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| author | Roger Frank <rfrank@pglaf.org> | 2025-10-15 02:44:43 -0700 |
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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: El Criterio + +Author: Jaime Balmes + +Release Date: May 22, 2009 [EBook #28929] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO *** + + + + +Produced by PM Spanish, Héctor Cancela and the Online +Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + + + + + + + + + EL + CRITERIO. + + POR + DON JAIME BALMES, + PRESBÍTERO. + + + Criterio es un medio para conocer + la verdad. La verdad en las cosas + es la realidad. + + BALMES. + + + NUEVA EDICION. + + PARIS. + Librería de A. Bouret y Morel, calle del Eperon, nº. 6. + + 1849. + +[Nota de transcripción: en este texto electrónico, se ha mantenido +la ortografía y acentuación del texto impreso original, excepto en +algunos pocos casos en que claramente había errores tipográficos +que fueron corregidos.] + + + + + +EL CRITERIO. + + +CAPÍTULO PRIMERO. + +CONSIDERACIONES PRELIMINARES. + + +§ I. + +En que consiste el pensar bien. Qué es la verdad. + +El pensar bien consiste, ó en conocer la verdad, ó en dirigir el +entendimiento por el camino que conduce á ella. La verdad es la realidad +de las cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos la verdad; +de otra suerte, caemos en error. Conociendo que hay Dios conocemos una +verdad, porque realmente Dios existe; conociendo que la variedad de las +estaciones depende del sol, conocemos una verdad, porque en efecto es +así; conociendo que el respeto á los padres, la obediencia á las leyes, +la buena fe en los contratos, la fidelidad con los amigos, son virtudes, +conocemos la verdad; así como caeríamos en error, pensando que la +perfidia, la ingratitud, la injusticia, la destemplanza, son causas +buenas y laudables. + +Si deseamos pensar bien, hemos de procurar conocer la verdad, es decir +la realidad de las cosas. ¿De qué sirve discurrir con sutileza, ó con +profundidad aparente, si el pensamiento no está conforme con la +realidad? Un sencillo labrador, un modesto artesano, que conocen bien +los objetos de su profesion, piensan y hablan mejor sobre ellos que un +presuntuoso filósofo que en encumbrados conceptos y altisonantes +palabras quiere darles lecciones sobre lo que no entiende. + + +§ II. + +Diferentes modos de conocer la verdad. + +A veces conocemos la verdad, pero de un modo grosero; la realidad no se +presenta á nuestros ojos tal como es, sino con alguna falta, añadidura ó +mudanza. Si desfila á cierta distancia una coluna de hombres, de tal +manera que veamos brillar los fusiles pero sin distinguir los trajes, +sabemos que hay gente armada, pero ignoramos si es de paisanos, de tropa +ó de algun otro cuerpo; el conocimiento es imperfecto, porque nos +_falta_ distinguir el uniforme para saber la pertenencia. Mas si por la +distancia ú otro motivo nos equivocamos, y les atribuimos una prenda de +vestuario que no llevan, el conocimiento será imperfecto, porque +añadiremos lo que en realidad no hay. Por fin, si tomamos una cosa por +otra, como por ejemplo, si creemos que son blancas unas vueltas que en +realidad son amarillas, _mudamos_ lo que hay, pues hacemos de ella una +cosa diferente. + +Cuando conocemos perfectamente la verdad, nuestro entendimiento se +parece á un espejo en el cual vemos retratados con toda fidelidad los +objetos como son en sí; cuando caemos en error, se asemeja á uno de +aquellos vidrios de ilusion que nos presentan lo que realmente no +existe; pero cuando conocemos la verdad á medias, podria compararse á un +espejo mal azogado, ó colocado en tal disposicion que si bien nos +muestra objetos reales, sin embargo nos los ofrece demudados alterando +los tamaños y figuras. + + +§ III. + +Variedad de ingenios. + +El buen pensador procura ver en los objetos todo lo que hay, pero no mas +de lo que hay. Ciertos hombres tienen el talento de ver mucho en todo; +pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no hay, y nada de lo que +hay. Una noticia, una ocurrencia cualquiera, les suministran abundante +materia para discurrir con profusion, formando, como suele decirse, +castillos en el aire. Estos suelen ser grandes proyectistas y +charlatanes. + +Otros adolecen del defecto contrario; ven bien, pero poco; el objeto no +se les ofrece sino por un lado; si este desaparece, ya no ven nada. +Estos se inclinan á ser sentenciosos y aferrados en sus temas. Se +parecen á los que no han salido nunca de su país; fuera del horizonte á +que estan acostumbrados, se imaginan que no hay mas mundo. + +Un entendimiento claro, capaz y exacto, abarca el objeto entero; le mira +por todos sus lados, en todas sus relaciones con lo que le rodea. La +conversacion y los escritos de estos hombres privilegiados se +distinguen por su claridad, precision y exactitud. En cada palabra +encontrais una idea, y esta idea veis que corresponde á la realidad de +las cosas. Os ilustran, os convencen, os dejan plenamente satisfecho; +decís con entero asentimiento: «si, es verdad, tiene razon.» Para +seguirlos en sus discursos no necesitais esforzaros; parece que andais +por un camino llano, y que el que habla solo se ocupa de haceros notar +con oportunidad los objetos que encontrais á vuestro paso. Si explican +una materia difícil y abstrusa, tambien os ahorran mucho tiempo y +fatiga. El sendero es tenebroso porque está en las entrañas de la +tierra, pero os precede un guia muy práctico; llevando en la mano una +antorcha que resplandece con vivísima luz. + + +§ IV. + +La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion con que se +conocen los objetos de ellas. + +El perfecto conocimiento de las cosas en el órden científico, forma los +verdaderos sabios; en el órden práctico, para el arreglo de la conducta +en los asuntos de la vida, forma los prudentes; en el manejo de los +negocios del estado, forma los grandes políticos; y en todas las +profesiones, es cada cual mas ó ménos aventajado, á proporcion del mayor +ó menor conocimiento de los objetos que trata ó maneja. Pero este +conocimiento ha de ser práctico, ha de abrazar tambien los pormenores de +la ejecucion, que son pequeñas verdades, por decirlo así, de las cuales +no se puede prescindir, si se quiere lograr el objeto. Estas pequeñas +verdades son muchas en todas las profesiones; bastando para convencerse +de ello, el oir á los que se ocupan aun en los oficios mas sencillos. +¿Cuál será pues el mejor agricultor? El que mejor conozca las calidades +de los terrenos, climas, simientes y plantas; el que sepa cuáles son los +mejores métodos é instrumentos de labranza, y que mejor acierte en la +oportunidad de emplearlos; en una palabra, el que conozca los medios mas +á propósito para hacer que la tierra produzca con poco coste, mucho, +pronto y bueno. El mejor agricultor será pues el que conozca mas +verdades relativas á la práctica de su profesion. ¿Cuál es el mejor +carpintero? El que mejor conoce la naturaleza y calidades de las +maderas, el modo particular de trabajarlas, y el arte de disponerlas del +modo mas adaptado al uso á que se destinan. Es decir, que el mejor +carpintero será aquel que sabe mas verdades sobre su arte. ¿Cuál será el +mejor comerciante? El que mejor conozca los géneros de su tráfico, los +puntos de donde es mas ventajoso traerlos, los medios mas á propósito +para conducirlos sin deterioro, con presteza y baratura, los mercados +mas convenientes para expenderlos con celeridad y ganancia: es decir +aquel que posea mas verdades sobre los objetos de comercio, el que +conozca mas á fondo la realidad de las cosas en que se ocupa. + + +§ V. + +A todos interesa el pensar bien. + +Échase pues de ver que el arte de pensar bien no interesa solamente á +los filósofos, sino tambien á las gentes mas sencillas. El +entendimiento es un don precioso que nos ha otorgado el Criador, es la +luz que se nos ha dado para guiarnos en nuestras acciones; y claro es +que uno de los primeros cuidados que debe ocupar al hombre es tener bien +arreglada esta luz. Si ella falta nos quedamos á oscuras, andamos á +tientas; y por este motivo es necesario no dejarla que se apague. No +debemos tener el entendimiento en inaccion, con peligro de que se ponga +obtuso y estúpido; y por otra parte, cuando nos proponemos ejercitarle y +avivarle, conviene que su luz sea buena para que no nos deslumbre, bien +dirigida para que no nos extravie. + + +§ VI. + +Cómo se debe enseñar á pensar bien. + +El arte de pensar bien no se aprende tanto con reglas como con modelos. +A los que se empeñan en enseñarle á fuerza de preceptos y de +observaciones analíticas, se los podria comparar con quien emplease un +método semejante para enseñar á los niños á hablar ó andar. No por esto +condeno todas las reglas; pero sí sostengo que deben darse con mas +parsimonia, con ménos pretensiones filosóficas, y sobre todo de una +manera sencilla, práctica: al lado de la regla el ejemplo. Un niño +pronuncia mal ciertas palabras; para corregirle ¿qué hacen sus padres ó +maestros? Las pronuncian ellos bien, y hacen que en seguida las +pronuncie el niño: «escucha bien como yo lo digo; á ver ahora tú; mira +no pongas los labios de esta manera, no hagas tanto esfuerzo con la +lengua» y otras cosas por este tenor. He aquí el precepto al lado del +ejemplo, la regla y el modo de practicarla[1]. + + + + +CAPÍTULO II. + +LA ATENCION. + + +Hay medios que nos conducen al conocimiento de la verdad, y obstáculos +que nos impiden llegar á él; enseñar á emplear los primeros, y á remover +los segundos, es el objeto del arte de pensar bien. + + +§ I. + +Definicion de la atencion. Su necesidad. + +La atencion es la aplicacion de la mente á un objeto. El primer medio +para pensar bien es atender bien. La segur no corta si no es aplicada al +árbol, la hoz no siega si no es aplicada al tallo. Algunas veces se le +ofrecen los objetos al espíritu sin que atienda; como sucede ver sin +mirar, y oir sin escuchar; pero el conocimiento que de esta suerte se +adquiere, es siempre lijero, superficial, á menudo inexacto, ó +totalmente errado. Sin la atencion estamos distraidos, nuestro espíritu +se halla, por decirlo así, en otra parte; y por lo mismo no ve aquello +que se le muestra. Es de la mayor importancia adquirir un hábito de +atender á lo que se estudia ó se hace; porque, si bien se observa, lo +que nos falta á menudo no es la capacidad para entender lo que vemos, +leemos ú oimos, sino la aplicacion del ánimo á aquello de que se trata. + +Se nos refiere un suceso, pero escuchamos la narracion con atencion +floja, intercalando mil observaciones y preguntas, manoseando ó mirando +objetos que nos distraen; de lo que resulta que se nos escapan +circunstancias interesantes, que se nos pasan por alto cosas esenciales, +y que al tratar de contarle á otros, ó de meditarle nosotros mismos para +formar juicio, se nos presenta el hecho desfigurado, incompleto, y así +caemos en errores que no proceden de falta de capacidad, sino de no +haber prestado al narrador la atencion debida. + + +§ II. + +Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta. + +Un espíritu atento multiplica sus fuerzas de una manera increible; +aprovecha el tiempo atesorando siempre caudal de ideas; las percibe con +mas claridad y exactitud; y finalmente las recuerda con mas facilidad, á +causa de que con la continua atencion estas se van colocando +naturalmente en la cabeza de una manera ordenada. + +Los que no atienden sino flojamente, pasean su entendimiento por +distintos lugares á un mismo tiempo; aquí reciben una impresion, allí +otra muy diferente, acumulan cien cosas inconexas que léjos de ayudarse +mutuamente para la aclaracion y retencion, se confunden, se embrollan y +se borran unas á otras. No hay lectura, no hay conversacion, no hay +espectáculo, por insignificantes que parezcan, que no nos puedan +instruir en algo. Con la atencion notamos las preciosidades y las +recogemos; con la distraccion dejamos quizá caer al suelo el oro y las +perlas como cosa baladí. + + +§ III. + +Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados. + +Creerán algunos que semejante atencion fatiga mucho; pero se equivocan. +Cuando hablo de atencion no me refiero á aquella fijeza de espíritu con +que este se clava, por decirlo así, sobre los objetos; sino de una +aplicacion suave y reposada, que permite hacerse cargo de cada cosa, +dejándonos empero con la agilidad necesaria para pasar sin esfuerzo de +unas ocupaciones á otras. Esta atencion no es incompatible ni con la +misma diversion y recreo, pues es claro que el esparcimiento del ánimo +no consiste en no pensar, sino en no ocuparse de cosas trabajosas, y en +entregarse á otras mas llanas y lijeras. El sabio que interrumpe sus +estudios profundos saliendo á solazarse un rato con la amenidad de la +campiña, no se fatiga, ántes se distrae, cuando atiende al estado de las +mieses, á las faenas de los labradores, al murmullo de los arroyos, ó al +canto de las aves. + +Tan léjos estoy de considerar la atencion como abstraccion severa y +continuada, que muy al contrario cuento en el número de los distraidos, +no solo á los atolondrados sino tambien á los ensimismados. Aquellos se +derraman por la parte de afuera, estos divagan por las tenebrosas +regiones de adentro; unos y otros carecen de la conveniente atencion, +que es la que se emplea en aquello de que se trata. + +El hombre atento posee la ventaja de ser mas urbano y cortes; porque el +amor propio de los demas se siente lastimado, si notan que no atendemos +á lo que ellos dicen. Es bien notable que la urbanidad ó su falta, se +apelliden tambien atencion ó desatencion. + + +§ IV. + +Las interrupciones. + +Ademas son pocos los casos, aun en los estudios serios, que requieren +atencion tan profunda que no pueda interrumpirse sin grave daño. Ciertas +personas se quejan amargamente si una visita á deshora, ó un ruido +inesperado, les cortan, como suele decirse, el hilo del discurso: esas +cabezas se parecen á los daguerreótipos, en los cuales el menor +movimiento del objeto, ó la interposicion de otro extraño, bastan para +echar á perder el retrato ó paisaje. En algunas será tal vez un defecto +natural, en otras una afectacion vanidosa por hacerse del pensador, y en +no pocas falta de hábito de concentrarse. Como quiera, es preciso +acostumbrarse á tener la atencion fuerte y flexible á un mismo tiempo, y +procurar que la formacion de nuestros conceptos no se asemeje á la de +los cuadros daguerreotipados, sino de los comunes; si el pintor es +interrumpido, suspende sus tareas; y al volver á proseguirlas no +encuentra malbaratada su obra; si un cuerpo le hace importuna sombra, en +removiéndole, lo deja todo remediado[2]. + + + + +CAPÍTULO III. + +ELECCION DE CARRERA. + + +§ I. + +Vago significado de la palabra Talento. + +Cada cual ha de dedicarse á la profesion para la que se siente con mas +aptitud. Juzgo de mucha importancia esta regla; y abrigo la profunda +conviccion de que á su olvido se debe el que no hayan adelantado mucho +mas las ciencias y las artes. La palabra _talento_ expresa para algunos, +una capacidad absoluta; creyendo equivocadamente que quien está dotado +de felices disposiciones para una cosa lo estará igualmente para todas. +Nada mas falso; un hombre puede ser sobresaliente, extraordinario, de +una capacidad monstruosa para un ramo, y ser muy mediano y hasta negado +con respecto á otros. Napoleon y Descártes son dos genios; y sin embargo +en nada se parecen. El genio de la guerra no hubiera comprendido al +genio de la filosofía; y si hubiesen conversado un rato, es probable que +ambos habrian quedado poco satisfechos, Napoleon no le habria exceptuado +entre los que con aire desdeñoso apellidaba _ideólogos_. + +Podria escribirse una obra de los talentos comparados, manifestando las +profundas diferencias que median aun entre los mas extraordinarios. +Pero la experiencia de cada dia nos manifesta esta verdad de una manera +palpable. Hombres oimos que discurren y obran sobre una materia con +acierto admirable; al paso que en otra se muestran muy vulgares, y hasta +torpes y desatentados. Pocos serán los que alcancen una capacidad igual +para todo; y tal vez pudiérase afirmar que nadie; pues la observacion +enseña que hay disposiciones que se embarazan, y se dañan +recíprocamente. Quien tiene el talento generalizador no es fácil que +posea el de la exactitud minuciosa; el poeta que vive de inspiraciones +bellas y sublimes, no se avendrá sin trabajo con la acompasada +regularidad de los estudios geométricos. + + +§ II. + +Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta. + +El Criador, que distribuye á los hombres las facultades en diferentes +grados, les comunica un instinto precioso que les muestra su destino: la +inclinacion muy duradera y constante hácia una ocupacion, es indicio +bastante seguro de que nacimos con aptitud para ella; así como el desvío +y repugnancia que no puede superarse con facilidad, es señal de que el +Autor de la naturaleza no nos ha dotado de felices disposiciones para +aquello que nos desagrada. Los alimentos que nos convienen se adaptan +bien á un paladar y olfato, no viciados por malos hábitos ó alterados +por enfermedad; y el sabor y olor ingratos nos advierten cuáles son los +manjares y bebidas que por su corrupcion ú otras calidades, podrian +dañarmos. Dios no ha tenido ménos cuidado del alma que del cuerpo. + +Los padres, los maestros, los directores de los establecimientos de +educacion y enseñanza, deben fijar mucho la atencion en este punto, para +precaver la pérdida de un talento, que bien empleado, podria dar los mas +preciosos frutos, y evitar que no se le haga consumir en una tarea para +la cual no ha nacido. + +El mismo interesado ha de ocuparse tambien en este exámen; el niño de +doce años tiene por lo comun reflexion bastante para notar á qué se +siente inclinado, qué es lo que le cuesta ménos trabajo, cuáles son los +estudios en que adelanta con mas facilidad, cuáles las faenas en que +experimenta mas ingenio y destreza. + + +§ III. + +Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño. + +Seria muy conveniente que se ofreciesen á la vista de los niños objetos +muy variados, conduciéndolos á visitar establecimientos donde la +disposicion particular de cada uno pudiese ser excitada con la presencia +de lo que mejor se le adapta. Entónces, dejándolos abandonados á sus +instintos, un observador inteligente formaria desde luego diferentes +clasificaciones. Exponed la máquina de un reloj á la vista de una +reunion de niños de diez á doce años, y es bien seguro que si entre +ellos hay alguno de genio mecánico muy aventajado, se dará á conocer +desde luego por la curiosidad de examinar, por la discrecion de las +preguntas, y la facilidad en comprender la construccion que está +contemplando. Leedles un trozo poético, y si hay entre ellos algun +Garcilaso, Lope de Vega, Ercilla, Calderon ó Melendez, veréis chispear +sus ojos, conoceréis que su corazon late, que su mente se agita, que su +fantasía se inflama bajo una impresion que él mismo no comprende. + +Cuidado con trocar los papeles: de dos niños extraordinarios es muy +posible que formeis dos hombres muy comunes. La golondrina y el águila +se distinguen por la fuerza y lijereza de sus alas; y sin embargo jamas +el águila pudiera volar á la manera de la golondrina, ni esta imitar á +la reina de las aves. + +El _tentate diu quid ferre recusent, quid valeant humeri_, que Horacio +inculca á los escritores, puede igualmente aplicarse á cuantos tratan de +escoger una profesion cualquiera[3]. + + + + +CAPÍTULO IV. + +CUESTIONES DE POSIBILIDAD. + + +§ I. + +Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento, y de las +cuestiones que se le pueden ofrecer. + +Para mayor claridad, dividiré los actos de nuestro entendimiento en dos +clases: especulativos y prácticos. Llamo especulativos los que se +limitan á conocer; y prácticos los que nos dirigen para obrar. + +Cuando tratamos simplemente de conocer alguna cosa, se nos pueden +ofrecer las cuestiones siguientes: 1ª. si es posible ó no; 2ª. si existe +ó no; 3ª. cuál es su naturaleza, cuáles sus propiedades y relaciones. +Las reglas que se den para resolver con acierto dichas tres cuestiones, +comprenden todo lo tocante á la especulativa. + +Si nos proponemos obrar, es claro que intentamos siempre conseguir algun +fin; de lo cual nacen las cuestiones siguientes: 1ª. cuál es el fin; 2ª. +cuál es el mejor medio para alcanzarle. + +Ruego encarecidamente al lector que fije la atencion sobre las +divisiones que preceden, y procure retenerlas en la memoria; pues ademas +de facilitarle la inteligencia de lo que voy á decir, le servirá +muchísimo para proceder con método en todos sus pensamientos. + + +§ II. + +Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones. + +_Posibilidad._ La idea expresada por esta palabra es correlativa de la +de _imposibilidad_, pues que la una envuelve necesariamente la negacion +de la otra. + +Las palabras posibilidad é imposibilidad, expresan ideas muy diferentes, +segun se refieren á las cosas en sí, ó á la potencia de una causa que +las pueda producir. Sin embargo, estas ideas tienen relaciones muy +intimas, como veremos luego. Cuando se consideran la posibilidad ó +imposibilidad, solo con respecto á un ser, prescindiendo de toda causa, +se las llama intrínsecas; y cuando se atiende á una causa, se las +denomina extrínsecas. A pesar de la aparente sencillez y claridad de +esta division, observaré que no es dable formar concepto cabal de lo +que significa, hasta haber descendido á las diferentes clasificaciones +que expondré en los párrafos siguientes. + +A primera vista se podrá extrañar que se explique primero la +imposibilidad que la posibilidad; pero reflexionando un poco, se nota +que este método es muy lógico. La palabra _imposibilidad_, aunque suena +como negativa, expresa no obstante muchas veces una idea que á nuestro +entendimiento se le presenta como positiva: esto es, la repugnancia +entre los objetos, una especie de exclusion, de oposicion, de lucha, por +decirlo así: por manera que en desapareciendo esta repugnancia, +concebimos ya la posibilidad. De aquí nacen las expresiones de «esto es +muy posible, pues nada se _opone_ á ello;» «es posible, pues no se ve +ninguna _repugnancia_.» Como quiera, en sabiendo lo que es +imposibilidad, se sabe lo que es la posibilidad, y vice-versa. + +Algunos distinguen tres clases de imposibilidad: _metafísica_, _física_ +y _moral_. Yo adoptaré esta division, pero añadiendo un miembro, que +será la _imposibilidad de sentido comun_. En su lugar se verá la razon +en que me fundo. Tambien advertiré, que tal vez seria mejor llamar +imposibilidad _absoluta_ á la metafísica; _natural_ á la física; y +_ordinaria_ á la moral. + + +§ III. + +En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta. + +La _imposibilidad metafísica ó absoluta_, es la que se funda en la misma +esencia de las cosas, ó en otros términos, es absolutamente imposible +aquello que, si existiese, traeria el absurdo de que una cosa seria y no +seria á un mismo tiempo. Un círculo triangular es un imposible absoluto, +porque fuera círculo y no círculo, triángulo y no triángulo. Cinco igual +á siete, es imposible absoluto, porque el cinco seria cinco y no cinco, +y el siete seria siete y no siete. Un vicio virtuoso es un imposible +absoluto, porque el vicio fuera y no fuera vicio á un mismo tiempo. + + +§ IV. + +La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina. + +Lo que es absolutamente imposible no puede existir en ninguna suposicion +imaginable; pues, ni aun cuando decimos que Dios es todopoderoso, +entendemos que pueda hacer absurdos. Que el mundo exista y no exista á +un mismo tiempo, que Dios sea y no sea, que la blasfemia sea un acto +laudable, y otros delirios por este tenor, es claro que no caen bajo la +accion de la omnipotencia; y, como observa muy sabiamente santo Tomas, +mas bien debiera decirse que estas cosas no pueden ser hechas, que no +que Dios no puede hacerlas. De esto se sigue que la imposibilidad +intrínseca absoluta, trae consigo la imposibilidad extrínseca tambien +absoluta: esto es, que ninguna causa puede producir lo que de suyo es +imposible absolutamente. + + +§ V. + +La imposibilidad absoluta, y los dogmas. + +Para afirmar que una cosa es absolutamente imposible es preciso que +tengamos ideas muy claras de los extremos que se repugnan; de otra +manera hay riesgo de apellidar absurdo lo que en realidad no lo es. Hago +esta advertencia para hacer notar la sinrazon de los que condenan +algunos misterios de nuestra fe, declarándolos absolutamente imposibles. +El dogma de la Trinidad y el de la Encarnacion son ciertamente +incomprensibles al débil hombre; pero no son absurdos. ¿Cómo es posible +un Dios trino, una naturaleza y tres personas distintas entre sí, +idénticas con la naturaleza? Yo no lo sé; pero no tengo derecho á +inferir que esto sea contradictorio. ¿Comprendo por ventura lo que es +esta naturaleza, lo que son esas personas de que se me habla? No: luego +cuando quiero juzgar si lo que de ellas se dice es imposible ó no, fallo +sobre objetos desconocidos. ¿Qué sabemos nosotros de los arcanos de la +divinidad? El Eterno ha pronunciado algunas palabras misteriosas para +ejercitar nuestra obediencia, y humillar nuestro orgullo; pero no ha +querido levantar el denso velo que separa esta vida mortal del océano de +verdad y de luz. + + +§ VI. + +Idea de la imposibilidad fisica ó natural. + +La _imposibilidad fisica ó natural_, consiste en que un hecho esté fuera +de las leyes de la naturaleza. Es naturalmente imposible que una piedra +soltada en el aire no caiga al suelo, que el agua abandonada á sí misma +no se ponga al nivel, que un cuerpo sumergido en un fluido de menor +gravedad no se hunda, que los astros se paren en su carrera; porque las +leyes de la naturaleza prescriben lo contrario. Dios, que ha +establecido estas leyes, puede suspenderlas; el hombre no. Lo que es +_naturalmente_ imposible, lo es para la criatura, no para Dios. + + +§ VII. + +Modo de juzgar de la imposibilidad natural. + +¿Cuándo podremos afirmar que un hecho es imposible naturalmente? En +estando seguros de que existe una ley que se opone á la realizacion de +este hecho, y que dicha oposicion no está destruida ó neutralizada por +otra ley natural. Es ley de la naturaleza que el cuerpo del hombre, como +mas pesado que el aire, caiga al suelo en faltándole el apoyo; pero hay +otra ley por la cual un conjunto de cuerpos unidos entre sí, que sea +específicamente ménos grave que aquel en que se sumerge, se sostenga y +hasta se levante, aun cuando alguno de ellos sea mas grave que el +fluido; luego unido el cuerpo humano á un globo aerostático dispuesto +con el arte conveniente, podrá remontarse por los aires, y este fenómeno +estará muy arreglado á las leyes de la naturaleza. La pequeñez de +ciertos insectos no permite que su imágen se pinte en nuestra retina de +una manera sensible; pero las leyes á que está sometida la luz hacen que +por medio de un vidrio se pueda modificar la direccion de sus rayos de +la manera conveniente, para que salidos de un objeto muy pequeño se +hallen desparramados al llegar á la retina, y formen allí una imágen de +gran tamaño; y así no será naturalmente imposible que con la ayuda del +microscopio, lo imperceptible á la simple vista se nos presente con +dimensiones grandes. + +Por estas consideraciones es preciso andar con mucho tiento en declarar +un fenómeno por imposible naturalmente. Conviene no olvidar: 1.º que la +naturaleza es muy poderosa; 2.º que nos es muy desconocida: dos verdades +que deben inspirarnos gran circunspeccion cuando se trate de fallar en +materias de esta clase. Si á un hombre del siglo XV se le hubiese dicho +que en lo venidero se recorreria en una hora la distancia de doce +leguas, y esto sin ayuda de caballos ni animales de ninguna especie, +habria mirado el hecho como naturalmente imposible; y sin embargo los +viajeros que andan por los caminos de hierro, saben muy bien que van +llevados con aquella velocidad por medio de agentes puramente naturales. +¿Quién sabe lo que se descubrirá en los tiempos futuros, y el aspecto +que presentará el mundo de aquí á diez siglos? Seamos en hora buena +cautos en creer la existencia de fenómenos extraños, y no nos +abandonemos con demasiada lijereza á sueños de oro; pero guardémonos de +calificar de naturalmente imposible lo que un descubrimiento pudiera +mostrar muy realizable; no demos livianamente fe á exageradas esperanzas +de cambios inconcebibles; pero no las tachemos de delirios y absurdos. + + +§ VIII. + +Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo. + +De estas observaciones surge al parecer una dificultad, que no han +olvidado los incrédulos. Héla aquí: los milagros son tal vez efectos de +causas que por ser desconocidas, no dejarán de ser naturales; luego no +prueban la intervencion divina; y por tanto de nada sirven para apoyar +la verdad de la religion cristiana. Este argumento es tan especioso como +fútil. + +Un hombre de humilde nacimiento que no ha aprendido las letras en +ninguna escuela, que vive confundido entre el pueblo, que carece de +todos los medios humanos, que no tiene dónde reclinar su cabeza, se +presenta en público enseñando una doctrina tan nueva como sublime. Se le +piden los títulos de su mision, y él los ofrece muy sencillos. Habla, y +los ciegos ven, los sordos oyen, la lengua de los mudos se desata, los +paralíticos andan, las enfermedades mas rebeldes desaparecen de repente, +los que acaban de espirar vuelven á la vida, los que son llevados al +sepulcro se levantan del ataud, los que enterrados de algunos dias +despiden ya mal olor, se alzan envueltos en su mortaja, y salen de la +tumba, obedientes á la voz que les ha mandado salir á fuera. Este es el +conjunto histórico. El mas obstinado naturalista ¿se empeñará en +descubrir aquí la accion de leyes naturales ocultas? ¿Calificará de +imprudentes á los cristianos por haber pensado que semejantes prodigios +no pudieran hacerse sin intervencion divina? ¿Creeis que con el tiempo +haya de descubrirse un secreto para resucitar á los muertos, y no como +quiera, sino haciéndolos levantar á la simple voz de un hombre que los +llame? La operacion de las cataratas ¿tiene algo que ver con el +restituir de golpe la vista á un ciego de nacimiento? Los procedimientos +para volver la accion á un miembro paralizado ¿se asemejan por ventura +á este otro: «levántate, toma tu lecho, y véte á tu casa?» Las teorías +hidrostáticas é hidráulicas ¿llegarán nunca á encontrar en la mera +palabra de un hombre, la fuerza bastante para sosegar de repente el mar +alborotado, y hacer que las olas se tiendan mansas bajo sus pies, y que +camine sobre ellas, como un monarca sobre plateadas alfombras? + +¿Y qué diremos si á tan imponente testimonio se reunen las profecías +cumplidas, la santidad de una vida sin tacha, la elevacion de su +doctrina, la pureza de la moral, y por fin el heroico sacrificio de +morir entre tormentos y afrentas, sosteniendo y publicando la misma +enseñanza, con la serenidad en la frente, la dulzura en los labios, +articulando entre los últimos suspiros _amor_ y _perdon_? + +No se nos hable pues de leyes ocultas, de imposibilidades aparentes; no +se oponga á tan convincente evidencia un necio «_¿quién sabe?_.....» +Esta dificultad que seria razonable, si se tratara de un suceso aislado, +envuelto en alguna oscuridad, sujeto á mil combinaciones diferentes, +cuando se la objeta contra el cristianismo es no solo infundada, sino +hasta contraria al sentido comun. + + +§ IX. + +La imposibilidad moral ú ordinaria. + +_La imposibilidad moral ú ordinaria_, es la oposicion al curso regular ú +ordinario de los sucesos. Esta palabra es susceptible de muchas +significaciones, pues que la idea de curso ordinario es tan elástica, +es aplicable á tan diferentes objetos, que poco puede decirse en general +que sea provechoso en la práctica. Esta imposibilidad nada tiene que ver +con la absoluta ni la natural; las cosas _moralmente_ imposibles no +dejan por eso de ser muy posibles _absoluta_ y _naturalmente_. + +Daremos una idea muy clara y sencilla de la imposibilidad ordinaria, si +decimos que es imposible de esta manera todo aquello que, atendido el +curso regular de las cosas, acontece ó muy rara vez ó nunca. Veo á un +elevado personaje, cuyo nombre y títulos todos pronuncian, y á quien se +tributan los respetos debidos á su clase. Es moralmente imposible que el +nombre sea supuesto, y el personaje un impostor. Ordinariamente no +sucede así: pero tambien se ha sufrido este chasco una que otra vez. + +Vemos á cada paso que la imposibilidad moral desaparece con el auxilio +de una causa extraordinaria ó imprevista, que tuerce el curso de los +acontecimientos. Un capitan que acaudilla un puñado de soldados, viene +de lejanas tierras, aborda á playas desconocidas, y se encuentra con un +inmenso continente poblado de millones de habitantes. Pega fuego á sus +naves, y dice _marchemos_. ¿Adónde va? A conquistar vastos reinos con +algunos centenares de hombres. Esto es _imposible_; el aventurero ¿está +demente? Dejadle, que su demencia es la demencia del heroismo y del +genio; la imposibilidad se convertirá en suceso histórico. Apellidase +_Hernán Cortés_; es español que acaudilla españoles. + + +§ X. + +Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida en la +imposibilidad moral. + +La imposibilidad moral tiene á veces un sentido muy diferente del +expuesto hasta aquí. Hay imposibles de los cuales no puede decirse que +lo sean con imposibilidad absoluta ni natural; y no obstante vivimos con +tal certeza de que lo imposible no se realizará, que no nos la infunde +mayor la natural, y poco le falta para producirnos el mismo efecto que +la absoluta. Un hombre tiene en la mano un cajon de caractéres de +imprenta, que supondremos de forma cúbica, para que sea igual la +probabilidad de caer y sostenerse por una cualquiera de sus caras; los +revuelve repetidas veces sin órden ni concierto, sin mirar siquiera lo +que hace, y al fin los deja caer al suelo; ¿será posible que resulten +por casualidad ordenados de tal manera que formen el episodio de Dido? +No, responde instantáneamente cualquiera que esté en su sano juicio; +esperar este accidente seria un delirio; tan seguros estamos de que no +se realizará, que si se pusiese nuestra vida pendiente de semejante +casualidad, diciéndonos que si esto se verifica se nos matará, +continuaríamos tan tranquilos como si no existiese la condicion. + +Es de notar que aquí no hay imposibilidad metafísica ó absoluta, porque +no hay en la naturaleza de los caractéres una repugnancia esencial á +colocarse de dicha manera; pues que un cajista en breve rato los +dispondria así muy fácilmente; tampoco hay imposibilidad natural, +porque ninguna ley de la naturaleza obsta á que caigan por esta ó +aquella cara, ni el uno al lado del otro del modo conveniente al efecto; +hay pues una imposibilidad de otro órden, que nada tiene de comun con +las otras dos, y que tampoco se parece á la que se llama moral, por solo +estar fuera del curso regular de los acontecimientos. + +La teoría de las probabilidades, auxiliada por la de las combinaciones, +pone de manifiesto esta imposibilidad, calculando, por decirlo así, la +inmensa distancia en que este fenómeno se halla con respecto á la +existencia. El Autor de la naturaleza no ha querido que una conviccion +que nos es muy importante, dependiese del raciocinio, y por consiguiente +careciesen de ella muchos hombres; así es que nos la ha dado á todos á +manera de instinto, como lo ha hecho con otras que nos son igualmente +necesarias. En vano os empeñariais en combatirla ni aun en el hombre mas +rudo; él no sabria tal vez qué responderos, pero menearia la cabeza, y +diria para sí: «este filósofo que cree en la posibilidad de tales +despropósitos, no debe de estar muy sano de juicio.» + +Cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra alma con voz tan clara +y tono tan decisivo, es necedad el no escucharla. Solo algunos hombres +apellidados filósofos se obstinan á veces en este empeño; no recordando +que no hay filosofía que excuse la falta de sentido comun, y que mal +llegará á ser sabio quien comienza por ser insensato[4]. + + + + +CAPÍTULO V. + +CUESTIONES DE EXISTENCIA, CONOCIMIENTO ADQUIRIDO POR EL TESTIMONIO +INMEDIATO DE LOS SENTIDOS. + + +§ I. + +Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes modos con que +nos proporcionan el conocimiento de las cosas. + +Asentados los principios y reglas que deben guiarnos en las cuestiones +de posibilidad, pasemos ahora á las de existencia, que ofrecen un campo +mas vasto, y mas útiles y frecuentes aplicaciones. + +De la existencia ó no existencia de un ser, ó bien de que una cosa es ó +no es, podemos cerciorarnos de dos maneras: por nosotros mismos, ó por +medio de otros. + +El conocimiento de la existencia de las cosas que es adquirido por +nosotros mismos, sin intervencion ajena, proviene de los sentidos +mediata ó inmediatamente: ó ellos nos presentan el objeto, ó de las +impresiones que los mismos nos causan pasa el entendimiento á inferir la +existencia de lo que no se hace sensible ó no lo es. La vista me informa +inmediatamente de la existencia de un edificio que tengo presente; pero +un trozo de coluna, algunos restos de un pavimento, una inscripcion ú +otras señales, me hacen conocer que en tal ó cual lugar existió un +templo romano. En ambos casos debo á los sentidos la noticia; pero en +el primero inmediata, en el segundo mediatamente. + +Quien careciese de los sentidos tampoco llegaria á conocer la existencia +de los seres espirituales; pues adormecido el entendimiento no pudiera +adquirir esta noticia, ni por la razon, ni por la fe, á no ser que Dios +le favoreciera por medios extraordinarios, de que ahora no se trata. + +A la distincion arriba explicada en nada obstan los sistemas que pueden +adoptarse sobre el orígen de las ideas; ora se las suponga adquiridas, +ora innatas, ora vengan de los sentidos, ora sean tan solo excitadas por +ellos, lo cierto es que nada sabemos, nada pensamos, si los sentidos no +han estado en accion. Ademas, hasta les dejaremos á los ideólogos la +facultad de imaginar lo que bien les pareciere sobre las funciones +intelectuales de un hombre que careciese de todos los sentidos; sin +riesgo podemos otorgarles tamaña latitud; supuesto que nadie aclarará +jamas lo que en ello habria de verdad; ya que el paciente no seria capaz +de comunicar lo que le pasa, ni por palabras ni por señas. Finalmente +aquí se trata de hombres dotados de sentidos, y la experiencia enseña +que esos hombres conocen, ó lo que sienten, ó por lo que sienten. + + +§ II. + +Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. Su remedio. +Ejemplos. + +El conocimiento inmediato que los sentidos nos dan de la existencia de +una cosa, es á veces errado, porque no nos servimos como debemos de +estos admirables instrumentos que nos ha concedido el Autor de la +naturaleza. Los objetos corpóreos obrando sobre el órgano de los +sentidos, causan una impresion á nuestra alma; asegurémonos bien de cuál +es esta impresion, sepamos hasta qué punto le corresponde la existencia +de un objeto; hé aquí las reglas para no errar en estas materias. +Algunas explicaciones enseñarán mas que los preceptos y teorías. + +Veo á larga distancia un objeto que se mueve, y digo: «allí hay un +hombre;» acercándome mas, descubro que no es así; y que solo hay un +arbusto mecido por el viento. ¿Me ha engañado el sentido de la vista? +no: porque la impresion que ella me trasmitia era únicamente de un bulto +movido; y si yo hubiese atendido bien á la sensacion recibida, habria +notado que no me pintaba un hombre. Cuando pues yo he querido hacerle +tal, no debo culpar al sentido, sino á mi poca atencion, ó bien, á que +notando alguna semejanza entre el bulto y un hombre visto de léjos, he +inferido que aquello debia de serlo en efecto, sin advertir que la +semejanza y la realidad son cosas muy diversas. + +Teniendo algunos antecedentes de que se dará una batalla, ó se +hostilizará alguna plaza, paréceme que he oido cañonazos, y me quedo con +la creencia de que ha comenzado el fuego. Noticias posteriores me hacen +saber que no se ha disparado un tiro; ¿quién tiene la culpa de mi error? +no mi oido, sino yo. El ruido se oia en efecto: pero era el de los +golpes de un leñador que resonaban en el fondo de un bosque distante; +era el de cerrarse alguna puerta, cuyo estrépito retumbaba por el +edificio y sus cercanias, era el de otra cosa cualquiera que producia +un sonido semejante al del estampido de un cañon lejano. ¿Estaba yo bien +seguro de que no se hallaba á mis inmediaciones la causa del ruido que +me producia la ilusion? ¿Estaba bastante ejercitado para discernir la +verdad, atendida la distancia en que debia hacerse el fuego, la +direccion del lugar, y el viento que á la sazon reinaba? No es pues el +sentido quien me ha engañado, sino mi lijereza y precipitacion. La +sensacion era tal cual debia ser; pero yo le he hecho decir lo que ella +no me decia. Si me hubiese contentado con afirmar que oia ruido parecido +al de cañonazos distantes, no hubiera inducido al error á otros y á mí +mismo. + +A uno le presentan un alimento de excelente calidad, y al probarlo dice: +«es malo, intolerable, se conoce que hay tal ó cual mezcla,» porque en +efecto su paladar lo experimenta así. ¿Le engañó el sentido? no. Si le +pareció amargo, no podia suceder de otra manera, atendida la +indisposicion gástrica que le tenia cubierta la lengua de un humor que +lo maleaba todo. Bastábale á este hombre un poco de reflexion para no +condenar tan fácilmente ó al criado ó al revendedor. Cuando el paladar +está bien dispuesto, sus sensaciones nos indican las calidades del +alimento, en el caso contrario no. + + +§ III. + +Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, para la debida +comparacion. + +Conviene notar que para conocer por medio de los sentidos la existencia +de un objeto, no basta á veces el uso de uno solo, sino que es preciso +emplear otros al mismo tiempo; ó bien atender á las circunstancias que +nos pueden prevenir contra la ilusion. Es cierto que el discernir hasta +qué punto corresponde la existencia de un objeto á la sensacion que +recibimos, es obra de la comparacion, la que es fruto de la experiencia. +Un ciego á quien se quitan las cataratas, no juzga bien de las +distancias, tamaños y figuras, hasta haber adquirido la práctica de ver. +Esta adquisicion la hacemos sin advertirla desde niños, y así creemos +que basta abrir los ojos para juzgar de los objetos tales como son en +sí. Una experiencia muy sencilla y frecuente nos convencerá de lo +contrario. Un hombre adulto y un niño de tres años estan mirando por un +vidrio que les ofrece á la vista paisajes, animales, ejércitos; ambos +reciben la misma impresion; pero el adulto, que sabe bien que no ha +salido al campo, y se halla en un aposento cerrado, no se altera ni por +la cercanía de las fieras, ni por los desastres del campo de batalla. Lo +que le cuesta trabajo es conservar la ilusion; y mas de una vez habrá +menester distraerse de la realidad, y suplir algunos defectos del cuadro +ó instrumento para sentir placer con la presencia del espectáculo. Pero +el niño, que no compara, que solo atiende á la sensacion en todo su +aislamiento, se espanta y llora, temiendo que se le han de comer las +fieras, ó viendo que tan cruelmente se matan los soldados. + +Todavía mas: experimentamos á cada paso que una perspectiva excelente de +la cual no teníamos noticia, vista á la correspondiente distancia nos +causa ilusion, y nos hace tomar por objetos de relleve los que en +realidad son planos. La sensacion no es errada; pero sí lo es el juicio +que por ella formamos. Si advirtiésemos que caben reglas para producir +en la retina la misma impresion con un objeto plano que con otro +abultado, nos hubiéramos complacido en la habilidad del artista sin caer +en error. Este habria desaparecido mirando el objeto desde puntos +diferentes, ó valiéndonos del tacto. + + +§ IV. + +Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu. + +Los que tratan del buen uso de los sentidos suelen advertir que es +preciso cuidar de que alguna indisposicion no afecte á los órganos, y +así se nos comuniquen sensaciones capaces de engañarnos, esto es sin +duda muy prudente, pero no tan útil como se cree. Los enfermos raras +veces se dedican á estudios serios, y así sus equivocaciones son de poca +trascendencia; ademas que ellos mismos, ó sus allegados, bien pronto +notan la alteracion del órgano, con lo cual se previene oportunamente el +error. Los que necesitan reglas son los que estando sanos de cuerpo no +lo estan de espíritu, y que preocupados de un pensamiento ponen á su +disposicion y servicio todos sus sentidos, haciéndoles percibir, quizas +con la mayor buena fe, todo lo que conviene al apoyo del sistema +excogitado. ¿Qué no descubrirá en los cuerpos celestes el astrónomo que +maneja el telescopio, no con ánimo reposado y ajeno de parcialidad, sino +con vivo deseo de probar una asercion aventurada con sobrada lijereza? +¿Qué no verá con el microscopio el naturalista que se halle en +disposicion semejante? + +A propósito he dicho que estos errores podian padecerse quizas con la +mayor buena fe; porque sucede muy á menudo que el hombre se engaña +primero á sí mismo, ántes de engañar á los otros. Dominado por su +opinion favorita, ansioso de encontrar pruebas para sacar la verdadera, +examina los objetos no para saber sino para vencer; y así acontece que +halla en ellos todo lo que quiere. Muchas veces los sentidos no le dicen +nada de lo que él pretende; pero le ofrecen algo de semejante: «esto es, +exclama alborozado, hélo aquí, es lo mismo que yo sospechaba;» y cuando +se levanta en su espíritu alguna duda, procura sofocarla, achácala á +poca fe en su incontrastable doctrina, se esfuerza en satisfacerse á sí +mismo, cerrando los ojos á la luz para poder engañar á los otros sin +verse precisado á mentir. + +Basta haber estudiado el corazon del hombre para conocer que estas +escenas no son raras; y que jugamos con nosotros mismos de una manera +lastimosa. ¿Necesitamos una conviccion? pues de un modo ú otro +trabajamos en formárnosla; al principio la tarea es costosa, pero al fin +viene el hábito á robustecer lo débil, se allega el orgullo para no +permitir retroceso, y el que comenzó luchando contra sí mismo con un +engaño que no se le ocultaba del todo, acaba por ser realmente engañado, +y se entrega á su parecer con obstinacion incorregible. + + +§ V. + +Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion de este +fenómeno. + +Ademas, es menester advertir que no siempre sucede que el alucinado +atribuya á la sensacion mas de lo que ella le presenta; una imaginacion +vivamente poseida de un objeto, obra sobre los mismos sentidos, y +alterando el curso ordinario de las funciones, hace que realmente se +sienta lo que no hay. Para comprender cómo esto se verifica, conviene +recordar que la sensacion no se verifica en el órgano del sentido sino +en el cerebro, por mas que la fuerza del hábito nos haga referir la +impresion al punto del cual la recibimos. Estando el ojo muy sano nos +quedamos completamente ciegos, si sufre lesion el nervio óptico; y +privada la comunicacion de un miembro cualquiera con el cerebro, se +extingue el sentido. De esto se infiere que el verdadero receptáculo de +todas las sensaciones es el cerebro; y que si en una de sus partes se +excita por un acto interno la impresion que suele ser producida por la +accion del órgano externo, existirá la sensacion sin que haya habido +impresion exterior. Es decir, que si al recibir el órgano externo la +impresion de un cuerpo, la comunica al cerebro causando en el nervio A +la vibracion ú otra afeccion B, y por una causa cualquiera, +independiente de los cuerpos exteriores, se produce en el mismo órgano A +la misma vibracion B, experimentaremos idéntica sensacion que si el +órgano externo fuese afectado en la realidad. + +En este punto se hallan de acuerdo la razon y la observacion. El alma se +informa de los objetos exteriores mediatamente por los sentidos, pero +inmediatamente por el cerebro; cuando este pues recibe tal ó cual +impresion, no puede ella desentenderse de referirla al lugar de donde +suele proceder, y al objeto que de ordinario la produce. Si se halla +advertida de que la organizacion está alterada, se precaverá contra el +error; pero no será dejando de recibir la sensacion, sino desconfiando +del testimonio de ella. Cuando _Pascal_, segun cuentan, veia un abismo á +su lado, bien sabia que en realidad no era así; mas no dejaba de recibir +la misma sensacion que si hubiese habido el tal abismo, y no alcanzaba á +vencer la ilusion por mas que se esforzase. Este fenómeno se verifica +muy á menudo, y no se hace nada extraño á los que tienen algunas +nociones sobre semejantes materias. + + +§ VI. + +Maniáticos y ensimismados. + +Lo que acontece habitualmente en estado de enfermedad cerebral, puede +suceder muy bien cuando exaltada la imaginacion por una causa +cualquiera, se pone actualmente enfermiza con relacion á lo que la +preocupa. ¿Qué son las manías sino la realizacion de este fenómeno? Pues +entiéndase que las manías estan distribuidas en muchas clases y +graduaciones; que las hay continuas y por intervalos, extravagantes y +arregladas, vulgares y científicas; y que así como _Don Quijote_ +convertia los molinos de viento en desaforados gigantes, y los rebaños +de ovejas y carneros en ejércitos de combatientes, puede tambien un +sabio testarudo descubrir con la ayuda de sus telescopios, microscopios +y demas instrumentos, todo cuanto á su propósito cumpliere. + +Los hombres muy pensadores y ensimismados corren gran riesgo de caer en +manías sabias, en ilusiones sublimes; que la mísera humanidad, por mas +que se cubra con diferentes formas segun las varias situaciones de la +vida, lleva siempre consigo su patrimonio de flaqueza. Para una débil +mujercilla el susurro del viento es un gemido misterioso, la claridad de +la luna es la aparicion de un finado, y el chillido de las aves +nocturnas es el grito de las evocaciones del averno para asistir á +pavorosas escenas. Desgraciadamente, no son solo las mujeres las que +tienen imaginacion calenturienta, y que toman por realidades los sueños +de su fantasía[5]. + + + + +CAPÍTULO VI. + +CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO MEDIATAMENTE POR +LOS SENTIDOS. + + +§ I. + +Transicion de lo sentido á lo no sentido. + +Los sentidos nos dan inmediatamente noticias de la existencia de muchos +objetos; pero de estos son todavía en mayor número los que no ejercen +accion sobre los órganos materiales, ó por ser incorpóreos, ó por no +estar en disposicion de afectarlos. Sobre lo que nos comunican los +sentidos se levanta un tan extenso y elevado edificio de conocimientos +de todas clases, que al mirarle se hace dificil de concebir cómo ha +podido cimentarse en tan reducida basa. + +Donde no alcanzan los sentidos llega el entendimiento, conociendo la +existencia de objetos insensibles por medio de los sensibles. La lava +esparcida sobre un terreno nos hace conocer la existencia pasada de un +volcan que no hemos visto; las conchas encontradas en la cumbre de un +monte nos recuerdan la elevacion de las aguas, indicándonos una +catástrofe que no hemos presenciado; ciertos trabajos subterráneos nos +muestran que en tiempos anteriores se benefició allí una mina; las +ruinas de las antiguas ciudades nos señalan la morada de hombres que no +hemos conocido. Así los sentidos nos presentan un objeto, y el +entendimiento llega con este medio al conocimiento de otros muy +diferentes. + +Si bien se observa, este tránsito de lo conocido á lo desconocido no lo +podemos hacer sin que ántes tengamos alguna idea mas ó ménos completa, +mas ó ménos general del objeto desconocido, y sin que al propio tiempo +sepamos que hay entre los dos alguna dependencia. Así en los ejemplos +aducidos, si bien no conocia aquel volcan determinado, ni las olas que +inundaron la montaña, ni á los mineros, ni á los moradores, no obstante +todos estos objetos me eran conocidos en general, así como sus +relaciones con lo que me ofrecian los sentidos. De la contemplacion de +la admirable máquina del universo no pasaríamos al conocimiento del +Criador, sino tuviéramos idea de efectos y causas, de órden y de +inteligencia. Y sea dicho de paso, esta sola observacion basta para +desbaratar el sistema de los que no ven en nuestro pensamiento mas que +sensaciones transformadas. + + +§ II. + +Coexistencia y sucesion. + +La dependencia de los objetos es lo único que puede autorizarnos para +inferir de la existencia del uno la del otro; y por consiguiente toda la +dificultad estriba en conocer esta dependencia. Si la íntima naturaleza +de las cosas estuviera patente á nuestra vista, bastaria fijarla en un +ser para conocer desde luego todas sus propiedades y relaciones, entre +las cuales descubririamos las que le ligan con otros. Por desgracia no +es así; pues en el órden físico como en el moral, son muy escasas é +incompletas las ideas que poseemos sobre los principios constitutivos de +los seres. Estos son preciosos secretos velados cuidadosamente por la +mano del Criador; de la propia suerte que lo mas rico y exquisito que +abriga la naturaleza, suele ocultarse en los senos mas recónditos. + +Por esta falta de conocimiento en lo tocante á la esencia de las cosas, +nos vemos con frecuencia precisados á conjeturar su dependencia por solo +su coexistencia ó sucesion; infiriendo que la una depende de la otra, +porque algunas ó muchas veces existen juntas, ó porque esta viene en pos +de aquella. Semejante raciocinio, que no siempre puede tacharse de +infundado, tiene sin embargo el inconveniente de inducirnos con +frecuencia al error; pues no es fácil poseer la discrecion necesaria +para conocer cuándo la existencia ó la sucesion son un signo de +dependencia, y cuándo no. + +En primer lugar debe asentarse por indudable, que la existencia +simultánea de dos seres, ni tampoco su inmediata sucesion, consideradas +en sí solas, no prueban que el uno dependa del otro. Una planta venenosa +y pestilente se halla tal vez al lado de otra medicinal y aromática; un +reptil dañino y horrible se arrastra quizas á poca distancia de la bella +é inofensiva mariposa; el asesino huyendo de la justicia se oculta en el +mismo bosque donde está en acecho un honrado cazador; un airecillo +fresco y suave recrea la naturaleza toda, y algunos momentos despues +sopla el violento huracan llevando en sus negras alas tremenda +tempestad. + +Así es muy arriesgado el juzgar de las relaciones de dos objetos porque +se los ha visto unidos alguna vez, ó sucederse con poco intervalo; este +es un sofisma que se comete con demasiada frecuencia, cayéndose por él +en infinitos errores. En él se encontrará el orígen de tantas +predicciones como se hacen sobre las variaciones atmosféricas, que bien +pronto la experiencia manifiesta fallidas; de tantas conjeturas sobre +manantiales de agua, sobre veneros de metales preciosos, y otras cosas +semejantes. Se ha visto algunas veces que despues de tal ó cual posicion +de las nubes, de tal ó cual viento, de tal ó cual direccion de la niebla +de la mañana, llovia, ó tronaba, ó acontecian otras mudanzas de tiempo; +se habrá notado que en el terreno de este ó aquel aspecto se encontró +algunas veces agua, que en pos de estas ó aquellas vetas se descubrió el +precioso mineral; y se ha inferido desde luego que habia una relacion +entre los dos fenómenos, y se ha tomado el uno como señal del otro; no +advirtiendo que era dable una coincidencia enteramente casual, y sin que +ellos tuviesen entre si relacion de ninguna clase. + + +§ III. + +Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion. + +La importancia de la materia exige que se establezcan algunas reglas. + +1ª. Cuando una experiencia constante y dilatada nos muestra dos objetos +existentes á un mismo tiempo, de tal suerte que en presentándose el uno +se presenta tambien el otro, y en faltando el uno falta tambien el otro, +podemos juzgar sin temor de equivocarnos, que tienen entre sí algun +enlace; y por tanto de la existencia del uno inferiremos legitimamente +la existencia del otro. + +2ª. Si dos objetos se suceden indefectiblemente, de suerte que puesto el +primero, siempre se haya visto que seguia el segundo, y que al existir +este, siempre se haya notado la precedencia de aquel, podremos deducir +con certeza que tienen entre sí alguna dependencia. + +Tal vez seria difícil demostrar filosóficamente la verdad de estas +aserciones; sin embargo los que las pongan en duda, seguramente no +habrán observado que sin formularlas las toma por norma el buen sentido +de la humanidad, que en muchos casos se acomoda á ellos la ciencia, y +que en las mas de las investigaciones no tiene el entendimiento otra +guia. + +Creo que nadie pondrá dificultad en que las frutas cuando han adquirido +cierto tamaño, figura y color, dan señal de que son sabrosas; ¿cómo sabe +esta relacion el rústico que las coge? ¿Cómo de la existencia del color +y demas calidades que ve, infiere la de otra que no experimenta, la del +sabor? Exigidle que os explique la teoria de este enlace, y no sabrá qué +responderos; pero objetadle dificultades y empeñaos en persuadirle que +se equivoca en la eleccion, y se reirá de vuestra filosofía, asegurado +en su creencia por la simple razon de que «siempre sucede así.» + +Todo el mundo está convencido de que cierto grado de frio hiela los +líquidos, y que otro de calor los vuelve al primer estado. Muchos son +los que no saben la razon de estos fenómenos; pero nadie duda de la +relacion entre la congelacion y el frio y la liquidacion y el calor. +Quizás podrian suscitarse dificultades sobre las explicaciones que en +esta parte ofrecen los físicos; pero el linaje humano no aguarda á que +en semejantes materias lo ilustren los sabios: «siempre existen juntos +estos hechos, dice; luego entre ellos hay alguna relacion que los liga.» + +Son infinitas las aplicaciones que podrian hacerse de la regla +establecida; pero las anteriores bastan para que cualquiera las +encuentre por sí mismo. Solo diré que la mayor parte de los usos de la +vida estan fundados en este principio: la simultánea existencia de dos +seres observada por dilatado tiempo, autoriza para deducir que +existiendo el uno existirá tambien el otro. Sin dar por segura esta +regla, el comun de los hombres no podria obrar; y los mismos filósofos +se encontrarian mas embarazados de lo que tal vez se figuran. Darian +pocos pasos mas que el vulgo. + +La 2ª. regla es muy análoga á la primera: se funda en los mismos +principios, y se aplica á los mismos usos. La constante experiencia +manifiesta que el pollo sale de un huevo; nadie hasta ahora ha explicado +satisfactoriamente cómo del licor encerrado en la cáscara se forma aquel +cuerpecito tan admirablemente organizado; y aun cuando la ciencia diese +cumplida razon del fenómeno, el vulgo no lo sabria; y sin embargo ni +este ni los sabios vacilan en creer que hay una relacion de dependencia +entre el licor y el polluelo; al ver el pequeño viviente, todos estamos +seguros de que le ha precedido aquella masa que á nuestros ojos se +presentaba informe y torpe. + +La generalidad de los hombres, ó mejor diremos, todos, ignoran +completamente de qué manera la tierra vegetal concurre al desarrollo de +las semillas y al crecimiento de las plantas; ni cual es la causa de que +unos terrenos se adapten mejor que otros á determinadas producciones; +pero _siempre_ se ha visto así, y esto es suficiente para que se crea +que una cosa depende de otra, y para que al ver la segunda deduzcamos +sin temor de errar la existencia de la primera. + + +§ IV. + +Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla de los +dialécticos. + +Sin embargo conviene advertir la diferencia que va de la sucesion +observada una sola vez, ó repetida muchas. En el primer caso, no solo no +arguye casualidad, pero ni aun relacion de ninguna clase; en el 2º. no +siempre indica dependencia de efecto y causa, pero sí al ménos +dependencia de una causa comun. Si el flujo y reflujo del mar se hubiese +observado que coincidia una que otra vez con cierta posicion de la luna, +no podria inferirse que existia relacion entre los dos fenómenos; mas +siendo constante la expresada coincidencia, los fisicos debieron +inferir, que si el uno no es causa del otro, al ménos tienen ambos una +causa comun, y que así estan ligados en su origen. + +A pesar de lo que acabo de decir, tienen mucha razon los dialécticos +cuando tachan de sofístico el raciocinio siguiente: _post hoc, ergo +propter hoc; despues de esto, luego por esto_. 1º. Porque ellos no +hablan de una sucesion constante; 2º. porque aun cuando hablaran, esta +sucesion puede indicar dependencia de una causa comun, y no que lo uno +sea causa de lo otro. + +Si bien se observa, la misma regla á que atendemos en los negocios +comunes, es mas general de lo que á primera vista pudiera parecer: de +ella nos servimos en el curso ordinario de las cosas, de la propia +suerte que en lo tocante á la naturaleza. Segun el objeto de que se +trata se modifica la aplicacion de la regla: en unos casos basta una +experiencia de pocas veces, en otros se la exige mas repetida; pero en +el fondo siempre andamos guiados por el mismo principio: dos hechos que +siempre se suceden, tienen entre si alguna dependencia, la existencia +del uno indicará pues la del otro. + + +§ V. + +Un ejemplo. + +Es de noche y veo que en la cima de una montaña se enciende un fuego; á +poco rato de arder, noto que en la montaña opuesta asoma una luz; brilla +por breve tiempo y desaparece. Esta ha salido despues de encendido el +fuego en la parte opuesta; pero de aquí no puedo inferir que haya entre +los dos hechos relacion alguna. Al dia siguiente, veo otra vez que se +enciende el fuego en el mismo lugar, y que del mismo modo se presenta la +luz. La coincidencia en que ayer no me habia parado siquiera, ya me +llama la atencion hoy: pero esto podrá ser una casualidad, y no pienso +mas en ello. Al otro dia acontece lo mismo; crece la sospecha de que no +sea una señal convenida. Durante un mes se verifica lo propio; la hora +es siempre la misma, pero nunca falta la aparicion de la luz á poco de +arder el fuego; entónces ya no me cabe duda de que ó el un hecho es +dependiente del otro, ó por lo ménos hay entre ellos alguna relacion; y +ya no me falta sino averiguar en qué consiste una novedad que no acierto +á comprender. + +En semejantes casos el secreto para descubrir la verdad, y prevenir los +juicios infundados, consiste en atender á todas las circunstancias del +hecho, sin descuidar ninguna por despreciable que parezca. Así en el +ejemplo anterior, supuesto que á poco de encendido el fuego se +presentaba la luz, diráse á primera vista, que no es necesario pararse +en la hora de la noche, y ni tampoco en si esta hora variaba ó no. Mas +en la realidad estas circunstancias eran muy importantes, porque segun +fuese la hora, era mas ó menos probable que se encendiese fuego y +apareciese luz; y siendo siempre la misma, era mucho ménos probable que +los dos hechos tuviesen relacion, que si hubiera sido variada. Un +imprudente que no reparase en nada de eso, alarmaria la comarca con las +pretendidas señales; no cabria ya duda de que algunos malhechores se +ponen de acuerdo, se explicaria sin dificultad el robo que sucedió tal ó +cual dia, se comprenderia lo que significaba un tiro que se oyó por +aquella parte, y cuando la autoridad tendria aviso del malvado complot, +cuando recaerian ya negras sospechas sobre familias inocentes; hé aqui +que los exploradores enviados á observar de cerca el misterio, podrian +volver muy bien riéndose del espanto y del espantador, y descifrando el +enigma en los términos siguientes: «Muy cerca de la cima donde arde el +fuego, está situada la casa de la familia A, que á la hora de acostarse +aposta un vigilante en las cercanías, porque tiene noticia de que unos +leñadores quieren estropear parte de bosque plantado de nuevo. El +centinela siente frio, y hace muy bien en encender lumbre sin ánimo de +espantar á nadie, sino es á los malandrines de segur y cuerda. Como +cabalmente aquella es la hora en que suelen acostarse los comarcanos, lo +hace tambien la familia B que habita en la cumbre de la montaña +opuesta. Al sonar el reloj, levanta el dueño los reales de la chimenea, +dice á todo el mundo: «vámonos á dormir,» y entre tanto él sale á un +terrado al cual dan varias puertas, y empuja por la parte de afuera para +probar si los muchachos han cerrado bien. Como el buen hombre va á +recogerse, lleva en la mano el candil, y héos aquí la luz misteriosa que +salia á una misma hora, y desaparecia en breve, coincidiendo con el +fuego, y haciendo casi pasar por ladrones á quienes solo trataban de +guardarse de ladrones. + +¿Qué debia hacer en tal caso un buen pensador? Hélo aquí. A poco rato de +encendido el fuego aparece la luz, y siempre á una misma hora poco mas ó +ménos, lo que inclina á creer que será una señal convenida. El país está +en paz, con que esto debiera de ser inteligencia de malhechores. Pero +cabalmente no es probable que lo sea, porque no es regular que escojan +siempre un mismo lugar y tiempo, con riesgo de ser notados y +descubiertos. Ademas que la operacion seria muy larga durando un mes, y +estos negocios suelen redondearse con un golpe de mano. Por aquellas +inmediaciones estan las casas A y B, familias de buena reputacion que no +se habrán metido á encubridores. Parece pues que ó ha de haber +coincidencia puramente casual, ó que si hay seña, debe de ser sobre +negocio que no teme los ojos de la justicia. La hora del suceso es +precisamente la en que se recogen los vecinos de esta tierra; veamos si +esto no será que algunos quehaceres obligan á los unos á encender fuego, +y á los otros á sacar la luz. + + +§ VI. + +Reflexiones sobre el ejemplo anterior. + +Reflexionando sobre el ejemplo anterior, se nota que á pesar de la +ninguna relacion de seña ni causa, que en sí tenian los dos hechos, no +obstante reconocian en cierto modo un mismo orígen: el sonar la hora de +acostarse. Así se echa de ver, que el error no estaba en suponer que +habia algo de comun en ellos, ni en pensar que la coincidencia no era +puramente casual, sino en que se apelaba á interpretaciones destituidas +de fundamento, se buscaba en la intencion concertada de las personas lo +que era simple efecto de la identidad de la hora. + +Esta observacion enseña por una parte el tino con que debe precederse en +determinar la clase de relacion que entre sí tienen dos hechos, +simultáneos ó sucesivos; pero por otra confirma mas y mas la regla dada, +de que cuando la simultaneidad ó sucesion son constantes, arguyen algun +vínculo ó relacion, ó de los hechos entre sí, ó de ambos con un tercero. + + +§ VII. + +La razon de un acto que parece instintivo. + +Profundizando mas la materia, encontraremos que el inferir de la +coexistencia ó sucesion la relacion entre los hechos coexistentes ó +sucesivos, aunque parezca un acto instintivo y ciego, es la aplicacion +de un principio que tenemos grabado en el fondo de nuestra alma, y del +que hacemos continuo uso sin advertirlo siquiera. Este principio es el +siguiente: «_donde hay órden, donde hay combinacion, hay causa que +ordena y combina; el acaso es nada_.» Una que otra coincidencia la +podemos mirar como casual, es decir, sin relacion; pero en siendo muy +repetida, ya decimos sin vacilar: «aquí hay enlace, hay misterio, no +llega á tanto la casualidad.» + +Así se verifica que examinando á fondo el espíritu humano, encontramos +en todas partes la mano bondadosa de la Providencia, que se ha +complacido en enriquecer nuestro entendimiento y nuestro corazon con +inestimables preciosidades[6]. + + + + +CAPÍTULO VII. + +LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD. + + +§ I. + +Sabiduría de la ley que prohibe los juicios temerarios. + +La ley cristiana que prohibe los juicios temerarios es no solo ley de +caridad, sino de prudencia, y buena lógica. Nada mas arriesgado que +juzgar de una accion, y sobre todo de la intencion, por meras +apariencias; el curso ordinario de las cosas lleva tan complicados los +sucesos, los hombres se encuentran en situaciones tan varias, obran por +tan diferentes motivos, ven los objetos de maneras tan distintas, que á +menudo nos parece un castillo fantástico, lo que examinado de cerca, y +con presencia de las circunstancias se halla lo mas natural, lo mas +sencillo y arreglado. + + +§ II. + +Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.» + +El mundo cree dar una regla de conducta muy importante, diciendo «piensa +mal y no errarás,» y se imagina haber enmendado de esta manera la moral +evangélica. «Conviene no ser demasiado cándido, se nos advierte +continuamente; es necesario no fiarse de palabras; los hombres son muy +malos, obras son amores y no buenas razones:» como si el Evangelio nos +enseñase á ser imprudentes é imbéciles; como si Jesucristo al +encomedarnos que fuésemos sencillos como la paloma, no nos hubiera +avisado que no creyésemos á todo espíritu, que para conocer el árbol +atendiésemos al fruto; y finalmente como si á propósito de la malicia de +los hombres, no leyéramos ya en las primeras páginas de la Sagrada +Escritura que el corazon del hombre está inclinado al mal desde su +adolescencia. + +La máxima perniciosa, que se propone nada ménos que asegurar el acierto +con la malignidad del juicio, es tan contraria á la caridad cristiana, +como á la sana razon. En efecto: la experiencia nos enseña que el hombre +mas mentiroso dice mucho mayor número de verdades que de mentiras, y que +el mas malvado hace muchas mas acciones buenas ó indiferentes que malas. +El hombre ama naturalmente la verdad y el bien; y no se aparta de ellos +sino cuando las pasiones le arrastran y extravian. Miente el mentiroso +en ofreciéndosele alguna ocasion en que faltando á la verdad, cree +favorecer sus intereses ó lisonjear su vanidad necia; pero fuera de +estos casos, naturalmente dice la verdad, y habla como el resto de los +hombres. El ladron roba, el liviano se desmanda, el pendenciero riñe, +cuando se presenta la oportunidad, estimulando la pasion; que si +estuviesen abandonados de continuo á sus malas inclinaciones, serian +verdaderos monstruos, su crímen degeneraria en demencia; y entónces el +decoro y buen órden de la sociedad reclamarian imperiosamente que se los +apartase del trato de sus semejantes. + +Infiérese de estas observaciones que el juzgar mal, no teniendo el +debido fundamento, y el tomar la malignidad por garantía de acierto, es +tan irracional como si habiendo en una urna muchísimas bolas blancas, y +poquísimas negras, se dijera que las probabilidades de salir estan en +favor de las negras. + + +§ III. + +Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres. + +Caben en esta materia reglas de juiciosa cautela, que nacen de la +prudencia de la serpiente y no destruyen la candidez de la paloma. + + +REGLA 1ª. + +No se debe fiar de la virtud del comun de los hombres, puesta á prueba +muy dura. + +La razon es clara, el resistir á tentaciones muy vehementes exige virtud +firme y acendrada. Esta se halla en pocos. La experiencia nos enseña que +en semejantes extremos la debilidad humana suele sucumbir; y la +Escritura nos previene que quien ama el peligro perecerá en él. + +Sabeis que un comerciante honrado se halla en los mayores apuros, cuando +todo el mundo le considera en posicion muy desembarazada. Su honor, el +porvenir de su familia, estan pendientes de una operacion poco justa, +pero muy beneficiosa. Si se decide á ella, todo queda remediado; si se +abstiene, el fatal secreto se divulga, y la perdicion total es +inevitable. ¿Qué hará? Si en la operacion podeis salir perjudicado, +precaveos á tiempo; apartaos de un edificio que si bien en una situacion +regular no amenazaba ruina, está ahora batido por un furioso huracan. + +Teneis noticia de que dos personas de amable trato y bella figura, han +trabado relaciones muy íntimas y frecuentes; ambos son virtuosos, y aun +cuando no mediaran otros motivos, el honor debiera bastar á contenerlos +en los debidos límites. Si teneis interes en ello, tomad vuestro partido +con presteza; si no callad; no juzgueis temerariamente; pero rogad á +Dios por ambos, que las oraciones podrán no ser inútiles. + +Estais en el gobierno, los tiempos son malos, la época crítica, los +peligros muchos. Uno de vuestros dependientes encargado de un puesto +importante se halla asediado noche y dia por un enemigo que dispone de +largas talegas. El dependiente es honrado segun os parece, tiene grandes +compromisos por vuestra causa, y sobre todo es entusiasta de ciertos +principios, y los sustenta con mucho acaloramiento. A pesar de todo, +será bueno que no perdais de vista el negocio. Haréis muy bien en creer +que el honor y las convicciones de vuestro dependiente no se rajarán con +los golpes de un ariete de cincuenta mil pesos fuertes; pero será mejor +que no lo probeis, mayormente si las consecuencias fuesen irreparables. + +Un amigo os ha hecho grandes ofrecimientos, y no podeis dudar que son +sinceros. La amistad es antigua, los títulos muchos y poderosos, la +simpatia de los corazones está probada; y para colmo de dicha, hay +identidad de ideas y sentimientos. Preséntase de improviso un negocio en +que vuestra amistad le ha de costar cara; si no os sacrifica se expone á +graves pérdidas, á inminentes peligros. Para lo que pudiera suceder, +resignaos á ser víctima, temed que las afectuosas protestas se quedarán +sin cumplirse, y que en cambio de vuestro duelo, se os pagará con una +satisfaccion tan gemebunda como estéril. + +Estais viendo á una autoridad en aprieto; se la quiere forzar á un acto +de alta trascendencia, á que no puede acceder sin degradarse, sin faltar +á sus deberes mas sagrados, sin comprometer intereses de la mayor +importancia. El magistrado es naturalmente recto; en su larga carrera no +se le conoce una felonía; y su entereza está acompañada de cierta +firmeza de carácter. Los antecedentes no son malos. Sin embargo, cuando +veais que la tempestad arrecia, que el motin sube ya la escalera, cuando +golpee á la puerta del gabinete el osado demagogo que lleva en una mano +el papel que se ha de firmar, y en otra el puñal ó una pistola +amartillada; temed mas por la suerte del negocio, que por la vida del +magistrado. Es probable que no morirá; la entereza no es el heroismo. + +Con los anteriores ejemplos se echa de ver que en algunas ocasiones es +lícito y muy prudente desconfiar de la virtud de los hombres; lo que +acontece cuando el obrar bien exige una disposicion de ánimo, que la +razon, la experiencia y la misma religion, nos enseñan ser muy rara. Es +claro ademas, que para sospechar mal, no siempre será menester que el +apuro sea tal como se ha pintado. Para el comun de los hombres suele +bastar mucho ménos; y para los decididamente malos la simple oportunidad +equivale á vehemente tentacion. Así no es posible señalar otra regla +para discernir los casos, sino que es preciso atender á las +circunstancias de la persona que es el objeto del juicio, graduando la +probabilidad del mal por su habitual inclinacion á él, ó su adhesion á +la virtud. + +De estas consideraciones nacen las otras reglas. + + +REGLA 2ª. + +Para conjeturar cuál será la conducta de una persona en un caso dado, es +preciso conocer su inteligencia, su índole, carácter, moralidad, +intereses y cuanto puede influir en su determinacion. + +El hombre, aunque dotado de libertad de albedrio, no deja de estar +sujeto á una muchedumbre de influencias que contribuyen poderosamente á +decidirle. El olvido de una sola circunstancia nos puede llevar al +error. Así, suponiendo que un hombre está en un compromiso de que le es +difícil salir sin faltar á sus deberes, parece á primera vista que en +sabiendo cuál es su moralidad, y cuáles los obstáculos que á la sazon +median para obrar conforme á ella, tenemos datos bastantes para +pronosticar sobre el éxito. Pero entónces no llevamos en cuenta una +cualidad que influye sobre manera en casos semejantes: la firmeza de +carácter. Este olvido podrá hacer muy bien que defraude nuestras +esperanzas un hombre virtuoso, y las exceda el malo; pues que para sacar +airosa la virtud en circunstancias apuradas, sirve admirablemente el que +obren en su favor pasiones enérgicas. Un alma de temple fuerte y brioso, +se exalta y cobra nuevo aliento á la vista del peligro; en el +cumplimiento del deber se interesa entónces el orgullo; y un corazon que +naturalmente se complace en superar obstáculos, y arrostrar riesgos, se +siente mas osado y resuelto cuando se halla animado por el grito de la +conciencia. El ceder es debilidad, el volver atras cobardia; el faltar +al deber es manifestar miedo, es someterse á la afrenta. El hombre de +intencion recta y corazon puro, pero pusilánime, mirará las cosas con +ojos muy diferentes. «Hay un deber que cumplir, es verdad; pero trae +consigo la muerte de quien lo cumpla, y la orfandad de la familia. El +mal se hará tambien de la misma manera; y quizas los desastres serán +mayores. Es necesario dar al tiempo lo que es suyo: la entereza no ha de +convertirse en terquedad: los deberes no han de considerarse en +abstracto, es preciso atender á todas las circunstancias; las virtudes +dejan de serlo, si no andan regidas por la prudencia. El buen hombre ha +encontrado por fin lo que buscaba: un parlamentario entre el bien y el +mal; el miedo con su propio traje no servia para el caso; pero ya se ha +vestido de prudencia; la transaccion no se hará esperar mucho. + +Hé aquí un ejemplo bien palpable, y por cierto nada imaginario, de que +es preciso atender á todas las circunstancias del individuo que se ha de +juzgar. Desgraciadamente el conocimiento de los hombres es uno de los +estudios mas dificiles; y por lo mismo es tarea espinosa el recoger los +datos precisos para acertar. + + +REGLA 3ª. + +Debemos cuidar mucho de despojarnos de nuestras ideas y afecciones, y +guardarnos de pensar que los demas obrarán como obraríamos nosotros. + +La experiencia de cada dia nos enseña que el hombre se inclina á juzgar +de los demas tomándose por pauta á sí mismo. De aquí han nacido los +proverbios «quien mal no hace, mal no piensa;» y «piensa el ladron que +todos son de su condicion.» Esta inclinacion es uno de los mayores +obstáculos para encontrar la verdad en todo lo concerniente á la +conducta de los hombres; ella expone con frecuencia al virtuoso á ser +presa de los amaños del malvado; y dirige á menudo contra probada +honradez, y quizas acendrada virtud, los tiros de la maledicencia. + +La reflexion, ayudada por costosos desengaños, cura á veces este +defecto, orígen de muchos males privados y públicos; pero su raiz está +en el entendimiento y corazon del hombre, y es preciso estar siempre +alerta si no se quiere que retoñen las ramas. + +La razon de este fenómeno no será difícil explicarla. En la mayor parte +de sus raciocinios, procede el hombre por analogía. «Siempre ha +sucedido esto, luego ahora sucederá tambien.» «Comunmente despues de tal +hecho, sobreviene tal otro, luego lo mismo acontecerá en la actualidad.» +De aquí dimana que tan pronto como se ofrece la ocasion de formar +juicio, apelamos á la comparacion; si un ejemplo apoya nuestra manera de +opinar, nos afirmamos mas en ella; y si la experiencia nos suministra +muchos, sin esperar mas pruebas damos la cosa por demostrada. Natural +es, que necesitando comparaciones las busquemos en los objetos mas +conocidos, y con los cuales nos hallamos mas familiarizados; y como en +tratándose de juzgar ó conjeturar sobre la conducta ajena hemos menester +calcular sobre los motivos que influyen en la determinacion de la +voluntad, atendemos sin advertirlo siquiera á lo que solemos hacer +nosotros, y prestamos á los demas el mismo modo de mirar y apreciar los +objetos. + +Esta explicacion, tan sencilla como fundada, señala cumplidamente la +razon de la dificultad que encontramos en despojarnos de nuestras ideas +y sentimientos, cuando así lo reclama el acierto en los juicios que +formamos sobre la conducta de los demas. Quien no está acostumbrado á +ver otros usos que los de su pais, tiene por extraño cuanto de ellos se +desvia, y al dejar por primera vez el suelo patrio se sorprende á cada +novedad que descubre. Lo propio nos sucede en el asunto de que tratamos: +con nadie vivimos mas intimamente que con nosotros mismos; y hasta los +ménos amigos de concentrarse tienen por necesidad una conciencia muy +clara del curso que ordinariamente siguen su entendimiento y voluntad. +Preséntase un caso, y no atendiendo á que aquello pasa en el ánimo de +los otros, como si dijésemos en tierra extranjera, nos sentimos +naturalmente llevados á pensar que deberá de suceder allí lo mismo á +corta diferencia que hemos visto en nuestra patria. Y ya que he +comenzado comparando, añadiré, que así como los que han viajado mucho no +se sorprenden por ninguna diversidad de costumbres, y adquieren cierto +hábito de acomodarse á todo sin extrañeza ni repugnancia, así los que se +han dedicado al estudio del corazon, y á la observacion de los hombres, +son mas diestros en despojarse de su manera de ver y sentir, y se +colocan mas fácilmente en la situacion de los otros; como si dijéramos +que cambian de traje y de tenor de vida, y adoptan el aire y las maneras +de los naturales del nuevo pais[7]. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL. + + +§ I. + +Dos condiciones necesarias para que sea valedero un testimonio. + +No siempre nos es dable adquirir por nosotros mismos el conocimiento de +la existencia de un ser, y entónces nos es preciso valernos del +testimonio ajeno. Para que este no nos induzca á error, son necesarias +dos condiciones: 1ª. que el testigo no sea engañado: 2ª. que no nos +quiera engañar. Es evidente que faltando cualquiera de estos dos +extremos, su testimonio no sirve para encontrar la verdad. Poco nos +importa que quien habla la conozca, si sus palabras nos expresan el +error; y la veracidad y buena fe tampoco nos aprovechan si quien las +posee está engañado. + + +§ II. + +Exámen y aplicaciones de la primera condicion. + +Conocemos si el testigo ha sido engañado ó no atendiendo á los medios de +que ha podido disponer para alcanzar la verdad: y en estos medios +comprendo tambien su capacidad y demas cualidades personales que le +hacen mas ó ménos apto para el efecto. + +Al referírsenos algun hecho, cuando el narrador no es testigo ocular, á +veces la buena educacion no permite preguntar quién lo ha contado; pero +la buena lógica prescribe atender siempre á esta circunstancia, y no +prestar lijeramente asenso sin haberlo tenido presente. + +Atravieso un pais que me es desconocido, y oigo la siguiente +proposicion: «este es el año de mejor cosecha que de mucho tiempo acá se +ha visto en esta comarca.» Lo primero que debo hacer es parar la +atencion en la persona que así lo dice. ¿Es un hombre anciano, rico +propietario de la tierra, establecido en sus mismas posesiones, +aficionado á recoger noticias y formar estados comparativos? No puedo +dudar que quien habla debe de saberlo muy bien; pues que su interes, +profesion, inclinaciones particulares y larga experiencia le +proporcionan cuantos medios son deseables para formar juicio acertado. +¿Es un hijo del mismo propietario, que solo se llega á las posesiones de +su padre para divertirse ó sacar dinero; que distraido por la vida de +las ciudades, se cuida muy poco de lo que pasa en los campos? Bien podrá +saberlo por habérselo oido á su padre; pero si esta última circunstancia +falta, el testimonio es muy poco seguro. ¿Es un viajero que recorre de +vez en cuando aquel pais, por negocios que nada tienen que ver con la +agricultura? Su palabra merece poca fe, porque son escasos los medios +que ha tenido para cerciorarse de lo que afirma; su proposicion podrá +ser echada á la aventura. + +En una reunion se cuenta que el ingeniero N. acaba de idear una nueva +máquina para tal ó cual producto, y que su invencion lleva ventaja á +cuantas se han conocido hasta ahora. El testigo es ocular.--¿Quién lo +refiere?--Es un caballero de la misma profesion, muy acreditado en ella, +que ha viajado mucho para ponerse al nivel de los últimos adelantos en +maquinaria, comisionado repetidas veces ya por el gobierno, ya por +sociedades de fabricantes, para comparar diferentes sistemas de +construccion y elaboracion: el juez es competente; no es fácil haya sido +engañado por un charlatan cualquiera.--El testigo es un fabricante que +tiene invertidos grandes capitales en maquinaria, y se propone invertir +muchos mas; posee algunos conocimientos en el ramo, pues que su interes +propio le llama la atencion hácia este punto, y cuenta con bastantes +años de experiencia. El testimonio no es despreciable, pero ha perdido +mucho de las cualidades del primero. No conoce por principios la +mecánica, habrá visto algunos establecimientos, mas no los necesarios +para poder comparar la invencion con los demas sistemas conocidos: el +maquinista sabia que las arcas no estaban vacías, tenia un interes en +que se formase alto concepto de la invencion; hay pues bastante peligro +de que el mérito sea exagerado, hasta podrá ser muy mediano, y quizas +nulo. + +Una mujer de veracidad probada, pero de imaginacion ardiente y viva, y +ademas muy crédula en asuntos de carácter extraordinario y misterioso, +refiere con el tono de la mayor certeza y con el lenguaje y ademan de +una impresion reciente, que en la noche anterior ha oido en su casa un +ruido espantoso; que habiéndose levantado ha visto el resplandor de +algunas luces en partes del edificio en las que no habita nadie; y que +repetidas veces han resonado con toda claridad voces desconocidas, ya +cual gemidos de dolor, ya cual aullidos de desesperacion, ya cual +aterradoras amenazas. La testigo habrá sido engañada. Es probable que +estando profundamente dormida, algun gato que andaria ocupado en sus +ordinarias tareas de hurto ó caza, habrá derribado algun traste con +estrepitoso fracaso. La buena señora, que quizas conciliaria +dificilmente el sueño, agitada por espectros y fantasmas, dispierta al +retumbante ruido: levántase despavorida, corre presurosa de una á otra +parte; ve en los aposentos desiertos alguna luz, por la sencilla razon +de que nadie cuidó de cerrar las ventanas, y por ellas penetran los +rayos de la luna; por fin llegan á sus oidos las voces misteriosas que +no debieron de ser mas que los silbidos del viento, los crujidos de +alguna puerta mal segura, y tal vez el remoto maullo del malandrin que +salido por la buhardilla se va á trabar refriegas por la vecindad, sin +pensar que sus maldades tienen en congojosa cuita á su dueña y +bienhechora. + +Asi discurriria un buen pensador, sin decidirse por esto á creer ó dejar +de creer, pero inclinándose algo mas á lo segundo que á lo primero; +cuando hé aquí que llega á la reunion el marido de la señora espantada. +Es hombre que frisa en los cincuenta, que ha tenido tiempo de perder el +miedo en largos años de carrera militar, no escasea de conocimientos, y +retirado ahora, vive entregado á sus negocios y á sus libros, dejando +que su mujer delire á mansalva. La vista de los circunstantes se dirige +naturalmente al recien llegado; y todos desean saber de su boca la +impresion que le causara la medrosa aventura. «En verdad, señores, dice, +que no sé qué diablos teníamos esta noche en casa. Ocupado en despachar +unos papeles que me corrian prisa, no me habia acostado todavía, cuando +hé aquí que á eso de las doce oigo un estrépito tal que me creí que la +casa se nos venia encima. Lo que es gato no podia ser, porque era +imposible que hiciese tal estrépito; y ademas esta mañana nada se ha +encontrado, ni dislocado, ni roto. Eso de las luces, yo no las he visto; +pero que resonaron unas voces tan tremebundas que casi casi me habrian +metido el miedo en el cuerpo, es positivo. Veremos si la zambra se +repite: yo me temo que se nos ha querido jugar una treta. Desearia +sorprender á los actores representando su papel.» Desde entónces la +cuestion cambia de aspecto; lo que ántes era improbable, ha pasado á ser +creible; el hecho será verdadero, solo falta aclarar su naturaleza. + + +§ III. + +Exámen y aplicaciones de la segunda condicion. + +Si conviene precaverse contra el engaño que inocentemente puede haber +sufrido el narrador, no importa ménos estar en guarda contra la falta de +veracidad. Para este efecto será bien informarse de la opinion que en +este punto disfruta la persona, y sobre todo examinar si alguna pasion ó +interes la impelen á mentir. ¿Qué caso puede hacerse de quien pinta +prodigiosos hechos de armas de los cuales espera grados, empleos y +condecoraciones? Está bien claro el partido que tomará el especulador, +si no está dominado por principios de rígida moral y caballerosa +delicadeza. Así, quien refiere acontecimientos en cuya verdad ó +apariencia tiene grande interes, es testigo sospechoso; prestarle +crédito sobre su palabra fuera proceder muy de lijero. + +Cuando tratamos de calcular la probabilidad de un suceso que no sabemos +sino por el testimonio de otros, es preciso atender simultáneamente á +las dos condiciones explicadas: conocimiento y veracidad. Pero como en +muchos casos, á mas del testimonio, tenemos algunos datos para +conjeturar sobre la probabilidad de lo que se nos cuenta, es necesario +hacerlos entrar en combinacion, para decidirnos con ménos peligro de +errar. Por lo comun, hay muchas cosas á que atender, en lo cual +enseñarán mas los ejemplos que las reglas. + +Un general da parte de una brillante victoria que acaba de conseguir; el +enemigo, por supuesto, era superior en fuerzas, ocupaba posiciones muy +ventajosas, pero ha sido arrollado en todas direcciones, y solo una +precipitada fuga le ha librado de dejar en manos del vencedor numerosos +prisioneros. La pérdida del general ha sido insignificante en +comparacion de la del enemigo; algunas compañías que llevadas de su +ardor se habian adelantado en demasía, viéronse envueltas por +cuadruplicadas fuerzas y tuvieron algunos momentos de conflicto; pero +merced á la bizarria de los jefes, y acertadas disposiciones del +general, pudiéronse replegar con el mayor órden sin mas resultado que +extraviarse un reducido número de soldados. + +¿Qué concepto formaremos de la accion? Para que se vea cuánta +circunspeccion es necesaria si se desea acertar en los juicios, y con la +mira de ofrecer ejemplos que sirvan de norma en otros casos, +detallaremos las muchas circunstancias á que es preciso atender. + +¿Es conocido el general? ¿Tiene reputacion de veraz y modesto, ó pasa +plaza de fanfarron? ¿Cuáles son sus dotes militares? ¿Qué subalternos le +auxilian? Sus tropas ¿gozan fama de valor y disciplina? ¿Se han +distinguido en otras acciones, ó estan desacreditadas por frecuentes +derrotas? ¿Con qué enemigo ha tenido que habérselas? ¿Cuál era el objeto +de la expedicion del general? ¿Lo ha conseguido ó no? En el parte hay +una cláusula que dice: «Sé de positivo que la plaza N puede todavia +sostenerse algunos dias. Así no he creido necesario precipitar las +operaciones, mayormente cuando la situacion del soldado, rendido de +hambre y fatiga, reclamaba imperiosamente algun descanso. El convoy +queda seguro en la ciudad M, adonde me he replegado, abandonando al +enemigo unas posiciones que me eran inútiles, y dejándole que se cebase +en una porcion de viveres que en el ardor de la refriega cayeron en su +poder, á causa de un desórden momentáneo que se debió al miedo de los +bagajeros.» El negocio presenta mal aspecto; á pesar de todos los +rodeos, se conoce que el vencedor ha perdido una parte del convoy, y no +ha podido pasar con lo restante. + +¿Qué trofeos nos presenta en testimonio de su victoria? No ha cogido +prisioneros, y él confiesa algunos extraviados; aquellas compañías +demasiado adelantadas sufrieron algunos momentos de conflicto, y fueron +envueltas por fuerzas cuadruplicadas; todo esto significa que hubo en +aquella parte un «sálvese quien pueda» y que el enemigo no dejó de hacer +presa. + +¿Cuáles son las noticias que vienen del lugar donde se ha replegado el +general? Es probable que las cartas serán tristes, y que traerán +descripciones aflictivas sobre el desórden en que entró la tropa, y la +disminucion del convoy. + +¿Qué dicen los partidarios del enemigo? ¡Ah! esto acaba de aclarar el +misterio; se han echado las campanas á vuelo en el punto P, y han +entrado muchos prisioneros; los enemigos se han presentado orgullosos en +presencia de la plaza sitiada, cuyos apuros son cada dia mayores. + +¿Qué está haciendo el general vencedor? Se mantiene en inaccion, y se +añade que ha pedido refuerzos; la brillante victoria habrá sido pues una +insigne derrota. + + +§ IV. + +Una observacion sobre el interes en engañar. + +Casos hay en que por interesado que parezca el narrador en faltar á la +verdad, no es probable que lo haya hecho, porque descubierta en breve la +mentira, sin recurso para paliarla, se convertiria contra él de una +manera ignominiosa. + +La experiencia nos enseña que no hay que fiar de ciertas relaciones +militares que no pueden ser contradichas luego, con toda claridad y con +presencia de datos positivos, que produzcan completa evidencia. Las +mayores ó menores fuerzas del enemigo, el órden ó la dispersion con que +tal ó cual parte de su ejército emprendió la retirada, el número de +muertos ó heridos, lo mas ó ménos favorable de algunas posiciones +atendida la situacion de los combatientes, lo mas ó ménos intransitable +de los caminos, y otras cosas por este tenor, ¿cómo las puede aclarar +bien el público? Cada cual refiere las cosas á su modo, segun sus +noticias, intereses ó deseos; y los mismos que saben la verdad son +quizas los primeros en oscurecerla haciendo circular las mas insignes +falsedades. Los que llegan á desembarazarse del enredo, y á ver claro en +el negocio, ó callan, ó se hallan impugnados por mil y mil á quienes +importa sostener la ilusion; y la mancha que cae sobre los embaucadores +nunca es tan ignominiosa que no consienta algun disfraz. Pero suponed +que un general que está sitiando una plaza, y nada puede contra ella, +tiene la imprudencia de enviar un pomposo parte al gobierno, +anunciándole que la ha tomado por asalto y estan en su poder los restos +de la guarnicion que no han perecido en la refriega; á pocos dias sabrá +el gobierno, sabrá el público, sabrá el mismo ejército, que el general +ha mentido de una manera tan escandalosa; y la burla y la afrenta que +caerán sobre el impostor le harán pagar cara su gloria de momento. + +De aquí es que en semejantes casos el buen sentido del público suele +preguntar si el parte es oficial: y si lo es, por mas que no haga caso +de las circunstancias con que se procura realzar el hecho, no obstante +presta crédito á la existencia de él. Hasta es de notar que cuando en +gravísimos apuros se miente de una manera escandalosa, con la mira de +alentar por algunas horas mas y dar lugar al tiempo, rara vez se inventa +un parte nombrando personas; se apela á las fórmulas de «sabemos de +positivo; un testigo de vista acaba de referirnos» y otras semejantes; +se suponen oficios recibidos que se imprimirán luego, se ordenan +regocijos públicos etc., pero siempre se suele dejar un camino abierto +para que la mentira no choque demasiado de frente con el buen sentido, +se tiene cuidado en no comprometer el nombre de personas determinadas; +en una palabra, hasta reinando la mayor desfachatez, se guardan siempre +algunas consideraciones á la conciencia pública. + +Para dejar pues de prestar crédito á una relacion, no basta objetar que +el narrador está interesado en faltar á la verdad; es necesario +considerar si las circunstancias de la mentira son tan desgraciadas, que +poco despues haya de ser descubierta en toda su desnudez, sin que le +quede al engañador la excusa de que se habia equivocado ó le habian mal +informado. En estos casos, por poca que sea la categoría de la persona, +por poca estimacion de sí misma que se le pueda suponer, mayormente +cuando el asunto pasa en público, es prudente darle crédito, si de esto +no puede resultar ningun daño. Será dable salir engañado, pero la +probabilidad está en contra y en grado muy superior. + + +§ V. + +Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha distancia de +lugar ó tiempo. + +Si es tan difícil encontrar la verdad, cuando los sucesos son +contemporáneos, y se realizan en nuestro propio pais, ¿qué diremos de lo +que pasa á larga distancia de lugar ó tiempo, ó de uno y otro? ¿Cómo +será posible sacar en limpio la verdad de manos de viajeros ó +historiadores? Por mas desconsolador que sea, es preciso confesarlo, +quien haya observado de qué modo se abulta, y se exagera, y se +disminuye, y se desfigura, y se trastorna de arriba abajo lo mismo que +estamos viendo con nuestros ojos, ha de sentirse por necesidad muy +descorazonado al abrir un libro de historia ó de viajes, ó al leer los +periódicos, particularmente los extranjeros. + +Quien vive en el mismo tiempo y pais de los acontecimientos tiene +muchos medios para evitar el error: ó ve las cosas por sí mismo, ó lee y +oye muy diferentes relaciones que puede comparar entre sí; y como está +en datos sobre los antecedentes de las personas y de las cosas, como +trata continuamente con hombres de opuestos intereses y opiniones, como +sigue de cerca el curso de la totalidad de los sucesos, no le es +imposible á fuerza de trabajos y discrecion el aclarar en algunos puntos +la verdad. Pero ¿qué será del desgraciado lector que mora allá en +lejanos paises, y quizas á larga distancia de siglos, y no tiene otro +guia que el periódico ú obra que por casualidad encuentra en un gabinete +de lectura, ó en una biblioteca, ó que habrá adquirido por haber visto +recomendados en alguna parte aquellos escritos, ú oido elogios de quien +presumia entenderlo? + +Tres son los conductos por los cuales solemos adquirir conocimiento de +lo que pasa en tiempos y lugares distantes: los periódicos, las +relaciones de los viajeros, y las historias. Diré cuatro palabras sobre +cada uno de ellos[8]. + + + + +CAPÍTULO IX. + +LOS PERIÓDICOS. + + +§ I. + +Una ilusion. + +Creen algunos que con respecto á los paises donde está en vigor la +libertad de imprenta, no es muy difícil encontrar la verdad, porque +teniendo todo linaje de intereses y opiniones algun periódico que les +sirve de órgano, los unos desvanecen los errores de los otros, brotando +del cotejo la luz de la verdad. «Entre todos lo saben todo y lo dicen +todo; no se necesita mas que paciencia en leer, cuidado en comparar, +tino en discernir y prudencia en juzgar.» Así discurren algunos. Yo creo +que esto es pura ilusion: y lo primero que asiento es que ni con +respecto á las personas ni las cosas, los periódicos no lo dicen todo, +ni con mucho, ni aun aquello que saben bien los redactores, hasta en los +paises mas libres. + + +§ II. + +Los periódicos no lo dicen todo sobre las personas. + +Estamos presenciando á cada paso que los partidarios de lo que se llama +una notabilidad, la ensalzan con destemplados elogios; miéntras sus +adversarios le regalan á manos llenas los dictados de ignorante, +estúpido, inhumano, sanguinario, tigre, traidor, monstruo, y otras +lindezas por este estilo. El saber, los talentos, la honradez, la +amabilidad, la generosidad y otras cualidades que le atribuían al héroe +los escritores de su devocion, quedan en verdad algo ajadas con los +cumplimientos de sus enemigos; pero al fin, ¿qué sacais en limpio de +esta baraunda? ¿Qué pensará el extranjero que ha de decidirse por uno de +los extremos, ó adoptar un justo medio á manera de árbitro arbitrador? +El resultado es andar á tientas, y verse precisado ó á suspender el +juicio ó á caer en crasos errores. La carrera pública del hombre en +cuestion no siempre está señalada por actos bien caracterizados; y +ademas lo que haya en ellos de bueno ó malo, no siempre es bien claro si +debe atribuirse á él ó á sus subalternos. + +Lo curioso es que á veces entre tanta contienda, la opinion pública en +ciertos círculos, y quizas en todo el pais, está fijada sobre el +personaje, de suerte que no parece sino que se miente de comun acuerdo. +En efecto, hablad con los hombres que no carecen de noticias, quizas con +los mismos que le han declarado mas cruda guerra; «lo que es talento, +oiréis, nadie se lo niega; sabe mucho y no tiene malas intenciones; pero +qué quiere V.?.... se ha metido en eso, y es preciso desbancarle; yo soy +el primero en respetarle como á persona privada; y ojalá que nos +hubiese escuchado á nosotros; nos hubiera servido mucho, y habria +representado un papel brillante. «¿Veis á ese otro tan honrado, tan +inteligente, tan activo y enérgico, que al decir de ciertos periódicos, +él y solo él, puede apartar la patria del borde del abismo? Escuchad á +los que le conocen de cerca, y tal vez á sus mas ardientes defensores.» +Que es un infeliz, ya lo sabemos; pero al fin es el hombre que nos +conviene, y de álguien nos hemos de valer. Se le acusa de impuros +manejos; esto ¿quién lo ignora? en el banco A tiene puestos tales +fondos, y ahora va á hacer otro tanto en el banco B. En verdad que roba +de una manera demasiado escandalosa, pero mire V., esto es ya tan +comun...., y ademas, cuando le acusan nuestros adversarios, no es +menester que uno le deje en las astas del toro. ¿No sabe V. la historia +de ese hombre? pues yo le voy á contar á V. su vida y milagros ...» Y +se os refieren sus aventuras, sus altos y bajos, y sus maldades ó +miserias, ó necedades, y desde entónces ya no padeceis ilusiones, y +juzgais en adelante con seguridad y acierto. + +Estas proporciones no las disfrutan por lo comun los extranjeros, ni los +nacionales que se contentan con la lectura de los periódicos, y así +creyendo que la comparacion de los de opuestas opiniones les aclara +suficientemente la verdad, se forman los mas equivocados conceptos sobre +los hombres y las cosas. + +El temor de ser denunciados, de indisponerse con determinadas personas, +el respeto debido á la vida privada, el decoro propio, y otros motivos +semejantes, impiden á menudo á los periódicos el descender á ciertos +pormenores, y referir anécdoctas que retratan al vivo al personaje á +quien atacan; sucediendo á veces que con la misma exageracion de los +cargos, la destemplanza de las invectivas, y la crueldad de las sátiras, +no le hacen ni con mucho el daño que se le podria hacer con la sencilla +y sosegada exposicion de algunos hechos particulares. + +Los escritores distinguen casi siempre entre el hombre privado y el +hombre público; esto es muy bueno en la mayor parte de los casos, porque +de otra suerte la polémica periodística, ya demasiado agria y +descompuesta, se convirtiera bien pronto en un lodazal donde se +revolvieran inmundicias intolerables; pero esto no quita que la vida +privada de un hombre no sirva muy bien para conjeturar sobre su conducta +en los destinos públicos. Quien en el trato ordinario no respeta la +hacienda ajena, ¿creeis que procederá con pureza cuando maneje el erario +de la nacion? El hombre de mala fe, sin convicciones de ninguna clase, +sin religion, sin moral, ¿creeis que será consecuente en los principios +políticos que aparenta profesar, y que en sus palabras y promesas puede +descansar tranquilo el gobierno que se vale de sus servicios? El +epicúreo por sistema, que en su pueblo insultaba sin pudor el decoro +público, siendo mal marido y mal padre, ¿creeis que renunciará a su +libertinaje cuando se vea elevado á la magistratura, y que de su +corrupcion y procacidad nada tendrán que temer la inocencia y la fortuna +de los buenos, nada que esperar la insolencia y la injusticia de los +malos? Y nada de esto dicen los periódicos, nada pueden decir, aunque +les conste á los escritores sin ningun género de duda. + + +§ III. + +Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas. + +Hasta en política, no es verdad que los periódicos lo digan todo. ¿Quién +ignora cuánto distan por lo comun las opiniones que se manifiestan en +amistosa conversacion de lo que se expresa por escrito? Cuando se +escribe en público hay siempre algunas formalidades que cubrir, y muchas +consideraciones que guardar; no pocos dicen lo contrario de lo que +piensan; y hasta los mas rígidos en materia de veracidad se hallan á +veces precisados ya que no á decir lo que no piensan, al ménos á decir +mucho ménos de lo que piensan. Conviene no olvidar estas advertencias, +si se quiere saber algo mas en politica de lo que anda por ese mundo +como moneda falsa de muchos reconocida, pero recíprocamente aceptada, +sin que por esto se equivoquen los inteligentes sobre su peso y ley.[9] + + + + +CAPÍTULO X. + +RELACIONES DE VIAJES. + + +§ I. + +Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes. + +En esta clase de escritos deben distinguirse dos partes: las +descripciones de objetos que ha visto, ó escenas que ha presenciado el +viajero; y las demas noticias y observaciones de que llena su obra. Por +lo tocante á lo primero, conviene recordar lo que se ha dicho sobre la +veracidad; añadiéndose dos advertencias: 1ª. que la desconfianza de la +fidelidad de los cuadros debe guardar alguna proporcion con la distancia +del lugar de la escena, por aquello de: luengas tierras, luengas +mentiras; 2ª. que los viajeros corren riesgo de exagerar, desfigurar, y +hasta fingir, haciendo formar ideas muy equivocadas sobre el pais que +describen, por el vanidoso prurito de hacerse interesantes, y de darse +importancia, contando peregrinas aventuras. + +En cuanto á las demas noticias y observaciones, no es dable reducir á +reglas fijas el modo de distinguir la verdad del error; mayormente +siendo imposible esta tarea en muchísimos casos. Pero será bien +presentar reflexiones que llenen de algun modo el vacío de las reglas, +inspirando prudente desconfianza y manteniendo en guarda á los +inexpertos é incautos. + + +§ II. + +Orígen y formacion de algunas relaciones de viajes. + +¿Cómo se hacen la mayor parte de los viajes? Pasando no mas que por los +lugares mas famosos, deteniéndose algun tanto en los puntos principales, +y atravesando el pais intermedio tan rápidamente como es posible; pues á +ello instigan tres causas poderosas: ahorrar tiempo, economizar dinero, +y disminuir la molestia. Si el pais es culto, con buenos caminos, con +canales, rios y costas de pronta navegacion, el viajero salta de una +capital á otra disparándose como una flecha; dormitando con el +mecimiento del coche ó de la nave, y asomando la cabeza por la +portezuela para recrearse con la vista de algun bello paisaje, ó +paseándose sobre cubierta contemplando las orillas del rio cuya +corriente le arrebata. Resulta de ahí que todo el pais intermedio queda +completamente desconocido, en cuanto concierne á ideas, religion, usos y +costumbres. Algo ve sobre la calidad del terreno y los trajes de los +moradores, porque ambos objetos se le ofrecen á los ojos; pero hasta en +estas cosas si el viajero no es cauto, y pretende hablar en general, +podrá dar á sus lectores las noticias mas falsas y extravagantes. Si de +aquí á algunos años logramos navegar por el Ebro desde Zaragoza á +Tortosa, el viajero que pintase el terreno y los trajes de Aragon y +Cataluña, ateniéndose á lo que hubiese visto en la ribera del rio, por +cierto que les proporcionaria á sus lectores copia disparatada. + +Ahora reflexione el aficionado á relaciones de viajes, el caso que debe +hacer de las detalladas noticias sobre un pais de muchos millares de +leguas cuadradas descrito por un viajero que le ha observado de la +susodicha manera. «El que lo ha visto de cerca lo dice, así será sin +asomo de duda:» de esta suerte hablas, ó crédulo lector, pensando que en +recoger aquellas noticias ha puesto tu guia gran trabajo y cuidado; pues +yo te diré lo que podria muy bien haber sucedido, y otra vez no te +dejarás engañar con tanta facilidad. + +Llegado el viajero á la capital, tal vez con escaso conocimiento de la +lengua, y quizas con ninguno, habrá andado atolondrado y confuso algunos +dias, en el laberinto de calles y plazas, desplegando á menudo el plano +de la ciudad, preguntando á cada esquina, y saliendo del paso del mejor +modo posible, para encontrar la oficina de pasaportes, la casa de la +embajada, y los sugetos para quienes lleva carta de recomendacion. Este +tiempo no es muy á propósito para observar; y si á ratos toma coche, +para librarse de cansancio y evitar extravío, tanto peor para los +apuntes de su cartera: todo desfila á sus ojos con mucha rapidez como en +linterna mágica las ilusiones de los cuadros; recogerá muy gratas +sensaciones, pero no muchas noticias. Viene en seguida la visita de los +principales edificios, monumentos, bellezas y preciosidades cuyo índice +encuentra en la _guia_; y ó la capital no ha de ser de las mayores, ó se +le han pasado muchos dias en la expresada tarea. La estacion se +adelanta, es preciso todavía visitar otras ciudades, acudir á los baños, +presenciar tal ó cual escena en un punto lejano, el viajero ha de tomar +la posta, y correr á ejecutar en otra parte lo que acaba de practicar +allí. A los pocos meses de su partida del suelo natal, está ya de +vuelta, y ordena durante el invierno sus apuntes, y en la primavera se +halla de venta un abultado tomo sobre el viaje. Agricultura, artes, +comercio, ciencia, política, ideas populares, religion, usos, +costumbres, carácter, todo lo ha observado de cerca el afortunado +viajero; en su libro se halla la estadística universal del pais; creedle +sobre su palabra y podréis ahorraros el trabajo de salir de vuestro +gabinete, sin que ignoreis los mas pequeños y delicados pormenores. + +¿Cómo ha podido adquirir tanta copia de noticias? Un Argos no bastara +para ver y notar tanto en tan breve tiempo; y ademas, ¿cómo habrá +sabido lo que pasaba allí donde no ha estado, es decir, á centenares +de leguas á derecha é izquierda de la carretera, canal ó rio por +donde viajaba? Hélo aquí. Cuando al dar los primeros rayos del sol +á la portezuela del coche, se habrá dispertado, y bostezando, y +desperezándose habrá echado una ojeada sobre el pais, que no se +parece ya á lo que era el de anoche, cruzando y arreglando las +piernas con el caballero de enfrente, habrá trabado quizas la siguiente +conversacion.--V. conoce el pais este?--Un poco.--El pueblo aquel cómo +se llama?--Si mal no me acuerdo es N.--Los principales productos del +pais?--N.--¿La industria?--N.--Carácter?--Flemático como el +postillon.--Riqueza?--Como judios. + +Entre tanto llega el coche al parador, el de las respuestas se marcha +quizas sin despedirse; y sus informes que se ignoran de quién sean, +figurarán cual datos positivos entre los apuntes del observador, que +tendrá la humorada de afirmar que cuenta lo que ha visto. + +Pero como estos recursos no son suficientes y dejarian muy incompleta la +descripcion, recogerá cuídadosamente los trajes extraños, los edificios +irregulares, las danzas grotescas que se le hayan ofrecido al paso, y +héos aquí un cuadro de costumbres generales que nada dejará que desear. +Sin embargo, aun hay otra mina que explotará el viajero, y de donde +sacará tal vez el principal tesoro. En los periódicos y en las _guias_, +encontrará en crecido número las noticias que ha menester para formar su +estadística; y con los datos que de allí saque, puestos en órden +diferente, intercalando alguna cosa de lo que ha visto ú oido ó +conjeturado, resultará un todo que se hará circular como fruto de los +trabajos investigadores del viajero, y en sustancia no será mas en su +mayor parte, que cuentos de un cualquiera, y traducciones y plagios de +periódicos y obras. + +Para que no se extrañe la severidad con que trato á los autores de +_viajes_, sin que por esto me proponga rebajar el mérito donde quiera +que se halle, bastará recordar las necedades y disparates que han +publicado algunos extranjeros que han viajado por España. Lo que á +nosotros nos ha sucedido puede muy bien acontecer á otros pueblos; +saliendo bien ó mal parados, aplaudidos con exageracion, ó criticados +con injusticia, segun el humor, las ideas, y otras cualidades del lijero +pintor que se empeñaba en sacar copia de originales que no habia visto. + + +§ III. + +Modo de estudiar un pais. + +La razon y la experiencia enseñan, que para formar cabal concepto de una +pequeña comarca, y poderla describir tal como es, bajo el aspecto +material y moral, es necesario estar familiarizado con la lengua, pasar +allí larga temporada, abundar de relaciones, estar en trato continuo sin +cansarse de preguntar y observar. No creo que haya otro medio de +adquirir noticias exactas y formar acertado juicio; lo demas es andarse +en generalidades, y llenarse la cabeza de errores é inexactitudes. Hasta +que se estudien los paises de esta manera, hasta que se forme de esta +suerte su estadística material y moral, no serán bien conocidos. Estarán +pintados en los libros como en los mapas muy pequeños que nos ofrecen á +la vista dilatadas regiones: todo está cubierto de nombres, y de +círculos, y de crucecitas, y de cordilleras de montañas y de corrientes +de rios; pero medid con el compas las distancias, y andaos por el mundo +sin otra regla; á menudo creeréis estar muy cerca de una ciudad, de un +rio, de un monte, que distan sin embargo nada ménos que cien leguas. + +En suma, ¿quereis adquirir noticias exactas sobre un pais, y formar de +su estado concepto verdadero y cabal? estudiadlo de la manera +sobredicha, ó leed á quien lo hubiere estudiado de esta suerte. Y si no +truviereis proporcion para ello, contentaos con cuatro cosas generales, +que os sacarán airoso de una conversacion con vuestros iguales en +aquella clase de conocimientos; pero guardaos de asentar sobre estos +datos un sistema filosófico, político ó económico; y andad con tiento en +lucir vuestra ciencia, si os encontrarais con algun natural del pais, y +no quereis exponeros á ser objeto de risa[10]. + + + + +CAPÍTULO XI. + +HISTORIA. + + +§ I. + +Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar errores, en los +estudios históricos. + +El estudio de la historia es no solo útil sino tambien necesario. Los +mas escépticos no le descuidan; porque, aun cuando no le admitiesen como +propio para conocer la verdad, al ménos no le desdeñarian como +indispensable ornamento. Ademas que la duda llevada á su mayor +exageracion no puede destruir un número considerable de hechos, que es +preciso dar por ciertos, si no queremos luchar con el sentido comun. + +Así, uno de los primeros cuidados que deben tenerse en esta clase de +estudios es distinguir lo que hay en ellos de absolutamente cierto. De +esta manera se encomienda á la memoria lo que no admite sombra de duda, +y queda luego desembarazado el lector para andar clasificando lo que no +llega á tan alto grado de certeza, ó es solamente probable, ó tiene +muchos visos de falso. + +¿Quién dudará que existieron en oriente grandes imperios, que los +griegos fueron pueblos muy adelantados en civilizacion y cultura, que +Alejandro hizo grandes conquistas en el Asia, que los romanos llegaron á +ser dueños de una gran parte del mundo conocido, que tuvieron por rival +á la república de Cartago, que el imperio de los señores del mundo fué +derribado por una irrupcion de bárbaros venidos del norte, que los +musulmanes se apoderaron del Africa septentrional, destruyeron en España +el reino de los godos y amenazaron otras regiones de Europa, que en los +siglos medios existió el sistema del feudalismo, y mil y mil otros +acontecimientos ya antiguos ya modernos, de los cuales estamos tan +seguros como de que existen Lóndres y Paris? + + +§ II. + +Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias. Aplicaciones. + +Pero admitidos como indudables cierta clase de hechos, queda anchuroso +campo para disputar sobre otros y desecharlos, ó darles crédito; y hasta +con respecto á los que no consienten ningun género de duda, pueden +espaciarse la erudicion, la crítica y la filosofía de la historia, en el +exámen y juicio de las circunstancias con que los historiadores los +acompañan. Es incuestionable que existieron las guerras llamadas +púnicas, que en ellas Cartago y Roma se disputaron el imperio del +Mediterráneo, de las costas de Africa, España é Italia, y que al fin +salió triunfante la patria de los Escipiones, venciendo á Aníbal y +destruyendo la capital enemiga: pero las circunstancias de aquellas +guerras ¿fueron tales como nosotros las conocemos? En el retrato que se +nos hace del carácter cartagines, en el señalamiento de las causas que +provocaron los rompimientos, en la narracion de las batallas, de las +negociaciones, y otros puntos semejantes, ¿seria posible que hubiésemos +sido engañados? Los historiadores romanos, de quienes hemos recibido la +mayor parte de las noticias, ¿no habrán mezclado mucho de favorable á su +nacion, y de contrario á la rival? Aquí entra la duda, aquí el +discernimiento; aquí entra ora el admitir con recelo y desconfianza, ora +el desechar sin reparo, ora el suspender con mucha frecuencia el juicio. + +¿Qué seria de la verdad á los ojos de las generaciones venideras, si por +ejemplo la historia de las luchas entre dos naciones modernas, quedase +únicamente escrita por los autores de una de las dos rivales? Y esto sin +embargo, lo han publicado los unos en presencia de los otros, +corrigiéndose y desmintiéndose recíprocamente, y los acontecimientos se +verificaron en épocas que abundaban ya de medios de comunicacion, y en +que era mucho mas difícil sostener falsedades de bulto. ¿Qué será pues +viniéndonos las narraciones por un conducto solo, y tan sospechoso, por +interesado; y tratándose de tiempos tan distantes, de comunicaciones +tan escasas, y en que no se conocian los medios de publicidad que han +disfrutado los modernos? + +Mucho se deberá desconfiar tambien de los griegos cuando nos refieren +sus gigantescas hazañas, las matanzas de innumerables persas, sus rasgos +de patriotismo heróico, y cien cosas por este tenor. La fe ciega, el +entusiasmo sin límites, la admiracion por aquel pueblo de increibles +hazañas, allá se queda para los sencillos; que quien conoce el corazon +del hombre, quien ha visto con sus propios ojos tanto exagerar, +desfigurar y mentir, dice para sí: «el negocio debió de ser grave y +ruidoso; parece que en efecto no se portaron mal esos griegos; pero en +cuanto á saber el respectivo número de combatientes, y otros pormenores, +suspendo el juicio hasta que hayan resucitado los persas, y los oiga +pintar á su modo los acontecimientos y sus circunstancias.» + +Esta regla de prudencia es susceptible de infinitas aplicaciones á lo +antiguo y moderno. El lector que de ella se penetre, y no la olvide al +leer la historia, dé por seguro que se ahorrará muchísimos errores, y +sobre todo no desperdiciará tiempo y trabajo en recordar si fueron +sesenta ó setenta mil los que murieron en tal ó cual refriega, y si los +pobres que anduvieron de vencida, y no pueden desmentir al cronista, +eran en número cuadruplicado ó quintuplicado, para su mayor ignominia y +afrenta. + + +§ III. + +Algunas reglas para el estudio de la historia. + +Como la historia no entra en esta obrita sino como uno de tantos objetos +que no deben pasarse por alto cuando se trata de la investigacion de la +verdad, fuera inoportuno extenderse demasiado en señalar reglas para su +estudio; esto por sí solo, reclamaria un libro de no pequeño volúmen; y +no conviene gastar un espacio que bien se ha menester para otras cosas. +Así me limitaré á prescribir lo ménos que pueda, y con la mayor brevedad +que alcance. + + +REGLA 1ª. + +Conforme á lo establecido mas arriba (Cap. VIII), es preciso atender á +los medios que tuvo á mano el historiador para encontrar la verdad, y á +las probabilidades de que sea veraz ó no. + + +REGLA 2ª. + +En igualdad de circunstancias, es preferible el testigo ocular. + +Por mas autorizados que sean los conductos, siempre son algo peligrosos; +las narraciones que pasan por muchos intermedios suelen ser como los +líquidos, los que siempre se llevan algo del canal por donde corren. +Desgraciadamente abundan mucho en los canales la malicia y el error. + + +REGLA 3ª. + +Entre los testigos oculares, es preferible en igualdad de +circunstancias, el que no tomó parte en el suceso, y no ganó ni perdió +con él. (V. Cap. VIII.) + +Por mas crédito que se merezca César cuando nos refiere sus hazañas, +claro es que á sus enemigos no los habia de pintar pocos y cobardes, ni +describirnos sus empresas como demasiado asequibles. Los prodigios de +Aníbal contados por sus mismos enemigos, valen por cierto algo mas. + +¿Cómo vemos narradas las revoluciones modernas? Segun las opiniones é +intereses del escritor. Un hombre de aventajado talento ha dado á luz +una historia del levantamiento y revolucion de España en la época de +1808; y sin embargo, al tratar de las Córtes de Cádiz, al traves del +lenguaje anticuado, y del tono grave y sesudo, bien se trasluce el jóven +y fogoso diputado de las constituyentes. + + +REGLA 4ª. + +El historiador contemporáneo es preferible; teniendo empero el cuidado +de cotejarle con otro de opiniones é intereses diferentes, y de separar +en ambos el hecho narrado de las causas que se le señalan, resultados +que se le atribuyen, y juicio de los escritores. + +Por lo comun, hay en los acontecimientos algo que descuella, y se +presenta á los ojos demasiado de bulto para que pueda negarlo la +parcialidad del historiador. En tal caso exagera ó disminuye, echa mano +de colores halagüeños ó repugnantes, busca explicaciones favorables +apelando á causas imaginarias, y señalando efectos soñados: pero el +hecho está allí; y los esfuerzos del escritor apasionado ó de mala fe, +no hacen mas que llamar la atencion del avisado lector para que fije la +vista con atencion en lo que hay, y no vea ni mas ni ménos de lo que +hay. + +Los historiadores apasionados de Napoleon hablarán á la posteridad del +fanatismo y crueldad de la nacion española, pintándola como un pueblo +estúpido que no quiso ser feliz; referirán los mil motivos que tuvo el +gran Capitan para entremeterse en los negocios de la Península, y +señalarán un millon de causas para explicar lo poco satisfactorio de los +resultados. Por supuesto que llegarán á concluir que por esto no se +empañan en lo mas mínimo las glorias del héroe. Pero el lector juicioso +y discreto descubrirá la verdad á pesar de todos los amaños para +oscurecerla. El historiador no habrá podido ménos de confesar á su modo +y con mil rodeos, que Napoleon ántes de comenzar la lucha, y miéntras +las fuerzas del Marques de la Romana le auxiliaban en el norte, +introdujo en España con palabras de amistad, un numeroso ejército, y se +apoderó de las principales ciudades y fortalezas, inclusa la capital del +reino; que colocó en el trono á su hermano José; y que al fin José y su +ejército despues de seis años de lucha, se vieron precisados á repasar +la frontera. Esto no lo habrá negado el historiador; pues bien, esto +basta: píntense los pormenores como se quiera, la verdad quedará en su +lugar. He aquí lo que dirá el sensato lector: «tú, historiador parcial, +defiende admirablemente la reputacion y buen nombre de tu héroe, pero +resulta de tu misma narracion, que él ocupó el pais protestando amistad, +que invadió sin título, que atacó á quien le ayudaba, que se valió de +traicion para llevarse al rey, que peleó durante seis años sin ningun +provecho. De una parte estaban pues la buena fe del aliado, la lealtad +del vasallo, y el arrojo y la constancia del guerrero; de otra podian +estar la pericia y el valor, pero á su lado resaltan la mala fe, la +usurpacion, y la esterilidad de una dilatada guerra. Hubo pues yerro y +perfidia en la concepcion de la empresa, maldad en la ejecucion; razon y +heroismo en la resistencia.» + + +REGLA 5ª. + +Los anónimos merecen poca confianza. + +El autor habrá tal vez callado su nombre por modestia ó por humildad; +pero el público que lo ignora, no está obligado á prestar crédito á +quien le habla con un velo en la cara. Si uno de los frenos mas +poderosos, cual es el temor de perder la buena reputacion, no es todavía +bastante para mantener á los hombres en los límites de la verdad, ¿cómo +podremos fiarnos de quien carece de él? + + +REGLA 6ª. + +Antes de leer una historia es muy importante leer la vida del +historiador. + +Casi me atreveria á decir que esta regla, por lo comun tan descuidada, +es de las que deben ocupar el lugar mas distinguido. En cierto modo se +halla ya contenida en lo que llevo dicho mas arriba (Cap. VIII); pero +no será inútil haberla establecido por separado, siquiera para tener +ocasion de ilustrarla con algunas observaciones. + +Claro es que no podemos saber qué medios tuvo el historiador para +adquirir el conocimiento de lo que narra, ni el concepto que debemos +formar de su veracidad, si no sabemos quién era, cuál fué su conducta, y +demas circunstancias de su vida. En el lugar en que escribió el +historiador, en las formas políticas de su patria, en el espíritu de su +época, en la naturaleza de ciertos acontecimientos, y no pocas veces en +la particular posicion del escritor, se encuentra quizas la clave para +explicar sus declamaciones sobre tal punto, su silencio ó reserva sobre +tal otro; porqué pasó sobre este hecho con pincel lijero, porqué cargó +la mano sobre aquel. + +Un historiador del revuelto tiempo de la Liga no escribia de la misma +suerte que otro del reinado de Luis XIV; y trasladándonos á épocas mas +cercanas, las de la revolucion, de Napoleon, de la restauracion, y de la +dinastía de Orleans, han debido inspirar al escritor otro estilo y +lenguaje. Cuando andaban animadas las contiendas entre los papas y los +príncipes, no era por cierto lo mismo publicar una memoria sobre ellas, +en Roma, Paris, Madrid ó Lisboa. Si sabeis donde salió á luz el libro +que teneis en la mano, os haréis cargo de la situacion del escritor; y +así supliréis aquí, cercenaréis allá; en una parte descifraréis una +palabra oscura, en otra comprenderéis un circunloquio; en esta página +apreciaréis en su justo valor una protesta, un elogio, una restriccion; +en aquella adivinaréis el blanco de una confesion, de una censura, ó +señalaréis el verdadero sentido á una proposicion demasiado atrevida. + +Pocos son los hombres que se sobreponen completamente á las +circunstancias que los rodean: pocos son los que arrostran un gran +peligro por la sola causa de la verdad; pocos son los que en situaciones +críticas no buscan una transaccion entre sus intereses y su conciencia. +En atravesándose riesgos de mucha gravedad, el mantenerse fiel á la +virtud es heroismo, y el heroismo es cosa rara. + +Ademas que no siempre puede decirse que haya obrado mal un escritor, por +haberse atemperado á las circunstancias, si no ha vulnerado los derechos +de la justicia y de la verdad. Casos hay en que el silencio es prudente +y hasta obligatorio; y por lo mismo, bien se puede perdonar á un +escritor el que no haya dicho todo lo que pensaba, con tal que no haya +dicho nada contra lo que pensaba. Por mas profundas que fuesen las +convicciones de Belarmino sobre la potestad indirecta, ¿habriais exigido +de él, que se expresase en Paris de la misma suerte que en Roma? Esto +hubiera equivalido á decirle: «hablad de manera, que tan pronto como el +Parlamento tenga noticia de vuestra obra, sean recogidos los ejemplares +á mano armada, quemado quizas uno de ellos por la mano del verdugo, y +vos expulsado de Francia ó encerrado en un calabozo.» + +El conocimiento de la posicion particular del escritor, de su conducta, +moralidad, carácter, y hasta de su educacion, ilustran muchísimo al +lector de sus obras. Para formar juicio de las palabras de Lutero sobre +el celibato, servirá no poco el saber que quien habla es un fraile +apóstata, casado con Catalina de Boré; y quien haya tenido paciencia +bastante para ruborizarse mil veces hojeando las impudentes +_confesiones_ de Rousseau, será bien poco accesible á ilusiones, cuando +el filósofo de Ginebra le hable de filantropía y de moral. + + +REGLA 7ª. + +Las obras póstumas publicadas por manos desconocidas ó poco seguras, son +sospechosas de apócrifas ó alteradas. + +La autoridad de un ilustre difunto poco sirve en semejantes casos: no es +él quien nos habla, sino el editor, bien seguro de que el interesado no +le podrá desmentir. + + +REGLA 8ª. + +Historias fundadas en memorias secretas y papeles inéditos; +publicaciones de manuscritos en que el editor asegura no haber hecho mas +que introducir órden, limar frases, ó aclarar algunos pasajes, no +merecen mas crédito que el debido á quien sale responsable de la obra. + + +REGLA 9ª. + +Relaciones de negociaciones ocultas, de secretos de estado, anécdotas +picantes sobre la vida privada de personajes célebres, sobre tenebrosas +intrigas, y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con extrema +desconfianza. + +Si difícilmente podemos aclarar la verdad de lo que pasa á la luz del +sol, y á la faz del universo, poco debemos prometernos tocante á lo que +sucede en las sombras de la noche y en las entrañas de la tierra. + + +REGLA 10ª. + +En tratándose de pueblos antiguos ó muy remotos, es preciso dar poco +crédito á cuanto se nos refiera, sobre riquezas del pais, número de +moradores, tesoros de monarcas, ideas religiosas, y costumbres +domésticas. + +La razon es clara: todos estos puntos son difíciles de averiguar; es +necesario mucho tiempo de residencia, perfecto conocimiento de la +lengua, inteligencia en ramos de suyo muy difíciles y complicados, +medios de adquirir noticias exactas sobre objetos ocultos que brindan á +la exageracion y en que por parte de los mismos naturales hay á veces +mucha ignorancia, y hasta sabiéndolo, tienen mil y mil motivos para +aumentar ó disminuir. Finalmente en lo que toca á costumbres domésticas, +no se alcanza su exacto conocimiento, si no se puede penetrar en lo +interior de las familias, viéndolas como hablan y obran en la efusion y +libertad de sus hogares[11]. + + + + +CAPÍTULO XII. + +CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER LA NATURALEZA, +PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES. + + +§ I. + +Una clasificacion de las ciencias. + +Conocidas las reglas que pueden guiarnos para conocer la existencia de +un objeto, fáltanos averiguar cuales son las que podrán sernos útiles, +al investigar la naturaleza, propiedades y relaciones de los seres. +Estos, ó pertenecen al órden de la naturaleza, comprendiendo en él todo +cuanto está sometido á las leyes necesarias de la creacion, á los que +apellidaremos _naturales_; ó al órden moral, y los nombraremos +_morales_; ó al órden de la sociedad humana, que llamaremos _históricos_ +ó mas propiamente _sociales_; ó al de una providencia extraordinaria, +que designaremos con el titulo de _religiosos_. + +No insistiré sobre la exactitud de esta division; confesaré sin +dificultad, que en rigor dialéctico, se le pueden hacer algunas +objeciones; pero es innegable que está fundada en la misma naturaleza de +las cosas, y en el modo con que el entendimiento humano suele distinguir +los principales puntos de vista. Sin embargo, para manifestar con mayor +claridad la razon en que se apoya, hé aqui presentada en pocas palabras +la filiacion de las ideas. + +Dios ha criado el universo y cuanto hay en él, sometiéndole á leyes +constantes y necesarias; de aquí el órden natural. Su estudio podria +llamarse filosofía natural. + +Dios ha criado al hombre dotándole de razon y de libertad de albedrío; +pero sujeto á ciertas leyes, que no le fuerzan, mas le obligan: hé aquí +el órden moral, y el objeto de la filosofía moral. + +El hombre en sociedad ha dado origen á una serie de hechos y +acontecimientos: hé aquí el órden social. Su estudio podria llamarse +filosofía social, ó si se quiere filosofía de la historia. + +Dios no está ligado por las leyes que él mismo ha prescrito á las +hechuras de sus manos: por consiguiente puede obrar sobre y contra esas +leyes, y así es dable que existan una serie de hechos y revelaciones de +un órden superior al natural y social: de aquí el estudio de la religion +ó filosofía religiosa. + +Dada la existencia de un objeto, pertenece á la filosofía el +desentrañarle, apreciarle y juzgarle; ya que en la acepcion comun, esta +palabra _filósofo_, significa el que se ocupa en la investigacion de la +naturaleza, propiedades y relaciones de los seres. + + +§ II. + +Prudencia científica y observaciones para alcanzarla. + +En el buen órden del pensamiento filosófico entra una gran parte de +prudencia, muy semejante á la que preside á la conducta práctica. Esta +prudencia es de muy difícil adquisicion, es tambien el costoso fruto de +amargos y repetidos desengaños. Como quiera, será bueno tener á la vista +algunas observaciones que pueden contribuir á engendrarla en el +espíritu. + + +OBSERVACION 1ª. + +La íntima naturaleza de las cosas nos es por lo comun muy desconocida: +sobre ella sabemos poco é imperfecto. + +Conviene no echar nunca en olvido esta importantísima verdad. Ella nos +enseñará la necesidad de un trabajo muy asiduo, cuando nos propongamos +descubrir y examinar la naturaleza de un objeto; dado que lo muy oculto +y abstruso, no se comprende con aplicacion liviana. Ella nos inspirará +prudente desconfianza en el resultado de nuestras investigaciones, no +permitiéndonos que con precipitacion nos lisonjeemos de haber encontrado +lo que buscamos. Ella nos preservará de aquella irreflexiva curiosidad +que nos empeña en penetrar objetos cerrados con sello inviolable. + +Verdad poco lisonjera á nuestro orgullo, pero indudable; certísima á los +ojos de quien haya meditado sobre la ciencia del hombre. El Autor de la +naturaleza nos ha dado suficiente conocimiento para acudir á nuestras +necesidades físicas y morales, otorgándonos el de las aplicaciones y +usos que para este efecto pueden tener los objetos que nos rodean; pero +se ha complacido al parecer en ocultar lo demas; como si hubiese querido +ejercitar el humano ingenio durante nuestra mansion en la tierra, y +sorprender agradablemente al espíritu al llevarle á las regiones que le +aguardan mas allá del sepulcro, desplegando á nuestros ojos el inefable +espectáculo de la naturaleza sin velo. + +Conocemos muchas propiedades y aplicaciones de la luz, pero ignoramos su +esencia; conocemos el modo de dirigir y fomentar la vegetacion, pero +sabemos muy poco sobre sus arcanos; conocemos el modo de servirnos de +nuestros sentidos, de conservarlos y ayudarlos, pero se nos ocultan los +misterios de la sensacion; conocemos lo que es saludable ó nocivo á +nuestro cuerpo, pero en la mayor parte de los casos nada sabemos sobre +la manera particular con que nos aprovecha ó daña. ¿Qué mas? calculamos +continuamente el tiempo, y la metafísica no ha podido aclarar bien lo +que es el tiempo; existe la geometría, y llevada á un grado de admirable +perfeccion; y su idea fundamental, la extension, está todavía sin +comprender. Todos moramos en el espacio, todo el universo está en él; le +sujetamos á riguroso cálculo y medida; y la metafisica ni la ideología +no han podido decirnos aun en qué consiste; si es algo distinto de los +cuerpos, si es solamente una idea, si tiene naturaleza propia, no +sabemos si es un ser ó nada. Pensamos y no comprendemos lo que es el +pensamiento; bullen en nuestro espíritu las ideas, é ignoramos lo que es +una idea; nuestra cabeza es un magnífico teatro donde se representa el +universo con todo su esplendor, variedad y hermosura; donde una fuerza +incomprensible crea á nuestro capricho mundos fantásticos, ora bellos, +ora sublimes, ora extravagantes, y no sabemos lo que es la imaginacion, +ni lo que son aquellas prodigiosas escenas, ni como aparecen ó +desaparecen. + +¡Qué conciencia mas viva no tenemos de esa inmensa muchedumbre de +afecciones que apellidamos sentimientos! y sin embargo ¿qué es el +sentimiento? El que ama siente el amor, pero no le conoce; el filósofo +que se ocupa en el exámen de esta afeccion, señala quizas su orígen, +indica su tendencia y su fin, da reglas para su direccion; pero en +cuanto á la íntima naturaleza del amor, se halla en la misma ignorancia +que el vulgo. Son los sentimientos como un flúido misterioso que circula +por conductos cuyo interior es impenetrable. Por la parte exterior, se +conocen algunos efectos; en algunos casos se sabe de dónde viene y +adónde va, y no se ignora el modo de minorar su velocidad, ó cambiar su +direccion; pero el ojo no puede penetrar en la oscura cavidad: el agente +queda desconocido. + +Nuestro propio cuerpo, ni todos cuantos nos rodean, ¿sabemos por ventura +lo que son? Hasta ahora ¿ha habido algun filósofo que haya podido +explicarnos lo que es un cuerpo? Y sin embargo, estamos continuamente en +medio de cuerpos, y nos servimos continuamente de ellos, y conocemos +muchas de sus propiedades, y de las leyes á que estan sometidos, y un +cuerpo forma parte de nuestra naturaleza. + +Estas consideraciones no deben perderse nunca de vista, cuando se nos +ofrece examinar la íntima naturaleza de una cosa para fijar los +principios constitutivos de su esencia. Seamos pues diligentes en +investigar, pero muy mesurados en definir. Si no llevamos estas +cualidades á un alto grado de escrupulosidad, nos acontecerá con +frecuencia el sustituir á la realidad las combinaciones de nuestra +mente. + + +OBSERVACION 2ª. + +Así como en matemáticas hay dos maneras de resolver un problema; una +acertando en la verdadera resolucion; otra manifestando que la +resolucion es imposible; así acontece en todo linaje de cuestiones: +muchas hay cuya mejor resolucion es manifestar que para nosotros son +insolubles. Y no se crea que esto último carezca de mérito, y que sea +fácil el discernimiento entre lo asequible é inasequible: quien es capaz +de ello, señal es que conoce á fondo la materia de que se trata, y que +se ha ocupado con detenimiento en el exámen de sus principales +cuestiones. + +Es mucho el tiempo que se ahorra en habiendo adquirido este precioso +discernimiento: pues en ofréciendose el caso, como que se adivina desde +luego si hay ó no los datos suficientes para llegar á un resultado +satisfactorio. + +El conocimiento de la imposibilidad de resolver, es muchas veces mas +bien histórico y experimental que científico; es decir que un hombre +instruido y experimentado, conoce que una solución es imposible, ó que +raya en ello á causa de su extrema dificultad, no porque pueda +demostrarlo, sino porque la historia de los esfuerzos que han hecho +otros y quizas de los propios, le manifiesta la impotencia del +entendimiento humano con relacion al objeto. A veces la misma +naturaleza de las cosas sobre las cuales se suscita la cuestion indica +la imposibilidad de resolverla. Para esto es necesario abarcar de una +ojeada los datos que se han menester, conociendo la falta de los que no +existen. + + +OBSERVACION 3ª. + +Como los seres se diferencian mucho entre sí en naturaleza, propiedades +y relaciones, el modo de mirarlos, y el método de pensar sobre ellos han +de ser tambien muy diferentes. + +Imagínanse algunos que en sabiendo pensar sobre una clase de objetos +está ya trillado el camino para lograr lo mismo con respecto á todos; +bastando para ello dirigir la atencion á lo que se quiere estudiar de +nuevo. De aquí es, que se oye en boca de muchos, y se lee tambien en uno +que otro autor, la insigne falsedad de que la mejor lógica son las +matemáticas, porque acostumbran á pensar en todas materias con rigor y +exactitud. + +Para desvanecer esta equivocacion, basta observar que los objetos que se +ofrecen á nuestro espíritu son de órdenes muy diferentes, que los medios +de que disponemos para alcanzarlos nada tienen de parecido, que las +relaciones que con nosotros los unen son desemejantes, y que en fin la +experiencia está enseñando todos los dias que un hombre dedicado á dos +clases de estudios resulta sobresaliente en la una, y quizas muy mediano +en la otra; que en aquella piensa con admirable penetracion y +discernimiento, miéntras en esta no se eleva sobre miserables +vulgaridades. + +Hay verdades matemáticas, verdades físicas, verdades ideológicas, +verdades metafísicas; las hay morales, religiosas, políticas; las hay +literarias é históricas; las hay de razon pura, y otras en que se +mezclan por necesidad la imaginacion y el sentimiento; las hay meramente +especulativas, y las hay que por necesidad se refieren á la práctica; +las hay que solo se conocen por raciocinio, las hay que se ven por +intuicion, y las hay de que solo nos informamos por la experiencia; en +fin, son tan variadas las clases en que podrian distribuirse, que fuera +difícil reducirlas á guarismo. + + +§ III. + +Los sabios resucitados. + +El lector palpará el fundamento de lo que acabo de exponer, y se +desentenderá en adelante de las frivolas objeciones que pudiera +presentar el espíritu de sutileza y cavilacion, asistiendo á la escena +que voy á ofrecerle, en la cual encontrará retratada al vivo la +naturaleza de las cosas, y explicada y demostrada á un mismo tiempo la +importante verdad que deseo inculcarle. + +Yo supongo reunidos en un vasto establecimiento un gran número de +hombres célebres, los que resucitados tales como eran en vida, con los +mismos talentos é inclinaciones, pasan algunos dias encerrados allí, +bien que con amplia libertad de ocuparse cada cual en lo que fuere de su +agrado. La mansion está preparada como tales huéspedes se merecen; un +riquísimo archivo, una inmensa biblioteca, un museo donde se hallan +reunidas las mayores maravillas de la naturaleza y del arte; espaciosos +jardines adornados con todo linaje de plantas, largas hileras de jaulas +donde rugen, braman, aullan, silban, se revuelven, se agitan, todos los +animales de Europa, Asia, Africa y América. Allí estan Gonzalo de +Córdoba, Cisneros, Richelieu, Cristóbal Colon, Hernan Cortés, Napoleon, +Tasso, Milton, Boileau, Corneille, Racine, Lope de Vega, Calderon, +Molière, Bossuet, Massillon, Bourdaloue, Descártes, Malebranche, Erasmo, +Luis Vives, Mabillon, Vieta, Fermat, Bacon, Keplero, Galileo, Pascal, +Newton, Leibnitz, Miguel Angelo, Rafael, Linneo, Buffon y otros que han +trasmitido á la posteridad su nombre inmortal. + +Dejadlos hasta que se hayan hecho cargo de la distribucion de las +piezas, y cada cual haya podido entregarse á los impulsos de su +inclinacion favorita. El gran Gonzalo leerá con preferencia las hazañas +de Escipion en España, desbaratando á sus enemigos con su estrategia, +aterrándolos con su valor, y atrayéndose el ánimo de los naturales con +su gallarda apostura y conducta generosa. Napoleon se ocupará en el paso +de los Alpes por Aníbal, en las batallas de Cánas y Trasimeno; se +indignará al ver á César vacilante á la orilla del Rubicon, golpeará la +mesa con entusiasmo al mirarle cual marcha sobre Roma, vence en +Farsalia, sojuzga el Africa, y se reviste de la dictadura. Tasso y +Milton tendrán en sus manos la Biblia, Homero y Virgilio; Corneille y +Racine á Sófocles y Eurípides; Molière á Aristófanes, Lope de Vega, y +Calderon; Boileau á Horacio; Bossuet, Massillon y Bourdaloue á san Juan +Chisóstomo, san Agustin, san Bernardo; miéntras Erasmo, Luis Vives y +Mabillon estarán revolviendo el archivo, andando á caza de polvorientos +manuscritos para completar un texto truncado, aclarar una frase dudosa, +enmendar una expresion incorrecta, ó resolver un punto de crítica. Entre +tanto sus ilustres compañeros se habrán acomodado conforme á su gusto +respectivo. Quien estará con el telescopio en la mano, quien con el +microscopio, quien con otros instrumentos; al paso que algunos, +inclinados sobre un papel cubierto de signos, letras y figuras +geométricas, estarán absortos en la resolucion de los problemas mas +abstrusos. No estarán ociosos los maquinistas, ni los artistas, ni los +naturalistas; y bien se deja entender que encontraremos á Buffon junto á +las verjas de una jaula, á Linneo en el jardin, á Whatt examinando los +modelos de maquinaria, y á Rafael y Miguel Angelo, en las galerías de +cuadros y estatuas. + +Todos pensarán, todos juzgarán, y sin duda que sus pensamientos serán +preciosos, y sus fallos respetables; y sin embargo estos hombres no se +entenderian unos á otros, si se hablasen los de profesiones diferentes; +si trocais los papeles, será posible que de una sociedad de genios +hagais una reunion de capacidades vulgares, que tal vez llegue á ser +divertida con los disparates de insensatos. + +¿Veis á ese cuyos ojos centellean, que se agita en su asiento, da recias +palmadas sobre la mesa, y al fin se deja caer el libro de la mano, +exclamando: _bien, muy bien, magnifico?_.... ¿Notais aquel otro que +tiene delante de sí un libro cerrado, y que con los brazos cruzados +sobre el pecho, los ojos fijos, y la frente contraida y torva, +manifiesta que está sumido en meditacion profunda, y que al fin vuelve +de repente en sí, y se levanta diciendo: «_evidente, exacto, no puede +ser de otra manera....?_» Pues el uno es Boileau, que lee un trozo +escogido de la carta á los Pisones, ó de las Sátiras, y que á pesar de +saberlo de memoria, lo encuentra todavía nuevo, sorprendente, y no puede +contener los impulsos de su entusiasmo: el otro es Descártes que medita +sobre los colores y resuelve que no son mas que una sensacion. +Aproximadlos ahora y haced que se comuniquen recíprocamente sus +pensamientos; Descártes tendrá á Boileau por muy frívolo, pues que tanto +le afecta una imágen bella y oportuna, ó una expresion enérgica y +concisa; y Boileau se desquitará á su vez sonriéndose desdeñosamente del +filósofo cuya doctrina choca con el sentido comun, y tiende á +desencantar la naturaleza. + +Rafael contempla extasiado un cuadro antiguo de raro mérito; en la +escena, el sol se ha ocultado en el ocaso, las sombras van cubriendo la +tierra, descúbrese en el firmamento el cuadrante de la luna, y algunas +estrellas que brillan como antorchas en la inmensidad de los cielos. +Descuella en el grupo una figura que con los ojos clavados en el astro +de la noche, y con ademan dolorido y suplicante, diríase que le cuenta +sus penas, y le conjura que le dé auxilio en tremenda cuita. Entre tanto +acierta á pasar por allí un personaje que anda meditabundo de una parte +á otra; y reparando en la luna y estrellas, y en la actitud de la mujer +que las mira, se detiene y articula entre dientes, no sé qué cosas sobre +paralaje, planos que pasan por el ojo del espectador, semidiámetros +terrestres, tangentes á la órbita, focos de la elipse, y otras cosas por +este tenor que distraen á Rafael, y le hacen marchar á grandes pasos +hácia otro lado, maldiciendo al bárbaro astrónomo y a su astronomía. + +Allí está Mabillon con un viejo pergamino, calándose mil veces los +anteojos, y ora tomando la luz en una direccion, ora en otra, por si +puede sacar en limpio una línea medio borrada, donde sospecha que ha de +encontrar lo que busca, y miéntras el buen monje se halla atareado en su +faena se le llega un naturalista rogándole que disimule, y armando su +microscopio se pone á observar, si descubre en el pergamino algunos +huevos de polilla. El pobre Linneo tenia recogidas unas florecitas y las +estaba distribuyendo, cuando pasan por allí Tasso y Milton recitando en +alta y sentida voz un soberbio pasaje, y no advierten que lo echan todo +á rodar, y que con una pisada destruyen el trabajo de muchas horas. + +En fin aquellos hombres acabaron por no entenderse, y fué preciso +encerrarlos de nuevo en sus tumbas para que no se desacreditasen y no +perdiesen sus títulos á la inmortalidad. + +Lo que veia el uno no acertaba á verlo el otro, aquel reputaba á este +por estúpido, y este á su vez le pagaba con la misma moneda. Lo que el +uno apreciaba con admirable tino, el otro lo juzgaba disparatando; lo +que uno miraba como inestimable tesoro, considerábalo el otro cual +miserable bagatela. ¿Y esto porqué? ¿Cómo es que grandes pensadores +discuerden hasta tal punto? ¿Cómo es que las verdades no se presenten á +los ojos de todos de una misma manera? Es que estas verdades son de +especies muy diferentes; es que el compas y la regla no sirven para +apreciar lo que afecta el corazon; es que los sentimientos nada valen en +el cálculo y en la geometría; es que las abstracciones metafísicas nada +tienen que ver con las ciencias sociales; es que la verdad pertenece á +órdenes tan diferentes cuanto lo son las naturalezas de las cosas, +porque la verdad es la misma realidad. + +El empeño de pensar sobre todos los objetos de un mismo modo, es un +abundante manantial de errores; es trastornar las facultades humanas; es +transferir á unas lo que es propio exclusivamente de otras. Hasta los +hombres mas privilegiados á quienes el Criador ha dotado de una +comprension universal, no podrán ejercerla cual conviene, si cuando se +ocupan de una materia, no se despojan en cierto modo de sí mismos, para +hacer obrar las facultades que mejor se adaptan al objeto de que se +trata[12]. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +LA BUENA PERCEPCION. + + +§ I. + +La idea. + +Percibir con claridad, exactitud y viveza, juzgar con verdad, discurrir +con rigor y solidez, hé aquí las tres dotes de un pensador; +examinémoslas por separado, emitiendo sobre cada una de ellas algunas +observaciones. + +¿Qué es una idea? No nos proponemos investigarlo aquí. ¿Qué es la +percepcion en su rigor ideológico? Tampoco es este el blanco de nuestras +tareas, ni conduciria al fin que deseamos. Bastará pues decir, en +lenguaje comun, que percepcion es aquel acto interior con el cual nos +hacemos cargo de un objeto: siendo la idea aquella imágen, +representacion, ó lo que se quiera, que sirve como de pábulo á la +percepcion. Así percibimos el círculo, la elipse, la tangente á una de +estas curvas; percibimos la resultante de un sistema de fuerzas, la +razon inversa de estas en los brazos de una palanca, la gravitacion de +los cuerpos, la ley de aceleracion en su descenso, el equilibrio de los +flúidos; percibimos la contradiccion del ser y no ser á un mismo tiempo, +la diferencia entre lo esencial y accidental de los seres; percibimos +los principios de la moral; percibimos nuestra existencia y la de un +mundo que nos rodea; percibimos una belleza ó un defecto en un poema ó +en un cuadro; percibimos la sencillez ó complicacion de un negocio, los +medios fáciles ó arduos para llevarle á cabo; percibimos la impresion +agradable ó desagradable que hace en nuestros semejantes tal ó cual +palabra, gesto ó suceso; en breve, percibimos todo aquello de que se +hace cargo nuestro espíritu; y aquello que en lo interior nos parece que +nos sirve de espejo para ver el objeto, aquello que ora está presente á +nuestro entendimiento, ora se retira, ó se adormece, aguardando que otra +ocasion lo dispierte ó que nosotros lo llamemos para volverse á +presentar; aquello que no sabemos lo que es, pero cuya existencia no nos +es dable poner en duda, aquello se llama idea. + +Poco nos importan aquí las opiniones de los ideólogos; por cierto que +para pensar bien no es necesario saber si la idea es distinta de la +percepcion ó no, si es la sensacion transformada ó no, ni si nos ha +venido por este ó aquel conducto, ó si la tenemos innata ó adquirida. +Para la resolucion de todas estas cuestiones, sobre las cuales se ha +disputado siempre, y se disputará en adelante, se necesitan actos +reflejos que no puede hacer quien no se ocupa de ideología, so pena de +distraerse de su tarea, y embarazar y extraviar lastimosamente su +pensamiento. Quien piensa, no puede estar continuamente pensando que +piensa y cómo piensa; de otra suerte el objeto de su entendimiento se +cambiará; y en vez de ocuparse de lo que debe, se ocupará de sí mismo. + + +§ II. + +Regla para percibir bien. + +Percibiremos con claridad y viveza, si nos acostumbramos á estar atentos +á lo que se nos ofrece (Cap. II); y si ademas hemos procurado adquirir +el necesario tino para desplegar en cada caso las facultades que se +adaptan al objeto presente. + +¿Se me da una definicion matemática? nada de vaguedad, nada de +abstracciones, nada de fantástico ó sentimental, nada del mundo en su +complicacion y variedad; en este caso he de valerme de la imaginacion, +no mas que como del encerado donde trazo los signos, y las figuras, y +del entendimiento como del ojo para mirar. Aclararé la regla proponiendo +un ejemplo de los mas sencillos: una de las definiciones elementales de +la geometría. + +La circunferencia es una línea curva reentrante cuyos puntos distan +igualmente todos de uno que se llama centro. Por lo pronto, es evidente +que no se trata aquí, ni de la circunferencia tal como suele tomarse en +sentido metafórico, cuando se la aplica á objetos no geométricos; ni en +un sentido lato y grosero, como en los casos en que no se necesita +precision y rigor; debo pues considerar la definicion dada como la +expresion de un objeto del órden ideal, al cual se aproximará mas ó +ménos la realidad. + +Pero, como las figuras geométricas se someten á la vista y á la +imaginacion, me valdré de una de estas, y si es posible de ambas, para +representarme aquello que quiero concebir. Trazada la figura en el +encerado, ó en la imaginacion, veo ó imagino una circunferencia; pero +¿esto me basta para comprender bien su naturaleza? No. El hombre mas +rudo la ve é imagina tan perfectamente como el mas cumplido matemático; +y no sabe darse cuenta á sí mismo de lo que es una circunferencia. Luego +la vista ó la imaginacion de la figura, no son suficientes para la idea +geométrica completa. Ademas, que si no se necesitara otra cosa, el gato +que acurrucado en una silla está contemplando atentamente una curva que +su amo acaba de trazar, y que sin duda la ve tan bien como este, y la +imagina cuando cierra los ojos, tendria de la misma una idea igualmente +perfecta que Newton ó Lagrange. + +¿Qué se necesita pues para que haya una percepcion intelectual, que se +conozca el conjunto de condiciones de las cuales no puede faltar ninguna +sin que desaparezca la curva? Esto es lo explicado por la definicion; y +para que la percepcion sea cabal, deberé hacerme cargo de cada una de +dichas condiciones, y su conjunto formará en mi entendimiento la idea de +la curva. + +Quien se haya ocupado en la enseñanza habrá podido observar la +diferencia que acabo de señalar. Vista una circunferencia y la manera de +trazarla con el compas, el alumno mas torpe la reconoce donde quiera que +se le presente, y la describe sin equivocarse. En esto no cabe +diferencia entre los talentos; pero viene el definir la curva, señalando +las condiciones que la forman, y entónces se palpa lo que va de la +imaginacion al entendimiento, entónces se conoce ya al jóven negado, al +medianamente capaz, al sobresaliente. ¿Qué es la circunferencia? +preguntais al primero.--Es esto que acabo de trazar.--Pero bien, ¿en qué +consiste? ¿cuál es la naturaleza de esta línea? ¿en qué se diferencia de +la recta que explicamos ayer? ¿Son lo mismo la una que la otra?--Oh! no: +esta es así.... redonda.... aquí hay un punto....--Se acuerda V. de la +definición que da el autor? Sí, señor; la circunferencia es una línea +curva reentrante, cuyos puntos distan igualmente todos de uno que se +llama centro.--¿Porqué la llamamos curva?--Porque no tiene sus puntos en +una misma direccion.--¿Porqué, reentrante?--Porque vuelve ó entra en sí +misma.--Si no fuese reentrante, ¿seria circunferencia?--Sí señor.--¿No +acaba V. de decirnos que ha de serlo?--Ah! Sí señor.--¿Porqué, en no +siendo reentrante, ya no seria circunferencia?--Porque.... la +circunferencia.... porque....--En fin cansado de esperar, y de explicar, +llamais á otro; que os da la definicion, que os explica los términos, +pero que ahora se os deja la palabra _curva_, ahora la _igualmente_, que +si le obligais á una atencion mas perfecta, se hace cargo de lo que le +decís, lo repite muy bien, pero que á poco tiene otro olvido, ó +equivocacion, dando á entender que no se ha formado todavía idea cabal, +que no se da cumplida razon á sí mismo del conjunto de condiciones +necesarias para formar una circunferencia. + +Llegais por fin á un alumno de entendimiento claro y sobresaliente: +traza la figura con mas ó ménos desembarazo, segun su mayor ó menor +agilidad natural, recita mas ó ménos rápidamente las definiciones, segun +la velocidad de la lengua; pero llamadle al análisis, y notaréis desde +luego la claridad y precision de sus ideas, la exactitud y concision de +sus palabras, la oportunidad y tino de las aplicaciones.--En la +definicion ¿podríamos omitir la palabra _línea_?--Como aquí ya hemos +advertido que solo tratamos de líneas, se daria por sobrentendida; pero +en rigor no, porque al decir _curva_, podríase dudar si hablamos de +superficies.--Y expresando _línea_, podriamos omitir _curva_?--Me +parece que sí, ... porque como añadimos _reentrante_, ya excluimos la +recta que no puede serlo; y ademas la recta tampoco puede tener todos +sus puntos igualmente distantes de uno.--Y la palabra _reentrante_, ¿no +la pudiéramos pasar por alto?--No señor; porque si la curva no vuelve +sobre sí misma ya no será una circunferencia; así, por ejemplo, si en +esta borro la parte A B, ya no me queda una circunferencia sino un +arco.--Pero, añadiendo lo demas, de que todos los puntos han de distar +igualmente de uno que se llama centro, bien parece que se sobrentiende +que será reentrante....--No señor, porque en el arco que tenemos á la +vista hay la equidistancia, y sin embargo no es reentrante.--Y la +palabra _igualmente_?--Es indispensable; de otro modo seria no decir +nada; porque una recta tambien tiene todos sus puntos distantes de uno +que no se halle en ella; y ademas una curva que trazo á la aventura, +rasgueando así.... sobre el encerado, tiene tambien todos sus puntos +distantes de otro cualquiera, como A.... que señalo fuera de ella. + +Hé aquí una percepcion clara, exacta, cabal, que nada deja que desear, +que deja satisfecho al que habla y al que oye. + +Acabamos de asistir al análisis de una idea geométrica, y de señalar la +diferencia entre sus grados de claridad y exactitud; veamos ahora una +idea artística, y tratemos de determinar su mayor ó menor perfeccion. En +ambos casos hay percepcion de una verdad; en ambos casos se necesita +atencion, aplicacion de las facultades del alma; pero con el ejemplo que +sigue palparemos que lo que en el uno daña, en el otro favorece y +vice-versa; y que las clasificaciones y distinciones que en el primero +eran indicio de disposiciones felices, son en el segundo una prueba de +que el disertante se ha equivocado al elegir su carrera. + +Dos jóvenes que acaban de salir de la escuela de retórica, que recuerdan +perfectamente cuanto en ella se les ha enseñado, que serían capaces de +decorar los libros de texto de un cabo á otro, que responden con +prontitud á las preguntas que se les hacen sobre tropos, figuras, clases +de composicion, etc., etc., y que en fin han desempeñado los exámenes á +cumplida satisfaccion de padres y maestros, obteniendo ambos la nota de +sobresaliente, por haber contestado con igual desembarazo y lucimiento, +de manera que no era dable encontrar entre los dos ninguna diferencia, +estan repasando las materias en tiempo de vacaciones, y cabalmente leen +un magnífico pasaje oratorio ó poético. + +Camilo vuelve una y otra vez sobre las admirables páginas, y ora derrama +lágrimas de ternura, ora centellea en sus ojos el mas vivo entusiasmo. +«Esto es inimitable, exclama, es imposible leerlo sin conmoverse +profundamente! ¡qué belleza de imágenes, qué fuego, qué delicadeza de +sentimientos, qué propiedad de expresion, qué inexplicable enlace de +concision y abundancia, de regularidad y lozanía!» «¡Oh! sí, le contesta +Eustaquio, esto es muy hermoso; ya nos lo habian dicho en la escuela; y +si lo observas, verás que todo está ajustado á las reglas del arte.» + +Camilo percibe lo que hay en el pasaje, Eustaquio no; y sin embargo +aquel discurre poco, apénas analiza, solo pronuncia algunas palabras +entrecortadas, miéntras este diserta á fuer de buen retórico. El uno ve +la verdad, el otro no; ¿y porqué? porque la verdad en este lugar es un +conjunto de relaciones, entre el entendimiento, la fantasía y el +corazon; es necesario desplegar á la vez todas estas facultades, +aplicándolas al objeto con naturalidad, sin violencia ni tortura, sin +distraerlas con el recuerdo de esta ó aquella regla, quedando el +análisis, razonado y crítico para cuando se haya sentido el mérito del +pasaje. Enredarse en discursos, traer á colacion este ó aquel precepto, +ántes de haberse hecho cargo del escogido trozo, ántes de haberle +_percibido_, es maniatar, por decirlo así, el alma, no dejándole +expedita mas que una facultad cuando las necesita todas. + + +§ III. + +Escollo del análisis. + +Hasta en las materias donde no entran para nada la imaginacion y el +sentimiento, conviene guardarse de la manía de poner en prensa el +espíritu obligándole á sujetarse á un método determinado, cuando ó por +su carácter peculiar, ó por los objetos de que se ocupa, requiere +libertad y desahogo. No puede negarse que el análisis, ó sea la +descomposicion de las ideas, sirve admirablemente en muchos casos para +darles claridad y precision; pero es menester no olvidar, que la mayor +parte de los seres son un _conjunto_, y que el mejor modo de percibirlos +es ver de una sola ojeada las partes y relaciones que le constituyen. +Una máquina desmontada presenta con mas distincion y minuciosidad las +piezas de que está compuesta; pero no se comprende tambien el destino de +ellas, hasta que colocadas en su lugar, se ve como cada una contribuye +al movimiento total. A fuerza de descomponer, prescindir y analizar, +Condillac y sus secuaces no hallan en el hombre otra cosa que +sensaciones; por el camino opuesto Descártes y Malebranche, apénas +encontraban mas que ideas puras, un refinado espiritualismo; Condillac +pretende dar razon de los fenómenos del alma, principiando por un hecho +tan sencillo como es el acercar una rosa á la nariz de su +hombre-estatua, privado de todos los sentidos, excepto el olfato; +Malebranche busca afanoso un sistema para explicar lo mismo; y no +encontrándolo en las criaturas, recurre nada ménos que á la esencia de +Dios. + +En el trato ordinario, vemos á menudo laboriosos razonadores que +conducen su discurso con cierta apariencia de rigor y exactitud, y que +guiados por el hilo engañoso van á parar á un solemne dislate. +Examinando la causa, notaremos que esto procede de que no miran el +objeto sino por una cara. No les falta análisis, tan pronto como una +cosa cae en sus manos la descomponen; pero tienen la desgracia de +descuidar algunas partes; y si piensan en todas, no recuerdan que se han +hecho para estar unidas, que estan destinadas á tener estrechas +relaciones, y que si estas relaciones se arrumban, el mayor prodigio +podrá convertirse en descabellada monstruosidad. + + +§ IV. + +El tintorero y el filósofo. + +Un hábil tintorero estaba en su laboratorio ocupado en las tareas de su +profesion. Acertó á entrar un observador minucioso, razonador muy +analítico, y entabló desde luego discusion sobre los tintes y sus +efectos, proponiéndose nada ménos que convencer al tintorero, de que iba +á echar á perder las preciosas telas á que se aplicarian sus +composiciones. A la verdad, la cosa presentaba mal aspecto, y el crítico +no dejaba de apoyarse en reflexiones especiosas. Aquí se veia una serie +de cazuelas con líquidos negruzcos, cenicientos, parduzcos, ninguno de +buen color, todos de mal olor; allí unos pedacitos de goma pegajosa, +desagradable á la vista; enormes calderas estaban hirviendo, donde se +revolvian trozos de madera en bruto, y en las cuales se iban echando +unas hojas secas, que al parecer solo podian servir para tirar á la +calle. El tintorero estaba machacando en un mortero cien y cien materias +que andaba sacando ora de un pote, ora de una marmita, ora de un +saquillo; y revolviéndolo todo, y pasándolo de una cazuela á otra, y +echando ora acá, ora acullá, cucharadas de líquidos que apestaban, y de +cuyo contacto era preciso guardar el cútis porque le roian mas que el +fuego, se aprestaba á vaciar los ingredientes en diferentes calderas, y +sepultar en aquella inmundicia gran número de materias y manufacturas de +inestimable valor. «Esto se va á desperdiciar todo, decia el analítico. +En esta cazuela hay el ingrediente A, que como V. sabe, es +extremadamente cáustico, y que ademas da un color muy feo. En esta otra +hay la goma B, excelente para manchar, y cuyas señales no se quitan sino +con muchísimo trabajo. En esta caldera hay el palo C, que podria servir +para dar un color grosero y comun, pero que no alcanzo cómo ha de +producir nada exquisito. En una palabra, examinado todo por separado, +encuentro que V. emplea ingredientes contrarios á lo que V. se propone; +y desde ahora doy por seguro, que en vez de sacar nada conforme á las +bellísimas muestras que tiene V. en el despacho, va á sufrir una pérdida +de consideracion en su fama é intereses.» «Todo es posible, señor +filósofo, decia el inexorable tintorero, tomando en sus manos las +preciosas materias y ricas manufacturas, y sumergiéndolas sin compasion +en las sucias y pestilentes calderas, todo es posible, mas para dar fin +á la discusion, déjese V. ver por aquí dentro pocos días.» El filósofo +volvió en efecto, y el tintorero desvaneció todas las objeciones, +desplegando á sus ojos las telas que por rigurosa demostracion debian +estar malbaratadas. ¡Qué sorpresa! ¡qué humillacion para el analítico! +Unas mostraban finísima grana, otras delicado verde, otras hermoso azul, +otras exquisito naranjado, otras subido negro, otras un blanco +lijeramente cubierto con variado color; otras ostentaban riquísimos +jaspes donde campeaban á un tiempo la belleza y el capricho. Los matices +eran innumerables y encantadores, las manufacturas limpias, tersas, +brillantes como si hubieran estado cubiertas con cristales sin sufrir el +contacto de la mano del hombre. El filósofo se marchó confuso y +cabizbajo, diciendo para sí: «no es lo mismo saber lo que es una cosa +por sí sola, ó lo que puede ser en combinacion con otras; en adelante no +me contentaré con descomponer y separar, que tambien hace prodigios el +componer y reunir: testigo el tintorero.» + + +§ V. + +Objetos vistos por una sola cara. + +Entendimientos por otra parte muy claros y perspicaces, se echan á +perder lastimosamente por el prurito de desenvolver una serie de ideas +que no representando el objeto sino por un lado, acaban por conducir á +resultados extravagantes. De aquí es, que con la razon todo se prueba y +todo se impugna; y á veces un hombre que tiene evidentemente la verdad +de su parte, se halla precisado á encastillarse en las convicciones, y +resistir con las armas del buen sentido y cordura á los ataques de un +sofista que se abre paso por todas las hendiduras, y se escurre al +traves de lo mas sólido y compacto como filtrándose por los poros. La +misma sobreabundancia de ingenio produce este defecto, como las +personas demasiado ágiles y briosas se mantienen difícilmente en un paso +mesurado y grave. + + +§ VI. + +Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida. + +Es calidad preciosa la rapidez de la percepcion; pero conviene estar +prevenido contra su efecto ordinario, que es la inexactitud. Sucédeles +con frecuencia á los que perciben con mucha presteza, no hacer mas que +desflorar el objeto; son como las golondrinas, que deslizándose +velozmente sobre la superficie de un estanque, solo pueden coger los +insectos que sobrenadan; miéntras otras aves que se sumergen enteramente +ó posan sobre el agua, y con el pico calan muy adentro, hacen servir á +su alimento hasta lo que se oculta en el fondo. + +El contacto de estos hombres es peligroso; porque sea que hablen, sea +que escriban, suelen distinguirse por una facilidad encantadora; y, lo +que es todavía peor, comunican á todo lo que tratan cierta apariencia de +método, claridad y precision que alucina y seduce. En la ciencia se dan +á conocer por sus principios claros, sus definiciones sencillas, sus +deducciones obvias, sus aplicaciones felices. Caractéres que no pueden +ménos de acompañar el talento de concepcion profunda y cabal; pero que +imitados por otro de ménos aventajadas partes, solo indican á veces +superficialidad y lijereza, como brilla limpia y trasparente el agua +poco profunda, regalando la vista con sus arenas de oro[13]. + + + + +CAPÍTULO XIV. + +EL JUICIO. + + +§ I. + +Qué es el juicio. Manantiales de error. + +Para juzgar bien conduce poco el saber si el juicio es un acto distinto +de la percepcion, ó si consiste simplemente en percibir la relacion de +dos ideas. Prescindiré pues de estas cuestiones, y solo advertiré que +cuando interiormente decimos que una cosa es ó no es, ó que es ó no es +de esta ó de aquella manera, entónces hacemos un juicio. Así lo entiende +el uso comun; y para lo que nos proponemos, esto nos basta. + +La falsedad del juicio depende muchas veces de la mala percepcion; así +lo que vamos á decir, aunque directamente encaminado al modo de juzgar +bien, conduce no poco á percibir bien. + +La proposicion es la expresion del juicio. + +Los falsos axiomas, las proposiciones demasiado generales, las +definiciones inexactas, las palabras sin definir, las suposiciones +gratuitas, las preocupaciones en favor de una doctrina, son abundantes +manantiales de percepciones equivocadas ó incompletas y de juicios +errados. + + +§ II. + +Axiomas falsos. + +Toda ciencia ha menester un punto de apoyo; y quien se encarga de +profesarla, busca con tanto cuidado este punto, como el arquitecto +asienta el fundamento sobre el cual ha de levantar el edificio. +Desgraciadamente, no siempre se encuentra lo que se necesita; y el +hombre es demasiado impaciente para aguardar que los siglos que él no ha +de ver, proporcionen á las generaciones futuras el descubrimiento +deseado. Si no encuentra, finge; en vez de construir sobre la realidad, +edifica sobre las creaciones de su pensamiento. A fuerza de cavilar y +sutilizar llega hasta el punto de alucinarse á sí mismo, y lo que al +principio fuera un pensamiento vago, sin estabilidad ni consistencia, se +convierte en verdad inconcusa. Las excepciones embarazarian demasiado; +lo mas sencillo es asentar una proposicion universal: hé aquí el axioma. +Vendrán luego numerosos casos que no se comprenden en él; nada importa: +con este objeto se halla concebido en términos generales y confusos ó +ininteligibles, para que interpretándose de mil maneras diferentes, +sufra en su fondo todas las excepciones que se quiera sin perder nada de +su prestigiosa reputacion. Entre tanto el axioma sirve admirablemente +para cimentar un raciocinio extravagante, dar peso á un juicio +disparatado, ó desvanecer una dificultad apremiadora: y cuando se +ofrecen al espíritu dudas sobre la verdad de lo que se defiende, cuando +se teme que el edificio no venga al suelo con fragorosa ruina, se dice á +sí mismo el espíritu: «no, no hay peligro; el cimiento es firme; es un +axioma, y un axioma es un principio de eterna verdad.» + +Para merecer este nombre, es menester que la proposicion sea tan patente +al espíritu, como lo son al ojo los objetos que miramos presentes, á la +debida distancia, y en medio del dia. En no dejando al entendimiento +enteramente convencido desde que se le ofrece, y una vez comprendido el +significado de los términos con que se le enuncia, no debe ser admitido +en esta clase. Viciadas las ideas por un axioma falso, vense todas las +cosas muy diferentes de lo que son en sí; y los errores son tanto mas +peligrosos, cuanto el entendimiento descansa en mas engañosa seguridad. + + +§ III. + +Proposiciones demasiado generales. + +Si nos fuese conocida la esencia de las cosas, podríamos asentar con +respecto á ella proposiciones universales, sin ningun género de +excepcion; porque siendo la esencia la misma en todos los seres de una +misma especie, claro es que lo que del uno afirmásemos, seria igualmente +aplicable á todos. Pero como de lo tocante á dicha esencia conocemos +poco, y de una manera imperfecta, y muchas veces nada, es de ahí que por +lo comun no es posible hablar de los seres, sino con relacion á las +propiedades que están á nuestro alcance, y de las que á menudo no +discernimos si estan radicadas en la esencia de la cosa, ó si son +puramente accidentales. Las proposiciones generales se resienten de este +defecto; pues como expresan lo que nosotros concebimos y juzgamos, no +pueden extenderse sino á lo que nuestro espíritu ha conocido. De donde +resulta que sufren mil excepciones que no preveíamos; y tal vez +descubrimos que se habia tomado por regla lo que no era mas que +excepcion. Esto sucede aun suponiendo mucho trabajo de parte de quien +establece la proposicion general; ¿qué será, si atendemos á la lijereza +con que se las suele formar y emitir? + + +§ IV. + +Las definiciones inexactas. + +De estas puede decirse casi lo mismo que de los axiomas; pues que sirven +de luz para dirigir la percepcion y el juicio, y de punto de apoyo para +afianzar el raciocinio. Es sobre manera difícil una buena definicion, y +en muchos casos imposible. La razon es obvia; la definicion explica la +esencia de la cosa definida; y ¿cómo se explica lo que no se conoce? A +pesar de tamaño inconveniente, existen en todas las ciencias una +muchedumbre de definiciones que pasan cual moneda de buena ley; y si +bien sucede con frecuencia que se levantan los autores contra las +definiciones de otros, ellos á su vez cuidan de reemplazarlas con la +suyas, las que hacen circular por toda la obra tomándolas por base en +sus discursos. Si la definicion ha de ser la explicacion de la esencia +de la cosa, y el conocer esta esencia es negocio tan difícil, ¿porqué se +lleva tanta prisa en definir? El blanco de las investigaciones es el +conocimiento de la naturaleza de los seres; la proposicion pues en que +se explicase esta naturaleza, es decir la definicion, debiera ser la +última que emitiese el autor. En la definicion está la ecuacion que +presenta despejada la incógnita; y en la resolucion de los problemas +esta ecuacion es la última. + +Lo que nosotros podemos definir muy bien es lo puramente convencional; +porque la naturaleza del ser convencional es aquella que nosotros mismos +le damos por los motivos que bien nos parecen. Así, ya que no nos es +posible en muchos casos definir la cosa, al ménos debiéramos fijar bien +lo que entendemos cuando hablamos de ella; ó en otros términos, +deberíamos definir la palabra con que pretendemos expresar la cosa. Yo +no sé lo que es el sol; no conozco su naturaleza; y por tanto si me +preguntan su definicion, no podré darla. Pero sé muy bien á qué me +refiero cuando pronuncio la palabra _sol_, y así me será fácil explicar +lo que con ella significo. ¿Qué es el sol? no lo sé. ¿Qué entiende V. +por la palabra _sol_? Ese astro cuya presencia nos trae el dia, y cuya +desaparicion produce la noche. Esto me lleva naturalmente á las palabras +mal definidas. + + +§ V. + +Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad. + +En la apariencia nada mas fácil que definir una palabra, porque es muy +natural que quien la emplea sepa lo que se dice, y de consiguiente pueda +explicarlo. Pero la experiencia enseña no ser así, y que son muy pocos +los capaces de fijar el sentido de las voces que usan. Semejante +confusion nace de la que reina en las ideas, y á su vez contribuye á +aumentarla. Oiréis á cada paso una disputa acalorada en que los +contrincantes manifiestan quizas ingenio nada comun: dejadlos que den +cien vueltas al objeto, que se acometan y rechacen una y mil veces, como +enemigos en sangrienta batalla; entónces si os quereis atravesar de +mediador, y hacer palpable la sinrazon de ambos, tomad la palabra que +expresa el objeto capital de la cuestion, y preguntad á cada uno, ¿qué +entiende V. por esto? ¿qué sentido da V. á esta palabra? Os acontecerá +con frecuencia que los dos adversarios se quedarán sin saber qué +responderos, ó pronunciando algunas expresiones vagas, inconexas, +manifestando bien á las claras que les habeis salido de improviso, que +no esperaban el ataque por aquel flanco, siendo quizas aquella la +primera vez que se ocupan, mal de su grado, en darse cuenta á sí mismos +del sentido de una palabra que en un cuarto de hora han empleado +centenares de veces, y de que estaban haciendo infinitas aplicaciones. +Pero suponed que esto no acontece, y que cada cual da con facilidad y +presteza la explicacion pedida: estad seguro que el uno no aceptará la +definicion del otro, y que la discordancia que ántes versaba ó parecia +versar sobre el fondo de la cuestion, se trasladará de repente al nuevo +terreno entablándose disputa sobre el sentido de la palabra. He dicho _ó +parecia versar_, porque si bien se ha observado el giro de la discusion, +se habrá echado de ver que bajo el nombre de la cosa se ocultaba con +frecuencia el significado de la palabra. + +Hay ciertas voces que expresando una idea general, aplicable á muchos y +muy diferentes objetos y en los sentidos mas varios, parecen inventadas +adrede para confundir. Todos las emplean, todos se dan cuenta á si +mismos de lo que significan, pero cada cual á su modo; resultando una +algarabia que lastima á los buenos pensadores. + +«La igualdad de los hombres, dirá un declamador, es una ley establecida +por el mismo Dios. Todos nacemos llorando, todos morimos suspirando: la +naturaleza no hace diferencia entre pobres y ricos, plebeyos y nobles; y +la religion nos enseña que todos tenemos un mismo orígen y un mismo +destino. La igualdad es obra de Dios; la desigualdad es obra del hombre; +solo la maldad ha podido introducir en el mundo esas horribles +desigualdades de que es víctima el linaje humano; solo la ignorancia, y +la ausencia del sentimiento de la propia dignidad han podido +tolerarlas.» Esas palabras no suenan mal al oido del orgullo: y no puede +negarse que hay en ellas algo de especioso. Ese hombre dice errores +capitales, y verdades palmarias; confunde aquellos con estas; y su +discurso seductor para los incautos, presenta á los ojos de un buen +pensador una algarabía ridicula. ¿Cuál es la causa? Toma la palabra +_igualdad_ en sentidos muy diferentes, la aplica á objetos que distan +tanto como cielo y tierra; y pasa á una deduccion general, con entera +seguridad, como si no hubiese riesgo de equivocacion. + +¿Queremos reducir á polvo cuanto acaba de decir? Hé aquí como deberemos +hacerlo. + +--¿Qué entiende V. por igualdad? + +--Igualdad, igualdad.... bien claro está lo que significa. + +--Sin embargo no será de mas que V. nos lo diga. + +--La igualdad está en que el uno no sea ni mas ni ménos que el otro. + +--Pero ya ve V. que esto puede tomarse en sentidos muy varios; porque +dos hombres de seis pies de estatura serán iguales en ella, pero será +posible que sean muy desiguales en lo demas; por ejemplo, si el uno es +barrigudo, como el gobernador de la ínsula Barataria, y el otro seco de +carnes como el caballero de la Triste Figura. Ademas dos hombres pueden +ser iguales ó desiguales en saber, en virtud, en nobleza, y en un millon +de cosas mas; con que será bien que ántes nos pongamos de acuerdo en la +acepcion que da V. á la palabra igualdad. + +--Yo hablo de la igualdad de la naturaleza, de esta igualdad establecida +por el mismo Criador, contra cuyas leyes nada pueden los hombres. + +--Así no quiere V. decir mas sino que por naturaleza todos somos +iguales.... + +--Cierto. + +--Ya; pero yo veo que la naturaleza nos hace á unos robustos, á otros +endebles, á unos hermosos, á otros feos, á unos ágiles, á otros torpes, +á unos de ingenio despejado, á otros tontos, á unos nos da inclinaciones +pacificas, á otros violentas, á unos.... pero seria nunca acabar si +quisiera enumerar las desigualdades que nos vienen de la misma +naturaleza. ¿Dónde está la igualdad natural de que V. nos habla? + +--Pero estas desigualdades no quitan la igualdad de derechos.... + +--Pasando por alto que V. ha cambiado ya completamente el estado de la +cuestion, abandonando ó restringiendo mucho la igualdad de la +naturaleza, tambien hay sus inconvenientes en esa igualdad de derechos. +¿Le parece á V. si el niño de pocos años tendrá _derecho_ para reñir y +castigar á su padre? + +--V. finge absurdos.... + +--No señor, que esto y nada ménos que esto exige la igualdad de +derechos; si no es asi deberá V. decirnos de qué derechos habla, de +cuáles debe entenderse la igualdad y de cuáles no. + +--Bien claro es que ahora tratamos de la igualdad social. + +--No trataba V. de ella únicamente; bien reciente es el discurso en que +hablaba V. en general y de la manera mas absoluta, solo que arrojado de +una trinchera se refugia V. en la otra. Pero vamos á la igualdad social. +Esto significará que en la sociedad todos hemos de ser iguales. Ahora +pregunto, ¿en qué? ¿en autoridad? Entónces no habrá gobierno posible. +¿En bienes? Enhorabuena; dejemos á un lado la justicia, y hagamos el +repartimiento: al cabo de una hora, de dos jugadores el uno habrá +alijerado el bolsillo del otro, y estarán ya desiguales; pasados algunos +dias, el industrioso habrá aumentado su capital, el desidioso habrá +consumido una porcion de lo que recibió; y caeremos en la desigualdad. +Vuélvase mil veces al repartimiento, y mil veces se desigualarán las +fortunas. ¿En consideracion? pero ¿apreciará V. tanto al hombre honrado +como al tunante? ¿se depositará igual confianza en este que en aquel? +¿Se encargarán los mismos negocios á Metternich que al mas rudo patan? Y +aun cuando se quiesese, ¿podrian todos hacerlo todo? + +--Esto es imposible; pero lo que no es imposible es la igualdad ante la +ley. + +--Nueva retirada, nueva trinchera; vamos allá. La ley dice: el que +contravenga sufrirá la multa de mil reales, y en caso de insolvencia +diez dias de cárcel. El rico paga los mil reales, y se rie de su +fechoria; el pobre que no tiene un maravedí, expia su falta de rejas +adentro. ¿Dónde está la igualdad ante la ley? + +--Pues yo quitaria esas cosas; y estableceria las penas de suerte que no +resultase nunca esta desigualdad. + +--Pero entónces desaparecerian las multas, arbitrio no despreciable para +huecos del presupuesto y alivio de gobernantes. Ademas voy á demostrarle +á V. que no es posible en ninguna suposicion esta pretendida igualdad. +Demos que para una transgresion está señalada la pena de diez mil +reales; dos hombres han incurrido en ella, y ambos tienen de que pagar; +pero el uno es opulento banquero, el otro un modesto artesano. El +banquero se burla de los diez mil reales, el artesano queda arruinado. +¿Es igual la pena? + +--No por cierto; mas ¿cómo quiere V. remediarlo? + +--De ninguna manera; y esto es lo que quiero persuadirle á V. de que la +desigualdad es cosa irremediable. Demos que la pena sea corporal, +encontraremos la misma desigualdad. El presidio, la exposicion á la +vergüenza pública, son penas que el hombre falto de educacion, y del +sentimiento de dignidad, sufre con harta indiferencia; sin embargo un +criminal que perteneciese á cierta categoría preferiria mil veces la +muerte. La pena debe ser apreciada, no por lo que es en sí, sino por el +daño que causa al paciente y la impresion con que le afecta; pues de +otro modo desaparecerian los dos fines del castigo: la expiacion y el +escarmiento. Luego, una misma pena aplicada á criminales de clases +diferentes, no tiene la igualdad sino en el nombre, entrañando una +desigualdad monstruosa. Confesaré con V. que en estos inconvenientes hay +mucho de irremediable, pero reconozcamos estas tristes necesidades, y +dejémonos de ponderar una igualdad imposible. + +La definicion de una palabra, y el discernir las diferentes aplicaciones +que de ella podrian hacerse, nos ha traido la ventaja de reducir á la +nada un especioso sofisma, y de demostrar hasta la última evidencia que +el pomposo orador ó propalaba absurdos, ó no nos decia nada que no +supiésemos de antemano; pues no es mucho descubrimiento el anunciar que +todos nacemos y morimos de una misma manera. + + +§ VI. + +Suposiciones gratuitas. El despeñado. + +A falta de un principio general tomamos á veces un hecho que no tiene +mas verdad y certeza de la que nosotros le otorgamos. ¿De dónde tantos +sistemas para explicar los fenómenos de la naturaleza? De una suposicion +gratuita que el inventor del sistema tuvo á bien asentar como primera +piedra del edificio. Los mayores talentos se hallan expuestos á este +peligro siempre que se empeñan en explicar un fenómeno, careciendo de +datos positivos sobre su naturaleza y origen. Un efecto puede haber +procedido de una infinidad de causas; pero no se ha encontrado la verdad +por solo saber que ha _podido_ proceder, es necesario demostrar que ha +procedido. Si una hipótesis me explica satisfactoriamente un fenómeno +que tengo á la vista, podré admirar en ella el ingenio de quien la +inventara; pero poco habré adelantado para el conocimiento de la +realidad de las cosas. + +Este vicio de atribuir un efecto á una causa _posible_, salvando la +distancia que va de la _posibilidad_ á la _realidad_, es mas comun de lo +que se cree; sobre todo, cuando el razonador puede apoyarse en la +coexistencia ó sucesion de los hechos que se propone enlazar. A veces, +ni aun se aguarda á saber si ha existido realmente el hecho que se +designa como causa; basta que haya podido existir, y que en su +existencia hubiese podido producir el efecto de que se pretende dar +razon. + +Se ha encontrado en el fondo de un precipicio el cadáver de una persona +conocida; las señales de la víctima manifiestan con toda claridad que +murió despeñada. Tres suposiciones pueden excogitarse para dar razon de +la catástrofe; una caida, un suicidio, un asesinato. En todos estos +casos, el efecto será el mismo; y en ausencia de datos no puede decirse +que el uno lo explique mas satisfactoriamente que el otro. Numerosos +espectadores estan contemplando la desastrosa escena; todos ansian +descubrir la causa; haced que se presente el mas leve indicio, desde +luego veréis nacer en abundancia las conjeturas, y oiréis las +expresiones de «es cierto; así será; no puede ser de otra manera.... +como si lo estuviese mirando ... no hay testigos, no puede probarse en +juicio; pero lo que es duda, no cabe.» + +Y ¿cuáles son los indicios? Algunas horas ántes de encontrarse el +cadáver, el infeliz se encaminaba hácia el lugar fatal, y no falta quien +vió que estaba leyendo unos papeles, que se detenia de vez en cuando, y +daba muestras de inquietud. Por lo demas es bien sabido que estos +últimos dias habia pasado disgustos, y que los negocios de su casa +estaban muy mal parados. Toda la vecindad veia en su semblante muestras +de pena y desazon. Asunto concluido; este hombre se ha suicidado. +Asesinato no puede ser, estaba tan cerca de su casa.... ademas que un +asesinato no se comete de esta manera.... Una desgracia es imposible, +porque él conocia muy bien el terreno; y por otra parte, no era hombre +que anduviese precipitado ni con la vista distraida. Como el pobre +estaba acosado por sus acreedores, hoy dia de correo debió de recibir +alguna carta apremiante, y no habrá podido resistir mas. + +--Vamos, vamos, responderá el mayor número, cosa clara: y tiene V. +razon, cabalmente es hoy dia de correo.... + +Llega el juez y al efecto de instruir las primeras diligencias, se +registra la cartera del difunto. + +--Dos cartas. + +--¿No lo decia yo?.... el correo de hoy!.... + +--La una es de N. su corresponsal en la plaza N. + +--Vamos, cabalmente allí tenia sus aprietos. + +--Dice así: «Muy Sr. mio: en este momento acabo de salir de la reunion +consabida. No faltaban renitentes, pero al fin apoyado de los amigos N +N, he conseguido que todo el mundo entrase en razon. Por ahora puede V. +vivir tranquilo, y si su hijo de V. tuviera la dicha de restablecer +algun tanto los negocios de América, esta gente se prestará á todo, y +conservará V. su fortuna y su crédito. Los pormenores para el correo +inmediato; pero he creido que no debia diferir un momento el comunicarle +á V. tan satisfactoria noticia. Entre tanto, etc., etc.» No hay por qué +matarse. + +--La otra?.... + +--Es de su hijo.... + +--Malas noticias debió de traer.... + +--Dice así: «Mi querido padre: he llegado á tiempo; y á pocas horas de +mi desembarco, estaba deshecha la trampa. Todo era una estafa del Sr. N. +Ha burlado atrozmente nuestra confianza. No soñaba en mi venida, y al +verme en su casa, se ha quedado como herido de un rayo. He conocido su +turbacion, y me he apoderado de toda su correspondencia. Miéntras me +ocupaba de esto ha tomado el portante, é ignoro su paradero. Todo se ha +salvado excepto algun desfalco, que calculo de poca consideracion. Voy +corriendo, porque la embarcacion que sale va á darse á la vela.» etc. +etc. + +El correo de hoy no era para suicidarse; el de las conjeturas sale +lucido: todo por haber convertido la posibilidad en realidad, por haber +estribado en suposiciones gratuitas, por haberse alucinado con lo +especioso de una explicacion satisfactoria. + +--¿Si podria ser un asesinato?.... + +--Claro es, porque en este correo.... y ademas, este hombre no carecia +de enemigos. + +--El otro dia su colono N. le amenazó terriblemente. + +--Y es muy malo..... + +--Oh! terrible.... está acostumbrado á la vida bandolera.... vamos, +tiene atemorizada la vecindad.... + +--¿Y cómo estaban ahora? + +--A matar; esta misma mañana salian juntos de la casa del difunto, y +hablaban ambos muy recio. + +--¿Y el colono solia andar por aquí? + +--Siempre; á dos pasos tiene un campo; y ademas la cuestion estaba (sino +que esto sea dicho entre nosotros), la cuestion estaba sobre esas +encinas del borde del precipicio. El dueño se quejaba de que él le +echaba á perder el bosque, el otro lo negaba; como que en este mismo +lugar estuvieron el otro dia á pique de darse de garrotazos. Miren +Vds.... sino que uno no debe perder á un infeliz.... casi cada dia +estaban en pendencias en este mismo lugar. + +--Entónces no hable V. mas.... es una atrocidad! pero ¿cómo se +prueba?.... + +--Y hoy vean Vds. como no está trabajando en el campo; y tiene por allí +su apero.... y se conoce que ha trabajado hoy mismo..... vamos, ya no +cabe duda; es evidente; el infeliz está perdido, porque esto +respirará..... + +Llega uno del pueblo. + +--¡Qué desgracia! + +--¿No lo sabia V.? + +--No señores, ahora mismo me lo han dicho en su casa. Iba yo á verle, +por si se apaciguaba con el pobre N. que está preso en la alcaldía ... + +--¿Preso?.... + +--Sí señores; me ha venido llorando su mujer; dice que se ha excedido de +palabras, y que el alcalde le ha arrestado. Como ya saben Vds. que es +tan maton!.... + +--¿Y no ha salido mas al campo desde que habló esta mañana con el +difunto en la calle? + +--¿Pues cómo habia de salir? vayan Vds. y le encontrarán allí, donde +está desde muy temprano; el pobrecito estaba labrando ahí!.... + +Nuevo chasco, el asesino estaba á larga distancia, el preso era el +colono: nuevo desengaño para no fiarse de suposiciones gratuitas, para +no confundir la realidad con la posibilidad, y no alucinarse con +plausibles apariencias. + + +§ VII. + +Preocupacion en favor de una doctrina. + +Hé aquí uno de los mas abundantes manantiales de error; esto es la +verdadera rémora de las ciencias; uno de los obstáculos que mas retardan +sus progresos. Increible seria la influencia de la preocupacion, si la +historia del espiritu humano no la atestiguara con hechos irrecusables. + +El hombre dominado por una preocupacion no busca ni en los libros ni en +las cosas lo que realmente hay, sino lo que le conviene para apoyar sus +opiniones. Y lo mas sensible es, que se porta de esta suerte, á veces +con la mayor buena fe, creyendo sin asomo de duda que está trabajando +por la causa de la verdad. La educacion, los maestros y autores de +quienes se han recibido las primeras luces sobre una ciencia, las +personas con quienes vivimos de continuo, ó tratamos con mas frecuencia, +el estado ó profesion, y otras circunstancias semejantes, contribuyen á +engendrar en nosotros el hábito de mirar las cosas siempre bajo un mismo +aspecto, de verlas siempre de la misma manera. + +Apénas dimos los primeros pasos en la carrera de una ciencia, se nos +ofrecieron ciertos axiomas como de eterna verdad, se nos presentaron +ciertas proposiciones como sostenidas por demostraciones irrefragables, +y las razones que militaban por la otra parte, nunca se nos hizo +considerarlas como pruebas que examinar, sino como objeciones que +soltar. ¿Habia alguna de nuestras razones que claudicaba por un lado? se +acudia desde luego á sostenerla, á manifestar que en todo caso no era +aquella la única; que estaba acompañada de otras cumplidamente +satisfactorias; y que si bien ella sola quizas no bastaria, no obstante +añadida á las demas no dejaba de pesar en la balanza y de inclinarla mas +y mas á favor nuestro. ¿Presentaban los adversarios alguna dificultad de +espinosa solucion? El número de las respuestas suplia á su solidez. El +gravísimo autor A contesta de esta manera, el insigne B de tal otra, el +sabio C de tal otra, cualquiera de las tres es suficiente, escójase la +que mejor parezca, con entera seguridad de que el Aquiles de los +adversarios habrá recibido la herida en el tendon. No se trata de +convencer, sino de vencer; el amor propio se interesa en la contienda, +y conocidos son los infinitos recursos de este maligno agente. Lo que +favorece se abulta y exagera; lo que obsta se disminuye, se desfigura ú +oculta: la buena fe protesta algunas veces desde el fondo del alma; pero +su voz es ahogada y acallada como una palabra de paz en encarnizado +combate. + +Si así no fuere, ¿cómo será posible explicar que durante largos siglos, +se hayan visto escuelas tan organizadas, como disciplinados ejércitos +agrupados al rededor de una bandera? ¿Cómo es que una serie de hombres +ilustres por su saber y virtudes, viesen todos una cuestion de una misma +manera, al paso que sus adversarios no ménos esclarecidos que ellos, lo +veian todo de una manera opuesta? ¿Cómo es que para saber cuáles eran +las opiniones de un autor, no necesitásemos leerle, bastándonos por lo +comun la órden á que pertenecia, ó la escuela de donde habia salido? +¿Podria ser ignorancia de la materia, cuando consumian su vida en +estudiarla? ¿Podria ser que no leyesen las obras de sus adversarios? +Esto se verificaria en muchos, pero de otros no cabe duda que las +consultarian con frecuencia. ¿Podria ser mala fe? No por cierto; pues +que se distinguian por su entereza cristiana. + +Las causas son las señaladas mas arriba; el hombre ántes de inducir á +otros al error, se engaña muchas veces á sí propio. Se aferra á un +sistema, allí se encastilla con todas las razones que pueden +favorecerle; su ánimo se va acalorando á medida que se ve atacado; hasta +que al fin, sea cual fuere el número y la fuerza de los adversarios, +parece que se dice á sí mismo: «este es tu puesto; es preciso +defenderle: vale mas morir con gloria que vivir con ignominiosa +cobardía.» + +Por este motivo, cuando se trata de convencer á otros, es preciso +separar cuidadosamente la causa de la verdad de la causa del amor +propio: importa sobre manera persuadir al contrincante de que cediendo, +nada perderá en reputacion. No ataqueis nunca la claridad y perspicacia +de su talento; de otro modo se formalizará el combate, la lucha será +reñida, y aun teniéndole bajo vuestros pies y con la espada en la +garganta, no recabaréis que se confiese vencido. + +Hay ciertas palabras de cortesía y deferencia que en nada se ocupen á la +verdad; en vacilando el adversario conviene no economizarlas, si deseais +que se dé á partido ántes que las cosas hayan llegado á extremidades +desagradables[14]. + + + + +CAPÍTULO XV. + +EL RACIOCINIO. + + +§ I. + +Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica. + +Cuando los autores tratan de esta operacion del entendimiento, amontonan +muchas reglas para dirigirla, apoyándolas en algunos axiomas. No +disputaré sobre la verdad de estos; pero dudo mucho que la utilidad de +aquellas sea tanta como se ha pretendido. En efecto: es innegable que +las cosas que se identifican con una tercera, se identifican entre sí; +que de dos que se identifican entre sí, si la una es distinta de una +tercera, lo será tambien la otra; que lo que se afirma ó niega de todo +un género ó especie, debe afirmarse ó negarse del individuo contenido en +ellos; y ademas es tambien mucha verdad que las reglas de argumentacion +fundadas en dichos principios son infalibles. Pero yo tengo la +dificultad en la aplicacion; y no puedo convencerme de que sean de +grande utilidad en la práctica. + +En primer lugar, confieso que estas reglas contribuyen á dar al +entendimiento cierta precision que puede servir en algunos casos para +concebir con mas claridad, y atender á los vicios que entrañe un +discurso: bien que á veces esta ventaja quedará neutralizada con los +inconvenientes acarreados por la presuncion de que se sabe raciocinar, +porque no se ignoran las reglas del raciocinio. Puede uno saber muy bien +las reglas de un arte, y no acertar á ponerlas en práctica. Tal +recitaria todas las reglas de la oratoria sin equivocar una palabra, que +no sabria escribir una página sin chocar, no diré con los preceptos del +arte, sino con el buen sentido. + + +§ II. + +El silogismo. Observaciones sobre este instrumento dialéctico. + +Formaremos cabal concepto de la utilidad de dichas reglas, si +consideramos que quien raciocina no las recuerda, si no se ve precisado +á formular un argumento á la manera escolástica, cosa que en la +actualidad ha caido en desuso. Los alumnos aprenden á conocer si tal ó +cual silogismo peca contra esta ó aquella regla; y esto lo hacen en +ejemplos tan sencillos, que al salir de la escuela nunca encuentran nada +que á ellos se parezca. «Toda virtud es loable, la justicia es virtud, +luego es loable.» Está muy bien: pero cuando se me ofrece discernir si +en tal ó cual acto se ha infringido la justicia, y la ley tiene algo que +castigar; si me propongo investigar en qué consiste la justicia, +analizando los altos principios en que estriba, y las utilidades que su +imperio acarrea al individuo y á la sociedad; ¿de qué me servirá dicho +ejemplo, ú otros semejantes? Los teólogos y juristas, quisiera que me +dijesen si en sus discursos les han servido mucho las decantadas reglas. + +«Todo metal es mineral, el oro es metal, luego es mineral.» «Ningun +animal es insensible, los peces son animales, luego no son insensibles.» +«Pedro es culpable, este hombre es Pedro, luego este hombre es +culpable.» «Esta onza de oro no tiene el debido peso, esta onza es la +que Juan me ha dado, luego la onza que Juan me ha dado no tiene el +debido peso.» Estos ejemplos y otros por el mismo tenor, son los que +suelen encontrarse en las obras de lógica que dan reglas para los +silogismos; y yo no alcanzo qué utilidad pueden traer al discurso de los +alumnos. + +La dificultad en el raciocinio no se quita con estas frivolidades mas +propias para perder el tiempo en la escuela que para enseñar. Cuando el +discurso se traslada de los ejemplos á la realidad, no encuentra nada +semejante: y entónces ó se olvida completamente de las reglas, ó despues +de haber ensayado el aplicarlas continuamente, se cansa bien pronto de +la enojosa é inútil tarea. Cierto sugeto, muy conocido mio, se habia +tomado el trabajo de examinar todos sus discursos á la luz de las reglas +dialécticas; no sé si en la actualidad conservará todavia este peregrino +humor; miéntras tuve ocasion de tratarle no observé que alcanzase gran +resultado. + +Analicemos algunos de estos ejemplos, y comparémoslos con la práctica. + +Trátase de la pertenencia de una posesion. Todos los bienes que fueron +de la familia N debieron pasar á la familia M; pero el mucho tiempo +trascurrido y otras circunstancias, hacen que se suscite un pleito sobre +el manso B, de que esta última se halla en posesion, fundándose en que +sus derechos á ella le vienen de la familia N. Claro es que el silogismo +del posesor ha de ser el siguiente: Todos los bienes que fueron de la +familia N me pertenecen; es así que el manso B se halla en este caso, +luego el manso B me pertenece. Para no complicar, supondremos que no +haya dificultad en la primera proposicion, ó sea en la mayor; y que toda +la disputa recaiga sobre la menor; es decir que le incumbe probar que +efectivamente el manso B perteneció á la familia N. + +Todo el pleito gira, no en si el silogismo es concluyente, sino en si se +prueba la menor ó no. Y pregunto ahora: ¿pensará nadie en el silogismo? +¿sirve de nada el recordar que lo que se dice de todos se ha de decir +de cada uno? Cuando se haya llegado á probar que el manso B perteneció á +la familia N, ¿será menester ninguna regla para deducir que la familia M +es legítima poseedora? El discurso se hace, es cierto; existe el +silogismo, no cabe duda; pero es cosa tan clara, es tan obvia la +deduccion, que las reglas dadas para sacarla, mas bien que otra cosa, +parecerán un puro entretenimiento especulativo. No estará el trabajo en +el silogismo, sino en encontrar los títulos para probar que el manso B +perteneció realmente á la familia N, en interpretar cual conviene las +cláusulas del testamento, donacion, ó venta por donde lo habia +adquirido; en esto y otros puntos consistirá la dificultad, para esto +seria necesario aguzar el discurso, prescribiéndole atinadas reglas á +fin de discernir la verdad entre muchos y complicados y contradictorios +documentos. Gracioso seria por demas, el preguntar á los interesados, á +los abogados y al juez, cuántas veces han pensado en semejantes reglas, +cuando seguian con ojo atento el hilo que debía respectivamente +conducirlos al objeto deseado. + +«La moneda que no reune las calidades prescritas por la ley no debe +recibirse; esta onza de oro no las tiene, luego no debe recibirse.» El +raciocinio es tan concluyente como inútil. Cuando yo este bien instruido +de las circunstancias exigidas por la ley monetaria vigente, y ademas +haya experimentado que esta onza de oro carece de ellas, se la devolveré +al dador sin discursos; y si se traba disputa, no versará sobre la +legitimidad de la consecuencia, sino sobre si á tantos ó cuantos granos +de déficit se ha de tomar todavia, si está bien pesada ó no, si lleva +esta ó aquella señal, y otras cosas semejantes. + +Cuando el hombre discurre no anda en actos reflejos sobre su +pensamiento, así como los ojos cuando miran no hacen contorsiones para +verse á sí mismos. Se presenta una idea, se la concibe con mas ó ménos +claridad; en ella se ve contenida otra, ú otras; con estas se suscita el +recuerdo de otras, y así se va caminando con suavidad, sin cavilaciones +reflejas, sin embarazarse á cada paso con la razon de aquello que se +piensa. + + +§ III. + +El entimema. + +La evidencia de estas verdades ha hecho que se contase entre las formas +de argumentacion el entimema, el cual no es mas que un silogismo en que +se calla por sobrentendida, alguna de sus proposiciones. Esta forma se +la enseñó á los dialécticos la experiencia de lo que estaban viendo á +cada paso; pues pudieron notar que en la práctica se omitia por +superfluo el presentar por extenso todo el hilo del raciocinio. Así en +el último ejemplo, el silogismo por extenso seria el que se ha puesto al +principio; pero en forma de entimema se convertiria en este otro: «Esta +onza no tiene las condiciones prescritas por la ley, luego no debo +recibirla;» ó en estilo vulgar, y mas conciso y expresivo: «No la tomo; +es corta.» + + +§ IV. + +Reflexiones sobre el término. + +Todo el artificio del silogismo consiste en comparar los extremos con un +término medio, para deducir la relacion que tienen entre sí. Cuando se +conocen ya, y se tienen presentes esos extremos y ese término medio, +nada mas sencillo que hacer la comparacion; pero cabalmente entónces ya +no es necesaria la regla, porque el entendimiento ve al instante la +consecuencia buscada. ¿Cómo se encuentra ese término medio? ¿Cómo se +conocen los dos extremos, cuando se hacen investigaciones sobre un +objeto, del cual se ignora lo que es? Sé muy bien que si este mineral +que tengo en las manos fuese oro, tendria tal calidad; pero el embarazo +está en que ni se me ocurre que esto pueda ser oro, y por tanto no +pienso en uno de los dos extremos; ni aun cuando pensara en ello, me +encuentro con medios para comprobarlo. Sabe muy bien el juez que si el +hombre que pasa por su lado fuera el asesino á quien persigue desde +mucho tiempo, deberia enviarle al suplicio; pero la dificultad está en +que al ver al culpable no piensa en el asesino; y si pensara en él y +sospechase que es el individuo que está presente, no puede condenarle +por falta de pruebas. Tiene los dos extremos, mas no el término medio; +término que no se lo ofrecerá ciertamente bajo formas dialécticas. ¿Cómo +se llama este hombre? Su patria, su residencia ordinaria, los +antecedentes de su conducta, su modo de vivir en la actualidad, el lugar +donde se hallaba cuando se cometió el asesinato, testigos que le vieron +en las inmediaciones del sitio en que se encontró la víctima; su traje, +estatura, fisonomia, señales sangrientas que se han notado en su ropa, +el puñal escondido, el azoramiento con que llegó á deshora á su casa +pocos momentos despues del desastre, algunas prendas que se han +encontrado en su poder, y que se parecen mucho á otras que tenia el +difunto, sus contradicciones, su reconocida enemistad con el asesinado; +hé aquí los términos medios, ó mas bien un conjunto de circunstancias +que han de indicar si el preso es el verdadero asesino. ¿Y para qué +aprovecharán las reglas del silogismo? Ahora habrá que atender á una +palabra, despues á un hecho; aquí se habrá de examinar una señal, mas +allá se habrán de cotejar dos ó mas coincidencias. Será preciso atender +á las cualidades físicas, morales y sociales del individuo, será +necesario apreciar el valor de los testigos, en una palabra, deberá el +juez revolver la atencion en todas direcciones, fijarla sobre mil y mil +objetos diferentes, y pesarlo todo en justa y escrupulosa balanza para +no dejar sin castigo al culpable, ó no condenar al inocente. + +Lo diré de una vez: los ejemplos que suelen abundar en los libros de +dialéctica de nada sirven para la práctica: quien creyese que con aquel +mecanismo ha aprendido á pensar, puede estar persuadido de que se +equivoca. Si lo que acabo de exponer no le convence, la experiencia le +desengañará. + + +§ V. + +Utilidad de las formas dialécticas. + +Sin embargo de lo dicho, no negaré que esas formas dialécticas sean +útiles aun en nuestro tiempo, para presentar con claridad y exactitud el +encadenamiento de las ideas en el raciocinio: y que si no valen mucho +como medio de invencion, sean á veces provechosas como conducto de +enseñanza. Así es que léjos de pretender que se las destierre del todo +de las obras elementales, conviene que se las conserve, no en toda su +sequedad, pero si en todo su vigor. _Nervos et ossa_ las llamaba Melchor +Cano con mucha oportunidad: no se destruyan pues esos nervios y huesos; +basta cubrirlos con piel blanda y colorada, para que no repugnen ni +ofendan. Porque es preciso confesar que ahora á fuerza de desdeñar las +formas, se cae en el extrema opuesto, sumamente dañoso al adelanto de +las ciencias, y á la causa de la verdad. Antes, los discursos eran +descarnados en demasía, presentaban, por decirlo así, desnuda la +armazon; pero ahora, tanto es el cuidado de la exterioridad, tal el +olvido de lo interior, que en muchos discursos no se encuentra mas que +palabras, que serian bellas, si serlo pudieran palabras vacias. Con el +auxilio de las formas dialécticas, traveseaban en demasía los ingenios +sutiles y cavilosos; con las formas oratorias se envuelven á menudo los +espíritus huecos. _Est modus in rebus_[15]. + + + + +CAPÍTULO XVI. + +NO TODO LO HACE EL DISCURSO. + + +§ I. + +La inspiracion. + +Es un error el figurarse que los grandes pensamientos son hijos del +discurso; este, bien empleado, sirve algun tanto para enseñar, pero poco +para inventar. Casi todo lo que el mundo admira de mas feliz, grande y +sorprendente, es debido á la inspiracion; á esta luz instantánea que +brilla de repente en el entendimiento del hombre, sin que él mismo sepa +de donde le viene. Inspiracion la apellido, y con mucha propiedad, +porque no cabe nombre mas adaptado para explicar este admirable +fenómeno. + +Está un matemático dando vueltas á un intrincado problema; se ha hecho +cargo de todos los datos, nada le queda que practicar de lo que para +semejantes casos está prevenido. La resolucion no se encuentra; se han +tanteado varios planteos, y á nada conducen. Se han tomado al acaso +diferentes cantidades, por si se da en el blanco; todo es inútil. La +cabeza está fatigada; la pluma descansa sobre el papel, nada escribe. La +atencion del calculador está como adormecida de puro fija; casi no sabe +si piensa. Cansado de forcejear por abrir una puerta tan bien cerrada, +parece que ha desistido de su empeño, y que se ha sentado en el umbral +aguardando si alguien abrirá por la parte de adentro. «Ya lo veo,» +exclama de repente, «esto es!....» y cual otro Arquimédes, sin saber lo +que le sucede, saltaria del baño y echaria á correr gritando: «Lo he +encontrado!..... Lo he encontrado!....» + +Acontece á menudo que despues de largas horas de meditacion, no se ha +podido llegar á un resultado satisfactorio, y cuando el ánimo está +distraido, ocupado en asuntos totalmente diferentes, se le presenta de +improviso la verdad como una aparicion misteriosa. Hallábase santo Tomas +de Aquino en la mesa del rey de Francia; y como no debia de ser mal +criado y descortes, no es regular que escogiese aquel puesto para +entregarse á meditaciones profundas. Pero ántes de la hora del convite +estaria en la celda ocupado en sus ordinarias tareas, aguzando las armas +de la razon para combatir á los enemigos de la Iglesia. Natural es que +le sucediese lo que suelen experimentar todos los que tienen por +costumbre penetrar el fondo de las cosas, que aun cuando han dejado la +meditacion en que estaban embebidos, se les ocurre con frecuencia el +punto en cuestion, como si viniese á llamar a la puerta, preguntando si +le toca otra vez el turno. Y hé aquí, que sin saber cómo, se siente +inspirado, ve lo que ántes no veia, y olvidándose de que estaba en la +mesa del rey, da sobre ella una palmada, exclamando: «Esto es +concluyente contra los maniqueos!....» + + +§ II. + +La meditacion. + +Cuando el hombre se ocupa en comprender algun objeto muy dificil, tan +léjos está de andar con la regla y compas en la mano para dirigir sus +meditaciones, que las mas de las veces queda absorto en la +investigacion, sin advertir que medita, ni aun que existe. Mira las +cosas, ahora por un lado, despues por otro; pronuncia interiormente el +nombre de aquello que examina; da una ojeada á lo que rodea el punto +principal; no se parece á quien sigue un camino trillado, como sabiendo +el término á que ha de llegar, sino á quien buscando en la tierra un +tesoro cuya existencia sospecha, pero de cuyo lugar no está seguro, anda +excavando acá y acullá sin regla fija. + +Y si bien se observa, no puede suceder de otra manera, cuando ya de +antemano no se conoce la verdad que se busca. El que tiene á la vista un +pedazo de mineral cuya naturaleza conoce, cuando trate de manifestar á +otros lo que él sabe sobre la misma, se valdrá del procedimiento mas +sencillo, y mas adaptado para el efecto. Pero si no tuviese dicho +conocimiento, entónces le revolveria y miraria repetidas veces; por este +ó aquel indicio formaria sus conjeturas, y al fin echaria mano de +experimentos á propósito, no para manifestar que es tal, sino para +descubrir cuál es. + + +§ III. + +Invencion y enseñanza. + +De esto nace la diferencia entre el método de enseñanza y el de +invencion: quien enseña, sabe adonde va, y conoce el camino que ha de +seguir, porque ya le ha recorrido otras veces; mas el que descubre tal +vez no se propone nada determinado, sino examinar lo que hay en el +objeto que le ocupa; quizas se prefija un blanco, pero ignorando si es +posible alcanzarle, ó dudando si existe, si es mas que un capricho de su +imaginacion; y en caso de estar seguro de su existencia, no conoce el +sendero que á él le ha de conducir. + +Por este motivo los mas elevados descubrimientos se enseñan por +principios muy diferentes de los que guiaron á los inventores; el +cálculo infinitesimal es debido á la geometría, y ahora se llega á sus +aplicaciones geométricas por una serie de procedimientos puramente +algebráicos. Así, se levanta en una cordillera de escarpadas montañas un +picacho inaccesible, donde al parecer se divisan algunos restos de un +antiguo edificio: un hombre curioso y atrevido concibe el designio de +subir allá; mira, tantea, trepa por altísimos peñascos, se escurre por +pasadizos impracticables, se aventura por el estrechísimo borde de +espantosos derrumbaderos, se ase de endebles plantas y carcomidas +raices, y al fin cubierto de sudor y jadeando de cansancio, toca á la +deseada cumbre, y levantando los brazos clama con orgullo: «¡ya estoy +arriba!....» Entónces domina de una ojeada todas las vertientes de las +cordilleras; lo que ántes no veia sino por partes, ahora lo ve en su +conjunto: mira hácia los puntos por donde habia tanteado, ve la +imposibilidad de subir por allí, y se rie de su ignorancia. Contempla +las escabrosidades por donde acaba de atravesar, y se envanece de su +temeraria osadía. ¿Y cómo será posible que por estas malezas suban los +que le estan mirando? Pero ved ahí un sendero muy fácil; desde abajo no +se descubre, desde arriba sí. Da muchos rodeos, es verdad, se ha de +tomar á larga distancia, pero es accesible hasta á los mas débiles y +ménos atrevidos. Entónces desciende corriendo, se reune con los demas, +les dice «seguidme,» los conduce á la cima, sin cansancio ni peligro, y +allí los hace disfrutar de la vista del monumento, y de los magníficos +alrededores que el picacho domina. + + +§ IV. + +La intuicion. + +Mas no se crea que las tareas del genio sean siempre tan laboriosas y +pesadas. Uno de sus caractéres es la _intuicion_, el ver sin esfuerzo lo +que otros no descubrian sino con mucho trabajo, el tener á la vista el +objeto inundado de luz, cuando los demas estan en tinieblas. Ofrecedle +una idea, un hecho, que quizas para otros serán insignificantes, él +descubre mil y mil circunstancias y relaciones ántes desconocidas. No +habia mas que un pequeño círculo, y al clavarse en él la mágica mirada, +el círculo se agita, se dilata, va extendiéndose como la aurora al +levantarse el sol. Ved, no habia mas que una débil ráfaga luminosa, +pocos instantes despues brilla el firmamento con inmensas madejas de +plata y de oro, torrentes de fuego inundan la bóveda celeste, del +oriente al ocaso, del aquilon al sud. + + +§ V. + +No está la dificultad en comprender sino en atinar. El jugador de +ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal. + +Hay en este punto una particularidad muy digna de notarse, y que tal vez +no ha sido observada; y es que muchas verdades no son difíciles en sí y +que sin embargo á nadie se ocurren sino á los hombres de talento. Cuando +estos las presentan, ó las hacen advertir, todo el mundo las ve tan +claras, tan sencillas, tan obvias que parece extraño no se las haya +visto ántes. + +Dos hábiles jugadores de ajedrez estan empeñados en una complicada +partida. Uno de ellos hace una jugada al parecer tan indiferente..... +«tiempo perdido,» dicen los espectadores; luego abandona una pieza que +podia muy bien defender, y se entretiene en acudir á un punto por el +cual nadie le amenaza. «Vaya una humorada, exclaman todos, esto le hará +á V. mucha falta.» «¿Qué quieren Vds.? dice el taimado, no atina uno en +todo,» y continúa como distraido. El adversario no ha penetrado la +intencion, no acude al peligro, juega, y el distraido que perdia tiempo +y piezas, ataca por el flanco descubierto, y con maligna sonrisa dice: +«jaque mate.» Tiene razon, gritan todos, y ¿cómo no lo habiamos visto? +y una cosa tan sencilla!.... pues es claro, perdió el tiempo para +enfilar por aquel lado, abandonó una pieza para abrirse paso; acudió +allí, no para defenderse sino para cerrar aquella salida; parece +imposible que no lo hubiéramos advertido.» + +Estan los turcos acampados delante de Viena; cada cual discurre por +donde se deberá atacarlos cuando llegue el deseado refuerzo á las +órdenes del rey de Polonia. Las reglas del arte andan de boca en boca, +los proyectos son innumerables. Llega Sobieski, echa una ojeada sobre el +ejército enemigo: «es mio, dice, está mal acampado.» Al dia siguiente +ataca, los turcos son derrotados, y Viena es libre. Y despues de visto +el plan de ataque y su feliz éxito, todos dirian: «los turcos cometieron +tal ó cual falta, tenia razon el rey, estaban mal acampados;» todos +veian la verdad, la encontraban muy sencilla, pero despues de habérsela +mostrado. + +Todos los matemáticos sabian las propiedades de las progresiones +aritméticas y geométricas; que el exponente de 1 era 0, que el de 10 era +1, que el de 1000 era 2, y así sucesivamente, y que el de los números +medios entre 1 y 10 era un quebrado; pero nadie veia que con esto se +pudiese tener un instrumento de tantos y tan ventajosos usos como son +las tablas de los logaritmos. Neper dijo «hélo aquí;» y todos los +matemáticos vieron que era una cosa muy sencilla. + +Nada mas fácil que el sistema de nuestra numeracion; y sin embargo, no +lo conocieron ni los griegos, ni los romanos. ¿Qué fenómeno mas +sencillo, mas patente á nuestros ojos, que la tendencia de los flúidos +á ponerse á nivel, á subir á la misma altura de la cual descienden? ¿No +lo estamos viendo á cada paso en las retortas, y en todos los vasos +donde hay dos ó mas tubos de comunicacion? ¿Qué cosa mas sencilla que la +aplicacion de esta ley de la naturaleza á objeto de tanta utilidad como +es la conduccion de las aguas? Y sin embargo ha debido trascurrir mucho +tiempo ántes que la humanidad se aprovechara de la leccion que estaba +recibiendo todos los dias en un fenómeno tan sencillo. + +Dos artesanos poco diestros se hallan embarazados en una obra. El uno +consulta al otro, ambos cavilan, ensayan, malbaratan, sin conseguir +nada. Acuden por fin á un tercero de aventajada nombradía. ¿A ver si V. +nos saca de apuros?--Muy sencillo, de esta manera--Tiene V. razon, era +tan fácil y no habíamos sabido dar en ello. + +Está Aníbal á la víspera de un combate naval, da sus disposiciones, y +entre tanto vuelven á bordo algunos soldados que llevan un gran número +de vasos de barro bien tapados, cuyo contenido conocen muy pocos. +Comienza la refriega, los enemigos se rien de que los marinos de Aníbal +les arrojen aquellos vasos en vez de flechas; el barro se hace pedazos, +y el daño que causa es muy poco. Pasan algunos momentos, un marino +siente una picadura atroz: al grito del lastimado sucede el de otro, +todos vuelven la vista y notan con espanto que la nave está llena de +víboras. Introdúcese el desórden, Aníbal maniobra con destreza y la +victoria se decide en su favor. Ciertamente que nadie ignoraba que era +posible recoger muchas víboras, y encerrarlas en vasos de barro, y +tirarlos á las naves enemigas; pero la ocurrencia solo la tuvo el astuto +cartagines. Y él sin duda encontró el infernal ardid, sin raciocinios ni +cavilaciones; bastóle tal vez que alguien mentase la palabra _víbora_, +para atinar desde luego en que este reptil podia servirle de excelente +auxiliar. + +¿Qué nos dicen estos ejemplos? nos dicen que el talento consiste muchas +veces en ver una relacion que está patente, y en la cual nadie atina. +Ella en sí no es dificil, y la prueba está en que tan pronto como alguno +la descubre, y la señala con el dedo diciendo: «mirad;» todos la ven sin +esfuerzo, y hasta se admiran de no haberla advertido. Así que el +lenguaje, llevado por la fuerza misma de las cosas, los llama á estos +pensamientos _ocurrencias_, _golpes_, _inspiraciones_, expresando de +esta manera que no costaron trabajo, que se ofrecieron por sí mismos. + + +§ VI. + +Regla para meditar. + +De lo dicho inferiré que para pensar bien no es buen sistema poner el +espíritu en tortura, sino que es conveniente dejarle con cierto +desahogo. Está meditando sobre un objeto, al parecer no adelanta; con la +atencion sobre una cosa, diríase que está dormitando. No importa; no le +violenteis; mira si descubre algun indicio que le guie; se asemeja al +que tiene en la mano una cajita cerrada con un resorte misterioso, en la +cual se quiere poner á prueba el ingenio, por si se encuentra el modo +de abrirla. La contempla largo rato, la vuelve repetidas veces, ora +aprieta con el dedo, ora forcejea con la uña, hasta que al fin permanece +un instante inmóbil y dice: «aquí está el resorte, ya está abierta.» + + +§ VII. + +Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina de santo Tomas +de Aquino. + +¿Porqué no se ocurren á todos ciertas verdades sencillas? ¿cómo es que +el linaje humano haya de mirar cual espíritus extraordinarios á los que +ven cosas que al parecer todo el mundo habia podido ver? Esto es buscar +la razon de un arcano de la Providencia, esto es preguntar porqué el +Criador ha otorgado á algunos hombres privilegiados una gran fuerza de +intuicion, ó sea vision intelectual inmediata, y la ha negado al mayor +número. + +Santo Tomas de Aquino desenvuelve sobre este particular una doctrina +admirable. Segun el santo Doctor, el discurrir es señal de poco alcance +del entendimiento; es una facultad que se nos ha concedido para suplir á +nuestra debilidad; y así es que los ángeles entienden, mas no discurren. +Cuanto mas elevada es una inteligencia, ménos ideas tiene; porque +encierra en pocas, lo que las mas limitadas tienen distribuido en +muchas. Así los ángeles de mas alta categoría entienden por medio de +pocas ideas; el número se va reduciendo á medida que las inteligencias +criadas se van acercando al Criador, el cual como ser infinito é +inteligencia infinita, todo lo ve en una sola idea, única, +simplicísima, pero infinita: su misma esencia. ¡Cuán sublime teoría! +Ella sola vale un libro; ella prueba un profundo conocimiento de los +secretos del espíritu; ella nos sugiere innumerables aplicaciones con +respecto al entendimiento del hombre. + +En efecto, los genios superiores no se distinguen por la mucha +abundancia de las ideas; sino en que estan en posesion de algunas, +capitales, anchurosas, donde hacen caber al mundo. El ave rastrera se +fatiga revoloteando, y recorre mucho terreno, y no sale de la angostura +y sinuosidades de los valles: el águila remonta su majestuoso vuelo, +posa en la cumbre de los Alpes, y desde allí contempla las montañas, los +valles, la corriente de los rios, divisa vastas llanuras pobladas de +ciudades, y amenizadas con deliciosas vegas, galanas praderas, ricas y +variadas mieses. + +En todas las cuestiones hay un punto de vista principal, dominante; en +él se coloca el genio. Allí tiene la clave, desde allí lo domina todo. +Si al comun de los hombres no les es posible situarse de golpe en el +mismo lugar, al ménos deben procurar llegar á él á fuerza de trabajo; no +dudando que con esto se ahorrarán muchísimo tiempo, y alcanzarán los +resultados mas ventajosos. Si bien se observa, toda cuestion y hasta +toda ciencia, tienen uno ó pocos puntos capitales á los que se refieren +los demas. En situándose en ellos, todo se presenta sencillo y llano, de +otra suerte no se ven mas que detalles y nunca el conjunto. El +entendimiento humano, ya de suyo tan débil, ha menester que se le +muestren los objetos tan simplificados como sea dable; y por lo mismo es +de la mayor importancia desembarazarlos de follaje inútil, y que +ademas, cuando sea preciso cargarle con muchas atenciones simultáneas, +se las distribuya de suerte que queden reducidas á pocas clases, y cada +una de estas vinculada en un punto. Así se aprende con mas facilidad, se +percibe con lucidez y exactitud, y se auxilia poderosamente la memoria. + + +§ VIII. + +Necesidad del trabajo. + +De las doctrinas de este capítulo sobre la inspiracion é intuicion, +¿podremos inferir la conveniencia de abandonar el discurso, y hasta el +trabajo, y de entregarnos á una especie de quietismo intelectual? No +ciertamente. Para el desarrollo de toda facultad hay una condicion +indispensable: el ejercicio. En lo intelectual como en lo físico, el +órgano que no funciona se adormece, pierde de su vida, el miembro que no +se mueve se paraliza. Aun los genios mas privilegiados no llegan á +adquirir su fuerza hercúlea, sino despues de largos trabajos. La +inspiracion no desciende sobre el perezoso; no existe cuando no hierven +en el espíritu ideas y sentimientos fecundantes. La intuicion, el _ver_ +del entendimiento, no se adquiere sino con un hábito engendrado por el +mucho _mirar_. La ojeada rápida, segura y delicada de un gran pintor, no +se debe solo á la naturaleza, sino tambien á la dilatada contemplacion y +observacion de los buenos modelos: y la magia de la música no se +desenvolveria en la organizacion mas armónica, sujeta únicamente á oir +sonidos ásperos y destemplados[16]. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +LA ENSEÑANZA. + + +§ I. + +Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de profesores. + +Distinguen comunmente los dialécticos entre el método de enseñanza y el +de invencion. Sobre uno y otro voy á emitir algunas observaciones. + +La enseñanza tiene dos objetos: 1º. instruir á los alumnos en los +elementos de la ciencia: 2º. desenvolver su talento para que al salir de +la escuela puedan hacer los adelantos proporcionados á su capacidad. + +Podria parecer que estos dos objetos no son mas que uno solo; sin +embargo no es así. Al primero alcanzan todos los profesores que poseen +medianamente la ciencia; al segundo no llegan sino los de un mérito +sobresaliente. Para lo primero, basta conocer el encadenamiento de +algunos hechos y proposiciones, cuyo conjunto forma el cuerpo de la +ciencia; para lo segundo es preciso saber cómo se ha construido esa +cadena que enlaza un extremo con otro; para lo primero bastan hombres +que conozcan los libros, para lo segundo son necesarios hombres que +conozcan las cosas. + +Mas diré: puede muy bien suceder que un profesor superficial sea mas á +propósito para la simple enseñanza de los elementos que otro muy +profundo; pues que este sin advertirlo, se dejará llevar á discursos que +complicarán la sencillez de las primeras nociones, y así dañará á la +percepcion de los alumnos poco capaces. + +La clara explicacion de los términos, la exposicion llana de los +principios en que se funda la ciencia, la metódica coordinacion de los +teoremas y de sus corolarios, hé aquí el objeto de quien no se propone +mas que instruir en los elementos. + +Pero al que extienda mas allá sus miradas, y considere que los +entendimientos de los jóvenes no son únicamente tablas donde se hayan de +tirar algunas líneas que permanezcan allí inalterables para siempre, +sino campos que se han de fecundar con preciosa semilla, á este le +incumben tareas mas elevadas y mas difíciles. Conciliar la claridad con +la profundidad, hermanar la sencillez con la combinacion, conducir por +camino llano y amaestrar al propio tiempo en andar por senderos +escabrosos, mostrando las angostas y enmarañadas veredas por donde +pasaron los primeros inventores, inspirar vivo entusiasmo, despertar en +el talento la conciencia de las propias fuerzas, sin dañarle con +temeraria presuncion, hé aquí las atribuciones del profesor que +considera la enseñanza elemental no como fruto, sino como semilla. + + +§ II. + +Genios ignorados de los demas, y de sí mismos. + +¡Cuán pocos son los profesores dotados de esta preciosa habilidad! Y +¿cómo es posible que los haya en el lastimoso abandono en que yace este +ramo? ¿Quién cuida de aficionar á la enseñanza á los hombres de +capacidad elevada? ¿Quién procura fijarlos en esta ocupacion, si se +deciden alguna vez á emprenderla? Las cátedras son miradas á lo mas como +un hincapié para subir mas arriba, con las arduas tareas que ellas +imponen, se unen mil y mil de un órden diferente; y se desempeña +corriendo y á manera de distraccion lo que deberia obsorber al hombre +entero. + +Así, cuando entre los jóvenes se encuentra alguno en cuya frente chispea +la llama del genio, nadie la advierte, nadie se la avisa, nadie se lo +hace sentir: y encajonado entre los buenos talentos, prosigue su carrera +sin que se le haya hecho experimentar el alcance de sus fuerzas. Porque +es preciso saber que estas fuerzas no siempre las conoce el mismo que +las posee, aun cuando sean con respecto á lo mismo que le ocupa. Podrá +muy bien suceder que el fuego del genio permanezca toda la vida entre +cenizas, por no haber habido una mano que las sacudiera. ¿No vemos á +cada paso que una lijereza extraordinaria, una singular flexibilidad de +ciertos miembros, una gran fuerza muscular y otras calidades corporales, +estan ocultas hasta que un ensayo casual viene á revelárselas al que las +posee? Si Hércules no manejara mas que un bastoncito, nunca creyera ser +capaz de blandir la pesada clava. + + +§ III. + +Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos en su valor. + +Un profesor de matemáticas que explique á sus alumnos la teoría de las +secciones cónicas les dará una idea clara y exacta de dichas curvas, +presentándoles las ecuaciones que expresan su naturaleza, y deduciendo +las propiedades que de esta se originan. Hasta aquí el discípulo aprende +bien los elementos, pero no se ejercita en el desarrollo de sus fuerzas +intelectuales; nada se le ofrece que pueda hacerle sentir el talento de +invencion, si es que en realidad le posea. Pero si el profesor le hace +notar que aquella ecuacion fundamental, al parecer de mera convencion, +no es probable que se le haya establecido sin motivo, desde luego el +jóven se halla mal seguro sobre la basa que reputaba sólida, y busca el +medio de darle algun apoyo. Si el alumno no acierta en el principio +generador de dichas curvas, se le puede hacer notar el nombre que +llevan, y recordarle que la seccion paralela á la base del cono es un +círculo. Entónces naturalmente el alumno corta el cono con planos en +diferentes posiciones, y á la primera ojeada advierte que si la seccion +es cerrada, y no paralela á la base, resultan curvas cuya figura se +parece á la que se ha llamado elipse. Ya imagina la seccion mas cercana +al paralelismo, ya mas distante, y siempre nota que la figura es una +elipse, con la única diferencia de su mayor aplanacion por los lados, ó +bien de la mayor diferencia de los ejes. ¿Será posible expresar por una +ecuacion la naturaleza de esta curva? ¿Hay algunos datos conocidos? +¿Tienen alguna relacion con las propiedades del cono, y de la seccion +paralela? ¿La mayor ó menor inclinacion del plano cambia la naturaleza +de la seccion? Dando al plano otras posiciones, de suerte que no salga +cerrada la seccion, ¿qué curvas resultan? ¿Hay alguna semejanza entre +ellas, y las parábolas é hipérboles? Estas y otras cuestiones se ofrecen +al discípulo dotado de capacidad; y si es de muy felices disposiciones, +veréisle al instante tirar líneas dentro del cono, compararlas unas con +otras, concebir triángulos, calcular sus relaciones, y tantear mil +caminos para llegar á la ecuacion deseada. Entónces no aprende +simplemente las primeras nociones de la teoría; se ha convertido ya en +inventor; su talento encuentra pábulo en que cebarse; y cuando aislado +en los procedimientos de primera enseñanza contaba muchos iguales en la +inteligencia de la doctrina explicada, ahora echaréis de ver que deja á +sus compañeros muy atras, que ellos no han dado un paso, miéntras él, ó +ha obtenido el resultado que se buscaba, ó adelantado en el verdadero +camino. Entónces da á conocer sus fuerzas, y las conoce él mismo; +entónces se palpa que su capacidad es superior á la rutina, y que quizas +andando el tiempo podrá ensanchar el dominio de la ciencia. + +Un profesor de derecho natural explicará cumplidamente los derechos y +deberes de la patria potestad, y las obligaciones de los hijos con +respecto á los padres, aduciendo las definiciones y razones que en tales +casos se acostumbran. Hasta aquí llegan los elementos; pero nada se +encuentra para desenvolver el genio filosófico de un alumno +privilegiado, ni que pueda hacerle sobresalir entre el comun de sus +compañeros, dotados de una capacidad regular. El hábil profesor desea +tomar la medida de los talentos que hay en la cátedra, y el tiempo que +le sobra despues de la explicacion le emplea en hacer un experimento. + +--¿Sobre estos deberes le parece á V. si nos dicen algo los sentimientos +del corazon? Las luces de la filosofía ¿estan de acuerdo con las +inspiraciones de la naturaleza? A esta pregunta responderán hasta los +medianos, observando que los padres naturalmente quieren á los hijos, y +estos á los padres, y que así estan enlazados nuestros deberes con +nuestros afectos, instigándonos estos al cumplimiento de aquellos. Hasta +aquí no hay diferencia entre los alumnos que se llaman de buen talento. +Pero prosigue el profesor analizando la materia y pregunta. + +--¿Qué le parece á V. de los hijos que se portan mal con los padres, y +no corresponden con la debida gratitud al amor que estos les prodigaron? + +--Que faltan á un deber sagrado y desoyen la voz de la naturaleza. + +--Pero ¿cómo es que vemos tan á menudo á los hijos no cumplir como deben +con sus padres, miéntras estos si en algo faltan, suele ser por +sobreabundancia de amor y ternura? + +--En esto hacen muy mal los hijos, dirá el uno. + +--Los hombres se olvidan fácilmente de los beneficios recibidos, dirá el +otro; quien alegará que los hijos á medida que adelantan en edad se +hallan distraidos por mil atenciones diferentes; quien recordará que los +nuevos afectos engendrados en sus ánimos á causa de la familia de que se +hacen cabezas, disminuyen el que deben á sus padres: y cada cual andará +señalando razones mas ó ménos adaptadas, mas ó ménos sólidas, pero +ninguna que satisfaga del todo. Si entre vuestros alumnos se encuentra +alguno que haya de adquirir con el tiempo esclarecida nombradía, +dirigidle la misma pregunta, á ver si acierta á decir algo que la +desentrañe y la ilustre. + +--Es demasiado cierto, os responderá, que los hijos faltan con mucha +frecuencia á sus deberes para con sus padres; pero, si no me engaño, la +razon de esto se halla en la misma naturaleza de las cosas. Cuanto mas +necesario es para la conservacion y buen órden de los seres el +cumplimiento de un deber, el Criador ha procurado asegurar mas dicho +cumplimiento. El mundo se conserva, mas ó ménos bien, á pesar del mal +comportamiento de los hijos; pero el dia que los padres se portasen mal, +y olvidasen el cuidar de sus hijos, el linaje humano caminaria á su +ruina. Así es de notar que los hijos, ni aun los mejores, no profesan á +sus padres un afecto tan vivo y ardiente como los padres á los hijos. El +Criador podia sin duda comunicar á los hijos un amor tan apasionado y +tierno como lo es el de los padres, pero esto no era necesario, y por lo +mismo no lo ha hecho. Y es de notar que las madres, que han menester +mayor grado de este amor y ternura, lo tienen llevado hasta los limites +del frenesí, habiéndolas pertrechado el Criador contra el cansancio que +pudieran producirles los primeros cuidados de la infancia. Resulta pues +que la falta del cumplimiento de los deberes en los hijos, no procede +precisamente de que estos sean peores, pues ellos si llegan á ser +padres, se portan como lo hicieron los suyos; sino de que el amor filial +es de suyo ménos intenso que el paternal, ejerce mucho ménos ascendiente +y predominio sobre el corazon, y por lo mismo se amortigua con mas +facilidad; es ménos fuerte para superar obstáculos, y ejerce menor +influencia sobre la totalidad de nuestras acciones. + +En las primeras respuestas encontrabais discípulos aprovechados, en esta +descubrís al jóven filósofo que empieza á descollar, como entre +raquíticos arbustos se levanta la tierna encina, que andando los años se +hará notar en el bosque por su corpulento tronco y soberbia copa. + + +§ IX. + +Necesidad de los estudios elementales. + +No se crea por lo dicho, que juzgue conveniente emancipar á la juventud +de la enseñanza de los elementos; muy al contrario, opino que quien ha +de aprender una ciencia, por grandes que sean las fuerzas de que se +sienta dotado, es preciso se sujete á esta mortificacion que es como el +noviciado de las letras. De esto procuran muchos eximirse apelando á +artículos de diccionario que contiene lo bastante para hablar de todo +sin entender de nada; pero la razon y la experiencia manifiestan que +semejante método no puede servir sino á formar lo que llamamos eruditos +á la violeta. + +En efecto: hay en toda ciencia y profesion un conjunto de nociones +primordiales, voces y locuciones que le son propias, las cuales no se +aprenden bien sino estudiando una obra elemental: de suerte que cuando +no mediaran otras consideraciones, la presente bastaria á demostrar los +inconvenientes de tomar otro camino. Estas nociones primordiales, y esas +voces y locuciones, deben ser miradas con algun respeto por quien entra +de nuevo en la carrera, pues ha de suponer que no en vano han trabajado +hasta aquí los que á ella se dedicaron. Si el recien venido tiene +desconfianza de sus predecesores, si espera poder reformar la ciencia ó +profesion, y hasta variarla radicalmente, al ménos ha de reflexionar, +que es prudente enterarse de lo que han dicho los otros, que es +temerario el empeño de crearlo todo por sí solo, y es exponerse á perder +mucho tiempo, el no quererse aprovechar en nada de las fatigas ajenas. +El maquinista mas extraordinario empieza quizas á dedicarse á su +profesion en la tienda de un modesto artesano; y por grandes esperanzas +que puedan fundarse en sus brillantes disposiciones, no deja por esto de +aprender los nombres y el manejo de los instrumentos y enseres del +trabajo. Con el tiempo hará en ellos muchas variaciones, los tendrá de +otra materia mas adaptada, cambiará su forma y tal vez su nombre; mas +por ahora es preciso que los tome tales como los encuentra, que se +ejercite con ellos, hasta que la reflexion y la experiencia le hayan +mostrado los inconvenientes de que adolecen y las mejoras de que son +susceptibles. + +Puede aplicarse á todas las ciencias el consejo que se da á los que +quieren aprender la historia: ántes de comenzar su estudio, es necesario +leer un compendio. A este propósito son notables las palabras de Bossuet +en la dedicatoria que precede á su _Discurso sobre la historia +universal_. Asienta la necesidad de estudiar la historia en compendio, +para evitar confusion y ahorrar fatiga, y luego añade: «Esta manera de +exponer la historia universal la compararemos á la descripcion de los +mapas geográficos: la historia universal es el mapa general comparado +con las historias particulares de cada pais y de cada pueblo. En los +mapas particulares veis menudamente lo que es un reino, ó una provincia +en si misma; en los universales aprendeis á fijar estas partes del mundo +en su todo; en una palabra, veis la parte que ocupa Paris ó la isla de +Francia en el reino, la que el reino ocupa en la Europa, y la que la +Europa ocupa en el universo.» Pues bien: la oportuna y luminosa +comparacion entre el _Mapa mundi_ y los particulares, se aplica á todos +los ramos de conocimientos. En todos hay un conjunto de que es preciso +hacerse cargo, para comprender mejor las partes, y no andar confuso y +perdido en la manera de ordenarlas. Aun las ideas que se adquieren por +este método, son casi siempre incompletas, á menudo inexactas, y algunas +veces falsas; pero todos estos inconvenientes aun no pesan tanto como +los que resultan de acometer á tientas, sin antecedentes ni guia, el +estudio de una ciencia. + +Las obras elementales, se nos dirá, no son mas que un esqueleto; es +verdad, pero tal como es, ahorra muchísimo trabajo; hallándole formado +ya, os será mas fácil corregir sus defectos, cubrirle de nervios, +músculos y carne; darle calor, movimiento y vida. + +Entre los que han estudiado por principios una ciencia, y los que, por +decirlo así, han cogido sus nociones al vuelo, en enciclopedias y +diccionarios, hay siempre una diferencia que no se escapa á un ojo +ejercitado. Los primeros se distinguen por la precision de ideas y +propiedad de lenguaje; los otros se lucen tal vez con abundantes y +selectas noticias, pero á la mejor ocasion dan un solemne tropiezo que +manifiesta su ignorante superficialidad[17]. + + + + +CAPÍTULO XVIII. + +LA INVENCION. + + +§ I. + +Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion. + +Creo haber dicho lo suficiente con respecto á los métodos de enseñar y +aprender; paso á tratar del método de invencion. + +Conocidos los elementos de una ciencia, y llegado el hombre á edad y +posicion en que puede dedicarse á estudios de mayor extension y +profundidad, está en el caso de seguir senderos ménos trillados, y +acometer empresas mas osadas. Si la naturaleza no le ha dotado del +talento de invencion, preciso le será contentarse por toda su vida con +el método elemental, bien que tomado en mayor escala. Necesita guias, y +este servicio le prestarán las obras magistrales. Mas no se crea que +deba entenderse condenado á ciego servilismo, y no haya de atreverse á +discordar nunca de la autoridad de sus maestros; en la milicia +científica y literaria, no es tan severa la disciplina que no sea lícito +al soldado dirigir algunas observaciones á su jefe. + + +§ II. + +La autoridad científica. + +Los hombres capaces de alzar y llevar adelante una bandera, son muy +pocos; y mejor es alistarse en las filas de un general acreditado, que +no andar á manera de miserable guerrillero, afectando la importancia de +insigne caudillo. + +Diciendo esto, no es mi ánimo predicar la autoridad en materias +puramente científicas y literarias; en todo el decurso de la obra he +dado bastante á entender que no adolezco de tal achaque; solo me +propongo indicar una necesidad de nuestro entendimiento, que siendo por +lo comun muy flaco, ha menester un apoyo. La hiedra entrelazándose con +un árbol, se levanta á grande altura; si creciese sin arrimo, yaceria +tendida por el suelo pisoteada por todos los transeuntes. Ademas, que no +por haber hecho esta observacion, se ha de cambiar el órden regular de +las cosas: pues con ella mas bien he consignado un hecho que ofrecido +un consejo. Sí un hecho, porque á pesar de tanto como se blasona de +independencia, es mas claro que la luz del medio dia que esta +independencia no existe, que gran parte de la humanidad anda guiada por +algunos caudillos, y que estos á su talante la llevan por el camino de +la verdad ó del error. + +Este es un hecho de todos los paises y de todos los siglos; hecho +indestructible porque está fundado en la misma naturaleza del hombre. El +débil siente la superioridad del fuerte, y se humilla en su presencia; +el genio no es el patrimonio del linaje humano, es un privilegio á pocos +concedido: quien le posee ejerce sobre los demas un ascendiente +irresistible. Se ha observado con mucha verdad que las masas tienen una +tendencia al despotismo; esto dimana de que sienten su incapacidad para +dirigirse, y naturalmente buscan un jefe: la que se experimenta en la +guerra y la política, se nota tambien en las ciencias. La generalidad de +los que las profesan son tambien masas, son verdadero vulgo que +entregado á si mismo no sabria qué hacerse; por lo mismo se arremolina á +manera de grupos populares en torno de los que le hablan algo mejor de +lo que él sabe, y manifiestan conocimientos que él no posee. El +entusiasmo penetra tambien en la plebe sabia, y lo mismo que la otra en +sus asonadas, aplaude y grita: «muy bien, muy bien!... tú lo entiendes +mejor que nosotros; tú serás nuestro jefe....» + + +§ III. + +Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad científica. + +A medida que se han generalizado los conocimientos con el inmenso +desarrollo de la prensa, se ha podido creer que el indicado fenómeno +habia desaparecido; pero no es así; lo que ha hecho, ha sido +modificarse. Cuando los caudillos eran pocos, cuando el mando estaba +entre pocas escuelas, andaban los entendimientos á manera de ejércitos +disciplinados, siendo tan patente la dependencia que no era posible +equivocarse. Ahora sucede de otra manera: los caudillos y las escuelas +son en mayor número; la disciplina se ha relajado: pasan los soldados de +uno á otro campo; estos se adelantan un poco, aquellos se quedan +rezagados; algunos se separan y se empeñan en escaramuzas sin +instrucciones ni órdenes de sus jefes; diríase que los grandes ejércitos +han dejado de existir y que cada cual marcha por su lado: pero no os +hagais ilusiones, los ejércitos existen á pesar de ese desórden, todos +saben bien á cuál pertenecen; si desertan del uno se unirán al otro; y +cuando se vean en aprieto, todos se replegarán en la direccion donde +saben que está el cuerpo principal para cubrir su retirada. + +Y si entrar quisiésemos en minuciosas cuentas, hallaríamos que no es tan +exacto que los caudillos de ahora sean en mucho mayor número que los de +tiempos anteriores. Formando un cuadro de clasificaciones científicas y +literarias encontraríamos fácilmente que en cada género son muy pocos +los que llevan la bandera, y que sobre sus pasos se precipita la +multitud ahora como siempre. + +El teatro y la novela ¿no tienen un pequeño número de _notabilidades_, +cuyas obras se imitan hasta el fastidio? La política, la filosofía, la +historia, ¿no cuentan tambien unos pocos adalides, cuyos nombres se +pronuncian sin cesar, y cuyas opiniones y lenguaje se adoptan sin +discernimiento? La _independiente_ Alemania, ¿no tiene sus escuelas +filosóficas, tan marcadas y caracterizadas como serlo pudieron las de +santo Tomas, Escoto y Suarez? ¿Qué son en Francia la turba de los +filósofos universitarios, sino humildes discípulos de Cousin? ¿y qué ha +sido Cousin á su vez sino un vicario de Hegel, y de Schelling? y su +filosofía, que tambien forceja por introducirse entre nosotros, ¿no +comienza con tono magistral, exigiendo respeto y deferencia, á manera de +ministerio sagrado que se dirige á la conversion de las gentes +sencillas? La mayor parte de los que profesan la filosofía de la +historia, ¿hacen mas que recitar trozos de las obras de Guizot, ó de +otros escritores muy contados? Los que se complacen en declamaciones +sobre elevados principios de legislacion, ¿no son con frecuencia +plagiarios de Becaria y Filangieri? Los utilitarios ¿nos dicen por +ventura otra cosa que lo que acaban de leer en Bentham? Los escritores +sobre derecho constitucional, ¿no tienen siempre en la boca á Benjamin +Constant? + +Reconozcamos pues un hecho que tan de bulto se presenta, y no nos +lisonjeemos de haber destruido lo que es mas fuerte que nosotros, pero +guardémonos de sus malos efectos, en cuanto nos sea posible. Si á causa +de la debilidad de nuestras luces, estamos precisados á valernos de las +ajenas, no las recibamos tampoco con ignoble sumision, no abdiquemos el +derecho de examinar las cosas por nosotros mismos, no consintamos que +nuestro entusiasmo por ningun hombre llegue á tan alto punto, que sin +advertirlo le reconozcamos como oráculo infalible. No atribuyamos á la +criatura lo que es propio del Criador. + + +§ IV. + +El talento de invencion. Carrera del ingenio. + +Si el entendimiento es tal que pueda conducirse á sí mismo, si al +examinar las obras de los grandes escritores, se siente con fuerza para +imitarlos, y se encuentra entre ellos, no como pigmeo entre gigantes, +sino como entre sus iguales, entónces el método de invencion le conviene +de una manera particular, entónces no debe limitarse á _saber los +libros_, es preciso que _conozca las cosas_; no ha de contentarse con +seguir el camino trillado, sino que ha de buscar veredas que le lleven +mejor, mas recto, y si es posible á puntos mas elevados. No admita idea +sin analizar, ni proposicion sin discutir, ni raciocinio sin examinar, +ni regla sin comprobar; fórmese una ciencia propia, que le pertenezca +como su sangre, que no sea una simple recitacion de lo que ha leido, +sino el fruto de lo que ha observado y pensado. + +¿Qué reglas deberá tener presentes? Las que se han señalado mas arriba +para todo pensador. El entrar en pormenores seria inútil y tal vez +imposible; que el empeño de trazar al genio una marcha fija, es no ménos +temerario que el de sujetar las expresiones de animada fisonomía al +mezquino círculo de compasados gestos. Cuando le veis abalanzarse brioso +á su gigantesca carrera, no le dirijais palabras insulsas, ni consejos +estériles, ni reglas que no ha de observar; decidle tan solo: «Imágen de +la divinidad, marcha á cumplir los destinos que te ha señalado el +Criador; no te olvides de tu principio y de tu fin; tú levantas el vuelo +y no sabes adónde vas: alza los ojos al cielo, y pregúntaselo á tu +Hacedor. Él te mostrará su voluntad; cúmplela fielmente; que en +cumplirla estan cifrados tu grandor y tu gloria[18].» + + + + +CAPÍTULO XIX. + +EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION. + + +§ I. + +Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina Dido. +Alejandro. + +He dicho (Cap. XII) que para conocer la verdad en ciertas materias, era +necesario desplegar á un mismo tiempo diferentes facultades del alma, y +entre ellas he contado el sentimiento. Ahora añadiré que si bien esto es +preciso cuando se trata de aquellas verdades, cuya naturaleza consiste +en relaciones con dicho sentimiento, como todo lo bello ó tierno, ó +melancólico ó sublime; no lo es cuando la verdad pertenece á un órden +distinto que nada tiene que ver con nuestra facultad de sentir. + +Si quiero apreciar todo el mérito de Virgilio en el episodio de Dido, es +menester que no raciocine con sequedad, sino que imagine y sienta; pero +si me propongo juzgar bajo el aspecto moral la conducta de la reina de +Cartago, es preciso que me despoje de todo sentimiento, y que deje +encomendado á la fria razon el fallar conforme á los eternos principios +de la virtud. + +Al leer á Quinto Curcio, admiro al héroe macedon, y me complazco en +verle cuando se arroja impávido al traves del Gránico, vence en Arbela, +persigue y anonada á Darío, y señorea el oriente. En todo esto hay +grandeza, hay rasgos que no fueran debidamente apreciados, si se cerrara +el corazon á todo sentimiento. La sublime narracion del sagrado Texto +(1. Mach. Cap. 1) no será estimada en su justo valor, por quien no haga +mas que analizar con frialdad. «Y sucedió que despues que Alejandro +Macedon, hijo de Filipo, que fué el primero que reinó en Grecia, salido +de la tierra de Cethim, derrotó á Dario rey de los Persas y de los +Medos, dió muchas batallas, y conquistó las fortalezas de todos, y mató +á los reyes de la tierra. Y pasó hasta los confines del mundo, y se +apoderó de los despojos de numerosas gentes, _y la tierra calló en su +presencia_....» Cuando uno llega á esta expresion, el libro se cae de +las manos, y el asombro se apodera del alma. En presencia de un hombre +_la tierra calló_..... Sintiendo con viveza la fuerza de esta imágen, se +forma la mayor idea que formarse pueda del héroe conquistador. Si para +conocer esta verdad, abstraigo y discurro y cavilo, y ahogo mis +sentimientos, nada comprenderé; es preciso que me olvide de toda +filosofía, que no sea mas que hombre, y que dejando la fantasía en +libertad, y el corazon abierto, mire al hijo de Filipo, saliendo de la +tierra de Cethim, marchando con pasos de gigante hasta la extremidad del +orbe, y contemple á la tierra, que amedrentada calla. Pero si me +propongo examinar la justicia y la utilidad de aquellas conquistas, +entónces será preciso cortar el vuelo á la imaginacion, amortiguar los +sentimientos de admiracion y entusiasmo; será preciso olvidar al jóven +monarca rodeado de sus falanges, y descollando entre sus guerreros como +el Júpiter de la fábula entre el cortejo de los dioses; será necesario +no pensar mas que en los eternos principios de la razon, y en los +intereses de la humanidad. Si al hacer este exámen dejo campear la +fantasía y dilatarse el corazon, erraré; porque la radiante auréola que +orla las sienes del conquistador, me deslumbrará, me quitará la osadía +de condenarle, me inclinará á la indulgencia por tanto genio y heroismo; +y se lo perdonaré todo, cuando vea que en la cumbre de su gloria, á la +edad de 33 años, _se postra en un lecho y conoce que se muere_. Et post +hæc decidit in lectum, et cognovit quia moreretur. (Machab. lib. 1. cap. +1.) + + +§ II. + +Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos. + +A cada paso se observa la mucha influencia que sobre nuestra conducta +tienen las pasiones; y el insistir en probar esto, seria demostrar una +verdad demasiado conocida. Pero no se ha reparado tanto en los efectos +de las pasiones sobre el entendimiento, aun con respecto á verdades que +nada tienen que ver con nuestras acciones. Quizas sea este uno de los +puntos mas importantes del arte de pensar, y por lo mismo lo expondré +con algun detenimiento. + +Si nuestra alma estuviese únicamente dotada de inteligencia, si pudiese +contemplar los objetos sin ser afectada por ellos, sucederia que en no +alterándose dichos objetos, los veríamos siempre de una misma manera. Si +el ojo es el mismo, la distancia la misma, el punto de vista el mismo, +la cantidad y direccion de la luz las mismas, la impresion que recibamos +no podrá ménos de ser siempre la misma. Pero cambiada una cualquiera de +estas condiciones, cambiará la impresion; el objeto será mas ó ménos +grande, los colores mas ó ménos vivos ó quizas del todo diferentes; su +figura sufrirá considerables modificaciones, ó tal vez se convertirá en +otra nada semejante. La luna conserva siempre su misma figura, y no +obstante nos presenta de continuo variedad de fases; una roca informe y +desigual se nos ofrece á lo léjos como una cúpula que corona un soberbio +edificio; y el monumento que mirado de cerca es una maravilla del arte, +se divisa á larga distancia como una peña irregular, desgajada, caida á +la aventura en las faldas del monte. + +Lo propio sucede con el entendimiento: los objetos son á veces los +mismos, y no obstante se ofrecen muy diferentes, no solo á distintas +personas, sino á una misma; sin que para esta mudanza sea necesario +mucho tiempo. Quizas un instante de intervalo es suficiente para cambiar +la escena; nos hallamos ya en otra parte; se ha corrido un velo, y todo +ha variado; todo ha tomado otras formas y colores; diriase que los +objetos han sido tocados con la varita de un mago. + +¿Y cuál es la causa? es que el corazon se ha puesto en juego, es que +nosotros nos hemos mudado, y nos parece que se han mudado los objetos. +Así al darse á la vela la embarcacion que nos lleva, el puerto y las +costas huyen á toda prisa; cuando en realidad nada se ha movido sino la +nave. + +Y nótese que esta mudanza no se realiza tan solo cuando el ánimo se +conmueve profundamente, y puede decirse que las pasiones estan +levantadas; en medio de una calma aparente sufrimos á menudo esta +alteracion en la manera de ver, alteracion tanto mas peligrosa, cuanto +ménos se hacen sentir las causas que la producen. Se han dividido en +ciertas clases las pasiones del corazon humano, pero sea que no se hayan +comprendido todas en la clasificacion filosófica, sea que cada una de +ellas entraña en su seno otras muchas que deben ser consideradas como +sus hijas, ó como transformaciones de una misma, lo cierto es que quien +observe con atencion la variedad y graduacion de nuestros sentimientos +creerá estar asistiendo á las mudables ilusiones de una vision +fantasmagórica. Hay momentos de calma y de tempestad, de dulzura y de +acritud, de suavidad y de dureza, de valor y de cobardia, de fortaleza y +de abatimiento, de entusiasmo y de desprecio, de alegría y de tristeza, +de orgullo y de anonadamiento, de esperanza y de desesperacion, de +paciencia y de ira, de postracion y de actividad, de expansion y de +estrechez, de generosidad y de codicia, de perdon y de venganza, de +indulgencia y de severidad, de placer y de malestar, de saboreo y de +tedio, de gravedad y de lijereza, de elevacion y de frivolidad, de +seriedad y de chiste, de.... pero adónde vamos á parar, enumerando la +variedad de disposiciones que experimenta nuestra alma? No es mas +mudable é inconstante el mar azotado por los huracanes, mecido por el +zéfiro, rizado con el aliento de la aurora, inmóbil con el peso de una +atmósfera de plomo, dorado con los rayos del sol naciente, blanqueado +con la luz del astro de la noche, tachonado con las estrellas del +firmamento, ceniciento como el semblante de un difunto, brillante con +los fuegos del medio dia, tenebroso y negro, como la boca de una tumba. + + +§ III. + +Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas. + +Érase una hermosa mañana de abril, Eugenio se habia levantado muy +temprano, habia extendido maquinalmente el brazo á su librería, y con el +tomito en la mano, pero sin abrir, se habia asomado al balcon que daba +vista á una risueña campiña. ¡Qué dia mas bello! ¡qué hora tan +embelesante! El sol se levanta en el horizonte matizando las nubecillas +con primorosos colores, y desplegando en todas direcciones madejas de +luz, como la dorada cabellera ondeante sobre la cabeza de un niño; la +tierra ostenta su riqueza y sus galas, el ruiseñor gorjea y trina en la +cercana arboleda, el labrador se encamina á su campo, saludando al +luminar del dia con cantares de dicha y de amor. Eugenio contempla +aquella escena con un placer inexplicable. Su ánimo tranquilo, sosegado, +apacible, se presta fácilmente á emociones gratas y suaves. Goza de +completa salud, disfruta de pingüe fortuna; los negocios de la familia +andan con viento en popa, y cuantos le rodean, se esmeran en +complacerle. Su corazon no está agitado por ninguna pasion violenta; +anoche concilió sin dificultad el sueño, que no se ha interrumpido hasta +el rayar del alba; y espera que las horas se adelanten para entregarse +al ordinario curso de sus tranquilas tareas. + +Abre por fin el libro: es una novela romántica. Un desgraciado á quien +el mundo no ha podido comprender, maldice á la sociedad, á la humanidad +entera, maldice á la tierra y al cielo, maldice lo pasado, lo presente y +lo futuro, maldice al mismo Dios, se maldice á sí mismo; y cansado de +mirar un sol helado y sombrío, una tierra mustia y agostado, de +arrastrar una existencia que pesa sobre su corazon, que le oprime, que +le ahoga como los brazos del verdugo al infeliz ajusticiado, se propone +dar fin á sus dias. Miradle, ya está en el borde del precipicio fatal, +ya está escrita en la cartera la palabra _á Dios_; ya vuelve en torno su +cabeza desgreñada, su semblante pálido, sus ojos hundidos é inflamados, +sus facciones alteradas; y ántes de consumar el atentado se queda un +momento en silencio, y luego reflexiona sobre la naturaleza, sobre los +destinos del hombre, sobre la injusticia de la sociedad. «Esto es +exagerado, dice con impaciencia Eugenio; en el mundo hay mucho malo, +pero no lo es todo. La virtud no está todavía desterrada de la tierra; +yo conozco muchas personas que sin atroz calumnia no pueden ser contadas +entre los criminales. Hay injusticias, es cierto; pero la injusticia no +es la regla de la sociedad; y si bien se observa, los grandes crímenes +son excepciones monstruosas. La mayor parte de los actos que se cometen +contra la virtud proceden de nuestra debilidad; nos dañan á nosotros +mismos, pero no traen perjuicios á otros; no aterrorizan al mundo, y los +mas se consuman sin llegar á su noticia. Ni es verdad que el bienestar +sea tan imposible; los infortunados son muchos, pero no todo dimana de +injusticia y crueldad; en la misma naturaleza de las cosas se encuentra +la razon de estos males, que ademas no son ni tantos ni tan negros como +se nos pintan aquí. No sé qué modo de mirar los objetos tienen esos +hombres; se quejan de todo, blasfeman de Dios, calumnian á la humanidad +entera, y cuando se elevan á consideraciones filosóficas, llevan el alma +por una region de tinieblas, donde no encuentra mas que un caos +desesperante. Cuando vuelve de semejantes excursiones, no sabe +pronunciar otras palabras que _maldicion_ y _crímen_. Esto es +insoportable; esto es tan falso en filosofía como feo en literatura.» +Así discurria Eugenio, y cerraba buenamente el libro, y apartaba de su +mente aquellos tétricos recuerdos, entregándose de nuevo á la +contemplacion de la bella naturaleza. + +Pasan las horas, suena la de comenzar sus tareas; y aquel dia parece el +de las desgracias. Todo va mal; diríase que le han alcanzado á Eugenio +las maldiciones del suicida. Muy de mañana corre por la casa un mal +humor terrible; N ha pasado malísima noche; M se ha levantado +indispuesto, y todos son mas agrios que zumo de fruta verde. A Eugenio +se le pega tambien algo de la malignidad atmosférica que le rodea; pero +todavía conserva alguna cosa de las apacibles emociones de la salida del +sol. + +El dia se va encapotando, el tiempo no será tan bueno como se prometia +el espectador de la mañana. Sale Eugenio á sus diligencias, la lluvia +comienza, el paraguas no basta para cubrir al viandante, y en una calle +estrecha y atestada de lodo se encuentra Eugenio con un caballo que +galopa, sin atender á que los chispazos de fango de sus cascos dejan al +pobre pasajero pedestre hecho una lástima de pies á cabeza. Ya es +preciso retroceder, volverse á casa, entre irritado y mohino, no +maldiciendo tan alto como el romántico, pero sí haciendo no muy piadosa +plegaria para el caballo y el jinete. La vida no es ya tan bella, pero +todavía es soportable; la filosofía se va encapotando como el tiempo, +pero el sol no ha desaparecido aun. Los destinos de la humanidad no son +desesperantes, pero los lances de los hombres son algo pesados. Al fin +siempre seria mejor que las caras domésticas no fueran de cuaresma, que +las calles estuviesen limpias, ó que si estaban sucias, no galopasen los +caballos á la inmediacion de los transeuntes. + +Sobre una desgracia viene otra. Reparado Eugenio del primer descalabro, +vuelve á sus diligencias, dirigiéndose á casa de su amigo, quien le ha +de comunicar noticias satisfactorias, con respecto á un negocio de +importancia. Por lo pronto es recibido con frialdad, el amigo procura +eludir la conversacion sobre el punto principal, y finge ocupaciones +apremiadoras que le obligan á aplazar para otro dia el tratar del +asunto. Eugenio se despide algo desabrido y receloso, y se devana los +sesos por adivinar el misterio; pero una feliz casualidad le hace +encontrar con otro amigo que le revela la trama del primero, y le avisa +que no se duerma si no quiere ser víctima de la perfidia mas infame. +Marcha presuroso á tomar sus providencias, acude á otros que puedan +informarle de la verdadera situacion de las cosas, le explican la +traicion, se compadecen de su desgracia, pero todos convienen en que ya +es tarde. La pérdida es crecida, y ademas irreparable: el pérfido ha +tomado sus medidas con tanta precaucion, que el desgraciado Eugenio no +ha advertido la estratagema hasta que se ha visto enredado sin remedio. +Acudir á los tribunales es imposible, porque el negocio no lo consiente; +reprochar al pérfido la negrura de su accion es desahogo estéril; con +tomar una venganza nada se remedia y se aumentan los males del vengador. +No hay mas que resignarse. Eugenio se retira á su casa, entra en su +gabinete, se entrega á todo el dolor que consigo trae el frustrarse +tantas esperanzas, y un cambio inevitable en su posicion social. El +libro está todavía sobre la mesa, su vista le recuerda las reflexiones +de la mañana; y exclama en su interior: «Oh! cuán miserablemente te +engañabas, cuando reputabas exageracion las infernales pinturas que del +mundo hacen esos hombres! No puede negarse: tienen razon: esto es +horrible, desconsolador, desesperante, pero es la realidad. El hombre es +un animal depravado, la sociedad es una cruel madrastra, mejor diré un +verdugo que se complace en atormentarnos, que nos insulta, y se mofa de +nuestras angustias, al mismo tiempo que nos cubre de ignominia, y nos da +la muerte. No hay buena fe, no hay amistad, no hay gratitud, no hay +generosidad, no hay virtud sobre la tierra; todo es egoismo, miras +interesadas, perfidias, traicion, mentira. Para tanto padecer, ¿porqué +se nos ha dado la vida? ¿dónde está la Providencia, dónde la justicia de +Dios? dónde?....» + +Aquí llegaba Eugenio, y, como ven nuestros lectores, la dulce y apacible +y juiciosa filosofía de la mañana, se habia trocado en pensamientos +satánicos, en inspiraciones de Beelzebub. Nada se habia mudado en el +mundo, todo proseguia en su ordinaria carrera, y ni el hombre ni la +sociedad podian decirse peores, ni entregados á otros destinos, por +haberle sucedido á Eugenio una desgracia imprevista. Quien se ha mudado +es él; sus sentimientos son otros, su corazon lleno de amargura derrama +la hiel sobre el entendimiento, y este, obedeciendo á las inspiraciones +del dolor y de la desesperacion, se venga del mundo pintándole con los +colores mas horribles. Y no se crea que Eugenio proceda de mala fe: ve +las cosas tales como las expresa; así como las expresaba por la mañana +tales como á la sazon las veia. + +Dejamos á Eugenio, en el terrible _dónde_.... que á no dudarlo hubiera +abortado una blasfemia horripilante, si no se interrumpiera el monólogo +con la llegada de un caballero que con libertad de amigo penetra en el +gabinete sin detenerse en antesalas. + +--Vamos, mi querido Eugenio, ya sé que te han jugado una mala partida. + +--¡Cómo ha de ser! + +--Es mucha perfidia. + +--Así anda el mundo. + +--Lo que importa es remediarlo. + +--Remedio?.... es imposible ... + +--Muy sencillo. + +--Me gusta la frescura. + +--Todo está en aprontar mas fondos, aprovechar el correo de hoy, y +ganarle por la mano. + +--¿Pero cómo los apronto? sus cálculos estriban sobre la imposibilidad +en que me hallo de hacerlo, y como sabia el estado de mis negocios, +efecto de los desembolsos hechos hasta aquí para el maldito objeto, está +bien seguro que no podré tomarle la delantera. + +--Y si estos fondos estuviesen ya prestos ... + +--No soñemos ... + +--Pues mira, estábamos reunidos varios amigos para el negocio que tú no +ignoras; se nos ha referido lo que te acaba de suceder, y el desastre +que iba á ocasionarte. La profunda impresion que me ha producido, puedes +suponerla; y habiendo pedido permiso á los socios para abandonar por mi +parte el proyecto, y venir á ofrecerte mis recursos, todos +instantáneamente han seguido mi ejemplo; todos han dicho que arrostraban +con gusto el riesgo de aplazar sus operaciones, y de sacrificar su +ganancia hasta que tú hubieses salido airoso del negocio. + +--Pero yo no puedo consentir.... + +--Déjate ... + +--Pero, y si esos caballeros, á quienes no conozco siquiera ... + +--Tú desconfianza estaba ya prevista; aprovecha el correo, yo me voy, y +en esta cartera encontrarás todo lo que se necesita. A Dios, mi querido +Eugenio. + +La cartera ha caido al lado del libro fatal; Eugenio se avergüenza de +haber anatematizado la humanidad, sin excepciones; la hora del correo no +le permite filosofar, pero siente que su filosofía toma un sesgo ménos +desesperante. A la mañana siguiente el sol asomará hermoso y radiante +como hoy, el ruiseñor cantará en el ramaje, el labrador se dirigirá á +sus faenas, y Eugenio volverá á ver las cosas como las veia ántes de sus +fatales aventuras. En 24 horas, que por cierto no han alterado nada ni +en la naturaleza, ni en la sociedad, la filosofía de Eugenio ha +recorrido un espacio inmenso, para volver como los astros, al mismo +punto de donde partiera. + + +§ IV. + +Don Marcelino. Sus cambios políticos. + +Don Marcelino acaba de salir de unas elecciones, en que los partidos han +luchado en tremenda batalla. La fuerza muscular ha tenido tambien su +voto; se han blandido puñales, se han menudeado los garrotazos; la +campanilla del presidente ha resonado entre el ruido de voces +estentóreas, y de pulmones de bronce. Don Marcelino pertenece al partido +derrotado, y ha tenido que salvarse á escape. Lo que es valor, ya se ve, +no le faltaba; pero ha sido preciso no olvidar las consideraciones de +prudencia y decoro. + +La desagradable impresion no se le borrará en algunos dias, y es notable +que ella basta para echar á perder sus ideas liberales. «Desengáñense +Vds., señores, dice con el tono de la mas profunda conviccion, esto es +una farsa, un absurdo; nos hemos empeñado en una barbaridad; no hay mas +remedio que un brazo fuerte; el absolutismo tiene sus inconvenientes, +pero del mal el ménos. El gobierno representativo; el gobierno de la +razon ilustrada y de la voluntad libre, es muy hermoso en las páginas de +las obras de derecho constitucional, y en los artículos de periódico; +pero en la realidad no medran mas que la intriga, la inmoralidad, y +sobre todo la impudencia y la audacia. Yo ya estoy desengañado, y he +palpado bien aquello de: otros vendrán que me abonarán.» + +A consecuencia de los disturbios, la autoridad militar toma una actitud +imponente, declara el estado de sitio, la constitucion se suspende, los +revoltosos se amedrentan, y la ciudad recobra la calma. Don Marcelino +puede entregarse sin recelo á sus paseos ordinarios; reina la mayor +seguridad de dia como de noche; y así el cuitado elector va olvidando la +escena de los campanillazos, gritos, garrotes y puñales. + +Ocúrresele entre tanto hacer un viaje, y necesita su pasaporte. A la +entrada de la casa de la policia hay numerosa guardia de tropa: Don +Marcelino se va á entrar por la primera puerta que se ofrece, y el +granadero le dice: «_Atras._» Encaminase á la otra, y el centinela le +grita en alta y destemplada voz: «_Paisano, la capa._» Quítase el +embozo, prosigue algo mohino, y los esbirros, que se resienten de la +rigidez gubernativa, le dicen en ademan descortes: «no vaya V. tan +aprisa; aguarde V. su turno.» Llegado á la mesa, el oficial le dirige +mil preguntas investigadoras, le mira de pies á cabeza, como si +sospechase que el pobre D. Marcelino es uno de los jefes del motin del +otro dia. Al fin le entrega el pasaporte con ademan desdeñoso, baja la +cabeza, y no se digna devolver el saludo que el viajero le dirige con +afabilidad y cortesía. + +El paciente se marcha muy disgustado, pero no piensa que aquella escena +haya debido modificar sus opiniones políticas. Reúnese con sus amigos, +la conversacion gira sobre las últimas ocurrencias, y se eleva poco á +poco hasta la region de las teorias de gobierno. Don Marcelino ya no +será absolutista del otro dia. ¡Qué escándalo, dice uno de los +circunstantes, yo no puedo recordarlo sin detestar esas +trampas!--Ciertamente, responde D. Marcelino, pero en todo hay +inconvenientes; mire V., el absolutismo proporciona quietud, pero ¿qué +sé yo? tambien tiene sus cosas. A los hombres no conviene gobernarlos +con palo; y al fin es necesario no olvidar la dignidad propia.--¿Pero la +olvidan por ventura los que viven bajo un gobierno absoluto?--Yo no digo +eso, pero sí que es préciso no precipitarse en condenar las formas +representativas; porque no puede negarse que las absolutas tienen cierta +rigidez, de que se resienten hasta las últimas ruedas del gobierno. + +El lector conocerá que D. Marcelino, sin advertirlo siquiera, piensa en +la escena del pasaporte; el rudo _atras_ del granadero, el grito del +centinela, _paisano, la capa_, la descortesia de los esbirros y del +oficial, han bastado para introducir en sus ideas políticas una reforma +de alguna consideracion. + +Desgraciadamente el oficial de la policía habia llevado muy léjos sus +sospechas. Librado el pasaporte, no pudo ménos de indicar á su principal +que se le habia presentado un sugeto, de quien recelaba, segun las +señas, no fuese uno de los que buscaba la autoridad. Sin saber cómo, en +el acto de subir D. Marcelino á la diligencia es detenido, conducido á +la cárcel, y allí se le fuerza á pasar algunos dias, sin que basten á +libertarle las vehementes presunciones que en su favor ofrecen, un traje +muy decente y cómodo, un cuerpo bien nutrido, y un semblante pacato. No +se necesitaba mas para que acabasen de desplomarse con estrépito sus +convicciones absolutistas, ya algo desmoronadas con el negocio del +pasaporte. Lo brusco de la captura, lo incómodo de la cárcel, lo pesado +y quisquilloso y ofensivo de los interrogatorios, bastan y sobran para +que salga D. Marcelino de la prision con su liberalismo rejuvenecido, +con su aficion á la tabla de derechos, con su odio á la arbitrariedad, +con su aversion al gobierno militar, con su vehemente deseo de que la +seguridad personal y demas garantías constitucionales sean una verdad. +Su fe política es en la actualidad muy viva; en cuanto á firmeza, +aguardad que vengan otras elecciones, ó que un dia de ruido le asusten +las carreras y los gritos de la calle. Será dificil que las nuevas +convicciones resistan á tan dura prueba. + + +§ V. + +Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. + +Anselmo, jóven aficionado al estudio de las altas cuestiones de +legislacion, acaba de leer un elocuente discurso en contra de la pena de +muerte. Lo irreparable de la condenacion del inocente, lo repugnante y +horroroso del suplicio, aun cuando lo sufra el verdadero culpable, la +inutilidad de tal castigo para extirpar ni disminuir el crímen, todo +está pintado con vivos colores, con pinceladas magníficas; todo realzado +con descripciones patéticas, con anécdotas que hacen estremecer. El +jóven se halla profundamente conmovido, imagínase que medita, y no hace +mas que _sentir_; cree ser un filósofo que juzga, cuando no es mas que +un hombre que se _compadece_. En su concepto la pena de muerte es +inútil; y aun cuando no fuera injusta, es bastante la inutilidad para +hacer su aplicacion altamente criminal. Este es un punto en que la +sociedad debe reflexionar seriamente para libertarse de esa costumbre +cruel que le han legado generaciones ménos ilustradas. Las convicciones +del nuevo adepto nada dejan que desear; en ellas se combinan razones +sociales y humanitarias; al parecer, nada fuera capaz de conmoverlas. + +El jóven filósofo habla sobre el particular con un magistrado de +profundo saber y dilatada experiencia, quien opina que la abolicion de +la pena de muerte es una ilusion irrealizable. Desenvuelve en primer +lugar los principios de justicia en que se funda, pinta con vivos +colores las fatales consecuencias que resultarian de semejante paso, +retrata á los hombres desalmados, burlándose de toda otra pena que no +sea el último suplicio, recuerda las obligaciones de la sociedad en la +proteccion del débil y del inocente, refiere algunos casos desastrosos +en que resaltan la crueldad del malvado y los padecimientos de la +víctima; el corazon del jóven ya experimenta impresiones nuevas; una +santa indignacion levanta su pecho, el celo de la justicia le inflama; +su alma sensible se identifica y eleva con la del magistrado; se +enorgullece de saber dominar los sentimientos de injusta compasion, de +sacrificarlos en las aras de los grandes intereses de la humanidad; é +imaginándose ya sentado en un tribunal revestido con la toga de un +magistrado, parece que el corazon le dice: «sí, tambien sabrias ser +justo; tambien sabrias vencerte á tí mismo; tambien sabrias, si +necesario fuese, obedecer á los impulsos de tu conciencia, y con la mano +en el corazon, y la vista en Dios, pronunciar la sentencia fatal en +obsequio de la justicia.» + + +§ VI. + +Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del corazon. + +Nada mas importante para pensar bien que el penetrarse de las +alteraciones que produce en nuestro modo de ver, la disposicion de +ánimo en que nos hallamos. Y aquí se encuentra la razon de que nos sea +tan difícil sobreponernos á nuestra época, á nuestras circunstancias +peculiares, á las preocupaciones de la educacion, al influjo de nuestros +intereses; de aquí procede que se nos haga tan duro el obrar y hasta el +pensar conforme á las prescripciones de la ley eterna, el comprender lo +que se eleva sobre la region del mundo material, el posponer lo presente +á lo futuro. Lo que está delante de nuestros ojos, lo que nos afecta en +la actualidad, hé aquí lo que comunmente decide de nuestros actos y aun +de nuestras opiniones. + +Quien desea pensar bien, es preciso que se acostumbre á estar mucho +sobre sí, recordando continuamente esta importantísima verdad; es +necesario que se habitúe á concentrarse, á preguntarse con mucha +frecuencia: «¿tienes el ánimo bastante tranquilo? ¿no estás agitado por +alguna pasion que te presenta las cosas diferentes de lo que son en sí? +¿estás poseido de algun afecto secreto que sin sacudir con violencia tu +corazon le domina suavemente, por medio de una fascinacion que no +adviertes? En lo que ahora piensas, juzgas, preves, conjeturas, ¿obras +quizas bajo el imperio de alguna impresion reciente, que trastornando +tus ideas, te muestra trastornados los objetos? pocos dias, ó pocos +momentos ántes, ¿pensabas de esta manera? ¿Desde auándo has modificado +tus opiniones? ¿No es desde que un suceso agradable ó desagradable, +favorable ó adverso, han cambiado tu situacion? ¿Te has ilustrado mas +sobre la materia, has adquirido nuevos datos, ó tienes tan solo nuevos +intereses? ¿Qué es lo que ha sobrevenido, razones ó deseos? Ahora que +estás agitado por una pasion, señoreado por tus afectos, juzgas de esta +manera, y tu juicio te parece acertado; pero si con la imaginacion te +trasladas á una situacion diferente, si supones que ha trascurrido algun +tiempo, ¿conjeturas si las cosas se te presentarán bajo el mismo +aspecto, con el mismo color?» + +No se crea que esta práctica sea imposible; cada cual puede probarlo por +experiencia propia, y echará de ver que le sirve admirablemente para +dirigir el entendimiento y arreglar la conducta. No llega por lo comun á +tan alto grado la exaltacion de nuestros afectos, que nos prive +completamente del uso de la razon; para semejantes casos no hay nada que +prescribir; porque entónces hay la enajenacion mental, sea duradera ó +momentánea. Lo que hacen ordinariamente las pasiones es ofuscar nuestro +entendimiento, torcer el juicio; pero no cegar del todo aquel, ni +destituirnos de este. Queda siempre en el fondo del alma una luz que se +amortigua, mas no se apaga; y el que brille mas ó ménos en las ocasiones +criticas, depende en buena parte del hábito de atender á ella, de +reflexionar sobre nuestra situacion, de saber dudar de nuestra aptitud +para pensar bien en el acto, de no tomar los chispazos de nuestro +corazon por luz suficiente para guiarnos, y de considerar que no son +propios sino para deslumbrarnos. + + +§ VII. + +El amigo convertido en monstruo. + +Que las pasiones nos ciegan es una verdad tan trivial, que nadie la +desconoce. Lo que nos falta no es el principio abstracto y vago, sino +una advertencia continuada de sus efectos, un conocimiento práctico, +minucioso, de los trastornos que esta maligna influencia produce en +nuestro entendimiento; lo que no se adquiere sin penoso trabajo, sin +dilatado ejercicio. Los ejemplos aducidos mas arriba manifiestan +bastante la verdad cuya exposicion me ocupa; no obstante creo que no +será inútil aclararla con algunos otros. + +Tenemos un amigo cuyas bellas cualidades nos encantan, cuyo mérito nos +apresuramos á encomiar siempre que la ocasion se nos brinda, y de cuyo +afecto hácia nosotros no podemos dudar. Niéganos un dia un favor que le +pedimos, no se interesa bastante por la persona que le recomendamos, +recíbenos alguna vez con frialdad, nos responde con tono desabrido, ó +nos da otro cualquier motivo de resentimiento. Desde aquel instante +experimentamos un cambio notable en la opinion sobre nuestro amigo; tal +vez una revolucion completa. Ni su talento es tan claro, ni su voluntad +tan recta, ni su índole tan suave, ni su corazon tan bueno, ni su trato +tan dulce, ni su presencia tan afable; en todo hallamos que corregir, +que enmendar; en todo nos habíamos equivocado; el lance que nos afecta +ha descorrido el velo, nos ha sacado de la ilusion; y fortuna si el +hombre modelo no se ha trocado de repente en un monstruo. + +¿Es probable que fuera tanto nuestro engaño? No: lo es sí que nuestro +afecto anterior no nos dejaba ver sus lunares; y que nuestro actual +resentimiento los exagera ó los finge. ¿Por ventura no creíamos posible +que el amigo pudiese negarse á prestar un favor, ó se portase mal en un +negocio, ó en un momento de mal humor se olvidase de su ordinaria +afabilidad y cortesía? Ciertamente que esto no era imposible á nuestros +ojos; si se nos hubiese preguntado sobre el particular, hubiéramos +respondido que era hombre, y por lo mismo estaba sujeto á flaquezas, +pero que esto nada rebajaba de sus excelentes prendas. Pues ahora, +¿porqué tanta exageracion? El motivo está patente; nos sentimos heridos; +y quien piensa, quien juzga, no es el entendimiento ilustrado con nuevos +datos, sino el corazon irritado, exasperado, quizas sediento de +venganza. + +¿Queremos apreciar lo que vale nuestro nuevo juicio? hé aquí un medio +muy sencillo. Imaginémonos que el lance desagradable no ha pasado con +nosotros, sino con una persona que nos sea indiferente; aun cuando las +circunstancias sean las mismas, aun cuando las relaciones entre el amigo +ofensor y la persona ofendida, sean tan afectuosas y estrechas como las +que mediaban entre él y nosotros, ¿sacaremos del hecho las mismas +consecuencias? Es seguro que no: conoceremos que ha obrado mal, se lo +diremos quizas con libertad y entereza, habremos tal vez descubierto una +mala cualidad de su índole, que se nos habia ocultado; pero no +dejaremos por esto de reconocer las demas prendas que le adornan, no le +juzgaremos indigno de nuestro aprecio, proseguiremos ligados con él con +los mismos vínculos de amistad. Ya no será un hombre que nada tiene +laudable; sino una persona que dotada de mucho bueno, está sujeta á lo +malo. Y estas variaciones de juicio sucederán aun suponiendo al amigo +culpable en realidad, aun olvidando el ser muy fácil que nuestra pasion +ó interes nos hayan cegado lastimosamente, haciendo que no atendiésemos +á los gravísimos y justos motivos que le habrán impulsado á obrar de la +manera que nosotros reprendemos, haciéndonos prescindir de antecedentes +que conocíamos muy bien, de la conducta que nosotros hemos observado, y +en fin trastornando de tal manera nuestro juicio que un proceder muy +justo y razonable nos haya parecido el colmo de la injusticia, de la +perfidia, de la ingratitud. ¡Cuántas veces nos bastaria para rectificar +nuestro juicio, el mirar la cosa con ánimo sosegado, como negocio que no +nos interesara! + + +§ VIII. + +Cavilosas variaciones de los juicios políticos. + +¿Estan en el poder nuestros amigos políticos ó aquellos que mas nos +convienen, y dan algunas providencias contrarias á la ley? «Las +circunstancias, decimos, pueden mas que los hombres y las leyes; el +gobierno no siempre puede ajustarse á estricta legalidad: á veces lo mas +legal es lo mas ilegítimo; y ademas, así los individuos como los +pueblos, como los gobiernos, tienen un instinto de conservacion que se +sobrepone á todo; una necesidad, á cuya presencia ceden todas las +consideraciones y todos los derechos.» La infraccion de la ley ¿se ha +hecho con lisura, confesándola sin rodeos, y excusándose con la +necesidad? «Bien hecho, decimos; la franqueza es una de las mejores +prendas de todo gobierno; ¿de qué sirve engañar á los pueblos, y +empeñarse en gobernar con ficciones y mentiras?» ¿Se ha procurado no +quebrantar la ley? pero se la ha eludido con una cavilacion fútil, +interpretándola en sentido abiertamente contrario á la mente del +legislador? «La ocurrencia ha sido feliz, decimos, al ménos se muestra +tan profundo respeto á la ley, que no se le desmiente ni en la última +extremidad. La legalidad es cosa sagrada, contra la cual es preciso no +atentar nunca; no hace poco el gobierno que no pudiendo salvar el fondo, +deja intactas las formas. Si algo hay de arbitrariedad, al ménos no se +presenta con la irritante férula del despotismo. Esto es precioso para +la libertad de los pueblos.» + +Los hombres del poder ¿son nuestros adversarios? El asunto es muy +diferente. «La ilegalidad no era necesaria; y ademas, aun cuando lo +fuese, la ley es ántes que todo. ¿Adónde vamos á parar, si se concede á +los gobiernos la facultad de quebrantarla, cuando lo juzguen necesario? +Esto equivale á autorizar el despotismo; ningun gobernante infringe las +leyes, sin decir que la infraccion está justificada por necesidad +urgente é indeclinable.» + +El gobierno ¿ha confesado abiertamente la infraccion de la ley? «Esto es +intolereble, exclamamos: esto es añadir á la infraccion el insulto; +siquiera se hubiese echado mano de algun lijero disfraz ... es el último +extremo de la impudencia, es la ostentacion de la arbitrariedad mas +repugnante. Está visto, en adelante no será menester andarse en rodeos; +no hiciera mas el autócrata de las Rusias.» + +¿El gobierno ha procurado salvar las formas, guardando cierta apariencia +de legalidad? «No hay peor despotismo, exclamamos, que el ejercido en +nombre de la ley; la infraccion no es ménos negra, por andar acompañada +de pérfida hipocresía. Cuando un gobierno en casos apurados quebranta la +ley, y lo confiesa paladinamente, parece que con su confesion pide +perdon al público, y le da una garantía de que el exceso no será +repetido; pero el cometer las ilegalidades á la sombra de la misma ley, +es profanarla torpemente, es abusar de la buena fe de los pueblos, es +abrir la puerta á todo linaje de desmanes. En no respetando la mente de +la ley, todo se puede hacer con la ley en la mano; basta asirse de una +palabra ambigua, para contrariar abiertamente todas las miras del +legislador.» + + +§ IX. + +Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes talentos. Los poetas. + +Hay errores de tanto bulto, hay juicios que llevan tan manifiesto el +sello de la pasion, que no alucinan á quien no esté cegado por ella. No +está la principal dificultad en semejantes casos; sino en aquellos en +que, por presentarse mas disfrazado, no se conoce el motivo que habrá +falseado el juicio. Desgraciadamente, los hombres de elevado talento +adolecen muy á menudo del defecto que estamos censurando. Dotados por lo +comun de una sensibilidad exquisita, reciben impresiones muy vivas, que +ejercen grande influencia sobre el curso de sus ideas y deciden de sus +opiniones. Su entendimiento penetrante encuentra fácilmente razones en +apoyo de lo que se propone defender, y sus palabras y escritos arrastran +á los demas con ascendiente fascinador. + +Esta será sin duda la causa de la volubilidad que se nota en hombres de +genio reconocido; hoy ensalzan lo que mañana maldicen; hoy es para ellos +un dogma inconcuso, lo que mañana es miserable preocupacion. En una +misma obra se contradicen tal vez de una manera chocante, y os conducen +á consecuencias que jamas hubierais sospechado fueran conciliables con +sus principios. Os equivocariais si siempre achacaseis á mala fe estas +singulares anomalías: el autor habrá sostenido el sí y el no con +profunda conviccion; porque sin que él lo advirtiese, esta conviccion +solo dimanaba de un sentimiento vivo, exaltado; cuando su entendimiento +se explayaba con pensamientos admirables por su belleza y brillantez, no +era mas que un esclavo del corazon; pero esclavo hábil, ingenioso, que +correspondia á los caprichos de su dueño ofreciéndole exquisitas +labores. + +Los poetas, los verdaderos poetas, es decir, aquellos hombres á quienes +ha otorgado el Criador elevada concepcion, fantasía creadora y corazon +de fuego, estan mas expuestos que los demas á dejarse llevar por las +impresiones del momento. No les negaré la facultad de levantarse á las +mas altas regiones del pensamiento, ni diré que les sea imposible +moderar el vuelo de su ingenio y adquirir el hábito de juzgar con +acierto y tino; pero á no dudarlo, habrán menester mas caudal de +reflexion y mayor fuerza de carácter, que el comun de los hombres. + + +§ X. + +El poeta y el monasterio. + +Un viajero poeta atravesando una soledad oye el tañido de una campana, +que le distrae de las meditaciones en que estaba embelesado. En su alma +no se alberga la fe, pero no es inaccesible á las inspiraciones +religiosas. Aquel sonido piadoso en el corazon del desierto, cambia de +repente la disposicion de su espíritu, y le lleva á saborearse en una +melancolía grave y severa. Bien pronto descubre la silenciosa mansion +donde buscan asilo, léjos del mundo, la inocencia y el arrepentimiento. +Llega, apéase, llama, con una mezcla de respeto y de curiosidad; y al +pisar los umbrales del monasterio se encuentra con un venerable anciano, +de semblante sereno, de trato cortes y afable. El viajero es obsequiado +con afectuosa cordialidad, es conducido á la iglesia, á los claustros, á +la biblioteca, á todos los lugares donde hay algo que admirar ó notar. +El anciano monje no se aparta de su lado, sostiene la conversacion con +discernimiento y buen gusto, se muestra tolerante con las opiniones del +recien venido, se presta á cuanto puede complacerle, y no se separa de +él, sino cuando suena la hora del cumplimiento de sus deberes. El +corazon del viajero está dulcemente conmovido: el silencio interrumpido +tan solo por el canto de los salmos; la muchedumbre de objetos +religiosos que inspiran recogimiento y piedad, unidos á las estimables +cualidades y á la bondad y condescendencia del anciano cenobita, +inspiran al corazon del viajero sentimientos de religion, de admiracion +y gratitud, que señorean vivamente su alma. Despidiéndose de su +venerable huésped, se aleja meditabundo, llevándose aquellos gratos +recuerdos que no olvidará en mucho tiempo. Si en semejante situacion de +espíritu, le place á nuestro poeta intercalar en sus relaciones de viaje +algunas reflexiones sobre los institutos religiosos, ¿qué os parece que +dirá? Es bien claro. Para él, la institucion estará en aquel monasterio, +y el monasterio estará personificado en el monje cuya memoria le +embelesa. Contad pues con un elocuente trozo en favor de los institutos +religiosos, un anatema contra los filósofos que los condenan, una +imprecacion contra las revoluciones que los destruyen, una lágrima de +dolor sobre las ruinas y las tumbas. + +Pero ¡ay del monasterio, y de todos los institutos monásticos, si el +viajero se hubiese encontrado con un huésped de mal talante, de +conversacion seca y desabrida, poco aficionado á bellezas literarias y +artísticas, y de humor nada bueno para acompañar curiosos! A los ojos +del poeta, el monje desagradable habria sido la personificacion del +instituto; y en castigo del mal recibimiento, hubiera sido condenado +este género de vida, y acusado de abatir el espíritu, estrechar el +corazon, apartar del trato de los hombres, formar modales ásperos y +groseros, y acarrear innumerables males sin producir ningun bien. Y sin +embargo, la realidad de los casos habria permanecido la misma en uno y +otro supuesto: mediando solo la casualidad que deparara al viajero +acogida mas ó ménos halagüeña. + + +§ XI. + +Necesidad de tener ideas fijas. + +Las reflexiones que preceden, muestran la necesidad de tener ideas fijas +y opiniones formadas sobre las principales materias; y cuando esto no +sea dable, lo mucho que importa el abstenerse de improvisarlas, +abandonándonos á inspiraciones repentinas. Se ha dicho que los grandes +pensamientos nacen del corazon, y pudiera haberse añadido, que del +corazon nacen tambien los grandes errores. Si la experiencia no lo +hiciese palpable, la razon bastaria á demostrarlo. El corazon no piensa +ni juzga, no hace mas que sentir; pero el sentimiento es un poderoso +resorte que mueve el alma, y desplega y multiplica sus facultades. +Cuando el entendimiento va por el camino de la verdad y del bien, los +sentimientos nobles y puros contribuyen á darle fuerza y brio; pero los +sentimientos ignobles, ó depravados, pueden extraviar al entendimiento +mas recto. Hasta los sentimientos buenos, si se exaltan en demasía, son +capaces de conducirnos á errores deplorables. + + +§ XII. + +Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las bellas artes. + +Nacen de aquí consideraciones muy graves sobre el buen uso de la +oratoria, y en general de todas las artes que ó llegan al entendimiento +por conducto del corazon, ó al ménos se valen de él como de un auxiliar +poderoso. La pintura, la escultura, la música, la poesía, la literatura +en todas sus partes, tienen deberes muy severos, que olvidan con +demasiada frecuencia. La verdad y la virtud, hé aquí los dos objetos á +que se han de dirigir: la verdad para el entendimiento, la virtud para +el corazon; hé aquí lo que han de proporcionar al hombre por medio de +las impresiones con que le embelesan. En desviándose de este blanco, en +limitándose á la simple produccion del placer, son estériles para el +bien, y fecundas para el mal. + +El artista que solo se propone halagar las pasiones, corrompiendo las +costumbres, es un hombre que abusa de sus talentos y olvida la mision +sublime que le ha encomendado el Criador, al dotarle de facultades +privilegiadas que le aseguran ascendiente sobre sus semejantes; el +orador que sirviéndose de las galas de la diccion, y de su habilidad +para mover los afectos y hechizar la fantasía, procura hacer adoptar +opiniones erradas, es un verdadero impostor no ménos culpable que quien +emplea medios, quizas mas repugnantes, pero mucho ménos peligrosos. No +es lícito persuadir cuando no es lícito convencer; cuando la conviccion +es un engaño, la persuasion es una perfidia. Esta doctrina es severa, +pero indudable; los dictámenes de la razon no pueden ménos de ser +severos, cuando se ajustan á las prescripciones de la ley eterna, que es +severa tambien porque es justa é inmutable. + +Inferiremos de lo dicho, que los escritores ú oradores dotados de +grandes cualidades para interesar y seducir, son una verdadera calamidad +pública, cuando las emplean en defensa del error. ¿Qué importa el +brillo, si solo sirve á deslumbrar y perder? Las naciones modernas han +olvidado estas verdades, al resucitar entre ellas la elocuencia popular +que tanto dañó á las antiguas repúblicas; en las asambleas deliberantes +donde se ventilan los altos negocios del estado, donde se falla sobre +los grandes intereses de la sociedad, no debiera resonar otra voz que la +de una razon clara, sesuda, austera. La verdad es la misma, la realidad +de las cosas no se muda, porque se haya excitado el entusiasmo de la +asamblea y de los espectadores, y se haya decidido una votacion con los +acentos de un orador fogoso. Es ó no verdad lo que se sustenta, es ó no +útil lo que se propone, hé aquí lo único á que se ha de atender; lo +demas es extraviarse miserablemente, es olvidarse del fin de la +deliberacion, es jugar con los grandes intereses de la sociedad, es +sacrificarlos al pueril prurito de ostentar dotes oratorias, á la +mezquina vanidad de arrancar aplausos. + +Ya se ha observado que todas las asambleas, y muy particularmente en el +principio de las revoluciones, adolecen de espíritu de invasion, y se +distinguen por sus resoluciones desatinadas. La sesion comienza tal vez +con felices auspicios, pero de repente toma un sesgo peligroso; los +ánimos se conmueven, la mente se ofusca, la exaltacion sube de punto, +llega á rayar en frenesí; y una reunion de hombres que por separado +habrian sido razonables, se convierten en una turba de insensatos y +delirantes. La causa es obvia; la impresion del momento es viva; +prepondera sobre todo, lo señorea todo con la simpatía natural al +hombre, se propaga como un flúido eléctrico, y corriendo adquiere +velocidad y fuerza; lo que al principio era una chispa, es á pocos +momentos una conflagracion espantosa. + +El tiempo, los desengaños y escarmientos amaestran algun tanto á las +naciones, haciendo que se vaya embotando la sensibilidad, y no sea tan +peligrosa la fascinacion oratoria: triste remedio para el mal, la +repeticion de sus daños. Como quiera, ya que no es posible cambiar el +corazon de los hombres, serán dignos de gloria y prez los oradores +esclarecidos, que emplean en defensa de la verdad y de la justicia las +mismas armas que otros usan en pro del error y del crímen. Al lado del +veneno la Providencia suele colocar el antídoto. + + +§ XIII. + +Ilusion causada por los pensamientos revestidos de imágenes. + +A mas del peligro de errar que consigo trae la mocion de los afectos, +hay otro tal vez ménos reparado, y que sin embargo es de mucha +trascendencia, cual es el de los pensamientos revestidos con una imágen +brillante. Es indecible el efecto que este artificio produce; tal +pensamiento no mas que superficial, pasa por profundo, merced á su +disfraz grave y filosófico; tal otro que presentado desnudo fuera una +vulgaridad, mostrándose con nobles atavíos oculta su orígen plebeyo; y +una proposicion que enunciada con sequedad mostraria de bulto que es +inexacta ó falsa, ó quizas un solemne despropósito, es contada entre las +verdades que no consienten duda, si anda cubierta con ingenioso velo. + +He dicho que los daños en este punto son de mucha trascendencia, porque +suelen adolecer de semejante defecto los autores profundos y +sentenciosos; y como quiera que sus palabras se escuchan con tanto mas +respeto y acatamiento, cuanto es mas fuerte el tono de conviccion con +que se expresan, resulta que el lector incauto recibe como axioma +inconcuso, ó máxima de eterna verdad, lo que á veces no es mas que un +sueño del pensador, ó un lazo tendido adrede á la buena fe de los poco +avisados[19]. + + + + +CAPÍTULO XX. + +FILOSOFÍA DE LA HISTORIA. + + +§ I. + +En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de adquirirla. + +No trato aquí de la historia bajo el aspecto crítico, sino únicamente +bajo el filósofo. Lo relativo á la simple investigacion de los hechos +está explicado en el cap. XI. + +¿Cuál es el método mas á propósito para comprender el espíritu de una +época, formarse ideas claras y exactas sobre su carácter, penetrar las +causas de los acontecimientos, y señalar á cada cual sus propios +resultados? Esto equivale á preguntar cuál es el método conveniente para +adquirir la verdadera filosofía de la historia. + +¿Será con la eleccion de los buenos autores? ¿pero cuáles son los +buenos? ¿quién nos asegura que no los ha guiado la pasion? ¿quién sale +fiador de su imparcialidad? ¿cuántos son los que han escrito la historia +del modo que se necesita para enseñarnos la filosofía que le +corresponde? Batallas, negociaciones, intrigas palaciegas, vidas y +muertes de principes, cambios de dinastías, de formas políticas, á esto +se reducen la mayor parte de las historias; nada que nos pinte al +individuo con sus ideas, sus afectos, sus necesidades, sus gustos, sus +caprichos, sus costumbres; nada que nos haga asistir á la vida íntima de +las familias y de los pueblos; nada que en el estudio de la historia nos +haga comprender la marcha de la humanidad. Siempre en la política, es +decir, en la superficie; siempre en lo abultado y ruidoso, nunca en las +entrañas de la sociedad, en la naturaleza de las cosas, en aquellos +sucesos que por recónditos y de poca apariencia, no dejan de ser de la +mayor importancia. + +En la actualidad se conoce ya este vacío, y se trabaja por llenarle. No +se escribe la historia sin que se procure filosofar sobre ella. Esto que +en sí es muy bueno, tiene otro inconveniente, cual es, que en lugar de +la verdadera filosofía de la historia se nos propina con frecuencia la +filosofía del historiador. Mas vale no filosofar que filosofar mal; si +queriendo profundizar la historia la trastorno, preferible seria que me +atuviese al sistema de nombres y fechas. + + +§ II. + +Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la historia. + +Preciso es leer las historias, y á falta de otras, debe uno atenerse á +las que existen; sin embargo yo me inclino á que este estudio no basta +para aprender la filosofía de la historia. Hay otro mas á propósito, y +que hecho con discernimiento, es de un efecto seguro: el estudio +inmediato de los monumentos de la época. Digo _inmediato_, esto es, que +conviene no atenerse á lo que nos dice de ellos el historiador, sino +verlos con los propios ojos. + +Pero este trabajo, se me dirá, es muy pesado, para muchos imposible, +difícil para todos. No niego la fuerza de esta observacion; pero +sostengo que en muchos casos, el método que propongo ahorra tiempo y +fatigas. La vista de un edificio, la lectura de un documento, un hecho, +una palabra al parecer insignificantes y en que no ha reparado el +historiador, nos dicen mucho mas y mas claro, y mas verdadero y exacto, +que todas sus narraciones. + +Un historiador se propone retratarme la sencillez de las costumbres +patriarcales; recoge abundantes noticias sobre los tiempos mas remotos, +y agota el caudal de su erudicion, filosofía y elocuencia, para hacerme +comprender lo que eran aquellos tiempos y aquellos hombres, y ofrecerme +lo que se llama una descripcion completa. A pesar de cuanto me dice, yo +encuentro otro medio mas sencillo, cual es el asistir á las escenas +donde se me presenta en movimiento y vida lo que trato de conocer. Abro +los escritores de aquellas épocas, que no son ni en tanto número, ni tan +voluminosos, y allí encuentro retratos fieles que enseñan y deleitan. La +Biblia y Homero nada me dejan que desear. + + +§ III. + +Aplicacion á la historia del espíritu humano. + +La inteligencia humana tiene su historia, como la tienen los sucesos +exteriores; historia tanto mas preciosa, cuanto nos retrata lo mas +íntimo del hombre, y lo que ejerce sobre él poderosa influencia. +Hállanse á cada paso descripciones de escuelas, y del carácter y +tendencia del pensamiento en esta ó aquella época; es decir que son +muchos los historiadores del entendimiento; pero si se desea saber algo +mas que cuatro generalidades, siempre inexactas, y á menudo totalmente +falsas, es preciso aplicar la regla establecida: leer los autores de la +época que se desea conocer. Y no se crea que es absolutamente necesario +revolverlos todos, y que así este método se haga impracticable para el +mayor número de los lectores; una sola página de un escritor nos pinta +mas al vivo su espíritu y su época que cuanto podrian decirnos los mas +minuciosos historiadores. + + +§ IV. + +Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre el modo de +adelantar en la filosofía de la historia. + +Si el lector se contenta con lo que le dicen los otros, y no trata de +examinarlo por sí mismo, logrará tal vez un conocimiento _histórico_, +pero no _intuitivo_: _sabrá_ lo que son los hombres y las cosas, pero no +lo _verá_: dará razon de la cosa, pero no será capaz de pintarla. Una +comparacion aclarará mi pensamiento. Supongamos que se me habla de un +sugeto importante que no puedo tratar ni ver, y curioso yo de saber algo +de su figura y modales, pregunto á los que le conocen personalmente. Me +dirán, por ejemplo, que es de estatura mas que mediana, de espaciosa y +despejada frente, cabello negro y caido con cierto desórden, ojos +grandes, mirada viva y penetrante, color pálido, facciones animadas y +expresivas; que en sus labios asoma con frecuencia la sonrisa de la +amabilidad, y que de vez en cuando anuncia algo de maligno; que su +palabra es mesurada y grave, pero que con el calor de la conversacion se +hace rápida, incisiva y hasta fogosa; y así me irán ofreciendo un +conjunto físico y moral para darme la idea mas aproximada posible; si +supongo que estas y otras noticias son exactas, que se me ha descrito +con toda fidelidad el original, tengo una idea de lo que es la persona +que llamaba mi curiosidad, y podré dar cuenta de ella á quien como yo +estuviese deseoso de conocerla. Pero ¿es esto bastante para formar un +concepto cabal de la misma, para que se me presente á la imaginacion +tal como es en sí? Ciertamente que no. ¿Quereis una prueba? Suponed que +el que ha oido la relacion es un retratista de mucho mérito; ¿será capaz +de retratar á la persona descrita? Que lo intente, y concluida la obra, +preséntese de improviso el original, es bien seguro que no se le +conocerá por la copia. + +Todos habremos experimentado por nosotros mismos esta verdad: cien y +cien veces habremos oido explicar la fisonomía de una persona; á nuestro +modo nos hemos formado en la imaginacion una figura en la cual hemos +procurado reunir las cualidades oidas; pues bien, cuando se presenta la +persona, encontramos tanta diferencia que nos es preciso retocar mucho +el trabajo, si no destruirle totalmente. Y es que hay cosas de que es +imposible formarse idea clara y exacta sin tenerlas delante; y las hay +en gran número, y sumamente delicadas, imperceptibles por separado y +cuyo conjunto forma lo que llamamos la fisonomía. ¿Cómo explicaréis la +diferencia de dos personas muy semejantes? No de otra manera que +viéndolas: se parecen en todo, no sabriais decir en qué discrepan; pero +hay alguna cosa que no las deja confundir: á la primera ojeada lo +percibís, sin atinar lo que es. + +Hé aquí todo mi pensamiento. En las obras críticas se nos ofrecen +extensas y tal vez exactas descripciones del estado del entendimiento en +tal ó cual época; y á pesar de todo no la conocemos aun: si se nos +presentasen trozos de escritores de tiempos diferentes, no acertaríamos +á clasificarlos cual conviene; nos fatigaríamos en recordar las +cualidades de unos y otros, pero esto no nos evitaria el caer en +equivocaciones groseras, en disparatados anacronismos. Con mucho ménos +trabajo saliéramos airosos del empeño si hubiésemos leido los autores de +que se trata: quizas no disertaríamos con tanto aparato de erudicion y +crítica; pero juzgaríamos con harto mas acierto. «El giro del +pensamiento, diríamos, el estilo, el lenguaje revelan un escritor de tal +época; este trozo es apócrifo, aquí se descubre la mano de tal otro +tiempo;» y así andaríamos clasificando sin temor de equivocarnos, por +mas que no pudiésemos hacernos comprender bien de aquellos que como +nosotros, no conociesen de vista á aquellos personajes. Si entónces se +nos dijera: «y tal cualidad, ¿cómo es que no se encuentra aquí? ¿porqué +tal otra se halla en mayor grado? porqué?...» «Imposible será,» +replicaríamos quizas nosotros, «satisfacer todos los escrúpulos de V.; +lo que puedo asegurar es, que los personajes que figuran aquí los tengo +bien conocidos; y que no puedo equivocarme sobre los rasgos de su +fisonomía, porque los he visto muchas veces.» + + + + +CAPÍTULO XXI. + +RELIGION. + + +§ I. + +Insensato discurrir de los indiferentes en materias de religion. + +Impropio fuera de este lugar, un tratado de religion, pero no lo serán +algunas reflexiones para dirigir el pensamiento en esta importantísima +materia. De ellas resultará que los indiferentes ó incrédulos son +pésimos pensadores. + +La vida es breve, la muerte cierta: de aquí á pocos años el hombre que +disfruta de la salud mas robusta y lozana, habrá descendido al sepulcro, +y sabrá por experiencia lo que hay de verdad en lo que dice la religion +sobre los destinos de la otra vida. Si no creo, mi incredulidad, mis +dudas, mis invectivas, mis sátiras, mi indiferencia, mi orgullo +insensato, no destruyen la realidad de los hechos: si existe otro mundo +donde se reservan premios al bueno, y castigos al malo, no dejará +ciertamente de existir porque á mí me plazca el negarlo; y ademas esta +caprichosa negativa no mejorará el destino que segun las leyes eternas +me haya de caber. Cuando suene la última hora, será preciso morir, y +encontrarme con la nada ó con la eternidad. Este negocio es +exclusivamente mio, tan mio, como si yo existiera solo en el mundo: +nadie morirá por mí; nadie se pondrá en mi lugar en la otra vida, +privándome del bien, ó librándome del mal. Estas consideraciones me +muestran con toda evidencia, la alta importancia de la religion; la +necesidad que tengo de saber lo que hay de verdad en ella; y que si +digo, «sea lo que fuere de la religion, no quiero pensar en ella,» hablo +como el mas insensato de los hombres. + +Un viajero encuentra en su camino un rio caudaloso; le es preciso +atravesarle, ignora si hay algun peligro en este ó aquel vado, y está +oyendo que muchos que se hallan como él á la orilla, ponderan la +profundidad del agua en determinados lugares, y la imposibilidad de +salvarse el temerario que á tantearlos se atreviese. El insensato dice: +«¿qué me importan á mí esas cuestiones?» y se arroja al rio sin mirar +por dónde. Hé aquí al indiferente en materias de religion. + + +§ II. + +El indiferente y el género humano. + +La humanidad entera se ha ocupado y se está ocupando de la religion; los +legisladores la han mirado como el objeto de la mas alta importancia; +los sabios la han tomado por materia de sus mas profundas meditaciones; +los monumentos, los códigos, los escritos de las épocas que nos han +precedido, nos muestran de bulto este hecho, que la experiencia cuida de +confirmar; se ha discurrido y disputado inmensamente sobre la religion; +las bibliotecas estan atestadas de obras relativas á ella; y hasta en +nuestros dias la prensa va dando otras á luz en número muy crecido: +cuando pues viene el indiferente y dice: «todo esto no merece la pena de +ser examinado; yo juzgo sin oir, estos sabios son todos unos mentecatos, +estos legisladores unos necios, la humanidad entera es una miserable +ilusa, todos pierden lastimosamente el tiempo en cuestiones que nada +importan;» ¿no es digno de que esa humanidad, y esos sabios, y esos +legisladores, se levanten contra él, arrojen sobre su frente el borron +que él les ha echado, y le digan á su vez: «¿quién eres tú que así nos +insultas, que así desprecias los sentimientos mas íntimos del corazon, y +todas las tradiciones de la humanidad? ¿que así declaras frívolo lo que +en toda la redondez de la tierra se reputa grave é importante? ¿quién +eres tú? ¿Has descubierto por ventura el secreto de no morir? miserable +monton de polvo, ¿olvidas que bien pronto te dispersará el viento? Débil +criatura, ¿cuentas acaso con medios para cambiar tu destino en esa +region que desconoces; la dicha ó la desdicha ¿son para tí indiferentes? +Si existe ese juez, de quien no quieres ocuparte, ¿esperas que se dará +por satisfecho, si al llamarte á juicio le respondes: «¿y á mí qué me +importaban vuestros mandatos, ni vuestra misma existencia?» Antes de +desatar tu lengua con tan insensatos discursos, date una mirada á tí +mismo; piensa en esa débil organizacion que el mas leve accidente es +capaz de trastornar, y que brevísimo tiempo ha de bastar á consumir; y +entónces siéntate sobre una tumba, recógete y medita. + + +§ III. + +Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios. + + +Curado el buen pensador del achaque de indiferentismo, convencido +profundamente de que la religion es el asunto de mas elevada +importancia, debiera pasar mas adelante y discurrir de esta manera: ¿Es +probable que todas las religiones no sean mas que un cúmulo de errores, +y que la doctrina que las rechaza á todas sea verdadera? + +Lo primero que las religiones establecen ó suponen, es la existencia de +Dios. ¿Existe Dios? ¿Existe algun Hacedor del universo? Levanta los ojos +al firmamento, tiéndelos por la faz de la tierra, mira lo que tú mismo +eres; y viendo por todas partes grandor y órden, dí, si te atreves: «el +acaso es quien ha hecho el mundo; el acaso me ha hecho á mí; el edificio +es admirable, pero no hay arquitecto; el mecanismo es asombroso, pero no +hay artífice; el órden existe sin ordenador, sin sabiduría para concebir +el plan, sin poder para ejecutarle.» Este raciocinio que tratándose de +los mas insignificantes artefactos, seria despreciable y hasta contrario +al sentido comun, ¿se podrá aplicar al universo? Lo que es insensato con +respecto á lo pequeño, ¿será cuerdo con relacion á lo grande? + + +§ IV. + +No es posible que todas las religiones sean verdaderas. + +Son muchas y muy varias las religiones que dominan en los diferentes +puntos de la tierra; ¿seria posible que todas fuesen verdaderas? El sí y +el no, con respecto á una misma cosa, no puede ser verdadero á un mismo +tiempo. Los judíos dicen que el Mesías no ha venido, los cristianos +afirman que sí; los musulmanes respetan á Mahoma como insigne profeta, +los cristianos le miran como solemne impostor; los católicos sostienen +que la Iglesia es infalible en puntos de dogma y de moral, los +protestantes lo niegan; la verdad no puede estar por ambas partes, unos +ú otros se engañan. Luego es un absurdo el decir que todas las +religiones son verdaderas. + +Ademas, toda religion se dice bajada del cielo: la que lo sea, será la +verdadera, las restantes no serán otra cosa que ilusion ó impostura. + + +§ V. + +Es imposible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios. + +¿Es posible que todas las religiones sean igualmente agradables á Dios, +y que se dé igualmente por satisfecho con todo linaje de cultos? No. A +la verdad infinita no puede serle acepto el error, á la bondad infinita +no puede serle grato el mal: luego el afirmar que todas las religiones +son igualmente buenas, que con todos los cultos el hombre llena bien sus +deberes para con Dios, es blasfemar de la verdad y bondad del Criador. + + +§ VI. + +Es imposible que todas las religiones sean una invencion humana. + +¿No seria lícito pensar que no hay ninguna religion verdadera, que todas +son inventadas por el hombre? No. ¿Quién fué el inventor? El origen de +las religiones se pierde en la noche de los tiempos: allí donde hay +hombres, allí hay sacerdote, altar y culto. ¿Quién seria ese inventor, +cuyo nombre se habria olvidado, y cuya invencion se habria difundido por +toda la tierra, comunicándose á todas las generaciones? Si la invencion +tuvo lugar entre pueblos cultos, ¿cómo se logró que la adoptasen los +bárbaros y hasta los salvajes? Si nació entre bárbaros, ¿cómo no la +rechazaron las naciones cultas? Diréis que fué una necesidad social, y +que su orígen está en la misma cuna de la sociedad. Pero entónces se +puede preguntar, ¿quién conoció esta necesidad, quién discurrió los +medios de satisfacerla, quién excogitó un sistema tan á propósito para +enfrenar y regir á los hombres? y una vez hecho el descubrimiento, +¿quién tuvo en su mano todos los entendimientos y todos los corazones, +para comunicarles esas ideas y sentimientos que han hecho de la religion +una verdadera necesidad, y, por decirlo así, una segunda naturaleza? + +Vemos á cada paso que los descubrimientos mas útiles, mas provechosos, +mas necesarios, permanecen limitados á esta ó aquella nacion, sin +extenderse á las otras durante mucho tiempo, y no propagándose sino con +suma lentitud á las mas inmediatas ó relacionadas; ¿cómo es que no haya +sucedido lo mismo en lo tocante á la religion? ¿cómo es que de la +invencion maravillosa hayan tenido conocimiento todos los pueblos de la +tierra, sea cual fuere su pais, lengua, costumbres, barbarie ó +civilizacion, grosería ó cultura? + +Aquí no hay medio: ó la religion procede de una revelacion primitiva, ó +de una inspiracion de la naturaleza; en uno y otro caso hallamos su +orígen divino; si hay revelacion, Dios ha hablado al hombre, si no la +hay, Dios ha escrito la religion en el fondo de nuestra alma. Es +indudable que la religion no puede ser invencion humana, y que á pesar +de lo desfigurada y adulterada que la vemos en diferentes tiempos y +paises, se descubre en el fondo del corazon humano un sentimiento +descendido de lo alto: al traves de las monstruosidades que nos presenta +la historia, columbramos la huella de una revelacion primitiva. + + +§ VII. + +La revelacion es posible. + +¿Es posible que Dios haya revelado algunas cosas al hombre? Sí. El que +nos ha dado la palabra no estará privado de ella; si nosotros poseemos +un medio de comunicarnos recíprocamente nuestros pensamientos y afectos, +Dios todopoderoso é infinitamente sabio, no carecerá seguramente de +medios para trasmitirnos lo que fuere de su agrado. Ha criado la +inteligencia, ¿y no podria ilustrarla? + + +§ VIII. + +Solucion de una dificultad contra la revelacion. + +Pero Dios, objetará el incrédulo, es demasiado grande para humillarse á +conversar con su criatura; mas entónces tambien deberíamos decir, que +Dios es demasiado grande para haberse ocupado en criarnos. Criándonos +nos sacó de la nada, revelándonos alguna verdad perfecciona su obra; ¿y +cuándo se ha visto que un artífice desmereciese por mejorar su +artefacto? Todos los conocimientos que tenemos nos vienen de Dios, +porque él es quien nos ha dado la facultad de conocer, y él es quien, ó +ha grabado en nuestro entendimiento las ideas, ó ha hecho que pudiéramos +adquirirlas por medios que todavía se nos ocultan. Si Dios nos ha +comunicado un cierto órden de ideas, sin que nada haya perdido de su +grandor, es un absurdo el decir que se rebajaria si nos trasmitiese +otros conocimientos por conducto distinto del de la naturaleza. Luego +la revelacion es posible; luego quien dudare de esta posibilidad, ha de +dudar al mismo tiempo de la omnipotencia, hasta de la existencia de +Dios. + + +§ IX. + +Consecuencias de los párrafos anteriores. + +Importa muchísimo el encontrar la verdad en materias de religion (§ 1 y +2); todas las religiones no pueden ser verdaderas (§ 4); si hubiese una +revelada por Dios, aquella seria la verdadera (§ 4); la religion no ha +podido ser invencion humana (§ 6). La revelacion es posible (§ 7); lo +que falta pues averiguar es, si esta revelacion existe y dónde se halla. + + +§ X. + +Existencia de la revelacion. + +¿Existe la revelacion? Por el pronto salta á los ojos un hecho que da +motivo á pensar que sí. Todos los pueblos de la tierra hablan de una +revelacion; y la humanidad no se concierta para tramar una impostura. +Esto prueba una tradicion primitiva, cuya noticia ha pasado de padres á +hijos, y que si bien ofuscada y adulterada, no ha podido borrarse de la +memoria de los hombres. + +Se objetará que la imaginacion ha convertido en voces el ruido del +viento, y en apariciones misteriosas los fenómenos de la naturaleza; y +así el débil mortal se ha creido rodeado de seres desconocidos que le +dirigian la palabra, y le descubrian los arcanos de otros mundos. No +puede negarse que la objecion es especiosa; sin embargo no será difícil +manifestar, que es del todo insubsistente y fútil. + +Es cierto que cuando el hombre tiene idea de la existencia de seres +desconocidos, y está convencido de que estos se ponen en relacion con +él, fácilmente se inclina á imaginar que ha oido acentos fatídicos, y se +han ofrecido á sus ojos espectros venidos del otro mundo. Mas no sucede, +ni puede suceder así, en no abrigando el hombre semejante conviccion, y +mucho ménos si ni aun llega á tener noticia de que existen dichos seres; +pues entónces no es dable conjeturar de dónde procederia una ilusion tan +extravagante. Si bien se observa, todas las creaciones de nuestra +fantasia, hasta las mas incoherentes y monstruosas, se forman de un +conjunto de imágenes de objetos que otras veces hemos visto; y que á la +sazon reunimos del modo que place á nuestro capricho, ó nos sugiere +nuestra cabeza enfermiza. Los castillos encantados de los libros de +caballería, con sus damas, enanos, salones, subterráneos, hechizos y +todas sus locuras, son un informe agregado de partes muy reales que la +imaginacion del escritor componia á su manera, sacando al fin un todo +que solo cabia en los sueños de un delirante. Lo propio sucede en lo +demas: la razon y la experiencia estan acordes en atestiguarnos este +fenómeno ideológico. Si suponemos pues que no se tiene idea alguna de +otra vida distinta de la presente, ni de otro mundo que el que está á +nuestra vista, ni de otros vivientes que los que moran con nosotros en +la tierra, el hombre fingirá gigantes, fieras monstruosas, y otras +extravagancias por este estilo; mas no seres invisibles, no revelaciones +de un cielo que no conoce, no dioses que le ilustren y dirijan. Ese +mundo nuevo, ideal, puramente fantástico, no le ocurrirá siquiera; +porque semejante ocurrencia no tendrá, por decirlo así, punto de +partida, carecerá de antecedentes que puedan motivarla. Y aun +suponiendo que este órden de ideas se hubiese ofrecido á algun +individuo, ¿cómo era posible que de ello participase la humanidad +entera? ¿Cuándo se habria visto semejante _contagio_ intelectual y +moral? + +Sea lo que fuere del valor de estas reflexiones, pasemos á los hechos: +dejemos lo que haya podido ser, y examinemos lo que ha sido. + + +§ XI. + +Pruebas históricas de la existencia de la revelacion. + +Existe una sociedad que pretende ser la única depositaria é intérprete +de las revelaciones con que Dios se ha dignado favorecer al linaje +humano: esta pretension debe llamar la atencion del filósofo que se +proponga investigar la verdad. + +¿Qué sociedad es esa? ¿Ha nacido de poco tiempo á esta parte? Cuenta +diez y ocho siglos de duracion, y estos siglos no los mira sino como un +período de su existencia; pues subiendo mas arriba, va explicando su no +interrumpida genealogía y se remonta hasta el principio del mundo. Que +lleva diez y ocho siglos de duracion, que su historia se enlaza con la +de un pueblo cuyo origen se pierde en la antigüedad mas remota, es tan +cierto como que han existido las repúblicas de Grecia y Roma. + +¿Qué títulos presenta en apoyo de su doctrina? En primer lugar, está en +posesion de un libro, que es sin disputa el mas antiguo que se conoce, y +que ademas encierra la moral mas pura, un sistema de legislacion +admirable, y contiene una narracion de prodigios. Hasta ahora nadie ha +puesto en duda el mérito eminente de este libro; siendo esto tanto mas +de extrañar, cuanto una gran parte de él nos ha venido de manos de un +pueblo, cuya cultura no alcanzó ni con mucho á la de otros pueblos de la +antigüedad. + +¿Ofrece la dicha sociedad algunos otros títulos que justifiquen sus +pretensiones? A mas de los muchos, á cual mas graves é imponentes, hé +aquí uno que por sí solo basta. Ella dice que se hizo la transicion de +la sociedad vieja á la nueva, del modo que estaba pronosticado en el +libro misterioso; que llegada la plenitud de los tiempos, apareció sobre +la tierra un Hombre-Dios, quien fué á la vez el cumplimiento de la ley +antigua, y el autor de la nueva; que todo lo antiguo era una sombra y +figura, que este Hombre-Dios fué la realidad; que él fundó la sociedad +que apellidamos Iglesia católica, le prometió su asistencia hasta la +consumacion de los siglos, selló su doctrina con su sangre, resucitó al +tercer dia de su crucifixion y muerte, subió á los cielos, envió al +Espíritu santo, y que al fin del mundo ha de venir á juzgar á los vivos +y á los muertos. + +¿Es verdad que en este Hombre se cumpliesen las antiguas profecías? Es +innegable: leyendo algunas de ellas parece que uno está leyendo la +historia evangélica. + +¿Dió algunas pruebas de la divinidad de su mision? Hizo milagros en +abundancia; y cuanto él profetizó, ó se ha cumplido exactamente, ó se va +cumpliendo con puntualidad asombrosa. + +¿Cuál fué su vida? Sin tacha en su conducta; sin límite para hacer el +bien. Despreció las riquezas y el poder mundano, arrostró con serenidad +las privaciones, los insultos, los tormentos, y por fin una muerte +afrentosa. + +¿Cuál es su doctrina? Sublime cual no cupiera jamas en mente humana; tan +pura en su moral, que le han hecho justicia sus mas violentos enemigos. + +¿Qué cambio social produjo este Hombre? Recordad lo que era el mundo +romano, y ved lo que es el mundo actual; mirad lo que son los pueblos +donde no ha penetrado el cristianismo, y lo que son aquellos que han +estado siglos bajo su enseñanza, y la conservan todavía, aunque algunos +alterada y desfigurada. + +¿De qué medios dispuso? No tenia dónde reclinar su cabeza. Envió á doce +hombres salidos de la ínfima clase del pueblo; se esparcieron por los +cuatro ángulos de la tierra, y la tierra los oyó y creyó. + +Esta religion ¿ha pasado por el crisol de la desgracia? ¿No ha sufrido +contrariedad de ninguna clase? Ahí está la sangre de infinitos mártires, +ahí los escritos de numerosos filósofos que la han examinado, ahí los +muchos monumentos que atestiguan las tremendas luchas que ha sostenido +con los príncipes, con los sabios, con las pasiones, con los intereses, +con las preocupaciones, con todos cuantos elementos de resistencia +pueden combinarse sobre la tierra. + +¿De qué medios se valieron los propagadores del cristianismo? De la +predicacion y del ejemplo confirmados por milagros. Estos milagros, la +crítica mas escrupulosa no puede rechazarlos; que si los rechaza, poco +importa, pues entónces confiesa el mayor de los milagros, que es la +conversion del mundo sin milagros. + +El cristianismo ha contado entre sus hijos á los hombres mas +esclarecidos por su virtud y sabiduría; ningun pueblo antiguo ni moderno +se ha elevado á tan alto grado de civilizacion y cultura como los que le +han profesado; sobre ninguna religion se ha disputado ni escrito tanto +como sobre la cristiana; las bibliotecas estan llenas de obras maestras +de crítica y de filosofía debidas á hombres que sometieron humildemente +su entendimiento en obsequio de la fe; luego esa religion está á +cubierto de los ataques que se pueden dirigir contra las que han nacido +y prosperado entre pueblos groseros é ignorantes. Ella tiene pues todos +los caractéres de verdadera, de divina. + + +§ XII. + +Los protestantes y la Iglesia católica. + +En los últimos siglos los cristianos se han dividido: unos han +permanecido adictos á la Iglesia católica, otros han conservado del +cristianismo lo que les ha parecido bien; y á consecuencia del principio +fundamental que han asentado, y que entrega la fe á discrecion de cada +creyente, se han fraccionado en innumerables sectas. + +¿Dónde estará la verdad? Los fundadores de las nuevas sectas son de +ayer, la Iglesia católica señala la sucesion de sus pastores, que sube +hasta Jesucristo; ellos han enseñado diferentes doctrinas, y una misma +secta las ha variado repetidas veces, la Iglesia católica ha conservado +intacta la fe que le trasmitieron los apóstoles; la novedad y la +variedad se hallan pues en presencia de la antigüedad y de la unidad; el +fallo no puede ser dudoso. + +Ademas, los católicos sostienen que fuera de la Iglesia no hay +salvacion, los protestantes afirman que los católicos tambien pueden +salvarse; y así ellos mismos reconocen que entre nosotros nada se cree +ni practica que pueda acarrearnos la condenacion eterna. Ellos en favor +de su salvacion no tienen sino su voto; nosotros en pro de la nuestra, +tenemos el suyo y el nuestro; aun cuando juzgáramos solamente por +motivos de prudencia humana, esta nos aconsejaria que no abandonásemos +la fe de nuestros padres. + +En esta breve reseña se contiene el hilo del discurso de un católico que +conforme á lo que dice san Pedro, quiera estar preparado para dar cuenta +de su fe, y manifestar que ateniéndose á la católica, no se desvía de +las reglas de bien pensar. Ahora, añadiré algunas observaciones que +sirvan a prevenir peligros, en que zozobra con harta frecuencia la fe de +los incautos. + + +§ XIII. + +Errado método de algunos impugnadores de la religion. + +En el exámen de las materias religiosas siguen muchos un camino errado. +Toman por objeto de sus investigaciones un dogma, y las dificultades +que contra él levantan, las creen suficientes para destruir la verdad de +la religion; ó al ménos para ponerla en duda. Esto es proceder de un +modo que atestigua cuán poco se ha meditado sobre el estado de la +cuestion. + +En efecto: no se trata de saber si los dogmas estan al alcance de +nuestra inteligencia, ni si damos completa solucion á todas las +dificultades que contra este ó aquel puedan objetarse: la religion misma +es la primera en decirnos que estos dogmas no podemos comprenderlos con +la sola luz de la razon; que miéntras estamos en esta vida, es necesario +que nos resignemos á ver los secretos de Dios al traves de sombras y +enigmas, y por esto nos exige la fe. El decir pues, «yo no quiero creer +porque no comprendo,» es enunciar una contradiccion; si lo comprendieses +todo, claro es que no se te hablaria de fe. El argumentar contra la +religion, fundándose en la incomprensibilidad de sus dogmas, es hacerle +un cargo de una verdad que ella misma reconoce, que acepta, y sobre la +cual en cierto modo, hace estribar su edificio. Lo que se ha de examinar +es, si ella ofrece garantías de veracidad, y de que no se engaña en lo +que propone: asentado el principio de su infalibilidad, todo lo demas se +allana por sí mismo; pero si este nos falta, es imposible dar un paso +adelante. Cuando un viajero de cuya inteligencia y veracidad no podemos +dudar, nos refiere cosas que no comprendemos, ¿por ventura le negaremos +nuestra fe? No ciertamente. Luego una vez asegurados de que la Iglesia +no nos engaña, poco importa que su enseñanza sea superior á nuestra +inteligencia. + +Ninguna verdad podria subsistir, si bastasen á hacernos dudar de ella +algunas dificultades que no alcanzásemos á desvanecer. De esto se +seguiria que un hombre de talento esparciria la incertidumbre sobre +todas las materias, cuando se encontrase con otros que no le igualasen +en capacidad; porque es bien sabido que en mediando esta diferencia, no +le es dado al inferior deshacerse de los lazos con que le enreda el que +le aventaja. + +En las ciencias, en las artes, en los negocios comunes de la vida, +hallamos á cada paso dificultades que nos hacen incomprensible una cosa +de cuya existencia no nos es permitido dudar. Sucede á veces que la cosa +no comprendida nos parece rayar en lo imposible; mas si por otra parte +sabemos que existe, nos guardamos de declararla tal, y conservando la +conviccion de su existencia, recordamos el poco alcance de nuestro +entendimiento. Nada mas comun que oir: «No comprendo lo que ha contado +fulano; me parece imposible, pero en fin es hombre veraz y que sabe lo +que dice; si otro lo refiriera no lo creeria, pero ahora no pongo duda +en que la cosa es tal como él la afirma.» + + +§ XIV. + +La mas alta filosofía acorde con la fe. + +Imagínanse algunos que se acreditan de altos pensadores cuando no +quieren creer lo que no comprenden; y estos justifican el famoso dicho +de Bacon: «poca filosofía aparta de la religion, mucha filosofía conduce +á ella.» Y á la verdad, si se hubiesen internado en las profundidades +de las ciencias, conocieran que un denso velo encubre á nuestros ojos la +mayor parte de los objetos; que sabemos poquísimo de los secretos de la +naturaleza; que hasta de las cosas, en apariencia mas fáciles de +comprender, se nos ocultan por lo comun los principios constitutivos, su +esencia; conocieran que ignoramos lo que es este universo que nos +asombra, que ignoramos lo que es nuestro cuerpo, que ignoramos lo que es +nuestro espíritu; que nosotros somos un arcano á nuestros propios ojos, +y que hasta ahora todos los esfuerzos de la ciencia han sido impotentes +para explicar los fenómenos que constituyen nuestra vida, que nos hacen +sentir nuestra existencia; conocieran que el mas precioso fruto que se +recoge en las regiones filosóficas mas elevadas es una profunda +conviccion de nuestra debilidad é ignorancia. Entónces infirieran que +esa sobriedad en el saber, recomendada por la religion cristiana, esa +prudente desconfianza de las fuerzas de nuestro entendimiento, estan de +acuerdo con las lecciones de la mas alta filosofía; y que así el +catecismo nos hace llegar desde nuestra infancia al punto mas culminante +que señalara á la ciencia la sabiduría humana. + + +§ XV. + +Quien abandona la religion católica no sabe dónde refugiarse. + +Hemos seguido el camino que puede conducir á la religión católica; +echemos una ojeada sobre el que se presenta, si nos apartamos de ella. +Al abandonar la fe de la Iglesia, ¿dónde nos refugiamos? Si en el +protestantismo, ¿en cuál de sus sectas? ¿Qué motivos de preferencia nos +ofrece la una sobre la otra? Discernirlo será imposible; abrazar á +ciegas una cualquiera nos lo será todavía mas; y por otra parte, esto +equivaldría á no profesar ninguna. Si en el filosofismo, ¿qué es el +filosofismo incrédulo? Es una negacion de todo, las tinieblas, la +desesperacion. ¿Andaremos en busca de otras religiones? Ciertamente que +ni el islamismo, ni la idolatría, no nos contarán entre sus adeptos. + +Abandonar pues la religion católica, será abjurarlas todas; será tomar +el partido de vivir sin ninguna; dejar que corran los años; que nuestra +vida se acerque á su término fatal, sin guia para lo presente, sin luz +para el porvenir; será taparse los ojos, bajar la cabeza, y arrojarse á +un abismo sin fondo. + +La religion católica nos ofrece cuantas garantías de verdad podemos +desear. Ella ademas nos impone una ley suave, pero recta, justa, +benéfica; cumpliéndola nos asemejamos á los ángeles, nos acercamos á la +belleza ideal que para la humanidad puede excogitar la mas elevada +poesía. Ella nos consuela en nuestros infortunios, y cierra nuestros +ojos en paz; se nos presenta tanto mas verdadera y cierta, cuanto mas +nos aproximamos al sepulcro. Ah! la bondadosa Providencia habrá colocado +al borde de la tumba aquellas santas inspiraciones, como heraldos que +nos avisarán de que íbamos á pisar los umbrales de la eternidad!.... + + + + +CAPÍTULO XXII. + +EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO. + + +§ I. + +Una clasificacion de acciones. + +Los actos prácticos del entendimiento son los que nos dirigen para +obrar: lo que envuelve dos cuestiones: cuál es el fin que nos +proponemos, y cuál es el mejor medio para alcanzarle. + +Nuestras acciones pueden ejercerse, ó sobre los objetos de la naturaleza +sometidos á la ley de necesidad, y aquí se comprenden todas las artes; ó +sobre lo que cae bajo el libre albedrío, y esto comprende el arreglo de +nuestra conducta con respecto á nosotros mismos y á los demas; abarcando +la moral, la urbanidad, la administracion doméstica, y la política. + +Lo dicho hasta aquí sobre el modo de pensar en todas materias, me ahorra +el trabajo de extenderme sobre estos puntos, porque quien se haya +penetrado de las reglas y observaciones precedentes no ignorará cómo +debe proponerse un fin, ni cómo ha de encontrar los medios mas adaptados +para alcanzarle. No obstante, creo que no será inútil añadir algunas +reflexiones que sin salir de los límites fijados por el género de esta +obra, suministren luz para guiarse cada cual en sus diferentes +operaciones. + + +§ II. + +Dificultad de proponerse el debido fin. + +No hablo aquí del fin último: este es la felicidad en la otra vida, y á +él nos conduce la religion. Trato únicamente de los secundarios; como +alcanzar la conveniente posicion en la sociedad, llevar á buen término +un negocio, salir airosamente de una situacion difícil, granjearse la +amistad de una persona, guardarse de los tiros de un adversario, +deshacer una intriga que nos amenaza, construir un artefacto que +acredite, plantear un sistema de política, de hacienda ó administracion, +derribar alguna institucion que se crea dañosa y otras cosas semejantes. + +A primera vista parece que siempre que el hombre obra debe de tener +presente el fin que se propone, y no como quiera, sino de un modo bien +claro, determinado, fijo. Sin embargo, la observacion enseña que no es +así; y que son muchos, muchísimos, aun entre los activos y enérgicos, +los que andan poco ménos que al acaso. + +Sucede mil veces que atribuimos á los hombres mas plan del que han +tenido. En viéndolos ocupar posicion muy elevada, sea por su reputacion, +sea por las funciones que ejercen, nos inclinamos naturalmente á +suponerles en todo un objeto fijo, con premeditacion detenida, con vasta +combinacion en los designios, con larga prevision de los obstáculos, con +sagaz conocimiento de la verdadera naturaleza del fin, y de sus +relaciones con los medios que a él conduzcan. Oh! y cuánto engaño! El +hombre en todas las condiciones sociales, en todas las circunstancias de +la vida, es siempre hombre, es decir una cosa muy pequeña. Poco +conocedor de sí mismo, sin formarse por lo comun ideas bastante claras, +ni de la cualidad ni del alcance de sus fuerzas, creyéndose á veces mas +poderoso, á veces mas débil de lo que es en realidad, encuéntrase con +mucha frecuencia dudoso, perplejo, sin saber ni adónde va, ni adónde ha +de ir. Ademas, para él es á menudo un misterio qué es lo que le +conviene; por manera que las dudas sobre sus fuerzas se aumentan con las +dudas sobre su interes propio. + + +§ III. + +Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras. + +No es verdad lo que suele decirse de que el interes particular sea una +guia segura, y que con respecto á él, raras veces el hombre se +equivoque. En esto como en todo lo demas, andamos inciertos, y en prueba +de ello tenemos la triste experiencia de que tantas y tantas veces nos +labramos nuestro infortunio. + +Lo que sí no admite duda es, que así por lo tocante á la dicha como á la +desgracia, se verifica el proverbio de que el hombre es hijo de sus +obras. En el mundo físico como en el moral, la casualidad no significa +nada. Es cierto que en la instabilidad de las cosas humanas, ocurren con +frecuencia sucesos imprevistos que desbaratan los planes mejor +concertados, que no dejan recoger el fruto de atinadas combinaciones y +pesadas fatigas, y que por el contrario favorecen á otros que, atendido +lo que habian puesto de su parte, estaban léjos de merecerlo; pero +tampoco cabe duda en que esto no es tan comun como vulgarmente se dice y +se cree. El trato de la sociedad, acompañado de la conveniente +observacion, rectifica muchos juicios que se habian formado lijeramente +sobre las causas de la buena ó mala fortuna que cabe á diferentes +personas. + +¿Cuál es el desgraciado, que lo sea por su culpa, si nos atenemos á lo +que nos dice él? ninguno, ó casi ninguno. Y no obstante, si nos es dable +conocer á fondo su índole, su carácter, sus costumbres, su modo de ver +las cosas, su sistema en el manejo de los negocios, su trato, su +conversacion, sus modales, sus relaciones de amistad ó de familia, raro +será que no descubramos muchas de las causas, si no todas, de las que +contribuyeron á hacerle infeliz. + +Las equivocaciones sobre esta materia suelen nacer de que se fija la +atencion en un solo suceso que ha decidido de la suerte de la persona, +sin reflexionar que aquel suceso, ó estaba ya preparado por muchos +otros, ó que solo ha podido tener tan funesta influencia á causa de la +situacion particular en que se hallaba en la persona, por sus errores, +defectos ó faltas. + +La suerte próspera ó adversa, rarísima vez depende de una causa sola; +complícanse por lo comun varias, y de órden muy diverso; pero como no es +fácil seguir el hilo de los acontecimientos al traves de semejante +complicacion, se señala como causa principal, ó única, lo que quizas no +es otra cosa que un suceso determinante, ó una simple ocasion. + + +§ IV. + +El aborrecido. + +¿Veis á ese hombre á quién miran con desvío ó indiferencia sus antiguos +amigos, á quien profesan odio sus allegados, y que no encuentra en la +sociedad quien se interese por él? Si oís la explicacion en que él +señala las causas, estas no son otras que la injusticia de los hombres, +la envidia que no puede sufrir el resplandor del mérito ajeno, el +egoismo universal que no consiente el menor sacrificio ni aun á los que +mas obligacion tenian de hacerle, por parentesco, por amistad, por +gratitud: en una palabra, el infeliz es una víctima contra quien se ha +conjurado el humano linaje, obstinado en no reconocer el alto mérito, +las virtudes, la bella índole del infortunado. ¿Qué habrá de verdad en +la relacion? Quizas no será difícil descubrirlo en la misma apología; +quizas no sea difícil notar la vanidad insufrible, el carácter áspero, +la petulancia, la maledicencia, que le habrán atraido el odio de los +unos, el desvío de los otros, y que habrán acabado por dejarle en el +aislamiento de que injustamente se lamenta. + + +§ V. + +El arruinado. + +¿Habeis oido á ese otro cuya fortuna han arruinado la excesiva bondad +propia, ó la infidelidad de un amigo, ó una desgracia imprevista, +echándole á perder combinaciones sumamente acertadas, proyectos llenos +de prevision y sagacidad? Pues, si alcanzais á procuraros noticias sobre +su conducta, no será extraño que descubrais las verdaderas causas, por +cierto muy distantes de lo que él se imagina. + +En efecto, podrá suceder muy bien que haya mediado la infidelidad de un +amigo, que haya ocurrido la desgracia imprevista; podrá ser mucha verdad +que su corazon sea excesivamente bueno, es decir que será muy posible +que en su relacion no haya mentido; pero no será extraño que en esa +misma relacion se os presenten de bulto las causas de su desgracia; que +en su concepcion tan superficial como rápida, en su juicio +extremadamente lijero, en su discurrir especioso y sofístico, en su +prurito de proyectar á la aventura, en la excesiva confianza de sí +mismo, en el menosprecio de las observaciones ajenas, en la +precipitacion y osadía de su proceder, halleis mas que suficiente causa +para haberse arruinado, sin la bondad de su corazon, sin la infidelidad +del amigo, sin la desgracia imprevista. Esta desgracia, léjos de ser +puramente casual, habrá dependido quizas de un órden de causas que +estaban obrando hace largo tiempo, y la infidelidad del amigo, no +hubiera sido difícil preverla, y evitar sus tristes consecuencias, si el +interesado hubiese procedido con mas tiento en depositar su confianza, y +en observar el uso que se hacia de ella. + + +§ VI. + +El instruido quebrado y el ignorante rico. + +¿Cómo es posible que ese hombre tan despejado, tan penetrante, tan +instruido, no haya podido mejorar su fortuna, ó haya perdido la que +tenia, cuando ese otro tan encogido, tan torpe, tan rudo, ha hecho +inconcebibles progresos en la suya? ¿No debe esto atribuirse á la +casualidad, á fatalidades, á mala estrella? Así se habla muchas veces, +sin reflexionar que se confunden lastimosamente las ideas, y se quieren +enlazar con íntima dependencia causas y efectos que no tienen ninguna +relacion. + +En verdad que el uno es despejado y el otro encogido, que el uno parece +penetrante y el otro torpe; que el uno es instruido y el otro rudo; pero +¿de qué sirven ni ese despejo, ni esa aparente penetracion, ni esa +instruccion para el efecto de que se trata? Es cierto que si se ofrece +figurar en sociedad, el primero se presentará con mas garbo y soltura +que el segundo: que si es necesario sostener una conversacion, aquel +brillará mucho mas que este, que su palabra será mas fácil, sus ideas +mas variadas, sus observaciones mas picantes, sus réplicas mas prontas y +agudas; que el rico en cuestion no entenderá quizas una palabra del +mérito de tal ó cual novela, de tal ó cual drama; que conocerá poco la +historia, y se quedará estupefacto al oir al comerciante quebrado +explicarse como un portento de erudicion y de saber; es cierto que no +sabrá tanto de política, ni de administracion, ni de hacienda, que no +poseerá tantos idiomas; pero, ¿se trataba por ventura de nada de eso, +cuando se ofrecia dar buena direccion á los negocios? No ciertamente. +Cuando pues se pondera el mérito del uno, y se manifiesta extrañeza +porque la suerte no le ha sido favorable, se pasa de un órden á otro muy +diferente, se quiere que ciertos efectos procedan de causas con las que +nada tienen que ver. + +Observad atentamente á estos dos hombres tan desiguales en su fortuna, +reflexionad sobre las cualidades de ambos, ved sobre todo si podeis +hacer la experiencia en vista de un negocio que incumba á los dos; y no +os será difícil inferir que así la prosperidad del uno como la ruina del +otro, nacen de causas sumamente naturales. + +El uno habla, escribe, proyecta, calcula, da mil vueltas á los objetos, +todo lo prueba, á todo contesta, se hace cargo de mil ventajas, +inconvenientes, esperanzas, peligros, en una palabra, agota la materia, +nada deja en ella ni que decir ni que pensar. ¿Y qué hace el otro? ¿Es +capaz de sostener la disputa con su adversario? no. ¿Deshace todos los +cálculos que el primero acaba de amontonar? no. ¿Satisface á todas las +dificultades con que su dictámen se ve combatido por el contrincante? +no. En pro de su opinion ¿aduce tanta copia de razones como su +adversario? no. Para lograr el objeto, ¿presenta proyectos tan varios é +ingeniosos? no. ¿Qué hace pues el malaventurado ignorante, combatido, +hostigado, acosado por su temible antagonista? + +--¿Qué me contesta V. á esto, dice el hombre de los proyectos, y del +saber? + +--Nada; pero ¿qué sé yo?.... + +--Mas, ¿no le parecen á V. concluyentes mis razones? + +--No del todo. + +--Veamos; ¿tiene V. algo que oponer á ese cálculo? Es cuestion de +números; aquí no hay mas. + +--Ya se ve; lo que es en el papel sale bien; la dificultad que yo tengo +es que en la práctica suceda lo mismo. Cuenta V. con muchas partidas, de +que no estoy bien seguro; estoy tan escarmentado.... + +--¿Pero duda V. de los datos que se nos han proporcionado? ¿Qué interes +habrá habido en engañarnos? Si hay pérdida, no seremos solos nosotros, y +participarán de ella los que nos suministran las noticias. Son personas +entendidas, honradas, versadas en negocios; y ademas tienen interes en +ello, ¿qué mas se quiere? ¿Qué motivo hay de duda? + +--Yo no dudo de nada; yo creo lo que V. dice de esos señores: pero ¿qué +quiere V.? el negocio no me gusta. Ademas hay tantas eventualidades que +V. no lleva en cuenta.... + +--Pero ¿qué eventualidades, señor? si nos atenemos á un simple _puede +ser_, nada llevaremos adelante; todos los negocios tienen sus riesgos; +pero repito que aquí no alcanzo á ver ninguno con visos de probabilidad. + +--V. lo entiende mas que yo, dice el rudo encogiéndose de hombros; y +luego meneando cuerdamente la cabeza añade: no señor; repito que el +negocio no me gusta; yo por mi parte no entro en él; V. se empeña en que +ha de ser tan provechosa la especulacion; enhorabuena; allá veremos. Yo +no aventuro mis fondos. + +La victoria en la discusion queda sin duda por el proyectista; pero +¿quién acierta? La experiencia lo dirá. El rico al parecer tan torpe, +tiene la mirada ménos vivaz que su antagonista, pero en cambio ve mas +claro, mas hondo, de un modo mas seguro, mas perspicaz, mas certero. No +puede, es verdad, oponer datos á datos, reflexiones á reflexiones, +cálculos á cálculos; pero el discernimiento, el tacto que le +caracteriza, desenvueltos por la observacion, y por la experiencia, le +estan diciendo con toda certeza, que muchos datos son imaginarios, que +el cálculo es inexacto, que no se llevan en cuenta muchas eventualidades +desgraciadas, no solo posibles sino muy probables; su ojeada perspicaz +ha descubierto indicios de mala fe en algunos que intervienen en el +negocio, su memoria bien provista de noticias sobre el comportamiento en +otros asuntos anteriores, le guia para apreciar en su justo valor la +inteligencia y la probidad, que tanto le ponderaba el proyectista. + +¿Qué le importa el no ver tanto, si ve mejor, con mas claridad, +distincion y exactitud? ¿Qué le importa el carecer de esa facilidad de +pensar y hablar, muy á propósito para lucirse, pero muy estéril en buen +resultado, como inconducente para el objeto de que se trata? + + +§ VII. + +Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. + +La vivacidad no es la penetracion: la abundancia de ideas, no siempre +lleva consigo la claridad y exactitud del pensamiento; la prontitud del +juicio suele ser sospechosa de error; una larga serie de raciocinios +demasiado ingeniosos, suele adolecer de sofismas, que rompen el hilo de +la ilacion, y extravian al que se fia en ellos. + +No siempre es fácil tarea el señalar á punto fijo esos defectos; +mayormente cuando el que los padece es un hablador facundo y brillante, +que desenvuelve sus ideas en un raudal de hermosas palabras. La razon +humana es de suyo tan cavilosa, poseen ciertos hombres cualidades tan á +propósito para deslumbrar, para presentar los objetos bajo el punto de +vista que les conviene ó los preocupa, que no es raro ver á la +experiencia, al buen juicio, al tino, no poder contestar á una nube de +argumentos especiosos otra cosa que: «esto no irá bien; estos +raciocinios no son concluyentes; aquí hay ilusion; el tiempo lo +manifestará.» + +Y es que hay cosas que mas bien se sienten que no se conocen; las hay +que se _ven_ pero no se prueban, porque hay relaciones delicadas, hay +minuciosidades casi imperceptibles, que no es posible demostrar con el +discurso á quien no las descubre á la primera ojeada; hay puntos de +vista sumamente fugaces, que en vano se buscan por quien no ha sabido +colocarse en ellos en el momento oportuno. + + +§ VIII. + +Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus relaciones con la +práctica. + +En el ejercicio de la inteligencia y demas facultades del hombre, hay +muchos fenómenos que no se expresan con ninguna palabra, con ninguna +frase, con ningun discurso: para comprender al que los experimenta es +necesario experimentarlos tambien; y á veces es tan perdido el tiempo +que se emplea para darse á entender, como si un hombre con vista +quisiese á fuerza de explicacion, dar idea de los colores á un ciego de +nacimiento. + +Esta delicadeza de fenómenos abunda en todos los actos de nuestra +inteligencia; pero se nota de una manera particular en lo que tiene +relacion con la práctica. Entónces, no puede abandonarse el espíritu á +vanas abstracciones, no puede formarse sistemas fantásticos, puramente +convencionales; preciso es que tome las cosas no como él las imagina ó +desea, sino como son; de lo contrario, cuando haga el tránsito de la +idea á los objetos, se encontrará en desacuerdo con la realidad, y verá +desconcertados todos sus planes. + +Añádase á esto que en tratándose de la práctica, sobre todo en las +relaciones de unos hombres con otros, no influye solo el entendimiento, +sino que se desenvuelven simultáneamente las demas facultades. No hay +tan solo la comunicacion de entendimiento con entendimiento, sino de +corazon con corazon; á mas de la influencia recíproca de las ideas, hay +tambien la de los sentimientos. + + +§ IX. + +Los despropósitos. + +El que está mas ventajosamente dotado en las facultades del alma, si se +encuentra con otros que ó carezcan de alguna de ellas, ó las posean en +grado inferior, se halla en el mismo caso que quien tiene completos los +sentidos con respecto al que está privado de alguno. + +Si se recuerdan estas observaciones, se ahorrarán mucho tiempo y +trabajo, y aun disgustos en el trato de los hombres. Risa causa á veces +el observar cómo forcejan inútilmente ciertas personas por apartar á +otras de un juicio errado, ó hacerles comprender alguna verdad. Óyese +quizas en la conversacion un solemne desatino dicho con la mayor +serenidad y buena fe del mundo. Está presente una persona de buen +sentido, y se escandaliza, y replica, y aguza su discurso, y esfuerza +mil argumentos para que el desatinado comprenda su sinrazon, y este, á +pesar de todo, no se convence, y permanece tan satisfecho, tan contento; +las reflexiones de su adversario no hacen mella en su ánimo impasible. Y +esto ¿porqué? ¿Le faltan noticias? no. Lo que le falta en aquel punto es +sentido comun. Su disposicion natural, ó sus hábitos, le han formado +así: y el que se empeña en convencerle debiera reflexionar que quien ha +sido capaz de verter un desatino tan completo, no es capaz de comprender +la fuerza de la impugnacion. + + +§ X. + +Entendimientos torcidos. + +Hay ciertos entendimientos que parecen naturalmente defectuosos, pues +tienen la desgracia de verlo todo bajo un punto de vista falso ó +inexacto ó extravagante. En tal caso no hay locura, ni monomanía; la +razon no puede decirse trastornada, y el buen sentido no considera á +dichos hombres como faltos de juicio. Suelen distinguirse por una +insufrible locuacidad, efecto de la rapidez de percepcion, y de la +facilidad de hilvanar raciocinios. Apénas juzgan de nada con acierto: y +si alguna vez entran en el buen camino, bien pronto se apartan de él +arrastrados por sus propios discursos. Sucede con frecuencia ver en sus +razonamientos una hermosa perspectiva que ellos toman por un verdadero y +sólido edificio; el secreto está en que han dado por incontestable un +hecho incierto, ó dudoso, ó inexacto, ó enteramente falso; ó han +asentado como principio de eterna verdad una proposicion gratuita, ó +tomado por realidad una hipótesis; y así han levantado un castillo que +no tiene otro defecto que estar en el aire. Impetuosos, precipitados, no +haciendo caso de las reflexiones de cuantos los oyen, sin mas guia que +su torcida razon, llevados por su prurito de discurrir y hablar, +arrastrados, por decirlo así, en la turbia corriente de sus propias +ideas y palabras, se olvidan completamente del punto de partida, no +advirtiendo que todo cuanto edifican es puramente fantástico, por +carecer de cimiento. + +§ XI. + +Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. + +No hay peores hombres para los negocios; desgraciado el asunto en que +ellos ponen la mano; y desgraciados muchas veces ellos mismos, si en sus +cosas se hallan abandonados á su propia y exclusiva direccion. Las +principales dotes de un buen entendimiento práctico son la madurez del +juicio, el buen sentido, el tacto, y estas cualidades les faltan á +ellos. Cuando se trata de llegar á la realidad, es preciso no fijarse +solo en las ideas, sino pensar en los objetos; y esos hombres se olvidan +casi siempre de los objetos y solo se ocupan de sus ideas. En la +práctica es necesario pensar, no en lo que las cosas debieran ó pudieran +ser, sino en lo que son; y ellos suelen pararse menos en lo que son, que +en lo que pudieran ó debieran ser. + +Cuando un hombre de entendimiento claro y de juicio recto, se encuentra +tratando un asunto con uno que adolezca de los defectos que acabo de +describir, se halla en la mayor perplejidad. Lo que aquel ve claro, este +lo encuentra oscuro; lo que el primero consideraba fuera de duda, el +segundo lo mira como muy disputable. El juicioso plantea la cuestion de +un modo que le parece muy natural y sencillo, el caviloso la mira de una +manera diferente; diríase que son dos hombres de los cuales el uno +padece una especie de estrabismo intelectual que desconcierta y confunde +al que ve y mira bien. + + +§ XII. + +Este defecto intelectual suelo nacer de una causa moral. + +Reflexionando sobre la causa de semejantes aberraciones, no es difícil +advertir que el origen está mas bien en el corazon que en la cabeza. +Estos hombres suelen ser extremadamente vanos; un amor propio mal +entendido les inspira el deseo de singularizarse en todo; y al fin +llegan á contraer un hábito de apartarse de lo que piensan y dicen los +demas, esto es, de ponerse en contradiccion con el sentido comun. + +La prueba de que entregados con naturalidad á su propio entendimiento no +verian tan erradamente los objetos, y de que el caer en ridículas +aberraciones procede mas bien de un deseo de singularizarse convertido +en hábito, está en que suelen distinguirse por un espíritu de constante +oposicion. Si el defecto estuviese en la cabeza, no habria ninguna razon +para que en casi todas las cuestiones ellos sostuvieran el _no_ cuando +los demas sostienen el _sí_, y ellos estuviesen por el _sí_ cuando los +otros estan por el _no_; siendo de notar que á veces hay un medio seguro +para llevarlos á la verdad, y es el sostener el error. + +Convengo en que á menudo ellos no advierten lo mismo que hacen, que no +tienen una conciencia bien clara de esa inspiracion de la vanidad que +los dirige y sojuzga; pero la funesta inspiracion no deja de existir; ni +deja de ser remediable si hay quien se lo avise; mayormente si la edad, +la posicion social y las lisonjas, no han llevado el mal hasta el último +extremo. Y no es raro que se presenten ocasiones favorables para +amonestar con algun fruto; porque esos hombres con su imprudencia, +suelen atraer sobre sí amargos disgustos, cuando no desgracias; y +entónces, abatidos por la adversidad, y enseñados por experiencia +dolorosa, suelen tener lúcidos intervalos de que puede aprovecharse un +amigo sincero para hacerles oir los consejos de una razon juiciosa. + +Por lo demas, cuando una realidad cruel no ha venido todavía á +desengañarlos, cuando en sus accesos de sinrazon se entregan sin medida +á la vanidad de sus proyectos, no suele haber otro medio para +resistirles que callar, y con los brazos cruzados, y meneando la cabeza, +sufrir con estóica impasibilidad la impetuosa avenida de sus +proposiciones aventuradas, de sus raciocinios incoherentes, de sus +planes descabellados. + +Y por cierto que esa impasibilidad no deja de producir de vez en cuando +saludables efectos: porque el deseo de disputar cesa cuando no hay quien +replique; no cabe oposicion cuando nadie ataca. Así no es raro ver á +esos hombres volver en sí á poco rato de abrumar con su locuacidad á +quien no les contesta; y amonestados por la elocuencia del silencio, +excusarse de su molesta petulancia. Son almas inquietas y ardientes que +viven de contradecir, y que á su vez necesitan contradiccion: cuando no +la hay, cesa la pugna; y si se empeñan en comprenderla, bien pronto se +fastidian cuando notan que léjos de habérselas con un enemigo resuelto á +pelear, se ceban en quien se ha entregado como víctima en las aras de +una verbosidad importuna. + + +§ XIII. + +La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios mundanos. + +La humildad cristiana, esa virtud que nos hace conocer el límite de +nuestras fuerzas, que nos revela nuestros propios defectos, que no nos +permite exagerar nuestro mérito, ni ensalzarnos sobre los demas, que no +nos consiente despreciar á nadie, que nos inclina á aprovecharnos del +consejo y ejemplo de todos, aun de los inferiores, que nos hace mirar +como frivolidades indignas de un espíritu serio el andar en busca de +aplausos, el saborearse en el humo de la lisonja; que no nos deja creer +jamas que hemos llegado á la cumbre de la perfeccion en ningun sentido, +ni cegarnos hasta el punto de no ver lo mucho que nos queda por +adelantar, y la ventaja que nos llevan otros; esa virtud que bien +entendida es la verdad, pero la verdad aplicada al conocimiento de lo +que somos, de nuestras relaciones con Dios y con los hombres; la verdad +guiando nuestra conducta para que no nos extravien las exageraciones del +amor propio; esa virtud, repito, es de suma utilidad en todo cuanto +concierne á la práctica, aun en las cosas puramente mundanas. + +Sí, la humildad cristiana, en cambio de algunos sacrificios, produce +grandes ventajas, hasta en los asuntos mas distantes de la devocion. El +soberbio compra muy caro su satisfaccion propia; y no advierte que la +víctima que inmola á ese ídolo que ha levantado en su corazon, son á +veces sus intereses mas caros, es la misma gloria en pos de la cual tan +desolado corre. + + +§ XIV. + +Daños acarreados por la vanidad y la soberbia. + +¡Cuántas reputaciones se ajan, cuando no se destruyen, por la miserable +vanidad! ¡cómo se disipa la ilusión que inspirara un gran nombre, si al +acercársele os encontrais con una persona que solo habla de sí misma! +¡Cuántos hombres, por otra parte recomendabilísimos, se deslustran, y +hasta se hacen objeto de burla, por un tono de superioridad, que choca é +irrita, ó atrae los envenenados dardos de la sátira! ¡Cuántos se empeñan +en negocios funestos, dan pasos desastrosos, se desacreditan ó se +pierden, solo por haberse entregado á su propio pensamiento de una +manera exclusiva, sin dar ninguna importancia á los consejos, á las +reflexiones ó indicaciones de los que veian mas claro, pero que tenian +la desgracia de ser mirados de arriba abajo, á una distancia inmensa, +por ese dios mentido que habitando allá en el fantástico empíreo +fabricado por su vanidad, no se dignaba descender á la ínfima region +donde mora el vulgo de los modestos mortales! + +¿Y para qué necesitaba él de consultar á nadie? La elevacion de su +entendimiento, la seguridad y acierto de su juicio, la fuerza de su +penetracion, el alcance de su prevision, la sagacidad de sus +combinaciones, ¿no son ya cosas proverbiales? El buen resultado de todos +los negocios en que ha intervenido, ¿á quién se debe sino á él? Si se +han superado gravísimas dificultades, ¿quién las ha superado sino él? Si +todo no lo han echado á perder sus compañeros, ¿quién lo ha evitado sino +él? ¿Qué pensamiento se ha concebido de alguna importancia que no le +haya concebido él? ¿Qué ocurrencia habrán tenido los otros que con mucha +anticipacion no la hubiese tenido él? ¿De qué hubiera servido cuanto +hayan excogitado los demas, si no lo hubiese rectificado, enmendado, +ilustrado, agrandado, dirigido él? + +Contempladle; su frente altiva parece amenazar al cielo; su mirada +imperiosa exige sumision y acatamiento; en sus labios asoma el desden +hácia cuanto le rodea; en toda su fisonomía veréis que rebosa la +complacencia en sí propio; la afectacion de sus gestos y modales os +presenta un hombre lleno de sí mismo, que procede con excesiva +compostura, como si temiese derramarse. Toma la palabra, resignaos á +callar. ¿Replicais? no escucha vuestras réplicas y sigue su camino; +¿insistís otra vez? el mismo desden, acompañado de una mirada que exige +atencion é impone silencio. Está fatigado de hablar, y descansa; entre +tanto aprovechais la ocasion de exponer lo que intentabais hace largo +rato; vanos esfuerzos! el semi-dios no se digna prestaros atencion, os +interrumpe cuando se le antoja, dirigiendo á otros la palabra, si es que +no estaba absorto en sus profundas meditaciones, arqueando las cejas, y +preparándose á desplegar nuevamente sus labios con la majestuosa +solemnidad de un oráculo. + +¿Cómo podia ménos de cometer grandes yerros un hombre tan fatuo? y de +esa clase hay muchos, por mas que no siempre llegue la fatuidad á una +exageracion tan repugnante. Desgraciado el que desde sus primeros años +no se acostumbra á rechazar la lisonja, á dar á los elogios que se le +tributan el debido valor; que no se concentra repetidas veces, para +preguntarse si el orgullo le ciega, si la vanidad le hace ridículo, si +la excesiva confianza en su propio dictámen le extravía y le pierde. En +llegando á la edad de los negocios, cuando ocupa ya en la sociedad una +posicion independiente, cuando ha adquirido cierta reputacion merecida ó +inmerecida, cuando se ve rodeado de consideracion, cuando ya tiene +inferiores, las lisonjas se multiplican y agrandan, los amigos son ménos +francos y ménos sinceros, y el hombre abandonado á la vanidad que dejó +desarrollarse en su corazon, sigue cada dia con mas ceguedad el +peligroso sendero, hundiéndose mas y mas en ese ensimismamiento, en ese +goce de sí mismo, en que el amor propio se exagera hasta un punto +lamentable, degenerando, por decirlo asi, en _egolatria_. + + +§ XV. + +El orgullo. + +La exageracion del amor propio, la soberbia, no siempre se presenta con +un mismo carácter. En los hombres de temple fuerte y de entendimiento +sagaz, es orgullo; en los flojos y poco avisados, es vanidad. Ambos +tienen un mismo objeto, pero emplean medios diferentes. El orgulloso sin +vanidad, tiene la hipocresía de la virtud; el vanidoso tiene la +franqueza de su debilidad. Lisonjead al orgulloso, y rechazará la +lisonja, temeroso de dañar á su reputacion haciéndose ridículo; de él se +ha dicho con mucha verdad, que es demasiado orgulloso para ser vano. En +el fondo de su corazon siente viva complacencia en la alabanza; pero +sabe muy bien que este es un incienso honroso miéntras el ídolo no +manifiesta deleitarse en el perfume; por esto no os pondrá jamas el +incensario en la mano, ni consentirá que le hagais undular demasiado +cerca. Es un dios á quien agrada un templo magnífico, y un culto +esplendoroso; pero manteniéndose el ídolo escondido en la misteriosa +oscuridad del santuario. + +Esto probablemente es mas culpable á los ojos de Dios, pero no atrae con +tanta frecuencia el ridículo de los hombres. Con tanta frecuencia digo, +porque difícilmente se alberga en un corazon el orgullo, sin que á pesar +de todas las precauciones, degenere en vanidad. Aquella violencia no +puede ser duradera; la ficcion no es para continuada por mucho tiempo. +Saborearse en la alabanza y mostrar desden hácia ella; proponerse por +objeto principal el placer de la gloria, y aparentar que no se piensa en +ella, es demasiado fingir para que al traves de los mas tupidos velos no +se descubra la verdad. El orgulloso á quien he descrito mas arriba no +podia llamarse propiamente vano, y no obstante su conducta inspiraba +algo peor que la vanidad misma: sobre la indignacion provocaba tambien +la burla. + + +§ XVI. + +La vanidad. + +El simplemente vano no irrita, excita compasion, presta pábulo á la +sátira. El infeliz no desprecia á los demas hombres, los respeta, quizas +los admira y teme. Pero padece una verdadera sed de alabanza: y no como +quiera, sino que necesita oirla él mismo, asegurarse de que en efecto se +le alaba, complacerse en ella con delectacion morosa, y corresponder á +las buenas almas que le favorecen, expresando con una inocente sonrisita +su íntimo goce, su dicha, su gratitud. + +¿Ha hecho alguna cosa buena? Ah! habladle de ella por piedad, no le +hagais padecer. ¿No veis que se muere por dirigir la conversacion hácia +sus glorias? Cruel! que os desentendeis de sus indicaciones, que con +vuestra distraccion, con vuestra dureza, le obligaréis á aclararlas mas +y mas hasta convertirlas en súplicas. + +En efecto, ¿ha gustado lo que él ha dicho ó escrito ó hecho? ¡qué +felicidad! y es necesario que se advierta que fué sin preparacion, que +todo se debió á la fecundidad de su vena, á una de sus felices +ocurrencias. ¿No habeis notado cuántas bellezas, cuántos golpes +afortunados? Por piedad, no aparteis la vista de tantas maravillas, no +introduzcais en la conversacion especies inconducentes, dejadle gozar de +su beatitud. + +Nada de la altivez satánica del orgulloso; nada de hipocresía, un +inexprimable candor se retrata en su semblante; su fisonomía se dilata +agradablemente; su mirada es afable, es dulce, sus modales atentos; su +conducta complaciente; el desgraciado está en actitud de suplicante, +teme que una imprudencia no le arrebate su dicha suprema. No es duro, no +es insultante, no es ni siquiera exclusivo, no se opone á que otros sean +alabados; solo quiere participar. + +¡Con qué ingenua complacencia refiere sus trabajos y aventuras! En +pudiendo hablar de sí mismo su palabra es inextinguible. A sus +alucinados ojos, su vida es poco ménos que una epopeya. Los hechos mas +insignificantes se convierten en episodios de sumo interes, las +vulgaridades en golpes de ingenio, los desenlaces mas naturales en +resultados de combinaciones estupendas. Todo converge hácia él: la misma +historia de su pais no es mas que un gran drama, cuyo héroe es él; todo +es insipido si no lleva su nombre. + + +§ XVII. + +La influencia del orgullo es peor para los negocios que la de la +vanidad. + +Este defecto, aunque mas ridículo que el orgullo, no tiene sin embargo +tantos inconvenientes para la práctica. Como es una complacencia en la +alabanza mas bien que un sentimiento fuerte de superioridad, no ejerce +sobre el entendimiento un influjo tan maléfico. Estos hombres son por lo +comun de un carácter flojo, como lo manifiesta la misma debilidad con +que se dejan arrastrar por su inclinacion. Así es, que no suelen +desechar como los orgullosos el consejo ajeno, y aun muchas veces se +adelantan á pedirle. No son tan altivos que no quieran recibir nada de +nadie; y ademas se reservan el derecho de explotar despues el negocio +para formar su pomito de olor de vanagloria en que se puedan deleitar. +¿Es poco por ventura si el asunto sale bien, el gusto de referir todo lo +que pensó el que le condujo, y la sagacidad con que conoció las +dificultades, y el tino con que procedió para vencerlas, y la prudencia +con que tomó consejo de personas entendidas, y lo mucho que el +aconsejado ilustró el juicio del consejero? No deja de haber en esto una +mina abundante, que á su debido tiempo será explotada cual conviene. + + +§ XVIII. + +Cotejo entre el orgullo y la vanidad. + +El orgullo tiene mas malicia, la vanidad mas flaqueza; el orgullo +irrita, la vanidad inspira compasion; el orgullo concentra, la vanidad +disipa; el orgullo sugiere quizas grandes crímenes, la vanidad ridículas +miserias; el orgullo está acompañado de un fuerte sentimiento de +superioridad é independencia, la vanidad se aviene con la desconfianza +de sí mismo, hasta con la humillacion; el orgullo tiende los resortes +del alma, la vanidad los afloja; el orgullo es violento, la vanidad es +blanda; el orgullo quiere la gloria, pero con cierta dignidad, con +cierto predominio, con altivez, sin degradarse; la vanidad la quiere +tambien, pero con lánguida pasion, con abandono, con molicie: podria +llamarse la afeminacion del orgullo. Así la vanidad es mas propia de las +mujeres, el orgullo de los hombres, y por la misma razon la infancia +tiene mas vanidad que orgullo, y este no suele desarrollarse sino en la +edad adulta. + +Si bien es verdad que en teoría estos dos vicios se distinguen por las +cualidades expresadas, no siempre se encuentran en la práctica con +señales tan características. Lo mas comun es hallarse mezclado en el +corazon humano, teniendo cada cual no solo sus épocas sino sus dias, sus +horas, sus momentos. No hay una línea divisoria que separe perfectamente +los dos colores; hay una gradacion de matices, hay irregularidad en los +rasgos, hay ondas, aguas, que solo descubre quien está acostumbrado á +desenvolver y contemplar los complicados y delicados pliegues del humano +corazon. Y aun si bien se mira, el orgullo y la vanidad son una misma +cosa con distintas formas; es un mismo fondo que ofrece diversos +cambiantes segun el modo con que le da la luz. Este fondo es la +exageracion del amor propio, el culto de sí mismo. El ídolo está +cubierto con tupido velo, ó se presenta á los adoradores con faz +atractiva y risueña; mas por esto no varía, es el hombre que se ha +levantado á sí propio un altar en su corazon, y se tributa incienso, y +desea que se lo tributen los demas. + + +§ XIX. + +Cuán general es dicha pasion. + +Puede asegurarse sin temor de errar, que esta es la pasion mas general, +la que admite ménos excepciones, quizas ninguna, aparte las almas +privilegiadas sumergidas en la purísima llama de un amor celeste. La +soberbia ciega al ignorante como al sabio, al pobre como al rico, al +débil como al poderoso, al desventurado como al feliz, á la infancia +como á la vejez; domina al libertino, no perdona al austero, campea en +el gran mundo, y penetra en el retiro de los claustros; rebosa en el +semblante de la altiva señora, que reina en los salones por la nobleza +de su linaje, por sus talentos y hermosura, pero se trasluce tambien en +la tímida palabra de la humilde religiosa, que salida de familia oscura, +se ha encerrado en el monasterio, desconocida de los hombres sin mas +porvenir en la tierra que una sepultura ignorada. + +Encuéntranse personas exentas de liviandad, de codicia, de envidia, de +odio, de espíritu de venganza; pero libre de esa exageracion del amor +propio, que segun es su forma, se llama orgullo ó vanidad, no se halla +casi nadie, bien podria decirse que nadie. El sabio se complace en la +narracion de los prodigios de su saber, el ignorante se saborea en sus +necedades; el valiente cuenta sus hazañas, el galan sus aventuras; el +avariento ensalza sus talentos económicos, el pródigo su generosidad; el +lijero pondera su viveza, el tardío su aplomo; el libertino se envanece +por sus desórdenes, y el austero se deleita en que su semblante muestre +á los hombres la mortificacion y el ayuno. + +Este es sin duda el defecto mas general; esta es la pasion mas +insaciable cuando se le da rienda suelta; la mas insidiosa, mas sagaz +para sobreponerse, cuando se la intenta sujetar. Si se la domina un +tanto á fuerza de elevacion de ideas, de seriedad de espíritu y firmeza +de carácter, bien pronto trabaja por explotar esas nobles cualidades, +dirigiendo el ánimo hácia la contemplacion de ellas; y si se la resiste +con el arma verdaderamente poderosa y única eficaz, que es la humildad +cristiana, á esta misma procura envanecerla, poniéndole asechanzas para +hacerla perecer. Es un reptil que si le arrojamos de nuestro pecho, se +arrastra y enrosca á nuestros pies; y cuando pisamos un extremo de su +flexible cuerpo, se vuelve y nos hiere con emponzoñada picadura. + + +§ XX. + +Necesidad de una lucha continua. + +Siendo esta una de las miserias de la flaca humanidad, preciso es +resignarse á luchar con ella toda la vida; pero es necesario tener +siempre fija la vista sobre el mal, limitarle al menor círculo posible; +y ya que no sea dado á nuestra debilidad el remediarlo del todo, al +ménos no dejarle que progrese, evitar que cause los estragos que +acostumbra. El hombre que en este punto sabe dominarse á si mismo, tiene +mucho adelantado para conducirse bien; posee una cualidad rara que luego +producirá sus buenos resultados, perfeccionando y madurando el juicio, +haciendo adelantar en el conocimiento de las cosas y de los hombres, y +adquiriendo esa misma alabanza que tanto mas se merece cuanto ménos se +busca. + +Removido el óbice es mas fácil entrar en el buen camino; y libre la +vista de esa niebla que la ofusca, no es tan peligroso extraviarse. + + +§ XXI. + +No es solo la soberbia lo que nos induce á error al proponernos un fin. + +Para proponerse acertadamente un fin, es necesario comprender +perfectamente la posicion del que le ha de alcanzar. Y aquí repetiré lo +que llevo indicado mas arriba, y es que son muchos los hombres que +marchan á la aventura, ya sea no fijándose en un fin bien determinado, +ya no calculando la relacion que este tiene con los medios de que se +puede disponer. En la vida privada como en la pública, es tarea harto +difícil el comprender bien la posicion propia: el hombre se forma mil +ilusiones, que le hacen equivocar sobre el alcance de sus fuerzas, y la +oportunidad de desplegarlas. Sucede con mucha frecuencia que la vanidad +las exagera, pero como el corazón humano es un abismo de +contradicciones, tampoco es raro el ver que la pusilanimidad las +disminuye mas de lo justo. Los hombres levantan con demasiada facilidad +encumbradas torres de Babel, con la insensata esperanza de que la cima +podrá tocar al cielo: pero tambien les acontece desistir pusilánimes, +hasta de la construccion de una modesta vivienda. Verdaderos niños que +ora creen poder tocar el cielo con la mano, en subiendo á una colina, +ora toman por estrellas que brillan á inmensa distancia en lo mas +elevado del firmamento, bajas y pasajeras exhalaciones de la atmósfera +sublunar. Quizas se atreven á mas de lo que pueden; pero á veces no +pueden porque no se atreven. + +¿Cuál será en estos casos el verdadero criterio? Pregunta á que es +difícil contestar, y sobre la cual solo caben reflexiones muy vagas. El +primer obstáculo que se encuentra es que el hombre se conoce poco á sí +mismo; y entónces, ¿cómo sabrá lo que puede y lo que no puede? Se dirá +que con la experiencia; es cierto; pero el mal está en que esa +experiencia es larga, y que á veces da su fruto cuando la vida toca á su +término. + +No digo que ese criterio sea imposible; muy al contrario, en varias +partes de esta misma obra indico los medios para adquirirle. Señalo la +dificultad, pero no afirmo la imposibilidad: la dificultad debe +inspirarnos diligencia, mas no producirnos abatimiento. + + +§ XXII. + +Desarrollo de fuerzas latentes. + +Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que permanecen en estado de +_latentes_ hasta que la ocasion las despierta y aviva; el que las posee +no lo sospecha siquiera, quizas baja al sepulcro sin haber tenido +conciencia de aquel precioso tesoro, sin que un rayo de luz reflejara en +aquel diamante que hubiera podido embellecer la mas esplendente diadema. + +¡Cuántas veces una escena, una lectura, una palabra, una indicacion, +remueve el fondo del alma y hace brotar de ella inspiraciones +misteriosas! Fria, endurecida, inerte ahora, y un momento despues surge +de ella un raudal de fuego que nadie sospechara oculto en sus entrañas. +¿Qué ha sucedido? se ha removido un pequeño obstáculo que impedia la +comunicacion con el aire libre, se ha presentado á la masa eléctrica un +punto atrayente, y el fluido se ha comunicado y dilatado con la +celeridad del pensamiento. + +El espíritu se desenvuelve con el trato, con la lectura, con los viajes, +con la presencia de grandes espectáculos; no tanto por lo que recibe de +fuera, como por lo que descubre dentro de sí. ¿Qué le importa el haber +olvidado lo visto ú oido ó leído, si se mantiene viva la facultad que el +afortunado encuentro le revelara? el fuego prendió, arde sin +extinguirse, poco importa que se haya perdido la tea. + +Las facultades intelectuales y morales se excitan tambien como las +pasiones. A veces un corazon inexperto duerme tranquilamente el sueño de +la inocencia: sus pensamientos son puros como los de un ángel, sus +ilusiones cándidas como el copo de nieve que cubre de blanquísima +alfombra la dilatada llanura; pasó un instante; se ha corrido un velo +misterioso; el mundo de la inocencia y de la calma desapareció, y el +horizonte se ha convertido en un mar de fuego y de borrascas. ¿Qué ha +sucedido? Ha mediado una lectura, una conversacion imprudente, la +presencia de un objeto seductor. Hé aquí la historia del dispertar de +muchas facultades del alma. Criada para estar unida con el cuerpo con +lazo incomprensible, y para ponerse en relacion con sus semejantes, +tiene como ligadas algunas de sus facultades hasta que una impresion +exterior viene á desenvolverlas. + +Si supiéramos de qué disposiciones nos ha dotado el Autor de la +naturaleza no seria difícil ponerlas en accion, ofreciéndoles el objeto +que mas se les adapta, y que por lo mismo las excita y desarrolla; pero +como al encontrarse el hombre engolfado en la carrera de la vida, ya le +es muchas veces imposible volver atras, deshaciendo todo el camino que +la educacion y la profesion escogida ó impuesta le han hecho andar, es +necesario que acepte las cosas tales como son, aprovechándose de lo +bueno, y evitando lo malo en lo que le sea posible. + + +§ XXIII. + +Al proponernos un fin debemos guardarnos de la presuncion y de la +excesiva desconfianza. + +Sea cual fuere su carrera, su posicion en la sociedad, sus talentos, +inclinaciones ó índole, nunca el hombre debe prescindir de emplear su +razon, ya sea para prefijarse con acierto el fin, ya para echar mano de +los medios mas á propósito para llegar á el. + +El fin ha de ser proporcionado á los medios, y estos son las fuerzas +intelectuales, morales ó fisicas y demas recursos de que se puede +disponer. Proponerse un blanco fuera del alcance, es gastar inútilmente +las fuerzas; así como es desperdiciarlas, exponiéndolas á disminuirse +por falta de ejercicio, el no aspirar á lo que la razon y la experiencia +dicen que se puede llegar. + + +§ XXIV. + +La pereza. + +Si bien es cierto que la prudencia aconseja ser mas bien desconfiado que +presuntuoso, y que por lo mismo no conviene entregarse con facilidad á +empresas arduas, tambien importa no olvidar que la resistencia á las +sugestiones del orgullo ó de la vanidad, puede muy bien explotarla la +pereza. + +La soberbia es sin duda un mal consejero, no solo por el objeto á que +nos conduce, sino tambien por la dificultad que hay en guardarse de sus +insidiosos amaños; pero es seguro que poco falta si no encuentra en la +pereza una digna competidora. El hombre ama las riquezas, la gloria, los +placeres, pero tambien ama mucho el no hacer nada; esto es para él un +verdadero goce, al que sacrifica á menudo su reputacion y bienestar. +Dios conocia bien la naturaleza humana, cuando la castigó con el +trabajo; el comer el pan con el sudor de su rostro es para el hombre una +pena continua, y frecuentemente muy dura. + + +§ XXV. + +Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. + +La pereza, es decir, la pasion de la inaccion, tiene para triunfar, una +ventaja sobre las demas pasiones, y es que no exige nada; su objeto es +una pura negacion. Para conquistar un alto puesto es preciso mucha +actividad, constancia, esfuerzos; para granjearse brillante nombradía es +necesario presentar títulos que la merezcan, y estos no se adquieren +sin largas y penosas fatigas; para acumular riquezas es indispensable +atinada combinacion y perseverante trabajo; hasta los placeres mas +muelles no se disfrutan si no se anda en busca de ellos, y no se emplean +los medios conducentes. Todas las pasiones, para el logro de su objeto, +exigen algo; solo la pereza no exige nada. Mejor la contentais sentado +que en pié, mejor echado que sentado, mejor soñoliento que bien +despierto. Parece ser la tendencia á la misma nada; la nada es al ménos +su solo límite; cuanto mas se acerca á ella el perezoso, en su modo de +ser, mejor está. + + +§ XXVI. + +Orígen de la pereza. + +El orígen de la pereza se halla en nuestra misma organizacion, y en el +modo con que se ejercen nuestras funciones. En todo acto hay un gasto de +fuerza, hay pues un principio de cansancio, y por consiguiente de +sufrimiento. Cuando la pérdida es insignificante, y solo ha trascurrido +el tiempo necesario para desplegar la accion de los órganos ó miembros, +no hay sufrimiento todavía, y hasta puede sentirse placer; mas bien +pronto la pérdida se hace sensible, y el cansancio empieza. Por esta +causa no hay perezoso que no emprenda repetidas veces y con gusto +algunos trabajos; y quizas por la misma razon tambien, los mas vivos no +son los mas laboriosos. La intensidad con que ponen en ejercicio sus +fuerzas, debe de excitar en ellos mas pronto que en otros, la sensacion +de cansancio; por cuyo motivo, se acostumbrarán mas fácilmente á mirar +el trabajo con aversion. + + +§ XXVII. + +Pereza del espíritu. + +Como el ejercicio de las facultades intelectuales y morales necesita la +concomitancia de ciertas funciones orgánicas, la pereza tiene lugar en +los actos del espíritu como en los del cuerpo. No es el espíritu quien +se cansa, sino los órganos corporales que le sirven; pero el resultado +viene á ser el mismo. Así es que hay á veces una pereza de pensar y aun +de querer, tan poderosa como la de hacer cualquier trabajo corpóreo. Y +es de notar que estas dos clases de pereza no siempre son simultáneas, +pudiendo existir la una sin la otra. La experiencia atestigua que la +fatiga puramente corporal, ó del sistema muscular, no siempre produce +postracion intelectual y moral; y no es raro estar sumamente fatigado de +cuerpo, y sentir muy activas las facultades del espíritu. Al contrario, +despues de largos é intensos trabajos mentales, á veces se experimenta +un verdadero placer en ejercitar las fuerzas físicas, cuando las +intelectuales han llegado ya á un estado de completa postracion. Estos +fenómenos no son difíciles de explicar si se advierte que las +alteraciones del sistema muscular distan mucho de guardar proporcion con +las del sistema nervioso. + + +§ XXVIII. + +Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la pereza. + +En prueba de que la pereza es un instinto de precaucion contra el +sufrimiento que nace del ejercicio de las facultades, se puede observar: +1º. que cuando este ejercicio produce placer, no solo no hay repugnancia +á la accion, sino que hay inclinacion hácia ella; 2º. que la repugnancia +al trabajo es mas poderosa ántes de empezarle, porque entónces es +necesario un esfuerzo para poner en accion los órganos ó miembros; 3º. +que la repugnancia es nula cuando desplegado ya el movimiento, no ha +trascurrido aun el tiempo suficiente para hacer sentir el cansancio que +nace del quebranto de las fuerzas; 4º. que la repugnancia renace, y se +aumenta á medida que este quebranto se verifica; 5º. que los mas vivos +adolecen mas de este mal porque experimentan ántes al sufrimiento; 6º. +que los de índole versátil y lijera, suelen tener el mismo defecto, por +la sencilla razon de que á mas del esfuerzo que exige el trabajo, han de +menester otro para sujetarse á sí mismos venciendo su propension á +variar del objeto. + + +§ XXIX. + +La inconstancia. Su naturaleza y orígen. + +La inconstancia, que en apariencia no es mas que un exceso de actividad, +pues que nos lleva continuamente á ocuparnos de cosas diferentes, no es +mas que la pereza bajo un velo hipócrita. El inconstante sustituye un +trabajo á otro, porque así se evita la molestia que experimenta con la +necesidad de sujetar su atencion y accion á un objeto determinado. Así +es que todos los perezosos suelen ser grandes proyectistas; porque el +excogitar proyectos es cosa que ofrece campo á vastas divagaciones, que +no exigen esfuerzo para sujetar el espíritu; tambien suelen ser amigos +de emprender muchas cosas, sucesiva ó simultáneamente, siempre con el +bien entendido de no llevar á cabo ninguna. + + +§ XXX. + +Pruebas y aplicaciones. + +Vemos á cada paso hombres cuyos intereses y deberes reclaman ciertos +trabajos no mas pesados que los que ellos mismos se imponen: y no +obstante dejan aquellos por estos, sacrificando á su gusto el interes y +el deber. Han de despachar un expediente, y le dejan intacto, á pesar de +que no habian de emplear en él ni la mitad del tiempo que han gastado en +correspondencias insignificantes. Han de avistarse con una persona para +tratar un negocio; no lo hacen, y andan mas camino, y consumen mas +tiempo y mas palabras, hablando de cosas indiferentes. Han de acudir á +una reunion donde se han de ventilar asuntos de intereses: no ignoran lo +que se ha de tratar, y no habrian de hacer grande esfuerzo para +enterarse de lo que ocurra, y dar con acierto su dictámen; pues no +importa, aquellas horas reclamadas por sus intereses, las consumirán +quizas disputando de política, de guerra, de ciencias, de literatura, de +cualquier cosa, con tal que no sea aquello á que estan obligados. El +pasear, el hablar, el disputar, son sin duda ejercicio de facultades del +espíritu y del cuerpo; y no obstante en el mundo abundan los amigos de +pasear, los habladores y disputadores, y escasean los verdaderamente +laboriosos. Y esto ¿porqué? porque el pasear y hablar y disputar son +compatibles con la inconstancia, no exigen esfuerzo, consienten variedad +continua, llevan consigo naturales alternativas de trabajo y descanso, +enteramente sujetas á la voluntad y al capricho. + + +§ XXXI. + +El justo medio entre dichos extremos. + +Evitar la pusilanimidad sin fomentar la presuncion, sostener y alentar +la actividad sin inspirar vanidad, hacer sentir al espíritu sus fuerzas +sin cegarle con el orgullo, hé aquí una tarea difícil en la direccion de +los hombres, y mas todavía en la direccion de sí mismo. Esto es lo que +el Evangelio enseña, esto es lo que la razon aplaude y admira. Entre +dichos escollos debemos caminar siempre, no con la esperanza de no dar +jamas en ninguno de ellos, pero sí con la mira, con el deseo, y la +esperanza tambien, de no estrellarnos hasta el punto de perecer. + +La virtud es difícil, mas no imposible: el hombre no la alcanza aquí en +la tierra sin mezcla de muchas debilidades que la deslustran; pero no +carece de los medios suficientes para poseerla y perfeccionarla. La +razon es un monarca condenado á luchar de continuo con las pasiones +sublevadas; pero Dios la ha provisto de lo necesario para pelear y +vencer. Lucha terrible, lucha penosa, lucha llena de azares y peligros, +mas por lo mismo tanto mas digna de ser ansiada por las almas generosas. + +En vano se intenta en nuestro siglo proclamar la omnipotencia de las +pasiones, y lo irresistible de su fuerza para triunfar de la razon; el +alma humana, sublime destello de la divinidad, no ha sido abandonada por +su Hacedor. No hay fuerzas que basten á apagar la antorcha de la moral +ni en el individuo ni en la sociedad; en el individuo sobrevive á todos +los crímenes, en la sociedad resplandece aun despues de los mayores +trastornos: en el individuo culpable, reclama sus derechos con la voz +del remordimiento; en la sociedad, por medio de elocuentes protestas, y +de ejemplos heróicos. + + +§ XXXII. + +La moral es la mejor guia del entendimiento práctico. + +La mejor guia del entendimiento práctico, es la moral. En el gobierno de +las naciones, la política pequeña es la política de los intereses +bastardos, de las intrigas, de la corrupcion; la política grande es la +política de la conveniencia pública, de la razon, del derecho. En la +vida privada, la conducta pequeña es la de los manejos ignobles, de las +miras mezquinas, del vicio; la conducta grande es la que inspira la +generosidad y la virtud. + +Lo recto y lo útil á veces parecen andar separados; pero no suelen +estarlo sino por un corto trecho; llevan caminos opuestos en apariencia, +y sin embargo el punto á que se dirigen es el mismo. Dios quiere por +estos medios, probar la fortaleza del hombre; y el premio de la +constancia no siempre se hace esperar todo en la otra vida. Que si esto +sucede una que otra vez, ¿es acaso lijera recompensa el descender al +sepulcro con el alma tranquila, sin remordimiento, y con el corazon +embriagado de esperanza? + +No lo dudemos: el arte de gobernar no es mas que la razon y la moral +aplicadas al gobierno de las naciones; el arte de conducirse bien en la +vida privada, no es mas que el Evangelio en práctica. + +Ni la sociedad ni el individuo olvidan impunemente los eternos +principios de la moral; cuando lo intentan por el aliciente del interes, +tarde ó temprano se pierden, perecen, en sus propias combinaciones. El +interes que se erigiera en ídolo, se convierte en víctima. La +experiencia de todos los dias es una prueba de esta verdad; en la +historia todos los tiempos la vemos escrita con caractéres de sangre. + + +§ XXXIII. + +La armonía del universo defendida con el castigo. + +No hay falta sin castigo; el universo está sujeto á una ley de armonía: +quien la perturba sufre. Al abuso de nuestras facultades físicas sucede +el dolor; á los extravíos del espíritu siguen el pesar y el +remordimiento. Quien busca con excesivo afan la gloria se atrae la +burla; quien intenta exaltarse sobre los demas con orgullo destemplado, +provoca contra sí la indignacion, la resistencia, el insulto, las +humillaciones. El perezoso goza en su inaccion, pero bien pronto su +desidia disminuye sus recursos, y la precision de atender á sus +necesidades le obliga á un exceso de actividad y de trabajo. El pródigo +disipa sus riquezas en los placeres y en la ostentacion: pero no tarda +en encontrar un vengador de sus desvaríos en la pobreza andrajosa y +hambrienta, que le impone en vez de goce privaciones, en vez de lujosa +ostentacion escasez vergonzosa. El avaro acumula tesoros temiendo la +pobreza; y en medio de sus riquezas sufre los rigores de esa misma +pobreza que tanto le espanta: él se condena á sí mismo á todos ellos, +con su alimento limitado y grosero, su traje sucio y raido, su +habitacion pequeña, incómoda y desaseada. No aventura nada por no perder +nada; desconfia hasta de las personas que mas le aman; en el silencio y +tinieblas de la noche visita sus arcas enterradas en lugares +misteriosos, para asegurarse que el tesoro está allí, y aumentarle +todavía mas; y entre tanto le acecha uno de sus sirvientes ó vecinos, y +el tesoro con tanto afan acumulado, con tanta precaucion escondido, +desaparece. + +En el trato, en la literatura, en las artes, el excesivo deseo de +agradar produce desagrado; el afan por ofrecer cosas demasiado +exquisitas fastidia: lo ridículo está junto á lo sublime; lo delicado no +dista de lo empalagoso; el prurito de ofrecer cuadros simétricos, suele +conducir á contrastes disparatados. + +En el gobierno de la sociedad el abuso del poder acarrea su ruina; el +abuso de la libertad da orígen á la esclavitud. El pueblo que quiere +extender demasiado sus fronteras, suele verse mas estrechado de lo que +exigen las naturales; el conquistador que se empeña en acumular coronas +sobre su cabeza, acaba por perderlas todas; quien no se satisface con el +dominio de vastos imperios, va á consumirse en una roca solitaria en la +inmensidad del Océano. De los que ambicionan el poder supremo, la mayor +parte encuentran la proscripcion ó el cadalso. Codician el alcázar de un +monarca, y pierden el hogar doméstico, sueñan en un trono y encuentran +un patíbulo. + + +§ XXXIV. + +Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la virtud en los +negocios. + +Dios no ha dejado indefensas sus leyes, á todas las ha escudado con el +justo castigo; castigo que por lo comun se experimenta ya en esta vida. +Por esta razon los cálculos basados sobre el interes en oposicion con la +moral, estan muy expuestos á salir fallidos, enredándose la inmoralidad +en sus propios lazos. Mas no se crea que con esto quiera yo negar que el +hombre virtuoso se halle muchas veces en posicion sumamente +desventajosa, para competir con un adversario inmoral. No desconozco que +en un caso dado, tiene mas probabilidad de alcanzar un fin el que puede +emplear cualquier medio por no reparar en ninguno, como le sucede al +hombre malo; y que no dejara de ser un obstáculo gravísimo el tener que +valerse de muy pocos medios ó quizas solamente de uno, como le acontece +al virtuoso, á causa de que los inmorales son para él como si no +existiesen; pero si bien esto es verdad considerando un negocio +aislado, no lo es ménos que andando el tiempo, los inconvenientes de la +virtud se compensan con las ventajas; así como las ventajas del vicio se +compensan con los inconvenientes; y que en último resultado, un hombre +verdaderamente recto llegará á lograr el fruto de su rectitud alcanzando +el fin que discretamente se proponga; y que el inmoral expiará tarde ó +temprano sus iniquidades, encontrando la perdicion en la extremidad de +sus malos y tortuosos caminos. + + +§ XXXV. + +Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta. + +Los hombres virtuosos y desgraciados, tienen cierta propension á señalar +sus virtudes como el orígen de sus desgracias; pues que á esto los +inclinan de consuno el deseo de ostentar su virtud, y el de ocultar sus +imprudencias; que imprudencias muy grandes se cometen tambien con la +intencion mas recta y mas pura. La virtud no es responsable de los males +acarreados por nuestra imprevision ó lijereza; pero el hombre suele +achacárselos á ella con demasiada facilidad. «Mi buena fe me ha +perdido,» exclama el hombre honrado víctima de una impostura; cuando lo +que le ha perdido no es su buena fe, sino su torpe confianza en quien le +ofrecia demasiados motivos para prudentes sospechas. ¿Acaso los malos no +son tambien con mucha frecuencia víctima de otros malos, y los pérfidos +de otros pérfidos? La virtud nos enseña el camino que debemos seguir, +mas no se encarga de descubrirnos todos los lazos que en él podemos +encontrar: esto es obra de la penetracion, de la prevision, del buen +juicio, es decir de un entendimiento claro y atinado. Con estas dotes no +está reñida la virtud, mas no siempre las lleva por compañeras. Como +fiel amiga de la humanidad se alberga sin repugnancia en el corazon de +toda clase de hombres; ora brille en ellos esplendente y puro el sol de +la inteligencia, ora esté oscurecido con espesa niebla. + + +§ XXXVI. + +Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada. + +Creen algunos que los grandes talentos y el mucho saber, propenden de +suyo al mal; esto es una especie de blasfemia contra la bondad del +Criador. ¿La virtud necesita acaso las tinieblas? Los conocimientos y +las virtudes de la criatura, ¿no emanan acaso de un mismo origen, del +piélago de luz y santidad, que es Dios? Si la elevacion de la +inteligencia condujese al mal, la maldad de los seres estaria en +proporcion con su altura; ¿adivinais la consecuencia? ¿porqué no +sacarla? La sabiduría infinita seria la maldad infinita; y héos aquí en +el error de los maniqueos, encontrando en la extremidad de la escala de +los reres un principio malo. Pero ¿qué digo? peor fuera este error que +el de Manes; pues que en él, no se podria admitir un principio bueno. El +genio del mal presidiria sin rival, enteramente solo, á los destinos del +mundo; el rey del Averno deberia colocar su trono de negra lava en las +esplendentes regiones del empíreo. + +No, no debe el hombre huir de la luz por temor de caer en el mal; la +verdad no teme la luz, y el bien moral es una gran verdad. Cuanto mas +ilustrado esté el entendimiento mejor conocerá la inefable belleza de la +virtud, y conociéndola mejor, tendrá ménos dificultades en practicarla. +Rara vez hay mucha elevacion en las ideas, sin que de ella participen +los sentimientos; y los sentimientos elevados ó nacen de la misma +virtud, ó son una disposicion muy á propósito para alcanzarla. + +Hasta hay en favor del talento y del saber una razon fundada en la +naturaleza de las facultades del alma. Nadie ignora que por lo comun el +mucho desarrollo de la una es con algun perjuicio de la otra; por +consiguiente, cuando en el hombre se desenvuelvan de una manera +particular las facultades superiores, menguarán en su fuerza las +pasiones groseras, orígen de los vicios. + +La historia del espíritu humano confirma esta verdad: generalmente +hablando, los hombres de entendimiento muy elevado no han sido +perversos; muchos se han distinguido por sus eminentes virtudes; otros +han sido débiles como hombres, mas no malvados; y si uno que otro ha +llegado á este extremo, debe mirarse como excepcion, no como regla. + +¿Sabeis porqué un malvado de gran talento compromete, por decirlo así, +la reputacion de los demas, prestando ocasion á que de algunos casos +particulares se saquen deducciones generales? Porque en un malvado de +gran talento todos piensan, de un malvado necio nadie se acuerda; porque +forman un vivo contraste la iniquidad y el gran saber, y este contraste +hace mas notable el extremo feo; por la misma razon que se repara mas en +la relajacion de un sacerdote que en la de un seglar. Nadie nota una +mancha mas en un cristal muy sucio; pero en otro muy limpio y brillante, +se presenta desde luego á los ojos el mas pequeño lunar. + + +§ XXXVII. + +Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros. + +Ya vimos (Cap. XIX) cuán pernicioso era el influjo de las pasiones para +impedirnos el conocimiento de la verdad, aun la especulativa; pero lo +que allí se dijo en general, tiene muchísima mas aplicacion en +refiriéndose á la práctica. Cuando tratamos de ejecutar alguna cosa, las +pasiones son á veces un auxiliar excelente; mas para prepararla en +nuestro entendimiento, son consejeros muy peligrosos. + +El hombre sin pasiones seria frio, tendria algo de inerte, por carecer +de uno de los principios mas poderosos de accion que Dios ha concedido á +la humana naturaleza; pero en cambio, el hombre dominado por las +pasiones es ciego y se abalanza á los objetos á la manera de los brutos. + +Examinando atentamente el modo de obrar de nuestras facultades, se echa +de ver que la razon es á propósito para dirigir, y las pasiones para +ejecutar; y así es que aquella atiende no solo á lo presente sino +tambien á lo pasado y á lo venidero, cuando estas miran el objeto solo +por lo que es en el momento actual, y por el modo con que nos afecta. Y +es que la razon como verdadera directora se hace cargo de todo lo que +puede dañar ó favorecer, no solo ahora, sino tambien en el porvenir; +pero las pasiones como encargadas únicamente de ejecutar, solo se cuidan +del instante y de la impresion actuales. La razon no se para solo en el +placer sino en la utilidad, en la moralidad, en el decoro; las pasiones +prescinden del decoro, de la moralidad, de la utilidad, de todo lo que +no sea la impresion agradable ó ingrata, que en el acto se experimenta. + + +§ XXXVIII. + +La hipocresía de las pasiones. + +Cuando hablo de pasiones, no me refiero únicamente á las inclinaciones +fuertes, violentas, tempestuosas, que agitan nuestro corazon como los +vientos el océano; trato tambien de aquellas mas suaves, mas +espirituales, por decirlo asi, porque al parecer estan mas cerca de las +altas regiones del espíritu, y que suelen apellidarse _sentimientos_. +Las pasiones son las mismas, solo varian por su forma, ó mas bien por la +graduacion de intensidad, y por el modo de dirigirse á su objeto. Son +entónces mas delicadas, pero no ménos temibles; pues que esa misma +delicadeza contribuye á que con mas facilidad nos seduzcan y extravien. + +Cuando la pasion se presenta en toda su deformidad y violencia, +sacudiendo brutalmente el espíritu, y empeñándose en arrastrarle por +malos caminos, el espíritu se precave contra el adversario, se prepara á +luchar, resultando tal vez que la misma impetuosidad del ataque provoca +una heróica defensa. Pero si la pasion depone sus maneras violentas, si +se despoja, por decirlo así, de sus groseras vestiduras, cubriéndose con +el manto de la razon; si sus sugestiones se llaman conocimiento, y sus +inclinaciones voluntad, ilustrada pero decidida, entónces toma por +traicion una plaza que no hubiera tomado por asalto. + + +§ XXXIX. + +Ejemplo. La venganza bajo dos formas. + +Un hombre que ha irrogado una ofensa, está con una pretension en cuyo +éxito puede influir decisivamente el ofendido. Tan pronto como este lo +sabe, recuerda la ofensa recibida, el resentimiento se dispierta en su +corazon, al resentimiento sucede la cólera, y la cólera engendra un vivo +deseo de venganza. ¿Y porqué dejara de vengarse? ¿No se le ofrece ahora +una excelente oportunidad? ¿No será para él un placer el presenciar la +desesperacion de su adversario burlado en sus esperanzas, y quizas +sumido en la oscuridad, en la desgracia, en la miseria? «Véngate, +véngate, le dice en alta voz su corazon; véngate, y que él sepa que te +has vengado; dáñale, ya que él te dañó, humíllale, ya que él te humilló; +goza tú el cruel pero vivo placer de su desgracia, ya que él se gozó en +la tuya. La víctima está en tus manos; no la sueltes; cébate en ella; +sacia en ella tu sed de venganza. Tiene hijos, y perecerán.... no +importa.... que perezcan; tiene padres y morirán de pesar.... no +importa.... que mueran: así será herido en mas puntos su infame +corazon; asi sangrará con mas abundancia; asi no habrá consuelo para él; +así se llenará la medida de su afliccion; así derramarás en su villano +pecho toda la hiel y amargura que él un dia derramara en el tuyo. +Véngate, véngate; ríete de una generosidad que él no practicó contigo; +no tengas piedad de quien no la tuvo de tí; él es indigno de tus +favores, indigno de compasion, indigno de perdon; véngate, véngate.» + +Así habla el odio exaltado por la ira; pero este lenguaje es demasiado +duro y cruel para no ofender á un corazon generoso. Tanta crueldad +dispierta un sentimiento contrario: «este comportamiento seria ignoble, +seria infame, se dice el nombre á sí mismo; esto repugna hasta al amor +propio. ¿Pues qué? ¿yo he de gozarme en el abatimiento, en el perpetuo +infortunio de una familia? ¿No seria para mí un remordimiento +inextinguible la memoria de que con mis manejos he sumido en la miseria +á sus hijos inocentes, y hundido en el sepulcro á sus ancianos padres? +Esto no lo puedo hacer; esto no lo haré; es mas honroso no vengarme; +sepa mi adversario que si él fué bajo, yo soy noble, si él fué inhumano, +yo soy generoso; no quiero buscar otra venganza que la de triunfar de él +á fuerza de generosidad, cuando su mirada se encuentre con mi mirada, +sus ojos se abatirán, el rubor encenderá sus mejillas, su corazon +sentirá un remordimiento, y me hará justicia.» + +El espíritu de venganza ha sucumbido por su imprudencia; lo queria todo, +lo exigia todo, y con urgencia, con imperiosidad, sin consideraciones de +ninguna clase; y el corazon se ha ofendido de semejante desman; ha +creido que se trataba de envilecerle, ha llamado en su auxilio á los +sentimientos nobles, que han acudido presto y han decidido la victoria +en favor de la razon. Otro quizas hubiera sido el resultado, si el +espíritu de venganza hubiese tomado otra forma ménos dura, si cubriendo +su faz con mentida máscara, no hubiese mostrado sus facciones feroces. +No debia dar destemplados gritos, aullidos horribles; era menester que +envuelto y replegado en el seno mas oculto del corazon, hubiese +destilado desde allí su veneno mortal. «Por cierto, debia decir, que el +ofensor no es nada digno de obtener lo que pretende; y solo por este +motivo conviene oponerse á que lo obtenga. Hizo una injuria, es verdad; +pero ahora no es ocasion de acordarse de ella. No ha de ser el +resentimiento quien presida á tu conducta sino la razon, el deseo de que +una cosa de tanta entidad no vaya á parar á malas manos. El pretendiente +no carece de algunas buenas disposiciones para el desempeño; ¿porqué no +hacerle esta justicia? Pero en cambio adolece de defectos imperdonables. +La ofensa que te hizo á tí lo manifiesta bien; de ella no debes +acordarte para la venganza, pero sí para formar un juicio acertado. +Sientes un secreto y vivo placer en contrariarle, en abatirle, en +perderle; mas este sentimiento no te domina; solo te impulsa el deseo +del bien; y en verdad que si no mediase otro motivo que el +resentimiento, no pondrias ningun obstáculo á sus designios. Hasta +quizas, harias el sacrificio de favorecerle; y en verdad que seria +doloroso, muy doloroso; pero quizas te resignarias á ello. Mas no te +hallas en este caso; afortunadamente la razon, la prudencia, la +justicia estan de acuerdo con las inclinaciones de tu corazon; y bien +considerado, ni las atiendes siquiera, experimentas un placer en dañar á +tu enemigo, mas este placer es una expansion natural, que tú no alcanzas +á destruir, pero que tienes bastante sujeta para no dejarla que te +domine. No hay inconveniente pues en tomar las providencias oportunas. +Lo que importa es proceder con calma, para que vean todos que no hay +parcialidad, que no hay odio, que no hay espíritu de venganza, que usas +de un derecho, y hasta obedeces á un deber.» La venganza impetuosa, +violenta, francamente injusta, no habia podido alcanzar un triunfo que +ha obtenido sin dificultad la venganza pacífica, insidiosa, disfrazada +hipócritamente con el velo de la razon, de la justicia, del deber. + +Por este motivo es tan temible la venganza cuando obra en nombre del +celo por la justicia. Cuando el corazon poseido del odio llega á +engañarse a sí mismo, creyendo obrar á impulsos del buen deseo, quizas +de la misma caridad, se halla como sujeto á la fascinacion de un reptil +á quien no ve, y cuya existencia ni aun sospecha. Entónces la envidia +destroza las reputaciones mas puras y esclarecidas, el rencor persigue +inexorable, la venganza se goza en las convulsiones y congojas de la +infortunada víctima, haciéndole agotar hasta las heces el dolor y la +amargura. El insigne Protomártir brillaba por sus eminentes virtudes y +aterraba á los judíos con su elocuencia divina; ¿qué nombre creeis que +tomarán la envidia y la venganza, que les seca los corazones y hace +rechinar sus dientes? ¿Creeis que se apellidarán con el nombre que les +es propio? No, de ninguna manera. Aquellos hombres dan un grito como +llenos de escándalo, se tapan los oidos, y sacrifican al inocente +Diácono en nombre de Dios. El Salvador del mundo admira á cuantos le +oyen, con la divina hermosura de su moral, con el maravilloso raudal de +sabiduría y de amor que fluye de sus labios augustos; los pueblos se +agolpan para verle, y él pasa haciendo bien; afable con los pequeños, +compasivo con los desgraciados, indulgente con los culpables, derrama á +manos llenas los tesoros de su omnipotencia y de su amor; solo pronuncia +palabras de dulzura y perdon: diríase que reserva el lenguaje de una +indignacion santa y terrible para confundir á los hipócritas. Estos han +encontrado en él una mirada majestuosa y severa, y ellos la han +correspondido con una mirada de víbora. La envidia les destroza el +corazon, sienten una abrasadora sed de venganza. Pero ¿obrarán, hablarán +como vengativos? No; este hombre es un blasfemo, dirán, seduce las +turbas, es enemigo del César, la fidelidad pues, la tranquilidad +pública, la religion exige que se le quite de en medio. Y se aceptará la +traicion de un discípulo, y el inocente Cordero será llevado á los +tribunales, y será interrogado, y al responder palabras de verdad, el +príncipe de los sacerdotes se sentirá devorado de celo, y rasgará sus +vestiduras, y dirá «_blasfemó_,» y los circunstantes dirán «es reo de +muerte.» + + +§ XL. + +Precauciones. + +Jamas el hombre medita demasiado sobre los secretos de su corazon; jamas +desplega demasiada vigilancia para guardar las mil puertas por donde se +introduce la iniquidad; jamas se precave demasiado contra las +innumerables asechanzas con que él se combate á sí propio. No son las +pasiones tan temibles cuando se presentan como son en sí, dirigiéndose +abiertamente á su objeto, y atropellando con impetuosidad cuanto se les +pone delante. En tal caso, por poco que se conserve en el espíritu el +amor de la virtud, si el hombre no ha llegado todavía hasta el fondo de +la corrupcion ó de la perversidad, siente levantarse en su alma un grito +de espanto é indignacion, tan pronto como se le ofrece el vicio con su +aspecto asqueroso. Pero ¿qué peligros no corre, si trocados los nombres, +y cambiados los trajes, todo se le ofrece disfrazado, trastornado? si +sus ojos miran al traves de engañosos prismas, que pintan con galanos +colores y apacibles formas, la negrura y la monstruosidad? + +Los mayores peligros de un corazon puro no estan en el brutal aliciente +de las pasiones groseras sino en aquellos sentimientos que encantan por +su delicadeza y seducen con su ternura; el miedo no entra en las almas +nobles sino con el dictado de prudencia; la codicia no se introduce en +los pechos generosos sino con el titulo de economía previsora; el +orgullo se cobija bajo la sombra del amor de la propia dignidad, y del +respeto debido á la posicion que se ocupa: la vanidad se proporciona +sus pequeños goces, engañando al vanidoso con la urgente necesidad de +conocer el juicio de los demas, para aprovecharse de la crítica; la +venganza se disfraza con el manto de la justicia; el furor se apellida +santa indignacion; la pereza invoca en su auxilio la necesidad del +descanso; y la roedora envidia al destrozar reputaciones, al empeñarse +en ofuscar con su aliento impuro los resplandores de un mérito eminente, +habla de amor á la verdad, de imparcialidad, de lo mucho que conviene +precaverse contra una admiracion ignorante ó un entusiasmo infantil. + + +§ XLI. + +Hipocresía del hombre consigo mismo. + +El hombre emplea la hipocresía para engañarse á sí mismo, acaso mas que +para engañar á los otros. Rara vez se da á sí propio exacta cuenta del +móvil de sus acciones; y por esto, aun en las virtudes mas acendradas, +hay algo de escoria. El oro enteramente puro no se obtiene sino con el +crisol de un perfecto amor divino; y este amor, en toda su perfeccion, +está reservado para las regiones celestiales. Miéntras vivimos aquí en +la tierra, llevamos en nuestro corazon un gérmen maligno que ó mata, ó +enflaquece, ó deslustra las acciones virtuosas; y no es poco si se llega +á evitar que ese gérmen se desarrolle y nos pierda. Pero, á pesar de +tamaña debilidad, no deja de brillar en el fondo de nuestra alma aquella +luz inextinguible encendida en ella por la mano del Criador; y esa luz +nos hace distinguir entre el bien y el mal, sirviéndonos de guia en +nuestros pasos, y de remordimiento en nuestros extravíos. Por esta +causa, nos esforzamos á engañarnos á nosotros mismos para no ponernos en +contradiccion demasiado patente con el dictámen de la conciencia; nos +tapamos los oidos para no oir lo que ella nos dice, cerramos los ojos +para no ver lo que ella nos muestra, procuramos hacernos la ilusion de +que el principio que nos inculca no es aplicable al caso presente. Para +esto sirven lastimosamente las pasiones, sugiriéndonos insidiosamente +discursos sofísticos. Cuéstale mucho al hombre parecer malo, ni aun á +sus propios ojos; no se atreve, se hace hipócrita. + + +§ XLII. + +El conocimiento de sí mismo. + +El defecto indicado en el párrafo anterior tiene diferente carácter en +las diferentes personas, por cuyo motivo, conviene sobre manera no +perder jamas de vista aquella regla de los antiguos, tan profundamente +sabia: _conócete á ti mismo; nosce te ipsum_. Si bien hay ciertas +cualidades comunes á todos los hombres, estas toman un carácter +particular en cada uno de ellos; cada cual tiene, por decirlo así, un +resorte que conviene conocer y saber manejar. Este resorte, es necesario +descubrir cuál es en los demas, para acertar á conducirse bien con +ellos; pero es mas necesario todavía descubrirle cada cual en sí mismo. +Porque allí suele estar el secreto de las grandes cosas así buenas como +malas, á causa de que ese resorte no es mas que una propension fuerte, +que llega á las demas, subordinándolas todas á un objeto. De esta pasion +dominante se resienten todas las otras; ella se mezcla en todos los +actos de vida; ella constituye lo que se llama el carácter. + + +§ XLIII. + +El hombre huye de sí mismo. + +Si no tuviésemos la funesta inclinacion de huir de nosotros mismos, si +la contemplacion de nuestro interior no nos repugnase en tal grado, no +nos seria difícil descubrir cuál es la pasion que en nosotros predomina. +Desgraciadamente, de nadie huimos tanto como de nosotros mismos, nada +estudiamos ménos que lo que tenemos mas inmediato y que mas nos +interesa. La generalidad de los hombres descienden al sepulcro, no solo +sin haberse conocido á sí propios, sino tambien sin haberlo intentado. +Debiéramos tener continuamente la vista fija sobre nuestro corazon para +conocer sus inclinaciones, penetrar sus secretos, refrenar sus ímpetus, +corregir sus vicios, evitar sus extravíos; debiéramos vivir con esa vida +íntima en que el hombre se da cuenta de sus pensamientos y afectos, y no +se pone en relacion con los objetos exteriores, sino despues de haber +consultado su razon y dado á su voluntad la direccion conveniente. Mas +esto no se hace; el hombre se abalanza, se pega á los objetos que le +incitan, viviendo tan solo con esa vida exterior que no le deja tiempo +para pensar en sí mismo. Vense entendimientos claros, corazones +bellísimos, que no guardan para sí ninguna de las preciosidades con que +los ha enriquecido el Criador; que derraman, por decirlo así, en calles +y plazas el aroma exquisito, que guardado en el fondo de su interior, +podria servirles de confortacion y regalo. + +Se refiere de Pascal que habiéndose dedicado con grande ahinco á las +matemáticas y ciencias naturales, se cansó de dicho estudio á causa de +hallar pocas personas con quienes poder conversar sobre el objeto de sus +ocupaciones favoritas. Deseoso de encontrar una materia que no tuviera +este inconveniente se dedicó al estudio del hombre, pero bien pronto +conoció por experiencia, que los que se ocupaban de estudiar el hombre +eran todavia en menor número que los aficionados á las matemáticas. Esto +se verifica ahora como en tiempo de Pascal; basta observar al comun de +los hombres para echar de ver cuán pocos son los que gustan de semejante +tarea, mayormente tratándose de sí mismos. + + +§ XLIV. + +Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones. + +Cuando se ha adquirido el hábito de reflexionar sobre las inclinaciones +propias, distinguiendo el carácter y la intensidad de cada una de ellas, +aun cuando arrastren una que otra vez al espíritu; no lo hacen sin que +este conozca la violencia. Ciegan quizas el entendimiento, pero esta +ceguera no se oculta del todo al que la padece; se dice á sí mismo, +«crees que ves; mas en realidad no ves; estas ciego.» Pero si el hombre +no fija nunca su mirada en su interior, si obra segun le impelen las +pasiones, sin cuidarse de averiguar de dónde nace el impulso; para él +llegan á ser una misma cosa pasion y voluntad, dictámen del +entendimiento é instinto de las pasiones. Así la razon no es señora sino +esclava; en vez de dirigir, moderar y corregir con sus consejos y +mandatos las inclinaciones del corazon, se ve reducida á vil instrumento +de ellas; y obligada á emplear todos los recursos de su sagacidad para +proporcionarles goces que las satisfagan. + + +§ XLV. + +Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la conducta. + +La religion cristiana al llevarnos á esa vida moral íntima reflexiva +sobre nuestras inclinaciones, ha hecho una obra altamente conforme á la +mas sana filosofía, y que descubre un profundo conocimiento del corazon +humano. La experiencia enseña que lo que le falta al hombre para obrar +bien, no es conocimiento especulativo y general, sino práctico, +detallado, con aplicacion á todos los actos de la vida. ¿Quién no sabe y +no repite mil veces que las pasiones nos extravian y nos pierden? La +dificultad no está en eso, sino en saber cuál es la pasion que influye +en este ó aquel caso, cuál es la que por lo comun predomina en las +acciones, bajo qué forma, bajo qué disfraz se presenta al espíritu, y de +qué modo se deben rechazar sus ataques, ó precaver sus estratagemas. Y +todo esto, no como quiera, sino con un conocimiento claro, vivo, y que +por tanto se ofrezca naturalmente al entendimiento, siempre que se haya +de tomar alguna resolucion, aun en los negocios mas comunes. + +La diferencia que en las ciencias especulativas media entre un hombre +vulgar y otro sobresaliente, no consiste á menudo sino en que este +conoce con claridad, distincion y exactitud, lo que aquel solo conoce de +una manera inexacta, confusa y oscura; no consiste en el número de las +ideas, sino en la calidad; nada dice este sobre un punto, de que tambien +no tenga noticia aquel; ambos miran el mismo objeto, solo que la vista +del uno es mucho mas perfecta que la del otro. Lo propio sucede en lo +relativo á la práctica. Hombres profundamente inmorales hablarán de la +moral, de tal suerte que manifiesten no desconocer sus reglas; pero +estas reglas las saben ellos en general, sin haberse cuidado de hacer +aplicaciones, sin haber reparado en los obstáculos que impiden el +ponerlas en planta en tal ó cual ocasion, sin que se les ocurran de una +manera pura y viva, cuando se ofrece oportunidad de hacer uso de ellas. +Quien está en posesion de su entendimiento, de la voluntad, del hombre +entero, son las pasiones; esas reglas morales las conservan, por decirlo +así, archivadas en lo mas recóndito de su conciencia; ni aun gustan de +mirarlas como objeto de curiosidad, temerosos de encontrar en ellas el +gusano del remordimiento. Por el contrario, cuando la virtud está +arraigada en el alma, las reglas morales llegan á ser una idea familiar, +que acompaña todos los pensamientos y acciones, que se aviva y se agita +al menor peligro, que impera y apremia ántes de obrar, que remuerde +incesantemente si se la ha desatendido. La virtud causa esa continua +presencia intelectual de las reglas morales, y esta presencia á su vez +contribuye á fortalecer la virtud; así es que la religion no cesa de +inculcarlas, segura de que son preciosa semilla que tarde ó temprano +dará algun fruto. + + +§ XLVI. + +Los sentimientos morales auxilian la virtud. + +En ayuda de las ideas morales vienen los sentimientos, que tambien los +hay muy morales, y poderosos, y bellísimos; porque Dios al permitir que +sacudan y conturben nuestro espíritu violentas y aciagas tempestades, +tambien ha querido proporcionarnos el blando mecimiento de céfiros +apacibles. El hábito de atender á las reglas morales y de obedecer sus +prescripciones, desenvuelve y aviva estos sentimientos; y entonces el +hombre para seguir el camino de la virtud, combate las inclinaciones +malas con las inclinaciones buenas; las luchas no son de tanto peligro, +y sobre todo no son tan dolorosas; porque un sentimiento lucha con otro +sentimiento, lo que se padece con el sacrificio del uno se compensa con +el placer causado por el triunfo del otro, y no hay aquellos +sufrimientos desgarradores que se experimentan, cuando la razon pelea +con el corazon enteramente sola. + +Este desarrollo de los sentimientos morales, ese llamar en auxilio de la +virtud las mismas pasiones, es un recurso poderoso para obrar bien é +ilustrar el entendimiento cuando le ofuscan otras pasiones. Hay en esta +oposicion mucha variedad de combinaciones que dan excelentes resultados. +El amor de los placeres se neutraliza con el amor de la propia dignidad; +el exceso del orgullo se templa con el temor de hacerse aborrecible, la +vanidad se modera por el miedo al ridículo; la pereza se estimula con el +deseo de la gloria; la ira se enfrena por no parecer descompuesto; la +sed de venganza se mitiga ó extingue, con la dicha y la honra que +resultan de ser generoso. Con esta combinacion, con la sagaz oposicion +de los sentimientos buenos á los sentimientos malos, se debilitan suave +y eficazmente muchos de los gérmenes de mal que abriga el corazon +humano; y el hombre es virtuoso, sin dejar de ser sensible. + + +§ XLVII. + +Una regla para los juicios prácticos. + +Conocido el principal resorte del propio corazon, y desarrollados tanto +como sea posible los sentimientos generosos y morales; es necesario +saber cómo se ha de dirigir el entendimiento para que acierte en sus +juicios prácticos. + +La primera regla que se ha de tener presente es no juzgar ni deliberar +con respecto á ningun objeto miéntras el espíritu está bajo la +influencia de una pasion relativa al mismo objeto. ¡Cuán ofensivo no +parece un hecho, una palabra, un gesto, que acaba de irritar! «La +intencion del ofensor, se dice á sí mismo el ofendido, no podia ser mas +maligna; se ha propuesto no solo dañar sino ultrajar; los circunstantes +deben de estar escandalizados; si no se tomase una pronta y completa +venganza, la sonrisa burlona que asomaba á los labios de todos se +convertiria irremisiblemente en profundo desprecio por quien ha tolerado +que de tal modo se le cubriera de afrentosa ignominia. Es preciso no ser +descompuesto, es verdad; pero ¿hay acaso mayor descompostura que el +abandono del honor? es necesario tener prudencia; pero esta prudencia +¿debe llegar hasta el punto de dejarse pisotear por cualquiera?» ¿Quién +hace este discurso? ¿es la razón? no ciertamente; es la ira. Pero la +ira, se dirá, no discurre tanto. Sí, discurre; porque toma á su servicio +al entendimiento, y este le proporciona todo lo que necesita. Y en este +servicio no deja de auxiliarle á su vez la misma ira; porque las +pasiones en sus momentos de exaltacion, fecundizan admirablemente el +ingenio con las inspiraciones que les convienen. + +¿Queremos una prueba de que quien así discurria y hablaba, no era la +razon sino la ira? héla aquí evidente. Si en lo que piensa el hombre +encolerizado hubíese algo de verdad, no la desconocerian del todo los +circunstantes. Tampoco carecen ellos de sentimientos de honor, tambien +estiman en mucho su propia dignidad; saben distinguir entre una palabra +dicha con designio de zaherir, y otra escapada sin intencion ofensiva, y +sin embargo ellos no ven nada de lo que el encolerizado ve con tanta +claridad; y si se sonrien, esa sonrisa es causada, no por la humillacion +que él se imagina haber sufrido, sino por esa terrible explosion de +furor, que no tiene motivo alguno. Mas todavía: no es necesario acudir á +los circunstantes para encontrar la verdad; basta apelar al mismo +encolerizado cuando haya desaparecido la ira. ¿Juzgará entónces como +ahora? Es bien seguro que no; él será tal vez el primero que se reirá de +su enojo, y que pedirá se le disimule su arrebato. + + +§ XLVIII. + +Otra regla. + +De estas observaciones nace otra regla, y es que al sentirnos bajo la +influencia de una pasion, hemos de hacer un esfuerzo, para suponernos +por un momento siquiera, en el estado en que su influencia no exista. +Una reflexion semejante, por mas rápida que sea, contribuye mucho á +calmar la pasion, y á excitar en él ánimo ideas diferentes de las +sugeridas por la inclinacion ciega. La fuerza de las pasiones se +quebranta, desde el momento que se encuentra en oposicion con un +pensamiento que se agita en la cabeza; el secreto de su victoria suele +consistir en apagar todos los contrarios á ellas, y avivar los +favorables. Pero tan pronto como la atencion se ha dirigido hácia otro +órden de ideas, viene la comparacion, y por consiguiente cesa el +exclusivismo. Entre tanto se desenvuelven otras fuerzas intelectuales y +morales no subordinadas á la pasion, y esta pierde de su primitiva +energía por haber de compartir con otras facultades la vida que ántes +desfrutara sola. + +Aconseja estos medios no solo la experiencia de su buen resultado, sino +tambien una razon fundada en la naturaleza de nuestra organizacion. Las +facultades intelectuales y morales nunca se ejercitan sin que funcionen +algunos de los órganos materiales. Ahora bien; entre los órganos +corpóreos está distribuida una cierta cantidad de fuerzas vitales de que +disfrutan alternativamente en mayor ó menor proporcion, y por +consiguiente con decremento en los unos, cuando hay incremento en los +otros. De lo que resulta, que ha de producir un efecto saludable el +esforzarse en poner en accion los órganos de la inteligencia en +contraposicion con los de las pasiones, y que la energía de estas ha de +menguar á medida que ejerzan sus funciones los órganos de la +inteligencia. + +Pero es de advertir que este fenómeno se verificará dirigiendo la +atencion de la inteligencia en un sentido contrario al de las pasiones, +lo que se obtiene trasladándola por un momento al órden de ideas que +tendrá, cuando no esté bajo un influjo apasionado; pues que si por el +contrario la inteligencia se dirige á favorecer la pasion, entónces esta +se fomenta mas y mas con el auxilio; y lo que pudiese perder en energía, +por decirlo así, puramente orgánica, lo recobra en energía moral, en la +mayor abundancia de recursos para alcanzar el objeto, y en esa especie +de bill de indemnidad con que se cree libre de acusaciones, cuando ve +que el entendimiento léjos de combatirla la apoya. + +Este trabajo sobre las pasiones no es una mera teoría; cualquiera puede +convencerse por sí mismo de que es muy practicable, y de que se sienten +sus buenos efectos tan pronto como se le aplica. Es verdad que no +siempre se acierta en el medio mas á propósito para ahogar, templar ó +dirigir la pasion levantada; ó que aun encontrado, no se le emplea como +es debido; pero la sola costumbre de buscarle basta para que el hombre +esté mas sobre sí, no se abandone con demasiada facilidad á los primeros +movimientos, y tenga en sus juicios prácticos un criterio que falta á +los que proceden de otra manera. + + +§ XLIX. + +El hombre riéndose de sí mismo. + +Cuando el hombre se acostumbra á observar mucho sus pasiones, hasta +llega á emplear en su interior el ridículo contra si mismo; el ridículo, +esa sal que se encuentra en el corazon y en el labio de los mortales +como uno de tantos preservativos contra la corrupcion intelectual y +moral, el ridículo, que no solo se emplea con fruto contra los demas, +sino tambien contra nosotros mismos, viendo nuestros defectos por el +lado que se prestan á la sátira. El hombre se dice entónces á sí propio +lo que decirle pudieran los demas; asiste á la escena que se +representaria, si el lance cayera en manos de un adversario de chiste y +buen humor. Que contra otro se emplea tambien en cierto modo la sátira, +cuando la empleamos contra nosotros mismos; porqué si bien se observa, +hay en nuestro interior dos hombres que disputan, que luchan, que no +estan nunca en paz, y así como el hombre inteligente, moral, previsor, +emplea contra el torpe, el inmoral, el ciego, la firmeza de la voluntad +y el imperio de la razon, así tambien á veces lo combate y le humilla +con los punzantes dardos de la sátira. Sátira que puede ser tanto mas +graciosa y libre, cuanto carece de testigos, no hiere la reputacion, +nada hace perder en la opinion de los demas, pues que no llega á ser +expresada con palabras, y la sonrisa burlona que hace asomar á los +labios se extingue en el momento de nacer. + +Un pensamiento de esta clase ocurriendo en la agitacion causada por las +pasiones, produce un efecto semejante al de una palabra juiciosa, +incisiva y penetrante, lanzada en medio de una asamblea turbulenta. +¡Cuántas veces se nota que una mirada expresiva cambia el estado del +espíritu de uno de los circunstantes, moderando ó ahogando una pasion +enardecida! ¿Y qué ha expresado aquella mirada? nada mas que un recuerdo +del decoro, una consideracion al lugar ó a las personas, una +reconvencion amistosa, una delicada ironía; nada mas que una apelacion +al buen sentido del mismo que era juguete de la pasion; y esto ha sido +suficiente para que la pasion se amortiguase. El efecto que otro nos +produce ¿porqué no podríamos producírnoslo nosotros mismos, si no con +igualdad, al ménos con aproximacion? + + +§ L. + +Perpetua niñez del hombre. + +Poco basta para extraviar al hombre: pero tampoco se necesita mucho para +corregirle algunos defectos. Es mas débil que malo, dista mucho de +aquella terquedad satánica que no se aparta jamas del mal una vez +abrazado; por el contrario, tanto el bien como el mal los abraza y los +abandona con suma facilidad. Es niño hasta la vejez; preséntase á los +demas con toda la seriedad posible; mas en el fondo se encuentra á sí +propio pueril en muchas cosas y se avergüenza. Se ha dicho que ningun +grande hombre le parecia grande á su ayuda de cámara; esto encierra +mucha verdad. Y es que visto el hombre de cerca, se descubren las +pequeñeces que le rebajan. Pero mas cosas sabe él de sí mismo que su +ayuda de cámara, y por esto es todavía ménos grande á sus propios ojos; +por esto aun en sus mejores años, necesita cubrir con un velo la +puerilidad que se abriga en su corazon. + +Los niños rien y juguetean y retozan: y luego gimen y rabian y lloran, +sin saber muchas veces porqué: ¿no hace lo mismo á su modo el adulto? +Los niños ceden á un impulso de su organizacion, al buen ó mal estado de +su salud, á la disposicion atmosférica que los afecta agradable ó +desagradablemente; en desapareciendo estas causas se cambia el estado de +sus espíritus: no se acuerdan del momento anterior, ni piensan en el +venidero; solo se rigen por la impresion que actualmente experimentan. +¿No hace esto mismo millares de veces el hombre mas serio, mas grave y +sesudo? + + +§ LI. + +Mudanza de D. Nicasio en breves horas. + +Don Nicasio es un varon de edad provecta, de juicio sosegado y maduro, +lleno de conocimientos, de experiencia, y que rara vez se deja llevar +de la impresion del momento. Todo lo pesa en la balanza de una sana +razon, y en este peso no consiente que influyan por un adarme las +pasiones de ningun género. Se le habla de una empresa de mucha gravedad +para la cual se cuenta con su práctica de mundo, y su inteligencia +particular en aquella clase de negocios. D. Nicasio está á disposicion +del proponente; no tiene ninguna dificultad en entrar de lleno en la +empresa, y hasta en comprometer en ella una parte de su fortuna. Está +bien seguro de no perderla; si hay obstáculos, no le dan cuidado, él +sabe el modo de removerlos; si hay rivales poderosos, á D. Nicasio no le +hacen mella. Otras hazañas de mas monta ha llevado á cabo; negocios +mucho mas espinosos ha tenido que manejar; mas poderosos rivales ha +tenido que vencer. Embebido en la idea que le halaga, se expresa con +facilidad y rapidez, gesticula con viveza, su mirada es sumamente +expresiva, su fisonomía juvenil, diríase que ha vuelto á sus veinte y +cinco abriles, si algunas canas asomando por un lado del postizo no +revelasen traidoramente los trofeos de los años. + +El negocio está concluido; faltan algunos pormenores; quedais emplazado +para redondearlos en otra entrevista; ¿mañana? no señor, nada de +dilaciones, no las consiente la actividad de don Nicasio, es preciso +acabar con todo, hoy mismo, por la tarde. D. Nicasio se ha retirado á su +casa, y ni en su persona, ni en su familia, ni en ninguna de sus cosas +ha ocurrido ningun accidente desagradable. + +Es la hora señalada, acudís con puntualidad, y os hallais en presencia +del héroe de la mañana. D. Nicasio está algo descompuesto en su vestido, +merced á un calor que le ahoga. Medio tentido en el sofá, os devuelve el +saludo con un esfuerzo afectuoso, pero con evidentes señales de +fastidiosa lasitud. + +--Vamos á ver, Sr. D. Nicasio, si quedamos convenidos definitivamente. + +--Tiempo tenemos de hablar.... contesta don Nicasio, y su fisonomía se +contrae con muestras de tedio. + +--Como V. me ha citado por esta tarde..... + +--Sí, pero.... + +--Como V. guste. + +--Ya se ve; pero es menester pensarlo mucho; qué sé yo!.... + +--Lo que es dificultades, conozco que hay; solo que viéndole á V. tan +animoso esta mañana, lo confieso, todo se me hacia ya camino llano. + +--Animoso sí..... y lo estoy aun..... pero sin embargo, sin embargo, +conviene no llevar demasiada prisa..... En fin ya hablaremos, añade con +expresion de quien desea que no le comprometan. + +Don Nicasio es otro, expresa lo que siente; nada de la audacia, de la +actividad de la mañana, nada de los proyectos tan fáciles de ejecutar; +entónces los obstáculos importaban poco, ahora son casi insuperables; +los rivales no significaban nada, ahora son invencibles. ¿Qué ha +sucedido? ¿Le han dado á D. Nicasio otras noticias? no ha visto á nadie. +¿Ha meditado sobre el negocio? no se habia acordado mas de él. ¿Qué ha +sucedido pues, para causar tamaña revolucion en su espíritu, alterando +su modo de ver las cosas, y quebrantando tan lastimosamente sus ímpetus +juveniles? Nada, la explicación del fenómeno es muy sencilla, no +busqueis grandes causas, son muy pequeñas. En primer lugar, ahora hace +un calor atroz, lo que por cierto dista mucho del oreo de una fresca +brisa como sucedia por la mañana; D. Nicasio está sumamente abatido, la +hora es pesada, el cielo se encapota y parece amenazar tempestad. La +comida era ademas algo indigesta; el sueño de la siesta ha sido +demasiado breve, y no sin alguna pesadilla. ¿Se quiere mas? ¿No son +estos motivos bastante poderosos para trastornar el espíritu de un +hombre grave y modificar sus opiniones? A pesar de todas las citas, +¿quién os ha llevado á su casa bajo una constelacion tan infausta? + +Tal es el hombre; la menor cosa le desconcierta, le hace otro. Unido su +espíritu á un cuerpo sujeto á mil impresiones diferentes, que se suceden +con tanta rapidez y se reciben con igual facilidad que los movimientos +de la hoja de un árbol, participa en cierto modo de esa inconstancia y +variedad, trasladando con harta frecuencia á los objetos las mudanzas +que solo él ha experimentado. + + +§ LII. + +Los sentimientos por si solos, son mala regla de conducta. + +Lo dicho manifiesta la imposibilidad de dirigir la conducta del hombre +por solo el sentimiento; y la literatura de nuestra época, que tan poco +se ocupa de comunicar ideas de razón y de moral, y que al parecer no se +propone sino excitar sentimientos, olvida la naturaleza del hombre, y +causa un mal de inmensa trascendencia. + +El entregar al hombre á merced del solo sentimiento, es arrojar un navio +sin piloto en medio de las olas. Esto equivale á proclamar la +infalibilidad de las pasiones, á decir: "obra siempre por instinto, +obedeciendo ciegamente á todos los movimientos de tu corazon;" esto +equivale á despojar al hombre de su entendimiento, de su libre albedrío, +á convertirle en simple instrumento de su sensibilidad. + +Se ha dicho que los grandes pensamientos salen del corazon; tambien +pudiera añadirse que del corazon salen grandes errores, grandes +delirios, grandes extravagancias, grandes crímenes. Del corazon sale +todo; es un arpa soberbia que despide toda clase de sonidos, desde el +horrendo estrépito de las cavernas infernales hasta la mas delicada +armonía de las regiones celestes. + +El hombre que no tiene mas guia que su corazon, es el juguete de mil +inclinaciones diversas, y á menudo contradictorias: una lijerísima pluma +en medio de una campiña donde reinan los vientos, no lleva las +direcciones mas variadas é irregulares. ¿Quién es capaz de contar, ni +clasificar, la infinidad de sentimientos que se suceden en nuestro +pecho, en brevísimas horas? ¿Quién no ha reparado en la asombrosa +facilidad con que se pasa de la viva afición á un trabajo, á una +repugnancia casi insuperable? ¿Quién no ha sentido simpatía ó antipatía, +á la simple presencia de una persona, sin que pueda señalarse ninguna +razon de ello, y sin que los hechos ofrezcan en lo sucesivo motivo +alguno que justifique aquella impresión? ¿Quién no se ha admirado +repetidas veces de encontrarse transformado en pocos instantes, pasando +del brio al abatimiento, de la osadía á la timidez ó vice-versa, sin que +hubiese mediado ninguna causa ostensible? ¿Quién ignora las mudanzas que +los sentimientos sufren con la edad, con la diferencia de estado, de +posicion social, de relaciones familiares, de salud, de clima, de +estacion, de atmósfera? Todo cuanto afecta nuestras ideas, nuestros +sentidos, nuestro cuerpo, de cualquier modo que sea, todo modifica +nuestros sentimientos; y de aquí la asombrosa inconstancia que se nota +en los que se abandonan á todos los impulsos de las pasiones; de aquí +esa volubilidad de las organizaciones demasiado sensibles, si no han +hecho grandes esfuerzos para dominarse. + +Las pasiones han sido dadas al hombre como medios para despertarle y +ponerle en movimiento, como instrumentos para servirle en sus acciones; +mas no como directoras de su espíritu, no como guias de su conducta. Se +dice á veces que el corazon no engaña; ¡lamentable error! ¿qué es +nuestra vida sino un tejido de ilusiones con que el corazón nos engaña? +Si alguna vez acertamos, entregándonos ciegamente á lo que él nos +inspira, ¡cuántas y cuántas nos hace extraviar! ¿Sabeis porqué se +atribuye al corazon ese acierto instintivo? porque nos llama +extremadamente la atencion uno de sus aciertos, cuando nos consta que +son tantos sus desaciertos; porque nos causa extraña sorpresa el verle +adivinar en medio de su ceguera, cuando son tantas las veces que le +encontramos desatinado. Por esto recordamos su acierto excepcional, en +gracia de este le perdonamos todos sus yerros, y le honramos con una +prevision y un tino que no posee ni puede poseer. + +El fundar la moral sobre el sentimiento, es destruirla: el arreglar su +conducta á las inspiraciones del sentimiento, es condenarse á no seguir +ninguna fija, y á tenerla frecuentemente muy inmoral y funesta. La +tendencia de la literatura que actualmente está en boga en Francia, y +que desgraciadamente se introduce tambien en nuestra España, es +divinizar las pasiones: y las pasiones divinizadas son extravagancia, +inmoralidad, corrupcion, crimen. + + +§ LIII. + +No impresiones sensibles, sino moral y razon. + +La conducta del hombre, así con respecto á lo moral como á lo útil, no +debe gobernarse por impresiones sino por reglas constantes; en lo moral, +por las máximas de eterna verdad; en lo útil, por los consejos de la +sana razon. El hombre no es un Dios en quien todo se santifique por solo +hallarse en él; las impresiones que recibe, son modificaciones de su +naturaleza que en nada alteran las leyes eternas; una cosa justa no +pierde la justicia, por serle desagradable; una cosa injusta, por serle +agradable, no se lava de la injusticia. El enemigo implacable que hunde +el puñal vengador en las entrañas de su víctima, siente en su corazon un +placer feroz, y su accion no deja de ser un crimen; la hermana de la +caridad que asiste al enfermo, que le alivia y consuela, sufre mas de +una vez tormentos atroces, mas por esto su accion no deja de ser +heróicamente virtuosa. + +Prescindiendo de lo moral, y atendiendo á lo útil, es necesario tratar +las cosas con arreglo á lo que son, no á lo que nos afectan; la verdad +no está esencialmente en nuestras impresiones, sino en los objetos; +cuando aquellas nos ponen en desacuerdo con estos, nos extravian. El +mundo real no es el mundo de los poetas y novelistas: es preciso +considerarle y tratarle tal como es en sí; no sentimental, no +fantástico, no soñador; sino positivo, práctico, prosáico. + + +§ LIV. + +Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo. + +La religion no sofoca los sentimientos, solo los modera y los dirige; la +prudencia no desecha el auxilio de las pasiones templadas, solo se +guarda de su predominio. La armonía no se ha de producir en el hombre +con el simultáneo desarrollo de las pasiones, sino con su represion; el +contrapeso de las que se dejen funcionando no son solo las otras +pasiones, sino principalmente la razon y la moral. La oposicion misma de +las inclinaciones buenas á las malas; deja de ser saludable, cuando en +ella no preside como señora la razon; porque las inclinaciones buenas no +son buenas sino en cuanto la razon las dirige y modera: abandonadas á sí +mismas, se exageran, se hacen malas. + +Un valiente está encargado de un puesto peligroso: el riesgo crece por +momentos; á su alrededor van cayendo sus camaradas: los enemigos se +aproximan cada vez mas; apénas hay esperanza de sostenerse, y la órden +para retirarse no llega. El desaliento entra por un instante en el +corazon del valiente; ¿á qué morir sin ningun fruto? El deber de la +disciplina y del honor ¿se extenderá hasta un sacrificio inútil? ¿No +seria mejor abandonar el puesto, excusarse á los ojos del jefe con lo +imperioso de la necesidad? «No, responde su corazon generoso; esto es +cobardía que se cubre con el nombre de prudencia. ¿Qué dirian tus +compañeros, qué tu jefe, qué cuantos te conocen? ¿la ignominia ó la +muerte? pues la muerte, sin vacilar, la muerte.» + +¿Se puede culpar esa reflexion con que el bravo oficial ha procurado +sostenerse á sí mismo, contra la tentación de cobardía? Ese deseo del +honor, ese horror á la ignominia de pasar por cobarde, ¿no ha sido en él +un sentimiento? sí; pero un sentimiento noble, generoso, con cuya fuerza +y ascendiente se ha fortalecido contra las asechanzas del miedo, y ha +cumplido su deber. Esa pasion pues dirigida á un objeto bueno, ha +producido un resultado excelente, que tal vez sin ella no se hubiera +conseguido: en aquellos momentos críticos, terribles, en que el +estruendo del cañon, la gritería del enemigo cercano, y los ayes de los +camaradas moribundos, comenzaban á introducir el espanto en su pecho, la +razon enteramente sola tal vez hubiera sucumbido; pero ha llamado en su +ayuda á una pasion mas poderosa que el temor de la muerte: el +sentimiento del honor, la vergüenza de parecer cobarde; y la razon ha +triunfado, el deber se ha cumplido. + +Llegada la órden de replegarse, el oficial se reune á su cuerpo, +habiendo perdido en el puesto fatal á casi todos sus soldados.--Ya le +teníamos á V. por muerto, le dice chanceándose uno de sus amigos; no se +habrá V. olvidado del parapeto.--El oficial se cree ultrajado, pide con +calor una satisfaccion, y á las pocas horas el burlon imprudente ha +dejado de existir. El mismo sentimiento que poco ántes impulsara á una +accion heróica, acaba de causar un asesinato. El honor, la vergüenza de +pasar por cobarde, habian sostenido al valiente, hasta el punto de +hacerle despreciar su vida; el honor, la vergüenza de pasar por cobarde, +han teñido sus manos con la sangre de un amigo imprudente. La pasion +dirigida por la razon se elevó hasta el heroismo; entregada á su ímpetu +ciego, se ha degradado hasta el crímen. + +La emulacion es un sentimiento poderoso, excelente preservativo contra +la pereza, contra la cobardía, y contra cuantas pasiones se oponen al +ejercicio útil de nuestras facultades. De ella se aprovecha el maestro +para estimular á los alumnos; de ella se sirve el padre de familia para +refrenar las malas inclinaciones de alguno de sus hijos; de ella se vale +un capitan para obtener de sus subordinados, constancia, valor, hazañas +heróicas. El deseo de adelantar, de cumplir con el deber, de llevar á +cabo grandes empresas, el doloroso pesar de no haber hecho de nuestra +parte todo lo que podíamos y debíamos, el rubor de vernos excedidos por +aquellos á quienes hubiéramos podido superar, son sentimientos muy +justos, muy nobles, excelentes para hacernos avanzar en el camino del +bien. En ellos no hay nada reprensible; ellos son el manantial de muchas +acciones virtuosas, de resoluciones sublimes, de hazañas sorprendentes. + +Pero si ese mismo sentimiento se exagera, el néctar aromático, dulce, +confortador, se trueca en el humor mortifero que fluye de la boca de un +reptil ponzoñoso, la emulacion se hace envidia. El sentimiento en el +fondo es el mismo, pero se ha llevado á un punto demasiado alto; el +deseo de adelantar ha pasado á ser una sed abrasadora; el pesar de verse +superado, es ya un rencor contra el que supera; ya no hay aquella +rivalidad que se hermanaba muy bien con la amistad mas íntima, que +procuraba suavizar la humillacion del vencido prodigándole muestras de +cariño, y sinceras alabanzas por sus esfuerzos; que contenta con haber +conquistado el lauro, le escondia para no lastimar el amor propio de los +demas; hay sí, un verdadero despecho, hay una rabia, no por la falta de +los adelantos propios, sino por la vista de los ajenos; hay un verdadero +odio al que se aventaja, hay un vivo anhelo por rebajar el mérito de sus +obras, hay maledicencia, hay el desden con que se encubre un furor mal +comprimido, hay la sonrisa sardónica, que apénas alcanza á disimular los +tormentos del alma. + +Nada mas conforme á razon que aquel sentimiento de la propia dignidad, +que se exalta santamente cuando las pasiones brutales excitan á una +accion vergonzosa; que recuerda al hombre lo sagrado de sus deberes, y +no le consiente deshonrarse faltando á ellos; aquel sentimiento que le +inspira la actitud que le conviene tomar, segun la posicion que ocupa; +aquel sentimiento que llena de majestad el semblante y modales del +monarca, que da al rostro y maneras de un pontífice santa gravedad y +uncion augusta; que brilla en la mirada de fuego de un gran capitan y en +su ademan resuelto, osado, imponente; aquel sentimiento que á la dicha +no le permite alegria descompuesta, ni al infortunio abatimiento +ignoble; que señala la oportunidad de un prudente silencio, ó sugiere +una palabra decorosa y firme; que deslinda la afabilidad de la nimia +familiaridad, la franqueza del abandono, la naturalidad de los modales +de una libertad grosera; aquel sentimiento en fin que vigoriza al hombre +sin endurecerle, que le suaviza sin relajarle, que le hace flexible sin +inconstancia, y constante sin terquedad. Pero ese mismo sentimiento, si +no está moderado y dirigido por la razon, se hace orgullo; el orgullo +que hincha el corazon, enhiesta la frente, da á la fisonomía un aspecto +ofensivo, y á los modales una afectacion entre irritante y ridícula; el +orgullo que desvanece, que imposibilita para adelantar, que se suscita á +sí propio obstáculos en la ejecucion, que inspira grandes maldades, que +provoca el aborrecimiento y el desprecio, que hace insufrible. + +¡Qué sentimiento mas razonable que el deseo de adquirir ó conservar lo +necesario para las atenciones propias, y de aquellas personas de cuyo +cuidado encargan el deber ó el afecto! Él previene contra la +prodigalidad, aparta de los excesos, preserva de una vida licenciosa, +inspira amor á la sobriedad, templanza en todos los deseos, aficion al +trabajo. Pero este mismo sentimiento llevado á la exageracion, impone +ayunos que Dios no acepta, frio en el invierno, calor en el verano, mal +cuidado de la salud, abandono en las enfermedades, mortifica con +privaciones á la familia, niega todo favor á los amigos, cierra la mano +para los pobres, endurece cruelmente el corazon para toda clase de +infortunios, atormenta con sospechas, temores, zozobras, prolonga las +vigilias, engendra el insomnio, persigue y agita con la aparicion de +espectros robadores los breves momentos de sueño, haciendo que no pueda +lograr descanso + + El rico avaro en el angosto lecho, + Y que sudando con terror despierte. + +Véase pues con cuánta verdad he dicho que los mismos sentimientos buenos +la exageracion los hace malos; que el sentimiento por sí solo, es una +guia mas segura, y á menudo peligrosa. La razon es quien debe dirigirle +conforme á los eternos principios de la moral; la razon es quien debe +encaminarle, hasta en el terreno de la utilidad. Por esto jamas el +hombre se ocupa demasiado del conocimiento de sí mismo; ningun esfuerzo +está de mas para adquirir aquel criterio moral y acertado, que nos +enseña la verdad práctica, la verdad que debe presidir á todos los actos +de nuestra vida. Proceder á la aventura, abandonarse ciegamente á las +inspiraciones del corazon, es exponerse á mancharse con la inmoralidad, +y á cometer una serie de yerros que acaban por acarrear terribles +infortunios. + + +§ LV. + +La ciencia es muy útil á la práctica. + +En todo lo concerniente á objetos sometidos á leyes necesarias, claro es +que el conocimiento de estas ha de ser utilísimo, cuando no +indispensable. De cuyo principio infiero que discurren muy mal los que +en tratándose de ejecutar, descuidan la ciencia y solo se atienen á la +práctica. La ciencia, si es verdaderamente digna de este nombre, se +ocupa en el descubrimiento de las leyes que rigen la naturaleza; y así +su ayuda ha de ser de la mayor importancia. Tenemos de esta verdad una +irrefragable prueba en lo que ha sucedido en Europa de tres siglos á +esta parte. Desde que se han cultivado las matemáticas y las ciencias +naturales, el progreso de las artes ha sido asombroso. En el siglo +actual se estan haciendo continuamente ingeniosos descubrimientos; y +¿qué son estos, sino otras tantas aplicaciones de la ciencia? + +La rutina que desdeña á la ciencia, muestra con semejante desden un +orgullo necio, hijo de la ignorancia. El hombre se distingue de los +brutos animales por la razon con que le ha dotado el Autor de la +naturaleza; y no querer emplear las luces del entendimiento para la +direccion de las operaciones, aun las mas sencillas, es mostrarse +ingrato á la bondad del Criador. ¿Para qué se nos ha dado esa antorcha +sino para aprovecharnos de ella en cuanto sea posible? Y si á ella se +deben tan grandes concepciones cientificas, ¿porqué no la hemos de +consultar para que nos suministre reglas que nos guien en la práctica? + +Véase el atraso en que se encuentra la España en cuanto á desarrollo +material, merced al descuido con que han sido miradas durante largo +tiempo las ciencias naturales y exactas; comparémonos con las naciones +que no han caido en este error, y nos será fácil palpar la diferencia. +Verdad es que hay en las ciencias una parte meramente especulativa, y +que difícilmente puede conducir á resultados prácticos; sin embargo es +preciso no olvidar, que aun esta parte al parecer inútil, y como si +dijéramos de mero lujo, se liga muchas veces con otras que tienen +inmediata relacion con las artes. Por manera que su inutilidad es solo +aparente, pues andando el tiempo se descubren consecuencias en que no se +habia reparado. La historia de las ciencias naturales y exactas nos +ofrece abundantes pruebas de esta verdad, ¿Qué cosa mas puramente +especulativa y al parecer mas estéril, que las fracciones continuas? y +no obstante ellas sirvieron á Huigens para determinar las dimensiones de +las ruedas dentadas en la construccion de su autómata planetario. + +La práctica sin la teoría permanece estacionaria, ó no adelanta sino con +muchísima lentitud; pero á su vez, la teoría sin la práctica fuera +tambien infructuosa. La teoría no progresa ni se solida sin la +observacion, y la observacion estriba en la práctica. ¿Que seria la +ciencia agrícola sin la experiencia del labrador? + +Los que se destinen á la profesion de un arte deben, si es posible, +estar preparados con los principios de la ciencia en que aquella se +funda. Los carpinteros, albañiles, maquinistas, saldrian sin duda mas +hábiles maestros si poseyesen los elementos de geometría y de mecánica; +y los barnizadores, tintoreros y de otros oficios no andarian tan á +tientas en sus operaciones, si no careciesen de las luces de la química. +Si una gran parte del tiempo que se pierde miserablemente en la escuela +y en casa, ocupándose en estudios inconducentes, se emplease en adquirir +los conocimientos preparatorios, acomodados á la carrera que se quiere +emprender, los individuos, las familias y la sociedad reportarian por +cierto mayor fruto de sus tareas y dispendios. + +Bueno es que un jóven sea literato; pero ¿de qué le servirá un brillante +trozo de Walter Scott, ó de Víctor Hugo, cuando colocado al frente de un +establecimiento sea preciso conocer los defectos de una máquina, las +ventajas ó inconvenientes de un procedimiento, ó adivinar el secreto con +que en los paises extranjeros se ha llegado á la perfeccion de un tinte? +Al arquitecto, al ingeniero, ¿serán los artículos de política los que +les enseñarán á construir un edificio con solidez, elegancia, aptitud y +buen gusto, á formar atinadamente el plan de una carretera ó canal, á +dirigir las obras con inteligencia, á levantar una calzada, ó suspender +un puente? + + +§ LVI. + +Inconvenientes de la universalidad. + +El saber es muy costoso y la vida muy breve; y sin enbargo vemos con +dolor que se desparraman las facultades del hombre hácia mil objetos +diferentes, halagando á un tiempo la vanidad y la pereza. La vanidad, +porque de esta suerte se adquiere la reputacion de sabio; la pereza, +porque es harto mas trabajoso el fijarse sobre una materia y dominarla, +que no el adquirir cuatro nociones generales sobre todos los ramos. + +Se ponderan de continuo las ventajas de la division del trabajo en la +industria, y no se advierte que este principio es tambien aplicable á la +ciencia. Son pocos los hombres nacidos con felices disposiciones para +todo. Muchos que podrian ser una excelente _especialidad_, dedicándose +principal ó exclusivamente á un ramo, se inutilizan miserablemente +aspirando á la universalidad. Son incalculables los daños que de esto +resultan á la sociedad y á los individuos: pues que se consumen +estérilmente muchas fuerzas que bien aprovechadas y dirigidas, habrian +podido producir grandes bienes. Vaucanson y Vatt hicieron prodigios en +la mecánica: y es muy probable que se hubieran distinguido muy poco en +las bellas artes y en la poesía; Lafontaine se inmortalizó con sus +_Fábulas_, y metido á hombre de negocios, hubiera sido de los mas +torpes. Sabido es que en el trato de la sociedad, parecia á veces estar +falto de sentido comun. + +No negaré que unos conocimientos presten á otros grande auxilio, ni las +ventajas que reporta una ciencia de las luces que le suministran otras, +quizas de un órden totalmente distinto; pero repito que esto es para +pocos, y que la generalidad de los hombres debe dedicarse especialmente +á un ramo. + +Así en las ciencias como en las artes, lo que conviene es elegir con +acierto la profesion: pero una vez escogida, es preciso aplicarse á +ella ó principal ó exclusivamente. + +La abundancia de libros, de periódicos, de manuales, de enciclopedias +convida á estudiar un poco de todo: esta abundancia indica el gran +caudal de conocimientos atesorados con el curso de los siglos y de que +disfruta la edad presente; pero en cambio acarrea un mal muy grave, y es +que hace perder á muchos en intensidad lo que adquieren en extension; y +á no pocos les proporciona aparentar que saben de todo cuando en +realidad no saben nada. + +Si la España ha de progresar de una manera real y positiva, es preciso +que se acuda á remediar este abuso; que se encajonen, por decirlo así, +los ingenios en sus respectivas carreras, y que sin impedir la +universalidad de conocimientos en los que de tanto sean capaces, se +cuide que no falte en algunos la profundidad, y en todos la suficiencia. +La mayor parte de las profesiones demandan un hombre entero, para ser +desempeñadas cual conviene; si se olvida esta verdad, las fuerzas +intelectuales se consumen lastimosamente sin producir resultado: como en +una máquina mal construida se pierde gran parte del impulso por falta de +buenos conductos que le dirijan y apliquen. + +A quien reflexione sobre el movimiento intelectual de nuestra patria en +la época presente, se le ofrece de bulto la causa de esa esterilidad que +nos aflige, á pesar de una actividad siempre creciente. Las fuerzas se +disipan, se pierden, porque no hay direccion: los ingenios marchan á la +aventura, sin pensar adónde van: los que profesan con fruto una carrera +la abandonan á la vista de otra que brinda con mas ventajas: y la +revolucion trastornando todos los papeles, haciendo del abogado un +diplomático, del militar un político, del comerciante un hombre de +gobierno, del juez un economista, de nada todo, aumenta el vértigo de +las ideas, y opone gravísimos obstáculos á todos los progresos. + + +§ LVII. + +Fuerza de la voluntad. + +El hombre tiene siempre un gran caudal de fuerzas sin emplear; y el +secreto de hacer mucho, es acertar á explotarse á sí mismo. Para +convencerse de esta verdad basta considerar cuánto se multiplican las +fuerzas del hombre que se halla en aprieto: su entendimiento es mas +capaz y penetrante, su corazon mas osado y emprendedor, su cuerpo mas +vigoroso: ¿y esto porqué? ¿se crean acaso nuevas fuerzas? no +ciertamente: solo se despiertan, se ponen en accion, se aplican á un +objeto determinado. ¿Y cómo se logra esto? El aprieto aguijonea la +voluntad, y esta desplega, por decirlo así, toda la plenitud de su +poder: quiere el fin con intensidad y viveza, manda con energía á todas +las facultades que trabajen por encontrar los medios á propósito, y por +emplearlos una vez encontrados; y el nombre se asombra de sentirse otro, +de ser capaz de llevar á cabo lo que en circunstancias ordinarias le +pareciera del todo imposible. + +Lo que sucede en extremos apurados, debe enseñarnos el modo de +aprovechar y multiplicar nuestras fuerzas en el curso de los negocios +comunes: regularmente, para lograr un fin, lo que se necesita es +_voluntad_: voluntad decidida, resuelta, firme, que marche á su objeto +sin arredrarse por obstáculos ni fatigas. Las mas de las veces, no +tenemos verdadera voluntad, sino veleidad; quisiéramos, mas no queremos, +quisiéramos, si no fuese preciso salir de nuestra habitual pereza, +arrostrar tal trabajo, superar tales obstáculos, pero no queremos +alcanzar el fin á tanta costa; empleamos con flojedad nuestras +facultades, y desfallecemos á la mitad del camino. + + +§ LVIII. + +Firmeza de voluntad. + +La firmeza de voluntad es el secreto de llevar á cabo las empresas +arduas; con esta firmeza comenzamos por dominarnos á nosotros mismos; +primera condicion para dominar los negocios. Todos experimentamos que en +nosotros hay dos hombres; uno inteligente, activo, de pensamientos +elevados, de deseos nobles, conformes á la razon, de proyectos arduos y +grandiosos; otro torpe, soñoliento, de miras mezquinas, que se arrastra +por el polvo cual inmundo reptil; que suda de angustia al pensar que se +le hace preciso levantar la cabeza del suelo. Para el segundo no hay el +recuerdo de ayer, ni la prevision de mañana; no hay mas que lo presente, +el goce de ahora, lo demas no existe; para el primero hay la enseñanza +de lo pasado, y la vista del porvenir; hay otros intereses que los del +momento, hay una vida demasiado anchurosa para limitarla á lo que +afecta en este instante; para el segundo el hombre es un ser que siente +y goza; para el primero el hombre es una criatura racional, á imágen y +semejanza de Dios, que se desdeña de hundir su frente en el polvo, que +la levanta con generosa altivez hácia el firmamento, que conoce toda su +dignidad, que se penetra de la nobleza de su orígen y destino, que alza +su pensamiento sobre la region de las sensaciones, que prefiere al goce +el deber. + +Para todo adelanto sólido y estable, conviene desarrollar al hombre +noble, y sujetar y dirigir al ignoble, con la firmeza de la volundad. +Quien se ha dominado á sí mismo domina fácilmente el negocio, y á los +demas que en él toman parte. Porque es cierto que una volundad firme y +constante, ya por sí sola, y prescindiendo de las otras cualidades de +quien la posea, ejerce poderoso ascendiente sobre los ánimos, y los +sojuzga y avasalla. + +La terquedad es sin duda un mal gravísimo, porque nos lleva á desechar +los consejos ajenos, aferrándonos en nuestro dictámen y resolucion, +contra las consideraciones de prudencia y justicia. De ella debemos +precavernos cuidadosamente, porque teniendo su raiz en el orgullo, es +planta que fácilmente se desarrolla. Sin embargo, tal vez podria +asegurarse que la terquedad no es tan comun, ni acarrea tantos daños +como la inconstancia. Esta nos hace incapaces de llevar á cabo las +empresas arduas, y esteriliza nuestras facultades, dejándolas ociosas, ó +aplicándolas sin cesar á objetos diferentes, y no permitiendo que llegue +á sazon el fruto de las tareas; ella nos hace retroceder á la vista del +primer obstáculo, y desfallecer al presentarse un riesgo ó fatiga; ella +nos pone á la merced de todas nuestras pasiones, de todos los sucesos, +de todas las personas que nos rodean; ella nos hace tambien tercos en el +prurito de mudanza, y ella nos hace desoir los consejos de la justicia, +de la prudencia, y hasta de nuestros mas caros intereses. + +Para lograr esta firmeza de voluntad, y precaverse contra la +inconstancia, conviene formarse convicciones fijas, prescribirse un +sistema de conducta, no obrar al acaso. Es cierto que la variedad de +acontecimientos y circunstancias, y la escasez de nuestra prevision nos +obligan con frecuencia á modificar los planes concebidos; pero esto no +impide que podamos formarlos, no autoriza para entregarse ciegamente al +curso de las cosas, y marchar á la aventura. ¿Para qué se nos ha dado la +razon sino para valernos de ella, y emplearla como guia en nuestras +acciones? + +Téngase por cierto que quien recuerde estas observaciones, quien proceda +con sistema, quien obre con premeditado designio, llevará siempre +notable ventaja sobre los que se conduzcan de otra manera; si son sus +auxiliares, naturalmente se los hallará puestos bajo sus órdenes, y se +verá constituido su caudillo, sin que ellos lo piensen ni él propio lo +pretenda; si son sus adversarios ó enemigos, los desbaratará, aun +contando con ménos recursos. + +Conciencia tranquila, designio premeditado, voluntad firme; hé aqui las +condiciones para llevar a cabo las empresas. Esto exige sacrificios, es +verdad; esto demanda que el hombre se venza á sí mismo, es cierto; esto +supone mucho trabajo interior, no cabe duda; pero en lo intelectual como +en lo moral, como en lo físico; en lo temporal como en lo eterno, está +ordenado que no alcanza la corona quien no arrostra la lucha. + + +§ LIX. + +Firmeza, energía, ímpetu. + +Voluntad firme no es lo mismo que voluntad enérgica, y mucho ménos que +voluntad impetuosa. Estas tres cualidades son muy diversas, no siempre +se hallan reunidas, y no es raro que se excluyan reciprocamente. El +ímpetu es producido por un acceso de pasion, es el movimiento de la +voluntad arrastrada por la pasion, es casi la pasion misma. Para la +energía no basta un acceso momentáneo; es necesaria una pasion fuerte, +pero sostenida por algun tiempo. En el ímpetu hay explosion, el tiro +sale, mas el proyectil cae á poca distancia; en la energía hay explosion +tambien, quizas no tan ruidosa, pero en cambio el proyectil silba gran +trecho por los aires, y alcanza un blanco muy distante. La firmeza no +requiere ni uno ni otro; á veces no consiente ni uno ni otro; admite +tambien pasion, frecuentemente la necesita; pero es una pasion +constante, con direccion fija, sometida á regularidad. El ímpetu, ó +destruye en un momento todos los obstáculos ó se quebranta; la energía +sostiene algo mas la lucha, pero se quebranta tambien; la firmeza los +remueve si puede, cuando no, los salva, da un rodeo, y si ni uno ni +otro le es posible, se para y espera. + +Mas no debe creerse que esta firmeza no pueda tener en ciertos casos +energía, ímpetu irresistible; despues de esperar mucho, tambien se +impacienta, y una resolucion extrema es tanto mas temible cuanto es mas +premeditada, mas calculada. Esos hombres en apariencia frios, pero que +en realidad abrigan un fuego concentrado y comprimido, son formidables +cuando llega el momento fatal y dicen «ahora».... Entónces clavan en el +objeto su mirada encendida y se lanzan á él rápidos como el rayo, +certeros como una flecha. + +Las fuerzas morales son como las físicas; necesitan ser economizadas; +los que á cada paso las prodigan las pierden; los que las reservan con +prudente economía, las tienen mayores en el momento oportuno. No son las +voluntades mas firmes las que chocan continuamente con todo; por el +contrario los muy impetuosos ceden cuando se les resiste, atacan cuando +se cede. Los hombres de voluntad mas firme no suelen serlo para las +cosas pequeñas; las miran con lástima, no las consideran dignas de un +combate. Así en el trato comun son condescendientes, flexibles, desisten +con facilidad; se prestan á lo que se quiere. Pero llegada la ocasion, +sea por presentarse un negocio grande en que convenga desplegar las +fuerzas, sea porque alguno de los pequeños haya sido llevado á un +extremo tal en que no se pueda condescender mas, y sea necesario decir, +_basta_; entónces no es mas impetuoso el leon, si se trata de atacar, no +es mas firme la roca, si se trata de resistir. + +Esa fuerza de voluntad que da valor en el combate y fortaleza en el +sufrimiento; que triunfa de todas las resistencias, que no retrocede por +ningun obstáculo, que no se desalienta con el mal éxito, ni se quebranta +con los choques mas rudos; esa voluntad, que segun la oportunidad del +momento, es fuego abrasador, ó frialdad aterradora; que segun conviene, +pinta en el rostro formidable tempestad, ó una serenidad todavía mas +formidable; esa gran fuerza de voluntad, que es hoy lo que era ayer, que +será mañana lo que es hoy; esa gran fuerza de voluntad sin la que no es +posible llevar á cabo arduas empresas que exijan dilatado tiempo; que es +uno de los caractéres distintivos de los hombres que mas se han señalado +en los fastos de la humanidad, de los hombres que viven en los +monumentos que han levantado, en las instituciones que han establecido, +en las revoluciones que han hecho, ó en los diques con que las han +contenido; esa gran fuerza de voluntad que poseian los grandes +conquistadores, los jefes de sectas, los descubridores de nuevos mundos, +los inventores que consumieron su vida en busca de su invento, los +políticos que con mano de hierro amoldaron la sociedad á una nueva +forma, imprimiéndola un sello que despues de largos siglos no se ha +borrado aun; esa fuerza de voluntad que hace de un humilde fraile un +gran papa en Sixto V, un gran regente en Cisneros; esa fuerza de +voluntad que cual muro de bronce detiene el protestantismo en la cumbre +del Pirineo, que arroja sobre la Inglaterra una armada gigantesca, y +escucha impasible la nueva de su pérdida, que somete el Portugal, vence +en San Quintin, levanta el Escorial, y que en el sombrío ángulo del +monasterio, contempla con ojos serenos la muerte cercana; miéntras + + Extraña agitacion, tristes clamores + En el palacio de _Felipe_ cunden, + Que por el claustro y poblacion á un tiempo + Con angustiados ayes se difunden; + +esa fuerza de voluntad, repito, necesita dos condiciones ó mas bien +resulta de la accion combinada de dos causas; una idea, y un +sentimiento. Una idea clara, viva, fija, poderosa, que observa el +entendimiento, ocupándole todo, llenándole todo. Un sentimiento fuerte, +enérgico, dueño exclusivo del corazon y completamente subordinado á la +idea. Si alguna de estas circunstancias falta, la voluntad flaquea, +vacila. + +Cuando la idea no tiene en su apoyo el sentimiento, la voluntad es +floja; cuando el sentimiento no tiene en su apoyo la idea, la voluntad +vacila, es inconstante. La idea es la luz que señala el camino; es mas, +es el punto luminoso que fascina, que atrae, que arrastra; el +sentimiento es el impulso, es la fuerza que mueve, que lanza. + +Cuando la idea no es viva, la atraccion disminuye, la incertidumbre +comienza, la voluntad es irresoluta; cuando la idea no es fija, cuando +el punto luminoso muda de lugar, la voluntad anda mal segura; cuando la +idea se deja ofuscar ó reemplazar por otras, la voluntad muda de +objetos, es voluble; y cuando el sentimiento no es bastante poderoso, +cuando no está en proporcion con la idea, el entendimiento la contempla +con placer, con amor, quizas con entusiasmo, pero el alma no se halla +con fuerzas para tanto: el vuelo no puede llegar allá; la voluntad no +intenta nada, y si intenta, se desanima y desfallece. + +Es increible lo que pueden esas fuerzas reunidas; y lo extraño es que su +poder no es solo con respecto al que las tiene, sino que obra +eficazmente sobre los que le rodean. El ascendiente que llega á ejercer +sobre los demas un hombre de esta clase, es superior á todo +encarecimiento. Esa fuerza de voluntad, sostenida y dirigida por la +fuerza de una idea, tiene algo de misterioso que parece revestir al +hombre de un carácter superior y le da derecho al mando de sus +semejantes: inspira una confianza sin límites, una obediencia ciega á +todos los mandatos del héroe. Aun cuando sean desacertados, no se los +cree tales; se considera que hay un plan secreto que no se concibe: «él +sabe bien lo que hace,» decian los soldados de Napoleon, y se arrojaban +á la muerte. + +Para los usos comunes de la vida no se necesitan estas cualidades en +grado tan eminente; pero el poseerlas del modo que se adapte al talento, +índole y posicion del individuo, es siempre muy útil y en algunos casos +necesario. De esto dependen en gran parte las ventajas que unos llevan á +otros en la buena direccion y acertado manejo de los asuntos; pudiendo +asegurarse que quien esté enteramente falto de dichas cualidades será +hombre de poco valer, incapaz de llevar á cabo ningun negocio +importante. Para las grandes cosas es necesaria gran fuerza, para las +pequeñas basta pequeña; pero todas han menester alguna. La diferencia +está en la intensidad y en los objetos: mas no en la naturaleza de las +facultades ni de su desarrollo. El hombre grande como el vulgar, se +dirigen por el pensamiento, y se mueven por la voluntad y las pasiones. +En ambos la fijeza de la idea y la fuerza del sentimiento, son los dos +principios que dan á la voluntad energía y firmeza. Las piedrezuelas que +arrebata el viento estan sometidas á las mismas leyes que la masa de un +planeta. + + +§ LX. + +Conclusion y resúmen. + +Criterio es un medio para conocer la verdad. La verdad en las cosas es +la realidad. La verdad en el entendimiento, es conocer las cosas tales +como son. La verdad en la voluntad es quererlas como es debido, conforme +á las reglas de la sana moral. La verdad en la conducta es obrar por +impulso de esta buena voluntad. La verdad en proponerse un fin, es +proponerse el fin conveniente y debido, segun las circunstancias. La +verdad en la eleccion de los medios es elegir los que son conformes á la +moral, y mejor conducen al fin. Hay verdades de muchas clases; porque +hay realidad de muchas clases. Hay tambien muchos modos de conocer la +verdad. No todas las cosas se han de mirar de la misma manera, sino del +modo que cada una de ellas se ve mejor. Al hombre le han sido dadas +muchas facultades. Ninguna es inútil. Ninguna es intrínsecamente mala. +La esterilidad ó la malicia les vienen de nosotros que las empleamos +mal. Una buena lógica debiera comprender al hombre entero; porque la +verdad está en relacion con todas las facultades del hombre. Cuidar de +la una, y no de la otra, es á veces esterilizar la segunda, y malograr +la primera. El hombre es un mundo pequeño: sus facultades son muchas y +muy diversas; necesita armonía, y no hay armonía sin atinada +combinacion, y no hay combinacion atinada si cada cosa no está en su +lugar; si no ejerce sus funciones ó las suspende en el tiempo oportuno. +Cuando el hombre deja sin accion alguna de sus facultades, es un +instrumento al que le faltan cuerdas; cuando las emplea mal es un +instrumento destemplado. La razon es fria, pero ve claro; darle calor, y +no ofuscar su claridad: las pasiones son ciegas, pero dan fuerza; darles +direccion, y aprovecharse de su fuerza. El entendimiento sometido á la +verdad; la voluntad sometida á la moral; las pasiones sometidas al +entendimiento y á la voluntad, y todo ilustrado, dirigido, elevado por +la religion; hé aquí el hombre completo; el hombre por excelencia. En él +la razon da luz, la imaginacion, pinta, el corazon vivifica, la religion +diviniza. + + +FIN. + + + + +NOTAS + + +[1] Pág. 7.--_Verum est id quod est_, dice san Agustin (Lib. 2. Solil. +cap. 5). Puede distinguirse entre la verdad de la cosa y la verdad del +entendimiento: la primera, que es la cosa misma, se podrá llamar +objetiva; la segunda, que es la conformidad del entendimiento con la +cosa, se apellidará formal, ó subjetiva. El oro es metal, +independientemente de nuestro conocimiento; hé aquí una verdad objetiva. +El entendimiento conoce que el oro es metal, hé aquí una verdad formal ó +subjetiva. + +Mucha presuncion seria el despreciar las reglas para pensar bien. +«Nullam dicere maximarum rerum esse artem, cum minimarum sine arte nulla +sit, hominum est parum considerate loquentium.» «Es de hombres lijeros, +decia Ciceron, el afirmar que para las grandes cosas no hay arte, cuando +de él no carecen ni las mas pequeñas.» (Lib. 2. de offic.) En la +utilidad de las reglas han estado acordes los sabios antiguos y +modernos: la dificultad pues está en saber cuáles son estas, cuál es el +mejor modo de enseñar á practicarlas. _Don de los dioses_ llamó Sócrates +á la lógica, mas por desgracia, no nos aprovechamos lo bastante de este +don precioso, y las cavilaciones de los hombres le hacen inútil para +muchos. Los aristotélicos han sido acusados de embrollar el +entendimiento de los principiantes con la abundancia de las reglas, y el +fárrago de discusiones abstractas; en cambio, las escuelas que les han +sucedido, y particularmente los ideólogos mas modernos, no estan libres +del todo de un cargo semejante. Algunos reducen la lógica á un análisis +de las operaciones del entendimiento, y de los medios con que se +adquieren las ideas; lo que encierra las mas altas y difíciles +cuestiones que ofrecerse puedan á la humana filosofía. + +Quisiéramos un poco ménos de ciencia y un poco mas de práctica; +recordando lo que dice Bacon de Verulamio sobre el arte de observacion, +cuando le llama una especie de sagacidad, de olfato cazador, mas bien +que ciencia. Ars experimentalis sagacitas potius est et odoratio quædam +venatica quam scientia. (De Augm. scient. L. 5. c. 2.) + +[2] Pág. 10.--Los hombres mas insignes en el mundo científico se han +distinguido por una gran fuerza de atencion; y algunos de ellos por una +abstraccion que raya en lo increible. Arquimedes ocupado en sus +meditaciones y operaciones geométricas, no advierte el estrépito de la +ciudad tomada por los enemigos. Vieta pasa sin interrupcion dias y +noches absorto en sus combinaciones algebráicas y no se acuerda de sí +propio, hasta que le arrancan de tamaña enajenacion sus domésticos y +amigos; Leibnitz malbarata lastimosamente su salud, estando muchos dias +sin levantarse de la silla. Esta abstraccion extraordinaria es +respetable en hombres que de tal suerte han enriquecido las ciencias con +admirables inventos; ellos tenian verdaderamente una mision que cumplir, +y en cierto modo era excusable que á tan alto objeto sacrificaran su +salud y su vida. Pero aun en los genios mas eminentes no ha estado +reñida la intensidad de la atencion con su flexibilidad: Descartes +estaba elaborando sus colosales concepciones entre el estruendo de los +combates; y cuando cansado de la vida militar se retiró del servicio en +que se habia alistado voluntariamente, continuó viajando por los +principales paises de Europa. Con semejante tenor de vida, es muy +probable que el ilustre filósofo habia sabido enlazar la intensidad con +la flexibilidad de la atencion, y que no seria tan delicado en la +materia como Kant, de quien se dice, que el solo desarreglo ó cambio de +un boton en uno de sus oyentes era capaz de hacerle perder el hilo del +discurso. Esto no es tan extraño si se considera que el filósofo aleman +jamas salió de su patria, y que por tanto no debió de acostumbrarse á +meditar sino en el retiro de su gabinete. Pero sea lo que fuere de las +rarezas de algunos hombres célebres, importa sobre manera esforzarse en +adquirir esa flexibilidad de atencion que puede muy bien aliarse con su +intensidad. En esto como en todas las cosas puede mucho el trabajo, la +repeticion de actos, que llegan á engendrar un hábito que no se pierde +en toda la vida. Acostumbrándose á pensar sobre cuantos objetos se +ofrecen, y á dar constantemente al espíritu una direccion seria, se +consigue lentamente, y sin esfuerzo, la conveniente disposicion de +ánimo, ya sea para fijarse largas horas sobre un punto, ya para hacer +suavemente la transicion de unas ocupaciones á otras. Cuando no se posee +esta flexibilidad, el espíritu se fatiga y enerva con la concentracion +excesiva ó se desvanece con cualquiera distraccion; lo primero, á mas de +ser nocivo á la salud, tampoco suele servir mucho para progresar en la +ciencia; y lo segundo inutiliza el entendimiento para los estudios +serios. El espíritu como el cuerpo ha menester un buen régimen; y en +este régimen hay una condicion indispensable: la templanza. + +[3] Pág. 14.--Un hombre dedicado á una profesion para la cual no ha +nacido, es una pieza dislocada: sirve de poco, y muchas veces no hace +mas que sufrir y embarazar. Quizas trabaja con celo, con ardor; pero sus +esfuerzos ó son impotentes, ó no corresponden ni con mucho á sus deseos. +Quien haya observado algun tanto sobre este particular, habrá notado +fácilmente los malos efectos de semejante dislocacion. Hombres muy bien +dotados para un objeto, se muestran con una inferioridad lastimosa +cuando se ocupan de otro. Uno de los talentos mas sobresalientes que he +conocido en lo tocante á ciencias morales y políticas, le considero +mucho ménos que mediano con respecto á las exactas; y al contrario, he +visto á otros de feliz disposicion para adelantar en estas, y muy poco +capaces para aquellas. + +Y lo singular en la diferencia de los talentos es que aun tratándose de +una misma ciencia, los unos son mas á propósito que otros para +determinadas partes. Así se puede experimentar en la enseñanza de las +matemáticas que la disposicion de un mismo alumno no es igual con +respecto á la Aritmética, Algebra y Geometría. En el cálculo, unos se +adiestran con facilidad en la parte de aplicacion, miéntras no adelantan +igualmente ni con mucho, en la de generalizacion; unos adelantan en la +Geometría mas de lo que habian hecho esperar en el estudio del Algebra y +Aritmética. En la demostracion de los teoremas, en la resolucion de los +problemas, se echan de ver diferencias muy señaladas: unos se aventajan +en la facilidad de aplicar, de construir, pero deteniéndose, por decirlo +así, en la superficie, sin penetrar en el fondo de las cosas; al paso +que otros no tan diestros en lo primero, se distinguen por el talento de +demostracion, por la facilidad en generalizar, en ver resultados, en +deducir consecuencias lejanas. Estos últimos son hombres de ciencia, los +primeros son hombres de práctica; á aquellos les conviene el estudio, á +estos el trabajo de aplicacion. + +Si estas diferencias se notan en los límites de una misma ciencia, ¿qué +será cuando se trate de las que versan sobre objetos los mas distantes +entre sí? y sin embargo, ¿quién cuida de observarlas, y mucho ménos de +dirigir á los niños y á los jóvenes por el camino que les conviene? A +todos se nos arroja, por decirlo así, en un mismo molde: para la +eleccion de las profesiones suele atenderse á todo, ménos á la +disposicion particular de los destinados á ellas. ¡Cuánto y cuánto falta +que observar en materia de educacion é instruccion! + +En la acertada eleccion de la carrera no solo se interesa el adelanto +del individuo, sino la felicidad de toda su vida. El hombre que se +dedica á la ocupacion que se le adapta, disfruta mucho, aun entre las +fatigas del trabajo; pero el infeliz que se halla condenado á tareas +para las cuales no ha nacido, ha de estar violentándose continuamente, +ya para contrariar sus inclinaciones, ya para suplir con esfuerzo lo que +le falta en habilidad. + +Algunos de los hombres que mas se han distinguido en la respectiva +profesion, habrian sido probablemente muy medianos, si se hubiesen +dedicado á otra que no les conviniera. Malebranche se ocupaba en el +estudio de las lenguas y de la historia, y no daba muestras de ninguna +disposicion muy aventajada, cuando acertó á entrar en la tienda de un +librero, donde le cayó en manos el _Tratado del hombre_ de Descártes. +Causóle tanta impresion aquella lectura, que se cuenta haber tenido que +interrumpirla mas de una vez para calmar los fuertes latidos de su +corazon. Desde aquel dia Malebranche se dedicó al estudio que tan +perfectamente se le adaptaba; y diez años despues publicaba ya su famosa +obra de la _Investigacion de la verdad_. Y es que la palabra de +Descartes despertó el genio filosófico adormecido en el jóven bajo la +balumba de las lenguas y de la historia: sintióse otro, conoció que él +era capaz de comprender aquellas altas doctrinas, y como el poeta al +leer á otro poeta, exclamó: «_tambien yo soy filósofo_.» + +Una cosa semejante le sucedió á Lafontaine. Habia cumplido veinte y dos +años, sin dar muestras de abrigar genio poético. No lo conoció él mismo +hasta que leyó la oda de Malherbe sobre el asesinato de Enrique IV. Y +este mismo Lafontaine que tan alto rayó en la poesía, ¿qué hubiera sido +como hombre de negocios? Sus inocentadas que tanto daban que reir á sus +amigos, no son muy buen indicio de felices disposiciones para este +género. + +He dicho que convenia observar el talento particular de cada niño para +dedicarle á la carrera que mejor se le adapta: y que seria bueno +observar lo que dice ó hace cuando se encuentra con ciertos objetos. +Madama Perier, en la _Vida_ de su hermano Pascal, refiere que siendo +niño le llamó un dia la atencion el fenómeno del diverso sonido de un +plato herido con un cuchillo, segun se le aplicaba el dedo ó se le +retiraba; y que despues de reflexionar mucho sobre la causa de esta +diferencia escribió un pequeño tratado sobre ella. Este espíritu +observador en tan tierna edad ¿no anunciaba ya al ilustre físico del +experimento de Puy-de-Dôme confirmando las ideas de Torricelli y +Galileo? + +El padre de Pascal deseoso de formar el espíritu de su hijo, +fortaleciéndole con otra clase de estudios ántes de pasar al de las +matemáticas, hasta evitaba el hablar de geometría en presencia del niño; +pero este encerrado en su cuarto, traza figuras con un carbon, y +desenvolviendo la definicion de la geometría que habia oido, demuestra +hasta la proposicion 32 de Euclides. El genio del eminente geómetra se +debatia bajo una inspiracion poderosa, que todavía no era él capaz de +comprender. + +El célebre Vaucanson se ocupa en examinar atentamente la construccion de +un reloj de una antesala donde estaba esperando á su madre; en vez de +juguetear, acecha por las hendiduras de la caja, por si puede descubrir +el mecanismo: y luego despues se ensaya en construir uno de madera que +revela el asombroso genio del ilustre constructor del _flautista_, y del +_áspid de Cleopatra_. + +Bossuet á la edad de 16 años improvisaba en el palacio de Rambouillet un +sermon que por la copia de pensamientos y facilidad de expresion y de +estilo, admiraba al concurso compuesto de los talentos mas escogidos que +á la sazon contaba la Francia. + +[4] Pág. 25.--He dicho que la teoría de las probabilidades auxiliada por +la de las combinaciones, pone de manifiesto la imposibilidad que he +llamado de sentido comun, calculando, por decirlo así, la inmensa +distancia que va de la posibilidad del hecho á su existencia; distancia +que nos le hace considerar como poco ménos que absolutamente imposible. +Para dar una idea de esto supondré que se tengan siete letras e, s, p, +a, ñ, o, l, y que disponiéndolas á la aventura, se quiere que salga la +palabra _español_. Es claro que no hay imposibilidad intrínseca, pues +que lo vemos hecho todos los dias, cuando á la combinacion preside la +inteligencia del cajista; pero en faltando esta inteligencia, no hay mas +razon para que resulten combinadas de esta manera que de la otra. Ahora +bien: teniendo presente que el número de combinaciones de diferentes +cantidades es igual á 1×2×3×4.......(n-1)n, expresando n el número de +los factores; siendo siete las letras en el caso presente, el número de +combinaciones posibles será igual á 1×2×3×4×5×6×7.=5040. + +Ahora: recordando que la probabilidad de un hecho es la relacion del +número de casos posibles, resulta que la probabilidad de salir por acaso +las siete letras dispuestas de modo que formen la palabra _español_, es +igual á 1/5040. Por manera que estaria en el mismo caso que el salir una +bola negra de una urna donde hubiese 5039 bolas blancas. + +Si es tanta la dificultad que hay en que resulte formada una sola +palabra de siete letras; ¿qué será si tomamos por ejemplo un escrito en +que hay muchas páginas, y por tanto gran número de palabras? La +imaginacion se asombra al considerar la inconcebible pequeñez de la +probabilidad cuando se atiende á lo siguiente: 1º. La formacion casual +de una sola palabra es poco ménos que imposible, ¿qué será con respecto +á millares de palabras? 2º. Las palabras sin el debido órden entre sí no +dirian nada, y por tanto seria necesario que saliesen del modo +correspondiente para expresar lo que se queria. Siete solas palabras nos +costarian el mismo trabajo que las siete letras. 3º. Esto es verdad, aun +no exigiendo disposicion en líneas, y suponiéndolo todo en una sola; +¿qué será si se piden líneas? Solo siete nos traerán la misma dificultad +que las siete palabras y las siete letras. 4º. Para formarse una idea +del punto á que llegaria el guarismo que expresase los casos posibles, +adviértase que nos hemos limitado á un número de los mas bajos, el +_siete_; adviértase que hay muchas palabras de mas letras; que todas las +líneas habrian de constar de algunas palabras, y todas las páginas de +muchas lineas. 5º. Y finalmente, reflexiónese adónde va á parar un +número que se forma con una ley tan aumentativa como esta +1×2×3×4×5×6×7×8 ... (n-1)n. Sígase por breve rato la multiplicacion y se +verá que el incremento es asombroso. + +En la mayor parte de los casos en que el sentido comun nos dice que hay +imposibilidad, son muchas las cantidades por combinar, entendiendo por +cantidades todos los objetos que han de estar dispuestos de cierto modo +para lograr el objeto que se desea. Por poco elevado que sea este +número, el cálculo demuestra ser la probabilidad tan pequeña, que ese +instinto con el cual desde luego, sin reflexionar, decimos «esto no +puede ser» es admirable, por lo fundado que está en la sana razon. +Pondré otro ejemplo. Suponiendo que las cantidades son en número de 100, +el de las combinaciones posibles será 1×2×3×4×5×6.... 99×100. Para +concebir la increible altura á que se elevaría este producto, +considérese que se han de sumar los logaritmos de todas estas +cantidades, y que las solas _características_, prescindiendo de las +_mantisas_ dan 92: lo que por sí solo da una cantidad igual á la unidad +seguida de 92 ceros. Súmense las _mantisas_, y añádase el resultado de +los enteros á las _características_, y se verá que este número crece +todavía mucho mas. Sin fatigarse con cálculos se puede formar idea de +esta clase de aumento. Así suponiendo que el número de las cantidades +combinables sea diez mil, por la suma de las solas _características_ de +los factores se tendria una _característica_ igual á 28894; es decir que +aun no llevando en cuenta lo muchísimo que subiria la suma de las +_mantisas_, resultaria un número igual á la unidad seguida de 28894 +ceros. Concíbase si se puede lo que es un número, que por poco espesor +que en la escritura se dé á los ceros, tendrá la longitud de algunas +varas; y véase si no es muy certero el instinto que nos dice ser +imposible una cosa cuya probabilidad es tan pequeña que está +representada por un quebrado cuyo numerador es la unidad, y cuyo +denominador es un número tan colosal. + +[5] Pág. 35.--He creido inútil ventilar en esta obra las muchas +cuestiones que se agitan sobre los sentidos, en sus relaciones con los +objetos externos, y la generacion de las ideas. Esto me hubiera llevado +fuera de mi propósito, y ademas no habria servido de nada para enseñar á +hacer buen uso de los mismos sentidos. En otra obra, que tal vez no +tarde en dar á luz, me propongo examinar estas cuestiones con la +extension que su importancia reclama. + +[6] Pág. 47.--Lo que he dicho sobre las consecuencias que +instintivamente sacamos de la coexistencia ó sucesion de los fenómenos, +está íntimamente enlazado con lo explicado en la _Nota 4_, sobre la +imposibilidad de sentido comun. De esto puede sacarse una demostracion +incontrastable en favor de la existencia de Dios. + +[7] Pág. 56.--Los que crean que la moral cristiana induce fácilmente á +error por un exceso de caridad, conocen poco esta moral, y no han +reflexionado mucho sobre los dogmas fundamentales de nuestra religion. +Uno de ellos es la corrupcion original del hombre, y los estragos que +esta corrupcion produce en el entendimiento y en la voluntad. ¿Semejante +doctrina es acaso muy á propósito para inspirar demasiada confianza? +¿Los libros sagrados no estan llenos de narraciones en que resaltan la +perfidia y la maldad de los hombres? La caridad nos hace amar á nuestros +hermanos, pero no nos obliga á reputarlos por buenos, si son malos, no +nos prohibe el sospechar de ellos, cuando hay justos motivos, ni nos +impide el tener la cautela prudente, que de suyo aconseja el conocer la +miseria y la malicia del humano linaje. + +[8] Pág. 67.--Para convencerse de que no he exagerado al ponderar el +peligro de ser inducidos en error por los narradores, basta considerar +que aun con respecto á paises muy conocidos, la historia se está +_rehaciendo_ continuamente, y tal vez en este siglo mas que en los +anteriores. Todos los dias se estan publicando obras en que se enmiendan +errores, verdaderos ó imaginarios; pero lo cierto es que en muchos +puntos gravísimos hay una completa discordancia en las opiniones. Esto +no debe conducir al escepticismo, pero sí inspirar mucha cautela. La +autoridad humana es una condicion indispensable para el individuo y la +sociedad: pero es preciso no fiarse demasiado en ella. Para engañarnos +basta ó mala fe ó error. Desgraciadamente, estas cosas no son raras. + +[9] Pág. 72.--Es muy dudoso si el periodismo causará daño ó provecho á +la historia de lo presente; pero no puede negarse que multiplicará el +número de los historiadores con la mayor circulacion de documentos. +Antes, para proporcionarse algunos de ellos era necesario recurrir á +secretarías ó archivos; mas ahora, son pocos los que son tan reservados +que ó desde luego, ó á la vuelta de algun tiempo, no caigan en manos de +un periódico; y por poco que valgan, pueden contar con infinitas +reimpresiones en varias lenguas. Por manera que ahora las colecciones de +periódicos son excelentes memorias para escribir la historia. Esto +aumenta el número de los hechos en que se pueda fundar el historiador; y +de que puede aprovecharse con gran fruto, con tal que no confunda el +texto con el comentario. + +[10] Pág. 78.--Al leer algun libro de viajes, no debemos buscar el +capítulo de paises lejanos, sino de aquellos cuyos pormenores nos sean +muy conocidos; esto proporciona el juzgar con acierto de la obra, y á +veces no escasa diversion. Entónces se palpa la lijereza con que se +escriben ciertos viajes. Una poblacion que tenia yo bien conocida, y +cuyos alrededores secos y pedregosos habia recorrido no pocas veces, la +he visto en un libro de viajes cercada como por encanto de jardines y +arroyos; y á otra en que se habla de las aguas de un rio no lejano, +como de un bello sueño que algun dia se pudiera realizar, la he visto +tambien en otro libro regalada ya con la ejecucion del hermoso proyecto, +ó mejor diré, sin necesidad de él, pues que el cauce del rio estaba +junto á sus murallas. + +[11] Pág. 89.--He manifestado mucha desconfianza de las obras póstumas, +sobre todo si el autor no ha podido darles la última mano, dejándolas á +persona de muy segura entereza, y que no haya de hacer mas que +publicarlas. Entre los muchos ejemplos que se pudieran citar, en que la +falsificacion ha sido probada, ó en que se ha sospechado no sin fuertes +indicios, recordaré un hecho gravísimo, cual es lo que está sucediendo +en Francia con respecto á una obra muy importante: _Los Pensamientos de +Pascal_. En el espacio de dos siglos se han publicado numerosas +ediciones de esta obra, y ha sido traducida en diferentes lenguas, y +todavía en 1845 estan disputando M. Cousin y M. Faugère sobre pasajes de +gran trascendencia. M. Cousin pretendia haber restablecido el verdadero +Pascal, haciendo desaparecer las enmiendas introducidas en la obra por +la mano de Port-Royal, y ahora M. Faugère ha dado á luz otra edicion, de +la cual resulta que solo él ha consultado el escrito autógrafo, y que M. +Cousin, el mismo M. Cousin, se habia limitado, por lo general, á las +copias. Fiaos de editores. + +[12] Pág. 102.--Lo dicho en la _Nota 3_ sobre la diferencia de los +talentos deja fuera de duda lo que acabo de asentar en el capítulo XII. +Sin embargo para hacer sentir que la escena de los _Sabios resucitados_ +no es una ficcion exagerada, citaré un ejemplo que equivale á muchos. +¿Quién hubiera pensado que un escritor tan fecundo, tan brillante, tan +lozano y pintoresco como Buffon, no fuese poeta ni capaz de hacer +justicia á los poetas mas eminentes? Tratándose de un hombre que solo se +hubiese distinguido en las ciencias exactas, esto no fuera extraño; +pero en Buffon, en el magnífico pintor de la naturaleza, ¿cómo se +concibe esta anomalía? Sin embargo la anomalía existió, y esto basta á +manifestar que no solo pueden encontrarse separados dos géneros de +talento muy diversos, sino tambien los que al parecer solo se distinguen +por un lijero matiz. «Yo he visto, dice Laharpe, al respetable anciano +Buffon, afirmar con mucha seguridad que los versos mas hermosos estaban +llenos de defectos, y que no alcanzaban ni con mucho á la perfeccion de +una buena prosa. No vacilaba en tomar por ejemplo los versos de la +_Athalia_ y hacer una minuciosa crítica de los de la primera escena. +Todo lo que dijo era propio de un hombre tan extraño á las _primeras +nociones de la poesía_, y á los ordinarios procedimientos de la +versificacion, que no habria sido posible responderle sin _humillarle_.» +Y adviértase que no se habla de un hombre que pensase ménos en la forma +del escrito que en el fondo; se habla de Buffon, que pulia con extremada +escrupulosidad sus trabajos, y de quien se cuenta que hizo copiar once +veces su manuscrito _Epocas de la naturaleza_; y sin embargo este hombre +que tanto cuidaba de la belleza, de la cultura, de la armonía, no era +capaz de comprender á Racine, y encontraba malos los versos de la +_Athalia_. + +[13] Pág. 115.--La confusion de ideas acarrea grandes perjuicios á las +ciencias: pero el aislamiento de los objetos es causa tambien de mucha +gravedad. Uno de los vicios radicales de la escuela enciclopédica fué el +considerar al hombre aislado, y prescindir de las relaciones que le +ligan con otros seres. El análisis lleva á descomponer, pero es +necesario no llevar la descomposicion tan léjos que se olvide la +construccion de la máquina á que pertenecen las piezas. Algunos +filósofos á fuerza de analizar las sensaciones, se han quedado con las +sensaciones solas; lo que en la ciencia ideológica y psicológica, +equivale á tomar el pórtico por el edificio. + +[14] Pág. 134.--La _duda_ de Descartes fué una especie de revolucion +contra la autoridad científica, y por tanto fué llevada por muchos á una +exageracion indebida. Sin embargo no es posible desconocer que habia en +las escuelas necesidad de un sacudimiento, que las sacase del letargo en +que se encontraban. La autoridad de algunos escritores se habia +levantado mas alto de lo que convenia; y era menester un ímpetu como el +de la filosofía de Descartes para derribar á los ídolos. El respeto +debido á los grandes hombres no ha de rayar en culto, ni la +consideracion á su dictámen degenerar en ciega sumision. Por ser grandes +hombres, no dejan de ser hombres, y de manifestarlo así en los errores, +olvidos y defectos de sus obras. _Summi enim sunt, homines tamen_, decia +Quintiliano. Y san Agustin confiesa, que la infalibilidad la atribuye á +los libros sagrados; pero que en cuanto á las obras de los hombres, por +mas alto que rayen en virtud y sabiduría, no por esto son mas obligados +á tener por verdadero todo cuanto ellos han dicho ó escrito. + +[15] Pág. 142.--Voy á compendiar en pocas palabras lo mas útil que dicen +los dialécticos sobre la percepcion, juicio, raciocinio, término, +proposicion y argumentacion. + +Segun los dialécticos, la percepcion es el conocimiento en la cosa, sin +afirmacion ó negacion; el juicio es la afirmacion ó negacion; el +raciocinio es el acto del entendimiento de lo que de una cosa inferimos +otra. + +Pienso en la virtud sin afirmar ó negar nada de ella; tengo una +percepcion. Interiormente afirmo que la virtud es loable; formo un +juicio. De aquí infiero que para merecer la verdadera alabanza es +preciso ser virtuoso; esto es un raciocinio. + +El objeto interior de la percepcion, se llama idea. + +El término ó vocablo es la expresion de la cosa percibida. La palabra +_América_ no expresa la idea del nuevo Continente, sino el mismo +Continente. Es cierto que no existiera el término si no existiese la +idea, y que esta sirve como de nudo para enlazar el término con la +cosa; pero no lo es ménos, que cuando expresamos _América_, entendemos +la cosa misma, no la idea. Así decimos la América es un pais hermoso, y +es evidente que esto no lo afirmamos de la idea. + +Al pensar en los metales, conozco que el ser _metal_ es comun á muchas +cosas que por otra parte son diferentes, como la plata, el oro, el plomo +etc.; al pensar en los brutos, veo que hay algo en que convienen el +camello, el águila, la serpiente, la mariposa, y todos los demas, á +saber el _vivir y sentir_, ó el ser animales. Cuando expreso esto que +conviene á muchos, diciendo, _metal_, _animal_, _cuerpo_, _hombre +justo_, _malo_ etc, el término se denomina _comun_. + +El término comun tomado en general es aquel cuyo significado conviene á +muchos; pero como puede suceder que convenga á muchos, ó bien tan solo +en cuanto se consideran reunidos, ó bien que se aplique á cualquiera de +ellos por separado; suele decirse que en el primer caso el término es +colectivo, en el segundo distributivo. _Academia_, es un término comun +colectivo, porque expresa la _coleccion_ de los académicos; pero no de +tal suerte que cada uno de estos pueda llamarse _academia_. _Sabio_ es +término comun distributivo, porque se aplica á muchos, de manera que +cualquiera individuo que posea la sabiduría, puede llamarse sabio. + +Término singular es el que expresa un solo individuo: como Pirineos, mar +Negro, Madrid, etc. + +Me parece que el término colectivo no deberia contarse como una especie +del comun, porque entónces hay el inconveniente de que la division no +está bien hecha. Decimos el término es comun ó singular. El comun se +divide en colectivo y distributivo. Para que una division sea bien hecha +se requiere que de dos miembros opuestos el uno no pertenezca al otro, +lo que se verifica si adoptamos la division expresada. En efecto, la +palabra _nacion_ es comun, distributivamente, porque conviene á todas +las naciones; y colectivamente porque se aplica á una reunion. Francia +es comun colectivo porque se aplica á un conjunto de hombres, y singular +porque expresa una sola nacion, un verdadero individuo de la especie de +las naciones. Luego el término colectivo no debe contarse entre los +comunes, como contrapuestos al singular, pues hay nombres colectivos +comunes, y los hay singulares. + +El término comun se divide en unívoco, equívoco y análogo. Unívoco es el +que tiene para muchos un significado idéntico: como hombre, animal, +corpóreo. Equívoco es el que lo tiene diferente, como leon, que expresa +un animal y un signo celeste. Análogo que lo tiene en parte idéntico y +en parte diferente: como sano, que se aplica al alimento que conserva la +salud, al medicamento que la restablece, al hombre que la posee; +piadoso, que se aplica á la persona, á un libro, á una accion, á una +imágen. _Amo_, se dice de los monarcas; así esa fórmula «el rey mi +augusto amo» se dice de los que tienen esclavos; se dice de los que +tienen dependientes ó criados, se dice del dueño de la habitacion. + +De muchos términos se verifica que envuelven una idea general, +susceptible de varias modificaciones; y el emplearlos sin hacerla +competente distincion, da lugar á confusion de ideas, y estériles +disputas. Usamos á cada paso las palabras rey, monarca, soberano; +hablamos sobre lo que ellas significan, asentando nuestros respectivos +sistemas. Y sin embargo es imposible no desacertar gravísimamente, si en +cada cuestion no se fija con exactitud lo que estas palabras expresan. +Soberano es el sultan, soberano es el emperador de Rusia, soberano es el +rey de Prusia, soberano es el rey de Francia, soberana es la reina de +Inglaterra, y no obstante en ninguno de estos casos, la soberanía +expresa lo mismo. + +La definicion es la explicacion de la cosa. Si explica la esencia se +llama esencial; si se contenta con darla á conocer, sin penetrar en su +naturaleza, se apellida descriptiva. + +Cuando la cosa explicada es la significacion de una palabra, se llama +definicion del nombre: _definitio nominis_. Conviene no confundir la +definicion del nombre con su etimología: porque siendo esta última la +explicacion del orígen de la palabra, acontece muchas veces que el +sentido usual es muy diferente del etimológico. La etimología ilustra +para conocer el verdadero significado, pero no lo determina. Así, por +ejemplo, la palabra obispo, _episcopus_, que atendida su etimología +griega significa vigilante, y en su acepcion latina, superintendente, +nos indica en cierto modo las atribuciones pastorales; pero dista mucho +de determinarlas en su verdadero sentido. Así esta palabra significaba +entre los latinos, el magistrado á cuyo cargo corria el cuidado del pan +y demas comestibles. Ciceron escribiendo á Atico le dice: «Vuit enim +Pompejus me esse quem tota hæc Campania, et maritima ora habent +episcopum ad quem delectus et negotii summa referatur.» (Lib. 7. epist.) + +Las calidades de una buena definicion, son claridad y exactitud. Será +clara, si no puede ménos de entenderla quien no ignore la significacion +de las palabras; será exacta, si explica de tal manera la cosa definida, +que ni le añada ni le quite. + +La mejor regla para asegurarse de la bondad de una definicion, es +aplicarla desde luego á las cosas definidas; y observar si las comprende +á todas, y á ellas solas. + +La division es la distribucion de un todo en sus partes. Segun son +estas, toma distintos nombres; llamándose actual cuando existen en +realidad, y potencial cuando no son mas que posibles. La actual se +subdivide en metafísica, física, é integral. Metafísica, es la que +distribuye el todo en partes metafísicas, como el hombre en animal y +racional; física, la que lo distribuye en partes físicas, como el hombre +en cuerpo y alma; integral, la que lo distribuye en partes que expresan +cantidad, como el hombre en cabeza, pies, manos etc. La potencial es la +que distribuye un todo en aquellas partes que nosotros le podemos +concebir. Así, considerando como un todo la idea abstracta _animal_, +podemos dividirle en racional é irracional. Si lo expresado por la +division potencial pertenece á la esencia de la cosa, se llama esencial, +si no, accidental. Será esencial si divido el animal en racional é +irracional; será accidental si le divido por sus colores, ú otras +calidades semejantes. + +La buena división debe: 1º. agotar el todo; 2º. no atribuirle partes que +no tenga; 3º. no incluir una parte en las otras; 4º. proceder con órden, +ya sea que este se funde en la naturaleza de las cosas, ó en la +generacion ó distribucion de las ideas. + +Si afirmo una cosa de otra, formo un juicio; si lo enuncio con palabras, +tengo una proposicion. Afirmo interiormente, que la tierra es un +esferóide; hé aquí un juicio; digo ó escribo: «la tierra es un +esferóide» hé aquí la proposicion. + +En todo juicio hay relacion de dos ideas, mas bien de los objetos que +ellas representan; lo mismo ha de suceder en la proposicion; el término +que expresa aquello de que afirmamos ó negamos, se llama sujeto; lo que +afirmamos ó negamos se denomina predicado; y el verbo _ser_, que expreso +ó sobrentendido se halla siempre en la proposicion, se apellida union ó +cópula, porque representa el enlace de las dos ideas. Así en el ejemplo +anterior: la _tierra_ es el sujeto, _esferóide_ el predicado, y _es_ la +cópula. + +Si hay afirmacion, la proposicion se llama afirmativa, si hay negacion +negativa. Pero conviene advertir, que para que una proposicion sea +negativa, no basta que la partícula _no_ afecte alguno de sus términos, +sino que es preciso que afecte al verbo. «La ley _no_ manda pagar.» «La +ley manda _no_ pagar.» La primera es negativa, la segunda afirmativa; el +sentido es muy diferente con solo mudar de lugar el _no_. + +Las proposiciones se dividen en universales, indefinidas, particulares y +singulares, segun que el sujeto es singular, indefinido, particular, ó +universal. _Todo cuerpo_ es grave: es proposicion universal, á causa de +la palabra _todo_. _El hombre_ es inconstante; la proposicion es +indefinida, por no expresarse si lo son todos ó alguno. _Algunos +axiomas_ son engañosos; la proposicion es particular porque el sujeto +está restringido por el adjunto _alguno_. Gonzalo de Córdoba fué insigne +capitan; la proposicion es singular, por serlo el sujeto. Para ser +singular la proposicion, no es preciso que el nombre sea propio, basta +una palabra cualquiera que lo determine; como si digo: _esta_ moneda es +falsa. + +Tocante á las proposiciones indefinidas, puede preguntarse si el sujeto +se toma en sentido universal ó particular; y á esta cuestion dan orígen +dos motivos: 1º. el no estar aquel acompañado de término universal ni +particular; 2º. el observarse que el uso les señala á unas un sentido +universal y á otras no. + +La proposicion indefinida equivale á la universal, en sentido absoluto, +si se trata de materias pertenecientes á la esencia de las cosas, ó +alguna de sus propiedades que pueda considerarse necesaria; equivale á +universal moral, es decir, para la mayor parte de los casos, si versa +sobre calidades que así lo demanden; y por fin á particular, si así lo +indica la cosa de que se habla. Los cuerpos son pesados: equivale á +decir todos los cuerpos son pesados. Los alemanes son meditabundos; no +equivale á decir que todos lo sean, sino que este es uno de los +caractéres de aquella nacion. + +Las proposiciones son simples ó compuestas. Las simples son las que +expresan la relacion de un solo predicado á un solo sujeto: como todas +las de los ejemplos anteriores. Las compuestas son las que contienen mas +de un sujeto ó predicado; y por lo mismo explícita ó implícitamente +comprenden mas de una proposicion. Con la clasificacion y los ejemplos, +se comprenderá mejor en qué consiste una proposicion compuesta. Los +dialécticos suelen distribuirlas en varias clases; indicaré las +principales. + +Proposicion copulativa es la que expresa el enlace de dos afirmaciones ó +negaciones. El oro y la plata son metales. Equivale á estas dos +reunidas: el oro es metal, y la plata es metal. El oro es amarillo, y el +oro es ductil. Para que estas proposiciones sean verdaderas se necesita +que lo sean sus dos partes: porque la afirmacion no se limita á la una +sino que se extiende á las dos. A la misma clase pueden reducirse estas +negativas: ni la codicia ni la soberbia son virtudes; la templanza no es +dañosa ni al alma ni al cuerpo, etc. + +Disyuntiva es la proposicion en que entre dos ó mas extremos se afirmó +la existencia de uno. Las acciones humanas son ó buenas ó malas. A estas +horas se habrá ejecutado el designio ó no se ejecutará nunca. Para la +verdad de estas proposiciones, se necesita que no haya medio entre los +extremos señalados. Un papel ó es blanco ó es negro: la proposicion es +falsa, porque puede ser de otros colores. + +Proposicion condicional es la en que se afirma una cosa con condicion. +Si el viento sopla el tiempo será frio. Si hiela se echarán á perder los +frutos. Para la verdad de estas proposiciones se necesita que en +realidad la primera parte traiga consigo la segunda; porque esto es lo +que se afirma; mas no que la segunda traiga la primera, porque de esto +se prescinde. Así en el último ejemplo se dice que al hielo seguirá la +perdicion de los frutos; pero no que si se pierden los frutos haya +hielo; porque no se afirma que los frutos no puedan perderse por otras +causas. + +Poco diré sobre las formas de argumentacion. Los dialécticos las han +distribuido en muchas clases, y señalándoles abundantes reglas, todo con +mucho ingenio. Ya he indicado lo que pensaba de su utilidad. Para +inventar sirven poco ó nada; para exponer mucho; y en general, el +acostumbrarse á ellos por algun tiempo, deja en el entendimiento una +claridad y precision que no se pierden fácilmente, y se hacen sentir en +todos los estudios. + +Silogismo es la argumentacion en que se comparan dos términos con un +tercero, para inferir la relacion que ellos tienen entre sí. Lo simple +es incorruptible, el alma es simple, luego es incorruptible. Los +extremos son _alma_ é _incorruptible_, el término medio es _simple_. + +Entimema es un silogismo abreviado. El alma es simple, luego es +incorruptible. + +El dilema es una argumentacion fundada en una proposicion disyuntiva, +que por todos los extremos hiere al adversario. O el cristianismo se +difundió con milagros ó sin ellos; si con milagros, el cristianismo es +verdadero; si sin milagros, el cristianismo es verdadero tambien, pues +se difundió con un gran milagro que es el difundirse sin milagros. + +[16] Pág. 155.--He recordado con elogio una doctrina de santo Tomas; y +no puedo ménos de advertir lo muy útil que considero la lectura de las +obras de aquel insigne Doctor, á cuantos deseen entregarse á estudios +profundos sobre el espíritu humano. Si bien es verdad que se halla en +ellas el estilo de la época, tambien es cierto que mas de una vez se +asombra el lector de que en medio de la ignorancia, que todavía era +mucha en el siglo XIII, hubiese un hombre que á tan vasta erudicion +reuniese un espíritu tan penetrante, tan profundo, tan exacto. + +[17] Pág. 165.--La carrera de la enseñanza debiera ser una profesion en +que se fijaran definitivamente los que la abrazasen. Desgraciadamente no +sucede así, y una tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña +como á la aventura, y solo miéntras se espera otra colocacion mejor. El +orígen del mal no está en los profesores; sino en las leyes que no los +protegen lo bastante, y no cuidan de brindarles con el aliciente y +estímulo, que el hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es +capaz en algunos años de producir beneficios inmensos á un pais: él +trabaja en una modesta cátedra, sin mas testigo que unos pocos jóvenes; +pero estos jóvenes se renuevan con frecuencia, y á la vuelta de algunos +años ocupan los destinos mas importantes de la sociedad. + +[18] Pág. 171.--Esa inclinacion del hombre á seguir la autoridad de otro +hombre, da lugar á elevadas consideraciones sobre la fe, sobre el +principio de la autoridad de la Iglesia católica, y sobre el orígen y +carácter de las extraviadas sectas que han perturbado y perturban el +mundo. Como en otra obra traté extensamente esta materia, me basta +referirme á lo que en ella dije. Véase _El Protestantismo comparado con +el Catolicismo en sus relaciones con la civilizacion europea_. _Tomo +1º_. + +[19] Pág. 203.--Podria escribirse una excelente obra con el título de +_moral literaria y artística_. El asunto es tan útil como fecundo. Si +esta obra la ejecutase un escritor de crítica segura y delicada y de +moral pura, podria ser de gran provecho. El abuso, cada dia mayor, que +de las mas bellas dotes del alma se está haciendo para extraviar y +corromper, aumentaria la importancia de semejante trabajo. Ojalá que +esta indicacion despierte la voluntad de alguno que se sienta con +fuerzas para ello. + +[20] Pág. 209.--La filosofía de la historia, si bien ha adelantado algo +en los últimos tiempos, es sin embargo una ciencia muy atrasada. +Probablemente sufrirá modificaciones no ménos profundas que otra ciencia +tambien nueva: la economía política. Para los católicos hay en esta +clase de estudios el grave inconveniente de que varias de las obras +principales que en esta materia se han escrito, han salido de manos de +protestantes, ó escépticos; así es que se las encuentra llenas de +errores y equivocaciones en lo concerniente á la Iglesia. Verdad es que +últimamente en Inglaterra, en Francia y en Alemania, se está rehaciendo +la historia en un sentido favorable al catolicismo: pero esta es una +mina riquísima de la cual no se ha explotado mas que una pequeña parte. +Los tesoros abundan; solo se necesita trabajo. + +[21] Pág. 227.--Figúranse algunos que la religiosidad es signo de +espíritu apocado y capacidad escasa; y que por el contrario la +incredulidad es indicio de talento y grandeza de ánimo. Yo sostengo que +con la historia en la mano se puede demostrar que en todos tiempos y +paises los hombres mas eminentes han sido religiosos. + + +FIN DE LAS NOTAS. + + + + +ÍNDICE + +DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTA OBRA. + + + CAPÍTULO PRIMERO. + + CONSIDERACIONES PRELIMINARES. + + § I. En qué consiste el pensar bien. Qué es la verdad. 1 + + II. Diferentes modos de conocer la verdad. 2 + + III. Variedad de ingenios. 3 + + IV. La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion con +que se conocen los objetos de ellas. 4 + + V. A todos interesa el pensar bien. 5 + + VI. Cómo se debe enseñar á pensar bien. 6 + + + CAPÍTULO II. + + LA ATENCION. + + § I. Definicion de la atencion. Su necesidad. 7 + + II. Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta. 8 + + III. Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados. 9 + + IV. Las interrupciones. 10 + + + CAPÍTULO III. + + ELECCION DE CARRERA. + + § I. Vago significado de la palabra Talento. 11 + + II. Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta. 12 + + III. Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño. 13 + + + CAPÍTULO IV. + + CUESTIONES DE POSIBILIDAD. + + § I. Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento, + y de las cuestiones que se le pueden ofrecer. 14 + + II. Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones. 15 + + III. En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta. 16 + + IV. La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina. 17 + + V. La imposibilidad absoluta, y los dogmas. _Id._ + + VI. Idea de la imposibilidad física ó natural. 18 + + VII. Modo de juzgar de la imposibilidad natural. 19 + + VIII. Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo. 20 + + IX. La imposibilidad moral ú ordinaria. 22 + + X. Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida en la + imposibilidad moral. 24 + + + CAPÍTULO V. + + CUESTIONES DE EXISTENCIA. CONOCIMIENTO ADQUIRIDO POR EL TESTIMONIO + INMEDIATO DE LOS SENTIDOS. + + § I. Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes + modos con que nos proporcionan el conocimiento de las cosas. 26 + + II. Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. Su + remedio. Ejemplos. 27 + + III. Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, para + la debida comparacion. 29 + + IV. Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu. 31 + + V. Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion de este + fenómeno. 33 + + VI. Maniáticos y ensimismados. 34 + + + CAPÍTULO VI. + + CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO + MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS. + + § I. Transicion de lo sentido á lo no sentido. 35 + + II. Coexistencia y sucesion. 37 + + III. Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion. 39 + + IV. Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla de + los dialécticos. 42 + + V. Un ejemplo. 45 + + VI. Reflexiones sobre el ejemplo anterior. 46 + + VII. La razon de un acto que parece instintivo. _Id._ + + + CAPÍTULO VII. + + LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD. + + § I. Sabiduria de la ley que prohibe los juicios temerarios. 47 + + II. Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.» 48 + + III. Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres. 49 + + + CAPÍTULO VIII. + + DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL. + + § I. Dos condiciones necesarias para que sea valedero un + testimonio. 56 + + II. Exámen y aplicaciones de la primera condicion. 57 + + III. Exámen y aplicaciones de la segunda condicion. 61 + + IV. Una observacion sobre el interes en engañar. 64 + + V. Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha + distancia de lugar ó tiempo. 66 + + + CAPÍTULO IX. + + LOS PERIÓDICOS. + + § I. Una ilusion. 67 + + II. Los periodicos no lo dicen todo sobre las personas. 68 + + III. Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas. 71 + + + CAPÍTULO X. + + RELACIONES DE VIAJES. + + § I. Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes. 72 + + II. Origen y formacion de algunas relaciones de viajes. 73 + + III. Modo de estudiar un país. 77 + + + CAPÍTULO XI. + + HISTORIA. + + § I. Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar + errores, en los estudios históricos. 78 + + II. Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias. + Aplicaciones. 79 + + III. Algunas reglas para el estudio de la historia. 82 + + + CAPÍTULO XII. + + CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER LA NATURALEZA, + PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS SERES. + + § I. Una clasificacion de las ciencias. 90 + + II. Prudencia científica y observaciones para alcanzarla. 91 + + III. Los sabios resucitados. 97 + + + CAPÍTULO XIII. + + LA BUENA PERCEPCION. + + § I. La idea. 103 + + II. Regla para percibir bien. 105 + + III. Escollo del análisis. 110 + + IV. El tintorero y el filósofo. 112 + + V. Objetos vistos por una sola cara. 114 + + VI. Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida. 115 + + + CAPÍTULO XIV. + + EL JUICIO. + + § I. Qué es el juicio. Manantiales de error. 116 + + II. Axiomas falsos. _Id._ + + III. Proposiciones demasiado generales. 118 + + IV. Las definiciones inexactas. 119 + + V. Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad. 120 + + VI. Suposiciones gratuitas. El despeñado. 126 + + VII. Preocupacion en favor de una doctrina. 131 + + + CAPÍTULO XV. + + EL RACIOCINIO. + + § I. Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica. 134 + + II. El silogismo. Observaciones sobre este instrumento + dialéctico. 135 + + III. El entimema. 139 + + IV. Reflexiones sobre el término. 140 + + V. Utilidad de las formas dialécticas. 142 + + + CAPÍTULO XVI. + + NO TODO LO HACE EL DISCURSO. + + § I. La inspiracion. 143 + + II. La meditacion. 145 + + III. Invencion y enseñanza. 146 + + IV. La intuicion. 147 + + V. No está la dificultad en comprender sino en atinar. El + jugador de ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal. 148 + + VI. Regla para meditar. 151 + + VII. Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina + de santo Tomas de Aquino. 152 + + VIII. Necesidad del trabajo. 154 + + + CAPÍTULO XVII. + + LA ENSEÑANZA. + + § I. Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de + profesores. 155 + + II. Genios ignorados de los demas, y de si mismos. 156 + + III. Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos + en su valor. 158 + + IV. Necesidad de los estudios elementales. 162 + + + CAPÍTULO XVIII. + + LA INVENCION. + + § I. Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion. 165 + + II. La autoridad científica. 166 + + III. Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad + científica. 168 + + IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio. 170 + + + CAPÍTULO XIX. + + EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION. + + § I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina + Dido. Alejandro. 171 + + II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos. 175 + + III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas. 176 + + IV. Don Marcelino. Sus cambios políticos. 183 + + V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. 187 + + VI. Algunas observaciones para precaverse del mal influjo del + corazon. 188 + + VII. El amigo convertido en monstruo. 191 + + VIII. Cavilosas variaciones de los juicios políticos. 193 + + IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes + talentos. Los poetas. 195 + + X. El poeta y el monasterio. 197 + + XI. Necesidad de tener ideas fijas. 199 + + XII. Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las + bellas artes. 200 + + XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos + de imágenes. 202 + + + CAPÍTULO XX. + + FILOSOFÍA DE LA HISTORIA. + + § I. En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de + adquirirla. 203 + + II. Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la + historia. 205 + + III. Aplicacion á la historia del espíritu humano. 206 + + IV. Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre + el modo de adelantar en la filosofía de la historia. 207 + + + CAPÍTULO XXI. + + RELIGION. + + § I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias + de religion. 209 + + II. El indiferente y el género humano. 211 + + III. Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios. 212 + + IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas. 213 + + V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente + agradables á Dios. 214 + + VI. Es imposible que todas las religiones sean una invencion + humana. _Id._ + + VII. La revelacion es posible. 216 + + VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion. _Id._ + + IX. Consecuencias de los párrafos anteriores. 217 + + X. Existencia de la revelacion. _Id._ + + XI. Pruebas históricas de la existencia de la revelacion. 219 + + XII. Los protestantes y la Iglesia católica. 222 + + XIII. Errado método de algunos impugnadores de la religion. 223 + + XIV. La mas alta filosofía acorde con la fe. 225 + + XV. Quien abandona la religión católica no sabe dónde + refugiarse. 226 + + + CAPÍTULO XXII. + + EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO. + + § I. Una clasificacion de acciones. 228 + + II. Dificultad de proponerse el debido fin. 229 + + III. Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras. 230 + + IV. El aborrecido. 232 + + V. El arruinado. _Id._ + + VI. El instruido quebrado y el ignorante rico. 234 + + VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. 238 + + VIII. Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus + relaciones con la práctica. 239 + + IX. Los despropósitos. 240 + + X. Entendimientos torcidos. 241 + + XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. 242 + + XII. Este defecto intelectual suele nacer de una causa moral. 243 + + XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios + mundanos. 245 + + XIV. Daños acarreados por la vanidad y la soberbia. 246 + + XV. El orgullo. 248 + + XVI. La vanidad. 250 + + XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios + que la de la vanidad. 251 + + XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad. 252 + + XIX. Cuán general es dicha pasion. 253 + + XX. Necesidad de una lucha continua. 255 + + XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce á error al + proponernos un fin. 256 + + XXII. Desarrollo de fuerzas latentes. 257 + + XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos de la + presuncion y de la excesiva desconfianza. 259 + + XXIV. La pereza. 260 + + XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. _Id._ + + XXVI. Orígen de la pereza. 261 + + XXVII. Pereza del espíritu. 262 + + XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la + pereza. 263 + + XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y orígen. _Id._ + + XXX. Pruebas y aplicaciones. 264 + + XXXI. El justo medio entre dichos extremos. 265 + + XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento práctico. 266 + + XXXIII. La armonía del universo defendida con el castigo. 267 + + XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la + virtud en los negocios. 269 + + XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta. 270 + + XXXVI. Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada. 271 + + XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos + consejeros. 273 + + XXXVIII. La hipocresía de las pasiones. 274 + + XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas. 275 + + XL. Precauciones. 280 + + XLI. Hipocresía del hombre consigo mismo. 281 + + XLII. El conocimiento de sí mismo. 282 + + XLIII. El hombre huye de sí mismo. 283 + + XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones. 284 + + XLV. Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la + conducta. 285 + + XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud. 287 + + XLVII. Una regla para los juicios prácticos. 288 + + XLVIII. Otra regla. 290 + + XLIX. El hombre riéndose de sí mismo. 292 + + L. Perpetua niñez del hombre. 293 + + LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas. 294 + + LII. Los sentimientos por sí solos, son mala regla de conducta. 297 + + LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon. 300 + + LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo. 301 + + LV. La ciencia es muy útil á la práctica. 305 + + LVI. Inconvenientes de la universalidad. 309 + + LVII. Fuerza de la voluntad. 312 + + LVIII. Firmeza de voluntad. 313 + + LIV. Firmeza, energía, ímpetu. 316 + + LX. Conclusion y resúmen. 321 + + +FIN DEL ÍNDICE. + + +Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis. + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of El Criterio, by Jaime Balmes + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO *** + +***** This file should be named 28929-8.txt or 28929-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/2/8/9/2/28929/ + +Produced by PM Spanish, Héctor Cancela and the Online +Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: El Criterio + +Author: Jaime Balmes + +Release Date: May 22, 2009 [EBook #28929] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO *** + + + + +Produced by PM Spanish, Héctor Cancela and the Online +Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + + + + + +</pre> + + + +<p><span class='pagenum'><a name="Page_1" id="Page_1">[Pg 0]</a></span></p> +<h1>EL + CRITERIO.</h1> + +<h4>POR</h4> +<h2>DON JAIME BALMES,</h2> +<h4>PRESBÍTERO.</h4> + +<div class="blockquot"><p>Criterio es un medio para conocer +la verdad. La verdad en las cosas +es la realidad.</p> + +<p>BALMES.</p></div> + +<h3>NUEVA EDICION.</h3> + +<h2>PARIS.</h2> +<h3>Librería de A. Bouret y Morel, calle del Eperon, nº. 6.</h3> +<h4>1849.</h4> + +<p class="transnote"><i>Nota de transcripción</i>: + en este texto electrónico, se ha mantenido la ortografía y acentuación del texto impreso original, excepto en algunos pocos casos en que claramente había errores tipográficos que fueron corregidos. +</p> + +<hr style="width: 100%;"/> +<p><span class='pagenum'><a name="Page_2" id="Page_2">[Pg 1]</a></span></p> + +<h1>EL CRITERIO.</h1> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_PRIMERO" id="CAPITULO_PRIMERO"></a>CAPÍTULO PRIMERO.</h2> + +<h3>CONSIDERACIONES PRELIMINARES.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>En que consiste el pensar bien. Qué es la verdad.</h4> + +<p>El pensar bien consiste, ó en conocer la verdad, +ó en dirigir el entendimiento por el camino +que conduce á ella. La verdad es la realidad de las +cosas. Cuando las conocemos como son en sí, alcanzamos +la verdad; de otra suerte, caemos en +error. Conociendo que hay Dios conocemos una +verdad, porque realmente Dios existe; conociendo +que la variedad de las estaciones depende del sol, +conocemos una verdad, porque en efecto es así; +conociendo que el respeto á los padres, la obediencia +á las leyes, la buena fe en los contratos, la fidelidad +con los amigos, son virtudes, conocemos la +verdad; así como caeríamos en error, pensando que +la perfidia, la ingratitud, la injusticia, la destemplanza, +son causas buenas y laudables.</p> + +<p>Si deseamos pensar bien, hemos de procurar +<span class='pagenum'><a name="Page_3" id="Page_3">[Pg 2]</a></span>conocer la verdad, es decir la realidad de las cosas. +¿De qué sirve discurrir con sutileza, ó con profundidad +aparente, si el pensamiento no está conforme +con la realidad? Un sencillo labrador, un modesto +artesano, que conocen bien los objetos de su profesion, +piensan y hablan mejor sobre ellos que un +presuntuoso filósofo que en encumbrados conceptos +y altisonantes palabras quiere darles lecciones +sobre lo que no entiende.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Diferentes modos de conocer la verdad.</h4> + +<p>A veces conocemos la verdad, pero de un modo +grosero; la realidad no se presenta á nuestros ojos +tal como es, sino con alguna falta, añadidura ó +mudanza. Si desfila á cierta distancia una coluna +de hombres, de tal manera que veamos brillar los +fusiles pero sin distinguir los trajes, sabemos que +hay gente armada, pero ignoramos si es de paisanos, +de tropa ó de algun otro cuerpo; el conocimiento +es imperfecto, porque nos <i>falta</i> distinguir +el uniforme para saber la pertenencia. Mas si por la +distancia ú otro motivo nos equivocamos, y les +atribuimos una prenda de vestuario que no llevan, +el conocimiento será imperfecto, porque añadiremos +lo que en realidad no hay. Por fin, si tomamos +una cosa por otra, como por ejemplo, si creemos +que son blancas unas vueltas que en realidad +son amarillas, <i>mudamos</i> lo que hay, pues hacemos +de ella una cosa diferente.</p> + +<p>Cuando conocemos perfectamente la verdad, +<span class='pagenum'><a name="Page_4" id="Page_4">[Pg 3]</a></span>nuestro entendimiento se parece á un espejo en el +cual vemos retratados con toda fidelidad los objetos +como son en sí; cuando caemos en error, se asemeja +á uno de aquellos vidrios de ilusion que nos +presentan lo que realmente no existe; pero cuando +conocemos la verdad á medias, podria compararse +á un espejo mal azogado, ó colocado en tal disposicion +que si bien nos muestra objetos reales, sin +embargo nos los ofrece demudados alterando los +tamaños y figuras.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Variedad de ingenios.</h4> + +<p>El buen pensador procura ver en los objetos todo +lo que hay, pero no mas de lo que hay. Ciertos +hombres tienen el talento de ver mucho en todo; +pero les cabe la desgracia de ver todo lo que no +hay, y nada de lo que hay. Una noticia, una ocurrencia +cualquiera, les suministran abundante materia +para discurrir con profusion, formando, como +suele decirse, castillos en el aire. Estos suelen ser +grandes proyectistas y charlatanes.</p> + +<p>Otros adolecen del defecto contrario; ven bien, +pero poco; el objeto no se les ofrece sino por un +lado; si este desaparece, ya no ven nada. Estos se +inclinan á ser sentenciosos y aferrados en sus temas. +Se parecen á los que no han salido nunca de +su país; fuera del horizonte á que estan acostumbrados, +se imaginan que no hay mas mundo.</p> + +<p>Un entendimiento claro, capaz y exacto, abarca +el objeto entero; le mira por todos sus lados, en +todas sus relaciones con lo que le rodea. La conversacion +y los escritos de estos hombres privilegia<span class='pagenum'><a name="Page_5" id="Page_5">[Pg 4]</a></span>dos +se distinguen por su claridad, precision y exactitud. +En cada palabra encontrais una idea, y esta +idea veis que corresponde á la realidad de las +cosas. Os ilustran, os convencen, os dejan plenamente +satisfecho; decís con entero asentimiento: +«si, es verdad, tiene razon.» Para seguirlos en +sus discursos no necesitais esforzaros; parece que +andais por un camino llano, y que el que habla solo +se ocupa de haceros notar con oportunidad los objetos +que encontrais á vuestro paso. Si explican una +materia difícil y abstrusa, tambien os ahorran mucho +tiempo y fatiga. El sendero es tenebroso porque +está en las entrañas de la tierra, pero os precede +un guia muy práctico; llevando en la mano +una antorcha que resplandece con vivísima luz.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>La perfeccion de las profesiones depende de la perfeccion +con que se conocen los objetos de ellas.</h4> + +<p>El perfecto conocimiento de las cosas en el órden +científico, forma los verdaderos sabios; en el +órden práctico, para el arreglo de la conducta en +los asuntos de la vida, forma los prudentes; en el +manejo de los negocios del estado, forma los grandes +políticos; y en todas las profesiones, es cada +cual mas ó ménos aventajado, á proporcion del +mayor ó menor conocimiento de los objetos que +trata ó maneja. Pero este conocimiento ha de ser +práctico, ha de abrazar tambien los pormenores de +la ejecucion, que son pequeñas verdades, por decirlo +así, de las cuales no se puede prescindir, si se +quiere lograr el objeto. Estas pequeñas verdades<span class='pagenum'><a name="Page_6" id="Page_6">[Pg 5]</a></span> +son muchas en todas las profesiones; bastando para +convencerse de ello, el oir á los que se ocupan +aun en los oficios mas sencillos. ¿Cuál será pues el +mejor agricultor? El que mejor conozca las calidades +de los terrenos, climas, simientes y plantas; +el que sepa cuáles son los mejores métodos é instrumentos +de labranza, y que mejor acierte en la +oportunidad de emplearlos; en una palabra, el +que conozca los medios mas á propósito para hacer +que la tierra produzca con poco coste, mucho, +pronto y bueno. El mejor agricultor será pues el +que conozca mas verdades relativas á la práctica +de su profesion. ¿Cuál es el mejor carpintero? El +que mejor conoce la naturaleza y calidades de las +maderas, el modo particular de trabajarlas, y el +arte de disponerlas del modo mas adaptado al uso +á que se destinan. Es decir, que el mejor carpintero +será aquel que sabe mas verdades sobre su arte. +¿Cuál será el mejor comerciante? El que mejor conozca +los géneros de su tráfico, los puntos de donde +es mas ventajoso traerlos, los medios mas á propósito +para conducirlos sin deterioro, con presteza +y baratura, los mercados mas convenientes para +expenderlos con celeridad y ganancia: es decir +aquel que posea mas verdades sobre los objetos de +comercio, el que conozca mas á fondo la realidad +de las cosas en que se ocupa.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>A todos interesa el pensar bien.</h4> + +<p>Échase pues de ver que el arte de pensar bien +no interesa solamente á los filósofos, sino tambien<span class='pagenum'><a name="Page_7" id="Page_7">[Pg 6]</a></span> +á las gentes mas sencillas. El entendimiento es un +don precioso que nos ha otorgado el Criador, es la +luz que se nos ha dado para guiarnos en nuestras +acciones; y claro es que uno de los primeros cuidados +que debe ocupar al hombre es tener bien arreglada +esta luz. Si ella falta nos quedamos á oscuras, +andamos á tientas; y por este motivo es necesario +no dejarla que se apague. No debemos tener +el entendimiento en inaccion, con peligro de que se +ponga obtuso y estúpido; y por otra parte, cuando +nos proponemos ejercitarle y avivarle, conviene +que su luz sea buena para que no nos deslumbre, +bien dirigida para que no nos extravie.</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Cómo se debe enseñar á pensar bien.</h4> + +<p>El arte de pensar bien no se aprende tanto con +reglas como con modelos. A los que se empeñan +en enseñarle á fuerza de preceptos y de observaciones +analíticas, se los podria comparar con quien +emplease un método semejante para enseñar á los +niños á hablar ó andar. No por esto condeno todas +las reglas; pero sí sostengo que deben darse con +mas parsimonia, con ménos pretensiones filosóficas, +y sobre todo de una manera sencilla, práctica: +al lado de la regla el ejemplo. Un niño pronuncia +mal ciertas palabras; para corregirle ¿qué hacen +sus padres ó maestros? Las pronuncian ellos bien, +y hacen que en seguida las pronuncie el niño: +«escucha bien como yo lo digo; á ver ahora tú; +mira no pongas los labios de esta manera, no hagas +tanto esfuerzo con la lengua» y otras cosas por<span class='pagenum'><a name="Page_8" id="Page_8">[Pg 7]</a></span> +este tenor. He aquí el precepto al lado del ejemplo, +la regla y el modo de practicarla<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_II" id="CAPITULO_II"></a>CAPÍTULO II.</h2> + +<h3>LA ATENCION.</h3> + + +<p>Hay medios que nos conducen al conocimiento +de la verdad, y obstáculos que nos impiden llegar +á él; enseñar á emplear los primeros, y á remover +los segundos, es el objeto del arte de pensar +bien.</p> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Definicion de la atencion. Su necesidad.</h4> + +<p>La atencion es la aplicacion de la mente á un +objeto. El primer medio para pensar bien es atender +bien. La segur no corta si no es aplicada al árbol, +la hoz no siega si no es aplicada al tallo. Algunas +veces se le ofrecen los objetos al espíritu sin +que atienda; como sucede ver sin mirar, y oir +sin escuchar; pero el conocimiento que de esta +suerte se adquiere, es siempre lijero, superficial, +á menudo inexacto, ó totalmente errado. Sin la +atencion estamos distraidos, nuestro espíritu se +halla, por decirlo así, en otra parte; y por lo mismo +no ve aquello que se le muestra. Es de la mayor +importancia adquirir un hábito de atender á lo +que se estudia ó se hace; porque, si bien se observa, +lo que nos falta á menudo no es la capacidad<span class='pagenum'><a name="Page_9" id="Page_9">[Pg 8]</a></span> +para entender lo que vemos, leemos ú oimos, sino +la aplicacion del ánimo á aquello de que se trata.</p> + +<p>Se nos refiere un suceso, pero escuchamos la +narracion con atencion floja, intercalando mil observaciones +y preguntas, manoseando ó mirando +objetos que nos distraen; de lo que resulta que se +nos escapan circunstancias interesantes, que se nos +pasan por alto cosas esenciales, y que al tratar de +contarle á otros, ó de meditarle nosotros mismos +para formar juicio, se nos presenta el hecho desfigurado, +incompleto, y así caemos en errores que +no proceden de falta de capacidad, sino de no haber +prestado al narrador la atencion debida.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Ventajas de la atencion é inconvenientes de su falta.</h4> + +<p>Un espíritu atento multiplica sus fuerzas de una +manera increible; aprovecha el tiempo atesorando +siempre caudal de ideas; las percibe con mas claridad +y exactitud; y finalmente las recuerda con +mas facilidad, á causa de que con la continua atencion +estas se van colocando naturalmente en la cabeza +de una manera ordenada.</p> + +<p>Los que no atienden sino flojamente, pasean su +entendimiento por distintos lugares á un mismo +tiempo; aquí reciben una impresion, allí otra muy +diferente, acumulan cien cosas inconexas que léjos +de ayudarse mutuamente para la aclaracion y retencion, +se confunden, se embrollan y se borran +unas á otras. No hay lectura, no hay conversacion, +no hay espectáculo, por insignificantes que parez<span class='pagenum'><a name="Page_10" id="Page_10">[Pg 9]</a></span>can, +que no nos puedan instruir en algo. Con la +atencion notamos las preciosidades y las recogemos; +con la distraccion dejamos quizá caer al suelo +el oro y las perlas como cosa baladí.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados.</h4> + +<p>Creerán algunos que semejante atencion fatiga +mucho; pero se equivocan. Cuando hablo de atencion +no me refiero á aquella fijeza de espíritu con +que este se clava, por decirlo así, sobre los objetos; +sino de una aplicacion suave y reposada, que permite +hacerse cargo de cada cosa, dejándonos empero +con la agilidad necesaria para pasar sin esfuerzo +de unas ocupaciones á otras. Esta atencion +no es incompatible ni con la misma diversion y recreo, +pues es claro que el esparcimiento del ánimo +no consiste en no pensar, sino en no ocuparse de +cosas trabajosas, y en entregarse á otras mas +llanas y lijeras. El sabio que interrumpe sus estudios +profundos saliendo á solazarse un rato con la +amenidad de la campiña, no se fatiga, ántes se distrae, +cuando atiende al estado de las mieses, á las +faenas de los labradores, al murmullo de los arroyos, +ó al canto de las aves.</p> + +<p>Tan léjos estoy de considerar la atencion como +abstraccion severa y continuada, que muy al contrario +cuento en el número de los distraidos, no +solo á los atolondrados sino tambien á los ensimismados. +Aquellos se derraman por la parte de +afuera, estos divagan por las tenebrosas regiones<span class='pagenum'><a name="Page_11" id="Page_11">[Pg 10]</a></span> +de adentro; unos y otros carecen de la conveniente +atencion, que es la que se emplea en aquello de +que se trata.</p> + +<p>El hombre atento posee la ventaja de ser mas +urbano y cortes; porque el amor propio de los demas +se siente lastimado, si notan que no atendemos +á lo que ellos dicen. Es bien notable que la urbanidad +ó su falta, se apelliden tambien atencion ó +desatencion.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Las interrupciones.</h4> + +<p>Ademas son pocos los casos, aun en los estudios +serios, que requieren atencion tan profunda que +no pueda interrumpirse sin grave daño. Ciertas +personas se quejan amargamente si una visita á +deshora, ó un ruido inesperado, les cortan, como +suele decirse, el hilo del discurso: esas cabezas se +parecen á los daguerreótipos, en los cuales el menor +movimiento del objeto, ó la interposicion de +otro extraño, bastan para echar á perder el retrato +ó paisaje. En algunas será tal vez un defecto natural, +en otras una afectacion vanidosa por hacerse +del pensador, y en no pocas falta de hábito de concentrarse. +Como quiera, es preciso acostumbrarse á +tener la atencion fuerte y flexible á un mismo tiempo, +y procurar que la formacion de nuestros conceptos +no se asemeje á la de los cuadros daguerreotipados, +sino de los comunes; si el pintor es +interrumpido, suspende sus tareas; y al volver á +proseguirlas no encuentra malbaratada su obra; +si un cuerpo le hace importuna sombra, en removiéndole, +lo deja todo remediado<a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_12" id="Page_12">[Pg 11]</a></span></p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_III" id="CAPITULO_III"></a>CAPÍTULO III.</h2> + +<h3>ELECCION DE CARRERA.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Vago significado de la palabra Talento.</h4> + +<p>Cada cual ha de dedicarse á la profesion para +la que se siente con mas aptitud. Juzgo de mucha +importancia esta regla; y abrigo la profunda conviccion +de que á su olvido se debe el que no hayan +adelantado mucho mas las ciencias y las artes. La +palabra <i>talento</i> expresa para algunos, una capacidad +absoluta; creyendo equivocadamente que quien +está dotado de felices disposiciones para una cosa +lo estará igualmente para todas. Nada mas falso; +un hombre puede ser sobresaliente, extraordinario, +de una capacidad monstruosa para un ramo, +y ser muy mediano y hasta negado con respecto á +otros. Napoleon y Descártes son dos genios; y sin +embargo en nada se parecen. El genio de la guerra +no hubiera comprendido al genio de la filosofía; y +si hubiesen conversado un rato, es probable que +ambos habrian quedado poco satisfechos, Napoleon +no le habria exceptuado entre los que con aire desdeñoso +apellidaba <i>ideólogos</i>.</p> + +<p>Podria escribirse una obra de los talentos comparados, +manifestando las profundas diferencias +que median aun entre los mas extraordinarios.<span class='pagenum'><a name="Page_13" id="Page_13">[Pg 12]</a></span> +Pero la experiencia de cada dia nos manifesta esta +verdad de una manera palpable. Hombres oimos que +discurren y obran sobre una materia con acierto +admirable; al paso que en otra se muestran muy +vulgares, y hasta torpes y desatentados. Pocos serán +los que alcancen una capacidad igual para todo; +y tal vez pudiérase afirmar que nadie; pues +la observacion enseña que hay disposiciones que se +embarazan, y se dañan recíprocamente. Quien +tiene el talento generalizador no es fácil que posea +el de la exactitud minuciosa; el poeta que vive de +inspiraciones bellas y sublimes, no se avendrá sin +trabajo con la acompasada regularidad de los estudios +geométricos.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos adapta.</h4> + +<p>El Criador, que distribuye á los hombres las +facultades en diferentes grados, les comunica un +instinto precioso que les muestra su destino: la +inclinacion muy duradera y constante hácia una +ocupacion, es indicio bastante seguro de que nacimos +con aptitud para ella; así como el desvío y repugnancia +que no puede superarse con facilidad, +es señal de que el Autor de la naturaleza no nos ha +dotado de felices disposiciones para aquello que +nos desagrada. Los alimentos que nos convienen +se adaptan bien á un paladar y olfato, no viciados +por malos hábitos ó alterados por enfermedad; y +el sabor y olor ingratos nos advierten cuáles son +los manjares y bebidas que por su corrupcion ú +otras calidades, podrian dañarmos. Dios no ha tenido +ménos cuidado del alma que del cuerpo.<span class='pagenum'><a name="Page_14" id="Page_14">[Pg 13]</a></span></p> + +<p>Los padres, los maestros, los directores de los +establecimientos de educacion y enseñanza, deben +fijar mucho la atencion en este punto, para precaver +la pérdida de un talento, que bien empleado, +podria dar los mas preciosos frutos, y evitar que no +se le haga consumir en una tarea para la cual no +ha nacido.</p> + +<p>El mismo interesado ha de ocuparse tambien en +este exámen; el niño de doce años tiene por lo comun +reflexion bastante para notar á qué se siente +inclinado, qué es lo que le cuesta ménos trabajo, +cuáles son los estudios en que adelanta con mas facilidad, +cuáles las faenas en que experimenta mas +ingenio y destreza.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Experimento para discernir el talento peculiar de cada niño.</h4> + +<p>Seria muy conveniente que se ofreciesen á la +vista de los niños objetos muy variados, conduciéndolos +á visitar establecimientos donde la disposicion +particular de cada uno pudiese ser excitada +con la presencia de lo que mejor se le adapta. +Entónces, dejándolos abandonados á sus instintos, +un observador inteligente formaria desde luego diferentes +clasificaciones. Exponed la máquina de un +reloj á la vista de una reunion de niños de diez á +doce años, y es bien seguro que si entre ellos hay +alguno de genio mecánico muy aventajado, se dará +á conocer desde luego por la curiosidad de examinar, +por la discrecion de las preguntas, y la facilidad +en comprender la construccion que está +contemplando. Leedles un trozo poético, y si hay<span class='pagenum'><a name="Page_15" id="Page_15">[Pg 14]</a></span> +entre ellos algun Garcilaso, Lope de Vega, Ercilla, +Calderon ó Melendez, veréis chispear sus ojos, conoceréis +que su corazon late, que su mente se agita, +que su fantasía se inflama bajo una impresion +que él mismo no comprende.</p> + +<p>Cuidado con trocar los papeles: de dos niños +extraordinarios es muy posible que formeis dos +hombres muy comunes. La golondrina y el águila +se distinguen por la fuerza y lijereza de sus alas; +y sin embargo jamas el águila pudiera volar á la +manera de la golondrina, ni esta imitar á la reina +de las aves.</p> + +<p>El <i>tentate diu quid ferre recusent, quid valeant humeri</i>, +que Horacio inculca á los escritores, puede +igualmente aplicarse á cuantos tratan de escoger +una profesion cualquiera<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_IV" id="CAPITULO_IV"></a>CAPÍTULO IV.</h2> + +<h3>CUESTIONES DE POSIBILIDAD.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento, +y de las cuestiones que se le pueden ofrecer.</h4> + +<p>Para mayor claridad, dividiré los actos de nuestro +entendimiento en dos clases: especulativos y +prácticos. Llamo especulativos los que se limitan á +conocer; y prácticos los que nos dirigen para +obrar.</p> + +<p>Cuando tratamos simplemente de conocer alguna<span class='pagenum'><a name="Page_16" id="Page_16">[Pg 15]</a></span> +cosa, se nos pueden ofrecer las cuestiones siguientes: +1ª. si es posible ó no; 2ª. si existe ó no; 3ª. cuál +es su naturaleza, cuáles sus propiedades y relaciones. +Las reglas que se den para resolver con acierto +dichas tres cuestiones, comprenden todo lo tocante +á la especulativa.</p> + +<p>Si nos proponemos obrar, es claro que intentamos +siempre conseguir algun fin; de lo cual nacen +las cuestiones siguientes: 1ª. cuál es el fin; 2ª. cuál +es el mejor medio para alcanzarle.</p> + +<p>Ruego encarecidamente al lector que fije la +atencion sobre las divisiones que preceden, y procure +retenerlas en la memoria; pues ademas de facilitarle +la inteligencia de lo que voy á decir, le +servirá muchísimo para proceder con método en +todos sus pensamientos.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones.</h4> + +<p><i>Posibilidad.</i> La idea expresada por esta palabra +es correlativa de la de <i>imposibilidad</i>, pues que la +una envuelve necesariamente la negacion de la otra.</p> + +<p>Las palabras posibilidad é imposibilidad, expresan +ideas muy diferentes, segun se refieren á las cosas +en sí, ó á la potencia de una causa que las pueda +producir. Sin embargo, estas ideas tienen relaciones +muy intimas, como veremos luego. Cuando se +consideran la posibilidad ó imposibilidad, solo con +respecto á un ser, prescindiendo de toda causa, +se las llama intrínsecas; y cuando se atiende á una +causa, se las denomina extrínsecas. A pesar de la +aparente sencillez y claridad de esta division, ob<span class='pagenum'><a name="Page_17" id="Page_17">[Pg 16]</a></span>servaré +que no es dable formar concepto cabal de +lo que significa, hasta haber descendido á las diferentes +clasificaciones que expondré en los párrafos +siguientes.</p> + +<p>A primera vista se podrá extrañar que se explique +primero la imposibilidad que la posibilidad; +pero reflexionando un poco, se nota que este método +es muy lógico. La palabra <i>imposibilidad</i>, aunque +suena como negativa, expresa no obstante muchas +veces una idea que á nuestro entendimiento +se le presenta como positiva: esto es, la repugnancia +entre los objetos, una especie de exclusion, de +oposicion, de lucha, por decirlo así: por manera +que en desapareciendo esta repugnancia, concebimos +ya la posibilidad. De aquí nacen las expresiones +de «esto es muy posible, pues nada se <i>opone</i> +á ello;» «es posible, pues no se ve ninguna <i>repugnancia</i>.» +Como quiera, en sabiendo lo que es +imposibilidad, se sabe lo que es la posibilidad, y +vice-versa.</p> + +<p>Algunos distinguen tres clases de imposibilidad: +<i>metafísica</i>, <i>física</i> y <i>moral</i>. Yo adoptaré esta division, +pero añadiendo un miembro, que será la <i>imposibilidad +de sentido comun</i>. En su lugar se verá la +razon en que me fundo. Tambien advertiré, que +tal vez seria mejor llamar imposibilidad <i>absoluta</i> á +la metafísica; <i>natural</i> á la física; y <i>ordinaria</i> á la +moral.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta.</h4> + +<p>La <i>imposibilidad metafísica ó absoluta</i>, es la que +se funda en la misma esencia de las cosas, ó en<span class='pagenum'><a name="Page_18" id="Page_18">[Pg 17]</a></span> +otros términos, es absolutamente imposible aquello +que, si existiese, traeria el absurdo de que una cosa +seria y no seria á un mismo tiempo. Un círculo +triangular es un imposible absoluto, porque fuera +círculo y no círculo, triángulo y no triángulo. Cinco +igual á siete, es imposible absoluto, porque el +cinco seria cinco y no cinco, y el siete seria siete +y no siete. Un vicio virtuoso es un imposible absoluto, +porque el vicio fuera y no fuera vicio á +un mismo tiempo.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina.</h4> + +<p>Lo que es absolutamente imposible no puede +existir en ninguna suposicion imaginable; pues, ni +aun cuando decimos que Dios es todopoderoso, +entendemos que pueda hacer absurdos. Que el +mundo exista y no exista á un mismo tiempo, que +Dios sea y no sea, que la blasfemia sea un acto +laudable, y otros delirios por este tenor, es claro que +no caen bajo la accion de la omnipotencia; y, como +observa muy sabiamente santo Tomas, mas bien +debiera decirse que estas cosas no pueden ser hechas, +que no que Dios no puede hacerlas. De esto +se sigue que la imposibilidad intrínseca absoluta, +trae consigo la imposibilidad extrínseca tambien +absoluta: esto es, que ninguna causa puede producir +lo que de suyo es imposible absolutamente.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>La imposibilidad absoluta, y los dogmas.</h4> + +<p>Para afirmar que una cosa es absolutamente imposible +es preciso que tengamos ideas muy claras<span class='pagenum'><a name="Page_19" id="Page_19">[Pg 18]</a></span> +de los extremos que se repugnan; de otra manera +hay riesgo de apellidar absurdo lo que en realidad +no lo es. Hago esta advertencia para hacer notar la +sinrazon de los que condenan algunos misterios de +nuestra fe, declarándolos absolutamente imposibles. +El dogma de la Trinidad y el de la Encarnacion +son ciertamente incomprensibles al débil hombre; +pero no son absurdos. ¿Cómo es posible un +Dios trino, una naturaleza y tres personas distintas +entre sí, idénticas con la naturaleza? Yo no lo +sé; pero no tengo derecho á inferir que esto sea +contradictorio. ¿Comprendo por ventura lo que es +esta naturaleza, lo que son esas personas de que +se me habla? No: luego cuando quiero juzgar si lo +que de ellas se dice es imposible ó no, fallo sobre +objetos desconocidos. ¿Qué sabemos nosotros de +los arcanos de la divinidad? El Eterno ha pronunciado +algunas palabras misteriosas para ejercitar +nuestra obediencia, y humillar nuestro orgullo; +pero no ha querido levantar el denso velo que +separa esta vida mortal del océano de verdad y +de luz.</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Idea de la imposibilidad fisica ó natural.</h4> + +<p>La <i>imposibilidad fisica ó natural</i>, consiste en que +un hecho esté fuera de las leyes de la naturaleza. +Es naturalmente imposible que una piedra soltada +en el aire no caiga al suelo, que el agua abandonada +á sí misma no se ponga al nivel, que un cuerpo +sumergido en un fluido de menor gravedad no se +hunda, que los astros se paren en su carrera; porque +las leyes de la naturaleza prescriben lo contrario.<span class='pagenum'><a name="Page_20" id="Page_20">[Pg 19]</a></span> +Dios, que ha establecido estas leyes, puede +suspenderlas; el hombre no. Lo que es <i>naturalmente</i> +imposible, lo es para la criatura, no para +Dios.</p> + + +<h3>§ VII.</h3> + +<h4>Modo de juzgar de la imposibilidad natural.</h4> + +<p>¿Cuándo podremos afirmar que un hecho es imposible +naturalmente? En estando seguros de que +existe una ley que se opone á la realizacion de este +hecho, y que dicha oposicion no está destruida ó +neutralizada por otra ley natural. Es ley de la naturaleza +que el cuerpo del hombre, como mas pesado +que el aire, caiga al suelo en faltándole el +apoyo; pero hay otra ley por la cual un conjunto +de cuerpos unidos entre sí, que sea específicamente +ménos grave que aquel en que se sumerge, se sostenga +y hasta se levante, aun cuando alguno de +ellos sea mas grave que el fluido; luego unido el +cuerpo humano á un globo aerostático dispuesto +con el arte conveniente, podrá remontarse por los +aires, y este fenómeno estará muy arreglado á las +leyes de la naturaleza. La pequeñez de ciertos insectos +no permite que su imágen se pinte en nuestra +retina de una manera sensible; pero las leyes á que +está sometida la luz hacen que por medio de un vidrio +se pueda modificar la direccion de sus rayos +de la manera conveniente, para que salidos de un +objeto muy pequeño se hallen desparramados al +llegar á la retina, y formen allí una imágen de gran +tamaño; y así no será naturalmente imposible que +con la ayuda del microscopio, lo imperceptible<span class='pagenum'><a name="Page_21" id="Page_21">[Pg 20]</a></span> +á la simple vista se nos presente con dimensiones +grandes.</p> + +<p>Por estas consideraciones es preciso andar con +mucho tiento en declarar un fenómeno por imposible +naturalmente. Conviene no olvidar: 1.º que la +naturaleza es muy poderosa; 2.º que nos es muy +desconocida: dos verdades que deben inspirarnos +gran circunspeccion cuando se trate de fallar en +materias de esta clase. Si á un hombre del siglo <span class="smcap">XV</span> +se le hubiese dicho que en lo venidero se recorreria +en una hora la distancia de doce leguas, y +esto sin ayuda de caballos ni animales de ninguna +especie, habria mirado el hecho como naturalmente +imposible; y sin embargo los viajeros que +andan por los caminos de hierro, saben muy bien +que van llevados con aquella velocidad por medio +de agentes puramente naturales. ¿Quién sabe lo +que se descubrirá en los tiempos futuros, y el aspecto +que presentará el mundo de aquí á diez siglos? +Seamos en hora buena cautos en creer la +existencia de fenómenos extraños, y no nos abandonemos +con demasiada lijereza á sueños de oro; +pero guardémonos de calificar de naturalmente imposible +lo que un descubrimiento pudiera mostrar +muy realizable; no demos livianamente fe á exageradas +esperanzas de cambios inconcebibles; pero +no las tachemos de delirios y absurdos.</p> + + +<h3>§ VIII.</h3> + +<h4>Se deshace una dificultad sobre los milagros de Jesucristo.</h4> + +<p>De estas observaciones surge al parecer una dificultad, +que no han olvidado los incrédulos. Héla<span class='pagenum'><a name="Page_22" id="Page_22">[Pg 21]</a></span> +aquí: los milagros son tal vez efectos de causas +que por ser desconocidas, no dejarán de ser naturales; +luego no prueban la intervencion divina; y +por tanto de nada sirven para apoyar la verdad de +la religion cristiana. Este argumento es tan especioso +como fútil.</p> + +<p>Un hombre de humilde nacimiento que no ha +aprendido las letras en ninguna escuela, que vive +confundido entre el pueblo, que carece de todos +los medios humanos, que no tiene dónde reclinar +su cabeza, se presenta en público enseñando una +doctrina tan nueva como sublime. Se le piden los +títulos de su mision, y él los ofrece muy sencillos. +Habla, y los ciegos ven, los sordos oyen, la lengua +de los mudos se desata, los paralíticos andan, las +enfermedades mas rebeldes desaparecen de repente, +los que acaban de espirar vuelven á la vida, +los que son llevados al sepulcro se levantan del +ataud, los que enterrados de algunos dias despiden +ya mal olor, se alzan envueltos en su mortaja, y +salen de la tumba, obedientes á la voz que les ha +mandado salir á fuera. Este es el conjunto histórico. +El mas obstinado naturalista ¿se empeñará en +descubrir aquí la accion de leyes naturales ocultas? +¿Calificará de imprudentes á los cristianos por haber +pensado que semejantes prodigios no pudieran +hacerse sin intervencion divina? ¿Creeis que con el +tiempo haya de descubrirse un secreto para resucitar +á los muertos, y no como quiera, sino haciéndolos +levantar á la simple voz de un hombre que +los llame? La operacion de las cataratas ¿tiene +algo que ver con el restituir de golpe la vista á un +ciego de nacimiento? Los procedimientos para<span class='pagenum'><a name="Page_23" id="Page_23">[Pg 22]</a></span> +volver la accion á un miembro paralizado ¿se asemejan +por ventura á este otro: «levántate, toma +tu lecho, y véte á tu casa?» Las teorías hidrostáticas +é hidráulicas ¿llegarán nunca á encontrar en +la mera palabra de un hombre, la fuerza bastante +para sosegar de repente el mar alborotado, y hacer +que las olas se tiendan mansas bajo sus pies, +y que camine sobre ellas, como un monarca sobre +plateadas alfombras?</p> + +<p>¿Y qué diremos si á tan imponente testimonio se +reunen las profecías cumplidas, la santidad de una +vida sin tacha, la elevacion de su doctrina, la pureza +de la moral, y por fin el heroico sacrificio de +morir entre tormentos y afrentas, sosteniendo y +publicando la misma enseñanza, con la serenidad +en la frente, la dulzura en los labios, articulando +entre los últimos suspiros <i>amor</i> y <i>perdon</i>?</p> + +<p>No se nos hable pues de leyes ocultas, de imposibilidades +aparentes; no se oponga á tan convincente +evidencia un necio «<i>¿quién sabe?</i>.....» Esta +dificultad que seria razonable, si se tratara de un +suceso aislado, envuelto en alguna oscuridad, sujeto +á mil combinaciones diferentes, cuando se la +objeta contra el cristianismo es no solo infundada, +sino hasta contraria al sentido comun.</p> + + +<h3>§ IX.</h3> + +<h4>La imposibilidad moral ú ordinaria.</h4> + +<p><i>La imposibilidad moral ú ordinaria</i>, es la oposicion +al curso regular ú ordinario de los sucesos. +Esta palabra es susceptible de muchas significaciones, +pues que la idea de curso ordinario es tan<span class='pagenum'><a name="Page_24" id="Page_24">[Pg 23]</a></span> +elástica, es aplicable á tan diferentes objetos, que +poco puede decirse en general que sea provechoso +en la práctica. Esta imposibilidad nada tiene que +ver con la absoluta ni la natural; las cosas <i>moralmente</i> +imposibles no dejan por eso de ser muy posibles +<i>absoluta</i> y <i>naturalmente</i>.</p> + +<p>Daremos una idea muy clara y sencilla de la imposibilidad +ordinaria, si decimos que es imposible +de esta manera todo aquello que, atendido el curso +regular de las cosas, acontece ó muy rara vez ó +nunca. Veo á un elevado personaje, cuyo nombre +y títulos todos pronuncian, y á quien se tributan +los respetos debidos á su clase. Es moralmente imposible +que el nombre sea supuesto, y el personaje +un impostor. Ordinariamente no sucede así: pero +tambien se ha sufrido este chasco una que otra +vez.</p> + +<p>Vemos á cada paso que la imposibilidad moral +desaparece con el auxilio de una causa extraordinaria +ó imprevista, que tuerce el curso de los acontecimientos. +Un capitan que acaudilla un puñado +de soldados, viene de lejanas tierras, aborda á +playas desconocidas, y se encuentra con un +inmenso continente poblado de millones de habitantes. +Pega fuego á sus naves, y dice <i>marchemos</i>. +¿Adónde va? A conquistar vastos reinos con algunos +centenares de hombres. Esto es <i>imposible</i>; el +aventurero ¿está demente? Dejadle, que su demencia +es la demencia del heroismo y del genio; +la imposibilidad se convertirá en suceso histórico. +Apellidase <i>Hernán Cortés</i>; es español que acaudilla +españoles.<span class='pagenum'><a name="Page_25" id="Page_25">[Pg 24]</a></span></p> + +<h3>§ X.</h3> + +<h4>Imposibilidad de sentido comun impropiamente contenida +en la imposibilidad moral.</h4> + +<p>La imposibilidad moral tiene á veces un sentido +muy diferente del expuesto hasta aquí. Hay imposibles +de los cuales no puede decirse que lo sean +con imposibilidad absoluta ni natural; y no obstante +vivimos con tal certeza de que lo imposible +no se realizará, que no nos la infunde mayor la natural, +y poco le falta para producirnos el mismo +efecto que la absoluta. Un hombre tiene en la mano +un cajon de caractéres de imprenta, que supondremos +de forma cúbica, para que sea igual la probabilidad +de caer y sostenerse por una cualquiera +de sus caras; los revuelve repetidas veces sin órden +ni concierto, sin mirar siquiera lo que hace, y al +fin los deja caer al suelo; ¿será posible que resulten +por casualidad ordenados de tal manera que +formen el episodio de Dido? No, responde instantáneamente +cualquiera que esté en su sano juicio; +esperar este accidente seria un delirio; tan seguros +estamos de que no se realizará, que si se pusiese +nuestra vida pendiente de semejante casualidad, diciéndonos +que si esto se verifica se nos matará, +continuaríamos tan tranquilos como si no existiese +la condicion.</p> + +<p>Es de notar que aquí no hay imposibilidad metafísica +ó absoluta, porque no hay en la naturaleza +de los caractéres una repugnancia esencial á +colocarse de dicha manera; pues que un cajista +en breve rato los dispondria así muy fácilmente;<span class='pagenum'><a name="Page_26" id="Page_26">[Pg 25]</a></span> +tampoco hay imposibilidad natural, porque ninguna +ley de la naturaleza obsta á que caigan por esta ó +aquella cara, ni el uno al lado del otro del modo +conveniente al efecto; hay pues una imposibilidad +de otro órden, que nada tiene de comun con las +otras dos, y que tampoco se parece á la que se llama +moral, por solo estar fuera del curso regular +de los acontecimientos.</p> + +<p>La teoría de las probabilidades, auxiliada por la +de las combinaciones, pone de manifiesto esta imposibilidad, +calculando, por decirlo así, la inmensa +distancia en que este fenómeno se halla con respecto +á la existencia. El Autor de la naturaleza no +ha querido que una conviccion que nos es muy +importante, dependiese del raciocinio, y por consiguiente +careciesen de ella muchos hombres; así +es que nos la ha dado á todos á manera de instinto, +como lo ha hecho con otras que nos son igualmente +necesarias. En vano os empeñariais en combatirla +ni aun en el hombre mas rudo; él no sabria tal vez +qué responderos, pero menearia la cabeza, y diria +para sí: «este filósofo que cree en la posibilidad +de tales despropósitos, no debe de estar muy sano +de juicio.»</p> + +<p>Cuando la naturaleza habla en el fondo de nuestra +alma con voz tan clara y tono tan decisivo, es +necedad el no escucharla. Solo algunos hombres +apellidados filósofos se obstinan á veces en este +empeño; no recordando que no hay filosofía que +excuse la falta de sentido comun, y que mal llegará +á ser sabio quien comienza por ser insensato<a name="FNanchor_4_5" id="FNanchor_4_5"></a><a href="#Footnote_4_5" class="fnanchor">[4]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_27" id="Page_27">[Pg 26]</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_QUINTO" id="CAPITULO_QUINTO"></a>CAPÍTULO V.</h2> + +<h3>CUESTIONES DE EXISTENCIA, CONOCIMIENTO ADQUIRIDO +POR EL TESTIMONIO INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Necesidad del testimonio de los sentidos, y los diferentes +modos con que nos proporcionan el conocimiento de las +cosas.</h4> + +<p>Asentados los principios y reglas que deben +guiarnos en las cuestiones de posibilidad, pasemos +ahora á las de existencia, que ofrecen un campo +mas vasto, y mas útiles y frecuentes aplicaciones.</p> + +<p>De la existencia ó no existencia de un ser, ó bien +de que una cosa es ó no es, podemos cerciorarnos +de dos maneras: por nosotros mismos, ó por medio +de otros.</p> + +<p>El conocimiento de la existencia de las cosas +que es adquirido por nosotros mismos, sin intervencion +ajena, proviene de los sentidos mediata ó +inmediatamente: ó ellos nos presentan el objeto, +ó de las impresiones que los mismos nos causan +pasa el entendimiento á inferir la existencia de lo +que no se hace sensible ó no lo es. La vista me informa +inmediatamente de la existencia de un edificio +que tengo presente; pero un trozo de coluna, +algunos restos de un pavimento, una inscripcion ú +otras señales, me hacen conocer que en tal ó cual +lugar existió un templo romano. En ambos casos<span class='pagenum'><a name="Page_28" id="Page_28">[Pg 27]</a></span> +debo á los sentidos la noticia; pero en el primero +inmediata, en el segundo mediatamente.</p> + +<p>Quien careciese de los sentidos tampoco llegaria +á conocer la existencia de los seres espirituales; +pues adormecido el entendimiento no pudiera adquirir +esta noticia, ni por la razon, ni por la fe, á +no ser que Dios le favoreciera por medios extraordinarios, +de que ahora no se trata.</p> + +<p>A la distincion arriba explicada en nada obstan +los sistemas que pueden adoptarse sobre el orígen +de las ideas; ora se las suponga adquiridas, ora +innatas, ora vengan de los sentidos, ora sean tan +solo excitadas por ellos, lo cierto es que nada sabemos, +nada pensamos, si los sentidos no han estado +en accion. Ademas, hasta les dejaremos á los +ideólogos la facultad de imaginar lo que bien les +pareciere sobre las funciones intelectuales de un +hombre que careciese de todos los sentidos; sin +riesgo podemos otorgarles tamaña latitud; supuesto +que nadie aclarará jamas lo que en ello habria +de verdad; ya que el paciente no seria capaz de +comunicar lo que le pasa, ni por palabras ni por +señas. Finalmente aquí se trata de hombres dotados +de sentidos, y la experiencia enseña que esos +hombres conocen, ó lo que sienten, ó por lo que +sienten.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. +Su remedio. Ejemplos.</h4> + +<p>El conocimiento inmediato que los sentidos nos +dan de la existencia de una cosa, es á veces errado, +porque no nos servimos como debemos de<span class='pagenum'><a name="Page_29" id="Page_29">[Pg 28]</a></span> +estos admirables instrumentos que nos ha concedido +el Autor de la naturaleza. Los objetos corpóreos +obrando sobre el órgano de los sentidos, causan +una impresion á nuestra alma; asegurémonos bien +de cuál es esta impresion, sepamos hasta qué punto +le corresponde la existencia de un objeto; hé aquí +las reglas para no errar en estas materias. Algunas +explicaciones enseñarán mas que los preceptos y +teorías.</p> + +<p>Veo á larga distancia un objeto que se mueve, +y digo: «allí hay un hombre;» acercándome mas, +descubro que no es así; y que solo hay un arbusto +mecido por el viento. ¿Me ha engañado el sentido +de la vista? no: porque la impresion que ella me +trasmitia era únicamente de un bulto movido; +y si yo hubiese atendido bien á la sensacion recibida, +habria notado que no me pintaba un hombre. +Cuando pues yo he querido hacerle tal, no debo +culpar al sentido, sino á mi poca atencion, ó bien, +á que notando alguna semejanza entre el bulto y +un hombre visto de léjos, he inferido que aquello +debia de serlo en efecto, sin advertir que la semejanza +y la realidad son cosas muy diversas.</p> + +<p>Teniendo algunos antecedentes de que se dará +una batalla, ó se hostilizará alguna plaza, paréceme +que he oido cañonazos, y me quedo con la +creencia de que ha comenzado el fuego. Noticias +posteriores me hacen saber que no se ha disparado +un tiro; ¿quién tiene la culpa de mi error? no mi +oido, sino yo. El ruido se oia en efecto: pero era +el de los golpes de un leñador que resonaban en el +fondo de un bosque distante; era el de cerrarse +alguna puerta, cuyo estrépito retumbaba por el edi<span class='pagenum'><a name="Page_30" id="Page_30">[Pg 29]</a></span>ficio +y sus cercanias, era el de otra cosa cualquiera +que producia un sonido semejante al del estampido +de un cañon lejano. ¿Estaba yo bien seguro de que +no se hallaba á mis inmediaciones la causa del +ruido que me producia la ilusion? ¿Estaba bastante +ejercitado para discernir la verdad, atendida +la distancia en que debia hacerse el fuego, la direccion +del lugar, y el viento que á la sazon reinaba? +No es pues el sentido quien me ha engañado, sino +mi lijereza y precipitacion. La sensacion era tal +cual debia ser; pero yo le he hecho decir lo que +ella no me decia. Si me hubiese contentado con +afirmar que oia ruido parecido al de cañonazos distantes, +no hubiera inducido al error á otros y á +mí mismo.</p> + +<p>A uno le presentan un alimento de excelente calidad, +y al probarlo dice: «es malo, intolerable, +se conoce que hay tal ó cual mezcla,» porque en +efecto su paladar lo experimenta así. ¿Le engañó el +sentido? no. Si le pareció amargo, no podia suceder +de otra manera, atendida la indisposicion gástrica +que le tenia cubierta la lengua de un humor +que lo maleaba todo. Bastábale á este hombre un +poco de reflexion para no condenar tan fácilmente +ó al criado ó al revendedor. Cuando el paladar +está bien dispuesto, sus sensaciones nos indican las +calidades del alimento, en el caso contrario no.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Necesidad de emplear en algunos casos mas de un sentido, +para la debida comparacion.</h4> + +<p>Conviene notar que para conocer por medio de +los sentidos la existencia de un objeto, no basta á<span class='pagenum'><a name="Page_31" id="Page_31">[Pg 30]</a></span> +veces el uso de uno solo, sino que es preciso emplear +otros al mismo tiempo; ó bien atender á las +circunstancias que nos pueden prevenir contra la +ilusion. Es cierto que el discernir hasta qué punto +corresponde la existencia de un objeto á la sensacion +que recibimos, es obra de la comparacion, la +que es fruto de la experiencia. Un ciego á quien se +quitan las cataratas, no juzga bien de las distancias, +tamaños y figuras, hasta haber adquirido la +práctica de ver. Esta adquisicion la hacemos sin +advertirla desde niños, y así creemos que basta +abrir los ojos para juzgar de los objetos tales como +son en sí. Una experiencia muy sencilla y frecuente +nos convencerá de lo contrario. Un hombre adulto +y un niño de tres años estan mirando por un vidrio +que les ofrece á la vista paisajes, animales, ejércitos; +ambos reciben la misma impresion; pero el +adulto, que sabe bien que no ha salido al campo, +y se halla en un aposento cerrado, no se altera ni +por la cercanía de las fieras, ni por los desastres +del campo de batalla. Lo que le cuesta trabajo es +conservar la ilusion; y mas de una vez habrá menester +distraerse de la realidad, y suplir algunos +defectos del cuadro ó instrumento para sentir placer +con la presencia del espectáculo. Pero el niño, +que no compara, que solo atiende á la sensacion +en todo su aislamiento, se espanta y llora, temiendo +que se le han de comer las fieras, ó viendo +que tan cruelmente se matan los soldados.</p> + +<p>Todavía mas: experimentamos á cada paso que +una perspectiva excelente de la cual no teníamos +noticia, vista á la correspondiente distancia nos +causa ilusion, y nos hace tomar por objetos de re<span class='pagenum'><a name="Page_32" id="Page_32">[Pg 31]</a></span>lleve +los que en realidad son planos. La sensacion +no es errada; pero sí lo es el juicio que por ella +formamos. Si advirtiésemos que caben reglas para +producir en la retina la misma impresion con un +objeto plano que con otro abultado, nos hubiéramos +complacido en la habilidad del artista sin caer +en error. Este habria desaparecido mirando el objeto +desde puntos diferentes, ó valiéndonos del +tacto.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu.</h4> + +<p>Los que tratan del buen uso de los sentidos suelen +advertir que es preciso cuidar de que alguna +indisposicion no afecte á los órganos, y así se nos +comuniquen sensaciones capaces de engañarnos, +esto es sin duda muy prudente, pero no tan útil +como se cree. Los enfermos raras veces se dedican +á estudios serios, y así sus equivocaciones son de +poca trascendencia; ademas que ellos mismos, ó +sus allegados, bien pronto notan la alteracion del +órgano, con lo cual se previene oportunamente el +error. Los que necesitan reglas son los que estando +sanos de cuerpo no lo estan de espíritu, y que +preocupados de un pensamiento ponen á su disposicion +y servicio todos sus sentidos, haciéndoles +percibir, quizas con la mayor buena fe, todo lo +que conviene al apoyo del sistema excogitado. +¿Qué no descubrirá en los cuerpos celestes el astrónomo +que maneja el telescopio, no con ánimo +reposado y ajeno de parcialidad, sino con vivo deseo +de probar una asercion aventurada con sobrada<span class='pagenum'><a name="Page_33" id="Page_33">[Pg 32]</a></span> +lijereza? ¿Qué no verá con el microscopio el naturalista +que se halle en disposicion semejante?</p> + +<p>A propósito he dicho que estos errores podian +padecerse quizas con la mayor buena fe; porque +sucede muy á menudo que el hombre se engaña +primero á sí mismo, ántes de engañar á los otros. +Dominado por su opinion favorita, ansioso de encontrar +pruebas para sacar la verdadera, examina +los objetos no para saber sino para vencer; y así +acontece que halla en ellos todo lo que quiere. +Muchas veces los sentidos no le dicen nada de lo +que él pretende; pero le ofrecen algo de semejante: +«esto es, exclama alborozado, hélo aquí, es lo +mismo que yo sospechaba;» y cuando se levanta +en su espíritu alguna duda, procura sofocarla, +achácala á poca fe en su incontrastable doctrina, +se esfuerza en satisfacerse á sí mismo, cerrando +los ojos á la luz para poder engañar á los otros +sin verse precisado á mentir.</p> + +<p>Basta haber estudiado el corazon del hombre +para conocer que estas escenas no son raras; y +que jugamos con nosotros mismos de una manera +lastimosa. ¿Necesitamos una conviccion? pues de +un modo ú otro trabajamos en formárnosla; al +principio la tarea es costosa, pero al fin viene el +hábito á robustecer lo débil, se allega el orgullo +para no permitir retroceso, y el que comenzó luchando +contra sí mismo con un engaño que no se +le ocultaba del todo, acaba por ser realmente engañado, +y se entrega á su parecer con obstinacion +incorregible.<span class='pagenum'><a name="Page_34" id="Page_34">[Pg 33]</a></span></p> + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion +de este fenómeno.</h4> + +<p>Ademas, es menester advertir que no siempre +sucede que el alucinado atribuya á la sensacion +mas de lo que ella le presenta; una imaginacion +vivamente poseida de un objeto, obra sobre los +mismos sentidos, y alterando el curso ordinario +de las funciones, hace que realmente se sienta lo +que no hay. Para comprender cómo esto se verifica, +conviene recordar que la sensacion no se verifica +en el órgano del sentido sino en el cerebro, +por mas que la fuerza del hábito nos haga referir la +impresion al punto del cual la recibimos. Estando +el ojo muy sano nos quedamos completamente +ciegos, si sufre lesion el nervio óptico; y privada +la comunicacion de un miembro cualquiera con el +cerebro, se extingue el sentido. De esto se infiere +que el verdadero receptáculo de todas las sensaciones +es el cerebro; y que si en una de sus partes +se excita por un acto interno la impresion que suele +ser producida por la accion del órgano externo, +existirá la sensacion sin que haya habido impresion +exterior. Es decir, que si al recibir el órgano +externo la impresion de un cuerpo, la comunica al +cerebro causando en el nervio A la vibracion ú +otra afeccion B, y por una causa cualquiera, independiente +de los cuerpos exteriores, se produce en +el mismo órgano A la misma vibracion B, experimentaremos +idéntica sensacion que si el órgano +externo fuese afectado en la realidad.<span class='pagenum'><a name="Page_35" id="Page_35">[Pg 34]</a></span></p> + +<p>En este punto se hallan de acuerdo la razon y la +observacion. El alma se informa de los objetos exteriores +mediatamente por los sentidos, pero inmediatamente +por el cerebro; cuando este pues +recibe tal ó cual impresion, no puede ella desentenderse +de referirla al lugar de donde suele proceder, +y al objeto que de ordinario la produce. Si +se halla advertida de que la organizacion está alterada, +se precaverá contra el error; pero no será +dejando de recibir la sensacion, sino desconfiando +del testimonio de ella. Cuando <i>Pascal</i>, segun cuentan, +veia un abismo á su lado, bien sabia que en +realidad no era así; mas no dejaba de recibir la +misma sensacion que si hubiese habido el tal abismo, +y no alcanzaba á vencer la ilusion por mas +que se esforzase. Este fenómeno se verifica muy á +menudo, y no se hace nada extraño á los que tienen +algunas nociones sobre semejantes materias.</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Maniáticos y ensimismados.</h4> + +<p>Lo que acontece habitualmente en estado de +enfermedad cerebral, puede suceder muy bien +cuando exaltada la imaginacion por una causa +cualquiera, se pone actualmente enfermiza con +relacion á lo que la preocupa. ¿Qué son las manías +sino la realizacion de este fenómeno? Pues entiéndase +que las manías estan distribuidas en muchas +clases y graduaciones; que las hay continuas y por +intervalos, extravagantes y arregladas, vulgares +y científicas; y que así como <i>Don Quijote</i> convertia<span class='pagenum'><a name="Page_36" id="Page_36">[Pg 35]</a></span> +los molinos de viento en desaforados gigantes, y +los rebaños de ovejas y carneros en ejércitos de +combatientes, puede tambien un sabio testarudo +descubrir con la ayuda de sus telescopios, microscopios +y demas instrumentos, todo cuanto á su +propósito cumpliere.</p> + +<p>Los hombres muy pensadores y ensimismados +corren gran riesgo de caer en manías sabias, en +ilusiones sublimes; que la mísera humanidad, por +mas que se cubra con diferentes formas segun las +varias situaciones de la vida, lleva siempre consigo +su patrimonio de flaqueza. Para una débil mujercilla +el susurro del viento es un gemido misterioso, +la claridad de la luna es la aparicion de un finado, +y el chillido de las aves nocturnas es el grito de las +evocaciones del averno para asistir á pavorosas escenas. +Desgraciadamente, no son solo las mujeres +las que tienen imaginacion calenturienta, y que toman +por realidades los sueños de su fantasía<a name="FNanchor_5_6" id="FNanchor_5_6"></a><a href="#Footnote_5_6" class="fnanchor">[5]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_VI" id="CAPITULO_VI"></a>CAPÍTULO VI.</h2> + +<h3>CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS +ADQUIRIDO MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Transicion de lo sentido á lo no sentido.</h4> + +<p>Los sentidos nos dan inmediatamente noticias de +la existencia de muchos objetos; pero de estos son +todavía en mayor número los que no ejercen accion +sobre los órganos materiales, ó por ser incor<span class='pagenum'><a name="Page_37" id="Page_37">[Pg 36]</a></span>póreos, +ó por no estar en disposicion de afectarlos. +Sobre lo que nos comunican los sentidos se +levanta un tan extenso y elevado edificio de conocimientos +de todas clases, que al mirarle se hace +dificil de concebir cómo ha podido cimentarse en +tan reducida basa.</p> + +<p>Donde no alcanzan los sentidos llega el entendimiento, +conociendo la existencia de objetos insensibles +por medio de los sensibles. La lava esparcida +sobre un terreno nos hace conocer la existencia pasada +de un volcan que no hemos visto; las conchas +encontradas en la cumbre de un monte nos recuerdan +la elevacion de las aguas, indicándonos una +catástrofe que no hemos presenciado; ciertos trabajos +subterráneos nos muestran que en tiempos +anteriores se benefició allí una mina; las ruinas de +las antiguas ciudades nos señalan la morada de +hombres que no hemos conocido. Así los sentidos +nos presentan un objeto, y el entendimiento llega +con este medio al conocimiento de otros muy diferentes.</p> + +<p>Si bien se observa, este tránsito de lo conocido +á lo desconocido no lo podemos hacer sin que ántes +tengamos alguna idea mas ó ménos completa, +mas ó ménos general del objeto desconocido, y +sin que al propio tiempo sepamos que hay entre los +dos alguna dependencia. Así en los ejemplos aducidos, +si bien no conocia aquel volcan determinado, +ni las olas que inundaron la montaña, ni á los mineros, +ni á los moradores, no obstante todos estos +objetos me eran conocidos en general, así como sus +relaciones con lo que me ofrecian los sentidos. De +la contemplacion de la admirable máquina del uni<span class='pagenum'><a name="Page_38" id="Page_38">[Pg 37]</a></span>verso +no pasaríamos al conocimiento del Criador, +sino tuviéramos idea de efectos y causas, de órden +y de inteligencia. Y sea dicho de paso, esta sola observacion +basta para desbaratar el sistema de los +que no ven en nuestro pensamiento mas que sensaciones +transformadas.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Coexistencia y sucesion.</h4> + +<p>La dependencia de los objetos es lo único que +puede autorizarnos para inferir de la existencia del +uno la del otro; y por consiguiente toda la dificultad +estriba en conocer esta dependencia. Si la íntima +naturaleza de las cosas estuviera patente á +nuestra vista, bastaria fijarla en un ser para conocer +desde luego todas sus propiedades y relaciones, +entre las cuales descubririamos las que le ligan con +otros. Por desgracia no es así; pues en el órden +físico como en el moral, son muy escasas é incompletas +las ideas que poseemos sobre los principios +constitutivos de los seres. Estos son preciosos secretos +velados cuidadosamente por la mano del +Criador; de la propia suerte que lo mas rico y exquisito +que abriga la naturaleza, suele ocultarse en +los senos mas recónditos.</p> + +<p>Por esta falta de conocimiento en lo tocante á la +esencia de las cosas, nos vemos con frecuencia precisados +á conjeturar su dependencia por solo su +coexistencia ó sucesion; infiriendo que la una depende +de la otra, porque algunas ó muchas veces +existen juntas, ó porque esta viene en pos de aquella. +Semejante raciocinio, que no siempre puede<span class='pagenum'><a name="Page_39" id="Page_39">[Pg 38]</a></span> +tacharse de infundado, tiene sin embargo el inconveniente +de inducirnos con frecuencia al error; +pues no es fácil poseer la discrecion necesaria para +conocer cuándo la existencia ó la sucesion son un +signo de dependencia, y cuándo no.</p> + +<p>En primer lugar debe asentarse por indudable, +que la existencia simultánea de dos seres, ni tampoco +su inmediata sucesion, consideradas en sí solas, +no prueban que el uno dependa del otro. Una +planta venenosa y pestilente se halla tal vez al lado +de otra medicinal y aromática; un reptil dañino +y horrible se arrastra quizas á poca distancia de la +bella é inofensiva mariposa; el asesino huyendo de +la justicia se oculta en el mismo bosque donde está +en acecho un honrado cazador; un airecillo fresco +y suave recrea la naturaleza toda, y algunos momentos +despues sopla el violento huracan llevando +en sus negras alas tremenda tempestad.</p> + +<p>Así es muy arriesgado el juzgar de las relaciones +de dos objetos porque se los ha visto unidos alguna +vez, ó sucederse con poco intervalo; este es un +sofisma que se comete con demasiada frecuencia, +cayéndose por él en infinitos errores. En él se encontrará +el orígen de tantas predicciones como se +hacen sobre las variaciones atmosféricas, que bien +pronto la experiencia manifiesta fallidas; de tantas +conjeturas sobre manantiales de agua, sobre veneros +de metales preciosos, y otras cosas semejantes. +Se ha visto algunas veces que despues de tal ó cual +posicion de las nubes, de tal ó cual viento, de tal +ó cual direccion de la niebla de la mañana, llovia, +ó tronaba, ó acontecian otras mudanzas de tiempo; +se habrá notado que en el terreno de este ó aquel<span class='pagenum'><a name="Page_40" id="Page_40">[Pg 39]</a></span> +aspecto se encontró algunas veces agua, que en +pos de estas ó aquellas vetas se descubrió el precioso +mineral; y se ha inferido desde luego que +habia una relacion entre los dos fenómenos, y se +ha tomado el uno como señal del otro; no advirtiendo +que era dable una coincidencia enteramente +casual, y sin que ellos tuviesen entre si relacion +de ninguna clase.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion.</h4> + +<p>La importancia de la materia exige que se establezcan +algunas reglas.</p> + +<p>1ª. Cuando una experiencia constante y dilatada +nos muestra dos objetos existentes á un mismo +tiempo, de tal suerte que en presentándose el uno +se presenta tambien el otro, y en faltando el uno +falta tambien el otro, podemos juzgar sin temor de +equivocarnos, que tienen entre sí algun enlace; +y por tanto de la existencia del uno inferiremos legitimamente +la existencia del otro.</p> + +<p>2ª. Si dos objetos se suceden indefectiblemente, +de suerte que puesto el primero, siempre se haya +visto que seguia el segundo, y que al existir este, +siempre se haya notado la precedencia de aquel, +podremos deducir con certeza que tienen entre sí +alguna dependencia.</p> + +<p>Tal vez seria difícil demostrar filosóficamente la +verdad de estas aserciones; sin embargo los que +las pongan en duda, seguramente no habrán observado +que sin formularlas las toma por norma +el buen sentido de la humanidad, que en muchos<span class='pagenum'><a name="Page_41" id="Page_41">[Pg 40]</a></span> +casos se acomoda á ellos la ciencia, y que en las +mas de las investigaciones no tiene el entendimiento +otra guia.</p> + +<p>Creo que nadie pondrá dificultad en que las frutas +cuando han adquirido cierto tamaño, figura y +color, dan señal de que son sabrosas; ¿cómo sabe +esta relacion el rústico que las coge? ¿Cómo de la +existencia del color y demas calidades que ve, infiere +la de otra que no experimenta, la del sabor? +Exigidle que os explique la teoria de este enlace, +y no sabrá qué responderos; pero objetadle +dificultades y empeñaos en persuadirle que se +equivoca en la eleccion, y se reirá de vuestra filosofía, +asegurado en su creencia por la simple razon +de que «siempre sucede así.»</p> + +<p>Todo el mundo está convencido de que cierto +grado de frio hiela los líquidos, y que otro de calor +los vuelve al primer estado. Muchos son los que +no saben la razon de estos fenómenos; pero nadie +duda de la relacion entre la congelacion y el frio +y la liquidacion y el calor. Quizás podrian suscitarse +dificultades sobre las explicaciones que en +esta parte ofrecen los físicos; pero el linaje humano +no aguarda á que en semejantes materias lo +ilustren los sabios: «siempre existen juntos estos +hechos, dice; luego entre ellos hay alguna relacion +que los liga.»</p> + +<p>Son infinitas las aplicaciones que podrian hacerse +de la regla establecida; pero las anteriores bastan +para que cualquiera las encuentre por sí mismo. +Solo diré que la mayor parte de los usos de la vida +estan fundados en este principio: la simultánea +existencia de dos seres observada por dilatado<span class='pagenum'><a name="Page_42" id="Page_42">[Pg 41]</a></span> +tiempo, autoriza para deducir que existiendo el +uno existirá tambien el otro. Sin dar por segura +esta regla, el comun de los hombres no podria +obrar; y los mismos filósofos se encontrarian mas +embarazados de lo que tal vez se figuran. Darian +pocos pasos mas que el vulgo.</p> + +<p>La 2ª. regla es muy análoga á la primera: se +funda en los mismos principios, y se aplica á los +mismos usos. La constante experiencia manifiesta +que el pollo sale de un huevo; nadie hasta ahora +ha explicado satisfactoriamente cómo del licor encerrado +en la cáscara se forma aquel cuerpecito +tan admirablemente organizado; y aun cuando la +ciencia diese cumplida razon del fenómeno, el vulgo +no lo sabria; y sin embargo ni este ni los sabios +vacilan en creer que hay una relacion de dependencia +entre el licor y el polluelo; al ver el pequeño +viviente, todos estamos seguros de que le +ha precedido aquella masa que á nuestros ojos se +presentaba informe y torpe.</p> + +<p>La generalidad de los hombres, ó mejor diremos, +todos, ignoran completamente de qué manera la +tierra vegetal concurre al desarrollo de las semillas +y al crecimiento de las plantas; ni cual es la causa +de que unos terrenos se adapten mejor que otros á +determinadas producciones; pero <i>siempre</i> se ha +visto así, y esto es suficiente para que se crea que +una cosa depende de otra, y para que al ver la segunda +deduzcamos sin temor de errar la existencia +de la primera.<span class='pagenum'><a name="Page_43" id="Page_43">[Pg 42]</a></span></p> + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Observaciones sobre la relacion de casualidad. Una regla +de los dialécticos.</h4> + +<p>Sin embargo conviene advertir la diferencia que +va de la sucesion observada una sola vez, ó repetida +muchas. En el primer caso, no solo no arguye +casualidad, pero ni aun relacion de ninguna clase; +en el 2º. no siempre indica dependencia de efecto +y causa, pero sí al ménos dependencia de una +causa comun. Si el flujo y reflujo del mar se hubiese +observado que coincidia una que otra vez +con cierta posicion de la luna, no podria inferirse +que existia relacion entre los dos fenómenos; mas +siendo constante la expresada coincidencia, los +fisicos debieron inferir, que si el uno no es causa +del otro, al ménos tienen ambos una causa comun, +y que así estan ligados en su origen.</p> + +<p>A pesar de lo que acabo de decir, tienen mucha +razon los dialécticos cuando tachan de sofístico +el raciocinio siguiente: <i>post hoc, ergo propter +hoc; despues de esto, luego por esto</i>. 1º. Porque ellos +no hablan de una sucesion constante; 2º. porque +aun cuando hablaran, esta sucesion puede indicar +dependencia de una causa comun, y no que lo uno +sea causa de lo otro.</p> + +<p>Si bien se observa, la misma regla á que atendemos +en los negocios comunes, es mas general de +lo que á primera vista pudiera parecer: de ella nos +servimos en el curso ordinario de las cosas, de la +propia suerte que en lo tocante á la naturaleza. Segun +el objeto de que se trata se modifica la aplicacion +de la regla: en unos casos basta una experiencia<span class='pagenum'><a name="Page_44" id="Page_44">[Pg 43]</a></span> +de pocas veces, en otros se la exige mas repetida; +pero en el fondo siempre andamos guiados +por el mismo principio: dos hechos que siempre +se suceden, tienen entre si alguna dependencia, la +existencia del uno indicará pues la del otro.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Un ejemplo.</h4> + +<p>Es de noche y veo que en la cima de una montaña +se enciende un fuego; á poco rato de arder, +noto que en la montaña opuesta asoma una luz; +brilla por breve tiempo y desaparece. Esta ha salido +despues de encendido el fuego en la parte +opuesta; pero de aquí no puedo inferir que haya +entre los dos hechos relacion alguna. Al dia siguiente, +veo otra vez que se enciende el fuego en el +mismo lugar, y que del mismo modo se presenta +la luz. La coincidencia en que ayer no me habia +parado siquiera, ya me llama la atencion hoy: +pero esto podrá ser una casualidad, y no pienso +mas en ello. Al otro dia acontece lo mismo; crece +la sospecha de que no sea una señal convenida. +Durante un mes se verifica lo propio; la hora es +siempre la misma, pero nunca falta la aparicion +de la luz á poco de arder el fuego; entónces ya no +me cabe duda de que ó el un hecho es dependiente +del otro, ó por lo ménos hay entre ellos alguna relacion; +y ya no me falta sino averiguar en qué consiste +una novedad que no acierto á comprender.</p> + +<p>En semejantes casos el secreto para descubrir la +verdad, y prevenir los juicios infundados, consiste +en atender á todas las circunstancias del hecho,<span class='pagenum'><a name="Page_45" id="Page_45">[Pg 44]</a></span> +sin descuidar ninguna por despreciable que parezca. +Así en el ejemplo anterior, supuesto que á +poco de encendido el fuego se presentaba la luz, +diráse á primera vista, que no es necesario pararse +en la hora de la noche, y ni tampoco en si esta hora +variaba ó no. Mas en la realidad estas circunstancias +eran muy importantes, porque segun fuese +la hora, era mas ó menos probable que se encendiese +fuego y apareciese luz; y siendo siempre la +misma, era mucho ménos probable que los dos hechos +tuviesen relacion, que si hubiera sido variada. +Un imprudente que no reparase en nada de eso, +alarmaria la comarca con las pretendidas señales; +no cabria ya duda de que algunos malhechores se +ponen de acuerdo, se explicaria sin dificultad el robo +que sucedió tal ó cual dia, se comprenderia lo +que significaba un tiro que se oyó por aquella parte, +y cuando la autoridad tendria aviso del malvado +complot, cuando recaerian ya negras sospechas sobre +familias inocentes; hé aqui que los exploradores +enviados á observar de cerca el misterio, podrian +volver muy bien riéndose del espanto y del +espantador, y descifrando el enigma en los términos +siguientes: «Muy cerca de la cima donde arde +el fuego, está situada la casa de la familia A, que +á la hora de acostarse aposta un vigilante en las +cercanías, porque tiene noticia de que unos leñadores +quieren estropear parte de bosque plantado +de nuevo. El centinela siente frio, y hace muy bien +en encender lumbre sin ánimo de espantar á nadie, +sino es á los malandrines de segur y cuerda. Como +cabalmente aquella es la hora en que suelen acostarse +los comarcanos, lo hace tambien la familia B<span class='pagenum'><a name="Page_46" id="Page_46">[Pg 45]</a></span> +que habita en la cumbre de la montaña opuesta. +Al sonar el reloj, levanta el dueño los reales de la +chimenea, dice á todo el mundo: «vámonos á dormir,» +y entre tanto él sale á un terrado al cual dan +varias puertas, y empuja por la parte de afuera +para probar si los muchachos han cerrado bien. +Como el buen hombre va á recogerse, lleva en la +mano el candil, y héos aquí la luz misteriosa que +salia á una misma hora, y desaparecia en breve, +coincidiendo con el fuego, y haciendo casi pasar +por ladrones á quienes solo trataban de guardarse +de ladrones.</p> + +<p>¿Qué debia hacer en tal caso un buen pensador? +Hélo aquí. A poco rato de encendido el fuego aparece +la luz, y siempre á una misma hora poco mas +ó ménos, lo que inclina á creer que será una señal +convenida. El país está en paz, con que esto debiera +de ser inteligencia de malhechores. Pero cabalmente +no es probable que lo sea, porque no +es regular que escojan siempre un mismo lugar y +tiempo, con riesgo de ser notados y descubiertos. +Ademas que la operacion seria muy larga durando +un mes, y estos negocios suelen redondearse con +un golpe de mano. Por aquellas inmediaciones estan +las casas A y B, familias de buena reputacion +que no se habrán metido á encubridores. Parece +pues que ó ha de haber coincidencia puramente +casual, ó que si hay seña, debe de ser sobre negocio +que no teme los ojos de la justicia. La hora del +suceso es precisamente la en que se recogen los vecinos +de esta tierra; veamos si esto no será que algunos +quehaceres obligan á los unos á encender +fuego, y á los otros á sacar la luz.<span class='pagenum'><a name="Page_47" id="Page_47">[Pg 46]</a></span></p> + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Reflexiones sobre el ejemplo anterior.</h4> + +<p>Reflexionando sobre el ejemplo anterior, se nota +que á pesar de la ninguna relacion de seña ni causa, +que en sí tenian los dos hechos, no obstante reconocian +en cierto modo un mismo orígen: el sonar +la hora de acostarse. Así se echa de ver, que el error +no estaba en suponer que habia algo de comun +en ellos, ni en pensar que la coincidencia no era +puramente casual, sino en que se apelaba á interpretaciones +destituidas de fundamento, se buscaba +en la intencion concertada de las personas lo que +era simple efecto de la identidad de la hora.</p> + +<p>Esta observacion enseña por una parte el tino +con que debe precederse en determinar la clase +de relacion que entre sí tienen dos hechos, simultáneos +ó sucesivos; pero por otra confirma mas y +mas la regla dada, de que cuando la simultaneidad +ó sucesion son constantes, arguyen algun vínculo +ó relacion, ó de los hechos entre sí, ó de ambos +con un tercero.</p> + + +<h3>§ VII.</h3> + +<h4>La razon de un acto que parece instintivo.</h4> + +<p>Profundizando mas la materia, encontraremos +que el inferir de la coexistencia ó sucesion la relacion +entre los hechos coexistentes ó sucesivos, +aunque parezca un acto instintivo y ciego, es la +aplicacion de un principio que tenemos grabado en +el fondo de nuestra alma, y del que hacemos continuo +uso sin advertirlo siquiera. Este principio es<span class='pagenum'><a name="Page_48" id="Page_48">[Pg 47]</a></span> +el siguiente: «<i>donde hay órden, donde hay combinacion, +hay causa que ordena y combina; el acaso +es nada</i>.» Una que otra coincidencia la podemos +mirar como casual, es decir, sin relacion; pero +en siendo muy repetida, ya decimos sin vacilar: +«aquí hay enlace, hay misterio, no llega á tanto +la casualidad.»</p> + +<p>Así se verifica que examinando á fondo el espíritu +humano, encontramos en todas partes la +mano bondadosa de la Providencia, que se ha complacido +en enriquecer nuestro entendimiento y +nuestro corazon con inestimables preciosidades<a name="FNanchor_6_7" id="FNanchor_6_7"></a><a href="#Footnote_6_7" class="fnanchor">[6]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_VII" id="CAPITULO_VII"></a>CAPÍTULO VII.</h2> + +<h3>LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Sabiduría de la ley que prohibe los juicios temerarios.</h4> + +<p>La ley cristiana que prohibe los juicios temerarios +es no solo ley de caridad, sino de prudencia, +y buena lógica. Nada mas arriesgado que juzgar de +una accion, y sobre todo de la intencion, por meras +apariencias; el curso ordinario de las cosas +lleva tan complicados los sucesos, los hombres +se encuentran en situaciones tan varias, obran por +tan diferentes motivos, ven los objetos de maneras +tan distintas, que á menudo nos parece un castillo +fantástico, lo que examinado de cerca, y con presencia +de las circunstancias se halla lo mas natural, +lo mas sencillo y arreglado.<span class='pagenum'><a name="Page_49" id="Page_49">[Pg 48]</a></span></p> + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.»</h4> + +<p>El mundo cree dar una regla de conducta muy +importante, diciendo «piensa mal y no errarás,» +y se imagina haber enmendado de esta manera la +moral evangélica. «Conviene no ser demasiado +cándido, se nos advierte continuamente; es necesario +no fiarse de palabras; los hombres son muy +malos, obras son amores y no buenas razones:» +como si el Evangelio nos enseñase á ser imprudentes +é imbéciles; como si Jesucristo al encomedarnos +que fuésemos sencillos como la paloma, no +nos hubiera avisado que no creyésemos á todo espíritu, +que para conocer el árbol atendiésemos al +fruto; y finalmente como si á propósito de la malicia +de los hombres, no leyéramos ya en las primeras +páginas de la Sagrada Escritura que el corazon +del hombre está inclinado al mal desde su +adolescencia.</p> + +<p>La máxima perniciosa, que se propone nada +ménos que asegurar el acierto con la malignidad +del juicio, es tan contraria á la caridad cristiana, +como á la sana razon. En efecto: la experiencia +nos enseña que el hombre mas mentiroso dice mucho +mayor número de verdades que de mentiras, +y que el mas malvado hace muchas mas acciones +buenas ó indiferentes que malas. El hombre ama +naturalmente la verdad y el bien; y no se aparta +de ellos sino cuando las pasiones le arrastran y extravian. +Miente el mentiroso en ofreciéndosele alguna +ocasion en que faltando á la verdad, cree fa<span class='pagenum'><a name="Page_50" id="Page_50">[Pg 49]</a></span>vorecer +sus intereses ó lisonjear su vanidad necia; +pero fuera de estos casos, naturalmente dice la +verdad, y habla como el resto de los hombres. El +ladron roba, el liviano se desmanda, el pendenciero +riñe, cuando se presenta la oportunidad, +estimulando la pasion; que si estuviesen abandonados +de continuo á sus malas inclinaciones, serian +verdaderos monstruos, su crímen degeneraria +en demencia; y entónces el decoro y buen órden +de la sociedad reclamarian imperiosamente +que se los apartase del trato de sus semejantes.</p> + +<p>Infiérese de estas observaciones que el juzgar +mal, no teniendo el debido fundamento, y el tomar +la malignidad por garantía de acierto, es tan irracional +como si habiendo en una urna muchísimas +bolas blancas, y poquísimas negras, se dijera que +las probabilidades de salir estan en favor de las +negras.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Algunas reglas para juzgar de la conducta de los hombres.</h4> + +<p>Caben en esta materia reglas de juiciosa cautela, +que nacen de la prudencia de la serpiente y no destruyen +la candidez de la paloma.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 1ª.</p> + +<p>No se debe fiar de la virtud del comun de los +hombres, puesta á prueba muy dura.</p> + +<p>La razon es clara, el resistir á tentaciones muy +vehementes exige virtud firme y acendrada. Esta +se halla en pocos. La experiencia nos enseña que +en semejantes extremos la debilidad humana suele<span class='pagenum'><a name="Page_51" id="Page_51">[Pg 50]</a></span> +sucumbir; y la Escritura nos previene que quien +ama el peligro perecerá en él.</p> + +<p>Sabeis que un comerciante honrado se halla en +los mayores apuros, cuando todo el mundo le considera +en posicion muy desembarazada. Su honor, +el porvenir de su familia, estan pendientes de una +operacion poco justa, pero muy beneficiosa. Si se +decide á ella, todo queda remediado; si se abstiene, +el fatal secreto se divulga, y la perdicion total +es inevitable. ¿Qué hará? Si en la operacion +podeis salir perjudicado, precaveos á tiempo; +apartaos de un edificio que si bien en una situacion +regular no amenazaba ruina, está ahora batido +por un furioso huracan.</p> + +<p>Teneis noticia de que dos personas de amable +trato y bella figura, han trabado relaciones muy +íntimas y frecuentes; ambos son virtuosos, y aun +cuando no mediaran otros motivos, el honor debiera +bastar á contenerlos en los debidos límites. +Si teneis interes en ello, tomad vuestro partido +con presteza; si no callad; no juzgueis temerariamente; +pero rogad á Dios por ambos, que las +oraciones podrán no ser inútiles.</p> + +<p>Estais en el gobierno, los tiempos son malos, +la época crítica, los peligros muchos. Uno de vuestros +dependientes encargado de un puesto importante +se halla asediado noche y dia por un enemigo +que dispone de largas talegas. El dependiente es +honrado segun os parece, tiene grandes compromisos +por vuestra causa, y sobre todo es entusiasta +de ciertos principios, y los sustenta con mucho +acaloramiento. A pesar de todo, será bueno que +no perdais de vista el negocio. Haréis muy bien en<span class='pagenum'><a name="Page_52" id="Page_52">[Pg 51]</a></span> +creer que el honor y las convicciones de vuestro +dependiente no se rajarán con los golpes de un ariete +de cincuenta mil pesos fuertes; pero será mejor +que no lo probeis, mayormente si las consecuencias +fuesen irreparables.</p> + +<p>Un amigo os ha hecho grandes ofrecimientos, +y no podeis dudar que son sinceros. La amistad es +antigua, los títulos muchos y poderosos, la simpatia +de los corazones está probada; y para colmo +de dicha, hay identidad de ideas y sentimientos. +Preséntase de improviso un negocio en que vuestra +amistad le ha de costar cara; si no os sacrifica se +expone á graves pérdidas, á inminentes peligros. +Para lo que pudiera suceder, resignaos á ser víctima, +temed que las afectuosas protestas se quedarán +sin cumplirse, y que en cambio de vuestro +duelo, se os pagará con una satisfaccion tan gemebunda +como estéril.</p> + +<p>Estais viendo á una autoridad en aprieto; se la +quiere forzar á un acto de alta trascendencia, á +que no puede acceder sin degradarse, sin faltar á +sus deberes mas sagrados, sin comprometer intereses +de la mayor importancia. El magistrado es +naturalmente recto; en su larga carrera no se le +conoce una felonía; y su entereza está acompañada +de cierta firmeza de carácter. Los antecedentes no +son malos. Sin embargo, cuando veais que la tempestad +arrecia, que el motin sube ya la escalera, +cuando golpee á la puerta del gabinete el osado +demagogo que lleva en una mano el papel que se +ha de firmar, y en otra el puñal ó una pistola amartillada; +temed mas por la suerte del negocio, que +por la vida del magistrado. Es probable que no +morirá; la entereza no es el heroismo.<span class='pagenum'><a name="Page_53" id="Page_53">[Pg 52]</a></span></p> + +<p>Con los anteriores ejemplos se echa de ver que +en algunas ocasiones es lícito y muy prudente desconfiar +de la virtud de los hombres; lo que acontece +cuando el obrar bien exige una disposicion de +ánimo, que la razon, la experiencia y la misma +religion, nos enseñan ser muy rara. Es claro ademas, +que para sospechar mal, no siempre será +menester que el apuro sea tal como se ha pintado. +Para el comun de los hombres suele bastar mucho +ménos; y para los decididamente malos la simple +oportunidad equivale á vehemente tentacion. Así +no es posible señalar otra regla para discernir los +casos, sino que es preciso atender á las circunstancias +de la persona que es el objeto del juicio, graduando +la probabilidad del mal por su habitual inclinacion +á él, ó su adhesion á la virtud.</p> + +<p>De estas consideraciones nacen las otras reglas.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 2ª.</p> + +<p>Para conjeturar cuál será la conducta de una +persona en un caso dado, es preciso conocer su +inteligencia, su índole, carácter, moralidad, intereses +y cuanto puede influir en su determinacion.</p> + +<p>El hombre, aunque dotado de libertad de albedrio, +no deja de estar sujeto á una muchedumbre +de influencias que contribuyen poderosamente á +decidirle. El olvido de una sola circunstancia nos +puede llevar al error. Así, suponiendo que un +hombre está en un compromiso de que le es difícil +salir sin faltar á sus deberes, parece á primera +vista que en sabiendo cuál es su moralidad, y +cuáles los obstáculos que á la sazon median para +obrar conforme á ella, tenemos datos bastantes<span class='pagenum'><a name="Page_54" id="Page_54">[Pg 53]</a></span> +para pronosticar sobre el éxito. Pero entónces no +llevamos en cuenta una cualidad que influye sobre +manera en casos semejantes: la firmeza de carácter. +Este olvido podrá hacer muy bien que defraude +nuestras esperanzas un hombre virtuoso, y las +exceda el malo; pues que para sacar airosa la virtud +en circunstancias apuradas, sirve admirablemente +el que obren en su favor pasiones enérgicas. Un +alma de temple fuerte y brioso, se exalta y cobra +nuevo aliento á la vista del peligro; en el cumplimiento +del deber se interesa entónces el orgullo; y +un corazon que naturalmente se complace en superar +obstáculos, y arrostrar riesgos, se siente +mas osado y resuelto cuando se halla animado por +el grito de la conciencia. El ceder es debilidad, el +volver atras cobardia; el faltar al deber es manifestar +miedo, es someterse á la afrenta. El hombre de +intencion recta y corazon puro, pero pusilánime, +mirará las cosas con ojos muy diferentes. «Hay un +deber que cumplir, es verdad; pero trae consigo +la muerte de quien lo cumpla, y la orfandad de la +familia. El mal se hará tambien de la misma manera; +y quizas los desastres serán mayores. +Es necesario dar al tiempo lo que es suyo: la +entereza no ha de convertirse en terquedad: los +deberes no han de considerarse en abstracto, es preciso +atender á todas las circunstancias; las virtudes +dejan de serlo, si no andan regidas por la prudencia. +El buen hombre ha encontrado por fin lo que +buscaba: un parlamentario entre el bien y el mal; +el miedo con su propio traje no servia para el caso; +pero ya se ha vestido de prudencia; la transaccion +no se hará esperar mucho.<span class='pagenum'><a name="Page_55" id="Page_55">[Pg 54]</a></span></p> + +<p>Hé aquí un ejemplo bien palpable, y por cierto +nada imaginario, de que es preciso atender á +todas las circunstancias del individuo que se ha de +juzgar. Desgraciadamente el conocimiento de los +hombres es uno de los estudios mas dificiles; y +por lo mismo es tarea espinosa el recoger los datos +precisos para acertar.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 3ª.</p> + +<p>Debemos cuidar mucho de despojarnos de nuestras +ideas y afecciones, y guardarnos de pensar +que los demas obrarán como obraríamos nosotros.</p> + +<p>La experiencia de cada dia nos enseña que el +hombre se inclina á juzgar de los demas tomándose +por pauta á sí mismo. De aquí han nacido los +proverbios «quien mal no hace, mal no piensa;» +y «piensa el ladron que todos son de su condicion.» +Esta inclinacion es uno de los mayores +obstáculos para encontrar la verdad en todo lo concerniente +á la conducta de los hombres; ella expone +con frecuencia al virtuoso á ser presa de los +amaños del malvado; y dirige á menudo contra +probada honradez, y quizas acendrada virtud, los +tiros de la maledicencia.</p> + +<p>La reflexion, ayudada por costosos desengaños, +cura á veces este defecto, orígen de muchos males +privados y públicos; pero su raiz está en el entendimiento +y corazon del hombre, y es preciso +estar siempre alerta si no se quiere que retoñen +las ramas.</p> + +<p>La razon de este fenómeno no será difícil explicarla. +En la mayor parte de sus raciocinios, pro<span class='pagenum'><a name="Page_56" id="Page_56">[Pg 55]</a></span>cede +el hombre por analogía. «Siempre ha sucedido +esto, luego ahora sucederá tambien.» «Comunmente +despues de tal hecho, sobreviene tal +otro, luego lo mismo acontecerá en la actualidad.» +De aquí dimana que tan pronto como se ofrece la +ocasion de formar juicio, apelamos á la comparacion; +si un ejemplo apoya nuestra manera de opinar, +nos afirmamos mas en ella; y si la experiencia +nos suministra muchos, sin esperar mas pruebas +damos la cosa por demostrada. Natural es, que +necesitando comparaciones las busquemos en los +objetos mas conocidos, y con los cuales nos hallamos +mas familiarizados; y como en tratándose de +juzgar ó conjeturar sobre la conducta ajena hemos +menester calcular sobre los motivos que influyen +en la determinacion de la voluntad, atendemos sin +advertirlo siquiera á lo que solemos hacer nosotros, +y prestamos á los demas el mismo modo de mirar +y apreciar los objetos.</p> + +<p>Esta explicacion, tan sencilla como fundada, +señala cumplidamente la razon de la dificultad +que encontramos en despojarnos de nuestras ideas +y sentimientos, cuando así lo reclama el acierto en +los juicios que formamos sobre la conducta de los +demas. Quien no está acostumbrado á ver otros +usos que los de su pais, tiene por extraño cuanto +de ellos se desvia, y al dejar por primera vez el +suelo patrio se sorprende á cada novedad que descubre. +Lo propio nos sucede en el asunto de que +tratamos: con nadie vivimos mas intimamente que +con nosotros mismos; y hasta los ménos amigos de +concentrarse tienen por necesidad una conciencia +muy clara del curso que ordinariamente siguen su<span class='pagenum'><a name="Page_57" id="Page_57">[Pg 56]</a></span> +entendimiento y voluntad. Preséntase un caso, y +no atendiendo á que aquello pasa en el ánimo de +los otros, como si dijésemos en tierra extranjera, +nos sentimos naturalmente llevados á pensar que +deberá de suceder allí lo mismo á corta diferencia +que hemos visto en nuestra patria. Y ya que he comenzado +comparando, añadiré, que así como los +que han viajado mucho no se sorprenden por ninguna +diversidad de costumbres, y adquieren cierto +hábito de acomodarse á todo sin extrañeza ni repugnancia, +así los que se han dedicado al estudio +del corazon, y á la observacion de los hombres, +son mas diestros en despojarse de su manera de +ver y sentir, y se colocan mas fácilmente en la situacion +de los otros; como si dijéramos que cambian +de traje y de tenor de vida, y adoptan el aire +y las maneras de los naturales del nuevo pais<a name="FNanchor_7_8" id="FNanchor_7_8"></a><a href="#Footnote_7_8" class="fnanchor">[7]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_VIII" id="CAPITULO_VIII"></a>CAPÍTULO VIII.</h2> + +<h3>DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Dos condiciones necesarias para que sea valedero un +testimonio.</h4> + +<p>No siempre nos es dable adquirir por nosotros +mismos el conocimiento de la existencia de un ser, +y entónces nos es preciso valernos del testimonio +ajeno. Para que este no nos induzca á error, son +necesarias dos condiciones: 1ª. que el testigo no +sea engañado: 2ª. que no nos quiera engañar. Es<span class='pagenum'><a name="Page_58" id="Page_58">[Pg 57]</a></span> +evidente que faltando cualquiera de estos dos extremos, +su testimonio no sirve para encontrar la +verdad. Poco nos importa que quien habla la conozca, +si sus palabras nos expresan el error; y la +veracidad y buena fe tampoco nos aprovechan si +quien las posee está engañado.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Exámen y aplicaciones de la primera condicion.</h4> + +<p>Conocemos si el testigo ha sido engañado ó no +atendiendo á los medios de que ha podido disponer +para alcanzar la verdad: y en estos medios comprendo +tambien su capacidad y demas cualidades +personales que le hacen mas ó ménos apto para el +efecto.</p> + +<p>Al referírsenos algun hecho, cuando el narrador +no es testigo ocular, á veces la buena educacion +no permite preguntar quién lo ha contado; pero +la buena lógica prescribe atender siempre á esta +circunstancia, y no prestar lijeramente asenso sin +haberlo tenido presente.</p> + +<p>Atravieso un pais que me es desconocido, y oigo +la siguiente proposicion: «este es el año de mejor +cosecha que de mucho tiempo acá se ha visto en +esta comarca.» Lo primero que debo hacer es parar +la atencion en la persona que así lo dice. ¿Es +un hombre anciano, rico propietario de la tierra, +establecido en sus mismas posesiones, aficionado +á recoger noticias y formar estados comparativos? +No puedo dudar que quien habla debe de saberlo +muy bien; pues que su interes, profesion, inclina<span class='pagenum'><a name="Page_59" id="Page_59">[Pg 58]</a></span>ciones +particulares y larga experiencia le proporcionan +cuantos medios son deseables para formar +juicio acertado. ¿Es un hijo del mismo propietario, +que solo se llega á las posesiones de su padre para +divertirse ó sacar dinero; que distraido por la vida +de las ciudades, se cuida muy poco de lo que pasa +en los campos? Bien podrá saberlo por habérselo +oido á su padre; pero si esta última circunstancia +falta, el testimonio es muy poco seguro. ¿Es un +viajero que recorre de vez en cuando aquel pais, +por negocios que nada tienen que ver con la agricultura? +Su palabra merece poca fe, porque son +escasos los medios que ha tenido para cerciorarse +de lo que afirma; su proposicion podrá ser echada +á la aventura.</p> + +<p>En una reunion se cuenta que el ingeniero N. +acaba de idear una nueva máquina para tal ó cual +producto, y que su invencion lleva ventaja á cuantas +se han conocido hasta ahora. El testigo es ocular.—¿Quién +lo refiere?—Es un caballero de la +misma profesion, muy acreditado en ella, que ha +viajado mucho para ponerse al nivel de los últimos +adelantos en maquinaria, comisionado repetidas +veces ya por el gobierno, ya por sociedades de fabricantes, +para comparar diferentes sistemas de +construccion y elaboracion: el juez es competente; +no es fácil haya sido engañado por un charlatan +cualquiera.—El testigo es un fabricante que tiene +invertidos grandes capitales en maquinaria, y se +propone invertir muchos mas; posee algunos conocimientos +en el ramo, pues que su interes propio +le llama la atencion hácia este punto, y cuenta con +bastantes años de experiencia. El testimonio no es<span class='pagenum'><a name="Page_60" id="Page_60">[Pg 59]</a></span> +despreciable, pero ha perdido mucho de las cualidades +del primero. No conoce por principios la +mecánica, habrá visto algunos establecimientos, +mas no los necesarios para poder comparar la invencion +con los demas sistemas conocidos: el maquinista +sabia que las arcas no estaban vacías, tenia +un interes en que se formase alto concepto de la +invencion; hay pues bastante peligro de que el mérito +sea exagerado, hasta podrá ser muy mediano, +y quizas nulo.</p> + +<p>Una mujer de veracidad probada, pero de imaginacion +ardiente y viva, y ademas muy crédula +en asuntos de carácter extraordinario y misterioso, +refiere con el tono de la mayor certeza y con el +lenguaje y ademan de una impresion reciente, que +en la noche anterior ha oido en su casa un ruido +espantoso; que habiéndose levantado ha visto el +resplandor de algunas luces en partes del edificio +en las que no habita nadie; y que repetidas veces +han resonado con toda claridad voces desconocidas, +ya cual gemidos de dolor, ya cual aullidos de desesperacion, +ya cual aterradoras amenazas. La testigo +habrá sido engañada. Es probable que estando +profundamente dormida, algun gato que andaria +ocupado en sus ordinarias tareas de hurto ó caza, +habrá derribado algun traste con estrepitoso fracaso. +La buena señora, que quizas conciliaria dificilmente +el sueño, agitada por espectros y fantasmas, +dispierta al retumbante ruido: levántase +despavorida, corre presurosa de una á otra parte; +ve en los aposentos desiertos alguna luz, por la +sencilla razon de que nadie cuidó de cerrar las ventanas, +y por ellas penetran los rayos de la luna;<span class='pagenum'><a name="Page_61" id="Page_61">[Pg 60]</a></span> +por fin llegan á sus oidos las voces misteriosas que +no debieron de ser mas que los silbidos del viento, +los crujidos de alguna puerta mal segura, y tal vez +el remoto maullo del malandrin que salido por la +buhardilla se va á trabar refriegas por la vecindad, +sin pensar que sus maldades tienen en congojosa +cuita á su dueña y bienhechora.</p> + +<p>Asi discurriria un buen pensador, sin decidirse +por esto á creer ó dejar de creer, pero inclinándose +algo mas á lo segundo que á lo primero; cuando +hé aquí que llega á la reunion el marido de la señora +espantada. Es hombre que frisa en los cincuenta, +que ha tenido tiempo de perder el miedo +en largos años de carrera militar, no escasea de +conocimientos, y retirado ahora, vive entregado +á sus negocios y á sus libros, dejando que su mujer +delire á mansalva. La vista de los circunstantes se +dirige naturalmente al recien llegado; y todos desean +saber de su boca la impresion que le causara +la medrosa aventura. «En verdad, señores, dice, +que no sé qué diablos teníamos esta noche en casa. +Ocupado en despachar unos papeles que me corrian +prisa, no me habia acostado todavía, cuando hé +aquí que á eso de las doce oigo un estrépito tal que +me creí que la casa se nos venia encima. Lo que +es gato no podia ser, porque era imposible que hiciese +tal estrépito; y ademas esta mañana nada se +ha encontrado, ni dislocado, ni roto. Eso de las +luces, yo no las he visto; pero que resonaron unas +voces tan tremebundas que casi casi me habrian +metido el miedo en el cuerpo, es positivo. Veremos +si la zambra se repite: yo me temo que se nos +ha querido jugar una treta. Desearia sorprender á<span class='pagenum'><a name="Page_62" id="Page_62">[Pg 61]</a></span> +los actores representando su papel.» Desde entónces +la cuestion cambia de aspecto; lo que ántes era +improbable, ha pasado á ser creible; el hecho será +verdadero, solo falta aclarar su naturaleza.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Exámen y aplicaciones de la segunda condicion.</h4> + +<p>Si conviene precaverse contra el engaño que +inocentemente puede haber sufrido el narrador, +no importa ménos estar en guarda contra la falta +de veracidad. Para este efecto será bien informarse +de la opinion que en este punto disfruta la persona, +y sobre todo examinar si alguna pasion ó interes la +impelen á mentir. ¿Qué caso puede hacerse de +quien pinta prodigiosos hechos de armas de los +cuales espera grados, empleos y condecoraciones? +Está bien claro el partido que tomará el especulador, +si no está dominado por principios de rígida +moral y caballerosa delicadeza. Así, quien refiere +acontecimientos en cuya verdad ó apariencia tiene +grande interes, es testigo sospechoso; prestarle +crédito sobre su palabra fuera proceder muy de +lijero.</p> + +<p>Cuando tratamos de calcular la probabilidad de +un suceso que no sabemos sino por el testimonio +de otros, es preciso atender simultáneamente á las +dos condiciones explicadas: conocimiento y veracidad. +Pero como en muchos casos, á mas del +testimonio, tenemos algunos datos para conjeturar +sobre la probabilidad de lo que se nos cuenta, es +necesario hacerlos entrar en combinacion, para +decidirnos con ménos peligro de errar. Por lo co<span class='pagenum'><a name="Page_63" id="Page_63">[Pg 62]</a></span>mun, +hay muchas cosas á que atender, en lo cual +enseñarán mas los ejemplos que las reglas.</p> + +<p>Un general da parte de una brillante victoria +que acaba de conseguir; el enemigo, por supuesto, +era superior en fuerzas, ocupaba posiciones muy +ventajosas, pero ha sido arrollado en todas direcciones, +y solo una precipitada fuga le ha librado +de dejar en manos del vencedor numerosos prisioneros. +La pérdida del general ha sido insignificante +en comparacion de la del enemigo; algunas compañías +que llevadas de su ardor se habian adelantado +en demasía, viéronse envueltas por cuadruplicadas +fuerzas y tuvieron algunos momentos de +conflicto; pero merced á la bizarria de los jefes, +y acertadas disposiciones del general, pudiéronse +replegar con el mayor órden sin mas resultado que +extraviarse un reducido número de soldados.</p> + +<p>¿Qué concepto formaremos de la accion? Para +que se vea cuánta circunspeccion es necesaria si +se desea acertar en los juicios, y con la mira de +ofrecer ejemplos que sirvan de norma en otros +casos, detallaremos las muchas circunstancias á +que es preciso atender.</p> + +<p>¿Es conocido el general? ¿Tiene reputacion de +veraz y modesto, ó pasa plaza de fanfarron? ¿Cuáles +son sus dotes militares? ¿Qué subalternos le auxilian? +Sus tropas ¿gozan fama de valor y disciplina? +¿Se han distinguido en otras acciones, ó estan +desacreditadas por frecuentes derrotas? ¿Con qué +enemigo ha tenido que habérselas? ¿Cuál era el +objeto de la expedicion del general? ¿Lo ha conseguido +ó no? En el parte hay una cláusula que +dice: «Sé de positivo que la plaza N puede todavia<span class='pagenum'><a name="Page_64" id="Page_64">[Pg 63]</a></span> +sostenerse algunos dias. Así no he creido necesario +precipitar las operaciones, mayormente cuando la +situacion del soldado, rendido de hambre y fatiga, +reclamaba imperiosamente algun descanso. El convoy +queda seguro en la ciudad M, adonde me he +replegado, abandonando al enemigo unas posiciones +que me eran inútiles, y dejándole que se cebase +en una porcion de viveres que en el ardor de la +refriega cayeron en su poder, á causa de un desórden +momentáneo que se debió al miedo de los +bagajeros.» El negocio presenta mal aspecto; á +pesar de todos los rodeos, se conoce que el vencedor +ha perdido una parte del convoy, y no ha podido +pasar con lo restante.</p> + +<p>¿Qué trofeos nos presenta en testimonio de su +victoria? No ha cogido prisioneros, y él confiesa +algunos extraviados; aquellas compañías demasiado +adelantadas sufrieron algunos momentos de +conflicto, y fueron envueltas por fuerzas cuadruplicadas; +todo esto significa que hubo en aquella +parte un «sálvese quien pueda» y que el enemigo +no dejó de hacer presa.</p> + +<p>¿Cuáles son las noticias que vienen del lugar +donde se ha replegado el general? Es probable que +las cartas serán tristes, y que traerán descripciones +aflictivas sobre el desórden en que entró la tropa, +y la disminucion del convoy.</p> + +<p>¿Qué dicen los partidarios del enemigo? ¡Ah! +esto acaba de aclarar el misterio; se han echado +las campanas á vuelo en el punto P, y han entrado +muchos prisioneros; los enemigos se han presentado +orgullosos en presencia de la plaza sitiada, +cuyos apuros son cada dia mayores.<span class='pagenum'><a name="Page_65" id="Page_65">[Pg 64]</a></span></p> + +<p>¿Qué está haciendo el general vencedor? Se +mantiene en inaccion, y se añade que ha pedido +refuerzos; la brillante victoria habrá sido pues +una insigne derrota.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Una observacion sobre el interes en engañar.</h4> + +<p>Casos hay en que por interesado que parezca el +narrador en faltar á la verdad, no es probable que +lo haya hecho, porque descubierta en breve la +mentira, sin recurso para paliarla, se convertiria +contra él de una manera ignominiosa.</p> + +<p>La experiencia nos enseña que no hay que fiar de +ciertas relaciones militares que no pueden ser contradichas +luego, con toda claridad y con presencia +de datos positivos, que produzcan completa evidencia. +Las mayores ó menores fuerzas del enemigo, +el órden ó la dispersion con que tal ó cual +parte de su ejército emprendió la retirada, el número +de muertos ó heridos, lo mas ó ménos favorable +de algunas posiciones atendida la situacion +de los combatientes, lo mas ó ménos intransitable +de los caminos, y otras cosas por este tenor, +¿cómo las puede aclarar bien el público? Cada cual +refiere las cosas á su modo, segun sus noticias, +intereses ó deseos; y los mismos que saben la verdad +son quizas los primeros en oscurecerla haciendo +circular las mas insignes falsedades. Los +que llegan á desembarazarse del enredo, y á ver +claro en el negocio, ó callan, ó se hallan impugnados +por mil y mil á quienes importa sostener la +ilusion; y la mancha que cae sobre los embaucadores<span class='pagenum'><a name="Page_66" id="Page_66">[Pg 65]</a></span> +nunca es tan ignominiosa que no consienta +algun disfraz. Pero suponed que un general que +está sitiando una plaza, y nada puede contra ella, +tiene la imprudencia de enviar un pomposo parte +al gobierno, anunciándole que la ha tomado por +asalto y estan en su poder los restos de la guarnicion +que no han perecido en la refriega; á pocos +dias sabrá el gobierno, sabrá el público, sabrá el +mismo ejército, que el general ha mentido de una +manera tan escandalosa; y la burla y la afrenta +que caerán sobre el impostor le harán pagar cara su +gloria de momento.</p> + +<p>De aquí es que en semejantes casos el buen sentido +del público suele preguntar si el parte es oficial: +y si lo es, por mas que no haga caso de las +circunstancias con que se procura realzar el hecho, +no obstante presta crédito á la existencia de él. +Hasta es de notar que cuando en gravísimos apuros +se miente de una manera escandalosa, con la mira +de alentar por algunas horas mas y dar lugar al +tiempo, rara vez se inventa un parte nombrando +personas; se apela á las fórmulas de «sabemos de +positivo; un testigo de vista acaba de referirnos» +y otras semejantes; se suponen oficios recibidos +que se imprimirán luego, se ordenan regocijos públicos +etc., pero siempre se suele dejar un camino +abierto para que la mentira no choque demasiado +de frente con el buen sentido, se tiene cuidado en +no comprometer el nombre de personas determinadas; +en una palabra, hasta reinando la mayor +desfachatez, se guardan siempre algunas consideraciones +á la conciencia pública.</p> + +<p>Para dejar pues de prestar crédito á una relacion, +<span class='pagenum'><a name="Page_67" id="Page_67">[Pg 66]</a></span> +no basta objetar que el narrador está interesado +en faltar á la verdad; es necesario considerar +si las circunstancias de la mentira son tan desgraciadas, +que poco despues haya de ser descubierta +en toda su desnudez, sin que le quede al engañador +la excusa de que se habia equivocado ó le +habian mal informado. En estos casos, por poca +que sea la categoría de la persona, por poca estimacion +de sí misma que se le pueda suponer, mayormente +cuando el asunto pasa en público, es +prudente darle crédito, si de esto no puede resultar +ningun daño. Será dable salir engañado, pero +la probabilidad está en contra y en grado muy superior.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando mucha +distancia de lugar ó tiempo.</h4> + +<p>Si es tan difícil encontrar la verdad, cuando los +sucesos son contemporáneos, y se realizan en +nuestro propio pais, ¿qué diremos de lo que pasa +á larga distancia de lugar ó tiempo, ó de uno y +otro? ¿Cómo será posible sacar en limpio la verdad +de manos de viajeros ó historiadores? Por +mas desconsolador que sea, es preciso confesarlo, +quien haya observado de qué modo se abulta, y +se exagera, y se disminuye, y se desfigura, y se +trastorna de arriba abajo lo mismo que estamos +viendo con nuestros ojos, ha de sentirse por necesidad +muy descorazonado al abrir un libro de historia +ó de viajes, ó al leer los periódicos, particularmente +los extranjeros.</p> + +<p>Quien vive en el mismo tiempo y pais de los<span class='pagenum'><a name="Page_68" id="Page_68">[Pg 67]</a></span> +acontecimientos tiene muchos medios para evitar +el error: ó ve las cosas por sí mismo, ó lee y oye +muy diferentes relaciones que puede comparar +entre sí; y como está en datos sobre los antecedentes +de las personas y de las cosas, como trata +continuamente con hombres de opuestos intereses +y opiniones, como sigue de cerca el curso de la +totalidad de los sucesos, no le es imposible á fuerza +de trabajos y discrecion el aclarar en algunos puntos +la verdad. Pero ¿qué será del desgraciado +lector que mora allá en lejanos paises, y quizas á +larga distancia de siglos, y no tiene otro guia que +el periódico ú obra que por casualidad encuentra +en un gabinete de lectura, ó en una biblioteca, ó +que habrá adquirido por haber visto recomendados +en alguna parte aquellos escritos, ú oido elogios +de quien presumia entenderlo?</p> + +<p>Tres son los conductos por los cuales solemos +adquirir conocimiento de lo que pasa en tiempos y +lugares distantes: los periódicos, las relaciones de +los viajeros, y las historias. Diré cuatro palabras +sobre cada uno de ellos<a name="FNanchor_8_9" id="FNanchor_8_9"></a><a href="#Footnote_8_9" class="fnanchor">[8]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_IX" id="CAPITULO_IX"></a>CAPÍTULO IX.</h2> + +<h3>LOS PERIÓDICOS.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Una ilusion.</h4> + +<p>Creen algunos que con respecto á los paises +donde está en vigor la libertad de imprenta, no es +muy difícil encontrar la verdad, porque teniendo<span class='pagenum'><a name="Page_69" id="Page_69">[Pg 68]</a></span> +todo linaje de intereses y opiniones algun periódico +que les sirve de órgano, los unos desvanecen los +errores de los otros, brotando del cotejo la luz de +la verdad. «Entre todos lo saben todo y lo dicen +todo; no se necesita mas que paciencia en leer, +cuidado en comparar, tino en discernir y prudencia +en juzgar.» Así discurren algunos. Yo creo que +esto es pura ilusion: y lo primero que asiento es +que ni con respecto á las personas ni las cosas, los +periódicos no lo dicen todo, ni con mucho, ni aun +aquello que saben bien los redactores, hasta en los +paises mas libres.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Los periódicos no lo dicen todo sobre las personas.</h4> + +<p>Estamos presenciando á cada paso que los partidarios +de lo que se llama una notabilidad, la +ensalzan con destemplados elogios; miéntras sus +adversarios le regalan á manos llenas los dictados +de ignorante, estúpido, inhumano, sanguinario, +tigre, traidor, monstruo, y otras lindezas por este +estilo. El saber, los talentos, la honradez, la amabilidad, +la generosidad y otras cualidades que le +atribuían al héroe los escritores de su devocion, +quedan en verdad algo ajadas con los cumplimientos +de sus enemigos; pero al fin, ¿qué sacais en +limpio de esta baraunda? ¿Qué pensará el extranjero +que ha de decidirse por uno de los extremos, +ó adoptar un justo medio á manera de árbitro +arbitrador? El resultado es andar á tientas, y +verse precisado ó á suspender el juicio ó á caer en +crasos errores. La carrera pública del hombre en<span class='pagenum'><a name="Page_70" id="Page_70">[Pg 69]</a></span> +cuestion no siempre está señalada por actos bien +caracterizados; y ademas lo que haya en ellos de +bueno ó malo, no siempre es bien claro si debe +atribuirse á él ó á sus subalternos.</p> + +<p>Lo curioso es que á veces entre tanta contienda, +la opinion pública en ciertos círculos, y quizas en +todo el pais, está fijada sobre el personaje, de +suerte que no parece sino que se miente de comun +acuerdo. En efecto, hablad con los hombres que +no carecen de noticias, quizas con los mismos que +le han declarado mas cruda guerra; «lo que es +talento, oiréis, nadie se lo niega; sabe mucho y +no tiene malas intenciones; pero qué quiere V.?.... +se ha metido en eso, y es preciso desbancarle; +yo soy el primero en respetarle como á persona +privada; y ojalá que nos hubiese escuchado á nosotros; +nos hubiera servido mucho, y habria representado +un papel brillante. «¿Veis á ese otro tan +honrado, tan inteligente, tan activo y enérgico, +que al decir de ciertos periódicos, él y solo él, +puede apartar la patria del borde del abismo? Escuchad +á los que le conocen de cerca, y tal vez á +sus mas ardientes defensores.» Que es un infeliz, +ya lo sabemos; pero al fin es el hombre que nos +conviene, y de álguien nos hemos de valer. Se le +acusa de impuros manejos; esto ¿quién lo ignora? +en el banco A tiene puestos tales fondos, y ahora +va á hacer otro tanto en el banco B. En verdad que +roba de una manera demasiado escandalosa, pero +mire V., esto es ya tan comun...., y ademas, cuando +le acusan nuestros adversarios, no es menester +que uno le deje en las astas del toro. ¿No sabe V. +la historia de ese hombre? pues yo le voy á contar<span class='pagenum'><a name="Page_71" id="Page_71">[Pg 70]</a></span> +á V. su vida y milagros...» Y se os refieren sus +aventuras, sus altos y bajos, y sus maldades ó miserias, +ó necedades, y desde entónces ya no padeceis +ilusiones, y juzgais en adelante con seguridad +y acierto.</p> + +<p>Estas proporciones no las disfrutan por lo comun +los extranjeros, ni los nacionales que se contentan +con la lectura de los periódicos, y así creyendo +que la comparacion de los de opuestas opiniones +les aclara suficientemente la verdad, se forman +los mas equivocados conceptos sobre los hombres +y las cosas.</p> + +<p>El temor de ser denunciados, de indisponerse +con determinadas personas, el respeto debido á la +vida privada, el decoro propio, y otros motivos +semejantes, impiden á menudo á los periódicos el +descender á ciertos pormenores, y referir anécdoctas +que retratan al vivo al personaje á quien +atacan; sucediendo á veces que con la misma exageracion +de los cargos, la destemplanza de las +invectivas, y la crueldad de las sátiras, no le hacen +ni con mucho el daño que se le podria hacer +con la sencilla y sosegada exposicion de algunos +hechos particulares.</p> + +<p>Los escritores distinguen casi siempre entre el +hombre privado y el hombre público; esto es muy +bueno en la mayor parte de los casos, porque de +otra suerte la polémica periodística, ya demasiado +agria y descompuesta, se convirtiera bien pronto +en un lodazal donde se revolvieran inmundicias +intolerables; pero esto no quita que la vida privada +de un hombre no sirva muy bien para conjeturar +sobre su conducta en los destinos públicos. Quien<span class='pagenum'><a name="Page_72" id="Page_72">[Pg 71]</a></span> +en el trato ordinario no respeta la hacienda ajena, +¿creeis que procederá con pureza cuando maneje el +erario de la nacion? El hombre de mala fe, sin +convicciones de ninguna clase, sin religion, sin +moral, ¿creeis que será consecuente en los principios +políticos que aparenta profesar, y que en sus +palabras y promesas puede descansar tranquilo el +gobierno que se vale de sus servicios? El epicúreo +por sistema, que en su pueblo insultaba sin pudor +el decoro público, siendo mal marido y mal padre, +¿creeis que renunciará a su libertinaje cuando se +vea elevado á la magistratura, y que de su corrupcion +y procacidad nada tendrán que temer la inocencia +y la fortuna de los buenos, nada que esperar +la insolencia y la injusticia de los malos? Y +nada de esto dicen los periódicos, nada pueden +decir, aunque les conste á los escritores sin ningun +género de duda.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas.</h4> + +<p>Hasta en política, no es verdad que los periódicos +lo digan todo. ¿Quién ignora cuánto distan por +lo comun las opiniones que se manifiestan en amistosa +conversacion de lo que se expresa por escrito? +Cuando se escribe en público hay siempre algunas +formalidades que cubrir, y muchas consideraciones +que guardar; no pocos dicen lo contrario de lo que +piensan; y hasta los mas rígidos en materia de veracidad +se hallan á veces precisados ya que no á +decir lo que no piensan, al ménos á decir mucho +ménos de lo que piensan. Conviene no olvidar estas<span class='pagenum'><a name="Page_73" id="Page_73">[Pg 72]</a></span> +advertencias, si se quiere saber algo mas en politica +de lo que anda por ese mundo como moneda +falsa de muchos reconocida, pero recíprocamente +aceptada, sin que por esto se equivoquen los inteligentes +sobre su peso y ley.<a name="FNanchor_9_10" id="FNanchor_9_10"></a><a href="#Footnote_9_10" class="fnanchor">[9]</a></p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_X" id="CAPITULO_X"></a>CAPÍTULO X.</h2> + +<h3>RELACIONES DE VIAJES.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Dos partes muy diferentes en las relaciones de viajes.</h4> + +<p>En esta clase de escritos deben distinguirse dos +partes: las descripciones de objetos que ha visto, +ó escenas que ha presenciado el viajero; y las demas +noticias y observaciones de que llena su obra. +Por lo tocante á lo primero, conviene recordar lo +que se ha dicho sobre la veracidad; añadiéndose +dos advertencias: 1ª. que la desconfianza de la +fidelidad de los cuadros debe guardar alguna proporcion +con la distancia del lugar de la escena, por +aquello de: luengas tierras, luengas mentiras; +2ª. que los viajeros corren riesgo de exagerar, +desfigurar, y hasta fingir, haciendo formar ideas +muy equivocadas sobre el pais que describen, +por el vanidoso prurito de hacerse interesantes, y +de darse importancia, contando peregrinas aventuras.</p> + +<p>En cuanto á las demas noticias y observaciones, +no es dable reducir á reglas fijas el modo de distinguir +<span class='pagenum'><a name="Page_74" id="Page_74">[Pg 73]</a></span> +la verdad del error; mayormente siendo +imposible esta tarea en muchísimos casos. Pero +será bien presentar reflexiones que llenen de algun +modo el vacío de las reglas, inspirando prudente +desconfianza y manteniendo en guarda á los inexpertos +é incautos.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Orígen y formacion de algunas relaciones de viajes.</h4> + +<p>¿Cómo se hacen la mayor parte de los viajes? +Pasando no mas que por los lugares mas famosos, +deteniéndose algun tanto en los puntos principales, +y atravesando el pais intermedio tan rápidamente +como es posible; pues á ello instigan tres causas +poderosas: ahorrar tiempo, economizar dinero, +y disminuir la molestia. Si el pais es culto, con +buenos caminos, con canales, rios y costas de +pronta navegacion, el viajero salta de una capital +á otra disparándose como una flecha; dormitando +con el mecimiento del coche ó de la nave, y asomando +la cabeza por la portezuela para recrearse +con la vista de algun bello paisaje, ó paseándose +sobre cubierta contemplando las orillas del rio cuya +corriente le arrebata. Resulta de ahí que todo el +pais intermedio queda completamente desconocido, +en cuanto concierne á ideas, religion, usos y costumbres. +Algo ve sobre la calidad del terreno y los +trajes de los moradores, porque ambos objetos +se le ofrecen á los ojos; pero hasta en estas cosas +si el viajero no es cauto, y pretende hablar en general, +podrá dar á sus lectores las noticias mas falsas +y extravagantes. Si de aquí á algunos años logramos +<span class='pagenum'><a name="Page_75" id="Page_75">[Pg 74]</a></span> +navegar por el Ebro desde Zaragoza á Tortosa, +el viajero que pintase el terreno y los trajes de +Aragon y Cataluña, ateniéndose á lo que hubiese +visto en la ribera del rio, por cierto que les proporcionaria +á sus lectores copia disparatada.</p> + +<p>Ahora reflexione el aficionado á relaciones de +viajes, el caso que debe hacer de las detalladas +noticias sobre un pais de muchos millares de leguas +cuadradas descrito por un viajero que le ha +observado de la susodicha manera. «El que lo ha +visto de cerca lo dice, así será sin asomo de duda:» +de esta suerte hablas, ó crédulo lector, pensando +que en recoger aquellas noticias ha puesto tu guia +gran trabajo y cuidado; pues yo te diré lo que +podria muy bien haber sucedido, y otra vez no te +dejarás engañar con tanta facilidad.</p> + +<p>Llegado el viajero á la capital, tal vez con escaso +conocimiento de la lengua, y quizas con ninguno, +habrá andado atolondrado y confuso algunos dias, +en el laberinto de calles y plazas, desplegando á +menudo el plano de la ciudad, preguntando á cada +esquina, y saliendo del paso del mejor modo posible, +para encontrar la oficina de pasaportes, la casa +de la embajada, y los sugetos para quienes lleva +carta de recomendacion. Este tiempo no es muy á +propósito para observar; y si á ratos toma coche, +para librarse de cansancio y evitar extravío, tanto +peor para los apuntes de su cartera: todo desfila +á sus ojos con mucha rapidez como en linterna +mágica las ilusiones de los cuadros; recogerá muy +gratas sensaciones, pero no muchas noticias. Viene +en seguida la visita de los principales edificios, +monumentos, bellezas y preciosidades cuyo índice<span class='pagenum'><a name="Page_76" id="Page_76">[Pg 75]</a></span> +encuentra en la <i>guia</i>; y ó la capital no ha de ser +de las mayores, ó se le han pasado muchos dias +en la expresada tarea. La estacion se adelanta, es +preciso todavía visitar otras ciudades, acudir á los +baños, presenciar tal ó cual escena en un punto +lejano, el viajero ha de tomar la posta, y correr á +ejecutar en otra parte lo que acaba de practicar allí. +A los pocos meses de su partida del suelo natal, +está ya de vuelta, y ordena durante el invierno +sus apuntes, y en la primavera se halla de venta +un abultado tomo sobre el viaje. Agricultura, +artes, comercio, ciencia, política, ideas populares, +religion, usos, costumbres, carácter, todo lo ha +observado de cerca el afortunado viajero; en su +libro se halla la estadística universal del pais; creedle +sobre su palabra y podréis ahorraros el trabajo +de salir de vuestro gabinete, sin que ignoreis los +mas pequeños y delicados pormenores.</p> + +<p>¿Cómo ha podido adquirir tanta copia de noticias? +Un Argos no bastara para ver y notar tanto +en tan breve tiempo; y ademas, ¿cómo habrá sabido +lo que pasaba allí donde no ha estado, es decir, +á centenares de leguas á derecha é izquierda de la +carretera, canal ó rio por donde viajaba? Hélo +aquí. Cuando al dar los primeros rayos del sol á +la portezuela del coche, se habrá dispertado, y +bostezando, y desperezándose habrá echado una +ojeada sobre el pais, que no se parece ya á lo que +era el de anoche, cruzando y arreglando las piernas +con el caballero de enfrente, habrá trabado +quizas la siguiente conversacion.—V. conoce el +pais este?—Un poco.—El pueblo aquel cómo se +llama?—Si mal no me acuerdo es N.—Los principales +<span class='pagenum'><a name="Page_77" id="Page_77">[Pg 76]</a></span> +productos del pais?—N.—¿La industria?—N.—Carácter?—Flemático +como el postillon.—Riqueza?—Como judios.</p> + +<p>Entre tanto llega el coche al parador, el de las +respuestas se marcha quizas sin despedirse; y sus +informes que se ignoran de quién sean, figurarán +cual datos positivos entre los apuntes del observador, +que tendrá la humorada de afirmar que +cuenta lo que ha visto.</p> + +<p>Pero como estos recursos no son suficientes y +dejarian muy incompleta la descripcion, recogerá +cuídadosamente los trajes extraños, los edificios +irregulares, las danzas grotescas que se le hayan +ofrecido al paso, y héos aquí un cuadro de costumbres +generales que nada dejará que desear. +Sin embargo, aun hay otra mina que explotará el +viajero, y de donde sacará tal vez el principal +tesoro. En los periódicos y en las <i>guias</i>, encontrará +en crecido número las noticias que ha menester +para formar su estadística; y con los datos que de +allí saque, puestos en órden diferente, intercalando +alguna cosa de lo que ha visto ú oido ó conjeturado, +resultará un todo que se hará circular como +fruto de los trabajos investigadores del viajero, y +en sustancia no será mas en su mayor parte, que +cuentos de un cualquiera, y traducciones y plagios +de periódicos y obras.</p> + +<p>Para que no se extrañe la severidad con que +trato á los autores de <i>viajes</i>, sin que por esto me +proponga rebajar el mérito donde quiera que se +halle, bastará recordar las necedades y disparates +que han publicado algunos extranjeros que han +viajado por España. Lo que á nosotros nos ha sucedido +<span class='pagenum'><a name="Page_78" id="Page_78">[Pg 77]</a></span> +puede muy bien acontecer á otros pueblos; +saliendo bien ó mal parados, aplaudidos con exageracion, +ó criticados con injusticia, segun el humor, +las ideas, y otras cualidades del lijero pintor +que se empeñaba en sacar copia de originales que +no habia visto.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Modo de estudiar un pais.</h4> + +<p>La razon y la experiencia enseñan, que para +formar cabal concepto de una pequeña comarca, +y poderla describir tal como es, bajo el aspecto +material y moral, es necesario estar familiarizado +con la lengua, pasar allí larga temporada, abundar +de relaciones, estar en trato continuo sin cansarse +de preguntar y observar. No creo que haya otro +medio de adquirir noticias exactas y formar acertado +juicio; lo demas es andarse en generalidades, +y llenarse la cabeza de errores é inexactitudes. +Hasta que se estudien los paises de esta manera, +hasta que se forme de esta suerte su estadística +material y moral, no serán bien conocidos. Estarán +pintados en los libros como en los mapas muy +pequeños que nos ofrecen á la vista dilatadas regiones: +todo está cubierto de nombres, y de círculos, +y de crucecitas, y de cordilleras de montañas +y de corrientes de rios; pero medid con el compas +las distancias, y andaos por el mundo sin otra +regla; á menudo creeréis estar muy cerca de una +ciudad, de un rio, de un monte, que distan sin +embargo nada ménos que cien leguas.</p> + +<p>En suma, ¿quereis adquirir noticias exactas<span class='pagenum'><a name="Page_79" id="Page_79">[Pg 78]</a></span> +sobre un pais, y formar de su estado concepto +verdadero y cabal? estudiadlo de la manera sobredicha, +ó leed á quien lo hubiere estudiado de esta +suerte. Y si no truviereis proporcion para ello, +contentaos con cuatro cosas generales, que os +sacarán airoso de una conversacion con vuestros +iguales en aquella clase de conocimientos; pero +guardaos de asentar sobre estos datos un sistema +filosófico, político ó económico; y andad con +tiento en lucir vuestra ciencia, si os encontrarais +con algun natural del pais, y no quereis exponeros +á ser objeto de risa<a name="FNanchor_10_11" id="FNanchor_10_11"></a><a href="#Footnote_10_11" class="fnanchor">[10]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XI" id="CAPITULO_XI"></a>CAPÍTULO XI.</h2> + +<h3>HISTORIA.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, y evitar +errores, en los estudios históricos.</h4> + +<p>El estudio de la historia es no solo útil sino +tambien necesario. Los mas escépticos no le descuidan; +porque, aun cuando no le admitiesen +como propio para conocer la verdad, al ménos no +le desdeñarian como indispensable ornamento. +Ademas que la duda llevada á su mayor exageracion +no puede destruir un número considerable +de hechos, que es preciso dar por ciertos, si no +queremos luchar con el sentido comun.</p> + +<p>Así, uno de los primeros cuidados que deben<span class='pagenum'><a name="Page_80" id="Page_80">[Pg 79]</a></span> +tenerse en esta clase de estudios es distinguir lo +que hay en ellos de absolutamente cierto. De esta +manera se encomienda á la memoria lo que no +admite sombra de duda, y queda luego desembarazado +el lector para andar clasificando lo que no +llega á tan alto grado de certeza, ó es solamente +probable, ó tiene muchos visos de falso.</p> + +<p>¿Quién dudará que existieron en oriente grandes +imperios, que los griegos fueron pueblos muy +adelantados en civilizacion y cultura, que Alejandro +hizo grandes conquistas en el Asia, que los +romanos llegaron á ser dueños de una gran parte +del mundo conocido, que tuvieron por rival á la +república de Cartago, que el imperio de los señores +del mundo fué derribado por una irrupcion de +bárbaros venidos del norte, que los musulmanes +se apoderaron del Africa septentrional, destruyeron +en España el reino de los godos y amenazaron +otras regiones de Europa, que en los siglos medios +existió el sistema del feudalismo, y mil y mil otros +acontecimientos ya antiguos ya modernos, de los +cuales estamos tan seguros como de que existen +Lóndres y Paris?</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias. +Aplicaciones.</h4> + +<p>Pero admitidos como indudables cierta clase de +hechos, queda anchuroso campo para disputar +sobre otros y desecharlos, ó darles crédito; y hasta +con respecto á los que no consienten ningun género +de duda, pueden espaciarse la erudicion, la crítica +y la filosofía de la historia, en el exámen y juicio<span class='pagenum'><a name="Page_81" id="Page_81">[Pg 80]</a></span> +de las circunstancias con que los historiadores los +acompañan. Es incuestionable que existieron las +guerras llamadas púnicas, que en ellas Cartago y +Roma se disputaron el imperio del Mediterráneo, +de las costas de Africa, España é Italia, y que al +fin salió triunfante la patria de los Escipiones, venciendo +á Aníbal y destruyendo la capital enemiga: +pero las circunstancias de aquellas guerras ¿fueron +tales como nosotros las conocemos? En el retrato +que se nos hace del carácter cartagines, en el señalamiento +de las causas que provocaron los rompimientos, +en la narracion de las batallas, de las +negociaciones, y otros puntos semejantes, ¿seria +posible que hubiésemos sido engañados? Los historiadores +romanos, de quienes hemos recibido la +mayor parte de las noticias, ¿no habrán mezclado +mucho de favorable á su nacion, y de contrario á +la rival? Aquí entra la duda, aquí el discernimiento; +aquí entra ora el admitir con recelo y desconfianza, +ora el desechar sin reparo, ora el suspender con +mucha frecuencia el juicio.</p> + +<p>¿Qué seria de la verdad á los ojos de las generaciones +venideras, si por ejemplo la historia de +las luchas entre dos naciones modernas, quedase +únicamente escrita por los autores de una de las +dos rivales? Y esto sin embargo, lo han publicado +los unos en presencia de los otros, corrigiéndose +y desmintiéndose recíprocamente, y los acontecimientos +se verificaron en épocas que abundaban ya +de medios de comunicacion, y en que era mucho +mas difícil sostener falsedades de bulto. ¿Qué será +pues viniéndonos las narraciones por un conducto +solo, y tan sospechoso, por interesado; y tratándose +<span class='pagenum'><a name="Page_82" id="Page_82">[Pg 81]</a></span> +de tiempos tan distantes, de comunicaciones +tan escasas, y en que no se conocian los medios de +publicidad que han disfrutado los modernos?</p> + +<p>Mucho se deberá desconfiar tambien de los griegos +cuando nos refieren sus gigantescas hazañas, +las matanzas de innumerables persas, sus rasgos +de patriotismo heróico, y cien cosas por este tenor. +La fe ciega, el entusiasmo sin límites, la admiracion +por aquel pueblo de increibles hazañas, allá +se queda para los sencillos; que quien conoce el +corazon del hombre, quien ha visto con sus propios +ojos tanto exagerar, desfigurar y mentir, dice +para sí: «el negocio debió de ser grave y ruidoso; +parece que en efecto no se portaron mal esos griegos; +pero en cuanto á saber el respectivo número +de combatientes, y otros pormenores, suspendo +el juicio hasta que hayan resucitado los persas, y +los oiga pintar á su modo los acontecimientos y +sus circunstancias.»</p> + +<p>Esta regla de prudencia es susceptible de infinitas +aplicaciones á lo antiguo y moderno. El lector +que de ella se penetre, y no la olvide al leer la historia, +dé por seguro que se ahorrará muchísimos +errores, y sobre todo no desperdiciará tiempo y +trabajo en recordar si fueron sesenta ó setenta mil +los que murieron en tal ó cual refriega, y si los +pobres que anduvieron de vencida, y no pueden +desmentir al cronista, eran en número cuadruplicado +ó quintuplicado, para su mayor ignominia y +afrenta.<span class='pagenum'><a name="Page_83" id="Page_83">[Pg 82]</a></span></p> + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Algunas reglas para el estudio de la historia.</h4> + +<p>Como la historia no entra en esta obrita sino +como uno de tantos objetos que no deben pasarse +por alto cuando se trata de la investigacion de la +verdad, fuera inoportuno extenderse demasiado +en señalar reglas para su estudio; esto por sí solo, +reclamaria un libro de no pequeño volúmen; y no +conviene gastar un espacio que bien se ha menester +para otras cosas. Así me limitaré á prescribir lo +ménos que pueda, y con la mayor brevedad que +alcance.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 1ª.</p> + +<p>Conforme á lo establecido mas arriba (Cap. VIII), +es preciso atender á los medios que tuvo á mano el +historiador para encontrar la verdad, y á las probabilidades +de que sea veraz ó no.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 2ª.</p> + +<p>En igualdad de circunstancias, es preferible el +testigo ocular.</p> + +<p>Por mas autorizados que sean los conductos, +siempre son algo peligrosos; las narraciones que +pasan por muchos intermedios suelen ser como +los líquidos, los que siempre se llevan algo del +canal por donde corren. Desgraciadamente abundan +mucho en los canales la malicia y el error.<span class='pagenum'><a name="Page_84" id="Page_84">[Pg 83]</a></span></p> + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 3ª.</p> + +<p>Entre los testigos oculares, es preferible en +igualdad de circunstancias, el que no tomó parte +en el suceso, y no ganó ni perdió con él. (V. Cap. +VIII.)</p> + +<p>Por mas crédito que se merezca César cuando +nos refiere sus hazañas, claro es que á sus enemigos +no los habia de pintar pocos y cobardes, ni +describirnos sus empresas como demasiado asequibles. +Los prodigios de Aníbal contados por sus +mismos enemigos, valen por cierto algo mas.</p> + +<p>¿Cómo vemos narradas las revoluciones modernas? +Segun las opiniones é intereses del escritor. +Un hombre de aventajado talento ha dado á luz una +historia del levantamiento y revolucion de España +en la época de 1808; y sin embargo, al tratar de +las Córtes de Cádiz, al traves del lenguaje anticuado, +y del tono grave y sesudo, bien se trasluce +el jóven y fogoso diputado de las constituyentes.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 4ª.</p> + +<p>El historiador contemporáneo es preferible; +teniendo empero el cuidado de cotejarle con otro +de opiniones é intereses diferentes, y de separar +en ambos el hecho narrado de las causas que se le +señalan, resultados que se le atribuyen, y juicio +de los escritores.</p> + +<p>Por lo comun, hay en los acontecimientos algo +que descuella, y se presenta á los ojos demasiado +de bulto para que pueda negarlo la parcialidad del +historiador. En tal caso exagera ó disminuye, echa<span class='pagenum'><a name="Page_85" id="Page_85">[Pg 84]</a></span> +mano de colores halagüeños ó repugnantes, busca +explicaciones favorables apelando á causas imaginarias, +y señalando efectos soñados: pero el hecho +está allí; y los esfuerzos del escritor apasionado +ó de mala fe, no hacen mas que llamar la atencion +del avisado lector para que fije la vista con atencion +en lo que hay, y no vea ni mas ni ménos de +lo que hay.</p> + +<p>Los historiadores apasionados de Napoleon hablarán +á la posteridad del fanatismo y crueldad de +la nacion española, pintándola como un pueblo +estúpido que no quiso ser feliz; referirán los mil +motivos que tuvo el gran Capitan para entremeterse +en los negocios de la Península, y señalarán un +millon de causas para explicar lo poco satisfactorio +de los resultados. Por supuesto que llegarán á concluir +que por esto no se empañan en lo mas mínimo +las glorias del héroe. Pero el lector juicioso y +discreto descubrirá la verdad á pesar de todos los +amaños para oscurecerla. El historiador no habrá +podido ménos de confesar á su modo y con mil rodeos, +que Napoleon ántes de comenzar la lucha, +y miéntras las fuerzas del Marques de la Romana +le auxiliaban en el norte, introdujo en España con +palabras de amistad, un numeroso ejército, y se +apoderó de las principales ciudades y fortalezas, +inclusa la capital del reino; que colocó en el trono +á su hermano José; y que al fin José y su ejército +despues de seis años de lucha, se vieron precisados +á repasar la frontera. Esto no lo habrá negado el historiador; +pues bien, esto basta: píntense los pormenores +como se quiera, la verdad quedará en su +lugar. He aquí lo que dirá el sensato lector: «tú,<span class='pagenum'><a name="Page_86" id="Page_86">[Pg 85]</a></span> +historiador parcial, defiende admirablemente la +reputacion y buen nombre de tu héroe, pero resulta +de tu misma narracion, que él ocupó el pais protestando +amistad, que invadió sin título, que atacó +á quien le ayudaba, que se valió de traicion para +llevarse al rey, que peleó durante seis años sin +ningun provecho. De una parte estaban pues la +buena fe del aliado, la lealtad del vasallo, y el +arrojo y la constancia del guerrero; de otra podian +estar la pericia y el valor, pero á su lado resaltan +la mala fe, la usurpacion, y la esterilidad de una +dilatada guerra. Hubo pues yerro y perfidia en la +concepcion de la empresa, maldad en la ejecucion; +razon y heroismo en la resistencia.»</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 5ª.</p> + +<p>Los anónimos merecen poca confianza.</p> + +<p>El autor habrá tal vez callado su nombre por +modestia ó por humildad; pero el público que lo +ignora, no está obligado á prestar crédito á quien +le habla con un velo en la cara. Si uno de los frenos +mas poderosos, cual es el temor de perder la +buena reputacion, no es todavía bastante para +mantener á los hombres en los límites de la verdad, +¿cómo podremos fiarnos de quien carece de él?</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 6ª.</p> + +<p>Antes de leer una historia es muy importante +leer la vida del historiador.</p> + +<p>Casi me atreveria á decir que esta regla, por lo +comun tan descuidada, es de las que deben ocupar +el lugar mas distinguido. En cierto modo se halla<span class='pagenum'><a name="Page_87" id="Page_87">[Pg 86]</a></span> +ya contenida en lo que llevo dicho mas arriba (Cap. +VIII); pero no será inútil haberla establecido por +separado, siquiera para tener ocasion de ilustrarla +con algunas observaciones.</p> + +<p>Claro es que no podemos saber qué medios tuvo +el historiador para adquirir el conocimiento de lo +que narra, ni el concepto que debemos formar de +su veracidad, si no sabemos quién era, cuál fué su +conducta, y demas circunstancias de su vida. En +el lugar en que escribió el historiador, en las formas +políticas de su patria, en el espíritu de su +época, en la naturaleza de ciertos acontecimientos, +y no pocas veces en la particular posicion del escritor, +se encuentra quizas la clave para explicar sus +declamaciones sobre tal punto, su silencio ó reserva +sobre tal otro; porqué pasó sobre este +hecho con pincel lijero, porqué cargó la mano +sobre aquel.</p> + +<p>Un historiador del revuelto tiempo de la Liga no +escribia de la misma suerte que otro del reinado +de Luis XIV; y trasladándonos á épocas mas cercanas, +las de la revolucion, de Napoleon, de la +restauracion, y de la dinastía de Orleans, han debido +inspirar al escritor otro estilo y lenguaje. +Cuando andaban animadas las contiendas entre los +papas y los príncipes, no era por cierto lo mismo +publicar una memoria sobre ellas, en Roma, Paris, +Madrid ó Lisboa. Si sabeis donde salió á luz el +libro que teneis en la mano, os haréis cargo de la +situacion del escritor; y así supliréis aquí, cercenaréis +allá; en una parte descifraréis una palabra +oscura, en otra comprenderéis un circunloquio; +en esta página apreciaréis en su justo valor una protesta, +<span class='pagenum'><a name="Page_88" id="Page_88">[Pg 87]</a></span> +un elogio, una restriccion; en aquella +adivinaréis el blanco de una confesion, de una +censura, ó señalaréis el verdadero sentido á una +proposicion demasiado atrevida.</p> + +<p>Pocos son los hombres que se sobreponen completamente +á las circunstancias que los rodean: +pocos son los que arrostran un gran peligro por la +sola causa de la verdad; pocos son los que en +situaciones críticas no buscan una transaccion +entre sus intereses y su conciencia. En atravesándose +riesgos de mucha gravedad, el mantenerse +fiel á la virtud es heroismo, y el heroismo es cosa +rara.</p> + +<p>Ademas que no siempre puede decirse que haya +obrado mal un escritor, por haberse atemperado +á las circunstancias, si no ha vulnerado los derechos +de la justicia y de la verdad. Casos hay en +que el silencio es prudente y hasta obligatorio; y +por lo mismo, bien se puede perdonar á un escritor +el que no haya dicho todo lo que pensaba, con +tal que no haya dicho nada contra lo que pensaba. +Por mas profundas que fuesen las convicciones de +Belarmino sobre la potestad indirecta, ¿habriais +exigido de él, que se expresase en Paris de la +misma suerte que en Roma? Esto hubiera equivalido +á decirle: «hablad de manera, que tan pronto +como el Parlamento tenga noticia de vuestra obra, +sean recogidos los ejemplares á mano armada, +quemado quizas uno de ellos por la mano del verdugo, +y vos expulsado de Francia ó encerrado en +un calabozo.»</p> + +<p>El conocimiento de la posicion particular del escritor, +de su conducta, moralidad, carácter, y<span class='pagenum'><a name="Page_89" id="Page_89">[Pg 88]</a></span> +hasta de su educacion, ilustran muchísimo al lector +de sus obras. Para formar juicio de las palabras +de Lutero sobre el celibato, servirá no poco el +saber que quien habla es un fraile apóstata, casado +con Catalina de Boré; y quien haya tenido paciencia +bastante para ruborizarse mil veces hojeando +las impudentes <i>confesiones</i> de Rousseau, será bien +poco accesible á ilusiones, cuando el filósofo de +Ginebra le hable de filantropía y de moral.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 7ª.</p> + +<p>Las obras póstumas publicadas por manos desconocidas +ó poco seguras, son sospechosas de +apócrifas ó alteradas.</p> + +<p>La autoridad de un ilustre difunto poco sirve en +semejantes casos: no es él quien nos habla, sino +el editor, bien seguro de que el interesado no le +podrá desmentir.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 8ª.</p> + +<p>Historias fundadas en memorias secretas y papeles +inéditos; publicaciones de manuscritos en +que el editor asegura no haber hecho mas que introducir +órden, limar frases, ó aclarar algunos +pasajes, no merecen mas crédito que el debido á +quien sale responsable de la obra.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 9ª.</p> + +<p>Relaciones de negociaciones ocultas, de secretos +de estado, anécdotas picantes sobre la vida privada +de personajes célebres, sobre tenebrosas intrigas,<span class='pagenum'><a name="Page_90" id="Page_90">[Pg 89]</a></span> +y otros asuntos de esta clase, han de recibirse con +extrema desconfianza.</p> + +<p>Si difícilmente podemos aclarar la verdad de lo +que pasa á la luz del sol, y á la faz del universo, +poco debemos prometernos tocante á lo que sucede +en las sombras de la noche y en las entrañas de la +tierra.</p> + + +<p><span class="smcap">REGLA</span> 10ª.</p> + +<p>En tratándose de pueblos antiguos ó muy remotos, +es preciso dar poco crédito á cuanto se nos +refiera, sobre riquezas del pais, número de moradores, +tesoros de monarcas, ideas religiosas, y +costumbres domésticas.</p> + +<p>La razon es clara: todos estos puntos son difíciles +de averiguar; es necesario mucho tiempo +de residencia, perfecto conocimiento de la lengua, +inteligencia en ramos de suyo muy difíciles y +complicados, medios de adquirir noticias exactas +sobre objetos ocultos que brindan á la exageracion +y en que por parte de los mismos naturales hay á +veces mucha ignorancia, y hasta sabiéndolo, tienen +mil y mil motivos para aumentar ó disminuir. Finalmente +en lo que toca á costumbres domésticas, +no se alcanza su exacto conocimiento, si no se +puede penetrar en lo interior de las familias, viéndolas +como hablan y obran en la efusion y libertad +de sus hogares<a name="FNanchor_11_12" id="FNanchor_11_12"></a><a href="#Footnote_11_12" class="fnanchor">[11]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_91" id="Page_91">[Pg 90]</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XII" id="CAPITULO_XII"></a>CAPÍTULO XII.</h2> + +<h3>CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE +CONOCER LA NATURALEZA, PROPIEDADES Y RELACIONES +DE LOS SERES.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Una clasificacion de las ciencias.</h4> + +<p>Conocidas las reglas que pueden guiarnos para +conocer la existencia de un objeto, fáltanos averiguar +cuales son las que podrán sernos útiles, al +investigar la naturaleza, propiedades y relaciones +de los seres. Estos, ó pertenecen al órden de la +naturaleza, comprendiendo en él todo cuanto está +sometido á las leyes necesarias de la creacion, á +los que apellidaremos <i>naturales</i>; ó al órden moral, +y los nombraremos <i>morales</i>; ó al órden de la sociedad +humana, que llamaremos <i>históricos</i> ó mas +propiamente <i>sociales</i>; ó al de una providencia extraordinaria, +que designaremos con el titulo de +<i>religiosos</i>.</p> + +<p>No insistiré sobre la exactitud de esta division; +confesaré sin dificultad, que en rigor dialéctico, +se le pueden hacer algunas objeciones; pero es +innegable que está fundada en la misma naturaleza +de las cosas, y en el modo con que el entendimiento +humano suele distinguir los principales +puntos de vista. Sin embargo, para manifestar con +mayor claridad la razon en que se apoya, hé aqui<span class='pagenum'><a name="Page_92" id="Page_92">[Pg 91]</a></span> +presentada en pocas palabras la filiacion de las +ideas.</p> + +<p>Dios ha criado el universo y cuanto hay en él, +sometiéndole á leyes constantes y necesarias; de +aquí el órden natural. Su estudio podria llamarse +filosofía natural.</p> + +<p>Dios ha criado al hombre dotándole de razon y +de libertad de albedrío; pero sujeto á ciertas leyes, +que no le fuerzan, mas le obligan: hé aquí el órden +moral, y el objeto de la filosofía moral.</p> + +<p>El hombre en sociedad ha dado origen á una +serie de hechos y acontecimientos: hé aquí el órden +social. Su estudio podria llamarse filosofía +social, ó si se quiere filosofía de la historia.</p> + +<p>Dios no está ligado por las leyes que él mismo +ha prescrito á las hechuras de sus manos: por +consiguiente puede obrar sobre y contra esas leyes, +y así es dable que existan una serie de hechos y +revelaciones de un órden superior al natural y +social: de aquí el estudio de la religion ó filosofía +religiosa.</p> + +<p>Dada la existencia de un objeto, pertenece á la +filosofía el desentrañarle, apreciarle y juzgarle; +ya que en la acepcion comun, esta palabra <i>filósofo</i>, +significa el que se ocupa en la investigacion +de la naturaleza, propiedades y relaciones +de los seres.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Prudencia científica y observaciones para alcanzarla.</h4> + +<p>En el buen órden del pensamiento filosófico entra +una gran parte de prudencia, muy semejante á la +que preside á la conducta práctica. Esta prudencia<span class='pagenum'><a name="Page_93" id="Page_93">[Pg 92]</a></span> +es de muy difícil adquisicion, es tambien el costoso +fruto de amargos y repetidos desengaños. Como +quiera, será bueno tener á la vista algunas observaciones +que pueden contribuir á engendrarla en +el espíritu.</p> + + +<p><span class="smcap">OBSERVACION</span> 1ª.</p> + +<p>La íntima naturaleza de las cosas nos es por lo +comun muy desconocida: sobre ella sabemos poco +é imperfecto.</p> + +<p>Conviene no echar nunca en olvido esta importantísima +verdad. Ella nos enseñará la necesidad +de un trabajo muy asiduo, cuando nos propongamos +descubrir y examinar la naturaleza de un objeto; +dado que lo muy oculto y abstruso, no se +comprende con aplicacion liviana. Ella nos inspirará +prudente desconfianza en el resultado de +nuestras investigaciones, no permitiéndonos que +con precipitacion nos lisonjeemos de haber encontrado +lo que buscamos. Ella nos preservará de +aquella irreflexiva curiosidad que nos empeña en +penetrar objetos cerrados con sello inviolable.</p> + +<p>Verdad poco lisonjera á nuestro orgullo, pero +indudable; certísima á los ojos de quien haya +meditado sobre la ciencia del hombre. El Autor +de la naturaleza nos ha dado suficiente conocimiento +para acudir á nuestras necesidades físicas +y morales, otorgándonos el de las aplicaciones y +usos que para este efecto pueden tener los objetos +que nos rodean; pero se ha complacido al parecer +en ocultar lo demas; como si hubiese querido +ejercitar el humano ingenio durante nuestra mansion +en la tierra, y sorprender agradablemente al<span class='pagenum'><a name="Page_94" id="Page_94">[Pg 93]</a></span> +espíritu al llevarle á las regiones que le aguardan +mas allá del sepulcro, desplegando á nuestros +ojos el inefable espectáculo de la naturaleza sin +velo.</p> + +<p>Conocemos muchas propiedades y aplicaciones +de la luz, pero ignoramos su esencia; conocemos +el modo de dirigir y fomentar la vegetacion, pero +sabemos muy poco sobre sus arcanos; conocemos +el modo de servirnos de nuestros sentidos, de +conservarlos y ayudarlos, pero se nos ocultan los +misterios de la sensacion; conocemos lo que es +saludable ó nocivo á nuestro cuerpo, pero en la +mayor parte de los casos nada sabemos sobre la +manera particular con que nos aprovecha ó daña. +¿Qué mas? calculamos continuamente el tiempo, +y la metafísica no ha podido aclarar bien lo que +es el tiempo; existe la geometría, y llevada á un +grado de admirable perfeccion; y su idea fundamental, +la extension, está todavía sin comprender. +Todos moramos en el espacio, todo el universo +está en él; le sujetamos á riguroso cálculo y medida; +y la metafisica ni la ideología no han podido +decirnos aun en qué consiste; si es algo distinto de +los cuerpos, si es solamente una idea, si tiene naturaleza +propia, no sabemos si es un ser ó nada. +Pensamos y no comprendemos lo que es el pensamiento; +bullen en nuestro espíritu las ideas, é +ignoramos lo que es una idea; nuestra cabeza es +un magnífico teatro donde se representa el universo +con todo su esplendor, variedad y hermosura; +donde una fuerza incomprensible crea á +nuestro capricho mundos fantásticos, ora bellos, +ora sublimes, ora extravagantes, y no sabemos<span class='pagenum'><a name="Page_95" id="Page_95">[Pg 94]</a></span> +lo que es la imaginacion, ni lo que son aquellas +prodigiosas escenas, ni como aparecen ó desaparecen.</p> + +<p>¡Qué conciencia mas viva no tenemos de esa +inmensa muchedumbre de afecciones que apellidamos +sentimientos! y sin embargo ¿qué es el +sentimiento? El que ama siente el amor, pero no +le conoce; el filósofo que se ocupa en el exámen +de esta afeccion, señala quizas su orígen, indica +su tendencia y su fin, da reglas para su direccion; +pero en cuanto á la íntima naturaleza del amor, +se halla en la misma ignorancia que el vulgo. Son +los sentimientos como un flúido misterioso que +circula por conductos cuyo interior es impenetrable. +Por la parte exterior, se conocen algunos +efectos; en algunos casos se sabe de dónde viene +y adónde va, y no se ignora el modo de minorar +su velocidad, ó cambiar su direccion; pero el ojo +no puede penetrar en la oscura cavidad: el agente +queda desconocido.</p> + +<p>Nuestro propio cuerpo, ni todos cuantos nos +rodean, ¿sabemos por ventura lo que son? Hasta +ahora ¿ha habido algun filósofo que haya podido +explicarnos lo que es un cuerpo? Y sin embargo, +estamos continuamente en medio de cuerpos, y +nos servimos continuamente de ellos, y conocemos +muchas de sus propiedades, y de las leyes á que +estan sometidos, y un cuerpo forma parte de +nuestra naturaleza.</p> + +<p>Estas consideraciones no deben perderse nunca +de vista, cuando se nos ofrece examinar la íntima +naturaleza de una cosa para fijar los principios constitutivos +de su esencia. Seamos pues diligentes en<span class='pagenum'><a name="Page_96" id="Page_96">[Pg 95]</a></span> +investigar, pero muy mesurados en definir. Si no +llevamos estas cualidades á un alto grado de escrupulosidad, +nos acontecerá con frecuencia el sustituir +á la realidad las combinaciones de nuestra +mente.</p> + + +<p><span class="smcap">OBSERVACION</span> 2ª.</p> + +<p>Así como en matemáticas hay dos maneras de +resolver un problema; una acertando en la verdadera +resolucion; otra manifestando que la resolucion +es imposible; así acontece en todo linaje de +cuestiones: muchas hay cuya mejor resolucion es +manifestar que para nosotros son insolubles. Y no +se crea que esto último carezca de mérito, y que +sea fácil el discernimiento entre lo asequible é inasequible: +quien es capaz de ello, señal es que +conoce á fondo la materia de que se trata, y que se +ha ocupado con detenimiento en el exámen de sus +principales cuestiones.</p> + +<p>Es mucho el tiempo que se ahorra en habiendo +adquirido este precioso discernimiento: pues en +ofréciendose el caso, como que se adivina desde +luego si hay ó no los datos suficientes para llegar +á un resultado satisfactorio.</p> + +<p>El conocimiento de la imposibilidad de resolver, +es muchas veces mas bien histórico y experimental +que científico; es decir que un hombre instruido y +experimentado, conoce que una solución es imposible, +ó que raya en ello á causa de su extrema +dificultad, no porque pueda demostrarlo, sino +porque la historia de los esfuerzos que han hecho +otros y quizas de los propios, le manifiesta la impotencia +del entendimiento humano con relacion<span class='pagenum'><a name="Page_97" id="Page_97">[Pg 96]</a></span> +al objeto. A veces la misma naturaleza de las cosas +sobre las cuales se suscita la cuestion indica la imposibilidad +de resolverla. Para esto es necesario +abarcar de una ojeada los datos que se han menester, +conociendo la falta de los que no existen.</p> + + +<p><span class="smcap">OBSERVACION</span> 3ª.</p> + +<p>Como los seres se diferencian mucho entre sí en +naturaleza, propiedades y relaciones, el modo de +mirarlos, y el método de pensar sobre ellos han +de ser tambien muy diferentes.</p> + +<p>Imagínanse algunos que en sabiendo pensar sobre +una clase de objetos está ya trillado el camino para +lograr lo mismo con respecto á todos; bastando +para ello dirigir la atencion á lo que se quiere estudiar +de nuevo. De aquí es, que se oye en boca +de muchos, y se lee tambien en uno que otro +autor, la insigne falsedad de que la mejor lógica +son las matemáticas, porque acostumbran á pensar +en todas materias con rigor y exactitud.</p> + +<p>Para desvanecer esta equivocacion, basta observar +que los objetos que se ofrecen á nuestro espíritu +son de órdenes muy diferentes, que los medios de +que disponemos para alcanzarlos nada tienen de +parecido, que las relaciones que con nosotros los +unen son desemejantes, y que en fin la experiencia +está enseñando todos los dias que un hombre dedicado +á dos clases de estudios resulta sobresaliente +en la una, y quizas muy mediano en la otra; que +en aquella piensa con admirable penetracion y +discernimiento, miéntras en esta no se eleva sobre +miserables vulgaridades.<span class='pagenum'><a name="Page_98" id="Page_98">[Pg 97]</a></span></p> + +<p>Hay verdades matemáticas, verdades físicas, +verdades ideológicas, verdades metafísicas; las +hay morales, religiosas, políticas; las hay literarias +é históricas; las hay de razon pura, y otras +en que se mezclan por necesidad la imaginacion y +el sentimiento; las hay meramente especulativas, +y las hay que por necesidad se refieren á la práctica; +las hay que solo se conocen por raciocinio, +las hay que se ven por intuicion, y las hay de que +solo nos informamos por la experiencia; en fin, son +tan variadas las clases en que podrian distribuirse, +que fuera difícil reducirlas á guarismo.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Los sabios resucitados.</h4> + +<p>El lector palpará el fundamento de lo que acabo +de exponer, y se desentenderá en adelante de las +frivolas objeciones que pudiera presentar el espíritu +de sutileza y cavilacion, asistiendo á la escena +que voy á ofrecerle, en la cual encontrará retratada +al vivo la naturaleza de las cosas, y explicada +y demostrada á un mismo tiempo la importante +verdad que deseo inculcarle.</p> + +<p>Yo supongo reunidos en un vasto establecimiento +un gran número de hombres célebres, los que resucitados +tales como eran en vida, con los mismos +talentos é inclinaciones, pasan algunos dias encerrados +allí, bien que con amplia libertad de ocuparse +cada cual en lo que fuere de su agrado. La +mansion está preparada como tales huéspedes se +merecen; un riquísimo archivo, una inmensa biblioteca, +un museo donde se hallan reunidas las<span class='pagenum'><a name="Page_99" id="Page_99">[Pg 98]</a></span> +mayores maravillas de la naturaleza y del arte; +espaciosos jardines adornados con todo linaje de +plantas, largas hileras de jaulas donde rugen, +braman, aullan, silban, se revuelven, se agitan, +todos los animales de Europa, Asia, Africa y +América. Allí estan Gonzalo de Córdoba, Cisneros, +Richelieu, Cristóbal Colon, Hernan Cortés, Napoleon, +Tasso, Milton, Boileau, Corneille, Racine, +Lope de Vega, Calderon, Molière, Bossuet, +Massillon, Bourdaloue, Descártes, Malebranche, +Erasmo, Luis Vives, Mabillon, Vieta, Fermat, +Bacon, Keplero, Galileo, Pascal, Newton, Leibnitz, +Miguel Angelo, Rafael, Linneo, Buffon y +otros que han trasmitido á la posteridad su nombre +inmortal.</p> + +<p>Dejadlos hasta que se hayan hecho cargo de la +distribucion de las piezas, y cada cual haya podido +entregarse á los impulsos de su inclinacion +favorita. El gran Gonzalo leerá con preferencia las +hazañas de Escipion en España, desbaratando á +sus enemigos con su estrategia, aterrándolos con +su valor, y atrayéndose el ánimo de los naturales +con su gallarda apostura y conducta generosa. +Napoleon se ocupará en el paso de los Alpes por +Aníbal, en las batallas de Cánas y Trasimeno; se +indignará al ver á César vacilante á la orilla del +Rubicon, golpeará la mesa con entusiasmo al mirarle +cual marcha sobre Roma, vence en Farsalia, +sojuzga el Africa, y se reviste de la dictadura. +Tasso y Milton tendrán en sus manos la Biblia, +Homero y Virgilio; Corneille y Racine á Sófocles +y Eurípides; Molière á Aristófanes, Lope de Vega, +y Calderon; Boileau á Horacio; Bossuet, Massillon<span class='pagenum'><a name="Page_100" id="Page_100">[Pg 99]</a></span> +y Bourdaloue á san Juan Chisóstomo, san Agustin, +san Bernardo; miéntras Erasmo, Luis Vives y Mabillon +estarán revolviendo el archivo, andando á +caza de polvorientos manuscritos para completar +un texto truncado, aclarar una frase dudosa, enmendar +una expresion incorrecta, ó resolver un +punto de crítica. Entre tanto sus ilustres compañeros +se habrán acomodado conforme á su gusto +respectivo. Quien estará con el telescopio en la +mano, quien con el microscopio, quien con otros +instrumentos; al paso que algunos, inclinados sobre +un papel cubierto de signos, letras y figuras +geométricas, estarán absortos en la resolucion de +los problemas mas abstrusos. No estarán ociosos +los maquinistas, ni los artistas, ni los naturalistas; +y bien se deja entender que encontraremos á Buffon +junto á las verjas de una jaula, á Linneo en el +jardin, á Whatt examinando los modelos de maquinaria, +y á Rafael y Miguel Angelo, en las galerías +de cuadros y estatuas.</p> + +<p>Todos pensarán, todos juzgarán, y sin duda que +sus pensamientos serán preciosos, y sus fallos respetables; +y sin embargo estos hombres no se entenderian +unos á otros, si se hablasen los de profesiones +diferentes; si trocais los papeles, será +posible que de una sociedad de genios hagais una +reunion de capacidades vulgares, que tal vez +llegue á ser divertida con los disparates de insensatos.</p> + +<p>¿Veis á ese cuyos ojos centellean, que se agita +en su asiento, da recias palmadas sobre la mesa, +y al fin se deja caer el libro de la mano, exclamando: +<i>bien, muy bien, magnifico?</i>.... ¿Notais<span class='pagenum'><a name="Page_101" id="Page_101">[Pg 100]</a></span> +aquel otro que tiene delante de sí un libro cerrado, +y que con los brazos cruzados sobre el pecho, los +ojos fijos, y la frente contraida y torva, manifiesta +que está sumido en meditacion profunda, y que al +fin vuelve de repente en sí, y se levanta diciendo: +«<i>evidente, exacto, no puede ser de otra manera....?</i>» +Pues el uno es Boileau, que lee un trozo escogido +de la carta á los Pisones, ó de las Sátiras, y que á +pesar de saberlo de memoria, lo encuentra todavía +nuevo, sorprendente, y no puede contener los +impulsos de su entusiasmo: el otro es Descártes +que medita sobre los colores y resuelve que no son +mas que una sensacion. Aproximadlos ahora y +haced que se comuniquen recíprocamente sus pensamientos; +Descártes tendrá á Boileau por muy +frívolo, pues que tanto le afecta una imágen bella +y oportuna, ó una expresion enérgica y concisa; +y Boileau se desquitará á su vez sonriéndose desdeñosamente +del filósofo cuya doctrina choca con el +sentido comun, y tiende á desencantar la naturaleza.</p> + +<p>Rafael contempla extasiado un cuadro antiguo +de raro mérito; en la escena, el sol se ha ocultado +en el ocaso, las sombras van cubriendo la tierra, +descúbrese en el firmamento el cuadrante de la +luna, y algunas estrellas que brillan como antorchas +en la inmensidad de los cielos. Descuella en +el grupo una figura que con los ojos clavados en +el astro de la noche, y con ademan dolorido y +suplicante, diríase que le cuenta sus penas, y le +conjura que le dé auxilio en tremenda cuita. Entre +tanto acierta á pasar por allí un personaje que +anda meditabundo de una parte á otra; y reparando<span class='pagenum'><a name="Page_102" id="Page_102">[Pg 101]</a></span> +en la luna y estrellas, y en la actitud de la +mujer que las mira, se detiene y articula entre +dientes, no sé qué cosas sobre paralaje, planos +que pasan por el ojo del espectador, semidiámetros +terrestres, tangentes á la órbita, focos de la +elipse, y otras cosas por este tenor que distraen á +Rafael, y le hacen marchar á grandes pasos hácia +otro lado, maldiciendo al bárbaro astrónomo y a +su astronomía.</p> + +<p>Allí está Mabillon con un viejo pergamino, calándose +mil veces los anteojos, y ora tomando la luz +en una direccion, ora en otra, por si puede sacar +en limpio una línea medio borrada, donde sospecha +que ha de encontrar lo que busca, y miéntras el +buen monje se halla atareado en su faena se le +llega un naturalista rogándole que disimule, y armando +su microscopio se pone á observar, si descubre +en el pergamino algunos huevos de polilla. +El pobre Linneo tenia recogidas unas florecitas y +las estaba distribuyendo, cuando pasan por allí +Tasso y Milton recitando en alta y sentida voz un +soberbio pasaje, y no advierten que lo echan todo +á rodar, y que con una pisada destruyen el trabajo +de muchas horas.</p> + +<p>En fin aquellos hombres acabaron por no entenderse, +y fué preciso encerrarlos de nuevo en sus +tumbas para que no se desacreditasen y no perdiesen +sus títulos á la inmortalidad.</p> + +<p>Lo que veia el uno no acertaba á verlo el otro, +aquel reputaba á este por estúpido, y este á su vez +le pagaba con la misma moneda. Lo que el uno +apreciaba con admirable tino, el otro lo juzgaba +disparatando; lo que uno miraba como inestimable<span class='pagenum'><a name="Page_103" id="Page_103">[Pg 102]</a></span> +tesoro, considerábalo el otro cual miserable bagatela. +¿Y esto porqué? ¿Cómo es que grandes pensadores +discuerden hasta tal punto? ¿Cómo es que +las verdades no se presenten á los ojos de todos +de una misma manera? Es que estas verdades son +de especies muy diferentes; es que el compas y la +regla no sirven para apreciar lo que afecta el corazon; +es que los sentimientos nada valen en el +cálculo y en la geometría; es que las abstracciones +metafísicas nada tienen que ver con las ciencias +sociales; es que la verdad pertenece á órdenes tan +diferentes cuanto lo son las naturalezas de las cosas, +porque la verdad es la misma realidad.</p> + +<p>El empeño de pensar sobre todos los objetos de +un mismo modo, es un abundante manantial de +errores; es trastornar las facultades humanas; es +transferir á unas lo que es propio exclusivamente +de otras. Hasta los hombres mas privilegiados á +quienes el Criador ha dotado de una comprension +universal, no podrán ejercerla cual conviene, si +cuando se ocupan de una materia, no se despojan +en cierto modo de sí mismos, para hacer obrar las +facultades que mejor se adaptan al objeto de que +se trata<a name="FNanchor_12_13" id="FNanchor_12_13"></a><a href="#Footnote_12_13" class="fnanchor">[12]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_104" id="Page_104">[Pg 103]</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XIII" id="CAPITULO_XIII"></a>CAPÍTULO XIII.</h2> + +<h3>LA BUENA PERCEPCION.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>La idea.</h4> + +<p>Percibir con claridad, exactitud y viveza, juzgar +con verdad, discurrir con rigor y solidez, hé +aquí las tres dotes de un pensador; examinémoslas +por separado, emitiendo sobre cada una de ellas +algunas observaciones.</p> + +<p>¿Qué es una idea? No nos proponemos investigarlo +aquí. ¿Qué es la percepcion en su rigor +ideológico? Tampoco es este el blanco de nuestras +tareas, ni conduciria al fin que deseamos. Bastará +pues decir, en lenguaje comun, que percepcion +es aquel acto interior con el cual nos hacemos +cargo de un objeto: siendo la idea aquella imágen, +representacion, ó lo que se quiera, que sirve como +de pábulo á la percepcion. Así percibimos el círculo, +la elipse, la tangente á una de estas curvas; +percibimos la resultante de un sistema de fuerzas, +la razon inversa de estas en los brazos de una palanca, +la gravitacion de los cuerpos, la ley de +aceleracion en su descenso, el equilibrio de los +flúidos; percibimos la contradiccion del ser y no +ser á un mismo tiempo, la diferencia entre lo esencial +y accidental de los seres; percibimos los principios +de la moral; percibimos nuestra existencia<span class='pagenum'><a name="Page_105" id="Page_105">[Pg 104]</a></span> +y la de un mundo que nos rodea; percibimos una +belleza ó un defecto en un poema ó en un cuadro; +percibimos la sencillez ó complicacion de un negocio, +los medios fáciles ó arduos para llevarle á +cabo; percibimos la impresion agradable ó desagradable +que hace en nuestros semejantes tal ó +cual palabra, gesto ó suceso; en breve, percibimos +todo aquello de que se hace cargo nuestro +espíritu; y aquello que en lo interior nos parece +que nos sirve de espejo para ver el objeto, aquello +que ora está presente á nuestro entendimiento, +ora se retira, ó se adormece, aguardando que +otra ocasion lo dispierte ó que nosotros lo llamemos +para volverse á presentar; aquello que no +sabemos lo que es, pero cuya existencia no nos es +dable poner en duda, aquello se llama idea.</p> + +<p>Poco nos importan aquí las opiniones de los +ideólogos; por cierto que para pensar bien no es +necesario saber si la idea es distinta de la percepcion +ó no, si es la sensacion transformada ó no, +ni si nos ha venido por este ó aquel conducto, ó +si la tenemos innata ó adquirida. Para la resolucion +de todas estas cuestiones, sobre las cuales se +ha disputado siempre, y se disputará en adelante, +se necesitan actos reflejos que no puede hacer +quien no se ocupa de ideología, so pena de distraerse +de su tarea, y embarazar y extraviar lastimosamente +su pensamiento. Quien piensa, no +puede estar continuamente pensando que piensa +y cómo piensa; de otra suerte el objeto de su entendimiento +se cambiará; y en vez de ocuparse de +lo que debe, se ocupará de sí mismo.<span class='pagenum'><a name="Page_106" id="Page_106">[Pg 105]</a></span></p> + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Regla para percibir bien.</h4> + +<p>Percibiremos con claridad y viveza, si nos acostumbramos +á estar atentos á lo que se nos ofrece +(Cap.II); y si ademas hemos procurado adquirir +el necesario tino para desplegar en cada caso las +facultades que se adaptan al objeto presente.</p> + +<p>¿Se me da una definicion matemática? nada de +vaguedad, nada de abstracciones, nada de fantástico +ó sentimental, nada del mundo en su complicacion +y variedad; en este caso he de valerme de +la imaginacion, no mas que como del encerado +donde trazo los signos, y las figuras, y del entendimiento +como del ojo para mirar. Aclararé la +regla proponiendo un ejemplo de los mas sencillos: +una de las definiciones elementales de la +geometría.</p> + +<p>La circunferencia es una línea curva reentrante +cuyos puntos distan igualmente todos de uno que +se llama centro. Por lo pronto, es evidente que +no se trata aquí, ni de la circunferencia tal como +suele tomarse en sentido metafórico, cuando se +la aplica á objetos no geométricos; ni en un sentido +lato y grosero, como en los casos en que no +se necesita precision y rigor; debo pues considerar +la definicion dada como la expresion de un objeto +del órden ideal, al cual se aproximará mas ó +ménos la realidad.</p> + +<p>Pero, como las figuras geométricas se someten +á la vista y á la imaginacion, me valdré de una de +estas, y si es posible de ambas, para representarme<span class='pagenum'><a name="Page_107" id="Page_107">[Pg 106]</a></span> +aquello que quiero concebir. Trazada la figura en +el encerado, ó en la imaginacion, veo ó imagino +una circunferencia; pero ¿esto me basta para comprender +bien su naturaleza? No. El hombre mas +rudo la ve é imagina tan perfectamente como el +mas cumplido matemático; y no sabe darse cuenta +á sí mismo de lo que es una circunferencia. Luego +la vista ó la imaginacion de la figura, no son suficientes +para la idea geométrica completa. Ademas, +que si no se necesitara otra cosa, el gato +que acurrucado en una silla está contemplando +atentamente una curva que su amo acaba de trazar, +y que sin duda la ve tan bien como este, y +la imagina cuando cierra los ojos, tendria de la +misma una idea igualmente perfecta que Newton +ó Lagrange.</p> + +<p>¿Qué se necesita pues para que haya una percepcion +intelectual, que se conozca el conjunto de +condiciones de las cuales no puede faltar ninguna +sin que desaparezca la curva? Esto es lo explicado +por la definicion; y para que la percepcion sea +cabal, deberé hacerme cargo de cada una de dichas +condiciones, y su conjunto formará en mi +entendimiento la idea de la curva.</p> + +<p>Quien se haya ocupado en la enseñanza habrá +podido observar la diferencia que acabo de señalar. +Vista una circunferencia y la manera de trazarla +con el compas, el alumno mas torpe la reconoce +donde quiera que se le presente, y la describe +sin equivocarse. En esto no cabe diferencia entre +los talentos; pero viene el definir la curva, señalando +las condiciones que la forman, y entónces se +palpa lo que va de la imaginacion al entendimiento,<span class='pagenum'><a name="Page_108" id="Page_108">[Pg 107]</a></span> +entónces se conoce ya al jóven negado, al medianamente +capaz, al sobresaliente. ¿Qué es la circunferencia? +preguntais al primero.—Es esto que +acabo de trazar.—Pero bien, ¿en qué consiste? +¿cuál es la naturaleza de esta línea? ¿en qué se +diferencia de la recta que explicamos ayer? ¿Son +lo mismo la una que la otra?—Oh! no: esta es +así.... redonda.... aquí hay un punto....—Se +acuerda V. de la definición que da el autor? Sí, +señor; la circunferencia es una línea curva reentrante, +cuyos puntos distan igualmente todos de +uno que se llama centro.—¿Porqué la llamamos +curva?—Porque no tiene sus puntos en una misma +direccion.—¿Porqué, reentrante?—Porque +vuelve ó entra en sí misma.—Si no fuese reentrante, +¿seria circunferencia?—Sí señor.—¿No +acaba V. de decirnos que ha de serlo?—Ah! Sí +señor.—¿Porqué, en no siendo reentrante, ya +no seria circunferencia?—Porque.... la circunferencia.... porque....—En +fin cansado de esperar, +y de explicar, llamais á otro; que os da la +definicion, que os explica los términos, pero que +ahora se os deja la palabra <i>curva</i>, ahora la <i>igualmente</i>, +que si le obligais á una atencion mas perfecta, +se hace cargo de lo que le decís, lo repite +muy bien, pero que á poco tiene otro olvido, ó +equivocacion, dando á entender que no se ha formado +todavía idea cabal, que no se da cumplida +razon á sí mismo del conjunto de condiciones necesarias +para formar una circunferencia.</p> + +<p>Llegais por fin á un alumno de entendimiento +claro y sobresaliente: traza la figura con mas ó +ménos desembarazo, segun su mayor ó menor<span class='pagenum'><a name="Page_109" id="Page_109">[Pg 108]</a></span> +agilidad natural, recita mas ó ménos rápidamente +las definiciones, segun la velocidad de la lengua; +pero llamadle al análisis, y notaréis desde luego +la claridad y precision de sus ideas, la exactitud +y concision de sus palabras, la oportunidad y tino +de las aplicaciones.—En la definicion ¿podríamos +omitir la palabra <i>línea</i>?—Como aquí ya hemos +advertido que solo tratamos de líneas, se daria por +sobrentendida; pero en rigor no, porque al decir +<i>curva</i>, podríase dudar si hablamos de superficies.—Y +expresando <i>línea</i>, podriamos omitir <i>curva</i>?—Me +parece que sí,... porque como añadimos +<i>reentrante</i>, ya excluimos la recta que no puede +serlo; y ademas la recta tampoco puede tener todos +sus puntos igualmente distantes de uno.—Y +la palabra <i>reentrante</i>, ¿no la pudiéramos pasar por +alto?—No señor; porque si la curva no vuelve +sobre sí misma ya no será una circunferencia; así, +por ejemplo, si en esta borro la parte A B, ya no +me queda una circunferencia sino un arco.—Pero, +añadiendo lo demas, de que todos los puntos han +de distar igualmente de uno que se llama centro, +bien parece que se sobrentiende que será reentrante....—No +señor, porque en el arco que +tenemos á la vista hay la equidistancia, y sin embargo +no es reentrante.—Y la palabra <i>igualmente</i>?—Es +indispensable; de otro modo seria no decir +nada; porque una recta tambien tiene todos sus +puntos distantes de uno que no se halle en ella; y +ademas una curva que trazo á la aventura, rasgueando +así.... sobre el encerado, tiene tambien +todos sus puntos distantes de otro cualquiera, +como A.... que señalo fuera de ella. +<span class='pagenum'><a name="Page_110" id="Page_110">[Pg 109]</a></span></p> + +<p>Hé aquí una percepcion clara, exacta, cabal, +que nada deja que desear, que deja satisfecho al +que habla y al que oye.</p> + +<p>Acabamos de asistir al análisis de una idea geométrica, +y de señalar la diferencia entre sus grados +de claridad y exactitud; veamos ahora una +idea artística, y tratemos de determinar su mayor +ó menor perfeccion. En ambos casos hay percepcion +de una verdad; en ambos casos se necesita +atencion, aplicacion de las facultades del alma; +pero con el ejemplo que sigue palparemos que lo +que en el uno daña, en el otro favorece y vice-versa; +y que las clasificaciones y distinciones que +en el primero eran indicio de disposiciones felices, +son en el segundo una prueba de que el disertante +se ha equivocado al elegir su carrera.</p> + +<p>Dos jóvenes que acaban de salir de la escuela de +retórica, que recuerdan perfectamente cuanto en +ella se les ha enseñado, que serían capaces de decorar +los libros de texto de un cabo á otro, que +responden con prontitud á las preguntas que se +les hacen sobre tropos, figuras, clases de composicion, +etc., etc., y que en fin han desempeñado +los exámenes á cumplida satisfaccion de padres y +maestros, obteniendo ambos la nota de sobresaliente, +por haber contestado con igual desembarazo +y lucimiento, de manera que no era dable +encontrar entre los dos ninguna diferencia, estan +repasando las materias en tiempo de vacaciones, +y cabalmente leen un magnífico pasaje oratorio ó +poético.</p> + +<p>Camilo vuelve una y otra vez sobre las admirables +páginas, y ora derrama lágrimas de ternura,<span class='pagenum'><a name="Page_111" id="Page_111">[Pg 110]</a></span> +ora centellea en sus ojos el mas vivo entusiasmo. +«Esto es inimitable, exclama, es imposible leerlo +sin conmoverse profundamente! ¡qué belleza de +imágenes, qué fuego, qué delicadeza de sentimientos, +qué propiedad de expresion, qué +inexplicable enlace de concision y abundancia, de +regularidad y lozanía!» «¡Oh! sí, le contesta Eustaquio, +esto es muy hermoso; ya nos lo habian +dicho en la escuela; y si lo observas, verás que +todo está ajustado á las reglas del arte.»</p> + +<p>Camilo percibe lo que hay en el pasaje, Eustaquio +no; y sin embargo aquel discurre poco, apénas +analiza, solo pronuncia algunas palabras entrecortadas, +miéntras este diserta á fuer de buen +retórico. El uno ve la verdad, el otro no; ¿y porqué? +porque la verdad en este lugar es un conjunto +de relaciones, entre el entendimiento, la +fantasía y el corazon; es necesario desplegar á la +vez todas estas facultades, aplicándolas al objeto +con naturalidad, sin violencia ni tortura, sin distraerlas +con el recuerdo de esta ó aquella regla, +quedando el análisis, razonado y crítico para +cuando se haya sentido el mérito del pasaje. Enredarse +en discursos, traer á colacion este ó aquel +precepto, ántes de haberse hecho cargo del escogido +trozo, ántes de haberle <i>percibido</i>, es maniatar, +por decirlo así, el alma, no dejándole expedita +mas que una facultad cuando las necesita todas.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Escollo del análisis.</h4> + +<p>Hasta en las materias donde no entran para nada +la imaginacion y el sentimiento, conviene guardarse<span class='pagenum'><a name="Page_112" id="Page_112">[Pg 111]</a></span> +de la manía de poner en prensa el espíritu +obligándole á sujetarse á un método determinado, +cuando ó por su carácter peculiar, ó por los objetos +de que se ocupa, requiere libertad y desahogo. +No puede negarse que el análisis, ó sea la descomposicion +de las ideas, sirve admirablemente en +muchos casos para darles claridad y precision; +pero es menester no olvidar, que la mayor parte +de los seres son un <i>conjunto</i>, y que el mejor modo +de percibirlos es ver de una sola ojeada las partes +y relaciones que le constituyen. Una máquina desmontada +presenta con mas distincion y minuciosidad +las piezas de que está compuesta; pero no se +comprende tambien el destino de ellas, hasta que +colocadas en su lugar, se ve como cada una contribuye +al movimiento total. A fuerza de descomponer, +prescindir y analizar, Condillac y sus secuaces +no hallan en el hombre otra cosa que +sensaciones; por el camino opuesto Descártes y +Malebranche, apénas encontraban mas que ideas +puras, un refinado espiritualismo; Condillac pretende +dar razon de los fenómenos del alma, principiando +por un hecho tan sencillo como es el +acercar una rosa á la nariz de su hombre-estatua, +privado de todos los sentidos, excepto el olfato; +Malebranche busca afanoso un sistema para explicar +lo mismo; y no encontrándolo en las criaturas, +recurre nada ménos que á la esencia de Dios.</p> + +<p>En el trato ordinario, vemos á menudo laboriosos +razonadores que conducen su discurso con +cierta apariencia de rigor y exactitud, y que guiados +por el hilo engañoso van á parar á un solemne +dislate. Examinando la causa, notaremos que esto<span class='pagenum'><a name="Page_113" id="Page_113">[Pg 112]</a></span> +procede de que no miran el objeto sino por una +cara. No les falta análisis, tan pronto como una +cosa cae en sus manos la descomponen; pero tienen +la desgracia de descuidar algunas partes; y si +piensan en todas, no recuerdan que se han hecho +para estar unidas, que estan destinadas á tener +estrechas relaciones, y que si estas relaciones se +arrumban, el mayor prodigio podrá convertirse +en descabellada monstruosidad.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>El tintorero y el filósofo.</h4> + +<p>Un hábil tintorero estaba en su laboratorio ocupado +en las tareas de su profesion. Acertó á entrar +un observador minucioso, razonador muy analítico, +y entabló desde luego discusion sobre los +tintes y sus efectos, proponiéndose nada ménos +que convencer al tintorero, de que iba á echar á +perder las preciosas telas á que se aplicarian sus +composiciones. A la verdad, la cosa presentaba +mal aspecto, y el crítico no dejaba de apoyarse +en reflexiones especiosas. Aquí se veia una serie +de cazuelas con líquidos negruzcos, cenicientos, +parduzcos, ninguno de buen color, todos de mal +olor; allí unos pedacitos de goma pegajosa, desagradable +á la vista; enormes calderas estaban hirviendo, +donde se revolvian trozos de madera en +bruto, y en las cuales se iban echando unas hojas +secas, que al parecer solo podian servir para tirar +á la calle. El tintorero estaba machacando en un +mortero cien y cien materias que andaba sacando +ora de un pote, ora de una marmita, ora de un<span class='pagenum'><a name="Page_114" id="Page_114">[Pg 113]</a></span> +saquillo; y revolviéndolo todo, y pasándolo de +una cazuela á otra, y echando ora acá, ora acullá, +cucharadas de líquidos que apestaban, y de cuyo +contacto era preciso guardar el cútis porque le +roian mas que el fuego, se aprestaba á vaciar los +ingredientes en diferentes calderas, y sepultar en +aquella inmundicia gran número de materias y +manufacturas de inestimable valor. «Esto se va á +desperdiciar todo, decia el analítico. En esta cazuela +hay el ingrediente A, que como V. sabe, es +extremadamente cáustico, y que ademas da un +color muy feo. En esta otra hay la goma B, excelente +para manchar, y cuyas señales no se quitan +sino con muchísimo trabajo. En esta caldera hay +el palo C, que podria servir para dar un color grosero +y comun, pero que no alcanzo cómo ha de +producir nada exquisito. En una palabra, examinado +todo por separado, encuentro que V. emplea +ingredientes contrarios á lo que V. se propone; y +desde ahora doy por seguro, que en vez de sacar +nada conforme á las bellísimas muestras que tiene +V. en el despacho, va á sufrir una pérdida de consideracion +en su fama é intereses.» «Todo es posible, +señor filósofo, decia el inexorable tintorero, +tomando en sus manos las preciosas materias y +ricas manufacturas, y sumergiéndolas sin compasion +en las sucias y pestilentes calderas, todo es +posible, mas para dar fin á la discusion, déjese V. +ver por aquí dentro pocos días.» El filósofo volvió +en efecto, y el tintorero desvaneció todas las +objeciones, desplegando á sus ojos las telas que +por rigurosa demostracion debian estar malbaratadas. +¡Qué sorpresa! ¡qué humillacion para el<span class='pagenum'><a name="Page_115" id="Page_115">[Pg 114]</a></span> +analítico! Unas mostraban finísima grana, otras +delicado verde, otras hermoso azul, otras exquisito +naranjado, otras subido negro, otras un +blanco lijeramente cubierto con variado color; +otras ostentaban riquísimos jaspes donde campeaban +á un tiempo la belleza y el capricho. Los matices +eran innumerables y encantadores, las +manufacturas limpias, tersas, brillantes como si +hubieran estado cubiertas con cristales sin sufrir el +contacto de la mano del hombre. El filósofo se +marchó confuso y cabizbajo, diciendo para sí: +«no es lo mismo saber lo que es una cosa por sí +sola, ó lo que puede ser en combinacion con otras; +en adelante no me contentaré con descomponer y +separar, que tambien hace prodigios el componer +y reunir: testigo el tintorero.»</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Objetos vistos por una sola cara.</h4> + +<p>Entendimientos por otra parte muy claros y +perspicaces, se echan á perder lastimosamente +por el prurito de desenvolver una serie de ideas +que no representando el objeto sino por un lado, +acaban por conducir á resultados extravagantes. +De aquí es, que con la razon todo se prueba y todo +se impugna; y á veces un hombre que tiene evidentemente +la verdad de su parte, se halla precisado +á encastillarse en las convicciones, y resistir con +las armas del buen sentido y cordura á los ataques +de un sofista que se abre paso por todas las hendiduras, +y se escurre al traves de lo mas sólido y +compacto como filtrándose por los poros. La misma<span class='pagenum'><a name="Page_116" id="Page_116">[Pg 115]</a></span> +sobreabundancia de ingenio produce este defecto, +como las personas demasiado ágiles y briosas +se mantienen difícilmente en un paso mesurado +y grave.</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Inconvenientes de una percepcion demasiado rápida.</h4> + +<p>Es calidad preciosa la rapidez de la percepcion; +pero conviene estar prevenido contra su efecto ordinario, +que es la inexactitud. Sucédeles con frecuencia +á los que perciben con mucha presteza, +no hacer mas que desflorar el objeto; son como +las golondrinas, que deslizándose velozmente sobre +la superficie de un estanque, solo pueden coger los +insectos que sobrenadan; miéntras otras aves que +se sumergen enteramente ó posan sobre el agua, +y con el pico calan muy adentro, hacen servir á +su alimento hasta lo que se oculta en el fondo.</p> + +<p>El contacto de estos hombres es peligroso; porque +sea que hablen, sea que escriban, suelen distinguirse +por una facilidad encantadora; y, lo que +es todavía peor, comunican á todo lo que tratan +cierta apariencia de método, claridad y precision +que alucina y seduce. En la ciencia se dan á conocer +por sus principios claros, sus definiciones +sencillas, sus deducciones obvias, sus aplicaciones +felices. Caractéres que no pueden ménos de acompañar +el talento de concepcion profunda y cabal; +pero que imitados por otro de ménos aventajadas +partes, solo indican á veces superficialidad y lijereza, +como brilla limpia y trasparente el agua +poco profunda, regalando la vista con sus arenas +de oro<a name="FNanchor_13_15" id="FNanchor_13_15"></a><a href="#Footnote_13_15" class="fnanchor">[13]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_117" id="Page_117">[Pg 116]</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XIV" id="CAPITULO_XIV"></a>CAPÍTULO XIV.</h2> + +<h3>EL JUICIO.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Qué es el juicio. Manantiales de error.</h4> + +<p>Para juzgar bien conduce poco el saber si el +juicio es un acto distinto de la percepcion, ó si +consiste simplemente en percibir la relacion de +dos ideas. Prescindiré pues de estas cuestiones, y +solo advertiré que cuando interiormente decimos +que una cosa es ó no es, ó que es ó no es de esta +ó de aquella manera, entónces hacemos un juicio. +Así lo entiende el uso comun; y para lo que nos +proponemos, esto nos basta.</p> + +<p>La falsedad del juicio depende muchas veces de +la mala percepcion; así lo que vamos á decir, +aunque directamente encaminado al modo de juzgar +bien, conduce no poco á percibir bien.</p> + +<p>La proposicion es la expresion del juicio.</p> + +<p>Los falsos axiomas, las proposiciones demasiado +generales, las definiciones inexactas, las palabras +sin definir, las suposiciones gratuitas, las preocupaciones +en favor de una doctrina, son abundantes +manantiales de percepciones equivocadas ó incompletas +y de juicios errados.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Axiomas falsos.</h4> + +<p>Toda ciencia ha menester un punto de apoyo; +y quien se encarga de profesarla, busca con tanto<span class='pagenum'><a name="Page_118" id="Page_118">[Pg 117]</a></span> +cuidado este punto, como el arquitecto asienta el +fundamento sobre el cual ha de levantar el edificio. +Desgraciadamente, no siempre se encuentra lo que +se necesita; y el hombre es demasiado impaciente +para aguardar que los siglos que él no ha de ver, +proporcionen á las generaciones futuras el descubrimiento +deseado. Si no encuentra, finge; en vez +de construir sobre la realidad, edifica sobre las +creaciones de su pensamiento. A fuerza de cavilar +y sutilizar llega hasta el punto de alucinarse á sí +mismo, y lo que al principio fuera un pensamiento +vago, sin estabilidad ni consistencia, se convierte +en verdad inconcusa. Las excepciones embarazarian +demasiado; lo mas sencillo es asentar una +proposicion universal: hé aquí el axioma. Vendrán +luego numerosos casos que no se comprenden en +él; nada importa: con este objeto se halla concebido +en términos generales y confusos ó ininteligibles, +para que interpretándose de mil maneras +diferentes, sufra en su fondo todas las excepciones +que se quiera sin perder nada de su prestigiosa +reputacion. Entre tanto el axioma sirve admirablemente +para cimentar un raciocinio extravagante, +dar peso á un juicio disparatado, ó desvanecer +una dificultad apremiadora: y cuando se ofrecen +al espíritu dudas sobre la verdad de lo que se +defiende, cuando se teme que el edificio no venga +al suelo con fragorosa ruina, se dice á sí mismo +el espíritu: «no, no hay peligro; el cimiento es +firme; es un axioma, y un axioma es un principio +de eterna verdad.»</p> + +<p>Para merecer este nombre, es menester que la +proposicion sea tan patente al espíritu, como lo<span class='pagenum'><a name="Page_119" id="Page_119">[Pg 118]</a></span> +son al ojo los objetos que miramos presentes, á la +debida distancia, y en medio del dia. En no dejando +al entendimiento enteramente convencido desde +que se le ofrece, y una vez comprendido el significado +de los términos con que se le enuncia, no +debe ser admitido en esta clase. Viciadas las ideas +por un axioma falso, vense todas las cosas muy +diferentes de lo que son en sí; y los errores son +tanto mas peligrosos, cuanto el entendimiento descansa +en mas engañosa seguridad.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Proposiciones demasiado generales.</h4> + +<p>Si nos fuese conocida la esencia de las cosas, +podríamos asentar con respecto á ella proposiciones +universales, sin ningun género de excepcion; +porque siendo la esencia la misma en todos los +seres de una misma especie, claro es que lo que +del uno afirmásemos, seria igualmente aplicable +á todos. Pero como de lo tocante á dicha esencia +conocemos poco, y de una manera imperfecta, +y muchas veces nada, es de ahí que por lo comun +no es posible hablar de los seres, sino con relacion +á las propiedades que están á nuestro alcance, y +de las que á menudo no discernimos si estan radicadas +en la esencia de la cosa, ó si son puramente +accidentales. Las proposiciones generales se resienten +de este defecto; pues como expresan lo que +nosotros concebimos y juzgamos, no pueden extenderse +sino á lo que nuestro espíritu ha conocido. +De donde resulta que sufren mil excepciones que +no preveíamos; y tal vez descubrimos que se habia<span class='pagenum'><a name="Page_120" id="Page_120">[Pg 119]</a></span> +tomado por regla lo que no era mas que excepcion. +Esto sucede aun suponiendo mucho trabajo de +parte de quien establece la proposicion general; +¿qué será, si atendemos á la lijereza con que se +las suele formar y emitir?</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Las definiciones inexactas.</h4> + +<p>De estas puede decirse casi lo mismo que de los +axiomas; pues que sirven de luz para dirigir la +percepcion y el juicio, y de punto de apoyo para +afianzar el raciocinio. Es sobre manera difícil una +buena definicion, y en muchos casos imposible. +La razon es obvia; la definicion explica la esencia +de la cosa definida; y ¿cómo se explica lo que no +se conoce? A pesar de tamaño inconveniente, +existen en todas las ciencias una muchedumbre +de definiciones que pasan cual moneda de buena +ley; y si bien sucede con frecuencia que se levantan +los autores contra las definiciones de otros, ellos +á su vez cuidan de reemplazarlas con la suyas, las +que hacen circular por toda la obra tomándolas +por base en sus discursos. Si la definicion ha de +ser la explicacion de la esencia de la cosa, y el +conocer esta esencia es negocio tan difícil, ¿porqué +se lleva tanta prisa en definir? El blanco de +las investigaciones es el conocimiento de la naturaleza +de los seres; la proposicion pues en que se +explicase esta naturaleza, es decir la definicion, +debiera ser la última que emitiese el autor. En la +definicion está la ecuacion que presenta despejada<span class='pagenum'><a name="Page_121" id="Page_121">[Pg 120]</a></span> +la incógnita; y en la resolucion de los problemas +esta ecuacion es la última.</p> + +<p>Lo que nosotros podemos definir muy bien es lo +puramente convencional; porque la naturaleza del +ser convencional es aquella que nosotros mismos +le damos por los motivos que bien nos parecen. +Así, ya que no nos es posible en muchos casos definir +la cosa, al ménos debiéramos fijar bien lo que +entendemos cuando hablamos de ella; ó en otros +términos, deberíamos definir la palabra con que +pretendemos expresar la cosa. Yo no sé lo que es +el sol; no conozco su naturaleza; y por tanto si +me preguntan su definicion, no podré darla. Pero +sé muy bien á qué me refiero cuando pronuncio la +palabra <i>sol</i>, y así me será fácil explicar lo que con +ella significo. ¿Qué es el sol? no lo sé. ¿Qué entiende +V. por la palabra <i>sol</i>? Ese astro cuya presencia +nos trae el dia, y cuya desaparicion produce +la noche. Esto me lleva naturalmente á las palabras +mal definidas.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Palabras mal definidas. Exámen de la palabra igualdad.</h4> + +<p>En la apariencia nada mas fácil que definir una +palabra, porque es muy natural que quien la emplea +sepa lo que se dice, y de consiguiente pueda +explicarlo. Pero la experiencia enseña no ser así, +y que son muy pocos los capaces de fijar el sentido +de las voces que usan. Semejante confusion nace +de la que reina en las ideas, y á su vez contribuye +á aumentarla. Oiréis á cada paso una disputa acalorada +en que los contrincantes manifiestan quizas<span class='pagenum'><a name="Page_122" id="Page_122">[Pg 121]</a></span> +ingenio nada comun: dejadlos que den cien vueltas +al objeto, que se acometan y rechacen una y +mil veces, como enemigos en sangrienta batalla; +entónces si os quereis atravesar de mediador, y +hacer palpable la sinrazon de ambos, tomad la +palabra que expresa el objeto capital de la cuestion, +y preguntad á cada uno, ¿qué entiende V. +por esto? ¿qué sentido da V. á esta palabra? Os +acontecerá con frecuencia que los dos adversarios +se quedarán sin saber qué responderos, ó pronunciando +algunas expresiones vagas, inconexas, manifestando +bien á las claras que les habeis salido de +improviso, que no esperaban el ataque por aquel +flanco, siendo quizas aquella la primera vez que se +ocupan, mal de su grado, en darse cuenta á sí mismos +del sentido de una palabra que en un cuarto +de hora han empleado centenares de veces, y de +que estaban haciendo infinitas aplicaciones. Pero +suponed que esto no acontece, y que cada cual da +con facilidad y presteza la explicacion pedida: estad +seguro que el uno no aceptará la definicion del +otro, y que la discordancia que ántes versaba ó +parecia versar sobre el fondo de la cuestion, se +trasladará de repente al nuevo terreno entablándose +disputa sobre el sentido de la palabra. He dicho +<i>ó parecia versar</i>, porque si bien se ha observado +el giro de la discusion, se habrá echado de +ver que bajo el nombre de la cosa se ocultaba con +frecuencia el significado de la palabra.</p> + +<p>Hay ciertas voces que expresando una idea general, +aplicable á muchos y muy diferentes objetos +y en los sentidos mas varios, parecen inventadas +adrede para confundir. Todos las emplean, todos<span class='pagenum'><a name="Page_123" id="Page_123">[Pg 122]</a></span> +se dan cuenta á si mismos de lo que significan, +pero cada cual á su modo; resultando una algarabia +que lastima á los buenos pensadores.</p> + +<p>«La igualdad de los hombres, dirá un declamador, +es una ley establecida por el mismo Dios. +Todos nacemos llorando, todos morimos suspirando: +la naturaleza no hace diferencia entre pobres +y ricos, plebeyos y nobles; y la religion nos +enseña que todos tenemos un mismo orígen y un +mismo destino. La igualdad es obra de Dios; la +desigualdad es obra del hombre; solo la maldad +ha podido introducir en el mundo esas horribles +desigualdades de que es víctima el linaje humano; +solo la ignorancia, y la ausencia del sentimiento +de la propia dignidad han podido tolerarlas.» Esas +palabras no suenan mal al oido del orgullo: y no +puede negarse que hay en ellas algo de especioso. +Ese hombre dice errores capitales, y verdades palmarias; +confunde aquellos con estas; y su discurso +seductor para los incautos, presenta á los +ojos de un buen pensador una algarabía ridicula. +¿Cuál es la causa? Toma la palabra <i>igualdad</i> en +sentidos muy diferentes, la aplica á objetos que +distan tanto como cielo y tierra; y pasa á una deduccion +general, con entera seguridad, como si +no hubiese riesgo de equivocacion.</p> + +<p>¿Queremos reducir á polvo cuanto acaba de +decir? Hé aquí como deberemos hacerlo.</p> + +<p>—¿Qué entiende V. por igualdad?</p> + +<p>—Igualdad, igualdad.... bien claro está lo que +significa.</p> + +<p>—Sin embargo no será de mas que V. nos lo +diga.<span class='pagenum'><a name="Page_124" id="Page_124">[Pg 123]</a></span></p> + +<p>—La igualdad está en que el uno no sea ni mas +ni ménos que el otro.</p> + +<p>—Pero ya ve V. que esto puede tomarse en +sentidos muy varios; porque dos hombres de seis +pies de estatura serán iguales en ella, pero será +posible que sean muy desiguales en lo demas; por +ejemplo, si el uno es barrigudo, como el gobernador +de la ínsula Barataria, y el otro seco de +carnes como el caballero de la Triste Figura. Ademas +dos hombres pueden ser iguales ó desiguales +en saber, en virtud, en nobleza, y en un millon +de cosas mas; con que será bien que ántes nos +pongamos de acuerdo en la acepcion que da V. á +la palabra igualdad.</p> + +<p>—Yo hablo de la igualdad de la naturaleza, de +esta igualdad establecida por el mismo Criador, +contra cuyas leyes nada pueden los hombres.</p> + +<p>—Así no quiere V. decir mas sino que por naturaleza +todos somos iguales....</p> + +<p>—Cierto.</p> + +<p>—Ya; pero yo veo que la naturaleza nos hace +á unos robustos, á otros endebles, á unos hermosos, +á otros feos, á unos ágiles, á otros torpes, á +unos de ingenio despejado, á otros tontos, á unos +nos da inclinaciones pacificas, á otros violentas, +á unos.... pero seria nunca acabar si quisiera enumerar +las desigualdades que nos vienen de la misma +naturaleza. ¿Dónde está la igualdad natural de +que V. nos habla?</p> + +<p>—Pero estas desigualdades no quitan la igualdad +de derechos....</p> + +<p>—Pasando por alto que V. ha cambiado ya completamente +el estado de la cuestion, abandonando<span class='pagenum'><a name="Page_125" id="Page_125">[Pg 124]</a></span> +ó restringiendo mucho la igualdad de la naturaleza, +tambien hay sus inconvenientes en esa igualdad de +derechos. ¿Le parece á V. si el niño de pocos años +tendrá <i>derecho</i> para reñir y castigar á su padre?</p> + +<p>—V. finge absurdos....</p> + +<p>—No señor, que esto y nada ménos que esto +exige la igualdad de derechos; si no es asi deberá +V. decirnos de qué derechos habla, de cuáles debe +entenderse la igualdad y de cuáles no.</p> + +<p>—Bien claro es que ahora tratamos de la igualdad +social.</p> + +<p>—No trataba V. de ella únicamente; bien reciente +es el discurso en que hablaba V. en general +y de la manera mas absoluta, solo que arrojado +de una trinchera se refugia V. en la otra. Pero vamos +á la igualdad social. Esto significará que en la +sociedad todos hemos de ser iguales. Ahora pregunto, +¿en qué? ¿en autoridad? Entónces no habrá +gobierno posible. ¿En bienes? Enhorabuena; +dejemos á un lado la justicia, y hagamos el repartimiento: +al cabo de una hora, de dos jugadores el +uno habrá alijerado el bolsillo del otro, y estarán +ya desiguales; pasados algunos dias, el industrioso +habrá aumentado su capital, el desidioso +habrá consumido una porcion de lo que recibió; y +caeremos en la desigualdad. Vuélvase mil veces al +repartimiento, y mil veces se desigualarán las fortunas. +¿En consideracion? pero ¿apreciará V. tanto +al hombre honrado como al tunante? ¿se depositará +igual confianza en este que en aquel? ¿Se encargarán +los mismos negocios á Metternich que al mas +rudo patan? Y aun cuando se quiesese, ¿podrian +todos hacerlo todo?<span class='pagenum'><a name="Page_126" id="Page_126">[Pg 125]</a></span></p> + +<p>—Esto es imposible; pero lo que no es imposible +es la igualdad ante la ley.</p> + +<p>—Nueva retirada, nueva trinchera; vamos allá. +La ley dice: el que contravenga sufrirá la multa +de mil reales, y en caso de insolvencia diez dias +de cárcel. El rico paga los mil reales, y se rie de +su fechoria; el pobre que no tiene un maravedí, +expia su falta de rejas adentro. ¿Dónde está la +igualdad ante la ley?</p> + +<p>—Pues yo quitaria esas cosas; y estableceria +las penas de suerte que no resultase nunca esta +desigualdad.</p> + +<p>—Pero entónces desaparecerian las multas, arbitrio +no despreciable para huecos del presupuesto +y alivio de gobernantes. Ademas voy á demostrarle +á V. que no es posible en ninguna suposicion esta +pretendida igualdad. Demos que para una transgresion +está señalada la pena de diez mil reales; dos +hombres han incurrido en ella, y ambos tienen de +que pagar; pero el uno es opulento banquero, el +otro un modesto artesano. El banquero se burla de +los diez mil reales, el artesano queda arruinado. +¿Es igual la pena?</p> + +<p>—No por cierto; mas ¿cómo quiere V. remediarlo?</p> + +<p>—De ninguna manera; y esto es lo que quiero +persuadirle á V. de que la desigualdad es cosa irremediable. +Demos que la pena sea corporal, encontraremos +la misma desigualdad. El presidio, +la exposicion á la vergüenza pública, son penas +que el hombre falto de educacion, y del sentimiento +de dignidad, sufre con harta indiferencia; +sin embargo un criminal que perteneciese á cierta<span class='pagenum'><a name="Page_127" id="Page_127">[Pg 126]</a></span> +categoría preferiria mil veces la muerte. La pena +debe ser apreciada, no por lo que es en sí, sino +por el daño que causa al paciente y la impresion +con que le afecta; pues de otro modo desaparecerian +los dos fines del castigo: la expiacion y el escarmiento. +Luego, una misma pena aplicada á criminales +de clases diferentes, no tiene la igualdad +sino en el nombre, entrañando una desigualdad +monstruosa. Confesaré con V. que en estos inconvenientes +hay mucho de irremediable, pero reconozcamos +estas tristes necesidades, y dejémonos +de ponderar una igualdad imposible.</p> + +<p>La definicion de una palabra, y el discernir las +diferentes aplicaciones que de ella podrian hacerse, +nos ha traido la ventaja de reducir á la nada un +especioso sofisma, y de demostrar hasta la última +evidencia que el pomposo orador ó propalaba absurdos, +ó no nos decia nada que no supiésemos +de antemano; pues no es mucho descubrimiento +el anunciar que todos nacemos y morimos de una +misma manera.</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Suposiciones gratuitas. El despeñado.</h4> + +<p>A falta de un principio general tomamos á veces +un hecho que no tiene mas verdad y certeza de +la que nosotros le otorgamos. ¿De dónde tantos +sistemas para explicar los fenómenos de la naturaleza? +De una suposicion gratuita que el inventor +del sistema tuvo á bien asentar como primera piedra +del edificio. Los mayores talentos se hallan expuestos +á este peligro siempre que se empeñan en<span class='pagenum'><a name="Page_128" id="Page_128">[Pg 127]</a></span> +explicar un fenómeno, careciendo de datos positivos +sobre su naturaleza y origen. Un efecto puede +haber procedido de una infinidad de causas; pero +no se ha encontrado la verdad por solo saber que +ha <i>podido</i> proceder, es necesario demostrar que ha +procedido. Si una hipótesis me explica satisfactoriamente +un fenómeno que tengo á la vista, podré +admirar en ella el ingenio de quien la inventara; +pero poco habré adelantado para el conocimiento +de la realidad de las cosas.</p> + +<p>Este vicio de atribuir un efecto á una causa <i>posible</i>, +salvando la distancia que va de la <i>posibilidad</i> +á la <i>realidad</i>, es mas comun de lo que se cree; +sobre todo, cuando el razonador puede apoyarse +en la coexistencia ó sucesion de los hechos que se +propone enlazar. A veces, ni aun se aguarda á saber +si ha existido realmente el hecho que se designa +como causa; basta que haya podido existir, y que +en su existencia hubiese podido producir el efecto +de que se pretende dar razon.</p> + +<p>Se ha encontrado en el fondo de un precipicio +el cadáver de una persona conocida; las señales +de la víctima manifiestan con toda claridad que +murió despeñada. Tres suposiciones pueden excogitarse +para dar razon de la catástrofe; una caida, +un suicidio, un asesinato. En todos estos casos, el +efecto será el mismo; y en ausencia de datos no +puede decirse que el uno lo explique mas satisfactoriamente +que el otro. Numerosos espectadores +estan contemplando la desastrosa escena; todos +ansian descubrir la causa; haced que se presente +el mas leve indicio, desde luego veréis nacer en +abundancia las conjeturas, y oiréis las expresiones<span class='pagenum'><a name="Page_129" id="Page_129">[Pg 128]</a></span> +de «es cierto; así será; no puede ser de otra manera.... +como si lo estuviese mirando... no hay +testigos, no puede probarse en juicio; pero lo que +es duda, no cabe.»</p> + +<p>Y ¿cuáles son los indicios? Algunas horas ántes +de encontrarse el cadáver, el infeliz se encaminaba +hácia el lugar fatal, y no falta quien vió que +estaba leyendo unos papeles, que se detenia de +vez en cuando, y daba muestras de inquietud. Por +lo demas es bien sabido que estos últimos dias habia +pasado disgustos, y que los negocios de su casa +estaban muy mal parados. Toda la vecindad veia +en su semblante muestras de pena y desazon. +Asunto concluido; este hombre se ha suicidado. +Asesinato no puede ser, estaba tan cerca de su +casa.... ademas que un asesinato no se comete de +esta manera.... Una desgracia es imposible, porque +él conocia muy bien el terreno; y por otra parte, +no era hombre que anduviese precipitado ni con +la vista distraida. Como el pobre estaba acosado +por sus acreedores, hoy dia de correo debió de +recibir alguna carta apremiante, y no habrá podido +resistir mas.</p> + +<p>—Vamos, vamos, responderá el mayor número, +cosa clara: y tiene V. razon, cabalmente es hoy +dia de correo....</p> + +<p>Llega el juez y al efecto de instruir las primeras +diligencias, se registra la cartera del difunto.</p> + +<p>—Dos cartas.</p> + +<p>—¿No lo decia yo?.... el correo de hoy!....</p> + +<p>—La una es de N. su corresponsal en la plaza N.</p> + +<p>—Vamos, cabalmente allí tenia sus aprietos.</p> + +<p>—Dice así: «Muy Sr. mio: en este momento<span class='pagenum'><a name="Page_130" id="Page_130">[Pg 129]</a></span> +acabo de salir de la reunion consabida. No faltaban +renitentes, pero al fin apoyado de los amigos N N, +he conseguido que todo el mundo entrase en +razon. Por ahora puede V. vivir tranquilo, y +si su hijo de V. tuviera la dicha de restablecer +algun tanto los negocios de América, esta gente se +prestará á todo, y conservará V. su fortuna y su +crédito. Los pormenores para el correo inmediato; +pero he creido que no debia diferir un momento +el comunicarle á V. tan satisfactoria noticia. Entre +tanto, etc., etc.» No hay por qué matarse.</p> + +<p>—La otra?....</p> + +<p>—Es de su hijo....</p> + +<p>—Malas noticias debió de traer....</p> + +<p>—Dice así: «Mi querido padre: he llegado á +tiempo; y á pocas horas de mi desembarco, estaba +deshecha la trampa. Todo era una estafa del Sr. N. +Ha burlado atrozmente nuestra confianza. No soñaba +en mi venida, y al verme en su casa, se ha +quedado como herido de un rayo. He conocido su +turbacion, y me he apoderado de toda su correspondencia. +Miéntras me ocupaba de esto ha tomado +el portante, é ignoro su paradero. Todo se +ha salvado excepto algun desfalco, que calculo de +poca consideracion. Voy corriendo, porque la embarcacion +que sale va á darse á la vela.» etc. etc.</p> + +<p>El correo de hoy no era para suicidarse; el de +las conjeturas sale lucido: todo por haber convertido +la posibilidad en realidad, por haber estribado +en suposiciones gratuitas, por haberse alucinado +con lo especioso de una explicacion +satisfactoria.</p> + +<p>—¿Si podria ser un asesinato?....<span class='pagenum'><a name="Page_131" id="Page_131">[Pg 130]</a></span></p> + +<p>—Claro es, porque en este correo.... y ademas, +este hombre no carecia de enemigos.</p> + +<p>—El otro dia su colono N. le amenazó terriblemente.</p> + +<p>—Y es muy malo.....</p> + +<p>—Oh! terrible.... está acostumbrado á la vida +bandolera.... vamos, tiene atemorizada la vecindad....</p> + +<p>—¿Y cómo estaban ahora?</p> + +<p>—A matar; esta misma mañana salian juntos de +la casa del difunto, y hablaban ambos muy recio.</p> + +<p>—¿Y el colono solia andar por aquí?</p> + +<p>—Siempre; á dos pasos tiene un campo; y +ademas la cuestion estaba (sino que esto sea dicho +entre nosotros), la cuestion estaba sobre esas encinas +del borde del precipicio. El dueño se quejaba +de que él le echaba á perder el bosque, el otro lo +negaba; como que en este mismo lugar estuvieron +el otro dia á pique de darse de garrotazos. Miren +Vds.... sino que uno no debe perder á un infeliz.... +casi cada dia estaban en pendencias en este mismo +lugar.</p> + +<p>—Entónces no hable V. mas.... es una atrocidad! +pero ¿cómo se prueba?....</p> + +<p>—Y hoy vean Vds. como no está trabajando en +el campo; y tiene por allí su apero.... y se conoce +que ha trabajado hoy mismo..... vamos, ya no cabe +duda; es evidente; el infeliz está perdido, porque +esto respirará.....</p> + +<p>Llega uno del pueblo.</p> + +<p>—¡Qué desgracia!</p> + +<p>—¿No lo sabia V.?</p> + +<p>—No señores, ahora mismo me lo han dicho en<span class='pagenum'><a name="Page_132" id="Page_132">[Pg 131]</a></span> +su casa. Iba yo á verle, por si se apaciguaba con +el pobre N. que está preso en la alcaldía...</p> + +<p>—¿Preso?....</p> + +<p>—Sí señores; me ha venido llorando su mujer; +dice que se ha excedido de palabras, y que el alcalde +le ha arrestado. Como ya saben Vds. que es +tan maton!....</p> + +<p>—¿Y no ha salido mas al campo desde que +habló esta mañana con el difunto en la calle?</p> + +<p>—¿Pues cómo habia de salir? vayan Vds. y le +encontrarán allí, donde está desde muy temprano; +el pobrecito estaba labrando ahí!....</p> + +<p>Nuevo chasco, el asesino estaba á larga distancia, +el preso era el colono: nuevo desengaño para +no fiarse de suposiciones gratuitas, para no confundir +la realidad con la posibilidad, y no alucinarse +con plausibles apariencias.</p> + + +<h3>§ VII.</h3> + +<h4>Preocupacion en favor de una doctrina.</h4> + +<p>Hé aquí uno de los mas abundantes manantiales +de error; esto es la verdadera rémora de las ciencias; +uno de los obstáculos que mas retardan sus +progresos. Increible seria la influencia de la preocupacion, +si la historia del espiritu humano no la +atestiguara con hechos irrecusables.</p> + +<p>El hombre dominado por una preocupacion no +busca ni en los libros ni en las cosas lo que realmente +hay, sino lo que le conviene para apoyar +sus opiniones. Y lo mas sensible es, que se porta +de esta suerte, á veces con la mayor buena fe,<span class='pagenum'><a name="Page_133" id="Page_133">[Pg 132]</a></span> +creyendo sin asomo de duda que está trabajando +por la causa de la verdad. La educacion, los maestros +y autores de quienes se han recibido las primeras +luces sobre una ciencia, las personas con +quienes vivimos de continuo, ó tratamos con mas +frecuencia, el estado ó profesion, y otras circunstancias +semejantes, contribuyen á engendrar en +nosotros el hábito de mirar las cosas siempre bajo +un mismo aspecto, de verlas siempre de la misma +manera.</p> + +<p>Apénas dimos los primeros pasos en la carrera +de una ciencia, se nos ofrecieron ciertos axiomas +como de eterna verdad, se nos presentaron ciertas +proposiciones como sostenidas por demostraciones +irrefragables, y las razones que militaban por la +otra parte, nunca se nos hizo considerarlas como +pruebas que examinar, sino como objeciones que +soltar. ¿Habia alguna de nuestras razones que claudicaba +por un lado? se acudia desde luego á sostenerla, +á manifestar que en todo caso no era aquella +la única; que estaba acompañada de otras cumplidamente +satisfactorias; y que si bien ella sola quizas +no bastaria, no obstante añadida á las demas +no dejaba de pesar en la balanza y de inclinarla +mas y mas á favor nuestro. ¿Presentaban los adversarios +alguna dificultad de espinosa solucion? +El número de las respuestas suplia á su solidez. +El gravísimo autor A contesta de esta manera, +el insigne B de tal otra, el sabio C de tal otra, +cualquiera de las tres es suficiente, escójase la +que mejor parezca, con entera seguridad de que +el Aquiles de los adversarios habrá recibido la herida +en el tendon. No se trata de convencer, sino<span class='pagenum'><a name="Page_134" id="Page_134">[Pg 133]</a></span> +de vencer; el amor propio se interesa en la contienda, +y conocidos son los infinitos recursos de +este maligno agente. Lo que favorece se abulta y +exagera; lo que obsta se disminuye, se desfigura +ú oculta: la buena fe protesta algunas veces desde +el fondo del alma; pero su voz es ahogada y acallada +como una palabra de paz en encarnizado +combate.</p> + +<p>Si así no fuere, ¿cómo será posible explicar que +durante largos siglos, se hayan visto escuelas tan +organizadas, como disciplinados ejércitos agrupados +al rededor de una bandera? ¿Cómo es que +una serie de hombres ilustres por su saber y virtudes, +viesen todos una cuestion de una misma manera, +al paso que sus adversarios no ménos esclarecidos +que ellos, lo veian todo de una manera +opuesta? ¿Cómo es que para saber cuáles eran las +opiniones de un autor, no necesitásemos leerle, +bastándonos por lo comun la órden á que pertenecia, +ó la escuela de donde habia salido? ¿Podria +ser ignorancia de la materia, cuando consumian +su vida en estudiarla? ¿Podria ser que no leyesen +las obras de sus adversarios? Esto se verificaria en +muchos, pero de otros no cabe duda que las consultarian +con frecuencia. ¿Podria ser mala fe? No +por cierto; pues que se distinguian por su entereza +cristiana.</p> + +<p>Las causas son las señaladas mas arriba; el hombre +ántes de inducir á otros al error, se engaña +muchas veces á sí propio. Se aferra á un sistema, +allí se encastilla con todas las razones que pueden +favorecerle; su ánimo se va acalorando á medida +que se ve atacado; hasta que al fin, sea cual fuere<span class='pagenum'><a name="Page_135" id="Page_135">[Pg 134]</a></span> +el número y la fuerza de los adversarios, parece +que se dice á sí mismo: «este es tu puesto; es +preciso defenderle: vale mas morir con gloria que +vivir con ignominiosa cobardía.»</p> + +<p>Por este motivo, cuando se trata de convencer +á otros, es preciso separar cuidadosamente la +causa de la verdad de la causa del amor propio: +importa sobre manera persuadir al contrincante de +que cediendo, nada perderá en reputacion. No +ataqueis nunca la claridad y perspicacia de su talento; +de otro modo se formalizará el combate, la +lucha será reñida, y aun teniéndole bajo vuestros +pies y con la espada en la garganta, no recabaréis +que se confiese vencido.</p> + +<p>Hay ciertas palabras de cortesía y deferencia que +en nada se ocupen á la verdad; en vacilando el adversario +conviene no economizarlas, si deseais +que se dé á partido ántes que las cosas hayan llegado +á extremidades desagradables<a name="FNanchor_14_16" id="FNanchor_14_16"></a><a href="#Footnote_14_16" class="fnanchor">[14]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XV" id="CAPITULO_XV"></a>CAPÍTULO XV.</h2> + +<h3>EL RACIOCINIO.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica.</h4> + +<p>Cuando los autores tratan de esta operacion del +entendimiento, amontonan muchas reglas para +dirigirla, apoyándolas en algunos axiomas. No disputaré +sobre la verdad de estos; pero dudo mucho<span class='pagenum'><a name="Page_136" id="Page_136">[Pg 135]</a></span> +que la utilidad de aquellas sea tanta como se ha +pretendido. En efecto: es innegable que las cosas +que se identifican con una tercera, se identifican +entre sí; que de dos que se identifican entre sí, si +la una es distinta de una tercera, lo será tambien la +otra; que lo que se afirma ó niega de todo un género +ó especie, debe afirmarse ó negarse del individuo +contenido en ellos; y ademas es tambien +mucha verdad que las reglas de argumentacion +fundadas en dichos principios son infalibles. Pero +yo tengo la dificultad en la aplicacion; y no puedo +convencerme de que sean de grande utilidad en +la práctica.</p> + +<p>En primer lugar, confieso que estas reglas contribuyen +á dar al entendimiento cierta precision +que puede servir en algunos casos para concebir +con mas claridad, y atender á los vicios que entrañe +un discurso: bien que á veces esta ventaja +quedará neutralizada con los inconvenientes +acarreados por la presuncion de que se sabe raciocinar, +porque no se ignoran las reglas del raciocinio. +Puede uno saber muy bien las reglas de un +arte, y no acertar á ponerlas en práctica. Tal recitaria +todas las reglas de la oratoria sin equivocar +una palabra, que no sabria escribir una página sin +chocar, no diré con los preceptos del arte, sino +con el buen sentido.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>El silogismo. Observaciones sobre este instrumento +dialéctico.</h4> + +<p>Formaremos cabal concepto de la utilidad de +dichas reglas, si consideramos que quien raciocina<span class='pagenum'><a name="Page_137" id="Page_137">[Pg 136]</a></span> +no las recuerda, si no se ve precisado á formular +un argumento á la manera escolástica, cosa que +en la actualidad ha caido en desuso. Los alumnos +aprenden á conocer si tal ó cual silogismo peca +contra esta ó aquella regla; y esto lo hacen en +ejemplos tan sencillos, que al salir de la escuela +nunca encuentran nada que á ellos se parezca. +«Toda virtud es loable, la justicia es virtud, luego +es loable.» Está muy bien: pero cuando se me +ofrece discernir si en tal ó cual acto se ha infringido +la justicia, y la ley tiene algo que castigar; si me +propongo investigar en qué consiste la justicia, +analizando los altos principios en que estriba, y +las utilidades que su imperio acarrea al individuo +y á la sociedad; ¿de qué me servirá dicho ejemplo, +ú otros semejantes? Los teólogos y juristas, +quisiera que me dijesen si en sus discursos les han +servido mucho las decantadas reglas.</p> + +<p>«Todo metal es mineral, el oro es metal, luego +es mineral.» «Ningun animal es insensible, los +peces son animales, luego no son insensibles.» +«Pedro es culpable, este hombre es Pedro, luego +este hombre es culpable.» «Esta onza de oro no +tiene el debido peso, esta onza es la que Juan me +ha dado, luego la onza que Juan me ha dado no +tiene el debido peso.» Estos ejemplos y otros por +el mismo tenor, son los que suelen encontrarse +en las obras de lógica que dan reglas para los silogismos; +y yo no alcanzo qué utilidad pueden +traer al discurso de los alumnos.</p> + +<p>La dificultad en el raciocinio no se quita con estas +frivolidades mas propias para perder el tiempo +en la escuela que para enseñar. Cuando el discurso<span class='pagenum'><a name="Page_138" id="Page_138">[Pg 137]</a></span> +se traslada de los ejemplos á la realidad, no encuentra +nada semejante: y entónces ó se olvida +completamente de las reglas, ó despues de haber +ensayado el aplicarlas continuamente, se cansa +bien pronto de la enojosa é inútil tarea. Cierto sugeto, +muy conocido mio, se habia tomado el trabajo +de examinar todos sus discursos á la luz de +las reglas dialécticas; no sé si en la actualidad conservará +todavia este peregrino humor; miéntras +tuve ocasion de tratarle no observé que alcanzase +gran resultado.</p> + +<p>Analicemos algunos de estos ejemplos, y comparémoslos +con la práctica.</p> + +<p>Trátase de la pertenencia de una posesion. Todos +los bienes que fueron de la familia N debieron pasar +á la familia M; pero el mucho tiempo trascurrido +y otras circunstancias, hacen que se suscite +un pleito sobre el manso B, de que esta última se +halla en posesion, fundándose en que sus derechos +á ella le vienen de la familia N. Claro es que el +silogismo del posesor ha de ser el siguiente: Todos +los bienes que fueron de la familia N me pertenecen; +es así que el manso B se halla en este caso, +luego el manso B me pertenece. Para no complicar, +supondremos que no haya dificultad en la +primera proposicion, ó sea en la mayor; y que +toda la disputa recaiga sobre la menor; es decir +que le incumbe probar que efectivamente el manso +B perteneció á la familia N.</p> + +<p>Todo el pleito gira, no en si el silogismo es +concluyente, sino en si se prueba la menor ó no. +Y pregunto ahora: ¿pensará nadie en el silogismo? +¿sirve de nada el recordar que lo que se dice de<span class='pagenum'><a name="Page_139" id="Page_139">[Pg 138]</a></span> +todos se ha de decir de cada uno? Cuando se haya +llegado á probar que el manso B perteneció á la +familia N, ¿será menester ninguna regla para deducir +que la familia M es legítima poseedora? El discurso +se hace, es cierto; existe el silogismo, no +cabe duda; pero es cosa tan clara, es tan obvia la +deduccion, que las reglas dadas para sacarla, mas +bien que otra cosa, parecerán un puro entretenimiento +especulativo. No estará el trabajo en el silogismo, +sino en encontrar los títulos para probar +que el manso B perteneció realmente á la familia +N, en interpretar cual conviene las cláusulas del +testamento, donacion, ó venta por donde lo habia +adquirido; en esto y otros puntos consistirá la +dificultad, para esto seria necesario aguzar el discurso, +prescribiéndole atinadas reglas á fin de discernir +la verdad entre muchos y complicados y +contradictorios documentos. Gracioso seria por +demas, el preguntar á los interesados, á los abogados +y al juez, cuántas veces han pensado en semejantes +reglas, cuando seguian con ojo atento +el hilo que debía respectivamente conducirlos al +objeto deseado.</p> + +<p>«La moneda que no reune las calidades prescritas +por la ley no debe recibirse; esta onza de +oro no las tiene, luego no debe recibirse.» El +raciocinio es tan concluyente como inútil. Cuando +yo este bien instruido de las circunstancias exigidas +por la ley monetaria vigente, y ademas haya +experimentado que esta onza de oro carece de +ellas, se la devolveré al dador sin discursos; y si +se traba disputa, no versará sobre la legitimidad +de la consecuencia, sino sobre si á tantos ó cuan<span class='pagenum'><a name="Page_140" id="Page_140">[Pg 139]</a></span>tos +granos de déficit se ha de tomar todavia, si está +bien pesada ó no, si lleva esta ó aquella señal, +y otras cosas semejantes.</p> + +<p>Cuando el hombre discurre no anda en actos +reflejos sobre su pensamiento, así como los ojos +cuando miran no hacen contorsiones para verse á +sí mismos. Se presenta una idea, se la concibe con +mas ó ménos claridad; en ella se ve contenida +otra, ú otras; con estas se suscita el recuerdo de +otras, y así se va caminando con suavidad, sin +cavilaciones reflejas, sin embarazarse á cada paso +con la razon de aquello que se piensa.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>El entimema.</h4> + +<p>La evidencia de estas verdades ha hecho que se +contase entre las formas de argumentacion el entimema, +el cual no es mas que un silogismo en que +se calla por sobrentendida, alguna de sus proposiciones. +Esta forma se la enseñó á los dialécticos +la experiencia de lo que estaban viendo á cada paso; +pues pudieron notar que en la práctica se omitia +por superfluo el presentar por extenso todo el +hilo del raciocinio. Así en el último ejemplo, el +silogismo por extenso seria el que se ha puesto al +principio; pero en forma de entimema se convertiria +en este otro: «Esta onza no tiene las condiciones +prescritas por la ley, luego no debo recibirla;» +ó en estilo vulgar, y mas conciso y +expresivo: «No la tomo; es corta.»<span class='pagenum'><a name="Page_141" id="Page_141">[Pg 140]</a></span></p> + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Reflexiones sobre el término.</h4> + +<p>Todo el artificio del silogismo consiste en comparar +los extremos con un término medio, para +deducir la relacion que tienen entre sí. Cuando se +conocen ya, y se tienen presentes esos extremos +y ese término medio, nada mas sencillo que hacer +la comparacion; pero cabalmente entónces ya no +es necesaria la regla, porque el entendimiento ve +al instante la consecuencia buscada. ¿Cómo se encuentra +ese término medio? ¿Cómo se conocen +los dos extremos, cuando se hacen investigaciones +sobre un objeto, del cual se ignora lo que es? +Sé muy bien que si este mineral que tengo en las +manos fuese oro, tendria tal calidad; pero el embarazo +está en que ni se me ocurre que esto pueda +ser oro, y por tanto no pienso en uno de los dos +extremos; ni aun cuando pensara en ello, me encuentro +con medios para comprobarlo. Sabe muy +bien el juez que si el hombre que pasa por su lado +fuera el asesino á quien persigue desde mucho +tiempo, deberia enviarle al suplicio; pero la dificultad +está en que al ver al culpable no piensa en +el asesino; y si pensara en él y sospechase que es +el individuo que está presente, no puede condenarle +por falta de pruebas. Tiene los dos extremos, +mas no el término medio; término que no se lo +ofrecerá ciertamente bajo formas dialécticas. ¿Cómo +se llama este hombre? Su patria, su residencia +ordinaria, los antecedentes de su conducta, su +modo de vivir en la actualidad, el lugar donde<span class='pagenum'><a name="Page_142" id="Page_142">[Pg 141]</a></span> +se hallaba cuando se cometió el asesinato, testigos +que le vieron en las inmediaciones del sitio en que +se encontró la víctima; su traje, estatura, fisonomia, +señales sangrientas que se han notado en su +ropa, el puñal escondido, el azoramiento con que +llegó á deshora á su casa pocos momentos despues +del desastre, algunas prendas que se han encontrado +en su poder, y que se parecen mucho á otras +que tenia el difunto, sus contradicciones, su reconocida +enemistad con el asesinado; hé aquí los +términos medios, ó mas bien un conjunto de circunstancias +que han de indicar si el preso es el +verdadero asesino. ¿Y para qué aprovecharán las +reglas del silogismo? Ahora habrá que atender á +una palabra, despues á un hecho; aquí se habrá de +examinar una señal, mas allá se habrán de cotejar +dos ó mas coincidencias. Será preciso atender á +las cualidades físicas, morales y sociales del individuo, +será necesario apreciar el valor de los testigos, +en una palabra, deberá el juez revolver la +atencion en todas direcciones, fijarla sobre mil y +mil objetos diferentes, y pesarlo todo en justa y +escrupulosa balanza para no dejar sin castigo al +culpable, ó no condenar al inocente.</p> + +<p>Lo diré de una vez: los ejemplos que suelen +abundar en los libros de dialéctica de nada sirven +para la práctica: quien creyese que con aquel +mecanismo ha aprendido á pensar, puede estar +persuadido de que se equivoca. Si lo que acabo de +exponer no le convence, la experiencia le desengañará.<span class='pagenum'><a name="Page_143" id="Page_143">[Pg 142]</a></span></p> + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Utilidad de las formas dialécticas.</h4> + +<p>Sin embargo de lo dicho, no negaré que esas +formas dialécticas sean útiles aun en nuestro tiempo, +para presentar con claridad y exactitud el +encadenamiento de las ideas en el raciocinio: y +que si no valen mucho como medio de invencion, +sean á veces provechosas como conducto de enseñanza. +Así es que léjos de pretender que se las +destierre del todo de las obras elementales, conviene +que se las conserve, no en toda su sequedad, +pero si en todo su vigor. <i>Nervos et ossa</i> las llamaba +Melchor Cano con mucha oportunidad: no +se destruyan pues esos nervios y huesos; basta +cubrirlos con piel blanda y colorada, para que no +repugnen ni ofendan. Porque es preciso confesar +que ahora á fuerza de desdeñar las formas, se cae +en el extrema opuesto, sumamente dañoso al +adelanto de las ciencias, y á la causa de la verdad. +Antes, los discursos eran descarnados en demasía, +presentaban, por decirlo así, desnuda la armazon; +pero ahora, tanto es el cuidado de la exterioridad, +tal el olvido de lo interior, que en muchos discursos +no se encuentra mas que palabras, que serian +bellas, si serlo pudieran palabras vacias. Con el +auxilio de las formas dialécticas, traveseaban en +demasía los ingenios sutiles y cavilosos; con las formas +oratorias se envuelven á menudo los espíritus +huecos. <i>Est modus in rebus</i><a name="FNanchor_15_17" id="FNanchor_15_17"></a><a href="#Footnote_15_17" class="fnanchor">[15]</a>.<span class='pagenum'><a name="Page_144" id="Page_144">[Pg 143]</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XVI" id="CAPITULO_XVI"></a>CAPÍTULO XVI.</h2> + +<h3>NO TODO LO HACE EL DISCURSO.</h3> + + +<h4>§ I.</h4> + +<p>La inspiracion.</p> + +<p>Es un error el figurarse que los grandes pensamientos +son hijos del discurso; este, bien empleado, +sirve algun tanto para enseñar, pero poco +para inventar. Casi todo lo que el mundo admira +de mas feliz, grande y sorprendente, es debido á +la inspiracion; á esta luz instantánea que brilla de +repente en el entendimiento del hombre, sin que él +mismo sepa de donde le viene. Inspiracion la apellido, +y con mucha propiedad, porque no cabe +nombre mas adaptado para explicar este admirable +fenómeno.</p> + +<p>Está un matemático dando vueltas á un intrincado +problema; se ha hecho cargo de todos los +datos, nada le queda que practicar de lo que para +semejantes casos está prevenido. La resolucion no +se encuentra; se han tanteado varios planteos, y +á nada conducen. Se han tomado al acaso diferentes +cantidades, por si se da en el blanco; todo es +inútil. La cabeza está fatigada; la pluma descansa +sobre el papel, nada escribe. La atencion del calculador +está como adormecida de puro fija; casi +no sabe si piensa. Cansado de forcejear por abrir +una puerta tan bien cerrada, parece que ha desistido +<span class='pagenum'><a name="Page_145" id="Page_145">[Pg 144]</a></span> +de su empeño, y que se ha sentado en el umbral +aguardando si alguien abrirá por la parte de +adentro. «Ya lo veo,» exclama de repente, «esto +es!....» y cual otro Arquimédes, sin saber lo que +le sucede, saltaria del baño y echaria á correr +gritando: «Lo he encontrado!..... Lo he encontrado!....»</p> + +<p>Acontece á menudo que despues de largas horas +de meditacion, no se ha podido llegar á un resultado +satisfactorio, y cuando el ánimo está distraido, +ocupado en asuntos totalmente diferentes, se le +presenta de improviso la verdad como una aparicion +misteriosa. Hallábase santo Tomas de Aquino +en la mesa del rey de Francia; y como no debia de +ser mal criado y descortes, no es regular que escogiese +aquel puesto para entregarse á meditaciones +profundas. Pero ántes de la hora del convite estaria +en la celda ocupado en sus ordinarias tareas, +aguzando las armas de la razon para combatir á +los enemigos de la Iglesia. Natural es que le sucediese +lo que suelen experimentar todos los que +tienen por costumbre penetrar el fondo de las cosas, +que aun cuando han dejado la meditacion en +que estaban embebidos, se les ocurre con frecuencia +el punto en cuestion, como si viniese á llamar +a la puerta, preguntando si le toca otra vez el +turno. Y hé aquí, que sin saber cómo, se siente +inspirado, ve lo que ántes no veia, y olvidándose +de que estaba en la mesa del rey, da sobre ella una +palmada, exclamando: «Esto es concluyente contra +los maniqueos!....»<span class='pagenum'><a name="Page_146" id="Page_146">[Pg 145]</a></span></p> + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>La meditacion.</h4> + +<p>Cuando el hombre se ocupa en comprender algun +objeto muy dificil, tan léjos está de andar con +la regla y compas en la mano para dirigir sus meditaciones, +que las mas de las veces queda absorto +en la investigacion, sin advertir que medita, ni +aun que existe. Mira las cosas, ahora por un lado, +despues por otro; pronuncia interiormente el +nombre de aquello que examina; da una ojeada +á lo que rodea el punto principal; no se parece á +quien sigue un camino trillado, como sabiendo el +término á que ha de llegar, sino á quien buscando +en la tierra un tesoro cuya existencia sospecha, +pero de cuyo lugar no está seguro, anda excavando +acá y acullá sin regla fija.</p> + +<p>Y si bien se observa, no puede suceder de otra +manera, cuando ya de antemano no se conoce la +verdad que se busca. El que tiene á la vista un +pedazo de mineral cuya naturaleza conoce, cuando +trate de manifestar á otros lo que él sabe sobre la +misma, se valdrá del procedimiento mas sencillo, +y mas adaptado para el efecto. Pero si no tuviese +dicho conocimiento, entónces le revolveria y miraria +repetidas veces; por este ó aquel indicio +formaria sus conjeturas, y al fin echaria mano de +experimentos á propósito, no para manifestar que +es tal, sino para descubrir cuál es.<span class='pagenum'><a name="Page_147" id="Page_147">[Pg 146]</a></span></p> + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Invencion y enseñanza.</h4> + +<p>De esto nace la diferencia entre el método de +enseñanza y el de invencion: quien enseña, sabe +adonde va, y conoce el camino que ha de seguir, +porque ya le ha recorrido otras veces; mas el que +descubre tal vez no se propone nada determinado, +sino examinar lo que hay en el objeto que le ocupa; +quizas se prefija un blanco, pero ignorando si es +posible alcanzarle, ó dudando si existe, si es mas +que un capricho de su imaginacion; y en caso de +estar seguro de su existencia, no conoce el sendero +que á él le ha de conducir.</p> + +<p>Por este motivo los mas elevados descubrimientos +se enseñan por principios muy diferentes de +los que guiaron á los inventores; el cálculo infinitesimal +es debido á la geometría, y ahora se llega +á sus aplicaciones geométricas por una serie de +procedimientos puramente algebráicos. Así, se +levanta en una cordillera de escarpadas montañas +un picacho inaccesible, donde al parecer se divisan +algunos restos de un antiguo edificio: un hombre +curioso y atrevido concibe el designio de subir +allá; mira, tantea, trepa por altísimos peñascos, +se escurre por pasadizos impracticables, se aventura +por el estrechísimo borde de espantosos derrumbaderos, +se ase de endebles plantas y carcomidas +raices, y al fin cubierto de sudor y jadeando de +cansancio, toca á la deseada cumbre, y levantando +los brazos clama con orgullo: «¡ya estoy arriba!....» +Entónces domina de una ojeada todas las<span class='pagenum'><a name="Page_148" id="Page_148">[Pg 147]</a></span> +vertientes de las cordilleras; lo que ántes no veia +sino por partes, ahora lo ve en su conjunto: mira +hácia los puntos por donde habia tanteado, ve la +imposibilidad de subir por allí, y se rie de su ignorancia. +Contempla las escabrosidades por donde +acaba de atravesar, y se envanece de su temeraria +osadía. ¿Y cómo será posible que por estas malezas +suban los que le estan mirando? Pero ved ahí un +sendero muy fácil; desde abajo no se descubre, +desde arriba sí. Da muchos rodeos, es verdad, se +ha de tomar á larga distancia, pero es accesible +hasta á los mas débiles y ménos atrevidos. Entónces +desciende corriendo, se reune con los demas, +les dice «seguidme,» los conduce á la cima, sin +cansancio ni peligro, y allí los hace disfrutar de +la vista del monumento, y de los magníficos alrededores +que el picacho domina.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>La intuicion.</h4> + +<p>Mas no se crea que las tareas del genio sean +siempre tan laboriosas y pesadas. Uno de sus caractéres +es la <i>intuicion</i>, el ver sin esfuerzo lo que +otros no descubrian sino con mucho trabajo, el +tener á la vista el objeto inundado de luz, cuando +los demas estan en tinieblas. Ofrecedle una idea, +un hecho, que quizas para otros serán insignificantes, +él descubre mil y mil circunstancias y +relaciones ántes desconocidas. No habia mas que +un pequeño círculo, y al clavarse en él la mágica +mirada, el círculo se agita, se dilata, va extendiéndose +como la aurora al levantarse el sol. Ved,<span class='pagenum'><a name="Page_149" id="Page_149">[Pg 148]</a></span> +no habia mas que una débil ráfaga luminosa, pocos +instantes despues brilla el firmamento con inmensas +madejas de plata y de oro, torrentes de +fuego inundan la bóveda celeste, del oriente al +ocaso, del aquilon al sud.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>No está la dificultad en comprender sino en atinar. El jugador +de ajedrez. Sobieski. Las víboras de Aníbal.</h4> + +<p>Hay en este punto una particularidad muy digna +de notarse, y que tal vez no ha sido observada; y +es que muchas verdades no son difíciles en sí y +que sin embargo á nadie se ocurren sino á los hombres +de talento. Cuando estos las presentan, ó las +hacen advertir, todo el mundo las ve tan claras, +tan sencillas, tan obvias que parece extraño no se +las haya visto ántes.</p> + +<p>Dos hábiles jugadores de ajedrez estan empeñados +en una complicada partida. Uno de ellos +hace una jugada al parecer tan indiferente..... +«tiempo perdido,» dicen los espectadores; luego +abandona una pieza que podia muy bien defender, +y se entretiene en acudir á un punto por el +cual nadie le amenaza. «Vaya una humorada, +exclaman todos, esto le hará á V. mucha falta.» +«¿Qué quieren Vds.? dice el taimado, no atina +uno en todo,» y continúa como distraido. El +adversario no ha penetrado la intencion, no acude +al peligro, juega, y el distraido que perdia tiempo +y piezas, ataca por el flanco descubierto, y con +maligna sonrisa dice: «jaque mate.» Tiene razon, +gritan todos, y ¿cómo no lo habiamos visto?<span class='pagenum'><a name="Page_150" id="Page_150">[Pg 149]</a></span> +y una cosa tan sencilla!.... pues es claro, perdió +el tiempo para enfilar por aquel lado, abandonó +una pieza para abrirse paso; acudió allí, no para +defenderse sino para cerrar aquella salida; parece +imposible que no lo hubiéramos advertido.»</p> + +<p>Estan los turcos acampados delante de Viena; +cada cual discurre por donde se deberá atacarlos +cuando llegue el deseado refuerzo á las órdenes +del rey de Polonia. Las reglas del arte andan de +boca en boca, los proyectos son innumerables. +Llega Sobieski, echa una ojeada sobre el ejército +enemigo: «es mio, dice, está mal acampado.» +Al dia siguiente ataca, los turcos son derrotados, +y Viena es libre. Y despues de visto el plan de +ataque y su feliz éxito, todos dirian: «los turcos +cometieron tal ó cual falta, tenia razon el rey, estaban +mal acampados;» todos veian la verdad, +la encontraban muy sencilla, pero despues de +habérsela mostrado.</p> + +<p>Todos los matemáticos sabian las propiedades +de las progresiones aritméticas y geométricas; +que el exponente de 1 era 0, que el de 10 era 1, +que el de 1000 era 2, y así sucesivamente, y que +el de los números medios entre 1 y 10 era un +quebrado; pero nadie veia que con esto se pudiese +tener un instrumento de tantos y tan ventajosos +usos como son las tablas de los logaritmos. Neper +dijo «hélo aquí;» y todos los matemáticos vieron +que era una cosa muy sencilla.</p> + +<p>Nada mas fácil que el sistema de nuestra numeracion; +y sin embargo, no lo conocieron ni los +griegos, ni los romanos. ¿Qué fenómeno mas sencillo, +mas patente á nuestros ojos, que la tendencia +<span class='pagenum'><a name="Page_151" id="Page_151">[Pg 150]</a></span> +de los flúidos á ponerse á nivel, á subir á la +misma altura de la cual descienden? ¿No lo estamos +viendo á cada paso en las retortas, y en todos los +vasos donde hay dos ó mas tubos de comunicacion? +¿Qué cosa mas sencilla que la aplicacion de +esta ley de la naturaleza á objeto de tanta utilidad +como es la conduccion de las aguas? Y sin embargo +ha debido trascurrir mucho tiempo ántes que +la humanidad se aprovechara de la leccion que +estaba recibiendo todos los dias en un fenómeno +tan sencillo.</p> + +<p>Dos artesanos poco diestros se hallan embarazados +en una obra. El uno consulta al otro, ambos +cavilan, ensayan, malbaratan, sin conseguir +nada. Acuden por fin á un tercero de aventajada +nombradía. ¿A ver si V. nos saca de apuros?—Muy +sencillo, de esta manera—Tiene V. razon, +era tan fácil y no habíamos sabido dar en ello.</p> + +<p>Está Aníbal á la víspera de un combate naval, +da sus disposiciones, y entre tanto vuelven á bordo +algunos soldados que llevan un gran número de +vasos de barro bien tapados, cuyo contenido conocen +muy pocos. Comienza la refriega, los enemigos +se rien de que los marinos de Aníbal les +arrojen aquellos vasos en vez de flechas; el barro +se hace pedazos, y el daño que causa es muy poco. +Pasan algunos momentos, un marino siente una +picadura atroz: al grito del lastimado sucede el de +otro, todos vuelven la vista y notan con espanto +que la nave está llena de víboras. Introdúcese +el desórden, Aníbal maniobra con destreza y la +victoria se decide en su favor. Ciertamente que +nadie ignoraba que era posible recoger muchas<span class='pagenum'><a name="Page_152" id="Page_152">[Pg 151]</a></span> +víboras, y encerrarlas en vasos de barro, y tirarlos +á las naves enemigas; pero la ocurrencia solo +la tuvo el astuto cartagines. Y él sin duda encontró +el infernal ardid, sin raciocinios ni cavilaciones; +bastóle tal vez que alguien mentase la palabra +<i>víbora</i>, para atinar desde luego en que este reptil +podia servirle de excelente auxiliar.</p> + +<p>¿Qué nos dicen estos ejemplos? nos dicen que +el talento consiste muchas veces en ver una relacion +que está patente, y en la cual nadie atina. +Ella en sí no es dificil, y la prueba está en que +tan pronto como alguno la descubre, y la señala +con el dedo diciendo: «mirad;» todos la ven sin +esfuerzo, y hasta se admiran de no haberla advertido. +Así que el lenguaje, llevado por la fuerza +misma de las cosas, los llama á estos pensamientos +<i>ocurrencias</i>, <i>golpes</i>, <i>inspiraciones</i>, expresando +de esta manera que no costaron trabajo, que se +ofrecieron por sí mismos.</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Regla para meditar.</h4> + +<p>De lo dicho inferiré que para pensar bien no es +buen sistema poner el espíritu en tortura, sino que +es conveniente dejarle con cierto desahogo. Está +meditando sobre un objeto, al parecer no adelanta; +con la atencion sobre una cosa, diríase que está +dormitando. No importa; no le violenteis; mira +si descubre algun indicio que le guie; se asemeja +al que tiene en la mano una cajita cerrada con un +resorte misterioso, en la cual se quiere poner á +prueba el ingenio, por si se encuentra el modo de<span class='pagenum'><a name="Page_153" id="Page_153">[Pg 152]</a></span> +abrirla. La contempla largo rato, la vuelve repetidas +veces, ora aprieta con el dedo, ora forcejea +con la uña, hasta que al fin permanece un instante +inmóbil y dice: «aquí está el resorte, ya está +abierta.»</p> + + +<h3>§ VII.</h3> + +<h4>Carácter de las inteligencias elevadas. Notable doctrina +de santo Tomas de Aquino.</h4> + +<p>¿Porqué no se ocurren á todos ciertas verdades +sencillas? ¿cómo es que el linaje humano haya +de mirar cual espíritus extraordinarios á los que +ven cosas que al parecer todo el mundo habia podido +ver? Esto es buscar la razon de un arcano de +la Providencia, esto es preguntar porqué el Criador +ha otorgado á algunos hombres privilegiados +una gran fuerza de intuicion, ó sea vision intelectual +inmediata, y la ha negado al mayor número.</p> + +<p>Santo Tomas de Aquino desenvuelve sobre este +particular una doctrina admirable. Segun el santo +Doctor, el discurrir es señal de poco alcance del +entendimiento; es una facultad que se nos ha +concedido para suplir á nuestra debilidad; y así +es que los ángeles entienden, mas no discurren. +Cuanto mas elevada es una inteligencia, ménos +ideas tiene; porque encierra en pocas, lo que las +mas limitadas tienen distribuido en muchas. Así +los ángeles de mas alta categoría entienden por +medio de pocas ideas; el número se va reduciendo +á medida que las inteligencias criadas se van acercando +al Criador, el cual como ser infinito é inteligencia +infinita, todo lo ve en una sola idea, única,<span class='pagenum'><a name="Page_154" id="Page_154">[Pg 153]</a></span> +simplicísima, pero infinita: su misma esencia. ¡Cuán +sublime teoría! Ella sola vale un libro; ella prueba +un profundo conocimiento de los secretos del espíritu; +ella nos sugiere innumerables aplicaciones +con respecto al entendimiento del hombre.</p> + +<p>En efecto, los genios superiores no se distinguen +por la mucha abundancia de las ideas; sino +en que estan en posesion de algunas, capitales, +anchurosas, donde hacen caber al mundo. El ave +rastrera se fatiga revoloteando, y recorre mucho +terreno, y no sale de la angostura y sinuosidades +de los valles: el águila remonta su majestuoso +vuelo, posa en la cumbre de los Alpes, y desde +allí contempla las montañas, los valles, la corriente +de los rios, divisa vastas llanuras pobladas de ciudades, +y amenizadas con deliciosas vegas, galanas +praderas, ricas y variadas mieses.</p> + +<p>En todas las cuestiones hay un punto de vista +principal, dominante; en él se coloca el genio. +Allí tiene la clave, desde allí lo domina todo. Si +al comun de los hombres no les es posible situarse +de golpe en el mismo lugar, al ménos deben procurar +llegar á él á fuerza de trabajo; no dudando +que con esto se ahorrarán muchísimo tiempo, y +alcanzarán los resultados mas ventajosos. Si bien +se observa, toda cuestion y hasta toda ciencia, +tienen uno ó pocos puntos capitales á los que se +refieren los demas. En situándose en ellos, todo +se presenta sencillo y llano, de otra suerte no se +ven mas que detalles y nunca el conjunto. El entendimiento +humano, ya de suyo tan débil, ha +menester que se le muestren los objetos tan simplificados +como sea dable; y por lo mismo es de<span class='pagenum'><a name="Page_155" id="Page_155">[Pg 154]</a></span> +la mayor importancia desembarazarlos de follaje +inútil, y que ademas, cuando sea preciso cargarle +con muchas atenciones simultáneas, se las distribuya +de suerte que queden reducidas á pocas +clases, y cada una de estas vinculada en un punto. +Así se aprende con mas facilidad, se percibe con +lucidez y exactitud, y se auxilia poderosamente +la memoria.</p> + + +<h3>§ VIII.</h3> + +<h4>Necesidad del trabajo.</h4> + +<p>De las doctrinas de este capítulo sobre la inspiracion +é intuicion, ¿podremos inferir la conveniencia +de abandonar el discurso, y hasta el trabajo, +y de entregarnos á una especie de quietismo +intelectual? No ciertamente. Para el desarrollo +de toda facultad hay una condicion indispensable: +el ejercicio. En lo intelectual como en lo físico, +el órgano que no funciona se adormece, pierde +de su vida, el miembro que no se mueve se paraliza. +Aun los genios mas privilegiados no llegan +á adquirir su fuerza hercúlea, sino despues de +largos trabajos. La inspiracion no desciende sobre +el perezoso; no existe cuando no hierven en el +espíritu ideas y sentimientos fecundantes. La intuicion, +el <i>ver</i> del entendimiento, no se adquiere +sino con un hábito engendrado por el mucho <i>mirar</i>. +La ojeada rápida, segura y delicada de un gran +pintor, no se debe solo á la naturaleza, sino tambien +á la dilatada contemplacion y observacion de +los buenos modelos: y la magia de la música no +se desenvolveria en la organizacion mas armónica,<span class='pagenum'><a name="Page_156" id="Page_156">[Pg 155]</a></span> +sujeta únicamente á oir sonidos ásperos y destemplados<a name="FNanchor_16_23" id="FNanchor_16_23"></a><a href="#Footnote_16_23" class="fnanchor">[16]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XVII" id="CAPITULO_XVII"></a>CAPÍTULO XVII.</h2> + +<h3>LA ENSEÑANZA.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de profesores.</h4> + +<p>Distinguen comunmente los dialécticos entre el +método de enseñanza y el de invencion. Sobre uno +y otro voy á emitir algunas observaciones.</p> + +<p>La enseñanza tiene dos objetos: 1º. instruir á los +alumnos en los elementos de la ciencia: 2º. desenvolver +su talento para que al salir de la escuela +puedan hacer los adelantos proporcionados á su +capacidad.</p> + +<p>Podria parecer que estos dos objetos no son mas +que uno solo; sin embargo no es así. Al primero +alcanzan todos los profesores que poseen medianamente +la ciencia; al segundo no llegan sino los de +un mérito sobresaliente. Para lo primero, basta +conocer el encadenamiento de algunos hechos y +proposiciones, cuyo conjunto forma el cuerpo de la +ciencia; para lo segundo es preciso saber cómo se +ha construido esa cadena que enlaza un extremo +con otro; para lo primero bastan hombres que conozcan +los libros, para lo segundo son necesarios +hombres que conozcan las cosas.</p> + +<p>Mas diré: puede muy bien suceder que un profesor +superficial sea mas á propósito para la simple<span class='pagenum'><a name="Page_157" id="Page_157">[Pg 156]</a></span> +enseñanza de los elementos que otro muy profundo; +pues que este sin advertirlo, se dejará llevar +á discursos que complicarán la sencillez de las +primeras nociones, y así dañará á la percepcion de +los alumnos poco capaces.</p> + +<p>La clara explicacion de los términos, la exposicion +llana de los principios en que se funda la +ciencia, la metódica coordinacion de los teoremas +y de sus corolarios, hé aquí el objeto de quien +no se propone mas que instruir en los elementos.</p> + +<p>Pero al que extienda mas allá sus miradas, y +considere que los entendimientos de los jóvenes +no son únicamente tablas donde se hayan de tirar +algunas líneas que permanezcan allí inalterables +para siempre, sino campos que se han de fecundar +con preciosa semilla, á este le incumben tareas mas +elevadas y mas difíciles. Conciliar la claridad con +la profundidad, hermanar la sencillez con la combinacion, +conducir por camino llano y amaestrar +al propio tiempo en andar por senderos escabrosos, +mostrando las angostas y enmarañadas veredas +por donde pasaron los primeros inventores, inspirar +vivo entusiasmo, despertar en el talento la +conciencia de las propias fuerzas, sin dañarle con +temeraria presuncion, hé aquí las atribuciones del +profesor que considera la enseñanza elemental no +como fruto, sino como semilla.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Genios ignorados de los demas, y de sí mismos.</h4> + +<p>¡Cuán pocos son los profesores dotados de esta +preciosa habilidad! Y ¿cómo es posible que los<span class='pagenum'><a name="Page_158" id="Page_158">[Pg 157]</a></span> +haya en el lastimoso abandono en que yace este +ramo? ¿Quién cuida de aficionar á la enseñanza á +los hombres de capacidad elevada? ¿Quién procura +fijarlos en esta ocupacion, si se deciden alguna vez +á emprenderla? Las cátedras son miradas á lo mas +como un hincapié para subir mas arriba, con las +arduas tareas que ellas imponen, se unen mil y +mil de un órden diferente; y se desempeña corriendo +y á manera de distraccion lo que deberia +obsorber al hombre entero.</p> + +<p>Así, cuando entre los jóvenes se encuentra +alguno en cuya frente chispea la llama del genio, +nadie la advierte, nadie se la avisa, nadie se lo +hace sentir: y encajonado entre los buenos talentos, +prosigue su carrera sin que se le haya hecho +experimentar el alcance de sus fuerzas. Porque es +preciso saber que estas fuerzas no siempre las conoce +el mismo que las posee, aun cuando sean con +respecto á lo mismo que le ocupa. Podrá muy bien +suceder que el fuego del genio permanezca toda +la vida entre cenizas, por no haber habido una +mano que las sacudiera. ¿No vemos á cada paso +que una lijereza extraordinaria, una singular flexibilidad +de ciertos miembros, una gran fuerza muscular +y otras calidades corporales, estan ocultas +hasta que un ensayo casual viene á revelárselas al +que las posee? Si Hércules no manejara mas que +un bastoncito, nunca creyera ser capaz de blandir +la pesada clava.<span class='pagenum'><a name="Page_159" id="Page_159">[Pg 158]</a></span></p> + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Medios para descubrir los talentos ocultos, y apreciarlos +en su valor.</h4> + +<p>Un profesor de matemáticas que explique á sus +alumnos la teoría de las secciones cónicas les dará +una idea clara y exacta de dichas curvas, presentándoles +las ecuaciones que expresan su naturaleza, +y deduciendo las propiedades que de esta se originan. +Hasta aquí el discípulo aprende bien los elementos, +pero no se ejercita en el desarrollo de sus +fuerzas intelectuales; nada se le ofrece que pueda +hacerle sentir el talento de invencion, si es que en +realidad le posea. Pero si el profesor le hace notar +que aquella ecuacion fundamental, al parecer de +mera convencion, no es probable que se le haya +establecido sin motivo, desde luego el jóven se +halla mal seguro sobre la basa que reputaba sólida, +y busca el medio de darle algun apoyo. Si el +alumno no acierta en el principio generador de +dichas curvas, se le puede hacer notar el nombre +que llevan, y recordarle que la seccion paralela +á la base del cono es un círculo. Entónces naturalmente +el alumno corta el cono con planos en diferentes +posiciones, y á la primera ojeada advierte +que si la seccion es cerrada, y no paralela á la base, +resultan curvas cuya figura se parece á la que se +ha llamado elipse. Ya imagina la seccion mas cercana +al paralelismo, ya mas distante, y siempre +nota que la figura es una elipse, con la única diferencia +de su mayor aplanacion por los lados, +ó bien de la mayor diferencia de los ejes. ¿Será<span class='pagenum'><a name="Page_160" id="Page_160">[Pg 159]</a></span> +posible expresar por una ecuacion la naturaleza de +esta curva? ¿Hay algunos datos conocidos? ¿Tienen +alguna relacion con las propiedades del cono, y de +la seccion paralela? ¿La mayor ó menor inclinacion +del plano cambia la naturaleza de la seccion? Dando +al plano otras posiciones, de suerte que no salga +cerrada la seccion, ¿qué curvas resultan? ¿Hay +alguna semejanza entre ellas, y las parábolas é +hipérboles? Estas y otras cuestiones se ofrecen al +discípulo dotado de capacidad; y si es de muy felices +disposiciones, veréisle al instante tirar líneas +dentro del cono, compararlas unas con otras, concebir +triángulos, calcular sus relaciones, y tantear +mil caminos para llegar á la ecuacion deseada. Entónces +no aprende simplemente las primeras nociones +de la teoría; se ha convertido ya en inventor; +su talento encuentra pábulo en que cebarse; +y cuando aislado en los procedimientos de primera +enseñanza contaba muchos iguales en la inteligencia +de la doctrina explicada, ahora echaréis de +ver que deja á sus compañeros muy atras, que +ellos no han dado un paso, miéntras él, ó ha obtenido +el resultado que se buscaba, ó adelantado +en el verdadero camino. Entónces da á conocer +sus fuerzas, y las conoce él mismo; entónces se +palpa que su capacidad es superior á la rutina, y +que quizas andando el tiempo podrá ensanchar el +dominio de la ciencia.</p> + +<p>Un profesor de derecho natural explicará cumplidamente +los derechos y deberes de la patria potestad, +y las obligaciones de los hijos con respecto +á los padres, aduciendo las definiciones y razones +que en tales casos se acostumbran. Hasta aquí llegan +<span class='pagenum'><a name="Page_161" id="Page_161">[Pg 160]</a></span> +los elementos; pero nada se encuentra para +desenvolver el genio filosófico de un alumno privilegiado, +ni que pueda hacerle sobresalir entre el +comun de sus compañeros, dotados de una capacidad +regular. El hábil profesor desea tomar la medida +de los talentos que hay en la cátedra, y el +tiempo que le sobra despues de la explicacion le +emplea en hacer un experimento.</p> + +<p>—¿Sobre estos deberes le parece á V. si nos +dicen algo los sentimientos del corazon? Las +luces de la filosofía ¿estan de acuerdo con las inspiraciones +de la naturaleza? A esta pregunta responderán +hasta los medianos, observando que los +padres naturalmente quieren á los hijos, y estos á +los padres, y que así estan enlazados nuestros deberes +con nuestros afectos, instigándonos estos al +cumplimiento de aquellos. Hasta aquí no hay diferencia +entre los alumnos que se llaman de buen +talento. Pero prosigue el profesor analizando la +materia y pregunta.</p> + +<p>—¿Qué le parece á V. de los hijos que se portan +mal con los padres, y no corresponden con +la debida gratitud al amor que estos les prodigaron?</p> + +<p>—Que faltan á un deber sagrado y desoyen la +voz de la naturaleza.</p> + +<p>—Pero ¿cómo es que vemos tan á menudo á +los hijos no cumplir como deben con sus padres, +miéntras estos si en algo faltan, suele ser por sobreabundancia +de amor y ternura?</p> + +<p>—En esto hacen muy mal los hijos, dirá el uno.</p> + +<p>—Los hombres se olvidan fácilmente de los +beneficios recibidos, dirá el otro; quien alegará<span class='pagenum'><a name="Page_162" id="Page_162">[Pg 161]</a></span> +que los hijos á medida que adelantan en edad se +hallan distraidos por mil atenciones diferentes; +quien recordará que los nuevos afectos engendrados +en sus ánimos á causa de la familia de que +se hacen cabezas, disminuyen el que deben á sus +padres: y cada cual andará señalando razones +mas ó ménos adaptadas, mas ó ménos sólidas, +pero ninguna que satisfaga del todo. Si entre +vuestros alumnos se encuentra alguno que haya de +adquirir con el tiempo esclarecida nombradía, dirigidle +la misma pregunta, á ver si acierta á decir +algo que la desentrañe y la ilustre.</p> + +<p>—Es demasiado cierto, os responderá, que los +hijos faltan con mucha frecuencia á sus deberes +para con sus padres; pero, si no me engaño, la razon +de esto se halla en la misma naturaleza de las +cosas. Cuanto mas necesario es para la conservacion +y buen órden de los seres el cumplimiento de +un deber, el Criador ha procurado asegurar mas +dicho cumplimiento. El mundo se conserva, mas +ó ménos bien, á pesar del mal comportamiento +de los hijos; pero el dia que los padres se portasen +mal, y olvidasen el cuidar de sus hijos, el linaje +humano caminaria á su ruina. Así es de notar que +los hijos, ni aun los mejores, no profesan á sus +padres un afecto tan vivo y ardiente como los padres +á los hijos. El Criador podia sin duda comunicar +á los hijos un amor tan apasionado y tierno +como lo es el de los padres, pero esto no era necesario, +y por lo mismo no lo ha hecho. Y es de +notar que las madres, que han menester mayor +grado de este amor y ternura, lo tienen llevado +hasta los limites del frenesí, habiéndolas pertrechado +<span class='pagenum'><a name="Page_163" id="Page_163">[Pg 162]</a></span> +el Criador contra el cansancio que pudieran +producirles los primeros cuidados de la infancia. +Resulta pues que la falta del cumplimiento de los +deberes en los hijos, no procede precisamente de +que estos sean peores, pues ellos si llegan á ser +padres, se portan como lo hicieron los suyos; +sino de que el amor filial es de suyo ménos intenso +que el paternal, ejerce mucho ménos ascendiente +y predominio sobre el corazon, y por lo mismo +se amortigua con mas facilidad; es ménos fuerte +para superar obstáculos, y ejerce menor influencia +sobre la totalidad de nuestras acciones.</p> + +<p>En las primeras respuestas encontrabais discípulos +aprovechados, en esta descubrís al jóven +filósofo que empieza á descollar, como entre raquíticos +arbustos se levanta la tierna encina, que +andando los años se hará notar en el bosque por +su corpulento tronco y soberbia copa.</p> + + +<h3>§ IX.</h3> + +<h4>Necesidad de los estudios elementales.</h4> + +<p>No se crea por lo dicho, que juzgue conveniente +emancipar á la juventud de la enseñanza de los +elementos; muy al contrario, opino que quien +ha de aprender una ciencia, por grandes que sean +las fuerzas de que se sienta dotado, es preciso se +sujete á esta mortificacion que es como el noviciado +de las letras. De esto procuran muchos eximirse +apelando á artículos de diccionario que contiene +lo bastante para hablar de todo sin entender de +nada; pero la razon y la experiencia manifiestan<span class='pagenum'><a name="Page_164" id="Page_164">[Pg 163]</a></span> +que semejante método no puede servir sino á formar +lo que llamamos eruditos á la violeta.</p> + +<p>En efecto: hay en toda ciencia y profesion un +conjunto de nociones primordiales, voces y locuciones +que le son propias, las cuales no se aprenden +bien sino estudiando una obra elemental: de +suerte que cuando no mediaran otras consideraciones, +la presente bastaria á demostrar los inconvenientes +de tomar otro camino. Estas nociones +primordiales, y esas voces y locuciones, deben +ser miradas con algun respeto por quien entra de +nuevo en la carrera, pues ha de suponer que no +en vano han trabajado hasta aquí los que á ella se +dedicaron. Si el recien venido tiene desconfianza +de sus predecesores, si espera poder reformar la +ciencia ó profesion, y hasta variarla radicalmente, +al ménos ha de reflexionar, que es prudente enterarse +de lo que han dicho los otros, que es temerario +el empeño de crearlo todo por sí solo, y es +exponerse á perder mucho tiempo, el no quererse +aprovechar en nada de las fatigas ajenas. El maquinista +mas extraordinario empieza quizas á dedicarse +á su profesion en la tienda de un modesto +artesano; y por grandes esperanzas que puedan +fundarse en sus brillantes disposiciones, no deja +por esto de aprender los nombres y el manejo de +los instrumentos y enseres del trabajo. Con el +tiempo hará en ellos muchas variaciones, los tendrá +de otra materia mas adaptada, cambiará su +forma y tal vez su nombre; mas por ahora es +preciso que los tome tales como los encuentra, +que se ejercite con ellos, hasta que la reflexion y +la experiencia le hayan mostrado los inconvenientes +<span class='pagenum'><a name="Page_165" id="Page_165">[Pg 164]</a></span> +de que adolecen y las mejoras de que son susceptibles.</p> + +<p>Puede aplicarse á todas las ciencias el consejo +que se da á los que quieren aprender la historia: +ántes de comenzar su estudio, es necesario leer un +compendio. A este propósito son notables las palabras +de Bossuet en la dedicatoria que precede á su +<i>Discurso sobre la historia universal</i>. Asienta la necesidad +de estudiar la historia en compendio, para +evitar confusion y ahorrar fatiga, y luego añade: +«Esta manera de exponer la historia universal la +compararemos á la descripcion de los mapas geográficos: +la historia universal es el mapa general +comparado con las historias particulares de cada +pais y de cada pueblo. En los mapas particulares +veis menudamente lo que es un reino, ó una provincia +en si misma; en los universales aprendeis +á fijar estas partes del mundo en su todo; en una +palabra, veis la parte que ocupa Paris ó la isla de +Francia en el reino, la que el reino ocupa en la +Europa, y la que la Europa ocupa en el universo.» +Pues bien: la oportuna y luminosa comparacion +entre el <i>Mapa mundi</i> y los particulares, se aplica á +todos los ramos de conocimientos. En todos hay +un conjunto de que es preciso hacerse cargo, para +comprender mejor las partes, y no andar confuso +y perdido en la manera de ordenarlas. Aun las +ideas que se adquieren por este método, son casi +siempre incompletas, á menudo inexactas, y algunas +veces falsas; pero todos estos inconvenientes +aun no pesan tanto como los que resultan de +acometer á tientas, sin antecedentes ni guia, el +estudio de una ciencia.<span class='pagenum'><a name="Page_166" id="Page_166">[Pg 165]</a></span></p> + +<p>Las obras elementales, se nos dirá, no son mas +que un esqueleto; es verdad, pero tal como es, +ahorra muchísimo trabajo; hallándole formado +ya, os será mas fácil corregir sus defectos, cubrirle +de nervios, músculos y carne; darle calor, +movimiento y vida.</p> + +<p>Entre los que han estudiado por principios una +ciencia, y los que, por decirlo así, han cogido sus +nociones al vuelo, en enciclopedias y diccionarios, +hay siempre una diferencia que no se escapa á un +ojo ejercitado. Los primeros se distinguen por la +precision de ideas y propiedad de lenguaje; los +otros se lucen tal vez con abundantes y selectas +noticias, pero á la mejor ocasion dan un solemne +tropiezo que manifiesta su ignorante superficialidad<a name="FNanchor_17_24" id="FNanchor_17_24"></a><a href="#Footnote_17_24" class="fnanchor">[17]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XVIII" id="CAPITULO_XVIII"></a>CAPÍTULO XVIII.</h2> + +<h3>LA INVENCION.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Lo que debe hacer quien carezca del talento de invencion.</h4> + +<p>Creo haber dicho lo suficiente con respecto á +los métodos de enseñar y aprender; paso á tratar +del método de invencion.</p> + +<p>Conocidos los elementos de una ciencia, y llegado +el hombre á edad y posicion en que puede +dedicarse á estudios de mayor extension y profundidad, +está en el caso de seguir senderos ménos<span class='pagenum'><a name="Page_167" id="Page_167">[Pg 166]</a></span> +trillados, y acometer empresas mas osadas. Si la +naturaleza no le ha dotado del talento de invencion, +preciso le será contentarse por toda su vida +con el método elemental, bien que tomado en mayor +escala. Necesita guias, y este servicio le prestarán +las obras magistrales. Mas no se crea que +deba entenderse condenado á ciego servilismo, y +no haya de atreverse á discordar nunca de la autoridad +de sus maestros; en la milicia científica y literaria, +no es tan severa la disciplina que no sea +lícito al soldado dirigir algunas observaciones á su +jefe.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>La autoridad científica.</h4> + +<p>Los hombres capaces de alzar y llevar adelante +una bandera, son muy pocos; y mejor es alistarse +en las filas de un general acreditado, que no andar +á manera de miserable guerrillero, afectando la +importancia de insigne caudillo.</p> + +<p>Diciendo esto, no es mi ánimo predicar la autoridad +en materias puramente científicas y literarias; +en todo el decurso de la obra he dado bastante á +entender que no adolezco de tal achaque; solo me +propongo indicar una necesidad de nuestro entendimiento, +que siendo por lo comun muy flaco, ha +menester un apoyo. La hiedra entrelazándose con +un árbol, se levanta á grande altura; si creciese +sin arrimo, yaceria tendida por el suelo pisoteada +por todos los transeuntes. Ademas, que no por +haber hecho esta observacion, se ha de cambiar +el órden regular de las cosas: pues con ella mas +<span class='pagenum'><a name="Page_168" id="Page_168">[Pg 167]</a></span> +bien he consignado un hecho que ofrecido un consejo. +Sí un hecho, porque á pesar de tanto como +se blasona de independencia, es mas claro que la +luz del medio dia que esta independencia no existe, +que gran parte de la humanidad anda guiada por +algunos caudillos, y que estos á su talante la llevan +por el camino de la verdad ó del error.</p> + +<p>Este es un hecho de todos los paises y de todos +los siglos; hecho indestructible porque está fundado +en la misma naturaleza del hombre. El débil +siente la superioridad del fuerte, y se humilla en su +presencia; el genio no es el patrimonio del linaje +humano, es un privilegio á pocos concedido: +quien le posee ejerce sobre los demas un ascendiente +irresistible. Se ha observado con mucha +verdad que las masas tienen una tendencia al despotismo; +esto dimana de que sienten su incapacidad +para dirigirse, y naturalmente buscan un jefe: +la que se experimenta en la guerra y la política, +se nota tambien en las ciencias. La generalidad de +los que las profesan son tambien masas, son verdadero +vulgo que entregado á si mismo no sabria +qué hacerse; por lo mismo se arremolina á manera +de grupos populares en torno de los que le hablan +algo mejor de lo que él sabe, y manifiestan conocimientos +que él no posee. El entusiasmo penetra +tambien en la plebe sabia, y lo mismo que la otra +en sus asonadas, aplaude y grita: «muy bien, +muy bien!... tú lo entiendes mejor que nosotros; +tú serás nuestro jefe....»<span class='pagenum'><a name="Page_169" id="Page_169">[Pg 168]</a></span></p> + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Modificaciones que ha sufrido en nuestra época la autoridad +científica.</h4> + +<p>A medida que se han generalizado los conocimientos +con el inmenso desarrollo de la prensa, +se ha podido creer que el indicado fenómeno habia +desaparecido; pero no es así; lo que ha hecho, +ha sido modificarse. Cuando los caudillos eran +pocos, cuando el mando estaba entre pocas escuelas, +andaban los entendimientos á manera de +ejércitos disciplinados, siendo tan patente la dependencia +que no era posible equivocarse. Ahora +sucede de otra manera: los caudillos y las escuelas +son en mayor número; la disciplina se ha relajado: +pasan los soldados de uno á otro campo; +estos se adelantan un poco, aquellos se quedan +rezagados; algunos se separan y se empeñan en +escaramuzas sin instrucciones ni órdenes de sus +jefes; diríase que los grandes ejércitos han dejado +de existir y que cada cual marcha por su lado: +pero no os hagais ilusiones, los ejércitos existen +á pesar de ese desórden, todos saben bien á cuál +pertenecen; si desertan del uno se unirán al otro; +y cuando se vean en aprieto, todos se replegarán +en la direccion donde saben que está el cuerpo +principal para cubrir su retirada.</p> + +<p>Y si entrar quisiésemos en minuciosas cuentas, +hallaríamos que no es tan exacto que los caudillos +de ahora sean en mucho mayor número que los +de tiempos anteriores. Formando un cuadro de +clasificaciones científicas y literarias encontraría<span class='pagenum'><a name="Page_170" id="Page_170">[Pg 169]</a></span>mos +fácilmente que en cada género son muy pocos +los que llevan la bandera, y que sobre sus +pasos se precipita la multitud ahora como siempre.</p> + +<p>El teatro y la novela ¿no tienen un pequeño +número de <i>notabilidades</i>, cuyas obras se imitan +hasta el fastidio? La política, la filosofía, la historia, +¿no cuentan tambien unos pocos adalides, +cuyos nombres se pronuncian sin cesar, y cuyas +opiniones y lenguaje se adoptan sin discernimiento? +La <i>independiente</i> Alemania, ¿no tiene sus escuelas +filosóficas, tan marcadas y caracterizadas como +serlo pudieron las de santo Tomas, Escoto y Suarez? +¿Qué son en Francia la turba de los filósofos +universitarios, sino humildes discípulos de Cousin? +¿y qué ha sido Cousin á su vez sino un vicario de +Hegel, y de Schelling? y su filosofía, que tambien +forceja por introducirse entre nosotros, ¿no comienza +con tono magistral, exigiendo respeto y +deferencia, á manera de ministerio sagrado que se +dirige á la conversion de las gentes sencillas? La +mayor parte de los que profesan la filosofía de la +historia, ¿hacen mas que recitar trozos de las +obras de Guizot, ó de otros escritores muy contados? +Los que se complacen en declamaciones sobre +elevados principios de legislacion, ¿no son con +frecuencia plagiarios de Becaria y Filangieri? Los +utilitarios ¿nos dicen por ventura otra cosa que lo +que acaban de leer en Bentham? Los escritores +sobre derecho constitucional, ¿no tienen siempre +en la boca á Benjamin Constant?</p> + +<p>Reconozcamos pues un hecho que tan de bulto +se presenta, y no nos lisonjeemos de haber destruido +lo que es mas fuerte que nosotros, pero<span class='pagenum'><a name="Page_171" id="Page_171">[Pg 170]</a></span> +guardémonos de sus malos efectos, en cuanto nos +sea posible. Si á causa de la debilidad de nuestras +luces, estamos precisados á valernos de las ajenas, +no las recibamos tampoco con ignoble sumision, +no abdiquemos el derecho de examinar las cosas +por nosotros mismos, no consintamos que nuestro +entusiasmo por ningun hombre llegue á tan alto +punto, que sin advertirlo le reconozcamos como +oráculo infalible. No atribuyamos á la criatura lo +que es propio del Criador.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>El talento de invencion. Carrera del ingenio.</h4> + +<p>Si el entendimiento es tal que pueda conducirse +á sí mismo, si al examinar las obras de los grandes +escritores, se siente con fuerza para imitarlos, y +se encuentra entre ellos, no como pigmeo entre +gigantes, sino como entre sus iguales, entónces +el método de invencion le conviene de una manera +particular, entónces no debe limitarse á <i>saber los +libros</i>, es preciso que <i>conozca las cosas</i>; no ha de +contentarse con seguir el camino trillado, sino que +ha de buscar veredas que le lleven mejor, mas +recto, y si es posible á puntos mas elevados. No +admita idea sin analizar, ni proposicion sin discutir, +ni raciocinio sin examinar, ni regla sin comprobar; +fórmese una ciencia propia, que le pertenezca +como su sangre, que no sea una simple recitacion +de lo que ha leido, sino el fruto de lo que +ha observado y pensado.</p> + +<p>¿Qué reglas deberá tener presentes? Las que se +han señalado mas arriba para todo pensador. El<span class='pagenum'><a name="Page_172" id="Page_172">[Pg 171]</a></span> +entrar en pormenores seria inútil y tal vez imposible; +que el empeño de trazar al genio una marcha +fija, es no ménos temerario que el de sujetar +las expresiones de animada fisonomía al mezquino +círculo de compasados gestos. Cuando le veis abalanzarse +brioso á su gigantesca carrera, no le dirijais +palabras insulsas, ni consejos estériles, ni +reglas que no ha de observar; decidle tan solo: +«Imágen de la divinidad, marcha á cumplir los +destinos que te ha señalado el Criador; no te olvides +de tu principio y de tu fin; tú levantas el vuelo +y no sabes adónde vas: alza los ojos al cielo, y +pregúntaselo á tu Hacedor. Él te mostrará su voluntad; +cúmplela fielmente; que en cumplirla estan +cifrados tu grandor y tu gloria<a name="FNanchor_18_26" id="FNanchor_18_26"></a><a href="#Footnote_18_26" class="fnanchor">[18]</a>.»</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XIX" id="CAPITULO_XIX"></a>CAPÍTULO XIX.</h2> + +<h3>EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Discrecion en el uso de las facultades del alma. La reina Dido. +Alejandro.</h4> + +<p>He dicho (Cap. XII) que para conocer la verdad +en ciertas materias, era necesario desplegar á un +mismo tiempo diferentes facultades del alma, y +entre ellas he contado el sentimiento. Ahora añadiré +que si bien esto es preciso cuando se trata de +aquellas verdades, cuya naturaleza consiste en relaciones +con dicho sentimiento, como todo lo bello +ó tierno, ó melancólico ó sublime; no lo es cuando<span class='pagenum'><a name="Page_173" id="Page_173">[Pg 172]</a></span> +la verdad pertenece á un órden distinto que nada +tiene que ver con nuestra facultad de sentir.</p> + +<p>Si quiero apreciar todo el mérito de Virgilio en +el episodio de Dido, es menester que no raciocine +con sequedad, sino que imagine y sienta; pero si +me propongo juzgar bajo el aspecto moral la conducta +de la reina de Cartago, es preciso que me +despoje de todo sentimiento, y que deje encomendado +á la fria razon el fallar conforme á los +eternos principios de la virtud.</p> + +<p>Al leer á Quinto Curcio, admiro al héroe macedon, +y me complazco en verle cuando se arroja +impávido al traves del Gránico, vence en Arbela, +persigue y anonada á Darío, y señorea el oriente. +En todo esto hay grandeza, hay rasgos que no +fueran debidamente apreciados, si se cerrara el +corazon á todo sentimiento. La sublime narracion +del sagrado Texto (1. Mach. Cap. 1) no será estimada +en su justo valor, por quien no haga mas que +analizar con frialdad. «Y sucedió que despues que +Alejandro Macedon, hijo de Filipo, que fué el primero +que reinó en Grecia, salido de la tierra de +Cethim, derrotó á Dario rey de los Persas y de los +Medos, dió muchas batallas, y conquistó las fortalezas +de todos, y mató á los reyes de la tierra. +Y pasó hasta los confines del mundo, y se apoderó +de los despojos de numerosas gentes, <i>y la tierra +calló en su presencia</i>....» Cuando uno llega á esta +expresion, el libro se cae de las manos, y el +asombro se apodera del alma. En presencia de un +hombre <i>la tierra calló</i>..... Sintiendo con viveza la +fuerza de esta imágen, se forma la mayor idea que +formarse pueda del héroe conquistador. Si para<span class='pagenum'><a name="Page_174" id="Page_174">[Pg 173]</a></span> +conocer esta verdad, abstraigo y discurro y cavilo, +y ahogo mis sentimientos, nada comprenderé; es +preciso que me olvide de toda filosofía, que no +sea mas que hombre, y que dejando la fantasía en +libertad, y el corazon abierto, mire al hijo de Filipo, +saliendo de la tierra de Cethim, marchando +con pasos de gigante hasta la extremidad del orbe, +y contemple á la tierra, que amedrentada calla. +Pero si me propongo examinar la justicia y la utilidad +de aquellas conquistas, entónces será preciso +cortar el vuelo á la imaginacion, amortiguar los +sentimientos de admiracion y entusiasmo; será +preciso olvidar al jóven monarca rodeado de sus +falanges, y descollando entre sus guerreros como el +Júpiter de la fábula entre el cortejo de los dioses; +será necesario no pensar mas que en los eternos +principios de la razon, y en los intereses de la +humanidad. Si al hacer este exámen dejo campear +la fantasía y dilatarse el corazon, erraré; porque +la radiante auréola que orla las sienes del conquistador, +me deslumbrará, me quitará la osadía de +condenarle, me inclinará á la indulgencia por +tanto genio y heroismo; y se lo perdonaré todo, +cuando vea que en la cumbre de su gloria, á la +edad de 33 años, <i>se postra en un lecho y conoce que +se muere</i>. Et post hæc decidit in lectum, et cognovit +quia moreretur. (Machab. lib. 1. cap. 1.)</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y efectos.</h4> + +<p>A cada paso se observa la mucha influencia que +sobre nuestra conducta tienen las pasiones; y el<span class='pagenum'><a name="Page_175" id="Page_175">[Pg 174]</a></span> +insistir en probar esto, seria demostrar una verdad +demasiado conocida. Pero no se ha reparado tanto +en los efectos de las pasiones sobre el entendimiento, +aun con respecto á verdades que nada tienen +que ver con nuestras acciones. Quizas sea este +uno de los puntos mas importantes del arte de +pensar, y por lo mismo lo expondré con algun detenimiento.</p> + +<p>Si nuestra alma estuviese únicamente dotada de +inteligencia, si pudiese contemplar los objetos sin +ser afectada por ellos, sucederia que en no alterándose +dichos objetos, los veríamos siempre de +una misma manera. Si el ojo es el mismo, la distancia +la misma, el punto de vista el mismo, la +cantidad y direccion de la luz las mismas, la impresion +que recibamos no podrá ménos de ser siempre +la misma. Pero cambiada una cualquiera de estas +condiciones, cambiará la impresion; el objeto será +mas ó ménos grande, los colores mas ó ménos vivos +ó quizas del todo diferentes; su figura sufrirá +considerables modificaciones, ó tal vez se convertirá +en otra nada semejante. La luna conserva +siempre su misma figura, y no obstante nos presenta +de continuo variedad de fases; una roca informe +y desigual se nos ofrece á lo léjos como una cúpula +que corona un soberbio edificio; y el monumento +que mirado de cerca es una maravilla del +arte, se divisa á larga distancia como una peña +irregular, desgajada, caida á la aventura en las +faldas del monte.</p> + +<p>Lo propio sucede con el entendimiento: los objetos +son á veces los mismos, y no obstante se +ofrecen muy diferentes, no solo á distintas perso<span class='pagenum'><a name="Page_176" id="Page_176">[Pg 175]</a></span>nas, +sino á una misma; sin que para esta mudanza +sea necesario mucho tiempo. Quizas un instante de +intervalo es suficiente para cambiar la escena; nos +hallamos ya en otra parte; se ha corrido un velo, +y todo ha variado; todo ha tomado otras formas +y colores; diriase que los objetos han sido tocados +con la varita de un mago.</p> + +<p>¿Y cuál es la causa? es que el corazon se ha +puesto en juego, es que nosotros nos hemos mudado, +y nos parece que se han mudado los objetos. +Así al darse á la vela la embarcacion que nos +lleva, el puerto y las costas huyen á toda prisa; +cuando en realidad nada se ha movido sino la +nave.</p> + +<p>Y nótese que esta mudanza no se realiza tan +solo cuando el ánimo se conmueve profundamente, +y puede decirse que las pasiones estan levantadas; +en medio de una calma aparente sufrimos á menudo +esta alteracion en la manera de ver, alteracion +tanto mas peligrosa, cuanto ménos se hacen +sentir las causas que la producen. Se han dividido +en ciertas clases las pasiones del corazon humano, +pero sea que no se hayan comprendido todas en la +clasificacion filosófica, sea que cada una de ellas +entraña en su seno otras muchas que deben ser +consideradas como sus hijas, ó como transformaciones +de una misma, lo cierto es que quien observe +con atencion la variedad y graduacion de +nuestros sentimientos creerá estar asistiendo á las +mudables ilusiones de una vision fantasmagórica. +Hay momentos de calma y de tempestad, de dulzura +y de acritud, de suavidad y de dureza, de valor y +de cobardia, de fortaleza y de abatimiento, de<span class='pagenum'><a name="Page_177" id="Page_177">[Pg 176]</a></span> +entusiasmo y de desprecio, de alegría y de tristeza, +de orgullo y de anonadamiento, de esperanza +y de desesperacion, de paciencia y de ira, de postracion +y de actividad, de expansion y de estrechez, +de generosidad y de codicia, de perdon y +de venganza, de indulgencia y de severidad, de +placer y de malestar, de saboreo y de tedio, de +gravedad y de lijereza, de elevacion y de frivolidad, +de seriedad y de chiste, de.... pero adónde +vamos á parar, enumerando la variedad de disposiciones +que experimenta nuestra alma? No es +mas mudable é inconstante el mar azotado por los +huracanes, mecido por el zéfiro, rizado con el +aliento de la aurora, inmóbil con el peso de una +atmósfera de plomo, dorado con los rayos del sol +naciente, blanqueado con la luz del astro de la noche, +tachonado con las estrellas del firmamento, ceniciento +como el semblante de un difunto, brillante +con los fuegos del medio dia, tenebroso y negro, +como la boca de una tumba.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro horas.</h4> + +<p>Érase una hermosa mañana de abril, Eugenio +se habia levantado muy temprano, habia extendido +maquinalmente el brazo á su librería, y con el tomito +en la mano, pero sin abrir, se habia asomado +al balcon que daba vista á una risueña campiña. +¡Qué dia mas bello! ¡qué hora tan embelesante! +El sol se levanta en el horizonte matizando las nubecillas +con primorosos colores, y desplegando en +todas direcciones madejas de luz, como la dorada<span class='pagenum'><a name="Page_178" id="Page_178">[Pg 177]</a></span> +cabellera ondeante sobre la cabeza de un niño; la +tierra ostenta su riqueza y sus galas, el ruiseñor +gorjea y trina en la cercana arboleda, el labrador +se encamina á su campo, saludando al luminar del +dia con cantares de dicha y de amor. Eugenio contempla +aquella escena con un placer inexplicable. +Su ánimo tranquilo, sosegado, apacible, se presta +fácilmente á emociones gratas y suaves. Goza de +completa salud, disfruta de pingüe fortuna; los +negocios de la familia andan con viento en popa, +y cuantos le rodean, se esmeran en complacerle. +Su corazon no está agitado por ninguna pasion +violenta; anoche concilió sin dificultad el sueño, +que no se ha interrumpido hasta el rayar del alba; +y espera que las horas se adelanten para entregarse +al ordinario curso de sus tranquilas tareas.</p> + +<p>Abre por fin el libro: es una novela romántica. +Un desgraciado á quien el mundo no ha podido +comprender, maldice á la sociedad, á la humanidad +entera, maldice á la tierra y al cielo, maldice +lo pasado, lo presente y lo futuro, maldice al +mismo Dios, se maldice á sí mismo; y cansado de +mirar un sol helado y sombrío, una tierra mustia +y agostado, de arrastrar una existencia que pesa +sobre su corazon, que le oprime, que le ahoga +como los brazos del verdugo al infeliz ajusticiado, +se propone dar fin á sus dias. Miradle, ya está en +el borde del precipicio fatal, ya está escrita en +la cartera la palabra <i>á Dios</i>; ya vuelve en torno su +cabeza desgreñada, su semblante pálido, sus ojos +hundidos é inflamados, sus facciones alteradas; y +ántes de consumar el atentado se queda un momento +en silencio, y luego reflexiona sobre la naturaleza, +<span class='pagenum'><a name="Page_179" id="Page_179">[Pg 178]</a></span> +sobre los destinos del hombre, sobre la +injusticia de la sociedad. «Esto es exagerado, +dice con impaciencia Eugenio; en el mundo hay +mucho malo, pero no lo es todo. La virtud no está +todavía desterrada de la tierra; yo conozco muchas +personas que sin atroz calumnia no pueden +ser contadas entre los criminales. Hay injusticias, +es cierto; pero la injusticia no es la regla de la sociedad; +y si bien se observa, los grandes crímenes +son excepciones monstruosas. La mayor parte de +los actos que se cometen contra la virtud proceden +de nuestra debilidad; nos dañan á nosotros +mismos, pero no traen perjuicios á otros; no +aterrorizan al mundo, y los mas se consuman sin +llegar á su noticia. Ni es verdad que el bienestar +sea tan imposible; los infortunados son muchos, +pero no todo dimana de injusticia y crueldad; en +la misma naturaleza de las cosas se encuentra la +razon de estos males, que ademas no son ni tantos +ni tan negros como se nos pintan aquí. No sé +qué modo de mirar los objetos tienen esos hombres; +se quejan de todo, blasfeman de Dios, calumnian +á la humanidad entera, y cuando se elevan á consideraciones +filosóficas, llevan el alma por una +region de tinieblas, donde no encuentra mas que +un caos desesperante. Cuando vuelve de semejantes +excursiones, no sabe pronunciar otras palabras +que <i>maldicion</i> y <i>crímen</i>. Esto es insoportable; esto +es tan falso en filosofía como feo en literatura.» +Así discurria Eugenio, y cerraba buenamente el +libro, y apartaba de su mente aquellos tétricos +recuerdos, entregándose de nuevo á la contemplacion +de la bella naturaleza.<span class='pagenum'><a name="Page_180" id="Page_180">[Pg 179]</a></span></p> + +<p>Pasan las horas, suena la de comenzar sus tareas; +y aquel dia parece el de las desgracias. Todo +va mal; diríase que le han alcanzado á Eugenio las +maldiciones del suicida. Muy de mañana corre por +la casa un mal humor terrible; N ha pasado malísima +noche; M se ha levantado indispuesto, y todos +son mas agrios que zumo de fruta verde. A +Eugenio se le pega tambien algo de la malignidad +atmosférica que le rodea; pero todavía conserva +alguna cosa de las apacibles emociones de la salida +del sol.</p> + +<p>El dia se va encapotando, el tiempo no será tan +bueno como se prometia el espectador de la mañana. +Sale Eugenio á sus diligencias, la lluvia comienza, +el paraguas no basta para cubrir al viandante, +y en una calle estrecha y atestada de lodo +se encuentra Eugenio con un caballo que galopa, +sin atender á que los chispazos de fango de sus +cascos dejan al pobre pasajero pedestre hecho +una lástima de pies á cabeza. Ya es preciso retroceder, +volverse á casa, entre irritado y mohino, +no maldiciendo tan alto como el romántico, pero +sí haciendo no muy piadosa plegaria para el caballo +y el jinete. La vida no es ya tan bella, pero todavía +es soportable; la filosofía se va encapotando +como el tiempo, pero el sol no ha desaparecido +aun. Los destinos de la humanidad no son desesperantes, +pero los lances de los hombres son algo +pesados. Al fin siempre seria mejor que las caras +domésticas no fueran de cuaresma, que las calles +estuviesen limpias, ó que si estaban sucias, no galopasen +los caballos á la inmediacion de los transeuntes.<span class='pagenum'><a name="Page_181" id="Page_181">[Pg 180]</a></span></p> + +<p>Sobre una desgracia viene otra. Reparado Eugenio +del primer descalabro, vuelve á sus diligencias, +dirigiéndose á casa de su amigo, quien le ha +de comunicar noticias satisfactorias, con respecto +á un negocio de importancia. Por lo pronto es recibido +con frialdad, el amigo procura eludir la +conversacion sobre el punto principal, y finge ocupaciones +apremiadoras que le obligan á aplazar +para otro dia el tratar del asunto. Eugenio se despide +algo desabrido y receloso, y se devana los +sesos por adivinar el misterio; pero una feliz casualidad +le hace encontrar con otro amigo que le +revela la trama del primero, y le avisa que no se +duerma si no quiere ser víctima de la perfidia mas +infame. Marcha presuroso á tomar sus providencias, +acude á otros que puedan informarle de la +verdadera situacion de las cosas, le explican la +traicion, se compadecen de su desgracia, pero todos +convienen en que ya es tarde. La pérdida es +crecida, y ademas irreparable: el pérfido ha tomado +sus medidas con tanta precaucion, que +el desgraciado Eugenio no ha advertido la estratagema +hasta que se ha visto enredado sin remedio. +Acudir á los tribunales es imposible, porque +el negocio no lo consiente; reprochar al pérfido la +negrura de su accion es desahogo estéril; con tomar +una venganza nada se remedia y se aumentan +los males del vengador. No hay mas que resignarse. +Eugenio se retira á su casa, entra en su +gabinete, se entrega á todo el dolor que consigo +trae el frustrarse tantas esperanzas, y un cambio +inevitable en su posicion social. El libro está todavía +sobre la mesa, su vista le recuerda las reflexiones +<span class='pagenum'><a name="Page_182" id="Page_182">[Pg 181]</a></span> +de la mañana; y exclama en su interior: «Oh! +cuán miserablemente te engañabas, cuando reputabas +exageracion las infernales pinturas que del +mundo hacen esos hombres! No puede negarse: +tienen razon: esto es horrible, desconsolador, +desesperante, pero es la realidad. El hombre es +un animal depravado, la sociedad es una cruel +madrastra, mejor diré un verdugo que se complace +en atormentarnos, que nos insulta, y se mofa +de nuestras angustias, al mismo tiempo que nos +cubre de ignominia, y nos da la muerte. No hay +buena fe, no hay amistad, no hay gratitud, no +hay generosidad, no hay virtud sobre la tierra; +todo es egoismo, miras interesadas, perfidias, +traicion, mentira. Para tanto padecer, ¿porqué +se nos ha dado la vida? ¿dónde está la Providencia, +dónde la justicia de Dios? dónde?....»</p> + +<p>Aquí llegaba Eugenio, y, como ven nuestros lectores, +la dulce y apacible y juiciosa filosofía de la +mañana, se habia trocado en pensamientos satánicos, +en inspiraciones de Beelzebub. Nada se habia +mudado en el mundo, todo proseguia en su ordinaria +carrera, y ni el hombre ni la sociedad podian +decirse peores, ni entregados á otros destinos, +por haberle sucedido á Eugenio una desgracia +imprevista. Quien se ha mudado es él; sus sentimientos +son otros, su corazon lleno de amargura +derrama la hiel sobre el entendimiento, +y este, obedeciendo á las inspiraciones del dolor +y de la desesperacion, se venga del mundo pintándole +con los colores mas horribles. Y no se crea +que Eugenio proceda de mala fe: ve las cosas +tales como las expresa; así como las expresaba<span class='pagenum'><a name="Page_183" id="Page_183">[Pg 182]</a></span> +por la mañana tales como á la sazon las veia.</p> + +<p>Dejamos á Eugenio, en el terrible <i>dónde</i>.... que +á no dudarlo hubiera abortado una blasfemia horripilante, +si no se interrumpiera el monólogo con +la llegada de un caballero que con libertad de +amigo penetra en el gabinete sin detenerse en +antesalas.</p> + +<p>—Vamos, mi querido Eugenio, ya sé que te +han jugado una mala partida.</p> + +<p>—¡Cómo ha de ser!</p> + +<p>—Es mucha perfidia.</p> + +<p>—Así anda el mundo.</p> + +<p>—Lo que importa es remediarlo.</p> + +<p>—Remedio?.... es imposible...</p> + +<p>—Muy sencillo.</p> + +<p>—Me gusta la frescura.</p> + +<p>—Todo está en aprontar mas fondos, aprovechar +el correo de hoy, y ganarle por la mano.</p> + +<p>—¿Pero cómo los apronto? sus cálculos estriban +sobre la imposibilidad en que me hallo de hacerlo, +y como sabia el estado de mis negocios, efecto de +los desembolsos hechos hasta aquí para el maldito +objeto, está bien seguro que no podré tomarle la +delantera.</p> + +<p>—Y si estos fondos estuviesen ya prestos...</p> + +<p>—No soñemos...</p> + +<p>—Pues mira, estábamos reunidos varios amigos +para el negocio que tú no ignoras; se nos ha referido +lo que te acaba de suceder, y el desastre que +iba á ocasionarte. La profunda impresion que me +ha producido, puedes suponerla; y habiendo pedido +permiso á los socios para abandonar por mi +parte el proyecto, y venir á ofrecerte mis recursos, +<span class='pagenum'><a name="Page_184" id="Page_184">[Pg 183]</a></span> +todos instantáneamente han seguido mi ejemplo; +todos han dicho que arrostraban con gusto +el riesgo de aplazar sus operaciones, y de sacrificar +su ganancia hasta que tú hubieses salido airoso del +negocio.</p> + +<p>—Pero yo no puedo consentir....</p> + +<p>—Déjate...</p> + +<p>—Pero, y si esos caballeros, á quienes no conozco +siquiera...</p> + +<p>—Tú desconfianza estaba ya prevista; aprovecha +el correo, yo me voy, y en esta cartera encontrarás +todo lo que se necesita. A Dios, mi querido +Eugenio.</p> + +<p>La cartera ha caido al lado del libro fatal; Eugenio +se avergüenza de haber anatematizado la +humanidad, sin excepciones; la hora del correo +no le permite filosofar, pero siente que su filosofía +toma un sesgo ménos desesperante. A la mañana +siguiente el sol asomará hermoso y radiante como +hoy, el ruiseñor cantará en el ramaje, el labrador +se dirigirá á sus faenas, y Eugenio volverá á ver +las cosas como las veia ántes de sus fatales aventuras. +En 24 horas, que por cierto no han alterado +nada ni en la naturaleza, ni en la sociedad, la filosofía +de Eugenio ha recorrido un espacio inmenso, +para volver como los astros, al mismo punto de +donde partiera.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Don Marcelino. Sus cambios políticos.</h4> + +<p>Don Marcelino acaba de salir de unas elecciones, +en que los partidos han luchado en tremenda batalla. +La fuerza muscular ha tenido tambien su<span class='pagenum'><a name="Page_185" id="Page_185">[Pg 184]</a></span> +voto; se han blandido puñales, se han menudeado +los garrotazos; la campanilla del presidente ha +resonado entre el ruido de voces estentóreas, y de +pulmones de bronce. Don Marcelino pertenece al +partido derrotado, y ha tenido que salvarse á escape. +Lo que es valor, ya se ve, no le faltaba; +pero ha sido preciso no olvidar las consideraciones +de prudencia y decoro.</p> + +<p>La desagradable impresion no se le borrará en +algunos dias, y es notable que ella basta para +echar á perder sus ideas liberales. «Desengáñense +Vds., señores, dice con el tono de la mas profunda +conviccion, esto es una farsa, un absurdo; nos +hemos empeñado en una barbaridad; no hay mas +remedio que un brazo fuerte; el absolutismo tiene +sus inconvenientes, pero del mal el ménos. El gobierno +representativo; el gobierno de la razon +ilustrada y de la voluntad libre, es muy hermoso +en las páginas de las obras de derecho constitucional, +y en los artículos de periódico; pero en +la realidad no medran mas que la intriga, la inmoralidad, +y sobre todo la impudencia y la audacia. +Yo ya estoy desengañado, y he palpado bien +aquello de: otros vendrán que me abonarán.»</p> + +<p>A consecuencia de los disturbios, la autoridad +militar toma una actitud imponente, declara el estado +de sitio, la constitucion se suspende, los revoltosos +se amedrentan, y la ciudad recobra la +calma. Don Marcelino puede entregarse sin recelo +á sus paseos ordinarios; reina la mayor seguridad +de dia como de noche; y así el cuitado elector va +olvidando la escena de los campanillazos, gritos, +garrotes y puñales.<span class='pagenum'><a name="Page_186" id="Page_186">[Pg 185]</a></span></p> + +<p>Ocúrresele entre tanto hacer un viaje, y necesita +su pasaporte. A la entrada de la casa de la policia +hay numerosa guardia de tropa: Don Marcelino +se va á entrar por la primera puerta que se +ofrece, y el granadero le dice: «<i>Atras.</i>» Encaminase +á la otra, y el centinela le grita en alta y destemplada +voz: «<i>Paisano, la capa.</i>» Quítase el +embozo, prosigue algo mohino, y los esbirros, que +se resienten de la rigidez gubernativa, le dicen en +ademan descortes: «no vaya V. tan aprisa; aguarde +V. su turno.» Llegado á la mesa, el oficial le +dirige mil preguntas investigadoras, le mira de +pies á cabeza, como si sospechase que el pobre D. +Marcelino es uno de los jefes del motin del otro dia. +Al fin le entrega el pasaporte con ademan desdeñoso, +baja la cabeza, y no se digna devolver el saludo +que el viajero le dirige con afabilidad y cortesía.</p> + +<p>El paciente se marcha muy disgustado, pero +no piensa que aquella escena haya debido modificar +sus opiniones políticas. Reúnese con sus amigos, +la conversacion gira sobre las últimas ocurrencias, +y se eleva poco á poco hasta la region de +las teorias de gobierno. Don Marcelino ya no será +absolutista del otro dia. ¡Qué escándalo, dice uno +de los circunstantes, yo no puedo recordarlo sin +detestar esas trampas!—Ciertamente, responde +D. Marcelino, pero en todo hay inconvenientes; +mire V., el absolutismo proporciona quietud, +pero ¿qué sé yo? tambien tiene sus cosas. A los +hombres no conviene gobernarlos con palo; y al +fin es necesario no olvidar la dignidad propia.—¿Pero +la olvidan por ventura los que viven bajo un +gobierno absoluto?—Yo no digo eso, pero sí que<span class='pagenum'><a name="Page_187" id="Page_187">[Pg 186]</a></span> +es préciso no precipitarse en condenar las formas +representativas; porque no puede negarse que las +absolutas tienen cierta rigidez, de que se resienten +hasta las últimas ruedas del gobierno.</p> + +<p>El lector conocerá que D. Marcelino, sin advertirlo +siquiera, piensa en la escena del pasaporte; +el rudo <i>atras</i> del granadero, el grito del centinela, +<i>paisano, la capa</i>, la descortesia de los esbirros y +del oficial, han bastado para introducir en sus +ideas políticas una reforma de alguna consideracion.</p> + +<p>Desgraciadamente el oficial de la policía habia +llevado muy léjos sus sospechas. Librado el pasaporte, +no pudo ménos de indicar á su principal +que se le habia presentado un sugeto, de quien +recelaba, segun las señas, no fuese uno de los que +buscaba la autoridad. Sin saber cómo, en el acto +de subir D. Marcelino á la diligencia es detenido, +conducido á la cárcel, y allí se le fuerza á pasar +algunos dias, sin que basten á libertarle las vehementes +presunciones que en su favor ofrecen, un +traje muy decente y cómodo, un cuerpo bien nutrido, +y un semblante pacato. No se necesitaba +mas para que acabasen de desplomarse con estrépito +sus convicciones absolutistas, ya algo desmoronadas +con el negocio del pasaporte. Lo brusco +de la captura, lo incómodo de la cárcel, lo pesado +y quisquilloso y ofensivo de los interrogatorios, +bastan y sobran para que salga D. Marcelino de la +prision con su liberalismo rejuvenecido, con su +aficion á la tabla de derechos, con su odio á la +arbitrariedad, con su aversion al gobierno militar, +con su vehemente deseo de que la seguridad personal +y demas garantías constitucionales sean una<span class='pagenum'><a name="Page_188" id="Page_188">[Pg 187]</a></span> +verdad. Su fe política es en la actualidad muy viva; +en cuanto á firmeza, aguardad que vengan otras +elecciones, ó que un dia de ruido le asusten las +carreras y los gritos de la calle. Será dificil que las +nuevas convicciones resistan á tan dura prueba.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte.</h4> + +<p>Anselmo, jóven aficionado al estudio de las altas +cuestiones de legislacion, acaba de leer un elocuente +discurso en contra de la pena de muerte. +Lo irreparable de la condenacion del inocente, lo +repugnante y horroroso del suplicio, aun cuando +lo sufra el verdadero culpable, la inutilidad de tal +castigo para extirpar ni disminuir el crímen, todo +está pintado con vivos colores, con pinceladas +magníficas; todo realzado con descripciones patéticas, +con anécdotas que hacen estremecer. El jóven +se halla profundamente conmovido, imagínase +que medita, y no hace mas que <i>sentir</i>; cree +ser un filósofo que juzga, cuando no es mas que +un hombre que se <i>compadece</i>. En su concepto la +pena de muerte es inútil; y aun cuando no fuera +injusta, es bastante la inutilidad para hacer su aplicacion +altamente criminal. Este es un punto en +que la sociedad debe reflexionar seriamente para +libertarse de esa costumbre cruel que le han legado +generaciones ménos ilustradas. Las convicciones +del nuevo adepto nada dejan que desear; en ellas +se combinan razones sociales y humanitarias; al +parecer, nada fuera capaz de conmoverlas.</p> + +<p>El jóven filósofo habla sobre el particular con +<span class='pagenum'><a name="Page_189" id="Page_189">[Pg 188]</a></span> +un magistrado de profundo saber y dilatada experiencia, +quien opina que la abolicion de la pena +de muerte es una ilusion irrealizable. Desenvuelve +en primer lugar los principios de justicia en que +se funda, pinta con vivos colores las fatales consecuencias +que resultarian de semejante paso, retrata +á los hombres desalmados, burlándose de +toda otra pena que no sea el último suplicio, recuerda +las obligaciones de la sociedad en la proteccion +del débil y del inocente, refiere algunos +casos desastrosos en que resaltan la crueldad del +malvado y los padecimientos de la víctima; el corazon +del jóven ya experimenta impresiones nuevas; +una santa indignacion levanta su pecho, el +celo de la justicia le inflama; su alma sensible se +identifica y eleva con la del magistrado; se enorgullece +de saber dominar los sentimientos de injusta +compasion, de sacrificarlos en las aras de los +grandes intereses de la humanidad; é imaginándose +ya sentado en un tribunal revestido con la +toga de un magistrado, parece que el corazon le +dice: «sí, tambien sabrias ser justo; tambien sabrias +vencerte á tí mismo; tambien sabrias, si necesario +fuese, obedecer á los impulsos de tu conciencia, +y con la mano en el corazon, y la vista en +Dios, pronunciar la sentencia fatal en obsequio de +la justicia.»</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Algunas observaciones para precaverse del mal influjo +del corazon.</h4> + +<p>Nada mas importante para pensar bien que el penetrarse +de las alteraciones que produce en reses?<span class='pagenum'><a name="Page_190" id="Page_190">[Pg 189]</a></span> +nuestro modo de ver, la disposicion de ánimo en +que nos hallamos. Y aquí se encuentra la razon +de que nos sea tan difícil sobreponernos á nuestra +época, á nuestras circunstancias peculiares, á las +preocupaciones de la educacion, al influjo de nuestros +intereses; de aquí procede que se nos haga +tan duro el obrar y hasta el pensar conforme á las +prescripciones de la ley eterna, el comprender lo +que se eleva sobre la region del mundo material, +el posponer lo presente á lo futuro. Lo que está +delante de nuestros ojos, lo que nos afecta en la +actualidad, hé aquí lo que comunmente decide de +nuestros actos y aun de nuestras opiniones.</p> + +<p>Quien desea pensar bien, es preciso que se acostumbre +á estar mucho sobre sí, recordando continuamente +esta importantísima verdad; es necesario +que se habitúe á concentrarse, á preguntarse con +mucha frecuencia: «¿tienes el ánimo bastante +tranquilo? ¿no estás agitado por alguna pasion que +te presenta las cosas diferentes de lo que son en +sí? ¿estás poseido de algun afecto secreto que sin +sacudir con violencia tu corazon le domina suavemente, +por medio de una fascinacion que no adviertes? +En lo que ahora piensas, juzgas, preves, +conjeturas, ¿obras quizas bajo el imperio de alguna +impresion reciente, que trastornando tus ideas, te +muestra trastornados los objetos? pocos dias, ó +pocos momentos ántes, ¿pensabas de esta manera? +¿Desde auándo has modificado tus opiniones? ¿No +es desde que un suceso agradable ó desagradable, +favorable ó adverso, han cambiado tu situacion? +¿Te has ilustrado mas sobre la materia, has adquirido +nuevos datos, ó tienes tan solo nuevos inte<span class='pagenum'><a name="Page_191" id="Page_191">[Pg 190]</a></span>¿Qué +es lo que ha sobrevenido, razones ó deseos? +Ahora que estás agitado por una pasion, señoreado +por tus afectos, juzgas de esta manera, y tu juicio +te parece acertado; pero si con la imaginacion te +trasladas á una situacion diferente, si supones que +ha trascurrido algun tiempo, ¿conjeturas si las +cosas se te presentarán bajo el mismo aspecto, +con el mismo color?»</p> + +<p>No se crea que esta práctica sea imposible; cada +cual puede probarlo por experiencia propia, y +echará de ver que le sirve admirablemente para +dirigir el entendimiento y arreglar la conducta. No +llega por lo comun á tan alto grado la exaltacion +de nuestros afectos, que nos prive completamente +del uso de la razon; para semejantes casos no hay +nada que prescribir; porque entónces hay la enajenacion +mental, sea duradera ó momentánea. Lo +que hacen ordinariamente las pasiones es ofuscar +nuestro entendimiento, torcer el juicio; pero no +cegar del todo aquel, ni destituirnos de este. Queda +siempre en el fondo del alma una luz que se amortigua, +mas no se apaga; y el que brille mas ó ménos +en las ocasiones criticas, depende en buena +parte del hábito de atender á ella, de reflexionar +sobre nuestra situacion, de saber dudar de nuestra +aptitud para pensar bien en el acto, de no tomar +los chispazos de nuestro corazon por luz suficiente +para guiarnos, y de considerar que no son propios +sino para deslumbrarnos.<span class='pagenum'><a name="Page_192" id="Page_192">[Pg 191]</a></span></p> + +<h3>§ VII.</h3> + +<h4>El amigo convertido en monstruo.</h4> + +<p>Que las pasiones nos ciegan es una verdad tan +trivial, que nadie la desconoce. Lo que nos falta +no es el principio abstracto y vago, sino una advertencia +continuada de sus efectos, un conocimiento +práctico, minucioso, de los trastornos +que esta maligna influencia produce en nuestro +entendimiento; lo que no se adquiere sin penoso +trabajo, sin dilatado ejercicio. Los ejemplos aducidos +mas arriba manifiestan bastante la verdad +cuya exposicion me ocupa; no obstante creo que +no será inútil aclararla con algunos otros.</p> + +<p>Tenemos un amigo cuyas bellas cualidades nos +encantan, cuyo mérito nos apresuramos á encomiar +siempre que la ocasion se nos brinda, y +de cuyo afecto hácia nosotros no podemos dudar. +Niéganos un dia un favor que le pedimos, no se +interesa bastante por la persona que le recomendamos, +recíbenos alguna vez con frialdad, nos +responde con tono desabrido, ó nos da otro cualquier +motivo de resentimiento. Desde aquel instante +experimentamos un cambio notable en la +opinion sobre nuestro amigo; tal vez una revolucion +completa. Ni su talento es tan claro, ni su +voluntad tan recta, ni su índole tan suave, ni su +corazon tan bueno, ni su trato tan dulce, ni su +presencia tan afable; en todo hallamos que corregir, +que enmendar; en todo nos habíamos equivocado; +el lance que nos afecta ha descorrido el +velo, nos ha sacado de la ilusion; y fortuna si el<span class='pagenum'><a name="Page_193" id="Page_193">[Pg 192]</a></span> +hombre modelo no se ha trocado de repente en +un monstruo.</p> + +<p>¿Es probable que fuera tanto nuestro engaño? +No: lo es sí que nuestro afecto anterior no nos +dejaba ver sus lunares; y que nuestro actual resentimiento +los exagera ó los finge. ¿Por ventura +no creíamos posible que el amigo pudiese +negarse á prestar un favor, ó se portase mal en +un negocio, ó en un momento de mal humor se +olvidase de su ordinaria afabilidad y cortesía? +Ciertamente que esto no era imposible á nuestros +ojos; si se nos hubiese preguntado sobre el particular, +hubiéramos respondido que era hombre, +y por lo mismo estaba sujeto á flaquezas, pero +que esto nada rebajaba de sus excelentes prendas. +Pues ahora, ¿porqué tanta exageracion? El motivo +está patente; nos sentimos heridos; y quien +piensa, quien juzga, no es el entendimiento ilustrado +con nuevos datos, sino el corazon irritado, +exasperado, quizas sediento de venganza.</p> + +<p>¿Queremos apreciar lo que vale nuestro nuevo +juicio? hé aquí un medio muy sencillo. Imaginémonos +que el lance desagradable no ha pasado con +nosotros, sino con una persona que nos sea indiferente; +aun cuando las circunstancias sean las +mismas, aun cuando las relaciones entre el amigo +ofensor y la persona ofendida, sean tan afectuosas +y estrechas como las que mediaban entre él y +nosotros, ¿sacaremos del hecho las mismas consecuencias? +Es seguro que no: conoceremos que +ha obrado mal, se lo diremos quizas con libertad +y entereza, habremos tal vez descubierto una mala +cualidad de su índole, que se nos habia ocultado;<span class='pagenum'><a name="Page_194" id="Page_194">[Pg 193]</a></span> +pero no dejaremos por esto de reconocer las demas +prendas que le adornan, no le juzgaremos indigno +de nuestro aprecio, proseguiremos ligados con él +con los mismos vínculos de amistad. Ya no será un +hombre que nada tiene laudable; sino una persona +que dotada de mucho bueno, está sujeta á lo malo. +Y estas variaciones de juicio sucederán aun suponiendo +al amigo culpable en realidad, aun olvidando +el ser muy fácil que nuestra pasion ó interes nos +hayan cegado lastimosamente, haciendo que no +atendiésemos á los gravísimos y justos motivos que +le habrán impulsado á obrar de la manera que nosotros +reprendemos, haciéndonos prescindir de antecedentes +que conocíamos muy bien, de la conducta +que nosotros hemos observado, y en fin +trastornando de tal manera nuestro juicio que un +proceder muy justo y razonable nos haya parecido +el colmo de la injusticia, de la perfidia, de la ingratitud. +¡Cuántas veces nos bastaria para rectificar +nuestro juicio, el mirar la cosa con ánimo +sosegado, como negocio que no nos interesara!</p> + + +<h3>§ VIII.</h3> + +<h4>Cavilosas variaciones de los juicios políticos.</h4> + +<p>¿Estan en el poder nuestros amigos políticos ó +aquellos que mas nos convienen, y dan algunas +providencias contrarias á la ley? «Las circunstancias, +decimos, pueden mas que los hombres y +las leyes; el gobierno no siempre puede ajustarse +á estricta legalidad: á veces lo mas legal es lo mas +ilegítimo; y ademas, así los individuos como los +pueblos, como los gobiernos, tienen un instinto<span class='pagenum'><a name="Page_195" id="Page_195">[Pg 194]</a></span> +de conservacion que se sobrepone á todo; una necesidad, +á cuya presencia ceden todas las consideraciones +y todos los derechos.» La infraccion de +la ley ¿se ha hecho con lisura, confesándola sin +rodeos, y excusándose con la necesidad? «Bien +hecho, decimos; la franqueza es una de las mejores +prendas de todo gobierno; ¿de qué sirve engañar +á los pueblos, y empeñarse en gobernar con +ficciones y mentiras?» ¿Se ha procurado no quebrantar +la ley? pero se la ha eludido con una cavilacion +fútil, interpretándola en sentido abiertamente +contrario á la mente del legislador? «La +ocurrencia ha sido feliz, decimos, al ménos se +muestra tan profundo respeto á la ley, que no se +le desmiente ni en la última extremidad. La legalidad +es cosa sagrada, contra la cual es preciso no +atentar nunca; no hace poco el gobierno que no +pudiendo salvar el fondo, deja intactas las formas. +Si algo hay de arbitrariedad, al ménos no se presenta +con la irritante férula del despotismo. Esto es +precioso para la libertad de los pueblos.»</p> + +<p>Los hombres del poder ¿son nuestros adversarios? +El asunto es muy diferente. «La ilegalidad +no era necesaria; y ademas, aun cuando lo fuese, +la ley es ántes que todo. ¿Adónde vamos á parar, +si se concede á los gobiernos la facultad de quebrantarla, +cuando lo juzguen necesario? Esto +equivale á autorizar el despotismo; ningun gobernante +infringe las leyes, sin decir que la infraccion +está justificada por necesidad urgente é +indeclinable.»</p> + +<p>El gobierno ¿ha confesado abiertamente la infraccion +de la ley? «Esto es intolereble, excla<span class='pagenum'><a name="Page_196" id="Page_196">[Pg 195]</a></span>mamos: +esto es añadir á la infraccion el insulto; +siquiera se hubiese echado mano de algun lijero +disfraz... es el último extremo de la impudencia, +es la ostentacion de la arbitrariedad mas repugnante. +Está visto, en adelante no será menester +andarse en rodeos; no hiciera mas el autócrata de +las Rusias.»</p> + +<p>¿El gobierno ha procurado salvar las formas, +guardando cierta apariencia de legalidad? «No hay +peor despotismo, exclamamos, que el ejercido en +nombre de la ley; la infraccion no es ménos negra, +por andar acompañada de pérfida hipocresía. +Cuando un gobierno en casos apurados quebranta +la ley, y lo confiesa paladinamente, parece que con +su confesion pide perdon al público, y le da una +garantía de que el exceso no será repetido; pero +el cometer las ilegalidades á la sombra de la misma +ley, es profanarla torpemente, es abusar de la +buena fe de los pueblos, es abrir la puerta á todo +linaje de desmanes. En no respetando la mente de +la ley, todo se puede hacer con la ley en la mano; +basta asirse de una palabra ambigua, para contrariar +abiertamente todas las miras del legislador.»</p> + + +<h3>§ IX.</h3> + +<h4>Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes talentos. +Los poetas.</h4> + +<p>Hay errores de tanto bulto, hay juicios que llevan +tan manifiesto el sello de la pasion, que no alucinan +á quien no esté cegado por ella. No está la +principal dificultad en semejantes casos; sino en +aquellos en que, por presentarse mas disfrazado,<span class='pagenum'><a name="Page_197" id="Page_197">[Pg 196]</a></span> +no se conoce el motivo que habrá falseado el juicio. +Desgraciadamente, los hombres de elevado talento +adolecen muy á menudo del defecto que estamos +censurando. Dotados por lo comun de una sensibilidad +exquisita, reciben impresiones muy vivas, +que ejercen grande influencia sobre el curso de +sus ideas y deciden de sus opiniones. Su entendimiento +penetrante encuentra fácilmente razones +en apoyo de lo que se propone defender, y sus +palabras y escritos arrastran á los demas con ascendiente +fascinador.</p> + +<p>Esta será sin duda la causa de la volubilidad que +se nota en hombres de genio reconocido; hoy ensalzan +lo que mañana maldicen; hoy es para ellos +un dogma inconcuso, lo que mañana es miserable +preocupacion. En una misma obra se contradicen +tal vez de una manera chocante, y os conducen á +consecuencias que jamas hubierais sospechado fueran +conciliables con sus principios. Os equivocariais +si siempre achacaseis á mala fe estas singulares +anomalías: el autor habrá sostenido el sí y el +no con profunda conviccion; porque sin que él lo +advirtiese, esta conviccion solo dimanaba de un +sentimiento vivo, exaltado; cuando su entendimiento +se explayaba con pensamientos admirables +por su belleza y brillantez, no era mas que un esclavo +del corazon; pero esclavo hábil, ingenioso, +que correspondia á los caprichos de su dueño ofreciéndole +exquisitas labores.</p> + +<p>Los poetas, los verdaderos poetas, es decir, +aquellos hombres á quienes ha otorgado el Criador +elevada concepcion, fantasía creadora y corazon +de fuego, estan mas expuestos que los demas á<span class='pagenum'><a name="Page_198" id="Page_198">[Pg 197]</a></span> +dejarse llevar por las impresiones del momento. +No les negaré la facultad de levantarse á las mas +altas regiones del pensamiento, ni diré que les sea +imposible moderar el vuelo de su ingenio y adquirir +el hábito de juzgar con acierto y tino; pero á +no dudarlo, habrán menester mas caudal de reflexion +y mayor fuerza de carácter, que el comun +de los hombres.</p> + + +<h3>§ X.</h3> + +<h4>El poeta y el monasterio.</h4> + +<p>Un viajero poeta atravesando una soledad oye +el tañido de una campana, que le distrae de las +meditaciones en que estaba embelesado. En su +alma no se alberga la fe, pero no es inaccesible á +las inspiraciones religiosas. Aquel sonido piadoso +en el corazon del desierto, cambia de repente la +disposicion de su espíritu, y le lleva á saborearse +en una melancolía grave y severa. Bien pronto descubre +la silenciosa mansion donde buscan asilo, +léjos del mundo, la inocencia y el arrepentimiento. +Llega, apéase, llama, con una mezcla de respeto +y de curiosidad; y al pisar los umbrales del monasterio +se encuentra con un venerable anciano, +de semblante sereno, de trato cortes y afable. El +viajero es obsequiado con afectuosa cordialidad, +es conducido á la iglesia, á los claustros, á la +biblioteca, á todos los lugares donde hay algo que +admirar ó notar. El anciano monje no se aparta +de su lado, sostiene la conversacion con discernimiento +y buen gusto, se muestra tolerante con las +opiniones del recien venido, se presta á cuanto<span class='pagenum'><a name="Page_199" id="Page_199">[Pg 198]</a></span> +puede complacerle, y no se separa de él, sino +cuando suena la hora del cumplimiento de sus deberes. +El corazon del viajero está dulcemente +conmovido: el silencio interrumpido tan solo por +el canto de los salmos; la muchedumbre de objetos +religiosos que inspiran recogimiento y piedad, unidos +á las estimables cualidades y á la bondad y +condescendencia del anciano cenobita, inspiran +al corazon del viajero sentimientos de religion, de +admiracion y gratitud, que señorean vivamente su +alma. Despidiéndose de su venerable huésped, se +aleja meditabundo, llevándose aquellos gratos recuerdos +que no olvidará en mucho tiempo. Si en +semejante situacion de espíritu, le place á nuestro +poeta intercalar en sus relaciones de viaje algunas +reflexiones sobre los institutos religiosos, ¿qué os +parece que dirá? Es bien claro. Para él, la institucion +estará en aquel monasterio, y el monasterio +estará personificado en el monje cuya memoria le +embelesa. Contad pues con un elocuente trozo en +favor de los institutos religiosos, un anatema contra +los filósofos que los condenan, una imprecacion +contra las revoluciones que los destruyen, +una lágrima de dolor sobre las ruinas y las +tumbas.</p> + +<p>Pero ¡ay del monasterio, y de todos los institutos +monásticos, si el viajero se hubiese encontrado +con un huésped de mal talante, de conversacion seca +y desabrida, poco aficionado á bellezas literarias y +artísticas, y de humor nada bueno para acompañar +curiosos! A los ojos del poeta, el monje desagradable +habria sido la personificacion del instituto; y +en castigo del mal recibimiento, hubiera sido condenado +<span class='pagenum'><a name="Page_200" id="Page_200">[Pg 199]</a></span> +este género de vida, y acusado de abatir +el espíritu, estrechar el corazon, apartar del trato +de los hombres, formar modales ásperos y groseros, +y acarrear innumerables males sin producir +ningun bien. Y sin embargo, la realidad de los +casos habria permanecido la misma en uno y otro +supuesto: mediando solo la casualidad que deparara +al viajero acogida mas ó ménos halagüeña.</p> + + +<h3>§ XI.</h3> + +<h4>Necesidad de tener ideas fijas.</h4> + +<p>Las reflexiones que preceden, muestran la necesidad +de tener ideas fijas y opiniones formadas +sobre las principales materias; y cuando esto no +sea dable, lo mucho que importa el abstenerse de +improvisarlas, abandonándonos á inspiraciones repentinas. +Se ha dicho que los grandes pensamientos +nacen del corazon, y pudiera haberse añadido, +que del corazon nacen tambien los grandes errores. +Si la experiencia no lo hiciese palpable, la +razon bastaria á demostrarlo. El corazon no piensa +ni juzga, no hace mas que sentir; pero el sentimiento +es un poderoso resorte que mueve el alma, +y desplega y multiplica sus facultades. Cuando el +entendimiento va por el camino de la verdad y del +bien, los sentimientos nobles y puros contribuyen +á darle fuerza y brio; pero los sentimientos ignobles, +ó depravados, pueden extraviar al entendimiento +mas recto. Hasta los sentimientos buenos, +si se exaltan en demasía, son capaces de conducirnos +á errores deplorables.<span class='pagenum'><a name="Page_201" id="Page_201">[Pg 200]</a></span></p> + +<h3>§ XII.</h3> + +<h4>Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las bellas artes.</h4> + +<p>Nacen de aquí consideraciones muy graves sobre +el buen uso de la oratoria, y en general de todas +las artes que ó llegan al entendimiento por conducto +del corazon, ó al ménos se valen de él como +de un auxiliar poderoso. La pintura, la escultura, +la música, la poesía, la literatura en todas sus +partes, tienen deberes muy severos, que olvidan +con demasiada frecuencia. La verdad y la virtud, +hé aquí los dos objetos á que se han de dirigir: la +verdad para el entendimiento, la virtud para el +corazon; hé aquí lo que han de proporcionar al +hombre por medio de las impresiones con que le +embelesan. En desviándose de este blanco, en limitándose +á la simple produccion del placer, son +estériles para el bien, y fecundas para el mal.</p> + +<p>El artista que solo se propone halagar las pasiones, +corrompiendo las costumbres, es un hombre +que abusa de sus talentos y olvida la mision sublime +que le ha encomendado el Criador, al dotarle +de facultades privilegiadas que le aseguran +ascendiente sobre sus semejantes; el orador que +sirviéndose de las galas de la diccion, y de su habilidad +para mover los afectos y hechizar la fantasía, +procura hacer adoptar opiniones erradas, es +un verdadero impostor no ménos culpable que +quien emplea medios, quizas mas repugnantes, +pero mucho ménos peligrosos. No es lícito persuadir +cuando no es lícito convencer; cuando la +conviccion es un engaño, la persuasion es una perfidia. +<span class='pagenum'><a name="Page_202" id="Page_202">[Pg 201]</a></span> +Esta doctrina es severa, pero indudable; los +dictámenes de la razon no pueden ménos de ser +severos, cuando se ajustan á las prescripciones de +la ley eterna, que es severa tambien porque es +justa é inmutable.</p> + +<p>Inferiremos de lo dicho, que los escritores ú +oradores dotados de grandes cualidades para interesar +y seducir, son una verdadera calamidad pública, +cuando las emplean en defensa del error. +¿Qué importa el brillo, si solo sirve á deslumbrar +y perder? Las naciones modernas han olvidado +estas verdades, al resucitar entre ellas la elocuencia +popular que tanto dañó á las antiguas repúblicas; +en las asambleas deliberantes donde se ventilan +los altos negocios del estado, donde se falla +sobre los grandes intereses de la sociedad, no debiera +resonar otra voz que la de una razon clara, +sesuda, austera. La verdad es la misma, la realidad +de las cosas no se muda, porque se haya excitado +el entusiasmo de la asamblea y de los espectadores, +y se haya decidido una votacion con los +acentos de un orador fogoso. Es ó no verdad lo +que se sustenta, es ó no útil lo que se propone, +hé aquí lo único á que se ha de atender; lo demas +es extraviarse miserablemente, es olvidarse del fin +de la deliberacion, es jugar con los grandes intereses +de la sociedad, es sacrificarlos al pueril prurito +de ostentar dotes oratorias, á la mezquina +vanidad de arrancar aplausos.</p> + +<p>Ya se ha observado que todas las asambleas, y +muy particularmente en el principio de las revoluciones, +adolecen de espíritu de invasion, y se distinguen +por sus resoluciones desatinadas. La sesion<span class='pagenum'><a name="Page_203" id="Page_203">[Pg 202]</a></span> +comienza tal vez con felices auspicios, pero de +repente toma un sesgo peligroso; los ánimos se +conmueven, la mente se ofusca, la exaltacion sube +de punto, llega á rayar en frenesí; y una reunion +de hombres que por separado habrian sido razonables, +se convierten en una turba de insensatos +y delirantes. La causa es obvia; la impresion del +momento es viva; prepondera sobre todo, lo señorea +todo con la simpatía natural al hombre, +se propaga como un flúido eléctrico, y corriendo +adquiere velocidad y fuerza; lo que al principio +era una chispa, es á pocos momentos una conflagracion +espantosa.</p> + +<p>El tiempo, los desengaños y escarmientos amaestran +algun tanto á las naciones, haciendo que se +vaya embotando la sensibilidad, y no sea tan peligrosa +la fascinacion oratoria: triste remedio para +el mal, la repeticion de sus daños. Como quiera, +ya que no es posible cambiar el corazon de los +hombres, serán dignos de gloria y prez los oradores +esclarecidos, que emplean en defensa de la +verdad y de la justicia las mismas armas que otros +usan en pro del error y del crímen. Al lado del +veneno la Providencia suele colocar el antídoto.</p> + + +<h3>§ XIII.</h3> + +<h4>Ilusion causada por los pensamientos revestidos de imágenes.</h4> + +<p>A mas del peligro de errar que consigo trae la +mocion de los afectos, hay otro tal vez ménos reparado, +y que sin embargo es de mucha trascendencia, +cual es el de los pensamientos revestidos +con una imágen brillante. Es indecible el efecto +que este artificio produce; tal pensamiento no<span class='pagenum'><a name="Page_204" id="Page_204">[Pg 203]</a></span> +mas que superficial, pasa por profundo, merced +á su disfraz grave y filosófico; tal otro que presentado +desnudo fuera una vulgaridad, mostrándose +con nobles atavíos oculta su orígen plebeyo; +y una proposicion que enunciada con sequedad +mostraria de bulto que es inexacta ó falsa, ó quizas +un solemne despropósito, es contada entre las +verdades que no consienten duda, si anda cubierta +con ingenioso velo.</p> + +<p>He dicho que los daños en este punto son de +mucha trascendencia, porque suelen adolecer de +semejante defecto los autores profundos y sentenciosos; +y como quiera que sus palabras se escuchan +con tanto mas respeto y acatamiento, cuanto +es mas fuerte el tono de conviccion con que se expresan, +resulta que el lector incauto recibe como +axioma inconcuso, ó máxima de eterna verdad, +lo que á veces no es mas que un sueño del pensador, +ó un lazo tendido adrede á la buena fe de los +poco avisados<a name="FNanchor_19_27" id="FNanchor_19_27"></a><a href="#Footnote_19_27" class="fnanchor">[19]</a>.</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XX" id="CAPITULO_XX"></a>CAPÍTULO XX.</h2> + +<h3>FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad de +adquirirla.</h4> + +<p>No trato aquí de la historia bajo el aspecto crítico, +sino únicamente bajo el filósofo. Lo relativo +á la simple investigacion de los hechos está explicado +en el cap. XI.<span class='pagenum'><a name="Page_205" id="Page_205">[Pg 204]</a></span></p> + +<p>¿Cuál es el método mas á propósito para comprender +el espíritu de una época, formarse ideas +claras y exactas sobre su carácter, penetrar las +causas de los acontecimientos, y señalar á cada +cual sus propios resultados? Esto equivale á preguntar +cuál es el método conveniente para adquirir +la verdadera filosofía de la historia.</p> + +<p>¿Será con la eleccion de los buenos autores? +¿pero cuáles son los buenos? ¿quién nos asegura +que no los ha guiado la pasion? ¿quién sale fiador +de su imparcialidad? ¿cuántos son los que han +escrito la historia del modo que se necesita para +enseñarnos la filosofía que le corresponde? Batallas, +negociaciones, intrigas palaciegas, vidas y +muertes de principes, cambios de dinastías, de +formas políticas, á esto se reducen la mayor parte +de las historias; nada que nos pinte al individuo +con sus ideas, sus afectos, sus necesidades, sus +gustos, sus caprichos, sus costumbres; nada que +nos haga asistir á la vida íntima de las familias y +de los pueblos; nada que en el estudio de la historia +nos haga comprender la marcha de la humanidad. +Siempre en la política, es decir, en la superficie; +siempre en lo abultado y ruidoso, nunca en +las entrañas de la sociedad, en la naturaleza de las +cosas, en aquellos sucesos que por recónditos y +de poca apariencia, no dejan de ser de la mayor +importancia.</p> + +<p>En la actualidad se conoce ya este vacío, y se +trabaja por llenarle. No se escribe la historia sin +que se procure filosofar sobre ella. Esto que en sí +es muy bueno, tiene otro inconveniente, cual es, +que en lugar de la verdadera filosofía de la historia +<span class='pagenum'><a name="Page_206" id="Page_206">[Pg 205]</a></span> +se nos propina con frecuencia la filosofía del +historiador. Mas vale no filosofar que filosofar mal; +si queriendo profundizar la historia la trastorno, +preferible seria que me atuviese al sistema de nombres +y fechas.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Se indica un medio para adelantar en la filosofía de la +historia.</h4> + +<p>Preciso es leer las historias, y á falta de otras, +debe uno atenerse á las que existen; sin embargo +yo me inclino á que este estudio no basta para +aprender la filosofía de la historia. Hay otro mas +á propósito, y que hecho con discernimiento, es +de un efecto seguro: el estudio inmediato de los +monumentos de la época. Digo <i>inmediato</i>, esto +es, que conviene no atenerse á lo que nos dice +de ellos el historiador, sino verlos con los propios +ojos.</p> + +<p>Pero este trabajo, se me dirá, es muy pesado, +para muchos imposible, difícil para todos. No +niego la fuerza de esta observacion; pero sostengo +que en muchos casos, el método que propongo +ahorra tiempo y fatigas. La vista de un edificio, +la lectura de un documento, un hecho, una palabra +al parecer insignificantes y en que no ha reparado +el historiador, nos dicen mucho mas y mas +claro, y mas verdadero y exacto, que todas sus +narraciones.</p> + +<p>Un historiador se propone retratarme la sencillez +de las costumbres patriarcales; recoge abundantes +noticias sobre los tiempos mas remotos, y agota +el caudal de su erudicion, filosofía y elocuencia,<span class='pagenum'><a name="Page_207" id="Page_207">[Pg 206]</a></span> +para hacerme comprender lo que eran aquellos +tiempos y aquellos hombres, y ofrecerme lo que +se llama una descripcion completa. A pesar de +cuanto me dice, yo encuentro otro medio mas +sencillo, cual es el asistir á las escenas donde se +me presenta en movimiento y vida lo que trato de +conocer. Abro los escritores de aquellas épocas, +que no son ni en tanto número, ni tan voluminosos, +y allí encuentro retratos fieles que enseñan +y deleitan. La Biblia y Homero nada me dejan que +desear.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Aplicacion á la historia del espíritu humano.</h4> + +<p>La inteligencia humana tiene su historia, como +la tienen los sucesos exteriores; historia tanto mas +preciosa, cuanto nos retrata lo mas íntimo del +hombre, y lo que ejerce sobre él poderosa influencia. +Hállanse á cada paso descripciones de escuelas, +y del carácter y tendencia del pensamiento en +esta ó aquella época; es decir que son muchos los +historiadores del entendimiento; pero si se desea +saber algo mas que cuatro generalidades, siempre +inexactas, y á menudo totalmente falsas, es preciso +aplicar la regla establecida: leer los autores +de la época que se desea conocer. Y no se crea que +es absolutamente necesario revolverlos todos, y +que así este método se haga impracticable para el +mayor número de los lectores; una sola página +de un escritor nos pinta mas al vivo su espíritu y +su época que cuanto podrian decirnos los mas minuciosos +historiadores.<span class='pagenum'><a name="Page_208" id="Page_208">[Pg 207]</a></span></p> + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo dicho sobre +el modo de adelantar en la filosofía de la historia.</h4> + +<p>Si el lector se contenta con lo que le dicen los +otros, y no trata de examinarlo por sí mismo, logrará +tal vez un conocimiento <i>histórico</i>, pero no +<i>intuitivo</i>: <i>sabrá</i> lo que son los hombres y las cosas, +pero no lo <i>verá</i>: dará razon de la cosa, pero no +será capaz de pintarla. Una comparacion aclarará +mi pensamiento. Supongamos que se me habla de +un sugeto importante que no puedo tratar ni ver, +y curioso yo de saber algo de su figura y modales, +pregunto á los que le conocen personalmente. Me +dirán, por ejemplo, que es de estatura mas que +mediana, de espaciosa y despejada frente, cabello +negro y caido con cierto desórden, ojos grandes, +mirada viva y penetrante, color pálido, facciones +animadas y expresivas; que en sus labios asoma +con frecuencia la sonrisa de la amabilidad, y que +de vez en cuando anuncia algo de maligno; que su +palabra es mesurada y grave, pero que con el +calor de la conversacion se hace rápida, incisiva +y hasta fogosa; y así me irán ofreciendo un conjunto +físico y moral para darme la idea mas aproximada +posible; si supongo que estas y otras noticias +son exactas, que se me ha descrito con toda +fidelidad el original, tengo una idea de lo que es +la persona que llamaba mi curiosidad, y podré dar +cuenta de ella á quien como yo estuviese deseoso +de conocerla. Pero ¿es esto bastante para formar +un concepto cabal de la misma, para que se me<span class='pagenum'><a name="Page_209" id="Page_209">[Pg 208]</a></span> +presente á la imaginacion tal como es en sí? Ciertamente +que no. ¿Quereis una prueba? Suponed +que el que ha oido la relacion es un retratista de +mucho mérito; ¿será capaz de retratar á la persona +descrita? Que lo intente, y concluida la obra, +preséntese de improviso el original, es bien seguro +que no se le conocerá por la copia.</p> + +<p>Todos habremos experimentado por nosotros +mismos esta verdad: cien y cien veces habremos +oido explicar la fisonomía de una persona; á nuestro +modo nos hemos formado en la imaginacion +una figura en la cual hemos procurado reunir las +cualidades oidas; pues bien, cuando se presenta +la persona, encontramos tanta diferencia que nos +es preciso retocar mucho el trabajo, si no destruirle +totalmente. Y es que hay cosas de que es +imposible formarse idea clara y exacta sin tenerlas +delante; y las hay en gran número, y sumamente +delicadas, imperceptibles por separado y cuyo conjunto +forma lo que llamamos la fisonomía. ¿Cómo +explicaréis la diferencia de dos personas muy semejantes? +No de otra manera que viéndolas: se +parecen en todo, no sabriais decir en qué discrepan; +pero hay alguna cosa que no las deja confundir: +á la primera ojeada lo percibís, sin atinar lo que es.</p> + +<p>Hé aquí todo mi pensamiento. En las obras críticas +se nos ofrecen extensas y tal vez exactas descripciones +del estado del entendimiento en tal ó +cual época; y á pesar de todo no la conocemos +aun: si se nos presentasen trozos de escritores de +tiempos diferentes, no acertaríamos á clasificarlos +cual conviene; nos fatigaríamos en recordar las +cualidades de unos y otros, pero esto no nos evitaria +<span class='pagenum'><a name="Page_210" id="Page_210">[Pg 209]</a></span> +el caer en equivocaciones groseras, en disparatados +anacronismos. Con mucho ménos trabajo +saliéramos airosos del empeño si hubiésemos +leido los autores de que se trata: quizas no disertaríamos +con tanto aparato de erudicion y crítica; +pero juzgaríamos con harto mas acierto. «El giro +del pensamiento, diríamos, el estilo, el lenguaje +revelan un escritor de tal época; este trozo es +apócrifo, aquí se descubre la mano de tal otro +tiempo;» y así andaríamos clasificando sin temor +de equivocarnos, por mas que no pudiésemos +hacernos comprender bien de aquellos que como +nosotros, no conociesen de vista á aquellos personajes. +Si entónces se nos dijera: «y tal cualidad, +¿cómo es que no se encuentra aquí? ¿porqué tal +otra se halla en mayor grado? porqué?...» Imposible +será, replicaríamos quizas nosotros, satisfacer +todos los escrúpulos de V.; lo que puedo asegurar +es, que los personajes que figuran aquí los +tengo bien conocidos; y que no puedo equivocarme +sobre los rasgos de su fisonomía, porque los +he visto muchas veces.»</p> + + + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XXI" id="CAPITULO_XXI"></a>CAPÍTULO XXI.</h2> + +<h3>RELIGION.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Insensato discurrir de los indiferentes en materias de religion.</h4> + +<p>Impropio fuera de este lugar, un tratado de religion, +pero no lo serán algunas reflexiones para<span class='pagenum'><a name="Page_211" id="Page_211">[Pg 210]</a></span> +dirigir el pensamiento en esta importantísima materia. +De ellas resultará que los indiferentes ó incrédulos +son pésimos pensadores.</p> + +<p>La vida es breve, la muerte cierta: de aquí á +pocos años el hombre que disfruta de la salud mas +robusta y lozana, habrá descendido al sepulcro, +y sabrá por experiencia lo que hay de verdad en +lo que dice la religion sobre los destinos de la otra +vida. Si no creo, mi incredulidad, mis dudas, +mis invectivas, mis sátiras, mi indiferencia, mi +orgullo insensato, no destruyen la realidad de los +hechos: si existe otro mundo donde se reservan +premios al bueno, y castigos al malo, no dejará +ciertamente de existir porque á mí me plazca el +negarlo; y ademas esta caprichosa negativa no +mejorará el destino que segun las leyes eternas +me haya de caber. Cuando suene la última hora, +será preciso morir, y encontrarme con la nada ó +con la eternidad. Este negocio es exclusivamente +mio, tan mio, como si yo existiera solo en el +mundo: nadie morirá por mí; nadie se pondrá +en mi lugar en la otra vida, privándome del bien, +ó librándome del mal. Estas consideraciones me +muestran con toda evidencia, la alta importancia +de la religion; la necesidad que tengo de saber lo +que hay de verdad en ella; y que si digo, «sea lo +que fuere de la religion, no quiero pensar en ella,» +hablo como el mas insensato de los hombres.</p> + +<p>Un viajero encuentra en su camino un rio caudaloso; +le es preciso atravesarle, ignora si hay algun +peligro en este ó aquel vado, y está oyendo +que muchos que se hallan como él á la orilla, ponderan +la profundidad del agua en determinados<span class='pagenum'><a name="Page_212" id="Page_212">[Pg 211]</a></span> +lugares, y la imposibilidad de salvarse el temerario +que á tantearlos se atreviese. El insensato dice: +«¿qué me importan á mí esas cuestiones?» y se +arroja al rio sin mirar por dónde. Hé aquí al indiferente +en materias de religion.</p> + + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>El indiferente y el género humano.</h4> + +<p>La humanidad entera se ha ocupado y se está +ocupando de la religion; los legisladores la han +mirado como el objeto de la mas alta importancia; +los sabios la han tomado por materia de sus mas +profundas meditaciones; los monumentos, los códigos, +los escritos de las épocas que nos han precedido, +nos muestran de bulto este hecho, que la +experiencia cuida de confirmar; se ha discurrido y +disputado inmensamente sobre la religion; las bibliotecas +estan atestadas de obras relativas á ella; +y hasta en nuestros dias la prensa va dando otras +á luz en número muy crecido: cuando pues viene +el indiferente y dice: «todo esto no merece la +pena de ser examinado; yo juzgo sin oir, estos +sabios son todos unos mentecatos, estos legisladores +unos necios, la humanidad entera es una miserable +ilusa, todos pierden lastimosamente el tiempo +en cuestiones que nada importan;» ¿no es digno +de que esa humanidad, y esos sabios, y esos legisladores, +se levanten contra él, arrojen sobre su +frente el borron que él les ha echado, y le digan á +su vez: «¿quién eres tú que así nos insultas, que +así desprecias los sentimientos mas íntimos del corazon, +y todas las tradiciones de la humanidad?<span class='pagenum'><a name="Page_213" id="Page_213">[Pg 212]</a></span> +¿que así declaras frívolo lo que en toda la redondez +de la tierra se reputa grave é importante? +¿quién eres tú? ¿Has descubierto por ventura el +secreto de no morir? miserable monton de polvo, +¿olvidas que bien pronto te dispersará el viento? +Débil criatura, ¿cuentas acaso con medios para +cambiar tu destino en esa region que desconoces; +la dicha ó la desdicha ¿son para tí indiferentes? +Si existe ese juez, de quien no quieres ocuparte, +¿esperas que se dará por satisfecho, si al llamarte +á juicio le respondes: «¿y á mí qué me importaban +vuestros mandatos, ni vuestra misma existencia?» +Antes de desatar tu lengua con tan insensatos +discursos, date una mirada á tí mismo; piensa +en esa débil organizacion que el mas leve accidente +es capaz de trastornar, y que brevísimo tiempo ha +de bastar á consumir; y entónces siéntate sobre +una tumba, recógete y medita.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia de Dios.</h4> + + +<p>Curado el buen pensador del achaque de indiferentismo, +convencido profundamente de que la +religion es el asunto de mas elevada importancia, +debiera pasar mas adelante y discurrir de esta manera: +¿Es probable que todas las religiones no +sean mas que un cúmulo de errores, y que la doctrina +que las rechaza á todas sea verdadera?</p> + +<p>Lo primero que las religiones establecen ó suponen, +es la existencia de Dios. ¿Existe Dios? +¿Existe algun Hacedor del universo? Levanta los +ojos al firmamento, tiéndelos por la faz de la tierra,<span class='pagenum'><a name="Page_214" id="Page_214">[Pg 213]</a></span> +mira lo que tú mismo eres; y viendo por todas +partes grandor y órden, dí, si te atreves: «el acaso +es quien ha hecho el mundo; el acaso me ha hecho +á mí; el edificio es admirable, pero no hay +arquitecto; el mecanismo es asombroso, pero no +hay artífice; el órden existe sin ordenador, sin sabiduría +para concebir el plan, sin poder para ejecutarle.» +Este raciocinio que tratándose de los +mas insignificantes artefactos, seria despreciable +y hasta contrario al sentido comun, ¿se podrá aplicar +al universo? Lo que es insensato con respecto +á lo pequeño, ¿será cuerdo con relacion á lo +grande?</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>No es posible que todas las religiones sean verdaderas.</h4> + +<p>Son muchas y muy varias las religiones que dominan +en los diferentes puntos de la tierra; ¿seria +posible que todas fuesen verdaderas? El sí y el no, +con respecto á una misma cosa, no puede ser verdadero +á un mismo tiempo. Los judíos dicen que +el Mesías no ha venido, los cristianos afirman que +sí; los musulmanes respetan á Mahoma como insigne +profeta, los cristianos le miran como solemne +impostor; los católicos sostienen que la Iglesia es +infalible en puntos de dogma y de moral, los protestantes +lo niegan; la verdad no puede estar por +ambas partes, unos ú otros se engañan. Luego es +un absurdo el decir que todas las religiones son +verdaderas.</p> + +<p>Ademas, toda religion se dice bajada del cielo: +la que lo sea, será la verdadera, las restantes no +serán otra cosa que ilusion ó impostura.<span class='pagenum'><a name="Page_215" id="Page_215">[Pg 214]</a></span></p> + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>Es imposible que todas las religiones sean igualmente +agradables á Dios.</h4> + +<p>¿Es posible que todas las religiones sean igualmente +agradables á Dios, y que se dé igualmente +por satisfecho con todo linaje de cultos? No. A la +verdad infinita no puede serle acepto el error, á la +bondad infinita no puede serle grato el mal: luego +el afirmar que todas las religiones son igualmente +buenas, que con todos los cultos el hombre llena +bien sus deberes para con Dios, es blasfemar de +la verdad y bondad del Criador.</p> + + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>Es imposible que todas las religiones sean una invencion +humana.</h4> + +<p>¿No seria lícito pensar que no hay ninguna religion +verdadera, que todas son inventadas por el +hombre? No. ¿Quién fué el inventor? El origen de +las religiones se pierde en la noche de los tiempos: +allí donde hay hombres, allí hay sacerdote, altar +y culto. ¿Quién seria ese inventor, cuyo nombre +se habria olvidado, y cuya invencion se habria difundido +por toda la tierra, comunicándose á todas +las generaciones? Si la invencion tuvo lugar entre +pueblos cultos, ¿cómo se logró que la adoptasen +los bárbaros y hasta los salvajes? Si nació entre +bárbaros, ¿cómo no la rechazaron las naciones +cultas? Diréis que fué una necesidad social, y que +su orígen está en la misma cuna de la sociedad.<span class='pagenum'><a name="Page_216" id="Page_216">[Pg 215]</a></span> +Pero entónces se puede preguntar, ¿quién conoció +esta necesidad, quién discurrió los medios de satisfacerla, +quién excogitó un sistema tan á propósito +para enfrenar y regir á los hombres? y una vez +hecho el descubrimiento, ¿quién tuvo en su mano +todos los entendimientos y todos los corazones, +para comunicarles esas ideas y sentimientos que +han hecho de la religion una verdadera necesidad, +y, por decirlo así, una segunda naturaleza?</p> + +<p>Vemos á cada paso que los descubrimientos mas +útiles, mas provechosos, mas necesarios, permanecen +limitados á esta ó aquella nacion, sin extenderse +á las otras durante mucho tiempo, y no +propagándose sino con suma lentitud á las mas inmediatas +ó relacionadas; ¿cómo es que no haya +sucedido lo mismo en lo tocante á la religion? +¿cómo es que de la invencion maravillosa hayan +tenido conocimiento todos los pueblos de la tierra, +sea cual fuere su pais, lengua, costumbres, barbarie +ó civilizacion, grosería ó cultura?</p> + +<p>Aquí no hay medio: ó la religion procede de +una revelacion primitiva, ó de una inspiracion de +la naturaleza; en uno y otro caso hallamos su orígen +divino; si hay revelacion, Dios ha hablado al +hombre, si no la hay, Dios ha escrito la religion +en el fondo de nuestra alma. Es indudable que la +religion no puede ser invencion humana, y que á +pesar de lo desfigurada y adulterada que la vemos +en diferentes tiempos y paises, se descubre en el +fondo del corazon humano un sentimiento descendido +de lo alto: al traves de las monstruosidades +que nos presenta la historia, columbramos la huella +de una revelacion primitiva.<span class='pagenum'><a name="Page_217" id="Page_217">[Pg 216]</a></span></p> + +<h3>§ VII.</h3> + +<h4>La revelacion es posible.</h4> + +<p>¿Es posible que Dios haya revelado algunas cosas +al hombre? Sí. El que nos ha dado la palabra no +estará privado de ella; si nosotros poseemos un +medio de comunicarnos recíprocamente nuestros +pensamientos y afectos, Dios todopoderoso é infinitamente +sabio, no carecerá seguramente de medios +para trasmitirnos lo que fuere de su agrado. +Ha criado la inteligencia, ¿y no podria ilustrarla?</p> + + +<h3>§ VIII.</h3> + +<h4>Solucion de una dificultad contra la revelacion.</h4> + +<p>Pero Dios, objetará el incrédulo, es demasiado +grande para humillarse á conversar con su criatura; +mas entónces tambien deberíamos decir, que +Dios es demasiado grande para haberse ocupado +en criarnos. Criándonos nos sacó de la nada, revelándonos +alguna verdad perfecciona su obra; ¿y +cuándo se ha visto que un artífice desmereciese +por mejorar su artefacto? Todos los conocimientos +que tenemos nos vienen de Dios, porque él es quien +nos ha dado la facultad de conocer, y él es quien, +ó ha grabado en nuestro entendimiento las ideas, +ó ha hecho que pudiéramos adquirirlas por medios +que todavía se nos ocultan. Si Dios nos ha comunicado +un cierto órden de ideas, sin que nada haya +perdido de su grandor, es un absurdo el decir que +se rebajaria si nos trasmitiese otros conocimientos +por conducto distinto del de la naturaleza. Luego<span class='pagenum'><a name="Page_218" id="Page_218">[Pg 217]</a></span> +la revelacion es posible; luego quien dudare de +esta posibilidad, ha de dudar al mismo tiempo de +la omnipotencia, hasta de la existencia de Dios.</p> + + +<h3>§ IX.</h3> + +<h4>Consecuencias de los párrafos anteriores.</h4> + +<p>Importa muchísimo el encontrar la verdad en +materias de religion (§ 1 y 2); todas las religiones +no pueden ser verdaderas (§ 4); si hubiese una revelada +por Dios, aquella seria la verdadera (§ 4); +la religion no ha podido ser invencion humana (§ 6). +La revelacion es posible (§ 7); lo que falta pues +averiguar es, si esta revelacion existe y dónde se +halla.</p> + + +<h3>§ X.</h3> + +<h4>Existencia de la revelacion.</h4> + +<p>¿Existe la revelacion? Por el pronto salta á los +ojos un hecho que da motivo á pensar que sí. Todos +los pueblos de la tierra hablan de una revelacion; +y la humanidad no se concierta para tramar +una impostura. Esto prueba una tradicion primitiva, +cuya noticia ha pasado de padres á hijos, y +que si bien ofuscada y adulterada, no ha podido +borrarse de la memoria de los hombres.</p> + +<p>Se objetará que la imaginacion ha convertido +en voces el ruido del viento, y en apariciones misteriosas +los fenómenos de la naturaleza; y así el +débil mortal se ha creido rodeado de seres desconocidos +que le dirigian la palabra, y le descubrian +los arcanos de otros mundos. No puede negarse<span class='pagenum'><a name="Page_219" id="Page_219">[Pg 218]</a></span> +que la objecion es especiosa; sin embargo no +será difícil manifestar, que es del todo insubsistente +y fútil.</p> + +<p>Es cierto que cuando el hombre tiene idea de la +existencia de seres desconocidos, y está convencido +de que estos se ponen en relacion con él, fácilmente +se inclina á imaginar que ha oido acentos +fatídicos, y se han ofrecido á sus ojos espectros +venidos del otro mundo. Mas no sucede, ni puede +suceder así, en no abrigando el hombre semejante +conviccion, y mucho ménos si ni aun llega +á tener noticia de que existen dichos seres; pues +entónces no es dable conjeturar de dónde procederia +una ilusion tan extravagante. Si bien se observa, +todas las creaciones de nuestra fantasia, +hasta las mas incoherentes y monstruosas, se forman +de un conjunto de imágenes de objetos que +otras veces hemos visto; y que á la sazon reunimos +del modo que place á nuestro capricho, ó nos +sugiere nuestra cabeza enfermiza. Los castillos encantados +de los libros de caballería, con sus damas, +enanos, salones, subterráneos, hechizos y todas +sus locuras, son un informe agregado de partes +muy reales que la imaginacion del escritor componia +á su manera, sacando al fin un todo que solo +cabia en los sueños de un delirante. Lo propio sucede +en lo demas: la razon y la experiencia estan +acordes en atestiguarnos este fenómeno ideológico. +Si suponemos pues que no se tiene idea alguna de +otra vida distinta de la presente, ni de otro mundo +que el que está á nuestra vista, ni de otros vivientes +que los que moran con nosotros en la tierra, el +hombre fingirá gigantes, fieras monstruosas, y<span class='pagenum'><a name="Page_220" id="Page_220">[Pg 219]</a></span> +otras extravagancias por este estilo; mas no seres +invisibles, no revelaciones de un cielo que no conoce, +no dioses que le ilustren y dirijan. Ese mundo +nuevo, ideal, puramente fantástico, no le ocurrirá +siquiera; porque semejante ocurrencia no tendrá, +por decirlo así, punto de partida, carecerá de antecedentes +que puedan motivarla. Y aun suponiendo +que este órden de ideas se hubiese ofrecido á +algun individuo, ¿cómo era posible que de ello +participase la humanidad entera? ¿Cuándo se habria +visto semejante <i>contagio</i> intelectual y moral?</p> + +<p>Sea lo que fuere del valor de estas reflexiones, +pasemos á los hechos: dejemos lo que haya podido +ser, y examinemos lo que ha sido.</p> + + +<h3>§ XI.</h3> + +<h4>Pruebas históricas de la existencia de la revelacion.</h4> + +<p>Existe una sociedad que pretende ser la única +depositaria é intérprete de las revelaciones con que +Dios se ha dignado favorecer al linaje humano: +esta pretension debe llamar la atencion del filósofo +que se proponga investigar la verdad.</p> + +<p>¿Qué sociedad es esa? ¿Ha nacido de poco tiempo +á esta parte? Cuenta diez y ocho siglos de duracion, +y estos siglos no los mira sino como un +período de su existencia; pues subiendo mas arriba, +va explicando su no interrumpida genealogía +y se remonta hasta el principio del mundo. Que lleva +diez y ocho siglos de duracion, que su historia se +enlaza con la de un pueblo cuyo origen se pierde +en la antigüedad mas remota, es tan cierto como +que han existido las repúblicas de Grecia y Roma.<span class='pagenum'><a name="Page_221" id="Page_221">[Pg 220]</a></span></p> + +<p>¿Qué títulos presenta en apoyo de su doctrina? +En primer lugar, está en posesion de un libro, que +es sin disputa el mas antiguo que se conoce, y +que ademas encierra la moral mas pura, un sistema +de legislacion admirable, y contiene una narracion +de prodigios. Hasta ahora nadie ha puesto +en duda el mérito eminente de este libro; siendo +esto tanto mas de extrañar, cuanto una gran parte +de él nos ha venido de manos de un pueblo, cuya +cultura no alcanzó ni con mucho á la de otros pueblos +de la antigüedad.</p> + +<p>¿Ofrece la dicha sociedad algunos otros títulos +que justifiquen sus pretensiones? A mas de los muchos, +á cual mas graves é imponentes, hé aquí uno +que por sí solo basta. Ella dice que se hizo la transicion +de la sociedad vieja á la nueva, del modo +que estaba pronosticado en el libro misterioso; que +llegada la plenitud de los tiempos, apareció sobre +la tierra un Hombre-Dios, quien fué á la vez el +cumplimiento de la ley antigua, y el autor de la +nueva; que todo lo antiguo era una sombra y figura, +que este Hombre-Dios fué la realidad; que él +fundó la sociedad que apellidamos Iglesia católica, +le prometió su asistencia hasta la consumacion de +los siglos, selló su doctrina con su sangre, resucitó +al tercer dia de su crucifixion y muerte, subió +á los cielos, envió al Espíritu santo, y que al fin +del mundo ha de venir á juzgar á los vivos y á los +muertos.</p> + +<p>¿Es verdad que en este Hombre se cumpliesen las +antiguas profecías? Es innegable: leyendo algunas +de ellas parece que uno está leyendo la historia +evangélica.<span class='pagenum'><a name="Page_222" id="Page_222">[Pg 221]</a></span></p> + +<p>¿Dió algunas pruebas de la divinidad de su mision? +Hizo milagros en abundancia; y cuanto él +profetizó, ó se ha cumplido exactamente, ó se va +cumpliendo con puntualidad asombrosa.</p> + +<p>¿Cuál fué su vida? Sin tacha en su conducta; +sin límite para hacer el bien. Despreció las riquezas +y el poder mundano, arrostró con serenidad +las privaciones, los insultos, los tormentos, y por +fin una muerte afrentosa.</p> + +<p>¿Cuál es su doctrina? Sublime cual no cupiera +jamas en mente humana; tan pura en su moral, que +le han hecho justicia sus mas violentos enemigos.</p> + +<p>¿Qué cambio social produjo este Hombre? Recordad +lo que era el mundo romano, y ved lo que +es el mundo actual; mirad lo que son los pueblos +donde no ha penetrado el cristianismo, y lo que +son aquellos que han estado siglos bajo su enseñanza, +y la conservan todavía, aunque algunos alterada +y desfigurada.</p> + +<p>¿De qué medios dispuso? No tenia dónde reclinar +su cabeza. Envió á doce hombres salidos de la ínfima +clase del pueblo; se esparcieron por los cuatro +ángulos de la tierra, y la tierra los oyó y creyó.</p> + +<p>Esta religion ¿ha pasado por el crisol de la +desgracia? ¿No ha sufrido contrariedad de ninguna +clase? Ahí está la sangre de infinitos mártires, +ahí los escritos de numerosos filósofos que la han +examinado, ahí los muchos monumentos que atestiguan +las tremendas luchas que ha sostenido con +los príncipes, con los sabios, con las pasiones, con +los intereses, con las preocupaciones, con todos +cuantos elementos de resistencia pueden combinarse +sobre la tierra.<span class='pagenum'><a name="Page_223" id="Page_223">[Pg 222]</a></span></p> + +<p>¿De qué medios se valieron los propagadores del +cristianismo? De la predicacion y del ejemplo +confirmados por milagros. Estos milagros, la crítica +mas escrupulosa no puede rechazarlos; que +si los rechaza, poco importa, pues entónces confiesa +el mayor de los milagros, que es la conversion +del mundo sin milagros.</p> + +<p>El cristianismo ha contado entre sus hijos á los +hombres mas esclarecidos por su virtud y sabiduría; +ningun pueblo antiguo ni moderno se ha elevado +á tan alto grado de civilizacion y cultura +como los que le han profesado; sobre ninguna religion +se ha disputado ni escrito tanto como sobre +la cristiana; las bibliotecas estan llenas de obras +maestras de crítica y de filosofía debidas á hombres +que sometieron humildemente su entendimiento +en obsequio de la fe; luego esa religion +está á cubierto de los ataques que se pueden dirigir +contra las que han nacido y prosperado entre pueblos +groseros é ignorantes. Ella tiene pues todos +los caractéres de verdadera, de divina.</p> + + +<h3>§ XII.</h3> + +<h4>Los protestantes y la Iglesia católica.</h4> + +<p>En los últimos siglos los cristianos se han dividido: +unos han permanecido adictos á la Iglesia +católica, otros han conservado del cristianismo lo +que les ha parecido bien; y á consecuencia del +principio fundamental que han asentado, y que entrega +la fe á discrecion de cada creyente, se han +fraccionado en innumerables sectas.</p> + +<p>¿Dónde estará la verdad? Los fundadores de las<span class='pagenum'><a name="Page_224" id="Page_224">[Pg 223]</a></span> +nuevas sectas son de ayer, la Iglesia católica señala +la sucesion de sus pastores, que sube hasta +Jesucristo; ellos han enseñado diferentes doctrinas, +y una misma secta las ha variado repetidas +veces, la Iglesia católica ha conservado intacta la +fe que le trasmitieron los apóstoles; la novedad y la +variedad se hallan pues en presencia de la antigüedad +y de la unidad; el fallo no puede ser dudoso.</p> + +<p>Ademas, los católicos sostienen que fuera de la +Iglesia no hay salvacion, los protestantes afirman +que los católicos tambien pueden salvarse; y así +ellos mismos reconocen que entre nosotros nada +se cree ni practica que pueda acarrearnos la condenacion +eterna. Ellos en favor de su salvacion no +tienen sino su voto; nosotros en pro de la nuestra, +tenemos el suyo y el nuestro; aun cuando juzgáramos +solamente por motivos de prudencia humana, +esta nos aconsejaria que no abandonásemos la +fe de nuestros padres.</p> + +<p>En esta breve reseña se contiene el hilo del discurso +de un católico que conforme á lo que dice +san Pedro, quiera estar preparado para dar cuenta +de su fe, y manifestar que ateniéndose á la católica, +no se desvía de las reglas de bien pensar. +Ahora, añadiré algunas observaciones que sirvan +a prevenir peligros, en que zozobra con harta +frecuencia la fe de los incautos.</p> + + +<h3>§ XIII.</h3> + +<h4>Errado método de algunos impugnadores de la religion.</h4> + +<p>En el exámen de las materias religiosas siguen +muchos un camino errado. Toman por objeto de +sus investigaciones un dogma, y las dificultades<span class='pagenum'><a name="Page_225" id="Page_225">[Pg 224]</a></span> +que contra él levantan, las creen suficientes para +destruir la verdad de la religion; ó al ménos para +ponerla en duda. Esto es proceder de un modo +que atestigua cuán poco se ha meditado sobre el +estado de la cuestion.</p> + +<p>En efecto: no se trata de saber si los dogmas estan +al alcance de nuestra inteligencia, ni si damos +completa solucion á todas las dificultades que contra +este ó aquel puedan objetarse: la religion misma +es la primera en decirnos que estos dogmas no +podemos comprenderlos con la sola luz de la razon; +que miéntras estamos en esta vida, es necesario +que nos resignemos á ver los secretos de Dios +al traves de sombras y enigmas, y por esto nos +exige la fe. El decir pues, «yo no quiero creer +porque no comprendo,» es enunciar una contradiccion; +si lo comprendieses todo, claro es que +no se te hablaria de fe. El argumentar contra la +religion, fundándose en la incomprensibilidad de +sus dogmas, es hacerle un cargo de una verdad que +ella misma reconoce, que acepta, y sobre la cual +en cierto modo, hace estribar su edificio. Lo que +se ha de examinar es, si ella ofrece garantías de +veracidad, y de que no se engaña en lo que propone: +asentado el principio de su infalibilidad, +todo lo demas se allana por sí mismo; pero si este +nos falta, es imposible dar un paso adelante. Cuando +un viajero de cuya inteligencia y veracidad no +podemos dudar, nos refiere cosas que no comprendemos, +¿por ventura le negaremos nuestra +fe? No ciertamente. Luego una vez asegurados de +que la Iglesia no nos engaña, poco importa que su +enseñanza sea superior á nuestra inteligencia.<span class='pagenum'><a name="Page_226" id="Page_226">[Pg 225]</a></span></p> + +<p>Ninguna verdad podria subsistir, si bastasen á +hacernos dudar de ella algunas dificultades que +no alcanzásemos á desvanecer. De esto se seguiria +que un hombre de talento esparciria la incertidumbre +sobre todas las materias, cuando se encontrase +con otros que no le igualasen en capacidad; +porque es bien sabido que en mediando +esta diferencia, no le es dado al inferior deshacerse +de los lazos con que le enreda el que le +aventaja.</p> + +<p>En las ciencias, en las artes, en los negocios +comunes de la vida, hallamos á cada paso dificultades +que nos hacen incomprensible una cosa de +cuya existencia no nos es permitido dudar. Sucede +á veces que la cosa no comprendida nos parece +rayar en lo imposible; mas si por otra parte sabemos +que existe, nos guardamos de declararla tal, +y conservando la conviccion de su existencia, +recordamos el poco alcance de nuestro entendimiento. +Nada mas comun que oir: «No comprendo +lo que ha contado fulano; me parece +imposible, pero en fin es hombre veraz y que sabe +lo que dice; si otro lo refiriera no lo creeria, +pero ahora no pongo duda en que la cosa es tal +como él la afirma.»</p> + + +<h3>§ XIV.</h3> + +<h4>La mas alta filosofía acorde con la fe.</h4> + +<p>Imagínanse algunos que se acreditan de altos +pensadores cuando no quieren creer lo que no +comprenden; y estos justifican el famoso dicho de +Bacon: «poca filosofía aparta de la religion, mucha +filosofía conduce á ella.» Y á la verdad, si<span class='pagenum'><a name="Page_227" id="Page_227">[Pg 226]</a></span> +se hubiesen internado en las profundidades de las +ciencias, conocieran que un denso velo encubre +á nuestros ojos la mayor parte de los objetos; que +sabemos poquísimo de los secretos de la naturaleza; +que hasta de las cosas, en apariencia mas +fáciles de comprender, se nos ocultan por lo comun +los principios constitutivos, su esencia; conocieran +que ignoramos lo que es este universo +que nos asombra, que ignoramos lo que es nuestro +cuerpo, que ignoramos lo que es nuestro espíritu; +que nosotros somos un arcano á nuestros +propios ojos, y que hasta ahora todos los esfuerzos +de la ciencia han sido impotentes para explicar +los fenómenos que constituyen nuestra vida, que +nos hacen sentir nuestra existencia; conocieran +que el mas precioso fruto que se recoge en las regiones +filosóficas mas elevadas es una profunda +conviccion de nuestra debilidad é ignorancia. Entónces +infirieran que esa sobriedad en el saber, +recomendada por la religion cristiana, esa prudente +desconfianza de las fuerzas de nuestro entendimiento, +estan de acuerdo con las lecciones +de la mas alta filosofía; y que así el catecismo nos +hace llegar desde nuestra infancia al punto mas +culminante que señalara á la ciencia la sabiduría +humana.</p> + + +<h3>§ XV.</h3> + +<h4>Quien abandona la religion católica no sabe dónde refugiarse.</h4> + +<p>Hemos seguido el camino que puede conducir +á la religión católica; echemos una ojeada sobre +el que se presenta, si nos apartamos de ella. Al +abandonar la fe de la Iglesia, ¿dónde nos refugiamos? +<span class='pagenum'><a name="Page_228" id="Page_228">[Pg 227]</a></span> +Si en el protestantismo, ¿en cuál de sus +sectas? ¿Qué motivos de preferencia nos ofrece +la una sobre la otra? Discernirlo será imposible; +abrazar á ciegas una cualquiera nos lo será todavía +mas; y por otra parte, esto equivaldría á no +profesar ninguna. Si en el filosofismo, ¿qué es +el filosofismo incrédulo? Es una negacion de todo, +las tinieblas, la desesperacion. ¿Andaremos en +busca de otras religiones? Ciertamente que ni el +islamismo, ni la idolatría, no nos contarán entre +sus adeptos.</p> + +<p>Abandonar pues la religion católica, será abjurarlas +todas; será tomar el partido de vivir sin +ninguna; dejar que corran los años; que nuestra +vida se acerque á su término fatal, sin guia para +lo presente, sin luz para el porvenir; será taparse +los ojos, bajar la cabeza, y arrojarse á un abismo +sin fondo.</p> + +<p>La religion católica nos ofrece cuantas garantías +de verdad podemos desear. Ella ademas nos impone +una ley suave, pero recta, justa, benéfica; +cumpliéndola nos asemejamos á los ángeles, nos +acercamos á la belleza ideal que para la humanidad +puede excogitar la mas elevada poesía. Ella nos +consuela en nuestros infortunios, y cierra nuestros +ojos en paz; se nos presenta tanto mas verdadera +y cierta, cuanto mas nos aproximamos al +sepulcro. Ah! la bondadosa Providencia habrá +colocado al borde de la tumba aquellas santas +inspiraciones, como heraldos que nos avisarán +de que íbamos á pisar los umbrales de la eternidad!....<span class='pagenum'><a name="Page_229" id="Page_229">[Pg 228]</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="CAPITULO_XXII" id="CAPITULO_XXII"></a>CAPÍTULO XXII.</h2> + +<h3>EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.</h3> + + +<h3>§ I.</h3> + +<h4>Una clasificacion de acciones.</h4> + +<p>Los actos prácticos del entendimiento son los +que nos dirigen para obrar: lo que envuelve dos +cuestiones: cuál es el fin que nos proponemos, +y cuál es el mejor medio para alcanzarle.</p> + +<p>Nuestras acciones pueden ejercerse, ó sobre +los objetos de la naturaleza sometidos á la ley de +necesidad, y aquí se comprenden todas las artes; +ó sobre lo que cae bajo el libre albedrío, y esto +comprende el arreglo de nuestra conducta con respecto +á nosotros mismos y á los demas; abarcando +la moral, la urbanidad, la administracion doméstica, +y la política.</p> + +<p>Lo dicho hasta aquí sobre el modo de pensar en +todas materias, me ahorra el trabajo de extenderme +sobre estos puntos, porque quien se haya +penetrado de las reglas y observaciones precedentes +no ignorará cómo debe proponerse un fin, ni +cómo ha de encontrar los medios mas adaptados +para alcanzarle. No obstante, creo que no será +inútil añadir algunas reflexiones que sin salir de +los límites fijados por el género de esta obra, suministren +luz para guiarse cada cual en sus diferentes +operaciones.<span class='pagenum'><a name="Page_230" id="Page_230">[Pg 229]</a></span></p> + +<h3>§ II.</h3> + +<h4>Dificultad de proponerse el debido fin.</h4> + +<p>No hablo aquí del fin último: este es la felicidad +en la otra vida, y á él nos conduce la religion. +Trato únicamente de los secundarios; como alcanzar +la conveniente posicion en la sociedad, llevar +á buen término un negocio, salir airosamente de +una situacion difícil, granjearse la amistad de una +persona, guardarse de los tiros de un adversario, +deshacer una intriga que nos amenaza, construir +un artefacto que acredite, plantear un sistema de +política, de hacienda ó administracion, derribar +alguna institucion que se crea dañosa y otras cosas +semejantes.</p> + +<p>A primera vista parece que siempre que el hombre +obra debe de tener presente el fin que se propone, +y no como quiera, sino de un modo bien +claro, determinado, fijo. Sin embargo, la observacion +enseña que no es así; y que son muchos, +muchísimos, aun entre los activos y enérgicos, +los que andan poco ménos que al acaso.</p> + +<p>Sucede mil veces que atribuimos á los hombres +mas plan del que han tenido. En viéndolos ocupar +posicion muy elevada, sea por su reputacion, sea +por las funciones que ejercen, nos inclinamos naturalmente +á suponerles en todo un objeto fijo, con +premeditacion detenida, con vasta combinacion +en los designios, con larga prevision de los obstáculos, +con sagaz conocimiento de la verdadera naturaleza +del fin, y de sus relaciones con los medios +que a él conduzcan. Oh! y cuánto engaño! El<span class='pagenum'><a name="Page_231" id="Page_231">[Pg 230]</a></span> +hombre en todas las condiciones sociales, en todas +las circunstancias de la vida, es siempre hombre, +es decir una cosa muy pequeña. Poco conocedor de +sí mismo, sin formarse por lo comun ideas bastante +claras, ni de la cualidad ni del alcance de +sus fuerzas, creyéndose á veces mas poderoso, á +veces mas débil de lo que es en realidad, encuéntrase +con mucha frecuencia dudoso, perplejo, sin +saber ni adónde va, ni adónde ha de ir. Ademas, +para él es á menudo un misterio qué es lo que le +conviene; por manera que las dudas sobre sus +fuerzas se aumentan con las dudas sobre su interes +propio.</p> + + +<h3>§ III.</h3> + +<h4>Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus obras.</h4> + +<p>No es verdad lo que suele decirse de que el +interes particular sea una guia segura, y que con +respecto á él, raras veces el hombre se equivoque. +En esto como en todo lo demas, andamos inciertos, +y en prueba de ello tenemos la triste experiencia +de que tantas y tantas veces nos labramos nuestro +infortunio.</p> + +<p>Lo que sí no admite duda es, que así por lo tocante +á la dicha como á la desgracia, se verifica +el proverbio de que el hombre es hijo de sus obras. +En el mundo físico como en el moral, la casualidad +no significa nada. Es cierto que en la instabilidad +de las cosas humanas, ocurren con frecuencia +sucesos imprevistos que desbaratan los planes mejor +concertados, que no dejan recoger el fruto de +atinadas combinaciones y pesadas fatigas, y que<span class='pagenum'><a name="Page_232" id="Page_232">[Pg 231]</a></span> +por el contrario favorecen á otros que, atendido +lo que habian puesto de su parte, estaban léjos de +merecerlo; pero tampoco cabe duda en que esto +no es tan comun como vulgarmente se dice y se +cree. El trato de la sociedad, acompañado de la +conveniente observacion, rectifica muchos juicios +que se habian formado lijeramente sobre las causas +de la buena ó mala fortuna que cabe á diferentes +personas.</p> + +<p>¿Cuál es el desgraciado, que lo sea por su culpa, +si nos atenemos á lo que nos dice él? ninguno, +ó casi ninguno. Y no obstante, si nos es dable conocer +á fondo su índole, su carácter, sus costumbres, +su modo de ver las cosas, su sistema en el +manejo de los negocios, su trato, su conversacion, +sus modales, sus relaciones de amistad ó de familia, +raro será que no descubramos muchas de las +causas, si no todas, de las que contribuyeron á +hacerle infeliz.</p> + +<p>Las equivocaciones sobre esta materia suelen +nacer de que se fija la atencion en un solo suceso +que ha decidido de la suerte de la persona, sin +reflexionar que aquel suceso, ó estaba ya preparado +por muchos otros, ó que solo ha podido tener tan +funesta influencia á causa de la situacion particular +en que se hallaba en la persona, por sus errores, +defectos ó faltas.</p> + +<p>La suerte próspera ó adversa, rarísima vez depende +de una causa sola; complícanse por lo comun +varias, y de órden muy diverso; pero como +no es fácil seguir el hilo de los acontecimientos +al traves de semejante complicacion, se señala +como causa principal, ó única, lo que quizas no<span class='pagenum'><a name="Page_233" id="Page_233">[Pg 232]</a></span> +es otra cosa que un suceso determinante, ó una +simple ocasion.</p> + + +<h3>§ IV.</h3> + +<h4>El aborrecido.</h4> + +<p>¿Veis á ese hombre á quién miran con desvío ó +indiferencia sus antiguos amigos, á quien profesan +odio sus allegados, y que no encuentra en la sociedad +quien se interese por él? Si oís la explicacion +en que él señala las causas, estas no son +otras que la injusticia de los hombres, la envidia +que no puede sufrir el resplandor del mérito ajeno, +el egoismo universal que no consiente el menor +sacrificio ni aun á los que mas obligacion tenian +de hacerle, por parentesco, por amistad, por +gratitud: en una palabra, el infeliz es una víctima +contra quien se ha conjurado el humano linaje, +obstinado en no reconocer el alto mérito, las virtudes, +la bella índole del infortunado. ¿Qué habrá +de verdad en la relacion? Quizas no será difícil +descubrirlo en la misma apología; quizas no sea +difícil notar la vanidad insufrible, el carácter áspero, +la petulancia, la maledicencia, que le habrán +atraido el odio de los unos, el desvío de los +otros, y que habrán acabado por dejarle en el aislamiento +de que injustamente se lamenta.</p> + + +<h3>§ V.</h3> + +<h4>El arruinado.</h4> + +<p>¿Habeis oido á ese otro cuya fortuna han arruinado +la excesiva bondad propia, ó la infidelidad +de un amigo, ó una desgracia imprevista, echán<span class='pagenum'><a name="Page_234" id="Page_234">[Pg 233]</a></span>dole +á perder combinaciones sumamente acertadas, +proyectos llenos de prevision y sagacidad? +Pues, si alcanzais á procuraros noticias sobre su +conducta, no será extraño que descubrais las verdaderas +causas, por cierto muy distantes de lo +que él se imagina.</p> + +<p>En efecto, podrá suceder muy bien que haya +mediado la infidelidad de un amigo, que haya +ocurrido la desgracia imprevista; podrá ser mucha +verdad que su corazon sea excesivamente bueno, +es decir que será muy posible que en su relacion +no haya mentido; pero no será extraño que en esa +misma relacion se os presenten de bulto las causas +de su desgracia; que en su concepcion tan superficial +como rápida, en su juicio extremadamente +lijero, en su discurrir especioso y sofístico, en su +prurito de proyectar á la aventura, en la excesiva +confianza de sí mismo, en el menosprecio de las +observaciones ajenas, en la precipitacion y osadía +de su proceder, halleis mas que suficiente causa +para haberse arruinado, sin la bondad de su corazon, +sin la infidelidad del amigo, sin la desgracia +imprevista. Esta desgracia, léjos de ser puramente +casual, habrá dependido quizas de un órden de +causas que estaban obrando hace largo tiempo, y +la infidelidad del amigo, no hubiera sido difícil +preverla, y evitar sus tristes consecuencias, si el +interesado hubiese procedido con mas tiento en +depositar su confianza, y en observar el uso que +se hacia de ella.<span class='pagenum'><a name="Page_235" id="Page_235">[Pg 234]</a></span></p> + +<h3>§ VI.</h3> + +<h4>El instruido quebrado y el ignorante rico.</h4> + +<p>¿Cómo es posible que ese hombre tan despejado, +tan penetrante, tan instruido, no haya podido +mejorar su fortuna, ó haya perdido la que tenia, +cuando ese otro tan encogido, tan torpe, tan +rudo, ha hecho inconcebibles progresos en la +suya? ¿No debe esto atribuirse á la casualidad, á +fatalidades, á mala estrella? Así se habla muchas +veces, sin reflexionar que se confunden lastimosamente +las ideas, y se quieren enlazar con íntima +dependencia causas y efectos que no tienen ninguna +relacion.</p> + +<p>En verdad que el uno es despejado y el otro encogido, +que el uno parece penetrante y el otro +torpe; que el uno es instruido y el otro rudo; +pero ¿de qué sirven ni ese despejo, ni esa aparente +penetracion, ni esa instruccion para el efecto de +que se trata? Es cierto que si se ofrece figurar en +sociedad, el primero se presentará con mas garbo +y soltura que el segundo: que si es necesario sostener +una conversacion, aquel brillará mucho mas +que este, que su palabra será mas fácil, sus ideas +mas variadas, sus observaciones mas picantes, +sus réplicas mas prontas y agudas; que el rico en +cuestion no entenderá quizas una palabra del mérito +de tal ó cual novela, de tal ó cual drama; que +conocerá poco la historia, y se quedará estupefacto +al oir al comerciante quebrado explicarse +como un portento de erudicion y de saber; es<span class='pagenum'><a name="Page_236" id="Page_236">[Pg 235]</a></span> +cierto que no sabrá tanto de política, ni de administracion, +ni de hacienda, que no poseerá tantos +idiomas; pero, ¿se trataba por ventura de nada +de eso, cuando se ofrecia dar buena direccion á +los negocios? No ciertamente. Cuando pues se +pondera el mérito del uno, y se manifiesta extrañeza +porque la suerte no le ha sido favorable, +se pasa de un órden á otro muy diferente, se quiere +que ciertos efectos procedan de causas con las +que nada tienen que ver.</p> + +<p>Observad atentamente á estos dos hombres tan +desiguales en su fortuna, reflexionad sobre las +cualidades de ambos, ved sobre todo si podeis +hacer la experiencia en vista de un negocio que +incumba á los dos; y no os será difícil inferir que +así la prosperidad del uno como la ruina del otro, +nacen de causas sumamente naturales.</p> + +<p>El uno habla, escribe, proyecta, calcula, da mil +vueltas á los objetos, todo lo prueba, á todo contesta, +se hace cargo de mil ventajas, inconvenientes, +esperanzas, peligros, en una palabra, +agota la materia, nada deja en ella ni que decir ni +que pensar. ¿Y qué hace el otro? ¿Es capaz de +sostener la disputa con su adversario? no. ¿Deshace +todos los cálculos que el primero acaba de +amontonar? no. ¿Satisface á todas las dificultades +con que su dictámen se ve combatido por el contrincante? +no. En pro de su opinion ¿aduce tanta +copia de razones como su adversario? no. Para +lograr el objeto, ¿presenta proyectos tan varios é +ingeniosos? no. ¿Qué hace pues el malaventurado +ignorante, combatido, hostigado, acosado por su +temible antagonista?<span class='pagenum'><a name="Page_237" id="Page_237">[Pg 236]</a></span></p> + +<p>—¿Qué me contesta V. á esto, dice el hombre +de los proyectos, y del saber?</p> + +<p>—Nada; pero ¿qué sé yo?....</p> + +<p>—Mas, ¿no le parecen á V. concluyentes mis +razones?</p> + +<p>—No del todo.</p> + +<p>—Veamos; ¿tiene V. algo que oponer á ese +cálculo? Es cuestion de números; aquí no hay +mas.</p> + +<p>—Ya se ve; lo que es en el papel sale bien; +la dificultad que yo tengo es que en la práctica +suceda lo mismo. Cuenta V. con muchas partidas, +de que no estoy bien seguro; estoy tan escarmentado....</p> + +<p>—¿Pero duda V. de los datos que se nos han +proporcionado? ¿Qué interes habrá habido en engañarnos? +Si hay pérdida, no seremos solos +nosotros, y participarán de ella los que nos suministran +las noticias. Son personas entendidas, honradas, +versadas en negocios; y ademas tienen +interes en ello, ¿qué mas se quiere? ¿Qué motivo +hay de duda?</p> + +<p>—Yo no dudo de nada; yo creo lo que V. dice +de esos señores: pero ¿qué quiere V.? el negocio +no me gusta. Ademas hay tantas eventualidades +que V. no lleva en cuenta....</p> + +<p>—Pero ¿qué eventualidades, señor? si nos +atenemos á un simple <i>puede ser</i>, nada llevaremos +adelante; todos los negocios tienen sus riesgos; +pero repito que aquí no alcanzo á ver ninguno con +visos de probabilidad.</p> + +<p>—V. lo entiende mas que yo, dice el rudo encogiéndose +de hombros; y luego meneando cuerdamente<span class='pagenum'><a name="Page_238" id="Page_238">[Pg 237]</a></span> +la cabeza añade: no señor; repito que +el negocio no me gusta; yo por mi parte no entro +en él; V. se empeña en que ha de ser tan provechosa +la especulacion; enhorabuena; allá veremos. +Yo no aventuro mis fondos.</p> + +<p>La victoria en la discusion queda sin duda por +el proyectista; pero ¿quién acierta? La experiencia +lo dirá. El rico al parecer tan torpe, tiene +la mirada ménos vivaz que su antagonista, pero +en cambio ve mas claro, mas hondo, de un +modo mas seguro, mas perspicaz, mas certero. +No puede, es verdad, oponer datos á datos, reflexiones +á reflexiones, cálculos á cálculos; pero el +discernimiento, el tacto que le caracteriza, desenvueltos +por la observacion, y por la experiencia, +le estan diciendo con toda certeza, que muchos +datos son imaginarios, que el cálculo es inexacto, +que no se llevan en cuenta muchas eventualidades +desgraciadas, no solo posibles sino muy probables; +su ojeada perspicaz ha descubierto indicios +de mala fe en algunos que intervienen en el negocio, +su memoria bien provista de noticias sobre +el comportamiento en otros asuntos anteriores, +le guia para apreciar en su justo valor la inteligencia +y la probidad, que tanto le ponderaba el +proyectista.</p> + +<p>¿Qué le importa el no ver tanto, si ve mejor, +con mas claridad, distincion y exactitud? ¿Qué +le importa el carecer de esa facilidad de pensar y +hablar, muy á propósito para lucirse, pero muy +estéril en buen resultado, como inconducente para +el objeto de que se trata?<span class='pagenum'><a name="Page_239" id="Page_239">[Pg 238]</a></span></p> + +<h3>§ VII.</h3> + +<h4>Observaciones. La cavilacion y el buen sentido.</h4> + +<p>La vivacidad no es la penetracion: la abundancia +de ideas, no siempre lleva consigo la claridad +y exactitud del pensamiento; la prontitud del juicio +suele ser sospechosa de error; una larga serie +de raciocinios demasiado ingeniosos, suele adolecer +de sofismas, que rompen el hilo de la ilacion, +y extravian al que se fia en ellos.</p> + +<p>No siempre es fácil tarea el señalar á punto fijo +esos defectos; mayormente cuando el que los padece +es un hablador facundo y brillante, que desenvuelve +sus ideas en un raudal de hermosas +palabras. La razon humana es de suyo tan cavilosa, +poseen ciertos hombres cualidades tan á +propósito para deslumbrar, para presentar los objetos +bajo el punto de vista que les conviene ó los +preocupa, que no es raro ver á la experiencia, al +buen juicio, al tino, no poder contestar á una +nube de argumentos especiosos otra cosa que: +«esto no irá bien; estos raciocinios no son concluyentes; +aquí hay ilusion; el tiempo lo manifestará.»</p> + +<p>Y es que hay cosas que mas bien se sienten que +no se conocen; las hay que se <i>ven</i> pero no se +prueban, porque hay relaciones delicadas, hay +minuciosidades casi imperceptibles, que no es +posible demostrar con el discurso á quien no las +descubre á la primera ojeada; hay puntos de vista +sumamente fugaces, que en vano se buscan por +quien no ha sabido colocarse en ellos en el momento +oportuno.<span class='pagenum'><a name="Page_240" id="Page_240">[Pg 239]</a></span></p> + +<h3>§ VIII.</h3> + +<h4>Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, en sus +relaciones con la práctica.</h4> + +<p>En el ejercicio de la inteligencia y demas facultades +del hombre, hay muchos fenómenos que +no se expresan con ninguna palabra, con ninguna +frase, con ningun discurso: para comprender al +que los experimenta es necesario experimentarlos +tambien; y á veces es tan perdido el tiempo que se +emplea para darse á entender, como si un hombre +con vista quisiese á fuerza de explicacion, dar idea +de los colores á un ciego de nacimiento.</p> + +<p>Esta delicadeza de fenómenos abunda en todos +los actos de nuestra inteligencia; pero se nota de +una manera particular en lo que tiene relacion con +la práctica. Entónces, no puede abandonarse el +espíritu á vanas abstracciones, no puede formarse +sistemas fantásticos, puramente convencionales; +preciso es que tome las cosas no como él las imagina +ó desea, sino como son; de lo contrario, +cuando haga el tránsito de la idea á los objetos, se +encontrará en desacuerdo con la realidad, y verá +desconcertados todos sus planes.</p> + +<p>Añádase á esto que en tratándose de la práctica, +sobre todo en las relaciones de unos hombres con +otros, no influye solo el entendimiento, sino que +se desenvuelven simultáneamente las demas facultades. +No hay tan solo la comunicacion de entendimiento +con entendimiento, sino de corazon con +corazon; á mas de la influencia recíproca de las +ideas, hay tambien la de los sentimientos.<span class='pagenum'><a name="Page_241" id="Page_241">[Pg 240]</a></span></p> + +<h3>§ IX.</h3> + +<h4>Los despropósitos.</h4> + +<p>El que está mas ventajosamente dotado en las +facultades del alma, si se encuentra con otros que +ó carezcan de alguna de ellas, ó las posean en +grado inferior, se halla en el mismo caso que +quien tiene completos los sentidos con respecto al +que está privado de alguno.</p> + +<p>Si se recuerdan estas observaciones, se ahorrarán +mucho tiempo y trabajo, y aun disgustos en +el trato de los hombres. Risa causa á veces el observar +cómo forcejan inútilmente ciertas personas +por apartar á otras de un juicio errado, ó hacerles +comprender alguna verdad. Óyese quizas en la +conversacion un solemne desatino dicho con la mayor +serenidad y buena fe del mundo. Está presente +una persona de buen sentido, y se escandaliza, +y replica, y aguza su discurso, y esfuerza +mil argumentos para que el desatinado comprenda +su sinrazon, y este, á pesar de todo, no se convence, +y permanece tan satisfecho, tan contento; +las reflexiones de su adversario no hacen mella en +su ánimo impasible. Y esto ¿porqué? ¿Le faltan +noticias? no. Lo que le falta en aquel punto es +sentido comun. Su disposicion natural, ó sus hábitos, +le han formado así: y el que se empeña +en convencerle debiera reflexionar que quien ha +sido capaz de verter un desatino tan completo, +no es capaz de comprender la fuerza de la impugnacion.<span class='pagenum'><a name="Page_242" id="Page_242">[Pg 241]</a></span></p> + +<h3>§ X.</h3> + +<h4>Entendimientos torcidos.</h4> + +<p>Hay ciertos entendimientos que parecen naturalmente +defectuosos, pues tienen la desgracia de +verlo todo bajo un punto de vista falso ó inexacto +ó extravagante. En tal caso no hay locura, +ni monomanía; la razon no puede decirse trastornada, +y el buen sentido no considera á dichos +hombres como faltos de juicio. Suelen distinguirse +por una insufrible locuacidad, efecto de la rapidez +de percepcion, y de la facilidad de hilvanar raciocinios. +Apénas juzgan de nada con acierto: y si +alguna vez entran en el buen camino, bien pronto +se apartan de él arrastrados por sus propios discursos. +Sucede con frecuencia ver en sus razonamientos +una hermosa perspectiva que ellos toman +por un verdadero y sólido edificio; el secreto está +en que han dado por incontestable un hecho incierto, +ó dudoso, ó inexacto, ó enteramente falso; +ó han asentado como principio de eterna verdad +una proposicion gratuita, ó tomado por realidad una +hipótesis; y así han levantado un castillo que no +tiene otro defecto que estar en el aire. Impetuosos, +precipitados, no haciendo caso de las reflexiones +de cuantos los oyen, sin mas guia que su torcida +razon, llevados por su prurito de discurrir y hablar, +arrastrados, por decirlo así, en la turbia corriente +de sus propias ideas y palabras, se olvidan +completamente del punto de partida, no advirtiendo +que todo cuanto edifican es puramente fantástico, +por carecer de cimiento.<span class='pagenum'><a name="Page_243" id="Page_243">[Pg 242]</a></span></p> + +<h3>§ XI.</h3> + +<h4>Inhabilidad de dichos hombres para los negocios.</h4> + +<p>No hay peores hombres para los negocios; desgraciado +el asunto en que ellos ponen la mano; +y desgraciados muchas veces ellos mismos, si en +sus cosas se hallan abandonados á su propia y exclusiva +direccion. Las principales dotes de un buen +entendimiento práctico son la madurez del juicio, +el buen sentido, el tacto, y estas cualidades les +faltan á ellos. Cuando se trata de llegar á la realidad, +es preciso no fijarse solo en las ideas, sino +pensar en los objetos; y esos hombres se olvidan +casi siempre de los objetos y solo se ocupan de sus +ideas. En la práctica es necesario pensar, no en +lo que las cosas debieran ó pudieran ser, sino en +lo que son; y ellos suelen pararse menos en lo que +son, que en lo que pudieran ó debieran ser.</p> + +<p>Cuando un hombre de entendimiento claro y de +juicio recto, se encuentra tratando un asunto con +uno que adolezca de los defectos que acabo de describir, +se halla en la mayor perplejidad. Lo que +aquel ve claro, este lo encuentra oscuro; lo que +el primero consideraba fuera de duda, el segundo +lo mira como muy disputable. El juicioso plantea +la cuestion de un modo que le parece muy natural +y sencillo, el caviloso la mira de una manera diferente; +diríase que son dos hombres de los cuales +el uno padece una especie de estrabismo intelectual +que desconcierta y confunde al que ve y +mira bien.<span class='pagenum'><a name="Page_244" id="Page_244">[Pg 243]</a></span></p> + +<h3>§ XII.</h3> + +<h4>Este defecto intelectual suelo nacer de una causa moral.</h4> + +<p>Reflexionando sobre la causa de semejantes aberraciones, +no es difícil advertir que el origen está +mas bien en el corazon que en la cabeza. Estos +hombres suelen ser extremadamente vanos; un +amor propio mal entendido les inspira el deseo de +singularizarse en todo; y al fin llegan á contraer +un hábito de apartarse de lo que piensan y dicen +los demas, esto es, de ponerse en contradiccion +con el sentido comun.</p> + +<p>La prueba de que entregados con naturalidad á +su propio entendimiento no verian tan erradamente +los objetos, y de que el caer en ridículas +aberraciones procede mas bien de un deseo de +singularizarse convertido en hábito, está en que +suelen distinguirse por un espíritu de constante +oposicion. Si el defecto estuviese en la cabeza, no +habria ninguna razon para que en casi todas las +cuestiones ellos sostuvieran el <i>no</i> cuando los demas +sostienen el <i>sí</i>, y ellos estuviesen por el <i>sí</i> +cuando los otros estan por el <i>no</i>; siendo de notar +que á veces hay un medio seguro para llevarlos á +la verdad, y es el sostener el error.</p> + +<p>Convengo en que á menudo ellos no advierten +lo mismo que hacen, que no tienen una conciencia +bien clara de esa inspiracion de la vanidad que +los dirige y sojuzga; pero la funesta inspiracion +no deja de existir; ni deja de ser remediable si hay +quien se lo avise; mayormente si la edad, la posicion +social y las lisonjas, no han llevado el mal +hasta el último extremo. Y no es raro que se presenten +<span class='pagenum'><a name="Page_245" id="Page_245">[Pg 244]</a></span> +ocasiones favorables para amonestar con +algun fruto; porque esos hombres con su imprudencia, +suelen atraer sobre sí amargos disgustos, +cuando no desgracias; y entónces, abatidos por +la adversidad, y enseñados por experiencia dolorosa, +suelen tener lúcidos intervalos de que puede +aprovecharse un amigo sincero para hacerles oir +los consejos de una razon juiciosa.</p> + +<p>Por lo demas, cuando una realidad cruel no ha +venido todavía á desengañarlos, cuando en sus +accesos de sinrazon se entregan sin medida á la +vanidad de sus proyectos, no suele haber otro +medio para resistirles que callar, y con los brazos +cruzados, y meneando la cabeza, sufrir con estóica +impasibilidad la impetuosa avenida de sus +proposiciones aventuradas, de sus raciocinios incoherentes, +de sus planes descabellados.</p> + +<p>Y por cierto que esa impasibilidad no deja de +producir de vez en cuando saludables efectos: +porque el deseo de disputar cesa cuando no hay +quien replique; no cabe oposicion cuando nadie +ataca. Así no es raro ver á esos hombres volver +en sí á poco rato de abrumar con su locuacidad +á quien no les contesta; y amonestados por la +elocuencia del silencio, excusarse de su molesta +petulancia. Son almas inquietas y ardientes que +viven de contradecir, y que á su vez necesitan +contradiccion: cuando no la hay, cesa la pugna; +y si se empeñan en comprenderla, bien pronto se +fastidian cuando notan que léjos de habérselas con +un enemigo resuelto á pelear, se ceban en quien se +ha entregado como víctima en las aras de una verbosidad +importuna.<span class='pagenum'><a name="Page_246" id="Page_246">[Pg 245]</a></span></p> + +<h3>§ XIII.</h3> + +<h4>La humildad cristiana en sus relaciones con los negocios +mundanos.</h4> + +<p>La humildad cristiana, esa virtud que nos hace +conocer el límite de nuestras fuerzas, que nos revela +nuestros propios defectos, que no nos permite +exagerar nuestro mérito, ni ensalzarnos +sobre los demas, que no nos consiente despreciar +á nadie, que nos inclina á aprovecharnos del consejo +y ejemplo de todos, aun de los inferiores, que +nos hace mirar como frivolidades indignas de un +espíritu serio el andar en busca de aplausos, el saborearse +en el humo de la lisonja; que no nos +deja creer jamas que hemos llegado á la cumbre +de la perfeccion en ningun sentido, ni cegarnos +hasta el punto de no ver lo mucho que nos queda +por adelantar, y la ventaja que nos llevan otros; +esa virtud que bien entendida es la verdad, pero +la verdad aplicada al conocimiento de lo que somos, +de nuestras relaciones con Dios y con los +hombres; la verdad guiando nuestra conducta +para que no nos extravien las exageraciones del +amor propio; esa virtud, repito, es de suma utilidad +en todo cuanto concierne á la práctica, aun +en las cosas puramente mundanas.</p> + +<p>Sí, la humildad cristiana, en cambio de algunos +sacrificios, produce grandes ventajas, hasta en los +asuntos mas distantes de la devocion. El soberbio +compra muy caro su satisfaccion propia; y no advierte +que la víctima que inmola á ese ídolo que ha +<span class='pagenum'><a name="Page_247" id="Page_247">[Pg 246]</a></span> +levantado en su corazon, son á veces sus intereses +mas caros, es la misma gloria en pos de la cual tan +desolado corre.</p> + + +<h3>§ XIV.</h3> + +<h4>Daños acarreados por la vanidad y la soberbia.</h4> + +<p>¡Cuántas reputaciones se ajan, cuando no se +destruyen, por la miserable vanidad! ¡cómo se +disipa la ilusión que inspirara un gran nombre, +si al acercársele os encontrais con una persona +que solo habla de sí misma! ¡Cuántos hombres, +por otra parte recomendabilísimos, se deslustran, +y hasta se hacen objeto de burla, por un tono de +superioridad, que choca é irrita, ó atrae los envenenados +dardos de la sátira! ¡Cuántos se empeñan +en negocios funestos, dan pasos desastrosos, +se desacreditan ó se pierden, solo por haberse entregado +á su propio pensamiento de una manera +exclusiva, sin dar ninguna importancia á los consejos, +á las reflexiones ó indicaciones de los que +veian mas claro, pero que tenian la desgracia de +ser mirados de arriba abajo, á una distancia inmensa, +por ese dios mentido que habitando allá +en el fantástico empíreo fabricado por su vanidad, +no se dignaba descender á la ínfima region donde +mora el vulgo de los modestos mortales!</p> + +<p>¿Y para qué necesitaba él de consultar á nadie? +La elevacion de su entendimiento, la seguridad y +acierto de su juicio, la fuerza de su penetracion, +el alcance de su prevision, la sagacidad de sus +combinaciones, ¿no son ya cosas proverbiales? +El buen resultado de todos los negocios en que ha<span class='pagenum'><a name="Page_248" id="Page_248">[Pg 247]</a></span> +intervenido, ¿á quién se debe sino á él? Si se han +superado gravísimas dificultades, ¿quién las ha +superado sino él? Si todo no lo han echado á perder +sus compañeros, ¿quién lo ha evitado sino él? +¿Qué pensamiento se ha concebido de alguna importancia +que no le haya concebido él? ¿Qué ocurrencia +habrán tenido los otros que con mucha +anticipacion no la hubiese tenido él? ¿De qué hubiera +servido cuanto hayan excogitado los demas, +si no lo hubiese rectificado, enmendado, ilustrado, +agrandado, dirigido él?</p> + +<p>Contempladle; su frente altiva parece amenazar +al cielo; su mirada imperiosa exige sumision y +acatamiento; en sus labios asoma el desden hácia +cuanto le rodea; en toda su fisonomía veréis que +rebosa la complacencia en sí propio; la afectacion +de sus gestos y modales os presenta un hombre +lleno de sí mismo, que procede con excesiva compostura, +como si temiese derramarse. Toma la +palabra, resignaos á callar. ¿Replicais? no escucha +vuestras réplicas y sigue su camino; ¿insistís +otra vez? el mismo desden, acompañado de una +mirada que exige atencion é impone silencio. Está +fatigado de hablar, y descansa; entre tanto aprovechais +la ocasion de exponer lo que intentabais hace +largo rato; vanos esfuerzos! el semi-dios no se +digna prestaros atencion, os interrumpe cuando +se le antoja, dirigiendo á otros la palabra, si es que +no estaba absorto en sus profundas meditaciones, +arqueando las cejas, y preparándose á desplegar +nuevamente sus labios con la majestuosa solemnidad +de un oráculo.</p> + +<p>¿Cómo podia ménos de cometer grandes yerros<span class='pagenum'><a name="Page_249" id="Page_249">[Pg 248]</a></span> +un hombre tan fatuo? y de esa clase hay muchos, +por mas que no siempre llegue la fatuidad á una +exageracion tan repugnante. Desgraciado el que +desde sus primeros años no se acostumbra á rechazar +la lisonja, á dar á los elogios que se le tributan +el debido valor; que no se concentra repetidas +veces, para preguntarse si el orgullo le ciega, si +la vanidad le hace ridículo, si la excesiva confianza +en su propio dictámen le extravía y le pierde. En +llegando á la edad de los negocios, cuando ocupa +ya en la sociedad una posicion independiente, +cuando ha adquirido cierta reputacion merecida ó +inmerecida, cuando se ve rodeado de consideracion, +cuando ya tiene inferiores, las lisonjas se +multiplican y agrandan, los amigos son ménos +francos y ménos sinceros, y el hombre abandonado +á la vanidad que dejó desarrollarse en su corazon, +sigue cada dia con mas ceguedad el peligroso sendero, +hundiéndose mas y mas en ese ensimismamiento, +en ese goce de sí mismo, en que el amor +propio se exagera hasta un punto lamentable, degenerando, +por decirlo asi, en <i>egolatria</i>.</p> + + +<h3>§ XV.</h3> + +<h4>El orgullo.</h4> + + +<p>La exageracion del amor propio, la soberbia, +no siempre se presenta con un mismo carácter. +En los hombres de temple fuerte y de entendimiento +sagaz, es orgullo; en los flojos y poco +avisados, es vanidad. Ambos tienen un mismo +objeto, pero emplean medios diferentes. El orgulloso +sin vanidad, tiene la hipocresía de la virtud; el<span class='pagenum'><a name="Page_250" id="Page_250">[Pg 249]</a></span> +vanidoso tiene la franqueza de su debilidad. Lisonjead +al orgulloso, y rechazará la lisonja, temeroso +de dañar á su reputacion haciéndose ridículo; de él +se ha dicho con mucha verdad, que es demasiado +orgulloso para ser vano. En el fondo de su corazon +siente viva complacencia en la alabanza; pero sabe +muy bien que este es un incienso honroso miéntras +el ídolo no manifiesta deleitarse en el perfume; +por esto no os pondrá jamas el incensario +en la mano, ni consentirá que le hagais undular +demasiado cerca. Es un dios á quien agrada un +templo magnífico, y un culto esplendoroso; pero +manteniéndose el ídolo escondido en la misteriosa +oscuridad del santuario.</p> + +<p>Esto probablemente es mas culpable á los ojos +de Dios, pero no atrae con tanta frecuencia el ridículo +de los hombres. Con tanta frecuencia digo, +porque difícilmente se alberga en un corazon el +orgullo, sin que á pesar de todas las precauciones, +degenere en vanidad. Aquella violencia no puede +ser duradera; la ficcion no es para continuada por +mucho tiempo. Saborearse en la alabanza y mostrar +desden hácia ella; proponerse por objeto principal +el placer de la gloria, y aparentar que no se piensa +en ella, es demasiado fingir para que al traves de +los mas tupidos velos no se descubra la verdad. El +orgulloso á quien he descrito mas arriba no podia +llamarse propiamente vano, y no obstante su conducta +inspiraba algo peor que la vanidad misma: +sobre la indignacion provocaba tambien la burla.<span class='pagenum'><a name="Page_251" id="Page_251">[Pg 250]</a></span></p> + +<h3>§ XVI.</h3> + +<h4>La vanidad.</h4> + +<p>El simplemente vano no irrita, excita compasion, +presta pábulo á la sátira. El infeliz no desprecia +á los demas hombres, los respeta, quizas +los admira y teme. Pero padece una verdadera +sed de alabanza: y no como quiera, sino que necesita +oirla él mismo, asegurarse de que en efecto +se le alaba, complacerse en ella con delectacion +morosa, y corresponder á las buenas almas que +le favorecen, expresando con una inocente sonrisita +su íntimo goce, su dicha, su gratitud.</p> + +<p>¿Ha hecho alguna cosa buena? Ah! habladle de +ella por piedad, no le hagais padecer. ¿No veis que +se muere por dirigir la conversacion hácia sus glorias? +Cruel! que os desentendeis de sus indicaciones, +que con vuestra distraccion, con vuestra dureza, +le obligaréis á aclararlas mas y mas hasta +convertirlas en súplicas.</p> + +<p>En efecto, ¿ha gustado lo que él ha dicho ó +escrito ó hecho? ¡qué felicidad! y es necesario que +se advierta que fué sin preparacion, que todo se +debió á la fecundidad de su vena, á una de sus +felices ocurrencias. ¿No habeis notado cuántas +bellezas, cuántos golpes afortunados? Por piedad, +no aparteis la vista de tantas maravillas, no introduzcais +en la conversacion especies inconducentes, +dejadle gozar de su beatitud.</p> + +<p>Nada de la altivez satánica del orgulloso; nada +de hipocresía, un inexprimable candor se retrata +en su semblante; su fisonomía se dilata agradablemente; +<span class='pagenum'><a name="Page_252" id="Page_252">[Pg 251]</a></span> +su mirada es afable, es dulce, sus modales +atentos; su conducta complaciente; el desgraciado +está en actitud de suplicante, teme que una +imprudencia no le arrebate su dicha suprema. No +es duro, no es insultante, no es ni siquiera exclusivo, +no se opone á que otros sean alabados; solo +quiere participar.</p> + +<p>¡Con qué ingenua complacencia refiere sus trabajos +y aventuras! En pudiendo hablar de sí mismo +su palabra es inextinguible. A sus alucinados ojos, +su vida es poco ménos que una epopeya. Los hechos +mas insignificantes se convierten en episodios +de sumo interes, las vulgaridades en golpes de +ingenio, los desenlaces mas naturales en resultados +de combinaciones estupendas. Todo converge hácia +él: la misma historia de su pais no es mas que un +gran drama, cuyo héroe es él; todo es insipido si +no lleva su nombre.</p> + + +<h3>§ XVII.</h3> + +<h4>La influencia del orgullo es peor para los negocios que la +de la vanidad.</h4> + +<p>Este defecto, aunque mas ridículo que el orgullo, +no tiene sin embargo tantos inconvenientes +para la práctica. Como es una complacencia en la +alabanza mas bien que un sentimiento fuerte de +superioridad, no ejerce sobre el entendimiento +un influjo tan maléfico. Estos hombres son por lo +comun de un carácter flojo, como lo manifiesta la +misma debilidad con que se dejan arrastrar por su +inclinacion. Así es, que no suelen desechar como +los orgullosos el consejo ajeno, y aun muchas veces<span class='pagenum'><a name="Page_253" id="Page_253">[Pg 252]</a></span> +se adelantan á pedirle. No son tan altivos que no +quieran recibir nada de nadie; y ademas se reservan +el derecho de explotar despues el negocio para +formar su pomito de olor de vanagloria en que se +puedan deleitar. ¿Es poco por ventura si el asunto +sale bien, el gusto de referir todo lo que pensó el +que le condujo, y la sagacidad con que conoció +las dificultades, y el tino con que procedió para +vencerlas, y la prudencia con que tomó consejo +de personas entendidas, y lo mucho que el aconsejado +ilustró el juicio del consejero? No deja de +haber en esto una mina abundante, que á su debido +tiempo será explotada cual conviene.</p> + + +<h3>§ XVIII.</h3> + +<h4>Cotejo entre el orgullo y la vanidad.</h4> + +<p>El orgullo tiene mas malicia, la vanidad mas +flaqueza; el orgullo irrita, la vanidad inspira compasion; +el orgullo concentra, la vanidad disipa; el +orgullo sugiere quizas grandes crímenes, la vanidad +ridículas miserias; el orgullo está acompañado +de un fuerte sentimiento de superioridad é independencia, +la vanidad se aviene con la desconfianza +de sí mismo, hasta con la humillacion; el orgullo +tiende los resortes del alma, la vanidad los afloja; +el orgullo es violento, la vanidad es blanda; el orgullo +quiere la gloria, pero con cierta dignidad, +con cierto predominio, con altivez, sin degradarse; +la vanidad la quiere tambien, pero con lánguida +pasion, con abandono, con molicie: podria llamarse +la afeminacion del orgullo. Así la vanidad +es mas propia de las mujeres, el orgullo de los<span class='pagenum'><a name="Page_254" id="Page_254">[Pg 253]</a></span> +hombres, y por la misma razon la infancia tiene +mas vanidad que orgullo, y este no suele desarrollarse +sino en la edad adulta.</p> + +<p>Si bien es verdad que en teoria estos dos vicios +se distinguen por las cualidades expresadas, no +siempre se encuentran en la práctica con señales +tan características. Lo mas comun es hallarse mezclado +en el corazon humano, teniendo cada cual +no solo sus épocas sino sus dias, sus horas, sus +momentos. No hay una línea divisoria que separe +perfectamente los dos colores; hay una gradacion +de matices, hay irregularidad en los rasgos, hay +ondas, aguas, que solo descubre quien está acostumbrado +á desenvolver y contemplar los complicados +y delicados pliegues del humano corazon. +Y aun si bien se mira, el orgullo y la vanidad son +una misma cosa con distintas formas; es un mismo +fondo que ofrece diversos cambiantes segun el +modo con que le da la luz. Este fondo es la exageracion +del amor propio, el culto de sí mismo. El +ídolo está cubierto con tupido velo, ó se presenta +á los adoradores con faz atractiva y risueña; mas +por esto no varía, es el hombre que se ha levantado +á sí propio un altar en su corazon, y se tributa +incienso, y desea que se lo tributen los demas.</p> + + +<h3>§ XIX.</h3> + +<h4>Cuán general es dicha pasion.</h4> + +<p>Puede asegurarse sin temor de errar, que esta es +la pasion mas general, la que admite ménos excepciones, +quizas ninguna, aparte las almas privilegiadas +sumergidas en la purísima llama de un<span class='pagenum'><a name="Page_255" id="Page_255">[Pg 254]</a></span> +amor celeste. La soberbia ciega al ignorante como +al sabio, al pobre como al rico, al débil como al +poderoso, al desventurado como al feliz, á la infancia +como á la vejez; domina al libertino, no +perdona al austero, campea en el gran mundo, y +penetra en el retiro de los claustros; rebosa en el +semblante de la altiva señora, que reina en los salones +por la nobleza de su linaje, por sus talentos +y hermosura, pero se trasluce tambien en la tímida +palabra de la humilde religiosa, que salida de familia +oscura, se ha encerrado en el monasterio, +desconocida de los hombres sin mas porvenir en +la tierra que una sepultura ignorada.</p> + +<p>Encuéntranse personas exentas de liviandad, de +codicia, de envidia, de odio, de espíritu de venganza; +pero libre de esa exageracion del amor +propio, que segun es su forma, se llama orgullo +ó vanidad, no se halla casi nadie, bien podria decirse +que nadie. El sabio se complace en la narracion +de los prodigios de su saber, el ignorante se +saborea en sus necedades; el valiente cuenta sus +hazañas, el galan sus aventuras; el avariento ensalza +sus talentos económicos, el pródigo su generosidad; +el lijero pondera su viveza, el tardío su +aplomo; el libertino se envanece por sus desórdenes, +y el austero se deleita en que su semblante +muestre á los hombres la mortificacion y el ayuno.</p> + +<p>Este es sin duda el defecto mas general; esta es +la pasion mas insaciable cuando se le da rienda +suelta; la mas insidiosa, mas sagaz para sobreponerse, +cuando se la intenta sujetar. Si se la domina +un tanto á fuerza de elevacion de ideas, de +seriedad de espíritu y firmeza de carácter, bien<span class='pagenum'><a name="Page_256" id="Page_256">[Pg 255]</a></span> +pronto trabaja por explotar esas nobles cualidades, +dirigiendo el ánimo hácia la contemplacion de +ellas; y si se la resiste con el arma verdaderamente +poderosa y única eficaz, que es la humildad cristiana, +á esta misma procura envanecerla, poniéndole +asechanzas para hacerla perecer. Es un reptil +que si le arrojamos de nuestro pecho, se arrastra +y enrosca á nuestros pies; y cuando pisamos un +extremo de su flexible cuerpo, se vuelve y nos +hiere con emponzoñada picadura.</p> + + +<h3>§ XX.</h3> + +<h4>Necesidad de una lucha continua.</h4> + +<p>Siendo esta una de las miserias de la flaca humanidad, +preciso es resignarse á luchar con ella toda +la vida; pero es necesario tener siempre fija la +vista sobre el mal, limitarle al menor círculo posible; +y ya que no sea dado á nuestra debilidad el +remediarlo del todo, al ménos no dejarle que progrese, +evitar que cause los estragos que acostumbra. +El hombre que en este punto sabe dominarse +á si mismo, tiene mucho adelantado para conducirse +bien; posee una cualidad rara que luego +producirá sus buenos resultados, perfeccionando +y madurando el juicio, haciendo adelantar en el +conocimiento de las cosas y de los hombres, y +adquiriendo esa misma alabanza que tanto mas se +merece cuanto ménos se busca.</p> + +<p>Removido el óbice es mas fácil entrar en el buen +camino; y libre la vista de esa niebla que la ofusca, +no es tan peligroso extraviarse.<span class='pagenum'><a name="Page_257" id="Page_257">[Pg 256]</a></span></p> + +<h3>§ XXI.</h3> + +<h4>No es solo la soberbia lo que nos induce á error al proponernos +un fin.</h4> + +<p>Para proponerse acertadamente un fin, es necesario +comprender perfectamente la posicion del +que le ha de alcanzar. Y aquí repetiré lo que llevo +indicado mas arriba, y es que son muchos los +hombres que marchan á la aventura, ya sea no +fijándose en un fin bien determinado, ya no calculando +la relacion que este tiene con los medios de +que se puede disponer. En la vida privada como en +la pública, es tarea harto difícil el comprender +bien la posicion propia: el hombre se forma mil +ilusiones, que le hacen equivocar sobre el alcance +de sus fuerzas, y la oportunidad de desplegarlas. +Sucede con mucha frecuencia que la vanidad las +exagera, pero como el corazón humano es un +abismo de contradicciones, tampoco es raro el ver +que la pusilanimidad las disminuye mas de lo justo. +Los hombres levantan con demasiada facilidad encumbradas +torres de Babel, con la insensata esperanza +de que la cima podrá tocar al cielo: pero +tambien les acontece desistir pusilánimes, hasta +de la construccion de una modesta vivienda. Verdaderos +niños que ora creen poder tocar el cielo +con la mano, en subiendo á una colina, ora toman +por estrellas que brillan á inmensa distancia en lo +mas elevado del firmamento, bajas y pasajeras +exhalaciones de la atmósfera sublunar. Quizas se +atreven á mas de lo que pueden; pero á veces no +pueden porque no se atreven.<span class='pagenum'><a name="Page_258" id="Page_258">[Pg 257]</a></span></p> + +<p>¿Cuál será en estos casos el verdadero criterio? +Pregunta á que es difícil contestar, y sobre la cual +solo caben reflexiones muy vagas. El primer obstáculo +que se encuentra es que el hombre se conoce +poco á sí mismo; y entónces, ¿cómo sabrá lo que +puede y lo que no puede? Se dirá que con la experiencia; +es cierto; pero el mal está en que esa +experiencia es larga, y que á veces da su fruto +cuando la vida toca á su término.</p> + +<p>No digo que ese criterio sea imposible; muy al +contrario, en varias partes de esta misma obra +indico los medios para adquirirle. Señalo la dificultad, +pero no afirmo la imposibilidad: la dificultad +debe inspirarnos diligencia, mas no producirnos +abatimiento.</p> + + +<h3>§ XXII.</h3> + +<h4>Desarrollo de fuerzas latentes.</h4> + +<p>Hay en el espíritu humano muchas fuerzas que +permanecen en estado de <i>latentes</i> hasta que la ocasion +las despierta y aviva; el que las posee no lo +sospecha siquiera, quizas baja al sepulcro sin haber +tenido conciencia de aquel precioso tesoro, sin +que un rayo de luz reflejara en aquel diamante que +hubiera podido embellecer la mas esplendente +diadema.</p> + +<p>¡Cuántas veces una escena, una lectura, una +palabra, una indicacion, remueve el fondo del alma +y hace brotar de ella inspiraciones misteriosas! +Fria, endurecida, inerte ahora, y un momento +despues surge de ella un raudal de fuego que nadie +sospechara oculto en sus entrañas. ¿Qué ha<span class='pagenum'><a name="Page_259" id="Page_259">[Pg 258]</a></span> +sucedido? se ha removido un pequeño obstáculo +que impedia la comunicacion con el aire libre, +se ha presentado á la masa eléctrica un punto +atrayente, y el fluido se ha comunicado y dilatado +con la celeridad del pensamiento.</p> + +<p>El espíritu se desenvuelve con el trato, con la +lectura, con los viajes, con la presencia de grandes +espectáculos; no tanto por lo que recibe de fuera, +como por lo que descubre dentro de sí. ¿Qué le +importa el haber olvidado lo visto ú oido ó leído, +si se mantiene viva la facultad que el afortunado +encuentro le revelara? el fuego prendió, arde sin +extinguirse, poco importa que se haya perdido +la tea.</p> + +<p>Las facultades intelectuales y morales se excitan +tambien como las pasiones. A veces un corazon +inexperto duerme tranquilamente el sueño de la +inocencia: sus pensamientos son puros como los +de un ángel, sus ilusiones cándidas como el copo +de nieve que cubre de blanquísima alfombra la dilatada +llanura; pasó un instante; se ha corrido un +velo misterioso; el mundo de la inocencia y de la +calma desapareció, y el horizonte se ha convertido +en un mar de fuego y de borrascas. ¿Qué ha sucedido? +Ha mediado una lectura, una conversacion +imprudente, la presencia de un objeto seductor. +Hé aquí la historia del dispertar de muchas facultades +del alma. Criada para estar unida con el +cuerpo con lazo incomprensible, y para ponerse +en relacion con sus semejantes, tiene como ligadas +algunas de sus facultades hasta que una impresion +exterior viene á desenvolverlas.</p> + +<p>Si supiéramos de qué disposiciones nos ha dotado +<span class='pagenum'><a name="Page_260" id="Page_260">[Pg 259]</a></span> +el Autor de la naturaleza no seria difícil ponerlas +en accion, ofreciéndoles el objeto que mas +se les adapta, y que por lo mismo las excita y desarrolla; +pero como al encontrarse el hombre engolfado +en la carrera de la vida, ya le es muchas +veces imposible volver atras, deshaciendo todo el +camino que la educacion y la profesion escogida +ó impuesta le han hecho andar, es necesario que +acepte las cosas tales como son, aprovechándose +de lo bueno, y evitando lo malo en lo que le sea +posible.</p> + + +<h3>§ XXIII.</h3> + +<h4>Al proponernos un fin debemos guardarnos de la presuncion +y de la excesiva desconfianza.</h4> + +<p>Sea cual fuere su carrera, su posicion en la +sociedad, sus talentos, inclinaciones ó índole, +nunca el hombre debe prescindir de emplear su +razon, ya sea para prefijarse con acierto el fin, ya +para echar mano de los medios mas á propósito +para llegar á el.</p> + +<p>El fin ha de ser proporcionado á los medios, y +estos son las fuerzas intelectuales, morales ó fisicas +y demas recursos de que se puede disponer. Proponerse +un blanco fuera del alcance, es gastar +inútilmente las fuerzas; así como es desperdiciarlas, +exponiéndolas á disminuirse por falta de ejercicio, +el no aspirar á lo que la razon y la experiencia +dicen que se puede llegar.<span class='pagenum'><a name="Page_261" id="Page_261">[Pg 260]</a></span></p> + +<h3>§ XXIV.</h3> + +<h4>La pereza.</h4> + +<p>Si bien es cierto que la prudencia aconseja ser +mas bien desconfiado que presuntuoso, y que por +lo mismo no conviene entregarse con facilidad á +empresas arduas, tambien importa no olvidar que +la resistencia á las sugestiones del orgullo ó de la +vanidad, puede muy bien explotarla la pereza.</p> + +<p>La soberbia es sin duda un mal consejero, no +solo por el objeto á que nos conduce, sino tambien +por la dificultad que hay en guardarse de sus insidiosos +amaños; pero es seguro que poco falta si +no encuentra en la pereza una digna competidora. +El hombre ama las riquezas, la gloria, los placeres, +pero tambien ama mucho el no hacer nada; esto +es para él un verdadero goce, al que sacrifica á +menudo su reputacion y bienestar. Dios conocia +bien la naturaleza humana, cuando la castigó con +el trabajo; el comer el pan con el sudor de su rostro +es para el hombre una pena continua, y frecuentemente +muy dura.</p> + + +<h3>§ XXV.</h3> + +<h4>Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones.</h4> + +<p>La pereza, es decir, la pasion de la inaccion, +tiene para triunfar, una ventaja sobre las demas +pasiones, y es que no exige nada; su objeto es +una pura negacion. Para conquistar un alto puesto +es preciso mucha actividad, constancia, esfuerzos; +para granjearse brillante nombradía es necesario<span class='pagenum'><a name="Page_262" id="Page_262">[Pg 261]</a></span> +presentar títulos que la merezcan, y estos no se +adquieren sin largas y penosas fatigas; para acumular +riquezas es indispensable atinada combinacion +y perseverante trabajo; hasta los placeres mas +muelles no se disfrutan si no se anda en busca de +ellos, y no se emplean los medios conducentes. +Todas las pasiones, para el logro de su objeto, +exigen algo; solo la pereza no exige nada. Mejor +la contentais sentado que en pié, mejor echado +que sentado, mejor soñoliento que bien dispierto. +Parece ser la tendencia á la misma nada; la nada +es al ménos su solo límite; cuanto mas se acerca +á ella el perezoso, en su modo de ser, mejor está.</p> + + +<h3>§ XXVI.</h3> + +<h4>Orígen de la pereza.</h4> + +<p>El orígen de la pereza se halla en nuestra misma +organizacion, y en el modo con que se ejercen +nuestras funciones. En todo acto hay un gasto de +fuerza, hay pues un principio de cansancio, y por +consiguiente de sufrimiento. Cuando la pérdida es +insignificante, y solo ha trascurrido el tiempo necesario +para desplegar la accion de los órganos ó +miembros, no hay sufrimiento todavía, y hasta +puede sentirse placer; mas bien pronto la pérdida +se hace sensible, y el cansancio empieza. Por esta +causa no hay perezoso que no emprenda repetidas +veces y con gusto algunos trabajos; y quizas por +la misma razon tambien, los mas vivos no son los +mas laboriosos. La intensidad con que ponen en +ejercicio sus fuerzas, debe de excitar en ellos mas +pronto que en otros, la sensacion de cansancio;<span class='pagenum'><a name="Page_263" id="Page_263">[Pg 262]</a></span> +por cuyo motivo, se acostumbrarán mas fácilmente +á mirar el trabajo con aversion.</p> + + +<h3>§ XXVII.</h3> + +<h4>Pereza del espíritu.</h4> + +<p>Como el ejercicio de las facultades intelectuales +y morales necesita la concomitancia de ciertas funciones +orgánicas, la pereza tiene lugar en los actos +del espíritu como en los del cuerpo. No es el espíritu +quien se cansa, sino los órganos corporales que le +sirven; pero el resultado viene á ser el mismo. Así +es que hay á veces una pereza de pensar y aun de +querer, tan poderosa como la de hacer cualquier +trabajo corpóreo. Y es de notar que estas dos clases +de pereza no siempre son simultáneas, pudiendo +existir la una sin la otra. La experiencia atestigua +que la fatiga puramente corporal, ó del sistema +muscular, no siempre produce postracion intelectual +y moral; y no es raro estar sumamente fatigado +de cuerpo, y sentir muy activas las facultades +del espíritu. Al contrario, despues de largos é intensos +trabajos mentales, á veces se experimenta +un verdadero placer en ejercitar las fuerzas físicas, +cuando las intelectuales han llegado ya á un estado +de completa postracion. Estos fenómenos no son +difíciles de explicar si se advierte que las alteraciones +del sistema muscular distan mucho de guardar +proporcion con las del sistema nervioso.<span class='pagenum'><a name="Page_264" id="Page_264">[Pg 263]</a></span></p> + +<h3>§ XXVIII.</h3> + +<h4>Razones que confirman lo dicho sobre el orígen de la pereza.</h4> + +<p>En prueba de que la pereza es un instinto de +precaucion contra el sufrimiento que nace del +ejercicio de las facultades, se puede observar: +1º. que cuando este ejercicio produce placer, no +solo no hay repugnancia á la accion, sino que hay +inclinacion hácia ella; 2º. que la repugnancia al +trabajo es mas poderosa ántes de empezarle, porque +entónces es necesario un esfuerzo para poner +en accion los órganos ó miembros; 3º. que la repugnancia +es nula cuando desplegado ya el movimiento, +no ha trascurrido aun el tiempo suficiente +para hacer sentir el cansancio que nace del quebranto +de las fuerzas; 4º. que la repugnancia renace, +y se aumenta á medida que este quebranto +se verifica; 5º. que los mas vivos adolecen mas de +este mal porque experimentan ántes al sufrimiento; +6º. que los de índole versátil y lijera, suelen tener +el mismo defecto, por la sencilla razon de que +á mas del esfuerzo que exige el trabajo, han de +menester otro para sujetarse á sí mismos venciendo +su propension á variar del objeto.</p> + + +<h3>§ XXIX.</h3> + +<h4>La inconstancia. Su naturaleza y orígen.</h4> + +<p>La inconstancia, que en apariencia no es mas que +un exceso de actividad, pues que nos lleva continuamente +á ocuparnos de cosas diferentes, no es +mas que la pereza bajo un velo hipócrita. El in<span class='pagenum'><a name="Page_265" id="Page_265">[Pg 264]</a></span>constante +sustituye un trabajo á otro, porque así +se evita la molestia que experimenta con la necesidad +de sujetar su atencion y accion á un objeto +determinado. Así es que todos los perezosos suelen +ser grandes proyectistas; porque el excogitar +proyectos es cosa que ofrece campo á vastas divagaciones, +que no exigen esfuerzo para sujetar el +espíritu; tambien suelen ser amigos de emprender +muchas cosas, sucesiva ó simultáneamente, siempre +con el bien entendido de no llevar á cabo ninguna.</p> + + +<h3>§ XXX.</h3> + +<h4>Pruebas y aplicaciones.</h4> + +<p>Vemos á cada paso hombres cuyos intereses y +deberes reclaman ciertos trabajos no mas pesados +que los que ellos mismos se imponen: y no obstante +dejan aquellos por estos, sacrificando á su +gusto el interes y el deber. Han de despachar un +expediente, y le dejan intacto, á pesar de que no +habian de emplear en él ni la mitad del tiempo que +han gastado en correspondencias insignificantes. +Han de avistarse con una persona para tratar un +negocio; no lo hacen, y andan mas camino, y +consumen mas tiempo y mas palabras, hablando de +cosas indiferentes. Han de acudir á una reunion +donde se han de ventilar asuntos de intereses: no +ignoran lo que se ha de tratar, y no habrian de hacer +grande esfuerzo para enterarse de lo que ocurra, +y dar con acierto su dictámen; pues no importa, +aquellas horas reclamadas por sus intereses, las +consumirán quizas disputando de política, de +guerra, de ciencias, de literatura, de cualquier<span class='pagenum'><a name="Page_266" id="Page_266">[Pg 265]</a></span> +cosa, con tal que no sea aquello á que estan obligados. +El pasear, el hablar, el disputar, son sin +duda ejercicio de facultades del espíritu y del +cuerpo; y no obstante en el mundo abundan los +amigos de pasear, los habladores y disputadores, +y escasean los verdaderamente laboriosos. Y esto +¿porqué? porque el pasear y hablar y disputar son +compatibles con la inconstancia, no exigen esfuerzo, +consienten variedad continua, llevan consigo +naturales alternativas de trabajo y descanso, +enteramente sujetas á la voluntad y al capricho.</p> + + +<h3>§ XXXI.</h3> + +<h4>El justo medio entre dichos extremos.</h4> + +<p>Evitar la pusilanimidad sin fomentar la presuncion, +sostener y alentar la actividad sin inspirar +vanidad, hacer sentir al espíritu sus fuerzas sin +cegarle con el orgullo, hé aquí una tarea difícil en +la direccion de los hombres, y mas todavía en la +direccion de sí mismo. Esto es lo que el Evangelio +enseña, esto es lo que la razon aplaude y admira. +Entre dichos escollos debemos caminar siempre, +no con la esperanza de no dar jamas en ninguno +de ellos, pero sí con la mira, con el deseo, y la +esperanza tambien, de no estrellarnos hasta el +punto de perecer.</p> + +<p>La virtud es difícil, mas no imposible: el hombre +no la alcanza aquí en la tierra sin mezcla de +muchas debilidades que la deslustran; pero no carece +de los medios suficientes para poseerla y perfeccionarla. +La razon es un monarca condenado á +luchar de continuo con las pasiones sublevadas;<span class='pagenum'><a name="Page_267" id="Page_267">[Pg 266]</a></span> +pero Dios la ha provisto de lo necesario para pelear +y vencer. Lucha terrible, lucha penosa, lucha +llena de azares y peligros, mas por lo mismo tanto +mas digna de ser ansiada por las almas generosas.</p> + +<p>En vano se intenta en nuestro siglo proclamar la +omnipotencia de las pasiones, y lo irresistible de +su fuerza para triunfar de la razon; el alma humana, +sublime destello de la divinidad, no ha sido +abandonada por su Hacedor. No hay fuerzas que +basten á apagar la antorcha de la moral ni en el individuo +ni en la sociedad; en el individuo sobrevive +á todos los crímenes, en la sociedad resplandece +aun despues de los mayores trastornos: en el individuo +culpable, reclama sus derechos con la voz +del remordimiento; en la sociedad, por medio de +elocuentes protestas, y de ejemplos heróicos.</p> + + +<h3>§ XXXII.</h3> + +<h4>La moral es la mejor guia del entendimiento práctico.</h4> + +<p>La mejor guia del entendimiento práctico, es la +moral. En el gobierno de las naciones, la política +pequeña es la política de los intereses bastardos, +de las intrigas, de la corrupcion; la política grande +es la política de la conveniencia pública, de la razon, +del derecho. En la vida privada, la conducta +pequeña es la de los manejos ignobles, de las miras +mezquinas, del vicio; la conducta grande es la que +inspira la generosidad y la virtud.</p> + +<p>Lo recto y lo útil á veces parecen andar separados; +pero no suelen estarlo sino por un corto trecho; +llevan caminos opuestos en apariencia, y +sin embargo el punto á que se dirigen es el mismo.<span class='pagenum'><a name="Page_268" id="Page_268">[Pg 267]</a></span> +Dios quiere por estos medios, probar la fortaleza +del hombre; y el premio de la constancia no siempre +se hace esperar todo en la otra vida. Que si +esto sucede una que otra vez, ¿es acaso lijera recompensa +el descender al sepulcro con el alma +tranquila, sin remordimiento, y con el corazon +embriagado de esperanza?</p> + +<p>No lo dudemos: el arte de gobernar no es mas +que la razon y la moral aplicadas al gobierno de +las naciones; el arte de conducirse bien en la vida +privada, no es mas que el Evangelio en práctica.</p> + +<p>Ni la sociedad ni el individuo olvidan impunemente +los eternos principios de la moral; cuando +lo intentan por el aliciente del interes, tarde ó +temprano se pierden, perecen, en sus propias +combinaciones. El interes que se erigiera en ídolo, +se convierte en víctima. La experiencia de todos +los dias es una prueba de esta verdad; en la historia +todos los tiempos la vemos escrita con caractéres +de sangre.</p> + + +<h3>§ XXXIII.</h3> + +<h4>La armonía del universo defendida con el castigo.</h4> + +<p>No hay falta sin castigo; el universo está sujeto +á una ley de armonía: quien la perturba sufre. Al +abuso de nuestras facultades físicas sucede el dolor; +á los extravíos del espíritu siguen el pesar y el +remordimiento. Quien busca con excesivo afan la +gloria se atrae la burla; quien intenta exaltarse +sobre los demas con orgullo destemplado, provoca +contra sí la indignacion, la resistencia, el insulto, +las humillaciones. El perezoso goza en su inaccion,<span class='pagenum'><a name="Page_269" id="Page_269">[Pg 268]</a></span> +pero bien pronto su desidia disminuye sus recursos, +y la precision de atender á sus necesidades le +obliga á un exceso de actividad y de trabajo. El +pródigo disipa sus riquezas en los placeres y en la +ostentacion: pero no tarda en encontrar un vengador +de sus desvaríos en la pobreza andrajosa y +hambrienta, que le impone en vez de goce privaciones, +en vez de lujosa ostentacion escasez vergonzosa. +El avaro acumula tesoros temiendo la +pobreza; y en medio de sus riquezas sufre los rigores +de esa misma pobreza que tanto le espanta: +él se condena á sí mismo á todos ellos, con su alimento +limitado y grosero, su traje sucio y raido, +su habitacion pequeña, incómoda y desaseada. No +aventura nada por no perder nada; desconfia hasta +de las personas que mas le aman; en el silencio y +tinieblas de la noche visita sus arcas enterradas en +lugares misteriosos, para asegurarse que el tesoro +está allí, y aumentarle todavía mas; y entre tanto +le acecha uno de sus sirvientes ó vecinos, y el +tesoro con tanto afan acumulado, con tanta precaucion +escondido, desaparece.</p> + +<p>En el trato, en la literatura, en las artes, el +excesivo deseo de agradar produce desagrado; el +afan por ofrecer cosas demasiado exquisitas fastidia: +lo ridículo está junto á lo sublime; lo delicado +no dista de lo empalagoso; el prurito de ofrecer +cuadros simétricos, suele conducir á contrastes +disparatados.</p> + +<p>En el gobierno de la sociedad el abuso del poder +acarrea su ruina; el abuso de la libertad da +orígen á la esclavitud. El pueblo que quiere extender +demasiado sus fronteras, suele verse mas<span class='pagenum'><a name="Page_270" id="Page_270">[Pg 269]</a></span> +estrechado de lo que exigen las naturales; el conquistador +que se empeña en acumular coronas +sobre su cabeza, acaba por perderlas todas; quien +no se satisface con el dominio de vastos imperios, +va á consumirse en una roca solitaria en la inmensidad +del Océano. De los que ambicionan el poder +supremo, la mayor parte encuentran la proscripcion +ó el cadalso. Codician el alcázar de un +monarca, y pierden el hogar doméstico, sueñan +en un trono y encuentran un patíbulo.</p> + + +<h3>§ XXXIV.</h3> + +<h4>Observaciones sobre las ventajas y desventajas de la virtud +en los negocios.</h4> + +<p>Dios no ha dejado indefensas sus leyes, á todas +las ha escudado con el justo castigo; castigo que +por lo comun se experimenta ya en esta vida. +Por esta razon los cálculos basados sobre el interes +en oposicion con la moral, estan muy expuestos +á salir fallidos, enredándose la inmoralidad en +sus propios lazos. Mas no se crea que con esto +quiera yo negar que el hombre virtuoso se halle +muchas veces en posicion sumamente desventajosa, +para competir con un adversario inmoral. +No desconozco que en un caso dado, tiene mas +probabilidad de alcanzar un fin el que puede emplear +cualquier medio por no reparar en ninguno, +como le sucede al hombre malo; y que no dejara +de ser un obstáculo gravísimo el tener que valerse +de muy pocos medios ó quizas solamente de uno, +como le acontece al virtuoso, á causa de que los +inmorales son para él como si no existiesen; pero<span class='pagenum'><a name="Page_271" id="Page_271">[Pg 270]</a></span> +si bien esto es verdad considerando un negocio +aislado, no lo es ménos que andando el tiempo, +los inconvenientes de la virtud se compensan con +las ventajas; así como las ventajas del vicio se +compensan con los inconvenientes; y que en último +resultado, un hombre verdaderamente recto +llegará á lograr el fruto de su rectitud alcanzando +el fin que discretamente se proponga; y que el inmoral +expiará tarde ó temprano sus iniquidades, +encontrando la perdicion en la extremidad de sus +malos y tortuosos caminos.</p> + + +<h3>§ XXXV.</h3> + +<h4>Defensa de la virtud contra una inculpacion injusta.</h4> + +<p>Los hombres virtuosos y desgraciados, tienen +cierta propension á señalar sus virtudes como el +orígen de sus desgracias; pues que á esto los inclinan +de consuno el deseo de ostentar su virtud, +y el de ocultar sus imprudencias; que imprudencias +muy grandes se cometen tambien con la +intencion mas recta y mas pura. La virtud no es +responsable de los males acarreados por nuestra +imprevision ó lijereza; pero el hombre suele achacárselos +á ella con demasiada facilidad. «Mi buena +fe me ha perdido,» exclama el hombre honrado +víctima de una impostura; cuando lo que le ha +perdido no es su buena fe, sino su torpe confianza +en quien le ofrecia demasiados motivos para prudentes +sospechas. ¿Acaso los malos no son tambien +con mucha frecuencia víctima de otros malos, +y los pérfidos de otros pérfidos? La virtud nos +enseña el camino que debemos seguir, mas no se<span class='pagenum'><a name="Page_272" id="Page_272">[Pg 271]</a></span> +encarga de descubrirnos todos los lazos que en él +podemos encontrar: esto es obra de la penetracion, +de la prevision, del buen juicio, es decir de un +entendimiento claro y atinado. Con estas dotes no +está reñida la virtud, mas no siempre las lleva +por compañeras. Como fiel amiga de la humanidad +se alberga sin repugnancia en el corazon de toda +clase de hombres; ora brille en ellos esplendente +y puro el sol de la inteligencia, ora esté oscurecido +con espesa niebla.</p> + + + +<h3>§ XXXVI.</h3> + +<h4>Defensa de la sabiduría contra una inculpacion infundada.</h4> + +<p>Creen algunos que los grandes talentos y el mucho +saber, propenden de suyo al mal; esto es una +especie de blasfemia contra la bondad del Criador. +¿La virtud necesita acaso las tinieblas? Los conocimientos +y las virtudes de la criatura, ¿no emanan +acaso de un mismo origen, del piélago de luz +y santidad, que es Dios? Si la elevacion de la inteligencia +condujese al mal, la maldad de los seres +estaria en proporcion con su altura; ¿adivinais la +consecuencia? ¿porqué no sacarla? La sabiduría +infinita seria la maldad infinita; y héos aquí en el +error de los maniqueos, encontrando en la extremidad +de la escala de los reres un principio malo. +Pero ¿qué digo? peor fuera este error que el de +Manes; pues que en él, no se podria admitir un +principio bueno. El genio del mal presidiria sin +rival, enteramente solo, á los destinos del mundo; +el rey del Averno deberia colocar su trono de negra +lava en las esplendentes regiones del empíreo.<span class='pagenum'><a name="Page_273" id="Page_273">[Pg 272]</a></span></p> + +<p>No, no debe el hombre huir de la luz por temor +de caer en el mal; la verdad no teme la luz, y el +bien moral es una gran verdad. Cuanto mas ilustrado +esté el entendimiento mejor conocerá la inefable +belleza de la virtud, y conociéndola mejor, +tendrá ménos dificultades en practicarla. Rara vez +hay mucha elevacion en las ideas, sin que de ella +participen los sentimientos; y los sentimientos elevados +ó nacen de la misma virtud, ó son una disposicion +muy á propósito para alcanzarla.</p> + +<p>Hasta hay en favor del talento y del saber una +razon fundada en la naturaleza de las facultades del +alma. Nadie ignora que por lo comun el mucho +desarrollo de la una es con algun perjuicio de la +otra; por consiguiente, cuando en el hombre se +desenvuelvan de una manera particular las facultades +superiores, menguarán en su fuerza las pasiones +groseras, orígen de los vicios.</p> + +<p>La historia del espíritu humano confirma esta +verdad: generalmente hablando, los hombres de +entendimiento muy elevado no han sido perversos; +muchos se han distinguido por sus eminentes virtudes; +otros han sido débiles como hombres, mas +no malvados; y si uno que otro ha llegado á este +extremo, debe mirarse como excepcion, no como +regla.</p> + +<p>¿Sabeis porqué un malvado de gran talento +compromete, por decirlo así, la reputacion de los +demas, prestando ocasion á que de algunos casos +particulares se saquen deducciones generales? Porque +en un malvado de gran talento todos piensan, +de un malvado necio nadie se acuerda; porque +forman un vivo contraste la iniquidad y el gran<span class='pagenum'><a name="Page_274" id="Page_274">[Pg 273]</a></span> +saber, y este contraste hace mas notable el extremo +feo; por la misma razon que se repara mas +en la relajacion de un sacerdote que en la de un +seglar. Nadie nota una mancha mas en un cristal +muy sucio; pero en otro muy limpio y brillante, +se presenta desde luego á los ojos el mas pequeño +lunar.</p> + + +<h3>§ XXXVII.</h3> + +<h4>Las pasiones son buenos instrumentos, pero malos consejeros.</h4> + +<p>Ya vimos (Cap. XIX) cuán pernicioso era el influjo +de las pasiones para impedirnos el conocimiento +de la verdad, aun la especulativa; pero +lo que allí se dijo en general, tiene muchísima +mas aplicacion en refiriéndose á la práctica. Cuando +tratamos de ejecutar alguna cosa, las pasiones son +á veces un auxiliar excelente; mas para prepararla +en nuestro entendimiento, son consejeros muy +peligrosos.</p> + +<p>El hombre sin pasiones seria frio, tendria algo +de inerte, por carecer de uno de los principios mas +poderosos de accion que Dios ha concedido á la +humana naturaleza; pero en cambio, el hombre +dominado por las pasiones es ciego y se abalanza á +los objetos á la manera de los brutos.</p> + +<p>Examinando atentamente el modo de obrar de +nuestras facultades, se echa de ver que la razon +es á propósito para dirigir, y las pasiones para +ejecutar; y así es que aquella atiende no solo á lo +presente sino tambien á lo pasado y á lo venidero, +cuando estas miran el objeto solo por lo que es en +el momento actual, y por el modo con que nos<span class='pagenum'><a name="Page_275" id="Page_275">[Pg 274]</a></span> +afecta. Y es que la razon como verdadera directora +se hace cargo de todo lo que puede dañar ó favorecer, +no solo ahora, sino tambien en el porvenir; +pero las pasiones como encargadas únicamente de +ejecutar, solo se cuidan del instante y de la impresion +actuales. La razon no se para solo en el placer +sino en la utilidad, en la moralidad, en el decoro; +las pasiones prescinden del decoro, de la moralidad, +de la utilidad, de todo lo que no sea la impresion +agradable ó ingrata, que en el acto se experimenta.</p> + + +<h3>§ XXXVIII.</h3> + +<h4>La hipocresía de las pasiones.</h4> + +<p>Cuando hablo de pasiones, no me refiero únicamente +á las inclinaciones fuertes, violentas, tempestuosas, +que agitan nuestro corazon como los +vientos el océano; trato tambien de aquellas mas +suaves, mas espirituales, por decirlo asi, porque al +parecer estan mas cerca de las altas regiones del +espíritu, y que suelen apellidarse <i>sentimientos</i>. +Las pasiones son las mismas, solo varian por su +forma, ó mas bien por la graduacion de intensidad, +y por el modo de dirigirse á su objeto. Son entónces +mas delicadas, pero no ménos temibles; pues +que esa misma delicadeza contribuye á que con +mas facilidad nos seduzcan y extravien.</p> + +<p>Cuando la pasion se presenta en toda su deformidad +y violencia, sacudiendo brutalmente el espíritu, +y empeñándose en arrastrarle por malos +caminos, el espíritu se precave contra el adversario, +se prepara á luchar, resultando tal vez que la<span class='pagenum'><a name="Page_276" id="Page_276">[Pg 275]</a></span> +misma impetuosidad del ataque provoca una heróica +defensa. Pero si la pasion depone sus maneras +violentas, si se despoja, por decirlo así, de sus groseras +vestiduras, cubriéndose con el manto de la +razon; si sus sugestiones se llaman conocimiento, +y sus inclinaciones voluntad, ilustrada pero decidida, +entónces toma por traicion una plaza que no +hubiera tomado por asalto.</p> + + +<h3>§ XXXIX.</h3> + +<h4>Ejemplo. La venganza bajo dos formas.</h4> + +<p>Un hombre que ha irrogado una ofensa, está +con una pretension en cuyo éxito puede influir +decisivamente el ofendido. Tan pronto como este +lo sabe, recuerda la ofensa recibida, el resentimiento +se dispierta en su corazon, al resentimiento +sucede la cólera, y la cólera engendra un vivo deseo +de venganza. ¿Y porqué dejara de vengarse? ¿No +se le ofrece ahora una excelente oportunidad? ¿No +será para él un placer el presenciar la desesperacion +de su adversario burlado en sus esperanzas, +y quizas sumido en la oscuridad, en la desgracia, +en la miseria? «Véngate, véngate, le dice en alta +voz su corazon; véngate, y que él sepa que te has +vengado; dáñale, ya que él te dañó, humíllale, ya +que él te humilló; goza tú el cruel pero vivo placer +de su desgracia, ya que él se gozó en la tuya. La +víctima está en tus manos; no la sueltes; cébate en +ella; sacia en ella tu sed de venganza. Tiene hijos, +y perecerán.... no importa.... que perezcan; tiene +padres y morirán de pesar.... no importa.... que +mueran: así será herido en mas puntos su infame<span class='pagenum'><a name="Page_277" id="Page_277">[Pg 276]</a></span> +corazon; asi sangrará con mas abundancia; asi +no habrá consuelo para él; así se llenará la medida +de su afliccion; así derramarás en su villano pecho +toda la hiel y amargura que él un dia derramara +en el tuyo. Véngate, véngate; ríete de una generosidad +que él no practicó contigo; no tengas piedad +de quien no la tuvo de tí; él es indigno de tus +favores, indigno de compasion, indigno de perdon; +véngate, véngate.»</p> + +<p>Así habla el odio exaltado por la ira; pero este +lenguaje es demasiado duro y cruel para no ofender +á un corazon generoso. Tanta crueldad dispierta +un sentimiento contrario: «este comportamiento +seria ignoble, seria infame, se dice el nombre á sí +mismo; esto repugna hasta al amor propio. ¿Pues +qué? ¿yo he de gozarme en el abatimiento, en el +perpetuo infortunio de una familia? ¿No seria para +mí un remordimiento inextinguible la memoria +de que con mis manejos he sumido en la miseria á +sus hijos inocentes, y hundido en el sepulcro á sus +ancianos padres? Esto no lo puedo hacer; esto no +lo haré; es mas honroso no vengarme; sepa mi +adversario que si él fué bajo, yo soy noble, si él +fué inhumano, yo soy generoso; no quiero buscar +otra venganza que la de triunfar de él á fuerza de +generosidad, cuando su mirada se encuentre con +mi mirada, sus ojos se abatirán, el rubor encenderá +sus mejillas, su corazon sentirá un remordimiento, +y me hará justicia.»</p> + +<p>El espíritu de venganza ha sucumbido por su +imprudencia; lo queria todo, lo exigia todo, y con +urgencia, con imperiosidad, sin consideraciones +de ninguna clase; y el corazon se ha ofendido de<span class='pagenum'><a name="Page_278" id="Page_278">[Pg 277]</a></span> +semejante desman; ha creido que se trataba de +envilecerle, ha llamado en su auxilio á los sentimientos +nobles, que han acudido presto y han decidido +la victoria en favor de la razon. Otro quizas +hubiera sido el resultado, si el espíritu de venganza +hubiese tomado otra forma ménos dura, si cubriendo +su faz con mentida máscara, no hubiese +mostrado sus facciones feroces. No debia dar destemplados +gritos, aullidos horribles; era menester +que envuelto y replegado en el seno mas oculto +del corazon, hubiese destilado desde allí su veneno +mortal. «Por cierto, debia decir, que el ofensor +no es nada digno de obtener lo que pretende; y +solo por este motivo conviene oponerse á que lo +obtenga. Hizo una injuria, es verdad; pero ahora +no es ocasion de acordarse de ella. No ha de ser el +resentimiento quien presida á tu conducta sino la +razon, el deseo de que una cosa de tanta entidad +no vaya á parar á malas manos. El pretendiente no +carece de algunas buenas disposiciones para el +desempeño; ¿porqué no hacerle esta justicia? +Pero en cambio adolece de defectos imperdonables. +La ofensa que te hizo á tí lo manifiesta bien; +de ella no debes acordarte para la venganza, pero +sí para formar un juicio acertado. Sientes un secreto +y vivo placer en contrariarle, en abatirle, en +perderle; mas este sentimiento no te domina; solo +te impulsa el deseo del bien; y en verdad que si no +mediase otro motivo que el resentimiento, no pondrias +ningun obstáculo á sus designios. Hasta quizas, +harias el sacrificio de favorecerle; y en verdad +que seria doloroso, muy doloroso; pero quizas te +resignarias á ello. Mas no te hallas en este caso;<span class='pagenum'><a name="Page_279" id="Page_279">[Pg 278]</a></span> +afortunadamente la razon, la prudencia, la justicia +estan de acuerdo con las inclinaciones de tu corazon; +y bien considerado, ni las atiendes siquiera, +experimentas un placer en dañar á tu enemigo, mas +este placer es una expansion natural, que tú no +alcanzas á destruir, pero que tienes bastante sujeta +para no dejarla que te domine. No hay inconveniente +pues en tomar las providencias oportunas. +Lo que importa es proceder con calma, para que +vean todos que no hay parcialidad, que no hay +odio, que no hay espíritu de venganza, que usas +de un derecho, y hasta obedeces á un deber.» La +venganza impetuosa, violenta, francamente injusta, +no habia podido alcanzar un triunfo que ha obtenido +sin dificultad la venganza pacífica, insidiosa, +disfrazada hipócritamente con el velo de la razon, +de la justicia, del deber.</p> + +<p>Por este motivo es tan temible la venganza cuando +obra en nombre del celo por la justicia. Cuando el +corazon poseido del odio llega á engañarse a sí +mismo, creyendo obrar á impulsos del buen deseo, +quizas de la misma caridad, se halla como sujeto +á la fascinacion de un reptil á quien no ve, y cuya +existencia ni aun sospecha. Entónces la envidia +destroza las reputaciones mas puras y esclarecidas, +el rencor persigue inexorable, la venganza se goza +en las convulsiones y congojas de la infortunada +víctima, haciéndole agotar hasta las heces el dolor +y la amargura. El insigne Protomártir brillaba por +sus eminentes virtudes y aterraba á los judíos con +su elocuencia divina; ¿qué nombre creeis que tomarán +la envidia y la venganza, que les seca los +corazones y hace rechinar sus dientes? ¿Creeis que<span class='pagenum'><a name="Page_280" id="Page_280">[Pg 279]</a></span> +se apellidarán con el nombre que les es propio? +No, de ninguna manera. Aquellos hombres dan un +grito como llenos de escándalo, se tapan los oidos, +y sacrifican al inocente Diácono en nombre de Dios. +El Salvador del mundo admira á cuantos le oyen, +con la divina hermosura de su moral, con el maravilloso +raudal de sabiduría y de amor que fluye +de sus labios augustos; los pueblos se agolpan para +verle, y él pasa haciendo bien; afable con los pequeños, +compasivo con los desgraciados, indulgente +con los culpables, derrama á manos llenas +los tesoros de su omnipotencia y de su amor; solo +pronuncia palabras de dulzura y perdon: diríase +que reserva el lenguaje de una indignacion santa +y terrible para confundir á los hipócritas. Estos +han encontrado en él una mirada majestuosa y severa, +y ellos la han correspondido con una mirada +de víbora. La envidia les destroza el corazon, sienten +una abrasadora sed de venganza. Pero ¿obrarán, +hablarán como vengativos? No; este hombre +es un blasfemo, dirán, seduce las turbas, es enemigo +del César, la fidelidad pues, la tranquilidad +pública, la religion exige que se le quite de en medio. +Y se aceptará la traicion de un discípulo, y el +inocente Cordero será llevado á los tribunales, y +será interrogado, y al responder palabras de verdad, +el príncipe de los sacerdotes se sentirá devorado +de celo, y rasgará sus vestiduras, y dirá +«<i>blasfemó</i>,» y los circunstantes dirán «es reo de +muerte.»<span class='pagenum'><a name="Page_281" id="Page_281">[Pg 280]</a></span></p> + +<h3>§ XL.</h3> + +<h4>Precauciones.</h4> + +<p>Jamas el hombre medita demasiado sobre los secretos +de su corazon; jamas desplega demasiada +vigilancia para guardar las mil puertas por donde +se introduce la iniquidad; jamas se precave demasiado +contra las innumerables asechanzas con que +él se combate á sí propio. No son las pasiones tan +temibles cuando se presentan como son en sí, dirigiéndose +abiertamente á su objeto, y atropellando +con impetuosidad cuanto se les pone delante. En +tal caso, por poco que se conserve en el espíritu +el amor de la virtud, si el hombre no ha llegado +todavía hasta el fondo de la corrupcion ó de la perversidad, +siente levantarse en su alma un grito de +espanto é indignacion, tan pronto como se le ofrece +el vicio con su aspecto asqueroso. Pero ¿qué peligros +no corre, si trocados los nombres, y cambiados +los trajes, todo se le ofrece disfrazado, trastornado? +si sus ojos miran al traves de engañosos +prismas, que pintan con galanos colores y apacibles +formas, la negrura y la monstruosidad?</p> + +<p>Los mayores peligros de un corazon puro no +estan en el brutal aliciente de las pasiones groseras +sino en aquellos sentimientos que encantan por su +delicadeza y seducen con su ternura; el miedo no +entra en las almas nobles sino con el dictado de +prudencia; la codicia no se introduce en los pechos +generosos sino con el titulo de economía previsora; +el orgullo se cobija bajo la sombra del amor de la +propia dignidad, y del respeto debido á la posicion<span class='pagenum'><a name="Page_282" id="Page_282">[Pg 281]</a></span> +que se ocupa: la vanidad se proporciona sus pequeños +goces, engañando al vanidoso con la urgente +necesidad de conocer el juicio de los demas, +para aprovecharse de la crítica; la venganza se +disfraza con el manto de la justicia; el furor se +apellida santa indignacion; la pereza invoca en su +auxilio la necesidad del descanso; y la roedora envidia +al destrozar reputaciones, al empeñarse en +ofuscar con su aliento impuro los resplandores de +un mérito eminente, habla de amor á la verdad, +de imparcialidad, de lo mucho que conviene precaverse +contra una admiracion ignorante ó un entusiasmo +infantil.</p> + + +<h3>§ XLI.</h3> + +<h4>Hipocresía del hombre consigo mismo.</h4> + +<p>El hombre emplea la hipocresía para engañarse +á sí mismo, acaso mas que para engañar á los +otros. Rara vez se da á sí propio exacta cuenta del +móvil de sus acciones; y por esto, aun en las virtudes +mas acendradas, hay algo de escoria. El oro +enteramente puro no se obtiene sino con el crisol +de un perfecto amor divino; y este amor, en toda +su perfeccion, está reservado para las regiones celestiales. +Miéntras vivimos aquí en la tierra, llevamos +en nuestro corazon un gérmen maligno que ó +mata, ó enflaquece, ó deslustra las acciones virtuosas; +y no es poco si se llega á evitar que ese +gérmen se desarrolle y nos pierda. Pero, á pesar +de tamaña debilidad, no deja de brillar en el fondo +de nuestra alma aquella luz inextinguible encendida +en ella por la mano del Criador; y esa luz nos<span class='pagenum'><a name="Page_283" id="Page_283">[Pg 282]</a></span> +hace distinguir entre el bien y el mal, sirviéndonos +de guia en nuestros pasos, y de remordimiento en +nuestros extravíos. Por esta causa, nos esforzamos +á engañarnos á nosotros mismos para no ponernos +en contradiccion demasiado patente con el dictámen +de la conciencia; nos tapamos los oidos para +no oir lo que ella nos dice, cerramos los ojos para +no ver lo que ella nos muestra, procuramos hacernos +la ilusion de que el principio que nos inculca +no es aplicable al caso presente. Para esto sirven +lastimosamente las pasiones, sugiriéndonos insidiosamente +discursos sofísticos. Cuéstale mucho al +hombre parecer malo, ni aun á sus propios ojos; +no se atreve, se hace hipócrita.</p> + + +<h3>§ XLII.</h3> + +<h4>El conocimiento de sí mismo.</h4> + +<p>El defecto indicado en el párrafo anterior tiene +diferente carácter en las diferentes personas, por +cuyo motivo, conviene sobre manera no perder +jamas de vista aquella regla de los antiguos, tan +profundamente sabia: <i>conócete á ti mismo; nosce te +ipsum</i>. Si bien hay ciertas cualidades comunes á +todos los hombres, estas toman un carácter particular +en cada uno de ellos; cada cual tiene, por +decirlo así, un resorte que conviene conocer y saber +manejar. Este resorte, es necesario descubrir cuál +es en los demas, para acertar á conducirse bien +con ellos; pero es mas necesario todavía descubrirle +cada cual en sí mismo. Porque allí suele estar +el secreto de las grandes cosas así buenas como +malas, á causa de que ese resorte no es mas que<span class='pagenum'><a name="Page_284" id="Page_284">[Pg 283]</a></span> +una propension fuerte, que llega á las demas, subordinándolas +todas á un objeto. De esta pasion +dominante se resienten todas las otras; ella se +mezcla en todos los actos de vida; ella constituye +lo que se llama el carácter.</p> + + +<h3>§ XLIII.</h3> + +<h4>El hombre huye de sí mismo.</h4> + +<p>Si no tuviésemos la funesta inclinacion de huir +de nosotros mismos, si la contemplacion de nuestro +interior no nos repugnase en tal grado, no nos +seria difícil descubrir cuál es la pasion que en nosotros +predomina. Desgraciadamente, de nadie +huimos tanto como de nosotros mismos, nada estudiamos +ménos que lo que tenemos mas inmediato +y que mas nos interesa. La generalidad de los +hombres descienden al sepulcro, no solo sin haberse +conocido á sí propios, sino tambien sin haberlo +intentado. Debiéramos tener continuamente +la vista fija sobre nuestro corazon para conocer +sus inclinaciones, penetrar sus secretos, refrenar +sus ímpetus, corregir sus vicios, evitar sus extravíos; +debiéramos vivir con esa vida íntima en que +el hombre se da cuenta de sus pensamientos y afectos, +y no se pone en relacion con los objetos exteriores, +sino despues de haber consultado su razon +y dado á su voluntad la direccion conveniente. Mas +esto no se hace; el hombre se abalanza, se pega +á los objetos que le incitan, viviendo tan solo con +esa vida exterior que no le deja tiempo para pensar +en sí mismo. Vense entendimientos claros, corazones +bellísimos, que no guardan para sí ninguna de<span class='pagenum'><a name="Page_285" id="Page_285">[Pg 284]</a></span> +las preciosidades con que los ha enriquecido el +Criador; que derraman, por decirlo así, en calles y +plazas el aroma exquisito, que guardado en el fondo +de su interior, podria servirles de confortacion y +regalo.</p> + +<p>Se refiere de Pascal que habiéndose dedicado +con grande ahinco á las matemáticas y ciencias naturales, +se cansó de dicho estudio á causa de hallar +pocas personas con quienes poder conversar +sobre el objeto de sus ocupaciones favoritas. Deseoso +de encontrar una materia que no tuviera este inconveniente +se dedicó al estudio del hombre, pero +bien pronto conoció por experiencia, que los que +se ocupaban de estudiar el hombre eran todavia +en menor número que los aficionados á las matemáticas. +Esto se verifica ahora como en tiempo de +Pascal; basta observar al comun de los hombres +para echar de ver cuán pocos son los que gustan +de semejante tarea, mayormente tratándose de sí +mismos.</p> + + +<h3>§ XLIV.</h3> + +<h4>Buenos resultados del reflexionar sobre las pasiones.</h4> + +<p>Cuando se ha adquirido el hábito de reflexionar +sobre las inclinaciones propias, distinguiendo el +carácter y la intensidad de cada una de ellas, aun +cuando arrastren una que otra vez al espíritu; no +lo hacen sin que este conozca la violencia. Ciegan +quizas el entendimiento, pero esta ceguera no se +oculta del todo al que la padece; se dice á sí mismo, +«crees que ves; mas en realidad no ves; +estas ciego.» Pero si el hombre no fija nunca su<span class='pagenum'><a name="Page_286" id="Page_286">[Pg 285]</a></span> +mirada en su interior, si obra segun le impelen +las pasiones, sin cuidarse de averiguar de dónde +nace el impulso; para él llegan á ser una misma +cosa pasion y voluntad, dictámen del entendimiento +é instinto de las pasiones. Así la razon no +es señora sino esclava; en vez de dirigir, moderar +y corregir con sus consejos y mandatos las +inclinaciones del corazon, se ve reducida á vil +instrumento de ellas; y obligada á emplear todos +los recursos de su sagacidad para proporcionarles +goces que las satisfagan.</p> + + +<h3>§ XLV.</h3> + +<h4>Sabiduría de la religion cristiana en la direccion de la +conducta.</h4> + +<p>La religion cristiana al llevarnos á esa vida moral +íntima reflexiva sobre nuestras inclinaciones, +ha hecho una obra altamente conforme á la mas +sana filosofía, y que descubre un profundo conocimiento +del corazon humano. La experiencia enseña +que lo que le falta al hombre para obrar bien, +no es conocimiento especulativo y general, sino +práctico, detallado, con aplicacion á todos los actos +de la vida. ¿Quién no sabe y no repite mil +veces que las pasiones nos extravian y nos pierden? +La dificultad no está en eso, sino en saber cuál es +la pasion que influye en este ó aquel caso, cuál es +la que por lo comun predomina en las acciones, +bajo qué forma, bajo qué disfraz se presenta al +espíritu, y de qué modo se deben rechazar sus +ataques, ó precaver sus estratagemas. Y todo esto, +no como quiera, sino con un conocimiento claro,<span class='pagenum'><a name="Page_287" id="Page_287">[Pg 286]</a></span> +vivo, y que por tanto se ofrezca naturalmente al +entendimiento, siempre que se haya de tomar +alguna resolucion, aun en los negocios mas comunes.</p> + +<p>La diferencia que en las ciencias especulativas +media entre un hombre vulgar y otro sobresaliente, +no consiste á menudo sino en que este conoce +con claridad, distincion y exactitud, lo que +aquel solo conoce de una manera inexacta, confusa +y oscura; no consiste en el número de las +ideas, sino en la calidad; nada dice este sobre un +punto, de que tambien no tenga noticia aquel; +ambos miran el mismo objeto, solo que la vista +del uno es mucho mas perfecta que la del otro. +Lo propio sucede en lo relativo á la práctica. Hombres +profundamente inmorales hablarán de la moral, +de tal suerte que manifiesten no desconocer +sus reglas; pero estas reglas las saben ellos en general, +sin haberse cuidado de hacer aplicaciones, +sin haber reparado en los obstáculos que impiden +el ponerlas en planta en tal ó cual ocasion, sin +que se les ocurran de una manera pura y viva, +cuando se ofrece oportunidad de hacer uso de +ellas. Quien está en posesion de su entendimiento, +de la voluntad, del hombre entero, son las pasiones; +esas reglas morales las conservan, por decirlo +así, archivadas en lo mas recóndito de su conciencia; +ni aun gustan de mirarlas como objeto de curiosidad, +temerosos de encontrar en ellas el gusano +del remordimiento. Por el contrario, cuando la +virtud está arraigada en el alma, las reglas morales +llegan á ser una idea familiar, que acompaña +todos los pensamientos y acciones, que se aviva<span class='pagenum'><a name="Page_288" id="Page_288">[Pg 287]</a></span> +y se agita al menor peligro, que impera y apremia +ántes de obrar, que remuerde incesantemente si +se la ha desatendido. La virtud causa esa continua +presencia intelectual de las reglas morales, y esta +presencia á su vez contribuye á fortalecer la virtud; +así es que la religion no cesa de inculcarlas, +segura de que son preciosa semilla que tarde ó +temprano dará algun fruto.</p> + + +<h3>§ XLVI.</h3> + +<h4>Los sentimientos morales auxilian la virtud.</h4> + +<p>En ayuda de las ideas morales vienen los sentimientos, +que tambien los hay muy morales, y poderosos, +y bellísimos; porque Dios al permitir que +sacudan y conturben nuestro espíritu violentas y +aciagas tempestades, tambien ha querido proporcionarnos +el blando mecimiento de céfiros apacibles. +El hábito de atender á las reglas morales y de +obedecer sus prescripciones, desenvuelve y aviva +estos sentimientos; y entonces el hombre para seguir +el camino de la virtud, combate las inclinaciones +malas con las inclinaciones buenas; las luchas +no son de tanto peligro, y sobre todo no son +tan dolorosas; porque un sentimiento lucha con +otro sentimiento, lo que se padece con el sacrificio +del uno se compensa con el placer causado +por el triunfo del otro, y no hay aquellos sufrimientos +desgarradores que se experimentan, +cuando la razon pelea con el corazon enteramente sola.</p> + +<p>Este desarrollo de los sentimientos morales, ese +llamar en auxilio de la virtud las mismas pasiones,<span class='pagenum'><a name="Page_289" id="Page_289">[Pg 288]</a></span> +es un recurso poderoso para obrar bien é ilustrar +el entendimiento cuando le ofuscan otras pasiones. +Hay en esta oposicion mucha variedad de combinaciones +que dan excelentes resultados. El amor +de los placeres se neutraliza con el amor de la +propia dignidad; el exceso del orgullo se templa +con el temor de hacerse aborrecible, la vanidad +se modera por el miedo al ridículo; la pereza se +estimula con el deseo de la gloria; la ira se enfrena +por no parecer descompuesto; la sed de +venganza se mitiga ó extingue, con la dicha y la +honra que resultan de ser generoso. Con esta combinacion, +con la sagaz oposicion de los sentimientos +buenos á los sentimientos malos, se debilitan +suave y eficazmente muchos de los gérmenes de +mal que abriga el corazon humano; y el hombre +es virtuoso, sin dejar de ser sensible.</p> + + +<h3>§ XLVII.</h3> + +<h4>Una regla para los juicios prácticos.</h4> + +<p>Conocido el principal resorte del propio corazon, +y desarrollados tanto como sea posible los +sentimientos generosos y morales; es necesario +saber cómo se ha de dirigir el entendimiento para +que acierte en sus juicios prácticos.</p> + +<p>La primera regla que se ha de tener presente es +no juzgar ni deliberar con respecto á ningun objeto +miéntras el espíritu está bajo la influencia de +una pasion relativa al mismo objeto. ¡Cuán ofensivo +no parece un hecho, una palabra, un gesto, +que acaba de irritar! «La intencion del ofensor, +se dice á sí mismo el ofendido, no podia ser mas<span class='pagenum'><a name="Page_290" id="Page_290">[Pg 289]</a></span> +maligna; se ha propuesto no solo dañar sino ultrajar; +los circunstantes deben de estar escandalizados; +si no se tomase una pronta y completa venganza, +la sonrisa burlona que asomaba á los labios +de todos se convertiria irremisiblemente en profundo +desprecio por quien ha tolerado que de tal +modo se le cubriera de afrentosa ignominia. Es preciso +no ser descompuesto, es verdad; pero ¿hay +acaso mayor descompostura que el abandono del +honor? es necesario tener prudencia; pero esta +prudencia ¿debe llegar hasta el punto de dejarse +pisotear por cualquiera?» ¿Quién hace este discurso? +¿es la razón? no ciertamente; es la ira. +Pero la ira, se dirá, no discurre tanto. Sí, discurre; +porque toma á su servicio al entendimiento, y +este le proporciona todo lo que necesita. Y en +este servicio no deja de auxiliarle á su vez la +misma ira; porque las pasiones en sus momentos +de exaltacion, fecundizan admirablemente el ingenio +con las inspiraciones que les convienen.</p> + +<p>¿Queremos una prueba de que quien así discurria +y hablaba, no era la razon sino la ira? héla +aquí evidente. Si en lo que piensa el hombre encolerizado +hubíese algo de verdad, no la desconocerian +del todo los circunstantes. Tampoco carecen +ellos de sentimientos de honor, tambien estiman +en mucho su propia dignidad; saben distinguir +entre una palabra dicha con designio de zaherir, +y otra escapada sin intencion ofensiva, y sin embargo +ellos no ven nada de lo que el encolerizado +ve con tanta claridad; y si se sonrien, esa sonrisa +es causada, no por la humillacion que él se imagina +haber sufrido, sino por esa terrible explosion<span class='pagenum'><a name="Page_291" id="Page_291">[Pg 290]</a></span> +de furor, que no tiene motivo alguno. Mas todavía: +no es necesario acudir á los circunstantes para encontrar +la verdad; basta apelar al mismo encolerizado +cuando haya desaparecido la ira. ¿Juzgará +entónces como ahora? Es bien seguro que no; él +será tal vez el primero que se reirá de su enojo, +y que pedirá se le disimule su arrebato.</p> + + +<h3>§ XLVIII.</h3> + +<h4>Otra regla.</h4> + +<p>De estas observaciones nace otra regla, y es que +al sentirnos bajo la influencia de una pasion, hemos +de hacer un esfuerzo, para suponernos por +un momento siquiera, en el estado en que su influencia +no exista. Una reflexion semejante, por +mas rápida que sea, contribuye mucho á calmar +la pasion, y á excitar en él ánimo ideas diferentes +de las sugeridas por la inclinacion ciega. La fuerza +de las pasiones se quebranta, desde el momento +que se encuentra en oposicion con un pensamiento +que se agita en la cabeza; el secreto de su victoria +suele consistir en apagar todos los contrarios á +ellas, y avivar los favorables. Pero tan pronto como +la atencion se ha dirigido hácia otro órden de ideas, +viene la comparacion, y por consiguiente cesa el +exclusivismo. Entre tanto se desenvuelven otras +fuerzas intelectuales y morales no subordinadas á +la pasion, y esta pierde de su primitiva energía por +haber de compartir con otras facultades la vida +que ántes desfrutara sola.</p> + +<p>Aconseja estos medios no solo la experiencia de +su buen resultado, sino tambien una razon fundada<span class='pagenum'><a name="Page_292" id="Page_292">[Pg 291]</a></span> +en la naturaleza de nuestra organizacion. Las +facultades intelectuales y morales nunca se ejercitan +sin que funcionen algunos de los órganos materiales. +Ahora bien; entre los órganos corpóreos +está distribuida una cierta cantidad de fuerzas vitales +de que disfrutan alternativamente en mayor +ó menor proporcion, y por consiguiente con decremento +en los unos, cuando hay incremento en +los otros. De lo que resulta, que ha de producir +un efecto saludable el esforzarse en poner en accion +los órganos de la inteligencia en contraposicion +con los de las pasiones, y que la energía de +estas ha de menguar á medida que ejerzan sus +funciones los órganos de la inteligencia.</p> + +<p>Pero es de advertir que este fenómeno se verificará +dirigiendo la atencion de la inteligencia en +un sentido contrario al de las pasiones, lo que se +obtiene trasladándola por un momento al órden +de ideas que tendrá, cuando no esté bajo un influjo +apasionado; pues que si por el contrario la +inteligencia se dirige á favorecer la pasion, entónces +esta se fomenta mas y mas con el auxilio; y lo +que pudiese perder en energía, por decirlo así, puramente +orgánica, lo recobra en energía moral, +en la mayor abundancia de recursos para alcanzar +el objeto, y en esa especie de bill de indemnidad +con que se cree libre de acusaciones, cuando ve +que el entendimiento léjos de combatirla la apoya.</p> + +<p>Este trabajo sobre las pasiones no es una mera +teoría; cualquiera puede convencerse por sí mismo +de que es muy practicable, y de que se sienten sus +buenos efectos tan pronto como se le aplica. Es +verdad que no siempre se acierta en el medio mas<span class='pagenum'><a name="Page_293" id="Page_293">[Pg 292]</a></span> +á propósito para ahogar, templar ó dirigir la pasion +levantada; ó que aun encontrado, no se le +emplea como es debido; pero la sola costumbre +de buscarle basta para que el hombre esté mas +sobre sí, no se abandone con demasiada facilidad á +los primeros movimientos, y tenga en sus juicios +prácticos un criterio que falta á los que proceden +de otra manera.</p> + + +<h3>§ XLIX.</h3> + +<h4>El hombre riéndose de sí mismo.</h4> + +<p>Cuando el hombre se acostumbra á observar +mucho sus pasiones, hasta llega á emplear en su +interior el ridículo contra si mismo; el ridículo, +esa sal que se encuentra en el corazon y en el +labio de los mortales como uno de tantos preservativos +contra la corrupcion intelectual y moral, +el ridículo, que no solo se emplea con fruto contra +los demas, sino tambien contra nosotros mismos, +viendo nuestros defectos por el lado que se prestan +á la sátira. El hombre se dice entónces á sí +propio lo que decirle pudieran los demas; asiste +á la escena que se representaria, si el lance cayera +en manos de un adversario de chiste y buen humor. +Que contra otro se emplea tambien en cierto +modo la sátira, cuando la empleamos contra nosotros +mismos; porqué si bien se observa, hay en +nuestro interior dos hombres que disputan, que +luchan, que no estan nunca en paz, y así como +el hombre inteligente, moral, previsor, emplea +contra el torpe, el inmoral, el ciego, la firmeza +de la voluntad y el imperio de la razon, así tambien +<span class='pagenum'><a name="Page_294" id="Page_294">[Pg 293]</a></span> +á veces lo combate y le humilla con los punzantes +dardos de la sátira. Sátira que puede ser +tanto mas graciosa y libre, cuanto carece de testigos, +no hiere la reputacion, nada hace perder en +la opinion de los demas, pues que no llega á ser +expresada con palabras, y la sonrisa burlona que +hace asomar á los labios se extingue en el momento +de nacer.</p> + +<p>Un pensamiento de esta clase ocurriendo en la +agitacion causada por las pasiones, produce un +efecto semejante al de una palabra juiciosa, incisiva +y penetrante, lanzada en medio de una asamblea +turbulenta. ¡Cuántas veces se nota que una +mirada expresiva cambia el estado del espíritu de +uno de los circunstantes, moderando ó ahogando +una pasion enardecida! ¿Y qué ha expresado aquella +mirada? nada mas que un recuerdo del decoro, +una consideracion al lugar ó a las personas, una +reconvencion amistosa, una delicada ironía; nada +mas que una apelacion al buen sentido del mismo +que era juguete de la pasion; y esto ha sido suficiente +para que la pasion se amortiguase. El +efecto que otro nos produce ¿porqué no podríamos +producírnoslo nosotros mismos, si no con +igualdad, al ménos con aproximacion?</p> + + +<h3>§ L.</h3> + +<h4>Perpetua niñez del hombre.</h4> + +<p>Poco basta para extraviar al hombre: pero tampoco +se necesita mucho para corregirle algunos +defectos. Es mas débil que malo, dista mucho de +aquella terquedad satánica que no se aparta jamas<span class='pagenum'><a name="Page_295" id="Page_295">[Pg 294]</a></span> +del mal una vez abrazado; por el contrario, tanto +el bien como el mal los abraza y los abandona con +suma facilidad. Es niño hasta la vejez; preséntase +á los demas con toda la seriedad posible; mas en +el fondo se encuentra á sí propio pueril en muchas +cosas y se avergüenza. Se ha dicho que ningun +grande hombre le parecia grande á su ayuda +de cámara; esto encierra mucha verdad. Y es que +visto el hombre de cerca, se descubren las pequeñeces +que le rebajan. Pero mas cosas sabe él de +sí mismo que su ayuda de cámara, y por esto es +todavía ménos grande á sus propios ojos; por esto +aun en sus mejores años, necesita cubrir con un +velo la puerilidad que se abriga en su corazon.</p> + +<p>Los niños rien y juguetean y retozan: y luego +gimen y rabian y lloran, sin saber muchas veces +porqué: ¿no hace lo mismo á su modo el adulto? +Los niños ceden á un impulso de su organizacion, +al buen ó mal estado de su salud, á la disposicion +atmosférica que los afecta agradable ó desagradablemente; +en desapareciendo estas causas se cambia +el estado de sus espíritus: no se acuerdan del +momento anterior, ni piensan en el venidero; +solo se rigen por la impresion que actualmente experimentan. +¿No hace esto mismo millares de veces +el hombre mas serio, mas grave y sesudo?</p> + + +<h3>§ LI.</h3> + +<h4>Mudanza de D. Nicasio en breves horas.</h4> + +<p>Don Nicasio es un varon de edad provecta, de +juicio sosegado y maduro, lleno de conocimientos, +de experiencia, y que rara vez se deja llevar<span class='pagenum'><a name="Page_296" id="Page_296">[Pg 295]</a></span> +de la impresion del momento. Todo lo pesa en la +balanza de una sana razon, y en este peso no consiente +que influyan por un adarme las pasiones de +ningun género. Se le habla de una empresa de +mucha gravedad para la cual se cuenta con su +práctica de mundo, y su inteligencia particular en +aquella clase de negocios. D. Nicasio está á disposicion +del proponente; no tiene ninguna dificultad +en entrar de lleno en la empresa, y hasta en comprometer +en ella una parte de su fortuna. Está +bien seguro de no perderla; si hay obstáculos, no +le dan cuidado, él sabe el modo de removerlos; +si hay rivales poderosos, á D. Nicasio no le hacen +mella. Otras hazañas de mas monta ha llevado +á cabo; negocios mucho mas espinosos ha tenido +que manejar; mas poderosos rivales ha tenido +que vencer. Embebido en la idea que le halaga, +se expresa con facilidad y rapidez, gesticula con +viveza, su mirada es sumamente expresiva, su +fisonomía juvenil, diríase que ha vuelto á sus +veinte y cinco abriles, si algunas canas asomando +por un lado del postizo no revelasen traidoramente +los trofeos de los años.</p> + +<p>El negocio está concluido; faltan algunos pormenores; +quedais emplazado para redondearlos +en otra entrevista; ¿mañana? no señor, nada de +dilaciones, no las consiente la actividad de don +Nicasio, es preciso acabar con todo, hoy mismo, +por la tarde. D. Nicasio se ha retirado á su casa, +y ni en su persona, ni en su familia, ni en ninguna +de sus cosas ha ocurrido ningun accidente +desagradable.</p> + +<p>Es la hora señalada, acudís con puntualidad, y<span class='pagenum'><a name="Page_297" id="Page_297">[Pg 296]</a></span> +os hallais en presencia del héroe de la mañana. D. +Nicasio está algo descompuesto en su vestido, merced +á un calor que le ahoga. Medio tentido en el +sofá, os devuelve el saludo con un esfuerzo afectuoso, +pero con evidentes señales de fastidiosa lasitud.</p> + +<p>—Vamos á ver, Sr. D. Nicasio, si quedamos +convenidos definitivamente.</p> + +<p>—Tiempo tenemos de hablar.... contesta don +Nicasio, y su fisonomía se contrae con muestras +de tedio.</p> + +<p>—Como V. me ha citado por esta tarde.....</p> + +<p>—Sí, pero....</p> + +<p>—Como V. guste.</p> + +<p>—Ya se ve; pero es menester pensarlo mucho; +qué sé yo!....</p> + +<p>—Lo que es dificultades, conozco que hay; solo +que viéndole á V. tan animoso esta mañana, lo +confieso, todo se me hacia ya camino llano.</p> + +<p>—Animoso sí..... y lo estoy aun..... pero sin +embargo, sin embargo, conviene no llevar demasiada +prisa..... En fin ya hablaremos, añade +con expresion de quien desea que no le comprometan.</p> + +<p>Don Nicasio es otro, expresa lo que siente; nada +de la audacia, de la actividad de la mañana, nada +de los proyectos tan fáciles de ejecutar; entónces +los obstáculos importaban poco, ahora son casi +insuperables; los rivales no significaban nada, +ahora son invencibles. ¿Qué ha sucedido? ¿Le han +dado á D. Nicasio otras noticias? no ha visto á +nadie. ¿Ha meditado sobre el negocio? no se +habia acordado mas de él. ¿Qué ha sucedido pues,<span class='pagenum'><a name="Page_298" id="Page_298">[Pg 297]</a></span> +para causar tamaña revolucion en su espíritu, alterando +su modo de ver las cosas, y quebrantando +tan lastimosamente sus ímpetus juveniles? Nada, +la explicación del fenómeno es muy sencilla, no +busqueis grandes causas, son muy pequeñas. En +primer lugar, ahora hace un calor atroz, lo que +por cierto dista mucho del oreo de una fresca brisa +como sucedia por la mañana; D. Nicasio está sumamente +abatido, la hora es pesada, el cielo se encapota +y parece amenazar tempestad. La comida +era ademas algo indigesta; el sueño de la siesta ha +sido demasiado breve, y no sin alguna pesadilla. +¿Se quiere mas? ¿No son estos motivos bastante +poderosos para trastornar el espíritu de un hombre +grave y modificar sus opiniones? A pesar de todas +las citas, ¿quién os ha llevado á su casa bajo una +constelacion tan infausta?</p> + +<p>Tal es el hombre; la menor cosa le desconcierta, +le hace otro. Unido su espíritu á un cuerpo sujeto +á mil impresiones diferentes, que se suceden con +tanta rapidez y se reciben con igual facilidad que +los movimientos de la hoja de un árbol, participa +en cierto modo de esa inconstancia y variedad, +trasladando con harta frecuencia á los objetos las +mudanzas que solo él ha experimentado.</p> + + +<h3>§ LII.</h3> + +<h4>Los sentimientos por si solos, son mala regla de conducta.</h4> + +<p>Lo dicho manifiesta la imposibilidad de dirigir la +conducta del hombre por solo el sentimiento; y +la literatura de nuestra época, que tan poco se +ocupa de comunicar ideas de razón y de moral,<span class='pagenum'><a name="Page_299" id="Page_299">[Pg 298]</a></span> +y que al parecer no se propone sino excitar sentimientos, +olvida la naturaleza del hombre, y causa +un mal de inmensa trascendencia.</p> + +<p>El entregar al hombre á merced del solo sentimiento, +es arrojar un navio sin piloto en medio de +las olas. Esto equivale á proclamar la infalibilidad +de las pasiones, á decir: "obra siempre por instinto, +obedeciendo ciegamente á todos los movimientos +de tu corazon;" esto equivale á despojar +al hombre de su entendimiento, de su libre albedrío, +á convertirle en simple instrumento de su +sensibilidad.</p> + +<p>Se ha dicho que los grandes pensamientos salen +del corazon; tambien pudiera añadirse que del corazon +salen grandes errores, grandes delirios, +grandes extravagancias, grandes crímenes. Del +corazon sale todo; es un arpa soberbia que despide +toda clase de sonidos, desde el horrendo estrépito +de las cavernas infernales hasta la mas delicada +armonía de las regiones celestes.</p> + +<p>El hombre que no tiene mas guia que su corazon, +es el juguete de mil inclinaciones diversas, y á +menudo contradictorias: una lijerísima pluma en +medio de una campiña donde reinan los vientos, +no lleva las direcciones mas variadas é irregulares. +¿Quién es capaz de contar, ni clasificar, la infinidad +de sentimientos que se suceden en nuestro +pecho, en brevísimas horas? ¿Quién no ha reparado +en la asombrosa facilidad con que se pasa de +la viva afición á un trabajo, á una repugnancia +casi insuperable? ¿Quién no ha sentido simpatía +ó antipatía, á la simple presencia de una persona, +sin que pueda señalarse ninguna razon de ello, y<span class='pagenum'><a name="Page_300" id="Page_300">[Pg 299]</a></span> +sin que los hechos ofrezcan en lo sucesivo motivo +alguno que justifique aquella impresión? ¿Quién +no se ha admirado repetidas veces de encontrarse +transformado en pocos instantes, pasando del brio +al abatimiento, de la osadía á la timidez ó vice-versa, +sin que hubiese mediado ninguna causa ostensible? +¿Quién ignora las mudanzas que los sentimientos +sufren con la edad, con la diferencia de +estado, de posicion social, de relaciones familiares, +de salud, de clima, de estacion, de atmósfera? +Todo cuanto afecta nuestras ideas, nuestros +sentidos, nuestro cuerpo, de cualquier modo que +sea, todo modifica nuestros sentimientos; y de +aquí la asombrosa inconstancia que se nota en los +que se abandonan á todos los impulsos de las pasiones; +de aquí esa volubilidad de las organizaciones +demasiado sensibles, si no han hecho grandes +esfuerzos para dominarse.</p> + +<p>Las pasiones han sido dadas al hombre como +medios para despertarle y ponerle en movimiento, +como instrumentos para servirle en sus acciones; +mas no como directoras de su espíritu, no como +guias de su conducta. Se dice á veces que el corazon +no engaña; ¡lamentable error! ¿qué es nuestra +vida sino un tejido de ilusiones con que el +corazón nos engaña? Si alguna vez acertamos, entregándonos +ciegamente á lo que él nos inspira, +¡cuántas y cuántas nos hace extraviar! ¿Sabeis +porqué se atribuye al corazon ese acierto instintivo? +porque nos llama extremadamente la atencion +uno de sus aciertos, cuando nos consta que son +tantos sus desaciertos; porque nos causa extraña +sorpresa el verle adivinar en medio de su ceguera,<span class='pagenum'><a name="Page_301" id="Page_301">[Pg 300]</a></span> +cuando son tantas las veces que le encontramos +desatinado. Por esto recordamos su acierto excepcional, +en gracia de este le perdonamos todos sus +yerros, y le honramos con una prevision y un tino +que no posee ni puede poseer.</p> + +<p>El fundar la moral sobre el sentimiento, es destruirla: +el arreglar su conducta á las inspiraciones +del sentimiento, es condenarse á no seguir ninguna +fija, y á tenerla frecuentemente muy inmoral +y funesta. La tendencia de la literatura que actualmente +está en boga en Francia, y que desgraciadamente +se introduce tambien en nuestra España, +es divinizar las pasiones: y las pasiones divinizadas +son extravagancia, inmoralidad, corrupcion, +crimen.</p> + + +<h3>§ LIII.</h3> + +<h4>No impresiones sensibles, sino moral y razon.</h4> + +<p>La conducta del hombre, así con respecto á lo +moral como á lo útil, no debe gobernarse por impresiones +sino por reglas constantes; en lo moral, +por las máximas de eterna verdad; en lo útil, por +los consejos de la sana razon. El hombre no +es un Dios en quien todo se santifique por solo +hallarse en él; las impresiones que recibe, son +modificaciones de su naturaleza que en nada alteran +las leyes eternas; una cosa justa no pierde la +justicia, por serle desagradable; una cosa injusta, +por serle agradable, no se lava de la injusticia. El +enemigo implacable que hunde el puñal vengador +en las entrañas de su víctima, siente en su corazon +un placer feroz, y su accion no deja de ser un crimen; +la hermana de la caridad que asiste al enfermo,<span class='pagenum'><a name="Page_302" id="Page_302">[Pg 301]</a></span> +que le alivia y consuela, sufre mas de una +vez tormentos atroces, mas por esto su accion no +deja de ser heróicamente virtuosa.</p> + +<p>Prescindiendo de lo moral, y atendiendo á lo +útil, es necesario tratar las cosas con arreglo á lo +que son, no á lo que nos afectan; la verdad no está +esencialmente en nuestras impresiones, sino en +los objetos; cuando aquellas nos ponen en desacuerdo +con estos, nos extravian. El mundo real +no es el mundo de los poetas y novelistas: es preciso +considerarle y tratarle tal como es en sí; no +sentimental, no fantástico, no soñador; sino positivo, +práctico, prosáico.</p> + + +<h3>§ LIV.</h3> + +<h4>Un sentimiento bueno, la exageracion le hace malo.</h4> + +<p>La religion no sofoca los sentimientos, solo los +modera y los dirige; la prudencia no desecha el +auxilio de las pasiones templadas, solo se guarda +de su predominio. La armonía no se ha de producir +en el hombre con el simultáneo desarrollo de +las pasiones, sino con su represion; el contrapeso +de las que se dejen funcionando no son solo las +otras pasiones, sino principalmente la razon y la +moral. La oposicion misma de las inclinaciones +buenas á las malas; deja de ser saludable, cuando +en ella no preside como señora la razon; porque +las inclinaciones buenas no son buenas sino en +cuanto la razon las dirige y modera: abandonadas +á sí mismas, se exageran, se hacen malas.</p> + +<p>Un valiente está encargado de un puesto peligroso: +el riesgo crece por momentos; á su alrededor +van cayendo sus camaradas: los enemigos<span class='pagenum'><a name="Page_303" id="Page_303">[Pg 302]</a></span> +se aproximan cada vez mas; apénas hay esperanza +de sostenerse, y la órden para retirarse no llega. +El desaliento entra por un instante en el corazon +del valiente; ¿á qué morir sin ningun fruto? El +deber de la disciplina y del honor ¿se extenderá +hasta un sacrificio inútil? ¿No seria mejor abandonar +el puesto, excusarse á los ojos del jefe con lo +imperioso de la necesidad? «No, responde su corazon +generoso; esto es cobardía que se cubre con +el nombre de prudencia. ¿Qué dirian tus compañeros, +qué tu jefe, qué cuantos te conocen? ¿la +ignominia ó la muerte? pues la muerte, sin vacilar, +la muerte.»</p> + +<p>¿Se puede culpar esa reflexion con que el bravo +oficial ha procurado sostenerse á sí mismo, contra +la tentación de cobardía? Ese deseo del honor, +ese horror á la ignominia de pasar por cobarde, +¿no ha sido en él un sentimiento? sí; pero un sentimiento +noble, generoso, con cuya fuerza y ascendiente +se ha fortalecido contra las asechanzas del +miedo, y ha cumplido su deber. Esa pasion pues +dirigida á un objeto bueno, ha producido un resultado +excelente, que tal vez sin ella no se hubiera +conseguido: en aquellos momentos críticos, +terribles, en que el estruendo del cañon, la gritería +del enemigo cercano, y los ayes de los camaradas +moribundos, comenzaban á introducir el +espanto en su pecho, la razon enteramente sola tal +vez hubiera sucumbido; pero ha llamado en su +ayuda á una pasion mas poderosa que el temor de +la muerte: el sentimiento del honor, la vergüenza +de parecer cobarde; y la razon ha triunfado, el +deber se ha cumplido.<span class='pagenum'><a name="Page_304" id="Page_304">[Pg 303]</a></span></p> + +<p>Llegada la órden de replegarse, el oficial se +reune á su cuerpo, habiendo perdido en el puesto +fatal á casi todos sus soldados.—Ya le teníamos á +V. por muerto, le dice chanceándose uno de sus +amigos; no se habrá V. olvidado del parapeto.—El +oficial se cree ultrajado, pide con calor una satisfaccion, +y á las pocas horas el burlon imprudente +ha dejado de existir. El mismo sentimiento +que poco ántes impulsara á una accion heróica, +acaba de causar un asesinato. El honor, la vergüenza +de pasar por cobarde, habian sostenido al +valiente, hasta el punto de hacerle despreciar su +vida; el honor, la vergüenza de pasar por cobarde, +han teñido sus manos con la sangre de un amigo +imprudente. La pasion dirigida por la razon se +elevó hasta el heroismo; entregada á su ímpetu +ciego, se ha degradado hasta el crímen.</p> + +<p>La emulacion es un sentimiento poderoso, excelente +preservativo contra la pereza, contra la +cobardía, y contra cuantas pasiones se oponen al +ejercicio útil de nuestras facultades. De ella se +aprovecha el maestro para estimular á los alumnos; +de ella se sirve el padre de familia para refrenar +las malas inclinaciones de alguno de sus hijos; +de ella se vale un capitan para obtener de sus subordinados, +constancia, valor, hazañas heróicas. +El deseo de adelantar, de cumplir con el deber, +de llevar á cabo grandes empresas, el doloroso +pesar de no haber hecho de nuestra parte todo lo +que podíamos y debíamos, el rubor de vernos excedidos +por aquellos á quienes hubiéramos podido +superar, son sentimientos muy justos, muy nobles, +excelentes para hacernos avanzar en el camino<span class='pagenum'><a name="Page_305" id="Page_305">[Pg 304]</a></span> +del bien. En ellos no hay nada reprensible; +ellos son el manantial de muchas acciones virtuosas, +de resoluciones sublimes, de hazañas sorprendentes.</p> + +<p>Pero si ese mismo sentimiento se exagera, el +néctar aromático, dulce, confortador, se trueca en +el humor mortifero que fluye de la boca de un +reptil ponzoñoso, la emulacion se hace envidia. +El sentimiento en el fondo es el mismo, pero se +ha llevado á un punto demasiado alto; el deseo de +adelantar ha pasado á ser una sed abrasadora; el +pesar de verse superado, es ya un rencor contra +el que supera; ya no hay aquella rivalidad que se +hermanaba muy bien con la amistad mas íntima, +que procuraba suavizar la humillacion del vencido +prodigándole muestras de cariño, y sinceras alabanzas +por sus esfuerzos; que contenta con haber +conquistado el lauro, le escondia para no lastimar +el amor propio de los demas; hay sí, un verdadero +despecho, hay una rabia, no por la falta de +los adelantos propios, sino por la vista de los ajenos; +hay un verdadero odio al que se aventaja, +hay un vivo anhelo por rebajar el mérito de sus +obras, hay maledicencia, hay el desden con que +se encubre un furor mal comprimido, hay la sonrisa +sardónica, que apénas alcanza á disimular los +tormentos del alma.</p> + +<p>Nada mas conforme á razon que aquel sentimiento +de la propia dignidad, que se exalta santamente +cuando las pasiones brutales excitan á una +accion vergonzosa; que recuerda al hombre lo +sagrado de sus deberes, y no le consiente deshonrarse +faltando á ellos; aquel sentimiento que le<span class='pagenum'><a name="Page_306" id="Page_306">[Pg 305]</a></span> +inspira la actitud que le conviene tomar, segun la +posicion que ocupa; aquel sentimiento que llena +de majestad el semblante y modales del monarca, +que da al rostro y maneras de un pontífice santa +gravedad y uncion augusta; que brilla en la mirada +de fuego de un gran capitan y en su ademan +resuelto, osado, imponente; aquel sentimiento que +á la dicha no le permite alegria descompuesta, ni +al infortunio abatimiento ignoble; que señala la +oportunidad de un prudente silencio, ó sugiere +una palabra decorosa y firme; que deslinda la afabilidad +de la nimia familiaridad, la franqueza del +abandono, la naturalidad de los modales de una +libertad grosera; aquel sentimiento en fin que vigoriza +al hombre sin endurecerle, que le suaviza +sin relajarle, que le hace flexible sin inconstancia, +y constante sin terquedad. Pero ese mismo sentimiento, +si no está moderado y dirigido por la razon, +se hace orgullo; el orgullo que hincha el +corazon, enhiesta la frente, da á la fisonomía un +aspecto ofensivo, y á los modales una afectacion +entre irritante y ridícula; el orgullo que desvanece, +que imposibilita para adelantar, que se suscita á +sí propio obstáculos en la ejecucion, que inspira +grandes maldades, que provoca el aborrecimiento +y el desprecio, que hace insufrible.</p> + +<p>¡Qué sentimiento mas razonable que el deseo de +adquirir ó conservar lo necesario para las atenciones +propias, y de aquellas personas de cuyo cuidado +encargan el deber ó el afecto! Él previene +contra la prodigalidad, aparta de los excesos, preserva +de una vida licenciosa, inspira amor á la sobriedad, +templanza en todos los deseos, aficion al<span class='pagenum'><a name="Page_307" id="Page_307">[Pg 306]</a></span> +trabajo. Pero este mismo sentimiento llevado á la +exageracion, impone ayunos que Dios no acepta, +frio en el invierno, calor en el verano, mal cuidado +de la salud, abandono en las enfermedades, mortifica +con privaciones á la familia, niega todo favor +á los amigos, cierra la mano para los pobres, +endurece cruelmente el corazon para toda clase +de infortunios, atormenta con sospechas, temores, +zozobras, prolonga las vigilias, engendra el insomnio, +persigue y agita con la aparicion de espectros +robadores los breves momentos de sueño, haciendo +que no pueda lograr descanso</p> + +<p> +El rico avaro en el angosto lecho,<br /> +Y que sudando con terror despierte.<br /> +</p> + +<p>Véase pues con cuánta verdad he dicho que los +mismos sentimientos buenos la exageracion los +hace malos; que el sentimiento por sí solo, es una +guia mas segura, y á menudo peligrosa. La razon +es quien debe dirigirle conforme á los eternos principios +de la moral; la razon es quien debe encaminarle, +hasta en el terreno de la utilidad. Por esto +jamas el hombre se ocupa demasiado del conocimiento +de sí mismo; ningun esfuerzo está de mas +para adquirir aquel criterio moral y acertado, que +nos enseña la verdad práctica, la verdad que debe +presidir á todos los actos de nuestra vida. Proceder +á la aventura, abandonarse ciegamente á las inspiraciones +del corazon, es exponerse á mancharse +con la inmoralidad, y á cometer una serie de +yerros que acaban por acarrear terribles infortunios.<span class='pagenum'><a name="Page_308" id="Page_308">[Pg 307]</a></span></p> + +<h3>§ LV.</h3> + +<h4>La ciencia es muy útil á la práctica.</h4> + +<p>En todo lo concerniente á objetos sometidos á +leyes necesarias, claro es que el conocimiento de +estas ha de ser utilísimo, cuando no indispensable. +De cuyo principio infiero que discurren muy mal +los que en tratándose de ejecutar, descuidan la +ciencia y solo se atienen á la práctica. La ciencia, +si es verdaderamente digna de este nombre, se +ocupa en el descubrimiento de las leyes que rigen +la naturaleza; y así su ayuda ha de ser de la mayor +importancia. Tenemos de esta verdad una +irrefragable prueba en lo que ha sucedido en Europa +de tres siglos á esta parte. Desde que se han +cultivado las matemáticas y las ciencias naturales, +el progreso de las artes ha sido asombroso. En el +siglo actual se estan haciendo continuamente ingeniosos +descubrimientos; y ¿qué son estos, sino +otras tantas aplicaciones de la ciencia?</p> + +<p>La rutina que desdeña á la ciencia, muestra con +semejante desden un orgullo necio, hijo de la +ignorancia. El hombre se distingue de los brutos +animales por la razon con que le ha dotado el Autor +de la naturaleza; y no querer emplear las luces +del entendimiento para la direccion de las operaciones, +aun las mas sencillas, es mostrarse ingrato +á la bondad del Criador. ¿Para qué se nos ha dado +esa antorcha sino para aprovecharnos de ella en +cuanto sea posible? Y si á ella se deben tan grandes +concepciones cientificas, ¿porqué no la hemos +de consultar para que nos suministre reglas +que nos guien en la práctica?<span class='pagenum'><a name="Page_309" id="Page_309">[Pg 308]</a></span></p> + +<p>Véase el atraso en que se encuentra la España +en cuanto á desarrollo material, merced al descuido +con que han sido miradas durante largo +tiempo las ciencias naturales y exactas; comparémonos +con las naciones que no han caido en este +error, y nos será fácil palpar la diferencia. Verdad +es que hay en las ciencias una parte meramente +especulativa, y que difícilmente puede conducir á +resultados prácticos; sin embargo es preciso no +olvidar, que aun esta parte al parecer inútil, y +como si dijéramos de mero lujo, se liga muchas +veces con otras que tienen inmediata relacion con +las artes. Por manera que su inutilidad es solo +aparente, pues andando el tiempo se descubren +consecuencias en que no se habia reparado. La +historia de las ciencias naturales y exactas nos +ofrece abundantes pruebas de esta verdad, ¿Qué +cosa mas puramente especulativa y al parecer mas +estéril, que las fracciones continuas? y no obstante +ellas sirvieron á Huigens para determinar +las dimensiones de las ruedas dentadas en la construccion +de su autómata planetario.</p> + +<p>La práctica sin la teoría permanece estacionaria, +ó no adelanta sino con muchísima lentitud; pero +á su vez, la teoría sin la práctica fuera tambien infructuosa. +La teoría no progresa ni se solida sin la +observacion, y la observacion estriba en la práctica. +¿Que seria la ciencia agrícola sin la experiencia +del labrador?</p> + +<p>Los que se destinen á la profesion de un arte +deben, si es posible, estar preparados con los +principios de la ciencia en que aquella se funda. Los +carpinteros, albañiles, maquinistas, saldrian sin<span class='pagenum'><a name="Page_310" id="Page_310">[Pg 309]</a></span> +duda mas hábiles maestros si poseyesen los elementos +de geometría y de mecánica; y los barnizadores, +tintoreros y de otros oficios no andarian +tan á tientas en sus operaciones, si no careciesen +de las luces de la química. Si una gran parte del +tiempo que se pierde miserablemente en la escuela +y en casa, ocupándose en estudios inconducentes, +se emplease en adquirir los conocimientos preparatorios, +acomodados á la carrera que se quiere +emprender, los individuos, las familias y la sociedad +reportarian por cierto mayor fruto de sus tareas +y dispendios.</p> + +<p>Bueno es que un jóven sea literato; pero ¿de +qué le servirá un brillante trozo de Walter Scott, +ó de Víctor Hugo, cuando colocado al frente de un +establecimiento sea preciso conocer los defectos +de una máquina, las ventajas ó inconvenientes de +un procedimiento, ó adivinar el secreto con que en +los paises extranjeros se ha llegado á la perfeccion +de un tinte? Al arquitecto, al ingeniero, ¿serán +los artículos de política los que les enseñarán á +construir un edificio con solidez, elegancia, aptitud +y buen gusto, á formar atinadamente el plan +de una carretera ó canal, á dirigir las obras con +inteligencia, á levantar una calzada, ó suspender +un puente?</p> + + +<h3>§ LVI.</h3> + +<h4>Inconvenientes de la universalidad.</h4> + +<p>El saber es muy costoso y la vida muy breve; +y sin enbargo vemos con dolor que se desparraman +las facultades del hombre hácia mil objetos diferentes, +halagando á un tiempo la vanidad y la pereza.<span class='pagenum'><a name="Page_311" id="Page_311">[Pg 310]</a></span> +La vanidad, porque de esta suerte se adquiere +la reputacion de sabio; la pereza, porque es harto +mas trabajoso el fijarse sobre una materia y dominarla, +que no el adquirir cuatro nociones generales +sobre todos los ramos.</p> + +<p>Se ponderan de continuo las ventajas de la division +del trabajo en la industria, y no se advierte +que este principio es tambien aplicable á la ciencia. +Son pocos los hombres nacidos con felices disposiciones +para todo. Muchos que podrian ser una +excelente <i>especialidad</i>, dedicándose principal ó exclusivamente +á un ramo, se inutilizan miserablemente +aspirando á la universalidad. Son incalculables +los daños que de esto resultan á la sociedad +y á los individuos: pues que se consumen estérilmente +muchas fuerzas que bien aprovechadas y +dirigidas, habrian podido producir grandes bienes. +Vaucanson y Vatt hicieron prodigios en la mecánica: +y es muy probable que se hubieran distinguido +muy poco en las bellas artes y en la poesía; Lafontaine +se inmortalizó con sus <i>Fábulas</i>, y metido á +hombre de negocios, hubiera sido de los mas +torpes. Sabido es que en el trato de la sociedad, +parecia á veces estar falto de sentido comun.</p> + +<p>No negaré que unos conocimientos presten á +otros grande auxilio, ni las ventajas que reporta +una ciencia de las luces que le suministran otras, +quizas de un órden totalmente distinto; pero repito +que esto es para pocos, y que la generalidad +de los hombres debe dedicarse especialmente á un +ramo.</p> + +<p>Así en las ciencias como en las artes, lo que +conviene es elegir con acierto la profesion: pero<span class='pagenum'><a name="Page_312" id="Page_312">[Pg 311]</a></span> +una vez escogida, es preciso aplicarse á ella ó +principal ó exclusivamente.</p> + +<p>La abundancia de libros, de periódicos, de manuales, +de enciclopedias convida á estudiar un +poco de todo: esta abundancia indica el gran +caudal de conocimientos atesorados con el curso +de los siglos y de que disfruta la edad presente; +pero en cambio acarrea un mal muy grave, y es +que hace perder á muchos en intensidad lo que +adquieren en extension; y á no pocos les proporciona +aparentar que saben de todo cuando en +realidad no saben nada.</p> + +<p>Si la España ha de progresar de una manera +real y positiva, es preciso que se acuda á remediar +este abuso; que se encajonen, por decirlo así, +los ingenios en sus respectivas carreras, y que sin +impedir la universalidad de conocimientos en los +que de tanto sean capaces, se cuide que no falte +en algunos la profundidad, y en todos la suficiencia. +La mayor parte de las profesiones demandan +un hombre entero, para ser desempeñadas cual +conviene; si se olvida esta verdad, las fuerzas +intelectuales se consumen lastimosamente sin producir +resultado: como en una máquina mal construida +se pierde gran parte del impulso por falta +de buenos conductos que le dirijan y apliquen.</p> + +<p>A quien reflexione sobre el movimiento intelectual +de nuestra patria en la época presente, se le +ofrece de bulto la causa de esa esterilidad que nos +aflige, á pesar de una actividad siempre creciente. +Las fuerzas se disipan, se pierden, porque no hay +direccion: los ingenios marchan á la aventura, +sin pensar adónde van: los que profesan con fruto<span class='pagenum'><a name="Page_313" id="Page_313">[Pg 312]</a></span> +una carrera la abandonan á la vista de otra que +brinda con mas ventajas: y la revolucion trastornando +todos los papeles, haciendo del abogado +un diplomático, del militar un político, del comerciante +un hombre de gobierno, del juez un +economista, de nada todo, aumenta el vértigo de +las ideas, y opone gravísimos obstáculos á todos +los progresos.</p> + + +<h3>§ LVII.</h3> + +<h4>Fuerza de la voluntad.</h4> + +<p>El hombre tiene siempre un gran caudal de fuerzas +sin emplear; y el secreto de hacer mucho, es +acertar á explotarse á sí mismo. Para convencerse +de esta verdad basta considerar cuánto se multiplican +las fuerzas del hombre que se halla en aprieto: +su entendimiento es mas capaz y penetrante, +su corazon mas osado y emprendedor, su cuerpo +mas vigoroso: ¿y esto porqué? ¿se crean acaso +nuevas fuerzas? no ciertamente: solo se despiertan, +se ponen en accion, se aplican á un objeto +determinado. ¿Y cómo se logra esto? El aprieto +aguijonea la voluntad, y esta desplega, por decirlo +así, toda la plenitud de su poder: quiere el fin +con intensidad y viveza, manda con energía á todas +las facultades que trabajen por encontrar los medios +á propósito, y por emplearlos una vez encontrados; +y el nombre se asombra de sentirse otro, +de ser capaz de llevar á cabo lo que en circunstancias +ordinarias le pareciera del todo imposible.</p> + +<p>Lo que sucede en extremos apurados, debe enseñarnos +el modo de aprovechar y multiplicar<span class='pagenum'><a name="Page_314" id="Page_314">[Pg 313]</a></span> +nuestras fuerzas en el curso de los negocios comunes: +regularmente, para lograr un fin, lo que se +necesita es <i>voluntad</i>: voluntad decidida, resuelta, +firme, que marche á su objeto sin arredrarse por +obstáculos ni fatigas. Las mas de las veces, no tenemos +verdadera voluntad, sino veleidad; quisiéramos, +mas no queremos, quisiéramos, si no fuese +preciso salir de nuestra habitual pereza, arrostrar +tal trabajo, superar tales obstáculos, pero no queremos +alcanzar el fin á tanta costa; empleamos +con flojedad nuestras facultades, y desfallecemos á +la mitad del camino.</p> + + +<h3>§ LVIII.</h3> + +<h4>Firmeza de voluntad.</h4> + +<p>La firmeza de voluntad es el secreto de llevar á +cabo las empresas arduas; con esta firmeza comenzamos +por dominarnos á nosotros mismos; primera +condicion para dominar los negocios. Todos experimentamos +que en nosotros hay dos hombres; uno +inteligente, activo, de pensamientos elevados, de +deseos nobles, conformes á la razon, de proyectos +arduos y grandiosos; otro torpe, soñoliento, de +miras mezquinas, que se arrastra por el polvo cual +inmundo reptil; que suda de angustia al pensar +que se le hace preciso levantar la cabeza del suelo. +Para el segundo no hay el recuerdo de ayer, ni la +prevision de mañana; no hay mas que lo presente, +el goce de ahora, lo demas no existe; para el primero +hay la enseñanza de lo pasado, y la vista del +porvenir; hay otros intereses que los del momento, +hay una vida demasiado anchurosa para limitarla<span class='pagenum'><a name="Page_315" id="Page_315">[Pg 314]</a></span> +á lo que afecta en este instante; para el segundo +el hombre es un ser que siente y goza; para el +primero el hombre es una criatura racional, á imágen +y semejanza de Dios, que se desdeña de hundir +su frente en el polvo, que la levanta con generosa +altivez hácia el firmamento, que conoce toda +su dignidad, que se penetra de la nobleza de su +orígen y destino, que alza su pensamiento sobre la +region de las sensaciones, que prefiere al goce el +deber.</p> + +<p>Para todo adelanto sólido y estable, conviene +desarrollar al hombre noble, y sujetar y dirigir al +ignoble, con la firmeza de la volundad. Quien se +ha dominado á sí mismo domina fácilmente el negocio, +y á los demas que en él toman parte. Porque +es cierto que una volundad firme y constante, ya +por sí sola, y prescindiendo de las otras cualidades +de quien la posea, ejerce poderoso ascendiente +sobre los ánimos, y los sojuzga y avasalla.</p> + +<p>La terquedad es sin duda un mal gravísimo, +porque nos lleva á desechar los consejos ajenos, +aferrándonos en nuestro dictámen y resolucion, +contra las consideraciones de prudencia y justicia. +De ella debemos precavernos cuidadosamente, +porque teniendo su raiz en el orgullo, es planta que +fácilmente se desarrolla. Sin embargo, tal vez podria +asegurarse que la terquedad no es tan comun, +ni acarrea tantos daños como la inconstancia. Esta +nos hace incapaces de llevar á cabo las empresas +arduas, y esteriliza nuestras facultades, dejándolas +ociosas, ó aplicándolas sin cesar á objetos diferentes, +y no permitiendo que llegue á sazon el fruto +de las tareas; ella nos hace retroceder á la vista<span class='pagenum'><a name="Page_316" id="Page_316">[Pg 315]</a></span> +del primer obstáculo, y desfallecer al presentarse +un riesgo ó fatiga; ella nos pone á la merced de +todas nuestras pasiones, de todos los sucesos, de +todas las personas que nos rodean; ella nos hace +tambien tercos en el prurito de mudanza, y ella +nos hace desoir los consejos de la justicia, de la +prudencia, y hasta de nuestros mas caros intereses.</p> + +<p>Para lograr esta firmeza de voluntad, y precaverse +contra la inconstancia, conviene formarse +convicciones fijas, prescribirse un sistema de conducta, +no obrar al acaso. Es cierto que la variedad +de acontecimientos y circunstancias, y la escasez +de nuestra prevision nos obligan con frecuencia +á modificar los planes concebidos; pero esto no +impide que podamos formarlos, no autoriza para +entregarse ciegamente al curso de las cosas, y +marchar á la aventura. ¿Para qué se nos ha dado +la razon sino para valernos de ella, y emplearla +como guia en nuestras acciones?</p> + +<p>Téngase por cierto que quien recuerde estas +observaciones, quien proceda con sistema, quien +obre con premeditado designio, llevará siempre +notable ventaja sobre los que se conduzcan de otra +manera; si son sus auxiliares, naturalmente se los +hallará puestos bajo sus órdenes, y se verá constituido +su caudillo, sin que ellos lo piensen ni él +propio lo pretenda; si son sus adversarios ó enemigos, +los desbaratará, aun contando con ménos +recursos.</p> + +<p>Conciencia tranquila, designio premeditado, voluntad +firme; hé aqui las condiciones para llevar a +cabo las empresas. Esto exige sacrificios, es verdad;<span class='pagenum'><a name="Page_317" id="Page_317">[Pg 316]</a></span> +esto demanda que el hombre se venza á sí mismo, +es cierto; esto supone mucho trabajo interior, no +cabe duda; pero en lo intelectual como en lo moral, +como en lo físico; en lo temporal como en lo +eterno, está ordenado que no alcanza la corona +quien no arrostra la lucha.</p> + + +<h3>§ LIX.</h3> + +<h4>Firmeza, energía, ímpetu.</h4> + +<p>Voluntad firme no es lo mismo que voluntad +enérgica, y mucho ménos que voluntad impetuosa. +Estas tres cualidades son muy diversas, no siempre +se hallan reunidas, y no es raro que se excluyan +reciprocamente. El ímpetu es producido por un +acceso de pasion, es el movimiento de la voluntad +arrastrada por la pasion, es casi la pasion misma. +Para la energía no basta un acceso momentáneo; +es necesaria una pasion fuerte, pero sostenida por +algun tiempo. En el ímpetu hay explosion, el tiro +sale, mas el proyectil cae á poca distancia; en la +energía hay explosion tambien, quizas no tan ruidosa, +pero en cambio el proyectil silba gran trecho +por los aires, y alcanza un blanco muy distante. +La firmeza no requiere ni uno ni otro; á veces no +consiente ni uno ni otro; admite tambien pasion, frecuentemente +la necesita; pero es una pasion constante, +con direccion fija, sometida á regularidad. El +ímpetu, ó destruye en un momento todos los obstáculos +ó se quebranta; la energía sostiene algo mas +la lucha, pero se quebranta tambien; la firmeza +los remueve si puede, cuando no, los salva, da un<span class='pagenum'><a name="Page_318" id="Page_318">[Pg 317]</a></span> +rodeo, y si ni uno ni otro le es posible, se para y +espera.</p> + +<p>Mas no debe creerse que esta firmeza no pueda +tener en ciertos casos energía, ímpetu irresistible; +despues de esperar mucho, tambien se impacienta, +y una resolucion extrema es tanto mas temible +cuanto es mas premeditada, mas calculada. Esos +hombres en apariencia frios, pero que en realidad +abrigan un fuego concentrado y comprimido, son +formidables cuando llega el momento fatal y dicen +«ahora».... Entónces clavan en el objeto su mirada +encendida y se lanzan á él rápidos como el +rayo, certeros como una flecha.</p> + +<p>Las fuerzas morales son como las físicas; necesitan +ser economizadas; los que á cada paso las +prodigan las pierden; los que las reservan con +prudente economía, las tienen mayores en el momento +oportuno. No son las voluntades mas firmes +las que chocan continuamente con todo; por el +contrario los muy impetuosos ceden cuando se les +resiste, atacan cuando se cede. Los hombres de +voluntad mas firme no suelen serlo para las cosas +pequeñas; las miran con lástima, no las consideran +dignas de un combate. Así en el trato comun son +condescendientes, flexibles, desisten con facilidad; +se prestan á lo que se quiere. Pero llegada la ocasion, +sea por presentarse un negocio grande en que +convenga desplegar las fuerzas, sea porque alguno +de los pequeños haya sido llevado á un extremo tal +en que no se pueda condescender mas, y sea necesario +decir, <i>basta</i>; entónces no es mas impetuoso +el leon, si se trata de atacar, no es mas firme la +roca, si se trata de resistir.<span class='pagenum'><a name="Page_319" id="Page_319">[Pg 318]</a></span></p> + +<p>Esa fuerza de voluntad que da valor en el combate +y fortaleza en el sufrimiento; que triunfa de +todas las resistencias, que no retrocede por ningun +obstáculo, que no se desalienta con el mal éxito, +ni se quebranta con los choques mas rudos; esa +voluntad, que segun la oportunidad del momento, +es fuego abrasador, ó frialdad aterradora; que segun +conviene, pinta en el rostro formidable tempestad, +ó una serenidad todavía mas formidable; +esa gran fuerza de voluntad, que es hoy lo que +era ayer, que será mañana lo que es hoy; esa gran +fuerza de voluntad sin la que no es posible llevar á +cabo arduas empresas que exijan dilatado tiempo; +que es uno de los caractéres distintivos de los hombres +que mas se han señalado en los fastos de la +humanidad, de los hombres que viven en los monumentos +que han levantado, en las instituciones +que han establecido, en las revoluciones que han +hecho, ó en los diques con que las han contenido; +esa gran fuerza de voluntad que poseian los grandes +conquistadores, los jefes de sectas, los descubridores +de nuevos mundos, los inventores que +consumieron su vida en busca de su invento, los +políticos que con mano de hierro amoldaron la +sociedad á una nueva forma, imprimiéndola un +sello que despues de largos siglos no se ha borrado +aun; esa fuerza de voluntad que hace de un humilde +fraile un gran papa en Sixto V, un gran regente en +Cisneros; esa fuerza de voluntad que cual muro de +bronce detiene el protestantismo en la cumbre del +Pirineo, que arroja sobre la Inglaterra una armada +gigantesca, y escucha impasible la nueva de su +pérdida, que somete el Portugal, vence en San<span class='pagenum'><a name="Page_320" id="Page_320">[Pg 319]</a></span> +Quintin, levanta el Escorial, y que en el sombrío +ángulo del monasterio, contempla con ojos serenos +la muerte cercana; miéntras</p> + +<p> +Extraña agitacion, tristes clamores<br /> +En el palacio de <i>Felipe</i> cunden,<br /> +Que por el claustro y poblacion á un tiempo<br /> +Con angustiados ayes se difunden;<br /> +</p> + +<p>esa fuerza de voluntad, repito, necesita dos condiciones +ó mas bien resulta de la accion combinada +de dos causas; una idea, y un sentimiento. Una +idea clara, viva, fija, poderosa, que observa el entendimiento, +ocupándole todo, llenándole todo. Un +sentimiento fuerte, enérgico, dueño exclusivo del +corazon y completamente subordinado á la idea. +Si alguna de estas circunstancias falta, la voluntad +flaquea, vacila.</p> + +<p>Cuando la idea no tiene en su apoyo el sentimiento, +la voluntad es floja; cuando el sentimiento +no tiene en su apoyo la idea, la voluntad vacila, +es inconstante. La idea es la luz que señala el +camino; es mas, es el punto luminoso que fascina, +que atrae, que arrastra; el sentimiento es el impulso, +es la fuerza que mueve, que lanza.</p> + +<p>Cuando la idea no es viva, la atraccion disminuye, +la incertidumbre comienza, la voluntad es +irresoluta; cuando la idea no es fija, cuando el +punto luminoso muda de lugar, la voluntad anda +mal segura; cuando la idea se deja ofuscar ó reemplazar +por otras, la voluntad muda de objetos, es +voluble; y cuando el sentimiento no es bastante +poderoso, cuando no está en proporcion con la +idea, el entendimiento la contempla con placer,<span class='pagenum'><a name="Page_321" id="Page_321">[Pg 320]</a></span> +con amor, quizas con entusiasmo, pero el alma no +se halla con fuerzas para tanto: el vuelo no puede +llegar allá; la voluntad no intenta nada, y si intenta, +se desanima y desfallece.</p> + +<p>Es increible lo que pueden esas fuerzas reunidas; +y lo extraño es que su poder no es solo con +respecto al que las tiene, sino que obra eficazmente +sobre los que le rodean. El ascendiente que +llega á ejercer sobre los demas un hombre de esta +clase, es superior á todo encarecimiento. Esa fuerza +de voluntad, sostenida y dirigida por la fuerza de +una idea, tiene algo de misterioso que parece revestir +al hombre de un carácter superior y le da +derecho al mando de sus semejantes: inspira una +confianza sin límites, una obediencia ciega á todos +los mandatos del héroe. Aun cuando sean desacertados, +no se los cree tales; se considera que hay +un plan secreto que no se concibe: «él sabe bien +lo que hace,» decian los soldados de Napoleon, y +se arrojaban á la muerte.</p> + +<p>Para los usos comunes de la vida no se necesitan +estas cualidades en grado tan eminente; pero +el poseerlas del modo que se adapte al talento, +índole y posicion del individuo, es siempre muy +útil y en algunos casos necesario. De esto dependen +en gran parte las ventajas que unos llevan á otros +en la buena direccion y acertado manejo de los +asuntos; pudiendo asegurarse que quien esté enteramente +falto de dichas cualidades será hombre de +poco valer, incapaz de llevar á cabo ningun negocio +importante. Para las grandes cosas es necesaria +gran fuerza, para las pequeñas basta pequeña; +pero todas han menester alguna. La diferencia está<span class='pagenum'><a name="Page_322" id="Page_322">[Pg 321]</a></span> +en la intensidad y en los objetos: mas no en la +naturaleza de las facultades ni de su desarrollo. El +hombre grande como el vulgar, se dirigen por el +pensamiento, y se mueven por la voluntad y las +pasiones. En ambos la fijeza de la idea y la fuerza +del sentimiento, son los dos principios que dan á +la voluntad energía y firmeza. Las piedrezuelas que +arrebata el viento estan sometidas á las mismas +leyes que la masa de un planeta.</p> + + +<h3>§ LX.</h3> + +<h4>Conclusion y resúmen.</h4> + +<p>Criterio es un medio para conocer la verdad. La +verdad en las cosas es la realidad. La verdad en el +entendimiento, es conocer las cosas tales como +son. La verdad en la voluntad es quererlas como +es debido, conforme á las reglas de la sana moral. +La verdad en la conducta es obrar por impulso de +esta buena voluntad. La verdad en proponerse un +fin, es proponerse el fin conveniente y debido, +segun las circunstancias. La verdad en la eleccion +de los medios es elegir los que son conformes á la +moral, y mejor conducen al fin. Hay verdades de +muchas clases; porque hay realidad de muchas +clases. Hay tambien muchos modos de conocer la +verdad. No todas las cosas se han de mirar de la +misma manera, sino del modo que cada una de +ellas se ve mejor. Al hombre le han sido dadas +muchas facultades. Ninguna es inútil. Ninguna es +intrínsecamente mala. La esterilidad ó la malicia +les vienen de nosotros que las empleamos mal. +Una buena lógica debiera comprender al hombre<span class='pagenum'><a name="Page_323" id="Page_323">[Pg 322]</a></span> +entero; porque la verdad está en relacion con todas +las facultades del hombre. Cuidar de la una, y +no de la otra, es á veces esterilizar la segunda, +y malograr la primera. El hombre es un mundo +pequeño: sus facultades son muchas y muy diversas; +necesita armonía, y no hay armonía sin atinada +combinacion, y no hay combinacion atinada +si cada cosa no está en su lugar; si no ejerce sus +funciones ó las suspende en el tiempo oportuno. +Cuando el hombre deja sin accion alguna de sus +facultades, es un instrumento al que le faltan cuerdas; +cuando las emplea mal es un instrumento +destemplado. La razon es fria, pero ve claro; darle +calor, y no ofuscar su claridad: las pasiones son +ciegas, pero dan fuerza; darles direccion, y aprovecharse +de su fuerza. El entendimiento sometido +á la verdad; la voluntad sometida á la moral; las +pasiones sometidas al entendimiento y á la voluntad, +y todo ilustrado, dirigido, elevado por la religion; +hé aquí el hombre completo; el hombre +por excelencia. En él la razon da luz, la imaginacion, +pinta, el corazon vivifica, la religion diviniza.</p> + + +<p>FIN.<span class='pagenum'><a name="Page_324" id="Page_324">[Pg 323]</a></span></p> + +<p>NOTAS</p> + + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> Pág. 7.—<i>Verum est id quod est</i>, dice san Agustin +(Lib. 2. Solil. cap. 5). Puede distinguirse entre la verdad +de la cosa y la verdad del entendimiento: la primera, que +es la cosa misma, se podrá llamar objetiva; la segunda, +que es la conformidad del entendimiento con la cosa, se +apellidará formal, ó subjetiva. El oro es metal, independientemente +de nuestro conocimiento; hé aquí una verdad +objetiva. El entendimiento conoce que el oro es metal, +hé aquí una verdad formal ó subjetiva. +</p><p> +Mucha presuncion seria el despreciar las reglas para +pensar bien. «Nullam dicere maximarum rerum esse artem, +cum minimarum sine arte nulla sit, hominum est +parum considerate loquentium.» «Es de hombres lijeros, +decia Ciceron, el afirmar que para las grandes cosas no +hay arte, cuando de él no carecen ni las mas pequeñas.» +(Lib. 2. de offic.) En la utilidad de las reglas han estado +acordes los sabios antiguos y modernos: la dificultad pues +está en saber cuáles son estas, cuál es el mejor modo de +enseñar á practicarlas. <i>Don de los dioses</i> llamó Sócrates +á la lógica, mas por desgracia, no nos aprovechamos lo +bastante de este don precioso, y las cavilaciones de los +hombres le hacen inútil para muchos. Los aristotélicos +han sido acusados de embrollar el entendimiento de los +principiantes con la abundancia de las reglas, y el fárrago +de discusiones abstractas; en cambio, las escuelas que les +han sucedido, y particularmente los ideólogos mas modernos, +no estan libres del todo de un cargo semejante. +Algunos reducen la lógica á un análisis de las operaciones +del entendimiento, y de los medios con que se adquieren +las ideas; lo que encierra las mas altas y difíciles cuestiones +que ofrecerse puedan á la humana filosofía.<span class='pagenum'><a name="Page_325" id="Page_325">[Pg 324]</a></span> +</p><p> +Quisiéramos un poco ménos de ciencia y un poco mas +de práctica; recordando lo que dice Bacon de Verulamio +sobre el arte de observacion, cuando le llama una especie +de sagacidad, de olfato cazador, mas bien que ciencia. +Ars experimentalis sagacitas potius est et odoratio quædam +venatica quam scientia. (De Augm. scient. L. 5. c. 2.)</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> Pág. 10.—Los hombres mas insignes en el mundo +científico se han distinguido por una gran fuerza de atencion; +y algunos de ellos por una abstraccion que raya en +lo increible. Arquimedes ocupado en sus meditaciones y +operaciones geométricas, no advierte el estrépito de la +ciudad tomada por los enemigos. Vieta pasa sin interrupcion +dias y noches absorto en sus combinaciones algebráicas +y no se acuerda de sí propio, hasta que le arrancan +de tamaña enajenacion sus domésticos y amigos; Leibnitz +malbarata lastimosamente su salud, estando muchos dias +sin levantarse de la silla. Esta abstraccion extraordinaria +es respetable en hombres que de tal suerte han enriquecido +las ciencias con admirables inventos; ellos tenian verdaderamente +una mision que cumplir, y en cierto modo +era excusable que á tan alto objeto sacrificaran su salud +y su vida. Pero aun en los genios mas eminentes no ha +estado reñida la intensidad de la atencion con su flexibilidad: +Descartes estaba elaborando sus colosales concepciones +entre el estruendo de los combates; y cuando +cansado de la vida militar se retiró del servicio en que se +habia alistado voluntariamente, continuó viajando por los +principales paises de Europa. Con semejante tenor de vida, +es muy probable que el ilustre filósofo habia sabido enlazar +la intensidad con la flexibilidad de la atencion, y que +no seria tan delicado en la materia como Kant, de quien +se dice, que el solo desarreglo ó cambio de un boton en +uno de sus oyentes era capaz de hacerle perder el hilo +del discurso. Esto no es tan extraño si se considera que +el filósofo aleman jamas salió de su patria, y que por tanto +no debió de acostumbrarse á meditar sino en el retiro de<span class='pagenum'><a name="Page_326" id="Page_326">[Pg 325]</a></span> +su gabinete. Pero sea lo que fuere de las rarezas de algunos +hombres célebres, importa sobre manera esforzarse +en adquirir esa flexibilidad de atencion que puede muy +bien aliarse con su intensidad. En esto como en todas las +cosas puede mucho el trabajo, la repeticion de actos, +que llegan á engendrar un hábito que no se pierde en toda +la vida. Acostumbrándose á pensar sobre cuantos objetos +se ofrecen, y á dar constantemente al espíritu una direccion +seria, se consigue lentamente, y sin esfuerzo, la +conveniente disposicion de ánimo, ya sea para fijarse +largas horas sobre un punto, ya para hacer suavemente +la transicion de unas ocupaciones á otras. Cuando no se +posee esta flexibilidad, el espíritu se fatiga y enerva con +la concentracion excesiva ó se desvanece con cualquiera +distraccion; lo primero, á mas de ser nocivo á la salud, +tampoco suele servir mucho para progresar en la ciencia; +y lo segundo inutiliza el entendimiento para los estudios +serios. El espíritu como el cuerpo ha menester un buen +régimen; y en este régimen hay una condicion indispensable: +la templanza.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> Pág. 14.—Un hombre dedicado á una profesion +para la cual no ha nacido, es una pieza dislocada: sirve +de poco, y muchas veces no hace mas que sufrir y embarazar. +Quizas trabaja con celo, con ardor; pero sus +esfuerzos ó son impotentes, ó no corresponden ni con +mucho á sus deseos. Quien haya observado algun tanto +sobre este particular, habrá notado fácilmente los malos +efectos de semejante dislocacion. Hombres muy bien dotados +para un objeto, se muestran con una inferioridad +lastimosa cuando se ocupan de otro. Uno de los talentos +mas sobresalientes que he conocido en lo tocante á ciencias +morales y políticas, le considero mucho ménos que +mediano con respecto á las exactas; y al contrario, he +visto á otros de feliz disposicion para adelantar en estas, +y muy poco capaces para aquellas. +</p><p> +Y lo singular en la diferencia de los talentos es que +aun tratándose de una misma ciencia, los unos son mas<span class='pagenum'><a name="Page_327" id="Page_327">[Pg 326]</a></span> +á propósito que otros para determinadas partes. Así se +puede experimentar en la enseñanza de las matemáticas +que la disposicion de un mismo alumno no es igual con +respecto á la Aritmética, Algebra y Geometría. En el cálculo, +unos se adiestran con facilidad en la parte de aplicacion, +miéntras no adelantan igualmente ni con mucho, +en la de generalizacion; unos adelantan en la Geometría +mas de lo que habian hecho esperar en el estudio del Algebra +y Aritmética. En la demostracion de los teoremas, +en la resolucion de los problemas, se echan de ver diferencias +muy señaladas: unos se aventajan en la facilidad +de aplicar, de construir, pero deteniéndose, por decirlo +así, en la superficie, sin penetrar en el fondo de las cosas; +al paso que otros no tan diestros en lo primero, se distinguen +por el talento de demostracion, por la facilidad +en generalizar, en ver resultados, en deducir consecuencias +lejanas. Estos últimos son hombres de ciencia, +los primeros son hombres de práctica; á aquellos les conviene +el estudio, á estos el trabajo de aplicacion. +</p><p> +Si estas diferencias se notan en los límites de una misma +ciencia, ¿qué será cuando se trate de las que versan +sobre objetos los mas distantes entre sí? y sin embargo, +¿quién cuida de observarlas, y mucho ménos de dirigir +á los niños y á los jóvenes por el camino que les conviene? +A todos se nos arroja, por decirlo así, en un mismo molde: +para la eleccion de las profesiones suele atenderse á todo, +ménos á la disposicion particular de los destinados á ellas. +¡Cuánto y cuánto falta que observar en materia de educacion +é instruccion! +</p><p> +En la acertada eleccion de la carrera no solo se interesa +el adelanto del individuo, sino la felicidad de toda su vida. +El hombre que se dedica á la ocupacion que se le +adapta, disfruta mucho, aun entre las fatigas del trabajo; +pero el infeliz que se halla condenado á tareas para las +cuales no ha nacido, ha de estar violentándose continuamente, +ya para contrariar sus inclinaciones, ya para suplir +con esfuerzo lo que le falta en habilidad.<span class='pagenum'><a name="Page_328" id="Page_328">[Pg 327]</a></span> +</p><p> +Algunos de los hombres que mas se han distinguido en +la respectiva profesion, habrian sido probablemente muy +medianos, si se hubiesen dedicado á otra que no les conviniera. +Malebranche se ocupaba en el estudio de las lenguas +y de la historia, y no daba muestras de ninguna +disposicion muy aventajada, cuando acertó á entrar en la +tienda de un librero, donde le cayó en manos el <i>Tratado +del hombre</i> de Descártes. Causóle tanta impresion aquella +lectura, que se cuenta haber tenido que interrumpirla +mas de una vez para calmar los fuertes latidos de +su corazon. Desde aquel dia Malebranche se dedicó al +estudio que tan perfectamente se le adaptaba; y diez +años despues publicaba ya su famosa obra de la <i>Investigacion +de la verdad</i>. Y es que la palabra de Descartes +dispertó el genio filosófico adormecido en el jóven bajo la +balumba de las lenguas y de la historia: sintióse otro, +conoció que él era capaz de comprender aquellas altas +doctrinas, y como el poeta al leer á otro poeta, exclamó: +«<i>tambien yo soy filósofo</i>.» +</p><p> +Una cosa semejante le sucedió á Lafontaine. Habia +cumplido veinte y dos años, sin dar muestras de abrigar +genio poético. No lo conoció él mismo hasta que leyó la +oda de Malherbe sobre el asesinato de Enrique IV. Y este +mismo Lafontaine que tan alto rayó en la poesía, ¿qué +hubiera sido como hombre de negocios? Sus inocentadas +que tanto daban que reir á sus amigos, no son muy buen +indicio de felices disposiciones para este género. +</p><p> +He dicho que convenia observar el talento particular +de cada niño para dedicarle á la carrera que mejor se le +adapta: y que seria bueno observar lo que dice ó hace +cuando se encuentra con ciertos objetos. Madama Perier, +en la <i>Vida</i> de su hermano Pascal, refiere que siendo niño +le llamó un dia la atencion el fenómeno del diverso sonido +de un plato herido con un cuchillo, segun se le aplicaba +el dedo ó se le retiraba; y que despues de reflexionar +mucho sobre la causa de esta diferencia escribió un pequeño +<span class='pagenum'><a name="Page_329" id="Page_329">[Pg 328]</a></span> +tratado sobre ella. Este espíritu observador en tan +tierna edad ¿no anunciaba ya al ilustre físico del experimento +de Puy-de-Dôme confirmando las ideas de Torricelli +y Galileo? +</p><p> +El padre de Pascal deseoso de formar el espíritu de su +hijo, fortaleciéndole con otra clase de estudios ántes de +pasar al de las matemáticas, hasta evitaba el hablar de +geometría en presencia del niño; pero este encerrado +en su cuarto, traza figuras con un carbon, y desenvolviendo +la definicion de la geometría que habia oido, +demuestra hasta la proposicion 32 de Euclides. El genio +del eminente geómetra se debatia bajo una inspiracion +poderosa, que todavía no era él capaz de comprender. +</p><p> +El célebre Vaucanson se ocupa en examinar atentamente +la construccion de un reloj de una antesala donde +estaba esperando á su madre; en vez de juguetear, acecha +por las hendiduras de la caja, por si puede descubrir +el mecanismo: y luego despues se ensaya en construir +uno de madera que revela el asombroso genio del ilustre +constructor del <i>flautista</i>, y del <i>áspid de Cleopatra</i>. +</p><p> +Bossuet á la edad de 16 años improvisaba en el palacio +de Rambouillet un sermon que por la copia de pensamientos +y facilidad de expresion y de estilo, admiraba al concurso +compuesto de los talentos mas escogidos que á la +sazon contaba la Francia.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_5" id="Footnote_4_5"></a><a href="#FNanchor_4_5"><span class="label">[4]</span></a> Pág. 25.—He dicho que la teoría de las probabilidades +auxiliada por la de las combinaciones, pone de manifiesto +la imposibilidad que he llamado de sentido comun, +calculando, por decirlo así, la inmensa distancia que va +de la posibilidad del hecho á su existencia; distancia que +nos le hace considerar como poco ménos que absolutamente +imposible. Para dar una idea de esto supondré que +se tengan siete letras e, s, p, a, ñ, o, l, y que disponiéndolas +á la aventura, se quiere que salga la palabra <i>español</i>. +Es claro que no hay imposibilidad intrínseca, pues +que lo vemos hecho todos los dias, cuando á la combinacion +<span class='pagenum'><a name="Page_330" id="Page_330">[Pg 329]</a></span> +preside la inteligencia del cajista; pero en faltando +esta inteligencia, no hay mas razon para que resulten +combinadas de esta manera que de la otra. Ahora bien: +teniendo presente que el número de combinaciones de +diferentes cantidades es igual á 1×2×3×4.......(n-1)n, +expresando n el número de los factores; siendo +siete las letras en el caso presente, el número de combinaciones +posibles será igual á 1×2×3×4×5×6×7.=5040. +</p><p> +Ahora: recordando que la probabilidad de un hecho es +la relacion del número de casos posibles, resulta que la +probabilidad de salir por acaso las siete letras dispuestas +de modo que formen la palabra <i>español</i>, es igual á 1/5040. +Por manera que estaria en el mismo caso que el salir una +bola negra de una urna donde hubiese 5039 bolas blancas. +</p><p> +Si es tanta la dificultad que hay en que resulte formada +una sola palabra de siete letras; ¿qué será si tomamos +por ejemplo un escrito en que hay muchas páginas, y por +tanto gran número de palabras? La imaginacion se asombra +al considerar la inconcebible pequeñez de la probabilidad +cuando se atiende á lo siguiente: 1º. La formacion +casual de una sola palabra es poco ménos que imposible, +¿qué será con respecto á millares de palabras? 2º. Las +palabras sin el debido órden entre sí no dirian nada, y +por tanto seria necesario que saliesen del modo correspondiente +para expresar lo que se queria. Siete solas palabras +nos costarian el mismo trabajo que las siete letras. +3º. Esto es verdad, aun no exigiendo disposicion en líneas, +y suponiéndolo todo en una sola; ¿qué será si se piden +líneas? Solo siete nos traerán la misma dificultad que las +siete palabras y las siete letras. 4º. Para formarse una +idea del punto á que llegaria el guarismo que expresase +los casos posibles, adviértase que nos hemos limitado á +un número de los mas bajos, el <i>siete</i>; adviértase que hay +muchas palabras de mas letras; que todas las líneas habrian +de constar de algunas palabras, y todas las páginas +de muchas lineas. 5º. Y finalmente, reflexiónese adónde<span class='pagenum'><a name="Page_331" id="Page_331">[Pg 330]</a></span> +va á parar un número que se forma con una ley tan aumentativa +como esta 1×2×3×4×5×6×7×8... (n-1)n. +Sígase por breve rato la multiplicacion y se +verá que el incremento es asombroso. +</p><p> +En la mayor parte de los casos en que el sentido comun +nos dice que hay imposibilidad, son muchas las cantidades +por combinar, entendiendo por cantidades todos los +objetos que han de estar dispuestos de cierto modo para +lograr el objeto que se desea. Por poco elevado que sea +este número, el cálculo demuestra ser la probabilidad tan +pequeña, que ese instinto con el cual desde luego, sin +reflexionar, decimos «esto no puede ser» es admirable, +por lo fundado que está en la sana razon. Pondré otro +ejemplo. Suponiendo que las cantidades son en número +de 100, el de las combinaciones posibles será 1×2×3×4×5×6.... 99×100. +Para concebir la increible altura +á que se elevaría este producto, considérese que se +han de sumar los logaritmos de todas estas cantidades, +y que las solas <i>características</i>, prescindiendo de las <i>mantísas</i> +dan 92: lo que por sí solo da una cantidad igual á +la unidad seguida de 92 ceros. Súmense las <i>mantisas</i>, +y añádase el resultado de los enteros á las <i>características</i>, +y se verá que este número crece todavía mucho mas. Sin +fatigarse con cálculos se puede formar idea de esta clase +de aumento. Así suponiendo que el número de las cantidades +combinables sea diez mil, por la suma de las solas +<i>características</i> de los factores se tendria una <i>característica</i> +igual á 28894; es decir que aun no llevando en cuenta +lo muchísimo que subiria la suma de las <i>mantisas</i>, resultaria +un número igual á la unidad seguida de 28894 +ceros. Concíbase si se puede lo que es un número, que +por poco espesor que en la escritura se dé á los ceros, +tendrá la longitud de algunas varas; y véase si no es muy +certero el instinto que nos dice ser imposible una cosa +cuya probabilidad es tan pequeña que está representada +por un quebrado cuyo numerador es la unidad, y cuyo +denominador es un número tan colosal.<span class='pagenum'><a name="Page_332" id="Page_332">[Pg 331]</a></span></p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_6" id="Footnote_5_6"></a><a href="#FNanchor_5_6"><span class="label">[5]</span></a> Pág. 35.—He creido inútil ventilar en esta obra +las muchas cuestiones que se agitan sobre los sentidos, +en sus relaciones con los objetos externos, y la generacion +de las ideas. Esto me hubiera llevado fuera de mi +propósito, y ademas no habria servido de nada para enseñar +á hacer buen uso de los mismos sentidos. En otra +obra, que tal vez no tarde en dar á luz, me propongo +examinar estas cuestiones con la extension que su importancia +reclama.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_7" id="Footnote_6_7"></a><a href="#FNanchor_6_7"><span class="label">[6]</span></a> Pág. 47.—Lo que he dicho sobre las consecuencias +que instintivamente sacamos de la coexistencia ó sucesion +de los fenómenos, está íntimamente enlazado con lo explicado +en la <i>Nota 4</i>, sobre la imposibilidad de sentido +comun. De esto puede sacarse una demostracion incontrastable +en favor de la existencia de Dios.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_8" id="Footnote_7_8"></a><a href="#FNanchor_7_8"><span class="label">[7]</span></a> Pág. 56.—Los que crean que la moral cristiana +induce fácilmente á error por un exceso de caridad, conocen +poco esta moral, y no han reflexionado mucho sobre +los dogmas fundamentales de nuestra religion. Uno +de ellos es la corrupcion original del hombre, y los estragos +que esta corrupcion produce en el entendimiento +y en la voluntad. ¿Semejante doctrina es acaso muy á propósito +para inspirar demasiada confianza? ¿Los libros sagrados +no estan llenos de narraciones en que resaltan la +perfidia y la maldad de los hombres? La caridad nos hace +amar á nuestros hermanos, pero no nos obliga á reputarlos +por buenos, si son malos, no nos prohibe el sospechar +de ellos, cuando hay justos motivos, ni nos impide el +tener la cautela prudente, que de suyo aconseja el conocer +la miseria y la malicia del humano linaje.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_8_9" id="Footnote_8_9"></a><a href="#FNanchor_8_9"><span class="label">[8]</span></a> Pág. 67.—Para convencerse de que no he exagerado +al ponderar el peligro de ser inducidos en error por +los narradores, basta considerar que aun con respecto á +paises muy conocidos, la historia se está <i>rehaciendo</i> con<span class='pagenum'><a name="Page_333" id="Page_333">[Pg 332]</a></span>tinuamente, +y tal vez en este siglo mas que en los anteriores. +Todos los dias se estan publicando obras en que +se enmiendan errores, verdaderos ó imaginarios; pero lo +cierto es que en muchos puntos gravísimos hay una completa +discordancia en las opiniones. Esto no debe conducir +al escepticismo, pero sí inspirar mucha cautela. La +autoridad humana es una condicion indispensable para el +individuo y la sociedad: pero es preciso no fiarse demasiado +en ella. Para engañarnos basta ó mala fe ó error. +Desgraciadamente, estas cosas no son raras.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_9_10" id="Footnote_9_10"></a><a href="#FNanchor_9_10"><span class="label">[9]</span></a> Pág. 72.—Es muy dudoso si el periodismo causará +daño ó provecho á la historia de lo presente; pero +no puede negarse que multiplicará el número de los historiadores +con la mayor circulacion de documentos. Antes, +para proporcionarse algunos de ellos era necesario +recurrir á secretarías ó archivos; mas ahora, son pocos +los que son tan reservados que ó desde luego, ó á la +vuelta de algun tiempo, no caigan en manos de un periódico; +y por poco que valgan, pueden contar con infinitas +reimpresiones en varias lenguas. Por manera que ahora +las colecciones de periódicos son excelentes memorias +para escribir la historia. Esto aumenta el número de los +hechos en que se pueda fundar el historiador; y de que +puede aprovecharse con gran fruto, con tal que no confunda +el texto con el comentario.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_10_11" id="Footnote_10_11"></a><a href="#FNanchor_10_11"><span class="label">[10]</span></a> Pág. 78.—Al leer algun libro de viajes, no debemos +buscar el capítulo de paises lejanos, sino de aquellos +cuyos pormenores nos sean muy conocidos; esto proporciona +el juzgar con acierto de la obra, y á veces no +escasa diversion. Entónces se palpa la lijereza con que +se escriben ciertos viajes. Una poblacion que tenia yo +bien conocida, y cuyos alrededores secos y pedregosos +habia recorrido no pocas veces, la he visto en un libro de +viajes cercada como por encanto de jardines y arroyos; +y á otra en que se habla de las aguas de un rio no lejano,<span class='pagenum'><a name="Page_334" id="Page_334">[Pg 333]</a></span> +como de un bello sueño que algun dia se pudiera realizar, +la he visto tambien en otro libro regalada ya con la ejecucion +del hermoso proyecto, ó mejor diré, sin necesidad +de él, pues que el cauce del rio estaba junto á sus +murallas.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_11_12" id="Footnote_11_12"></a><a href="#FNanchor_11_12"><span class="label">[11]</span></a> Pág. 89.—He manifestado mucha desconfianza +de las obras póstumas, sobre todo si el autor no ha podido +darles la última mano, dejándolas á persona de muy +segura entereza, y que no haya de hacer mas que publicarlas. +Entre los muchos ejemplos que se pudieran citar, +en que la falsificacion ha sido probada, ó en que se ha +sospechado no sin fuertes indicios, recordaré un hecho +gravísimo, cual es lo que está sucediendo en Francia con +respecto á una obra muy importante: <i>Los Pensamientos de +Pascal</i>. En el espacio de dos siglos se han publicado numerosas +ediciones de esta obra, y ha sido traducida en +diferentes lenguas, y todavía en 1845 estan disputando +M. Cousin y M. Faugère sobre pasajes de gran trascendencia. +M. Cousin pretendia haber restablecido el verdadero +Pascal, haciendo desaparecer las enmiendas introducidas +en la obra por la mano de Port-Royal, y ahora +M. Faugère ha dado á luz otra edicion, de la cual resulta +que solo él ha consultado el escrito autógrafo, y que +M. Cousin, el mismo M. Cousin, se habia limitado, por lo +general, á las copias. Fiaos de editores.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_12_13" id="Footnote_12_13"></a><a href="#FNanchor_12_13"><span class="label">[12]</span></a> Pág. 102.—Lo dicho en la <i>Nota 3</i> sobre la diferencia +de los talentos deja fuera de duda lo que acabo de +asentar en el capítulo XII. Sin embargo para hacer sentir +que la escena de los <i>Sabios resucitados</i> no es una ficcion +exagerada, citaré un ejemplo que equivale á muchos. +¿Quién hubiera pensado que un escritor tan fecundo, tan +brillante, tan lozano y pintoresco como Buffon, no fuese +poeta ni capaz de hacer justicia á los poetas mas eminentes? +Tratándose de un hombre que solo se hubiese distinguido +en las ciencias exactas, esto no fuera extraño; +<span class='pagenum'><a name="Page_335" id="Page_335">[Pg 334]</a></span> +pero en Buffon, en el magnífico pintor de la naturaleza, +¿cómo se concibe esta anomalía? Sin embargo la anomalía +existió, y esto basta á manifestar que no solo pueden +encontrarse separados dos géneros de talento muy diversos, +sino tambien los que al parecer solo se distinguen +por un lijero matiz. «Yo he visto, dice Laharpe, al respetable +anciano Buffon, afirmar con mucha seguridad que +los versos mas hermosos estaban llenos de defectos, y +que no alcanzaban ni con mucho á la perfeccion de una +buena prosa. No vacilaba en tomar por ejemplo los versos +de la <i>Athalia</i> y hacer una minuciosa crítica de los de +la primera escena. Todo lo que dijo era propio de un +hombre tan extraño á las <i>primeras nociones de la poesía</i>, +y á los ordinarios procedimientos de la versificacion, que +no habria sido posible responderle sin <i>humillarle</i>.» Y adviértase +que no se habla de un hombre que pensase ménos +en la forma del escrito que en el fondo; se habla de +Buffon, que pulia con extremada escrupulosidad sus trabajos, +y de quien se cuenta que hizo copiar once veces +su manuscrito <i>Epocas de la naturaleza</i>; y sin embargo +este hombre que tanto cuidaba de la belleza, de la cultura, +de la armonía, no era capaz de comprender á Racine, +y encontraba malos los versos de la <i>Athalia</i>.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_13_15" id="Footnote_13_15"></a><a href="#FNanchor_13_15"><span class="label">[13]</span></a> Pág. 115.—La confusion de ideas acarrea grandes +perjuicios á las ciencias: pero el aislamiento de los objetos +es causa tambien de mucha gravedad. Uno de los vicios +radicales de la escuela enciclopédica fué el considerar +al hombre aislado, y prescindir de las relaciones que +le ligan con otros seres. El análisis lleva á descomponer, +pero es necesario no llevar la descomposicion tan léjos +que se olvide la construccion de la máquina á que pertenecen +las piezas. Algunos filósofos á fuerza de analizar +las sensaciones, se han quedado con las sensaciones solas; +lo que en la ciencia ideológica y psicológica, equivale á +tomar el pórtico por el edificio.<span class='pagenum'><a name="Page_336" id="Page_336">[Pg 335]</a></span></p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_14_16" id="Footnote_14_16"></a><a href="#FNanchor_14_16"><span class="label">[14]</span></a> Pág. 134.—La <i>duda</i> de Descartes fué una especie +de revolucion contra la autoridad científica, y por tanto +fué llevada por muchos á una exageracion indebida. Sin +embargo no es posible desconocer que habia en las escuelas +necesidad de un sacudimiento, que las sacase del letargo +en que se encontraban. La autoridad de algunos +escritores se habia levantado mas alto de lo que convenia; +y era menester un ímpetu como el de la filosofía de Descartes +para derribar á los ídolos. El respeto debido á los +grandes hombres no ha de rayar en culto, ni la consideracion +á su dictámen degenerar en ciega sumision. Por +ser grandes hombres, no dejan de ser hombres, y de +manifestarlo así en los errores, olvidos y defectos de sus +obras. <i>Summi enim sunt, homines tamen</i>, decia Quintiliano. +Y san Agustin confiesa, que la infalibilidad la atribuye +á los libros sagrados; pero que en cuanto á las obras +de los hombres, por mas alto que rayen en virtud y sabiduría, +no por esto son mas obligados á tener por verdadero +todo cuanto ellos han dicho ó escrito.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_15_17" id="Footnote_15_17"></a><a href="#FNanchor_15_17"><span class="label">[15]</span></a> Pág. 142.—Voy á compendiar en pocas palabras +lo mas útil que dicen los dialécticos sobre la percepcion, +juicio, raciocinio, término, proposicion y argumentacion. +</p><p> +Segun los dialécticos, la percepcion es el conocimiento +en la cosa, sin afirmacion ó negacion; el juicio es la afirmacion +ó negacion; el raciocinio es el acto del entendimiento +de lo que de una cosa inferimos otra. +</p><p> +Pienso en la virtud sin afirmar ó negar nada de ella; +tengo una percepcion. Interiormente afirmo que la virtud +es loable; formo un juicio. De aquí infiero que para merecer +la verdadera alabanza es preciso ser virtuoso; esto +es un raciocinio. +</p><p> +El objeto interior de la percepcion, se llama idea. +</p><p> +El término ó vocablo es la expresion de la cosa percibida. +La palabra <i>América</i> no expresa la idea del nuevo Continente, +sino el mismo Continente. Es cierto que no existiera +el término si no existiese la idea, y que esta sirve<span class='pagenum'><a name="Page_337" id="Page_337">[Pg 336]</a></span> +como de nudo para enlazar el término con la cosa; pero +no lo es ménos, que cuando expresamos <i>América</i>, entendemos +la cosa misma, no la idea. Así decimos la América +es un pais hermoso, y es evidente que esto no lo +afirmamos de la idea. +</p><p> +Al pensar en los metales, conozco que el ser <i>metal</i> es +comun á muchas cosas que por otra parte son diferentes, +como la plata, el oro, el plomo etc.; al pensar en los +brutos, veo que hay algo en que convienen el camello, +el águila, la serpiente, la mariposa, y todos los demas, +á saber el <i>vivir y sentir</i>, ó el ser animales. Cuando expreso +esto que conviene á muchos, diciendo, <i>metal</i>, +<i>animal</i>, <i>cuerpo</i>, <i>hombre justo</i>, <i>malo</i> etc, el término +se denomina <i>comun</i>. +</p><p> +El término comun tomado en general es aquel cuyo +significado conviene á muchos; pero como puede suceder +que convenga á muchos, ó bien tan solo en cuanto se +consideran reunidos, ó bien que se aplique á cualquiera +de ellos por separado; suele decirse que en el primer +caso el término es colectivo, en el segundo distributivo. +<i>Academia</i>, es un término comun colectivo, porque expresa +la <i>coleccion</i> de los académicos; pero no de tal +suerte que cada uno de estos pueda llamarse <i>academia</i>. +<i>Sabio</i> es término comun distributivo, porque se aplica á +muchos, de manera que cualquiera individuo que posea +la sabiduría, puede llamarse sabio. +</p><p> +Término singular es el que expresa un solo individuo: +como Pirineos, mar Negro, Madrid, etc. +</p><p> +Me parece que el término colectivo no deberia contarse +como una especie del comun, porque entónces hay el inconveniente +de que la division no está bien hecha. Decimos +el término es comun ó singular. El comun se divide +en colectivo y distributivo. Para que una division sea +bien hecha se requiere que de dos miembros opuestos el +uno no pertenezca al otro, lo que se verifica si adoptamos +la division expresada. En efecto, la palabra <i>nacion</i> +<span class='pagenum'><a name="Page_338" id="Page_338">[Pg 337]</a></span> +es comun, distributivamente, porque conviene á todas +las naciones; y colectivamente porque se aplica á una reunion. +Francia es comun colectivo porque se aplica á un +conjunto de hombres, y singular porque expresa una sola +nacion, un verdadero individuo de la especie de las naciones. +Luego el término colectivo no debe contarse entre +los comunes, como contrapuestos al singular, pues +hay nombres colectivos comunes, y los hay singulares. +</p><p> +El término comun se divide en unívoco, equívoco y +análogo. Unívoco es el que tiene para muchos un significado +idéntico: como hombre, animal, corpóreo. Equívoco +es el que lo tiene diferente, como leon, que expresa +un animal y un signo celeste. Análogo que lo tiene en +parte idéntico y en parte diferente: como sano, que se +aplica al alimento que conserva la salud, al medicamento +que la restablece, al hombre que la posee; piadoso, que +se aplica á la persona, á un libro, á una accion, á una +imágen. <i>Amo</i>, se dice de los monarcas; así esa fórmula +«el rey mi augusto amo» se dice de los que tienen esclavos; +se dice de los que tienen dependientes ó criados, +se dice del dueño de la habitacion. +</p><p> +De muchos términos se verifica que envuelven una +idea general, susceptible de varias modificaciones; y el +emplearlos sin hacerla competente distincion, da lugar +á confusion de ideas, y estériles disputas. Usamos á cada +paso las palabras rey, monarca, soberano; hablamos sobre +lo que ellas significan, asentando nuestros respectivos +sistemas. Y sin embargo es imposible no desacertar +gravísimamente, si en cada cuestion no se fija con exactitud +lo que estas palabras expresan. Soberano es el sultan, +soberano es el emperador de Rusia, soberano es el +rey de Prusia, soberano es el rey de Francia, soberana +es la reina de Inglaterra, y no obstante en ninguno de +estos casos, la soberanía expresa lo mismo. +</p><p> +La definicion es la explicacion de la cosa. Si explica +la esencia se llama esencial; si se contenta con darla á +<span class='pagenum'><a name="Page_339" id="Page_339">[Pg 338]</a></span> +conocer, sin penetrar en su naturaleza, se apellida descriptiva. +</p><p> +Cuando la cosa explicada es la significacion de una palabra, +se llama definicion del nombre: <i>definitio nominis</i>. +Conviene no confundir la definicion del nombre con su +etimología: porque siendo esta última la explicacion del +orígen de la palabra, acontece muchas veces que el sentido +usual es muy diferente del etimológico. La etimología +ilustra para conocer el verdadero significado, pero no +lo determina. Así, por ejemplo, la palabra obispo, <i>episcopus</i>, +que atendida su etimología griega significa vigilante, +y en su acepcion latina, superintendente, nos indica +en cierto modo las atribuciones pastorales; pero +dista mucho de determinarlas en su verdadero sentido. +Así esta palabra significaba entre los latinos, el magistrado +á cuyo cargo corria el cuidado del pan y demas comestibles. +Ciceron escribiendo á Atico le dice: «Vuit +enim Pompejus me esse quem tota hæc Campania, et +maritima ora habent episcopum ad quem delectus et negotii +summa referatur.» (Lib. 7. epist.) +</p><p> +Las calidades de una buena definicion, son claridad y +exactitud. Será clara, si no puede ménos de entenderla +quien no ignore la significacion de las palabras; será exacta, +si explica de tal manera la cosa definida, que ni le +añada ni le quite. +</p><p> +La mejor regla para asegurarse de la bondad de una definicion, +es aplicarla desde luego á las cosas definidas; y +observar si las comprende á todas, y á ellas solas. +</p><p> +La division es la distribucion de un todo en sus partes. +Segun son estas, toma distintos nombres; llamándose +actual cuando existen en realidad, y potencial cuando no +son mas que posibles. La actual se subdivide en metafísica, +física, é integral. Metafísica, es la que distribuye +el todo en partes metafísicas, como el hombre en animal +y racional; física, la que lo distribuye en partes físicas, +como el hombre en cuerpo y alma; integral, la que lo +<span class='pagenum'><a name="Page_340" id="Page_340">[Pg 339]</a></span> +distribuye en partes que expresan cantidad, como el +hombre en cabeza, pies, manos etc. La potencial es la +que distribuye un todo en aquellas partes que nosotros +le podemos concebir. Así, considerando como un todo la +idea abstracta <i>animal</i>, podemos dividirle en racional é +irracional. Si lo expresado por la division potencial pertenece +á la esencia de la cosa, se llama esencial, si no, +accidental. Será esencial si divido el animal en racional +é irracional; será accidental si le divido por sus colores, +ú otras calidades semejantes. +</p><p> +La buena división debe: 1º. agotar el todo; 2º. no atribuirle +partes que no tenga; 3º. no incluir una parte en +las otras; 4º. proceder con órden, ya sea que este se +funde en la naturaleza de las cosas, ó en la generacion ó +distribucion de las ideas. +</p><p> +Si afirmo una cosa de otra, formo un juicio; si lo enuncio +con palabras, tengo una proposicion. Afirmo interiormente, +que la tierra es un esferóide; hé aquí un juicio; +digo ó escribo: «la tierra es un esferóide» hé aquí la +proposicion. +</p><p> +En todo juicio hay relacion de dos ideas, mas bien de +los objetos que ellas representan; lo mismo ha de suceder +en la proposicion; el término que expresa aquello de +que afirmamos ó negamos, se llama sujeto; lo que afirmamos +ó negamos se denomina predicado; y el verbo <i>ser</i>, +que expreso ó sobrentendido se halla siempre en la proposicion, +se apellida union ó cópula, porque representa el +enlace de las dos ideas. Así en el ejemplo anterior: la +<i>tierra</i> es el sujeto, <i>esferóide</i> el predicado, y <i>es</i> la cópula. +</p><p> +Si hay afirmacion, la proposicion se llama afirmativa, +si hay negacion negativa. Pero conviene advertir, que +para que una proposicion sea negativa, no basta que la +partícula <i>no</i> afecte alguno de sus términos, sino que es +preciso que afecte al verbo. «La ley <i>no</i> manda pagar.» +«La ley manda <i>no</i> pagar.» La primera es negativa, la segunda +afirmativa; el sentido es muy diferente con solo +mudar de lugar el <i>no</i>.<span class='pagenum'><a name="Page_341" id="Page_341">[Pg 340]</a></span> +</p><p> +Las proposiciones se dividen en universales, indefinidas, +particulares y singulares, segun que el sujeto es singular, +indefinido, particular, ó universal. <i>Todo cuerpo</i> +es grave: es proposicion universal, á causa de la palabra +<i>todo</i>. <i>El hombre</i> es inconstante; la proposicion es indefinida, +por no expresarse si lo son todos ó alguno. <i>Algunos +axiomas</i> son engañosos; la proposicion es particular +porque el sujeto está restringido por el adjunto <i>alguno</i>. +Gonzalo de Córdoba fué insigne capitan; la proposicion es +singular, por serlo el sujeto. Para ser singular la proposicion, +no es preciso que el nombre sea propio, basta +una palabra cualquiera que lo determine; como si digo: +<i>esta</i> moneda es falsa. +</p><p> +Tocante á las proposiciones indefinidas, puede preguntarse +si el sujeto se toma en sentido universal ó particular; +y á esta cuestion dan orígen dos motivos: 1º. el no +estar aquel acompañado de término universal ni particular; +2º. el observarse que el uso les señala á unas un +sentido universal y á otras no. +</p><p> +La proposicion indefinida equivale á la universal, en +sentido absoluto, si se trata de materias pertenecientes á +la esencia de las cosas, ó alguna de sus propiedades que +pueda considerarse necesaria; equivale á universal moral, +es decir, para la mayor parte de los casos, si versa sobre +calidades que así lo demanden; y por fin á particular, +si así lo indica la cosa de que se habla. Los cuerpos son +pesados: equivale á decir todos los cuerpos son pesados. +Los alemanes son meditabundos; no equivale á decir que +todos lo sean, sino que este es uno de los caractéres de +aquella nacion. +</p><p> +Las proposiciones son simples ó compuestas. Las simples +son las que expresan la relacion de un solo predicado +á un solo sujeto: como todas las de los ejemplos anteriores. +Las compuestas son las que contienen mas de un sujeto +ó predicado; y por lo mismo explícita ó implícitamente +comprenden mas de una proposicion. Con la clasificacion +y los ejemplos, se comprenderá mejor en qué +<span class='pagenum'><a name="Page_342" id="Page_342">[Pg 341]</a></span> +consiste una proposicion compuesta. Los dialécticos suelen +distribuirlas en varias clases; indicaré las principales. +</p><p> +Proposicion copulativa es la que expresa el enlace de +dos afirmaciones ó negaciones. El oro y la plata son metales. +Equivale á estas dos reunidas: el oro es metal, y +la plata es metal. El oro es amarillo, y el oro es ductil. +Para que estas proposiciones sean verdaderas se necesita +que lo sean sus dos partes: porque la afirmacion no se +limita á la una sino que se extiende á las dos. A la misma +clase pueden reducirse estas negativas: ni la codicia ni +la soberbia son virtudes; la templanza no es dañosa ni al +alma ni al cuerpo, etc. +</p><p> +Disyuntiva es la proposicion en que entre dos ó mas +extremos se afirmó la existencia de uno. Las acciones humanas +son ó buenas ó malas. A estas horas se habrá ejecutado +el designio ó no se ejecutará nunca. Para la verdad +de estas proposiciones, se necesita que no haya medio +entre los extremos señalados. Un papel ó es blanco ó es +negro: la proposicion es falsa, porque puede ser de otros +colores. +</p><p> +Proposicion condicional es la en que se afirma una cosa +con condicion. Si el viento sopla el tiempo será frio. Si +hiela se echarán á perder los frutos. Para la verdad de +estas proposiciones se necesita que en realidad la primera +parte traiga consigo la segunda; porque esto es lo que +se afirma; mas no que la segunda traiga la primera, porque +de esto se prescinde. Así en el último ejemplo se +dice que al hielo seguirá la perdicion de los frutos; +pero no que si se pierden los frutos haya hielo; porque +no se afirma que los frutos no puedan perderse por otras +causas. +</p><p> +Poco diré sobre las formas de argumentacion. Los dialécticos +las han distribuido en muchas clases, y señalándoles +abundantes reglas, todo con mucho ingenio. Ya he +indicado lo que pensaba de su utilidad. Para inventar sirven +poco ó nada; para exponer mucho; y en general, el +acostumbrarse á ellos por algun tiempo, deja en el entendimiento +<span class='pagenum'><a name="Page_343" id="Page_343">[Pg 342]</a></span> +una claridad y precision que no se pierden +fácilmente, y se hacen sentir en todos los estudios. +</p><p> +Silogismo es la argumentacion en que se comparan dos +términos con un tercero, para inferir la relacion que +ellos tienen entre sí. Lo simple es incorruptible, el alma +es simple, luego es incorruptible. Los extremos son <i>alma</i> +é <i>incorruptible</i>, el término medio es <i>simple</i>. +</p><p> +Entimema es un silogismo abreviado. El alma es simple, +luego es incorruptible. +</p><p> +El dilema es una argumentacion fundada en una proposicion +disyuntiva, que por todos los extremos hiere al +adversario. O el cristianismo se difundió con milagros ó +sin ellos; si con milagros, el cristianismo es verdadero; +si sin milagros, el cristianismo es verdadero tambien, +pues se difundió con un gran milagro que es el difundirse +sin milagros.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_16_23" id="Footnote_16_23"></a><a href="#FNanchor_16_23"><span class="label">[16]</span></a> Pág. 155.—He recordado con elogio una doctrina +de santo Tomas; y no puedo ménos de advertir lo muy +útil que considero la lectura de las obras de aquel insigne +Doctor, á cuantos deseen entregarse á estudios profundos +sobre el espíritu humano. Si bien es verdad que se halla +en ellas el estilo de la época, tambien es cierto que mas +de una vez se asombra el lector de que en medio de la +ignorancia, que todavía era mucha en el siglo <span class="smcap">XIII</span>, hubiese +un hombre que á tan vasta erudicion reuniese un +espíritu tan penetrante, tan profundo, tan exacto.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_17_24" id="Footnote_17_24"></a><a href="#FNanchor_17_24"><span class="label">[17]</span></a> Pág. 165.—La carrera de la enseñanza debiera +ser una profesion en que se fijaran definitivamente los +que la abrazasen. Desgraciadamente no sucede así, y una +tarea de tanta gravedad y trascendencia se desempeña +como á la aventura, y solo miéntras se espera otra colocacion +mejor. El orígen del mal no está en los profesores; +sino en las leyes que no los protegen lo bastante, y no +cuidan de brindarles con el aliciente y estímulo, que el +hombre necesita en todo. Un solo profesor bueno es capaz +<span class='pagenum'><a name="Page_344" id="Page_344">[Pg 343]</a></span> +en algunos años de producir beneficios inmensos á +un pais: él trabaja en una modesta cátedra, sin mas testigo +que unos pocos jóvenes; pero estos jóvenes se renuevan +con frecuencia, y á la vuelta de algunos años +ocupan los destinos mas importantes de la sociedad.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_18_26" id="Footnote_18_26"></a> +<a href="#FNanchor_18_26"><span class="label">[18]</span></a> Pág. 171.—Esa inclinacion del hombre á seguir +la autoridad de otro hombre, da lugar á elevadas consideraciones +sobre la fe, sobre el principio de la autoridad de +la Iglesia católica, y sobre el orígen y carácter de las extraviadas +sectas que han perturbado y perturban el mundo. +Como en otra obra traté extensamente esta materia, +me basta referirme á lo que en ella dije. Véase <i>El +Protestantismo comparado con el Catolicismo en sus +relaciones con la civilizacion europea.</i> <i>Tomo 1º</i>.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_19_27" id="Footnote_19_27"></a> +<a href="#FNanchor_19_27"><span class="label">[19]</span></a> Pág. 203.—Podria escribirse una excelente obra +con el título de <i>moral literaria y artística</i>. El asunto es +tan útil como fecundo. Si esta obra la ejecutase un escritor +de crítica segura y delicada y de moral pura, podria +ser de gran provecho. El abuso, cada dia mayor, que de +las mas bellas dotes del alma se está haciendo para extraviar +y corromper, aumentaria la importancia de semejante +trabajo. Ojalá que esta indicacion despierte la voluntad de +alguno que se sienta con fuerzas para ello.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_20_28" id="Footnote_20_28"></a> +<span class="label">[20]</span> Pág. 209.—La filosofía de la historia, si bien ha +adelantado algo en los últimos tiempos, es sin embargo +una ciencia muy atrasada. Probablemente sufrirá modificaciones +no ménos profundas que otra ciencia tambien +nueva: la economía política. Para los católicos hay en esta +clase de estudios el grave inconveniente de que varias de +las obras principales que en esta materia se han escrito, +han salido de manos de protestantes, ó escépticos; así es +que se las encuentra llenas de errores y equivocaciones +en lo concerniente á la Iglesia. Verdad es que últimamente +en Inglaterra, en Francia y en Alemania, se está rehaciendo +la historia en un sentido favorable al catolicismo: pero esta +<span class='pagenum'><a name="Page_345" id="Page_345">[Pg 344]</a></span> +es una mina riquísima de la cual no se ha explotado mas +que una pequeña parte. Los tesoros abundan; solo se necesita +trabajo.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_21_30" id="Footnote_21_30"></a> +<span class="label">[21]</span> Pág. 227.—Figúranse algunos que la religiosidad +es signo de espíritu apocado y capacidad escasa; y que por +el contrario la incredulidad es indicio de talento y grandeza +de ánimo. Yo sostengo que con la historia en la mano +se puede demostrar que en todos tiempos y paises los +hombres mas eminentes han sido religiosos.</p></div> + + +<p>FIN DE LAS NOTAS.<span class='pagenum'><a name="Page_346" id="Page_346">[Pg 345]</a></span></p> + +<hr style="width: 65%;" /> +<h2><a name="INDICE" id="INDICE"></a>ÍNDICE +DE LAS MATERIAS CONTENIDAS EN ESTA OBRA.</h2> + + +<p> +CAPÍTULO PRIMERO.<br /> +<br /> +CONSIDERACIONES PRELIMINARES.<br /> +<br /> +<i>Pág.</i><br /> +<br /> +§ I. En qué consiste el pensar bien. Qué es la verdad. <a href="#Page_2" class='pagenum'>1</a><br /> +II. Diferentes modos de conocer la verdad. <a href="#Page_3" class='pagenum'>2</a><br /> +III. Variedad de ingenios. <a href="#Page_4" class='pagenum'>3</a><br /> +IV. La perfeccion de las profesiones depende de la +perfeccion con que se conocen los objetos de ellas. <a href="#Page_5" class='pagenum'>4</a><br /> +V. A todos interesa el pensar bien. <a href="#Page_6" class='pagenum'>5</a> +VI. Cómo se debe enseñar á pensar bien. <a href="#Page_7" class='pagenum'>6</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO II.<br /> +<br /> +LA ATENCION.<br /> +<br /> +§ I. Definicion de la atencion. Su necesidad. <a href="#Page_8" class='pagenum'>7</a><br /> +II. Ventajas de la atencion é inconvenientes de su +falta. <a href="#Page_9" class='pagenum'>8</a> +<br /> +III. Cómo debe ser la atencion. Atolondrados y ensimismados. <a href="#Page_10" class='pagenum'>9</a> +<br /> +IV. Las interrupciones. <a href="#Page_11" class='pagenum'>10</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO III.<br /> +<br /> +ELECCION DE CARRERA.<br /> +<br /> +§ I. Vago significado de la palabra Talento. <a href="#Page_12" class='pagenum'>11</a><br /> +II. Instinto que nos indica la carrera que mejor se nos +adapta. <a href="#Page_13" class='pagenum'>12</a> +<br /> +III. Experimento para discernir el talento peculiar<br /> +de cada niño. <a href="#Page_14" class='pagenum'>13</a><br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_347" id="Page_347">[Pg 346]</a></span> +<br /> +CAPÍTULO IV.<br /> +<br /> +CUESTIONES DE POSIBILIDAD.<br /> +<br /> +§ I. Una clasificacion de los actos de nuestro entendimiento, +y de las cuestiones que se le pueden +ofrecer. <a href="#Page_15" class='pagenum'>14</a> +<br /> +II. Ideas de posibilidad é imposibilidad. Sus clasificaciones. <a href="#Page_16" class='pagenum'>15</a> +<br /> +III. En qué consiste la imposibilidad metafísica ó absoluta. +<a href="#Page_17" class='pagenum'>16</a> +<br /> +IV. La imposibilidad absoluta y la omnipotencia divina. <a href="#Page_18" class='pagenum'>17</a> +<br /> +V. La imposibilidad absoluta, y los dogmas. <a href="#Page_18" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +VI. Idea de la imposibilidad física ó natural. <a href="#Page_19" class='pagenum'>18</a> +<br /> +VII. Modo de juzgar de la imposibilidad natural. <a href="#Page_20" class='pagenum'>19</a> +<br /> +VIII. Se deshace una dificultad sobre los milagros de +Jesucristo. <a href="#Page_21" class='pagenum'>20</a> +<br /> +IX. La imposibilidad moral ú ordinaria. <a href="#Page_23" class='pagenum'>22</a> +<br /> +X. Imposibilidad de sentido comun impropiamente +contenida en la imposibilidad moral. <a href="#Page_25" class='pagenum'>24</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO V.<br /> +<br /> +CUESTIONES DE EXISTENCIA. CONOCIMIENTO ADQUIRIDO +POR EL TESTIMONIO INMEDIATO DE LOS SENTIDOS.<br /> +<br /> +§ I. Necesidad del testimonio de los sentidos, y los +diferentes modos con que nos proporcionan el conocimiento +de las cosas. <a href="#Page_27" class='pagenum'> 26</a> +<br /> +II. Errores en que incurrimos por ocasion de los sentidos. +Su remedio. Ejemplos. <a href="#Page_28" class='pagenum'>27</a> +<br /> +III. Necesidad de emplear en algunos casos mas de un +sentido, para la debida comparacion. <a href="#Page_30" class='pagenum'>29</a> +<br /> +IV. Los sanos de cuerpo y enfermos de espíritu. <a href="#Page_32" class='pagenum'>31</a> +<br /> +V. Sensaciones reales, pero sin objeto externo. Explicacion +de este fenómeno. <a href="#Page_34" class='pagenum'>33</a> +<br /> +VI. Maniáticos y ensimismados. <a href="#Page_35" class='pagenum'>34</a> +<br /> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_348" id="Page_348">[Pg 347]</a></span><br /> +CAPÍTULO VI.<br /> +<br /> +CONOCIMIENTO DE LA EXISTENCIA DE LAS COSAS ADQUIRIDO +MEDIATAMENTE POR LOS SENTIDOS.<br /> +<br /> +§ I. Transicion de lo sentido á lo no sentido. <a href="#Page_36" class='pagenum'>35</a> +<br /> +II. Coexistencia y sucesion. <a href="#Page_38" class='pagenum'>37</a> +<br /> +III. Dos reglas sobre la coexistencia y la sucesion. <a href="#Page_40" class='pagenum'>39</a> +<br /> +IV. Observaciones sobre la relacion de casualidad. +Una regla de los dialécticos. <a href="#Page_43" class='pagenum'>42</a> +<br /> +V. Un ejemplo. <a href="#Page_46" class='pagenum'>45</a> +<br /> +VI. Reflexiones sobre el ejemplo anterior. <a href="#Page_47" class='pagenum'>46</a> +<br /> +VII. La razon de un acto que parece instintivo. <a href="#Page_47" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO VII.<br /> +<br /> +LA LÓGICA ACORDE CON LA CARIDAD.<br /> +<br /> +§ I. Sabiduria de la ley que prohibe los juicios temerarios. <a href="#Page_48" class='pagenum'>47</a> +<br /> +II. Exámen de la máxima «piensa mal y no errarás.» <a href="#Page_49" class='pagenum'>48</a> +<br /> +III. Algunas reglas para juzgar de la conducta de los +hombres. <a href="#Page_50" class='pagenum'>49</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO VIII.<br /> +<br /> +DE LA AUTORIDAD HUMANA EN GENERAL.<br /> +<br /> +§ I. Dos condiciones necesarias para que sea valedero +un testimonio. <a href="#Page_57" class='pagenum'>56</a> +<br /> +II. Exámen y aplicaciones de la primera condicion. <a href="#Page_58" class='pagenum'>57</a> +<br /> +III. Exámen y aplicaciones de la segunda condicion. <a href="#Page_62" class='pagenum'>61</a> +<br /> +IV. Una observacion sobre el interes en engañar. <a href="#Page_64" class='pagenum'>64</a> +<br /> +V. Dificultades para alcanzar la verdad, en mediando +mucha distancia de lugar ó tiempo. <a href="#Page_67" class='pagenum'>66</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO IX.<br /> +<br /> +LOS PERIÓDICOS.<br /> +<br /> +§ I. Una ilusion. <a href="#Page_68" class='pagenum'>67</a> +<br /> +II. Los periodicos no lo dicen todo sobre las personas. <a href="#Page_69" class='pagenum'>68</a> +<br /> +III. Los periódicos no lo dicen todo sobre las cosas. <a href="#Page_72" class='pagenum'>71</a> +<br /> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_349" id="Page_349">[Pg 348]</a></span> +<br /> +CAPÍTULO X.<br /> +<br /> +RELACIONES DE VIAJES.<br /> +<br /> +§ I. Dos partes muy diferentes en las relaciones de +viajes. <a href="#Page_73" class='pagenum'>72</a> +<br /> +II. Origen y formacion de algunas relaciones de +viajes. <a href="#Page_74" class='pagenum'>73</a> +<br /> +III. Modo de estudiar un país. <a href="#Page_78" class='pagenum'>77</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XI.<br /> +<br /> +HISTORIA.<br /> +<br /> +§ I. Medio para ahorrar tiempo, ayudar la memoria, +y evitar errores, en los estudios históricos. <a href="#Page_79" class='pagenum'>78</a> +<br /> +II. Distincion entre el fondo del hecho y sus circunstancias. +Aplicaciones. <a href="#Page_80" class='pagenum'>79</a> +<br /> +III. Algunas reglas para el estudio de la historia. <a href="#Page_83" class='pagenum'>82</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XII.<br /> +<br /> +CONSIDERACIONES GENERALES SOBRE EL MODO DE CONOCER +LA NATURALEZA, PROPIEDADES Y RELACIONES DE LOS +SERES.<br /> +<br /> +§ I. Una clasificacion de las ciencias. <a href="#Page_91" class='pagenum'>90</a> +<br /> +II. Prudencia científica y observaciones para alcanzarla. <a href="#Page_92" class='pagenum'>91</a> +<br /> +III. Los sabios resucitados. <a href="#Page_98" class='pagenum'>97</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XIII.<br /> +<br /> +LA BUENA PERCEPCION.<br /> +<br /> +§ I. La idea. <a href="#Page_104" class='pagenum'>103</a> +<br /> +II. Regla para percibir bien. <a href="#Page_106" class='pagenum'>105</a> +<br /> +III. Escollo del análisis. <a href="#Page_111" class='pagenum'>110</a> +<br /> +IV. El tintorero y el filósofo. <a href="#Page_113" class='pagenum'>112</a> +<br /> +V. Objetos vistos por una sola cara. <a href="#Page_115" class='pagenum'>114</a> +<br /> +VI. Inconvenientes de una percepcion demasiado +rápida. <a href="#Page_116" class='pagenum'>115</a> +<br /> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_350" id="Page_350">[Pg 349]</a></span> +<br /> +CAPÍTULO XIV.<br /> +<br /> +EL JUICIO.<br /> +<br /> +<i>Pág.</i><br /> +<br /> +§ I. Qué es el juicio. Manantiales de error. <a href="#Page_117" class='pagenum'>116</a> +<br /> +II. Axiomas falsos. <a href="#Page_117" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +III. Proposiciones demasiado generales. <a href="#Page_119" class='pagenum'> 118</a> +<br /> +IV. Las definiciones inexactas. <a href="#Page_120" class='pagenum'>119</a> +<br /> +V. Palabras mal definidas. Exámen de la palabra +igualdad. <a href="#Page_121" class='pagenum'>120</a> +<br /> +VI. Suposiciones gratuitas. El despeñado. <a href="#Page_127" class='pagenum'> 126</a> +<br /> +VII. Preocupacion en favor de una doctrina. <a href="#Page_132" class='pagenum'>131</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XV.<br /> +<br /> +EL RACIOCINIO.<br /> +<br /> +§ I. Lo que valen los principios y las reglas de la dialéctica. + <a href="#Page_135" class='pagenum'>134</a> +<br /> +II. El silogismo. Observaciones sobre este instrumento +dialéctico. <a href="#Page_136" class='pagenum'>135</a> +<br /> +III. El entimema. <a href="#Page_140" class='pagenum'>139</a> +<br /> +IV. Reflexiones sobre el término. <a href="#Page_141" class='pagenum'>140</a> +<br /> +V. Utilidad de las formas dialécticas. <a href="#Page_143" class='pagenum'>142</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XVI.<br /> +<br /> +NO TODO LO HACE EL DISCURSO.<br /> +<br /> +§ I. La inspiracion. <a href="#Page_144" class='pagenum'>143</a> +<br /> +II. La meditacion. <a href="#Page_146" class='pagenum'>145</a> +<br /> +III. Invencion y enseñanza. <a href="#Page_147" class='pagenum'>146</a> +<br /> +IV. La intuicion. <a href="#Page_148" class='pagenum'>147</a> +<br /> +V. No está la dificultad en comprender sino en atinar. +El jugador de ajedrez. Sobieski. Las víboras +de Aníbal. <a href="#Page_149" class='pagenum'>148</a> +<br /> +VI. Regla para meditar. <a href="#Page_152" class='pagenum'>151</a> +<br /> +VII. Carácter de las inteligencias elevadas. Notable +doctrina de santo Tomas de Aquino. <a href="#Page_153" class='pagenum'>152</a> +<br /> +VIII. Necesidad del trabajo. <a href="#Page_155" class='pagenum'>154</a> +<br /> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_351" id="Page_351">[Pg 350]</a></span> +<br /> +CAPÍTULO XVII.<br /> +<br /> +LA ENSEÑANZA.<br /> +<br /> +§ I. Dos objetos de la enseñanza. Diferentes clases de +profesores. <a href="#Page_156" class='pagenum'>155</a> +<br /> +II. Genios ignorados de los demas, y de si mismos. <a href="#Page_157" class='pagenum'>156</a> +<br /> +III. Medios para descubrir los talentos ocultos, y +apreciarlos en su valor. <a href="#Page_159" class='pagenum'>158</a> +<br /> +IV. Necesidad de los estudios elementales. <a href="#Page_163" class='pagenum'>162</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XVIII.<br /> +<br /> +LA INVENCION.<br /> +<br /> +§ I. Lo que debe hacer quien carezca del talento de +invencion. <a href="#Page_166" class='pagenum'>165</a> +<br /> +II. La autoridad científica. <a href="#Page_167" class='pagenum'> 166</a> +<br /> +III. Modificaciones que ha sufrido en nuestra época +la autoridad científica. <a href="#Page_169" class='pagenum'>168</a> +<br /> +IV. El talento de invencion. Carrera del ingenio. <a href="#Page_171" class='pagenum'>170</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XIX.<br /> +<br /> +EL ENTENDIMIENTO, EL CORAZON Y LA IMAGINACION.<br /> +<br /> +§ I. Discrecion en el uso de las facultades del alma. La +reina Dido. Alejandro. <a href="#Page_172" class='pagenum'>171</a> +<br /> +II. Influencia del corazon sobre la cabeza. Causas y +efectos. <a href="#Page_176" class='pagenum'>175</a> +<br /> +III. Eugenio. Sus transformaciones en veinte y cuatro +horas. <a href="#Page_177" class='pagenum'>176</a> +<br /> +IV. Don Marcelino. Sus cambios políticos. <a href="#Page_184" class='pagenum'>183</a> +<br /> +V. Anselmo. Sus variaciones sobre la pena de muerte. <a href="#Page_188" class='pagenum'>187</a> +<br /> +VI. Algunas observaciones para precaverse del mal +influjo del corazon. <a href="#Page_189" class='pagenum'>188</a> +<br /> +VII. El amigo convertido en monstruo. <a href="#Page_192" class='pagenum'>191</a> +<br /> +VIII. Cavilosas variaciones de los juicios políticos. <a href="#Page_194" class='pagenum'>193</a> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_352" id="Page_352">[Pg 351]</a></span><br /> +<br /> +IX. Peligros de la mucha sensibilidad. Los grandes +talentos. Los poetas. <a href="#Page_196" class='pagenum'>195</a> +<br /> +X. El poeta y el monasterio. <a href="#Page_198" class='pagenum'>197</a> +<br /> +XI. Necesidad de tener ideas fijas. <a href="#Page_200" class='pagenum'>199</a> +<br /> +XII. Deberes de la oratoria, de la poesía, y de las +bellas artes. <a href="#Page_201" class='pagenum'>200</a> +<br /> +XIII. Ilusion causada por los pensamientos revestidos +de imágenes. <a href="#Page_203" class='pagenum'>202</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XX.<br /> +<br /> +FILOSOFÍA DE LA HISTORIA.<br /> +<br /> +§ I. En qué consiste la filosofía de la historia. Dificultad +de adquirirla. <a href="#Page_204" class='pagenum'>203</a> +<br /> +II. Se indica un medio para adelantar en la filosofía +de la historia. <a href="#Page_206" class='pagenum'>205</a> +<br /> +III. Aplicacion á la historia del espíritu humano. <a href="#Page_207" class='pagenum'>206</a> +<br /> +IV. Ejemplo sacado de las fisonomías, que aclara lo +dicho sobre el modo de adelantar en la filosofía +de la historia. <a href="#Page_208" class='pagenum'>207</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XXI.<br /> +<br /> +RELIGION.<br /> +<br /> +§ I. Insensato discurrir de los indiferentes en materias +de religion. <a href="#Page_210" class='pagenum'>209</a> +<br /> +II. El indiferente y el género humano. <a href="#Page_212" class='pagenum'>211</a> +<br /> +III. Tránsito del indiferentismo al exámen. Existencia +de Dios. <a href="#Page_213" class='pagenum'>212</a> +<br /> +IV. No es posible que todas las religiones sean verdaderas. <a href="#Page_214" class='pagenum'> 213</a> +<br /> +V. Es imposible que todas las religiones sean igualmente +agradables á Dios. <a href="#Page_215" class='pagenum'>214</a> +<br /> +VI. Es imposible que todas las religiones sean una +invencion humana. <a href="#Page_215" class='pagenum'> <i>Id.</i></a> +<br /> +VII. La revelacion es posible. <a href="#Page_217" class='pagenum'>216</a> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_353" id="Page_353">[Pg 352]</a></span><br /> +VIII. Solucion de una dificultad contra la revelacion. <a href="#Page_217" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +IX. Consecuencias de los párrafos anteriores. <a href="#Page_218" class='pagenum'>217</a> +<br /> +X. Existencia de la revelacion. <a href="#Page_218" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +XI. Pruebas históricas de la existencia de la revelacion. <a href="#Page_220" class='pagenum'>219</a> +<br /> +XII. Los protestantes y la Iglesia católica. <a href="#Page_223" class='pagenum'>222</a> +<br /> +XIII. Errado método de algunos impugnadores de la +religion. <a href="#Page_224" class='pagenum'>223</a> +<br /> +XIV. La mas alta filosofía acorde con la fe. <a href="#Page_226" class='pagenum'>225</a> +<br /> +XV. Quien abandona la religión católica no sabe +dónde refugiarse. <a href="#Page_227" class='pagenum'>226</a> +<br /> +<br /> +CAPÍTULO XXII.<br /> +<br /> +EL ENTENDIMIENTO PRÁCTICO.<br /> +<br /> +§ I. Una clasificacion de acciones. <a href="#Page_229" class='pagenum'>228</a> +<br /> +II. Dificultad de proponerse el debido fin. <a href="#Page_230" class='pagenum'>229</a> +<br /> +III. Exámen del proverbio: cada cual es hijo de sus +obras. <a href="#Page_231" class='pagenum'>230</a> +<br /> +IV. El aborrecido. <a href="#Page_233" class='pagenum'>232</a> +<br /> +V. El arruinado. <a href="#Page_233" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +VI. El instruido quebrado y el ignorante rico. <a href="#Page_235" class='pagenum'>234</a> +<br /> +VII. Observaciones. La cavilacion y el buen sentido. <a href="#Page_239" class='pagenum'>238</a> +<br /> +VIII. Delicadeza de ciertos fenómenos intelectuales, +en sus relaciones con la práctica. <a href="#Page_240" class='pagenum'>239</a> +<br /> +IX. Los despropósitos. <a href="#Page_241" class='pagenum'>240</a> +<br /> +X. Entendimientos torcidos. <a href="#Page_242" class='pagenum'>241</a> +<br /> +XI. Inhabilidad de dichos hombres para los negocios. <a href="#Page_243" class='pagenum'>242</a> +<br /> +XII. Este defecto intelectual suele nacer de una +causa moral. <a href="#Page_244" class='pagenum'> 243</a> +<br /> +XIII. La humildad cristiana en sus relaciones con +los negocios mundanos. <a href="#Page_246" class='pagenum'>245</a> +<br /> +XIV. Daños acarreados por la vanidad y la soberbia. <a href="#Page_248" class='pagenum'>246</a> +<br /> +XV. El orgullo. <a href="#Page_249" class='pagenum'>248</a> +<br /> +XVI. La vanidad. <a href="#Page_251" class='pagenum'>250</a> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_354" id="Page_354">[Pg 353]</a></span><br /> +<br /> +XVII. La influencia del orgullo es peor para los negocios +que la de la vanidad. <a href="#Page_252" class='pagenum'>251</a> +<br /> +XVIII. Cotejo entre el orgullo y la vanidad. <a href="#Page_253" class='pagenum'>252</a> +<br /> +XIX. Cuán general es dicha pasion. <a href="#Page_254" class='pagenum'>253</a> +<br /> +XX. Necesidad de una lucha continua. <a href="#Page_256" class='pagenum'>255</a> +<br /> +XXI. No es solo la soberbia lo que nos induce á error +al proponernos un fin. <a href="#Page_257" class='pagenum'>256</a> +<br /> +XXII. Desarrollo de fuerzas latentes. <a href="#Page_258" class='pagenum'>257</a> +<br /> +XXIII. Al proponernos un fin debemos guardarnos +de la presuncion y de la excesiva desconfianza. <a href="#Page_260" class='pagenum'>259</a> +<br /> +XXIV. La pereza. <a href="#Page_261" class='pagenum'>260</a> +<br /> +XXV. Una ventaja de la pereza sobre las demas pasiones. <a href="#Page_261" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +XXVI. Orígen de la pereza. <a href="#Page_262" class='pagenum'>261</a> +<br /> +XXVII. Pereza del espíritu. <a href="#Page_263" class='pagenum'>262</a> +<br /> +XXVIII. Razones que confirman lo dicho sobre el +orígen de la pereza. <a href="#Page_264" class='pagenum'> 263</a> +<br /> +XXIX. La inconstancia. Su naturaleza y orígen. <a href="#Page_264" class='pagenum'><i>Id.</i></a> +<br /> +XXX. Pruebas y aplicaciones. <a href="#Page_265" class='pagenum'>264</a> +<br /> +XXXI. El justo medio entre dichos extremos. <a href="#Page_266" class='pagenum'>265</a> +<br /> +XXXII. La moral es la mejor guia del entendimiento +práctico. <a href="#Page_267" class='pagenum'>266</a> +<br /> +XXXIII. La armonía del universo defendida con el +castigo. <a href="#Page_268" class='pagenum'>267</a> +<br /> +XXXIV. Observaciones sobre las ventajas y desventajas +de la virtud en los negocios. <a href="#Page_270" class='pagenum'>269</a> +<br /> +XXXV. Defensa de la virtud contra una inculpacion +injusta. <a href="#Page_271" class='pagenum'>270</a> +<br /> +XXXVI. Defensa de la sabiduría contra una inculpacion +infundada. <a href="#Page_272" class='pagenum'>271</a> +<br /> +XXXVII. Las pasiones son buenos instrumentos, +pero malos consejeros. <a href="#Page_274" class='pagenum'>273</a> +<br /> +XXXVIII. La hipocresía de las pasiones. <a href="#Page_275" class='pagenum'>274</a> +<br /> +XXXIX. Ejemplo. La venganza bajo dos formas. <a href="#Page_276" class='pagenum'>275</a> +<br /> +XL. Precauciones. <a href="#Page_281" class='pagenum'>280</a> +<br /> +XLI. Hipocresía del hombre consigo mismo. <a href="#Page_282" class='pagenum'>281</a> +<br /> +<span class='pagenum'><a name="Page_355" id="Page_355">[Pg 354]</a></span><br /> +<br /> +XLII. El conocimiento de sí mismo. <a href="#Page_283" class='pagenum'>282</a> +<br /> +XLIII. El hombre huye de sí mismo. <a href="#Page_284" class='pagenum'>283</a> +<br /> +XLIV. Buenos resultados del reflexionar sobre las +pasiones. <a href="#Page_285" class='pagenum'>284</a> +<br /> +XLV. Sabiduría de la religion cristiana en la direccion +de la conducta. <a href="#Page_286" class='pagenum'>285</a> +<br /> +XLVI. Los sentimientos morales auxilian la virtud. <a href="#Page_288" class='pagenum'>287</a> +<br /> +XLVII. Una regla para los juicios prácticos. <a href="#Page_289" class='pagenum'>288</a> +<br /> +XLVIII. Otra regla. <a href="#Page_291" class='pagenum'> 290</a> +<br /> +XLIX. El hombre riéndose de sí mismo. <a href="#Page_293" class='pagenum'>292</a> +<br /> +L. Perpetua niñez del hombre. <a href="#Page_294" class='pagenum'>293</a> +<br /> +LI. Mudanza de D. Nicasio en breves horas. <a href="#Page_295" class='pagenum'>294</a> +<br /> +LII. Los sentimientos por sí solos, son mala regla +de conducta. <a href="#Page_298" class='pagenum'>297</a> +<br /> +LIII. No impresiones sensibles, sino moral y razon. <a href="#Page_301" class='pagenum'>300</a> +<br /> +LIV. Un sentimiento bueno, la exageracion le hace +malo. <a href="#Page_302" class='pagenum'>301</a> +<br /> +LV. La ciencia es muy útil á la práctica. <a href="#Page_306" class='pagenum'>305</a> +<br /> +LVI. Inconvenientes de la universalidad. <a href="#Page_310" class='pagenum'>309</a> +<br /> +LVII. Fuerza de la voluntad. <a href="#Page_313" class='pagenum'>312</a> +<br /> +LVIII. Firmeza de voluntad. <a href="#Page_314" class='pagenum'>313</a> +<br /> +LIV. Firmeza, energía, ímpetu. <a href="#Page_317" class='pagenum'>316</a> +<br /> +LX. Conclusion y resúmen. <a href="#Page_322" class='pagenum'>321</a> +</p> + + +<p>FIN DEL ÍNDICE.</p> + + +<p>Besanzon, imprenta de la viuda C. Deis.</p> + + + + + + + + +<pre> + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of El Criterio, by Jaime Balmes + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL CRITERIO *** + +***** This file should be named 28929-h.htm or 28929-h.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/2/8/9/2/28929/ + +Produced by PM Spanish, Héctor Cancela and the Online +Distributed Proofreading Team at https://www.pgdp.net (This +file was produced from images generously made available +by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) at +http://gallica.bnf.fr) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need are critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact +information can be found at the Foundation's web site and official +page at https://pglaf.org + +For additional contact information: + Dr. Gregory B. Newby + Chief Executive and Director + gbnewby@pglaf.org + + +Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation + +Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide +spread public support and donations to carry out its mission of +increasing the number of public domain and licensed works that can be +freely distributed in machine readable form accessible by the widest +array of equipment including outdated equipment. Many small donations +($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt +status with the IRS. + +The Foundation is committed to complying with the laws regulating +charities and charitable donations in all 50 states of the United +States. 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Donations are accepted in a number of other +ways including including checks, online payments and credit card +donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate + + +Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic +works. + +Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm +concept of a library of electronic works that could be freely shared +with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project +Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. + + +Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed +editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. +unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily +keep eBooks in compliance with any particular paper edition. + + +Most people start at our Web site which has the main PG search facility: + + https://www.gutenberg.org + +This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, +including how to make donations to the Project Gutenberg Literary +Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to +subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. + + +</pre> + +</body> +</html> diff --git a/LICENSE.txt b/LICENSE.txt new file mode 100644 index 0000000..6312041 --- /dev/null +++ b/LICENSE.txt @@ -0,0 +1,11 @@ +This eBook, including all associated images, markup, improvements, +metadata, and any other content or labor, has been confirmed to be +in the PUBLIC DOMAIN IN THE UNITED STATES. + +Procedures for determining public domain status are described in +the "Copyright How-To" at https://www.gutenberg.org. + +No investigation has been made concerning possible copyrights in +jurisdictions other than the United States. 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