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+The Project Gutenberg EBook of La cuerda del ahorcado, by
+Pierre Alexis Ponson du Terrail
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La cuerda del ahorcado
+ Últimas aventuras de Rocambole: I El Loco de Bedlam
+
+Author: Pierre Alexis Ponson du Terrail
+
+Translator: F. Corona Bustamante
+
+Release Date: January 3, 2009 [EBook #27695]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CUERDA DEL AHORCADO ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at http://www.pgdp.net
+
+
+
+
+
+
+
+
+
+LA CUERDA
+
+DEL AHORCADO
+
+PARIS--TIP. DE GARNIER HERMANOS, 6, RUE DES SAINTS-PÈRES
+
+PONSON DU TERRAIL
+
+LA CUERDA
+
+DEL
+
+AHORCADO
+
+ÚLTIMAS AVENTURAS DE ROCAMBOLE
+
+_(Nuevo episodio)_
+
+TRADUCCION
+
+DE
+
+F. CORONA BUSTAMANTE
+
+I
+
+EL LOCO DE BEDLAM
+
+PARIS
+
+LIBRERÍA DE GARNIER HERMANOS
+
+CALLE DES SAINTS-PÈRES, 6
+
+1889
+
+
+
+
+ROCAMBOLE
+
+(NUEVO EPISODIO)
+
+LA CUERDA DEL AHORCADO.
+
+
+
+
+I
+
+
+Los hundimientos del subterráneo continuaban con mayor violencia.
+
+La bóveda de la galería se desprendía acá y allá en pedazos enormes, que
+se deshacían al caer y cerraban todas las salidas.
+
+El suelo rugía y temblaba sin interrupción.
+
+Hubiérase creído presenciar uno de esos espantosos terremotos de las
+tierras volcánicas del Nuevo Mundo, que destruyen ciudades enteras.
+
+Vanda había caído de rodillas, y elevaba sus plegarias al cielo.
+
+Paulina, estrechamente enlazada a Polito, le decía:
+
+--¡Al menos moriremos juntos!
+
+Milon bramaba de furor y blandía sus puños enormes repitiendo:
+
+--¡Ah! los infames fenians!... ¡Los miserables!
+
+En cuanto a Marmouset, callado y sombrío, contemplaba a su jefe.
+
+Rocambole permanecía de pie, tranquilo y con la frente erguida; y
+parecía esperar el fin de aquel cataclismo con la serenidad del hombre
+que no teme la muerte, y que por una especie de fanatismo heroico, no
+cree deber llegar hasta haber cumplido su misión sobre la tierra.
+
+En fin, la conmoción cesó poco a poco; el ruido fue disminuyendo, y las
+piedras de la bóveda dejaron de caer.
+
+--¡Adelante! dijo entonces Rocambole.
+
+Vanda se levantó lanzando fuego por los ojos.
+
+--¡Ah! exclamó, nos hemos salvado.
+
+--Todavía no, respondió Rocambole. Pero sigamos adelante.
+
+El subterráneo estaba obstruido por enormes pedazos de piedra, tierra y
+casquijo, desprendidos de la bóveda y de las paredes de la galería.
+
+Sin embargo, Rocambole, ayudado por William y Milon, todos tres armados
+de piquetas, abrió paso entre aquellos escombros.
+
+Sus demás compañeros, repuestos ya de su alarma, le seguían de cerca.
+
+Así marcharon una centena de pasos.
+
+Pero al cabo de ellos, Rocambole se detuvo de pronto.
+
+Acababa de llamar su atención un objeto voluminoso que se hallaba a un
+lado de la galería.
+
+Aquel objeto era un tonel.
+
+Y este tonel estaba lleno de pólvora.
+
+Era fácil convencerse examinando una mecha azufrada que salía de la
+espita aplicada al agujero del tonel, y que tendría medio pie de largo.
+
+¿Qué hacía allí aquel barril?
+
+¿Quién lo había puesto en aquel sitio?
+
+¿Conocían por ventura los fenians aquel paso subterráneo?
+
+Marmouset se había aproximado también, y así como su jefe, examinaba con
+asombro aquel barril, y parecía hacerse las mismas preguntas.
+
+Vanda y los demás permanecían a cierta distancia.
+
+Rocambole guardó silencio por algunos instantes y dijo al fin:
+
+--Es imposible que los fenians hayan traído aquí este barril.
+
+--¿Quién queréis que sea entonces, capitán? preguntó Marmouset.
+
+Rocambole iba y venía alrededor del tonel y lo examinaba detenidamente.
+
+En fin su frente pareció serenarse y la sonrisa volvió a sus labios.
+
+--Amigos míos, dijo, en la época en que este barril ha sido trasportado
+aquí, ni nosotros ni nuestros padres habíamos nacido.
+
+--¡Es posible! murmuró Marmouset.
+
+--Esta pólvora tiene doscientos años, continuó Rocambole.
+
+--¿Creéis?
+
+--Ved el tonel, examinadlo. La madera está carcomida y se deshace al
+tocarla.
+
+--Es verdad, dijo Marmouset.
+
+--No toques a la mecha, añadió el jefe: está seca hasta un punto que se
+reduciría a polvo.
+
+--Y esa pólvora, dijo Polito, que no había hecho grandes estudios en la
+materia, no debe ser peligrosa que digamos.
+
+--¿Lo crees así?
+
+Y al decir esto, Rocambole miró sonriéndose al pilluelo de París.
+
+--¡Toma! exclamó Polito, una pólvora tan vieja debe estar aventada.
+
+--Te engañas, hijo mío.
+
+--¡Ah!
+
+--Es diez veces más violenta que la pólvora nueva.
+
+--¡Demonio! Entonces es necesario poner cuidado.
+
+--¿En qué?
+
+--En no acercar las luces.
+
+--¿Por qué razón?
+
+--¡Bah! ya lo sabéis!... ¡después de lo que nos acaba de suceder!.....
+
+--Dejemos ahí esa pólvora y sigamos adelante, dijo Rocambole.
+
+Y continuaron su camino.
+
+--La galería bajaba, como sabemos, en rampa, y ya desde este punto, la
+pendiente se hacía cada vez más sensible.
+
+Esto era una prueba de que se acercaban cada vez más al Támesis.
+
+Pero de repente, Rocambole se detuvo de nuevo.
+
+--¡Ah! exclamó, esto es lo que yo temía.
+
+La galería subterránea estaba cerrada por un enorme peñasco que se había
+desprendido de la bóveda, y que formaba una puerta impracticable.
+
+--¡Nos hallamos encerrados! murmuró Vanda acometida de un nuevo terror.
+
+Rocambole no respondió y se quedó suspenso por algunos instantes.
+
+Su última esperanza acababa de desvanecerse.
+
+El camino estaba cerrado, y volver para atrás era igualmente imposible.
+
+Y aun no siéndolo, hubiera sido además insensato, pues era exponerse a
+caer en manos de los agentes de policía, los cuales, pasado el primer
+momento de estupor, no dejarían de invadir aquellos subterráneos tan
+singularmente descubiertos, y cuya existencia había ignorado hasta
+entonces la generación actual.
+
+--¡Vamos pues! dijo Rocambole después de algunos momentos de silencio,
+es necesario vencer o morir.
+
+--Soy bastante fuerte, dijo Milon, pero no seré yo quien me encargue de
+empujar ese pequeño guijarro.
+
+--Si se pudiera socavar..... observó Marmouset.
+
+--¿Con qué? No tenemos las herramientas necesarias.
+
+--Es verdad.
+
+--Y además, es peña viva.....
+
+--¡Ah! exclamó Vanda, ¡mi corazón me lo decía!..... estamos condenados a
+morir aquí.
+
+--Es posible, dijo Rocambole.
+
+Paulina se echó de nuevo en los brazos de Polito.
+
+Pero este, al mismo tiempo que la estrechaba convulsivamente, le decía:
+
+--No llores, amiga mía; el caso no es tan desesperado; ¿no ves la calma
+de ese hombre?....
+
+En efecto, Rocambole estaba tan tranquilo en este momento, como si se
+encontrase aun en la sala del gobernador de Newgate.
+
+--Marmouset, dijo en fin, y tú Milon, escuchadme.
+
+--Decid, capitán.
+
+--¿No oís un ruido sordo?
+
+--Sí.
+
+--Es el Támesis, que se halla a poca distancia de nosotros.
+
+--En efecto, así parece, dijo Milon.
+
+--Examinad ahora la bóveda de esta galería... ¿Veis? está abierta en la
+roca.
+
+--Sí, en la peña viva, repuso Marmouset, y como el enorme trozo que se
+ha desprendido es de la misma materia, no hay medio de pasar adelante.
+
+--Esperad, añadió Rocambole. Uno y otro habéis manejado comúnmente en
+vuestra vida las armas de fuego, ¿no es verdad?
+
+--¡Pardiez! exclamó Marmouset.
+
+--Pues bien, seguid con atención mi razonamiento. Supongamos dos cosas:
+la primera, que esta parte de la galería está muy cerca del Támesis.
+
+--Eso es seguro, dijo Milon.
+
+--Supongamos además que siendo como es de granito y siguiendo en línea
+recta, es como el cañon de un fusil.
+
+--Bien, repuso Marmouset.
+
+--Y que ese enorme peñon que tenemos delante y que nos cierra el camino,
+es un proyectil.
+
+--¡Bah! empiezo a no comprender! dijo Milon.
+
+--Dado pues el cañon y el proyectil, prosiguió Rocambole, no perdamos de
+vista que poseemos pólvora.
+
+--¡Ah! ¿Queréis hacer saltar el peñon?
+
+--No, pero quiero lanzarlo hacia adelante.
+
+--¡Ah!
+
+--Y empujarlo hasta el fin de la galería, de donde caerá al Támesis.
+
+--Eso me parece difícil, repuso Marmouset.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque la pólvora, no encontrando cerrado el tubo por esta parte, no
+tendrá punto de apoyo, y todo lo que conseguiremos con una nueva
+explosión será ocasionar otro hundimiento que nos entierre vivos esta
+vez.
+
+--Marmouset tiene razón, dijo Vanda.
+
+--No tiene razón, dijo fríamente Rocambole, pues no hay inconveniente
+cuando se sabe obviarlo.
+
+Todos le miraron con ansiedad.
+
+Pero él, siempre tranquilo e impasible, continuó fríamente dirigiéndose
+a Marmouset:
+
+--Encuentras que falta la fuerza de resistencia, ¿no es verdad?
+
+--Sí, la fuerza de resistencia que la pólvora encuentra en la recámara
+de un cañon, y que la obliga a producir su expansión hacia adelante.
+
+--Pues bien, nada hay más sencillo que obtener eso.
+
+--¡Ah!
+
+--Milon, tú y yo vamos a empujar el barril hasta aquí, y a aplicarlo
+contra el peñon, con la mecha hacia atrás, bien entendido.
+
+--¿Y después? preguntó Marmouset.
+
+--Después amontonaremos contra el barril todas las piedras y peñascos
+más pequeños que tenemos a mano, todos los materiales que se han
+desprendido de la galería.
+
+--Y levantaremos así una especie de muralla detrás del barril, ¿no es
+verdad, capitán? dijo Milon.
+
+--Efectivamente, y construiremos esa muralla seis veces más espesa que
+el peñasco que queremos desalojar.
+
+--¿Y cuántas horas creéis que nos tomará semejante trabajo?
+
+--Seis horas al menos.
+
+--¡Oh! exclamó Vanda, es inútil. Antes de seis horas..... ¿qué digo?
+antes de una hora tal vez, estaremos perdidos sin remedio.
+
+--¿Y por qué razón?
+
+--Porque la policía y la tropa van a invadir los subterráneos.
+
+Rocambole hizo un movimiento de impaciencia.
+
+--Estáis en un error, dijo. En primer lugar, detrás de nosotros todo es
+ruinas, y ese impedimento que nos corta toda retirada, nos protege al
+mismo tiempo contra la policía. En segundo lugar, es más que probable
+que nos crean muertos.
+
+--¡Ah, es un grano de anís, seis horas! dijo Milon desalentado.
+
+Rocambole se echó a reír.
+
+--¿Te parece demasiado tiempo? dijo.
+
+--¡Toma!.....
+
+--Pues bien, supón que el muro de que se trata está ya construido.
+
+--Bien.
+
+--Y que no queda más que hacer que poner fuego al barril.
+
+--¿Y qué?
+
+--Tendríamos que esperar forzosamente siete u ocho horas.
+
+Y como todos le miraban sin que nadie pareciese comprenderlo:
+
+--El ruido sordo y continuo que oímos, añadió, nos prueba que estamos
+cerca del Támesis.
+
+--Sí, dijo Milon.
+
+--Y es la hora de la marea: de consiguiente nos es necesario esperar a
+que haya bajado el río.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque el trozo de roca que tenemos a la vista, en vez de ser
+impulsado hacia adelante, encontrará una fuerza de resistencia
+invencible en la columna de aire que aprisiona el río, y que existirá
+hasta que haya descendido más abajo del orificio del subterráneo.
+
+--Todo eso es exacto, dijo Marmouset, pero me queda aún una objeción.
+
+--Veamos.
+
+--¿Cómo pegaremos fuego al barril, luego que se halle encerrado entre el
+peñon y el terraplén que vamos a construir?
+
+--Por medio de la mecha, que haremos pasar entre las piedras.
+
+--Pero esa mecha es demasiado corta.
+
+--La alargaremos con un trozo de cualquiera de nuestras camisas cortada
+en tiras.
+
+--Ya me había ocurrido también esa idea; pero la mecha no podrá nunca
+ser tan larga como lo exige la seguridad del que la pegue fuego.
+
+--Eso no te importa, dijo Rocambole.
+
+--¿Eh? exclamó Marmouset.
+
+--Una persona basta para poner fuego, y esa persona seré yo.
+
+--¿Quién?... ¡vos! exclamaron a la vez Milon, Vanda y Marmouset.
+
+--Yo, repitió tranquilamente Rocambole, sonriéndose de una manera
+desdeñosa. He sido y soy aún, según vosotros, vuestro jefe. En su
+consecuencia, cuando yo ordeno debéis obedecer. ¡Manos a la obra!
+
+
+
+
+II
+
+
+Esta órden no tenía réplica para aquellos hombres acostumbrados toda su
+vida a seguir las inspiraciones de un jefe que había logrado
+fanatizarlos.
+
+En cuanto a William y Polito se hallaban dominados por aquella situación
+extraña.
+
+Además, la hora del peligro estaba lejos aún.
+
+Así Marmouset se contentó con inclinarse hacia Milon, diciéndole al
+oído:
+
+--Trabajemos en levantar el terraplén, y luego veremos.
+
+--Eso es, repuso Milon.
+
+Y se pusieron a la obra.
+
+Ya sabemos que además de Marmouset, de Milon y de Vanda, de Polito y de
+Paulina, había además otras tres personas en el subterráneo.
+
+Una de ellas era el marinero William, a quien había vencido en otro
+tiempo el Hombre gris.
+
+Después, la Muerte de los Bravos, y en fin Juan el Carnicero, que un
+tiempo llamaron en el presidio Juan el Verdugo.
+
+Estos no hubieran osado discutir, ni por un instante, una órden del
+jefe.
+
+Rocambole hizo una seña, y los tres volvieron atrás en busca del barril
+de pólvora.
+
+Milon los siguió inmediatamente.
+
+El barril era muy pesado, pero empujado metódicamente por aquellos
+cuatro hombres, fue al fin arrancado del sitio que ocupaba hacía
+doscientos años.
+
+Arrimáronlo pues a la peña, y lo volcaron al pie, dejando la mecha hacia
+atrás.
+
+--Ahora, a construir el muro, dijo Rocambole.
+
+Y consultó su reloj.
+
+Todos llevaban antorchas encendidas.
+
+Rocambole ordenó apagarlas, como ya lo habían hecho los tres que le
+habían ayudado a trasportar el barril.
+
+--Una sola basta, añadió apoderándose de la que tenía Marmouset y
+entregándola a Paulina, que debía alternar con Vanda para alumbrar a
+los trabajadores.
+
+--El capitán es precavido, murmuró Milon.
+
+--Hace bien, respondió Marmouset en voz baja. Estamos obligados a
+permanecer aquí siete u ocho horas al menos, y si gastamos todas las
+antorchas a la vez, corremos el riesgo de quedarnos en tinieblas.
+
+En seguida, dando Rocambole el ejemplo, todos pusieron manos a la obra.
+
+Los peñascos y escombros esparcidos acá y allá, fueron trasportados por
+los compañeros de Rocambole, y a medida que llegaban, este y Milon,
+haciendo el oficio de albañiles, los iban colocando, igualándolos con
+sus piquetas en caso de necesidad, y afirmándolos con tierra y casquijo.
+
+El muro subía poco a poco.
+
+Cuando llegó a dos pies del suelo, tomaron la mecha con precaución y la
+alargaron añadiendo la camisa de algodón de Juan el Carnicero, cortada
+en tiras muy delgadas.
+
+Después la hicieron pasar por encima del muro, dejándola colgar hacia
+fuera.
+
+Rocambole dispuso alrededor de ella varias piedras pequeñas, formando
+así en todo el espesor del muro un estrecho agujero semejante al oído de
+un cañon.
+
+Hecho esto, y protegida así perfectamente la mecha, continuaron con
+grande actividad el muro.
+
+Cada uno traía a toda prisa su piedra, y la muralla iba subiendo,
+subiendo... más rápidamente de lo que habían creído.
+
+Cuatro horas después, tocaba ya a lo alto de la bóveda.
+
+De este modo, quedó encerrado el barril de pólvora entre el peñon que
+obstruía el subterráneo y el muro o terraplén que acababan de construir,
+y que tendría diez o doce pies de espesor.
+
+Según los cálculos de Rocambole, debía tener una fuerza de resistencia
+triple de la del peñasco.
+
+Concluido todo, Rocambole consultó su reloj.
+
+--¿Ha llegado el momento? preguntó Milon.
+
+--No, todavía no, repuso Rocambole.
+
+--Sin embargo hay un buen trozo de tiempo que trabajamos.
+
+--Cuatro horas solamente.
+
+--¡Ah!
+
+--Y la marea no ha bajado todavía.
+
+Milon suspiró y guardó silencio por algunos instantes.
+
+--¿Cuánto tiempo nos queda? dijo en fin.
+
+--Tres horas.
+
+--¡Ah! en ese caso los policemen tienen tiempo de venir.....
+
+--Es de esperar que no vengan, dijo Rocambole con calma.
+
+Y se sentó en una de las piedras que habían quedado sin empleo en medio
+de la galería.
+
+Todos sus compañeros lo rodearon en seguida.
+
+--Prestadme ahora atención, dijo, y preparaos a obedecerme sin discutir
+mis órdenes.
+
+A estas palabras se siguió un profundo silencio. Hubiérase podido oír
+volar una mosca en el subterráneo.
+
+Rocambole prosiguió:
+
+--Creo firmemente que lograremos salir de aquí. Sin embargo, puedo
+engañarme en mis cálculos.
+
+--No me lo parece, dijo Marmouset.
+
+--Ni a mí tampoco, pero en fin es necesario suponerlo todo.
+
+--Bueno, murmuró Milon.
+
+--Si no podemos lanzar el peñasco hacia el río, dirigiendo así la fuerza
+de proyección al aire libre, estamos expuestos a un nuevo hundimiento.
+
+--Y entonces, dijo Vanda, pereceremos todos bajo los escombros.
+
+--Tal vez sí y tal vez no, repuso Rocambole.
+
+Y sonriéndose tristemente, añadió:
+
+--Cuando llegue la hora de poner fuego a la mecha, os iréis todos al
+otro extremo del subterráneo, y no os detendréis hasta llegar a la sala
+circular donde nos esperaba esta joven.
+
+Y designó a Paulina con el gesto.
+
+--Pero, ¿y vos, capitán?
+
+--No se trata de mí ahora. Os hablo y debéis escucharme.
+
+Estas palabras fueron pronunciadas con tono duro e imperioso, y todos
+bajaron la cabeza.
+
+--La explosión tendrá lugar, continuó. Entonces, una de dos cosas: o el
+peñasco será violentamente lanzado hacia adelante, como una bala de
+cañon.......
+
+--O seremos todos aplastados, añadió Marmouset.
+
+--Vosotros no; yo solo.
+
+--Eso es precisamente lo que no queremos, dijo Vanda.
+
+--Pero eso es absolutamente lo que yo quiero.
+
+--Hay sin embargo una cosa muy sencilla, murmuró Milon.
+
+--¿Cuál?
+
+--Echar a la suerte el que debe pegar fuego.
+
+--Tienes razón en apariencia, dijo Rocambole.
+
+--Ya veis...
+
+--Pero no la tienes en realidad.
+
+--¿Por qué? preguntó Milon.
+
+--Porque si se arruina esta parte de la galería, todo camino quedará
+cerrado para los que se hallen en la sala circular.
+
+--Bien, pero.....
+
+--La fuga será imposible, todos caerán en manos de la policía, y si yo
+me hallo entre ellos seré ahorcado. Ahora bien, morir por morir,
+prefiero morir aquí.
+
+Este razonamiento era tan lógico, que nadie replicó una palabra.
+
+--Vosotros, por el contrario, prosiguió Rocambole, no sois culpables, ni
+estáis incriminados; y aun admitiendo que en el primer momento os pongan
+presos, no os costará trabajo alcanzar la libertad.
+
+--¿Quién sabe? dijo Milon.
+
+--Conozco la ley inglesa, repuso Rocambole, y estoy seguro de lo que
+digo.
+
+--¿Y qué nos importan la vida y la libertad si vos morís? exclamó Vanda.
+
+--Continuaréis mi obra, dijo fríamente Rocambole.
+
+Milon se engañó sobre el sentido de estas palabras.
+
+--¡Ah! no!... lo que es eso, no! dijo con cólera, basta con lo hecho por
+los fenians... por esos miserables que son causa.....
+
+--¡Silencio! Milon; basta de necedades! dijo Rocambole con acento
+imperioso.
+
+Y volviéndose a Vanda, añadió:
+
+--Tú, escúchame.
+
+--Decid.
+
+--Si la hipótesis de que hablo llega a realizarse; si quedo enterrado en
+estas ruinas, y si vosotros lográis salir de aquí, presos o no; tan
+luego como seas dueña de tus acciones, te pondrás inmediatamente en
+busca de miss Ellen.
+
+--Se halla en el vapor que nos espera a la salida del subterráneo.
+
+--Ya lo sé. Pero como no puede esperarnos indefinidamente, la buscarás
+donde quiera que se halle.
+
+--Bien, ¿y qué haré!
+
+--Iréis juntas a Rotherhithe, al otro lado del Támesis, cerca del túnel.
+
+--Bueno, repuso de nuevo Vanda.
+
+--Allí buscaréis Adam street, una callejuela estrecha y sombría que os
+haréis indicar, y entraréis en la casa señalada con el número 17.
+
+--Muy bien.
+
+--En el tercer piso de esa casa vive una pobre vieja que llaman
+Betzy-Justice. Procurarás hablarla, y le presentarás esto.
+
+Y Rocambole sacó al mismo tiempo una pequeña medalla de plata que
+llevaba suspendida al cuello con un cordón de seda.
+
+--¿Y después? preguntó Vanda.
+
+--Entonces Betzy-Justice te dará unos papeles.
+
+--¡Ah! ¿y deberé leerlos?
+
+--Sí, y por ellos sabréis, tú y mis demás compañeros, lo que os queda
+que hacer.
+
+--Está bien, dijo Vanda.
+
+Rocambole consultó de nuevo la hora.
+
+--¿Qué día del mes es hoy? preguntó.
+
+--El 14, respondió Marmouset.
+
+El jefe pareció reflexionar por algunos instantes.
+
+--Me había engañado, dijo en fin; la marea avanza hoy una hora.
+
+--¡Ah!
+
+--Y en este momento debe ya estar libre el orificio de la galería.
+
+--Entonces..... ¿ha llegado el momento? preguntó Vanda temblando.
+
+--Dentro de diez minutos.
+
+Milon se arrojó entonces a los pies de Rocambole.
+
+--Capitán, dijo, en nombre de Dios concededme una gracia.
+
+--Habla.
+
+--Permitidme permanecer a vuestro lado.
+
+--Sea, dijo Rocambole.
+
+Milon lanzó un grito de alegría.
+
+Entonces el jefe se acercó a Vanda y la estrechó afectuosamente entre
+sus brazos, y luego abrazó sucesivamente a cada uno de sus compañeros.
+
+--¡Ahora, alejaos! dijo.
+
+Y todos obedecieron.
+
+Vanda se alejó también, pero volviéndose a cada paso.
+
+--¡Más de prisa! gritó Rocambole.
+
+Después, cuando todos desaparecieron a lo lejos, se volvió a Milon y le
+dijo:
+
+--¿Estás pronto?
+
+--Ahora y siempre, respondió el coloso.
+
+--¿No tienes repugnancia en ir de este modo a la eternidad?
+
+--Con vos, ninguna.
+
+--Está bien. En ese caso..... ¡en camino!
+
+Y diciendo esto, Rocambole aproximó la antorcha a la mecha y la pegó
+fuego.
+
+En seguida se cruzó de brazos y esperó.
+
+Milon permaneció tan impasible como él.
+
+Y la mecha en tanto ardía lentamente, y el fuego llegaba ya al muro que
+la separaba del barril...
+
+
+
+
+III
+
+
+Vanda se había vuelto muchas veces, y se iba quedando atrás, mientras
+que los compañeros de Rocambole se alejaban del barril de pólvora y se
+refugiaban en la sala circular.
+
+--¡Más de prisa! había gritado el jefe, ¡más de prisa!
+
+Y Marmouset, que iba al frente de todos, había precipitado el paso.
+
+Así llegaron a la sala circular.
+
+Marmouset dijo entonces a Vanda:
+
+--Estamos a cuatrocientos metros de distancia del barril; pero como esa
+galería subterránea va en línea recta, podemos ver desde aquí la
+explosión.
+
+Dicho esto, fue a fijar la antorcha entre dos piedras, dejándola a su
+espalda, y entonces pudieron ver a Rocambole y Milon a lo lejos, gracias
+a la claridad de la antorcha que habían conservado.
+
+Ambos se hallaban de pie e inmóviles, esperando la explosión.
+
+Vanda temblaba como una azogada.
+
+Pero no por ella, pues más de una vez había probado ya su heroísmo y su
+desprecio de la vida; sino por Rocambole, a quien amaba siempre, a pesar
+de haber renunciado hacía tiempo a su amor.
+
+En esto trascurrían los minutos.
+
+Minutos que parecían siglos en situación tan angustiosa.
+
+--¡Oh! es demasiado largo! decían los otros.
+
+--No, respondió Marmouset, la mecha es larga y arde lentamente; es
+necesario esperar que se consuma.
+
+Y añadió volviéndose de repente:
+
+--Echaos todos en tierra.
+
+--¡Por qué? preguntó la Muerte de los Bravos.
+
+--Porque la explosión va a haceros perder pie violentamente, y si
+esperáis ese momento, arriesgáis romperos un brazo o una pierna.
+
+Todos obedecieron, excepto Vanda.
+
+--Yo quiero ver lo que sucede, dijo.
+
+Y continuaba siempre con los ojos fijos en Milon y Rocambole, que le
+aparecían en lontananza, en medio del círculo de luz que formaba la
+antorcha, como dos seres idos como a una pequeñez fantástica.
+
+--¡Pues bien!... yo quiero ver igualmente, dijo Marmouset.
+
+Y como Vanda, permaneció de pie.
+
+Pero en aquel momento la mecha inflamada se puso en contacto con el
+barril.
+
+Jamás explosión tan formidable había llegado a oídos humanos.
+
+La conmoción fue tal que Vanda y Marmouset cayeron la faz contra tierra,
+violentamente empujados por una fuerza irresistible.
+
+Mas tal era su fuerza de voluntad, que a pesar de tan terrible caída,
+permanecieron con los ojos abiertos.
+
+¡Oh! milagro!
+
+En lugar de la antorcha que alumbraba a Rocambole y a su compañero y que
+se había apagado bruscamente, apareció al otro extremo del subterráneo
+una luz argentada, redonda como la luna.
+
+El barril de pólvora, al saltar como una mina, había al mismo tiempo
+echado la muralla para atrás y lanzado el peñasco hacia adelante.
+
+Rocambole no se había engañado en sus cálculos: la galería había hecho
+el oficio de un cañon.
+
+Aquella luz que brillaba a lo lejos era la del día, el día a orillas del
+Támesis.
+
+Casi al mismo instante, dos sombras se agitaron en el suelo.
+
+Eran Milon y Rocambole que, echados también violentamente a tierra, se
+levantaban vivamente.
+
+La voz del capitán llegó a los oídos de Marmouset y de Vanda.
+
+--¡Adelante! gritaba, adelante!
+
+Y le vieron, así como a Milon, que se lanzaban a la carrera hacia el
+punto luminoso, es decir, hacia el orificio de la galería.
+
+Los demás compañeros de Marmouset y de Vanda se habían levantado
+igualmente.
+
+--¡Adelante! repitió Marmouset.
+
+Y todos corrieron para ir a reunirse con Rocambole y Milon.
+
+Pero en el mismo instante un ruido terrible, como si se desplomase todo
+el subterráneo, se dejó oír delante de ellos; una formidable columna de
+viento pasó sobre sus cabezas como una tromba..... y la luz blanca
+desapareció de golpe.
+
+El suelo seguía temblando, como hacía algunas horas, y Marmouset que iba
+delante de todos, se detuvo bañada en sudor la frente.
+
+Era la bóveda de la galería que se desplomaba de nuevo, amontonando
+enormes trozos de piedra que cerraban por segunda vez el subterráneo.
+
+Un terror indescriptible se apoderó esta vez de los compañeros de
+Rocambole.
+
+Las antorchas se habían apagado, y las más profundas tinieblas envolvían
+a Marmouset, a Vanda y los que los seguían.
+
+La trepidación del suelo continuaba, y por momentos se oían crujidos
+sordos a corta distancia.
+
+--¡Estamos perdidos! exclamó Vanda.
+
+--¿Quién sabe? repuso Marmouset.
+
+Su antorcha se había apagado, pero la conservaba en la mano.
+
+--Ante todo es necesario ver, dijo.
+
+Y sacando su caja de fósforos, encendió de nuevo la antorcha.
+
+Los crujidos de la bóveda habían cesado, el suelo no temblaba bajo sus
+pies, y todo había vuelto a entrar en silencio.
+
+--¡Adelante! repitió Marmouset.
+
+--¡Adelante! gritó Vanda.
+
+Polito llevaba en brazos a su amada Paulina, que se había desmayado de
+miedo.
+
+Marmouset, con la antorcha en la mano, iba siempre al frente de la
+reducida tropa.
+
+Así llegaron al sitio donde había estallado el barril, y pasaron sobre
+los escombros de la muralla.
+
+Desde allí se veían las paredes de la galería destrozadas acá y allá por
+el paso del peñasco que había caído al Támesis.
+
+--Sigamos adelante, dijo Marmouset.
+
+Y continuaron avanzando.
+
+En fin, a los pocos minutos, llegaron al paraje donde la luz del cielo
+había desaparecido de repente.
+
+Un enorme peñon, todavía mayor que el primero, se había desprendido de
+la bóveda, y cerraba la galería formando un muro impracticable.
+
+Marmouset y Vanda se quedaron mirándose, pálidos, mudos, temblando de
+emoción.
+
+La misma pregunta venía a sus labios, y ni uno ni otro se atrevían a
+hacerla.
+
+¿Qué había sido de Rocambole?
+
+¿Había perecido acaso en aquel hundimiento?
+
+¿O bien el peñon había caído detrás de él, separándolo de sus
+compañeros, pero dejándole tiempo suficiente para llegar al Támesis?
+
+En fin, Vanda pareció salir de su abstracción y pronunció una palabra,
+una sola palabra.
+
+--¡Esperemos! dijo.
+
+--Esperemos, repitió Marmouset.
+
+Y ambos miraron a sus compañeros que parecían anonadados, poseídos de un
+desaliento mortal.
+
+--Amigos míos, les dijo Marmouset, no hay que pensar siquiera en seguir
+adelante: ya lo veis, el camino está cerrado.
+
+--Pues bien, dijo Juan el Verdugo, volvamos para atrás, y si vienen las
+gentes de policía..... ya veremos.
+
+Vanda no hizo la menor observación: esta última catástrofe la había
+anonadado, y su imaginación no sabía fijarse sino en la horrible duda
+que la oprimía.
+
+--¿Rocambole estaba vivo o muerto?
+
+Esta era su sola preocupación, su única idea. Lo demás le era
+indiferente.
+
+La Muerte de los Bravos dijo a su vez:
+
+--No me queda duda, el capitán y Milon han podido salvarse.
+
+Marmouset no respondió a esta aserción.
+
+Volvieron pues para atrás, y se detuvieron de nuevo en la sala circular.
+Marmouset dio el ejemplo, y colocándose en medio de sus compañeros,
+dijo:
+
+--Ahora, amigos míos, acordemos entre todos el partido que debernos
+tomar.
+
+Y señalando con la mano la galería central, por donde algunas horas
+antes habían venido de Newgate, añadió:
+
+--Ya sabemos adónde ese camino conduce.
+
+--¡Mil gracias! dijo el marinero William, ¿queréis acaso que vayamos a
+entregarnos a los policemen?
+
+--No arriesgaríamos en ello gran cosa.
+
+--Arriesgaríamos en primer lugar el ser estrechamente encerrados.
+
+--Yo me haría poner en libertad bien pronto.
+
+--Vos, tal vez, pero yo..... que soy Inglés.
+
+Polito había colocado a Paulina en tierra, sosteniéndola entre sus
+brazos; y la pobre joven empezaba a volver en sí, y preguntaba qué era
+lo que había pasado.
+
+Polito la tranquilizó como pudo, y viéndola ya en estado de sostenerse,
+tomó una antorcha y la encendió en la que llevaba Marmouset, y dijo
+adelantándose:
+
+--Voy a explorar un poco ese camino.
+
+Y entró por la galería.
+
+Pero no había andado cincuenta pasos, cuando volvió para atrás y vino a
+reunirse con sus compañeros.
+
+--No debemos perder el tiempo en discurrir sobre cosas inútiles, dijo.
+
+--¿Eh? exclamó Marmouset.
+
+--No hay nada que temer de la policía.
+
+--¿Qué quieres decir?
+
+--Que una parte de esa galería se ha arruinado y se halla perfectamente
+cerrada.
+
+--¡Ah!
+
+--Lo que hace que estamos enterrados aquí.
+
+--Enterrados, dijo la Muerte de los Bravos, y condenados a morir de
+hambre.
+
+Marmouset se encogió de hombros.
+
+--¡Bah! dijo con desdén, debemos fiar en nuestra estrella que nos ha
+favorecido hasta ahora.
+
+Todos se quedaron mirándolo.
+
+--Ahí tenéis otra galería que no hemos explorado aún, añadió.
+
+--¡Es verdad! dijo Vanda.
+
+--¿Quién sabe adónde conduce?
+
+--Veamos de todos modos.....
+
+Y Marmouset sacudió su antorcha y penetró por la tercera galería.
+
+Esta, como sabemos, en vez de seguir un plano inclinado, subía al
+contrario poco a poco.
+
+Marmouset se volvió hacia sus compañeros.
+
+--Esta galería, dijo, que yo creía antes cegada, se divide en dos
+ramales, y sube de manera, que tal vez llegaremos pronto al nivel del
+suelo.....
+
+--Sigamos adelante, dijo la Muerte de los Bravos.
+
+Pero de repente, Marmouset se detuvo y apagó vivamente su antorcha.
+
+--¡Silencio! murmuró en voz baja.
+
+Polito se detuvo también a su vez diciendo:
+
+--¡Que nadie se mueva!
+
+En medio del profundo silencio que reinaba en aquellas catacumbas, un
+ruido extraño había llegado de pronto a oídos de Marmouset.
+
+Pero no un ruido sordo y lejano como el que produjeran los primeros
+hundimientos, ni el fragor del viento y del suelo agitados.....
+
+Aquel rumor, al principio indefinible, era el murmullo de voces humanas.
+
+¿Eran acaso los policemen?
+
+¿O bien algunos fenians que venían en busca del que habían prometido
+libertar?
+
+Y a tiempo que Marmouset se hacía esta pregunta y recomendaba el
+silencio a sus compañeros, las voces se hicieron más distintas y una luz
+apareció en el fondo de aquel subterráneo.
+
+Luego pudieron distinguir a un hombre que llevaba una linterna en la
+mano.
+
+Y Marmouset, después de un momento de duda, llegando al fin a reconocer
+a aquel hombre, exclamó:
+
+--¡Es Shoking!--¡Nos hemos salvado!
+
+
+
+
+IV
+
+
+Marmouset no se había engañado.
+
+El hombre que tan providencialmente llegaba, era Shoking en efecto.
+
+Shoking que venía con una linterna en la mano, alumbrando a otra persona
+que marchaba a su lado, y que Marmouset reconoció igualmente.
+
+Era uno de los jefes fenians que habían prometido salvar al Hombre
+gris.
+
+Marmouset al ver esto, se volvió hacia los que le seguían, y que también
+se habían parado a su ejemplo, y les dijo:
+
+--Podemos avanzar. Son amigos.
+
+Shoking se adelantaba en tanto, y acabó por percibirlos a su vez.
+
+Y reconociendo a Marmouset, lanzó un grito de alegría y vino a echarse
+en sus brazos.
+
+--¡Ah! exclamó, hace largo tiempo que os andamos buscando.
+
+--Así es, dijo el fenian.
+
+--Y grande era nuestro temor de que hubieseis perecido o de que os
+hallaseis enterrados vivos, prosiguió Shoking.
+
+Al mismo tiempo buscaba con la vista a Rocambole y, no hallándolo,
+exclamó:
+
+--Pero, ¿dónde está el Hombre gris?
+
+Marmouset movió tristemente la cabeza.
+
+Shoking dejó escapar un grito ahogado.
+
+--¿Muerto? murmuró.
+
+--Esperamos que así no sea, repuso Marmouset.
+
+--¡Cómo!... ¿Qué queréis decir? preguntó Shoking fijándose en Marmouset
+en el colmo de la ansiedad.
+
+Este le contó en dos palabras todo le que había pasado.
+
+Entonces volvió a aparecer la sonrisa en los labios de Shoking.
+
+--Estoy tranquilo, dijo.
+
+Y como Vanda, Marmouset y los demás le miraban con curiosa extrañeza, el
+buen Shoking añadió:
+
+--Yo he vivido largo tiempo en compañía del jefe, y puedo asegurar que,
+si no lo habéis visto muerto, es que se ha escapado de la catástrofe. Yo
+lo conozco.
+
+La confianza de Shoking se comunicó a todos los demás, excepto a Vanda
+que no participó de ella.
+
+Los más siniestros presentimientos seguían agitando su espíritu.
+
+--En fin, dijo Marmouset, ¿cómo habéis llegado hasta aquí?
+
+--Veníamos en busca vuestra, respondió el jefe fenian.
+
+--¡Ah!
+
+--Os habéis anticipado a nosotros, y contrariado de consiguiente mis
+planes. Si ha sucedido una desgracia, a nadie debéis culpar sino a
+vosotros mismos, dijo aquel hombre con una calma enteramente británica.
+
+Marmouset se sintió herido y se irguió con altivez.
+
+--¿Lo creéis así? dijo.
+
+--Sin duda, repuso el jefe fenian con la misma flema. Si no hubierais
+dudado de mi palabra..... no os hubierais puesto en acción.....
+
+--¡Veamos! dijo Shoking interviniendo, no es esta la ocasión ni el
+momento de empeñar una discusión: lo que importa es salir de aquí cuanto
+antes, pues puede desplomarse todavía alguna parte del subterráneo.
+
+--Pero, ¿por dónde habéis venido? preguntó Marmouset.
+
+--Por la tercera salida.
+
+Esto parecía indicar claramente que Shoking conocía las otras dos.
+
+Y como Marmouset al oírlo hiciese un gesto de sorpresa, el buen Shoking
+añadió:
+
+--Los fenians conocían mejor que vos la existencia del subterráneo.
+
+--¿De veras?
+
+--Y contaban volar una parte de Newgate, si no os hubierais dado tanta
+prisa.
+
+--Pero en fin, preguntó Marmouset, ¿cuál era su plan?
+
+--Voy a decíroslo, respondió el jefe fenian. Por nuestras órdenes, se
+habían colocado seis barriles de pólvora.
+
+--Bien.
+
+--Tres en los subterráneos, y los otros tres contra los muros mismos de
+la prisión.
+
+--¿Y después?
+
+--Como habéis visto, pusieron fuego a los de los subterráneos, que
+estaban destinados a derribar una parte de las casas de Old-Bailey.
+
+--¿Con qué objeto?
+
+--Con el de producir tal confusión y desorden que, haciendo volar de
+seguida los muros exteriores de Newgate, nos hubiera sido fácil sacar de
+allí al Hombre gris.--Uno solo de los barriles ha saltado.
+
+--¿Y los que estaban junto al muro de la cárcel?
+
+--Cuando hemos sabido que estabais con el Hombre gris en los
+subterráneos, nos hemos apresurado a arrancarles la mecha.
+
+--Pero entonces, ¿Old-Bailey se ha desplomado?
+
+--No.
+
+--¿Cómo pues?
+
+--Solamente una casa de Sermon Lane se ha venido abajo; pero el fracaso
+ha sido tal, que nadie ha podido comprender bien la causa de ese
+hundimiento espantoso.
+
+--Entonces..... ¿la cárcel de Newgate ha quedado en pie?
+
+--Sí, y han libertado al gobernador, que ha referido vuestra evasión. En
+su consecuencia han bajado a los subterráneos, pero han tenido que
+volverse atrás.
+
+--¿Por qué?
+
+--En primer lugar porque los hundimientos continuaban, y luego, porque
+el camino que habíais seguido se hallaba cerrado.
+
+--¡Ah! es verdad! dijo Marmouset recordando que Polito no había podido
+penetrar en aquella galería.
+
+Y después añadió:
+
+--Pero en fin, ¿vos habéis tomado otro camino?
+
+--Sin duda.
+
+--Entonces... ¿podemos salir de aquí?
+
+--Cuando queráis, dijo Shoking. Seguídme.
+
+Y echó a andar por el camino que había traído.
+
+Marmouset y los demás le siguieron de cerca, y al cabo de un cuarto de
+hora de marcha, se encontraron en fin al pie de una escalera.
+
+--¡Ah! dijo Marmouset, ¿adónde se sube por aquí?
+
+--A la bodega de un public-house.
+
+--Cuyo dueño es uno de los nuestros, añadió el jefe fenian.
+
+--¿Y dónde se halla situado ese public-house?
+
+--En Farringdon street.
+
+--En ese caso nos hallamos ahora al este de Newgate.
+
+--Así es.
+
+Shoking tomó por la escalera seguido de todos los demás.
+
+Vanda cerraba la marcha.
+
+Hubiérase dicho que la pobre joven dejaba su alma en aquellos
+subterráneos: de tiempo en tiempo, sin dejar de seguir a los otros,
+volvía hacia atrás la cabeza y murmuraba:
+
+--Tal vez a esta hora se halla destrozado y sangriento..... y respirando
+aún, enterrado bajo las piedras.......
+
+La escalera tendría unos treinta peldaños.
+
+Al llegar al último, la cabeza tocaba a una trampa que estaba echada en
+aquel momento.
+
+Shoking la levantó, y Marmouset que lo seguía se halló en la sala baja
+del public-house, donde todos se encontraron al fin reunidos.
+
+Los postigos de la tienda estaban cerrados.
+
+Además era ya bien entrada la noche, y el publican había despedido a sus
+parroquianos y se hallaba solo.
+
+Él buscó también con la vista al Hombre gris, y pareció admirarse de no
+verlo entre las numerosas personas que llegaban.
+
+Marmouset dijo entonces a Shoking:
+
+--Nos hallamos en Farringdon street, ¿no es esto?
+
+--Sí.
+
+--¿Más arriba o por bajo de Fleet street?
+
+--Más abajo.
+
+--Por consiguiente, muy cerca del Támesis, ¿no es así?
+
+--Ciertamente.
+
+--Pues bien, es necesario ponernos de seguida en busca del capitán.
+
+--Eso es tanto más fácil, repuso Shoking, cuanto que tengo una lancha
+cerca de Temple Bar.
+
+--Entonces partamos, dijo Marmouset.
+
+--Yo voy a acompañaros, dijo Vanda.
+
+--Y yo también.....
+
+--Y yo también... exclamaron a un tiempo los demás.
+
+--No, dijo Marmouset con tono de autoridad. Vosotros permaneceréis aquí
+y esperaréis a que yo vuelva.
+
+En ausencia del capitán, Marmouset era ciegamente obedecido. Así, todos
+bajaron la cabeza, y ninguno presentó la menor objeción.
+
+En cuanto a Polito, no disimuló su satisfacción de quedar allí tranquilo
+por algún tiempo, pues la pobre Paulina se hallaba destrozada de fatiga
+y mal repuesta aún de tan terribles emociones.
+
+Marmouset, Shoking y Vanda salieron pues del public-house, y se
+dirigieron por la ancha vía que toma al principio el nombre de calle y
+después el de camino de Farringdon.
+
+La noche era oscura y brumosa.
+
+Sin embargo, de vez en cuando un rayo de luna lograba desgarrar la
+niebla, y su dudosa claridad argentaba por un instante las sombrías
+calles de Londres.
+
+Esto explicaba aquella luz blanquecina que Marmouset y sus compañeros
+habían visto un momento después de la explosión, por el orificio del
+subterráneo.
+
+Vanda y sus dos compañeros descendieron pues a orillas del Támesis, y
+continuaron por el malecón hasta llegar al sitio donde Shoking tenía
+amarrado su barco.
+
+Todos entraron en él y Shoking tomó los remos.
+
+--Puesto que los fenians conocían los subterráneos, dijo entonces
+Marmouset, vos debéis saber sin duda dónde se halla la entrada de la
+galería que da al Támesis.
+
+--Vamos directamente hacia ella.
+
+--¿Está lejos? preguntó Vanda temblando.
+
+--Llegaremos dentro de diez minutos.
+
+Y Shoking se puso a remar vigorosamente.
+
+En fin la barca, que había tomado un momento el largo, se acercó poco a
+poco a la orilla, y Shoking, levantando los remos, la hizo derivar.
+
+La lancha fue a dar contra unas matas espesas que cubrían por aquella
+parte todo el ribazo.
+
+--Aquí es, dijo Shoking.
+
+Marmouset que tenía la vista penetrante, examinó las malezas y dijo
+volviéndose a Vanda:
+
+--Estoy convencido de que nadie ha pasado recientemente por aquí.
+
+--¡Oh! Dios mío!
+
+--El capitán y Milon no han salido del subterráneo.
+
+--¡Ah! dijo Vanda con acento desgarrador, ¡sin duda han perecido!
+
+Marmouset no respondió una palabra.
+
+Apartó con un remo la maleza, y poniendo a descubierto una ancha
+abertura, saltó vivamente de la barca.
+
+--¿Has traído la linterna? preguntó a Shoking.
+
+--Sí, respondió este, pero no la encenderemos hasta estar ahí dentro.
+
+Y en seguida penetraron los tres en el subterráneo.
+
+Entonces Shoking se puso a encender su linterna; pero apenas una dudosa
+claridad empezó a alumbrar aquella tenebrosa entrada, cuando Vanda y
+Marmouset lanzaron a un tiempo un grito de espanto.....
+
+
+
+
+V
+
+
+Al oír aquel grito, lanzado simultáneamente por Vanda, Marmouset y
+Shoking, hubiera podido creerse que acababan de descubrir los cadáveres
+mutilados de Rocambole y Milon.
+
+Pero no era así sin embargo.
+
+Lo que les había producido tan violenta impresión era el haber hallado
+cerrada por una enorme roca la entrada de la galería.
+
+Ahora bien, aquella roca no podía ser la que, desde la sala circular,
+Marmouset y sus compañeros habían visto desplomarse detrás de Rocambole
+y Milon.
+
+Era otro hundimiento casi a la salida del Támesis.
+
+De consiguiente podía suponerse con fundamento que los desplomes que se
+habían efectuado detrás de los fugitivos continuaron delante de ellos, y
+que habían perecido entre las ruinas.
+
+Por lo demás, había una manera segura de convencerse de ello.
+
+Después de haber examinado las espesas yerbas que cubrían la entrada de
+la galería, Marmouset creyó haber adquirido la certeza de que nadie
+había pasado recientemente por aquel sitio.
+
+Pero existía otro medio de comprobación mucho más elocuente.
+
+A la hora de la marea alta, las aguas del Támesis invadían el
+subterráneo, ocupando un espacio de muchos metros; y luego, al
+retirarse, dejaban una espesa capa de cieno, la cual debía conservar
+necesariamente las huellas de Milon y de Rocambole.
+
+Pero Marmouset buscó en vano el menor vestigio: en vano registró todo el
+suelo con ayuda de la linterna. Ningún pie humano había hollado
+recientemente aquel sitio.
+
+Además, la peña desprendida de la bóveda estaba enteramente seca; lo que
+probaba evidentemente que su caída era posterior a la retirada de las
+aguas.
+
+Vanda, Marmouset y Shoking se miraban pues con un temor indecible.
+
+La duda no podía prolongarse por más tiempo.
+
+O Rocambole y Milon habían perecido bajo aquel desplome a tiempo que
+huían; o bien habían quedado encerrados entre los dos peñascos que se
+desprendieron a cierta distancia uno de otro.
+
+Esta última hipótesis era la única y suprema esperanza que Vanda podía
+conservar aún.
+
+La pobre joven miraba a Marmouset, retorciéndose las manos con
+desesperación, y murmuraba sin cesar:
+
+--¿Qué hacer? ¡Dios mío!... ¿qué hacer?
+
+--¡Oh! por mi parte no lo sé tampoco, repuso Marmouset.
+
+Pero de pronto tuvo una inspiración.
+
+Entregó la linterna a Shoking y, aproximándose al peñon que cerraba la
+galería, se acostó por tierra casi debajo de él y aplicó el oído.
+
+Vanda le contemplaba sin comprender bien lo que hacía.
+
+Marmouset escuchaba.......
+
+Escuchaba, sabiendo que ciertas piedras de materia calcárea poseen una
+sonoridad prodigiosa.
+
+Esta experiencia se semejaba algún tanto a la del médico cuando asculta
+el pecho de un hombre que no da signo de vida, a fin de convencerse de
+que el corazón ha dado su último latido.
+
+La ansiedad de los actores de esta escena acrecía por momentos, cuando
+de repente Marmouset levantó la cabeza, y su rostro pareció iluminarse.
+
+--Oigo alguna cosa, dijo.
+
+--¿Qué? preguntó Vanda con voz ahogada, y precipitándose hacia él.
+
+--Oigo un ruido sordo y lejano, que se parece a veces al murmullo del
+agua que brota de un manantial, a veces a la voz humana.
+
+Vanda apoyó a su vez el oído contra la peña.
+
+--Yo también, dijo, oigo alguna cosa.
+
+--¡Ah!
+
+--Y no es, añadió con un gesto de alegría, el ruido del agua.
+
+--¿Estáis segura?
+
+--Sí, es una voz humana. Esperad....... esperad.......
+
+Y Vanda siguió escuchando.
+
+--Sí, añadió después de un momento de silencio, no es una sola voz, son
+dos. Y se aproximan....... ¡Ah!
+
+Y Vanda arrojó un grito de alegría.
+
+--¿Qué oís? preguntó con ansiedad Marmouset.
+
+--Es la voz de Rocambole..... sí, no me equivoco, y la de Milon... la
+una clara y sonora, la otra grave y profunda.
+
+Y después de decir esto, Vanda se puso a gritar:
+
+--¡Capitán!..... Capitán!
+
+--¡Silencio! dijo Marmouset.
+
+Y como la joven le mirase con extrañeza:
+
+--Esperad que me explique, dijo, y no gritéis inútilmente.
+
+--¿Inútilmente?
+
+Y Vanda, fuera de sí de alegría, contemplaba a Marmouset y parecía
+preguntarse si el joven no había perdido algún tanto el juicio.
+
+Este, antes de responder, volvió a escuchar a su vez por algunos
+instantes, y después añadió:
+
+--En efecto, tenéis razón.
+
+--¡Ah!... ¿es verdaderamente la voz de nuestros amigos lo que hemos
+oído?
+
+--Sí.
+
+--Entonces.....
+
+--Yo los he reconocido lo mismo que vos: no me queda duda.
+
+--Y bien, ¿por qué os oponéis entonces a que los llame?..... ¿por qué no
+queréis que sepan?.....
+
+--No sabrán nada, amiga mía.
+
+--¡Ah!
+
+--Por la sencilla razón de que no os oirán.
+
+--Nosotros los oímos bien. Marmouset se echó a reír.
+
+--No es la misma cosa, dijo.
+
+--¿Por qué razón?
+
+--Porque en el interior del subterráneo, y en un corto espacio cerrado
+por dos peñascos, los sonidos toman una intensidad que no puede existir
+aquí donde nos hallamos casi al aire libre.
+
+Esta razón no tenía réplica.
+
+Marmouset prosiguió:
+
+--El rumor que llega hasta nosotros es el de dos personas que hablan.
+Esto me tranquiliza, porque si nuestros amigos estuvieran heridos, se
+quejarían.....
+
+--Es verdad, dijo Vanda.
+
+--Se hallan pues sanos y salvos.
+
+--Sí, pero están presos en un lugar sin salida, y acabarán por morirse
+de hambre.
+
+--Nosotros los libertaremos, dijo fríamente Marmouset.
+
+--¿Cómo?
+
+--¡Oh! repuso el joven, tranquilizaos. Ya comprendéis que no hay que
+pensar en emplear la pólvora.
+
+--Ciertamente que no.
+
+--Ni menos en zapar esa roca, cualesquiera que sean los instrumentos que
+poseamos. Sería inútil.
+
+--¿Qué hacer entonces?
+
+--Salgamos de aquí, volvamos a la lancha, tomemos a lo largo del
+Támesis..... y yo os lo diré.
+
+Marmouset se expresaba con tal tranquilidad, que Vanda sintió renacer su
+esperanza.
+
+En cuanto a Shoking, como ambos hablaban en francés, no había
+comprendido gran cosa.
+
+Todo lo que hasta entonces sabía, era que su amo y Milon estaban vivos,
+puesto que se les oía hablar a través de la peña.
+
+Marmouset volvió al barco y Vanda le siguió.
+
+Shoking tomó de nuevo los remos, y Marmouset le dijo entonces en inglés:
+
+--Gobierna hacia el centro del río, y mantén el barco en línea recta de
+la galería.
+
+--Para eso, respondió Shoking, es necesario empezar por subir la
+corriente.
+
+--Sea, dijo Marmouset.
+
+--Después dejaré derivar el barco perpendicularmente hacia la entrada
+del subterráneo.
+
+--Eso es, repuso Marmouset.
+
+Y de pie, en la popa de la lancha, fijó obstinadamente la vista en la
+orilla izquierda del Támesis.
+
+Vanda lo observaba sin comprenderlo.
+
+La barca subió el río hasta el sitio llamado de los _Monjes Negros_, y
+ya allí, Shoking la hizo derivar.
+
+Marmouset no perdía de vista ninguna de las casas viejas y ahumadas que
+orillan el Támesis por este paraje.
+
+De repente pareció fijarse en una de ellas y la examinó con atención.
+
+--Allí es, dijo.
+
+--¿Qué? preguntó Vanda.
+
+Pero Marmouset, en vez de contestarle, dijo perentoriamente a Shoking:
+
+--Puedes ganar la orilla.
+
+--¡Ah! exclamó Shoking.
+
+Y los remos volvieron a caer en el agua.
+
+Cinco minutos después, Marmouset saltaba en tierra, y seguido de sus
+compañeros, subía por Farringdon street.
+
+--Pero, ¿adónde vamos? preguntó de nuevo Vanda.
+
+--Seguídme, ya lo veréis.
+
+La primera calle que se encuentra perpendicular a Farringdon, al subir
+de la orilla del Támesis, se llama Carl street.
+
+Thames street es su continuación hacia el este.
+
+Marmouset marchaba con paso tan rápido, que Vanda podía apenas seguirle.
+
+Siguió por un corto espacio Carl street, y se detuvo de pronto delante
+de una casa, que era mucho más alta que las otras.
+
+Aquella casa era la que había examinado desde el medio del Támesis.
+
+--Ahora, dijo a Vanda, escuchadme con atención.
+
+--Decid.....
+
+--A menos que no me haya equivocado en mis cálculos, esta casa está
+precisamente encima de la galería subterránea.
+
+--¡Ah!... ¿creéis?.....
+
+--Y se encuentra entre los dos peñascos que encierran a Rocambole y
+Milon.
+
+--¿Y bien?
+
+--Esperad..... respondió Marmouset.
+
+Y aproximándose a la puerta de aquella casa, llevando en la mano la
+linterna de Shoking, que había conservado, se puso a examinar
+detenidamente la puerta.
+
+--Estaba seguro, dijo en fin.
+
+--¿De qué? preguntó Vanda.
+
+--Esta casa es la de un jefe fenian que llaman Farlane.--Mirad, su
+nombre está sobre la puerta:
+
+FARLANE Y COMPAÑÍA.
+
+--¿Y estáis seguro de que es un fenian?
+
+--Sí.
+
+Vanda miró cándidamente a Marmouset, como queriendo decirle:
+
+--¡Diablo!... ¿seréis por ventura hechicero?
+
+Marmouset se echó a reír.
+
+--Escuchadme, dijo.
+
+Y apagó la linterna, que entregó de seguida a Shoking.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Ahora volvamos algunos pasos atrás y vengamos al momento en que tuvo
+lugar la última explosión de la galería.
+
+La sacudida había sido tan fuerte, de una violencia tal, que Rocambole y
+Milon fueron derribados por tierra.
+
+Pero apenas caídos, se levantaron con la misma presteza.
+
+--¡Victoria! exclamó Rocambole, el camino está abierto.
+
+Veíase en efecto la claridad de la luna por la abertura de la galería.
+
+Y volviéndose en dirección de la sala circular, gritó a sus compañeros:
+
+--¡Adelante!... Seguídme!
+
+Y corrió hacia la salida.
+
+Milon le seguía de cerca, y gritaba como él llamando a sus compañeros.
+
+Así marcharon unos cuarenta pasos.
+
+Pero ya hemos visto la catástrofe que tuvo lugar inmediatamente. De
+pronto un ruido espantoso, como el que produciría el desplome completo
+de un edificio, resonó a su espalda e hizo temblar violentamente el
+suelo del subterráneo.
+
+Rocambole arrojó un grito y volvió la cabeza para atrás.
+
+El primer hundimiento acababa de efectuarse, viéndose así separado de
+sus compañeros.
+
+Pero Rocambole no perdía fácilmente su presencia de espíritu.
+
+--¡Adelante! repitió dirigiéndose a Milon. Salgamos de aquí ante todo.
+Cuando nos hallemos fuera, ya encontraremos el medio de libertarlos.
+
+--¡Adelante! repitió Milon.
+
+Y siguió corriendo al lado de su antiguo capitán.
+
+Así iban, y ya veían brillar ante ellos las aguas argentadas del
+Támesis, cuando un ruido, más espantoso aún que el primero, se dejó oír
+de repente y conmovió de nuevo la galería.
+
+Esta vez, la luz de la antorcha que llevaban se apagó también, y se
+encontraron envueltos en las más profundas tinieblas.
+
+La sacudida fue también tal, que rodaron de nuevo por tierra.
+
+El suelo oscilaba y crujía como en medio de un violento terremoto; y a
+los hundimientos gigantescos que acababan de presenciar, se sucedían
+otros hundimientos parciales. Acá y allá caían piedras de todos tamaños,
+y una de ellas pasó rasando la cabeza de Rocambole.
+
+Sin embargo, aparte de alguna contusión ligera, logró salir sano y salvo
+de aquel cataclismo.
+
+Un momento después, la voz angustiada de Milon se dejó oír en medio de
+las tinieblas.
+
+--¡Capitán!... Capitán! decía, ¿dónde estáis?
+
+--Aquí, repuso Rocambole.
+
+--¿Herido?
+
+--No.
+
+--Ni yo tampoco.
+
+--No des un paso, dijo Rocambole, esperemos.......
+
+En fin, a poco cesó el desplome y conmoción general y todo volvió a
+entrar en silencio.
+
+Entonces se levantó Rocambole.
+
+Milon en tanto murmuraba sin moverse de su sitio:
+
+--Apostaría a que estamos enterrados; pero sea como quiera, no hemos
+tenido poca suerte.
+
+Rocambole no había dejado escapar su antorcha, pero, como se comprende
+muy bien, esta se había apagado desde luego.
+
+Pero Marmouset, al distribuir las antorchas a los que le seguían, había
+dado también a cada uno una cajilla de fósforos, y de consiguiente
+Rocambole tenía la suya.
+
+--Capitán, dijo Milon, ¿puedo ya levantarme?
+
+--Sí, pero no te muevas de tu sitio. Espera.
+
+Y Rocambole buscó sus fósforos y encendió la antorcha.
+
+Entonces Milon pudo convencerse de que estaba sano y salvo.
+
+--¡Famosa suerte! repetía.
+
+--No tan grande como te parece, dijo Rocambole.
+
+--¿Por qué?
+
+--Sígueme.
+
+Y con la antorcha en la mano, fue andando hasta el derribo.
+
+El subterráneo se hallaba cerrado de nuevo por un peñon enorme que, al
+caer, rompiendo sus ángulos salientes, había interceptado tan
+herméticamente el paso de la galería, como pudiera haberlo hecho un muro
+construido por los hombres.
+
+--Ya lo ves, dijo Rocambole, no estamos más adelantados que hace una
+hora.
+
+--Volvamos entonces para atrás, dijo Milon.
+
+Así lo hicieron, y se encontraron bien pronto delante del otro
+hundimiento que se había efectuado a su espalda.
+
+--¿Ves lo que te decía?... repitió Rocambole; no estamos más
+adelantados.
+
+--Pero entonces, dijo Milon estremeciéndose, ¿estamos aquí presos?
+
+--No, amigo mío, estamos enterrados en vida.
+
+--¡Y ni herramientas ni pólvora! exclamó con angustia Milon.
+
+Rocambole estaba un poco pálido, pero su fisonomía no había perdido su
+calma habitual.
+
+--Veamos, pobre Milon, dijo, en vez de desesperarnos, es lo más acertado
+el que reflexionemos a sangre fría.
+
+Milon se quedó mirándolo fijamente.
+
+--Nuestra situación no es muy ventajosa que digamos, prosiguió
+Rocambole, pero en fin, no es enteramente desesperada.
+
+--¡Ah!... ¿Lo creéis así? dijo Milon con ansiedad y abriendo su pecho a
+la esperanza.
+
+--Escúchame bien, añadió Rocambole: Marmouset y los demás, se hallaban
+muy lejos de nosotros cuando tuvo lugar la catástrofe; de consiguiente
+es probable que no han sido víctimas de ella.
+
+--Es posible; pero están encerrados como nosotros.
+
+--Con la probabilidad de ser socorridos.
+
+--¿Por quién?
+
+--Por los policemen que andan en mi busca.
+
+--¡Bah! pero entonces los llevarán a la cárcel.
+
+--No digo que no; más no tardarán en soltarlos.
+
+--¿Creéis?
+
+--Estoy seguro.
+
+--¿Y entonces?
+
+--Entonces Marmouset, que es, como tú sabes, un chico de recursos, y
+Vanda que daría por mí hasta la última gota de su sangre; Marmouset y
+Vanda, digo, pensarán en nosotros y hallarán el medio de venir en
+nuestro socorro.
+
+--Muy bien, dijo Milon, pero de aquí a allá se pasará un buen trozo de
+tiempo.
+
+--No diré que no.
+
+--Dos días tal vez.....
+
+--Y aun tres, repuso Rocambole.
+
+--Es decir que tendremos el tiempo de morirnos de hambre.
+
+--En rigor, un hombre puede pasar cuatro días sin comer, dijo
+tranquilamente Rocambole.
+
+Y hablando así fue a sentarse con la mayor calma en una piedra.
+
+Milon no conservaba la misma tranquilidad. Iba y venía por el
+subterráneo con una inquietud marcada, y andaba de un lado a otro sin
+descanso, como una fiera que da vueltas en su jaula.
+
+--No te desesperes antes de tiempo, le dijo Rocambole; supongo que no
+tienes todavía hambre.
+
+--¡Oh! no, dijo Milon, pero tengo sed.
+
+--Dentro de cuatro o cinco horas podrás beber.
+
+--¿Cómo pues?
+
+--Al volver la marea, el Támesis entrará de nuevo en la galería.
+
+--¡Ah! bien.
+
+--Y no creo tengamos tan poca suerte que no encontremos alguna
+filtración.
+
+--De agua salada.....
+
+--No, de agua dulce.
+
+--Sin embargo, estando el Támesis sometido a la marea.....
+
+--Eso no importa. El flujo del mar rechaza las aguas del río y hace que
+se aumente su volumen, pero no tienen tiempo para mezclarse.
+
+--¡Ah! dijo Milon.
+
+--Entre tanto, ven a sentarte a mi lado, prosiguió Rocambole.
+
+Milon obedeció haciendo un gesto de resignación forzada.
+
+--Y como se puede muy bien hablar sin luz, añadió Rocambole, no veo la
+necesidad de gastar inútilmente nuestra antorcha, que más tarde nos será
+necesaria.
+
+Y diciendo y haciendo, apagó la antorcha y continuó:
+
+--¿Sabes por qué yo no desespero, a pesar de la gravedad de la
+situación?
+
+--¡Oh! lo que es vos, capitán, dijo Milon, yo os he visto siempre
+impasible como el destino.
+
+--No es eso, repuso Rocambole.
+
+--¿Qué es pues?
+
+--Tengo la convicción de que, mientras me quede que hacer alguna cosa en
+este mundo, la Providencia velará sobre mi y me sacará en bien de todo
+riesgo.
+
+--¿Tenéis de veras esa idea? exclamó Milon. Pero entonces, ¿es que no
+pensáis reposaros jamás?
+
+--No, dijo Rocambole.
+
+--Paréceme sin embargo, prosiguió Milon, que ya sería hora de que
+volvierais a París y de que tratarais de vivir allí tranquilo.
+
+--Me queda algo que hacer aquí.
+
+--¡Ah! sí. Volvemos a los fenians.....
+
+--No.
+
+--¡A fe mía! añadió Milon, no sé qué atractivo pueda tener para vos la
+Inglaterra.
+
+--Eso depende de la manera de ver de cada uno, dijo Rocambole. Y además,
+te lo repito, me queda un deber que cumplir.
+
+--Pero, ¿no se trata de esos estúpidos fenians que nos han traído a este
+mal paso?
+
+--De ningún modo.
+
+Milon no añadió una palabra más, y pareció esperar que Rocambole se
+explicase. Este guardó silencio por algunos instantes, y al fin dijo de
+repente:
+
+--¿Crees tú en la cuerda del ahorcado?
+
+--¿En qué sentido? preguntó el coloso sorprendido de la pregunta.
+
+--Dicen que la cuerda del ahorcado es una especie de talismán que nos
+procura buena suerte.
+
+--Sí, eso dicen, respondió Milon, pero yo no lo creo..... ¿y vos?
+
+--Yo empezaré a creerlo, si nos saca de aquí.
+
+--¿Eh? exclamó Milon aturdido, ¿lleváis con vos una cuerda de.....
+
+--Sí.
+
+--¿En el bolsillo?
+
+--En el bolsillo.
+
+--¡Bah! entonces es buena ocasión para probar su virtud, como habéis
+dicho.--Esperemos.
+
+Y Milon bajó la cabeza y volvió a guardar silencio.
+
+--Esperemos, repitió Rocambole pasados algunos instantes, pero como creo
+que esperaremos largo espacio y que de consiguiente tenemos tiempo
+sobrado..... en vez de lamentarnos inútilmente, voy a contarte una
+historia.
+
+--¿Una historia de cuerda?
+
+--La historia de la cuerda y la del ahorcado que me ha nombrado su
+albacea o ejecutor testamentario, repuso Rocambole.
+
+--Hablad, capitán, soy todo oídos.
+
+
+
+
+VII
+
+
+Rocambole se reclinó como pudo sobre su duro asiento, y continuó de este
+modo:
+
+--¿Recuerdas, buen Milon, cómo empezó nuestra amistad?--Nos hallábamos
+en presidio y éramos compañeros de cadena. Un día me hablaste de dos
+huérfanos, a quienes amabas con toda tu alma, y que habían sido causa
+inocente de tu condena.....
+
+--Sí, sí, respondió Milon enternecido, y recuerdo más todavía, y es que
+después salvasteis a mis pobres niños, y por eso os soy adicto como un
+perro fiel.....
+
+--Pues bien, amigo mío, una cosa semejante me ha sucedido por segunda
+vez.
+
+--¿Cómo?
+
+--Con la diferencia de que no ha sido en el presidio de Toulon, sino en
+la cárcel de Newgate.
+
+--¡Ah!
+
+--Y de que el hombre de que se trata ha muerto.
+
+--¿Ha sido ahorcado?
+
+--¡Ay! sí.
+
+Y Rocambole dejó escapar un suspiro.
+
+--Escucha, prosiguió. Yo acababa de ser preso y me había dejado conducir
+sin la menor resistencia. Tenía mis razones para obrar así, pues a ser
+de otro modo, hubiera podido escaparme mil veces, antes de que se
+hubiesen cerrado tras mí las puertas de Newgate.
+
+Por lo demás, no fue a esa prisión adonde me condujeron desde luego.
+
+Lleváronme en primer lugar a Drury Lane, y me presentaron al comisario
+de policía de aquel barrio.
+
+El comisario me interrogó por la forma, y me hizo encerrar en el
+calabozo que sirve de depósito en el piso bajo de la comisaría.
+
+Todas las mañanas pasa un coche cerrado por todos los puestos de
+policía, recoge los presos detenidos durante la noche, y los conduce sea
+a Newgate, sea a Bath-square o a cualquiera otra cárcel central.
+
+Yo pasé de consiguiente seis horas en el calabozo de la comisaría de
+Drury Lane.
+
+En ese mismo calabozo se hallaba una pobre mujer en harapos, ya vieja,
+pero cuyo rostro conservaba vestigios de una rara hermosura.
+
+Cuando entré, me miró al principio con desconfianza, y después con
+cierta curiosidad.
+
+En fin, su mirada encontró la mía, y sin duda experimentó el encanto
+misterioso que mi fluido magnético ejerce sobre ciertas personas, pues
+me dijo en seguida:
+
+--Creo que sois el hombre que busco.
+
+Y como yo la mirase con extrañeza:
+
+--¿Os han preso por algún crímen grave? me preguntó.
+
+--Soy fenian, la respondí brevemente.
+
+La pobre vieja se estremeció, y una viva expresión de alegría iluminó
+por un momento su rostro.
+
+--¡Ah! exclamó, entonces os conducirán mañana a Newgate.
+
+--Indudablemente.
+
+--No me he equivocado pues al deciros que sois el hombre que buscaba
+hace tiempo.
+
+Yo continuaba mirándola fijamente, procurando adivinar el sentido de sus
+palabras.
+
+Ella siguió en tanto diciendo:
+
+--Me llamo Betzy-Justice y soy escocesa.
+
+--Muy bien ¿y qué más? la contesté.
+
+--Hace un mes que me hago prender todas las noches por delito de
+embriaguez. Y sin embargo, ya podéis comprender que no estoy
+embriagada...
+
+--Entonces.....
+
+--Pero finjo estarlo. De ese modo me conducen a un puesto de policía, me
+encierran hasta el día siguiente, y por la mañana me amonesta el
+comisario y me condena a dos chelines de multa, poniéndome en seguida en
+libertad.
+
+--Entonces ¿por qué razón, la pregunté, si no estáis embriagada...
+fingís estarlo?
+
+--¡Toma! ya os lo he dicho, para hacer que me prendan..... y eso hoy en
+un barrio, mañana en otro. A esta hora he estado ya encerrada en todos
+los puestos de policía de Londres.
+
+--Pero en fin, ¿por qué razón?
+
+--Porque busco un hombre en quien yo pueda tener confianza, y a quien
+vayan a encerrar en Newgate.
+
+--¿Y en qué puede serviros ese hombre?
+
+La vieja clavó en mí la vista y pareció reflexionar por algunos
+instantes.
+
+--Vuestra fisonomía, me dijo, es la de un hombre honrado y
+bondadoso.--¿Cómo os llamáis?
+
+--El Hombre gris, le respondí.
+
+Al oír este nombre, la buena mujer se levantó sorprendida, y exhaló un
+grito ahogado.
+
+--¡Ah! exclamó, ¿sois vos al que llaman el Hombre gris?
+
+--Sí.
+
+--¿Y os habéis dejado prender?
+
+--Sí.
+
+--Pero entonces lleváis en ello algún objeto, y saldréis de la prisión
+cuando os parezca.
+
+--Tal vez.....
+
+--¡Oh! eso es seguro, añadió. Me han hablado mucho de vos, y sé que
+podéis hacer todo lo que se os antoje.
+
+--Entre tanto, dije sonriéndome, lo seguro por ahora es que voy a
+Newgate.
+
+--¡Oh! puesto que sois el Hombre gris, prosiguió, puedo decíroslo todo.
+
+--Veamos.
+
+--Mi marido está preso.
+
+--¿En Newgate?
+
+--Sí. Y está condenado a muerte..... y será ahorcado el 17 del mes
+próximo.
+
+--¿Qué crímen ha cometido?
+
+--Ha matado a un lord.
+
+--¿Por qué razón?
+
+--¡Oh! dijo Betzy-Justice, esa es una historia larga de contar. No
+tendríamos tiempo para ello. Pero, puesto que vais a Newgate, mi pobre
+marido os lo dirá todo.
+
+--Sea como queráis. ¿Y en qué puedo serviros?... ¿Deseáis darme algún
+encargo para él?
+
+--Sí.
+
+--Dádmelo entonces.
+
+--¡Oh! no es una carta. Ya comprendéis que os la cogerían en el
+registro: es solamente una palabra.
+
+--Decid.
+
+--Ya encontraréis el medio de ver a mi pobre marido en Newgate. Aunque
+condenado a muerte, sé que le dejan pasearse todos los días en el patio
+con las demás presos.
+
+--Bien, ¿y qué debo decirle?
+
+--Le diréis solamente estas breves palabras:--«He visto a vuestra mujer
+Betzy. Morid en paz; tiene en su poder los papeles.»
+
+--¿Y es eso todo?
+
+--Todo, dijo Betzy.
+
+Y bajando la cabeza, lloró silenciosamente, sin curar de enjugar sus
+lágrimas.
+
+Procuré distraer su dolor y saber algo más; pero por más preguntas que
+la hice, no logré arrancarle una palabra.
+
+A la mañana siguiente, apenas apuntaba el día, vinieron a buscarme para
+conducirme a Newgate.
+
+Durante tres días me tuvieron incomunicado, y así me fue imposible el
+ver desde luego al reo de muerte.
+
+En fin, al cabo de ese tiempo me pusieron en comunicación y dulcificaron
+el régimen que me habían impuesto, con la esperanza de hacerme entrar en
+la vía de las revelaciones.
+
+Es verdad también que yo insinué indirectamente que tal vez hablaría si
+me trataban de una manera menos dura.
+
+Desde ese momento hicieren casi todo lo que yo quería, y pude, como los
+demás presos, bajar al patio dos veces por día.
+
+La primera vez que me presenté en él, no formé parte de ningún grupo, ni
+hablé con nadie; pero busqué con la vista al condenado a muerte.
+
+Pronto lo descubrí, paseándose solo en un rincón del patio, con la
+cabeza inclinada sobre el pecho, y las manos enlazadas con fuertes
+esposas.
+
+Dirigí mis pasos hacia aquel sitio, aunque sin acercarme a él, y lo
+examiné con atención.
+
+Era un hombre de cerca de sesenta años.
+
+Pequeño, rechoncho, ancho de espaldas, y con una cabeza enorme
+sostenida por una cerviz de toro, aquel hombre debía ser de una fuerza
+extraordinaria.
+
+Su barba era roja, pero su cabeza enteramente cana.
+
+En una de mis vueltas pasé cerca de él, y entonces se fijó en mí por un
+momento.
+
+Su mirada contrastaba singularmente con el aspecto extraño y casi
+repugnante de su persona, pues era clara, dulce y leal.
+
+Y sin embargo, aquel hombre había asesinado a otro.
+
+Había teñido sus manos en sangre, pero se adivinaba desde luego que no
+había matado para robar.
+
+A la mañana siguiente volví a bajar al patio a la misma hora.
+
+El condenado a muerte se encontraba ya allí; siempre aislado, siempre
+sumido en su mortal tristeza.
+
+Al entrar no emprendí mi paseo como el día anterior, sino me fui derecho
+a él.
+
+El preso se detuvo bruscamente, y fijó en mí la mirada franca, leal,
+casi tímida, que me había ya impresionado el día anterior.
+
+--¿Es cierto, como dicen, que habéis asesinado a un lord? le pregunté
+sin más preámbulos.
+
+--Sí, me respondió.
+
+Y pronunció esta sola palabra con una sencillez que me confirmó en mi
+opinión.
+
+Aquel hombre había cumplido o creído cumplir un deber.
+
+--¿No sois el marido de Betzy-Justice? le pregunté de nuevo.
+
+Al oír esto se estremeció y me miró con más atención.
+
+--¿Es que la conocéis? dijo en fin.
+
+--Sí, he pasado algunas horas con ella en el puesto de policía de Drury
+Lane.
+
+--¡Ah! exclamó.
+
+Y me miró de través con aire de desconfianza.
+
+--Y me ha dado un encargo para vos, añadí.
+
+--¿De veras? contestó con un recelo visible.
+
+--Veo que no me conocéis, le repuse.
+
+--¿Quién sois pues?
+
+--Me llaman el Hombre gris.
+
+El preso dio un paso para atrás y me miró con asombro.
+
+--¡Vos! ¿vos? exclamó.
+
+Y su rostro se serenó por completo y perdió su aire de desconfianza.
+
+--Sí, le repliqué, soy el Hombre gris, y Betzy me ha encargado deciros
+que tiene en su poder los papeles.
+
+El pobre condenado dejó escapar un grito, una exclamación de gozo tal
+que hubiera podido creerse que yo acababa de traerle su perdón.
+
+--¡Ah! dijo, dominando en fin la emoción que se había apoderado de él,
+ahora puedo morir tranquilo.
+
+Y fijándose de nuevo en mí, añadió:
+
+--Pero.... puesto que sois el Hombre gris, sin duda estáis aquí por
+vuestra propia voluntad.
+
+--Tal vez.
+
+--Y podréis salir siempre y cuándo os parezca.....
+
+--Es probable.
+
+El marido de Betzy pareció dudar un momento.
+
+--¡Ah! me dijo por último si yo me atreviera..... porque, aun cuando mi
+pobre Betzy es una mujer animosa, al cabo es una mujer, y ¿quién sabe si
+ella sola podrá llevar nuestra empresa a buen fin?
+
+A mi vez yo le miré con extrañeza.
+
+--Será necesario que yo os lo cuente todo, prosiguió. Estoy seguro de
+que os interesaréis por nosotros.
+
+Y añadió sonriéndose con tristeza:
+
+--Un hombre como vos lo puede todo..... además, yo os legaré mi cuerda
+y, ya sabéis..... eso os dará buena suerte.
+
+En esto punto de su relato Rocambole se detuvo un momento.
+
+--¡A fe mía! dijo Milon, que hasta había olvidado que estamos aquí
+presos entre peñascos y con la mitad de Londres sobre los hombros.
+Seguid, capitán, seguid.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+Rocambole guardó silencio por algunos instantes, y después prosiguió de
+este modo:
+
+--Aquel día, el condenado a muerte no quiso explicarse más.
+
+--La historia que os voy a contar, me dijo, es demasiado larga, y además
+va a llegar la hora de volver a mi calabozo. Pero mañana.....
+
+--Mañana, le dije, yo sabré encontrar el medio de pasar algunas horas en
+vuestra compañía.
+
+--¡Bah! exclamó mirándome con asombro. Pero, en fin, tenéis razón. Eso
+sería imposible para cualquier otro, pero para vos no hay nada
+imposible, puesto que sois el Hombre gris.
+
+Y con esto entró en su calabozo, mientras que yo tomaba el camino del
+mío.
+
+La promesa que acababa de hacerle, procedía de una idea que me había
+ocurrido durante la conversación.
+
+En el momento en que uno de los carceleros iba a encerrarme, le detuve
+en la puerta y le dije:
+
+--Hacedme el favor de decir al gobernador que deseo hablarle.
+
+El carcelero cumplió con su comisión, y un cuarto de hora después vi
+llegar al gobernador a mi calabozo.
+
+Tú has visto a ese buen hombre, y sabes hasta qué punto es cándido.
+
+--¡Oh! la simplicidad en persona! dijo Milon.
+
+--Sir Roberto llegó sonriéndose y acariciándome con la mirada, muy
+persuadido de que iba a oír grandes revelaciones.
+
+Porque no bastaba a la libre Inglaterra el haber puesto la mano sobre el
+hombre que parecía ser uno de los jefes del fenianismo y tal vez el más
+peligroso de todos; lo que más necesitaba sin duda, era penetrar el
+misterio en que este hombre se envolvía.
+
+--Señor gobernador, dije entonces a sir Roberto, deseo hablar con vos.
+
+--¡Ah! exclamó con tono alegre, ya sabía yo que acabaríais por ser
+razonable.
+
+--Jamás he cesado de serlo.
+
+--¡Ah! ¿os burláis?...
+
+Hablando así, sin dejar su eterno tono festivo, tomó una de las dos
+únicas sillas que había en mi calabozo y se sentó a mi lado.
+
+--Veamos, amigo mío, mi querido amigo, me dijo, ¿qué es lo que queréis
+decirme?
+
+--Mi querido gobernador, le repliqué, ante todo quiero haceros una
+pregunta.
+
+--Hablad.
+
+--¿Si me condenan a muerte, seré ahorcado?
+
+--¡Ay! mucho lo temo, amigo mío. La horca es el solo género de suplicio
+usado en Inglaterra.
+
+--Bueno, ¿y juzgáis que seré condenado?
+
+--A menos que no hagáis revelaciones de una importancia tal, que os
+atraigan la indulgencia de vuestros jueces.....
+
+--Eso es precisamente en lo que pienso.
+
+--¡Ah! ya lo sabía yo! exclamó el buen hombre en el colmo de la alegría.
+
+--Pero antes de decidirme, proseguí sonriéndome, necesito fijar mi
+atención sobre ciertas cosas.
+
+--¿Cuáles?... Veamos.
+
+--Voy a decíroslo. No es que yo tenga miedo de la muerte.....
+
+--Sin embargo.....
+
+--Sobre todo de la muerte por estrangulación. Hasta he oído decir.....
+
+--¡Ah! sí, dijo el gobernador guiñando el ojo, ya sé... una preocupación
+vulgar.--Pero no creáis nada de eso, amigo mío, no, mi querido amigo. No
+hay más que ver el rostro del ajusticiado cuando le quitan el gorro
+negro: ¡está entumecido, morado... horrible de ver!... ¿Y la lengua?....
+¡Oh! es espantoso!
+
+--¿De veras?
+
+--Tal como tengo el honor de decíroslo, mi querido amigo. Conque así,
+creedme, confesad, confesadlo todo, empezando por vuestro nombre, el de
+los otros jefes del fenianismo... en fin todo. Y decid que yo os he
+convencido, con el objeto.....
+
+--Esperad, esperad, le repliqué.
+
+--Cuanto más latas y más espontáneas sean vuestras revelaciones, mayor
+será la indulgencia de vuestros jueces.
+
+--Ya sé todo eso; pero os lo repito, no me arredra la muerte por
+estrangulación.
+
+--Hacéis mal.
+
+--En Francia hay la guillotina, lo que es muy diferente. ¡Oh! esa muerte
+sí que me aterra!... Allí lo confesaría todo de seguida.
+
+--No se pueden cambiar por vos los usos y costumbres de un país. Pero lo
+que os afirmo es que la horca es el suplicio más horrible que existe.
+
+--¡Bah!
+
+--Y a propósito, continuó sir Roberto, aquí tenemos en este momento un
+condenado a muerte.
+
+--Ya lo sé.
+
+--Pero no sabéis qué indecible terror se ha apoderado de su alma.
+
+--Sin embargo, me ha parecido bastante tranquilo.....
+
+--Estáis en un error... ¡Ah! si pasarais solamente dos o tres horas
+encerrado con él!
+
+--¿Creéis que me trasmitiría su temor?
+
+--Estoy seguro.
+
+--¿Os chanceáis?
+
+--¡Toma! si queréis experimentarlo.....
+
+--¡Eh!... ¡eh! no diré que no: ¡sería cosa curiosa!
+
+--Pues bien, prosiguió sir Roberto Mitchels, para que veáis..... Voy a
+hacer por vos una cosa inaudita.
+
+--¡Bah!
+
+--Pero que, por otra parte, tengo el derecho de hacer.
+
+--¿Qué es pues?
+
+--Voy a encerraros esta noche mismo con el condenado a muerte.
+
+--¡Ah! ¿queréis ponerme a prueba?
+
+--Precisamente. Y estoy seguro de que mañana me haréis llamar a toda
+prisa.
+
+--¿Para que?
+
+--Para revelar todo lo que sabéis e implorar la clemencia de vuestros
+jueces.
+
+--Pues bien, le respondí, si tal es vuestra convicción, hagamos la
+prueba; no tengo inconveniente.
+
+El buen gobernador se levantó enajenado de gozo.
+
+--Voy a dar las órdenes necesarias, me dijo.
+
+Y me estrechó la mano, llamándome de nuevo su muy querido amigo.
+
+Después de lo cual se fue, no sospechando siquiera el pobre hombre que
+acababa de ofrecerme espontáneamente lo mismo que yo iba a pedirle.
+
+Aquel día me trajeron, como de costumbre, una comida suculenta y
+abundante.
+
+El carcelero que me servía, y que no era de ordinario muy hablador, me
+dijo en esta ocasión con una guiñada significativa:
+
+--Parece que Vuestra Señoría es _excéntrico_.
+
+_Excéntrico_ es un vocablo que encierra por si sólo en Inglaterra, el
+mayor elogio que se puede hacer de un Inglés de pura raza. Todo es
+permitido al que sabe merecer ese nombre.
+
+--Un poco, le respondí.
+
+--¿Vuestra Señoría tiene el capricho de dormir esta noche con el
+condenado a muerte?
+
+--Sí, amigo mío.
+
+--Sir Roberto Mitchels, nuestro digno gobernador, prosiguió el
+carcelero, me ha dado sus órdenes al efecto.
+
+--¡Ah! muy bien!
+
+--Y si Vuestra Señoría lo permite, voy a conducirlo adonde se halla el
+reo.
+
+Yo hice un signo de cabeza afirmativo, y el carcelero, tan simple y
+cándido como su jefe, me sacó de mi calabozo, que estaba situado en el
+primer piso, me guió hasta el piso bajo, y abrió delante de mí la puerta
+del calabozo donde estaba encerrado el marido de Betzy-Justice.
+
+Al ruido que hicimos al entrar, el infeliz se levantó sobresaltado.
+
+Yo le hice una seña con disimulo, recomendándole el silencio, y él me
+respondió con otra, indicando que había comprendido.
+
+Por lo demás, ya había adivinado que iban a darle un compañero, pues una
+hora antes habían traído a su calabozo un catre y un colchón, con los
+demás aprestos de una cama.
+
+Bien pronto nos encontramos solos.
+
+--¿Y bien? le dije, ya lo veis; he cumplido mi palabra y tenemos toda la
+noche por nuestra.
+
+--Ya sé que podéis hacer cuanto queréis, me respondió con cándida
+admiración.
+
+--Ahora, le dije, estoy, dispuesto a oír vuestra historia.
+
+Como debes comprender muy bien, no dormimos en toda la noche.
+
+Al día siguiente, al amanecer, vino el carcelero a buscarme.
+
+--Sir Roberto os espera, me dijo.
+
+Y yo le seguí, después de despedirme afectuosamente de mi compañero.
+
+--Pero, ¿y esa historia que os había contado, capitán? interrumpió
+Milon.
+
+--La sabrás dentro de poco. Hablemos primero del gobernador.
+
+Y Rocambole, después de un momento de silencio, continuó:
+
+--Como te decía pues, me condujeron al gabinete de sir Roberto.
+
+Yo estaba pálido y fatigado, como un hombre que ha pasado la noche en
+vela.
+
+--¿Y bien? me dijo el gobernador muy alegre, ¿qué opináis ahora de la
+horca?..... ¿La miráis siempre con la misma indiferencia?
+
+--¡Bah! respondí, no me inspira el menor temor.
+
+--¿Es posible?
+
+--Podéis creerme.
+
+--Sin embargo, ya habéis visto lo que sufre el que está condenado a
+ella..... Conque, vamos, ¿estáis decidido a hablar?
+
+--Todavía no.
+
+Sir Roberto se mordió los labios, pero no se manifestó irritado.
+
+--¡Oh! yo os convertiré, dijo, ya lo veréis.....
+
+--¿Pretendéis acaso encerrarme de nuevo con el condenado a muerte?
+
+--No; algo mejor que eso.
+
+--¡Bah! ¿qué pensáis hacer?
+
+--Os haré presenciar su suplicio.
+
+Y como yo le mirase con admiración:
+
+--Hace un mes, dijo, eso hubiera sido difícil, sino imposible.
+
+--¡Ah!
+
+--Pero hoy se hacen las ejecuciones en el interior de la prisión.
+
+--¿Y vais a darme palco en el espectáculo?
+
+--Precisamente.
+
+Rocambole iba a continuar su relato, cuando Milon lo interrumpió
+bruscamente.
+
+--¡Capitán!... ¡Capitán! murmuró con acento de terror.
+
+--¿Qué hay? respondió este volviéndose bruscamente.
+
+--¡Mirad!.....
+
+Rocambole volvió la vista por todas partes, y en medio de las densas
+tinieblas que le envolvían, no tardó en descubrir dos puntos luminosos,
+semejantes a dos luciérnagas, que brillaban en la oscuridad a poca
+distancia de ellos.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Milon era intrépido y animoso, como ya sabemos, pero su valor era
+puramente físico, es decir, fundado en su fuerza muscular.
+
+El pobre coloso, como todos los espíritus limitados, no sabía arrostrar
+el peligro sino cuando se daba de él cuenta.
+
+De consiguiente tenía miedo de lo desconocido.
+
+¿Qué podían ser aquellos puntos luminosos que brillaban en las
+tinieblas?
+
+Milon se lo preguntaba y, no encontrando solución, sentía apoderarse de
+su ánimo un temor indefinible.
+
+Rocambole se levantó y dio algunos pasos hacia adelante.
+
+Los dos puntos luminosos no cambiaron de sitio.
+
+Entonces Rocambole se adelantó más y dio dos palmadas.
+
+Inmediatamente, los dos puntos de luz desaparecieron como por encanto.
+
+--¡Imbécil! dijo Rocambole riéndose.
+
+--¿Eh? exclamó el coloso sintiendo disminuir algún tanto su opresión.
+
+--¿Sabes lo que es?
+
+--No.
+
+--Es un gato.
+
+--¡Seré yo bestia!... dijo Milon.
+
+--Un gato, amigo mío, añadió Rocambole, a quien debemos un voto de
+gracias.
+
+--¿Por qué?
+
+--¿No comprendes que, puesto que ha penetrado aquí, es que hay una
+salida cualquiera?
+
+--¡Ah!... ¿creéis?.....
+
+--¡Toma! estoy seguro. Una salida que podrá servirnos también a
+nosotros.
+
+--A menos, observó Milon, que el pobre animal no haya sido sorprendido
+por el desplome al mismo tiempo que nosotros.
+
+--Es imposible.
+
+--¿Por qué? preguntó de nuevo Milon.
+
+--Porque lo hubiéramos visto más pronto.
+
+--¡Ah! es verdad.
+
+--Y además, prosiguió Rocambole, ¿cómo puedes suponer que ese gato se
+encontrase en los subterráneos?
+
+--¡Toma! ¿No nos hallamos nosotros?
+
+--Sí, pero es porque hemos encontrado una entrada, que estaba tapiada
+hace muchos años.
+
+--Entonces...
+
+--Entonces voy a explicarte lo que ha debido suceder.
+
+--Veamos, dijo Milon.
+
+--Ese animal estaba encima de nosotros, en alguna cueva, en el momento
+de la explosión.
+
+--Bien.
+
+--La explosión ha debido producir alguna abertura, algún hundimiento que
+le ha hecho caer aquí, paralizado por el espanto violento que debe haber
+sentido.
+
+--¡Ah! sí, es muy posible.
+
+--De consiguiente, prosiguió Rocambole, vamos a ver si podemos irnos por
+donde él ha venido.
+
+Y diciendo esto, sacó los fósforos y volvió a encender la antorcha.
+
+--Ahora, busquemos con cuidado, añadió.
+
+Y se puso a explorar atentamente su estrecha prisión.
+
+Como ya sabemos, dos enormes peñascos cerraban la galería.
+
+Rocambole, después de haberse orientado un instante, se dirigió hacia el
+que había caído detrás de ellos, que era precisamente el sitio por donde
+habían desaparecido los dos puntos luminosos.
+
+La peña presentaba en su centro un ángulo saliente, que era sin duda
+donde el gato se había detenido.
+
+Rocambole subió a aquella especie de repisa, y afirmándose en ella,
+levantó la cabeza.
+
+Entonces vio un espacioso agujero, que la peña no permitía descubrir
+desde abajo, y que se abría en la bóveda de la galería.
+
+--Sube, dijo a Milon.
+
+Este se apresuró a obedecer y se colocó también en la parte saliente de
+la peña.
+
+--Toma la antorcha, añadió Rocambole. Ya me la pasarás después.
+
+Milon la tomó, y Rocambole, alzándose por las asperezas de la piedra,
+trepó con la ligereza de un clown sobre los robustos hombros del coloso,
+y la mitad de su cuerpo desapareció por el agujero.
+
+--Ahora, dame la antorcha, gritó.
+
+Milon lo hizo así, y llevó las dos manos para sostener mejor a
+Rocambole.
+
+Este miró entonces hacia arriba y después a su frente, examinando bien
+aquel paraje, y vio delante de sí una nueva excavación que se prolongaba
+en el mismo sentido que la galería.
+
+--Sostente bien, gritó de nuevo a Milon.
+
+Y arrojó su antorcha en el agujero.
+
+Luego, asiéndose a las salidas de la peña, dio un fuerte empuje con los
+pies sobre los hombros de Milon, a fin de tomar arranque, y se introdujo
+en la excavación superior.
+
+La antorcha no se había apagado al caer y Rocambole se apresuró a
+recogerla.
+
+--Espérame ahí un momento, dijo a Milon, voy a la descubierta.
+
+Y se adelantó marchando con precaución y mirando atentamente a sus pies.
+
+Un examen de algunos segundos, le bastó para saber dónde se hallaba.
+
+Aquel sitio no era otra cosa que una de esas largas y espaciosas
+bodegas, que los fabricantes de cerveza de Londres poseen a orillas del
+Támesis.
+
+El suelo de aquella cueva se había hundido en el momento de la
+explosión, pues la hendedura por donde había entrado Rocambole no
+existía antes seguramente.
+
+Y aun era muy probable que el cervecero a quien pertenecía la bodega, no
+había sospechado jamás que se hallaba sobre un subterráneo.
+
+Rocambole volvió a desandar lo andado, y se sentó en el borde del
+agujero, dejando colgar las piernas hacia fuera.
+
+--Agárrate a uno de mis pies, dijo a Milon, y sube.
+
+El gigante, que había permanecido inmóvil en la salida de la peña, se
+asió a una de las piernas de Rocambole, y este le levantó, desplegando
+la extraordinaria fuerza muscular que ocultaba bajo su apariencia
+delicada y casi débil.
+
+Milon pudo alcanzar así el borde de aquella entrada, y ayudándose con
+pies y manos, pronto estuvo al lado de Rocambole.
+
+Este le dijo entonces:
+
+--Ahora, sigamos adelante, y de seguro acabaremos por encontrar una
+puerta.
+
+La cueva formaba al principio un pasadizo estrecho, y al cabo de pocos
+pasos se ensanchaba considerablemente, pero se hallaba ocupada por una
+doble hilera de toneles.
+
+--Continuemos avanzando, dijo Rocambole.
+
+--Esperad, exclamó Milon.
+
+--¿Qué es ello?
+
+--Oigo un ruido sordo.....
+
+Rocambole se detuvo y escuchó por algunos instantes.
+
+--Sí, dijo, es el Támesis.
+
+Y siguieron adelante, marchando siempre entre dos filas de toneles,
+hasta que empezaron a respirar un aire más vivo, lo que les hizo
+comprender que se acercaban a una salida.
+
+El muro describía una ligera curva.
+
+Dobláronla pues, y entonces Rocambole vio brillar de pronto a su frente
+una luz indecisa y blanquecina.
+
+--Veo el cielo, dijo, o al menos la niebla.
+
+Y siguieron avanzando, hasta que al fin Rocambole se detuvo y apagó la
+antorcha.
+
+--¿Qué hacéis, capitán? preguntó Milon.
+
+--Un acto de prudencia, respondió Rocambole.
+
+--¡Ah!
+
+--Estamos en una cueva que sirve de almacén de depósito.
+
+--Así me lo parecía.
+
+--Y este almacén tiene una puerta que se halla abierta a unos treinta
+pasos de nosotros, y por la cual se entreve el cielo.
+
+--Bueno, ¿y qué?
+
+--Que no tenemos necesidad de luz, y que es inútil el que nos vean desde
+afuera.
+
+--Es verdad.
+
+Rocambole se adelantó entonces resueltamente, y en fin llegaron a
+aquella puerta, cuyos dos postigos se hallaban abiertos.
+
+Algunas luces brillaban acá y allá a través de la niebla, y el Támesis
+resonaba abajo.
+
+Rocambole se detuvo en el dintel de la puerta, y avanzando la cabeza
+exclamó:
+
+--¡Esta puerta es una ventana!
+
+--¡Calla! es verdad! dijo Milon.
+
+Efectivamente, las aguas del Támesis rasaban el pie del muro a unos
+veinte pies por bajo de la ventana y apenas si se veía a lo lejos la
+opuesta orilla.
+
+Aquella ventana se encontraba a la altura del primer piso de una casa,
+cuyos cimientos se hallaban al nivel del lecho del río.
+
+La ciudad de Londres no tiene muelles ni malecones, excepto en el paraje
+que la sirve de puerto.
+
+Durante el reflujo o la marea baja, el Támesis deja al retirarse un
+espacio descubierto, cuya anchura varía entre diez o quince pies; pero
+durante la marea alta, todo ese espacio se halla cubierto, y las aguas
+del río vienen a batir los muros de las casas, cuyos primeros pisos
+sirven generalmente de almacenes.
+
+--¿Qué hacer? dijo Milon.
+
+--Si quieres romperte la cabeza, no tienes más que echarte desde aquí.
+
+--Pero, no veo la necesidad de eso, dijo el coloso; buscando bien, tal
+vez encontraremos una cuerda.
+
+--¿A qué propósito? dijo Rocambole.
+
+--Digo... se me figura.....
+
+--¿Qué hora es?
+
+Milon llevaba su reloj, un reloj de repetición magnífico, que se
+apresuró a sacar, y que tocó al resorte.
+
+--Las tres de la mañana, dijo.
+
+--Pues bien, prosiguió Rocambole, dentro de una hora subirá la marea.
+
+--¡Ah! ¿creéis?.....
+
+--El agua llegará aquí a cierta altura, y entonces nos echaremos a
+nado.
+
+Milon no respondió, pero exhaló un profundo suspiro.
+
+Aquella última hora que le separaba aún de la libertad, le parecía
+demasiado larga.
+
+Rocambole se echó a reír.
+
+--Hace poco, le dijo, nos hallábamos presos en un subterráneo, con la
+agradable perspectiva de morir de hambre; y ahora que se aproxima el
+momento de nuestra libertad, y que aspiramos el aire libre, no estás
+contento.
+
+--Tenéis razón, capitán, dijo Milon. Al fin acabaré por convencerme de
+que soy un bruto.
+
+--Un poco de paciencia, amigo mío, repuso Rocambole. Y ahora, para que
+el tiempo te parezca menos largo, voy a continuar mi historia.
+
+--¿Vais a confiarme el secreto del marido de Betzy-Justice?
+
+--No, todavía no.
+
+--¡Ah!
+
+--Voy a hablarte primero de su ejecución.
+
+--¿Habéis asistido a ella?
+
+--Sin duda.
+
+Y Rocambole se sentó en el borde de la ventana, donde Milon vino también
+a apoyarse echándose en ella de codos.
+
+En tanto, las aguas del Támesis, rechazadas por la marea, empezaban a
+subir lentamente.....
+
+
+
+
+X
+
+
+--El excelente, cándido y confiado sir Roberto Mitchels, prosiguió
+Rocambole, no perdía sin embargo la esperanza de arrancarme una
+confesión completa.
+
+Así redoblaba conmigo sus obsequios, y no perdía ocasión de mostrarme su
+extremada amabilidad.
+
+Todos los días me permitían ver al condenado a muerte, y me dejaban
+entera libertad para hablarle y prodigarle mis consuelos.
+
+Pero todos los días también, me repetía sir Roberto invariablemente:
+
+--¿No es verdad que es un horrible espectáculo el que presenta un hombre
+que va a morir?
+
+Así trascurrían monótonamente los días.
+
+Una noche, y cuando menos lo esperaba, el gobernador vino de improviso a
+mi calabozo.
+
+--¿Sabéis que es para mañana? me dijo.
+
+--¿Qué?
+
+--La ejecución del reo.
+
+--¡Ah! pobre hombre!
+
+--¿Persistís en ver la ejecución?
+
+--¿Qué duda tiene?
+
+--Entonces, es necesario que cambiéis de calabozo.
+
+--¡Ah!
+
+--Y que os trasladéis al piso bajo.
+
+--Sea como queráis.
+
+--Y hasta es posible.....
+
+Aquí sir Roberto pareció vacilar, y me miró con aire indeciso.
+
+--Acabad, le dije.
+
+--Y hasta... si queréis pasar la noche con él...
+
+--¡Oh! no tengo inconveniente.
+
+--Estoy convencido de que vuestra conversión no resistirá a esta última
+prueba.
+
+--¡Ah! sí, ya me lo dijisteis la otra vez: ¡la vista del triste
+espectáculo!!...
+
+--Eso en primer lugar. Pero presenciar además las crueles angustias de
+un desgraciado a quien solo quedan algunas horas de vida.....
+
+--Es terrible en efecto, le contesté con frialdad.
+
+--¡Oh! estoy seguro, dijo sir Roberto sonriéndose siempre, que eso os
+inspirará un terror saludable.
+
+--Ya veremos.
+
+--Y que sabréis atraeros la benevolencia de vuestros jueces, haciendo
+una revelación franca, bien completa...
+
+Yo no le respondí, y mi buen hombre prosiguió:
+
+--Por lo demás, no estaréis solo con el reo.
+
+--¿De veras?
+
+--Dos Hermanas de la agonía pasarán allí la noche rezando. Ya veréis
+como es lúgubre.
+
+--Pero los reglamentos, observé al gobernador, ¿no se oponen a que yo
+asista?....
+
+--Al contrario, me respondió.
+
+--¡Bah!
+
+--La ley permite que el reo pase su última noche con un pariente, un
+amigo y, hasta si lo solicita, con un preso de la misma cárcel.
+
+--¡Ah! bien: entonces yo seré ese preso.
+
+--Esperad, prosiguió sir Roberto, hay todavía una particularidad que
+ignoráis de seguro, y que voy a haceros saber.
+
+--Veamos.
+
+--El cuerpo del ajusticiado pertenece a Calcraft, el cual lo vende
+ordinariamente a los cirujanos.
+
+--Ya lo sé.
+
+--Su ropa y lo poco que tiene en la cárcel, pertenece también al
+verdugo.
+
+--Bien.
+
+--Pero la cuerda, por prescripción formal de la ley, es propiedad del
+ajusticiado.
+
+--¿Es posible?
+
+--Tal como os lo digo: y tiene el derecho de legarla a quien mejor le
+parezca.
+
+--¿La cuerda del ahorcado es pues un talismán que protege a su posesor?
+
+--Así lo dicen.
+
+--De modo que si el reo me legase su cuerda, tendría yo probabilidades
+de no ser ahorcado a mi vez.......
+
+--Sobre todo, dijo sir Roberto, si hacéis cuantas revelaciones os
+exijan.
+
+Yo me eché a reír.
+
+--No creo mucho en las virtudes de la cuerda de ahorcado, prosiguió sir
+Roberto, pero, en fin, si el reo os la deja en herencia, no veo en ello
+ningún inconveniente: y aun cuidaré de que os la remitan en tiempo
+oportuno.
+
+--Sois el más amable de todos los gobernadores posibles, le respondí.
+
+--¿Qué queréis? dijo suspirando; cada cual tiene su flaco en este mundo,
+y el mío es el de una benevolencia sin límites. Me sois muy simpático, y
+si declaráis con toda sinceridad, os querré como a un hijo.
+
+Y con esto me estrechó afectuosamente la mano y me dejó.
+
+Una hora después, me condujeron al calabozo del condenado a muerte.
+
+Las Hermanas de las agonía se encontraban ya allí, y se disponían a
+ejercer su santo ministerio.
+
+El marido de Betzy-Justice me recibió sonriéndose.
+
+--Es para mañana, me dijo.
+
+--¿No tenéis miedo a la muerte? le pregunté.
+
+--No.
+
+Y levantando la mano hacia la ventana del calabozo, a través de la cual
+se veía un reducido punto del cielo:
+
+--Cuando un hombre muere por haber cumplido con su deber, dijo, ese
+hombre muere resignado y tranquilo.
+
+--¿No os queda nada que decirme?
+
+--Nada más. Ya lo sabéis todo. ¡Ah! olvidaba... os lego mi cuerda.....
+En esto hago uso de mi derecho.
+
+--Ya lo sé: el gobernador me lo ha dicho.
+
+--¡Ah!
+
+--Y aun parece agradarle el que yo sea vuestro heredero.
+
+El infeliz reo se sonrió tristemente.
+
+--¡Pobre hombre! dijo aludiendo al gobernador, no es fuerte por cierto
+para luchar con vos.
+
+La noche se pasó así.
+
+Las Hermanas de la agonía no cesaron en sus oraciones, y el reo y yo
+seguimos hablando en voz baja.
+
+En fin, a las cinco de la mañana se abrió la puerta del calabozo.
+
+Uno de los carceleros conducía al sacerdote que debía exhortar al reo a
+bien morir; y al verlo entrar, las Hermanas de la agonía salieron del
+calabozo.
+
+Yo abracé al condenado a muerte por última vez.
+
+--Acordaos de lo que me habéis prometido, me dijo.
+
+--Morid en paz, le respondí.
+
+Y salí a mi vez.
+
+El carcelero me siguió, y me dijo al llegar a los corredores:
+
+--Tengo órden de conduciros a un calabozo, cuya ventana da al patio de
+la ejecución.
+
+--Muy bien, le respondí.
+
+El calabozo donde entramos era bastante espacioso, y tenía una ventana
+mayor que todas los otras.
+
+Bastaba subirse en un banco, para llegar cómodamente a aquella ventana.
+
+Esto es lo que yo hice; y entonces pude ver todo el patio, y la horca
+que estaba ya levantada.
+
+Eran las seis de la mañana y el día empezaba a aparecer, o más bien una
+dudosa claridad que pasaba penosamente a través de la niebla.
+
+Algunas sombras confusas se agitaban acá y allá alrededor del cadalso.
+
+El día fue avanzando poco a poco, y entonces pude ver, primero dos
+filas de soldados, y luego a sir Roberto Mitchels en grande uniforme.
+
+Sir Roberto iba de un lado a otro con la sonrisa en los labios.
+
+Tan luego como me descubrió, me envió un saludo amistoso, y llevó
+después su cortesía hasta el punto de acercarse a mi ventana.
+
+--Desde ahí veréis perfectamente, me dijo.
+
+--Así lo creo, le respondí. Pero, ¿quiénes son todos esos hombres
+vestidos de negro que veo allá bajo?
+
+--Son los jurados que han condenado al reo, y que la ley obliga a
+asistir a la ejecución.
+
+--Muy bien. ¿Y aquel otro grupo que permanece aparte?
+
+--Son redactores de diversos periódicos.
+
+--¡Ah! mil gracias!
+
+--Excusadme, dijo sir Roberto, voy a decir dos palabras a Calcraft.
+
+Y me dejó precipitadamente.
+
+Quedé pues de nuevo solo, esperando con ansiedad el momento supremo.
+
+Aquel desgraciado, que me era enteramente desconocido tres semanas
+antes, me interesaba ahora y había llegado a amarlo desde que conocía su
+secreto; y la idea de que iba a morir me oprimía el corazón de una
+manera indecible.
+
+A las siete menos cuarto se presentaron Calcraft y sus segundos,
+subieron al cadalso, engrasaron la cuerda, ensayaron el movimiento de
+báscula de la trampa, y se retiraron en seguida.
+
+Por último, a las siete en punto se abrió una puerta en el fondo del
+patio, y apareció el reo.
+
+Venía un poco pálido, pero marchaba con paso seguro y la cabeza erguida.
+
+Cuando se halló sobre el cadalso, me buscó con la vista y acabó por
+descubrirme.
+
+Nuestras miradas se encontraron un momento.
+
+--¡Acordaos! gritó con voz esforzada.
+
+--¡Morid en paz! le repetí por segunda vez.
+
+Pusiéronle en aquel instante el gorro negro, y Calcraft le echó al
+cuello el nudo corredizo.
+
+Un segundo después estaba en la eternidad.
+
+En seguida se dispersaron los espectadores y tan luego como hubieron
+partido, sir Roberto Mitchels se apresuró a venir a mi calabozo.
+
+--¿Y bien? me dijo.
+
+--Y bien, le respondí, lo he visto todo.
+
+--Y... ¿qué impresión os ha causado?
+
+--Ninguna.
+
+Y solté una carcajada.
+
+--¡Ah! veo que no queréis confesar! exclamó con acento de despecho.
+
+--Ya veremos más tarde, le respondí.
+
+Y diciendo esto, Rocambole se puso de pie.
+
+--¡Ah! añadió interrumpiéndose, el Támesis ha llegado a su mayor
+altura. ¿Quieres que nos echemos al agua?
+
+--Pero... dijo Milon, la cuerda.....
+
+--Ya te he dicho que la tengo.
+
+--¿Dónde?
+
+--Rodeada a la cintura.
+
+--Pero, ¿no me decís cuál es el secreto que el marido de Betzy-Justice
+os confió antes de morir?
+
+--Más tarde.
+
+--¡Ah! exclamó Milon con despecho.
+
+--Por ahora, es necesario pensar en que no nos sorprenda aquí el día.
+
+--Bien, pero ¿adónde iremos?
+
+--No lo sé, ya pensaremos en ello después. ¡Vamos! sígueme!
+
+Y Rocambole, asiéndose al borde de la ventana, se arrojó al Támesis,
+cuyas aguas azotaban con furor las casas de sus orillas.
+
+Milon no tardó en seguirle.
+
+Ambos desaparecieron por un momento bajo las olas, pero no tardaron en
+subir a la superficie, y se pusieron a nadar tranquilamente en dirección
+del puente de Londres.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Volvamos ahora a Marmouset, a quien hemos dejado con Shoking y Vanda, a
+la puerta de una casa de Carl street.
+
+Marmouset, como hemos visto, después de haber indicado la inscripción
+que estaba sobre la puerta:
+
+ _Farlane y Compañía_
+
+Marmouset, decimos, se quedó mirando a sus dos compañeros.
+
+--Puesto que no habéis comprendido todavía, les dijo, escuchadme antes
+de pasar adelante.
+
+--Veamos, acabad, dijo Vanda con ansiedad.
+
+--Esta casa debe de estar, según os he dicho, justamente encima de la
+galería subterránea, y entre los dos hundimientos que hemos podido
+observar.
+
+--¿Y qué? dijo Vanda.
+
+--Además, prosiguió Marmouset, pertenece a un fenian, lo que es ya un
+gran punto.
+
+--¿Cómo?
+
+--Esperad. Evidentemente, esta casa tiene una cueva, y si logramos,
+como lo lograremos, bajar a ella, no habrá más que abrir un agujero para
+llegar a la galería.
+
+--Y para libertar al Hombre gris, añadió Shoking.
+
+--Sí, todo eso está muy bien, dijo Vanda, pero.... ¿estáis seguro,
+Marmouset?
+
+--¿De que la casa se halla situada sobre la galería subterránea?
+
+--Sí.
+
+--Completamente seguro.
+
+--¿Cómo podéis saberlo?
+
+Marmouset se sonrió con cierto aire de presunción.
+
+--No ignoráis, dijo, que he seguido durante algunos años la carrera de
+ingeniero y que paso por un buen matemático.
+
+--¡Ah! sí; en cuanto a eso...
+
+--He calculado perfectamente la distancia, la situación de la casa
+respecto a la galería, y creo mis cálculos exactos.
+
+--¡Dios lo quiera!
+
+--Y aun creo poder afirmar que necesitaremos abrir un agujero de quince
+a diez y ocho pies de profundidad.
+
+--Entonces, dijo Shoking, no hay más que entrar en la casa y dirigirnos
+en seguida a master Farlane.
+
+--De ningún modo, repuso Marmouset.
+
+--¿Y por qué razón? exclamó Vanda.
+
+--Porque Farlane no nos conoce, y como no somos fenians, no podemos
+hacerle el signo misterioso que sirve de contraseña a su partido.
+
+--Entonces, ¿qué medio adoptar?
+
+--El más sencillo, dijo Marmouset: Shoking va a volver inmediatamente a
+Farringdon street.
+
+--Bueno, respondió Shoking.
+
+--Y verá al jefe fenian que le acompañaba, lo pondrá al corriente de la
+situación y le suplicará que venga en seguida a ponernos en contacto con
+master Farlane.
+
+--Voy corriendo, dijo Shoking.
+
+--Bien, repuso Marmouset, nosotros esperamos aquí.
+
+Shoking no aguardó más y partió como una flecha.
+
+Vanda y Marmouset permanecieron en la calle inmóviles y con los ojos
+fijos en aquella casa donde no se veía luz ni el menor movimiento, pero
+cuya puerta se abriría de seguro al presentarse el jefe fenian.
+
+No tuvieron que esperar mucho tiempo.
+
+Shoking tenía buenas piernas, y en esta ocasión supo servirse de ellas
+con fruto.
+
+Un cuarto de hora después estaba de vuelta, y venía, como Marmouset lo
+había pedido, en compañía del jefe fenian.
+
+Shoking lo había puesto perfectamente al corriente, pues ambos venían
+cargados con los herramientas necesarias para cavar la tierra y, aun si
+era necesario, para abrir una trinchera en la roca.
+
+El jefe fenian saludó a Vanda y Marmouset.
+
+En seguida se acercó a la puerta, y en vez de levantar la aldaba, se
+puso a golpear con los nudillos, como si tocase un tambor, de un modo
+particular.
+
+Así se pasaron algunos minutos.
+
+La casa permanecía en tanto silenciosa, y no aparecía luz en ninguna
+ventana.
+
+--Parece que duermen bien, exclamó Marmouset impaciente.
+
+--Un poco de paciencia, dijo el jefe fenian.
+
+Y se puso a golpear por segunda vez, pero de un modo muy distinto del
+primero.
+
+Esto fue también en vano: ni ruido, ni luz respondió a este llamamiento.
+
+--Pero... ¿esta casa está desierta? exclamó Vanda.
+
+--No, repuso el jefe fenian.
+
+Y golpeó por tercera vez, empleando siempre un ritmo diferente.
+
+Entonces apareció de pronto una luz por la imposta de la puerta, y se
+oyó un paso lento y mesurado que venía del interior.
+
+Poco después, en fin, se abrió la puerta, y Marmouset y Vanda vieron
+aparecer un hombre de pequeña estatura, pero recio de miembros y
+vigoroso, con la cabeza hundida entre los hombros, los cabellos y barba
+rojos e incultos, y que venía a medio vestir y con una linterna en la
+mano.
+
+Este singular individuo era master Farlane.
+
+El jefe, antes de hablar una palabra, le hizo un signo rápido.
+
+Farlane respondió con otro signo, y su mirada recelosa e inquieta al
+principio, cuando vio a Marmouset y Vanda, se serenó inmediatamente, y
+franqueó el paso con cortesía.
+
+Los cuatro entraron pues en la casa, y Farlane cerró la puerta.
+
+Después vino al jefe fenian y fijándose en él:
+
+--¿Y bien? le dijo, ¿la explosión ha dado buen resultado?
+
+--No, respondió el jefe.
+
+--Sin embargo, prosiguió Farlane, yo he creído que la mitad de Londres
+se desplomaba.
+
+--¿Se ha sentido algo por aquí?
+
+--Lo mismo que un violento terremoto. Creí por un momento que mi casa se
+venía abajo.
+
+--¿De veras?
+
+--Y tanto que sospecho que han debido sufrir algo mis bodegas. No
+extrañaré encontrar en ellas algún hundimiento.
+
+--Vas a convencerte de seguida, pues precisamente venimos a visitar tu
+bodega.
+
+Farlane miró con curiosidad a las personas que acompañaban al jefe.
+
+--Ya te explicaremos todo eso, dijo este; pero empecemos por bajar a la
+cueva.
+
+--¿Qué pretendéis hacer con esos instrumentos?
+
+--Ya lo verás.
+
+Farlane era uno de los jefes influyentes del fenianismo, pero sin duda
+inferior en grado al que Shoking había ido a buscar a Farringdon street,
+puesto que no insistió en sus preguntas, ni hizo ninguna otra
+observación.
+
+Por toda respuesta, fue a abrir una puerta baja que se hallaba en el
+vestíbulo, y Vanda y Marmouset que iban detrás de él, pudieron ver
+entonces una estrecha escalera que bajaba a las cuevas.
+
+El jefe fenian cerraba la marcha.
+
+Así bajaron unos treinta escalones, y al fin de ellos se encontraron
+delante de una nueva puerta.
+
+Esta daba a una estrecha galería que se perdía en la oscuridad; y al
+entrar en ella, Vanda y Marmouset sintieron una violenta ráfaga de aire
+que les hirió momentáneamente el rostro.
+
+A los pocos pasos encontraron una doble hilera de toneles.
+
+El jefe fenian detuvo entonces a Marmouset y le dijo:
+
+--Ahora, orientaos, y ved si vuestros cálculos son exactos.
+
+Marmouset hizo un signo de asentimiento, y tomó la linterna que llevaba
+Farlane.
+
+--Esperadme aquí, dijo.
+
+Y se adelantó solo en dirección del sitio de donde venía el aire frío y
+húmedo.
+
+La galería descendía insensiblemente describiendo una línea curva; pero
+a cierta distancia se prolongaba en sentido recto, lo que permitía que
+la vista pudiese penetrar hasta el fondo de aquella cueva.
+
+Así Marmouset, apenas hubo andado algunos pasos, descubrió a lo lejos
+una claridad blanquecina que parecía indicar una salida. Avanzó algunos
+pasos más, y reconoció entonces que lo que veía eran los primeros
+albores de la mañana, y que aquella cueva iba a salir al Támesis.
+
+El río había llegado a su mayor altura, y la marea que venía del largo
+lo rechazaba hacia los puentes de Londres.
+
+--Es lo mismo que yo creía, pensó Marmouset.
+
+Y volvió por donde había venido.
+
+Vanda, los dos fenians y Shoking habían permanecido junto a la puerta.
+
+Pero aquella puerta daba al centro de la galería, y esta se prolongaba
+también hacia el norte.
+
+--Por aquí, dijo Marmouset.
+
+Y adelantándose a todos, llegó a un sitio donde el suelo se había
+desplomado.
+
+--Estaba seguro, dijo Farlane, ved lo que ha hecho la explosión.
+
+Marmouset puso la linterna en el borde de la abertura, y se aventuró por
+aquel abismo cuya profundidad no le era posible sondar. Afortunadamente
+sus pies encontraron un punto de apoyo.
+
+--Alargadme la linterna, dijo entonces levantando las manos sobre la
+cabeza.
+
+Shoking se la pasó, arrodillándose en el suelo, y el joven desapareció
+en aquella profundidad.
+
+Vanda y sus compañeros se quedaron entonces en tinieblas.
+
+Pero no habían pasado cinco minutos cuando la luz apareció de nuevo, y
+Marmouset volvió poniéndose de un salto en la cueva.
+
+Su rostro estaba radiante de alegría.
+
+--¡El capitán se ha salvado! dijo.
+
+--¡Salvado! exclamó Vanda.
+
+--¿Estáis bien seguro? preguntó Shoking.
+
+--Los dos han escapado a la catástrofe, él y Milon, añadió Marmouset.
+
+--Pero, ¿dónde se hallan?
+
+--Han pasado por aquí.
+
+--¿Qué sabéis? dijo de nuevo Shoking.
+
+--¡Oh! repuso Marmouset, yo no suelo engañarme; seguídme y lo veréis.
+
+Y dejando colgar la linterna a algunas pulgadas del suelo, se dirigió,
+examinándolo cuidadosamente, hacia la ventana que daba sobre el río.
+
+El suelo de la cueva presentaba algunos sitios acá y allá cubiertos de
+un lodo espeso, producido por la humedad y el derrame de los toneles de
+cerveza.
+
+--¡Mirad!... ¡mirad! dijo Marmouset señalando las pisadas húmedas que
+habían dejado pasos recientes.
+
+Siguiendo estas huellas, más o menos visibles, llegaron en fin a la
+ventana.
+
+El río resonaba al pie luchando aún contra la marea.
+
+--¿Comprendéis ahora?..... dijo Marmouset.
+
+Y extendiendo la mano hacia las agitadas aguas del Támesis, añadió:
+
+--Ya sabéis que ambos son buenos nadadores, ¿no es verdad?
+
+Vanda cayó de rodillas y, por toda respuesta, elevó su alma a Dios en
+acción de gracias.
+
+
+
+
+XII
+
+
+Ocho días habían trascurrido después de estos acontecimientos.
+
+Si la curiosidad o un interés cualquiera nos hubiera impulsado a seguir
+a Marmouset y Vanda, hubiéramos podido encontrarlos juntos, en el piso
+principal de una casa de Saint-George street, en el Wapping. Era casi de
+noche, y empezaban a encender los reverberos de las calles.
+
+Vanda y Marmouset hablaban por lo bajo, sentados junto a la ventana, y
+echaban de vez en cuando una mirada hacia la calle, como si esperasen a
+alguno.
+
+--En fin, decía Vanda, todas nuestras pesquisas, todos nuestros
+esfuerzos han sido inútiles durante ocho días. ¿Qué ha sido de
+Rocambole?... ¡Oh! mucho temo que haya muerto.
+
+--Es imposible, dijo Marmouset. Si él y Milon se hubiesen ahogado en el
+Támesis, ya hubieran sacado sus cadáveres.
+
+--¿Quién sabe?
+
+--He visto todos los ahogados que han sacado del río; y además, añadió
+Marmouset, ya sabéis que ambos son buenos nadadores.
+
+--Pero, ¿qué ha sido de ellos?
+
+--Hasta ahora es un misterio impenetrable, respondió Marmouset.
+
+--Los fenians han buscado al Hombre gris por todas partes.
+
+--No digo que no.
+
+--Miss Ellen, que ha venido de nuevo esta mañana, nos afirma que la
+policía inglesa no ha vuelto a cogerlo. Pero miss Ellen, al decir esto,
+¿está acaso segura?
+
+--¡Oh! sí, repuso Marmouset, debe de estarlo.
+
+--¿Por qué razón?
+
+--Porque se ha reconciliado con lord Palmure su padre.
+
+--Bien. Pero.....
+
+--Lord Palmure se interesa ahora por el Hombre gris tanto como antes lo
+odiaba, y lord Palmure es par de Inglaterra, y como tal tiene el derecho
+de hacerse abrir las prisiones y de visitar a los presos que hay en
+ellas.
+
+--Lo que acabáis de decirme, Marmouset, debería tranquilizarme, y sin
+embargo........
+
+--Vuestro temor es mayor que nunca, ¿no es esto?
+
+--Sí.
+
+--Pero ¿por qué? veamos.
+
+--Porque pienso en el reverendo Patterson, el más terrible e implacable
+enemigo del Hombre gris.
+
+Marmouset levantó los hombros con desprecio.
+
+--Patterson, dijo, no es bastante fuerte para luchar con Rocambole.
+
+--En fin, murmuró Vanda, ¿cómo es que Rocambole no ha venido a reunirse
+con nosotros?..... ¿Nos cree acaso enterrados en el subterráneo?
+
+Marmouset no respondió a esta observación y permaneció pensativo algunos
+instantes.
+
+Después, levantando de pronto la cabeza, añadió:
+
+--Tal vez, amiga mía, el capitán ha partido de Londres, pero de
+cualquier modo que sea, nosotros somos bien culpables.
+
+--¿Culpables?... exclamó Vanda asombrada.
+
+--Sí, porque hemos olvidado una cosa importante.
+
+--¿Cuál?
+
+--Hemos faltado a las prescripciones de Rocambole. ¿No recordáis sus
+últimas palabras? En el momento de poner fuego al barril de pólvora nos
+dijo:--Es necesario preverlo todo. Es posible que yo sucumba..... y que
+nos hallemos para siempre separados..... En ese caso, vosotros
+continuaréis mi obra.
+
+--Sí, repuso Vanda, el capitán nos dijo eso en efecto, y nos encargó,
+que si perecía en la empresa, fuésemos a Rothnite, al otro lado del
+túnel, y que buscásemos allí a una pobre vieja conocida con el nombre de
+Betzy-Justice.
+
+--Justamente. Y bien, hasta ahora, nada de eso hemos hecho.
+
+--Porque esperábamos, y porque esperamos aún que el capitán no ha
+muerto.
+
+--En hora buena, pero por ahí sin embargo debíamos haber empezado
+nuestras pesquisas.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque acaso Rocambole ha ido ya a casa de esa mujer.
+
+--¡Ah! exclamó Vanda, ¡si pudierais decir verdad!
+
+--¿Quién sabe?
+
+--Pero entonces, vamos; partamos de seguida.
+
+--No; ahora es necesario esperar.
+
+--¿Esperar, qué?
+
+--La visita de Farlane, que debe venir a darnos cuenta del resultado de
+las investigaciones hechas por los fenians.
+
+Marmouset no había acabado de hablar, cuando se levantó haciendo un
+gesto de satisfacción:
+
+--¡Y a propósito, mirad! exclamó, cuando se habla del ruin de Roma.....
+
+--¿Farlane? dijo Vanda.
+
+--Sí, acaba de atravesar la calle.
+
+--¿Solo?
+
+--No; viene con él Shoking.
+
+En efecto, poco después se oyó ruido de pasos en la escalera, luego
+llamaron a la puerta, y Marmouset corrió a abrir.
+
+Farlane el fenian y nuestro antiguo amigo Shoking, entraron en el
+aposento.
+
+Ambos venían tristes y abatidos.
+
+--¿Y bien? preguntó Marmouset.
+
+--Nada, dijo Farlane.
+
+--¡Absolutamente nada! murmuró Shoking.
+
+--Es que acabamos por donde deberíamos haber empezado, dijo Marmouset.
+
+--¿Qué queréis decir? preguntó Shoking.
+
+--¿Sabes dónde está Adam street?
+
+--Sí, por cierto, respondió Shoking; está en Rothnite.
+
+--Pues bien; ve a buscar un cab.
+
+Shoking no se lo hizo repetir dos veces, y se precipitó como un alud por
+la escalera.
+
+Vanda pasó a su cuarto a ponerse un abrigo, y durante ese tiempo
+Marmouset se quedó hablando con Farlane.
+
+--Esperad a mañana, dijo el joven al fenian, para poner de nuevo
+vuestros hombres en campaña.
+
+--¿Por qué? preguntó Farlane.
+
+--Porque es muy posible que tengamos mañana un punto de partida más
+seguro para continuar nuestras pesquisas.
+
+--Como gustéis, respondió Farlane con su imperturbable flema británica.
+
+Cinco minutos después entró Shoking con la misma precipitación.
+
+--El cab está abajo, dijo falto de aliento.
+
+Marmouset tendió la mano al fenian.
+
+--Hasta mañana, le dijo.
+
+--Hasta mañana temprano, respondió Farlane.
+
+Y despidiéndose de Vanda que volvía vestida para salir, tomó la puerta.
+
+--Vamos pronto, dijo entonces Marmouset.
+
+--¿No queréis que os acompañe? preguntó Shoking.
+
+--Ven, si quieres.
+
+Vanda y Marmouset entraron en el coche, y Shoking subió al pescante, al
+lado del _cabman_ o cochero, que partió rápidamente.
+
+El cab bajó a escape por Saint-George street, pasó en seguida por
+delante de la torre de Londres, entró en Thames street, y atravesando el
+puente de Londres, llegó a la orilla derecha y se dirigió hacia
+Rothnite. Al aproximarse a Rothnite-Church, es decir, a la iglesia de
+Rothnite, Marmouset gritó al cabman que se detuviese.
+
+Shoking bajó inmediatamente a abrir la portezuela y Marmouset y Vanda
+descendieron del coche.
+
+--Nos hallamos en un barrio miserable, de calles fangosos y estrechas,
+dijo Marmouset. Es pues inútil el continuar en carruaje y llamar
+inoportunamente la atención.
+
+Y acabado de decir esto, pagó el carruaje y lo despidió.
+
+En seguida los tres siguieron a pie su camino.
+
+Además, Adam street, que es una de las callejuelas más miserables de
+aquel barrio, se hallaba a dos pasos.
+
+Marmouset se acordaba perfectamente del número que le había dado
+Rocambole, y bien pronto se halló a la puerta de la casa designada.
+
+Esta era una vieja casucha de tres pisos, bastante degradada, y de
+aspecto triste y sombrío.
+
+Se entraba en ella por un portal estrecho y oscuro, en medio del cual
+había un ventanillo que daba a la tienda de un pescadero.
+
+Este, al oír pasos en el portal, se asomó al ventanillo.
+
+--¿Adónde vais? preguntó.
+
+--¿No es aquí donde vive Betzy-Justice? preguntó Marmouset.
+
+--Sí, en el tercer piso. No hay más que una puerta.
+
+--¿Sabéis si está en su cuarto?
+
+--¡Oh! ya lo creo! La pobre mujer está en cama desde el día en que
+ahorcaron a su marido.
+
+Al oír esto, Marmouset, Vanda y Shoking tomaron la escalera.
+
+Llegados al tercer piso, Marmouset llamó discretamente, a pesar de haber
+visto que la llave estaba a la puerta.
+
+--¡Entrad! gritó una voz débil desde el interior.
+
+Betzy-Justice estaba acostada en un miserable jergón extendido en el
+suelo, y parecía hallarse en un estado de postración extrema.
+
+Al ver entrar a aquellas tres personas desconocidas, dejó escapar un
+grito de espanto.
+
+--¡Ah! exclamó, ¿venís acaso a buscarme, a mi también, para encerrarme
+en la cárcel como a mi pobre Tom, y colgarme en seguida como lo habéis
+colgado a él?--¡Oh! no vale la pena, añadió, miradme bien, y veréis que
+me estoy muriendo.
+
+--Os engañáis, pobre Betzy, respondió Marmouset; nosotros no somos
+agentes de justicia, sino amigos vuestros.
+
+--¡Ah!... ¿no me engañáis? dijo la vieja.
+
+Y sacando sus manos descarnadas, separó con los dedos la maraña de
+cabellos canos que le cubrían la frente.
+
+--De veras..... bien de veras, ¿no me engañáis? repitió.
+
+--No; nosotros somos amigos y compañeros del Hombre gris.
+
+Este nombre arrancó a la vieja una exclamación de alegría.
+
+--¿Del Hombre gris? dijo, ¿del Hombre gris?
+
+--Sí.
+
+--¿No está ya en la cárcel?
+
+Al oír esta pregunta, Marmouset y Vanda se miraron con estupor.
+
+Su última esperanza acababa de desvanecerse.
+
+Betzy-Justice no había visto al Hombre gris, y hacía ya ocho días que
+Rocambole y Milon habían salido del subterráneo de Newgate.
+
+--¡Ah! exclamó Vanda exhalando un tristísimo gemido, ya os decía que
+había muerto.
+
+Betzy se incorporó sobre su miserable lecho.
+
+--¿Quién ha muerto? preguntó con ansiedad.
+
+Y fijó sobre aquellas tres personas desconocidas, sus ojos inflamados
+por la fiebre y las lágrimas.
+
+
+
+
+XIII
+
+
+Betzy-Justice seguía mirando con ansiedad a las tres personas que
+rodeaban su lecho.
+
+Pero ninguna de ellas había osado proferir una palabra después de la
+exclamación de Vanda.
+
+La pobre vieja, después de contemplarlos un momento, se irguió
+violentamente, y dijo con voz ronca animada por la fiebre:
+
+--¡No!... ¡no!... ¡os engañáis!... ¡eso no puede ser..... el Hombre gris
+no ha muerto!
+
+--Es de esperar que así sea, repuso Marmouset.
+
+Vanda movió tristemente la cabeza y no respondió.
+
+--El Hombre gris prometió a mi pobre Tom que él haría justicia, y el
+Hombre gris no ha podido morir antes de haber cumplido su palabra.
+Además, añadió, el Hombre gris no es un hombre como los demás.
+
+--Eso es verdad, dijo Shoking abriendo su pecho a la esperanza.
+
+--El Hombre gris no puede morir, repitió Betzy.
+
+Y luego, mirándolos de nuevo con espanto, añadió:
+
+--¿A qué habéis venido aquí?
+
+--A buscar al Hombre gris.
+
+--¿Y decís que sois sus amigos?
+
+--Sí.
+
+Y como se quedase mirándolos con aire de duda, Marmouset añadió:
+
+--En el momento de separarnos, el Hombre gris nos dijo: es posible que
+no nos volvamos a ver.
+
+--¡Ah!... ¿Os ha dicho eso?
+
+--Sí; y nos ha ordenado venir a buscaros.
+
+--¿A mí?
+
+--Para suplicaros en su nombre que nos entreguéis unos papeles.
+
+Betzy los miró con desconfianza, y quedó un momento en silencio.
+
+--No, no, dijo en fin, vosotros no venís de su parte.
+
+--Os juro que sí, buena Betzy, repuso Shoking.
+
+--Y yo..... no os creo.
+
+Marmouset tomó afectuosamente una de las descarnadas manos de la vieja,
+y la dijo con acento penetrante:
+
+--Miradme bien, ¿tengo acaso el aire de una persona que miente?
+
+--No lo sé.
+
+--Reflexionad, prosiguió Marmouset, que si el Hombre gris ha muerto, y
+vos no queréis confiar en nosotros.....
+
+--Yo no tengo que reflexionar más que en una cosa, dijo Betzy.
+
+--¿Cuál?
+
+--En lo que me encargó mi pobre Tom cuando lo llevaron preso..... me
+dijo que no confiara los papeles a nadie.....
+
+--¿Ni aun al Hombre gris?
+
+--¡Oh! sí.
+
+--Pues bien, puesto que nos envía.....
+
+--Dadme la prueba de ello.
+
+Y esta mujer a quien el pesar y la miseria habían puesto a las puertas
+de la muerte, y a la que quedaban sólo tal vez algunas horas que vivir,
+esta mujer, decimos, manifestó resueltamente su decisión de no
+deshacerse de los misteriosos documentos que se hallaban en su poder.
+
+--Querida amiga, dijo entonces Shoking, ¿no me conocéis a mí?
+
+--No, repuso Betzy. Sin embargo, me parece haberos visto en alguna
+parte.
+
+--Me llamo Shoking.
+
+Este nombre pareció despertar un recuerdo en la débil inteligencia de
+Betzy-Justice.
+
+--¡Ah! sí, respondió, ¿Shoking el mendigo?
+
+--Precisamente.
+
+--Ya recuerdo. Hemos pasado una noche juntos en el Work house de
+Mail-Road.
+
+--Es verdad, dijo Shoking.
+
+--Pero eso no me prueba que vengáis de parte del Hombre gris.
+
+--Yo soy su amigo.
+
+--¿Y quién me lo prueba?
+
+--Veamos, dijo Shoking que era paciente y obstinado como verdadero
+inglés, ¿conocéis en Londres alguna persona que os inspire absoluta
+confianza?
+
+--Si, conozco a un sacerdote católico.
+
+--¿Tal vez el abate Samuel?
+
+--¿Le conocéis también? preguntó Betzy fijando los ojos en su
+interlocutor con tenaz atención.
+
+--No solamente lo conozco, dijo Shoking, sino que puedo afirmaros que él
+atestiguará, si es preciso, que vengo de parte del Hombre gris.
+
+--Pues bien, respondió Betzy, que el abate Samuel venga aquí a decirme
+que puedo entregaros los papeles.
+
+--¿Y nos los daréis entonces?
+
+--Sí.
+
+Shoking consultó a Marmouset con la mirada.
+
+Este la comprendió y dijo resueltamente:
+
+--Nuestro jefe nos ha dado una órden, y debemos ejecutarla. Tengo la
+convicción íntima de que nuestro jefe vive.......
+
+--Yo también, dijo Shoking.
+
+--¡Dios lo quiera! murmuró Vanda.
+
+--Pero debemos obrar como si hubiese muerto.
+
+--Tal es mi opinión, repuso Shoking.
+
+--Pero en fin, prosiguió Marmouset, ¿dónde encontrar al abate Samuel?
+
+--Yo me encargo de ello, dijo Shoking; y si queréis esperarme aquí.....
+
+--¿Aquí?
+
+--Sí; tomando un cab, estaré de vuelta antes de una hora.
+
+--Está bien: esperaremos, repuso Marmouset.
+
+--Que el abate Samuel me diga que puedo tener confianza en vosotros, y
+en seguida os entregaré los papeles, dijo Betzy.
+
+Marmouset contemplaba en tanto aquel miserable aposento que no tenía más
+muebles que una mesa de pino y dos sillas rotas, además del jergón donde
+Betzy estaba acostada.
+
+La pobre vieja creyó comprender aquella mirada.
+
+--¡Ah! exclamó, buscáis dónde he podido ocultar los papeles, ¿no es
+verdad?
+
+Y soltando una carcajada nerviosa, que hacía daño oír, añadió:
+
+--¡Oh! no están aquí; podéis creerme..... Se hallan muy lejos de esta
+casa.
+
+--¡Ah! dijo Marmouset.
+
+--Y si venís en efecto de parte del Hombre gris.....
+
+--Muy pronto tendréis la prueba, Betzy, dijo Shoking.
+
+Y tomó precipitadamente la puerta, mientras que Vanda y Marmouset se
+sentaban a la cabecera de aquella pobre mujer.
+
+* * *
+
+Shoking era hijo de Londres, y de consiguiente conocía aquella vasta
+ciudad hasta en sus menores detalles.
+
+Una vez fuera de Adam street, torció hacia Rothnite-Church, donde sabía
+que encontraría en el fondo de un patio una estación de carruajes de
+alquiler.
+
+Allí halló en efecto un cab, y subiendo en él, dijo al cochero:
+
+--Saint-George-Church.
+
+--¿En el Southwarck? preguntó el cabman.
+
+--Sí. Y tendrás seis peniques de propina si me llevas a buen paso.
+
+El cabman dio riendas a su trotón irlandés y salió a escape.
+
+La carrera fue tan sostenida, que veinte minutos después el cab se
+detenía delante de la verja del cementerio que rodea la iglesia
+católica.
+
+Shoking se apeó y atravesó el cementerio.
+
+Después, en vez de entrar en la iglesia por la puerta principal, se
+dirigió al postigo que daba acceso a la sacristía.
+
+Nada había sufrido el menor cambio en Saint-George-Church.
+
+Tal como lo hemos visto en otra ocasión, tal se encontraba ahora, y el
+mismo viejo sacristán que conocemos guardaba el santuario, y venía a
+abrir la puerta cuando llamaban de cierta manera.
+
+Shoking llamó, y el buen anciano vino a abrir de seguida.
+
+Al ver a Shoking, sus ojos medio apagados se animaron con una súbita
+alegría.
+
+--¡Ah! exclamó, ¡mucho tiempo hace que no os dejáis ver, querido amigo!
+
+--He estado ausente, respondió Shoking.
+
+--¿De veras?
+
+--He estado en Francia.
+
+--¡Ah! muy bien.
+
+--Y quisiera ver al abate Samuel. ¿Está allá arriba?
+
+Y diciendo esto, designaba con la vista la puerta del campanario.
+
+--Si, dijo el anciano con un movimiento de cabeza.
+
+Shoking subió en seguida a la torre y llamó a la puerta disimulada en el
+muro, que daba al cuartito secreto donde el abate Samuel, el Hombre gris
+y todos los que el reverendo Patterson perseguía con su odio implacable,
+habían encontrado sucesivamente un asilo.
+
+El abate Samuel se hallaba entregado a sus oraciones.
+
+Al oír llamar en la forma convenida, vino a abrir la puerta y, al ver a
+Shoking, soltó, como el sacristán, una exclamación de alegre sorpresa.
+
+--Padre mío, le dijo Shoking, ya sabéis que yo era el fiel amigo del
+Hombre gris, o mejor dicho, su servidor más adicto.
+
+--Ya lo sé, repuso el abate.
+
+--¿Tendríais inconveniente en atestiguarlo?
+
+--Ninguno.
+
+--En ese caso os suplico que vengáis conmigo.
+
+--¿Adónde?
+
+--A Rothnite, en Adam street.
+
+--Bien, dijo el abate Samuel, ya sé lo que queréis.
+
+--¡Ah!
+
+--Habéis ido a pedir ciertos papeles a la viuda de un ajusticiado.
+
+--Sí.
+
+--Que llaman Betzy-Justice.
+
+--Ese es en efecto su nombre.
+
+--¿Y no ha querido creer que vais de parte del Hombre gris?
+
+--No lo creerá si no venís a afirmarlo.
+
+--Pues bien, dijo el sacerdote, vamos; estoy pronto a seguiros.
+
+Shoking se quedó mirando al abate Samuel.
+
+--¿Conocéis por ventura, padre mío, le dijo, la historia de esos
+papeles?
+
+--Sí.
+
+--¿Quién os la ha contado?
+
+--El Hombre gris mismo.
+
+Shoking lanzó una exclamación de alegría.
+
+--¡Ah! si es así, dijo, bendigo mil veces al cielo, pues eso me prueba
+que el Hombre gris, a quien creíamos muerto, vive todavía.
+
+El abate Samuel bajó la cabeza y no respondió.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+En el momento en que atravesaban el cementerio, Shoking cogió vivamente
+las manos del abate Samuel.
+
+--¡Ah! exclamó, decidme que lo habéis visto.
+
+--¿A quién?
+
+--Al Hombre gris.
+
+--Sin duda que lo he visto.
+
+--¿Cuándo? ayer..... hoy? preguntó Shoking con voz ahogada por la
+emoción.
+
+--No, dijo el abate Samuel; lo he visto en Newgate hace unos quince
+días.
+
+Shoking dejó escapar un grito de sorpresa.
+
+--¡Ah! exclamó; en ese caso, no sabéis nada.
+
+El sacerdote se quedó mirándolo con extrañeza.
+
+--¿No sabéis pues, prosiguió Shoking, que el Hombre gris no está ya en
+Newgate?
+
+--Sí, ya lo sé.
+
+--Entonces..... no ignoráis dónde se halla.....
+
+Y al decir esto, Shoking empezó a recobrar la esperanza.
+
+--Lo ignoro, respondió el abate Samuel.
+
+--Nosotros creemos que ha muerto.
+
+--¡Ah! dijo el sacerdote.
+
+Y permaneció impasible.
+
+--¡Oh! exclamó Shoking, vos sabéis muchos cosas que nosotros ignoramos.
+
+--Es muy posible.
+
+Shoking no dijo más, pero se hizo para sí esta reflexión:
+
+--Ahora estoy seguro de que el Hombre gris no ha muerto. Si se oculta de
+todos, es que tiene poderosas razones para hacerlo.--Y esas razones, veo
+perfectamente que las conoce el abate Samuel y que no quiere revelarlas.
+
+Partiendo de esta idea, Shoking guardó un silencio lleno de reserva.
+
+Así salieron del cementerio, y montaron en el cab que esperaba a Shoking
+en el square.
+
+--Rothnite-Church, dijo al cochero.
+
+El cab partió con la misma velocidad.
+
+Llegados a la iglesia de Rothnite, el abate y Shoking echaron pie a
+tierra y despidieron el cab.
+
+Después continuaron su camino a pie y llegaron a Adam street.
+
+Marmouset los esperaba en el umbral de la puerta.
+
+--¡Ah! venid pronto, dijo, venid pronto.
+
+--¿Qué hay de nuevo? preguntó Shoking.
+
+--Hay... que la pobre anciana se muere.
+
+--¿Betzy?
+
+--Después que nos dejaste, prosiguió Marmouset, ha tenido una crisis
+nerviosa, a la que se ha seguido una gran postración y debilidad; y en
+este momento apenas respira. No hay que perder tiempo, si es que ya
+puede reconocer al padre.
+
+Y Marmouset saludó al abate Samuel.
+
+--Tranquilizaos, caballero, dijo este en francés. Conozco a Betzy y la
+he visto muchas veces en ese estado, sobre todo después de la muerte de
+su marido.
+
+Y hablando así, subieron a la miserable buhardilla.
+
+Vanda continuaba a la cabecera de la pobre anciana, que yacía como
+inerte en su miserable lecho.
+
+Pero cuando Betzy-Justice vio aparecer al abate Samuel, su rostro se
+trasfiguró y un sentimiento de satisfacción inefable se pintó en su
+mirada.
+
+--¡Ah! exclamó, he creído morir antes de vuestra llegada.
+
+El abate Samuel la tomó afectuosamente la mano.
+
+--Cobrad ánimo, Betzy, la dijo.
+
+--¡Oh! no me falta, respondió la vieja: además, debo cumplir las últimas
+voluntades de mi pobre Tom: es necesario que su muerte no haya sido
+inútil.
+
+Y mirando a Shoking añadió:
+
+--¿Conocéis a este hombre?
+
+--Sí, respondió el abate Samuel.
+
+--¿Es un amigo del Hombre gris?
+
+--Sí.
+
+--¡Ah! ¿Y vienen todos estos de su parte?
+
+--Así es, dijo el sacerdote católico.
+
+--Entonces... ¿puedo decirles donde están los papeles?
+
+--Ciertamente.
+
+Betzy hizo un esfuerzo supremo, y logró con gran trabajo incorporarse de
+nuevo en su lecho.
+
+--Entonces, dijo, escuchadme..... escuchadme con atención.
+
+Las cuatro personas que asistían a esta escena, rodearon el lecho de la
+pobre anciana, cuya voz se debilitaba por instantes.
+
+--¿Conocéis la iglesia de Rothnite? dijo.
+
+--Sí, respondió el abate Samuel.
+
+--Está rodeada de un cementerio.
+
+--Como todas las iglesias de Londres.
+
+--Pues bien; en el cementerio de Rothnite hay una sepultura que tiene
+por epitafio un solo nombre: Robert.
+
+--Acabad, dijo Shoking.
+
+--Sobre esa sepultura hay una cruz de hierro, continuó Betzy-Justice.
+Las cruces de hierro son raras, ¡muy raras! en el pobre cementerio de
+Rothnite: así encontraréis fácilmente la sepultura de que os hablo.
+
+--¿Y los papeles se hallan en esa sepultura?
+
+--Sí.
+
+--Está bien, dijo Marmouset, vamos a buscarlos de seguida.
+
+--No es posible, observó Betzy. No podréis hacerlo, pues la iglesia y el
+cementerio están cerrados de noche.
+
+--Pasaremos por encima de la verja.
+
+--No hay necesidad de eso, dijo Shoking.
+
+--¿Qué quieres decir? preguntó Marmouset mirando a Shoking con
+curiosidad.
+
+--Quiero decir, respondió este, que tengo un medio seguro de penetrar en
+el cementerio sin escalar rejas ni forzar ninguna puerta.
+
+El abate Samuel hizo un signo afirmativo que quería decir:
+
+--Yo también.
+
+--En ese caso, vamos, dijo Marmouset.
+
+--Pero, observó Vanda, no podemos dejar a esta pobre mujer sola. En
+tanto que volvéis, yo permaneceré a su lado.
+
+--¡Oh! exclamó Betzy con voz doliente, ¡no permaneceréis por mucho
+tiempo!..... Creo que por esta vez todo está concluido. Sin embargo, no
+quisiera morir sin saber que tenéis esos papeles.......
+
+--Descuidad: volveremos aquí tan pronto como estén en nuestro poder,
+respondió el abate Samuel.
+
+Y salió el primero del aposento.
+
+Marmouset y Shoking, le siguieron inmediatamente, y bajaron con
+precipitación la escalera.
+
+Tan luego como se hallaron en la calle, el sacerdote dijo a Marmouset:
+
+--Hay una cosa que no sabéis, que no podéis saber, pero que el Hombre
+gris conoce perfectamente.
+
+--¡Ah!
+
+--Y es que el cementerio de Rothnite ha servido muchas veces de lugar de
+reunión de los fenians.
+
+--¿Es posible?
+
+--Y de consiguiente vamos a tomar el mismo camino que ellos, para
+penetrar en ese sitio.
+
+--¡Ah! dijo Marmouset, ya que me habláis del Hombre gris.......
+
+--¿Qué?
+
+--¿Sabéis que ha sido de él?
+
+--Se ha escapado de Newgate.
+
+--Sí; pero ¿y después?
+
+--Después..... ¡Toma!.....
+
+Y el sacerdote pareció embarazado.
+
+Marmouset movió tristemente la cabeza.
+
+--Mucho temo, dijo, que haya muerto.
+
+--¡Oh! no, dijo el abate Samuel.
+
+--¡Ah! ¿creéis que no ha muerto?
+
+--Sí.
+
+--Pero..... ¿estáis seguro?
+
+--Tal vez.....
+
+--Y... en fin, ¿le habéis visto?
+
+--No, pero puedo afirmaros que vive.
+
+--Y yo lo creo firmemente, dijo Shoking.
+
+Marmouset sentía latir su corazón con violencia.
+
+--¡Oh! padre mío! exclamó, ¡por favor!..... Si tenéis alguna noticia
+reciente del que vos llamáis el Hombre gris y a quien nosotros
+reconocemos como nuestro jefe.....
+
+--No insistáis, caballero, respondió con embarazo el abate Samuel, no
+insistáis, pues no me es posible responderos. Básteos saber que el
+Hombre gris vive..... y que lo veréis un día.
+
+Marmouset bajó la cabeza y no insistió más.
+
+Rocambole vivía y esto le bastaba por el momento.
+
+Además, Marmouset recordaba ahora otras circunstancias análogas que
+contribuían a tranquilizarlo.
+
+Recordaba que hacía tres o cuatro años, el capitán había desaparecido
+súbitamente, y que después, cuando menos lo esperaban había vuelto del
+mismo modo.
+
+Hablando así, el abate Samuel y sus dos compañeros llegaron a la
+plazuela de Rothnite-Church.
+
+En ella había un public-house, que cerraba todas las noches muy
+temprano, pero donde debían velar hasta bien tarde, pues se veía filtrar
+un rayo de luz por los postigos de la tienda a hora muy avanzada.
+
+Shoking llamó a la puerta de aquella taberna de un modo particular.
+
+En seguida se oyó ruido en el interior, pero a pesar de ello la puerta
+permaneció cerrada.
+
+Entonces Shoking se volvió al abate Samuel.
+
+--El _publican_ espera el santo y seña, dijo, y yo no sé cuál es.
+
+--Esperad.....
+
+Y el abate Samuel aproximó los labios a una hendedura de la puerta, y
+pronunció algunas palabras en dialecto irlandés.
+
+Apenas pronunciadas, la puerta se abrió como por encanto.
+
+El _publican_, un irlandés de pura raza, hizo un gesto de admiración al
+ver al abate Samuel.
+
+--¡Ah! exclamó, pero..... hoy no es día de reunión.
+
+Esto aludía a las conferencias misteriosas de los fenians.
+
+--Ya lo sé, dijo el abate, pero venimos para un negocio particular al
+cementerio.
+
+--¡Ah! eso es otra cosa!
+
+El tabernero conocía a Shoking, pero, en cuanto a Marmouset, era la
+primera vez que lo veía.
+
+Así se quedó mirándolo con extremada curiosidad, hasta que el abate
+Samuel le dijo:
+
+--Este gentleman es un amigo del Hombre gris.
+
+El publican lo saludó con respeto; y yendo en seguida a encender una
+linterna en la lámpara que ardía sobre el mostrador, se volvió y dijo:
+
+--¡Vaya! puesto que tenéis que hacer en el cementerio, venid.
+
+Y levantó la trampa que se encontraba en medio del public-house, la cual
+cubría una escalera de mano por donde se bajaba a la bodega del
+establecimiento.
+
+
+
+
+XV
+
+
+Llegados a la cueva, el abate Samuel tomó la linterna de manos del
+publican.
+
+--Ya no tenemos necesidad de ti, le dijo.
+
+--¿Puedo volver a la tienda?
+
+--Sí.
+
+--¿Y no esperáis a nadie?
+
+--A nadie absolutamente.
+
+--Está bien, repuso el tabernero. Y se volvió por la escala, dejando a
+Shoking, Marmouset y el abate Samuel en la cueva.
+
+Entonces este último pasó la mano por el fondo de aquella pared húmeda,
+buscando sin duda un resorte oculto; y en efecto, no tardó en abrir una
+puerta, tan hábilmente disimulada, que se confundía con el muro.
+
+--He aquí nuestro camino, dijo el sacerdote.
+
+La puerta descubría un estrecho corredor subterráneo, y todos tres
+entraron por él uno después de otro.
+
+Marmouset iba el último, cerrando la marcha, y el abate Samuel caminaba
+delante, alumbrando con la linterna que había tomado al publican.
+
+El pasadizo subterráneo, bajo y estrecho, tenía la forma de un conducto
+de desagüe, y se prolongaba por un espacio de más de treinta metros,
+hasta llegar a una pequeña escalera de seis peldaños gastados y
+desiguales.
+
+Esta escalera iba a parar a una puerta que se hallaba solamente
+entornada, pues cedió al empujarla el abate Samuel.
+
+Entonces el sacerdote apagó la linterna.
+
+--¿Qué hacéis? preguntó Marmouset.
+
+--Soy prudente.
+
+--¿Pues dónde estamos?
+
+--En un panteón de familia.
+
+--¡Ah!... ¿es posible?.....
+
+--Mirad, añadió el abate Samuel, ahora que estamos sin luz, fijad la
+vista a vuestro frente.
+
+--Bien.
+
+--¿No descubrís nada?
+
+--Me parece que veo el cielo a través de una ventana.
+
+--No es una ventana, sino una puerta.
+
+En efecto, la bóveda donde acababan de penetrar por tan singular camino,
+tenía naturalmente una pequeña puerta que daba al cementerio.
+
+El abate Samuel descorrió un cerrojo, y abrió con precaución la puerta.
+
+--Yo sé dónde está la sepultura, añadió el sacerdote irlandés.
+
+Y hablando así, salió delante para guiar a sus compañeros.
+
+La noche era oscura y la niebla extremadamente densa.
+
+--Seguídme, dijo de nuevo el abate Samuel, y marchad con precaución: es
+necesario evitar en lo posible el andar sobre las tumbas..... es una
+profanación.
+
+A pesar de la oscuridad, el sacerdote se orientaba bastante bien.
+
+--¡Ah! dijo Marmouset en voz baja, ¿sabéis en efecto cuál es la
+sepultura?
+
+--Sí, me acuerdo haber notado la cruz de hierro y la breve inscripción
+que forma el epitafio.
+
+--¿Sabíais también que contenía esos papeles?
+
+--No; y sin embargo.....
+
+--Sin embargo... ¿qué? preguntó Marmouset.
+
+--Sé vagamente lo que encierran esos papeles.
+
+--¡Ah!
+
+--Hace unos tres meses, prosiguió el abate Samuel, un día vino un hombre
+a la iglesia de Saint-George, y solicitó hablarme.
+
+--¿Quién era ese hombre?
+
+--Tom, el marido de Betzy-Justice.
+
+--¡Ah! no lo habían preso aún.....
+
+--No: tampoco había cometido el crímen que le ha costado la vida. Tom me
+contó pues su historia, y me suplicó que me interesase por él.
+
+El desgraciado me creía omnipotente, y me decía que si yo tomaba su
+causa entre manos, la consideraba como ganada.
+
+Desgraciadamente Tom era escocés y protestante, y de consiguiente no
+pertenecía al fenianismo.
+
+Estaba pues seguro de antemano que nuestros hermanos se negarían a
+ayudarle, y así se lo dije.
+
+El infeliz no quiso oír más, y se fue haciéndome un gesto de a Dios
+desesperado.
+
+Dos días después, Tom asesinaba a lord Evandale.
+
+--Pero decidme, preguntó Marmouset, ¿no le hablasteis entonces del
+Hombre gris?
+
+--De ningún modo.
+
+--Entonces, ¿cómo el Hombre gris ha podido saber?.......
+
+--Se han visto en Newgate.
+
+--¡Ah! es verdad.
+
+Y Marmouset añadió para sí:
+
+--Reconozco en este rasgo al capitán y su carácter caballeresco:--para
+que Rocambole haya aceptado la herencia de Tom el ajusticiado, es
+necesario que esa causa sea justa.
+
+El abate Samuel se detuvo en este momento.
+
+--Aquí es, dijo.
+
+La noche estaba demasiado oscura para que pudiesen leer el epitafio,
+pero se veía distintamente la cruz de hierro.
+
+--Yo traigo fósforos en el bolsillo, dijo Shoking.
+
+--¿Y para qué?
+
+--¡Toma! para ver bien si el nombre que está escrito ahí es el que ha
+dicho Betzy.
+
+--Es inútil. Estoy seguro que esta sepultura es la que nos ha designado.
+
+Aquel sepulcro consistía en una simple losa extendida por tierra.
+
+--No tenemos instrumentos para levantar la piedra, dijo Marmouset.
+
+--No hay necesidad de ellos, respondió el abate.
+
+--¡Ah! ¿lo creéis así?
+
+--Ved sino. Y el sacerdote cogió la losa por el borde, con ambas manos,
+y la levantó fácilmente, tanto era ligera.
+
+Aquella losa, que parecía puesta allí, más como una puerta, que como
+piedra sepulcral, cubría una fosa cuyas paredes eran de mampostería.
+
+En el fondo de la fosa se entreveía un ataúd.
+
+Shoking no pudo contener un movimiento de terror.
+
+--¿Tienes miedo? le dijo Marmouset.
+
+--Un poco, respondió Shoking.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque..... de seguro, los papeles están en el ataúd.
+
+--Es probable.
+
+--¡Oh! exclamó Shoking, yo no podré nunca poner mis manos sobre un
+cadáver..... ¡oh!... ¡no!
+
+Marmouset no respondió una palabra y descendió a la fosa.
+
+La oscuridad era allí tan profunda, que no veía nada absolutamente, pero
+trató de suplir la vista con el tacto.
+
+Tocó en todos sentidos el féretro, y encontró en uno de sus costados un
+tornillo, luego otro y en fin, cuatro.
+
+En Londres no se clavan los féretros, sino que se cierran con tornillos.
+
+Marmouset sacó inmediatamente un cortaplumas que contenía muchas hojas,
+y escogiendo una que era redonda por la punta, se sirvió de ella como de
+un destornillador.
+
+Shoking se separó a un lado, apartándose de la sepultura.
+
+El abate Samuel, por su parte, permaneció al borde de la fosa, prestando
+cuidosamente el oído, y con la vista fija en la verja del cementerio,
+escrutando también de vez en cuando todos los sitios que le avecinaban.
+
+El cementerio no tenía guarda sin embargo, ni tampoco la iglesia que
+ocupaba el centro; pero se hallaba dominado por muchas casas inmediatas,
+y además podía suceder que algún fenian tuviese el capricho de venir
+allí, penetrando por el mismo camino que ellos habían traído.
+
+Afortunadamente la operación no fue larga.
+
+En menos de diez minutos Marmouset logró sacar los cuatro tornillos.
+
+--Está hecho, dijo.
+
+Shoking retrocedió algunos pasos más y volvió a otro lado la cabeza.
+
+Marmouset levantó entonces con cuidado la tapa del ataúd.
+
+--¡Ah! exclamó, puedes venir, Shoking.
+
+--¿Eh? dijo Shoking con voz temblorosa.
+
+--El ataúd está vacío.
+
+--¿Vacío?
+
+El abate Samuel y Shoking se inclinaron al borde de la fosa.
+
+--No hay ningún cadáver, añadió Marmouset.
+
+--¿Ni papeles tampoco?
+
+--¡Ah! sí..... creo que sí.
+
+Y Marmouset encontró en efecto, en un rincón de aquel féretro vacío, un
+paquete envuelto en un pedazo de hule, cerrado con cinco sellos de lacre
+negro.
+
+En seguida echó el paquete al abate Samuel, y cerrando el ataúd, sin
+detenerse en colocar de nuevo los tornillos, saltó vivamente fuera de la
+fosa, y ayudó al sacerdote a poner en su sitio la piedra sepulcral, de
+modo que no se conociera la aparente profanación que acababan de llevar
+a cabo.
+
+El abate Samuel se puso otra vez a guiar la marcha, y cinco minutos
+después llegaban al public-house, salían en seguida de él furtivamente,
+y se dirigían a toda prisa hacia Adam street.
+
+Cuando llegaron a la casa de Betzy, la pobre mujer estaba agonizando.
+
+Sin embargo, al ver aparecer al abate Samuel, un resto de vida, como el
+último fulgor de una luz que va a apagarse, pareció animar su mirada.
+
+--He aquí los papeles, dijo el sacerdote.
+
+--Si, murmuró la anciana con voz apagada, eso es..... ¡Ah!... Ahora...
+ya puedo morir.
+
+Estas fueron sus últimas palabras.
+
+Su respiración se hizo fatigosa, sus ojos se vidriaron, y se agitó con
+algunos movimientos convulsivos.
+
+Un instante después exhaló el último aliento.
+
+Betzy-Justice acababa de morir, mientras que el sacerdote católico la
+daba la absolución.
+
+Vanda y sus tres compañeros pasaron la noche al lado del cadáver de la
+pobre Betzy.
+
+Durante esta velada, Marmouset abrió el paquete tan cuidadosamente
+envuelto, y encontró en él un voluminoso manuscrito en inglés que
+llevaba este título extraño:
+
+ _Diario de un loco de Bedlam._
+
+Y después de hojearlo, leyó en alta voz lo siguiente:
+
+
+
+
+XVI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+I
+
+
+Los montes Cheviot separan el condado escocés de Roxburgh, del condado
+inglés de Northumberland.
+
+Su cima está coronada de nieves eternas.
+
+Extensos y cerrados bosques cubren sus pendientes escarpadas, y en los
+estrechos valles, crecen abundosos pastos.
+
+A tres leguas de la villa de Castleton, suspendido sobre un peñon
+altísimo, como un nido de águilas, y dominando un paisaje melancólico,
+de un aspecto rudo y salvaje; se eleva el castillo señorial de
+Pembleton.
+
+Pembleton-Castle, como dicen en el país.
+
+Este antiguo solar, coronado de ocho torres cuadradas y macizas, con sus
+enormes garitas de piedra salientes y puntiagudas, está rodeado de
+fuertes murallas, como una fortaleza.
+
+Desde la altura donde se halla edificado, domina ocho leguas de país por
+el lado de Escocia, a pesar de que su asiento es sobre la tierra
+inglesa.
+
+En la edad media, los señores de Pembleton eran escoceses y seguían la
+bandera de los Roberto Bruce y de los Wallace.
+
+Hoy, lord Pembleton ocupa un asiento en la cámara de los Pares, pero
+conserva a pesar de ello su título de barón escocés, título de que se
+enorgullece.
+
+Lord Evandale Pembleton no tenía más que tres años cuando su padre murió
+en el combate de Navarino, donde la Francia y la Inglaterra reunidas
+derrotaron la escuadra turca en las aguas de la Grecia.
+
+El niño Evandale tenía un hermano de diez y ocho meses.
+
+Tan luego como lady Pembleton tuvo noticia de la terrible desgracia que
+la privaba de su esposo, dejó en seguida y precipitadamente a Londres,
+donde pasaba el invierno en su magnífico palacio del West-End, y fue a
+refugiarse, con sus dos hijos, al castillo de Pembleton. Vestida de
+negro de pies a cabeza, se encerró en el antiguo dominio feudal que el
+noble lord su esposo había casi abandonado, así como sus padres, hacía
+cerca de un siglo.
+
+Al pie del peñon, y a cierta distancia en medio de la llanura, se
+levantaba una deliciosa quinta, enteramente moderna, rodeada de
+frondosas alamedas y jardines y de una extensa pradera: morada
+campestre, pero esencialmente aristocrática, donde lord Pembleton pasaba
+el otoño y la estación de la caza, y que había poblado de maravillas
+artísticas, adornándola con toda la riqueza y lujo moderno.
+
+Esta quinta llevaba el nombre de New-Pembleton, es decir, Nuevo
+Pembleton; la casa de recreo moderna que destronaba el antiguo solar.
+
+Y sin embargo no fue a New-Pembleton donde se refugió lady Evandale.
+
+Fue a Pembleton-Castle u Old-Pembleton, como le llamaban en razón a su
+antigüedad, donde fue a ocultar su dolor la joven viuda.
+
+¿Por qué?
+
+Estos sucesos tenían lugar en 1828, es decir, en la primera mitad del
+siglo XIX, era que hemos dado en llamar de civilización, y de
+consiguiente muy lejos de la época feudal en que los altos barones se
+declaraban mutualmente la guerra.
+
+La nobleza se había convertido en la aristocracia; los altos y poderosos
+barones feudales, no eran más que grandes señores vasallos de la corona;
+y la calma más profunda reinaba en los tres reinos, convertidos en
+Reino Unido de la Gran Bretaña.
+
+Sin embargo, lady Evandale, al llegar a Pembleton-Castle, dio órdenes
+bien extrañas para la época.
+
+En primer lugar, hizo alzar el puente levadizo, cosa que no había tenido
+ejemplo hacía muchos siglos.
+
+En segundo lugar, hizo convocar a todos los campesinos y aldeanos de las
+cercanías, que eran aún sus vasallos, y pobló el castillo formando en él
+un verdadero ejército.
+
+Luego en fin, a ejemplo de Juana de Monfort, cuando presentaba en otros
+tiempos su hijo a los nobles bretones, tomó a su primogénito en sus
+brazos,--aquel niño que solo tenía tres años,--y mostrándolo a los
+fieles escoceses que habían acudido a su llamamiento, les hizo jurar
+defenderlo y velar sobre él.
+
+Y aquellos honrados montañeses juraron con entusiasmo.
+
+¿Qué terrible y misterioso peligro amenazaba pues a aquel niño, que
+debía un día formar parte de la cámara de los lores?
+
+Un solo hombre lo sabía tal vez, y conocía asimismo el secreto de lady
+Pembleton.
+
+Este hombre era un joven escocés, llamado Tom, hermano de leche de lady
+Pembleton, la cual era joven también y bella, y no había cumplido aún
+veinte y cuatro años el día en que quedó viuda.
+
+Así, desde el primer día de la llegada al castillo, Tom se instaló en el
+cuarto donde dormía el niño, y pasó allí la noche sentado en un sillón,
+teniendo al alcance de la mano su carabina de cazador.
+
+Lo mismo tuvo lugar la noche siguiente y las demás que se sucedieron.
+
+Y durante todas esas noches, los Escoceses velaban paseándose por las
+murallas del antiguo castillo, y tenían cuidado, apenas llegaba el
+crepúsculo, de levantar el puente levadizo.
+
+Lady Pembleton aparecía de tiempo en tiempo en medio de ellos, unas
+veces inquieta, otras veces al parecer más tranquila, pero siempre
+melancólica y como perseguida por un espantoso recuerdo.
+
+Tres meses trascurrieron así.
+
+Durante esos tres meses, con grande admiración de toda la comarca,
+Pembleton-Castle tuvo una verdadera guarnición.
+
+Los rumores más extraños empezaron a circular entonces.
+
+La muerte de lord Evandale,--decían,--había turbado la razón de la pobre
+viuda.
+
+De un carácter exaltado ya, y viciado por la lectura de las novelas de
+Walter-Scott y los poemas de Byron, lady Evelina Pembleton se había
+vuelto loca.
+
+Sin duda se creía en la edad media, en tiempo de las luchas heroicas de
+los clanes escoceses y los barones ingleses, y pretendía defender a su
+hijo contra enemigos imaginarios.
+
+Los buenos escoceses llamados en su ayuda, y que se habían apresurado a
+prestarle sus servicios, empezaban a participar esta de creencia.
+
+Una sola persona era de contraria opinión, y afirmaba que lady Pembleton
+no estaba loca y que tenía razón muy fundada para obrar así.
+
+Esta persona era Tom.
+
+Pero Tom no se explicaba más y guardaba fielmente su secreto.
+
+En fin, al cabo de tres meses, lady Pembleton despidió a sus Escoceses,
+hizo bajar el puente levadizo de Old-Pembleton, mandó disponer y cargar
+sus carruajes, y dejando con sus numerosos domésticos el castillo
+feudal, bajó a la magnífica quinta de New-Pembleton, y se instaló en
+ella con sus dos hijos.
+
+Los nobles establecidos en los alrededores, así como los ricos
+campesinos y notables habitantes de las villas y aldeas inmediatas, no
+tardaron entonces en emitir la opinión de que la hermosa viuda había
+recobrado en fin la razón.
+
+Y sin embargo, el único motivo que había ocasionado este cambio completo
+de existencia, reposaba sobre un lacónico despacho que lady Pembleton
+recibiera de Londres.
+
+Aquel despacho decía:
+
+«Sir Arturo se ha embarcado esta mañana para las Indias.»
+
+¿Quién era sir Arturo?
+
+El hermano segundo de lord Evandale.
+
+¿Era pues contra él por lo que lady Pembleton había tomado tan
+singulares precauciones?
+
+Algunos días después de su instalación en New-Pembleton, lady Evelina
+recibió la visita de dos gentlemen.
+
+Estos eran lord Ascott y su hijo el baronet sir James.
+
+Lord Ascott y sir James eran el padre y el hermano de lady Evelina.
+
+El padre venía de Italia, donde había pasado dos años para restablecerse
+de una enfermedad del pecho; y el hijo, midshipman en la armada inglesa
+de las Indias, se hallaba en Londres con licencia.
+
+Ambos se hallaban en la capital, en los momentos en que la conducta
+excéntrica de lady Pembleton empezaba a hacer ruido, y, persuadidos de
+que la noble viuda estaba loca, habían venido a verla a toda prisa.
+
+Lady Evelina los recibió vestida de riguroso luto.
+
+Su aspecto era muy triste y aun derramó abundantes lágrimas al verlos;
+pero no hallaron en sus discursos ni en sus maneras, nada que pudiese
+confirmarlos en la opinión de que se habían alterado sus facultades
+mentales.
+
+Lady Pembleton gozaba de toda la plenitud de su razón.
+
+Sin embargo, sus nobles parientes creyeron deber pedirla algunas
+explicaciones.
+
+Pero lady Evelina se negó a satisfacerlos.
+
+Entonces lord Ascott hizo valer su autoridad paternal, y exigió con
+severidad lo que se rehusaba a la persuasión.
+
+Lady Evelina persistió en su negativa.
+
+Lord Ascott se dejó llevar de la cólera, y hasta llegó a decirla que la
+familia de lord Pembleton hablaba ya de privarla de la administración de
+sus bienes y de la tutela y educación de sus hijos.
+
+Lady Evelina bajó la cabeza y se deshizo en lágrimas.
+
+En fin, no pudiendo resistir más, se echó a los pies de su padre y le
+dijo:
+
+--Milord, sé que os debo obediencia y no pretendo sustraerme a vuestra
+autoridad..... pero sé también que la confesión que me obligáis a
+haceros, va a destrozar vuestro corazón paternal. Dispensadme pues de
+esa confesión.... os lo suplico por vos y por mí.
+
+Lord Ascott fue inflexible.
+
+Entonces lady Evelina lo condujo a su cuarto, y abriendo un cajón
+secreto de su escritorio, sacó un cuaderno de papel cubierto de una
+escritura apenas legible, y en el que, en cada página, se encontraba la
+traza de una lágrima.
+
+--Tomad, padre mío, dijo, aquí tenéis el diario de mi vida. Leed.....
+
+Y huyó precipitadamente, dejando a lord Ascott en posesión de aquel
+cuaderno.
+
+Una hora después, el noble anciano volvió a reunirse con su hija.
+
+Su rostro presentaba una palidez mortal; y cogiendo a la joven en sus
+brazos, la tuvo largo tiempo estrechada contra su corazón.
+
+Por largo espacio no pudo pronunciar una palabra, ni hacer otra cosa que
+mezclar sus lágrimas a las de su hija; pero al fin logró reponerse, y la
+dijo con acento desesperado:
+
+--Yo soy por desgracia demasiado viejo, hija mía..... pero tu hermano te
+vengará.
+
+¿Qué espantoso secreto era pues el que lady Evelina no había osado
+revelar de viva voz a lord Ascott, su anciano padre?
+
+Esto es lo que vamos a dar a conocer al lector, traduciendo fielmente el
+manuscrito de la viuda de lord Evandale Pembleton, jefe de escuadra de
+la marina real inglesa, muerto en Navarino, combatiendo bajo la bandera
+de la civilización en lucha con la barbarie.
+
+
+
+
+XVII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+II
+
+
+La familia Dunderry, cuyo jefe lleva el nombre de lord Ascott, es de
+puro origen normando.
+
+En la época en que el duque Guillermo el Bastardo pasó a ser el rey
+Guillermo el Conquistador, los Dunderry le siguieron a las islas
+Británicas, y desde entonces se han enlazado siempre con las más altas
+familias de la aristocracia inglesa.
+
+Miss Evelina, hija de lord Ascott, tenía diez y seis años cuando su
+padre pensó en casarla.
+
+Los partidos no faltaban por cierto, los nombres más ilustres del Reino
+Unido se disputaban el honor de tal alianza; pero miss Evelina, según
+la moda inglesa, se hallaba prometida a lord Pembleton, hacía mucho
+tiempo.
+
+El dominio señorial de Ascott y el de Old-Pembleton, encaramados cada
+uno de ellos sobre una de las escarpas de los montes Cheviot, se miraban
+hacía siglos frente a frente, a tres leguas de distancia.
+
+Lord Ascott, el padre de miss Evelina, y el difunto lord Pembleton,
+padre del lord actual, habían estado unidos en estrecha amistad desde la
+infancia, y cuando miss Evelina llegó a tener diez años y sir Evandale
+Pembleton diez y ocho, se apresuraron a desposarlos.
+
+Después sir Evandale se embarcó para las Indias, donde servía en la
+marina real.
+
+Las dos familias permanecieron estrechamente unidas.
+
+No pasaba una sola semana, durante el invierno, sin que lord Ascott y su
+hija fuesen a visitar a lord Pembleton, a quien una cruel enfermedad, la
+gota tenía clavado en su sillón.
+
+Miss Evelina y sir Jorge Pembleton, hermano segundo de sir Evandale,
+contrajeron poco a poco una amistad e intimidad fraternal, y salían con
+frecuencia juntos, dando largos paseos a caballo.
+
+Cinco años se pasaron así.
+
+Miss Evelina experimentaba un placer extremo en encontrarse al lado de
+sir Jorge, y sir Jorge llegaba a veces a concebir el criminal deseo de
+que el navío en donde iba su hermano mayor se estrellase contra una
+roca, en una noche de tempestad, y se perdiese con todo su equipaje.
+
+Un día, en fin, los dos jóvenes llegaron a confesarse que se amaban.
+
+Pero en miss Evelina dominó al amor la razón, y a la ardiente
+declaración de sir Jorge respondió espantada:
+
+--¡Desgraciado!... ¿olvidáis que estoy desposada con vuestro hermano?
+
+--¡Ay! ya lo sé, respondió el joven. Así ya he tomado mi resolución.
+
+Y como ella le mirase con angustia:
+
+--Aun dado caso, prosiguió, de que mi hermano consintiese en cederme su
+derecho, nuestras dos familias no accederían jamás a nuestra unión. Soy
+hijo segundo, y de consiguiente estoy desheredado de los bienes y
+títulos de mi casa.
+
+Y exhaló un profundo suspiro.
+
+Miss Evelina le escuchaba con la cabeza baja y derramando abundantes
+lágrimas.
+
+Sir Jorge continuó después de un momento de silencio:
+
+--Hoy mismo partiré de aquí.
+
+--¿Y adónde iréis? preguntó la joven temblando.
+
+--Primero, a Londres.
+
+--¿Y después?
+
+--Iré a reunirme con mi hermano en la India.
+
+Miss Evelina poseía en alto grado la virtud y el sentimiento de dignidad
+de las mujeres de raza; así supo dominar su emoción, y tendiendo la mano
+a sir Jorge, le dijo:
+
+--¡A Dios!..... ¡A Dios para siempre!
+
+Sir Jorge tenía entonces diez y nueve años; la edad de la abnegación y
+de los sentimientos caballerescos.
+
+De consiguiente aquel mismo día partió de Old-Pembleton.
+
+Seis meses después, lord Pembleton murió, y su hijo sir Evandale heredó
+sus inmensos bienes, su título y su puesto en la Cámara de los lores.
+
+Pero no se vuelve de las Indias en un día, y hacía ya cerca de un año
+que sir Jorge había partido, cuando lord Evandale llegó a Inglaterra.
+
+Miss Evelina había tomado al principio la resolución de echarse a los
+pies de lord Evandale, de confesárselo todo y de suplicarle que
+renunciase a su mano.
+
+Pero esta resolución debió ceder ante la voluntad inflexible de lord
+Ascott.
+
+Un año después de los funerales del padre de sir Evandale, miss Evelina
+había enajenado su libertad y se llamaba lady Pembleton.
+
+El tiempo mitiga las penas más profundas y cicatriza todas las heridas.
+
+Lady Pembleton pensaba aún alguna vez en sir Jorge, el pobre segundón
+que servía en el ejército de las Indias.....
+
+¡Pero lord Evandale era tan bueno... tan bondadoso con ella, y le
+manifestaba tanto respeto y amor!.....
+
+Y luego, lady Pembleton no había tardado en ser madre, y la maternidad
+es un sentimiento que acaba por dominar todos los demás.
+
+A medida que el tiempo pasaba, la imagen de sir Jorge se iba borrando
+poco a poco.
+
+El ausente empezaba pues a caer en el olvido, y lord Evandale tocaba ya
+la hora propicia de conquistar por completo el amor de su esposa.
+
+Pero la fatalidad debía disponerlo de otro modo.
+
+Al heredar los títulos y cargos de su padre y su asiento en la Cámara
+alta, el jefe de la casa de Pembleton había conservado sin embargo su
+grado en la marina real.
+
+Su carrera en ella había sido rápida, y en la época a que nos referimos
+era _commodore_, es decir, jefe de escuadra.
+
+Un día recibió del almirantazgo la órden de embarcarse.
+
+¿Adónde iba?
+
+No podía saberlo hasta abrir un pliego sellado que contenía sus
+instrucciones, y del que no debía tomar conocimiento sino cuando se
+hallara en las aguas de la isla de Madera.
+
+Las mujeres de los marinos se acostumbran forzosamente desde luego a
+esas crueles separaciones, cuyo término no es siempre seguro.
+
+Lady Evelina se resignó pues, y el commodoro partió.
+
+Hallábanse entonces en medio del verano, y la _estación_, como dicen los
+Ingleses, se encontraba en todo su esplendor.
+
+Naturalmente, Lady Pembleton, al separarse de su marido, había dejado su
+magnífico dominio de los montes Cheviot, para venir a habitar su palacio
+del West-End, de Londres, en Kensington-Road.
+
+Kensington-Road es una ancha y bellísima avenida, formada exclusivamente
+por las moradas señoriales de las grandes familias de Londres; y que
+corre paralela a Hyde-Park.
+
+Cada uno de esos palacios tiene un jardín, que no está separado de
+Hyde-Park sino por una verja, y cada propietario tiene una llave de la
+suya, lo que le permite comunicar con el jardín público.
+
+Lady Pembleton estaba pues en Londres.
+
+Pero desde la partida de su marido, nadie la había visto en ninguna
+parte.
+
+Vivía constantemente encerrada, ocupándose de su hijo, que tenía
+entonces cerca de dos años, y leyendo con avidez los periódicos que
+podían darla noticias del _Minotauro_.
+
+Este era el buque que mandaba lord Evandale.
+
+Así vivía siempre sola, suspirando por la vuelta del ausente.
+
+Pero la soledad es mala consejera.
+
+Más de una vez, el recuerdo de sir Jorge, poco antes casi olvidado,
+había venido a turbar el espíritu de lady Pembleton y la aparente
+tranquilidad de que gozaba.
+
+En fin, una noche, lady Evelina, que ocupaba las habitaciones de verano
+de su palacio, se hallaba sentada junto a una ventana del piso bajo que
+daba a los jardines.
+
+Aquel día era domingo, y el domingo es un día bien triste en Londres.
+
+El calor había sido excesivo, pero la noche era fresca, y la pobre joven
+respiraba con un placer melancólico el dulce perfume de las primeras
+brisas.
+
+La noche era oscura y el jardín estaba desierto.
+
+Más allá del jardín se descubría Hyde-Park, también solitario, y
+perdido en la oscuridad bajo sus sombrías alamedas.
+
+Lady Evelina se hallaba con la vista fija en aquel melancólico paisaje,
+cuando de repente vio agitarse una sombra y salir de la espesura.
+
+Aquella sombra era un hombre que parecía surgir como por encanto a
+orillas del riachuelo que llaman la Serpentina, y que venía derecho a la
+verja del jardín del palacio Pembleton.
+
+Lady Evelina observó curiosamente a aquel hombre.
+
+Pero la noche, como hemos dicho, era bastante oscura.
+
+Sin embargo, ¡cuál no fue su asombro y en seguida su terror, cuando vio
+a aquel hombre sacar una llave del bolsillo y abrir la puerta de la
+verja!
+
+La joven arrojó un grito agudo en el momento en que aquel hombre
+penetraba en el jardín.
+
+Pero aquel grito no pareció conmoverlo, ni le hizo detenerse ni huir.
+
+Al contrario, pareció guiarlo, y se vino derecho a la ventana.
+
+Entonces lady Evelina se echó vivamente para atrás y corrió a coger el
+cordón de una campanilla que sacudió violentamente.
+
+Nadie acudió a este llamamiento.
+
+El desconocido trepó al alféizar de la ventana y saltó en la
+habitación.
+
+Fuera de sí de terror, lady Evelina se lanzó hacia la puerta; pero en el
+mismo instante se sintió detenida por una mano vigorosa, y una voz que
+acabó de trastornarla la dijo:
+
+--Evelina.... ¿no me reconocéis?
+
+Al oír aquella voz la joven se quedó anonadada, petrificada de sorpresa.
+
+--¡Sir Jorge! murmuró.
+
+--Sí, yo soy.
+
+Y el hermano menor de lord Evandale se echó a los pies de su cuñada, que
+se hallaba paralizada de terror.
+
+
+
+
+XVIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+III
+
+
+No había lugar a la duda: sir Jorge Pembleton, el hermano de su marido,
+era en efecto quien lady Evelina veía delante de ella.
+
+¡Y aquel hombre había osado penetrar en su casa por la ventana, como un
+ladrón o un asesino!
+
+--Caballero, dijo la joven con terror, ¿cómo es que os halláis aquí?
+
+Sir Jorge dobló de nuevo la rodilla.
+
+--Evelina, dijo, mi querida Evelina, no me condenéis antes de haberme
+oído.
+
+Su voz conmovida y su actitud suplicante tranquilizaron un poco a lady
+Evelina.
+
+--Jorge, le dijo, ¿de dónde venís?
+
+--De la India, contestó el joven.
+
+--¡Ah! ¿Habéis dejado el servicio?
+
+--No; he obtenido licencia por algunos meses. Y vengo solamente..... por
+vos.
+
+--¡Por mí! exclamó lady Pembleton acometida de un nuevo temor.
+
+Y hablándole con un acento de dignidad que no excluía la benevolencia,
+añadió:
+
+--¿Es posible, Jorge?... ¿Osáis hablarme de ese modo?... ¿a mí?...
+
+--Evelina, yo os amo.......
+
+--¡Callad!
+
+--Hace tres años, Evelina... desde que me separé de vos.... mi vida es
+un perpetuo combate de cada hora, de cada minuto; un suplicio sin
+nombre; una tortura eterna.
+
+--¡Pero, desgraciado!... ¿Habéis olvidado que soy la mujer de vuestro
+hermano?
+
+--Mi hermano está lejos de aquí.
+
+Lady Evelina dejó escapar un grito de terror.
+
+--¡Oh!... ¿lo sabíais? exclamó.
+
+--Nuestros dos navíos se han cruzado a la altura de Finisterre.
+
+--¿Y os atrevéis?...
+
+--Ya os lo he dicho; no vengo más que por vos.....
+
+Lady Evelina fijaba en aquel hombre una mirada extraviada, y su pavor
+acrecía por instantes.
+
+Sir Jorge no era ya por cierto el tímido y leal adolescente que se había
+separado hacía tres años de miss Evelina, cambiando con ella un adiós
+eterno.
+
+Ahora era un hombre... un hombre de mirada sombría y resuelta, un hombre
+en cuyo continente se adivinaba que era capaz de todo.
+
+Y sin embargo la joven, en medio de su turbación y de su espanto, no
+desesperaba de doblegar a aquel hombre y de traerlo al sentimiento del
+deber.
+
+--Jorge, le dijo, vos sois hermano de Evandale y yo soy su esposa.
+
+--Yo odio a Evandale, respondió el joven.
+
+--¿Y decís que me amáis aún?
+
+--Todo el fuego del infierno se ha concentrado en mi corazón, respondió
+con exaltación sir Jorge.
+
+--Pues bien, puesto que me amáis, respetadme: salid de aquí, y no
+volváis hasta mañana... pero en medio del día, a vista de todo el mundo,
+y por la puerta principal de este palacio, que es la morada de vuestro
+hermano.
+
+El joven soltó una carcajada cruel.
+
+--¡Oh! no, no! exclamó. No he venido de tan lejos para que me hagáis
+poner a la puerta por vuestros lacayos.
+
+Lady Evelina sintió toda su sangre refluir a su corazón, y el rubor de
+la vergüenza coloró vivamente su rostro.
+
+Y como sir Jorge la cogiese al mismo tiempo las manos, ella se soltó con
+indignación, y corrió al otro extremo del cuarto gritando:
+
+--¡Salid!... salid de aquí!... os lo ordeno!
+
+El joven respondió con una nueva carcajada.
+
+--¡Salid!... repitió lady Evelina.
+
+--No... yo os amo.
+
+--Alejaos o llamo a mis criados.
+
+Sir Jorge, sin dejar de sonreírse, dio un paso hacia ella.
+
+Entonces lady Pembleton corrió a la chimenea, y cogiendo el cordón de la
+campanilla que pendía al lado del espejo, tiró de él con violencia.
+
+Pero la campanilla no resonó como de costumbre.
+
+--Podéis llamar cuanto os plazca, dijo el joven. El cordón está
+cortado.
+
+Lady Evelina arrojó un grito desesperado.
+
+--¡A mí!... ¡a mí! exclamó.
+
+Sir Jorge se adelantó hacía ella.
+
+--¡A mí!... ¡socorro! gritó lady Evelina.
+
+--No gritéis inútilmente: vuestros criados han salido, y estamos solos
+en la casa.
+
+La joven se precipitó hacia la puerta e intentó abrirla.
+
+--La puerta está cerrada por fuera, dijo tranquilamente sir Jorge.
+
+Entonces quiso ganar la ventana y saltar al jardín.
+
+Pero él se colocó resueltamente delante de ella.
+
+--¡No saldréis de aquí! dijo.
+
+Lady Evelina exhaló un grito supremo de espanto y de horror, y juntando
+y retorciéndose las manos, pidió gracia..... pero él la estrechó en sus
+brazos con furor e imprimió en sus labios un beso ardiente...
+
+
+
+
+IV
+
+
+Lord Evandale estaba en la Oceanía.
+
+El _Minotauro_ se dirigía hacia Melburne, una de los dos capitales de la
+Australia, y cada vez que el navío hacía escala en algún punto, el
+noble lord escribía a su esposa largas cartas, que expresaban todo su
+amor, toda su ternura.
+
+A veces, hasta había pensado en dar su dimisión y volver a Inglaterra.
+
+Pero el soldado no deserta la víspera de una batalla, y lord Evandale no
+abandonó su navío.
+
+El _Minotauro_ pasó dos años en Australia, dando caza a los piratas que
+infestaban sus mares.
+
+Concluida esta campaña, el commodoro fue llamado a Londres, pero su
+ausencia había durado más de treinta meses.
+
+A su vuelta, lady Evelina salió a su encuentro, llevando a sus dos hijos
+de la mano.
+
+El segundo había nacido después de la partida de lord Evandale.
+
+La noble joven estaba pálida y triste, y parecían haber pasado por ella
+más de diez años.
+
+¿Qué había sucedido pues durante la larga ausencia de lord Evandale?
+
+Este no podía adivinarlo, ni llegó a saberlo jamás.
+
+Lady Evelina vivía lejos de toda sociedad, y pasaba la mayor parte del
+año en Pembleton; y respecto a sir Jorge, nadie había vuelto a verlo
+después de la noche fatal de que hemos hablado.
+
+Lord Evandale no llegó ni aun a sospechar que había dejado por un
+momento las Indias para volver a Europa.
+
+Alarmado de la palidez de su esposa y del estado de postración física y
+moral en que se hallaba, el noble lord consultó uno por uno todos los
+médicos célebres de Londres.
+
+Los médicos convinieron en que se hallaba atacada de una enfermedad de
+languidez puramente nerviosa, y aconsejaron un viaje por Italia.
+
+Lady Evelina partió con su marido.
+
+Pasó un mes en Nápoles, otro en Roma, Milan y Venecia, y volvió a
+Londres más enferma, más desalentada y cansada de la vida.
+
+Dos seres solamente lograban arrancarle una sonrisa.
+
+El uno era Tom, su hermano de leche.
+
+El otro su hijo mayor, el primogénito que debía heredar un día la
+inmensa fortuna de lord Evandale y sucederle en sus cargos y dignidades.
+
+En cuanto a su segundo hijo, la pobre joven no podía contemplarlo un
+momento sin que lágrimas de vergüenza viniesen a arrasar sus ojos.
+
+Apenas acababan de llegar de Italia, cuando fue declarada la
+intervención anglo-francesa en favor de la insurrección griega.
+
+Lord Evandale recibió la órden de embarcarse y tomar el mando de una
+flotilla, y lady Evelina se encontró de nuevo sola.
+
+Una tarde, la joven se paseaba en Hyde-Park, llevando a su hijo mayor
+por la mano.
+
+La noche se aproximaba rápidamente.
+
+Seguida a cierta distancia por dos de sus lacayos, lady Evelina se
+paseaba sin desconfianza por la margen de la Serpentina, cuando de
+repente, saliendo de un bosquecillo inmediato, se presentaron a ella dos
+hombres del pueblo, o dos _roughs_, como los llaman en Londres.
+
+Lady Evelina se volvió vivamente y llamo a sus lacayos.
+
+Pero estos habían desaparecido.
+
+Al mismo tiempo, uno de los dos _roughs_ se echó sobre ella, y le puso
+la mano en la boca para impedir que gritase.
+
+El otro en tanto se apoderó del niño, y tomó precipitadamente la fuga.
+
+* * *
+
+Una hora después, los dos lacayos, que pretendían haberse extraviado por
+una alameda lateral, creyendo seguir a su señora, la habían encontrado
+desmayada a orillas de la Serpentina, y la condujeron a su casa.
+
+En cuanto a su hijo, había desaparecido.
+
+
+
+
+XIX
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+IV
+
+CONTINUACION.
+
+
+Afortunadamente, al lado de lady Evelina, sola y desesperada, había un
+hombre animoso y resuelto.
+
+Este hombre era Tom.
+
+El honrado Escocés no perdió la cabeza, y adivinó de seguida por qué
+habían robado el niño.
+
+En Londres es esto tan común, como el robo de una bolsa o de un pañuelo;
+y aún constituye un comercio bastante lucrativo.
+
+Hay tal o cual mendiga que logra a duras penas conseguir al día una
+limosna, y que haría una fructuosa colecta, si llevase un niño en sus
+brazos cuando implora la caridad pública.
+
+Hay también maestras de niños, siniestras industriales cuyo tipo sólo
+florece en Londres, que han hecho desaparecer en el fondo del Támesis
+las pobres criaturas que les confiaran en secreto.
+
+El día menos pensado, los padres de esos hijos del amor vienen a
+reclamarlos.
+
+Es necesario pues que estén preparadas para poder reemplazar con niños
+robados, los que han dejado de existir después de largo tiempo, y cuya
+pensión se ha cobrado religiosamente.
+
+Y en fin, hay además los gitanos, los saltimbanquis y los cómicos de la
+legua, que andan siempre a caza de niños y los roban con una destreza
+admirable.
+
+Pero Tom no pensó un solo momento en los mendigos, gitanos ni
+saltimbanquis.
+
+Su primera idea fue justa y lógica.
+
+--El ladron, se dijo, es sir Arturo Jorge Pembleton, oficial de la
+marina real.
+
+Mucho tiempo hacía que sir Jorge no se veía en Londres, ostensiblemente
+al menos.
+
+Lady Evelina no lo había vuelto a ver desde la noche fatal.
+
+Pero Tom había visto una tarde rondar a un hombre por Hyde-Park,
+y--aunque aquel hombre iba vestido como un rough,--Tom lo había
+reconocido.
+
+El supuesto rough era sir Jorge.
+
+Tom se puso en busca de sir Jorge, seguro de que el niño estaba en su
+poder.
+
+El fiel servidor y confidente de lady Evelina era Escocés, pero había
+pasado su infancia en Londres, y conocía perfectamente todos los
+misterios de la gran capital.
+
+Así no tardó mucho en encontrar a sir Jorge.
+
+Este se había ocultado en una callejuela del Wapping, hacia los confines
+de Withe-Chapelle, en una casa alta y sombría, habitada únicamente por
+gente del pueblo.
+
+Tom cayó en aquella casa como un rayo, a una hora de la mañana en que el
+gentleman se hallaba aun en el lecho.
+
+Tom se presentó en su cuarto con una pistola en cada mano.
+
+Sir Jorge estaba sin armas.
+
+El joven le asestó una pistola a la frente y le dijo:
+
+--Si no me entregáis el niño, os mato.
+
+Sir Jorge aparentó al principio una gran sorpresa.
+
+--¿De qué niño hablas, miserable? le preguntó.
+
+--Del hijo mayor de lady Evelina.
+
+Sir Jorge protestó enérgicamente.
+
+--No he visto al hijo de lady Evelina, contestó, ni comprendo lo que me
+quieres decir.
+
+Pero Tom añadió fríamente:
+
+--Os doy cinco minutos. Si dentro de cinco minutos no me habéis
+devuelto el niño, sois hombre muerto.
+
+La mirada del Escocés expresaba tan fría y decidida resolución, que sir
+Jorge tuvo miedo, y lo confesó todo.
+
+El hijo de lady Evelina había sido entregado a unos saltimbanquis que
+debían adiestrarlo en su oficio.
+
+Tom podía encontrar esos saltimbanquis en Mail Road, muy cerca de la
+Work-house.
+
+Pero Tom movió la cabeza y contestó:
+
+--Creo lo que decís, sir Jorge. Sin embargo, quiero que vengáis conmigo.
+
+Y os advierto que si intentáis escaparos, os mato como a un perro.
+
+Y obligó a sir Jorge a vestirse.
+
+Sir Jorge Pembleton había dicho la verdad.
+
+Los saltimbanquis estaban en Mail Road, y el niño se hallaba con ellos.
+
+Tom lo tomó en brazos, y huyó con él sin entrar en más explicaciones.
+
+Aquel mismo día, sir Jorge desapareció de nuevo, y pasaron muchos meses
+sin que nadie volviera a verlo.
+
+¿Por qué sir Jorge había robado al hijo de lady Evelina?
+
+Sir Jorge era un miserable: odiaba con toda su alma a su hermano lord
+Pembleton, de quien sólo había recibido beneficios; aborrecía a lady
+Evelina, después de haberla amado con tan violenta pasión; pero en
+cambio adoraba al hijo segundo de su cuñada, a aquel niño, vivo
+testimonio de un crímen, a su propio hijo en fin.
+
+Esto explicaba su conducta. Haciendo desaparecer al hijo mayor, al
+primogénito que debía suceder a lord Evandale en su bienes y títulos,
+¿no era asegurar esos mismos títulos y bienes al hijo segundo, es decir,
+al hijo de sir Jorge?
+
+Después de este grave incidente, Tom no se separó ya de día ni de noche
+del hijo de lord Evandale.
+
+Lady Evelina no salía jamás sola, y Tom estaba sin cesar a su lado.
+
+Así pasaron algún tiempo, hasta que al fin llegó la noticia de la muerte
+de lord Evandale Pembleton.
+
+Entonces, como queda dicho, lady Evelina se refugió a su castillo de los
+montes Cheviot, se rodeó de una guarnición numerosa, y no se decidió a
+bajar a New-Pembleton, hasta que llegó a saber que sir Arturo Jorge
+Pembleton se había embarcado de nuevo para las Indias.
+
+
+
+
+V
+
+
+Tal era el espantoso secreto que Lady Evelina había confesado por
+escrito, y puesto después ante los ojos de lord Ascott su padre.
+
+Lord Ascott, como hemos visto, la había estrechado en sus brazos
+diciéndola:
+
+--Tu hermano te vengará.
+
+Y en efecto, tres meses después, sir James dejó la Inglaterra y volvió a
+la India.
+
+Sir Jorge estaba en Calcuta cuando llegó allí sir James.
+
+Aquella misma noche había un baile en el palacio del gobernador, y el
+oficial Pembleton se hallaba en sus salones y parecía el hombre más
+alegre del mundo.
+
+Sir James, que asistía también a esta recepción, se acercó a él y lo
+saludó.
+
+Sir James era hermano de lady Evelina, y además había sido condiscípulo
+y amigo de infancia de sir Jorge.
+
+El primero no era aún más que _midshipman_, es decir guardia marina: el
+segundo era teniente de navío.
+
+Sir James saludó pues al oficial y le dijo:
+
+--Llego de Londres y traigo un encargo para vos. Dentro de un rato,
+cuando se halle más animado el baile, podremos reunimos, si gustáis, en
+la azotea que da al mar.
+
+--Allí me hallaréis, respondió sir Jorge.
+
+Y se fue a bailar con la hija de un nabab que era tan bella como su
+padre rico, lo que no es poca ponderación.
+
+Un cuarto de hora después, los dos jóvenes volvían a encontrarse, y se
+paseaban absolutamente solos en una de las azoteas del palacio.
+
+Entonces Sir James miró fijamente a sir Jorge y le dijo:
+
+--He abreviado mi tiempo de licencia sólo por venir a veros.
+
+--¡Y bien!.....
+
+--Lo sé todo.
+
+Sir Jorge se estremeció, pero repuso reponiéndose prontamente:
+
+--¿Qué es lo que sabéis?
+
+--Que habéis hecho traición a vuestro hermano.
+
+--¿Y qué os importa?
+
+--Habéis deshonrado a mi hermana.
+
+Sir Jorge se encogió de hombros.
+
+--Y necesito toda vuestra sangre, añadió sir James.
+
+--Estoy a vuestras órdenes, respondió tranquilamente el hermano de lord
+Evandale.
+
+--Muy bien, dijo sir James, pero es necesario pensar en que sois mi
+superior y que no puedo batirme sin infringir las ordenanzas.
+
+--¡Oh! que no quede por eso, respondió sir Jorge, yo me encargo de
+allanar esa dificultad.
+
+--¡Ah!
+
+--El almirante que manda la escuadra de evoluciones, anclada en el
+puerto, os autorizará, a petición mía, a batiros conmigo.
+
+--Permitidme una observación, dijo sir James; olvidáis que nos unen
+lazos de parentesco o al menos de afinidad.....
+
+--¿Y qué importa?
+
+--Importa mucho. No quiero que nuestro duelo haga nacer la menor
+sospecha contra mi hermana.
+
+--Pues bien, dijo sir Jorge, nos batiremos sin testigos.
+
+--Iba a proponéroslo.
+
+--¡Ah! muy bien.
+
+--Y aun quería algo más.
+
+--Veamos.
+
+--¿No hay un bosque a poca distancia de la ciudad?
+
+--Sí.
+
+--¿Un bosque poblado de tigres?
+
+--Como todas las selvas de la India.
+
+--¡Magnífico! en ese caso, iremos mañana a ese bosque, cada uno por
+nuestro lado, a puestas del sol.
+
+--¿Y después?
+
+--Muy sencillo. Los tigres harán desaparecer el cadáver del que sucumba
+en la demanda.
+
+--Aceptado, dijo sir Jorge.
+
+* * *
+
+Al día siguiente, en efecto, sir James y sir Jorge se encontraban en el
+bosque a la hora indicada.
+
+¿Qué sucedió entre ellos?
+
+Nadie lo ha sabido jamás.
+
+Pero el hecho es que sir James volvió solo a Calcuta, a la hora en que
+aparecían las primeras estrellas en el cielo magnífico de la India.
+
+Y aquella misma noche, el joven guardia marina dirigió un despacho a
+lord Ascott, concebido en estos términos:
+
+«Nuestro honor queda satisfecho.--_Ella_ está vengada.»
+
+Al día siguiente, unos cazadores encontraron en el bosque los restos
+informes de un cadáver medio devorado por los tigres, cubierto aun con
+algunos pedazos de uniforme.
+
+Y pronto se esparció el rumor por la ciudad de que sir Jorge Pembleton,
+víctima de su pasión por la caza, había tenido un fin horrible.
+
+Tom y lady Evelina estaban, o creían estar al menos, tranquilos para
+siempre.
+
+
+
+
+XX
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Salvemos ahora un espacio de cinco años, y trasportémonos de nuevo a las
+agrestes fronteras de Escocia, cortadas por los montes Cheviot.
+
+Corría el mes de abril de 1834.
+
+Dos personas hablaban en voz baja en una de las salas abovedadas de
+Old-Pembleton.
+
+El antiguo solar había visto nuevos días de esplendor y días de duelo
+durante aquellos cinco años.
+
+Por segunda vez, New-Pembleton, la aristocrática morada moderna, se ha
+visto abandonada por Old-Pembleton, el antiguo castillo de los altos
+barones feudales.
+
+¿Por qué?
+
+Escuchemos la conversación de las dos personas que hablaban al lado del
+fuego, en una de las salas bajas del castillo.
+
+--No hay que replicarme, Tom; os lo repito una y mil veces; nuestra ama
+ha hecho mal en volver a Old-Pembleton.
+
+--Yo no digo sí ni no, mi querida Betzy.
+
+--Y veamos si os place, señor Tom, ¿por qué vaciláis de ese modo entre
+opuestos pareceres?
+
+--A fe mía, buena Betzy, tan cierto como soy Tom y vuestro cariñoso
+marido desde hace tres años, que no sabré decir aún si lady Evelina,
+nuestra noble y bondadosa señora, ha tenido o no razón en dejar primero
+a Londres, y New-Pembleton después, para venir a encerrarse aquí. Sin
+embargo, a lo que puedo juzgar según mis cortos alcances, me inclino a
+creer que ha tenido razón.
+
+--¡Ah!... ¿de veras?
+
+--Bien reflexionado, sí, mi querida Betzy.
+
+--Pues lo que es yo, dijo Betzy-Justice, la joven mujer de Tom,--porque
+ambos eran muy jóvenes en esta época,--yo me inclino a creer lo
+contrario.
+
+--¿Y sobre qué basáis vuestra opinión?
+
+--Sobre una cosa que salta a la vista. La salud de milady se altera más
+cada día.
+
+--¿Y creéis?.....
+
+--El aire frío y vivo de estas montañas no puede serle provechoso.
+
+--¡Ah!
+
+--Está enferma del pecho, y el clima que le conviene no es por cierto
+este.
+
+--Hay mucho de verdad en lo que me decís, querida Betzy; pero yo
+persisto en mi opinión, pues decididamente veo que tengo una opinión.
+
+--¿Positivamente?
+
+--Sí, amiga mía.
+
+--Veamos pues: explícaos, señor Tom.
+
+--Hará cosa de tres años, lady Evelina me hizo llamar un día y me
+dijo:--Tom, es necesario que yo te consulte, pues tú eres hombre de buen
+consejo.
+
+--Hablad, Lina, le respondí.
+
+Pues como sabes, querida Betzy, soy hermano de leche de milady, y me ha
+quedado la costumbre de llamarla abreviando su nombre como lo hacía en
+nuestra infancia.
+
+Milady prosiguió:
+
+--Hace un mes que tengo ensueños espantosos.
+
+--¿De veras? la dije.
+
+--O mejor dicho, tengo siempre el mismo ensueño.
+
+--_¡Ah!_
+
+--¡Pero es terrible!
+
+Yo esperé que milady se explicase, y guardé un respetuoso silencio.
+
+Entonces prosiguió:
+
+--Mi sueño tiene tres partes. En la primera, me encuentro en
+New-Pembleton, y me paseo por el parque llevando a mi hijo mayor por la
+mano.
+
+--¿Lord William? le dije.
+
+--Precisamente.
+
+--Querido Tom, interrumpió Betzy, permíteme hacerte una pregunta.
+
+--Di, amiga mía.
+
+--El difunto lord, que yo no llegué a conocer, se llamaba Evandale, ¿no
+es verdad?
+
+--Sí.
+
+--Y su padre, ¿no llevaba el mismo nombre?
+
+--Así es.
+
+--Pues bien, prosiguió Betzy, yo creía que el nombre de Evandale era
+como hereditario en la familia.
+
+--Sí, con raras excepciones.
+
+--Y que se trasmitía entre los primogénitos.
+
+--Esa ha sido por largo tiempo la costumbre.
+
+--Entonces, replicó Betzy, ¿por qué _monseñor_,--como llamamos al joven
+lord,--se nombra William, y su hermano menor lleva ahora el nombre de
+Evandale?
+
+--Voy a explicároslo, Betzy.
+
+--Veamos pues.
+
+--Milord Evandale tenía un amigo de la niñez que fue luego su compañero
+de armas. Ambos servían a bordo del mismo buque y tenían el mismo grado.
+Este amigo se llamaba sir William Dickson.
+
+--Muy bien.
+
+--Y lord Evandale quiso que fuese padrino de su hijo.
+
+--¡Ah! ¿y por eso _monseñor_ se llama William?
+
+--Sí, pero al mismo tiempo no quisieron que se perdiese en la familia el
+nombre de Evandale.
+
+--¡Ya! y lo dieron al hijo segundo.
+
+--Así es, Betzy.
+
+--Lo comprendo muy bien, Tom. Continúa tu relato.
+
+Tom prosiguió:
+
+--Como te refería pues, lady Evelina me dijo: En la primera parte de mi
+ensueño, me paseo por el parque de New-Pembleton, y llevo a William por
+la mano.
+
+De repente se me figura que William se pone pálido... muy pálido, y que
+se trasparenta como una sombra; luego, poco a poco, su rostro va
+desapareciendo y queda velado tras una densa niebla.....
+
+Después, la niebla se va disipando por grados..... y entonces, ¡oh! es
+horrible!..... Mi hijo, a quien no he dejado de la mano, me aparece de
+nuevo, Tom.......
+
+--¿Y bien?
+
+--Pero ha cambiado de figura.
+
+--¡Cómo! exclamé.
+
+--No es William, continuó milady, es Evandale. Y sin embargo, William es
+el que estaba a mi lado, y yo no he cesado de estrechar convulsivamente
+su mano.
+
+--Bien extraño es eso, Lina, la dije; pero afortunadamente no es más que
+un sueño.
+
+--Espera, Tom, prosiguió milady. Generalmente, al ver esta metamorfosis
+extraña, en seguida me despierto sobresaltada dando un grito.
+
+A poco me levanto las más veces, y pasando al cuarto contiguo, voy a
+contemplar a mi querido William que duerme tranquilamente.
+
+Esto disipa mis temores, y volviéndome a acostar, no tardo en dormirme
+de nuevo.
+
+--¿Y soñáis otra vez, Lina?
+
+--Sí, Tom, y entonces empieza la segunda parte de mi ensueño.
+
+--¡Ah! veamos, exclamé.
+
+--He cesado de pertenecer al mundo de los vivientes, y me encuentro
+reproducida en un retrato de familia.
+
+Me hallo retratada en pie y vestida de luto. Ya no soy una mujer, sino
+un lienzo colocado en un cuadro; pero mi imagen, que reproduce ese
+lienzo, ve, piensa y recuerda.
+
+Me hallo colocada en la _Sala de los Antepasados_ de Old-Pembleton.
+
+En frente de mí, está el difunto lord Evandale, mi noble esposo.
+
+También se ha convertido, como yo, en retrato de familia, e igualmente
+como yo, ve y piensa..... y, durante la noche, hablamos por lo bajo, en
+aquella larga galería, rodeados de nuestros mayores que nos contemplan
+con tristeza.
+
+Las ventanas de la _Sala de los Antepasados_ están todos abiertas; la
+luna inunda de su dulce claridad la campiña, y podemos descubrir allá
+bajo, en la llanura, los blancos muros de New-Pembleton y las frondosas
+arboledas de su parque.
+
+En la argentada zona que ilumina allí la luz de la luna, vemos a un
+hombre que se pasea, dando el brazo a una mujer que nos es
+desconocida..... Muchos gentlemen los acompañan.
+
+Y oímos distintamente que todos ellos llaman al hombre milord y milady a
+la mujer.
+
+--¡Ah! aquel hombre es lord William sin duda! dije.
+
+--No, repuso lady Evelina, es Evandale.
+
+--¿Sir Evandale..... lord?
+
+--Sí.
+
+--Pero, entonces.....
+
+--Entonces, prosiguió milady, mi difunto esposo y yo, que no somos ya
+más que retratos de familia, nos miramos el uno al otro tristemente, y
+lágrimas verdaderas brotan de nuestros pintados ojos.
+
+--Pero, para que sir Evandale sea lord, es preciso.....
+
+Aquí me detuve, no osando completar mi pensamiento.
+
+--Es preciso que William haya muerto, ¿no es verdad? me dijo milady.
+
+--Sí, Lina, le contesté.
+
+--En eso te engañas, Tom.
+
+--¿Es posible?
+
+--William está vivo.
+
+--¡Oh! es singular!
+
+Milady enjugó sus lágrimas, y continuó su relato.
+
+--De repente, la luna desaparece, y las tinieblas invaden la galería de
+retratos.
+
+En medio de la oscuridad oigo sollozos ahogados, que vienen del retrato
+de lord Evandale.
+
+Después estalla un ruido violento como el del trueno, y una luz
+vivísima e instantánea inunda la galería.......
+
+Aquí empieza la tercera parte de mi horrible ensueño.
+
+Y hablando así, milady, no pudo contener sus lágrimas.
+
+--Escucha, Tom, escucha lo que resta, me dijo.
+
+Yo la contemplaba, mudo de sorpresa y de dolor.
+
+
+
+
+XXI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+VII
+
+
+Milady prosiguió:
+
+--Las cimas nevadas de los montes Cheviot, y las verdes llanuras donde
+se asienta New-Pembleton,--todo eso acaba de desaparecer.
+
+Mi esposo y yo continuamos sin embargo en nuestros cuadros, suspendidos
+a los muros ahumados de la galería; pero tenemos la facultad de ver las
+cosas más distantes.
+
+Nos hallamos en medio del día.
+
+El ardiente sol de los trópicos ilumina una sabana árida, un paisaje
+abrasado y triste.
+
+Una multitud de hombres medio desnudos y cubiertos de sudor, trabajan
+penosamente bajo ese cielo de fuego, pidiendo a la tierra ingrata un
+producto que se niega las más veces a dar.
+
+Esos hombres son criminales condenados a la deportación colonial, y que
+la Inglaterra ha enviado a las lejanas tierras de Australia para
+hacerles expiar sus crímenes.
+
+Y entre ellos, sin embargo, se encuentra un inocente.
+
+Un inocente que eleva a veces sus ojos al cielo, tomándolo por testigo
+de los inmerecidos sufrimientos que padece.
+
+Y aquí milady, enjugando de nuevo sus lágrimas, añadió:
+
+--¿Y sabes, Tom, quién es ese hombre?
+
+--No, milady.
+
+--Es mi hijo.
+
+--¿Lord William?
+
+--Sí.
+
+--¡Oh! Lina, exclamé, vuestra imaginación excitada os extravía.
+
+¿Cómo es posible que pueda suceder cosa semejante?
+
+--No lo sé.
+
+--¿Olvidáis, milady, que solo había un hombre a quien pudiéramos temer,
+y que ese hombre ha muerto?
+
+--¿Quién sabe?
+
+--¡Oh! bien sabéis que vuestro hermano sir James lo ha matado.
+
+--No, me dijo milady, las cosas no han tenido lugar tal como tú crees.
+
+--¿Qué queréis decir, Lina?
+
+--Que James, mi hermano, y el miserable a quien llamaban sir Jorge, se
+han batido en efecto en un bosque, en los alrededores de Calcuta.
+
+--Sí, milady, y allí sir James ha muerto a sir Jorge.
+
+--No precisamente. Sir James, según su relato, le ha roto una pierna de
+un pistoletazo.
+
+--Es verdad; pero sir Jorge ha caído y no ha podido levantarse.
+
+--¿Qué importa? El hecho evidente es que sir James se ha alejado
+dejándolo vivo.
+
+--¡Oh milady, la contesté, bien comprendéis que un hombre que cae con
+una pierna rota en una selva indiana, no sale ya de ella. Los tigres se
+encargan de acabar con él.--Por lo demás, ¿no recordáis que todos los
+periódicos anunciaron por aquel tiempo que se había encontrado el
+cuerpo de sir Jorge medio devorado por las fieras?
+
+--Sí, repuso milady, han encontrado un cadáver completamente
+desfigurado, cubierto con un jirón de uniforme; pero, ¿era sir Jorge en
+efecto?
+
+--Vamos, Lina, exclamé, veo que os dejáis llevar de terrores insensatos.
+Yo os aseguro que sir Jorge ha muerto.
+
+Pero milady, movió tristemente la cabeza y me dijo:
+
+--No importa: sea como quiera, me decido a dejar la residencia de
+New-Pembleton.
+
+--¿Y adónde queréis ir?
+
+--Allá arriba.
+
+--¿Al antiguo castillo?
+
+--Sí.
+
+--Como comprendes bien, mi querida Betzy, acabó Tom, yo no he debido
+discutir esa determinación. Yo no puedo querer sino lo que milady
+quiere. Y esta es la razón por la que estamos aquí.
+
+Betzy dejó escapar un suspiro.
+
+--Sí, murmuró, estamos aquí, aislados en estas montañas, y la salud de
+milady se debilita más cada día.
+
+--Eso es verdad.
+
+--Y los médicos dicen que está atacada de una enfermedad mortal.
+
+--¿Quién sabe? los médicos se equivocan muchas veces, dijo Tom.
+
+Betzy movió la cabeza con desaliento.
+
+--Además, yo no te he dicho que he ido ya a ver a John Pembrock, añadió
+Tom.
+
+--¿Y quién es ese hombre?
+
+--John Pembrock es un Escocés que vive en Perth, donde goza de una gran
+reputación como médico.
+
+--¿Y John Pembrock vendrá a visitar a milady?
+
+--Lo espero de un momento a otro.
+
+--¡Ah!
+
+--Ese médico es un hombre muy singular, prosiguió Tom. Es rico, lo que
+es ya raro en un Escocés, y además nunca visita por dinero.
+
+--¡Es en efecto singular!
+
+--Pero jamás vacila en encargarse de los enfermos desahuciados por sus
+colegas, y es muy raro que no los cure.
+
+No había acabado Tom de decir estas palabras cuando se oyó un ruido al
+exterior.
+
+Este ruido era el de la campana que se encontraba fuera del puente
+levadizo de Old-Pembleton, y que alguna visita acababa de agitar.
+
+Porque es de advertir, que todas las noches alzaban el puente levadizo,
+y el viejo solar se convertía de nuevo en fortaleza, como en los buenos
+tiempos feudales.
+
+Tom se levantó precipitadamente y salió de la sala baja.
+
+En el dintel de la puerta encontró a Paddy, un viejo servidor escocés
+que había visto nacer a miss Evelina Ascott, y no se había separado de
+ella jamás.
+
+--Tom, dijo Paddy al encontrarse con el criado de confianza de lady
+Pembleton, hay dos hombres a la puerta, uno a pie y otro a caballo.
+
+--¿Qué piden?
+
+--Quieren entrar.
+
+--¿Han dicho sus nombres?
+
+--El jinete dice que viene de Perth.
+
+--¿Y el otro?
+
+--El otro no dice nada.
+
+Tom atravesó la gran sala, el vestíbulo, el patio, y llegó corriendo
+hasta la poterna del puente levadizo.
+
+Hacía un frío bastante vivo y el cielo estaba cubierto y lluvioso.
+
+Antes de poner en movimiento las cadenas del puente levadizo, Tom abrió
+un postigo y miró hacia fuera.
+
+El jinete esperaba con calma al otro lado del foso.
+
+Tom no tardó en reconocer en él a John Pembrock y sacando entonces la
+cabeza exclamó:
+
+--¡Ah! ¿sois vos?... Os esperaba.
+
+Y en seguida mirando al hombre que venía a pie:
+
+--¿Y ese hombre, dijo, ¿viene con vos?
+
+--Es un pobre Indio, respondió John Pembrock, que me ha pedido limosna
+en el camino, y a quien he prometido hospitalidad por esta noche.
+
+Tom arrugó el entrecejo.
+
+--No hay sin embargo muchos Indios en Inglaterra, dijo, y a fe mía que
+jamás se ha visto uno en nuestras montañas,--Milady no tiene costumbre
+de albergar a gentes que no conoce..... de consiguiente voy a darle una
+corona, y con eso podrá ir a hospedarse allá abajo, en la aldea.
+
+--Creo que no haréis eso, Tom, dijo John Pembrock.
+
+--¿Y por qué causa, sir John?
+
+--Porque este hombre está tan cansado, que apenas puede tenerse en pie,
+y porque parece que se muere de inanición.
+
+--La aldea está a un paso y hay en ella una buena posada donde podrá
+confortarse; y para que lo haga mejor, puesto que os interesáis por él,
+voy a darle no una corona, sino una guinea.
+
+--Tom, dijo John Pembrock, sed más humano, os lo suplico.
+
+--Perdonad, doctor, yo he hecho un juramento a milady.
+
+--¿Cuál?
+
+--La he jurado no dejar entrar en Old-Pembleton más que a personas
+conocidas.
+
+--Así, dijo John Pembrock, ¿negáis absolutamente la hospitalidad a este
+desgraciado?
+
+--No me es posible obrar de otro modo.
+
+Y diciendo esto, Tom echó mano al bolsillo y arrojó por la rejilla de la
+poterna una moneda de oro, que fue a caer a los pies del mendigo.
+
+John Pembrock era una especie de gigante y recordaba por su estatura y
+formas hercúleas los célebres montañeses escoceses cantados por Walter
+Scott.
+
+No había acabado de hablar Tom, cuando Pembrock se inclinó sobre la
+silla, asió al Indio por los brazos, lo colocó delante de sí, y volvió
+brida súbitamente diciendo:
+
+--¡Sois un hombre sin corazón!
+
+Y volviendo para atrás, puso su caballo al galope, antes de que Tom
+estupefacto tuviese el tiempo de responderle.
+
+Inmediatamente bajó este el puente levadizo, se lanzó afuera, y echó a
+correr tras John Pembrock gritando:
+
+--¡Deteneos!... ¡deteneos!
+
+Pero el doctor siguió a escape sin responder una palabra.
+
+Solo se oían las herraduras del caballo, resonando sobre las peñas de la
+escarpada cuesta que conducía a la aldea.
+
+Tom no se desalentó sin embargo.
+
+A todo correr bajó también la empinada pendiente, llegó a la aldea, y
+entró en su única posada.
+
+Allí se hallaba ya el pobre Indio, instalado en un rincón de la
+chimenea; pero John Pembrock había desaparecido.
+
+Acababa de partir diciendo al posadero:
+
+--Si Tom, el mayordomo de lady Pembleton, viene luego a buscarme, le
+diréis que yo no estimo a las personas faltas de humanidad, y que jamás
+me molesto por ellas.
+
+Y en seguida había tomado el camino de Perth.
+
+Tom se volvió tristemente a Old-Pembleton.
+
+Un triste presentimiento le oprimía el corazón, y apenas entró se
+apresuró a subir al cuarto de milady.
+
+Lady Evelina estaba echada en su lecho y parecía dormir profundamente.
+
+Tom la llamó, primero en voz baja y luego con más fuerza.
+
+Milady no se despertó.
+
+Entonces se acercó más a ella, la tocó, y..... retrocediendo de repente
+lanzó un grito de horror.
+
+Lady Evelina no dormía.......
+
+¡Lady Evelina Pembleton estaba muerta!
+
+
+
+
+XXII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+Habían trascurrido diez años después de los acontecimientos que
+acabarnos de narrar.
+
+Diez años hacía que Lady Evelina había ido a reunirse con su esposo,
+lord Evandale Pembleton, en un mundo mejor.
+
+Dos jóvenes gentlemen a caballo, uno al lado del otro, seguían una
+mañana la grande avenida de añosos olmos de New-Pembleton, e iban
+departiendo alegremente.
+
+Estos jóvenes eran los dos huérfanos de la noble familia.
+
+Lord William Pembleton, el actual jefe de ella, aquel niño que su madre
+y el fiel Tom habían guardado con tanta solicitud, era ahora un apuesto
+y gallardo joven de diez y nueve años, alto, esbelto, y sin embargo
+robusto.
+
+Su hermano, por el contrario, aunque apenas tenía dos años menos, era
+débil, delicado y de pequeña estatura.
+
+Lord William tenía una fisonomía abierta y franca, la mirada noble y
+leal, y la boca siempre risueña.
+
+Sir Evandale, su hermano, tenía el rostro anguloso, los labios delgados
+y descoloridos, la mirada torva y traidora.
+
+El primero era un tipo de nobleza y de lealtad.
+
+El segundo descubría a su pesar algo de bajo, de astuto y de envidioso.
+
+Ambos iban montados en magníficos poneys de Escocia, y llevaban la
+casaca escarlata de los cazadores de zorras. De este modo se dirigían al
+bosque vecino, donde los esperaba una alegre cuadrilla de sus compañeros
+de caza.
+
+Cabalgando así, llegaron al extremo inferior de la avenida, e iban a
+salir por la verja del parque que daba al camino real, cuando de pronto
+les cerró el paso un hombre que se hallaba reclinado contra la puerta de
+la verja.
+
+Aquel hombre era un mendigo, un pobre diablo en harapos, listo y
+vigoroso, aunque ya de cierta edad, con la tez cobriza de los Indios.
+
+Y era un Indio en efecto, un hijo de la raza cobriza que los Ingleses
+han logrado subyugar.
+
+Tal vez aquel hombre había sido rey en su país, y ahora vivía de la
+caridad pública entre sus enemigos.
+
+A pesar del vigor que manifestaba, el Indio, como hemos dicho, era un
+anciano.
+
+Algunos raros cabellos entrecanos se escapaban de su gorro de lana gris;
+y una larga barba inculta le caía sobre el pecho.
+
+--Mis buenos señores, dijo levantando hacia los dos gentlemen sus manos
+suplicantes, dignaos socorrer al pobre Indio.
+
+Lord William le arrojó una guinea.
+
+--¡Vete! le dijo.
+
+El Indio recogió lo guinea y desapareció entre la maleza.
+
+--Por cierto, milord, dijo sir Evandale, que practicáis la caridad de
+una manera bien brutal.
+
+--¡Ah! ¿os parece así, hermano? repuso el joven lord.
+
+--¿Por qué despedís así a ese mendigo?
+
+--Porque ese hombre ha sido causa de la muerte de nuestra madre,
+respondió lord William.
+
+--¿Cómo es eso posible, milord?
+
+--¿Tom no os ha contado nunca esa historia?
+
+--Jamás.
+
+Lord William dejó escapar un suspiro.
+
+--Pues bien, añadió, yo voy a contárosla.
+
+Y como en esto habían llegado al camino real, pusieron sus caballos
+juntos y tomaron el galope.
+
+--Mi querido Evandale, dijo entonces lord William, nuestra madre estaba
+muy enferma, y los médicos desesperaban de salvarla. Pero parece sin
+embargo, que había todavía remedio. Tom fue a ver a un famoso médico
+escocés que vivía en Perth.....
+
+--John Pembrock, ¿no es verdad?
+
+--Justamente.
+
+--Y John Pembrock no fue más afortunado que los otros médicos sin duda.
+
+--John Pembrock se hizo describir por Tom todos los síntomas de la
+enfermedad.
+
+--¡Ya! y no vino al castillo..... ¿no es eso?
+
+--Al contrario, sin duda vio esperanza de éxito, pues se presentó
+aquella misma noche en el puente levadizo de Old-Pembleton.--Pero
+desgraciadamente no venía solo.
+
+--¡Ah!
+
+--Un hombre lo acompañaba, y ese hombre era el mendigo que acabamos de
+ver.
+
+Ahora bien, amigo mío, prosiguió lord William, debo deciros ante todo,
+que nuestra santa madre, se hallaba perseguida hacía muchos años por
+misteriosos e inexplicables terrores.--Tom, que poseía toda su
+confianza, no ha querido jamás explicarse francamente conmigo sobre
+esto.
+
+Nuestra madre se había refugiado pues en Old-Pembleton, y todas las
+noches alzaban el puente levadizo y no dejaban entrar a nadie.
+
+Tom, conformándose con las órdenes recibidas, se negó a abrir al
+mendigo: solo podía franquear la puerta a John Pembrock, el médico que
+había prometido curar a nuestra madre.
+
+Pero John Pembrock era un hombre de singular carácter.
+
+Viendo que Tom no quería dejar entrar al mendigo, volvió la espalda y se
+negó resueltamente a penetrar en el castillo.
+
+--¿Es posible?
+
+--En aquel mismo instante se volvió a Perth.
+
+--Al día siguiente encontraron muerta a nuestra pobre madre.
+
+--Y bien, dijo sir Evandale, en todo eso veo que John Pembrock era un
+miserable; pero, en cuanto al pobre Indio, no ha sido en rigor sino la
+causa bien inocente.....
+
+--Sea, repuso lord William, pero su vista me oprime siempre el corazón.
+
+--¿Lo encontráis con frecuencia?
+
+--¡Con demasiada frecuencia! Siempre anda por estos alrededores.
+
+--¿Y cómo se hace que ese hombre, nacido a cuatro mil leguas de aquí,
+se haya establecido en nuestras montañas?
+
+--Cosa es en efecto bien singular y que no sabré deciros.
+
+--Tom debe de saberlo.
+
+--Lo sabe todavía menos que yo, así como todos los habitantes de la
+comarca.
+
+Ese mendigo, a quien llaman Nizam, pasa las noches en los bosques, y
+solo se le ve de día a la puerta de las poblaciones o de las casas de
+campo.
+
+Además no se le conoce oficio alguno.
+
+--¡Oh! respecto a eso no hay que extrañar, observó sir Evandale, el
+pobre es ya viejo.
+
+--Es viejo, pero bastante ágil y robusto aún para poder ocuparse de un
+trabajo cualquiera.
+
+--Hace poco he notado una cosa bien singular, milord, dijo sir Evandale.
+
+--¿Cuál?
+
+--Vos le habéis echado una guinea, ¿no es verdad?
+
+--Sí.
+
+--No creo que se halle acostumbrado a semejantes limosnas.
+
+--Ciertamente que no: por lo común no recoge más que medio penique
+cuando tiende la mano. Y bien, veamos, ¿qué habéis notado?
+
+--Al irse, os ha lanzado una mirada de odio.
+
+--¡Oh! lo comprendo muy bien. Ese hombre es un malvado.
+
+--Y en cambio, a mí me ha mirado de muy distinto modo, añadió sir
+Evandale.
+
+--¿De veras?
+
+--Si, me ha mirado afectuosamente.
+
+--¡Bah!
+
+--Y aun con cierta emoción.
+
+--¿Qué queréis? exclamó lord William riéndose, eso no prueba más sino
+que tenéis el don de agradarle, mientras que yo le soy antipático.
+
+Sir Evandale se sonrió de una manera equivoca.
+
+--Eso no debe importaros, milord, dijo, hartas compensaciones tenéis.
+
+--¿Qué queréis decir?
+
+--¡Toma!... si ese pobre Indio manifiesta algún apego hacia mí, vos
+tenéis en cambio otras personas que os adoran y que pasarían su vida a
+vuestros pies, y que, estando a nuestro servicio, ni aun se dan la pena
+de disimular la aversión que me tienen.
+
+Lord William se encogió de hombros.
+
+--Apuesto, dijo, a que aludís a ese pobre Tom.
+
+--¿Por qué negarlo? Hablo de Tom y de su mujer Betzy.
+
+--¿Creéis que no os aman?
+
+--Seguramente.
+
+--¡Qué extraña idea!
+
+--¡Oh! por lo demás, yo les pago en la misma moneda.
+
+--¡Hermano!....
+
+--Estoy en mi derecho, prosiguió con impetuosidad sir Evandale; y si en
+vez de ser un pobre segundón de la familia, fuese yo como vos lord
+Pembleton, señor de este país, dueño del antiguo solar y de la quinta
+moderna..... si dentro de un año debiera yo formar parte de la Cámara
+alta.....
+
+--Y bien, ¿qué haríais? respondió Lord William.
+
+--Empezaría por arrojar de mi presencia a Tom y a su mujer.
+
+--Y haríais muy mal, dijo severamente lord William.
+
+Sir Evandale volvió el rostro a un lado y no respondió.
+
+--Tom es hermano de leche de nuestra madre, añadió lord William. No lo
+olvidéis, Evandale.
+
+Y dicho esto, los dos hermanos apresuraron el paso de sus monturas, y no
+cambiaron una palabra más.
+
+Bien pronto penetraron en el bosque.
+
+A poco trecho entraron por una de las alamedas que lo atravesaban de
+parte, a parte, y ya allí, descubrieron a unos trescientos pasos de
+distancia, una numerosa cabalgada de cazadores igualmente vestidos de
+rojo, y entro ellos el traje blanco de una amazona.
+
+El rostro de lord William reveló a esta vista una vivísima emoción,
+mientras que en el de su hermano se pintó el despecho, al mismo tiempo
+que le dirigía a hurtadillas una mirada de odio y de envidia.
+
+--¡Ved a miss Anna! dijo lord William.
+
+Y espoleando a su caballo, volvió a tomar el galope.
+
+
+
+
+XXIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Miss Anna cabalgaba graciosamente en medio de una lucida cuadrilla de
+caballeros que se agrupaban galantemente a su rededor.
+
+Toda la flor y nata del condado se hallaba allí, y cada uno de aquellos
+apuestos galanes suspiraba al contemplar a miss Anna.
+
+Es verdad también que miss Anna era en extremo hermosa. Tenía diez y
+ocho años, y a esto se añadía otra ventaja incontestable; y es que era
+muy rica, cosa bastante rara en una inglesa.
+
+El que logrará su mano, alcanzaría no solamente la posesión de una
+beldad incomparable, sino también una de las herederas más opulentas del
+Reino Unido.
+
+Esta joven era hija de sir Archibaldo Curton, baronet millonario y
+miembro influyente de la Cámara de los Comunes.
+
+Sir Archibaldo, segundón de familia, se había expatriado en su juventud,
+pasando a las Indias, donde no había desdeñado dedicarse al comercio,
+aunque pertenecía a la aristocracia.
+
+Había hecho una fortuna colosal, casándose luego con la hija de un
+nabab, que le había llevado otra fortuna, y de esta unión tuvo una sola
+hija, que era miss Anna.
+
+La magnífica quinta de recreo de sir Archibaldo, que era casi una
+residencia real, se hallaba en el llano, a unas tres millas inglesas de
+la de lord William Pembleton.
+
+Lord William y sir Archibaldo se vieron como vecinos y se visitaron con
+frecuencia.
+
+Lord William acabó naturalmente por enamorarse de miss Anna, y esta se
+ruborizaba cada vez que veía al joven lord.
+
+Un día al fin,--habría de esto seis meses,--lord William había hecho una
+visita solemne a sir Archibaldo, y le había dicho sin preámbulos:
+
+--Amo a miss Anna, y solicito el honor de unirme a ella en matrimonio.
+
+A lo cual sir Archibaldo había respondido:
+
+--Creo haber notado que mi hija os ama también: y por lo que a mi hace,
+tengo a mucho honor la demanda que me hacéis.
+
+Lord William dejó escapar una exclamación de alegría.
+
+Pero sir Archibaldo respondiendo a aquel movimiento juvenil con una
+sonrisa, se había apresurado a añadir:
+
+--No os alegréis tan pronto, milord; nada hay todavía seguro, y las
+cosas irán más lentamente de lo que suponéis.
+
+Lord William se había quedado mirando a sir Archibaldo con sorpresa.
+
+Este prosiguió:
+
+--Probablemente debéis saber que yo he estado casado con una India. Mi
+esposa, que tuve el dolor de perder hace mucho tiempo, era hija del
+nabab Moussamy, el más rico de los que habitan el Punjab.
+
+--¿Y bien? exclamó lord William.
+
+--Mi hija es su heredera.
+
+--Bien.
+
+--Y en razón de ese título, yo no puedo casarla sin el consentimiento
+del nabab.
+
+Lord William frunció el entrecejo.
+
+--Pero tranquilizaos, añadió sir Archibaldo. El viejo nabab adora a su
+nieta.
+
+--¡Ah!
+
+--Y de consiguiente quiere todo lo que ella quiere. Y si en esta ocasión
+miss Anna.......
+
+Al oír esto, lord William se sonrojó como una doncella.
+
+Lord William sabía que miss Anna le amaba.
+
+Esta conferencia entre el joven lord y el baronet, y la que tuvo lugar
+en seguida entre el padre y la hija, habían permanecido secretas.
+
+Lo mismo sucedió respecto a la misiva que le enviara al nabab, y que
+habían escrito con gran misterio.
+
+Así todos los nobles gentlemen del condado, y aun los que desde Londres
+perseguían a miss Anna con sus pretensiones, no habían perdido la
+esperanza, y la hacían una corte asidua mecidos por las más dulces
+esperanzas.
+
+Miss Anna no alentaba ni desalentaba a ninguno, y entretanto tomaba
+parte en todas las diversiones que se improvisaban en su honor y que
+servían de pretexto para gozar de su compañía.
+
+La caza, por otra parte, era su pasión favorita; e intrépida amazona,
+seguía a caballo a los más atrevidos cazadores, saltando con ellos los
+fosos y los vallados.
+
+Además sir Archibaldo tenía también pasión por la caza, y dos veces por
+semana, al menos, convidaba a sus vecinos a alguna partida en sus
+magníficos bosques.
+
+A una de estas reuniones ordinarias, era pues adonde acudían aquella
+mañana lord William y su hermano sir Evandale.
+
+Ya hemos visto como el primero, al descubrir a miss Anna en medio de su
+brillante escolta de adoradores, había excitado a su caballo y salido al
+galope.
+
+Sir Evandale, que se quedó algunos pasos de tras, dirigió a su hermano
+una ardiente mirada de odio.
+
+La joven miss parecía más animada que de costumbre y su rostro estaba
+radiante de hermosura.
+
+Al ver llegar a lord William se ruborizó de una manera bien visible, y
+tendiéndole la mano le dijo:
+
+--Milord, creo que mi padre tiene que daros una buena noticia.
+
+Lord William se sonrojó a su vez.
+
+Todos se quedaron mirándolo con una curiosidad envidiosa, y al mismo
+tiempo sir Archibaldo se adelantó hacia él.
+
+--Milord, le dijo, la respuesta que esperábamos de la India ha llegado.
+
+Al encendido rubor que coloraba el rostro de lord William, se sucedió
+súbitamente una palidez mortal.
+
+Sir Archibaldo prosiguió:
+
+--El nabab Moussamy consiente en el matrimonio de miss Anna.
+
+Y dirigiéndose a los gentlemen que los rodeaban, añadió:
+
+--Señores, tengo el honor de anunciaros el próximo casamiento de miss
+Anna, mi hija, con el noble par de Inglaterra lord William Pembleton.
+
+Muchos de los que oyeron esta solemne declaración se mordieron los
+labios, y en medio de los parabienes que se apresuraron a prodigar,
+ahogaron más de un suspiro y más de un sentimiento de despecho mal
+disimulado.
+
+Pero el que palideció más visiblemente y sufrió más sin duda, fue sir
+Evandale.
+
+Sin embargo su rostro permaneció impasible, y la viva emoción interior
+que trastornó todo su ser, se manifestó únicamente en su palidez y en un
+ligero estremecimiento de los labios.
+
+De repente sir Archibaldo pareció distinguirlo entre los demás
+caballeros que le rodeaban, y le dirigió directamente la palabra.
+
+--¡Hola! sir Evandale, le dijo, también tengo para vos una buena
+noticia.
+
+--¿Para mí? exclamó sir Evandale estremeciéndose.
+
+--Para vos.
+
+--¡Oh! ¿Os burláis?....
+
+--¿No habíais solicitado entrar a servir en el ejército de la India?
+
+--En efecto, respondió sir Evandale.
+
+--Pues bien vuestro despacho de capitán de cipayos me ha llegado esta
+mañana.
+
+--Y podéis dar las gracias a sir Archibaldo, hermano, dijo lord William.
+
+--¡Ah! exclamó sir Evandale.
+
+--Sí, prosiguió el joven lord, puesto que debéis vuestro grado a su
+apoyo y al de sus amigos de Londres.
+
+Y añadió, creyendo que la emoción que se pintaba en el rostro de su
+hermano era de alegría:
+
+--Pero, no partiréis de seguida, ¿no es verdad?
+
+--Sois el jefe de nuestra casa, respondió irónicamente sir Evandale, y
+por lo tanto a vos os toca mandar y a mí obedecer.
+
+--Pues bien, dijo lord William sonriéndose, os ordeno permanecer algunos
+días aún a mi lado, y asistir a mi matrimonio.
+
+--Seréis obedecido, murmuró sir Evandale con acento feroz.
+
+--Vamos, todo eso está muy bien, dijo sir Archibaldo. ¡Ahora, señores,
+la señal a los ojeadores y corramos la caza!
+
+* * *
+
+A poco empezó el ojeo, la zorra huía ya fuera de su camada, los perros
+ladraban con furor, los caballos galopaban en todas direcciones, y las
+trompas de caza resonaban por la llanura.
+
+Sin embargo uno de los gentlemen no había seguido la caza.
+
+Al partir sus compañeros se había detenido en un recodo del bosque, y
+apeándose al pie de un árbol, había atado a él su caballo y se había
+sentado sobre la yerba.
+
+Veíase pintada en su rostro la lucha de las más encontradas y
+detestables pasiones, y sus ojos vertían lágrimas de rabia.
+
+--¡Fatalidad!....... decía, ¡injusticia de la suerte!..... ¡Ambos somos
+hijos de los mismos padres..... la misma sangre corre por nuestras
+venas; y sin embargo todo es para él, la fortuna, el rango, las
+dignidades!..... ¡y como si esto no bastara, hasta me arrebata a miss
+Anna!
+
+Yo en tanto debo contentarme con una charretera en el ejército de la
+India... ese es todo el porvenir que me ha dado mi familia.
+
+¿Es una burla del destino?
+
+¡Oh! ese hombre es mi hermano..... pero lo odio..... lo aborrezco con
+toda mi alma!
+
+Sir Evandale, fuera de sí de ira, había pronunciado estas últimas
+palabras en voz alta, creyéndose absolutamente solo.
+
+Y sin embargo se engañaba.
+
+No había acabado de hablar, cuando se entreabrió el ramaje de un árbol
+vecino, y apareció entre las hojas una cabeza bronceada, coronada de
+cabellos blancos e iluminada por dos ojos que brillaban como tizones
+encendidos.
+
+--¡El Indio! murmuró aterrado sir Evandale.
+
+--Sí, el Indio, repuso una voz sorda e irónica, el Indio que es tu amigo
+y que viene a ofrecerte sus servicios. Él aborrece como tú a lord
+William, con un odio inextinguible y mortal.
+
+
+
+
+XXIV
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+X
+
+
+Sir Evandale contemplaba al Indio con un asombro que no estaba exento de
+temor.
+
+Aquel hombre podía considerarse como viejo, si solo se fijaba la
+atención en sus canas, pero los rasgos de su fisonomía rebosaban
+juventud y, cosa extraña, sin el color bronceado de su rostro, se le
+hubiera tomado por un europeo, tanto se acercaban sus facciones al tipo
+de la raza caucásica.
+
+Sin embargo, no se crea por esto que era bello, pues si sus facciones
+eran nobles y correctas, su rostro estaba desfigurado por profundas
+cicatrices que notablemente le afeaban.
+
+Cuando el Indio iba por los caminos implorando la caridad de los
+transeúntes, solía levantarse las mangas del vestido y entreabrir la
+camisa; y todos los que llegaban a verle por un momento los brazos o el
+pecho, experimentaban un vivo sentimiento de horror.
+
+El cuerpo de aquel hombre estaba cubierto de heridas horribles; heridas
+cicatrizadas, es verdad, pero no por eso menos repugnantes, pues la piel
+que las cubría se había formado de una manera incompleta y era
+trasparente como una tela de cebolla.
+
+Algunas veces, este Indio, que ya hemos visto se llamaba Nizam, con el
+objeto de enternecer a sus oyentes, solía contarles su historia.
+
+Un día, según él, había sido sorprendido por un tigre en una pagoda, en
+el momento en que rezaba devotamente sus oraciones, arrastrado hasta un
+juncal inmediato, y entregado a la voracidad de sus cachorros.
+
+¿Cómo había podido escapar a aquella camada de tigres?
+
+Para explicar esto, Nizam contaba un hecho bien extraño.
+
+En el momento en que los hijuelos del tigre le laceraban el cuerpo con
+sus garras y que, bajo los ojos de su madre, jugaban con su cuerpo
+palpitante, aunque lleno de vida aún; en tanto que resignado, como todos
+los hombres de su raza, esperaba la espantosa muerte que le estaba
+reservada; se oyó de repente un ruido muy semejante al fragor de un
+trueno lejano.
+
+Los tigres, abandonando su presa, parecieron consultarse con la mirada.
+
+La madre manifestó una inquietud recelosa.
+
+El ruido continuaba en tanto y parecía aproximarse; y al mismo tiempo
+temblaba la tierra, como si marchara por ella un ejército de gigantes.
+
+Entonces el tigre dio un bufido ronco, y tomó la fuga con sus hijuelos,
+abandonando al desgraciado Indio que, aunque cubierto de horribles
+heridas, vivía aún.
+
+Pero Nizam no se había salvado por esto.
+
+Aquel ruido formidable, que acrecía sin cesar, y que se oía ya a corta
+distancia, el pobre Indio lo había reconocido........
+
+Era una tropa de elefantes que atravesaba la espesura.
+
+Nizam cruelmente herido y sin fuerzas para moverse, hacía tristes
+reflexiones.
+
+--Los tigres no me han acabado, se decía, pero los elefantes pasarán
+sobre mi cuerpo y me aplastarán bajo sus pies.
+
+Pero Nizam se engañaba y juzgaba mal a los elefantes.
+
+Estos iban en número de más de doscientos.
+
+¿De dónde venían?... ¿A qué punto se encaminaban en compañía tan
+numerosa?
+
+Nizam juzgó que aquellos animales emigraban, pues llevaban consigo a
+sus hembras y sus hijuelos, y en medio de ellos marchaban los elefantes
+viejos, que se distinguían por sus orejas enteramente blancas.
+
+Un jefe iba a la cabeza, a más de cien pasos delante de la columna.
+
+Aquel jefe era un elefante blanco.
+
+El elefante sagrado de los Indios.
+
+Nizam, a pesar de su estado de debilidad, lo descubrió desde lejos, y
+como el pobre Indio era un piadoso servidor del dios Wichnou, pensó que
+aquel dios enviaba al animal sagrado en su ayuda.
+
+Y Nizam no se engañaba.
+
+Cuando el elefante llegó a cierta distancia, se acercó a él, se detuvo,
+bajó la trompa, la rodeó al cuerpo del Indio, y lo colocó blandamente
+sobre su cuello.
+
+Luego continuó su marcha, siempre seguido por el formidable ejército que
+mandaba.
+
+Los elefantes salieron a poco del juncal, y llegaron a una vasta llanura
+cultivada, en medio de la cual se veía una aldea india.
+
+Entonces el elefante blanco volvió a coger a Nizam y lo colocó a orillas
+de un campo de arroz; y fijando en él esa mirada de su raza, que tiene
+algo de humano, pareció decirle, según creyó comprender el pobre herido:
+
+--Aquí te hallas bajo la protección de los hombres, que son tus
+hermanos, y no tienes nada que temer de los tigres.
+
+Así fue como Nizam se salvó de una muerte cierta. Socorrido por los
+habitantes de aquella aldea, sus heridas se cicatrizaron una a una; pero
+la piel no volvió a formarse, y había sido reemplazada por una membrana
+viscosa que dejaba ver los músculos y las venas de los miembros.
+
+Pero, ¿por qué Nizam había dejado la India?
+
+¿Por qué y para qué vino a Londres, y por qué había abandonado luego
+esta ciudad para venir a vivir mendigando en el condado de
+Northumberland?
+
+Esto es lo que el Indio no decía.
+
+Tal era el hombre que acababa de aparecerse a sir Evandale, en el
+momento en que se abandonaba a los arrebatos de su odio y de su sombría
+desesperación.
+
+Nizam se deslizó al pie del árbol donde se había escondido, y sin el
+menor embarazo vino a sentarse al lado de sir Evandale.
+
+Este, ya lo hemos dicho, lo miraba con un asombro que no estaba exento
+de miedo.
+
+El Indio adivinó este sentimiento en el joven, y se apresuró a decirle:
+
+--No temáis nada de mí. Os soy adicto, como lo es la liana al árbol a
+cuyo tronco se enlaza.
+
+Y como sir Evandale continuase mirándole con recelo y sin responderle:
+
+--Os amo como un perro a su amo, como un esclavo fiel a su señor, añadió
+el Indio con emoción, y toda mi sangre es vuestra.
+
+--¿De veras? dijo sir Evandale.
+
+--Os amo, prosiguió Nizam, y quisiera haceros lord.
+
+--¡Oh!... ¡oh!
+
+--Tal como os lo digo.
+
+Sir Evandale inclinó la cabeza y exhaló un suspiro.
+
+--Desgraciadamente, murmuró, eso es imposible.
+
+--No hay nada imposible, dijo sentenciosamente el Indio.
+
+--Pero..... pobre amigo.....
+
+--Sir Evandale, prosiguió el Indio con gravedad, ¿tenéis prisa en seguir
+la caza?
+
+--No.
+
+--¿Queréis tener la bondad de escucharme?
+
+--Habla cuanto quieras.
+
+--Sir Evandale, vos amáis a miss Anna.......
+
+El joven se estremeció y no pudo ocultar su turbación.
+
+--¿Qué sabes tú? exclamó con forzada sonrisa.
+
+--Sir Evandale, prosiguió Nizam con su tono sentencioso, cuando
+levantáis los ojos, descubrís en lo alto de la montaña los elevados
+muros y macizas torres de Old-Pembleton.
+
+--Bien, ¿y qué?
+
+--Cuando los bajáis hacia la llanura, veis las graciosas torrecillas de
+New-Pembleton, la opulenta morada moderna.
+
+--Pero en fin.....
+
+--Y después vuestra mirada abarca las diez leguas cuadradas de praderas,
+de campos cultivados y de bosques que rodean los dos ricos dominios, y
+entonces suspiráis.......
+
+Sir Evandale suspiró en efecto.
+
+--Y no podéis menos que deciros, prosiguió Nizam, si yo hubiera nacido
+el primero..... todo eso sería mío.
+
+--Es verdad, murmuró sir Evandale con aire preocupado y sombrío.
+
+--Y mientras que todo el mundo os da el título común de gentleman, oís
+llamar a vuestro hermano milord.......
+
+--Y bien, ¿qué puedo yo hacer a todo eso?
+
+--Muy sencillo. Ser lord a vuestra vez.
+
+--Pero.....
+
+--Y si yo lo quiero..... lo seréis.
+
+--¡Tú!
+
+Y sir Evandale contempló al mendigo con sonrisa irónica.
+
+--No riáis, sir Pembleton, exclamó Nizam.
+
+El joven continuaba mirándolo con burlona curiosidad.
+
+Entonces Nizam se levantó, irguió con altivez su talle encorvado, y sus
+ojos ardientes lanzaron una llama que ofuscó por un momento a sir
+Evandale.
+
+--En el país donde nos hallamos, dijo, vivo, es verdad, de la caridad
+pública, y soy un objeto de horror y de piedad para todos, pero si yo
+quisiera.....
+
+--¿Qué harías?... veamos.
+
+--Haría lo que nadie puede hacer..... haría de vos..... lord Pembleton,
+dijo fríamente el Indio.
+
+--¡Ah! exclamó sir Evandale estremeciéndose.
+
+--Escuchadme, prosiguió Nizam.
+
+Y volvió a sentarse familiarmente al lado del hermano desheredado de
+lord William Pembleton, el alto y poderoso señor y par de Inglaterra.
+
+
+
+
+XXV
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Como decíamos pues, el Indio Nizam se había sentado familiarmente al
+lado de sir Evandale, y hasta se había atrevido a tomarle la mano.
+
+--¿Qué edad teníais, le dijo, cuando perdisteis vuestra madre?
+
+--Unos siete años, respondió el joven Pembleton.
+
+--De consiguiente erais demasiado niño para que os pudieran confiar un
+secreto.
+
+Esta palabra produjo una conmoción extraña en sir Evandale.
+
+Sin embargo no respondió y continuó mirando al Indio.
+
+--Porque yo poseo un secreto que os debo confiar, añadió este.
+
+--¿Un secreto?
+
+--Sí, un secreto que se refiere a vuestro..... nacimiento.
+
+--Pero, dijo sir Evandale con altivez, mi nacimiento no tiene nada de
+misterioso, que yo sepa.
+
+--Sí... y no.
+
+Y diciendo esto, el mendigo clavó en el joven caballero una mirada tan
+resuelta y dominadora, que sir Jorge Evandale bajó la cabeza, humillado
+y sumiso ante aquel vagabundo.
+
+--Decidme, prosiguió Nizam, ¿no habéis oído hablar nunca de vuestro tío
+sir Jorge Arturo Pembleton?
+
+--Raramente, repuso sir Evandale.
+
+--Pero en fin, ¿os han hablado alguna vez?
+
+--Sí.
+
+--¿Quién?
+
+--Los criados de mi casa.
+
+--¿Y vuestra madre?
+
+--Jamás.
+
+--¡Ah! dijo Nizam soltando una carcajada satánica, ¿no os habló nunca de
+él?
+
+--No; y aún recuerdo, prosiguió sir Evandale, que un día estuvo a punto
+de desmayarse porque un doméstico pronunció ese nombre delante de ella.
+
+--En otro tiempo no se hubiera desmayado, murmuró Nizam con voz sorda y
+acento irónico.
+
+Sir Evandale se estremeció de nuevo.
+
+--¿Qué quieres decir, mendigo! exclamó.
+
+Nizam seguía sonriéndose.
+
+--No pretendáis humillarme con vuestro desprecio, sir Evandale, dijo.
+Yo, mendigo tal que me veis, soy sin embargo poderoso; y, ya os lo he
+dicho, si me escucháis, os juro que haré de vos un lord, y os casaré con
+miss Anna, la rica heredera.......
+
+Un vivo sentimiento de orgullo fermentó en el cerebro de sir Evandale.
+
+--Continúa, dijo.
+
+Nizam prosiguió:
+
+--También debe haber un hombre en New-Pembleton que no habla jamás de
+sir Jorge. Ese hombre se llama Tom.
+
+--¡Tom! exclamó sir Evandale. ¡Oh! a ese le aborrezco.
+
+--Y tenéis razón.
+
+--Lo aborrezco, porque no ama más que a mi hermano mayor... al poderoso
+lord William, añadió sir Evandale.
+
+--Si supierais otra cosa aún, repuso el Indio, vuestro odio sería mucho
+mayor.
+
+--¿Qué es pues?
+
+--¡Oh! ya os lo diré más tarde. Por ahora no se trata de Tom.
+
+--¿De quién entonces?
+
+--De sir Jorge Pembleton.
+
+--Pues bien, habla....
+
+--Sir Jorge, hace veinte y dos años,--prosiguió Nizam,--era un pobre
+segundón como vos. Mientras que su hermano gozaba ya de las
+consideraciones debidas a su nacimiento, y que un día sería lord, se
+casaría con miss Evelina Ascott, y poseería una inmensa fortuna; el
+pobre hermano menor estaba destinado a servir oscuramente en la marina.
+
+--Como yo en el ejército de las Indias, murmuró suspirando sir Evandale.
+
+--Sin embargo sir Jorge amaba a miss Evelina.
+
+Sir Evandale hizo un brusco movimiento.
+
+--Y miss Evelina le amaba.....
+
+--¡Mientes!
+
+--Yo no he mentido jamás, dijo fríamente el Indio.
+
+Y paralizó de nuevo al joven Evandale con su mirada dominadora.
+
+En seguida, aquel miserable mendigo, desplegando una autoridad de
+maneras y de expresión y un lenguaje que nadie hubiera podido sospechar
+en él, al verle mendigar por los caminos; aquel mendigo, decimos, contó
+detalladamente a sir Evandale los amores misteriosos de miss Evelina y
+sir Jorge; luego la vuelta de este de las Indias, y en fin aquella
+noche terrible en que lady Pembleton había faltado, a su pesar, a todos
+sus deberes.
+
+Sir Evandale le escuchaba temblando y empapada en sudor la frente. Lo
+escuchaba casi sin poder respirar, y cuando el Indio hubo concluido,
+dijo al fin reponiéndose, después de un momento de silencio:
+
+--Pero entonces, sir Jorge fue.....
+
+--Vuestro padre, repuso fríamente el Indio.
+
+--¡Mi padre!
+
+--El que también había soñado hacer de vos un lord.
+
+--Y sir Jorge..... ha muerto, ¿no es verdad?
+
+--Para todo el mundo, sí.
+
+--¿Qué quieres decir?
+
+--Para mí, no.
+
+--¿Sir Jorge no ha muerto?
+
+--Vive, os lo repito.
+
+--¡Vive!
+
+--Sí, y voy a probároslo.
+
+Y al decir estas últimas palabras, Nizam se levantó rápidamente.
+
+--Esperadme aquí, añadió, vuelvo dentro de pocos minutos.
+
+Y desapareció entre las árboles del bosque.
+
+Nizam se dirigió a un arroyo que corría entre la espesura, se arrodilló
+inclinándose en su orilla y se lavó repetidas veces el rostro.
+
+Hecho esto, volvió adonde se hallaba el joven Evandale.
+
+Este al verlo llegar arrojó un grito de sorpresa.
+
+El color bronceado del rostro de Nizam había desaparecido.
+
+Nizam era blanco como un Europeo, como un Inglés.
+
+Y como sir Evandale le miraba con estupor, el supuesto Indio le dijo:
+
+--¿No preguntabais por sir Jorge?... Pues bien, heme aquí.
+
+--¿Vos?..... ¿vos? exclamó el joven con asombro.
+
+--Yo, tu padre, dijo el supuesto Indio.
+
+Y estrechando a sir Evandale entre sus brazos, lo cubrió de besos
+furiosos.
+
+* * *
+
+Este hombre que vivía hacía diez años en el país, y que todo el mundo
+llamaba Nizam el Indio, era efectivamente sir Jorge Arturo Pembleton.
+
+Era el mismo a quien sir James Ascott había dejado herido en una pierna
+y sin movimiento, en medio de un bosque de la India poblado de tigres.
+
+Y en la historia que Nizam contaba bajo su supuesto nombre, no había de
+falso más que una cosa, el ataque del tigre en la pagoda de Wichnou.
+
+Todo lo demás era verdadero.
+
+Es decir, que atraídos por sus lamentos y por el olor de la sangre,
+apenas sir James hubo desaparecido, varios tigres se habían lanzado
+sobre él; pero aunque lo habían mal herido, no tuvieron tiempo para
+devorarlo.
+
+La tropa de elefantes había hecho huir a los tigres precipitadamente.
+
+Abandonado por el elefante blanco que lo sacara del bosque, en un campo
+cultivado, a orillas de un arrozal, sir Jorge había permanecido allí
+muchas horas privado de sentido.
+
+Vuelto en fin en sí, se fue arrastrando como pudo, vertiendo aín sangre
+de sus heridas, hasta la choza de un Indio anciano que vivía fuera de la
+aldea.
+
+Aquel Indio era un brahmin.
+
+El brahmin consideró como un hecho milagroso el acto que había llevado a
+cabo el elefante blanco, y no titubeó en afirmar a sir Jorge que era
+Wichnou mismo quien, por uno de esos _avatars_, que le eran familiares,
+se había encarnado en un elefante blanco con el único objeto de librarlo
+de la muerte.
+
+Esto era de consiguiente,--según el buen brahmin,--un llamamiento de
+Brahma a la verdadera religión, y en su opinión, el soldado inglés, así
+favorecido, debía abandonar patria y creencias, y consagrarse en
+adelante a la causa de sus hermanos los Indios.
+
+Sir Jorge aparentó dejarse convencer y entrar en las miras del sacerdote
+indio, pues su objeto era de no aparecer de nuevo en Calcuta y de pasar
+por muerto. Esto se acomodaba con sus proyectos ulteriores.
+
+Por consiguiente, de acuerdo con el brahmin, tomó todas las medidas que
+pudiesen acreditar su muerte.
+
+Un cipayo que venía por las noches a merodear en la aldea, había sido
+asesinado por los Indios.
+
+Su cuerpo, destrozado por las aves de rapiña, yacía enteramente
+desfigurado en un campo inmediato.
+
+El brahmin le puso el uniforme desgarrado de sir Jorge, y lo trasportó a
+la entrada de la selva.
+
+Así fue como sir Jorge pasó por muerto a los ojos de todos, y fue dado
+de baja en la marina inglesa.
+
+Aquí llegaba de su relato el supuesto Nizam, cuando sir Evandale le
+interrumpió diciéndole:
+
+--Pero, ¿qué interés teníais en pasar por muerto?
+
+El fingido Indio se sonrió misteriosamente.
+
+--Voy a decirtelo, hijo mío, respondió.
+
+Y abrazó de nuevo con pasión a sir Evandale.
+
+
+
+
+XXVI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XII
+
+
+El supuesto Indio prosiguió:
+
+--Mi convalecencia fue larga.
+
+Cerca de dos meses pasé en la choza del brahmin, curándome lentamente de
+mis horribles heridas.
+
+Los tigres me habían desfigurado por completo; y hasta tal punto que
+hubiera podido ir a pasearme en medio de mis antiguos compañeros y
+amigos, sin que ninguno de ellos me hubiera conocido.
+
+Pero no era ese mi proyecto.
+
+Mi única preocupación, mi idea fija, se concentraba en un solo punto.
+
+Volver a Inglaterra.
+
+Quería a toda costa volver a ver, no ya a lady Evelina, sino al fruto de
+nuestras amores... al hijo a quien yo idolatraba..... a ti en fin.
+
+El supuesto Indio hablaba con tal emoción, que sir Evandale no podía
+engañarse.
+
+Nizam y sir Jorge no formaban más que uno, y sir Jorge era en efecto su
+padre.
+
+Este continuó:
+
+--El brahmin, a quien yo confié una parte de mi secreto, me enseñó a dar
+a mi rostro un color cobrizo, por medio de la decocción de ciertas
+plantas.
+
+Me teñí además el pelo y las cejas de color rojo, y acabé en fin por
+tomar la semejanza de ciertos Indios que tienen sangre europea en las
+venas y que, bajo su piel rojiza, ostentan los rasgos más correctos de
+la fisonomía de la raza blanca.
+
+Cambiado así, volví públicamente a Calcuta.
+
+Nadie llegó a conocerme.
+
+Yo sabía además la lengua india. Fui pues a alojarme a la parte más
+retirada de la _ciudad negra_, que es el barrio de los indígenas, pues
+lo que se llama la _ciudad blanca_ es donde habitan los Europeos.
+
+Yo estaba sin dinero. Era necesario vivir en primer lugar, y en seguida
+reunir una pequeña suma que me permitiese costear el viaje a Inglaterra.
+
+Mis horribles heridas llegaron a ser un objeto de curiosidad, y mi
+historia, hábilmente arreglada, sirvió de anuncio para enseñarme por
+dinero al público.
+
+Al cabo de seis meses tenía bastante dinero para volver a Europa.
+
+Me embarqué pues, y al cabo de otros seis meses de penosa
+navegación,--pues di la gran vuelta de África, en vez de pasar por el
+mar Rojo y Suez,--llegué en fin a Londres.
+
+Durante muchos meses, mi única ocupación fue vagar por los parques, por
+los squares y por los alrededores del palacio Pembleton.
+
+Algunas veces tenía la dicha de verte cuando te sacaba a pasear algún
+lacayo.
+
+Aquí sir Evandale interrumpió bruscamente a Nizam.
+
+--¡Esperad! exclamó.
+
+--¿Qué? preguntó Nizam.
+
+--Un recuerdo de mi niñez que asalta mi imaginación en este momento.
+
+--Veamos, dijo el supuesto Indio sonriéndose.
+
+--Tendría yo a la sazón cuatro o cinco años, prosiguió sir Evandale, y
+me acuerdo que me habían llevado, una hermosa tarde de invierno, a
+Hyde-Parc, al margen de la Serpentina cuya superficie estaba helada.
+
+Muchos niños de mi edad jugaban allí, y algunos se divertían en
+deslizarse por el hielo... y me parece ver aún un rough de color atezado
+que permanecía a distancia, y nos miraba jugar.
+
+--Era yo, dijo sencillamente Nizam.
+
+--¡Oh! sí, erais vos, prosiguió sir Evandale, os reconozco en vuestra
+mirada.
+
+--Era a ti a quien yo contemplaba.
+
+--¡Ah!
+
+--Pero continúa. ¿No te acuerdas de otra cosa?
+
+--¡Oh! sí. A los pocos instantes, el hielo se rompió de repente, y uno
+de los niños se hundió en el río arrojando un grito terrible.--Entonces
+el rough dio un salto, se precipitó en el río y sacó al niño sano y
+salvo, atrayéndose los aplausos de la multitud que llenaba el parque.
+
+--¿Y qué más?
+
+--No sé. Aquel hombre desapareció en seguida.
+
+--¿Y no lo has vuelto a ver hasta aquí? dijo Nizam.
+
+--Sin conocerlo; puesto que sin vuestra historia, yo no hubiera tenido
+ese recuerdo de mi infancia.
+
+--Entonces déjame proseguir, dijo Nizam.
+
+Y Nizam, o mejor dicho sir Jorge, continuó en estos términos su relato.
+
+--Lady Evelina, dijo, dejó a Londres de nuevo, y vino a establecerse en
+Old-Pembleton.
+
+Entonces, dominado por el deseo de verla furtivamente alguna vez,
+emprendí detrás de ella tan largo y penoso viaje.
+
+Mis recursos estaban agotados, y así me fue forzoso el venir implorando
+la caridad pública por los caminos y parajes habitados.
+
+Pero tras tan penoso sacrificio, no logré conseguir mi objeto. Ningún
+extraño podía penetrar en Old-Pembleton.
+
+Lady Evelina y ese maldecido Tom, habían hecho del antiguo solar una
+verdadera fortaleza.
+
+Rondé muchos días inútilmente por los alrededores, y la más cruel
+desesperación se apoderaba ya de mi alma, cuando una noche..... una
+noche oscura y fría, oí en medio del silencio el galope de un caballo
+que subía por las cuestas escarpadas del castillo.
+
+Me acerqué entonces a un recodo del sendero, y el jinete pasó cerca de
+mí.
+
+Tendí la mano y le pedí una limosna.
+
+El viajero me dio una corona y me dijo:
+
+--Tienes frío, ¿no es verdad?
+
+--Frío y hambre, respondí.
+
+--Ven conmigo, añadió, y encontrarás una buena cena al lado de un buen
+fuego.
+
+--¿Dónde? pregunté.
+
+--Allá arriba.
+
+Y me señalaba al mismo tiempo las torres de Old-Pembleton.
+
+--Os engañáis, le dije.
+
+--¿Cómo pues?
+
+--Las puertas de ese castillo no se abren jamás.
+
+El desconocido se echó a reír.
+
+--Ven conmigo, repitió. Tan cierto como me llamó John Pembrock, médico
+algo conocido de la ciudad de Perth, te juro que esas puertas se abrirán
+esta noche.
+
+Yo le seguí entonces, pero, como lo temía, Tom no quiso dejarme entrar.
+
+Entonces, ebrio de cólera, John Pembrock me tomó sobre su caballo, y
+volviendo riendas, me dijo al bajar a escape hacia la aldea:
+
+--Esas gentes no tienen corazón. ¡Tanto peor para ellos!
+
+En efecto, al día siguiente supe que tu madre había muerto.
+
+--Y desde entonces, preguntó sir Evandale, ¿habéis permanecido siempre
+en el país?
+
+--Siempre.
+
+--¿Mendigando?
+
+--Sí, y dichoso en medio de mi miseria, cada vez que lograba verte.
+
+--Así pues, murmuró sir Evandale, vos sois sir Jorge Pembleton...
+
+--Sí.
+
+--Y de consiguiente..... mi padre.
+
+--Sí, repitió el supuesto Indio con los ojos arrasados en lágrimas.
+
+--Pues bien, padre mío, dijo sir Evandale, venid conmigo.--Yo parto en
+breve para las Indias; vos me acompañaréis, y allí viviremos dichosos,
+vos consolándome con vuestro cariño, y yo rodeando de cuidados vuestra
+vejez.
+
+Sir Evandale, al decir esto, hablaba con verdadera emoción.
+
+Nizam volvió a estrecharlo en sus brazos.
+
+--No, hijo mío, exclamó, tú no irás a las Indias.
+
+--Pero, ¿adónde queréis que vaya?
+
+--Permanecerás aquí.
+
+--¿Para presenciar la dicha de un hermano a quien odio?
+
+--No, sino para tomar su puesto.
+
+Sir Evandale dejó escapar un grito.
+
+Nizam prosiguió con una especie de exaltación:
+
+--¡Tú serás lord!
+
+--¿Yo?
+
+--¡Y te casarás con miss Anna!
+
+--Pero entonces, padre mío, dijo el joven temblando de emoción, es
+necesario para eso que lord William muera.
+
+--Tal vez.
+
+--Y lord William es joven y está lleno de fuerza y de salud.
+
+--¡Bah! dijo Nizam, ¡la vida humana es tan poca cosa!.....
+
+Sir Evandale hizo un gesto de terror.
+
+--¡Oh! no, padre mío, exclamó, ¿pensaríais acaso en matar a lord
+William?
+
+--¿Qué te importa?
+
+--¡No!... ¡no! dijo vivamente el joven, me opongo absolutamente a ello.
+
+Nizam pareció reflexionar por algunos instantes.
+
+Después, mirando fijamente a sir Evandale:
+
+--Pues bien, dijo, supongamos una cosa.
+
+--Veamos.
+
+--Supongamos que todo el mundo crea a lord William muerto, y que viva
+sin embargo.
+
+--Pero, ¡eso es imposible!
+
+--Todo es posible a un hombre como yo, respondió Nizam.
+
+--¿Y decís que William podría pasar por muerto estando vivo?
+
+--Sí.
+
+--¿Y yo podré heredar su título de lord?
+
+--Positivamente.
+
+--¿Y podré casarme con miss Anna?
+
+--Sí, te casarás con miss Anna.
+
+--Pero, ¿me prometéis solemnemente que William no morirá?
+
+--¡Te lo juro!
+
+Y Nizam dijo esto con un acento de seguridad que no dejaba lugar a la
+duda.
+
+--¡Oh! exclamó sir Evandale, ¡me parece que estoy poseído de un vértigo!
+
+--¡Lord Pembleton! dijo Nizam con aire de triunfo, yo te saludo!
+
+Y el Indio desapareció entre la maleza, dejando a sir Evandale solo,
+aturdido y paralizado de estupor.
+
+
+
+
+XXVII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XIII
+
+
+Sir Evandale erró de un lado a otro, y no volvió a ver a Nizam en todo
+el día.
+
+A la caída de la tarde, el desgraciado joven se volvió triste y
+pensativo a la quinta de New-Pembleton.
+
+Lord William acababa de llegar.
+
+--¿Qué ha sido de vos, hermano? le preguntó.
+
+--He perdido la caza, respondió sir Evandale.
+
+--¿De veras?
+
+--Sí, y como el tiempo era magnífico y soy apasionado admirador de la
+naturaleza, he seguido por senderos extraviados y agrestes, sin notar
+que me alejaba más de lo que debía de New-Pembleton.
+
+--En fin, habéis llegado, y eso es lo principal, dijo lord William
+gozoso. ¡Ah! no sabéis, hermano, cuántas cosas tengo que deciros!
+
+--¿A mi? exclamó sir Evandale estremeciéndose.
+
+--A vos.
+
+--¡Ah! contestó lacónicamente el joven.
+
+Y esperó a que su hermano acabara de explicarse.
+
+--En primer lugar, prosiguió lord William, os diré que soy el hombre más
+dichoso de este mundo.
+
+--¡De veras!
+
+--Dentro de tres semanas, miss Anna se llamará lady Pembleton.
+
+--Os felicito sinceramente, murmuró sir Evandale con aire embarazado.
+
+--En segundo lugar hemos hablado mucho de vos, el padre de miss Anna y
+yo.
+
+--¿Y a qué propósito? preguntó sir Evandale.
+
+--Ya os he dicho otras veces, hermano mío, prosiguió el joven lord,
+cuánto detesto la ley inglesa que ha establecido los mayorazgos.
+
+--¡Ah! repuso sir Evandale con una sonrisa irónica.
+
+Lord William prosiguió.
+
+--Yo soy el primogénito. La ley me da el título, las tierras, los
+señoríos, un asiento en el Parlamento...
+
+--Y a mi, nada; ya lo sé, dijo sir Evandale con acento resignado.
+
+--Y eso me indigna.
+
+--¡Ah! ah! repuso sir Evandale irónicamente.
+
+--Desgraciadamente, la ley no permite que yo renuncie todas esas
+ventajas y que divida con vos la fortuna.
+
+--Yo no os pido nada, milord, dijo secamente sir Evandale.
+
+--Esperad un poco, hermano mío, contestó lord William sonriéndose
+afectuosamente.
+
+Sir Evandale se quedó mirándolo.
+
+--El padre de miss Anna y yo, hemos tenido una magnífica idea, querido
+hermano.
+
+--¡Ah!
+
+--Ya sabéis que miss Anna es nieta de un rajáh de la India.
+
+--En efecto.
+
+--Un rajáh fabulosamente rico.
+
+--¿Y bien?
+
+--Y que tiene un hermano rajáh como él, y como él inmensamente rico.
+
+Sir Evandale no contestó y continuó mirando a lord William.
+
+--Ese hermano tiene una hija, prosiguió el joven lord, una hija única
+que será dotada como una reina.
+
+--¿Y qué?
+
+--Que el padre de miss Anna os dará cartas de recomendación para los dos
+rajáhs.
+
+--Bien.
+
+--Y solo quedará por vos, estoy seguro, si no os casáis con la bella
+Dai-Natha.
+
+--¡Ah! ¿se llama Dai-Natha?
+
+--Sí, hermano mío; y es muy hermosa, según dicen.
+
+--Os doy infinitas gracias por el cuidado que tomáis de mi porvenir,
+repuso el joven Pembleton.
+
+Y su voz, al hablar así, revelaba una sorda ironía.
+
+Pero lord William no lo notó, y se separó de su hermano contento y
+satisfecho.
+
+Apenas se halló solo, sir Evandale dejó estallar todo su rencoroso
+despecho.
+
+--¡No es la hija del rajáh lo que yo quiero, exclamó con furor
+concentrado; no, lo que quiero es miss Anna: no son plantaciones de
+arroz y de índigo lo que ambiciono..... es el solar de Pembleton y los
+bosques y pastos que lo rodean..... es tus títulos, tu nombre, tu
+dignidad, lord William!
+
+Y fue a encerrarse en su habitación, devorado por sus bajas y criminales
+pasiones.
+
+Dos días se pasaron así.
+
+Sir Evandale se paseaba por los alrededores, ya a pie ya a caballo, y
+había vuelto muchas veces al paraje del bosque donde Nizam le había
+contado su historia.
+
+En vano recorrió todos los caminos de la llanura y los senderos del
+bosque.
+
+El Indio Nizam permanecía invisible.
+
+Al tercer día, y a la caída de la tarde, cuando sir Evandale volvía a
+New-Pembleton, triste y desalentado, halló a Tom en el patio de la
+quinta.
+
+El mayordomo estaba en traje de camino, y se disponía a montar a
+caballo.
+
+Lord William hablaba con él en voz baja.
+
+--¿Adónde va Tom? preguntó sir Evandale aproximándose.
+
+--A Londres, respondió lord William.
+
+--¿Para qué?
+
+--Va a cobrar una suma importante que tengo depositada en casa de uno de
+mis banqueros.
+
+--¡Ah! dijo sir Evandale.
+
+Tom partió de seguida. Debía ir a caballo hasta la estación próxima, y
+allí tomar el tren acelerado de Edimburgo a Londres.
+
+Lord William se apoyó entonces en el brazo de su hermano y dirigiéndose
+a su gabinete, le dijo:
+
+--La ley inglesa me obliga a conservar en mi poder todos los bienes
+muebles e inmuebles de la familia, pero puedo disponer del numerario
+hasta cierto punto. Ahora bien, hoy mismo acabo de entrar en posesión de
+veinte mil libras esterlinas que creía perdidas. He pensado en vos, y
+creo que me daréis el placer de aceptarlas.
+
+--¡Hermano!... murmuró confuso sir Evandale.
+
+--Tomad, añadió lord William.
+
+Y le entregó una cartera henchida de pagarés y de banknotes.
+
+* * *
+
+En esto había llegado la noche.
+
+Como a la sazón se hallaban en lo más fuerte del estío, el día había
+sido en extremo caluroso.
+
+Así aspiraban con avidez una ligera brisa que agitaba apenas las hojas
+de los árboles y refrescaba un poco la atmósfera.
+
+Sir Evandale, después de haberse separado de su hermano, se había
+retirado a su cuarto, y, despojándose de una parte de sus vestidos, se
+echó por un momento en la cama.
+
+Pero el estado de su espíritu no le permitía conciliar el sueño.
+
+La ventana que daba frente al lecho había permanecido abierta.
+
+La brisa movía blandamente un árbol que tocaba casi a esta ventana, pero
+pasados algunos instantes, se agitó de pronto con tal fuerza
+entreabriendo sus ramas, que sir Evandale se incorporó sobresaltado y
+saltó vivamente del lecho.
+
+Entonces, el follaje del árbol se abrió con violencia, y apareció un
+hombre que, ágil como un mono, saltó al alféizar de la ventana.
+
+Aquel hombre era Nizam.
+
+--Heme aquí, dijo.
+
+--¡Ah! exclamó sir Evandale, tres días hace que os ando buscando.
+
+--He estado ausente, respondió Nizam.
+
+--¿Adónde habéis ido?
+
+--A Londres.
+
+--¿De veras?
+
+--Y he vuelto hace dos horas.
+
+--¿Y qué habéis ido a hacer a Londres?
+
+--He ido a buscar a algunos amigos, con quienes tenía necesidad de
+entenderme.
+
+--¡Ah! dijo sir Evandale estremeciéndose de nuevo.
+
+--Sí, tenemos necesidad de ellos para que llegues a ser lord.
+
+--Pero... ¿lo lograré positivamente?
+
+Y la voz de sir Evandale temblaba de emoción.
+
+--Positivamente.
+
+--¿Y... muy pronto?
+
+--Antes de un mes.
+
+--Pero no mataréis a lord William, ¿no es verdad?
+
+--No. Ya te he dicho que no morirá.
+
+--¿Me lo juráis?
+
+--Te lo juro.
+
+--Está bien, dijo sir Evandale exhalando un suspiro.
+
+Y en seguida añadió:
+
+--Es decir... que pasará por muerto.
+
+--Sí.
+
+--¿Qué haréis pues de él?
+
+--Quieres saber demasiado, hijo mío, respondió Nizam. ¡Más tarde! más
+tarde!
+
+Y como asaltado de pronto por otra idea, se volvió a sir Evandale y
+añadió:
+
+--¡Ah! ¿tienes algún dinero... algunas economías?... Necesito dinero.
+
+--Precisamente he recibido hoy, dijo sir Evandale.
+
+Y abriendo su escritorio, sacó de él la cartera que le había dado lord
+William.
+
+--Tomad, añadió.
+
+Nizam abrió la cartera y tomó dos billetes de cien libras.
+
+--Tengo bastante por el momento, dijo. Si necesito más, te volveré a
+pedir.
+
+Y dio un paso hacia la ventana, pero volviéndose de pronto añadió:
+
+--Tom ha partido, ¿no es verdad?
+
+--Sí, esta tarde.
+
+--Entonces, dijo Nizam, cuyos ojos brillaron con un fulgor siniestro, ha
+llegado la hora. Podemos obrar sin temor.
+
+Y saliendo por la ventana, dijo aún antes de descolgarse:
+
+--Duerme tranquilo... serás lord.
+
+Y desapareció como una sombra.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+El calor era insoportable.
+
+Serían las doce del día y el sol irradiaba sobre la tierra abrasada sus
+rayos perpendiculares.
+
+La campiña estaba silenciosa y desierta.
+
+Los pájaros habían cesado de cantar.
+
+Los labradores habían abandonado el arado y habían entrado los bueyes en
+sus establos.
+
+No parecía sino que la tierra de Escocia se hallaba bajo el ecuador.
+
+Y sin embargo, a aquella hora y bajo aquel cielo inclemente, se veía una
+porción de gente acuadrillada, que caminaba con gran trabajo por un
+camino de herradura, donde sus pasos levantaban una nube de polvo.
+
+Aquellos hombres, que iban encadenados de dos en dos, con los pies
+descalzos, la cabeza afeitada y cubiertos de harapos, eran presidiarios.
+
+Triste convoy de ladrones y asesinos, condenados en los diferentes
+condados de Escocia y reunidos luego en la cárcel central de Edimburgo,
+eran conducidos en fin por etapas, bajo la custodia de tres capataces,
+hacia el puerto de Liverpool, donde debían embarcarlos para Australia.
+
+Estos desgraciados caminaban lentamente, cubiertos de sudor y de polvo.
+
+Unos se quejaban y gemían arrastrándose penosamente.
+
+Los otros juraban y blasfemaban.
+
+A veces sucedía que alguno de ellos, abrumado de fatiga, se echaba por
+tierra, y se negaba a marchar.
+
+Entonces uno de los capataces levantaba su bastón y le apaleaba sin
+piedad.
+
+El desgraciado exhalaba un grito de dolor y se volvía a poner en marcha.
+
+--Teniente Percy, dijo uno de los capataces de aquella chusma,
+dirigiéndose a su camarada, que era evidentemente su superior, a juzgar
+por el galón que llevaba en la manga de su uniforme, teniente Percy, ¿no
+pensáis en que sería ya tiempo de hacer un pequeño alto?
+
+--¡Ya lo creo! respondió el teniente. ¿Estáis cansado, John?
+
+--Tengo los pies hinchados.
+
+--Yo, estoy rabiando de sed.
+
+--¡Y pensar que no hay una gota de agua en este maldecido país!...
+
+--Eso consiste, respondió el teniente Percy filosóficamente, en que la
+nieve que veis allá arriba en la cima de las montañas, no se ha
+derretido todavía.
+
+--Y es muy probable que no se derretirá jamás, respondió el capataz
+John.
+
+--Lo que quiere decir, añadió Percy, que no hay que contar con ella.
+
+--Esa es mi opinión. Pero ¡qué diablo! se me figura que no tardaremos en
+encontrar una villa, una aldea, una venta siquiera....
+
+--A dos leguas de aquí tenemos la aldea de Pembleton.
+
+--¡Ah! dos leguas, a esta hora de calor, es demasiado!
+
+--Tranquilizaos, John, nos detendremos antes.
+
+--¿Dónde?
+
+--¿Veis aquella línea negra al horizonte?
+
+--Sí; es un bosque.
+
+--A cuya orilla corre un riachuelo.
+
+--Bien. ¿Es allí donde vamos a hacer alto?
+
+--Sin duda. Y aun descansaremos allí hasta la caída de la tarde.
+
+--¿En vez de avanzar hasta la aldea de Pembleton?
+
+--Sí.
+
+--¡Por vida mía! que no comprendo ese singular capricho, teniente!
+
+--En efecto, John, tengo el capricho de ganar cien libras esterlinas y
+de haceros ganar cincuenta.
+
+El capataz, estupefacto, se quedó mirando al teniente Percy.
+
+--La verdad, teniente, dijo en fin, ¿es que el sol os ha lastimado la
+cabeza?
+
+--¿Por qué me preguntáis eso?
+
+--¡Toma! añadió John, se me figura que os burláis de mí.
+
+--De ningún modo, John.
+
+--Pues ¿cómo podéis ganar por aquí cien libras?
+
+--Ese es mi secreto.
+
+--¡Ah!
+
+--Y vos podéis contar con cincuenta.
+
+--¿Yo?
+
+--Sí, amigo mío, pero para eso es necesario hacer lo que después os
+diré.
+
+--¡Hablad! hablad! dijo John; ¡cáscaras! cincuenta libras! no ganamos
+tanto por año.
+
+--Cincuenta libras esterlinas, repitió el teniente Percy.
+
+--Pero......
+
+El teniente se sonrió y guiñó el ojo maliciosamente.
+
+--Sois demasiado curioso, John. Un poco de paciencia.
+
+Y el teniente Percy no pronunció más palabra.
+
+Los presidiarios habían percibido también el bosque y lo miraban con
+ansiedad.
+
+--¡Perra canalla! les gritó el teniente, no jadeéis así ni saquéis la
+lengua..... ¡un poco de ánimo! Dentro de un cuarto de hora
+descansaremos, y tendréis agua para apagar la sed.
+
+Esta promesa reanimó a aquellos desgraciados.
+
+Iban en número de ocho encadenados de dos en dos, y atados a una cuerda
+que les obligaba a ir en fila.
+
+Detrás de la cadena marchaba una mula, que conducía por el ronzal otro
+capataz, y sobre la cual iba un hombre echado como un fardo.
+
+Aquel hombre, que apenas tendría veinte años, era un pobre presidiario
+que habían tomado en el camino, sacándolo del hospital de la cárcel de
+Perth donde se hallaba.
+
+Tenía el rostro embotado y cubierto de una lepra asquerosa, y su aspecto
+era tan repugnante, que el pobre diablo había venido a ser un objeto de
+horror, hasta para aquellos hombres degradados que eran sus compañeros
+de infortunio.
+
+Cuando la cadena hacía alto, la mula se quedaba atrás, y nadie hubiera
+osado acercarse a aquel infeliz, pues había corrido el rumor entre
+aquella gente de que la enfermedad de su compañero era contagiosa.
+
+El capataz se ponía unos guantes para darle de beber o de comer.
+
+Por lo demás, aquel desgraciado estaba casi idiota y no hablaba una
+palabra.
+
+¿Qué crímen había cometido?
+
+Nadie lo sabía.
+
+Todo lo que habían podido averiguar es que estaba condenado a la
+deportación por cinco años.
+
+Los presidiarios llegaron en fin a la entrada del bosque.
+
+--¡Alto! ordenó el teniente Percy.
+
+Pero, en vez de detenerse, los presidiarios se precipitaron hacia el
+riachuelo, por cuyo álveo corría un chorro de agua.
+
+Allí, echados por tierra, bebieron ávidamente, y después que hubieron
+apagado la sed, los capataces les distribuyeron algunos alimentos
+groseros, y el teniente Percy les dijo:
+
+--Ahora, si tenéis sueño, podéis dormir a vuestras anchas.
+
+Aquí permaneceremos hasta entrada la noche.
+
+Con esto los desgraciados se acostaron dos a dos en la yerba a la sombra
+de los árboles, y media hora después todos dormían profundamente.
+
+Pero el teniente Percy y su segundo el capataz John, no dormían por su
+parte.
+
+Sentados en un ribazo, a notable distancia de aquella _escoria humana_,
+como ellos la llamaban, en vez de gustar las dulzuras del sueño,
+departían en voz baja.
+
+--Sí, John, amigo mío, hay medio de ganar en el lindero de este bosque
+ciento cincuenta libras esterlinas..... ciento para mí, cincuenta para
+vos, decía el teniente Percy.
+
+--¿Y qué hay que hacer para eso? preguntó John.
+
+--Escuchad y lo sabréis. ¿No habéis notado que cuando nos detuvimos en
+Perth para hacernos cargo del presidiario que no puede andar, el
+alcaide de la cárcel me entregó un canuto de hoja de lata?
+
+--Sí, el que lleváis colgado a la cintura.
+
+--Este es en efecto.
+
+--Bien, dijo John, ¿y qué?
+
+--¿Sabéis lo que contiene?
+
+--No, a fe mía. No me he atrevido a preguntároslo.
+
+--Esta caja contiene una víbora azul.
+
+--¿Y qué es eso?
+
+--Un reptil de la India, grande como el dedo meñique.
+
+--¿Y cuya picadura es mortal?
+
+--No. Pero el veneno de esta víbora tiene una propiedad particular no
+menos terrible.
+
+--¡Ah!
+
+--Hace hincharse el cuerpo, y especialmente el rostro, que se cubre de
+una lepra asquerosa, al cabo de pocas horas, y el infeliz a quien el
+reptil ha inoculado su veneno, cae por más o menos tiempo en un completo
+idiotismo.
+
+--Pero entonces, dijo John, ese desgraciado que viene en la mula, ¿ha
+sido picado por esa víbora?
+
+--Sí.
+
+--¿Y como ha sucedido eso?
+
+--Muy sencillamente. El carcelero la deslizó en su cama la antevíspera
+de nuestra llegada a Perth. Ese pobre mozo era un vigoroso joven, sano
+de cuerpo y de espíritu; y ahora, ya lo veis, se ha convertido en un
+miserable idiota, cuya vista causa horror.
+
+--Pero hay una cosa que no me explico, dijo John, ¿por qué el carcelero
+de Perth ha cometido esa mala acción?
+
+--Con el fin de ganar también por su parte otras cien libras.
+
+--Ahora lo comprendo menos.
+
+El teniente Percy se echó a reír.
+
+--Hay por esos mundos de Dios, dijo, un hombre bastante poderoso para
+comprar a todos los empleados de presidio de la libre Inglaterra.
+
+--¡Ah! Y..... ese hombre.......
+
+--¡Chito! dijo el teniente Percy, dentro de un rato os pondré al
+corriente de todo.......
+
+Y se levantó de pronto añadiendo:
+
+--¡Esperad!
+
+Un hombre acostado en la yerba a algunos pasos de distancia, y cuya
+presencia nadie hubiera podido sospechar, levantó la cabeza en este
+momento, y mirando al teniente Percy, le hizo un signo misterioso.
+
+Aquel hombre era el Indio Nizam.
+
+
+
+
+XXIX
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XV
+
+
+El Indio Nizam se puso lentamente en pie, miró a los presidiarios que
+seguían durmiendo, y se adelantó con precaución.
+
+Después observó con atención a los capataces y dirigiéndose a Percy, le
+dijo.
+
+--¿Sois vos el teniente?
+
+--Sí, el teniente Percy, respondió este.
+
+--Bien. Yo soy la persona que os esperaba.
+
+--Lo había adivinado, dijo el teniente.
+
+--¿Me traéis el insecto?
+
+--Sí, aquí está en esta lata.
+
+Y el teniente Percy dio la caja a Nizam.
+
+Este sacó entonces del bolsillo una cartera grasienta y tomó de ella dos
+billetes de veinte y cinco libras cada uno.
+
+--Aquí tenéis cincuenta libras, dijo, a cuenta de las ciento cincuenta
+prometidas.
+
+--Bien, repuso el teniente, ahora espero vuestras órdenes.
+
+--Pasaréis aquí el resto de la noche, dijo Nizam.
+
+--Bueno.
+
+--Después, mañana muy temprano os pondréis en marcha y haréis de nuevo
+alto en la aldea de Pembleton.
+
+El teniente se inclinó en señal de asentimiento.
+
+--Ya allí, simularéis una indisposición, y diréis a vuestra chusma que
+es necesario detenerse...
+
+--¿Cuánto tiempo debo permanecer en Pembleton?
+
+--No lo sé aún, repuso Nizam; eso dependerá de los acontecimientos. Por
+lo demás pienso que los desgraciados que ahí conducís no estarán muy de
+prisa.
+
+--¡Oh! Ya lo creo que no.
+
+--Y que si encuentran descanso y que comer y beber en Pembleton, estarán
+muy satisfechos de permanecer allí un par de días.
+
+--Sí por cierto, dijo Percy; con el tiempo canicular que hace sobre
+todo, esa canalla no marcha sino a palos.....
+
+--Escuchadme, dijo Nizam interrumpiéndole; hay, allá arriba, cerca de
+Pembleton, y al lado mismo de la verja del parque una posada que linda
+con la carretera.
+
+--¿Es allí dónde debemos detenernos?
+
+--Sí. El posadero está ganado por mí. Albergará vuestros forzados en una
+cueva espaciosa, y dejará el resto de la posada para vos, vuestros
+compañeros y el desgraciado idiota que conducís en una mula.
+
+--Perfectamente, dijo el teniente Percy. ¿Y después?
+
+--Después, os lo repito, contestó Nizam, esperaréis allí nuevas
+instrucciones.
+
+Y al decir esto, Nizam guardó cuidadosamente el canuto de hoja de lata,
+y se separó de aquellos dos hombres.
+
+Los forzados seguían durmiendo.
+
+En cuanto a su compañero, el pobre diablo que había sido picado por la
+víbora azul, ese estaba acostado sobre la yerba cerca de la mula, y
+lanzaba gritos inarticulados.
+
+Nizam desapareció a través de los árboles.
+
+Aunque ya viejo, el antiguo segundón de la familia Pembleton se
+conservaba fuerte y ágil, y así, apenas se halló fuera del alcance de la
+vista, se echó a correr a todo escape.
+
+Corría saltando zanjas y barrancos, y atravesaba la maleza, como un gamo
+perseguido por una jauría numerosa y ardiente.
+
+Así llegó sin detenerse hasta unas tapias bastante elevadas, tapias que
+formaban la cerca de la posesión de New-Pembleton.
+
+Pero como el parque tenía muchas leguas de contorno, la quinta se
+hallaba bastante lejos de aquel sitio.
+
+Nizam escaló la tapia con una agilidad increíble y, saltando al parque,
+continuó corriendo su camino.
+
+Al cabo de un cuarto de hora, se detuvo algunos instantes para tomar
+aliento.
+
+Después dio algunos pasos aún y se detuvo de nuevo.
+
+Seguramente, a juzgar por sus movimientos, Nizam buscaba alguna cosa o
+esperaba una seña.
+
+Pero de repente pareció despertarse su atención, y echándose
+precipitadamente entre unas matas espesas, se acostó en ellas boca
+abajo.
+
+Aquella espesura se hallaba al lado de una de esas calles enarenadas que
+los Ingleses trazan circularmente en sus parques y jardines.
+
+Nizam prestó el oído, escuchando atentamente un ruido lejano.
+
+Este ruido se fue aproximando, haciéndose cada vez más distinto, y
+entonces pudo comprender que lo ocasionaba el trote de muchos caballos,
+y el roce de las ruedas de un carruaje sobre la arena.
+
+Inmóvil y reteniendo el aliento, Nizam miraba a través de la espesura.
+
+Así pudo ver un gran landó abierto, tirado por cuatro caballos,
+precedido de un postillón y seguido por dos lacayos con librea roja,
+sobre dos vigorosos poneys de Escocia.
+
+El landó pasó muy cerca de Nizam, y este pudo ver que iban en él lord
+William, sir Archibaldo y su hija miss Anna, la prometida del heredero
+de Pembleton.
+
+El supuesto Indio permaneció echado en tierra hasta que se alejó
+bastante el carruaje.
+
+Cuando juzgó que se hallaba a gran distancia, se levantó cautelosamente
+y siguió su camino hacia la quinta.
+
+Ya descubría a través de los árboles las torrecillas blancas y los
+ventanas ojivales, así como las blancas estatuas diseminadas en las
+avenidas, destacándose sobre los cuadros de césped y el verde follaje
+del fondo; cuando Nizam se detuvo otra vez y fijó cuidadosamente su
+atención.
+
+Un joven se hallaba sentado en un banco delante de la casa, y parecía
+absorto en la lectura.
+
+Nizam echó una mirada en su rededor y, en vez de emprender de nuevo su
+carrera, avanzó arrastrándose penosamente, como un hombre abrumado de
+fatiga.
+
+De este modo, se dirigió hacia el joven que estaba sentado y leyendo
+delante de la casa.
+
+Sir Evandale, pues, era en efecto este, oyó sus pasos y levantó la
+cabeza.
+
+--Una limosna por el amor de Dios, dijo Nizam con voz doliente,
+alargando la mano.
+
+Sir Evandale le dio una corona.
+
+Nizam echó una mirada furtiva en su rededor.
+
+--Creo que estamos solos, dijo por lo bajo.
+
+--Sí. Unos han partido y los demás duermen la siesta.
+
+--Entonces podemos hablar.
+
+Y el falso mendigo continuó en su posición respetuosa, permaneciendo de
+pie delante del joven.
+
+--¿Qué venís a decirme? le preguntó entonces sir Evandale.
+
+--Que todo está pronto.
+
+Sir Evandale se estremeció de pies a cabeza.
+
+--Los presidiarios han llegado.....
+
+--¡Ah!
+
+--Y la víbora también.
+
+Y diciendo esto, Nizam entreabrió la miserable hopalanda que le cubría,
+y enseñó el canuto de hoja de lata que llevaba suspendido al cuello.
+
+--Sir Jorge, dijo entonces con profunda emoción el joven Evandale,
+requiero de vos de nuevo el solemne juramento que me habéis hecho.
+
+--¿Cómo? exclamó Nizam.
+
+--Juradme que la picadura de esa víbora no es mortal.
+
+--¡Lo juro una y mil veces! dijo Nizam; pero si mi juramento no te
+basta, baja mañana a la aldea de Pembleton.
+
+--¿Para qué?
+
+--Allí verás a los forzados y te enseñarán al pobre diablo a quien ha
+picado esa víbora. Entonces podrás convencerte de que a pesar de la
+máscara de lepra que le cubre, está lleno de salud y de vida.
+
+--Está bien; os creo.
+
+--Ahora, prosiguió Nizam, ha llegado el caso de que recordemos el
+proverbio: _Ayúdate y el cielo te ayudará_.
+
+--El infierno querréis decir, respondió Evandale con amarga sonrisa.
+
+--Sea, no me opongo a ello, dijo Nizam.
+
+--¿Y qué esperáis de mí? preguntó el joven.
+
+--Díme, ¿tu hermano no ha ido a acompañar a sir Archibaldo y a miss
+Anna?
+
+--Sí.
+
+--¿Cuándo volverá?
+
+--Va a comer con ellos, y de consiguiente no volverá hasta muy tarde.
+
+--¿Es posible ir de tu cuarto al suyo sin encontrar a nadie?
+
+--Sí, pasando por la biblioteca.
+
+--Entonces espérame esta noche en tu cuarto.
+
+--¿A qué hora?
+
+--A las ocho; cuando cierre completamente la noche.
+
+--¿Vendréis por el mismo camino?
+
+--Sí, por el árbol que me sirve de escala.
+
+Sir Evandale hizo un signo de asentimiento, y el fingido mendigo,
+respondiendo con un profundo saludo, se retiró por la avenida que
+conducía a la verja.
+
+* * *
+
+Aquella noche en efecto, sir Evandale se retiró temprano a su cuarto, y
+dejó abierta la ventana que daba al parque.
+
+A la hora convenida, las ramas del árbol se entreabrieron, y Nizam saltó
+vivamente al alféizar de la ventana y de allí al cuarto donde el joven
+le esperaba.
+
+--¿Lord William no ha vuelto aún? preguntó sir Jorge.
+
+--No.
+
+--Vamos pues.
+
+Sir Evandale estaba pálido y temblando.
+
+Al oír a Nizam, sintió una especie de desfallecimiento, y murmuró con
+voz agitada:
+
+--¡Ah! no... no quiero!
+
+--¡Imbécil! respondió Nizam, ¿no amas a miss Anna?
+
+Estas palabras penetraron como un dardo en el corazón de sir Evandale.
+
+--¡Vamos! dijo con voz sorda.
+
+Y abrió precipitadamente una puerta que daba a una galería convertida en
+biblioteca.
+
+Al fin de aquella galería había otra puerta que daba acceso al
+dormitorio del joven lord.
+
+Los dos miserables se deslizaron sin ruido en aquel cuarto, y en seguida
+fueron a asegurarse de que nadie se hallaba en el gabinete contiguo.
+
+Luego, sir Evandale se acercó al lecho de su hermano y levantó un poco
+las cortinas.
+
+Entonces Nizam introdujo la lata entre las sábanas y la abrió.
+
+En aquel momento se dejó oír un silbido.
+
+La víbora se deslizó en el lecho, y volvieron a caer las cortinas.
+
+Sir Jorge y su hijo salieron corriendo del cuarto, y pocos instantes
+después, el primero huía por donde había venido, diciendo:
+
+--¡Hasta mañana!
+
+Y sir Evandale, inundada en sudor la frente, caía en una silla
+murmurando:
+
+--¡Es horrible!.... ¡horrible!... pero seré lord!
+
+
+
+
+XXX
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XVI
+
+
+Dos horas después de haber desaparecido Nizam, lord William volvía a
+New-Pembleton.
+
+Sir Evandale le esperaba en el salón del piso bajo.
+
+El joven lord venía radiante de alegría.
+
+--¡Ah! querido hermano mío! dijo echándose en sus brazos, ¡no se cómo
+expresarte mi dicha!.... soy el más feliz de los hombres!
+
+--Me complace en extremo, hermano, repuso sir Evandale con una punta de
+ironía.
+
+--Miss Anna, me ama, prosiguió lord William.
+
+Lord Evandale no respondió una palabra, y el joven lord prosiguió con
+entusiasmo:
+
+--Sí, me ama, amigo mío; esta noche me ha confiado el secreto de su
+corazón.
+
+--¡De veras! dijo sir Evandale.
+
+--Sir Archibaldo nos había dejado solos, prosiguió lord William, y nos
+hallábamos en un cenador del jardín cerca de la casa.....
+
+Miss Anna, aprovechando aquella coyuntura, puso su lindísima mano entre
+las mías, añadió con emoción el joven lord, y me dijo en voz baja:
+
+--Deseaba hablaros a solas.
+
+Y como yo la mirase con extrañeza, casi con inquietud:
+
+--Milord, continuó, no quiero llegar a ser vuestra esposa, sin que
+hayáis leído en el fondo de mi corazón.--Milord, yo os amo... os amo, no
+porque sois un noble de elevada raza, no porque sois lord y par del
+reino y formaréis parte de la Cámara alta..... os amo solamente por vos,
+porque sois bueno, porque el sonido de vuestra voz llena mi alma de un
+éxtasis delicioso.
+
+Yo llevé su mano a mis labios y la cubrí de besos.
+
+Miss Anna prosiguió:
+
+--He querido que sepáis esto de mi boca, milord, y que os penetréis bien
+de que yo no he hecho ninguno de los mezquinos cálculos de mi padre.
+
+--¿Qué cálculos? pregunté yo admirado.
+
+--Mi padre, prosiguió miss Anna, es, como sabéis, muy rico, pero es de
+baja nobleza, apenas esquire.
+
+--¡Oh! ¿y qué importa?.....
+
+--Por eso tiene en mucho vuestra alianza; mientras que yo.....
+
+Y se detuvo como avergonzada.
+
+--Acabad, miss Anna, la dije.
+
+--Mientras que yo, prosiguió, quisiera que fuerais pobre, de origen
+oscuro......
+
+--¡Querida Anna! exclamé.
+
+Y la estreché en mis brazos.
+
+--¡Ay! hermano mío! añadió lord William, ¡cuán largos me parecen los
+quince días que me separan aún de la dicha!....
+
+Sir Evandale había escuchado atentamente a su hermano y permanecía mudo
+y sombrío.
+
+--Perdonadme, añadió lord William. Los hombres dichosos son egoístas; no
+saben hablar más que de sí mismos.--Pero descuidad, mi querido hermano,
+vos seréis también dichoso y, si he de dar crédito a sir Archibaldo, la
+mujer que os destina.....
+
+--¡Oh! no hablemos más de eso, milord, dijo secamente sir Evandale; no
+hay comparación posible entre vos y yo.
+
+--¿Cómo pues? preguntó lord William.
+
+--Sin duda. Vos amáis a miss Anna.....
+
+--¡Oh! con toda mi alma!
+
+--¿Y puedo yo saber, por hermosa que sea, si llegaré jamás a amar a la
+hija del nabab?
+
+Y sir Evandale dejó escapar un suspiro.
+
+Lord William tuvo entonces como un remordimiento de haberle hablado de
+su dicha.
+
+--Querido hermano mío, le dijo, voy a acostarme. Las dulces emociones de
+este día me han dejado sin fuerzas. Buena noche.... y os pido de nuevo
+perdón.
+
+--Voy a acompañaros hasta vuestro cuarto, dijo sir Evandale.
+
+Y subió con él en efecto.
+
+Las ventanas del dormitorio del joven lord estaban todas abiertas.
+
+Sir Evandale quiso cerrarlas.
+
+--¡Oh! dejadlas así, dijo lord William.
+
+--¿No teméis el aire de la noche?
+
+--No; al contrario, tengo mucho calor. Este verano es cruel, hermano
+mío.
+
+--Pues entonces, buena noche, dijo sir Evandale.
+
+Y se retiró a su cuarto.
+
+Pero antes de salir, había echado una mirada a hurtadillas hacia el
+lecho.
+
+Las cortinas estaban en órden y nada revelaba la presencia del reptil
+que se había dormido sin duda entre algún pliegue de las sábanas.
+
+* * *
+
+Una hora después, el ayuda de cámara de lord William, que dormía en un
+cuarto contiguo, oyó de repente un gran grito.
+
+Un grito de dolor y de angustia.
+
+Aquel grito partía del dormitorio de lord William.
+
+El ayuda de cámara se levantó a toda prisa y corrió al cuarto de su amo.
+
+El joven lord se hallaba de pie, en medio del dormitorio, oprimiendo
+entre sus manos crispadas la víbora, a la que había ahogado.
+
+Pero el reptil le había picado antes cruelmente en el rostro, y le
+corrían algunas gotas de sangre a lo largo de la mejilla.
+
+Lord William estaba como loco. La sorpresa, el dolor, la desesperación,
+se pintaban en su semblante descompuesto por la cólera.
+
+En fin, arrojó la víbora al suelo, y el criado la puso el pie encima
+aplastándola por completo.
+
+Al mismo tiempo gritaba pidiendo socorro, mientras que el joven lord
+tiraba con fuerza del cordón de la campanilla.
+
+A este ruido, todos los criados de la casa fueron acudiendo presurosos,
+y tras ellos no tardó en aparecer sir Evandale.
+
+Lord William seguía gritando y decía con desesperación:
+
+--¡Soy un hombre perdido!
+
+Pasado aquel primer tumulto, pudieron al fin concertarse y corrieron a
+buscar al médico de la aldea.
+
+Este llegó a toda prisa y declaró que la picadura era venenosa, pero no
+mortal.
+
+Lavó la herida, la cauterizó y después de recetar un calmante, hizo que
+volviera a acostarse lord William.
+
+Entre tanto, sir Evandale se lamentaba sin cesar, y atribuía aquel
+accidente a la imprudencia de lord William, que se había acostado con
+las ventanas abiertas.
+
+Poco después se apoderó de este último una fiebre ardiente, y bien
+pronto se declaró un espantoso delirio, una especie de locura, y ya no
+pronunció el pobre joven más que palabras incoherentes.
+
+Su rostro se hinchaba por momentos, y de encendido que antes estaba, se
+ponía amoratado, casi negro.
+
+Sin embargo, tuvo aún una ligera vislumbre de razón, y pronunció el
+nombre de miss Anna.
+
+--Que avisen a miss Anna y a sir Archibaldo, ordenó sir Evandale.
+
+Uno de los domésticos partió inmediatamente a caballo.
+
+Al apuntar el día, sir Archibaldo y su hija llegaron a New-Pembleton.
+
+Miss Anna entró apresuradamente en la habitación, se acercó al lecho del
+enfermo, y lanzó un grito de horror.
+
+Lord William estaba completamente desconocido.
+
+La cabeza, horriblemente hinchada y ennegrecida, no presentaba ya rostro
+humano; la piel de las mejillas se desprendía en pedazos; la lengua
+estaba entumecida, los labios lívidos, y los ojos apagados.
+
+El médico empezó a mover de un lado a otro la cabeza, y acabó por
+declarar que lord William estaba perdido.
+
+* * *
+
+Sir Evandale no pudo sufrir por más tiempo este espectáculo, y se alejó
+del cuarto del enfermo.
+
+Acaso empezaban a acosarle los remordimientos o tal vez creía una
+catástrofe inmediata.
+
+Salió al parque, deseando respirar con libertad y estar solo, y corría a
+la ventura, como un insensato, con la cabeza descubierta; cuando de
+repente saltó un hombre de la espesura y se le puso delante.
+
+Aquel hombre era Nizam, que venía a él, sonriéndose de una manera
+siniestra.
+
+--¿Y bien? exclamó.
+
+--Me habéis engañado, dijo sir Evandale.
+
+--¿Cómo y en qué? preguntó Nizam.
+
+--Mi hermano se muere...
+
+--Yo te juro que no morirá.
+
+--Sin embargo... el médico.....
+
+El médico es un asno, dijo fríamente Nizam: ahora, lo que has de
+procurar es no venderte, pues estás completamente trastornado. Sigue
+paso a paso lo que voy a decirte, y obedéceme en todo, si quieres ser
+lord y poseer a miss Anna.
+
+Este nombre hizo volver en sí a sir Evandale y le devolvió toda su
+sangre fría.
+
+--Veamos... hablad, dijo.
+
+Entonces Nizam sacó una bujía del bolsillo.
+
+--Toma esto, dijo.
+
+--¿Para qué?
+
+--Esta noche pondrás esta vela en tu candelero.
+
+--Bueno, ¿y después?
+
+--Después irás a acompañar a sir Archibaldo y a su hija, que no dejarán
+por cierto de velar toda la noche en el cuarto de lord William, y
+colocarás tu candelero en la chimenea.
+
+--Nada más fácil, pero...
+
+--Creo inútil decirte que debes dejar arder la bujía...
+
+--No comprendo...
+
+--No tienes necesidad de comprender, dijo Nizam riendo. Ya verás...
+hasta la noche.
+
+Y el supuesto Indio desapareció por entre los árboles.
+
+
+
+
+XXXI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XVII
+
+
+Aquel día fue terrible.
+
+Lord William permaneció largas horas devorado por una fiebre ardiente, y
+a ella se sucedió después un abatimiento profundo.
+
+Permanecía con los ojos cerrados, respiraba apenas, y cuando llegó la
+noche, su rostro estaba cubierto de pústulas purulentas, y de tal modo
+entumecido que no se distinguían sus facciones.
+
+Habían enviado un despacho a Londres, llamando a los médicos más
+célebres de Inglaterra.
+
+Pero, ¿llegarían a tiempo?
+
+Sir Archibaldo y su hija se habían instalado a la cabecera del enfermo.
+
+Miss Anna lloraba sin consuelo, y nadie podía arrancarla del horrible
+espectáculo que tenía ante los ojos.
+
+Sir Evandale, por su parte, había representado también su papel como un
+cómico consumado. El dolor que manifestaba era tal que conmovía a todo
+el mundo, y todos los esfuerzos que hicieran para hacerle tomar algún
+alimento habían sido inútiles.
+
+Sir Archibaldo le había estrechado muchas veces la mano, y miss Anna
+había llegado al punto de echarse en sus brazos llamándole «mi querido
+hermano.»
+
+Hacia la caída de la tarde, lord William pareció por un momento salir de
+su torpor, y pronunció algunas palabras que hicieron creer volvía a la
+razón.
+
+Miss Anna sintió renacer en su corazón la esperanza; pero sir Evandale
+arrugó más de una vez el entrecejo.
+
+Su ansiedad era terrible, pues no sabía, si lord William recobraba la
+razón, cómo podría Nizam cumplir su promesa.
+
+En fin, después de la comida, a la que apenas tocaron el joven Evandale
+y sus huéspedes; estos, es decir, sir Archibaldo y su hija, se
+instalaron de nuevo en el dormitorio de lord William para pasar la
+noche.
+
+Poco después, sir Evandale vino a reunirse con ellos.
+
+El joven traía su candelero en la mano, y lo puso sin afectación sobre
+la repisa de la chimenea.
+
+Apenas había pasado una hora, cuando sir Evandale empezó a adivinar los
+proyectos de Nizam.
+
+Un olor extraño y de una fetidez bastante pronunciada se había esparcido
+por el cuarto.
+
+¿Era acaso lord William quien exhalaba aquel olor fétido, y vivo, aún,
+entraba ya en descomposición cadavérica?
+
+Sir Archibaldo y miss Anna lo pensaron así; pero permanecieron
+animosamente en su puesto.
+
+Sir Evandale por su parte, comprendió desde luego que aquel olor
+provenía de la vela que había traído allí encendida.
+
+Y bien pronto sintió pesadez de cabeza y un violento deseo de dormir.
+
+Sin embargo, luchó cuanto pudo contra aquel sueño letárgico, y tuvo
+tiempo para ver a sir Archibaldo y a su hija cerrar los ojos casi en el
+mismo instante, y poco después de ellos, el ayuda de cámara de lord
+William, que había permanecido en la habitación para servir a su amo y
+darle las pociones prescritas por el médico, se durmió igualmente.
+
+Sir Evandale a su vez, cerró los ojos y se quedó dormido.
+
+Pero no había pasado mucho tiempo, cuando sintió una violenta sacudida,
+y después una extraña sensación de frío.
+
+Al punto abrió los ojos, y sintió su rostro enteramente mojado.
+
+Miró a su rededor, y vio que ya no se hallaba en el dormitorio de lord
+William, sino en su propio cuarto y acostado en su lecho vestido como
+estaba.
+
+Un hombre se hallaba junto a él.
+
+Y este hombre, como ha podido adivinarse, era Nizam.
+
+El supuesto Indio le pasaba por el rostro una esponja empapada en
+vinagre inglés.
+
+Sir Evandale fijó con ansiedad los ojos en Nizam y le dijo:
+
+--¿Qué ha sucedido?
+
+--Levántate, repuso Nizam.
+
+Sir Evandale se incorporó sobre su lecho y saltó vivamente a tierra.
+
+El efecto del narcótico había desaparecido, dejándole solamente una
+ligera pesadez de cabeza.
+
+--Ven conmigo, le dijo Nizam.
+
+Y abrió la puerta que daba a la galería convertida en biblioteca y que,
+como sabemos, conducía al dormitorio de lord William.
+
+Nizam entró el primero en aquel cuarto.
+
+--Mira, dijo.
+
+Miss Anna, sir Archibaldo y el ayuda de cámara dormían profundamente.
+
+Lord William, inmóvil sobre su lecho, no daba signo de vida.
+
+--¡Oh! exclamó Nizam, podemos hablar en voz alta. Un cañonazo no los
+despertaría, y si permanecemos, aquí mucho tiempo, te volverías a quedar
+dormido.
+
+--¡Ah! dijo sir Evandale, me confirmo en lo que ya os he dicho; me
+habéis engañado..... mi hermano ha muerto.
+
+--No; está dormido.
+
+--¿Decís verdad?
+
+--Acércate y pon la mano sobre su corazón.
+
+Sir Evandale obedeció, y sintió en efecto que el corazón de lord William
+latía.
+
+Entonces sir Evandale se volvió a Nizam.
+
+--¿Y bien? le preguntó.
+
+--Mira ahora hacia aquí.
+
+Y el Indio le mostró en un rincón del cuarto un objeto, en el que sir
+Evandale no había reparado aún.
+
+Aquel objeto tenía la forma de un cuerpo humano, cubierto con un paño de
+color oscuro.
+
+Nizam levantó aquel paño, y sir Evandale no pudo contener un grito de
+horror.
+
+¡Tenía ante los ojos un cadáver!
+
+Un cadáver horrible, espantoso, y cuyo rostro desfigurado y cubierto de
+lepra, se parecía de aquel modo al de lord William.
+
+Nizam se sonreía con aire de triunfo, como un artista que se goza en el
+resultado de su obra.
+
+--¿Crees que sabrán ahora distinguir al uno del otro?
+
+--¡Oh! imposible! exclamó sir Evandale. Si estuvieran juntos en ese
+lecho, yo mismo no sabría decir cuál es mi hermano.
+
+--¡Ah! Ya ves cómo yo sé hacer bien las cosas.
+
+--Pero..... ese... ¿está muerto?
+
+--Sí.
+
+--Ya veis como yo decía bien, murmuró sir Evandale un poco conmovido; la
+picadura de la víbora azul es mortal.
+
+--Te engañas.
+
+--¡Ah!
+
+--Este hombre no ha muerto de eso.
+
+--¿Cómo?
+
+--Se le ha echado dos gotas de ácido prúsico en un vaso de agua.
+
+Sir Evandale no podía apartar los ojos de aquel cadáver informe, sino
+para contemplar a su hermano que yacía en una inmovilidad completa.
+
+--¡Vamos! dijo Nizam, ayúdame.
+
+Y aproximándose a la cama, descubrió a lord William y, cogiéndolo en
+brazos, lo extendió dormido sobre la alfombra.
+
+Después, cambió la camisa del joven lord con la del presidiario, y
+cogiendo el cuerpo de este entre él y sir Evandale, lo colocaron en el
+lecho.
+
+--Y ahora, dijo sir Evandale, ¿qué vais a hacer de mi hermano?
+
+--Vas a ayudarme a trasportarlo fuera de la quinta.
+
+--¿Cómo?
+
+--Primero vamos a llevarlo a tu cuarto.
+
+--Bien.
+
+--Dos hombres han colocado una escalera de mano contra la ventana y me
+esperan abajo.
+
+--¿Y quiénes son esos dos hombres?
+
+--El teniente Percy y el capataz de presidio John.
+
+--Pero es necesario tener en cuenta, observó sir Evandale, que una vez
+fuera de esta atmósfera, se despertará bien pronto.
+
+--Sin duda.
+
+--Y entonces.....
+
+--¿No te he dicho que estará completamente loco durante muchas semanas?
+
+--¡Ah! es verdad.
+
+--Y durante ese tiempo, añadió Nizam riéndose, no habrá hecho poco
+camino que digamos; y cuando al cabo de él vuelva a la razón, estará más
+lejos de Inglaterra que de la Australia.
+
+--¡Y yo seré lord!
+
+--Sí, tú serás lord.
+
+Y diciendo esto, Nizam cargó sobre el hombro a lord William dormido y
+volvió a tomar el camino de la galería.
+
+Sir Evandale le siguió, cerrando tras sí la puerta.
+
+La bujía estaba consumida en gran parte, pero seguía ardiendo sobre la
+chimenea.
+
+
+
+
+XXXII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XVIII
+
+
+Sir Evandale volvió a poco al dormitorio de lord William.
+
+La bujía seguía ardiendo.
+
+El digno hijo de sir Jorge, después de haber echado una mirada recelosa
+en su rededor, fue a sentarse en el sillón donde se había dormido
+algunas horas antes.
+
+--Ahora, murmuró, poco me importa volverme a dormir, y aun por el mayor
+tiempo posible. Prefiero que sir Archibaldo y su hija se despierten
+antes que yo.
+
+En efecto, por seguro que estuviese de si mismo, sir Evandale temía ver
+despertarse a las personas que estaban allí encadenadas por un sueño
+letárgico.
+
+¿Qué iba a suceder cuando llegaran a descubrir que lord William o más
+bien el hombre que le había sustituido estaba muerto?
+
+Preocupado con este pensamiento, sir Evandale no tardó sin embargo en
+dormirse bajo la influencia de las emanaciones narcóticas de la bujía.
+
+Pero cuando en fin, esta llegó a apagarse, la atmósfera se fue
+despejando poco a poco, y al cabo de una hora se despertó sir
+Archibaldo.
+
+Solo que al despertar, sintió que se ahogaba, que le faltaba aire.
+
+El olor fétido que antes le había impresionado se dejaba sentir aún con
+bastante fuerza.
+
+Sir Archibaldo hizo un violento esfuerzo, se levantó vacilando y,
+arrastrándose hacia una de las ventanas, dio un puñetazo en los vidrios.
+
+Uno de ellos saltó en mil pedazos.
+
+Al mismo tiempo una fuerte bocanada de aire penetró en el cuarto e
+instantáneamente purificó aquella atmósfera viciada.
+
+El efecto fue rápido como el pensamiento.
+
+Miss Anna se despertó en seguida, y el ayuda de cámara no tardó también
+en volver en su acuerdo.
+
+Solo sir Evandale permaneció al parecer profundamente dormido.
+
+El dormitorio estaba débilmente alumbrado.
+
+Los primeros albores del día luchaban con la claridad de una lamparilla
+colocada bajo un globo de cristal opaco, y los objetos aparecían
+indecisos en medio de aquella semioscuridad.
+
+Miss Anna miró atónita a su padre, y dio muestras bien claras de la
+opresión que la dominaba aún.
+
+Sir Archibaldo fue a abrir las dos ventanas, y después volvió hacia su
+hija.
+
+Pero en aquel momento esta arrojó un grito terrible.
+
+La mano del que creían lord William pendía fuera del lecho.
+
+La joven cogió aquella mano, y al tocarla la rechazó con espanto.
+
+Aquella mano estaba helada.
+
+Sir Archibaldo se inclinó entonces sobre el cadáver.
+
+--¡Muerto! dijo con estupor.
+
+El grito de miss Anna había despertado a sir Evandale.
+
+Levantose en seguida, estiró los brazos, y echando una mirada estúpida
+en su rededor murmuró:
+
+--¿Qué sucede? ¡Dios mío!
+
+--Vuestro hermano ha muerto, dijo sir Archibaldo; ha muerto mientras que
+nosotros dormíamos.
+
+* * *
+
+En todo caso análogo a la catástrofe que había tenido lugar en
+New-Pembleton, siempre se encuentra a punto un médico inteligente para
+explicar de una manera satisfactoria las cosas menos explicables.
+
+Una hora después del extraño suceso que acababa de ocurrir en la quinta,
+uno de los médicos célebres que habían llamado por el telégrafo, llegó
+de Londres.
+
+Aquel príncipe de la ciencia no vaciló en declarar que el joven lord
+Pembleton, había sucumbido a la acción de un principio deletéreo
+particular, al que dio un nombre latino.
+
+Y aseguró que el sueño que se había apoderado de las personas que se
+encontraban en el dormitorio, había sido ocasionado por las exhalaciones
+mórbidas que despedía el cuerpo de lord William, cuya descomposición
+había precedido a su muerte.
+
+Sir Evandale manifestó el más violento dolor.
+
+Su desesperación era tal, que se golpeaba con furor la cabeza y quería
+morir a su vez. Gran trabajo costó el lograr calmarlo al cabo de algunas
+horas.
+
+Aquella tarde, como si quisiese aislarse en su dolor, y fuera de sí, al
+menos en apariencia, se salió al campo, y fue a sentarse en lo alto de
+una colina que dominaba la carretera.
+
+Allí pasó algún tiempo, esperando sin duda a alguno, cuando un
+espectáculo extraño atrajo de pronto sus miradas.
+
+Una cuadrilla de hombres encadenados subía penosamente por la cuesta.
+
+Delante de ellos iba el teniente Percy y el capataz John.
+
+Detrás seguía una mula tirada por el cabestro, y sobre ella iba acostado
+un pobre idiota que apenas tenía semblante humano.
+
+Sir Evandale se estremeció y volvió a otro lado la cabeza.
+
+Un pastor que andaba por aquel sitio, se aproximó para ver de cerca la
+cadena de presidiarios, y dijo mirando a sir Evandale:
+
+--Son unos pobres forzados que van a presidio, milord. ¡Infelices!... da
+pena verlos... pero el más infeliz de todos es el que va en la mula...
+¡es leproso y loco!...
+
+Sir Evandale arrojó una moneda de oro al pastor y huyó como un
+insensato.
+
+Así bajaba corriendo por la pendiente de la colina, cuando oyó a su lado
+una voz burlona que le decía:
+
+--¿Habéis venido a convenceros, milord, de que yo no falto a mis
+promesas?.....
+
+Sir Evandale se volvió y vio a un hombre echado detrás de unos
+matorrales, desde donde también parecía observar la marcha de los
+presidiarios.
+
+Aquel hombre era Nizam.
+
+Y como el joven, cubierto de una palidez mortal e inundada en sudor la
+frente, se quedase sorprendido y como clavado en tierra, Nizam dio un
+salto y se acercó rápidamente a él.
+
+--Hoy eres lord, le dijo; dentro de seis meses serás esposo de miss
+Anna.
+
+Y Nizam desapareció de nuevo.
+
+* * *
+
+Seis meses después, en efecto, miss Anna, vivamente solicitada por su
+padre, dejó el luto de su prometido lord William.
+
+Sir Archibaldo tenía decidido empeño en que su hija se casase con un
+lord, y ella que había amado tanto y tan desinteresadamente a lord
+William y que en nada tenía la fortuna..... no titubeó un momento en
+pasar a ser lady Evandale Pembleton, dando su mano al nuevo heredero de
+aquella poderosa familia.
+
+El día mismo de aquel casamiento, un hombre que había llegado demasiado
+tarde para asistir a los funerales de su amo, declaró a lord Evandale
+que dejaba su servicio.
+
+Aquel hombre era Tom.
+
+El fiel Tom que lloraba siempre a lord William y que no quería servir
+al hijo del crímen.
+
+La noche del mismo día, y después de la brillante recepción que siguió a
+la ceremonia nupcial, mientras que conducían a la joven esposa a su
+cuarto; lord Evandale halló medio de desaparecer por un momento, y bajó
+furtivamente al parque.
+
+Nizam, el supuesto Indio, Nizam que se había llamado en su juventud sir
+Jorge Pembleton, había dado cita aquella noche a su hijo para
+felicitarlo.
+
+El lugar de la cita era junto a aquel árbol donde Nizam había esperado
+tantas veces a sir Evandale.
+
+Y sir Evandale, hoy ya lord y en el colmo de todas las dichas que
+ambicionaba, se había apresurado a acudir al llamamiento de su padre.
+
+El cielo estaba despejado y diáfano, y la luna iluminaba con su
+argentada luz el parque y los jardines.
+
+Lord Evandale salió cautelosamente de la casa, y dando la vuelta hasta
+llegar bajo las ventanas de su habitación, no tardó en descubrir a Nizam
+que le esperaba bajo el árbol.
+
+Pero el supuesto Indio no se hallaba en pie como de costumbre.
+
+Nizam estaba acostado en tierra y parecía dormir tranquilamente.
+
+Lord Evandale lo llamó en voz baja, después con mayor fuerza, y esto
+repetidas veces.
+
+Pero Nizam no respondió.
+
+Entonces el joven se aproximo a él, lo examinó con cuidado, y retrocedió
+de pronto, lanzando un grito de horror.
+
+Nizam estaba muerto.
+
+El brillante oficial de marina que se llamara un tiempo sir Jorge Arturo
+Pembleton, y cuya miserable vida fue un horrible tejido de crímenes,
+hasta aquel día testigo de su triunfo; había dejado de existir, y
+todavía llevaba clavado en el corazón el cuchillo que había ocasionado
+su muerte.
+
+Lord Evandale volvió a acercarse a aquel cuerpo ensangrentado, y
+arrancando de él el arma homicida, la examinó y la reconoció al punto.
+
+Aquella arma era el cuchillo de caza de Tom, el marido de Betzy.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XIX
+
+
+¿Qué había sido de Tom?
+
+En la misma mañana del día en que lord Evandale debía enlazarse con miss
+Anna, la hija de sir Archibaldo, fue, como sabemos, cuando Tom anunció a
+su joven amo que dejaba inmediatamente su servicio.
+
+Ya hemos visto que Tom estaba en Londres cuando tuvo lugar el fatal
+acontecimiento que acabamos de contar.
+
+Tom volvió, lloró a su amo y lo creyó realmente muerto.
+
+Y como lord Evandale parecía sentir tan vivamente la desgracia de su
+hermano, el fiel criado no sospechó ni un solo instante la verdad.
+
+Sin embargo una noche, algún tiempo después de su vuelta, Tom fue
+testigo invisible de una escena extraña.
+
+Hallábase asomado a una ventana de su cuarto, que daba al parque,
+respirando por algunos momentos el aire de la noche, cuando vio
+deslizarse a un hombre por entre los árboles, y acercarse cautelosamente
+a la casa.
+
+Aquel hombre era Nizam el Indio.
+
+Tom se preparaba a bajar para echar fuera a aquel mendigo, cuando se
+abrió una puerta excusada de la quinta, y otro hombre salió de ella
+furtivamente.
+
+La luna inundaba de luz los jardines y se veía como en medio del día.
+
+Tom examinó a la persona que acababa de salir y reconoció con sorpresa
+al joven lord Evandale.
+
+Siguolo con la vista, y lo vio reunirse con el Indio.
+
+Pero su sorpresa fue mayor aún, al ver que este se cogió familiarmente a
+su brazo.
+
+Esto fue una revelación para el antiguo servidor de la familia.
+
+No adivinó enteramente la verdad, pero comprendió una parte de ella.
+
+Nizam era Indio: de consiguiente él debía haber procurado la víbora
+azul.
+
+Nizam era pues cómplice de lord Evandale.
+
+Y lord Evandale había asesinado a su hermano.
+
+Tom, entonces, se propuso espiar incesantemente al Indio, a fin de
+adquirir de una manera cierta la prueba del crímen.
+
+Obtenida esta prueba, Tom vengaría la muerte del desgraciado lord
+William.
+
+Sin embargo el hermano de leche de lady Evelina no sospechaba aún la
+verdadera identidad de Nizam.
+
+Por otra parte, hasta entonces no se había ocupado del mendigo, ni había
+fijado en él mucho la atención; pero a partir de la noche en que le fue
+evidente la existencia de un crímen y la complicidad entre el Indio y
+lord Evandale, Tom redobló sin descanso su vigilancia.
+
+Ocho días después, encontró una noche la ocasión que esperaba, y siguió
+a lord Evandale que tenía una nueva cita con Nizam.
+
+Escondido a su vez entre la maleza, Tom oyó toda la conversación de
+Nizam con lord Evandale.
+
+Y cuando al fin se alejaron, el honrado mayordomo se levantó temblando
+de emoción y bañada en sudor la frente.
+
+Acababa de saber quién era Nizam.
+
+El supuesto Indio era el padre de lord Evandale, es decir sir Jorge
+Pembleton.
+
+Sir Jorge que había muerto para todos en Calcuta hacía más de quince
+años.
+
+Tom no podía pues dudar del crímen y de la complicidad de lord
+Evandale, pero había una cosa sin embargo que no sabía aún.
+
+Y era que lord William no había muerto.
+
+Ahora pues, como ya sabemos, el día en que lord Evandale debía casarse
+con miss Anna, Tom y Betzy dejaban su servicio.
+
+Partieron en medio del día, en un break de caza, para ir a la estación
+vecina, y tomar allí el tren del ferrocarril que pasaba para Londres.
+
+Uno de los criados de la quinta que los condujo a la estación, los vio
+entrar en un vagón de segunda clase, y partir a los pocos minutos.
+
+De consiguiente lord Evandale estaba bien persuadido de que habían
+dejado el país.
+
+Y sin embargo Tom no había ido muy lejos.
+
+Al llegar a la estación vecina, descendió del tren y, dejando a Betzy
+continuar su camino hasta Londres, volvió a campo travieso hacia
+Pembleton, y cerca de él, permaneció el resto del día escondido en una
+zanja.
+
+La víspera había sorprendido una cita dada por Nizam a sir Evandale.
+
+Tom saltó las tapias del parque cuando llegó la noche, y fue a
+esconderse entre las breñas, cerca del árbol donde el supuesto Indio
+solía esperar a lord Evandale.
+
+Las horas fueron trascurriendo lentamente.
+
+La quinta estaba llena aún de luz y de ruido, y los numerosos
+convidados a la boda no habían partido todavía.
+
+Sin embargo Nizam no tardó en llegar.
+
+Estaba sin duda impaciente de ver a su hijo, pues habiéndose sentado
+entre la espesura al pie del árbol, no apartaba los ojos de la casa, y
+sus miradas manifestaban una ansiedad creciente.
+
+Embebido en sus pensamientos, no oyó un ligero ruido que hacían detrás
+de él entre las hojas, y no pudo prevenirse contra el ataque de un
+hombre que cayó sobre él de improviso.
+
+Volviose bruscamente y reconoció a Tom.
+
+El antiguo mayordomo venía armado con un cuchillo de monte.
+
+Nizam estaba sin armas.
+
+Así su primer movimiento fue huir, pero Tom lo cogió vigorosamente por
+el cuello.
+
+Entonces quiso gritar.
+
+--Si levantas la voz eres muerto, le dijo Tom.
+
+El Indio luchaba sin embargo por desasirse, mas su enemigo lo sujetaba
+sólidamente y al mismo tiempo añadía:
+
+--¡No escaparás de mis manos, miserable!... Sé quién eres.--Tú no te
+llamas Nizam, tu verdadero nombre es sir Jorge Pembleton.
+
+El Indio soltó una carcajada feroz.
+
+--¡Ah! me has reconocido! exclamó.
+
+--Sí, y sé también que has asesinado a lord William.
+
+--No es cierto, dijo sir Jorge.
+
+--¡Miserable! ¿osas negar tu crímen?
+
+--No lo niego, respondió Nizam; digo la verdad. Yo no he asesinado a
+lord William.
+
+--¿No eres tú quien ha traído la víbora?
+
+--Sí.
+
+--Y no la has introducido en el lecho de lord William.
+
+--Sí, repitió Nizam.
+
+--¿Y te atreves a defenderte?
+
+--Yo no he asesinado a lord William.
+
+--¡Infame!
+
+--Lord William no ha muerto.
+
+Tom lanzó un grito, y su emoción fue tal, que faltó poco para que dejase
+escapar a sir Jorge.
+
+--Lord William no ha muerto, repitió este. Pero cuando sepas lo que ha
+sido de él, sentirás que se halle aún en el número de los vivientes.
+
+Tom había echado a Nizam en tierra y lo tenía sujeto por el cuello.
+
+Al oír su respuesta, le apoyó la rodilla sobre el pecho y el cuchillo a
+la garganta, y le dijo con furor:
+
+--¿Acabarás de hablar, miserable?
+
+--¡Ah!... ¿quieres saberlo todo?
+
+--Sí.
+
+--¿Y si te digo donde se halla lord William, me harás gracia de la vida?
+
+--No.
+
+--Pues bien, dijo Nizam, te diré lo que ha sido de él, y esa será mi
+venganza.
+
+Y riendo como un condenado y con voz ahogada por la presión que sufría,
+refirió a Tom de qué manera el cadáver del forzado había sustituido al
+noble lord, y como este, perdida la razón, se hallaba ahora en el puesto
+de aquel miserable.
+
+Y cuando hubo acabado su relato, añadió con una carcajada diabólica:
+
+--Pero de nada te sirve el saber que tu noble amo vive aún, pues no
+lograrás encontrarlo.
+
+Arrastrando una cadena entre otros deportados que van a morir al nuevo
+mundo, lleva entre ellos una vida miserable, bajo el nombre fatal del
+forzado de quien ha tomado el puesto.......
+
+--¿Y cuál es ese hombre? preguntó Tom.
+
+--Eso es lo que no sabrás nunca.
+
+--¡Habla!... ¡o te mato!
+
+--No, dijo Nizam que procuraba ganar tiempo, y que alimentaba la
+esperanza de que lord Evandale llegaría de un instante a otro.
+
+--¡Habla! repitió Tom.
+
+--No, no..... jamás.
+
+--¡Pues bien, muere! dijo Tom.
+
+Y le hundió el cuchillo en el pecho.
+
+Nizam murió sin exhalar un grito.
+
+Entonces Tom se levantó e irguió con resolución la cabeza.
+
+--No sé qué nombre es el que lleva mi desgraciado amo, murmuró, pero no
+importa. Por grande que sea la tierra, yo lo encontraré con ayuda de
+Dios.
+
+Y dejando plantado su cuchillo en el pecho de Nizam, corrió a la cerca
+del parque, y saltando por ella, tomó precipitadamente la fuga.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XX
+
+
+Tom emprendió pues la heroica empresa que se había propuesto, y sin
+pérdida de tiempo, se puso en busca del desgraciado lord William.
+
+Pero el mundo es grande, como él mismo había dicho, y buscar a un
+hombre por él, cuando no se sabe bajo qué nombre se oculta, es cosa bien
+difícil, sino imposible.
+
+Tom se puso sin embargo a la obra.
+
+Empezó por ir a Londres a reunirse con su mujer, y la dio parte de las
+revelaciones supremas de Nizam.
+
+Betzy era una mujer inteligente y sobre todo de buen sentido.
+
+Oyó a Tom hasta el fin, y cuando este hubo terminado su relato, le dijo
+con la mayor sencillez:
+
+--Antes de todo, amigo mío, hay dos cosas que sería necesario saber.
+
+--¿Cuáles? preguntó Tom.
+
+--Primero, el nombre del teniente que conducía la cuerda de
+presidiarios.
+
+--¿Y después?
+
+--Y después de qué ciudad de Escocia venía el infeliz que se halla hoy
+enterrado en el panteón de la familia Pembleton, bajo el nombre de lord
+William.
+
+--Tienes razón, dijo Tom.
+
+El antiguo mayordomo tenía muchas relaciones en Londres.
+
+Entre otras personas de todas clases, conocía a un famoso _detective_ a
+quien Scotland yard, es decir la prefectura de Policía de Londres,
+había confiado siempre los encargos más delicados.
+
+Tom fue a verse con él, y bajo la mayor reserva le confió el secreto de
+la existencia de lord William.
+
+Y al depositar en él este secreto, le puso en la mano un billete de
+trescientas libras.
+
+El _detective_ pidió ocho días para practicar sus diligencias.
+
+Al cabo de ese tiempo, el fiel Tom que aguardaba con impaciencia,
+recibió la nota siguiente:
+
+«Un teniente de presidio ha pasado, hace siete meses, por la aldea de
+Pembleton.
+
+»Se llama Percy, y se dirigía a Liverpool, adonde conducía una cuerda de
+presidiarios.
+
+»Es muy probable que se haya embarcado con ellos.»
+
+Tom tomó en seguida el ferrocarril y se fue a Liverpool.
+
+Allí, compulsando los registros de la marina, encontró en efecto el
+nombre de Percy, seguido de la calificación de teniente.
+
+Percy se había embarcado para la Nueva Zelanda, con los forzados que
+conducía.
+
+Tom vaciló entonces sobre el partido que debería tomar.
+
+¿Se embarcaría también desde luego, o no haría mejor en averiguar antes
+el nombre del presidiario que habían sustituido a lord William?
+
+Este último partido le pareció más acertado, y tomó en seguida el camino
+de Escocia.
+
+Fue primero a Edimburgo, después a Glascow, y en fin a otras ciudades
+menos importantes, tomando informes en todas ellas con una prudencia y
+una habilidad consumadas.
+
+Así llegó hasta la pequeña ciudad de Perth.
+
+Apenas empezó en ella sus investigaciones, cuando creyó haber encontrado
+las huellas de lo que buscaba.
+
+Allí le hablaron de un acontecimiento misterioso e inexplicable, que
+había tenido lugar hacia la época a que él se refería.
+
+Un joven del país, llamado Walter Bruce, había sido condenado, por robo
+con fractura, a cinco años de deportación.
+
+Aquel joven se hallaba encerrado en la cárcel de Perth, esperando salir
+de un momento a otro para su destino, cuando por una singularidad
+inexplicable, había sido víctima de un accidente que no tenía ejemplo en
+el país.
+
+Una noche se había acostado en perfecto estado de salud, y se había
+despertado al día siguiente dando gritos espantosos.
+
+Acudieron a él, y lo hallaron completamente loco y con el rostro
+amoratado y cubierto de una lepra asquerosa.
+
+Tom creyó reconocer en este retrato al desgraciado cuyo nombre buscaba;
+pero su esperanza se convirtió en certidumbre, cuando le añadieron que
+una cadena que pasó a los dos días, le tomó consigo a pesar de su
+horrible estado. Y como no podía marchar, lo habían atravesado sobre una
+mula donde conducían el bagaje.
+
+Tom comparó las fechas y adquirió la convicción de que la salida de
+Walter Bruce de la ciudad de Perth, había tenido lugar cinco días antes
+de la pretendida muerte de lord William.
+
+Conocido esto, no faltaba más que encontrar a Walter Bruce.
+
+Tom volvió inmediatamente a Londres.
+
+El antiguo y fiel servidor de la familia Pembleton no era rico, pues
+todo su haber consistía en dos o tres mil libras esterlinas, penosamente
+ahorradas durante su servicio.
+
+Esta era una dificultad bastante grave, pero Betzy halló el modo de
+resolverla.
+
+--Yo soy joven aún y bastante fuerte: de consiguiente puedo trabajar y
+ganar mi vida. Llévate el dinero.
+
+Ocho días después, Tom se embarcaba para la Nueva Zelanda, llevando unas
+dos mil libras en letras y billetes, guardados en un cinturón de cuero.
+
+Los primeros meses de la travesía fueron dichosos.
+
+El buque que conducía a Tom dobló la punta meridional de América y entró
+en las aguas del Pacífico.
+
+Pero un mes después de haber pasado el cabo de Hornos, naufragó cerca de
+la isla Tabor, yendo a encallar sobre un bajío, en una noche oscura y
+brumosa.
+
+Inmediatamente se declaró una vía de agua, y las bombas fueron
+impotentes para apurarla.
+
+El buque se iba a pique, y en vista de esto, el capitán echó al agua las
+chalupas, y en ellas se amontonaron pasajeros y marineros del modo que
+les fue posible.
+
+Entonces empezó para el pobre Tom una desgraciada serie de espantosas
+aventuras.
+
+Durante diez y siete días, el frágil barco que lo llevaba erró sin
+dirección y sin brújula por la inmensidad de los mares.
+
+Las provisiones se agotaron, el hambre llegó con todos sus horrores, y
+aquellos infelices empezaron a asesinarse unos a otros para alimentarse.
+
+A los dos días de esta horrible situación apareció en fin la tierra.
+
+Los desgraciados náufragos hicieron esfuerzos increíbles, y abordaron
+por último a una isla salvaje.
+
+Pero su situación no hizo más que cambiar de faz, para ser todavía más
+horrible.
+
+Los habitantes de aquella isla eran negros antropófagos.
+
+El pobre Tom y aquellos de sus compañeros de infortunio que habían
+sobrevivido, fueron llevados por los caníbales al interior de las
+tierras.
+
+Tom había sufrido tanto durante la navegación, que se había quedado
+extremadamente flaco.
+
+Este triste privilegio le salvó la vida.
+
+Todos sus compañeros fueron devorados por los salvajes.
+
+En cuanto a él, intentaron al principio engordarlo, pero no habiendo
+podido conseguirlo, se cansaron al cabo y lo dejaron vivir.
+
+En cambio lo condenaron a los más duros trabajos, y así pasó cinco años
+en medio de aquellos negros, tratado con una crueldad inaudita.
+
+En fin, un día, un navío inglés hizo escala en aquella isla maldita.
+
+Los negros que vinieron a bordo a vender frutas, pescado y aceite de
+foca, contaron a la tripulación que había un blanco entre ellos.
+
+El capitán envió a algunos hombres a tierra, y estos le trajeron al
+pobre Tom.
+
+Aquel buque hacía vela para Australia y debía tocar en la Nueva Zelanda.
+
+Tom cobró ánimo y creyó tocar al fin el término de sus esperanzas.
+
+Los negros le habían dejado su cinturón, no encontrando en él más que
+papeles que no podían excitar su codicia; y de consiguiente tenía aún su
+dinero.
+
+Un mes después, Tom, que había caído enfermo en esta nueva travesía y
+que, más que un hombre, parecía un fantasma, llegó extenuado a Aukland.
+
+Allí descansó unos días y trató de reponerse, y después de escribir a su
+mujer, que sin duda le creía muerto, emprendió de nuevo sus pesquisas en
+busca de lord William, o más bien, del deportado Walter Bruce.
+
+Después de muchos días de investigaciones inútiles, supo al fin que una
+centena de deportados que habían cumplido su condena, se habían
+trasladado a Australia en vez de volver a Europa.
+
+Walter Bruce había también cumplido su condena tiempo hacía, pero ¿se
+hallaba por ventura entre ellos?
+
+Esto es lo que Tom no sabía.
+
+Sin embargo resolvió ponerse en camino para aquel punto, y se embarcó
+con dirección a Melbourne.
+
+Ya allí, empezó de nuevo sus pesquisas.
+
+Recorrió todas las tabernas, interrogó a los marineros y preguntó a
+cuantos deportados encontrara.
+
+Ninguno de ellos pudo darle noticias de Walter Bruce.
+
+Pero Tom no se desalentó por esto.
+
+Había dejado a Melbourne, trasladándose a Sidney, y estaba alojado en
+una miserable posada, cuando hizo conocimiento con un Alemán que se
+llamaba Frantz Hauser.
+
+Frantz se hallaba en la más completa desnudez.
+
+Sospechando que Tom tenía algún dinero, le confió su situación
+desesperada, y le pidió algún socorro, añadiendo que había sido
+condenado injustamente hacía siete u ocho años, y deportado a la Nueva
+Zelanda.
+
+--¿Habéis conocido a otro deportado que llamaban Walter Bruce? le
+preguntó Tom.
+
+--¡Ya lo creo! respondió Frantz, fue un tiempo mi compañero, y me
+acuerdo que lo apellidábamos _Milord_.
+
+Tom dejó escapar una exclamación de alegría, y tomando vivamente las
+manos de Frantz, le dijo:
+
+--¡Hablad!... ¡hablad! decidme todo lo que sabéis de él!
+
+
+
+
+XXXV
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXI
+
+
+El Alemán Frantz Hauser se quedó mirando a Tom con extrañeza.
+
+--Sí, respondió, he conocido en efecto a un deportado que se llamaba, o
+más bien, que llamaban Walter Bruce.
+
+--Y él repudiaba ese nombre, ¿no es verdad?
+
+--Sí, y decía que era lord: así, todos le llamábamos milord, pero de
+burlas, se entiende, pues sabíamos muy bien...
+
+--No, no sabíais nada, dijo Tom bruscamente.
+
+Frantz se quedó mirándolo de nuevo.
+
+--La persona a quien dabais el nombre de Walter Bruce era un lord en
+efecto, prosiguió Tom; pero esto no hace ahora al caso. ¿Adónde lo
+encontrasteis?
+
+--Hemos trabajado juntos en la misma cadena cerca de cuatro años.
+
+--Pero, ¿dónde?
+
+--En la Nueva Zelanda, ya os lo he dicho.
+
+--¿Y os separasteis después?
+
+--Sí.
+
+--¿Por qué?
+
+--Yo había cumplido mi tiempo. Me volvieron la libertad, y al hacerlo,
+me dieron a escoger entre volver a Europa o establecerme aquí.
+
+--¿Y Walter Bruce?
+
+--Debe también haber concluido su tiempo.
+
+--Entonces... ¿habrá vuelto a Europa?
+
+--No lo creo.
+
+--¡Ah! exclamó Tom temblando de emoción.
+
+--No respondo, prosiguió Frantz, de la exactitud absoluta de los
+informes que voy a daros: sin embargo, nada perdéis en escucharme.
+
+--¡Veamos! dijo Tom con creciente ansiedad.
+
+--Hay pocos deportados que vuelvan a Europa, después de cumplir su
+condena: la mayor parte solicitan quedarse en Australia.
+
+Unos se ponen a servir como pastores; otros trabajan en las minas; y
+algunos acaban por hacer fortuna.
+
+--¿Y bien? dijo Tom.
+
+--Hace seis meses, prosiguió Frantz, me hallaba yo en Melbourne, donde
+se celebra una gran feria de ganado.
+
+Los bueyes y los carneros llegaban por centenas, y toda la ciudad
+estaba llena de labradores y ganaderos.
+
+Aquel día, si no me equivoco, me pareció ver en medio de la feria a un
+hombre que se parecía a Walter Bruce: hasta recuerdo que intenté
+reunirme con él, pero la multitud era tan compacta, que bien pronto lo
+perdí de vista.
+
+--Bien, repuso Tom, pero admitiendo que fuese efectivamente Walter Bruce
+el que habéis visto, ¿qué deducís de ello?
+
+--Lo más lógico: que Walter Bruce es pastor en las tierras de algún
+ganadero.
+
+--¿En Australia?
+
+--Sin duda.
+
+--Pero, ¿en qué parte de ella?--La Australia es grande como un
+continente.
+
+--Sí, dijo Frantz, pero bueno es que sepáis que no vienen ordinariamente
+a Melbourne otros ganados que los del oeste.
+
+--Está bien, repuso Tom, lo buscaré en esa comarca.
+
+--¿Ese Walter Bruce era acaso vuestro amigo? preguntó Frantz.
+
+--Era mi amo.
+
+--¿Eh? dijo Frantz.
+
+--Mi amo, un noble lord de la libre Inglaterra, añadió Tom.
+
+--¿Cómo un lord ha podido ser deportado?
+
+--¡Oh! replicó Tom, esa es una larga y tenebrosa historia que no puedo
+contaros hoy.
+
+--¡Ah!
+
+--Pero voy a haceros una proposición.
+
+--Decid.
+
+--Según he visto, sois muy pobre.
+
+--Me muero de hambre.
+
+--Pues bien, ¿queréis ganar diez libras por mes?
+
+Los ojos del antiguo deportado brillaron de codicia.
+
+--¡Diez libras! exclamó.
+
+--Sí.
+
+--¿Y que es necesario hacer para eso?
+
+--Acompañarme y buscar conmigo a Walter Bruce.
+
+--¡Oh! acepto desde luego, dijo el Alemán.
+
+--Y si lo encontramos, prosiguió Tom, tendréis además una gratificación
+de cincuenta libras.
+
+--Siendo así, exclamó Frantz, estoy pronto a seguiros hasta el cabo del
+mundo.
+
+* * *
+
+Al día siguiente, Tom y Frantz Hauser se embarcaron en Sidney para
+Melbourne.
+
+Justamente iba a haber una feria de ganado, y Tom y su compañero
+permanecieron en la ciudad.
+
+Esperaron el primer día de feria, que debía prolongarse toda la semana,
+y entre tanto Tom recorrió todas las posadas y establecimientos
+públicos, y no cesó de pasear por las calles.
+
+Pero por parte alguna encontró a Walter Bruce.
+
+Sin embargo Frantz encontró por su parte a un antiguo deportado, que era
+pastor a la sazón y que había conocido a Walter Bruce; y naturalmente le
+pidió noticias suyas.
+
+--¡Oh! dijo el deportado, hay hombres que han nacido de pie; todo les
+sale a medida de su deseo.
+
+--¿Qué quieres decir?
+
+--¡Toma! que Walter Bruce es uno de esos hombres.
+
+Tom asistía a esta conversación, pero no decía una palabra. Su corazón
+latía con tal violencia, que parecía iba a salírsele del pecho.
+
+--¿Conque Walter Bruce es tan dichoso? preguntó Frantz.
+
+--Más de lo que podía apetecer.
+
+--¿Dónde se halla?
+
+--A cien leguas de aquí, hacia el noroeste.
+
+--¿Lo has visto?
+
+--Hace unos seis meses.
+
+--¿Y en qué se ocupa?
+
+--Era pastor como yo cuando vino de la Nueva Zelanda.
+
+--¿Y ahora?
+
+--¡Oh! ahora es ganadero, y tiene una bella hacienda y muchas cabezas de
+ganado.
+
+--¿Y cómo se ha arreglado para adquirir todo eso? preguntó de nuevo el
+Alemán.
+
+--Ha sabido hacerse amar de la hija de un rico labrador y se ha casado
+con ella. El labrador ha muerto poco tiempo después, y Walter Bruce es
+hoy rico, pues su mujer era hija única.
+
+--¿Y puedes indicarnos con certeza el sitio donde se halla? preguntó aún
+el Alemán.
+
+--Haré más todavía, respondió el pastor.
+
+--¿Qué?
+
+--Yo sirvo en una hacienda que está solo a algunas millas de la suya.
+
+--¡Ah!
+
+--Mañana me vuelvo, pues ya he vendido mi ganado. Si queréis venios
+conmigo.
+
+--¿Y nos conducirás a la hacienda de Walter Bruce?
+
+--Sí.
+
+Tom no podía contener su alegría.
+
+Instó para que se apresurase lo más posible el viaje, y al día
+siguiente, muy de mañana, emprendió el camino con Frantz y el antiguo
+deportado convertido en pastor.
+
+En Australia se viaja aún lentamente y de una manera enteramente
+primitiva.
+
+Los caminos se hallan apenas abiertos, y no se transitan sino a caballo
+o en carretas de bueyes.
+
+Necesitaron pues nuestros viajeros diez o doce días, para recorrer las
+cien leguas que separaban Melbourne de los pastos donde Walter Bruce
+había establecido su habitación.
+
+Al llegar a algunas millas de distancia, el pastor condujo a Tom a la
+hacienda de su amo.
+
+--Mañana, le dijo, os conduciré a casa de Walter Bruce, pues lo que es
+hoy no podríamos llegar de día, y está el país infestado de ladrones.
+
+Tom esperó pues hasta el día siguiente.
+
+Pero apenas empezó a apuntar el día, se pusieron de nuevo en camino.
+
+Tom estaba devorado de impaciencia, y preguntaba a cada paso si se
+hallaban aun distantes.
+
+--No son más que las seis de la mañana y estamos todavía lejos de la
+habitación, dijo el guía, pero ya marchamos por las tierras de la
+hacienda.
+
+En fin, a eso del mediodía, Tom descubrió a lo lejos una casa blanca y
+de aspecto gracioso, que se levantaba en medio de gigantescos árboles.
+
+--¡Allí es! dijo el deportado.
+
+Tom tuvo un momento de angustia y sus ojos se arrasaron en lágrimas.
+
+--¿Querrá ahora volver a Europa? murmuró para sí.
+
+Y vacilante y llorando como un niño, Tom continuó avanzando hacia
+aquella casa que, de lejos, encerrada entre la espesura, parecía un nido
+de tórtolas.
+
+
+
+
+XXXVI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXII
+
+
+Nada más gracioso ni más poético que aquella linda habitación perdida en
+un océano de verdura.
+
+La granja o casa de labor, las caballerizas y los establos, estaban
+rodeados de altos muros, deslumbrantes de blancura.
+
+La casa habitación ocupaba el centro, y un frondoso jardín,
+esmeradamente cuidado, la cercaba por todas partes.
+
+Tom y sus compañeros penetraron en el patio de la granja, y se
+detuvieron mientras se adelantaba el guía.
+
+Un mulato de pocos años se hallaba en la puerta de las caballerizas.
+
+El antiguo deportado se dirigió a él y le dijo:
+
+--Buenos días, Nathan.
+
+--Buenos días, Toby, respondió el mulato.
+
+--Aquí vengo con dos amigos, continuó el pastor, que desean ver a Mister
+Bruce.
+
+--Mister Bruce no está en la habitación, respondió el muchacho.
+
+Tom palideció al oír esto.
+
+--¿Dónde esta pues? preguntó Frantz Hauser.
+
+--¡Oh! tranquilizaos, no está de viaje.
+
+--¡Ah!
+
+--Ha ido a ver uno de sus rebaños apriscado a una milla de aquí.
+
+--¿Y volverá pronto?
+
+--¡Ciertamente! No puede tardar mucho.
+
+--Entonces lo esperaremos, dijo Tom.
+
+--Pero mistress Bruce está en la casa, añadió el chicuelo; podéis
+entrar.
+
+Tom vacilaba en aceptar la oferta.
+
+--Vaya, venid, dijo el antiguo deportado.
+
+Y se adelantó hacia el interior siguiéndole los demás.
+
+Algunos criados iban de un lado a otro por los patios y el jardín, y la
+puerta de la habitación estaba de par en par abierta.
+
+Tom vio a su frente un ancho vestíbulo adornado con jarrones de flores,
+y en el fondo la elegante balaustrada de una espaciosa escalera.
+
+Al ruido de sus pasos, se abrió una puerta a la derecha del vestíbulo, y
+una graciosa joven apareció en ella, llevando en brazos a un niño, a
+quien daba el seno.
+
+Detrás de ella venía también una lindísima niña de cuatro años, que se
+cogía al vestido de la joven, y fijaba en los recién venidos sus grandes
+ojos admirados.
+
+Mistress Bruce, pues era ella, conocía a Toby.
+
+--Buenos días, Toby, le dijo.
+
+--Buenos los tengáis, señora, respondió el pastor.
+
+--¿Venís a ver a mister Bruce?
+
+Y al hacer esta pregunta, fijaba con curiosidad sus miradas en Frantz
+Hauser y en Tom.
+
+--Señora, respondió Toby señalando a este último, aquí tenéis a una
+persona que ha conocido mucho a vuestro marido.
+
+La joven se estremeció y murmuró con una emoción mal contenida:
+
+--¿Dónde?
+
+--En Inglaterra, respondió Tom vivamente.
+
+La emoción de la joven pareció ir en aumento.
+
+--¿En Inglaterra? repitió.
+
+--Sí, señora.
+
+--Ya..... en Perth.....
+
+--¡Oh! no... en Pembleton-castle.
+
+Y Tom al decir esto tenía los ojos arrasados en lágrimas.
+
+La joven se fijó en él con más atención.
+
+--¿Quién sois pues? dijo en fin.
+
+--Me llamo Tom, señora.
+
+Mistress Bruce dejó escapar un grito:
+
+--¡Tom! dijo, ¿os llamáis Tom?
+
+--Sí, señora.
+
+--¡Ah! Dios mío!
+
+Y pareció vacilar y un temblor nervioso se apoderó de todo su cuerpo.
+
+Tom prosiguió:
+
+--Sí, señora, me llamo Tom, y comprendo por vuestra emoción que sir
+Walter os ha hablado de mí con frecuencia.
+
+--Y me habla aún todos los días, respondió la joven.
+
+Apenas acababa de decir estas palabras, se oyó resonar en el patio de
+entrada el ruido de los pasos de un caballo.
+
+Tom se precipitó hacia aquel sitio.
+
+El leal servidor no se había engañado: Walter Bruce era quien llegaba.
+
+Tom se acercó a él temblando como un azogado, y tal era su conmoción,
+que Toby tuvo que correr a él y sostenerlo.
+
+Mister Bruce era un gallardo joven de veinte y siete a veinte y ocho
+años, y su rostro, tostado por el sol, no presentaba ya la menor traza
+de la horrible picadura de la víbora azul.
+
+Miró fijamente a Tom y no lo reconoció al principio.
+
+El pobre Tom tenía ahora la cabeza enteramente blanca.
+
+--¿Quién es ese hombre? preguntó sir Walter echando pie a tierra.
+
+--¡Amo mío!..... mi buen señor! exclamó Tom, ¿no me conocéis?.....
+
+Walter Bruce arrojó un grito de sorpresa.
+
+--¡Tom! exclamó.
+
+--¡Ah! milord, dijo Tom con voz alterada, ya sabía yo que acabaría por
+encontraros.....
+
+Mr. Bruce estrechó a Tom en sus brazos, y lo tuvo largo tiempo abrazado.
+
+Después, descubriendo a Frantz Hauser y a Toby, les alargó la mano y les
+dijo con una triste sonrisa:
+
+--Ya veis como yo no mentía cuando os revelé mi nombre y calidad.......
+
+Y volviéndose a su mujer añadió:
+
+--Querida Lucy, conduce a esos dos buenos amigos al comedor y haz que
+les sirvan una colación. Por mi parte, excusadme, pues estoy impaciente
+de hallarme a solas con mi querido Tom.
+
+Y tomando al antiguo mayordomo por el brazo, entró con él en la casa.
+
+Tom no había podido dominar aún su emoción ni contener sus lágrimas.
+
+Apenas se hallaron solos, Walter Bruce le abrazó de nuevo y le dijo:
+
+--¡Así, amigo mío, te has atrevido a venir hasta aquí a buscarme!...
+
+--Hace seis años que salí de Inglaterra, respondió Tom, y sin esos
+maldecidos salvajes.....
+
+--¿Qué salvajes?
+
+--¡Oh! milord, respondió Tom, no os ocupéis de eso..... Mis sufrimientos
+no son nada en comparación de los vuestros.
+
+--Tom, dijo Mr. Bruce, antes de contaros mi historia quiero saber la
+vuestra.
+
+Sir Walter hablaba con autoridad.
+
+--Os obedeceré, milord, respondió Tom.
+
+Y contó en seguida del modo que había dejado la Inglaterra con el
+designio de buscar al infortunado lord William, y la sucesión de fatales
+aventuras que habían contrariado e interrumpido su viaje.
+
+--Pues yo, amigo Tom, dijo entonces Mr. Bruce, en todo lo que me ha
+sucedido, hay una cosa que jamás he podido explicarme.
+
+--¿Cuál, milord?
+
+--He estado sin memoria durante más de un año, y aun loco, según me han
+dicho.
+
+--¡Ah! dijo Tom.
+
+--El último acontecimiento de mi antigua existencia de que puedo
+acordarme es el siguiente. Acababa de meterme en cama en mi cuarto de
+New-Pembleton, y empezaba a conciliar el sueño, cuando sentí un cuerpo
+viscoso y frío que me subía por el rostro, y casi al mismo tiempo
+experimenté un dolor tan agudo, que no pude menos de arrojar un grito.
+
+--¿Y después?
+
+--No me ha sido posible acordarme de nada después de eso.
+
+--¡Ah! exclamó Tom.
+
+--Una mañana en fin, volví en mí como si despertara de un largo sueño,
+y..... me encontré con un grillete al pie y trabajando en una mina.
+Otros hombres de aspecto repugnante y cínico, encadenados y vestidos
+como yo, trabajaban a mi lado, amenazados de continuo por el látigo de
+un capataz. Yo no me di al pronto cuenta de la situación, y me puse a
+llamaros.....
+
+--¡Oh! Dios mío! exclamó Tom enternecido, levantado los ojos al cielo.
+
+--Mis compañeros se echaron a reír.
+
+--¿Ignoráis quién soy? exclamé indignado.
+
+--Eres Walter Bruce, me respondieron.
+
+--Os engañáis, les respondí, mi nombre es lord William Pembleton.
+
+Mis compañeros de cadena soltaron otra vez la carcajada.
+
+Y como yo manifestase mi indignación de una manera bastante enérgica, un
+capataz se acercó a mí y me dijo:
+
+--¿Volvemos a las andadas, Bruce?... ¿Os entra de nuevo la locura?
+
+--¿Loco?... ¡yo! exclamé.
+
+El capataz me volvió la espalda, y como había suspendido mi trabajo,
+recibí aquella noche una corrección humillante.....
+
+Durante ocho días, grité, me indigné, apelé a la justicia de los
+hombres, a la de Dios.....
+
+¡Esfuerzos inútiles!
+
+A cuantos hablaba de mi nacimiento y de mi rango en la sociedad, sólo
+conseguía que se encogieran de hombros y que me mirasen con lástima.
+Todos me repetían que yo era Walter Bruce, natural de Perth, en Escocia,
+y que había sido condenado por robo a cinco años de deportación y de
+trabajos públicos.
+
+Aquí Mr. Bruce se detuvo un momento, como abrumado bajo el peso de sus
+recuerdos.
+
+Tom le contemplaba en silencio, con los ojos anegados en lágrimas.....
+
+
+
+
+XXXVII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXIII
+
+
+En fin, después de una pausa de algunos instantes, Mr. Bruce prosiguió.
+
+--Y sin embargo, yo estaba bien seguro de mi identidad.--Los recuerdos
+de mi juventud venían en tropel a mi memoria, y llegó un momento en que
+mi corazón latió con violencia y en que mis labios murmuraron un nombre:
+
+«¡Miss Anna!»
+
+Pocos días después, al cabo de mil esfuerzos, logré avistarme con el
+comandante militar de nuestra colonia, y le supliqué que me oyese.
+
+Al principio me rechazó con alguna dureza, pero al fin, movido de mis
+ruegos, consintió en lo que le pedía.
+
+Entonces le conté el caso en que me hallaba, y como debía de haber error
+de personas, puesto que yo me llamaba lord William.
+
+El comandante me escuchó fríamente, sin interrumpirme, y cuando hube
+acabado, buscó la nota de mi deportación, la leyó, y me respondió:
+
+--Vuestro nombre es en realidad Walter Bruce, y tenéis hoy poco más de
+veinte años. La sala del crímen de Perth os ha condenado a la
+deportación.
+
+Después de vuestra condena, y mientras os hallabais aún en la cárcel de
+Perth, os ha acometido una enfermedad extraña, y habéis presentado tales
+síntomas, que os creyeron por un momento perdido.
+
+Os cubrió una lepra horrible y perdisteis completamente la razón.
+
+Vuestra locura ha durado muchos meses.
+
+Fue necesario trasportaros de Perth a Liverpool en una mula, pues
+vuestro triste estado no os permitía andar.
+
+Embarcado luego en un trasporte de la marina real, vuestra enfermedad ha
+continuado en toda la travesía, y solo al llegar aquí, es cuando ha
+empezado a desprenderse la lepra que os cubría el rostro.
+
+Desde entonces la calma se ha ido restableciendo en vuestro espíritu, y
+se ha podido creer que vuestra locura había desaparecido.
+
+Yo quedé aterrado al escuchar estas palabras.
+
+Sin embargo, vuelto prontamente en mí, seguí hablándole con tal
+franqueza, con tal acento de verdad, citándole con nombres propios y
+detalles mis relaciones de otro tiempo, y supe coordinar tan
+perfectamente mis recuerdos, que su convicción empezó a vacilar.
+
+--Pues bien, me dijo, consiento en escribir a Inglaterra y pedir nuevos
+informes.
+
+Durante un año viví lleno de resignación y sobre todo de esperanza.
+
+Algo me decía, Tom, que andabais en mi busca: y aun cuando jamás he
+podido darme cuenta cómo, durante mi pasajera locura, he podido ser
+confundido con un criminal y hallarme en una colonia lejana haciendo la
+vida de un forzado; más de una vez pensaba que mi hermano debía
+investigar cuál había sido mi suerte.
+
+Tom bajó la cabeza y no respondió.
+
+--En fin, al cabo de un año, el comandante me hizo llamar.
+
+--¿Y bien? me dijo, ¿sois ya más razonable?
+
+Esta pregunta me dejó helado.
+
+--Ya sabéis, añadió, que escribí a Inglaterra.
+
+--¿Y os han contestado?
+
+--Sí.
+
+Y diciendo esto me entregó una carta.
+
+Aquella carta estaba firmada por _lord Evandale Pembleton_.
+
+Y no podía dudar, pues era en efecto la firma de mi hermano.
+
+Sir Evandale escribía al gobernador de la Nueva Zelanda:
+
+ «Señor Gobernador:
+
+»He tenido en efecto un hermano mayor llamado lord William.
+
+»Pero lord William ha muerto en New-Pembleton hace cosa de dos años.
+
+»Su muerte fue ocasionada por la picadura de un reptil venenoso.
+
+»Os incluyo el acta de defunción certificada por el Sheriff del condado
+y firmada por tres testigos dignos de fe, para que no os quede duda
+sobre la autenticidad de ese documento.
+
+»Mi familia me aconseja presentar una queja a los tribunales, a fin de
+que el miserable que ha osado tomar el nombre de mi desgraciado hermano,
+reciba el condigno castigo.»
+
+--¿Y bien? me dijo el comandante, ¿persistís aún en vuestras aserciones?
+
+Yo bajé la cabeza y no respondí una palabra.
+
+Lo había comprendido todo.
+
+--¡Ah! exclamó Tom.
+
+--Mi hermano se había apoderado de mi título y de mi fortuna.....
+
+¿Por qué medios había logrado su objeto?
+
+Esto es lo que ignoro y lo que no sabré quizá jamás, añadió suspirando
+Mr. Bruce.
+
+--Eso..... yo lo sé, dijo Tom.
+
+--¿Tú lo sabes?
+
+--Sí.
+
+Y Tom, enjugando sus lágrimas, añadió:
+
+--¿Os acordáis del mendigo Nizam?
+
+--¿El Indio?
+
+--Sí, aquel miserable.......
+
+--Bien ¿y qué?
+
+--Aquel miserable fue el cómplice de vuestro hermano.
+
+--¿Pero qué había yo hecho a ese infeliz?
+
+Tom se sonrió con amargura.
+
+--¡Infeliz! repitió, ¿sabéis quién era ese hombre?
+
+--No.
+
+--Era sir Jorge Pembleton, el infame que había manchado el tálamo de
+vuestro padre y deshonrado a vuestra madre.
+
+--¡Ah! exclamó Mr. Bruce palideciendo.
+
+--De casta le viene al galgo..... dice el refrán, añadió Tom, y aquí el
+refrán no miente. Sir Evandale es digno hijo de tal padre.
+
+Y aquí Tom refirió punto por punto a Mr. Bruce todo lo que había
+sucedido, según ya sabemos por los capítulos precedentes.
+
+--Pero, dijo Mr. Bruce, después que mataste a ese infame, ¿por qué no
+dijiste nada a mi hermano?
+
+--Quería encontraros antes.
+
+--¿Y se ha casado con mis Anna?
+
+--El mismo día que salí de New-Pembleton se celebraba la boda.
+
+Y dicho esto, Tom refirió la triste odisea de su viaje y las aventuras
+de su larga estancia entre los negros caníbales.
+
+Mr. Bruce lo escuchó con interés, y cuando hubo concluido, le dijo:
+
+--Ahora veo que en la época en que el gobernador de la Nueva Zelanda
+escribió a Inglaterra, tú habías salido ya de ella.
+
+--Sí.
+
+Mr. Bruce permaneció un momento silencioso.
+
+Después añadió:
+
+--Ya comprendes por lo que acabo de decirte, que todas mis esperanzas
+habían quedado destruidas. A partir del día en que el gobernador me
+comunicó la carta de sir Evandale, ya no esperé en nada y me resigné.
+
+Mis compañeros de infamia seguían llamándome _milord_ por burla; pero yo
+no volví a decir más que pertenecía a la alta aristocracia inglesa.
+
+Así se pasaron los años.
+
+Yo no los contaba y hasta me era indiferente la vida, cuando un día me
+hicieron saber que había cumplido mi condena y que estaba libre.
+
+--Bruce, me dijo el gobernador al entregarme una pequeña cantidad, fruto
+de mi dura labor de cinco años, podéis escoger punto de residencia, sea
+volviendo a Inglaterra o permaneciendo aquí, sea pasando a Australia
+donde encontraréis fácilmente trabajo.
+
+Yo opté por este último partido y me embarqué para Melbourne.
+
+Por fortuna, llegué a aquella ciudad en un día de feria.
+
+Un colono del noroeste me tomó a su servicio como pastor, y me condujo a
+su hacienda aquel mismo día.
+
+Aquel colono era el padre de miss Lucy.
+
+Mis sufrimientos, la ruda vida que había llevado, y el contacto durante
+cinco años con los seres depravados y envilecidos que me rodeaban; no
+habían podido degradar mi carácter ni destruir mi distinción natural.
+
+Aquí entra, amigo mío, una historia novelesca de amor, que sería muy
+largo contarte.
+
+Yo había olvidado a miss Anna.
+
+Pero mi corazón no se había cerrado a toda emoción dulce, pues empecé a
+suspirar al ver a miss Lucy.
+
+--Y llegasteis a amarla.......
+
+--Como ella me amó y me ama todavía.
+
+Al cabo de dos años, yo había conquistado la amistad y la entera
+confianza del colono.
+
+Un día, al fin, me llamó aparte y me dijo:
+
+--He comprendido, mi pobre Walter, que amáis a mi hija y que ella os
+corresponde. Lo he pensado todo, y no encuentro inconveniente en vuestra
+unión. En Inglaterra, un enlace semejante sería monstruoso, pero en
+Australia somos indulgentes. Además me habéis contado vuestra historia,
+y creo firmemente en cuanto me habéis dicho.
+
+--Y así es, dijo terminando Mr. Bruce, como llegué a casarme con miss
+Lucy, como heredé a su padre, y como en fin he conseguido ser dichoso.
+
+--Sin embargo, milord, exclamó Tom, no creo por eso que tengáis decidido
+el permanecer aquí.
+
+--Sí, amigo mío, esa es mi intención.
+
+--¡Cómo!... ¿renunciaríais a reivindicar vuestros derechos?
+
+--¿Para qué? respondió con indiferencia lord William, el hombre que
+existía en mí ha muerto para todos: ya no soy ni quiero ser otra cosa
+que el colono Walter Bruce.
+
+--¡Pero es imposible!
+
+--Soy dichoso, amigo mío.
+
+A tiempo que decía esto, entró en la habitación su joven esposa,
+llevando uno de sus niños por la mano, y el otro en brazos recostado
+sobre el hombro.
+
+--Mira..... dijo Mr. Bruce a Tom, ¿qué crees que me falte para ser
+feliz?
+
+
+
+
+XXXVIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXIV
+
+
+Tom pasó muchos meses en la hacienda, insistiendo en sus ruegos cada día
+y suplicando a Mr. Bruce que no olvidase lo que debía a su nombre y a la
+satisfacción de la justicia.
+
+--Volved a Inglaterra, milord, le decía, es necesario que recobréis
+vuestro nombre y que entréis como dueño en el solar de vuestros mayores.
+
+Pero Mr. Bruce le respondía invariablemente:
+
+--No, amigo mío, aquí soy dichoso y aquí permaneceré.
+
+El pobre Tom se desesperaba al ver la inutilidad de sus esfuerzos.
+
+--Escribe a tu mujer que venga a reunirse contigo, le decía además Mr.
+Bruce.
+
+Pero Tom no renunciaba a la esperanza de convencer a su antiguo amo.
+
+--Es necesario que volváis a Inglaterra, le repetía, es necesario.
+
+A veces Mr. Bruce, cansado de su obstinación, le dejaba sin respuesta,
+hasta que al fin le dijo un día:
+
+--Escúchame, mi pobre Tom, y no insistas en un empeño inútil.
+
+--Decid, mi querido amo.
+
+--Supongo por un momento que me decido y sigo tus consejos.
+
+--¡Ah! ¿los seguiréis?
+
+--Que nos volvemos a Inglaterra.
+
+--Bien.
+
+--Y que me presento a mi hermano.
+
+--Será fuerza que os reconozca.
+
+--No solamente se negará a ello, sino que me acusará de ser un impostor.
+
+--¡Oh! en cuanto a eso, ya le probaremos!....
+
+--¿Qué quieres tú que yo le pruebe? Mi identidad está perfectamente
+establecida: soy Walter Bruce, antiguo deportado, y no otra cosa. Lord
+William ha muerto, y está enterrado con todas las ceremonias legales en
+el panteón de Pembleton.
+
+--¡Ah! respondía Tom negándose a aceptar este razonamiento, si sir
+Evandale se niega a reconoceros, hay otra persona que os reconocerá de
+seguro.
+
+--¿Quién?
+
+--Miss Anna.
+
+La frente de lord William se nublaba al oír esto, y solía responder:
+
+--No, yo no amo a miss Anna, ni ella me ha amado jamás. Estoy en la
+convicción de que también sería inútil esa prueba.
+
+Tom parecía darse por vencido y no añadía una palabra.
+
+Pero al día siguiente volvía a la carga, aunque siempre con el mismo
+resultado que la víspera.
+
+En fin, un acontecimiento inesperado vino a darle la victoria.
+
+En Australia, las fortunas se hacen rápidamente, y se deshacen a veces
+con más rapidez aún.
+
+El antiguo mundo ha creado allí un pueblo enteramente nuevo: un pueblo
+compuesto de aventureros y de criminales arrepentidos que han sufrido ya
+su condena.
+
+Todos ellos buscan con ansia su camino, tienen prisa de crearse una
+posición, y así la actividad humana no tiene allí límites.
+
+Primero presidiario, luego deportado y al fin libre, el hombre trabaja
+allí en las minas y hace una rápida fortuna; o bien toma el oficio de
+pastor, y por poco activo e inteligente que sea, salva bien pronto la
+línea de demarcación que separa al trabajador del propietario, o el
+pastor asalariado del rico ganadero.
+
+Pero la fortuna de este último es excesivamente incierta y se halla
+sometida a súbitos y terribles trastornos.
+
+El día menos pensado, el ganadero se ha acostado rico y tranquilo. Posee
+en sus pastos cien mil cabezas de ganado, y tiene diez y ocho leguas
+cuadradas de país que ha escogido por dominio, pues la Inglaterra
+concede la posesión del suelo a todo aquel que ha sabido conquistarlo.
+
+Al día siguiente se despierta arruinado.
+
+¿Cómo se ha operado este fenómeno?
+
+La Australia está infestada de negros fugitivos que han huido de las
+colonias, donde eran esclavos, y que viven del robo, del pillaje y del
+incendio en esta isla que es grande como un continente.
+
+La autoridad ha debido tomar medidas contra ellos y hasta se han creado
+varios regimientos de negros sometidos, que llaman la _milicia negra_.
+
+Esta tropa se ha hecho muy temible y presta grandes servicios sin duda,
+pero es impotente sin embargo para proteger a los colonos del interior.
+
+Los negros cimarrones, como llaman a los fugitivos, se contentan por lo
+general con robar algunos ganados.
+
+Pero si creen tener queja grave o gran perjuicio de un colono o
+ganadero, entonces organizan contra él una verdadera expedición.
+
+Una noche la habitación se encuentra cercada.
+
+Estas están defendidas en general por altos muros que rodea un foso
+profundo: contienen una guarnición de ciento cincuenta o doscientos
+servidores, entre criados, gañanes y pastores, todos ellos adictos a su
+amo; y hay además una jauría de perros enormes y medio salvajes, que
+guardan los patios y las puertas de los establos y caballerizas.
+
+Pero los negros llegan en multitud tan crecida, que a veces se cuentan
+por miles.
+
+Y si la hacienda se encuentra aislada, lejos de toda habitación, y no
+llegan prontos socorros, el colono está perdido.
+
+Los negros le harán a veces gracia de la vida, pero pegarán fuego a su
+habitación y dependencias, arrasarán los árboles, y matarán todo el
+ganado que no puedan llevarse.
+
+Entonces el desgraciado colono tendrá que empezar a construir de nuevo
+el edificio de su precaria fortuna.
+
+La tierra, en Australia, no tiene valor sino por los brazos que la
+cultivan y los rebaños que pastan su yerba salada.
+
+Una vez dispersos los cultivadores y ganaderos, el colono queda reducido
+a la indigencia.
+
+Tales desgracias son harto frecuentes hacia el interior, y Walter Bruce
+no debía verse libre de ella.
+
+Y sin embargo, siempre había vivido en buena inteligencia con los negros
+cimarrones.
+
+Cuando rondaban alrededor de su hacienda, solía enviarles pan, carne y
+aguardiente; y los negros respetaban sus ganados, y hasta le llamaban el
+_buen blanco_.
+
+Pero una aventura amorosa vino a destruir en un momento todas estas
+buenas disposiciones.
+
+Sucedió, pues, que el jefe de una de las hordas más temibles de esos
+bandidos, llamado Kukuren, se enamoró de una joven mulata que servía
+como criada en la hacienda.
+
+La solicitó subrepticiamente por algún tiempo, y al cabo se atrevió a
+venir a pedirla en matrimonio a Mr. Bruce.
+
+El joven colono le escuchó con su natural bondad y le respondió:
+
+--Dirígete a ella. Si quiere seguirte, no me opondré a su voluntad.
+
+El jefe lo hizo así, pero la mulata, que tenía horror de los negros
+cimarrones, le negó resueltamente su mano.
+
+Kukuren juró vengarse.
+
+Pocos días después, en medio de una noche oscura, penetró en la
+habitación escalando los muros, y llegando hasta el cuarto de la criada,
+la arrebató de su lecho y trató de huir con ella.
+
+Pero la mulata se defendió arrojando gritos desesperados.
+
+Uno de los pastores del colono cogió una escopeta, se asomó a una
+ventana, y viendo a un negro que huía, le apuntó e hizo fuego.
+
+El negro cayó mortalmente herido.
+
+Y como aquel negro era Kukuren, el jefe poderoso de una horda numerosa y
+temible, Mr. Bruce comprendió que estaba perdido.
+
+En efecto, a la noche siguiente, la habitación fue atacada por una
+innumerable multitud de aquellos forajidos, a quienes los colonos de
+Australia han apellidado los demonios negros.
+
+Aquello fue un sitio y una batalla.
+
+Mr. Bruce resistió el ataque y se defendió valerosamente.
+
+Pero sus servidores cayeron uno a uno, heridos por las flechas
+emponzoñadas de los negros.
+
+Al mismo tiempo, muchos de ellos pusieron fuego a la habitación.
+
+Atrincherado con su mujer, sus hijos y algunos de sus criados, Mr. Bruce
+se defendía aún con el heroísmo de la desesperación, cuando llegó la
+_milicia negra_.
+
+La horda de Kukuren tomó entonces la fuga, y Mr. Bruce pudo así salvarse
+con toda su familia.
+
+Pero en cambio estaba completamente arruinado.
+
+Tom había conservado el famoso cinturón que los caníbales no pensaron en
+quitarle, y gracias a esta feliz casualidad, poseía aún setecientas u
+ochocientas libras esterlinas.
+
+Esto era más de lo que necesitaban para volver a Europa.
+
+Tom creyó entonces llegado el momento de dar el último golpe, y mirando
+a su amo, le dijo con acento de triunfo:
+
+--¡Ah! lo que es ahora no dudo que consentiréis en volver a vuestro
+rango y reconquistar vuestro nombre!
+
+--¡Ay! respondió suspirando Mr. Bruce, si yo fuera solo, puedes estar
+seguro de que permanecería aquí y que trataría de reconstituir mi
+fortuna; pero tengo mujer e hijos, y me espanta por ellos la miseria.
+
+--¡En fin! exclamó Tom.
+
+* * *
+
+Un mes después, Walter Bruce, su esposa, sus dos hijos y Tom, se
+embarcaban en Melbourne, aprovechando la salida de un buque que hacía
+vela para Inglaterra.
+
+Ocho días antes, Tom había escrito a Betzy:
+
+--Al fin lo he decidido a partir. Dentro de seis meses, lord William
+llegará conmigo a Londres.
+
+Y Tom dejó la Australia con el corazón henchido de esperanza, mientras
+que Walter Bruce vertía lágrimas en silencio, pensando en aquella
+habitación perdida en las praderas del noroeste, bajo cuyo techo había
+vivido tanto tiempo feliz.
+
+
+
+
+XXXIX
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXV
+
+
+Dejemos ahora trascurrir algún tiempo, y volvamos a nuestra vez a
+Londres.
+
+Nos hallamos en medio del verano.
+
+Es decir durante el estío, que es lo que llaman los Ingleses la
+_estación_.
+
+La ciudad de Londres, tan triste y brumosa en invierno, tiene también
+sus días de esplendor, que la inundan de sol y de aire puro.
+
+Entonces las cúpulas de sus iglesias y la cima de sus edificios
+reverberan la luz en mil cambiantes; sus calles ostentan una animación y
+alegría insólitas, y sus parques y sus squares se ven llenos de una
+compacta multitud que parece dichosa y contenta de la vida.
+
+Hyde-Park, sobre todo, presenta en semejantes días un espectáculo
+soberbio.
+
+Los coches, los jinetes y las personas de todas clases que recorren a
+pie sus frondosas alamedas, se cruzan, mezclan y confunden en todos
+sentidos.
+
+Mucho después de ponerse el sol, Hyde-Park está aún lleno de gente. Acá
+y allá, tiernos amantes recitando por lo bajo la eterna cantinela del
+primer amor; niños revoltosos jugando a orillas de la Serpentina;
+ancianos rejuvenecidos por el sol, y jóvenes lánguidas y novelescas
+soñando con el cielo de Italia y con las lontananzas azules que baña el
+Mediterráneo.
+
+Y toda esa variada multitud va y viene, circula, y aspira con placer la
+brisa de la tarde que reemplaza el ardiente calor del día. Todos parecen
+dichosos.
+
+Son las ocho de la noche: empieza la hora del crepúsculo, y un rayo de
+luz se desliza aún por entre el sombrío follaje de los añosos árboles.
+
+Una joven bella y elegante, llevando a un niño por la mano, y seguida de
+dos lacayos, se pasea por la margen izquierda del riachuelo.
+
+Esta joven es la que hemos conocido en otro tiempo con el nombre de miss
+Anna, y que se llama hoy lady Evandale Pembleton.
+
+El niño que lleva por la mano es su hijo.
+
+Erguida y majestuosa, sigue lentamente su paseo, pero hace algunos
+instantes parece recelosa e inquieta.
+
+Y es que ha notado que hace algunos instantes un hombre la sigue a
+cierta distancia.
+
+¿Quién era aquel hombre?
+
+Lady Pembleton lo ignora.
+
+O al menos no ha podido verlo bastante cerca para poder fijar su
+opinión.
+
+Sin embargo su aspecto y su traje son los de un gentleman.
+
+Además, ha observado que su cabeza es enteramente cana.
+
+Pero su obstinación en seguir a la joven, ha acabado por inspirarla
+temor.
+
+Iba a tomar pues por una alameda más concurrida, cuando el gentleman
+pareció de repente adoptar una resolución, y adelantándose a los dos
+lacayos, se aproximó a lady Pembleton con el sombrero en la mano.
+
+Lady Pembleton hizo al principio un gesto de temor; pero el gentleman se
+apresuró a decirla:
+
+--Milady, ¿no me reconocéis?
+
+Lady Pembleton dejó escapar una exclamación de sorpresa.
+
+--¡Tom! dijo, ¿es posible?
+
+--Sí, milady.
+
+--Yo os creía muerto.
+
+--Pues ya lo veis, milady, estoy vivo, y bien vivo, repuso Tom.
+
+Lady Pembleton lo contemplaba con una especie de estupor.
+
+Tom continuó:
+
+--Milady, acabo de llegar de Australia.
+
+--¡Ah! ¿de veras? exclamó la joven.
+
+--Y he venido expresamente para veros.
+
+--¿A mí?
+
+--A vos, milady.
+
+--Así, no es la casualidad la que nos hace encontrarnos.....
+
+--No, milady; hace ocho días que ando vagando por los alrededores de
+vuestro palacio.
+
+--¿Y por qué no habéis entrado?
+
+--Porque quería veros a solas, milady.
+
+--¡Ah!
+
+Y lady Pembleton pareció de nuevo inquieta.
+
+--Milady, prosiguió Tom, nadie debe oír lo que tengo que deciros.
+
+--Me espantáis con vuestro tono misterioso, amigo Tom.
+
+--Es absolutamente necesario que os hable por algunos minutos, milady.
+
+--Pues bien, Tom, seguid a mi lado y hablad. Estamos casi solos en este
+momento y nadie puede oírnos.
+
+--Tengo un secreto que confiaros, milady.
+
+--¡Un secreto!
+
+--Un secreto que hace algunos años os hubiera colmado de alegría.
+
+--¡Ah!
+
+--Y que ahora va a llenar vuestro corazón de una dolorosa tristeza.
+
+--¡Me espantáis, Tom!
+
+--Milady, prosiguió este, ya os lo he dicho, llego de Australia.
+
+--¿Y qué?
+
+--Allí he encontrado a un hombre que se acordaba de vos... que pensaba
+en vos con frecuencia.
+
+--No os comprendo. ¿Quién puede pensar en mí en Australia?... preguntó
+lady Pembleton impasible.
+
+--Un hombre que se llama Walter Bruce.
+
+--Ese nombre me es desconocido, Tom.
+
+--Es posible, milady; pero antes de llevar ese nombre, tenía otro.
+
+--¿Cuál?
+
+--Se llamaba lord William Pembleton.
+
+Lady Pembleton dejó escapar un grito.
+
+Luego, mirando a Tom con estupor:
+
+--¿Estáis loco? le dijo.
+
+--No, milady, gozo de toda mi razón.
+
+--Sin embargo, sabéis muy bien que lord William ha muerto.
+
+--Lo he creído como vos, milady.
+
+--Y yo lo he visto sin vida, Tom.
+
+--No es a lord William a quien habéis visto muerto, milady.
+
+--¿A quién pues?
+
+--A un presidiario llamado Walter Bruce.
+
+--¡Ah! mi pobre Tom! dijo entonces lady Pembleton, veo claramente que el
+dolor que habéis sentido por la muerte de vuestro noble amo os ha
+trastornado el cerebro.
+
+--No, milady, yo no tengo trastornado el cerebro; no, no estoy loco.
+
+--Sin embargo.....
+
+--Os lo suplico, milady; dignaos escucharme hasta el fin.
+
+Lady Pembleton pudo apenas reprimir un gesto de impaciencia.
+
+En seguida echó una mirada en su rededor y vio que estaban solos.
+
+Los dos lacayos, viendo que su noble señora hablaba familiarmente con
+aquel gentleman, se mantenían a respetuosa distancia.
+
+--Sea, dijo en fin, hablad.
+
+--Milady, os lo repito, dijo el antiguo mayordomo, lord William no ha
+muerto.
+
+Lady Pembleton no respondió.
+
+--¡Oh! prosiguió Tom, ya me creeréis cuando lo sepáis todo.
+
+Y en seguida contó a lady Pembleton todo lo que sabía, todo lo que había
+visto y todo lo que había hecho.
+
+Sin embargo, lady Pembleton le escuchaba con aire de incredulidad.
+
+--¡Ah! exclamó Tom al concluir con acento de triunfo, cuando lo hayáis
+visto, será fuerza que me creáis.
+
+--¿Cuándo lo haya visto, decís?
+
+--Sí, milady.
+
+--Pues qué, ¿no está en Australia?
+
+--Ha venido conmigo a Londres.
+
+Lady Pembleton palideció y no pudo ocultar su turbación.
+
+--¡En Londres! exclamó, ¿ese hombre está en Londres?
+
+--Ese hombre que habéis amado.... y que habéis llorado.
+
+--¿Y llegaré a verlo?
+
+--Sí, llegaréis a verlo, milady.
+
+Hablando así, se aproximaban en este momento a una vuelta de la alameda,
+donde forma un codo el riachuelo, dando origen a otra avenida.
+
+En aquella vuelta había un banco colocado contra un sauce que lo cubría
+con su sombra; y en aquel banco estaba sentado un hombre, joven aún,
+pero cuyo rostro conservaba las huellas de largos sufrimientos.
+
+Al ver aproximarse a lady Pembleton, aquel hombre se levantó vivamente.
+
+--¡Miss Anna! exclamó.
+
+Lady Pembleton se estremeció y fijó en él la vista.
+
+--¡Ahí le tenéis! dijo Tom.
+
+La joven lady dio algunos pasos más y contempló fríamente a Walter
+Bruce.
+
+Y después, volviéndose a Tom, dijo con acento glacial:
+
+--En efecto, amigo mío, este hombre se parece vagamente a lord William,
+pero no es él. Lord William ha muerto.
+
+Walter Bruce exhaló un grito de dolor y huyó como un insensato.
+
+--¡Oh! ¿por qué he vivido hasta hoy? decía al alejarse, ¡Ya sabía yo que
+no me reconocería!
+
+
+
+
+XL
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXVI
+
+
+En la _City_, cerca de San Pablo, hay una calle que llaman _Pater-Noster
+street_.
+
+Esta calle es la de los libreros.
+
+Pero estos útiles industriales no forman sin embargo, como podría
+creerse, la totalidad de sus habitantes.
+
+Hay allí un poco de todo: muchos libreros, es verdad, pero avecinando
+con artesanos y negociantes, con propietarios de poca monta, y con
+humildes empleados de comercio.
+
+Hasta se encuentra en Pater-Noster, y por más señas en el número 17, lo
+que se llama en Inglaterra un _solícitor_.
+
+El _solícitor_, en Londres, es lo que podríamos llamar un
+procurador-abogado.
+
+Como procurador judicial, hace las diligencias de un pleito, y como
+abogado lo defiende.
+
+Así el solícitor gana mucho dinero.
+
+En primer lugar se hace pagar muy caro,--y en segundo eterniza los
+pleitos.
+
+De este modo el litigante que entra rico en su gabinete, sale al fin las
+más veces arruinado.
+
+Pero en cambio tiene la ventaja de haber ganado su pleito.
+
+Como decíamos pues, existía en Londres por esta época, y en el número 17
+de la calle de Pater-Noster, un solícitor famoso.
+
+Este solícitor era conocido con el nombre de Mister Simouns.
+
+Era un hombre de gran talento y toda la curia inglesa le rendía pleito
+homenaje.
+
+Cada una de sus palabras valía por lo menos una guinea, pero tenía el
+raro mérito, en su cualidad de solícitor, de conducir los negocios al
+paso de carga. Los pleitos no se eternizaban en sus manos.
+
+Mister Simouns era un hombre joven aún.
+
+Alto, un poco obeso, con algunos raros cabellos sobre las sienes, y el
+cráneo enteramente desnudo, el rostro adornado con dos magníficas
+patillas, los labios delgados, ojos claros y azules, tez rosada, y un
+gracioso hoyuelo en la barba.....
+
+Tal era mister Simouns.
+
+Su aspecto era majestuoso, pero reflejaba a la vez una bondad natural y
+una franqueza, que no dejaba de atraerle partidarios.
+
+En una ocasión se había atraído sin quererlo el sufragio de sus
+conciudadanos, que intentaron enviarlo a la Cámara de los comunes; pero
+mister Simouns rehusó este honor.
+
+--No soy bastante rico aún, había dicho, para consagrar mi tiempo a los
+negocios públicos.
+
+Mr. Simouns, como hemos indicado, conducía a veces un pleito con una
+rapidez extraordinaria. Los ecos del tribunal de Drury-Lane conservaban
+por largo tiempo los sonidos armoniosos de su elocuencia, a la vez
+patética y violenta.
+
+Este célebre solícitor acababa de defender a un Irlandés comprometido en
+las últimas intentonas del fenianismo, y lo había hecho absolver.
+
+Y lo que había conmovido sobre todo y encantado al pueblo de Londres,
+era que el pobre Irlandés no tenía una blanca en el bolsillo, y que Mr.
+Simouns lo había defendido de balde.
+
+Es verdad también que Mr. Simouns, como buen inglés, sabía lo que se
+hacía llamando la atención sobre su persona.
+
+Ahora bien, una mañana, Mr. Simouns llegaba como de costumbre a
+Pater-Noster.
+
+En Londres, todo hombre de negocios, comerciante, notario o abogado, que
+ha adquirido una regular fortuna, tiene su despacho o gabinete en una
+calle populosa y central, pero vive con su familia en el campo.
+
+A alguna distancia de la capital o al menos a dos o tres leguas del
+centro, habita por lo común en una linda casita rodeada de jardines,
+lejos de la mortífera atmósfera de Londres.
+
+Mr. Simouns llegaba pues a su gabinete de Pater-Noster a las once de la
+mañana, y se volvía al campo a la hora de comer.
+
+En la mañana de que hablamos, acababa de llegar como de costumbre,
+bajaba de su coche e iba a penetrar en el portal estrecho, oscuro y
+húmedo que conducía a su oficina, cuando un hombre, que parecía estarlo
+esperando hacía ya tiempo, dio un paso hacia él y le dijo con cortesía:
+
+--Dispensadme, mister Simouns.
+
+Aquel hombre estaba decentemente vestido.
+
+Mr. Simouns se volvió, lo miró atentamente, y se quedó como dudando por
+un instante.
+
+Su mirada parecía decir:
+
+--Me parece que conozco a este prójimo. ¿Dónde diablos lo he visto?
+
+--Veo que no os acordáis de mí, mister Simouns, dijo aquel hombre.
+
+--En efecto..... y sin embargo..... me parece...
+
+--Hace cerca de diez años que no nos hemos visto.
+
+--¡Oh! entonces.......
+
+El desconocido no le dejó acabar y prosiguió:
+
+--Yo era ya un cliente de vuestro gabinete, cuando erais aún oficial
+mayor.
+
+--¿De veras? exclamó Mr. Simouns.
+
+--Yo era mayordomo de lord Pembleton y me llamo Tom. Venía aquí con
+frecuencia cuando os ocupabais de los negocios de mi noble amo.
+
+--¡Ah! muy bien, dijo Mr. Simouns, me acuerdo ahora perfectamente. Sí,
+sí, ahora recuerdo vuestra fisonomía.
+
+--Pues bien, Mr. Simouns, vengo a veros, y desearía hablaros de un
+negocio de gravísima importancia.
+
+--En ese caso, subid a mi gabinete.
+
+Y Mr. Simouns entró delante de Tom que le siguió de cerca.
+
+El antiguo mayordomo de Pembleton no volvió a pronunciar una palabra,
+hasta que se halló instalado en el gabinete particular del solícitor.
+
+--¿Seguís sirviendo siempre a la noble familia Pembleton? le preguntó
+entonces Mr. Simouns.
+
+--Sí y no, respondió Tom.
+
+Mr. Simouns se quedó mirándolo.
+
+--He dejado el servicio de sir Evandale, pero continúo al lado de lord
+William.
+
+Como era tan notorio en el Reino Unido que lord William había muerto y
+que sir Evandale había sucedido a su hermano, Mr. Simouns se quedó
+mirando fijamente a Tom, creyendo que se hallaba con un loco.
+
+Pero Tom hablaba con convicción, y no había el menor indicio de locura
+ni en su mirada, ni en su actitud ni en la inflexión de su voz.
+
+--Dispensadme, dijo Mr. Simouns, es necesario que os expliquéis con más
+claridad, amigo mío.
+
+--Eso es lo que voy a hacer, si es que os dignáis escucharme.
+
+--Bien, hablad.
+
+El solícitor es un hombre paciente por costumbre y por deber de
+profesión. Positivo ante todo, sabe que en el relato más desordenado y
+más oscuro de un cliente, hay siempre un punto claro que puede ser útil
+a la defensa, y que las mejores causas no son muchas veces las más
+fáciles de explicar.
+
+--Mr. Simouns, dijo entonces Tom, el honorable Mr. Goldery, vuestro
+predecesor, era muy adicto a lord Evandale Pembleton, el padre de lord
+William. Era sobre todo un hombre muy honrado, Mr. Goldery.
+
+--Y yo me jacto de ser tan honrado como él, repuso Mr. Simouns con
+calma.
+
+--Estoy persuadido de ello, prosiguió Tom, y por eso he venido a
+consultaros.
+
+--Está muy bien, os escucho, repitió Mr. Simouns.
+
+Un jurisperito es una especie de confesor; debe decírsele todo y él debe
+saber oírlo todo.
+
+Tom no pasó nada en silencio.
+
+Contó detalladamente la historia de sir Jorge Pembleton, y el crímen
+abominable de que se había hecho culpable.
+
+Ese crímen, como ya sabemos, había dado por consecuencia el nacimiento
+de sir Evandale.
+
+Tom refirió pues todo lo que había pasado: los temores de lady Evelina,
+la infancia de lord William y de su hermano sir Evandale, en fin el
+drama misterioso y terrible que había tenido lugar en New-Pembleton, y
+que había dado por resultado la sustitución del cadáver del presidiario
+Walter Bruce a lord William aletargado.
+
+Y luego que hubo concluido, se quedó mirando en silencio a Mr. Simouns.
+
+Este no tardó en contestarle.
+
+--Todo lo que acabáis de decirme, repuso, es verdad sin duda, pero al
+mismo tiempo extremadamente inverosímil. Ahora, admitiendo que yo doy
+entera fe a ese relato, ¿en qué puedo serviros?
+
+--Podéis sostener las pretensiones de lord William.
+
+--¿Qué pretensiones?
+
+Y Mr. Simouns se sonrió de modo que hizo estremecerse a Tom.
+
+--Paréceme sin embargo, dijo el pobre mayordomo, que es cosa muy
+sencilla. Lord William no ha muerto, y de consiguiente pretende entrar
+en posesión de su nombre, de sus títulos y de su inmensa fortuna.
+
+--Eso es lo que es imposible.
+
+--¿Por qué causa?
+
+--Porque a los ojos de la ley lord William ha muerto y que su acta de
+defunción está en regla.
+
+--Pero, ¿y probando la sustitución?.......
+
+--¿Cómo podéis hacerlo?
+
+--¡Toma! contando lo que ha pasado.
+
+Mr. Simouns se encogió de hombros.
+
+--Nadie os creerá, dijo.
+
+--Sin embargo.....
+
+--Una sola persona podría presentar un testimonio de algún valor en este
+negocio, prosiguió Mr. Simouns.
+
+--¿Quién es esa persona?
+
+--El teniente de presidio que se hizo cómplice de sir Jorge Pembleton.
+
+--¡Oh! exclamó Tom, yo encontraré a ese hombre.
+
+--Pero dado caso que lo encontréis, no dará ese testimonio.
+
+--¡Fuerza será que lo haga!
+
+Mr. Simouns se encogió de nuevo de hombros.
+
+En fin, después de un momento de reflexión, añadió:
+
+--Ante todo seamos positivos. Escuchadme a vuestra vez, Mr. Tom.
+
+--Decid, decid, repuso Tom, que parecía lleno de fe en la justicia de su
+causa.
+
+
+
+
+XLI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXVII
+
+
+Mr. Simouns prosiguió de este modo:
+
+--La persona a quien llamáis vuestro amo, y que en rigor, puede muy bien
+ser lord William, ha sido deportado, según decís.....
+
+--Sí, señor, respondió Tom.
+
+--Y hace unos diez años que dejó la Inglaterra, ¿no es así?
+
+--Sobre poco más o menos.
+
+--De consiguiente, puede estar desconocido para todo aquel que no tenga
+interés en conocerle.
+
+--¡Ay! así es.
+
+--En ese caso, ya veis que si vuestro amo se presenta a lord Evandale,
+este le volverá la espalda, y que no será recibido mejor sin duda por su
+noble esposa.
+
+--Si debo decíroslo todo, exclamó Tom vivamente, sabed que mi amo ha
+visto ya a lady Pembleton.
+
+--¡Ah!
+
+--Y no lo ha reconocido.
+
+--Razón de más, repuso Mr. Simouns, para que aceptéis mis proposiciones.
+
+--Veamos, os escucho.
+
+--Sin que os sea necesario decírmelo, me es fácil adivinar que tanto
+vuestro amo como vos, habéis vuelto de Australia casi sin recursos.
+
+Tom bajó la cabeza y no respondió.
+
+--Lord Evandale es fabulosamente rico. No sería difícil, estoy seguro,
+de hacerle entrar en una transacción.
+
+--¿De qué transacción queréis hablar? preguntó Tom con cierta violencia.
+
+--De una transacción, replicó Mr. Simouns, como esta por ejemplo: Lord
+William consentiría en conservar el nombre de Walter Bruce y en volver a
+Australia.....
+
+--Pero.....
+
+--Y lord Evandale le daría treinta, cuarenta o cincuenta mil libras.....
+
+--¿Estáis loco, Mr. Simouns? dijo Tom fríamente.
+
+--¡Ah! ¿creéis?.....
+
+--Mi amo no renunciará a ninguno de sus derechos.
+
+--¿Quiere ser lord?
+
+--Sí.
+
+--¿Y entrar en la posesión plena y entera de su fortuna?
+
+--Ciertamente.
+
+--Entonces sois vos quien estáis loco, Mr. Tom, y vuestro amo más que
+vos, dijo el solícitor.
+
+--¡Oh! caballero!...
+
+--Y voy a probároslo, prosiguió Mr. Simouns. Un hombre solamente, ya os
+lo he dicho, el teniente de presidio Percy, podría dar un testimonio
+digno de fe.
+
+--Yo encontraré a ese hombre, ¡os lo juro! dijo Tom.
+
+--Pero, me obligáis a repetirlo, ese hombre se guardará muy bien de
+decir la verdad.
+
+--¡Oh! se le obligará....
+
+--Y aun cuando lo hiciese, continuó Mr. Simouns, eso no nos haría
+adelantar gran cosa.
+
+--¿Por qué?
+
+--Por la sencilla razón de que el testimonio de un guarda de la chusma,
+es decir, de un hombre que ocupa una posición tan baja en la escala
+social, no inspira sino una mediana confianza; y os lo repito, añadió
+Mr. Simouns, ese hombre es el único que podría en rigor alguna cosa.
+
+--Yo lo encontraré, dijo de nuevo Tom.
+
+--Ahora, prosiguió diciendo el solícitor, suponiendo que logréis
+encontrar al teniente Percy y que este consienta en hablar, creéis
+buenamente que todo está hecho, ¿no es verdad?
+
+--¡Toma! se me figura.......
+
+--Estáis en un error.
+
+--¿Cómo? exclamó Tom.
+
+--El procurador general no se mezclará en el negocio. Lord Evandale es
+par del reino, tiene asiento en la Cámara alta, y es necesario, para
+perseguirlo, obtener una autorización del Parlamento. ¿Consentirá en
+ello la Cámara? Es poco probable.
+
+En ese caso, no os quedará otra acción contra lord Evandale que el
+recurso de un pleito.
+
+Y ya lo sabéis, Mr. Tom, los pleitos cuestan mucho en Inglaterra. Por
+lo que a mí hace, añadió Mr. Simouns, no me encargaría de emprender ese,
+sin que se me depositase al menos una caución de diez mil libras.
+
+--¡Diez mil libras! exclamó Tom.
+
+--Lo menos.
+
+--¡Es exagerado!
+
+--No lo creáis, repuso Mr. Simouns: y aun así, no sabré deciros si
+entraré en mis desembolsos.
+
+--Pero... ¡es inconcebible, que se necesite tanto dinero para obtener
+justicia y adquirir uno lo que le pertenece! exclamó Tom.
+
+--No digo que no, pero así es.
+
+--Pero entonces....
+
+--Entonces vuestro amo hará bien en resignarse y en adoptar el partido
+que le queda.
+
+--¿Qué partido?
+
+--El de una transacción.
+
+--¡Jamás! repuso el leal servidor de lord William.
+
+--Como os plazca, dijo Mr. Simouns. Solamente, no echéis en saco roto
+mis consejos..... tomad vuestras precauciones.......
+
+Tom se quedó mirándolo.
+
+--Lord Evandale, prosiguió Mr. Simouns, se halla en una situación que
+considero como inexpugnable.
+
+--¿Y qué? preguntó Tom.
+
+--Si todo lo que me habéis dicho es verdad, es un hombre poco
+escrupuloso.
+
+--Así es.
+
+--Y si tratáis de dar un escándalo, no creo que retroceda ante un nuevo
+crímen.....
+
+--¡Oh! hay justicia en Inglaterra! exclamó Tom.
+
+Mr. Simouns se encogió de hombros.
+
+Tom dijo entonces levantándose:
+
+--Veo con dolor que me había hecho una ilusión al contar con vuestro
+apoyo.
+
+--No me juzguéis a la ligera, Mr. Tom, respondió el solícitor; siempre y
+cuando queráis, me encontraréis a vuestra disposición y a la de lord
+William, para obligar a lord Evandale a una transacción.
+
+--No queremos transacción de ninguna especie, dijo Tom con altivez. A
+Dios, Mr. Simouns.
+
+--Hasta la vista, Mr. Tom.
+
+Y el solícitor se levantó a su vez y acompañó a Tom hasta la puerta del
+gabinete.
+
+--Ya nos volveremos a ver, le dijo.
+
+--No lo creo, caballero.
+
+--Y yo estoy seguro.
+
+Tom tomó la puerta precipitadamente, bajó por Pater-Noster, luego por
+Sermon-Lane, y llegó a orillas del Támesis.
+
+Ya allí, se embarcó en el _penny-boat_ de Sprinfields, y pasó a la
+opuesta márgen, a la entrada del Borough.
+
+Y en fin, al desembarcar en la orilla derecha del río, se dirigió a pie
+hacia una calle que conocen muy bien nuestros lectores, esto es, a
+Adam-street.
+
+En esta calle era donde vivía Betzy, la mujer de Tom, y en la misma casa
+donde este había aposentado a lord William, con su esposa y sus hijos, a
+su vuelta de Australia.
+
+Tom llegó allí desesperado.
+
+En vez de entrar primero en el cuarto de lord William, se fue derecho a
+la habitación de su mujer.
+
+--¿Y bien? le preguntó esta.
+
+Tom movió la cabeza con desaliento.
+
+--Esas gentes del foro no tienen entrañas, dijo.
+
+Y le contó el resultado de su entrevista con Mr. Simouns.
+
+--Ese hombre tiene razón hasta cierto punto, dijo Betzy; pero yo he
+concebido otras esperanzas.
+
+--¡Veamos! exclamó Tom con ansiedad.
+
+--Hace poco, prosiguió Betzy con cierto misterio, he salido un instante
+para ir al mercado.
+
+--Bien, dijo Tom.
+
+--Y al volver, me he cruzado en la calle con una mujer que venía a pie,
+cubierta con un velo espeso, y que parecía buscar alguna cosa.
+
+--¿Y esa mujer?.....
+
+--Tiene el aspecto y el modo de andar de miss Anna.
+
+--¿De lady Pembleton?
+
+--Sí.
+
+Tom se estremeció de pies a cabeza.
+
+--Y no estoy lejos de creer, añadió Betzy, que lo que busca es el medio
+de ver a lord William.
+
+Y diciendo esto, Betzy se aproximó a la ventana y miró a la calle.
+
+Pero casi al mismo tiempo se volvió de repente y exclamó:
+
+--¡Calla!... por aquí vuelve..... ¡mira!
+
+Tom se acercó vivamente a la ventana y miró a su vez a la calle.
+
+
+
+
+XLII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+
+Tom dirigió la vista hacia el punto que le indicaba Betzy.
+
+Veíase allí en efecto una mujer que parecía errar a la ventura, y que
+con la cabeza levantada iba examinando todas las casas.
+
+--Sí, dijo Tom, ella es: no te habías engañado.
+
+De pronto aquella mujer pareció decidirse, atravesó la calle, y entró
+resueltamente en el estrecho portal de la casa.
+
+Entonces Tom dijo a su mujer:
+
+--Espérame, voy a salir a su encuentro.
+
+Y se precipitó por la escalera.
+
+La mujer que subía con paso ligero y Tom que bajaba precipitadamente la
+escalera, se encontraron en el descanso del segundo piso.
+
+--¿Milady? dijo Tom en voz baja.
+
+Lady Pembleton,--pues era en efecto ella,--se levantó vivamente el velo.
+
+--Os buscaba, dijo.
+
+Y echó temblando una mirada a su rededor, como avergonzada de haber
+penetrado en aquel casucho miserable.
+
+Pero sobreponiéndose y haciendo un esfuerzo, se asió al brazo de Tom y
+le dijo por lo bajo:
+
+--He venido sin que lo sepa lord Evandale.
+
+--¡Ah! exclamó Tom.
+
+--Quisiera ver de nuevo a... la persona que decís ser lord William.
+
+--Aquí vive, repuso Tom.
+
+--¿En esta casa?...
+
+--Mirad, esa es la puerta de su cuarto.
+
+--¿Y..... está..... solo?
+
+--No, señora, dijo Tom; está con su mujer y con sus hijos.
+
+--¿Sus hijos?..... ¿su mujer?.....
+
+Lady Pembleton dijo estas palabras con un acento extraño.
+
+Pero en fin, la emoción que se había apoderado de ella, pareció calmarse
+súbitamente.
+
+--Deseo verlo a solas, dijo.
+
+--En ese caso, respondió Tom, podéis subir a mi cuarto, que está en el
+piso superior. Betzy y yo saldremos, y en seguida os enviaré a milord.
+
+Lady Pembleton se arrepentía ya seguramente del paso que daba, y hubiera
+dado algo por poderse alejar de allí.
+
+Pero era demasiado tarde.
+
+Tom la ofreció el brazo y la ayudó a subir, y en seguida corrió a avisar
+a lord William.
+
+Este se conmovió en extremo al saber que lady Pembleton venía a verlo, y
+una idea consoladora pasó por su imaginación.
+
+--El otro día no ha podido conocerme, se dijo, pero hoy es seguro que me
+reconocerá.
+
+Sus fuerzas flaqueaban cuando penetró en el aposento donde le esperaba
+su antigua prometida.
+
+Tom hizo una seña a su mujer y ambos salieron del cuarto.
+
+Lady Pembleton había permanecido en pie y con el velo echado sobre el
+rostro; pero apenas salieron Tom y Betzy, lo levantó y dio un paso hacia
+lord William.
+
+Ambos se quedaron fijos y se contemplaron un momento en silencio.
+
+Ni uno ni otro se atrevían a hablar.
+
+En fin lady Pembleton hizo un supremo esfuerzo y dijo a media voz:
+
+--He querido, caballero, volver a veros, por razones que comprenderéis
+bien pronto.
+
+--¡Ah! veo que me reconocéis, milady, dijo lord William.
+
+Ella no respondió a esta aserción y añadió:
+
+--Estamos solos aquí, ¿no es verdad, caballero?
+
+--Absolutamente solos.
+
+--¿Nadie puede oírnos?
+
+--Nadie.
+
+--He querido volveros a ver, prosiguió la joven lady, para ponerme
+enteramente a vuestro servicio.
+
+--¡Ah! exclamó lord William estremeciéndose.
+
+--Caballero, continuó lady Pembleton, yo he visto a lord William muerto,
+sin que quedara en mi espíritu la menor duda; y sin embargo vos me decís
+que existe.
+
+--Soy yo, milady; y al verme, habéis debido convenceros.
+
+--Sea, admitamos que es así.
+
+--¿Qué queréis decir, milady?
+
+--Perdonad, dijo esta humildemente, os suplico que me escuchéis hasta el
+fin.
+
+--Hablad.
+
+--Os he creído muerto, y Dios sabe cuánto he sufrido y cuánto os he
+llorado.
+
+Y al decir esto, sus ojos se arrasaron en lágrimas.
+
+--Os he llorado, prosiguió, y durante muchos meses, he rehusado hasta
+oír hablar de otra unión, pues quería vivir y morir llevando el duelo de
+mi primer amor. Pero mi padre me perseguía sin descanso, lord Evandale
+me amaba...... y al fin fatigada, vencida..... bajé la cabeza y obedecí
+a mi padre.
+
+--¿Y luego? dijo lord William.
+
+--Después, acabé por amar al hombre con quien me había casado sólo por
+sumisión....... fui madre, y era ya la más dichosa de las mujeres.....
+cuando os habéis aparecido a mis ojos..... ¡vos, a quien creía
+muerto!--Vuestra aparición ha trastornado completamente mi dicha, y.....
+aquí me tenéis completamente a vuestra merced, caballero. Vengo pues a
+suplicaros rendidamente que no causéis escándalo, que no turbéis la paz
+de que gozo y, en una palabra, que no empeñéis una lucha inútil e
+insensata.
+
+--Pero, milady, dijo lord William, vuestro esposo me ha despojado
+infamemente.
+
+--Ambos estamos dispuestos a hacer un sacrificio.
+
+--¿Qué decís? preguntó lord William con altivez.
+
+--Os será muy difícil, si no imposible, el probar que lord William no ha
+muerto.
+
+--¡Oh! yo lo probaré, dijo lord William.
+
+--Entonces, a vuestra vez despojaréis a vuestro hermano, y cubriréis de
+oprobio el nombre de Pembleton.
+
+--Si tales son vuestras ideas, milady, dijo lord William con amargura,
+¿a qué habéis venido aquí?
+
+--A proponeros una transacción.
+
+--Veamos.
+
+--Dejaréis inmediatamente a Londres, volveréis a Australia, conservaréis
+el nombre de Walter Bruce, que es ahora fatal e inflexiblemente el
+vuestro.....
+
+--¿Y qué me daréis en cambio? preguntó lord William con ironía.
+
+--Todo el oro que queráis.
+
+Lord William se sonrió amargamente.
+
+--Lo que me pedís es imposible, dijo.
+
+Esta respuesta glacial no desconcertó a lady Pembleton.
+
+--¿Qué exigís pues? preguntó.
+
+--Oídme a vuestra vez, milady.
+
+La joven esperó con ansiedad.
+
+--Tanto como vos, tengo empeño en conservar intacto el nombre de mi
+familia..... el honor de la casa Pembleton. Por eso, por eso solo,
+desciendo también a proponer una transacción, pero que difiere
+esencialmente de la vuestra.
+
+--Veamos, dijo lady Evandale.
+
+--Un hombre cuya identidad no ha quedado establecida, sir Jorge, mi tío,
+conocido en otro tiempo bajo el nombre de Nizam, ha sido, como ya debéis
+saber, la causa primera de todas mis desgracias. ¿Por qué no haríamos de
+él el único culpable?
+
+--No os comprendo, dijo la joven lady.
+
+--¿Por qué sir Evandale, mi hermano, no reconocería públicamente que ha
+sido engañado por ese hombre, autor de la sustitución?
+
+--¿Y después?
+
+--¿Por qué no me reconocería en fin, en vez de negar pérfidamente que
+soy su hermano. Dividiríamos entre ambos la fortuna, y él conservaría el
+título de lord: ¿qué me importa? Lo único que quiero es mi nombre de
+Pembleton.
+
+--Lo que pedís es absolutamente imposible, caballero.
+
+--¡Ah! ¿lo creéis así?
+
+--Sí, dijo lady Pembleton sordamente. El derecho de primogenitura existe
+en Inglaterra.
+
+Lord William hizo un gesto de cólera.
+
+--¡Basta, milady! dijo: no podemos entendernos.
+
+--¿No decís, caballero, repuso lady Pembleton con acento glacial, que
+sois lord William?
+
+--Demasiado lo sabéis, dijo este con indignación.
+
+--Pues bien, es necesario probarlo.
+
+--Lo probaré, milady.
+
+--Entonces, dijo ella, ese día, lord Evandale os devolverá vuestros
+títulos y vuestra fortuna.
+
+Y dio un paso para retirarse.
+
+Lord William hizo un gesto para detenerla.
+
+Pero ella abrió la puerta y volviéndose, le dijo:
+
+--Si fuerais verdaderamente William, el noble y digno joven que me
+amaba, y a quien yo he amado tanto, hubierais tenido conmigo otro
+lenguaje.--A Dios, caballero, no nos volveremos a ver sino delante de la
+justicia.
+
+Y salió con la frente erguida y con paso majestuoso.
+
+Lord William lanzó un gemido y se dejó caer anonadado en una silla.
+
+--¡Oh! miserable corazón humano! exclamó. ¡He ahí la mujer que me amaba
+por mí solo....... y que despreciaba las riquezas!
+
+
+
+
+XLIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXIX
+
+
+En la tarde de aquel mismo día, tres personas se hallaban reunidas en el
+palacio Pembleton, y celebraban un consejo de familia.
+
+Aquellas tres personas eran lord Evandale, lady Pembleton su esposa, y
+sir Archibaldo, padre de esta.
+
+Sir Archibaldo no era ya el magnífico personaje, afectuoso y cortés que
+hemos conocido al principio de esta historia.
+
+Hay hombres favorecidos por la fortuna, a quienes la prosperidad hace
+mejores, y otros, por el contrario, en quienes despierta todos los malos
+instintos.
+
+Sir Archibaldo era de estos últimos.
+
+De origen oscuro, y pobre en sus primeros años, había hecho, como
+sabemos, una gran fortuna en la India.
+
+Satisfecha por esta parte su ambición, se volvió a Inglaterra; pero
+desde que instaló en ella sus penates, no tuvo ya otra idea ni otro
+objeto, que el de entroncar en una gran familia, casando a su hija con
+un alto personaje.
+
+Lord William había sido el primer blanco de sus intrigas.
+
+Luego, muerto para él lord William, había pensado en lord Evandale.
+
+El relato que lady Pembleton hiciera a su antiguo prometido, era
+verdadero en todos sus puntos.
+
+Lo había llorado en efecto largo tiempo, y resistido cuanto pudo a las
+observaciones y órdenes de su padre.
+
+Pero al fin había sido necesario ceder, y se había casado con lord
+Pembleton.
+
+Después, poco a poco llegó a amar a su marido, y el nacimiento de sus
+hijos la había hecho olvidar al infortunado lord William, al que, por
+otra parte, creía efectivamente muerto.
+
+Tres años después, el deportado Walter Bruce, logró,--como sin duda el
+lector lo recuerda,--interesar en su suerte al gobernador de la colonia
+de Aukland.
+
+Este había escrito a Inglaterra.
+
+Lord Evandale se hallaba a la sazón ausente de Londres, y fue de
+consiguiente lady Pembleton quien recibió la famosa carta que le
+revelaba la existencia de lord William.
+
+Este fue un golpe terrible para ella.
+
+Se echó en brazos de su padre, consultándole en el extraño caso en que
+se hallaba, y sir Archibaldo, a quien no parecía impresionar en extremo
+esta noticia, la dijo con una completa calma:
+
+--Lord William ha muerto, hija mía, y el hombre que ha hecho escribir
+esa misiva es un impostor. Pero de todos modos, reflexionad en lo que
+voy a deciros: aun dado el caso de que lord William viva, debe haber
+muerto para vos.
+
+--Pero.....
+
+--Nada, no hay que vacilar en este punto. Sois lady Evandale Pembleton,
+y el hermano mayor de vuestro esposo no puede, no debe existir.
+
+Lord Evandale, al volver a Londres y al tomar conocimiento de la carta,
+empezó por gritar y por indignarse.
+
+Sin embargo lady Pembleton acabó por arrancarle la confesión de su
+crímen.
+
+Lord Evandale lo confesó todo, pero añadiendo que si había suprimido a
+su hermano, no había tenido parte en ello la ambición, sino su ardiente
+amor hacia miss Anna.
+
+Esto bastó para que lady Pembleton perdonase a su esposo, y la joven
+amante y cándida de otros días, se convirtió, bajo el doble influjo de
+su padre y de su marido, en la altiva y fría gran señora que acabamos de
+ver entrar furtivamente en la miserable casa de lord William.
+
+Aquella tarde, pues, sir Archibaldo y lord Evandale, que esperaban a
+lady Pembleton con impaciencia, la salieron al encuentro al verla
+llegar, y, antes de que hablase, la abrumaron de preguntas.
+
+--¿Está verdaderamente desconocido? dijo sir Archibaldo.
+
+--Tanto, respondió lady Pembleton, que hubiera pasado mil veces junto a
+él sin conocerlo.
+
+--¿Y acepta nuestras proposiciones? preguntó lord Evandale.
+
+--No; no hay con él transacción posible.
+
+Sir Archibaldo se sonrió con desdén.
+
+--¡Bah! exclamó, será un pleito escandaloso, pero saldremos de él con
+honor.
+
+--Empezando, añadió lord Evandale, porque, para sostener un pleito
+semejante, se necesita mucho dinero.
+
+--Y no solamente no lo tiene, dijo lady Pembleton, sino que me ha
+parecido hallarse en la más profunda miseria.
+
+--Sin embargo es necesario tomar un partido, dijo sir Archibaldo.
+
+--¿Y cuál?
+
+--Es necesario que ese hombre salga de Londres.
+
+--¿Cómo obligarlo?
+
+--No lo sé; pero ya encontraremos un medio.......
+
+Aquí fue interrumpido sir Archibaldo por la entrada de un lacayo que
+presentó, en una bandejilla de plata, una tarjeta de visita a lord
+Evandale.
+
+El joven lord tomó la tarjeta y leyó:
+
+ EL REVERENDO PATTERSON.
+
+--¿A qué vendrá a verme ese sacerdote?
+
+--Milord, respondió el lacayo, esa persona insiste mucho en ver a
+Vuestra Señoría.
+
+--Hacedle entrar, dijo lord Evandale.
+
+Pocos minutos después, el reverendo Patterson se presentó en el
+gabinete.
+
+Era en efecto el mismo pastor evangélico que ya conocemos: el hombre
+flemático y frío, el sacerdote fanático e implacable con quien el Hombre
+gris había sostenido una lucha tenaz y sin tregua, y que perseguía tan
+cruelmente al clero católico de Londres.
+
+El reverendo Patterson entró, saludó a lord Evandale, y viendo que sir
+Archibaldo y su hija iban a retirarse, se interpuso cortésmente y les
+dijo:
+
+--¡Oh! podéis permanecer, milady, y vos también, caballero. Es hasta
+necesario que asistáis a la conferencia que se digna acordarme milord.
+
+Lord Evandale contemplaba al reverendo Patterson con curiosidad.
+
+--Hablad, caballero, le dijo.
+
+--Milord, prosiguió el pastor protestante, soy el jefe de la Misión
+evangélica de la Nueva Inglaterra.......
+
+--¡Ah! exclamó lord Evandale.
+
+--Los apóstoles que van a llevar la luz de la fe a los salvajes de la
+Nueva Caledonia y de la Nueva Zelanda.
+
+--Muy bien, dijo lord Evandale, conozco esa digna institución.
+
+--Entonces, ya sabéis, milord, prosiguió el reverendo Patterson, que una
+obra semejante no podría llevarse a cabo sin hacer inmensos sacrificios;
+y por rica que sea hoy la asociación que presido, tiene sin embargo
+necesidad del concurso de los fieles.
+
+Lord Evandale se engañó sobre el sentido de estas palabras.
+
+--Comprendo perfectamente, mi reverendo, le respondió; venís a pedirme
+que contribuya para vuestra obra. Nada más agradable para mí: podéis
+inscribirme por quinientas libras esterlinas.
+
+El reverendo se sonrió con cierta afectación.
+
+--Quinientas libras, dijo, sería mucho para otro que vos, milord.
+
+--Entonces, inscribidme por mil.
+
+--¡Oh! milord, cuando sepáis el servicio que vengo a prestaros.....
+
+Lord Evandale sintió apoderarse de su espíritu una aprehensión extraña.
+
+--¿Qué queréis decir? preguntó.
+
+--Ya sabéis, milord, repuso el reverendo, que la obra que presido tiene
+misioneros en todas partes.
+
+--Bien, pero.....
+
+--Tenemos en Aukland.
+
+--¿Y qué?
+
+--Y uno de ellos se halla de vuelta en Inglaterra.
+
+--Pero permitidme, ¿en qué puede eso interesarme?
+
+--En que ese misionero ha conocido mucho a un antiguo deportado que se
+llama Walter Bruce.
+
+Lord Evandale palideció y guardó silencio por algunos instantes.
+
+Lady Pembleton y su padre se miraron con inquietud.
+
+--¿De veras? dijo en fin lord Evandale.
+
+--Y aun puedo añadir que ese Walter Bruce se halla hoy en Londres.
+
+--¡Ah!
+
+--Y que según parece...... pretende llamarse lord William Pembleton.
+
+--¡Ese hombre es un impostor! exclamó lord Evandale.
+
+--Tal es mi opinión, dijo fríamente el reverendo Patterson.
+
+Y mirando fijamente a lord Evandale, acompañó estas palabras con cierta
+sonrisa, que hubiera podido traducirse así:
+
+--Sé perfectamente a qué atenerme sobre el particular, y haríais bien,
+por vuestro propio interés, en jugar conmigo a cartas descubiertas.
+
+Lord Evandale comprendió aquella sonrisa y esperó.
+
+El reverendo hizo una breve pausa, y añadió con gravedad:
+
+--Que sea ese hombre lord William o no, la verdad es que puede
+ocasionaros grandes embarazos.
+
+--¡Bah! exclamó con desprecio lord Evandale.
+
+--Sí, milord, puede ocasionaros embarazos, y yo puedo evitároslos.
+
+--¡Ah! ¿de veras?
+
+--Si es que llegamos a entendernos.
+
+--Hablad, dijo lord Evandale.
+
+
+
+
+XLIV
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXX
+
+
+¿Qué se habló en este conciliábulo entre el reverendo Patterson, sir
+Archibaldo, y lord y lady Pembleton?
+
+Nadie ha podido saberlo de positivo.
+
+Pero en la mañana que se sucedió a este día, Tom recibió un billete
+singular.
+
+Un billete sin firma, concebido en estos términos:
+
+* * *
+
+«Una persona que no puede darse a conocer, pero que conoce la
+adhesión sin límites que le une a lord W...... previene a Tom que
+el antiguo teniente de presidio Percy se halla retirado en Escocia,
+y habita Perth, su ciudad natal.
+
+»Percy vive miserablemente de una corta pensión de retiro, que le
+ha concedido el gobierno de S. M. la reina.
+
+»Hoy se halla casi ciego, y vive con su hija que lo sostiene con su
+trabajo.
+
+»No será necesario mucho dinero para decidirlo a hablar.»
+
+* * *
+
+Tom llevó este billete a lord William.
+
+El joven lord lo leyó y frunció el entrecejo.
+
+--Amigo mío, dijo, temo una asechanza. No vayas a Perth.
+
+--¿Una asechanza? exclamó Tom admirado.
+
+--Yo he observado con atención a miss Anna durante nuestra entrevista,
+prosiguió lord William, me ha reconocido perfectamente.....
+
+--¡Ah!
+
+--Y no solamente esa mujer no me ama ya, sino que lo sabe todo y se ha
+hecho cómplice de su marido. Ha venido a verme con el solo objeto de
+hacerme partir de Londres. Me he resistido a ello, y... las hostilidades
+comienzan.
+
+--Pero, ¿con qué objeto pretenden hacerme ir a Perth, sino debo hallar
+allí al teniente Percy?
+
+--Con el objeto de separarnos.
+
+--Tal vez tenéis razón, dijo Tom. En vez de ir allá, voy a escribir.
+
+Tom tenía algunas relaciones en Perth: entre otras personas, conocía a
+un antiguo chalán, con quien había andado en tratos en otro tiempo para
+renovar las caballerizas de Pembleton.
+
+Pensó pues en él, y se fue en seguida a una oficina de telégrafos y le
+envió el despacho siguiente:
+
+ «Mi antiguo amigo:
+
+»Perth es una ciudad tan pequeña, que todo el mundo debe conocerse en
+ella.
+
+»Así, no os será difícil averiguar si se encuentra un teniente de
+presidio retirado, llamado Percy.
+
+»Me haréis en ello un gran favor.
+
+»Respuesta pagada.
+
+ »TOM,
+
+ »_Antiguo mayordomo de lord Pembleton_.
+
+ »17. Adam street, Spithfields, Londres.»
+
+Hecho esto, Tom esperó.
+
+Hacia la tarde, llegó la respuesta, que decía lacónicamente:
+
+ «Mi querido Mr. Tom:
+
+»El teniente Percy vive efectivamente en Perth, pero está gravemente
+enfermo.
+
+ »Vuestro afectísimo servidor,
+
+ »John MURPHY, esq.»
+
+Tom fue a enseñar este despacho a lord William.
+
+Este reflexionó algunos instantes, y al fin le dijo:
+
+--Por poco dinero que se necesite para decidir a Percy a decir la
+verdad, es preciso tenerlo sin embargo, y nuestros recursos.....
+
+--Me quedan cien libras, repuso Tom.
+
+--No es bastante.
+
+--Iré a Perth sin embargo, milord; tengo allí algunos amigos, y no me
+será difícil encontrar dinero, respondió el fiel escocés.
+
+Y fue inmediatamente a hacer sus preparativos de viaje.
+
+Pero no había pasado una hora, cuando se presentó un desconocido en Adam
+street, y solicitó hablarle.
+
+Este hombre era pequeño de cuerpo, ya viejo, rigurosamente vestido de
+negro, y toda su persona respiraba el perfume desagradable de las gentes
+de curia.
+
+Saludó a Tom profundamente y le dijo con tono melifluo:
+
+--Debo empezar por deciros, caballero, que me llamo Edward Cokeries,
+vuestro humilde y rendido servidor.
+
+--Yo lo soy vuestro, señor mío, respondió Tom, pero debo confesaros
+ingenuamente que no tengo el honor de conoceros.
+
+--Soy uno de los oficiales de mister Simouns, el solícitor de
+Pater-Noster street.
+
+--¡Ah! eso es diferente, dijo Tom.
+
+Y pensó para sí que Mr. Simouns habría reflexionado acaso, y encontrado
+tal vez el medio de volver a lord William su nombre y su fortuna.
+
+Edward Cokeries prosiguió:
+
+--Yo trabajo en un cuartito pequeño que da al gabinete de Mr. Simouns.
+
+--¡Ah!
+
+--Y cuando la puerta está entreabierta..... naturalmente, y sin que yo
+ponga nada de mi parte, oigo todo lo que allí se habla.
+
+--¡Ah! ya! repuso Tom.
+
+--Ayer habéis venido a consultar a Mr. Simouns.
+
+--En efecto.
+
+--Y... ¿qué queréis? he oído toda vuestra conversación.
+
+Tom sintió despertarse en su espíritu un sentimiento de desconfianza.
+
+--¿No es pues Mr. Simouns quien os envía? preguntó.
+
+--Esperad, dijo Cokeries, dejadme ir hasta el fin, Mr. Tom.
+
+--Bien, veamos.....
+
+--Hace veinte años que trabajo, prosiguió Edward Cokeries, veinte años
+que me ocupo de materias contenciosas y, aunque simple pasante de
+procurador, he hecho algunas economías. Mi sueño dorado sería comprar el
+oficio de Mr. Simouns, que es muy rico y desea retirarse: pero me
+faltan 3,000 libras esterlinas, lo que no es una pequeña suma.
+
+--Pues si habéis contado conmigo, dijo Tom sonriéndose tristemente, os
+habéis engañado de medio a medio.
+
+--No tanto como lo suponéis, Mr. Tom.
+
+El pasante había tomado, al hablar así, un aire tan misterioso, que Tom
+lo miró con más atención.
+
+--Ya os he dicho, prosiguió Edward Cokeries, que tengo algunas
+economías.
+
+--Muy bien, ¿y qué?
+
+--Poseo hoy algo así... como de 10 a 12,000 libras esterlinas, y no
+tendría inconveniente en ponerlas a disposición de Lord William.
+
+--¿De veras? exclamó Tom.
+
+--Tanto más, prosiguió el pasante, que conociendo profundamente, como
+conozco, las leyes del país, me comprometo a encargarme de ese pleito y
+estoy seguro de antemano de ganarlo.
+
+--¿Es posible?
+
+--Ayer mismo, dudaba aún en venir a veros, pero he tomado mi partido, y
+aquí me tenéis.
+
+Tom no cabía en sí de gozo.
+
+--Yo soy quien os ha escrito.......
+
+--¿La carta anónima?
+
+--Sí.
+
+--Entonces, ¿es bien cierto que el teniente Percy está en Perth?
+
+--Ciertísimo. Y en todo caso, no tenéis más que preguntarlo.
+
+--Es cosa hecha. Me han contestado de Perth en ese sentido.
+
+--¿Y vais a partir?
+
+--En este instante.
+
+--Pero, ¿qué dinero lleváis con vos?
+
+--Doscientas libras.
+
+--No es bastante.
+
+--¿Qué queréis? dijo Tom cándidamente, llevo todo lo que poseo.
+
+--Pues bien, dijo el pasante sacando una cartera, es necesario hacer
+bien las cosas y no dar golpes en vago. Voy a daros un billete de mil
+libras. Solamente..... al hacer este adelanto, pongo una condición.
+
+--Decid.
+
+--Ganado el pleito, quiero cincuenta mil libras.
+
+--Las tendréis, dijo Tom.
+
+Y tomó el billete, que el otro había extraído de su cartera.
+
+--Ahora, Mr. Tom, dijo Edward Cokeries, id a Perth y traed al teniente
+Percy, yo respondo de todo.
+
+Lord William, mudo de sorpresa, había asistido al fin de esta
+conversación.
+
+--Y decidme, preguntó Tom al pasante, ¿debo escribiros al llegar a
+Perth?
+
+--Es absolutamente inútil.
+
+Y dicho esto, el extraño personaje saludó profundamente y tomó en
+seguida la puerta.
+
+--¡Ah! mi querido amo! dijo Tom enternecido, ya veis que la hora del
+triunfo no está lejos!
+
+--¿Quién sabe? dijo lord William con aire de duda.
+
+Tom corrió inmediatamente al ferrocarril, y tomó el tren de Edimburgo.
+
+Serían a la sazón las ocho de la noche.
+
+Entró en un vagón de primera clase,--pues no había otros, siendo aquel
+el tren correo,--y a poco vino a sentarse a su lado un gentleman que
+llegaba en el momento de partir.
+
+Aquel gentleman tenía un aire de franqueza y honradez que cautivaba a
+primera vista.
+
+Entraron pues en conversación, y no habían andado muchas millas, cuando
+ya reinaba entre ellos cierta confianza.
+
+El gentleman se puso a fumar, y ofreció un cigarro a su compañero de
+viaje.
+
+Tom lo aceptó sin inconveniente.
+
+Fumó algunos minutos, y no tardó en caer en un sueño profundo.
+
+
+
+
+XLV
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXI
+
+
+El cigarro que aquel gentleman había dado a Tom estaba sin duda
+impregnado de un narcótico muy activo, pues el pobre escocés durmió con
+un sueño de plomo durante muchas horas.
+
+Cuando volvió en sí, se encontró en una oscuridad completa.
+
+Quiso moverse, y se sintió agarrotado.
+
+Le habían atado fuertemente las piernas y ligado las manos a la espalda.
+
+Como no oía ningún ruido, dedujo de ello que el tren había cesado de
+marchar.
+
+Pero bien pronto, como sus ojos empezaban a acostumbrarse a la
+oscuridad, reconoció que no se hallaba en el vagón del ferrocarril donde
+se había quedado dormido.
+
+¿Dónde estaba pues?
+
+Deseando darse cuenta de su situación y salir de ella a toda costa, se
+puso a gritar con todas sus fuerzas.
+
+Pero nadie le respondió.
+
+Entonces hizo un esfuerzo para levantarse, pero impedido por sus
+ligaduras, volvió a caer por tierra.
+
+Se hallaba sobre un suelo húmedo y resbaladizo, el de un calabozo sin
+duda; pero lo que le parecía singular es que aquel suelo era de tablas.
+
+Tom reflexionó algunos momentos, y acabó por adivinar una parte de la
+verdad.
+
+Había caído en un lazo hábilmente tramado, y las personas que se habían
+apoderado de él no tenían otro objeto que separarlo de lord William.
+
+Tom era un hombre enérgico.
+
+En los momentos más críticos de su existencia jamás había perdido su
+presencia de ánimo, y sabía considerar fríamente el peligro sin
+arredrarse ante él.
+
+Cesó pues de gritar, y cayó en una meditación profunda.
+
+A poco, a fuerza de mirar en el espacio tenebroso que le rodeaba, le
+pareció descubrir una débil vislumbre, que aparecía y desaparecía por
+intervalos desiguales.
+
+Aquella dudosa claridad, pasaba probablemente por una estrecha
+hendedura.
+
+Pero de pronto, la luz se extinguió por completo, y en el mismo
+instante le pareció sentir una oscilación ligera.
+
+Tom se volvió, acostándose sobre la espalda, y procuró palpar con sus
+manos ligadas el suelo donde estaba extendido; y poco tardó en
+convencerse de que se hallaba, como lo había creído al principio, sobre
+un suelo de madera, o al menos sobre un entarimado.
+
+Al mismo tiempo sintió un fuerte olor de brea, y volvió a experimentar
+las mismas oscilaciones con mucha más violencia.
+
+No había pues lugar a la duda. Tom comprendió entonces que se hallaba
+encerrado en la sentina de un buque, y no en un calabozo, como lo había
+creído antes.
+
+Así se pasaron algunos minutos.
+
+Poco después se dejaron oír algunos pasos en el piso superior, la luz
+apareció de nuevo, numerosas pisadas se sucedieron a las primeras, luego
+ruido de voces, y las oscilaciones continuaron con más fuerza.
+
+En fin otro ruido más caracterizado, vino a revelarle del todo su
+situación: el ruido de la respiración jadeante de una máquina de vapor
+que se pone en movimiento.
+
+A él se mezcló bien pronto el de la rotación de una hélice, y el fragor
+del agua agitada con esfuerzo.
+
+Tom se hallaba, pues, a bordo de un buque de vapor.
+
+¿Cómo se había operado este cambio, y de que manera habían podido
+trasportarlo desde el ferrocarril donde en mal hora se quedara dormido?
+
+¿Adónde se dirigía aquel buque?
+
+Esto es lo que Tom no podía adivinar.
+
+Tampoco podía comprender en qué manos había caído, y sin embargo el
+nombre de lord Evandale le vino instintivamente a los labios.
+
+Entonces se puso a gritar de nuevo y con más fuerza; pero fue inútil,
+pues nadie acudió a este llamamiento.
+
+El buque acababa sin duda de levar el ancla, y los marineros y toda la
+tripulación se hallaban ocupados en la maniobra de partida, y no
+pensaban en él en aquel momento.
+
+La máquina hacía un ruido infernal y la hélice precipitaba sus
+rotaciones.
+
+Pero Tom seguía gritando sin desalentarse.
+
+En fin, los pasos que ya había oído, resonaron de nuevo sobre su cabeza.
+
+A poco se abrió una escotilla, una luz vivísima hirió la vista de Tom al
+salir de pronto de la oscuridad, y un hombre asomó en seguida la cabeza.
+
+Aquel hombre llevaba un sombrero embreado y un chaquetón azul.
+
+--¡Eh! individuo! ¿eres tú quien hace todo ese escándalo? dijo mirando
+a Tom.
+
+--¿Dónde estoy? preguntó este. ¿Por qué me han atado como a un
+malhechor?
+
+El marinero se echó a reír.
+
+--Anda a preguntarlo al capitán, ¡mala ralea! dijo. Yo no sé más que una
+cosa.....
+
+--¿Qué? pregunto Tom con ansiedad.
+
+--Nada; que si vuelves a gritar, vas a llevar la cuerda..... ¿Me
+entiendes?--Ya estás avisado.
+
+Tom supo dominarse, y no cedió a la cólera que le ahogaba.
+
+--Amigo mío, respondió con dulzura, no hay necesidad de castigo: me
+callaré, puesto que así me lo mandan.
+
+--¡Así me gusta! eso es lo que se llama ser razonable! dijo el marinero
+ablandándose a su vez.
+
+--Pero, vamos, prosiguió Tom, ¿no podríais al menos decirme dónde estoy?
+
+--¡Toma! en la sentina del barco.
+
+--¿En qué barco?
+
+--A bordo del _Regente_, steamer transatlántico.
+
+--¿Y adónde vamos?
+
+--A América.
+
+--Pero en fin, añadió Tom, ¿por qué estoy aquí?
+
+--Eso es lo que no sé.
+
+Y al decir esto se retiró el marinero.
+
+Algunas horas después volvió a aparecer, trayendo algún alimento para
+Tom y un poco de vino; y bajando a la sentina, le desató las manos a
+fin de que el desgraciado pudiera comer.
+
+Tom estaba desesperado.
+
+El buque marchaba a todo vapor y se alejaba velozmente de las costas
+inglesas.
+
+El día se pasó así, luego la noche, después otro día por entero.....
+
+Dos veces en cada veinte y cuatro horas, el mismo marinero traía de
+comer a Tom, le desataba las manos, y así que acababa su frugal comida,
+volvía a atarlo de nuevo.
+
+En fin, al cabo de tres días, el marinero, al llegar como de costumbre,
+le dijo:
+
+--Tengo nuevas órdenes del capitán.
+
+--¡Ah! exclamó Tom.
+
+--El capitán juzga inútil el dejarte por más tiempo en este sitio.
+
+--¿De veras?
+
+--Sí, y me ha dado órden de desatarte y de conducirte sobre cubierta.
+
+Ya no hay riesgo en hacerlo.
+
+--¿Qué queréis decir? preguntó Tom.
+
+--¡Bah! es necesario ser un topo para no comprenderlo! dijo el
+marinero. Estamos ya a cien leguas de las costas de Inglaterra, y no hay
+miedo de que puedas escaparte a nado.
+
+--¡Ah! repuso sencillamente Tom.
+
+Y se dejó desatar de pies y manos sin añadir una palabra, recobrando al
+fin la completa libertad de sus movimientos.
+
+El marinero lo condujo sobre cubierta.
+
+Tom reflexionaba en tanto y se decía para sí:
+
+--Me hallo a bordo de un buque del Estado. El capitán es un oficial de
+marina y debe ser un cumplido caballero. Voy a dirigirme a él. Es
+imposible que no me escuche y que, al escucharme, no acabe por reconocer
+que soy víctima de un error o más probablemente de una intriga criminal.
+Y en ese caso me hará volver a Inglaterra con el primer buque que
+encontremos.
+
+Y Tom, firme ya en este propósito, esperó una ocasión propicia para
+hablar con el capitán.
+
+Los hombres de la tripulación lo miraban con extrañeza, y ninguno le
+dirigía la palabra.
+
+En fin, algunas horas después, y cuando empezaba a caer la tarde, el
+capitán se presentó en el entrepuente.
+
+Tom se fue derecho a él y le saludó con respeto.
+
+Pero a las primeras palabras que dijo, el capitán le interrumpió y
+repuso secamente:
+
+--No tengo explicaciones que daros. He recibido órdenes terminantes
+respecto a vos, y las ejecuto. Es cuanto tengo que deciros.
+
+Y le volvió la espalda.
+
+Tom no se desalentó con esta respuesta, e intentó un nuevo paso
+dirigiéndose al segundo.
+
+Pero este le recibió peor todavía.
+
+Aquel oficial no se dignó escucharlo y le dijo con dureza:
+
+--Si os quejáis, os hago poner un grillete y encerrar de nuevo.
+
+Entonces el pobre Tom bajó la cabeza y se retiró diciendo para sus
+adentros:
+
+--Está bien: veo que no puedo contar sino conmigo mismo.
+
+Y con la calma imperturbable que caracteriza a los Ingleses, no habló
+más palabra con nadie, y esperó una ocasión para recobrar su libertad.
+
+Esta ocasión se hizo esperar muchos días; pero al fin se presentó, como
+va a verse, probando que el honrado escocés había tenido razón para no
+desesperar de su estrella.
+
+
+
+
+XLVI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM
+
+
+
+
+XXXII
+
+
+El _Regente_, gran steamer transatlántico de la marina real inglesa,
+llevaba el derrotero de Buenos Ayres.
+
+A los quince días de una travesía feliz, dando la vuelta por toda la
+costa O. de España, entró en las aguas de África, y dio vista al elevado
+pico de Tenerife.
+
+El sol había bajado al horizonte envuelto en una aureola de púrpura, y
+el cielo iba extendiendo su manto azul, oscureciendo la vasta extensión
+del Océano.
+
+Sin embargo hacia el S. O. corrían amontonándose algunas nubes
+parduscas, y el viento había refrescado de pronto al ponerse el sol.
+
+El capitán, que era un viejo marino, después de haber dirigido
+sucesivamente su anteojo hacia los cuatro puntos cardinales, había
+arrugado algún tanto el ceño; pero no dijo sin embargo una palabra.
+
+Tom iba de un lado a otro con indiferencia: parecía enteramente
+resignado con su suerte, y a esto había debido el que le permitieran a
+bordo una completa libertad.
+
+Podía pasearse a toda hora sobre cubierta, y hasta le toleraban el que
+hablase con los marineros.
+
+Tom no se quejaba ya, ni pedía que le dejasen desembarcar o pasar a otro
+buque para volver a su país; pero observaba cuidadosamente todo lo que
+ocurría a su rededor, y exploraba sin cesar el horizonte, esperando
+siempre ver asomar alguna vela.
+
+La actitud preocupada del capitán, no escapó pues aquel día a su mirada
+investigadora.
+
+Al mismo tiempo no apartaba la vista del elevado pico que se alzaba
+majestuoso en el horizonte.
+
+Al cerrar la noche, el capitán dio la órden de parar la máquina y poner
+a la capa.
+
+Tom se estremeció de alegría.
+
+El viento fue cayendo poco a poco; el mar se levantaba por grados, las
+olas se coronaban de espuma, y las nubes iban avanzando en grupos
+cerrados y amenazadores.
+
+--Vamos a tener un famoso chubasco, murmuraban los marineros.
+
+En fin, la noche cerró por completo, y con la noche vino la tempestad.
+
+Una tempestad terrible, espantosa.
+
+El steamer iba de un lado a otro a la ventura, ya en la cima de las
+encrespadas olas, ya en los hondos abismos que se abrían en el Océano.
+
+Y al mismo tiempo aumentaba la oscuridad.
+
+Tom sabía que la isla de Tenerife se hallaba a lo más a dos leguas de
+distancia.
+
+En fin, en el momento en que la tempestad estaba en su mayor fuerza, y
+cuando toda la tripulación ocupada en la maniobra, obedecía como un solo
+hombre a la voz tonante del capitán, y mientras que los mástiles se
+plegaban y crujían a la fuerza del viento; una voz dominó todos estos
+ruidos gritando:
+
+--¡Un hombre al mar!
+
+¿Aquel hombre había caído al agua por accidente, había sido arrebatado
+por una ola, o es que voluntariamente se arrojara al mar?
+
+Nadie hubiera podido decirlo en aquel momento.
+
+Además, ¿quién era aquel hombre?
+
+¿Era un marinero o un pasajero?
+
+Ni siquiera pensaron en averiguarlo.
+
+Sólo a la mañana siguiente, cuando apareció el día, se fue sosegando la
+tempestad, y el capitán pudo hacerse cargo de las averías del buque; fue
+cuando vinieron a decirle que el hombre que había caído al mar era Tom.
+
+El capitán se encogió de hombros.
+
+--El pobre diablo ha querido escaparse, dijo, pero estábamos muy lejos
+de la costa, y se habrá ahogado.
+
+Y yendo a su camarote, escribió en el libro de bordo:
+
+«Esta noche pasada, en medio de una borrasca bastante fuerte, el
+nombrado Tom, a quien yo conducía a América, de órden y por cuenta de la
+Misión evangélica, cuya dirección reside en Londres, ha sido arrebatado
+de cubierta por una ola, y se ha ahogado.»
+
+Después de esto, el vapor continuó su camino.
+
+El capitán se engañaba. Tom no se había ahogado: Tom era un diestro y
+vigoroso nadador.
+
+El intrépido Escocés fue por largo tiempo juguete de las olas. Tan
+pronto levantado por ellas a considerable altura, tan pronto sumido en
+abismos inconmensurables, había a pesar de ello nadado sin descanso,
+hasta que tuvo la fortuna de encontrar un trozo de mastelero, procedente
+de las averías del buque.
+
+Aquel madero flotante fue su tabla de salvación.
+
+Al tropezar con él lo asió fuertemente, y poniéndoselo bajo el pecho,
+siguió nadando con más seguridad, sino con menos fatiga, y a fuerza de
+constancia, logró al fin tocar tierra, cuando ya se abandonaba al mar
+sin aliento.
+
+El compañero de viaje que le había ofrecido un cigarro en el vagón a su
+salida de Londres, y las personas que se habían apoderado de él
+aletargado para trasportarlo a bordo del _Regente_, habían omitido un
+ligero detalle.
+
+Por olvido o indiferencia, le habían dejado el cinturón de cuero en
+donde el Escocés guardaba su fortuna; aquel mismo cinturón que no
+tentara tampoco la codicia de los salvajes de la Oceanía.
+
+De consiguiente, Tom tenía dinero.
+
+Al salir el sol, lo encontró desmayado en la playa, a un tiro de
+ballesta de la pequeña ciudad de Laguna.
+
+Un pescador que venía a retirar sus redes, destrozadas por la tempestad,
+le prodigó sus cuidados y lo volvió a la vida.
+
+Tom contó, al recobrar sus sentidos, que iba como pasajero en el vapor
+británico el _Regente_, y que una ola le había arrastrado de la
+cubierta, en la tempestad de la noche anterior.
+
+El pescador lo condujo a Laguna y le dio hospitalidad.
+
+Así como Santa Cruz, la capital de la isla, Laguna posee muchos
+Ingleses.
+
+Tom se hizo conducir a casa del Cónsul, refirió su pretendido accidente,
+y pidió una autorización para ser trasportado a Inglaterra.
+
+Para esto le fue necesario esperar que pasase un buque con este destino.
+
+En fin, al cabo de ocho días, un bergantín dinamarqués hizo escala en
+Santa Cruz.
+
+Aquel bergantín se dirigía al mar del Norte y debía tocar en Newcastle,
+lo que convenía perfectamente a Tom, pues quería ir a Escocia antes de
+volver a Londres.
+
+La travesía duró cerca de un mes.
+
+Pero ya había escrito desde Tenerife dos cartas: una a su mujer Betzy, y
+otra a lord William.
+
+En ellas contaba todo lo que le había sucedido, y les aconsejaba que
+dejasen la casa de Adam street, que se ocultasen en cualquier otro
+barrio apartado de Londres, y que no determinasen ni hiciesen nada antes
+de su vuelta.
+
+Al mismo tiempo les rogaba que le contestasen a Perth, al apartado del
+correo.
+
+En toda su desastrosa aventura, Tom no había adivinado más que una parte
+de la verdad.
+
+Estaba en la convicción de que el pasante Edward Cokeries había obrado
+de buena fe, y creía aún que el amigo que le había escrito de Perth,
+confirmándole la existencia del teniente Percy era en efecto sir John
+Murphy, a quien había tratado en otro tiempo.
+
+La asechanza de que había sido víctima, la atribuía a lord Evandale.
+
+Tom desembarcó pues en Escocia, y no se detuvo un momento hasta llegar a
+Perth.
+
+Su primer cuidado, antes de aposentarse, fue ir a la oficina de correos,
+donde esperaba encontrar cartas de lord William o de Betzy.
+
+Pero ni uno ni otro le habían escrito.
+
+Entonces corrió en seguida al domicilio del antiguo chalán Murphy; y
+allí supo, con un asombro difícil de definir, que aquel hombre había
+dejado a Perth hacía muchos años.
+
+De consiguiente no era él quien le había escrito.
+
+Tom no se desalentó sin embargo.
+
+Sin pensar siquiera en descansar, se puso en seguida en busca del
+teniente Percy.
+
+Pero todas sus diligencias fueron inútiles.
+
+En ninguno de los barrios de Perth habían oído jamás hablar de aquel
+hombre ni nadie le había visto.
+
+Entonces recordó Tom, aunque tarde, la incredulidad que manifestara lord
+William cuando le enseñó el billete anónimo que le indicaba la
+residencia del teniente Percy en Perth; y reconoció en fin que había
+obrado a la ligera.
+
+El pobre servidor, humillado y confundido, tomó pues el camino de
+Londres.
+
+Al llegar a la capital, corrió en seguida a Adam street.
+
+Pero allí lo esperaba una nueva y dolorosa sorpresa.
+
+Lord William y su familia habían desaparecido hacía un mes.
+
+Betzy había partido tras ellos.
+
+¿Adónde habían ido?
+
+Nadie pudo decírselo.
+
+Tom calculó entonces el tiempo trascurrido, y vio que había cerca de
+tres meses que saliera de Londres.
+
+Pero ya hemos visto que nuestro digno escocés no se desalentaba nunca
+completamente.
+
+--¡Yo los encontraré! se dijo con resolución.
+
+Y se puso en seguida a la obra.
+
+
+
+
+XLVII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+
+Tom había llegado a Londres de noche.
+
+A aquella hora, las casas de banca y los escritorios de comercio, así
+como los gabinetes y oficinas de abogados y procuradores, estaban
+cerrados.
+
+Así el pobre Tom, aunque devorado de impaciencia, tuvo que esperar al
+día siguiente.
+
+Aquel día, apenas habían sonado las nueve de la mañana, se hallaba ya en
+el gabinete de mister Simouns.
+
+El solícitor abrió desmesuradamente los ojos al escucharlo.
+
+--Jamás he tenido ningún pasante llamado Edward Cokeries, le dijo.
+
+--¡Es posible! exclamó el cándido Tom.
+
+--Y en cuanto a lord William y a vuestra mujer, ni siquiera he oído
+hablar de ellos.
+
+Por lo demás, todo lo que acabáis de contarme, es menos extraordinario
+de lo que creéis.
+
+Y como al oír estas palabras, se quedase Tom mirándolo estupefacto, Mr.
+Simouns añadió:
+
+--Debíais haber escuchado mi consejo. Estoy seguro que hubiéramos
+llegado a una transacción con lord Evandale.
+
+--Pero, ¿quién sabe, exclamó Tom, si a esta hora el miserable no habrá
+hecho asesinar a su hermano?
+
+--No es probable.
+
+--Sin embargo.......
+
+--¿No decís que lord William, su esposa y sus hijos han desaparecido?
+
+--Sí, respondió Tom.
+
+--¿Y vuestra mujer también?
+
+--Igualmente.
+
+--Pues bien, ya veis que no se asesinan así como quiera cinco personas.
+
+--¿Qué ha sido de ellos entonces?
+
+Mr. Simouns tuvo lástima de la desesperación del pobre escocés.
+
+--Escuchad, le dijo; yo tengo por costumbre el no ocuparme sino de los
+asuntos de mi profesión: sin embargo, hay tal acento de verdad en
+vuestras palabras, y estoy ahora tan convencido de que lord William
+vive, que me decido a tomar mano en vuestra causa y la suya.
+
+No me explicaré más por el momento, pero venid esta tarde, y ya
+veremos.......
+
+Tom se fue más consolado, y pasó todo el día errando por las calles de
+Londres, buscando a la ventura y gastando su tiempo inútilmente.
+
+Buscar en Londres una persona que ha desaparecido, es, según el dicho
+vulgar, como querer hallar una aguja en un montón de paja.
+
+Así anduvo de un lado a otro hasta las seis de la tarde, hora en que
+tomó la vuelta de la City y se dirigió a la calle de Pater-Noster.
+
+Todos los escribientes se habían ya ido, pero Mr. Simouns esperaba a
+Tom.
+
+--¿No habéis encontrado nada? le dijo.
+
+--¡Ay! no señor, respondió Tom.
+
+--Entonces yo he sido más dichoso.
+
+Tom lanzó una exclamación de alegría.
+
+--¡Oh, no os alegréis tan pronto, mi pobre Tom! dijo el solícitor.
+
+--¡Pues qué!..... por acaso..... ¿han muerto?
+
+--No, pero han sido víctimas de una maquinación infernal. ¿Sabéis dónde
+se halla lord William?
+
+--¡Decid!... ¡decid! preguntó con ansiedad el pobre Tom.
+
+--Está en Bedlam.
+
+--¿En un hospital de locos?
+
+--Sí, amigo mío.
+
+Tom levantó las manos al cielo con aire desesperado.
+
+Mr. Simouns añadió:
+
+--Tenemos en Londres un _detective_ muy hábil que se llama Rogers.
+Algunas veces he empleado a ese hombre con éxito, y estaba seguro de
+antemano que dirigiéndome a él, llegaría a saber el paradero de lord
+William y su familia, así como de vuestra mujer.
+
+De consiguiente hice venir a Rogers esta mañana, apenas me dejasteis.
+
+El agente de policía conocía perfectamente el asunto de que le hablaba,
+y así no me dejó acabar.
+
+--Ese negocio, me dijo, me ha pasado por las manos. No quise encargarme
+de él, pero puedo deciros todo lo que ha ocurrido sobre el particular.
+
+Y he aquí lo que Rogers me ha contado, prosiguió Mr. Simouns:
+
+Al día siguiente de vuestra partida de Londres, lord William recibió un
+telegrama firmado por vos.
+
+--¿Por mí? exclamó Tom.
+
+--Un despacho falso, ya lo comprendéis.
+
+--¡Ah!
+
+--En él decíais a lord William: «He encontrado a Percy.--Cokeries irá a
+veros. Haced lo que os diga.»
+
+Aquel mismo día, Cokeries se presentó a él.
+
+Hizo redactar a lord William, bajo su dictado, un largo pedimento muy
+difuso, sembrado acá y allá de frases incoherentes, simulando fórmulas
+judiciales.
+
+Y hecho esto, se comprometió a entregarlo él mismo al fiscal del
+tribunal supremo.
+
+Dos días después, lord William recibió una carta vuestra.
+
+--¡Pero si yo no he escrito una palabra! exclamó Tom.
+
+--Ya sé que no habéis escrito, pero han imitado vuestra letra de manera
+a engañar al más experto.
+
+--¿Y qué me hacían decir en esa carta?
+
+--Decíais que Percy estaba enfermo, y que permanecíais a su lado hasta
+que se restableciese para poder acompañaros a Londres.
+
+--¿Y después? dijo Tom.
+
+--Ocho días después, lord William recibió cita del tribunal mandándole
+comparecer, bajo el nombre de Walter Bruce, se entiende, en el gabinete
+del fiscal del Consejo.
+
+Esto despertó en el joven lord alguna esperanza, y partió lleno de
+alegría.
+
+Llegada la noche, como no hubiese vuelto aún, su esposa y la vuestra
+empezaron a concebir alguna inquietud, pero no tardaron en recibir una
+carta, escrita y firmada por lord William.
+
+Pero esta carta era obra de un hábil falsario como la vuestra.
+
+Lord William escribía que el fiscal no había dudado un momento en
+admitir las pruebas de su identidad, y que había hecho comparecer
+inmediatamente a lord Evandale.
+
+Que este último, al presentarse y ser confrontado con su hermano, no
+pudiendo negarse a la evidencia, lo había confesado todo.
+
+Sin embargo, el fiscal había retrocedido ante la enormidad del escándalo
+y la dura necesidad de hacer comparecer en justicia y acusar a un par
+del reino, y había instado vivamente para que interviniese una
+transacción entre los dos hermanos.
+
+Lord William recibiría como compensación una suma de doscientas
+cincuenta mil libras esterlinas, y la propiedad de un palacio que la
+familia Pembleton poseía en París, en el faubourg Saint-Honoré, y
+consentiría en vivir en adelante en Francia.
+
+A esta condición se añadía la de salir de Londres en el acto.
+
+Lord William partía pues para Folkestone, donde iba a esperar a su mujer
+y a sus hijos.
+
+Al mismo tiempo rogaba a Betzy que fuera a Perth a reunirse con Tom, que
+le noticiase la transacción que había tenido lugar, y que, volviendo con
+él a Londres, arreglasen sus asuntos, y salieran después para Francia.
+
+La esposa de lord William no dudó un momento de la autenticidad de esta
+carta.
+
+En ella venía adjunto un billete de cien libras, y así no le fue
+difícil hacer al día siguiente sus preparativos, y partir por el tren
+correo de las ocho de la noche, en el railway del Sur.
+
+Desde ese momento no se la ha vuelto a ver, ni a ella, ni a sus hijos.
+
+--Pero, ¿y lord William? dijo Tom, ¿qué ha sido de él?
+
+--El extraño escrito presentado en su nombre al tribunal, sólo ha
+servido para hacer dudar de su razón.
+
+--¡Ah!
+
+--Al mismo tiempo ha recibido una queja de lord Evandale, que reclamaba
+la acción de la justicia contra un antiguo deportado, que tomaba el
+nombre de su difunto hermano, y le perseguía con reclamaciones absurdas.
+
+De consiguiente, mientras que mistress Bruce se dirigía a toda prisa a
+Folkestone, donde creía encontrarlo, lord William se hallaba sometido al
+examen de dos médicos, los cuales no titubearon en declarar de una
+manera unánime que estaba loco.
+
+--¿Y..... entonces? preguntó Tom temblando.
+
+--Entonces, ya os lo he dicho, lo han encerrado en Bedlam, donde se
+halla todavía.
+
+--Pero, ¿y mi mujer?.....
+
+--Vuestra mujer salió para Escocia el mismo día.
+
+Iba en el vagón destinado para las señoras, y al llegar a la segunda
+estación, una anciana de aspecto muy respetable, se quejó en alta voz
+pretendiendo que la habían robado.
+
+Todas las demás viajeras rechazaron indignadas esta imputación, pero los
+empleados del ferrocarril, cumpliendo con su deber, hicieron venir a un
+inspector de policía.
+
+Registraron a todas las que ocupaban el vagón, y se encontró en la
+faltriquera de Betzy el bolsillo de la señora robada.
+
+Betzy protestó en vano: fue presa, y la condujeron a la cárcel de la
+villa inmediata.
+
+Tom, al oír esto, tuvo un acceso de desesperación.
+
+--¡Oh! exclamó, estamos perdidos!
+
+--No, todavía no, dijo Mr. Simouns con su flema británica.
+
+Tom se quedó mirándolo con ansiedad.
+
+
+
+
+XLVIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+
+Mr. Simouns pareció recogerse algunos instantes.
+
+Tom lo miraba con ansiedad y, por decirlo así, suspendido a sus labios.
+
+En fin, el solícitor levantó la cabeza y fijándose en su interlocutor,
+prosiguió:
+
+--Según me dejáis dicho, amigo mío, habéis buscado al teniente Percy por
+todas partes.
+
+--¡Ay! sí, señor; y todo me hace creer que ha muerto.
+
+--Os engañáis.
+
+--¿Creéis que vive aún? exclamó Tom vivamente.
+
+--Tengo la certeza.
+
+--¡Ah!
+
+--Y la prueba.
+
+Tom sintió renacer en su corazón la esperanza.
+
+--Escuchad, prosiguió Mr. Simouns; mientras que vos corríais de un lado
+a otro en busca de ese hombre, yo lo buscaba también.
+
+--¿Y lo habéis encontrado?
+
+--El teniente Percy vive todavía, y no solamente no está ciego ni
+enfermo, sino que goza de todas sus facultades.
+
+--¿Y reside en Londres?
+
+--Sí.
+
+Y diciendo esto, Mr. Simouns tiró del cordón de una campanilla.
+
+A los pocos instantes se presentó uno de sus escribientes.
+
+--Tomad mi carruaje, le dijo Mr. Simouns, y corred a Dover-Hill. Ya
+conocéis al hombre que vino con vos ayer. Conducidlo aquí al instante.
+
+El pasante partió de seguida.
+
+Entonces Mr. Simouns añadió:
+
+--Hace poco, os abandonabais a la desesperación, amigo mío. El exceso en
+todo, no es cosa razonable: así, no vayáis ahora a entregaros a una
+inmoderada alegría.
+
+--Sin embargo.....
+
+--Escuchadme hasta el fin. El teniente Percy está en efecto en Londres:
+hablará cuando sea requerido, mediante una suma de dinero que he
+prometido entregarle. Hará más aún.
+
+--¿Qué?
+
+--Hará intervenir a los dos capataces que le acompañaban y que fueron
+cómplices en la sustitución de lord William por el cadáver de un
+forzado.
+
+--¡Oh! pero entonces...... exclamó Tom gozoso.
+
+--Esperad. Esos tres hombres han dejado el servicio y tienen hoy una
+modesta posición. Pero luego que hayan declarado, no solamente perderán
+su pensión de retiro, sino que caerán además en manos de la justicia.
+
+--¡Ah! repuso Tom.
+
+--Y serán, por lo menos, condenados a la deportación.
+
+--Pero ante esa perspectiva, ¿cómo podéis creer que se atrevan a
+declarar la verdad? observó Tom, que había recobrado poco a poco su
+sangre fría.
+
+--He encontrado el medio de hacerles hablar y de sustraerlos al rigor de
+la ley.
+
+--¿Qué medio es ese? preguntó Tom.
+
+--En primer lugar daremos a cada uno de ellos mil quinientas libros
+esterlinas; que es el precio que han puesto a sus revelaciones.
+
+--Bien.
+
+--En seguida dejarán la Inglaterra, pasarán el estrecho y se
+establecerán en Francia. No tienen que temer la extradición, pues no se
+halla establecida para esa clase de crímenes.
+
+--Pero, en ese caso, no dirán nada.....
+
+--Al contrario, declararán con entera libertad.
+
+Tom no acertaba a comprender lo que oía.
+
+--Una vez en París, prosiguió el solícitor, se presentarán al embajador
+británico y le revelarán el misterioso crímen de Pembleton: añadirán
+además ciertos detalles relativos al alcaide de la cárcel de Perth, que
+ejerce aún hoy día sus funciones, y que ha sido el más culpable en todo
+ese negocio.
+
+Ese hombre, cogido de improviso, lo confesará todo.
+
+--Pero entonces, dijo Tom, será condenado.
+
+--¡Ya lo creo!... y con harta justicia. Ha sido el más culpable, os lo
+repito, pues él fue quien sirvió de intermediario entre el teniente y
+los capataces que conducían la cadena y el supuesto Indio Nizam.
+
+--Entonces el pleito está ganado de antemano, dijo Tom gozoso.
+
+--¡Oh! todavía no, repuso Mr. Simouns.
+
+--Sin embargo.....
+
+--Esperad, añadió el jurisperito. En Inglaterra, toda vez que un interés
+privado está en juego, la justicia no persigue directamente.
+
+--Pues bien, dijo Tom, nosotros perseguiremos.
+
+--Sí, pero olvidáis que lord Evandale es hoy un hombre poderoso, y que
+tendrá acaso más partidarios que enemigos, el día en que se le obligue a
+comparecer en justicia.
+
+--¿Qué importa, si podemos presentar las pruebas auténticas de su
+infamia?
+
+--Todo lo que queráis, respondió Mr. Simouns; pero así como hay abogados
+dispuestos a defender el pro, se encuentran muchos para defender el
+contra. ¿Y quién nos dice que el juez que ha hecho encerrar a lord
+William como loco, querrá desmentir su opinión?--¿Quién nos asegura que
+la justicia inglesa osará dar publicidad a semejante escándalo?
+
+Tom bajó la cabeza y quedó un momento en silencio.
+
+--Pero entonces, dijo en fin, ¿de qué sirven las declaraciones del
+teniente Percy y de sus cómplices?
+
+--Servirán al menos, respondió el solícitor, para obtener una
+transacción.
+
+--¿Cuál?
+
+--La misma que nuestros adversarios proponían en la carta apócrifa
+atribuida a lord William.
+
+--¿Doscientas cincuenta mil libras esterlinas?
+
+--Sí, y el palacio Pembleton del faubourg Saint-Honoré en París.
+
+--Pero, ¿cómo conseguiremos eso?
+
+--Armados con esas declaraciones legalizadas en regla, iremos a ver a
+lord Evandale, vos y yo.
+
+--Bueno, ¿y después?
+
+--Lord Evandale vacilará ante el temor de un pleito escandaloso, y
+comprenderá que le conviene una transacción. Una palabra suya basta para
+que pongan a lord William en libertad.
+
+--¿Y luego?
+
+--Lord William dejará la Inglaterra, irá a París, y allí tendrá lugar el
+cambio.
+
+--¿Qué cambio?
+
+--El de las doscientas cincuenta mil libras y los títulos de propiedad
+del palacio Pembleton, contra la declaración del teniente Percy y de sus
+cómplices, legalizada por la embajada inglesa.
+
+Tom movió la cabeza con desaliento. No estaba enteramente convencido, y
+le parecía demasiado duro el que lord William abandonase así sus
+derechos por un interés material, por considerable que fuese.
+
+Además, su responsabilidad como mediador, le pesaba sobre la conciencia.
+
+Mr. Simouns, viendo su indecisión, añadió:
+
+--Reflexionad en todas las dificultades y retardos de un pleito
+semejante. No conocéis, amigo mío, todas las imperfecciones de nuestra
+legislación.
+
+--Es verdad.
+
+--Los trámites de ese pleito pueden hacerse durar muchísimos años.
+
+--Y bien, ¿qué importa, si conseguimos el objeto?
+
+--Y durante ese tiempo, continuó Mr. Simouns, la esposa y los hijos de
+lord William vivirán en la más profunda miseria, y él, encerrado en una
+casa de locos, acabará por perder la razón.
+
+Este último argumento triunfó en fin de los escrúpulos del honrado
+escocés.
+
+--Y en fin, dijo para terminar Mr. Simouns, no os ocultaré que si no
+tengo inconveniente en adelantar siete u ocho mil libras para este
+negocio, no será lo mismo si se trata de una suma más considerable, y
+para sostener el pleito, se necesitan al menos veinte y cinco mil
+libras.
+
+--Pues bien, dijo Tom, sea como queráis.
+
+--¡Perfectamente! respondió Mr. Simouns.
+
+En este momento se abrió la puerta del gabinete y se presentó el
+teniente Percy.
+
+Tom lo examinó con curiosidad.
+
+Era un hombre joven aún y vigoroso, y que parecía dotado de una gran
+energía.
+
+--El señor y yo hemos quedado de acuerdo sobre lo convenido ayer con
+vos, le dijo Mr. Simouns señalando al antiguo mayordomo de Pembleton.
+
+El teniente se inclinó volviéndose a Tom.
+
+--Esta noche saldréis para París, prosiguió el solícitor.
+
+--Como gustéis, Mr. Simouns.
+
+--He aquí quinientas libras esterlinas para vos y vuestros compañeros.
+El resto os será entregado en París, tan luego como firméis en la
+embajada.
+
+Y diciendo esto le dio un cupón del Banco, de quinientas libras, que el
+teniente Percy se metió tranquilamente en el bolsillo.
+
+
+
+
+XLIX
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXV
+
+
+--Id inmediatamente a hacer vuestros preparativos de partida, dijo aun
+Mr. Simouns al teniente Percy. Tan luego como lleguéis a París, me
+enviaréis un despacho indicándome las señas de la posada que hayáis
+tomado, vos y vuestros compañeros.
+
+--¿Debemos presentarnos de seguida en la embajada?
+
+--No; permaneceréis allí sin dar el menor paso, hasta la llegada del
+señor a París, repuso el solícitor señalando a Tom. Él vos indicará lo
+que debéis hacer.
+
+El teniente se levantó y salió del gabinete.
+
+Entonces, apenas quedaron solos, Tom dijo a Mr. Simouns:
+
+--¿Y mi pobre mujer que está en la cárcel?
+
+--La haremos salir antes de ocho días.
+
+--¿Cómo?
+
+--Yo la haré poner en libertad bajo caución.
+
+--¡Ah! bien, dijo Tom, pero si después deja la Inglaterra, como hemos
+convenido, se perderá la fianza.
+
+--Añadiremos esa suma a los gastos generales que deberá reembolsarme
+lord William.
+
+Tom quedó pensativo por algunos instantes, y después de un corto
+silencio añadió:
+
+--Pero, ¿no me habéis también dicho que la señora y los hijos de lord
+William habían desaparecido?
+
+--Sí.
+
+--¿Les habrá sucedido acaso alguna desgracia?
+
+--Mucho lo temo; y sin embargo.....
+
+--¿Qué? preguntó vivamente Tom.
+
+--Hoy estoy casi tranquilo sobre el particular.
+
+--¿Cómo pues?
+
+--He enviado en su busca al detective de que os he hablado.
+
+--¡Ah!
+
+--Y esta mañana precisamente me ha enviado un telegrama desde Brighton.
+
+--¿Y qué dice?
+
+--Ved por vos mismo.
+
+Y Mr. Simouns tomó un papel de su bufete y lo presentó a Tom.
+
+Este leyó:
+
+* * *
+
+«A Mr. Simouns, Pater-Noster street, London.
+
+Esperad con confianza. Creo haber hallado
+la huella de lo que buscamos.
+
+ROGERS.»
+
+* * *
+
+--Así, creéis que logrará encontrarlos.....
+
+--Estoy seguro.
+
+--Muy bien, dijo Tom levantándose. Volveré mañana.
+
+--¡Oh! no, repuso Mr. Simouns, no conviene que volváis aquí.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque nuestros adversarios os creen muerto, y no deben saber que
+vivís hasta el día en que estéis armado con el testimonio escrito de los
+cómplices de lord Evandale. Ahora bien, si venís aquí con frecuencia,
+podéis ser visto y reconocido.
+
+¿Dónde os habéis alojado?
+
+--En ninguna parte aún.
+
+--Pues bien es necesario buscar un barrio extraviado; por ejemplo en el
+East-End, por el lado de Mail en Road.
+
+--¿Bueno; pero ¿cuándo saldré para París?
+
+--Tan pronto como tengamos noticias positivas de mistress Bruce y de sus
+hijos.
+
+--¿Y a lord William, no lo volveré a ver antes de partir?
+
+--Es imposible. En primer lugar no se penetra fácilmente en Bedlam.
+
+--¡Oh! el rigor no es tan grande, puesto que se puede obtener un
+permiso.
+
+--Sí, pero cuando llegue a saberse que una persona ha visitado a Walter
+Bruce, las sospechas recaerán inmediatamente sobre vos, y, os lo repito,
+debéis estar muerto para lord Evandale hasta que llegue el momento
+decisivo.
+
+Tom se inclinó no encontrando qué responder.
+
+--Pero, a vos... ¿os veré? dijo.
+
+--Mañana, entre diez y once, respondió el solícitor, pasaré en carruaje
+por Mail en Road. A la altura del work-house, me detendré y echaré pie a
+tierra. Hallaos por allí.
+
+--Muy bien, dijo Tom.
+
+Y partió de seguida, teniendo buen cuidado de salir de la casa
+furtivamente, y de encubrirse lo mejor que pudo hasta estar fuera de la
+City.
+
+Inmediatamente, siguiendo el consejo de Mr. Simouns, fue a buscar
+habitación cerca de Mail en Road.
+
+No le fue difícil hallar posada por aquel sitio, y a la mañana
+siguiente, a la hora convenida, se hallaba delante del work-house,
+paseándose por la acera y espiando todos los carruajes que pasaban.
+
+En fin, uno de ellos se detuvo, y un hombre bajó de él.
+
+Aquel hombre era el solícitor.
+
+--¡Albricias! amigo Tom, dijo acercándose a este. Se ha encontrado a
+mistress Bruce.
+
+Tom dejó escapar una exclamación de alegría.
+
+--Tomad, dijo Mr. Simouns, leed.
+
+Y le entregó una carta abierta.
+
+Esta carta era del detective Rogers.
+
+* * *
+
+«Muy señor mío;--escribía el agente de policía:--he preferido haceros
+esperar algunas horas y confiar mi misiva el correo, en vez de emplear
+el medio lacónico y poco reservado del telégrafo.
+
+»Os escribo esta carta en la casa misma de mistress Bruce.
+
+»La pobre señora no sabe absolutamente nada. A estas horas cree todavía
+que su esposo se halla en París.
+
+»Voy a referiros en pocas palabras todo lo que le ha sucedido.
+
+»Ya sabéis que salió de Londres, hace tres meses, para ir a reunirse con
+su marido en Folkestone.
+
+»En la supuesta carta de Mr. Bruce, que motivó esta partida, habían
+imitado tan maravillosamente su letra, que ella no pudo sospechar lo más
+mínimo.
+
+»Un hombre la esperaba en la estación de Folkestone.
+
+»Pero, como podéis muy bien imaginar, aquel hombre no era Mr. Bruce,
+sino un gentleman que decía venir de su parte.
+
+»Como prueba de ello, la presentó otra carta, firmada también Walter
+Bruce, que su señora creyó igualmente auténtica.
+
+»En ella decía Mr. Bruce que a causa del cambio de ciertas
+combinaciones, se veía obligado a partir solo para París, donde ella
+iría a reunírsele, previo aviso, dentro de algunas semanas. De
+consiguiente la rogaba que aceptase sin reserva alguna los servicios de
+aquel gentleman, que gozaba de toda su confianza, y a quien había dado
+sus instrucciones.
+
+»Mistress Bruce dio crédito a esta segunda carta, como lo había dado a
+la primera, y no titubeó en seguir al gentleman, que la condujo a
+Brighton, y la instaló en la casita de campo donde la he encontrado esta
+mañana.
+
+»Cada quince días recibe una supuesta carta de su marido, el cual
+retarda siempre su ida a París, bajo diferentes pretextos.
+
+»En cada una de esas cartas viene además adjunta una suma de dinero.
+
+»Yo no he creído deber desengañar a mistress Bruce. Me he limitado a
+decirla que venía de vuesta parte, pues ella sabe que os ocupáis de una
+transacción entre su esposo y lord Evandale.
+
+»Creo, salvo vuestro parecer, que sería bueno no decirla nada, hasta que
+esa transacción se lleve a cabo y que Mr. Bruce haya sido puesto en
+libertad.
+
+»De todos modos, espera vuestras órdenes
+
+ »Vuestro seguro servidor
+
+ ROGERS.»
+
+* * *
+
+Tom devolvió esta carta al solícitor, y le dijo:
+
+--¿Y qué habéis resuelto?
+
+--He enviado un telegrama a Rogers, diciéndole solamente:
+
+«Habéis hecho bien. No digáis nada.»
+
+--Bien. ¿Y qué vamos a hacer ahora?
+
+--Vos, saldréis para París hoy mismo. Aquí tenéis una carta de crédito
+sobre la casa Shamphry y Compª., calle de la Victoria.
+
+--Permitidme aún una pregunta, Mr. Simouns, dijo Tom tomando la carta.
+
+--¿Qué es ello? preguntó el solícitor.
+
+--¿Sabe algo lord William de todas nuestras negociaciones?
+
+--Absolutamente nada.
+
+--Debe hallarse en estado de completa desesperación.
+
+--Sin duda. Pero más vale no decirle nada aún.
+
+--¿Por qué?
+
+--Porque podríamos despertar las sospechas de lord Evandale.
+
+--Tenéis razón. Pero obremos con la mayor celeridad a fin de abreviar su
+martirio.
+
+--Eso es, repuso Mr. Simouns. Así, ¿vais a partir hoy mismo?
+
+--Sí, señor.
+
+--De ese modo llegaréis a París mañana por la mañana: sin perder un
+minuto, os pondréis en seguida en relación con el teniente Percy.
+
+--¿Dónde lo hallaré?
+
+--Acaba de enviarme un despacho noticiándome que se ha alojado con sus
+compañeros en el hotel de Champaña, calle Montmartre.
+
+--Bien.
+
+--Al punto los llevaréis a la embajada. Y tan luego como hayan prestado
+declaración, y esta se halle legalizada en regla, me escribiréis cuatro
+líneas.
+
+--¿Y después?
+
+--¡Toma! después, iré a ver a lord Evandale.
+
+Tom se inclinó y saludó a Mr. Simouns, que se volvió a su carruaje.
+
+Una hora después, tomaba Tom el tren correo del Sud-Railway y estaba en
+camino para París.
+
+Cuarenta y ocho horas más tarde, Mr. Simouns recibía el despacho
+telegráfico siguiente:
+
+* * *
+
+«Declaración prestada. Embajador convencido. Pieza legalizada.
+
+»Salida de París esta noche. Mañana en Londres.
+
+TOM.»
+
+* * *
+
+--¡Eh!... eh! murmuró Mr. Simouns, empiezo a creer que lord Evandale
+hará bien en transigir.
+
+
+
+
+L
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXVI
+
+
+Ocho días habían trascurrido después de la salida de Tom para Francia, y
+en la mañana del octavo se hallaba de vuelta en Londres.
+
+Dos personas le esperaban en la estación, Mr. Simouns y Betzy.
+
+Betzy, puesta en libertad bajo caución, había vuelto también a la
+capital, y esperaba con ansiedad a su marido.
+
+Este venía radiante de alegría.
+
+Traía una declaración en regla, firmada por el teniente Percy y los dos
+capataces o cabos de presidio; y este documento, legalizado por el
+cónsul inglés, estaba visado por la embajada.
+
+--Ahora, dijo Mr. Simouns, podemos entrar en campaña. Voy a escribir a
+Mr. Evandale pidiéndole una entrevista.
+
+Tom, que había pasado la noche en camino de hierro, tomó algunas horas
+de reposo, y a las dos de la tarde, según habían convenido, fue a buscar
+a Mr. Simouns en un cab.
+
+Apenas reunidos, ambos se dirigieron al West-End.
+
+--Me parece, dijo Mr. Simouns cuando llegaron a la puerta de lord
+Evandale, que es inútil, al menos por el momento, el que entréis
+conmigo.
+
+--¿Por qué? preguntó Tom.
+
+--Porque temo que se os escape un movimiento de indignación, a vista de
+lord Evandale, y que esto comprometa el éxito de nuestra negociación. Si
+tengo necesidad de vos, os haré llamar.
+
+--Sea como queráis, respondió Tom.
+
+Mr. Simouns entró pues solo en casa de lord Evandale.
+
+El noble personaje le esperaba en su gabinete. No había podido adivinar
+lo que el solícitor podía tener que decirle; pero como este se había
+ocupado largo tiempo de los negocios de la familia Pembleton, supuso que
+lo traía alguna cuestión de interés.
+
+Lo recibió pues cordialmente y aun le invitó a tomar asiento, pero el
+solícitor permaneció de pie.
+
+--¿De qué se trata pues, mister Simouns? preguntó lord Evandale.
+
+--Milord, respondió aquel, me presento como procurador del hermano de
+Vuestra Señoría.
+
+--¿Qué hermano? dijo lord Evandale riéndose.
+
+--Vuestro hermano mayor, lord William Pembleton, repuso Mr. Simouns
+gravemente.
+
+--Señor procurador, dijo lord Evandale, mi hermano ha muerto hace cerca
+de diez años.
+
+--Eso es lo que cree todo el mundo.
+
+--Y esa es la verdad, señor mío.
+
+--Milord, dijo fríamente Mr. Simouns, hay otros dos hombres que todo el
+mundo cree también muertos, y que viven sin embargo.
+
+--¡Ah!
+
+--El primero se llama Tom.
+
+Lord Evandale no pudo ocultar un ligero estremecimiento.
+
+--¿Y..... el segundo? dijo.
+
+--El segundo es Percy, el teniente de presidio.
+
+--Yo no conozco a ese hombre.
+
+--Sin embargo, añadió Mr. Simouns, siempre impasible, él fue quien ayudó
+a sir Jorge Pembleton, vuestro padre, a sustituir el cadáver del forzado
+Walter Bruce al cuerpo de lord William aletargado.
+
+--¡Ah! muy bien! dijo lord Evandale, puesto que os creéis tan al
+corriente en todos esos supuestos misterios de familia, voy a poneros en
+la verdadera vía, para que salgáis de vuestro error.
+
+--Veamos pues, milord.
+
+--Hay un astuto bandido, prosiguió lord Evandale, que se llama en efecto
+Walter Bruce, el cual ha imaginado, para sacarme algún dinero, hacerse
+pasar por lord William, mi desgraciado hermano, que ha muerto de la
+picadura de un reptil.
+
+--¿Y..... ese bandido?.....
+
+--Me he contentado con denunciarlo a la justicia.
+
+--Conozco ese detalle.
+
+--Y creo que la justicia, dando prueba de una indulgencia sin igual, se
+ha contentado con encerrarlo en Bedlam.
+
+--¿Estáis seguro de ello, milord?
+
+--¡Oh! no diré que esté absolutamente seguro!.....
+
+--Pero ese hombre tiene mujer..... hijos.....
+
+--Es posible.
+
+--¿Y es por órden vuestra?.....
+
+--¡Ah! ¿qué es esto? exclamó lord Evandale con altivez; ¡se me figura
+que os permitís interrogarme!
+
+--No es mi intención, milord, repuso Mr. Simouns con firmeza, el faltar
+a la consideración debida a vuestra clase, pero me es necesario probaros
+que estoy más al corriente de este negocio de lo que creéis.
+
+--En hora buena, hablad.....
+
+--Un día, hará de esto tres meses, la esposa de Walter
+Bruce,--llamémosle así por la forma,--recibió una carta de su marido...
+es decir una carta apócrifa en la que se trataba de una transacción.
+
+--¿Con quién?
+
+--Con vos, milord.
+
+--¡Ah! veamos.
+
+--Lord William consentía a no reclamar en justicia su nombre ni su
+título, y a dejar la Inglaterra; en cambio de la oferta que se le había
+hecho de una suma de doscientas cincuenta mil libras y el palacio
+Pembleton de París.
+
+--Muy bien, ¿y qué?
+
+--Esa transacción era razonable,--bajo el punto de vista del honor y
+consideración de la familia,--y yo vengo, milord, a proponerla a mi vez.
+
+Y diciendo esto, Mr. Simouns sacó del bolsillo un papel, lo extendió
+sobre la mesa y añadió:
+
+--Cuando Vuestra Señoría haya tomado conocimiento de esta declaración
+jurídica, creo que no vacilará......
+
+Lord Evandale tomó el papel y lo leyó.
+
+Mr. Simouns, que lo observaba a hurtadillas, lo vio palidecer a medida
+que leía.
+
+En fin el noble lord, al acabar la lectura, tuvo un movimiento de cólera
+y estrujó el papel entre las manos.
+
+--¡Oh! dijo tranquilamente Mr. Simouns, podéis desgarrar ese documento y
+hasta echarlo al fuego, si así os place, milord. No es más que una
+copia. La pieza auténtica, legalizada por la embajada británica, se
+halla bajo llave en mi gabinete.
+
+Lord Evandale pareció reflexionar algunos instantes.
+
+--Pues bien, dijo en fin, si yo consiento en lo que me pedís, ¿cuál será
+mi garantía?
+
+--Se os entregará el original de la copia que acabáis de leer, y que es
+la sola pieza importante del pleito que intentamos sostener.
+
+--Muy bien. Pero Walter Bruce está en Bedlam.....
+
+--¡Oh! es tan fácil para Vuestra Señoría el hacerlo salir!
+
+--¿Lo creéis así?
+
+--Vuestra Señoría no tiene más que escribir dos líneas al lord
+presidente, y Walter Bruce será puesto en libertad.
+
+--¿Y partirá de Londres?
+
+--Inmediatamente.
+
+--¿Y en cambio de mi casa de París y de las doscientas cincuenta mil
+libras, se me entregará esa declaración?
+
+--Milord, dijo Mr. Simouns, soy un hombre conocido en Londres por mi
+probidad. Jamás he dado mi palabra sin cumplirla.
+
+--Está bien, dijo lord Evandale. Mañana a esta hora, pasaré por vuestra
+casa, y concluiremos este negocio tal como lo deseáis.
+
+Mr. Simouns saludó a lord Evandale y se retiró sin más palabra.
+
+Tom había permanecido en el carruaje.
+
+--En fin, amigo mío, dijo al incorporarse con él Mr. Simouns, la causa
+está ganada.
+
+--¿Consiente en todo?
+
+--En todo absolutamente.
+
+--¿Y lord William saldrá de Bedlam?
+
+--Mañana será puesto en libertad. Por lo demás, venid mañana a las dos a
+mi gabinete. A esa hora todo estará concluido.
+
+Tom y Mr. Simouns se separaron en Leicester-square.
+
+El solícitor se volvió a su oficina, y el buen escocés fue a reunirse
+con Betzy, que había tomado un modesto cuarto amueblado en Drury-Lane.
+
+Todo Inglés de pura raza que tiene un motivo fundado de alegría,
+acostumbra a dar gracias a la Providencia con el vaso en la mano.
+
+Tom veía al fin coronados sus esfuerzos; así pasó todo el resto del día
+con Betzy, y corrieron de taberna en taberna hasta la media noche,
+bebiendo porter, sherry, gin y aguardiente, anegando por completo su
+regocijo.
+
+A media noche se acostaron completamente borrachos.
+
+Sin embargo, la mañana siguiente, Tom se levantó como de costumbre,
+enteramente despejado y con toda su lucidez de espíritu.
+
+Toda la mañana la pasó lleno de impaciencia.
+
+En fin, cuando dieron las dos, salió a toda prisa, tomó un cab, y se
+hizo conducir a Pater-Noster Street.
+
+Pero en el momento en que entraba en esta calle, ordinariamente
+tranquila, vio una multitud compacta que obstruía el paso a la casa de
+Mr. Simouns.
+
+Tom bajó del carruaje y se aproximó vivamente.
+
+La multitud estaba silenciosa y parecía consternada.
+
+Tom quiso penetrar por medio de ella y abrirse paso hasta la puerta
+gritando: ¡Plaza! plaza!; pero no lo pudo conseguir a pesar de todos sus
+esfuerzos.
+
+--¿Qué es esto? dijo entonces encarándose con un rough que se hallaba a
+su paso, ¿qué sucede aquí?
+
+--Ha sucedido una gran desgracia, respondió aquel hombre del pueblo.
+
+Tom se estremeció de pies a cabeza y sintió un sudor frío inundar de
+pronto su frente.
+
+
+
+
+LI
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXVII
+
+
+--Pero, ¿qué ha sucedido? preguntó Tom con ansiedad.
+
+--Una gran desgracia, caballero.
+
+--¿Qué desgracia?
+
+--Mr. Simouns ha muerto.
+
+Tom dejó escapar un grito.
+
+En aquel momento un joven se abrió paso entre la multitud y se acercó a
+Tom.
+
+Este lo reconoció al punto.
+
+Era aquel mismo pasante de Mr. Simouns, que el solícitor había enviado a
+buscar al teniente Percy algunos días antes.
+
+--¡Ah! señor Tom! exclamó el joven con los ojos arrasados en lágrimas,
+¡qué desgracia! señor Tom, que desgracia!
+
+Tom se había quedado como estúpido.
+
+--Pero... ¡es imposible! dijo en fin.
+
+--¡Oh! eso es lo mismo que yo decía, señor Tom; yo no quería creerlo
+hace una hora..... Pero lo he visto muerto, bien muerto.
+
+Y entonces el pasante contó a Tom que Mr. Simouns había vuelto a su casa
+la noche anterior, como de costumbre, en perfecta salud y de muy buen
+humor.
+
+Que había cenado como todas las noches, y se había metido en la cama un
+poco antes de las doce.
+
+La mañana siguiente, a eso de las ocho, viendo que tardaba en llamar a
+su ayuda de cámara, mistress Simouns se inquietó un poco y fue a tocar a
+su puerta.
+
+Pero, como nadie le respondiese, abrió y entró.
+
+Mr. Simouns se hallaba extendido en la cama, y estaba muerto.
+
+Un médico, llamado a toda prisa, había declarado que el solícitor
+acababa de sucumbir a una congestión cerebral, determinada por una causa
+desconocida.
+
+Durante este relato del pasante, Tom hizo grandes esfuerzos para
+conservar su serenidad y recobrar toda su energía.
+
+--Pero, dijo en fin, ¿es aquí donde ha muerto?
+
+--No, señor; ha muerto en su domicilio, fuera de Londres.
+
+Entonces, ¿por qué hay aquí esa aglomeración de gente?
+
+--Porque la justicia está arriba.
+
+--¡La justicia!... ¿Qué viene a hacer aquí?
+
+--Viene a sellar y poner en secuestro los papeles de Mr. Simouns.
+
+Esta respuesta fue un nuevo golpe para el pobre Tom.
+
+Entre los papeles de Mr. Simouns se encontraba seguramente la famosa
+declaración del teniente Percy y consortes, visada por la embajada de
+París, único documento por cuyo medio podía obligarse a transigir a lord
+Evandale.
+
+Y Tom conocía la marcha lenta y tortuosa de la justicia inglesa. Sabía
+que una vez puesto un secuestro, había para un tiempo indefinido.
+
+Después de penosos esfuerzos, acabó por abrirse paso y entró en la casa
+siguiendo de cerca al pasante.
+
+El gabinete del solícitor estaba ya cerrado y habían puesto los sellos
+en la puerta.
+
+En tanto, las dos de la tarde habían pasado hacía tiempo, y lord
+Evandale no parecía.
+
+Tom permaneció toda la tarde errando de un lado a otro por la calle de
+Pater-Noster.
+
+Esperaba ver llegar a lord Evandale según había prometido el día
+anterior, puesto que no debía conocer todavía la muerte del solícitor;
+pero lord Evandale no pareció por aquellos parajes.
+
+De entonces Tom supo ya a qué atenerse.
+
+Mr. Simouns no había muerto de muerte natural.
+
+Lo había herido la misma mano misteriosa que dirigía la infernal intriga
+en que se hallaban envueltos lord William y todos los suyos.
+
+¡Y Tom se encontraba solo en adelante para combatir con semejantes
+adversarios!.....
+
+Pero ya lo hemos visto, el honrado escocés estaba dotado de una energía
+a toda prueba. Jamás se desalentaba completamente, y tenía la paciencia
+y la tenacidad de los cazadores americanos.
+
+Esperó quince días, prudentemente escondido con Betzy, en uno de los
+barrios extremos de Londres, y de allí espiaba sin embargo todo lo que
+convenía a los planes de su conducta futura.
+
+Al cabo de ese tiempo, el gabinete de Mr. Simouns volvió a emprender sus
+trabajos.
+
+El mismo pasante que había noticiado a Tom la muerte de su principal, y
+que era su oficial mayor, fue nombrado solícitor, por providencia
+ministerial, en el oficio vacante de Mr. Simouns.
+
+Tom fue a verlo de seguida.
+
+El nuevo procurador estaba al corriente del negocio y sabía la marcha
+que había seguido hasta el día.
+
+--Mr. Simouns ha muerto, dijo; pero yo ocupo su lugar y continuaré su
+obra. Estoy próximo a obtener que se levante el secuestro, y tan luego
+como hayamos encontrado la famosa declaración que nos sirve de base en
+este negocio, obligaremos a lord Evandale a que termine la transacción.
+
+Al cabo de ocho días, el nuevo solícitor obtuvo que se levantaran los
+sellos.
+
+Pero ¡ay! aquí esperaba a Tom un nuevo desengaño, más cruel, más
+terrible que todos los que ya había sufrido.
+
+Levantado el secuestro, se procedió a un minucioso examen, pero fue en
+vano el registrar todos los papeles de Mr. Simouns; la famosa pieza
+había desaparecido.
+
+Una mano criminal la había sustraído sin duda, el día de la visita
+judicial en el gabinete de Pater-Noster street.
+
+El nuevo solícitor no se desalentó sin embargo.
+
+Cuando estuvo bien convencido de la desaparición de aquel documento,
+tomó inmediatamente su partido, y dijo a Tom:
+
+--El teniente Percy continúa en París, ¿no es verdad?
+
+--Así lo creo.
+
+--Pues bien, es necesario ir a París, y obtener de ese hombre una nueva
+declaración, aun cuando sea a fuerza de dinero.
+
+El honrado Tom, siempre animoso e infatigable, partió de seguida.
+
+Al día siguiente llegaba a París y corría al domicilio del teniente.
+
+Aquí nuevo golpe y nuevo desengaño.
+
+El teniente había desaparecido de París hacía ocho días, sin que nadie
+supiese su paradero.
+
+Tom buscó entonces a los dos antiguos cabos de presidio, pero también
+los buscó en vano.
+
+Ni la policía de París, ni la embajada inglesa pudieron averiguar el
+paradero de aquellos individuos.
+
+Entonces Tom, fuera de sí de cólera y de dolor, exclamó:
+
+--¡Pues bien! Ya que no hay que contar con la justicia..... yo la tomaré
+por mi mano.
+
+Y partió precipitadamente para Londres.
+
+* * *
+
+La misma noche en que Tom se hallaba de vuelta en la capital, lord
+Evandale, que había asistido a la sesión de la Cámara alta, salió bien
+tarde del Parlamento.
+
+Era cerca de media noche.
+
+En vez de entrar en el carruaje y de retirarse a su casa, lord Evandale
+despidió a sus lacayos, y se dirigió a pie a Pall-Mall, donde estaba su
+club.
+
+El noble personaje pasó allí una parte de la noche jugando al faraón.
+
+Las alternativas de ese juego violento, en el que se puede perder en
+pocas horas una fortuna, parecieron interesarle bastante, pues eran más
+de las tres de la mañana cuando se decidió al fin a retirarse.
+
+--¡Cómo! milord, le dijo el baronet sir Carlos M...... ¿os vais a pie a
+estas horas?
+
+--Sí por cierto, respondió lord Evandale.
+
+--¿No teméis a los _estranguladores_?
+
+--¡Bah! jamás ha habido estranguladores en Londres.
+
+--¡Oh! ¿Os burláis?
+
+--No temo nada, ni a nadie, querido, añadió lord Evandale.
+
+Y partió riéndose con fatuidad.
+
+Alejose del club con paso rápido, y cuando se hallaba ya a cierta
+distancia, le pareció oír andar detrás de él.
+
+Volviose y vio un hombre que le seguía.
+
+Entonces lord Evandale apresuró el paso.
+
+El hombre que iba tras él hizo lo mismo, y así llegaron ambos en pocos
+momentos a Trafalgar-square.
+
+Al pie de la estatua de Nelson, lord Evandale, que se vio perseguido de
+cerca, se detuvo y se volvió bruscamente.
+
+Entonces el desconocido llegó a él.
+
+--Dos palabras, milord, dijo aquel hombre.
+
+Lord Evandale, al oír aquella voz, sintió un terror vago apoderarse de
+su espíritu.
+
+--¿Qué me queréis? preguntó.
+
+El desconocido dio un paso más hacia él.
+
+--¿No me reconocéis, milord?
+
+--No, dijo secamente lord Evandale.
+
+--Me llamo Tom.
+
+--¡Ah! ¿y qué?
+
+--Vengo a preguntaros si estáis dispuesto a devolver en fin la libertad
+a lord William.
+
+Lord Evandale se echó a reír.
+
+--¿Estáis loco? dijo.
+
+--¡Milord! repuso Tom temblando de furor, cuidado con lo que decís!
+
+--¡Atrás! dijo lord Evandale.
+
+Y viendo a dos policemen a cierta distancia, los llamó en su ayuda.
+
+--El socorro llegará tarde, dijo Tom.
+
+Y sacando un largo puñal del bolsillo, lo hundió hasta la guarda en el
+pecho de lord Evandale, que cayó arrojando un grito.
+
+Los agentes de policía llegaron en aquel punto y se apoderaron de Tom.
+
+Pero lord Evandale se agitaba con las convulsiones de la agonía, y lord
+William estaba vengado.
+
+
+
+
+LII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXVIII
+
+
+Betzy estaba sin duda en el secreto de los proyectos de su marido y no
+se había opuesto en ningún modo a su resolución, puesto que no manifestó
+la menor inquietud al no verlo volver aquella noche.
+
+Al día siguiente se fue a rondar por los alrededores del palacio
+Pembleton.
+
+El patio de entrada estaba lleno de gente.
+
+Betzy se metió poco a poco entre la multitud y escuchó lo que decían.
+
+Allí contaban, con interminables comentarios, que el noble lord había
+sido asesinado al atravesar Trafalgar-square, a las cuatro de la mañana.
+
+¿Por quién?
+
+Según algunos, el asesino era un fenian.
+
+Lord Evandale había pronunciado dos días antes en la Cámara alta un
+discurso muy violento contra la Irlanda.
+
+Según otros, el crímen había tenido por móvil el robo.
+
+Y nadie pronunciaba el nombre de Tom.
+
+Pero como todos estaban de acuerdo sobre la prisión del asesino, Betzy
+supo a qué atenerse sobre la suerte de Tom.
+
+Betzy era una mujer animosa.
+
+--Tom está preso, se dijo, pero, ¿qué importa? Suceda lo que quiera, yo
+continuaré su obra.
+
+La pobre mujer basaba su resolución en engañosas ilusiones.
+
+Pensaba que, una vez lord Evandale muerto, lady Pembleton se acordaría
+de que había amado a lord William, y que se apresuraría a consentir en
+la transacción.
+
+Con esta esperanza, aguardó pacientemente algunos días.
+
+Los funerales del difunto tuvieron lugar con gran pompa. Los periódicos
+se ocuparon de ellos, así como se habían ocupado de la muerte del noble
+personaje, cuyas virtudes y cualidades ensalzaron hasta las nubes. Pero
+ninguno de ellos habló de las antiguas relaciones del asesino con la
+víctima.
+
+Al cabo de ocho días, Betzy se presentó en el palacio Pembleton
+solicitando una audiencia de la viuda.
+
+Lady Anna consintió en recibirla.
+
+Betzy abordó la cuestión desde luego, y, sin otros preámbulos ni rodeos,
+la dijo:
+
+--El miserable que había abusado de vuestra confianza, milady, ha
+expiado su crímen. ¿Rehusaréis ahora reconocer a lord William?
+
+Lady Pembleton no desplegó los labios y, por toda respuesta, se fue a
+tirar del cordón de una campanilla.
+
+Dos hombres entraron inmediatamente, sir Archibaldo y un desconocido.
+
+Es decir, un desconocido para la pobre Betzy, pues el individuo en
+cuestión no era otro que el reverendo Patterson.
+
+--Padre, dijo lady Pembleton, haced arrojar a la calle a esa miserable
+loca.
+
+Betzy tuvo un arrebato de indignación.
+
+--¡Ah! milady, exclamó, hasta hoy os había creído la esclava de lord
+Evandale, pero ya estoy convencida de que erais su cómplice.
+
+Sir Archibaldo llamó a sus lacayos, y estos se apoderaron de Betzy y la
+pusieron a la puerta.
+
+Betzy gritaba como una desesperada.
+
+Dos policemen del barrio la cogieron entonces a su vez, y la condujeron
+al puesto de policía más cercano.
+
+Allí, Betzy quiso contarlo todo al comisario que la interrogó; pero
+este la cerró la boca y dio órden de que la condujeran a la cárcel.
+
+Entonces la pobre mujer comprendió que estaba perdida.
+
+Pero esta ruda escocesa estaba dotada de la indómita y salvaje energía
+de su marido.
+
+--Pues que debo estar presa, se dijo, tanto vale aprovechar la ocasión
+para ver a lord William.
+
+Betzy pasó tres días en el puesto de policía del West-End.
+
+Y durante estos tres días dio tales pruebas de insensatez y falta de
+razón, ya riéndose a carcajadas sin motivo, ya cantando y llorando al
+mismo tiempo, y ya dando voces descompuestas en las altas horas de la
+noche; que el comisario declaró que estaba loca y la hizo conducir a
+Bedlam.
+
+Esto es lo que Betzy quería.
+
+Lord William, bajo el nombre de Walter Bruce, seguía siempre en el
+famoso hospital.
+
+El director de Bedlam sabía muy bien que debía guardar al supuesto loco
+hasta su muerte, y cumplía con todo rigor las misteriosas órdenes que
+había recibido.
+
+Pero respecto a Betzy, juzgaron sin duda inútil el comunicarle los
+motivos que la habían hecho conducir allí, y de consiguiente no fue
+vigilada de cerca, y pudo ver a lord William.
+
+Este no había perdido en ningún modo la razón, pero el pesar iba
+minando lentamente su existencia.
+
+Y no es que pensase ya en reconquistar su nombre y su perdida fortuna,
+¡oh! no! su idea fija ahora era recobrar la libertad, reunirse con su
+esposa y sus hijos, y volver con ellos a Australia.
+
+Durante las largas y tristes horas de su prisión, había empleado el
+tiempo en redactar un extenso diario, en donde contaba todo lo que sabía
+de su lamentable historia.
+
+Las revelaciones de Betzy completaron este relato.
+
+Ahora bien, la casualidad, que se burla con tanta frecuencia de los
+hombres y que parece complacerse a veces en destruir las mejores
+combinaciones humanas, la casualidad, decimos, vino de pronto en ayuda a
+lord William y a la fiel y desgraciada Betzy.
+
+Un día trajeron un nuevo loco a Bedlam.
+
+Betzy, al verlo pasar a larga distancia, creyó haber visto ya en alguna
+parte a aquel hombre; pero al día siguiente, cuando a la hora de recreo,
+se encontró con él en los patios del hospital, ya no le quedó la menor
+duda y llegó a reconocerlo.
+
+Era aquel individuo de edad provecta y maneras ambiguas, que se había
+presentado en la casa de Tom, hacía algunos meses, bajo el nombre de
+Edward Cokeries, anunciándose como un pasante del solícitor Mr.
+Simouns.
+
+Aquel hombre, según el lector recuerda sin duda, había sido el
+instrumento de lord Evandale, o más bien del reverendo Patterson,
+y--como se habrá adivinado también,--el que había imitado con tal
+perfección la letra de lord William, y trasmitido a Tom el falso
+despacho de John Murphy, datado de Perth, en Escocia.
+
+Edward Cokeries estaba loco, realmente loco, y su locura tenía un origen
+singular.
+
+Al día siguiente del asesinato de lord Evandale, el miserable falsario
+se había presentado en el palacio Pembleton, ignorando absolutamente la
+catástrofe que había tenido lugar la noche anterior.
+
+Allí supo de improviso la muerte de lord Evandale.
+
+Y de improviso también, Edward Cokeries, que no esperaba aquel golpe,
+perdió por completo la razón.
+
+Este exceso de sensibilidad, que parecerá extraño, tenía sin embargo su
+fundamento.
+
+Aquel mismo día debía entregar el noble lord a su agente, la suma de dos
+mil libras esterlinas, como precio de su traición.
+
+Y la muerte violenta del lord había anulado naturalmente este contrato
+verbal.
+
+Los criados del palacio hicieron venir algunos agentes de policía que
+condujeron a Cokeries a su casa.
+
+El pobre loco tenía mujer e hijos.
+
+Durante algunos días había permanecido encerrado en su cuarto, guardado
+y cuidado afectuosamente por su familia; pero al cabo presentó tales
+síntomas de locura furiosa y dio un escándalo tal, que los vecinos
+aterrados, pidieron que se le encerrase en sitio más seguro.
+
+Entonces intervino la policía, y lo condujeron a Bedlam.
+
+Ahora bien, así como una conmoción violenta había sido la causa de la
+locura de Edward Cokeries; otra emoción de distinta naturaleza, aunque
+no menos fuerte, tuvo el poder de volverlo a la razón.
+
+A la vista de Betzy y de lord William, Edward Cokeries lanzó un grito
+terrible.
+
+Su locura había desaparecido.
+
+Y con la razón, le volvió también la memoria, y con ella el
+arrepentimiento.
+
+Una tarde, hallándose con lord William en sitio apartado y fuera de la
+vista de todos, se echó a sus pies y le pidió perdón, acusándose de
+todos sus crímenes, y confesando que había sido el instrumento de lord
+Evandale y del reverendo Patterson.
+
+Él era quien había hecho arrebatar a Tom del camino de hierro.
+
+Él quien había hecho desaparecer al teniente Percy.
+
+Él también quien había robado en el gabinete de Mr. Simouns, mientras se
+fijaban los sellos, aquella importante declaración de Percy y consortes,
+legalizada por la embajada de Inglaterra.
+
+Pero aquel documento no lo había entregado a lord Evandale.
+
+Lo conservaba como fianza del pago de ocho mil libras, que el noble lord
+debía entregarle en varias fracciones, según había sido estipulado entre
+ellos.
+
+Así, al saber de pronto la muerte del lord, había comprendido que no
+sería pagado, y la desesperación lo había vuelto loco.
+
+Y cuando hubo confesado todo esto, Edward Cokeries añadió:
+
+--Ahora, milord, os juro por la salvación de mi alma, que si un día
+salgo de aquí, trabajaré sin descanso en reparar todo el mal que he
+hecho.
+
+Lord William movió tristemente la cabeza.
+
+--No se sale de Bedlam, dijo.
+
+Pero Betzy, que se hallaba presente, respondió:
+
+--¿Quién sabe?
+
+La animosa escocesa había encontrado un medio de evasión, y pensaba
+emplearlo de seguida, de la manera que va a verse.
+
+
+
+
+LIII
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XXXIX
+
+
+Lord William y Edward Cokeries se quedaron mirando a Betzy con curiosa
+ansiedad.
+
+Esta, después de echar una ojeada en rededor, les dijo en voz baja:
+
+--He encontrado el medio de salir de aquí.
+
+--¿Cómo? preguntó lord William con aire de duda.
+
+--¡Oh! no hablo de vos, contestó, sino de mí..... Y si lo consigo, todo
+irá bien, os lo aseguro.
+
+--¿Qué haríais pues? preguntó lord William.
+
+--En primer lugar, el señor me dirá dónde ha ocultado ese documento
+importante.....
+
+--Así lo haré, interrumpió Edward Cokeries.
+
+--Cuando salga de aquí, iré desde luego a buscar ese papel.
+
+--¿Y después?
+
+--Después, lo llevaré al sucesor de Mr. Simouns.
+
+--Todo eso está muy bien, Betzy, pero, ¿cómo lograréis salir?
+
+--¡Oh! muy fácilmente, como vais a ver.
+
+--Explicaos.
+
+--Ya sabéis que hay en Londres una sociedad de Señoras piadosas y
+caritativas, que han tomado el nombre de Damas de las prisiones.
+
+--Sí, dijo lord William con un signo de cabeza.
+
+--No solamente asisten a los reos de muerte, sino que también visitan a
+los presos que caen enfermos.
+
+--Todos los días vienen aquí, dijo lord William.
+
+--Y van siempre, como sabéis, encubiertas; es decir que llevan sobre la
+cabeza una especie de capuchón, que les oculta casi todo el rostro.
+
+--En efecto: pero veamos en fin.....
+
+--Una de esas Damas vino ayer a ver a un pobre loco que está muy
+enfermo. Al atravesar la galería adonde da mi celda, esa señora pasó por
+mi lado y, mirándome fijamente, me dijo:
+
+--Buenos días, Betzy.
+
+Yo hice un gesto de sorpresa.
+
+--¿Me conocéis pues, señora? la pregunté.
+
+--Sí, vos sois la mujer de Tom.
+
+Y como viese que mi sorpresa aumentaba, añadió:
+
+--Y estáis tan loca como yo.
+
+--Pero, repuse con voz balbuciente, ¿cómo sabéis?......
+
+--Yo he asistido a vuestro marido en Newgate, y me lo ha contado todo.
+
+--¡Ah!
+
+--Desgraciadamente no puedo hacer gran cosa por vos, pero lo que puedo
+hacer, no titubearé en ejecutarlo.
+
+Yo seguía mirándola con asombro.
+
+--Escuchad, me dijo, supongo que deseáis salir de aquí, ¿no es verdad?
+
+--¡Oh! ya lo creo!... sí, señora.
+
+--Pues bien, yo puedo haceros salir.
+
+--¿Cómo?
+
+--¿No ocupáis sola una celda?
+
+--En efecto.
+
+--Pues bien, a partir de esta noche misma, fingíos enferma: meteos en la
+cama y rehusad todo alimento.
+
+--Así lo haré, señora.
+
+--Dentro de dos días vendré a veros. Os advierto que no vendré sola;
+otra de mis hermanas me acompañará. No temáis nada, pues yo me encargo
+de todo.
+
+Y se alejó en seguida.
+
+--Todo eso, observó lord William, no me explica cómo saldréis de aquí.
+
+--Yo lo adivino, milord.
+
+--¡Ah!
+
+--Una de las dos hermanas me prestará su hábito.
+
+--Pero entonces, ella quedará en vuestro lugar.
+
+--Sin duda.
+
+--¿Y cómo saldrá ella a su vez?
+
+--Dándose a conocer probablemente.
+
+--Pero de ese modo va a comprometer gravemente a la sociedad de Damas a
+que pertenece.
+
+Betzy se encogió de hombros, como si quisiese indicar que, en el fondo,
+lo que le importaba era verse libre; y volviéndose a Edward Cokeries, le
+preguntó:
+
+--Y ahora, decidme, ¿dónde está ese papel?
+
+--Escuchad, respondió el curial, yo vivo en Old-Grand-Lane.
+
+--Muy bien, dijo Betzy.
+
+--En el cuarto tercero de la casa señalada con el número 7.--Diréis a mi
+mujer que vais de mi parte, y si no quiere creeros le entregaréis este
+anillo.
+
+Y Edward Cokeries se sacó del dedo un anillo de oro y lo dio a Betzy.
+
+--¿Y qué la diré después? preguntó esta.
+
+--Que vais a buscar unos papeles y que sabéis dónde se hallan.
+
+--¡Cómo!
+
+--Ya veréis. Nuestra reducida habitación es bien miserable, prosiguió
+Edward Cokeries; los muebles son en ella raros; y sin embargo, hay sobre
+la chimenea de nuestro dormitorio un busto de yeso del duque de
+Wellington.....
+
+--Bueno.
+
+--Ese busto está hueco, como podéis imaginar.
+
+--¡Ah! ya!... ¿encontraré dentro de él los papeles?
+
+--Sí.
+
+--Está bien, prosiguió Betzy. Vuestra mujer me creerá, y más sobre todo
+cuando sepa que habéis recobrado la razón.
+
+Después de este conciliábulo, y tan luego como se separó de lord William
+y de Cokeries, Betzy ejecutó a la letra la primera parte de su programa.
+
+Fingió estar enferma y rehusó la cena aquella noche.
+
+En seguida se acostó muy temprano, y al día siguiente se negó a tomar
+todo alimento.
+
+Lord William le había entregado su manuscrito,--este diario donde se
+refiere su lamentable historia,--y ella lo había ocultado bajo su
+almohada.
+
+Durante dos días Betzy no quiso tomar más que algunas cucharadas de
+caldo y una poción calmante que el médico le había ordenado, por recetar
+alguna cosa.
+
+Al tercer día, las Damas de las prisiones llegaron hacia la tarde.
+
+Una de ellas traía un paquete bajo el brazo.
+
+Tan luego como se hallaron solas con Betzy, cerraron la puerta de la
+celda, echando el cerrojo, y la primera, que era la que había hablado ya
+con la mujer de Tom, deshizo precipitadamente el paquete.
+
+Este contenía un hábito y un capuchón en todo semejantes a los que
+llevaba ella misma.
+
+--¡Pronto! pronto! dijo, levantaos y vestios.
+
+Betzy obedeció a toda prisa.
+
+Bedlam es una verdadera Babilonia. Los locos, los vigilantes, los
+enfermeros y los médicos, van, vienen y se cruzan en el dédalo de
+corredores de aquel vasto edificio.
+
+Dos Damas de las prisiones habían entrado sin llamar apenas la atención
+en la celda de Betzy, y salieron tres de ella sin que nadie lo
+advirtiese.
+
+--Seguídme, dijo entonces la misteriosa libertadora de Betzy.
+
+La otra Dama se separó de ellas en los corredores, y se fue sola por
+otro camino.
+
+Betzy y su protectora tomaron por una estrecha galería, descendieron al
+primer piso y de allí al piso bajo, atravesaron veinte salas diferentes
+y llegaron en fin a la puerta.
+
+El portero principal les abrió y las saludó respetuosamente al paso.
+
+Tan luego como se hallaron en la calle, la Dama de las prisiones se
+detuvo y puso un bolsillo en manos de Betzy.
+
+--Ahora, ya estáis libre, la dijo. A Dios.......
+
+Betzy la tomó la mano y la suplicó encarecidamente que la dijera su
+nombre.
+
+La Dama se negó a ello.
+
+--A Dios, repitió.
+
+Y se alejó rápidamente.
+
+Betzy no perdió un solo minuto.
+
+Antes de buscar un lugar oculto donde alojarse, ni tomar otras medidas
+de seguridad personal, revestida como estaba con el hábito de Dama de
+las prisiones, se dirigió en seguida a la casa indicada por el curial en
+Old-Grand-Lane.
+
+Allí encontró en efecto a la mujer de Edward Cokeries, la cual, apenas
+vio el anillo de su marido, se apresuró a entregarle los papeles
+escondidos en el interior del busto.
+
+Entonces Betzy se volvió a Adam street y tomó su traje ordinario.
+
+Allí esperó el día siguiente con impaciencia, y tan luego como oyó las
+nueve de la mañana, corrió a la calle de Pater-Noster, al gabinete del
+sucesor de Mr. Simouns.
+
+La pobre mujer esperaba ser recibida cordialmente.
+
+Pero no fue así.
+
+--Mistress Betzy, la dijo el joven solícitor, desde la última vez que
+nos hemos visto han cambiado las circunstancias.
+
+--¿Qué queréis decir? preguntó Betzy con extrañeza.
+
+--En primer lugar, vuestro marido ha asesinado a lord Evandale.
+
+--Un infame de menos, dijo Betzy.
+
+--De acuerdo. Pero ahora tendríamos que luchar con enemigos mucho más
+temibles que lord Evandale.
+
+--¿Quiénes son esos enemigos?
+
+--La Sociedad de las Misiones extranjeras.
+
+--¿Y qué?
+
+--No hay que chocar con semejantes gentes.
+
+--¿Por qué razón?
+
+--Porque nos romperían como vidrio.
+
+Y el joven solícitor, bajando la voz añadió:
+
+--Voy a daros un buen consejo. Si queréis salvar a vuestro marido de la
+suerte que le aguarda, id a entregar esos papeles a lady Pembleton. Tal
+vez, al veros desarmada, solicitará la gracia de Tom.
+
+Y con esto el joven solícitor despidió a Betzy.
+
+Esta salió de allí con la muerte en el alma.
+
+--¡Oh! murmuraba para sí, esos miserables podrán hacer morir a mi pobre
+Tom, pero no me arrancarán las pruebas de la infamia de lord Evandale.
+Tal vez un día se encontrará un hombre fuerte y animoso que tomará a su
+cargo la causa de los oprimidos y declarará una guerra sin tregua a los
+opresores.
+
+Y Betzy pensó entonces en ocultar aquellos papeles de tal modo, que los
+amigos y secuaces de lady Pembleton no pudiesen encontrarlos.
+
+* * *
+
+
+
+
+LIV
+
+DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+
+
+
+XL
+
+
+En Londres, como ya hemos visto, se vive mucho de noche.
+
+Así no es de extrañar que Betzy se retirase con frecuencia después de
+las doce, a su humilde morada de Adam street.
+
+Muchas veces también, al pasar a hora desusada por delante de
+Rothnite-Church, le había parecido ver agitarse algunas sombras en el
+cementerio que rodea la capilla.
+
+Betzy no era supersticiosa, y no creía en fantasmas ni aparecidos: por
+lo tanto adivinó desde luego que, si había algún misterio, no era
+sobrenatural, y que las sombras que allí se deslizaban entre las tumbas,
+no eran duendes ni trasgos, ni almas en pena saliendo de sus sepulcros.
+
+Aquellos espíritus errantes eran pues hombres de carne y hueso,--y
+hombres que llevaban un objeto misterioso al introducirse furtivamente
+en el cementerio.
+
+Una noche Betzy se había acostado al pie de la verja, y había
+permanecido allí silenciosa e inmóvil.
+
+La noche era oscura y la niebla muy espesa.
+
+Dos hombres pasaron a su lado sin verla.
+
+Aquellos dos hombres iban hablando en voz baja, pero Betzy oyó parte de
+su conversación.
+
+--¿Crees no haberte engañado de sepultura? decía uno de ellos.
+
+--No, no, respondió el otro.
+
+--Es que, la verdad, replicó el primero, no sería justo el que nuestro
+heroico amigo, que durante toda su vida fue un verdadero y ferviente
+católico, se quedase reposando por más tiempo en una tumba protestante,
+entre condenados y herejes.
+
+--No hay cuidado, dijo el segundo: ven conmigo, voy a enseñarte su
+sepultura.
+
+Betzy comprendió que se trataba de una exhumación ilegal; y supo así al
+mismo tiempo quiénes eran los hombres que se reunían algunas veces a
+deshora en el cementerio de Rothnite.
+
+Aquellos hombres eran fenians.
+
+Uno de ellos había muerto en el barrio, y lo enterraron de consiguiente
+en aquel sitio.
+
+Pero sus amigos y correligionarios querían sacar de allí furtivamente
+sus despojos, para trasportarlos sin duda al cementerio de San Jorge,
+que es una iglesia católica como todos saben.
+
+Betzy era escocesa, y anglicana por consiguiente.
+
+Y sin embargo, un sentimiento extraño la hacía interesarse en aquella
+exhumación.
+
+Inmóvil detrás de la reja, y penetrando la niebla con su mirada
+ardiente, vio abrir la fosa y extraer el cuerpo del fenian:--y solamente
+cuando aquellos dos hombres se alejaron en fin con su fúnebre fardo, fue
+cuando Betzy salió de su inmovilidad, y se dirigió lentamente hacia su
+triste habitación de Adam street.
+
+Pero no pudo dormir en toda la noche, y esperó el día con impaciencia.
+
+Apenas apuntó el alba, Betzy abandonó su buhardilla, se dirigió hacia el
+templo protestante, y entró en el cementerio.
+
+Los alrededores estaban desiertos aún.
+
+Betzy iba vestida de negro, y cualquiera que la hubiese visto allí a
+aquella hora, hubiera podido creer que iba a rezar sobre la tumba de
+alguna persona amada.
+
+Y sin embargo, no era este el motivo que conducía a la Escocesa al
+cementerio.
+
+Betzy quería ver a la luz del día aquella tumba que no encerraba ya
+ningún cadáver.
+
+Siguió pues la huella de los pasos que los dos fenians habían dejado
+sobre la yerba, bastante alta en aquel sitio; y, llegando a la
+sepultura, que cubría una losa dominada por una cruz de hierro, se
+arrodilló cerca de ella.
+
+Después, echando a su rededor una rápida y furtiva mirada, se aseguro de
+que estaba sola y de que nadie podía verla.
+
+Entonces tanteó la losa que cubría la sepultura, y reconoció que podía
+levantarse fácilmente.
+
+--No vendrán a buscarlos aquí, murmuró.
+
+Betzy, al decir esto, hacía alusión al manuscrito de lord William, y a
+la declaración del teniente Percy.
+
+* * *
+
+Las últimas páginas del manuscrito estaban escritas por una mano
+diferente.
+
+Lord William, con ayuda de los datos que le suministrara Tom en los
+últimos tiempos, había relatado detalladamente su historia; y después de
+su entrevista con Betzy, había añadido la relación de los sucesos que
+habían tenido lugar después de su encarcelamiento en Bedlam.
+
+Pero luego que tuvo el diario en su posesión, Betzy lo había completado,
+escribiendo en él los acontecimientos posteriores.
+
+Aquí se detenía el _Diario de un loco de Bedlam_.
+
+La declaración del teniente Percy y de sus cómplices, se hallaba unida
+al legajo del manuscrito.
+
+Concluida la lectura, Vanda y Marmouset se consultaron con la mirada.
+
+--¿Y bien? dijo Vanda.
+
+--No sabemos mucho más, pero sabemos bastante, repuso Marmouset.
+
+--Tom ha muerto..... Betzy, muerta también.....
+
+--Sí, pero lord William vive y su familia igualmente.
+
+El abate Samuel no había dicho hasta entonces una palabra.
+
+--Lo que el manuscrito no completa, dijo, vais a saberlo de mi boca.
+
+--¡Ah! exclamó Marmouset volviéndose hacia el abate.
+
+--Hará como cosa de seis meses que Betzy ocultó esos papeles en la tumba
+vacía donde los habéis encontrado. La existencia miserable de esa
+desgraciada durante esos seis meses, los últimos ¡ay! de su vida, es la
+que os voy a referir en breves palabras.
+
+--Decid, decid, exclamó Vanda.
+
+Y así ella, como Marmouset y Shoking se agruparon alrededor del abate
+Samuel.
+
+Este prosiguió diciendo:
+
+--Betzy había vivido cuidadosamente oculta todo el tiempo que conservó
+esos papeles en su poder.
+
+La buscaban por todo Londres para volver a encerrarla en Bedlam, y si
+ella había vuelto a su miserable habitación de Adam street, era
+precisamente para desorientar a sus perseguidores que no podían suponer,
+ni aun remotamente, que se hubiera vuelto tranquilamente a su casa.
+
+Durante tres meses la buscaron por todas partes, excepto en Adam street
+donde se ocultaba.
+
+Betzy no salía más que de noche.
+
+A una hora avanzada recorría los diferentes barrios de Londres, y se
+hacía prender bajo un nombre supuesto, por delito de embriaguez.
+
+Así lograba pasar las noches en los diversos puestos de policía, y al
+obrar de este modo, tenía un objeto que perseguía con singular
+constancia.
+
+Esperaba encontrar en alguna de estas ocasiones a un criminal
+cualquiera, destinado a ser conducido a Newgate al día siguiente, y al
+que pudiera encargar la delicada comisión de hacer saber a su
+marido,--cuya causa seguía lentamente su curso,--que ella tenía en su
+poder los papeles.
+
+Así fue como encontró al Hombre gris.
+
+Desde el momento en que ese hombre extraordinario se encargó de
+comunicar con Tom, Betzy se quedó más tranquila.
+
+Tom quedaba advertido y ¿quién sabe si no lograría escaparse?
+
+--¡Ay! interrumpió Vanda, el infeliz ha sido ahorcado.
+
+--Sí, dijo el abate Samuel, pero vosotros continuaréis su empresa.
+
+--Esa empresa es difícil, observó Vanda.
+
+--No por cierto, repuso Marmouset, ¿no tenemos la declaración del
+teniente Percy y las de sus cómplices?
+
+--Sí, dijo Vanda, pero.....
+
+--¿No tenemos también todo el dinero necesario para seguir el pleito?
+
+--¡Ya lo creo! dijo Shoking, y en la libre Inglaterra se hace con dinero
+todo lo que se quiere.
+
+--Pero ante todo, repuso el abate Samuel, sería necesario poner a lord
+William en libertad.
+
+--Y es bien difícil, dijo Vanda.
+
+--Difícil, lo concedo, pero no imposible, replicó Marmouset. Mañana iré
+a ver al sucesor de Mr. Simouns, y, como dice Shoking, con el dinero se
+pueden hacer muchas cosas.
+
+--Aun cuando haya que luchar con la Sociedad de Misiones evangélicas,
+añadió el abate Samuel.
+
+Aquí llegaban de su conversación, cuando una claridad blanquecina
+penetró en la miserable buharda, y el primer rayo de la luz del día vino
+a iluminar el pálido rostro de la muerta.....
+
+Vanda y el abate Samuel se pusieron de rodillas, y recitaron el oficio
+de difuntos.
+
+FIN DEL DIARIO DE UN LOCO DE BEDLAM.
+
+París.--Tip. de GARNIER Hermanos (Cl.) 41.4.89.
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of La cuerda del ahorcado, by
+Pierre Alexis Ponson du Terrail
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA CUERDA DEL AHORCADO ***
+
+***** This file should be named 27695-8.txt or 27695-8.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
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+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at http://www.pgdp.net
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
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+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
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+*** START: FULL LICENSE ***
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+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
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+
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+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
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+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
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+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
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+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
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