
+Para juzgar bien conduce poco el saber si el juicio es un acto distinto
+de la percepcion, ó si consiste simplemente en percibir la relacion de
+dos ideas. Prescindiré pues de estas cuestiones, y solo advertiré que
+cuando interiormente decimos que una cosa es ó no es, ó que es ó no es
+de esta ó de aquella manera, entónces hacemos un juicio. Así lo entiende
+el uso comun; y para lo que nos proponemos, esto nos basta.
+
+La falsedad del juicio depende muchas veces de la mala percepcion; así
+lo que vamos á decir, aunque directamente encaminado al modo de juzgar
+bien, conduce no poco á percibir bien.
+
+La proposicion es la expresion del juicio.
+
+Los falsos axiomas, las proposiciones demasiado generales, las
+definiciones inexactas, las palabras sin definir, las suposiciones
+gratuitas, las preocupaciones en favor de una doctrina, son abundantes
+manantiales de percepciones equivocadas ó incompletas y de juicios
+errados.
+
+
+§ II.
+
+Axiomas falsos.
+
+Toda ciencia ha menester un punto de apoyo; y quien se encarga de
+profesarla, busca con tanto cuidado este punto, como el arquitecto
+asienta el fundamento sobre el cual ha de levantar el edificio.
+Desgraciadamente, no siempre se encuentra lo que se necesita; y el
+hombre es demasiado impaciente para aguardar que los siglos que él no ha
+de ver, proporcionen á las generaciones futuras el descubrimiento
+deseado. Si no encuentra, finge; en vez de construir sobre la realidad,
+edifica sobre las creaciones de su pensamiento. A fuerza de cavilar y
+sutilizar llega hasta el punto de alucinarse á sí mismo, y lo que al
+principio fuera un pensamiento vago, sin estabilidad ni consistencia, se
+convierte en verdad inconcusa. Las excepciones embarazarian demasiado;
+lo mas sencillo es asentar una proposicion universal: hé aquí el axioma.
+Vendrán luego numerosos casos que no se comprenden en él; nada importa:
+con este objeto se halla concebido en términos generales y confusos ó
+ininteligibles, para que interpretándose de mil maneras diferentes,
+sufra en su fondo todas las excepciones que se quiera sin perder nada de
+su prestigiosa reputacion. Entre tanto el axioma sirve admirablemente
+para cimentar un raciocinio extravagante, dar peso á un juicio
+disparatado, ó desvanecer una dificultad apremiadora: y cuando se
+ofrecen al espíritu dudas sobre la verdad de lo que se defiende, cuando
+se teme que el edificio no venga al suelo con fragorosa ruina, se dice á
+sí mismo el espíritu: «no, no hay peligro; el cimiento es firme; es un
+axioma, y un axioma es un principio de eterna verdad.»
+
+Para merecer este nombre, es menester que la proposicion sea tan patente
+al espíritu, como lo son al ojo los objetos que miramos presentes, á la
+debida distancia, y en medio del dia. En no dejando al entendimiento
+enteramente convencido desde que se le ofrece, y una vez comprendido el
+significado de los términos con que se le enuncia, no debe ser admitido
+en esta clase. Viciadas las ideas por un axioma falso, vense todas las
+cosas muy diferentes de lo que son en sí; y los errores son tanto mas
+peligrosos, cuanto el entendimiento descansa en mas engañosa seguridad.
+
+
+§ III.
+
+Proposiciones demasiado generales.
+
+Si nos fuese conocida la esencia de las cosas, podríamos asentar con
+respecto á ella proposiciones universales, sin ningun género de
+excepcion; porque siendo la esencia la misma en todos los seres de una
+misma especie, claro es que lo que del uno afirmásemos, seria igualmente
+aplicable á todos. Pero como de lo tocante á dicha esencia conocemos
+poco, y de una manera imperfecta, y muchas veces nada, es de ahí que por
+lo comun no es posible hablar de los seres, sino con relacion á las
+propiedades que están á nuestro alcance, y de las que á menudo no
+discernimos si estan radicadas en la esencia de la cosa, ó si son
+puramente accidentales. Las proposiciones generales se resienten de este
+defecto; pues como expresan lo que nosotros concebimos y juzgamos, no
+pueden extenderse sino á lo que nuestro espíritu ha conocido. De donde
+resulta que sufren mil excepciones que no preveíamos; y tal vez
+descubrimos que se habia tomado por regla lo que no era mas que
+excepcion. Esto sucede aun suponiendo mucho trabajo de parte de quien
+establece la proposicion general; ¿qué será, si atendemos á la lijereza
+con que se las suele formar y emitir?
+
+
+§ IV.
+
+Las definiciones inexactas.
+
+De estas puede decirse casi lo mismo que de los axiomas; pues que sirven
+de luz para dirigir la percepcion y el juicio, y de punto de apoyo para
+afianzar el raciocinio. Es sobre manera difícil una buena definicion, y
+en muchos casos imposible. La razon es obvia; la definicion explica la
+esencia de la cosa definida; y ¿cómo se explica lo que no se conoce? A
+pesar de tamaño inconveniente, existen en todas las ciencias una
+muchedumbre de definiciones que pasan cual moneda de buena ley; y si
+bien sucede con frecuencia que se levantan los autores contra las
+definiciones de otros, ellos á su vez cuidan de reemplazarlas con la
+suyas, las que hacen circular por toda la obra tomándolas por base en
+sus discursos. Si la definicion ha de ser la explicacion de la esencia
+de la cosa, y el conocer esta esencia es negocio tan difícil, ¿porqué se
+lleva tanta prisa en definir? El blanco de las investigaciones es el
+conocimiento de la naturaleza de los seres; la proposicion pues en que
+se explicase esta naturaleza, es decir la definicion, debiera ser la
+última que emitiese el autor. En la definicion está la ecuacion que
+presenta despejada la incógnita; y en la resolucion de los problemas
+esta ecuacion es la última.
+
+Lo que nosotros podemos definir muy bien es lo puramente convencional;
+porque la naturaleza del ser convencional es aquella que nosotros mismos
+le damos por los motivos que bien nos parecen. Así, ya que no nos es
+posible en muchos casos definir la cosa, al ménos debiéramos fijar bien
+lo que entendemos cuando hablamos de ella; ó en otros términos,
+deberíamos definir la palabra con que pretendemos expresar la cosa. Yo
+no sé lo que es el sol; no conozco su naturaleza; y por tanto si me
+preguntan su definicion, no podré darla. Pero sé muy bien á qué me
+refiero cuando pronuncio la palabra _sol_, y así me será fácil explicar
+lo que con ella significo. ¿Qué es el sol? no lo sé. ¿Qué entiende V.
+por la palabra _sol_? Ese astro cuya presencia nos trae el dia, y cuya
+desaparicion produce la noche. Esto me lleva naturalmente á las palabras
+mal definidas.
+
+
+§ V.
+
+Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad.
+
+En la apariencia nada mas fácil que definir una palabra, porque es muy
+natural que quien la emplea sepa lo que se dice, y de consiguiente pueda
+explicarlo. Pero la experiencia enseña no ser así, y que son muy pocos
+los capaces de fijar el sentido de las voces que usan. Semejante
+confusion nace de la que reina en las ideas, y á su vez contribuye á
+aumentarla. Oiréis á cada paso una disputa acalorada en que los
+contrincantes manifiestan quizas ingenio nada comun: dejadlos que den
+cien vueltas al objeto, que se acometan y rechacen una y mil veces, como
+enemigos en sangrienta batalla; entónces si os quereis atravesar de
+mediador, y hacer palpable la sinrazon de ambos, tomad la palabra que
+expresa el objeto capital de la cuestion, y preguntad á cada uno, ¿qué
+entiende V. por esto? ¿qué sentido da V. á esta palabra? Os acontecerá
+con frecuencia que los dos adversarios se quedarán sin saber qué
+responderos, ó pronunciando algunas expresiones vagas, inconexas,
+manifestando bien á las claras que les habeis salido de improviso, que
+no esperaban el ataque por aquel flanco, siendo quizas aquella la
+primera vez que se ocupan, mal de su grado, en darse cuenta á sí mismos
+del sentido de una palabra que en un cuarto de hora han empleado
+centenares de veces, y de que estaban haciendo infinitas aplicaciones.
+Pero suponed que esto no acontece, y que cada cual da con facilidad y
+presteza la explicacion pedida: estad seguro que el uno no aceptará la
+definicion del otro, y que la discordancia que ántes versaba ó parecia
+versar sobre el fondo de la cuestion, se trasladará de repente al nuevo
+terreno entablándose disputa sobre el sentido de la palabra. He dicho _ó
+parecia versar_, porque si bien se ha observado el giro de la discusion,
+se habrá echado de ver que bajo el nombre de la cosa se ocultaba con
+frecuencia el significado de la palabra.
+
+Hay ciertas voces que expresando una idea general, aplicable á muchos y
+muy diferentes objetos y en los sentidos mas varios, parecen inventadas
+adrede para confundir. Todos las emplean, todos se dan cuenta á si
+mismos de lo que significan, pero cada cual á su modo; resultando una
+algarabia que lastima á los buenos pensadores.
+
+«La igualdad de los hombres, dirá un declamador, es una ley establecida
+por el mismo Dios. Todos nacemos llorando, todos morimos suspirando: la
+naturaleza no hace diferencia entre pobres y ricos, plebeyos y nobles; y
+la religion nos enseña que todos tenemos un mismo orígen y un mismo
+destino. La igualdad es obra de Dios; la desigualdad es obra del hombre;
+solo la maldad ha podido introducir en el mundo esas horribles
+desigualdades de que es víctima el linaje humano; solo la ignorancia, y
+la ausencia del sentimiento de la propia dignidad han podido
+tolerarlas.» Esas palabras no suenan mal al oido del orgullo: y no puede
+negarse que hay en ellas algo de especioso. Ese hombre dice errores
+capitales, y verdades palmarias; confunde aquellos con estas; y su
+discurso seductor para los incautos, presenta á los ojos de un buen
+pensador una algarabía ridicula. ¿Cuál es la causa? Toma la palabra
+_igualdad_ en sentidos muy diferentes, la aplica á objetos que distan
+tanto como cielo y tierra; y pasa á una deduccion general, con entera
+seguridad, como si no hubiese riesgo de equivocacion.
+
+¿Queremos reducir á polvo cuanto acaba de decir? Hé aquí como deberemos
+hacerlo.
+
+--¿Qué entiende V. por igualdad?
+
+--Igualdad, igualdad.... bien claro está lo que significa.
+
+--Sin embargo no será de mas que V. nos lo diga.
+
+--La igualdad está en que el uno no sea ni mas ni ménos que el otro.
+
+--Pero ya ve V. que esto puede tomarse en sentidos muy varios; porque
+dos hombres de seis pies de estatura serán iguales en ella, pero será
+posible que sean muy desiguales en lo demas; por ejemplo, si el uno es
+barrigudo, como el gobernador de la ínsula Barataria, y el otro seco de
+carnes como el caballero de la Triste Figura. Ademas dos hombres pueden
+ser iguales ó desiguales en saber, en virtud, en nobleza, y en un millon
+de cosas mas; con que será bien que ántes nos pongamos de acuerdo en la
+acepcion que da V. á la palabra igualdad.
+
+--Yo hablo de la igualdad de la naturaleza, de esta igualdad establecida
+por el mismo Criador, contra cuyas leyes nada pueden los hombres.
+
+--Así no quiere V. decir mas sino que por naturaleza todos somos
+iguales....
+
+--Cierto.
+
+--Ya; pero yo veo que la naturaleza nos hace á unos robustos, á otros
+endebles, á unos hermosos, á otros feos, á unos ágiles, á otros torpes,
+á unos de ingenio despejado, á otros tontos, á unos nos da inclinaciones
+pacificas, á otros violentas, á unos.... pero seria nunca acabar si
+quisiera enumerar las desigualdades que nos vienen de la misma
+naturaleza. ¿Dónde está la igualdad natural de que V. nos habla?
+
+--Pero estas desigualdades no quitan la igualdad de derechos....
+
+--Pasando por alto que V. ha cambiado ya completamente el estado de la
+cuestion, abandonando ó restringiendo mucho la igualdad de la
+naturaleza, tambien hay sus inconvenientes en esa igualdad de derechos.
+¿Le parece á V. si el niño de pocos años tendrá _derecho_ para reñir y
+castigar á su padre?
+
+--V. finge absurdos....
+
+--No señor, que esto y nada ménos que esto exige la igualdad de
+derechos; si no es asi deberá V. decirnos de qué derechos habla, de
+cuáles debe entenderse la igualdad y de cuáles no.
+
+--Bien claro es que ahora tratamos de la igualdad social.
+
+--No trataba V. de ella únicamente; bien reciente es el discurso en que
+hablaba V. en general y de la manera mas absoluta, solo que arrojado de
+una trinchera se refugia V. en la otra. Pero vamos á la igualdad social.
+Esto significará que en la sociedad todos hemos de ser iguales. Ahora
+pregunto, ¿en qué? ¿en autoridad? Entónces no habrá gobierno posible.
+¿En bienes? Enhorabuena; dejemos á un lado la justicia, y hagamos el
+repartimiento: al cabo de una hora, de dos jugadores el uno habrá
+alijerado el bolsillo del otro, y estarán ya desiguales; pasados algunos
+dias, el industrioso habrá aumentado su capital, el desidioso habrá
+consumido una porcion de lo que recibió; y caeremos en la desigualdad.
+Vuélvase mil veces al repartimiento, y mil veces se desigualarán las
+fortunas. ¿En consideracion? pero ¿apreciará V. tanto al hombre honrado
+como al tunante? ¿se depositará igual confianza en este que en aquel?
+¿Se encargarán los mismos negocios á Metternich que al mas rudo patan? Y
+aun cuando se quiesese, ¿podrian todos hacerlo todo?
+
+--Esto es imposible; pero lo que no es imposible es la igualdad ante la
+ley.
+
+--Nueva retirada, nueva trinchera; vamos allá. La ley dice: el que
+contravenga sufrirá la multa de mil reales, y en caso de insolvencia
+diez dias de cárcel. El rico paga los mil reales, y se rie de su
+fechoria; el pobre que no tiene un maravedí, expia su falta de rejas
+adentro. ¿Dónde está la igualdad ante la ley?
+
+--Pues yo quitaria esas cosas; y estableceria las penas de suerte que no
+resultase nunca esta desigualdad.
+
+--Pero entónces desaparecerian las multas, arbitrio no despreciable para
+huecos del presupuesto y alivio de gobernantes. Ademas voy á demostrarle
+á V. que no es posible en ninguna suposicion esta pretendida igualdad.
+Demos que para una transgresion está señalada la pena de diez mil
+reales; dos hombres han incurrido en ella, y ambos tienen de que pagar;
+pero el uno es opulento banquero, el otro un modesto artesano. El
+banquero se burla de los diez mil reales, el artesano queda arruinado.
+¿Es igual la pena?
+
+--No por cierto; mas ¿cómo quiere V. remediarlo?
+
+--De ninguna manera; y esto es lo que quiero persuadirle á V. de que la
+desigualdad es cosa irremediable. Demos que la pena sea corporal,
+encontraremos la misma desigualdad. El presidio, la exposicion á la
+vergüenza pública, son penas que el hombre falto de educacion, y del
+sentimiento de dignidad, sufre con harta indiferencia; sin embargo un
+criminal que perteneciese á cierta categoría preferiria mil veces la
+muerte. La pena debe ser apreciada, no por lo que es en sí, sino por el
+daño que causa al paciente y la impresion con que le afecta; pues de
+otro modo desaparecerian los dos fines del castigo: la expiacion y el
+escarmiento. Luego, una misma pena aplicada á criminales de clases
+diferentes, no tiene la igualdad sino en el nombre, entrañando una
+desigualdad monstruosa. Confesaré con V. que en estos inconvenientes hay
+mucho de irremediable, pero reconozcamos estas tristes necesidades, y
+dejémonos de ponderar una igualdad imposible.
+
+La definicion de una palabra, y el discernir las diferentes aplicaciones
+que de ella podrian hacerse, nos ha traido la ventaja de reducir á la
+nada un especioso sofisma, y de demostrar hasta la última evidencia que
+el pomposo orador ó propalaba absurdos, ó no nos decia nada que no
+supiésemos de antemano; pues no es mucho descubrimiento el anunciar que
+todos nacemos y morimos de una misma manera.
+
+
+§ VI.
+
+Suposiciones gratuitas. El despeñado.
+
+A falta de un principio general tomamos á veces un hecho que no tiene
+mas verdad y certeza de la que nosotros le otorgamos. ¿De dónde tantos
+sistemas para explicar los fenómenos de la naturaleza? De una suposicion
+gratuita que el inventor del sistema tuvo á bien asentar como primera
+piedra del edificio. Los mayores talentos se hallan expuestos á este
+peligro siempre que se empeñan en explicar un fenómeno, careciendo de
+datos positivos sobre su naturaleza y origen. Un efecto puede haber
+procedido de una infinidad de causas; pero no se ha encontrado la verdad
+por solo saber que ha _podido_ proceder, es necesario demostrar que ha
+procedido. Si una hipótesis me explica satisfactoriamente un fenómeno
+que tengo á la vista, podré admirar en ella el ingenio de quien la
+inventara; pero poco habré adelantado para el conocimiento de la
+realidad de las cosas.
+
+Este vicio de atribuir un efecto á una causa _posible_, salvando la
+distancia que va de la _posibilidad_ á la _realidad_, es mas comun de lo
+que se cree; sobre todo, cuando el razonador puede apoyarse en la
+coexistencia ó sucesion de los hechos que se propone enlazar. A veces,
+ni aun se aguarda á saber si ha existido realmente el hecho que se
+designa como causa; basta que haya podido existir, y que en su
+existencia hubiese podido producir el efecto de que se pretende dar
+razon.
+
+Se ha encontrado en el fondo de un precipicio el cadáver de una persona
+conocida; las señales de la víctima manifiestan con toda claridad que
+murió despeñada. Tres suposiciones pueden excogitarse para dar razon de
+la catástrofe; una caida, un suicidio, un asesinato. En todos estos
+casos, el efecto será el mismo; y en ausencia de datos no puede decirse
+que el uno lo explique mas satisfactoriamente que el otro. Numerosos
+espectadores estan contemplando la desastrosa escena; todos ansian
+descubrir la causa; haced que se presente el mas leve indicio, desde
+luego veréis nacer en abundancia las conjeturas, y oiréis las
+expresiones de «es cierto; así será; no puede ser de otra manera....
+como si lo estuviese mirando ... no hay testigos, no puede probarse en
+juicio; pero lo que es duda, no cabe.»
+
+Y ¿cuáles son los indicios? Algunas horas ántes de encontrarse el
+cadáver, el infeliz se encaminaba hácia el lugar fatal, y no falta quien
+vió que estaba leyendo unos papeles, que se detenia de vez en cuando, y
+daba muestras de inquietud. Por lo demas es bien sabido que estos
+últimos dias habia pasado disgustos, y que los negocios de su casa
+estaban muy mal parados. Toda la vecindad veia en su semblante muestras
+de pena y desazon. Asunto concluido; este hombre se ha suicidado.
+Asesinato no puede ser, estaba tan cerca de su casa.... ademas que un
+asesinato no se comete de esta manera.... Una desgracia es imposible,
+porque él conocia muy bien el terreno; y por otra parte, no era hombre
+que anduviese precipitado ni con la vista distraida. Como el pobre
+estaba acosado por sus acreedores, hoy dia de correo debió de recibir
+alguna carta apremiante, y no habrá podido resistir mas.
+
+--Vamos, vamos, responderá el mayor número, cosa clara: y tiene V.
+razon, cabalmente es hoy dia de correo....
+
+Llega el juez y al efecto de instruir las primeras diligencias, se
+registra la cartera del difunto.
+
+--Dos cartas.
+
+--¿No lo decia yo?.... el correo de hoy!....
+
+--La una es de N. su corresponsal en la plaza N.
+
+--Vamos, cabalmente allí tenia sus aprietos.
+
+--Dice así: «Muy Sr. mio: en este momento acabo de salir de la reunion
+consabida. No faltaban renitentes, pero al fin apoyado de los amigos N
+N, he conseguido que todo el mundo entrase en razon. Por ahora puede V.
+vivir tranquilo, y si su hijo de V. tuviera la dicha de restablecer
+algun tanto los negocios de América, esta gente se prestará á todo, y
+conservará V. su fortuna y su crédito. Los pormenores para el correo
+inmediato; pero he creido que no debia diferir un momento el comunicarle
+á V. tan satisfactoria noticia. Entre tanto, etc., etc.» No hay por qué
+matarse.
+
+--La otra?....
+
+--Es de su hijo....
+
+--Malas noticias debió de traer....
+
+--Dice así: «Mi querido padre: he llegado á tiempo; y á pocas horas de
+mi desembarco, estaba deshecha la trampa. Todo era una estafa del Sr. N.
+Ha burlado atrozmente nuestra confianza. No soñaba en mi venida, y al
+verme en su casa, se ha quedado como herido de un rayo. He conocido su
+turbacion, y me he apoderado de toda su correspondencia. Miéntras me
+ocupaba de esto ha tomado el portante, é ignoro su paradero. Todo se ha
+salvado excepto algun desfalco, que calculo de poca consideracion. Voy
+corriendo, porque la embarcacion que sale va á darse á la vela.» etc.
+etc.
+
+El correo de hoy no era para suicidarse; el de las conjeturas sale
+lucido: todo por haber convertido la posibilidad en realidad, por haber
+estribado en suposiciones gratuitas, por haberse alucinado con lo
+especioso de una explicacion satisfactoria.
+
+--¿Si podria ser un asesinato?....
+
+--Claro es, porque en este correo.... y ademas, este hombre no carecia
+de enemigos.
+
+--El otro dia su colono N. le amenazó terriblemente.
+
+--Y es muy malo.....
+
+--Oh! terrible.... está acostumbrado á la vida bandolera.... vamos,
+tiene atemorizada la vecindad....
+
+--¿Y cómo estaban ahora?
+
+--A matar; esta misma mañana salian juntos de la casa del difunto, y
+hablaban ambos muy recio.
+
+--¿Y el colono solia andar por aquí?
+
+--Siempre; á dos pasos tiene un campo; y ademas la cuestion estaba (sino
+que esto sea dicho entre nosotros), la cuestion estaba sobre esas
+encinas del borde del precipicio. El dueño se quejaba de que él le
+echaba á perder el bosque, el otro lo negaba; como que en este mismo
+lugar estuvieron el otro dia á pique de darse de garrotazos. Miren
+Vds.... sino que uno no debe perder á un infeliz.... casi cada dia
+estaban en pendencias en este mismo lugar.
+
+--Entónces no hable V. mas.... es una atrocidad! pero ¿cómo se
+prueba?....
+
+--Y hoy vean Vds. como no está trabajando en el campo; y tiene por allí
+su apero.... y se conoce que ha trabajado hoy mismo..... vamos, ya no
+cabe duda; es evidente; el infeliz está perdido, porque esto
+respirará.....
+
+Llega uno del pueblo.
+
+--¡Qué desgracia!
+
+--¿No lo sabia V.?
+
+--No señores, ahora mismo me lo han dicho en su casa. Iba yo á verle,
+por si se apaciguaba con el pobre N. que está preso en la alcaldía ...
+
+--¿Preso?....
+
+--Sí señores; me ha venido llorando su mujer; dice que se ha excedido de
+palabras, y que el alcalde le ha arrestado. Como ya saben Vds. que es
+tan maton!....
+
+--¿Y no ha salido mas al campo desde que habló esta mañana con el
+difunto en la calle?
+
+--¿Pues cómo habia de salir? vayan Vds. y le encontrarán allí, donde
+está desde muy temprano; el pobrecito estaba labrando ahí!....
+
+Nuevo chasco, el asesino estaba á larga distancia, el preso era el
+colono: nuevo desengaño para no fiarse de suposiciones gratuitas, para
+no confundir la realidad con la posibilidad, y no alucinarse con
+plausibles apariencias.
+
+
+§ VII.
+
+Preocupacion en favor de una doctrina.
+
+Hé aquí uno de los mas abundantes manantiales de error; esto es la
+verdadera rémora de las ciencias; uno de los obstáculos que mas retardan
+sus progresos. Increible seria la influencia de la preocupacion, si la
+historia del espiritu humano no la atestiguara con hechos irrecusables.
+
+El hombre dominado por una preocupacion no busca ni en los libros ni en
+las cosas lo que realmente hay, sino lo que le conviene para apoyar sus
+opiniones. Y lo mas sensible es, que se porta de esta suerte, á veces
+con la mayor buena fe, creyendo sin asomo de duda que está trabajando
+por la causa de la verdad. La educacion, los maestros y autores de
+quienes se han recibido las primeras luces sobre una ciencia, las
+personas con quienes vivimos de continuo, ó tratamos con mas frecuencia,
+el estado ó profesion, y otras circunstancias semejantes, contribuyen á
+engendrar en nosotros el hábito de mirar las cosas siempre bajo un mismo
+aspecto, de verlas siempre de la misma manera.
+
+Apénas dimos los primeros pasos en la carrera de una ciencia, se nos
+ofrecieron ciertos axiomas como de eterna verdad, se nos presentaron
+ciertas proposiciones como sostenidas por demostraciones irrefragables,
+y las razones que militaban por la otra parte, nunca se nos hizo
+considerarlas como pruebas que examinar, sino como objeciones que
+soltar. ¿Habia alguna de nuestras razones que claudicaba por un lado? se
+acudia desde luego á sostenerla, á manifestar que en todo caso no era
+aquella la única; que estaba acompañada de otras cumplidamente
+satisfactorias; y que si bien ella sola quizas no bastaria, no obstante
+añadida á las demas no dejaba de pesar en la balanza y de inclinarla mas
+y mas á favor nuestro. ¿Presentaban los adversarios alguna dificultad de
+espinosa solucion? El número de las respuestas suplia á su solidez. El
+gravísimo autor A contesta de esta manera, el insigne B de tal otra, el
+sabio C de tal otra, cualquiera de las tres es suficiente, escójase la
+que mejor parezca, con entera seguridad de que el Aquiles de los
+adversarios habrá recibido la herida en el tendon. No se trata de
+convencer, sino de vencer; el amor propio se interesa en la contienda,
+y conocidos son los infinitos recursos de este maligno agente. Lo que
+favorece se abulta y exagera; lo que obsta se disminuye, se desfigura ú
+oculta: la buena fe protesta algunas veces desde el fondo del alma; pero
+su voz es ahogada y acallada como una palabra de paz en encarnizado
+combate.
+
+Si así no fuere, ¿cómo será posible explicar que durante largos siglos,
+se hayan visto escuelas tan organizadas, como disciplinados ejércitos
+agrupados al rededor de una bandera? ¿Cómo es que una serie de hombres
+ilustres por su saber y virtudes, viesen todos una cuestion de una misma
+manera, al paso que sus adversarios no ménos esclarecidos que ellos, lo
+veian todo de una manera opuesta? ¿Cómo es que para saber cuáles eran
+las opiniones de un autor, no necesitásemos leerle, bastándonos por lo
+comun la órden á que pertenecia, ó la escuela de donde habia salido?
+¿Podria ser ignorancia de la materia, cuando consumian su vida en
+estudiarla? ¿Podria ser que no leyesen las obras de sus adversarios?
+Esto se verificaria en muchos, pero de otros no cabe duda que las
+consultarian con frecuencia. ¿Podria ser mala fe? No por cierto; pues
+que se distinguian por su entereza cristiana.
+
+Las causas son las señaladas mas arriba; el hombre ántes de inducir á
+otros al error, se engaña muchas veces á sí propio. Se aferra á un
+sistema, allí se encastilla con todas las razones que pueden
+favorecerle; su ánimo se va acalorando á medida que se ve atacado; hasta
+que al fin, sea cual fuere el número y la fuerza de los adversarios,
+parece que se dice á sí mismo: «este es tu puesto; es preciso
+defenderle: vale mas morir con gloria que vivir con ignominiosa
+cobardía.»
+
+Por este motivo, cuando se trata de convencer á otros, es preciso
+separar cuidadosamente la causa de la verdad de la causa del amor
+propio: importa sobre manera persuadir al contrincante de que cediendo,
+nada perderá en reputacion. No ataqueis nunca la claridad y perspicacia
+de su talento; de otro modo se formalizará el combate, la lucha será
+reñida, y aun teniéndole bajo vuestros pies y con la espada en la
+garganta, no recabaréis que se confiese vencido.
+
+Hay ciertas palabras de cortesía y deferencia que en nada se ocupen á la
+verdad; en vacilando el adversario conviene no economizarlas, si deseais
+que se dé á partido ántes que las cosas hayan llegado á extremidades
+desagradables[14].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+EL RACIOCINIO.
+
+
+§ I.
+
+Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica.
+
+Cuando los autores tratan de esta operacion del entendimiento, amontonan
+muchas reglas para dirigirla, apoyándolas en algunos axiomas. No
+disputaré sobre la verdad de estos; pero dudo mucho que la utilidad de
+aquellas sea tanta como se ha pretendido. En efecto: es innegable que
+las cosas que se identifican con una tercera, se identifican entre sí;
+que de dos que se identifican entre sí, si la una es distinta de una
+tercera, lo será tambien la otra; que lo que se afirma ó niega de todo
+un género ó especie, debe afirmarse ó negarse del individuo contenido en
+ellos; y ademas es tambien mucha verdad que las reglas de argumentacion
+fundadas en dichos principios son infalibles. Pero yo tengo la
+dificultad en la aplicacion; y no puedo convencerme de que sean de
+grande utilidad en la práctica.
+
+En primer lugar, confieso que estas reglas contribuyen á dar al
+entendimiento cierta precision que puede servir en algunos casos para
+concebir con mas claridad, y atender á los vicios que entrañe un
+discurso: bien que á veces esta ventaja quedará neutralizada con los
+inconvenientes acarreados por la presuncion de que se sabe raciocinar,
+porque no se ignoran las reglas del raciocinio. Puede uno saber muy bien
+las reglas de un arte, y no acertar á ponerlas en práctica. Tal
+recitaria todas las reglas de la oratoria sin equivocar una palabra, que
+no sabria escribir una página sin chocar, no diré con los preceptos del
+arte, sino con el buen sentido.
+
+
+§ II.
+
+El silogismo. Observaciones sobre este instrumento dialéctico.
+
+Formaremos cabal concepto de la utilidad de dichas reglas, si
+consideramos que quien raciocina no las recuerda, si no se ve precisado
+á formular un argumento á la manera escolástica, cosa que en la
+actualidad ha caido en desuso. Los alumnos aprenden á conocer si tal ó
+cual silogismo peca contra esta ó aquella regla; y esto lo hacen en
+ejemplos tan sencillos, que al salir de la escuela nunca encuentran nada
+que á ellos se parezca. «Toda virtud es loable, la justicia es virtud,
+luego es loable.» Está muy bien: pero cuando se me ofrece discernir si
+en tal ó cual acto se ha infringido la justicia, y la ley tiene algo que
+castigar; si me propongo investigar en qué consiste la justicia,
+analizando los altos principios en que estriba, y las utilidades que su
+imperio acarrea al individuo y á la sociedad; ¿de qué me servirá dicho
+ejemplo, ú otros semejantes? Los teólogos y juristas, quisiera que me
+dijesen si en sus discursos les han servido mucho las decantadas reglas.
+
+«Todo metal es mineral, el oro es metal, luego es mineral.» «Ningun
+animal es insensible, los peces son animales, luego no son insensibles.»
+«Pedro es culpable, este hombre es Pedro, luego este hombre es
+culpable.» «Esta onza de oro no tiene el debido peso, esta onza es la
+que Juan me ha dado, luego la onza que Juan me ha dado no tiene el
+debido peso.» Estos ejemplos y otros por el mismo tenor, son los que
+suelen encontrarse en las obras de lógica que dan reglas para los
+silogismos; y yo no alcanzo qué utilidad pueden traer al discurso de los
+alumnos.
+
+La dificultad en el raciocinio no se quita con estas frivolidades mas
+propias para perder el tiempo en la escuela que para enseñar. Cuando el
+discurso se traslada de los ejemplos á la realidad, no encuentra nada
+semejante: y entónces ó se olvida completamente de las reglas, ó despues
+de haber ensayado el aplicarlas continuamente, se cansa bien pronto de
+la enojosa é inútil tarea. Cierto sugeto, muy conocido mio, se habia
+tomado el trabajo de examinar todos sus discursos á la luz de las reglas
+dialécticas; no sé si en la actualidad conservará todavia este peregrino
+humor; miéntras tuve ocasion de tratarle no observé que alcanzase gran
+resultado.
+
+Analicemos algunos de estos ejemplos, y comparémoslos con la práctica.
+
+Trátase de la pertenencia de una posesion. Todos los bienes que fueron
+de la familia N debieron pasar á la familia M; pero el mucho tiempo
+trascurrido y otras circunstancias, hacen que se suscite un pleito sobre
+el manso B, de que esta última se halla en posesion, fundándose en que
+sus derechos á ella le vienen de la familia N. Claro es que el silogismo
+del posesor ha de ser el siguiente: Todos los bienes que fueron de la
+familia N me pertenecen; es así que el manso B se halla en este caso,
+luego el manso B me pertenece. Para no complicar, supondremos que no
+haya dificultad en la primera proposicion, ó sea en la mayor; y que toda
+la disputa recaiga sobre la menor; es decir que le incumbe probar que
+efectivamente el manso B perteneció á la familia N.
+
+Todo el pleito gira, no en si el silogismo es concluyente, sino en si se
+prueba la menor ó no. Y pregunto ahora: ¿pensará nadie en el silogismo?
+¿sirve de nada el recordar que lo que se dice de todos se ha de decir
+de cada uno? Cuando se haya llegado á probar que el manso B perteneció á
+la familia N, ¿será menester ninguna regla para deducir que la familia M
+es legítima poseedora? El discurso se hace, es cierto; existe el
+silogismo, no cabe duda; pero es cosa tan clara, es tan obvia la
+deduccion, que las reglas dadas para sacarla, mas bien que otra cosa,
+parecerán un puro entretenimiento especulativo. No estará el trabajo en
+el silogismo, sino en encontrar los títulos para probar que el manso B
+perteneció realmente á la familia N, en interpretar cual conviene las
+cláusulas del testamento, donacion, ó venta por donde lo habia
+adquirido; en esto y otros puntos consistirá la dificultad, para esto
+seria necesario aguzar el discurso, prescribiéndole atinadas reglas á
+fin de discernir la verdad entre muchos y complicados y contradictorios
+documentos. Gracioso seria por demas, el preguntar á los interesados, á
+los abogados y al juez, cuántas veces han pensado en semejantes reglas,
+cuando seguian con ojo atento el hilo que debía respectivamente
+conducirlos al objeto deseado.
+
+«La moneda que no reune las calidades prescritas por la ley no debe
+recibirse; esta onza de oro no las tiene, luego no debe recibirse.» El
+raciocinio es tan concluyente como inútil. Cuando yo este bien instruido
+de las circunstancias exigidas por la ley monetaria vigente, y ademas
+haya experimentado que esta onza de oro carece de ellas, se la devolveré
+al dador sin discursos; y si se traba disputa, no versará sobre la
+legitimidad de la consecuencia, sino sobre si á tantos ó cuantos granos
+de déficit se ha de tomar todavia, si está bien pesada ó no, si lleva
+esta ó aquella señal, y otras cosas semejantes.
+
+Cuando el hombre discurre no anda en actos reflejos sobre su
+pensamiento, así como los ojos cuando miran no hacen contorsiones para
+verse á sí mismos. Se presenta una idea, se la concibe con mas ó ménos
+claridad; en ella se ve contenida otra, ú otras; con estas se suscita el
+recuerdo de otras, y así se va caminando con suavidad, sin cavilaciones
+reflejas, sin embarazarse á cada paso con la razon de aquello que se
+piensa.
+
+
+§ III.
+
+El entimema.
+
+La evidencia de estas verdades ha hecho que se contase entre las formas
+de argumentacion el entimema, el cual no es mas que un silogismo en que
+se calla por sobrentendida, alguna de sus proposiciones. Esta forma se
+la enseñó á los dialécticos la experiencia de lo que estaban viendo á
+cada paso; pues pudieron notar que en la práctica se omitia por
+superfluo el presentar por extenso todo el hilo del raciocinio. Así en
+el último ejemplo, el silogismo por extenso seria el que se ha puesto al
+principio; pero en forma de entimema se convertiria en este otro: «Esta
+onza no tiene las condiciones prescritas por la ley, luego no debo
+recibirla;» ó en estilo vulgar, y mas conciso y expresivo: «No la tomo;
+es corta.»
+
+
+§ IV.
+
+Reflexiones sobre el término.
+
+Todo el artificio del silogismo consiste en comparar los extremos con un
+término medio, para deducir la relacion que tienen entre sí. Cuando se
+conocen ya, y se tienen presentes esos extremos y ese término medio,
+nada mas sencillo que hacer la comparacion; pero cabalmente entónces ya
+no es necesaria la regla, porque el entendimiento ve al instante la
+consecuencia buscada. ¿Cómo se encuentra ese término medio? ¿Cómo se
+conocen los dos extremos, cuando se hacen investigaciones sobre un
+objeto, del cual se ignora lo que es? Sé muy bien que si este mineral
+que tengo en las manos fuese oro, tendria tal calidad; pero el embarazo
+está en que ni se me ocurre que esto pueda ser oro, y por tanto no
+pienso en uno de los dos extremos; ni aun cuando pensara en ello, me
+encuentro con medios para comprobarlo. Sabe muy bien el juez que si el
+hombre que pasa por su lado fuera el asesino á quien persigue desde
+mucho tiempo, deberia enviarle al suplicio; pero la dificultad está en
+que al ver al culpable no piensa en el asesino; y si pensara en él y
+sospechase que es el individuo que está presente, no puede condenarle
+por falta de pruebas. Tiene los dos extremos, mas no el término medio;
+término que no se lo ofrecerá ciertamente bajo formas dialécticas. ¿Cómo
+se llama este hombre? Su patria, su residencia ordinaria, los
+antecedentes de su conducta, su modo de vivir en la actualidad, el lugar
+donde se hallaba cuando se cometió el asesinato, testigos que le vieron
+en las inmediaciones del sitio en que se encontró la víctima; su traje,
+estatura, fisonomia, señales sangrientas que se han notado en su ropa,
+el puñal escondido, el azoramiento con que llegó á deshora á su casa
+pocos momentos despues del desastre, algunas prendas que se han
+encontrado en su poder, y que se parecen mucho á otras que tenia el
+difunto, sus contradicciones, su reconocida enemistad con el asesinado;
+hé aquí los términos medios, ó mas bien un conjunto de circunstancias
+que han de indicar si el preso es el verdadero asesino. ¿Y para qué
+aprovecharán las reglas del silogismo? Ahora habrá que atender á una
+palabra, despues á un hecho; aquí se habrá de examinar una señal, mas
+allá se habrán de cotejar dos ó mas coincidencias. Será preciso atender
+á las cualidades físicas, morales y sociales del individuo, será
+necesario apreciar el valor de los testigos, en una palabra, deberá el
+juez revolver la atencion en todas direcciones, fijarla sobre mil y mil
+objetos diferentes, y pesarlo todo en justa y escrupulosa balanza para
+no dejar sin castigo al culpable, ó no condenar al inocente.
+
+Lo diré de una vez: los ejemplos que suelen abundar en los libros de
+dialéctica de nada sirven para la práctica: quien creyese que con aquel
+mecanismo ha aprendido á pensar, puede estar persuadido de que se
+equivoca. Si lo que acabo de exponer no le convence, la experiencia le
+desengañará.
+
+
+§ V.
+
+Utilidad de las formas dialécticas.
+
+Sin embargo de lo dicho, no negaré que esas formas dialécticas sean
+útiles aun en nuestro tiempo, para presentar con claridad y exactitud el
+encadenamiento de las ideas en el raciocinio: y que si no valen mucho
+como medio de invencion, sean á veces provechosas como conducto de
+enseñanza. Así es que léjos de pretender que se las destierre del todo
+de las obras elementales, conviene que se las conserve, no en toda su
+sequedad, pero si en todo su vigor. _Nervos et ossa_ las llamaba Melchor
+Cano con mucha oportunidad: no se destruyan pues esos nervios y huesos;
+basta cubrirlos con piel blanda y colorada, para que no repugnen ni
+ofendan. Porque es preciso confesar que ahora á fuerza de desdeñar las
+formas, se cae en el extrema opuesto, sumamente dañoso al adelanto de
+las ciencias, y á la causa de la verdad. Antes, los discursos eran
+descarnados en demasía, presentaban, por decirlo así, desnuda la
+armazon; pero ahora, tanto es el cuidado de la exterioridad, tal el
+olvido de lo interior, que en muchos discursos no se encuentra mas que
+palabras, que serian bellas, si serlo pudieran palabras vacias. Con el
+auxilio de las formas dialécticas, traveseaban en demasía los ingenios
+sutiles y cavilosos; con las formas oratorias se envuelven á menudo los
+espíritus huecos. _Est modus in rebus_[15].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+NO TODO LO HACE EL DISCURSO.
+
+
+§ I.
+
+La inspiracion.
+
+Es un error el figurarse que los grandes pensamientos son hijos del
+discurso; este, bien empleado, sirve algun tanto para enseñar, pero poco
+para inventar. Casi todo lo que el mundo admira de mas feliz, grande y
+sorprendente, es debido á la inspiracion; á esta luz instantánea que
+brilla de repente en el entendimiento del hombre, sin que él mismo sepa
+de donde le viene. Inspiracion la apellido, y con mucha propiedad,
+porque no cabe nombre mas adaptado para explicar este admirable
+fenómeno.
+
+Está un matemático dando vueltas á un intrincado problema; se ha hecho
+cargo de todos los datos, nada le queda que practicar de lo que para
+semejantes casos está prevenido. La resolucion no se encuentra; se han
+tanteado varios planteos, y á nada conducen. Se han tomado al acaso
+diferentes cantidades, por si se da en el blanco; todo es inútil. La
+cabeza está fatigada; la pluma descansa sobre el papel, nada escribe. La
+atencion del calculador está como adormecida de puro fija; casi no sabe
+si piensa. Cansado de forcejear por abrir una puerta tan bien cerrada,
+parece que ha desistido de su empeño, y que se ha sentado en el umbral
+aguardando si alguien abrirá por la parte de adentro. «Ya lo veo,»
+exclama de repente, «esto es!....» y cual otro Arquimédes, sin saber lo
+que le sucede, saltaria del baño y echaria á correr gritando: «Lo he
+encontrado!..... Lo he encontrado!....»
+
+Acontece á menudo que despues de largas horas de meditacion, no se ha
+podido llegar á un resultado satisfactorio, y cuando el ánimo está
+distraido, ocupado en asuntos totalmente diferentes, se le presenta de
+improviso la verdad como una aparicion misteriosa. Hallábase santo Tomas
+de Aquino en la mesa del rey de Francia; y como no debia de ser mal
+criado y descortes, no es regular que escogiese aquel puesto para
+entregarse á meditaciones profundas. Pero ántes de la hora del convite
+estaria en la celda ocupado en sus ordinarias tareas, aguzando las armas
+de la razon para combatir á los enemigos de la Iglesia. Natural es que
+le sucediese lo que suelen experimentar todos los que tienen por
+costumbre penetrar el fondo de las cosas, que aun cuando han dejado la
+meditacion en que estaban embebidos, se les ocurre con frecuencia el
+punto en cuestion, como si viniese á llamar a la puerta, preguntando si
+le toca otra vez el turno. Y hé aquí, que sin saber cómo, se siente
+inspirado, ve lo que ántes no veia, y olvidándose de que estaba en la
+mesa del rey, da sobre ella una palmada, exclamando: «Esto es
+concluyente contra los maniqueos!....»
+
+
+§ II.
+
+La meditacion.
+
+Cuando el hombre se ocupa en comprender algun objeto muy dificil, tan
+léjos está de andar con la regla y compas en la mano para dirigir sus
+meditaciones, que las mas de las veces queda absorto en la
+investigacion, sin advertir que medita, ni aun que existe. Mira las
+cosas, ahora por un lado, despues por otro; pronuncia interiormente el
+nombre de aquello que examina; da una ojeada á lo que rodea el punto
+principal; no se parece á quien sigue un camino trillado, como sabiendo
+el término á que ha de llegar, sino á quien buscando en la tierra un
+tesoro cuya existencia sospecha, pero de cuyo lugar no está seguro, anda
+excavando acá y acullá sin regla fija.
+
+Y si bien se observa, no puede suceder de otra manera, cuando ya de
+antemano no se conoce la verdad que se busca. El que tiene á la vista un
+pedazo de mineral cuya naturaleza conoce, cuando trate de manifestar á
+otros lo que él sabe sobre la misma, se valdrá del procedimiento mas
+sencillo, y mas adaptado para el efecto. Pero si no tuviese dicho
+conocimiento, entónces le revolveria y miraria repetidas veces; por este
+ó aquel indicio formaria sus conjeturas, y al fin echaria mano de
+experimentos á propósito, no para manifestar que es tal, sino para
+descubrir cuál es.
+
+
+§ III.
+
+Invencion y enseñanza.
+
+De esto nace la diferencia entre el método de enseñanza y el de
+invencion: quien enseña, sabe adonde va, y conoce el camino que ha de
+seguir, porque ya le ha recorrido otras veces; mas el que descubre tal
+vez no se propone nada determinado, sino examinar lo que hay en el
+objeto que le ocupa; quizas se prefija un blanco, pero ignorando si es
+posible alcanzarle, ó dudando si existe, si es mas que un capricho de su
+imaginacion; y en caso de estar seguro de su existencia, no conoce el
+sendero que á él le ha de conducir.
+
+Por este motivo los mas elevados descubrimientos se enseñan por
+principios muy diferentes de los que guiaron á los inventores; el
+cálculo infinitesimal es debido á la geometría, y ahora se llega á sus
+aplicaciones geométricas por una serie de procedimientos puramente
+algebráicos. Así, se levanta en una cordillera de escarpadas montañas un
+picacho inaccesible, donde al parecer se divisan algunos restos de un
+antiguo edificio: un hombre curioso y atrevido concibe el designio de
+subir allá; mira, tantea, trepa por altísimos peñascos, se escurre por
+pasadizos impracticables, se aventura por el estrechísimo borde de
+espantosos derrumbaderos, se ase de endebles plantas y carcomidas
+raices, y al fin cubierto de sudor y jadeando de cansancio, toca á la
+deseada cumbre, y levantando los brazos clama con orgullo: «¡ya estoy
+arriba!....» Entónces domina de una ojeada todas las vertientes de las
+cordilleras; lo que ántes no veia sino por partes, ahora lo ve en su
+conjunto: mira hácia los puntos por donde habia tanteado, ve la
+imposibilidad de subir por allí, y se rie de su ignorancia. Contempla
+las escabrosidades por donde acaba de atravesar, y se envanece de su
+temeraria osadía. ¿Y cómo será posible que por estas malezas suban los
+que le estan mirando? Pero ved ahí un sendero muy fácil; desde abajo no
+se descubre, desde arriba sí. Da muchos rodeos, es verdad, se ha de
+tomar á larga distancia, pero es accesible hasta á los mas débiles y
+ménos atrevidos. Entónces desciende corriendo, se reune con los demas,
+les dice «seguidme,» los conduce á la cima, sin cansancio ni peligro, y
+allí los hace disfrutar de la vista del monumento, y de los magníficos
+alrededores que el picacho domina.
+
+
+§ IV.
+
+La intuicion.
+
+Mas no se crea que las tareas del genio sean siempre tan laboriosas y
+pesadas. Uno de sus caractéres es la _intuicion_, el ver sin esfuerzo lo
+que otros no descubrian sino con mucho trabajo, el tener á la vista el
+objeto inundado de luz, cuando los demas estan en tinieblas. Ofrecedle
+una idea, un hecho, que quizas para otros serán insignificantes, él
+descubre mil y mil circunstancias y relaciones ántes desconocidas. No
+habia mas que un pequeño círculo, y al clavarse en él la mágica mirada,
+el círculo se agita, se dilata, va extendiéndose como la aurora al
+levantarse el sol. Ved, no habia mas que una débil ráfaga luminosa,
+pocos instantes despues brilla el firmamento con inmensas madejas de
+plata y de oro, torrentes de fuego inundan la bóveda celeste, del
+oriente al ocaso, del aquilon al sud.
+
+
+§ V.
+
+No está la dificultad en comprender sino en atinar. El jugador de
+ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal.
+
+Hay en este punto una particularidad muy digna de notarse, y que tal vez
+no ha sido observada; y es que muchas verdades no son difíciles en sí y
+que sin embargo á nadie se ocurren sino á los hombres de talento. Cuando
+estos las presentan, ó las hacen advertir, todo el mundo las ve tan
+claras, tan sencillas, tan obvias que parece extraño no se las haya
+visto ántes.
+
+Dos hábiles jugadores de ajedrez estan empeñados en una complicada
+partida. Uno de ellos hace una jugada al parecer tan indiferente.....
+«tiempo perdido,» dicen los espectadores; luego abandona una pieza que
+podia muy bien defender, y se entretiene en acudir á un punto por el
+cual nadie le amenaza. «Vaya una humorada, exclaman todos, esto le hará
+á V. mucha falta.» «¿Qué quieren Vds.? dice el taimado, no atina uno en
+todo,» y continúa como distraido. El adversario no ha penetrado la
+intencion, no acude al peligro, juega, y el distraido que perdia tiempo
+y piezas, ataca por el flanco descubierto, y con maligna sonrisa dice:
+«jaque mate.» Tiene razon, gritan todos, y ¿cómo no lo habiamos visto?
+y una cosa tan sencilla!.... pues es claro, perdió el tiempo para
+enfilar por aquel lado, abandonó una pieza para abrirse paso; acudió
+allí, no para defenderse sino para cerrar aquella salida; parece
+imposible que no lo hubiéramos advertido.»
+
+Estan los turcos acampados delante de Viena; cada cual discurre por
+donde se deberá atacarlos cuando llegue el deseado refuerzo á las
+órdenes del rey de Polonia. Las reglas del arte andan de boca en boca,
+los proyectos son innumerables. Llega Sobieski, echa una ojeada sobre el
+ejército enemigo: «es mio, dice, está mal acampado.» Al dia siguiente
+ataca, los turcos son derrotados, y Viena es libre. Y despues de visto
+el plan de ataque y su feliz éxito, todos dirian: «los turcos cometieron
+tal ó cual falta, tenia razon el rey, estaban mal acampados;» todos
+veian la verdad, la encontraban muy sencilla, pero despues de habérsela
+mostrado.
+
+Todos los matemáticos sabian las propiedades de las progresiones
+aritméticas y geométricas; que el exponente de 1 era 0, que el de 10 era
+1, que el de 1000 era 2, y así sucesivamente, y que el de los números
+medios entre 1 y 10 era un quebrado; pero nadie veia que con esto se
+pudiese tener un instrumento de tantos y tan ventajosos usos como son
+las tablas de los logaritmos. Neper dijo «hélo aquí;» y todos los
+matemáticos vieron que era una cosa muy sencilla.
+
+Nada mas fácil que el sistema de nuestra numeracion; y sin embargo, no
+lo conocieron ni los griegos, ni los romanos. ¿Qué fenómeno mas
+sencillo, mas patente á nuestros ojos, que la tendencia de los flúidos
+á ponerse á nivel, á subir á la misma altura de la cual descienden? ¿No
+lo estamos viendo á cada paso en las retortas, y en todos los vasos
+donde hay dos ó mas tubos de comunicacion? ¿Qué cosa mas sencilla que la
+aplicacion de esta ley de la naturaleza á objeto de tanta utilidad como
+es la conduccion de las aguas? Y sin embargo ha debido trascurrir mucho
+tiempo ántes que la humanidad se aprovechara de la leccion que estaba
+recibiendo todos los dias en un fenómeno tan sencillo.
+
+Dos artesanos poco diestros se hallan embarazados en una obra. El uno
+consulta al otro, ambos cavilan, ensayan, malbaratan, sin conseguir
+nada. Acuden por fin á un tercero de aventajada nombradía. ¿A ver si V.
+nos saca de apuros?--Muy sencillo, de esta manera--Tiene V. razon, era
+tan fácil y no habíamos sabido dar en ello.
+
+Está Aníbal á la víspera de un combate naval, da sus disposiciones, y
+entre tanto vuelven á bordo algunos soldados que llevan un gran número
+de vasos de barro bien tapados, cuyo contenido conocen muy pocos.
+Comienza la refriega, los enemigos se rien de que los marinos de Aníbal
+les arrojen aquellos vasos en vez de flechas; el barro se hace pedazos,
+y el daño que causa es muy poco. Pasan algunos momentos, un marino
+siente una picadura atroz: al grito del lastimado sucede el de otro,
+todos vuelven la vista y notan con espanto que la nave está llena de
+víboras. Introdúcese el desórden, Aníbal maniobra con destreza y la
+victoria se decide en su favor. Ciertamente que nadie ignoraba que era
+posible recoger muchas víboras, y encerrarlas en vasos de barro, y
+tirarlos á las naves enemigas; pero la ocurrencia solo la tuvo el astuto
+cartagines. Y él sin duda encontró el infernal ardid, sin raciocinios ni
+cavilaciones; bastóle tal vez que alguien mentase la palabra _víbora_,
+para atinar desde luego en que este reptil podia servirle de excelente
+auxiliar.
+
+¿Qué nos dicen estos ejemplos? nos dicen que el talento consiste muchas
+veces en ver una relacion que está patente, y en la cual nadie atina.
+Ella en sí no es dificil, y la prueba está en que tan pronto como alguno
+la descubre, y la señala con el dedo diciendo: «mirad;» todos la ven sin
+esfuerzo, y hasta se admiran de no haberla advertido. Así que el
+lenguaje, llevado por la fuerza misma de las cosas, los llama á estos
+pensamientos _ocurrencias_, _golpes_, _inspiraciones_, expresando de
+esta manera que no costaron trabajo, que se ofrecieron por sí mismos.
+
+
+§ VI.
+
+Regla para meditar.
+
+De lo dicho inferiré que para pensar bien no es buen sistema poner el
+espíritu en tortura, sino que es conveniente dejarle con cierto
+desahogo. Está meditando sobre un objeto, al parecer no adelanta; con la
+atencion sobre una cosa, diríase que está dormitando. No importa; no le
+violenteis; mira si descubre algun indicio que le guie; se asemeja al
+que tiene en la mano una cajita cerrada con un resorte misterioso, en la
+cual se quiere poner á prueba el ingenio, por si se encuentra el modo
+de abrirla. La contempla largo rato, la vuelve repetidas veces, ora
+aprieta con el dedo, ora forcejea con la uña, hasta que al fin permanece
+un instante inmóbil y dice: «aquí está el resorte, ya está abierta.»
+
+
+§ VII.
+
+Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina de santo Tomas
+de Aquino.
+
+¿Porqué no se ocurren á todos ciertas verdades sencillas? ¿cómo es que
+el linaje humano haya de mirar cual espíritus extraordinarios á los que
+ven cosas que al parecer todo el mundo habia podido ver? Esto es buscar
+la razon de un arcano de la Providencia, esto es preguntar porqué el
+Criador ha otorgado á algunos hombres privilegiados una gran fuerza de
+intuicion, ó sea vision intelectual inmediata, y la ha negado al mayor
+número.
+
+Santo Tomas de Aquino desenvuelve sobre este particular una doctrina
+admirable. Segun el santo Doctor, el discurrir es señal de poco alcance
+del entendimiento; es una facultad que se nos ha concedido para suplir á
+nuestra debilidad; y así es que los ángeles entienden, mas no discurren.
+Cuanto mas elevada es una inteligencia, ménos ideas tiene; porque
+encierra en pocas, lo que las mas limitadas tienen distribuido en
+muchas. Así los ángeles de mas alta categoría entienden por medio de
+pocas ideas; el número se va reduciendo á medida que las inteligencias
+criadas se van acercando al Criador, el cual como ser infinito é
+inteligencia infinita, todo lo ve en una sola idea, única,
+simplicísima, pero infinita: su misma esencia. ¡Cuán sublime teoría!
+Ella sola vale un libro; ella prueba un profundo conocimiento de los
+secretos del espíritu; ella nos sugiere innumerables aplicaciones con
+respecto al entendimiento del hombre.
+
+En efecto, los genios superiores no se distinguen por la mucha
+abundancia de las ideas; sino en que estan en posesion de algunas,
+capitales, anchurosas, donde hacen caber al mundo. El ave rastrera se
+fatiga revoloteando, y recorre mucho terreno, y no sale de la angostura
+y sinuosidades de los valles: el águila remonta su majestuoso vuelo,
+posa en la cumbre de los Alpes, y desde allí contempla las montañas, los
+valles, la corriente de los rios, divisa vastas llanuras pobladas de
+ciudades, y amenizadas con deliciosas vegas, galanas praderas, ricas y
+variadas mieses.
+
+En todas las cuestiones hay un punto de vista principal, dominante; en
+él se coloca el genio. Allí tiene la clave, desde allí lo domina todo.
+Si al comun de los hombres no les es posible situarse de golpe en el
+mismo lugar, al ménos deben procurar llegar á él á fuerza de trabajo; no
+dudando que con esto se ahorrarán muchísimo tiempo, y alcanzarán los
+resultados mas ventajosos. Si bien se observa, toda cuestion y hasta
+toda ciencia, tienen uno ó pocos puntos capitales á los que se refieren
+los demas. En situándose en ellos, todo se presenta sencillo y llano, de
+otra suerte no se ven mas que detalles y nunca el conjunto. El
+entendimiento humano, ya de suyo tan débil, ha menester que se le
+muestren los objetos tan simplificados como sea dable; y por lo mismo es
+de la mayor importancia desembarazarlos de follaje inútil, y que
+ademas, cuando sea preciso cargarle con muchas atenciones simultáneas,
+se las distribuya de suerte que queden reducidas á pocas clases, y cada
+una de estas vinculada en un punto. Así se aprende con mas facilidad, se
+percibe con lucidez y exactitud, y se auxilia poderosamente la memoria.
+
+
+§ VIII.
+
+Necesidad del trabajo.
+
+De las doctrinas de este capítulo sobre la inspiracion é intuicion,
+¿podremos inferir la conveniencia de abandonar el discurso, y hasta el
+trabajo, y de entregarnos á una especie de quietismo intelectual? No
+ciertamente. Para el desarrollo de toda facultad hay una condicion
+indispensable: el ejercicio. En lo intelectual como en lo físico, el
+órgano que no funciona se adormece, pierde de su vida, el miembro que no
+se mueve se paraliza. Aun los genios mas privilegiados no llegan á
+adquirir su fuerza hercúlea, sino despues de largos trabajos. La
+inspiracion no desciende sobre el perezoso; no existe cuando no hierven
+en el espíritu ideas y sentimientos fecundantes. La intuicion, el _ver_
+del entendimiento, no se adquiere sino con un hábito engendrado por el
+mucho _mirar_. La ojeada rápida, segura y delicada de un gran pintor, no
+se debe solo á la naturaleza, sino tambien á la dilatada contemplacion y
+observacion de los buenos modelos: y la magia de la música no se
+desenvolveria en la organizacion mas armónica, sujeta únicamente á oir
+sonidos ásperos y destemplados[16].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+LA ENSEÑANZA.
+
+
+§ I.
+
+Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de profesores.
+
+Distinguen comunmente los dialécticos entre el método de enseñanza y el
+de invencion. Sobre uno y otro voy á emitir algunas observaciones.
+
+La enseñanza tiene dos objetos: 1º. instruir á los alumnos en los
+elementos de la ciencia: 2º. desenvolver su talento para que al salir de
+la escuela puedan hacer los adelantos proporcionados á su capacidad.
+
+Podria parecer que estos dos objetos no son mas que uno solo; sin
+embargo no es así. Al primero alcanzan todos los profesores que poseen
+medianamente la ciencia; al segundo no llegan sino los de un mérito
+sobresaliente. Para lo primero, basta conocer el encadenamiento de
+algunos hechos y proposiciones, cuyo conjunto forma el cuerpo de la
+ciencia; para lo segundo es preciso saber cómo se ha construido esa
+cadena que enlaza un extremo con otro; para lo primero bastan hombres
+que conozcan los libros, para lo segundo son necesarios hombres que
+conozcan las cosas.
+
+Mas diré: puede muy bien suceder que un profesor superficial sea mas á
+propósito para la simple enseñanza de los elementos que otro muy
+profundo; pues que este sin advertirlo, se dejará llevar á discursos que
+complicarán la sencillez de las primeras nociones, y así dañará á la
+percepcion de los alumnos poco capaces.
+
+La clara explicacion de los términos, la exposicion llana de los
+principios en que se funda la ciencia, la metódica coordinacion de los
+teoremas y de sus corolarios, hé aquí el objeto de quien no se propone
+mas que instruir en los elementos.
+
+Pero al que extienda mas allá sus miradas, y considere que los
+entendimientos de los jóvenes no son únicamente tablas donde se hayan de
+tirar algunas líneas que permanezcan allí inalterables para siempre,
+sino campos que se han de fecundar con preciosa semilla, á este le
+incumben tareas mas elevadas y mas difíciles. Conciliar la claridad con
+la profundidad, hermanar la sencillez con la combinacion, conducir por
+camino llano y amaestrar al propio tiempo en andar por senderos
+escabrosos, mostrando las angostas y enmarañadas veredas por donde
+pasaron los primeros inventores, inspirar vivo entusiasmo, despertar en
+el talento la conciencia de las propias fuerzas, sin dañarle con
+temeraria presuncion, hé aquí las atribuciones del profesor que
+considera la enseñanza elemental no como fruto, sino como semilla.
+
+
+§ II.
+
+Genios ignorados de los demas, y de sí mismos.
+
+¡Cuán pocos son los profesores dotados de esta preciosa habilidad! Y
+¿cómo es posible que los haya en el lastimoso abandono en que yace este
+ramo? ¿Quién cuida de aficionar á la enseñanza á los hombres de
+capacidad elevada? ¿Quién procura fijarlos en esta ocupacion, si se
+deciden alguna vez á emprenderla? Las cátedras son miradas á lo mas como
+un hincapié para subir mas arriba, con las arduas tareas que ellas
+imponen, se unen mil y mil de un órden diferente; y se desempeña
+corriendo y á manera de distraccion lo que deberia obsorber al hombre
+entero.
+
+Así, cuando entre los jóvenes se encuentra alguno en cuya frente chispea
+la llama del genio, nadie la advierte, nadie se la avisa, nadie se lo
+hace sentir: y encajonado entre los buenos talentos, prosigue su carrera
+sin que se le haya hecho experimentar el alcance de sus fuerzas. Porque
+es preciso saber que estas fuerzas no siempre las conoce el mismo que
+las posee, aun cuando sean con respecto á lo mismo que le ocupa. Podrá
+muy bien suceder que el fuego del genio permanezca toda la vida entre
+cenizas, por no haber habido una mano que las sacudiera. ¿No vemos á
+cada paso que una lijereza extraordinaria, una singular flexibilidad de
+ciertos miembros, una gran fuerza muscular y otras calidades corporales,
+estan ocultas hasta que un ensayo casual viene á revelárselas al que las
+posee? Si Hércules no manejara mas que un bastoncito, nunca creyera ser
+capaz de blandir la pesada clava.
+
+
+§ III.
+
+Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos en su valor.
+
+Un profesor de matemáticas que explique á sus alumnos la teoría de las
+secciones cónicas les dará una idea clara y exacta de dichas curvas,
+presentándoles las ecuaciones que expresan su naturaleza, y deduciendo
+las propiedades que de esta se originan. Hasta aquí el discípulo aprende
+bien los elementos, pero no se ejercita en el desarrollo de sus fuerzas
+intelectuales; nada se le ofrece que pueda hacerle sentir el talento de
+invencion, si es que en realidad le posea. Pero si el profesor le hace
+notar que aquella ecuacion fundamental, al parecer de mera convencion,
+no es probable que se le haya establecido sin motivo, desde luego el
+jóven se halla mal seguro sobre la basa que reputaba sólida, y busca el
+medio de darle algun apoyo. Si el alumno no acierta en el principio
+generador de dichas curvas, se le puede hacer notar el nombre que
+llevan, y recordarle que la seccion paralela á la base del cono es un
+círculo. Entónces naturalmente el alumno corta el cono con planos en
+diferentes posiciones, y á la primera ojeada advierte que si la seccion
+es cerrada, y no paralela á la base, resultan curvas cuya figura se
+parece á la que se ha llamado elipse. Ya imagina la seccion mas cercana
+al paralelismo, ya mas distante, y siempre nota que la figura es una
+elipse, con la única diferencia de su mayor aplanacion por los lados, ó
+bien de la mayor diferencia de los ejes. ¿Será posible expresar por una
+ecuacion la naturaleza de esta curva? ¿Hay algunos datos conocidos?
+¿Tienen alguna relacion con las propiedades del cono, y de la seccion
+paralela? ¿La mayor ó menor inclinacion del plano cambia la naturaleza
+de la seccion? Dando al plano otras posiciones, de suerte que no salga
+cerrada la seccion, ¿qué curvas resultan? ¿Hay alguna semejanza entre
+ellas, y las parábolas é hipérboles? Estas y otras cuestiones se ofrecen
+al discípulo dotado de capacidad; y si es de muy felices disposiciones,
+veréisle al instante tirar líneas dentro del cono, compararlas unas con
+otras, concebir triángulos, calcular sus relaciones, y tantear mil
+caminos para llegar á la ecuacion deseada. Entónces no aprende
+simplemente las primeras nociones de la teoría; se ha convertido ya en
+inventor; su talento encuentra pábulo en que cebarse; y cuando aislado
+en los procedimientos de primera enseñanza contaba muchos iguales en la
+inteligencia de la doctrina explicada, ahora echaréis de ver que deja á
+sus compañeros muy atras, que ellos no han dado un paso, miéntras él, ó
+ha obtenido el resultado que se buscaba, ó adelantado en el verdadero
+camino. Entónces da á conocer sus fuerzas, y las conoce él mismo;
+entónces se palpa que su capacidad es superior á la rutina, y que quizas
+andando el tiempo podrá ensanchar el dominio de la ciencia.
+
+Un profesor de derecho natural explicará cumplidamente los derechos y
+deberes de la patria potestad, y las obligaciones de los hijos con
+respecto á los padres, aduciendo las definiciones y razones que en tales
+casos se acostumbran. Hasta aquí llegan los elementos; pero nada se
+encuentra para desenvolver el genio filosófico de un alumno
+privilegiado, ni que pueda hacerle sobresalir entre el comun de sus
+compañeros, dotados de una capacidad regular. El hábil profesor desea
+tomar la medida de los talentos que hay en la cátedra, y el tiempo que
+le sobra despues de la explicacion le emplea en hacer un experimento.
+
+--¿Sobre estos deberes le parece á V. si nos dicen algo los sentimientos
+del corazon? Las luces de la filosofía ¿estan de acuerdo con las
+inspiraciones de la naturaleza? A esta pregunta responderán hasta los
+medianos, observando que los padres naturalmente quieren á los hijos, y
+estos á los padres, y que así estan enlazados nuestros deberes con
+nuestros afectos, instigándonos estos al cumplimiento de aquellos. Hasta
+aquí no hay diferencia entre los alumnos que se llaman de buen talento.
+Pero prosigue el profesor analizando la materia y pregunta.
+
+--¿Qué le parece á V. de los hijos que se portan mal con los padres, y
+no corresponden con la debida gratitud al amor que estos les prodigaron?
+
+--Que faltan á un deber sagrado y desoyen la voz de la naturaleza.
+
+--Pero ¿cómo es que vemos tan á menudo á los hijos no cumplir como deben
+con sus padres, miéntras estos si en algo faltan, suele ser por
+sobreabundancia de amor y ternura?
+
+--En esto hacen muy mal los hijos, dirá el uno.
+
+--Los hombres se olvidan fácilmente de los beneficios recibidos, dirá el
+otro; quien alegará que los hijos á medida que adelantan en edad se
+hallan distraidos por mil atenciones diferentes; quien recordará que los
+nuevos afectos engendrados en sus ánimos á causa de la familia de que se
+hacen cabezas, disminuyen el que deben á sus padres: y cada cual andará
+señalando razones mas ó ménos adaptadas, mas ó ménos sólidas, pero
+ninguna que satisfaga del todo. Si entre vuestros alumnos se encuentra
+alguno que haya de adquirir con el tiempo esclarecida nombradía,
+dirigidle la misma pregunta, á ver si acierta á decir algo que la
+desentrañe y la ilustre.
+
+--Es demasiado cierto, os responderá, que los hijos faltan con mucha
+frecuencia á sus deberes para con sus padres; pero, si no me engaño, la
+razon de esto se halla en la misma naturaleza de las cosas. Cuanto mas
+necesario es para la conservacion y buen órden de los seres el
+cumplimiento de un deber, el Criador ha procurado asegurar mas dicho
+cumplimiento. El mundo se conserva, mas ó ménos bien, á pesar del mal
+comportamiento de los hijos; pero el dia que los padres se portasen mal,
+y olvidasen el cuidar de sus hijos, el linaje humano caminaria á su
+ruina. Así es de notar que los hijos, ni aun los mejores, no profesan á
+sus padres un afecto tan vivo y ardiente como los padres á los hijos. El
+Criador podia sin duda comunicar á los hijos un amor tan apasionado y
+tierno como lo es el de los padres, pero esto no era necesario, y por lo
+mismo no lo ha hecho. Y es de notar que las madres, que han menester
+mayor grado de este amor y ternura, lo tienen llevado hasta los limites
+del frenesí, habiéndolas pertrechado el Criador contra el cansancio que
+pudieran producirles los primeros cuidados de la infancia. Resulta pues
+que la falta del cumplimiento de los deberes en los hijos, no procede
+precisamente de que estos sean peores, pues ellos si llegan á ser
+padres, se portan como lo hicieron los suyos; sino de que el amor filial
+es de suyo ménos intenso que el paternal, ejerce mucho ménos ascendiente
+y predominio sobre el corazon, y por lo mismo se amortigua con mas
+facilidad; es ménos fuerte para superar obstáculos, y ejerce menor
+influencia sobre la totalidad de nuestras acciones.
+
+En las primeras respuestas encontrabais discípulos aprovechados, en esta
+descubrís al jóven filósofo que empieza á descollar, como entre
+raquíticos arbustos se levanta la tierna encina, que andando los años se
+hará notar en el bosque por su corpulento tronco y soberbia copa.
+
+
+§ IX.
+
+Necesidad de los estudios elementales.
+
+No se crea por lo dicho, que juzgue conveniente emancipar á la juventud
+de la enseñanza de los elementos; muy al contrario, opino que quien ha
+de aprender una ciencia, por grandes que sean las fuerzas de que se
+sienta dotado, es preciso se sujete á esta mortificacion que es como el
+noviciado de las letras. De esto procuran muchos eximirse apelando á
+artículos de diccionario que contiene lo bastante para hablar de todo
+sin entender de nada; pero la razon y la experiencia manifiestan que
+semejante método no puede servir sino á formar lo que llamamos eruditos
+á la violeta.
+
+En efecto: hay en toda ciencia y profesion un conjunto de nociones
+primordiales, voces y locuciones que le son propias, las cuales no se
+aprenden bien sino estudiando una obra elemental: de suerte que cuando
+no mediaran otras consideraciones, la presente bastaria á demostrar los
+inconvenientes de tomar otro camino. Estas nociones primordiales, y esas
+voces y locuciones, deben ser miradas con algun respeto por quien entra
+de nuevo en la carrera, pues ha de suponer que no en vano han trabajado
+hasta aquí los que á ella se dedicaron. Si el recien venido tiene
+desconfianza de sus predecesores, si espera poder reformar la ciencia ó
+profesion, y hasta variarla radicalmente, al ménos ha de reflexionar,
+que es prudente enterarse de lo que han dicho los otros, que es
+temerario el empeño de crearlo todo por sí solo, y es exponerse á perder
+mucho tiempo, el no quererse aprovechar en nada de las fatigas ajenas.
+El maquinista mas extraordinario empieza quizas á dedicarse á su
+profesion en la tienda de un modesto artesano; y por grandes esperanzas
+que puedan fundarse en sus brillantes disposiciones, no deja por esto de
+aprender los nombres y el manejo de los instrumentos y enseres del
+trabajo. Con el tiempo hará en ellos muchas variaciones, los tendrá de
+otra materia mas adaptada, cambiará su forma y tal vez su nombre; mas
+por ahora es preciso que los tome tales como los encuentra, que se
+ejercite con ellos, hasta que la reflexion y la experiencia le hayan
+mostrado los inconvenientes de que adolecen y las mejoras de que son
+susceptibles.
+
+Puede aplicarse á todas las ciencias el consejo que se da á los que
+quieren aprender la historia: ántes de comenzar su estudio, es necesario
+leer un compendio. A este propósito son notables las palabras de Bossuet
+en la dedicatoria que precede á su _Discurso sobre la historia
+universal_. Asienta la necesidad de estudiar la historia en compendio,
+para evitar confusion y ahorrar fatiga, y luego añade: «Esta manera de
+exponer la historia universal la compararemos á la descripcion de los
+mapas geográficos: la historia universal es el mapa general comparado
+con las historias particulares de cada pais y de cada pueblo. En los
+mapas particulares veis menudamente lo que es un reino, ó una provincia
+en si misma; en los universales aprendeis á fijar estas partes del mundo
+en su todo; en una palabra, veis la parte que ocupa Paris ó la isla de
+Francia en el reino, la que el reino ocupa en la Europa, y la que la
+Europa ocupa en el universo.» Pues bien: la oportuna y luminosa
+comparacion entre el _Mapa mundi_ y los particulares, se aplica á todos
+los ramos de conocimientos. En todos hay un conjunto de que es preciso
+hacerse cargo, para comprender mejor las partes, y no andar confuso y
+perdido en la manera de ordenarlas. Aun las ideas que se adquieren por
+este método, son casi siempre incompletas, á menudo inexactas, y algunas
+veces falsas; pero todos estos inconvenientes aun no pesan tanto como
+los que resultan de acometer á tientas, sin antecedentes ni guia, el
+estudio de una ciencia.
+
+Las obras elementales, se nos dirá, no son mas que un esqueleto; es
+verdad, pero tal como es, ahorra muchísimo trabajo; hallándole formado
+ya, os será mas fácil corregir sus defectos, cubrirle de nervios,
+músculos y carne; darle calor, movimiento y vida.
+
+Entre los que han estudiado por principios una ciencia, y los que, por
+decirlo así, han cogido sus nociones al vuelo, en enciclopedias y
+diccionarios, hay siempre una diferencia que no se escapa á un ojo
+ejercitado. Los primeros se distinguen por la precision de ideas y
+propiedad de lenguaje; los otros se lucen tal vez con abundantes y
+selectas noticias, pero á la mejor ocasion dan un solemne tropiezo que
+manifiesta su ignorante superficialidad[17].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+LA INVENCION.
+
+
+§ I.
+
+Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion.
+
+Creo haber dicho lo suficiente con respecto á los métodos de enseñar y
+aprender; paso á tratar del método de invencion.
+
+Conocidos los elementos de una ciencia, y llegado el hombre á edad y
+posicion en que puede dedicarse á estudios de mayor extension y
+profundidad, está en el caso de seguir senderos ménos trillados, y
+acometer empresas mas osadas. Si la naturaleza no le ha dotado del
+talento de invencion, preciso le será contentarse por toda su vida con
+el método elemental, bien que tomado en mayor escala. Necesita guias, y
+este servicio le prestarán las obras magistrales. Mas no se crea que
+deba entenderse condenado á ciego servilismo, y no haya de atreverse á
+discordar nunca de la autoridad de sus maestros; en la milicia
+científica y literaria, no es tan severa la disciplina que no sea lícito
+al soldado dirigir algunas observaciones á su jefe.
+
+
+§ II.
+
+La autoridad científica.
+
+Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera, son muy
+pocos; y mejor es alistarse en las filas de un general acreditado, que
+no andar á manera de miserable guerrillero, afectando la importancia de
+insigne caudillo.
+
+Diciendo esto, no es mi ánimo predicar la autoridad en materias
+puramente científicas y literarias; en todo el decurso de la obra he
+dado bastante á entender que no adolezco de tal achaque; solo me
+propongo indicar una necesidad de nuestro entendimiento, que siendo por
+lo comun muy flaco, ha menester un apoyo. La hiedra entrelazándose con
+un árbol, se levanta á grande altura; si creciese sin arrimo, yaceria
+tendida por el suelo pisoteada por todos los transeuntes. Ademas, que no
+por haber hecho esta observacion, se ha de cambiar el órden regular de
+las cosas: pues con ella mas bien he consignado un hecho que ofrecido
+un consejo. Sí un hecho, porque á pesar de tanto como se blasona de
+independencia, es mas claro que la luz del medio dia que esta
+independencia no existe, que gran parte de la humanidad anda guiada por
+algunos caudillos, y que estos á su talante la llevan por el camino de
+la verdad ó del error.
+
+Este es un hecho de todos los paises y de todos los siglos; hecho
+indestructible porque está fundado en la misma naturaleza del hombre. El
+débil siente la superioridad del fuerte, y se humilla en su presencia;
+el genio no es el patrimonio del linaje humano, es un privilegio á pocos
+concedido: quien le posee ejerce sobre los demas un ascendiente
+irresistible. Se ha observado con mucha verdad que las masas tienen una
+tendencia al despotismo; esto dimana de que sienten su incapacidad para
+dirigirse, y naturalmente buscan un jefe: la que se experimenta en la
+guerra y la política, se nota tambien en las ciencias. La generalidad de
+los que las profesan son tambien masas, son verdadero vulgo que
+entregado á si mismo no sabria qué hacerse; por lo mismo se arremolina á
+manera de grupos populares en torno de los que le hablan algo mejor de
+lo que él sabe, y manifiestan conocimientos que él no posee. El
+entusiasmo penetra tambien en la plebe sabia, y lo mismo que la otra en
+sus asonadas, aplaude y grita: «muy bien, muy bien!... tú lo entiendes
+mejor que nosotros; tú serás nuestro jefe....»
+
+
+§ III.
+
+Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad científica.
+
+A medida que se han generalizado los conocimientos con el inmenso
+desarrollo de la prensa, se ha podido creer que el indicado fenómeno
+habia desaparecido; pero no es así; lo que ha hecho, ha sido
+modificarse. Cuando los caudillos eran pocos, cuando el mando estaba
+entre pocas escuelas, andaban los entendimientos á manera de ejércitos
+disciplinados, siendo tan patente la dependencia que no era posible
+equivocarse. Ahora sucede de otra manera: los caudillos y las escuelas
+son en mayor número; la disciplina se ha relajado: pasan los soldados de
+uno á otro campo; estos se adelantan un poco, aquellos se quedan
+rezagados; algunos se separan y se empeñan en escaramuzas sin
+instrucciones ni órdenes de sus jefes; diríase que los grandes ejércitos
+han dejado de existir y que cada cual marcha por su lado: pero no os
+hagais ilusiones, los ejércitos existen á pesar de ese desórden, todos
+saben bien á cuál pertenecen; si desertan del uno se unirán al otro; y
+cuando se vean en aprieto, todos se replegarán en la direccion donde
+saben que está el cuerpo principal para cubrir su retirada.
+
+Y si entrar quisiésemos en minuciosas cuentas, hallaríamos que no es tan
+exacto que los caudillos de ahora sean en mucho mayor número que los de
+tiempos anteriores. Formando un cuadro de clasificaciones científicas y
+literarias encontraríamos fácilmente que en cada género son muy pocos
+los que llevan la bandera, y que sobre sus pasos se precipita la
+multitud ahora como siempre.
+
+El teatro y la novela ¿no tienen un pequeño número de _notabilidades_,
+cuyas obras se imitan hasta el fastidio? La política, la filosofía, la
+historia, ¿no cuentan tambien unos pocos adalides, cuyos nombres se
+pronuncian sin cesar, y cuyas opiniones y lenguaje se adoptan sin
+discernimiento? La _independiente_ Alemania, ¿no tiene sus escuelas
+filosóficas, tan marcadas y caracterizadas como serlo pudieron las de
+santo Tomas, Escoto y Suarez? ¿Qué son en Francia la turba de los
+filósofos universitarios, sino humildes discípulos de Cousin? ¿y qué ha
+sido Cousin á su vez sino un vicario de Hegel, y de Schelling? y su
+filosofía, que tambien forceja por introducirse entre nosotros, ¿no
+comienza con tono magistral, exigiendo respeto y deferencia, á manera de
+ministerio sagrado que se dirige á la conversion de las gentes
+sencillas? La mayor parte de los que profesan la filosofía de la
+historia, ¿hacen mas que recitar trozos de las obras de Guizot, ó de
+otros escritores muy contados? Los que se complacen en declamaciones
+sobre elevados principios de legislacion, ¿no son con frecuencia
+plagiarios de Becaria y Filangieri? Los utilitarios ¿nos dicen por
+ventura otra cosa que lo que acaban de leer en Bentham? Los escritores
+sobre derecho constitucional, ¿no tienen siempre en la boca á Benjamin
+Constant?
+
+Reconozcamos pues un hecho que tan de bulto se presenta, y no nos
+lisonjeemos de haber destruido lo que es mas fuerte que nosotros, pero
+guardémonos de sus malos efectos, en cuanto nos sea posible. Si á causa
+de la debilidad de nuestras luces, estamos precisados á valernos de las
+ajenas, no las recibamos tampoco con ignoble sumision, no abdiquemos el
+derecho de examinar las cosas por nosotros mismos, no consintamos que
+nuestro entusiasmo por ningun hombre llegue á tan alto punto, que sin
+advertirlo le reconozcamos como oráculo infalible. No atribuyamos á la
+criatura lo que es propio del Criador.
+
+
+§ IV.
+
+El talento de invencion. Carrera del ingenio.
+
+Si el entendimiento es tal que pueda conducirse á sí mismo, si al
+examinar las obras de los grandes escritores, se siente con fuerza para
+imitarlos, y se encuentra entre ellos, no como pigmeo entre gigantes,
+sino como entre sus iguales, entónces el método de invencion le conviene
+de una manera particular, entónces no debe limitarse á _saber los
+libros_, es preciso que _conozca las cosas_; no ha de contentarse con
+seguir el camino trillado, sino que ha de buscar veredas que le lleven
+mejor, mas recto, y si es posible á puntos mas elevados. No admita idea
+sin analizar, ni proposicion sin discutir, ni raciocinio sin examinar,
+ni regla sin comprobar; fórmese una ciencia propia, que le pertenezca
+como su sangre, que no sea una simple recitacion de lo que ha leido,
+sino el fruto de lo que ha observado y pensado.
+
+¿Qué reglas deberá tener presentes? Las que se han señalado mas arriba
+para todo pensador. El entrar en pormenores seria inútil y tal vez
+imposible; que el empeño de trazar al genio una marcha fija, es no ménos
+temerario que el de sujetar las expresiones de animada fisonomía al
+mezquino círculo de compasados gestos. Cuando le veis abalanzarse brioso
+á su gigantesca carrera, no le dirijais palabras insulsas, ni consejos
+estériles, ni reglas que no ha de observar; decidle tan solo: «Imágen de
+la divinidad, marcha á cumplir los destinos que te ha señalado el
+Criador; no te olvides de tu principio y de tu fin; tú levantas el vuelo
+y no sabes adónde vas: alza los ojos al cielo, y pregúntaselo á tu
+Hacedor. Él te mostrará su voluntad; cúmplela fielmente; que en
+cumplirla estan cifrados tu grandor y tu gloria[18].»
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.
+
+
+§ I.
+
+Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina Dido.
+Alejandro.
+
+He dicho (Cap. XII) que para conocer la verdad en ciertas materias, era
+necesario desplegar á un mismo tiempo diferentes facultades del alma, y
+entre ellas he contado el sentimiento. Ahora añadiré que si bien esto es
+preciso cuando se trata de aquellas verdades, cuya naturaleza consiste
+en relaciones con dicho sentimiento, como todo lo bello ó tierno, ó
+melancólico ó sublime; no lo es cuando la verdad pertenece á un órden
+distinto que nada tiene que ver con nuestra facultad de sentir.
+
+Si quiero apreciar todo el mérito de Virgilio en el episodio de Dido, es
+menester que no raciocine con sequedad, sino que imagine y sienta; pero
+si me propongo juzgar bajo el aspecto moral la conducta de la reina de
+Cartago, es preciso que me despoje de todo sentimiento, y que deje
+encomendado á la fria razon el fallar conforme á los eternos principios
+de la virtud.
+
+Al leer á Quinto Curcio, admiro al héroe macedon, y me complazco en
+verle cuando se arroja impávido al traves del Gránico, vence en Arbela,
+persigue y anonada á Darío, y señorea el oriente. En todo esto hay
+grandeza, hay rasgos que no fueran debidamente apreciados, si se cerrara
+el corazon á todo sentimiento. La sublime narracion del sagrado Texto
+(1. Mach. Cap. 1) no será estimada en su justo valor, por quien no haga
+mas que analizar con frialdad. «Y sucedió que despues que Alejandro
+Macedon, hijo de Filipo, que fué el primero que reinó en Grecia, salido
+de la tierra de Cethim, derrotó á Dario rey de los Persas y de los
+Medos, dió muchas batallas, y conquistó las fortalezas de todos, y mató
+á los reyes de la tierra. Y pasó hasta los confines del mundo, y se
+apoderó de los despojos de numerosas gentes, _y la tierra calló en su
+presencia_....» Cuando uno llega á esta expresion, el libro se cae de
+las manos, y el asombro se apodera del alma. En presencia de un hombre
+_la tierra calló_..... Sintiendo con viveza la fuerza de esta imágen, se
+forma la mayor idea que formarse pueda del héroe conquistador. Si para
+conocer esta verdad, abstraigo y discurro y cavilo, y ahogo mis
+sentimientos, nada comprenderé; es preciso que me olvide de toda
+filosofía, que no sea mas que hombre, y que dejando la fantasía en
+libertad, y el corazon abierto, mire al hijo de Filipo, saliendo de la
+tierra de Cethim, marchando con pasos de gigante hasta la extremidad del
+orbe, y contemple á la tierra, que amedrentada calla. Pero si me
+propongo examinar la justicia y la utilidad de aquellas conquistas,
+entónces será preciso cortar el vuelo á la imaginacion, amortiguar los
+sentimientos de admiracion y entusiasmo; será preciso olvidar al jóven
+monarca rodeado de sus falanges, y descollando entre sus guerreros como
+el Júpiter de la fábula entre el cortejo de los dioses; será necesario
+no pensar mas que en los eternos principios de la razon, y en los
+intereses de la humanidad. Si al hacer este exámen dejo campear la
+fantasía y dilatarse el corazon, erraré; porque la radiante auréola que
+orla las sienes del conquistador, me deslumbrará, me quitará la osadía
+de condenarle, me inclinará á la indulgencia por tanto genio y heroismo;
+y se lo perdonaré todo, cuando vea que en la cumbre de su gloria, á la
+edad de 33 años, _se postra en un lecho y conoce que se muere_. Et post
+hæc decidit in lectum, et cognovit quia moreretur. (Machab. lib. 1. cap.
+1.)
+
+
+§ II.
+
+Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos.
+
+A cada paso se observa la mucha influencia que sobre nuestra conducta
+tienen las pasiones; y el insistir en probar esto, seria demostrar una
+verdad demasiado conocida. Pero no se ha reparado tanto en los efectos
+de las pasiones sobre el entendimiento, aun con respecto á verdades que
+nada tienen que ver con nuestras acciones. Quizas sea este uno de los
+puntos mas importantes del arte de pensar, y por lo mismo lo expondré
+con algun detenimiento.
+
+Si nuestra alma estuviese únicamente dotada de inteligencia, si pudiese
+contemplar los objetos sin ser afectada por ellos, sucederia que en no
+alterándose dichos objetos, los veríamos siempre de una misma manera. Si
+el ojo es el mismo, la distancia la misma, el punto de vista el mismo,
+la cantidad y direccion de la luz las mismas, la impresion que recibamos
+no podrá ménos de ser siempre la misma. Pero cambiada una cualquiera de
+estas condiciones, cambiará la impresion; el objeto será mas ó ménos
+grande, los colores mas ó ménos vivos ó quizas del todo diferentes; su
+figura sufrirá considerables modificaciones, ó tal vez se convertirá en
+otra nada semejante. La luna conserva siempre su misma figura, y no
+obstante nos presenta de continuo variedad de fases; una roca informe y
+desigual se nos ofrece á lo léjos como una cúpula que corona un soberbio
+edificio; y el monumento que mirado de cerca es una maravilla del arte,
+se divisa á larga distancia como una peña irregular, desgajada, caida á
+la aventura en las faldas del monte.
+
+Lo propio sucede con el entendimiento: los objetos son á veces los
+mismos, y no obstante se ofrecen muy diferentes, no solo á distintas
+personas, sino á una misma; sin que para esta mudanza sea necesario
+mucho tiempo. Quizas un instante de intervalo es suficiente para cambiar
+la escena; nos hallamos ya en otra parte; se ha corrido un velo, y todo
+ha variado; todo ha tomado otras formas y colores; diriase que los
+objetos han sido tocados con la varita de un mago.
+
+¿Y cuál es la causa? es que el corazon se ha puesto en juego, es que
+nosotros nos hemos mudado, y nos parece que se han mudado los objetos.
+Así al darse á la vela la embarcacion que nos lleva, el puerto y las
+costas huyen á toda prisa; cuando en realidad nada se ha movido sino la
+nave.
+
+Y nótese que esta mudanza no se realiza tan solo cuando el ánimo se
+conmueve profundamente, y puede decirse que las pasiones estan
+levantadas; en medio de una calma aparente sufrimos á menudo esta
+alteracion en la manera de ver, alteracion tanto mas peligrosa, cuanto
+ménos se hacen sentir las causas que la producen. Se han dividido en
+ciertas clases las pasiones del corazon humano, pero sea que no se hayan
+comprendido todas en la clasificacion filosófica, sea que cada una de
+ellas entraña en su seno otras muchas que deben ser consideradas como
+sus hijas, ó como transformaciones de una misma, lo cierto es que quien
+observe con atencion la variedad y graduacion de nuestros sentimientos
+creerá estar asistiendo á las mudables ilusiones de una vision
+fantasmagórica. Hay momentos de calma y de tempestad, de dulzura y de
+acritud, de suavidad y de dureza, de valor y de cobardia, de fortaleza y
+de abatimiento, de entusiasmo y de desprecio, de alegría y de tristeza,
+de orgullo y de anonadamiento, de esperanza y de desesperacion, de
+paciencia y de ira, de postracion y de actividad, de expansion y de
+estrechez, de generosidad y de codicia, de perdon y de venganza, de
+indulgencia y de severidad, de placer y de malestar, de saboreo y de
+tedio, de gravedad y de lijereza, de elevacion y de frivolidad, de
+seriedad y de chiste, de.... pero adónde vamos á parar, enumerando la
+variedad de disposiciones que experimenta nuestra alma? No es mas
+mudable é inconstante el mar azotado por los huracanes, mecido por el
+zéfiro, rizado con el aliento de la aurora, inmóbil con el peso de una
+atmósfera de plomo, dorado con los rayos del sol naciente, blanqueado
+con la luz del astro de la noche, tachonado con las estrellas del
+firmamento, ceniciento como el semblante de un difunto, brillante con
+los fuegos del medio dia, tenebroso y negro, como la boca de una tumba.
+
+
+§ III.
+
+Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas.
+
+Érase una hermosa mañana de abril, Eugenio se habia levantado muy
+temprano, habia extendido maquinalmente el brazo á su librería, y con el
+tomito en la mano, pero sin abrir, se habia asomado al balcon que daba
+vista á una risueña campiña. ¡Qué dia mas bello! ¡qué hora tan
+embelesante! El sol se levanta en el horizonte matizando las nubecillas
+con primorosos colores, y desplegando en todas direcciones madejas de
+luz, como la dorada cabellera ondeante sobre la cabeza de un niño; la
+tierra ostenta su riqueza y sus galas, el ruiseñor gorjea y trina en la
+cercana arboleda, el labrador se encamina á su campo, saludando al
+luminar del dia con cantares de dicha y de amor. Eugenio contempla
+aquella escena con un placer inexplicable. Su ánimo tranquilo, sosegado,
+apacible, se presta fácilmente á emociones gratas y suaves. Goza de
+completa salud, disfruta de pingüe fortuna; los negocios de la familia
+andan con viento en popa, y cuantos le rodean, se esmeran en
+complacerle. Su corazon no está agitado por ninguna pasion violenta;
+anoche concilió sin dificultad el sueño, que no se ha interrumpido hasta
+el rayar del alba; y espera que las horas se adelanten para entregarse
+al ordinario curso de sus tranquilas tareas.
+
+Abre por fin el libro: es una novela romántica. Un desgraciado á quien
+el mundo no ha podido comprender, maldice á la sociedad, á la humanidad
+entera, maldice á la tierra y al cielo, maldice lo pasado, lo presente y
+lo futuro, maldice al mismo Dios, se maldice á sí mismo; y cansado de
+mirar un sol helado y sombrío, una tierra mustia y agostado, de
+arrastrar una existencia que pesa sobre su corazon, que le oprime, que
+le ahoga como los brazos del verdugo al infeliz ajusticiado, se propone
+dar fin á sus dias. Miradle, ya está en el borde del precipicio fatal,
+ya está escrita en la cartera la palabra _á Dios_; ya vuelve en torno su
+cabeza desgreñada, su semblante pálido, sus ojos hundidos é inflamados,
+sus facciones alteradas; y ántes de consumar el atentado se queda un
+momento en silencio, y luego reflexiona sobre la naturaleza, sobre los
+destinos del hombre, sobre la injusticia de la sociedad. «Esto es
+exagerado, dice con impaciencia Eugenio; en el mundo hay mucho malo,
+pero no lo es todo. La virtud no está todavía desterrada de la tierra;
+yo conozco muchas personas que sin atroz calumnia no pueden ser contadas
+entre los criminales. Hay injusticias, es cierto; pero la injusticia no
+es la regla de la sociedad; y si bien se observa, los grandes crímenes
+son excepciones monstruosas. La mayor parte de los actos que se cometen
+contra la virtud proceden de nuestra debilidad; nos dañan á nosotros
+mismos, pero no traen perjuicios á otros; no aterrorizan al mundo, y los
+mas se consuman sin llegar á su noticia. Ni es verdad que el bienestar
+sea tan imposible; los infortunados son muchos, pero no todo dimana de
+injusticia y crueldad; en la misma naturaleza de las cosas se encuentra
+la razon de estos males, que ademas no son ni tantos ni tan negros como
+se nos pintan aquí. No sé qué modo de mirar los objetos tienen esos
+hombres; se quejan de todo, blasfeman de Dios, calumnian á la humanidad
+entera, y cuando se elevan á consideraciones filosóficas, llevan el alma
+por una region de tinieblas, donde no encuentra mas que un caos
+desesperante. Cuando vuelve de semejantes excursiones, no sabe
+pronunciar otras palabras que _maldicion_ y _crímen_. Esto es
+insoportable; esto es tan falso en filosofía como feo en literatura.»
+Así discurria Eugenio, y cerraba buenamente el libro, y apartaba de su
+mente aquellos tétricos recuerdos, entregándose de nuevo á la
+contemplacion de la bella naturaleza.
+
+Pasan las horas, suena la de comenzar sus tareas; y aquel dia parece el
+de las desgracias. Todo va mal; diríase que le han alcanzado á Eugenio
+las maldiciones del suicida. Muy de mañana corre por la casa un mal
+humor terrible; N ha pasado malísima noche; M se ha levantado
+indispuesto, y todos son mas agrios que zumo de fruta verde. A Eugenio
+se le pega tambien algo de la malignidad atmosférica que le rodea; pero
+todavía conserva alguna cosa de las apacibles emociones de la salida del
+sol.
+
+El dia se va encapotando, el tiempo no será tan bueno como se prometia
+el espectador de la mañana. Sale Eugenio á sus diligencias, la lluvia
+comienza, el paraguas no basta para cubrir al viandante, y en una calle
+estrecha y atestada de lodo se encuentra Eugenio con un caballo que
+galopa, sin atender á que los chispazos de fango de sus cascos dejan al
+pobre pasajero pedestre hecho una lástima de pies á cabeza. Ya es
+preciso retroceder, volverse á casa, entre irritado y mohino, no
+maldiciendo tan alto como el romántico, pero sí haciendo no muy piadosa
+plegaria para el caballo y el jinete. La vida no es ya tan bella, pero
+todavía es soportable; la filosofía se va encapotando como el tiempo,
+pero el sol no ha desaparecido aun. Los destinos de la humanidad no son
+desesperantes, pero los lances de los hombres son algo pesados. Al fin
+siempre seria mejor que las caras domésticas no fueran de cuaresma, que
+las calles estuviesen limpias, ó que si estaban sucias, no galopasen los
+caballos á la inmediacion de los transeuntes.
+
+Sobre una desgracia viene otra. Reparado Eugenio del primer descalabro,
+vuelve á sus diligencias, dirigiéndose á casa de su amigo, quien le ha
+de comunicar noticias satisfactorias, con respecto á un negocio de
+importancia. Por lo pronto es recibido con frialdad, el amigo procura
+eludir la conversacion sobre el punto principal, y finge ocupaciones
+apremiadoras que le obligan á aplazar para otro dia el tratar del
+asunto. Eugenio se despide algo desabrido y receloso, y se devana los
+sesos por adivinar el misterio; pero una feliz casualidad le hace
+encontrar con otro amigo que le revela la trama del primero, y le avisa
+que no se duerma si no quiere ser víctima de la perfidia mas infame.
+Marcha presuroso á tomar sus providencias, acude á otros que puedan
+informarle de la verdadera situacion de las cosas, le explican la
+traicion, se compadecen de su desgracia, pero todos convienen en que ya
+es tarde. La pérdida es crecida, y ademas irreparable: el pérfido ha
+tomado sus medidas con tanta precaucion, que el desgraciado Eugenio no
+ha advertido la estratagema hasta que se ha visto enredado sin remedio.
+Acudir á los tribunales es imposible, porque el negocio no lo consiente;
+reprochar al pérfido la negrura de su accion es desahogo estéril; con
+tomar una venganza nada se remedia y se aumentan los males del vengador.
+No hay mas que resignarse. Eugenio se retira á su casa, entra en su
+gabinete, se entrega á todo el dolor que consigo trae el frustrarse
+tantas esperanzas, y un cambio inevitable en su posicion social. El
+libro está todavía sobre la mesa, su vista le recuerda las reflexiones
+de la mañana; y exclama en su interior: «Oh! cuán miserablemente te
+engañabas, cuando reputabas exageracion las infernales pinturas que del
+mundo hacen esos hombres! No puede negarse: tienen razon: esto es
+horrible, desconsolador, desesperante, pero es la realidad. El hombre es
+un animal depravado, la sociedad es una cruel madrastra, mejor diré un
+verdugo que se complace en atormentarnos, que nos insulta, y se mofa de
+nuestras angustias, al mismo tiempo que nos cubre de ignominia, y nos da
+la muerte. No hay buena fe, no hay amistad, no hay gratitud, no hay
+generosidad, no hay virtud sobre la tierra; todo es egoismo, miras
+interesadas, perfidias, traicion, mentira. Para tanto padecer, ¿porqué
+se nos ha dado la vida? ¿dónde está la Providencia, dónde la justicia de
+Dios? dónde?....»
+
+Aquí llegaba Eugenio, y, como ven nuestros lectores, la dulce y apacible
+y juiciosa filosofía de la mañana, se habia trocado en pensamientos
+satánicos, en inspiraciones de Beelzebub. Nada se habia mudado en el
+mundo, todo proseguia en su ordinaria carrera, y ni el hombre ni la
+sociedad podian decirse peores, ni entregados á otros destinos, por
+haberle sucedido á Eugenio una desgracia imprevista. Quien se ha mudado
+es él; sus sentimientos son otros, su corazon lleno de amargura derrama
+la hiel sobre el entendimiento, y este, obedeciendo á las inspiraciones
+del dolor y de la desesperacion, se venga del mundo pintándole con los
+colores mas horribles. Y no se crea que Eugenio proceda de mala fe: ve
+las cosas tales como las expresa; así como las expresaba por la mañana
+tales como á la sazon las veia.
+
+Dejamos á Eugenio, en el terrible _dónde_.... que á no dudarlo hubiera
+abortado una blasfemia horripilante, si no se interrumpiera el monólogo
+con la llegada de un caballero que con libertad de amigo penetra en el
+gabinete sin detenerse en antesalas.
+
+--Vamos, mi querido Eugenio, ya sé que te han jugado una mala partida.
+
+--¡Cómo ha de ser!
+
+--Es mucha perfidia.
+
+--Así anda el mundo.
+
+--Lo que importa es remediarlo.
+
+--Remedio?.... es imposible ...
+
+--Muy sencillo.
+
+--Me gusta la frescura.
+
+--Todo está en aprontar mas fondos, aprovechar el correo de hoy, y
+ganarle por la mano.
+
+--¿Pero cómo los apronto? sus cálculos estriban sobre la imposibilidad
+en que me hallo de hacerlo, y como sabia el estado de mis negocios,
+efecto de los desembolsos hechos hasta aquí para el maldito objeto, está
+bien seguro que no podré tomarle la delantera.
+
+--Y si estos fondos estuviesen ya prestos ...
+
+--No soñemos ...
+
+--Pues mira, estábamos reunidos varios amigos para el negocio que tú no
+ignoras; se nos ha referido lo que te acaba de suceder, y el desastre
+que iba á ocasionarte. La profunda impresion que me ha producido, puedes
+suponerla; y habiendo pedido permiso á los socios para abandonar por mi
+parte el proyecto, y venir á ofrecerte mis recursos, todos
+instantáneamente han seguido mi ejemplo; todos han dicho que arrostraban
+con gusto el riesgo de aplazar sus operaciones, y de sacrificar su
+ganancia hasta que tú hubieses salido airoso del negocio.
+
+--Pero yo no puedo consentir....
+
+--Déjate ...
+
+--Pero, y si esos caballeros, á quienes no conozco siquiera ...
+
+--Tú desconfianza estaba ya prevista; aprovecha el correo, yo me voy, y
+en esta cartera encontrarás todo lo que se necesita. A Dios, mi querido
+Eugenio.
+
+La cartera ha caido al lado del libro fatal; Eugenio se avergüenza de
+haber anatematizado la humanidad, sin excepciones; la hora del correo no
+le permite filosofar, pero siente que su filosofía toma un sesgo ménos
+desesperante. A la mañana siguiente el sol asomará hermoso y radiante
+como hoy, el ruiseñor cantará en el ramaje, el labrador se dirigirá á
+sus faenas, y Eugenio volverá á ver las cosas como las veia ántes de sus
+fatales aventuras. En 24 horas, que por cierto no han alterado nada ni
+en la naturaleza, ni en la sociedad, la filosofía de Eugenio ha
+recorrido un espacio inmenso, para volver como los astros, al mismo
+punto de donde partiera.
+
+
+§ IV.
+
+Don Marcelino. Sus cambios políticos.
+
+Don Marcelino acaba de salir de unas elecciones, en que los partidos han
+luchado en tremenda batalla. La fuerza muscular ha tenido tambien su
+voto; se han blandido puñales, se han menudeado los garrotazos; la
+campanilla del presidente ha resonado entre el ruido de voces
+estentóreas, y de pulmones de bronce. Don Marcelino pertenece al partido
+derrotado, y ha tenido que salvarse á escape. Lo que es valor, ya se ve,
+no le faltaba; pero ha sido preciso no olvidar las consideraciones de
+prudencia y decoro.
+
+La desagradable impresion no se le borrará en algunos dias, y es notable
+que ella basta para echar á perder sus ideas liberales. «Desengáñense
+Vds., señores, dice con el tono de la mas profunda conviccion, esto es
+una farsa, un absurdo; nos hemos empeñado en una barbaridad; no hay mas
+remedio que un brazo fuerte; el absolutismo tiene sus inconvenientes,
+pero del mal el ménos. El gobierno representativo; el gobierno de la
+razon ilustrada y de la voluntad libre, es muy hermoso en las páginas de
+las obras de derecho constitucional, y en los artículos de periódico;
+pero en la realidad no medran mas que la intriga, la inmoralidad, y
+sobre todo la impudencia y la audacia. Yo ya estoy desengañado, y he
+palpado bien aquello de: otros vendrán que me abonarán.»
+
+A consecuencia de los disturbios, la autoridad militar toma una actitud
+imponente, declara el estado de sitio, la constitucion se suspende, los
+revoltosos se amedrentan, y la ciudad recobra la calma. Don Marcelino
+puede entregarse sin recelo á sus paseos ordinarios; reina la mayor
+seguridad de dia como de noche; y así el cuitado elector va olvidando la
+escena de los campanillazos, gritos, garrotes y puñales.
+
+Ocúrresele entre tanto hacer un viaje, y necesita su pasaporte. A la
+entrada de la casa de la policia hay numerosa guardia de tropa: Don
+Marcelino se va á entrar por la primera puerta que se ofrece, y el
+granadero le dice: «_Atras._» Encaminase á la otra, y el centinela le
+grita en alta y destemplada voz: «_Paisano, la capa._» Quítase el
+embozo, prosigue algo mohino, y los esbirros, que se resienten de la
+rigidez gubernativa, le dicen en ademan descortes: «no vaya V. tan
+aprisa; aguarde V. su turno.» Llegado á la mesa, el oficial le dirige
+mil preguntas investigadoras, le mira de pies á cabeza, como si
+sospechase que el pobre D. Marcelino es uno de los jefes del motin del
+otro dia. Al fin le entrega el pasaporte con ademan desdeñoso, baja la
+cabeza, y no se digna devolver el saludo que el viajero le dirige con
+afabilidad y cortesía.
+
+El paciente se marcha muy disgustado, pero no piensa que aquella escena
+haya debido modificar sus opiniones políticas. Reúnese con sus amigos,
+la conversacion gira sobre las últimas ocurrencias, y se eleva poco á
+poco hasta la region de las teorias de gobierno. Don Marcelino ya no
+será absolutista del otro dia. ¡Qué escándalo, dice uno de los
+circunstantes, yo no puedo recordarlo sin detestar esas
+trampas!--Ciertamente, responde D. Marcelino, pero en todo hay
+inconvenientes; mire V., el absolutismo proporciona quietud, pero ¿qué
+sé yo? tambien tiene sus cosas. A los hombres no conviene gobernarlos
+con palo; y al fin es necesario no olvidar la dignidad propia.--¿Pero la
+olvidan por ventura los que viven bajo un gobierno absoluto?--Yo no digo
+eso, pero sí que es préciso no precipitarse en condenar las formas
+representativas; porque no puede negarse que las absolutas tienen cierta
+rigidez, de que se resienten hasta las últimas ruedas del gobierno.
+
+El lector conocerá que D. Marcelino, sin advertirlo siquiera, piensa en
+la escena del pasaporte; el rudo _atras_ del granadero, el grito del
+centinela, _paisano, la capa_, la descortesia de los esbirros y del
+oficial, han bastado para introducir en sus ideas políticas una reforma
+de alguna consideracion.
+
+Desgraciadamente el oficial de la policía habia llevado muy léjos sus
+sospechas. Librado el pasaporte, no pudo ménos de indicar á su principal
+que se le habia presentado un sugeto, de quien recelaba, segun las
+señas, no fuese uno de los que buscaba la autoridad. Sin saber cómo, en
+el acto de subir D. Marcelino á la diligencia es detenido, conducido á
+la cárcel, y allí se le fuerza á pasar algunos dias, sin que basten á
+libertarle las vehementes presunciones que en su favor ofrecen, un traje
+muy decente y cómodo, un cuerpo bien nutrido, y un semblante pacato. No
+se necesitaba mas para que acabasen de desplomarse con estrépito sus
+convicciones absolutistas, ya algo desmoronadas con el negocio del
+pasaporte. Lo brusco de la captura, lo incómodo de la cárcel, lo pesado
+y quisquilloso y ofensivo de los interrogatorios, bastan y sobran para
+que salga D. Marcelino de la prision con su liberalismo rejuvenecido,
+con su aficion á la tabla de derechos, con su odio á la arbitrariedad,
+con su aversion al gobierno militar, con su vehemente deseo de que la
+seguridad personal y demas garantías constitucionales sean una verdad.
+Su fe política es en la actualidad muy viva; en cuanto á firmeza,
+aguardad que vengan otras elecciones, ó que un dia de ruido le asusten
+las carreras y los gritos de la calle. Será dificil que las nuevas
+convicciones resistan á tan dura prueba.
+
+
+§ V.
+
+Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte.
+
+Anselmo, jóven aficionado al estudio de las altas cuestiones de
+legislacion, acaba de leer un elocuente discurso en contra de la pena de
+muerte. Lo irreparable de la condenacion del inocente, lo repugnante y
+horroroso del suplicio, aun cuando lo sufra el verdadero culpable, la
+inutilidad de tal castigo para extirpar ni disminuir el crímen, todo
+está pintado con vivos colores, con pinceladas magníficas; todo realzado
+con descripciones patéticas, con anécdotas que hacen estremecer. El
+jóven se halla profundamente conmovido, imagínase que medita, y no hace
+mas que _sentir_; cree ser un filósofo que juzga, cuando no es mas que
+un hombre que se _compadece_. En su concepto la pena de muerte es
+inútil; y aun cuando no fuera injusta, es bastante la inutilidad para
+hacer su aplicacion altamente criminal. Este es un punto en que la
+sociedad debe reflexionar seriamente para libertarse de esa costumbre
+cruel que le han legado generaciones ménos ilustradas. Las convicciones
+del nuevo adepto nada dejan que desear; en ellas se combinan razones
+sociales y humanitarias; al parecer, nada fuera capaz de conmoverlas.
+
+El jóven filósofo habla sobre el particular con un magistrado de
+profundo saber y dilatada experiencia, quien opina que la abolicion de
+la pena de muerte es una ilusion irrealizable. Desenvuelve en primer
+lugar los principios de justicia en que se funda, pinta con vivos
+colores las fatales consecuencias que resultarian de semejante paso,
+retrata á los hombres desalmados, burlándose de toda otra pena que no
+sea el último suplicio, recuerda las obligaciones de la sociedad en la
+proteccion del débil y del inocente, refiere algunos casos desastrosos
+en que resaltan la crueldad del malvado y los padecimientos de la
+víctima; el corazon del jóven ya experimenta impresiones nuevas; una
+santa indignacion levanta su pecho, el celo de la justicia le inflama;
+su alma sensible se identifica y eleva con la del magistrado; se
+enorgullece de saber dominar los sentimientos de injusta compasion, de
+sacrificarlos en las aras de los grandes intereses de la humanidad; é
+imaginándose ya sentado en un tribunal revestido con la toga de un
+magistrado, parece que el corazon le dice: «sí, tambien sabrias ser
+justo; tambien sabrias vencerte á tí mismo; tambien sabrias, si
+necesario fuese, obedecer á los impulsos de tu conciencia, y con la mano
+en el corazon, y la vista en Dios, pronunciar la sentencia fatal en
+obsequio de la justicia.»
+
+
+§ VI.
+
+Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del corazon.
+
+Nada mas importante para pensar bien que el penetrarse de las
+alteraciones que produce en nuestro modo de ver, la disposicion de
+ánimo en que nos hallamos. Y aquí se encuentra la razon de que nos sea
+tan difícil sobreponernos á nuestra época, á nuestras circunstancias
+peculiares, á las preocupaciones de la educacion, al influjo de nuestros
+intereses; de aquí procede que se nos haga tan duro el obrar y hasta el
+pensar conforme á las prescripciones de la ley eterna, el comprender lo
+que se eleva sobre la region del mundo material, el posponer lo presente
+á lo futuro. Lo que está delante de nuestros ojos, lo que nos afecta en
+la actualidad, hé aquí lo que comunmente decide de nuestros actos y aun
+de nuestras opiniones.
+
+Quien desea pensar bien, es preciso que se acostumbre á estar mucho
+sobre sí, recordando continuamente esta importantísima verdad; es
+necesario que se habitúe á concentrarse, á preguntarse con mucha
+frecuencia: «¿tienes el ánimo bastante tranquilo? ¿no estás agitado por
+alguna pasion que te presenta las cosas diferentes de lo que son en sí?
+¿estás poseido de algun afecto secreto que sin sacudir con violencia tu
+corazon le domina suavemente, por medio de una fascinacion que no
+adviertes? En lo que ahora piensas, juzgas, preves, conjeturas, ¿obras
+quizas bajo el imperio de alguna impresion reciente, que trastornando
+tus ideas, te muestra trastornados los objetos? pocos dias, ó pocos
+momentos ántes, ¿pensabas de esta manera? ¿Desde auándo has modificado
+tus opiniones? ¿No es desde que un suceso agradable ó desagradable,
+favorable ó adverso, han cambiado tu situacion? ¿Te has ilustrado mas
+sobre la materia, has adquirido nuevos datos, ó tienes tan solo nuevos
+intereses? ¿Qué es lo que ha sobrevenido, razones ó deseos? Ahora que
+estás agitado por una pasion, señoreado por tus afectos, juzgas de esta
+manera, y tu juicio te parece acertado; pero si con la imaginacion te
+trasladas á una situacion diferente, si supones que ha trascurrido algun
+tiempo, ¿conjeturas si las cosas se te presentarán bajo el mismo
+aspecto, con el mismo color?»
+
+No se crea que esta práctica sea imposible; cada cual puede probarlo por
+experiencia propia, y echará de ver que le sirve admirablemente para
+dirigir el entendimiento y arreglar la conducta. No llega por lo comun á
+tan alto grado la exaltacion de nuestros afectos, que nos prive
+completamente del uso de la razon; para semejantes casos no hay nada que
+prescribir; porque entónces hay la enajenacion mental, sea duradera ó
+momentánea. Lo que hacen ordinariamente las pasiones es ofuscar nuestro
+entendimiento, torcer el juicio; pero no cegar del todo aquel, ni
+destituirnos de este. Queda siempre en el fondo del alma una luz que se
+amortigua, mas no se apaga; y el que brille mas ó ménos en las ocasiones
+criticas, depende en buena parte del hábito de atender á ella, de
+reflexionar sobre nuestra situacion, de saber dudar de nuestra aptitud
+para pensar bien en el acto, de no tomar los chispazos de nuestro
+corazon por luz suficiente para guiarnos, y de considerar que no son
+propios sino para deslumbrarnos.
+
+
+§ VII.
+
+El amigo convertido en monstruo.
+
+Que las pasiones nos ciegan es una verdad tan trivial, que nadie la
+desconoce. Lo que nos falta no es el principio abstracto y vago, sino
+una advertencia continuada de sus efectos, un conocimiento práctico,
+minucioso, de los trastornos que esta maligna influencia produce en
+nuestro entendimiento; lo que no se adquiere sin penoso trabajo, sin
+dilatado ejercicio. Los ejemplos aducidos mas arriba manifiestan
+bastante la verdad cuya exposicion me ocupa; no obstante creo que no
+será inútil aclararla con algunos otros.
+
+Tenemos un amigo cuyas bellas cualidades nos encantan, cuyo mérito nos
+apresuramos á encomiar siempre que la ocasion se nos brinda, y de cuyo
+afecto hácia nosotros no podemos dudar. Niéganos un dia un favor que le
+pedimos, no se interesa bastante por la persona que le recomendamos,
+recíbenos alguna vez con frialdad, nos responde con tono desabrido, ó
+nos da otro cualquier motivo de resentimiento. Desde aquel instante
+experimentamos un cambio notable en la opinion sobre nuestro amigo; tal
+vez una revolucion completa. Ni su talento es tan claro, ni su voluntad
+tan recta, ni su índole tan suave, ni su corazon tan bueno, ni su trato
+tan dulce, ni su presencia tan afable; en todo hallamos que corregir,
+que enmendar; en todo nos habíamos equivocado; el lance que nos afecta
+ha descorrido el velo, nos ha sacado de la ilusion; y fortuna si el
+hombre modelo no se ha trocado de repente en un monstruo.
+
+¿Es probable que fuera tanto nuestro engaño? No: lo es sí que nuestro
+afecto anterior no nos dejaba ver sus lunares; y que nuestro actual
+resentimiento los exagera ó los finge. ¿Por ventura no creíamos posible
+que el amigo pudiese negarse á prestar un favor, ó se portase mal en un
+negocio, ó en un momento de mal humor se olvidase de su ordinaria
+afabilidad y cortesía? Ciertamente que esto no era imposible á nuestros
+ojos; si se nos hubiese preguntado sobre el particular, hubiéramos
+respondido que era hombre, y por lo mismo estaba sujeto á flaquezas,
+pero que esto nada rebajaba de sus excelentes prendas. Pues ahora,
+¿porqué tanta exageracion? El motivo está patente; nos sentimos heridos;
+y quien piensa, quien juzga, no es el entendimiento ilustrado con nuevos
+datos, sino el corazon irritado, exasperado, quizas sediento de
+venganza.
+
+¿Queremos apreciar lo que vale nuestro nuevo juicio? hé aquí un medio
+muy sencillo. Imaginémonos que el lance desagradable no ha pasado con
+nosotros, sino con una persona que nos sea indiferente; aun cuando las
+circunstancias sean las mismas, aun cuando las relaciones entre el amigo
+ofensor y la persona ofendida, sean tan afectuosas y estrechas como las
+que mediaban entre él y nosotros, ¿sacaremos del hecho las mismas
+consecuencias? Es seguro que no: conoceremos que ha obrado mal, se lo
+diremos quizas con libertad y entereza, habremos tal vez descubierto una
+mala cualidad de su índole, que se nos habia ocultado; pero no
+dejaremos por esto de reconocer las demas prendas que le adornan, no le
+juzgaremos indigno de nuestro aprecio, proseguiremos ligados con él con
+los mismos vínculos de amistad. Ya no será un hombre que nada tiene
+laudable; sino una persona que dotada de mucho bueno, está sujeta á lo
+malo. Y estas variaciones de juicio sucederán aun suponiendo al amigo
+culpable en realidad, aun olvidando el ser muy fácil que nuestra pasion
+ó interes nos hayan cegado lastimosamente, haciendo que no atendiésemos
+á los gravísimos y justos motivos que le habrán impulsado á obrar de la
+manera que nosotros reprendemos, haciéndonos prescindir de antecedentes
+que conocíamos muy bien, de la conducta que nosotros hemos observado, y
+en fin trastornando de tal manera nuestro juicio que un proceder muy
+justo y razonable nos haya parecido el colmo de la injusticia, de la
+perfidia, de la ingratitud. ¡Cuántas veces nos bastaria para rectificar
+nuestro juicio, el mirar la cosa con ánimo sosegado, como negocio que no
+nos interesara!
+
+
+§ VIII.
+
+Cavilosas variaciones de los juicios políticos.
+
+¿Estan en el poder nuestros amigos políticos ó aquellos que mas nos
+convienen, y dan algunas providencias contrarias á la ley? «Las
+circunstancias, decimos, pueden mas que los hombres y las leyes; el
+gobierno no siempre puede ajustarse á estricta legalidad: á veces lo mas
+legal es lo mas ilegítimo; y ademas, así los individuos como los
+pueblos, como los gobiernos, tienen un instinto de conservacion que se
+sobrepone á todo; una necesidad, á cuya presencia ceden todas las
+consideraciones y todos los derechos.» La infraccion de la ley ¿se ha
+hecho con lisura, confesándola sin rodeos, y excusándose con la
+necesidad? «Bien hecho, decimos; la franqueza es una de las mejores
+prendas de todo gobierno; ¿de qué sirve engañar á los pueblos, y
+empeñarse en gobernar con ficciones y mentiras?» ¿Se ha procurado no
+quebrantar la ley? pero se la ha eludido con una cavilacion fútil,
+interpretándola en sentido abiertamente contrario á la mente del
+legislador? «La ocurrencia ha sido feliz, decimos, al ménos se muestra
+tan profundo respeto á la ley, que no se le desmiente ni en la última
+extremidad. La legalidad es cosa sagrada, contra la cual es preciso no
+atentar nunca; no hace poco el gobierno que no pudiendo salvar el fondo,
+deja intactas las formas. Si algo hay de arbitrariedad, al ménos no se
+presenta con la irritante férula del despotismo. Esto es precioso para
+la libertad de los pueblos.»
+
+Los hombres del poder ¿son nuestros adversarios? El asunto es muy
+diferente. «La ilegalidad no era necesaria; y ademas, aun cuando lo
+fuese, la ley es ántes que todo. ¿Adónde vamos á parar, si se concede á
+los gobiernos la facultad de quebrantarla, cuando lo juzguen necesario?
+Esto equivale á autorizar el despotismo; ningun gobernante infringe las
+leyes, sin decir que la infraccion está justificada por necesidad
+urgente é indeclinable.»
+
+El gobierno ¿ha confesado abiertamente la infraccion de la ley? «Esto es
+intolereble, exclamamos: esto es añadir á la infraccion el insulto;
+siquiera se hubiese echado mano de algun lijero disfraz ... es el último
+extremo de la impudencia, es la ostentacion de la arbitrariedad mas
+repugnante. Está visto, en adelante no será menester andarse en rodeos;
+no hiciera mas el autócrata de las Rusias.»
+
+¿El gobierno ha procurado salvar las formas, guardando cierta apariencia
+de legalidad? «No hay peor despotismo, exclamamos, que el ejercido en
+nombre de la ley; la infraccion no es ménos negra, por andar acompañada
+de pérfida hipocresía. Cuando un gobierno en casos apurados quebranta la
+ley, y lo confiesa paladinamente, parece que con su confesion pide
+perdon al público, y le da una garantía de que el exceso no será
+repetido; pero el cometer las ilegalidades á la sombra de la misma ley,
+es profanarla torpemente, es abusar de la buena fe de los pueblos, es
+abrir la puerta á todo linaje de desmanes. En no respetando la mente de
+la ley, todo se puede hacer con la ley en la mano; basta asirse de una
+palabra ambigua, para contrariar abiertamente todas las miras del
+legislador.»
+
+
+§ IX.
+
+Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes talentos. Los poetas.
+
+Hay errores de tanto bulto, hay juicios que llevan tan manifiesto el
+sello de la pasion, que no alucinan á quien no esté cegado por ella. No
+está la principal dificultad en semejantes casos; sino en aquellos en
+que, por presentarse mas disfrazado, no se conoce el motivo que habrá
+falseado el juicio. Desgraciadamente, los hombres de elevado talento
+adolecen muy á menudo del defecto que estamos censurando. Dotados por lo
+comun de una sensibilidad exquisita, reciben impresiones muy vivas, que
+ejercen grande influencia sobre el curso de sus ideas y deciden de sus
+opiniones. Su entendimiento penetrante encuentra fácilmente razones en
+apoyo de lo que se propone defender, y sus palabras y escritos arrastran
+á los demas con ascendiente fascinador.
+
+Esta será sin duda la causa de la volubilidad que se nota en hombres de
+genio reconocido; hoy ensalzan lo que mañana maldicen; hoy es para ellos
+un dogma inconcuso, lo que mañana es miserable preocupacion. En una
+misma obra se contradicen tal vez de una manera chocante, y os conducen
+á consecuencias que jamas hubierais sospechado fueran conciliables con
+sus principios. Os equivocariais si siempre achacaseis á mala fe estas
+singulares anomalías: el autor habrá sostenido el sí y el no con
+profunda conviccion; porque sin que él lo advirtiese, esta conviccion
+solo dimanaba de un sentimiento vivo, exaltado; cuando su entendimiento
+se explayaba con pensamientos admirables por su belleza y brillantez, no
+era mas que un esclavo del corazon; pero esclavo hábil, ingenioso, que
+correspondia á los caprichos de su dueño ofreciéndole exquisitas
+labores.
+
+Los poetas, los verdaderos poetas, es decir, aquellos hombres á quienes
+ha otorgado el Criador elevada concepcion, fantasía creadora y corazon
+de fuego, estan mas expuestos que los demas á dejarse llevar por las
+impresiones del momento. No les negaré la facultad de levantarse á las
+mas altas regiones del pensamiento, ni diré que les sea imposible
+moderar el vuelo de su ingenio y adquirir el hábito de juzgar con
+acierto y tino; pero á no dudarlo, habrán menester mas caudal de
+reflexion y mayor fuerza de carácter, que el comun de los hombres.
+
+
+§ X.
+
+El poeta y el monasterio.
+
+Un viajero poeta atravesando una soledad oye el tañido de una campana,
+que le distrae de las meditaciones en que estaba embelesado. En su alma
+no se alberga la fe, pero no es inaccesible á las inspiraciones
+religiosas. Aquel sonido piadoso en el corazon del desierto, cambia de
+repente la disposicion de su espíritu, y le lleva á saborearse en una
+melancolía grave y severa. Bien pronto descubre la silenciosa mansion
+donde buscan asilo, léjos del mundo, la inocencia y el arrepentimiento.
+Llega, apéase, llama, con una mezcla de respeto y de curiosidad; y al
+pisar los umbrales del monasterio se encuentra con un venerable anciano,
+de semblante sereno, de trato cortes y afable. El viajero es obsequiado
+con afectuosa cordialidad, es conducido á la iglesia, á los claustros, á
+la biblioteca, á todos los lugares donde hay algo que admirar ó notar.
+El anciano monje no se aparta de su lado, sostiene la conversacion con
+discernimiento y buen gusto, se muestra tolerante con las opiniones del
+recien venido, se presta á cuanto puede complacerle, y no se separa de
+él, sino cuando suena la hora del cumplimiento de sus deberes. El
+corazon del viajero está dulcemente conmovido: el silencio interrumpido
+tan solo por el canto de los salmos; la muchedumbre de objetos
+religiosos que inspiran recogimiento y piedad, unidos á las estimables
+cualidades y á la bondad y condescendencia del anciano cenobita,
+inspiran al corazon del viajero sentimientos de religion, de admiracion
+y gratitud, que señorean vivamente su alma. Despidiéndose de su
+venerable huésped, se aleja meditabundo, llevándose aquellos gratos
+recuerdos que no olvidará en mucho tiempo. Si en semejante situacion de
+espíritu, le place á nuestro poeta intercalar en sus relaciones de viaje
+algunas reflexiones sobre los institutos religiosos, ¿qué os parece que
+dirá? Es bien claro. Para él, la institucion estará en aquel monasterio,
+y el monasterio estará personificado en el monje cuya memoria le
+embelesa. Contad pues con un elocuente trozo en favor de los institutos
+religiosos, un anatema contra los filósofos que los condenan, una
+imprecacion contra las revoluciones que los destruyen, una lágrima de
+dolor sobre las ruinas y las tumbas.
+
+Pero ¡ay del monasterio, y de todos los institutos monásticos, si el
+viajero se hubiese encontrado con un huésped de mal talante, de
+conversacion seca y desabrida, poco aficionado á bellezas literarias y
+artísticas, y de humor nada bueno para acompañar curiosos! A los ojos
+del poeta, el monje desagradable habria sido la personificacion del
+instituto; y en castigo del mal recibimiento, hubiera sido condenado
+este género de vida, y acusado de abatir el espíritu, estrechar el
+corazon, apartar del trato de los hombres, formar modales ásperos y
+groseros, y acarrear innumerables males sin producir ningun bien. Y sin
+embargo, la realidad de los casos habria permanecido la misma en uno y
+otro supuesto: mediando solo la casualidad que deparara al viajero
+acogida mas ó ménos halagüeña.
+
+
+§ XI.
+
+Necesidad de tener ideas fijas.
+
+Las reflexiones que preceden, muestran la necesidad de tener ideas fijas
+y opiniones formadas sobre las principales materias; y cuando esto no
+sea dable, lo mucho que importa el abstenerse de improvisarlas,
+abandonándonos á inspiraciones repentinas. Se ha dicho que los grandes
+pensamientos nacen del corazon, y pudiera haberse añadido, que del
+corazon nacen tambien los grandes errores. Si la experiencia no lo
+hiciese palpable, la razon bastaria á demostrarlo. El corazon no piensa
+ni juzga, no hace mas que sentir; pero el sentimiento es un poderoso
+resorte que mueve el alma, y desplega y multiplica sus facultades.
+Cuando el entendimiento va por el camino de la verdad y del bien, los
+sentimientos nobles y puros contribuyen á darle fuerza y brio; pero los
+sentimientos ignobles, ó depravados, pueden extraviar al entendimiento
+mas recto. Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son
+capaces de conducirnos á errores deplorables.
+
+
+§ XII.
+
+Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las bellas artes.
+
+Nacen de aquí consideraciones muy graves sobre el buen uso de la
+oratoria, y en general de todas las artes que ó llegan al entendimiento
+por conducto del corazon, ó al ménos se valen de él como de un auxiliar
+poderoso. La pintura, la escultura, la música, la poesía, la literatura
+en todas sus partes, tienen deberes muy severos, que olvidan con
+demasiada frecuencia. La verdad y la virtud, hé aquí los dos objetos á
+que se han de dirigir: la verdad para el entendimiento, la virtud para
+el corazon; hé aquí lo que han de proporcionar al hombre por medio de
+las impresiones con que le embelesan. En desviándose de este blanco, en
+limitándose á la simple produccion del placer, son estériles para el
+bien, y fecundas para el mal.
+
+El artista que solo se propone halagar las pasiones, corrompiendo las
+costumbres, es un hombre que abusa de sus talentos y olvida la mision
+sublime que le ha encomendado el Criador, al dotarle de facultades
+privilegiadas que le aseguran ascendiente sobre sus semejantes; el
+orador que sirviéndose de las galas de la diccion, y de su habilidad
+para mover los afectos y hechizar la fantasía, procura hacer adoptar
+opiniones erradas, es un verdadero impostor no ménos culpable que quien
+emplea medios, quizas mas repugnantes, pero mucho ménos peligrosos. No
+es lícito persuadir cuando no es lícito convencer; cuando la conviccion
+es un engaño, la persuasion es una perfidia. Esta doctrina es severa,
+pero indudable; los dictámenes de la razon no pueden ménos de ser
+severos, cuando se ajustan á las prescripciones de la ley eterna, que es
+severa tambien porque es justa é inmutable.
+
+Inferiremos de lo dicho, que los escritores ú oradores dotados de
+grandes cualidades para interesar y seducir, son una verdadera calamidad
+pública, cuando las emplean en defensa del error. ¿Qué importa el
+brillo, si solo sirve á deslumbrar y perder? Las naciones modernas han
+olvidado estas verdades, al resucitar entre ellas la elocuencia popular
+que tanto dañó á las antiguas repúblicas; en las asambleas deliberantes
+donde se ventilan los altos negocios del estado, donde se falla sobre
+los grandes intereses de la sociedad, no debiera resonar otra voz que la
+de una razon clara, sesuda, austera. La verdad es la misma, la realidad
+de las cosas no se muda, porque se haya excitado el entusiasmo de la
+asamblea y de los espectadores, y se haya decidido una votacion con los
+acentos de un orador fogoso. Es ó no verdad lo que se sustenta, es ó no
+útil lo que se propone, hé aquí lo único á que se ha de atender; lo
+demas es extraviarse miserablemente, es olvidarse del fin de la
+deliberacion, es jugar con los grandes intereses de la sociedad, es
+sacrificarlos al pueril prurito de ostentar dotes oratorias, á la
+mezquina vanidad de arrancar aplausos.
+
+Ya se ha observado que todas las asambleas, y muy particularmente en el
+principio de las revoluciones, adolecen de espíritu de invasion, y se
+distinguen por sus resoluciones desatinadas. La sesion comienza tal vez
+con felices auspicios, pero de repente toma un sesgo peligroso; los
+ánimos se conmueven, la mente se ofusca, la exaltacion sube de punto,
+llega á rayar en frenesí; y una reunion de hombres que por separado
+habrian sido razonables, se convierten en una turba de insensatos y
+delirantes. La causa es obvia; la impresion del momento es viva;
+prepondera sobre todo, lo señorea todo con la simpatía natural al
+hombre, se propaga como un flúido eléctrico, y corriendo adquiere
+velocidad y fuerza; lo que al principio era una chispa, es á pocos
+momentos una conflagracion espantosa.
+
+El tiempo, los desengaños y escarmientos amaestran algun tanto á las
+naciones, haciendo que se vaya embotando la sensibilidad, y no sea tan
+peligrosa la fascinacion oratoria: triste remedio para el mal, la
+repeticion de sus daños. Como quiera, ya que no es posible cambiar el
+corazon de los hombres, serán dignos de gloria y prez los oradores
+esclarecidos, que emplean en defensa de la verdad y de la justicia las
+mismas armas que otros usan en pro del error y del crímen. Al lado del
+veneno la Providencia suele colocar el antídoto.
+
+
+§ XIII.
+
+Ilusion causada por los pensamientos revestidos de imágenes.
+
+A mas del peligro de errar que consigo trae la mocion de los afectos,
+hay otro tal vez ménos reparado, y que sin embargo es de mucha
+trascendencia, cual es el de los pensamientos revestidos con una imágen
+brillante. Es indecible el efecto que este artificio produce; tal
+pensamiento no mas que superficial, pasa por profundo, merced á su
+disfraz grave y filosófico; tal otro que presentado desnudo fuera una
+vulgaridad, mostrándose con nobles atavíos oculta su orígen plebeyo; y
+una proposicion que enunciada con sequedad mostraria de bulto que es
+inexacta ó falsa, ó quizas un solemne despropósito, es contada entre las
+verdades que no consienten duda, si anda cubierta con ingenioso velo.
+
+He dicho que los daños en este punto son de mucha trascendencia, porque
+suelen adolecer de semejante defecto los autores profundos y
+sentenciosos; y como quiera que sus palabras se escuchan con tanto mas
+respeto y acatamiento, cuanto es mas fuerte el tono de conviccion con
+que se expresan, resulta que el lector incauto recibe como axioma
+inconcuso, ó máxima de eterna verdad, lo que á veces no es mas que un
+sueño del pensador, ó un lazo tendido adrede á la buena fe de los poco
+avisados[19].
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.
+
+
+§ I.
+
+En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de adquirirla.
+
+No trato aquí de la historia bajo el aspecto crítico, sino únicamente
+bajo el filósofo. Lo relativo á la simple investigacion de los hechos
+está explicado en el cap. XI.
+
+¿Cuál es el método mas á propósito para comprender el espíritu de una
+época, formarse ideas claras y exactas sobre su carácter, penetrar las
+causas de los acontecimientos, y señalar á cada cual sus propios
+resultados? Esto equivale á preguntar cuál es el método conveniente para
+adquirir la verdadera filosofía de la historia.
+
+¿Será con la eleccion de los buenos autores? ¿pero cuáles son los
+buenos? ¿quién nos asegura que no los ha guiado la pasion? ¿quién sale
+fiador de su imparcialidad? ¿cuántos son los que han escrito la historia
+del modo que se necesita para enseñarnos la filosofía que le
+corresponde? Batallas, negociaciones, intrigas palaciegas, vidas y
+muertes de principes, cambios de dinastías, de formas políticas, á esto
+se reducen la mayor parte de las historias; nada que nos pinte al
+individuo con sus ideas, sus afectos, sus necesidades, sus gustos, sus
+caprichos, sus costumbres; nada que nos haga asistir á la vida íntima de
+las familias y de los pueblos; nada que en el estudio de la historia nos
+haga comprender la marcha de la humanidad. Siempre en la política, es
+decir, en la superficie; siempre en lo abultado y ruidoso, nunca en las
+entrañas de la sociedad, en la naturaleza de las cosas, en aquellos
+sucesos que por recónditos y de poca apariencia, no dejan de ser de la
+mayor importancia.
+
+En la actualidad se conoce ya este vacío, y se trabaja por llenarle. No
+se escribe la historia sin que se procure filosofar sobre ella. Esto que
+en sí es muy bueno, tiene otro inconveniente, cual es, que en lugar de
+la verdadera filosofía de la historia se nos propina con frecuencia la
+filosofía del historiador. Mas vale no filosofar que filosofar mal; si
+queriendo profundizar la historia la trastorno, preferible seria que me
+atuviese al sistema de nombres y fechas.
+
+
+§ II.
+
+Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la historia.
+
+Preciso es leer las historias, y á falta de otras, debe uno atenerse á
+las que existen; sin embargo yo me inclino á que este estudio no basta
+para aprender la filosofía de la historia. Hay otro mas á propósito, y
+que hecho con discernimiento, es de un efecto seguro: el estudio
+inmediato de los monumentos de la época. Digo _inmediato_, esto es, que
+conviene no atenerse á lo que nos dice de ellos el historiador, sino
+verlos con los propios ojos.
+
+Pero este trabajo, se me dirá, es muy pesado, para muchos imposible,
+difícil para todos. No niego la fuerza de esta observacion; pero
+sostengo que en muchos casos, el método que propongo ahorra tiempo y
+fatigas. La vista de un edificio, la lectura de un documento, un hecho,
+una palabra al parecer insignificantes y en que no ha reparado el
+historiador, nos dicen mucho mas y mas claro, y mas verdadero y exacto,
+que todas sus narraciones.
+
+Un historiador se propone retratarme la sencillez de las costumbres
+patriarcales; recoge abundantes noticias sobre los tiempos mas remotos,
+y agota el caudal de su erudicion, filosofía y elocuencia, para hacerme
+comprender lo que eran aquellos tiempos y aquellos hombres, y ofrecerme
+lo que se llama una descripcion completa. A pesar de cuanto me dice, yo
+encuentro otro medio mas sencillo, cual es el asistir á las escenas
+donde se me presenta en movimiento y vida lo que trato de conocer. Abro
+los escritores de aquellas épocas, que no son ni en tanto número, ni tan
+voluminosos, y allí encuentro retratos fieles que enseñan y deleitan. La
+Biblia y Homero nada me dejan que desear.
+
+
+§ III.
+
+Aplicacion á la historia del espíritu humano.
+
+La inteligencia humana tiene su historia, como la tienen los sucesos
+exteriores; historia tanto mas preciosa, cuanto nos retrata lo mas
+íntimo del hombre, y lo que ejerce sobre él poderosa influencia.
+Hállanse á cada paso descripciones de escuelas, y del carácter y
+tendencia del pensamiento en esta ó aquella época; es decir que son
+muchos los historiadores del entendimiento; pero si se desea saber algo
+mas que cuatro generalidades, siempre inexactas, y á menudo totalmente
+falsas, es preciso aplicar la regla establecida: leer los autores de la
+época que se desea conocer. Y no se crea que es absolutamente necesario
+revolverlos todos, y que así este método se haga impracticable para el
+mayor número de los lectores; una sola página de un escritor nos pinta
+mas al vivo su espíritu y su época que cuanto podrian decirnos los mas
+minuciosos historiadores.
+
+
+§ IV.
+
+Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre el modo de
+adelantar en la filosofía de la historia.
+
+Si el lector se contenta con lo que le dicen los otros, y no trata de
+examinarlo por sí mismo, logrará tal vez un conocimiento _histórico_,
+pero no _intuitivo_: _sabrá_ lo que son los hombres y las cosas, pero no
+lo _verá_: dará razon de la cosa, pero no será capaz de pintarla. Una
+comparacion aclarará mi pensamiento. Supongamos que se me habla de un
+sugeto importante que no puedo tratar ni ver, y curioso yo de saber algo
+de su figura y modales, pregunto á los que le conocen personalmente. Me
+dirán, por ejemplo, que es de estatura mas que mediana, de espaciosa y
+despejada frente, cabello negro y caido con cierto desórden, ojos
+grandes, mirada viva y penetrante, color pálido, facciones animadas y
+expresivas; que en sus labios asoma con frecuencia la sonrisa de la
+amabilidad, y que de vez en cuando anuncia algo de maligno; que su
+palabra es mesurada y grave, pero que con el calor de la conversacion se
+hace rápida, incisiva y hasta fogosa; y así me irán ofreciendo un
+conjunto físico y moral para darme la idea mas aproximada posible; si
+supongo que estas y otras noticias son exactas, que se me ha descrito
+con toda fidelidad el original, tengo una idea de lo que es la persona
+que llamaba mi curiosidad, y podré dar cuenta de ella á quien como yo
+estuviese deseoso de conocerla. Pero ¿es esto bastante para formar un
+concepto cabal de la misma, para que se me presente á la imaginacion
+tal como es en sí? Ciertamente que no. ¿Quereis una prueba? Suponed que
+el que ha oido la relacion es un retratista de mucho mérito; ¿será capaz
+de retratar á la persona descrita? Que lo intente, y concluida la obra,
+preséntese de improviso el original, es bien seguro que no se le
+conocerá por la copia.
+
+Todos habremos experimentado por nosotros mismos esta verdad: cien y
+cien veces habremos oido explicar la fisonomía de una persona; á nuestro
+modo nos hemos formado en la imaginacion una figura en la cual hemos
+procurado reunir las cualidades oidas; pues bien, cuando se presenta la
+persona, encontramos tanta diferencia que nos es preciso retocar mucho
+el trabajo, si no destruirle totalmente. Y es que hay cosas de que es
+imposible formarse idea clara y exacta sin tenerlas delante; y las hay
+en gran número, y sumamente delicadas, imperceptibles por separado y
+cuyo conjunto forma lo que llamamos la fisonomía. ¿Cómo explicaréis la
+diferencia de dos personas muy semejantes? No de otra manera que
+viéndolas: se parecen en todo, no sabriais decir en qué discrepan; pero
+hay alguna cosa que no las deja confundir: á la primera ojeada lo
+percibís, sin atinar lo que es.
+
+Hé aquí todo mi pensamiento. En las obras críticas se nos ofrecen
+extensas y tal vez exactas descripciones del estado del entendimiento en
+tal ó cual época; y á pesar de todo no la conocemos aun: si se nos
+presentasen trozos de escritores de tiempos diferentes, no acertaríamos
+á clasificarlos cual conviene; nos fatigaríamos en recordar las
+cualidades de unos y otros, pero esto no nos evitaria el caer en
+equivocaciones groseras, en disparatados anacronismos. Con mucho ménos
+trabajo saliéramos airosos del empeño si hubiésemos leido los autores de
+que se trata: quizas no disertaríamos con tanto aparato de erudicion y
+crítica; pero juzgaríamos con harto mas acierto. «El giro del
+pensamiento, diríamos, el estilo, el lenguaje revelan un escritor de tal
+época; este trozo es apócrifo, aquí se descubre la mano de tal otro
+tiempo;» y así andaríamos clasificando sin temor de equivocarnos, por
+mas que no pudiésemos hacernos comprender bien de aquellos que como
+nosotros, no conociesen de vista á aquellos personajes. Si entónces se
+nos dijera: «y tal cualidad, ¿cómo es que no se encuentra aquí? ¿porqué
+tal otra se halla en mayor grado? porqué?...» «Imposible será,»
+replicaríamos quizas nosotros, «satisfacer todos los escrúpulos de V.;
+lo que puedo asegurar es, que los personajes que figuran aquí los tengo
+bien conocidos; y que no puedo equivocarme sobre los rasgos de su
+fisonomía, porque los he visto muchas veces.»
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+RELIGION.
+
+
+§ I.
+
+Insensato discurrir de los indiferentes en materias de religion.
+
+Impropio fuera de este lugar, un tratado de religion, pero no lo serán
+algunas reflexiones para dirigir el pensamiento en esta importantísima
+materia. De ellas resultará que los indiferentes ó incrédulos son
+pésimos pensadores.
+
+La vida es breve, la muerte cierta: de aquí á pocos años el hombre que
+disfruta de la salud mas robusta y lozana, habrá descendido al sepulcro,
+y sabrá por experiencia lo que hay de verdad en lo que dice la religion
+sobre los destinos de la otra vida. Si no creo, mi incredulidad, mis
+dudas, mis invectivas, mis sátiras, mi indiferencia, mi orgullo
+insensato, no destruyen la realidad de los hechos: si existe otro mundo
+donde se reservan premios al bueno, y castigos al malo, no dejará
+ciertamente de existir porque á mí me plazca el negarlo; y ademas esta
+caprichosa negativa no mejorará el destino que segun las leyes eternas
+me haya de caber. Cuando suene la última hora, será preciso morir, y
+encontrarme con la nada ó con la eternidad. Este negocio es
+exclusivamente mio, tan mio, como si yo existiera solo en el mundo:
+nadie morirá por mí; nadie se pondrá en mi lugar en la otra vida,
+privándome del bien, ó librándome del mal. Estas consideraciones me
+muestran con toda evidencia, la alta importancia de la religion; la
+necesidad que tengo de saber lo que hay de verdad en ella; y que si
+digo, «sea lo que fuere de la religion, no quiero pensar en ella,» hablo
+como el mas insensato de los hombres.
+
+Un viajero encuentra en su camino un rio caudaloso; le es preciso
+atravesarle, ignora si hay algun peligro en este ó aquel vado, y está
+oyendo que muchos que se hallan como él á la orilla, ponderan la
+profundidad del agua en determinados lugares, y la imposibilidad de
+salvarse el temerario que á tantearlos se atreviese. El insensato dice:
+«¿qué me importan á mí esas cuestiones?» y se arroja al rio sin mirar
+por dónde. Hé aquí al indiferente en materias de religion.
+
+
+§ II.
+
+El indiferente y el género humano.
+
+La humanidad entera se ha ocupado y se está ocupando de la religion; los
+legisladores la han mirado como el objeto de la mas alta importancia;
+los sabios la han tomado por materia de sus mas profundas meditaciones;
+los monumentos, los códigos, los escritos de las épocas que nos han
+precedido, nos muestran de bulto este hecho, que la experiencia cuida de
+confirmar; se ha discurrido y disputado inmensamente sobre la religion;
+las bibliotecas estan atestadas de obras relativas á ella; y hasta en
+nuestros dias la prensa va dando otras á luz en número muy crecido:
+cuando pues viene el indiferente y dice: «todo esto no merece la pena de
+ser examinado; yo juzgo sin oir, estos sabios son todos unos mentecatos,
+estos legisladores unos necios, la humanidad entera es una miserable
+ilusa, todos pierden lastimosamente el tiempo en cuestiones que nada
+importan;» ¿no es digno de que esa humanidad, y esos sabios, y esos
+legisladores, se levanten contra él, arrojen sobre su frente el borron
+que él les ha echado, y le digan á su vez: «¿quién eres tú que así nos
+insultas, que así desprecias los sentimientos mas íntimos del corazon, y
+todas las tradiciones de la humanidad? ¿que así declaras frívolo lo que
+en toda la redondez de la tierra se reputa grave é importante? ¿quién
+eres tú? ¿Has descubierto por ventura el secreto de no morir? miserable
+monton de polvo, ¿olvidas que bien pronto te dispersará el viento? Débil
+criatura, ¿cuentas acaso con medios para cambiar tu destino en esa
+region que desconoces; la dicha ó la desdicha ¿son para tí indiferentes?
+Si existe ese juez, de quien no quieres ocuparte, ¿esperas que se dará
+por satisfecho, si al llamarte á juicio le respondes: «¿y á mí qué me
+importaban vuestros mandatos, ni vuestra misma existencia?» Antes de
+desatar tu lengua con tan insensatos discursos, date una mirada á tí
+mismo; piensa en esa débil organizacion que el mas leve accidente es
+capaz de trastornar, y que brevísimo tiempo ha de bastar á consumir; y
+entónces siéntate sobre una tumba, recógete y medita.
+
+
+§ III.
+
+Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios.
+
+
+Curado el buen pensador del achaque de indiferentismo, convencido
+profundamente de que la religion es el asunto de mas elevada
+importancia, debiera pasar mas adelante y discurrir de esta manera: ¿Es
+probable que todas las religiones no sean mas que un cúmulo de errores,
+y que la doctrina que las rechaza á todas sea verdadera?
+
+Lo primero que las religiones establecen ó suponen, es la existencia de
+Dios. ¿Existe Dios? ¿Existe algun Hacedor del universo? Levanta los ojos
+al firmamento, tiéndelos por la faz de la tierra, mira lo que tú mismo
+eres; y viendo por todas partes grandor y órden, dí, si te atreves: «el
+acaso es quien ha hecho el mundo; el acaso me ha hecho á mí; el edificio
+es admirable, pero no hay arquitecto; el mecanismo es asombroso, pero no
+hay artífice; el órden existe sin ordenador, sin sabiduría para concebir
+el plan, sin poder para ejecutarle.» Este raciocinio que tratándose de
+los mas insignificantes artefactos, seria despreciable y hasta contrario
+al sentido comun, ¿se podrá aplicar al universo? Lo que es insensato con
+respecto á lo pequeño, ¿será cuerdo con relacion á lo grande?
+
+
+§ IV.
+
+No es posible que todas las religiones sean verdaderas.
+
+Son muchas y muy varias las religiones que dominan en los diferentes
+puntos de la tierra; ¿seria posible que todas fuesen verdaderas? El sí y
+el no, con respecto á una misma cosa, no puede ser verdadero á un mismo
+tiempo. Los judíos dicen que el Mesías no ha venido, los cristianos
+afirman que sí; los musulmanes respetan á Mahoma como insigne profeta,
+los cristianos le miran como solemne impostor; los católicos sostienen
+que la Iglesia es infalible en puntos de dogma y de moral, los
+protestantes lo niegan; la verdad no puede estar por ambas partes, unos
+ú otros se engañan. Luego es un absurdo el decir que todas las
+religiones son verdaderas.
+
+Ademas, toda religion se dice bajada del cielo: la que lo sea, será la
+verdadera, las restantes no serán otra cosa que ilusion ó impostura.
+
+
+§ V.
+
+Es imposible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios.
+
+¿Es posible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios,
+y que se dé igualmente por satisfecho con todo linaje de cultos? No. A
+la verdad infinita no puede serle acepto el error, á la bondad infinita
+no puede serle grato el mal: luego el afirmar que todas las religiones
+son igualmente buenas, que con todos los cultos el hombre llena bien sus
+deberes para con Dios, es blasfemar de la verdad y bondad del Criador.
+
+
+§ VI.
+
+Es imposible que todas las religiones sean una invencion humana.
+
+¿No seria lícito pensar que no hay ninguna religion verdadera, que todas
+son inventadas por el hombre? No. ¿Quién fué el inventor? El origen de
+las religiones se pierde en la noche de los tiempos: allí donde hay
+hombres, allí hay sacerdote, altar y culto. ¿Quién seria ese inventor,
+cuyo nombre se habria olvidado, y cuya invencion se habria difundido por
+toda la tierra, comunicándose á todas las generaciones? Si la invencion
+tuvo lugar entre pueblos cultos, ¿cómo se logró que la adoptasen los
+bárbaros y hasta los salvajes? Si nació entre bárbaros, ¿cómo no la
+rechazaron las naciones cultas? Diréis que fué una necesidad social, y
+que su orígen está en la misma cuna de la sociedad. Pero entónces se
+puede preguntar, ¿quién conoció esta necesidad, quién discurrió los
+medios de satisfacerla, quién excogitó un sistema tan á propósito para
+enfrenar y regir á los hombres? y una vez hecho el descubrimiento,
+¿quién tuvo en su mano todos los entendimientos y todos los corazones,
+para comunicarles esas ideas y sentimientos que han hecho de la religion
+una verdadera necesidad, y, por decirlo así, una segunda naturaleza?
+
+Vemos á cada paso que los descubrimientos mas útiles, mas provechosos,
+mas necesarios, permanecen limitados á esta ó aquella nacion, sin
+extenderse á las otras durante mucho tiempo, y no propagándose sino con
+suma lentitud á las mas inmediatas ó relacionadas; ¿cómo es que no haya
+sucedido lo mismo en lo tocante á la religion? ¿cómo es que de la
+invencion maravillosa hayan tenido conocimiento todos los pueblos de la
+tierra, sea cual fuere su pais, lengua, costumbres, barbarie ó
+civilizacion, grosería ó cultura?
+
+Aquí no hay medio: ó la religion procede de una revelacion primitiva, ó
+de una inspiracion de la naturaleza; en uno y otro caso hallamos su
+orígen divino; si hay revelacion, Dios ha hablado al hombre, si no la
+hay, Dios ha escrito la religion en el fondo de nuestra alma. Es
+indudable que la religion no puede ser invencion humana, y que á pesar
+de lo desfigurada y adulterada que la vemos en diferentes tiempos y
+paises, se descubre en el fondo del corazon humano un sentimiento
+descendido de lo alto: al traves de las monstruosidades que nos presenta
+la historia, columbramos la huella de una revelacion primitiva.
+
+
+§ VII.
+
+La revelacion es posible.
+
+¿Es posible que Dios haya revelado algunas cosas al hombre? Sí. El que
+nos ha dado la palabra no estará privado de ella; si nosotros poseemos
+un medio de comunicarnos recíprocamente nuestros pensamientos y afectos,
+Dios todopoderoso é infinitamente sabio, no carecerá seguramente de
+medios para trasmitirnos lo que fuere de su agrado. Ha criado la
+inteligencia, ¿y no podria ilustrarla?
+
+
+§ VIII.
+
+Solucion de una dificultad contra la revelacion.
+
+Pero Dios, objetará el incrédulo, es demasiado grande para humillarse á
+conversar con su criatura; mas entónces tambien deberíamos decir, que
+Dios es demasiado grande para haberse ocupado en criarnos. Criándonos
+nos sacó de la nada, revelándonos alguna verdad perfecciona su obra; ¿y
+cuándo se ha visto que un artífice desmereciese por mejorar su
+artefacto? Todos los conocimientos que tenemos nos vienen de Dios,
+porque él es quien nos ha dado la facultad de conocer, y él es quien, ó
+ha grabado en nuestro entendimiento las ideas, ó ha hecho que pudiéramos
+adquirirlas por medios que todavía se nos ocultan. Si Dios nos ha
+comunicado un cierto órden de ideas, sin que nada haya perdido de su
+grandor, es un absurdo el decir que se rebajaria si nos trasmitiese
+otros conocimientos por conducto distinto del de la naturaleza. Luego
+la revelacion es posible; luego quien dudare de esta posibilidad, ha de
+dudar al mismo tiempo de la omnipotencia, hasta de la existencia de
+Dios.
+
+
+§ IX.
+
+Consecuencias de los párrafos anteriores.
+
+Importa muchísimo el encontrar la verdad en materias de religion (§ 1 y
+2); todas las religiones no pueden ser verdaderas (§ 4); si hubiese una
+revelada por Dios, aquella seria la verdadera (§ 4); la religion no ha
+podido ser invencion humana (§ 6). La revelacion es posible (§ 7); lo
+que falta pues averiguar es, si esta revelacion existe y dónde se halla.
+
+
+§ X.
+
+Existencia de la revelacion.
+
+¿Existe la revelacion? Por el pronto salta á los ojos un hecho que da
+motivo á pensar que sí. Todos los pueblos de la tierra hablan de una
+revelacion; y la humanidad no se concierta para tramar una impostura.
+Esto prueba una tradicion primitiva, cuya noticia ha pasado de padres á
+hijos, y que si bien ofuscada y adulterada, no ha podido borrarse de la
+memoria de los hombres.
+
+Se objetará que la imaginacion ha convertido en voces el ruido del
+viento, y en apariciones misteriosas los fenómenos de la naturaleza; y
+así el débil mortal se ha creido rodeado de seres desconocidos que le
+dirigian la palabra, y le descubrian los arcanos de otros mundos. No
+puede negarse que la objecion es especiosa; sin embargo no será difícil
+manifestar, que es del todo insubsistente y fútil.
+
+Es cierto que cuando el hombre tiene idea de la existencia de seres
+desconocidos, y está convencido de que estos se ponen en relacion con
+él, fácilmente se inclina á imaginar que ha oido acentos fatídicos, y se
+han ofrecido á sus ojos espectros venidos del otro mundo. Mas no sucede,
+ni puede suceder así, en no abrigando el hombre semejante conviccion, y
+mucho ménos si ni aun llega á tener noticia de que existen dichos seres;
+pues entónces no es dable conjeturar de dónde procederia una ilusion tan
+extravagante. Si bien se observa, todas las creaciones de nuestra
+fantasia, hasta las mas incoherentes y monstruosas, se forman de un
+conjunto de imágenes de objetos que otras veces hemos visto; y que á la
+sazon reunimos del modo que place á nuestro capricho, ó nos sugiere
+nuestra cabeza enfermiza. Los castillos encantados de los libros de
+caballería, con sus damas, enanos, salones, subterráneos, hechizos y
+todas sus locuras, son un informe agregado de partes muy reales que la
+imaginacion del escritor componia á su manera, sacando al fin un todo
+que solo cabia en los sueños de un delirante. Lo propio sucede en lo
+demas: la razon y la experiencia estan acordes en atestiguarnos este
+fenómeno ideológico. Si suponemos pues que no se tiene idea alguna de
+otra vida distinta de la presente, ni de otro mundo que el que está á
+nuestra vista, ni de otros vivientes que los que moran con nosotros en
+la tierra, el hombre fingirá gigantes, fieras monstruosas, y otras
+extravagancias por este estilo; mas no seres invisibles, no revelaciones
+de un cielo que no conoce, no dioses que le ilustren y dirijan. Ese
+mundo nuevo, ideal, puramente fantástico, no le ocurrirá siquiera;
+porque semejante ocurrencia no tendrá, por decirlo así, punto de
+partida, carecerá de antecedentes que puedan motivarla. Y aun
+suponiendo que este órden de ideas se hubiese ofrecido á algun
+individuo, ¿cómo era posible que de ello participase la humanidad
+entera? ¿Cuándo se habria visto semejante _contagio_ intelectual y
+moral?
+
+Sea lo que fuere del valor de estas reflexiones, pasemos á los hechos:
+dejemos lo que haya podido ser, y examinemos lo que ha sido.
+
+
+§ XI.
+
+Pruebas históricas de la existencia de la revelacion.
+
+Existe una sociedad que pretende ser la única depositaria é intérprete
+de las revelaciones con que Dios se ha dignado favorecer al linaje
+humano: esta pretension debe llamar la atencion del filósofo que se
+proponga investigar la verdad.
+
+¿Qué sociedad es esa? ¿Ha nacido de poco tiempo á esta parte? Cuenta
+diez y ocho siglos de duracion, y estos siglos no los mira sino como un
+período de su existencia; pues subiendo mas arriba, va explicando su no
+interrumpida genealogía y se remonta hasta el principio del mundo. Que
+lleva diez y ocho siglos de duracion, que su historia se enlaza con la
+de un pueblo cuyo origen se pierde en la antigüedad mas remota, es tan
+cierto como que han existido las repúblicas de Grecia y Roma.
+
+¿Qué títulos presenta en apoyo de su doctrina? En primer lugar, está en
+posesion de un libro, que es sin disputa el mas antiguo que se conoce, y
+que ademas encierra la moral mas pura, un sistema de legislacion
+admirable, y contiene una narracion de prodigios. Hasta ahora nadie ha
+puesto en duda el mérito eminente de este libro; siendo esto tanto mas
+de extrañar, cuanto una gran parte de él nos ha venido de manos de un
+pueblo, cuya cultura no alcanzó ni con mucho á la de otros pueblos de la
+antigüedad.
+
+¿Ofrece la dicha sociedad algunos otros títulos que justifiquen sus
+pretensiones? A mas de los muchos, á cual mas graves é imponentes, hé
+aquí uno que por sí solo basta. Ella dice que se hizo la transicion de
+la sociedad vieja á la nueva, del modo que estaba pronosticado en el
+libro misterioso; que llegada la plenitud de los tiempos, apareció sobre
+la tierra un Hombre-Dios, quien fué á la vez el cumplimiento de la ley
+antigua, y el autor de la nueva; que todo lo antiguo era una sombra y
+figura, que este Hombre-Dios fué la realidad; que él fundó la sociedad
+que apellidamos Iglesia católica, le prometió su asistencia hasta la
+consumacion de los siglos, selló su doctrina con su sangre, resucitó al
+tercer dia de su crucifixion y muerte, subió á los cielos, envió al
+Espíritu santo, y que al fin del mundo ha de venir á juzgar á los vivos
+y á los muertos.
+
+¿Es verdad que en este Hombre se cumpliesen las antiguas profecías? Es
+innegable: leyendo algunas de ellas parece que uno está leyendo la
+historia evangélica.
+
+¿Dió algunas pruebas de la divinidad de su mision? Hizo milagros en
+abundancia; y cuanto él profetizó, ó se ha cumplido exactamente, ó se va
+cumpliendo con puntualidad asombrosa.
+
+¿Cuál fué su vida? Sin tacha en su conducta; sin límite para hacer el
+bien. Despreció las riquezas y el poder mundano, arrostró con serenidad
+las privaciones, los insultos, los tormentos, y por fin una muerte
+afrentosa.
+
+¿Cuál es su doctrina? Sublime cual no cupiera jamas en mente humana; tan
+pura en su moral, que le han hecho justicia sus mas violentos enemigos.
+
+¿Qué cambio social produjo este Hombre? Recordad lo que era el mundo
+romano, y ved lo que es el mundo actual; mirad lo que son los pueblos
+donde no ha penetrado el cristianismo, y lo que son aquellos que han
+estado siglos bajo su enseñanza, y la conservan todavía, aunque algunos
+alterada y desfigurada.
+
+¿De qué medios dispuso? No tenia dónde reclinar su cabeza. Envió á doce
+hombres salidos de la ínfima clase del pueblo; se esparcieron por los
+cuatro ángulos de la tierra, y la tierra los oyó y creyó.
+
+Esta religion ¿ha pasado por el crisol de la desgracia? ¿No ha sufrido
+contrariedad de ninguna clase? Ahí está la sangre de infinitos mártires,
+ahí los escritos de numerosos filósofos que la han examinado, ahí los
+muchos monumentos que atestiguan las tremendas luchas que ha sostenido
+con los príncipes, con los sabios, con las pasiones, con los intereses,
+con las preocupaciones, con todos cuantos elementos de resistencia
+pueden combinarse sobre la tierra.
+
+¿De qué medios se valieron los propagadores del cristianismo? De la
+predicacion y del ejemplo confirmados por milagros. Estos milagros, la
+crítica mas escrupulosa no puede rechazarlos; que si los rechaza, poco
+importa, pues entónces confiesa el mayor de los milagros, que es la
+conversion del mundo sin milagros.
+
+El cristianismo ha contado entre sus hijos á los hombres mas
+esclarecidos por su virtud y sabiduría; ningun pueblo antiguo ni moderno
+se ha elevado á tan alto grado de civilizacion y cultura como los que le
+han profesado; sobre ninguna religion se ha disputado ni escrito tanto
+como sobre la cristiana; las bibliotecas estan llenas de obras maestras
+de crítica y de filosofía debidas á hombres que sometieron humildemente
+su entendimiento en obsequio de la fe; luego esa religion está á
+cubierto de los ataques que se pueden dirigir contra las que han nacido
+y prosperado entre pueblos groseros é ignorantes. Ella tiene pues todos
+los caractéres de verdadera, de divina.
+
+
+§ XII.
+
+Los protestantes y la Iglesia católica.
+
+En los últimos siglos los cristianos se han dividido: unos han
+permanecido adictos á la Iglesia católica, otros han conservado del
+cristianismo lo que les ha parecido bien; y á consecuencia del principio
+fundamental que han asentado, y que entrega la fe á discrecion de cada
+creyente, se han fraccionado en innumerables sectas.
+
+¿Dónde estará la verdad? Los fundadores de las nuevas sectas son de
+ayer, la Iglesia católica señala la sucesion de sus pastores, que sube
+hasta Jesucristo; ellos han enseñado diferentes doctrinas, y una misma
+secta las ha variado repetidas veces, la Iglesia católica ha conservado
+intacta la fe que le trasmitieron los apóstoles; la novedad y la
+variedad se hallan pues en presencia de la antigüedad y de la unidad; el
+fallo no puede ser dudoso.
+
+Ademas, los católicos sostienen que fuera de la Iglesia no hay
+salvacion, los protestantes afirman que los católicos tambien pueden
+salvarse; y así ellos mismos reconocen que entre nosotros nada se cree
+ni practica que pueda acarrearnos la condenacion eterna. Ellos en favor
+de su salvacion no tienen sino su voto; nosotros en pro de la nuestra,
+tenemos el suyo y el nuestro; aun cuando juzgáramos solamente por
+motivos de prudencia humana, esta nos aconsejaria que no abandonásemos
+la fe de nuestros padres.
+
+En esta breve reseña se contiene el hilo del discurso de un católico que
+conforme á lo que dice san Pedro, quiera estar preparado para dar cuenta
+de su fe, y manifestar que ateniéndose á la católica, no se desvía de
+las reglas de bien pensar. Ahora, añadiré algunas observaciones que
+sirvan a prevenir peligros, en que zozobra con harta frecuencia la fe de
+los incautos.
+
+
+§ XIII.
+
+Errado método de algunos impugnadores de la religion.
+
+En el exámen de las materias religiosas siguen muchos un camino errado.
+Toman por objeto de sus investigaciones un dogma, y las dificultades
+que contra él levantan, las creen suficientes para destruir la verdad de
+la religion; ó al ménos para ponerla en duda. Esto es proceder de un
+modo que atestigua cuán poco se ha meditado sobre el estado de la
+cuestion.
+
+En efecto: no se trata de saber si los dogmas estan al alcance de
+nuestra inteligencia, ni si damos completa solucion á todas las
+dificultades que contra este ó aquel puedan objetarse: la religion misma
+es la primera en decirnos que estos dogmas no podemos comprenderlos con
+la sola luz de la razon; que miéntras estamos en esta vida, es necesario
+que nos resignemos á ver los secretos de Dios al traves de sombras y
+enigmas, y por esto nos exige la fe. El decir pues, «yo no quiero creer
+porque no comprendo,» es enunciar una contradiccion; si lo comprendieses
+todo, claro es que no se te hablaria de fe. El argumentar contra la
+religion, fundándose en la incomprensibilidad de sus dogmas, es hacerle
+un cargo de una verdad que ella misma reconoce, que acepta, y sobre la
+cual en cierto modo, hace estribar su edificio. Lo que se ha de examinar
+es, si ella ofrece garantías de veracidad, y de que no se engaña en lo
+que propone: asentado el principio de su infalibilidad, todo lo demas se
+allana por sí mismo; pero si este nos falta, es imposible dar un paso
+adelante. Cuando un viajero de cuya inteligencia y veracidad no podemos
+dudar, nos refiere cosas que no comprendemos, ¿por ventura le negaremos
+nuestra fe? No ciertamente. Luego una vez asegurados de que la Iglesia
+no nos engaña, poco importa que su enseñanza sea superior á nuestra
+inteligencia.
+
+Ninguna verdad podria subsistir, si bastasen á hacernos dudar de ella
+algunas dificultades que no alcanzásemos á desvanecer. De esto se
+seguiria que un hombre de talento esparciria la incertidumbre sobre
+todas las materias, cuando se encontrase con otros que no le igualasen
+en capacidad; porque es bien sabido que en mediando esta diferencia, no
+le es dado al inferior deshacerse de los lazos con que le enreda el que
+le aventaja.
+
+En las ciencias, en las artes, en los negocios comunes de la vida,
+hallamos á cada paso dificultades que nos hacen incomprensible una cosa
+de cuya existencia no nos es permitido dudar. Sucede á veces que la cosa
+no comprendida nos parece rayar en lo imposible; mas si por otra parte
+sabemos que existe, nos guardamos de declararla tal, y conservando la
+conviccion de su existencia, recordamos el poco alcance de nuestro
+entendimiento. Nada mas comun que oir: «No comprendo lo que ha contado
+fulano; me parece imposible, pero en fin es hombre veraz y que sabe lo
+que dice; si otro lo refiriera no lo creeria, pero ahora no pongo duda
+en que la cosa es tal como él la afirma.»
+
+
+§ XIV.
+
+La mas alta filosofía acorde con la fe.
+
+Imagínanse algunos que se acreditan de altos pensadores cuando no
+quieren creer lo que no comprenden; y estos justifican el famoso dicho
+de Bacon: «poca filosofía aparta de la religion, mucha filosofía conduce
+á ella.» Y á la verdad, si se hubiesen internado en las profundidades
+de las ciencias, conocieran que un denso velo encubre á nuestros ojos la
+mayor parte de los objetos; que sabemos poquísimo de los secretos de la
+naturaleza; que hasta de las cosas, en apariencia mas fáciles de
+comprender, se nos ocultan por lo comun los principios constitutivos, su
+esencia; conocieran que ignoramos lo que es este universo que nos
+asombra, que ignoramos lo que es nuestro cuerpo, que ignoramos lo que es
+nuestro espíritu; que nosotros somos un arcano á nuestros propios ojos,
+y que hasta ahora todos los esfuerzos de la ciencia han sido impotentes
+para explicar los fenómenos que constituyen nuestra vida, que nos hacen
+sentir nuestra existencia; conocieran que el mas precioso fruto que se
+recoge en las regiones filosóficas mas elevadas es una profunda
+conviccion de nuestra debilidad é ignorancia. Entónces infirieran que
+esa sobriedad en el saber, recomendada por la religion cristiana, esa
+prudente desconfianza de las fuerzas de nuestro entendimiento, estan de
+acuerdo con las lecciones de la mas alta filosofía; y que así el
+catecismo nos hace llegar desde nuestra infancia al punto mas culminante
+que señalara á la ciencia la sabiduría humana.
+
+
+§ XV.
+
+Quien abandona la religion católica no sabe dónde refugiarse.
+
+Hemos seguido el camino que puede conducir á la religión católica;
+echemos una ojeada sobre el que se presenta, si nos apartamos de ella.
+Al abandonar la fe de la Iglesia, ¿dónde nos refugiamos? Si en el
+protestantismo, ¿en cuál de sus sectas? ¿Qué motivos de preferencia nos
+ofrece la una sobre la otra? Discernirlo será imposible; abrazar á
+ciegas una cualquiera nos lo será todavía mas; y por otra parte, esto
+equivaldría á no profesar ninguna. Si en el filosofismo, ¿qué es el
+filosofismo incrédulo? Es una negacion de todo, las tinieblas, la
+desesperacion. ¿Andaremos en busca de otras religiones? Ciertamente que
+ni el islamismo, ni la idolatría, no nos contarán entre sus adeptos.
+
+Abandonar pues la religion católica, será abjurarlas todas; será tomar
+el partido de vivir sin ninguna; dejar que corran los años; que nuestra
+vida se acerque á su término fatal, sin guia para lo presente, sin luz
+para el porvenir; será taparse los ojos, bajar la cabeza, y arrojarse á
+un abismo sin fondo.
+
+La religion católica nos ofrece cuantas garantías de verdad podemos
+desear. Ella ademas nos impone una ley suave, pero recta, justa,
+benéfica; cumpliéndola nos asemejamos á los ángeles, nos acercamos á la
+belleza ideal que para la humanidad puede excogitar la mas elevada
+poesía. Ella nos consuela en nuestros infortunios, y cierra nuestros
+ojos en paz; se nos presenta tanto mas verdadera y cierta, cuanto mas
+nos aproximamos al sepulcro. Ah! la bondadosa Providencia habrá colocado
+al borde de la tumba aquellas santas inspiraciones, como heraldos que
+nos avisarán de que íbamos á pisar los umbrales de la eternidad!....
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXII.
+
+EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.
+
+
+§ I.
+
+Una clasificacion de acciones.
+
+Los actos prácticos del entendimiento son los que nos dirigen para
+obrar: lo que envuelve dos cuestiones: cuál es el fin que nos
+proponemos, y cuál es el mejor medio para alcanzarle.
+
+Nuestras acciones pueden ejercerse, ó sobre los objetos de la naturaleza
+sometidos á la ley de necesidad, y aquí se comprenden todas las artes; ó
+sobre lo que cae bajo el libre albedrío, y esto comprende el arreglo de
+nuestra conducta con respecto á nosotros mismos y á los demas; abarcando
+la moral, la urbanidad, la administracion doméstica, y la política.
+
+Lo dicho hasta aquí sobre el modo de pensar en todas materias, me ahorra
+el trabajo de extenderme sobre estos puntos, porque quien se haya
+penetrado de las reglas y observaciones precedentes no ignorará cómo
+debe proponerse un fin, ni cómo ha de encontrar los medios mas adaptados
+para alcanzarle. No obstante, creo que no será inútil añadir algunas
+reflexiones que sin salir de los límites fijados por el género de esta
+obra, suministren luz para guiarse cada cual en sus diferentes
+operaciones.
+
+
+§ II.
+
+Dificultad de proponerse el debido fin.
+
+No hablo aquí del fin último: este es la felicidad en la otra vida, y á
+él nos conduce la religion. Trato únicamente de los secundarios; como
+alcanzar la conveniente posicion en la sociedad, llevar á buen término
+un negocio, salir airosamente de una situacion difícil, granjearse la
+amistad de una persona, guardarse de los tiros de un adversario,
+deshacer una intriga que nos amenaza, construir un artefacto que
+acredite, plantear un sistema de política, de hacienda ó administracion,
+derribar alguna institucion que se crea dañosa y otras cosas semejantes.
+
+A primera vista parece que siempre que el hombre obra debe de tener
+presente el fin que se propone, y no como quiera, sino de un modo bien
+claro, determinado, fijo. Sin embargo, la observacion enseña que no es
+así; y que son muchos, muchísimos, aun entre los activos y enérgicos,
+los que andan poco ménos que al acaso.
+
+Sucede mil veces que atribuimos á los hombres mas plan del que han
+tenido. En viéndolos ocupar posicion muy elevada, sea por su reputacion,
+sea por las funciones que ejercen, nos inclinamos naturalmente á
+suponerles en todo un objeto fijo, con premeditacion detenida, con vasta
+combinacion en los designios, con larga prevision de los obstáculos, con
+sagaz conocimiento de la verdadera naturaleza del fin, y de sus
+relaciones con los medios que a él conduzcan. Oh! y cuánto engaño! El
+hombre en todas las condiciones sociales, en todas las circunstancias de
+la vida, es siempre hombre, es decir una cosa muy pequeña. Poco
+conocedor de sí mismo, sin formarse por lo comun ideas bastante claras,
+ni de la cualidad ni del alcance de sus fuerzas, creyéndose á veces mas
+poderoso, á veces mas débil de lo que es en realidad, encuéntrase con
+mucha frecuencia dudoso, perplejo, sin saber ni adónde va, ni adónde ha
+de ir. Ademas, para él es á menudo un misterio qué es lo que le
+conviene; por manera que las dudas sobre sus fuerzas se aumentan con las
+dudas sobre su interes propio.
+
+
+§ III.
+
+Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras.
+
+No es verdad lo que suele decirse de que el interes particular sea una
+guia segura, y que con respecto á él, raras veces el hombre se
+equivoque. En esto como en todo lo demas, andamos inciertos, y en prueba
+de ello tenemos la triste experiencia de que tantas y tantas veces nos
+labramos nuestro infortunio.
+
+Lo que sí no admite duda es, que así por lo tocante á la dicha como á la
+desgracia, se verifica el proverbio de que el hombre es hijo de sus
+obras. En el mundo físico como en el moral, la casualidad no significa
+nada. Es cierto que en la instabilidad de las cosas humanas, ocurren con
+frecuencia sucesos imprevistos que desbaratan los planes mejor
+concertados, que no dejan recoger el fruto de atinadas combinaciones y
+pesadas fatigas, y que por el contrario favorecen á otros que, atendido
+lo que habian puesto de su parte, estaban léjos de merecerlo; pero
+tampoco cabe duda en que esto no es tan comun como vulgarmente se dice y
+se cree. El trato de la sociedad, acompañado de la conveniente
+observacion, rectifica muchos juicios que se habian formado lijeramente
+sobre las causas de la buena ó mala fortuna que cabe á diferentes
+personas.
+
+¿Cuál es el desgraciado, que lo sea por su culpa, si nos atenemos á lo
+que nos dice él? ninguno, ó casi ninguno. Y no obstante, si nos es dable
+conocer á fondo su índole, su carácter, sus costumbres, su modo de ver
+las cosas, su sistema en el manejo de los negocios, su trato, su
+conversacion, sus modales, sus relaciones de amistad ó de familia, raro
+será que no descubramos muchas de las causas, si no todas, de las que
+contribuyeron á hacerle infeliz.
+
+Las equivocaciones sobre esta materia suelen nacer de que se fija la
+atencion en un solo suceso que ha decidido de la suerte de la persona,
+sin reflexionar que aquel suceso, ó estaba ya preparado por muchos
+otros, ó que solo ha podido tener tan funesta influencia á causa de la
+situacion particular en que se hallaba en la persona, por sus errores,
+defectos ó faltas.
+
+La suerte próspera ó adversa, rarísima vez depende de una causa sola;
+complícanse por lo comun varias, y de órden muy diverso; pero como no es
+fácil seguir el hilo de los acontecimientos al traves de semejante
+complicacion, se señala como causa principal, ó única, lo que quizas no
+es otra cosa que un suceso determinante, ó una simple ocasion.
+
+
+§ IV.
+
+El aborrecido.
+
+¿Veis á ese hombre á quién miran con desvío ó indiferencia sus antiguos
+amigos, á quien profesan odio sus allegados, y que no encuentra en la
+sociedad quien se interese por él? Si oís la explicacion en que él
+señala las causas, estas no son otras que la injusticia de los hombres,
+la envidia que no puede sufrir el resplandor del mérito ajeno, el
+egoismo universal que no consiente el menor sacrificio ni aun á los que
+mas obligacion tenian de hacerle, por parentesco, por amistad, por
+gratitud: en una palabra, el infeliz es una víctima contra quien se ha
+conjurado el humano linaje, obstinado en no reconocer el alto mérito,
+las virtudes, la bella índole del infortunado. ¿Qué habrá de verdad en
+la relacion? Quizas no será difícil descubrirlo en la misma apología;
+quizas no sea difícil notar la vanidad insufrible, el carácter áspero,
+la petulancia, la maledicencia, que le habrán atraido el odio de los
+unos, el desvío de los otros, y que habrán acabado por dejarle en el
+aislamiento de que injustamente se lamenta.
+
+
+§ V.
+
+El arruinado.
+
+¿Habeis oido á ese otro cuya fortuna han arruinado la excesiva bondad
+propia, ó la infidelidad de un amigo, ó una desgracia imprevista,
+echándole á perder combinaciones sumamente acertadas, proyectos llenos
+de prevision y sagacidad? Pues, si alcanzais á procuraros noticias sobre
+su conducta, no será extraño que descubrais las verdaderas causas, por
+cierto muy distantes de lo que él se imagina.
+
+En efecto, podrá suceder muy bien que haya mediado la infidelidad de un
+amigo, que haya ocurrido la desgracia imprevista; podrá ser mucha verdad
+que su corazon sea excesivamente bueno, es decir que será muy posible
+que en su relacion no haya mentido; pero no será extraño que en esa
+misma relacion se os presenten de bulto las causas de su desgracia; que
+en su concepcion tan superficial como rápida, en su juicio
+extremadamente lijero, en su discurrir especioso y sofístico, en su
+prurito de proyectar á la aventura, en la excesiva confianza de sí
+mismo, en el menosprecio de las observaciones ajenas, en la
+precipitacion y osadía de su proceder, halleis mas que suficiente causa
+para haberse arruinado, sin la bondad de su corazon, sin la infidelidad
+del amigo, sin la desgracia imprevista. Esta desgracia, léjos de ser
+puramente casual, habrá dependido quizas de un órden de causas que
+estaban obrando hace largo tiempo, y la infidelidad del amigo, no
+hubiera sido difícil preverla, y evitar sus tristes consecuencias, si el
+interesado hubiese procedido con mas tiento en depositar su confianza, y
+en observar el uso que se hacia de ella.
+
+
+§ VI.
+
+El instruido quebrado y el ignorante rico.
+
+¿Cómo es posible que ese hombre tan despejado, tan penetrante, tan
+instruido, no haya podido mejorar su fortuna, ó haya perdido la que
+tenia, cuando ese otro tan encogido, tan torpe, tan rudo, ha hecho
+inconcebibles progresos en la suya? ¿No debe esto atribuirse á la
+casualidad, á fatalidades, á mala estrella? Así se habla muchas veces,
+sin reflexionar que se confunden lastimosamente las ideas, y se quieren
+enlazar con íntima dependencia causas y efectos que no tienen ninguna
+relacion.
+
+En verdad que el uno es despejado y el otro encogido, que el uno parece
+penetrante y el otro torpe; que el uno es instruido y el otro rudo; pero
+¿de qué sirven ni ese despejo, ni esa aparente penetracion, ni esa
+instruccion para el efecto de que se trata? Es cierto que si se ofrece
+figurar en sociedad, el primero se presentará con mas garbo y soltura
+que el segundo: que si es necesario sostener una conversacion, aquel
+brillará mucho mas que este, que su palabra será mas fácil, sus ideas
+mas variadas, sus observaciones mas picantes, sus réplicas mas prontas y
+agudas; que el rico en cuestion no entenderá quizas una palabra del
+mérito de tal ó cual novela, de tal ó cual drama; que conocerá poco la
+historia, y se quedará estupefacto al oir al comerciante quebrado
+explicarse como un portento de erudicion y de saber; es cierto que no
+sabrá tanto de política, ni de administracion, ni de hacienda, que no
+poseerá tantos idiomas; pero, ¿se trataba por ventura de nada de eso,
+cuando se ofrecia dar buena direccion á los negocios? No ciertamente.
+Cuando pues se pondera el mérito del uno, y se manifiesta extrañeza
+porque la suerte no le ha sido favorable, se pasa de un órden á otro muy
+diferente, se quiere que ciertos efectos procedan de causas con las que
+nada tienen que ver.
+
+Observad atentamente á estos dos hombres tan desiguales en su fortuna,
+reflexionad sobre las cualidades de ambos, ved sobre todo si podeis
+hacer la experiencia en vista de un negocio que incumba á los dos; y no
+os será difícil inferir que así la prosperidad del uno como la ruina del
+otro, nacen de causas sumamente naturales.
+
+El uno habla, escribe, proyecta, calcula, da mil vueltas á los objetos,
+todo lo prueba, á todo contesta, se hace cargo de mil ventajas,
+inconvenientes, esperanzas, peligros, en una palabra, agota la materia,
+nada deja en ella ni que decir ni que pensar. ¿Y qué hace el otro? ¿Es
+capaz de sostener la disputa con su adversario? no. ¿Deshace todos los
+cálculos que el primero acaba de amontonar? no. ¿Satisface á todas las
+dificultades con que su dictámen se ve combatido por el contrincante?
+no. En pro de su opinion ¿aduce tanta copia de razones como su
+adversario? no. Para lograr el objeto, ¿presenta proyectos tan varios é
+ingeniosos? no. ¿Qué hace pues el malaventurado ignorante, combatido,
+hostigado, acosado por su temible antagonista?
+
+--¿Qué me contesta V. á esto, dice el hombre de los proyectos, y del
+saber?
+
+--Nada; pero ¿qué sé yo?....
+
+--Mas, ¿no le parecen á V. concluyentes mis razones?
+
+--No del todo.
+
+--Veamos; ¿tiene V. algo que oponer á ese cálculo? Es cuestion de
+números; aquí no hay mas.
+
+--Ya se ve; lo que es en el papel sale bien; la dificultad que yo tengo
+es que en la práctica suceda lo mismo. Cuenta V. con muchas partidas, de
+que no estoy bien seguro; estoy tan escarmentado....
+
+--¿Pero duda V. de los datos que se nos han proporcionado? ¿Qué interes
+habrá habido en engañarnos? Si hay pérdida, no seremos solos nosotros, y
+participarán de ella los que nos suministran las noticias. Son personas
+entendidas, honradas, versadas en negocios; y ademas tienen interes en
+ello, ¿qué mas se quiere? ¿Qué motivo hay de duda?
+
+--Yo no dudo de nada; yo creo lo que V. dice de esos señores: pero ¿qué
+quiere V.? el negocio no me gusta. Ademas hay tantas eventualidades que
+V. no lleva en cuenta....
+
+--Pero ¿qué eventualidades, señor? si nos atenemos á un simple _puede
+ser_, nada llevaremos adelante; todos los negocios tienen sus riesgos;
+pero repito que aquí no alcanzo á ver ninguno con visos de probabilidad.
+
+--V. lo entiende mas que yo, dice el rudo encogiéndose de hombros; y
+luego meneando cuerdamente la cabeza añade: no señor; repito que el
+negocio no me gusta; yo por mi parte no entro en él; V. se empeña en que
+ha de ser tan provechosa la especulacion; enhorabuena; allá veremos. Yo
+no aventuro mis fondos.
+
+La victoria en la discusion queda sin duda por el proyectista; pero
+¿quién acierta? La experiencia lo dirá. El rico al parecer tan torpe,
+tiene la mirada ménos vivaz que su antagonista, pero en cambio ve mas
+claro, mas hondo, de un modo mas seguro, mas perspicaz, mas certero. No
+puede, es verdad, oponer datos á datos, reflexiones á reflexiones,
+cálculos á cálculos; pero el discernimiento, el tacto que le
+caracteriza, desenvueltos por la observacion, y por la experiencia, le
+estan diciendo con toda certeza, que muchos datos son imaginarios, que
+el cálculo es inexacto, que no se llevan en cuenta muchas eventualidades
+desgraciadas, no solo posibles sino muy probables; su ojeada perspicaz
+ha descubierto indicios de mala fe en algunos que intervienen en el
+negocio, su memoria bien provista de noticias sobre el comportamiento en
+otros asuntos anteriores, le guia para apreciar en su justo valor la
+inteligencia y la probidad, que tanto le ponderaba el proyectista.
+
+¿Qué le importa el no ver tanto, si ve mejor, con mas claridad,
+distincion y exactitud? ¿Qué le importa el carecer de esa facilidad de
+pensar y hablar, muy á propósito para lucirse, pero muy estéril en buen
+resultado, como inconducente para el objeto de que se trata?
+
+
+§ VII.
+
+Observaciones. La cavilacion y el buen sentido.
+
+La vivacidad no es la penetracion: la abundancia de ideas, no siempre
+lleva consigo la claridad y exactitud del pensamiento; la prontitud del
+juicio suele ser sospechosa de error; una larga serie de raciocinios
+demasiado ingeniosos, suele adolecer de sofismas, que rompen el hilo de
+la ilacion, y extravian al que se fia en ellos.
+
+No siempre es fácil tarea el señalar á punto fijo esos defectos;
+mayormente cuando el que los padece es un hablador facundo y brillante,
+que desenvuelve sus ideas en un raudal de hermosas palabras. La razon
+humana es de suyo tan cavilosa, poseen ciertos hombres cualidades tan á
+propósito para deslumbrar, para presentar los objetos bajo el punto de
+vista que les conviene ó los preocupa, que no es raro ver á la
+experiencia, al buen juicio, al tino, no poder contestar á una nube de
+argumentos especiosos otra cosa que: «esto no irá bien; estos
+raciocinios no son concluyentes; aquí hay ilusion; el tiempo lo
+manifestará.»
+
+Y es que hay cosas que mas bien se sienten que no se conocen; las hay
+que se _ven_ pero no se prueban, porque hay relaciones delicadas, hay
+minuciosidades casi imperceptibles, que no es posible demostrar con el
+discurso á quien no las descubre á la primera ojeada; hay puntos de
+vista sumamente fugaces, que en vano se buscan por quien no ha sabido
+colocarse en ellos en el momento oportuno.
+
+
+§ VIII.
+
+Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus relaciones con la
+práctica.
+
+En el ejercicio de la inteligencia y demas facultades del hombre, hay
+muchos fenómenos que no se expresan con ninguna palabra, con ninguna
+frase, con ningun discurso: para comprender al que los experimenta es
+necesario experimentarlos tambien; y á veces es tan perdido el tiempo
+que se emplea para darse á entender, como si un hombre con vista
+quisiese á fuerza de explicacion, dar idea de los colores á un ciego de
+nacimiento.
+
+Esta delicadeza de fenómenos abunda en todos los actos de nuestra
+inteligencia; pero se nota de una manera particular en lo que tiene
+relacion con la práctica. Entónces, no puede abandonarse el espíritu á
+vanas abstracciones, no puede formarse sistemas fantásticos, puramente
+convencionales; preciso es que tome las cosas no como él las imagina ó
+desea, sino como son; de lo contrario, cuando haga el tránsito de la
+idea á los objetos, se encontrará en desacuerdo con la realidad, y verá
+desconcertados todos sus planes.
+
+Añádase á esto que en tratándose de la práctica, sobre todo en las
+relaciones de unos hombres con otros, no influye solo el entendimiento,
+sino que se desenvuelven simultáneamente las demas facultades. No hay
+tan solo la comunicacion de entendimiento con entendimiento, sino de
+corazon con corazon; á mas de la influencia recíproca de las ideas, hay
+tambien la de los sentimientos.
+
+
+§ IX.
+
+Los despropósitos.
+
+El que está mas ventajosamente dotado en las facultades del alma, si se
+encuentra con otros que ó carezcan de alguna de ellas, ó las posean en
+grado inferior, se halla en el mismo caso que quien tiene completos los
+sentidos con respecto al que está privado de alguno.
+
+Si se recuerdan estas observaciones, se ahorrarán mucho tiempo y
+trabajo, y aun disgustos en el trato de los hombres. Risa causa á veces
+el observar cómo forcejan inútilmente ciertas personas por apartar á
+otras de un juicio errado, ó hacerles comprender alguna verdad. Óyese
+quizas en la conversacion un solemne desatino dicho con la mayor
+serenidad y buena fe del mundo. Está presente una persona de buen
+sentido, y se escandaliza, y replica, y aguza su discurso, y esfuerza
+mil argumentos para que el desatinado comprenda su sinrazon, y este, á
+pesar de todo, no se convence, y permanece tan satisfecho, tan contento;
+las reflexiones de su adversario no hacen mella en su ánimo impasible. Y
+esto ¿porqué? ¿Le faltan noticias? no. Lo que le falta en aquel punto es
+sentido comun. Su disposicion natural, ó sus hábitos, le han formado
+así: y el que se empeña en convencerle debiera reflexionar que quien ha
+sido capaz de verter un desatino tan completo, no es capaz de comprender
+la fuerza de la impugnacion.
+
+
+§ X.
+
+Entendimientos torcidos.
+
+Hay ciertos entendimientos que parecen naturalmente defectuosos, pues
+tienen la desgracia de verlo todo bajo un punto de vista falso ó
+inexacto ó extravagante. En tal caso no hay locura, ni monomanía; la
+razon no puede decirse trastornada, y el buen sentido no considera á
+dichos hombres como faltos de juicio. Suelen distinguirse por una
+insufrible locuacidad, efecto de la rapidez de percepcion, y de la
+facilidad de hilvanar raciocinios. Apénas juzgan de nada con acierto: y
+si alguna vez entran en el buen camino, bien pronto se apartan de él
+arrastrados por sus propios discursos. Sucede con frecuencia ver en sus
+razonamientos una hermosa perspectiva que ellos toman por un verdadero y
+sólido edificio; el secreto está en que han dado por incontestable un
+hecho incierto, ó dudoso, ó inexacto, ó enteramente falso; ó han
+asentado como principio de eterna verdad una proposicion gratuita, ó
+tomado por realidad una hipótesis; y así han levantado un castillo que
+no tiene otro defecto que estar en el aire. Impetuosos, precipitados, no
+haciendo caso de las reflexiones de cuantos los oyen, sin mas guia que
+su torcida razon, llevados por su prurito de discurrir y hablar,
+arrastrados, por decirlo así, en la turbia corriente de sus propias
+ideas y palabras, se olvidan completamente del punto de partida, no
+advirtiendo que todo cuanto edifican es puramente fantástico, por
+carecer de cimiento.
+
+§ XI.
+
+Inhabilidad de dichos hombres para los negocios.
+
+No hay peores hombres para los negocios; desgraciado el asunto en que
+ellos ponen la mano; y desgraciados muchas veces ellos mismos, si en sus
+cosas se hallan abandonados á su propia y exclusiva direccion. Las
+principales dotes de un buen entendimiento práctico son la madurez del
+juicio, el buen sentido, el tacto, y estas cualidades les faltan á
+ellos. Cuando se trata de llegar á la realidad, es preciso no fijarse
+solo en las ideas, sino pensar en los objetos; y esos hombres se olvidan
+casi siempre de los objetos y solo se ocupan de sus ideas. En la
+práctica es necesario pensar, no en lo que las cosas debieran ó pudieran
+ser, sino en lo que son; y ellos suelen pararse menos en lo que son, que
+en lo que pudieran ó debieran ser.
+
+Cuando un hombre de entendimiento claro y de juicio recto, se encuentra
+tratando un asunto con uno que adolezca de los defectos que acabo de
+describir, se halla en la mayor perplejidad. Lo que aquel ve claro, este
+lo encuentra oscuro; lo que el primero consideraba fuera de duda, el
+segundo lo mira como muy disputable. El juicioso plantea la cuestion de
+un modo que le parece muy natural y sencillo, el caviloso la mira de una
+manera diferente; diríase que son dos hombres de los cuales el uno
+padece una especie de estrabismo intelectual que desconcierta y confunde
+al que ve y mira bien.
+
+
+§ XII.
+
+Este defecto intelectual suelo nacer de una causa moral.
+
+Reflexionando sobre la causa de semejantes aberraciones, no es difícil
+advertir que el origen está mas bien en el corazon que en la cabeza.
+Estos hombres suelen ser extremadamente vanos; un amor propio mal
+entendido les inspira el deseo de singularizarse en todo; y al fin
+llegan á contraer un hábito de apartarse de lo que piensan y dicen los
+demas, esto es, de ponerse en contradiccion con el sentido comun.
+
+La prueba de que entregados con naturalidad á su propio entendimiento no
+verian tan erradamente los objetos, y de que el caer en ridículas
+aberraciones procede mas bien de un deseo de singularizarse convertido
+en hábito, está en que suelen distinguirse por un espíritu de constante
+oposicion. Si el defecto estuviese en la cabeza, no habria ninguna razon
+para que en casi todas las cuestiones ellos sostuvieran el _no_ cuando
+los demas sostienen el _sí_, y ellos estuviesen por el _sí_ cuando los
+otros estan por el _no_; siendo de notar que á veces hay un medio seguro
+para llevarlos á la verdad, y es el sostener el error.
+
+Convengo en que á menudo ellos no advierten lo mismo que hacen, que no
+tienen una conciencia bien clara de esa inspiracion de la vanidad que
+los dirige y sojuzga; pero la funesta inspiracion no deja de existir; ni
+deja de ser remediable si hay quien se lo avise; mayormente si la edad,
+la posicion social y las lisonjas, no han llevado el mal hasta el último
+extremo. Y no es raro que se presenten ocasiones favorables para
+amonestar con algun fruto; porque esos hombres con su imprudencia,
+suelen atraer sobre sí amargos disgustos, cuando no desgracias; y
+entónces, abatidos por la adversidad, y enseñados por experiencia
+dolorosa, suelen tener lúcidos intervalos de que puede aprovecharse un
+amigo sincero para hacerles oir los consejos de una razon juiciosa.
+
+Por lo demas, cuando una realidad cruel no ha venido todavía á
+desengañarlos, cuando en sus accesos de sinrazon se entregan sin medida
+á la vanidad de sus proyectos, no suele haber otro medio para
+resistirles que callar, y con los brazos cruzados, y meneando la cabeza,
+sufrir con estóica impasibilidad la impetuosa avenida de sus
+proposiciones aventuradas, de sus raciocinios incoherentes, de sus
+planes descabellados.
+
+Y por cierto que esa impasibilidad no deja de producir de vez en cuando
+saludables efectos: porque el deseo de disputar cesa cuando no hay quien
+replique; no cabe oposicion cuando nadie ataca. Así no es raro ver á
+esos hombres volver en sí á poco rato de abrumar con su locuacidad á
+quien no les contesta; y amonestados por la elocuencia del silencio,
+excusarse de su molesta petulancia. Son almas inquietas y ardientes que
+viven de contradecir, y que á su vez necesitan contradiccion: cuando no
+la hay, cesa la pugna; y si se empeñan en comprenderla, bien pronto se
+fastidian cuando notan que léjos de habérselas con un enemigo resuelto á
+pelear, se ceban en quien se ha entregado como víctima en las aras de
+una verbosidad importuna.
+
+
+§ XIII.
+
+La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios mundanos.
+
+La humildad cristiana, esa virtud que nos hace conocer el límite de
+nuestras fuerzas, que nos revela nuestros propios defectos, que no nos
+permite exagerar nuestro mérito, ni ensalzarnos sobre los demas, que no
+nos consiente despreciar á nadie, que nos inclina á aprovecharnos del
+consejo y ejemplo de todos, aun de los inferiores, que nos hace mirar
+como frivolidades indignas de un espíritu serio el andar en busca de
+aplausos, el saborearse en el humo de la lisonja; que no nos deja creer
+jamas que hemos llegado á la cumbre de la perfeccion en ningun sentido,
+ni cegarnos hasta el punto de no ver lo mucho que nos queda por
+adelantar, y la ventaja que nos llevan otros; esa virtud que bien
+entendida es la verdad, pero la verdad aplicada al conocimiento de lo
+que somos, de nuestras relaciones con Dios y con los hombres; la verdad
+guiando nuestra conducta para que no nos extravien las exageraciones del
+amor propio; esa virtud, repito, es de suma utilidad en todo cuanto
+concierne á la práctica, aun en las cosas puramente mundanas.
+
+Sí, la humildad cristiana, en cambio de algunos sacrificios, produce
+grandes ventajas, hasta en los asuntos mas distantes de la devocion. El
+soberbio compra muy caro su satisfaccion propia; y no advierte que la
+víctima que inmola á ese ídolo que ha levantado en su corazon, son á
+veces sus intereses mas caros, es la misma gloria en pos de la cual tan
+desolado corre.
+
+
+§ XIV.
+
+Daños acarreados por la vanidad y la soberbia.
+
+¡Cuántas reputaciones se ajan, cuando no se destruyen, por la miserable
+vanidad! ¡cómo se disipa la ilusión que inspirara un gran nombre, si al
+acercársele os encontrais con una persona que solo habla de sí misma!
+¡Cuántos hombres, por otra parte recomendabilísimos, se deslustran, y
+hasta se hacen objeto de burla, por un tono de superioridad, que choca é
+irrita, ó atrae los envenenados dardos de la sátira! ¡Cuántos se empeñan
+en negocios funestos, dan pasos desastrosos, se desacreditan ó se
+pierden, solo por haberse entregado á su propio pensamiento de una
+manera exclusiva, sin dar ninguna importancia á los consejos, á las
+reflexiones ó indicaciones de los que veian mas claro, pero que tenian
+la desgracia de ser mirados de arriba abajo, á una distancia inmensa,
+por ese dios mentido que habitando allá en el fantástico empíreo
+fabricado por su vanidad, no se dignaba descender á la ínfima region
+donde mora el vulgo de los modestos mortales!
+
+¿Y para qué necesitaba él de consultar á nadie? La elevacion de su
+entendimiento, la seguridad y acierto de su juicio, la fuerza de su
+penetracion, el alcance de su prevision, la sagacidad de sus
+combinaciones, ¿no son ya cosas proverbiales? El buen resultado de todos
+los negocios en que ha intervenido, ¿á quién se debe sino á él? Si se
+han superado gravísimas dificultades, ¿quién las ha superado sino él? Si
+todo no lo han echado á perder sus compañeros, ¿quién lo ha evitado sino
+él? ¿Qué pensamiento se ha concebido de alguna importancia que no le
+haya concebido él? ¿Qué ocurrencia habrán tenido los otros que con mucha
+anticipacion no la hubiese tenido él? ¿De qué hubiera servido cuanto
+hayan excogitado los demas, si no lo hubiese rectificado, enmendado,
+ilustrado, agrandado, dirigido él?
+
+Contempladle; su frente altiva parece amenazar al cielo; su mirada
+imperiosa exige sumision y acatamiento; en sus labios asoma el desden
+hácia cuanto le rodea; en toda su fisonomía veréis que rebosa la
+complacencia en sí propio; la afectacion de sus gestos y modales os
+presenta un hombre lleno de sí mismo, que procede con excesiva
+compostura, como si temiese derramarse. Toma la palabra, resignaos á
+callar. ¿Replicais? no escucha vuestras réplicas y sigue su camino;
+¿insistís otra vez? el mismo desden, acompañado de una mirada que exige
+atencion é impone silencio. Está fatigado de hablar, y descansa; entre
+tanto aprovechais la ocasion de exponer lo que intentabais hace largo
+rato; vanos esfuerzos! el semi-dios no se digna prestaros atencion, os
+interrumpe cuando se le antoja, dirigiendo á otros la palabra, si es que
+no estaba absorto en sus profundas meditaciones, arqueando las cejas, y
+preparándose á desplegar nuevamente sus labios con la majestuosa
+solemnidad de un oráculo.
+
+¿Cómo podia ménos de cometer grandes yerros un hombre tan fatuo? y de
+esa clase hay muchos, por mas que no siempre llegue la fatuidad á una
+exageracion tan repugnante. Desgraciado el que desde sus primeros años
+no se acostumbra á rechazar la lisonja, á dar á los elogios que se le
+tributan el debido valor; que no se concentra repetidas veces, para
+preguntarse si el orgullo le ciega, si la vanidad le hace ridículo, si
+la excesiva confianza en su propio dictámen le extravía y le pierde. En
+llegando á la edad de los negocios, cuando ocupa ya en la sociedad una
+posicion independiente, cuando ha adquirido cierta reputacion merecida ó
+inmerecida, cuando se ve rodeado de consideracion, cuando ya tiene
+inferiores, las lisonjas se multiplican y agrandan, los amigos son ménos
+francos y ménos sinceros, y el hombre abandonado á la vanidad que dejó
+desarrollarse en su corazon, sigue cada dia con mas ceguedad el
+peligroso sendero, hundiéndose mas y mas en ese ensimismamiento, en ese
+goce de sí mismo, en que el amor propio se exagera hasta un punto
+lamentable, degenerando, por decirlo asi, en _egolatria_.
+
+
+§ XV.
+
+El orgullo.
+
+La exageracion del amor propio, la soberbia, no siempre se presenta con
+un mismo carácter. En los hombres de temple fuerte y de entendimiento
+sagaz, es orgullo; en los flojos y poco avisados, es vanidad. Ambos
+tienen un mismo objeto, pero emplean medios diferentes. El orgulloso sin
+vanidad, tiene la hipocresía de la virtud; el vanidoso tiene la
+franqueza de su debilidad. Lisonjead al orgulloso, y rechazará la
+lisonja, temeroso de dañar á su reputacion haciéndose ridículo; de él se
+ha dicho con mucha verdad, que es demasiado orgulloso para ser vano. En
+el fondo de su corazon siente viva complacencia en la alabanza; pero
+sabe muy bien que este es un incienso honroso miéntras el ídolo no
+manifiesta deleitarse en el perfume; por esto no os pondrá jamas el
+incensario en la mano, ni consentirá que le hagais undular demasiado
+cerca. Es un dios á quien agrada un templo magnífico, y un culto
+esplendoroso; pero manteniéndose el ídolo escondido en la misteriosa
+oscuridad del santuario.
+
+Esto probablemente es mas culpable á los ojos de Dios, pero no atrae con
+tanta frecuencia el ridículo de los hombres. Con tanta frecuencia digo,
+porque difícilmente se alberga en un corazon el orgullo, sin que á pesar
+de todas las precauciones, degenere en vanidad. Aquella violencia no
+puede ser duradera; la ficcion no es para continuada por mucho tiempo.
+Saborearse en la alabanza y mostrar desden hácia ella; proponerse por
+objeto principal el placer de la gloria, y aparentar que no se piensa en
+ella, es demasiado fingir para que al traves de los mas tupidos velos no
+se descubra la verdad. El orgulloso á quien he descrito mas arriba no
+podia llamarse propiamente vano, y no obstante su conducta inspiraba
+algo peor que la vanidad misma: sobre la indignacion provocaba tambien
+la burla.
+
+
+§ XVI.
+
+La vanidad.
+
+El simplemente vano no irrita, excita compasion, presta pábulo á la
+sátira. El infeliz no desprecia á los demas hombres, los respeta, quizas
+los admira y teme. Pero padece una verdadera sed de alabanza: y no como
+quiera, sino que necesita oirla él mismo, asegurarse de que en efecto se
+le alaba, complacerse en ella con delectacion morosa, y corresponder á
+las buenas almas que le favorecen, expresando con una inocente sonrisita
+su íntimo goce, su dicha, su gratitud.
+
+¿Ha hecho alguna cosa buena? Ah! habladle de ella por piedad, no le
+hagais padecer. ¿No veis que se muere por dirigir la conversacion hácia
+sus glorias? Cruel! que os desentendeis de sus indicaciones, que con
+vuestra distraccion, con vuestra dureza, le obligaréis á aclararlas mas
+y mas hasta convertirlas en súplicas.
+
+En efecto, ¿ha gustado lo que él ha dicho ó escrito ó hecho? ¡qué
+felicidad! y es necesario que se advierta que fué sin preparacion, que
+todo se debió á la fecundidad de su vena, á una de sus felices
+ocurrencias. ¿No habeis notado cuántas bellezas, cuántos golpes
+afortunados? Por piedad, no aparteis la vista de tantas maravillas, no
+introduzcais en la conversacion especies inconducentes, dejadle gozar de
+su beatitud.
+
+Nada de la altivez satánica del orgulloso; nada de hipocresía, un
+inexprimable candor se retrata en su semblante; su fisonomía se dilata
+agradablemente; su mirada es afable, es dulce, sus modales atentos; su
+conducta complaciente; el desgraciado está en actitud de suplicante,
+teme que una imprudencia no le arrebate su dicha suprema. No es duro, no
+es insultante, no es ni siquiera exclusivo, no se opone á que otros sean
+alabados; solo quiere participar.
+
+¡Con qué ingenua complacencia refiere sus trabajos y aventuras! En
+pudiendo hablar de sí mismo su palabra es inextinguible. A sus
+alucinados ojos, su vida es poco ménos que una epopeya. Los hechos mas
+insignificantes se convierten en episodios de sumo interes, las
+vulgaridades en golpes de ingenio, los desenlaces mas naturales en
+resultados de combinaciones estupendas. Todo converge hácia él: la misma
+historia de su pais no es mas que un gran drama, cuyo héroe es él; todo
+es insipido si no lleva su nombre.
+
+
+§ XVII.
+
+La influencia del orgullo es peor para los negocios que la de la
+vanidad.
+
+Este defecto, aunque mas ridículo que el orgullo, no tiene sin embargo
+tantos inconvenientes para la práctica. Como es una complacencia en la
+alabanza mas bien que un sentimiento fuerte de superioridad, no ejerce
+sobre el entendimiento un influjo tan maléfico. Estos hombres son por lo
+comun de un carácter flojo, como lo manifiesta la misma debilidad con
+que se dejan arrastrar por su inclinacion. Así es, que no suelen
+desechar como los orgullosos el consejo ajeno, y aun muchas veces se
+adelantan á pedirle. No son tan altivos que no quieran recibir nada de
+nadie; y ademas se reservan el derecho de explotar despues el negocio
+para formar su pomito de olor de vanagloria en que se puedan deleitar.
+¿Es poco por ventura si el asunto sale bien, el gusto de referir todo lo
+que pensó el que le condujo, y la sagacidad con que conoció las
+dificultades, y el tino con que procedió para vencerlas, y la prudencia
+con que tomó consejo de personas entendidas, y lo mucho que el
+aconsejado ilustró el juicio del consejero? No deja de haber en esto una
+mina abundante, que á su debido tiempo será explotada cual conviene.
+
+
+§ XVIII.
+
+Cotejo entre el orgullo y la vanidad.
+
+El orgullo tiene mas malicia, la vanidad mas flaqueza; el orgullo
+irrita, la vanidad inspira compasion; el orgullo concentra, la vanidad
+disipa; el orgullo sugiere quizas grandes crímenes, la vanidad ridículas
+miserias; el orgullo está acompañado de un fuerte sentimiento de
+superioridad é independencia, la vanidad se aviene con la desconfianza
+de sí mismo, hasta con la humillacion; el orgullo tiende los resortes
+del alma, la vanidad los afloja; el orgullo es violento, la vanidad es
+blanda; el orgullo quiere la gloria, pero con cierta dignidad, con
+cierto predominio, con altivez, sin degradarse; la vanidad la quiere
+tambien, pero con lánguida pasion, con abandono, con molicie: podria
+llamarse la afeminacion del orgullo. Así la vanidad es mas propia de las
+mujeres, el orgullo de los hombres, y por la misma razon la infancia
+tiene mas vanidad que orgullo, y este no suele desarrollarse sino en la
+edad adulta.
+
+Si bien es verdad que en teoría estos dos vicios se distinguen por las
+cualidades expresadas, no siempre se encuentran en la práctica con
+señales tan características. Lo mas comun es hallarse mezclado en el
+corazon humano, teniendo cada cual no solo sus épocas sino sus dias, sus
+horas, sus momentos. No hay una línea divisoria que separe perfectamente
+los dos colores; hay una gradacion de matices, hay irregularidad en los
+rasgos, hay ondas, aguas, que solo descubre quien está acostumbrado á
+desenvolver y contemplar los complicados y delicados pliegues del humano
+corazon. Y aun si bien se mira, el orgullo y la vanidad son una misma
+cosa con distintas formas; es un mismo fondo que ofrece diversos
+cambiantes segun el modo con que le da la luz. Este fondo es la
+exageracion del amor propio, el culto de sí mismo. El ídolo está
+cubierto con tupido velo, ó se presenta á los adoradores con faz
+atractiva y risueña; mas por esto no varía, es el hombre que se ha
+levantado á sí propio un altar en su corazon, y se tributa incienso, y
+desea que se lo tributen los demas.
+
+
+§ XIX.
+
+Cuán general es dicha pasion.
+
+Puede asegurarse sin temor de errar, que esta es la pasion mas general,
+la que admite ménos excepciones, quizas ninguna, aparte las almas
+privilegiadas sumergidas en la purísima llama de un amor celeste. La
+soberbia ciega al ignorante como al sabio, al pobre como al rico, al
+débil como al poderoso, al desventurado como al feliz, á la infancia
+como á la vejez; domina al libertino, no perdona al austero, campea en
+el gran mundo, y penetra en el retiro de los claustros; rebosa en el
+semblante de la altiva señora, que reina en los salones por la nobleza
+de su linaje, por sus talentos y hermosura, pero se trasluce tambien en
+la tímida palabra de la humilde religiosa, que salida de familia oscura,
+se ha encerrado en el monasterio, desconocida de los hombres sin mas
+porvenir en la tierra que una sepultura ignorada.
+
+Encuéntranse personas exentas de liviandad, de codicia, de envidia, de
+odio, de espíritu de venganza; pero libre de esa exageracion del amor
+propio, que segun es su forma, se llama orgullo ó vanidad, no se halla
+casi nadie, bien podria decirse que nadie. El sabio se complace en la
+narracion de los prodigios de su saber, el ignorante se saborea en sus
+necedades; el valiente cuenta sus hazañas, el galan sus aventuras; el
+avariento ensalza sus talentos económicos, el pródigo su generosidad; el
+lijero pondera su viveza, el tardío su aplomo; el libertino se envanece
+por sus desórdenes, y el austero se deleita en que su semblante muestre
+á los hombres la mortificacion y el ayuno.
+
+Este es sin duda el defecto mas general; esta es la pasion mas
+insaciable cuando se le da rienda suelta; la mas insidiosa, mas sagaz
+para sobreponerse, cuando se la intenta sujetar. Si se la domina un
+tanto á fuerza de elevacion de ideas, de seriedad de espíritu y firmeza
+de carácter, bien pronto trabaja por explotar esas nobles cualidades,
+dirigiendo el ánimo hácia la contemplacion de ellas; y si se la resiste
+con el arma verdaderamente poderosa y única eficaz, que es la humildad
+cristiana, á esta misma procura envanecerla, poniéndole asechanzas para
+hacerla perecer. Es un reptil que si le arrojamos de nuestro pecho, se
+arrastra y enrosca á nuestros pies; y cuando pisamos un extremo de su
+flexible cuerpo, se vuelve y nos hiere con emponzoñada picadura.
+
+
+§ XX.
+
+Necesidad de una lucha continua.
+
+Siendo esta una de las miserias de la flaca humanidad, preciso es
+resignarse á luchar con ella toda la vida; pero es necesario tener
+siempre fija la vista sobre el mal, limitarle al menor círculo posible;
+y ya que no sea dado á nuestra debilidad el remediarlo del todo, al
+ménos no dejarle que progrese, evitar que cause los estragos que
+acostumbra. El hombre que en este punto sabe dominarse á si mismo, tiene
+mucho adelantado para conducirse bien; posee una cualidad rara que luego
+producirá sus buenos resultados, perfeccionando y madurando el juicio,
+haciendo adelantar en el conocimiento de las cosas y de los hombres, y
+adquiriendo esa misma alabanza que tanto mas se merece cuanto ménos se
+busca.
+
+Removido el óbice es mas fácil entrar en el buen camino; y libre la
+vista de esa niebla que la ofusca, no es tan peligroso extraviarse.
+
+
+§ XXI.
+
+No es solo la soberbia lo que nos induce á error al proponernos un fin.
+
+Para proponerse acertadamente un fin, es necesario comprender
+perfectamente la posicion del que le ha de alcanzar. Y aquí repetiré lo
+que llevo indicado mas arriba, y es que son muchos los hombres que
+marchan á la aventura, ya sea no fijándose en un fin bien determinado,
+ya no calculando la relacion que este tiene con los medios de que se
+puede disponer. En la vida privada como en la pública, es tarea harto
+difícil el comprender bien la posicion propia: el hombre se forma mil
+ilusiones, que le hacen equivocar sobre el alcance de sus fuerzas, y la
+oportunidad de desplegarlas. Sucede con mucha frecuencia que la vanidad
+las exagera, pero como el corazón humano es un abismo de
+contradicciones, tampoco es raro el ver que la pusilanimidad las
+disminuye mas de lo justo. Los hombres levantan con demasiada facilidad
+encumbradas torres de Babel, con la insensata esperanza de que la cima
+podrá tocar al cielo: pero tambien les acontece desistir pusilánimes,
+hasta de la construccion de una modesta vivienda. Verdaderos niños que
+ora creen poder tocar el cielo con la mano, en subiendo á una colina,
+ora toman por estrellas que brillan á inmensa distancia en lo mas
+elevado del firmamento, bajas y pasajeras exhalaciones de la atmósfera
+sublunar. Quizas se atreven á mas de lo que pueden; pero á veces no
+pueden porque no se atreven.
+
+¿Cuál será en estos casos el verdadero criterio? Pregunta á que es
+difícil contestar, y sobre la cual solo caben reflexiones muy vagas. El
+primer obstáculo que se encuentra es que el hombre se conoce poco á sí
+mismo; y entónces, ¿cómo sabrá lo que puede y lo que no puede? Se dirá
+que con la experiencia; es cierto; pero el mal está en que esa
+experiencia es larga, y que á veces da su fruto cuando la vida toca á su
+término.
+
+No digo que ese criterio sea imposible; muy al contrario, en varias
+partes de esta misma obra indico los medios para adquirirle. Señalo la
+dificultad, pero no afirmo la imposibilidad: la dificultad debe
+inspirarnos diligencia, mas no producirnos abatimiento.
+
+
+§ XXII.
+
+Desarrollo de fuerzas latentes.
+
+Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen en estado de
+_latentes_ hasta que la ocasion las despierta y aviva; el que las posee
+no lo sospecha siquiera, quizas baja al sepulcro sin haber tenido
+conciencia de aquel precioso tesoro, sin que un rayo de luz reflejara en
+aquel diamante que hubiera podido embellecer la mas esplendente diadema.
+
+¡Cuántas veces una escena, una lectura, una palabra, una indicacion,
+remueve el fondo del alma y hace brotar de ella inspiraciones
+misteriosas! Fria, endurecida, inerte ahora, y un momento despues surge
+de ella un raudal de fuego que nadie sospechara oculto en sus entrañas.
+¿Qué ha sucedido? se ha removido un pequeño obstáculo que impedia la
+comunicacion con el aire libre, se ha presentado á la masa eléctrica un
+punto atrayente, y el fluido se ha comunicado y dilatado con la
+celeridad del pensamiento.
+
+El espíritu se desenvuelve con el trato, con la lectura, con los viajes,
+con la presencia de grandes espectáculos; no tanto por lo que recibe de
+fuera, como por lo que descubre dentro de sí. ¿Qué le importa el haber
+olvidado lo visto ú oido ó leído, si se mantiene viva la facultad que el
+afortunado encuentro le revelara? el fuego prendió, arde sin
+extinguirse, poco importa que se haya perdido la tea.
+
+Las facultades intelectuales y morales se excitan tambien como las
+pasiones. A veces un corazon inexperto duerme tranquilamente el sueño de
+la inocencia: sus pensamientos son puros como los de un ángel, sus
+ilusiones cándidas como el copo de nieve que cubre de blanquísima
+alfombra la dilatada llanura; pasó un instante; se ha corrido un velo
+misterioso; el mundo de la inocencia y de la calma desapareció, y el
+horizonte se ha convertido en un mar de fuego y de borrascas. ¿Qué ha
+sucedido? Ha mediado una lectura, una conversacion imprudente, la
+presencia de un objeto seductor. Hé aquí la historia del dispertar de
+muchas facultades del alma. Criada para estar unida con el cuerpo con
+lazo incomprensible, y para ponerse en relacion con sus semejantes,
+tiene como ligadas algunas de sus facultades hasta que una impresion
+exterior viene á desenvolverlas.
+
+Si supiéramos de qué disposiciones nos ha dotado el Autor de la
+naturaleza no seria difícil ponerlas en accion, ofreciéndoles el objeto
+que mas se les adapta, y que por lo mismo las excita y desarrolla; pero
+como al encontrarse el hombre engolfado en la carrera de la vida, ya le
+es muchas veces imposible volver atras, deshaciendo todo el camino que
+la educacion y la profesion escogida ó impuesta le han hecho andar, es
+necesario que acepte las cosas tales como son, aprovechándose de lo
+bueno, y evitando lo malo en lo que le sea posible.
+
+
+§ XXIII.
+
+Al proponernos un fin debemos guardarnos de la presuncion y de la
+excesiva desconfianza.
+
+Sea cual fuere su carrera, su posicion en la sociedad, sus talentos,
+inclinaciones ó índole, nunca el hombre debe prescindir de emplear su
+razon, ya sea para prefijarse con acierto el fin, ya para echar mano de
+los medios mas á propósito para llegar á el.
+
+El fin ha de ser proporcionado á los medios, y estos son las fuerzas
+intelectuales, morales ó fisicas y demas recursos de que se puede
+disponer. Proponerse un blanco fuera del alcance, es gastar inútilmente
+las fuerzas; así como es desperdiciarlas, exponiéndolas á disminuirse
+por falta de ejercicio, el no aspirar á lo que la razon y la experiencia
+dicen que se puede llegar.
+
+
+§ XXIV.
+
+La pereza.
+
+Si bien es cierto que la prudencia aconseja ser mas bien desconfiado que
+presuntuoso, y que por lo mismo no conviene entregarse con facilidad á
+empresas arduas, tambien importa no olvidar que la resistencia á las
+sugestiones del orgullo ó de la vanidad, puede muy bien explotarla la
+pereza.
+
+La soberbia es sin duda un mal consejero, no solo por el objeto á que
+nos conduce, sino tambien por la dificultad que hay en guardarse de sus
+insidiosos amaños; pero es seguro que poco falta si no encuentra en la
+pereza una digna competidora. El hombre ama las riquezas, la gloria, los
+placeres, pero tambien ama mucho el no hacer nada; esto es para él un
+verdadero goce, al que sacrifica á menudo su reputacion y bienestar.
+Dios conocia bien la naturaleza humana, cuando la castigó con el
+trabajo; el comer el pan con el sudor de su rostro es para el hombre una
+pena continua, y frecuentemente muy dura.
+
+
+§ XXV.
+
+Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones.
+
+La pereza, es decir, la pasion de la inaccion, tiene para triunfar, una
+ventaja sobre las demas pasiones, y es que no exige nada; su objeto es
+una pura negacion. Para conquistar un alto puesto es preciso mucha
+actividad, constancia, esfuerzos; para granjearse brillante nombradía es
+necesario presentar títulos que la merezcan, y estos no se adquieren
+sin largas y penosas fatigas; para acumular riquezas es indispensable
+atinada combinacion y perseverante trabajo; hasta los placeres mas
+muelles no se disfrutan si no se anda en busca de ellos, y no se emplean
+los medios conducentes. Todas las pasiones, para el logro de su objeto,
+exigen algo; solo la pereza no exige nada. Mejor la contentais sentado
+que en pié, mejor echado que sentado, mejor soñoliento que bien
+despierto. Parece ser la tendencia á la misma nada; la nada es al ménos
+su solo límite; cuanto mas se acerca á ella el perezoso, en su modo de
+ser, mejor está.
+
+
+§ XXVI.
+
+Orígen de la pereza.
+
+El orígen de la pereza se halla en nuestra misma organizacion, y en el
+modo con que se ejercen nuestras funciones. En todo acto hay un gasto de
+fuerza, hay pues un principio de cansancio, y por consiguiente de
+sufrimiento. Cuando la pérdida es insignificante, y solo ha trascurrido
+el tiempo necesario para desplegar la accion de los órganos ó miembros,
+no hay sufrimiento todavía, y hasta puede sentirse placer; mas bien
+pronto la pérdida se hace sensible, y el cansancio empieza. Por esta
+causa no hay perezoso que no emprenda repetidas veces y con gusto
+algunos trabajos; y quizas por la misma razon tambien, los mas vivos no
+son los mas laboriosos. La intensidad con que ponen en ejercicio sus
+fuerzas, debe de excitar en ellos mas pronto que en otros, la sensacion
+de cansancio; por cuyo motivo, se acostumbrarán mas fácilmente á mirar
+el trabajo con aversion.
+
+
+§ XXVII.
+
+Pereza del espíritu.
+
+Como el ejercicio de las facultades intelectuales y morales necesita la
+concomitancia de ciertas funciones orgánicas, la pereza tiene lugar en
+los actos del espíritu como en los del cuerpo. No es el espíritu quien
+se cansa, sino los órganos corporales que le sirven; pero el resultado
+viene á ser el mismo. Así es que hay á veces una pereza de pensar y aun
+de querer, tan poderosa como la de hacer cualquier trabajo corpóreo. Y
+es de notar que estas dos clases de pereza no siempre son simultáneas,
+pudiendo existir la una sin la otra. La experiencia atestigua que la
+fatiga puramente corporal, ó del sistema muscular, no siempre produce
+postracion intelectual y moral; y no es raro estar sumamente fatigado de
+cuerpo, y sentir muy activas las facultades del espíritu. Al contrario,
+despues de largos é intensos trabajos mentales, á veces se experimenta
+un verdadero placer en ejercitar las fuerzas físicas, cuando las
+intelectuales han llegado ya á un estado de completa postracion. Estos
+fenómenos no son difíciles de explicar si se advierte que las
+alteraciones del sistema muscular distan mucho de guardar proporcion con
+las del sistema nervioso.
+
+
+§ XXVIII.
+
+Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la pereza.
+
+En prueba de que la pereza es un instinto de precaucion contra el
+sufrimiento que nace del ejercicio de las facultades, se puede observar:
+1º. que cuando este ejercicio produce placer, no solo no hay repugnancia
+á la accion, sino que hay inclinacion hácia ella; 2º. que la repugnancia
+al trabajo es mas poderosa ántes de empezarle, porque entónces es
+necesario un esfuerzo para poner en accion los órganos ó miembros; 3º.
+que la repugnancia es nula cuando desplegado ya el movimiento, no ha
+trascurrido aun el tiempo suficiente para hacer sentir el cansancio que
+nace del quebranto de las fuerzas; 4º. que la repugnancia renace, y se
+aumenta á medida que este quebranto se verifica; 5º. que los mas vivos
+adolecen mas de este mal porque experimentan ántes al sufrimiento; 6º.
+que los de índole versátil y lijera, suelen tener el mismo defecto, por
+la sencilla razon de que á mas del esfuerzo que exige el trabajo, han de
+menester otro para sujetarse á sí mismos venciendo su propension á
+variar del objeto.
+
+
+§ XXIX.
+
+La inconstancia. Su naturaleza y orígen.
+
+La inconstancia, que en apariencia no es mas que un exceso de actividad,
+pues que nos lleva continuamente á ocuparnos de cosas diferentes, no es
+mas que la pereza bajo un velo hipócrita. El inconstante sustituye un
+trabajo á otro, porque así se evita la molestia que experimenta con la
+necesidad de sujetar su atencion y accion á un objeto determinado. Así
+es que todos los perezosos suelen ser grandes proyectistas; porque el
+excogitar proyectos es cosa que ofrece campo á vastas divagaciones, que
+no exigen esfuerzo para sujetar el espíritu; tambien suelen ser amigos
+de emprender muchas cosas, sucesiva ó simultáneamente, siempre con el
+bien entendido de no llevar á cabo ninguna.
+
+
+§ XXX.
+
+Pruebas y aplicaciones.
+
+Vemos á cada paso hombres cuyos intereses y deberes reclaman ciertos
+trabajos no mas pesados que los que ellos mismos se imponen: y no
+obstante dejan aquellos por estos, sacrificando á su gusto el interes y
+el deber. Han de despachar un expediente, y le dejan intacto, á pesar de
+que no habian de emplear en él ni la mitad del tiempo que han gastado en
+correspondencias insignificantes. Han de avistarse con una persona para
+tratar un negocio; no lo hacen, y andan mas camino, y consumen mas
+tiempo y mas palabras, hablando de cosas indiferentes. Han de acudir á
+una reunion donde se han de ventilar asuntos de intereses: no ignoran lo
+que se ha de tratar, y no habrian de hacer grande esfuerzo para
+enterarse de lo que ocurra, y dar con acierto su dictámen; pues no
+importa, aquellas horas reclamadas por sus intereses, las consumirán
+quizas disputando de política, de guerra, de ciencias, de literatura, de
+cualquier cosa, con tal que no sea aquello á que estan obligados. El
+pasear, el hablar, el disputar, son sin duda ejercicio de facultades del
+espíritu y del cuerpo; y no obstante en el mundo abundan los amigos de
+pasear, los habladores y disputadores, y escasean los verdaderamente
+laboriosos. Y esto ¿porqué? porque el pasear y hablar y disputar son
+compatibles con la inconstancia, no exigen esfuerzo, consienten variedad
+continua, llevan consigo naturales alternativas de trabajo y descanso,
+enteramente sujetas á la voluntad y al capricho.
+
+
+§ XXXI.
+
+El justo medio entre dichos extremos.
+
+Evitar la pusilanimidad sin fomentar la presuncion, sostener y alentar
+la actividad sin inspirar vanidad, hacer sentir al espíritu sus fuerzas
+sin cegarle con el orgullo, hé aquí una tarea difícil en la direccion de
+los hombres, y mas todavía en la direccion de sí mismo. Esto es lo que
+el Evangelio enseña, esto es lo que la razon aplaude y admira. Entre
+dichos escollos debemos caminar siempre, no con la esperanza de no dar
+jamas en ninguno de ellos, pero sí con la mira, con el deseo, y la
+esperanza tambien, de no estrellarnos hasta el punto de perecer.
+
+La virtud es difícil, mas no imposible: el hombre no la alcanza aquí en
+la tierra sin mezcla de muchas debilidades que la deslustran; pero no
+carece de los medios suficientes para poseerla y perfeccionarla. La
+razon es un monarca condenado á luchar de continuo con las pasiones
+sublevadas; pero Dios la ha provisto de lo necesario para pelear y
+vencer. Lucha terrible, lucha penosa, lucha llena de azares y peligros,
+mas por lo mismo tanto mas digna de ser ansiada por las almas generosas.
+
+En vano se intenta en nuestro siglo proclamar la omnipotencia de las
+pasiones, y lo irresistible de su fuerza para triunfar de la razon; el
+alma humana, sublime destello de la divinidad, no ha sido abandonada por
+su Hacedor. No hay fuerzas que basten á apagar la antorcha de la moral
+ni en el individuo ni en la sociedad; en el individuo sobrevive á todos
+los crímenes, en la sociedad resplandece aun despues de los mayores
+trastornos: en el individuo culpable, reclama sus derechos con la voz
+del remordimiento; en la sociedad, por medio de elocuentes protestas, y
+de ejemplos heróicos.
+
+
+§ XXXII.
+
+La moral es la mejor guia del entendimiento práctico.
+
+La mejor guia del entendimiento práctico, es la moral. En el gobierno de
+las naciones, la política pequeña es la política de los intereses
+bastardos, de las intrigas, de la corrupcion; la política grande es la
+política de la conveniencia pública, de la razon, del derecho. En la
+vida privada, la conducta pequeña es la de los manejos ignobles, de las
+miras mezquinas, del vicio; la conducta grande es la que inspira la
+generosidad y la virtud.
+
+Lo recto y lo útil á veces parecen andar separados; pero no suelen
+estarlo sino por un corto trecho; llevan caminos opuestos en apariencia,
+y sin embargo el punto á que se dirigen es el mismo. Dios quiere por
+estos medios, probar la fortaleza del hombre; y el premio de la
+constancia no siempre se hace esperar todo en la otra vida. Que si esto
+sucede una que otra vez, ¿es acaso lijera recompensa el descender al
+sepulcro con el alma tranquila, sin remordimiento, y con el corazon
+embriagado de esperanza?
+
+No lo dudemos: el arte de gobernar no es mas que la razon y la moral
+aplicadas al gobierno de las naciones; el arte de conducirse bien en la
+vida privada, no es mas que el Evangelio en práctica.
+
+Ni la sociedad ni el individuo olvidan impunemente los eternos
+principios de la moral; cuando lo intentan por el aliciente del interes,
+tarde ó temprano se pierden, perecen, en sus propias combinaciones. El
+interes que se erigiera en ídolo, se convierte en víctima. La
+experiencia de todos los dias es una prueba de esta verdad; en la
+historia todos los tiempos la vemos escrita con caractéres de sangre.
+
+
+§ XXXIII.
+
+La armonía del universo defendida con el castigo.
+
+No hay falta sin castigo; el universo está sujeto á una ley de armonía:
+quien la perturba sufre. Al abuso de nuestras facultades físicas sucede
+el dolor; á los extravíos del espíritu siguen el pesar y el
+remordimiento. Quien busca con excesivo afan la gloria se atrae la
+burla; quien intenta exaltarse sobre los demas con orgullo destemplado,
+provoca contra sí la indignacion, la resistencia, el insulto, las
+humillaciones. El perezoso goza en su inaccion, pero bien pronto su
+desidia disminuye sus recursos, y la precision de atender á sus
+necesidades le obliga á un exceso de actividad y de trabajo. El pródigo
+disipa sus riquezas en los placeres y en la ostentacion: pero no tarda
+en encontrar un vengador de sus desvaríos en la pobreza andrajosa y
+hambrienta, que le impone en vez de goce privaciones, en vez de lujosa
+ostentacion escasez vergonzosa. El avaro acumula tesoros temiendo la
+pobreza; y en medio de sus riquezas sufre los rigores de esa misma
+pobreza que tanto le espanta: él se condena á sí mismo á todos ellos,
+con su alimento limitado y grosero, su traje sucio y raido, su
+habitacion pequeña, incómoda y desaseada. No aventura nada por no perder
+nada; desconfia hasta de las personas que mas le aman; en el silencio y
+tinieblas de la noche visita sus arcas enterradas en lugares
+misteriosos, para asegurarse que el tesoro está allí, y aumentarle
+todavía mas; y entre tanto le acecha uno de sus sirvientes ó vecinos, y
+el tesoro con tanto afan acumulado, con tanta precaucion escondido,
+desaparece.
+
+En el trato, en la literatura, en las artes, el excesivo deseo de
+agradar produce desagrado; el afan por ofrecer cosas demasiado
+exquisitas fastidia: lo ridículo está junto á lo sublime; lo delicado no
+dista de lo empalagoso; el prurito de ofrecer cuadros simétricos, suele
+conducir á contrastes disparatados.
+
+En el gobierno de la sociedad el abuso del poder acarrea su ruina; el
+abuso de la libertad da orígen á la esclavitud. El pueblo que quiere
+extender demasiado sus fronteras, suele verse mas estrechado de lo que
+exigen las naturales; el conquistador que se empeña en acumular coronas
+sobre su cabeza, acaba por perderlas todas; quien no se satisface con el
+dominio de vastos imperios, va á consumirse en una roca solitaria en la
+inmensidad del Océano. De los que ambicionan el poder supremo, la mayor
+parte encuentran la proscripcion ó el cadalso. Codician el alcázar de un
+monarca, y pierden el hogar doméstico, sueñan en un trono y encuentran
+un patíbulo.
+
+
+§ XXXIV.
+
+Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la virtud en los
+negocios.
+
+Dios no ha dejado indefensas sus leyes, á todas las ha escudado con el
+justo castigo; castigo que por lo comun se experimenta ya en esta vida.
+Por esta razon los cálculos basados sobre el interes en oposicion con la
+moral, estan muy expuestos á salir fallidos, enredándose la inmoralidad
+en sus propios lazos. Mas no se crea que con esto quiera yo negar que el
+hombre virtuoso se halle muchas veces en posicion sumamente
+desventajosa, para competir con un adversario inmoral. No desconozco que
+en un caso dado, tiene mas probabilidad de alcanzar un fin el que puede
+emplear cualquier medio por no reparar en ninguno, como le sucede al
+hombre malo; y que no dejara de ser un obstáculo gravísimo el tener que
+valerse de muy pocos medios ó quizas solamente de uno, como le acontece
+al virtuoso, á causa de que los inmorales son para él como si no
+existiesen; pero si bien esto es verdad considerando un negocio
+aislado, no lo es ménos que andando el tiempo, los inconvenientes de la
+virtud se compensan con las ventajas; así como las ventajas del vicio se
+compensan con los inconvenientes; y que en último resultado, un hombre
+verdaderamente recto llegará á lograr el fruto de su rectitud alcanzando
+el fin que discretamente se proponga; y que el inmoral expiará tarde ó
+temprano sus iniquidades, encontrando la perdicion en la extremidad de
+sus malos y tortuosos caminos.
+
+
+§ XXXV.
+
+Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta.
+
+Los hombres virtuosos y desgraciados, tienen cierta propension á señalar
+sus virtudes como el orígen de sus desgracias; pues que á esto los
+inclinan de consuno el deseo de ostentar su virtud, y el de ocultar sus
+imprudencias; que imprudencias muy grandes se cometen tambien con la
+intencion mas recta y mas pura. La virtud no es responsable de los males
+acarreados por nuestra imprevision ó lijereza; pero el hombre suele
+achacárselos á ella con demasiada facilidad. «Mi buena fe me ha
+perdido,» exclama el hombre honrado víctima de una impostura; cuando lo
+que le ha perdido no es su buena fe, sino su torpe confianza en quien le
+ofrecia demasiados motivos para prudentes sospechas. ¿Acaso los malos no
+son tambien con mucha frecuencia víctima de otros malos, y los pérfidos
+de otros pérfidos? La virtud nos enseña el camino que debemos seguir,
+mas no se encarga de descubrirnos todos los lazos que en él podemos
+encontrar: esto es obra de la penetracion, de la prevision, del buen
+juicio, es decir de un entendimiento claro y atinado. Con estas dotes no
+está reñida la virtud, mas no siempre las lleva por compañeras. Como
+fiel amiga de la humanidad se alberga sin repugnancia en el corazon de
+toda clase de hombres; ora brille en ellos esplendente y puro el sol de
+la inteligencia, ora esté oscurecido con espesa niebla.
+
+
+§ XXXVI.
+
+Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada.
+
+Creen algunos que los grandes talentos y el mucho saber, propenden de
+suyo al mal; esto es una especie de blasfemia contra la bondad del
+Criador. ¿La virtud necesita acaso las tinieblas? Los conocimientos y
+las virtudes de la criatura, ¿no emanan acaso de un mismo origen, del
+piélago de luz y santidad, que es Dios? Si la elevacion de la
+inteligencia condujese al mal, la maldad de los seres estaria en
+proporcion con su altura; ¿adivinais la consecuencia? ¿porqué no
+sacarla? La sabiduría infinita seria la maldad infinita; y héos aquí en
+el error de los maniqueos, encontrando en la extremidad de la escala de
+los reres un principio malo. Pero ¿qué digo? peor fuera este error que
+el de Manes; pues que en él, no se podria admitir un principio bueno. El
+genio del mal presidiria sin rival, enteramente solo, á los destinos del
+mundo; el rey del Averno deberia colocar su trono de negra lava en las
+esplendentes regiones del empíreo.
+
+No, no debe el hombre huir de la luz por temor de caer en el mal; la
+verdad no teme la luz, y el bien moral es una gran verdad. Cuanto mas
+ilustrado esté el entendimiento mejor conocerá la inefable belleza de la
+virtud, y conociéndola mejor, tendrá ménos dificultades en practicarla.
+Rara vez hay mucha elevacion en las ideas, sin que de ella participen
+los sentimientos; y los sentimientos elevados ó nacen de la misma
+virtud, ó son una disposicion muy á propósito para alcanzarla.
+
+Hasta hay en favor del talento y del saber una razon fundada en la
+naturaleza de las facultades del alma. Nadie ignora que por lo comun el
+mucho desarrollo de la una es con algun perjuicio de la otra; por
+consiguiente, cuando en el hombre se desenvuelvan de una manera
+particular las facultades superiores, menguarán en su fuerza las
+pasiones groseras, orígen de los vicios.
+
+La historia del espíritu humano confirma esta verdad: generalmente
+hablando, los hombres de entendimiento muy elevado no han sido
+perversos; muchos se han distinguido por sus eminentes virtudes; otros
+han sido débiles como hombres, mas no malvados; y si uno que otro ha
+llegado á este extremo, debe mirarse como excepcion, no como regla.
+
+¿Sabeis porqué un malvado de gran talento compromete, por decirlo así,
+la reputacion de los demas, prestando ocasion á que de algunos casos
+particulares se saquen deducciones generales? Porque en un malvado de
+gran talento todos piensan, de un malvado necio nadie se acuerda; porque
+forman un vivo contraste la iniquidad y el gran saber, y este contraste
+hace mas notable el extremo feo; por la misma razon que se repara mas en
+la relajacion de un sacerdote que en la de un seglar. Nadie nota una
+mancha mas en un cristal muy sucio; pero en otro muy limpio y brillante,
+se presenta desde luego á los ojos el mas pequeño lunar.
+
+
+§ XXXVII.
+
+Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros.
+
+Ya vimos (Cap. XIX) cuán pernicioso era el influjo de las pasiones para
+impedirnos el conocimiento de la verdad, aun la especulativa; pero lo
+que allí se dijo en general, tiene muchísima mas aplicacion en
+refiriéndose á la práctica. Cuando tratamos de ejecutar alguna cosa, las
+pasiones son á veces un auxiliar excelente; mas para prepararla en
+nuestro entendimiento, son consejeros muy peligrosos.
+
+El hombre sin pasiones seria frio, tendria algo de inerte, por carecer
+de uno de los principios mas poderosos de accion que Dios ha concedido á
+la humana naturaleza; pero en cambio, el hombre dominado por las
+pasiones es ciego y se abalanza á los objetos á la manera de los brutos.
+
+Examinando atentamente el modo de obrar de nuestras facultades, se echa
+de ver que la razon es á propósito para dirigir, y las pasiones para
+ejecutar; y así es que aquella atiende no solo á lo presente sino
+tambien á lo pasado y á lo venidero, cuando estas miran el objeto solo
+por lo que es en el momento actual, y por el modo con que nos afecta. Y
+es que la razon como verdadera directora se hace cargo de todo lo que
+puede dañar ó favorecer, no solo ahora, sino tambien en el porvenir;
+pero las pasiones como encargadas únicamente de ejecutar, solo se cuidan
+del instante y de la impresion actuales. La razon no se para solo en el
+placer sino en la utilidad, en la moralidad, en el decoro; las pasiones
+prescinden del decoro, de la moralidad, de la utilidad, de todo lo que
+no sea la impresion agradable ó ingrata, que en el acto se experimenta.
+
+
+§ XXXVIII.
+
+La hipocresía de las pasiones.
+
+Cuando hablo de pasiones, no me refiero únicamente á las inclinaciones
+fuertes, violentas, tempestuosas, que agitan nuestro corazon como los
+vientos el océano; trato tambien de aquellas mas suaves, mas
+espirituales, por decirlo asi, porque al parecer estan mas cerca de las
+altas regiones del espíritu, y que suelen apellidarse _sentimientos_.
+Las pasiones son las mismas, solo varian por su forma, ó mas bien por la
+graduacion de intensidad, y por el modo de dirigirse á su objeto. Son
+entónces mas delicadas, pero no ménos temibles; pues que esa misma
+delicadeza contribuye á que con mas facilidad nos seduzcan y extravien.
+
+Cuando la pasion se presenta en toda su deformidad y violencia,
+sacudiendo brutalmente el espíritu, y empeñándose en arrastrarle por
+malos caminos, el espíritu se precave contra el adversario, se prepara á
+luchar, resultando tal vez que la misma impetuosidad del ataque provoca
+una heróica defensa. Pero si la pasion depone sus maneras violentas, si
+se despoja, por decirlo así, de sus groseras vestiduras, cubriéndose con
+el manto de la razon; si sus sugestiones se llaman conocimiento, y sus
+inclinaciones voluntad, ilustrada pero decidida, entónces toma por
+traicion una plaza que no hubiera tomado por asalto.
+
+
+§ XXXIX.
+
+Ejemplo. La venganza bajo dos formas.
+
+Un hombre que ha irrogado una ofensa, está con una pretension en cuyo
+éxito puede influir decisivamente el ofendido. Tan pronto como este lo
+sabe, recuerda la ofensa recibida, el resentimiento se dispierta en su
+corazon, al resentimiento sucede la cólera, y la cólera engendra un vivo
+deseo de venganza. ¿Y porqué dejara de vengarse? ¿No se le ofrece ahora
+una excelente oportunidad? ¿No será para él un placer el presenciar la
+desesperacion de su adversario burlado en sus esperanzas, y quizas
+sumido en la oscuridad, en la desgracia, en la miseria? «Véngate,
+véngate, le dice en alta voz su corazon; véngate, y que él sepa que te
+has vengado; dáñale, ya que él te dañó, humíllale, ya que él te humilló;
+goza tú el cruel pero vivo placer de su desgracia, ya que él se gozó en
+la tuya. La víctima está en tus manos; no la sueltes; cébate en ella;
+sacia en ella tu sed de venganza. Tiene hijos, y perecerán.... no
+importa.... que perezcan; tiene padres y morirán de pesar.... no
+importa.... que mueran: así será herido en mas puntos su infame
+corazon; asi sangrará con mas abundancia; asi no habrá consuelo para él;
+así se llenará la medida de su afliccion; así derramarás en su villano
+pecho toda la hiel y amargura que él un dia derramara en el tuyo.
+Véngate, véngate; ríete de una generosidad que él no practicó contigo;
+no tengas piedad de quien no la tuvo de tí; él es indigno de tus
+favores, indigno de compasion, indigno de perdon; véngate, véngate.»
+
+Así habla el odio exaltado por la ira; pero este lenguaje es demasiado
+duro y cruel para no ofender á un corazon generoso. Tanta crueldad
+dispierta un sentimiento contrario: «este comportamiento seria ignoble,
+seria infame, se dice el nombre á sí mismo; esto repugna hasta al amor
+propio. ¿Pues qué? ¿yo he de gozarme en el abatimiento, en el perpetuo
+infortunio de una familia? ¿No seria para mí un remordimiento
+inextinguible la memoria de que con mis manejos he sumido en la miseria
+á sus hijos inocentes, y hundido en el sepulcro á sus ancianos padres?
+Esto no lo puedo hacer; esto no lo haré; es mas honroso no vengarme;
+sepa mi adversario que si él fué bajo, yo soy noble, si él fué inhumano,
+yo soy generoso; no quiero buscar otra venganza que la de triunfar de él
+á fuerza de generosidad, cuando su mirada se encuentre con mi mirada,
+sus ojos se abatirán, el rubor encenderá sus mejillas, su corazon
+sentirá un remordimiento, y me hará justicia.»
+
+El espíritu de venganza ha sucumbido por su imprudencia; lo queria todo,
+lo exigia todo, y con urgencia, con imperiosidad, sin consideraciones de
+ninguna clase; y el corazon se ha ofendido de semejante desman; ha
+creido que se trataba de envilecerle, ha llamado en su auxilio á los
+sentimientos nobles, que han acudido presto y han decidido la victoria
+en favor de la razon. Otro quizas hubiera sido el resultado, si el
+espíritu de venganza hubiese tomado otra forma ménos dura, si cubriendo
+su faz con mentida máscara, no hubiese mostrado sus facciones feroces.
+No debia dar destemplados gritos, aullidos horribles; era menester que
+envuelto y replegado en el seno mas oculto del corazon, hubiese
+destilado desde allí su veneno mortal. «Por cierto, debia decir, que el
+ofensor no es nada digno de obtener lo que pretende; y solo por este
+motivo conviene oponerse á que lo obtenga. Hizo una injuria, es verdad;
+pero ahora no es ocasion de acordarse de ella. No ha de ser el
+resentimiento quien presida á tu conducta sino la razon, el deseo de que
+una cosa de tanta entidad no vaya á parar á malas manos. El pretendiente
+no carece de algunas buenas disposiciones para el desempeño; ¿porqué no
+hacerle esta justicia? Pero en cambio adolece de defectos imperdonables.
+La ofensa que te hizo á tí lo manifiesta bien; de ella no debes
+acordarte para la venganza, pero sí para formar un juicio acertado.
+Sientes un secreto y vivo placer en contrariarle, en abatirle, en
+perderle; mas este sentimiento no te domina; solo te impulsa el deseo
+del bien; y en verdad que si no mediase otro motivo que el
+resentimiento, no pondrias ningun obstáculo á sus designios. Hasta
+quizas, harias el sacrificio de favorecerle; y en verdad que seria
+doloroso, muy doloroso; pero quizas te resignarias á ello. Mas no te
+hallas en este caso; afortunadamente la razon, la prudencia, la
+justicia estan de acuerdo con las inclinaciones de tu corazon; y bien
+considerado, ni las atiendes siquiera, experimentas un placer en dañar á
+tu enemigo, mas este placer es una expansion natural, que tú no alcanzas
+á destruir, pero que tienes bastante sujeta para no dejarla que te
+domine. No hay inconveniente pues en tomar las providencias oportunas.
+Lo que importa es proceder con calma, para que vean todos que no hay
+parcialidad, que no hay odio, que no hay espíritu de venganza, que usas
+de un derecho, y hasta obedeces á un deber.» La venganza impetuosa,
+violenta, francamente injusta, no habia podido alcanzar un triunfo que
+ha obtenido sin dificultad la venganza pacífica, insidiosa, disfrazada
+hipócritamente con el velo de la razon, de la justicia, del deber.
+
+Por este motivo es tan temible la venganza cuando obra en nombre del
+celo por la justicia. Cuando el corazon poseido del odio llega á
+engañarse a sí mismo, creyendo obrar á impulsos del buen deseo, quizas
+de la misma caridad, se halla como sujeto á la fascinacion de un reptil
+á quien no ve, y cuya existencia ni aun sospecha. Entónces la envidia
+destroza las reputaciones mas puras y esclarecidas, el rencor persigue
+inexorable, la venganza se goza en las convulsiones y congojas de la
+infortunada víctima, haciéndole agotar hasta las heces el dolor y la
+amargura. El insigne Protomártir brillaba por sus eminentes virtudes y
+aterraba á los judíos con su elocuencia divina; ¿qué nombre creeis que
+tomarán la envidia y la venganza, que les seca los corazones y hace
+rechinar sus dientes? ¿Creeis que se apellidarán con el nombre que les
+es propio? No, de ninguna manera. Aquellos hombres dan un grito como
+llenos de escándalo, se tapan los oidos, y sacrifican al inocente
+Diácono en nombre de Dios. El Salvador del mundo admira á cuantos le
+oyen, con la divina hermosura de su moral, con el maravilloso raudal de
+sabiduría y de amor que fluye de sus labios augustos; los pueblos se
+agolpan para verle, y él pasa haciendo bien; afable con los pequeños,
+compasivo con los desgraciados, indulgente con los culpables, derrama á
+manos llenas los tesoros de su omnipotencia y de su amor; solo pronuncia
+palabras de dulzura y perdon: diríase que reserva el lenguaje de una
+indignacion santa y terrible para confundir á los hipócritas. Estos han
+encontrado en él una mirada majestuosa y severa, y ellos la han
+correspondido con una mirada de víbora. La envidia les destroza el
+corazon, sienten una abrasadora sed de venganza. Pero ¿obrarán, hablarán
+como vengativos? No; este hombre es un blasfemo, dirán, seduce las
+turbas, es enemigo del César, la fidelidad pues, la tranquilidad
+pública, la religion exige que se le quite de en medio. Y se aceptará la
+traicion de un discípulo, y el inocente Cordero será llevado á los
+tribunales, y será interrogado, y al responder palabras de verdad, el
+príncipe de los sacerdotes se sentirá devorado de celo, y rasgará sus
+vestiduras, y dirá «_blasfemó_,» y los circunstantes dirán «es reo de
+muerte.»
+
+
+§ XL.
+
+Precauciones.
+
+Jamas el hombre medita demasiado sobre los secretos de su corazon; jamas
+desplega demasiada vigilancia para guardar las mil puertas por donde se
+introduce la iniquidad; jamas se precave demasiado contra las
+innumerables asechanzas con que él se combate á sí propio. No son las
+pasiones tan temibles cuando se presentan como son en sí, dirigiéndose
+abiertamente á su objeto, y atropellando con impetuosidad cuanto se les
+pone delante. En tal caso, por poco que se conserve en el espíritu el
+amor de la virtud, si el hombre no ha llegado todavía hasta el fondo de
+la corrupcion ó de la perversidad, siente levantarse en su alma un grito
+de espanto é indignacion, tan pronto como se le ofrece el vicio con su
+aspecto asqueroso. Pero ¿qué peligros no corre, si trocados los nombres,
+y cambiados los trajes, todo se le ofrece disfrazado, trastornado? si
+sus ojos miran al traves de engañosos prismas, que pintan con galanos
+colores y apacibles formas, la negrura y la monstruosidad?
+
+Los mayores peligros de un corazon puro no estan en el brutal aliciente
+de las pasiones groseras sino en aquellos sentimientos que encantan por
+su delicadeza y seducen con su ternura; el miedo no entra en las almas
+nobles sino con el dictado de prudencia; la codicia no se introduce en
+los pechos generosos sino con el titulo de economía previsora; el
+orgullo se cobija bajo la sombra del amor de la propia dignidad, y del
+respeto debido á la posicion que se ocupa: la vanidad se proporciona
+sus pequeños goces, engañando al vanidoso con la urgente necesidad de
+conocer el juicio de los demas, para aprovecharse de la crítica; la
+venganza se disfraza con el manto de la justicia; el furor se apellida
+santa indignacion; la pereza invoca en su auxilio la necesidad del
+descanso; y la roedora envidia al destrozar reputaciones, al empeñarse
+en ofuscar con su aliento impuro los resplandores de un mérito eminente,
+habla de amor á la verdad, de imparcialidad, de lo mucho que conviene
+precaverse contra una admiracion ignorante ó un entusiasmo infantil.
+
+
+§ XLI.
+
+Hipocresía del hombre consigo mismo.
+
+El hombre emplea la hipocresía para engañarse á sí mismo, acaso mas que
+para engañar á los otros. Rara vez se da á sí propio exacta cuenta del
+móvil de sus acciones; y por esto, aun en las virtudes mas acendradas,
+hay algo de escoria. El oro enteramente puro no se obtiene sino con el
+crisol de un perfecto amor divino; y este amor, en toda su perfeccion,
+está reservado para las regiones celestiales. Miéntras vivimos aquí en
+la tierra, llevamos en nuestro corazon un gérmen maligno que ó mata, ó
+enflaquece, ó deslustra las acciones virtuosas; y no es poco si se llega
+á evitar que ese gérmen se desarrolle y nos pierda. Pero, á pesar de
+tamaña debilidad, no deja de brillar en el fondo de nuestra alma aquella
+luz inextinguible encendida en ella por la mano del Criador; y esa luz
+nos hace distinguir entre el bien y el mal, sirviéndonos de guia en
+nuestros pasos, y de remordimiento en nuestros extravíos. Por esta
+causa, nos esforzamos á engañarnos á nosotros mismos para no ponernos en
+contradiccion demasiado patente con el dictámen de la conciencia; nos
+tapamos los oidos para no oir lo que ella nos dice, cerramos los ojos
+para no ver lo que ella nos muestra, procuramos hacernos la ilusion de
+que el principio que nos inculca no es aplicable al caso presente. Para
+esto sirven lastimosamente las pasiones, sugiriéndonos insidiosamente
+discursos sofísticos. Cuéstale mucho al hombre parecer malo, ni aun á
+sus propios ojos; no se atreve, se hace hipócrita.
+
+
+§ XLII.
+
+El conocimiento de sí mismo.
+
+El defecto indicado en el párrafo anterior tiene diferente carácter en
+las diferentes personas, por cuyo motivo, conviene sobre manera no
+perder jamas de vista aquella regla de los antiguos, tan profundamente
+sabia: _conócete á ti mismo; nosce te ipsum_. Si bien hay ciertas
+cualidades comunes á todos los hombres, estas toman un carácter
+particular en cada uno de ellos; cada cual tiene, por decirlo así, un
+resorte que conviene conocer y saber manejar. Este resorte, es necesario
+descubrir cuál es en los demas, para acertar á conducirse bien con
+ellos; pero es mas necesario todavía descubrirle cada cual en sí mismo.
+Porque allí suele estar el secreto de las grandes cosas así buenas como
+malas, á causa de que ese resorte no es mas que una propension fuerte,
+que llega á las demas, subordinándolas todas á un objeto. De esta pasion
+dominante se resienten todas las otras; ella se mezcla en todos los
+actos de vida; ella constituye lo que se llama el carácter.
+
+
+§ XLIII.
+
+El hombre huye de sí mismo.
+
+Si no tuviésemos la funesta inclinacion de huir de nosotros mismos, si
+la contemplacion de nuestro interior no nos repugnase en tal grado, no
+nos seria difícil descubrir cuál es la pasion que en nosotros predomina.
+Desgraciadamente, de nadie huimos tanto como de nosotros mismos, nada
+estudiamos ménos que lo que tenemos mas inmediato y que mas nos
+interesa. La generalidad de los hombres descienden al sepulcro, no solo
+sin haberse conocido á sí propios, sino tambien sin haberlo intentado.
+Debiéramos tener continuamente la vista fija sobre nuestro corazon para
+conocer sus inclinaciones, penetrar sus secretos, refrenar sus ímpetus,
+corregir sus vicios, evitar sus extravíos; debiéramos vivir con esa vida
+íntima en que el hombre se da cuenta de sus pensamientos y afectos, y no
+se pone en relacion con los objetos exteriores, sino despues de haber
+consultado su razon y dado á su voluntad la direccion conveniente. Mas
+esto no se hace; el hombre se abalanza, se pega á los objetos que le
+incitan, viviendo tan solo con esa vida exterior que no le deja tiempo
+para pensar en sí mismo. Vense entendimientos claros, corazones
+bellísimos, que no guardan para sí ninguna de las preciosidades con que
+los ha enriquecido el Criador; que derraman, por decirlo así, en calles
+y plazas el aroma exquisito, que guardado en el fondo de su interior,
+podria servirles de confortacion y regalo.
+
+Se refiere de Pascal que habiéndose dedicado con grande ahinco á las
+matemáticas y ciencias naturales, se cansó de dicho estudio á causa de
+hallar pocas personas con quienes poder conversar sobre el objeto de sus
+ocupaciones favoritas. Deseoso de encontrar una materia que no tuviera
+este inconveniente se dedicó al estudio del hombre, pero bien pronto
+conoció por experiencia, que los que se ocupaban de estudiar el hombre
+eran todavia en menor número que los aficionados á las matemáticas. Esto
+se verifica ahora como en tiempo de Pascal; basta observar al comun de
+los hombres para echar de ver cuán pocos son los que gustan de semejante
+tarea, mayormente tratándose de sí mismos.
+
+
+§ XLIV.
+
+Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones.
+
+Cuando se ha adquirido el hábito de reflexionar sobre las inclinaciones
+propias, distinguiendo el carácter y la intensidad de cada una de ellas,
+aun cuando arrastren una que otra vez al espíritu; no lo hacen sin que
+este conozca la violencia. Ciegan quizas el entendimiento, pero esta
+ceguera no se oculta del todo al que la padece; se dice á sí mismo,
+«crees que ves; mas en realidad no ves; estas ciego.» Pero si el hombre
+no fija nunca su mirada en su interior, si obra segun le impelen las
+pasiones, sin cuidarse de averiguar de dónde nace el impulso; para él
+llegan á ser una misma cosa pasion y voluntad, dictámen del
+entendimiento é instinto de las pasiones. Así la razon no es señora sino
+esclava; en vez de dirigir, moderar y corregir con sus consejos y
+mandatos las inclinaciones del corazon, se ve reducida á vil instrumento
+de ellas; y obligada á emplear todos los recursos de su sagacidad para
+proporcionarles goces que las satisfagan.
+
+
+§ XLV.
+
+Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la conducta.
+
+La religion cristiana al llevarnos á esa vida moral íntima reflexiva
+sobre nuestras inclinaciones, ha hecho una obra altamente conforme á la
+mas sana filosofía, y que descubre un profundo conocimiento del corazon
+humano. La experiencia enseña que lo que le falta al hombre para obrar
+bien, no es conocimiento especulativo y general, sino práctico,
+detallado, con aplicacion á todos los actos de la vida. ¿Quién no sabe y
+no repite mil veces que las pasiones nos extravian y nos pierden? La
+dificultad no está en eso, sino en saber cuál es la pasion que influye
+en este ó aquel caso, cuál es la que por lo comun predomina en las
+acciones, bajo qué forma, bajo qué disfraz se presenta al espíritu, y de
+qué modo se deben rechazar sus ataques, ó precaver sus estratagemas. Y
+todo esto, no como quiera, sino con un conocimiento claro, vivo, y que
+por tanto se ofrezca naturalmente al entendimiento, siempre que se haya
+de tomar alguna resolucion, aun en los negocios mas comunes.
+
+La diferencia que en las ciencias especulativas media entre un hombre
+vulgar y otro sobresaliente, no consiste á menudo sino en que este
+conoce con claridad, distincion y exactitud, lo que aquel solo conoce de
+una manera inexacta, confusa y oscura; no consiste en el número de las
+ideas, sino en la calidad; nada dice este sobre un punto, de que tambien
+no tenga noticia aquel; ambos miran el mismo objeto, solo que la vista
+del uno es mucho mas perfecta que la del otro. Lo propio sucede en lo
+relativo á la práctica. Hombres profundamente inmorales hablarán de la
+moral, de tal suerte que manifiesten no desconocer sus reglas; pero
+estas reglas las saben ellos en general, sin haberse cuidado de hacer
+aplicaciones, sin haber reparado en los obstáculos que impiden el
+ponerlas en planta en tal ó cual ocasion, sin que se les ocurran de una
+manera pura y viva, cuando se ofrece oportunidad de hacer uso de ellas.
+Quien está en posesion de su entendimiento, de la voluntad, del hombre
+entero, son las pasiones; esas reglas morales las conservan, por decirlo
+así, archivadas en lo mas recóndito de su conciencia; ni aun gustan de
+mirarlas como objeto de curiosidad, temerosos de encontrar en ellas el
+gusano del remordimiento. Por el contrario, cuando la virtud está
+arraigada en el alma, las reglas morales llegan á ser una idea familiar,
+que acompaña todos los pensamientos y acciones, que se aviva y se agita
+al menor peligro, que impera y apremia ántes de obrar, que remuerde
+incesantemente si se la ha desatendido. La virtud causa esa continua
+presencia intelectual de las reglas morales, y esta presencia á su vez
+contribuye á fortalecer la virtud; así es que la religion no cesa de
+inculcarlas, segura de que son preciosa semilla que tarde ó temprano
+dará algun fruto.
+
+
+§ XLVI.
+
+Los sentimientos morales auxilian la virtud.
+
+En ayuda de las ideas morales vienen los sentimientos, que tambien los
+hay muy morales, y poderosos, y bellísimos; porque Dios al permitir que
+sacudan y conturben nuestro espíritu violentas y aciagas tempestades,
+tambien ha querido proporcionarnos el blando mecimiento de céfiros
+apacibles. El hábito de atender á las reglas morales y de obedecer sus
+prescripciones, desenvuelve y aviva estos sentimientos; y entonces el
+hombre para seguir el camino de la virtud, combate las inclinaciones
+malas con las inclinaciones buenas; las luchas no son de tanto peligro,
+y sobre todo no son tan dolorosas; porque un sentimiento lucha con otro
+sentimiento, lo que se padece con el sacrificio del uno se compensa con
+el placer causado por el triunfo del otro, y no hay aquellos
+sufrimientos desgarradores que se experimentan, cuando la razon pelea
+con el corazon enteramente sola.
+
+Este desarrollo de los sentimientos morales, ese llamar en auxilio de la
+virtud las mismas pasiones, es un recurso poderoso para obrar bien é
+ilustrar el entendimiento cuando le ofuscan otras pasiones. Hay en esta
+oposicion mucha variedad de combinaciones que dan excelentes resultados.
+El amor de los placeres se neutraliza con el amor de la propia dignidad;
+el exceso del orgullo se templa con el temor de hacerse aborrecible, la
+vanidad se modera por el miedo al ridículo; la pereza se estimula con el
+deseo de la gloria; la ira se enfrena por no parecer descompuesto; la
+sed de venganza se mitiga ó extingue, con la dicha y la honra que
+resultan de ser generoso. Con esta combinacion, con la sagaz oposicion
+de los sentimientos buenos á los sentimientos malos, se debilitan suave
+y eficazmente muchos de los gérmenes de mal que abriga el corazon
+humano; y el hombre es virtuoso, sin dejar de ser sensible.
+
+
+§ XLVII.
+
+Una regla para los juicios prácticos.
+
+Conocido el principal resorte del propio corazon, y desarrollados tanto
+como sea posible los sentimientos generosos y morales; es necesario
+saber cómo se ha de dirigir el entendimiento para que acierte en sus
+juicios prácticos.
+
+La primera regla que se ha de tener presente es no juzgar ni deliberar
+con respecto á ningun objeto miéntras el espíritu está bajo la
+influencia de una pasion relativa al mismo objeto. ¡Cuán ofensivo no
+parece un hecho, una palabra, un gesto, que acaba de irritar! «La
+intencion del ofensor, se dice á sí mismo el ofendido, no podia ser mas
+maligna; se ha propuesto no solo dañar sino ultrajar; los circunstantes
+deben de estar escandalizados; si no se tomase una pronta y completa
+venganza, la sonrisa burlona que asomaba á los labios de todos se
+convertiria irremisiblemente en profundo desprecio por quien ha tolerado
+que de tal modo se le cubriera de afrentosa ignominia. Es preciso no ser
+descompuesto, es verdad; pero ¿hay acaso mayor descompostura que el
+abandono del honor? es necesario tener prudencia; pero esta prudencia
+¿debe llegar hasta el punto de dejarse pisotear por cualquiera?» ¿Quién
+hace este discurso? ¿es la razón? no ciertamente; es la ira. Pero la
+ira, se dirá, no discurre tanto. Sí, discurre; porque toma á su servicio
+al entendimiento, y este le proporciona todo lo que necesita. Y en este
+servicio no deja de auxiliarle á su vez la misma ira; porque las
+pasiones en sus momentos de exaltacion, fecundizan admirablemente el
+ingenio con las inspiraciones que les convienen.
+
+¿Queremos una prueba de que quien así discurria y hablaba, no era la
+razon sino la ira? héla aquí evidente. Si en lo que piensa el hombre
+encolerizado hubíese algo de verdad, no la desconocerian del todo los
+circunstantes. Tampoco carecen ellos de sentimientos de honor, tambien
+estiman en mucho su propia dignidad; saben distinguir entre una palabra
+dicha con designio de zaherir, y otra escapada sin intencion ofensiva, y
+sin embargo ellos no ven nada de lo que el encolerizado ve con tanta
+claridad; y si se sonrien, esa sonrisa es causada, no por la humillacion
+que él se imagina haber sufrido, sino por esa terrible explosion de
+furor, que no tiene motivo alguno. Mas todavía: no es necesario acudir á
+los circunstantes para encontrar la verdad; basta apelar al mismo
+encolerizado cuando haya desaparecido la ira. ¿Juzgará entónces como
+ahora? Es bien seguro que no; él será tal vez el primero que se reirá de
+su enojo, y que pedirá se le disimule su arrebato.
+
+
+§ XLVIII.
+
+Otra regla.
+
+De estas observaciones nace otra regla, y es que al sentirnos bajo la
+influencia de una pasion, hemos de hacer un esfuerzo, para suponernos
+por un momento siquiera, en el estado en que su influencia no exista.
+Una reflexion semejante, por mas rápida que sea, contribuye mucho á
+calmar la pasion, y á excitar en él ánimo ideas diferentes de las
+sugeridas por la inclinacion ciega. La fuerza de las pasiones se
+quebranta, desde el momento que se encuentra en oposicion con un
+pensamiento que se agita en la cabeza; el secreto de su victoria suele
+consistir en apagar todos los contrarios á ellas, y avivar los
+favorables. Pero tan pronto como la atencion se ha dirigido hácia otro
+órden de ideas, viene la comparacion, y por consiguiente cesa el
+exclusivismo. Entre tanto se desenvuelven otras fuerzas intelectuales y
+morales no subordinadas á la pasion, y esta pierde de su primitiva
+energía por haber de compartir con otras facultades la vida que ántes
+desfrutara sola.
+
+Aconseja estos medios no solo la experiencia de su buen resultado, sino
+tambien una razon fundada en la naturaleza de nuestra organizacion. Las
+facultades intelectuales y morales nunca se ejercitan sin que funcionen
+algunos de los órganos materiales. Ahora bien; entre los órganos
+corpóreos está distribuida una cierta cantidad de fuerzas vitales de que
+disfrutan alternativamente en mayor ó menor proporcion, y por
+consiguiente con decremento en los unos, cuando hay incremento en los
+otros. De lo que resulta, que ha de producir un efecto saludable el
+esforzarse en poner en accion los órganos de la inteligencia en
+contraposicion con los de las pasiones, y que la energía de estas ha de
+menguar á medida que ejerzan sus funciones los órganos de la
+inteligencia.
+
+Pero es de advertir que este fenómeno se verificará dirigiendo la
+atencion de la inteligencia en un sentido contrario al de las pasiones,
+lo que se obtiene trasladándola por un momento al órden de ideas que
+tendrá, cuando no esté bajo un influjo apasionado; pues que si por el
+contrario la inteligencia se dirige á favorecer la pasion, entónces esta
+se fomenta mas y mas con el auxilio; y lo que pudiese perder en energía,
+por decirlo así, puramente orgánica, lo recobra en energía moral, en la
+mayor abundancia de recursos para alcanzar el objeto, y en esa especie
+de bill de indemnidad con que se cree libre de acusaciones, cuando ve
+que el entendimiento léjos de combatirla la apoya.
+
+Este trabajo sobre las pasiones no es una mera teoría; cualquiera puede
+convencerse por sí mismo de que es muy practicable, y de que se sienten
+sus buenos efectos tan pronto como se le aplica. Es verdad que no
+siempre se acierta en el medio mas á propósito para ahogar, templar ó
+dirigir la pasion levantada; ó que aun encontrado, no se le emplea como
+es debido; pero la sola costumbre de buscarle basta para que el hombre
+esté mas sobre sí, no se abandone con demasiada facilidad á los primeros
+movimientos, y tenga en sus juicios prácticos un criterio que falta á
+los que proceden de otra manera.
+
+
+§ XLIX.
+
+El hombre riéndose de sí mismo.
+
+Cuando el hombre se acostumbra á observar mucho sus pasiones, hasta
+llega á emplear en su interior el ridículo contra si mismo; el ridículo,
+esa sal que se encuentra en el corazon y en el labio de los mortales
+como uno de tantos preservativos contra la corrupcion intelectual y
+moral, el ridículo, que no solo se emplea con fruto contra los demas,
+sino tambien contra nosotros mismos, viendo nuestros defectos por el
+lado que se prestan á la sátira. El hombre se dice entónces á sí propio
+lo que decirle pudieran los demas; asiste á la escena que se
+representaria, si el lance cayera en manos de un adversario de chiste y
+buen humor. Que contra otro se emplea tambien en cierto modo la sátira,
+cuando la empleamos contra nosotros mismos; porqué si bien se observa,
+hay en nuestro interior dos hombres que disputan, que luchan, que no
+estan nunca en paz, y así como el hombre inteligente, moral, previsor,
+emplea contra el torpe, el inmoral, el ciego, la firmeza de la voluntad
+y el imperio de la razon, así tambien á veces lo combate y le humilla
+con los punzantes dardos de la sátira. Sátira que puede ser tanto mas
+graciosa y libre, cuanto carece de testigos, no hiere la reputacion,
+nada hace perder en la opinion de los demas, pues que no llega á ser
+expresada con palabras, y la sonrisa burlona que hace asomar á los
+labios se extingue en el momento de nacer.
+
+Un pensamiento de esta clase ocurriendo en la agitacion causada por las
+pasiones, produce un efecto semejante al de una palabra juiciosa,
+incisiva y penetrante, lanzada en medio de una asamblea turbulenta.
+¡Cuántas veces se nota que una mirada expresiva cambia el estado del
+espíritu de uno de los circunstantes, moderando ó ahogando una pasion
+enardecida! ¿Y qué ha expresado aquella mirada? nada mas que un recuerdo
+del decoro, una consideracion al lugar ó a las personas, una
+reconvencion amistosa, una delicada ironía; nada mas que una apelacion
+al buen sentido del mismo que era juguete de la pasion; y esto ha sido
+suficiente para que la pasion se amortiguase. El efecto que otro nos
+produce ¿porqué no podríamos producírnoslo nosotros mismos, si no con
+igualdad, al ménos con aproximacion?
+
+
+§ L.
+
+Perpetua niñez del hombre.
+
+Poco basta para extraviar al hombre: pero tampoco se necesita mucho para
+corregirle algunos defectos. Es mas débil que malo, dista mucho de
+aquella terquedad satánica que no se aparta jamas del mal una vez
+abrazado; por el contrario, tanto el bien como el mal los abraza y los
+abandona con suma facilidad. Es niño hasta la vejez; preséntase á los
+demas con toda la seriedad posible; mas en el fondo se encuentra á sí
+propio pueril en muchas cosas y se avergüenza. Se ha dicho que ningun
+grande hombre le parecia grande á su ayuda de cámara; esto encierra
+mucha verdad. Y es que visto el hombre de cerca, se descubren las
+pequeñeces que le rebajan. Pero mas cosas sabe él de sí mismo que su
+ayuda de cámara, y por esto es todavía ménos grande á sus propios ojos;
+por esto aun en sus mejores años, necesita cubrir con un velo la
+puerilidad que se abriga en su corazon.
+
+Los niños rien y juguetean y retozan: y luego gimen y rabian y lloran,
+sin saber muchas veces porqué: ¿no hace lo mismo á su modo el adulto?
+Los niños ceden á un impulso de su organizacion, al buen ó mal estado de
+su salud, á la disposicion atmosférica que los afecta agradable ó
+desagradablemente; en desapareciendo estas causas se cambia el estado de
+sus espíritus: no se acuerdan del momento anterior, ni piensan en el
+venidero; solo se rigen por la impresion que actualmente experimentan.
+¿No hace esto mismo millares de veces el hombre mas serio, mas grave y
+sesudo?
+
+
+§ LI.
+
+Mudanza de D. Nicasio en breves horas.
+
+Don Nicasio es un varon de edad provecta, de juicio sosegado y maduro,
+lleno de conocimientos, de experiencia, y que rara vez se deja llevar
+de la impresion del momento. Todo lo pesa en la balanza de una sana
+razon, y en este peso no consiente que influyan por un adarme las
+pasiones de ningun género. Se le habla de una empresa de mucha gravedad
+para la cual se cuenta con su práctica de mundo, y su inteligencia
+particular en aquella clase de negocios. D. Nicasio está á disposicion
+del proponente; no tiene ninguna dificultad en entrar de lleno en la
+empresa, y hasta en comprometer en ella una parte de su fortuna. Está
+bien seguro de no perderla; si hay obstáculos, no le dan cuidado, él
+sabe el modo de removerlos; si hay rivales poderosos, á D. Nicasio no le
+hacen mella. Otras hazañas de mas monta ha llevado á cabo; negocios
+mucho mas espinosos ha tenido que manejar; mas poderosos rivales ha
+tenido que vencer. Embebido en la idea que le halaga, se expresa con
+facilidad y rapidez, gesticula con viveza, su mirada es sumamente
+expresiva, su fisonomía juvenil, diríase que ha vuelto á sus veinte y
+cinco abriles, si algunas canas asomando por un lado del postizo no
+revelasen traidoramente los trofeos de los años.
+
+El negocio está concluido; faltan algunos pormenores; quedais emplazado
+para redondearlos en otra entrevista; ¿mañana? no señor, nada de
+dilaciones, no las consiente la actividad de don Nicasio, es preciso
+acabar con todo, hoy mismo, por la tarde. D. Nicasio se ha retirado á su
+casa, y ni en su persona, ni en su familia, ni en ninguna de sus cosas
+ha ocurrido ningun accidente desagradable.
+
+Es la hora señalada, acudís con puntualidad, y os hallais en presencia
+del héroe de la mañana. D. Nicasio está algo descompuesto en su vestido,
+merced á un calor que le ahoga. Medio tentido en el sofá, os devuelve el
+saludo con un esfuerzo afectuoso, pero con evidentes señales de
+fastidiosa lasitud.
+
+--Vamos á ver, Sr. D. Nicasio, si quedamos convenidos definitivamente.
+
+--Tiempo tenemos de hablar.... contesta don Nicasio, y su fisonomía se
+contrae con muestras de tedio.
+
+--Como V. me ha citado por esta tarde.....
+
+--Sí, pero....
+
+--Como V. guste.
+
+--Ya se ve; pero es menester pensarlo mucho; qué sé yo!....
+
+--Lo que es dificultades, conozco que hay; solo que viéndole á V. tan
+animoso esta mañana, lo confieso, todo se me hacia ya camino llano.
+
+--Animoso sí..... y lo estoy aun..... pero sin embargo, sin embargo,
+conviene no llevar demasiada prisa..... En fin ya hablaremos, añade con
+expresion de quien desea que no le comprometan.
+
+Don Nicasio es otro, expresa lo que siente; nada de la audacia, de la
+actividad de la mañana, nada de los proyectos tan fáciles de ejecutar;
+entónces los obstáculos importaban poco, ahora son casi insuperables;
+los rivales no significaban nada, ahora son invencibles. ¿Qué ha
+sucedido? ¿Le han dado á D. Nicasio otras noticias? no ha visto á nadie.
+¿Ha meditado sobre el negocio? no se habia acordado mas de él. ¿Qué ha
+sucedido pues, para causar tamaña revolucion en su espíritu, alterando
+su modo de ver las cosas, y quebrantando tan lastimosamente sus ímpetus
+juveniles? Nada, la explicación del fenómeno es muy sencilla, no
+busqueis grandes causas, son muy pequeñas. En primer lugar, ahora hace
+un calor atroz, lo que por cierto dista mucho del oreo de una fresca
+brisa como sucedia por la mañana; D. Nicasio está sumamente abatido, la
+hora es pesada, el cielo se encapota y parece amenazar tempestad. La
+comida era ademas algo indigesta; el sueño de la siesta ha sido
+demasiado breve, y no sin alguna pesadilla. ¿Se quiere mas? ¿No son
+estos motivos bastante poderosos para trastornar el espíritu de un
+hombre grave y modificar sus opiniones? A pesar de todas las citas,
+¿quién os ha llevado á su casa bajo una constelacion tan infausta?
+
+Tal es el hombre; la menor cosa le desconcierta, le hace otro. Unido su
+espíritu á un cuerpo sujeto á mil impresiones diferentes, que se suceden
+con tanta rapidez y se reciben con igual facilidad que los movimientos
+de la hoja de un árbol, participa en cierto modo de esa inconstancia y
+variedad, trasladando con harta frecuencia á los objetos las mudanzas
+que solo él ha experimentado.
+
+
+§ LII.
+
+Los sentimientos por si solos, son mala regla de conducta.
+
+Lo dicho manifiesta la imposibilidad de dirigir la conducta del hombre
+por solo el sentimiento; y la literatura de nuestra época, que tan poco
+se ocupa de comunicar ideas de razón y de moral, y que al parecer no se
+propone sino excitar sentimientos, olvida la naturaleza del hombre, y
+causa un mal de inmensa trascendencia.
+
+El entregar al hombre á merced del solo sentimiento, es arrojar un navio
+sin piloto en medio de las olas. Esto equivale á proclamar la
+infalibilidad de las pasiones, á decir: "obra siempre por instinto,
+obedeciendo ciegamente á todos los movimientos de tu corazon;" esto
+equivale á despojar al hombre de su entendimiento, de su libre albedrío,
+á convertirle en simple instrumento de su sensibilidad.
+
+Se ha dicho que los grandes pensamientos salen del corazon; tambien
+pudiera añadirse que del corazon salen grandes errores, grandes
+delirios, grandes extravagancias, grandes crímenes. Del corazon sale
+todo; es un arpa soberbia que despide toda clase de sonidos, desde el
+horrendo estrépito de las cavernas infernales hasta la mas delicada
+armonía de las regiones celestes.
+
+El hombre que no tiene mas guia que su corazon, es el juguete de mil
+inclinaciones diversas, y á menudo contradictorias: una lijerísima pluma
+en medio de una campiña donde reinan los vientos, no lleva las
+direcciones mas variadas é irregulares. ¿Quién es capaz de contar, ni
+clasificar, la infinidad de sentimientos que se suceden en nuestro
+pecho, en brevísimas horas? ¿Quién no ha reparado en la asombrosa
+facilidad con que se pasa de la viva afición á un trabajo, á una
+repugnancia casi insuperable? ¿Quién no ha sentido simpatía ó antipatía,
+á la simple presencia de una persona, sin que pueda señalarse ninguna
+razon de ello, y sin que los hechos ofrezcan en lo sucesivo motivo
+alguno que justifique aquella impresión? ¿Quién no se ha admirado
+repetidas veces de encontrarse transformado en pocos instantes, pasando
+del brio al abatimiento, de la osadía á la timidez ó vice-versa, sin que
+hubiese mediado ninguna causa ostensible? ¿Quién ignora las mudanzas que
+los sentimientos sufren con la edad, con la diferencia de estado, de
+posicion social, de relaciones familiares, de salud, de clima, de
+estacion, de atmósfera? Todo cuanto afecta nuestras ideas, nuestros
+sentidos, nuestro cuerpo, de cualquier modo que sea, todo modifica
+nuestros sentimientos; y de aquí la asombrosa inconstancia que se nota
+en los que se abandonan á todos los impulsos de las pasiones; de aquí
+esa volubilidad de las organizaciones demasiado sensibles, si no han
+hecho grandes esfuerzos para dominarse.
+
+Las pasiones han sido dadas al hombre como medios para despertarle y
+ponerle en movimiento, como instrumentos para servirle en sus acciones;
+mas no como directoras de su espíritu, no como guias de su conducta. Se
+dice á veces que el corazon no engaña; ¡lamentable error! ¿qué es
+nuestra vida sino un tejido de ilusiones con que el corazón nos engaña?
+Si alguna vez acertamos, entregándonos ciegamente á lo que él nos
+inspira, ¡cuántas y cuántas nos hace extraviar! ¿Sabeis porqué se
+atribuye al corazon ese acierto instintivo? porque nos llama
+extremadamente la atencion uno de sus aciertos, cuando nos consta que
+son tantos sus desaciertos; porque nos causa extraña sorpresa el verle
+adivinar en medio de su ceguera, cuando son tantas las veces que le
+encontramos desatinado. Por esto recordamos su acierto excepcional, en
+gracia de este le perdonamos todos sus yerros, y le honramos con una
+prevision y un tino que no posee ni puede poseer.
+
+El fundar la moral sobre el sentimiento, es destruirla: el arreglar su
+conducta á las inspiraciones del sentimiento, es condenarse á no seguir
+ninguna fija, y á tenerla frecuentemente muy inmoral y funesta. La
+tendencia de la literatura que actualmente está en boga en Francia, y
+que desgraciadamente se introduce tambien en nuestra España, es
+divinizar las pasiones: y las pasiones divinizadas son extravagancia,
+inmoralidad, corrupcion, crimen.
+
+
+§ LIII.
+
+No impresiones sensibles, sino moral y razon.
+
+La conducta del hombre, así con respecto á lo moral como á lo útil, no
+debe gobernarse por impresiones sino por reglas constantes; en lo moral,
+por las máximas de eterna verdad; en lo útil, por los consejos de la
+sana razon. El hombre no es un Dios en quien todo se santifique por solo
+hallarse en él; las impresiones que recibe, son modificaciones de su
+naturaleza que en nada alteran las leyes eternas; una cosa justa no
+pierde la justicia, por serle desagradable; una cosa injusta, por serle
+agradable, no se lava de la injusticia. El enemigo implacable que hunde
+el puñal vengador en las entrañas de su víctima, siente en su corazon un
+placer feroz, y su accion no deja de ser un crimen; la hermana de la
+caridad que asiste al enfermo, que le alivia y consuela, sufre mas de
+una vez tormentos atroces, mas por esto su accion no deja de ser
+heróicamente virtuosa.
+
+Prescindiendo de lo moral, y atendiendo á lo útil, es necesario tratar
+las cosas con arreglo á lo que son, no á lo que nos afectan; la verdad
+no está esencialmente en nuestras impresiones, sino en los objetos;
+cuando aquellas nos ponen en desacuerdo con estos, nos extravian. El
+mundo real no es el mundo de los poetas y novelistas: es preciso
+considerarle y tratarle tal como es en sí; no sentimental, no
+fantástico, no soñador; sino positivo, práctico, prosáico.
+
+
+§ LIV.
+
+Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo.
+
+La religion no sofoca los sentimientos, solo los modera y los dirige; la
+prudencia no desecha el auxilio de las pasiones templadas, solo se
+guarda de su predominio. La armonía no se ha de producir en el hombre
+con el simultáneo desarrollo de las pasiones, sino con su represion; el
+contrapeso de las que se dejen funcionando no son solo las otras
+pasiones, sino principalmente la razon y la moral. La oposicion misma de
+las inclinaciones buenas á las malas; deja de ser saludable, cuando en
+ella no preside como señora la razon; porque las inclinaciones buenas no
+son buenas sino en cuanto la razon las dirige y modera: abandonadas á sí
+mismas, se exageran, se hacen malas.
+
+Un valiente está encargado de un puesto peligroso: el riesgo crece por
+momentos; á su alrededor van cayendo sus camaradas: los enemigos se
+aproximan cada vez mas; apénas hay esperanza de sostenerse, y la órden
+para retirarse no llega. El desaliento entra por un instante en el
+corazon del valiente; ¿á qué morir sin ningun fruto? El deber de la
+disciplina y del honor ¿se extenderá hasta un sacrificio inútil? ¿No
+seria mejor abandonar el puesto, excusarse á los ojos del jefe con lo
+imperioso de la necesidad? «No, responde su corazon generoso; esto es
+cobardía que se cubre con el nombre de prudencia. ¿Qué dirian tus
+compañeros, qué tu jefe, qué cuantos te conocen? ¿la ignominia ó la
+muerte? pues la muerte, sin vacilar, la muerte.»
+
+¿Se puede culpar esa reflexion con que el bravo oficial ha procurado
+sostenerse á sí mismo, contra la tentación de cobardía? Ese deseo del
+honor, ese horror á la ignominia de pasar por cobarde, ¿no ha sido en él
+un sentimiento? sí; pero un sentimiento noble, generoso, con cuya fuerza
+y ascendiente se ha fortalecido contra las asechanzas del miedo, y ha
+cumplido su deber. Esa pasion pues dirigida á un objeto bueno, ha
+producido un resultado excelente, que tal vez sin ella no se hubiera
+conseguido: en aquellos momentos críticos, terribles, en que el
+estruendo del cañon, la gritería del enemigo cercano, y los ayes de los
+camaradas moribundos, comenzaban á introducir el espanto en su pecho, la
+razon enteramente sola tal vez hubiera sucumbido; pero ha llamado en su
+ayuda á una pasion mas poderosa que el temor de la muerte: el
+sentimiento del honor, la vergüenza de parecer cobarde; y la razon ha
+triunfado, el deber se ha cumplido.
+
+Llegada la órden de replegarse, el oficial se reune á su cuerpo,
+habiendo perdido en el puesto fatal á casi todos sus soldados.--Ya le
+teníamos á V. por muerto, le dice chanceándose uno de sus amigos; no se
+habrá V. olvidado del parapeto.--El oficial se cree ultrajado, pide con
+calor una satisfaccion, y á las pocas horas el burlon imprudente ha
+dejado de existir. El mismo sentimiento que poco ántes impulsara á una
+accion heróica, acaba de causar un asesinato. El honor, la vergüenza de
+pasar por cobarde, habian sostenido al valiente, hasta el punto de
+hacerle despreciar su vida; el honor, la vergüenza de pasar por cobarde,
+han teñido sus manos con la sangre de un amigo imprudente. La pasion
+dirigida por la razon se elevó hasta el heroismo; entregada á su ímpetu
+ciego, se ha degradado hasta el crímen.
+
+La emulacion es un sentimiento poderoso, excelente preservativo contra
+la pereza, contra la cobardía, y contra cuantas pasiones se oponen al
+ejercicio útil de nuestras facultades. De ella se aprovecha el maestro
+para estimular á los alumnos; de ella se sirve el padre de familia para
+refrenar las malas inclinaciones de alguno de sus hijos; de ella se vale
+un capitan para obtener de sus subordinados, constancia, valor, hazañas
+heróicas. El deseo de adelantar, de cumplir con el deber, de llevar á
+cabo grandes empresas, el doloroso pesar de no haber hecho de nuestra
+parte todo lo que podíamos y debíamos, el rubor de vernos excedidos por
+aquellos á quienes hubiéramos podido superar, son sentimientos muy
+justos, muy nobles, excelentes para hacernos avanzar en el camino del
+bien. En ellos no hay nada reprensible; ellos son el manantial de muchas
+acciones virtuosas, de resoluciones sublimes, de hazañas sorprendentes.
+
+Pero si ese mismo sentimiento se exagera, el néctar aromático, dulce,
+confortador, se trueca en el humor mortifero que fluye de la boca de un
+reptil ponzoñoso, la emulacion se hace envidia. El sentimiento en el
+fondo es el mismo, pero se ha llevado á un punto demasiado alto; el
+deseo de adelantar ha pasado á ser una sed abrasadora; el pesar de verse
+superado, es ya un rencor contra el que supera; ya no hay aquella
+rivalidad que se hermanaba muy bien con la amistad mas íntima, que
+procuraba suavizar la humillacion del vencido prodigándole muestras de
+cariño, y sinceras alabanzas por sus esfuerzos; que contenta con haber
+conquistado el lauro, le escondia para no lastimar el amor propio de los
+demas; hay sí, un verdadero despecho, hay una rabia, no por la falta de
+los adelantos propios, sino por la vista de los ajenos; hay un verdadero
+odio al que se aventaja, hay un vivo anhelo por rebajar el mérito de sus
+obras, hay maledicencia, hay el desden con que se encubre un furor mal
+comprimido, hay la sonrisa sardónica, que apénas alcanza á disimular los
+tormentos del alma.
+
+Nada mas conforme á razon que aquel sentimiento de la propia dignidad,
+que se exalta santamente cuando las pasiones brutales excitan á una
+accion vergonzosa; que recuerda al hombre lo sagrado de sus deberes, y
+no le consiente deshonrarse faltando á ellos; aquel sentimiento que le
+inspira la actitud que le conviene tomar, segun la posicion que ocupa;
+aquel sentimiento que llena de majestad el semblante y modales del
+monarca, que da al rostro y maneras de un pontífice santa gravedad y
+uncion augusta; que brilla en la mirada de fuego de un gran capitan y en
+su ademan resuelto, osado, imponente; aquel sentimiento que á la dicha
+no le permite alegria descompuesta, ni al infortunio abatimiento
+ignoble; que señala la oportunidad de un prudente silencio, ó sugiere
+una palabra decorosa y firme; que deslinda la afabilidad de la nimia
+familiaridad, la franqueza del abandono, la naturalidad de los modales
+de una libertad grosera; aquel sentimiento en fin que vigoriza al hombre
+sin endurecerle, que le suaviza sin relajarle, que le hace flexible sin
+inconstancia, y constante sin terquedad. Pero ese mismo sentimiento, si
+no está moderado y dirigido por la razon, se hace orgullo; el orgullo
+que hincha el corazon, enhiesta la frente, da á la fisonomía un aspecto
+ofensivo, y á los modales una afectacion entre irritante y ridícula; el
+orgullo que desvanece, que imposibilita para adelantar, que se suscita á
+sí propio obstáculos en la ejecucion, que inspira grandes maldades, que
+provoca el aborrecimiento y el desprecio, que hace insufrible.
+
+¡Qué sentimiento mas razonable que el deseo de adquirir ó conservar lo
+necesario para las atenciones propias, y de aquellas personas de cuyo
+cuidado encargan el deber ó el afecto! Él previene contra la
+prodigalidad, aparta de los excesos, preserva de una vida licenciosa,
+inspira amor á la sobriedad, templanza en todos los deseos, aficion al
+trabajo. Pero este mismo sentimiento llevado á la exageracion, impone
+ayunos que Dios no acepta, frio en el invierno, calor en el verano, mal
+cuidado de la salud, abandono en las enfermedades, mortifica con
+privaciones á la familia, niega todo favor á los amigos, cierra la mano
+para los pobres, endurece cruelmente el corazon para toda clase de
+infortunios, atormenta con sospechas, temores, zozobras, prolonga las
+vigilias, engendra el insomnio, persigue y agita con la aparicion de
+espectros robadores los breves momentos de sueño, haciendo que no pueda
+lograr descanso
+
+ El rico avaro en el angosto lecho,
+ Y que sudando con terror despierte.
+
+Véase pues con cuánta verdad he dicho que los mismos sentimientos buenos
+la exageracion los hace malos; que el sentimiento por sí solo, es una
+guia mas segura, y á menudo peligrosa. La razon es quien debe dirigirle
+conforme á los eternos principios de la moral; la razon es quien debe
+encaminarle, hasta en el terreno de la utilidad. Por esto jamas el
+hombre se ocupa demasiado del conocimiento de sí mismo; ningun esfuerzo
+está de mas para adquirir aquel criterio moral y acertado, que nos
+enseña la verdad práctica, la verdad que debe presidir á todos los actos
+de nuestra vida. Proceder á la aventura, abandonarse ciegamente á las
+inspiraciones del corazon, es exponerse á mancharse con la inmoralidad,
+y á cometer una serie de yerros que acaban por acarrear terribles
+infortunios.
+
+
+§ LV.
+
+La ciencia es muy útil á la práctica.
+
+En todo lo concerniente á objetos sometidos á leyes necesarias, claro es
+que el conocimiento de estas ha de ser utilísimo, cuando no
+indispensable. De cuyo principio infiero que discurren muy mal los que
+en tratándose de ejecutar, descuidan la ciencia y solo se atienen á la
+práctica. La ciencia, si es verdaderamente digna de este nombre, se
+ocupa en el descubrimiento de las leyes que rigen la naturaleza; y así
+su ayuda ha de ser de la mayor importancia. Tenemos de esta verdad una
+irrefragable prueba en lo que ha sucedido en Europa de tres siglos á
+esta parte. Desde que se han cultivado las matemáticas y las ciencias
+naturales, el progreso de las artes ha sido asombroso. En el siglo
+actual se estan haciendo continuamente ingeniosos descubrimientos; y
+¿qué son estos, sino otras tantas aplicaciones de la ciencia?
+
+La rutina que desdeña á la ciencia, muestra con semejante desden un
+orgullo necio, hijo de la ignorancia. El hombre se distingue de los
+brutos animales por la razon con que le ha dotado el Autor de la
+naturaleza; y no querer emplear las luces del entendimiento para la
+direccion de las operaciones, aun las mas sencillas, es mostrarse
+ingrato á la bondad del Criador. ¿Para qué se nos ha dado esa antorcha
+sino para aprovecharnos de ella en cuanto sea posible? Y si á ella se
+deben tan grandes concepciones cientificas, ¿porqué no la hemos de
+consultar para que nos suministre reglas que nos guien en la práctica?
+
+Véase el atraso en que se encuentra la España en cuanto á desarrollo
+material, merced al descuido con que han sido miradas durante largo
+tiempo las ciencias naturales y exactas; comparémonos con las naciones
+que no han caido en este error, y nos será fácil palpar la diferencia.
+Verdad es que hay en las ciencias una parte meramente especulativa, y
+que difícilmente puede conducir á resultados prácticos; sin embargo es
+preciso no olvidar, que aun esta parte al parecer inútil, y como si
+dijéramos de mero lujo, se liga muchas veces con otras que tienen
+inmediata relacion con las artes. Por manera que su inutilidad es solo
+aparente, pues andando el tiempo se descubren consecuencias en que no se
+habia reparado. La historia de las ciencias naturales y exactas nos
+ofrece abundantes pruebas de esta verdad, ¿Qué cosa mas puramente
+especulativa y al parecer mas estéril, que las fracciones continuas? y
+no obstante ellas sirvieron á Huigens para determinar las dimensiones de
+las ruedas dentadas en la construccion de su autómata planetario.
+
+La práctica sin la teoría permanece estacionaria, ó no adelanta sino con
+muchísima lentitud; pero á su vez, la teoría sin la práctica fuera
+tambien infructuosa. La teoría no progresa ni se solida sin la
+observacion, y la observacion estriba en la práctica. ¿Que seria la
+ciencia agrícola sin la experiencia del labrador?
+
+Los que se destinen á la profesion de un arte deben, si es posible,
+estar preparados con los principios de la ciencia en que aquella se
+funda. Los carpinteros, albañiles, maquinistas, saldrian sin duda mas
+hábiles maestros si poseyesen los elementos de geometría y de mecánica;
+y los barnizadores, tintoreros y de otros oficios no andarian tan á
+tientas en sus operaciones, si no careciesen de las luces de la química.
+Si una gran parte del tiempo que se pierde miserablemente en la escuela
+y en casa, ocupándose en estudios inconducentes, se emplease en adquirir
+los conocimientos preparatorios, acomodados á la carrera que se quiere
+emprender, los individuos, las familias y la sociedad reportarian por
+cierto mayor fruto de sus tareas y dispendios.
+
+Bueno es que un jóven sea literato; pero ¿de qué le servirá un brillante
+trozo de Walter Scott, ó de Víctor Hugo, cuando colocado al frente de un
+establecimiento sea preciso conocer los defectos de una máquina, las
+ventajas ó inconvenientes de un procedimiento, ó adivinar el secreto con
+que en los paises extranjeros se ha llegado á la perfeccion de un tinte?
+Al arquitecto, al ingeniero, ¿serán los artículos de política los que
+les enseñarán á construir un edificio con solidez, elegancia, aptitud y
+buen gusto, á formar atinadamente el plan de una carretera ó canal, á
+dirigir las obras con inteligencia, á levantar una calzada, ó suspender
+un puente?
+
+
+§ LVI.
+
+Inconvenientes de la universalidad.
+
+El saber es muy costoso y la vida muy breve; y sin enbargo vemos con
+dolor que se desparraman las facultades del hombre hácia mil objetos
+diferentes, halagando á un tiempo la vanidad y la pereza. La vanidad,
+porque de esta suerte se adquiere la reputacion de sabio; la pereza,
+porque es harto mas trabajoso el fijarse sobre una materia y dominarla,
+que no el adquirir cuatro nociones generales sobre todos los ramos.
+
+Se ponderan de continuo las ventajas de la division del trabajo en la
+industria, y no se advierte que este principio es tambien aplicable á la
+ciencia. Son pocos los hombres nacidos con felices disposiciones para
+todo. Muchos que podrian ser una excelente _especialidad_, dedicándose
+principal ó exclusivamente á un ramo, se inutilizan miserablemente
+aspirando á la universalidad. Son incalculables los daños que de esto
+resultan á la sociedad y á los individuos: pues que se consumen
+estérilmente muchas fuerzas que bien aprovechadas y dirigidas, habrian
+podido producir grandes bienes. Vaucanson y Vatt hicieron prodigios en
+la mecánica: y es muy probable que se hubieran distinguido muy poco en
+las bellas artes y en la poesía; Lafontaine se inmortalizó con sus
+_Fábulas_, y metido á hombre de negocios, hubiera sido de los mas
+torpes. Sabido es que en el trato de la sociedad, parecia á veces estar
+falto de sentido comun.
+
+No negaré que unos conocimientos presten á otros grande auxilio, ni las
+ventajas que reporta una ciencia de las luces que le suministran otras,
+quizas de un órden totalmente distinto; pero repito que esto es para
+pocos, y que la generalidad de los hombres debe dedicarse especialmente
+á un ramo.
+
+Así en las ciencias como en las artes, lo que conviene es elegir con
+acierto la profesion: pero una vez escogida, es preciso aplicarse á
+ella ó principal ó exclusivamente.
+
+La abundancia de libros, de periódicos, de manuales, de enciclopedias
+convida á estudiar un poco de todo: esta abundancia indica el gran
+caudal de conocimientos atesorados con el curso de los siglos y de que
+disfruta la edad presente; pero en cambio acarrea un mal muy grave, y es
+que hace perder á muchos en intensidad lo que adquieren en extension; y
+á no pocos les proporciona aparentar que saben de todo cuando en
+realidad no saben nada.
+
+Si la España ha de progresar de una manera real y positiva, es preciso
+que se acuda á remediar este abuso; que se encajonen, por decirlo así,
+los ingenios en sus respectivas carreras, y que sin impedir la
+universalidad de conocimientos en los que de tanto sean capaces, se
+cuide que no falte en algunos la profundidad, y en todos la suficiencia.
+La mayor parte de las profesiones demandan un hombre entero, para ser
+desempeñadas cual conviene; si se olvida esta verdad, las fuerzas
+intelectuales se consumen lastimosamente sin producir resultado: como en
+una máquina mal construida se pierde gran parte del impulso por falta de
+buenos conductos que le dirijan y apliquen.
+
+A quien reflexione sobre el movimiento intelectual de nuestra patria en
+la época presente, se le ofrece de bulto la causa de esa esterilidad que
+nos aflige, á pesar de una actividad siempre creciente. Las fuerzas se
+disipan, se pierden, porque no hay direccion: los ingenios marchan á la
+aventura, sin pensar adónde van: los que profesan con fruto una carrera
+la abandonan á la vista de otra que brinda con mas ventajas: y la
+revolucion trastornando todos los papeles, haciendo del abogado un
+diplomático, del militar un político, del comerciante un hombre de
+gobierno, del juez un economista, de nada todo, aumenta el vértigo de
+las ideas, y opone gravísimos obstáculos á todos los progresos.
+
+
+§ LVII.
+
+Fuerza de la voluntad.
+
+El hombre tiene siempre un gran caudal de fuerzas sin emplear; y el
+secreto de hacer mucho, es acertar á explotarse á sí mismo. Para
+convencerse de esta verdad basta considerar cuánto se multiplican las
+fuerzas del hombre que se halla en aprieto: su entendimiento es mas
+capaz y penetrante, su corazon mas osado y emprendedor, su cuerpo mas
+vigoroso: ¿y esto porqué? ¿se crean acaso nuevas fuerzas? no
+ciertamente: solo se despiertan, se ponen en accion, se aplican á un
+objeto determinado. ¿Y cómo se logra esto? El aprieto aguijonea la
+voluntad, y esta desplega, por decirlo así, toda la plenitud de su
+poder: quiere el fin con intensidad y viveza, manda con energía á todas
+las facultades que trabajen por encontrar los medios á propósito, y por
+emplearlos una vez encontrados; y el nombre se asombra de sentirse otro,
+de ser capaz de llevar á cabo lo que en circunstancias ordinarias le
+pareciera del todo imposible.
+
+Lo que sucede en extremos apurados, debe enseñarnos el modo de
+aprovechar y multiplicar nuestras fuerzas en el curso de los negocios
+comunes: regularmente, para lograr un fin, lo que se necesita es
+_voluntad_: voluntad decidida, resuelta, firme, que marche á su objeto
+sin arredrarse por obstáculos ni fatigas. Las mas de las veces, no
+tenemos verdadera voluntad, sino veleidad; quisiéramos, mas no queremos,
+quisiéramos, si no fuese preciso salir de nuestra habitual pereza,
+arrostrar tal trabajo, superar tales obstáculos, pero no queremos
+alcanzar el fin á tanta costa; empleamos con flojedad nuestras
+facultades, y desfallecemos á la mitad del camino.
+
+
+§ LVIII.
+
+Firmeza de voluntad.
+
+La firmeza de voluntad es el secreto de llevar á cabo las empresas
+arduas; con esta firmeza comenzamos por dominarnos á nosotros mismos;
+primera condicion para dominar los negocios. Todos experimentamos que en
+nosotros hay dos hombres; uno inteligente, activo, de pensamientos
+elevados, de deseos nobles, conformes á la razon, de proyectos arduos y
+grandiosos; otro torpe, soñoliento, de miras mezquinas, que se arrastra
+por el polvo cual inmundo reptil; que suda de angustia al pensar que se
+le hace preciso levantar la cabeza del suelo. Para el segundo no hay el
+recuerdo de ayer, ni la prevision de mañana; no hay mas que lo presente,
+el goce de ahora, lo demas no existe; para el primero hay la enseñanza
+de lo pasado, y la vista del porvenir; hay otros intereses que los del
+momento, hay una vida demasiado anchurosa para limitarla á lo que
+afecta en este instante; para el segundo el hombre es un ser que siente
+y goza; para el primero el hombre es una criatura racional, á imágen y
+semejanza de Dios, que se desdeña de hundir su frente en el polvo, que
+la levanta con generosa altivez hácia el firmamento, que conoce toda su
+dignidad, que se penetra de la nobleza de su orígen y destino, que alza
+su pensamiento sobre la region de las sensaciones, que prefiere al goce
+el deber.
+
+Para todo adelanto sólido y estable, conviene desarrollar al hombre
+noble, y sujetar y dirigir al ignoble, con la firmeza de la volundad.
+Quien se ha dominado á sí mismo domina fácilmente el negocio, y á los
+demas que en él toman parte. Porque es cierto que una volundad firme y
+constante, ya por sí sola, y prescindiendo de las otras cualidades de
+quien la posea, ejerce poderoso ascendiente sobre los ánimos, y los
+sojuzga y avasalla.
+
+La terquedad es sin duda un mal gravísimo, porque nos lleva á desechar
+los consejos ajenos, aferrándonos en nuestro dictámen y resolucion,
+contra las consideraciones de prudencia y justicia. De ella debemos
+precavernos cuidadosamente, porque teniendo su raiz en el orgullo, es
+planta que fácilmente se desarrolla. Sin embargo, tal vez podria
+asegurarse que la terquedad no es tan comun, ni acarrea tantos daños
+como la inconstancia. Esta nos hace incapaces de llevar á cabo las
+empresas arduas, y esteriliza nuestras facultades, dejándolas ociosas, ó
+aplicándolas sin cesar á objetos diferentes, y no permitiendo que llegue
+á sazon el fruto de las tareas; ella nos hace retroceder á la vista del
+primer obstáculo, y desfallecer al presentarse un riesgo ó fatiga; ella
+nos pone á la merced de todas nuestras pasiones, de todos los sucesos,
+de todas las personas que nos rodean; ella nos hace tambien tercos en el
+prurito de mudanza, y ella nos hace desoir los consejos de la justicia,
+de la prudencia, y hasta de nuestros mas caros intereses.
+
+Para lograr esta firmeza de voluntad, y precaverse contra la
+inconstancia, conviene formarse convicciones fijas, prescribirse un
+sistema de conducta, no obrar al acaso. Es cierto que la variedad de
+acontecimientos y circunstancias, y la escasez de nuestra prevision nos
+obligan con frecuencia á modificar los planes concebidos; pero esto no
+impide que podamos formarlos, no autoriza para entregarse ciegamente al
+curso de las cosas, y marchar á la aventura. ¿Para qué se nos ha dado la
+razon sino para valernos de ella, y emplearla como guia en nuestras
+acciones?
+
+Téngase por cierto que quien recuerde estas observaciones, quien proceda
+con sistema, quien obre con premeditado designio, llevará siempre
+notable ventaja sobre los que se conduzcan de otra manera; si son sus
+auxiliares, naturalmente se los hallará puestos bajo sus órdenes, y se
+verá constituido su caudillo, sin que ellos lo piensen ni él propio lo
+pretenda; si son sus adversarios ó enemigos, los desbaratará, aun
+contando con ménos recursos.
+
+Conciencia tranquila, designio premeditado, voluntad firme; hé aqui las
+condiciones para llevar a cabo las empresas. Esto exige sacrificios, es
+verdad; esto demanda que el hombre se venza á sí mismo, es cierto; esto
+supone mucho trabajo interior, no cabe duda; pero en lo intelectual como
+en lo moral, como en lo físico; en lo temporal como en lo eterno, está
+ordenado que no alcanza la corona quien no arrostra la lucha.
+
+
+§ LIX.
+
+Firmeza, energía, ímpetu.
+
+Voluntad firme no es lo mismo que voluntad enérgica, y mucho ménos que
+voluntad impetuosa. Estas tres cualidades son muy diversas, no siempre
+se hallan reunidas, y no es raro que se excluyan reciprocamente. El
+ímpetu es producido por un acceso de pasion, es el movimiento de la
+voluntad arrastrada por la pasion, es casi la pasion misma. Para la
+energía no basta un acceso momentáneo; es necesaria una pasion fuerte,
+pero sostenida por algun tiempo. En el ímpetu hay explosion, el tiro
+sale, mas el proyectil cae á poca distancia; en la energía hay explosion
+tambien, quizas no tan ruidosa, pero en cambio el proyectil silba gran
+trecho por los aires, y alcanza un blanco muy distante. La firmeza no
+requiere ni uno ni otro; á veces no consiente ni uno ni otro; admite
+tambien pasion, frecuentemente la necesita; pero es una pasion
+constante, con direccion fija, sometida á regularidad. El ímpetu, ó
+destruye en un momento todos los obstáculos ó se quebranta; la energía
+sostiene algo mas la lucha, pero se quebranta tambien; la firmeza los
+remueve si puede, cuando no, los salva, da un rodeo, y si ni uno ni
+otro le es posible, se para y espera.
+
+Mas no debe creerse que esta firmeza no pueda tener en ciertos casos
+energía, ímpetu irresistible; despues de esperar mucho, tambien se
+impacienta, y una resolucion extrema es tanto mas temible cuanto es mas
+premeditada, mas calculada. Esos hombres en apariencia frios, pero que
+en realidad abrigan un fuego concentrado y comprimido, son formidables
+cuando llega el momento fatal y dicen «ahora».... Entónces clavan en el
+objeto su mirada encendida y se lanzan á él rápidos como el rayo,
+certeros como una flecha.
+
+Las fuerzas morales son como las físicas; necesitan ser economizadas;
+los que á cada paso las prodigan las pierden; los que las reservan con
+prudente economía, las tienen mayores en el momento oportuno. No son las
+voluntades mas firmes las que chocan continuamente con todo; por el
+contrario los muy impetuosos ceden cuando se les resiste, atacan cuando
+se cede. Los hombres de voluntad mas firme no suelen serlo para las
+cosas pequeñas; las miran con lástima, no las consideran dignas de un
+combate. Así en el trato comun son condescendientes, flexibles, desisten
+con facilidad; se prestan á lo que se quiere. Pero llegada la ocasion,
+sea por presentarse un negocio grande en que convenga desplegar las
+fuerzas, sea porque alguno de los pequeños haya sido llevado á un
+extremo tal en que no se pueda condescender mas, y sea necesario decir,
+_basta_; entónces no es mas impetuoso el leon, si se trata de atacar, no
+es mas firme la roca, si se trata de resistir.
+
+Esa fuerza de voluntad que da valor en el combate y fortaleza en el
+sufrimiento; que triunfa de todas las resistencias, que no retrocede por
+ningun obstáculo, que no se desalienta con el mal éxito, ni se quebranta
+con los choques mas rudos; esa voluntad, que segun la oportunidad del
+momento, es fuego abrasador, ó frialdad aterradora; que segun conviene,
+pinta en el rostro formidable tempestad, ó una serenidad todavía mas
+formidable; esa gran fuerza de voluntad, que es hoy lo que era ayer, que
+será mañana lo que es hoy; esa gran fuerza de voluntad sin la que no es
+posible llevar á cabo arduas empresas que exijan dilatado tiempo; que es
+uno de los caractéres distintivos de los hombres que mas se han señalado
+en los fastos de la humanidad, de los hombres que viven en los
+monumentos que han levantado, en las instituciones que han establecido,
+en las revoluciones que han hecho, ó en los diques con que las han
+contenido; esa gran fuerza de voluntad que poseian los grandes
+conquistadores, los jefes de sectas, los descubridores de nuevos mundos,
+los inventores que consumieron su vida en busca de su invento, los
+políticos que con mano de hierro amoldaron la sociedad á una nueva
+forma, imprimiéndola un sello que despues de largos siglos no se ha
+borrado aun; esa fuerza de voluntad que hace de un humilde fraile un
+gran papa en Sixto V, un gran regente en Cisneros; esa fuerza de
+voluntad que cual muro de bronce detiene el protestantismo en la cumbre
+del Pirineo, que arroja sobre la Inglaterra una armada gigantesca, y
+escucha impasible la nueva de su pérdida, que somete el Portugal, vence
+en San Quintin, levanta el Escorial, y que en el sombrío ángulo del
+monasterio, contempla con ojos serenos la muerte cercana; miéntras
+
+ Extraña agitacion, tristes clamores
+ En el palacio de _Felipe_ cunden,
+ Que por el claustro y poblacion á un tiempo
+ Con angustiados ayes se difunden;
+
+esa fuerza de voluntad, repito, necesita dos condiciones ó mas bien
+resulta de la accion combinada de dos causas; una idea, y un
+sentimiento. Una idea clara, viva, fija, poderosa, que observa el
+entendimiento, ocupándole todo, llenándole todo. Un sentimiento fuerte,
+enérgico, dueño exclusivo del corazon y completamente subordinado á la
+idea. Si alguna de estas circunstancias falta, la voluntad flaquea,
+vacila.
+
+Cuando la idea no tiene en su apoyo el sentimiento, la voluntad es
+floja; cuando el sentimiento no tiene en su apoyo la idea, la voluntad
+vacila, es inconstante. La idea es la luz que señala el camino; es mas,
+es el punto luminoso que fascina, que atrae, que arrastra; el
+sentimiento es el impulso, es la fuerza que mueve, que lanza.
+
+Cuando la idea no es viva, la atraccion disminuye, la incertidumbre
+comienza, la voluntad es irresoluta; cuando la idea no es fija, cuando
+el punto luminoso muda de lugar, la voluntad anda mal segura; cuando la
+idea se deja ofuscar ó reemplazar por otras, la voluntad muda de
+objetos, es voluble; y cuando el sentimiento no es bastante poderoso,
+cuando no está en proporcion con la idea, el entendimiento la contempla
+con placer, con amor, quizas con entusiasmo, pero el alma no se halla
+con fuerzas para tanto: el vuelo no puede llegar allá; la voluntad no
+intenta nada, y si intenta, se desanima y desfallece.
+
+Es increible lo que pueden esas fuerzas reunidas; y lo extraño es que su
+poder no es solo con respecto al que las tiene, sino que obra
+eficazmente sobre los que le rodean. El ascendiente que llega á ejercer
+sobre los demas un hombre de esta clase, es superior á todo
+encarecimiento. Esa fuerza de voluntad, sostenida y dirigida por la
+fuerza de una idea, tiene algo de misterioso que parece revestir al
+hombre de un carácter superior y le da derecho al mando de sus
+semejantes: inspira una confianza sin límites, una obediencia ciega á
+todos los mandatos del héroe. Aun cuando sean desacertados, no se los
+cree tales; se considera que hay un plan secreto que no se concibe: «él
+sabe bien lo que hace,» decian los soldados de Napoleon, y se arrojaban
+á la muerte.
+
+Para los usos comunes de la vida no se necesitan estas cualidades en
+grado tan eminente; pero el poseerlas del modo que se adapte al talento,
+índole y posicion del individuo, es siempre muy útil y en algunos casos
+necesario. De esto dependen en gran parte las ventajas que unos llevan á
+otros en la buena direccion y acertado manejo de los asuntos; pudiendo
+asegurarse que quien esté enteramente falto de dichas cualidades será
+hombre de poco valer, incapaz de llevar á cabo ningun negocio
+importante. Para las grandes cosas es necesaria gran fuerza, para las
+pequeñas basta pequeña; pero todas han menester alguna. La diferencia
+está en la intensidad y en los objetos: mas no en la naturaleza de las
+facultades ni de su desarrollo. El hombre grande como el vulgar, se
+dirigen por el pensamiento, y se mueven por la voluntad y las pasiones.
+En ambos la fijeza de la idea y la fuerza del sentimiento, son los dos
+principios que dan á la voluntad energía y firmeza. Las piedrezuelas que
+arrebata el viento estan sometidas á las mismas leyes que la masa de un
+planeta.
+
+
+§ LX.
+
+Conclusion y resúmen.
+
+Criterio es un medio para conocer la verdad. La verdad en las cosas es
+la realidad. La verdad en el entendimiento, es conocer las cosas tales
+como son. La verdad en la voluntad es quererlas como es debido, conforme
+á las reglas de la sana moral. La verdad en la conducta es obrar por
+impulso de esta buena voluntad. La verdad en proponerse un fin, es
+proponerse el fin conveniente y debido, segun las circunstancias. La
+verdad en la eleccion de los medios es elegir los que son conformes á la
+moral, y mejor conducen al fin. Hay verdades de muchas clases; porque
+hay realidad de muchas clases. Hay tambien muchos modos de conocer la
+verdad. No todas las cosas se han de mirar de la misma manera, sino del
+modo que cada una de ellas se ve mejor. Al hombre le han sido dadas
+muchas facultades. Ninguna es inútil. Ninguna es intrínsecamente mala.
+La esterilidad ó la malicia les vienen de nosotros que las empleamos
+mal. Una buena lógica debiera comprender al hombre entero; porque la
+verdad está en relacion con todas las facultades del hombre. Cuidar de
+la una, y no de la otra, es á veces esterilizar la segunda, y malograr
+la primera. El hombre es un mundo pequeño: sus facultades son muchas y
+muy diversas; necesita armonía, y no hay armonía sin atinada
+combinacion, y no hay combinacion atinada si cada cosa no está en su
+lugar; si no ejerce sus funciones ó las suspende en el tiempo oportuno.
+Cuando el hombre deja sin accion alguna de sus facultades, es un
+instrumento al que le faltan cuerdas; cuando las emplea mal es un
+instrumento destemplado. La razon es fria, pero ve claro; darle calor, y
+no ofuscar su claridad: las pasiones son ciegas, pero dan fuerza; darles
+direccion, y aprovecharse de su fuerza. El entendimiento sometido á la
+verdad; la voluntad sometida á la moral; las pasiones sometidas al
+entendimiento y á la voluntad, y todo ilustrado, dirigido, elevado por
+la religion; hé aquí el hombre completo; el hombre por excelencia. En él
+la razon da luz, la imaginacion, pinta, el corazon vivifica, la religion
+diviniza.
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+NOTAS
+
+
+[1] Pág. 7.--_Verum est id quod est_, dice san Agustin (Lib. 2. Solil.
+cap. 5). Puede distinguirse entre la verdad de la cosa y la verdad del
+entendimiento: la primera, que es la cosa misma, se podrá llamar
+objetiva; la segunda, que es la conformidad del entendimiento con la
+cosa, se apellidará formal, ó subjetiva. El oro es metal,
+independientemente de nuestro conocimiento; hé aquí una verdad objetiva.
+El entendimiento conoce que el oro es metal, hé aquí una verdad formal ó
+subjetiva.
+
+Mucha presuncion seria el despreciar las reglas para pensar bien.
+«Nullam dicere maximarum rerum esse artem, cum minimarum sine arte nulla
+sit, hominum est parum considerate loquentium.» «Es de hombres lijeros,
+decia Ciceron, el afirmar que para las grandes cosas no hay arte, cuando
+de él no carecen ni las mas pequeñas.» (Lib. 2. de offic.) En la
+utilidad de las reglas han estado acordes los sabios antiguos y
+modernos: la dificultad pues está en saber cuáles son estas, cuál es el
+mejor modo de enseñar á practicarlas. _Don de los dioses_ llamó Sócrates
+á la lógica, mas por desgracia, no nos aprovechamos lo bastante de este
+don precioso, y las cavilaciones de los hombres le hacen inútil para
+muchos. Los aristotélicos han sido acusados de embrollar el
+entendimiento de los principiantes con la abundancia de las reglas, y el
+fárrago de discusiones abstractas; en cambio, las escuelas que les han
+sucedido, y particularmente los ideólogos mas modernos, no estan libres
+del todo de un cargo semejante. Algunos reducen la lógica á un análisis
+de las operaciones del entendimiento, y de los medios con que se
+adquieren las ideas; lo que encierra las mas altas y difíciles
+cuestiones que ofrecerse puedan á la humana filosofía.
+
+Quisiéramos un poco ménos de ciencia y un poco mas de práctica;
+recordando lo que dice Bacon de Verulamio sobre el arte de observacion,
+cuando le llama una especie de sagacidad, de olfato cazador, mas bien
+que ciencia. Ars experimentalis sagacitas potius est et odoratio quædam
+venatica quam scientia. (De Augm. scient. L. 5. c. 2.)
+
+[2] Pág. 10.--Los hombres mas insignes en el mundo científico se han
+distinguido por una gran fuerza de atencion; y algunos de ellos por una
+abstraccion que raya en lo increible. Arquimedes ocupado en sus
+meditaciones y operaciones geométricas, no advierte el estrépito de la
+ciudad tomada por los enemigos. Vieta pasa sin interrupcion dias y
+noches absorto en sus combinaciones algebráicas y no se acuerda de sí
+propio, hasta que le arrancan de tamaña enajenacion sus domésticos y
+amigos; Leibnitz malbarata lastimosamente su salud, estando muchos dias
+sin levantarse de la silla. Esta abstraccion extraordinaria es
+respetable en hombres que de tal suerte han enriquecido las ciencias con
+admirables inventos; ellos tenian verdaderamente una mision que cumplir,
+y en cierto modo era excusable que á tan alto objeto sacrificaran su
+salud y su vida. Pero aun en los genios mas eminentes no ha estado
+reñida la intensidad de la atencion con su flexibilidad: Descartes
+estaba elaborando sus colosales concepciones entre el estruendo de los
+combates; y cuando cansado de la vida militar se retiró del servicio en
+que se habia alistado voluntariamente, continuó viajando por los
+principales paises de Europa. Con semejante tenor de vida, es muy
+probable que el ilustre filósofo habia sabido enlazar la intensidad con
+la flexibilidad de la atencion, y que no seria tan delicado en la
+materia como Kant, de quien se dice, que el solo desarreglo ó cambio de
+un boton en uno de sus oyentes era capaz de hacerle perder el hilo del
+discurso. Esto no es tan extraño si se considera que el filósofo aleman
+jamas salió de su patria, y que por tanto no debió de acostumbrarse á
+meditar sino en el retiro de su gabinete. Pero sea lo que fuere de las
+rarezas de algunos hombres célebres, importa sobre manera esforzarse en
+adquirir esa flexibilidad de atencion que puede muy bien aliarse con su
+intensidad. En esto como en todas las cosas puede mucho el trabajo, la
+repeticion de actos, que llegan á engendrar un hábito que no se pierde
+en toda la vida. Acostumbrándose á pensar sobre cuantos objetos se
+ofrecen, y á dar constantemente al espíritu una direccion seria, se
+consigue lentamente, y sin esfuerzo, la conveniente disposicion de
+ánimo, ya sea para fijarse largas horas sobre un punto, ya para hacer
+suavemente la transicion de unas ocupaciones á otras. Cuando no se posee
+esta flexibilidad, el espíritu se fatiga y enerva con la concentracion
+excesiva ó se desvanece con cualquiera distraccion; lo primero, á mas de
+ser nocivo á la salud, tampoco suele servir mucho para progresar en la
+ciencia; y lo segundo inutiliza el entendimiento para los estudios
+serios. El espíritu como el cuerpo ha menester un buen régimen; y en
+este régimen hay una condicion indispensable: la templanza.
+
+[3] Pág. 14.--Un hombre dedicado á una profesion para la cual no ha
+nacido, es una pieza dislocada: sirve de poco, y muchas veces no hace
+mas que sufrir y embarazar. Quizas trabaja con celo, con ardor; pero sus
+esfuerzos ó son impotentes, ó no corresponden ni con mucho á sus deseos.
+Quien haya observado algun tanto sobre este particular, habrá notado
+fácilmente los malos efectos de semejante dislocacion. Hombres muy bien
+dotados para un objeto, se muestran con una inferioridad lastimosa
+cuando se ocupan de otro. Uno de los talentos mas sobresalientes que he
+conocido en lo tocante á ciencias morales y políticas, le considero
+mucho ménos que mediano con respecto á las exactas; y al contrario, he
+visto á otros de feliz disposicion para adelantar en estas, y muy poco
+capaces para aquellas.
+
+Y lo singular en la diferencia de los talentos es que aun tratándose de
+una misma ciencia, los unos son mas á propósito que otros para
+determinadas partes. Así se puede experimentar en la enseñanza de las
+matemáticas que la disposicion de un mismo alumno no es igual con
+respecto á la Aritmética, Algebra y Geometría. En el cálculo, unos se
+adiestran con facilidad en la parte de aplicacion, miéntras no adelantan
+igualmente ni con mucho, en la de generalizacion; unos adelantan en la
+Geometría mas de lo que habian hecho esperar en el estudio del Algebra y
+Aritmética. En la demostracion de los teoremas, en la resolucion de los
+problemas, se echan de ver diferencias muy señaladas: unos se aventajan
+en la facilidad de aplicar, de construir, pero deteniéndose, por decirlo
+así, en la superficie, sin penetrar en el fondo de las cosas; al paso
+que otros no tan diestros en lo primero, se distinguen por el talento de
+demostracion, por la facilidad en generalizar, en ver resultados, en
+deducir consecuencias lejanas. Estos últimos son hombres de ciencia, los
+primeros son hombres de práctica; á aquellos les conviene el estudio, á
+estos el trabajo de aplicacion.
+
+Si estas diferencias se notan en los límites de una misma ciencia, ¿qué
+será cuando se trate de las que versan sobre objetos los mas distantes
+entre sí? y sin embargo, ¿quién cuida de observarlas, y mucho ménos de
+dirigir á los niños y á los jóvenes por el camino que les conviene? A
+todos se nos arroja, por decirlo así, en un mismo molde: para la
+eleccion de las profesiones suele atenderse á todo, ménos á la
+disposicion particular de los destinados á ellas. ¡Cuánto y cuánto falta
+que observar en materia de educacion é instruccion!
+
+En la acertada eleccion de la carrera no solo se interesa el adelanto
+del individuo, sino la felicidad de toda su vida. El hombre que se
+dedica á la ocupacion que se le adapta, disfruta mucho, aun entre las
+fatigas del trabajo; pero el infeliz que se halla condenado á tareas
+para las cuales no ha nacido, ha de estar violentándose continuamente,
+ya para contrariar sus inclinaciones, ya para suplir con esfuerzo lo que
+le falta en habilidad.
+
+Algunos de los hombres que mas se han distinguido en la respectiva
+profesion, habrian sido probablemente muy medianos, si se hubiesen
+dedicado á otra que no les conviniera. Malebranche se ocupaba en el
+estudio de las lenguas y de la historia, y no daba muestras de ninguna
+disposicion muy aventajada, cuando acertó á entrar en la tienda de un
+librero, donde le cayó en manos el _Tratado del hombre_ de Descártes.
+Causóle tanta impresion aquella lectura, que se cuenta haber tenido que
+interrumpirla mas de una vez para calmar los fuertes latidos de su
+corazon. Desde aquel dia Malebranche se dedicó al estudio que tan
+perfectamente se le adaptaba; y diez años despues publicaba ya su famosa
+obra de la _Investigacion de la verdad_. Y es que la palabra de
+Descartes despertó el genio filosófico adormecido en el jóven bajo la
+balumba de las lenguas y de la historia: sintióse otro, conoció que él
+era capaz de comprender aquellas altas doctrinas, y como el poeta al
+leer á otro poeta, exclamó: «_tambien yo soy filósofo_.»
+
+Una cosa semejante le sucedió á Lafontaine. Habia cumplido veinte y dos
+años, sin dar muestras de abrigar genio poético. No lo conoció él mismo
+hasta que leyó la oda de Malherbe sobre el asesinato de Enrique IV. Y
+este mismo Lafontaine que tan alto rayó en la poesía, ¿qué hubiera sido
+como hombre de negocios? Sus inocentadas que tanto daban que reir á sus
+amigos, no son muy buen indicio de felices disposiciones para este
+género.
+
+He dicho que convenia observar el talento particular de cada niño para
+dedicarle á la carrera que mejor se le adapta: y que seria bueno
+observar lo que dice ó hace cuando se encuentra con ciertos objetos.
+Madama Perier, en la _Vida_ de su hermano Pascal, refiere que siendo
+niño le llamó un dia la atencion el fenómeno del diverso sonido de un
+plato herido con un cuchillo, segun se le aplicaba el dedo ó se le
+retiraba; y que despues de reflexionar mucho sobre la causa de esta
+diferencia escribió un pequeño tratado sobre ella. Este espíritu
+observador en tan tierna edad ¿no anunciaba ya al ilustre físico del
+experimento de Puy-de-Dôme confirmando las ideas de Torricelli y
+Galileo?
+
+El padre de Pascal deseoso de formar el espíritu de su hijo,
+fortaleciéndole con otra clase de estudios ántes de pasar al de las
+matemáticas, hasta evitaba el hablar de geometría en presencia del niño;
+pero este encerrado en su cuarto, traza figuras con un carbon, y
+desenvolviendo la definicion de la geometría que habia oido, demuestra
+hasta la proposicion 32 de Euclides. El genio del eminente geómetra se
+debatia bajo una inspiracion poderosa, que todavía no era él capaz de
+comprender.
+
+El célebre Vaucanson se ocupa en examinar atentamente la construccion de
+un reloj de una antesala donde estaba esperando á su madre; en vez de
+juguetear, acecha por las hendiduras de la caja, por si puede descubrir
+el mecanismo: y luego despues se ensaya en construir uno de madera que
+revela el asombroso genio del ilustre constructor del _flautista_, y del
+_áspid de Cleopatra_.
+
+Bossuet á la edad de 16 años improvisaba en el palacio de Rambouillet un
+sermon que por la copia de pensamientos y facilidad de expresion y de
+estilo, admiraba al concurso compuesto de los talentos mas escogidos que
+á la sazon contaba la Francia.
+
+[4] Pág. 25.--He dicho que la teoría de las probabilidades auxiliada por
+la de las combinaciones, pone de manifiesto la imposibilidad que he
+llamado de sentido comun, calculando, por decirlo así, la inmensa
+distancia que va de la posibilidad del hecho á su existencia; distancia
+que nos le hace considerar como poco ménos que absolutamente imposible.
+Para dar una idea de esto supondré que se tengan siete letras e, s, p,
+a, ñ, o, l, y que disponiéndolas á la aventura, se quiere que salga la
+palabra _español_. Es claro que no hay imposibilidad intrínseca, pues
+que lo vemos hecho todos los dias, cuando á la combinacion preside la
+inteligencia del cajista; pero en faltando esta inteligencia, no hay mas
+razon para que resulten combinadas de esta manera que de la otra. Ahora
+bien: teniendo presente que el número de combinaciones de diferentes
+cantidades es igual á 1×2×3×4.......(n-1)n, expresando n el número de
+los factores; siendo siete las letras en el caso presente, el número de
+combinaciones posibles será igual á 1×2×3×4×5×6×7.=5040.
+
+Ahora: recordando que la probabilidad de un hecho es la relacion del
+número de casos posibles, resulta que la probabilidad de salir por acaso
+las siete letras dispuestas de modo que formen la palabra _español_, es
+igual á 1/5040. Por manera que estaria en el mismo caso que el salir una
+bola negra de una urna donde hubiese 5039 bolas blancas.
+
+Si es tanta la dificultad que hay en que resulte formada una sola
+palabra de siete letras; ¿qué será si tomamos por ejemplo un escrito en
+que hay muchas páginas, y por tanto gran número de palabras? La
+imaginacion se asombra al considerar la inconcebible pequeñez de la
+probabilidad cuando se atiende á lo siguiente: 1º. La formacion casual
+de una sola palabra es poco ménos que imposible, ¿qué será con respecto
+á millares de palabras? 2º. Las palabras sin el debido órden entre sí no
+dirian nada, y por tanto seria necesario que saliesen del modo
+correspondiente para expresar lo que se queria. Siete solas palabras nos
+costarian el mismo trabajo que las siete letras. 3º. Esto es verdad, aun
+no exigiendo disposicion en líneas, y suponiéndolo todo en una sola;
+¿qué será si se piden líneas? Solo siete nos traerán la misma dificultad
+que las siete palabras y las siete letras. 4º. Para formarse una idea
+del punto á que llegaria el guarismo que expresase los casos posibles,
+adviértase que nos hemos limitado á un número de los mas bajos, el
+_siete_; adviértase que hay muchas palabras de mas letras; que todas las
+líneas habrian de constar de algunas palabras, y todas las páginas de
+muchas lineas. 5º. Y finalmente, reflexiónese adónde va á parar un
+número que se forma con una ley tan aumentativa como esta
+1×2×3×4×5×6×7×8 ... (n-1)n. Sígase por breve rato la multiplicacion y se
+verá que el incremento es asombroso.
+
+En la mayor parte de los casos en que el sentido comun nos dice que hay
+imposibilidad, son muchas las cantidades por combinar, entendiendo por
+cantidades todos los objetos que han de estar dispuestos de cierto modo
+para lograr el objeto que se desea. Por poco elevado que sea este
+número, el cálculo demuestra ser la probabilidad tan pequeña, que ese
+instinto con el cual desde luego, sin reflexionar, decimos «esto no
+puede ser» es admirable, por lo fundado que está en la sana razon.
+Pondré otro ejemplo. Suponiendo que las cantidades son en número de 100,
+el de las combinaciones posibles será 1×2×3×4×5×6.... 99×100. Para
+concebir la increible altura á que se elevaría este producto,
+considérese que se han de sumar los logaritmos de todas estas
+cantidades, y que las solas _características_, prescindiendo de las
+_mantisas_ dan 92: lo que por sí solo da una cantidad igual á la unidad
+seguida de 92 ceros. Súmense las _mantisas_, y añádase el resultado de
+los enteros á las _características_, y se verá que este número crece
+todavía mucho mas. Sin fatigarse con cálculos se puede formar idea de
+esta clase de aumento. Así suponiendo que el número de las cantidades
+combinables sea diez mil, por la suma de las solas _características_ de
+los factores se tendria una _característica_ igual á 28894; es decir que
+aun no llevando en cuenta lo muchísimo que subiria la suma de las
+_mantisas_, resultaria un número igual á la unidad seguida de 28894
+ceros. Concíbase si se puede lo que es un número, que por poco espesor
+que en la escritura se dé á los ceros, tendrá la longitud de algunas
+varas; y véase si no es muy certero el instinto que nos dice ser
+imposible una cosa cuya probabilidad es tan pequeña que está
+representada por un quebrado cuyo numerador es la unidad, y cuyo
+denominador es un número tan colosal.
+
+[5] Pág. 35.--He creido inútil ventilar en esta obra las muchas
+cuestiones que se agitan sobre los sentidos, en sus relaciones con los
+objetos externos, y la generacion de las ideas. Esto me hubiera llevado
+fuera de mi propósito, y ademas no habria servido de nada para enseñar á
+hacer buen uso de los mismos sentidos. En otra obra, que tal vez no
+tarde en dar á luz, me propongo examinar estas cuestiones con la
+extension que su importancia reclama.
+
+[6] Pág. 47.--Lo que he dicho sobre las consecuencias que
+instintivamente sacamos de la coexistencia ó sucesion de los fenómenos,
+está íntimamente enlazado con lo explicado en la _Nota 4_, sobre la
+imposibilidad de sentido comun. De esto puede sacarse una demostracion
+incontrastable en favor de la existencia de Dios.
+
+[7] Pág. 56.--Los que crean que la moral cristiana induce fácilmente á
+error por un exceso de caridad, conocen poco esta moral, y no han
+reflexionado mucho sobre los dogmas fundamentales de nuestra religion.
+Uno de ellos es la corrupcion original del hombre, y los estragos que
+esta corrupcion produce en el entendimiento y en la voluntad. ¿Semejante
+doctrina es acaso muy á propósito para inspirar demasiada confianza?
+¿Los libros sagrados no estan llenos de narraciones en que resaltan la
+perfidia y la maldad de los hombres? La caridad nos hace amar á nuestros
+hermanos, pero no nos obliga á reputarlos por buenos, si son malos, no
+nos prohibe el sospechar de ellos, cuando hay justos motivos, ni nos
+impide el tener la cautela prudente, que de suyo aconseja el conocer la
+miseria y la malicia del humano linaje.
+
+[8] Pág. 67.--Para convencerse de que no he exagerado al ponderar el
+peligro de ser inducidos en error por los narradores, basta considerar
+que aun con respecto á paises muy conocidos, la historia se está
+_rehaciendo_ continuamente, y tal vez en este siglo mas que en los
+anteriores. Todos los dias se estan publicando obras en que se enmiendan
+errores, verdaderos ó imaginarios; pero lo cierto es que en muchos
+puntos gravísimos hay una completa discordancia en las opiniones. Esto
+no debe conducir al escepticismo, pero sí inspirar mucha cautela. La
+autoridad humana es una condicion indispensable para el individuo y la
+sociedad: pero es preciso no fiarse demasiado en ella. Para engañarnos
+basta ó mala fe ó error. Desgraciadamente, estas cosas no son raras.
+
+[9] Pág. 72.--Es muy dudoso si el periodismo causará daño ó provecho á
+la historia de lo presente; pero no puede negarse que multiplicará el
+número de los historiadores con la mayor circulacion de documentos.
+Antes, para proporcionarse algunos de ellos era necesario recurrir á
+secretarías ó archivos; mas ahora, son pocos los que son tan reservados
+que ó desde luego, ó á la vuelta de algun tiempo, no caigan en manos de
+un periódico; y por poco que valgan, pueden contar con infinitas
+reimpresiones en varias lenguas. Por manera que ahora las colecciones de
+periódicos son excelentes memorias para escribir la historia. Esto
+aumenta el número de los hechos en que se pueda fundar el historiador; y
+de que puede aprovecharse con gran fruto, con tal que no confunda el
+texto con el comentario.
+
+[10] Pág. 78.--Al leer algun libro de viajes, no debemos buscar el
+capítulo de paises lejanos, sino de aquellos cuyos pormenores nos sean
+muy conocidos; esto proporciona el juzgar con acierto de la obra, y á
+veces no escasa diversion. Entónces se palpa la lijereza con que se
+escriben ciertos viajes. Una poblacion que tenia yo bien conocida, y
+cuyos alrededores secos y pedregosos habia recorrido no pocas veces, la
+he visto en un libro de viajes cercada como por encanto de jardines y
+arroyos; y á otra en que se habla de las aguas de un rio no lejano,
+como de un bello sueño que algun dia se pudiera realizar, la he visto
+tambien en otro libro regalada ya con la ejecucion del hermoso proyecto,
+ó mejor diré, sin necesidad de él, pues que el cauce del rio estaba
+junto á sus murallas.
+
+[11] Pág. 89.--He manifestado mucha desconfianza de las obras póstumas,
+sobre todo si el autor no ha podido darles la última mano, dejándolas á
+persona de muy segura entereza, y que no haya de hacer mas que
+publicarlas. Entre los muchos ejemplos que se pudieran citar, en que la
+falsificacion ha sido probada, ó en que se ha sospechado no sin fuertes
+indicios, recordaré un hecho gravísimo, cual es lo que está sucediendo
+en Francia con respecto á una obra muy importante: _Los Pensamientos de
+Pascal_. En el espacio de dos siglos se han publicado numerosas
+ediciones de esta obra, y ha sido traducida en diferentes lenguas, y
+todavía en 1845 estan disputando M. Cousin y M. Faugère sobre pasajes de
+gran trascendencia. M. Cousin pretendia haber restablecido el verdadero
+Pascal, haciendo desaparecer las enmiendas introducidas en la obra por
+la mano de Port-Royal, y ahora M. Faugère ha dado á luz otra edicion, de
+la cual resulta que solo él ha consultado el escrito autógrafo, y que M.
+Cousin, el mismo M. Cousin, se habia limitado, por lo general, á las
+copias. Fiaos de editores.
+
+[12] Pág. 102.--Lo dicho en la _Nota 3_ sobre la diferencia de los
+talentos deja fuera de duda lo que acabo de asentar en el capítulo XII.
+Sin embargo para hacer sentir que la escena de los _Sabios resucitados_
+no es una ficcion exagerada, citaré un ejemplo que equivale á muchos.
+¿Quién hubiera pensado que un escritor tan fecundo, tan brillante, tan
+lozano y pintoresco como Buffon, no fuese poeta ni capaz de hacer
+justicia á los poetas mas eminentes? Tratándose de un hombre que solo se
+hubiese distinguido en las ciencias exactas, esto no fuera extraño;
+pero en Buffon, en el magnífico pintor de la naturaleza, ¿cómo se
+concibe esta anomalía? Sin embargo la anomalía existió, y esto basta á
+manifestar que no solo pueden encontrarse separados dos géneros de
+talento muy diversos, sino tambien los que al parecer solo se distinguen
+por un lijero matiz. «Yo he visto, dice Laharpe, al respetable anciano
+Buffon, afirmar con mucha seguridad que los versos mas hermosos estaban
+llenos de defectos, y que no alcanzaban ni con mucho á la perfeccion de
+una buena prosa. No vacilaba en tomar por ejemplo los versos de la
+_Athalia_ y hacer una minuciosa crítica de los de la primera escena.
+Todo lo que dijo era propio de un hombre tan extraño á las _primeras
+nociones de la poesía_, y á los ordinarios procedimientos de la
+versificacion, que no habria sido posible responderle sin _humillarle_.»
+Y adviértase que no se habla de un hombre que pensase ménos en la forma
+del escrito que en el fondo; se habla de Buffon, que pulia con extremada
+escrupulosidad sus trabajos, y de quien se cuenta que hizo copiar once
+veces su manuscrito _Epocas de la naturaleza_; y sin embargo este hombre
+que tanto cuidaba de la belleza, de la cultura, de la armonía, no era
+capaz de comprender á Racine, y encontraba malos los versos de la
+_Athalia_.
+
+[13] Pág. 115.--La confusion de ideas acarrea grandes perjuicios á las
+ciencias: pero el aislamiento de los objetos es causa tambien de mucha
+gravedad. Uno de los vicios radicales de la escuela enciclopédica fué el
+considerar al hombre aislado, y prescindir de las relaciones que le
+ligan con otros seres. El análisis lleva á descomponer, pero es
+necesario no llevar la descomposicion tan léjos que se olvide la
+construccion de la máquina á que pertenecen las piezas. Algunos
+filósofos á fuerza de analizar las sensaciones, se han quedado con las
+sensaciones solas; lo que en la ciencia ideológica y psicológica,
+equivale á tomar el pórtico por el edificio.
+
+[14] Pág. 134.--La _duda_ de Descartes fué una especie de revolucion
+contra la autoridad científica, y por tanto fué llevada por muchos á una
+exageracion indebida. Sin embargo no es posible desconocer que habia en
+las escuelas necesidad de un sacudimiento, que las sacase del letargo en
+que se encontraban. La autoridad de algunos escritores se habia
+levantado mas alto de lo que convenia; y era menester un ímpetu como el
+de la filosofía de Descartes para derribar á los ídolos. El respeto
+debido á los grandes hombres no ha de rayar en culto, ni la
+consideracion á su dictámen degenerar en ciega sumision. Por ser grandes
+hombres, no dejan de ser hombres, y de manifestarlo así en los errores,
+olvidos y defectos de sus obras. _Summi enim sunt, homines tamen_, decia
+Quintiliano. Y san Agustin confiesa, que la infalibilidad la atribuye á
+los libros sagrados; pero que en cuanto á las obras de los hombres, por
+mas alto que rayen en virtud y sabiduría, no por esto son mas obligados
+á tener por verdadero todo cuanto ellos han dicho ó escrito.
+
+[15] Pág. 142.--Voy á compendiar en pocas palabras lo mas útil que dicen
+los dialécticos sobre la percepcion, juicio, raciocinio, término,
+proposicion y argumentacion.
+
+Segun los dialécticos, la percepcion es el conocimiento en la cosa, sin
+afirmacion ó negacion; el juicio es la afirmacion ó negacion; el
+raciocinio es el acto del entendimiento de lo que de una cosa inferimos
+otra.
+
+Pienso en la virtud sin afirmar ó negar nada de ella; tengo una
+percepcion. Interiormente afirmo que la virtud es loable; formo un
+juicio. De aquí infiero que para merecer la verdadera alabanza es
+preciso ser virtuoso; esto es un raciocinio.
+
+El objeto interior de la percepcion, se llama idea.
+
+El término ó vocablo es la expresion de la cosa percibida. La palabra
+_América_ no expresa la idea del nuevo Continente, sino el mismo
+Continente. Es cierto que no existiera el término si no existiese la
+idea, y que esta sirve como de nudo para enlazar el término con la
+cosa; pero no lo es ménos, que cuando expresamos _América_, entendemos
+la cosa misma, no la idea. Así decimos la América es un pais hermoso, y
+es evidente que esto no lo afirmamos de la idea.
+
+Al pensar en los metales, conozco que el ser _metal_ es comun á muchas
+cosas que por otra parte son diferentes, como la plata, el oro, el plomo
+etc.; al pensar en los brutos, veo que hay algo en que convienen el
+camello, el águila, la serpiente, la mariposa, y todos los demas, á
+saber el _vivir y sentir_, ó el ser animales. Cuando expreso esto que
+conviene á muchos, diciendo, _metal_, _animal_, _cuerpo_, _hombre
+justo_, _malo_ etc, el término se denomina _comun_.
+
+El término comun tomado en general es aquel cuyo significado conviene á
+muchos; pero como puede suceder que convenga á muchos, ó bien tan solo
+en cuanto se consideran reunidos, ó bien que se aplique á cualquiera de
+ellos por separado; suele decirse que en el primer caso el término es
+colectivo, en el segundo distributivo. _Academia_, es un término comun
+colectivo, porque expresa la _coleccion_ de los académicos; pero no de
+tal suerte que cada uno de estos pueda llamarse _academia_. _Sabio_ es
+término comun distributivo, porque se aplica á muchos, de manera que
+cualquiera individuo que posea la sabiduría, puede llamarse sabio.
+
+Término singular es el que expresa un solo individuo: como Pirineos, mar
+Negro, Madrid, etc.
+
+Me parece que el término colectivo no deberia contarse como una especie
+del comun, porque entónces hay el inconveniente de que la division no
+está bien hecha. Decimos el término es comun ó singular. El comun se
+divide en colectivo y distributivo. Para que una division sea bien hecha
+se requiere que de dos miembros opuestos el uno no pertenezca al otro,
+lo que se verifica si adoptamos la division expresada. En efecto, la
+palabra _nacion_ es comun, distributivamente, porque conviene á todas
+las naciones; y colectivamente porque se aplica á una reunion. Francia
+es comun colectivo porque se aplica á un conjunto de hombres, y singular
+porque expresa una sola nacion, un verdadero individuo de la especie de
+las naciones. Luego el término colectivo no debe contarse entre los
+comunes, como contrapuestos al singular, pues hay nombres colectivos
+comunes, y los hay singulares.
+
+El término comun se divide en unívoco, equívoco y análogo. Unívoco es el
+que tiene para muchos un significado idéntico: como hombre, animal,
+corpóreo. Equívoco es el que lo tiene diferente, como leon, que expresa
+un animal y un signo celeste. Análogo que lo tiene en parte idéntico y
+en parte diferente: como sano, que se aplica al alimento que conserva la
+salud, al medicamento que la restablece, al hombre que la posee;
+piadoso, que se aplica á la persona, á un libro, á una accion, á una
+imágen. _Amo_, se dice de los monarcas; así esa fórmula «el rey mi
+augusto amo» se dice de los que tienen esclavos; se dice de los que
+tienen dependientes ó criados, se dice del dueño de la habitacion.
+
+De muchos términos se verifica que envuelven una idea general,
+susceptible de varias modificaciones; y el emplearlos sin hacerla
+competente distincion, da lugar á confusion de ideas, y estériles
+disputas. Usamos á cada paso las palabras rey, monarca, soberano;
+hablamos sobre lo que ellas significan, asentando nuestros respectivos
+sistemas. Y sin embargo es imposible no desacertar gravísimamente, si en
+cada cuestion no se fija con exactitud lo que estas palabras expresan.
+Soberano es el sultan, soberano es el emperador de Rusia, soberano es el
+rey de Prusia, soberano es el rey de Francia, soberana es la reina de
+Inglaterra, y no obstante en ninguno de estos casos, la soberanía
+expresa lo mismo.
+
+La definicion es la explicacion de la cosa. Si explica la esencia se
+llama esencial; si se contenta con darla á conocer, sin penetrar en su
+naturaleza, se apellida descriptiva.
+
+Cuando la cosa explicada es la significacion de una palabra, se llama
+definicion del nombre: _definitio nominis_. Conviene no confundir la
+definicion del nombre con su etimología: porque siendo esta última la
+explicacion del orígen de la palabra, acontece muchas veces que el
+sentido usual es muy diferente del etimológico. La etimología ilustra
+para conocer el verdadero significado, pero no lo determina. Así, por
+ejemplo, la palabra obispo, _episcopus_, que atendida su etimología
+griega significa vigilante, y en su acepcion latina, superintendente,
+nos indica en cierto modo las atribuciones pastorales; pero dista mucho
+de determinarlas en su verdadero sentido. Así esta palabra significaba
+entre los latinos, el magistrado á cuyo cargo corria el cuidado del pan
+y demas comestibles. Ciceron escribiendo á Atico le dice: «Vuit enim
+Pompejus me esse quem tota hæc Campania, et maritima ora habent
+episcopum ad quem delectus et negotii summa referatur.» (Lib. 7. epist.)
+
+Las calidades de una buena definicion, son claridad y exactitud. Será
+clara, si no puede ménos de entenderla quien no ignore la significacion
+de las palabras; será exacta, si explica de tal manera la cosa definida,
+que ni le añada ni le quite.
+
+La mejor regla para asegurarse de la bondad de una definicion, es
+aplicarla desde luego á las cosas definidas; y observar si las comprende
+á todas, y á ellas solas.
+
+La division es la distribucion de un todo en sus partes. Segun son
+estas, toma distintos nombres; llamándose actual cuando existen en
+realidad, y potencial cuando no son mas que posibles. La actual se
+subdivide en metafísica, física, é integral. Metafísica, es la que
+distribuye el todo en partes metafísicas, como el hombre en animal y
+racional; física, la que lo distribuye en partes físicas, como el hombre
+en cuerpo y alma; integral, la que lo distribuye en partes que expresan
+cantidad, como el hombre en cabeza, pies, manos etc. La potencial es la
+que distribuye un todo en aquellas partes que nosotros le podemos
+concebir. Así, considerando como un todo la idea abstracta _animal_,
+podemos dividirle en racional é irracional. Si lo expresado por la
+division potencial pertenece á la esencia de la cosa, se llama esencial,
+si no, accidental. Será esencial si divido el animal en racional é
+irracional; será accidental si le divido por sus colores, ú otras
+calidades semejantes.
+
+La buena división debe: 1º. agotar el todo; 2º. no atribuirle partes que
+no tenga; 3º. no incluir una parte en las otras; 4º. proceder con órden,
+ya sea que este se funde en la naturaleza de las cosas, ó en la
+generacion ó distribucion de las ideas.
+
+Si afirmo una cosa de otra, formo un juicio; si lo enuncio con palabras,
+tengo una proposicion. Afirmo interiormente, que la tierra es un
+esferóide; hé aquí un juicio; digo ó escribo: «la tierra es un
+esferóide» hé aquí la proposicion.
+
+En todo juicio hay relacion de dos ideas, mas bien de los objetos que
+ellas representan; lo mismo ha de suceder en la proposicion; el término
+que expresa aquello de que afirmamos ó negamos, se llama sujeto; lo que
+afirmamos ó negamos se denomina predicado; y el verbo _ser_, que expreso
+ó sobrentendido se halla siempre en la proposicion, se apellida union ó
+cópula, porque representa el enlace de las dos ideas. Así en el ejemplo
+anterior: la _tierra_ es el sujeto, _esferóide_ el predicado, y _es_ la
+cópula.
+
+Si hay afirmacion, la proposicion se llama afirmativa, si hay negacion
+negativa. Pero conviene advertir, que para que una proposicion sea
+negativa, no basta que la partícula _no_ afecte alguno de sus términos,
+sino que es preciso que afecte al verbo. «La ley _no_ manda pagar.» «La
+ley manda _no_ pagar.» La primera es negativa, la segunda afirmativa; el
+sentido es muy diferente con solo mudar de lugar el _no_.
+
+Las proposiciones se dividen en universales, indefinidas, particulares y
+singulares, segun que el sujeto es singular, indefinido, particular, ó
+universal. _Todo cuerpo_ es grave: es proposicion universal, á causa de
+la palabra _todo_. _El hombre_ es inconstante; la proposicion es
+indefinida, por no expresarse si lo son todos ó alguno. _Algunos
+axiomas_ son engañosos; la proposicion es particular porque el sujeto
+está restringido por el adjunto _alguno_. Gonzalo de Córdoba fué insigne
+capitan; la proposicion es singular, por serlo el sujeto. Para ser
+singular la proposicion, no es preciso que el nombre sea propio, basta
+una palabra cualquiera que lo determine; como si digo: _esta_ moneda es
+falsa.
+
+Tocante á las proposiciones indefinidas, puede preguntarse si el sujeto
+se toma en sentido universal ó particular; y á esta cuestion dan orígen
+dos motivos: 1º. el no estar aquel acompañado de término universal ni
+particular; 2º. el observarse que el uso les señala á unas un sentido
+universal y á otras no.
+
+La proposicion indefinida equivale á la universal, en sentido absoluto,
+si se trata de materias pertenecientes á la esencia de las cosas, ó
+alguna de sus propiedades que pueda considerarse necesaria; equivale á
+universal moral, es decir, para la mayor parte de los casos, si versa
+sobre calidades que así lo demanden; y por fin á particular, si así lo
+indica la cosa de que se habla. Los cuerpos son pesados: equivale á
+decir todos los cuerpos son pesados. Los alemanes son meditabundos; no
+equivale á decir que todos lo sean, sino que este es uno de los
+caractéres de aquella nacion.
+
+Las proposiciones son simples ó compuestas. Las simples son las que
+expresan la relacion de un solo predicado á un solo sujeto: como todas
+las de los ejemplos anteriores. Las compuestas son las que contienen mas
+de un sujeto ó predicado; y por lo mismo explícita ó implícitamente
+comprenden mas de una proposicion. Con la clasificacion y los ejemplos,
+se comprenderá mejor en qué consiste una proposicion compuesta. Los
+dialécticos suelen distribuirlas en varias clases; indicaré las
+principales.
+
+Proposicion copulativa es la que expresa el enlace de dos afirmaciones ó
+negaciones. El oro y la plata son metales. Equivale á estas dos
+reunidas: el oro es metal, y la plata es metal. El oro es amarillo, y el
+oro es ductil. Para que estas proposiciones sean verdaderas se necesita
+que lo sean sus dos partes: porque la afirmacion no se limita á la una
+sino que se extiende á las dos. A la misma clase pueden reducirse estas
+negativas: ni la codicia ni la soberbia son virtudes; la templanza no es
+dañosa ni al alma ni al cuerpo, etc.
+
+Disyuntiva es la proposicion en que entre dos ó mas extremos se afirmó
+la existencia de uno. Las acciones humanas son ó buenas ó malas. A estas
+horas se habrá ejecutado el designio ó no se ejecutará nunca. Para la
+verdad de estas proposiciones, se necesita que no haya medio entre los
+extremos señalados. Un papel ó es blanco ó es negro: la proposicion es
+falsa, porque puede ser de otros colores.
+
+Proposicion condicional es la en que se afirma una cosa con condicion.
+Si el viento sopla el tiempo será frio. Si hiela se echarán á perder los
+frutos. Para la verdad de estas proposiciones se necesita que en
+realidad la primera parte traiga consigo la segunda; porque esto es lo
+que se afirma; mas no que la segunda traiga la primera, porque de esto
+se prescinde. Así en el último ejemplo se dice que al hielo seguirá la
+perdicion de los frutos; pero no que si se pierden los frutos haya
+hielo; porque no se afirma que los frutos no puedan perderse por otras
+causas.
+
+Poco diré sobre las formas de argumentacion. Los dialécticos las han
+distribuido en muchas clases, y señalándoles abundantes reglas, todo con
+mucho ingenio. Ya he indicado lo que pensaba de su utilidad. Para
+inventar sirven poco ó nada; para exponer mucho; y en general, el
+acostumbrarse á ellos por algun tiempo, deja en el entendimiento una
+claridad y precision que no se pierden fácilmente, y se hacen sentir en
+todos los estudios.
+
+Silogismo es la argumentacion en que se comparan dos términos con un
+tercero, para inferir la relacion que ellos tienen entre sí. Lo simple
+es incorruptible, el alma es simple, luego es incorruptible. Los
+extremos son _alma_ é _incorruptible_, el término medio es _simple_.
+
+Entimema es un silogismo abreviado. El alma es simple, luego es
+incorruptible.
+
+El dilema es una argumentacion fundada en una proposicion disyuntiva,
+que por todos los extremos hiere al adversario. O el cristianismo se
+difundió con milagros ó sin ellos; si con milagros, el cristianismo es
+verdadero; si sin milagros, el cristianismo es verdadero tambien, pues
+se difundió con un gran milagro que es el difundirse sin milagros.
+
+[16] Pág. 155.--He recordado con elogio una doctrina de santo Tomas; y
+no puedo ménos de advertir lo muy útil que considero la lectura de las
+obras de aquel insigne Doctor, á cuantos deseen entregarse á estudios
+profundos sobre el espíritu humano. Si bien es verdad que se halla en
+ellas el estilo de la época, tambien es cierto que mas de una vez se
+asombra el lector de que en medio de la ignorancia, que todavía era
+mucha en el siglo XIII, hubiese un hombre que á tan vasta erudicion
+reuniese un espíritu tan penetrante, tan profundo, tan exacto.
+
+[17] Pág. 165.--La carrera de la enseñanza debiera ser una profesion en
+que se fijaran definitivamente los que la abrazasen. Desgraciadamente no
+sucede así, y una tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña
+como á la aventura, y solo miéntras se espera otra colocacion mejor. El
+orígen del mal no está en los profesores; sino en las leyes que no los
+protegen lo bastante, y no cuidan de brindarles con el aliciente y
+estímulo, que el hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es
+capaz en algunos años de producir beneficios inmensos á un pais: él
+trabaja en una modesta cátedra, sin mas testigo que unos pocos jóvenes;
+pero estos jóvenes se renuevan con frecuencia, y á la vuelta de algunos
+años ocupan los destinos mas importantes de la sociedad.
+
+[18] Pág. 171.--Esa inclinacion del hombre á seguir la autoridad de otro
+hombre, da lugar á elevadas consideraciones sobre la fe, sobre el
+principio de la autoridad de la Iglesia católica, y sobre el orígen y
+carácter de las extraviadas sectas que han perturbado y perturban el
+mundo. Como en otra obra traté extensamente esta materia, me basta
+referirme á lo que en ella dije. Véase _El Protestantismo comparado con
+el Catolicismo en sus relaciones con la civilizacion europea_. _Tomo
+1º_.
+
+[19] Pág. 203.--Podria escribirse una excelente obra con el título de
+_moral literaria y artística_. El asunto es tan útil como fecundo. Si
+esta obra la ejecutase un escritor de crítica segura y delicada y de
+moral pura, podria ser de gran provecho. El abuso, cada dia mayor, que
+de las mas bellas dotes del alma se está haciendo para extraviar y
+corromper, aumentaria la importancia de semejante trabajo. Ojalá que
+esta indicacion despierte la voluntad de alguno que se sienta con
+fuerzas para ello.
+
+[20] Pág. 209.--La filosofía de la historia, si bien ha adelantado algo
+en los últimos tiempos, es sin embargo una ciencia muy atrasada.
+Probablemente sufrirá modificaciones no ménos profundas que otra ciencia
+tambien nueva: la economía política. Para los católicos hay en esta
+clase de estudios el grave inconveniente de que varias de las obras
+principales que en esta materia se han escrito, han salido de manos de
+protestantes, ó escépticos; así es que se las encuentra llenas de
+errores y equivocaciones en lo concerniente á la Iglesia. Verdad es que
+últimamente en Inglaterra, en Francia y en Alemania, se está rehaciendo
+la historia en un sentido favorable al catolicismo: pero esta es una
+mina riquísima de la cual no se ha explotado mas que una pequeña parte.
+Los tesoros abundan; solo se necesita trabajo.
+
+[21] Pág. 227.--Figúranse algunos que la religiosidad es signo de
+espíritu apocado y capacidad escasa; y que por el contrario la
+incredulidad es indicio de talento y grandeza de ánimo. Yo sostengo que
+con la historia en la mano se puede demostrar que en todos tiempos y
+paises los hombres mas eminentes han sido religiosos.
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTA OBRA.
+
+
+ CAPÍTULO PRIMERO.
+
+ CONSIDERACIONES PRELIMINARES.
+
+ § I. En qué consiste el pensar bien. Qué es la verdad. 1
+
+ II. Diferentes modos de conocer la verdad. 2
+
+ III. Variedad de ingenios. 3
+
+ IV. La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion con
+que se conocen los objetos de ellas. 4
+
+ V. A todos interesa el pensar bien. 5
+
+ VI. Cómo se debe enseñar á pensar bien. 6
+
+
+ CAPÍTULO II.
+
+ LA ATENCION.
+
+ § I. Definicion de la atencion. Su necesidad. 7
+
+ II. Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta. 8
+
+ III. Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados. 9
+
+ IV. Las interrupciones. 10
+
+
+ CAPÍTULO III.
+
+ ELECCION DE CARRERA.
+
+ § I. Vago significado de la palabra Talento. 11
+
+ II. Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta. 12
+
+ III. Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño. 13
+
+
+ CAPÍTULO IV.
+
+ CUESTIONES DE POSIBILIDAD.
+
+ § I. Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento,
+ y de las cuestiones que se le pueden ofrecer. 14
+
+ II. Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones. 15
+
+ III. En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta. 16
+
+ IV. La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina. 17
+
+ V. La imposibilidad absoluta, y los dogmas. _Id._
+
+ VI. Idea de la imposibilidad física ó natural. 18
+
+ VII. Modo de juzgar de la imposibilidad natural. 19
+
+ VIII. Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo. 20
+
+ IX. La imposibilidad moral ú ordinaria. 22
+
+ X. Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida en la
+ imposibilidad moral. 24
+
+
+ CAPÍTULO V.
+
+ CUESTIONES DE EXISTENCIA. CONOCIMIENTO ADQUIRIDO POR EL TESTIMONIO
+ INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.
+
+ § I. Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes
+ modos con que nos proporcionan el conocimiento de las cosas. 26
+
+ II. Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. Su
+ remedio. Ejemplos. 27
+
+ III. Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, para
+ la debida comparacion. 29
+
+ IV. Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu. 31
+
+ V. Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion de este
+ fenómeno. 33
+
+ VI. Maniáticos y ensimismados. 34
+
+
+ CAPÍTULO VI.
+
+ CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO
+ MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.
+
+ § I. Transicion de lo sentido á lo no sentido. 35
+
+ II. Coexistencia y sucesion. 37
+
+ III. Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion. 39
+
+ IV. Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla de
+ los dialécticos. 42
+
+ V. Un ejemplo. 45
+
+ VI. Reflexiones sobre el ejemplo anterior. 46
+
+ VII. La razon de un acto que parece instintivo. _Id._
+
+
+ CAPÍTULO VII.
+
+ LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.
+
+ § I. Sabiduria de la ley que prohibe los juicios temerarios. 47
+
+ II. Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.» 48
+
+ III. Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres. 49
+
+
+ CAPÍTULO VIII.
+
+ DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.
+
+ § I. Dos condiciones necesarias para que sea valedero un
+ testimonio. 56
+
+ II. Exámen y aplicaciones de la primera condicion. 57
+
+ III. Exámen y aplicaciones de la segunda condicion. 61
+
+ IV. Una observacion sobre el interes en engañar. 64
+
+ V. Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha
+ distancia de lugar ó tiempo. 66
+
+
+ CAPÍTULO IX.
+
+ LOS PERIÓDICOS.
+
+ § I. Una ilusion. 67
+
+ II. Los periodicos no lo dicen todo sobre las personas. 68
+
+ III. Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas. 71
+
+
+ CAPÍTULO X.
+
+ RELACIONES DE VIAJES.
+
+ § I. Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes. 72
+
+ II. Origen y formacion de algunas relaciones de viajes. 73
+
+ III. Modo de estudiar un país. 77
+
+
+ CAPÍTULO XI.
+
+ HISTORIA.
+
+ § I. Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar
+ errores, en los estudios históricos. 78
+
+ II. Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias.
+ Aplicaciones. 79
+
+ III. Algunas reglas para el estudio de la historia. 82
+
+
+ CAPÍTULO XII.
+
+ CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER LA NATURALEZA,
+ PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES.
+
+ § I. Una clasificacion de las ciencias. 90
+
+ II. Prudencia científica y observaciones para alcanzarla. 91
+
+ III. Los sabios resucitados. 97
+
+
+ CAPÍTULO XIII.
+
+ LA BUENA PERCEPCION.
+
+ § I. La idea. 103
+
+ II. Regla para percibir bien. 105
+
+ III. Escollo del análisis. 110
+
+ IV. El tintorero y el filósofo. 112
+
+ V. Objetos vistos por una sola cara. 114
+
+ VI. Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida. 115
+
+
+ CAPÍTULO XIV.
+
+ EL JUICIO.
+
+ § I. Qué es el juicio. Manantiales de error. 116
+
+ II. Axiomas falsos. _Id._
+
+ III. Proposiciones demasiado generales. 118
+
+ IV. Las definiciones inexactas. 119
+
+ V. Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad. 120
+
+ VI. Suposiciones gratuitas. El despeñado. 126
+
+ VII. Preocupacion en favor de una doctrina. 131
+
+
+ CAPÍTULO XV.
+
+ EL RACIOCINIO.
+
+ § I. Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica. 134
+
+ II. El silogismo. Observaciones sobre este instrumento
+ dialéctico. 135
+
+ III. El entimema. 139
+
+ IV. Reflexiones sobre el término. 140
+
+ V. Utilidad de las formas dialécticas. 142
+
+
+ CAPÍTULO XVI.
+
+ NO TODO LO HACE EL DISCURSO.
+
+ § I. La inspiracion. 143
+
+ II. La meditacion. 145
+
+ III. Invencion y enseñanza. 146
+
+ IV. La intuicion. 147
+
+ V. No está la dificultad en comprender sino en atinar. El
+ jugador de ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal. 148
+
+ VI. Regla para meditar. 151
+
+ VII. Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina
+ de santo Tomas de Aquino. 152
+
+ VIII. Necesidad del trabajo. 154
+
+
+ CAPÍTULO XVII.
+
+ LA ENSEÑANZA.
+
+ § I. Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de
+ profesores. 155
+
+ II. Genios ignorados de los demas, y de si mismos. 156
+
+ III. Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos
+ en su valor. 158
+
+ IV. Necesidad de los estudios elementales. 162
+
+
+ CAPÍTULO XVIII.
+
+ LA INVENCION.
+
+ § I. Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion. 165
+
+ II. La autoridad científica. 166
+
+ III. Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad
+ científica. 168
+
+ IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio. 170
+
+
+ CAPÍTULO XIX.
+
+ EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.
+
+ § I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina
+ Dido. Alejandro. 171
+
+ II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos. 175
+
+ III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas. 176
+
+ IV. Don Marcelino. Sus cambios políticos. 183
+
+ V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. 187
+
+ VI. Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del
+ corazon. 188
+
+ VII. El amigo convertido en monstruo. 191
+
+ VIII. Cavilosas variaciones de los juicios políticos. 193
+
+ IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes
+ talentos. Los poetas. 195
+
+ X. El poeta y el monasterio. 197
+
+ XI. Necesidad de tener ideas fijas. 199
+
+ XII. Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las
+ bellas artes. 200
+
+ XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos
+ de imágenes. 202
+
+
+ CAPÍTULO XX.
+
+ FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.
+
+ § I. En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de
+ adquirirla. 203
+
+ II. Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la
+ historia. 205
+
+ III. Aplicacion á la historia del espíritu humano. 206
+
+ IV. Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre
+ el modo de adelantar en la filosofía de la historia. 207
+
+
+ CAPÍTULO XXI.
+
+ RELIGION.
+
+ § I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias
+ de religion. 209
+
+ II. El indiferente y el género humano. 211
+
+ III. Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios. 212
+
+ IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas. 213
+
+ V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente
+ agradables á Dios. 214
+
+ VI. Es imposible que todas las religiones sean una invencion
+ humana. _Id._
+
+ VII. La revelacion es posible. 216
+
+ VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion. _Id._
+
+ IX. Consecuencias de los párrafos anteriores. 217
+
+ X. Existencia de la revelacion. _Id._
+
+ XI. Pruebas históricas de la existencia de la revelacion. 219
+
+ XII. Los protestantes y la Iglesia católica. 222
+
+ XIII. Errado método de algunos impugnadores de la religion. 223
+
+ XIV. La mas alta filosofía acorde con la fe. 225
+
+ XV. Quien abandona la religión católica no sabe dónde
+ refugiarse. 226
+
+
+ CAPÍTULO XXII.
+
+ EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.
+
+ § I. Una clasificacion de acciones. 228
+
+ II. Dificultad de proponerse el debido fin. 229
+
+ III. Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras. 230
+
+ IV. El aborrecido. 232
+
+ V. El arruinado. _Id._
+
+ VI. El instruido quebrado y el ignorante rico. 234
+
+ VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. 238
+
+ VIII. Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus
+ relaciones con la práctica. 239
+
+ IX. Los despropósitos. 240
+
+ X. Entendimientos torcidos. 241
+
+ XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. 242
+
+ XII. Este defecto intelectual suele nacer de una causa moral. 243
+
+ XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios
+ mundanos. 245
+
+ XIV. Daños acarreados por la vanidad y la soberbia. 246
+
+ XV. El orgullo. 248
+
+ XVI. La vanidad. 250
+
+ XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios
+ que la de la vanidad. 251
+
+ XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad. 252
+
+ XIX. Cuán general es dicha pasion. 253
+
+ XX. Necesidad de una lucha continua. 255
+
+ XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce á error al
+ proponernos un fin. 256
+
+ XXII. Desarrollo de fuerzas latentes. 257
+
+ XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos de la
+ presuncion y de la excesiva desconfianza. 259
+
+ XXIV. La pereza. 260
+
+ XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. _Id._
+
+ XXVI. Orígen de la pereza. 261
+
+ XXVII. Pereza del espíritu. 262
+
+ XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la
+ pereza. 263
+
+ XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y orígen. _Id._
+
+ XXX. Pruebas y aplicaciones. 264
+
+ XXXI. El justo medio entre dichos extremos. 265
+
+ XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento práctico. 266
+
+ XXXIII. La armonía del universo defendida con el castigo. 267
+
+ XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la
+ virtud en los negocios. 269
+
+ XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta. 270
+
+ XXXVI. Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada. 271
+
+ XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos
+ consejeros. 273
+
+ XXXVIII. La hipocresía de las pasiones. 274
+
+ XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas. 275
+
+ XL. Precauciones. 280
+
+ XLI. Hipocresía del hombre consigo mismo. 281
+
+ XLII. El conocimiento de sí mismo. 282
+
+ XLIII. El hombre huye de sí mismo. 283
+
+ XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones. 284
+
+ XLV. Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la
+ conducta. 285
+
+ XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud. 287
+
+ XLVII. Una regla para los juicios prácticos. 288
+
+ XLVIII. Otra regla. 290
+
+ XLIX. El hombre riéndose de sí mismo. 292
+
+ L. Perpetua niñez del hombre. 293
+
+ LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas. 294
+
+ LII. Los sentimientos por sí solos, son mala regla de conducta. 297
+
+ LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon. 300
+
+ LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo. 301
+
+ LV. La ciencia es muy útil á la práctica. 305
+
+ LVI. Inconvenientes de la universalidad. 309
+
+ LVII. Fuerza de la voluntad. 312
+
+ LVIII. Firmeza de voluntad. 313
+
+ LIV. Firmeza, energía, ímpetu. 316
+
+ LX. Conclusion y resúmen. 321
+
+
+FIN DEL ÍNDICE.
+
+
+Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis.
+
+
+
+
+
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+
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+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
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+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
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+
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+assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
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+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
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+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
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+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
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+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
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+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
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+where we have not received written confirmation of compliance. To
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+
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+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
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+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
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+
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+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
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@@ -0,0 +1,13372 @@
+<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN"
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+ The Project Gutenberg eBook of El Criterio, by Jaime Balmes.
+ </title>
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+<pre>
+
+The Project Gutenberg EBook of El Criterio, by Jaime Balmes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: El Criterio
+
+Author: Jaime Balmes
+
+Release Date: May 22, 2009 [EBook #28929]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO ***
+
+
+
+
+Produced by PM Spanish, Héctor Cancela and the Online
+Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This
+file was produced from images generously made available
+by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at
+http://gallica.bnf.fr)
+
+
+
+
+
+
+</pre>
+
+
+
+<p><span class='pagenum'><a name="Page_1" id="Page_1">[Pg 0]</a></span></p>
+<h1>EL
+ CRITERIO.</h1>
+
+<h4>POR</h4>
+<h2>DON JAIME BALMES,</h2>
+<h4>PRESB&Iacute;TERO.</h4>
+
+<div class="blockquot"><p>Criterio es un medio para conocer
+la verdad. La verdad en las cosas
+es la realidad.</p>
+
+<p>BALMES.</p></div>
+
+<h3>NUEVA EDICION.</h3>
+
+<h2>PARIS.</h2>
+<h3>Librer&iacute;a de A. Bouret y Morel, calle del Eperon, n&ordm;. 6.</h3>
+<h4>1849.</h4>
+
+<p class="transnote"><i>Nota de transcripción</i>:
+ en este texto electrónico, se ha mantenido la ortografía y acentuación del texto impreso original, excepto en algunos pocos casos en que claramente había errores tipográficos que fueron corregidos.
+</p>
+
+<hr style="width: 100%;"/>
+<p><span class='pagenum'><a name="Page_2" id="Page_2">[Pg 1]</a></span></p>
+
+<h1>EL CRITERIO.</h1>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_PRIMERO" id="CAPITULO_PRIMERO"></a>CAP&Iacute;TULO PRIMERO.</h2>
+
+<h3>CONSIDERACIONES PRELIMINARES.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>En que consiste el pensar bien. Qu&eacute; es la verdad.</h4>
+
+<p>El pensar bien consiste, &oacute; en conocer la verdad,
+&oacute; en dirigir el entendimiento por el camino
+que conduce &aacute; ella. La verdad es la realidad de las
+cosas. Cuando las conocemos como son en s&iacute;, alcanzamos
+la verdad; de otra suerte, caemos en
+error. Conociendo que hay Dios conocemos una
+verdad, porque realmente Dios existe; conociendo
+que la variedad de las estaciones depende del sol,
+conocemos una verdad, porque en efecto es as&iacute;;
+conociendo que el respeto &aacute; los padres, la obediencia
+&aacute; las leyes, la buena fe en los contratos, la fidelidad
+con los amigos, son virtudes, conocemos la
+verdad; as&iacute; como caer&iacute;amos en error, pensando que
+la perfidia, la ingratitud, la injusticia, la destemplanza,
+son causas buenas y laudables.</p>
+
+<p>Si deseamos pensar bien, hemos de procurar
+<span class='pagenum'><a name="Page_3" id="Page_3">[Pg 2]</a></span>conocer la verdad, es decir la realidad de las cosas.
+&iquest;De qu&eacute; sirve discurrir con sutileza, &oacute; con profundidad
+aparente, si el pensamiento no est&aacute; conforme
+con la realidad? Un sencillo labrador, un modesto
+artesano, que conocen bien los objetos de su profesion,
+piensan y hablan mejor sobre ellos que un
+presuntuoso fil&oacute;sofo que en encumbrados conceptos
+y altisonantes palabras quiere darles lecciones
+sobre lo que no entiende.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Diferentes modos de conocer la verdad.</h4>
+
+<p>A veces conocemos la verdad, pero de un modo
+grosero; la realidad no se presenta &aacute; nuestros ojos
+tal como es, sino con alguna falta, a&ntilde;adidura &oacute;
+mudanza. Si desfila &aacute; cierta distancia una coluna
+de hombres, de tal manera que veamos brillar los
+fusiles pero sin distinguir los trajes, sabemos que
+hay gente armada, pero ignoramos si es de paisanos,
+de tropa &oacute; de algun otro cuerpo; el conocimiento
+es imperfecto, porque nos <i>falta</i> distinguir
+el uniforme para saber la pertenencia. Mas si por la
+distancia &uacute; otro motivo nos equivocamos, y les
+atribuimos una prenda de vestuario que no llevan,
+el conocimiento ser&aacute; imperfecto, porque a&ntilde;adiremos
+lo que en realidad no hay. Por fin, si tomamos
+una cosa por otra, como por ejemplo, si creemos
+que son blancas unas vueltas que en realidad
+son amarillas, <i>mudamos</i> lo que hay, pues hacemos
+de ella una cosa diferente.</p>
+
+<p>Cuando conocemos perfectamente la verdad,
+<span class='pagenum'><a name="Page_4" id="Page_4">[Pg 3]</a></span>nuestro entendimiento se parece &aacute; un espejo en el
+cual vemos retratados con toda fidelidad los objetos
+como son en s&iacute;; cuando caemos en error, se asemeja
+&aacute; uno de aquellos vidrios de ilusion que nos
+presentan lo que realmente no existe; pero cuando
+conocemos la verdad &aacute; medias, podria compararse
+&aacute; un espejo mal azogado, &oacute; colocado en tal disposicion
+que si bien nos muestra objetos reales, sin
+embargo nos los ofrece demudados alterando los
+tama&ntilde;os y figuras.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Variedad de ingenios.</h4>
+
+<p>El buen pensador procura ver en los objetos todo
+lo que hay, pero no mas de lo que hay. Ciertos
+hombres tienen el talento de ver mucho en todo;
+pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no
+hay, y nada de lo que hay. Una noticia, una ocurrencia
+cualquiera, les suministran abundante materia
+para discurrir con profusion, formando, como
+suele decirse, castillos en el aire. Estos suelen ser
+grandes proyectistas y charlatanes.</p>
+
+<p>Otros adolecen del defecto contrario; ven bien,
+pero poco; el objeto no se les ofrece sino por un
+lado; si este desaparece, ya no ven nada. Estos se
+inclinan &aacute; ser sentenciosos y aferrados en sus temas.
+Se parecen &aacute; los que no han salido nunca de
+su pa&iacute;s; fuera del horizonte &aacute; que estan acostumbrados,
+se imaginan que no hay mas mundo.</p>
+
+<p>Un entendimiento claro, capaz y exacto, abarca
+el objeto entero; le mira por todos sus lados, en
+todas sus relaciones con lo que le rodea. La conversacion
+y los escritos de estos hombres privilegia<span class='pagenum'><a name="Page_5" id="Page_5">[Pg 4]</a></span>dos
+se distinguen por su claridad, precision y exactitud.
+En cada palabra encontrais una idea, y esta
+idea veis que corresponde &aacute; la realidad de las
+cosas. Os ilustran, os convencen, os dejan plenamente
+satisfecho; dec&iacute;s con entero asentimiento:
+&laquo;si, es verdad, tiene razon.&raquo; Para seguirlos en
+sus discursos no necesitais esforzaros; parece que
+andais por un camino llano, y que el que habla solo
+se ocupa de haceros notar con oportunidad los objetos
+que encontrais &aacute; vuestro paso. Si explican una
+materia dif&iacute;cil y abstrusa, tambien os ahorran mucho
+tiempo y fatiga. El sendero es tenebroso porque
+est&aacute; en las entra&ntilde;as de la tierra, pero os precede
+un guia muy pr&aacute;ctico; llevando en la mano
+una antorcha que resplandece con viv&iacute;sima luz.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion
+con que se conocen los objetos de ellas.</h4>
+
+<p>El perfecto conocimiento de las cosas en el &oacute;rden
+cient&iacute;fico, forma los verdaderos sabios; en el
+&oacute;rden pr&aacute;ctico, para el arreglo de la conducta en
+los asuntos de la vida, forma los prudentes; en el
+manejo de los negocios del estado, forma los grandes
+pol&iacute;ticos; y en todas las profesiones, es cada
+cual mas &oacute; m&eacute;nos aventajado, &aacute; proporcion del
+mayor &oacute; menor conocimiento de los objetos que
+trata &oacute; maneja. Pero este conocimiento ha de ser
+pr&aacute;ctico, ha de abrazar tambien los pormenores de
+la ejecucion, que son peque&ntilde;as verdades, por decirlo
+as&iacute;, de las cuales no se puede prescindir, si se
+quiere lograr el objeto. Estas peque&ntilde;as verdades<span class='pagenum'><a name="Page_6" id="Page_6">[Pg 5]</a></span>
+son muchas en todas las profesiones; bastando para
+convencerse de ello, el oir &aacute; los que se ocupan
+aun en los oficios mas sencillos. &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; pues el
+mejor agricultor? El que mejor conozca las calidades
+de los terrenos, climas, simientes y plantas;
+el que sepa cu&aacute;les son los mejores m&eacute;todos &eacute; instrumentos
+de labranza, y que mejor acierte en la
+oportunidad de emplearlos; en una palabra, el
+que conozca los medios mas &aacute; prop&oacute;sito para hacer
+que la tierra produzca con poco coste, mucho,
+pronto y bueno. El mejor agricultor ser&aacute; pues el
+que conozca mas verdades relativas &aacute; la pr&aacute;ctica
+de su profesion. &iquest;Cu&aacute;l es el mejor carpintero? El
+que mejor conoce la naturaleza y calidades de las
+maderas, el modo particular de trabajarlas, y el
+arte de disponerlas del modo mas adaptado al uso
+&aacute; que se destinan. Es decir, que el mejor carpintero
+ser&aacute; aquel que sabe mas verdades sobre su arte.
+&iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; el mejor comerciante? El que mejor conozca
+los g&eacute;neros de su tr&aacute;fico, los puntos de donde
+es mas ventajoso traerlos, los medios mas &aacute; prop&oacute;sito
+para conducirlos sin deterioro, con presteza
+y baratura, los mercados mas convenientes para
+expenderlos con celeridad y ganancia: es decir
+aquel que posea mas verdades sobre los objetos de
+comercio, el que conozca mas &aacute; fondo la realidad
+de las cosas en que se ocupa.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>A todos interesa el pensar bien.</h4>
+
+<p>&Eacute;chase pues de ver que el arte de pensar bien
+no interesa solamente &aacute; los fil&oacute;sofos, sino tambien<span class='pagenum'><a name="Page_7" id="Page_7">[Pg 6]</a></span>
+&aacute; las gentes mas sencillas. El entendimiento es un
+don precioso que nos ha otorgado el Criador, es la
+luz que se nos ha dado para guiarnos en nuestras
+acciones; y claro es que uno de los primeros cuidados
+que debe ocupar al hombre es tener bien arreglada
+esta luz. Si ella falta nos quedamos &aacute; oscuras,
+andamos &aacute; tientas; y por este motivo es necesario
+no dejarla que se apague. No debemos tener
+el entendimiento en inaccion, con peligro de que se
+ponga obtuso y est&uacute;pido; y por otra parte, cuando
+nos proponemos ejercitarle y avivarle, conviene
+que su luz sea buena para que no nos deslumbre,
+bien dirigida para que no nos extravie.</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>C&oacute;mo se debe ense&ntilde;ar &aacute; pensar bien.</h4>
+
+<p>El arte de pensar bien no se aprende tanto con
+reglas como con modelos. A los que se empe&ntilde;an
+en ense&ntilde;arle &aacute; fuerza de preceptos y de observaciones
+anal&iacute;ticas, se los podria comparar con quien
+emplease un m&eacute;todo semejante para ense&ntilde;ar &aacute; los
+ni&ntilde;os &aacute; hablar &oacute; andar. No por esto condeno todas
+las reglas; pero s&iacute; sostengo que deben darse con
+mas parsimonia, con m&eacute;nos pretensiones filos&oacute;ficas,
+y sobre todo de una manera sencilla, pr&aacute;ctica:
+al lado de la regla el ejemplo. Un ni&ntilde;o pronuncia
+mal ciertas palabras; para corregirle &iquest;qu&eacute; hacen
+sus padres &oacute; maestros? Las pronuncian ellos bien,
+y hacen que en seguida las pronuncie el ni&ntilde;o:
+&laquo;escucha bien como yo lo digo; &aacute; ver ahora t&uacute;;
+mira no pongas los labios de esta manera, no hagas
+tanto esfuerzo con la lengua&raquo; y otras cosas por<span class='pagenum'><a name="Page_8" id="Page_8">[Pg 7]</a></span>
+este tenor. He aqu&iacute; el precepto al lado del ejemplo,
+la regla y el modo de practicarla<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_II" id="CAPITULO_II"></a>CAP&Iacute;TULO II.</h2>
+
+<h3>LA ATENCION.</h3>
+
+
+<p>Hay medios que nos conducen al conocimiento
+de la verdad, y obst&aacute;culos que nos impiden llegar
+&aacute; &eacute;l; ense&ntilde;ar &aacute; emplear los primeros, y &aacute; remover
+los segundos, es el objeto del arte de pensar
+bien.</p>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Definicion de la atencion. Su necesidad.</h4>
+
+<p>La atencion es la aplicacion de la mente &aacute; un
+objeto. El primer medio para pensar bien es atender
+bien. La segur no corta si no es aplicada al &aacute;rbol,
+la hoz no siega si no es aplicada al tallo. Algunas
+veces se le ofrecen los objetos al esp&iacute;ritu sin
+que atienda; como sucede ver sin mirar, y oir
+sin escuchar; pero el conocimiento que de esta
+suerte se adquiere, es siempre lijero, superficial,
+&aacute; menudo inexacto, &oacute; totalmente errado. Sin la
+atencion estamos distraidos, nuestro esp&iacute;ritu se
+halla, por decirlo as&iacute;, en otra parte; y por lo mismo
+no ve aquello que se le muestra. Es de la mayor
+importancia adquirir un h&aacute;bito de atender &aacute; lo
+que se estudia &oacute; se hace; porque, si bien se observa,
+lo que nos falta &aacute; menudo no es la capacidad<span class='pagenum'><a name="Page_9" id="Page_9">[Pg 8]</a></span>
+para entender lo que vemos, leemos &uacute; oimos, sino
+la aplicacion del &aacute;nimo &aacute; aquello de que se trata.</p>
+
+<p>Se nos refiere un suceso, pero escuchamos la
+narracion con atencion floja, intercalando mil observaciones
+y preguntas, manoseando &oacute; mirando
+objetos que nos distraen; de lo que resulta que se
+nos escapan circunstancias interesantes, que se nos
+pasan por alto cosas esenciales, y que al tratar de
+contarle &aacute; otros, &oacute; de meditarle nosotros mismos
+para formar juicio, se nos presenta el hecho desfigurado,
+incompleto, y as&iacute; caemos en errores que
+no proceden de falta de capacidad, sino de no haber
+prestado al narrador la atencion debida.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Ventajas de la atencion &eacute; inconvenientes de su falta.</h4>
+
+<p>Un esp&iacute;ritu atento multiplica sus fuerzas de una
+manera increible; aprovecha el tiempo atesorando
+siempre caudal de ideas; las percibe con mas claridad
+y exactitud; y finalmente las recuerda con
+mas facilidad, &aacute; causa de que con la continua atencion
+estas se van colocando naturalmente en la cabeza
+de una manera ordenada.</p>
+
+<p>Los que no atienden sino flojamente, pasean su
+entendimiento por distintos lugares &aacute; un mismo
+tiempo; aqu&iacute; reciben una impresion, all&iacute; otra muy
+diferente, acumulan cien cosas inconexas que l&eacute;jos
+de ayudarse mutuamente para la aclaracion y retencion,
+se confunden, se embrollan y se borran
+unas &aacute; otras. No hay lectura, no hay conversacion,
+no hay espect&aacute;culo, por insignificantes que parez<span class='pagenum'><a name="Page_10" id="Page_10">[Pg 9]</a></span>can,
+que no nos puedan instruir en algo. Con la
+atencion notamos las preciosidades y las recogemos;
+con la distraccion dejamos quiz&aacute; caer al suelo
+el oro y las perlas como cosa balad&iacute;.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>C&oacute;mo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados.</h4>
+
+<p>Creer&aacute;n algunos que semejante atencion fatiga
+mucho; pero se equivocan. Cuando hablo de atencion
+no me refiero &aacute; aquella fijeza de esp&iacute;ritu con
+que este se clava, por decirlo as&iacute;, sobre los objetos;
+sino de una aplicacion suave y reposada, que permite
+hacerse cargo de cada cosa, dej&aacute;ndonos empero
+con la agilidad necesaria para pasar sin esfuerzo
+de unas ocupaciones &aacute; otras. Esta atencion
+no es incompatible ni con la misma diversion y recreo,
+pues es claro que el esparcimiento del &aacute;nimo
+no consiste en no pensar, sino en no ocuparse de
+cosas trabajosas, y en entregarse &aacute; otras mas
+llanas y lijeras. El sabio que interrumpe sus estudios
+profundos saliendo &aacute; solazarse un rato con la
+amenidad de la campi&ntilde;a, no se fatiga, &aacute;ntes se distrae,
+cuando atiende al estado de las mieses, &aacute; las
+faenas de los labradores, al murmullo de los arroyos,
+&oacute; al canto de las aves.</p>
+
+<p>Tan l&eacute;jos estoy de considerar la atencion como
+abstraccion severa y continuada, que muy al contrario
+cuento en el n&uacute;mero de los distraidos, no
+solo &aacute; los atolondrados sino tambien &aacute; los ensimismados.
+Aquellos se derraman por la parte de
+afuera, estos divagan por las tenebrosas regiones<span class='pagenum'><a name="Page_11" id="Page_11">[Pg 10]</a></span>
+de adentro; unos y otros carecen de la conveniente
+atencion, que es la que se emplea en aquello de
+que se trata.</p>
+
+<p>El hombre atento posee la ventaja de ser mas
+urbano y cortes; porque el amor propio de los demas
+se siente lastimado, si notan que no atendemos
+&aacute; lo que ellos dicen. Es bien notable que la urbanidad
+&oacute; su falta, se apelliden tambien atencion &oacute;
+desatencion.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Las interrupciones.</h4>
+
+<p>Ademas son pocos los casos, aun en los estudios
+serios, que requieren atencion tan profunda que
+no pueda interrumpirse sin grave da&ntilde;o. Ciertas
+personas se quejan amargamente si una visita &aacute;
+deshora, &oacute; un ruido inesperado, les cortan, como
+suele decirse, el hilo del discurso: esas cabezas se
+parecen &aacute; los daguerre&oacute;tipos, en los cuales el menor
+movimiento del objeto, &oacute; la interposicion de
+otro extra&ntilde;o, bastan para echar &aacute; perder el retrato
+&oacute; paisaje. En algunas ser&aacute; tal vez un defecto natural,
+en otras una afectacion vanidosa por hacerse
+del pensador, y en no pocas falta de h&aacute;bito de concentrarse.
+Como quiera, es preciso acostumbrarse &aacute;
+tener la atencion fuerte y flexible &aacute; un mismo tiempo,
+y procurar que la formacion de nuestros conceptos
+no se asemeje &aacute; la de los cuadros daguerreotipados,
+sino de los comunes; si el pintor es
+interrumpido, suspende sus tareas; y al volver &aacute;
+proseguirlas no encuentra malbaratada su obra;
+si un cuerpo le hace importuna sombra, en removi&eacute;ndole,
+lo deja todo remediado<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_12" id="Page_12">[Pg 11]</a></span></p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_III" id="CAPITULO_III"></a>CAP&Iacute;TULO III.</h2>
+
+<h3>ELECCION DE CARRERA.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Vago significado de la palabra Talento.</h4>
+
+<p>Cada cual ha de dedicarse &aacute; la profesion para
+la que se siente con mas aptitud. Juzgo de mucha
+importancia esta regla; y abrigo la profunda conviccion
+de que &aacute; su olvido se debe el que no hayan
+adelantado mucho mas las ciencias y las artes. La
+palabra <i>talento</i> expresa para algunos, una capacidad
+absoluta; creyendo equivocadamente que quien
+est&aacute; dotado de felices disposiciones para una cosa
+lo estar&aacute; igualmente para todas. Nada mas falso;
+un hombre puede ser sobresaliente, extraordinario,
+de una capacidad monstruosa para un ramo,
+y ser muy mediano y hasta negado con respecto &aacute;
+otros. Napoleon y Desc&aacute;rtes son dos genios; y sin
+embargo en nada se parecen. El genio de la guerra
+no hubiera comprendido al genio de la filosof&iacute;a; y
+si hubiesen conversado un rato, es probable que
+ambos habrian quedado poco satisfechos, Napoleon
+no le habria exceptuado entre los que con aire desde&ntilde;oso
+apellidaba <i>ide&oacute;logos</i>.</p>
+
+<p>Podria escribirse una obra de los talentos comparados,
+manifestando las profundas diferencias
+que median aun entre los mas extraordinarios.<span class='pagenum'><a name="Page_13" id="Page_13">[Pg 12]</a></span>
+Pero la experiencia de cada dia nos manifesta esta
+verdad de una manera palpable. Hombres oimos que
+discurren y obran sobre una materia con acierto
+admirable; al paso que en otra se muestran muy
+vulgares, y hasta torpes y desatentados. Pocos ser&aacute;n
+los que alcancen una capacidad igual para todo;
+y tal vez pudi&eacute;rase afirmar que nadie; pues
+la observacion ense&ntilde;a que hay disposiciones que se
+embarazan, y se da&ntilde;an rec&iacute;procamente. Quien
+tiene el talento generalizador no es f&aacute;cil que posea
+el de la exactitud minuciosa; el poeta que vive de
+inspiraciones bellas y sublimes, no se avendr&aacute; sin
+trabajo con la acompasada regularidad de los estudios
+geom&eacute;tricos.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta.</h4>
+
+<p>El Criador, que distribuye &aacute; los hombres las
+facultades en diferentes grados, les comunica un
+instinto precioso que les muestra su destino: la
+inclinacion muy duradera y constante h&aacute;cia una
+ocupacion, es indicio bastante seguro de que nacimos
+con aptitud para ella; as&iacute; como el desv&iacute;o y repugnancia
+que no puede superarse con facilidad,
+es se&ntilde;al de que el Autor de la naturaleza no nos ha
+dotado de felices disposiciones para aquello que
+nos desagrada. Los alimentos que nos convienen
+se adaptan bien &aacute; un paladar y olfato, no viciados
+por malos h&aacute;bitos &oacute; alterados por enfermedad; y
+el sabor y olor ingratos nos advierten cu&aacute;les son
+los manjares y bebidas que por su corrupcion &uacute;
+otras calidades, podrian da&ntilde;armos. Dios no ha tenido
+m&eacute;nos cuidado del alma que del cuerpo.<span class='pagenum'><a name="Page_14" id="Page_14">[Pg 13]</a></span></p>
+
+<p>Los padres, los maestros, los directores de los
+establecimientos de educacion y ense&ntilde;anza, deben
+fijar mucho la atencion en este punto, para precaver
+la p&eacute;rdida de un talento, que bien empleado,
+podria dar los mas preciosos frutos, y evitar que no
+se le haga consumir en una tarea para la cual no
+ha nacido.</p>
+
+<p>El mismo interesado ha de ocuparse tambien en
+este ex&aacute;men; el ni&ntilde;o de doce a&ntilde;os tiene por lo comun
+reflexion bastante para notar &aacute; qu&eacute; se siente
+inclinado, qu&eacute; es lo que le cuesta m&eacute;nos trabajo,
+cu&aacute;les son los estudios en que adelanta con mas facilidad,
+cu&aacute;les las faenas en que experimenta mas
+ingenio y destreza.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Experimento para discernir el talento peculiar de cada ni&ntilde;o.</h4>
+
+<p>Seria muy conveniente que se ofreciesen &aacute; la
+vista de los ni&ntilde;os objetos muy variados, conduci&eacute;ndolos
+&aacute; visitar establecimientos donde la disposicion
+particular de cada uno pudiese ser excitada
+con la presencia de lo que mejor se le adapta.
+Ent&oacute;nces, dej&aacute;ndolos abandonados &aacute; sus instintos,
+un observador inteligente formaria desde luego diferentes
+clasificaciones. Exponed la m&aacute;quina de un
+reloj &aacute; la vista de una reunion de ni&ntilde;os de diez &aacute;
+doce a&ntilde;os, y es bien seguro que si entre ellos hay
+alguno de genio mec&aacute;nico muy aventajado, se dar&aacute;
+&aacute; conocer desde luego por la curiosidad de examinar,
+por la discrecion de las preguntas, y la facilidad
+en comprender la construccion que est&aacute;
+contemplando. Leedles un trozo po&eacute;tico, y si hay<span class='pagenum'><a name="Page_15" id="Page_15">[Pg 14]</a></span>
+entre ellos algun Garcilaso, Lope de Vega, Ercilla,
+Calderon &oacute; Melendez, ver&eacute;is chispear sus ojos, conocer&eacute;is
+que su corazon late, que su mente se agita,
+que su fantas&iacute;a se inflama bajo una impresion
+que &eacute;l mismo no comprende.</p>
+
+<p>Cuidado con trocar los papeles: de dos ni&ntilde;os
+extraordinarios es muy posible que formeis dos
+hombres muy comunes. La golondrina y el &aacute;guila
+se distinguen por la fuerza y lijereza de sus alas;
+y sin embargo jamas el &aacute;guila pudiera volar &aacute; la
+manera de la golondrina, ni esta imitar &aacute; la reina
+de las aves.</p>
+
+<p>El <i>tentate diu quid ferre recusent, quid valeant humeri</i>,
+que Horacio inculca &aacute; los escritores, puede
+igualmente aplicarse &aacute; cuantos tratan de escoger
+una profesion cualquiera<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_IV" id="CAPITULO_IV"></a>CAP&Iacute;TULO IV.</h2>
+
+<h3>CUESTIONES DE POSIBILIDAD.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento,
+y de las cuestiones que se le pueden ofrecer.</h4>
+
+<p>Para mayor claridad, dividir&eacute; los actos de nuestro
+entendimiento en dos clases: especulativos y
+pr&aacute;cticos. Llamo especulativos los que se limitan &aacute;
+conocer; y pr&aacute;cticos los que nos dirigen para
+obrar.</p>
+
+<p>Cuando tratamos simplemente de conocer alguna<span class='pagenum'><a name="Page_16" id="Page_16">[Pg 15]</a></span>
+cosa, se nos pueden ofrecer las cuestiones siguientes:
+1&ordf;. si es posible &oacute; no; 2&ordf;. si existe &oacute; no; 3&ordf;. cu&aacute;l
+es su naturaleza, cu&aacute;les sus propiedades y relaciones.
+Las reglas que se den para resolver con acierto
+dichas tres cuestiones, comprenden todo lo tocante
+&aacute; la especulativa.</p>
+
+<p>Si nos proponemos obrar, es claro que intentamos
+siempre conseguir algun fin; de lo cual nacen
+las cuestiones siguientes: 1&ordf;. cu&aacute;l es el fin; 2&ordf;. cu&aacute;l
+es el mejor medio para alcanzarle.</p>
+
+<p>Ruego encarecidamente al lector que fije la
+atencion sobre las divisiones que preceden, y procure
+retenerlas en la memoria; pues ademas de facilitarle
+la inteligencia de lo que voy &aacute; decir, le
+servir&aacute; much&iacute;simo para proceder con m&eacute;todo en
+todos sus pensamientos.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Ideas de posibilidad &eacute; imposibilidad. Sus clasificaciones.</h4>
+
+<p><i>Posibilidad.</i> La idea expresada por esta palabra
+es correlativa de la de <i>imposibilidad</i>, pues que la
+una envuelve necesariamente la negacion de la otra.</p>
+
+<p>Las palabras posibilidad &eacute; imposibilidad, expresan
+ideas muy diferentes, segun se refieren &aacute; las cosas
+en s&iacute;, &oacute; &aacute; la potencia de una causa que las pueda
+producir. Sin embargo, estas ideas tienen relaciones
+muy intimas, como veremos luego. Cuando se
+consideran la posibilidad &oacute; imposibilidad, solo con
+respecto &aacute; un ser, prescindiendo de toda causa,
+se las llama intr&iacute;nsecas; y cuando se atiende &aacute; una
+causa, se las denomina extr&iacute;nsecas. A pesar de la
+aparente sencillez y claridad de esta division, ob<span class='pagenum'><a name="Page_17" id="Page_17">[Pg 16]</a></span>servar&eacute;
+que no es dable formar concepto cabal de
+lo que significa, hasta haber descendido &aacute; las diferentes
+clasificaciones que expondr&eacute; en los p&aacute;rrafos
+siguientes.</p>
+
+<p>A primera vista se podr&aacute; extra&ntilde;ar que se explique
+primero la imposibilidad que la posibilidad;
+pero reflexionando un poco, se nota que este m&eacute;todo
+es muy l&oacute;gico. La palabra <i>imposibilidad</i>, aunque
+suena como negativa, expresa no obstante muchas
+veces una idea que &aacute; nuestro entendimiento
+se le presenta como positiva: esto es, la repugnancia
+entre los objetos, una especie de exclusion, de
+oposicion, de lucha, por decirlo as&iacute;: por manera
+que en desapareciendo esta repugnancia, concebimos
+ya la posibilidad. De aqu&iacute; nacen las expresiones
+de &laquo;esto es muy posible, pues nada se <i>opone</i>
+&aacute; ello;&raquo; &laquo;es posible, pues no se ve ninguna <i>repugnancia</i>.&raquo;
+Como quiera, en sabiendo lo que es
+imposibilidad, se sabe lo que es la posibilidad, y
+vice-versa.</p>
+
+<p>Algunos distinguen tres clases de imposibilidad:
+<i>metaf&iacute;sica</i>, <i>f&iacute;sica</i> y <i>moral</i>. Yo adoptar&eacute; esta division,
+pero a&ntilde;adiendo un miembro, que ser&aacute; la <i>imposibilidad
+de sentido comun</i>. En su lugar se ver&aacute; la
+razon en que me fundo. Tambien advertir&eacute;, que
+tal vez seria mejor llamar imposibilidad <i>absoluta</i> &aacute;
+la metaf&iacute;sica; <i>natural</i> &aacute; la f&iacute;sica; y <i>ordinaria</i> &aacute; la
+moral.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>En qu&eacute; consiste la imposibilidad metaf&iacute;sica &oacute; absoluta.</h4>
+
+<p>La <i>imposibilidad metaf&iacute;sica &oacute; absoluta</i>, es la que
+se funda en la misma esencia de las cosas, &oacute; en<span class='pagenum'><a name="Page_18" id="Page_18">[Pg 17]</a></span>
+otros t&eacute;rminos, es absolutamente imposible aquello
+que, si existiese, traeria el absurdo de que una cosa
+seria y no seria &aacute; un mismo tiempo. Un c&iacute;rculo
+triangular es un imposible absoluto, porque fuera
+c&iacute;rculo y no c&iacute;rculo, tri&aacute;ngulo y no tri&aacute;ngulo. Cinco
+igual &aacute; siete, es imposible absoluto, porque el
+cinco seria cinco y no cinco, y el siete seria siete
+y no siete. Un vicio virtuoso es un imposible absoluto,
+porque el vicio fuera y no fuera vicio &aacute;
+un mismo tiempo.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina.</h4>
+
+<p>Lo que es absolutamente imposible no puede
+existir en ninguna suposicion imaginable; pues, ni
+aun cuando decimos que Dios es todopoderoso,
+entendemos que pueda hacer absurdos. Que el
+mundo exista y no exista &aacute; un mismo tiempo, que
+Dios sea y no sea, que la blasfemia sea un acto
+laudable, y otros delirios por este tenor, es claro que
+no caen bajo la accion de la omnipotencia; y, como
+observa muy sabiamente santo Tomas, mas bien
+debiera decirse que estas cosas no pueden ser hechas,
+que no que Dios no puede hacerlas. De esto
+se sigue que la imposibilidad intr&iacute;nseca absoluta,
+trae consigo la imposibilidad extr&iacute;nseca tambien
+absoluta: esto es, que ninguna causa puede producir
+lo que de suyo es imposible absolutamente.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>La imposibilidad absoluta, y los dogmas.</h4>
+
+<p>Para afirmar que una cosa es absolutamente imposible
+es preciso que tengamos ideas muy claras<span class='pagenum'><a name="Page_19" id="Page_19">[Pg 18]</a></span>
+de los extremos que se repugnan; de otra manera
+hay riesgo de apellidar absurdo lo que en realidad
+no lo es. Hago esta advertencia para hacer notar la
+sinrazon de los que condenan algunos misterios de
+nuestra fe, declar&aacute;ndolos absolutamente imposibles.
+El dogma de la Trinidad y el de la Encarnacion
+son ciertamente incomprensibles al d&eacute;bil hombre;
+pero no son absurdos. &iquest;C&oacute;mo es posible un
+Dios trino, una naturaleza y tres personas distintas
+entre s&iacute;, id&eacute;nticas con la naturaleza? Yo no lo
+s&eacute;; pero no tengo derecho &aacute; inferir que esto sea
+contradictorio. &iquest;Comprendo por ventura lo que es
+esta naturaleza, lo que son esas personas de que
+se me habla? No: luego cuando quiero juzgar si lo
+que de ellas se dice es imposible &oacute; no, fallo sobre
+objetos desconocidos. &iquest;Qu&eacute; sabemos nosotros de
+los arcanos de la divinidad? El Eterno ha pronunciado
+algunas palabras misteriosas para ejercitar
+nuestra obediencia, y humillar nuestro orgullo;
+pero no ha querido levantar el denso velo que
+separa esta vida mortal del oc&eacute;ano de verdad y
+de luz.</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Idea de la imposibilidad fisica &oacute; natural.</h4>
+
+<p>La <i>imposibilidad fisica &oacute; natural</i>, consiste en que
+un hecho est&eacute; fuera de las leyes de la naturaleza.
+Es naturalmente imposible que una piedra soltada
+en el aire no caiga al suelo, que el agua abandonada
+&aacute; s&iacute; misma no se ponga al nivel, que un cuerpo
+sumergido en un fluido de menor gravedad no se
+hunda, que los astros se paren en su carrera; porque
+las leyes de la naturaleza prescriben lo contrario.<span class='pagenum'><a name="Page_20" id="Page_20">[Pg 19]</a></span>
+Dios, que ha establecido estas leyes, puede
+suspenderlas; el hombre no. Lo que es <i>naturalmente</i>
+imposible, lo es para la criatura, no para
+Dios.</p>
+
+
+<h3>&sect; VII.</h3>
+
+<h4>Modo de juzgar de la imposibilidad natural.</h4>
+
+<p>&iquest;Cu&aacute;ndo podremos afirmar que un hecho es imposible
+naturalmente? En estando seguros de que
+existe una ley que se opone &aacute; la realizacion de este
+hecho, y que dicha oposicion no est&aacute; destruida &oacute;
+neutralizada por otra ley natural. Es ley de la naturaleza
+que el cuerpo del hombre, como mas pesado
+que el aire, caiga al suelo en falt&aacute;ndole el
+apoyo; pero hay otra ley por la cual un conjunto
+de cuerpos unidos entre s&iacute;, que sea espec&iacute;ficamente
+m&eacute;nos grave que aquel en que se sumerge, se sostenga
+y hasta se levante, aun cuando alguno de
+ellos sea mas grave que el fluido; luego unido el
+cuerpo humano &aacute; un globo aerost&aacute;tico dispuesto
+con el arte conveniente, podr&aacute; remontarse por los
+aires, y este fen&oacute;meno estar&aacute; muy arreglado &aacute; las
+leyes de la naturaleza. La peque&ntilde;ez de ciertos insectos
+no permite que su im&aacute;gen se pinte en nuestra
+retina de una manera sensible; pero las leyes &aacute; que
+est&aacute; sometida la luz hacen que por medio de un vidrio
+se pueda modificar la direccion de sus rayos
+de la manera conveniente, para que salidos de un
+objeto muy peque&ntilde;o se hallen desparramados al
+llegar &aacute; la retina, y formen all&iacute; una im&aacute;gen de gran
+tama&ntilde;o; y as&iacute; no ser&aacute; naturalmente imposible que
+con la ayuda del microscopio, lo imperceptible<span class='pagenum'><a name="Page_21" id="Page_21">[Pg 20]</a></span>
+&aacute; la simple vista se nos presente con dimensiones
+grandes.</p>
+
+<p>Por estas consideraciones es preciso andar con
+mucho tiento en declarar un fen&oacute;meno por imposible
+naturalmente. Conviene no olvidar: 1.&ordm; que la
+naturaleza es muy poderosa; 2.&ordm; que nos es muy
+desconocida: dos verdades que deben inspirarnos
+gran circunspeccion cuando se trate de fallar en
+materias de esta clase. Si &aacute; un hombre del siglo <span class="smcap">XV</span>
+se le hubiese dicho que en lo venidero se recorreria
+en una hora la distancia de doce leguas, y
+esto sin ayuda de caballos ni animales de ninguna
+especie, habria mirado el hecho como naturalmente
+imposible; y sin embargo los viajeros que
+andan por los caminos de hierro, saben muy bien
+que van llevados con aquella velocidad por medio
+de agentes puramente naturales. &iquest;Qui&eacute;n sabe lo
+que se descubrir&aacute; en los tiempos futuros, y el aspecto
+que presentar&aacute; el mundo de aqu&iacute; &aacute; diez siglos?
+Seamos en hora buena cautos en creer la
+existencia de fen&oacute;menos extra&ntilde;os, y no nos abandonemos
+con demasiada lijereza &aacute; sue&ntilde;os de oro;
+pero guard&eacute;monos de calificar de naturalmente imposible
+lo que un descubrimiento pudiera mostrar
+muy realizable; no demos livianamente fe &aacute; exageradas
+esperanzas de cambios inconcebibles; pero
+no las tachemos de delirios y absurdos.</p>
+
+
+<h3>&sect; VIII.</h3>
+
+<h4>Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo.</h4>
+
+<p>De estas observaciones surge al parecer una dificultad,
+que no han olvidado los incr&eacute;dulos. H&eacute;la<span class='pagenum'><a name="Page_22" id="Page_22">[Pg 21]</a></span>
+aqu&iacute;: los milagros son tal vez efectos de causas
+que por ser desconocidas, no dejar&aacute;n de ser naturales;
+luego no prueban la intervencion divina; y
+por tanto de nada sirven para apoyar la verdad de
+la religion cristiana. Este argumento es tan especioso
+como f&uacute;til.</p>
+
+<p>Un hombre de humilde nacimiento que no ha
+aprendido las letras en ninguna escuela, que vive
+confundido entre el pueblo, que carece de todos
+los medios humanos, que no tiene d&oacute;nde reclinar
+su cabeza, se presenta en p&uacute;blico ense&ntilde;ando una
+doctrina tan nueva como sublime. Se le piden los
+t&iacute;tulos de su mision, y &eacute;l los ofrece muy sencillos.
+Habla, y los ciegos ven, los sordos oyen, la lengua
+de los mudos se desata, los paral&iacute;ticos andan, las
+enfermedades mas rebeldes desaparecen de repente,
+los que acaban de espirar vuelven &aacute; la vida,
+los que son llevados al sepulcro se levantan del
+ataud, los que enterrados de algunos dias despiden
+ya mal olor, se alzan envueltos en su mortaja, y
+salen de la tumba, obedientes &aacute; la voz que les ha
+mandado salir &aacute; fuera. Este es el conjunto hist&oacute;rico.
+El mas obstinado naturalista &iquest;se empe&ntilde;ar&aacute; en
+descubrir aqu&iacute; la accion de leyes naturales ocultas?
+&iquest;Calificar&aacute; de imprudentes &aacute; los cristianos por haber
+pensado que semejantes prodigios no pudieran
+hacerse sin intervencion divina? &iquest;Creeis que con el
+tiempo haya de descubrirse un secreto para resucitar
+&aacute; los muertos, y no como quiera, sino haci&eacute;ndolos
+levantar &aacute; la simple voz de un hombre que
+los llame? La operacion de las cataratas &iquest;tiene
+algo que ver con el restituir de golpe la vista &aacute; un
+ciego de nacimiento? Los procedimientos para<span class='pagenum'><a name="Page_23" id="Page_23">[Pg 22]</a></span>
+volver la accion &aacute; un miembro paralizado &iquest;se asemejan
+por ventura &aacute; este otro: &laquo;lev&aacute;ntate, toma
+tu lecho, y v&eacute;te &aacute; tu casa?&raquo; Las teor&iacute;as hidrost&aacute;ticas
+&eacute; hidr&aacute;ulicas &iquest;llegar&aacute;n nunca &aacute; encontrar en
+la mera palabra de un hombre, la fuerza bastante
+para sosegar de repente el mar alborotado, y hacer
+que las olas se tiendan mansas bajo sus pies,
+y que camine sobre ellas, como un monarca sobre
+plateadas alfombras?</p>
+
+<p>&iquest;Y qu&eacute; diremos si &aacute; tan imponente testimonio se
+reunen las profec&iacute;as cumplidas, la santidad de una
+vida sin tacha, la elevacion de su doctrina, la pureza
+de la moral, y por fin el heroico sacrificio de
+morir entre tormentos y afrentas, sosteniendo y
+publicando la misma ense&ntilde;anza, con la serenidad
+en la frente, la dulzura en los labios, articulando
+entre los &uacute;ltimos suspiros <i>amor</i> y <i>perdon</i>?</p>
+
+<p>No se nos hable pues de leyes ocultas, de imposibilidades
+aparentes; no se oponga &aacute; tan convincente
+evidencia un necio &laquo;<i>&iquest;qui&eacute;n sabe?</i>.....&raquo; Esta
+dificultad que seria razonable, si se tratara de un
+suceso aislado, envuelto en alguna oscuridad, sujeto
+&aacute; mil combinaciones diferentes, cuando se la
+objeta contra el cristianismo es no solo infundada,
+sino hasta contraria al sentido comun.</p>
+
+
+<h3>&sect; IX.</h3>
+
+<h4>La imposibilidad moral &uacute; ordinaria.</h4>
+
+<p><i>La imposibilidad moral &uacute; ordinaria</i>, es la oposicion
+al curso regular &uacute; ordinario de los sucesos.
+Esta palabra es susceptible de muchas significaciones,
+pues que la idea de curso ordinario es tan<span class='pagenum'><a name="Page_24" id="Page_24">[Pg 23]</a></span>
+el&aacute;stica, es aplicable &aacute; tan diferentes objetos, que
+poco puede decirse en general que sea provechoso
+en la pr&aacute;ctica. Esta imposibilidad nada tiene que
+ver con la absoluta ni la natural; las cosas <i>moralmente</i>
+imposibles no dejan por eso de ser muy posibles
+<i>absoluta</i> y <i>naturalmente</i>.</p>
+
+<p>Daremos una idea muy clara y sencilla de la imposibilidad
+ordinaria, si decimos que es imposible
+de esta manera todo aquello que, atendido el curso
+regular de las cosas, acontece &oacute; muy rara vez &oacute;
+nunca. Veo &aacute; un elevado personaje, cuyo nombre
+y t&iacute;tulos todos pronuncian, y &aacute; quien se tributan
+los respetos debidos &aacute; su clase. Es moralmente imposible
+que el nombre sea supuesto, y el personaje
+un impostor. Ordinariamente no sucede as&iacute;: pero
+tambien se ha sufrido este chasco una que otra
+vez.</p>
+
+<p>Vemos &aacute; cada paso que la imposibilidad moral
+desaparece con el auxilio de una causa extraordinaria
+&oacute; imprevista, que tuerce el curso de los acontecimientos.
+Un capitan que acaudilla un pu&ntilde;ado
+de soldados, viene de lejanas tierras, aborda &aacute;
+playas desconocidas, y se encuentra con un
+inmenso continente poblado de millones de habitantes.
+Pega fuego &aacute; sus naves, y dice <i>marchemos</i>.
+&iquest;Ad&oacute;nde va? A conquistar vastos reinos con algunos
+centenares de hombres. Esto es <i>imposible</i>; el
+aventurero &iquest;est&aacute; demente? Dejadle, que su demencia
+es la demencia del heroismo y del genio;
+la imposibilidad se convertir&aacute; en suceso hist&oacute;rico.
+Apellidase <i>Hern&aacute;n Cort&eacute;s</i>; es espa&ntilde;ol que acaudilla
+espa&ntilde;oles.<span class='pagenum'><a name="Page_25" id="Page_25">[Pg 24]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; X.</h3>
+
+<h4>Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida
+en la imposibilidad moral.</h4>
+
+<p>La imposibilidad moral tiene &aacute; veces un sentido
+muy diferente del expuesto hasta aqu&iacute;. Hay imposibles
+de los cuales no puede decirse que lo sean
+con imposibilidad absoluta ni natural; y no obstante
+vivimos con tal certeza de que lo imposible
+no se realizar&aacute;, que no nos la infunde mayor la natural,
+y poco le falta para producirnos el mismo
+efecto que la absoluta. Un hombre tiene en la mano
+un cajon de caract&eacute;res de imprenta, que supondremos
+de forma c&uacute;bica, para que sea igual la probabilidad
+de caer y sostenerse por una cualquiera
+de sus caras; los revuelve repetidas veces sin &oacute;rden
+ni concierto, sin mirar siquiera lo que hace, y al
+fin los deja caer al suelo; &iquest;ser&aacute; posible que resulten
+por casualidad ordenados de tal manera que
+formen el episodio de Dido? No, responde instant&aacute;neamente
+cualquiera que est&eacute; en su sano juicio;
+esperar este accidente seria un delirio; tan seguros
+estamos de que no se realizar&aacute;, que si se pusiese
+nuestra vida pendiente de semejante casualidad, dici&eacute;ndonos
+que si esto se verifica se nos matar&aacute;,
+continuar&iacute;amos tan tranquilos como si no existiese
+la condicion.</p>
+
+<p>Es de notar que aqu&iacute; no hay imposibilidad metaf&iacute;sica
+&oacute; absoluta, porque no hay en la naturaleza
+de los caract&eacute;res una repugnancia esencial &aacute;
+colocarse de dicha manera; pues que un cajista
+en breve rato los dispondria as&iacute; muy f&aacute;cilmente;<span class='pagenum'><a name="Page_26" id="Page_26">[Pg 25]</a></span>
+tampoco hay imposibilidad natural, porque ninguna
+ley de la naturaleza obsta &aacute; que caigan por esta &oacute;
+aquella cara, ni el uno al lado del otro del modo
+conveniente al efecto; hay pues una imposibilidad
+de otro &oacute;rden, que nada tiene de comun con las
+otras dos, y que tampoco se parece &aacute; la que se llama
+moral, por solo estar fuera del curso regular
+de los acontecimientos.</p>
+
+<p>La teor&iacute;a de las probabilidades, auxiliada por la
+de las combinaciones, pone de manifiesto esta imposibilidad,
+calculando, por decirlo as&iacute;, la inmensa
+distancia en que este fen&oacute;meno se halla con respecto
+&aacute; la existencia. El Autor de la naturaleza no
+ha querido que una conviccion que nos es muy
+importante, dependiese del raciocinio, y por consiguiente
+careciesen de ella muchos hombres; as&iacute;
+es que nos la ha dado &aacute; todos &aacute; manera de instinto,
+como lo ha hecho con otras que nos son igualmente
+necesarias. En vano os empe&ntilde;ariais en combatirla
+ni aun en el hombre mas rudo; &eacute;l no sabria tal vez
+qu&eacute; responderos, pero menearia la cabeza, y diria
+para s&iacute;: &laquo;este fil&oacute;sofo que cree en la posibilidad
+de tales desprop&oacute;sitos, no debe de estar muy sano
+de juicio.&raquo;</p>
+
+<p>Cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra
+alma con voz tan clara y tono tan decisivo, es
+necedad el no escucharla. Solo algunos hombres
+apellidados fil&oacute;sofos se obstinan &aacute; veces en este
+empe&ntilde;o; no recordando que no hay filosof&iacute;a que
+excuse la falta de sentido comun, y que mal llegar&aacute;
+&aacute; ser sabio quien comienza por ser insensato<a name="FNanchor_4_5" id="FNanchor_4_5"></a><a href="#Footnote_4_5" class="fnanchor">[4]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_27" id="Page_27">[Pg 26]</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_QUINTO" id="CAPITULO_QUINTO"></a>CAP&Iacute;TULO V.</h2>
+
+<h3>CUESTIONES DE EXISTENCIA, CONOCIMIENTO ADQUIRIDO
+POR EL TESTIMONIO INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes
+modos con que nos proporcionan el conocimiento de las
+cosas.</h4>
+
+<p>Asentados los principios y reglas que deben
+guiarnos en las cuestiones de posibilidad, pasemos
+ahora &aacute; las de existencia, que ofrecen un campo
+mas vasto, y mas &uacute;tiles y frecuentes aplicaciones.</p>
+
+<p>De la existencia &oacute; no existencia de un ser, &oacute; bien
+de que una cosa es &oacute; no es, podemos cerciorarnos
+de dos maneras: por nosotros mismos, &oacute; por medio
+de otros.</p>
+
+<p>El conocimiento de la existencia de las cosas
+que es adquirido por nosotros mismos, sin intervencion
+ajena, proviene de los sentidos mediata &oacute;
+inmediatamente: &oacute; ellos nos presentan el objeto,
+&oacute; de las impresiones que los mismos nos causan
+pasa el entendimiento &aacute; inferir la existencia de lo
+que no se hace sensible &oacute; no lo es. La vista me informa
+inmediatamente de la existencia de un edificio
+que tengo presente; pero un trozo de coluna,
+algunos restos de un pavimento, una inscripcion &uacute;
+otras se&ntilde;ales, me hacen conocer que en tal &oacute; cual
+lugar existi&oacute; un templo romano. En ambos casos<span class='pagenum'><a name="Page_28" id="Page_28">[Pg 27]</a></span>
+debo &aacute; los sentidos la noticia; pero en el primero
+inmediata, en el segundo mediatamente.</p>
+
+<p>Quien careciese de los sentidos tampoco llegaria
+&aacute; conocer la existencia de los seres espirituales;
+pues adormecido el entendimiento no pudiera adquirir
+esta noticia, ni por la razon, ni por la fe, &aacute;
+no ser que Dios le favoreciera por medios extraordinarios,
+de que ahora no se trata.</p>
+
+<p>A la distincion arriba explicada en nada obstan
+los sistemas que pueden adoptarse sobre el or&iacute;gen
+de las ideas; ora se las suponga adquiridas, ora
+innatas, ora vengan de los sentidos, ora sean tan
+solo excitadas por ellos, lo cierto es que nada sabemos,
+nada pensamos, si los sentidos no han estado
+en accion. Ademas, hasta les dejaremos &aacute; los
+ide&oacute;logos la facultad de imaginar lo que bien les
+pareciere sobre las funciones intelectuales de un
+hombre que careciese de todos los sentidos; sin
+riesgo podemos otorgarles tama&ntilde;a latitud; supuesto
+que nadie aclarar&aacute; jamas lo que en ello habria
+de verdad; ya que el paciente no seria capaz de
+comunicar lo que le pasa, ni por palabras ni por
+se&ntilde;as. Finalmente aqu&iacute; se trata de hombres dotados
+de sentidos, y la experiencia ense&ntilde;a que esos
+hombres conocen, &oacute; lo que sienten, &oacute; por lo que
+sienten.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos.
+Su remedio. Ejemplos.</h4>
+
+<p>El conocimiento inmediato que los sentidos nos
+dan de la existencia de una cosa, es &aacute; veces errado,
+porque no nos servimos como debemos de<span class='pagenum'><a name="Page_29" id="Page_29">[Pg 28]</a></span>
+estos admirables instrumentos que nos ha concedido
+el Autor de la naturaleza. Los objetos corp&oacute;reos
+obrando sobre el &oacute;rgano de los sentidos, causan
+una impresion &aacute; nuestra alma; asegur&eacute;monos bien
+de cu&aacute;l es esta impresion, sepamos hasta qu&eacute; punto
+le corresponde la existencia de un objeto; h&eacute; aqu&iacute;
+las reglas para no errar en estas materias. Algunas
+explicaciones ense&ntilde;ar&aacute;n mas que los preceptos y
+teor&iacute;as.</p>
+
+<p>Veo &aacute; larga distancia un objeto que se mueve,
+y digo: &laquo;all&iacute; hay un hombre;&raquo; acerc&aacute;ndome mas,
+descubro que no es as&iacute;; y que solo hay un arbusto
+mecido por el viento. &iquest;Me ha enga&ntilde;ado el sentido
+de la vista? no: porque la impresion que ella me
+trasmitia era &uacute;nicamente de un bulto movido;
+y si yo hubiese atendido bien &aacute; la sensacion recibida,
+habria notado que no me pintaba un hombre.
+Cuando pues yo he querido hacerle tal, no debo
+culpar al sentido, sino &aacute; mi poca atencion, &oacute; bien,
+&aacute; que notando alguna semejanza entre el bulto y
+un hombre visto de l&eacute;jos, he inferido que aquello
+debia de serlo en efecto, sin advertir que la semejanza
+y la realidad son cosas muy diversas.</p>
+
+<p>Teniendo algunos antecedentes de que se dar&aacute;
+una batalla, &oacute; se hostilizar&aacute; alguna plaza, par&eacute;ceme
+que he oido ca&ntilde;onazos, y me quedo con la
+creencia de que ha comenzado el fuego. Noticias
+posteriores me hacen saber que no se ha disparado
+un tiro; &iquest;qui&eacute;n tiene la culpa de mi error? no mi
+oido, sino yo. El ruido se oia en efecto: pero era
+el de los golpes de un le&ntilde;ador que resonaban en el
+fondo de un bosque distante; era el de cerrarse
+alguna puerta, cuyo estr&eacute;pito retumbaba por el edi<span class='pagenum'><a name="Page_30" id="Page_30">[Pg 29]</a></span>ficio
+y sus cercanias, era el de otra cosa cualquiera
+que producia un sonido semejante al del estampido
+de un ca&ntilde;on lejano. &iquest;Estaba yo bien seguro de que
+no se hallaba &aacute; mis inmediaciones la causa del
+ruido que me producia la ilusion? &iquest;Estaba bastante
+ejercitado para discernir la verdad, atendida
+la distancia en que debia hacerse el fuego, la direccion
+del lugar, y el viento que &aacute; la sazon reinaba?
+No es pues el sentido quien me ha enga&ntilde;ado, sino
+mi lijereza y precipitacion. La sensacion era tal
+cual debia ser; pero yo le he hecho decir lo que
+ella no me decia. Si me hubiese contentado con
+afirmar que oia ruido parecido al de ca&ntilde;onazos distantes,
+no hubiera inducido al error &aacute; otros y &aacute;
+m&iacute; mismo.</p>
+
+<p>A uno le presentan un alimento de excelente calidad,
+y al probarlo dice: &laquo;es malo, intolerable,
+se conoce que hay tal &oacute; cual mezcla,&raquo; porque en
+efecto su paladar lo experimenta as&iacute;. &iquest;Le enga&ntilde;&oacute; el
+sentido? no. Si le pareci&oacute; amargo, no podia suceder
+de otra manera, atendida la indisposicion g&aacute;strica
+que le tenia cubierta la lengua de un humor
+que lo maleaba todo. Bast&aacute;bale &aacute; este hombre un
+poco de reflexion para no condenar tan f&aacute;cilmente
+&oacute; al criado &oacute; al revendedor. Cuando el paladar
+est&aacute; bien dispuesto, sus sensaciones nos indican las
+calidades del alimento, en el caso contrario no.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido,
+para la debida comparacion.</h4>
+
+<p>Conviene notar que para conocer por medio de
+los sentidos la existencia de un objeto, no basta &aacute;<span class='pagenum'><a name="Page_31" id="Page_31">[Pg 30]</a></span>
+veces el uso de uno solo, sino que es preciso emplear
+otros al mismo tiempo; &oacute; bien atender &aacute; las
+circunstancias que nos pueden prevenir contra la
+ilusion. Es cierto que el discernir hasta qu&eacute; punto
+corresponde la existencia de un objeto &aacute; la sensacion
+que recibimos, es obra de la comparacion, la
+que es fruto de la experiencia. Un ciego &aacute; quien se
+quitan las cataratas, no juzga bien de las distancias,
+tama&ntilde;os y figuras, hasta haber adquirido la
+pr&aacute;ctica de ver. Esta adquisicion la hacemos sin
+advertirla desde ni&ntilde;os, y as&iacute; creemos que basta
+abrir los ojos para juzgar de los objetos tales como
+son en s&iacute;. Una experiencia muy sencilla y frecuente
+nos convencer&aacute; de lo contrario. Un hombre adulto
+y un ni&ntilde;o de tres a&ntilde;os estan mirando por un vidrio
+que les ofrece &aacute; la vista paisajes, animales, ej&eacute;rcitos;
+ambos reciben la misma impresion; pero el
+adulto, que sabe bien que no ha salido al campo,
+y se halla en un aposento cerrado, no se altera ni
+por la cercan&iacute;a de las fieras, ni por los desastres
+del campo de batalla. Lo que le cuesta trabajo es
+conservar la ilusion; y mas de una vez habr&aacute; menester
+distraerse de la realidad, y suplir algunos
+defectos del cuadro &oacute; instrumento para sentir placer
+con la presencia del espect&aacute;culo. Pero el ni&ntilde;o,
+que no compara, que solo atiende &aacute; la sensacion
+en todo su aislamiento, se espanta y llora, temiendo
+que se le han de comer las fieras, &oacute; viendo
+que tan cruelmente se matan los soldados.</p>
+
+<p>Todav&iacute;a mas: experimentamos &aacute; cada paso que
+una perspectiva excelente de la cual no ten&iacute;amos
+noticia, vista &aacute; la correspondiente distancia nos
+causa ilusion, y nos hace tomar por objetos de re<span class='pagenum'><a name="Page_32" id="Page_32">[Pg 31]</a></span>lleve
+los que en realidad son planos. La sensacion
+no es errada; pero s&iacute; lo es el juicio que por ella
+formamos. Si advirti&eacute;semos que caben reglas para
+producir en la retina la misma impresion con un
+objeto plano que con otro abultado, nos hubi&eacute;ramos
+complacido en la habilidad del artista sin caer
+en error. Este habria desaparecido mirando el objeto
+desde puntos diferentes, &oacute; vali&eacute;ndonos del
+tacto.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Los sanos de cuerpo y enfermos de esp&iacute;ritu.</h4>
+
+<p>Los que tratan del buen uso de los sentidos suelen
+advertir que es preciso cuidar de que alguna
+indisposicion no afecte &aacute; los &oacute;rganos, y as&iacute; se nos
+comuniquen sensaciones capaces de enga&ntilde;arnos,
+esto es sin duda muy prudente, pero no tan &uacute;til
+como se cree. Los enfermos raras veces se dedican
+&aacute; estudios serios, y as&iacute; sus equivocaciones son de
+poca trascendencia; ademas que ellos mismos, &oacute;
+sus allegados, bien pronto notan la alteracion del
+&oacute;rgano, con lo cual se previene oportunamente el
+error. Los que necesitan reglas son los que estando
+sanos de cuerpo no lo estan de esp&iacute;ritu, y que
+preocupados de un pensamiento ponen &aacute; su disposicion
+y servicio todos sus sentidos, haci&eacute;ndoles
+percibir, quizas con la mayor buena fe, todo lo
+que conviene al apoyo del sistema excogitado.
+&iquest;Qu&eacute; no descubrir&aacute; en los cuerpos celestes el astr&oacute;nomo
+que maneja el telescopio, no con &aacute;nimo
+reposado y ajeno de parcialidad, sino con vivo deseo
+de probar una asercion aventurada con sobrada<span class='pagenum'><a name="Page_33" id="Page_33">[Pg 32]</a></span>
+lijereza? &iquest;Qu&eacute; no ver&aacute; con el microscopio el naturalista
+que se halle en disposicion semejante?</p>
+
+<p>A prop&oacute;sito he dicho que estos errores podian
+padecerse quizas con la mayor buena fe; porque
+sucede muy &aacute; menudo que el hombre se enga&ntilde;a
+primero &aacute; s&iacute; mismo, &aacute;ntes de enga&ntilde;ar &aacute; los otros.
+Dominado por su opinion favorita, ansioso de encontrar
+pruebas para sacar la verdadera, examina
+los objetos no para saber sino para vencer; y as&iacute;
+acontece que halla en ellos todo lo que quiere.
+Muchas veces los sentidos no le dicen nada de lo
+que &eacute;l pretende; pero le ofrecen algo de semejante:
+&laquo;esto es, exclama alborozado, h&eacute;lo aqu&iacute;, es lo
+mismo que yo sospechaba;&raquo; y cuando se levanta
+en su esp&iacute;ritu alguna duda, procura sofocarla,
+ach&aacute;cala &aacute; poca fe en su incontrastable doctrina,
+se esfuerza en satisfacerse &aacute; s&iacute; mismo, cerrando
+los ojos &aacute; la luz para poder enga&ntilde;ar &aacute; los otros
+sin verse precisado &aacute; mentir.</p>
+
+<p>Basta haber estudiado el corazon del hombre
+para conocer que estas escenas no son raras; y
+que jugamos con nosotros mismos de una manera
+lastimosa. &iquest;Necesitamos una conviccion? pues de
+un modo &uacute; otro trabajamos en form&aacute;rnosla; al
+principio la tarea es costosa, pero al fin viene el
+h&aacute;bito &aacute; robustecer lo d&eacute;bil, se allega el orgullo
+para no permitir retroceso, y el que comenz&oacute; luchando
+contra s&iacute; mismo con un enga&ntilde;o que no se
+le ocultaba del todo, acaba por ser realmente enga&ntilde;ado,
+y se entrega &aacute; su parecer con obstinacion
+incorregible.<span class='pagenum'><a name="Page_34" id="Page_34">[Pg 33]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion
+de este fen&oacute;meno.</h4>
+
+<p>Ademas, es menester advertir que no siempre
+sucede que el alucinado atribuya &aacute; la sensacion
+mas de lo que ella le presenta; una imaginacion
+vivamente poseida de un objeto, obra sobre los
+mismos sentidos, y alterando el curso ordinario
+de las funciones, hace que realmente se sienta lo
+que no hay. Para comprender c&oacute;mo esto se verifica,
+conviene recordar que la sensacion no se verifica
+en el &oacute;rgano del sentido sino en el cerebro,
+por mas que la fuerza del h&aacute;bito nos haga referir la
+impresion al punto del cual la recibimos. Estando
+el ojo muy sano nos quedamos completamente
+ciegos, si sufre lesion el nervio &oacute;ptico; y privada
+la comunicacion de un miembro cualquiera con el
+cerebro, se extingue el sentido. De esto se infiere
+que el verdadero recept&aacute;culo de todas las sensaciones
+es el cerebro; y que si en una de sus partes
+se excita por un acto interno la impresion que suele
+ser producida por la accion del &oacute;rgano externo,
+existir&aacute; la sensacion sin que haya habido impresion
+exterior. Es decir, que si al recibir el &oacute;rgano
+externo la impresion de un cuerpo, la comunica al
+cerebro causando en el nervio A la vibracion &uacute;
+otra afeccion B, y por una causa cualquiera, independiente
+de los cuerpos exteriores, se produce en
+el mismo &oacute;rgano A la misma vibracion B, experimentaremos
+id&eacute;ntica sensacion que si el &oacute;rgano
+externo fuese afectado en la realidad.<span class='pagenum'><a name="Page_35" id="Page_35">[Pg 34]</a></span></p>
+
+<p>En este punto se hallan de acuerdo la razon y la
+observacion. El alma se informa de los objetos exteriores
+mediatamente por los sentidos, pero inmediatamente
+por el cerebro; cuando este pues
+recibe tal &oacute; cual impresion, no puede ella desentenderse
+de referirla al lugar de donde suele proceder,
+y al objeto que de ordinario la produce. Si
+se halla advertida de que la organizacion est&aacute; alterada,
+se precaver&aacute; contra el error; pero no ser&aacute;
+dejando de recibir la sensacion, sino desconfiando
+del testimonio de ella. Cuando <i>Pascal</i>, segun cuentan,
+veia un abismo &aacute; su lado, bien sabia que en
+realidad no era as&iacute;; mas no dejaba de recibir la
+misma sensacion que si hubiese habido el tal abismo,
+y no alcanzaba &aacute; vencer la ilusion por mas
+que se esforzase. Este fen&oacute;meno se verifica muy &aacute;
+menudo, y no se hace nada extra&ntilde;o &aacute; los que tienen
+algunas nociones sobre semejantes materias.</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Mani&aacute;ticos y ensimismados.</h4>
+
+<p>Lo que acontece habitualmente en estado de
+enfermedad cerebral, puede suceder muy bien
+cuando exaltada la imaginacion por una causa
+cualquiera, se pone actualmente enfermiza con
+relacion &aacute; lo que la preocupa. &iquest;Qu&eacute; son las man&iacute;as
+sino la realizacion de este fen&oacute;meno? Pues enti&eacute;ndase
+que las man&iacute;as estan distribuidas en muchas
+clases y graduaciones; que las hay continuas y por
+intervalos, extravagantes y arregladas, vulgares
+y cient&iacute;ficas; y que as&iacute; como <i>Don Quijote</i> convertia<span class='pagenum'><a name="Page_36" id="Page_36">[Pg 35]</a></span>
+los molinos de viento en desaforados gigantes, y
+los reba&ntilde;os de ovejas y carneros en ej&eacute;rcitos de
+combatientes, puede tambien un sabio testarudo
+descubrir con la ayuda de sus telescopios, microscopios
+y demas instrumentos, todo cuanto &aacute; su
+prop&oacute;sito cumpliere.</p>
+
+<p>Los hombres muy pensadores y ensimismados
+corren gran riesgo de caer en man&iacute;as sabias, en
+ilusiones sublimes; que la m&iacute;sera humanidad, por
+mas que se cubra con diferentes formas segun las
+varias situaciones de la vida, lleva siempre consigo
+su patrimonio de flaqueza. Para una d&eacute;bil mujercilla
+el susurro del viento es un gemido misterioso,
+la claridad de la luna es la aparicion de un finado,
+y el chillido de las aves nocturnas es el grito de las
+evocaciones del averno para asistir &aacute; pavorosas escenas.
+Desgraciadamente, no son solo las mujeres
+las que tienen imaginacion calenturienta, y que toman
+por realidades los sue&ntilde;os de su fantas&iacute;a<a name="FNanchor_5_6" id="FNanchor_5_6"></a><a href="#Footnote_5_6" class="fnanchor">[5]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_VI" id="CAPITULO_VI"></a>CAP&Iacute;TULO VI.</h2>
+
+<h3>CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS
+ADQUIRIDO MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Transicion de lo sentido &aacute; lo no sentido.</h4>
+
+<p>Los sentidos nos dan inmediatamente noticias de
+la existencia de muchos objetos; pero de estos son
+todav&iacute;a en mayor n&uacute;mero los que no ejercen accion
+sobre los &oacute;rganos materiales, &oacute; por ser incor<span class='pagenum'><a name="Page_37" id="Page_37">[Pg 36]</a></span>p&oacute;reos,
+&oacute; por no estar en disposicion de afectarlos.
+Sobre lo que nos comunican los sentidos se
+levanta un tan extenso y elevado edificio de conocimientos
+de todas clases, que al mirarle se hace
+dificil de concebir c&oacute;mo ha podido cimentarse en
+tan reducida basa.</p>
+
+<p>Donde no alcanzan los sentidos llega el entendimiento,
+conociendo la existencia de objetos insensibles
+por medio de los sensibles. La lava esparcida
+sobre un terreno nos hace conocer la existencia pasada
+de un volcan que no hemos visto; las conchas
+encontradas en la cumbre de un monte nos recuerdan
+la elevacion de las aguas, indic&aacute;ndonos una
+cat&aacute;strofe que no hemos presenciado; ciertos trabajos
+subterr&aacute;neos nos muestran que en tiempos
+anteriores se benefici&oacute; all&iacute; una mina; las ruinas de
+las antiguas ciudades nos se&ntilde;alan la morada de
+hombres que no hemos conocido. As&iacute; los sentidos
+nos presentan un objeto, y el entendimiento llega
+con este medio al conocimiento de otros muy diferentes.</p>
+
+<p>Si bien se observa, este tr&aacute;nsito de lo conocido
+&aacute; lo desconocido no lo podemos hacer sin que &aacute;ntes
+tengamos alguna idea mas &oacute; m&eacute;nos completa,
+mas &oacute; m&eacute;nos general del objeto desconocido, y
+sin que al propio tiempo sepamos que hay entre los
+dos alguna dependencia. As&iacute; en los ejemplos aducidos,
+si bien no conocia aquel volcan determinado,
+ni las olas que inundaron la monta&ntilde;a, ni &aacute; los mineros,
+ni &aacute; los moradores, no obstante todos estos
+objetos me eran conocidos en general, as&iacute; como sus
+relaciones con lo que me ofrecian los sentidos. De
+la contemplacion de la admirable m&aacute;quina del uni<span class='pagenum'><a name="Page_38" id="Page_38">[Pg 37]</a></span>verso
+no pasar&iacute;amos al conocimiento del Criador,
+sino tuvi&eacute;ramos idea de efectos y causas, de &oacute;rden
+y de inteligencia. Y sea dicho de paso, esta sola observacion
+basta para desbaratar el sistema de los
+que no ven en nuestro pensamiento mas que sensaciones
+transformadas.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Coexistencia y sucesion.</h4>
+
+<p>La dependencia de los objetos es lo &uacute;nico que
+puede autorizarnos para inferir de la existencia del
+uno la del otro; y por consiguiente toda la dificultad
+estriba en conocer esta dependencia. Si la &iacute;ntima
+naturaleza de las cosas estuviera patente &aacute;
+nuestra vista, bastaria fijarla en un ser para conocer
+desde luego todas sus propiedades y relaciones,
+entre las cuales descubririamos las que le ligan con
+otros. Por desgracia no es as&iacute;; pues en el &oacute;rden
+f&iacute;sico como en el moral, son muy escasas &eacute; incompletas
+las ideas que poseemos sobre los principios
+constitutivos de los seres. Estos son preciosos secretos
+velados cuidadosamente por la mano del
+Criador; de la propia suerte que lo mas rico y exquisito
+que abriga la naturaleza, suele ocultarse en
+los senos mas rec&oacute;nditos.</p>
+
+<p>Por esta falta de conocimiento en lo tocante &aacute; la
+esencia de las cosas, nos vemos con frecuencia precisados
+&aacute; conjeturar su dependencia por solo su
+coexistencia &oacute; sucesion; infiriendo que la una depende
+de la otra, porque algunas &oacute; muchas veces
+existen juntas, &oacute; porque esta viene en pos de aquella.
+Semejante raciocinio, que no siempre puede<span class='pagenum'><a name="Page_39" id="Page_39">[Pg 38]</a></span>
+tacharse de infundado, tiene sin embargo el inconveniente
+de inducirnos con frecuencia al error;
+pues no es f&aacute;cil poseer la discrecion necesaria para
+conocer cu&aacute;ndo la existencia &oacute; la sucesion son un
+signo de dependencia, y cu&aacute;ndo no.</p>
+
+<p>En primer lugar debe asentarse por indudable,
+que la existencia simult&aacute;nea de dos seres, ni tampoco
+su inmediata sucesion, consideradas en s&iacute; solas,
+no prueban que el uno dependa del otro. Una
+planta venenosa y pestilente se halla tal vez al lado
+de otra medicinal y arom&aacute;tica; un reptil da&ntilde;ino
+y horrible se arrastra quizas &aacute; poca distancia de la
+bella &eacute; inofensiva mariposa; el asesino huyendo de
+la justicia se oculta en el mismo bosque donde est&aacute;
+en acecho un honrado cazador; un airecillo fresco
+y suave recrea la naturaleza toda, y algunos momentos
+despues sopla el violento huracan llevando
+en sus negras alas tremenda tempestad.</p>
+
+<p>As&iacute; es muy arriesgado el juzgar de las relaciones
+de dos objetos porque se los ha visto unidos alguna
+vez, &oacute; sucederse con poco intervalo; este es un
+sofisma que se comete con demasiada frecuencia,
+cay&eacute;ndose por &eacute;l en infinitos errores. En &eacute;l se encontrar&aacute;
+el or&iacute;gen de tantas predicciones como se
+hacen sobre las variaciones atmosf&eacute;ricas, que bien
+pronto la experiencia manifiesta fallidas; de tantas
+conjeturas sobre manantiales de agua, sobre veneros
+de metales preciosos, y otras cosas semejantes.
+Se ha visto algunas veces que despues de tal &oacute; cual
+posicion de las nubes, de tal &oacute; cual viento, de tal
+&oacute; cual direccion de la niebla de la ma&ntilde;ana, llovia,
+&oacute; tronaba, &oacute; acontecian otras mudanzas de tiempo;
+se habr&aacute; notado que en el terreno de este &oacute; aquel<span class='pagenum'><a name="Page_40" id="Page_40">[Pg 39]</a></span>
+aspecto se encontr&oacute; algunas veces agua, que en
+pos de estas &oacute; aquellas vetas se descubri&oacute; el precioso
+mineral; y se ha inferido desde luego que
+habia una relacion entre los dos fen&oacute;menos, y se
+ha tomado el uno como se&ntilde;al del otro; no advirtiendo
+que era dable una coincidencia enteramente
+casual, y sin que ellos tuviesen entre si relacion
+de ninguna clase.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion.</h4>
+
+<p>La importancia de la materia exige que se establezcan
+algunas reglas.</p>
+
+<p>1&ordf;. Cuando una experiencia constante y dilatada
+nos muestra dos objetos existentes &aacute; un mismo
+tiempo, de tal suerte que en present&aacute;ndose el uno
+se presenta tambien el otro, y en faltando el uno
+falta tambien el otro, podemos juzgar sin temor de
+equivocarnos, que tienen entre s&iacute; algun enlace;
+y por tanto de la existencia del uno inferiremos legitimamente
+la existencia del otro.</p>
+
+<p>2&ordf;. Si dos objetos se suceden indefectiblemente,
+de suerte que puesto el primero, siempre se haya
+visto que seguia el segundo, y que al existir este,
+siempre se haya notado la precedencia de aquel,
+podremos deducir con certeza que tienen entre s&iacute;
+alguna dependencia.</p>
+
+<p>Tal vez seria dif&iacute;cil demostrar filos&oacute;ficamente la
+verdad de estas aserciones; sin embargo los que
+las pongan en duda, seguramente no habr&aacute;n observado
+que sin formularlas las toma por norma
+el buen sentido de la humanidad, que en muchos<span class='pagenum'><a name="Page_41" id="Page_41">[Pg 40]</a></span>
+casos se acomoda &aacute; ellos la ciencia, y que en las
+mas de las investigaciones no tiene el entendimiento
+otra guia.</p>
+
+<p>Creo que nadie pondr&aacute; dificultad en que las frutas
+cuando han adquirido cierto tama&ntilde;o, figura y
+color, dan se&ntilde;al de que son sabrosas; &iquest;c&oacute;mo sabe
+esta relacion el r&uacute;stico que las coge? &iquest;C&oacute;mo de la
+existencia del color y demas calidades que ve, infiere
+la de otra que no experimenta, la del sabor?
+Exigidle que os explique la teoria de este enlace,
+y no sabr&aacute; qu&eacute; responderos; pero objetadle
+dificultades y empe&ntilde;aos en persuadirle que se
+equivoca en la eleccion, y se reir&aacute; de vuestra filosof&iacute;a,
+asegurado en su creencia por la simple razon
+de que &laquo;siempre sucede as&iacute;.&raquo;</p>
+
+<p>Todo el mundo est&aacute; convencido de que cierto
+grado de frio hiela los l&iacute;quidos, y que otro de calor
+los vuelve al primer estado. Muchos son los que
+no saben la razon de estos fen&oacute;menos; pero nadie
+duda de la relacion entre la congelacion y el frio
+y la liquidacion y el calor. Quiz&aacute;s podrian suscitarse
+dificultades sobre las explicaciones que en
+esta parte ofrecen los f&iacute;sicos; pero el linaje humano
+no aguarda &aacute; que en semejantes materias lo
+ilustren los sabios: &laquo;siempre existen juntos estos
+hechos, dice; luego entre ellos hay alguna relacion
+que los liga.&raquo;</p>
+
+<p>Son infinitas las aplicaciones que podrian hacerse
+de la regla establecida; pero las anteriores bastan
+para que cualquiera las encuentre por s&iacute; mismo.
+Solo dir&eacute; que la mayor parte de los usos de la vida
+estan fundados en este principio: la simult&aacute;nea
+existencia de dos seres observada por dilatado<span class='pagenum'><a name="Page_42" id="Page_42">[Pg 41]</a></span>
+tiempo, autoriza para deducir que existiendo el
+uno existir&aacute; tambien el otro. Sin dar por segura
+esta regla, el comun de los hombres no podria
+obrar; y los mismos fil&oacute;sofos se encontrarian mas
+embarazados de lo que tal vez se figuran. Darian
+pocos pasos mas que el vulgo.</p>
+
+<p>La 2&ordf;. regla es muy an&aacute;loga &aacute; la primera: se
+funda en los mismos principios, y se aplica &aacute; los
+mismos usos. La constante experiencia manifiesta
+que el pollo sale de un huevo; nadie hasta ahora
+ha explicado satisfactoriamente c&oacute;mo del licor encerrado
+en la c&aacute;scara se forma aquel cuerpecito
+tan admirablemente organizado; y aun cuando la
+ciencia diese cumplida razon del fen&oacute;meno, el vulgo
+no lo sabria; y sin embargo ni este ni los sabios
+vacilan en creer que hay una relacion de dependencia
+entre el licor y el polluelo; al ver el peque&ntilde;o
+viviente, todos estamos seguros de que le
+ha precedido aquella masa que &aacute; nuestros ojos se
+presentaba informe y torpe.</p>
+
+<p>La generalidad de los hombres, &oacute; mejor diremos,
+todos, ignoran completamente de qu&eacute; manera la
+tierra vegetal concurre al desarrollo de las semillas
+y al crecimiento de las plantas; ni cual es la causa
+de que unos terrenos se adapten mejor que otros &aacute;
+determinadas producciones; pero <i>siempre</i> se ha
+visto as&iacute;, y esto es suficiente para que se crea que
+una cosa depende de otra, y para que al ver la segunda
+deduzcamos sin temor de errar la existencia
+de la primera.<span class='pagenum'><a name="Page_43" id="Page_43">[Pg 42]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla
+de los dial&eacute;cticos.</h4>
+
+<p>Sin embargo conviene advertir la diferencia que
+va de la sucesion observada una sola vez, &oacute; repetida
+muchas. En el primer caso, no solo no arguye
+casualidad, pero ni aun relacion de ninguna clase;
+en el 2&ordm;. no siempre indica dependencia de efecto
+y causa, pero s&iacute; al m&eacute;nos dependencia de una
+causa comun. Si el flujo y reflujo del mar se hubiese
+observado que coincidia una que otra vez
+con cierta posicion de la luna, no podria inferirse
+que existia relacion entre los dos fen&oacute;menos; mas
+siendo constante la expresada coincidencia, los
+fisicos debieron inferir, que si el uno no es causa
+del otro, al m&eacute;nos tienen ambos una causa comun,
+y que as&iacute; estan ligados en su origen.</p>
+
+<p>A pesar de lo que acabo de decir, tienen mucha
+razon los dial&eacute;cticos cuando tachan de sof&iacute;stico
+el raciocinio siguiente: <i>post hoc, ergo propter
+hoc; despues de esto, luego por esto</i>. 1&ordm;. Porque ellos
+no hablan de una sucesion constante; 2&ordm;. porque
+aun cuando hablaran, esta sucesion puede indicar
+dependencia de una causa comun, y no que lo uno
+sea causa de lo otro.</p>
+
+<p>Si bien se observa, la misma regla &aacute; que atendemos
+en los negocios comunes, es mas general de
+lo que &aacute; primera vista pudiera parecer: de ella nos
+servimos en el curso ordinario de las cosas, de la
+propia suerte que en lo tocante &aacute; la naturaleza. Segun
+el objeto de que se trata se modifica la aplicacion
+de la regla: en unos casos basta una experiencia<span class='pagenum'><a name="Page_44" id="Page_44">[Pg 43]</a></span>
+de pocas veces, en otros se la exige mas repetida;
+pero en el fondo siempre andamos guiados
+por el mismo principio: dos hechos que siempre
+se suceden, tienen entre si alguna dependencia, la
+existencia del uno indicar&aacute; pues la del otro.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Un ejemplo.</h4>
+
+<p>Es de noche y veo que en la cima de una monta&ntilde;a
+se enciende un fuego; &aacute; poco rato de arder,
+noto que en la monta&ntilde;a opuesta asoma una luz;
+brilla por breve tiempo y desaparece. Esta ha salido
+despues de encendido el fuego en la parte
+opuesta; pero de aqu&iacute; no puedo inferir que haya
+entre los dos hechos relacion alguna. Al dia siguiente,
+veo otra vez que se enciende el fuego en el
+mismo lugar, y que del mismo modo se presenta
+la luz. La coincidencia en que ayer no me habia
+parado siquiera, ya me llama la atencion hoy:
+pero esto podr&aacute; ser una casualidad, y no pienso
+mas en ello. Al otro dia acontece lo mismo; crece
+la sospecha de que no sea una se&ntilde;al convenida.
+Durante un mes se verifica lo propio; la hora es
+siempre la misma, pero nunca falta la aparicion
+de la luz &aacute; poco de arder el fuego; ent&oacute;nces ya no
+me cabe duda de que &oacute; el un hecho es dependiente
+del otro, &oacute; por lo m&eacute;nos hay entre ellos alguna relacion;
+y ya no me falta sino averiguar en qu&eacute; consiste
+una novedad que no acierto &aacute; comprender.</p>
+
+<p>En semejantes casos el secreto para descubrir la
+verdad, y prevenir los juicios infundados, consiste
+en atender &aacute; todas las circunstancias del hecho,<span class='pagenum'><a name="Page_45" id="Page_45">[Pg 44]</a></span>
+sin descuidar ninguna por despreciable que parezca.
+As&iacute; en el ejemplo anterior, supuesto que &aacute;
+poco de encendido el fuego se presentaba la luz,
+dir&aacute;se &aacute; primera vista, que no es necesario pararse
+en la hora de la noche, y ni tampoco en si esta hora
+variaba &oacute; no. Mas en la realidad estas circunstancias
+eran muy importantes, porque segun fuese
+la hora, era mas &oacute; menos probable que se encendiese
+fuego y apareciese luz; y siendo siempre la
+misma, era mucho m&eacute;nos probable que los dos hechos
+tuviesen relacion, que si hubiera sido variada.
+Un imprudente que no reparase en nada de eso,
+alarmaria la comarca con las pretendidas se&ntilde;ales;
+no cabria ya duda de que algunos malhechores se
+ponen de acuerdo, se explicaria sin dificultad el robo
+que sucedi&oacute; tal &oacute; cual dia, se comprenderia lo
+que significaba un tiro que se oy&oacute; por aquella parte,
+y cuando la autoridad tendria aviso del malvado
+complot, cuando recaerian ya negras sospechas sobre
+familias inocentes; h&eacute; aqui que los exploradores
+enviados &aacute; observar de cerca el misterio, podrian
+volver muy bien ri&eacute;ndose del espanto y del
+espantador, y descifrando el enigma en los t&eacute;rminos
+siguientes: &laquo;Muy cerca de la cima donde arde
+el fuego, est&aacute; situada la casa de la familia A, que
+&aacute; la hora de acostarse aposta un vigilante en las
+cercan&iacute;as, porque tiene noticia de que unos le&ntilde;adores
+quieren estropear parte de bosque plantado
+de nuevo. El centinela siente frio, y hace muy bien
+en encender lumbre sin &aacute;nimo de espantar &aacute; nadie,
+sino es &aacute; los malandrines de segur y cuerda. Como
+cabalmente aquella es la hora en que suelen acostarse
+los comarcanos, lo hace tambien la familia B<span class='pagenum'><a name="Page_46" id="Page_46">[Pg 45]</a></span>
+que habita en la cumbre de la monta&ntilde;a opuesta.
+Al sonar el reloj, levanta el due&ntilde;o los reales de la
+chimenea, dice &aacute; todo el mundo: &laquo;v&aacute;monos &aacute; dormir,&raquo;
+y entre tanto &eacute;l sale &aacute; un terrado al cual dan
+varias puertas, y empuja por la parte de afuera
+para probar si los muchachos han cerrado bien.
+Como el buen hombre va &aacute; recogerse, lleva en la
+mano el candil, y h&eacute;os aqu&iacute; la luz misteriosa que
+salia &aacute; una misma hora, y desaparecia en breve,
+coincidiendo con el fuego, y haciendo casi pasar
+por ladrones &aacute; quienes solo trataban de guardarse
+de ladrones.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; debia hacer en tal caso un buen pensador?
+H&eacute;lo aqu&iacute;. A poco rato de encendido el fuego aparece
+la luz, y siempre &aacute; una misma hora poco mas
+&oacute; m&eacute;nos, lo que inclina &aacute; creer que ser&aacute; una se&ntilde;al
+convenida. El pa&iacute;s est&aacute; en paz, con que esto debiera
+de ser inteligencia de malhechores. Pero cabalmente
+no es probable que lo sea, porque no
+es regular que escojan siempre un mismo lugar y
+tiempo, con riesgo de ser notados y descubiertos.
+Ademas que la operacion seria muy larga durando
+un mes, y estos negocios suelen redondearse con
+un golpe de mano. Por aquellas inmediaciones estan
+las casas A y B, familias de buena reputacion
+que no se habr&aacute;n metido &aacute; encubridores. Parece
+pues que &oacute; ha de haber coincidencia puramente
+casual, &oacute; que si hay se&ntilde;a, debe de ser sobre negocio
+que no teme los ojos de la justicia. La hora del
+suceso es precisamente la en que se recogen los vecinos
+de esta tierra; veamos si esto no ser&aacute; que algunos
+quehaceres obligan &aacute; los unos &aacute; encender
+fuego, y &aacute; los otros &aacute; sacar la luz.<span class='pagenum'><a name="Page_47" id="Page_47">[Pg 46]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Reflexiones sobre el ejemplo anterior.</h4>
+
+<p>Reflexionando sobre el ejemplo anterior, se nota
+que &aacute; pesar de la ninguna relacion de se&ntilde;a ni causa,
+que en s&iacute; tenian los dos hechos, no obstante reconocian
+en cierto modo un mismo or&iacute;gen: el sonar
+la hora de acostarse. As&iacute; se echa de ver, que el error
+no estaba en suponer que habia algo de comun
+en ellos, ni en pensar que la coincidencia no era
+puramente casual, sino en que se apelaba &aacute; interpretaciones
+destituidas de fundamento, se buscaba
+en la intencion concertada de las personas lo que
+era simple efecto de la identidad de la hora.</p>
+
+<p>Esta observacion ense&ntilde;a por una parte el tino
+con que debe precederse en determinar la clase
+de relacion que entre s&iacute; tienen dos hechos, simult&aacute;neos
+&oacute; sucesivos; pero por otra confirma mas y
+mas la regla dada, de que cuando la simultaneidad
+&oacute; sucesion son constantes, arguyen algun v&iacute;nculo
+&oacute; relacion, &oacute; de los hechos entre s&iacute;, &oacute; de ambos
+con un tercero.</p>
+
+
+<h3>&sect; VII.</h3>
+
+<h4>La razon de un acto que parece instintivo.</h4>
+
+<p>Profundizando mas la materia, encontraremos
+que el inferir de la coexistencia &oacute; sucesion la relacion
+entre los hechos coexistentes &oacute; sucesivos,
+aunque parezca un acto instintivo y ciego, es la
+aplicacion de un principio que tenemos grabado en
+el fondo de nuestra alma, y del que hacemos continuo
+uso sin advertirlo siquiera. Este principio es<span class='pagenum'><a name="Page_48" id="Page_48">[Pg 47]</a></span>
+el siguiente: &laquo;<i>donde hay &oacute;rden, donde hay combinacion,
+hay causa que ordena y combina; el acaso
+es nada</i>.&raquo; Una que otra coincidencia la podemos
+mirar como casual, es decir, sin relacion; pero
+en siendo muy repetida, ya decimos sin vacilar:
+&laquo;aqu&iacute; hay enlace, hay misterio, no llega &aacute; tanto
+la casualidad.&raquo;</p>
+
+<p>As&iacute; se verifica que examinando &aacute; fondo el esp&iacute;ritu
+humano, encontramos en todas partes la
+mano bondadosa de la Providencia, que se ha complacido
+en enriquecer nuestro entendimiento y
+nuestro corazon con inestimables preciosidades<a name="FNanchor_6_7" id="FNanchor_6_7"></a><a href="#Footnote_6_7" class="fnanchor">[6]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_VII" id="CAPITULO_VII"></a>CAP&Iacute;TULO VII.</h2>
+
+<h3>LA L&Oacute;GICA ACORDE CON LA CARIDAD.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Sabidur&iacute;a de la ley que prohibe los juicios temerarios.</h4>
+
+<p>La ley cristiana que prohibe los juicios temerarios
+es no solo ley de caridad, sino de prudencia,
+y buena l&oacute;gica. Nada mas arriesgado que juzgar de
+una accion, y sobre todo de la intencion, por meras
+apariencias; el curso ordinario de las cosas
+lleva tan complicados los sucesos, los hombres
+se encuentran en situaciones tan varias, obran por
+tan diferentes motivos, ven los objetos de maneras
+tan distintas, que &aacute; menudo nos parece un castillo
+fant&aacute;stico, lo que examinado de cerca, y con presencia
+de las circunstancias se halla lo mas natural,
+lo mas sencillo y arreglado.<span class='pagenum'><a name="Page_49" id="Page_49">[Pg 48]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Ex&aacute;men de la m&aacute;xima &laquo;piensa mal y no errar&aacute;s.&raquo;</h4>
+
+<p>El mundo cree dar una regla de conducta muy
+importante, diciendo &laquo;piensa mal y no errar&aacute;s,&raquo;
+y se imagina haber enmendado de esta manera la
+moral evang&eacute;lica. &laquo;Conviene no ser demasiado
+c&aacute;ndido, se nos advierte continuamente; es necesario
+no fiarse de palabras; los hombres son muy
+malos, obras son amores y no buenas razones:&raquo;
+como si el Evangelio nos ense&ntilde;ase &aacute; ser imprudentes
+&eacute; imb&eacute;ciles; como si Jesucristo al encomedarnos
+que fu&eacute;semos sencillos como la paloma, no
+nos hubiera avisado que no crey&eacute;semos &aacute; todo esp&iacute;ritu,
+que para conocer el &aacute;rbol atendi&eacute;semos al
+fruto; y finalmente como si &aacute; prop&oacute;sito de la malicia
+de los hombres, no ley&eacute;ramos ya en las primeras
+p&aacute;ginas de la Sagrada Escritura que el corazon
+del hombre est&aacute; inclinado al mal desde su
+adolescencia.</p>
+
+<p>La m&aacute;xima perniciosa, que se propone nada
+m&eacute;nos que asegurar el acierto con la malignidad
+del juicio, es tan contraria &aacute; la caridad cristiana,
+como &aacute; la sana razon. En efecto: la experiencia
+nos ense&ntilde;a que el hombre mas mentiroso dice mucho
+mayor n&uacute;mero de verdades que de mentiras,
+y que el mas malvado hace muchas mas acciones
+buenas &oacute; indiferentes que malas. El hombre ama
+naturalmente la verdad y el bien; y no se aparta
+de ellos sino cuando las pasiones le arrastran y extravian.
+Miente el mentiroso en ofreci&eacute;ndosele alguna
+ocasion en que faltando &aacute; la verdad, cree fa<span class='pagenum'><a name="Page_50" id="Page_50">[Pg 49]</a></span>vorecer
+sus intereses &oacute; lisonjear su vanidad necia;
+pero fuera de estos casos, naturalmente dice la
+verdad, y habla como el resto de los hombres. El
+ladron roba, el liviano se desmanda, el pendenciero
+ri&ntilde;e, cuando se presenta la oportunidad,
+estimulando la pasion; que si estuviesen abandonados
+de continuo &aacute; sus malas inclinaciones, serian
+verdaderos monstruos, su cr&iacute;men degeneraria
+en demencia; y ent&oacute;nces el decoro y buen &oacute;rden
+de la sociedad reclamarian imperiosamente
+que se los apartase del trato de sus semejantes.</p>
+
+<p>Infi&eacute;rese de estas observaciones que el juzgar
+mal, no teniendo el debido fundamento, y el tomar
+la malignidad por garant&iacute;a de acierto, es tan irracional
+como si habiendo en una urna much&iacute;simas
+bolas blancas, y poqu&iacute;simas negras, se dijera que
+las probabilidades de salir estan en favor de las
+negras.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres.</h4>
+
+<p>Caben en esta materia reglas de juiciosa cautela,
+que nacen de la prudencia de la serpiente y no destruyen
+la candidez de la paloma.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 1&ordf;.</p>
+
+<p>No se debe fiar de la virtud del comun de los
+hombres, puesta &aacute; prueba muy dura.</p>
+
+<p>La razon es clara, el resistir &aacute; tentaciones muy
+vehementes exige virtud firme y acendrada. Esta
+se halla en pocos. La experiencia nos ense&ntilde;a que
+en semejantes extremos la debilidad humana suele<span class='pagenum'><a name="Page_51" id="Page_51">[Pg 50]</a></span>
+sucumbir; y la Escritura nos previene que quien
+ama el peligro perecer&aacute; en &eacute;l.</p>
+
+<p>Sabeis que un comerciante honrado se halla en
+los mayores apuros, cuando todo el mundo le considera
+en posicion muy desembarazada. Su honor,
+el porvenir de su familia, estan pendientes de una
+operacion poco justa, pero muy beneficiosa. Si se
+decide &aacute; ella, todo queda remediado; si se abstiene,
+el fatal secreto se divulga, y la perdicion total
+es inevitable. &iquest;Qu&eacute; har&aacute;? Si en la operacion
+podeis salir perjudicado, precaveos &aacute; tiempo;
+apartaos de un edificio que si bien en una situacion
+regular no amenazaba ruina, est&aacute; ahora batido
+por un furioso huracan.</p>
+
+<p>Teneis noticia de que dos personas de amable
+trato y bella figura, han trabado relaciones muy
+&iacute;ntimas y frecuentes; ambos son virtuosos, y aun
+cuando no mediaran otros motivos, el honor debiera
+bastar &aacute; contenerlos en los debidos l&iacute;mites.
+Si teneis interes en ello, tomad vuestro partido
+con presteza; si no callad; no juzgueis temerariamente;
+pero rogad &aacute; Dios por ambos, que las
+oraciones podr&aacute;n no ser in&uacute;tiles.</p>
+
+<p>Estais en el gobierno, los tiempos son malos,
+la &eacute;poca cr&iacute;tica, los peligros muchos. Uno de vuestros
+dependientes encargado de un puesto importante
+se halla asediado noche y dia por un enemigo
+que dispone de largas talegas. El dependiente es
+honrado segun os parece, tiene grandes compromisos
+por vuestra causa, y sobre todo es entusiasta
+de ciertos principios, y los sustenta con mucho
+acaloramiento. A pesar de todo, ser&aacute; bueno que
+no perdais de vista el negocio. Har&eacute;is muy bien en<span class='pagenum'><a name="Page_52" id="Page_52">[Pg 51]</a></span>
+creer que el honor y las convicciones de vuestro
+dependiente no se rajar&aacute;n con los golpes de un ariete
+de cincuenta mil pesos fuertes; pero ser&aacute; mejor
+que no lo probeis, mayormente si las consecuencias
+fuesen irreparables.</p>
+
+<p>Un amigo os ha hecho grandes ofrecimientos,
+y no podeis dudar que son sinceros. La amistad es
+antigua, los t&iacute;tulos muchos y poderosos, la simpatia
+de los corazones est&aacute; probada; y para colmo
+de dicha, hay identidad de ideas y sentimientos.
+Pres&eacute;ntase de improviso un negocio en que vuestra
+amistad le ha de costar cara; si no os sacrifica se
+expone &aacute; graves p&eacute;rdidas, &aacute; inminentes peligros.
+Para lo que pudiera suceder, resignaos &aacute; ser v&iacute;ctima,
+temed que las afectuosas protestas se quedar&aacute;n
+sin cumplirse, y que en cambio de vuestro
+duelo, se os pagar&aacute; con una satisfaccion tan gemebunda
+como est&eacute;ril.</p>
+
+<p>Estais viendo &aacute; una autoridad en aprieto; se la
+quiere forzar &aacute; un acto de alta trascendencia, &aacute;
+que no puede acceder sin degradarse, sin faltar &aacute;
+sus deberes mas sagrados, sin comprometer intereses
+de la mayor importancia. El magistrado es
+naturalmente recto; en su larga carrera no se le
+conoce una felon&iacute;a; y su entereza est&aacute; acompa&ntilde;ada
+de cierta firmeza de car&aacute;cter. Los antecedentes no
+son malos. Sin embargo, cuando veais que la tempestad
+arrecia, que el motin sube ya la escalera,
+cuando golpee &aacute; la puerta del gabinete el osado
+demagogo que lleva en una mano el papel que se
+ha de firmar, y en otra el pu&ntilde;al &oacute; una pistola amartillada;
+temed mas por la suerte del negocio, que
+por la vida del magistrado. Es probable que no
+morir&aacute;; la entereza no es el heroismo.<span class='pagenum'><a name="Page_53" id="Page_53">[Pg 52]</a></span></p>
+
+<p>Con los anteriores ejemplos se echa de ver que
+en algunas ocasiones es l&iacute;cito y muy prudente desconfiar
+de la virtud de los hombres; lo que acontece
+cuando el obrar bien exige una disposicion de
+&aacute;nimo, que la razon, la experiencia y la misma
+religion, nos ense&ntilde;an ser muy rara. Es claro ademas,
+que para sospechar mal, no siempre ser&aacute;
+menester que el apuro sea tal como se ha pintado.
+Para el comun de los hombres suele bastar mucho
+m&eacute;nos; y para los decididamente malos la simple
+oportunidad equivale &aacute; vehemente tentacion. As&iacute;
+no es posible se&ntilde;alar otra regla para discernir los
+casos, sino que es preciso atender &aacute; las circunstancias
+de la persona que es el objeto del juicio, graduando
+la probabilidad del mal por su habitual inclinacion
+&aacute; &eacute;l, &oacute; su adhesion &aacute; la virtud.</p>
+
+<p>De estas consideraciones nacen las otras reglas.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 2&ordf;.</p>
+
+<p>Para conjeturar cu&aacute;l ser&aacute; la conducta de una
+persona en un caso dado, es preciso conocer su
+inteligencia, su &iacute;ndole, car&aacute;cter, moralidad, intereses
+y cuanto puede influir en su determinacion.</p>
+
+<p>El hombre, aunque dotado de libertad de albedrio,
+no deja de estar sujeto &aacute; una muchedumbre
+de influencias que contribuyen poderosamente &aacute;
+decidirle. El olvido de una sola circunstancia nos
+puede llevar al error. As&iacute;, suponiendo que un
+hombre est&aacute; en un compromiso de que le es dif&iacute;cil
+salir sin faltar &aacute; sus deberes, parece &aacute; primera
+vista que en sabiendo cu&aacute;l es su moralidad, y
+cu&aacute;les los obst&aacute;culos que &aacute; la sazon median para
+obrar conforme &aacute; ella, tenemos datos bastantes<span class='pagenum'><a name="Page_54" id="Page_54">[Pg 53]</a></span>
+para pronosticar sobre el &eacute;xito. Pero ent&oacute;nces no
+llevamos en cuenta una cualidad que influye sobre
+manera en casos semejantes: la firmeza de car&aacute;cter.
+Este olvido podr&aacute; hacer muy bien que defraude
+nuestras esperanzas un hombre virtuoso, y las
+exceda el malo; pues que para sacar airosa la virtud
+en circunstancias apuradas, sirve admirablemente
+el que obren en su favor pasiones en&eacute;rgicas. Un
+alma de temple fuerte y brioso, se exalta y cobra
+nuevo aliento &aacute; la vista del peligro; en el cumplimiento
+del deber se interesa ent&oacute;nces el orgullo; y
+un corazon que naturalmente se complace en superar
+obst&aacute;culos, y arrostrar riesgos, se siente
+mas osado y resuelto cuando se halla animado por
+el grito de la conciencia. El ceder es debilidad, el
+volver atras cobardia; el faltar al deber es manifestar
+miedo, es someterse &aacute; la afrenta. El hombre de
+intencion recta y corazon puro, pero pusil&aacute;nime,
+mirar&aacute; las cosas con ojos muy diferentes. &laquo;Hay un
+deber que cumplir, es verdad; pero trae consigo
+la muerte de quien lo cumpla, y la orfandad de la
+familia. El mal se har&aacute; tambien de la misma manera;
+y quizas los desastres ser&aacute;n mayores.
+Es necesario dar al tiempo lo que es suyo: la
+entereza no ha de convertirse en terquedad: los
+deberes no han de considerarse en abstracto, es preciso
+atender &aacute; todas las circunstancias; las virtudes
+dejan de serlo, si no andan regidas por la prudencia.
+El buen hombre ha encontrado por fin lo que
+buscaba: un parlamentario entre el bien y el mal;
+el miedo con su propio traje no servia para el caso;
+pero ya se ha vestido de prudencia; la transaccion
+no se har&aacute; esperar mucho.<span class='pagenum'><a name="Page_55" id="Page_55">[Pg 54]</a></span></p>
+
+<p>H&eacute; aqu&iacute; un ejemplo bien palpable, y por cierto
+nada imaginario, de que es preciso atender &aacute;
+todas las circunstancias del individuo que se ha de
+juzgar. Desgraciadamente el conocimiento de los
+hombres es uno de los estudios mas dificiles; y
+por lo mismo es tarea espinosa el recoger los datos
+precisos para acertar.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 3&ordf;.</p>
+
+<p>Debemos cuidar mucho de despojarnos de nuestras
+ideas y afecciones, y guardarnos de pensar
+que los demas obrar&aacute;n como obrar&iacute;amos nosotros.</p>
+
+<p>La experiencia de cada dia nos ense&ntilde;a que el
+hombre se inclina &aacute; juzgar de los demas tom&aacute;ndose
+por pauta &aacute; s&iacute; mismo. De aqu&iacute; han nacido los
+proverbios &laquo;quien mal no hace, mal no piensa;&raquo;
+y &laquo;piensa el ladron que todos son de su condicion.&raquo;
+Esta inclinacion es uno de los mayores
+obst&aacute;culos para encontrar la verdad en todo lo concerniente
+&aacute; la conducta de los hombres; ella expone
+con frecuencia al virtuoso &aacute; ser presa de los
+ama&ntilde;os del malvado; y dirige &aacute; menudo contra
+probada honradez, y quizas acendrada virtud, los
+tiros de la maledicencia.</p>
+
+<p>La reflexion, ayudada por costosos desenga&ntilde;os,
+cura &aacute; veces este defecto, or&iacute;gen de muchos males
+privados y p&uacute;blicos; pero su raiz est&aacute; en el entendimiento
+y corazon del hombre, y es preciso
+estar siempre alerta si no se quiere que reto&ntilde;en
+las ramas.</p>
+
+<p>La razon de este fen&oacute;meno no ser&aacute; dif&iacute;cil explicarla.
+En la mayor parte de sus raciocinios, pro<span class='pagenum'><a name="Page_56" id="Page_56">[Pg 55]</a></span>cede
+el hombre por analog&iacute;a. &laquo;Siempre ha sucedido
+esto, luego ahora suceder&aacute; tambien.&raquo; &laquo;Comunmente
+despues de tal hecho, sobreviene tal
+otro, luego lo mismo acontecer&aacute; en la actualidad.&raquo;
+De aqu&iacute; dimana que tan pronto como se ofrece la
+ocasion de formar juicio, apelamos &aacute; la comparacion;
+si un ejemplo apoya nuestra manera de opinar,
+nos afirmamos mas en ella; y si la experiencia
+nos suministra muchos, sin esperar mas pruebas
+damos la cosa por demostrada. Natural es, que
+necesitando comparaciones las busquemos en los
+objetos mas conocidos, y con los cuales nos hallamos
+mas familiarizados; y como en trat&aacute;ndose de
+juzgar &oacute; conjeturar sobre la conducta ajena hemos
+menester calcular sobre los motivos que influyen
+en la determinacion de la voluntad, atendemos sin
+advertirlo siquiera &aacute; lo que solemos hacer nosotros,
+y prestamos &aacute; los demas el mismo modo de mirar
+y apreciar los objetos.</p>
+
+<p>Esta explicacion, tan sencilla como fundada,
+se&ntilde;ala cumplidamente la razon de la dificultad
+que encontramos en despojarnos de nuestras ideas
+y sentimientos, cuando as&iacute; lo reclama el acierto en
+los juicios que formamos sobre la conducta de los
+demas. Quien no est&aacute; acostumbrado &aacute; ver otros
+usos que los de su pais, tiene por extra&ntilde;o cuanto
+de ellos se desvia, y al dejar por primera vez el
+suelo patrio se sorprende &aacute; cada novedad que descubre.
+Lo propio nos sucede en el asunto de que
+tratamos: con nadie vivimos mas intimamente que
+con nosotros mismos; y hasta los m&eacute;nos amigos de
+concentrarse tienen por necesidad una conciencia
+muy clara del curso que ordinariamente siguen su<span class='pagenum'><a name="Page_57" id="Page_57">[Pg 56]</a></span>
+entendimiento y voluntad. Pres&eacute;ntase un caso, y
+no atendiendo &aacute; que aquello pasa en el &aacute;nimo de
+los otros, como si dij&eacute;semos en tierra extranjera,
+nos sentimos naturalmente llevados &aacute; pensar que
+deber&aacute; de suceder all&iacute; lo mismo &aacute; corta diferencia
+que hemos visto en nuestra patria. Y ya que he comenzado
+comparando, a&ntilde;adir&eacute;, que as&iacute; como los
+que han viajado mucho no se sorprenden por ninguna
+diversidad de costumbres, y adquieren cierto
+h&aacute;bito de acomodarse &aacute; todo sin extra&ntilde;eza ni repugnancia,
+as&iacute; los que se han dedicado al estudio
+del corazon, y &aacute; la observacion de los hombres,
+son mas diestros en despojarse de su manera de
+ver y sentir, y se colocan mas f&aacute;cilmente en la situacion
+de los otros; como si dij&eacute;ramos que cambian
+de traje y de tenor de vida, y adoptan el aire
+y las maneras de los naturales del nuevo pais<a name="FNanchor_7_8" id="FNanchor_7_8"></a><a href="#Footnote_7_8" class="fnanchor">[7]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_VIII" id="CAPITULO_VIII"></a>CAP&Iacute;TULO VIII.</h2>
+
+<h3>DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Dos condiciones necesarias para que sea valedero un
+testimonio.</h4>
+
+<p>No siempre nos es dable adquirir por nosotros
+mismos el conocimiento de la existencia de un ser,
+y ent&oacute;nces nos es preciso valernos del testimonio
+ajeno. Para que este no nos induzca &aacute; error, son
+necesarias dos condiciones: 1&ordf;. que el testigo no
+sea enga&ntilde;ado: 2&ordf;. que no nos quiera enga&ntilde;ar. Es<span class='pagenum'><a name="Page_58" id="Page_58">[Pg 57]</a></span>
+evidente que faltando cualquiera de estos dos extremos,
+su testimonio no sirve para encontrar la
+verdad. Poco nos importa que quien habla la conozca,
+si sus palabras nos expresan el error; y la
+veracidad y buena fe tampoco nos aprovechan si
+quien las posee est&aacute; enga&ntilde;ado.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Ex&aacute;men y aplicaciones de la primera condicion.</h4>
+
+<p>Conocemos si el testigo ha sido enga&ntilde;ado &oacute; no
+atendiendo &aacute; los medios de que ha podido disponer
+para alcanzar la verdad: y en estos medios comprendo
+tambien su capacidad y demas cualidades
+personales que le hacen mas &oacute; m&eacute;nos apto para el
+efecto.</p>
+
+<p>Al refer&iacute;rsenos algun hecho, cuando el narrador
+no es testigo ocular, &aacute; veces la buena educacion
+no permite preguntar qui&eacute;n lo ha contado; pero
+la buena l&oacute;gica prescribe atender siempre &aacute; esta
+circunstancia, y no prestar lijeramente asenso sin
+haberlo tenido presente.</p>
+
+<p>Atravieso un pais que me es desconocido, y oigo
+la siguiente proposicion: &laquo;este es el a&ntilde;o de mejor
+cosecha que de mucho tiempo ac&aacute; se ha visto en
+esta comarca.&raquo; Lo primero que debo hacer es parar
+la atencion en la persona que as&iacute; lo dice. &iquest;Es
+un hombre anciano, rico propietario de la tierra,
+establecido en sus mismas posesiones, aficionado
+&aacute; recoger noticias y formar estados comparativos?
+No puedo dudar que quien habla debe de saberlo
+muy bien; pues que su interes, profesion, inclina<span class='pagenum'><a name="Page_59" id="Page_59">[Pg 58]</a></span>ciones
+particulares y larga experiencia le proporcionan
+cuantos medios son deseables para formar
+juicio acertado. &iquest;Es un hijo del mismo propietario,
+que solo se llega &aacute; las posesiones de su padre para
+divertirse &oacute; sacar dinero; que distraido por la vida
+de las ciudades, se cuida muy poco de lo que pasa
+en los campos? Bien podr&aacute; saberlo por hab&eacute;rselo
+oido &aacute; su padre; pero si esta &uacute;ltima circunstancia
+falta, el testimonio es muy poco seguro. &iquest;Es un
+viajero que recorre de vez en cuando aquel pais,
+por negocios que nada tienen que ver con la agricultura?
+Su palabra merece poca fe, porque son
+escasos los medios que ha tenido para cerciorarse
+de lo que afirma; su proposicion podr&aacute; ser echada
+&aacute; la aventura.</p>
+
+<p>En una reunion se cuenta que el ingeniero N.
+acaba de idear una nueva m&aacute;quina para tal &oacute; cual
+producto, y que su invencion lleva ventaja &aacute; cuantas
+se han conocido hasta ahora. El testigo es ocular.&mdash;&iquest;Qui&eacute;n
+lo refiere?&mdash;Es un caballero de la
+misma profesion, muy acreditado en ella, que ha
+viajado mucho para ponerse al nivel de los &uacute;ltimos
+adelantos en maquinaria, comisionado repetidas
+veces ya por el gobierno, ya por sociedades de fabricantes,
+para comparar diferentes sistemas de
+construccion y elaboracion: el juez es competente;
+no es f&aacute;cil haya sido enga&ntilde;ado por un charlatan
+cualquiera.&mdash;El testigo es un fabricante que tiene
+invertidos grandes capitales en maquinaria, y se
+propone invertir muchos mas; posee algunos conocimientos
+en el ramo, pues que su interes propio
+le llama la atencion h&aacute;cia este punto, y cuenta con
+bastantes a&ntilde;os de experiencia. El testimonio no es<span class='pagenum'><a name="Page_60" id="Page_60">[Pg 59]</a></span>
+despreciable, pero ha perdido mucho de las cualidades
+del primero. No conoce por principios la
+mec&aacute;nica, habr&aacute; visto algunos establecimientos,
+mas no los necesarios para poder comparar la invencion
+con los demas sistemas conocidos: el maquinista
+sabia que las arcas no estaban vac&iacute;as, tenia
+un interes en que se formase alto concepto de la
+invencion; hay pues bastante peligro de que el m&eacute;rito
+sea exagerado, hasta podr&aacute; ser muy mediano,
+y quizas nulo.</p>
+
+<p>Una mujer de veracidad probada, pero de imaginacion
+ardiente y viva, y ademas muy cr&eacute;dula
+en asuntos de car&aacute;cter extraordinario y misterioso,
+refiere con el tono de la mayor certeza y con el
+lenguaje y ademan de una impresion reciente, que
+en la noche anterior ha oido en su casa un ruido
+espantoso; que habi&eacute;ndose levantado ha visto el
+resplandor de algunas luces en partes del edificio
+en las que no habita nadie; y que repetidas veces
+han resonado con toda claridad voces desconocidas,
+ya cual gemidos de dolor, ya cual aullidos de desesperacion,
+ya cual aterradoras amenazas. La testigo
+habr&aacute; sido enga&ntilde;ada. Es probable que estando
+profundamente dormida, algun gato que andaria
+ocupado en sus ordinarias tareas de hurto &oacute; caza,
+habr&aacute; derribado algun traste con estrepitoso fracaso.
+La buena se&ntilde;ora, que quizas conciliaria dificilmente
+el sue&ntilde;o, agitada por espectros y fantasmas,
+dispierta al retumbante ruido: lev&aacute;ntase
+despavorida, corre presurosa de una &aacute; otra parte;
+ve en los aposentos desiertos alguna luz, por la
+sencilla razon de que nadie cuid&oacute; de cerrar las ventanas,
+y por ellas penetran los rayos de la luna;<span class='pagenum'><a name="Page_61" id="Page_61">[Pg 60]</a></span>
+por fin llegan &aacute; sus oidos las voces misteriosas que
+no debieron de ser mas que los silbidos del viento,
+los crujidos de alguna puerta mal segura, y tal vez
+el remoto maullo del malandrin que salido por la
+buhardilla se va &aacute; trabar refriegas por la vecindad,
+sin pensar que sus maldades tienen en congojosa
+cuita &aacute; su due&ntilde;a y bienhechora.</p>
+
+<p>Asi discurriria un buen pensador, sin decidirse
+por esto &aacute; creer &oacute; dejar de creer, pero inclin&aacute;ndose
+algo mas &aacute; lo segundo que &aacute; lo primero; cuando
+h&eacute; aqu&iacute; que llega &aacute; la reunion el marido de la se&ntilde;ora
+espantada. Es hombre que frisa en los cincuenta,
+que ha tenido tiempo de perder el miedo
+en largos a&ntilde;os de carrera militar, no escasea de
+conocimientos, y retirado ahora, vive entregado
+&aacute; sus negocios y &aacute; sus libros, dejando que su mujer
+delire &aacute; mansalva. La vista de los circunstantes se
+dirige naturalmente al recien llegado; y todos desean
+saber de su boca la impresion que le causara
+la medrosa aventura. &laquo;En verdad, se&ntilde;ores, dice,
+que no s&eacute; qu&eacute; diablos ten&iacute;amos esta noche en casa.
+Ocupado en despachar unos papeles que me corrian
+prisa, no me habia acostado todav&iacute;a, cuando h&eacute;
+aqu&iacute; que &aacute; eso de las doce oigo un estr&eacute;pito tal que
+me cre&iacute; que la casa se nos venia encima. Lo que
+es gato no podia ser, porque era imposible que hiciese
+tal estr&eacute;pito; y ademas esta ma&ntilde;ana nada se
+ha encontrado, ni dislocado, ni roto. Eso de las
+luces, yo no las he visto; pero que resonaron unas
+voces tan tremebundas que casi casi me habrian
+metido el miedo en el cuerpo, es positivo. Veremos
+si la zambra se repite: yo me temo que se nos
+ha querido jugar una treta. Desearia sorprender &aacute;<span class='pagenum'><a name="Page_62" id="Page_62">[Pg 61]</a></span>
+los actores representando su papel.&raquo; Desde ent&oacute;nces
+la cuestion cambia de aspecto; lo que &aacute;ntes era
+improbable, ha pasado &aacute; ser creible; el hecho ser&aacute;
+verdadero, solo falta aclarar su naturaleza.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Ex&aacute;men y aplicaciones de la segunda condicion.</h4>
+
+<p>Si conviene precaverse contra el enga&ntilde;o que
+inocentemente puede haber sufrido el narrador,
+no importa m&eacute;nos estar en guarda contra la falta
+de veracidad. Para este efecto ser&aacute; bien informarse
+de la opinion que en este punto disfruta la persona,
+y sobre todo examinar si alguna pasion &oacute; interes la
+impelen &aacute; mentir. &iquest;Qu&eacute; caso puede hacerse de
+quien pinta prodigiosos hechos de armas de los
+cuales espera grados, empleos y condecoraciones?
+Est&aacute; bien claro el partido que tomar&aacute; el especulador,
+si no est&aacute; dominado por principios de r&iacute;gida
+moral y caballerosa delicadeza. As&iacute;, quien refiere
+acontecimientos en cuya verdad &oacute; apariencia tiene
+grande interes, es testigo sospechoso; prestarle
+cr&eacute;dito sobre su palabra fuera proceder muy de
+lijero.</p>
+
+<p>Cuando tratamos de calcular la probabilidad de
+un suceso que no sabemos sino por el testimonio
+de otros, es preciso atender simult&aacute;neamente &aacute; las
+dos condiciones explicadas: conocimiento y veracidad.
+Pero como en muchos casos, &aacute; mas del
+testimonio, tenemos algunos datos para conjeturar
+sobre la probabilidad de lo que se nos cuenta, es
+necesario hacerlos entrar en combinacion, para
+decidirnos con m&eacute;nos peligro de errar. Por lo co<span class='pagenum'><a name="Page_63" id="Page_63">[Pg 62]</a></span>mun,
+hay muchas cosas &aacute; que atender, en lo cual
+ense&ntilde;ar&aacute;n mas los ejemplos que las reglas.</p>
+
+<p>Un general da parte de una brillante victoria
+que acaba de conseguir; el enemigo, por supuesto,
+era superior en fuerzas, ocupaba posiciones muy
+ventajosas, pero ha sido arrollado en todas direcciones,
+y solo una precipitada fuga le ha librado
+de dejar en manos del vencedor numerosos prisioneros.
+La p&eacute;rdida del general ha sido insignificante
+en comparacion de la del enemigo; algunas compa&ntilde;&iacute;as
+que llevadas de su ardor se habian adelantado
+en demas&iacute;a, vi&eacute;ronse envueltas por cuadruplicadas
+fuerzas y tuvieron algunos momentos de
+conflicto; pero merced &aacute; la bizarria de los jefes,
+y acertadas disposiciones del general, pudi&eacute;ronse
+replegar con el mayor &oacute;rden sin mas resultado que
+extraviarse un reducido n&uacute;mero de soldados.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; concepto formaremos de la accion? Para
+que se vea cu&aacute;nta circunspeccion es necesaria si
+se desea acertar en los juicios, y con la mira de
+ofrecer ejemplos que sirvan de norma en otros
+casos, detallaremos las muchas circunstancias &aacute;
+que es preciso atender.</p>
+
+<p>&iquest;Es conocido el general? &iquest;Tiene reputacion de
+veraz y modesto, &oacute; pasa plaza de fanfarron? &iquest;Cu&aacute;les
+son sus dotes militares? &iquest;Qu&eacute; subalternos le auxilian?
+Sus tropas &iquest;gozan fama de valor y disciplina?
+&iquest;Se han distinguido en otras acciones, &oacute; estan
+desacreditadas por frecuentes derrotas? &iquest;Con qu&eacute;
+enemigo ha tenido que hab&eacute;rselas? &iquest;Cu&aacute;l era el
+objeto de la expedicion del general? &iquest;Lo ha conseguido
+&oacute; no? En el parte hay una cl&aacute;usula que
+dice: &laquo;S&eacute; de positivo que la plaza N puede todavia<span class='pagenum'><a name="Page_64" id="Page_64">[Pg 63]</a></span>
+sostenerse algunos dias. As&iacute; no he creido necesario
+precipitar las operaciones, mayormente cuando la
+situacion del soldado, rendido de hambre y fatiga,
+reclamaba imperiosamente algun descanso. El convoy
+queda seguro en la ciudad M, adonde me he
+replegado, abandonando al enemigo unas posiciones
+que me eran in&uacute;tiles, y dej&aacute;ndole que se cebase
+en una porcion de viveres que en el ardor de la
+refriega cayeron en su poder, &aacute; causa de un des&oacute;rden
+moment&aacute;neo que se debi&oacute; al miedo de los
+bagajeros.&raquo; El negocio presenta mal aspecto; &aacute;
+pesar de todos los rodeos, se conoce que el vencedor
+ha perdido una parte del convoy, y no ha podido
+pasar con lo restante.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; trofeos nos presenta en testimonio de su
+victoria? No ha cogido prisioneros, y &eacute;l confiesa
+algunos extraviados; aquellas compa&ntilde;&iacute;as demasiado
+adelantadas sufrieron algunos momentos de
+conflicto, y fueron envueltas por fuerzas cuadruplicadas;
+todo esto significa que hubo en aquella
+parte un &laquo;s&aacute;lvese quien pueda&raquo; y que el enemigo
+no dej&oacute; de hacer presa.</p>
+
+<p>&iquest;Cu&aacute;les son las noticias que vienen del lugar
+donde se ha replegado el general? Es probable que
+las cartas ser&aacute;n tristes, y que traer&aacute;n descripciones
+aflictivas sobre el des&oacute;rden en que entr&oacute; la tropa,
+y la disminucion del convoy.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; dicen los partidarios del enemigo? &iexcl;Ah!
+esto acaba de aclarar el misterio; se han echado
+las campanas &aacute; vuelo en el punto P, y han entrado
+muchos prisioneros; los enemigos se han presentado
+orgullosos en presencia de la plaza sitiada,
+cuyos apuros son cada dia mayores.<span class='pagenum'><a name="Page_65" id="Page_65">[Pg 64]</a></span></p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; est&aacute; haciendo el general vencedor? Se
+mantiene en inaccion, y se a&ntilde;ade que ha pedido
+refuerzos; la brillante victoria habr&aacute; sido pues
+una insigne derrota.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Una observacion sobre el interes en enga&ntilde;ar.</h4>
+
+<p>Casos hay en que por interesado que parezca el
+narrador en faltar &aacute; la verdad, no es probable que
+lo haya hecho, porque descubierta en breve la
+mentira, sin recurso para paliarla, se convertiria
+contra &eacute;l de una manera ignominiosa.</p>
+
+<p>La experiencia nos ense&ntilde;a que no hay que fiar de
+ciertas relaciones militares que no pueden ser contradichas
+luego, con toda claridad y con presencia
+de datos positivos, que produzcan completa evidencia.
+Las mayores &oacute; menores fuerzas del enemigo,
+el &oacute;rden &oacute; la dispersion con que tal &oacute; cual
+parte de su ej&eacute;rcito emprendi&oacute; la retirada, el n&uacute;mero
+de muertos &oacute; heridos, lo mas &oacute; m&eacute;nos favorable
+de algunas posiciones atendida la situacion
+de los combatientes, lo mas &oacute; m&eacute;nos intransitable
+de los caminos, y otras cosas por este tenor,
+&iquest;c&oacute;mo las puede aclarar bien el p&uacute;blico? Cada cual
+refiere las cosas &aacute; su modo, segun sus noticias,
+intereses &oacute; deseos; y los mismos que saben la verdad
+son quizas los primeros en oscurecerla haciendo
+circular las mas insignes falsedades. Los
+que llegan &aacute; desembarazarse del enredo, y &aacute; ver
+claro en el negocio, &oacute; callan, &oacute; se hallan impugnados
+por mil y mil &aacute; quienes importa sostener la
+ilusion; y la mancha que cae sobre los embaucadores<span class='pagenum'><a name="Page_66" id="Page_66">[Pg 65]</a></span>
+nunca es tan ignominiosa que no consienta
+algun disfraz. Pero suponed que un general que
+est&aacute; sitiando una plaza, y nada puede contra ella,
+tiene la imprudencia de enviar un pomposo parte
+al gobierno, anunci&aacute;ndole que la ha tomado por
+asalto y estan en su poder los restos de la guarnicion
+que no han perecido en la refriega; &aacute; pocos
+dias sabr&aacute; el gobierno, sabr&aacute; el p&uacute;blico, sabr&aacute; el
+mismo ej&eacute;rcito, que el general ha mentido de una
+manera tan escandalosa; y la burla y la afrenta
+que caer&aacute;n sobre el impostor le har&aacute;n pagar cara su
+gloria de momento.</p>
+
+<p>De aqu&iacute; es que en semejantes casos el buen sentido
+del p&uacute;blico suele preguntar si el parte es oficial:
+y si lo es, por mas que no haga caso de las
+circunstancias con que se procura realzar el hecho,
+no obstante presta cr&eacute;dito &aacute; la existencia de &eacute;l.
+Hasta es de notar que cuando en grav&iacute;simos apuros
+se miente de una manera escandalosa, con la mira
+de alentar por algunas horas mas y dar lugar al
+tiempo, rara vez se inventa un parte nombrando
+personas; se apela &aacute; las f&oacute;rmulas de &laquo;sabemos de
+positivo; un testigo de vista acaba de referirnos&raquo;
+y otras semejantes; se suponen oficios recibidos
+que se imprimir&aacute;n luego, se ordenan regocijos p&uacute;blicos
+etc., pero siempre se suele dejar un camino
+abierto para que la mentira no choque demasiado
+de frente con el buen sentido, se tiene cuidado en
+no comprometer el nombre de personas determinadas;
+en una palabra, hasta reinando la mayor
+desfachatez, se guardan siempre algunas consideraciones
+&aacute; la conciencia p&uacute;blica.</p>
+
+<p>Para dejar pues de prestar cr&eacute;dito &aacute; una relacion,
+<span class='pagenum'><a name="Page_67" id="Page_67">[Pg 66]</a></span>
+no basta objetar que el narrador est&aacute; interesado
+en faltar &aacute; la verdad; es necesario considerar
+si las circunstancias de la mentira son tan desgraciadas,
+que poco despues haya de ser descubierta
+en toda su desnudez, sin que le quede al enga&ntilde;ador
+la excusa de que se habia equivocado &oacute; le
+habian mal informado. En estos casos, por poca
+que sea la categor&iacute;a de la persona, por poca estimacion
+de s&iacute; misma que se le pueda suponer, mayormente
+cuando el asunto pasa en p&uacute;blico, es
+prudente darle cr&eacute;dito, si de esto no puede resultar
+ningun da&ntilde;o. Ser&aacute; dable salir enga&ntilde;ado, pero
+la probabilidad est&aacute; en contra y en grado muy superior.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha
+distancia de lugar &oacute; tiempo.</h4>
+
+<p>Si es tan dif&iacute;cil encontrar la verdad, cuando los
+sucesos son contempor&aacute;neos, y se realizan en
+nuestro propio pais, &iquest;qu&eacute; diremos de lo que pasa
+&aacute; larga distancia de lugar &oacute; tiempo, &oacute; de uno y
+otro? &iquest;C&oacute;mo ser&aacute; posible sacar en limpio la verdad
+de manos de viajeros &oacute; historiadores? Por
+mas desconsolador que sea, es preciso confesarlo,
+quien haya observado de qu&eacute; modo se abulta, y
+se exagera, y se disminuye, y se desfigura, y se
+trastorna de arriba abajo lo mismo que estamos
+viendo con nuestros ojos, ha de sentirse por necesidad
+muy descorazonado al abrir un libro de historia
+&oacute; de viajes, &oacute; al leer los peri&oacute;dicos, particularmente
+los extranjeros.</p>
+
+<p>Quien vive en el mismo tiempo y pais de los<span class='pagenum'><a name="Page_68" id="Page_68">[Pg 67]</a></span>
+acontecimientos tiene muchos medios para evitar
+el error: &oacute; ve las cosas por s&iacute; mismo, &oacute; lee y oye
+muy diferentes relaciones que puede comparar
+entre s&iacute;; y como est&aacute; en datos sobre los antecedentes
+de las personas y de las cosas, como trata
+continuamente con hombres de opuestos intereses
+y opiniones, como sigue de cerca el curso de la
+totalidad de los sucesos, no le es imposible &aacute; fuerza
+de trabajos y discrecion el aclarar en algunos puntos
+la verdad. Pero &iquest;qu&eacute; ser&aacute; del desgraciado
+lector que mora all&aacute; en lejanos paises, y quizas &aacute;
+larga distancia de siglos, y no tiene otro guia que
+el peri&oacute;dico &uacute; obra que por casualidad encuentra
+en un gabinete de lectura, &oacute; en una biblioteca, &oacute;
+que habr&aacute; adquirido por haber visto recomendados
+en alguna parte aquellos escritos, &uacute; oido elogios
+de quien presumia entenderlo?</p>
+
+<p>Tres son los conductos por los cuales solemos
+adquirir conocimiento de lo que pasa en tiempos y
+lugares distantes: los peri&oacute;dicos, las relaciones de
+los viajeros, y las historias. Dir&eacute; cuatro palabras
+sobre cada uno de ellos<a name="FNanchor_8_9" id="FNanchor_8_9"></a><a href="#Footnote_8_9" class="fnanchor">[8]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_IX" id="CAPITULO_IX"></a>CAP&Iacute;TULO IX.</h2>
+
+<h3>LOS PERI&Oacute;DICOS.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Una ilusion.</h4>
+
+<p>Creen algunos que con respecto &aacute; los paises
+donde est&aacute; en vigor la libertad de imprenta, no es
+muy dif&iacute;cil encontrar la verdad, porque teniendo<span class='pagenum'><a name="Page_69" id="Page_69">[Pg 68]</a></span>
+todo linaje de intereses y opiniones algun peri&oacute;dico
+que les sirve de &oacute;rgano, los unos desvanecen los
+errores de los otros, brotando del cotejo la luz de
+la verdad. &laquo;Entre todos lo saben todo y lo dicen
+todo; no se necesita mas que paciencia en leer,
+cuidado en comparar, tino en discernir y prudencia
+en juzgar.&raquo; As&iacute; discurren algunos. Yo creo que
+esto es pura ilusion: y lo primero que asiento es
+que ni con respecto &aacute; las personas ni las cosas, los
+peri&oacute;dicos no lo dicen todo, ni con mucho, ni aun
+aquello que saben bien los redactores, hasta en los
+paises mas libres.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Los peri&oacute;dicos no lo dicen todo sobre las personas.</h4>
+
+<p>Estamos presenciando &aacute; cada paso que los partidarios
+de lo que se llama una notabilidad, la
+ensalzan con destemplados elogios; mi&eacute;ntras sus
+adversarios le regalan &aacute; manos llenas los dictados
+de ignorante, est&uacute;pido, inhumano, sanguinario,
+tigre, traidor, monstruo, y otras lindezas por este
+estilo. El saber, los talentos, la honradez, la amabilidad,
+la generosidad y otras cualidades que le
+atribu&iacute;an al h&eacute;roe los escritores de su devocion,
+quedan en verdad algo ajadas con los cumplimientos
+de sus enemigos; pero al fin, &iquest;qu&eacute; sacais en
+limpio de esta baraunda? &iquest;Qu&eacute; pensar&aacute; el extranjero
+que ha de decidirse por uno de los extremos,
+&oacute; adoptar un justo medio &aacute; manera de &aacute;rbitro
+arbitrador? El resultado es andar &aacute; tientas, y
+verse precisado &oacute; &aacute; suspender el juicio &oacute; &aacute; caer en
+crasos errores. La carrera p&uacute;blica del hombre en<span class='pagenum'><a name="Page_70" id="Page_70">[Pg 69]</a></span>
+cuestion no siempre est&aacute; se&ntilde;alada por actos bien
+caracterizados; y ademas lo que haya en ellos de
+bueno &oacute; malo, no siempre es bien claro si debe
+atribuirse &aacute; &eacute;l &oacute; &aacute; sus subalternos.</p>
+
+<p>Lo curioso es que &aacute; veces entre tanta contienda,
+la opinion p&uacute;blica en ciertos c&iacute;rculos, y quizas en
+todo el pais, est&aacute; fijada sobre el personaje, de
+suerte que no parece sino que se miente de comun
+acuerdo. En efecto, hablad con los hombres que
+no carecen de noticias, quizas con los mismos que
+le han declarado mas cruda guerra; &laquo;lo que es
+talento, oir&eacute;is, nadie se lo niega; sabe mucho y
+no tiene malas intenciones; pero qu&eacute; quiere V.?....
+se ha metido en eso, y es preciso desbancarle;
+yo soy el primero en respetarle como &aacute; persona
+privada; y ojal&aacute; que nos hubiese escuchado &aacute; nosotros;
+nos hubiera servido mucho, y habria representado
+un papel brillante. &laquo;&iquest;Veis &aacute; ese otro tan
+honrado, tan inteligente, tan activo y en&eacute;rgico,
+que al decir de ciertos peri&oacute;dicos, &eacute;l y solo &eacute;l,
+puede apartar la patria del borde del abismo? Escuchad
+&aacute; los que le conocen de cerca, y tal vez &aacute;
+sus mas ardientes defensores.&raquo; Que es un infeliz,
+ya lo sabemos; pero al fin es el hombre que nos
+conviene, y de &aacute;lguien nos hemos de valer. Se le
+acusa de impuros manejos; esto &iquest;qui&eacute;n lo ignora?
+en el banco A tiene puestos tales fondos, y ahora
+va &aacute; hacer otro tanto en el banco B. En verdad que
+roba de una manera demasiado escandalosa, pero
+mire V., esto es ya tan comun...., y ademas, cuando
+le acusan nuestros adversarios, no es menester
+que uno le deje en las astas del toro. &iquest;No sabe V.
+la historia de ese hombre? pues yo le voy &aacute; contar<span class='pagenum'><a name="Page_71" id="Page_71">[Pg 70]</a></span>
+&aacute; V. su vida y milagros...&raquo; Y se os refieren sus
+aventuras, sus altos y bajos, y sus maldades &oacute; miserias,
+&oacute; necedades, y desde ent&oacute;nces ya no padeceis
+ilusiones, y juzgais en adelante con seguridad
+y acierto.</p>
+
+<p>Estas proporciones no las disfrutan por lo comun
+los extranjeros, ni los nacionales que se contentan
+con la lectura de los peri&oacute;dicos, y as&iacute; creyendo
+que la comparacion de los de opuestas opiniones
+les aclara suficientemente la verdad, se forman
+los mas equivocados conceptos sobre los hombres
+y las cosas.</p>
+
+<p>El temor de ser denunciados, de indisponerse
+con determinadas personas, el respeto debido &aacute; la
+vida privada, el decoro propio, y otros motivos
+semejantes, impiden &aacute; menudo &aacute; los peri&oacute;dicos el
+descender &aacute; ciertos pormenores, y referir an&eacute;cdoctas
+que retratan al vivo al personaje &aacute; quien
+atacan; sucediendo &aacute; veces que con la misma exageracion
+de los cargos, la destemplanza de las
+invectivas, y la crueldad de las s&aacute;tiras, no le hacen
+ni con mucho el da&ntilde;o que se le podria hacer
+con la sencilla y sosegada exposicion de algunos
+hechos particulares.</p>
+
+<p>Los escritores distinguen casi siempre entre el
+hombre privado y el hombre p&uacute;blico; esto es muy
+bueno en la mayor parte de los casos, porque de
+otra suerte la pol&eacute;mica period&iacute;stica, ya demasiado
+agria y descompuesta, se convirtiera bien pronto
+en un lodazal donde se revolvieran inmundicias
+intolerables; pero esto no quita que la vida privada
+de un hombre no sirva muy bien para conjeturar
+sobre su conducta en los destinos p&uacute;blicos. Quien<span class='pagenum'><a name="Page_72" id="Page_72">[Pg 71]</a></span>
+en el trato ordinario no respeta la hacienda ajena,
+&iquest;creeis que proceder&aacute; con pureza cuando maneje el
+erario de la nacion? El hombre de mala fe, sin
+convicciones de ninguna clase, sin religion, sin
+moral, &iquest;creeis que ser&aacute; consecuente en los principios
+pol&iacute;ticos que aparenta profesar, y que en sus
+palabras y promesas puede descansar tranquilo el
+gobierno que se vale de sus servicios? El epic&uacute;reo
+por sistema, que en su pueblo insultaba sin pudor
+el decoro p&uacute;blico, siendo mal marido y mal padre,
+&iquest;creeis que renunciar&aacute; a su libertinaje cuando se
+vea elevado &aacute; la magistratura, y que de su corrupcion
+y procacidad nada tendr&aacute;n que temer la inocencia
+y la fortuna de los buenos, nada que esperar
+la insolencia y la injusticia de los malos? Y
+nada de esto dicen los peri&oacute;dicos, nada pueden
+decir, aunque les conste &aacute; los escritores sin ningun
+g&eacute;nero de duda.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Los peri&oacute;dicos no lo dicen todo sobre las cosas.</h4>
+
+<p>Hasta en pol&iacute;tica, no es verdad que los peri&oacute;dicos
+lo digan todo. &iquest;Qui&eacute;n ignora cu&aacute;nto distan por
+lo comun las opiniones que se manifiestan en amistosa
+conversacion de lo que se expresa por escrito?
+Cuando se escribe en p&uacute;blico hay siempre algunas
+formalidades que cubrir, y muchas consideraciones
+que guardar; no pocos dicen lo contrario de lo que
+piensan; y hasta los mas r&iacute;gidos en materia de veracidad
+se hallan &aacute; veces precisados ya que no &aacute;
+decir lo que no piensan, al m&eacute;nos &aacute; decir mucho
+m&eacute;nos de lo que piensan. Conviene no olvidar estas<span class='pagenum'><a name="Page_73" id="Page_73">[Pg 72]</a></span>
+advertencias, si se quiere saber algo mas en politica
+de lo que anda por ese mundo como moneda
+falsa de muchos reconocida, pero rec&iacute;procamente
+aceptada, sin que por esto se equivoquen los inteligentes
+sobre su peso y ley.<a name="FNanchor_9_10" id="FNanchor_9_10"></a><a href="#Footnote_9_10" class="fnanchor">[9]</a></p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_X" id="CAPITULO_X"></a>CAP&Iacute;TULO X.</h2>
+
+<h3>RELACIONES DE VIAJES.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes.</h4>
+
+<p>En esta clase de escritos deben distinguirse dos
+partes: las descripciones de objetos que ha visto,
+&oacute; escenas que ha presenciado el viajero; y las demas
+noticias y observaciones de que llena su obra.
+Por lo tocante &aacute; lo primero, conviene recordar lo
+que se ha dicho sobre la veracidad; a&ntilde;adi&eacute;ndose
+dos advertencias: 1&ordf;. que la desconfianza de la
+fidelidad de los cuadros debe guardar alguna proporcion
+con la distancia del lugar de la escena, por
+aquello de: luengas tierras, luengas mentiras;
+2&ordf;. que los viajeros corren riesgo de exagerar,
+desfigurar, y hasta fingir, haciendo formar ideas
+muy equivocadas sobre el pais que describen,
+por el vanidoso prurito de hacerse interesantes, y
+de darse importancia, contando peregrinas aventuras.</p>
+
+<p>En cuanto &aacute; las demas noticias y observaciones,
+no es dable reducir &aacute; reglas fijas el modo de distinguir
+<span class='pagenum'><a name="Page_74" id="Page_74">[Pg 73]</a></span>
+la verdad del error; mayormente siendo
+imposible esta tarea en much&iacute;simos casos. Pero
+ser&aacute; bien presentar reflexiones que llenen de algun
+modo el vac&iacute;o de las reglas, inspirando prudente
+desconfianza y manteniendo en guarda &aacute; los inexpertos
+&eacute; incautos.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Or&iacute;gen y formacion de algunas relaciones de viajes.</h4>
+
+<p>&iquest;C&oacute;mo se hacen la mayor parte de los viajes?
+Pasando no mas que por los lugares mas famosos,
+deteni&eacute;ndose algun tanto en los puntos principales,
+y atravesando el pais intermedio tan r&aacute;pidamente
+como es posible; pues &aacute; ello instigan tres causas
+poderosas: ahorrar tiempo, economizar dinero,
+y disminuir la molestia. Si el pais es culto, con
+buenos caminos, con canales, rios y costas de
+pronta navegacion, el viajero salta de una capital
+&aacute; otra dispar&aacute;ndose como una flecha; dormitando
+con el mecimiento del coche &oacute; de la nave, y asomando
+la cabeza por la portezuela para recrearse
+con la vista de algun bello paisaje, &oacute; pase&aacute;ndose
+sobre cubierta contemplando las orillas del rio cuya
+corriente le arrebata. Resulta de ah&iacute; que todo el
+pais intermedio queda completamente desconocido,
+en cuanto concierne &aacute; ideas, religion, usos y costumbres.
+Algo ve sobre la calidad del terreno y los
+trajes de los moradores, porque ambos objetos
+se le ofrecen &aacute; los ojos; pero hasta en estas cosas
+si el viajero no es cauto, y pretende hablar en general,
+podr&aacute; dar &aacute; sus lectores las noticias mas falsas
+y extravagantes. Si de aqu&iacute; &aacute; algunos a&ntilde;os logramos
+<span class='pagenum'><a name="Page_75" id="Page_75">[Pg 74]</a></span>
+navegar por el Ebro desde Zaragoza &aacute; Tortosa,
+el viajero que pintase el terreno y los trajes de
+Aragon y Catalu&ntilde;a, ateni&eacute;ndose &aacute; lo que hubiese
+visto en la ribera del rio, por cierto que les proporcionaria
+&aacute; sus lectores copia disparatada.</p>
+
+<p>Ahora reflexione el aficionado &aacute; relaciones de
+viajes, el caso que debe hacer de las detalladas
+noticias sobre un pais de muchos millares de leguas
+cuadradas descrito por un viajero que le ha
+observado de la susodicha manera. &laquo;El que lo ha
+visto de cerca lo dice, as&iacute; ser&aacute; sin asomo de duda:&raquo;
+de esta suerte hablas, &oacute; cr&eacute;dulo lector, pensando
+que en recoger aquellas noticias ha puesto tu guia
+gran trabajo y cuidado; pues yo te dir&eacute; lo que
+podria muy bien haber sucedido, y otra vez no te
+dejar&aacute;s enga&ntilde;ar con tanta facilidad.</p>
+
+<p>Llegado el viajero &aacute; la capital, tal vez con escaso
+conocimiento de la lengua, y quizas con ninguno,
+habr&aacute; andado atolondrado y confuso algunos dias,
+en el laberinto de calles y plazas, desplegando &aacute;
+menudo el plano de la ciudad, preguntando &aacute; cada
+esquina, y saliendo del paso del mejor modo posible,
+para encontrar la oficina de pasaportes, la casa
+de la embajada, y los sugetos para quienes lleva
+carta de recomendacion. Este tiempo no es muy &aacute;
+prop&oacute;sito para observar; y si &aacute; ratos toma coche,
+para librarse de cansancio y evitar extrav&iacute;o, tanto
+peor para los apuntes de su cartera: todo desfila
+&aacute; sus ojos con mucha rapidez como en linterna
+m&aacute;gica las ilusiones de los cuadros; recoger&aacute; muy
+gratas sensaciones, pero no muchas noticias. Viene
+en seguida la visita de los principales edificios,
+monumentos, bellezas y preciosidades cuyo &iacute;ndice<span class='pagenum'><a name="Page_76" id="Page_76">[Pg 75]</a></span>
+encuentra en la <i>guia</i>; y &oacute; la capital no ha de ser
+de las mayores, &oacute; se le han pasado muchos dias
+en la expresada tarea. La estacion se adelanta, es
+preciso todav&iacute;a visitar otras ciudades, acudir &aacute; los
+ba&ntilde;os, presenciar tal &oacute; cual escena en un punto
+lejano, el viajero ha de tomar la posta, y correr &aacute;
+ejecutar en otra parte lo que acaba de practicar all&iacute;.
+A los pocos meses de su partida del suelo natal,
+est&aacute; ya de vuelta, y ordena durante el invierno
+sus apuntes, y en la primavera se halla de venta
+un abultado tomo sobre el viaje. Agricultura,
+artes, comercio, ciencia, pol&iacute;tica, ideas populares,
+religion, usos, costumbres, car&aacute;cter, todo lo ha
+observado de cerca el afortunado viajero; en su
+libro se halla la estad&iacute;stica universal del pais; creedle
+sobre su palabra y podr&eacute;is ahorraros el trabajo
+de salir de vuestro gabinete, sin que ignoreis los
+mas peque&ntilde;os y delicados pormenores.</p>
+
+<p>&iquest;C&oacute;mo ha podido adquirir tanta copia de noticias?
+Un Argos no bastara para ver y notar tanto
+en tan breve tiempo; y ademas, &iquest;c&oacute;mo habr&aacute; sabido
+lo que pasaba all&iacute; donde no ha estado, es decir,
+&aacute; centenares de leguas &aacute; derecha &eacute; izquierda de la
+carretera, canal &oacute; rio por donde viajaba? H&eacute;lo
+aqu&iacute;. Cuando al dar los primeros rayos del sol &aacute;
+la portezuela del coche, se habr&aacute; dispertado, y
+bostezando, y desperez&aacute;ndose habr&aacute; echado una
+ojeada sobre el pais, que no se parece ya &aacute; lo que
+era el de anoche, cruzando y arreglando las piernas
+con el caballero de enfrente, habr&aacute; trabado
+quizas la siguiente conversacion.&mdash;V. conoce el
+pais este?&mdash;Un poco.&mdash;El pueblo aquel c&oacute;mo se
+llama?&mdash;Si mal no me acuerdo es N.&mdash;Los principales
+<span class='pagenum'><a name="Page_77" id="Page_77">[Pg 76]</a></span>
+productos del pais?&mdash;N.&mdash;&iquest;La industria?&mdash;N.&mdash;Car&aacute;cter?&mdash;Flem&aacute;tico
+como el postillon.&mdash;Riqueza?&mdash;Como judios.</p>
+
+<p>Entre tanto llega el coche al parador, el de las
+respuestas se marcha quizas sin despedirse; y sus
+informes que se ignoran de qui&eacute;n sean, figurar&aacute;n
+cual datos positivos entre los apuntes del observador,
+que tendr&aacute; la humorada de afirmar que
+cuenta lo que ha visto.</p>
+
+<p>Pero como estos recursos no son suficientes y
+dejarian muy incompleta la descripcion, recoger&aacute;
+cu&iacute;dadosamente los trajes extra&ntilde;os, los edificios
+irregulares, las danzas grotescas que se le hayan
+ofrecido al paso, y h&eacute;os aqu&iacute; un cuadro de costumbres
+generales que nada dejar&aacute; que desear.
+Sin embargo, aun hay otra mina que explotar&aacute; el
+viajero, y de donde sacar&aacute; tal vez el principal
+tesoro. En los peri&oacute;dicos y en las <i>guias</i>, encontrar&aacute;
+en crecido n&uacute;mero las noticias que ha menester
+para formar su estad&iacute;stica; y con los datos que de
+all&iacute; saque, puestos en &oacute;rden diferente, intercalando
+alguna cosa de lo que ha visto &uacute; oido &oacute; conjeturado,
+resultar&aacute; un todo que se har&aacute; circular como
+fruto de los trabajos investigadores del viajero, y
+en sustancia no ser&aacute; mas en su mayor parte, que
+cuentos de un cualquiera, y traducciones y plagios
+de peri&oacute;dicos y obras.</p>
+
+<p>Para que no se extra&ntilde;e la severidad con que
+trato &aacute; los autores de <i>viajes</i>, sin que por esto me
+proponga rebajar el m&eacute;rito donde quiera que se
+halle, bastar&aacute; recordar las necedades y disparates
+que han publicado algunos extranjeros que han
+viajado por Espa&ntilde;a. Lo que &aacute; nosotros nos ha sucedido
+<span class='pagenum'><a name="Page_78" id="Page_78">[Pg 77]</a></span>
+puede muy bien acontecer &aacute; otros pueblos;
+saliendo bien &oacute; mal parados, aplaudidos con exageracion,
+&oacute; criticados con injusticia, segun el humor,
+las ideas, y otras cualidades del lijero pintor
+que se empe&ntilde;aba en sacar copia de originales que
+no habia visto.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Modo de estudiar un pais.</h4>
+
+<p>La razon y la experiencia ense&ntilde;an, que para
+formar cabal concepto de una peque&ntilde;a comarca,
+y poderla describir tal como es, bajo el aspecto
+material y moral, es necesario estar familiarizado
+con la lengua, pasar all&iacute; larga temporada, abundar
+de relaciones, estar en trato continuo sin cansarse
+de preguntar y observar. No creo que haya otro
+medio de adquirir noticias exactas y formar acertado
+juicio; lo demas es andarse en generalidades,
+y llenarse la cabeza de errores &eacute; inexactitudes.
+Hasta que se estudien los paises de esta manera,
+hasta que se forme de esta suerte su estad&iacute;stica
+material y moral, no ser&aacute;n bien conocidos. Estar&aacute;n
+pintados en los libros como en los mapas muy
+peque&ntilde;os que nos ofrecen &aacute; la vista dilatadas regiones:
+todo est&aacute; cubierto de nombres, y de c&iacute;rculos,
+y de crucecitas, y de cordilleras de monta&ntilde;as
+y de corrientes de rios; pero medid con el compas
+las distancias, y andaos por el mundo sin otra
+regla; &aacute; menudo creer&eacute;is estar muy cerca de una
+ciudad, de un rio, de un monte, que distan sin
+embargo nada m&eacute;nos que cien leguas.</p>
+
+<p>En suma, &iquest;quereis adquirir noticias exactas<span class='pagenum'><a name="Page_79" id="Page_79">[Pg 78]</a></span>
+sobre un pais, y formar de su estado concepto
+verdadero y cabal? estudiadlo de la manera sobredicha,
+&oacute; leed &aacute; quien lo hubiere estudiado de esta
+suerte. Y si no truviereis proporcion para ello,
+contentaos con cuatro cosas generales, que os
+sacar&aacute;n airoso de una conversacion con vuestros
+iguales en aquella clase de conocimientos; pero
+guardaos de asentar sobre estos datos un sistema
+filos&oacute;fico, pol&iacute;tico &oacute; econ&oacute;mico; y andad con
+tiento en lucir vuestra ciencia, si os encontrarais
+con algun natural del pais, y no quereis exponeros
+&aacute; ser objeto de risa<a name="FNanchor_10_11" id="FNanchor_10_11"></a><a href="#Footnote_10_11" class="fnanchor">[10]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XI" id="CAPITULO_XI"></a>CAP&Iacute;TULO XI.</h2>
+
+<h3>HISTORIA.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar
+errores, en los estudios hist&oacute;ricos.</h4>
+
+<p>El estudio de la historia es no solo &uacute;til sino
+tambien necesario. Los mas esc&eacute;pticos no le descuidan;
+porque, aun cuando no le admitiesen
+como propio para conocer la verdad, al m&eacute;nos no
+le desde&ntilde;arian como indispensable ornamento.
+Ademas que la duda llevada &aacute; su mayor exageracion
+no puede destruir un n&uacute;mero considerable
+de hechos, que es preciso dar por ciertos, si no
+queremos luchar con el sentido comun.</p>
+
+<p>As&iacute;, uno de los primeros cuidados que deben<span class='pagenum'><a name="Page_80" id="Page_80">[Pg 79]</a></span>
+tenerse en esta clase de estudios es distinguir lo
+que hay en ellos de absolutamente cierto. De esta
+manera se encomienda &aacute; la memoria lo que no
+admite sombra de duda, y queda luego desembarazado
+el lector para andar clasificando lo que no
+llega &aacute; tan alto grado de certeza, &oacute; es solamente
+probable, &oacute; tiene muchos visos de falso.</p>
+
+<p>&iquest;Qui&eacute;n dudar&aacute; que existieron en oriente grandes
+imperios, que los griegos fueron pueblos muy
+adelantados en civilizacion y cultura, que Alejandro
+hizo grandes conquistas en el Asia, que los
+romanos llegaron &aacute; ser due&ntilde;os de una gran parte
+del mundo conocido, que tuvieron por rival &aacute; la
+rep&uacute;blica de Cartago, que el imperio de los se&ntilde;ores
+del mundo fu&eacute; derribado por una irrupcion de
+b&aacute;rbaros venidos del norte, que los musulmanes
+se apoderaron del Africa septentrional, destruyeron
+en Espa&ntilde;a el reino de los godos y amenazaron
+otras regiones de Europa, que en los siglos medios
+existi&oacute; el sistema del feudalismo, y mil y mil otros
+acontecimientos ya antiguos ya modernos, de los
+cuales estamos tan seguros como de que existen
+L&oacute;ndres y Paris?</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias.
+Aplicaciones.</h4>
+
+<p>Pero admitidos como indudables cierta clase de
+hechos, queda anchuroso campo para disputar
+sobre otros y desecharlos, &oacute; darles cr&eacute;dito; y hasta
+con respecto &aacute; los que no consienten ningun g&eacute;nero
+de duda, pueden espaciarse la erudicion, la cr&iacute;tica
+y la filosof&iacute;a de la historia, en el ex&aacute;men y juicio<span class='pagenum'><a name="Page_81" id="Page_81">[Pg 80]</a></span>
+de las circunstancias con que los historiadores los
+acompa&ntilde;an. Es incuestionable que existieron las
+guerras llamadas p&uacute;nicas, que en ellas Cartago y
+Roma se disputaron el imperio del Mediterr&aacute;neo,
+de las costas de Africa, Espa&ntilde;a &eacute; Italia, y que al
+fin sali&oacute; triunfante la patria de los Escipiones, venciendo
+&aacute; An&iacute;bal y destruyendo la capital enemiga:
+pero las circunstancias de aquellas guerras &iquest;fueron
+tales como nosotros las conocemos? En el retrato
+que se nos hace del car&aacute;cter cartagines, en el se&ntilde;alamiento
+de las causas que provocaron los rompimientos,
+en la narracion de las batallas, de las
+negociaciones, y otros puntos semejantes, &iquest;seria
+posible que hubi&eacute;semos sido enga&ntilde;ados? Los historiadores
+romanos, de quienes hemos recibido la
+mayor parte de las noticias, &iquest;no habr&aacute;n mezclado
+mucho de favorable &aacute; su nacion, y de contrario &aacute;
+la rival? Aqu&iacute; entra la duda, aqu&iacute; el discernimiento;
+aqu&iacute; entra ora el admitir con recelo y desconfianza,
+ora el desechar sin reparo, ora el suspender con
+mucha frecuencia el juicio.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; seria de la verdad &aacute; los ojos de las generaciones
+venideras, si por ejemplo la historia de
+las luchas entre dos naciones modernas, quedase
+&uacute;nicamente escrita por los autores de una de las
+dos rivales? Y esto sin embargo, lo han publicado
+los unos en presencia de los otros, corrigi&eacute;ndose
+y desminti&eacute;ndose rec&iacute;procamente, y los acontecimientos
+se verificaron en &eacute;pocas que abundaban ya
+de medios de comunicacion, y en que era mucho
+mas dif&iacute;cil sostener falsedades de bulto. &iquest;Qu&eacute; ser&aacute;
+pues vini&eacute;ndonos las narraciones por un conducto
+solo, y tan sospechoso, por interesado; y trat&aacute;ndose
+<span class='pagenum'><a name="Page_82" id="Page_82">[Pg 81]</a></span>
+de tiempos tan distantes, de comunicaciones
+tan escasas, y en que no se conocian los medios de
+publicidad que han disfrutado los modernos?</p>
+
+<p>Mucho se deber&aacute; desconfiar tambien de los griegos
+cuando nos refieren sus gigantescas haza&ntilde;as,
+las matanzas de innumerables persas, sus rasgos
+de patriotismo her&oacute;ico, y cien cosas por este tenor.
+La fe ciega, el entusiasmo sin l&iacute;mites, la admiracion
+por aquel pueblo de increibles haza&ntilde;as, all&aacute;
+se queda para los sencillos; que quien conoce el
+corazon del hombre, quien ha visto con sus propios
+ojos tanto exagerar, desfigurar y mentir, dice
+para s&iacute;: &laquo;el negocio debi&oacute; de ser grave y ruidoso;
+parece que en efecto no se portaron mal esos griegos;
+pero en cuanto &aacute; saber el respectivo n&uacute;mero
+de combatientes, y otros pormenores, suspendo
+el juicio hasta que hayan resucitado los persas, y
+los oiga pintar &aacute; su modo los acontecimientos y
+sus circunstancias.&raquo;</p>
+
+<p>Esta regla de prudencia es susceptible de infinitas
+aplicaciones &aacute; lo antiguo y moderno. El lector
+que de ella se penetre, y no la olvide al leer la historia,
+d&eacute; por seguro que se ahorrar&aacute; much&iacute;simos
+errores, y sobre todo no desperdiciar&aacute; tiempo y
+trabajo en recordar si fueron sesenta &oacute; setenta mil
+los que murieron en tal &oacute; cual refriega, y si los
+pobres que anduvieron de vencida, y no pueden
+desmentir al cronista, eran en n&uacute;mero cuadruplicado
+&oacute; quintuplicado, para su mayor ignominia y
+afrenta.<span class='pagenum'><a name="Page_83" id="Page_83">[Pg 82]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Algunas reglas para el estudio de la historia.</h4>
+
+<p>Como la historia no entra en esta obrita sino
+como uno de tantos objetos que no deben pasarse
+por alto cuando se trata de la investigacion de la
+verdad, fuera inoportuno extenderse demasiado
+en se&ntilde;alar reglas para su estudio; esto por s&iacute; solo,
+reclamaria un libro de no peque&ntilde;o vol&uacute;men; y no
+conviene gastar un espacio que bien se ha menester
+para otras cosas. As&iacute; me limitar&eacute; &aacute; prescribir lo
+m&eacute;nos que pueda, y con la mayor brevedad que
+alcance.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 1&ordf;.</p>
+
+<p>Conforme &aacute; lo establecido mas arriba (Cap. VIII),
+es preciso atender &aacute; los medios que tuvo &aacute; mano el
+historiador para encontrar la verdad, y &aacute; las probabilidades
+de que sea veraz &oacute; no.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 2&ordf;.</p>
+
+<p>En igualdad de circunstancias, es preferible el
+testigo ocular.</p>
+
+<p>Por mas autorizados que sean los conductos,
+siempre son algo peligrosos; las narraciones que
+pasan por muchos intermedios suelen ser como
+los l&iacute;quidos, los que siempre se llevan algo del
+canal por donde corren. Desgraciadamente abundan
+mucho en los canales la malicia y el error.<span class='pagenum'><a name="Page_84" id="Page_84">[Pg 83]</a></span></p>
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 3&ordf;.</p>
+
+<p>Entre los testigos oculares, es preferible en
+igualdad de circunstancias, el que no tom&oacute; parte
+en el suceso, y no gan&oacute; ni perdi&oacute; con &eacute;l. (V. Cap.
+VIII.)</p>
+
+<p>Por mas cr&eacute;dito que se merezca C&eacute;sar cuando
+nos refiere sus haza&ntilde;as, claro es que &aacute; sus enemigos
+no los habia de pintar pocos y cobardes, ni
+describirnos sus empresas como demasiado asequibles.
+Los prodigios de An&iacute;bal contados por sus
+mismos enemigos, valen por cierto algo mas.</p>
+
+<p>&iquest;C&oacute;mo vemos narradas las revoluciones modernas?
+Segun las opiniones &eacute; intereses del escritor.
+Un hombre de aventajado talento ha dado &aacute; luz una
+historia del levantamiento y revolucion de Espa&ntilde;a
+en la &eacute;poca de 1808; y sin embargo, al tratar de
+las C&oacute;rtes de C&aacute;diz, al traves del lenguaje anticuado,
+y del tono grave y sesudo, bien se trasluce
+el j&oacute;ven y fogoso diputado de las constituyentes.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 4&ordf;.</p>
+
+<p>El historiador contempor&aacute;neo es preferible;
+teniendo empero el cuidado de cotejarle con otro
+de opiniones &eacute; intereses diferentes, y de separar
+en ambos el hecho narrado de las causas que se le
+se&ntilde;alan, resultados que se le atribuyen, y juicio
+de los escritores.</p>
+
+<p>Por lo comun, hay en los acontecimientos algo
+que descuella, y se presenta &aacute; los ojos demasiado
+de bulto para que pueda negarlo la parcialidad del
+historiador. En tal caso exagera &oacute; disminuye, echa<span class='pagenum'><a name="Page_85" id="Page_85">[Pg 84]</a></span>
+mano de colores halag&uuml;e&ntilde;os &oacute; repugnantes, busca
+explicaciones favorables apelando &aacute; causas imaginarias,
+y se&ntilde;alando efectos so&ntilde;ados: pero el hecho
+est&aacute; all&iacute;; y los esfuerzos del escritor apasionado
+&oacute; de mala fe, no hacen mas que llamar la atencion
+del avisado lector para que fije la vista con atencion
+en lo que hay, y no vea ni mas ni m&eacute;nos de
+lo que hay.</p>
+
+<p>Los historiadores apasionados de Napoleon hablar&aacute;n
+&aacute; la posteridad del fanatismo y crueldad de
+la nacion espa&ntilde;ola, pint&aacute;ndola como un pueblo
+est&uacute;pido que no quiso ser feliz; referir&aacute;n los mil
+motivos que tuvo el gran Capitan para entremeterse
+en los negocios de la Pen&iacute;nsula, y se&ntilde;alar&aacute;n un
+millon de causas para explicar lo poco satisfactorio
+de los resultados. Por supuesto que llegar&aacute;n &aacute; concluir
+que por esto no se empa&ntilde;an en lo mas m&iacute;nimo
+las glorias del h&eacute;roe. Pero el lector juicioso y
+discreto descubrir&aacute; la verdad &aacute; pesar de todos los
+ama&ntilde;os para oscurecerla. El historiador no habr&aacute;
+podido m&eacute;nos de confesar &aacute; su modo y con mil rodeos,
+que Napoleon &aacute;ntes de comenzar la lucha,
+y mi&eacute;ntras las fuerzas del Marques de la Romana
+le auxiliaban en el norte, introdujo en Espa&ntilde;a con
+palabras de amistad, un numeroso ej&eacute;rcito, y se
+apoder&oacute; de las principales ciudades y fortalezas,
+inclusa la capital del reino; que coloc&oacute; en el trono
+&aacute; su hermano Jos&eacute;; y que al fin Jos&eacute; y su ej&eacute;rcito
+despues de seis a&ntilde;os de lucha, se vieron precisados
+&aacute; repasar la frontera. Esto no lo habr&aacute; negado el historiador;
+pues bien, esto basta: p&iacute;ntense los pormenores
+como se quiera, la verdad quedar&aacute; en su
+lugar. He aqu&iacute; lo que dir&aacute; el sensato lector: &laquo;t&uacute;,<span class='pagenum'><a name="Page_86" id="Page_86">[Pg 85]</a></span>
+historiador parcial, defiende admirablemente la
+reputacion y buen nombre de tu h&eacute;roe, pero resulta
+de tu misma narracion, que &eacute;l ocup&oacute; el pais protestando
+amistad, que invadi&oacute; sin t&iacute;tulo, que atac&oacute;
+&aacute; quien le ayudaba, que se vali&oacute; de traicion para
+llevarse al rey, que pele&oacute; durante seis a&ntilde;os sin
+ningun provecho. De una parte estaban pues la
+buena fe del aliado, la lealtad del vasallo, y el
+arrojo y la constancia del guerrero; de otra podian
+estar la pericia y el valor, pero &aacute; su lado resaltan
+la mala fe, la usurpacion, y la esterilidad de una
+dilatada guerra. Hubo pues yerro y perfidia en la
+concepcion de la empresa, maldad en la ejecucion;
+razon y heroismo en la resistencia.&raquo;</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 5&ordf;.</p>
+
+<p>Los an&oacute;nimos merecen poca confianza.</p>
+
+<p>El autor habr&aacute; tal vez callado su nombre por
+modestia &oacute; por humildad; pero el p&uacute;blico que lo
+ignora, no est&aacute; obligado &aacute; prestar cr&eacute;dito &aacute; quien
+le habla con un velo en la cara. Si uno de los frenos
+mas poderosos, cual es el temor de perder la
+buena reputacion, no es todav&iacute;a bastante para
+mantener &aacute; los hombres en los l&iacute;mites de la verdad,
+&iquest;c&oacute;mo podremos fiarnos de quien carece de &eacute;l?</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 6&ordf;.</p>
+
+<p>Antes de leer una historia es muy importante
+leer la vida del historiador.</p>
+
+<p>Casi me atreveria &aacute; decir que esta regla, por lo
+comun tan descuidada, es de las que deben ocupar
+el lugar mas distinguido. En cierto modo se halla<span class='pagenum'><a name="Page_87" id="Page_87">[Pg 86]</a></span>
+ya contenida en lo que llevo dicho mas arriba (Cap.
+VIII); pero no ser&aacute; in&uacute;til haberla establecido por
+separado, siquiera para tener ocasion de ilustrarla
+con algunas observaciones.</p>
+
+<p>Claro es que no podemos saber qu&eacute; medios tuvo
+el historiador para adquirir el conocimiento de lo
+que narra, ni el concepto que debemos formar de
+su veracidad, si no sabemos qui&eacute;n era, cu&aacute;l fu&eacute; su
+conducta, y demas circunstancias de su vida. En
+el lugar en que escribi&oacute; el historiador, en las formas
+pol&iacute;ticas de su patria, en el esp&iacute;ritu de su
+&eacute;poca, en la naturaleza de ciertos acontecimientos,
+y no pocas veces en la particular posicion del escritor,
+se encuentra quizas la clave para explicar sus
+declamaciones sobre tal punto, su silencio &oacute; reserva
+sobre tal otro; porqu&eacute; pas&oacute; sobre este
+hecho con pincel lijero, porqu&eacute; carg&oacute; la mano
+sobre aquel.</p>
+
+<p>Un historiador del revuelto tiempo de la Liga no
+escribia de la misma suerte que otro del reinado
+de Luis XIV; y traslad&aacute;ndonos &aacute; &eacute;pocas mas cercanas,
+las de la revolucion, de Napoleon, de la
+restauracion, y de la dinast&iacute;a de Orleans, han debido
+inspirar al escritor otro estilo y lenguaje.
+Cuando andaban animadas las contiendas entre los
+papas y los pr&iacute;ncipes, no era por cierto lo mismo
+publicar una memoria sobre ellas, en Roma, Paris,
+Madrid &oacute; Lisboa. Si sabeis donde sali&oacute; &aacute; luz el
+libro que teneis en la mano, os har&eacute;is cargo de la
+situacion del escritor; y as&iacute; suplir&eacute;is aqu&iacute;, cercenar&eacute;is
+all&aacute;; en una parte descifrar&eacute;is una palabra
+oscura, en otra comprender&eacute;is un circunloquio;
+en esta p&aacute;gina apreciar&eacute;is en su justo valor una protesta,
+<span class='pagenum'><a name="Page_88" id="Page_88">[Pg 87]</a></span>
+un elogio, una restriccion; en aquella
+adivinar&eacute;is el blanco de una confesion, de una
+censura, &oacute; se&ntilde;alar&eacute;is el verdadero sentido &aacute; una
+proposicion demasiado atrevida.</p>
+
+<p>Pocos son los hombres que se sobreponen completamente
+&aacute; las circunstancias que los rodean:
+pocos son los que arrostran un gran peligro por la
+sola causa de la verdad; pocos son los que en
+situaciones cr&iacute;ticas no buscan una transaccion
+entre sus intereses y su conciencia. En atraves&aacute;ndose
+riesgos de mucha gravedad, el mantenerse
+fiel &aacute; la virtud es heroismo, y el heroismo es cosa
+rara.</p>
+
+<p>Ademas que no siempre puede decirse que haya
+obrado mal un escritor, por haberse atemperado
+&aacute; las circunstancias, si no ha vulnerado los derechos
+de la justicia y de la verdad. Casos hay en
+que el silencio es prudente y hasta obligatorio; y
+por lo mismo, bien se puede perdonar &aacute; un escritor
+el que no haya dicho todo lo que pensaba, con
+tal que no haya dicho nada contra lo que pensaba.
+Por mas profundas que fuesen las convicciones de
+Belarmino sobre la potestad indirecta, &iquest;habriais
+exigido de &eacute;l, que se expresase en Paris de la
+misma suerte que en Roma? Esto hubiera equivalido
+&aacute; decirle: &laquo;hablad de manera, que tan pronto
+como el Parlamento tenga noticia de vuestra obra,
+sean recogidos los ejemplares &aacute; mano armada,
+quemado quizas uno de ellos por la mano del verdugo,
+y vos expulsado de Francia &oacute; encerrado en
+un calabozo.&raquo;</p>
+
+<p>El conocimiento de la posicion particular del escritor,
+de su conducta, moralidad, car&aacute;cter, y<span class='pagenum'><a name="Page_89" id="Page_89">[Pg 88]</a></span>
+hasta de su educacion, ilustran much&iacute;simo al lector
+de sus obras. Para formar juicio de las palabras
+de Lutero sobre el celibato, servir&aacute; no poco el
+saber que quien habla es un fraile ap&oacute;stata, casado
+con Catalina de Bor&eacute;; y quien haya tenido paciencia
+bastante para ruborizarse mil veces hojeando
+las impudentes <i>confesiones</i> de Rousseau, ser&aacute; bien
+poco accesible &aacute; ilusiones, cuando el fil&oacute;sofo de
+Ginebra le hable de filantrop&iacute;a y de moral.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 7&ordf;.</p>
+
+<p>Las obras p&oacute;stumas publicadas por manos desconocidas
+&oacute; poco seguras, son sospechosas de
+ap&oacute;crifas &oacute; alteradas.</p>
+
+<p>La autoridad de un ilustre difunto poco sirve en
+semejantes casos: no es &eacute;l quien nos habla, sino
+el editor, bien seguro de que el interesado no le
+podr&aacute; desmentir.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 8&ordf;.</p>
+
+<p>Historias fundadas en memorias secretas y papeles
+in&eacute;ditos; publicaciones de manuscritos en
+que el editor asegura no haber hecho mas que introducir
+&oacute;rden, limar frases, &oacute; aclarar algunos
+pasajes, no merecen mas cr&eacute;dito que el debido &aacute;
+quien sale responsable de la obra.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 9&ordf;.</p>
+
+<p>Relaciones de negociaciones ocultas, de secretos
+de estado, an&eacute;cdotas picantes sobre la vida privada
+de personajes c&eacute;lebres, sobre tenebrosas intrigas,<span class='pagenum'><a name="Page_90" id="Page_90">[Pg 89]</a></span>
+y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con
+extrema desconfianza.</p>
+
+<p>Si dif&iacute;cilmente podemos aclarar la verdad de lo
+que pasa &aacute; la luz del sol, y &aacute; la faz del universo,
+poco debemos prometernos tocante &aacute; lo que sucede
+en las sombras de la noche y en las entra&ntilde;as de la
+tierra.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">REGLA</span> 10&ordf;.</p>
+
+<p>En trat&aacute;ndose de pueblos antiguos &oacute; muy remotos,
+es preciso dar poco cr&eacute;dito &aacute; cuanto se nos
+refiera, sobre riquezas del pais, n&uacute;mero de moradores,
+tesoros de monarcas, ideas religiosas, y
+costumbres dom&eacute;sticas.</p>
+
+<p>La razon es clara: todos estos puntos son dif&iacute;ciles
+de averiguar; es necesario mucho tiempo
+de residencia, perfecto conocimiento de la lengua,
+inteligencia en ramos de suyo muy dif&iacute;ciles y
+complicados, medios de adquirir noticias exactas
+sobre objetos ocultos que brindan &aacute; la exageracion
+y en que por parte de los mismos naturales hay &aacute;
+veces mucha ignorancia, y hasta sabi&eacute;ndolo, tienen
+mil y mil motivos para aumentar &oacute; disminuir. Finalmente
+en lo que toca &aacute; costumbres dom&eacute;sticas,
+no se alcanza su exacto conocimiento, si no se
+puede penetrar en lo interior de las familias, vi&eacute;ndolas
+como hablan y obran en la efusion y libertad
+de sus hogares<a name="FNanchor_11_12" id="FNanchor_11_12"></a><a href="#Footnote_11_12" class="fnanchor">[11]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_91" id="Page_91">[Pg 90]</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XII" id="CAPITULO_XII"></a>CAP&Iacute;TULO XII.</h2>
+
+<h3>CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE
+CONOCER LA NATURALEZA, PROPIEDADES Y RELACIONES
+DE LOS SERES.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Una clasificacion de las ciencias.</h4>
+
+<p>Conocidas las reglas que pueden guiarnos para
+conocer la existencia de un objeto, f&aacute;ltanos averiguar
+cuales son las que podr&aacute;n sernos &uacute;tiles, al
+investigar la naturaleza, propiedades y relaciones
+de los seres. Estos, &oacute; pertenecen al &oacute;rden de la
+naturaleza, comprendiendo en &eacute;l todo cuanto est&aacute;
+sometido &aacute; las leyes necesarias de la creacion, &aacute;
+los que apellidaremos <i>naturales</i>; &oacute; al &oacute;rden moral,
+y los nombraremos <i>morales</i>; &oacute; al &oacute;rden de la sociedad
+humana, que llamaremos <i>hist&oacute;ricos</i> &oacute; mas
+propiamente <i>sociales</i>; &oacute; al de una providencia extraordinaria,
+que designaremos con el titulo de
+<i>religiosos</i>.</p>
+
+<p>No insistir&eacute; sobre la exactitud de esta division;
+confesar&eacute; sin dificultad, que en rigor dial&eacute;ctico,
+se le pueden hacer algunas objeciones; pero es
+innegable que est&aacute; fundada en la misma naturaleza
+de las cosas, y en el modo con que el entendimiento
+humano suele distinguir los principales
+puntos de vista. Sin embargo, para manifestar con
+mayor claridad la razon en que se apoya, h&eacute; aqui<span class='pagenum'><a name="Page_92" id="Page_92">[Pg 91]</a></span>
+presentada en pocas palabras la filiacion de las
+ideas.</p>
+
+<p>Dios ha criado el universo y cuanto hay en &eacute;l,
+someti&eacute;ndole &aacute; leyes constantes y necesarias; de
+aqu&iacute; el &oacute;rden natural. Su estudio podria llamarse
+filosof&iacute;a natural.</p>
+
+<p>Dios ha criado al hombre dot&aacute;ndole de razon y
+de libertad de albedr&iacute;o; pero sujeto &aacute; ciertas leyes,
+que no le fuerzan, mas le obligan: h&eacute; aqu&iacute; el &oacute;rden
+moral, y el objeto de la filosof&iacute;a moral.</p>
+
+<p>El hombre en sociedad ha dado origen &aacute; una
+serie de hechos y acontecimientos: h&eacute; aqu&iacute; el &oacute;rden
+social. Su estudio podria llamarse filosof&iacute;a
+social, &oacute; si se quiere filosof&iacute;a de la historia.</p>
+
+<p>Dios no est&aacute; ligado por las leyes que &eacute;l mismo
+ha prescrito &aacute; las hechuras de sus manos: por
+consiguiente puede obrar sobre y contra esas leyes,
+y as&iacute; es dable que existan una serie de hechos y
+revelaciones de un &oacute;rden superior al natural y
+social: de aqu&iacute; el estudio de la religion &oacute; filosof&iacute;a
+religiosa.</p>
+
+<p>Dada la existencia de un objeto, pertenece &aacute; la
+filosof&iacute;a el desentra&ntilde;arle, apreciarle y juzgarle;
+ya que en la acepcion comun, esta palabra <i>fil&oacute;sofo</i>,
+significa el que se ocupa en la investigacion
+de la naturaleza, propiedades y relaciones
+de los seres.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Prudencia cient&iacute;fica y observaciones para alcanzarla.</h4>
+
+<p>En el buen &oacute;rden del pensamiento filos&oacute;fico entra
+una gran parte de prudencia, muy semejante &aacute; la
+que preside &aacute; la conducta pr&aacute;ctica. Esta prudencia<span class='pagenum'><a name="Page_93" id="Page_93">[Pg 92]</a></span>
+es de muy dif&iacute;cil adquisicion, es tambien el costoso
+fruto de amargos y repetidos desenga&ntilde;os. Como
+quiera, ser&aacute; bueno tener &aacute; la vista algunas observaciones
+que pueden contribuir &aacute; engendrarla en
+el esp&iacute;ritu.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">OBSERVACION</span> 1&ordf;.</p>
+
+<p>La &iacute;ntima naturaleza de las cosas nos es por lo
+comun muy desconocida: sobre ella sabemos poco
+&eacute; imperfecto.</p>
+
+<p>Conviene no echar nunca en olvido esta important&iacute;sima
+verdad. Ella nos ense&ntilde;ar&aacute; la necesidad
+de un trabajo muy asiduo, cuando nos propongamos
+descubrir y examinar la naturaleza de un objeto;
+dado que lo muy oculto y abstruso, no se
+comprende con aplicacion liviana. Ella nos inspirar&aacute;
+prudente desconfianza en el resultado de
+nuestras investigaciones, no permiti&eacute;ndonos que
+con precipitacion nos lisonjeemos de haber encontrado
+lo que buscamos. Ella nos preservar&aacute; de
+aquella irreflexiva curiosidad que nos empe&ntilde;a en
+penetrar objetos cerrados con sello inviolable.</p>
+
+<p>Verdad poco lisonjera &aacute; nuestro orgullo, pero
+indudable; cert&iacute;sima &aacute; los ojos de quien haya
+meditado sobre la ciencia del hombre. El Autor
+de la naturaleza nos ha dado suficiente conocimiento
+para acudir &aacute; nuestras necesidades f&iacute;sicas
+y morales, otorg&aacute;ndonos el de las aplicaciones y
+usos que para este efecto pueden tener los objetos
+que nos rodean; pero se ha complacido al parecer
+en ocultar lo demas; como si hubiese querido
+ejercitar el humano ingenio durante nuestra mansion
+en la tierra, y sorprender agradablemente al<span class='pagenum'><a name="Page_94" id="Page_94">[Pg 93]</a></span>
+esp&iacute;ritu al llevarle &aacute; las regiones que le aguardan
+mas all&aacute; del sepulcro, desplegando &aacute; nuestros
+ojos el inefable espect&aacute;culo de la naturaleza sin
+velo.</p>
+
+<p>Conocemos muchas propiedades y aplicaciones
+de la luz, pero ignoramos su esencia; conocemos
+el modo de dirigir y fomentar la vegetacion, pero
+sabemos muy poco sobre sus arcanos; conocemos
+el modo de servirnos de nuestros sentidos, de
+conservarlos y ayudarlos, pero se nos ocultan los
+misterios de la sensacion; conocemos lo que es
+saludable &oacute; nocivo &aacute; nuestro cuerpo, pero en la
+mayor parte de los casos nada sabemos sobre la
+manera particular con que nos aprovecha &oacute; da&ntilde;a.
+&iquest;Qu&eacute; mas? calculamos continuamente el tiempo,
+y la metaf&iacute;sica no ha podido aclarar bien lo que
+es el tiempo; existe la geometr&iacute;a, y llevada &aacute; un
+grado de admirable perfeccion; y su idea fundamental,
+la extension, est&aacute; todav&iacute;a sin comprender.
+Todos moramos en el espacio, todo el universo
+est&aacute; en &eacute;l; le sujetamos &aacute; riguroso c&aacute;lculo y medida;
+y la metafisica ni la ideolog&iacute;a no han podido
+decirnos aun en qu&eacute; consiste; si es algo distinto de
+los cuerpos, si es solamente una idea, si tiene naturaleza
+propia, no sabemos si es un ser &oacute; nada.
+Pensamos y no comprendemos lo que es el pensamiento;
+bullen en nuestro esp&iacute;ritu las ideas, &eacute;
+ignoramos lo que es una idea; nuestra cabeza es
+un magn&iacute;fico teatro donde se representa el universo
+con todo su esplendor, variedad y hermosura;
+donde una fuerza incomprensible crea &aacute;
+nuestro capricho mundos fant&aacute;sticos, ora bellos,
+ora sublimes, ora extravagantes, y no sabemos<span class='pagenum'><a name="Page_95" id="Page_95">[Pg 94]</a></span>
+lo que es la imaginacion, ni lo que son aquellas
+prodigiosas escenas, ni como aparecen &oacute; desaparecen.</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; conciencia mas viva no tenemos de esa
+inmensa muchedumbre de afecciones que apellidamos
+sentimientos! y sin embargo &iquest;qu&eacute; es el
+sentimiento? El que ama siente el amor, pero no
+le conoce; el fil&oacute;sofo que se ocupa en el ex&aacute;men
+de esta afeccion, se&ntilde;ala quizas su or&iacute;gen, indica
+su tendencia y su fin, da reglas para su direccion;
+pero en cuanto &aacute; la &iacute;ntima naturaleza del amor,
+se halla en la misma ignorancia que el vulgo. Son
+los sentimientos como un fl&uacute;ido misterioso que
+circula por conductos cuyo interior es impenetrable.
+Por la parte exterior, se conocen algunos
+efectos; en algunos casos se sabe de d&oacute;nde viene
+y ad&oacute;nde va, y no se ignora el modo de minorar
+su velocidad, &oacute; cambiar su direccion; pero el ojo
+no puede penetrar en la oscura cavidad: el agente
+queda desconocido.</p>
+
+<p>Nuestro propio cuerpo, ni todos cuantos nos
+rodean, &iquest;sabemos por ventura lo que son? Hasta
+ahora &iquest;ha habido algun fil&oacute;sofo que haya podido
+explicarnos lo que es un cuerpo? Y sin embargo,
+estamos continuamente en medio de cuerpos, y
+nos servimos continuamente de ellos, y conocemos
+muchas de sus propiedades, y de las leyes &aacute; que
+estan sometidos, y un cuerpo forma parte de
+nuestra naturaleza.</p>
+
+<p>Estas consideraciones no deben perderse nunca
+de vista, cuando se nos ofrece examinar la &iacute;ntima
+naturaleza de una cosa para fijar los principios constitutivos
+de su esencia. Seamos pues diligentes en<span class='pagenum'><a name="Page_96" id="Page_96">[Pg 95]</a></span>
+investigar, pero muy mesurados en definir. Si no
+llevamos estas cualidades &aacute; un alto grado de escrupulosidad,
+nos acontecer&aacute; con frecuencia el sustituir
+&aacute; la realidad las combinaciones de nuestra
+mente.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">OBSERVACION</span> 2&ordf;.</p>
+
+<p>As&iacute; como en matem&aacute;ticas hay dos maneras de
+resolver un problema; una acertando en la verdadera
+resolucion; otra manifestando que la resolucion
+es imposible; as&iacute; acontece en todo linaje de
+cuestiones: muchas hay cuya mejor resolucion es
+manifestar que para nosotros son insolubles. Y no
+se crea que esto &uacute;ltimo carezca de m&eacute;rito, y que
+sea f&aacute;cil el discernimiento entre lo asequible &eacute; inasequible:
+quien es capaz de ello, se&ntilde;al es que
+conoce &aacute; fondo la materia de que se trata, y que se
+ha ocupado con detenimiento en el ex&aacute;men de sus
+principales cuestiones.</p>
+
+<p>Es mucho el tiempo que se ahorra en habiendo
+adquirido este precioso discernimiento: pues en
+ofr&eacute;ciendose el caso, como que se adivina desde
+luego si hay &oacute; no los datos suficientes para llegar
+&aacute; un resultado satisfactorio.</p>
+
+<p>El conocimiento de la imposibilidad de resolver,
+es muchas veces mas bien hist&oacute;rico y experimental
+que cient&iacute;fico; es decir que un hombre instruido y
+experimentado, conoce que una soluci&oacute;n es imposible,
+&oacute; que raya en ello &aacute; causa de su extrema
+dificultad, no porque pueda demostrarlo, sino
+porque la historia de los esfuerzos que han hecho
+otros y quizas de los propios, le manifiesta la impotencia
+del entendimiento humano con relacion<span class='pagenum'><a name="Page_97" id="Page_97">[Pg 96]</a></span>
+al objeto. A veces la misma naturaleza de las cosas
+sobre las cuales se suscita la cuestion indica la imposibilidad
+de resolverla. Para esto es necesario
+abarcar de una ojeada los datos que se han menester,
+conociendo la falta de los que no existen.</p>
+
+
+<p><span class="smcap">OBSERVACION</span> 3&ordf;.</p>
+
+<p>Como los seres se diferencian mucho entre s&iacute; en
+naturaleza, propiedades y relaciones, el modo de
+mirarlos, y el m&eacute;todo de pensar sobre ellos han
+de ser tambien muy diferentes.</p>
+
+<p>Imag&iacute;nanse algunos que en sabiendo pensar sobre
+una clase de objetos est&aacute; ya trillado el camino para
+lograr lo mismo con respecto &aacute; todos; bastando
+para ello dirigir la atencion &aacute; lo que se quiere estudiar
+de nuevo. De aqu&iacute; es, que se oye en boca
+de muchos, y se lee tambien en uno que otro
+autor, la insigne falsedad de que la mejor l&oacute;gica
+son las matem&aacute;ticas, porque acostumbran &aacute; pensar
+en todas materias con rigor y exactitud.</p>
+
+<p>Para desvanecer esta equivocacion, basta observar
+que los objetos que se ofrecen &aacute; nuestro esp&iacute;ritu
+son de &oacute;rdenes muy diferentes, que los medios de
+que disponemos para alcanzarlos nada tienen de
+parecido, que las relaciones que con nosotros los
+unen son desemejantes, y que en fin la experiencia
+est&aacute; ense&ntilde;ando todos los dias que un hombre dedicado
+&aacute; dos clases de estudios resulta sobresaliente
+en la una, y quizas muy mediano en la otra; que
+en aquella piensa con admirable penetracion y
+discernimiento, mi&eacute;ntras en esta no se eleva sobre
+miserables vulgaridades.<span class='pagenum'><a name="Page_98" id="Page_98">[Pg 97]</a></span></p>
+
+<p>Hay verdades matem&aacute;ticas, verdades f&iacute;sicas,
+verdades ideol&oacute;gicas, verdades metaf&iacute;sicas; las
+hay morales, religiosas, pol&iacute;ticas; las hay literarias
+&eacute; hist&oacute;ricas; las hay de razon pura, y otras
+en que se mezclan por necesidad la imaginacion y
+el sentimiento; las hay meramente especulativas,
+y las hay que por necesidad se refieren &aacute; la pr&aacute;ctica;
+las hay que solo se conocen por raciocinio,
+las hay que se ven por intuicion, y las hay de que
+solo nos informamos por la experiencia; en fin, son
+tan variadas las clases en que podrian distribuirse,
+que fuera dif&iacute;cil reducirlas &aacute; guarismo.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Los sabios resucitados.</h4>
+
+<p>El lector palpar&aacute; el fundamento de lo que acabo
+de exponer, y se desentender&aacute; en adelante de las
+frivolas objeciones que pudiera presentar el esp&iacute;ritu
+de sutileza y cavilacion, asistiendo &aacute; la escena
+que voy &aacute; ofrecerle, en la cual encontrar&aacute; retratada
+al vivo la naturaleza de las cosas, y explicada
+y demostrada &aacute; un mismo tiempo la importante
+verdad que deseo inculcarle.</p>
+
+<p>Yo supongo reunidos en un vasto establecimiento
+un gran n&uacute;mero de hombres c&eacute;lebres, los que resucitados
+tales como eran en vida, con los mismos
+talentos &eacute; inclinaciones, pasan algunos dias encerrados
+all&iacute;, bien que con amplia libertad de ocuparse
+cada cual en lo que fuere de su agrado. La
+mansion est&aacute; preparada como tales hu&eacute;spedes se
+merecen; un riqu&iacute;simo archivo, una inmensa biblioteca,
+un museo donde se hallan reunidas las<span class='pagenum'><a name="Page_99" id="Page_99">[Pg 98]</a></span>
+mayores maravillas de la naturaleza y del arte;
+espaciosos jardines adornados con todo linaje de
+plantas, largas hileras de jaulas donde rugen,
+braman, aullan, silban, se revuelven, se agitan,
+todos los animales de Europa, Asia, Africa y
+Am&eacute;rica. All&iacute; estan Gonzalo de C&oacute;rdoba, Cisneros,
+Richelieu, Crist&oacute;bal Colon, Hernan Cort&eacute;s, Napoleon,
+Tasso, Milton, Boileau, Corneille, Racine,
+Lope de Vega, Calderon, Moli&egrave;re, Bossuet,
+Massillon, Bourdaloue, Desc&aacute;rtes, Malebranche,
+Erasmo, Luis Vives, Mabillon, Vieta, Fermat,
+Bacon, Keplero, Galileo, Pascal, Newton, Leibnitz,
+Miguel Angelo, Rafael, Linneo, Buffon y
+otros que han trasmitido &aacute; la posteridad su nombre
+inmortal.</p>
+
+<p>Dejadlos hasta que se hayan hecho cargo de la
+distribucion de las piezas, y cada cual haya podido
+entregarse &aacute; los impulsos de su inclinacion
+favorita. El gran Gonzalo leer&aacute; con preferencia las
+haza&ntilde;as de Escipion en Espa&ntilde;a, desbaratando &aacute;
+sus enemigos con su estrategia, aterr&aacute;ndolos con
+su valor, y atray&eacute;ndose el &aacute;nimo de los naturales
+con su gallarda apostura y conducta generosa.
+Napoleon se ocupar&aacute; en el paso de los Alpes por
+An&iacute;bal, en las batallas de C&aacute;nas y Trasimeno; se
+indignar&aacute; al ver &aacute; C&eacute;sar vacilante &aacute; la orilla del
+Rubicon, golpear&aacute; la mesa con entusiasmo al mirarle
+cual marcha sobre Roma, vence en Farsalia,
+sojuzga el Africa, y se reviste de la dictadura.
+Tasso y Milton tendr&aacute;n en sus manos la Biblia,
+Homero y Virgilio; Corneille y Racine &aacute; S&oacute;focles
+y Eur&iacute;pides; Moli&egrave;re &aacute; Arist&oacute;fanes, Lope de Vega,
+y Calderon; Boileau &aacute; Horacio; Bossuet, Massillon<span class='pagenum'><a name="Page_100" id="Page_100">[Pg 99]</a></span>
+y Bourdaloue &aacute; san Juan Chis&oacute;stomo, san Agustin,
+san Bernardo; mi&eacute;ntras Erasmo, Luis Vives y Mabillon
+estar&aacute;n revolviendo el archivo, andando &aacute;
+caza de polvorientos manuscritos para completar
+un texto truncado, aclarar una frase dudosa, enmendar
+una expresion incorrecta, &oacute; resolver un
+punto de cr&iacute;tica. Entre tanto sus ilustres compa&ntilde;eros
+se habr&aacute;n acomodado conforme &aacute; su gusto
+respectivo. Quien estar&aacute; con el telescopio en la
+mano, quien con el microscopio, quien con otros
+instrumentos; al paso que algunos, inclinados sobre
+un papel cubierto de signos, letras y figuras
+geom&eacute;tricas, estar&aacute;n absortos en la resolucion de
+los problemas mas abstrusos. No estar&aacute;n ociosos
+los maquinistas, ni los artistas, ni los naturalistas;
+y bien se deja entender que encontraremos &aacute; Buffon
+junto &aacute; las verjas de una jaula, &aacute; Linneo en el
+jardin, &aacute; Whatt examinando los modelos de maquinaria,
+y &aacute; Rafael y Miguel Angelo, en las galer&iacute;as
+de cuadros y estatuas.</p>
+
+<p>Todos pensar&aacute;n, todos juzgar&aacute;n, y sin duda que
+sus pensamientos ser&aacute;n preciosos, y sus fallos respetables;
+y sin embargo estos hombres no se entenderian
+unos &aacute; otros, si se hablasen los de profesiones
+diferentes; si trocais los papeles, ser&aacute;
+posible que de una sociedad de genios hagais una
+reunion de capacidades vulgares, que tal vez
+llegue &aacute; ser divertida con los disparates de insensatos.</p>
+
+<p>&iquest;Veis &aacute; ese cuyos ojos centellean, que se agita
+en su asiento, da recias palmadas sobre la mesa,
+y al fin se deja caer el libro de la mano, exclamando:
+<i>bien, muy bien, magnifico?</i>.... &iquest;Notais<span class='pagenum'><a name="Page_101" id="Page_101">[Pg 100]</a></span>
+aquel otro que tiene delante de s&iacute; un libro cerrado,
+y que con los brazos cruzados sobre el pecho, los
+ojos fijos, y la frente contraida y torva, manifiesta
+que est&aacute; sumido en meditacion profunda, y que al
+fin vuelve de repente en s&iacute;, y se levanta diciendo:
+&laquo;<i>evidente, exacto, no puede ser de otra manera....?</i>&raquo;
+Pues el uno es Boileau, que lee un trozo escogido
+de la carta &aacute; los Pisones, &oacute; de las S&aacute;tiras, y que &aacute;
+pesar de saberlo de memoria, lo encuentra todav&iacute;a
+nuevo, sorprendente, y no puede contener los
+impulsos de su entusiasmo: el otro es Desc&aacute;rtes
+que medita sobre los colores y resuelve que no son
+mas que una sensacion. Aproximadlos ahora y
+haced que se comuniquen rec&iacute;procamente sus pensamientos;
+Desc&aacute;rtes tendr&aacute; &aacute; Boileau por muy
+fr&iacute;volo, pues que tanto le afecta una im&aacute;gen bella
+y oportuna, &oacute; una expresion en&eacute;rgica y concisa;
+y Boileau se desquitar&aacute; &aacute; su vez sonri&eacute;ndose desde&ntilde;osamente
+del fil&oacute;sofo cuya doctrina choca con el
+sentido comun, y tiende &aacute; desencantar la naturaleza.</p>
+
+<p>Rafael contempla extasiado un cuadro antiguo
+de raro m&eacute;rito; en la escena, el sol se ha ocultado
+en el ocaso, las sombras van cubriendo la tierra,
+desc&uacute;brese en el firmamento el cuadrante de la
+luna, y algunas estrellas que brillan como antorchas
+en la inmensidad de los cielos. Descuella en
+el grupo una figura que con los ojos clavados en
+el astro de la noche, y con ademan dolorido y
+suplicante, dir&iacute;ase que le cuenta sus penas, y le
+conjura que le d&eacute; auxilio en tremenda cuita. Entre
+tanto acierta &aacute; pasar por all&iacute; un personaje que
+anda meditabundo de una parte &aacute; otra; y reparando<span class='pagenum'><a name="Page_102" id="Page_102">[Pg 101]</a></span>
+en la luna y estrellas, y en la actitud de la
+mujer que las mira, se detiene y articula entre
+dientes, no s&eacute; qu&eacute; cosas sobre paralaje, planos
+que pasan por el ojo del espectador, semidi&aacute;metros
+terrestres, tangentes &aacute; la &oacute;rbita, focos de la
+elipse, y otras cosas por este tenor que distraen &aacute;
+Rafael, y le hacen marchar &aacute; grandes pasos h&aacute;cia
+otro lado, maldiciendo al b&aacute;rbaro astr&oacute;nomo y a
+su astronom&iacute;a.</p>
+
+<p>All&iacute; est&aacute; Mabillon con un viejo pergamino, cal&aacute;ndose
+mil veces los anteojos, y ora tomando la luz
+en una direccion, ora en otra, por si puede sacar
+en limpio una l&iacute;nea medio borrada, donde sospecha
+que ha de encontrar lo que busca, y mi&eacute;ntras el
+buen monje se halla atareado en su faena se le
+llega un naturalista rog&aacute;ndole que disimule, y armando
+su microscopio se pone &aacute; observar, si descubre
+en el pergamino algunos huevos de polilla.
+El pobre Linneo tenia recogidas unas florecitas y
+las estaba distribuyendo, cuando pasan por all&iacute;
+Tasso y Milton recitando en alta y sentida voz un
+soberbio pasaje, y no advierten que lo echan todo
+&aacute; rodar, y que con una pisada destruyen el trabajo
+de muchas horas.</p>
+
+<p>En fin aquellos hombres acabaron por no entenderse,
+y fu&eacute; preciso encerrarlos de nuevo en sus
+tumbas para que no se desacreditasen y no perdiesen
+sus t&iacute;tulos &aacute; la inmortalidad.</p>
+
+<p>Lo que veia el uno no acertaba &aacute; verlo el otro,
+aquel reputaba &aacute; este por est&uacute;pido, y este &aacute; su vez
+le pagaba con la misma moneda. Lo que el uno
+apreciaba con admirable tino, el otro lo juzgaba
+disparatando; lo que uno miraba como inestimable<span class='pagenum'><a name="Page_103" id="Page_103">[Pg 102]</a></span>
+tesoro, consider&aacute;balo el otro cual miserable bagatela.
+&iquest;Y esto porqu&eacute;? &iquest;C&oacute;mo es que grandes pensadores
+discuerden hasta tal punto? &iquest;C&oacute;mo es que
+las verdades no se presenten &aacute; los ojos de todos
+de una misma manera? Es que estas verdades son
+de especies muy diferentes; es que el compas y la
+regla no sirven para apreciar lo que afecta el corazon;
+es que los sentimientos nada valen en el
+c&aacute;lculo y en la geometr&iacute;a; es que las abstracciones
+metaf&iacute;sicas nada tienen que ver con las ciencias
+sociales; es que la verdad pertenece &aacute; &oacute;rdenes tan
+diferentes cuanto lo son las naturalezas de las cosas,
+porque la verdad es la misma realidad.</p>
+
+<p>El empe&ntilde;o de pensar sobre todos los objetos de
+un mismo modo, es un abundante manantial de
+errores; es trastornar las facultades humanas; es
+transferir &aacute; unas lo que es propio exclusivamente
+de otras. Hasta los hombres mas privilegiados &aacute;
+quienes el Criador ha dotado de una comprension
+universal, no podr&aacute;n ejercerla cual conviene, si
+cuando se ocupan de una materia, no se despojan
+en cierto modo de s&iacute; mismos, para hacer obrar las
+facultades que mejor se adaptan al objeto de que
+se trata<a name="FNanchor_12_13" id="FNanchor_12_13"></a><a href="#Footnote_12_13" class="fnanchor">[12]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_104" id="Page_104">[Pg 103]</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XIII" id="CAPITULO_XIII"></a>CAP&Iacute;TULO XIII.</h2>
+
+<h3>LA BUENA PERCEPCION.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>La idea.</h4>
+
+<p>Percibir con claridad, exactitud y viveza, juzgar
+con verdad, discurrir con rigor y solidez, h&eacute;
+aqu&iacute; las tres dotes de un pensador; examin&eacute;moslas
+por separado, emitiendo sobre cada una de ellas
+algunas observaciones.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; es una idea? No nos proponemos investigarlo
+aqu&iacute;. &iquest;Qu&eacute; es la percepcion en su rigor
+ideol&oacute;gico? Tampoco es este el blanco de nuestras
+tareas, ni conduciria al fin que deseamos. Bastar&aacute;
+pues decir, en lenguaje comun, que percepcion
+es aquel acto interior con el cual nos hacemos
+cargo de un objeto: siendo la idea aquella im&aacute;gen,
+representacion, &oacute; lo que se quiera, que sirve como
+de p&aacute;bulo &aacute; la percepcion. As&iacute; percibimos el c&iacute;rculo,
+la elipse, la tangente &aacute; una de estas curvas;
+percibimos la resultante de un sistema de fuerzas,
+la razon inversa de estas en los brazos de una palanca,
+la gravitacion de los cuerpos, la ley de
+aceleracion en su descenso, el equilibrio de los
+fl&uacute;idos; percibimos la contradiccion del ser y no
+ser &aacute; un mismo tiempo, la diferencia entre lo esencial
+y accidental de los seres; percibimos los principios
+de la moral; percibimos nuestra existencia<span class='pagenum'><a name="Page_105" id="Page_105">[Pg 104]</a></span>
+y la de un mundo que nos rodea; percibimos una
+belleza &oacute; un defecto en un poema &oacute; en un cuadro;
+percibimos la sencillez &oacute; complicacion de un negocio,
+los medios f&aacute;ciles &oacute; arduos para llevarle &aacute;
+cabo; percibimos la impresion agradable &oacute; desagradable
+que hace en nuestros semejantes tal &oacute;
+cual palabra, gesto &oacute; suceso; en breve, percibimos
+todo aquello de que se hace cargo nuestro
+esp&iacute;ritu; y aquello que en lo interior nos parece
+que nos sirve de espejo para ver el objeto, aquello
+que ora est&aacute; presente &aacute; nuestro entendimiento,
+ora se retira, &oacute; se adormece, aguardando que
+otra ocasion lo dispierte &oacute; que nosotros lo llamemos
+para volverse &aacute; presentar; aquello que no
+sabemos lo que es, pero cuya existencia no nos es
+dable poner en duda, aquello se llama idea.</p>
+
+<p>Poco nos importan aqu&iacute; las opiniones de los
+ide&oacute;logos; por cierto que para pensar bien no es
+necesario saber si la idea es distinta de la percepcion
+&oacute; no, si es la sensacion transformada &oacute; no,
+ni si nos ha venido por este &oacute; aquel conducto, &oacute;
+si la tenemos innata &oacute; adquirida. Para la resolucion
+de todas estas cuestiones, sobre las cuales se
+ha disputado siempre, y se disputar&aacute; en adelante,
+se necesitan actos reflejos que no puede hacer
+quien no se ocupa de ideolog&iacute;a, so pena de distraerse
+de su tarea, y embarazar y extraviar lastimosamente
+su pensamiento. Quien piensa, no
+puede estar continuamente pensando que piensa
+y c&oacute;mo piensa; de otra suerte el objeto de su entendimiento
+se cambiar&aacute;; y en vez de ocuparse de
+lo que debe, se ocupar&aacute; de s&iacute; mismo.<span class='pagenum'><a name="Page_106" id="Page_106">[Pg 105]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Regla para percibir bien.</h4>
+
+<p>Percibiremos con claridad y viveza, si nos acostumbramos
+&aacute; estar atentos &aacute; lo que se nos ofrece
+(Cap.II); y si ademas hemos procurado adquirir
+el necesario tino para desplegar en cada caso las
+facultades que se adaptan al objeto presente.</p>
+
+<p>&iquest;Se me da una definicion matem&aacute;tica? nada de
+vaguedad, nada de abstracciones, nada de fant&aacute;stico
+&oacute; sentimental, nada del mundo en su complicacion
+y variedad; en este caso he de valerme de
+la imaginacion, no mas que como del encerado
+donde trazo los signos, y las figuras, y del entendimiento
+como del ojo para mirar. Aclarar&eacute; la
+regla proponiendo un ejemplo de los mas sencillos:
+una de las definiciones elementales de la
+geometr&iacute;a.</p>
+
+<p>La circunferencia es una l&iacute;nea curva reentrante
+cuyos puntos distan igualmente todos de uno que
+se llama centro. Por lo pronto, es evidente que
+no se trata aqu&iacute;, ni de la circunferencia tal como
+suele tomarse en sentido metaf&oacute;rico, cuando se
+la aplica &aacute; objetos no geom&eacute;tricos; ni en un sentido
+lato y grosero, como en los casos en que no
+se necesita precision y rigor; debo pues considerar
+la definicion dada como la expresion de un objeto
+del &oacute;rden ideal, al cual se aproximar&aacute; mas &oacute;
+m&eacute;nos la realidad.</p>
+
+<p>Pero, como las figuras geom&eacute;tricas se someten
+&aacute; la vista y &aacute; la imaginacion, me valdr&eacute; de una de
+estas, y si es posible de ambas, para representarme<span class='pagenum'><a name="Page_107" id="Page_107">[Pg 106]</a></span>
+aquello que quiero concebir. Trazada la figura en
+el encerado, &oacute; en la imaginacion, veo &oacute; imagino
+una circunferencia; pero &iquest;esto me basta para comprender
+bien su naturaleza? No. El hombre mas
+rudo la ve &eacute; imagina tan perfectamente como el
+mas cumplido matem&aacute;tico; y no sabe darse cuenta
+&aacute; s&iacute; mismo de lo que es una circunferencia. Luego
+la vista &oacute; la imaginacion de la figura, no son suficientes
+para la idea geom&eacute;trica completa. Ademas,
+que si no se necesitara otra cosa, el gato
+que acurrucado en una silla est&aacute; contemplando
+atentamente una curva que su amo acaba de trazar,
+y que sin duda la ve tan bien como este, y
+la imagina cuando cierra los ojos, tendria de la
+misma una idea igualmente perfecta que Newton
+&oacute; Lagrange.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; se necesita pues para que haya una percepcion
+intelectual, que se conozca el conjunto de
+condiciones de las cuales no puede faltar ninguna
+sin que desaparezca la curva? Esto es lo explicado
+por la definicion; y para que la percepcion sea
+cabal, deber&eacute; hacerme cargo de cada una de dichas
+condiciones, y su conjunto formar&aacute; en mi
+entendimiento la idea de la curva.</p>
+
+<p>Quien se haya ocupado en la ense&ntilde;anza habr&aacute;
+podido observar la diferencia que acabo de se&ntilde;alar.
+Vista una circunferencia y la manera de trazarla
+con el compas, el alumno mas torpe la reconoce
+donde quiera que se le presente, y la describe
+sin equivocarse. En esto no cabe diferencia entre
+los talentos; pero viene el definir la curva, se&ntilde;alando
+las condiciones que la forman, y ent&oacute;nces se
+palpa lo que va de la imaginacion al entendimiento,<span class='pagenum'><a name="Page_108" id="Page_108">[Pg 107]</a></span>
+ent&oacute;nces se conoce ya al j&oacute;ven negado, al medianamente
+capaz, al sobresaliente. &iquest;Qu&eacute; es la circunferencia?
+preguntais al primero.&mdash;Es esto que
+acabo de trazar.&mdash;Pero bien, &iquest;en qu&eacute; consiste?
+&iquest;cu&aacute;l es la naturaleza de esta l&iacute;nea? &iquest;en qu&eacute; se
+diferencia de la recta que explicamos ayer? &iquest;Son
+lo mismo la una que la otra?&mdash;Oh! no: esta es
+as&iacute;.... redonda.... aqu&iacute; hay un punto....&mdash;Se
+acuerda V. de la definici&oacute;n que da el autor? S&iacute;,
+se&ntilde;or; la circunferencia es una l&iacute;nea curva reentrante,
+cuyos puntos distan igualmente todos de
+uno que se llama centro.&mdash;&iquest;Porqu&eacute; la llamamos
+curva?&mdash;Porque no tiene sus puntos en una misma
+direccion.&mdash;&iquest;Porqu&eacute;, reentrante?&mdash;Porque
+vuelve &oacute; entra en s&iacute; misma.&mdash;Si no fuese reentrante,
+&iquest;seria circunferencia?&mdash;S&iacute; se&ntilde;or.&mdash;&iquest;No
+acaba V. de decirnos que ha de serlo?&mdash;Ah! S&iacute;
+se&ntilde;or.&mdash;&iquest;Porqu&eacute;, en no siendo reentrante, ya
+no seria circunferencia?&mdash;Porque.... la circunferencia.... porque....&mdash;En
+fin cansado de esperar,
+y de explicar, llamais &aacute; otro; que os da la
+definicion, que os explica los t&eacute;rminos, pero que
+ahora se os deja la palabra <i>curva</i>, ahora la <i>igualmente</i>,
+que si le obligais &aacute; una atencion mas perfecta,
+se hace cargo de lo que le dec&iacute;s, lo repite
+muy bien, pero que &aacute; poco tiene otro olvido, &oacute;
+equivocacion, dando &aacute; entender que no se ha formado
+todav&iacute;a idea cabal, que no se da cumplida
+razon &aacute; s&iacute; mismo del conjunto de condiciones necesarias
+para formar una circunferencia.</p>
+
+<p>Llegais por fin &aacute; un alumno de entendimiento
+claro y sobresaliente: traza la figura con mas &oacute;
+m&eacute;nos desembarazo, segun su mayor &oacute; menor<span class='pagenum'><a name="Page_109" id="Page_109">[Pg 108]</a></span>
+agilidad natural, recita mas &oacute; m&eacute;nos r&aacute;pidamente
+las definiciones, segun la velocidad de la lengua;
+pero llamadle al an&aacute;lisis, y notar&eacute;is desde luego
+la claridad y precision de sus ideas, la exactitud
+y concision de sus palabras, la oportunidad y tino
+de las aplicaciones.&mdash;En la definicion &iquest;podr&iacute;amos
+omitir la palabra <i>l&iacute;nea</i>?&mdash;Como aqu&iacute; ya hemos
+advertido que solo tratamos de l&iacute;neas, se daria por
+sobrentendida; pero en rigor no, porque al decir
+<i>curva</i>, podr&iacute;ase dudar si hablamos de superficies.&mdash;Y
+expresando <i>l&iacute;nea</i>, podriamos omitir <i>curva</i>?&mdash;Me
+parece que s&iacute;,... porque como a&ntilde;adimos
+<i>reentrante</i>, ya excluimos la recta que no puede
+serlo; y ademas la recta tampoco puede tener todos
+sus puntos igualmente distantes de uno.&mdash;Y
+la palabra <i>reentrante</i>, &iquest;no la pudi&eacute;ramos pasar por
+alto?&mdash;No se&ntilde;or; porque si la curva no vuelve
+sobre s&iacute; misma ya no ser&aacute; una circunferencia; as&iacute;,
+por ejemplo, si en esta borro la parte A B, ya no
+me queda una circunferencia sino un arco.&mdash;Pero,
+a&ntilde;adiendo lo demas, de que todos los puntos han
+de distar igualmente de uno que se llama centro,
+bien parece que se sobrentiende que ser&aacute; reentrante....&mdash;No
+se&ntilde;or, porque en el arco que
+tenemos &aacute; la vista hay la equidistancia, y sin embargo
+no es reentrante.&mdash;Y la palabra <i>igualmente</i>?&mdash;Es
+indispensable; de otro modo seria no decir
+nada; porque una recta tambien tiene todos sus
+puntos distantes de uno que no se halle en ella; y
+ademas una curva que trazo &aacute; la aventura, rasgueando
+as&iacute;.... sobre el encerado, tiene tambien
+todos sus puntos distantes de otro cualquiera,
+como A.... que se&ntilde;alo fuera de ella.
+<span class='pagenum'><a name="Page_110" id="Page_110">[Pg 109]</a></span></p>
+
+<p>H&eacute; aqu&iacute; una percepcion clara, exacta, cabal,
+que nada deja que desear, que deja satisfecho al
+que habla y al que oye.</p>
+
+<p>Acabamos de asistir al an&aacute;lisis de una idea geom&eacute;trica,
+y de se&ntilde;alar la diferencia entre sus grados
+de claridad y exactitud; veamos ahora una
+idea art&iacute;stica, y tratemos de determinar su mayor
+&oacute; menor perfeccion. En ambos casos hay percepcion
+de una verdad; en ambos casos se necesita
+atencion, aplicacion de las facultades del alma;
+pero con el ejemplo que sigue palparemos que lo
+que en el uno da&ntilde;a, en el otro favorece y vice-versa;
+y que las clasificaciones y distinciones que
+en el primero eran indicio de disposiciones felices,
+son en el segundo una prueba de que el disertante
+se ha equivocado al elegir su carrera.</p>
+
+<p>Dos j&oacute;venes que acaban de salir de la escuela de
+ret&oacute;rica, que recuerdan perfectamente cuanto en
+ella se les ha ense&ntilde;ado, que ser&iacute;an capaces de decorar
+los libros de texto de un cabo &aacute; otro, que
+responden con prontitud &aacute; las preguntas que se
+les hacen sobre tropos, figuras, clases de composicion,
+etc., etc., y que en fin han desempe&ntilde;ado
+los ex&aacute;menes &aacute; cumplida satisfaccion de padres y
+maestros, obteniendo ambos la nota de sobresaliente,
+por haber contestado con igual desembarazo
+y lucimiento, de manera que no era dable
+encontrar entre los dos ninguna diferencia, estan
+repasando las materias en tiempo de vacaciones,
+y cabalmente leen un magn&iacute;fico pasaje oratorio &oacute;
+po&eacute;tico.</p>
+
+<p>Camilo vuelve una y otra vez sobre las admirables
+p&aacute;ginas, y ora derrama l&aacute;grimas de ternura,<span class='pagenum'><a name="Page_111" id="Page_111">[Pg 110]</a></span>
+ora centellea en sus ojos el mas vivo entusiasmo.
+&laquo;Esto es inimitable, exclama, es imposible leerlo
+sin conmoverse profundamente! &iexcl;qu&eacute; belleza de
+im&aacute;genes, qu&eacute; fuego, qu&eacute; delicadeza de sentimientos,
+qu&eacute; propiedad de expresion, qu&eacute;
+inexplicable enlace de concision y abundancia, de
+regularidad y lozan&iacute;a!&raquo; &laquo;&iexcl;Oh! s&iacute;, le contesta Eustaquio,
+esto es muy hermoso; ya nos lo habian
+dicho en la escuela; y si lo observas, ver&aacute;s que
+todo est&aacute; ajustado &aacute; las reglas del arte.&raquo;</p>
+
+<p>Camilo percibe lo que hay en el pasaje, Eustaquio
+no; y sin embargo aquel discurre poco, ap&eacute;nas
+analiza, solo pronuncia algunas palabras entrecortadas,
+mi&eacute;ntras este diserta &aacute; fuer de buen
+ret&oacute;rico. El uno ve la verdad, el otro no; &iquest;y porqu&eacute;?
+porque la verdad en este lugar es un conjunto
+de relaciones, entre el entendimiento, la
+fantas&iacute;a y el corazon; es necesario desplegar &aacute; la
+vez todas estas facultades, aplic&aacute;ndolas al objeto
+con naturalidad, sin violencia ni tortura, sin distraerlas
+con el recuerdo de esta &oacute; aquella regla,
+quedando el an&aacute;lisis, razonado y cr&iacute;tico para
+cuando se haya sentido el m&eacute;rito del pasaje. Enredarse
+en discursos, traer &aacute; colacion este &oacute; aquel
+precepto, &aacute;ntes de haberse hecho cargo del escogido
+trozo, &aacute;ntes de haberle <i>percibido</i>, es maniatar,
+por decirlo as&iacute;, el alma, no dej&aacute;ndole expedita
+mas que una facultad cuando las necesita todas.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Escollo del an&aacute;lisis.</h4>
+
+<p>Hasta en las materias donde no entran para nada
+la imaginacion y el sentimiento, conviene guardarse<span class='pagenum'><a name="Page_112" id="Page_112">[Pg 111]</a></span>
+de la man&iacute;a de poner en prensa el esp&iacute;ritu
+oblig&aacute;ndole &aacute; sujetarse &aacute; un m&eacute;todo determinado,
+cuando &oacute; por su car&aacute;cter peculiar, &oacute; por los objetos
+de que se ocupa, requiere libertad y desahogo.
+No puede negarse que el an&aacute;lisis, &oacute; sea la descomposicion
+de las ideas, sirve admirablemente en
+muchos casos para darles claridad y precision;
+pero es menester no olvidar, que la mayor parte
+de los seres son un <i>conjunto</i>, y que el mejor modo
+de percibirlos es ver de una sola ojeada las partes
+y relaciones que le constituyen. Una m&aacute;quina desmontada
+presenta con mas distincion y minuciosidad
+las piezas de que est&aacute; compuesta; pero no se
+comprende tambien el destino de ellas, hasta que
+colocadas en su lugar, se ve como cada una contribuye
+al movimiento total. A fuerza de descomponer,
+prescindir y analizar, Condillac y sus secuaces
+no hallan en el hombre otra cosa que
+sensaciones; por el camino opuesto Desc&aacute;rtes y
+Malebranche, ap&eacute;nas encontraban mas que ideas
+puras, un refinado espiritualismo; Condillac pretende
+dar razon de los fen&oacute;menos del alma, principiando
+por un hecho tan sencillo como es el
+acercar una rosa &aacute; la nariz de su hombre-estatua,
+privado de todos los sentidos, excepto el olfato;
+Malebranche busca afanoso un sistema para explicar
+lo mismo; y no encontr&aacute;ndolo en las criaturas,
+recurre nada m&eacute;nos que &aacute; la esencia de Dios.</p>
+
+<p>En el trato ordinario, vemos &aacute; menudo laboriosos
+razonadores que conducen su discurso con
+cierta apariencia de rigor y exactitud, y que guiados
+por el hilo enga&ntilde;oso van &aacute; parar &aacute; un solemne
+dislate. Examinando la causa, notaremos que esto<span class='pagenum'><a name="Page_113" id="Page_113">[Pg 112]</a></span>
+procede de que no miran el objeto sino por una
+cara. No les falta an&aacute;lisis, tan pronto como una
+cosa cae en sus manos la descomponen; pero tienen
+la desgracia de descuidar algunas partes; y si
+piensan en todas, no recuerdan que se han hecho
+para estar unidas, que estan destinadas &aacute; tener
+estrechas relaciones, y que si estas relaciones se
+arrumban, el mayor prodigio podr&aacute; convertirse
+en descabellada monstruosidad.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>El tintorero y el fil&oacute;sofo.</h4>
+
+<p>Un h&aacute;bil tintorero estaba en su laboratorio ocupado
+en las tareas de su profesion. Acert&oacute; &aacute; entrar
+un observador minucioso, razonador muy anal&iacute;tico,
+y entabl&oacute; desde luego discusion sobre los
+tintes y sus efectos, proponi&eacute;ndose nada m&eacute;nos
+que convencer al tintorero, de que iba &aacute; echar &aacute;
+perder las preciosas telas &aacute; que se aplicarian sus
+composiciones. A la verdad, la cosa presentaba
+mal aspecto, y el cr&iacute;tico no dejaba de apoyarse
+en reflexiones especiosas. Aqu&iacute; se veia una serie
+de cazuelas con l&iacute;quidos negruzcos, cenicientos,
+parduzcos, ninguno de buen color, todos de mal
+olor; all&iacute; unos pedacitos de goma pegajosa, desagradable
+&aacute; la vista; enormes calderas estaban hirviendo,
+donde se revolvian trozos de madera en
+bruto, y en las cuales se iban echando unas hojas
+secas, que al parecer solo podian servir para tirar
+&aacute; la calle. El tintorero estaba machacando en un
+mortero cien y cien materias que andaba sacando
+ora de un pote, ora de una marmita, ora de un<span class='pagenum'><a name="Page_114" id="Page_114">[Pg 113]</a></span>
+saquillo; y revolvi&eacute;ndolo todo, y pas&aacute;ndolo de
+una cazuela &aacute; otra, y echando ora ac&aacute;, ora acull&aacute;,
+cucharadas de l&iacute;quidos que apestaban, y de cuyo
+contacto era preciso guardar el c&uacute;tis porque le
+roian mas que el fuego, se aprestaba &aacute; vaciar los
+ingredientes en diferentes calderas, y sepultar en
+aquella inmundicia gran n&uacute;mero de materias y
+manufacturas de inestimable valor. &laquo;Esto se va &aacute;
+desperdiciar todo, decia el anal&iacute;tico. En esta cazuela
+hay el ingrediente A, que como V. sabe, es
+extremadamente c&aacute;ustico, y que ademas da un
+color muy feo. En esta otra hay la goma B, excelente
+para manchar, y cuyas se&ntilde;ales no se quitan
+sino con much&iacute;simo trabajo. En esta caldera hay
+el palo C, que podria servir para dar un color grosero
+y comun, pero que no alcanzo c&oacute;mo ha de
+producir nada exquisito. En una palabra, examinado
+todo por separado, encuentro que V. emplea
+ingredientes contrarios &aacute; lo que V. se propone; y
+desde ahora doy por seguro, que en vez de sacar
+nada conforme &aacute; las bell&iacute;simas muestras que tiene
+V. en el despacho, va &aacute; sufrir una p&eacute;rdida de consideracion
+en su fama &eacute; intereses.&raquo; &laquo;Todo es posible,
+se&ntilde;or fil&oacute;sofo, decia el inexorable tintorero,
+tomando en sus manos las preciosas materias y
+ricas manufacturas, y sumergi&eacute;ndolas sin compasion
+en las sucias y pestilentes calderas, todo es
+posible, mas para dar fin &aacute; la discusion, d&eacute;jese V.
+ver por aqu&iacute; dentro pocos d&iacute;as.&raquo; El fil&oacute;sofo volvi&oacute;
+en efecto, y el tintorero desvaneci&oacute; todas las
+objeciones, desplegando &aacute; sus ojos las telas que
+por rigurosa demostracion debian estar malbaratadas.
+&iexcl;Qu&eacute; sorpresa! &iexcl;qu&eacute; humillacion para el<span class='pagenum'><a name="Page_115" id="Page_115">[Pg 114]</a></span>
+anal&iacute;tico! Unas mostraban fin&iacute;sima grana, otras
+delicado verde, otras hermoso azul, otras exquisito
+naranjado, otras subido negro, otras un
+blanco lijeramente cubierto con variado color;
+otras ostentaban riqu&iacute;simos jaspes donde campeaban
+&aacute; un tiempo la belleza y el capricho. Los matices
+eran innumerables y encantadores, las
+manufacturas limpias, tersas, brillantes como si
+hubieran estado cubiertas con cristales sin sufrir el
+contacto de la mano del hombre. El fil&oacute;sofo se
+march&oacute; confuso y cabizbajo, diciendo para s&iacute;:
+&laquo;no es lo mismo saber lo que es una cosa por s&iacute;
+sola, &oacute; lo que puede ser en combinacion con otras;
+en adelante no me contentar&eacute; con descomponer y
+separar, que tambien hace prodigios el componer
+y reunir: testigo el tintorero.&raquo;</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Objetos vistos por una sola cara.</h4>
+
+<p>Entendimientos por otra parte muy claros y
+perspicaces, se echan &aacute; perder lastimosamente
+por el prurito de desenvolver una serie de ideas
+que no representando el objeto sino por un lado,
+acaban por conducir &aacute; resultados extravagantes.
+De aqu&iacute; es, que con la razon todo se prueba y todo
+se impugna; y &aacute; veces un hombre que tiene evidentemente
+la verdad de su parte, se halla precisado
+&aacute; encastillarse en las convicciones, y resistir con
+las armas del buen sentido y cordura &aacute; los ataques
+de un sofista que se abre paso por todas las hendiduras,
+y se escurre al traves de lo mas s&oacute;lido y
+compacto como filtr&aacute;ndose por los poros. La misma<span class='pagenum'><a name="Page_116" id="Page_116">[Pg 115]</a></span>
+sobreabundancia de ingenio produce este defecto,
+como las personas demasiado &aacute;giles y briosas
+se mantienen dif&iacute;cilmente en un paso mesurado
+y grave.</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Inconvenientes de una percepcion demasiado r&aacute;pida.</h4>
+
+<p>Es calidad preciosa la rapidez de la percepcion;
+pero conviene estar prevenido contra su efecto ordinario,
+que es la inexactitud. Suc&eacute;deles con frecuencia
+&aacute; los que perciben con mucha presteza,
+no hacer mas que desflorar el objeto; son como
+las golondrinas, que desliz&aacute;ndose velozmente sobre
+la superficie de un estanque, solo pueden coger los
+insectos que sobrenadan; mi&eacute;ntras otras aves que
+se sumergen enteramente &oacute; posan sobre el agua,
+y con el pico calan muy adentro, hacen servir &aacute;
+su alimento hasta lo que se oculta en el fondo.</p>
+
+<p>El contacto de estos hombres es peligroso; porque
+sea que hablen, sea que escriban, suelen distinguirse
+por una facilidad encantadora; y, lo que
+es todav&iacute;a peor, comunican &aacute; todo lo que tratan
+cierta apariencia de m&eacute;todo, claridad y precision
+que alucina y seduce. En la ciencia se dan &aacute; conocer
+por sus principios claros, sus definiciones
+sencillas, sus deducciones obvias, sus aplicaciones
+felices. Caract&eacute;res que no pueden m&eacute;nos de acompa&ntilde;ar
+el talento de concepcion profunda y cabal;
+pero que imitados por otro de m&eacute;nos aventajadas
+partes, solo indican &aacute; veces superficialidad y lijereza,
+como brilla limpia y trasparente el agua
+poco profunda, regalando la vista con sus arenas
+de oro<a name="FNanchor_13_15" id="FNanchor_13_15"></a><a href="#Footnote_13_15" class="fnanchor">[13]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_117" id="Page_117">[Pg 116]</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XIV" id="CAPITULO_XIV"></a>CAP&Iacute;TULO XIV.</h2>
+
+<h3>EL JUICIO.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Qu&eacute; es el juicio. Manantiales de error.</h4>
+
+<p>Para juzgar bien conduce poco el saber si el
+juicio es un acto distinto de la percepcion, &oacute; si
+consiste simplemente en percibir la relacion de
+dos ideas. Prescindir&eacute; pues de estas cuestiones, y
+solo advertir&eacute; que cuando interiormente decimos
+que una cosa es &oacute; no es, &oacute; que es &oacute; no es de esta
+&oacute; de aquella manera, ent&oacute;nces hacemos un juicio.
+As&iacute; lo entiende el uso comun; y para lo que nos
+proponemos, esto nos basta.</p>
+
+<p>La falsedad del juicio depende muchas veces de
+la mala percepcion; as&iacute; lo que vamos &aacute; decir,
+aunque directamente encaminado al modo de juzgar
+bien, conduce no poco &aacute; percibir bien.</p>
+
+<p>La proposicion es la expresion del juicio.</p>
+
+<p>Los falsos axiomas, las proposiciones demasiado
+generales, las definiciones inexactas, las palabras
+sin definir, las suposiciones gratuitas, las preocupaciones
+en favor de una doctrina, son abundantes
+manantiales de percepciones equivocadas &oacute; incompletas
+y de juicios errados.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Axiomas falsos.</h4>
+
+<p>Toda ciencia ha menester un punto de apoyo;
+y quien se encarga de profesarla, busca con tanto<span class='pagenum'><a name="Page_118" id="Page_118">[Pg 117]</a></span>
+cuidado este punto, como el arquitecto asienta el
+fundamento sobre el cual ha de levantar el edificio.
+Desgraciadamente, no siempre se encuentra lo que
+se necesita; y el hombre es demasiado impaciente
+para aguardar que los siglos que &eacute;l no ha de ver,
+proporcionen &aacute; las generaciones futuras el descubrimiento
+deseado. Si no encuentra, finge; en vez
+de construir sobre la realidad, edifica sobre las
+creaciones de su pensamiento. A fuerza de cavilar
+y sutilizar llega hasta el punto de alucinarse &aacute; s&iacute;
+mismo, y lo que al principio fuera un pensamiento
+vago, sin estabilidad ni consistencia, se convierte
+en verdad inconcusa. Las excepciones embarazarian
+demasiado; lo mas sencillo es asentar una
+proposicion universal: h&eacute; aqu&iacute; el axioma. Vendr&aacute;n
+luego numerosos casos que no se comprenden en
+&eacute;l; nada importa: con este objeto se halla concebido
+en t&eacute;rminos generales y confusos &oacute; ininteligibles,
+para que interpret&aacute;ndose de mil maneras
+diferentes, sufra en su fondo todas las excepciones
+que se quiera sin perder nada de su prestigiosa
+reputacion. Entre tanto el axioma sirve admirablemente
+para cimentar un raciocinio extravagante,
+dar peso &aacute; un juicio disparatado, &oacute; desvanecer
+una dificultad apremiadora: y cuando se ofrecen
+al esp&iacute;ritu dudas sobre la verdad de lo que se
+defiende, cuando se teme que el edificio no venga
+al suelo con fragorosa ruina, se dice &aacute; s&iacute; mismo
+el esp&iacute;ritu: &laquo;no, no hay peligro; el cimiento es
+firme; es un axioma, y un axioma es un principio
+de eterna verdad.&raquo;</p>
+
+<p>Para merecer este nombre, es menester que la
+proposicion sea tan patente al esp&iacute;ritu, como lo<span class='pagenum'><a name="Page_119" id="Page_119">[Pg 118]</a></span>
+son al ojo los objetos que miramos presentes, &aacute; la
+debida distancia, y en medio del dia. En no dejando
+al entendimiento enteramente convencido desde
+que se le ofrece, y una vez comprendido el significado
+de los t&eacute;rminos con que se le enuncia, no
+debe ser admitido en esta clase. Viciadas las ideas
+por un axioma falso, vense todas las cosas muy
+diferentes de lo que son en s&iacute;; y los errores son
+tanto mas peligrosos, cuanto el entendimiento descansa
+en mas enga&ntilde;osa seguridad.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Proposiciones demasiado generales.</h4>
+
+<p>Si nos fuese conocida la esencia de las cosas,
+podr&iacute;amos asentar con respecto &aacute; ella proposiciones
+universales, sin ningun g&eacute;nero de excepcion;
+porque siendo la esencia la misma en todos los
+seres de una misma especie, claro es que lo que
+del uno afirm&aacute;semos, seria igualmente aplicable
+&aacute; todos. Pero como de lo tocante &aacute; dicha esencia
+conocemos poco, y de una manera imperfecta,
+y muchas veces nada, es de ah&iacute; que por lo comun
+no es posible hablar de los seres, sino con relacion
+&aacute; las propiedades que est&aacute;n &aacute; nuestro alcance, y
+de las que &aacute; menudo no discernimos si estan radicadas
+en la esencia de la cosa, &oacute; si son puramente
+accidentales. Las proposiciones generales se resienten
+de este defecto; pues como expresan lo que
+nosotros concebimos y juzgamos, no pueden extenderse
+sino &aacute; lo que nuestro esp&iacute;ritu ha conocido.
+De donde resulta que sufren mil excepciones que
+no preve&iacute;amos; y tal vez descubrimos que se habia<span class='pagenum'><a name="Page_120" id="Page_120">[Pg 119]</a></span>
+tomado por regla lo que no era mas que excepcion.
+Esto sucede aun suponiendo mucho trabajo de
+parte de quien establece la proposicion general;
+&iquest;qu&eacute; ser&aacute;, si atendemos &aacute; la lijereza con que se
+las suele formar y emitir?</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Las definiciones inexactas.</h4>
+
+<p>De estas puede decirse casi lo mismo que de los
+axiomas; pues que sirven de luz para dirigir la
+percepcion y el juicio, y de punto de apoyo para
+afianzar el raciocinio. Es sobre manera dif&iacute;cil una
+buena definicion, y en muchos casos imposible.
+La razon es obvia; la definicion explica la esencia
+de la cosa definida; y &iquest;c&oacute;mo se explica lo que no
+se conoce? A pesar de tama&ntilde;o inconveniente,
+existen en todas las ciencias una muchedumbre
+de definiciones que pasan cual moneda de buena
+ley; y si bien sucede con frecuencia que se levantan
+los autores contra las definiciones de otros, ellos
+&aacute; su vez cuidan de reemplazarlas con la suyas, las
+que hacen circular por toda la obra tom&aacute;ndolas
+por base en sus discursos. Si la definicion ha de
+ser la explicacion de la esencia de la cosa, y el
+conocer esta esencia es negocio tan dif&iacute;cil, &iquest;porqu&eacute;
+se lleva tanta prisa en definir? El blanco de
+las investigaciones es el conocimiento de la naturaleza
+de los seres; la proposicion pues en que se
+explicase esta naturaleza, es decir la definicion,
+debiera ser la &uacute;ltima que emitiese el autor. En la
+definicion est&aacute; la ecuacion que presenta despejada<span class='pagenum'><a name="Page_121" id="Page_121">[Pg 120]</a></span>
+la inc&oacute;gnita; y en la resolucion de los problemas
+esta ecuacion es la &uacute;ltima.</p>
+
+<p>Lo que nosotros podemos definir muy bien es lo
+puramente convencional; porque la naturaleza del
+ser convencional es aquella que nosotros mismos
+le damos por los motivos que bien nos parecen.
+As&iacute;, ya que no nos es posible en muchos casos definir
+la cosa, al m&eacute;nos debi&eacute;ramos fijar bien lo que
+entendemos cuando hablamos de ella; &oacute; en otros
+t&eacute;rminos, deber&iacute;amos definir la palabra con que
+pretendemos expresar la cosa. Yo no s&eacute; lo que es
+el sol; no conozco su naturaleza; y por tanto si
+me preguntan su definicion, no podr&eacute; darla. Pero
+s&eacute; muy bien &aacute; qu&eacute; me refiero cuando pronuncio la
+palabra <i>sol</i>, y as&iacute; me ser&aacute; f&aacute;cil explicar lo que con
+ella significo. &iquest;Qu&eacute; es el sol? no lo s&eacute;. &iquest;Qu&eacute; entiende
+V. por la palabra <i>sol</i>? Ese astro cuya presencia
+nos trae el dia, y cuya desaparicion produce
+la noche. Esto me lleva naturalmente &aacute; las palabras
+mal definidas.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Palabras mal definidas. Ex&aacute;men de la palabra igualdad.</h4>
+
+<p>En la apariencia nada mas f&aacute;cil que definir una
+palabra, porque es muy natural que quien la emplea
+sepa lo que se dice, y de consiguiente pueda
+explicarlo. Pero la experiencia ense&ntilde;a no ser as&iacute;,
+y que son muy pocos los capaces de fijar el sentido
+de las voces que usan. Semejante confusion nace
+de la que reina en las ideas, y &aacute; su vez contribuye
+&aacute; aumentarla. Oir&eacute;is &aacute; cada paso una disputa acalorada
+en que los contrincantes manifiestan quizas<span class='pagenum'><a name="Page_122" id="Page_122">[Pg 121]</a></span>
+ingenio nada comun: dejadlos que den cien vueltas
+al objeto, que se acometan y rechacen una y
+mil veces, como enemigos en sangrienta batalla;
+ent&oacute;nces si os quereis atravesar de mediador, y
+hacer palpable la sinrazon de ambos, tomad la
+palabra que expresa el objeto capital de la cuestion,
+y preguntad &aacute; cada uno, &iquest;qu&eacute; entiende V.
+por esto? &iquest;qu&eacute; sentido da V. &aacute; esta palabra? Os
+acontecer&aacute; con frecuencia que los dos adversarios
+se quedar&aacute;n sin saber qu&eacute; responderos, &oacute; pronunciando
+algunas expresiones vagas, inconexas, manifestando
+bien &aacute; las claras que les habeis salido de
+improviso, que no esperaban el ataque por aquel
+flanco, siendo quizas aquella la primera vez que se
+ocupan, mal de su grado, en darse cuenta &aacute; s&iacute; mismos
+del sentido de una palabra que en un cuarto
+de hora han empleado centenares de veces, y de
+que estaban haciendo infinitas aplicaciones. Pero
+suponed que esto no acontece, y que cada cual da
+con facilidad y presteza la explicacion pedida: estad
+seguro que el uno no aceptar&aacute; la definicion del
+otro, y que la discordancia que &aacute;ntes versaba &oacute;
+parecia versar sobre el fondo de la cuestion, se
+trasladar&aacute; de repente al nuevo terreno entabl&aacute;ndose
+disputa sobre el sentido de la palabra. He dicho
+<i>&oacute; parecia versar</i>, porque si bien se ha observado
+el giro de la discusion, se habr&aacute; echado de
+ver que bajo el nombre de la cosa se ocultaba con
+frecuencia el significado de la palabra.</p>
+
+<p>Hay ciertas voces que expresando una idea general,
+aplicable &aacute; muchos y muy diferentes objetos
+y en los sentidos mas varios, parecen inventadas
+adrede para confundir. Todos las emplean, todos<span class='pagenum'><a name="Page_123" id="Page_123">[Pg 122]</a></span>
+se dan cuenta &aacute; si mismos de lo que significan,
+pero cada cual &aacute; su modo; resultando una algarabia
+que lastima &aacute; los buenos pensadores.</p>
+
+<p>&laquo;La igualdad de los hombres, dir&aacute; un declamador,
+es una ley establecida por el mismo Dios.
+Todos nacemos llorando, todos morimos suspirando:
+la naturaleza no hace diferencia entre pobres
+y ricos, plebeyos y nobles; y la religion nos
+ense&ntilde;a que todos tenemos un mismo or&iacute;gen y un
+mismo destino. La igualdad es obra de Dios; la
+desigualdad es obra del hombre; solo la maldad
+ha podido introducir en el mundo esas horribles
+desigualdades de que es v&iacute;ctima el linaje humano;
+solo la ignorancia, y la ausencia del sentimiento
+de la propia dignidad han podido tolerarlas.&raquo; Esas
+palabras no suenan mal al oido del orgullo: y no
+puede negarse que hay en ellas algo de especioso.
+Ese hombre dice errores capitales, y verdades palmarias;
+confunde aquellos con estas; y su discurso
+seductor para los incautos, presenta &aacute; los
+ojos de un buen pensador una algarab&iacute;a ridicula.
+&iquest;Cu&aacute;l es la causa? Toma la palabra <i>igualdad</i> en
+sentidos muy diferentes, la aplica &aacute; objetos que
+distan tanto como cielo y tierra; y pasa &aacute; una deduccion
+general, con entera seguridad, como si
+no hubiese riesgo de equivocacion.</p>
+
+<p>&iquest;Queremos reducir &aacute; polvo cuanto acaba de
+decir? H&eacute; aqu&iacute; como deberemos hacerlo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; entiende V. por igualdad?</p>
+
+<p>&mdash;Igualdad, igualdad.... bien claro est&aacute; lo que
+significa.</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo no ser&aacute; de mas que V. nos lo
+diga.<span class='pagenum'><a name="Page_124" id="Page_124">[Pg 123]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;La igualdad est&aacute; en que el uno no sea ni mas
+ni m&eacute;nos que el otro.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ya ve V. que esto puede tomarse en
+sentidos muy varios; porque dos hombres de seis
+pies de estatura ser&aacute;n iguales en ella, pero ser&aacute;
+posible que sean muy desiguales en lo demas; por
+ejemplo, si el uno es barrigudo, como el gobernador
+de la &iacute;nsula Barataria, y el otro seco de
+carnes como el caballero de la Triste Figura. Ademas
+dos hombres pueden ser iguales &oacute; desiguales
+en saber, en virtud, en nobleza, y en un millon
+de cosas mas; con que ser&aacute; bien que &aacute;ntes nos
+pongamos de acuerdo en la acepcion que da V. &aacute;
+la palabra igualdad.</p>
+
+<p>&mdash;Yo hablo de la igualdad de la naturaleza, de
+esta igualdad establecida por el mismo Criador,
+contra cuyas leyes nada pueden los hombres.</p>
+
+<p>&mdash;As&iacute; no quiere V. decir mas sino que por naturaleza
+todos somos iguales....</p>
+
+<p>&mdash;Cierto.</p>
+
+<p>&mdash;Ya; pero yo veo que la naturaleza nos hace
+&aacute; unos robustos, &aacute; otros endebles, &aacute; unos hermosos,
+&aacute; otros feos, &aacute; unos &aacute;giles, &aacute; otros torpes, &aacute;
+unos de ingenio despejado, &aacute; otros tontos, &aacute; unos
+nos da inclinaciones pacificas, &aacute; otros violentas,
+&aacute; unos.... pero seria nunca acabar si quisiera enumerar
+las desigualdades que nos vienen de la misma
+naturaleza. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la igualdad natural de
+que V. nos habla?</p>
+
+<p>&mdash;Pero estas desigualdades no quitan la igualdad
+de derechos....</p>
+
+<p>&mdash;Pasando por alto que V. ha cambiado ya completamente
+el estado de la cuestion, abandonando<span class='pagenum'><a name="Page_125" id="Page_125">[Pg 124]</a></span>
+&oacute; restringiendo mucho la igualdad de la naturaleza,
+tambien hay sus inconvenientes en esa igualdad de
+derechos. &iquest;Le parece &aacute; V. si el ni&ntilde;o de pocos a&ntilde;os
+tendr&aacute; <i>derecho</i> para re&ntilde;ir y castigar &aacute; su padre?</p>
+
+<p>&mdash;V. finge absurdos....</p>
+
+<p>&mdash;No se&ntilde;or, que esto y nada m&eacute;nos que esto
+exige la igualdad de derechos; si no es asi deber&aacute;
+V. decirnos de qu&eacute; derechos habla, de cu&aacute;les debe
+entenderse la igualdad y de cu&aacute;les no.</p>
+
+<p>&mdash;Bien claro es que ahora tratamos de la igualdad
+social.</p>
+
+<p>&mdash;No trataba V. de ella &uacute;nicamente; bien reciente
+es el discurso en que hablaba V. en general
+y de la manera mas absoluta, solo que arrojado
+de una trinchera se refugia V. en la otra. Pero vamos
+&aacute; la igualdad social. Esto significar&aacute; que en la
+sociedad todos hemos de ser iguales. Ahora pregunto,
+&iquest;en qu&eacute;? &iquest;en autoridad? Ent&oacute;nces no habr&aacute;
+gobierno posible. &iquest;En bienes? Enhorabuena;
+dejemos &aacute; un lado la justicia, y hagamos el repartimiento:
+al cabo de una hora, de dos jugadores el
+uno habr&aacute; alijerado el bolsillo del otro, y estar&aacute;n
+ya desiguales; pasados algunos dias, el industrioso
+habr&aacute; aumentado su capital, el desidioso
+habr&aacute; consumido una porcion de lo que recibi&oacute;; y
+caeremos en la desigualdad. Vu&eacute;lvase mil veces al
+repartimiento, y mil veces se desigualar&aacute;n las fortunas.
+&iquest;En consideracion? pero &iquest;apreciar&aacute; V. tanto
+al hombre honrado como al tunante? &iquest;se depositar&aacute;
+igual confianza en este que en aquel? &iquest;Se encargar&aacute;n
+los mismos negocios &aacute; Metternich que al mas
+rudo patan? Y aun cuando se quiesese, &iquest;podrian
+todos hacerlo todo?<span class='pagenum'><a name="Page_126" id="Page_126">[Pg 125]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Esto es imposible; pero lo que no es imposible
+es la igualdad ante la ley.</p>
+
+<p>&mdash;Nueva retirada, nueva trinchera; vamos all&aacute;.
+La ley dice: el que contravenga sufrir&aacute; la multa
+de mil reales, y en caso de insolvencia diez dias
+de c&aacute;rcel. El rico paga los mil reales, y se rie de
+su fechoria; el pobre que no tiene un maraved&iacute;,
+expia su falta de rejas adentro. &iquest;D&oacute;nde est&aacute; la
+igualdad ante la ley?</p>
+
+<p>&mdash;Pues yo quitaria esas cosas; y estableceria
+las penas de suerte que no resultase nunca esta
+desigualdad.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ent&oacute;nces desaparecerian las multas, arbitrio
+no despreciable para huecos del presupuesto
+y alivio de gobernantes. Ademas voy &aacute; demostrarle
+&aacute; V. que no es posible en ninguna suposicion esta
+pretendida igualdad. Demos que para una transgresion
+est&aacute; se&ntilde;alada la pena de diez mil reales; dos
+hombres han incurrido en ella, y ambos tienen de
+que pagar; pero el uno es opulento banquero, el
+otro un modesto artesano. El banquero se burla de
+los diez mil reales, el artesano queda arruinado.
+&iquest;Es igual la pena?</p>
+
+<p>&mdash;No por cierto; mas &iquest;c&oacute;mo quiere V. remediarlo?</p>
+
+<p>&mdash;De ninguna manera; y esto es lo que quiero
+persuadirle &aacute; V. de que la desigualdad es cosa irremediable.
+Demos que la pena sea corporal, encontraremos
+la misma desigualdad. El presidio,
+la exposicion &aacute; la verg&uuml;enza p&uacute;blica, son penas
+que el hombre falto de educacion, y del sentimiento
+de dignidad, sufre con harta indiferencia;
+sin embargo un criminal que perteneciese &aacute; cierta<span class='pagenum'><a name="Page_127" id="Page_127">[Pg 126]</a></span>
+categor&iacute;a preferiria mil veces la muerte. La pena
+debe ser apreciada, no por lo que es en s&iacute;, sino
+por el da&ntilde;o que causa al paciente y la impresion
+con que le afecta; pues de otro modo desaparecerian
+los dos fines del castigo: la expiacion y el escarmiento.
+Luego, una misma pena aplicada &aacute; criminales
+de clases diferentes, no tiene la igualdad
+sino en el nombre, entra&ntilde;ando una desigualdad
+monstruosa. Confesar&eacute; con V. que en estos inconvenientes
+hay mucho de irremediable, pero reconozcamos
+estas tristes necesidades, y dej&eacute;monos
+de ponderar una igualdad imposible.</p>
+
+<p>La definicion de una palabra, y el discernir las
+diferentes aplicaciones que de ella podrian hacerse,
+nos ha traido la ventaja de reducir &aacute; la nada un
+especioso sofisma, y de demostrar hasta la &uacute;ltima
+evidencia que el pomposo orador &oacute; propalaba absurdos,
+&oacute; no nos decia nada que no supi&eacute;semos
+de antemano; pues no es mucho descubrimiento
+el anunciar que todos nacemos y morimos de una
+misma manera.</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Suposiciones gratuitas. El despe&ntilde;ado.</h4>
+
+<p>A falta de un principio general tomamos &aacute; veces
+un hecho que no tiene mas verdad y certeza de
+la que nosotros le otorgamos. &iquest;De d&oacute;nde tantos
+sistemas para explicar los fen&oacute;menos de la naturaleza?
+De una suposicion gratuita que el inventor
+del sistema tuvo &aacute; bien asentar como primera piedra
+del edificio. Los mayores talentos se hallan expuestos
+&aacute; este peligro siempre que se empe&ntilde;an en<span class='pagenum'><a name="Page_128" id="Page_128">[Pg 127]</a></span>
+explicar un fen&oacute;meno, careciendo de datos positivos
+sobre su naturaleza y origen. Un efecto puede
+haber procedido de una infinidad de causas; pero
+no se ha encontrado la verdad por solo saber que
+ha <i>podido</i> proceder, es necesario demostrar que ha
+procedido. Si una hip&oacute;tesis me explica satisfactoriamente
+un fen&oacute;meno que tengo &aacute; la vista, podr&eacute;
+admirar en ella el ingenio de quien la inventara;
+pero poco habr&eacute; adelantado para el conocimiento
+de la realidad de las cosas.</p>
+
+<p>Este vicio de atribuir un efecto &aacute; una causa <i>posible</i>,
+salvando la distancia que va de la <i>posibilidad</i>
+&aacute; la <i>realidad</i>, es mas comun de lo que se cree;
+sobre todo, cuando el razonador puede apoyarse
+en la coexistencia &oacute; sucesion de los hechos que se
+propone enlazar. A veces, ni aun se aguarda &aacute; saber
+si ha existido realmente el hecho que se designa
+como causa; basta que haya podido existir, y que
+en su existencia hubiese podido producir el efecto
+de que se pretende dar razon.</p>
+
+<p>Se ha encontrado en el fondo de un precipicio
+el cad&aacute;ver de una persona conocida; las se&ntilde;ales
+de la v&iacute;ctima manifiestan con toda claridad que
+muri&oacute; despe&ntilde;ada. Tres suposiciones pueden excogitarse
+para dar razon de la cat&aacute;strofe; una caida,
+un suicidio, un asesinato. En todos estos casos, el
+efecto ser&aacute; el mismo; y en ausencia de datos no
+puede decirse que el uno lo explique mas satisfactoriamente
+que el otro. Numerosos espectadores
+estan contemplando la desastrosa escena; todos
+ansian descubrir la causa; haced que se presente
+el mas leve indicio, desde luego ver&eacute;is nacer en
+abundancia las conjeturas, y oir&eacute;is las expresiones<span class='pagenum'><a name="Page_129" id="Page_129">[Pg 128]</a></span>
+de &laquo;es cierto; as&iacute; ser&aacute;; no puede ser de otra manera....
+como si lo estuviese mirando... no hay
+testigos, no puede probarse en juicio; pero lo que
+es duda, no cabe.&raquo;</p>
+
+<p>Y &iquest;cu&aacute;les son los indicios? Algunas horas &aacute;ntes
+de encontrarse el cad&aacute;ver, el infeliz se encaminaba
+h&aacute;cia el lugar fatal, y no falta quien vi&oacute; que
+estaba leyendo unos papeles, que se detenia de
+vez en cuando, y daba muestras de inquietud. Por
+lo demas es bien sabido que estos &uacute;ltimos dias habia
+pasado disgustos, y que los negocios de su casa
+estaban muy mal parados. Toda la vecindad veia
+en su semblante muestras de pena y desazon.
+Asunto concluido; este hombre se ha suicidado.
+Asesinato no puede ser, estaba tan cerca de su
+casa.... ademas que un asesinato no se comete de
+esta manera.... Una desgracia es imposible, porque
+&eacute;l conocia muy bien el terreno; y por otra parte,
+no era hombre que anduviese precipitado ni con
+la vista distraida. Como el pobre estaba acosado
+por sus acreedores, hoy dia de correo debi&oacute; de
+recibir alguna carta apremiante, y no habr&aacute; podido
+resistir mas.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, vamos, responder&aacute; el mayor n&uacute;mero,
+cosa clara: y tiene V. razon, cabalmente es hoy
+dia de correo....</p>
+
+<p>Llega el juez y al efecto de instruir las primeras
+diligencias, se registra la cartera del difunto.</p>
+
+<p>&mdash;Dos cartas.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No lo decia yo?.... el correo de hoy!....</p>
+
+<p>&mdash;La una es de N. su corresponsal en la plaza N.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, cabalmente all&iacute; tenia sus aprietos.</p>
+
+<p>&mdash;Dice as&iacute;: &laquo;Muy Sr. mio: en este momento<span class='pagenum'><a name="Page_130" id="Page_130">[Pg 129]</a></span>
+acabo de salir de la reunion consabida. No faltaban
+renitentes, pero al fin apoyado de los amigos N N,
+he conseguido que todo el mundo entrase en
+razon. Por ahora puede V. vivir tranquilo, y
+si su hijo de V. tuviera la dicha de restablecer
+algun tanto los negocios de Am&eacute;rica, esta gente se
+prestar&aacute; &aacute; todo, y conservar&aacute; V. su fortuna y su
+cr&eacute;dito. Los pormenores para el correo inmediato;
+pero he creido que no debia diferir un momento
+el comunicarle &aacute; V. tan satisfactoria noticia. Entre
+tanto, etc., etc.&raquo; No hay por qu&eacute; matarse.</p>
+
+<p>&mdash;La otra?....</p>
+
+<p>&mdash;Es de su hijo....</p>
+
+<p>&mdash;Malas noticias debi&oacute; de traer....</p>
+
+<p>&mdash;Dice as&iacute;: &laquo;Mi querido padre: he llegado &aacute;
+tiempo; y &aacute; pocas horas de mi desembarco, estaba
+deshecha la trampa. Todo era una estafa del Sr. N.
+Ha burlado atrozmente nuestra confianza. No so&ntilde;aba
+en mi venida, y al verme en su casa, se ha
+quedado como herido de un rayo. He conocido su
+turbacion, y me he apoderado de toda su correspondencia.
+Mi&eacute;ntras me ocupaba de esto ha tomado
+el portante, &eacute; ignoro su paradero. Todo se
+ha salvado excepto algun desfalco, que calculo de
+poca consideracion. Voy corriendo, porque la embarcacion
+que sale va &aacute; darse &aacute; la vela.&raquo; etc. etc.</p>
+
+<p>El correo de hoy no era para suicidarse; el de
+las conjeturas sale lucido: todo por haber convertido
+la posibilidad en realidad, por haber estribado
+en suposiciones gratuitas, por haberse alucinado
+con lo especioso de una explicacion
+satisfactoria.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Si podria ser un asesinato?....<span class='pagenum'><a name="Page_131" id="Page_131">[Pg 130]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;Claro es, porque en este correo.... y ademas,
+este hombre no carecia de enemigos.</p>
+
+<p>&mdash;El otro dia su colono N. le amenaz&oacute; terriblemente.</p>
+
+<p>&mdash;Y es muy malo.....</p>
+
+<p>&mdash;Oh! terrible.... est&aacute; acostumbrado &aacute; la vida
+bandolera.... vamos, tiene atemorizada la vecindad....</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo estaban ahora?</p>
+
+<p>&mdash;A matar; esta misma ma&ntilde;ana salian juntos de
+la casa del difunto, y hablaban ambos muy recio.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y el colono solia andar por aqu&iacute;?</p>
+
+<p>&mdash;Siempre; &aacute; dos pasos tiene un campo; y
+ademas la cuestion estaba (sino que esto sea dicho
+entre nosotros), la cuestion estaba sobre esas encinas
+del borde del precipicio. El due&ntilde;o se quejaba
+de que &eacute;l le echaba &aacute; perder el bosque, el otro lo
+negaba; como que en este mismo lugar estuvieron
+el otro dia &aacute; pique de darse de garrotazos. Miren
+Vds.... sino que uno no debe perder &aacute; un infeliz....
+casi cada dia estaban en pendencias en este mismo
+lugar.</p>
+
+<p>&mdash;Ent&oacute;nces no hable V. mas.... es una atrocidad!
+pero &iquest;c&oacute;mo se prueba?....</p>
+
+<p>&mdash;Y hoy vean Vds. como no est&aacute; trabajando en
+el campo; y tiene por all&iacute; su apero.... y se conoce
+que ha trabajado hoy mismo..... vamos, ya no cabe
+duda; es evidente; el infeliz est&aacute; perdido, porque
+esto respirar&aacute;.....</p>
+
+<p>Llega uno del pueblo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; desgracia!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No lo sabia V.?</p>
+
+<p>&mdash;No se&ntilde;ores, ahora mismo me lo han dicho en<span class='pagenum'><a name="Page_132" id="Page_132">[Pg 131]</a></span>
+su casa. Iba yo &aacute; verle, por si se apaciguaba con
+el pobre N. que est&aacute; preso en la alcald&iacute;a...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Preso?....</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute; se&ntilde;ores; me ha venido llorando su mujer;
+dice que se ha excedido de palabras, y que el alcalde
+le ha arrestado. Como ya saben Vds. que es
+tan maton!....</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y no ha salido mas al campo desde que
+habl&oacute; esta ma&ntilde;ana con el difunto en la calle?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues c&oacute;mo habia de salir? vayan Vds. y le
+encontrar&aacute;n all&iacute;, donde est&aacute; desde muy temprano;
+el pobrecito estaba labrando ah&iacute;!....</p>
+
+<p>Nuevo chasco, el asesino estaba &aacute; larga distancia,
+el preso era el colono: nuevo desenga&ntilde;o para
+no fiarse de suposiciones gratuitas, para no confundir
+la realidad con la posibilidad, y no alucinarse
+con plausibles apariencias.</p>
+
+
+<h3>&sect; VII.</h3>
+
+<h4>Preocupacion en favor de una doctrina.</h4>
+
+<p>H&eacute; aqu&iacute; uno de los mas abundantes manantiales
+de error; esto es la verdadera r&eacute;mora de las ciencias;
+uno de los obst&aacute;culos que mas retardan sus
+progresos. Increible seria la influencia de la preocupacion,
+si la historia del espiritu humano no la
+atestiguara con hechos irrecusables.</p>
+
+<p>El hombre dominado por una preocupacion no
+busca ni en los libros ni en las cosas lo que realmente
+hay, sino lo que le conviene para apoyar
+sus opiniones. Y lo mas sensible es, que se porta
+de esta suerte, &aacute; veces con la mayor buena fe,<span class='pagenum'><a name="Page_133" id="Page_133">[Pg 132]</a></span>
+creyendo sin asomo de duda que est&aacute; trabajando
+por la causa de la verdad. La educacion, los maestros
+y autores de quienes se han recibido las primeras
+luces sobre una ciencia, las personas con
+quienes vivimos de continuo, &oacute; tratamos con mas
+frecuencia, el estado &oacute; profesion, y otras circunstancias
+semejantes, contribuyen &aacute; engendrar en
+nosotros el h&aacute;bito de mirar las cosas siempre bajo
+un mismo aspecto, de verlas siempre de la misma
+manera.</p>
+
+<p>Ap&eacute;nas dimos los primeros pasos en la carrera
+de una ciencia, se nos ofrecieron ciertos axiomas
+como de eterna verdad, se nos presentaron ciertas
+proposiciones como sostenidas por demostraciones
+irrefragables, y las razones que militaban por la
+otra parte, nunca se nos hizo considerarlas como
+pruebas que examinar, sino como objeciones que
+soltar. &iquest;Habia alguna de nuestras razones que claudicaba
+por un lado? se acudia desde luego &aacute; sostenerla,
+&aacute; manifestar que en todo caso no era aquella
+la &uacute;nica; que estaba acompa&ntilde;ada de otras cumplidamente
+satisfactorias; y que si bien ella sola quizas
+no bastaria, no obstante a&ntilde;adida &aacute; las demas
+no dejaba de pesar en la balanza y de inclinarla
+mas y mas &aacute; favor nuestro. &iquest;Presentaban los adversarios
+alguna dificultad de espinosa solucion?
+El n&uacute;mero de las respuestas suplia &aacute; su solidez.
+El grav&iacute;simo autor A contesta de esta manera,
+el insigne B de tal otra, el sabio C de tal otra,
+cualquiera de las tres es suficiente, esc&oacute;jase la
+que mejor parezca, con entera seguridad de que
+el Aquiles de los adversarios habr&aacute; recibido la herida
+en el tendon. No se trata de convencer, sino<span class='pagenum'><a name="Page_134" id="Page_134">[Pg 133]</a></span>
+de vencer; el amor propio se interesa en la contienda,
+y conocidos son los infinitos recursos de
+este maligno agente. Lo que favorece se abulta y
+exagera; lo que obsta se disminuye, se desfigura
+&uacute; oculta: la buena fe protesta algunas veces desde
+el fondo del alma; pero su voz es ahogada y acallada
+como una palabra de paz en encarnizado
+combate.</p>
+
+<p>Si as&iacute; no fuere, &iquest;c&oacute;mo ser&aacute; posible explicar que
+durante largos siglos, se hayan visto escuelas tan
+organizadas, como disciplinados ej&eacute;rcitos agrupados
+al rededor de una bandera? &iquest;C&oacute;mo es que
+una serie de hombres ilustres por su saber y virtudes,
+viesen todos una cuestion de una misma manera,
+al paso que sus adversarios no m&eacute;nos esclarecidos
+que ellos, lo veian todo de una manera
+opuesta? &iquest;C&oacute;mo es que para saber cu&aacute;les eran las
+opiniones de un autor, no necesit&aacute;semos leerle,
+bast&aacute;ndonos por lo comun la &oacute;rden &aacute; que pertenecia,
+&oacute; la escuela de donde habia salido? &iquest;Podria
+ser ignorancia de la materia, cuando consumian
+su vida en estudiarla? &iquest;Podria ser que no leyesen
+las obras de sus adversarios? Esto se verificaria en
+muchos, pero de otros no cabe duda que las consultarian
+con frecuencia. &iquest;Podria ser mala fe? No
+por cierto; pues que se distinguian por su entereza
+cristiana.</p>
+
+<p>Las causas son las se&ntilde;aladas mas arriba; el hombre
+&aacute;ntes de inducir &aacute; otros al error, se enga&ntilde;a
+muchas veces &aacute; s&iacute; propio. Se aferra &aacute; un sistema,
+all&iacute; se encastilla con todas las razones que pueden
+favorecerle; su &aacute;nimo se va acalorando &aacute; medida
+que se ve atacado; hasta que al fin, sea cual fuere<span class='pagenum'><a name="Page_135" id="Page_135">[Pg 134]</a></span>
+el n&uacute;mero y la fuerza de los adversarios, parece
+que se dice &aacute; s&iacute; mismo: &laquo;este es tu puesto; es
+preciso defenderle: vale mas morir con gloria que
+vivir con ignominiosa cobard&iacute;a.&raquo;</p>
+
+<p>Por este motivo, cuando se trata de convencer
+&aacute; otros, es preciso separar cuidadosamente la
+causa de la verdad de la causa del amor propio:
+importa sobre manera persuadir al contrincante de
+que cediendo, nada perder&aacute; en reputacion. No
+ataqueis nunca la claridad y perspicacia de su talento;
+de otro modo se formalizar&aacute; el combate, la
+lucha ser&aacute; re&ntilde;ida, y aun teni&eacute;ndole bajo vuestros
+pies y con la espada en la garganta, no recabar&eacute;is
+que se confiese vencido.</p>
+
+<p>Hay ciertas palabras de cortes&iacute;a y deferencia que
+en nada se ocupen &aacute; la verdad; en vacilando el adversario
+conviene no economizarlas, si deseais
+que se d&eacute; &aacute; partido &aacute;ntes que las cosas hayan llegado
+&aacute; extremidades desagradables<a name="FNanchor_14_16" id="FNanchor_14_16"></a><a href="#Footnote_14_16" class="fnanchor">[14]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XV" id="CAPITULO_XV"></a>CAP&Iacute;TULO XV.</h2>
+
+<h3>EL RACIOCINIO.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Lo que valen los principios y las reglas de la dial&eacute;ctica.</h4>
+
+<p>Cuando los autores tratan de esta operacion del
+entendimiento, amontonan muchas reglas para
+dirigirla, apoy&aacute;ndolas en algunos axiomas. No disputar&eacute;
+sobre la verdad de estos; pero dudo mucho<span class='pagenum'><a name="Page_136" id="Page_136">[Pg 135]</a></span>
+que la utilidad de aquellas sea tanta como se ha
+pretendido. En efecto: es innegable que las cosas
+que se identifican con una tercera, se identifican
+entre s&iacute;; que de dos que se identifican entre s&iacute;, si
+la una es distinta de una tercera, lo ser&aacute; tambien la
+otra; que lo que se afirma &oacute; niega de todo un g&eacute;nero
+&oacute; especie, debe afirmarse &oacute; negarse del individuo
+contenido en ellos; y ademas es tambien
+mucha verdad que las reglas de argumentacion
+fundadas en dichos principios son infalibles. Pero
+yo tengo la dificultad en la aplicacion; y no puedo
+convencerme de que sean de grande utilidad en
+la pr&aacute;ctica.</p>
+
+<p>En primer lugar, confieso que estas reglas contribuyen
+&aacute; dar al entendimiento cierta precision
+que puede servir en algunos casos para concebir
+con mas claridad, y atender &aacute; los vicios que entra&ntilde;e
+un discurso: bien que &aacute; veces esta ventaja
+quedar&aacute; neutralizada con los inconvenientes
+acarreados por la presuncion de que se sabe raciocinar,
+porque no se ignoran las reglas del raciocinio.
+Puede uno saber muy bien las reglas de un
+arte, y no acertar &aacute; ponerlas en pr&aacute;ctica. Tal recitaria
+todas las reglas de la oratoria sin equivocar
+una palabra, que no sabria escribir una p&aacute;gina sin
+chocar, no dir&eacute; con los preceptos del arte, sino
+con el buen sentido.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>El silogismo. Observaciones sobre este instrumento
+dial&eacute;ctico.</h4>
+
+<p>Formaremos cabal concepto de la utilidad de
+dichas reglas, si consideramos que quien raciocina<span class='pagenum'><a name="Page_137" id="Page_137">[Pg 136]</a></span>
+no las recuerda, si no se ve precisado &aacute; formular
+un argumento &aacute; la manera escol&aacute;stica, cosa que
+en la actualidad ha caido en desuso. Los alumnos
+aprenden &aacute; conocer si tal &oacute; cual silogismo peca
+contra esta &oacute; aquella regla; y esto lo hacen en
+ejemplos tan sencillos, que al salir de la escuela
+nunca encuentran nada que &aacute; ellos se parezca.
+&laquo;Toda virtud es loable, la justicia es virtud, luego
+es loable.&raquo; Est&aacute; muy bien: pero cuando se me
+ofrece discernir si en tal &oacute; cual acto se ha infringido
+la justicia, y la ley tiene algo que castigar; si me
+propongo investigar en qu&eacute; consiste la justicia,
+analizando los altos principios en que estriba, y
+las utilidades que su imperio acarrea al individuo
+y &aacute; la sociedad; &iquest;de qu&eacute; me servir&aacute; dicho ejemplo,
+&uacute; otros semejantes? Los te&oacute;logos y juristas,
+quisiera que me dijesen si en sus discursos les han
+servido mucho las decantadas reglas.</p>
+
+<p>&laquo;Todo metal es mineral, el oro es metal, luego
+es mineral.&raquo; &laquo;Ningun animal es insensible, los
+peces son animales, luego no son insensibles.&raquo;
+&laquo;Pedro es culpable, este hombre es Pedro, luego
+este hombre es culpable.&raquo; &laquo;Esta onza de oro no
+tiene el debido peso, esta onza es la que Juan me
+ha dado, luego la onza que Juan me ha dado no
+tiene el debido peso.&raquo; Estos ejemplos y otros por
+el mismo tenor, son los que suelen encontrarse
+en las obras de l&oacute;gica que dan reglas para los silogismos;
+y yo no alcanzo qu&eacute; utilidad pueden
+traer al discurso de los alumnos.</p>
+
+<p>La dificultad en el raciocinio no se quita con estas
+frivolidades mas propias para perder el tiempo
+en la escuela que para ense&ntilde;ar. Cuando el discurso<span class='pagenum'><a name="Page_138" id="Page_138">[Pg 137]</a></span>
+se traslada de los ejemplos &aacute; la realidad, no encuentra
+nada semejante: y ent&oacute;nces &oacute; se olvida
+completamente de las reglas, &oacute; despues de haber
+ensayado el aplicarlas continuamente, se cansa
+bien pronto de la enojosa &eacute; in&uacute;til tarea. Cierto sugeto,
+muy conocido mio, se habia tomado el trabajo
+de examinar todos sus discursos &aacute; la luz de
+las reglas dial&eacute;cticas; no s&eacute; si en la actualidad conservar&aacute;
+todavia este peregrino humor; mi&eacute;ntras
+tuve ocasion de tratarle no observ&eacute; que alcanzase
+gran resultado.</p>
+
+<p>Analicemos algunos de estos ejemplos, y compar&eacute;moslos
+con la pr&aacute;ctica.</p>
+
+<p>Tr&aacute;tase de la pertenencia de una posesion. Todos
+los bienes que fueron de la familia N debieron pasar
+&aacute; la familia M; pero el mucho tiempo trascurrido
+y otras circunstancias, hacen que se suscite
+un pleito sobre el manso B, de que esta &uacute;ltima se
+halla en posesion, fund&aacute;ndose en que sus derechos
+&aacute; ella le vienen de la familia N. Claro es que el
+silogismo del posesor ha de ser el siguiente: Todos
+los bienes que fueron de la familia N me pertenecen;
+es as&iacute; que el manso B se halla en este caso,
+luego el manso B me pertenece. Para no complicar,
+supondremos que no haya dificultad en la
+primera proposicion, &oacute; sea en la mayor; y que
+toda la disputa recaiga sobre la menor; es decir
+que le incumbe probar que efectivamente el manso
+B perteneci&oacute; &aacute; la familia N.</p>
+
+<p>Todo el pleito gira, no en si el silogismo es
+concluyente, sino en si se prueba la menor &oacute; no.
+Y pregunto ahora: &iquest;pensar&aacute; nadie en el silogismo?
+&iquest;sirve de nada el recordar que lo que se dice de<span class='pagenum'><a name="Page_139" id="Page_139">[Pg 138]</a></span>
+todos se ha de decir de cada uno? Cuando se haya
+llegado &aacute; probar que el manso B perteneci&oacute; &aacute; la
+familia N, &iquest;ser&aacute; menester ninguna regla para deducir
+que la familia M es leg&iacute;tima poseedora? El discurso
+se hace, es cierto; existe el silogismo, no
+cabe duda; pero es cosa tan clara, es tan obvia la
+deduccion, que las reglas dadas para sacarla, mas
+bien que otra cosa, parecer&aacute;n un puro entretenimiento
+especulativo. No estar&aacute; el trabajo en el silogismo,
+sino en encontrar los t&iacute;tulos para probar
+que el manso B perteneci&oacute; realmente &aacute; la familia
+N, en interpretar cual conviene las cl&aacute;usulas del
+testamento, donacion, &oacute; venta por donde lo habia
+adquirido; en esto y otros puntos consistir&aacute; la
+dificultad, para esto seria necesario aguzar el discurso,
+prescribi&eacute;ndole atinadas reglas &aacute; fin de discernir
+la verdad entre muchos y complicados y
+contradictorios documentos. Gracioso seria por
+demas, el preguntar &aacute; los interesados, &aacute; los abogados
+y al juez, cu&aacute;ntas veces han pensado en semejantes
+reglas, cuando seguian con ojo atento
+el hilo que deb&iacute;a respectivamente conducirlos al
+objeto deseado.</p>
+
+<p>&laquo;La moneda que no reune las calidades prescritas
+por la ley no debe recibirse; esta onza de
+oro no las tiene, luego no debe recibirse.&raquo; El
+raciocinio es tan concluyente como in&uacute;til. Cuando
+yo este bien instruido de las circunstancias exigidas
+por la ley monetaria vigente, y ademas haya
+experimentado que esta onza de oro carece de
+ellas, se la devolver&eacute; al dador sin discursos; y si
+se traba disputa, no versar&aacute; sobre la legitimidad
+de la consecuencia, sino sobre si &aacute; tantos &oacute; cuan<span class='pagenum'><a name="Page_140" id="Page_140">[Pg 139]</a></span>tos
+granos de d&eacute;ficit se ha de tomar todavia, si est&aacute;
+bien pesada &oacute; no, si lleva esta &oacute; aquella se&ntilde;al,
+y otras cosas semejantes.</p>
+
+<p>Cuando el hombre discurre no anda en actos
+reflejos sobre su pensamiento, as&iacute; como los ojos
+cuando miran no hacen contorsiones para verse &aacute;
+s&iacute; mismos. Se presenta una idea, se la concibe con
+mas &oacute; m&eacute;nos claridad; en ella se ve contenida
+otra, &uacute; otras; con estas se suscita el recuerdo de
+otras, y as&iacute; se va caminando con suavidad, sin
+cavilaciones reflejas, sin embarazarse &aacute; cada paso
+con la razon de aquello que se piensa.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>El entimema.</h4>
+
+<p>La evidencia de estas verdades ha hecho que se
+contase entre las formas de argumentacion el entimema,
+el cual no es mas que un silogismo en que
+se calla por sobrentendida, alguna de sus proposiciones.
+Esta forma se la ense&ntilde;&oacute; &aacute; los dial&eacute;cticos
+la experiencia de lo que estaban viendo &aacute; cada paso;
+pues pudieron notar que en la pr&aacute;ctica se omitia
+por superfluo el presentar por extenso todo el
+hilo del raciocinio. As&iacute; en el &uacute;ltimo ejemplo, el
+silogismo por extenso seria el que se ha puesto al
+principio; pero en forma de entimema se convertiria
+en este otro: &laquo;Esta onza no tiene las condiciones
+prescritas por la ley, luego no debo recibirla;&raquo;
+&oacute; en estilo vulgar, y mas conciso y
+expresivo: &laquo;No la tomo; es corta.&raquo;<span class='pagenum'><a name="Page_141" id="Page_141">[Pg 140]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Reflexiones sobre el t&eacute;rmino.</h4>
+
+<p>Todo el artificio del silogismo consiste en comparar
+los extremos con un t&eacute;rmino medio, para
+deducir la relacion que tienen entre s&iacute;. Cuando se
+conocen ya, y se tienen presentes esos extremos
+y ese t&eacute;rmino medio, nada mas sencillo que hacer
+la comparacion; pero cabalmente ent&oacute;nces ya no
+es necesaria la regla, porque el entendimiento ve
+al instante la consecuencia buscada. &iquest;C&oacute;mo se encuentra
+ese t&eacute;rmino medio? &iquest;C&oacute;mo se conocen
+los dos extremos, cuando se hacen investigaciones
+sobre un objeto, del cual se ignora lo que es?
+S&eacute; muy bien que si este mineral que tengo en las
+manos fuese oro, tendria tal calidad; pero el embarazo
+est&aacute; en que ni se me ocurre que esto pueda
+ser oro, y por tanto no pienso en uno de los dos
+extremos; ni aun cuando pensara en ello, me encuentro
+con medios para comprobarlo. Sabe muy
+bien el juez que si el hombre que pasa por su lado
+fuera el asesino &aacute; quien persigue desde mucho
+tiempo, deberia enviarle al suplicio; pero la dificultad
+est&aacute; en que al ver al culpable no piensa en
+el asesino; y si pensara en &eacute;l y sospechase que es
+el individuo que est&aacute; presente, no puede condenarle
+por falta de pruebas. Tiene los dos extremos,
+mas no el t&eacute;rmino medio; t&eacute;rmino que no se lo
+ofrecer&aacute; ciertamente bajo formas dial&eacute;cticas. &iquest;C&oacute;mo
+se llama este hombre? Su patria, su residencia
+ordinaria, los antecedentes de su conducta, su
+modo de vivir en la actualidad, el lugar donde<span class='pagenum'><a name="Page_142" id="Page_142">[Pg 141]</a></span>
+se hallaba cuando se cometi&oacute; el asesinato, testigos
+que le vieron en las inmediaciones del sitio en que
+se encontr&oacute; la v&iacute;ctima; su traje, estatura, fisonomia,
+se&ntilde;ales sangrientas que se han notado en su
+ropa, el pu&ntilde;al escondido, el azoramiento con que
+lleg&oacute; &aacute; deshora &aacute; su casa pocos momentos despues
+del desastre, algunas prendas que se han encontrado
+en su poder, y que se parecen mucho &aacute; otras
+que tenia el difunto, sus contradicciones, su reconocida
+enemistad con el asesinado; h&eacute; aqu&iacute; los
+t&eacute;rminos medios, &oacute; mas bien un conjunto de circunstancias
+que han de indicar si el preso es el
+verdadero asesino. &iquest;Y para qu&eacute; aprovechar&aacute;n las
+reglas del silogismo? Ahora habr&aacute; que atender &aacute;
+una palabra, despues &aacute; un hecho; aqu&iacute; se habr&aacute; de
+examinar una se&ntilde;al, mas all&aacute; se habr&aacute;n de cotejar
+dos &oacute; mas coincidencias. Ser&aacute; preciso atender &aacute;
+las cualidades f&iacute;sicas, morales y sociales del individuo,
+ser&aacute; necesario apreciar el valor de los testigos,
+en una palabra, deber&aacute; el juez revolver la
+atencion en todas direcciones, fijarla sobre mil y
+mil objetos diferentes, y pesarlo todo en justa y
+escrupulosa balanza para no dejar sin castigo al
+culpable, &oacute; no condenar al inocente.</p>
+
+<p>Lo dir&eacute; de una vez: los ejemplos que suelen
+abundar en los libros de dial&eacute;ctica de nada sirven
+para la pr&aacute;ctica: quien creyese que con aquel
+mecanismo ha aprendido &aacute; pensar, puede estar
+persuadido de que se equivoca. Si lo que acabo de
+exponer no le convence, la experiencia le desenga&ntilde;ar&aacute;.<span class='pagenum'><a name="Page_143" id="Page_143">[Pg 142]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Utilidad de las formas dial&eacute;cticas.</h4>
+
+<p>Sin embargo de lo dicho, no negar&eacute; que esas
+formas dial&eacute;cticas sean &uacute;tiles aun en nuestro tiempo,
+para presentar con claridad y exactitud el
+encadenamiento de las ideas en el raciocinio: y
+que si no valen mucho como medio de invencion,
+sean &aacute; veces provechosas como conducto de ense&ntilde;anza.
+As&iacute; es que l&eacute;jos de pretender que se las
+destierre del todo de las obras elementales, conviene
+que se las conserve, no en toda su sequedad,
+pero si en todo su vigor. <i>Nervos et ossa</i> las llamaba
+Melchor Cano con mucha oportunidad: no
+se destruyan pues esos nervios y huesos; basta
+cubrirlos con piel blanda y colorada, para que no
+repugnen ni ofendan. Porque es preciso confesar
+que ahora &aacute; fuerza de desde&ntilde;ar las formas, se cae
+en el extrema opuesto, sumamente da&ntilde;oso al
+adelanto de las ciencias, y &aacute; la causa de la verdad.
+Antes, los discursos eran descarnados en demas&iacute;a,
+presentaban, por decirlo as&iacute;, desnuda la armazon;
+pero ahora, tanto es el cuidado de la exterioridad,
+tal el olvido de lo interior, que en muchos discursos
+no se encuentra mas que palabras, que serian
+bellas, si serlo pudieran palabras vacias. Con el
+auxilio de las formas dial&eacute;cticas, traveseaban en
+demas&iacute;a los ingenios sutiles y cavilosos; con las formas
+oratorias se envuelven &aacute; menudo los esp&iacute;ritus
+huecos. <i>Est modus in rebus</i><a name="FNanchor_15_17" id="FNanchor_15_17"></a><a href="#Footnote_15_17" class="fnanchor">[15]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_144" id="Page_144">[Pg 143]</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XVI" id="CAPITULO_XVI"></a>CAP&Iacute;TULO XVI.</h2>
+
+<h3>NO TODO LO HACE EL DISCURSO.</h3>
+
+
+<h4>&sect; I.</h4>
+
+<p>La inspiracion.</p>
+
+<p>Es un error el figurarse que los grandes pensamientos
+son hijos del discurso; este, bien empleado,
+sirve algun tanto para ense&ntilde;ar, pero poco
+para inventar. Casi todo lo que el mundo admira
+de mas feliz, grande y sorprendente, es debido &aacute;
+la inspiracion; &aacute; esta luz instant&aacute;nea que brilla de
+repente en el entendimiento del hombre, sin que &eacute;l
+mismo sepa de donde le viene. Inspiracion la apellido,
+y con mucha propiedad, porque no cabe
+nombre mas adaptado para explicar este admirable
+fen&oacute;meno.</p>
+
+<p>Est&aacute; un matem&aacute;tico dando vueltas &aacute; un intrincado
+problema; se ha hecho cargo de todos los
+datos, nada le queda que practicar de lo que para
+semejantes casos est&aacute; prevenido. La resolucion no
+se encuentra; se han tanteado varios planteos, y
+&aacute; nada conducen. Se han tomado al acaso diferentes
+cantidades, por si se da en el blanco; todo es
+in&uacute;til. La cabeza est&aacute; fatigada; la pluma descansa
+sobre el papel, nada escribe. La atencion del calculador
+est&aacute; como adormecida de puro fija; casi
+no sabe si piensa. Cansado de forcejear por abrir
+una puerta tan bien cerrada, parece que ha desistido
+<span class='pagenum'><a name="Page_145" id="Page_145">[Pg 144]</a></span>
+de su empe&ntilde;o, y que se ha sentado en el umbral
+aguardando si alguien abrir&aacute; por la parte de
+adentro. &laquo;Ya lo veo,&raquo; exclama de repente, &laquo;esto
+es!....&raquo; y cual otro Arquim&eacute;des, sin saber lo que
+le sucede, saltaria del ba&ntilde;o y echaria &aacute; correr
+gritando: &laquo;Lo he encontrado!..... Lo he encontrado!....&raquo;</p>
+
+<p>Acontece &aacute; menudo que despues de largas horas
+de meditacion, no se ha podido llegar &aacute; un resultado
+satisfactorio, y cuando el &aacute;nimo est&aacute; distraido,
+ocupado en asuntos totalmente diferentes, se le
+presenta de improviso la verdad como una aparicion
+misteriosa. Hall&aacute;base santo Tomas de Aquino
+en la mesa del rey de Francia; y como no debia de
+ser mal criado y descortes, no es regular que escogiese
+aquel puesto para entregarse &aacute; meditaciones
+profundas. Pero &aacute;ntes de la hora del convite estaria
+en la celda ocupado en sus ordinarias tareas,
+aguzando las armas de la razon para combatir &aacute;
+los enemigos de la Iglesia. Natural es que le sucediese
+lo que suelen experimentar todos los que
+tienen por costumbre penetrar el fondo de las cosas,
+que aun cuando han dejado la meditacion en
+que estaban embebidos, se les ocurre con frecuencia
+el punto en cuestion, como si viniese &aacute; llamar
+a la puerta, preguntando si le toca otra vez el
+turno. Y h&eacute; aqu&iacute;, que sin saber c&oacute;mo, se siente
+inspirado, ve lo que &aacute;ntes no veia, y olvid&aacute;ndose
+de que estaba en la mesa del rey, da sobre ella una
+palmada, exclamando: &laquo;Esto es concluyente contra
+los maniqueos!....&raquo;<span class='pagenum'><a name="Page_146" id="Page_146">[Pg 145]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>La meditacion.</h4>
+
+<p>Cuando el hombre se ocupa en comprender algun
+objeto muy dificil, tan l&eacute;jos est&aacute; de andar con
+la regla y compas en la mano para dirigir sus meditaciones,
+que las mas de las veces queda absorto
+en la investigacion, sin advertir que medita, ni
+aun que existe. Mira las cosas, ahora por un lado,
+despues por otro; pronuncia interiormente el
+nombre de aquello que examina; da una ojeada
+&aacute; lo que rodea el punto principal; no se parece &aacute;
+quien sigue un camino trillado, como sabiendo el
+t&eacute;rmino &aacute; que ha de llegar, sino &aacute; quien buscando
+en la tierra un tesoro cuya existencia sospecha,
+pero de cuyo lugar no est&aacute; seguro, anda excavando
+ac&aacute; y acull&aacute; sin regla fija.</p>
+
+<p>Y si bien se observa, no puede suceder de otra
+manera, cuando ya de antemano no se conoce la
+verdad que se busca. El que tiene &aacute; la vista un
+pedazo de mineral cuya naturaleza conoce, cuando
+trate de manifestar &aacute; otros lo que &eacute;l sabe sobre la
+misma, se valdr&aacute; del procedimiento mas sencillo,
+y mas adaptado para el efecto. Pero si no tuviese
+dicho conocimiento, ent&oacute;nces le revolveria y miraria
+repetidas veces; por este &oacute; aquel indicio
+formaria sus conjeturas, y al fin echaria mano de
+experimentos &aacute; prop&oacute;sito, no para manifestar que
+es tal, sino para descubrir cu&aacute;l es.<span class='pagenum'><a name="Page_147" id="Page_147">[Pg 146]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Invencion y ense&ntilde;anza.</h4>
+
+<p>De esto nace la diferencia entre el m&eacute;todo de
+ense&ntilde;anza y el de invencion: quien ense&ntilde;a, sabe
+adonde va, y conoce el camino que ha de seguir,
+porque ya le ha recorrido otras veces; mas el que
+descubre tal vez no se propone nada determinado,
+sino examinar lo que hay en el objeto que le ocupa;
+quizas se prefija un blanco, pero ignorando si es
+posible alcanzarle, &oacute; dudando si existe, si es mas
+que un capricho de su imaginacion; y en caso de
+estar seguro de su existencia, no conoce el sendero
+que &aacute; &eacute;l le ha de conducir.</p>
+
+<p>Por este motivo los mas elevados descubrimientos
+se ense&ntilde;an por principios muy diferentes de
+los que guiaron &aacute; los inventores; el c&aacute;lculo infinitesimal
+es debido &aacute; la geometr&iacute;a, y ahora se llega
+&aacute; sus aplicaciones geom&eacute;tricas por una serie de
+procedimientos puramente algebr&aacute;icos. As&iacute;, se
+levanta en una cordillera de escarpadas monta&ntilde;as
+un picacho inaccesible, donde al parecer se divisan
+algunos restos de un antiguo edificio: un hombre
+curioso y atrevido concibe el designio de subir
+all&aacute;; mira, tantea, trepa por alt&iacute;simos pe&ntilde;ascos,
+se escurre por pasadizos impracticables, se aventura
+por el estrech&iacute;simo borde de espantosos derrumbaderos,
+se ase de endebles plantas y carcomidas
+raices, y al fin cubierto de sudor y jadeando de
+cansancio, toca &aacute; la deseada cumbre, y levantando
+los brazos clama con orgullo: &laquo;&iexcl;ya estoy arriba!....&raquo;
+Ent&oacute;nces domina de una ojeada todas las<span class='pagenum'><a name="Page_148" id="Page_148">[Pg 147]</a></span>
+vertientes de las cordilleras; lo que &aacute;ntes no veia
+sino por partes, ahora lo ve en su conjunto: mira
+h&aacute;cia los puntos por donde habia tanteado, ve la
+imposibilidad de subir por all&iacute;, y se rie de su ignorancia.
+Contempla las escabrosidades por donde
+acaba de atravesar, y se envanece de su temeraria
+osad&iacute;a. &iquest;Y c&oacute;mo ser&aacute; posible que por estas malezas
+suban los que le estan mirando? Pero ved ah&iacute; un
+sendero muy f&aacute;cil; desde abajo no se descubre,
+desde arriba s&iacute;. Da muchos rodeos, es verdad, se
+ha de tomar &aacute; larga distancia, pero es accesible
+hasta &aacute; los mas d&eacute;biles y m&eacute;nos atrevidos. Ent&oacute;nces
+desciende corriendo, se reune con los demas,
+les dice &laquo;seguidme,&raquo; los conduce &aacute; la cima, sin
+cansancio ni peligro, y all&iacute; los hace disfrutar de
+la vista del monumento, y de los magn&iacute;ficos alrededores
+que el picacho domina.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>La intuicion.</h4>
+
+<p>Mas no se crea que las tareas del genio sean
+siempre tan laboriosas y pesadas. Uno de sus caract&eacute;res
+es la <i>intuicion</i>, el ver sin esfuerzo lo que
+otros no descubrian sino con mucho trabajo, el
+tener &aacute; la vista el objeto inundado de luz, cuando
+los demas estan en tinieblas. Ofrecedle una idea,
+un hecho, que quizas para otros ser&aacute;n insignificantes,
+&eacute;l descubre mil y mil circunstancias y
+relaciones &aacute;ntes desconocidas. No habia mas que
+un peque&ntilde;o c&iacute;rculo, y al clavarse en &eacute;l la m&aacute;gica
+mirada, el c&iacute;rculo se agita, se dilata, va extendi&eacute;ndose
+como la aurora al levantarse el sol. Ved,<span class='pagenum'><a name="Page_149" id="Page_149">[Pg 148]</a></span>
+no habia mas que una d&eacute;bil r&aacute;faga luminosa, pocos
+instantes despues brilla el firmamento con inmensas
+madejas de plata y de oro, torrentes de
+fuego inundan la b&oacute;veda celeste, del oriente al
+ocaso, del aquilon al sud.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>No est&aacute; la dificultad en comprender sino en atinar. El jugador
+de ajedrez. Sobieski. Las v&iacute;boras de An&iacute;bal.</h4>
+
+<p>Hay en este punto una particularidad muy digna
+de notarse, y que tal vez no ha sido observada; y
+es que muchas verdades no son dif&iacute;ciles en s&iacute; y
+que sin embargo &aacute; nadie se ocurren sino &aacute; los hombres
+de talento. Cuando estos las presentan, &oacute; las
+hacen advertir, todo el mundo las ve tan claras,
+tan sencillas, tan obvias que parece extra&ntilde;o no se
+las haya visto &aacute;ntes.</p>
+
+<p>Dos h&aacute;biles jugadores de ajedrez estan empe&ntilde;ados
+en una complicada partida. Uno de ellos
+hace una jugada al parecer tan indiferente.....
+&laquo;tiempo perdido,&raquo; dicen los espectadores; luego
+abandona una pieza que podia muy bien defender,
+y se entretiene en acudir &aacute; un punto por el
+cual nadie le amenaza. &laquo;Vaya una humorada,
+exclaman todos, esto le har&aacute; &aacute; V. mucha falta.&raquo;
+&laquo;&iquest;Qu&eacute; quieren Vds.? dice el taimado, no atina
+uno en todo,&raquo; y contin&uacute;a como distraido. El
+adversario no ha penetrado la intencion, no acude
+al peligro, juega, y el distraido que perdia tiempo
+y piezas, ataca por el flanco descubierto, y con
+maligna sonrisa dice: &laquo;jaque mate.&raquo; Tiene razon,
+gritan todos, y &iquest;c&oacute;mo no lo habiamos visto?<span class='pagenum'><a name="Page_150" id="Page_150">[Pg 149]</a></span>
+y una cosa tan sencilla!.... pues es claro, perdi&oacute;
+el tiempo para enfilar por aquel lado, abandon&oacute;
+una pieza para abrirse paso; acudi&oacute; all&iacute;, no para
+defenderse sino para cerrar aquella salida; parece
+imposible que no lo hubi&eacute;ramos advertido.&raquo;</p>
+
+<p>Estan los turcos acampados delante de Viena;
+cada cual discurre por donde se deber&aacute; atacarlos
+cuando llegue el deseado refuerzo &aacute; las &oacute;rdenes
+del rey de Polonia. Las reglas del arte andan de
+boca en boca, los proyectos son innumerables.
+Llega Sobieski, echa una ojeada sobre el ej&eacute;rcito
+enemigo: &laquo;es mio, dice, est&aacute; mal acampado.&raquo;
+Al dia siguiente ataca, los turcos son derrotados,
+y Viena es libre. Y despues de visto el plan de
+ataque y su feliz &eacute;xito, todos dirian: &laquo;los turcos
+cometieron tal &oacute; cual falta, tenia razon el rey, estaban
+mal acampados;&raquo; todos veian la verdad,
+la encontraban muy sencilla, pero despues de
+hab&eacute;rsela mostrado.</p>
+
+<p>Todos los matem&aacute;ticos sabian las propiedades
+de las progresiones aritm&eacute;ticas y geom&eacute;tricas;
+que el exponente de 1 era 0, que el de 10 era 1,
+que el de 1000 era 2, y as&iacute; sucesivamente, y que
+el de los n&uacute;meros medios entre 1 y 10 era un
+quebrado; pero nadie veia que con esto se pudiese
+tener un instrumento de tantos y tan ventajosos
+usos como son las tablas de los logaritmos. Neper
+dijo &laquo;h&eacute;lo aqu&iacute;;&raquo; y todos los matem&aacute;ticos vieron
+que era una cosa muy sencilla.</p>
+
+<p>Nada mas f&aacute;cil que el sistema de nuestra numeracion;
+y sin embargo, no lo conocieron ni los
+griegos, ni los romanos. &iquest;Qu&eacute; fen&oacute;meno mas sencillo,
+mas patente &aacute; nuestros ojos, que la tendencia
+<span class='pagenum'><a name="Page_151" id="Page_151">[Pg 150]</a></span>
+de los fl&uacute;idos &aacute; ponerse &aacute; nivel, &aacute; subir &aacute; la
+misma altura de la cual descienden? &iquest;No lo estamos
+viendo &aacute; cada paso en las retortas, y en todos los
+vasos donde hay dos &oacute; mas tubos de comunicacion?
+&iquest;Qu&eacute; cosa mas sencilla que la aplicacion de
+esta ley de la naturaleza &aacute; objeto de tanta utilidad
+como es la conduccion de las aguas? Y sin embargo
+ha debido trascurrir mucho tiempo &aacute;ntes que
+la humanidad se aprovechara de la leccion que
+estaba recibiendo todos los dias en un fen&oacute;meno
+tan sencillo.</p>
+
+<p>Dos artesanos poco diestros se hallan embarazados
+en una obra. El uno consulta al otro, ambos
+cavilan, ensayan, malbaratan, sin conseguir
+nada. Acuden por fin &aacute; un tercero de aventajada
+nombrad&iacute;a. &iquest;A ver si V. nos saca de apuros?&mdash;Muy
+sencillo, de esta manera&mdash;Tiene V. razon,
+era tan f&aacute;cil y no hab&iacute;amos sabido dar en ello.</p>
+
+<p>Est&aacute; An&iacute;bal &aacute; la v&iacute;spera de un combate naval,
+da sus disposiciones, y entre tanto vuelven &aacute; bordo
+algunos soldados que llevan un gran n&uacute;mero de
+vasos de barro bien tapados, cuyo contenido conocen
+muy pocos. Comienza la refriega, los enemigos
+se rien de que los marinos de An&iacute;bal les
+arrojen aquellos vasos en vez de flechas; el barro
+se hace pedazos, y el da&ntilde;o que causa es muy poco.
+Pasan algunos momentos, un marino siente una
+picadura atroz: al grito del lastimado sucede el de
+otro, todos vuelven la vista y notan con espanto
+que la nave est&aacute; llena de v&iacute;boras. Introd&uacute;cese
+el des&oacute;rden, An&iacute;bal maniobra con destreza y la
+victoria se decide en su favor. Ciertamente que
+nadie ignoraba que era posible recoger muchas<span class='pagenum'><a name="Page_152" id="Page_152">[Pg 151]</a></span>
+v&iacute;boras, y encerrarlas en vasos de barro, y tirarlos
+&aacute; las naves enemigas; pero la ocurrencia solo
+la tuvo el astuto cartagines. Y &eacute;l sin duda encontr&oacute;
+el infernal ardid, sin raciocinios ni cavilaciones;
+bast&oacute;le tal vez que alguien mentase la palabra
+<i>v&iacute;bora</i>, para atinar desde luego en que este reptil
+podia servirle de excelente auxiliar.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; nos dicen estos ejemplos? nos dicen que
+el talento consiste muchas veces en ver una relacion
+que est&aacute; patente, y en la cual nadie atina.
+Ella en s&iacute; no es dificil, y la prueba est&aacute; en que
+tan pronto como alguno la descubre, y la se&ntilde;ala
+con el dedo diciendo: &laquo;mirad;&raquo; todos la ven sin
+esfuerzo, y hasta se admiran de no haberla advertido.
+As&iacute; que el lenguaje, llevado por la fuerza
+misma de las cosas, los llama &aacute; estos pensamientos
+<i>ocurrencias</i>, <i>golpes</i>, <i>inspiraciones</i>, expresando
+de esta manera que no costaron trabajo, que se
+ofrecieron por s&iacute; mismos.</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Regla para meditar.</h4>
+
+<p>De lo dicho inferir&eacute; que para pensar bien no es
+buen sistema poner el esp&iacute;ritu en tortura, sino que
+es conveniente dejarle con cierto desahogo. Est&aacute;
+meditando sobre un objeto, al parecer no adelanta;
+con la atencion sobre una cosa, dir&iacute;ase que est&aacute;
+dormitando. No importa; no le violenteis; mira
+si descubre algun indicio que le guie; se asemeja
+al que tiene en la mano una cajita cerrada con un
+resorte misterioso, en la cual se quiere poner &aacute;
+prueba el ingenio, por si se encuentra el modo de<span class='pagenum'><a name="Page_153" id="Page_153">[Pg 152]</a></span>
+abrirla. La contempla largo rato, la vuelve repetidas
+veces, ora aprieta con el dedo, ora forcejea
+con la u&ntilde;a, hasta que al fin permanece un instante
+inm&oacute;bil y dice: &laquo;aqu&iacute; est&aacute; el resorte, ya est&aacute;
+abierta.&raquo;</p>
+
+
+<h3>&sect; VII.</h3>
+
+<h4>Car&aacute;cter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina
+de santo Tomas de Aquino.</h4>
+
+<p>&iquest;Porqu&eacute; no se ocurren &aacute; todos ciertas verdades
+sencillas? &iquest;c&oacute;mo es que el linaje humano haya
+de mirar cual esp&iacute;ritus extraordinarios &aacute; los que
+ven cosas que al parecer todo el mundo habia podido
+ver? Esto es buscar la razon de un arcano de
+la Providencia, esto es preguntar porqu&eacute; el Criador
+ha otorgado &aacute; algunos hombres privilegiados
+una gran fuerza de intuicion, &oacute; sea vision intelectual
+inmediata, y la ha negado al mayor n&uacute;mero.</p>
+
+<p>Santo Tomas de Aquino desenvuelve sobre este
+particular una doctrina admirable. Segun el santo
+Doctor, el discurrir es se&ntilde;al de poco alcance del
+entendimiento; es una facultad que se nos ha
+concedido para suplir &aacute; nuestra debilidad; y as&iacute;
+es que los &aacute;ngeles entienden, mas no discurren.
+Cuanto mas elevada es una inteligencia, m&eacute;nos
+ideas tiene; porque encierra en pocas, lo que las
+mas limitadas tienen distribuido en muchas. As&iacute;
+los &aacute;ngeles de mas alta categor&iacute;a entienden por
+medio de pocas ideas; el n&uacute;mero se va reduciendo
+&aacute; medida que las inteligencias criadas se van acercando
+al Criador, el cual como ser infinito &eacute; inteligencia
+infinita, todo lo ve en una sola idea, &uacute;nica,<span class='pagenum'><a name="Page_154" id="Page_154">[Pg 153]</a></span>
+simplic&iacute;sima, pero infinita: su misma esencia. &iexcl;Cu&aacute;n
+sublime teor&iacute;a! Ella sola vale un libro; ella prueba
+un profundo conocimiento de los secretos del esp&iacute;ritu;
+ella nos sugiere innumerables aplicaciones
+con respecto al entendimiento del hombre.</p>
+
+<p>En efecto, los genios superiores no se distinguen
+por la mucha abundancia de las ideas; sino
+en que estan en posesion de algunas, capitales,
+anchurosas, donde hacen caber al mundo. El ave
+rastrera se fatiga revoloteando, y recorre mucho
+terreno, y no sale de la angostura y sinuosidades
+de los valles: el &aacute;guila remonta su majestuoso
+vuelo, posa en la cumbre de los Alpes, y desde
+all&iacute; contempla las monta&ntilde;as, los valles, la corriente
+de los rios, divisa vastas llanuras pobladas de ciudades,
+y amenizadas con deliciosas vegas, galanas
+praderas, ricas y variadas mieses.</p>
+
+<p>En todas las cuestiones hay un punto de vista
+principal, dominante; en &eacute;l se coloca el genio.
+All&iacute; tiene la clave, desde all&iacute; lo domina todo. Si
+al comun de los hombres no les es posible situarse
+de golpe en el mismo lugar, al m&eacute;nos deben procurar
+llegar &aacute; &eacute;l &aacute; fuerza de trabajo; no dudando
+que con esto se ahorrar&aacute;n much&iacute;simo tiempo, y
+alcanzar&aacute;n los resultados mas ventajosos. Si bien
+se observa, toda cuestion y hasta toda ciencia,
+tienen uno &oacute; pocos puntos capitales &aacute; los que se
+refieren los demas. En situ&aacute;ndose en ellos, todo
+se presenta sencillo y llano, de otra suerte no se
+ven mas que detalles y nunca el conjunto. El entendimiento
+humano, ya de suyo tan d&eacute;bil, ha
+menester que se le muestren los objetos tan simplificados
+como sea dable; y por lo mismo es de<span class='pagenum'><a name="Page_155" id="Page_155">[Pg 154]</a></span>
+la mayor importancia desembarazarlos de follaje
+in&uacute;til, y que ademas, cuando sea preciso cargarle
+con muchas atenciones simult&aacute;neas, se las distribuya
+de suerte que queden reducidas &aacute; pocas
+clases, y cada una de estas vinculada en un punto.
+As&iacute; se aprende con mas facilidad, se percibe con
+lucidez y exactitud, y se auxilia poderosamente
+la memoria.</p>
+
+
+<h3>&sect; VIII.</h3>
+
+<h4>Necesidad del trabajo.</h4>
+
+<p>De las doctrinas de este cap&iacute;tulo sobre la inspiracion
+&eacute; intuicion, &iquest;podremos inferir la conveniencia
+de abandonar el discurso, y hasta el trabajo,
+y de entregarnos &aacute; una especie de quietismo
+intelectual? No ciertamente. Para el desarrollo
+de toda facultad hay una condicion indispensable:
+el ejercicio. En lo intelectual como en lo f&iacute;sico,
+el &oacute;rgano que no funciona se adormece, pierde
+de su vida, el miembro que no se mueve se paraliza.
+Aun los genios mas privilegiados no llegan
+&aacute; adquirir su fuerza herc&uacute;lea, sino despues de
+largos trabajos. La inspiracion no desciende sobre
+el perezoso; no existe cuando no hierven en el
+esp&iacute;ritu ideas y sentimientos fecundantes. La intuicion,
+el <i>ver</i> del entendimiento, no se adquiere
+sino con un h&aacute;bito engendrado por el mucho <i>mirar</i>.
+La ojeada r&aacute;pida, segura y delicada de un gran
+pintor, no se debe solo &aacute; la naturaleza, sino tambien
+&aacute; la dilatada contemplacion y observacion de
+los buenos modelos: y la magia de la m&uacute;sica no
+se desenvolveria en la organizacion mas arm&oacute;nica,<span class='pagenum'><a name="Page_156" id="Page_156">[Pg 155]</a></span>
+sujeta &uacute;nicamente &aacute; oir sonidos &aacute;speros y destemplados<a name="FNanchor_16_23" id="FNanchor_16_23"></a><a href="#Footnote_16_23" class="fnanchor">[16]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XVII" id="CAPITULO_XVII"></a>CAP&Iacute;TULO XVII.</h2>
+
+<h3>LA ENSE&Ntilde;ANZA.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Dos objetos de la ense&ntilde;anza. Diferentes clases de profesores.</h4>
+
+<p>Distinguen comunmente los dial&eacute;cticos entre el
+m&eacute;todo de ense&ntilde;anza y el de invencion. Sobre uno
+y otro voy &aacute; emitir algunas observaciones.</p>
+
+<p>La ense&ntilde;anza tiene dos objetos: 1&ordm;. instruir &aacute; los
+alumnos en los elementos de la ciencia: 2&ordm;. desenvolver
+su talento para que al salir de la escuela
+puedan hacer los adelantos proporcionados &aacute; su
+capacidad.</p>
+
+<p>Podria parecer que estos dos objetos no son mas
+que uno solo; sin embargo no es as&iacute;. Al primero
+alcanzan todos los profesores que poseen medianamente
+la ciencia; al segundo no llegan sino los de
+un m&eacute;rito sobresaliente. Para lo primero, basta
+conocer el encadenamiento de algunos hechos y
+proposiciones, cuyo conjunto forma el cuerpo de la
+ciencia; para lo segundo es preciso saber c&oacute;mo se
+ha construido esa cadena que enlaza un extremo
+con otro; para lo primero bastan hombres que conozcan
+los libros, para lo segundo son necesarios
+hombres que conozcan las cosas.</p>
+
+<p>Mas dir&eacute;: puede muy bien suceder que un profesor
+superficial sea mas &aacute; prop&oacute;sito para la simple<span class='pagenum'><a name="Page_157" id="Page_157">[Pg 156]</a></span>
+ense&ntilde;anza de los elementos que otro muy profundo;
+pues que este sin advertirlo, se dejar&aacute; llevar
+&aacute; discursos que complicar&aacute;n la sencillez de las
+primeras nociones, y as&iacute; da&ntilde;ar&aacute; &aacute; la percepcion de
+los alumnos poco capaces.</p>
+
+<p>La clara explicacion de los t&eacute;rminos, la exposicion
+llana de los principios en que se funda la
+ciencia, la met&oacute;dica coordinacion de los teoremas
+y de sus corolarios, h&eacute; aqu&iacute; el objeto de quien
+no se propone mas que instruir en los elementos.</p>
+
+<p>Pero al que extienda mas all&aacute; sus miradas, y
+considere que los entendimientos de los j&oacute;venes
+no son &uacute;nicamente tablas donde se hayan de tirar
+algunas l&iacute;neas que permanezcan all&iacute; inalterables
+para siempre, sino campos que se han de fecundar
+con preciosa semilla, &aacute; este le incumben tareas mas
+elevadas y mas dif&iacute;ciles. Conciliar la claridad con
+la profundidad, hermanar la sencillez con la combinacion,
+conducir por camino llano y amaestrar
+al propio tiempo en andar por senderos escabrosos,
+mostrando las angostas y enmara&ntilde;adas veredas
+por donde pasaron los primeros inventores, inspirar
+vivo entusiasmo, despertar en el talento la
+conciencia de las propias fuerzas, sin da&ntilde;arle con
+temeraria presuncion, h&eacute; aqu&iacute; las atribuciones del
+profesor que considera la ense&ntilde;anza elemental no
+como fruto, sino como semilla.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Genios ignorados de los demas, y de s&iacute; mismos.</h4>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;n pocos son los profesores dotados de esta
+preciosa habilidad! Y &iquest;c&oacute;mo es posible que los<span class='pagenum'><a name="Page_158" id="Page_158">[Pg 157]</a></span>
+haya en el lastimoso abandono en que yace este
+ramo? &iquest;Qui&eacute;n cuida de aficionar &aacute; la ense&ntilde;anza &aacute;
+los hombres de capacidad elevada? &iquest;Qui&eacute;n procura
+fijarlos en esta ocupacion, si se deciden alguna vez
+&aacute; emprenderla? Las c&aacute;tedras son miradas &aacute; lo mas
+como un hincapi&eacute; para subir mas arriba, con las
+arduas tareas que ellas imponen, se unen mil y
+mil de un &oacute;rden diferente; y se desempe&ntilde;a corriendo
+y &aacute; manera de distraccion lo que deberia
+obsorber al hombre entero.</p>
+
+<p>As&iacute;, cuando entre los j&oacute;venes se encuentra
+alguno en cuya frente chispea la llama del genio,
+nadie la advierte, nadie se la avisa, nadie se lo
+hace sentir: y encajonado entre los buenos talentos,
+prosigue su carrera sin que se le haya hecho
+experimentar el alcance de sus fuerzas. Porque es
+preciso saber que estas fuerzas no siempre las conoce
+el mismo que las posee, aun cuando sean con
+respecto &aacute; lo mismo que le ocupa. Podr&aacute; muy bien
+suceder que el fuego del genio permanezca toda
+la vida entre cenizas, por no haber habido una
+mano que las sacudiera. &iquest;No vemos &aacute; cada paso
+que una lijereza extraordinaria, una singular flexibilidad
+de ciertos miembros, una gran fuerza muscular
+y otras calidades corporales, estan ocultas
+hasta que un ensayo casual viene &aacute; revel&aacute;rselas al
+que las posee? Si H&eacute;rcules no manejara mas que
+un bastoncito, nunca creyera ser capaz de blandir
+la pesada clava.<span class='pagenum'><a name="Page_159" id="Page_159">[Pg 158]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos
+en su valor.</h4>
+
+<p>Un profesor de matem&aacute;ticas que explique &aacute; sus
+alumnos la teor&iacute;a de las secciones c&oacute;nicas les dar&aacute;
+una idea clara y exacta de dichas curvas, present&aacute;ndoles
+las ecuaciones que expresan su naturaleza,
+y deduciendo las propiedades que de esta se originan.
+Hasta aqu&iacute; el disc&iacute;pulo aprende bien los elementos,
+pero no se ejercita en el desarrollo de sus
+fuerzas intelectuales; nada se le ofrece que pueda
+hacerle sentir el talento de invencion, si es que en
+realidad le posea. Pero si el profesor le hace notar
+que aquella ecuacion fundamental, al parecer de
+mera convencion, no es probable que se le haya
+establecido sin motivo, desde luego el j&oacute;ven se
+halla mal seguro sobre la basa que reputaba s&oacute;lida,
+y busca el medio de darle algun apoyo. Si el
+alumno no acierta en el principio generador de
+dichas curvas, se le puede hacer notar el nombre
+que llevan, y recordarle que la seccion paralela
+&aacute; la base del cono es un c&iacute;rculo. Ent&oacute;nces naturalmente
+el alumno corta el cono con planos en diferentes
+posiciones, y &aacute; la primera ojeada advierte
+que si la seccion es cerrada, y no paralela &aacute; la base,
+resultan curvas cuya figura se parece &aacute; la que se
+ha llamado elipse. Ya imagina la seccion mas cercana
+al paralelismo, ya mas distante, y siempre
+nota que la figura es una elipse, con la &uacute;nica diferencia
+de su mayor aplanacion por los lados,
+&oacute; bien de la mayor diferencia de los ejes. &iquest;Ser&aacute;<span class='pagenum'><a name="Page_160" id="Page_160">[Pg 159]</a></span>
+posible expresar por una ecuacion la naturaleza de
+esta curva? &iquest;Hay algunos datos conocidos? &iquest;Tienen
+alguna relacion con las propiedades del cono, y de
+la seccion paralela? &iquest;La mayor &oacute; menor inclinacion
+del plano cambia la naturaleza de la seccion? Dando
+al plano otras posiciones, de suerte que no salga
+cerrada la seccion, &iquest;qu&eacute; curvas resultan? &iquest;Hay
+alguna semejanza entre ellas, y las par&aacute;bolas &eacute;
+hip&eacute;rboles? Estas y otras cuestiones se ofrecen al
+disc&iacute;pulo dotado de capacidad; y si es de muy felices
+disposiciones, ver&eacute;isle al instante tirar l&iacute;neas
+dentro del cono, compararlas unas con otras, concebir
+tri&aacute;ngulos, calcular sus relaciones, y tantear
+mil caminos para llegar &aacute; la ecuacion deseada. Ent&oacute;nces
+no aprende simplemente las primeras nociones
+de la teor&iacute;a; se ha convertido ya en inventor;
+su talento encuentra p&aacute;bulo en que cebarse;
+y cuando aislado en los procedimientos de primera
+ense&ntilde;anza contaba muchos iguales en la inteligencia
+de la doctrina explicada, ahora echar&eacute;is de
+ver que deja &aacute; sus compa&ntilde;eros muy atras, que
+ellos no han dado un paso, mi&eacute;ntras &eacute;l, &oacute; ha obtenido
+el resultado que se buscaba, &oacute; adelantado
+en el verdadero camino. Ent&oacute;nces da &aacute; conocer
+sus fuerzas, y las conoce &eacute;l mismo; ent&oacute;nces se
+palpa que su capacidad es superior &aacute; la rutina, y
+que quizas andando el tiempo podr&aacute; ensanchar el
+dominio de la ciencia.</p>
+
+<p>Un profesor de derecho natural explicar&aacute; cumplidamente
+los derechos y deberes de la patria potestad,
+y las obligaciones de los hijos con respecto
+&aacute; los padres, aduciendo las definiciones y razones
+que en tales casos se acostumbran. Hasta aqu&iacute; llegan
+<span class='pagenum'><a name="Page_161" id="Page_161">[Pg 160]</a></span>
+los elementos; pero nada se encuentra para
+desenvolver el genio filos&oacute;fico de un alumno privilegiado,
+ni que pueda hacerle sobresalir entre el
+comun de sus compa&ntilde;eros, dotados de una capacidad
+regular. El h&aacute;bil profesor desea tomar la medida
+de los talentos que hay en la c&aacute;tedra, y el
+tiempo que le sobra despues de la explicacion le
+emplea en hacer un experimento.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Sobre estos deberes le parece &aacute; V. si nos
+dicen algo los sentimientos del corazon? Las
+luces de la filosof&iacute;a &iquest;estan de acuerdo con las inspiraciones
+de la naturaleza? A esta pregunta responder&aacute;n
+hasta los medianos, observando que los
+padres naturalmente quieren &aacute; los hijos, y estos &aacute;
+los padres, y que as&iacute; estan enlazados nuestros deberes
+con nuestros afectos, instig&aacute;ndonos estos al
+cumplimiento de aquellos. Hasta aqu&iacute; no hay diferencia
+entre los alumnos que se llaman de buen
+talento. Pero prosigue el profesor analizando la
+materia y pregunta.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; le parece &aacute; V. de los hijos que se portan
+mal con los padres, y no corresponden con
+la debida gratitud al amor que estos les prodigaron?</p>
+
+<p>&mdash;Que faltan &aacute; un deber sagrado y desoyen la
+voz de la naturaleza.</p>
+
+<p>&mdash;Pero &iquest;c&oacute;mo es que vemos tan &aacute; menudo &aacute;
+los hijos no cumplir como deben con sus padres,
+mi&eacute;ntras estos si en algo faltan, suele ser por sobreabundancia
+de amor y ternura?</p>
+
+<p>&mdash;En esto hacen muy mal los hijos, dir&aacute; el uno.</p>
+
+<p>&mdash;Los hombres se olvidan f&aacute;cilmente de los
+beneficios recibidos, dir&aacute; el otro; quien alegar&aacute;<span class='pagenum'><a name="Page_162" id="Page_162">[Pg 161]</a></span>
+que los hijos &aacute; medida que adelantan en edad se
+hallan distraidos por mil atenciones diferentes;
+quien recordar&aacute; que los nuevos afectos engendrados
+en sus &aacute;nimos &aacute; causa de la familia de que
+se hacen cabezas, disminuyen el que deben &aacute; sus
+padres: y cada cual andar&aacute; se&ntilde;alando razones
+mas &oacute; m&eacute;nos adaptadas, mas &oacute; m&eacute;nos s&oacute;lidas,
+pero ninguna que satisfaga del todo. Si entre
+vuestros alumnos se encuentra alguno que haya de
+adquirir con el tiempo esclarecida nombrad&iacute;a, dirigidle
+la misma pregunta, &aacute; ver si acierta &aacute; decir
+algo que la desentra&ntilde;e y la ilustre.</p>
+
+<p>&mdash;Es demasiado cierto, os responder&aacute;, que los
+hijos faltan con mucha frecuencia &aacute; sus deberes
+para con sus padres; pero, si no me enga&ntilde;o, la razon
+de esto se halla en la misma naturaleza de las
+cosas. Cuanto mas necesario es para la conservacion
+y buen &oacute;rden de los seres el cumplimiento de
+un deber, el Criador ha procurado asegurar mas
+dicho cumplimiento. El mundo se conserva, mas
+&oacute; m&eacute;nos bien, &aacute; pesar del mal comportamiento
+de los hijos; pero el dia que los padres se portasen
+mal, y olvidasen el cuidar de sus hijos, el linaje
+humano caminaria &aacute; su ruina. As&iacute; es de notar que
+los hijos, ni aun los mejores, no profesan &aacute; sus
+padres un afecto tan vivo y ardiente como los padres
+&aacute; los hijos. El Criador podia sin duda comunicar
+&aacute; los hijos un amor tan apasionado y tierno
+como lo es el de los padres, pero esto no era necesario,
+y por lo mismo no lo ha hecho. Y es de
+notar que las madres, que han menester mayor
+grado de este amor y ternura, lo tienen llevado
+hasta los limites del frenes&iacute;, habi&eacute;ndolas pertrechado
+<span class='pagenum'><a name="Page_163" id="Page_163">[Pg 162]</a></span>
+el Criador contra el cansancio que pudieran
+producirles los primeros cuidados de la infancia.
+Resulta pues que la falta del cumplimiento de los
+deberes en los hijos, no procede precisamente de
+que estos sean peores, pues ellos si llegan &aacute; ser
+padres, se portan como lo hicieron los suyos;
+sino de que el amor filial es de suyo m&eacute;nos intenso
+que el paternal, ejerce mucho m&eacute;nos ascendiente
+y predominio sobre el corazon, y por lo mismo
+se amortigua con mas facilidad; es m&eacute;nos fuerte
+para superar obst&aacute;culos, y ejerce menor influencia
+sobre la totalidad de nuestras acciones.</p>
+
+<p>En las primeras respuestas encontrabais disc&iacute;pulos
+aprovechados, en esta descubr&iacute;s al j&oacute;ven
+fil&oacute;sofo que empieza &aacute; descollar, como entre raqu&iacute;ticos
+arbustos se levanta la tierna encina, que
+andando los a&ntilde;os se har&aacute; notar en el bosque por
+su corpulento tronco y soberbia copa.</p>
+
+
+<h3>&sect; IX.</h3>
+
+<h4>Necesidad de los estudios elementales.</h4>
+
+<p>No se crea por lo dicho, que juzgue conveniente
+emancipar &aacute; la juventud de la ense&ntilde;anza de los
+elementos; muy al contrario, opino que quien
+ha de aprender una ciencia, por grandes que sean
+las fuerzas de que se sienta dotado, es preciso se
+sujete &aacute; esta mortificacion que es como el noviciado
+de las letras. De esto procuran muchos eximirse
+apelando &aacute; art&iacute;culos de diccionario que contiene
+lo bastante para hablar de todo sin entender de
+nada; pero la razon y la experiencia manifiestan<span class='pagenum'><a name="Page_164" id="Page_164">[Pg 163]</a></span>
+que semejante m&eacute;todo no puede servir sino &aacute; formar
+lo que llamamos eruditos &aacute; la violeta.</p>
+
+<p>En efecto: hay en toda ciencia y profesion un
+conjunto de nociones primordiales, voces y locuciones
+que le son propias, las cuales no se aprenden
+bien sino estudiando una obra elemental: de
+suerte que cuando no mediaran otras consideraciones,
+la presente bastaria &aacute; demostrar los inconvenientes
+de tomar otro camino. Estas nociones
+primordiales, y esas voces y locuciones, deben
+ser miradas con algun respeto por quien entra de
+nuevo en la carrera, pues ha de suponer que no
+en vano han trabajado hasta aqu&iacute; los que &aacute; ella se
+dedicaron. Si el recien venido tiene desconfianza
+de sus predecesores, si espera poder reformar la
+ciencia &oacute; profesion, y hasta variarla radicalmente,
+al m&eacute;nos ha de reflexionar, que es prudente enterarse
+de lo que han dicho los otros, que es temerario
+el empe&ntilde;o de crearlo todo por s&iacute; solo, y es
+exponerse &aacute; perder mucho tiempo, el no quererse
+aprovechar en nada de las fatigas ajenas. El maquinista
+mas extraordinario empieza quizas &aacute; dedicarse
+&aacute; su profesion en la tienda de un modesto
+artesano; y por grandes esperanzas que puedan
+fundarse en sus brillantes disposiciones, no deja
+por esto de aprender los nombres y el manejo de
+los instrumentos y enseres del trabajo. Con el
+tiempo har&aacute; en ellos muchas variaciones, los tendr&aacute;
+de otra materia mas adaptada, cambiar&aacute; su
+forma y tal vez su nombre; mas por ahora es
+preciso que los tome tales como los encuentra,
+que se ejercite con ellos, hasta que la reflexion y
+la experiencia le hayan mostrado los inconvenientes
+<span class='pagenum'><a name="Page_165" id="Page_165">[Pg 164]</a></span>
+de que adolecen y las mejoras de que son susceptibles.</p>
+
+<p>Puede aplicarse &aacute; todas las ciencias el consejo
+que se da &aacute; los que quieren aprender la historia:
+&aacute;ntes de comenzar su estudio, es necesario leer un
+compendio. A este prop&oacute;sito son notables las palabras
+de Bossuet en la dedicatoria que precede &aacute; su
+<i>Discurso sobre la historia universal</i>. Asienta la necesidad
+de estudiar la historia en compendio, para
+evitar confusion y ahorrar fatiga, y luego a&ntilde;ade:
+&laquo;Esta manera de exponer la historia universal la
+compararemos &aacute; la descripcion de los mapas geogr&aacute;ficos:
+la historia universal es el mapa general
+comparado con las historias particulares de cada
+pais y de cada pueblo. En los mapas particulares
+veis menudamente lo que es un reino, &oacute; una provincia
+en si misma; en los universales aprendeis
+&aacute; fijar estas partes del mundo en su todo; en una
+palabra, veis la parte que ocupa Paris &oacute; la isla de
+Francia en el reino, la que el reino ocupa en la
+Europa, y la que la Europa ocupa en el universo.&raquo;
+Pues bien: la oportuna y luminosa comparacion
+entre el <i>Mapa mundi</i> y los particulares, se aplica &aacute;
+todos los ramos de conocimientos. En todos hay
+un conjunto de que es preciso hacerse cargo, para
+comprender mejor las partes, y no andar confuso
+y perdido en la manera de ordenarlas. Aun las
+ideas que se adquieren por este m&eacute;todo, son casi
+siempre incompletas, &aacute; menudo inexactas, y algunas
+veces falsas; pero todos estos inconvenientes
+aun no pesan tanto como los que resultan de
+acometer &aacute; tientas, sin antecedentes ni guia, el
+estudio de una ciencia.<span class='pagenum'><a name="Page_166" id="Page_166">[Pg 165]</a></span></p>
+
+<p>Las obras elementales, se nos dir&aacute;, no son mas
+que un esqueleto; es verdad, pero tal como es,
+ahorra much&iacute;simo trabajo; hall&aacute;ndole formado
+ya, os ser&aacute; mas f&aacute;cil corregir sus defectos, cubrirle
+de nervios, m&uacute;sculos y carne; darle calor,
+movimiento y vida.</p>
+
+<p>Entre los que han estudiado por principios una
+ciencia, y los que, por decirlo as&iacute;, han cogido sus
+nociones al vuelo, en enciclopedias y diccionarios,
+hay siempre una diferencia que no se escapa &aacute; un
+ojo ejercitado. Los primeros se distinguen por la
+precision de ideas y propiedad de lenguaje; los
+otros se lucen tal vez con abundantes y selectas
+noticias, pero &aacute; la mejor ocasion dan un solemne
+tropiezo que manifiesta su ignorante superficialidad<a name="FNanchor_17_24" id="FNanchor_17_24"></a><a href="#Footnote_17_24" class="fnanchor">[17]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XVIII" id="CAPITULO_XVIII"></a>CAP&Iacute;TULO XVIII.</h2>
+
+<h3>LA INVENCION.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion.</h4>
+
+<p>Creo haber dicho lo suficiente con respecto &aacute;
+los m&eacute;todos de ense&ntilde;ar y aprender; paso &aacute; tratar
+del m&eacute;todo de invencion.</p>
+
+<p>Conocidos los elementos de una ciencia, y llegado
+el hombre &aacute; edad y posicion en que puede
+dedicarse &aacute; estudios de mayor extension y profundidad,
+est&aacute; en el caso de seguir senderos m&eacute;nos<span class='pagenum'><a name="Page_167" id="Page_167">[Pg 166]</a></span>
+trillados, y acometer empresas mas osadas. Si la
+naturaleza no le ha dotado del talento de invencion,
+preciso le ser&aacute; contentarse por toda su vida
+con el m&eacute;todo elemental, bien que tomado en mayor
+escala. Necesita guias, y este servicio le prestar&aacute;n
+las obras magistrales. Mas no se crea que
+deba entenderse condenado &aacute; ciego servilismo, y
+no haya de atreverse &aacute; discordar nunca de la autoridad
+de sus maestros; en la milicia cient&iacute;fica y literaria,
+no es tan severa la disciplina que no sea
+l&iacute;cito al soldado dirigir algunas observaciones &aacute; su
+jefe.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>La autoridad cient&iacute;fica.</h4>
+
+<p>Los hombres capaces de alzar y llevar adelante
+una bandera, son muy pocos; y mejor es alistarse
+en las filas de un general acreditado, que no andar
+&aacute; manera de miserable guerrillero, afectando la
+importancia de insigne caudillo.</p>
+
+<p>Diciendo esto, no es mi &aacute;nimo predicar la autoridad
+en materias puramente cient&iacute;ficas y literarias;
+en todo el decurso de la obra he dado bastante &aacute;
+entender que no adolezco de tal achaque; solo me
+propongo indicar una necesidad de nuestro entendimiento,
+que siendo por lo comun muy flaco, ha
+menester un apoyo. La hiedra entrelaz&aacute;ndose con
+un &aacute;rbol, se levanta &aacute; grande altura; si creciese
+sin arrimo, yaceria tendida por el suelo pisoteada
+por todos los transeuntes. Ademas, que no por
+haber hecho esta observacion, se ha de cambiar
+el &oacute;rden regular de las cosas: pues con ella mas
+<span class='pagenum'><a name="Page_168" id="Page_168">[Pg 167]</a></span>
+bien he consignado un hecho que ofrecido un consejo.
+S&iacute; un hecho, porque &aacute; pesar de tanto como
+se blasona de independencia, es mas claro que la
+luz del medio dia que esta independencia no existe,
+que gran parte de la humanidad anda guiada por
+algunos caudillos, y que estos &aacute; su talante la llevan
+por el camino de la verdad &oacute; del error.</p>
+
+<p>Este es un hecho de todos los paises y de todos
+los siglos; hecho indestructible porque est&aacute; fundado
+en la misma naturaleza del hombre. El d&eacute;bil
+siente la superioridad del fuerte, y se humilla en su
+presencia; el genio no es el patrimonio del linaje
+humano, es un privilegio &aacute; pocos concedido:
+quien le posee ejerce sobre los demas un ascendiente
+irresistible. Se ha observado con mucha
+verdad que las masas tienen una tendencia al despotismo;
+esto dimana de que sienten su incapacidad
+para dirigirse, y naturalmente buscan un jefe:
+la que se experimenta en la guerra y la pol&iacute;tica,
+se nota tambien en las ciencias. La generalidad de
+los que las profesan son tambien masas, son verdadero
+vulgo que entregado &aacute; si mismo no sabria
+qu&eacute; hacerse; por lo mismo se arremolina &aacute; manera
+de grupos populares en torno de los que le hablan
+algo mejor de lo que &eacute;l sabe, y manifiestan conocimientos
+que &eacute;l no posee. El entusiasmo penetra
+tambien en la plebe sabia, y lo mismo que la otra
+en sus asonadas, aplaude y grita: &laquo;muy bien,
+muy bien!... t&uacute; lo entiendes mejor que nosotros;
+t&uacute; ser&aacute;s nuestro jefe....&raquo;<span class='pagenum'><a name="Page_169" id="Page_169">[Pg 168]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Modificaciones que ha sufrido en nuestra &eacute;poca la autoridad
+cient&iacute;fica.</h4>
+
+<p>A medida que se han generalizado los conocimientos
+con el inmenso desarrollo de la prensa,
+se ha podido creer que el indicado fen&oacute;meno habia
+desaparecido; pero no es as&iacute;; lo que ha hecho,
+ha sido modificarse. Cuando los caudillos eran
+pocos, cuando el mando estaba entre pocas escuelas,
+andaban los entendimientos &aacute; manera de
+ej&eacute;rcitos disciplinados, siendo tan patente la dependencia
+que no era posible equivocarse. Ahora
+sucede de otra manera: los caudillos y las escuelas
+son en mayor n&uacute;mero; la disciplina se ha relajado:
+pasan los soldados de uno &aacute; otro campo;
+estos se adelantan un poco, aquellos se quedan
+rezagados; algunos se separan y se empe&ntilde;an en
+escaramuzas sin instrucciones ni &oacute;rdenes de sus
+jefes; dir&iacute;ase que los grandes ej&eacute;rcitos han dejado
+de existir y que cada cual marcha por su lado:
+pero no os hagais ilusiones, los ej&eacute;rcitos existen
+&aacute; pesar de ese des&oacute;rden, todos saben bien &aacute; cu&aacute;l
+pertenecen; si desertan del uno se unir&aacute;n al otro;
+y cuando se vean en aprieto, todos se replegar&aacute;n
+en la direccion donde saben que est&aacute; el cuerpo
+principal para cubrir su retirada.</p>
+
+<p>Y si entrar quisi&eacute;semos en minuciosas cuentas,
+hallar&iacute;amos que no es tan exacto que los caudillos
+de ahora sean en mucho mayor n&uacute;mero que los
+de tiempos anteriores. Formando un cuadro de
+clasificaciones cient&iacute;ficas y literarias encontrar&iacute;a<span class='pagenum'><a name="Page_170" id="Page_170">[Pg 169]</a></span>mos
+f&aacute;cilmente que en cada g&eacute;nero son muy pocos
+los que llevan la bandera, y que sobre sus
+pasos se precipita la multitud ahora como siempre.</p>
+
+<p>El teatro y la novela &iquest;no tienen un peque&ntilde;o
+n&uacute;mero de <i>notabilidades</i>, cuyas obras se imitan
+hasta el fastidio? La pol&iacute;tica, la filosof&iacute;a, la historia,
+&iquest;no cuentan tambien unos pocos adalides,
+cuyos nombres se pronuncian sin cesar, y cuyas
+opiniones y lenguaje se adoptan sin discernimiento?
+La <i>independiente</i> Alemania, &iquest;no tiene sus escuelas
+filos&oacute;ficas, tan marcadas y caracterizadas como
+serlo pudieron las de santo Tomas, Escoto y Suarez?
+&iquest;Qu&eacute; son en Francia la turba de los fil&oacute;sofos
+universitarios, sino humildes disc&iacute;pulos de Cousin?
+&iquest;y qu&eacute; ha sido Cousin &aacute; su vez sino un vicario de
+Hegel, y de Schelling? y su filosof&iacute;a, que tambien
+forceja por introducirse entre nosotros, &iquest;no comienza
+con tono magistral, exigiendo respeto y
+deferencia, &aacute; manera de ministerio sagrado que se
+dirige &aacute; la conversion de las gentes sencillas? La
+mayor parte de los que profesan la filosof&iacute;a de la
+historia, &iquest;hacen mas que recitar trozos de las
+obras de Guizot, &oacute; de otros escritores muy contados?
+Los que se complacen en declamaciones sobre
+elevados principios de legislacion, &iquest;no son con
+frecuencia plagiarios de Becaria y Filangieri? Los
+utilitarios &iquest;nos dicen por ventura otra cosa que lo
+que acaban de leer en Bentham? Los escritores
+sobre derecho constitucional, &iquest;no tienen siempre
+en la boca &aacute; Benjamin Constant?</p>
+
+<p>Reconozcamos pues un hecho que tan de bulto
+se presenta, y no nos lisonjeemos de haber destruido
+lo que es mas fuerte que nosotros, pero<span class='pagenum'><a name="Page_171" id="Page_171">[Pg 170]</a></span>
+guard&eacute;monos de sus malos efectos, en cuanto nos
+sea posible. Si &aacute; causa de la debilidad de nuestras
+luces, estamos precisados &aacute; valernos de las ajenas,
+no las recibamos tampoco con ignoble sumision,
+no abdiquemos el derecho de examinar las cosas
+por nosotros mismos, no consintamos que nuestro
+entusiasmo por ningun hombre llegue &aacute; tan alto
+punto, que sin advertirlo le reconozcamos como
+or&aacute;culo infalible. No atribuyamos &aacute; la criatura lo
+que es propio del Criador.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>El talento de invencion. Carrera del ingenio.</h4>
+
+<p>Si el entendimiento es tal que pueda conducirse
+&aacute; s&iacute; mismo, si al examinar las obras de los grandes
+escritores, se siente con fuerza para imitarlos, y
+se encuentra entre ellos, no como pigmeo entre
+gigantes, sino como entre sus iguales, ent&oacute;nces
+el m&eacute;todo de invencion le conviene de una manera
+particular, ent&oacute;nces no debe limitarse &aacute; <i>saber los
+libros</i>, es preciso que <i>conozca las cosas</i>; no ha de
+contentarse con seguir el camino trillado, sino que
+ha de buscar veredas que le lleven mejor, mas
+recto, y si es posible &aacute; puntos mas elevados. No
+admita idea sin analizar, ni proposicion sin discutir,
+ni raciocinio sin examinar, ni regla sin comprobar;
+f&oacute;rmese una ciencia propia, que le pertenezca
+como su sangre, que no sea una simple recitacion
+de lo que ha leido, sino el fruto de lo que
+ha observado y pensado.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; reglas deber&aacute; tener presentes? Las que se
+han se&ntilde;alado mas arriba para todo pensador. El<span class='pagenum'><a name="Page_172" id="Page_172">[Pg 171]</a></span>
+entrar en pormenores seria in&uacute;til y tal vez imposible;
+que el empe&ntilde;o de trazar al genio una marcha
+fija, es no m&eacute;nos temerario que el de sujetar
+las expresiones de animada fisonom&iacute;a al mezquino
+c&iacute;rculo de compasados gestos. Cuando le veis abalanzarse
+brioso &aacute; su gigantesca carrera, no le dirijais
+palabras insulsas, ni consejos est&eacute;riles, ni
+reglas que no ha de observar; decidle tan solo:
+&laquo;Im&aacute;gen de la divinidad, marcha &aacute; cumplir los
+destinos que te ha se&ntilde;alado el Criador; no te olvides
+de tu principio y de tu fin; t&uacute; levantas el vuelo
+y no sabes ad&oacute;nde vas: alza los ojos al cielo, y
+preg&uacute;ntaselo &aacute; tu Hacedor. &Eacute;l te mostrar&aacute; su voluntad;
+c&uacute;mplela fielmente; que en cumplirla estan
+cifrados tu grandor y tu gloria<a name="FNanchor_18_26" id="FNanchor_18_26"></a><a href="#Footnote_18_26" class="fnanchor">[18]</a>.&raquo;</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XIX" id="CAPITULO_XIX"></a>CAP&Iacute;TULO XIX.</h2>
+
+<h3>EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina Dido.
+Alejandro.</h4>
+
+<p>He dicho (Cap. XII) que para conocer la verdad
+en ciertas materias, era necesario desplegar &aacute; un
+mismo tiempo diferentes facultades del alma, y
+entre ellas he contado el sentimiento. Ahora a&ntilde;adir&eacute;
+que si bien esto es preciso cuando se trata de
+aquellas verdades, cuya naturaleza consiste en relaciones
+con dicho sentimiento, como todo lo bello
+&oacute; tierno, &oacute; melanc&oacute;lico &oacute; sublime; no lo es cuando<span class='pagenum'><a name="Page_173" id="Page_173">[Pg 172]</a></span>
+la verdad pertenece &aacute; un &oacute;rden distinto que nada
+tiene que ver con nuestra facultad de sentir.</p>
+
+<p>Si quiero apreciar todo el m&eacute;rito de Virgilio en
+el episodio de Dido, es menester que no raciocine
+con sequedad, sino que imagine y sienta; pero si
+me propongo juzgar bajo el aspecto moral la conducta
+de la reina de Cartago, es preciso que me
+despoje de todo sentimiento, y que deje encomendado
+&aacute; la fria razon el fallar conforme &aacute; los
+eternos principios de la virtud.</p>
+
+<p>Al leer &aacute; Quinto Curcio, admiro al h&eacute;roe macedon,
+y me complazco en verle cuando se arroja
+imp&aacute;vido al traves del Gr&aacute;nico, vence en Arbela,
+persigue y anonada &aacute; Dar&iacute;o, y se&ntilde;orea el oriente.
+En todo esto hay grandeza, hay rasgos que no
+fueran debidamente apreciados, si se cerrara el
+corazon &aacute; todo sentimiento. La sublime narracion
+del sagrado Texto (1. Mach. Cap. 1) no ser&aacute; estimada
+en su justo valor, por quien no haga mas que
+analizar con frialdad. &laquo;Y sucedi&oacute; que despues que
+Alejandro Macedon, hijo de Filipo, que fu&eacute; el primero
+que rein&oacute; en Grecia, salido de la tierra de
+Cethim, derrot&oacute; &aacute; Dario rey de los Persas y de los
+Medos, di&oacute; muchas batallas, y conquist&oacute; las fortalezas
+de todos, y mat&oacute; &aacute; los reyes de la tierra.
+Y pas&oacute; hasta los confines del mundo, y se apoder&oacute;
+de los despojos de numerosas gentes, <i>y la tierra
+call&oacute; en su presencia</i>....&raquo; Cuando uno llega &aacute; esta
+expresion, el libro se cae de las manos, y el
+asombro se apodera del alma. En presencia de un
+hombre <i>la tierra call&oacute;</i>..... Sintiendo con viveza la
+fuerza de esta im&aacute;gen, se forma la mayor idea que
+formarse pueda del h&eacute;roe conquistador. Si para<span class='pagenum'><a name="Page_174" id="Page_174">[Pg 173]</a></span>
+conocer esta verdad, abstraigo y discurro y cavilo,
+y ahogo mis sentimientos, nada comprender&eacute;; es
+preciso que me olvide de toda filosof&iacute;a, que no
+sea mas que hombre, y que dejando la fantas&iacute;a en
+libertad, y el corazon abierto, mire al hijo de Filipo,
+saliendo de la tierra de Cethim, marchando
+con pasos de gigante hasta la extremidad del orbe,
+y contemple &aacute; la tierra, que amedrentada calla.
+Pero si me propongo examinar la justicia y la utilidad
+de aquellas conquistas, ent&oacute;nces ser&aacute; preciso
+cortar el vuelo &aacute; la imaginacion, amortiguar los
+sentimientos de admiracion y entusiasmo; ser&aacute;
+preciso olvidar al j&oacute;ven monarca rodeado de sus
+falanges, y descollando entre sus guerreros como el
+J&uacute;piter de la f&aacute;bula entre el cortejo de los dioses;
+ser&aacute; necesario no pensar mas que en los eternos
+principios de la razon, y en los intereses de la
+humanidad. Si al hacer este ex&aacute;men dejo campear
+la fantas&iacute;a y dilatarse el corazon, errar&eacute;; porque
+la radiante aur&eacute;ola que orla las sienes del conquistador,
+me deslumbrar&aacute;, me quitar&aacute; la osad&iacute;a de
+condenarle, me inclinar&aacute; &aacute; la indulgencia por
+tanto genio y heroismo; y se lo perdonar&eacute; todo,
+cuando vea que en la cumbre de su gloria, &aacute; la
+edad de 33 a&ntilde;os, <i>se postra en un lecho y conoce que
+se muere</i>. Et post h&aelig;c decidit in lectum, et cognovit
+quia moreretur. (Machab. lib. 1. cap. 1.)</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos.</h4>
+
+<p>A cada paso se observa la mucha influencia que
+sobre nuestra conducta tienen las pasiones; y el<span class='pagenum'><a name="Page_175" id="Page_175">[Pg 174]</a></span>
+insistir en probar esto, seria demostrar una verdad
+demasiado conocida. Pero no se ha reparado tanto
+en los efectos de las pasiones sobre el entendimiento,
+aun con respecto &aacute; verdades que nada tienen
+que ver con nuestras acciones. Quizas sea este
+uno de los puntos mas importantes del arte de
+pensar, y por lo mismo lo expondr&eacute; con algun detenimiento.</p>
+
+<p>Si nuestra alma estuviese &uacute;nicamente dotada de
+inteligencia, si pudiese contemplar los objetos sin
+ser afectada por ellos, sucederia que en no alter&aacute;ndose
+dichos objetos, los ver&iacute;amos siempre de
+una misma manera. Si el ojo es el mismo, la distancia
+la misma, el punto de vista el mismo, la
+cantidad y direccion de la luz las mismas, la impresion
+que recibamos no podr&aacute; m&eacute;nos de ser siempre
+la misma. Pero cambiada una cualquiera de estas
+condiciones, cambiar&aacute; la impresion; el objeto ser&aacute;
+mas &oacute; m&eacute;nos grande, los colores mas &oacute; m&eacute;nos vivos
+&oacute; quizas del todo diferentes; su figura sufrir&aacute;
+considerables modificaciones, &oacute; tal vez se convertir&aacute;
+en otra nada semejante. La luna conserva
+siempre su misma figura, y no obstante nos presenta
+de continuo variedad de fases; una roca informe
+y desigual se nos ofrece &aacute; lo l&eacute;jos como una c&uacute;pula
+que corona un soberbio edificio; y el monumento
+que mirado de cerca es una maravilla del
+arte, se divisa &aacute; larga distancia como una pe&ntilde;a
+irregular, desgajada, caida &aacute; la aventura en las
+faldas del monte.</p>
+
+<p>Lo propio sucede con el entendimiento: los objetos
+son &aacute; veces los mismos, y no obstante se
+ofrecen muy diferentes, no solo &aacute; distintas perso<span class='pagenum'><a name="Page_176" id="Page_176">[Pg 175]</a></span>nas,
+sino &aacute; una misma; sin que para esta mudanza
+sea necesario mucho tiempo. Quizas un instante de
+intervalo es suficiente para cambiar la escena; nos
+hallamos ya en otra parte; se ha corrido un velo,
+y todo ha variado; todo ha tomado otras formas
+y colores; diriase que los objetos han sido tocados
+con la varita de un mago.</p>
+
+<p>&iquest;Y cu&aacute;l es la causa? es que el corazon se ha
+puesto en juego, es que nosotros nos hemos mudado,
+y nos parece que se han mudado los objetos.
+As&iacute; al darse &aacute; la vela la embarcacion que nos
+lleva, el puerto y las costas huyen &aacute; toda prisa;
+cuando en realidad nada se ha movido sino la
+nave.</p>
+
+<p>Y n&oacute;tese que esta mudanza no se realiza tan
+solo cuando el &aacute;nimo se conmueve profundamente,
+y puede decirse que las pasiones estan levantadas;
+en medio de una calma aparente sufrimos &aacute; menudo
+esta alteracion en la manera de ver, alteracion
+tanto mas peligrosa, cuanto m&eacute;nos se hacen
+sentir las causas que la producen. Se han dividido
+en ciertas clases las pasiones del corazon humano,
+pero sea que no se hayan comprendido todas en la
+clasificacion filos&oacute;fica, sea que cada una de ellas
+entra&ntilde;a en su seno otras muchas que deben ser
+consideradas como sus hijas, &oacute; como transformaciones
+de una misma, lo cierto es que quien observe
+con atencion la variedad y graduacion de
+nuestros sentimientos creer&aacute; estar asistiendo &aacute; las
+mudables ilusiones de una vision fantasmag&oacute;rica.
+Hay momentos de calma y de tempestad, de dulzura
+y de acritud, de suavidad y de dureza, de valor y
+de cobardia, de fortaleza y de abatimiento, de<span class='pagenum'><a name="Page_177" id="Page_177">[Pg 176]</a></span>
+entusiasmo y de desprecio, de alegr&iacute;a y de tristeza,
+de orgullo y de anonadamiento, de esperanza
+y de desesperacion, de paciencia y de ira, de postracion
+y de actividad, de expansion y de estrechez,
+de generosidad y de codicia, de perdon y
+de venganza, de indulgencia y de severidad, de
+placer y de malestar, de saboreo y de tedio, de
+gravedad y de lijereza, de elevacion y de frivolidad,
+de seriedad y de chiste, de.... pero ad&oacute;nde
+vamos &aacute; parar, enumerando la variedad de disposiciones
+que experimenta nuestra alma? No es
+mas mudable &eacute; inconstante el mar azotado por los
+huracanes, mecido por el z&eacute;firo, rizado con el
+aliento de la aurora, inm&oacute;bil con el peso de una
+atm&oacute;sfera de plomo, dorado con los rayos del sol
+naciente, blanqueado con la luz del astro de la noche,
+tachonado con las estrellas del firmamento, ceniciento
+como el semblante de un difunto, brillante
+con los fuegos del medio dia, tenebroso y negro,
+como la boca de una tumba.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas.</h4>
+
+<p>&Eacute;rase una hermosa ma&ntilde;ana de abril, Eugenio
+se habia levantado muy temprano, habia extendido
+maquinalmente el brazo &aacute; su librer&iacute;a, y con el tomito
+en la mano, pero sin abrir, se habia asomado
+al balcon que daba vista &aacute; una risue&ntilde;a campi&ntilde;a.
+&iexcl;Qu&eacute; dia mas bello! &iexcl;qu&eacute; hora tan embelesante!
+El sol se levanta en el horizonte matizando las nubecillas
+con primorosos colores, y desplegando en
+todas direcciones madejas de luz, como la dorada<span class='pagenum'><a name="Page_178" id="Page_178">[Pg 177]</a></span>
+cabellera ondeante sobre la cabeza de un ni&ntilde;o; la
+tierra ostenta su riqueza y sus galas, el ruise&ntilde;or
+gorjea y trina en la cercana arboleda, el labrador
+se encamina &aacute; su campo, saludando al luminar del
+dia con cantares de dicha y de amor. Eugenio contempla
+aquella escena con un placer inexplicable.
+Su &aacute;nimo tranquilo, sosegado, apacible, se presta
+f&aacute;cilmente &aacute; emociones gratas y suaves. Goza de
+completa salud, disfruta de ping&uuml;e fortuna; los
+negocios de la familia andan con viento en popa,
+y cuantos le rodean, se esmeran en complacerle.
+Su corazon no est&aacute; agitado por ninguna pasion
+violenta; anoche concili&oacute; sin dificultad el sue&ntilde;o,
+que no se ha interrumpido hasta el rayar del alba;
+y espera que las horas se adelanten para entregarse
+al ordinario curso de sus tranquilas tareas.</p>
+
+<p>Abre por fin el libro: es una novela rom&aacute;ntica.
+Un desgraciado &aacute; quien el mundo no ha podido
+comprender, maldice &aacute; la sociedad, &aacute; la humanidad
+entera, maldice &aacute; la tierra y al cielo, maldice
+lo pasado, lo presente y lo futuro, maldice al
+mismo Dios, se maldice &aacute; s&iacute; mismo; y cansado de
+mirar un sol helado y sombr&iacute;o, una tierra mustia
+y agostado, de arrastrar una existencia que pesa
+sobre su corazon, que le oprime, que le ahoga
+como los brazos del verdugo al infeliz ajusticiado,
+se propone dar fin &aacute; sus dias. Miradle, ya est&aacute; en
+el borde del precipicio fatal, ya est&aacute; escrita en
+la cartera la palabra <i>&aacute; Dios</i>; ya vuelve en torno su
+cabeza desgre&ntilde;ada, su semblante p&aacute;lido, sus ojos
+hundidos &eacute; inflamados, sus facciones alteradas; y
+&aacute;ntes de consumar el atentado se queda un momento
+en silencio, y luego reflexiona sobre la naturaleza,
+<span class='pagenum'><a name="Page_179" id="Page_179">[Pg 178]</a></span>
+sobre los destinos del hombre, sobre la
+injusticia de la sociedad. &laquo;Esto es exagerado,
+dice con impaciencia Eugenio; en el mundo hay
+mucho malo, pero no lo es todo. La virtud no est&aacute;
+todav&iacute;a desterrada de la tierra; yo conozco muchas
+personas que sin atroz calumnia no pueden
+ser contadas entre los criminales. Hay injusticias,
+es cierto; pero la injusticia no es la regla de la sociedad;
+y si bien se observa, los grandes cr&iacute;menes
+son excepciones monstruosas. La mayor parte de
+los actos que se cometen contra la virtud proceden
+de nuestra debilidad; nos da&ntilde;an &aacute; nosotros
+mismos, pero no traen perjuicios &aacute; otros; no
+aterrorizan al mundo, y los mas se consuman sin
+llegar &aacute; su noticia. Ni es verdad que el bienestar
+sea tan imposible; los infortunados son muchos,
+pero no todo dimana de injusticia y crueldad; en
+la misma naturaleza de las cosas se encuentra la
+razon de estos males, que ademas no son ni tantos
+ni tan negros como se nos pintan aqu&iacute;. No s&eacute;
+qu&eacute; modo de mirar los objetos tienen esos hombres;
+se quejan de todo, blasfeman de Dios, calumnian
+&aacute; la humanidad entera, y cuando se elevan &aacute; consideraciones
+filos&oacute;ficas, llevan el alma por una
+region de tinieblas, donde no encuentra mas que
+un caos desesperante. Cuando vuelve de semejantes
+excursiones, no sabe pronunciar otras palabras
+que <i>maldicion</i> y <i>cr&iacute;men</i>. Esto es insoportable; esto
+es tan falso en filosof&iacute;a como feo en literatura.&raquo;
+As&iacute; discurria Eugenio, y cerraba buenamente el
+libro, y apartaba de su mente aquellos t&eacute;tricos
+recuerdos, entreg&aacute;ndose de nuevo &aacute; la contemplacion
+de la bella naturaleza.<span class='pagenum'><a name="Page_180" id="Page_180">[Pg 179]</a></span></p>
+
+<p>Pasan las horas, suena la de comenzar sus tareas;
+y aquel dia parece el de las desgracias. Todo
+va mal; dir&iacute;ase que le han alcanzado &aacute; Eugenio las
+maldiciones del suicida. Muy de ma&ntilde;ana corre por
+la casa un mal humor terrible; N ha pasado mal&iacute;sima
+noche; M se ha levantado indispuesto, y todos
+son mas agrios que zumo de fruta verde. A
+Eugenio se le pega tambien algo de la malignidad
+atmosf&eacute;rica que le rodea; pero todav&iacute;a conserva
+alguna cosa de las apacibles emociones de la salida
+del sol.</p>
+
+<p>El dia se va encapotando, el tiempo no ser&aacute; tan
+bueno como se prometia el espectador de la ma&ntilde;ana.
+Sale Eugenio &aacute; sus diligencias, la lluvia comienza,
+el paraguas no basta para cubrir al viandante,
+y en una calle estrecha y atestada de lodo
+se encuentra Eugenio con un caballo que galopa,
+sin atender &aacute; que los chispazos de fango de sus
+cascos dejan al pobre pasajero pedestre hecho
+una l&aacute;stima de pies &aacute; cabeza. Ya es preciso retroceder,
+volverse &aacute; casa, entre irritado y mohino,
+no maldiciendo tan alto como el rom&aacute;ntico, pero
+s&iacute; haciendo no muy piadosa plegaria para el caballo
+y el jinete. La vida no es ya tan bella, pero todav&iacute;a
+es soportable; la filosof&iacute;a se va encapotando
+como el tiempo, pero el sol no ha desaparecido
+aun. Los destinos de la humanidad no son desesperantes,
+pero los lances de los hombres son algo
+pesados. Al fin siempre seria mejor que las caras
+dom&eacute;sticas no fueran de cuaresma, que las calles
+estuviesen limpias, &oacute; que si estaban sucias, no galopasen
+los caballos &aacute; la inmediacion de los transeuntes.<span class='pagenum'><a name="Page_181" id="Page_181">[Pg 180]</a></span></p>
+
+<p>Sobre una desgracia viene otra. Reparado Eugenio
+del primer descalabro, vuelve &aacute; sus diligencias,
+dirigi&eacute;ndose &aacute; casa de su amigo, quien le ha
+de comunicar noticias satisfactorias, con respecto
+&aacute; un negocio de importancia. Por lo pronto es recibido
+con frialdad, el amigo procura eludir la
+conversacion sobre el punto principal, y finge ocupaciones
+apremiadoras que le obligan &aacute; aplazar
+para otro dia el tratar del asunto. Eugenio se despide
+algo desabrido y receloso, y se devana los
+sesos por adivinar el misterio; pero una feliz casualidad
+le hace encontrar con otro amigo que le
+revela la trama del primero, y le avisa que no se
+duerma si no quiere ser v&iacute;ctima de la perfidia mas
+infame. Marcha presuroso &aacute; tomar sus providencias,
+acude &aacute; otros que puedan informarle de la
+verdadera situacion de las cosas, le explican la
+traicion, se compadecen de su desgracia, pero todos
+convienen en que ya es tarde. La p&eacute;rdida es
+crecida, y ademas irreparable: el p&eacute;rfido ha tomado
+sus medidas con tanta precaucion, que
+el desgraciado Eugenio no ha advertido la estratagema
+hasta que se ha visto enredado sin remedio.
+Acudir &aacute; los tribunales es imposible, porque
+el negocio no lo consiente; reprochar al p&eacute;rfido la
+negrura de su accion es desahogo est&eacute;ril; con tomar
+una venganza nada se remedia y se aumentan
+los males del vengador. No hay mas que resignarse.
+Eugenio se retira &aacute; su casa, entra en su
+gabinete, se entrega &aacute; todo el dolor que consigo
+trae el frustrarse tantas esperanzas, y un cambio
+inevitable en su posicion social. El libro est&aacute; todav&iacute;a
+sobre la mesa, su vista le recuerda las reflexiones
+<span class='pagenum'><a name="Page_182" id="Page_182">[Pg 181]</a></span>
+de la ma&ntilde;ana; y exclama en su interior: &laquo;Oh!
+cu&aacute;n miserablemente te enga&ntilde;abas, cuando reputabas
+exageracion las infernales pinturas que del
+mundo hacen esos hombres! No puede negarse:
+tienen razon: esto es horrible, desconsolador,
+desesperante, pero es la realidad. El hombre es
+un animal depravado, la sociedad es una cruel
+madrastra, mejor dir&eacute; un verdugo que se complace
+en atormentarnos, que nos insulta, y se mofa
+de nuestras angustias, al mismo tiempo que nos
+cubre de ignominia, y nos da la muerte. No hay
+buena fe, no hay amistad, no hay gratitud, no
+hay generosidad, no hay virtud sobre la tierra;
+todo es egoismo, miras interesadas, perfidias,
+traicion, mentira. Para tanto padecer, &iquest;porqu&eacute;
+se nos ha dado la vida? &iquest;d&oacute;nde est&aacute; la Providencia,
+d&oacute;nde la justicia de Dios? d&oacute;nde?....&raquo;</p>
+
+<p>Aqu&iacute; llegaba Eugenio, y, como ven nuestros lectores,
+la dulce y apacible y juiciosa filosof&iacute;a de la
+ma&ntilde;ana, se habia trocado en pensamientos sat&aacute;nicos,
+en inspiraciones de Beelzebub. Nada se habia
+mudado en el mundo, todo proseguia en su ordinaria
+carrera, y ni el hombre ni la sociedad podian
+decirse peores, ni entregados &aacute; otros destinos,
+por haberle sucedido &aacute; Eugenio una desgracia
+imprevista. Quien se ha mudado es &eacute;l; sus sentimientos
+son otros, su corazon lleno de amargura
+derrama la hiel sobre el entendimiento,
+y este, obedeciendo &aacute; las inspiraciones del dolor
+y de la desesperacion, se venga del mundo pint&aacute;ndole
+con los colores mas horribles. Y no se crea
+que Eugenio proceda de mala fe: ve las cosas
+tales como las expresa; as&iacute; como las expresaba<span class='pagenum'><a name="Page_183" id="Page_183">[Pg 182]</a></span>
+por la ma&ntilde;ana tales como &aacute; la sazon las veia.</p>
+
+<p>Dejamos &aacute; Eugenio, en el terrible <i>d&oacute;nde</i>.... que
+&aacute; no dudarlo hubiera abortado una blasfemia horripilante,
+si no se interrumpiera el mon&oacute;logo con
+la llegada de un caballero que con libertad de
+amigo penetra en el gabinete sin detenerse en
+antesalas.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, mi querido Eugenio, ya s&eacute; que te
+han jugado una mala partida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo ha de ser!</p>
+
+<p>&mdash;Es mucha perfidia.</p>
+
+<p>&mdash;As&iacute; anda el mundo.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que importa es remediarlo.</p>
+
+<p>&mdash;Remedio?.... es imposible...</p>
+
+<p>&mdash;Muy sencillo.</p>
+
+<p>&mdash;Me gusta la frescura.</p>
+
+<p>&mdash;Todo est&aacute; en aprontar mas fondos, aprovechar
+el correo de hoy, y ganarle por la mano.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero c&oacute;mo los apronto? sus c&aacute;lculos estriban
+sobre la imposibilidad en que me hallo de hacerlo,
+y como sabia el estado de mis negocios, efecto de
+los desembolsos hechos hasta aqu&iacute; para el maldito
+objeto, est&aacute; bien seguro que no podr&eacute; tomarle la
+delantera.</p>
+
+<p>&mdash;Y si estos fondos estuviesen ya prestos...</p>
+
+<p>&mdash;No so&ntilde;emos...</p>
+
+<p>&mdash;Pues mira, est&aacute;bamos reunidos varios amigos
+para el negocio que t&uacute; no ignoras; se nos ha referido
+lo que te acaba de suceder, y el desastre que
+iba &aacute; ocasionarte. La profunda impresion que me
+ha producido, puedes suponerla; y habiendo pedido
+permiso &aacute; los socios para abandonar por mi
+parte el proyecto, y venir &aacute; ofrecerte mis recursos,
+<span class='pagenum'><a name="Page_184" id="Page_184">[Pg 183]</a></span>
+todos instant&aacute;neamente han seguido mi ejemplo;
+todos han dicho que arrostraban con gusto
+el riesgo de aplazar sus operaciones, y de sacrificar
+su ganancia hasta que t&uacute; hubieses salido airoso del
+negocio.</p>
+
+<p>&mdash;Pero yo no puedo consentir....</p>
+
+<p>&mdash;D&eacute;jate...</p>
+
+<p>&mdash;Pero, y si esos caballeros, &aacute; quienes no conozco
+siquiera...</p>
+
+<p>&mdash;T&uacute; desconfianza estaba ya prevista; aprovecha
+el correo, yo me voy, y en esta cartera encontrar&aacute;s
+todo lo que se necesita. A Dios, mi querido
+Eugenio.</p>
+
+<p>La cartera ha caido al lado del libro fatal; Eugenio
+se averg&uuml;enza de haber anatematizado la
+humanidad, sin excepciones; la hora del correo
+no le permite filosofar, pero siente que su filosof&iacute;a
+toma un sesgo m&eacute;nos desesperante. A la ma&ntilde;ana
+siguiente el sol asomar&aacute; hermoso y radiante como
+hoy, el ruise&ntilde;or cantar&aacute; en el ramaje, el labrador
+se dirigir&aacute; &aacute; sus faenas, y Eugenio volver&aacute; &aacute; ver
+las cosas como las veia &aacute;ntes de sus fatales aventuras.
+En 24 horas, que por cierto no han alterado
+nada ni en la naturaleza, ni en la sociedad, la filosof&iacute;a
+de Eugenio ha recorrido un espacio inmenso,
+para volver como los astros, al mismo punto de
+donde partiera.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Don Marcelino. Sus cambios pol&iacute;ticos.</h4>
+
+<p>Don Marcelino acaba de salir de unas elecciones,
+en que los partidos han luchado en tremenda batalla.
+La fuerza muscular ha tenido tambien su<span class='pagenum'><a name="Page_185" id="Page_185">[Pg 184]</a></span>
+voto; se han blandido pu&ntilde;ales, se han menudeado
+los garrotazos; la campanilla del presidente ha
+resonado entre el ruido de voces estent&oacute;reas, y de
+pulmones de bronce. Don Marcelino pertenece al
+partido derrotado, y ha tenido que salvarse &aacute; escape.
+Lo que es valor, ya se ve, no le faltaba;
+pero ha sido preciso no olvidar las consideraciones
+de prudencia y decoro.</p>
+
+<p>La desagradable impresion no se le borrar&aacute; en
+algunos dias, y es notable que ella basta para
+echar &aacute; perder sus ideas liberales. &laquo;Deseng&aacute;&ntilde;ense
+Vds., se&ntilde;ores, dice con el tono de la mas profunda
+conviccion, esto es una farsa, un absurdo; nos
+hemos empe&ntilde;ado en una barbaridad; no hay mas
+remedio que un brazo fuerte; el absolutismo tiene
+sus inconvenientes, pero del mal el m&eacute;nos. El gobierno
+representativo; el gobierno de la razon
+ilustrada y de la voluntad libre, es muy hermoso
+en las p&aacute;ginas de las obras de derecho constitucional,
+y en los art&iacute;culos de peri&oacute;dico; pero en
+la realidad no medran mas que la intriga, la inmoralidad,
+y sobre todo la impudencia y la audacia.
+Yo ya estoy desenga&ntilde;ado, y he palpado bien
+aquello de: otros vendr&aacute;n que me abonar&aacute;n.&raquo;</p>
+
+<p>A consecuencia de los disturbios, la autoridad
+militar toma una actitud imponente, declara el estado
+de sitio, la constitucion se suspende, los revoltosos
+se amedrentan, y la ciudad recobra la
+calma. Don Marcelino puede entregarse sin recelo
+&aacute; sus paseos ordinarios; reina la mayor seguridad
+de dia como de noche; y as&iacute; el cuitado elector va
+olvidando la escena de los campanillazos, gritos,
+garrotes y pu&ntilde;ales.<span class='pagenum'><a name="Page_186" id="Page_186">[Pg 185]</a></span></p>
+
+<p>Oc&uacute;rresele entre tanto hacer un viaje, y necesita
+su pasaporte. A la entrada de la casa de la policia
+hay numerosa guardia de tropa: Don Marcelino
+se va &aacute; entrar por la primera puerta que se
+ofrece, y el granadero le dice: &laquo;<i>Atras.</i>&raquo; Encaminase
+&aacute; la otra, y el centinela le grita en alta y destemplada
+voz: &laquo;<i>Paisano, la capa.</i>&raquo; Qu&iacute;tase el
+embozo, prosigue algo mohino, y los esbirros, que
+se resienten de la rigidez gubernativa, le dicen en
+ademan descortes: &laquo;no vaya V. tan aprisa; aguarde
+V. su turno.&raquo; Llegado &aacute; la mesa, el oficial le
+dirige mil preguntas investigadoras, le mira de
+pies &aacute; cabeza, como si sospechase que el pobre D.
+Marcelino es uno de los jefes del motin del otro dia.
+Al fin le entrega el pasaporte con ademan desde&ntilde;oso,
+baja la cabeza, y no se digna devolver el saludo
+que el viajero le dirige con afabilidad y cortes&iacute;a.</p>
+
+<p>El paciente se marcha muy disgustado, pero
+no piensa que aquella escena haya debido modificar
+sus opiniones pol&iacute;ticas. Re&uacute;nese con sus amigos,
+la conversacion gira sobre las &uacute;ltimas ocurrencias,
+y se eleva poco &aacute; poco hasta la region de
+las teorias de gobierno. Don Marcelino ya no ser&aacute;
+absolutista del otro dia. &iexcl;Qu&eacute; esc&aacute;ndalo, dice uno
+de los circunstantes, yo no puedo recordarlo sin
+detestar esas trampas!&mdash;Ciertamente, responde
+D. Marcelino, pero en todo hay inconvenientes;
+mire V., el absolutismo proporciona quietud,
+pero &iquest;qu&eacute; s&eacute; yo? tambien tiene sus cosas. A los
+hombres no conviene gobernarlos con palo; y al
+fin es necesario no olvidar la dignidad propia.&mdash;&iquest;Pero
+la olvidan por ventura los que viven bajo un
+gobierno absoluto?&mdash;Yo no digo eso, pero s&iacute; que<span class='pagenum'><a name="Page_187" id="Page_187">[Pg 186]</a></span>
+es pr&eacute;ciso no precipitarse en condenar las formas
+representativas; porque no puede negarse que las
+absolutas tienen cierta rigidez, de que se resienten
+hasta las &uacute;ltimas ruedas del gobierno.</p>
+
+<p>El lector conocer&aacute; que D. Marcelino, sin advertirlo
+siquiera, piensa en la escena del pasaporte;
+el rudo <i>atras</i> del granadero, el grito del centinela,
+<i>paisano, la capa</i>, la descortesia de los esbirros y
+del oficial, han bastado para introducir en sus
+ideas pol&iacute;ticas una reforma de alguna consideracion.</p>
+
+<p>Desgraciadamente el oficial de la polic&iacute;a habia
+llevado muy l&eacute;jos sus sospechas. Librado el pasaporte,
+no pudo m&eacute;nos de indicar &aacute; su principal
+que se le habia presentado un sugeto, de quien
+recelaba, segun las se&ntilde;as, no fuese uno de los que
+buscaba la autoridad. Sin saber c&oacute;mo, en el acto
+de subir D. Marcelino &aacute; la diligencia es detenido,
+conducido &aacute; la c&aacute;rcel, y all&iacute; se le fuerza &aacute; pasar
+algunos dias, sin que basten &aacute; libertarle las vehementes
+presunciones que en su favor ofrecen, un
+traje muy decente y c&oacute;modo, un cuerpo bien nutrido,
+y un semblante pacato. No se necesitaba
+mas para que acabasen de desplomarse con estr&eacute;pito
+sus convicciones absolutistas, ya algo desmoronadas
+con el negocio del pasaporte. Lo brusco
+de la captura, lo inc&oacute;modo de la c&aacute;rcel, lo pesado
+y quisquilloso y ofensivo de los interrogatorios,
+bastan y sobran para que salga D. Marcelino de la
+prision con su liberalismo rejuvenecido, con su
+aficion &aacute; la tabla de derechos, con su odio &aacute; la
+arbitrariedad, con su aversion al gobierno militar,
+con su vehemente deseo de que la seguridad personal
+y demas garant&iacute;as constitucionales sean una<span class='pagenum'><a name="Page_188" id="Page_188">[Pg 187]</a></span>
+verdad. Su fe pol&iacute;tica es en la actualidad muy viva;
+en cuanto &aacute; firmeza, aguardad que vengan otras
+elecciones, &oacute; que un dia de ruido le asusten las
+carreras y los gritos de la calle. Ser&aacute; dificil que las
+nuevas convicciones resistan &aacute; tan dura prueba.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte.</h4>
+
+<p>Anselmo, j&oacute;ven aficionado al estudio de las altas
+cuestiones de legislacion, acaba de leer un elocuente
+discurso en contra de la pena de muerte.
+Lo irreparable de la condenacion del inocente, lo
+repugnante y horroroso del suplicio, aun cuando
+lo sufra el verdadero culpable, la inutilidad de tal
+castigo para extirpar ni disminuir el cr&iacute;men, todo
+est&aacute; pintado con vivos colores, con pinceladas
+magn&iacute;ficas; todo realzado con descripciones pat&eacute;ticas,
+con an&eacute;cdotas que hacen estremecer. El j&oacute;ven
+se halla profundamente conmovido, imag&iacute;nase
+que medita, y no hace mas que <i>sentir</i>; cree
+ser un fil&oacute;sofo que juzga, cuando no es mas que
+un hombre que se <i>compadece</i>. En su concepto la
+pena de muerte es in&uacute;til; y aun cuando no fuera
+injusta, es bastante la inutilidad para hacer su aplicacion
+altamente criminal. Este es un punto en
+que la sociedad debe reflexionar seriamente para
+libertarse de esa costumbre cruel que le han legado
+generaciones m&eacute;nos ilustradas. Las convicciones
+del nuevo adepto nada dejan que desear; en ellas
+se combinan razones sociales y humanitarias; al
+parecer, nada fuera capaz de conmoverlas.</p>
+
+<p>El j&oacute;ven fil&oacute;sofo habla sobre el particular con
+<span class='pagenum'><a name="Page_189" id="Page_189">[Pg 188]</a></span>
+un magistrado de profundo saber y dilatada experiencia,
+quien opina que la abolicion de la pena
+de muerte es una ilusion irrealizable. Desenvuelve
+en primer lugar los principios de justicia en que
+se funda, pinta con vivos colores las fatales consecuencias
+que resultarian de semejante paso, retrata
+&aacute; los hombres desalmados, burl&aacute;ndose de
+toda otra pena que no sea el &uacute;ltimo suplicio, recuerda
+las obligaciones de la sociedad en la proteccion
+del d&eacute;bil y del inocente, refiere algunos
+casos desastrosos en que resaltan la crueldad del
+malvado y los padecimientos de la v&iacute;ctima; el corazon
+del j&oacute;ven ya experimenta impresiones nuevas;
+una santa indignacion levanta su pecho, el
+celo de la justicia le inflama; su alma sensible se
+identifica y eleva con la del magistrado; se enorgullece
+de saber dominar los sentimientos de injusta
+compasion, de sacrificarlos en las aras de los
+grandes intereses de la humanidad; &eacute; imagin&aacute;ndose
+ya sentado en un tribunal revestido con la
+toga de un magistrado, parece que el corazon le
+dice: &laquo;s&iacute;, tambien sabrias ser justo; tambien sabrias
+vencerte &aacute; t&iacute; mismo; tambien sabrias, si necesario
+fuese, obedecer &aacute; los impulsos de tu conciencia,
+y con la mano en el corazon, y la vista en
+Dios, pronunciar la sentencia fatal en obsequio de
+la justicia.&raquo;</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Algunas observaciones para precaverse del mal influjo
+del corazon.</h4>
+
+<p>Nada mas importante para pensar bien que el penetrarse
+de las alteraciones que produce en reses?<span class='pagenum'><a name="Page_190" id="Page_190">[Pg 189]</a></span>
+nuestro modo de ver, la disposicion de &aacute;nimo en
+que nos hallamos. Y aqu&iacute; se encuentra la razon
+de que nos sea tan dif&iacute;cil sobreponernos &aacute; nuestra
+&eacute;poca, &aacute; nuestras circunstancias peculiares, &aacute; las
+preocupaciones de la educacion, al influjo de nuestros
+intereses; de aqu&iacute; procede que se nos haga
+tan duro el obrar y hasta el pensar conforme &aacute; las
+prescripciones de la ley eterna, el comprender lo
+que se eleva sobre la region del mundo material,
+el posponer lo presente &aacute; lo futuro. Lo que est&aacute;
+delante de nuestros ojos, lo que nos afecta en la
+actualidad, h&eacute; aqu&iacute; lo que comunmente decide de
+nuestros actos y aun de nuestras opiniones.</p>
+
+<p>Quien desea pensar bien, es preciso que se acostumbre
+&aacute; estar mucho sobre s&iacute;, recordando continuamente
+esta important&iacute;sima verdad; es necesario
+que se habit&uacute;e &aacute; concentrarse, &aacute; preguntarse con
+mucha frecuencia: &laquo;&iquest;tienes el &aacute;nimo bastante
+tranquilo? &iquest;no est&aacute;s agitado por alguna pasion que
+te presenta las cosas diferentes de lo que son en
+s&iacute;? &iquest;est&aacute;s poseido de algun afecto secreto que sin
+sacudir con violencia tu corazon le domina suavemente,
+por medio de una fascinacion que no adviertes?
+En lo que ahora piensas, juzgas, preves,
+conjeturas, &iquest;obras quizas bajo el imperio de alguna
+impresion reciente, que trastornando tus ideas, te
+muestra trastornados los objetos? pocos dias, &oacute;
+pocos momentos &aacute;ntes, &iquest;pensabas de esta manera?
+&iquest;Desde au&aacute;ndo has modificado tus opiniones? &iquest;No
+es desde que un suceso agradable &oacute; desagradable,
+favorable &oacute; adverso, han cambiado tu situacion?
+&iquest;Te has ilustrado mas sobre la materia, has adquirido
+nuevos datos, &oacute; tienes tan solo nuevos inte<span class='pagenum'><a name="Page_191" id="Page_191">[Pg 190]</a></span>&iquest;Qu&eacute;
+es lo que ha sobrevenido, razones &oacute; deseos?
+Ahora que est&aacute;s agitado por una pasion, se&ntilde;oreado
+por tus afectos, juzgas de esta manera, y tu juicio
+te parece acertado; pero si con la imaginacion te
+trasladas &aacute; una situacion diferente, si supones que
+ha trascurrido algun tiempo, &iquest;conjeturas si las
+cosas se te presentar&aacute;n bajo el mismo aspecto,
+con el mismo color?&raquo;</p>
+
+<p>No se crea que esta pr&aacute;ctica sea imposible; cada
+cual puede probarlo por experiencia propia, y
+echar&aacute; de ver que le sirve admirablemente para
+dirigir el entendimiento y arreglar la conducta. No
+llega por lo comun &aacute; tan alto grado la exaltacion
+de nuestros afectos, que nos prive completamente
+del uso de la razon; para semejantes casos no hay
+nada que prescribir; porque ent&oacute;nces hay la enajenacion
+mental, sea duradera &oacute; moment&aacute;nea. Lo
+que hacen ordinariamente las pasiones es ofuscar
+nuestro entendimiento, torcer el juicio; pero no
+cegar del todo aquel, ni destituirnos de este. Queda
+siempre en el fondo del alma una luz que se amortigua,
+mas no se apaga; y el que brille mas &oacute; m&eacute;nos
+en las ocasiones criticas, depende en buena
+parte del h&aacute;bito de atender &aacute; ella, de reflexionar
+sobre nuestra situacion, de saber dudar de nuestra
+aptitud para pensar bien en el acto, de no tomar
+los chispazos de nuestro corazon por luz suficiente
+para guiarnos, y de considerar que no son propios
+sino para deslumbrarnos.<span class='pagenum'><a name="Page_192" id="Page_192">[Pg 191]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; VII.</h3>
+
+<h4>El amigo convertido en monstruo.</h4>
+
+<p>Que las pasiones nos ciegan es una verdad tan
+trivial, que nadie la desconoce. Lo que nos falta
+no es el principio abstracto y vago, sino una advertencia
+continuada de sus efectos, un conocimiento
+pr&aacute;ctico, minucioso, de los trastornos
+que esta maligna influencia produce en nuestro
+entendimiento; lo que no se adquiere sin penoso
+trabajo, sin dilatado ejercicio. Los ejemplos aducidos
+mas arriba manifiestan bastante la verdad
+cuya exposicion me ocupa; no obstante creo que
+no ser&aacute; in&uacute;til aclararla con algunos otros.</p>
+
+<p>Tenemos un amigo cuyas bellas cualidades nos
+encantan, cuyo m&eacute;rito nos apresuramos &aacute; encomiar
+siempre que la ocasion se nos brinda, y
+de cuyo afecto h&aacute;cia nosotros no podemos dudar.
+Ni&eacute;ganos un dia un favor que le pedimos, no se
+interesa bastante por la persona que le recomendamos,
+rec&iacute;benos alguna vez con frialdad, nos
+responde con tono desabrido, &oacute; nos da otro cualquier
+motivo de resentimiento. Desde aquel instante
+experimentamos un cambio notable en la
+opinion sobre nuestro amigo; tal vez una revolucion
+completa. Ni su talento es tan claro, ni su
+voluntad tan recta, ni su &iacute;ndole tan suave, ni su
+corazon tan bueno, ni su trato tan dulce, ni su
+presencia tan afable; en todo hallamos que corregir,
+que enmendar; en todo nos hab&iacute;amos equivocado;
+el lance que nos afecta ha descorrido el
+velo, nos ha sacado de la ilusion; y fortuna si el<span class='pagenum'><a name="Page_193" id="Page_193">[Pg 192]</a></span>
+hombre modelo no se ha trocado de repente en
+un monstruo.</p>
+
+<p>&iquest;Es probable que fuera tanto nuestro enga&ntilde;o?
+No: lo es s&iacute; que nuestro afecto anterior no nos
+dejaba ver sus lunares; y que nuestro actual resentimiento
+los exagera &oacute; los finge. &iquest;Por ventura
+no cre&iacute;amos posible que el amigo pudiese
+negarse &aacute; prestar un favor, &oacute; se portase mal en
+un negocio, &oacute; en un momento de mal humor se
+olvidase de su ordinaria afabilidad y cortes&iacute;a?
+Ciertamente que esto no era imposible &aacute; nuestros
+ojos; si se nos hubiese preguntado sobre el particular,
+hubi&eacute;ramos respondido que era hombre,
+y por lo mismo estaba sujeto &aacute; flaquezas, pero
+que esto nada rebajaba de sus excelentes prendas.
+Pues ahora, &iquest;porqu&eacute; tanta exageracion? El motivo
+est&aacute; patente; nos sentimos heridos; y quien
+piensa, quien juzga, no es el entendimiento ilustrado
+con nuevos datos, sino el corazon irritado,
+exasperado, quizas sediento de venganza.</p>
+
+<p>&iquest;Queremos apreciar lo que vale nuestro nuevo
+juicio? h&eacute; aqu&iacute; un medio muy sencillo. Imagin&eacute;monos
+que el lance desagradable no ha pasado con
+nosotros, sino con una persona que nos sea indiferente;
+aun cuando las circunstancias sean las
+mismas, aun cuando las relaciones entre el amigo
+ofensor y la persona ofendida, sean tan afectuosas
+y estrechas como las que mediaban entre &eacute;l y
+nosotros, &iquest;sacaremos del hecho las mismas consecuencias?
+Es seguro que no: conoceremos que
+ha obrado mal, se lo diremos quizas con libertad
+y entereza, habremos tal vez descubierto una mala
+cualidad de su &iacute;ndole, que se nos habia ocultado;<span class='pagenum'><a name="Page_194" id="Page_194">[Pg 193]</a></span>
+pero no dejaremos por esto de reconocer las demas
+prendas que le adornan, no le juzgaremos indigno
+de nuestro aprecio, proseguiremos ligados con &eacute;l
+con los mismos v&iacute;nculos de amistad. Ya no ser&aacute; un
+hombre que nada tiene laudable; sino una persona
+que dotada de mucho bueno, est&aacute; sujeta &aacute; lo malo.
+Y estas variaciones de juicio suceder&aacute;n aun suponiendo
+al amigo culpable en realidad, aun olvidando
+el ser muy f&aacute;cil que nuestra pasion &oacute; interes nos
+hayan cegado lastimosamente, haciendo que no
+atendi&eacute;semos &aacute; los grav&iacute;simos y justos motivos que
+le habr&aacute;n impulsado &aacute; obrar de la manera que nosotros
+reprendemos, haci&eacute;ndonos prescindir de antecedentes
+que conoc&iacute;amos muy bien, de la conducta
+que nosotros hemos observado, y en fin
+trastornando de tal manera nuestro juicio que un
+proceder muy justo y razonable nos haya parecido
+el colmo de la injusticia, de la perfidia, de la ingratitud.
+&iexcl;Cu&aacute;ntas veces nos bastaria para rectificar
+nuestro juicio, el mirar la cosa con &aacute;nimo
+sosegado, como negocio que no nos interesara!</p>
+
+
+<h3>&sect; VIII.</h3>
+
+<h4>Cavilosas variaciones de los juicios pol&iacute;ticos.</h4>
+
+<p>&iquest;Estan en el poder nuestros amigos pol&iacute;ticos &oacute;
+aquellos que mas nos convienen, y dan algunas
+providencias contrarias &aacute; la ley? &laquo;Las circunstancias,
+decimos, pueden mas que los hombres y
+las leyes; el gobierno no siempre puede ajustarse
+&aacute; estricta legalidad: &aacute; veces lo mas legal es lo mas
+ileg&iacute;timo; y ademas, as&iacute; los individuos como los
+pueblos, como los gobiernos, tienen un instinto<span class='pagenum'><a name="Page_195" id="Page_195">[Pg 194]</a></span>
+de conservacion que se sobrepone &aacute; todo; una necesidad,
+&aacute; cuya presencia ceden todas las consideraciones
+y todos los derechos.&raquo; La infraccion de
+la ley &iquest;se ha hecho con lisura, confes&aacute;ndola sin
+rodeos, y excus&aacute;ndose con la necesidad? &laquo;Bien
+hecho, decimos; la franqueza es una de las mejores
+prendas de todo gobierno; &iquest;de qu&eacute; sirve enga&ntilde;ar
+&aacute; los pueblos, y empe&ntilde;arse en gobernar con
+ficciones y mentiras?&raquo; &iquest;Se ha procurado no quebrantar
+la ley? pero se la ha eludido con una cavilacion
+f&uacute;til, interpret&aacute;ndola en sentido abiertamente
+contrario &aacute; la mente del legislador? &laquo;La
+ocurrencia ha sido feliz, decimos, al m&eacute;nos se
+muestra tan profundo respeto &aacute; la ley, que no se
+le desmiente ni en la &uacute;ltima extremidad. La legalidad
+es cosa sagrada, contra la cual es preciso no
+atentar nunca; no hace poco el gobierno que no
+pudiendo salvar el fondo, deja intactas las formas.
+Si algo hay de arbitrariedad, al m&eacute;nos no se presenta
+con la irritante f&eacute;rula del despotismo. Esto es
+precioso para la libertad de los pueblos.&raquo;</p>
+
+<p>Los hombres del poder &iquest;son nuestros adversarios?
+El asunto es muy diferente. &laquo;La ilegalidad
+no era necesaria; y ademas, aun cuando lo fuese,
+la ley es &aacute;ntes que todo. &iquest;Ad&oacute;nde vamos &aacute; parar,
+si se concede &aacute; los gobiernos la facultad de quebrantarla,
+cuando lo juzguen necesario? Esto
+equivale &aacute; autorizar el despotismo; ningun gobernante
+infringe las leyes, sin decir que la infraccion
+est&aacute; justificada por necesidad urgente &eacute;
+indeclinable.&raquo;</p>
+
+<p>El gobierno &iquest;ha confesado abiertamente la infraccion
+de la ley? &laquo;Esto es intolereble, excla<span class='pagenum'><a name="Page_196" id="Page_196">[Pg 195]</a></span>mamos:
+esto es a&ntilde;adir &aacute; la infraccion el insulto;
+siquiera se hubiese echado mano de algun lijero
+disfraz... es el &uacute;ltimo extremo de la impudencia,
+es la ostentacion de la arbitrariedad mas repugnante.
+Est&aacute; visto, en adelante no ser&aacute; menester
+andarse en rodeos; no hiciera mas el aut&oacute;crata de
+las Rusias.&raquo;</p>
+
+<p>&iquest;El gobierno ha procurado salvar las formas,
+guardando cierta apariencia de legalidad? &laquo;No hay
+peor despotismo, exclamamos, que el ejercido en
+nombre de la ley; la infraccion no es m&eacute;nos negra,
+por andar acompa&ntilde;ada de p&eacute;rfida hipocres&iacute;a.
+Cuando un gobierno en casos apurados quebranta
+la ley, y lo confiesa paladinamente, parece que con
+su confesion pide perdon al p&uacute;blico, y le da una
+garant&iacute;a de que el exceso no ser&aacute; repetido; pero
+el cometer las ilegalidades &aacute; la sombra de la misma
+ley, es profanarla torpemente, es abusar de la
+buena fe de los pueblos, es abrir la puerta &aacute; todo
+linaje de desmanes. En no respetando la mente de
+la ley, todo se puede hacer con la ley en la mano;
+basta asirse de una palabra ambigua, para contrariar
+abiertamente todas las miras del legislador.&raquo;</p>
+
+
+<h3>&sect; IX.</h3>
+
+<h4>Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes talentos.
+Los poetas.</h4>
+
+<p>Hay errores de tanto bulto, hay juicios que llevan
+tan manifiesto el sello de la pasion, que no alucinan
+&aacute; quien no est&eacute; cegado por ella. No est&aacute; la
+principal dificultad en semejantes casos; sino en
+aquellos en que, por presentarse mas disfrazado,<span class='pagenum'><a name="Page_197" id="Page_197">[Pg 196]</a></span>
+no se conoce el motivo que habr&aacute; falseado el juicio.
+Desgraciadamente, los hombres de elevado talento
+adolecen muy &aacute; menudo del defecto que estamos
+censurando. Dotados por lo comun de una sensibilidad
+exquisita, reciben impresiones muy vivas,
+que ejercen grande influencia sobre el curso de
+sus ideas y deciden de sus opiniones. Su entendimiento
+penetrante encuentra f&aacute;cilmente razones
+en apoyo de lo que se propone defender, y sus
+palabras y escritos arrastran &aacute; los demas con ascendiente
+fascinador.</p>
+
+<p>Esta ser&aacute; sin duda la causa de la volubilidad que
+se nota en hombres de genio reconocido; hoy ensalzan
+lo que ma&ntilde;ana maldicen; hoy es para ellos
+un dogma inconcuso, lo que ma&ntilde;ana es miserable
+preocupacion. En una misma obra se contradicen
+tal vez de una manera chocante, y os conducen &aacute;
+consecuencias que jamas hubierais sospechado fueran
+conciliables con sus principios. Os equivocariais
+si siempre achacaseis &aacute; mala fe estas singulares
+anomal&iacute;as: el autor habr&aacute; sostenido el s&iacute; y el
+no con profunda conviccion; porque sin que &eacute;l lo
+advirtiese, esta conviccion solo dimanaba de un
+sentimiento vivo, exaltado; cuando su entendimiento
+se explayaba con pensamientos admirables
+por su belleza y brillantez, no era mas que un esclavo
+del corazon; pero esclavo h&aacute;bil, ingenioso,
+que correspondia &aacute; los caprichos de su due&ntilde;o ofreci&eacute;ndole
+exquisitas labores.</p>
+
+<p>Los poetas, los verdaderos poetas, es decir,
+aquellos hombres &aacute; quienes ha otorgado el Criador
+elevada concepcion, fantas&iacute;a creadora y corazon
+de fuego, estan mas expuestos que los demas &aacute;<span class='pagenum'><a name="Page_198" id="Page_198">[Pg 197]</a></span>
+dejarse llevar por las impresiones del momento.
+No les negar&eacute; la facultad de levantarse &aacute; las mas
+altas regiones del pensamiento, ni dir&eacute; que les sea
+imposible moderar el vuelo de su ingenio y adquirir
+el h&aacute;bito de juzgar con acierto y tino; pero &aacute;
+no dudarlo, habr&aacute;n menester mas caudal de reflexion
+y mayor fuerza de car&aacute;cter, que el comun
+de los hombres.</p>
+
+
+<h3>&sect; X.</h3>
+
+<h4>El poeta y el monasterio.</h4>
+
+<p>Un viajero poeta atravesando una soledad oye
+el ta&ntilde;ido de una campana, que le distrae de las
+meditaciones en que estaba embelesado. En su
+alma no se alberga la fe, pero no es inaccesible &aacute;
+las inspiraciones religiosas. Aquel sonido piadoso
+en el corazon del desierto, cambia de repente la
+disposicion de su esp&iacute;ritu, y le lleva &aacute; saborearse
+en una melancol&iacute;a grave y severa. Bien pronto descubre
+la silenciosa mansion donde buscan asilo,
+l&eacute;jos del mundo, la inocencia y el arrepentimiento.
+Llega, ap&eacute;ase, llama, con una mezcla de respeto
+y de curiosidad; y al pisar los umbrales del monasterio
+se encuentra con un venerable anciano,
+de semblante sereno, de trato cortes y afable. El
+viajero es obsequiado con afectuosa cordialidad,
+es conducido &aacute; la iglesia, &aacute; los claustros, &aacute; la
+biblioteca, &aacute; todos los lugares donde hay algo que
+admirar &oacute; notar. El anciano monje no se aparta
+de su lado, sostiene la conversacion con discernimiento
+y buen gusto, se muestra tolerante con las
+opiniones del recien venido, se presta &aacute; cuanto<span class='pagenum'><a name="Page_199" id="Page_199">[Pg 198]</a></span>
+puede complacerle, y no se separa de &eacute;l, sino
+cuando suena la hora del cumplimiento de sus deberes.
+El corazon del viajero est&aacute; dulcemente
+conmovido: el silencio interrumpido tan solo por
+el canto de los salmos; la muchedumbre de objetos
+religiosos que inspiran recogimiento y piedad, unidos
+&aacute; las estimables cualidades y &aacute; la bondad y
+condescendencia del anciano cenobita, inspiran
+al corazon del viajero sentimientos de religion, de
+admiracion y gratitud, que se&ntilde;orean vivamente su
+alma. Despidi&eacute;ndose de su venerable hu&eacute;sped, se
+aleja meditabundo, llev&aacute;ndose aquellos gratos recuerdos
+que no olvidar&aacute; en mucho tiempo. Si en
+semejante situacion de esp&iacute;ritu, le place &aacute; nuestro
+poeta intercalar en sus relaciones de viaje algunas
+reflexiones sobre los institutos religiosos, &iquest;qu&eacute; os
+parece que dir&aacute;? Es bien claro. Para &eacute;l, la institucion
+estar&aacute; en aquel monasterio, y el monasterio
+estar&aacute; personificado en el monje cuya memoria le
+embelesa. Contad pues con un elocuente trozo en
+favor de los institutos religiosos, un anatema contra
+los fil&oacute;sofos que los condenan, una imprecacion
+contra las revoluciones que los destruyen,
+una l&aacute;grima de dolor sobre las ruinas y las
+tumbas.</p>
+
+<p>Pero &iexcl;ay del monasterio, y de todos los institutos
+mon&aacute;sticos, si el viajero se hubiese encontrado
+con un hu&eacute;sped de mal talante, de conversacion seca
+y desabrida, poco aficionado &aacute; bellezas literarias y
+art&iacute;sticas, y de humor nada bueno para acompa&ntilde;ar
+curiosos! A los ojos del poeta, el monje desagradable
+habria sido la personificacion del instituto; y
+en castigo del mal recibimiento, hubiera sido condenado
+<span class='pagenum'><a name="Page_200" id="Page_200">[Pg 199]</a></span>
+este g&eacute;nero de vida, y acusado de abatir
+el esp&iacute;ritu, estrechar el corazon, apartar del trato
+de los hombres, formar modales &aacute;speros y groseros,
+y acarrear innumerables males sin producir
+ningun bien. Y sin embargo, la realidad de los
+casos habria permanecido la misma en uno y otro
+supuesto: mediando solo la casualidad que deparara
+al viajero acogida mas &oacute; m&eacute;nos halag&uuml;e&ntilde;a.</p>
+
+
+<h3>&sect; XI.</h3>
+
+<h4>Necesidad de tener ideas fijas.</h4>
+
+<p>Las reflexiones que preceden, muestran la necesidad
+de tener ideas fijas y opiniones formadas
+sobre las principales materias; y cuando esto no
+sea dable, lo mucho que importa el abstenerse de
+improvisarlas, abandon&aacute;ndonos &aacute; inspiraciones repentinas.
+Se ha dicho que los grandes pensamientos
+nacen del corazon, y pudiera haberse a&ntilde;adido,
+que del corazon nacen tambien los grandes errores.
+Si la experiencia no lo hiciese palpable, la
+razon bastaria &aacute; demostrarlo. El corazon no piensa
+ni juzga, no hace mas que sentir; pero el sentimiento
+es un poderoso resorte que mueve el alma,
+y desplega y multiplica sus facultades. Cuando el
+entendimiento va por el camino de la verdad y del
+bien, los sentimientos nobles y puros contribuyen
+&aacute; darle fuerza y brio; pero los sentimientos ignobles,
+&oacute; depravados, pueden extraviar al entendimiento
+mas recto. Hasta los sentimientos buenos,
+si se exaltan en demas&iacute;a, son capaces de conducirnos
+&aacute; errores deplorables.<span class='pagenum'><a name="Page_201" id="Page_201">[Pg 200]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XII.</h3>
+
+<h4>Deberes de la oratoria, de la poes&iacute;a, y de las bellas artes.</h4>
+
+<p>Nacen de aqu&iacute; consideraciones muy graves sobre
+el buen uso de la oratoria, y en general de todas
+las artes que &oacute; llegan al entendimiento por conducto
+del corazon, &oacute; al m&eacute;nos se valen de &eacute;l como
+de un auxiliar poderoso. La pintura, la escultura,
+la m&uacute;sica, la poes&iacute;a, la literatura en todas sus
+partes, tienen deberes muy severos, que olvidan
+con demasiada frecuencia. La verdad y la virtud,
+h&eacute; aqu&iacute; los dos objetos &aacute; que se han de dirigir: la
+verdad para el entendimiento, la virtud para el
+corazon; h&eacute; aqu&iacute; lo que han de proporcionar al
+hombre por medio de las impresiones con que le
+embelesan. En desvi&aacute;ndose de este blanco, en limit&aacute;ndose
+&aacute; la simple produccion del placer, son
+est&eacute;riles para el bien, y fecundas para el mal.</p>
+
+<p>El artista que solo se propone halagar las pasiones,
+corrompiendo las costumbres, es un hombre
+que abusa de sus talentos y olvida la mision sublime
+que le ha encomendado el Criador, al dotarle
+de facultades privilegiadas que le aseguran
+ascendiente sobre sus semejantes; el orador que
+sirvi&eacute;ndose de las galas de la diccion, y de su habilidad
+para mover los afectos y hechizar la fantas&iacute;a,
+procura hacer adoptar opiniones erradas, es
+un verdadero impostor no m&eacute;nos culpable que
+quien emplea medios, quizas mas repugnantes,
+pero mucho m&eacute;nos peligrosos. No es l&iacute;cito persuadir
+cuando no es l&iacute;cito convencer; cuando la
+conviccion es un enga&ntilde;o, la persuasion es una perfidia.
+<span class='pagenum'><a name="Page_202" id="Page_202">[Pg 201]</a></span>
+Esta doctrina es severa, pero indudable; los
+dict&aacute;menes de la razon no pueden m&eacute;nos de ser
+severos, cuando se ajustan &aacute; las prescripciones de
+la ley eterna, que es severa tambien porque es
+justa &eacute; inmutable.</p>
+
+<p>Inferiremos de lo dicho, que los escritores &uacute;
+oradores dotados de grandes cualidades para interesar
+y seducir, son una verdadera calamidad p&uacute;blica,
+cuando las emplean en defensa del error.
+&iquest;Qu&eacute; importa el brillo, si solo sirve &aacute; deslumbrar
+y perder? Las naciones modernas han olvidado
+estas verdades, al resucitar entre ellas la elocuencia
+popular que tanto da&ntilde;&oacute; &aacute; las antiguas rep&uacute;blicas;
+en las asambleas deliberantes donde se ventilan
+los altos negocios del estado, donde se falla
+sobre los grandes intereses de la sociedad, no debiera
+resonar otra voz que la de una razon clara,
+sesuda, austera. La verdad es la misma, la realidad
+de las cosas no se muda, porque se haya excitado
+el entusiasmo de la asamblea y de los espectadores,
+y se haya decidido una votacion con los
+acentos de un orador fogoso. Es &oacute; no verdad lo
+que se sustenta, es &oacute; no &uacute;til lo que se propone,
+h&eacute; aqu&iacute; lo &uacute;nico &aacute; que se ha de atender; lo demas
+es extraviarse miserablemente, es olvidarse del fin
+de la deliberacion, es jugar con los grandes intereses
+de la sociedad, es sacrificarlos al pueril prurito
+de ostentar dotes oratorias, &aacute; la mezquina
+vanidad de arrancar aplausos.</p>
+
+<p>Ya se ha observado que todas las asambleas, y
+muy particularmente en el principio de las revoluciones,
+adolecen de esp&iacute;ritu de invasion, y se distinguen
+por sus resoluciones desatinadas. La sesion<span class='pagenum'><a name="Page_203" id="Page_203">[Pg 202]</a></span>
+comienza tal vez con felices auspicios, pero de
+repente toma un sesgo peligroso; los &aacute;nimos se
+conmueven, la mente se ofusca, la exaltacion sube
+de punto, llega &aacute; rayar en frenes&iacute;; y una reunion
+de hombres que por separado habrian sido razonables,
+se convierten en una turba de insensatos
+y delirantes. La causa es obvia; la impresion del
+momento es viva; prepondera sobre todo, lo se&ntilde;orea
+todo con la simpat&iacute;a natural al hombre,
+se propaga como un fl&uacute;ido el&eacute;ctrico, y corriendo
+adquiere velocidad y fuerza; lo que al principio
+era una chispa, es &aacute; pocos momentos una conflagracion
+espantosa.</p>
+
+<p>El tiempo, los desenga&ntilde;os y escarmientos amaestran
+algun tanto &aacute; las naciones, haciendo que se
+vaya embotando la sensibilidad, y no sea tan peligrosa
+la fascinacion oratoria: triste remedio para
+el mal, la repeticion de sus da&ntilde;os. Como quiera,
+ya que no es posible cambiar el corazon de los
+hombres, ser&aacute;n dignos de gloria y prez los oradores
+esclarecidos, que emplean en defensa de la
+verdad y de la justicia las mismas armas que otros
+usan en pro del error y del cr&iacute;men. Al lado del
+veneno la Providencia suele colocar el ant&iacute;doto.</p>
+
+
+<h3>&sect; XIII.</h3>
+
+<h4>Ilusion causada por los pensamientos revestidos de im&aacute;genes.</h4>
+
+<p>A mas del peligro de errar que consigo trae la
+mocion de los afectos, hay otro tal vez m&eacute;nos reparado,
+y que sin embargo es de mucha trascendencia,
+cual es el de los pensamientos revestidos
+con una im&aacute;gen brillante. Es indecible el efecto
+que este artificio produce; tal pensamiento no<span class='pagenum'><a name="Page_204" id="Page_204">[Pg 203]</a></span>
+mas que superficial, pasa por profundo, merced
+&aacute; su disfraz grave y filos&oacute;fico; tal otro que presentado
+desnudo fuera una vulgaridad, mostr&aacute;ndose
+con nobles atav&iacute;os oculta su or&iacute;gen plebeyo;
+y una proposicion que enunciada con sequedad
+mostraria de bulto que es inexacta &oacute; falsa, &oacute; quizas
+un solemne desprop&oacute;sito, es contada entre las
+verdades que no consienten duda, si anda cubierta
+con ingenioso velo.</p>
+
+<p>He dicho que los da&ntilde;os en este punto son de
+mucha trascendencia, porque suelen adolecer de
+semejante defecto los autores profundos y sentenciosos;
+y como quiera que sus palabras se escuchan
+con tanto mas respeto y acatamiento, cuanto
+es mas fuerte el tono de conviccion con que se expresan,
+resulta que el lector incauto recibe como
+axioma inconcuso, &oacute; m&aacute;xima de eterna verdad,
+lo que &aacute; veces no es mas que un sue&ntilde;o del pensador,
+&oacute; un lazo tendido adrede &aacute; la buena fe de los
+poco avisados<a name="FNanchor_19_27" id="FNanchor_19_27"></a><a href="#Footnote_19_27" class="fnanchor">[19]</a>.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XX" id="CAPITULO_XX"></a>CAP&Iacute;TULO XX.</h2>
+
+<h3>FILOSOF&Iacute;A DE LA HISTORIA.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>En qu&eacute; consiste la filosof&iacute;a de la historia. Dificultad de
+adquirirla.</h4>
+
+<p>No trato aqu&iacute; de la historia bajo el aspecto cr&iacute;tico,
+sino &uacute;nicamente bajo el fil&oacute;sofo. Lo relativo
+&aacute; la simple investigacion de los hechos est&aacute; explicado
+en el cap. XI.<span class='pagenum'><a name="Page_205" id="Page_205">[Pg 204]</a></span></p>
+
+<p>&iquest;Cu&aacute;l es el m&eacute;todo mas &aacute; prop&oacute;sito para comprender
+el esp&iacute;ritu de una &eacute;poca, formarse ideas
+claras y exactas sobre su car&aacute;cter, penetrar las
+causas de los acontecimientos, y se&ntilde;alar &aacute; cada
+cual sus propios resultados? Esto equivale &aacute; preguntar
+cu&aacute;l es el m&eacute;todo conveniente para adquirir
+la verdadera filosof&iacute;a de la historia.</p>
+
+<p>&iquest;Ser&aacute; con la eleccion de los buenos autores?
+&iquest;pero cu&aacute;les son los buenos? &iquest;qui&eacute;n nos asegura
+que no los ha guiado la pasion? &iquest;qui&eacute;n sale fiador
+de su imparcialidad? &iquest;cu&aacute;ntos son los que han
+escrito la historia del modo que se necesita para
+ense&ntilde;arnos la filosof&iacute;a que le corresponde? Batallas,
+negociaciones, intrigas palaciegas, vidas y
+muertes de principes, cambios de dinast&iacute;as, de
+formas pol&iacute;ticas, &aacute; esto se reducen la mayor parte
+de las historias; nada que nos pinte al individuo
+con sus ideas, sus afectos, sus necesidades, sus
+gustos, sus caprichos, sus costumbres; nada que
+nos haga asistir &aacute; la vida &iacute;ntima de las familias y
+de los pueblos; nada que en el estudio de la historia
+nos haga comprender la marcha de la humanidad.
+Siempre en la pol&iacute;tica, es decir, en la superficie;
+siempre en lo abultado y ruidoso, nunca en
+las entra&ntilde;as de la sociedad, en la naturaleza de las
+cosas, en aquellos sucesos que por rec&oacute;nditos y
+de poca apariencia, no dejan de ser de la mayor
+importancia.</p>
+
+<p>En la actualidad se conoce ya este vac&iacute;o, y se
+trabaja por llenarle. No se escribe la historia sin
+que se procure filosofar sobre ella. Esto que en s&iacute;
+es muy bueno, tiene otro inconveniente, cual es,
+que en lugar de la verdadera filosof&iacute;a de la historia
+<span class='pagenum'><a name="Page_206" id="Page_206">[Pg 205]</a></span>
+se nos propina con frecuencia la filosof&iacute;a del
+historiador. Mas vale no filosofar que filosofar mal;
+si queriendo profundizar la historia la trastorno,
+preferible seria que me atuviese al sistema de nombres
+y fechas.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Se indica un medio para adelantar en la filosof&iacute;a de la
+historia.</h4>
+
+<p>Preciso es leer las historias, y &aacute; falta de otras,
+debe uno atenerse &aacute; las que existen; sin embargo
+yo me inclino &aacute; que este estudio no basta para
+aprender la filosof&iacute;a de la historia. Hay otro mas
+&aacute; prop&oacute;sito, y que hecho con discernimiento, es
+de un efecto seguro: el estudio inmediato de los
+monumentos de la &eacute;poca. Digo <i>inmediato</i>, esto
+es, que conviene no atenerse &aacute; lo que nos dice
+de ellos el historiador, sino verlos con los propios
+ojos.</p>
+
+<p>Pero este trabajo, se me dir&aacute;, es muy pesado,
+para muchos imposible, dif&iacute;cil para todos. No
+niego la fuerza de esta observacion; pero sostengo
+que en muchos casos, el m&eacute;todo que propongo
+ahorra tiempo y fatigas. La vista de un edificio,
+la lectura de un documento, un hecho, una palabra
+al parecer insignificantes y en que no ha reparado
+el historiador, nos dicen mucho mas y mas
+claro, y mas verdadero y exacto, que todas sus
+narraciones.</p>
+
+<p>Un historiador se propone retratarme la sencillez
+de las costumbres patriarcales; recoge abundantes
+noticias sobre los tiempos mas remotos, y agota
+el caudal de su erudicion, filosof&iacute;a y elocuencia,<span class='pagenum'><a name="Page_207" id="Page_207">[Pg 206]</a></span>
+para hacerme comprender lo que eran aquellos
+tiempos y aquellos hombres, y ofrecerme lo que
+se llama una descripcion completa. A pesar de
+cuanto me dice, yo encuentro otro medio mas
+sencillo, cual es el asistir &aacute; las escenas donde se
+me presenta en movimiento y vida lo que trato de
+conocer. Abro los escritores de aquellas &eacute;pocas,
+que no son ni en tanto n&uacute;mero, ni tan voluminosos,
+y all&iacute; encuentro retratos fieles que ense&ntilde;an
+y deleitan. La Biblia y Homero nada me dejan que
+desear.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Aplicacion &aacute; la historia del esp&iacute;ritu humano.</h4>
+
+<p>La inteligencia humana tiene su historia, como
+la tienen los sucesos exteriores; historia tanto mas
+preciosa, cuanto nos retrata lo mas &iacute;ntimo del
+hombre, y lo que ejerce sobre &eacute;l poderosa influencia.
+H&aacute;llanse &aacute; cada paso descripciones de escuelas,
+y del car&aacute;cter y tendencia del pensamiento en
+esta &oacute; aquella &eacute;poca; es decir que son muchos los
+historiadores del entendimiento; pero si se desea
+saber algo mas que cuatro generalidades, siempre
+inexactas, y &aacute; menudo totalmente falsas, es preciso
+aplicar la regla establecida: leer los autores
+de la &eacute;poca que se desea conocer. Y no se crea que
+es absolutamente necesario revolverlos todos, y
+que as&iacute; este m&eacute;todo se haga impracticable para el
+mayor n&uacute;mero de los lectores; una sola p&aacute;gina
+de un escritor nos pinta mas al vivo su esp&iacute;ritu y
+su &eacute;poca que cuanto podrian decirnos los mas minuciosos
+historiadores.<span class='pagenum'><a name="Page_208" id="Page_208">[Pg 207]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>Ejemplo sacado de las fisonom&iacute;as, que aclara lo dicho sobre
+el modo de adelantar en la filosof&iacute;a de la historia.</h4>
+
+<p>Si el lector se contenta con lo que le dicen los
+otros, y no trata de examinarlo por s&iacute; mismo, lograr&aacute;
+tal vez un conocimiento <i>hist&oacute;rico</i>, pero no
+<i>intuitivo</i>: <i>sabr&aacute;</i> lo que son los hombres y las cosas,
+pero no lo <i>ver&aacute;</i>: dar&aacute; razon de la cosa, pero no
+ser&aacute; capaz de pintarla. Una comparacion aclarar&aacute;
+mi pensamiento. Supongamos que se me habla de
+un sugeto importante que no puedo tratar ni ver,
+y curioso yo de saber algo de su figura y modales,
+pregunto &aacute; los que le conocen personalmente. Me
+dir&aacute;n, por ejemplo, que es de estatura mas que
+mediana, de espaciosa y despejada frente, cabello
+negro y caido con cierto des&oacute;rden, ojos grandes,
+mirada viva y penetrante, color p&aacute;lido, facciones
+animadas y expresivas; que en sus labios asoma
+con frecuencia la sonrisa de la amabilidad, y que
+de vez en cuando anuncia algo de maligno; que su
+palabra es mesurada y grave, pero que con el
+calor de la conversacion se hace r&aacute;pida, incisiva
+y hasta fogosa; y as&iacute; me ir&aacute;n ofreciendo un conjunto
+f&iacute;sico y moral para darme la idea mas aproximada
+posible; si supongo que estas y otras noticias
+son exactas, que se me ha descrito con toda
+fidelidad el original, tengo una idea de lo que es
+la persona que llamaba mi curiosidad, y podr&eacute; dar
+cuenta de ella &aacute; quien como yo estuviese deseoso
+de conocerla. Pero &iquest;es esto bastante para formar
+un concepto cabal de la misma, para que se me<span class='pagenum'><a name="Page_209" id="Page_209">[Pg 208]</a></span>
+presente &aacute; la imaginacion tal como es en s&iacute;? Ciertamente
+que no. &iquest;Quereis una prueba? Suponed
+que el que ha oido la relacion es un retratista de
+mucho m&eacute;rito; &iquest;ser&aacute; capaz de retratar &aacute; la persona
+descrita? Que lo intente, y concluida la obra,
+pres&eacute;ntese de improviso el original, es bien seguro
+que no se le conocer&aacute; por la copia.</p>
+
+<p>Todos habremos experimentado por nosotros
+mismos esta verdad: cien y cien veces habremos
+oido explicar la fisonom&iacute;a de una persona; &aacute; nuestro
+modo nos hemos formado en la imaginacion
+una figura en la cual hemos procurado reunir las
+cualidades oidas; pues bien, cuando se presenta
+la persona, encontramos tanta diferencia que nos
+es preciso retocar mucho el trabajo, si no destruirle
+totalmente. Y es que hay cosas de que es
+imposible formarse idea clara y exacta sin tenerlas
+delante; y las hay en gran n&uacute;mero, y sumamente
+delicadas, imperceptibles por separado y cuyo conjunto
+forma lo que llamamos la fisonom&iacute;a. &iquest;C&oacute;mo
+explicar&eacute;is la diferencia de dos personas muy semejantes?
+No de otra manera que vi&eacute;ndolas: se
+parecen en todo, no sabriais decir en qu&eacute; discrepan;
+pero hay alguna cosa que no las deja confundir:
+&aacute; la primera ojeada lo percib&iacute;s, sin atinar lo que es.</p>
+
+<p>H&eacute; aqu&iacute; todo mi pensamiento. En las obras cr&iacute;ticas
+se nos ofrecen extensas y tal vez exactas descripciones
+del estado del entendimiento en tal &oacute;
+cual &eacute;poca; y &aacute; pesar de todo no la conocemos
+aun: si se nos presentasen trozos de escritores de
+tiempos diferentes, no acertar&iacute;amos &aacute; clasificarlos
+cual conviene; nos fatigar&iacute;amos en recordar las
+cualidades de unos y otros, pero esto no nos evitaria
+<span class='pagenum'><a name="Page_210" id="Page_210">[Pg 209]</a></span>
+el caer en equivocaciones groseras, en disparatados
+anacronismos. Con mucho m&eacute;nos trabajo
+sali&eacute;ramos airosos del empe&ntilde;o si hubi&eacute;semos
+leido los autores de que se trata: quizas no disertar&iacute;amos
+con tanto aparato de erudicion y cr&iacute;tica;
+pero juzgar&iacute;amos con harto mas acierto. &laquo;El giro
+del pensamiento, dir&iacute;amos, el estilo, el lenguaje
+revelan un escritor de tal &eacute;poca; este trozo es
+ap&oacute;crifo, aqu&iacute; se descubre la mano de tal otro
+tiempo;&raquo; y as&iacute; andar&iacute;amos clasificando sin temor
+de equivocarnos, por mas que no pudi&eacute;semos
+hacernos comprender bien de aquellos que como
+nosotros, no conociesen de vista &aacute; aquellos personajes.
+Si ent&oacute;nces se nos dijera: &laquo;y tal cualidad,
+&iquest;c&oacute;mo es que no se encuentra aqu&iacute;? &iquest;porqu&eacute; tal
+otra se halla en mayor grado? porqu&eacute;?...&raquo; Imposible
+ser&aacute;, replicar&iacute;amos quizas nosotros, satisfacer
+todos los escr&uacute;pulos de V.; lo que puedo asegurar
+es, que los personajes que figuran aqu&iacute; los
+tengo bien conocidos; y que no puedo equivocarme
+sobre los rasgos de su fisonom&iacute;a, porque los
+he visto muchas veces.&raquo;</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XXI" id="CAPITULO_XXI"></a>CAP&Iacute;TULO XXI.</h2>
+
+<h3>RELIGION.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Insensato discurrir de los indiferentes en materias de religion.</h4>
+
+<p>Impropio fuera de este lugar, un tratado de religion,
+pero no lo ser&aacute;n algunas reflexiones para<span class='pagenum'><a name="Page_211" id="Page_211">[Pg 210]</a></span>
+dirigir el pensamiento en esta important&iacute;sima materia.
+De ellas resultar&aacute; que los indiferentes &oacute; incr&eacute;dulos
+son p&eacute;simos pensadores.</p>
+
+<p>La vida es breve, la muerte cierta: de aqu&iacute; &aacute;
+pocos a&ntilde;os el hombre que disfruta de la salud mas
+robusta y lozana, habr&aacute; descendido al sepulcro,
+y sabr&aacute; por experiencia lo que hay de verdad en
+lo que dice la religion sobre los destinos de la otra
+vida. Si no creo, mi incredulidad, mis dudas,
+mis invectivas, mis s&aacute;tiras, mi indiferencia, mi
+orgullo insensato, no destruyen la realidad de los
+hechos: si existe otro mundo donde se reservan
+premios al bueno, y castigos al malo, no dejar&aacute;
+ciertamente de existir porque &aacute; m&iacute; me plazca el
+negarlo; y ademas esta caprichosa negativa no
+mejorar&aacute; el destino que segun las leyes eternas
+me haya de caber. Cuando suene la &uacute;ltima hora,
+ser&aacute; preciso morir, y encontrarme con la nada &oacute;
+con la eternidad. Este negocio es exclusivamente
+mio, tan mio, como si yo existiera solo en el
+mundo: nadie morir&aacute; por m&iacute;; nadie se pondr&aacute;
+en mi lugar en la otra vida, priv&aacute;ndome del bien,
+&oacute; libr&aacute;ndome del mal. Estas consideraciones me
+muestran con toda evidencia, la alta importancia
+de la religion; la necesidad que tengo de saber lo
+que hay de verdad en ella; y que si digo, &laquo;sea lo
+que fuere de la religion, no quiero pensar en ella,&raquo;
+hablo como el mas insensato de los hombres.</p>
+
+<p>Un viajero encuentra en su camino un rio caudaloso;
+le es preciso atravesarle, ignora si hay algun
+peligro en este &oacute; aquel vado, y est&aacute; oyendo
+que muchos que se hallan como &eacute;l &aacute; la orilla, ponderan
+la profundidad del agua en determinados<span class='pagenum'><a name="Page_212" id="Page_212">[Pg 211]</a></span>
+lugares, y la imposibilidad de salvarse el temerario
+que &aacute; tantearlos se atreviese. El insensato dice:
+&laquo;&iquest;qu&eacute; me importan &aacute; m&iacute; esas cuestiones?&raquo; y se
+arroja al rio sin mirar por d&oacute;nde. H&eacute; aqu&iacute; al indiferente
+en materias de religion.</p>
+
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>El indiferente y el g&eacute;nero humano.</h4>
+
+<p>La humanidad entera se ha ocupado y se est&aacute;
+ocupando de la religion; los legisladores la han
+mirado como el objeto de la mas alta importancia;
+los sabios la han tomado por materia de sus mas
+profundas meditaciones; los monumentos, los c&oacute;digos,
+los escritos de las &eacute;pocas que nos han precedido,
+nos muestran de bulto este hecho, que la
+experiencia cuida de confirmar; se ha discurrido y
+disputado inmensamente sobre la religion; las bibliotecas
+estan atestadas de obras relativas &aacute; ella;
+y hasta en nuestros dias la prensa va dando otras
+&aacute; luz en n&uacute;mero muy crecido: cuando pues viene
+el indiferente y dice: &laquo;todo esto no merece la
+pena de ser examinado; yo juzgo sin oir, estos
+sabios son todos unos mentecatos, estos legisladores
+unos necios, la humanidad entera es una miserable
+ilusa, todos pierden lastimosamente el tiempo
+en cuestiones que nada importan;&raquo; &iquest;no es digno
+de que esa humanidad, y esos sabios, y esos legisladores,
+se levanten contra &eacute;l, arrojen sobre su
+frente el borron que &eacute;l les ha echado, y le digan &aacute;
+su vez: &laquo;&iquest;qui&eacute;n eres t&uacute; que as&iacute; nos insultas, que
+as&iacute; desprecias los sentimientos mas &iacute;ntimos del corazon,
+y todas las tradiciones de la humanidad?<span class='pagenum'><a name="Page_213" id="Page_213">[Pg 212]</a></span>
+&iquest;que as&iacute; declaras fr&iacute;volo lo que en toda la redondez
+de la tierra se reputa grave &eacute; importante?
+&iquest;qui&eacute;n eres t&uacute;? &iquest;Has descubierto por ventura el
+secreto de no morir? miserable monton de polvo,
+&iquest;olvidas que bien pronto te dispersar&aacute; el viento?
+D&eacute;bil criatura, &iquest;cuentas acaso con medios para
+cambiar tu destino en esa region que desconoces;
+la dicha &oacute; la desdicha &iquest;son para t&iacute; indiferentes?
+Si existe ese juez, de quien no quieres ocuparte,
+&iquest;esperas que se dar&aacute; por satisfecho, si al llamarte
+&aacute; juicio le respondes: &laquo;&iquest;y &aacute; m&iacute; qu&eacute; me importaban
+vuestros mandatos, ni vuestra misma existencia?&raquo;
+Antes de desatar tu lengua con tan insensatos
+discursos, date una mirada &aacute; t&iacute; mismo; piensa
+en esa d&eacute;bil organizacion que el mas leve accidente
+es capaz de trastornar, y que brev&iacute;simo tiempo ha
+de bastar &aacute; consumir; y ent&oacute;nces si&eacute;ntate sobre
+una tumba, rec&oacute;gete y medita.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Tr&aacute;nsito del indiferentismo al ex&aacute;men. Existencia de Dios.</h4>
+
+
+<p>Curado el buen pensador del achaque de indiferentismo,
+convencido profundamente de que la
+religion es el asunto de mas elevada importancia,
+debiera pasar mas adelante y discurrir de esta manera:
+&iquest;Es probable que todas las religiones no
+sean mas que un c&uacute;mulo de errores, y que la doctrina
+que las rechaza &aacute; todas sea verdadera?</p>
+
+<p>Lo primero que las religiones establecen &oacute; suponen,
+es la existencia de Dios. &iquest;Existe Dios?
+&iquest;Existe algun Hacedor del universo? Levanta los
+ojos al firmamento, ti&eacute;ndelos por la faz de la tierra,<span class='pagenum'><a name="Page_214" id="Page_214">[Pg 213]</a></span>
+mira lo que t&uacute; mismo eres; y viendo por todas
+partes grandor y &oacute;rden, d&iacute;, si te atreves: &laquo;el acaso
+es quien ha hecho el mundo; el acaso me ha hecho
+&aacute; m&iacute;; el edificio es admirable, pero no hay
+arquitecto; el mecanismo es asombroso, pero no
+hay art&iacute;fice; el &oacute;rden existe sin ordenador, sin sabidur&iacute;a
+para concebir el plan, sin poder para ejecutarle.&raquo;
+Este raciocinio que trat&aacute;ndose de los
+mas insignificantes artefactos, seria despreciable
+y hasta contrario al sentido comun, &iquest;se podr&aacute; aplicar
+al universo? Lo que es insensato con respecto
+&aacute; lo peque&ntilde;o, &iquest;ser&aacute; cuerdo con relacion &aacute; lo
+grande?</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>No es posible que todas las religiones sean verdaderas.</h4>
+
+<p>Son muchas y muy varias las religiones que dominan
+en los diferentes puntos de la tierra; &iquest;seria
+posible que todas fuesen verdaderas? El s&iacute; y el no,
+con respecto &aacute; una misma cosa, no puede ser verdadero
+&aacute; un mismo tiempo. Los jud&iacute;os dicen que
+el Mes&iacute;as no ha venido, los cristianos afirman que
+s&iacute;; los musulmanes respetan &aacute; Mahoma como insigne
+profeta, los cristianos le miran como solemne
+impostor; los cat&oacute;licos sostienen que la Iglesia es
+infalible en puntos de dogma y de moral, los protestantes
+lo niegan; la verdad no puede estar por
+ambas partes, unos &uacute; otros se enga&ntilde;an. Luego es
+un absurdo el decir que todas las religiones son
+verdaderas.</p>
+
+<p>Ademas, toda religion se dice bajada del cielo:
+la que lo sea, ser&aacute; la verdadera, las restantes no
+ser&aacute;n otra cosa que ilusion &oacute; impostura.<span class='pagenum'><a name="Page_215" id="Page_215">[Pg 214]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>Es imposible que todas las religiones sean igualmente
+agradables &aacute; Dios.</h4>
+
+<p>&iquest;Es posible que todas las religiones sean igualmente
+agradables &aacute; Dios, y que se d&eacute; igualmente
+por satisfecho con todo linaje de cultos? No. A la
+verdad infinita no puede serle acepto el error, &aacute; la
+bondad infinita no puede serle grato el mal: luego
+el afirmar que todas las religiones son igualmente
+buenas, que con todos los cultos el hombre llena
+bien sus deberes para con Dios, es blasfemar de
+la verdad y bondad del Criador.</p>
+
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>Es imposible que todas las religiones sean una invencion
+humana.</h4>
+
+<p>&iquest;No seria l&iacute;cito pensar que no hay ninguna religion
+verdadera, que todas son inventadas por el
+hombre? No. &iquest;Qui&eacute;n fu&eacute; el inventor? El origen de
+las religiones se pierde en la noche de los tiempos:
+all&iacute; donde hay hombres, all&iacute; hay sacerdote, altar
+y culto. &iquest;Qui&eacute;n seria ese inventor, cuyo nombre
+se habria olvidado, y cuya invencion se habria difundido
+por toda la tierra, comunic&aacute;ndose &aacute; todas
+las generaciones? Si la invencion tuvo lugar entre
+pueblos cultos, &iquest;c&oacute;mo se logr&oacute; que la adoptasen
+los b&aacute;rbaros y hasta los salvajes? Si naci&oacute; entre
+b&aacute;rbaros, &iquest;c&oacute;mo no la rechazaron las naciones
+cultas? Dir&eacute;is que fu&eacute; una necesidad social, y que
+su or&iacute;gen est&aacute; en la misma cuna de la sociedad.<span class='pagenum'><a name="Page_216" id="Page_216">[Pg 215]</a></span>
+Pero ent&oacute;nces se puede preguntar, &iquest;qui&eacute;n conoci&oacute;
+esta necesidad, qui&eacute;n discurri&oacute; los medios de satisfacerla,
+qui&eacute;n excogit&oacute; un sistema tan &aacute; prop&oacute;sito
+para enfrenar y regir &aacute; los hombres? y una vez
+hecho el descubrimiento, &iquest;qui&eacute;n tuvo en su mano
+todos los entendimientos y todos los corazones,
+para comunicarles esas ideas y sentimientos que
+han hecho de la religion una verdadera necesidad,
+y, por decirlo as&iacute;, una segunda naturaleza?</p>
+
+<p>Vemos &aacute; cada paso que los descubrimientos mas
+&uacute;tiles, mas provechosos, mas necesarios, permanecen
+limitados &aacute; esta &oacute; aquella nacion, sin extenderse
+&aacute; las otras durante mucho tiempo, y no
+propag&aacute;ndose sino con suma lentitud &aacute; las mas inmediatas
+&oacute; relacionadas; &iquest;c&oacute;mo es que no haya
+sucedido lo mismo en lo tocante &aacute; la religion?
+&iquest;c&oacute;mo es que de la invencion maravillosa hayan
+tenido conocimiento todos los pueblos de la tierra,
+sea cual fuere su pais, lengua, costumbres, barbarie
+&oacute; civilizacion, groser&iacute;a &oacute; cultura?</p>
+
+<p>Aqu&iacute; no hay medio: &oacute; la religion procede de
+una revelacion primitiva, &oacute; de una inspiracion de
+la naturaleza; en uno y otro caso hallamos su or&iacute;gen
+divino; si hay revelacion, Dios ha hablado al
+hombre, si no la hay, Dios ha escrito la religion
+en el fondo de nuestra alma. Es indudable que la
+religion no puede ser invencion humana, y que &aacute;
+pesar de lo desfigurada y adulterada que la vemos
+en diferentes tiempos y paises, se descubre en el
+fondo del corazon humano un sentimiento descendido
+de lo alto: al traves de las monstruosidades
+que nos presenta la historia, columbramos la huella
+de una revelacion primitiva.<span class='pagenum'><a name="Page_217" id="Page_217">[Pg 216]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; VII.</h3>
+
+<h4>La revelacion es posible.</h4>
+
+<p>&iquest;Es posible que Dios haya revelado algunas cosas
+al hombre? S&iacute;. El que nos ha dado la palabra no
+estar&aacute; privado de ella; si nosotros poseemos un
+medio de comunicarnos rec&iacute;procamente nuestros
+pensamientos y afectos, Dios todopoderoso &eacute; infinitamente
+sabio, no carecer&aacute; seguramente de medios
+para trasmitirnos lo que fuere de su agrado.
+Ha criado la inteligencia, &iquest;y no podria ilustrarla?</p>
+
+
+<h3>&sect; VIII.</h3>
+
+<h4>Solucion de una dificultad contra la revelacion.</h4>
+
+<p>Pero Dios, objetar&aacute; el incr&eacute;dulo, es demasiado
+grande para humillarse &aacute; conversar con su criatura;
+mas ent&oacute;nces tambien deber&iacute;amos decir, que
+Dios es demasiado grande para haberse ocupado
+en criarnos. Cri&aacute;ndonos nos sac&oacute; de la nada, revel&aacute;ndonos
+alguna verdad perfecciona su obra; &iquest;y
+cu&aacute;ndo se ha visto que un art&iacute;fice desmereciese
+por mejorar su artefacto? Todos los conocimientos
+que tenemos nos vienen de Dios, porque &eacute;l es quien
+nos ha dado la facultad de conocer, y &eacute;l es quien,
+&oacute; ha grabado en nuestro entendimiento las ideas,
+&oacute; ha hecho que pudi&eacute;ramos adquirirlas por medios
+que todav&iacute;a se nos ocultan. Si Dios nos ha comunicado
+un cierto &oacute;rden de ideas, sin que nada haya
+perdido de su grandor, es un absurdo el decir que
+se rebajaria si nos trasmitiese otros conocimientos
+por conducto distinto del de la naturaleza. Luego<span class='pagenum'><a name="Page_218" id="Page_218">[Pg 217]</a></span>
+la revelacion es posible; luego quien dudare de
+esta posibilidad, ha de dudar al mismo tiempo de
+la omnipotencia, hasta de la existencia de Dios.</p>
+
+
+<h3>&sect; IX.</h3>
+
+<h4>Consecuencias de los p&aacute;rrafos anteriores.</h4>
+
+<p>Importa much&iacute;simo el encontrar la verdad en
+materias de religion (&sect; 1 y 2); todas las religiones
+no pueden ser verdaderas (&sect; 4); si hubiese una revelada
+por Dios, aquella seria la verdadera (&sect; 4);
+la religion no ha podido ser invencion humana (&sect; 6).
+La revelacion es posible (&sect; 7); lo que falta pues
+averiguar es, si esta revelacion existe y d&oacute;nde se
+halla.</p>
+
+
+<h3>&sect; X.</h3>
+
+<h4>Existencia de la revelacion.</h4>
+
+<p>&iquest;Existe la revelacion? Por el pronto salta &aacute; los
+ojos un hecho que da motivo &aacute; pensar que s&iacute;. Todos
+los pueblos de la tierra hablan de una revelacion;
+y la humanidad no se concierta para tramar
+una impostura. Esto prueba una tradicion primitiva,
+cuya noticia ha pasado de padres &aacute; hijos, y
+que si bien ofuscada y adulterada, no ha podido
+borrarse de la memoria de los hombres.</p>
+
+<p>Se objetar&aacute; que la imaginacion ha convertido
+en voces el ruido del viento, y en apariciones misteriosas
+los fen&oacute;menos de la naturaleza; y as&iacute; el
+d&eacute;bil mortal se ha creido rodeado de seres desconocidos
+que le dirigian la palabra, y le descubrian
+los arcanos de otros mundos. No puede negarse<span class='pagenum'><a name="Page_219" id="Page_219">[Pg 218]</a></span>
+que la objecion es especiosa; sin embargo no
+ser&aacute; dif&iacute;cil manifestar, que es del todo insubsistente
+y f&uacute;til.</p>
+
+<p>Es cierto que cuando el hombre tiene idea de la
+existencia de seres desconocidos, y est&aacute; convencido
+de que estos se ponen en relacion con &eacute;l, f&aacute;cilmente
+se inclina &aacute; imaginar que ha oido acentos
+fat&iacute;dicos, y se han ofrecido &aacute; sus ojos espectros
+venidos del otro mundo. Mas no sucede, ni puede
+suceder as&iacute;, en no abrigando el hombre semejante
+conviccion, y mucho m&eacute;nos si ni aun llega
+&aacute; tener noticia de que existen dichos seres; pues
+ent&oacute;nces no es dable conjeturar de d&oacute;nde procederia
+una ilusion tan extravagante. Si bien se observa,
+todas las creaciones de nuestra fantasia,
+hasta las mas incoherentes y monstruosas, se forman
+de un conjunto de im&aacute;genes de objetos que
+otras veces hemos visto; y que &aacute; la sazon reunimos
+del modo que place &aacute; nuestro capricho, &oacute; nos
+sugiere nuestra cabeza enfermiza. Los castillos encantados
+de los libros de caballer&iacute;a, con sus damas,
+enanos, salones, subterr&aacute;neos, hechizos y todas
+sus locuras, son un informe agregado de partes
+muy reales que la imaginacion del escritor componia
+&aacute; su manera, sacando al fin un todo que solo
+cabia en los sue&ntilde;os de un delirante. Lo propio sucede
+en lo demas: la razon y la experiencia estan
+acordes en atestiguarnos este fen&oacute;meno ideol&oacute;gico.
+Si suponemos pues que no se tiene idea alguna de
+otra vida distinta de la presente, ni de otro mundo
+que el que est&aacute; &aacute; nuestra vista, ni de otros vivientes
+que los que moran con nosotros en la tierra, el
+hombre fingir&aacute; gigantes, fieras monstruosas, y<span class='pagenum'><a name="Page_220" id="Page_220">[Pg 219]</a></span>
+otras extravagancias por este estilo; mas no seres
+invisibles, no revelaciones de un cielo que no conoce,
+no dioses que le ilustren y dirijan. Ese mundo
+nuevo, ideal, puramente fant&aacute;stico, no le ocurrir&aacute;
+siquiera; porque semejante ocurrencia no tendr&aacute;,
+por decirlo as&iacute;, punto de partida, carecer&aacute; de antecedentes
+que puedan motivarla. Y aun suponiendo
+que este &oacute;rden de ideas se hubiese ofrecido &aacute;
+algun individuo, &iquest;c&oacute;mo era posible que de ello
+participase la humanidad entera? &iquest;Cu&aacute;ndo se habria
+visto semejante <i>contagio</i> intelectual y moral?</p>
+
+<p>Sea lo que fuere del valor de estas reflexiones,
+pasemos &aacute; los hechos: dejemos lo que haya podido
+ser, y examinemos lo que ha sido.</p>
+
+
+<h3>&sect; XI.</h3>
+
+<h4>Pruebas hist&oacute;ricas de la existencia de la revelacion.</h4>
+
+<p>Existe una sociedad que pretende ser la &uacute;nica
+depositaria &eacute; int&eacute;rprete de las revelaciones con que
+Dios se ha dignado favorecer al linaje humano:
+esta pretension debe llamar la atencion del fil&oacute;sofo
+que se proponga investigar la verdad.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; sociedad es esa? &iquest;Ha nacido de poco tiempo
+&aacute; esta parte? Cuenta diez y ocho siglos de duracion,
+y estos siglos no los mira sino como un
+per&iacute;odo de su existencia; pues subiendo mas arriba,
+va explicando su no interrumpida genealog&iacute;a
+y se remonta hasta el principio del mundo. Que lleva
+diez y ocho siglos de duracion, que su historia se
+enlaza con la de un pueblo cuyo origen se pierde
+en la antig&uuml;edad mas remota, es tan cierto como
+que han existido las rep&uacute;blicas de Grecia y Roma.<span class='pagenum'><a name="Page_221" id="Page_221">[Pg 220]</a></span></p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; t&iacute;tulos presenta en apoyo de su doctrina?
+En primer lugar, est&aacute; en posesion de un libro, que
+es sin disputa el mas antiguo que se conoce, y
+que ademas encierra la moral mas pura, un sistema
+de legislacion admirable, y contiene una narracion
+de prodigios. Hasta ahora nadie ha puesto
+en duda el m&eacute;rito eminente de este libro; siendo
+esto tanto mas de extra&ntilde;ar, cuanto una gran parte
+de &eacute;l nos ha venido de manos de un pueblo, cuya
+cultura no alcanz&oacute; ni con mucho &aacute; la de otros pueblos
+de la antig&uuml;edad.</p>
+
+<p>&iquest;Ofrece la dicha sociedad algunos otros t&iacute;tulos
+que justifiquen sus pretensiones? A mas de los muchos,
+&aacute; cual mas graves &eacute; imponentes, h&eacute; aqu&iacute; uno
+que por s&iacute; solo basta. Ella dice que se hizo la transicion
+de la sociedad vieja &aacute; la nueva, del modo
+que estaba pronosticado en el libro misterioso; que
+llegada la plenitud de los tiempos, apareci&oacute; sobre
+la tierra un Hombre-Dios, quien fu&eacute; &aacute; la vez el
+cumplimiento de la ley antigua, y el autor de la
+nueva; que todo lo antiguo era una sombra y figura,
+que este Hombre-Dios fu&eacute; la realidad; que &eacute;l
+fund&oacute; la sociedad que apellidamos Iglesia cat&oacute;lica,
+le prometi&oacute; su asistencia hasta la consumacion de
+los siglos, sell&oacute; su doctrina con su sangre, resucit&oacute;
+al tercer dia de su crucifixion y muerte, subi&oacute;
+&aacute; los cielos, envi&oacute; al Esp&iacute;ritu santo, y que al fin
+del mundo ha de venir &aacute; juzgar &aacute; los vivos y &aacute; los
+muertos.</p>
+
+<p>&iquest;Es verdad que en este Hombre se cumpliesen las
+antiguas profec&iacute;as? Es innegable: leyendo algunas
+de ellas parece que uno est&aacute; leyendo la historia
+evang&eacute;lica.<span class='pagenum'><a name="Page_222" id="Page_222">[Pg 221]</a></span></p>
+
+<p>&iquest;Di&oacute; algunas pruebas de la divinidad de su mision?
+Hizo milagros en abundancia; y cuanto &eacute;l
+profetiz&oacute;, &oacute; se ha cumplido exactamente, &oacute; se va
+cumpliendo con puntualidad asombrosa.</p>
+
+<p>&iquest;Cu&aacute;l fu&eacute; su vida? Sin tacha en su conducta;
+sin l&iacute;mite para hacer el bien. Despreci&oacute; las riquezas
+y el poder mundano, arrostr&oacute; con serenidad
+las privaciones, los insultos, los tormentos, y por
+fin una muerte afrentosa.</p>
+
+<p>&iquest;Cu&aacute;l es su doctrina? Sublime cual no cupiera
+jamas en mente humana; tan pura en su moral, que
+le han hecho justicia sus mas violentos enemigos.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; cambio social produjo este Hombre? Recordad
+lo que era el mundo romano, y ved lo que
+es el mundo actual; mirad lo que son los pueblos
+donde no ha penetrado el cristianismo, y lo que
+son aquellos que han estado siglos bajo su ense&ntilde;anza,
+y la conservan todav&iacute;a, aunque algunos alterada
+y desfigurada.</p>
+
+<p>&iquest;De qu&eacute; medios dispuso? No tenia d&oacute;nde reclinar
+su cabeza. Envi&oacute; &aacute; doce hombres salidos de la &iacute;nfima
+clase del pueblo; se esparcieron por los cuatro
+&aacute;ngulos de la tierra, y la tierra los oy&oacute; y crey&oacute;.</p>
+
+<p>Esta religion &iquest;ha pasado por el crisol de la
+desgracia? &iquest;No ha sufrido contrariedad de ninguna
+clase? Ah&iacute; est&aacute; la sangre de infinitos m&aacute;rtires,
+ah&iacute; los escritos de numerosos fil&oacute;sofos que la han
+examinado, ah&iacute; los muchos monumentos que atestiguan
+las tremendas luchas que ha sostenido con
+los pr&iacute;ncipes, con los sabios, con las pasiones, con
+los intereses, con las preocupaciones, con todos
+cuantos elementos de resistencia pueden combinarse
+sobre la tierra.<span class='pagenum'><a name="Page_223" id="Page_223">[Pg 222]</a></span></p>
+
+<p>&iquest;De qu&eacute; medios se valieron los propagadores del
+cristianismo? De la predicacion y del ejemplo
+confirmados por milagros. Estos milagros, la cr&iacute;tica
+mas escrupulosa no puede rechazarlos; que
+si los rechaza, poco importa, pues ent&oacute;nces confiesa
+el mayor de los milagros, que es la conversion
+del mundo sin milagros.</p>
+
+<p>El cristianismo ha contado entre sus hijos &aacute; los
+hombres mas esclarecidos por su virtud y sabidur&iacute;a;
+ningun pueblo antiguo ni moderno se ha elevado
+&aacute; tan alto grado de civilizacion y cultura
+como los que le han profesado; sobre ninguna religion
+se ha disputado ni escrito tanto como sobre
+la cristiana; las bibliotecas estan llenas de obras
+maestras de cr&iacute;tica y de filosof&iacute;a debidas &aacute; hombres
+que sometieron humildemente su entendimiento
+en obsequio de la fe; luego esa religion
+est&aacute; &aacute; cubierto de los ataques que se pueden dirigir
+contra las que han nacido y prosperado entre pueblos
+groseros &eacute; ignorantes. Ella tiene pues todos
+los caract&eacute;res de verdadera, de divina.</p>
+
+
+<h3>&sect; XII.</h3>
+
+<h4>Los protestantes y la Iglesia cat&oacute;lica.</h4>
+
+<p>En los &uacute;ltimos siglos los cristianos se han dividido:
+unos han permanecido adictos &aacute; la Iglesia
+cat&oacute;lica, otros han conservado del cristianismo lo
+que les ha parecido bien; y &aacute; consecuencia del
+principio fundamental que han asentado, y que entrega
+la fe &aacute; discrecion de cada creyente, se han
+fraccionado en innumerables sectas.</p>
+
+<p>&iquest;D&oacute;nde estar&aacute; la verdad? Los fundadores de las<span class='pagenum'><a name="Page_224" id="Page_224">[Pg 223]</a></span>
+nuevas sectas son de ayer, la Iglesia cat&oacute;lica se&ntilde;ala
+la sucesion de sus pastores, que sube hasta
+Jesucristo; ellos han ense&ntilde;ado diferentes doctrinas,
+y una misma secta las ha variado repetidas
+veces, la Iglesia cat&oacute;lica ha conservado intacta la
+fe que le trasmitieron los ap&oacute;stoles; la novedad y la
+variedad se hallan pues en presencia de la antig&uuml;edad
+y de la unidad; el fallo no puede ser dudoso.</p>
+
+<p>Ademas, los cat&oacute;licos sostienen que fuera de la
+Iglesia no hay salvacion, los protestantes afirman
+que los cat&oacute;licos tambien pueden salvarse; y as&iacute;
+ellos mismos reconocen que entre nosotros nada
+se cree ni practica que pueda acarrearnos la condenacion
+eterna. Ellos en favor de su salvacion no
+tienen sino su voto; nosotros en pro de la nuestra,
+tenemos el suyo y el nuestro; aun cuando juzg&aacute;ramos
+solamente por motivos de prudencia humana,
+esta nos aconsejaria que no abandon&aacute;semos la
+fe de nuestros padres.</p>
+
+<p>En esta breve rese&ntilde;a se contiene el hilo del discurso
+de un cat&oacute;lico que conforme &aacute; lo que dice
+san Pedro, quiera estar preparado para dar cuenta
+de su fe, y manifestar que ateni&eacute;ndose &aacute; la cat&oacute;lica,
+no se desv&iacute;a de las reglas de bien pensar.
+Ahora, a&ntilde;adir&eacute; algunas observaciones que sirvan
+a prevenir peligros, en que zozobra con harta
+frecuencia la fe de los incautos.</p>
+
+
+<h3>&sect; XIII.</h3>
+
+<h4>Errado m&eacute;todo de algunos impugnadores de la religion.</h4>
+
+<p>En el ex&aacute;men de las materias religiosas siguen
+muchos un camino errado. Toman por objeto de
+sus investigaciones un dogma, y las dificultades<span class='pagenum'><a name="Page_225" id="Page_225">[Pg 224]</a></span>
+que contra &eacute;l levantan, las creen suficientes para
+destruir la verdad de la religion; &oacute; al m&eacute;nos para
+ponerla en duda. Esto es proceder de un modo
+que atestigua cu&aacute;n poco se ha meditado sobre el
+estado de la cuestion.</p>
+
+<p>En efecto: no se trata de saber si los dogmas estan
+al alcance de nuestra inteligencia, ni si damos
+completa solucion &aacute; todas las dificultades que contra
+este &oacute; aquel puedan objetarse: la religion misma
+es la primera en decirnos que estos dogmas no
+podemos comprenderlos con la sola luz de la razon;
+que mi&eacute;ntras estamos en esta vida, es necesario
+que nos resignemos &aacute; ver los secretos de Dios
+al traves de sombras y enigmas, y por esto nos
+exige la fe. El decir pues, &laquo;yo no quiero creer
+porque no comprendo,&raquo; es enunciar una contradiccion;
+si lo comprendieses todo, claro es que
+no se te hablaria de fe. El argumentar contra la
+religion, fund&aacute;ndose en la incomprensibilidad de
+sus dogmas, es hacerle un cargo de una verdad que
+ella misma reconoce, que acepta, y sobre la cual
+en cierto modo, hace estribar su edificio. Lo que
+se ha de examinar es, si ella ofrece garant&iacute;as de
+veracidad, y de que no se enga&ntilde;a en lo que propone:
+asentado el principio de su infalibilidad,
+todo lo demas se allana por s&iacute; mismo; pero si este
+nos falta, es imposible dar un paso adelante. Cuando
+un viajero de cuya inteligencia y veracidad no
+podemos dudar, nos refiere cosas que no comprendemos,
+&iquest;por ventura le negaremos nuestra
+fe? No ciertamente. Luego una vez asegurados de
+que la Iglesia no nos enga&ntilde;a, poco importa que su
+ense&ntilde;anza sea superior &aacute; nuestra inteligencia.<span class='pagenum'><a name="Page_226" id="Page_226">[Pg 225]</a></span></p>
+
+<p>Ninguna verdad podria subsistir, si bastasen &aacute;
+hacernos dudar de ella algunas dificultades que
+no alcanz&aacute;semos &aacute; desvanecer. De esto se seguiria
+que un hombre de talento esparciria la incertidumbre
+sobre todas las materias, cuando se encontrase
+con otros que no le igualasen en capacidad;
+porque es bien sabido que en mediando
+esta diferencia, no le es dado al inferior deshacerse
+de los lazos con que le enreda el que le
+aventaja.</p>
+
+<p>En las ciencias, en las artes, en los negocios
+comunes de la vida, hallamos &aacute; cada paso dificultades
+que nos hacen incomprensible una cosa de
+cuya existencia no nos es permitido dudar. Sucede
+&aacute; veces que la cosa no comprendida nos parece
+rayar en lo imposible; mas si por otra parte sabemos
+que existe, nos guardamos de declararla tal,
+y conservando la conviccion de su existencia,
+recordamos el poco alcance de nuestro entendimiento.
+Nada mas comun que oir: &laquo;No comprendo
+lo que ha contado fulano; me parece
+imposible, pero en fin es hombre veraz y que sabe
+lo que dice; si otro lo refiriera no lo creeria,
+pero ahora no pongo duda en que la cosa es tal
+como &eacute;l la afirma.&raquo;</p>
+
+
+<h3>&sect; XIV.</h3>
+
+<h4>La mas alta filosof&iacute;a acorde con la fe.</h4>
+
+<p>Imag&iacute;nanse algunos que se acreditan de altos
+pensadores cuando no quieren creer lo que no
+comprenden; y estos justifican el famoso dicho de
+Bacon: &laquo;poca filosof&iacute;a aparta de la religion, mucha
+filosof&iacute;a conduce &aacute; ella.&raquo; Y &aacute; la verdad, si<span class='pagenum'><a name="Page_227" id="Page_227">[Pg 226]</a></span>
+se hubiesen internado en las profundidades de las
+ciencias, conocieran que un denso velo encubre
+&aacute; nuestros ojos la mayor parte de los objetos; que
+sabemos poqu&iacute;simo de los secretos de la naturaleza;
+que hasta de las cosas, en apariencia mas
+f&aacute;ciles de comprender, se nos ocultan por lo comun
+los principios constitutivos, su esencia; conocieran
+que ignoramos lo que es este universo
+que nos asombra, que ignoramos lo que es nuestro
+cuerpo, que ignoramos lo que es nuestro esp&iacute;ritu;
+que nosotros somos un arcano &aacute; nuestros
+propios ojos, y que hasta ahora todos los esfuerzos
+de la ciencia han sido impotentes para explicar
+los fen&oacute;menos que constituyen nuestra vida, que
+nos hacen sentir nuestra existencia; conocieran
+que el mas precioso fruto que se recoge en las regiones
+filos&oacute;ficas mas elevadas es una profunda
+conviccion de nuestra debilidad &eacute; ignorancia. Ent&oacute;nces
+infirieran que esa sobriedad en el saber,
+recomendada por la religion cristiana, esa prudente
+desconfianza de las fuerzas de nuestro entendimiento,
+estan de acuerdo con las lecciones
+de la mas alta filosof&iacute;a; y que as&iacute; el catecismo nos
+hace llegar desde nuestra infancia al punto mas
+culminante que se&ntilde;alara &aacute; la ciencia la sabidur&iacute;a
+humana.</p>
+
+
+<h3>&sect; XV.</h3>
+
+<h4>Quien abandona la religion cat&oacute;lica no sabe d&oacute;nde refugiarse.</h4>
+
+<p>Hemos seguido el camino que puede conducir
+&aacute; la religi&oacute;n cat&oacute;lica; echemos una ojeada sobre
+el que se presenta, si nos apartamos de ella. Al
+abandonar la fe de la Iglesia, &iquest;d&oacute;nde nos refugiamos?
+<span class='pagenum'><a name="Page_228" id="Page_228">[Pg 227]</a></span>
+Si en el protestantismo, &iquest;en cu&aacute;l de sus
+sectas? &iquest;Qu&eacute; motivos de preferencia nos ofrece
+la una sobre la otra? Discernirlo ser&aacute; imposible;
+abrazar &aacute; ciegas una cualquiera nos lo ser&aacute; todav&iacute;a
+mas; y por otra parte, esto equivaldr&iacute;a &aacute; no
+profesar ninguna. Si en el filosofismo, &iquest;qu&eacute; es
+el filosofismo incr&eacute;dulo? Es una negacion de todo,
+las tinieblas, la desesperacion. &iquest;Andaremos en
+busca de otras religiones? Ciertamente que ni el
+islamismo, ni la idolatr&iacute;a, no nos contar&aacute;n entre
+sus adeptos.</p>
+
+<p>Abandonar pues la religion cat&oacute;lica, ser&aacute; abjurarlas
+todas; ser&aacute; tomar el partido de vivir sin
+ninguna; dejar que corran los a&ntilde;os; que nuestra
+vida se acerque &aacute; su t&eacute;rmino fatal, sin guia para
+lo presente, sin luz para el porvenir; ser&aacute; taparse
+los ojos, bajar la cabeza, y arrojarse &aacute; un abismo
+sin fondo.</p>
+
+<p>La religion cat&oacute;lica nos ofrece cuantas garant&iacute;as
+de verdad podemos desear. Ella ademas nos impone
+una ley suave, pero recta, justa, ben&eacute;fica;
+cumpli&eacute;ndola nos asemejamos &aacute; los &aacute;ngeles, nos
+acercamos &aacute; la belleza ideal que para la humanidad
+puede excogitar la mas elevada poes&iacute;a. Ella nos
+consuela en nuestros infortunios, y cierra nuestros
+ojos en paz; se nos presenta tanto mas verdadera
+y cierta, cuanto mas nos aproximamos al
+sepulcro. Ah! la bondadosa Providencia habr&aacute;
+colocado al borde de la tumba aquellas santas
+inspiraciones, como heraldos que nos avisar&aacute;n
+de que &iacute;bamos &aacute; pisar los umbrales de la eternidad!....<span class='pagenum'><a name="Page_229" id="Page_229">[Pg 228]</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="CAPITULO_XXII" id="CAPITULO_XXII"></a>CAP&Iacute;TULO XXII.</h2>
+
+<h3>EL ENTENDIMIENTO PR&Aacute;CTICO.</h3>
+
+
+<h3>&sect; I.</h3>
+
+<h4>Una clasificacion de acciones.</h4>
+
+<p>Los actos pr&aacute;cticos del entendimiento son los
+que nos dirigen para obrar: lo que envuelve dos
+cuestiones: cu&aacute;l es el fin que nos proponemos,
+y cu&aacute;l es el mejor medio para alcanzarle.</p>
+
+<p>Nuestras acciones pueden ejercerse, &oacute; sobre
+los objetos de la naturaleza sometidos &aacute; la ley de
+necesidad, y aqu&iacute; se comprenden todas las artes;
+&oacute; sobre lo que cae bajo el libre albedr&iacute;o, y esto
+comprende el arreglo de nuestra conducta con respecto
+&aacute; nosotros mismos y &aacute; los demas; abarcando
+la moral, la urbanidad, la administracion dom&eacute;stica,
+y la pol&iacute;tica.</p>
+
+<p>Lo dicho hasta aqu&iacute; sobre el modo de pensar en
+todas materias, me ahorra el trabajo de extenderme
+sobre estos puntos, porque quien se haya
+penetrado de las reglas y observaciones precedentes
+no ignorar&aacute; c&oacute;mo debe proponerse un fin, ni
+c&oacute;mo ha de encontrar los medios mas adaptados
+para alcanzarle. No obstante, creo que no ser&aacute;
+in&uacute;til a&ntilde;adir algunas reflexiones que sin salir de
+los l&iacute;mites fijados por el g&eacute;nero de esta obra, suministren
+luz para guiarse cada cual en sus diferentes
+operaciones.<span class='pagenum'><a name="Page_230" id="Page_230">[Pg 229]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; II.</h3>
+
+<h4>Dificultad de proponerse el debido fin.</h4>
+
+<p>No hablo aqu&iacute; del fin &uacute;ltimo: este es la felicidad
+en la otra vida, y &aacute; &eacute;l nos conduce la religion.
+Trato &uacute;nicamente de los secundarios; como alcanzar
+la conveniente posicion en la sociedad, llevar
+&aacute; buen t&eacute;rmino un negocio, salir airosamente de
+una situacion dif&iacute;cil, granjearse la amistad de una
+persona, guardarse de los tiros de un adversario,
+deshacer una intriga que nos amenaza, construir
+un artefacto que acredite, plantear un sistema de
+pol&iacute;tica, de hacienda &oacute; administracion, derribar
+alguna institucion que se crea da&ntilde;osa y otras cosas
+semejantes.</p>
+
+<p>A primera vista parece que siempre que el hombre
+obra debe de tener presente el fin que se propone,
+y no como quiera, sino de un modo bien
+claro, determinado, fijo. Sin embargo, la observacion
+ense&ntilde;a que no es as&iacute;; y que son muchos,
+much&iacute;simos, aun entre los activos y en&eacute;rgicos,
+los que andan poco m&eacute;nos que al acaso.</p>
+
+<p>Sucede mil veces que atribuimos &aacute; los hombres
+mas plan del que han tenido. En vi&eacute;ndolos ocupar
+posicion muy elevada, sea por su reputacion, sea
+por las funciones que ejercen, nos inclinamos naturalmente
+&aacute; suponerles en todo un objeto fijo, con
+premeditacion detenida, con vasta combinacion
+en los designios, con larga prevision de los obst&aacute;culos,
+con sagaz conocimiento de la verdadera naturaleza
+del fin, y de sus relaciones con los medios
+que a &eacute;l conduzcan. Oh! y cu&aacute;nto enga&ntilde;o! El<span class='pagenum'><a name="Page_231" id="Page_231">[Pg 230]</a></span>
+hombre en todas las condiciones sociales, en todas
+las circunstancias de la vida, es siempre hombre,
+es decir una cosa muy peque&ntilde;a. Poco conocedor de
+s&iacute; mismo, sin formarse por lo comun ideas bastante
+claras, ni de la cualidad ni del alcance de
+sus fuerzas, crey&eacute;ndose &aacute; veces mas poderoso, &aacute;
+veces mas d&eacute;bil de lo que es en realidad, encu&eacute;ntrase
+con mucha frecuencia dudoso, perplejo, sin
+saber ni ad&oacute;nde va, ni ad&oacute;nde ha de ir. Ademas,
+para &eacute;l es &aacute; menudo un misterio qu&eacute; es lo que le
+conviene; por manera que las dudas sobre sus
+fuerzas se aumentan con las dudas sobre su interes
+propio.</p>
+
+
+<h3>&sect; III.</h3>
+
+<h4>Ex&aacute;men del proverbio: cada cual es hijo de sus obras.</h4>
+
+<p>No es verdad lo que suele decirse de que el
+interes particular sea una guia segura, y que con
+respecto &aacute; &eacute;l, raras veces el hombre se equivoque.
+En esto como en todo lo demas, andamos inciertos,
+y en prueba de ello tenemos la triste experiencia
+de que tantas y tantas veces nos labramos nuestro
+infortunio.</p>
+
+<p>Lo que s&iacute; no admite duda es, que as&iacute; por lo tocante
+&aacute; la dicha como &aacute; la desgracia, se verifica
+el proverbio de que el hombre es hijo de sus obras.
+En el mundo f&iacute;sico como en el moral, la casualidad
+no significa nada. Es cierto que en la instabilidad
+de las cosas humanas, ocurren con frecuencia
+sucesos imprevistos que desbaratan los planes mejor
+concertados, que no dejan recoger el fruto de
+atinadas combinaciones y pesadas fatigas, y que<span class='pagenum'><a name="Page_232" id="Page_232">[Pg 231]</a></span>
+por el contrario favorecen &aacute; otros que, atendido
+lo que habian puesto de su parte, estaban l&eacute;jos de
+merecerlo; pero tampoco cabe duda en que esto
+no es tan comun como vulgarmente se dice y se
+cree. El trato de la sociedad, acompa&ntilde;ado de la
+conveniente observacion, rectifica muchos juicios
+que se habian formado lijeramente sobre las causas
+de la buena &oacute; mala fortuna que cabe &aacute; diferentes
+personas.</p>
+
+<p>&iquest;Cu&aacute;l es el desgraciado, que lo sea por su culpa,
+si nos atenemos &aacute; lo que nos dice &eacute;l? ninguno,
+&oacute; casi ninguno. Y no obstante, si nos es dable conocer
+&aacute; fondo su &iacute;ndole, su car&aacute;cter, sus costumbres,
+su modo de ver las cosas, su sistema en el
+manejo de los negocios, su trato, su conversacion,
+sus modales, sus relaciones de amistad &oacute; de familia,
+raro ser&aacute; que no descubramos muchas de las
+causas, si no todas, de las que contribuyeron &aacute;
+hacerle infeliz.</p>
+
+<p>Las equivocaciones sobre esta materia suelen
+nacer de que se fija la atencion en un solo suceso
+que ha decidido de la suerte de la persona, sin
+reflexionar que aquel suceso, &oacute; estaba ya preparado
+por muchos otros, &oacute; que solo ha podido tener tan
+funesta influencia &aacute; causa de la situacion particular
+en que se hallaba en la persona, por sus errores,
+defectos &oacute; faltas.</p>
+
+<p>La suerte pr&oacute;spera &oacute; adversa, rar&iacute;sima vez depende
+de una causa sola; compl&iacute;canse por lo comun
+varias, y de &oacute;rden muy diverso; pero como
+no es f&aacute;cil seguir el hilo de los acontecimientos
+al traves de semejante complicacion, se se&ntilde;ala
+como causa principal, &oacute; &uacute;nica, lo que quizas no<span class='pagenum'><a name="Page_233" id="Page_233">[Pg 232]</a></span>
+es otra cosa que un suceso determinante, &oacute; una
+simple ocasion.</p>
+
+
+<h3>&sect; IV.</h3>
+
+<h4>El aborrecido.</h4>
+
+<p>&iquest;Veis &aacute; ese hombre &aacute; qui&eacute;n miran con desv&iacute;o &oacute;
+indiferencia sus antiguos amigos, &aacute; quien profesan
+odio sus allegados, y que no encuentra en la sociedad
+quien se interese por &eacute;l? Si o&iacute;s la explicacion
+en que &eacute;l se&ntilde;ala las causas, estas no son
+otras que la injusticia de los hombres, la envidia
+que no puede sufrir el resplandor del m&eacute;rito ajeno,
+el egoismo universal que no consiente el menor
+sacrificio ni aun &aacute; los que mas obligacion tenian
+de hacerle, por parentesco, por amistad, por
+gratitud: en una palabra, el infeliz es una v&iacute;ctima
+contra quien se ha conjurado el humano linaje,
+obstinado en no reconocer el alto m&eacute;rito, las virtudes,
+la bella &iacute;ndole del infortunado. &iquest;Qu&eacute; habr&aacute;
+de verdad en la relacion? Quizas no ser&aacute; dif&iacute;cil
+descubrirlo en la misma apolog&iacute;a; quizas no sea
+dif&iacute;cil notar la vanidad insufrible, el car&aacute;cter &aacute;spero,
+la petulancia, la maledicencia, que le habr&aacute;n
+atraido el odio de los unos, el desv&iacute;o de los
+otros, y que habr&aacute;n acabado por dejarle en el aislamiento
+de que injustamente se lamenta.</p>
+
+
+<h3>&sect; V.</h3>
+
+<h4>El arruinado.</h4>
+
+<p>&iquest;Habeis oido &aacute; ese otro cuya fortuna han arruinado
+la excesiva bondad propia, &oacute; la infidelidad
+de un amigo, &oacute; una desgracia imprevista, ech&aacute;n<span class='pagenum'><a name="Page_234" id="Page_234">[Pg 233]</a></span>dole
+&aacute; perder combinaciones sumamente acertadas,
+proyectos llenos de prevision y sagacidad?
+Pues, si alcanzais &aacute; procuraros noticias sobre su
+conducta, no ser&aacute; extra&ntilde;o que descubrais las verdaderas
+causas, por cierto muy distantes de lo
+que &eacute;l se imagina.</p>
+
+<p>En efecto, podr&aacute; suceder muy bien que haya
+mediado la infidelidad de un amigo, que haya
+ocurrido la desgracia imprevista; podr&aacute; ser mucha
+verdad que su corazon sea excesivamente bueno,
+es decir que ser&aacute; muy posible que en su relacion
+no haya mentido; pero no ser&aacute; extra&ntilde;o que en esa
+misma relacion se os presenten de bulto las causas
+de su desgracia; que en su concepcion tan superficial
+como r&aacute;pida, en su juicio extremadamente
+lijero, en su discurrir especioso y sof&iacute;stico, en su
+prurito de proyectar &aacute; la aventura, en la excesiva
+confianza de s&iacute; mismo, en el menosprecio de las
+observaciones ajenas, en la precipitacion y osad&iacute;a
+de su proceder, halleis mas que suficiente causa
+para haberse arruinado, sin la bondad de su corazon,
+sin la infidelidad del amigo, sin la desgracia
+imprevista. Esta desgracia, l&eacute;jos de ser puramente
+casual, habr&aacute; dependido quizas de un &oacute;rden de
+causas que estaban obrando hace largo tiempo, y
+la infidelidad del amigo, no hubiera sido dif&iacute;cil
+preverla, y evitar sus tristes consecuencias, si el
+interesado hubiese procedido con mas tiento en
+depositar su confianza, y en observar el uso que
+se hacia de ella.<span class='pagenum'><a name="Page_235" id="Page_235">[Pg 234]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; VI.</h3>
+
+<h4>El instruido quebrado y el ignorante rico.</h4>
+
+<p>&iquest;C&oacute;mo es posible que ese hombre tan despejado,
+tan penetrante, tan instruido, no haya podido
+mejorar su fortuna, &oacute; haya perdido la que tenia,
+cuando ese otro tan encogido, tan torpe, tan
+rudo, ha hecho inconcebibles progresos en la
+suya? &iquest;No debe esto atribuirse &aacute; la casualidad, &aacute;
+fatalidades, &aacute; mala estrella? As&iacute; se habla muchas
+veces, sin reflexionar que se confunden lastimosamente
+las ideas, y se quieren enlazar con &iacute;ntima
+dependencia causas y efectos que no tienen ninguna
+relacion.</p>
+
+<p>En verdad que el uno es despejado y el otro encogido,
+que el uno parece penetrante y el otro
+torpe; que el uno es instruido y el otro rudo;
+pero &iquest;de qu&eacute; sirven ni ese despejo, ni esa aparente
+penetracion, ni esa instruccion para el efecto de
+que se trata? Es cierto que si se ofrece figurar en
+sociedad, el primero se presentar&aacute; con mas garbo
+y soltura que el segundo: que si es necesario sostener
+una conversacion, aquel brillar&aacute; mucho mas
+que este, que su palabra ser&aacute; mas f&aacute;cil, sus ideas
+mas variadas, sus observaciones mas picantes,
+sus r&eacute;plicas mas prontas y agudas; que el rico en
+cuestion no entender&aacute; quizas una palabra del m&eacute;rito
+de tal &oacute; cual novela, de tal &oacute; cual drama; que
+conocer&aacute; poco la historia, y se quedar&aacute; estupefacto
+al oir al comerciante quebrado explicarse
+como un portento de erudicion y de saber; es<span class='pagenum'><a name="Page_236" id="Page_236">[Pg 235]</a></span>
+cierto que no sabr&aacute; tanto de pol&iacute;tica, ni de administracion,
+ni de hacienda, que no poseer&aacute; tantos
+idiomas; pero, &iquest;se trataba por ventura de nada
+de eso, cuando se ofrecia dar buena direccion &aacute;
+los negocios? No ciertamente. Cuando pues se
+pondera el m&eacute;rito del uno, y se manifiesta extra&ntilde;eza
+porque la suerte no le ha sido favorable,
+se pasa de un &oacute;rden &aacute; otro muy diferente, se quiere
+que ciertos efectos procedan de causas con las
+que nada tienen que ver.</p>
+
+<p>Observad atentamente &aacute; estos dos hombres tan
+desiguales en su fortuna, reflexionad sobre las
+cualidades de ambos, ved sobre todo si podeis
+hacer la experiencia en vista de un negocio que
+incumba &aacute; los dos; y no os ser&aacute; dif&iacute;cil inferir que
+as&iacute; la prosperidad del uno como la ruina del otro,
+nacen de causas sumamente naturales.</p>
+
+<p>El uno habla, escribe, proyecta, calcula, da mil
+vueltas &aacute; los objetos, todo lo prueba, &aacute; todo contesta,
+se hace cargo de mil ventajas, inconvenientes,
+esperanzas, peligros, en una palabra,
+agota la materia, nada deja en ella ni que decir ni
+que pensar. &iquest;Y qu&eacute; hace el otro? &iquest;Es capaz de
+sostener la disputa con su adversario? no. &iquest;Deshace
+todos los c&aacute;lculos que el primero acaba de
+amontonar? no. &iquest;Satisface &aacute; todas las dificultades
+con que su dict&aacute;men se ve combatido por el contrincante?
+no. En pro de su opinion &iquest;aduce tanta
+copia de razones como su adversario? no. Para
+lograr el objeto, &iquest;presenta proyectos tan varios &eacute;
+ingeniosos? no. &iquest;Qu&eacute; hace pues el malaventurado
+ignorante, combatido, hostigado, acosado por su
+temible antagonista?<span class='pagenum'><a name="Page_237" id="Page_237">[Pg 236]</a></span></p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; me contesta V. &aacute; esto, dice el hombre
+de los proyectos, y del saber?</p>
+
+<p>&mdash;Nada; pero &iquest;qu&eacute; s&eacute; yo?....</p>
+
+<p>&mdash;Mas, &iquest;no le parecen &aacute; V. concluyentes mis
+razones?</p>
+
+<p>&mdash;No del todo.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos; &iquest;tiene V. algo que oponer &aacute; ese
+c&aacute;lculo? Es cuestion de n&uacute;meros; aqu&iacute; no hay
+mas.</p>
+
+<p>&mdash;Ya se ve; lo que es en el papel sale bien;
+la dificultad que yo tengo es que en la pr&aacute;ctica
+suceda lo mismo. Cuenta V. con muchas partidas,
+de que no estoy bien seguro; estoy tan escarmentado....</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero duda V. de los datos que se nos han
+proporcionado? &iquest;Qu&eacute; interes habr&aacute; habido en enga&ntilde;arnos?
+Si hay p&eacute;rdida, no seremos solos
+nosotros, y participar&aacute;n de ella los que nos suministran
+las noticias. Son personas entendidas, honradas,
+versadas en negocios; y ademas tienen
+interes en ello, &iquest;qu&eacute; mas se quiere? &iquest;Qu&eacute; motivo
+hay de duda?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no dudo de nada; yo creo lo que V. dice
+de esos se&ntilde;ores: pero &iquest;qu&eacute; quiere V.? el negocio
+no me gusta. Ademas hay tantas eventualidades
+que V. no lleva en cuenta....</p>
+
+<p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; eventualidades, se&ntilde;or? si nos
+atenemos &aacute; un simple <i>puede ser</i>, nada llevaremos
+adelante; todos los negocios tienen sus riesgos;
+pero repito que aqu&iacute; no alcanzo &aacute; ver ninguno con
+visos de probabilidad.</p>
+
+<p>&mdash;V. lo entiende mas que yo, dice el rudo encogi&eacute;ndose
+de hombros; y luego meneando cuerdamente<span class='pagenum'><a name="Page_238" id="Page_238">[Pg 237]</a></span>
+la cabeza a&ntilde;ade: no se&ntilde;or; repito que
+el negocio no me gusta; yo por mi parte no entro
+en &eacute;l; V. se empe&ntilde;a en que ha de ser tan provechosa
+la especulacion; enhorabuena; all&aacute; veremos.
+Yo no aventuro mis fondos.</p>
+
+<p>La victoria en la discusion queda sin duda por
+el proyectista; pero &iquest;qui&eacute;n acierta? La experiencia
+lo dir&aacute;. El rico al parecer tan torpe, tiene
+la mirada m&eacute;nos vivaz que su antagonista, pero
+en cambio ve mas claro, mas hondo, de un
+modo mas seguro, mas perspicaz, mas certero.
+No puede, es verdad, oponer datos &aacute; datos, reflexiones
+&aacute; reflexiones, c&aacute;lculos &aacute; c&aacute;lculos; pero el
+discernimiento, el tacto que le caracteriza, desenvueltos
+por la observacion, y por la experiencia,
+le estan diciendo con toda certeza, que muchos
+datos son imaginarios, que el c&aacute;lculo es inexacto,
+que no se llevan en cuenta muchas eventualidades
+desgraciadas, no solo posibles sino muy probables;
+su ojeada perspicaz ha descubierto indicios
+de mala fe en algunos que intervienen en el negocio,
+su memoria bien provista de noticias sobre
+el comportamiento en otros asuntos anteriores,
+le guia para apreciar en su justo valor la inteligencia
+y la probidad, que tanto le ponderaba el
+proyectista.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; le importa el no ver tanto, si ve mejor,
+con mas claridad, distincion y exactitud? &iquest;Qu&eacute;
+le importa el carecer de esa facilidad de pensar y
+hablar, muy &aacute; prop&oacute;sito para lucirse, pero muy
+est&eacute;ril en buen resultado, como inconducente para
+el objeto de que se trata?<span class='pagenum'><a name="Page_239" id="Page_239">[Pg 238]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; VII.</h3>
+
+<h4>Observaciones. La cavilacion y el buen sentido.</h4>
+
+<p>La vivacidad no es la penetracion: la abundancia
+de ideas, no siempre lleva consigo la claridad
+y exactitud del pensamiento; la prontitud del juicio
+suele ser sospechosa de error; una larga serie
+de raciocinios demasiado ingeniosos, suele adolecer
+de sofismas, que rompen el hilo de la ilacion,
+y extravian al que se fia en ellos.</p>
+
+<p>No siempre es f&aacute;cil tarea el se&ntilde;alar &aacute; punto fijo
+esos defectos; mayormente cuando el que los padece
+es un hablador facundo y brillante, que desenvuelve
+sus ideas en un raudal de hermosas
+palabras. La razon humana es de suyo tan cavilosa,
+poseen ciertos hombres cualidades tan &aacute;
+prop&oacute;sito para deslumbrar, para presentar los objetos
+bajo el punto de vista que les conviene &oacute; los
+preocupa, que no es raro ver &aacute; la experiencia, al
+buen juicio, al tino, no poder contestar &aacute; una
+nube de argumentos especiosos otra cosa que:
+&laquo;esto no ir&aacute; bien; estos raciocinios no son concluyentes;
+aqu&iacute; hay ilusion; el tiempo lo manifestar&aacute;.&raquo;</p>
+
+<p>Y es que hay cosas que mas bien se sienten que
+no se conocen; las hay que se <i>ven</i> pero no se
+prueban, porque hay relaciones delicadas, hay
+minuciosidades casi imperceptibles, que no es
+posible demostrar con el discurso &aacute; quien no las
+descubre &aacute; la primera ojeada; hay puntos de vista
+sumamente fugaces, que en vano se buscan por
+quien no ha sabido colocarse en ellos en el momento
+oportuno.<span class='pagenum'><a name="Page_240" id="Page_240">[Pg 239]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; VIII.</h3>
+
+<h4>Delicadeza de ciertos fen&oacute;menos intelectuales, en sus
+relaciones con la pr&aacute;ctica.</h4>
+
+<p>En el ejercicio de la inteligencia y demas facultades
+del hombre, hay muchos fen&oacute;menos que
+no se expresan con ninguna palabra, con ninguna
+frase, con ningun discurso: para comprender al
+que los experimenta es necesario experimentarlos
+tambien; y &aacute; veces es tan perdido el tiempo que se
+emplea para darse &aacute; entender, como si un hombre
+con vista quisiese &aacute; fuerza de explicacion, dar idea
+de los colores &aacute; un ciego de nacimiento.</p>
+
+<p>Esta delicadeza de fen&oacute;menos abunda en todos
+los actos de nuestra inteligencia; pero se nota de
+una manera particular en lo que tiene relacion con
+la pr&aacute;ctica. Ent&oacute;nces, no puede abandonarse el
+esp&iacute;ritu &aacute; vanas abstracciones, no puede formarse
+sistemas fant&aacute;sticos, puramente convencionales;
+preciso es que tome las cosas no como &eacute;l las imagina
+&oacute; desea, sino como son; de lo contrario,
+cuando haga el tr&aacute;nsito de la idea &aacute; los objetos, se
+encontrar&aacute; en desacuerdo con la realidad, y ver&aacute;
+desconcertados todos sus planes.</p>
+
+<p>A&ntilde;&aacute;dase &aacute; esto que en trat&aacute;ndose de la pr&aacute;ctica,
+sobre todo en las relaciones de unos hombres con
+otros, no influye solo el entendimiento, sino que
+se desenvuelven simult&aacute;neamente las demas facultades.
+No hay tan solo la comunicacion de entendimiento
+con entendimiento, sino de corazon con
+corazon; &aacute; mas de la influencia rec&iacute;proca de las
+ideas, hay tambien la de los sentimientos.<span class='pagenum'><a name="Page_241" id="Page_241">[Pg 240]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; IX.</h3>
+
+<h4>Los desprop&oacute;sitos.</h4>
+
+<p>El que est&aacute; mas ventajosamente dotado en las
+facultades del alma, si se encuentra con otros que
+&oacute; carezcan de alguna de ellas, &oacute; las posean en
+grado inferior, se halla en el mismo caso que
+quien tiene completos los sentidos con respecto al
+que est&aacute; privado de alguno.</p>
+
+<p>Si se recuerdan estas observaciones, se ahorrar&aacute;n
+mucho tiempo y trabajo, y aun disgustos en
+el trato de los hombres. Risa causa &aacute; veces el observar
+c&oacute;mo forcejan in&uacute;tilmente ciertas personas
+por apartar &aacute; otras de un juicio errado, &oacute; hacerles
+comprender alguna verdad. &Oacute;yese quizas en la
+conversacion un solemne desatino dicho con la mayor
+serenidad y buena fe del mundo. Est&aacute; presente
+una persona de buen sentido, y se escandaliza,
+y replica, y aguza su discurso, y esfuerza
+mil argumentos para que el desatinado comprenda
+su sinrazon, y este, &aacute; pesar de todo, no se convence,
+y permanece tan satisfecho, tan contento;
+las reflexiones de su adversario no hacen mella en
+su &aacute;nimo impasible. Y esto &iquest;porqu&eacute;? &iquest;Le faltan
+noticias? no. Lo que le falta en aquel punto es
+sentido comun. Su disposicion natural, &oacute; sus h&aacute;bitos,
+le han formado as&iacute;: y el que se empe&ntilde;a
+en convencerle debiera reflexionar que quien ha
+sido capaz de verter un desatino tan completo,
+no es capaz de comprender la fuerza de la impugnacion.<span class='pagenum'><a name="Page_242" id="Page_242">[Pg 241]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; X.</h3>
+
+<h4>Entendimientos torcidos.</h4>
+
+<p>Hay ciertos entendimientos que parecen naturalmente
+defectuosos, pues tienen la desgracia de
+verlo todo bajo un punto de vista falso &oacute; inexacto
+&oacute; extravagante. En tal caso no hay locura,
+ni monoman&iacute;a; la razon no puede decirse trastornada,
+y el buen sentido no considera &aacute; dichos
+hombres como faltos de juicio. Suelen distinguirse
+por una insufrible locuacidad, efecto de la rapidez
+de percepcion, y de la facilidad de hilvanar raciocinios.
+Ap&eacute;nas juzgan de nada con acierto: y si
+alguna vez entran en el buen camino, bien pronto
+se apartan de &eacute;l arrastrados por sus propios discursos.
+Sucede con frecuencia ver en sus razonamientos
+una hermosa perspectiva que ellos toman
+por un verdadero y s&oacute;lido edificio; el secreto est&aacute;
+en que han dado por incontestable un hecho incierto,
+&oacute; dudoso, &oacute; inexacto, &oacute; enteramente falso;
+&oacute; han asentado como principio de eterna verdad
+una proposicion gratuita, &oacute; tomado por realidad una
+hip&oacute;tesis; y as&iacute; han levantado un castillo que no
+tiene otro defecto que estar en el aire. Impetuosos,
+precipitados, no haciendo caso de las reflexiones
+de cuantos los oyen, sin mas guia que su torcida
+razon, llevados por su prurito de discurrir y hablar,
+arrastrados, por decirlo as&iacute;, en la turbia corriente
+de sus propias ideas y palabras, se olvidan
+completamente del punto de partida, no advirtiendo
+que todo cuanto edifican es puramente fant&aacute;stico,
+por carecer de cimiento.<span class='pagenum'><a name="Page_243" id="Page_243">[Pg 242]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XI.</h3>
+
+<h4>Inhabilidad de dichos hombres para los negocios.</h4>
+
+<p>No hay peores hombres para los negocios; desgraciado
+el asunto en que ellos ponen la mano;
+y desgraciados muchas veces ellos mismos, si en
+sus cosas se hallan abandonados &aacute; su propia y exclusiva
+direccion. Las principales dotes de un buen
+entendimiento pr&aacute;ctico son la madurez del juicio,
+el buen sentido, el tacto, y estas cualidades les
+faltan &aacute; ellos. Cuando se trata de llegar &aacute; la realidad,
+es preciso no fijarse solo en las ideas, sino
+pensar en los objetos; y esos hombres se olvidan
+casi siempre de los objetos y solo se ocupan de sus
+ideas. En la pr&aacute;ctica es necesario pensar, no en
+lo que las cosas debieran &oacute; pudieran ser, sino en
+lo que son; y ellos suelen pararse menos en lo que
+son, que en lo que pudieran &oacute; debieran ser.</p>
+
+<p>Cuando un hombre de entendimiento claro y de
+juicio recto, se encuentra tratando un asunto con
+uno que adolezca de los defectos que acabo de describir,
+se halla en la mayor perplejidad. Lo que
+aquel ve claro, este lo encuentra oscuro; lo que
+el primero consideraba fuera de duda, el segundo
+lo mira como muy disputable. El juicioso plantea
+la cuestion de un modo que le parece muy natural
+y sencillo, el caviloso la mira de una manera diferente;
+dir&iacute;ase que son dos hombres de los cuales
+el uno padece una especie de estrabismo intelectual
+que desconcierta y confunde al que ve y
+mira bien.<span class='pagenum'><a name="Page_244" id="Page_244">[Pg 243]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XII.</h3>
+
+<h4>Este defecto intelectual suelo nacer de una causa moral.</h4>
+
+<p>Reflexionando sobre la causa de semejantes aberraciones,
+no es dif&iacute;cil advertir que el origen est&aacute;
+mas bien en el corazon que en la cabeza. Estos
+hombres suelen ser extremadamente vanos; un
+amor propio mal entendido les inspira el deseo de
+singularizarse en todo; y al fin llegan &aacute; contraer
+un h&aacute;bito de apartarse de lo que piensan y dicen
+los demas, esto es, de ponerse en contradiccion
+con el sentido comun.</p>
+
+<p>La prueba de que entregados con naturalidad &aacute;
+su propio entendimiento no verian tan erradamente
+los objetos, y de que el caer en rid&iacute;culas
+aberraciones procede mas bien de un deseo de
+singularizarse convertido en h&aacute;bito, est&aacute; en que
+suelen distinguirse por un esp&iacute;ritu de constante
+oposicion. Si el defecto estuviese en la cabeza, no
+habria ninguna razon para que en casi todas las
+cuestiones ellos sostuvieran el <i>no</i> cuando los demas
+sostienen el <i>s&iacute;</i>, y ellos estuviesen por el <i>s&iacute;</i>
+cuando los otros estan por el <i>no</i>; siendo de notar
+que &aacute; veces hay un medio seguro para llevarlos &aacute;
+la verdad, y es el sostener el error.</p>
+
+<p>Convengo en que &aacute; menudo ellos no advierten
+lo mismo que hacen, que no tienen una conciencia
+bien clara de esa inspiracion de la vanidad que
+los dirige y sojuzga; pero la funesta inspiracion
+no deja de existir; ni deja de ser remediable si hay
+quien se lo avise; mayormente si la edad, la posicion
+social y las lisonjas, no han llevado el mal
+hasta el &uacute;ltimo extremo. Y no es raro que se presenten
+<span class='pagenum'><a name="Page_245" id="Page_245">[Pg 244]</a></span>
+ocasiones favorables para amonestar con
+algun fruto; porque esos hombres con su imprudencia,
+suelen atraer sobre s&iacute; amargos disgustos,
+cuando no desgracias; y ent&oacute;nces, abatidos por
+la adversidad, y ense&ntilde;ados por experiencia dolorosa,
+suelen tener l&uacute;cidos intervalos de que puede
+aprovecharse un amigo sincero para hacerles oir
+los consejos de una razon juiciosa.</p>
+
+<p>Por lo demas, cuando una realidad cruel no ha
+venido todav&iacute;a &aacute; desenga&ntilde;arlos, cuando en sus
+accesos de sinrazon se entregan sin medida &aacute; la
+vanidad de sus proyectos, no suele haber otro
+medio para resistirles que callar, y con los brazos
+cruzados, y meneando la cabeza, sufrir con est&oacute;ica
+impasibilidad la impetuosa avenida de sus
+proposiciones aventuradas, de sus raciocinios incoherentes,
+de sus planes descabellados.</p>
+
+<p>Y por cierto que esa impasibilidad no deja de
+producir de vez en cuando saludables efectos:
+porque el deseo de disputar cesa cuando no hay
+quien replique; no cabe oposicion cuando nadie
+ataca. As&iacute; no es raro ver &aacute; esos hombres volver
+en s&iacute; &aacute; poco rato de abrumar con su locuacidad
+&aacute; quien no les contesta; y amonestados por la
+elocuencia del silencio, excusarse de su molesta
+petulancia. Son almas inquietas y ardientes que
+viven de contradecir, y que &aacute; su vez necesitan
+contradiccion: cuando no la hay, cesa la pugna;
+y si se empe&ntilde;an en comprenderla, bien pronto se
+fastidian cuando notan que l&eacute;jos de hab&eacute;rselas con
+un enemigo resuelto &aacute; pelear, se ceban en quien se
+ha entregado como v&iacute;ctima en las aras de una verbosidad
+importuna.<span class='pagenum'><a name="Page_246" id="Page_246">[Pg 245]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XIII.</h3>
+
+<h4>La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios
+mundanos.</h4>
+
+<p>La humildad cristiana, esa virtud que nos hace
+conocer el l&iacute;mite de nuestras fuerzas, que nos revela
+nuestros propios defectos, que no nos permite
+exagerar nuestro m&eacute;rito, ni ensalzarnos
+sobre los demas, que no nos consiente despreciar
+&aacute; nadie, que nos inclina &aacute; aprovecharnos del consejo
+y ejemplo de todos, aun de los inferiores, que
+nos hace mirar como frivolidades indignas de un
+esp&iacute;ritu serio el andar en busca de aplausos, el saborearse
+en el humo de la lisonja; que no nos
+deja creer jamas que hemos llegado &aacute; la cumbre
+de la perfeccion en ningun sentido, ni cegarnos
+hasta el punto de no ver lo mucho que nos queda
+por adelantar, y la ventaja que nos llevan otros;
+esa virtud que bien entendida es la verdad, pero
+la verdad aplicada al conocimiento de lo que somos,
+de nuestras relaciones con Dios y con los
+hombres; la verdad guiando nuestra conducta
+para que no nos extravien las exageraciones del
+amor propio; esa virtud, repito, es de suma utilidad
+en todo cuanto concierne &aacute; la pr&aacute;ctica, aun
+en las cosas puramente mundanas.</p>
+
+<p>S&iacute;, la humildad cristiana, en cambio de algunos
+sacrificios, produce grandes ventajas, hasta en los
+asuntos mas distantes de la devocion. El soberbio
+compra muy caro su satisfaccion propia; y no advierte
+que la v&iacute;ctima que inmola &aacute; ese &iacute;dolo que ha
+<span class='pagenum'><a name="Page_247" id="Page_247">[Pg 246]</a></span>
+levantado en su corazon, son &aacute; veces sus intereses
+mas caros, es la misma gloria en pos de la cual tan
+desolado corre.</p>
+
+
+<h3>&sect; XIV.</h3>
+
+<h4>Da&ntilde;os acarreados por la vanidad y la soberbia.</h4>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;ntas reputaciones se ajan, cuando no se
+destruyen, por la miserable vanidad! &iexcl;c&oacute;mo se
+disipa la ilusi&oacute;n que inspirara un gran nombre,
+si al acerc&aacute;rsele os encontrais con una persona
+que solo habla de s&iacute; misma! &iexcl;Cu&aacute;ntos hombres,
+por otra parte recomendabil&iacute;simos, se deslustran,
+y hasta se hacen objeto de burla, por un tono de
+superioridad, que choca &eacute; irrita, &oacute; atrae los envenenados
+dardos de la s&aacute;tira! &iexcl;Cu&aacute;ntos se empe&ntilde;an
+en negocios funestos, dan pasos desastrosos,
+se desacreditan &oacute; se pierden, solo por haberse entregado
+&aacute; su propio pensamiento de una manera
+exclusiva, sin dar ninguna importancia &aacute; los consejos,
+&aacute; las reflexiones &oacute; indicaciones de los que
+veian mas claro, pero que tenian la desgracia de
+ser mirados de arriba abajo, &aacute; una distancia inmensa,
+por ese dios mentido que habitando all&aacute;
+en el fant&aacute;stico emp&iacute;reo fabricado por su vanidad,
+no se dignaba descender &aacute; la &iacute;nfima region donde
+mora el vulgo de los modestos mortales!</p>
+
+<p>&iquest;Y para qu&eacute; necesitaba &eacute;l de consultar &aacute; nadie?
+La elevacion de su entendimiento, la seguridad y
+acierto de su juicio, la fuerza de su penetracion,
+el alcance de su prevision, la sagacidad de sus
+combinaciones, &iquest;no son ya cosas proverbiales?
+El buen resultado de todos los negocios en que ha<span class='pagenum'><a name="Page_248" id="Page_248">[Pg 247]</a></span>
+intervenido, &iquest;&aacute; qui&eacute;n se debe sino &aacute; &eacute;l? Si se han
+superado grav&iacute;simas dificultades, &iquest;qui&eacute;n las ha
+superado sino &eacute;l? Si todo no lo han echado &aacute; perder
+sus compa&ntilde;eros, &iquest;qui&eacute;n lo ha evitado sino &eacute;l?
+&iquest;Qu&eacute; pensamiento se ha concebido de alguna importancia
+que no le haya concebido &eacute;l? &iquest;Qu&eacute; ocurrencia
+habr&aacute;n tenido los otros que con mucha
+anticipacion no la hubiese tenido &eacute;l? &iquest;De qu&eacute; hubiera
+servido cuanto hayan excogitado los demas,
+si no lo hubiese rectificado, enmendado, ilustrado,
+agrandado, dirigido &eacute;l?</p>
+
+<p>Contempladle; su frente altiva parece amenazar
+al cielo; su mirada imperiosa exige sumision y
+acatamiento; en sus labios asoma el desden h&aacute;cia
+cuanto le rodea; en toda su fisonom&iacute;a ver&eacute;is que
+rebosa la complacencia en s&iacute; propio; la afectacion
+de sus gestos y modales os presenta un hombre
+lleno de s&iacute; mismo, que procede con excesiva compostura,
+como si temiese derramarse. Toma la
+palabra, resignaos &aacute; callar. &iquest;Replicais? no escucha
+vuestras r&eacute;plicas y sigue su camino; &iquest;insist&iacute;s
+otra vez? el mismo desden, acompa&ntilde;ado de una
+mirada que exige atencion &eacute; impone silencio. Est&aacute;
+fatigado de hablar, y descansa; entre tanto aprovechais
+la ocasion de exponer lo que intentabais hace
+largo rato; vanos esfuerzos! el semi-dios no se
+digna prestaros atencion, os interrumpe cuando
+se le antoja, dirigiendo &aacute; otros la palabra, si es que
+no estaba absorto en sus profundas meditaciones,
+arqueando las cejas, y prepar&aacute;ndose &aacute; desplegar
+nuevamente sus labios con la majestuosa solemnidad
+de un or&aacute;culo.</p>
+
+<p>&iquest;C&oacute;mo podia m&eacute;nos de cometer grandes yerros<span class='pagenum'><a name="Page_249" id="Page_249">[Pg 248]</a></span>
+un hombre tan fatuo? y de esa clase hay muchos,
+por mas que no siempre llegue la fatuidad &aacute; una
+exageracion tan repugnante. Desgraciado el que
+desde sus primeros a&ntilde;os no se acostumbra &aacute; rechazar
+la lisonja, &aacute; dar &aacute; los elogios que se le tributan
+el debido valor; que no se concentra repetidas
+veces, para preguntarse si el orgullo le ciega, si
+la vanidad le hace rid&iacute;culo, si la excesiva confianza
+en su propio dict&aacute;men le extrav&iacute;a y le pierde. En
+llegando &aacute; la edad de los negocios, cuando ocupa
+ya en la sociedad una posicion independiente,
+cuando ha adquirido cierta reputacion merecida &oacute;
+inmerecida, cuando se ve rodeado de consideracion,
+cuando ya tiene inferiores, las lisonjas se
+multiplican y agrandan, los amigos son m&eacute;nos
+francos y m&eacute;nos sinceros, y el hombre abandonado
+&aacute; la vanidad que dej&oacute; desarrollarse en su corazon,
+sigue cada dia con mas ceguedad el peligroso sendero,
+hundi&eacute;ndose mas y mas en ese ensimismamiento,
+en ese goce de s&iacute; mismo, en que el amor
+propio se exagera hasta un punto lamentable, degenerando,
+por decirlo asi, en <i>egolatria</i>.</p>
+
+
+<h3>&sect; XV.</h3>
+
+<h4>El orgullo.</h4>
+
+
+<p>La exageracion del amor propio, la soberbia,
+no siempre se presenta con un mismo car&aacute;cter.
+En los hombres de temple fuerte y de entendimiento
+sagaz, es orgullo; en los flojos y poco
+avisados, es vanidad. Ambos tienen un mismo
+objeto, pero emplean medios diferentes. El orgulloso
+sin vanidad, tiene la hipocres&iacute;a de la virtud; el<span class='pagenum'><a name="Page_250" id="Page_250">[Pg 249]</a></span>
+vanidoso tiene la franqueza de su debilidad. Lisonjead
+al orgulloso, y rechazar&aacute; la lisonja, temeroso
+de da&ntilde;ar &aacute; su reputacion haci&eacute;ndose rid&iacute;culo; de &eacute;l
+se ha dicho con mucha verdad, que es demasiado
+orgulloso para ser vano. En el fondo de su corazon
+siente viva complacencia en la alabanza; pero sabe
+muy bien que este es un incienso honroso mi&eacute;ntras
+el &iacute;dolo no manifiesta deleitarse en el perfume;
+por esto no os pondr&aacute; jamas el incensario
+en la mano, ni consentir&aacute; que le hagais undular
+demasiado cerca. Es un dios &aacute; quien agrada un
+templo magn&iacute;fico, y un culto esplendoroso; pero
+manteni&eacute;ndose el &iacute;dolo escondido en la misteriosa
+oscuridad del santuario.</p>
+
+<p>Esto probablemente es mas culpable &aacute; los ojos
+de Dios, pero no atrae con tanta frecuencia el rid&iacute;culo
+de los hombres. Con tanta frecuencia digo,
+porque dif&iacute;cilmente se alberga en un corazon el
+orgullo, sin que &aacute; pesar de todas las precauciones,
+degenere en vanidad. Aquella violencia no puede
+ser duradera; la ficcion no es para continuada por
+mucho tiempo. Saborearse en la alabanza y mostrar
+desden h&aacute;cia ella; proponerse por objeto principal
+el placer de la gloria, y aparentar que no se piensa
+en ella, es demasiado fingir para que al traves de
+los mas tupidos velos no se descubra la verdad. El
+orgulloso &aacute; quien he descrito mas arriba no podia
+llamarse propiamente vano, y no obstante su conducta
+inspiraba algo peor que la vanidad misma:
+sobre la indignacion provocaba tambien la burla.<span class='pagenum'><a name="Page_251" id="Page_251">[Pg 250]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XVI.</h3>
+
+<h4>La vanidad.</h4>
+
+<p>El simplemente vano no irrita, excita compasion,
+presta p&aacute;bulo &aacute; la s&aacute;tira. El infeliz no desprecia
+&aacute; los demas hombres, los respeta, quizas
+los admira y teme. Pero padece una verdadera
+sed de alabanza: y no como quiera, sino que necesita
+oirla &eacute;l mismo, asegurarse de que en efecto
+se le alaba, complacerse en ella con delectacion
+morosa, y corresponder &aacute; las buenas almas que
+le favorecen, expresando con una inocente sonrisita
+su &iacute;ntimo goce, su dicha, su gratitud.</p>
+
+<p>&iquest;Ha hecho alguna cosa buena? Ah! habladle de
+ella por piedad, no le hagais padecer. &iquest;No veis que
+se muere por dirigir la conversacion h&aacute;cia sus glorias?
+Cruel! que os desentendeis de sus indicaciones,
+que con vuestra distraccion, con vuestra dureza,
+le obligar&eacute;is &aacute; aclararlas mas y mas hasta
+convertirlas en s&uacute;plicas.</p>
+
+<p>En efecto, &iquest;ha gustado lo que &eacute;l ha dicho &oacute;
+escrito &oacute; hecho? &iexcl;qu&eacute; felicidad! y es necesario que
+se advierta que fu&eacute; sin preparacion, que todo se
+debi&oacute; &aacute; la fecundidad de su vena, &aacute; una de sus
+felices ocurrencias. &iquest;No habeis notado cu&aacute;ntas
+bellezas, cu&aacute;ntos golpes afortunados? Por piedad,
+no aparteis la vista de tantas maravillas, no introduzcais
+en la conversacion especies inconducentes,
+dejadle gozar de su beatitud.</p>
+
+<p>Nada de la altivez sat&aacute;nica del orgulloso; nada
+de hipocres&iacute;a, un inexprimable candor se retrata
+en su semblante; su fisonom&iacute;a se dilata agradablemente;
+<span class='pagenum'><a name="Page_252" id="Page_252">[Pg 251]</a></span>
+su mirada es afable, es dulce, sus modales
+atentos; su conducta complaciente; el desgraciado
+est&aacute; en actitud de suplicante, teme que una
+imprudencia no le arrebate su dicha suprema. No
+es duro, no es insultante, no es ni siquiera exclusivo,
+no se opone &aacute; que otros sean alabados; solo
+quiere participar.</p>
+
+<p>&iexcl;Con qu&eacute; ingenua complacencia refiere sus trabajos
+y aventuras! En pudiendo hablar de s&iacute; mismo
+su palabra es inextinguible. A sus alucinados ojos,
+su vida es poco m&eacute;nos que una epopeya. Los hechos
+mas insignificantes se convierten en episodios
+de sumo interes, las vulgaridades en golpes de
+ingenio, los desenlaces mas naturales en resultados
+de combinaciones estupendas. Todo converge h&aacute;cia
+&eacute;l: la misma historia de su pais no es mas que un
+gran drama, cuyo h&eacute;roe es &eacute;l; todo es insipido si
+no lleva su nombre.</p>
+
+
+<h3>&sect; XVII.</h3>
+
+<h4>La influencia del orgullo es peor para los negocios que la
+de la vanidad.</h4>
+
+<p>Este defecto, aunque mas rid&iacute;culo que el orgullo,
+no tiene sin embargo tantos inconvenientes
+para la pr&aacute;ctica. Como es una complacencia en la
+alabanza mas bien que un sentimiento fuerte de
+superioridad, no ejerce sobre el entendimiento
+un influjo tan mal&eacute;fico. Estos hombres son por lo
+comun de un car&aacute;cter flojo, como lo manifiesta la
+misma debilidad con que se dejan arrastrar por su
+inclinacion. As&iacute; es, que no suelen desechar como
+los orgullosos el consejo ajeno, y aun muchas veces<span class='pagenum'><a name="Page_253" id="Page_253">[Pg 252]</a></span>
+se adelantan &aacute; pedirle. No son tan altivos que no
+quieran recibir nada de nadie; y ademas se reservan
+el derecho de explotar despues el negocio para
+formar su pomito de olor de vanagloria en que se
+puedan deleitar. &iquest;Es poco por ventura si el asunto
+sale bien, el gusto de referir todo lo que pens&oacute; el
+que le condujo, y la sagacidad con que conoci&oacute;
+las dificultades, y el tino con que procedi&oacute; para
+vencerlas, y la prudencia con que tom&oacute; consejo
+de personas entendidas, y lo mucho que el aconsejado
+ilustr&oacute; el juicio del consejero? No deja de
+haber en esto una mina abundante, que &aacute; su debido
+tiempo ser&aacute; explotada cual conviene.</p>
+
+
+<h3>&sect; XVIII.</h3>
+
+<h4>Cotejo entre el orgullo y la vanidad.</h4>
+
+<p>El orgullo tiene mas malicia, la vanidad mas
+flaqueza; el orgullo irrita, la vanidad inspira compasion;
+el orgullo concentra, la vanidad disipa; el
+orgullo sugiere quizas grandes cr&iacute;menes, la vanidad
+rid&iacute;culas miserias; el orgullo est&aacute; acompa&ntilde;ado
+de un fuerte sentimiento de superioridad &eacute; independencia,
+la vanidad se aviene con la desconfianza
+de s&iacute; mismo, hasta con la humillacion; el orgullo
+tiende los resortes del alma, la vanidad los afloja;
+el orgullo es violento, la vanidad es blanda; el orgullo
+quiere la gloria, pero con cierta dignidad,
+con cierto predominio, con altivez, sin degradarse;
+la vanidad la quiere tambien, pero con l&aacute;nguida
+pasion, con abandono, con molicie: podria llamarse
+la afeminacion del orgullo. As&iacute; la vanidad
+es mas propia de las mujeres, el orgullo de los<span class='pagenum'><a name="Page_254" id="Page_254">[Pg 253]</a></span>
+hombres, y por la misma razon la infancia tiene
+mas vanidad que orgullo, y este no suele desarrollarse
+sino en la edad adulta.</p>
+
+<p>Si bien es verdad que en teoria estos dos vicios
+se distinguen por las cualidades expresadas, no
+siempre se encuentran en la pr&aacute;ctica con se&ntilde;ales
+tan caracter&iacute;sticas. Lo mas comun es hallarse mezclado
+en el corazon humano, teniendo cada cual
+no solo sus &eacute;pocas sino sus dias, sus horas, sus
+momentos. No hay una l&iacute;nea divisoria que separe
+perfectamente los dos colores; hay una gradacion
+de matices, hay irregularidad en los rasgos, hay
+ondas, aguas, que solo descubre quien est&aacute; acostumbrado
+&aacute; desenvolver y contemplar los complicados
+y delicados pliegues del humano corazon.
+Y aun si bien se mira, el orgullo y la vanidad son
+una misma cosa con distintas formas; es un mismo
+fondo que ofrece diversos cambiantes segun el
+modo con que le da la luz. Este fondo es la exageracion
+del amor propio, el culto de s&iacute; mismo. El
+&iacute;dolo est&aacute; cubierto con tupido velo, &oacute; se presenta
+&aacute; los adoradores con faz atractiva y risue&ntilde;a; mas
+por esto no var&iacute;a, es el hombre que se ha levantado
+&aacute; s&iacute; propio un altar en su corazon, y se tributa
+incienso, y desea que se lo tributen los demas.</p>
+
+
+<h3>&sect; XIX.</h3>
+
+<h4>Cu&aacute;n general es dicha pasion.</h4>
+
+<p>Puede asegurarse sin temor de errar, que esta es
+la pasion mas general, la que admite m&eacute;nos excepciones,
+quizas ninguna, aparte las almas privilegiadas
+sumergidas en la pur&iacute;sima llama de un<span class='pagenum'><a name="Page_255" id="Page_255">[Pg 254]</a></span>
+amor celeste. La soberbia ciega al ignorante como
+al sabio, al pobre como al rico, al d&eacute;bil como al
+poderoso, al desventurado como al feliz, &aacute; la infancia
+como &aacute; la vejez; domina al libertino, no
+perdona al austero, campea en el gran mundo, y
+penetra en el retiro de los claustros; rebosa en el
+semblante de la altiva se&ntilde;ora, que reina en los salones
+por la nobleza de su linaje, por sus talentos
+y hermosura, pero se trasluce tambien en la t&iacute;mida
+palabra de la humilde religiosa, que salida de familia
+oscura, se ha encerrado en el monasterio,
+desconocida de los hombres sin mas porvenir en
+la tierra que una sepultura ignorada.</p>
+
+<p>Encu&eacute;ntranse personas exentas de liviandad, de
+codicia, de envidia, de odio, de esp&iacute;ritu de venganza;
+pero libre de esa exageracion del amor
+propio, que segun es su forma, se llama orgullo
+&oacute; vanidad, no se halla casi nadie, bien podria decirse
+que nadie. El sabio se complace en la narracion
+de los prodigios de su saber, el ignorante se
+saborea en sus necedades; el valiente cuenta sus
+haza&ntilde;as, el galan sus aventuras; el avariento ensalza
+sus talentos econ&oacute;micos, el pr&oacute;digo su generosidad;
+el lijero pondera su viveza, el tard&iacute;o su
+aplomo; el libertino se envanece por sus des&oacute;rdenes,
+y el austero se deleita en que su semblante
+muestre &aacute; los hombres la mortificacion y el ayuno.</p>
+
+<p>Este es sin duda el defecto mas general; esta es
+la pasion mas insaciable cuando se le da rienda
+suelta; la mas insidiosa, mas sagaz para sobreponerse,
+cuando se la intenta sujetar. Si se la domina
+un tanto &aacute; fuerza de elevacion de ideas, de
+seriedad de esp&iacute;ritu y firmeza de car&aacute;cter, bien<span class='pagenum'><a name="Page_256" id="Page_256">[Pg 255]</a></span>
+pronto trabaja por explotar esas nobles cualidades,
+dirigiendo el &aacute;nimo h&aacute;cia la contemplacion de
+ellas; y si se la resiste con el arma verdaderamente
+poderosa y &uacute;nica eficaz, que es la humildad cristiana,
+&aacute; esta misma procura envanecerla, poni&eacute;ndole
+asechanzas para hacerla perecer. Es un reptil
+que si le arrojamos de nuestro pecho, se arrastra
+y enrosca &aacute; nuestros pies; y cuando pisamos un
+extremo de su flexible cuerpo, se vuelve y nos
+hiere con emponzo&ntilde;ada picadura.</p>
+
+
+<h3>&sect; XX.</h3>
+
+<h4>Necesidad de una lucha continua.</h4>
+
+<p>Siendo esta una de las miserias de la flaca humanidad,
+preciso es resignarse &aacute; luchar con ella toda
+la vida; pero es necesario tener siempre fija la
+vista sobre el mal, limitarle al menor c&iacute;rculo posible;
+y ya que no sea dado &aacute; nuestra debilidad el
+remediarlo del todo, al m&eacute;nos no dejarle que progrese,
+evitar que cause los estragos que acostumbra.
+El hombre que en este punto sabe dominarse
+&aacute; si mismo, tiene mucho adelantado para conducirse
+bien; posee una cualidad rara que luego
+producir&aacute; sus buenos resultados, perfeccionando
+y madurando el juicio, haciendo adelantar en el
+conocimiento de las cosas y de los hombres, y
+adquiriendo esa misma alabanza que tanto mas se
+merece cuanto m&eacute;nos se busca.</p>
+
+<p>Removido el &oacute;bice es mas f&aacute;cil entrar en el buen
+camino; y libre la vista de esa niebla que la ofusca,
+no es tan peligroso extraviarse.<span class='pagenum'><a name="Page_257" id="Page_257">[Pg 256]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XXI.</h3>
+
+<h4>No es solo la soberbia lo que nos induce &aacute; error al proponernos
+un fin.</h4>
+
+<p>Para proponerse acertadamente un fin, es necesario
+comprender perfectamente la posicion del
+que le ha de alcanzar. Y aqu&iacute; repetir&eacute; lo que llevo
+indicado mas arriba, y es que son muchos los
+hombres que marchan &aacute; la aventura, ya sea no
+fij&aacute;ndose en un fin bien determinado, ya no calculando
+la relacion que este tiene con los medios de
+que se puede disponer. En la vida privada como en
+la p&uacute;blica, es tarea harto dif&iacute;cil el comprender
+bien la posicion propia: el hombre se forma mil
+ilusiones, que le hacen equivocar sobre el alcance
+de sus fuerzas, y la oportunidad de desplegarlas.
+Sucede con mucha frecuencia que la vanidad las
+exagera, pero como el coraz&oacute;n humano es un
+abismo de contradicciones, tampoco es raro el ver
+que la pusilanimidad las disminuye mas de lo justo.
+Los hombres levantan con demasiada facilidad encumbradas
+torres de Babel, con la insensata esperanza
+de que la cima podr&aacute; tocar al cielo: pero
+tambien les acontece desistir pusil&aacute;nimes, hasta
+de la construccion de una modesta vivienda. Verdaderos
+ni&ntilde;os que ora creen poder tocar el cielo
+con la mano, en subiendo &aacute; una colina, ora toman
+por estrellas que brillan &aacute; inmensa distancia en lo
+mas elevado del firmamento, bajas y pasajeras
+exhalaciones de la atm&oacute;sfera sublunar. Quizas se
+atreven &aacute; mas de lo que pueden; pero &aacute; veces no
+pueden porque no se atreven.<span class='pagenum'><a name="Page_258" id="Page_258">[Pg 257]</a></span></p>
+
+<p>&iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; en estos casos el verdadero criterio?
+Pregunta &aacute; que es dif&iacute;cil contestar, y sobre la cual
+solo caben reflexiones muy vagas. El primer obst&aacute;culo
+que se encuentra es que el hombre se conoce
+poco &aacute; s&iacute; mismo; y ent&oacute;nces, &iquest;c&oacute;mo sabr&aacute; lo que
+puede y lo que no puede? Se dir&aacute; que con la experiencia;
+es cierto; pero el mal est&aacute; en que esa
+experiencia es larga, y que &aacute; veces da su fruto
+cuando la vida toca &aacute; su t&eacute;rmino.</p>
+
+<p>No digo que ese criterio sea imposible; muy al
+contrario, en varias partes de esta misma obra
+indico los medios para adquirirle. Se&ntilde;alo la dificultad,
+pero no afirmo la imposibilidad: la dificultad
+debe inspirarnos diligencia, mas no producirnos
+abatimiento.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXII.</h3>
+
+<h4>Desarrollo de fuerzas latentes.</h4>
+
+<p>Hay en el esp&iacute;ritu humano muchas fuerzas que
+permanecen en estado de <i>latentes</i> hasta que la ocasion
+las despierta y aviva; el que las posee no lo
+sospecha siquiera, quizas baja al sepulcro sin haber
+tenido conciencia de aquel precioso tesoro, sin
+que un rayo de luz reflejara en aquel diamante que
+hubiera podido embellecer la mas esplendente
+diadema.</p>
+
+<p>&iexcl;Cu&aacute;ntas veces una escena, una lectura, una
+palabra, una indicacion, remueve el fondo del alma
+y hace brotar de ella inspiraciones misteriosas!
+Fria, endurecida, inerte ahora, y un momento
+despues surge de ella un raudal de fuego que nadie
+sospechara oculto en sus entra&ntilde;as. &iquest;Qu&eacute; ha<span class='pagenum'><a name="Page_259" id="Page_259">[Pg 258]</a></span>
+sucedido? se ha removido un peque&ntilde;o obst&aacute;culo
+que impedia la comunicacion con el aire libre,
+se ha presentado &aacute; la masa el&eacute;ctrica un punto
+atrayente, y el fluido se ha comunicado y dilatado
+con la celeridad del pensamiento.</p>
+
+<p>El esp&iacute;ritu se desenvuelve con el trato, con la
+lectura, con los viajes, con la presencia de grandes
+espect&aacute;culos; no tanto por lo que recibe de fuera,
+como por lo que descubre dentro de s&iacute;. &iquest;Qu&eacute; le
+importa el haber olvidado lo visto &uacute; oido &oacute; le&iacute;do,
+si se mantiene viva la facultad que el afortunado
+encuentro le revelara? el fuego prendi&oacute;, arde sin
+extinguirse, poco importa que se haya perdido
+la tea.</p>
+
+<p>Las facultades intelectuales y morales se excitan
+tambien como las pasiones. A veces un corazon
+inexperto duerme tranquilamente el sue&ntilde;o de la
+inocencia: sus pensamientos son puros como los
+de un &aacute;ngel, sus ilusiones c&aacute;ndidas como el copo
+de nieve que cubre de blanqu&iacute;sima alfombra la dilatada
+llanura; pas&oacute; un instante; se ha corrido un
+velo misterioso; el mundo de la inocencia y de la
+calma desapareci&oacute;, y el horizonte se ha convertido
+en un mar de fuego y de borrascas. &iquest;Qu&eacute; ha sucedido?
+Ha mediado una lectura, una conversacion
+imprudente, la presencia de un objeto seductor.
+H&eacute; aqu&iacute; la historia del dispertar de muchas facultades
+del alma. Criada para estar unida con el
+cuerpo con lazo incomprensible, y para ponerse
+en relacion con sus semejantes, tiene como ligadas
+algunas de sus facultades hasta que una impresion
+exterior viene &aacute; desenvolverlas.</p>
+
+<p>Si supi&eacute;ramos de qu&eacute; disposiciones nos ha dotado
+<span class='pagenum'><a name="Page_260" id="Page_260">[Pg 259]</a></span>
+el Autor de la naturaleza no seria dif&iacute;cil ponerlas
+en accion, ofreci&eacute;ndoles el objeto que mas
+se les adapta, y que por lo mismo las excita y desarrolla;
+pero como al encontrarse el hombre engolfado
+en la carrera de la vida, ya le es muchas
+veces imposible volver atras, deshaciendo todo el
+camino que la educacion y la profesion escogida
+&oacute; impuesta le han hecho andar, es necesario que
+acepte las cosas tales como son, aprovech&aacute;ndose
+de lo bueno, y evitando lo malo en lo que le sea
+posible.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXIII.</h3>
+
+<h4>Al proponernos un fin debemos guardarnos de la presuncion
+y de la excesiva desconfianza.</h4>
+
+<p>Sea cual fuere su carrera, su posicion en la
+sociedad, sus talentos, inclinaciones &oacute; &iacute;ndole,
+nunca el hombre debe prescindir de emplear su
+razon, ya sea para prefijarse con acierto el fin, ya
+para echar mano de los medios mas &aacute; prop&oacute;sito
+para llegar &aacute; el.</p>
+
+<p>El fin ha de ser proporcionado &aacute; los medios, y
+estos son las fuerzas intelectuales, morales &oacute; fisicas
+y demas recursos de que se puede disponer. Proponerse
+un blanco fuera del alcance, es gastar
+in&uacute;tilmente las fuerzas; as&iacute; como es desperdiciarlas,
+exponi&eacute;ndolas &aacute; disminuirse por falta de ejercicio,
+el no aspirar &aacute; lo que la razon y la experiencia
+dicen que se puede llegar.<span class='pagenum'><a name="Page_261" id="Page_261">[Pg 260]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XXIV.</h3>
+
+<h4>La pereza.</h4>
+
+<p>Si bien es cierto que la prudencia aconseja ser
+mas bien desconfiado que presuntuoso, y que por
+lo mismo no conviene entregarse con facilidad &aacute;
+empresas arduas, tambien importa no olvidar que
+la resistencia &aacute; las sugestiones del orgullo &oacute; de la
+vanidad, puede muy bien explotarla la pereza.</p>
+
+<p>La soberbia es sin duda un mal consejero, no
+solo por el objeto &aacute; que nos conduce, sino tambien
+por la dificultad que hay en guardarse de sus insidiosos
+ama&ntilde;os; pero es seguro que poco falta si
+no encuentra en la pereza una digna competidora.
+El hombre ama las riquezas, la gloria, los placeres,
+pero tambien ama mucho el no hacer nada; esto
+es para &eacute;l un verdadero goce, al que sacrifica &aacute;
+menudo su reputacion y bienestar. Dios conocia
+bien la naturaleza humana, cuando la castig&oacute; con
+el trabajo; el comer el pan con el sudor de su rostro
+es para el hombre una pena continua, y frecuentemente
+muy dura.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXV.</h3>
+
+<h4>Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones.</h4>
+
+<p>La pereza, es decir, la pasion de la inaccion,
+tiene para triunfar, una ventaja sobre las demas
+pasiones, y es que no exige nada; su objeto es
+una pura negacion. Para conquistar un alto puesto
+es preciso mucha actividad, constancia, esfuerzos;
+para granjearse brillante nombrad&iacute;a es necesario<span class='pagenum'><a name="Page_262" id="Page_262">[Pg 261]</a></span>
+presentar t&iacute;tulos que la merezcan, y estos no se
+adquieren sin largas y penosas fatigas; para acumular
+riquezas es indispensable atinada combinacion
+y perseverante trabajo; hasta los placeres mas
+muelles no se disfrutan si no se anda en busca de
+ellos, y no se emplean los medios conducentes.
+Todas las pasiones, para el logro de su objeto,
+exigen algo; solo la pereza no exige nada. Mejor
+la contentais sentado que en pi&eacute;, mejor echado
+que sentado, mejor so&ntilde;oliento que bien dispierto.
+Parece ser la tendencia &aacute; la misma nada; la nada
+es al m&eacute;nos su solo l&iacute;mite; cuanto mas se acerca
+&aacute; ella el perezoso, en su modo de ser, mejor est&aacute;.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXVI.</h3>
+
+<h4>Or&iacute;gen de la pereza.</h4>
+
+<p>El or&iacute;gen de la pereza se halla en nuestra misma
+organizacion, y en el modo con que se ejercen
+nuestras funciones. En todo acto hay un gasto de
+fuerza, hay pues un principio de cansancio, y por
+consiguiente de sufrimiento. Cuando la p&eacute;rdida es
+insignificante, y solo ha trascurrido el tiempo necesario
+para desplegar la accion de los &oacute;rganos &oacute;
+miembros, no hay sufrimiento todav&iacute;a, y hasta
+puede sentirse placer; mas bien pronto la p&eacute;rdida
+se hace sensible, y el cansancio empieza. Por esta
+causa no hay perezoso que no emprenda repetidas
+veces y con gusto algunos trabajos; y quizas por
+la misma razon tambien, los mas vivos no son los
+mas laboriosos. La intensidad con que ponen en
+ejercicio sus fuerzas, debe de excitar en ellos mas
+pronto que en otros, la sensacion de cansancio;<span class='pagenum'><a name="Page_263" id="Page_263">[Pg 262]</a></span>
+por cuyo motivo, se acostumbrar&aacute;n mas f&aacute;cilmente
+&aacute; mirar el trabajo con aversion.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXVII.</h3>
+
+<h4>Pereza del esp&iacute;ritu.</h4>
+
+<p>Como el ejercicio de las facultades intelectuales
+y morales necesita la concomitancia de ciertas funciones
+org&aacute;nicas, la pereza tiene lugar en los actos
+del esp&iacute;ritu como en los del cuerpo. No es el esp&iacute;ritu
+quien se cansa, sino los &oacute;rganos corporales que le
+sirven; pero el resultado viene &aacute; ser el mismo. As&iacute;
+es que hay &aacute; veces una pereza de pensar y aun de
+querer, tan poderosa como la de hacer cualquier
+trabajo corp&oacute;reo. Y es de notar que estas dos clases
+de pereza no siempre son simult&aacute;neas, pudiendo
+existir la una sin la otra. La experiencia atestigua
+que la fatiga puramente corporal, &oacute; del sistema
+muscular, no siempre produce postracion intelectual
+y moral; y no es raro estar sumamente fatigado
+de cuerpo, y sentir muy activas las facultades
+del esp&iacute;ritu. Al contrario, despues de largos &eacute; intensos
+trabajos mentales, &aacute; veces se experimenta
+un verdadero placer en ejercitar las fuerzas f&iacute;sicas,
+cuando las intelectuales han llegado ya &aacute; un estado
+de completa postracion. Estos fen&oacute;menos no son
+dif&iacute;ciles de explicar si se advierte que las alteraciones
+del sistema muscular distan mucho de guardar
+proporcion con las del sistema nervioso.<span class='pagenum'><a name="Page_264" id="Page_264">[Pg 263]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XXVIII.</h3>
+
+<h4>Razones que confirman lo dicho sobre el or&iacute;gen de la pereza.</h4>
+
+<p>En prueba de que la pereza es un instinto de
+precaucion contra el sufrimiento que nace del
+ejercicio de las facultades, se puede observar:
+1&ordm;. que cuando este ejercicio produce placer, no
+solo no hay repugnancia &aacute; la accion, sino que hay
+inclinacion h&aacute;cia ella; 2&ordm;. que la repugnancia al
+trabajo es mas poderosa &aacute;ntes de empezarle, porque
+ent&oacute;nces es necesario un esfuerzo para poner
+en accion los &oacute;rganos &oacute; miembros; 3&ordm;. que la repugnancia
+es nula cuando desplegado ya el movimiento,
+no ha trascurrido aun el tiempo suficiente
+para hacer sentir el cansancio que nace del quebranto
+de las fuerzas; 4&ordm;. que la repugnancia renace,
+y se aumenta &aacute; medida que este quebranto
+se verifica; 5&ordm;. que los mas vivos adolecen mas de
+este mal porque experimentan &aacute;ntes al sufrimiento;
+6&ordm;. que los de &iacute;ndole vers&aacute;til y lijera, suelen tener
+el mismo defecto, por la sencilla razon de que
+&aacute; mas del esfuerzo que exige el trabajo, han de
+menester otro para sujetarse &aacute; s&iacute; mismos venciendo
+su propension &aacute; variar del objeto.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXIX.</h3>
+
+<h4>La inconstancia. Su naturaleza y or&iacute;gen.</h4>
+
+<p>La inconstancia, que en apariencia no es mas que
+un exceso de actividad, pues que nos lleva continuamente
+&aacute; ocuparnos de cosas diferentes, no es
+mas que la pereza bajo un velo hip&oacute;crita. El in<span class='pagenum'><a name="Page_265" id="Page_265">[Pg 264]</a></span>constante
+sustituye un trabajo &aacute; otro, porque as&iacute;
+se evita la molestia que experimenta con la necesidad
+de sujetar su atencion y accion &aacute; un objeto
+determinado. As&iacute; es que todos los perezosos suelen
+ser grandes proyectistas; porque el excogitar
+proyectos es cosa que ofrece campo &aacute; vastas divagaciones,
+que no exigen esfuerzo para sujetar el
+esp&iacute;ritu; tambien suelen ser amigos de emprender
+muchas cosas, sucesiva &oacute; simult&aacute;neamente, siempre
+con el bien entendido de no llevar &aacute; cabo ninguna.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXX.</h3>
+
+<h4>Pruebas y aplicaciones.</h4>
+
+<p>Vemos &aacute; cada paso hombres cuyos intereses y
+deberes reclaman ciertos trabajos no mas pesados
+que los que ellos mismos se imponen: y no obstante
+dejan aquellos por estos, sacrificando &aacute; su
+gusto el interes y el deber. Han de despachar un
+expediente, y le dejan intacto, &aacute; pesar de que no
+habian de emplear en &eacute;l ni la mitad del tiempo que
+han gastado en correspondencias insignificantes.
+Han de avistarse con una persona para tratar un
+negocio; no lo hacen, y andan mas camino, y
+consumen mas tiempo y mas palabras, hablando de
+cosas indiferentes. Han de acudir &aacute; una reunion
+donde se han de ventilar asuntos de intereses: no
+ignoran lo que se ha de tratar, y no habrian de hacer
+grande esfuerzo para enterarse de lo que ocurra,
+y dar con acierto su dict&aacute;men; pues no importa,
+aquellas horas reclamadas por sus intereses, las
+consumir&aacute;n quizas disputando de pol&iacute;tica, de
+guerra, de ciencias, de literatura, de cualquier<span class='pagenum'><a name="Page_266" id="Page_266">[Pg 265]</a></span>
+cosa, con tal que no sea aquello &aacute; que estan obligados.
+El pasear, el hablar, el disputar, son sin
+duda ejercicio de facultades del esp&iacute;ritu y del
+cuerpo; y no obstante en el mundo abundan los
+amigos de pasear, los habladores y disputadores,
+y escasean los verdaderamente laboriosos. Y esto
+&iquest;porqu&eacute;? porque el pasear y hablar y disputar son
+compatibles con la inconstancia, no exigen esfuerzo,
+consienten variedad continua, llevan consigo
+naturales alternativas de trabajo y descanso,
+enteramente sujetas &aacute; la voluntad y al capricho.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXI.</h3>
+
+<h4>El justo medio entre dichos extremos.</h4>
+
+<p>Evitar la pusilanimidad sin fomentar la presuncion,
+sostener y alentar la actividad sin inspirar
+vanidad, hacer sentir al esp&iacute;ritu sus fuerzas sin
+cegarle con el orgullo, h&eacute; aqu&iacute; una tarea dif&iacute;cil en
+la direccion de los hombres, y mas todav&iacute;a en la
+direccion de s&iacute; mismo. Esto es lo que el Evangelio
+ense&ntilde;a, esto es lo que la razon aplaude y admira.
+Entre dichos escollos debemos caminar siempre,
+no con la esperanza de no dar jamas en ninguno
+de ellos, pero s&iacute; con la mira, con el deseo, y la
+esperanza tambien, de no estrellarnos hasta el
+punto de perecer.</p>
+
+<p>La virtud es dif&iacute;cil, mas no imposible: el hombre
+no la alcanza aqu&iacute; en la tierra sin mezcla de
+muchas debilidades que la deslustran; pero no carece
+de los medios suficientes para poseerla y perfeccionarla.
+La razon es un monarca condenado &aacute;
+luchar de continuo con las pasiones sublevadas;<span class='pagenum'><a name="Page_267" id="Page_267">[Pg 266]</a></span>
+pero Dios la ha provisto de lo necesario para pelear
+y vencer. Lucha terrible, lucha penosa, lucha
+llena de azares y peligros, mas por lo mismo tanto
+mas digna de ser ansiada por las almas generosas.</p>
+
+<p>En vano se intenta en nuestro siglo proclamar la
+omnipotencia de las pasiones, y lo irresistible de
+su fuerza para triunfar de la razon; el alma humana,
+sublime destello de la divinidad, no ha sido
+abandonada por su Hacedor. No hay fuerzas que
+basten &aacute; apagar la antorcha de la moral ni en el individuo
+ni en la sociedad; en el individuo sobrevive
+&aacute; todos los cr&iacute;menes, en la sociedad resplandece
+aun despues de los mayores trastornos: en el individuo
+culpable, reclama sus derechos con la voz
+del remordimiento; en la sociedad, por medio de
+elocuentes protestas, y de ejemplos her&oacute;icos.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXII.</h3>
+
+<h4>La moral es la mejor guia del entendimiento pr&aacute;ctico.</h4>
+
+<p>La mejor guia del entendimiento pr&aacute;ctico, es la
+moral. En el gobierno de las naciones, la pol&iacute;tica
+peque&ntilde;a es la pol&iacute;tica de los intereses bastardos,
+de las intrigas, de la corrupcion; la pol&iacute;tica grande
+es la pol&iacute;tica de la conveniencia p&uacute;blica, de la razon,
+del derecho. En la vida privada, la conducta
+peque&ntilde;a es la de los manejos ignobles, de las miras
+mezquinas, del vicio; la conducta grande es la que
+inspira la generosidad y la virtud.</p>
+
+<p>Lo recto y lo &uacute;til &aacute; veces parecen andar separados;
+pero no suelen estarlo sino por un corto trecho;
+llevan caminos opuestos en apariencia, y
+sin embargo el punto &aacute; que se dirigen es el mismo.<span class='pagenum'><a name="Page_268" id="Page_268">[Pg 267]</a></span>
+Dios quiere por estos medios, probar la fortaleza
+del hombre; y el premio de la constancia no siempre
+se hace esperar todo en la otra vida. Que si
+esto sucede una que otra vez, &iquest;es acaso lijera recompensa
+el descender al sepulcro con el alma
+tranquila, sin remordimiento, y con el corazon
+embriagado de esperanza?</p>
+
+<p>No lo dudemos: el arte de gobernar no es mas
+que la razon y la moral aplicadas al gobierno de
+las naciones; el arte de conducirse bien en la vida
+privada, no es mas que el Evangelio en pr&aacute;ctica.</p>
+
+<p>Ni la sociedad ni el individuo olvidan impunemente
+los eternos principios de la moral; cuando
+lo intentan por el aliciente del interes, tarde &oacute;
+temprano se pierden, perecen, en sus propias
+combinaciones. El interes que se erigiera en &iacute;dolo,
+se convierte en v&iacute;ctima. La experiencia de todos
+los dias es una prueba de esta verdad; en la historia
+todos los tiempos la vemos escrita con caract&eacute;res
+de sangre.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXIII.</h3>
+
+<h4>La armon&iacute;a del universo defendida con el castigo.</h4>
+
+<p>No hay falta sin castigo; el universo est&aacute; sujeto
+&aacute; una ley de armon&iacute;a: quien la perturba sufre. Al
+abuso de nuestras facultades f&iacute;sicas sucede el dolor;
+&aacute; los extrav&iacute;os del esp&iacute;ritu siguen el pesar y el
+remordimiento. Quien busca con excesivo afan la
+gloria se atrae la burla; quien intenta exaltarse
+sobre los demas con orgullo destemplado, provoca
+contra s&iacute; la indignacion, la resistencia, el insulto,
+las humillaciones. El perezoso goza en su inaccion,<span class='pagenum'><a name="Page_269" id="Page_269">[Pg 268]</a></span>
+pero bien pronto su desidia disminuye sus recursos,
+y la precision de atender &aacute; sus necesidades le
+obliga &aacute; un exceso de actividad y de trabajo. El
+pr&oacute;digo disipa sus riquezas en los placeres y en la
+ostentacion: pero no tarda en encontrar un vengador
+de sus desvar&iacute;os en la pobreza andrajosa y
+hambrienta, que le impone en vez de goce privaciones,
+en vez de lujosa ostentacion escasez vergonzosa.
+El avaro acumula tesoros temiendo la
+pobreza; y en medio de sus riquezas sufre los rigores
+de esa misma pobreza que tanto le espanta:
+&eacute;l se condena &aacute; s&iacute; mismo &aacute; todos ellos, con su alimento
+limitado y grosero, su traje sucio y raido,
+su habitacion peque&ntilde;a, inc&oacute;moda y desaseada. No
+aventura nada por no perder nada; desconfia hasta
+de las personas que mas le aman; en el silencio y
+tinieblas de la noche visita sus arcas enterradas en
+lugares misteriosos, para asegurarse que el tesoro
+est&aacute; all&iacute;, y aumentarle todav&iacute;a mas; y entre tanto
+le acecha uno de sus sirvientes &oacute; vecinos, y el
+tesoro con tanto afan acumulado, con tanta precaucion
+escondido, desaparece.</p>
+
+<p>En el trato, en la literatura, en las artes, el
+excesivo deseo de agradar produce desagrado; el
+afan por ofrecer cosas demasiado exquisitas fastidia:
+lo rid&iacute;culo est&aacute; junto &aacute; lo sublime; lo delicado
+no dista de lo empalagoso; el prurito de ofrecer
+cuadros sim&eacute;tricos, suele conducir &aacute; contrastes
+disparatados.</p>
+
+<p>En el gobierno de la sociedad el abuso del poder
+acarrea su ruina; el abuso de la libertad da
+or&iacute;gen &aacute; la esclavitud. El pueblo que quiere extender
+demasiado sus fronteras, suele verse mas<span class='pagenum'><a name="Page_270" id="Page_270">[Pg 269]</a></span>
+estrechado de lo que exigen las naturales; el conquistador
+que se empe&ntilde;a en acumular coronas
+sobre su cabeza, acaba por perderlas todas; quien
+no se satisface con el dominio de vastos imperios,
+va &aacute; consumirse en una roca solitaria en la inmensidad
+del Oc&eacute;ano. De los que ambicionan el poder
+supremo, la mayor parte encuentran la proscripcion
+&oacute; el cadalso. Codician el alc&aacute;zar de un
+monarca, y pierden el hogar dom&eacute;stico, sue&ntilde;an
+en un trono y encuentran un pat&iacute;bulo.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXIV.</h3>
+
+<h4>Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la virtud
+en los negocios.</h4>
+
+<p>Dios no ha dejado indefensas sus leyes, &aacute; todas
+las ha escudado con el justo castigo; castigo que
+por lo comun se experimenta ya en esta vida.
+Por esta razon los c&aacute;lculos basados sobre el interes
+en oposicion con la moral, estan muy expuestos
+&aacute; salir fallidos, enred&aacute;ndose la inmoralidad en
+sus propios lazos. Mas no se crea que con esto
+quiera yo negar que el hombre virtuoso se halle
+muchas veces en posicion sumamente desventajosa,
+para competir con un adversario inmoral.
+No desconozco que en un caso dado, tiene mas
+probabilidad de alcanzar un fin el que puede emplear
+cualquier medio por no reparar en ninguno,
+como le sucede al hombre malo; y que no dejara
+de ser un obst&aacute;culo grav&iacute;simo el tener que valerse
+de muy pocos medios &oacute; quizas solamente de uno,
+como le acontece al virtuoso, &aacute; causa de que los
+inmorales son para &eacute;l como si no existiesen; pero<span class='pagenum'><a name="Page_271" id="Page_271">[Pg 270]</a></span>
+si bien esto es verdad considerando un negocio
+aislado, no lo es m&eacute;nos que andando el tiempo,
+los inconvenientes de la virtud se compensan con
+las ventajas; as&iacute; como las ventajas del vicio se
+compensan con los inconvenientes; y que en &uacute;ltimo
+resultado, un hombre verdaderamente recto
+llegar&aacute; &aacute; lograr el fruto de su rectitud alcanzando
+el fin que discretamente se proponga; y que el inmoral
+expiar&aacute; tarde &oacute; temprano sus iniquidades,
+encontrando la perdicion en la extremidad de sus
+malos y tortuosos caminos.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXV.</h3>
+
+<h4>Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta.</h4>
+
+<p>Los hombres virtuosos y desgraciados, tienen
+cierta propension &aacute; se&ntilde;alar sus virtudes como el
+or&iacute;gen de sus desgracias; pues que &aacute; esto los inclinan
+de consuno el deseo de ostentar su virtud,
+y el de ocultar sus imprudencias; que imprudencias
+muy grandes se cometen tambien con la
+intencion mas recta y mas pura. La virtud no es
+responsable de los males acarreados por nuestra
+imprevision &oacute; lijereza; pero el hombre suele achac&aacute;rselos
+&aacute; ella con demasiada facilidad. &laquo;Mi buena
+fe me ha perdido,&raquo; exclama el hombre honrado
+v&iacute;ctima de una impostura; cuando lo que le ha
+perdido no es su buena fe, sino su torpe confianza
+en quien le ofrecia demasiados motivos para prudentes
+sospechas. &iquest;Acaso los malos no son tambien
+con mucha frecuencia v&iacute;ctima de otros malos,
+y los p&eacute;rfidos de otros p&eacute;rfidos? La virtud nos
+ense&ntilde;a el camino que debemos seguir, mas no se<span class='pagenum'><a name="Page_272" id="Page_272">[Pg 271]</a></span>
+encarga de descubrirnos todos los lazos que en &eacute;l
+podemos encontrar: esto es obra de la penetracion,
+de la prevision, del buen juicio, es decir de un
+entendimiento claro y atinado. Con estas dotes no
+est&aacute; re&ntilde;ida la virtud, mas no siempre las lleva
+por compa&ntilde;eras. Como fiel amiga de la humanidad
+se alberga sin repugnancia en el corazon de toda
+clase de hombres; ora brille en ellos esplendente
+y puro el sol de la inteligencia, ora est&eacute; oscurecido
+con espesa niebla.</p>
+
+
+
+<h3>&sect; XXXVI.</h3>
+
+<h4>Defensa de la sabidur&iacute;a contra una inculpacion infundada.</h4>
+
+<p>Creen algunos que los grandes talentos y el mucho
+saber, propenden de suyo al mal; esto es una
+especie de blasfemia contra la bondad del Criador.
+&iquest;La virtud necesita acaso las tinieblas? Los conocimientos
+y las virtudes de la criatura, &iquest;no emanan
+acaso de un mismo origen, del pi&eacute;lago de luz
+y santidad, que es Dios? Si la elevacion de la inteligencia
+condujese al mal, la maldad de los seres
+estaria en proporcion con su altura; &iquest;adivinais la
+consecuencia? &iquest;porqu&eacute; no sacarla? La sabidur&iacute;a
+infinita seria la maldad infinita; y h&eacute;os aqu&iacute; en el
+error de los maniqueos, encontrando en la extremidad
+de la escala de los reres un principio malo.
+Pero &iquest;qu&eacute; digo? peor fuera este error que el de
+Manes; pues que en &eacute;l, no se podria admitir un
+principio bueno. El genio del mal presidiria sin
+rival, enteramente solo, &aacute; los destinos del mundo;
+el rey del Averno deberia colocar su trono de negra
+lava en las esplendentes regiones del emp&iacute;reo.<span class='pagenum'><a name="Page_273" id="Page_273">[Pg 272]</a></span></p>
+
+<p>No, no debe el hombre huir de la luz por temor
+de caer en el mal; la verdad no teme la luz, y el
+bien moral es una gran verdad. Cuanto mas ilustrado
+est&eacute; el entendimiento mejor conocer&aacute; la inefable
+belleza de la virtud, y conoci&eacute;ndola mejor,
+tendr&aacute; m&eacute;nos dificultades en practicarla. Rara vez
+hay mucha elevacion en las ideas, sin que de ella
+participen los sentimientos; y los sentimientos elevados
+&oacute; nacen de la misma virtud, &oacute; son una disposicion
+muy &aacute; prop&oacute;sito para alcanzarla.</p>
+
+<p>Hasta hay en favor del talento y del saber una
+razon fundada en la naturaleza de las facultades del
+alma. Nadie ignora que por lo comun el mucho
+desarrollo de la una es con algun perjuicio de la
+otra; por consiguiente, cuando en el hombre se
+desenvuelvan de una manera particular las facultades
+superiores, menguar&aacute;n en su fuerza las pasiones
+groseras, or&iacute;gen de los vicios.</p>
+
+<p>La historia del esp&iacute;ritu humano confirma esta
+verdad: generalmente hablando, los hombres de
+entendimiento muy elevado no han sido perversos;
+muchos se han distinguido por sus eminentes virtudes;
+otros han sido d&eacute;biles como hombres, mas
+no malvados; y si uno que otro ha llegado &aacute; este
+extremo, debe mirarse como excepcion, no como
+regla.</p>
+
+<p>&iquest;Sabeis porqu&eacute; un malvado de gran talento
+compromete, por decirlo as&iacute;, la reputacion de los
+demas, prestando ocasion &aacute; que de algunos casos
+particulares se saquen deducciones generales? Porque
+en un malvado de gran talento todos piensan,
+de un malvado necio nadie se acuerda; porque
+forman un vivo contraste la iniquidad y el gran<span class='pagenum'><a name="Page_274" id="Page_274">[Pg 273]</a></span>
+saber, y este contraste hace mas notable el extremo
+feo; por la misma razon que se repara mas
+en la relajacion de un sacerdote que en la de un
+seglar. Nadie nota una mancha mas en un cristal
+muy sucio; pero en otro muy limpio y brillante,
+se presenta desde luego &aacute; los ojos el mas peque&ntilde;o
+lunar.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXVII.</h3>
+
+<h4>Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros.</h4>
+
+<p>Ya vimos (Cap. XIX) cu&aacute;n pernicioso era el influjo
+de las pasiones para impedirnos el conocimiento
+de la verdad, aun la especulativa; pero
+lo que all&iacute; se dijo en general, tiene much&iacute;sima
+mas aplicacion en refiri&eacute;ndose &aacute; la pr&aacute;ctica. Cuando
+tratamos de ejecutar alguna cosa, las pasiones son
+&aacute; veces un auxiliar excelente; mas para prepararla
+en nuestro entendimiento, son consejeros muy
+peligrosos.</p>
+
+<p>El hombre sin pasiones seria frio, tendria algo
+de inerte, por carecer de uno de los principios mas
+poderosos de accion que Dios ha concedido &aacute; la
+humana naturaleza; pero en cambio, el hombre
+dominado por las pasiones es ciego y se abalanza &aacute;
+los objetos &aacute; la manera de los brutos.</p>
+
+<p>Examinando atentamente el modo de obrar de
+nuestras facultades, se echa de ver que la razon
+es &aacute; prop&oacute;sito para dirigir, y las pasiones para
+ejecutar; y as&iacute; es que aquella atiende no solo &aacute; lo
+presente sino tambien &aacute; lo pasado y &aacute; lo venidero,
+cuando estas miran el objeto solo por lo que es en
+el momento actual, y por el modo con que nos<span class='pagenum'><a name="Page_275" id="Page_275">[Pg 274]</a></span>
+afecta. Y es que la razon como verdadera directora
+se hace cargo de todo lo que puede da&ntilde;ar &oacute; favorecer,
+no solo ahora, sino tambien en el porvenir;
+pero las pasiones como encargadas &uacute;nicamente de
+ejecutar, solo se cuidan del instante y de la impresion
+actuales. La razon no se para solo en el placer
+sino en la utilidad, en la moralidad, en el decoro;
+las pasiones prescinden del decoro, de la moralidad,
+de la utilidad, de todo lo que no sea la impresion
+agradable &oacute; ingrata, que en el acto se experimenta.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXVIII.</h3>
+
+<h4>La hipocres&iacute;a de las pasiones.</h4>
+
+<p>Cuando hablo de pasiones, no me refiero &uacute;nicamente
+&aacute; las inclinaciones fuertes, violentas, tempestuosas,
+que agitan nuestro corazon como los
+vientos el oc&eacute;ano; trato tambien de aquellas mas
+suaves, mas espirituales, por decirlo asi, porque al
+parecer estan mas cerca de las altas regiones del
+esp&iacute;ritu, y que suelen apellidarse <i>sentimientos</i>.
+Las pasiones son las mismas, solo varian por su
+forma, &oacute; mas bien por la graduacion de intensidad,
+y por el modo de dirigirse &aacute; su objeto. Son ent&oacute;nces
+mas delicadas, pero no m&eacute;nos temibles; pues
+que esa misma delicadeza contribuye &aacute; que con
+mas facilidad nos seduzcan y extravien.</p>
+
+<p>Cuando la pasion se presenta en toda su deformidad
+y violencia, sacudiendo brutalmente el esp&iacute;ritu,
+y empe&ntilde;&aacute;ndose en arrastrarle por malos
+caminos, el esp&iacute;ritu se precave contra el adversario,
+se prepara &aacute; luchar, resultando tal vez que la<span class='pagenum'><a name="Page_276" id="Page_276">[Pg 275]</a></span>
+misma impetuosidad del ataque provoca una her&oacute;ica
+defensa. Pero si la pasion depone sus maneras
+violentas, si se despoja, por decirlo as&iacute;, de sus groseras
+vestiduras, cubri&eacute;ndose con el manto de la
+razon; si sus sugestiones se llaman conocimiento,
+y sus inclinaciones voluntad, ilustrada pero decidida,
+ent&oacute;nces toma por traicion una plaza que no
+hubiera tomado por asalto.</p>
+
+
+<h3>&sect; XXXIX.</h3>
+
+<h4>Ejemplo. La venganza bajo dos formas.</h4>
+
+<p>Un hombre que ha irrogado una ofensa, est&aacute;
+con una pretension en cuyo &eacute;xito puede influir
+decisivamente el ofendido. Tan pronto como este
+lo sabe, recuerda la ofensa recibida, el resentimiento
+se dispierta en su corazon, al resentimiento
+sucede la c&oacute;lera, y la c&oacute;lera engendra un vivo deseo
+de venganza. &iquest;Y porqu&eacute; dejara de vengarse? &iquest;No
+se le ofrece ahora una excelente oportunidad? &iquest;No
+ser&aacute; para &eacute;l un placer el presenciar la desesperacion
+de su adversario burlado en sus esperanzas,
+y quizas sumido en la oscuridad, en la desgracia,
+en la miseria? &laquo;V&eacute;ngate, v&eacute;ngate, le dice en alta
+voz su corazon; v&eacute;ngate, y que &eacute;l sepa que te has
+vengado; d&aacute;&ntilde;ale, ya que &eacute;l te da&ntilde;&oacute;, hum&iacute;llale, ya
+que &eacute;l te humill&oacute;; goza t&uacute; el cruel pero vivo placer
+de su desgracia, ya que &eacute;l se goz&oacute; en la tuya. La
+v&iacute;ctima est&aacute; en tus manos; no la sueltes; c&eacute;bate en
+ella; sacia en ella tu sed de venganza. Tiene hijos,
+y perecer&aacute;n.... no importa.... que perezcan; tiene
+padres y morir&aacute;n de pesar.... no importa.... que
+mueran: as&iacute; ser&aacute; herido en mas puntos su infame<span class='pagenum'><a name="Page_277" id="Page_277">[Pg 276]</a></span>
+corazon; asi sangrar&aacute; con mas abundancia; asi
+no habr&aacute; consuelo para &eacute;l; as&iacute; se llenar&aacute; la medida
+de su afliccion; as&iacute; derramar&aacute;s en su villano pecho
+toda la hiel y amargura que &eacute;l un dia derramara
+en el tuyo. V&eacute;ngate, v&eacute;ngate; r&iacute;ete de una generosidad
+que &eacute;l no practic&oacute; contigo; no tengas piedad
+de quien no la tuvo de t&iacute;; &eacute;l es indigno de tus
+favores, indigno de compasion, indigno de perdon;
+v&eacute;ngate, v&eacute;ngate.&raquo;</p>
+
+<p>As&iacute; habla el odio exaltado por la ira; pero este
+lenguaje es demasiado duro y cruel para no ofender
+&aacute; un corazon generoso. Tanta crueldad dispierta
+un sentimiento contrario: &laquo;este comportamiento
+seria ignoble, seria infame, se dice el nombre &aacute; s&iacute;
+mismo; esto repugna hasta al amor propio. &iquest;Pues
+qu&eacute;? &iquest;yo he de gozarme en el abatimiento, en el
+perpetuo infortunio de una familia? &iquest;No seria para
+m&iacute; un remordimiento inextinguible la memoria
+de que con mis manejos he sumido en la miseria &aacute;
+sus hijos inocentes, y hundido en el sepulcro &aacute; sus
+ancianos padres? Esto no lo puedo hacer; esto no
+lo har&eacute;; es mas honroso no vengarme; sepa mi
+adversario que si &eacute;l fu&eacute; bajo, yo soy noble, si &eacute;l
+fu&eacute; inhumano, yo soy generoso; no quiero buscar
+otra venganza que la de triunfar de &eacute;l &aacute; fuerza de
+generosidad, cuando su mirada se encuentre con
+mi mirada, sus ojos se abatir&aacute;n, el rubor encender&aacute;
+sus mejillas, su corazon sentir&aacute; un remordimiento,
+y me har&aacute; justicia.&raquo;</p>
+
+<p>El esp&iacute;ritu de venganza ha sucumbido por su
+imprudencia; lo queria todo, lo exigia todo, y con
+urgencia, con imperiosidad, sin consideraciones
+de ninguna clase; y el corazon se ha ofendido de<span class='pagenum'><a name="Page_278" id="Page_278">[Pg 277]</a></span>
+semejante desman; ha creido que se trataba de
+envilecerle, ha llamado en su auxilio &aacute; los sentimientos
+nobles, que han acudido presto y han decidido
+la victoria en favor de la razon. Otro quizas
+hubiera sido el resultado, si el esp&iacute;ritu de venganza
+hubiese tomado otra forma m&eacute;nos dura, si cubriendo
+su faz con mentida m&aacute;scara, no hubiese
+mostrado sus facciones feroces. No debia dar destemplados
+gritos, aullidos horribles; era menester
+que envuelto y replegado en el seno mas oculto
+del corazon, hubiese destilado desde all&iacute; su veneno
+mortal. &laquo;Por cierto, debia decir, que el ofensor
+no es nada digno de obtener lo que pretende; y
+solo por este motivo conviene oponerse &aacute; que lo
+obtenga. Hizo una injuria, es verdad; pero ahora
+no es ocasion de acordarse de ella. No ha de ser el
+resentimiento quien presida &aacute; tu conducta sino la
+razon, el deseo de que una cosa de tanta entidad
+no vaya &aacute; parar &aacute; malas manos. El pretendiente no
+carece de algunas buenas disposiciones para el
+desempe&ntilde;o; &iquest;porqu&eacute; no hacerle esta justicia?
+Pero en cambio adolece de defectos imperdonables.
+La ofensa que te hizo &aacute; t&iacute; lo manifiesta bien;
+de ella no debes acordarte para la venganza, pero
+s&iacute; para formar un juicio acertado. Sientes un secreto
+y vivo placer en contrariarle, en abatirle, en
+perderle; mas este sentimiento no te domina; solo
+te impulsa el deseo del bien; y en verdad que si no
+mediase otro motivo que el resentimiento, no pondrias
+ningun obst&aacute;culo &aacute; sus designios. Hasta quizas,
+harias el sacrificio de favorecerle; y en verdad
+que seria doloroso, muy doloroso; pero quizas te
+resignarias &aacute; ello. Mas no te hallas en este caso;<span class='pagenum'><a name="Page_279" id="Page_279">[Pg 278]</a></span>
+afortunadamente la razon, la prudencia, la justicia
+estan de acuerdo con las inclinaciones de tu corazon;
+y bien considerado, ni las atiendes siquiera,
+experimentas un placer en da&ntilde;ar &aacute; tu enemigo, mas
+este placer es una expansion natural, que t&uacute; no
+alcanzas &aacute; destruir, pero que tienes bastante sujeta
+para no dejarla que te domine. No hay inconveniente
+pues en tomar las providencias oportunas.
+Lo que importa es proceder con calma, para que
+vean todos que no hay parcialidad, que no hay
+odio, que no hay esp&iacute;ritu de venganza, que usas
+de un derecho, y hasta obedeces &aacute; un deber.&raquo; La
+venganza impetuosa, violenta, francamente injusta,
+no habia podido alcanzar un triunfo que ha obtenido
+sin dificultad la venganza pac&iacute;fica, insidiosa,
+disfrazada hip&oacute;critamente con el velo de la razon,
+de la justicia, del deber.</p>
+
+<p>Por este motivo es tan temible la venganza cuando
+obra en nombre del celo por la justicia. Cuando el
+corazon poseido del odio llega &aacute; enga&ntilde;arse a s&iacute;
+mismo, creyendo obrar &aacute; impulsos del buen deseo,
+quizas de la misma caridad, se halla como sujeto
+&aacute; la fascinacion de un reptil &aacute; quien no ve, y cuya
+existencia ni aun sospecha. Ent&oacute;nces la envidia
+destroza las reputaciones mas puras y esclarecidas,
+el rencor persigue inexorable, la venganza se goza
+en las convulsiones y congojas de la infortunada
+v&iacute;ctima, haci&eacute;ndole agotar hasta las heces el dolor
+y la amargura. El insigne Protom&aacute;rtir brillaba por
+sus eminentes virtudes y aterraba &aacute; los jud&iacute;os con
+su elocuencia divina; &iquest;qu&eacute; nombre creeis que tomar&aacute;n
+la envidia y la venganza, que les seca los
+corazones y hace rechinar sus dientes? &iquest;Creeis que<span class='pagenum'><a name="Page_280" id="Page_280">[Pg 279]</a></span>
+se apellidar&aacute;n con el nombre que les es propio?
+No, de ninguna manera. Aquellos hombres dan un
+grito como llenos de esc&aacute;ndalo, se tapan los oidos,
+y sacrifican al inocente Di&aacute;cono en nombre de Dios.
+El Salvador del mundo admira &aacute; cuantos le oyen,
+con la divina hermosura de su moral, con el maravilloso
+raudal de sabidur&iacute;a y de amor que fluye
+de sus labios augustos; los pueblos se agolpan para
+verle, y &eacute;l pasa haciendo bien; afable con los peque&ntilde;os,
+compasivo con los desgraciados, indulgente
+con los culpables, derrama &aacute; manos llenas
+los tesoros de su omnipotencia y de su amor; solo
+pronuncia palabras de dulzura y perdon: dir&iacute;ase
+que reserva el lenguaje de una indignacion santa
+y terrible para confundir &aacute; los hip&oacute;critas. Estos
+han encontrado en &eacute;l una mirada majestuosa y severa,
+y ellos la han correspondido con una mirada
+de v&iacute;bora. La envidia les destroza el corazon, sienten
+una abrasadora sed de venganza. Pero &iquest;obrar&aacute;n,
+hablar&aacute;n como vengativos? No; este hombre
+es un blasfemo, dir&aacute;n, seduce las turbas, es enemigo
+del C&eacute;sar, la fidelidad pues, la tranquilidad
+p&uacute;blica, la religion exige que se le quite de en medio.
+Y se aceptar&aacute; la traicion de un disc&iacute;pulo, y el
+inocente Cordero ser&aacute; llevado &aacute; los tribunales, y
+ser&aacute; interrogado, y al responder palabras de verdad,
+el pr&iacute;ncipe de los sacerdotes se sentir&aacute; devorado
+de celo, y rasgar&aacute; sus vestiduras, y dir&aacute;
+&laquo;<i>blasfem&oacute;</i>,&raquo; y los circunstantes dir&aacute;n &laquo;es reo de
+muerte.&raquo;<span class='pagenum'><a name="Page_281" id="Page_281">[Pg 280]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; XL.</h3>
+
+<h4>Precauciones.</h4>
+
+<p>Jamas el hombre medita demasiado sobre los secretos
+de su corazon; jamas desplega demasiada
+vigilancia para guardar las mil puertas por donde
+se introduce la iniquidad; jamas se precave demasiado
+contra las innumerables asechanzas con que
+&eacute;l se combate &aacute; s&iacute; propio. No son las pasiones tan
+temibles cuando se presentan como son en s&iacute;, dirigi&eacute;ndose
+abiertamente &aacute; su objeto, y atropellando
+con impetuosidad cuanto se les pone delante. En
+tal caso, por poco que se conserve en el esp&iacute;ritu
+el amor de la virtud, si el hombre no ha llegado
+todav&iacute;a hasta el fondo de la corrupcion &oacute; de la perversidad,
+siente levantarse en su alma un grito de
+espanto &eacute; indignacion, tan pronto como se le ofrece
+el vicio con su aspecto asqueroso. Pero &iquest;qu&eacute; peligros
+no corre, si trocados los nombres, y cambiados
+los trajes, todo se le ofrece disfrazado, trastornado?
+si sus ojos miran al traves de enga&ntilde;osos
+prismas, que pintan con galanos colores y apacibles
+formas, la negrura y la monstruosidad?</p>
+
+<p>Los mayores peligros de un corazon puro no
+estan en el brutal aliciente de las pasiones groseras
+sino en aquellos sentimientos que encantan por su
+delicadeza y seducen con su ternura; el miedo no
+entra en las almas nobles sino con el dictado de
+prudencia; la codicia no se introduce en los pechos
+generosos sino con el titulo de econom&iacute;a previsora;
+el orgullo se cobija bajo la sombra del amor de la
+propia dignidad, y del respeto debido &aacute; la posicion<span class='pagenum'><a name="Page_282" id="Page_282">[Pg 281]</a></span>
+que se ocupa: la vanidad se proporciona sus peque&ntilde;os
+goces, enga&ntilde;ando al vanidoso con la urgente
+necesidad de conocer el juicio de los demas,
+para aprovecharse de la cr&iacute;tica; la venganza se
+disfraza con el manto de la justicia; el furor se
+apellida santa indignacion; la pereza invoca en su
+auxilio la necesidad del descanso; y la roedora envidia
+al destrozar reputaciones, al empe&ntilde;arse en
+ofuscar con su aliento impuro los resplandores de
+un m&eacute;rito eminente, habla de amor &aacute; la verdad,
+de imparcialidad, de lo mucho que conviene precaverse
+contra una admiracion ignorante &oacute; un entusiasmo
+infantil.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLI.</h3>
+
+<h4>Hipocres&iacute;a del hombre consigo mismo.</h4>
+
+<p>El hombre emplea la hipocres&iacute;a para enga&ntilde;arse
+&aacute; s&iacute; mismo, acaso mas que para enga&ntilde;ar &aacute; los
+otros. Rara vez se da &aacute; s&iacute; propio exacta cuenta del
+m&oacute;vil de sus acciones; y por esto, aun en las virtudes
+mas acendradas, hay algo de escoria. El oro
+enteramente puro no se obtiene sino con el crisol
+de un perfecto amor divino; y este amor, en toda
+su perfeccion, est&aacute; reservado para las regiones celestiales.
+Mi&eacute;ntras vivimos aqu&iacute; en la tierra, llevamos
+en nuestro corazon un g&eacute;rmen maligno que &oacute;
+mata, &oacute; enflaquece, &oacute; deslustra las acciones virtuosas;
+y no es poco si se llega &aacute; evitar que ese
+g&eacute;rmen se desarrolle y nos pierda. Pero, &aacute; pesar
+de tama&ntilde;a debilidad, no deja de brillar en el fondo
+de nuestra alma aquella luz inextinguible encendida
+en ella por la mano del Criador; y esa luz nos<span class='pagenum'><a name="Page_283" id="Page_283">[Pg 282]</a></span>
+hace distinguir entre el bien y el mal, sirvi&eacute;ndonos
+de guia en nuestros pasos, y de remordimiento en
+nuestros extrav&iacute;os. Por esta causa, nos esforzamos
+&aacute; enga&ntilde;arnos &aacute; nosotros mismos para no ponernos
+en contradiccion demasiado patente con el dict&aacute;men
+de la conciencia; nos tapamos los oidos para
+no oir lo que ella nos dice, cerramos los ojos para
+no ver lo que ella nos muestra, procuramos hacernos
+la ilusion de que el principio que nos inculca
+no es aplicable al caso presente. Para esto sirven
+lastimosamente las pasiones, sugiri&eacute;ndonos insidiosamente
+discursos sof&iacute;sticos. Cu&eacute;stale mucho al
+hombre parecer malo, ni aun &aacute; sus propios ojos;
+no se atreve, se hace hip&oacute;crita.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLII.</h3>
+
+<h4>El conocimiento de s&iacute; mismo.</h4>
+
+<p>El defecto indicado en el p&aacute;rrafo anterior tiene
+diferente car&aacute;cter en las diferentes personas, por
+cuyo motivo, conviene sobre manera no perder
+jamas de vista aquella regla de los antiguos, tan
+profundamente sabia: <i>con&oacute;cete &aacute; ti mismo; nosce te
+ipsum</i>. Si bien hay ciertas cualidades comunes &aacute;
+todos los hombres, estas toman un car&aacute;cter particular
+en cada uno de ellos; cada cual tiene, por
+decirlo as&iacute;, un resorte que conviene conocer y saber
+manejar. Este resorte, es necesario descubrir cu&aacute;l
+es en los demas, para acertar &aacute; conducirse bien
+con ellos; pero es mas necesario todav&iacute;a descubrirle
+cada cual en s&iacute; mismo. Porque all&iacute; suele estar
+el secreto de las grandes cosas as&iacute; buenas como
+malas, &aacute; causa de que ese resorte no es mas que<span class='pagenum'><a name="Page_284" id="Page_284">[Pg 283]</a></span>
+una propension fuerte, que llega &aacute; las demas, subordin&aacute;ndolas
+todas &aacute; un objeto. De esta pasion
+dominante se resienten todas las otras; ella se
+mezcla en todos los actos de vida; ella constituye
+lo que se llama el car&aacute;cter.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLIII.</h3>
+
+<h4>El hombre huye de s&iacute; mismo.</h4>
+
+<p>Si no tuvi&eacute;semos la funesta inclinacion de huir
+de nosotros mismos, si la contemplacion de nuestro
+interior no nos repugnase en tal grado, no nos
+seria dif&iacute;cil descubrir cu&aacute;l es la pasion que en nosotros
+predomina. Desgraciadamente, de nadie
+huimos tanto como de nosotros mismos, nada estudiamos
+m&eacute;nos que lo que tenemos mas inmediato
+y que mas nos interesa. La generalidad de los
+hombres descienden al sepulcro, no solo sin haberse
+conocido &aacute; s&iacute; propios, sino tambien sin haberlo
+intentado. Debi&eacute;ramos tener continuamente
+la vista fija sobre nuestro corazon para conocer
+sus inclinaciones, penetrar sus secretos, refrenar
+sus &iacute;mpetus, corregir sus vicios, evitar sus extrav&iacute;os;
+debi&eacute;ramos vivir con esa vida &iacute;ntima en que
+el hombre se da cuenta de sus pensamientos y afectos,
+y no se pone en relacion con los objetos exteriores,
+sino despues de haber consultado su razon
+y dado &aacute; su voluntad la direccion conveniente. Mas
+esto no se hace; el hombre se abalanza, se pega
+&aacute; los objetos que le incitan, viviendo tan solo con
+esa vida exterior que no le deja tiempo para pensar
+en s&iacute; mismo. Vense entendimientos claros, corazones
+bell&iacute;simos, que no guardan para s&iacute; ninguna de<span class='pagenum'><a name="Page_285" id="Page_285">[Pg 284]</a></span>
+las preciosidades con que los ha enriquecido el
+Criador; que derraman, por decirlo as&iacute;, en calles y
+plazas el aroma exquisito, que guardado en el fondo
+de su interior, podria servirles de confortacion y
+regalo.</p>
+
+<p>Se refiere de Pascal que habi&eacute;ndose dedicado
+con grande ahinco &aacute; las matem&aacute;ticas y ciencias naturales,
+se cans&oacute; de dicho estudio &aacute; causa de hallar
+pocas personas con quienes poder conversar
+sobre el objeto de sus ocupaciones favoritas. Deseoso
+de encontrar una materia que no tuviera este inconveniente
+se dedic&oacute; al estudio del hombre, pero
+bien pronto conoci&oacute; por experiencia, que los que
+se ocupaban de estudiar el hombre eran todavia
+en menor n&uacute;mero que los aficionados &aacute; las matem&aacute;ticas.
+Esto se verifica ahora como en tiempo de
+Pascal; basta observar al comun de los hombres
+para echar de ver cu&aacute;n pocos son los que gustan
+de semejante tarea, mayormente trat&aacute;ndose de s&iacute;
+mismos.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLIV.</h3>
+
+<h4>Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones.</h4>
+
+<p>Cuando se ha adquirido el h&aacute;bito de reflexionar
+sobre las inclinaciones propias, distinguiendo el
+car&aacute;cter y la intensidad de cada una de ellas, aun
+cuando arrastren una que otra vez al esp&iacute;ritu; no
+lo hacen sin que este conozca la violencia. Ciegan
+quizas el entendimiento, pero esta ceguera no se
+oculta del todo al que la padece; se dice &aacute; s&iacute; mismo,
+&laquo;crees que ves; mas en realidad no ves;
+estas ciego.&raquo; Pero si el hombre no fija nunca su<span class='pagenum'><a name="Page_286" id="Page_286">[Pg 285]</a></span>
+mirada en su interior, si obra segun le impelen
+las pasiones, sin cuidarse de averiguar de d&oacute;nde
+nace el impulso; para &eacute;l llegan &aacute; ser una misma
+cosa pasion y voluntad, dict&aacute;men del entendimiento
+&eacute; instinto de las pasiones. As&iacute; la razon no
+es se&ntilde;ora sino esclava; en vez de dirigir, moderar
+y corregir con sus consejos y mandatos las
+inclinaciones del corazon, se ve reducida &aacute; vil
+instrumento de ellas; y obligada &aacute; emplear todos
+los recursos de su sagacidad para proporcionarles
+goces que las satisfagan.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLV.</h3>
+
+<h4>Sabidur&iacute;a de la religion cristiana en la direccion de la
+conducta.</h4>
+
+<p>La religion cristiana al llevarnos &aacute; esa vida moral
+&iacute;ntima reflexiva sobre nuestras inclinaciones,
+ha hecho una obra altamente conforme &aacute; la mas
+sana filosof&iacute;a, y que descubre un profundo conocimiento
+del corazon humano. La experiencia ense&ntilde;a
+que lo que le falta al hombre para obrar bien,
+no es conocimiento especulativo y general, sino
+pr&aacute;ctico, detallado, con aplicacion &aacute; todos los actos
+de la vida. &iquest;Qui&eacute;n no sabe y no repite mil
+veces que las pasiones nos extravian y nos pierden?
+La dificultad no est&aacute; en eso, sino en saber cu&aacute;l es
+la pasion que influye en este &oacute; aquel caso, cu&aacute;l es
+la que por lo comun predomina en las acciones,
+bajo qu&eacute; forma, bajo qu&eacute; disfraz se presenta al
+esp&iacute;ritu, y de qu&eacute; modo se deben rechazar sus
+ataques, &oacute; precaver sus estratagemas. Y todo esto,
+no como quiera, sino con un conocimiento claro,<span class='pagenum'><a name="Page_287" id="Page_287">[Pg 286]</a></span>
+vivo, y que por tanto se ofrezca naturalmente al
+entendimiento, siempre que se haya de tomar
+alguna resolucion, aun en los negocios mas comunes.</p>
+
+<p>La diferencia que en las ciencias especulativas
+media entre un hombre vulgar y otro sobresaliente,
+no consiste &aacute; menudo sino en que este conoce
+con claridad, distincion y exactitud, lo que
+aquel solo conoce de una manera inexacta, confusa
+y oscura; no consiste en el n&uacute;mero de las
+ideas, sino en la calidad; nada dice este sobre un
+punto, de que tambien no tenga noticia aquel;
+ambos miran el mismo objeto, solo que la vista
+del uno es mucho mas perfecta que la del otro.
+Lo propio sucede en lo relativo &aacute; la pr&aacute;ctica. Hombres
+profundamente inmorales hablar&aacute;n de la moral,
+de tal suerte que manifiesten no desconocer
+sus reglas; pero estas reglas las saben ellos en general,
+sin haberse cuidado de hacer aplicaciones,
+sin haber reparado en los obst&aacute;culos que impiden
+el ponerlas en planta en tal &oacute; cual ocasion, sin
+que se les ocurran de una manera pura y viva,
+cuando se ofrece oportunidad de hacer uso de
+ellas. Quien est&aacute; en posesion de su entendimiento,
+de la voluntad, del hombre entero, son las pasiones;
+esas reglas morales las conservan, por decirlo
+as&iacute;, archivadas en lo mas rec&oacute;ndito de su conciencia;
+ni aun gustan de mirarlas como objeto de curiosidad,
+temerosos de encontrar en ellas el gusano
+del remordimiento. Por el contrario, cuando la
+virtud est&aacute; arraigada en el alma, las reglas morales
+llegan &aacute; ser una idea familiar, que acompa&ntilde;a
+todos los pensamientos y acciones, que se aviva<span class='pagenum'><a name="Page_288" id="Page_288">[Pg 287]</a></span>
+y se agita al menor peligro, que impera y apremia
+&aacute;ntes de obrar, que remuerde incesantemente si
+se la ha desatendido. La virtud causa esa continua
+presencia intelectual de las reglas morales, y esta
+presencia &aacute; su vez contribuye &aacute; fortalecer la virtud;
+as&iacute; es que la religion no cesa de inculcarlas,
+segura de que son preciosa semilla que tarde &oacute;
+temprano dar&aacute; algun fruto.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLVI.</h3>
+
+<h4>Los sentimientos morales auxilian la virtud.</h4>
+
+<p>En ayuda de las ideas morales vienen los sentimientos,
+que tambien los hay muy morales, y poderosos,
+y bell&iacute;simos; porque Dios al permitir que
+sacudan y conturben nuestro esp&iacute;ritu violentas y
+aciagas tempestades, tambien ha querido proporcionarnos
+el blando mecimiento de c&eacute;firos apacibles.
+El h&aacute;bito de atender &aacute; las reglas morales y de
+obedecer sus prescripciones, desenvuelve y aviva
+estos sentimientos; y entonces el hombre para seguir
+el camino de la virtud, combate las inclinaciones
+malas con las inclinaciones buenas; las luchas
+no son de tanto peligro, y sobre todo no son
+tan dolorosas; porque un sentimiento lucha con
+otro sentimiento, lo que se padece con el sacrificio
+del uno se compensa con el placer causado
+por el triunfo del otro, y no hay aquellos sufrimientos
+desgarradores que se experimentan,
+cuando la razon pelea con el corazon enteramente sola.</p>
+
+<p>Este desarrollo de los sentimientos morales, ese
+llamar en auxilio de la virtud las mismas pasiones,<span class='pagenum'><a name="Page_289" id="Page_289">[Pg 288]</a></span>
+es un recurso poderoso para obrar bien &eacute; ilustrar
+el entendimiento cuando le ofuscan otras pasiones.
+Hay en esta oposicion mucha variedad de combinaciones
+que dan excelentes resultados. El amor
+de los placeres se neutraliza con el amor de la
+propia dignidad; el exceso del orgullo se templa
+con el temor de hacerse aborrecible, la vanidad
+se modera por el miedo al rid&iacute;culo; la pereza se
+estimula con el deseo de la gloria; la ira se enfrena
+por no parecer descompuesto; la sed de
+venganza se mitiga &oacute; extingue, con la dicha y la
+honra que resultan de ser generoso. Con esta combinacion,
+con la sagaz oposicion de los sentimientos
+buenos &aacute; los sentimientos malos, se debilitan
+suave y eficazmente muchos de los g&eacute;rmenes de
+mal que abriga el corazon humano; y el hombre
+es virtuoso, sin dejar de ser sensible.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLVII.</h3>
+
+<h4>Una regla para los juicios pr&aacute;cticos.</h4>
+
+<p>Conocido el principal resorte del propio corazon,
+y desarrollados tanto como sea posible los
+sentimientos generosos y morales; es necesario
+saber c&oacute;mo se ha de dirigir el entendimiento para
+que acierte en sus juicios pr&aacute;cticos.</p>
+
+<p>La primera regla que se ha de tener presente es
+no juzgar ni deliberar con respecto &aacute; ningun objeto
+mi&eacute;ntras el esp&iacute;ritu est&aacute; bajo la influencia de
+una pasion relativa al mismo objeto. &iexcl;Cu&aacute;n ofensivo
+no parece un hecho, una palabra, un gesto,
+que acaba de irritar! &laquo;La intencion del ofensor,
+se dice &aacute; s&iacute; mismo el ofendido, no podia ser mas<span class='pagenum'><a name="Page_290" id="Page_290">[Pg 289]</a></span>
+maligna; se ha propuesto no solo da&ntilde;ar sino ultrajar;
+los circunstantes deben de estar escandalizados;
+si no se tomase una pronta y completa venganza,
+la sonrisa burlona que asomaba &aacute; los labios
+de todos se convertiria irremisiblemente en profundo
+desprecio por quien ha tolerado que de tal
+modo se le cubriera de afrentosa ignominia. Es preciso
+no ser descompuesto, es verdad; pero &iquest;hay
+acaso mayor descompostura que el abandono del
+honor? es necesario tener prudencia; pero esta
+prudencia &iquest;debe llegar hasta el punto de dejarse
+pisotear por cualquiera?&raquo; &iquest;Qui&eacute;n hace este discurso?
+&iquest;es la raz&oacute;n? no ciertamente; es la ira.
+Pero la ira, se dir&aacute;, no discurre tanto. S&iacute;, discurre;
+porque toma &aacute; su servicio al entendimiento, y
+este le proporciona todo lo que necesita. Y en
+este servicio no deja de auxiliarle &aacute; su vez la
+misma ira; porque las pasiones en sus momentos
+de exaltacion, fecundizan admirablemente el ingenio
+con las inspiraciones que les convienen.</p>
+
+<p>&iquest;Queremos una prueba de que quien as&iacute; discurria
+y hablaba, no era la razon sino la ira? h&eacute;la
+aqu&iacute; evidente. Si en lo que piensa el hombre encolerizado
+hub&iacute;ese algo de verdad, no la desconocerian
+del todo los circunstantes. Tampoco carecen
+ellos de sentimientos de honor, tambien estiman
+en mucho su propia dignidad; saben distinguir
+entre una palabra dicha con designio de zaherir,
+y otra escapada sin intencion ofensiva, y sin embargo
+ellos no ven nada de lo que el encolerizado
+ve con tanta claridad; y si se sonrien, esa sonrisa
+es causada, no por la humillacion que &eacute;l se imagina
+haber sufrido, sino por esa terrible explosion<span class='pagenum'><a name="Page_291" id="Page_291">[Pg 290]</a></span>
+de furor, que no tiene motivo alguno. Mas todav&iacute;a:
+no es necesario acudir &aacute; los circunstantes para encontrar
+la verdad; basta apelar al mismo encolerizado
+cuando haya desaparecido la ira. &iquest;Juzgar&aacute;
+ent&oacute;nces como ahora? Es bien seguro que no; &eacute;l
+ser&aacute; tal vez el primero que se reir&aacute; de su enojo,
+y que pedir&aacute; se le disimule su arrebato.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLVIII.</h3>
+
+<h4>Otra regla.</h4>
+
+<p>De estas observaciones nace otra regla, y es que
+al sentirnos bajo la influencia de una pasion, hemos
+de hacer un esfuerzo, para suponernos por
+un momento siquiera, en el estado en que su influencia
+no exista. Una reflexion semejante, por
+mas r&aacute;pida que sea, contribuye mucho &aacute; calmar
+la pasion, y &aacute; excitar en &eacute;l &aacute;nimo ideas diferentes
+de las sugeridas por la inclinacion ciega. La fuerza
+de las pasiones se quebranta, desde el momento
+que se encuentra en oposicion con un pensamiento
+que se agita en la cabeza; el secreto de su victoria
+suele consistir en apagar todos los contrarios &aacute;
+ellas, y avivar los favorables. Pero tan pronto como
+la atencion se ha dirigido h&aacute;cia otro &oacute;rden de ideas,
+viene la comparacion, y por consiguiente cesa el
+exclusivismo. Entre tanto se desenvuelven otras
+fuerzas intelectuales y morales no subordinadas &aacute;
+la pasion, y esta pierde de su primitiva energ&iacute;a por
+haber de compartir con otras facultades la vida
+que &aacute;ntes desfrutara sola.</p>
+
+<p>Aconseja estos medios no solo la experiencia de
+su buen resultado, sino tambien una razon fundada<span class='pagenum'><a name="Page_292" id="Page_292">[Pg 291]</a></span>
+en la naturaleza de nuestra organizacion. Las
+facultades intelectuales y morales nunca se ejercitan
+sin que funcionen algunos de los &oacute;rganos materiales.
+Ahora bien; entre los &oacute;rganos corp&oacute;reos
+est&aacute; distribuida una cierta cantidad de fuerzas vitales
+de que disfrutan alternativamente en mayor
+&oacute; menor proporcion, y por consiguiente con decremento
+en los unos, cuando hay incremento en
+los otros. De lo que resulta, que ha de producir
+un efecto saludable el esforzarse en poner en accion
+los &oacute;rganos de la inteligencia en contraposicion
+con los de las pasiones, y que la energ&iacute;a de
+estas ha de menguar &aacute; medida que ejerzan sus
+funciones los &oacute;rganos de la inteligencia.</p>
+
+<p>Pero es de advertir que este fen&oacute;meno se verificar&aacute;
+dirigiendo la atencion de la inteligencia en
+un sentido contrario al de las pasiones, lo que se
+obtiene traslad&aacute;ndola por un momento al &oacute;rden
+de ideas que tendr&aacute;, cuando no est&eacute; bajo un influjo
+apasionado; pues que si por el contrario la
+inteligencia se dirige &aacute; favorecer la pasion, ent&oacute;nces
+esta se fomenta mas y mas con el auxilio; y lo
+que pudiese perder en energ&iacute;a, por decirlo as&iacute;, puramente
+org&aacute;nica, lo recobra en energ&iacute;a moral,
+en la mayor abundancia de recursos para alcanzar
+el objeto, y en esa especie de bill de indemnidad
+con que se cree libre de acusaciones, cuando ve
+que el entendimiento l&eacute;jos de combatirla la apoya.</p>
+
+<p>Este trabajo sobre las pasiones no es una mera
+teor&iacute;a; cualquiera puede convencerse por s&iacute; mismo
+de que es muy practicable, y de que se sienten sus
+buenos efectos tan pronto como se le aplica. Es
+verdad que no siempre se acierta en el medio mas<span class='pagenum'><a name="Page_293" id="Page_293">[Pg 292]</a></span>
+&aacute; prop&oacute;sito para ahogar, templar &oacute; dirigir la pasion
+levantada; &oacute; que aun encontrado, no se le
+emplea como es debido; pero la sola costumbre
+de buscarle basta para que el hombre est&eacute; mas
+sobre s&iacute;, no se abandone con demasiada facilidad &aacute;
+los primeros movimientos, y tenga en sus juicios
+pr&aacute;cticos un criterio que falta &aacute; los que proceden
+de otra manera.</p>
+
+
+<h3>&sect; XLIX.</h3>
+
+<h4>El hombre ri&eacute;ndose de s&iacute; mismo.</h4>
+
+<p>Cuando el hombre se acostumbra &aacute; observar
+mucho sus pasiones, hasta llega &aacute; emplear en su
+interior el rid&iacute;culo contra si mismo; el rid&iacute;culo,
+esa sal que se encuentra en el corazon y en el
+labio de los mortales como uno de tantos preservativos
+contra la corrupcion intelectual y moral,
+el rid&iacute;culo, que no solo se emplea con fruto contra
+los demas, sino tambien contra nosotros mismos,
+viendo nuestros defectos por el lado que se prestan
+&aacute; la s&aacute;tira. El hombre se dice ent&oacute;nces &aacute; s&iacute;
+propio lo que decirle pudieran los demas; asiste
+&aacute; la escena que se representaria, si el lance cayera
+en manos de un adversario de chiste y buen humor.
+Que contra otro se emplea tambien en cierto
+modo la s&aacute;tira, cuando la empleamos contra nosotros
+mismos; porqu&eacute; si bien se observa, hay en
+nuestro interior dos hombres que disputan, que
+luchan, que no estan nunca en paz, y as&iacute; como
+el hombre inteligente, moral, previsor, emplea
+contra el torpe, el inmoral, el ciego, la firmeza
+de la voluntad y el imperio de la razon, as&iacute; tambien
+<span class='pagenum'><a name="Page_294" id="Page_294">[Pg 293]</a></span>
+&aacute; veces lo combate y le humilla con los punzantes
+dardos de la s&aacute;tira. S&aacute;tira que puede ser
+tanto mas graciosa y libre, cuanto carece de testigos,
+no hiere la reputacion, nada hace perder en
+la opinion de los demas, pues que no llega &aacute; ser
+expresada con palabras, y la sonrisa burlona que
+hace asomar &aacute; los labios se extingue en el momento
+de nacer.</p>
+
+<p>Un pensamiento de esta clase ocurriendo en la
+agitacion causada por las pasiones, produce un
+efecto semejante al de una palabra juiciosa, incisiva
+y penetrante, lanzada en medio de una asamblea
+turbulenta. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces se nota que una
+mirada expresiva cambia el estado del esp&iacute;ritu de
+uno de los circunstantes, moderando &oacute; ahogando
+una pasion enardecida! &iquest;Y qu&eacute; ha expresado aquella
+mirada? nada mas que un recuerdo del decoro,
+una consideracion al lugar &oacute; a las personas, una
+reconvencion amistosa, una delicada iron&iacute;a; nada
+mas que una apelacion al buen sentido del mismo
+que era juguete de la pasion; y esto ha sido suficiente
+para que la pasion se amortiguase. El
+efecto que otro nos produce &iquest;porqu&eacute; no podr&iacute;amos
+produc&iacute;rnoslo nosotros mismos, si no con
+igualdad, al m&eacute;nos con aproximacion?</p>
+
+
+<h3>&sect; L.</h3>
+
+<h4>Perpetua ni&ntilde;ez del hombre.</h4>
+
+<p>Poco basta para extraviar al hombre: pero tampoco
+se necesita mucho para corregirle algunos
+defectos. Es mas d&eacute;bil que malo, dista mucho de
+aquella terquedad sat&aacute;nica que no se aparta jamas<span class='pagenum'><a name="Page_295" id="Page_295">[Pg 294]</a></span>
+del mal una vez abrazado; por el contrario, tanto
+el bien como el mal los abraza y los abandona con
+suma facilidad. Es ni&ntilde;o hasta la vejez; pres&eacute;ntase
+&aacute; los demas con toda la seriedad posible; mas en
+el fondo se encuentra &aacute; s&iacute; propio pueril en muchas
+cosas y se averg&uuml;enza. Se ha dicho que ningun
+grande hombre le parecia grande &aacute; su ayuda
+de c&aacute;mara; esto encierra mucha verdad. Y es que
+visto el hombre de cerca, se descubren las peque&ntilde;eces
+que le rebajan. Pero mas cosas sabe &eacute;l de
+s&iacute; mismo que su ayuda de c&aacute;mara, y por esto es
+todav&iacute;a m&eacute;nos grande &aacute; sus propios ojos; por esto
+aun en sus mejores a&ntilde;os, necesita cubrir con un
+velo la puerilidad que se abriga en su corazon.</p>
+
+<p>Los ni&ntilde;os rien y juguetean y retozan: y luego
+gimen y rabian y lloran, sin saber muchas veces
+porqu&eacute;: &iquest;no hace lo mismo &aacute; su modo el adulto?
+Los ni&ntilde;os ceden &aacute; un impulso de su organizacion,
+al buen &oacute; mal estado de su salud, &aacute; la disposicion
+atmosf&eacute;rica que los afecta agradable &oacute; desagradablemente;
+en desapareciendo estas causas se cambia
+el estado de sus esp&iacute;ritus: no se acuerdan del
+momento anterior, ni piensan en el venidero;
+solo se rigen por la impresion que actualmente experimentan.
+&iquest;No hace esto mismo millares de veces
+el hombre mas serio, mas grave y sesudo?</p>
+
+
+<h3>&sect; LI.</h3>
+
+<h4>Mudanza de D. Nicasio en breves horas.</h4>
+
+<p>Don Nicasio es un varon de edad provecta, de
+juicio sosegado y maduro, lleno de conocimientos,
+de experiencia, y que rara vez se deja llevar<span class='pagenum'><a name="Page_296" id="Page_296">[Pg 295]</a></span>
+de la impresion del momento. Todo lo pesa en la
+balanza de una sana razon, y en este peso no consiente
+que influyan por un adarme las pasiones de
+ningun g&eacute;nero. Se le habla de una empresa de
+mucha gravedad para la cual se cuenta con su
+pr&aacute;ctica de mundo, y su inteligencia particular en
+aquella clase de negocios. D. Nicasio est&aacute; &aacute; disposicion
+del proponente; no tiene ninguna dificultad
+en entrar de lleno en la empresa, y hasta en comprometer
+en ella una parte de su fortuna. Est&aacute;
+bien seguro de no perderla; si hay obst&aacute;culos, no
+le dan cuidado, &eacute;l sabe el modo de removerlos;
+si hay rivales poderosos, &aacute; D. Nicasio no le hacen
+mella. Otras haza&ntilde;as de mas monta ha llevado
+&aacute; cabo; negocios mucho mas espinosos ha tenido
+que manejar; mas poderosos rivales ha tenido
+que vencer. Embebido en la idea que le halaga,
+se expresa con facilidad y rapidez, gesticula con
+viveza, su mirada es sumamente expresiva, su
+fisonom&iacute;a juvenil, dir&iacute;ase que ha vuelto &aacute; sus
+veinte y cinco abriles, si algunas canas asomando
+por un lado del postizo no revelasen traidoramente
+los trofeos de los a&ntilde;os.</p>
+
+<p>El negocio est&aacute; concluido; faltan algunos pormenores;
+quedais emplazado para redondearlos
+en otra entrevista; &iquest;ma&ntilde;ana? no se&ntilde;or, nada de
+dilaciones, no las consiente la actividad de don
+Nicasio, es preciso acabar con todo, hoy mismo,
+por la tarde. D. Nicasio se ha retirado &aacute; su casa,
+y ni en su persona, ni en su familia, ni en ninguna
+de sus cosas ha ocurrido ningun accidente
+desagradable.</p>
+
+<p>Es la hora se&ntilde;alada, acud&iacute;s con puntualidad, y<span class='pagenum'><a name="Page_297" id="Page_297">[Pg 296]</a></span>
+os hallais en presencia del h&eacute;roe de la ma&ntilde;ana. D.
+Nicasio est&aacute; algo descompuesto en su vestido, merced
+&aacute; un calor que le ahoga. Medio tentido en el
+sof&aacute;, os devuelve el saludo con un esfuerzo afectuoso,
+pero con evidentes se&ntilde;ales de fastidiosa lasitud.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos &aacute; ver, Sr. D. Nicasio, si quedamos
+convenidos definitivamente.</p>
+
+<p>&mdash;Tiempo tenemos de hablar.... contesta don
+Nicasio, y su fisonom&iacute;a se contrae con muestras
+de tedio.</p>
+
+<p>&mdash;Como V. me ha citado por esta tarde.....</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero....</p>
+
+<p>&mdash;Como V. guste.</p>
+
+<p>&mdash;Ya se ve; pero es menester pensarlo mucho;
+qu&eacute; s&eacute; yo!....</p>
+
+<p>&mdash;Lo que es dificultades, conozco que hay; solo
+que vi&eacute;ndole &aacute; V. tan animoso esta ma&ntilde;ana, lo
+confieso, todo se me hacia ya camino llano.</p>
+
+<p>&mdash;Animoso s&iacute;..... y lo estoy aun..... pero sin
+embargo, sin embargo, conviene no llevar demasiada
+prisa..... En fin ya hablaremos, a&ntilde;ade
+con expresion de quien desea que no le comprometan.</p>
+
+<p>Don Nicasio es otro, expresa lo que siente; nada
+de la audacia, de la actividad de la ma&ntilde;ana, nada
+de los proyectos tan f&aacute;ciles de ejecutar; ent&oacute;nces
+los obst&aacute;culos importaban poco, ahora son casi
+insuperables; los rivales no significaban nada,
+ahora son invencibles. &iquest;Qu&eacute; ha sucedido? &iquest;Le han
+dado &aacute; D. Nicasio otras noticias? no ha visto &aacute;
+nadie. &iquest;Ha meditado sobre el negocio? no se
+habia acordado mas de &eacute;l. &iquest;Qu&eacute; ha sucedido pues,<span class='pagenum'><a name="Page_298" id="Page_298">[Pg 297]</a></span>
+para causar tama&ntilde;a revolucion en su esp&iacute;ritu, alterando
+su modo de ver las cosas, y quebrantando
+tan lastimosamente sus &iacute;mpetus juveniles? Nada,
+la explicaci&oacute;n del fen&oacute;meno es muy sencilla, no
+busqueis grandes causas, son muy peque&ntilde;as. En
+primer lugar, ahora hace un calor atroz, lo que
+por cierto dista mucho del oreo de una fresca brisa
+como sucedia por la ma&ntilde;ana; D. Nicasio est&aacute; sumamente
+abatido, la hora es pesada, el cielo se encapota
+y parece amenazar tempestad. La comida
+era ademas algo indigesta; el sue&ntilde;o de la siesta ha
+sido demasiado breve, y no sin alguna pesadilla.
+&iquest;Se quiere mas? &iquest;No son estos motivos bastante
+poderosos para trastornar el esp&iacute;ritu de un hombre
+grave y modificar sus opiniones? A pesar de todas
+las citas, &iquest;qui&eacute;n os ha llevado &aacute; su casa bajo una
+constelacion tan infausta?</p>
+
+<p>Tal es el hombre; la menor cosa le desconcierta,
+le hace otro. Unido su esp&iacute;ritu &aacute; un cuerpo sujeto
+&aacute; mil impresiones diferentes, que se suceden con
+tanta rapidez y se reciben con igual facilidad que
+los movimientos de la hoja de un &aacute;rbol, participa
+en cierto modo de esa inconstancia y variedad,
+trasladando con harta frecuencia &aacute; los objetos las
+mudanzas que solo &eacute;l ha experimentado.</p>
+
+
+<h3>&sect; LII.</h3>
+
+<h4>Los sentimientos por si solos, son mala regla de conducta.</h4>
+
+<p>Lo dicho manifiesta la imposibilidad de dirigir la
+conducta del hombre por solo el sentimiento; y
+la literatura de nuestra &eacute;poca, que tan poco se
+ocupa de comunicar ideas de raz&oacute;n y de moral,<span class='pagenum'><a name="Page_299" id="Page_299">[Pg 298]</a></span>
+y que al parecer no se propone sino excitar sentimientos,
+olvida la naturaleza del hombre, y causa
+un mal de inmensa trascendencia.</p>
+
+<p>El entregar al hombre &aacute; merced del solo sentimiento,
+es arrojar un navio sin piloto en medio de
+las olas. Esto equivale &aacute; proclamar la infalibilidad
+de las pasiones, &aacute; decir: "obra siempre por instinto,
+obedeciendo ciegamente &aacute; todos los movimientos
+de tu corazon;" esto equivale &aacute; despojar
+al hombre de su entendimiento, de su libre albedr&iacute;o,
+&aacute; convertirle en simple instrumento de su
+sensibilidad.</p>
+
+<p>Se ha dicho que los grandes pensamientos salen
+del corazon; tambien pudiera a&ntilde;adirse que del corazon
+salen grandes errores, grandes delirios,
+grandes extravagancias, grandes cr&iacute;menes. Del
+corazon sale todo; es un arpa soberbia que despide
+toda clase de sonidos, desde el horrendo estr&eacute;pito
+de las cavernas infernales hasta la mas delicada
+armon&iacute;a de las regiones celestes.</p>
+
+<p>El hombre que no tiene mas guia que su corazon,
+es el juguete de mil inclinaciones diversas, y &aacute;
+menudo contradictorias: una lijer&iacute;sima pluma en
+medio de una campi&ntilde;a donde reinan los vientos,
+no lleva las direcciones mas variadas &eacute; irregulares.
+&iquest;Qui&eacute;n es capaz de contar, ni clasificar, la infinidad
+de sentimientos que se suceden en nuestro
+pecho, en brev&iacute;simas horas? &iquest;Qui&eacute;n no ha reparado
+en la asombrosa facilidad con que se pasa de
+la viva afici&oacute;n &aacute; un trabajo, &aacute; una repugnancia
+casi insuperable? &iquest;Qui&eacute;n no ha sentido simpat&iacute;a
+&oacute; antipat&iacute;a, &aacute; la simple presencia de una persona,
+sin que pueda se&ntilde;alarse ninguna razon de ello, y<span class='pagenum'><a name="Page_300" id="Page_300">[Pg 299]</a></span>
+sin que los hechos ofrezcan en lo sucesivo motivo
+alguno que justifique aquella impresi&oacute;n? &iquest;Qui&eacute;n
+no se ha admirado repetidas veces de encontrarse
+transformado en pocos instantes, pasando del brio
+al abatimiento, de la osad&iacute;a &aacute; la timidez &oacute; vice-versa,
+sin que hubiese mediado ninguna causa ostensible?
+&iquest;Qui&eacute;n ignora las mudanzas que los sentimientos
+sufren con la edad, con la diferencia de
+estado, de posicion social, de relaciones familiares,
+de salud, de clima, de estacion, de atm&oacute;sfera?
+Todo cuanto afecta nuestras ideas, nuestros
+sentidos, nuestro cuerpo, de cualquier modo que
+sea, todo modifica nuestros sentimientos; y de
+aqu&iacute; la asombrosa inconstancia que se nota en los
+que se abandonan &aacute; todos los impulsos de las pasiones;
+de aqu&iacute; esa volubilidad de las organizaciones
+demasiado sensibles, si no han hecho grandes
+esfuerzos para dominarse.</p>
+
+<p>Las pasiones han sido dadas al hombre como
+medios para despertarle y ponerle en movimiento,
+como instrumentos para servirle en sus acciones;
+mas no como directoras de su esp&iacute;ritu, no como
+guias de su conducta. Se dice &aacute; veces que el corazon
+no enga&ntilde;a; &iexcl;lamentable error! &iquest;qu&eacute; es nuestra
+vida sino un tejido de ilusiones con que el
+coraz&oacute;n nos enga&ntilde;a? Si alguna vez acertamos, entreg&aacute;ndonos
+ciegamente &aacute; lo que &eacute;l nos inspira,
+&iexcl;cu&aacute;ntas y cu&aacute;ntas nos hace extraviar! &iquest;Sabeis
+porqu&eacute; se atribuye al corazon ese acierto instintivo?
+porque nos llama extremadamente la atencion
+uno de sus aciertos, cuando nos consta que son
+tantos sus desaciertos; porque nos causa extra&ntilde;a
+sorpresa el verle adivinar en medio de su ceguera,<span class='pagenum'><a name="Page_301" id="Page_301">[Pg 300]</a></span>
+cuando son tantas las veces que le encontramos
+desatinado. Por esto recordamos su acierto excepcional,
+en gracia de este le perdonamos todos sus
+yerros, y le honramos con una prevision y un tino
+que no posee ni puede poseer.</p>
+
+<p>El fundar la moral sobre el sentimiento, es destruirla:
+el arreglar su conducta &aacute; las inspiraciones
+del sentimiento, es condenarse &aacute; no seguir ninguna
+fija, y &aacute; tenerla frecuentemente muy inmoral
+y funesta. La tendencia de la literatura que actualmente
+est&aacute; en boga en Francia, y que desgraciadamente
+se introduce tambien en nuestra Espa&ntilde;a,
+es divinizar las pasiones: y las pasiones divinizadas
+son extravagancia, inmoralidad, corrupcion,
+crimen.</p>
+
+
+<h3>&sect; LIII.</h3>
+
+<h4>No impresiones sensibles, sino moral y razon.</h4>
+
+<p>La conducta del hombre, as&iacute; con respecto &aacute; lo
+moral como &aacute; lo &uacute;til, no debe gobernarse por impresiones
+sino por reglas constantes; en lo moral,
+por las m&aacute;ximas de eterna verdad; en lo &uacute;til, por
+los consejos de la sana razon. El hombre no
+es un Dios en quien todo se santifique por solo
+hallarse en &eacute;l; las impresiones que recibe, son
+modificaciones de su naturaleza que en nada alteran
+las leyes eternas; una cosa justa no pierde la
+justicia, por serle desagradable; una cosa injusta,
+por serle agradable, no se lava de la injusticia. El
+enemigo implacable que hunde el pu&ntilde;al vengador
+en las entra&ntilde;as de su v&iacute;ctima, siente en su corazon
+un placer feroz, y su accion no deja de ser un crimen;
+la hermana de la caridad que asiste al enfermo,<span class='pagenum'><a name="Page_302" id="Page_302">[Pg 301]</a></span>
+que le alivia y consuela, sufre mas de una
+vez tormentos atroces, mas por esto su accion no
+deja de ser her&oacute;icamente virtuosa.</p>
+
+<p>Prescindiendo de lo moral, y atendiendo &aacute; lo
+&uacute;til, es necesario tratar las cosas con arreglo &aacute; lo
+que son, no &aacute; lo que nos afectan; la verdad no est&aacute;
+esencialmente en nuestras impresiones, sino en
+los objetos; cuando aquellas nos ponen en desacuerdo
+con estos, nos extravian. El mundo real
+no es el mundo de los poetas y novelistas: es preciso
+considerarle y tratarle tal como es en s&iacute;; no
+sentimental, no fant&aacute;stico, no so&ntilde;ador; sino positivo,
+pr&aacute;ctico, pros&aacute;ico.</p>
+
+
+<h3>&sect; LIV.</h3>
+
+<h4>Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo.</h4>
+
+<p>La religion no sofoca los sentimientos, solo los
+modera y los dirige; la prudencia no desecha el
+auxilio de las pasiones templadas, solo se guarda
+de su predominio. La armon&iacute;a no se ha de producir
+en el hombre con el simult&aacute;neo desarrollo de
+las pasiones, sino con su represion; el contrapeso
+de las que se dejen funcionando no son solo las
+otras pasiones, sino principalmente la razon y la
+moral. La oposicion misma de las inclinaciones
+buenas &aacute; las malas; deja de ser saludable, cuando
+en ella no preside como se&ntilde;ora la razon; porque
+las inclinaciones buenas no son buenas sino en
+cuanto la razon las dirige y modera: abandonadas
+&aacute; s&iacute; mismas, se exageran, se hacen malas.</p>
+
+<p>Un valiente est&aacute; encargado de un puesto peligroso:
+el riesgo crece por momentos; &aacute; su alrededor
+van cayendo sus camaradas: los enemigos<span class='pagenum'><a name="Page_303" id="Page_303">[Pg 302]</a></span>
+se aproximan cada vez mas; ap&eacute;nas hay esperanza
+de sostenerse, y la &oacute;rden para retirarse no llega.
+El desaliento entra por un instante en el corazon
+del valiente; &iquest;&aacute; qu&eacute; morir sin ningun fruto? El
+deber de la disciplina y del honor &iquest;se extender&aacute;
+hasta un sacrificio in&uacute;til? &iquest;No seria mejor abandonar
+el puesto, excusarse &aacute; los ojos del jefe con lo
+imperioso de la necesidad? &laquo;No, responde su corazon
+generoso; esto es cobard&iacute;a que se cubre con
+el nombre de prudencia. &iquest;Qu&eacute; dirian tus compa&ntilde;eros,
+qu&eacute; tu jefe, qu&eacute; cuantos te conocen? &iquest;la
+ignominia &oacute; la muerte? pues la muerte, sin vacilar,
+la muerte.&raquo;</p>
+
+<p>&iquest;Se puede culpar esa reflexion con que el bravo
+oficial ha procurado sostenerse &aacute; s&iacute; mismo, contra
+la tentaci&oacute;n de cobard&iacute;a? Ese deseo del honor,
+ese horror &aacute; la ignominia de pasar por cobarde,
+&iquest;no ha sido en &eacute;l un sentimiento? s&iacute;; pero un sentimiento
+noble, generoso, con cuya fuerza y ascendiente
+se ha fortalecido contra las asechanzas del
+miedo, y ha cumplido su deber. Esa pasion pues
+dirigida &aacute; un objeto bueno, ha producido un resultado
+excelente, que tal vez sin ella no se hubiera
+conseguido: en aquellos momentos cr&iacute;ticos,
+terribles, en que el estruendo del ca&ntilde;on, la griter&iacute;a
+del enemigo cercano, y los ayes de los camaradas
+moribundos, comenzaban &aacute; introducir el
+espanto en su pecho, la razon enteramente sola tal
+vez hubiera sucumbido; pero ha llamado en su
+ayuda &aacute; una pasion mas poderosa que el temor de
+la muerte: el sentimiento del honor, la verg&uuml;enza
+de parecer cobarde; y la razon ha triunfado, el
+deber se ha cumplido.<span class='pagenum'><a name="Page_304" id="Page_304">[Pg 303]</a></span></p>
+
+<p>Llegada la &oacute;rden de replegarse, el oficial se
+reune &aacute; su cuerpo, habiendo perdido en el puesto
+fatal &aacute; casi todos sus soldados.&mdash;Ya le ten&iacute;amos &aacute;
+V. por muerto, le dice chance&aacute;ndose uno de sus
+amigos; no se habr&aacute; V. olvidado del parapeto.&mdash;El
+oficial se cree ultrajado, pide con calor una satisfaccion,
+y &aacute; las pocas horas el burlon imprudente
+ha dejado de existir. El mismo sentimiento
+que poco &aacute;ntes impulsara &aacute; una accion her&oacute;ica,
+acaba de causar un asesinato. El honor, la verg&uuml;enza
+de pasar por cobarde, habian sostenido al
+valiente, hasta el punto de hacerle despreciar su
+vida; el honor, la verg&uuml;enza de pasar por cobarde,
+han te&ntilde;ido sus manos con la sangre de un amigo
+imprudente. La pasion dirigida por la razon se
+elev&oacute; hasta el heroismo; entregada &aacute; su &iacute;mpetu
+ciego, se ha degradado hasta el cr&iacute;men.</p>
+
+<p>La emulacion es un sentimiento poderoso, excelente
+preservativo contra la pereza, contra la
+cobard&iacute;a, y contra cuantas pasiones se oponen al
+ejercicio &uacute;til de nuestras facultades. De ella se
+aprovecha el maestro para estimular &aacute; los alumnos;
+de ella se sirve el padre de familia para refrenar
+las malas inclinaciones de alguno de sus hijos;
+de ella se vale un capitan para obtener de sus subordinados,
+constancia, valor, haza&ntilde;as her&oacute;icas.
+El deseo de adelantar, de cumplir con el deber,
+de llevar &aacute; cabo grandes empresas, el doloroso
+pesar de no haber hecho de nuestra parte todo lo
+que pod&iacute;amos y deb&iacute;amos, el rubor de vernos excedidos
+por aquellos &aacute; quienes hubi&eacute;ramos podido
+superar, son sentimientos muy justos, muy nobles,
+excelentes para hacernos avanzar en el camino<span class='pagenum'><a name="Page_305" id="Page_305">[Pg 304]</a></span>
+del bien. En ellos no hay nada reprensible;
+ellos son el manantial de muchas acciones virtuosas,
+de resoluciones sublimes, de haza&ntilde;as sorprendentes.</p>
+
+<p>Pero si ese mismo sentimiento se exagera, el
+n&eacute;ctar arom&aacute;tico, dulce, confortador, se trueca en
+el humor mortifero que fluye de la boca de un
+reptil ponzo&ntilde;oso, la emulacion se hace envidia.
+El sentimiento en el fondo es el mismo, pero se
+ha llevado &aacute; un punto demasiado alto; el deseo de
+adelantar ha pasado &aacute; ser una sed abrasadora; el
+pesar de verse superado, es ya un rencor contra
+el que supera; ya no hay aquella rivalidad que se
+hermanaba muy bien con la amistad mas &iacute;ntima,
+que procuraba suavizar la humillacion del vencido
+prodig&aacute;ndole muestras de cari&ntilde;o, y sinceras alabanzas
+por sus esfuerzos; que contenta con haber
+conquistado el lauro, le escondia para no lastimar
+el amor propio de los demas; hay s&iacute;, un verdadero
+despecho, hay una rabia, no por la falta de
+los adelantos propios, sino por la vista de los ajenos;
+hay un verdadero odio al que se aventaja,
+hay un vivo anhelo por rebajar el m&eacute;rito de sus
+obras, hay maledicencia, hay el desden con que
+se encubre un furor mal comprimido, hay la sonrisa
+sard&oacute;nica, que ap&eacute;nas alcanza &aacute; disimular los
+tormentos del alma.</p>
+
+<p>Nada mas conforme &aacute; razon que aquel sentimiento
+de la propia dignidad, que se exalta santamente
+cuando las pasiones brutales excitan &aacute; una
+accion vergonzosa; que recuerda al hombre lo
+sagrado de sus deberes, y no le consiente deshonrarse
+faltando &aacute; ellos; aquel sentimiento que le<span class='pagenum'><a name="Page_306" id="Page_306">[Pg 305]</a></span>
+inspira la actitud que le conviene tomar, segun la
+posicion que ocupa; aquel sentimiento que llena
+de majestad el semblante y modales del monarca,
+que da al rostro y maneras de un pont&iacute;fice santa
+gravedad y uncion augusta; que brilla en la mirada
+de fuego de un gran capitan y en su ademan
+resuelto, osado, imponente; aquel sentimiento que
+&aacute; la dicha no le permite alegria descompuesta, ni
+al infortunio abatimiento ignoble; que se&ntilde;ala la
+oportunidad de un prudente silencio, &oacute; sugiere
+una palabra decorosa y firme; que deslinda la afabilidad
+de la nimia familiaridad, la franqueza del
+abandono, la naturalidad de los modales de una
+libertad grosera; aquel sentimiento en fin que vigoriza
+al hombre sin endurecerle, que le suaviza
+sin relajarle, que le hace flexible sin inconstancia,
+y constante sin terquedad. Pero ese mismo sentimiento,
+si no est&aacute; moderado y dirigido por la razon,
+se hace orgullo; el orgullo que hincha el
+corazon, enhiesta la frente, da &aacute; la fisonom&iacute;a un
+aspecto ofensivo, y &aacute; los modales una afectacion
+entre irritante y rid&iacute;cula; el orgullo que desvanece,
+que imposibilita para adelantar, que se suscita &aacute;
+s&iacute; propio obst&aacute;culos en la ejecucion, que inspira
+grandes maldades, que provoca el aborrecimiento
+y el desprecio, que hace insufrible.</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; sentimiento mas razonable que el deseo de
+adquirir &oacute; conservar lo necesario para las atenciones
+propias, y de aquellas personas de cuyo cuidado
+encargan el deber &oacute; el afecto! &Eacute;l previene
+contra la prodigalidad, aparta de los excesos, preserva
+de una vida licenciosa, inspira amor &aacute; la sobriedad,
+templanza en todos los deseos, aficion al<span class='pagenum'><a name="Page_307" id="Page_307">[Pg 306]</a></span>
+trabajo. Pero este mismo sentimiento llevado &aacute; la
+exageracion, impone ayunos que Dios no acepta,
+frio en el invierno, calor en el verano, mal cuidado
+de la salud, abandono en las enfermedades, mortifica
+con privaciones &aacute; la familia, niega todo favor
+&aacute; los amigos, cierra la mano para los pobres,
+endurece cruelmente el corazon para toda clase
+de infortunios, atormenta con sospechas, temores,
+zozobras, prolonga las vigilias, engendra el insomnio,
+persigue y agita con la aparicion de espectros
+robadores los breves momentos de sue&ntilde;o, haciendo
+que no pueda lograr descanso</p>
+
+<p>
+El rico avaro en el angosto lecho,<br />
+Y que sudando con terror despierte.<br />
+</p>
+
+<p>V&eacute;ase pues con cu&aacute;nta verdad he dicho que los
+mismos sentimientos buenos la exageracion los
+hace malos; que el sentimiento por s&iacute; solo, es una
+guia mas segura, y &aacute; menudo peligrosa. La razon
+es quien debe dirigirle conforme &aacute; los eternos principios
+de la moral; la razon es quien debe encaminarle,
+hasta en el terreno de la utilidad. Por esto
+jamas el hombre se ocupa demasiado del conocimiento
+de s&iacute; mismo; ningun esfuerzo est&aacute; de mas
+para adquirir aquel criterio moral y acertado, que
+nos ense&ntilde;a la verdad pr&aacute;ctica, la verdad que debe
+presidir &aacute; todos los actos de nuestra vida. Proceder
+&aacute; la aventura, abandonarse ciegamente &aacute; las inspiraciones
+del corazon, es exponerse &aacute; mancharse
+con la inmoralidad, y &aacute; cometer una serie de
+yerros que acaban por acarrear terribles infortunios.<span class='pagenum'><a name="Page_308" id="Page_308">[Pg 307]</a></span></p>
+
+<h3>&sect; LV.</h3>
+
+<h4>La ciencia es muy &uacute;til &aacute; la pr&aacute;ctica.</h4>
+
+<p>En todo lo concerniente &aacute; objetos sometidos &aacute;
+leyes necesarias, claro es que el conocimiento de
+estas ha de ser util&iacute;simo, cuando no indispensable.
+De cuyo principio infiero que discurren muy mal
+los que en trat&aacute;ndose de ejecutar, descuidan la
+ciencia y solo se atienen &aacute; la pr&aacute;ctica. La ciencia,
+si es verdaderamente digna de este nombre, se
+ocupa en el descubrimiento de las leyes que rigen
+la naturaleza; y as&iacute; su ayuda ha de ser de la mayor
+importancia. Tenemos de esta verdad una
+irrefragable prueba en lo que ha sucedido en Europa
+de tres siglos &aacute; esta parte. Desde que se han
+cultivado las matem&aacute;ticas y las ciencias naturales,
+el progreso de las artes ha sido asombroso. En el
+siglo actual se estan haciendo continuamente ingeniosos
+descubrimientos; y &iquest;qu&eacute; son estos, sino
+otras tantas aplicaciones de la ciencia?</p>
+
+<p>La rutina que desde&ntilde;a &aacute; la ciencia, muestra con
+semejante desden un orgullo necio, hijo de la
+ignorancia. El hombre se distingue de los brutos
+animales por la razon con que le ha dotado el Autor
+de la naturaleza; y no querer emplear las luces
+del entendimiento para la direccion de las operaciones,
+aun las mas sencillas, es mostrarse ingrato
+&aacute; la bondad del Criador. &iquest;Para qu&eacute; se nos ha dado
+esa antorcha sino para aprovecharnos de ella en
+cuanto sea posible? Y si &aacute; ella se deben tan grandes
+concepciones cientificas, &iquest;porqu&eacute; no la hemos
+de consultar para que nos suministre reglas
+que nos guien en la pr&aacute;ctica?<span class='pagenum'><a name="Page_309" id="Page_309">[Pg 308]</a></span></p>
+
+<p>V&eacute;ase el atraso en que se encuentra la Espa&ntilde;a
+en cuanto &aacute; desarrollo material, merced al descuido
+con que han sido miradas durante largo
+tiempo las ciencias naturales y exactas; compar&eacute;monos
+con las naciones que no han caido en este
+error, y nos ser&aacute; f&aacute;cil palpar la diferencia. Verdad
+es que hay en las ciencias una parte meramente
+especulativa, y que dif&iacute;cilmente puede conducir &aacute;
+resultados pr&aacute;cticos; sin embargo es preciso no
+olvidar, que aun esta parte al parecer in&uacute;til, y
+como si dij&eacute;ramos de mero lujo, se liga muchas
+veces con otras que tienen inmediata relacion con
+las artes. Por manera que su inutilidad es solo
+aparente, pues andando el tiempo se descubren
+consecuencias en que no se habia reparado. La
+historia de las ciencias naturales y exactas nos
+ofrece abundantes pruebas de esta verdad, &iquest;Qu&eacute;
+cosa mas puramente especulativa y al parecer mas
+est&eacute;ril, que las fracciones continuas? y no obstante
+ellas sirvieron &aacute; Huigens para determinar
+las dimensiones de las ruedas dentadas en la construccion
+de su aut&oacute;mata planetario.</p>
+
+<p>La pr&aacute;ctica sin la teor&iacute;a permanece estacionaria,
+&oacute; no adelanta sino con much&iacute;sima lentitud; pero
+&aacute; su vez, la teor&iacute;a sin la pr&aacute;ctica fuera tambien infructuosa.
+La teor&iacute;a no progresa ni se solida sin la
+observacion, y la observacion estriba en la pr&aacute;ctica.
+&iquest;Que seria la ciencia agr&iacute;cola sin la experiencia
+del labrador?</p>
+
+<p>Los que se destinen &aacute; la profesion de un arte
+deben, si es posible, estar preparados con los
+principios de la ciencia en que aquella se funda. Los
+carpinteros, alba&ntilde;iles, maquinistas, saldrian sin<span class='pagenum'><a name="Page_310" id="Page_310">[Pg 309]</a></span>
+duda mas h&aacute;biles maestros si poseyesen los elementos
+de geometr&iacute;a y de mec&aacute;nica; y los barnizadores,
+tintoreros y de otros oficios no andarian
+tan &aacute; tientas en sus operaciones, si no careciesen
+de las luces de la qu&iacute;mica. Si una gran parte del
+tiempo que se pierde miserablemente en la escuela
+y en casa, ocup&aacute;ndose en estudios inconducentes,
+se emplease en adquirir los conocimientos preparatorios,
+acomodados &aacute; la carrera que se quiere
+emprender, los individuos, las familias y la sociedad
+reportarian por cierto mayor fruto de sus tareas
+y dispendios.</p>
+
+<p>Bueno es que un j&oacute;ven sea literato; pero &iquest;de
+qu&eacute; le servir&aacute; un brillante trozo de Walter Scott,
+&oacute; de V&iacute;ctor Hugo, cuando colocado al frente de un
+establecimiento sea preciso conocer los defectos
+de una m&aacute;quina, las ventajas &oacute; inconvenientes de
+un procedimiento, &oacute; adivinar el secreto con que en
+los paises extranjeros se ha llegado &aacute; la perfeccion
+de un tinte? Al arquitecto, al ingeniero, &iquest;ser&aacute;n
+los art&iacute;culos de pol&iacute;tica los que les ense&ntilde;ar&aacute;n &aacute;
+construir un edificio con solidez, elegancia, aptitud
+y buen gusto, &aacute; formar atinadamente el plan
+de una carretera &oacute; canal, &aacute; dirigir las obras con
+inteligencia, &aacute; levantar una calzada, &oacute; suspender
+un puente?</p>
+
+
+<h3>&sect; LVI.</h3>
+
+<h4>Inconvenientes de la universalidad.</h4>
+
+<p>El saber es muy costoso y la vida muy breve;
+y sin enbargo vemos con dolor que se desparraman
+las facultades del hombre h&aacute;cia mil objetos diferentes,
+halagando &aacute; un tiempo la vanidad y la pereza.<span class='pagenum'><a name="Page_311" id="Page_311">[Pg 310]</a></span>
+La vanidad, porque de esta suerte se adquiere
+la reputacion de sabio; la pereza, porque es harto
+mas trabajoso el fijarse sobre una materia y dominarla,
+que no el adquirir cuatro nociones generales
+sobre todos los ramos.</p>
+
+<p>Se ponderan de continuo las ventajas de la division
+del trabajo en la industria, y no se advierte
+que este principio es tambien aplicable &aacute; la ciencia.
+Son pocos los hombres nacidos con felices disposiciones
+para todo. Muchos que podrian ser una
+excelente <i>especialidad</i>, dedic&aacute;ndose principal &oacute; exclusivamente
+&aacute; un ramo, se inutilizan miserablemente
+aspirando &aacute; la universalidad. Son incalculables
+los da&ntilde;os que de esto resultan &aacute; la sociedad
+y &aacute; los individuos: pues que se consumen est&eacute;rilmente
+muchas fuerzas que bien aprovechadas y
+dirigidas, habrian podido producir grandes bienes.
+Vaucanson y Vatt hicieron prodigios en la mec&aacute;nica:
+y es muy probable que se hubieran distinguido
+muy poco en las bellas artes y en la poes&iacute;a; Lafontaine
+se inmortaliz&oacute; con sus <i>F&aacute;bulas</i>, y metido &aacute;
+hombre de negocios, hubiera sido de los mas
+torpes. Sabido es que en el trato de la sociedad,
+parecia &aacute; veces estar falto de sentido comun.</p>
+
+<p>No negar&eacute; que unos conocimientos presten &aacute;
+otros grande auxilio, ni las ventajas que reporta
+una ciencia de las luces que le suministran otras,
+quizas de un &oacute;rden totalmente distinto; pero repito
+que esto es para pocos, y que la generalidad
+de los hombres debe dedicarse especialmente &aacute; un
+ramo.</p>
+
+<p>As&iacute; en las ciencias como en las artes, lo que
+conviene es elegir con acierto la profesion: pero<span class='pagenum'><a name="Page_312" id="Page_312">[Pg 311]</a></span>
+una vez escogida, es preciso aplicarse &aacute; ella &oacute;
+principal &oacute; exclusivamente.</p>
+
+<p>La abundancia de libros, de peri&oacute;dicos, de manuales,
+de enciclopedias convida &aacute; estudiar un
+poco de todo: esta abundancia indica el gran
+caudal de conocimientos atesorados con el curso
+de los siglos y de que disfruta la edad presente;
+pero en cambio acarrea un mal muy grave, y es
+que hace perder &aacute; muchos en intensidad lo que
+adquieren en extension; y &aacute; no pocos les proporciona
+aparentar que saben de todo cuando en
+realidad no saben nada.</p>
+
+<p>Si la Espa&ntilde;a ha de progresar de una manera
+real y positiva, es preciso que se acuda &aacute; remediar
+este abuso; que se encajonen, por decirlo as&iacute;,
+los ingenios en sus respectivas carreras, y que sin
+impedir la universalidad de conocimientos en los
+que de tanto sean capaces, se cuide que no falte
+en algunos la profundidad, y en todos la suficiencia.
+La mayor parte de las profesiones demandan
+un hombre entero, para ser desempe&ntilde;adas cual
+conviene; si se olvida esta verdad, las fuerzas
+intelectuales se consumen lastimosamente sin producir
+resultado: como en una m&aacute;quina mal construida
+se pierde gran parte del impulso por falta
+de buenos conductos que le dirijan y apliquen.</p>
+
+<p>A quien reflexione sobre el movimiento intelectual
+de nuestra patria en la &eacute;poca presente, se le
+ofrece de bulto la causa de esa esterilidad que nos
+aflige, &aacute; pesar de una actividad siempre creciente.
+Las fuerzas se disipan, se pierden, porque no hay
+direccion: los ingenios marchan &aacute; la aventura,
+sin pensar ad&oacute;nde van: los que profesan con fruto<span class='pagenum'><a name="Page_313" id="Page_313">[Pg 312]</a></span>
+una carrera la abandonan &aacute; la vista de otra que
+brinda con mas ventajas: y la revolucion trastornando
+todos los papeles, haciendo del abogado
+un diplom&aacute;tico, del militar un pol&iacute;tico, del comerciante
+un hombre de gobierno, del juez un
+economista, de nada todo, aumenta el v&eacute;rtigo de
+las ideas, y opone grav&iacute;simos obst&aacute;culos &aacute; todos
+los progresos.</p>
+
+
+<h3>&sect; LVII.</h3>
+
+<h4>Fuerza de la voluntad.</h4>
+
+<p>El hombre tiene siempre un gran caudal de fuerzas
+sin emplear; y el secreto de hacer mucho, es
+acertar &aacute; explotarse &aacute; s&iacute; mismo. Para convencerse
+de esta verdad basta considerar cu&aacute;nto se multiplican
+las fuerzas del hombre que se halla en aprieto:
+su entendimiento es mas capaz y penetrante,
+su corazon mas osado y emprendedor, su cuerpo
+mas vigoroso: &iquest;y esto porqu&eacute;? &iquest;se crean acaso
+nuevas fuerzas? no ciertamente: solo se despiertan,
+se ponen en accion, se aplican &aacute; un objeto
+determinado. &iquest;Y c&oacute;mo se logra esto? El aprieto
+aguijonea la voluntad, y esta desplega, por decirlo
+as&iacute;, toda la plenitud de su poder: quiere el fin
+con intensidad y viveza, manda con energ&iacute;a &aacute; todas
+las facultades que trabajen por encontrar los medios
+&aacute; prop&oacute;sito, y por emplearlos una vez encontrados;
+y el nombre se asombra de sentirse otro,
+de ser capaz de llevar &aacute; cabo lo que en circunstancias
+ordinarias le pareciera del todo imposible.</p>
+
+<p>Lo que sucede en extremos apurados, debe ense&ntilde;arnos
+el modo de aprovechar y multiplicar<span class='pagenum'><a name="Page_314" id="Page_314">[Pg 313]</a></span>
+nuestras fuerzas en el curso de los negocios comunes:
+regularmente, para lograr un fin, lo que se
+necesita es <i>voluntad</i>: voluntad decidida, resuelta,
+firme, que marche &aacute; su objeto sin arredrarse por
+obst&aacute;culos ni fatigas. Las mas de las veces, no tenemos
+verdadera voluntad, sino veleidad; quisi&eacute;ramos,
+mas no queremos, quisi&eacute;ramos, si no fuese
+preciso salir de nuestra habitual pereza, arrostrar
+tal trabajo, superar tales obst&aacute;culos, pero no queremos
+alcanzar el fin &aacute; tanta costa; empleamos
+con flojedad nuestras facultades, y desfallecemos &aacute;
+la mitad del camino.</p>
+
+
+<h3>&sect; LVIII.</h3>
+
+<h4>Firmeza de voluntad.</h4>
+
+<p>La firmeza de voluntad es el secreto de llevar &aacute;
+cabo las empresas arduas; con esta firmeza comenzamos
+por dominarnos &aacute; nosotros mismos; primera
+condicion para dominar los negocios. Todos experimentamos
+que en nosotros hay dos hombres; uno
+inteligente, activo, de pensamientos elevados, de
+deseos nobles, conformes &aacute; la razon, de proyectos
+arduos y grandiosos; otro torpe, so&ntilde;oliento, de
+miras mezquinas, que se arrastra por el polvo cual
+inmundo reptil; que suda de angustia al pensar
+que se le hace preciso levantar la cabeza del suelo.
+Para el segundo no hay el recuerdo de ayer, ni la
+prevision de ma&ntilde;ana; no hay mas que lo presente,
+el goce de ahora, lo demas no existe; para el primero
+hay la ense&ntilde;anza de lo pasado, y la vista del
+porvenir; hay otros intereses que los del momento,
+hay una vida demasiado anchurosa para limitarla<span class='pagenum'><a name="Page_315" id="Page_315">[Pg 314]</a></span>
+&aacute; lo que afecta en este instante; para el segundo
+el hombre es un ser que siente y goza; para el
+primero el hombre es una criatura racional, &aacute; im&aacute;gen
+y semejanza de Dios, que se desde&ntilde;a de hundir
+su frente en el polvo, que la levanta con generosa
+altivez h&aacute;cia el firmamento, que conoce toda
+su dignidad, que se penetra de la nobleza de su
+or&iacute;gen y destino, que alza su pensamiento sobre la
+region de las sensaciones, que prefiere al goce el
+deber.</p>
+
+<p>Para todo adelanto s&oacute;lido y estable, conviene
+desarrollar al hombre noble, y sujetar y dirigir al
+ignoble, con la firmeza de la volundad. Quien se
+ha dominado &aacute; s&iacute; mismo domina f&aacute;cilmente el negocio,
+y &aacute; los demas que en &eacute;l toman parte. Porque
+es cierto que una volundad firme y constante, ya
+por s&iacute; sola, y prescindiendo de las otras cualidades
+de quien la posea, ejerce poderoso ascendiente
+sobre los &aacute;nimos, y los sojuzga y avasalla.</p>
+
+<p>La terquedad es sin duda un mal grav&iacute;simo,
+porque nos lleva &aacute; desechar los consejos ajenos,
+aferr&aacute;ndonos en nuestro dict&aacute;men y resolucion,
+contra las consideraciones de prudencia y justicia.
+De ella debemos precavernos cuidadosamente,
+porque teniendo su raiz en el orgullo, es planta que
+f&aacute;cilmente se desarrolla. Sin embargo, tal vez podria
+asegurarse que la terquedad no es tan comun,
+ni acarrea tantos da&ntilde;os como la inconstancia. Esta
+nos hace incapaces de llevar &aacute; cabo las empresas
+arduas, y esteriliza nuestras facultades, dej&aacute;ndolas
+ociosas, &oacute; aplic&aacute;ndolas sin cesar &aacute; objetos diferentes,
+y no permitiendo que llegue &aacute; sazon el fruto
+de las tareas; ella nos hace retroceder &aacute; la vista<span class='pagenum'><a name="Page_316" id="Page_316">[Pg 315]</a></span>
+del primer obst&aacute;culo, y desfallecer al presentarse
+un riesgo &oacute; fatiga; ella nos pone &aacute; la merced de
+todas nuestras pasiones, de todos los sucesos, de
+todas las personas que nos rodean; ella nos hace
+tambien tercos en el prurito de mudanza, y ella
+nos hace desoir los consejos de la justicia, de la
+prudencia, y hasta de nuestros mas caros intereses.</p>
+
+<p>Para lograr esta firmeza de voluntad, y precaverse
+contra la inconstancia, conviene formarse
+convicciones fijas, prescribirse un sistema de conducta,
+no obrar al acaso. Es cierto que la variedad
+de acontecimientos y circunstancias, y la escasez
+de nuestra prevision nos obligan con frecuencia
+&aacute; modificar los planes concebidos; pero esto no
+impide que podamos formarlos, no autoriza para
+entregarse ciegamente al curso de las cosas, y
+marchar &aacute; la aventura. &iquest;Para qu&eacute; se nos ha dado
+la razon sino para valernos de ella, y emplearla
+como guia en nuestras acciones?</p>
+
+<p>T&eacute;ngase por cierto que quien recuerde estas
+observaciones, quien proceda con sistema, quien
+obre con premeditado designio, llevar&aacute; siempre
+notable ventaja sobre los que se conduzcan de otra
+manera; si son sus auxiliares, naturalmente se los
+hallar&aacute; puestos bajo sus &oacute;rdenes, y se ver&aacute; constituido
+su caudillo, sin que ellos lo piensen ni &eacute;l
+propio lo pretenda; si son sus adversarios &oacute; enemigos,
+los desbaratar&aacute;, aun contando con m&eacute;nos
+recursos.</p>
+
+<p>Conciencia tranquila, designio premeditado, voluntad
+firme; h&eacute; aqui las condiciones para llevar a
+cabo las empresas. Esto exige sacrificios, es verdad;<span class='pagenum'><a name="Page_317" id="Page_317">[Pg 316]</a></span>
+esto demanda que el hombre se venza &aacute; s&iacute; mismo,
+es cierto; esto supone mucho trabajo interior, no
+cabe duda; pero en lo intelectual como en lo moral,
+como en lo f&iacute;sico; en lo temporal como en lo
+eterno, est&aacute; ordenado que no alcanza la corona
+quien no arrostra la lucha.</p>
+
+
+<h3>&sect; LIX.</h3>
+
+<h4>Firmeza, energ&iacute;a, &iacute;mpetu.</h4>
+
+<p>Voluntad firme no es lo mismo que voluntad
+en&eacute;rgica, y mucho m&eacute;nos que voluntad impetuosa.
+Estas tres cualidades son muy diversas, no siempre
+se hallan reunidas, y no es raro que se excluyan
+reciprocamente. El &iacute;mpetu es producido por un
+acceso de pasion, es el movimiento de la voluntad
+arrastrada por la pasion, es casi la pasion misma.
+Para la energ&iacute;a no basta un acceso moment&aacute;neo;
+es necesaria una pasion fuerte, pero sostenida por
+algun tiempo. En el &iacute;mpetu hay explosion, el tiro
+sale, mas el proyectil cae &aacute; poca distancia; en la
+energ&iacute;a hay explosion tambien, quizas no tan ruidosa,
+pero en cambio el proyectil silba gran trecho
+por los aires, y alcanza un blanco muy distante.
+La firmeza no requiere ni uno ni otro; &aacute; veces no
+consiente ni uno ni otro; admite tambien pasion, frecuentemente
+la necesita; pero es una pasion constante,
+con direccion fija, sometida &aacute; regularidad. El
+&iacute;mpetu, &oacute; destruye en un momento todos los obst&aacute;culos
+&oacute; se quebranta; la energ&iacute;a sostiene algo mas
+la lucha, pero se quebranta tambien; la firmeza
+los remueve si puede, cuando no, los salva, da un<span class='pagenum'><a name="Page_318" id="Page_318">[Pg 317]</a></span>
+rodeo, y si ni uno ni otro le es posible, se para y
+espera.</p>
+
+<p>Mas no debe creerse que esta firmeza no pueda
+tener en ciertos casos energ&iacute;a, &iacute;mpetu irresistible;
+despues de esperar mucho, tambien se impacienta,
+y una resolucion extrema es tanto mas temible
+cuanto es mas premeditada, mas calculada. Esos
+hombres en apariencia frios, pero que en realidad
+abrigan un fuego concentrado y comprimido, son
+formidables cuando llega el momento fatal y dicen
+&laquo;ahora&raquo;.... Ent&oacute;nces clavan en el objeto su mirada
+encendida y se lanzan &aacute; &eacute;l r&aacute;pidos como el
+rayo, certeros como una flecha.</p>
+
+<p>Las fuerzas morales son como las f&iacute;sicas; necesitan
+ser economizadas; los que &aacute; cada paso las
+prodigan las pierden; los que las reservan con
+prudente econom&iacute;a, las tienen mayores en el momento
+oportuno. No son las voluntades mas firmes
+las que chocan continuamente con todo; por el
+contrario los muy impetuosos ceden cuando se les
+resiste, atacan cuando se cede. Los hombres de
+voluntad mas firme no suelen serlo para las cosas
+peque&ntilde;as; las miran con l&aacute;stima, no las consideran
+dignas de un combate. As&iacute; en el trato comun son
+condescendientes, flexibles, desisten con facilidad;
+se prestan &aacute; lo que se quiere. Pero llegada la ocasion,
+sea por presentarse un negocio grande en que
+convenga desplegar las fuerzas, sea porque alguno
+de los peque&ntilde;os haya sido llevado &aacute; un extremo tal
+en que no se pueda condescender mas, y sea necesario
+decir, <i>basta</i>; ent&oacute;nces no es mas impetuoso
+el leon, si se trata de atacar, no es mas firme la
+roca, si se trata de resistir.<span class='pagenum'><a name="Page_319" id="Page_319">[Pg 318]</a></span></p>
+
+<p>Esa fuerza de voluntad que da valor en el combate
+y fortaleza en el sufrimiento; que triunfa de
+todas las resistencias, que no retrocede por ningun
+obst&aacute;culo, que no se desalienta con el mal &eacute;xito,
+ni se quebranta con los choques mas rudos; esa
+voluntad, que segun la oportunidad del momento,
+es fuego abrasador, &oacute; frialdad aterradora; que segun
+conviene, pinta en el rostro formidable tempestad,
+&oacute; una serenidad todav&iacute;a mas formidable;
+esa gran fuerza de voluntad, que es hoy lo que
+era ayer, que ser&aacute; ma&ntilde;ana lo que es hoy; esa gran
+fuerza de voluntad sin la que no es posible llevar &aacute;
+cabo arduas empresas que exijan dilatado tiempo;
+que es uno de los caract&eacute;res distintivos de los hombres
+que mas se han se&ntilde;alado en los fastos de la
+humanidad, de los hombres que viven en los monumentos
+que han levantado, en las instituciones
+que han establecido, en las revoluciones que han
+hecho, &oacute; en los diques con que las han contenido;
+esa gran fuerza de voluntad que poseian los grandes
+conquistadores, los jefes de sectas, los descubridores
+de nuevos mundos, los inventores que
+consumieron su vida en busca de su invento, los
+pol&iacute;ticos que con mano de hierro amoldaron la
+sociedad &aacute; una nueva forma, imprimi&eacute;ndola un
+sello que despues de largos siglos no se ha borrado
+aun; esa fuerza de voluntad que hace de un humilde
+fraile un gran papa en Sixto V, un gran regente en
+Cisneros; esa fuerza de voluntad que cual muro de
+bronce detiene el protestantismo en la cumbre del
+Pirineo, que arroja sobre la Inglaterra una armada
+gigantesca, y escucha impasible la nueva de su
+p&eacute;rdida, que somete el Portugal, vence en San<span class='pagenum'><a name="Page_320" id="Page_320">[Pg 319]</a></span>
+Quintin, levanta el Escorial, y que en el sombr&iacute;o
+&aacute;ngulo del monasterio, contempla con ojos serenos
+la muerte cercana; mi&eacute;ntras</p>
+
+<p>
+Extra&ntilde;a agitacion, tristes clamores<br />
+En el palacio de <i>Felipe</i> cunden,<br />
+Que por el claustro y poblacion &aacute; un tiempo<br />
+Con angustiados ayes se difunden;<br />
+</p>
+
+<p>esa fuerza de voluntad, repito, necesita dos condiciones
+&oacute; mas bien resulta de la accion combinada
+de dos causas; una idea, y un sentimiento. Una
+idea clara, viva, fija, poderosa, que observa el entendimiento,
+ocup&aacute;ndole todo, llen&aacute;ndole todo. Un
+sentimiento fuerte, en&eacute;rgico, due&ntilde;o exclusivo del
+corazon y completamente subordinado &aacute; la idea.
+Si alguna de estas circunstancias falta, la voluntad
+flaquea, vacila.</p>
+
+<p>Cuando la idea no tiene en su apoyo el sentimiento,
+la voluntad es floja; cuando el sentimiento
+no tiene en su apoyo la idea, la voluntad vacila,
+es inconstante. La idea es la luz que se&ntilde;ala el
+camino; es mas, es el punto luminoso que fascina,
+que atrae, que arrastra; el sentimiento es el impulso,
+es la fuerza que mueve, que lanza.</p>
+
+<p>Cuando la idea no es viva, la atraccion disminuye,
+la incertidumbre comienza, la voluntad es
+irresoluta; cuando la idea no es fija, cuando el
+punto luminoso muda de lugar, la voluntad anda
+mal segura; cuando la idea se deja ofuscar &oacute; reemplazar
+por otras, la voluntad muda de objetos, es
+voluble; y cuando el sentimiento no es bastante
+poderoso, cuando no est&aacute; en proporcion con la
+idea, el entendimiento la contempla con placer,<span class='pagenum'><a name="Page_321" id="Page_321">[Pg 320]</a></span>
+con amor, quizas con entusiasmo, pero el alma no
+se halla con fuerzas para tanto: el vuelo no puede
+llegar all&aacute;; la voluntad no intenta nada, y si intenta,
+se desanima y desfallece.</p>
+
+<p>Es increible lo que pueden esas fuerzas reunidas;
+y lo extra&ntilde;o es que su poder no es solo con
+respecto al que las tiene, sino que obra eficazmente
+sobre los que le rodean. El ascendiente que
+llega &aacute; ejercer sobre los demas un hombre de esta
+clase, es superior &aacute; todo encarecimiento. Esa fuerza
+de voluntad, sostenida y dirigida por la fuerza de
+una idea, tiene algo de misterioso que parece revestir
+al hombre de un car&aacute;cter superior y le da
+derecho al mando de sus semejantes: inspira una
+confianza sin l&iacute;mites, una obediencia ciega &aacute; todos
+los mandatos del h&eacute;roe. Aun cuando sean desacertados,
+no se los cree tales; se considera que hay
+un plan secreto que no se concibe: &laquo;&eacute;l sabe bien
+lo que hace,&raquo; decian los soldados de Napoleon, y
+se arrojaban &aacute; la muerte.</p>
+
+<p>Para los usos comunes de la vida no se necesitan
+estas cualidades en grado tan eminente; pero
+el poseerlas del modo que se adapte al talento,
+&iacute;ndole y posicion del individuo, es siempre muy
+&uacute;til y en algunos casos necesario. De esto dependen
+en gran parte las ventajas que unos llevan &aacute; otros
+en la buena direccion y acertado manejo de los
+asuntos; pudiendo asegurarse que quien est&eacute; enteramente
+falto de dichas cualidades ser&aacute; hombre de
+poco valer, incapaz de llevar &aacute; cabo ningun negocio
+importante. Para las grandes cosas es necesaria
+gran fuerza, para las peque&ntilde;as basta peque&ntilde;a;
+pero todas han menester alguna. La diferencia est&aacute;<span class='pagenum'><a name="Page_322" id="Page_322">[Pg 321]</a></span>
+en la intensidad y en los objetos: mas no en la
+naturaleza de las facultades ni de su desarrollo. El
+hombre grande como el vulgar, se dirigen por el
+pensamiento, y se mueven por la voluntad y las
+pasiones. En ambos la fijeza de la idea y la fuerza
+del sentimiento, son los dos principios que dan &aacute;
+la voluntad energ&iacute;a y firmeza. Las piedrezuelas que
+arrebata el viento estan sometidas &aacute; las mismas
+leyes que la masa de un planeta.</p>
+
+
+<h3>&sect; LX.</h3>
+
+<h4>Conclusion y res&uacute;men.</h4>
+
+<p>Criterio es un medio para conocer la verdad. La
+verdad en las cosas es la realidad. La verdad en el
+entendimiento, es conocer las cosas tales como
+son. La verdad en la voluntad es quererlas como
+es debido, conforme &aacute; las reglas de la sana moral.
+La verdad en la conducta es obrar por impulso de
+esta buena voluntad. La verdad en proponerse un
+fin, es proponerse el fin conveniente y debido,
+segun las circunstancias. La verdad en la eleccion
+de los medios es elegir los que son conformes &aacute; la
+moral, y mejor conducen al fin. Hay verdades de
+muchas clases; porque hay realidad de muchas
+clases. Hay tambien muchos modos de conocer la
+verdad. No todas las cosas se han de mirar de la
+misma manera, sino del modo que cada una de
+ellas se ve mejor. Al hombre le han sido dadas
+muchas facultades. Ninguna es in&uacute;til. Ninguna es
+intr&iacute;nsecamente mala. La esterilidad &oacute; la malicia
+les vienen de nosotros que las empleamos mal.
+Una buena l&oacute;gica debiera comprender al hombre<span class='pagenum'><a name="Page_323" id="Page_323">[Pg 322]</a></span>
+entero; porque la verdad est&aacute; en relacion con todas
+las facultades del hombre. Cuidar de la una, y
+no de la otra, es &aacute; veces esterilizar la segunda,
+y malograr la primera. El hombre es un mundo
+peque&ntilde;o: sus facultades son muchas y muy diversas;
+necesita armon&iacute;a, y no hay armon&iacute;a sin atinada
+combinacion, y no hay combinacion atinada
+si cada cosa no est&aacute; en su lugar; si no ejerce sus
+funciones &oacute; las suspende en el tiempo oportuno.
+Cuando el hombre deja sin accion alguna de sus
+facultades, es un instrumento al que le faltan cuerdas;
+cuando las emplea mal es un instrumento
+destemplado. La razon es fria, pero ve claro; darle
+calor, y no ofuscar su claridad: las pasiones son
+ciegas, pero dan fuerza; darles direccion, y aprovecharse
+de su fuerza. El entendimiento sometido
+&aacute; la verdad; la voluntad sometida &aacute; la moral; las
+pasiones sometidas al entendimiento y &aacute; la voluntad,
+y todo ilustrado, dirigido, elevado por la religion;
+h&eacute; aqu&iacute; el hombre completo; el hombre
+por excelencia. En &eacute;l la razon da luz, la imaginacion,
+pinta, el corazon vivifica, la religion diviniza.</p>
+
+
+<p>FIN.<span class='pagenum'><a name="Page_324" id="Page_324">[Pg 323]</a></span></p>
+
+<p>NOTAS</p>
+
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> P&aacute;g. 7.&mdash;<i>Verum est id quod est</i>, dice san Agustin
+(Lib. 2. Solil. cap. 5). Puede distinguirse entre la verdad
+de la cosa y la verdad del entendimiento: la primera, que
+es la cosa misma, se podr&aacute; llamar objetiva; la segunda,
+que es la conformidad del entendimiento con la cosa, se
+apellidar&aacute; formal, &oacute; subjetiva. El oro es metal, independientemente
+de nuestro conocimiento; h&eacute; aqu&iacute; una verdad
+objetiva. El entendimiento conoce que el oro es metal,
+h&eacute; aqu&iacute; una verdad formal &oacute; subjetiva.
+</p><p>
+Mucha presuncion seria el despreciar las reglas para
+pensar bien. &laquo;Nullam dicere maximarum rerum esse artem,
+cum minimarum sine arte nulla sit, hominum est
+parum considerate loquentium.&raquo; &laquo;Es de hombres lijeros,
+decia Ciceron, el afirmar que para las grandes cosas no
+hay arte, cuando de &eacute;l no carecen ni las mas peque&ntilde;as.&raquo;
+(Lib. 2. de offic.) En la utilidad de las reglas han estado
+acordes los sabios antiguos y modernos: la dificultad pues
+est&aacute; en saber cu&aacute;les son estas, cu&aacute;l es el mejor modo de
+ense&ntilde;ar &aacute; practicarlas. <i>Don de los dioses</i> llam&oacute; S&oacute;crates
+&aacute; la l&oacute;gica, mas por desgracia, no nos aprovechamos lo
+bastante de este don precioso, y las cavilaciones de los
+hombres le hacen in&uacute;til para muchos. Los aristot&eacute;licos
+han sido acusados de embrollar el entendimiento de los
+principiantes con la abundancia de las reglas, y el f&aacute;rrago
+de discusiones abstractas; en cambio, las escuelas que les
+han sucedido, y particularmente los ide&oacute;logos mas modernos,
+no estan libres del todo de un cargo semejante.
+Algunos reducen la l&oacute;gica &aacute; un an&aacute;lisis de las operaciones
+del entendimiento, y de los medios con que se adquieren
+las ideas; lo que encierra las mas altas y dif&iacute;ciles cuestiones
+que ofrecerse puedan &aacute; la humana filosof&iacute;a.<span class='pagenum'><a name="Page_325" id="Page_325">[Pg 324]</a></span>
+</p><p>
+Quisi&eacute;ramos un poco m&eacute;nos de ciencia y un poco mas
+de pr&aacute;ctica; recordando lo que dice Bacon de Verulamio
+sobre el arte de observacion, cuando le llama una especie
+de sagacidad, de olfato cazador, mas bien que ciencia.
+Ars experimentalis sagacitas potius est et odoratio qu&aelig;dam
+venatica quam scientia. (De Augm. scient. L. 5. c. 2.)</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> P&aacute;g. 10.&mdash;Los hombres mas insignes en el mundo
+cient&iacute;fico se han distinguido por una gran fuerza de atencion;
+y algunos de ellos por una abstraccion que raya en
+lo increible. Arquimedes ocupado en sus meditaciones y
+operaciones geom&eacute;tricas, no advierte el estr&eacute;pito de la
+ciudad tomada por los enemigos. Vieta pasa sin interrupcion
+dias y noches absorto en sus combinaciones algebr&aacute;icas
+y no se acuerda de s&iacute; propio, hasta que le arrancan
+de tama&ntilde;a enajenacion sus dom&eacute;sticos y amigos; Leibnitz
+malbarata lastimosamente su salud, estando muchos dias
+sin levantarse de la silla. Esta abstraccion extraordinaria
+es respetable en hombres que de tal suerte han enriquecido
+las ciencias con admirables inventos; ellos tenian verdaderamente
+una mision que cumplir, y en cierto modo
+era excusable que &aacute; tan alto objeto sacrificaran su salud
+y su vida. Pero aun en los genios mas eminentes no ha
+estado re&ntilde;ida la intensidad de la atencion con su flexibilidad:
+Descartes estaba elaborando sus colosales concepciones
+entre el estruendo de los combates; y cuando
+cansado de la vida militar se retir&oacute; del servicio en que se
+habia alistado voluntariamente, continu&oacute; viajando por los
+principales paises de Europa. Con semejante tenor de vida,
+es muy probable que el ilustre fil&oacute;sofo habia sabido enlazar
+la intensidad con la flexibilidad de la atencion, y que
+no seria tan delicado en la materia como Kant, de quien
+se dice, que el solo desarreglo &oacute; cambio de un boton en
+uno de sus oyentes era capaz de hacerle perder el hilo
+del discurso. Esto no es tan extra&ntilde;o si se considera que
+el fil&oacute;sofo aleman jamas sali&oacute; de su patria, y que por tanto
+no debi&oacute; de acostumbrarse &aacute; meditar sino en el retiro de<span class='pagenum'><a name="Page_326" id="Page_326">[Pg 325]</a></span>
+su gabinete. Pero sea lo que fuere de las rarezas de algunos
+hombres c&eacute;lebres, importa sobre manera esforzarse
+en adquirir esa flexibilidad de atencion que puede muy
+bien aliarse con su intensidad. En esto como en todas las
+cosas puede mucho el trabajo, la repeticion de actos,
+que llegan &aacute; engendrar un h&aacute;bito que no se pierde en toda
+la vida. Acostumbr&aacute;ndose &aacute; pensar sobre cuantos objetos
+se ofrecen, y &aacute; dar constantemente al esp&iacute;ritu una direccion
+seria, se consigue lentamente, y sin esfuerzo, la
+conveniente disposicion de &aacute;nimo, ya sea para fijarse
+largas horas sobre un punto, ya para hacer suavemente
+la transicion de unas ocupaciones &aacute; otras. Cuando no se
+posee esta flexibilidad, el esp&iacute;ritu se fatiga y enerva con
+la concentracion excesiva &oacute; se desvanece con cualquiera
+distraccion; lo primero, &aacute; mas de ser nocivo &aacute; la salud,
+tampoco suele servir mucho para progresar en la ciencia;
+y lo segundo inutiliza el entendimiento para los estudios
+serios. El esp&iacute;ritu como el cuerpo ha menester un buen
+r&eacute;gimen; y en este r&eacute;gimen hay una condicion indispensable:
+la templanza.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> P&aacute;g. 14.&mdash;Un hombre dedicado &aacute; una profesion
+para la cual no ha nacido, es una pieza dislocada: sirve
+de poco, y muchas veces no hace mas que sufrir y embarazar.
+Quizas trabaja con celo, con ardor; pero sus
+esfuerzos &oacute; son impotentes, &oacute; no corresponden ni con
+mucho &aacute; sus deseos. Quien haya observado algun tanto
+sobre este particular, habr&aacute; notado f&aacute;cilmente los malos
+efectos de semejante dislocacion. Hombres muy bien dotados
+para un objeto, se muestran con una inferioridad
+lastimosa cuando se ocupan de otro. Uno de los talentos
+mas sobresalientes que he conocido en lo tocante &aacute; ciencias
+morales y pol&iacute;ticas, le considero mucho m&eacute;nos que
+mediano con respecto &aacute; las exactas; y al contrario, he
+visto &aacute; otros de feliz disposicion para adelantar en estas,
+y muy poco capaces para aquellas.
+</p><p>
+Y lo singular en la diferencia de los talentos es que
+aun trat&aacute;ndose de una misma ciencia, los unos son mas<span class='pagenum'><a name="Page_327" id="Page_327">[Pg 326]</a></span>
+&aacute; prop&oacute;sito que otros para determinadas partes. As&iacute; se
+puede experimentar en la ense&ntilde;anza de las matem&aacute;ticas
+que la disposicion de un mismo alumno no es igual con
+respecto &aacute; la Aritm&eacute;tica, Algebra y Geometr&iacute;a. En el c&aacute;lculo,
+unos se adiestran con facilidad en la parte de aplicacion,
+mi&eacute;ntras no adelantan igualmente ni con mucho,
+en la de generalizacion; unos adelantan en la Geometr&iacute;a
+mas de lo que habian hecho esperar en el estudio del Algebra
+y Aritm&eacute;tica. En la demostracion de los teoremas,
+en la resolucion de los problemas, se echan de ver diferencias
+muy se&ntilde;aladas: unos se aventajan en la facilidad
+de aplicar, de construir, pero deteni&eacute;ndose, por decirlo
+as&iacute;, en la superficie, sin penetrar en el fondo de las cosas;
+al paso que otros no tan diestros en lo primero, se distinguen
+por el talento de demostracion, por la facilidad
+en generalizar, en ver resultados, en deducir consecuencias
+lejanas. Estos &uacute;ltimos son hombres de ciencia,
+los primeros son hombres de pr&aacute;ctica; &aacute; aquellos les conviene
+el estudio, &aacute; estos el trabajo de aplicacion.
+</p><p>
+Si estas diferencias se notan en los l&iacute;mites de una misma
+ciencia, &iquest;qu&eacute; ser&aacute; cuando se trate de las que versan
+sobre objetos los mas distantes entre s&iacute;? y sin embargo,
+&iquest;qui&eacute;n cuida de observarlas, y mucho m&eacute;nos de dirigir
+&aacute; los ni&ntilde;os y &aacute; los j&oacute;venes por el camino que les conviene?
+A todos se nos arroja, por decirlo as&iacute;, en un mismo molde:
+para la eleccion de las profesiones suele atenderse &aacute; todo,
+m&eacute;nos &aacute; la disposicion particular de los destinados &aacute; ellas.
+&iexcl;Cu&aacute;nto y cu&aacute;nto falta que observar en materia de educacion
+&eacute; instruccion!
+</p><p>
+En la acertada eleccion de la carrera no solo se interesa
+el adelanto del individuo, sino la felicidad de toda su vida.
+El hombre que se dedica &aacute; la ocupacion que se le
+adapta, disfruta mucho, aun entre las fatigas del trabajo;
+pero el infeliz que se halla condenado &aacute; tareas para las
+cuales no ha nacido, ha de estar violent&aacute;ndose continuamente,
+ya para contrariar sus inclinaciones, ya para suplir
+con esfuerzo lo que le falta en habilidad.<span class='pagenum'><a name="Page_328" id="Page_328">[Pg 327]</a></span>
+</p><p>
+Algunos de los hombres que mas se han distinguido en
+la respectiva profesion, habrian sido probablemente muy
+medianos, si se hubiesen dedicado &aacute; otra que no les conviniera.
+Malebranche se ocupaba en el estudio de las lenguas
+y de la historia, y no daba muestras de ninguna
+disposicion muy aventajada, cuando acert&oacute; &aacute; entrar en la
+tienda de un librero, donde le cay&oacute; en manos el <i>Tratado
+del hombre</i> de Desc&aacute;rtes. Caus&oacute;le tanta impresion aquella
+lectura, que se cuenta haber tenido que interrumpirla
+mas de una vez para calmar los fuertes latidos de
+su corazon. Desde aquel dia Malebranche se dedic&oacute; al
+estudio que tan perfectamente se le adaptaba; y diez
+a&ntilde;os despues publicaba ya su famosa obra de la <i>Investigacion
+de la verdad</i>. Y es que la palabra de Descartes
+dispert&oacute; el genio filos&oacute;fico adormecido en el j&oacute;ven bajo la
+balumba de las lenguas y de la historia: sinti&oacute;se otro,
+conoci&oacute; que &eacute;l era capaz de comprender aquellas altas
+doctrinas, y como el poeta al leer &aacute; otro poeta, exclam&oacute;:
+&laquo;<i>tambien yo soy fil&oacute;sofo</i>.&raquo;
+</p><p>
+Una cosa semejante le sucedi&oacute; &aacute; Lafontaine. Habia
+cumplido veinte y dos a&ntilde;os, sin dar muestras de abrigar
+genio po&eacute;tico. No lo conoci&oacute; &eacute;l mismo hasta que ley&oacute; la
+oda de Malherbe sobre el asesinato de Enrique IV. Y este
+mismo Lafontaine que tan alto ray&oacute; en la poes&iacute;a, &iquest;qu&eacute;
+hubiera sido como hombre de negocios? Sus inocentadas
+que tanto daban que reir &aacute; sus amigos, no son muy buen
+indicio de felices disposiciones para este g&eacute;nero.
+</p><p>
+He dicho que convenia observar el talento particular
+de cada ni&ntilde;o para dedicarle &aacute; la carrera que mejor se le
+adapta: y que seria bueno observar lo que dice &oacute; hace
+cuando se encuentra con ciertos objetos. Madama Perier,
+en la <i>Vida</i> de su hermano Pascal, refiere que siendo ni&ntilde;o
+le llam&oacute; un dia la atencion el fen&oacute;meno del diverso sonido
+de un plato herido con un cuchillo, segun se le aplicaba
+el dedo &oacute; se le retiraba; y que despues de reflexionar
+mucho sobre la causa de esta diferencia escribi&oacute; un peque&ntilde;o
+<span class='pagenum'><a name="Page_329" id="Page_329">[Pg 328]</a></span>
+tratado sobre ella. Este esp&iacute;ritu observador en tan
+tierna edad &iquest;no anunciaba ya al ilustre f&iacute;sico del experimento
+de Puy-de-D&ocirc;me confirmando las ideas de Torricelli
+y Galileo?
+</p><p>
+El padre de Pascal deseoso de formar el esp&iacute;ritu de su
+hijo, fortaleci&eacute;ndole con otra clase de estudios &aacute;ntes de
+pasar al de las matem&aacute;ticas, hasta evitaba el hablar de
+geometr&iacute;a en presencia del ni&ntilde;o; pero este encerrado
+en su cuarto, traza figuras con un carbon, y desenvolviendo
+la definicion de la geometr&iacute;a que habia oido,
+demuestra hasta la proposicion 32 de Euclides. El genio
+del eminente ge&oacute;metra se debatia bajo una inspiracion
+poderosa, que todav&iacute;a no era &eacute;l capaz de comprender.
+</p><p>
+El c&eacute;lebre Vaucanson se ocupa en examinar atentamente
+la construccion de un reloj de una antesala donde
+estaba esperando &aacute; su madre; en vez de juguetear, acecha
+por las hendiduras de la caja, por si puede descubrir
+el mecanismo: y luego despues se ensaya en construir
+uno de madera que revela el asombroso genio del ilustre
+constructor del <i>flautista</i>, y del <i>&aacute;spid de Cleopatra</i>.
+</p><p>
+Bossuet &aacute; la edad de 16 a&ntilde;os improvisaba en el palacio
+de Rambouillet un sermon que por la copia de pensamientos
+y facilidad de expresion y de estilo, admiraba al concurso
+compuesto de los talentos mas escogidos que &aacute; la
+sazon contaba la Francia.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_5" id="Footnote_4_5"></a><a href="#FNanchor_4_5"><span class="label">[4]</span></a> P&aacute;g. 25.&mdash;He dicho que la teor&iacute;a de las probabilidades
+auxiliada por la de las combinaciones, pone de manifiesto
+la imposibilidad que he llamado de sentido comun,
+calculando, por decirlo as&iacute;, la inmensa distancia que va
+de la posibilidad del hecho &aacute; su existencia; distancia que
+nos le hace considerar como poco m&eacute;nos que absolutamente
+imposible. Para dar una idea de esto supondr&eacute; que
+se tengan siete letras e, s, p, a, &ntilde;, o, l, y que disponi&eacute;ndolas
+&aacute; la aventura, se quiere que salga la palabra <i>espa&ntilde;ol</i>.
+Es claro que no hay imposibilidad intr&iacute;nseca, pues
+que lo vemos hecho todos los dias, cuando &aacute; la combinacion
+<span class='pagenum'><a name="Page_330" id="Page_330">[Pg 329]</a></span>
+preside la inteligencia del cajista; pero en faltando
+esta inteligencia, no hay mas razon para que resulten
+combinadas de esta manera que de la otra. Ahora bien:
+teniendo presente que el n&uacute;mero de combinaciones de
+diferentes cantidades es igual &aacute; 1&times;2&times;3&times;4.......(n-1)n,
+expresando n el n&uacute;mero de los factores; siendo
+siete las letras en el caso presente, el n&uacute;mero de combinaciones
+posibles ser&aacute; igual &aacute; 1&times;2&times;3&times;4&times;5&times;6&times;7.=5040.
+</p><p>
+Ahora: recordando que la probabilidad de un hecho es
+la relacion del n&uacute;mero de casos posibles, resulta que la
+probabilidad de salir por acaso las siete letras dispuestas
+de modo que formen la palabra <i>espa&ntilde;ol</i>, es igual &aacute; 1/5040.
+Por manera que estaria en el mismo caso que el salir una
+bola negra de una urna donde hubiese 5039 bolas blancas.
+</p><p>
+Si es tanta la dificultad que hay en que resulte formada
+una sola palabra de siete letras; &iquest;qu&eacute; ser&aacute; si tomamos
+por ejemplo un escrito en que hay muchas p&aacute;ginas, y por
+tanto gran n&uacute;mero de palabras? La imaginacion se asombra
+al considerar la inconcebible peque&ntilde;ez de la probabilidad
+cuando se atiende &aacute; lo siguiente: 1&ordm;. La formacion
+casual de una sola palabra es poco m&eacute;nos que imposible,
+&iquest;qu&eacute; ser&aacute; con respecto &aacute; millares de palabras? 2&ordm;. Las
+palabras sin el debido &oacute;rden entre s&iacute; no dirian nada, y
+por tanto seria necesario que saliesen del modo correspondiente
+para expresar lo que se queria. Siete solas palabras
+nos costarian el mismo trabajo que las siete letras.
+3&ordm;. Esto es verdad, aun no exigiendo disposicion en l&iacute;neas,
+y suponi&eacute;ndolo todo en una sola; &iquest;qu&eacute; ser&aacute; si se piden
+l&iacute;neas? Solo siete nos traer&aacute;n la misma dificultad que las
+siete palabras y las siete letras. 4&ordm;. Para formarse una
+idea del punto &aacute; que llegaria el guarismo que expresase
+los casos posibles, advi&eacute;rtase que nos hemos limitado &aacute;
+un n&uacute;mero de los mas bajos, el <i>siete</i>; advi&eacute;rtase que hay
+muchas palabras de mas letras; que todas las l&iacute;neas habrian
+de constar de algunas palabras, y todas las p&aacute;ginas
+de muchas lineas. 5&ordm;. Y finalmente, reflexi&oacute;nese ad&oacute;nde<span class='pagenum'><a name="Page_331" id="Page_331">[Pg 330]</a></span>
+va &aacute; parar un n&uacute;mero que se forma con una ley tan aumentativa
+como esta 1&times;2&times;3&times;4&times;5&times;6&times;7&times;8... (n-1)n.
+S&iacute;gase por breve rato la multiplicacion y se
+ver&aacute; que el incremento es asombroso.
+</p><p>
+En la mayor parte de los casos en que el sentido comun
+nos dice que hay imposibilidad, son muchas las cantidades
+por combinar, entendiendo por cantidades todos los
+objetos que han de estar dispuestos de cierto modo para
+lograr el objeto que se desea. Por poco elevado que sea
+este n&uacute;mero, el c&aacute;lculo demuestra ser la probabilidad tan
+peque&ntilde;a, que ese instinto con el cual desde luego, sin
+reflexionar, decimos &laquo;esto no puede ser&raquo; es admirable,
+por lo fundado que est&aacute; en la sana razon. Pondr&eacute; otro
+ejemplo. Suponiendo que las cantidades son en n&uacute;mero
+de 100, el de las combinaciones posibles ser&aacute; 1&times;2&times;3&times;4&times;5&times;6.... 99&times;100.
+Para concebir la increible altura
+&aacute; que se elevar&iacute;a este producto, consid&eacute;rese que se
+han de sumar los logaritmos de todas estas cantidades,
+y que las solas <i>caracter&iacute;sticas</i>, prescindiendo de las <i>mant&iacute;sas</i>
+dan 92: lo que por s&iacute; solo da una cantidad igual &aacute;
+la unidad seguida de 92 ceros. S&uacute;mense las <i>mantisas</i>,
+y a&ntilde;&aacute;dase el resultado de los enteros &aacute; las <i>caracter&iacute;sticas</i>,
+y se ver&aacute; que este n&uacute;mero crece todav&iacute;a mucho mas. Sin
+fatigarse con c&aacute;lculos se puede formar idea de esta clase
+de aumento. As&iacute; suponiendo que el n&uacute;mero de las cantidades
+combinables sea diez mil, por la suma de las solas
+<i>caracter&iacute;sticas</i> de los factores se tendria una <i>caracter&iacute;stica</i>
+igual &aacute; 28894; es decir que aun no llevando en cuenta
+lo much&iacute;simo que subiria la suma de las <i>mantisas</i>, resultaria
+un n&uacute;mero igual &aacute; la unidad seguida de 28894
+ceros. Conc&iacute;base si se puede lo que es un n&uacute;mero, que
+por poco espesor que en la escritura se d&eacute; &aacute; los ceros,
+tendr&aacute; la longitud de algunas varas; y v&eacute;ase si no es muy
+certero el instinto que nos dice ser imposible una cosa
+cuya probabilidad es tan peque&ntilde;a que est&aacute; representada
+por un quebrado cuyo numerador es la unidad, y cuyo
+denominador es un n&uacute;mero tan colosal.<span class='pagenum'><a name="Page_332" id="Page_332">[Pg 331]</a></span></p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_6" id="Footnote_5_6"></a><a href="#FNanchor_5_6"><span class="label">[5]</span></a> P&aacute;g. 35.&mdash;He creido in&uacute;til ventilar en esta obra
+las muchas cuestiones que se agitan sobre los sentidos,
+en sus relaciones con los objetos externos, y la generacion
+de las ideas. Esto me hubiera llevado fuera de mi
+prop&oacute;sito, y ademas no habria servido de nada para ense&ntilde;ar
+&aacute; hacer buen uso de los mismos sentidos. En otra
+obra, que tal vez no tarde en dar &aacute; luz, me propongo
+examinar estas cuestiones con la extension que su importancia
+reclama.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_7" id="Footnote_6_7"></a><a href="#FNanchor_6_7"><span class="label">[6]</span></a> P&aacute;g. 47.&mdash;Lo que he dicho sobre las consecuencias
+que instintivamente sacamos de la coexistencia &oacute; sucesion
+de los fen&oacute;menos, est&aacute; &iacute;ntimamente enlazado con lo explicado
+en la <i>Nota 4</i>, sobre la imposibilidad de sentido
+comun. De esto puede sacarse una demostracion incontrastable
+en favor de la existencia de Dios.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_8" id="Footnote_7_8"></a><a href="#FNanchor_7_8"><span class="label">[7]</span></a> P&aacute;g. 56.&mdash;Los que crean que la moral cristiana
+induce f&aacute;cilmente &aacute; error por un exceso de caridad, conocen
+poco esta moral, y no han reflexionado mucho sobre
+los dogmas fundamentales de nuestra religion. Uno
+de ellos es la corrupcion original del hombre, y los estragos
+que esta corrupcion produce en el entendimiento
+y en la voluntad. &iquest;Semejante doctrina es acaso muy &aacute; prop&oacute;sito
+para inspirar demasiada confianza? &iquest;Los libros sagrados
+no estan llenos de narraciones en que resaltan la
+perfidia y la maldad de los hombres? La caridad nos hace
+amar &aacute; nuestros hermanos, pero no nos obliga &aacute; reputarlos
+por buenos, si son malos, no nos prohibe el sospechar
+de ellos, cuando hay justos motivos, ni nos impide el
+tener la cautela prudente, que de suyo aconseja el conocer
+la miseria y la malicia del humano linaje.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_8_9" id="Footnote_8_9"></a><a href="#FNanchor_8_9"><span class="label">[8]</span></a> P&aacute;g. 67.&mdash;Para convencerse de que no he exagerado
+al ponderar el peligro de ser inducidos en error por
+los narradores, basta considerar que aun con respecto &aacute;
+paises muy conocidos, la historia se est&aacute; <i>rehaciendo</i> con<span class='pagenum'><a name="Page_333" id="Page_333">[Pg 332]</a></span>tinuamente,
+y tal vez en este siglo mas que en los anteriores.
+Todos los dias se estan publicando obras en que
+se enmiendan errores, verdaderos &oacute; imaginarios; pero lo
+cierto es que en muchos puntos grav&iacute;simos hay una completa
+discordancia en las opiniones. Esto no debe conducir
+al escepticismo, pero s&iacute; inspirar mucha cautela. La
+autoridad humana es una condicion indispensable para el
+individuo y la sociedad: pero es preciso no fiarse demasiado
+en ella. Para enga&ntilde;arnos basta &oacute; mala fe &oacute; error.
+Desgraciadamente, estas cosas no son raras.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_9_10" id="Footnote_9_10"></a><a href="#FNanchor_9_10"><span class="label">[9]</span></a> P&aacute;g. 72.&mdash;Es muy dudoso si el periodismo causar&aacute;
+da&ntilde;o &oacute; provecho &aacute; la historia de lo presente; pero
+no puede negarse que multiplicar&aacute; el n&uacute;mero de los historiadores
+con la mayor circulacion de documentos. Antes,
+para proporcionarse algunos de ellos era necesario
+recurrir &aacute; secretar&iacute;as &oacute; archivos; mas ahora, son pocos
+los que son tan reservados que &oacute; desde luego, &oacute; &aacute; la
+vuelta de algun tiempo, no caigan en manos de un peri&oacute;dico;
+y por poco que valgan, pueden contar con infinitas
+reimpresiones en varias lenguas. Por manera que ahora
+las colecciones de peri&oacute;dicos son excelentes memorias
+para escribir la historia. Esto aumenta el n&uacute;mero de los
+hechos en que se pueda fundar el historiador; y de que
+puede aprovecharse con gran fruto, con tal que no confunda
+el texto con el comentario.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_10_11" id="Footnote_10_11"></a><a href="#FNanchor_10_11"><span class="label">[10]</span></a> P&aacute;g. 78.&mdash;Al leer algun libro de viajes, no debemos
+buscar el cap&iacute;tulo de paises lejanos, sino de aquellos
+cuyos pormenores nos sean muy conocidos; esto proporciona
+el juzgar con acierto de la obra, y &aacute; veces no
+escasa diversion. Ent&oacute;nces se palpa la lijereza con que
+se escriben ciertos viajes. Una poblacion que tenia yo
+bien conocida, y cuyos alrededores secos y pedregosos
+habia recorrido no pocas veces, la he visto en un libro de
+viajes cercada como por encanto de jardines y arroyos;
+y &aacute; otra en que se habla de las aguas de un rio no lejano,<span class='pagenum'><a name="Page_334" id="Page_334">[Pg 333]</a></span>
+como de un bello sue&ntilde;o que algun dia se pudiera realizar,
+la he visto tambien en otro libro regalada ya con la ejecucion
+del hermoso proyecto, &oacute; mejor dir&eacute;, sin necesidad
+de &eacute;l, pues que el cauce del rio estaba junto &aacute; sus
+murallas.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_11_12" id="Footnote_11_12"></a><a href="#FNanchor_11_12"><span class="label">[11]</span></a> P&aacute;g. 89.&mdash;He manifestado mucha desconfianza
+de las obras p&oacute;stumas, sobre todo si el autor no ha podido
+darles la &uacute;ltima mano, dej&aacute;ndolas &aacute; persona de muy
+segura entereza, y que no haya de hacer mas que publicarlas.
+Entre los muchos ejemplos que se pudieran citar,
+en que la falsificacion ha sido probada, &oacute; en que se ha
+sospechado no sin fuertes indicios, recordar&eacute; un hecho
+grav&iacute;simo, cual es lo que est&aacute; sucediendo en Francia con
+respecto &aacute; una obra muy importante: <i>Los Pensamientos de
+Pascal</i>. En el espacio de dos siglos se han publicado numerosas
+ediciones de esta obra, y ha sido traducida en
+diferentes lenguas, y todav&iacute;a en 1845 estan disputando
+M. Cousin y M. Faug&egrave;re sobre pasajes de gran trascendencia.
+M. Cousin pretendia haber restablecido el verdadero
+Pascal, haciendo desaparecer las enmiendas introducidas
+en la obra por la mano de Port-Royal, y ahora
+M. Faug&egrave;re ha dado &aacute; luz otra edicion, de la cual resulta
+que solo &eacute;l ha consultado el escrito aut&oacute;grafo, y que
+M. Cousin, el mismo M. Cousin, se habia limitado, por lo
+general, &aacute; las copias. Fiaos de editores.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_12_13" id="Footnote_12_13"></a><a href="#FNanchor_12_13"><span class="label">[12]</span></a> P&aacute;g. 102.&mdash;Lo dicho en la <i>Nota 3</i> sobre la diferencia
+de los talentos deja fuera de duda lo que acabo de
+asentar en el cap&iacute;tulo XII. Sin embargo para hacer sentir
+que la escena de los <i>Sabios resucitados</i> no es una ficcion
+exagerada, citar&eacute; un ejemplo que equivale &aacute; muchos.
+&iquest;Qui&eacute;n hubiera pensado que un escritor tan fecundo, tan
+brillante, tan lozano y pintoresco como Buffon, no fuese
+poeta ni capaz de hacer justicia &aacute; los poetas mas eminentes?
+Trat&aacute;ndose de un hombre que solo se hubiese distinguido
+en las ciencias exactas, esto no fuera extra&ntilde;o;
+<span class='pagenum'><a name="Page_335" id="Page_335">[Pg 334]</a></span>
+pero en Buffon, en el magn&iacute;fico pintor de la naturaleza,
+&iquest;c&oacute;mo se concibe esta anomal&iacute;a? Sin embargo la anomal&iacute;a
+existi&oacute;, y esto basta &aacute; manifestar que no solo pueden
+encontrarse separados dos g&eacute;neros de talento muy diversos,
+sino tambien los que al parecer solo se distinguen
+por un lijero matiz. &laquo;Yo he visto, dice Laharpe, al respetable
+anciano Buffon, afirmar con mucha seguridad que
+los versos mas hermosos estaban llenos de defectos, y
+que no alcanzaban ni con mucho &aacute; la perfeccion de una
+buena prosa. No vacilaba en tomar por ejemplo los versos
+de la <i>Athalia</i> y hacer una minuciosa cr&iacute;tica de los de
+la primera escena. Todo lo que dijo era propio de un
+hombre tan extra&ntilde;o &aacute; las <i>primeras nociones de la poes&iacute;a</i>,
+y &aacute; los ordinarios procedimientos de la versificacion, que
+no habria sido posible responderle sin <i>humillarle</i>.&raquo; Y advi&eacute;rtase
+que no se habla de un hombre que pensase m&eacute;nos
+en la forma del escrito que en el fondo; se habla de
+Buffon, que pulia con extremada escrupulosidad sus trabajos,
+y de quien se cuenta que hizo copiar once veces
+su manuscrito <i>Epocas de la naturaleza</i>; y sin embargo
+este hombre que tanto cuidaba de la belleza, de la cultura,
+de la armon&iacute;a, no era capaz de comprender &aacute; Racine,
+y encontraba malos los versos de la <i>Athalia</i>.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_13_15" id="Footnote_13_15"></a><a href="#FNanchor_13_15"><span class="label">[13]</span></a> P&aacute;g. 115.&mdash;La confusion de ideas acarrea grandes
+perjuicios &aacute; las ciencias: pero el aislamiento de los objetos
+es causa tambien de mucha gravedad. Uno de los vicios
+radicales de la escuela enciclop&eacute;dica fu&eacute; el considerar
+al hombre aislado, y prescindir de las relaciones que
+le ligan con otros seres. El an&aacute;lisis lleva &aacute; descomponer,
+pero es necesario no llevar la descomposicion tan l&eacute;jos
+que se olvide la construccion de la m&aacute;quina &aacute; que pertenecen
+las piezas. Algunos fil&oacute;sofos &aacute; fuerza de analizar
+las sensaciones, se han quedado con las sensaciones solas;
+lo que en la ciencia ideol&oacute;gica y psicol&oacute;gica, equivale &aacute;
+tomar el p&oacute;rtico por el edificio.<span class='pagenum'><a name="Page_336" id="Page_336">[Pg 335]</a></span></p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_14_16" id="Footnote_14_16"></a><a href="#FNanchor_14_16"><span class="label">[14]</span></a> P&aacute;g. 134.&mdash;La <i>duda</i> de Descartes fu&eacute; una especie
+de revolucion contra la autoridad cient&iacute;fica, y por tanto
+fu&eacute; llevada por muchos &aacute; una exageracion indebida. Sin
+embargo no es posible desconocer que habia en las escuelas
+necesidad de un sacudimiento, que las sacase del letargo
+en que se encontraban. La autoridad de algunos
+escritores se habia levantado mas alto de lo que convenia;
+y era menester un &iacute;mpetu como el de la filosof&iacute;a de Descartes
+para derribar &aacute; los &iacute;dolos. El respeto debido &aacute; los
+grandes hombres no ha de rayar en culto, ni la consideracion
+&aacute; su dict&aacute;men degenerar en ciega sumision. Por
+ser grandes hombres, no dejan de ser hombres, y de
+manifestarlo as&iacute; en los errores, olvidos y defectos de sus
+obras. <i>Summi enim sunt, homines tamen</i>, decia Quintiliano.
+Y san Agustin confiesa, que la infalibilidad la atribuye
+&aacute; los libros sagrados; pero que en cuanto &aacute; las obras
+de los hombres, por mas alto que rayen en virtud y sabidur&iacute;a,
+no por esto son mas obligados &aacute; tener por verdadero
+todo cuanto ellos han dicho &oacute; escrito.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_15_17" id="Footnote_15_17"></a><a href="#FNanchor_15_17"><span class="label">[15]</span></a> P&aacute;g. 142.&mdash;Voy &aacute; compendiar en pocas palabras
+lo mas &uacute;til que dicen los dial&eacute;cticos sobre la percepcion,
+juicio, raciocinio, t&eacute;rmino, proposicion y argumentacion.
+</p><p>
+Segun los dial&eacute;cticos, la percepcion es el conocimiento
+en la cosa, sin afirmacion &oacute; negacion; el juicio es la afirmacion
+&oacute; negacion; el raciocinio es el acto del entendimiento
+de lo que de una cosa inferimos otra.
+</p><p>
+Pienso en la virtud sin afirmar &oacute; negar nada de ella;
+tengo una percepcion. Interiormente afirmo que la virtud
+es loable; formo un juicio. De aqu&iacute; infiero que para merecer
+la verdadera alabanza es preciso ser virtuoso; esto
+es un raciocinio.
+</p><p>
+El objeto interior de la percepcion, se llama idea.
+</p><p>
+El t&eacute;rmino &oacute; vocablo es la expresion de la cosa percibida.
+La palabra <i>Am&eacute;rica</i> no expresa la idea del nuevo Continente,
+sino el mismo Continente. Es cierto que no existiera
+el t&eacute;rmino si no existiese la idea, y que esta sirve<span class='pagenum'><a name="Page_337" id="Page_337">[Pg 336]</a></span>
+como de nudo para enlazar el t&eacute;rmino con la cosa; pero
+no lo es m&eacute;nos, que cuando expresamos <i>Am&eacute;rica</i>, entendemos
+la cosa misma, no la idea. As&iacute; decimos la Am&eacute;rica
+es un pais hermoso, y es evidente que esto no lo
+afirmamos de la idea.
+</p><p>
+Al pensar en los metales, conozco que el ser <i>metal</i> es
+comun &aacute; muchas cosas que por otra parte son diferentes,
+como la plata, el oro, el plomo etc.; al pensar en los
+brutos, veo que hay algo en que convienen el camello,
+el &aacute;guila, la serpiente, la mariposa, y todos los demas,
+&aacute; saber el <i>vivir y sentir</i>, &oacute; el ser animales. Cuando expreso
+esto que conviene &aacute; muchos, diciendo, <i>metal</i>,
+<i>animal</i>, <i>cuerpo</i>, <i>hombre justo</i>, <i>malo</i> etc, el t&eacute;rmino
+se denomina <i>comun</i>.
+</p><p>
+El t&eacute;rmino comun tomado en general es aquel cuyo
+significado conviene &aacute; muchos; pero como puede suceder
+que convenga &aacute; muchos, &oacute; bien tan solo en cuanto se
+consideran reunidos, &oacute; bien que se aplique &aacute; cualquiera
+de ellos por separado; suele decirse que en el primer
+caso el t&eacute;rmino es colectivo, en el segundo distributivo.
+<i>Academia</i>, es un t&eacute;rmino comun colectivo, porque expresa
+la <i>coleccion</i> de los acad&eacute;micos; pero no de tal
+suerte que cada uno de estos pueda llamarse <i>academia</i>.
+<i>Sabio</i> es t&eacute;rmino comun distributivo, porque se aplica &aacute;
+muchos, de manera que cualquiera individuo que posea
+la sabidur&iacute;a, puede llamarse sabio.
+</p><p>
+T&eacute;rmino singular es el que expresa un solo individuo:
+como Pirineos, mar Negro, Madrid, etc.
+</p><p>
+Me parece que el t&eacute;rmino colectivo no deberia contarse
+como una especie del comun, porque ent&oacute;nces hay el inconveniente
+de que la division no est&aacute; bien hecha. Decimos
+el t&eacute;rmino es comun &oacute; singular. El comun se divide
+en colectivo y distributivo. Para que una division sea
+bien hecha se requiere que de dos miembros opuestos el
+uno no pertenezca al otro, lo que se verifica si adoptamos
+la division expresada. En efecto, la palabra <i>nacion</i>
+<span class='pagenum'><a name="Page_338" id="Page_338">[Pg 337]</a></span>
+es comun, distributivamente, porque conviene &aacute; todas
+las naciones; y colectivamente porque se aplica &aacute; una reunion.
+Francia es comun colectivo porque se aplica &aacute; un
+conjunto de hombres, y singular porque expresa una sola
+nacion, un verdadero individuo de la especie de las naciones.
+Luego el t&eacute;rmino colectivo no debe contarse entre
+los comunes, como contrapuestos al singular, pues
+hay nombres colectivos comunes, y los hay singulares.
+</p><p>
+El t&eacute;rmino comun se divide en un&iacute;voco, equ&iacute;voco y
+an&aacute;logo. Un&iacute;voco es el que tiene para muchos un significado
+id&eacute;ntico: como hombre, animal, corp&oacute;reo. Equ&iacute;voco
+es el que lo tiene diferente, como leon, que expresa
+un animal y un signo celeste. An&aacute;logo que lo tiene en
+parte id&eacute;ntico y en parte diferente: como sano, que se
+aplica al alimento que conserva la salud, al medicamento
+que la restablece, al hombre que la posee; piadoso, que
+se aplica &aacute; la persona, &aacute; un libro, &aacute; una accion, &aacute; una
+im&aacute;gen. <i>Amo</i>, se dice de los monarcas; as&iacute; esa f&oacute;rmula
+&laquo;el rey mi augusto amo&raquo; se dice de los que tienen esclavos;
+se dice de los que tienen dependientes &oacute; criados,
+se dice del due&ntilde;o de la habitacion.
+</p><p>
+De muchos t&eacute;rminos se verifica que envuelven una
+idea general, susceptible de varias modificaciones; y el
+emplearlos sin hacerla competente distincion, da lugar
+&aacute; confusion de ideas, y est&eacute;riles disputas. Usamos &aacute; cada
+paso las palabras rey, monarca, soberano; hablamos sobre
+lo que ellas significan, asentando nuestros respectivos
+sistemas. Y sin embargo es imposible no desacertar
+grav&iacute;simamente, si en cada cuestion no se fija con exactitud
+lo que estas palabras expresan. Soberano es el sultan,
+soberano es el emperador de Rusia, soberano es el
+rey de Prusia, soberano es el rey de Francia, soberana
+es la reina de Inglaterra, y no obstante en ninguno de
+estos casos, la soberan&iacute;a expresa lo mismo.
+</p><p>
+La definicion es la explicacion de la cosa. Si explica
+la esencia se llama esencial; si se contenta con darla &aacute;
+<span class='pagenum'><a name="Page_339" id="Page_339">[Pg 338]</a></span>
+conocer, sin penetrar en su naturaleza, se apellida descriptiva.
+</p><p>
+Cuando la cosa explicada es la significacion de una palabra,
+se llama definicion del nombre: <i>definitio nominis</i>.
+Conviene no confundir la definicion del nombre con su
+etimolog&iacute;a: porque siendo esta &uacute;ltima la explicacion del
+or&iacute;gen de la palabra, acontece muchas veces que el sentido
+usual es muy diferente del etimol&oacute;gico. La etimolog&iacute;a
+ilustra para conocer el verdadero significado, pero no
+lo determina. As&iacute;, por ejemplo, la palabra obispo, <i>episcopus</i>,
+que atendida su etimolog&iacute;a griega significa vigilante,
+y en su acepcion latina, superintendente, nos indica
+en cierto modo las atribuciones pastorales; pero
+dista mucho de determinarlas en su verdadero sentido.
+As&iacute; esta palabra significaba entre los latinos, el magistrado
+&aacute; cuyo cargo corria el cuidado del pan y demas comestibles.
+Ciceron escribiendo &aacute; Atico le dice: &laquo;Vuit
+enim Pompejus me esse quem tota h&aelig;c Campania, et
+maritima ora habent episcopum ad quem delectus et negotii
+summa referatur.&raquo; (Lib. 7. epist.)
+</p><p>
+Las calidades de una buena definicion, son claridad y
+exactitud. Ser&aacute; clara, si no puede m&eacute;nos de entenderla
+quien no ignore la significacion de las palabras; ser&aacute; exacta,
+si explica de tal manera la cosa definida, que ni le
+a&ntilde;ada ni le quite.
+</p><p>
+La mejor regla para asegurarse de la bondad de una definicion,
+es aplicarla desde luego &aacute; las cosas definidas; y
+observar si las comprende &aacute; todas, y &aacute; ellas solas.
+</p><p>
+La division es la distribucion de un todo en sus partes.
+Segun son estas, toma distintos nombres; llam&aacute;ndose
+actual cuando existen en realidad, y potencial cuando no
+son mas que posibles. La actual se subdivide en metaf&iacute;sica,
+f&iacute;sica, &eacute; integral. Metaf&iacute;sica, es la que distribuye
+el todo en partes metaf&iacute;sicas, como el hombre en animal
+y racional; f&iacute;sica, la que lo distribuye en partes f&iacute;sicas,
+como el hombre en cuerpo y alma; integral, la que lo
+<span class='pagenum'><a name="Page_340" id="Page_340">[Pg 339]</a></span>
+distribuye en partes que expresan cantidad, como el
+hombre en cabeza, pies, manos etc. La potencial es la
+que distribuye un todo en aquellas partes que nosotros
+le podemos concebir. As&iacute;, considerando como un todo la
+idea abstracta <i>animal</i>, podemos dividirle en racional &eacute;
+irracional. Si lo expresado por la division potencial pertenece
+&aacute; la esencia de la cosa, se llama esencial, si no,
+accidental. Ser&aacute; esencial si divido el animal en racional
+&eacute; irracional; ser&aacute; accidental si le divido por sus colores,
+&uacute; otras calidades semejantes.
+</p><p>
+La buena divisi&oacute;n debe: 1&ordm;. agotar el todo; 2&ordm;. no atribuirle
+partes que no tenga; 3&ordm;. no incluir una parte en
+las otras; 4&ordm;. proceder con &oacute;rden, ya sea que este se
+funde en la naturaleza de las cosas, &oacute; en la generacion &oacute;
+distribucion de las ideas.
+</p><p>
+Si afirmo una cosa de otra, formo un juicio; si lo enuncio
+con palabras, tengo una proposicion. Afirmo interiormente,
+que la tierra es un esfer&oacute;ide; h&eacute; aqu&iacute; un juicio;
+digo &oacute; escribo: &laquo;la tierra es un esfer&oacute;ide&raquo; h&eacute; aqu&iacute; la
+proposicion.
+</p><p>
+En todo juicio hay relacion de dos ideas, mas bien de
+los objetos que ellas representan; lo mismo ha de suceder
+en la proposicion; el t&eacute;rmino que expresa aquello de
+que afirmamos &oacute; negamos, se llama sujeto; lo que afirmamos
+&oacute; negamos se denomina predicado; y el verbo <i>ser</i>,
+que expreso &oacute; sobrentendido se halla siempre en la proposicion,
+se apellida union &oacute; c&oacute;pula, porque representa el
+enlace de las dos ideas. As&iacute; en el ejemplo anterior: la
+<i>tierra</i> es el sujeto, <i>esfer&oacute;ide</i> el predicado, y <i>es</i> la c&oacute;pula.
+</p><p>
+Si hay afirmacion, la proposicion se llama afirmativa,
+si hay negacion negativa. Pero conviene advertir, que
+para que una proposicion sea negativa, no basta que la
+part&iacute;cula <i>no</i> afecte alguno de sus t&eacute;rminos, sino que es
+preciso que afecte al verbo. &laquo;La ley <i>no</i> manda pagar.&raquo;
+&laquo;La ley manda <i>no</i> pagar.&raquo; La primera es negativa, la segunda
+afirmativa; el sentido es muy diferente con solo
+mudar de lugar el <i>no</i>.<span class='pagenum'><a name="Page_341" id="Page_341">[Pg 340]</a></span>
+</p><p>
+Las proposiciones se dividen en universales, indefinidas,
+particulares y singulares, segun que el sujeto es singular,
+indefinido, particular, &oacute; universal. <i>Todo cuerpo</i>
+es grave: es proposicion universal, &aacute; causa de la palabra
+<i>todo</i>. <i>El hombre</i> es inconstante; la proposicion es indefinida,
+por no expresarse si lo son todos &oacute; alguno. <i>Algunos
+axiomas</i> son enga&ntilde;osos; la proposicion es particular
+porque el sujeto est&aacute; restringido por el adjunto <i>alguno</i>.
+Gonzalo de C&oacute;rdoba fu&eacute; insigne capitan; la proposicion es
+singular, por serlo el sujeto. Para ser singular la proposicion,
+no es preciso que el nombre sea propio, basta
+una palabra cualquiera que lo determine; como si digo:
+<i>esta</i> moneda es falsa.
+</p><p>
+Tocante &aacute; las proposiciones indefinidas, puede preguntarse
+si el sujeto se toma en sentido universal &oacute; particular;
+y &aacute; esta cuestion dan or&iacute;gen dos motivos: 1&ordm;. el no
+estar aquel acompa&ntilde;ado de t&eacute;rmino universal ni particular;
+2&ordm;. el observarse que el uso les se&ntilde;ala &aacute; unas un
+sentido universal y &aacute; otras no.
+</p><p>
+La proposicion indefinida equivale &aacute; la universal, en
+sentido absoluto, si se trata de materias pertenecientes &aacute;
+la esencia de las cosas, &oacute; alguna de sus propiedades que
+pueda considerarse necesaria; equivale &aacute; universal moral,
+es decir, para la mayor parte de los casos, si versa sobre
+calidades que as&iacute; lo demanden; y por fin &aacute; particular,
+si as&iacute; lo indica la cosa de que se habla. Los cuerpos son
+pesados: equivale &aacute; decir todos los cuerpos son pesados.
+Los alemanes son meditabundos; no equivale &aacute; decir que
+todos lo sean, sino que este es uno de los caract&eacute;res de
+aquella nacion.
+</p><p>
+Las proposiciones son simples &oacute; compuestas. Las simples
+son las que expresan la relacion de un solo predicado
+&aacute; un solo sujeto: como todas las de los ejemplos anteriores.
+Las compuestas son las que contienen mas de un sujeto
+&oacute; predicado; y por lo mismo expl&iacute;cita &oacute; impl&iacute;citamente
+comprenden mas de una proposicion. Con la clasificacion
+y los ejemplos, se comprender&aacute; mejor en qu&eacute;
+<span class='pagenum'><a name="Page_342" id="Page_342">[Pg 341]</a></span>
+consiste una proposicion compuesta. Los dial&eacute;cticos suelen
+distribuirlas en varias clases; indicar&eacute; las principales.
+</p><p>
+Proposicion copulativa es la que expresa el enlace de
+dos afirmaciones &oacute; negaciones. El oro y la plata son metales.
+Equivale &aacute; estas dos reunidas: el oro es metal, y
+la plata es metal. El oro es amarillo, y el oro es ductil.
+Para que estas proposiciones sean verdaderas se necesita
+que lo sean sus dos partes: porque la afirmacion no se
+limita &aacute; la una sino que se extiende &aacute; las dos. A la misma
+clase pueden reducirse estas negativas: ni la codicia ni
+la soberbia son virtudes; la templanza no es da&ntilde;osa ni al
+alma ni al cuerpo, etc.
+</p><p>
+Disyuntiva es la proposicion en que entre dos &oacute; mas
+extremos se afirm&oacute; la existencia de uno. Las acciones humanas
+son &oacute; buenas &oacute; malas. A estas horas se habr&aacute; ejecutado
+el designio &oacute; no se ejecutar&aacute; nunca. Para la verdad
+de estas proposiciones, se necesita que no haya medio
+entre los extremos se&ntilde;alados. Un papel &oacute; es blanco &oacute; es
+negro: la proposicion es falsa, porque puede ser de otros
+colores.
+</p><p>
+Proposicion condicional es la en que se afirma una cosa
+con condicion. Si el viento sopla el tiempo ser&aacute; frio. Si
+hiela se echar&aacute;n &aacute; perder los frutos. Para la verdad de
+estas proposiciones se necesita que en realidad la primera
+parte traiga consigo la segunda; porque esto es lo que
+se afirma; mas no que la segunda traiga la primera, porque
+de esto se prescinde. As&iacute; en el &uacute;ltimo ejemplo se
+dice que al hielo seguir&aacute; la perdicion de los frutos;
+pero no que si se pierden los frutos haya hielo; porque
+no se afirma que los frutos no puedan perderse por otras
+causas.
+</p><p>
+Poco dir&eacute; sobre las formas de argumentacion. Los dial&eacute;cticos
+las han distribuido en muchas clases, y se&ntilde;al&aacute;ndoles
+abundantes reglas, todo con mucho ingenio. Ya he
+indicado lo que pensaba de su utilidad. Para inventar sirven
+poco &oacute; nada; para exponer mucho; y en general, el
+acostumbrarse &aacute; ellos por algun tiempo, deja en el entendimiento
+<span class='pagenum'><a name="Page_343" id="Page_343">[Pg 342]</a></span>
+una claridad y precision que no se pierden
+f&aacute;cilmente, y se hacen sentir en todos los estudios.
+</p><p>
+Silogismo es la argumentacion en que se comparan dos
+t&eacute;rminos con un tercero, para inferir la relacion que
+ellos tienen entre s&iacute;. Lo simple es incorruptible, el alma
+es simple, luego es incorruptible. Los extremos son <i>alma</i>
+&eacute; <i>incorruptible</i>, el t&eacute;rmino medio es <i>simple</i>.
+</p><p>
+Entimema es un silogismo abreviado. El alma es simple,
+luego es incorruptible.
+</p><p>
+El dilema es una argumentacion fundada en una proposicion
+disyuntiva, que por todos los extremos hiere al
+adversario. O el cristianismo se difundi&oacute; con milagros &oacute;
+sin ellos; si con milagros, el cristianismo es verdadero;
+si sin milagros, el cristianismo es verdadero tambien,
+pues se difundi&oacute; con un gran milagro que es el difundirse
+sin milagros.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_16_23" id="Footnote_16_23"></a><a href="#FNanchor_16_23"><span class="label">[16]</span></a> P&aacute;g. 155.&mdash;He recordado con elogio una doctrina
+de santo Tomas; y no puedo m&eacute;nos de advertir lo muy
+&uacute;til que considero la lectura de las obras de aquel insigne
+Doctor, &aacute; cuantos deseen entregarse &aacute; estudios profundos
+sobre el esp&iacute;ritu humano. Si bien es verdad que se halla
+en ellas el estilo de la &eacute;poca, tambien es cierto que mas
+de una vez se asombra el lector de que en medio de la
+ignorancia, que todav&iacute;a era mucha en el siglo <span class="smcap">XIII</span>, hubiese
+un hombre que &aacute; tan vasta erudicion reuniese un
+esp&iacute;ritu tan penetrante, tan profundo, tan exacto.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_17_24" id="Footnote_17_24"></a><a href="#FNanchor_17_24"><span class="label">[17]</span></a> P&aacute;g. 165.&mdash;La carrera de la ense&ntilde;anza debiera
+ser una profesion en que se fijaran definitivamente los
+que la abrazasen. Desgraciadamente no sucede as&iacute;, y una
+tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempe&ntilde;a
+como &aacute; la aventura, y solo mi&eacute;ntras se espera otra colocacion
+mejor. El or&iacute;gen del mal no est&aacute; en los profesores;
+sino en las leyes que no los protegen lo bastante, y no
+cuidan de brindarles con el aliciente y est&iacute;mulo, que el
+hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es capaz
+<span class='pagenum'><a name="Page_344" id="Page_344">[Pg 343]</a></span>
+en algunos a&ntilde;os de producir beneficios inmensos &aacute;
+un pais: &eacute;l trabaja en una modesta c&aacute;tedra, sin mas testigo
+que unos pocos j&oacute;venes; pero estos j&oacute;venes se renuevan
+con frecuencia, y &aacute; la vuelta de algunos a&ntilde;os
+ocupan los destinos mas importantes de la sociedad.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_18_26" id="Footnote_18_26"></a>
+<a href="#FNanchor_18_26"><span class="label">[18]</span></a> P&aacute;g. 171.&mdash;Esa inclinacion del hombre &aacute; seguir
+la autoridad de otro hombre, da lugar &aacute; elevadas consideraciones
+sobre la fe, sobre el principio de la autoridad de
+la Iglesia cat&oacute;lica, y sobre el or&iacute;gen y car&aacute;cter de las extraviadas
+sectas que han perturbado y perturban el mundo.
+Como en otra obra trat&eacute; extensamente esta materia,
+me basta referirme &aacute; lo que en ella dije. V&eacute;ase <i>El
+Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus
+relaciones con la civilizacion europea.</i> <i>Tomo 1&ordm;</i>.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_19_27" id="Footnote_19_27"></a>
+<a href="#FNanchor_19_27"><span class="label">[19]</span></a> P&aacute;g. 203.&mdash;Podria escribirse una excelente obra
+con el t&iacute;tulo de <i>moral literaria y art&iacute;stica</i>. El asunto es
+tan &uacute;til como fecundo. Si esta obra la ejecutase un escritor
+de cr&iacute;tica segura y delicada y de moral pura, podria
+ser de gran provecho. El abuso, cada dia mayor, que de
+las mas bellas dotes del alma se est&aacute; haciendo para extraviar
+y corromper, aumentaria la importancia de semejante
+trabajo. Ojal&aacute; que esta indicacion despierte la voluntad de
+alguno que se sienta con fuerzas para ello.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_20_28" id="Footnote_20_28"></a>
+<span class="label">[20]</span> P&aacute;g. 209.&mdash;La filosof&iacute;a de la historia, si bien ha
+adelantado algo en los &uacute;ltimos tiempos, es sin embargo
+una ciencia muy atrasada. Probablemente sufrir&aacute; modificaciones
+no m&eacute;nos profundas que otra ciencia tambien
+nueva: la econom&iacute;a pol&iacute;tica. Para los cat&oacute;licos hay en esta
+clase de estudios el grave inconveniente de que varias de
+las obras principales que en esta materia se han escrito,
+han salido de manos de protestantes, &oacute; esc&eacute;pticos; as&iacute; es
+que se las encuentra llenas de errores y equivocaciones
+en lo concerniente &aacute; la Iglesia. Verdad es que &uacute;ltimamente
+en Inglaterra, en Francia y en Alemania, se est&aacute; rehaciendo
+la historia en un sentido favorable al catolicismo: pero esta
+<span class='pagenum'><a name="Page_345" id="Page_345">[Pg 344]</a></span>
+es una mina riqu&iacute;sima de la cual no se ha explotado mas
+que una peque&ntilde;a parte. Los tesoros abundan; solo se necesita
+trabajo.</p></div>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_21_30" id="Footnote_21_30"></a>
+<span class="label">[21]</span> P&aacute;g. 227.&mdash;Fig&uacute;ranse algunos que la religiosidad
+es signo de esp&iacute;ritu apocado y capacidad escasa; y que por
+el contrario la incredulidad es indicio de talento y grandeza
+de &aacute;nimo. Yo sostengo que con la historia en la mano
+se puede demostrar que en todos tiempos y paises los
+hombres mas eminentes han sido religiosos.</p></div>
+
+
+<p>FIN DE LAS NOTAS.<span class='pagenum'><a name="Page_346" id="Page_346">[Pg 345]</a></span></p>
+
+<hr style="width: 65%;" />
+<h2><a name="INDICE" id="INDICE"></a>&Iacute;NDICE
+DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTA OBRA.</h2>
+
+
+<p>
+CAP&Iacute;TULO PRIMERO.<br />
+<br />
+CONSIDERACIONES PRELIMINARES.<br />
+<br />
+<i>P&aacute;g.</i><br />
+<br />
+&sect; I. En qu&eacute; consiste el pensar bien. Qu&eacute; es la verdad. <a href="#Page_2" class='pagenum'>1</a><br />
+II. Diferentes modos de conocer la verdad. <a href="#Page_3" class='pagenum'>2</a><br />
+III. Variedad de ingenios. <a href="#Page_4" class='pagenum'>3</a><br />
+IV. La perfeccion de las profesiones depende de la
+perfeccion con que se conocen los objetos de ellas. <a href="#Page_5" class='pagenum'>4</a><br />
+V. A todos interesa el pensar bien. <a href="#Page_6" class='pagenum'>5</a>
+VI. C&oacute;mo se debe ense&ntilde;ar &aacute; pensar bien. <a href="#Page_7" class='pagenum'>6</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO II.<br />
+<br />
+LA ATENCION.<br />
+<br />
+&sect; I. Definicion de la atencion. Su necesidad. <a href="#Page_8" class='pagenum'>7</a><br />
+II. Ventajas de la atencion &eacute; inconvenientes de su
+falta. <a href="#Page_9" class='pagenum'>8</a>
+<br />
+III. C&oacute;mo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados. <a href="#Page_10" class='pagenum'>9</a>
+<br />
+IV. Las interrupciones. <a href="#Page_11" class='pagenum'>10</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO III.<br />
+<br />
+ELECCION DE CARRERA.<br />
+<br />
+&sect; I. Vago significado de la palabra Talento. <a href="#Page_12" class='pagenum'>11</a><br />
+II. Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos
+adapta. <a href="#Page_13" class='pagenum'>12</a>
+<br />
+III. Experimento para discernir el talento peculiar<br />
+de cada ni&ntilde;o. <a href="#Page_14" class='pagenum'>13</a><br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_347" id="Page_347">[Pg 346]</a></span>
+<br />
+CAP&Iacute;TULO IV.<br />
+<br />
+CUESTIONES DE POSIBILIDAD.<br />
+<br />
+&sect; I. Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento,
+y de las cuestiones que se le pueden
+ofrecer. <a href="#Page_15" class='pagenum'>14</a>
+<br />
+II. Ideas de posibilidad &eacute; imposibilidad. Sus clasificaciones. <a href="#Page_16" class='pagenum'>15</a>
+<br />
+III. En qu&eacute; consiste la imposibilidad metaf&iacute;sica &oacute; absoluta.
+<a href="#Page_17" class='pagenum'>16</a>
+<br />
+IV. La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina. <a href="#Page_18" class='pagenum'>17</a>
+<br />
+V. La imposibilidad absoluta, y los dogmas. <a href="#Page_18" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+VI. Idea de la imposibilidad f&iacute;sica &oacute; natural. <a href="#Page_19" class='pagenum'>18</a>
+<br />
+VII. Modo de juzgar de la imposibilidad natural. <a href="#Page_20" class='pagenum'>19</a>
+<br />
+VIII. Se deshace una dificultad sobre los milagros de
+Jesucristo. <a href="#Page_21" class='pagenum'>20</a>
+<br />
+IX. La imposibilidad moral &uacute; ordinaria. <a href="#Page_23" class='pagenum'>22</a>
+<br />
+X. Imposibilidad de sentido comun impropiamente
+contenida en la imposibilidad moral. <a href="#Page_25" class='pagenum'>24</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO V.<br />
+<br />
+CUESTIONES DE EXISTENCIA. CONOCIMIENTO ADQUIRIDO
+POR EL TESTIMONIO INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.<br />
+<br />
+&sect; I. Necesidad del testimonio de los sentidos, y los
+diferentes modos con que nos proporcionan el conocimiento
+de las cosas. <a href="#Page_27" class='pagenum'> 26</a>
+<br />
+II. Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos.
+Su remedio. Ejemplos. <a href="#Page_28" class='pagenum'>27</a>
+<br />
+III. Necesidad de emplear en algunos casos mas de un
+sentido, para la debida comparacion. <a href="#Page_30" class='pagenum'>29</a>
+<br />
+IV. Los sanos de cuerpo y enfermos de esp&iacute;ritu. <a href="#Page_32" class='pagenum'>31</a>
+<br />
+V. Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion
+de este fen&oacute;meno. <a href="#Page_34" class='pagenum'>33</a>
+<br />
+VI. Mani&aacute;ticos y ensimismados. <a href="#Page_35" class='pagenum'>34</a>
+<br />
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_348" id="Page_348">[Pg 347]</a></span><br />
+CAP&Iacute;TULO VI.<br />
+<br />
+CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO
+MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.<br />
+<br />
+&sect; I. Transicion de lo sentido &aacute; lo no sentido. <a href="#Page_36" class='pagenum'>35</a>
+<br />
+II. Coexistencia y sucesion. <a href="#Page_38" class='pagenum'>37</a>
+<br />
+III. Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion. <a href="#Page_40" class='pagenum'>39</a>
+<br />
+IV. Observaciones sobre la relacion de casualidad.
+Una regla de los dial&eacute;cticos. <a href="#Page_43" class='pagenum'>42</a>
+<br />
+V. Un ejemplo. <a href="#Page_46" class='pagenum'>45</a>
+<br />
+VI. Reflexiones sobre el ejemplo anterior. <a href="#Page_47" class='pagenum'>46</a>
+<br />
+VII. La razon de un acto que parece instintivo. <a href="#Page_47" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO VII.<br />
+<br />
+LA L&Oacute;GICA ACORDE CON LA CARIDAD.<br />
+<br />
+&sect; I. Sabiduria de la ley que prohibe los juicios temerarios. <a href="#Page_48" class='pagenum'>47</a>
+<br />
+II. Ex&aacute;men de la m&aacute;xima &laquo;piensa mal y no errar&aacute;s.&raquo; <a href="#Page_49" class='pagenum'>48</a>
+<br />
+III. Algunas reglas para juzgar de la conducta de los
+hombres. <a href="#Page_50" class='pagenum'>49</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO VIII.<br />
+<br />
+DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.<br />
+<br />
+&sect; I. Dos condiciones necesarias para que sea valedero
+un testimonio. <a href="#Page_57" class='pagenum'>56</a>
+<br />
+II. Ex&aacute;men y aplicaciones de la primera condicion. <a href="#Page_58" class='pagenum'>57</a>
+<br />
+III. Ex&aacute;men y aplicaciones de la segunda condicion. <a href="#Page_62" class='pagenum'>61</a>
+<br />
+IV. Una observacion sobre el interes en enga&ntilde;ar. <a href="#Page_64" class='pagenum'>64</a>
+<br />
+V. Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando
+mucha distancia de lugar &oacute; tiempo. <a href="#Page_67" class='pagenum'>66</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO IX.<br />
+<br />
+LOS PERI&Oacute;DICOS.<br />
+<br />
+&sect; I. Una ilusion. <a href="#Page_68" class='pagenum'>67</a>
+<br />
+II. Los periodicos no lo dicen todo sobre las personas. <a href="#Page_69" class='pagenum'>68</a>
+<br />
+III. Los peri&oacute;dicos no lo dicen todo sobre las cosas. <a href="#Page_72" class='pagenum'>71</a>
+<br />
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_349" id="Page_349">[Pg 348]</a></span>
+<br />
+CAP&Iacute;TULO X.<br />
+<br />
+RELACIONES DE VIAJES.<br />
+<br />
+&sect; I. Dos partes muy diferentes en las relaciones de
+viajes. <a href="#Page_73" class='pagenum'>72</a>
+<br />
+II. Origen y formacion de algunas relaciones de
+viajes. <a href="#Page_74" class='pagenum'>73</a>
+<br />
+III. Modo de estudiar un pa&iacute;s. <a href="#Page_78" class='pagenum'>77</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XI.<br />
+<br />
+HISTORIA.<br />
+<br />
+&sect; I. Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria,
+y evitar errores, en los estudios hist&oacute;ricos. <a href="#Page_79" class='pagenum'>78</a>
+<br />
+II. Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias.
+Aplicaciones. <a href="#Page_80" class='pagenum'>79</a>
+<br />
+III. Algunas reglas para el estudio de la historia. <a href="#Page_83" class='pagenum'>82</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XII.<br />
+<br />
+CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER
+LA NATURALEZA, PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS
+SERES.<br />
+<br />
+&sect; I. Una clasificacion de las ciencias. <a href="#Page_91" class='pagenum'>90</a>
+<br />
+II. Prudencia cient&iacute;fica y observaciones para alcanzarla. <a href="#Page_92" class='pagenum'>91</a>
+<br />
+III. Los sabios resucitados. <a href="#Page_98" class='pagenum'>97</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XIII.<br />
+<br />
+LA BUENA PERCEPCION.<br />
+<br />
+&sect; I. La idea. <a href="#Page_104" class='pagenum'>103</a>
+<br />
+II. Regla para percibir bien. <a href="#Page_106" class='pagenum'>105</a>
+<br />
+III. Escollo del an&aacute;lisis. <a href="#Page_111" class='pagenum'>110</a>
+<br />
+IV. El tintorero y el fil&oacute;sofo. <a href="#Page_113" class='pagenum'>112</a>
+<br />
+V. Objetos vistos por una sola cara. <a href="#Page_115" class='pagenum'>114</a>
+<br />
+VI. Inconvenientes de una percepcion demasiado
+r&aacute;pida. <a href="#Page_116" class='pagenum'>115</a>
+<br />
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_350" id="Page_350">[Pg 349]</a></span>
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XIV.<br />
+<br />
+EL JUICIO.<br />
+<br />
+<i>P&aacute;g.</i><br />
+<br />
+&sect; I. Qu&eacute; es el juicio. Manantiales de error. <a href="#Page_117" class='pagenum'>116</a>
+<br />
+II. Axiomas falsos. <a href="#Page_117" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+III. Proposiciones demasiado generales. <a href="#Page_119" class='pagenum'> 118</a>
+<br />
+IV. Las definiciones inexactas. <a href="#Page_120" class='pagenum'>119</a>
+<br />
+V. Palabras mal definidas. Ex&aacute;men de la palabra
+igualdad. <a href="#Page_121" class='pagenum'>120</a>
+<br />
+VI. Suposiciones gratuitas. El despe&ntilde;ado. <a href="#Page_127" class='pagenum'> 126</a>
+<br />
+VII. Preocupacion en favor de una doctrina. <a href="#Page_132" class='pagenum'>131</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XV.<br />
+<br />
+EL RACIOCINIO.<br />
+<br />
+&sect; I. Lo que valen los principios y las reglas de la dial&eacute;ctica.
+ <a href="#Page_135" class='pagenum'>134</a>
+<br />
+II. El silogismo. Observaciones sobre este instrumento
+dial&eacute;ctico. <a href="#Page_136" class='pagenum'>135</a>
+<br />
+III. El entimema. <a href="#Page_140" class='pagenum'>139</a>
+<br />
+IV. Reflexiones sobre el t&eacute;rmino. <a href="#Page_141" class='pagenum'>140</a>
+<br />
+V. Utilidad de las formas dial&eacute;cticas. <a href="#Page_143" class='pagenum'>142</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XVI.<br />
+<br />
+NO TODO LO HACE EL DISCURSO.<br />
+<br />
+&sect; I. La inspiracion. <a href="#Page_144" class='pagenum'>143</a>
+<br />
+II. La meditacion. <a href="#Page_146" class='pagenum'>145</a>
+<br />
+III. Invencion y ense&ntilde;anza. <a href="#Page_147" class='pagenum'>146</a>
+<br />
+IV. La intuicion. <a href="#Page_148" class='pagenum'>147</a>
+<br />
+V. No est&aacute; la dificultad en comprender sino en atinar.
+El jugador de ajedrez. Sobieski. Las v&iacute;boras
+de An&iacute;bal. <a href="#Page_149" class='pagenum'>148</a>
+<br />
+VI. Regla para meditar. <a href="#Page_152" class='pagenum'>151</a>
+<br />
+VII. Car&aacute;cter de las inteligencias elevadas. Notable
+doctrina de santo Tomas de Aquino. <a href="#Page_153" class='pagenum'>152</a>
+<br />
+VIII. Necesidad del trabajo. <a href="#Page_155" class='pagenum'>154</a>
+<br />
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_351" id="Page_351">[Pg 350]</a></span>
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XVII.<br />
+<br />
+LA ENSE&Ntilde;ANZA.<br />
+<br />
+&sect; I. Dos objetos de la ense&ntilde;anza. Diferentes clases de
+profesores. <a href="#Page_156" class='pagenum'>155</a>
+<br />
+II. Genios ignorados de los demas, y de si mismos. <a href="#Page_157" class='pagenum'>156</a>
+<br />
+III. Medios para descubrir los talentos ocultos, y
+apreciarlos en su valor. <a href="#Page_159" class='pagenum'>158</a>
+<br />
+IV. Necesidad de los estudios elementales. <a href="#Page_163" class='pagenum'>162</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XVIII.<br />
+<br />
+LA INVENCION.<br />
+<br />
+&sect; I. Lo que debe hacer quien carezca del talento de
+invencion. <a href="#Page_166" class='pagenum'>165</a>
+<br />
+II. La autoridad cient&iacute;fica. <a href="#Page_167" class='pagenum'> 166</a>
+<br />
+III. Modificaciones que ha sufrido en nuestra &eacute;poca
+la autoridad cient&iacute;fica. <a href="#Page_169" class='pagenum'>168</a>
+<br />
+IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio. <a href="#Page_171" class='pagenum'>170</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XIX.<br />
+<br />
+EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.<br />
+<br />
+&sect; I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La
+reina Dido. Alejandro. <a href="#Page_172" class='pagenum'>171</a>
+<br />
+II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y
+efectos. <a href="#Page_176" class='pagenum'>175</a>
+<br />
+III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro
+horas. <a href="#Page_177" class='pagenum'>176</a>
+<br />
+IV. Don Marcelino. Sus cambios pol&iacute;ticos. <a href="#Page_184" class='pagenum'>183</a>
+<br />
+V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. <a href="#Page_188" class='pagenum'>187</a>
+<br />
+VI. Algunas observaciones para precaverse del mal
+influjo del corazon. <a href="#Page_189" class='pagenum'>188</a>
+<br />
+VII. El amigo convertido en monstruo. <a href="#Page_192" class='pagenum'>191</a>
+<br />
+VIII. Cavilosas variaciones de los juicios pol&iacute;ticos. <a href="#Page_194" class='pagenum'>193</a>
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_352" id="Page_352">[Pg 351]</a></span><br />
+<br />
+IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes
+talentos. Los poetas. <a href="#Page_196" class='pagenum'>195</a>
+<br />
+X. El poeta y el monasterio. <a href="#Page_198" class='pagenum'>197</a>
+<br />
+XI. Necesidad de tener ideas fijas. <a href="#Page_200" class='pagenum'>199</a>
+<br />
+XII. Deberes de la oratoria, de la poes&iacute;a, y de las
+bellas artes. <a href="#Page_201" class='pagenum'>200</a>
+<br />
+XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos
+de im&aacute;genes. <a href="#Page_203" class='pagenum'>202</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XX.<br />
+<br />
+FILOSOF&Iacute;A DE LA HISTORIA.<br />
+<br />
+&sect; I. En qu&eacute; consiste la filosof&iacute;a de la historia. Dificultad
+de adquirirla. <a href="#Page_204" class='pagenum'>203</a>
+<br />
+II. Se indica un medio para adelantar en la filosof&iacute;a
+de la historia. <a href="#Page_206" class='pagenum'>205</a>
+<br />
+III. Aplicacion &aacute; la historia del esp&iacute;ritu humano. <a href="#Page_207" class='pagenum'>206</a>
+<br />
+IV. Ejemplo sacado de las fisonom&iacute;as, que aclara lo
+dicho sobre el modo de adelantar en la filosof&iacute;a
+de la historia. <a href="#Page_208" class='pagenum'>207</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XXI.<br />
+<br />
+RELIGION.<br />
+<br />
+&sect; I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias
+de religion. <a href="#Page_210" class='pagenum'>209</a>
+<br />
+II. El indiferente y el g&eacute;nero humano. <a href="#Page_212" class='pagenum'>211</a>
+<br />
+III. Tr&aacute;nsito del indiferentismo al ex&aacute;men. Existencia
+de Dios. <a href="#Page_213" class='pagenum'>212</a>
+<br />
+IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas. <a href="#Page_214" class='pagenum'> 213</a>
+<br />
+V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente
+agradables &aacute; Dios. <a href="#Page_215" class='pagenum'>214</a>
+<br />
+VI. Es imposible que todas las religiones sean una
+invencion humana. <a href="#Page_215" class='pagenum'> <i>Id.</i></a>
+<br />
+VII. La revelacion es posible. <a href="#Page_217" class='pagenum'>216</a>
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_353" id="Page_353">[Pg 352]</a></span><br />
+VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion. <a href="#Page_217" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+IX. Consecuencias de los p&aacute;rrafos anteriores. <a href="#Page_218" class='pagenum'>217</a>
+<br />
+X. Existencia de la revelacion. <a href="#Page_218" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+XI. Pruebas hist&oacute;ricas de la existencia de la revelacion. <a href="#Page_220" class='pagenum'>219</a>
+<br />
+XII. Los protestantes y la Iglesia cat&oacute;lica. <a href="#Page_223" class='pagenum'>222</a>
+<br />
+XIII. Errado m&eacute;todo de algunos impugnadores de la
+religion. <a href="#Page_224" class='pagenum'>223</a>
+<br />
+XIV. La mas alta filosof&iacute;a acorde con la fe. <a href="#Page_226" class='pagenum'>225</a>
+<br />
+XV. Quien abandona la religi&oacute;n cat&oacute;lica no sabe
+d&oacute;nde refugiarse. <a href="#Page_227" class='pagenum'>226</a>
+<br />
+<br />
+CAP&Iacute;TULO XXII.<br />
+<br />
+EL ENTENDIMIENTO PR&Aacute;CTICO.<br />
+<br />
+&sect; I. Una clasificacion de acciones. <a href="#Page_229" class='pagenum'>228</a>
+<br />
+II. Dificultad de proponerse el debido fin. <a href="#Page_230" class='pagenum'>229</a>
+<br />
+III. Ex&aacute;men del proverbio: cada cual es hijo de sus
+obras. <a href="#Page_231" class='pagenum'>230</a>
+<br />
+IV. El aborrecido. <a href="#Page_233" class='pagenum'>232</a>
+<br />
+V. El arruinado. <a href="#Page_233" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+VI. El instruido quebrado y el ignorante rico. <a href="#Page_235" class='pagenum'>234</a>
+<br />
+VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. <a href="#Page_239" class='pagenum'>238</a>
+<br />
+VIII. Delicadeza de ciertos fen&oacute;menos intelectuales,
+en sus relaciones con la pr&aacute;ctica. <a href="#Page_240" class='pagenum'>239</a>
+<br />
+IX. Los desprop&oacute;sitos. <a href="#Page_241" class='pagenum'>240</a>
+<br />
+X. Entendimientos torcidos. <a href="#Page_242" class='pagenum'>241</a>
+<br />
+XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. <a href="#Page_243" class='pagenum'>242</a>
+<br />
+XII. Este defecto intelectual suele nacer de una
+causa moral. <a href="#Page_244" class='pagenum'> 243</a>
+<br />
+XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con
+los negocios mundanos. <a href="#Page_246" class='pagenum'>245</a>
+<br />
+XIV. Da&ntilde;os acarreados por la vanidad y la soberbia. <a href="#Page_248" class='pagenum'>246</a>
+<br />
+XV. El orgullo. <a href="#Page_249" class='pagenum'>248</a>
+<br />
+XVI. La vanidad. <a href="#Page_251" class='pagenum'>250</a>
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_354" id="Page_354">[Pg 353]</a></span><br />
+<br />
+XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios
+que la de la vanidad. <a href="#Page_252" class='pagenum'>251</a>
+<br />
+XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad. <a href="#Page_253" class='pagenum'>252</a>
+<br />
+XIX. Cu&aacute;n general es dicha pasion. <a href="#Page_254" class='pagenum'>253</a>
+<br />
+XX. Necesidad de una lucha continua. <a href="#Page_256" class='pagenum'>255</a>
+<br />
+XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce &aacute; error
+al proponernos un fin. <a href="#Page_257" class='pagenum'>256</a>
+<br />
+XXII. Desarrollo de fuerzas latentes. <a href="#Page_258" class='pagenum'>257</a>
+<br />
+XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos
+de la presuncion y de la excesiva desconfianza. <a href="#Page_260" class='pagenum'>259</a>
+<br />
+XXIV. La pereza. <a href="#Page_261" class='pagenum'>260</a>
+<br />
+XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. <a href="#Page_261" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+XXVI. Or&iacute;gen de la pereza. <a href="#Page_262" class='pagenum'>261</a>
+<br />
+XXVII. Pereza del esp&iacute;ritu. <a href="#Page_263" class='pagenum'>262</a>
+<br />
+XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el
+or&iacute;gen de la pereza. <a href="#Page_264" class='pagenum'> 263</a>
+<br />
+XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y or&iacute;gen. <a href="#Page_264" class='pagenum'><i>Id.</i></a>
+<br />
+XXX. Pruebas y aplicaciones. <a href="#Page_265" class='pagenum'>264</a>
+<br />
+XXXI. El justo medio entre dichos extremos. <a href="#Page_266" class='pagenum'>265</a>
+<br />
+XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento
+pr&aacute;ctico. <a href="#Page_267" class='pagenum'>266</a>
+<br />
+XXXIII. La armon&iacute;a del universo defendida con el
+castigo. <a href="#Page_268" class='pagenum'>267</a>
+<br />
+XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas
+de la virtud en los negocios. <a href="#Page_270" class='pagenum'>269</a>
+<br />
+XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion
+injusta. <a href="#Page_271" class='pagenum'>270</a>
+<br />
+XXXVI. Defensa de la sabidur&iacute;a contra una inculpacion
+infundada. <a href="#Page_272" class='pagenum'>271</a>
+<br />
+XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos,
+pero malos consejeros. <a href="#Page_274" class='pagenum'>273</a>
+<br />
+XXXVIII. La hipocres&iacute;a de las pasiones. <a href="#Page_275" class='pagenum'>274</a>
+<br />
+XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas. <a href="#Page_276" class='pagenum'>275</a>
+<br />
+XL. Precauciones. <a href="#Page_281" class='pagenum'>280</a>
+<br />
+XLI. Hipocres&iacute;a del hombre consigo mismo. <a href="#Page_282" class='pagenum'>281</a>
+<br />
+<span class='pagenum'><a name="Page_355" id="Page_355">[Pg 354]</a></span><br />
+<br />
+XLII. El conocimiento de s&iacute; mismo. <a href="#Page_283" class='pagenum'>282</a>
+<br />
+XLIII. El hombre huye de s&iacute; mismo. <a href="#Page_284" class='pagenum'>283</a>
+<br />
+XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las
+pasiones. <a href="#Page_285" class='pagenum'>284</a>
+<br />
+XLV. Sabidur&iacute;a de la religion cristiana en la direccion
+de la conducta. <a href="#Page_286" class='pagenum'>285</a>
+<br />
+XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud. <a href="#Page_288" class='pagenum'>287</a>
+<br />
+XLVII. Una regla para los juicios pr&aacute;cticos. <a href="#Page_289" class='pagenum'>288</a>
+<br />
+XLVIII. Otra regla. <a href="#Page_291" class='pagenum'> 290</a>
+<br />
+XLIX. El hombre ri&eacute;ndose de s&iacute; mismo. <a href="#Page_293" class='pagenum'>292</a>
+<br />
+L. Perpetua ni&ntilde;ez del hombre. <a href="#Page_294" class='pagenum'>293</a>
+<br />
+LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas. <a href="#Page_295" class='pagenum'>294</a>
+<br />
+LII. Los sentimientos por s&iacute; solos, son mala regla
+de conducta. <a href="#Page_298" class='pagenum'>297</a>
+<br />
+LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon. <a href="#Page_301" class='pagenum'>300</a>
+<br />
+LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace
+malo. <a href="#Page_302" class='pagenum'>301</a>
+<br />
+LV. La ciencia es muy &uacute;til &aacute; la pr&aacute;ctica. <a href="#Page_306" class='pagenum'>305</a>
+<br />
+LVI. Inconvenientes de la universalidad. <a href="#Page_310" class='pagenum'>309</a>
+<br />
+LVII. Fuerza de la voluntad. <a href="#Page_313" class='pagenum'>312</a>
+<br />
+LVIII. Firmeza de voluntad. <a href="#Page_314" class='pagenum'>313</a>
+<br />
+LIV. Firmeza, energ&iacute;a, &iacute;mpetu. <a href="#Page_317" class='pagenum'>316</a>
+<br />
+LX. Conclusion y res&uacute;men. <a href="#Page_322" class='pagenum'>321</a>
+</p>
+
+
+<p>FIN DEL &Iacute;NDICE.</p>
+
+
+<p>Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis.</p>
+
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of El Criterio, by Jaime Balmes
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO ***
+
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
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+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
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+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
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+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
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+
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+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
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+This eBook, including all associated images, markup, improvements,
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+No investigation has been made concerning possible copyrights in
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+status under the laws that apply to them.
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