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| author | Roger Frank <rfrank@pglaf.org> | 2025-10-15 02:25:38 -0700 |
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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Viajes por España + +Author: Pedro Antonio de Alarcón + +Release Date: August 14, 2008 [EBook #26314] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJES POR ESPAÑA *** + + + + +Produced by Chuck Greif, Michigan State University and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the University of Michigan Libraries.) + + + + + + + + + +[Nota del transcriptor: la ortografía del original no ha sido +actualizada.] + + + + +VIAJES + +POR + +ESPAÑA + +DE + +D. PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN + +DE LA REAL ACADEMIA ESPAÑOLA + +VISITA AL MONASTERIO DE YUSTE, DOS DÍAS EN SALAMANCA.--LA GRANADINA.--DE +MADRID A SANTANDER. PRIMER VIAJE A TOLEDO.--EL ECLIPSE DE SOL DE 1860. +CUADRO GENERAL DE VIAJES. + +TERCERA EDICIÓN + +MADRID + +EST. TIPOGRÁFICO «SUCESORES DE RIVADENEYRA», + +_Paseo de San Vicente, núm. 20_ + +1907 + +_Es propiedad del Autor.--Quedan hechos los depósitos que marca la +Ley._ + + + + +ÍNDICE + +DEDICATORIA.--_Al Sr. D. Mariano Vázquez_ + +Una visita al Monasterio de Yuste + +Dos días en Salamanca + +La Granadina + +De Madrid á Santander + +Mi primer viaje á Toledo + +El eclipse de sol de 1860 + +Cuadro general de mis viajes por España + + + + +AL SEÑOR D. MARIANO VÁZQUEZ, + +MAESTRO DE MÚSICA, INDIVIDUO DE NÚMERO DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS +ARTES, COMENDADOR DE LA REAL Y DISTINGUIDA ORDEN DE CARLOS III, Y DE +NÚMERO DE LA DE ISABEL LA CATÓLICA. + + +_Mi muy querido Mariano: Juntos hemos hecho, no sólo algunos de los +viajes que menciono en la presente obra, como el de_ Madrid á Toledo _y +el de_ El Escorial á Ávila, _sino también el muy más importante_ de la +adolescencia hasta la vejez, _pasando por los desiertos de la +ambición_..... + +_Saliste tú de aquella metódica y bendita casa de la calle de Recogidas +de Granada, en donde, puedo decir que sin maestro, aprendiste á +interpretar las sublimes creaciones del Haydn español, ó sea del maestro +Palacios, del colosal Beethoven, del profundo Weber, del apasionado +Schubert y de otros grandes compositores casi desconocidos entonces en +nuestra Península; y salí yo de mi seminario eclesiástico de Guadix +(fundado sobre las ruinas de un palacio moro), llevando en pugna dentro +de mi agitado cerebro á Santo Tomás y á Rousseau, á Job y á lord Byron, +á Fr. Luis de León y á Balzac, á Savonarola y á Aben-Humeya....._ + +_Nuestro encuentro, hoy mismo hace_ treinta años, _fué en la +Alhambra..... Allí estaban ya reunidos, soñando también con la gloria, +los demás que de cerca ó de lejos habían de acompañarnos en la +peregrinación.--Fernández Jiménez, Moreno Nieto, Castro y Serrano, +Manuel del Palacio, tu pobre hermano Pepe, Antonio de la Cruz, Salvador +de Salvador, Pérez Cossío, Soler, Pepe Luque, Moreno González, Pineda_, +e tanti altri, _hoy ya viejos ó muertos, levantaron el vuelo con +nosotros ó como nosotros, desde aquella deliciosa mansión, en que +habíamos formado la célebre sociedad de_ La Cuerda, _hasta las ingratas +orillas del Manzanares, donde algunos seguimos viviendo juntos dos años +más, bajo la denominación de_ Colonia Granadina..... _¡Calle del Mesón +de Paredes! ¡calle de los Caños! ¡fonda del Carmen, que ya no existes! +¡ventorrillos, ventas y posadas, en que tan pobre y alegremente +pernoctamos durante nuestras primeras etapas por el mundo de las Letras, +de las Artes, de las Ciencias ó de la Política!..... ¿Quién os dijera +que muchos de aquellos locos mozuelos que tan dificultosamente pagaban +el gasto diario y tan alborotada traían la vecindad, habían de +convertirse en estas graves personas que hoy se complacen en recordar, +como inverosímiles leyendas, ó cual si refiriesen travesuras de sus +propios hijos, aquellas graciosas cuanto inocentes calaveradas, no +reñidas con el más asiduo y heroico trabajo? + +En Dios y mi ánima te juro, reduciéndome á hablar de ti, Mariano mío, +que cuando, hace poco tiempo, te veía dirigir con universal aplauso la +orquesta del teatro Real, de donde mengua es de España que estés alejado +y donde no has sido sustituído ni lo serás nunca; cuando escuchaba á +insignes artistas nacionales y extranjeros ensalzar tu nombre sobre el +de todos los que habían ocupado aquel verdadero trono de la Música, me +regocijaba tu gloria cual si fuera mía, ó por lo menos, de toda la_ +Colonia Granadina, _de_ 1854 _á_ 1856, _y que igual placer y ufanía +siento cada vez que asisto á los grandes triunfos que sigues alcanzando +como Director de la sabia_ Sociedad de Conciertos, _admiración de +propios y extraños_..... + +_Todas estas cosas, que nunca te he dicho privadamente, tenía ganas de +decirte en público, y por eso y para eso te dedico ese libro, en que +varias veces te nombro y en que figuras como actor y parte.--Mucho +lamento no haber podido escribir en él nuestras visitas á_ Toledo _y á_ +Ávila _tan extensamente como algunas otras de mis expediciones +artísticas ó poéticas; pero tú suplirás con tu buena memoria lo que yo +omita al hacer mención de aquéllas, y volverás á reirte homéricamente al +recordar al_ Tío Tereso _de Toledo y al_ cicerone _que sólo tenía empeño +en que viéramos la_ campana gorda _de la Catedral, ó bien cuando te +representes en la imaginación aquella mañana deleitosísima en que, con +tu hermano Paco, salimos á esperar á los arrieros que llevan de_ El +Barco de Ávila _á la estación de_ Ávila _la rica uva que tanto se estima +en Madrid, y nos comimos no sé cuántas libras por cabeza, al otro lado +de la ciudad, recostados en una romancesca muralla de color de naranja +marchita, dando cara á un paisaje verde y pedregoso, más activos y +descuidados que á la presente, y con mucho, muchísimo menos luto en el +alma....._ + +_Adiós, Mariano. Recibe con indulgencia este libro, y recibe también un +abrazo fraternal de tu paisano, amigo y compañero de viaje,_ + +PEDRO. + +Madrid, 18 de Enero de 1883. + + + + +UNA VISITA AL MONASTERIO DE YUSTE + +I + + +Si sois algo jinete (condición _sine qua non_); si contáis además con +cuatro días y treinta duros de sobra, y tenéis, por último, en +_Navalmoral de la Mata_ algún conocido que os proporcione caballo y guía +podéis hacer facilísimamente un viaje de primer orden--que os ofrecerá +reunidos los múltiples goces de una exploración geográfico-pintoresca, +el grave interés de una excursión historial y artística, y la religiosa +complacencia de aquellas romerías verdaderamente _patrióticas_ que, como +todo deber cumplido, ufanan y alegran el alma de los que todavía +respetan algo sobre la tierra.....--Podéis, en suma, visitar el +_Monasterio de Yuste_. + +Para ello..... (suponemos que estáis en Madrid) empezaréis por tomar un +billete, de berlina ó de interior, hasta _Navalmoral de la Mata_, en la +«Diligencia de Cáceres»[1],--que sale diariamente de la calle del Correo +de ésta que fué corte, á las siete y media de la tarde. + +La carretera es buena por lo general, y en ningún paraje peligrosa. +Pasaréis sucesivamente por la _Dehesa de los Carabancheles_, donde los +Artilleros _tenían_ establecida su muy notable _Escuela práctica_;--por +las _Ventas de Alcorcón_ y por _Alcorcón_ mismo, que es como si +dijéramos por el Sèvres de los actuales madrileños;--por _Móstoles_, +donde os acordaréis de su órgano y de su célebre Alcalde del año de +1808;--por _Navalcarnero_, uno de los principales lagares que surten de +peleón á Madrid;--por _Valmojado_, que nada tiene de mojado ni de valle, +pues ocupa un terreno muy alto y arcilloso;--por _Santa Cruz del +Retamar_, abundante en fiebres intermitentes y en carbones;--por +_Maqueda_, todavía monumental hoy, cuanto poderosa en la antigüedad +romana y en tiempos de nuestra doña Berenguela,--y, en fin, por _Santa +Olalla_, patria del historiador Alvar Gómez de Castro y del predicador +Cristóbal Fonseca, ambos insignes varones y literatos;--con lo cual, al +amanecer (dado que viajéis, como os lo aconsejamos, en primavera ó en +otoño), os encontraréis en _Talavera de la Reina_, confirmada (supongo) +recientemente con el nombre de _Talavera de la República federal_. + +Dicho se está que en todo este trayecto no habéis visto casi nada, á +causa de la obscuridad de la noche y de haber ido proveyéndoos de +_sueño_, ó bien de _dormición_ ó _dormimiento_ (como se decía antaño, +para evitar confusiones entre la gana y el acto de dormir), y en ello +habréis hecho perfectamente, pues no os esperan grandes _hôteles_, que +digamos, en toda vuestra romería;--pero al llegar á _Talavera_, donde se +detiene el coche una hora y se toma chocolate, despertaréis sin duda +alguna, y podréis ver al paso muchas y muy buenas cosas..... + +Por ahorraros gastos, no presuponemos que caéis en la tentación de pasar +todo un día en aquella ilustre villa, cuna del ínclito Padre Mariana; +rica de monumentos arquitectónicos; emporio de los opimos frutos y +frutas de todo el país que vais á recorrer; renombrada por sus barros +cocidos, que os indemnizan del bochorno cerámico que pasasteis en +Alcorcón, y vecina del memorable campo de batalla en que españoles é +ingleses dimos tan buena cuenta de José Napoleón, de Sebastiani, de +Víctor y de otros generales del Imperio, con más de 50.000 soldados +vencedores de Europa.....--En otro caso vierais allí, además de las +murallas, y la catedral, y los conventos, y los palacios, los +celebérrimos jardines y alamedas que forman un paseo público á la orilla +del noble _Tajo_.....--Pero ¡nada! vosotros vais á _Yuste_ +exclusivamente, y no podéis deteneros en parte alguna..... + +Montaréis, pues, de nuevo en la Diligencia, y, dejando á la izquierda el +gran río y viendo siempre á la derecha la cadena del Guadarrama (que, +con el nombre de Sierra de Gredos y otros, se extiende hasta Portugal), +continuaréis vuestro camino y cruzaréis por delante de la imponente +villa de _Oropesa_, de aspecto feudal, coronada por su viejo castillo y +presidida por el magnífico palacio de los antiguos Condes de Oropesa, +hoy Duques de Frías.....--Como sabéis á dónde vais, no dejaréis +seguramente de saludar agradecidos aquella villa, ni de pensar con +reverencia en los mencionados Condes, cuyos recuerdos habéis de +encontrar íntimamente ligados con los _del Monasterio de Yuste_; y, +cumplida esta obligación, pasaréis por la _Calzada de Oropesa_, último +pueblo de la provincia de Toledo; entraréis poco después en Extremadura, +y, en fin, á eso de las doce del día os hallaréis en _Navalmoral de la +Mata_. + +En aquella importante villa, perteneciente ya á la provincia de Cáceres, +cabeza de partido judicial y distante de Madrid 172 kilómetros, es +donde os esperan el caballo y el guía. Dejaréis, por tanto, seguir á la +Diligencia su rumbo al Sudoeste, y vosotros tomaréis el sendero que +preferían siempre los Condes de Oropesa para dirigirse á _Yuste_ desde +su mencionada villa señorial, ora cuando el famoso Garci-Álvarez iba, á +principios del siglo XV, á proteger la fundación del Monasterio, ora +cuando un descendiente suyo acudía, ciento cincuenta años después, á +visitar á Carlos V ó á asistir á sus exequias.--Es decir, que os +encaminaréis al lugarcillo de _Talayuela_ (12 kilómetros); pasaréis por +la _barca_ del mismo nombre el caudaloso _Tiétar_, tan desprovisto de +puentes; entraréis en la célebre _Vera de Plasencia_, y, por _Robledillo +de la Vera_, iréis á hacer noche á _Jarandilla_. + +De este modo, habiendo andado unas diez y siete horas en coche y cosa de +seis leguas á caballo, os hallaréis, á las veinticuatro horas de haber +salido de Madrid, á legua y media de _Yuste_, en una villa importante +(_Jarandilla_ es cabeza de otro partido judicial), perteneciente también +á los Estados de Oropesa ó Frías, cuyo palacio ó casa solariega albergó +algunos meses al nieto de los Reyes Católicos mientras acababan de +disponerle sus habitaciones en el convento. + +Nosotros os dejamos ahora allí--donde creemos no os falte la necesaria +industria para buscar la posada, cenar, acostaros y trasladaros á la +mañana siguiente, muy tempranito, al lugar de _Quacos_, distante de +_Yuste_ un cuarto de legua, y donde vive el administrador del Sr. +Marqués de Miravel, actual dueño del Monasterio (administrador que es +muy amable y que os acompañará en vuestra visita, ú os proporcionará los +medios de que lo veáis todo á vuestro sabor); nosotros os dejamos en +_Jarandilla_, repetimos, y, retrocediendo á las orillas del _Tiétar_, +vamos á exponeros cómo y por donde llevamos á cabo, por nuestra parte, +hace poco tiempo, y arrancando de otro lugar, esta misma excursión al +célebre retiro del que fué dueño del mundo. + +* * * + +Cinco kilómetros más abajo de _Talayuela_, ó sea de su _barca_, hay una +hermosa finca, denominada el _Baldío_, situada en majestuosa, pero muy +alegre soledad. + +El _Baldío_ forma una especie de anfiteatro sobre el _Tiétar_, que es su +límite al Norte. En medio de este anfiteatro se eleva el caserío, +teniendo al Sur un soberbio pinar y á los lados extensos bosques de +robles ó de encinas. Por las ventanas de todas sus habitaciones, que dan +al septentrión, se descubre: primero, una faja de vega, de un kilómetro +de ancho, que va á morir en el río; luego el mismo río, orlado de +pomposas arboledas, y, á su otra margen, un segundo anfiteatro, que es +la _Vera de Plasencia_, y que termina en las perpetuas nieves de las +Sierras de Jaranda y de Gredos. + +Las ventanas del _Baldío_ dan, pues, frente al _Monasterio de Yuste_, +escondido en una leve ondulación de la falda meridional de la _Sierra de +Jaranda_, pero cuya situación y cercanías se divisan perfectamente.--Es +decir, que el _Baldío_ y _Yuste_ tienen un mismo horizonte y están +incluídos en la misma cuenca general del terreno, por cuyo fondo corre +mansamente el _Tiétar_, navegable en aquella región, y tan grandioso y +opulento como el propio _Tajo_, á quien poco después rinde vasallaje. + +Tres leguas escasas (dos á vuelo de pájaro) dista _Yuste_ del _Baldío_, +y nosotros, que residíamos accidentalmente en este último paraje, +llevábamos muchos días de contemplar á todas horas aquel otro solitario +lugar, encerrado entre una gran sierra y un gran río, sin más +comunicación con el mundo que unas poco frecuentadas veredas, y donde +había pasado los últimos dos años de su vida aquel que llenó el universo +con su nombre y sus hazañas, y cuyos dominios no dejaba nunca de +alumbrar el sol. + +Un porfiado temporal había ido retrasando la visita que desde que +llegamos al _Baldío_ nos propusimos hacer á _Yuste_, hasta que al fin +serenóse el tiempo, y el día 3 de Mayo (del presente año de 1873) +montamos á caballo; pasamos el _Tiétar_ por otra _barca_, propiedad de +nuestro amable y querido huésped, penetramos en la _Vera de Plasencia_, +y nos dirigimos al insigne Monasterio por el camino de _Jaraiz_. + +Ninguna estación más á propósito para apreciar y admirar todos los +encantos de la famosísima _Vera_, país de la fertilidad y de la +incomunicación; especie de Alpujarra chica, en que el río hace las veces +del mar, y Sierra de Jaranda y Sierra de Gredos suplen por la colosal +Sierra Nevada. + +La primavera estaba en todo su esplendor.--Primero caminamos por +magníficas dehesas, sobre una llanísima alfombra de verdura y bajo un +dosel de magníficos robles, encinas, fresnos, sauces y almeces, á través +de cuyos severos troncos penetraba horizontalmente el alegre sol de la +mañana. Después salimos á un monte cubierto de jarales floridos, cuyas +blancas flores eran tantas, que parecía que el monte estaba nevado. +Luego pasamos el hondo _río Jaranda_, por el tosco, sabio y gracioso +_Puente de la Calva_, y principiamos la ascensión á _Jaraiz_, risueña y +populosa villa, por cuyos arrabales desfilamos á eso de las ocho. + +Estábamos á una legua de _Yuste_. Esta legua recorre un país abrupto, +selvático, atroz; pero pintoresco á sumo grado. Hay sobre todo un +paraje, llamado la _Garganta de Pelochate_, que es digno de los honores +del pincel y de la fotografía. Allí se despeña rapidísimo un espumoso +río por planos inclinados de formidables rocas, sobre las cuales se +eleva á extraordinaria altura cierto viejo y gastado puente de tablas, +atravesando el cual no puede uno menos de encomendar el alma á Dios. Las +orillas de esta semicatarata son de una rudeza y amenidad imponderables, +así como es muy celebrada, y ciertamente fresquísima y muy delgada y +gustosa, el agua de la gran fuente que de una peña brota al otro lado de +aquel abismo. + +Pasada la _Garganta de Pelochate_, podíamos escoger dos senderos para +llegar á _Yuste_: el uno va por _Quacos_, lugarcillo de 300 vecinos, +que, como hemos apuntado, dista un cuarto de legua del Monasterio; el +otro..... no existe verdaderamente, sino que lo abre cada viajero por +donde mejor se le antoja, caminando á campo travieso..... + +Nosotros escogimos este último, á pesar de todos sus +inconvenientes.--Una aversión invencible, una profunda repugnancia, una +antipatía que rayaba más en fastidio que en odio, nos hacía evitar el +paso por _Quacos_. + +Y era que recordábamos haber leído que los habitantes de este lugar se +complacieron en desobedecer, humillar y contradecir á Carlos V durante +su permanencia en _Yuste_, llegando al extremo de apoderarse de sus +amadas vacas suizas, porque casualmente se habían metido á pastar en +término del pueblo, y de interceptar y repartirse las truchas que iban +destinadas á la mesa del Emperador. Hay quien añade que un día +apedrearon á _D. Juan de Austria_ (entonces niño), porque lo hallaron +cogiendo cerezas en un árbol perteneciente al lugarejo.... + +Pero ¿qué más? ¡Aun hoy mismo, los hijos de _Quacos_, según nuestras +noticias, se enorgullecen y ufanan de que sus mayores amargasen los +últimos días del César, por lo que siguen tradicionalmente la costumbre +de escarnecer el entusiasmo y devoción histórica que inspiran las ruinas +de _Yuste_!.... + +Alguien extrañará que Carlos V no declarase la guerra á los habitantes +de _Quacos_, pidiendo á su hijo Felipe II veinte arcabuceros que les +ajustasen las cuentas.... Pero ¡ah! el vencedor de Europa no había ido +al convento en busca de guerra, sino de paz, y, por otra parte, si +hubiese castigado á aquellos insolentes, el desacato y desamor de éstos +se habrían hecho públicos y dado margen á mil comentarios en toda +Europa.--Los pequeños lo calculan muy bien todo cuando se atreven á +insultar la misma grandeza á cuyos pies solían arrastrarse +miserablemente.....--El Emperador se hizo, pues, el desentendido, y +devoró en silencio, como una penitencia, aquellas mortificaciones de su +orgullo. + +Conque decía que nosotros anduvimos á campo travieso la última media +legua que nos separaba de _Yuste_. Pronto nos sirvió de guía el propio +_Convento_, que vimos aparecer allá á lo lejos, al pie de una árida +ladera de _Sierra de Jaranda_, que lo defiende de los vientos del +Norte.--Por la parte del Sur lo resguarda también de las miradas del +mundo cierta suave colina, que forma con la dicha sierra una especie de +vallecejo ó cañada, cuya máxima longitud descubríamos nosotros sin +dificultad, por ir entonces marchando de Poniente á Levante. + +El aspecto del _Monasterio_, á aquella distancia, realizaba +completamente el poético ideal que nos habíamos formado de él desde +niños, y que hace veinte años nos sugirió algunas páginas tituladas: +_Dos retratos_[2].--Cercado de robles y sombreado más intensamente á la +parte del Sur por una verde cortina de corpulentos, piramidales olmos, +aquel antiguo refugio de los desengañados de la tierra parecía como un +oasis en medio del desierto, como una isla en un océano tormentoso. Tan +rica vegetación, tanta lujosa verdura, tan abrigada soledad y las +austeras líneas de la Santa Casa que destacaba su mole, de un color gris +de hoja seca, sobre la obscuridad del ramaje, contrastaban dulcemente +con el áspero y desordenado panorama que se veía en torno, con los +esquivos montes, con las bruscas quebradas, con los rudos matorrales, +con la misma pedregosa tierra que cruzábamos. + +Finalmente, salimos al camino que vosotros tendríais que seguir para +llegar á _Yuste_, esto es, al que desde el pobre _Quacos_ sube al +_Monasterio_..... + +Ó, por mejor decir, nosotros ya estábamos casi en el _Monasterio_ +mismo.... + +* * * + +Una enorme cruz de piedra y una alta cerca ó tapia de cenicientos +peñones nos decía que allí principiaba la sagrada jurisdicción de +_Yuste_. + +Por aquel escabroso camino, en que sólo nos restaba que andar algunos +pasos, llegó Carlos V á su final retiro el día 3 de Febrero de 1557, y +por el propio sendero pasó su cadáver, después de haber yacido allí +algunos años, para ir á continuar su sueño eterno en el panteón de El +Escorial.--Ya veremos más adelante cómo este sueño ha sido también +turbado recientemente en el imperial sarcófago de San Lorenzo, y cómo +nosotros llegamos, por nuestra parte, á profanar asimismo con la mirada, +en pública y sacrílega exhibición, la momia del invicto César. + +Detengámonos ahora á contemplar un inmenso _Escudo_ de piedra que adorna +la alta cerca de que hablamos antes.--Él resume y compendia todo lo que +hemos de ver y de pensar dentro de Yuste. + +Aquel _Escudo_, abrigado por las poderosas alas del águila de dos +cabezas y encerrado entre las dos columnas de Hércules, con la leyenda +de _Plus ultra_, comprende en sus cuarteles las armas de todos los +Estados del augusto Monje.--De estas armas resulta que el hombre que fué +allí á abreviar voluntariamente su vida y á anticipar su muerte, acababa +de ser en el mundo[3]: «Emperador de los romanos, Rey de Alemania, de +Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de +Hungría, de Dalmacia, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de +Galicia, de Sevilla, de Mallorca, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de +Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las +islas de Canaria, de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar Océano; +Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante, de Loteringia, de +Corincia, de Carmola, de Luzaburque, de Luzemburque, de Gueldres, de +Athenas y Neopatria; Conde de Brisna, de Flandes, del Tirol, de +Abspurque, de Artoes y de Borgoña; Palatino de Nao, de Holanda, de +Zelanda, de Ferut, de Fribuque, de Amuque, de Rosellón, de Aufania; +Lantzgrave de Alsacia; Marqués de Borgoña y del Sacro Romano Imperio, de +Oristán y de Gociano; Príncipe de Cataluña y de Suevia; Señor de Frisa, +y de la Marca, y de Labomo, de Puerta; Señor de Vizcaya, de Molina, de +Salinas, de Tripol, etc.» + +Encima del _Escudo_ hay un _Medallón_ con un busto de San Jerónimo en +alto relieve. + +Debajo del _Escudo_ se lee esta _Inscripción_, casi borrada por la +acción del tiempo sobre la mala calidad de la piedra: + +«_En esta santa casa de San Jerónimo se retiró á acabar su vida el que +toda la gastó en defensa de la Fe y conservación de la Justicia, Carlos +V, Emperador, Rey de las Españas, cristianísimo, invictísimo. Murió á 21 +de Septiembre de 1558._» + +Acerca de esta misma vida, _gastada toda_ efectivamente en una perpetua +campaña, ocúrrenos copiar aquí algunas palabras del discurso en que +Carlos V abdicó en su hijo los Estados de Flandes, pocos meses antes de +retirarse á Yuste. + +«Nueve veces (dijo, á fin de justificar ante su corte el cansancio y los +achaques en que fundaba su determinación), nueve veces fuí á Alemania la +Alta, seis he pasado en España, siete en Italia, diez he venido aquí, á +Flandes, cuatro, en tiempo de paz y guerra, he entrado en Francia, dos +en Inglaterra, otras dos fuí contra África, las cuales todas son +cuarenta, sin otros caminos de menos cuenta que por visitar mis tierras +tengo hechos. Y para esto he navegado ocho veces el mar Mediterráneo y +tres el Océano de España, y agora será la cuarta que volveré á pasarle +para sepultarme.....» + +Pero nosotros no escribimos la historia de Carlos V, sino en todo caso +la de _Yuste_. Bueno será, pues, que antes de penetrar en el Monasterio +digamos todo lo que se sabe acerca de su fundación y rápido desarrollo +hasta el momento en que representó tan importante papel en el mundo, así +como respecto de su lamentable ruina. + + +II + +El breve bosquejo que vamos á hacer de la historia del Monasterio de +Yuste desde su fundación hasta los tiempos presentes, no supone de +nuestra parte prolijas investigaciones ni detenidos estudios. Significa +tan sólo que, cuando visitamos aquellas venerables ruinas, tuvimos la +fortuna de que el celoso empleado que las custodia nos enseñase y nos +permitiese extractar rápidamente un preciosísimo _infolio_ manuscrito +que guarda allí como oro en paño el Sr. Marqués de Miravel, actual +propietario de aquellos que llegaron á ser _bienes nacionales_. + +Dicho manuscrito, que constituye un abultado tomo, pudiera llamarse la +_Crónica del Convento_, y fué redactado por uno de los últimos +religiosos que habitaron aquella soledad--por el P. _Fr. Luis de Santa +María_,--quien se valió para ello del Libro de Fundación del Monasterio, +de las Actas de profesión de sus individuos y de las Escrituras y +Cuentas referentes á los pingües bienes que llegó á poseer la Comunidad. + +Con este libro, y con las muchas noticias y apuntes que nos ha +suministrado una persona muy estudiosa y versada en todo lo concerniente +á la _Vera de Plasencia_--el Sr. D. Félix Montero Moralejo--hemos tenido +lo bastante para aprender en pocas horas cuanto puede saberse acerca de +_Yuste_; como vosotros, lectores, podréis aprenderlo también en un +momento, si nos prestáis vuestra benévola atención. + +* * * + +«En el año de 1402, sobre una de las colinas que se elevan al Norte del +actual convento, alzábase una pequeña ermita, llamada del _Salvador_, á +la cual iban anualmente, en alegre y devota romería, los pueblos +comarcanos. Cerca de aquel modesto santuario había un rico manantial, +conocido por la _Fuente-Santa_, nombre que debió á la catástrofe +ocurrida á catorce Obispos que, refugiados en la dicha ermita cuando la +invasión de los árabes, fueron descubiertos por éstos y degollados +bárbaramente sobre el cristalino manantial, rojo luego con la sangre de +aquellos ilustres mártires[4]. + +»Sin duda alguna, á la celebridad de este acontecimiento y á la +veneración en que los naturales de la _Vera_ tenían la _Ermita del +Salvador_, debióse que por entonces resolvieran trasladarse á ella y +establecerse allí dos santos anacoretas que moraban hacía tiempo en la +ermita de San Cristóbal de Palencia. + +»Ello es que en una hermosa tarde del mes de Junio de 1402 (la tradición +así lo refiere), _Pedro Brales_ ó _Brañes_ y _Domingo Castellanos_, con +tosco sayal y larga barba, precedidos de un jumento, portador de escasos +y pobres enseres, después de una jornada de siete leguas que dista la +ciudad de Plasencia, llegaban al obscurecer al escabroso y elevado sitio +que ocupaba la _Ermita del Salvador_, y, en ella instalados, +continuaron, como en la de San Cristóbal, su vida cenobítica y +penitente, á que se prestaba más y más aquel solitario sitio. + +»Sin embargo, la considerable altura á que éste se encontraba, en la +ladera misma de la sierra, y los augurios de algunas personas del +inmediato pueblo de _Quacos_, hicieron pronto temer á los ermitaños que +les fuera imposible habitar la _Ermita del Salvador_ en la estación de +las nieves y las aguas. Pero era tan majestuosa, por lo deleitable y +absoluta, la soledad en que allí vivían, que de manera alguna quisieron +abandonarla por completo, y á fin de evitar el peligro de helarse que +podrían correr en las escarpadas rocas donde moraban, bajaron á +inspeccionar las faldas de aquella misma sierra en busca de un paraje lo +más próximo posible al _Salvador_, donde al abrigo de los elementos +pudiesen continuar su vida de penitencia. + +»Así llegaron á un escondido barranco, por en medio del cual corría el +cristalino arroyo llamado _Yuste_, á cuyas orillas crecían algunos +árboles, y donde toda la naturaleza se mostraba más benigna que en los +alrededores. Parecióles aquel punto muy á propósito para establecerse, +y, sentándose bajo un árbol á descansar de su largo reconocimiento, +proyectaban ya bajar á _Quacos_ al siguiente día á tratar de la +adquisición de aquel terreno, cuando apareció por allí un hombre, que se +les acercó afablemente y trabó conversación con ellos como si los +conociera de toda la vida. + +»Pronto supieron por sus explicaciones que era un vecino de _Quacos_, +llamado _Sancho Martín_, propietario de todo aquel barranco, y que +casualmente había subido aquella tarde á recorrerlo, cosa que no solía +hacer. Enteróse por su parte el recién llegado campesino del deseo de +ambos cenobitas, y en aquel mismo punto y hora hízoles donación del +pedazo de terreno que necesitaban, asaz inculto por cierto; donación que +se confirmó en 24 de Agosto de aquel mismo año de 1402, ante el +escribano Martín Fernández de Plasencia.--Por eso el modesto labrador +_Sancho Martín_ ocupa el primer lugar en la Crónica de Fr. Luis de Santa +María, entre los protectores del Monasterio de Yuste; lista en que más +adelante figuran potentados y monarcas. + +»Poco tiempo después se unieron á los dos citados cenobitas otros varios +hombres piadosos que deseaban también consagrarse á una vida retirada y +ascética, entre los cuales descollaron pronto _Juan_ (de Robledillo) y +_Andrés_ (de Plasencia), cuyos apellidos no dicen las crónicas, +designándolos únicamente con el de los pueblos en que nacieron, y todos +juntos dedicáronse á construir sus celdas en el terreno donado por +Sancho Martín, que es el que hoy ocupan la Panadería, la Casa del Obispo +y las Caballerizas. Aquellas celdas fueron al principio sumamente toscas +y reducidas, cual convenía al objeto de los fundadores, quienes no +dejaron de seguir cuidando también la _Ermita del Salvador_ y de orar en +ella diariamente. + +»Cinco años de reposo, oración y penitencia pasaron allí aquellos +solitarios; pero á fines de 1406 los oficiales de diezmos principiaron á +fijar su atención en los _Hermanos de la pobre vida_, nombre que habían +adoptado los anacoretas establecidos á la orilla del arroyo _Yuste_. +Negábanse éstos á pagar la contribución que se les exigía, fundándose en +la escasez de los productos de su huerta y artefactos, y, apremiados por +los oficiales, acudieron á D. Vicente Arias, Obispo de Plasencia, para +que los eximiese del diezmo. El Prelado denegó la solicitud, y ordenó +que pagasen incontinenti todo lo que se les exigía. + +»Atribulados cuanto sorprendidos los _Hermanos de la pobre vida_ con tan +acre é inesperada resolución, acordaron elevar al Papa Benedicto XIII +una súplica pidiéndole autorización para erigir una capilla á San Pablo, +primer ermitaño; y Juan de Robledillo y Andrés de Plasencia encargáronse +de llevar á Roma la solicitud. Llegaron al fin éstos á la Ciudad +Eterna, después de una larga y penosa marcha á pie y mendigando, y +arrojáronse á los pies de Su Santidad, quien, no sólo les concedió +cuanto pedían, sino que por una Bula les otorgó campanillas, campana, +cementerio y licencia para que celebrasen Misa en aquella soledad todos +los ermitaños que fuesen sacerdotes.--Esta concesión tuvo efecto en +1407. + +»Extraordinario fué el júbilo que experimentaron y con que fueron +recibidos en _Yuste_ los dos animosos comisionados, los cuales, dos días +después de su llegada, se presentaron con la Bula ante el Obispo de +Plasencia, á fin de que ordenase su ejecución. Pero el Prelado, +creyéndose herido en su dignidad, cuando sólo podía estarlo en su amor +propio, por aquel triunfo de los humildes cenobitas, negó temerariamente +su obediencia al mandato pontificio, y ordenó á cierto religioso llamado +fray Hernando que pasase á _Yuste_ y se incautase de _los bienes_ de los +ermitaños, despidiéndolos además de sus celdas.--Así lo verificó el +fraile, y los _Hermanos de la pobre vida_ bajaron á Quacos, en donde la +caridad pública les dió albergue y limosna. + +»No se desalentaron los cenobitas, ni eran hombres fáciles de vencer los +dos recién llegados de Roma.--Muy por el contrario: estos infatigables +varones, sin descansar de su larga y penosa peregrinación, +encamináronse á Tordesillas, residencia entonces del infante D. +Fernando, hermano del rey de Castilla D. Enrique III _el Doliente_, y le +expusieron sus agravios, pidiéndole protección contra el Obispo de +Plasencia. Favorable acogida alcanzaron los dos comisionados en el ánimo +de aquel ilustre Príncipe, quien comenzó, á fuer de prudente y +morigerado, por entregarles una carta para el mismo prelado Arias, en +que le suplicaba devolviese los bienes á los _Hermanos de la pobre vida_ +y les permitiera hacer uso de la concesión del Sumo Pontífice. Pero el +que había desobedecido al sucesor de San Pedro, no reparó tampoco en +desatender la respetuosa carta del hermano del Rey, y los dos religiosos +tornaron presto al lado del Infante con la noticia de que el Obispo no +había hecho caso alguno de su respetuosa cuanto respetable +recomendación. + +»Enojóse grandemente D. Fernando, y maravillado de aquella tenaz +rebeldía, al par que decidido á vencerla, entregó á los monjes una carta +para D. Lope de Mendoza, Arzobispo de Compostela, de quien era +sufragáneo el obispo Arias, encargándoles volviesen á darle cuenta de +cómo los había recibido y de las disposiciones que había tomado. +Partieron, pues, Juan de Robledillo y Andrés de Plasencia á Medina del +Campo, punto en que residía el Arzobispo, el cual, leído que hubo, con +tanta indignación como asombro, la carta de D. Fernando, ampliada con el +relato de los dos humildes ermitaños, albergó cariñosamente á éstos en +su propia posada, y cuando los vió repuestos de tan continuos viajes y +sinsabores, dióles dos cartas, una de ellas para el rebelado Obispo, en +que, bajo santa obediencia y pena de excomunión, le ordenaba cumplir lo +mandado por Su Santidad, y otra para _Garci-Álvarez de Toledo_, señor de +Oropesa, rogándole se encargase de la ejecución de lo preceptuado por el +Papa, á cuyo fin le autorizaba para que obligase al obispo Arias á +devolver sus bienes á los _Hermanos de la pobre vida_. + +»La fecha de estas dos cartas es de 10 de Junio de 1409. + +»Provistos de ellas, pasaron otra vez los dos religiosos á Tordesillas, +y se las mostraron al infante D. Fernando, el cual se complació mucho en +leerlas y les dió otra para el mismo Garci-Álvarez, recomendándole +vivamente el negocio que le había cometido el ilustre Arzobispo de +Compostela. + +»Veraneaba á la sazón en su palacio señorial de Jarandilla el poderoso +señor de Oropesa Garci-Álvarez, quien recibió á los dos cenobitas con +extraordinaria benevolencia, y enterado de los escritos de que eran +portadores, les manifestó que, siendo aquel día la festividad del +Nacimiento de San Juan Bautista, dejaba para el siguiente el pasar á +Yuste, á donde podían ellos marchar desde luego (Yuste dista de +Jarandilla poco más de una legua, como ya hemos indicado), á decir á sus +hermanos que se les haría cumplida justicia. Con esto, dirigiéronse +ambos comisionados á Quacos, donde residía el resto de la Comunidad, +caritativamente albergada por aquellos vecinos, entonces muy partidarios +de todo lo que hacía relación con el naciente Monasterio de Yuste; y, +llegado que hubieron Plasencia y Robledillo al puente situado á la +entrada del lugar, fueron recibidos por unos y otros con abrazos y +fraternal regocijo; con lo que, siendo la hora de vísperas, +trasladáronse todos á la iglesia á dar gracias al Señor por la victoria +que les había concedido. + +»En la mañana del siguiente día, 25 de Junio, cuando apenas alboreaba, +el señor de Oropesa y un su amigo de Trujillo, que veraneaba con él en +Jarandilla, y cuyo nombre omiten las crónicas, caballeros en briosos +corceles y seguidos de brillante comitiva, pasaron por Quacos con +dirección á Yuste. El concejo y vecinos de aquel lugar, y, por supuesto, +todos los despojados anacoretas, siguieron á pie al esclarecido magnate, +entre grandes aclamaciones, y de este modo llegaron al Monasterio, donde +permanecía Fr. Hernando como administrador ó encargado del Obispo de +Plasencia. + +»Aquel religioso intentó al principio eludir el cumplimiento de las +órdenes que llevaba Garci-Álvarez; pero éste mostró tal energía y asustó +de tal manera al _fraile intruso_ (así le llama el libro del convento), +que Fr. Hernando acabó por hacer entrega de todos los bienes de Yuste á +los _Hermanos de la pobre vida_, á quienes donaron por su parte gruesas +sumas el de Oropesa y el caballero trujillano, ofreciéndoles al +despedirse constante protección para cuanto se les ocurriese en lo +sucesivo. + +»Pero de aquí en adelante todo fué ya favorable á la santa empresa de +aquellos animosos solitarios. Desde luego pusiéronse bajo la vocación de +San Jerónimo y protección de fray Velasco, prior de los Jerónimos de +Guisando, hasta que en 1414 los vemos acudir á Guadalupe, asiento del +Capítulo general de la Orden, solicitando ingresar en ella y ser +reconocidos como verdadera comunidad. Algunas objeciones les opusieron +los padres graves de Guadalupe, alegando que los _Hermanos de la pobre +vida_ carecían de las _fincas_ ó _elementos necesarios_ para sostener +con decoro la elevada Orden Jerónima; pero Juan de Robledillo y Andrés +de Plasencia acudieron á su protector Garci-Álvarez, que por entonces +residía en Oropesa, el cual montó en seguida á caballo y se presentó +ante el Capítulo de Guadalupe, haciendo suya la solicitud de los +anacoretas de Yuste. Reprodujeron los Jerónimos las razones de su +anterior negativa, y oídas por el señor de Oropesa, exclamó sin vacilar: +«_Pues bien: hoy por mí, mañana por mis descendientes, me obligo á +cubrir todas las necesidades del Monasterio de Yuste_.» + +»Ante esta arrogante y caballeresca donación, tan propia del sujeto que +la hacía, el Capítulo declaró Jerónimos á los _Hermanos de la pobre +vida_, quedando así fundado definitivamente el convento que había de ser +orgullo de la Orden.--Su primer Prior fué Fr. Francisco de Madrid, +ignorándose las razones por qué no recayó este cargo ni en Robledillo ni +en Plasencia.--Finó con ello el año de 1414.» + +* * * + +Tal es la historia de la fundación de _Yuste_.--La de su rápido +crecimiento, esplendorosa magnificencia y lamentable ruina nos detendrá +también muy poco, pues ni ofrece tanto interés dramático como la +porfiada lucha que acabamos de reseñar, ni creemos oportuno diferir +demasiado la narración de nuestra visita á los venerables restos de +aquella santa casa. + +Diremos, pues, sucintamente, que D. Juan II, D. Enrique IV y los Reyes +Católicos heredaron del piadoso hermano de D. Enrique III el decidido +empeño de proteger el Monasterio de Yuste; y que, del propio modo, los +Condes de Oropesa siguieron en estos reinados la tradición de +Garci-Álvarez de Toledo y consagraron al propio fin gran parte de sus +rentas. + +Al principio se edificó, además de la magnífica iglesia que ya +describiremos, un extenso y cómodo convento, á la verdad nada suntuoso; +pero, á mediados del siglo XVI, los mismos Condes de Oropesa costearon +casi solos otro gran Monasterio (todo de piedra y en el soberbio orden +arquitectónico del Renacimiento), dejando para _Noviciado_ el adyacente +primitivo edificio. La nueva obra, que había de vivir menos que la +antigua, fué terminada en 1554. + +Cuando Carlos V concibió la primera idea de retirarse del mundo, fijó +desde luego su atención, como en lugar muy á propósito para acabar +tranquilamente su vida, en el Monasterio de Yuste, cuya fama llenaba ya +el orbe cristiano, no sólo por la grandiosidad de su fábrica y por la +riqueza de la Comunidad, sino también por lo ameno, sosegado y saludable +de aquel solitario sitio. Así es que algunos años antes de su +abdicación, hallándose el César en los Países Bajos, encargó á su hijo +D. Felipe que, antes de partir á casarse con la Reina de Inglaterra, +fuese al célebre convento y plantease en él las habitaciones que debían +construirse para recibirlo y albergarlo en su día.-- + +El que pronto había de llamarse Felipe II cumplió la orden paterna, y +muy luego empezaron las obras del apellidado _Palacio del Emperador_, +palacio modestísimo, reducido á cuatro grandes celdas, cuyo destino fué +al principio un secreto para los mismos religiosos que allí vivían, +excepción hecha del Prior y de algún otro. + +Más adelante veremos cómo Felipe II volvió algún tiempo después á Yuste. +Ahora nos toca decir, con la misma fórmula que emplea el mencionado +cronista de la casa, que Carlos V se estableció definitivamente en ella +_el día de San Blas de 1557, y murió el día de San Mateo de 1558_, de +modo que permaneció allí, haciendo hasta cierto punto vida de anacoreta, +un año, siete meses y diez y ocho días. + +Pero no adelantemos los sucesos, pues su viaje desde Flandes al +Monasterio ofreció algunas particularidades dignas de mención, que +merecen párrafo aparte. + +* * * + +«Renunciadas así una tras otra las coronas--dice la +_Historia_[5]--determinó ya Carlos su viaje á España..... La flota en +que había de venir, que se componía de sesenta naves guipuzcoanas, +vizcaínas, asturianas y flamencas, se reunió en Zuitburgo, en Zelanda, +donde se dirigió Carlos (28 de Agosto), acompañado del rey D. Felipe, su +hijo, de sus hermanas las reinas viudas de Francia y de Hungría, de su +hija María y su yerno Maximiliano, Rey de Bohemia, que habían ido á +despedirle, y de una brillante comitiva de flamencos y españoles.--Al +pasar por Gante no pudo menos de enternecerse, contemplando la casa en +que nació, los lugares y objetos que le recordaban los bellos días de la +infancia, y que visitaba por última vez para no volver á verlos jamás. + +»Despidióse tiernamente de sus hijos, abrazó á Felipe, le dió algunos +consejos para su gobierno y conducta, y se hizo á la vela (17 de +Septiembre), trayendo consigo á sus dos hermanas D.ª Leonor y D.ª María, +reinas viudas ambas, que después de tantos años volvían á su patria y +suelo natal. El 28 de Septiembre arribó la flota al puerto de +Laredo.--«_Yo te saludo, madre común de los hombres_, exclamó Carlos al +tomar tierra. _Desnudo salí del vientre de mi madre: desnudo volveré á +entrar en tu seno_.»--A pesar de esta abnegación, todavía se incomodó +mucho por no haber hallado allí el recibimiento que esperaba, y no haber +llegado aún la remesa de 4.000 ducados que preventivamente había pedido +á la Gobernadora de Castilla, su hija, la princesa D.ª Juana, ni el +Condestable, los capellanes y médicos que necesitaba, pues los más de +los capellanes y criados venían enfermos y algunos habían muerto en la +navegación. El mismo Luis Quijada, mayordomo de la Princesa regente, no +pudo llegar hasta unos días después, por el fatal estado de los caminos; +todo lo cual puso al Emperador de malísimo humor y le hacía prorrumpir +en desabridas quejas, no pudiendo sufrir verse en tal especie de +desamparo el que tan acostumbrado estaba á mandar y ser servido. + +»Partió el 6 de Octubre de Laredo para Medina de Pomar, acompañado del +alcalde de Durango, de la Chancillería de Valladolid, con cinco +alguaciles, disgustado y como avergonzado de verse entre tantas varas de +justicia, que parecía le llevaban preso. No quería que le hablaran de +negocios; huía de que le tocaran asuntos políticos, y mostraba no tener +otro anhelo que sepultarse cuanto antes en Yuste. Al fin le llegaron los +4.000 ducados, con lo cual prosiguió ya más contento á Burgos, donde +llegó el 13 y permaneció hasta el 16, no queriendo que el Condestable de +Navarra le hiciese ningún recibimiento. Las dos reinas hermanas +marchaban una jornada detrás por falta de medios de transporte, que esto +le sucedía en su antiguo reino de Castilla al mismo que tantas veces y +con tanta rapidez y tanto aparato había cruzado y atravesado la Europa. +Marchaba tan lentamente, que empleó cerca de seis días desde Burgos á +Valladolid. Alojóse en la casa de Rui Gómez de Silva, dejando el palacio +para las reinas sus hermanas, que entraron después. Ocupóse el Emperador +en Valladolid en el arreglo de ayudas de costa y mercedes que había de +dejar á los que hasta entonces le habían servido, en lo de la paga que +se había de dar á los que con él habían venido de Flandes, y en lo que +había de quedar para el gasto de su casa. Con esto partió de Valladolid +(4 de Noviembre), con tiempo lluvioso y frío, caminando en litera. + +»Siguió su marcha por Valdestillas, Medina del Campo, Horcajo de las +Torres, Alaraz y Tornavacas, y para franquear el áspero y fragoso puerto +que separa este pueblo del de Jarandilla[6], fué conducido en hombros de +labradores, porque á caballo no le permitían sus achaques caminar sin +gran molestia, y en la litera no podía ir sin grave riesgo de que las +acémilas se despeñasen. El mismo Luis Quijada anduvo á pie al lado del +Emperador las tres leguas que dura el mal camino. Por fortuna +encontraron en Jarandilla (14 de Noviembre) magnífico alojamiento en +casa del Conde de Oropesa, bien provisto de todo, y con bellos jardines +poblados de naranjos, cidras y limoneros. Detuviéronse allí todos +bastante tiempo, por las malas noticias que comenzaron á correr acerca +de la temperatura de Yuste. En el invierno era castigado de frecuentes +lluvias y de frías y densísimas nieblas, y en el verano le bañaba un sol +abrasador. Proclamaban á una voz sus criados que los monjes habían +cuidado bien de hacer sus viviendas al Norte y defendidas del calor por +la iglesia, mientras la morada del Emperador y de sus sirvientes se +había hecho al Mediodía y tenía que ser insufrible en la estación del +estío. Con esto todos estaban disgustados y todos aconsejaban al +Emperador, inclusa su hermana la Reina de Hungría, que desistiera de su +empeño de ir á Yuste y buscase otro lugar más favorable para su salud. + +»Obligó esto al Emperador á ir un día (23 de Noviembre) á visitar +personalmente su futura morada, y cuando todos esperaban que regresaría +disgustado, volvió diciendo que le había parecido todo bien, y aun mucho +mejor que se lo pintaban; que en todos los puntos de España hacía calor +en el verano y frío en el invierno, y que no desistiría de su propósito +de vivir en Yuste, aunque se juntase el cielo con la tierra. + +»Seguía reteniendo al Emperador en Jarandilla la falta de dinero para +pagar y despedir la gente que había traído consigo, y aun para los +precisos gastos de manutención, hasta que, habiendo llegado el dinero +que tenía pedido á Sevilla (16 de Enero de 1557), fué dando orden en la +paga de los criados que más impacientes se mostraban por marchar. Con +esto apresuró ya los preparativos para su entrada en Yuste, cosa que +apetecían vivamente los monjes, tanto como la repugnaban y sentían cada +vez más cuantos componían su casa y servicio. + +»Entró, pues, el emperador Carlos V en el Monasterio de Yuste el 3 de +Febrero de 1557. Su primera visita fué á la iglesia, donde le recibió la +Comunidad con cruz, cantando el _Te Deum laudamus_, y colocado después +S. M. en una silla, fueron todos los monjes por su orden besándole la +mano, y el Prior le dirigió una breve arenga, felicitando á la Comunidad +por haberse ido á vivir entre ellos[7].» + +* * * + +De la vida que el César hizo en _Yuste_, algo nos dirá, aunque tan +ruinoso, el propio Monasterio, cuando penetremos en él.....; y para que +esto no se retarde ya mucho, terminaremos rápidamente el extracto que +vamos haciendo de los anales del edificio. + +En 1570, doce años después de la muerte del Emperador, fué á visitar su +sepultura el rey D. Felipe II, al paso que se dirigía á Córdoba con +motivo de la rebelión de los moriscos de Granada. Dos días permaneció el +severo Monarca en la que había sido última mansión de su augusto padre; +pero, «_por respeto_ (dice el fraile cronista), _no durmió en el +dormitorio de éste, sino en un retrete del mesmo aposento, que apenas +cabe una cama pequeña_». + +Ya veremos nosotros todas estas habitaciones, que existen todavía. + +Cuatro años más tarde, terminado ya el Panteón de El Escorial, fué +trasladado á su gran cripta el cadáver de Carlos V, con harto +sentimiento de los PP. Jerónimos de Yuste. Sin embargo, los Reyes que +sucedieron á Felipe II, lo mismo los de su dinastía que los de la de +Borbón, continuaron dispensando al _Monasterio_ grandes mercedes y muy +decidida protección, con lo que siguió siendo uno de los más ricos y +florecientes de la Orden jerónima. + +Así llegó, sin novedad alguna digna de mencionarse, el año de 1809.--Era +el 12 de Agosto, quince días después de la victoria obtenida por +españoles é ingleses sobre los ejércitos de Napoleón delante de +Talavera de la Reina. Una columna francesa, parece que fugitiva ó +cortada, estuvo merodeando en la Vera, esperando á saber cómo podría +reunirse al grueso del ejército derrotado. Los frailes de Yuste huyeron +á su aproximación, y los soldados franceses profanaron la iglesia, +robaron cuanto hubieron á mano, penetraron en el convento, saquearon su +rica despensa y vaciaron su bien provista bodega, de cuyas resultas +estaban todos ebrios cuando les llegó la orden de evacuar inmediatamente +aquella comarca y salir á juntarse á las tropas del mariscal Víctor. +Marcharon, pues, como Dios les dió á entender; pero no pudieron hacerlo +diez ó doce, cuya embriaguez era absoluta, por lo que se quedaron en el +Monasterio durmiendo la borrachera. Sabedores de esta circunstancia los +colonos y criados de la casa, que tan maltratados habían sido aquellos +días por la soldadesca invasora, tomaron una horrible venganza en +aquellos diez ó doce hombres dormidos, á los cuales dieron muerte á +mansalva. Dos días después fueron echados de menos por sus camaradas, +quienes, sospechando lo ocurrido, enviaron en su busca una sección de +caballería. Estos expedicionarios no hallaron á nadie en el convento ni +en sus alrededores, pero sí grandes manchas de sangre en el lugar en que +dejaron dormidos á sus compañeros.....; y apelando á su vez á las +represalias, pusieron fuego al Monasterio, cuya parte más monumental y +preciosa quedó completamente destruída, salvándose la iglesia, el +Noviciado y las habitaciones que se construyeron para albergue de Carlos +V.--Es decir, que pereció todo el _Convento Nuevo_, edificado, como +dijimos, á mitad del siglo XVI. + +Desde entonces volvieron los frailes á habitar el _Convento Viejo_, ó +sea el Noviciado. + +En 1820 fueron expulsados por la _revolución_, y vendióse el Monasterio +á un Sr. Tarríus, que lo poseyó hasta 1823. + +En 1823 se anuló la venta por la _reacción_. + +En 1834 la expulsión volvió á tener efecto, y la compra del Sr. Tarríus +fué revalidada por el Gobierno. + +Hace algunos años el Sr. Tarríus sacó el Monasterio á pública subasta. +Napoleón III quiso adquirirlo; pero los periódicos hablaron mucho sobre +el particular, lamentando que la cámara mortuoria del vencedor de Pavía +pudiese ir á parar á manos francesas. Entonces, animados de un +sentimiento patriótico, reuniéronse algunos títulos de Castilla, y +acordaron comprar á _Yuste_, costare lo que costare. Pero este proyecto, +como todos aquellos en que intervienen muchos, iba quedando en +conversación, cuando el Sr. Marqués de Miravel, uno de los asociados, +viendo que no se hacía nada de lo convenido, lo compró por sí solo en +la cantidad de 400.000 reales. + +Más adelante veremos que el histórico Monasterio no ha podido caer en +mejores manos. + +El Sr. Marqués de Miravel se ha consagrado con incesante afán, y á costa +de grandes sacrificios, á salvar á _Yuste_ de la total ruina que le +amenazaba. Ya ha reedificado mucho de lo derruído; ya ha contenido en +todas partes la destrucción, y de esperar es que algún día acabe de +restaurar lo que yace en pedazos por el suelo.--Sólo con lo que ha hecho +hasta hoy, ya ha merecido bien de la patria y de cuantos aman sus +antiguas glorias. + +Conque penetremos en Yuste. + + +III + +Delante de la actual entrada, que es la antigua de la _Huerta_ del +Monasterio, y por la que se regía el Emperador cuando salía á caballo, +elévase un añoso y corpulento _nogal_, tenido en gran veneración +histórica, y del que no hay viajero que no se lleve algunas hojas como +recuerdo de su peregrinación á Yuste. + +Es que aquel _nogal_ data de un tiempo muy anterior á la fundación del +convento; es que á su sombra fué donde, según la tradición, se sentaron +los anacoretas Bralles y Castellanos la tarde que eligieron aquel sitio, +entonces desierto, como el más á propósito para establecerse, y es que +el mismo César, en tiempo de verano, solía pasar largas horas bajo su +espesísimo ramaje, viendo correr el agua del arroyo que fluye á su pie y +respirando el fresco ambiente de un lugar tan umbroso, ameno y +deleitable. + +Después de rendir el debido acatamiento á aquel árbol, cuya edad no +bajará de seis siglos, llamamos á la mencionada puerta del Monasterio, ó +sea á la puerta rústica del que fué Palacio del Emperador. Un campesino +acudió á abrirnos, y como ya se hubiese recibido allí recado del +Administrador (que reside en Quacos) avisando nuestra visita y +anunciando que él llegaría inmediatamente á hacernos los honores de +aquella mansión de los recuerdos, dejósenos pasar adelante. + +Agradabilísima emoción nos produjo el noble cuanto gracioso aspecto del +primer cuadro que apareció á nuestros ojos.--Gigantescos naranjos +seculares, cuajados de rojas naranjas, sombreaban la especie de atrio ó +compás en que habíamos entrado. Sus ramas subían hasta los arcos de un +elegante mirador que teníamos enfrente y que sirve de fachada al único +piso alto de un modesto aunque decoroso edificio. A aquel mirador ó +salón abierto, cuyo interior descúbrese completamente por los amplios +arcos que constituyen dos de sus lados, se sube, no por escaleras, sino +por una suave _rampa_ construída sobre otros arcos de progresiva +elevación. Debajo del salón-mirador vense también al descubierto los +pilares, arcos y bóvedas que lo sustentan, de modo que la tal morada +aparecía á nuestros ojos en una forma aérea, calada, abierta, luminosa, +sin otra defensa contra el sol y el viento que el verdor de los próximos +árboles ó de las enredaderas y rosales que trepaban por pilastras, +balaustres y columnas. + +Aquel risueño edificio era el _Palacio del Emperador_, al cual servía de +vestíbulo el descubierto y alegre aposento que estábamos mirando, +aposento restaurado recientemente por el Sr. Marqués de Miravel, +mediante costosísimas obras, en que se ha respetado religiosamente la +primitiva forma y disposición de la parte arruinada. + +La extensa _rampa_ que teníamos delante, y por la cual se sube á dicho +vestíbulo, es la misma que se construyó para que el valetudinario Carlos +V pudiese montar á caballo á la puerta de sus habitaciones, ó sea en el +propio piso alto, librándose así de la incomodidad de las escaleras, que +le eran ya insoportables.--También han sido reforzados sus arcos en +estos últimos tiempos con tal arte y habilidad, que no falta ni una +sola piedra del sitio que ocupaba hace trescientos años. + +Viejísimas hiedras, contemporáneas, sin duda, del primer convento, +visten por completo las recias tapias que forman el compás ó atrio en +que nosotros echamos pie á tierra, y desde donde contemplábamos la +morada del César.--De una de estas tapias sale un brazo de agua sonora y +reluciente, que con su eterno murmullo presta no sé qué plácida +melancolía á aquel sosegado recinto. La hiedra y el agua, con su +perdurable existencia, parecían encargadas de perpetuar las huérfanas +memorias de tantas grandezas extinguidas. El agua, sobre todo, fluyendo +y charlando hoy como fluía y charlaba en 1558, sin respetar ahora el +silencio de muerte que ha sucedido en aquella soledad al antiguo +esplendor y movimiento, recordábanos estos hermosos versos con que +nuestro inmortal Quevedo acaba un soneto titulado: _A Roma sepultada en +sus ruinas:_ + + «Sólo el Tibre quedó, cuya corriente, + Si ciudad la regó, ya sepultura + La llora con funesto son doliente. + ¡Oh Roma! En tu grandeza, en tu hermosura, + Huyó lo que era firme, y solamente + Lo fugitivo permanece y dura.» + +Atado que hubimos nuestros caballos á los recios troncos de los naranjos +susodichos, emprendimos la subida por la rampa, que nos condujo al +_salón-mirador_, estancia verdaderamente deliciosa, más propia de una +_villa_ italiana ó de un _carmen_ granadino que de un monasterio oculto +en los repliegues y derivaciones de una sierra de Extremadura. + +Cuatro son los grandes arcos que ponen el mirador en relación directa +con el rico ambiente y esplendorosa vegetación de aquel amenísimo +barranco. Dos de ellos dan á la parte donde subíamos, sirviendo el uno +de entrada á la rampa, y el otro como de balcón, desde el cual se tocan +con la mano los bermejos frutos de los naranjos del compás, y se +descubre, al través de sus ramas, un elegantísimo ángulo de la contigua +iglesia, de perfecto estilo gótico, cuyas gentiles ojivas, esbeltos +juncos y erguidas agujas, todo ello de una resistente piedra dorada por +los siglos, infunden en el ánimo, en medio de aquellas abandonadas +ruinas, arrogantes ideas de inmortalidad. + +Los otros dos arcos miran al Mediodía, y desde ellos se goza de la +apacible contemplación de la _Huerta_ y del bosque de olmos y de todos +los suaves encantos de aquel breve y pacífico horizonte. De dicha +_Huerta_ trepan, como hemos apuntado, hasta penetrar por los arcos +dentro de aquel salón, rosales parietarios y escaladoras enredaderas con +sus elegantes campanillas, que todavía no se habían cerrado aquella +mañana: además, los dos grandes balcones determinados por ambos arcos +tienen el antepecho en la parte ó cara interna del recio muro, dejando +destinado todo el ancho de éste á dos extensos arriates ó pensiles que +cultivaba Carlos V, y que hoy se cultivan también cuidadosamente. +Geranios, rosales de pitiminí y clavellinas, todo florido, pues ya he +dicho que estábamos en Mayo, vimos nosotros en aquellos dos jardinillos +tan graciosamente imaginados y dispuestos.--Cuando al poco rato llegaron +el Administrador y su señora, supimos que ésta, madrileña de pura raza, +aficionadísima, por consiguiente, á macetas, era la autora del milagro +de que continuasen consagrados á Flora los dos arriates que cuidó en +otro tiempo Carlos de Austria. + +Llevo descritos dos lados del _salón-mirador_, bien que aun me falte +decir que, entre el arco que comunica con la rampa y el otro contiguo, +hay un _poyo de piedra_, de dos cuerpos, mucho más ancho el de abajo que +el de arriba, que se construyó allí para que Carlos V montase á caballo +más cómodamente..... + +Por cierto que, según refiere Fr. Prudencio Sandoval en su _Historia del +Emperador_, las cabalgaduras que éste usaba en Yuste no tenían nada de +cesáreas ni de marciales, pues consistían en _una jaquilla bien pequeña +y una mula vieja_.--¡Tan acabado de fuerzas estaba aquel que tantas +veces había recorrido la Europa á caballo! + +Pero ya que de esto hemos venido á hablar, oigamos describir al mismo +historiador la manera cómo montó á caballo por última vez el +protagonista del siglo de los héroes, el vencedor de mil combates, el +hombre de hierro. + +«.....Puesto en la jaquilla, apenas dió tres ó cuatro pasos cuando +comenzó á dar voces que le bajasen, que se desvanecía, y como iba +rodeado de sus criados, le quitaron luego, y desde entonces nunca más se +puso en cabalgadura alguna.» + +Considerad ahora cuántas reflexiones no acudirán á la mente al +contemplar aquel poyo de piedra, terrible monumento que acredita toda la +flaqueza y rápida caducidad de esta nuestra máquina humana, tan +temeraria, impetuosa y presumida en las breves horas de la juventud, si +por acaso le presta sus alas la fortuna.....--Mas sigamos nuestra +descripción. + +La pared que da al Norte, sólo es notable por lindar con el muro de la +iglesia y porque en aquel lado del _salón-mirador_ hay una pequeña y +preciosa _fuente_, labrada en la forma y estilo de las que adornan los +paseos públicos ó los jardines de los palacios. + +Esta _fuente_ tendrá unas dos varas y media de altura, y se compone de +un pilar redondo, del centro del cual sale un recio fuste ó árbol, que +luego se convierte en gracioso grupo de niños, muy bien esculpido; todo +ello de una sola pieza y de piedra bastante parecida al mármol, aunque +de la especie granítica. El grupo de niños sostiene una taza redonda, de +la cual fluye por cuatro caños un agua cristalina, sumamente celebrada +por sus virtudes higiénicas.--El Emperador no bebía otra, y nosotros la +probamos también, aunque llevábamos _á bordo_ un vino de primer orden. + +Porque debemos advertir que, mientras llegaba ó no llegaba el Sr. +Administrador, nos permitimos desplegar las provisiones que habíamos +sacado del Baldío y almorzar como unos..... jerónimos, haciendo mesa del +poyo de piedra en que se encaramaba el Emperador para montar en la +jaquilla ó en la mula.....--Pero, volviendo á la _fuente_, diré que del +libro de Fr. Luis de Santa María (que después leímos) consta que «se la +regaló á Carlos V el ilustre Ayuntamiento de la ciudad de Plasencia». + +Vamos á la cuarta pared.--En ella está la puerta de entrada al Palacio, +y á su lado existe hoy un _banco_ muy viejo de madera (en el mismo lugar +que había antes un asiento de piedra), sobre el cual se lee la siguiente +_inscripción_, pintada en la pared en caracteres del siglo XVI muchas +veces retocados: + + «_Su Mag.ª El Emper.or D. Carlos_ + _Quinto nro. Señor en este lugar_ + _estava asentado quando le dió_ + _el mal á los treynta y uno_ + _de Agosto á las quatro de la_ + _tarde.--Fallesció á los Veinte_ + _y uno de Septiembre á las dos_ + _y media de la mañana. Año_ + _del S.or_ + + _de 1558._» + +El _mal_ á que alude la precedente inscripción consistió en que, +habiendo comido al sol Carlos V, en aquel propio salón-mirador, sintióse +acometido de frío, no bien dejó la mesa, y luego le entró +calentura.--«Pónenos en cuidado (escribía dos días después su mayordomo +Luis Quijada á Juan Vázquez de Molina[8]), porque ha muchos años que á +S. M. no le ha acudido calentura con frío sin accidente de gota. El frío +casi lo tuvo delante de mí todo; mas no fué grande, puesto que tembló +algún tanto; duró casi tres horas la calentura: no es mucha, aunque en +todo me remito al doctor, que escribirá más largo.--Yo temo que este +accidente sobrevino de comer antier en un terrado cubierto, y hacía sol, +y reverberaba allí mucho, y estuvo en él hasta las cuatro de la tarde, +y de allí se levantó con un poco dolor de cabeza y aquella noche durmió +mal.» + +Esta carta es de 1.º de Septiembre.--Por consiguiente, la inscripción +preinserta está equivocada, y donde dice 31 de Agosto debe leerse 30 de +Agosto. + +Sobre ella se ven las armas imperiales, pintadas en la pared; obra, sin +duda, del mismo autor de aquella leyenda conmemorativa. + +Con lo cual terminan todas las cosas que hay que notar en el +_salón-mirador_ ó vestíbulo del humilde Palacio de Yuste. + +* * * + +Entramos, pues, en el Palacio. + +Ya he dicho que se compone de cuatro grandes celdas, situadas dos á cada +lado de un pasillo ó galería que atraviesa el edificio de Oeste á Este y +al cual dan las puertas de las cuatro. + +Las dos celdas de la izquierda, entrando, estaban destinadas en tiempo +del Emperador, la una á _Recibo_, y la otra á _Dormitorio_, y se +comunican entre sí. Las dos de la derecha, que también tienen +comunicación por dentro, eran el _Comedor_ y la _Cocina_. + +Y á esto se reducía el alojamiento del César. + +Su servidumbre, compuesta de sesenta personas, habitaba el piso inferior +de aquel llamado Palacio, ó varias dependencias del convento, residiendo +en Quacos los empleados que no tenían que asistir continuamente á S. M. + +En la actualidad no hay ni un solo mueble en dichas celdas; y como, por +otra parte, carecieron siempre de toda ornamentación arquitectónica sus +lisas paredes, blanqueadas con cal á la antigua española, la revista que +nosotros les pasamos habría sido muy corta, si recuerdos históricos y +consideraciones de una mansa y cristiana filosofía no nos hubieran +detenido largo tiempo en cada estancia. + +Nuestra visita principió por el _Recibo_, donde sólo había que ver una +gran chimenea, digna de competir con las llamadas de campana: tan +enormes eran su tragante y su fogón. Entre la puerta de entrada, la de +comunicación con el _Dormitorio_, la reja que da paso á la luz del +salón-mirador y otra puertecilla de que hablaré luego, no quedaba más +que un puesto resguardado del aire, ó sea un único _rincón_ que ocupar +cerca de la chimenea. No podíamos, pues, equivocarnos respecto de cuál +sería el sitio que ocuparía el Emperador en aquella sala, durante la +estación del invierno, cuando iban á visitarlo San Francisco de Borja, +el Conde de Oropesa, el Arzobispo de Toledo y otros antiguos amigos +suyos. + +Pero no seguiré adelante sin hacer una advertencia de gran +importancia..... + +Si yo me hubiese propuesto referir la _Vida de Carlos V en Yuste_ +(escrita ya con suma minuciosidad y conciencia en un notable capítulo y +en un apéndice muy curioso de la _Historia de España_ por D. Modesto +Lafuente), podría enumerar aquí, sin más trabajo que copiar algunos +documentos del Archivo de Simancas, insertos en la obra de aquel +historiador, los muebles, los cuadros, las alhajas y hasta las ropas que +tenía el Emperador en su retiro, así como sus hábitos, entretenimientos +y conversaciones; pero, no siendo, ni pudiendo ser, tal mi propósito, +sino meramente fotografiar, por decirlo así, el estado _actual_ del +Monasterio, me limitaré á remitiros á la obra mencionada y aconsejaros +que no deis crédito á lo que otros historiadores cuentan acerca de los +actos del Emperador en Yuste. + +Desconfiad, sobre todo, de las noticias de Fr. Prudencio Sandoval y de +Mr. Robertson, quienes, en esta parte íntima de sus célebres historias, +fueron sin duda mal informados, ó fantasearon á medida de su deseo. Así +lo demuestra el Sr. Lafuente con irrebatibles razones y documentos +originales de primera fuerza.--Es falso, por ejemplo, que Carlos hiciese +sus exequias en vida; falso que estuviese sujeto á la misma regla que +los frailes de la casa; falso que se flagelase hasta teñir de sangre las +disciplinas; falso que no atendiese á las cosas políticas de España y +del resto de Europa, y falso que se dedicase á la construcción de +juguetes automáticos y otras puerilidades con su relojero de cámara y +famoso mecánico Juanelo Turriano.--Leed á Lafuente, repetimos, y allí +veréis, auténticamente probado, que Carlos V, en Yuste, fué el hombre de +siempre, con sus cualidades y sus defectos y con la sabida originalidad +de su condición, festiva y grave á un tiempo mismo, dominante, +vehemente, voluntariosa, y á la par llana y sencilla, como la de Julio +César. + +Sigamos nuestra exploración. + +La ya mencionada puertecilla de la sala de _Recibo_ conduce á un +diminuto é irregular aposento, que es aquel _retrete_ ó gabinetillo de +que ya he hablado también, en que _apenas cabe una cama_, y donde durmió +Felipe II la última vez que estuvo en Yuste, en señal de respeto..... ó +miedo á las habitaciones que habían sido de su difunto padre.--¡Curioso +fuera saber lo que pensó allí el hombre del Escorial durante las dos +noches que pasó, como quien dice, emparedado cerca de la cámara +mortuoria de Carlos de Gante!--Pero la historia ignora siempre las +mejores cosas. + +Del _Recibo_ volvimos á salir al pasillo ó galería, dejando para lo +último la visita al _Dormitorio_, y pasamos al _Comedor_ del más comilón +de los emperadores habidos y por haber....., excepto Heliogábalo. + +Carlos V era más flamenco que español, sobre todo en la mesa. Maravilla +leer (pues todo consta) el ingenio, verdaderamente propio de un gran +jefe de Estado Mayor militar, con que resolvía la gran cuestión de +vituallas, proporcionándose en aquella soledad de Yuste los más raros y +exóticos manjares. Sus cartas y las de sus servidores están llenas de +instrucciones, quejas y demandas, en virtud de las cuales nunca faltaban +en la despensa y cueva de aquel modesto palacio los pescados de todos +los mares, las aves más renombradas de Europa, las carnes, frutos y +conservas de todo el universo. Con decir que comía ostras frescas en el +centro de España, cuando en España no había ni siquiera caminos +carreteros, bastará para comprender las artes de que se valdría á fin de +hacer llegar en buen estado á la sierra de Jaranda sus alimentos +favoritos. + +Pero nos metemos sin querer en honduras pasadas, olvidando que aquí no +se trata sino de lo presente. Pues bien: en el _Comedor_ sólo hay de +notable otra chimenea como la susodicha; un gran balcón-cierre, ó +tribuna volada, que da á la huerta y mira al Mediodía, donde el viejo +Emperador tomaba en invierno los últimos rayos del sol de sus +victorias....., y una puerta de comunicación con la _Cocina_. + +La _Cocina_ es digna del imperial glotón, propia de un convento de +Jerónimos y adecuada á los grandes fríos que reinan en aquel país +durante el rigor del invierno. En torno del monumental fogón, que ocupa +casi la mitad de aquel vasto aposento, bien pudieron calentarse +simultáneamente con holgura los sesenta servidores de S. M. En cuanto á +las hornillas, puede asegurarse que infundirían verdadera veneración +cuando estaban en ejercicio, así como hoy su yerta desnudez y triste +arrumbamiento infunden melancólicas reflexiones. + +Pero estas reflexiones nos llevan como por la mano al _Dormitorio_ del +Emperador, ó sea á su cámara mortuoria. + +Es una pieza del mismo tamaño que las tres mencionadas, con otra enorme +chimenea. Una alta reja le da luz por la parte de Levante, y tiene +además tres puertas, de las cuales una da á la iglesia, otra al _Recibo_ +y otra á la galería. + +No cabe ni puede caber duda respecto del sitio que ocupaba el lecho de +S. M. y en que lanzó el último suspiro, puesto que lo indica +matemáticamente la puerta de comunicación con la iglesia, que se rasgó +frente por frente á la cama del César, á fin de que, acostado y todo, +pudiese ver el altar mayor y oir Misa cuando sus achaques le impedían +dejar el lecho. Trazóse, pues, dicha puerta, _oblicuamente_, sobre el +recio muro del templo, en el ángulo opuesto á aquel en que dormía y +había de morir Carlos V, y allí sigue, y desde ella se determina +fijamente tan histórico paraje. + +A mayor abundamiento, en aquel rincón del _Dormitorio_ hay un cuadro que +representa á San Jerónimo viendo llegar á Carlos V á la gloria eterna y +arrodillarse á los pies de la Santísima Trinidad.--Debajo de este cuadro +se ve un tarjetón dorado que dice lo siguiente: «S. A. R. el Infante +Duque de Montpensier regaló al Monasterio de Yuste este cuadro, sacado +del original que á la muerte del Emperador Carlos V, su glorioso abuelo, +se hallaba á la cabecera de su cama.» + +Decir los pensamientos que acudieron á mi mente en aquel sitio, donde +expiró (en hora ignorada por sus propios hijos durante algunos días) el +que tantas veces desafió la muerte á la faz del universo en los campos +de batalla, fuera traducir pálidamente lo que el lector se imaginará sin +esfuerzo alguno. + +Hágole, pues, gracia de mis reflexiones, y le invito á que me siga á la +_iglesia_ y á las _ruinas del convento_, donde todo hablará aún más +alto y más claro el severo lenguaje de aquellas verdades eternas: +_Verumtamen, universa vanitas..... Verumtamen, in imagine pertransit +homo_. + + +IV + +La _iglesia_ se reduce á una nave gótica, larga y altísima, digna de una +catedral de primer orden. Esta nave se conserva íntegra: según una +tradición, porque los incendiarios franceses de 1809 procuraron que el +fuego no llegase á ella; según otra tradición, porque no había en todo +aquel edificio madera alguna en que pudiesen prender las llamas. + +Sin embargo, sus bóvedas ojivales amenazaban desplomarse cuando compró +el Monasterio el Sr. Marqués de Miravel, quien procedió inmediatamente á +repararlas.--Así lo indica la siguiente modestísima inscripción, que se +lee en el testero posterior del coro: + +_Estando estas bóvedas en ruinas, se construyeron por José Campal, año +de 1860._ + +Pero dirá el lector: ¿quién es _José Campal_? ¿Son éstos el nombre y el +apellido del espléndido Marqués que costeó la obra, ó los de algún +insigne arquitecto, émulo de la gloria de los Brunelleschi y Miguel +Ángel? + +Ni lo uno ni lo otro. + +José Campal es un humilde albañil de Jarandilla, que se atrevió á +acometer tan ardua empresa, y la llevó á feliz término, cuando maestros +llevados de Madrid con tal propósito la habían considerado +irrealizable.--Admirado entonces el Marqués del arrojo y la inteligencia +de Campal, mandó poner dicha inscripción en el coro. + +La nave de la iglesia y sus altares están hoy completamente desnudos de +todo cuadro, de toda imagen, de toda señal de culto. Los únicos +accidentes que interrumpen la escueta monotonía de aquellos blanqueados +muros, son las Armas Imperiales que campean allá arriba, en el centro +del embovedado, y un negro _ataúd_ depositado á gran altura, en un nicho +ú hornacina de la pared de la derecha. + +Este ataúd es de madera de castaño, y estuvo forrado de terciopelo +negro. Hoy no contiene nada; pero en un tiempo contuvo otra caja de +plomo, dentro de la cual fué depositado el cadáver del Emperador..... + +«Púsose el cuerpo del Emperador (dice la historia) en una caja de plomo, +la cual se encerró en otra de madera de castaño, forrada de terciopelo +negro. Hiciéronsele solemnes exequias por tres días, celebrando el +Arzobispo de Toledo, Fr. Bartolomé de Carranza, á quien sirvieron de +ministros el confesor del Emperador, Fr. Juan Regla, y el prior Fr. +Martín de Angulo, y predicando sucesivamente el P. Villalva y los +priores de Granada y Santa Engracia de Zaragoza. + +»Una de las cláusulas del codicilo de Carlos V era que se le enterrara +debajo del altar mayor del Monasterio, quedando fuera del ara la mitad +del cuerpo, del pecho á la cabeza, en el sitio que pisaba el Sacerdote +al decir la misa, de manera que pusiese los pies sobre él. Para cumplir +del modo posible este mandato, se derribó el altar mayor y se sacó hacia +fuera, con objeto de depositar detrás de él el cadáver, pues debajo no +podía estar, por ser lugar exclusivo de los Santos que la Iglesia tiene +canonizados[9].» + +A consecuencia de esta reforma, el altar Mayor quedó en la extraña +disposición que hoy se advierte; esto es, sumamente estrecho de +presbiterio, y muy alto en proporción del escaso desarrollo de su +escalinata, cuyos peldaños son tan pinos, que cuesta fatiga y peligro +subirlos ó bajarlos. + +Fué, pues, depositado el cadáver del César dentro de las dos cajas +mencionadas, detrás del retablo de Yuste, hasta que, quince años y medio +después, el 4 de Febrero de 1574, verificóse su traslación al Escorial, +en la caja de plomo, revestida de otra nueva que se construyó al +intento, quedando en la bóveda de Yuste, como recuerdo, la caja de +castaño. Pero como todos los viajeros que visitaban la tal bóveda +hubiesen dado en la flor de cortar pedazos del viejísimo ataúd, á fin de +guardarlos como reliquias históricas, el Marqués de Miravel dispuso +colocarlo en el inaccesible nicho que hoy ocupa, y desde donde produce +terrible y fantástica impresión. + +* * * + +Dijimos más atrás que el sueño eterno de Carlos V ha sido turbado +también en el Monasterio del Escorial, y que nosotros mismos no hemos +sabido librarnos de la tentación de asistir á una de las sacrílegas +exhibiciones que se han hecho de su _momia_ en estos últimos años..... + +Cometimos esta impiedad, ó cuando menos esta irreverencia, en Septiembre +de 1872, pocos meses antes de ir á Yuste.--Nos hallábamos en el fúnebre +Real Sitio, descansando del calor y las fatigas de Madrid, cuando una +mañana supimos que había pública exposición del cadáver del César, á +petición de las bellas damas madrileñas que estaban allí de +veraneo.--Era ya la vigésima de estas _exposiciones_, desde que las +inauguró cierto temerario y famoso prohombre de la situación política +creada en 1868.--Nosotros (lo repetimos) no tuvimos al cabo suficiente +valor para rehusarnos la feroz complacencia de aquella profanación, que +de todas maneras había de verificarse..... + +Acudimos, pues, al panteón de los Reyes de España, á la hora de la +cita.--¿Y qué vimos allí? ¿Qué vieron las tímidas jóvenes y los +atolondrados niños y los zafios mozuelos que nos precedieron ó siguieron +en tan espantoso atentado?--Vieron, y vimos nosotros, la tumba de Carlos +V abierta, y delante de ella, sobre un andamio construído _ad hoc_, un +ataúd, cuya tapa había sido sustituída por un cristal de todo el tamaño +de la caja. + +En las primeras _exposiciones_ no había tal cristal, ó si lo había, se +levantaba, de cuyas resultas no faltó quien pasase su mano por la +renegrida faz del cadáver..... ¡La pasó el mencionado prohombre +revolucionario, en muestra de familiaridad y _compañerismo_!..... + +A través del cristal vimos la corpulenta y recia momia del nieto de los +Reyes Católicos, de la cabeza á los pies, completamente desnuda, +perfectamente conservada, un poco enjuta, es cierto, pero acusando todas +las formas, de tal manera que, aun sin saber que eran los despojos +mortales de Carlos V, hubiéralos reconocido cualquiera que hubiese +visto los retratos que de él hicieron Ticiano y Pantoja. + +La especial contextura de aquel infatigable guerrero, su alta y +amplísima cavidad torácica; sus anchos y elevados hombros; sus cargadas +espaldas; su cráneo característico; su ángulo facial, típico en la casa +de Austria; la depresión de la boca; la prominencia de la barba por el +descompasado avance de las mandíbulas: todo se apreciaba exactamente, y +no en esqueleto, sino vestido de carne y cubierto de una piel +cenicienta, ó más bien parda, en que aun se mantenían algunos raros +pelos de pestañas, barbas y cejas y del siempre atusado cabello..... + +¡Era, sí, el Emperador mismo! ¡Parecía su estatua vaciada en bronce y +roída por los siglos, como las que aparecen entre las cenizas de +Pompeya! + +No infundía asco ni fúnebre pavor, sino veneración y respeto. + +Lo que infundía pavor y asco era nuestra impía ferocidad, era nuestra +desventurada época, era aquella escena repugnante, era aquel sacrílego +recreo, era la risa imbécil ó el estúpido comentario de tal ó cual +señorita ó mancebo, que escogía semejante ocasión para aventurar un +conato de chiste..... + +¡Siquiera nosotros (dicho sea en nuestro descargo) callábamos y +padecíamos, sintiendo al par, y en igual medida, reverencia hacia lo +que veíamos y remordimientos por verlo! ¡Siquiera nosotros teníamos +conciencia de nuestro pecado! + +* * * + +De mi visita á las ruinas de los _claustros_ de Yuste guardo recuerdos +indelebles. + +La naturaleza se ha encargado de hermosear aquel teatro de desolación. +Los trozos de columnas y las piedras de arcos, que yacen sobre el suelo +de los que fueron patios y crujías, vense vestidos de lujosa hiedra. El +agua, ya sin destino, de las antiguas fuentes, suena debajo de los +escombros, como enterrado vivo que se queja en demanda de socorro, ó +como recordando y llamando á los antiguos frailes para que reedifiquen +aquel edificio monumental. Y por todas partes, entre la hiedra y el +musgo, ó entre las flores silvestres y las altas matas con que adornaba +Mayo aquellos montones de labrados mármoles, veíamos los escudos de +armas de la casa de Oropesa, esculpidos en las piedras que sirvieron de +claves ó de capiteles á las arcadas hoy derruídas. + +Las cuatro paredes del _refectorio_ siguen de pie; pero el techo, que se +hundió de resultas del incendio, ha formado una alta masa de escombros +dentro de la estancia. Hoy se trabaja en sacar aquel cascajo, y ya van +apareciendo los alicatados de azulejos que revestían el zócalo de los +muros. + +El _Convento de Novicios_ subsiste, aunque en muy mal estado.--Allí, +como ya sabéis, vivieron los últimos frailes desde la _catástrofe del +Edificio_, ocurrida en 1809, hasta la _catástrofe de la Comunidad_, +ocurrida en 1835. + +Nosotros penetramos en algunas _celdas_. Reinaba en ellas la misma muda +soledad que en las del Palacio de Carlos V. Ni gente ni muebles quedaban +allí..... Las desnudas paredes hablaban el patético lenguaje de la +orfandad y de la viudez. + +Aquello era más melancólico que las ruinas del otro gran convento +hacinadas entre la hiedra.--Una celda habitable y deshabitada +representa, en efecto, algo más funesto y pavoroso que la destrucción. +Los pedazos de mármol que acabábamos de ver parecían tumbas cerradas: +las celdas del noviciado eran como lechos mortuorios ó ataúdes vacíos, +de donde acababan de sacar los cadáveres. + +Sí; ¡todo vacío! ¡todo expoliado! ¡todo saqueado!.....--Tal aparecía +aquella mañana á nuestros ojos cuanto contemplábamos, cuanto +recordábamos, cuanto acudía á nuestra imaginación por asociación de +ideas. + +En Yuste....., una tumba abierta, de donde había sido sacado Carlos +V.--En El Escorial....., otra tumba vacía, de donde también se le había +desalojado temporalmente.....--Y si se nos ocurría la fantástica ilusión +de que la exhumada y escarnecida momia del César, avergonzada de su +pública desnudez, pudiese salvar el Guadarrama, en medio de las sombra +de la noche, para ir á buscar á Yuste su primitiva sepultura, +considerábamos temblando que tampoco encontraría en su sitio el ataúd de +madera, sino que lo vería encaramado en aquella antigua hornacina de un +Santo que probablemente habrían derribado á pedradas otros liberales de +la Vera de Plasencia..... + +¡Y todo así! ¡Todo así!--Dondequiera que el atribulado espectro imperial +fijase la vista, hallaría igual dislocación, el mismo trastorno, la +propia devastación y miseria, como si el mundo hubiese llegado al día +del Juicio final..... + +Ya no había Monasterio de Yuste; ya no había en España Comunidades +religiosas; ya no había Monarquía; ¡casi ya no había Patria!--Los +tiempos del cataclismo habían llegado, y, sobre las ruinas de la obra de +Fernando V y de Isabel I, oíanse más pujantes que nunca en aquellos +mismos días (los primeros días de Mayo de este primer año de la +República), así en Extremadura como en el resto de la Península +española, gritos de muerte contra la Unidad nacional, contra la +Propiedad, contra la Autoridad, contra la Familia, contra todo culto á +Dios, contra la sociedad humana, en fin, tal y como la habían +constituído los afanes de cien generaciones. + +_Illic sedimus et flevimus_....., al modo de los hebreos junto á los +ríos de Babilonia. + +* * * + +Pasó aquel momento de emoción, disimulable en tan aciaga fecha, y desde +el convento nos dirigimos á una ermitilla, llamada de _Belén_, que dista +de él medio kilómetro, y á donde solían encaminar los frailes su paseo +de invierno--costumbre que adquirió también Carlos V. + +El camino de la ermita es una llana y hermosa calle de árboles, con +prolongados asientos, en que cabía toda la Comunidad. + +Al principio de este paseo hay un viejísimo ciprés, á cuyo pie, y +recostado en su tronco, es fama estaba sentado Carlos V la primera vez +que vió en Yuste á su hijo D. Juan de Austria, ya casi mozo, después de +muchos años de separación. + +El hijo de Bárbara Blomberg había nacido en Ratisbona, donde pasó la +infancia con su madre. A la edad de ocho años lo habían traído á +España, sin que nadie adivinase su condición, y vivió primero en +Leganés, á cargo del clérigo Bautista Vela y de una tal Ana Medina, +casada con un flamenco llamado Francisco, que vino en la comitiva de +Carlos V la primera vez que visitó estos reinos el coronado nieto de +Isabel la Católica. Pero el bastardo imperial hacía en Leganés una vida +demasiado villana, confundido con los otros chicos del pueblo, y +entonces Luis Quijada, mayordomo del César, y el único que sabía quién +era aquel niño, se lo llevó á Villagarcía, de donde era Señor, y lo +confió á su mujer, sin revelarle el secreto; por lo que esta +ejemplarísima señora llegó á concebir tristes sospechas, que amargaron +su vida hasta que, muerto ya el Emperador, hizo pública la verdad el rey +D. Felipe II, reconociendo como príncipe y hermano suyo al que había de +ser el primer guerrero de su tiempo. + +«Cuando Carlos V vino á encerrarse en el Monasterio de Yuste (dice un +historiador) érale presentado muchas veces su hijo en calidad de paje de +Luis Quijada, gozando mucho en ver la gentileza que ya mostraba, aun no +entrado en la pubertad. Tuvo, no obstante, el Emperador la suficiente +entereza para reprimir ó disimular las afectuosas demostraciones de +padre, y continuó guardando el secreto.....» + +En la Crónica manuscrita del convento menciona también el P. Luis de +Santa María la estancia de D. Juan de Austria en _Yuste_, y, además, la +tradición cuenta algunas de sus travesuras de adolescente, como las que +referimos al hablar de _Quacos_..... + +* * * + +Por aquí íbamos en nuestra visita á _Yuste_, cuando principió á +encapotarse el cielo. Conocimos que amenazaba una de aquellas tormentas +que tan formidables son en las sierras de Gredos y de Jaranda, y como +teníamos que andar tres leguas para regresar al _Baldío_, y ya no nos +quedaba más que ver, aunque sí mucho que meditar en aquellas ruinas, nos +apresuramos á montar á caballo, henchida el alma de mil confusas ideas, +que he procurado ir fijando y desenvolviendo en los humildes artículos á +que doy aquí remate. + +Pero no soltaré la cansada pluma sin recordar unos versos que el insigne +poeta, mi amigo D. Adelardo López de Ayala, pone en boca de D. Rodrigo +Calderón, y que repetí muchas veces al alejarme de _Yuste_: + + «¡Nunca el dueño del mundo Carlos quinto + Hubiera reducido su persona + De una celda al humilde apartamiento, + Si no hubiera tenido una corona + Que arrojar á las puertas del convento!» + +De resultas de lo cual, ó sea de la falta de cualquier especie de +corona, algunos días después me veía yo obligado á dejar la pacífica +soledad del _Baldío_ por la turbulenta villa de Madrid, donde fecho hoy +este relato á 9 de Octubre de 1873. + + + + +DOS DÍAS EN SALAMANCA + + +I + +DISCURSO PRELIMINAR + + +El lunes 8 de Octubre de 1877 nos hallábamos de sobremesa en cierto +humilde comedor de esta prosaica y anti-artística villa de Madrid, +cuatro antiguos amigos, muy amantes de las letras y de las artes, algo +entrados en años por más señas, y aficionadísimos, sin embargo, á correr +aventuras en demanda de ruinas más viejas que nosotros. + +Habíase por entonces abierto al público la última sección del +_Ferrocarril de Medina del Campo á Salamanca_, lo cual quería decir, en +términos metafóricos, que esta insigne y venerable ciudad, monumento +conmemorativo de sí propia, acababa de ser desamortizada por el +espíritu generalizador de nuestro siglo, pasando de las manos muertas de +la Historia ó de la rutina, al libre dominio de la vertiginosa actividad +moderna. + +Así lo indicó, sobre poco más ó menos, uno de nosotros; y como otro +apuntase con este motivo la feliz idea de ir los cuatro á hacer una +visita á aquel antiguo emporio del saber, y semejante propuesta, bien +que recibida con entusiasmo y aceptada _en principio_, suscitara algunas +objeciones, relativas á lo desapacible de la otoñada, á los achaques del +uno, á los quehaceres del otro y al natural temor de todos de que en la +ilustre y grave Salamanca no hubiese fonda vividera, el amo de la casa, +ó sea el anfitrión, encendióse (ó afectó encenderse) en santa ira, y +pidiendo arrogantemente la palabra (y una segunda copa de legítimo +_fine-champagne_), pronunció el siguiente discurso: + +«Señores: + +»¡Parece imposible que la edad nos haya reducido á tal grado de miseria! +¿Somos nosotros aquellos héroes, que hace algunos años, recorrían en +mulo ó á pie las montañas más altas de Europa, expuestos á perecer entre +la nieve, sólo por ver un ventisquero, una cascada ó el sitio en que los +aludes aplastaron á tal ó cual impertérrito naturalista? ¿Somos nosotros +los mismos que pasaron noches de purgatorio en ventas dignas de la pluma +de Cervantes, por conocer las ruinas de un castillejo moruno, los que +hicieron largas jornadas en carro de violín, por contemplar un retablo +gótico; los que sufrieron á caballo todos los ardores del estío andaluz, +buscando el sitio en que pudo existir tal ó cual colonia fenicia ó +campamento romano? ¿Somos nosotros los atrevidos exploradores de la +Alpujarra, los temerarios visitantes de Soria, los que llegaron por +tierra á la misteriosa Almería, y, sobre todo, los intrépidos +descubridores de Cuenca....., de cuya existencia real se dudaba ya en +Madrid cuando fuimos allá, sin razón ni motivo alguno, y en lo más +riguroso del invierno, tripulando un coche-diligencia que volcó seis +veces en veinticuatro horas? + +»¡Nadie diría que nosotros somos aquellos célebres aventureros, al +vernos vacilar de esta manera en ir á la conquista de la inmortal +Salamanca, hoy que la locomotora la ha puesto, como quien dice, á las +puertas de Madrid! ¡Nadie lo diría, al vernos retroceder ante el frío, +ante la perspectiva de una cama incómoda ó de una comida poco suculenta, +y ante otros trabajos y fatigas, que siempre fueron, para hombres bien +nacidos, estímulo y aliciente de esta clase de expediciones!--¡Pues qué! +¿no eran mucho más viejos que nosotros, y no tenían más achaques y +dolamas, Cristóbal Colón, al embarcarse en Palos; Antonio de Leiva, al +salir de Pavía en ayuda de los ejércitos imperiales, y Abdel-Melik, el +Maluco, en la batalla de Alcazarquivir, á la que asistió moribundo, +llevado en hombros por sus soldados, y durante la cual expiró como +bueno, seguro ya de la derrota de D. Sebastián de Portugal? + +»¡Un esfuerzo semejante espero yo de vosotros en la presente ocasión! +¡Considerad, señores, que se trata de Salamanca, de la _Madre de las +Virtudes y de las Ciencias_, como la llamaban antiguamente; de la ciudad +que ha llevado también el nombre de _Roma la Chica_, por los +innumerables y nobilísimos monumentos que la decoran; celebérrima bajo +la dominación de los romanos; cristiana antes de la irrupción de los +godos; arrancada varias veces de manos de los sarracenos, en los siglos +IX y X; liberada definitivamente en el siglo XI, y lumbrera desde +entonces de la entenebrecida Europa, por su veneranda Universidad, que, +con las de Oxford, Bolonia y París, vinculaba el saber de aquellos +tiempos! ¡Considerad que se trata de la hija mimada de Castilla la +Vieja, de la Atenas española, protegida constantemente por Magnates, +Prelados, Reyes, Papas y hasta Santos, desde D. Ramón de Borgoña y el +obispo Visquio, que la repoblaron, y comenzaron á engrandecerla, hasta +los Reyes Católicos, que la distinguieron con su predilección casi tanto +como á Granada! ¡Considerad que allí hubo concilios; que allí se +reunieron Cortes; que allí se juzgó á los Templarios; que allí se +establecieron preferentemente las _Órdenes Militares_ y fundaron +magníficos templos; que allí predicaron San Vicente Ferrer y San Juan de +Sahagún; que allí residieron mucho tiempo Santa Teresa y San Ignacio de +Loyola; que allí estudió y explicó Fr. Luis de León, y que allí +estuvieron los reyes Ordoño I, Alfonso VII, Fernando II, Alfonso IX, +Enrique II (antes y después de matar á su hermano), D. Juan I, D. Juan +II, D. Enrique IV, los Reyes Católicos (no una, sino muchas veces), el +emperador Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe V, y D. Alfonso XII, +que felizmente reina! + +»Digo más, señores; digo más.....--Allí nació y fué bautizado Alonso XI; +allí murió la esposa amadísima de Trastamara, ó sea la reina D.ª Juana +Manuel; allí murió también el príncipe D. Juan, único hijo varón de los +Reyes Católicos, quien, de haber vivido más tiempo, hubiera ahorrado á +España muchas calamidades; y allí, en fin, se casó con María de Portugal +el Sr. D. Felipe II, cuyo nombre y cuyos hechos no figurarían en nuestra +historia si no hubiese habido antes un Felipe I..... + +»Salamanca, por consiguiente, debe de estar cuajada de iglesias, de +palacios y de conventos. Salamanca debe de ser un álbum arquitectónico, +donde se encuentren modelos de todos los estilos cristianos: del +románico, del gótico, del plateresco, del greco-romano y del +churrigueresco (y esto suponiendo que no haya también piedras árabes y +judías). Salamanca, en fin, será un _mare magnum_ de portadas, de +torres, de columnatas, de ojivas, de retablos, de púlpitos, de pinturas +en tabla, en lienzo y al fresco, de sillerías y estatuas de madera, de +verjas, de alhajas, de ornamentos, de ropas y de otras venerandas +antigüedades. + +»Para formar idea de ello, básteos saber que, en el siglo XII, cuando se +escribió el _Fuero de Salamanca_, había en la ciudad 33 iglesias, y que +después llegó á haber hasta 48, sin contar cuatro conventos de Monacales +y 17 de Religiosos de los demás Institutos, 16 de Monjas, dos beaterios +de reclusión voluntaria, uno de reclusión forzosa, y más de 30 colegios, +incorporados legalmente á la Universidad..... Y, aunque descontemos las +muchas iglesias, y, sobre todo, los muchos conventos que habrán caído al +golpe del cañón extranjero y de la piqueta constitucional y republicana +desde 1808 á 1813, y desde 1835 á 1874, todavía quedarán en pie los +bastantes monumentos históricos y artísticos para considerar á Salamanca +(y es cuanto se puede decir) como otra Toledo.--¡A Salamanca, pues, +amigos míos! ¡A Salamanca, sin pérdida de tiempo! ¡A Salamanca, antes +de que, por razón de ornato público, le sacudan el polvo de los siglos! +¡A Salamanca, antes de que la reformen, antes de que la mejoren, antes +de que la profanen..... (que todo viene á ser la misma cosa)! ¡A +Salamanca mañana mismo! + +»El viaje es sumamente cómodo.....--Aquí tenéis _El Indicador_.....--Se +sale de Madrid á las nueve y media de la noche, y se llega allá á las +nueve y media de la mañana.--El billete, en 1.ª clase, cuesta siete +duros, que, con siete de volver, son catorce.--Supongo que habrá allí +hoteles, ó sea fondas; pero, si no los hay, habrá casas de huéspedes, y +si no, posadas, y si no, hospicio.--Y hablo así, porque no avisaremos á +nadie nuestra llegada; que, de lo contrario, bien podríamos asegurar que +allí tenemos al padre alcalde, y no sólo al padre, sino al abuelo y al +bisabuelo....., dado que conocemos en Salamanca al Sr. Obispo de la +diócesis, Martínez Izquierdo, compañero de algunos de nosotros en las +Cortes de 1869 y en el actual Senado; dado que nuestro amigo Frontaura +es Gobernador de la provincia, y dado que yo cuento además en aquella +población con la antigua y excelente amistad de otras personas, que no +dejaré de presentaros en el momento oportuno.--Fuera de esto, sabed que +Salamanca gozó siempre opinión de barata y de rica, y que sus alimentos +son también muy celebrados. Los castaños y encinas de sus montes dan +pasto al mejor ganado de cerda de las Españas, y el tal ganado de cerda +(convendréis en ello) puede muy bien servir de pasto á viajeros tan +aguerridos como nosotros. A mayor abundamiento, las truchas del Tormes +gozan igual fama de exquisitas (me refiero al geógrafo Miñano), sin +contar con que en los corrales de aquellas casas de labor se crían +ciertos pavos enormes, ya cantados por mí en un célebre soneto.--Y, ¡en +fin, señores! ¡qué diablos! ¡corre de mi cuenta llevar un cesto de +víveres y municiones (cuando digo _municiones_, entended _botellas_) +para los casos de _fuerza mayor_ y otras calamidades inesperadas!..... + +»Conque..... he dicho.» + +Aplausos y aclamaciones acogieron este discurso; y, sin más debate, +aprobóse por unanimidad el proyecto, quedando decidido que á la noche +siguiente saldríamos para Salamanca. + + +II + +DE MADRID A MEDINA DEL CAMPO + + +En efecto: á las nueve y media de la siguiente noche salíamos de Madrid +en el tren _segundo correo_, destinado, como todo el mundo sabe, á +transportar cartas y viajeros desde esta Villa y Corte (que ya cuenta +400.000 habitantes) á media España y á toda Europa. + +Sin embargo, íbamos casi solos.....--Los españoles tenemos pocos asuntos +fuera de casa, y los que tenemos no nos interesan hasta el extremo de +hacernos emprender largos viajes. Nuestra filosofía moruna, ascética, ó +como queráis llamarla, da de sí esta magnánima indiferencia, tan +deplorada por economistas y políticos, y tan aplaudida por otra clase de +pensadores que miran las cosas desde más alto. Viajan, sí, por mero +placer, los elegantes y los fantaseadores, los bañistas de afición y los +amantes de la naturaleza; pero, precisamente en la fecha citada, este +linaje de madrileños regresaba ya hacia las orillas del Manzanares, ó, +por mejor decir, hacia las bocas de riego del Lozoya.--Además, aquel día +era martes, y los martes apenas se despacha algún billete en nuestros +ferrocarriles, por aquello de que _en martes ni te embarques ni te +cases_; razón que me ha movido á mí siempre á preferir los martes para +viajar, pues va uno más holgado en el tren ó en la diligencia. ¡Y si +puedo combinar que sea _martes y día 13_, mejor que mejor! + +Esto de la holgura lo llevábamos nosotros resuelto aquella noche _por +ministerio de la ley_..... Quiero decir, que éramos dueños de un +_reservado_ de ocho asientos, que entre cuatro personas daba dos +asientos para cada una, con su correspondiente rincón por cabeza y para +la cabeza.--Nos dormimos, pues, en seguida que el tren se puso en marcha +(como muy necesitados que estábamos de descansar de nuestras prisas del +día, y también para ir haciendo provisión de sueño y de reposo, á cuenta +de los madrugones y demás fatigas consiguientes á una expedición +artístico-poética por tierra de garbanzos), y dormidos pasamos muchísimo +tiempo. + +* * * + +A las tres de la madrugada el hambre nos despertó. + +Estábamos en _Sanchidrián_, á veinticinco leguas de Madrid, al otro lado +de la cordillera del Guadarrama. + +¡Bien nos habíamos portado! ¡Cinco horas de sueño de un tirón! + +Durante ellas, sólo habíamos oído, á cosa de las doce, en uno de esos +intervalos de semiconciencia que tiene el durmiente á cada parada del +tren, los destemplados gritos con que una pobre mujer (única que á tal +hora estaría despierta en aquella áspera sierra) pregonaba á todo lo +largo de la hilera de coches: «_¡Leche de las Navas!_», sin que se +siguiese ruido alguno demostrativo de que la infeliz trasnochadora +despachaba algo..... + +Es decir, que habíamos pasado por _El Escorial_, por las susodichas +_Navas_ (que Dios bendiga), por _Ávila_, y por otros varios pueblos +chicos y grandes, sin darnos siquiera cuenta de ello.--¡Quién se lo +dijera á D. Felipe II cuando edificaba lo que recibió el nombre de +_octava maravilla_! ¡Quién le dijera que llegaría un tiempo en que +cruzasen por allí _con los ojos cerrados_ personas tan amantes del Arte +y de la Historia como nosotros! + +Pero, ¿qué mucho, si habíamos atravesado con igual indiferencia la +formidable Sierra de Guadarrama (que es algo más grande que el +Monasterio del Escorial), pasando _inconscientes_, no sólo por delante +de sus cimas, sino _por dentro_ de sus mismísimas entrañas, por la cuna +de los metales, por la oficina de los terremotos, por las regiones del +infierno? + +* * * + +Decía que estábamos en _Sanchidrián_, y que el aguijón del hambre nos +había despertado. + +El mismo mozo de la vía por quien supimos particularmente en qué +Estación nos hallábamos (pues nadie se había tomado el trabajo de +_vocearla_), nos participó además, _motu proprio_, que el termómetro del +telegrafista marcaba en aquel instante seis grados bajo cero. + +¡Oirlo nosotros, y bajar el cristal de la ventanilla, todo fué una sola +cosa! Hecho lo cual transformamos el coche en fonda, y cenamos +tranquila, profusa y regaladamente: que para eso llevábamos _á bordo_ el +anunciado cesto de provisiones, en que no faltaba ningún perfil; pues, á +más de comestibles de buena ley, contenía frascos de agua y botellas de +vino, café del mismísimo Aden y máquina para hacerlo, velas con que +alumbrarnos _á guiorno_, y otros muchos refinamientos de sibaritismo y +de _confort_, que ni tan siquiera concibieron los antiguos emperadores +romanos. + +Terminada la cena, nos fué imposible volver á dormir.--Pasamos, por +consiguiente, en alegre conversación cosa de una hora; hasta que, cerca +de las cinco de la mañana (es decir, todavía con estrellas) llegamos á +la Estación de _Medina del Campo_. + +_¡Medina! ¡Parada y fonda! ¡Cambian de tren los viajeros para Zamora y +para Salamanca!_--gritó el mozo de la Estación. + +--¡Vaya una fonda y una parada inoportunas!--exclamamos nosotros, dando +un suspiro. + +Y nos pusimos á recoger nuestros enseres. + + +III + +EN MEDINA DEL CAMPO + + +Los viajeros que se dirigen á Salamanca en camino de hierro, tienen que +esperar en la Estación de _Medina_ (¡durante una hora!) la salida del +tren que corre exclusivamente entre estas dos ínclitas +ciudades.--Cargamos, pues, con todo nuestro ajuar, y echamos pie á +tierra en el andén, acatando los altos é incomprensibles designios de +las Empresas, que no han juzgado conveniente ahorrar á los viajeros esta +hora de detención. + +Como todavía era de noche, según queda indicado, y hacía todo el frío +que nos dijeron en Sanchidrián, tuvimos que refugiarnos, lo mismo que el +resto de los viajeros (unos treinta, naturales de aquellas cercanías), +en el diminuto, descristalado y afortunadísimo cafetín (vulgo _Fonda_) +de la Estación, donde nos vimos obligados á oir, á pesar nuestro, más de +una conversación ajena, poco edificante y nada chistosa....., á las +cuales conseguimos al cabo sustraernos, hablando entre nosotros y en voz +baja de la ilustre ciudad á cuyas puertas vivaqueábamos tan +desagradablemente. + +Dicho se está, por tanto, que salió á relucir el funestísimo día 21 de +Agosto de 1520, en que _Medina del Campo_ fué quemada por el alcalde +Ronquillo y por el capitán Fonseca, á consecuencia de haberse resistido +sus moradores á entregarles la artillería para combatir á Segovia, +alzada en favor de los Comuneros, y que recordamos también aquella +hermosa carta, escrita con tal motivo por los Segovianos á los +Medinenses, en que se leen estas sublimes frases dignas de la antigua +Musa de la Historia:--«_Nuestro Señor nos sea testigo, que si quemaron +desa villa las casas, á nosotros abrasaron las entrañas, y que +quisiéramos más perder las vidas que no se perdieran tantas haciendas. +Pero tened, señores, por cierto, que pues Medina se perdió por Segovia, +ó de Segovia no quedará memoria, ó Segovia vengará la su injuria á +Medina..... Desde aquí decimos, y á la ley de cristianos juramos, y por +esta escritura prometemos, que todos nosotros por cada uno de nosotros +pornemos las haciendas y aventuraremos las vidas; y lo que menos es que +todos los vecinos de Medina libremente se aprovechen de los pinares de +Segovia, cortando, para hacer sus casas, madera. Porque no puede ser +cosa más justa que, pues Medina fué ocasión de que no se destruyese con +la artillería á Segovia, Segovia dé sus pinares con que se repare á +Medina....._» + +«Medina (añade el historiador Lafuente) había sido hasta entonces el +emporio del comercio, el gran mercado del Reino, y el principal depósito +de las mercancías extranjeras y nacionales, de paños, de sedas, de +brocados, de joyería y tapicería: sus ferias anuales tenían fama en el +mundo: todo pereció en aquel día de desolación: de setecientas á +novecientas casas fueron consumidas por las llamas.» + +* * * + +A todo esto había principiado á amanecer; visto lo cual, nos trasladamos +al andén de la Estación, prefiriendo helarnos al aire libre viendo los +rosicleres de la aurora, á los aires colados y á las crecientes +vulgaridades del cafetín. + +El andén de la estación estaba tan silencioso como solitario.--Nuestro +primitivo tren había continuado su marcha hacia Irún, no bien nos +bajamos de él, y después había partido otro con dirección á la insigne +ciudad de Zamora.--¡El único que no daba ni señales de pensar en salir +era el recién establecido _tren de Salamanca_! + +En cambio, salió el sol.--Por cierto que su primer rayo no hirió +directamente nuestras pupilas, sino que fué á besar con amoroso respeto +un arrogantísimo torreón gótico, que ya habíamos divisado enfrente de la +Estación, sobre las ruinas de una antigua fortaleza.--Era la famosa +_Torre del Homenaje_ del celebérrimo _Castillo de la Mota_. + +Este castillo, distante de _Medina_ algunos centenares de pasos, y +separado hoy de ella por el tiránico ferrocarril, corona una especie de +meseta que, en estas interminables planicies castellanas, pudo muy bien +hacer el papel de _altura_ cuando se la eligió para asiento de una +ciudadela.....--Allí murió Isabel la Católica. Es decir, que tal vez en +el interior de aquella _torre_, dorada por el sol naciente, se hallaba +(y se halla) el aposento pintado por Rosales, con singular maestría, en +el cuadro que dió principio á su reputación.--Allí estuvo preso, durante +veinte años, Hernando Pizarro, hermano y compañero de glorias del +Conquistador del Perú.--Allí vivió también encarcelado el abominable +César Borgia..... + +Pero como si el tren de Salamanca hubiera estado aguardando á que nos +fuese grata la permanencia en la Estación de _Medina_ para decir +«_¡Vámonos!_», la campanilla, y el pito, y las voces de los empleados +nos sacaron en esto de la contemplación de tan venerables ruinas y de +sus grandes recuerdos históricos, obligándonos á correr más que aprisa +hacia el andén, del cual nos habíamos alejado insensiblemente. + +En aquel mismo instante brilló á nuestros ojos, no ya la luz refleja, +sino el mismo disco del sol..... + +Eran las seis. + + +IV + +DE MEDINA DEL CAMPO A SALAMANCA + + +Partimos. + +El tren giró hacia el Oeste, no bien salió de entre agujas, y colóse +inmediatamente en _Medina del Campo_, cuyas últimas casas lindan con la +Estación. + +La vía férrea cruza por las calles mismas de la villa, sobre un +terraplén de algunos pies de altura, gracias al cual fuimos viendo, por +encima de cercas y tapias, el interior de muchos corrales llenos de +leña, estiércol y aperos de labor, y cubiertos de recientísima escarcha, +por donde andaban ya las madrugadoras gallinas tomando el sol y +cacareando..... + +Los medinenses no se habían levantado todavía. Por lo menos, las +ventanas y puertas de sus casas estaban cerradas, las chimeneas no +expelían humo, y no había ni un alma en las silenciosas calles. + +_Medina_ es extensísima, y compréndese muy bien, al verla, que desempeñe +papel tan importante en la Historia de España. A cada paso descubríamos +casas ruinosas, con todo el aspecto de deshabitadas, y amplios solares +de otras que se han hundido. Infinidad de torres de iglesias nuevas ó +viejas (es decir, de hace cuatro ó cinco siglos, ó del siglo pasado, á +juzgar por la forma de sus campanarios y por el color de los muros) +mantiénense todavía en pie. Abundan las de piedra renegrida por el +tiempo, y aun hay que contar las que habrán derribado los siglos y las +revoluciones..... + +De los desastres causados por la tea incendiaria de Ronquillo y de +Fonseca, nótanse por doquier horribles vestigios.--La desventura de +_Medina_, como las de Pompeya y Herculano, tiene fecha determinada. ¡Tal +día de tal año amaneció rica y poderosa, y á la noche era un montón de +ruinas! + +Pero mientras nosotros pensábamos en esto, el tren había dejado ya atrás +á Medina del Campo, y corría por más alegres horizontes..... + +Hagamos nosotros lo mismo. + +* * * + +De Medina á Salamanca hay 77 kilómetros. + +Acerca de los primeros que recorrimos, sólo tengo que decir que seguimos +cruzando la gran llanura de Castilla la Vieja, más productiva, pero no +menos desamparada y monótona que la de Castilla la Nueva. En cuanto +alcanzaban los ojos veíamos leguas y leguas de campos sin verdor, +recién arados con el mayor esmero, en donde iban á sembrarse los +gérmenes de la cosecha de 1878; ¡pero ni un árbol, ni una vivienda, ni +un chorro de agua, ni la más leve ondulación en el terreno!..... + +Sin embargo, aquella interminable planicie casi negra, cobijada por un +cielo azul y limpio, é inundada de luz por un sol alegre y esplendoroso, +no carecía de encanto y grandiosidad, á causa de su misma +sencillez.--Hacía un día hermosísimo, un verdadero día español, y esto +lo embellece todo. + +Por lo demás, ya íbamos divisando en la soledad de aquellas tierras +algunos labradores que araban tranquilamente, y que nosotros no podíamos +imaginar de dónde habían salido ni á qué hora se habían levantado para +estar allí tan de mañana.--Vistos desde el tren, parecían habitantes de +la Luna contemplados desde la Tierra, ó habitantes de la Tierra +contemplados desde la Luna, ó más bien parecían un accesorio fijo y +permanente de aquel cuadro, como las figurillas humanas que ponen los +pintores en los _paisajes_. + +Minutos después (que es como si dijéramos _algunas leguas_ más allá) +pasamos por delante de un montecillo de barro, de piedras, de yeso, de +tejas y de retama, coronado por un campanario con su cruz y todo..... +Era un pueblo: era _Campillo_: quiero decir, era uno de tantos +_Campillos_ como figuran en el _Nomenclátor_ de España. + +Luego pasamos por _El Carpio_ (ó sea por _un Carpio_, pues también +conocíamos ya más de uno)..... + +Y á las siete y veintiocho llegamos á _Cantalapiedra_, famosa hoy por su +agua potable, que no bebimos. + +Habíamos entrado en la PROVINCIA DE SALAMANCA. + +Allí comienza ya á rizarse el terreno.--_Cantalapiedra_ ocupa una meseta +inclinada, donde hubo también antiguamente cierto castillo casi +inexpugnable. + +En el siglo XV los Portugueses se apoderaron de él y defendieron largo +tiempo, al amparo de sus muros, las pretensiones de la Beltraneja.--Los +vecinos de la villa discurrieron entonces que el tal castillo podía con +el tiempo dar ocasión á nuevas luchas y trastornos, si lo dejaban en +pie; y no bien terminó aquella guerra civil, lo demolieron pacíficamente +con sus propias manos.--Vese, pues, que no siempre ha corrido como +verdad axiomática lo de _si vis pacem, para bellum_. + +Y es cuanto puedo decir de _Cantalapiedra_. + +Puestos otra vez en marcha, el sol, que iba ya calentando, principió á +acariciarnos dentro del coche, y acabó por dormirnos +amorosísimamente..... + +Y dormidos pasamos (según luego vimos en _El Indicador_) por + +_Nueva Carolina_, + +_Pedroso_, + +_Gomecello_, + +Y _Moriscos_, + +nombres que ningún eco habrían hallado en nuestra memoria, aunque no +hubiésemos estado dormidos. + +En cambio, quiso la Providencia que despertásemos al salir de esta +última Estación, ó sea cuando faltaba un cuarto de hora (legua y media) +para llegar á _Salamanca_.--De otro modo, nos hubiéramos hallado _de +pronto_ bajo los muros de la gran ciudad; cosa opuesta á todas las +reglas del arte de conmoverse. + +* * * + +Lo primero que vimos de _Salamanca_ (mucho antes de divisarla á lo +lejos) fué sus célebres toros....., _los toros salamanquinos_, de mil +libras de peso y de formidables astas, plantados cerca de la vía y +mirando el tren con más cólera que espanto. + +--¡Ah, facinerosos! (estuve por decirles). ¡Desde tiempo inmemorial +habéis estado yendo á Madrid á asustarnos con esa fuerza y esos cuernos +que Dios os ha dado!..... ¡Ahora nos toca á los madrileños venir á +Salamanca á asustaros á vosotros!--¿Por qué no probáis á luchar con esta +locomotora? + +Los toros debieron de adivinar semejante desafío, y noticiosos, sin +duda, del trágico fin de aquellos héroes y mártires de su misma especie +que embistieron arrogantemente en las orillas del Jarama á los primeros +trenes de Madrid á Aranjuez y de Aranjuez á Madrid, nos volvieron la +espalda con suma dignidad, como diciendo: + +--¡Nuestra raza cumplió ya ese deber! ¡Su protesta quedó escrita con +sangre! ¡Paso á la majestad caída! + +Y la verdad es que tenían razón. + +En esto apareció ante nuestros ojos _Salamanca_, surgiendo de la +hondonada en que se asienta á la orilla derecha del Tormes. + +¡Aquélla era, sí, la _muy noble y muy leal_ matrona, con sus rotas +murallas; con su centenar de torres y cúpulas, que en línea horizontal +se dibujaban en el cielo; con sus amplios edificios de dorada piedra, +que reverberaban al sol, y precedida de una verde arboleda, que parecía +servirle de zócalo ó de alfombra! + +Tanta erguida piedra campeando en el aire, tanta arquitectura, tanta +grandiosidad, tanta nobleza, correspondían de todo punto al +encomiástico dictado de «_Roma la Chica_.....» Era, pues, indudable que +estábamos delante de _Salamanca_. + + +V. + +ENTRADA EN LA CIUDAD.--LA CALLE DE ZAMORA + + +La Estación del ferrocarril de Salamanca distará un kilómetro de la +ciudad, y desde aquélla á ésta corre una hermosa calle de árboles, que +sirve de paseo público. Además, cuando nosotros fuimos allí, construíase +á toda prisa, para el servicio de la misma Estación, una ancha y bien +acondicionada carretera, por cuyo explanado trayecto pasaban ya los +_ómnibus generales_ y muchos _particulares de los hoteles_. + +¡Porque _todo esto había_ donde ningún alojamiento temíamos hallar +cuando en Madrid proyectábamos el viaje! + +--«¡Señorito, al _Hotel H_!.....--¡Señorito, al _Hotel +B_!.....--¡Señorito, á la _Fonda X_!.....»--nos gritaban los +_commissionnaires et facteurs_, ni más ni menos que si acabásemos de +llegar á París ó Londres. + +--¡Bien por Salamanca!--exclamamos nosotros.--_¡Nobleza +obliga!_--¡Cuando los Grandes se meten á plebeyos, deben hacer las +cosas con este rumbo! + +Pero de aquella misma abundancia de alojamientos surgía una nueva +dificultad, y era que, como no habíamos consultado á nadie antes de +salir de Madrid, ni avisado á ningún amigo nuestra llegada á Salamanca, +ignorábamos cuál era el mejor hotel, hallándonos, por tanto, en la +situación que los franceses (y va de afrancesamiento) denominan +_embarras du choix_. + +No era cosa de equivocarse en punto de tamaña trascendencia. +Preguntamos, pues, á un guardia civil (autoridad infalible, de tejas +abajo), y éste nos recomendó (confidencialmente) el _Hotel del +Comercio_. + +--_¡Al Hotel del Comercio!_--dijimos nosotros entonces con absoluta +confianza, penetrando en el ómnibus de aquella advocación. + +Y partimos. + +En cuanto al resto de los viajeros..... (¡ah, cucos!), ya se les veía +caminar á pie por la calle de árboles: de lo cual se deduce que los +demás carruajes volvieron de vacío á la ciudad.--Pero ¿qué importaba, si +el honor de Salamanca se había salvado? + +Dice un refrán novísimo: _Haz lo que debas, aunque debas lo que hagas_. + +* * * + +Subido en el estribo de la trasera, y con la gorra, la cabeza y medio +cuerpo metidos dentro de nuestra jaula, nos miraba y se sonreía el +_zagal_ del ómnibus (_zagal_ también por los años, pues no habría +cumplido quince), y al ver yo su rostro picaresco, digno de su paisano +_Lázaro de Tormes_, díjeme alborozadamente:--«¡He aquí nuestro +_cicerone_ hasta que lleguemos á la fonda!.....» + +Y me puse con él _al habla_, previa donación, que le hice, de un cigarro +puro. + +Aquel joven nos dijo, entre otras muchas cosas menos interesantes, que +_la puerta_, ya sin puerta, por donde poco después entrábamos en +Salamanca, se llama todavía la _Puerta de Zamora_, y que la hermosa +calle que allí comienza lleva también el nombre de la ciudad de Gonzalo +Arias. + +Y nosotros recordábamos, por nuestra parte, el clamoreo que se alzó en +las Academias de Madrid el año de gracia de 1855, cuando los salmantinos +(no todos) tuvieron á bien derribar la tal puerta, sin reparar en que +había servido de Arco de Triunfo para la entrada del emperador Carlos V +en la ciudad del Tormes el año, también de gracia, de 1534..... + +La dicha _Calle de Zamora_, que, según vimos después, es la mejor de +Salamanca, llamó sobre todo nuestra atención, y muy particularmente la +mía, por su color pardo, austero y como de vejez.--Y era que mi último +y entonces recientísimo viaje de recreo había tenido por teatro la +provincia de Cádiz, y mis ojos estaban hechos á ver pueblos +blanquísimos, relucientes, flamantes, _nuevos_, por decirlo, así, +adornados de verdes balcones, de floridos patios expuestos al público, y +de enjalbegadas horizontales azoteas al estilo de África: era que aun +danzaban en mi imaginación aquellas ciudades muertas de risa, sin +monumentos históricos ni humos artísticos, sencillas, graciosas y +coquetas como jóvenes vestidas de veraniego percal, que se llaman +Sanlúcar, los Puertos, San Fernando y Cádiz. + +Salamanca, por el contrario, se me presentaba en la _Calle de Zamora_, +vestida de paño y de terciopelo, de hierro y de gamuza, como una especie +de ricahembra apercibida á asistir al Consejo ó á la batalla, y más +aficionada al templo que al sarao.--Muchas casas eran de piedra, y otras +estaban pintadas de un modo severo, anticuado, monumental. La +arquitectura y la arqueología, la historia y la leyenda, extrañas +completamente al alegre caserío gaditano, reaparecían, pues, á mi vista +con sus venerandos caracteres. Grandes escudos heráldicos campeaban +encima de varias puertas, ó en los espaciosos lienzos de fortísimos +muros, ó en el herraje negro y feudal de rejas y balcones. Estos +balcones tenían por dosel enormes guardapolvos; los tejados remataban +en descomunales aleros, y, abajo, las amplias y voladas rejas terminaban +en humildes cruces. Veíanse portadas de aquel período del Renacimiento +que puede llamarse _plateresco español_; otras de arco romano, con +grandísimas _dovelas_, al estilo del tiempo de los Trastamaras, y +algunas de tan imponente y esquiva hechura, que, á no correr el año de +1877, hubiera yo jurado que en tales casas vivían poderosos inquisidores +ó alguno de aquellos terribles mayorazgos que solían ser jefes de una +docena de hermanos, todos ellos soldados, frailes y +monjas.--¡Indudablemente estábamos en Castilla la Vieja, ó, mejor dicho, +en el antiguo reino de León! ¡Hasta el aire era allí godo, español +rancio, cristiano puro, _antisarraceno_, en fin--ya que es menester +decir las cosas claras! + +Y cuenta que Salamanca no tiene nada de lúgubre, de sombría ni de +taciturna, como nosotros mismos habíamos creído hasta entonces, +equiparándola á otras ciudades castellanas; sino que es, y desde luego +conocimos que era, una población alegre, animada, de mucha luz, de +hermoso cielo, de libre y puro ambiente, digna, en fin, de albergar, +como alberga, á los que suelen ser llamados en Valladolid y Burgos _los +andaluces de Castilla_. + +Con esto llegamos al hotel, situado al otro extremo de aquella misma +calle; elegimos habitaciones, que nos parecieron excelentes; y como +entonces se nos advirtiera ó notificara de oficio que en aquel +establecimiento se almorzaba á las once en punto, batimos palmas en +señal de alegría, y tomamos en seguida la escalera abajo, á fin de +aprovechar la hora y pico que faltaba para la canónica del almuerzo, en +dar el _primer paseo_ artístico por la ciudad de los Fonsecas y +Maldonados. + + +VI + +LA PLAZA MAYOR.--EL CORRILLO DE LA HIERBA + + +El primer paseo por toda ciudad monumental debe hacerse sin _cicerone_ y +sin _Guía_ escrita, única manera de formar _juicio propio_ de las cosas +y admirarlas, ó no admirarlas, independientemente de sugestiones y +comentarios ajenos. + +Esto hicimos nosotros aquella mañana: salimos á la calle á la buena de +Dios; y como lo primero que divisamos fuese, á muy pocos pasos de la +puerta del hotel, cierto arco de piedra que daba acceso á una gran plaza +con árboles y jardines, nos dirigimos allá resueltamente, no sin +preguntarnos antes con tanto énfasis como si acabásemos de descubrir la +India. + +--¿Qué plaza será ésta? + +Pronto leímos en los azulejos que era la _Plaza Mayor_, y pronto +dedujimos de otras señales que era también la plaza del Ayuntamiento, la +plaza de la _Constitución_, el foro salmantino. + +Declaro que, _prima facie_, nos agradó mucho la tal plaza; y, +verdaderamente, su conjunto es magnífico. Disputen los arquitectos y los +meros aficionados al arte (nosotros disputamos también allí sobre ello) +acerca de si la ornamentación peca de más ó menos barroca y pesada, +sobre la desproporción que hay entre los huecos y los macizos, á tal +punto que ciertos adornos y molduras parecen miembros principales de la +obra, y sobre lo mucho que la composición se resiente del mal gusto +dominante cuando se ejecutó (que fué en tiempo de los Churrigueras y de +Borromino); pero, aun así, el aspecto general resulta noble, rico, +decoroso, hasta regio.....; digno, en fin, ya que no de la exquisita +Salamanca, de cualquier adocenada corte. Además, la exornación moderna +(jardines, fuentes, candelabros, etc.) es sumamente agradable, y denota +gran esmero y elegancia de parte de los Ayuntamientos salmantinos de +nuestros días. + +Aunque la _Plaza Mayor_ parece cuadrada, no lo es, sino que forma un +trapecio cuyos lados varían de 72 metros á 82.--Todas las casas son +iguales y tienen tres cuerpos. El cuerpo inferior deja expedito un ancho +pórtico, ó sea unos soportales corridos, donde hay más de cien tiendas +de comercio, muy variadas y bien surtidas. Los otros dos cuerpos son +también arquitectónicos, y obedecen á un plan monumental dibujado por el +célebre maestro D. Andrés García de Quiñones, el cual no anduvo muy +disparatado para lo que entonces se estilaba en el mundo..... (Me +refiero á 1710, fecha en que D. Felipe V visitó la ciudad y dió permiso +para concluir la obra.) + +Nicolás Churriguera, descendiente del famoso D. José, y como él natural +de Salamanca, encargóse de la ejecución, con otros arquitectos que no +recuerdo ahora, y fué el exclusivo autor de una estupenda fachada (la de +las _Casas Consistoriales_), recargadísima de hojarasca y de mil locuras +de piedra, que debe de agradar mucho generalmente, y que tampoco dejó de +gustarnos á nosotros como _documento artístico_.--¿No andamos hoy +comprando á altísimos precios marcos dorados y otros muebles de estilo +barroco? ¿No está hoy de moda lo Pompadour y hasta lo Dubarry, tanto +como ayer estaba lo gótico y anteayer lo pagano?--¡Pues ya hemos +absuelto á los Churrigueras y sus discípulos, si no como doctrina y +norma del arte, como hecho consumado y dato histórico, y con la +condición de que no vuelvan! + +En dicha fachada había dos excelentes bustos de Carlos IV y de María +Luisa, ejecutados por uno de los más insignes entre los varios grandes +escultores españoles que han llevado el apellido _Álvarez_. Refiérome á +D. Manuel Álvarez, llamado comúnmente _el Griego_, hijo también de +Salamanca y autor de las cinco hermosas estatuas de la _Fuente de Apolo +y las Cuatro Estaciones_ que embellecen el Salón del Prado de esta +coronada villa.....--Pues bien: los tales bustos fueron derribados y +destruídos en no sé qué asonada popular, sin consideración alguna á su +mérito artístico..... ¡Y, sin embargo, todavía hay artistas que no son +reaccionarios! + +Muchos otros bustos de antiguos Reyes é ilustrados Capitanes hay en las +enjutas de los arcos de dos lados de la plaza; pero valen tan poco como +esculturas, y es tan problemático su parecido, que el motín los +respetó.--Bastante más que todos ellos nos interesó una sencilla lápida +que conmemora, en la fachada de la casa núm. 19, que _allí vivió y murió +el famoso poeta salmantino_ D. JOSÉ IGLESIAS. + +* * * + +Terminado el examen de la _Plaza Mayor_, atrajeron nuestra vista y +despertaron nuestra curiosidad dos altísimas torres gemelas, dominadas +por una cúpula y un cimborio, y no exentas de majestad y gallardía, que +asomaban á lo lejos, hacia la parte del Sudoeste, por encima de las +intermedias manzanas de casas. + +--¿Qué será aquello?--volvimos á preguntarnos. + +--Aquello..... (respondió un bondadoso transeunte, que nos miraba con +tanta extrañeza como nosotros á las dos torres), aquello es _la +Compañía_. + +--¡Ah, ya!..... _Los Jesuítas_..... + +--Justamente.....; la grandiosa Casa de los Padres..... + +--Muchísimas gracias.....--replicó el más _liberal_ de nosotros cuatro, +levantando la sesión con un saludo. + +Y todos nos dirigimos allá resueltamente. + +Pero, no bien salimos de la _Plaza Mayor_, entramos en una plaza..... +mínima, que nos enamoró mucho más que la que dejábamos. ¡Tanto nos +enamoró, que si los hijos del país hubiesen oído nuestras celebraciones, +las habrían considerado irónicas y burlescas! + +Porque se trataba de una plazoletilla triangular, de irregulares líneas +y viejo y abigarrado caserío, donde no había dos balcones iguales, ni +dos edificios simétricos, ni monumento alguno bueno ni malo; nada, en +fin, que fuese elegante, ordenado, lujoso, ó tan siquiera limpio. ¡Y en +esto precisamente consistían su belleza artística, su encanto poético, +su color histórico! + +El _Corrillo de la Hierba_ se llama aquel sitio.--Se lo recomiendo á +toda persona de buen gusto que vaya á Salamanca.--Verá allí +aglomeraciones de casas viejas, como las que figuran en las decoraciones +teatrales ó en los cuadros referentes á la Edad Media; verá allí un +variado y grotesco repertorio de balcones, aleros, guardapolvos y +barandajes sumamente característicos; verá puertas chatas, paredes +barrigonas, ventanas tuertas, pisos cojos y tejados con la cabeza dada á +componer, como no los encontrará en ninguna otra parte.--Y ¡qué escenas +localiza en aquel sitio la imaginación! ¡Qué fondo aquel para un lienzo +que representase el célebre motín en favor de los Comuneros, ó las +sangrientas riñas á que dió ocasión D.ª María _la Brava_, ó una de +aquellas temerarias revueltas contra los Franceses, coronadas luego de +gloria por la batalla de Arapiles! + +Además de los multiformes tenduchos que rodean la plazuela, y que le +añaden animación y fuerza dramática, veíase á aquella hora una infinidad +de _puestos_ amovibles ó _matutinos_; es decir, una multitud de +lugareñas sentadas en el suelo, con su cesta de huevos al lado, y +rodeadas de pollos, pavos y gallinas.--Aquellas mujeres, vestidas con +pesadísimos dobles refajos, y liadas en una especie de manta, parecían +montones de lana de vivos colores, de cuyo fondo salían pregones tan +agrios y desapacibles como el cacareo ó los graznidos de las propias +aves pregonadas. + +Agréguese á esta algarabía el disputar de los hombres, los gritos de los +muchachos, la charla de las criadas que hacían la compra, el ruido de +los talleres, el son de unas campanas vecinas que tocaban á niño muerto, +los perros ladrando, los pobres pidiendo limosna, bestias cargadas que +iban y venían, y el correspondiente vocear del que las arreaba, y se +formará juicio aproximado del _Corrillo de la Hierba_, á las diez de la +mañana de un día de Octubre del ya casi octogenario siglo XIX. + +De buena gana nos hubiéramos estado allí hasta las once; pero las torres +de la _Compañía_ seguían llamándonos, y no era cosa de desairarlas +cuando alguno de nosotros acababa de cobrar en Madrid fama de +jesuíta.--Continuamos, pues, nuestra marcha en aquella dirección, +tomando por una solitaria calle, que creo se llamaba de _Sordolodo_. + + +VII + +LA CASA DE LAS CONCHAS.--IGLESIA Y COLEGIO DE LA COMPAÑÍA DE +JESÚS.--MÁS IGLESIAS Y PALACIOS. + + +Desde que penetramos en aquella calle, Salamanca tomó á nuestros ojos un +nuevo aspecto.--Ya no era la señorona del siglo pasado representada por +la _Plaza Mayor_: tampoco era la revoltosa ciudadana del siglo XVI, que +gritaba y luchaba en el _Corrillo de la Hierba_: ya era una dama gótica, +tan severa como triste; mucho más triste, á decir verdad, que en la +_Calle de Zamora_. + +La en que acabábamos de entrar y las adyacentes eran angostas y +torcidas, como anteriores al uso de los coches urbanos: blasones +nobiliarios y portadas artísticas de la Edad Media adornaban sus +ruinosas casas, y un silencio de muerte servía allí de melancólico +acompañante á la romántica soledad.--Ni una sola tienda profanaba +aquellos portales. No se veía alma viviente ni en rejas ni en balcones. +Dijérase que en tal barrio no vivía criatura humana. Parecía aquello, +más que realidad de los tiempos presentes, engendro fantástico de un +poeta de 1838, de un Espronceda, de un Zorrilla, de un García +Gutiérrez. + +Salimos al fin frente por frente del _Colegio de la Compañía_, y ya nos +disponíamos á estudiar la enorme y suntuosa fachada de su iglesia, +cuando reparamos que en la acera opuesta se alzaba una de las maravillas +arquitectónicas más célebres de Salamanca; uno de los monumentos que +íbamos buscando _ex-profeso_ en aquel viaje; uno de los palacios más +bellos y singulares que nos ha legado el siglo XV.--Me refiero á la +_Casa de las Conchas_. + +Nosotros la conocíamos, como todo el mundo, por la fotografía y por el +grabado: nosotros habíamos contado muchas veces con el dedo sobre el +papel las elegantísimas _conchas_ de piedra que cubren su extensa +fachada..... Pero hay que ver el edificio en el _original_, con su color +y su tamaño, para formar completo juicio de su gentileza y hermosura. +Hay que ver, por ejemplo, la sombra _natural_ que proyectan las +abultadas _conchas_, heridas por el sol, sobre la dorada piedra del +pulimentado muro: hay que ver las cuatro preciosas ventanas, dos de +ellas muy parecidas á ajimeces árabes, que interrumpen á largos trechos +la planicie de aquellas paredes: hay que ver aquellas esquinas, de +afilada y correctísima arista, como si fuesen de bruñido acero, y de las +cuales se destacan, campeando en el aire, bellísimos escudos de piedra, +que son otros tantos primores artísticos: hay que ver, en fin, aquellas +otras grandes conchas de hierro que cubren á su vez, por vía de clavos, +la gran puerta de entrada, y el precioso herraje de aquellas +_melodramáticas_ rejas (perdonadme el adjetivo), y aquel gran Escudo +Real que _preside_ la fachada, y todos aquellos perfiles aristocráticos +y piadosos que ennoblecen el exterior de tan poético palacio.....--Ya he +dicho que data del siglo XV. Así lo revela su arquitectura, cuyo +conjunto es gótico decadente con detalles platerescos; y así lo indican +también el yugo y el haz de flechas, blasón especial de los Reyes +Católicos, que se ven en el mencionado Escudo Real. + +Las _conchas_ que ostenta todo el edificio significan que el que lo +mandó construir era caballero santiagués y que había ido ó tenía hecho +voto de ir en peregrinación á Compostela, así como los escudos con +_cinco lises_ que adornan las esquinas y la espalda del palacio, prueban +que el tal santiagués pertenecía á la poderosa y esclarecida familia de +los Maldonados de Salamanca. + +Y, en efecto, la _Casa de las Conchas_ fué primero de los Maldonados, +señores de Barbalos; luego la heredaron los Marqueses de Valdecarzana, y +hoy la posee el cinco veces Grande de España, Conde de Santa Coloma, en +su calidad de Conde de las Amayuelas. + +* * * + +Por cierto, y perdonadme la digresión, que Francisco Maldonado, el +célebre _comunero_, el compañero de Bravo y de Padilla, el _degollado_ +del gran cuadro de Gisbert, no pertenecía á la rama principal de la +familia mencionada, de la cual era jefe, aunque tampoco dueño de la +_Casa de las Conchas_, un D. Pedro Maldonado y Pimentel, también afecto +á la causa de las Comunidades, del cual me parece oportuno decir aquí +algunas cosas, de todos sabidas, por si hay alguien que las tenga +olvidadas, cosa que á mí me acontecía no hace muchas horas..... + +Notorio es que Salamanca acudió en auxilio de Segovia contra el alcalde +Ronquillo, como casi todas las ciudades castellanas. Principió en +Salamanca la cosa por un gran motín (¡indudablemente estalló en el +_Corrillo de la Hierba_!), durante el cual quemó el pueblo una casa del +mayordomo del terrible Fonseca, arzobispo de Santiago, derribó otras +muchas, y arrancó las varas á las autoridades. En tal coyuntura, el +poderoso D. Pedro Maldonado y Pimentel, creyendo que los victoriosos +amotinados no podían hacer nada bueno en Salamanca, y sí se lucirían +muchísimo yendo en auxilio de los Comuneros, formó con ellos una crecida +hueste, y los llevó á luchar contra los imperiales. Los salmantinos +lidiaron en diferentes jornadas con varia fortuna, que se les declaró al +fin totalmente adversa en los campos de Villalar. Al lado de Maldonado +Pimentel, ó mejor dicho, en las filas de su gente, peleó allí como bueno +otro Maldonado, algo pariente suyo y también hijo de Salamanca, y ambos +cayeron prisioneros después de su derrota.--Fueron entonces condenados á +muerte los principales cabecillas ó jefes de Comuneros; pero como el D. +Pedro Maldonado Pimentel tuviese parentesco con el famoso Conde de +Benavente, consiguióse que el otro Maldonado, conocido por _el de la +calle de los Moros_, muriese en lugar suyo con Bravo y con Padilla, cual +si este bárbaro ardid pudiera deslumbrar á la opinión pública..... ni +aun en tiempos en que no había periódicos.--Y al cabo sucedió que los +imperiales, después de guardar encerrado algunos meses al Maldonado +Pimentel, diéronse cuenta de que nadie había sido engañado con la +sustitución referida, y tuvieron que degollarlo también, me parece que +en Simancas, un año después que á su homónimo.--Por manera que el +insigne D. Pedro trocó por un año de vida los siglos de popularidad que +ha disfrutado, y disfrutará todavía muchísimo tiempo, la memoria del +pobre D. Francisco, y el alto honor de figurar en el mencionado cuadro +de Gisbert. + +Conque volvamos á la _Casa de las Conchas_. + +* * * + +La puerta estaba abierta: llamamos, sin embargo, y no nos +respondieron.....--¿Qué hacer en tal apuro, sabiendo, como sabíamos por +la fotografía y el grabado, que el patio era bellísimo? + +Perdone el Sr. Conde de Santa Coloma: el partido que tomamos fué +colarnos de rondón en su casa, bajo la salvaguardia de nuestras buenas +intenciones..... + +Y ¡qué patio vimos!--Su estilo podía calificarse de mixto de gótico y +mudéjar: las líneas generales tenían más de mudéjares que de otra cosa: +en las ventanas y demás pormenores predominaba lo gótico.--De una ó de +otra suerte, todo era allí gallardo, primoroso y del mejor gusto, +causando verdadero asombro la prolijidad y esmero de la ejecución. Baste +decir que la dura piedra semejaba trenzados de cuerdas como si fuese +cáñamo, y hasta calados de encajes, como si fuera lino..... + +De buena gana hubiéramos llevado más adelante nuestra exploración; pero +no nos atrevimos á tanto, y salimos de aquella interesantísima casa como +habíamos entrado en ella, llenos de respeto á su carácter señorial y +religioso, y de admiración á sus bellezas artísticas. + +* * * + +Desventajosa en sumo grado para la arrogantísima _Iglesia de los +Jesuítas_ (que, como he dicho, se alza frente á la _Casa de las +Conchas_) es la transición de un edificio á otro. Todo lo que el +caballeresco palacio gótico tiene de fino, delicado y como espiritual, +lo tiene de pesado, rudo y meramente corpóreo el enorme templo +greco-romano que erigió allí la Compañía de Jesús. Y aun todavía fuera +menor tal desventaja, si el estilo pagano de la católica iglesia se +distinguiese por su pureza y corrección..... (que, entonces, ya sería +cuestión de gusto ó de escuela entre clásicos y románticos); pero +acontece que este suntuoso templo es _barroco_ dentro de su mismo +estilo, dado que pecó desde su origen contra las reglas clásicas y luego +sufrió el pernicioso influjo de los peores tiempos de la arquitectura +neogentílica. + +Pero ¿á qué cansarme en explicar lo que ya tiene su nombre propio?--Esta +iglesia de la _Compañía_ es un nuevo ejemplar, sumamente característico, +de la que hoy se llama en las Academias _Arquitectura jesuítica_, bien +que exceda en majestad y hermosura á cuantas erigieron los discípulos de +Loyola en España, Portugal y América. + +Resumiendo: el templo de que tratamos sólo es _grandioso_ por el +_grandor_ material de su tamaño y por los tesoros que representan +tantísimas disformes piedras como se ven empleadas en su estupenda +escalinata, en una portada inmensa, en dos recias y vistosas torres, en +una ingente cúpula coronada por altísimo cimborio, y en infinidad de +estatuas, agujas, escudos, bolas, molduras, balcones y ventanas; que de +todo hay en aquella fachada, y todo gigantesco, descompasado, +descomunal..... + +La _Iglesia y Colegio de la Compañía_ fueron fundados por Felipe III y +Margarita de Austria. Ambos edificios ocupan más de 20.000 metros +cuadrados. Para construirlos, ó sea para explanar el terreno en que se +alzan, se derribaron dos iglesias y tres manzanas de casas, +suprimiéndose dos calles enteras.--Por cierto que la _Casa de las +Conchas_ se vió en peligro de venir también al suelo, y que, si no se +consumó semejante atentado, debióse, según unos, al valor cívico y +tradicional cultura de los hijos de Salamanca, y, según conseja vulgar, +á lo inadmisible de cierta humorística é indecorosa condición, que no +creo llegara á formularse..... + +En el _Colegio_ hay habitación para 300 misioneros, y todos los salones, +aulas y demás dependencias de una verdadera universidad. + +En fin: un portero nos dijo, como supremo encomio, que las llaves de +toda la casa pesan diez y nueve arrobas.....--¡Qué español rancio es +este criterio estético! + +El interior de la iglesia no es tan grande de tamaño ni tan ostentoso +de forma como hace presumir su exterior. De orden dórico, y sólo rico en +vulgares retablos churriguerescos, resulta frío é insignificante. +Únicamente llama allí la atención el _Retablo del Altar Mayor_, por lo +enorme, colosal y complicadísimo de su estructura. Puede decirse que es +una tempestad de pino y oro, al par que un motín contra las reglas +arquitectónicas. En los fustes de las que no sé si llamar _columnas_, se +ven enredadas hojosas vides de tamaño natural, con sus racimos +correspondientes; todo ello dorado y luego bruñido. Las gigantescas +estatuas de los cuatro Evangelistas, que también forman parte de la +_composición_, parece que cruzan un páramo en día de mucho viento: ¡tan +infladas y revueltas están sus vestiduras! + +Arrodillada en medio de aquel solitario templo vimos á una guapísima +peregrina, demasiado hermosa, limpia y elegante para penitente, ó, +cuando menos, para excitar ideas de penitencia. Apoyábase en el báculo; +pendía el amplio sombrero sobre su espalda de cariátide, y tenía fijos +en el altar mayor unos grandes y relucientes ojos que parecían dos soles +negros.....--Comedia ó tragedia (yo creo piadosamente que sería lo +último), aquella actitud, aquella santa vestidura, el lugar de la acción +y nuestras propias circunstancias nos infundieron respeto, y ni nos +curamos de preguntar á nadie quién era la peregrina, ni hemos vuelto á +hablar de ella desde entonces..... + +Y es cuanto recuerdo de _la mejor casa que los Jesuítas tuvieron en +España_.--Esta frase no me pertenece: se la oí al ya difunto Padre +Manrique.--Por mi parte debo añadir que Salamanca debía tal desagravio á +San Ignacio de Loyola; pues (como ya veremos más adelante) el +celebérrimo fundador de la Compañía de Jesús fué procesado y estuvo +preso en la ínclita ciudad del Tormes. + +* * * + +Libre nuestra atención del poderoso atractivo de la _Casa de las +Conchas_ y de la _Iglesia y Colegio de los Jesuítas_, volvió á fijarse +en el carácter poético y artístico de aquel histórico barrio. Pero lo +que ya nos asombraba en él no era tanto su aire de vejez y de romántica +melancolía, como la grandeza monumental que siguió desplegando á +nuestros ojos. + +_Calle de la Compañía_ se llama la que comienza en los edificios +citados, y, así ella como todas las plazuelas, calles y callejas +inmediatas, se componen de una sucesión de altas construcciones de +piedra, ó sea de una no interrumpida serie de palacios, de iglesias, de +conventos, de colegios y de casas señoriales, que nos infundía respeto +y veneración. Todo era allí monumento, como en algunos barrios de +Ferrara, Pisa y Florencia. Por todas partes alzábanse padrones de +historia militar, de devoción, de aristocracia ó de ciencia, según la +arquitectura y destino de cada edificio.--¡Oh! No podíamos negarlo: +estábamos en la Atenas castellana: estábamos en _Roma la Chica_. + +¡Doquier piedra, silencio y soledad! Mas esta soledad no era ya medrosa +como la de las ruinas ó la de los cementerios: era plácida y augusta +como la de los claustros. Cierto que nadie pasaba, ni parecía haber +pasado hacía mucho tiempo, por aquellas nobilísimas calles: certísimo +que altas hierbas crecían entre las losas y guijas del empedrado.....; +pero no sé si la presencia de tanto escudo de armas como adornaba las +esquinas, las fachadas, las puertas, los canceles, los balcones y las +rejas de templos, colegios y palacios, ó si lo bien conservados que se +veían hasta los más menudos detalles arquitectónicos de cada página de +piedra, ó si la índole y forma cristianas de aquellos monumentos, les +hacían aparecer vivos, subsistentes, militantes como las cerradas +ermitas que conservan su campana, como los mudos conventos en cuya +portería arde por la noche una luz ante la imagen de María, ó como los +desnudos árboles del invierno, cuando se ve que sus ramas se doblan, +pero no se quiebran, al impulso de los huracanes..... + +¡Ah! sí..... Salamanca no representa una edad pasada ó una raza muerta, +como acontece con muchas ciudades ricas en monumentos gentiles: +Salamanca existe todavía con toda su antigua vitalidad, aunque en +estación tan desfavorable. Y existe, porque no ha caducado enteramente +la civilización á que debió su vida; porque los ideales de que son noble +símbolo sus iglesias y colegios, siguen imperando en la Nación que +reconstruyeron los Reyes Católicos; porque, ya que no dentro de las +viejas murallas que besa el Tormes, á lo menos en los flamantes hoteles +del ensanche de Madrid, se perpetúan, con sus antiguos blasones, las +familias aristocráticas que levantaron aquellos palacios que nosotros +íbamos viendo; porque subsisten, en fin, la Religión cristiana, la +Monarquía española, la Nobleza de Castilla y hasta las democráticas +Leyes patrias que defendieron las Comunidades; es decir, todos los +veneros de la grandeza salmantina. + +Si todo esto desapareciese, Salamanca, por muy bien conservados que +guardase sus monumentos, no pasaría de ser un cadáver, como Nínive ó +Pompeya. + +Pero dejémonos de discursos, y enumeremos, siquier rápidamente, las +cosas que vimos aquella mañana antes de regresar á la fonda. + +* * * + +En una esquina próxima al Colegio de la Compañía leímos en letras de oro +y sobre marmórea lápida, que allí vivió el gran poeta Meléndez Valdés. + +Más abajo descubrimos la que un azulejo denominaba _Plazuela de San +Benito_, la cual, más que plaza, parecía el compás de una +Cartuja.--Tampoco había allí gente. Lo único que allí había era una +hermosa iglesia, consagrada al Santo que da nombre á aquel lugar; +iglesia que, según supimos luego, había servido además de panteón á la +familia de Maldonado, cuando era lícito dormir el sueño eterno al pie de +los altares, ó sea en tiempos en que no se anteponía á todo _la +higiene_. + +Después fuimos hallando muchas casas góticas ó platerescas, en cuyas +lindísimas portadas se veían grandes escudos que nos indicaban la +familia á que pertenecían ó habían pertenecido.--El _sol_ de los Solís, +las _cinco lises_ de los Maldonados, y, sobre todo, las _estrellas_ de +los Fonsecas, abundaban más que ningún otro blasón. + +Y aquí debo apuntar que la casa de Fonseca fué, durante siglos, la más +poderosa de Salamanca, así en lo civil como en lo eclesiástico, y que, +aparte de sus grandes guerreros, la hicieron célebre en toda la +cristiandad aquel severísimo Arzobispo de Santiago y Patriarca de +Alejandría de que tanto hablan las historias, y otro Arzobispo de +Santiago y de Toledo, hijo suyo, á quien debieron los salmantinos +importantísimas fundaciones, como diremos oportunamente. + +De la plazuela de San Benito pasamos á otra no menos solitaria y +monumental, denominada _del Águila_, siendo de advertir que, como no +encontrábamos á nadie que pudiese indicarnos el camino, teníamos que +guiarnos por la posición del sol, á fin de llegar pronto al hotel, pues +iba siendo hora de almorzar..... en su reglamento y en nuestro estómago. + +En la _Plazuela del Águila_ se eleva un hermoso edificio greco-romano, +que colegimos sería la famosa _Iglesia de las Agustinas_, de que tanto +habíamos oído hablar en Madrid.--Ni por un instante nos ocurrió penetrar +en ella, sino que dejamos su examen para la tarde ó para el día +siguiente, á fin de estudiarla con el debido detenimiento. + +Pero de un peligro caíamos en otro, y cuanto más apretábamos el paso, +mayores prodigios arquitectónicos nos salían al camino tratando de +detenernos..... + +De la _Plaza del Águila_ pasamos á la de _Monterrey_, y nos encontramos +frente á frente del magnífico palacio de este nombre, que es otra de las +maravillas de Salamanca, según podéis ver en los escaparates de los +fotógrafos de esta villa y corte, y que sirvió de modelo para el +Pabellón Español de la Exposición de París de 1867. + +Huímos, pues....., bien que jurándonos volver al cabo de pocas horas.--Y +no huíamos ya solamente para que no se enfriara el almuerzo, sino porque +nos aturdía aquella rápida sucesión de emociones, tanta nueva belleza, +tanta poesía, tanta historia, tanto portento de diverso orden como +llamaba nuestra atención por todas partes y á un mismo +tiempo.--¡Necesitábamos descansar, hacer algunos apuntes, descargar +nuestra memoria!..... + +Llegamos, al fin, al hotel.....--Y considerando yo ahora que mis +lectores estarán también necesitados de algún reposo, pongo punto á este +capítulo, dejando para el siguiente el hablarles del almuerzo y de otras +cosas interesantísimas, ninguna de las cuales (dicho sea entre +paréntesis) tendrá nada que ver con la Arquitectura. + + +VIII + +LA PLAZA DE LAS VERDURAS.--LA FRONTERA DE PORTUGAL.--EL REY DE LOS +TÍOS.--UN TRAJE DE CHARRA.--LA CALLE DE LA RÚA.--LA UNIVERSIDAD. + + +Del almuerzo que nos aguardaba en la fonda debo decir, no como dato +oficioso y trivial, sino para instrucción de los viajeros que vayan á +Salamanca, que nada tenéis allí que temer, y sí muchos goces que +prometeros, por muy gastrónomos y delicados que seáis.--El _Hôtel del +Comercio_ se encargará de no desmentirme.--¡Qué tortilla! ¡qué truchas! +¡qué jamón! y ¡qué peras..... _de cristal_! (Este era su nombre.)--Lo +único medianejo fué el vino.....; pero á bien que nosotros teníamos +todavía en nuestra despensa ambulante, no _de lo nuevo_ (que dice el +marido de Inés en los versos de Baltasar de Alcázar), sino _de lo +bueno_. + +Para colmo de satisfacción, almorzamos en muy grata compañía; pues +habéis de saber que, cuando llegamos á la fonda, nos encontramos con que +nos aguardaban en nuestro cuarto aquellos antiguos amigos que, según +indiqué en el capítulo primero, tenía yo en Salamanca. Era uno de ellos +el distinguido escritor que suele dirigir preciosas cartas á _La Época_ +bajo el pseudónimo de _la Baronesa del Zurguén_, y cuyo verdadero nombre +(tiempo es de que lo sepa el público, aunque el interesado se enoje de +mi locuacidad) es D. Ramón Losada. Otro era el erudito cronista de la +provincia y aventajado poeta D. Manuel Villar y Macías. Era el +tercero..... (no en persona, por hallarse algo malo, mas representábalo +un su sobrino) el Dignidad de Chantre de aquella catedral D. Camilo +Álvarez de Castro, de quien hablaremos luego. Diré aquí solamente que su +sobrino y representante, el presbítero D. Elías Ordóñez, no tardó en +hacernos conocer cuánto valía por sí propio, ó sea por su mucha +instrucción y buena crítica. Y estaba, en fin, allí el menor de los dos +discretísimos hijos y herederos del talento de Losada..... En cuanto al +primogénito, también _antiguo_ amigo mío (pues lo conocí cuando todavía +no le apuntaba el bozo), hallábase en el campo con su señora madre. + +Pero ¿cómo habían sabido aquellos señores (á quienes pensábamos ir á ver +después de almorzar) que estábamos en Salamanca?--El caso había sido muy +sencillo: un madrileño que nos conocía de vista, pero que no nos +trataba, nos vió llegar á la Estación; el madrileño se lo dijo á un +compañero suyo de oficina, que era amigo mío; el amigo mío, que sabía mi +intimidad con Losada, fué á casa de éste en nuestra busca; Losada envió +en seguida recado al Chantre y á Villar y Macías, y organizóse en el +acto una batida general por todas las fondas y casas de pupilos, +comenzando por el _Hôtel del Comercio_. + +--¿De modo (exclamamos nosotros), que ni Frontaura ni su policía saben +nuestra llegada á Salamanca? + +--Creemos que no; pero, aunque el Gobernador la supiera, no podría +acudir á ustedes hasta las dos de la tarde. Hoy es el cumpleaños de la +reina D.ª Isabel II, y, con tal motivo, hay besamanos en el Gobierno +civil; ó, mejor dicho, el Gobernador recibe corte.--Si quieren ustedes, +nosotros, cuando vayamos á la recepción, le diremos que están aquí. + +--¡De manera alguna! Nosotros debemos procurar que Frontaura ignore +nuestra llegada á su _ínsula_, á fin de sorprenderlo y de poner en solfa +á sus esbirros é inquisidores. + +--Pues entonces optamos por no asistir al besamanos oficial, y luego +iremos con ustedes á ver á Frontaura. + +--¡Admirable idea! De este modo podrán ustedes hacernos el obsequio de +acompañarnos ahora mismo á visitar la _Universidad_..... + +--Con muchísimo gusto..... + +--Pues andando. + +* * * + +Ya que este capítulo ha comenzado en estilo familiar, y que son muchas +las intimidades en él referidas, aprovecho la ocasión de deciros, para +que nos entendamos mejor, que mis tres compañeros de viaje eran: un ex +ministro de Hacienda, muy aficionado á las Bellas Artes y competentísimo +en ellas y en otras muchas cosas; un ex diplomático y ex consejero de +Estado, dado á la arqueología, á la numismática y á la indumentaria, el +cual conoce por su nombre á todos los baratilleros del Rastro de Madrid, +y uno de nuestros más afamados pintores, que ganó en la Exposición +Nacional de hace algunos años el primer premio de Pintura de Historia. + +Pues bien: este pintor y yo declaramos, al salir del _Hôtel_, que +nosotros, por razón de oficio, teníamos obligación de estudiar, no sólo +obras de arte, sino costumbres, tipos, paisajes y otras escenas +pictóricas ó novelescas, y que, por consiguiente, sin perjuicio de ir á +la _Universidad_ y á todos los edificios monumentales de Salamanca, +deseábamos contemplar también los sitios, las perspectivas y los cuadros +_naturales_ más característicos de la ciudad, añadiendo (para que el ex +ministro y el ex consejero comprendiesen bien nuestra pretensión) que en +el _Corrillo de la Hierba_ nos habíamos quedado con hambre de +aprendernos de memoria á _aquellos tíos_, ó sea á aquellos vendedores y +compradores, y sus vestimentas, adornos y mercancías. + +Nuestros compañeros de viaje hallaron muy justa esta demanda, y, en su +virtud, los bondadosos salmantinos que á todos nos servían de _cicerone_ +nos prometieron hacernos dar cuantos rodeos creyesen interesantes, +aunque tardásemos mucho tiempo en llegar á la _Universidad_. + +Principiaron, pues, por llevarnos á la _Plaza de las Verduras_, contigua +á la Mayor, no sin que antes, al pasar nuevamente por ésta (y +prescindiendo ya de aficiones y leyes arquitectónicas), nos detuviésemos +á mirarla con ojos de amantes de la Pintura y de la Poesía; y á fe que +nos maravilló sobremanera y arrancó celebraciones generales el +pintoresco efecto que hacía la proyección de los verdes árboles sobre la +dorada piedra de arcos y fachadas, así como el recorte de estos mismos +dibujos monumentales sobre el cielo azul y purísimo de aquella hermosa +mañana de otoño..... + +Pasamos entonces á la _Plaza de las Verduras_. + +La _Plaza de las Verduras_, extensísima, muy desnivelada, de trazado +irregular, con grandes y viejos edificios históricos, y con otros +vulgares y feísimos, viejos también, nos pareció una amplificación del +_Corrillo de la Hierba_.--Su lado más largo y más alto estaba todo lleno +de puestos de frutas, legumbres y otros comestibles. Veíanse allí, en +lechugas, pimientos, escarolas, cardos, acelgas y coliflores, todos los +verdes de la paleta de nuestra madre Natura, mientras que las peras, los +melocotones, los nísperos, los tomates, las manzanas, las uvas, los +higos, las naranjas, las granadas, los limones y otros frutos, +ostentaban variados colores y despedían ricos aromas. + +Nada hay más hermoso ni agradable en el comercio (á lo menos para mí), +que estos bazares, vulgo mercados, en que se venden la inocencia y +hermosura naturales y la eterna verdad campesina..... Allí no había +falsificación, violencia ni engaño alguno: aquellas manzanas eran +manzanas; aquellas uvas eran uvas; aquellos higos eran higos, y todo +aquello había brotado amorosamente del seno de la tierra para alimentar +al hombre.--En comparación de los puestos de frutas y legumbres, ¿qué +son las carnicerías, las pescaderías, las tiendas de caza y los rimeros +de latas llenas de conservas?--¡Cementerios, campos de batalla, losas de +hospital; algo que representa la muerte en lugar de la vida!--¡Ah! ¿Por +qué no se contenta el hombre con ser herbívoro? + +Y ¡qué _color_ (pictóricamente hablando), ó qué variedad de colores +fuertes (para decirlo con más claridad), en los trajes de vendedoras y +vendedores, de compradores y compradoras!--¡Cuánta ropa, á principios de +Octubre! ¡Cuánta lana! ¡Qué refajos, qué mantas, qué capas, qué +capotes, qué anguarinas! + +Por el abrigo y color general, así como por el dibujo ó hechura, la +indumentaria de aquellas gentes recuerda á León y á Galicia. Y es que la +provincia de Salamanca forma ya parte de aquel triángulo Noroeste de +nuestra España por donde no se va á ninguna parte.--Por Andalucía, que +es otro rincón, ó, mejor dicho, otro _cujón_ de Europa (subrayo esta +palabra, porque todavía no está en el Diccionario), se va á África, se +va á América, se ha ido á Filipinas..... Así es que allí no se detiene +nada; allí no hay remanso; allí corre el tiempo; allí cambian las +modas.--Pero en el _cujón_ Noroeste de la Península no circula el aire +de las mudanzas: en él se estaciona todo, lo mismo las modas que los +sentimientos; cosa que, por idéntico motivo, acontece también en otro +país de análoga situación: en la Bretaña de Francia. + +Y no se me diga que por Salamanca se va á Portugal..... ¡La frontera +lusitana es peor que la del agua! ¡Es una frontera de hielo!--El Miño +resulta más ancho, más hondo y más amargo que el Océano. + +Volviendo á las salmantinas rurales, diré que, más que sus refajos +amarillos y sus pañuelos en la cabeza (_toilette_ frecuente en España), +llamó nuestra atención una manta larga y angosta de mucho abrigo y +vivísimos colores, que llevaban sobre los hombros y luego cruzada sobre +el pecho. Esta especie de _schal_ oriental se llama la _sayaguesa_, +porque proviene del pueblo de Sayago, en la limítrofe provincia de +Zamora. + +Las salmantinas tienen renombre de guapas y valientes.--Lo primero puedo +asegurarlo: en la _Plaza de las Verduras_ había más de una refajona que +nada habría perdido en aligerarse de tres ó cuatro arrobas de lana. Por +lo que toca á su valentía, ya Plutarco la calificó de heroica, al citar +el denuedo con que libertaron á sus padres, hermanos y maridos, presos +en poder de Aníbal, y yo debo añadir que hechos posteriores, y aun de +este siglo, demuestran que las matronas del Tormes no han degenerado de +su antigua pujanza.--Pero no se deduzca de este párrafo que á mí me +gustan las mujeres valientes: yo creo (ó _creía_, cuando pensaba en +estas cosas) que uno de los mayores encantos de las hembras es la +pusilanimidad. + +Y basta ya de verduleras. + +* * * + +Desde el Mercado nos dirigimos, dando un rodeo, hacia la _Calle de la +Rúa_, cuyo anticuado aspecto habíamos oído celebrar mucho; pero, antes, +al pasar por cierta solitaria plazuela, tuvimos que hacer otra parada +para contemplar á dos notabilísimos personajes que, rodeados de gran +número de bestias y de montones de costales llenos y vacíos, contaban +dinero á la puerta de una vetusta casa, como si en ella acabasen de +comprar ó de vender trigo, cebada, maíz ó cosa tal. + +Eran dos _charros_, quieto decir, eran dos soberbios ejemplares de la +más peregrina singularidad social é indumentaria de esta tierra. Eran +dos hombres colosales, hermosos, con aire de muy ricos, vestidos +suntuosísimamente, con chaqueta y calzón corto de terciopelo negro y +chaleco de raso azul, todo ello muy adornado de gruesos y pomposos +botones de plata, y con unas camisas tan bordadas, rizadas y llenas de +primores, que cada pechera representaba el trabajo de seis años de una +comunidad de monjas.--Cualquiera de aquellos dos arrogantes y +espléndidos rústicos habría sido llamado con razón _El Rey de los +Tíos_..... Y, en efecto, por su corpulencia, por su lujo y por su +inocente y cómica ufanía, había en ellos mucho del pavo _real_. + +La _Baronesa del Zurguén_ nos dijo que eran dos _charros_ de primera, y +que debían de proceder del campo de Ciudad-Rodrigo, tierra clásica de +tales prójimos nuestros.--En Salamanca los hay también. Casi todos los +labradores de la Puerta de Zamora visten de charro, con más ó menos +ostentación, y en el Ayuntamiento de la aristocrática ciudad del Tormes +hay _siempre_ un concejal de tal clase, con su traje y todo.--Los ya +dichos _clásicos_ del campo de Ciudad-Rodrigo se hablan de _vos_ muy +formalmente. + +El mismo Losada nos invitó entonces á llegarnos á su casa, que no estaba +lejos, y nos enseñó un traje completo de _charra_, cuidadosamente +guardado en antiquísimo cofre, y causáronnos asombro el lujo y el gusto, +verdaderamente regios, de aquellas vestiduras. Paños, terciopelos y +rasos, recamados y bordados de oro con tanta gracia como profusión; +encajes, tules, preciosas cintas, ricas joyas y otros accesorios de gran +mérito y coste componían aquel raro uniforme femenino, que me recordó +los trajes que las judías ricas sacaban á relucir los sábados en Tetuán. + +Y, á propósito, ¿qué son los _charros_?--¿No se diferencian del resto de +los españoles más que en la ropa? ¿Constituyen raza aparte? ¿Tienen +alguna organización social íntima y secreta?--Yo no lo sé, ni me he +acordado de preguntarlo en Madrid á personas más leídas ó instruídas que +yo. Pero es cosa que debe de constar en muchos libros.....--Ya lo +averiguaré con el tiempo; y, si no, me moriré con esta dulce ignorancia, +que tanto campo deja á las suposiciones de mi fantasía. + +* * * + +En el ínterin, y no sin grande emoción, seguíamos marchando hacia la +veneranda _Universidad_, que, como todos sabéis, es una de las mayores +glorias de España. + +Pero, antes de darle vista, aun nos detuvimos un poco en la _Calle de la +Rúa_, digna por todo extremo de su renombre.--Yo no recuerdo haber +pasado en pueblo alguno por calle que tenga tanto carácter de +autenticidad secular; donde tan íntegros é intactos se vean los antiguos +usos y costumbres; donde tan viva y patente se toque la España de la +Edad Media, no ya representada por mudos monumentos ni aislados +edificios, sino por las tiendas y por los talleres que siguen abiertos +al público; por las mercancías que en ellos se venden ó se elaboran; por +la disposición de sus escaparates, mostradores y armarios; por las +industrias allí fehacientes; por todas las casas, sin excepción alguna, +desde las de aspecto señorial hasta las más humildes y vulgares; por sus +vidrieras, visillos, cortinas, esteras y zarzos; por los muebles en +activo servicio que se columbran en algunas salas bajas; por el color, +el empedrado y hasta los transeuntes de la misma calle; por todo, en +fin, lo que es su estado presente, su movimiento actual, su existencia +social de hoy..... + +Abundaban en aquella calle las tiendas de filigranas de plata y oro, +trabajadas éstas del propio modo que en tiempos de la Reina Católica, y +había también bastantes librerías.....--¡Librerías en Salamanca! ¡Era de +esperar! Estábamos en la patria del saber.....--Pero ¡ay! ya dista mucho +el comercio de libros de Salamanca de lo que fué antiguamente..... Yo he +leído que, cuando el famoso D. Antonio Agustín era estudiante (él mismo +lo refiere), había en la ciudad 52 imprentas y 84 librerías. + +En todo lo demás, nosotros cogíamos intacta y con el polvo de los siglos +la decrépita _Calle de la Rúa_. Y no sólo aquella calle, sino el resto +de Salamanca; pues es de advertir que éramos sus primeros visitadores +después de la inauguración del ferrocarril, á que asistieron S. M. el +Rey y su comitiva..... Aun no se había profanado nada por insustanciales +curiosos; aun no se había alineado, revocado ni _hermoseado_ cosa +alguna, defiriendo á las críticas de los doctores madrileños de ornato +público á la moderna; aun Salamanca era Salamanca.....--¡Quiera Dios que +continúe así todavía! + +Pero basta ya de humoradas y de bromas.--Descubrámonos y saludemos..... +Hemos llegado á la _Universidad_. + +* * * + +Más que un edificio, la _Universidad_ de Salamanca es un barrio de la +ciudad. + +Altas y simétricas construcciones, de varia y magnífica arquitectura, +forman tres lados de una extensa plaza cuadrilonga. Todos aquellos +nobles alcázares dependen de la _Universidad_ propiamente dicha, cuyo +gran palacio, separado de los demás por el angosto paso de una calle, +ocupa el cuarto lado y preside majestuosamente aquel Foro de las +ciencias. + +Pálido y débil, comparado con la realidad, será siempre cuanto se diga +en elogio de la bellísima fachada del Capitolio de la +sabiduría.--Hállase labrada en el más primoroso y delicado estilo del +Renacimiento, y parece una enorme filigrana calada en piedra por los +plateros de la calle de la Rúa, parece un trabajo chino de marfil, +parece la mística puerta de algún lugar santo. Benvenuto Cellini se +hubiera enorgullecido de cincelar en oro una creación semejante. Los +árabes que bordaron la Alhambra habrían declarado también que sus +mejores templetes y camarines no excedían en finura, suntuosidad é +idealismo á tal maravilla del arte cristiano. + +Gloria de los Reyes Católicos es aquella página de piedra, y así lo +pregonan los _bustos_ de Fernando y de Isabel que ocupan un gran +medallón sobre la puerta principal; así lo confirma el venerable escudo +de sus armas, y así lo reza terminantemente una leyenda ó rótulo, que +dice en griego: «_Los Reyes á la Universidad, y la Universidad á los +Reyes_.» + +En los amplios muros de los otros edificios que forman la plaza, esto +es, en las paredes de las vastas y monumentales dependencias +universitarias del Hospital de Santo Tomás para el socorro de +estudiantes pobres, y de las Escuelas Menores ó _Instituto_ (cuya linda +fachada es plateresca), vense, desde el suelo hasta muy grande altura, +los infalibles, clásicos letreros encarnados y los tradicionales +_vitores_ en abreviatura que escribió el entusiasmo estudiantil, en +siglos ya pasados, con motivo de tales ó cuales reñidas oposiciones..... + +Al leerlos, parecíame estar en aquellos tiempos de ruidosísimas +controversias escolásticas, cuyo estrépito llenaba toda la nación, +preocupando y agitando lo mismo á los eclesiásticos que á los seglares, +así á los plebeyos como á los nobles y á los mismos Reyes; y aun +recordaba que en mi niñez figuré en algún bando de seminaristas en pro ó +en contra de este ó aquel opositor, y escribí también con almagre +rótulos como aquéllos.....--¡Ay! pasó ya la boga y la importancia de +tales lizas, como antes habían pasado las justas y los torneos, y como +pasarán sin duda alguna, cuando les llegue su hora, estas empeñadas +luchas electorales y parlamentarias que hoy apasionan tanto á los +pueblos..... Lo que nunca pasará ni cambiará es el fondo de las cosas +humanas, que siempre resulta el mismo: ¡vanidad y discordia con +diferentes nombres ó pretextos! + +En medio de aquella plaza, compás ó patio, y dando frente á la +_Universidad_, álzase desde la primavera de 1868 la _Estatua de Fray +Luis de León_, discípulo que fué y luego catedrático, de aquel emporio +del saber.--Por ninguna parte se veía alma viviente. No sé si á causa de +la festividad del día, ó de ser la una de la tarde, ni fuera ni dentro +de la _Universidad_ (según vimos después) había nadie que turbara el +religioso silencio y melancólica soledad de tan venerandos sitios..... + +Nosotros nos sentamos al pie de la estatua, y nos pusimos á recapacitar +en la historia y en la grandeza de cuanto teníamos ante la +vista.--Nuestra emoción era verdadera, profunda, unánime, y, por lo +tanto, silenciosa..... Únicamente oíamos, ó creíamos oir, sobre nuestra +cabeza, una gran voz, la voz de Fray Luis, que repetía con dulce y +formidable acento, como al salir de la prisión: + +«_Decíamos ayer_.....» + +* * * + +No intentaré en manera alguna contar la historia ni hacer la descripción +de la _Universidad_ salmantina. Semejante empeño requeriría un tomo en +folio. Diré solamente las cosas de más bulto, tal y como vayan +presentándose á mi memoria. + +Fundó la _Universidad_ Alfonso XI, rey de León, padre de San Fernando. + +Durante mucho tiempo estuvo albergada (¡significativa hospitalidad!) en +la _Catedral Vieja_; pero reinando Alfonso XI se emancipó de la +dirección del Obispo de Salamanca y se hizo _pontificia_. Es decir, que +desde entonces el Papa fué el verdadero _Rector_; teniendo en ella por +Delegado al Maestrescuela de la Catedral, á cuya dignidad iba anejo el +cargo de Cancelario de la Universidad. Este era quien confería los +grados y ejercía el juzgado eclesiástico y civil-escolástico, con +autoridad real y pontificia. El Rector no era más que el Jefe +administrativo y económico del Establecimiento. + +Llegó á contar, por término medio, unos ocho mil estudiantes, y aun +recuerdo haber leído que, en algunas matrículas, éstos ascendieron á +doce mil. + +En 1569 las Cátedras eran setenta: diez de Cánones, diez de Leyes, siete +de Medicina, siete de Teología, once de Filosofía, una de Astrología, +una de Música, una de lengua Caldea, una de Hebreo, cuatro de Griego y +diez y siete de Retórica y Gramática. + +Allí hubo estudiantes de todas las naciones, y muy principalmente +ingleses é irlandeses católicos, después que abrazó la Reforma Enrique +VIII.--De esta última tierra no falta aún en Salamanca un contingente +fijo de escolares, como veremos después al hablar del _Colegio de +Irlandeses_. + +En la Universidad de Salamanca explicaron maestros tan insignes como +Nebrija, Fray Luis de León, Melchor Cano, el Brocense, Fray Domingo +Soto, Covarrubias, etc., y aprendieron los santos siguientes: San Juan +de Sahagún, Santo Tomás de Villanueva, Santo Toribio de Mogrovejo, San +Juan de la Cruz, San Pedro Bautista, San Miguel de los Santos y el Beato +Juan de Rivera. Cursaron también en aquellas aulas los grandes +fundadores Diego de Anaya y el Cardenal Jiménez de Cisneros, los +célebres historiadores D. Diego Hurtado de Mendoza, Bartolomé de las +Casas, Zurita, Nicolás Antonio y Ambrosio de Morales, el famoso +conquistador Hernán Cortés, los sabios escritores Arias Montano, D. +Antonio Agustín, Chumacero y Saavedra Fajardo, y los insignes literatos +y poetas Cervantes, Villegas, Meléndez Valdés, Iglesias, Jovellanos, +Cienfuegos, Quintana y D. Juan Nicasio Gallego. + +Confundida desde hace mucho tiempo la _Universidad_ con la Catedral, los +Doctores tienen asiento en el coro, y los Canónigos en los actos +universitarios. + +A fines del reinado de Felipe II, esto es, en lo más cerrado del +absolutismo, todavía se proveían las Cátedras á pluralidad de votos de +los estudiantes de la respectiva asignatura, é igual procedimiento +democrático se empleaba para la elección de Consiliarios. + +En la _Capilla Pontificia_ de la Universidad no se pedía, ni se pide +hoy, por el Obispo, sino por el Papa y por los Doctores del +Establecimiento. + +Cada nuevo Papa dirigía á la _Universidad_ salmantina una carta +especial, participándole su elección; y cuando había en Castilla nuevo +Rey, la _Universidad_, en vez de enviarle Procuradores que le prestasen +pleito homenaje, se reunía como en Cortes, por su propia cuenta, y le +juraba fidelidad directamente. + +En el claustro de las antiguas _Escuelas Mayores_ vimos una leyenda en +que se dice que, «congregados por Alfonso X (el Sabio) los varones más +doctos de aquella Academia, se consiguió por último concluir las _Leyes +Patrias_ (Las Siete Partidas) y las _Tablas Astronómicas_.» + +La Universidad tenía muchos locales ó sucursales en la ciudad, con el +nombre de _Colegios incorporados_. Entre ellos se contaban cuatro +_Mayores_, cuatro _Militares_ (de las Órdenes de San Juan, Santiago, +Calatrava y Alcántara), veintiún _Menores_ y dos _Seminarios_. Casi +todos ellos ocupaban soberbios edificios monumentales con muchas +dependencias.--¡Es decir, que toda Salamanca era Universidad, y lo es +todavía, y lo será siempre en la mente de las generaciones, como Toledo +es su catedral, y Granada su Alhambra, y cada ciudad aquello que le dió +vida y grandeza y á cuya sombra amiga nacieron y prosperaron los demás +elementos de su esplendor y poderío! + +«_Tesoro de donde proveía á sus reinos de gobierno y de justicia_», +llamó Carlos V á la _Universidad_ de Salamanca;--y eso que Carlos V fué +más europeo que español. + +* * * + +Después de contemplar y conmemorar todas estas cosas, sentados al pie de +la estatua de Fray Luis de León, penetramos al fin en la _Universidad_, +y recorrimos con profundo respeto aquellos antiguos claustros, donde se +pasearon, en la alegre edad de su adolescencia, tantos y tantos hombres +ilustres. + +Admiramos los magníficos _artesanados_ de aquellos techos. Visitamos la +_Capilla pontificia_, y en ella _adoramos_ los _restos de Fray Luis de +León_, encontrados hace doce años en las ruinas de su convento de San +Agustín (de que ya sólo queda el sitio en la ciudad del Tormes), y +guardados hoy en decorosa urna de mármoles blanco y negro, que ocupa una +hornacina de dicha capilla.--Y del propio modo, ó sea con igual +veneración que ya habíamos visto la _estatua_ y la _tumba_ del gran +maestro, vimos después su _aula_ y su _cátedra_..... + +El _aula_ tiene los mismos bancos de tosco pino en que se sentaron los +discípulos de Fray Luis. Dichos bancos se reducen á una viga sin alisar, +para asiento, y otra por delante para apoyar el libro. Estas segundas +vigas están muy labradas por los cortaplumas de los estudiantes, que han +tallado en ellas, durante siglos, iniciales, fechas, cruces y +caricaturas. + +La _cátedra_ es también de pino viejo; pero no nos pareció contemporánea +del autor de la _Profecía del Tajo_, sino mucho más moderna.--De +cualquier modo, en aquel paraje fué donde exclamó: «_Decíamos +ayer_.....» al reanudar, después de largos años de cautiverio, sus +lecciones de Teología y de Literatura Sagrada. + +Mucho hablamos allí y muchísimo más nos quedó que hablar acerca del +célebre agustino, de sus inspiradas poesías, de sus hermosos escritos en +prosa, del error en que se estuvo mucho tiempo creyéndolo hijo de +Granada, por haberlo confundido con el otro insigne Fray Luis, y del +excelente drama del segundo Marqués de Gerona, titulado _Fray Luis de +León_..... + +--Pero ya se había concluído el besamanos; eran las dos, y decidimos ir +á buscar, sin pérdida de tiempo, al amigo Frontaura, al festivo autor de +_El Caballero particular_, al ingenioso director de _El Cascabel_, al +muy bien conceptuado Gobernador de Salamanca, que nada sabría (tal +ilusión nos halagaba por lo menos) de nuestra estancia en la capital de +sus dominios. + + +IX + +LAS DOS CATEDRALES.--EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO.--EL TORMES.--LA +ARCADIA SALMANTINA.--UNA VISITA A LA ANTIGUA ESPAÑOLA. + +¡Maldición! (como diría un poeta romántico). + +¡Frontaura lo sabía todo, y sus polizontes nos buscaban por Salamanca +hacía ya dos horas! + +Grande fué el regocijo del famoso escritor al encontrarse con gente +madrileña. En seguida resignó el mando, por decirlo así, y se agregó á +nuestra correría artístico-poética, cuya dirección en jefe llevaba +Losada. + +Estuvimos, pues, juntos toda la tarde, y juntos anduvimos más de dos +leguas por templos, calles y plazas..... y hasta por el campo, á pesar +del mucho frío que había vuelto.--(Y, á propósito de frío, diré que los +vientos dominantes en Salamanca son el Norte y el Poniente, y la +enfermedad más común la tisis.) + +Primero fuimos á la _Catedral Nueva_, que nos pareció muy hermosa, +aunque no comparable (perdonen los salmantinos) con la de Toledo, con la +de Sevilla, ni con la de Burgos.--Es del período _flamboyant_ del +gótico, y lo que le falta en severidad y unción mística lo tiene en lujo +de primorosos adornos..... Todos convienen en que, no obstante sus +líneas ojivales, pertenece al Renacimiento por la ornamentación. + +Centenares de estatuas adornan sus fachadas: las agujas pasan de +doscientas. El conjunto resulta grandioso. + +La fachada de Poniente es la más bella, y la _Puerta de Ramos_ +notabilísima. Su _mediorelieve_ central, tan reproducido por el grabado +y la fotografía, y que representa la _Entrada de Jesús en Jerusalén_, +merece el nombre de prodigio artístico.--Por lo demás, todas las +fachadas de este bien situado templo presentan ventajosas perspectivas, +que hacen crecer su hermosura y su importancia. La cúpula es +atrevidísima, cuanto resulta fea y abrumadora la descompasada torre. + +La _Catedral Nueva_, comenzada en 1513, no se terminó hasta 1733, y eso +que corría mucha prisa acabarla, visto que no cabían decorosamente en la +_Catedral Vieja_ los 65 prebendados, 25 capellanes, 24 niños de coro y +12 acólitos que asistían á los oficios cotidianos. + +Dibujó la obra y construyó la parte principal de ella el célebre Juan +Gil de Ontañón. + +Por dentro, la Catedral es esbelta y elegante, aunque el coro estorba +mucho para enfilar sus naves con la vista.--En cuanto á las pinturas, +sepulcros, verjas y otros preciosos pormenores que la adornan, su +enumeración sería interminable. Sólo llamaré la atención hacia los +_cuadros_ del pintor salmantino Fernando Gallegos, que es la +especialidad pictórica de esta ciudad, y recomendaré muy especialmente +que se visite, en la capilla del Carmen, no por su mérito artístico, +sino por devoción histórica, el _Sepulcro del Obispo Visquio_ (de quien +hablaré muy luego), y que se procure ver _El Cristo de las batallas_, +que este Prelado llevaba en la guerra, y _El Cristo chico del Cid_, +venerandos objetos que no se contemplan sin grande emoción. + +* * * + +Pero ¿qué es la _Catedral Nueva_ comparada con la _Catedral Vieja_? + +Entre las notas y apuntaciones que llevábamos de Madrid, había una de +cierto distinguido académico de Bellas Artes, que decía +así:--«Recomiendo á ustedes en Salamanca la _Catedral Vieja_ (bizantina +de veras, y no de pega), con su soberbio retablo _cinquecento_, de un +cierto Nicolás Florentino, de quien no tuvo noticias Ceán Bermúdez; con +sus magníficos sepulcros del mismo siglo, de _escultura pintada_, y con +preciosas tablas de Fernando Gallegos en el claustro.» + +Razón tenía el académico. No bien fijamos los ojos en la _Catedral +Vieja_, los cuatro expedicionarios convinimos en que ella, la portada de +la _Universidad_ y la _Casa de las Conchas_ eran lo mejor que hasta +entonces habíamos visto en Salamanca, y que cualquiera de estos +monumentos valía todas las molestias del viaje.--Por lo demás, en parte +alguna habíamos encontrado un ejemplar tan puro y tan bien conservado de +arquitectura bizantina como el exterior de aquella vetusta Catedral..... + +Pero procedamos con orden, y digamos primero algo de su grande historia. + +En 1098, el conde _francés_ D. Ramón de Borgoña, casado con nuestra +reina D.ª Urraca, y el Obispo, también _francés_, D. Jerónimo Visquio, +procedente del Monasterio de Cluny (muy amigo del Cid, por más señas, y +de su confesor el Arzobispo D. Bernardo), trajeron artistas de Italia y +Francia y emprendieron la construcción de este templo, cimiento y base +de la grandeza monumental de Salamanca. + +(¡Bien hubieran podido los _franceses_ de 1808 haberse acordado de esto, +y no destruir, como destruyeron, en la ciudad del Tormes multitud de +obras de arte!) + +Según las noticias que he podido reunir, entre dichos artistas figuraban +el navarro Alvar García, el francés Casandro Romano y el italiano Florín +de Pontuerga; mas no se sabe á punto fijo quiénes continuaron la obra, +aunque se conjetura que serían también extranjeros de la escuela de +Cluny, pues el arte no llegó por entonces en España al grado de madurez +que denota la _Catedral Vieja_. + +La construcción duró un siglo.--Hoy sólo queda parte de ella..... El +resto se destruyó para edificar la _Catedral Nueva_ (!); pero dicha +parte hace formar completo juicio de todo lo que allí hubo. + +El exterior tiene algo de fortaleza; y, en efecto, á esta Catedral se +dió el nombre de _la Fuerte_. Las bóvedas, cubiertas por fuera de +escamas; los muros, coronados de almenas, y los cubos de sus ángulos, +revestidos con capacetes escamados también, hicieron decir que parecía +un guerrero armado de todas armas. Su agudo cimborio es el yelmo, y el +gallo de la veleta le sirve de cimera y de penacho. + +En el _interior_ de tan ruda fábrica hállanse todas las delicadezas del +sentimiento. (Lo mismo acontecía con los férreos paladines de aquella +edad).--Allí hay sepulcros finísimos góticos, llenos de exquisitas +labores; allí místicas pinturas del Renacimiento, ó sea de cuando el +Renacimiento no era todavía pagano; allí santos sobre los capiteles; +allí preciosos trípticos; allí un claustro digno de la ciudad de Pisa. +Allí se ve también el retablo de Nicolás Florentino que nos recomendó el +académico, con treinta y tantos cuadros de la _Vida de Jesús_ (y su +fecha de 1442). Y allí, por último, sobre el dicho retablo, en el +_cascarón_ de la bóveda, hay un _Juicio final_, verdaderamente dantesco, +que parece concebido por Giotto. ¡Aquel grupo de resucitados blancos que +sube hacia _la diestra del Dios Padre_, y aquel otro grupo de +resucitados negros que marcha lúgubremente por la siniestra, son +interesantes y bellos hasta lo sumo para los que en el arte buscamos +algo más que forma ó postura académica y realidad anatómica! + +De lo dicho se infiere que la _Catedral Vieja_ (tan genuinamente +bizantina por fuera, como se nos había dicho) tiene _por dentro_ muchos +perfiles góticos: y ahora añado que esto no ocurre sólo en sus +accesorios postizos, sino también en la estructura misma de miembros +principalísimos de su fábrica. Por todas partes apunta allí lo ojival y +hasta lo latino del Renacimiento. Vense además pilastras cuadradas, +_románicas_ y no _bizantinas_, mezcladas con columnas, formando grupos +híbridos sobre basas redondas y sosteniendo indistintamente arcos ú +ojivas, lo cual me pareció muy expresivo y simbólico, dado que trajo á +mi imaginación aquellos siglos de la Iglesia en que el Oriente y el +Occidente estaban del propio modo confundidos en el sentimiento +cristiano. + +Entre los notabilísimos _sepulcros_ que guarda todavía la parte +subsistente de la Catedral, no figuran ni el de D. Ramón de Borgoña ni +el del Obispo Visquio.--El de éste se trasladó á la Catedral Nueva, +según ya dije, con otras muchas curiosidades ó maravillas de la Vieja. +(Afortunadamente, una Catedral linda con la otra y se hallan en +comunicación.)--El sepulcro del esposo de D.ª Urraca no estuvo nunca en +Salamanca, sino meramente un cenotafio. Sus cenizas descansan en la +Catedral de Santiago de Galicia. + +En cambio, otros muchos muertos ilustres duermen el sueño eterno en el +antiquísimo templo salmantino, donde se ven tendidas sobre magníficas +tumbas sus calladas estatuas, ora dentro de hornacinas labradas en el +espesor de los muros, ora en medio de suntuosas capillas.--Y ¡cosa rara! +entre las más humildes lápidas hallamos la de una _Princesa Mandalfa ó +Mafalda_, hija de Alonso VIII, más célebre como muerta que como viva, ó +sea más famosa como estatua que como mujer, á lo menos para mí, que ni +siquiera recordaba haber leído antes su dudoso nombre.....--Hoy, empero, +he vuelto á registrar la Historia, y sé ya, y no olvidaré nunca, lo +mismo que dice el epitafio; esto es: que la tal Princesa murió «_por +casar_», ó, hablando menos equívocamente, soltera. + +Mucho más que este sepulcro me interesó otro que vimos en la _Capilla de +los Anayas_ ó de _San Bartolomé_.--Duermen juntos sobre él un caballero +y su esposa. Él viste de guerrero, con cierto elegantísimo tocado +morisco, la armadura ricamente labrada, el casco á los pies y la espada +en la mano. Ella está amortajada de beata, con muy rizada toca en la +cabeza, y calzada con unos raros zapatos altos, de aristocrática +hechura. El rostro del caballero es noble y adusto, y el de ella plácido +y hermoso como el amor en paz. Llaman también la atención por su +delicadeza las manos de la dama, y, por sus exquisitas labores, la +lujosa almohada en que reposa la cabeza del marido. La almohada de ella +es más severa y humilde, cual correspondía á su piadosa mortaja. + +Carece de epitafio este sepulcro; pero los empeñados en saberlo todo +conjeturan que aquellos personajes deben de ser un D. Gabriel de Anaya, +que murió en América, y su mujer D.ª Ana, que finó sus días en un +convento. + +Yo no digo que sí ni que no[10]. Lo único que puedo asegurar es que--no +sé por qué..... (sin duda porque mi ánimo se hallase dispuesto aquella +mañana á la melancolía)--estuve largo tiempo contemplando aquel +matrimonio yacente, aquellos cónyuges de piedra, aquellos _muertos +inmortales_, y sentí en mi corazón congojas de lástima, tumultos de +miedo y palpitaciones de envidia, todo ello junto y confundido, no +obstante lo contradictorio de tales emociones.--¡Hay que ver aquel +tálamo! ¡Hay que verlo, y hay que pensar, con los ojos fijos en aquellas +mudas y al parecer insensibles estatuas, en que es imposible que ninguna +de ellas haya pasado siglos y siglos sin darse cuenta de que la otra +duerme á su lado!--¡En alguna parte estarán las almas de los que fueron +consortes, y desde dondequiera que estén, irán á dar vida y conciencia á +aquellos mármoles para que se complazcan en su perdurable unión!--¡Pues +qué! ¿Ha de ser más constante una ficción de piedra que la fe conyugal +que simboliza? ¿Ha de ignorar el espíritu lo que está repitiendo á todas +horas la materia? ¿Ha de poder una escultura más que un alma? ¿Ha de +superar el Arte á la Naturaleza? ¿Ha de vivir la mentira más que la +realidad?--¡Oh desventura! ¡Seguir juntos después de haberse amado +tanto, seguir juntos, y no saberlo!.....--¡No puede ser! ¡No puede ser! + +* * * + +La _Catedral Vieja_ es la abuela de Salamanca, como la Universidad es su +madre. Digo más: la _Catedral Vieja_ es la venerable ejecutoria, el arca +santa de tantísimos timbres y blasones..... Su antiguo _Claustro_, que +infunde profundísima reverencia, fué cuna de los estudios salmantinos. +Allí se ve la célebre _Capilla de Santa Bárbara_, donde, hasta hace cosa +de cuarenta ó cincuenta años, se conferían los Grados Mayores. Allí está +la _Capilla del Doctor Talavera_, donde se conserva, como en Toledo, el +Rito mozárabe, y se guarda la _pila_ en que fué bautizado Alfonso XI. +Allí está la _Capilla del Canto_, donde se celebraron Concilios, y la +histórica Sala en que se reunieron Cortes, y el aposento en que quince +Obispos juzgaron y absolvieron á los poderosos +Templarios.....--¡Paréceme que no puede ser más gloriosa la historia de +la insigne Abuela! + +En aquel mismo _Claustro_ hay centenares de sepulcros de canónigos, ora +empotrados en las paredes, ora embutidos en el suelo, ora formando las +jambas de las puertas, ora colgados cerca de las altas bóvedas.--¡Son +los Cabildos que han precedido al actual desde el siglo XII inclusive! +Es decir, son dos mil Canónigos muertos, cuyo volumen ha ido achicando +el tiempo gradualmente, para que nunca falte allí acomodo á un cadáver +más..... de un Canónigo menos. + +También hay en el _Claustro_ pinturas muy notables en tabla, debidas las +mejores de ellas á Fernando Gallegos.--En las cuatro mencionadas +_Capillas_ vense asimismo excelentes cuadros y magníficos sepulcros. El +más suntuoso entre éstos es el que, en la _Capilla de Santa Bárbara_, +ocupa el célebre Obispo D. JUAN LUCERO, aquel que tanto sonó en las +disensiones matrimoniales de D. Pedro _el Cruel_, por haber autorizado +el repudio de doña Blanca de Borbón y casado al Monarca con D.ª Juana de +Castro. El sepulcro se alza en medio de la capilla, es de mármol blanco, +y sirve de lecho á una buena estatua del Obispo, revestido de +pontifical. Compite en grandeza con este monumento fúnebre el sepulcro +de D. DIEGO DE ANAYA, Arzobispo que fué de Sevilla y fundador de la +capilla ó pequeña iglesia de los Anayas, que ya hemos mencionado, y del +gran Colegio de San Bartolomé.--Su Excelencia duerme en una cama +imperial de mármol blanco, sostenida en los lomos de ocho leones, y +adornada de primorosas esculturas. La verja de hierro que hay alrededor +del mausoleo vale cuanto pudiera pesar y valer siendo de plata. + +Pero no acabaría nunca si hubiese de describir minuciosamente todo lo +que acude á mi memoria.--Doy, pues, aquí punto, recomendando vivamente á +cuantos vayan á Salamanca aquel Panteón, aquel Museo, aquel Libro de +Historia que se llama la _Catedral Vieja_. + +* * * + +Fuera ya de ambas Catedrales, las contemplamos todavía largo tiempo y á +cierta distancia, admirando el grandioso golpe de vista que ofrecen +juntas y como en anfiteatro sobre la colina en que se asientan. Parece +aquello una montaña arquitectónica, como las labradas por los indios del +Himalaya.--Al propio tiempo veíamos en otros lados y en vasto panorama +el enorme _Colegio de San Bartolomé_ (hoy Gobierno civil), con su +gigantesco pórtico greco-romano; la suntuosa _Iglesia de Santo Domingo_, +dominando gallardamente otra colina y reflejando la luz del sol en su +cúpula cuadrada y roja; la cúpula y las torres de _los Jesuítas_; la +gran mole de la _Universidad_, y otros colosales edificios de +piedra.--¡Era un cuadro verdaderamente cesáreo, de olímpica +grandiosidad!..... Era una nueva justificación del dictado de _Roma la +Chica_ que lleva Salamanca. + +Porque debo advertir que aquella augusta decoración, en su magnífico y +vistoso conjunto, no tenía carácter gótico, castellano ni leonés, bien +que algunos de sus componentes fueran del estilo ojival. ¡Salamanca es +la única ciudad del Norte y del Oeste de España que ostenta dignamente +el esplendor imperial austriaco, de que tan soberana muestra quedó en el +Alcázar de Toledo!--Y esto sin perjuicio de tener otros aspectos +diferentes, como ya hemos notado al examinar sus calles de la Edad Media +y sus templos y palacios góticos ó platerescos.....--¡Salamanca es +multiforme! + +Ejemplo de esta variedad de sus formas:--Por darnos gusto á los que +deseábamos contemplar, no sólo monumentos artísticos, sino también +cuadros poéticos, la expedición se trasladó desde aquel pasaje de tan +majestuosa perspectiva, á otro lado de los _barrios muertos_ de la +ciudad, bastándonos para ello andar muy pocos pasos. Nos encontramos, +pues, de pronto en unas plazuelas y calles completamente solas (_calle +del Silencio_ se llamaba una de ellas), donde no vivía nadie ni parecía +haber corrido el tiempo desde el siglo XV. + +Aquélla era, en verdad, la Salamanca fantástica que recorrió el _D. +Félix de Montemar_ de Espronceda, cuando iba en pos del blanco espectro +de _Doña Elvira_..... + + Cruzan tristes calles, + Plazas solitarias, + Arruinados muros..... + Etc., etc. + +Aquellos eran los campanarios que lo seguían, agitando sus esquilones, + + Como mulas de alquiler + Andando con campanillas..... + +Y allí estaba el Cristo cuya mortecina luz reflejó en el ensangrentado +acero del Estudiante..... + +Mientras yo pensaba todo esto, nuestros bondadosos guías nos enseñaban +la casa, hoy muda, donde falleció en 1842 el célebre compositor Doyagüe, +último catedrático de Música de Salamanca, cuyos restos fueron +trasladados á Madrid y paseados por las calles, de orden del inolvidable +Ruiz Zorrilla, con destino al _Panteón Nacional_..... + +Y á propósito: aquellos y otros huesos de hombres insignes están +todavía, á la hora presente, arrinconados é insepultos en San Francisco +el Grande, sin que nadie piense ya en construir tal Panteón.....--¿No +habrá un alma caritativa que haga la _obra de misericordia_ de _enterrar +á los muertos_, ó sea de volver á enviar las cenizas de dichos varones +ilustres á las sepulturas en que esperaban tranquilamente la trompeta +del Juicio Final cuando fué á despertarlos el himno de Riego? + +* * * + +Del barrio sin gente en que vivió Doyagüe saltamos al _Convento de Santo +Domingo_, ó sea á _San Esteban_ (que ambos nombres tiene aquel +renombrado monumento), y digo «_saltamos_», porque _Santo Domingo_ se +alza en otra colina, frente por frente de la que acabábamos de recorrer. + +Nada más vistoso que la perspectiva de aquella gran casa de los +opulentos Dominicos. Su fachada, recargadísima de adornos, marca la +transición del gótico al plateresco, y luce todas las galas y fantasías +de este singular estilo, medio gentil y medio cristiano. + +Muchísimo que admirar nos ofrecieron también el _interior_ del templo, +su _sacristía_, y, sobre todo, el _claustro_, obra magistral del mismo +período del Renacimiento, restaurada modernamente; pero no fatigaré aquí +á mis lectores con nuevas descripciones arquitectónicas, pues basta por +hoy á mi objeto recomendarles que no dejen de estudiar muy despacio á +_Santo Domingo_ el día que visiten á Salamanca.--Conque vamos á otra +cosa. + +En este convento estuvo preso tres días San Ignacio de Loyola, y luego +veintidós en la cárcel, todo ello siendo estudiante y seglar, hasta que +se examinaron y absolvieron por varones doctos algunas doctrinas, que al +principio parecían heréticas, del que había de acabar siendo fundador +de la Compañía de Jesús y santo canonizado por la Iglesia..... + +Cupo, en cambio, á este mismo convento (según la tradición y según +muchos libros, que algunos crueles eruditos comienzan ya á +desmentir.....) la alta gloria de albergar á Cristóbal Colón el invierno +de 1486 á 1487, con motivo de hallarse también en Salamanca los Reyes +Católicos.--_Sala de Colón_ se llama todavía (¡y con qué profundo +respeto la visitamos nosotros!) aquella en que se dice fué escuchado el +ilustre genovés por los Padres Dominicos y por varios Doctores de la +Universidad, los cuales (especialmente los primeros) se entusiasmaron +mucho oyéndole, y lo alentaron con su protección más decidida, que le +valió al cabo la del Maestro Fr. Diego de Deza, «_al cual y al Convento +de San Esteban ó de Santo Domingo de Salamanca_ (son palabras del mismo +Colón transmitidas por Fr. Bartolomé de las Casas) _debieron los Reyes +Católicos las Indias_».--Por eso (concluyen diciendo la tradición y los +libros en que yo todavía creo) el gran navegante puso el nombre de +_Santo Domingo_ á la segunda isla que descubrió, como homenaje de +gratitud al varón sabio y á la insigne Orden que más protegieron su +empresa.--Tiempo es ya, por tanto (agrego yo), de que los poetas +liberales reparemos bien en lo que decimos cuando se nos ocurra hablar +de los frailes y doctores de Salamanca con referencia al sublime +proyecto de Cristóbal Colón..... ¡La fantasía no debe llegar hasta el +falso testimonio! + +Por último: el _Convento de San Esteban ó de Santo Domingo_ encierra, +entre otros grandes recuerdos, la sepultura del eminente _Padre Soto_, +que tanto lució en el Concilio de Trento. + +Y este fué el tema constante de nuestra conversación, en tanto que +visitábamos el _Museo Provincial_, establecido hoy allí por la muy +celosa y entendida Comisión de Monumentos salmantina, digna de disponer +de más fondos..... + +* * * + +Desde _Santo Domingo_ bajamos hacia el río _Tormes_, pasando por un +barrio en ruinas, en el cual hubo, hasta los tiempos de Enrique IV, un +antiquísimo _Alcázar Regio_, que los monárquicos salmantinos de entonces +juzgaron oportuno destruir, _con anuencia del mismo Rey_, para que no lo +ocupasen los rebelados nobles.--En aquella parte de la ciudad estuvo +también la _Judería_. + +Salimos al fin de la población por la puerta llamada de _Aníbal_, +bajando una pendientísima cuesta hasta llegar al famoso _Puente +Romano_.--¡Cartago! ¡Roma!..... ¡Todas las grandezas históricas van +unidas á la de Salamanca!--El Tormes sabe tanto de mundo como el Tíber. + +El nobilísimo río español llevaba aquella tarde bastante agua, y sus +orillas, cubiertas de acacias y de otros árboles, no carecían de encanto +ni de belleza..... De entre lo más espeso de aquella pintoresca fronda +salía mansamente el arroyo _Zurguén_, que baja de las históricas alturas +de _Arapiles_ y penetra en el Tormes, después de haber regado el +precioso valle cantado por Iglesias y por Meléndez Valdés. + +El _Valle de Zurguén_ y las _Praderas de Otea_, lindantes también con +Salamanca por el otro lado del río, son la Arcadia de la poesía pastoril +española..... + + Venid, venid, zagalejos, + Que al Zurguén sale Amarilis......, + +decía Iglesias. Y casi en los mismos años denominaba Meléndez á su +amada: + + La gloria del Tormes, + La flor del Zurguén. + +En cuanto al _Puente_, construído, dicen, por Domiciano, restaurado por +Trajano y recompuesto más tarde por nuestro Felipe IV de Austria, mide +176 metros de longitud y cerca de cuatro de anchura.--Por él pasaba la +calzada romana de _la Plata_, que iba de Mérida á Zaragoza. + +Al otro lado del _Puente_ hay, ó hubo, un barrio, frustrado varias veces +por las inundaciones, en el cual no quedan ni señales del _Hospital de +Leprosos_, de _la Mancebía pública_ ni del _Cementerio de Judíos_, que +existieron allí algún tiempo.--¡Malhadado arrabal, á fe mía! ¡Sirvió de +albergue á deicidas, rameras y leprosos, ó sea á tres lepras diferentes, +y luego se lo llevó todo el agua!..... ¡Verdaderamente, el cataclismo +fué muy justo! + +* * * + +Desde el Tormes subimos á visitar al ya citado señor chantre D. Camilo +Álvarez de Castro, cuya casa y huerto se divisaban á una grande altura +sobre nuestra cabeza, pues se apoyan en la antigua muralla de Salamanca +y tienen vistas al río. + +Nunca olvidaremos aquella visita. El señor Chantre es una de las +personas más buenas, más afables y más instruídas que hemos tratado +nunca, y nos obsequió y agasajó como hombre bien nacido de los buenos +tiempos de la hidalguía española, quedando por nosotros, y no por él, si +de visitantes no nos convertimos en comensales, y hasta en huéspedes de +su pacífica morada. + +Amantísimo de la soledad y del estudio, el insigne Prebendado no sale +más que para ir á la próxima Catedral, y esto por calles silenciosas en +que nunca se ve criatura humana.--Vive, pues, en el mundo como en una +Cartuja, y en más relaciones con el cielo que con la tierra. + +A ruegos de Losada, nos enseñó todas las curiosidades artísticas que +embellecen su mansión, así como el preciosísimo oratorio en que dice +Misa los días que sus achaques ó la inclemencia del tiempo le impiden +salir. + +¡Qué silencio, qué paz, qué beatitud en aquella morada! Y ¡qué +deliciosas vistas las de las habitaciones que ocupa el Dignidad! Sus +balcones y miradores dan á las alamedas del Tormes y del Zurguén y á un +hermoso panorama que se extiende hasta las sierras de Gredos, cuyos +picos cierran el horizonte al Sur..... + +Era ya la caída de la tarde. Las higueras del jardín alto penetraban en +el mismo aposento en que contemplábamos la puesta del sol. Todo el +plácido sosiego que respiran las mejores poesías de Meléndez se +respiraba en aquel lugar y en aquella hora siempre augusta. Las rotas +nubes y los cristales del río tomaban maravillosas tintas al reflejar +los rayos horizontales del moribundo astro-rey. Las sombras larguísimas +de los árboles parecían prolongadas despedidas y supremos adioses que le +daba la creación á aquel día para nosotros inolvidable..... + +Todos callábamos: los madrileños, porque una indefinible envidia de +aquella tranquila existencia nos hacía contemplar con odio la vida +febril de la corte á que estábamos condenados.....; y los salmantinos, +porque adivinaban lo que sentíamos y temían acaso ofendernos dándose por +entendidos de nuestra emoción ó elogiando aquella solemne paz de la +Naturaleza, que no volveríamos á gozar en mucho tiempo.....--¡No; no +volveríamos á gozarla, puesto que á la tarde siguiente, á aquella misma +hora, estaríamos otra vez camino de Madrid, y puesto que Madrid es una +máquina neumática para los mejores sentimientos del corazón humano!..... + +* * * + +La noche de tal día fué y nos pareció todo lo _moderna_ y _amadrileñada_ +que podía serlo á las orillas del Tormes. + +Comimos en _Hotel_, á la francesa; fuimos al _Casino_ á tomar café; +jugamos un par de horas al _billar_ y al _tresillo_; hablamos de +_política_ y de otras cosas contemporáneas con D. Álvaro Gil Sanz, ex +subsecretario del Ministerio de la Gobernación, y con D. Santiago Diego +Madrazo, ex ministro de Fomento, que habían estado en la fonda á +visitarnos; y á eso de las once (¡cerca de la media noche!) nos +retirábamos á casita, donde hicimos el programa del día siguiente, +tomamos té, leímos _La Correspondencia_ del día anterior, y nos +acostamos en sendos catrecillos, como cuando teníamos veinte años de +edad y vivíamos en plena estudiantina. + +¡No se podían pedir más placeres de última moda á una ciudad tan grave y +señoril como Salamanca! + + +X + +BARRIOS ARRUINADOS.--EL COLEGIO DEL ARZOBISPO.--LOS ESTUDIANTES +IRLANDESES.--EL PALACIO DE MONTEREY.--LA CASA DE LAS MUERTES.--EL +CONVENTO DE LAS AGUSTINAS.--UN CUADRO DE RIVERA. + + +Serían las siete de la siguiente mañana cuando atravesábamos la _Plaza +Mayor_.--También el sol acababa de penetrar en ella (el mismo sol que +habíamos creído ver _morir_ la tarde antes), y sus alegres rayos doraban +gozosamente las copas de los árboles municipales. + +Todas las criadas de Salamanca iban á la compra ó volvían de ella..... +Un organillo ambulante tocaba la _romanza_ de la tisis de la +_Traviata_..... Los gorriones cruzaban regocijados por un cielo limpio +de nubes..... Las campanas tocaban pacíficamente á misa..... + +En cuanto á nosotros, puedo decir que, para estar muy contentos en aquel +instante, solamente nos estorbaban veinte ó treinta de los años ya +vividos..... ¡Cualquiera de los cuatro hubiera querido ser gorrión, el +muchacho que tocaba el organillo, una de aquellas presumidas fámulas, ó +aquel rubicundo sol que, como un eterno Fausto, torna á ser joven todas +las mañanas! + +Pero ¿qué responder al señor chantre, si por acaso lee estos +renglones?--¡Perdóneme el reverdecimiento extemporáneo que denotan las +anteriores frases, y crea que á mí también se me alcanza, aunque no lo +practique, que lo mejor de todo es envejecer y morir tan santamente como +envejece y morirá su señoría! + +Conque dejémonos de frivolidades, y refiramos lisa y llanamente nuestra +expedición de aquella mañana. + +* * * + +Nos dirigíamos á ver una de las primeras maravillas arquitectónicas de +Salamanca, ó sea el famoso _Colegio del Arzobispo_, hoy todavía habitado +por _estudiantes irlandeses_. + +Para ir á él, pasamos por un barrio feísimo, triste y solitario, +compuesto de irregulares casuchas, hechas con escombros de insignes +ruinas..... ¡Oh profanación!..... Piedras de diferentes arcos, nobles +columnas tomadas de acá y de allá, maderas sueltas de antiguos +artesonados, y otros restos de soberbias construcciones, habían servido +para zurcir aquellos pobres edificios.--_Barrio de las Peñuelas de San +Blas_, nos dijo un muchacho que se llamaba el tal paraje. + +Y luego supimos por los arqueólogos de Salamanca (pues en aquella +excursión íbamos solos los cuatro huéspedes del _Hotel del Comercio_) +que aquel barrio y el contiguo de _San Francisco_, así como todo el lado +de Poniente de la población, fueron asolados por los cañones franceses +(y también por los ingleses) durante la guerra de la Independencia. +Había allí magníficos conventos, suntuosas iglesias, monumentales +colegios y grandiosos palacios: entre los colegios figuraban los de +_Cuenca_ y de _Oviedo_, de cuya hermosura hablan muchísimos libros: ¡y +todo fué destruído por nuestros enemigos y por nuestros aliados! + +En el susodicho barrio de las Peñuelas hay una antigua calle cuyo +azulejo dice «_Calle de los Moros_ ó _de Cervantes_», por creerse (no +unánimemente) que el autor de _Don Quijote_ y un MIGUEL DE CERVANTES que +de los registros universitarios aparece matriculado en Filosofía y +viviendo en la _calle de los Moros_ á mediados del siglo XVI, son una +misma persona..... De un modo ó de otro, el autor de _La Tía Fingida_ +debió de residir alguna vez en Salamanca; pues la descripción que en +aquella novela hace de la población flotante de la ciudad del Tormes y +de sus usos y costumbres, es demasiado gráfica y pintoresca para no +estar tomada _d'après nature_.--«Advierte, hija mía (dice doña Claudia á +doña Esperanza), que estás en Salamanca, que es llamada en todo el mundo +madre de las ciencias, y que de ordinario cursan en ella y habitan diez +ó doce mil estudiantes, gente moza, antojadiza, arrojada, libre, +alicionada, gastadora, discreta, diabólica y de humor.....» Y en seguida +pasa á definirle prolijamente las cualidades de los vizcaínos, +manchegos, aragoneses, valencianos, catalanes, castellanos nuevos, +extremeños, andaluces, gallegos, asturianos y portugueses que viven en +la ciudad..... + +Pero henos ya en lo alto del barrio de las Peñuelas y cerca de la meseta +donde se alza el grandioso _Colegio del Arzobispo_.....--Dejemos la +pluma y cojamos el pincel. + +* * * + +Figuraos, al remate de empinada cuesta, dos amplias y hermosas +escalinatas, por las que se sube á un extenso atrio ó compás, guarnecido +de grandes columnas sin capitel, que nada sostienen y que parecen otros +tantos heraldos encargados de anunciar la grandeza del edificio que +custodian.--En el fondo de aquel atrio está el célebre colegio. + +Bella sobre toda ponderación es su lujosa fachada. Compónese de dos +cuerpos de estilo plateresco, y luce maravillosos trabajos de escultura, +así en los capiteles de sus elegantes pilastras como en los camafeos que +adornan los netos, en las estatuas amparadas de sus graciosas +hornacinas, y en los soberbios escudos de armas que pregonan el +apellido del fundador de tan insigne monumento. + +Fué este fundador (á principios del siglo XVI) el esclarecido hijo de +Salamanca D. Alfonso de Fonseca, arzobispo de Toledo, de quien ya hemos +hablado más atrás, y lo dedicó á Santiago, patrón de España.--Por cierto +que es notabilísimo el medio relieve que representa en dicha portada al +guerrero Apóstol matando moros en Clavijo..... + +Pero el asombro, el portento, la maravilla para los amantes del arte, +hállase dentro del colegio.--Refiérome á su inmenso _Patio_, de +arquitectura plateresca á la italiana, atribuído por muchos á Alonso +Berruguete, y digno de él y hasta superior á sus más renombradas obras. + +Así la galería baja como la alta están formadas por pilastras +elegantísimas: los arcos inferiores son de medio punto, y los superiores +de los llamados escarzanos. Abajo hay adosada á cada pilastra una +esbelta y linda columna plateresca, con admirables tallas en el capitel. +Las columnas adosadas á las pilastras de arriba tienen la forma de +balaustres ó candelabros..... ¡Nada más elegante que la forma de unos y +otros fustes! + +Y todavía no he mencionado las verdaderas preciosidades de este _Patio_, +ó sea los ciento veintiocho _medallones_, con bustos de alto relieve, +que adornan las enjutas de los arcos en ambos cuerpos.--Aquellos bustos +pueden calificarse de otras tantas obras maestras de escultura. Hay allí +caras de reinas, de monjas, de doctores, de ascetas, de guerreros, de +prelados, etc., todas ellas dibujadas con tal energía, gracia de estilo +y nobleza de expresión, que Alberto Durero se honraría con llamarlas +suyas.--Uno de nosotros observó (y era muy cierto) que todos aquellos +semblantes estaban afligidos, cual si representasen la triste variedad +de las desventuras humanas. ¡Qué viveza, qué calor dramático, qué primor +artístico en tan multiforme expresión del infortunio y de la pena! + +Dicen unos que estas ciento veintiocho joyas, diseminadas como estrellas +en aquellos pórticos, son obra de Berruguete; otros, que de Pier ó +Pierino del Bago..... Ello es que no se conoce á punto fijo el autor, +cosa muy frecuente cuando se trata de monumentos españoles. + +En resumen: el _Patio_ del _Colegio del Arzobispo_, por su esbeltez +general, por lo fino y sobrio de su ornamentación, y por lo correcto y +puro de sus menores detalles, es un verdadero prodigio de arquitectura y +escultura, y merecería el metafórico dictado de «obra _ática_ del estilo +plateresco», si pudiese hablarse de este modo. + +Añádase ahora la soledad de aquel espacioso recinto, cada uno de cuyos +cuatro lados mide 41 metros; la muda cisterna de ancho brocal que hay en +medio de él; unas desaliñadas matas de flores otoñales (_boleras_ se +llaman en Granada) que crecían en descuidados arriates; algunos +escolares _irlandeses_ con manto y beca, que de vez en cuando pasaban +por la galería alta, con los ojos clavados en sus libros de estudio, y +los píos de pájaros que interrumpían dulcemente el silencio de tan +venerable edificio, y se comprenderá la inmensa poesía que allí se +respiraba, y de que es pálido reflejo la emoción con que escribo estas +líneas. + +* * * + +Tócame ahora decir algo de los _estudiantes irlandeses_, con tanto más +motivo, cuanto que, estando todavía nosotros en aquel magnífico patio, +bajaron de dos en dos la amplia escalera del edificio, seguidos de un +sacerdote; pasaron á nuestro lado, mirándonos con disimulo y poniéndose +más encarnados que la grana, y se dirigieron á la contigua +iglesia.--Eran catorce, todos rubios como unas candelas, y corpulentos y +sanos á fuer de legítimos hijos de la verde Erin. Su edad variaría entre +diez y seis y veinticuatro años. + +Aquellos escolares simbolizaron á mis ojos un tributo de respeto y de +agradecimiento que la católica Irlanda sigue pagando á la nación +católica por excelencia. Fundó el _Colegio de jóvenes irlandeses_ +(albergándolos entonces en otro edificio) el rey D. Felipe II, cuando la +intolerancia protestante en las Islas Británicas era tan feroz como la +intolerancia católica en nuestra tierra, y tuvo por objeto facilitar la +enseñanza de la Sagrada Teología á los hijos de los emigrados irlandeses +que se refugiaban en la Península, perseguidos de muerte á causa de sus +creencias religiosas. Pero hoy, que en el Reino Unido de la Gran Bretaña +hay libertad de cultos y muchos Seminarios católicos, es una especie de +tradición piadosa esta no interrumpida costumbre de algunas casas +irlandesas de enviar á Salamanca á sus hijos para que cursen las +ciencias eclesiásticas. + +Con tal motivo recordamos allí nosotros las muchas familias españolas +que tienen apellido irlandés, como descendientes de emigrados de aquella +isla establecidos en nuestro suelo, y algunos de cuyos individuos +figuran noblemente en la historia de España. Salieron, pues, á relucir +los O'Donnell, los O'Reilly, los O'Ryan, los O'Connor, los O'Doly, los +O'Shea, los O'Farril, los O'Kelly, los O'Neil, los O'Callagan, los +O'Mulryan y todos aquellos cuyo apellido principia con O y apóstrofo, +así como otros que tienen diferentes iniciales. + +Por lo demás, yo acribillé á preguntas al portero del _Colegio del +Arzobispo_, el cual se sirvió contarme muchas cosas relativas á los +escolares irlandeses.--Díjome, entre ellas, que vienen á Salamanca á la +edad de diez y seis á veinte años; que traen aprendido el latín, y en el +Colegio aprenden el español; que las clases de Teología están en el +_Seminario Conciliar_, donde á la par estudian colegiales españoles; +pero que los irlandeses viven, comen y duermen solos en el _Colegio del +Arzobispo_, bajo las órdenes de un rector, también irlandés; que pasan +en España seis ó siete años seguidos; que los veranos los llevan de +vacaciones á _Aldea-rubia_, donde hay una casa-colegio de recreo, +dependiente del Establecimiento que estábamos visitando, y que _allí se +comen un rebaño cada estío_ (textual); que unos regresan á su patria +cuando terminan los estudios, á fin de ordenarse en ella, y otros +reciben las Órdenes sagradas en Salamanca, habiendo también algunos que +se quedan definitivamente en la Península; y, en fin, que la conducta de +los jóvenes irlandeses, su aplicación, piedad y recogimiento son +admirables; pero que hay que llevarlos indefectiblemente á las tres +corridas de toros que se dan en la ciudad todos los años durante la +feria..... + +Luego que hube examinado bien al portero, pasamos á la mencionada +_Iglesia_ contigua, llamada también _del Arzobispo_. + +Los jóvenes irlandeses, después de una breve oración, se habían +marchado ya del templo al Seminario, dejándose los devocionarios en los +bancos del presbiterio.--Nosotros nos permitimos hojear alguno que +otro..... Estaban en inglés ó en francés, y les servían de registros +estampitas de la Virgen ó de diferentes santos, británicos en su mayor +parte.--¡_Indudablemente_ (esta observación va á pareceros de +inquisidor), aquellos muchachos eran católicos! + +En cuanto á la citada iglesia, gótica de los malos tiempos, blanqueada y +muy desnuda de accesorios, diré que sólo ofreció á nuestra admiración +una _galería de hierro_ (que sirve de coro alto, y cuyos sostenes son +bastante graciosos y originales) y un _retablo_ plateresco de mucho +gusto, con pinturas en tabla y estatuas de Santos de verdadero +mérito.--Todo ello se atribuye á Berruguete; lo cual no ha sido +obstáculo para que lo pinten de nuevo en nuestros días..... ¡Dudo que +haya valor semejante al de un _restaurador_ de objetos artísticos! + +* * * + +Desde allí nos fuimos al _Palacio de Monterey_, del cual ya he dicho que +sirvió de modelo para el _Pabellón Español_ edificado en la Exposición +de París de 1867. + +Del tal Palacio no existe, ni creo que haya existido nunca, más que un +lado ó ala, con dos torres, bien que estén construídos los arranques de +los otros lados. Es plateresco á la italiana, lo cual quiere decir que +el escultor luce más que el arquitecto, y excitan, sobre todo, la +admiración su preciosa crestería, formada de figuras grotescas, los +leones y demás animales que sostienen grandes escudos, una hermosa +cornisa primorosamente labrada, y sus elegantes ventanas y balcones, +cuyas tallas son modelo de gracia y delicadeza.--El conjunto resulta +alegre, profano, lujoso, bellísimo, como una fiesta de Verona ó de +Ferrara en el siglo XVI. + +Construyóse en el reinado de Felipe II, y pertenece al Duque de Alba, en +su calidad de Conde de Monterey.--Hoy sirve casi todo de granero, y en +su recinto, que visitamos con los amables hijos del Administrador, allí +domiciliado, no hay nada que aprender ni que imitar; pero sí mucho que +mueva á compasión y lástima.--En cambio, las _vistas_ que se descubren +desde lo alto de sus torres son asombrosas. + +* * * + +Recorriendo de nuevo aquel suntuoso barrio monumental, que tanto nos +había entusiasmado la mañana anterior, y al pasar por la calle de +_Bohordadores_ (llamada así porque en ella se hacían los _bohordos_ para +los caballerescos juegos de cañas, pero cuyo azulejo dice hoy +malamente: «calle de _Bordadores_»), vimos una antigua casa, triste, +bella, cerrada, en cuya primorosa fachada plateresca había un busto, con +bonete y capa muy bordada y lujosa, el cual representaba, según pudimos +leer, al _severissimo Fonseca, patriarcha alejandrino_. + +--¿Qué casa será ésta?--nos preguntamos. + +--Esa es la _Casa de las Muertes_.....--respondió una huevera que pasaba +por allí á la sazón.--No llamen ustedes, que ahí no vivo nunca nadie. + +--¿Y por qué? + +--Porque ahí hubo siete muertes.....--replicó la mujer con acento +lúgubre. + +Nosotros nos miramos muy regocijados, y proseguimos el +interrogatorio..... + +Pero la huevera no sabía más. + +Había, sin embargo, que averiguar el resto, y, efectivamente, aquella +tarde supimos por nuestros amigos los anticuarios de Salamanca, que el +nombre de _Casa de las Muertes_ le venía á aquel edificio de la +circunstancia de haber ostentado, entre los adornos de su portada, hasta +hace muy poco tiempo, varias calaveras de piedra, borradas al fin por el +terror de la plebe: que, ciertamente, había dado la casualidad, hace +veintiséis años, de que una mujer que vivía sola en aquella casa de tan +fúnebre nombre, fuese asesinada misteriosamente, cosa que al vulgo le +pareció sobrenatural, y que, por resultas de todo esto, nadie ha vuelto +á pisar aquellos umbrales, si se exceptúan dos comandantes de +Carabineros y un jefe de Estadística, forasteros todos, que vivieron +allí breves temporadas..... sin que les ocurriese ningún percance..... + +¡Triste condición humana! ¿Por qué ha de ser siempre más poética la +mentira que la verdad? + +* * * + +De lo demás que vimos (regresando ya hacia el hotel; pues, á fuer de +mortales, también teníamos precisión de almorzar aquel segundo día), +sólo citaré y recomendaré la _Iglesia de las Agustinas_, correspondiente +al convento del mismo nombre. + +Es aquél el mejor monumento de estilo greco-romano que encierra +Salamanca. Sus elementos griegos pertenecen al orden corintio, y todo el +templo, aunque edificado á la mitad del siglo XVII, según lo demuestran +algunos detalles poco clásicos, tiene la grandiosa sencillez y armonía +de proporciones que constituyen el mayor mérito de este género de +arquitectura. La cúpula es copia exacta de la del Escorial, aunque no +tan gigantesca. + +En el retablo del altar mayor hay un notabilísimo cuadro, de que con +razón están orgullosos los salmantinos aficionados á las Bellas Artes. +Es una _Virgen de la Concepción_, de tamaño natural, pintada por el +_Spagnoletto_, y, sin embargo, dulce, suave, tierna, ideal; rodeada de +ángeles de rostro inocente, y anegada, por decirlo así, en la placidez +de la divina gracia..... Más claro: es una Virgen de la Concepción que +nadie hubiera creído pudiese pintar el austero y sombrío autor del +_Jacob_, de los martirios de _San Bartolomé_ y _San Esteban_, del +_Apostolado_ y de todas las demás enérgicas y terribles obras que +constituyen la gloria especialísima de nuestro inmortal Rivera. + +Quien recuerde otras Vírgenes y otros ángeles pintados por él, y se haya +asombrado, como nosotros, al considerar hasta qué punto negó la +naturaleza á tan soberano artista el don de crear tipos afables; quien +se haya asustado al ver aquellas Marías tan duras, ásperas y feroces, y +aquellos niños de tan salvaje y desapacible aspecto, comprenderá toda la +verdad é importancia de lo que digo. Es, por consiguiente, la _Virgen_ +que vimos en Salamanca un dato curiosísimo de la historia del arte y de +la historia de Rivera; pues hay que advertir que no cabe duda alguna +respecto de su autenticidad, ya porque así resulta de incontestables +documentos, ya porque, en medio de su santa alegría y pudorosa +mansedumbre, aquel cuadro ostenta, en cuanto lo consiente la índole del +asunto, toda la intensidad y brío de color del _Spagnoletto_; su manera, +su estilo, su genio, su carácter. + +En mi sentir, y en el de mis compañeros de expedición, el Estado debía +hacer que se recompusiera y copiara tan peregrino lienzo; dejar la copia +á las Agustinas de Salamanca, y comprarles el original, para colocarlo +en el Museo Nacional de Madrid. De lo contrario, las luces del altar +mayor, el incienso, el polvo, la incuria y los sacristanes y +monaguillos, acabarán con aquella obra maestra, ya muy deteriorada. + +Pero se me ocurre otra idea. La iglesia y comunidad de las Agustinas +tienen por patrono al Conde de Monterey, á sea al Duque de Alba. Así lo +revela la inscripción que dice, al pie de una sepultura mural, á la +izquierda del presbiterio, que _D. Manuel Fonseca y Zúñiga, 7.º Conde de +Monterey_, fundó y erigió aquel convento..... ¡Bien podía, pues, el +señor Duque, mi noble amigo, que tan espléndido es y ha sido siempre, +hacer este regalo á la nación!--El mundo entero se lo agradecería +extraordinariamente[11]. + + +XI + +ÚLTIMO PASEO.--LA CASA DE LA SALINA.--DOÑA MARÍA LA BRAVA.--LA +TORRE DEL CLAVERO.--RECAPITULACIÓN. + + +Después de almorzar hicimos algunas indispensables visitas de despedida, +entre ellas, la del sabio y virtuoso Obispo de la Diócesis, antiguo +canónigo de Granada y actual adorno del Senado español, Sr. Martínez +Izquierdo. + +Cumplidos tan gratos deberes, fuimos á visitar, acompañados de los +eruditos salmantinos que ya conocéis, la renombrada _Casa de la Salina_, +sita en la calle de San Pablo, y llamada así por haber servido +modernamente de almacén de sal. + +Caminando hacia ella, nos refirieron la tradición que corre muy válida +acerca del origen del edificio; y, como es digna de que la conozcáis, y +yo no quiero poner ni quitar nada en tan delicado asunto, voy á +transcribirla puntualmente, tal como la publicó hace años el Sr. D. +Modesto Falcón, individuo correspondiente de la Real Academia de San +Fernando, Secretario de la Comisión de Monumentos de Salamanca, etc., +etc. + +Dice así: + +«Parece que en los últimos años del siglo XV llegó á Salamanca la +Corte, y con la Corte muchos grandes, prelados, damas y caballeros. +Contábase entre éstos el poderoso D. Alfonso de Fonseca, hijo natural de +esta ciudad, oriundo de una noble familia, y que más tarde ocupó la +Silla arzobispal de Santiago, recibiendo la dignidad de Patriarca de +Alejandría, con la que más comúnmente es conocido en la Historia. El +Ayuntamiento, según costumbre, proporcionó digno hospedaje á la Corte, +puesto que, de acuerdo con la nobleza de la ciudad, hizo que los +grandes, los prelados y las damas hallasen acogida entre las familias +más distinguidas. Olvidó, sin embargo, dispensar el mismo agasajo á una +señora llamada D.ª María de Ulloa, gallega, según dicen, de nacimiento, +y amiga, según cuentan, de Fonseca; y resentido por aquella exclusión, +casual ó intencionada, el caballero, dice la tradición, juró que la dama +había de poseer el mejor palacio de Salamanca. El palacio, con efecto, +se construyó, y la tradición quedó unida á su fábrica. + +»Si la tradición se muestra veraz en todo lo que relata, no seremos +nosotros quienes lo afirmen ni lo nieguen rotundamente; pero nuestra +imparcialidad nos obliga á decir que se parece mucho á la verdad. El +poderoso Patriarca de Alejandría había tenido un hijo en su juventud, +como él Alfonso de nombre, y que, como él, llegó á ser con el tiempo +Arzobispo; y aunque las historias suelen confundirlos por las +circunstancias de ser ambos Arzobispos, ambos Fonsecas de apellido, +ambos Alfonsos de nombre, y ambos, en fin, patronos de grandes +fundaciones, fácil es distinguirlos cuando en ellos se para bien la +atención. + +* * * + +»La _Casa de la Salina_ se fundó en los últimos años del siglo XV, en +que tuvo lugar la tradición referida. Los escudos de cinco estrellas que +en la fachada, en el interior y por todas partes del edificio se +encuentran, no dejan lugar á dudas sobre la familia á que pertenecía el +fundador. El escudo es de los Fonsecas..... + +»Nada se sabe de los artistas que labraron este monumento; pero como por +la misma época, y con pocos años de diferencia, se fabricaban también la +fachada plateresca de la Universidad, el convento de San Esteban y otra +porción de edificios, los mejores precisamente de la ciudad y cuya +decoración es tan semejante, puede presumirse que anduvieron en él las +mismas manos que esculpieron los demás. Si no fueron Sardiña, Ceroni ó +Berruguete, fueron discípulos ó compañeros suyos.» + +Hasta aquí el Sr. Falcón.--Ahora debo yo decir, como obsequio debido á +la verdad, que son irrebatibles de todo punto las obvias razones que +aduce otro autor (D. J. M. Quadrado) para demostrar que esa tradición ha +confundido tiempos, cosas y personas.--«Que la casa se labró por los +Fonsecas (dice) lo acreditan los blasones de cinco estrellas colocados +sobre las ventanas de la izquierda, y en los ángulos de la fachada; mas +lo avanzado del Renacimiento, aviniéndose con la noticia de que se +empezó hacia 1538, desmiente la tradición, que enlaza su origen con la +memoria del Patriarca de Alejandría, fallecido en 1512.....»--A lo cual +pudo añadir el Sr. Quadrado, que Berruguete, educado en Italia, no +regresó á España hasta 1520, y que Sardiña floreció mucho después. + +Sea de todo ello lo que quiera, y ciñéndome yo á mi papel de cronista y +de fotógrafo, diré que la _Casa de la Salina_, en medio de lo mucho que +la han deteriorado el abandono en que estuvo largo tiempo y el bajo +empleo á que se la destinó después, y no obstante las recientes +profanaciones de que ha sido objeto al tratar de convertirla en casa +moderna, cerrando nobilísimos arcos y poniendo en su lugar puertas, +balcones, ventanas y todo un entresuelo, conserva aún, por dentro y por +fuera, columnas, medallones, arcos, bustos, estatuas, mensulones, +cornisamentos, escudos y centenares de figuras de animales fantásticos y +caprichosos, que son otras tantas maravillas. + +Yo espero que con el tiempo, y quiera Dios que no demasiado tarde, el +Ayuntamiento de la culta Salamanca dedique su atención y algunos fondos +á este notabilísimo edificio, comprándolo, si ya no es suyo, derribando +todo lo moderno y postizo que hay en él, reforzando lo viejo y +monumental, y poniendo allí un conserje que custodie y muestre á los +viajeros aquellos prodigios del arte, dignos de veneración y +estudio[12]. + +* * * + +En la misma calle de San Pablo, núm. 84, hay otra casa célebre, no ya +por su estructura artística, sino por la rara é interesantísima historia +que recuerda.--Llámase, por singular antífrasis, _Casa de las Batallas_, +cuando debía llamarse _Casa de las Paces_, dado que en ella las pactaron +y juraron dos bandos ferocísimos que, durante mucho tiempo, cubrieron á +Salamanca de sangre y luto.--«_Ira odium generat, concordia nutrit +amorem_»--dice una inscripción sobre el arco de la puerta de aquella +casa desde el día que se firmaron allí las mencionadas paces. + +Todo esto se refiere á la terrible historia de _Doña María la Brava_, +de que ya hicimos conmemoración en el _Corrillo de la Hierba_ y de la +cual voy á daros dos versiones á cual más interesantes. + +Dice el ya citado D. Modesto Falcón: + +«El drama comenzó en un juego de pelota. Dos jóvenes, hijos de la noble +familia de los Manzanos, mataron en una contienda suscitada sobre el +juego á otros dos jóvenes, muy amigos suyos, é hijos de la familia de +los Monroy. La madre de éstos, D.ª María Rodríguez, buscando á los +agresores y hallándolos en tierra de Portugal, adonde se habían +refugiado huyendo de la justicia, tomó sangrienta venganza en ellos, +cortándoles las cabezas y entrando con ellas triunfante en Salamanca. A +su vez, los deudos de los Manzanos, indignados de aquella bárbara +acción, quisieron ejercer represalias semejantes, y agrupados los Monroy +en torno á D.ª María, defendieron á la vengativa madre, arrastrando unos +y otros á muchos parciales. Los bandos en que se dividieron, y que +tomaron por nombre á las parroquias de Santo Tomé y San Benito, donde +las irritadas familias enemigas tenían sus casas solariegas, duraron +cuarenta años, sembrando la desolación y el espanto en la ciudad y +enrojeciendo muchas veces de sangre sus calles. Impotentes fueron el +Obispo, el Cabildo, las autoridades y el mismo Conde de Benavente, que +intervinieron en la contienda, para poner fin á aquella terrible lucha, +que fomentaban las discordias civiles. San Juan de Sahagún, más feliz +que las autoridades, se interpuso entre los combatientes, y logró +atraerlos á una concordia.» + +La segunda versión, más trágica y animada que ésta, es la que figura en +_Recuerdos y Bellezas de España_, y dice del siguiente modo: + +«Sobre un lance del juego de pelota trabaron contienda dos hermanos de +la familia de Enríquez de Sevilla con otros dos de la de Manzano[13]: +aquéllos sucumbieron en la atroz refriega, y fueron llevados exánimes á +la casa de su madre.--D.ª María Rodríguez de Monroy no lloró sobre los +cadáveres de sus hijos: nada dispuso acerca de su sepultura: silenciosa, +sombría, fingiendo temer por sí, salió acompañada de criados y escuderos +para su lugar de Villalba; pero á la mitad del camino les anunció +resueltamente que no era fuga, sino venganza lo que meditaba; y +asociándolos con terrible juramento á su plan, los condujo á Portugal, +donde se habían amparado los homicidas. Dónde y cómo los sorprendió, si +fué en Viseo, de noche, derribando las puertas de su posada, no queda +bien averiguado; lo cierto es que á los pocos días volvió á entrar en +Salamanca, animosa y terrible, al frente de su comitiva, enarbolando en +las puntas de las picas las cabezas de los dos Manzanos; y á guisa de +ofrenda expiatoria, más digna del altar de las Euménides que de una +tumba cristiana, las hizo rodar sobre las recientes losas que en la +iglesia de San Francisco, ó en la de Santo Tomé, cubrían los restos de +sus hijos.--Poco sobrevivió á esta feroz proeza, que le valió el epíteto +de _Doña María la Brava_; pero sí más de un siglo los bandos que de ella +nacieron entre los caballeros salmantinos ligados con una ú otra +familia, á los cuales se dice servía de línea divisoria, rara vez +hollada, el _Corrillo de la Hierba_, explicando este título, allá como +en Zamora, por lo solitario y medroso del sitio.--No hay, sin embargo, +más fundamento para derivar de la expresada ocasión el origen de estas +luchas tan habituales en todo el país durante la Edad Media, que para +fijar su término (de 1460 á 1478) en los días de San Juan de Sahagún, +cuyas fervorosas predicaciones, calmando y no extinguiendo la furia de +los ánimos, le acarrearon más de una vez odios y violencias, y por +último, la muerte propinada con veneno.--Bajo los nombres de Santo Tomé +y San Benito, parroquias que encabezaban los dos grandes distritos de la +ciudad, perpetuáronse largo tiempo dichos bandos, recordando aún sus +distintos colores y opuestas cuadrillas, en las justas Reales de la +dinastía austriaca, los antiguos enconos y reyertas.» + +Y basta ya de anécdotas y de historias, que se hace tarde, y tenemos que +salir para Madrid antes del obscurecer..... + +* * * + +Así dijimos nosotros aquel día, tratando de volver á la _Fonda del +Comercio_; pero todavía fuimos á contemplar, por consejo de nuestros +amigos (y de ello nos alegramos extraordinariamente), la _Torre_ +denominada _del Clavero_, que hasta entonces sólo habíamos divisado á +cierta distancia. + +Dicha _Torre_ pertenecía antes á un extenso edificio; pero hoy se ha +quedado aislada y sola, como padrón conmemorativo de la Edad Media.--Su +figura es de lo más elegante y gallardo que nos han legado aquellos +tiempos. Cuadrada por la parte inferior, conviértese luego en octógona, +y resaltan de ella ocho garitas preciosísimas, que la hacen más +voluminosa por arriba que por abajo. Los capacetes que cubren estas +garitas descuellan sobre el cuerpo de la torre, dibujando en el cielo +una especie de corona feudal que ennoblece aquel esbeltísimo monumento. + +Toda la fábrica es de granito, y mide 28 metros de elevación por seis y +medio de anchura.--Edificóse en 1484, á expensas de D. Francisco de +Sotomayor, _Clavero_ de la orden de Alcántara, y hoy pertenece al señor +Marqués de Santa Marta.--Recientemente han construído en lo alto de ella +una especie de templete ú observatorio de pésimo gusto; y, pues me honro +con la amistad de dicho señor Marqués, atrévome á suplicarle que mande +derribar aquel detestable apéndice, por muy asombrosas que sean las +vistas que desde él se disfruten.--Los fueros del arte, mi querido D. +Enrique, son superiores á los derechos del individuo[14]. + +* * * + +A todo esto eran las tres de la tarde, y el tren para Madrid salía á las +cinco.--¡Demasiado sabíamos lo mucho que nos quedaba que ver!..... +Salamanca encerraba todavía iglesias, palacios, colegios, casas +históricas y otros monumentos, para cuyo examen se requería por lo menos +una semana de continuo andar..... Pero no podíamos disponer de más +tiempo, y, además, estábamos tan rendidos, que teníamos que sentarnos á +descansar en los trancos de las puertas, con gran asombro de los +transeuntes.....--¡Habíamos andado tantísimo en dos días escasos!..... + +Emprendimos, pues, la _retiraaa_; y ya, desde aquel momento hasta la +mañana siguiente, que llegamos á esta Villa y Corte, no hicimos más que +recapitular nuestras impresiones de Salamanca..... + +He aquí un sucinto _resumen_ de las mías. + +* * * + +La _Universidad_ ha sido, moral y materialmente, el alma y la vida de +Salamanca, la fuente de su grandeza y de su renombre, la ocasión y +origen de casi todos sus mejores monumentos.--Si hubo allí los famosos +_Colegios mayores_, llamados del _Arzobispo_, de _San Bartolomé_ (el +viejo), de _Oviedo_ y de _Cuenca_ (de los cuales sólo existen ya los dos +primeros); si fundaron otros cuatro Colegios las _Órdenes militares_, y +contáronse además infinidad de _Colegios menores_, de _Seminarios_, de +_Escuelas_, etc.; si todas las Órdenes monásticas erigieron suntuosos +Conventos; si los Jesuítas levantaron allí su mejor Casa, y si fué la +Ciudad del Tormes mansión predilecta de Reyes y Magnates, que la +embellecieron con multitud de palacios y de iglesias, todo se debió á +aquel foco permanente de sabiduría, á aquel centro que atraía las +miradas de Europa, á aquel emporio de la enseñanza, adonde iban á +estudiar por millares (y muchas veces acompañados de sus familias) los +jóvenes más ricos y nobles de toda España.--Cuando Toledo, y Segovia, y +Burgos, y Valladolid, y todas las ciudades castellanas decaían; esto es, +cuando se hubo entronizado en nuestro suelo la calamitosa dinastía +austriaca, Salamanca se libró, por excepción y privilegio, de aquella +postración general, que muy luego rayó en indescriptible miseria; y este +privilegio y esta excepción fueron también debidos á la perdurable boga +de su Universidad, al respeto que infundía, al constante atractivo que +ejerció sobre Reyes, Prelados, Grandes, Sabios y hasta Santos, +obligándolos á ir á rendirle pleito-homenaje y á enriquecerla más y más +con nuevas fundaciones. + +De aquí tantos soberbios edificios de los siglos XVI y XVII, y de aquí +también el haberse conservado cuidadosamente los de épocas anteriores. +Es decir, que la segunda barbarie demoledora de monumentos; la barbarie +que en otras regiones de España destruyó, blanqueó, reformó y afeó +tantas y tan preciosas obras artísticas en los tiempos que median entre +los Reyes Católicos y Carlos III, no llegó á las orillas del +Tormes.--En cambio, llegaron después otros bárbaros, émulos de los +Atilas y Alaricos, y destruyeron dos terceras partes de los edificios +monumentales de Salamanca..... Refiérome á los franceses y á los +ingleses (durante la Guerra de la Independencia), y también á los +iconoclastas modernos, que tanto y tanto han derribado al grito de +progreso y libertad, en sus varios períodos de dominación ó de anarquía. + +Otra de las razones que más han influído para que Salamanca pueda +calificarse de _Museo arquitectónico_ (donde se hallan, perfectamente +conservados, exquisitos modelos de las obras más perecederas y hoy más +destruídas, por lo nimio y menudo de sus primorosos detalles), es la +excelente, inmejorable calidad de la piedra de todos sus monumentos. + +Esta piedra, llamada _franca_, se encuentra á una legua de la ciudad, +cerca de Villa Mayor. Blanda al principio como la cera, el tiempo la +pone tan dura como el bronce y le da un hermosísimo color de oro. +Admite, pues, y conserva perfectamente las más finas y delicadas +labores, y de aquí la riqueza de obras platerescas que acabamos de +enumerar y las muchas que no hemos citado, todas las cuales parecen +recién hechas en sus menores tallas, sin embargo de estar á la +intemperie: de aquí también aquellas afiladas aristas de las esquinas +de la _Casa de las Conchas_; aquella tersura de sus muros, que parecen +bruñidos; aquellos atletas, de tan admirable musculatura, de la _Casa de +la Salina_; aquella férrea solidez de la _Catedral Fuerte_, ó sea de la +_Catedral_ vieja; aquellos primores del patio del _Colegio del +Arzobispo_, y tantos y tantos otros prodigios de escultura y +arquitectura como ve el viajero en todas partes. + +Conque hagamos punto final. + +He concluído mi penosa tarea, incompleta (ó sea _diminuta_, como se dice +en el foro) para lo mucho que requería la gran Ciudad de los Fonsecas y +Maldonados, pero harto larga para ser obra de un mero aficionado á las +Bellas Artes, incompetente en todas ellas, y poco dado á escudriñar y +explotar libros ajenos. + +Réstame añadir que dedico estas pobres páginas, como recuerdo cariñoso, +á mis amigos los Excmos. Sres. D. Servando Ruiz Gómez y D. José España, +y á mi camarada Dióscoro Puebla. + +1878. + + + + +LA GRANADINA[15] + +PROGRAMA + + +Supongo que los panegiristas de _Las Mujeres españolas_ que preceden á +_La Mujer de Granada_ en el orden alfabético, habrán escrito ya más de +una disertación sobre la mujer en general, comparada con el hombre, y +sobre las españolas ó ibéricas en particular, comparadas con las hembras +de otros países. A mayor abundamiento, el ilustre redactor[16] del +_Prólogo_ capital de la obra ha sabido, como no podía menos tratándose +de pensador tan profundo, desempeñar magistralmente la parte sinfónica +de esta composición, sin que á su mirada comprensiva se obscurezca +ninguno de los aspectos sumarios del asunto, ni en la esfera filosófica, +ni en la moral, ni en la meramente literaria. + +Véome, pues, por fortuna, dispensado de establecer aquí temerarios y +abstrusos prolegómenos, á medida de mis intereses, respecto de las +candentes cuestiones genéricas y diferenciales que ventilan hace 5856 +años los dos sexos beligerantes en que se divide la especie humana, y +dispensado también de definir, á medida de mis afectos, si la mujer +_blanca_ es superior ó inferior á la _negra_, la _roja_, la _morena_ y +la _amarilla_, ó si entre las _blancas_ debemos preferir la _europea_, y +entre las europeas á la _latina_, entre las latinas á la _católica_, y +entre las católicas á la _ibérica_, todo ello (¡gran iniquidad!) sin +audiencia de las pobres agraviadas.--En cambio, y aunque supongo también +que otros de mis colegas lo habrán hecho, no puedo menos de discurrir un +poco, por vía de Introducción, acerca de los inconvenientes con que +tropezamos los autores de estas monografías al pretender clasificar á +las mujeres de cada una de las actuales Provincias de España en una +casilla aparte, que delimite técnicamente pretendidas variedades de su +naturaleza ó de sus costumbres. + +Estuviera aún dividida España al tenor de los antiguos reinos, ó de las +vulgares y significativas denominaciones de _Mancha_, _Rioja_, +_Alcarria_, _Alpujarra_, etc., etc., y sería obvio, en la mayor parte de +los casos, trazar lindes y fijar término á los diversos hábitos y usos, +á los varios caracteres y á las distintas cualidades intrínsecas que +constituyen todavía (pésele al nivelador ferrocarril y á la uniformidad +democrática) la pintoresca heterogeneidad de la población de nuestro +suelo, rico también de contrastes topográficos y pictóricos. Pero la +prosaica y anti-artística Administración, al hacer la vigente +demarcación de Provincias, no tuvo ni pudo tener en cuenta (lo reconozco +imparcialmente) la historia, las tradiciones y las prácticas de cada +región para encerrarla en sus efectivas fronteras, sino que atropelló +por todo y cortó por lo sano, como la expropiación forzosa, mutilando y +desorganizando ciertas aglomeraciones etnográficas, legendarias ó +políticas, que venían á ser el sistema ganglional de nuestro pueblo, y +de aquí ha resultado (perjuicio baladí para la Administración, y acaso +trascendentalísimo á los ojos de los verdaderos estadistas) la +disgregación y dislocación de muchos intereses y sentimientos que eran +al par efecto y causa del inveterado organismo geográfico, resultando +también (y es lo que en este punto nos importa discernir) esa fría +pléyade de Provincias de oficio que tan pobremente brillan á los ojos +del artista ó del poeta, por ser las unas idénticas á sus adyacentes, +por ser otras pedazos arrancados á un antiguo nobilísimo reino, y por +ser no pocas meros caprichos arbitrarios, sin blasón ni carácter +propios. + +Ahora bien: el libro de _Las Mujeres españolas_ ha tenido que acomodarse +á la actual división administrativa, en virtud de muy atendibles +consideraciones, y nosotros, los redactores de tal obra, nos veremos por +ende expuestos á cada instante y obligados muchas veces, ya á +repetirnos, ya á anularnos recíprocamente, ya á contradecirnos unos á +otros en nuestros juicios y apreciaciones. + +Yo, por ejemplo, al proponerme describir á la _Granadina_, hállome con +que mi provincia no es toda la Andalucía, ni tan siquiera todo el +antiguo reino de Granada; tropiezo con que, al llegar este libro á la G, +ya contendrá descripciones cumplidísimas de las mujeres de Almería, +Cádiz y Córdoba; y encuéntrome, finalmente, con que después han de venir +los artículos sobre las de Jaén y las de Málaga, tan parecidas á las +hijas del Darro, del Guadalfeo y del Guadix. No extrañe, pues, el lector +que desatienda en ocasiones puntos de vista extensivos á todas las +Andaluzas, ni que, por el contrario, señale algunas veces como condición +propia de la Granadina lo que caracterice también á la de Almería y á +la malagueña. ¡Sin esta libertad de acción fuera imposible sacar las +siguientes fotografías! + +Una advertencia más, y entramos en materia. + +Mi plan es estudiar muchas Granadinas en diversos escenarios de la +capital, de las ciudades subalternas, de los pueblos pequeños, y de los +campos. No se confundan, pues, nunca las especies, y téngase siempre á +la vista que estarán siendo simultáneo objeto de nuestras observaciones +las ricas de las aldeas y las pobres de las ciudades; las mendigas de la +capital y las petimetras de los cortijos; las elegantes huríes que +bostezan en coche por la _Carrera del Genil_ y las hechiceras _cursis_ +que cimbrean su primoroso talle, vestido de limpia indiana, en un +balconcillo de madera festoneado de flores; las terribles alcaldesas de +monterilla, más tiesas que D. Rodrigo en la horca, y las +interesantísimas hijas bien criadas de padres del antiguo régimen, +moradoras de ciudades que, aun siendo de cuarto orden, presumen de más +históricas que Alejandría y Atenas..... + +Hay, como veis, mucha tela cortada, y tenemos, por consiguiente, que +ahorrar de razones.....--¡Arriba, pues, el telón! + + + + +CAPÍTULO I + +LA GRANADINA COMO ANDALUZA + + +Quedamos en que á estas horas os han dicho otros colaboradores de este +libro lo que es Andalucía. Os habéis, pues, hecho cargo del almo júbilo +con que se ríe el Todopoderoso en aquel pedazo de cielo que deja +transparentarse la gloria desde el Guadiana hasta el Segura, y desde +Sierra Morena hasta los dos mares: habéis respirado aquel aire tibio y +balsámico, que difunde, en Abril como en Diciembre, el aliento de nuevas +rosas; habéis contemplado aquellas matizadas vegas, patrimonio á la par +de Flora y Ceres, aquellos cármenes y huertos que no ensoñó Babilonia; +aquellos bosques de naranjos y limoneros, como los imaginados por la +Fábula; aquellos inmensos olivares y pomposas viñas que absorben y dan +por fruto la luz y el calor del sol; aquellas costas en que tienen +colonias las palmeras de Oriente y los plátanos de Occidente, y aquellos +mitológicos ríos que desaparecen leguas y leguas bajo la fresca bóveda +que tejen el arbolado y las malezas de sus fértiles orillas: habéis +doquiera recibido la descarga eléctrica, ó sea la conversación, de +aquella raza vívida, locuaz, entusiasta, turbulenta, que es á un tiempo +sentimental y festiva, infatigable y perezosa, y os ha causado asombro +y hasta miedo tanta gracia, tanto fuego, tanta poesía como brotan +incesantemente de aquellas bocas siempre llenas de réplicas felices, de +chistes rapidísimos, de embustes ingeniosos, de áticas sales, de donosas +comparaciones, de atrevidas hipérboles, y de más retórica, en fin, para +todos los casos y todos los gustos, que enseñaron Aristóteles, Horacio, +Cicerón y los mismos Santos Padres! ¡Y allí, por último, ha surgido ante +vuestros ojos, como una sílfide, como una llama de colores, como una +tentación viva, la Eva morena, la Elena romántica, la Venus católica y +vestida, la mujer andaluza, para decirlo de una vez....., superstición +de britanos, locura de franceses, chochez de rusos y alemanes y +perdición de los españoles! + +Ahora bien: pues que ya conocéis la _tierra_ y la _gente_, y de juro +también os han llevado, para que estudiéis las costumbres, á los toros +del Puerto y de Sanlúcar, y á las ferias de Mairena y del Rocío, y á la +Semana Santa de Sevilla, y de paseo ó gran parada á la plaza de San +Antonio de Cádiz, y de profana romería á la beata Sierra de Córdoba, y +en todas estas _exposiciones regionales_ habréis encontrado á las más +genuinas andaluzas de alto y bajo copete, ora á pie, ora en las ancas de +brioso caballo regido por apuesto contrabandista, ora en jumento con +jamugas ó con maldita la cosa, ora en calesa, calesín ó birlocho; ya con +vestido á media pierna, pañuelo de crespón encarnado y la cabeza orlada +de claveles; ya con falda de espléndidos faralares, valioso mantón +chinesco y toca blanca, al gusto de Goya; ya de legítima torera, con +monillo, ceñidor y sombrero calañés; ya arrastrando luenga cola de seda +y tremolando la clásica mantilla de casco, bandera negra de las +españolas contra toda la extranjería; aquí tañendo las castañuelas, y +bailando, verbigracia, el _Vito_; allí cantando, al son de sus palmas, +la apasionada _Soledad_, ó entonando, con lágrimas en la voz, ¡sin +palmas y con suspiros!, la _Caña_ quejumbrosa y lastimera; aquí +abriéndose paso con su rumboso meneo entre una turba de majos, que +arrojan á sus pies capas y sombreros para que le sirvan de alfombra; +allí volviendo valientemente una esquina, y al mismo tiempo la cara en +sentido inverso, como fascinadora culebra que no quiere que se escape el +pajarillo; es decir, pues que ya habéis visto á la mujer técnica de la +_Tierra de María Santísima_, sea duquesa ó labradora, generala ó +cigarrera, en el pleno ejercicio de su privativo poder, de su peculiar +gallardía, de su porte soberano, tengo que principiar por advertiros +que..... + +(AXIOMA) + +_La Granadina no es andaluza de profesión._ + +Quiero significar con esto que la Granadina, aunque posee todos los +encantos especiales de las andaluzas, su imaginación, su donaire y su +belleza no es, ni nunca pretende ser, el consagrado prototipo de la raza +bética; no es, ni siquiera entre la gente ordinaria, la jacarandosa +macarena pintada en el forro de los calañeses y sobre las cajas de pasas +de Málaga; no es, ni de ello presume, la estereotipada heroína de las +saladísimas piezas de Sanz Pérez; no es, en fin, la mujer andaluza, tal +como la tienen metida en la cabeza los extranjeros; tal como se la +dieron á entender la Nena y la Petra Cámara, y tal como ellos van á +admirarla allende Despeñaperros, á riesgo y hasta con ansia de que +salgan á robarlos los Grandes de España de primera clase que, según es +sabido, despluman, trabuco en mano, á los periodistas franceses que +pasean sus tesoros por España!!! + +No: la Granadina no hace gala del género andaluz, ni en su +pronunciación, ni en sus actitudes, ni en su estilo, ni en sus hábitos. +Es en lo que principalmente se diferencia de las hijas del Guadalete, +del Guadalquivir y del Guadalmedina (ríos cuyos nombres valen un +_imperio_, en el sentido recto de la palabra), las cuales, por muy damas +que sean (y las hay principalísimas, que pueden echarse á pelear con las +mejores de Madrid), siempre, siempre..... (¡no me lo neguéis!) abundan +en su propio andalucismo, á sabiendas de lo que en el orbe vale y puede +esta calidad.....--Por el contrario: aunque la Granadina, en su +pronunciación, en sus actitudes, en su estilo y en sus hábitos, revele +constantemente su idiosincrasia andaluza, es de una manera indeliberada, +inconsciente, inadvertida. Creeríase que no se tiene por tal, ó que +ignora que las andaluzas gozan fama en ambos hemisferios de jocosas por +antonomasia. Ello es, repito, que nunca alardea en tal guisa, ó, para +hablar más á la buena de Dios, nunca la echa de graciosa..... ¡Y lo es +tanto! + +Muchas veces (¡ya lo creo!: siempre que le hace falta para volver el +juicio á un hombre, ó para salir de cualquier apuro) deja la Granadina +el grave continente de que hablaremos después, ¡amigo!, y entonces sabe +plantarse como una jerezana, y contonearse como una de Sevilla, y argüir +como una de Córdoba, y poner más caras y más cruces que una de +Málaga..... Pero esto es un relámpago fugitivo, durante el cual se ve lo +que no es decible de trastienda, monadas y travesura, y luego vuelve su +señoría á la acostumbrada formalidad, no quedando de la pasada +metamorfosis sino algunos hoyuelos en las mejillas y cierto reir en los +hechiceros ojos; permanentes indicios del alma que se esconde en aquel +cuerpo. + + + + +CAPÍTULO II + +MOROS Y CRISTIANOS + + +Conque, ya lo he indicado, y aquí lo consigno, y sirva esto de corolario +al capítulo anterior, á la vez que de segundo + +AXIOMA: + +_La Granadina es una andaluza seria._ + +Tan rara seriedad no tiene nada que ver con la inalterable +circunspección, con la espetada tiesura ni con la solemne parsimonia de +las pobladoras de otras regiones de España. Es un melancólico señorío, +una poética distinción, un gracioso romanticismo, propio exclusivamente +de las reinas destronadas. La Granadina podrá ser genial y chistosa por +naturaleza, y resultar así cuando se la excita; pero se diría que +siempre es á pesar suyo. No de otro modo (y va de símil) tal ó cual +huérfana, ó tal ó cual reivindicable viuda, tiene la figura risueña y +deliciosa, y la voz juguetona como un trino, y el discurso +divertidísimo por lo travieso, aun el día en que estrena sus tocas de +luto y en que está su corazón verdaderamente acongojado. + +Y la verdad es que, en el fondo del espíritu de los granadinos de ambos +sexos, hay no sé qué vaga sombra de esa viudez, de esa orfandad, de esa +realeza y de ese destronamiento. Más frescos allí que en parte alguna de +la Península los recuerdos de una autonomía soberana; habiendo sido +aquella región la última que constituyó reino independiente; vibrantes +aún en el espacio, por tradición sentimental de padres á hijos, los +alaridos de dolor que lanzara, no hace tres siglos, la raza Morisca al +ser arrancada de cuajo de aquel Edén; confundidos en la imaginación +popular este infortunio y el anterior de los Judíos con sus infortunios +propios, á causa del decaimiento intelectual y material que ambas +expulsiones produjeron en Granada; creyéndose, en fin, todo el mundo, de +un modo informe y fantástico, que desciende, á un propio tiempo y por +línea recta, de los mismísimos Reyes Católicos y de Boabdil _el Chico_, +ó cuando menos de Príncipes mudéjares y de los grandes Capitanes +conquistadores (y de todo habrá ¡vive Dios! por bien que expurgara la +población cristiana el buen Felipe III), resulta que el bello ideal de +la raza granadina reside en lo pasado, que su orgullo es retrospectivo, +y que el mundo de sus complacencias, de sus consolaciones y de sus +engreimientos se encierra en aquel _palacio de la Memoria_ que tan +elocuentemente describe San Agustín, y en otro primoroso palacio +material, aunque parece labrado por las hadas, entre el río de las +arenas de plata y el río de las arenas de oro; es decir, en la +incomparable, deleitosísima Alhambra, ufanía y ejecutoria de todos los +granadinos de hoy, no obstante ser obra de los vencidos, expoliados y +desterrados islamitas. + +Y aquí tenéis explicado el por qué los poetas y poetastros de aquella +tierra somos elegíacos hasta lo sumo, y + + «cómo, á nuestro parescer, + cualquiera tiempo pasado + fué mejor.» + +Pues bien: en las mujeres, esta especie de nostalgia hereditaria crea y +fomenta los más quiméricos sinsabores, sin que ellas mismas se lo +figuren, y yo apostaría cualquier cosa á que la síntesis de su pena es +la siguiente: Echar de menos los gloriosos tiempos de la Conquista, en +que el amor podía servir de corona al heroísmo, y envidiar +simultáneamente la ventura de las Princesas árabes que conspiraban con +los Caudillos cristianos en el Albaicín contra la corte de la Alhambra, +y la felicidad de las ricas-hembras de Castilla que recorrían á caballo +las vegas de Santafé y de la Zubia tras la hacanea de Isabel la +Católica, escoltadas y servidas por la flor de la caballería cristiana y +amenazadas de cautiverio por la flor de la caballería mora..... + +¿Qué mucho, por tanto, que sean graves y melancólicas todas las +granadinas en ciudades, villas y aldeas? ¡Cuando ese tedio de lo +presente y esa pasión de ánimo por lo pasado se apoderan de una raza, su +triste orgullo se transmite de generación en generación, y cunde de las +clases ilustradas á las ignorantes, sin que nadie tenga que enseñar ni +que aprender lección alguna! ¡Es una cosa que se hereda, como las +facciones del rostro; es una cosa que se pega, como el acento; es una +tisis del alma! + +Lo repito: la Granadina es seria, soñadora, poética, elegíaca, sin +embargo de su vívida sangre andaluza, como lo es el pájaro cautivo, como +lo es el ángel desterrado. Ella está cautiva en la red de una creciente +decadencia local: ella está desterrada de la Historia. + + + + +CAPÍTULO III + +TRIUNFAN LOS CRISTIANOS + + +AXIOMA + +_Todas las Granadinas son católicas +apostólicas romanas._ + +No exceptúo de esta regla ni á las mujeres de los más acérrimos +republicanos federales, ni á las hermanas de los cuitados que en cierto +pueblo de la costa repartieron hace algún tiempo Biblias protestantes, +ni á las hijas de Constituyentes que en 1869 votaron la Libertad de +cultos, ni á las madres de ninguno de ellos..... ¡Todas, todas las +Granadinas son eminentemente católicas! + +Piadosas, humildes, reverentes con Dios y con sus Ministros, su +religiosidad brilla principalmente por una ardentísima devoción á la +Virgen y por un miedo cerval al demonio. + +La Virgen es para ellas preferente objeto de un amor indefinible. +Trátanla como á madre, como á hermana, como amiga, como á confidente y +consejera..... ¡Hasta pretenderían hacerla su cómplice!--¡Todo se lo +cuentan; todo se lo consultan; en todo procuran interesarla; de todo le +ofrecen participación, consistente en algunas velas, en alguna joya ó +en la trenza de sus mismísimos cabellos.--El bandido de Nápoles le reza +á San Genaro ó á la _Madonna_, para que le ayuden en sus negocios. Las +Granadinas ponen bajo el amparo de la Virgen sus esperanzas _de todas +clases_..... Con ella tienen mucha más franqueza que con Dios. + +A Dios apenas acuden directamente, contando como cuentan con la Reina de +los Cielos. A Dios lo veneran, lo bendicen, lo respetan, y le +huyen.....--¡Es que le temen! _Initium sapientiæ timor Domini._--Aunque +en esto de temer, repito que le temen más al Diablo. + +El Dios temido, á quien acabo de referirme, no es otro que Dios Padre en +particular; pues á Dios Hijo no le temen de manera alguna, sino que lo +aman con entrañas de verdaderas madres desde que son niñas de ocho años. +Aman, sí, á Jesucristo en persona, como otras tantas Marías agrupadas al +pie de la Cruz; lo compadecen, lo asisten, lo acompañan, lloran su +Pasión y muerte, viendo en Él un hijo legado por la desgracia á su +solícita ternura. De aquí que una imagen del _Señor del Mayor Dolor_ ó +_de Jesús Nazareno con la Cruz á cuestas_ les inspire á veces tanta +confianza y tanto fervor como una Virgen del Carmen ó de las +Angustias.....--Y ¡cosa rara! cuando este mismo Dios Hijo se les +representa en su primera edad, como _Niño Jesús_ ó _Niño de la Bola_, +ya pierde su carácter filial, y, en vez de familiar ternura, infúndeles +altísimo respeto.--¡Admirable intuición de lo más abstracto de la +teología!..... ¡A medida que ven reducirse la Persona, crece y se impone +á su imaginación la Esencia! + +Por lo que hace al Espíritu Santo, dijérase que no existe para ellas. +¡Nunca es objeto de su misticismo! Lo cual se comprende sin esfuerzo: +los atributos especiales del Parácleto son más perceptibles á los ojos +de los Doctores de la Iglesia que á los de las fieles cristianas. + +Acerca del Demonio no quisiera hablar en este sitio, pues es hacerle +demasiado honor; pero no puedo pasar por otro punto. La Granadina ve á +Lucifer tantas veces al día como lo vieron San Antonio Abad y Santa +Teresa de Jesús, y lo acusa á cada momento de cuantas desgracias le +ocurren ó presencia.--«_El Demonio ha hecho que pase esto._»--«_Quiso el +Diablo que sucediera lo otro._»--«_Satanás me ha escondido el ovillo, +las tijeras ó la aguja._»--«_Me tentó el Demonio, y dije aquello ó hice +lo de más allá._»--«_Hoy tengo los Malos en el cuerpo._»--«_Fulano es el +enemigo....._» Estas y otras parecidas frases no se caen nunca de sus +labios, y, al propio tiempo, pónele la cruz á Luzbel, ó se santigua +estremeciéndose, ó dice «_¡Ave María Purísima!_» por vía de exorcismo y +desinfectante.--Y, sin embargo, en todo esto no hay nada de +maniqueísmo, sino ortodoxia pura. + +En lo que no hallo tanta ortodoxia, bien que tampoco intención herética, +es en las preocupaciones y supersticiones que abriga respecto á la +existencia y poder de otros seres no mencionados en el Catecismo. La +mitad de las mujeres de la Provincia, sobre todo las de los pueblos +pequeños, creen á puño cerrado en duendes, brujas, hechiceros, fantasmas +y aparecidos. De aquí un miedo espantoso á los muertos, y de aquí +también el que haya casas cerradas en que no se atreve á vivir nadie, +por ser cosa sabida que ¡á media noche! óyense en ellas extraños ruidos, +particularmente de cadenas.--Esta credulidad, de que nunca participaron +las personas verdaderamente cultas, va cediendo también hoy en el ánimo +de las indoctas, pero no así la fe en innumerables agüeros, talismanes, +amuletos, cábalas y untos, de aplicación medicinal y moral, para cuya +enumeración y recetario sería preciso escribir un tomo en folio. + +Por lo demás, la Granadina es asidua al templo, lo mismo en la capital +que en la última aldea; frecuenta el confesonario; da mucha limosna, y +hace y cumple infinidad de promesas ó votos, como _romper_ (ó sea usar +hasta que se rompe) _un hábito_ de tal ó cual Orden monástica, no comer +postres, pagar misas, llevar velas á las sagradas imágenes, andar +descalza, recorrer de rodillas iglesias enteras, rezar muchas partes de +Rosario, etc., etc. + +También tiene gran devoción á los santos y santas de la corte celestial; +mas no á todos en idéntico grado ó con igual confianza en su +poderío.--Quiero decir que prefieren entenderse con tal ó cual +bienaventurado, según que lo juzgan más ó menos milagroso.--Pero esto +acontece en todas partes. + +Volviendo ahora á su adoración especial hacia María Santísima, diré como +ejemplo, y para concluir en este punto, que no es dado formarse idea de +nada tan tierno, tan expresivo, tan conmovedor, como los agasajos, +fiestas y ovaciones que granadinos y granadinas hacen á la Virgen de las +Angustias, patrona de la capital. Quien no haya visto, después de +cualquier calamidad pública, trasladar en triunfo aquella célebre +imagen, desde la Catedral, donde se llevó en rogativa, á _su casa_ (así +se designa su templo), no puede saber hasta dónde llega el sublime +frenesí de un pueblo exaltado por la piedad; y quien haya presenciado +tal espectáculo sin derramar, aun siendo _de la cáscara amarga_, +lágrimas tan copiosas como las miserias de esta vida, no tiene corazón +ni alma de hombre. + + + + +CAPÍTULO IV + +LA GRANADINA EN EL HOGAR DOMÉSTICO + + +Echada la sonda en la imaginación y en el corazón de nuestra heroína, y +conociendo, como ya conocemos, la índole y la profundidad de su fantasía +y de sus creencias, se ha simplificado mucho la tarea de estudiarla, y +podemos proceder á analizar sus costumbres rápida y objetivamente. + +Principiemos por desenvolver este + +AXIOMA + +_La Granadina es la señora de su casa._ + +En efecto: la mujer de aquella tierra manda en jefe en el hogar, donde +ejerce de hecho y de derecho una autoridad superior á la del hombre. La +doctrina evangélica que rehabilitó á la hembra, ha sido cumplida allí +con exceso, por lo menos en esta parte. Y es que el granadino, por +pasión ingénita ó genérica, y por galantería característica, ha hecho de +la mujer un ídolo, en lugar de hacer una compañera. Puede decirse que +ella es la reina del palenque en que lucha el varón toda su vida. Para +ella y por ella quiere ser guapo, elegante, valiente, rico, poderoso. +Ella es á un tiempo juez y premio del torneo. La opinión de los hombres, +criterio del honor en todos los países, no les importa tanto á los hijos +de Granada como la opinión de las mujeres, criterio que aquilata el +mérito y el demérito con relación al amor. + +Cierto que algunas veces el esposo maltrata á la esposa, la pega y hasta +la mata; pero nunca la desprecia..... ¡Es que el pobre hombre tiene +celos, ó es, más generalmente, que de vez en cuando se le ocurre, como á +los pueblos, sacudir la tiranía! Empero el _tirano_ (quiero decir, la +mujer) aguanta el pujo; deja pasar la tormenta, y vuelve á imperar sobre +el rebelde....., que entonces las paga todas juntas.--Vemos así que +muchas mujeres de la clase y condición en que funcionan las manos ó la +vara del marido, suelen quejarse amargamente de que éste haya renunciado +por completo á sacudirles el polvo; pues entonces es cuando se creen +verdaderamente destronadas..... + +Por lo demás, la Granadina, desde que se constituye en esposa, adopta +voluntariamente algo de la manera de vivir de las orientales.--Dígolo, +porque se encastilla en el hogar, bien que sólo con el objeto de +dirigirlo, de gobernarlo, de monopolizarlo. Del tranco de la calle para +adentro, el marido no dispone de cosa alguna; suele no saber lo que +sucede; cuando más, indica su opinión; y la mujer determina, decide, +concede ó niega. Por regla general, ella es la depositaria del dinero, +y, por regla universal, la distribuidora.--Habrá familias que vivan á la +francesa, ó fuera de la ley de Dios, y con las cuales no recen, por +consiguiente, estas bases. ¡Prescindamos de semejantes excepciones! La +norma es la que digo.--Y aun hay más. El hombre en sus negocios de la +calle, en los asuntos relativos á su profesión ó á su hacienda, no +resuelve nada medianamente importante sin consultarlo con _la señora_ +(que así se llama la que usa _vestido_), ó con la _parienta_ (que así se +denomina si usa _zagalejo_). ¡Y estas no son _debilidades_ del orden +íntimo ó privado, sino legítimas _deferencias_ que proclaman en alta voz +los maridos como la cosa más natural del mundo!..... + +En cambio, la mujer, dentro de la casa, á puerta cerrada, trabaja cuanto +humanamente puede, á veces más de lo que nadie imaginaría, atendida la +posición social de la _señora_.--En este punto es _La perfecta casada_ +de Fr. Luis de León. No sólo la muy pobre, sino también la que vive con +algún desahogo, y hasta muchas acomodadas, naturalmente hacendosas, ó +que precaven el porvenir economizando, para sus hijos, barren, limpian, +cosen, planchan, lavan, friegan, amasan, guisan, crían gusanos de seda y +cuidan á los niños (todo al par que la criada y por ahorrarse de tomar +otra), sin contar con que, cuando se ocurre, le sirven la comida á su +esposo, al mismo tiempo que ellas comen aparte, yendo y viniendo á la +hornilla, con la majestad de antigua matrona que diera hospitalidad á un +peregrino, ó con la humildad de una reina en Jueves Santo. + +Lo que la Granadina no hace nunca.....--Pero esto que voy á decir merece +figurar como + +AXIOMA + +_La Granadina no cultiva el campo._ + +¡Ah! lo contrario sería un deshonor para el más pobre labriego. ¡Su +mujer no es _una negra_!--Él ara, siembra, labra, coge, trilla, riega +con todo el sol canicular, con hielos y nieves, con el agua á la +cintura, sin reparar en su comodidad ni en su salud..... ¡Pero trabajar +_ella_ delante de gente! ¡Hacer lo que puede hacer un mozo, un +peón....., y, si no hay peón ni mozo, él mismo, á costa de un poco más +de fatiga!..... ¡En manera alguna! + +No sin orgullo consigno esta observación (aplicable á todas nuestras +provincias meridionales), advirtiendo de paso á las granadinas, para que +se lo agradezcan á los granadinos, que en otras regiones de España y en +las más cultas naciones de Europa sucede todo lo contrario: la mujer del +campesino labra la tierra, y el hombre se las compone en el hogar.--¡Y +así anda ello! + +Lo que sí hace la Granadina en el campo es _espigar_.--Pues ¿qué es +espigar?--Espigar es hacer uso de un gracioso derecho que cristianamente +concede el más pobre labrador á las mujeres necesitadas (y sólo á las +mujeres) de entrar en su heredad, de donde ya se han sacado los haces, á +rebuscar y apropiarse las espigas que han quedado desperdigadas en el +rastrojo.--¡Después de la galantería, la caridad erigida en ley +consuetudinaria! ¡Muchas leyes como ésta nos diera Dios! ¡Algo más +medrado andaría nuestro siglo!.....--Pero doblemos la hoja. + +AXIOMA HASTA CIERTO PUNTO + +_La Granadina es lujosísima en la calle._ + +Ni el marido ni el padre reparan en su propia persona, con tal que la +esposa ó la hija vista «_como corresponde_»: y siempre corresponde +vestir mejor de lo que buenamente se puede.--El traje pontifical de la +mujer, y no el del amo de la casa, representa la clase social de la +familia. Un hombre rico ó linajudo podrá descuidarse en el vestir, usar +ropa como de artesano ó de labrador; abandonar para _in æternum_ el +frac, la levita y hasta el sombrero de copa; pero la señora de la casa +no saldrá nunca á la calle sino de tiros largos, con arreglo á +ordenanza, «_como quien es_», según dice ella enfáticamente. + +En compensación, de puertas adentro, lleva demasiado lejos el _negligé_, +que en España llamamos _trapillo_, con tal de que la casa ofrezca un +aspecto irreprochable.....--Digamos, pues, que nuestra _perfecta casada_ +es _objetivamente limpia_ hasta un extremo increible..... Los muebles, +los utensilios de cocina (de los cuales tiene repetidas baterías de lujo +que no sirven nunca), los techos, las paredes, los suelos, brillan +siempre como el oro. «_¡En los ladrillos de mi casa se pueden comer +migas!_» dice con muy fundado orgullo.--Si, en cambio, no todas aquellas +mujeres de bien se distinguen por una completa ó total limpieza +_subjetiva_, cúlpese al Sr. D. Felipe II, que dictó cierta endiablada +pragmática, prohibiendo á los moriscos y moriscas de Granada el pícaro +uso de los baños domésticos. + +OTRO AXIOMA + +_La Granadina, en general, recibe y hace +muy pocas visitas._ + +Por lo común, se pasa toda la semana sin poner un pie en la calle y sin +que ninguno de fuera pise su casa, como no sea algún pariente muy +cercano.--En toda la provincia escasean las tertulias en que se reunan +señoras.--Si éstas pasean, es en domingo, y eso en la capital.--En las +poblaciones subalternas se necesita que repiquen más gordo.....--Pero ya +volveremos sobre esto. + +Entretanto, allá van algunos + +NUEVOS AXIOMAS + +_La Granadina es floricultora, domadora +de gatos y domesticadora de canarios._ + +Recomiendo á los pintores _de género_ el insondable cuadro de una de +estas _mujeres de su casa_, sentada al lado de un balcón, lleno de +macetas floridas, entre una manada de gatos enroscados á sus pies, y +media docena de canarios enjaulados sobre su cabeza.--Con esto y con su +fértil aventurera imaginación, tiene bastante una hija de Granada para +no estar nunca sola. + +El gato, la flor, el canario y la mujer..... ¡qué cuarteto! + +_La Granadina es herbívora, vinífoba +y gazpacháfaga._ + +Es herbívora: esto es, se alimenta principalísimamente de vegetales +cocidos, fritos, asados ó crudos. Cierto que acepta las sustancias +animales inherentes al _puchero_, pero es como precepto medicinal más +que como verdadera satisfacción. Y fuera de esto y de algún huevecillo, +seguro está que ninguna Granadina se recete _motu proprio_ otros +manjares que ensaladas, ensaladillas y ensaladetas, en cuyo ramo su +inventiva es inagotable. Pasarán de doscientas ¡vaya si pasarán! las +combinaciones que sabe hacer de aceite, vinagre y sal, con todas las +hierbas del campo.--Y entiéndase que en la palabra _hierbas_ incluyo +todo lo que, según el _Diccionario_, es legumbre, todo lo que es +hortaliza, y además muchos frutos y frutas. Porque hay ensalada de +pimientos y tomates, y de tomate crudo y solo, y de pepino, y de +calabaza, y de cardo, y de patata, y de remolacha, y de escarola, y de +judías, y de apio, y de pero, y de lechuga, y de coliflor, y de cebolla, +y de granada, y de manzana, y de naranja, y de todo lo nacido.--¡Ah! +¡Se me olvidaba!--«_De la mar los boquerones_..... (la Granadina rinde +este tributo de respeto á Málaga) _sobre todo, fritos, de noche, con +ensalada de escarola_.»--Pero hablarle á la Granadina (exceptuamos á las +afrancesadas) de _beefsteak_ ó de _roastbeef_, equivale á hablarle de +herejes y de judíos. + +Es vinífoba.--Explicación: nunca prueba el vino, como no sea muy dulce, +en una broma de rompe y rasga, y considerándolo la más atroz de las +travesuras. Pero en la mesa, á pasto, como en otras provincias de España +y como en los demás pueblos extranjeros....., ¡jamás!--Verdad es que +tampoco los granadinos, hasta hace muy poco tiempo, y salvas ligeras +excepciones, habían visto el vino sobre su mesa. Y todavía, fuera de la +capital, es esto verdaderamente extraordinario.--¡Sin embargo, la +provincia, según datos estadísticos, resulta aficionada, muy aficionada, +demasiado aficionada!.....--Pero se bebe como se peca, á solas, +clandestinamente.....--«_El vino..... ¡en la taberna!_» le dice la mujer +al marido. Y en seguida le elogia la limpidez, la baratura y las +virtudes higiénicas del agua, «_creada por Dios para que no se beba +vino_». + +Es gazpacháfaga.....--¿Y quién no lo es en aquel país? ¡Desde el Prócer +y el Prebendado hasta el mendigo, en diciendo que llega Mayo, todo el +mundo se administra, cuando menos, un gazpachillo por día!--La +Granadina-tipo se administra dos ó tres: lo toma antes del puchero; lo +toma entre comidas; lo toma antes de acostarse..... Ni ¿qué fuera del +género humano sin el gazpacho, + + En aquella tierra, + Con aquel calor, + Donde tan temprano + Sale siempre el sol? + + +_La Granadina es honesta, y en ningún caso +escandalosa._ + +En Granada, por la misericordia de Dios, todavía está de moda la virtud +de las mujeres..... Quiero decir que la opinión pública no tolera el +pecado, ni transige con las pecadoras..... Son, pues, ellas buenas por +innata circunspección y acendrada religiosidad, y al mismo tiempo porque +les es indispensable para vivir entre las gentes; y de aquí resulta que +su rigor y severidad, no sólo impiden la falta propia, sino también la +falta ajena. ¡La delincuente, en aquel país, no está dentro del _derecho +común_, como en esta Villa y Corte y como en otras varias partes! ¡Pecar +en aquella provincia es para la hija de Eva colocarse _fuera de la ley_, +incomunicarse con la sociedad, aislarse como una leprosa!--Quizás por +esto mismo tampoco sirve allí de timbre y loor á un hombre el ser un D. +Juan Tenorio ó cosa parecida. ¡Todo el mundo detesta y condena al infame +que sedujo á una joven en estado de merecer, perdió á la mujer del +prójimo ó dejó abandonada á la suya!--¡Dure mucho en mi amada tierra +este sentido moral! Cuando él falta, los pueblos más prósperos son una +repugnante sentina.--Dígalo París. + +Y aquí concluyen _las generales de la ley_ de todas las +Granadinas.--Examinemos ahora los caracteres que las diferencian entre +sí, según que viven en la Capital, en las poblaciones subalternas ó en +el campo, y según que pertenecen á la aristocracia, á la clase media ó +al pueblo. Pero examinémoslas confundidas unas con otras, pues toda +clasificación regular, ordenada y simétrica, está reñida con el Arte. + + + + +CAPÍTULO V + +GALERÍA DE GRANADINAS + + +¿Quién no conoce y admira á Granada, aunque no la haya visitado +nunca?--Creo, pues, innecesario repetir aquí lo que han escrito +Chateaubriand, Zorrilla, Teófilo Gautier, Washington Irving y otros mil +literatos, y me limitaré á deciros que, por lo que yo he visto, por lo +que he leído y por lo que me han contado de cuanto hay en el globo, no +existe teatro mejor dispuesto para el sueño del amor y la apoteosis de +la mujer que aquel en que vamos á contemplar ahora á nuestra heroína. + +Allí podemos verla de paseo amatorio, por la tarde, en la primavera, +bajo las sombras paradisíacas de _La Alhambra_; ó en excursión +higiénica, el verano, al amanecer, por la amenísima y misteriosa cuenca +del _Dauro_ ó _Deoro_, en busca de la _fuente del Avellano_; ó, en tren +de merienda, por las fértiles huertas de los _Callejones de Gracia_, con +presupuesto de cerezas, habas verdes ó lechugas, para engañar unos +típicos bollos de pan de aceite. Allí podemos admirarla cuando cruza en +carretela bajo las célebres alamedas del _Salón_ y de la _Bomba_, entre +perpetuos verjeles; ó cuando echa pie á tierra y luce su garbo y su +elegancia por la alegre _Carrera de Genil_, frente á la cual sonríen +embelesadas las eternas nieves de la vecina Sierra, que parece toca uno +con la mano; ó bien la encontramos asomada, como una flor más, á un +balcón natural de rosas y alelíes, en aquellos cármenes escalonados por +las laderas de todas las colinas, desde cuyas alturas corren, triscan y +saltan mil arroyos bullidores, como otros tantos duendes que minan los +cerros, las calles y las casas de la ciudad, creando pensiles en todas +partes. Allí podemos acompañarla, finalmente, en su constante +peregrinación artística, subiendo por la _Cuesta de los Molinos_, por +las _Vistillas de los Ángeles_, por el _Campo del Príncipe_ y por la +_Cuesta de San Cecilio_, á buscar los sublimes panoramas que se +descubren desde los _Mártires_ ó desde _Torre Bermeja_, para ir luego á +visitar las maravillas del Palacio encantado de Alhamar el Magnífico, y +del aéreo, quimérico _Generalife_, asilos perdurables de poéticos +ensueños..... Y en todos estos parajes veremos á aquella mujer, tan +sensible y reflexiva, tan amante y soñadora, siempre al través del +prisma de colores de una flora inagotable, siempre al son del canto del +ruiseñor, siempre oyendo bajo nuestros pies, sobre nuestra cabeza y á +nuestro lado, el rumor melancólico del agua, reluciente ú oculta, +despeñada ó juguetona, y siempre entre la magia de los recuerdos +históricos, de los primores artísticos, de las tradiciones románticas, +de las solemnidades religiosas y del patético gemido que exhala todo lo +decadente, todo lo desgraciado, todo lo que pasó..... como pasa nuestra +vida..... + +* * * + +Conque vedla, ¡sí, vedla! ¡Saludad á la _Granadina de Granada_ bajo +cualquiera de las formas en que aparece á nuestros ojos! + +Ya es la noble, la distinguida, la delicada aristócrata de aquella +tierra clásica de lo regio..... Ésta va en coche. + +Ya es la sílfide que apenas huella la tierra con sus menudos pies; la +ideal y elegante dama ó señorita de la clase media, de cultas formas y +gentiles pensamientos.....--¡Canela pura! + +Ya es la graciosa, y fina, y seria doncella del pueblo, silenciosa y +expresiva como las flores con que adorna su reluciente peinado..... + +Pero siempre halláis la misma mujer exquisita, de fibra superior, de +inmaterial belleza que directamente os habla al alma; más insinuante que +fascinadora, más á lo Murillo que á lo Ticiano, más de Calderón que de +Lope, más de Cleómenes que de Fidias. + +Sí: cualquiera que sea su clase, la Granadina resulta siempre +_aseñorada_ y sentimental, al propio tiempo que dulce, risueña y +recatadamente voluptuosa. No chisporrotea en ella la sangre, como en las +andaluzas oficiales de otras comarcas; pero su imaginación, sus nervios, +la médula de sus huesos, los suspiros de su boca, son amor y sólo +amor..... + +No me preguntéis por las facciones de su cara, ni por las dimensiones de +su cuerpo..... Allí, como en todas partes, _per troppo variar natura é +bella_..... Hay, pues, Granadinas morenas y Granadinas blancas; de pelo +negro, de pelo castaño y de pelo rubio; altas y bajas; delgadas y +gordas; feas y bonitas.--Sépase, empero, que el tipo _general y +genuino_, el arquetipo, el dechado, no es alto y recio como el de la +hermosa cariátide vascongada, por ejemplo; ni fresco y amplio como el de +las mujeres de Rubens; ni pequeño y pardo como el de las hijas del +interior de España: sépase también que las bellas están en Granada en +mayoría, y sépase, en fin, que casi todas tienen poco hueso, pie +diminuto, provocativo talle, la color algo quebrada, rasgados ojos +obscuros y sus indispensables interesantísimas ojeras.--Decir que hay +más morenas que rubias, fuera ocioso, tratándose de Andalucía; pero su +moreno es esclarecido, como el de las legítimas venecianas. Sin embargo, +en el Albaicín abunda un tipo hechicero y rarísimo en España: la mujer +blanca como la nieve y con el pelo negro como el azabache.....--¿Serán +descendientes de odaliscas circasianas de los últimos harenes moros? + +* * * + +Pasemos á la parte indumentaria. + +La dama de la alta sociedad y la acomodada de la clase media visten como +determina mensualmente el _figurín_ de París, ni más ni menos. Excusado +es, por consiguiente, buscar nada local, nada típico en su traje..... En +este punto, ver á una elegante madrileña es ver á una elegante +granadina. + +La mujer de las clases populares no tiene tampoco traje característico; +pero su _toilette_ de gala, aunque poco singular, es bastante graciosa: +zapato bajo, negro ó color claro; media blanca: vestido entero de +percal, casi rayando con el suelo, adornado con uno ó más volantes de la +misma tela; pequeño delantal negro; un pañolillo de vivos colores, +cruzado sobre el pecho, dejando adivinar todas las primorosas líneas del +talle; y, finalmente, otro pañuelo de seda, llamado _de la India_, +también muy vistoso, doblado diagonalmente, prendido sobre la cabeza con +un alfiler y atado debajo de la barba.....--Este tocado, merced á +ciertos picarescos fruncidos y dobleces, llega á dar al óvalo del rostro +un carácter confuso, entre monjil y judaico, de irresistible +coquetería....., cuando la interesada es _interesante_. + +Hasta aquí la capital.--En los pueblos, el traje de las campesinas varía +mucho, pero siempre sobre la base de un jubón negro de anascote. La +falda va aparte, y es de coco, indiana ó percal. En algunas villas sólo +las hay de picote listado. De todos modos, la elegancia rural consiste +en colgarse cuantos refajos y enaguas se poseen, aunque sean cincuenta. + +Las lugareñas de más tono usan mantilla sin velo ni blondas, esto es, +una gran tira de franela negra, con anchas franjas de terciopelo. Las +muy pobres, hacia Levante, llevan el mantón doblado en triángulo, +pendiente de la cabeza, lo que les ahorra otro pañuelo y les da un aire +míseramente africano. En la Alpujarra, las cortijeras se echan sobre la +cabeza la saya á guisa de manto, y, como la saya está forrada de +amarillo, y el refajo es encarnado, ofrecen á distancia, en aquellos +ásperos montes, un aspecto interesantísimo. Por último: en varios +pueblos las mujeres de todas clases gastan medias negras, á excepción de +la hija del sacristán, que usa medias blancas, y á excepción también de +las infelices que no tienen medias. + +* * * + +Volviendo á las señoras de las clases acomodadas, y especialmente á las +aristócratas, hay que aplicar á sus costumbres externas, ó sea á sus +hábitos, lo mismo que hemos dicho de su traje: son una repetición exacta +de los hábitos de la alta sociedad madrileña. De consiguiente, sus +horas, sus gustos, sus esparcimientos, sus modales, sus opiniones sobre +todas las cosas que no son del alma, se arreglan al meridiano de París. +Y contra toda herejía importante en esta delicada materia las aseguran y +garantizan sus frecuentes viajes á la corte, y alguno que otro á +Bayona.--Inútil es añadir que cada recién llegada de Francia ejerce una +especie de dictadura durante dos ó tres meses. + +Para la aplicación y ostentación de estas mudables reglas de buen tono, +cuentan las elegantes de Granada con bastantes coches propios, con dos +teatros, con excelentes modistas, con baños de mar en la cercana costa, +con su correspondiente _Junta de Damas de Beneficencia_, y con una +deliciosa _Rifa de la Inclusa_, en público, en una gran tienda de +campaña colocada en el paseo del _Salón_, durante las famosas fiestas +del _Corpus_; tienda que es una copia en miniatura del Paraíso de +Mahoma, por lo que respecta á la hermosura de las huríes que premian +allí las buenas acciones de los héroes. La _Plaza de Toros_ funciona +pocas veces, pero, cuando funciona, las Granadinas se acuerdan de que +son andaluzas, y dejan el pabellón nacional bien puesto. (Ya sabemos que +este pabellón es la mantilla blanca.) También he indicado que en Granada +hay pocas tertulias que salgan de la órbita de la familia. Tampoco +abundan los bailes en estos últimos tiempos. Pero, cuando ocurre lo uno +ó lo otro, la noble hija del Genil se viste, se prende, se presenta, +valsa, polka, habla y escucha con tanto gusto, distinción y gallardía, +como aquella ilustre y bella _Granadina_ que se sentaba, hace tres años, +en el que entonces era el primer trono de Europa, hoy arrumbado sillón +sin empleo. + +Hemos apuntado que la dama principal de Granada subordina todos sus +hábitos á la moda francesa, y ahora nos ocurre hacer una excepción muy +trascendental, que va incluída en el siguiente inconcuso + +AXIOMA + +_Todas las Granadinas pelan la pava._ + +Sí, señor; lo mismo la hija del Marqués ó del Conde, que la del médico ó +el abogado y la del artesano ó el campesino, así la doctora en amor de +la metrópoli, como la tétrica de la ciudad sedentaria, y la díscola +lugareña, todas hablan con el novio por el balcón, por la reja baja, por +el tejado, por las rendijas de la puerta, por la tapia del huerto á la +luz del sol, á la de la luna, á la de los faroles y á ninguna luz: ¡á la +faz de los transeuntes, cuando los padres son gustosos, y de media noche +para abajo, entre la una de la madrugada y el amanecer, cuando se opone +la familia! + +Esta _pava_ clandestina es la _pava_ por excelencia, especialmente en el +invierno.--Todo duerme en la ciudad de Boabdil, menos la _campana de la +Vela_ y las sonoras fuentes de los patios. El alumbrado público se apagó +á las doce. Por la calle sólo pasan otros novios que _van_ ó _vuelven_. +Pegado á una reja que casi linda con el suelo hay un fantasma con capa y +hongo. Detrás de la reja se columbra una mujer envuelta en inmenso +mantón y cubierta su cabeza y rodeada su cara por aquel pañuelo de la +_India_ que ya hemos calificado de toca semimonjil, semihebraica. +Marquesa ó cursi, ama ó criada, éste es el uniforme del amor á semejante +hora, lo cual sirve luego para echarse el muerto recíprocamente la +señorita á la doncella y la doncella á la señorita, en caso de +delación.--La capa y el hongo del galán contribuyen al equívoco, pues +todas las capas y todos los hongos son iguales á media noche. + +¿Y qué más?--¡Nada más que pueda decirse con palabras!..... ¡Cuando +Romeo y Julieta confunden pensamientos y suspiros, y se miran y callan, +y tornan luego á su incoherente diálogo, y se repiten lo que ya saben, y +se lo vuelven á decir, interrumpiendo el raciocinio con el requiebro, y +pasando bruscamente de la pena á la alegría, de la queja al entusiasmo, +de la confianza á la duda, de la gratitud á los celos, del «_¡Cuánto me +quieres!_» al «_¡Ya no me quieres!_» y del «_Te quiero, pero no +quiero_», al «_¿Me querrás siempre como ahora?_»; cuando sus labios +balbucean este monótono, eterno poema del amor, mientras que sus almas +están asomadas á sus ojos, mirándose tan intensamente como se miran la +mar y el cielo, y confundiéndose como se confunden el silencio y la +soledad que los aislan, hay que llamarse Shakespeare para ser taquígrafo +de semejante escena! + +Sólo diré (pues ésta es la ocasión) que ni la simbólica literatura de +Oriente ni el alegórico arte germánico emplearon jamás formas tan +figuradas, intención tan remota y sentido tan íntimo como el discurso +amatorio de una Granadina. Sobre todo, cuando no está subyugada del todo +por la ternura, ó cuando los celos le impiden ser expansiva, ó cuando +teme que la esté oyendo algún profano, la profundidad y viveza de su +lenguaje rayan en lo sublime. + +¿Quién no la ha oído, y quién no la ha admirado en este último caso, +cuando habla con el novio desde alto balcón, en el estío, á la hora de +la siesta, advertida de que la está oyendo toda la vecindad detrás de +las cortinas de cien salas bajas?--¡Qué disimulo en las frases! ¡Qué +insistencia en unos mismos símiles hasta apurar el concepto! ¡Qué dos +conversaciones en una sola, la una aparente y pública, la otra de +imaginación á imaginación! ¡Cuán lógica y chispeante la primera, en +medio de su fatuidad! ¡Cuán grave y apasionada la segunda! ¡Cómo brilla +el ingenio en lo que dice! ¡Cómo relampaguea la pasión en lo que quiere +decir! ¡Y qué energía de pensamiento, qué riqueza de fantasía para +prolongar indefinidamente un exacto paralelismo entre la imagen y la +idea, entre el apólogo y la realidad, entre la _fábula_ y la _historia_! + +Pero no hay que confundir esta _pava_, pelada á gritos, con la que +hemos dejado pelando á las altas horas de la noche, libres, juntos y +solos, al Romeo y á la Julieta de la reja baja.--Aquí desaparece el +discreteo; aquí se disputa, como en la balaustrada de Verona, sobre si +es la alondra ó el ruiseñor el que canta; aquí el éxtasis habla por los +dos amantes, mientras que el implacable reloj les va notificando cada +hora que transcurre: ¡horas mermadas por la eternidad á su juventud y á +su dicha; horas que pueden ser las últimas de sus plácidos coloquios, si +la oposición paterna prevalece y la niña se casa con el rico, á pesar de +tutear al estudiante; horas descontadas á la esperanza, deudora inmortal +del corazón humano, al cual nunca le paga lo que le debe, pero que en +cambio es siempre confiada prestamista de los más locos deseos! + +Y pues que hemos salido del templo de Cupido por esta imprevista puerta +de escape del _interés_, aprovechemos la coyuntura para manifestar que +la provincia de Granada es la tierra de los casamientos desiguales, ó +sea de los enlaces amorosos entre pobres y ricas, y ricos y +pobretonas.--De aquí tantas _pavas_ clandestinas.--¡Los padres braman +durante el depósito judicial y la luna de miel; pero los nietos arreglan +luego el asunto! + +* * * + +La señorita _de familia poco acomodada de la clase media_ propende á +copiar, y copia divinamente, todo lo que hacen la rica y aristócrata, +pues ya he dicho que la distinción y el señorío sirven de común +denominador á aquellas exquisitas criaturas, cualquiera que sea su +condición social.--Lo que por fuerza acontece es que la joven de pocos +recursos traduce el terciopelo al merino, la blonda al tul, el raso al +tafetán, el gro al _organdí_ y la batista á la indiana. Del propio modo, +si va poco al teatro, va mucho al _Liceo_; si no pasea en coche, se +sienta en las sillas de la _Carrera_ los domingos, y si nunca estuvo en +la ópera, oye tocar con frecuencia á las bandas militares las +sublimidades cursis de _La Traviata_.--Porque esta señorita de que ahora +hablamos, es aficionadísima á la música, y si llegan sus padres á poder +estirar algo la pierna, tiene piano y maestro de canto..... Es además +muy lectora ¡mucho! y de admirable criterio moral y artístico..... Todo +lo bello, todo lo elevado encuentra eco en su corazón, así como todo lo +patético abundantes lágrimas en sus ojos. + +A propósito y entre paréntesis: Aunque la Granadina se guarda mucho de +ser _liberal_, por humilde cuna que haya tenido; aunque es monárquica y +religiosa hasta los tuétanos (¿cómo olvidar á los Reyes Católicos?), y +apegada, por lo tanto, al antiguo régimen, hace causa común con una +revolucionaria, con una conspiradora, que murió en el cadalso por haber +bordado cierta bandera constitucional.--Comprenderéis que me refiero á +la insigne heroína doña Mariana Pineda..... ¡En tratándose de la +_Mariana_, las Granadinas no tienen opiniones! Todas la admiran, la +compadecen, la lloran y le rinden verdadero culto. ¡Para ellas, aquel +trágico suceso es lo único que ha ocurrido en Granada desde la expulsión +de los moriscos!..... De lo demás no tienen noticia.....--Ni ¿qué es _lo +demás_? + +Las mencionadas damiselas entre merced y señoría son acaso las que más +disfrutan de los encantos naturales y artísticos de la moribunda gran +ciudad. ¡Por lo mismo que las pobres significan menos en lo presente, se +aferran con más ahinco á lo pasado! Ellas son, pues, las abonadas á los +almuerzos y comidas en las fondas de _La Alhambra_, donde, dicho sea de +paso, se celebra todo lo fausto que acontece en la población: la boda, +el casamiento, el bautizo, el grado de licencia, el ascenso, la +transacción, el regreso, el desafío frustrado..... (Pudiérase decir que +_La Alhambra_ es una venerable abuela á quien se notifican todos los +contentos y prosperidades de su raza, para alegrar su vejez.) Ellas +suben á la _Torre de la Vela_ á contemplar (una vez al ano, el 2 de +Enero, aniversario de la _Toma_) los cuatro portentosos panoramas +cardinales de Granada y sus alrededores. Ellas van en peregrinación al +_Laurel de la Zubia_, de merienda á los cármenes y avellaneras del +_Sacro Monte_, y de campo formal, en tartana, al Fargue, á Huétor del +Genil ó á la Fuente Grande de Alfacar, verdadera maravilla de la +naturaleza. Ellas conocen la antigua corte musulmana y sus deleitables +contornos, piedra por piedra, mata por mata, tradición por +tradición..... ¡Y ellas, poseídas íntimamente de aquella _nostalgia +historial_ que más atrás analizamos, _saben estar_ en cada punto, hablar +y callar á tiempo, comentar la situación con el suspiro y la mirada, y +parecen á todas horas, ya á la luz del crepúsculo, ya á la claridad de +la luna, ya al tenue relucir de las estrellas, los genios de las ruinas, +las dríadas de los bosques, las náyades de los ríos, las ninfas de los +arroyos y las fuentes! + +¡Qué bonitas! + +* * * + +La mujer del pueblo es más varia. Tenemos las _artesanas_ y del pequeño +comercio; tenemos las _labradoras_ que viven en el _Albaicín_, en las +_Huertas_, en el _barrio de San Lázaro_ y en todos los arrabales; y +tenemos la inmensa falange de _criadas_ de aquella población donde +apenas hay criados masculinos. + +Todo este personal se reparte en sus días de asueto de la siguiente +manera: las de educación más sana y tradicional, se esparcen por las +_caserías_ (casas de campo), por los amenos _callejones de Gracia_, ó +por los cármenes en que tienen amigas, y allí bailan, juegan, cantan y +hablan con los novios.--Estos bailes y estos cantos son estrictamente +nacionales y casi se reducen al fandango. De donde ¡alguna puñalada por +la noche....., y pare usted de contar! + +Las sucursales de los _bufos madrileños_, sucursales á su vez de los +_bufos parisienses_, han desnaturalizado un poco las costumbres del +pueblo bajo granadino. Es, por tanto, algo frecuente ver grupos de +criadas que acuden á los _Campos Elíseos_ (¡también existe allí este +mitológico cielo!) á bailar unas polkas íntimas de todos los demonios y +unos estúpidos _cancanes_, que de tales sólo tienen la indecencia..... + +Apartemos los ojos de aquella desabrida traducción de ajenas ignominias, +y sigamos á las honestas menestralas, hortelanas y sirvientas de buena +ley, en sus inocentes y animados paseos por los campos, viéndolas rumiar +la fruta del tiempo ó los frutos secos que les regalan sus galanes, +mientras que ellos no perdonan _puesto_ ni ventorrillo (menudean en +todas partes) sin refrendar el pasaporte..... + +¡Complazcámonos, sí, en el manso júbilo y modesta felicidad con que +estas desheredadas de la fortuna descansan de una semana de reclusión y +de trabajo, y bendigamos las expansiones de su contentadizo corazón, +cuando, al caer la tarde, vuelven á sus casas y á sus quehaceres, +cogidas de la mano en anchas hileras, cantando en coro sus empresas +amorosas, ó sea sus clemencias y sus desdenes, como bandadas de pájaros +que tornan á sus nidos!..... + +* * * + +Hemos salido de la capital.--Relativamente á las aldeas, pocas cosas de +bulto hay que decir, y para entrar en detalles y poner de relieve los +accidentes novelescos de existencias tan rutinarias y monótonas, habría +que emplear el microscopio y que escribir un libro entero de fatigoso +análisis. Contentémonos, pues, con algunos ligeros rasgos exteriores. + +La mujer acomodada de una aldea, la rústica que paga jornales, la +alcaldesa de monterilla, no se conmueve ni esparce nunca. Dentro de su +casa es una afanada hormiga: en la calle, ó cuando recibe la visita de +un forastero, no habla sino lo más preciso, no sonríe ni por casualidad, +desea perderos de vista, demuestra una misantropía horrorosa. La +conciencia de su ignorancia y el más estólido orgullo se combinan +monstruosamente para dar este resultado. ¡Depender de semejante mujer +como sirviente, ó necesitarla por cualquier concepto, basta y sobra +para formarse cabal idea de cómo serían los más terribles señores de +horca y cuchillo! + +La niña de esta casa no habla jamás. Siquiera, la madre tiene que +rabiar, que tronar, que rugir de puertas adentro..... ¡La hija lleva la +modosidad hasta perder la palabra y el movimiento!--No anda, se +traslada; y no gesticula, no mira, no tose, no ríe, no vuelve la cabeza, +aunque detrás de ella tiren cañonazos.--¡Por nada del mundo comería +delante de gente!..... Esto último, sobre todo, le parece consecuencia +precisa de su buena crianza y de su recato inexpugnable. + +¡Y las hay realísimas mozas, y que se componen que da gusto!.....--Pero +es ver una imagen vestida. Diríase que existe un armazón de madera, en +lugar de un rollo de carne y huesos, debajo de aquella docena de sayas y +de aquellos pañuelos estiradísimos.....; pañuelos de Lucifer, sujetos al +jubón con mil alfileres, á fin de garantir la honestidad contra los +cuatro elementos, contra los cinco sentidos y hasta contra un terremoto. + +En los cortijos no se pela la _pava_ por la ventana. El novio entra en +la cocina, donde están constantemente, en verano como en invierno, todos +los de la familia y todos los allegados. Allí se arriman á la cantarera +los dos amantes, y medio sentados en los cántaros, medio de pie, se dan +dos ó tres empujones, se sueltan tres ó cuatro insultos, se ponen muy +contentos y colorados..... ¡y á vivir!--Lo infinito queda apelmazado +dentro de sus almas, y no se desarrolla nunca..... Pero toda la palmera +está en el dátil y toda la encina en la bellota: así es que cuando, en +un rato de baile, se dicen un requiebro ó se endilgan una copla, el +madrigal tiene la fuerza de una bala.--Y de aquí la densidad de +sentimientos de los cantares pastoriles. + +(Lo mismo proceden aquellas gentes con los santos de su devoción. El +patrono del pueblo es saludado siempre á escopetazos y con espantosos +apóstrofes, que pasarían por sacrilegios y blasfemias si no fuesen la +concentrada y enérgica expresión de su piedad y de su gratitud, +estallidos de unas lágrimas cristalizadas, pedazos que saltan de la +mismísima cantera de la fe, como salta la esquirla cuando se rompe el +hueso.) + +La mencionada _niña de vergüenza_ no responde á derechas á ninguna +pregunta, como no sea de sus padres..... ¡La desconfianza, ley esencial +de su vida, le impide soltar prendas, aunque se trate de saber si es de +día ó de noche!--En cuanto á su pudor, no hay palabras para encarecerlo: +raya en absoluto; se espanta como la liebre, ó se defiende á bofetadas y +á coces.....--¡Qué Lucrecia, ni qué ocho cuartos! ¡Más fácil le fuera á +Lovelace ó á Tenorio sujetar el azogue entre sus dedos que cautivar el +albedrío ó la cintura de una de estas vírgenes refajonas! + +Cuando la campesina se casa, puede decirse que se muere, como muere la +flor al cuajar el fruto. Desde aquel día deja de ser joven, de mirarse +al espejo ó á la fuente, de componerse, de cuidarse.....--Dos años +después es efectivamente vieja. + +En lo demás, la Granadina del campo, y singularmente las ricas, son lo +mismo que las labradoras de la capital, si bien menos joviales y hasta +un poco atrabiliarias. Y no es todo rusticidad, sino que la melancolía +general de la provincia raya en ictericia á medida que se aleja uno de +la poética Granada. Escasean, pues, las expansiones colectivas, y +todavía no tanto en los pueblecillos como en aquellas tristes ciudades +subalternas, que tienen algo de _Pisa la Morta_.....--Por cierto que, +cuando en éstas hay motines, son siempre incumbencia de las mujeres de +la clase ínfima, nunca de los hombres. Los hombres, lúgubres y callados, +constituyen á lo sumo la reserva. + +Y ahora que hablamos de semejantes ciudades, bueno será que, para +concluir, busquemos en su seno cierto interesantísimo tipo que desde el +exordio os tengo anunciado.--Aludo á _la emparedada_, último ejemplar +de esta galería. + + + + +CAPÍTULO VI + +LA EMPAREDADA + + +Estamos en cualquiera de aquellas ciudades ó grandes villas dependientes +de Granada que tanto figuran en la historia de su antiguo reino; que +conservan bastantes casas solariegas; que son cabezas de partido +judicial; que pagan á hacendados forasteros la mitad del trigo que +producen; que están llenas de mozalbetes ociosos y aburridos; que +agonizan devoradas por las gabelas; que se comunican rara vez con la +capital, y cuyo vecindario escogido se reduce á algunos (pocos) ricos +terratenientes (gracias á la desamortización), á los administradores de +ausentes títulos, á este ó aquel arrendatario desahogado, á media docena +de prestamistas, á los correspondientes curiales, á varios médicos, +abogados y boticarios, á cierto número de comerciantes procedentes de +Cataluña ó de Santander, á todo el clero preciso, á varios militares en +situación pasiva, al jefe de la Guardia civil, al de Carabineros, si la +escena es en la costa, á tal ó cual mayorazgo sin vínculo, y á tres ó +cuatro empleados del Gobierno. + +Todos ellos representan por igual _la aristocracia_ del vecindario.--La +_clase media_ se compone de los artesanos, de los rústicos que viven con +cierta holgura, y de todos los que, pagando alguna contribución directa, +jamás usaron sombrero de copa.--Constituyen, en fin, la _clase baja_ los +jornaleros, los verdaderamente campesinos y todos los indigentes, esto +es, lo que en más latas esferas se llama hoy el _cuarto estado_.--Allí +sólo se cuentan tres estados, por no existir el primero ó superior. + +La mujer sobresaliente que encontramos dentro de estas aletargadas +ciudades; la que resume, á nuestro juicio, el espíritu de sus costumbres +y el carácter de su poesía; la que no se parece á ninguna de la capital +ni de los campos, es cualquiera de las dos ó tres más distinguidas +señoritas de la mencionada relativa aristocracia; la hija de tal ó cual +usurero ó espetadísimo señor, montado á la antigua española; la _Eugenia +Grandet_, en fin, de aquellas poblaciones medio agarenas, medio +milenarias, tan diferentes de las que riega el Loira. + +Y ésta va á ser ahora nuestra gentil protagonista. + +Para mejor estudiarla, imaginémonos á un joven enamorado de ella, y +llamémosle Fidel. + +La deidad, que es una mozárabe de ojos azules, ó una mudéjar de ojos +negros, triste y descolorida en ambos casos como planta sin sol, +elegante por naturaleza y por casualidad, y á quien llamaremos Amparo, +habita un caserón antiguo, que da nombre á una calle ó plazoletilla poco +pasajera, donde la hierba campa por su respeto. Este caserón tiene un +inmenso portal, un enorme escudo de armas sobre la puerta, grandes +balcones con guardapolvos, rejas bajas que no se abren nunca, algunos +ventanuchos á un callejón, y su correspondiente puerta falsa. + +Fidel pasa todos los días un par de veces (y no más, á fin de no avispar +á la familia) por la calle ó plazuela herbosa (siempre con el _notorio_ +motivo de ir á alguna otra parte), y ve la cabeza de la _emparedada_ +durante dos segundos, detrás de un determinado cristal de un determinado +balcón. Es todo lo que ha podido penetrar (desde hace tres años que +principió esta novela) en la vida interior de la joven; todo lo que sabe +de su casa, de sus hábitos, de su carácter, de sus gustos, de sus +muebles y de cuanto hace, dice y piensa en el resto del día. Vive, pues, +el pobre enamorado cavilando en los misterios que guardan aquellas +paredes, y envidiando á la criada de Amparo, sólo porque oye hablar, +porque ve comer, porque ve dormir, porque conoce al dedillo, en suma, á +la esfinge de su existencia. + +La esfinge sospecha que Fidel la ama, y á ella no le disgusta Fidel, el +cual, tan apasionado se halla, que ni siquiera admite la posibilidad de +su dicha. Fidel no le ha hablado nunca; pero la saluda con los ojos +cuando la ve sola detrás del cristal, y ella le contesta del mismo +modo..... (Él cree que por pura cortesía.) + +Ella sabe bien cómo se llaman él y toda su parentela: los padres de +ambos son íntimos amigos, y hasta creemos que se hablan de tú.--Él sabe +de ella lo mismo (lo que sabe el _padrón_), y hasta podríamos jurar que +conversa en la plaza con su padre y que tutea á sus hermanos. Sin +embargo, ella es para él un ser diferente de todos los nacidos. Ella es +fantástica, inmortal, divina, superior á su padre y á su madre.--A éstos +les tiembla, es verdad; pero los desprecia soberanamente. ¡Y sus +hermanitos son unos bárbaros, pues que la tratan como á una igual! ¡Él +los envidia, les adula y los detesta! + +Pero vamos al asunto.--«_¿Cómo hablarle?_»--se pregunta continuamente +Fidel. + +En casas como la de Amparo no se concibe la visita de un mozuelo. (Los +árabes dejaron establecida jurisprudencia.) Allí sólo entra alguna +señora de cumplido, á las doce del día, los domingos y fiestas de +guardar. Los caballeros, en la calle, se tratan con llaneza, ¡con +demasiada llaneza! Pero á las señoras se las trata, y ellas se tratan +entre sí, con cancilleresca ceremonia. + +_Escribirle_..... fuera jugar el todo..... por la nada, y además una +impertinencia de marca mayor. + +La criada..... sería _contraproducentem_. + +--«_¡Presentado!_.....»--dirá algún madrileño. + +¿Qué es _presentar_ donde todos se conocen?--¡El padre de Amparo le +tutea á Fidel, sin necesidad de presentaciones!--¡Ya se guardará el +rapaz de meterse en semejantes dibujos! + +Por otra parte, ella no sale nunca sino á misa de diez, y eso..... con +su mamá, que es mucho más austera que su papá.--Pero, en fin, va á +misa..... + +--«¡Oh sublimidad del Catolicismo! (piensa Fidel). ¡Merced á sus leyes, +puedo verla media hora seguida todos los _días de precepto_!--¿Por qué +los habrán reducido últimamente?» + +Sí; la ve durante treinta minutos; pero ¿cómo la ve? A media luz, con un +espeso velo echado sobre el rostro, de perfil, de rodillas, con los ojos +clavados en el libro..... + +¡Pícaro velo! ¡Pobres rodillas de su alma! + +A la salida y á la entrada, cruza Amparo delante de él, sin mirarlo, sin +mirar á nadie, mirando al suelo. + +¡Yo respondo de que sabe que su adorado está allí, y de que, á +hurtadillas, lo ha medido de pies á cabeza! + +Él se figura que no..... + +¡Como que está enamorado! + +Un día de procesión la ha tenido Fidel enfrente de sus ojos, durante +tres horas, en el balcón de unas amigas, emancipada, sin velo en cuerpo +gentil, vestida de claro, movible contenta, sonriente.....--¡Qué +transfiguración! ¡Qué liberalidad! ¡Qué tesoros! ¡Qué delicia! + +Una vez, en la feria, se encontraron en una platería improvisada, y la +oyó hablar de diamantes, perlas y rubíes.....--¡Qué voz! ¡Cuán diferente +de todas las humanas!--Ni ¿de qué otra cosa podría hablar más que de +joyas aquella inmortal princesa? + +(En esto tenía razón.) + +Finalmente: una noche volvía la joven de casa de una parienta enferma, +con uno de sus insolentes hermanos. + +Fidel los siguió en silencio muchas calles, embozado hasta los ojos. + +¡Y con qué emoción!--Amparo, en las tinieblas, le parecía suya.....--La +luz determina las distancias. Las sombras confunden los objetos.....--La +vista entonces tiene algo de tacto. + +De resultas de esta emoción, Fidel pasó muchas noches entregado al +placer de estar á obscuras. + +Su adorada, entretanto, borda ó lee, reza el rosario con sus padres, +hace flores, hace dulces, hace novenas.....; pero todo +maquinalmente.--Ciertas noches, de tiempo inmemorial, van á su casa +unas solteronas á acompañar á su madre, que no lee otro periódico que el +que ellas constituyen por sí propias. Amparo, fingiéndose distraída, no +pierde coma, á ver si oye decir algo que tenga relación con _el hijo de +D. Eusebio_ (que es Fidel). Óigalo ó no lo oiga, resulta que de la +conversación de aquellas mujeres; del tumulto de cosas humanas que +percibe en las novedades que ellas cuentan; de las ideas de pasión, de +combate, de felicidad, de leyes naturales y de leyes escritas que estas +novedades siembran en su alma; de lo que le mandan y vedan las obras +místicas que lee; de lo que dicen con su mudo lenguaje las flores; los +pájaros, los céfiros, el sol, la luna y hasta las tímidas estrellas, va +formándose en el corazón de Amparo un mundo armónico y fulgente, lleno +del sentimiento universal, lanzado en órbitas mucho más amplias, libres +y luminosas, que el mundo de las cuatro paredes de su encierro, y +henchido de un concento misterioso, que canta incesantemente esta oda de +una sola frase: «_¡Fidel mío!_» + +Y así pasan años como eternidades, y así se forman almas y caracteres +que son verdaderos abismos de disimulo, verdaderos infiernos de pasión +reconcentrada, ó verdaderos eriales de ilusiones desvanecidas. + +Pues imaginad ahora que llega un momento en que el demonio, las +solteronas, una prima fea ó un sobrinillo amable, llevan medio recado, y +se concierta una cita, y se abre á media noche cualquiera de los +ventanuchos del callejón, ó se utiliza como locutorio el ojo de la llave +de la puerta falsa..... + +¡Poema seguro por lo pronto! ¡_Edgardo y Lucía_ en escena!--¡Qué dúo, +qué idilio, qué eternos esponsales de dos vidas! + +Luego viene el drama....., y termina en tragedia ó en comedia: esto es, +en el Cementerio para _alguien_, ó en la Vicaría para los dos +enamorados. + +Supongamos esto último: se casan.--¡Adiós, mundo! ¡Adiós, calle! ¡Adiós, +balcón! ¡Adiós, todo!--Amparo ha desaparecido. + +Sin embargo, esta casada de la ciudad no se marchita físicamente como la +de la aldea..... + +«¡Ojalá! (dirá aquí la musa romántica). ¡Cuántas terribles pasiones á lo +Werther habría menos en el mundo!» + +La casada de la ciudad sigue siendo joven y hermosa; pero las rejas del +claustro doméstico se cerraron detrás de ella cuando regresó del +templo.--Amparo ha tomado el velo de desposada: ha dejado moralmente de +estar viva: es profesa del hogar. Ya no se la verá nunca, como no sea +algún Jueves Santo..... Las cortinillas de sus balcones no se alzarán en +lo sucesivo. Irá á misa, es cierto; pero al amanecer, hora en que los +héroes de Goethe no se han levantado todavía.....--¡Y nada más, nada +más! + +Pues supongamos que Amparo no se ha casado con Fidel....., sino con +otro, á gusto exclusivo de los padres tiranos.....--La musa romántica se +apodera entonces por completo de la acción. Ya no se trata de Werther y +Carlota: ya se trata de Francesca y de Paolo. Pero de una Francesca á +quien Paolo no ve sino en sueños; de un poema de dos amores sin +esperanza; el amor de él y el amor de ella, separados siempre y siempre +paralelos, como dos ríos que cruzan á todo lo largo un mismo valle de +lágrimas, sin mezclar nunca sus corrientes. + +No: Fidel no buscará á _la emparedada_; ni, si la buscara, la +encontraría; ni, si la encontrase por acaso, la Francesca del reino de +Granada sería tan melodramática como la de Rimini. El recato de Amparo +llega hasta el martirio. ¡Ha aceptado el cáliz de amargura, y no hay +miedo de que aparte de él sus ojos ni sus labios! Fidel no lo ignora: +Amparo está enterrada en vida. + +Réstame añadir que esta reclusión absoluta de las Amparos no es una +imposición de sus maridos. Es un retraimiento espontáneo de ellas +mismas, resultancia compleja de temores, tedios, desdenes, fierezas y +misticismos, propios de aquella melancólica y mordaz sociedad, y acaso +también reminiscencia inconsciente de las costumbres mahometanas. + +Y vean ustedes cómo, por medio de ficciones novelescas y de caprichosos +artificios, hemos venido insensiblemente á saber cuál es, sobre poco más +ó menos, la existencia de todas las señoras y señoritas de una de esas +ciudades..... La casa, la familia, la iglesia, y alguna vez el campo: he +aquí su universo. + +Por ferias ó por pascuas suele ir una compañía de cómicos de la legua, ó +de titiriteros á pie ó á caballo. Entonces oye uno tutearse en las +lunetas, sin previo aviso, á dos personas de distinto sexo que no se han +hablado desde que se arañaban, al salir él de la escuela y ella de la +amiga; esto es, cuando tenían siete años.--Nadie diría que llevan veinte +ó veinticinco de adorarse y de desearse en silencio. + +Alguna vez, de resultas de cosas que pasan en el mundo (el _mundo_ son +las luchas políticas de Madrid), entra tropa en aquel pueblo; y, si se +detiene dos ó tres días y lleva banda de música, todos los amadores se +conciertan, abren una suscripción, van en legacía á convidar á las +muchachas por conducto de sus madres, y á las madres con pretexto de las +muchachas, y dan un baile de _etiqueta_ en el _Hôtel de Ville_, al cual +asisten todas ó casi todas las _emparedadas_ solteras y no +solteras.--Esta noche se señala con piedra blanca en la historia de +muchos corazones..... ¡Lustros pasan luego haciéndose mención ó memoria +del baile, principio ó fin de muchas novelas íntimas! + +De lo que en semejantes poblaciones significa una _forastera_; del +efecto que produce en la imaginación de los galanes; del perjuicio que +por de pronto ocasiona á las damas indígenas; de las venganzas que éstas +toman cuando aquélla pierde el prestigio de la novedad y de la extrañeza +ó se marcha _bendita de Dios_ (que es la frase sacramental), puede +formarse juicio fácilmente, considerando el fastidio que la monotomía +engendra en una juventud ociosa; fastidio que acaba por oxidar y +ennegrecer los espíritus más brillantes.--La _forastera_ es un relámpago +que les habla de la tempestad de acontecimientos y de poesía que brama +en las inmensidades del siglo; y ellos, los Napoleones encerrados en una +Santa Elena previa, ven á su luz fosfórica surgir en el desierto océano +de su vida todas las Atlántidas del deseo.--Considerad, pues, cuánto +padecerá la _emparedada_, cualquiera que haya sido su destino (háyase +casado á su gusto ó al de sus padres, ó esté moza todavía), al saber, +por las dos susodichas solteronas, ó por la superviviente, si una murió, +que Fidel le pone los ojos tiernos á la _forastera_;--cosa que hacen +casi todos los Fideles, sin perjuicio de su perdurable amor á las +Amparos. + +Yo corto aquí esta novela-proteo, que sería infinita; como son infinitos +todos los sentimientos que se fermentan en almas solitarias, ora entre +las cuatro paredes de una celda, ora dentro de los ruinosos muros de +estas ciudades que pudiéramos denominar _cementerios de vivos_. + +Por lo demás, en esos _cementerios_, donde la dulce tradición y la mansa +rutina, hijas de la incomunicación material y de la apatía moral, hacen +de cada cuerpo ambulante un féretro semoviente en que va amortajado un +espíritu; allí, donde la mayor parte de las personas de _suposición_ +viven todavía, respecto de la moderna mancomunidad social europea, en un +apartamiento más esquivo que el que ya han abandonado los mismos +japoneses; allí, donde hay horas, días, sitios, alimentos, frases, +ropas, tristezas y alegrías de _rúbrica_, de _rigor_, de _cajón_, de +_ene_ y de _tablilla_.....; allí (creedme) es donde deben estudiarse las +costumbres particulares de cada región de la Península, para compararlas +entre sí, y donde encontraremos que la mujer ocupa aún, en todas las +tierras que son ó que fueron España, el trono de flores á que la +elevaron sucesivamente el Cristianismo, redimiéndola; el galante +islamismo ibérico, deificándola....., y los hijos de Andalucía, sobre +todo, combatiendo en primera línea la ley Sálica, á fuer de pertinaces +mujeriegos. + +* * * + +Pero (ocasión es ya de decirlo, y de decirlo muy seriamente para +concluir) el imperio que las españolas ejercen sobre los hombres desde +ese trono amasado con requiebros, serenatas, puñaladas y suspiros, tiene +más de aparato pontifical que de íntimos y sustanciales atributos; y +bueno sería que los españoles procurásemos que nuestras hembras, tan +superiores á todas las del mapa por su dignidad moral, por la intensidad +de sus sentimientos, por la autenticidad de sus pasiones y por la viveza +y la gracia de su imaginación, no se dejasen aventajar, como se ven +aventajadas hoy, por las inglesas, las alemanas, y hasta las francesas, +en ciertas condiciones accidentales ó adventicias, referentes á la +exterioridad de su espíritu á su manera objetiva de vivir y á su +influencia civilizadora. + +Porque (no lo neguemos) culpa nuestra es, culpa de nosotros, padres, +amantes y maridos, todo lo que hay de inculto y opaco, de sordo y de +baldío en la superficie social (permitidme esta perífrasis) de casi +todas las mujeres españolas. Si más exigiéramos, desde que nacen, de las +compañeras de nuestra vida; si más reparásemos luego en la parte +inmaterial de su naturaleza; si fuera más desinteresada la idolatría que +nos inspiran; si nos respetásemos más á nosotros mismos y las +respetásemos más á ellas en nuestros modales y discursos dentro del +hogar; si les diéramos una importancia más grave y positiva que la que +negligentemente y con intermitencia les damos, _porque haya paz_, ó por +servilismo amatorio, la vida externa de las españolas correspondería á +la superioridad sin rival de la vida de su espíritu. + +Y todo esto tendremos que hacer los varones en España, si queremos +librarnos de la peste de que nuestras hijas ó nuestras nietas den en la +gracia de _rehabilitarse_ y _perfeccionarse_ por sí mismas, al tenor de +los pavorosos procedimientos empleados ya hoy en varios países por +algunos sabihondos marimachos, vulgo _marisabidillas_, justamente +indignadas de que siga siendo cierto aquel dicho de un filósofo: «_Las +mujeres nos deben la mayor parte de sus defectos: nosotros les debemos +la mayor parte de nuestras cualidades._» + + + + +CAPÍTULO VII + +CONCLUSIÓN Y RESUMEN + + +He concluído: pero, por si algo se me ha olvidado de lo que ofrece la +portada de estas monografías, creo oportuno evacuar ahora mi informe, +de una manera oficial, por medio del siguiente _estado_, ratificación y +resumen de todo lo que queda dicho[17]: + + LA MUJER GRANADINA, TAL CUAL ES + +======================================================+ + |En el hogar| En | En | En | + |doméstico. |los campos.|las ciudades.|el templo. | + +-----------+-----------+-------------+----------------+ + | Reina | Reina | Reina |Amiga particular| + | absoluta. | absoluta. | absoluta. | de la Virgen. | + +======================================================+ + + +==============================================+ + | En | En | En | + |los espectáculos.|el taller.|los salones. | + +-----------------+----------+-----------------+ + | Llorona. | Caret. | Reina absoluta.| + +==============================================+ + + DESCRIPCIÓN Y PINTURA DE SU + +===============================================+ + |Carácter.|Costumbres.| Trajes. | Usos. | + +---------+-----------+----------+--------------+ + | Según y |Ejemplares.|Excesivos.| Árabes | + |conforme.| | |ó parisienses.| + +===============================================+ + + +===================================================================+ + |Religiosidad.|Belleza.|Defectos.|Preocupaciones.|Excelencias. | + +-------------+--------+---------+---------------+------------------+ + | Idolátrica. | Ideal. |¡Ninguno!| Todas. |Empiezan á abundar| + | | | | | en la provincia. | + +===================================================================+ + Enero de 1873. + + + + +DE MADRID A SANTANDER + + +I + +Salí de Madrid, mi querido Pepe, del modo y manera que sabes; +empingorotado en el cupé de la Diligencia de Valladolid, con menos que +mediana salud, á las seis de una caliente mañana de Agosto, no muy +provisto de metales preciosos, en busca de aire y de agua, dos artículos +de primera necesidad que escasean en la Corte de las Españas; con los +bolsillos llenos de melocotones y naranjas, que tú me diste, y en la +amable compañía de mi bastón, mi paraguas y mi saco de noche. + +El viaje desde Madrid á Valladolid fué una especie de _índice_ del de la +Reina y sus ministros, cuyas pisadas venía siguiendo, á cuatro días de +distancia, mi humilde humanidad; lo cual quiere decir que iba hallando á +mi paso iluminaciones..... apagadas, arcos de triunfo..... por el +suelo, y algún que otro músico desbandado, que tornaba á los patrios +lares con su serpentón á la espalda. + +La Corte, desandando la Historia de España hasta llegar á su cuna, y yo, +dirigiéndome á Valladolid para luego girar hacia estos montes sin +historia conocida, hemos atravesado, pues, el país clásico de los +Infanzones de Castilla, la tierra que pisaron los Condes, los Reyes y +los Caballeros, el lugar de mil batallas portentosas y de treinta +_Cortes_ que hoy son pobres y obscuras villas. + +Ya, antes, al trepar al Guadarrama, tumba de hielo en que Felipe II se +escondió en vida, cerrando el libro de la epopeya española, había yo +meditado largamente..... El Guadarrama, ó sea el Monasterio de _El +Escorial_, cuya triste mole descubrí á lo lejos, es una losa fúnebre +colocada sobre nuestro pasado de gloria. No parece sino que el gran +Misántropo presintió la ruina del imperio de Carlos V, y levantó un +padrón mortuorio en conmemoración de la grandeza de España.--En adelante +los _Carlos_ de Austria se llamarían Carlos II, los _Felipes_, Felipe +IV, _et sic de cæteris_. + +Pasé por Olmedo, donde hace cuatro siglos se dieron dos batallas, la una +en 1445, la otra en 1466. + +En la primera resultó D. Álvaro de Luna herido en una pierna..... y +Maestre de Santiago. Allí ganaron también D. Juan Pacheco el Marquesado +de Villena y D. Íñigo López de Mendoza el de Santillana. ¡Reyes, Grandes +y poetas combatieron pecho á pecho y brazo á brazo; triunfó Castilla, y +cubrióse (dicen) de gloria el infante D. Enrique, más tarde llamado +Enrique IV el _Impotente_! + +En la segunda, el honor de Castilla fué vulnerado por vencidos y +vencedores, por los nobles y por el Rey, demostrándose así con el +testimonio de la Historia, que cuando los reyes no representan las +aspiraciones de sus pueblos, hasta el laurel se convierte en sus manos +en fúnebre sauce. + +Pero dejemos la Historia, por respetos á la ley de imprenta que nos +rige. + +De Madrid á Valladolid hay treinta y cuatro leguas y pico, que se andan +en veintitrés horas.--Llegué, pues, á las cinco de la mañana á la ciudad +de D. Álvaro de Luna. + + +II + +Ya allí el calor era soportable, el aire elástico, la vegetación +risueña. Había un río surcado por lanchas y cuajado de bañistas; había +espesas arboledas; hermosas _Casas de Baños_, y un paseo llamado las +_Moreras_ (donde estudié, la tarde de un domingo, el mujerío +vallisoletano), y había un _Campo Grande_, paseo nocturno mucho más +extenso que el Prado de esa Villa y Corte. + +Todos pronostican á Valladolid un porvenir muy lisonjero. El +ferrocarril, que llama ya á sus puertas, desarrollará los elementos de +riqueza que posee de muy antiguo aquel país, juntamente industrial, +ganadero y agrícola. En la actualidad tiene fábricas de papel continuo, +de tejidos, de pan, de productos químicos, de harina, de calderería, de +cerveza, de curtidos, de botones, de cola, de chocolate, de loza fina, +de telas metálicas, de fundición, de cintas, de pasamanería, de +platería, de herrería.....--Muchas de estas cosas en pequeña escala; +pero con grandes condiciones de vida y prosperidad. + +En cuanto á bellezas artísticas, á monumentos históricos, á glorias +nacionales, Valladolid es, como si dijéramos, la _Sevilla del Norte_. + +Visité la _Catedral_, ó, por mejor decir, el fragmento de ella que hay +construído; pero, estudiando los planos y proyectos de Juan de Herrera, +que guarda el Cabildo, comprendí que si el grande arquitecto no hubiese +abandonado esta obra por la del Escorial, España tendría hoy un templo +del Renacimiento digno de figurar al lado de San Pedro de Roma. En las +proporciones á que ha quedado reducida, todavía la Catedral +vallisoletana impone al alma su ruda y solemne magnitud..... Parece un +elefante de piedra, una pagoda índica, una montaña ahuecada. Todas las +profanaciones que legó á este grandioso edificio el malhadado +Churriguera desaparecen y quedan enterradas bajo la noble gentileza de +aquella fachada dórica, tan pura y colosal, y de aquellas naves +corintias cuyas pilastras equivalen á otros tantos monumentos. + +Pero mi carta no tendría fin si hubiese de enumerarte, no digo +describirte, todo lo que el artista y el poeta encuentran en esa inmensa +necrópole de nuestra historia que se llama Valladolid.--No diré, pues, +más que lo principal. + +Vi el _Convento de San Pablo_ con su fachada gótica de filigrana, y el +contiguo de _San Gregorio_, más famoso que de mi agrado. Aquel _tour de +force_ de reducir á ojivas, doseletes y columnas los caprichosos giros +de una vegetación extravagante, parecióme pueril y necio. Reconozco el +artificio, la rareza, la originalidad; pero niego el arte, la poesía, la +propiedad, la belleza.--Prefiero, pues, la fachada de _San Pablo_. + +Pasé por el _Ochavo_, lugar del suplicio de D. Álvaro de Luna.--Hace +poco tiempo había visto sus cenizas en la Catedral de Toledo, y aun +tenía que ver su Palacio convertido en casa de locos, y la _Iglesia de +Ajusticiados_ (San Andrés), en que depositaron todavía caliente su +ensangrentado cuerpo. + +Templos contemporáneos de Peroansúrez, de Doña Urraca y de Alonso el +_Sabio_; esculturas de Pompeyo y Leoni, de Gregorio Hernández, de +Jordán, de Juan Juni, de Felipe Gil y de Gaspar Becerra, todo pasó ante +mis ojos en rápida confusión..... En el Museo de Pinturas vi tres +cuadros atribuídos á Rubens, uno de ellos hermosísimo, que llaman la +_Virgen de Fuensaldaña_, y representa el poético instante de la +_Asunción_ de María.--Estos tres cuadros nos fueron robados por los +franceses en 1808; pero los españoles los reconquistamos con las armas +en la mano en el ataque de Vitoria. + +Recuerdo además un _Bodegón_, de Velázquez; una _Santa María Egipciaca_, +de Rivera; una _Cena_, de Vinci; una _Cabeza de San Francisco_ y un _San +Pedro Advíncula_, del dicho Rivera; nueve cuadros de la _Vida de la +Virgen_, de Lucas Jordán..... y, en fin, una multitud de lienzos +notables, si no de primer orden, de Palomino, Zurbarán, Murillo, Vandik, +Rubens, Valentín Díaz, etc.--El que no puedo menos de citar _nominatim_ +es una _Magdalena_ de Correggio, digna de figurar entre las primeras +obras de este inmortal artista. + +Algo más despacio visité el _Palacio de Felipe II_, ó bien la que era +morada principal de los Reyes de España cuando el melancólico hijo de +Carlos V tuvo la humorada de hacer á Madrid capital de sus Reinos.--No +vale mucho por dentro ni por fuera aquel vasto edificio; pero contiene +pormenores preciosos y recuerdos interesantes..... Entre los +_pormenores_, citaré los _bustos_ de medio relieve de Berruguete, que +adornan el patio interior, y, entre los _recuerdos_, el haberse alojado +allí Napoleón el Grande cuando vino á nuestra tierra á empequeñecerse. + +Con todo lo cual, y haber recorrido salones en que se habían celebrado +Cortes y Concilios; casas particulares que fueron palacios de Reyes; +Alcázares convertidos en conventos; la casa de Alonso Pérez de Vivero +(ahora cárcel pública); el Palenque de mil torneos, antiguo _Campo de la +Verdad_, hoy _Campo Grande_, donde murió un Carvajal á manos de D. Pedro +Benavides, siendo Juez del combate el mismo Fernando IV el _Emplazado_, +salí de Valladolid después de tres días inolvidables, á las tres de la +tarde del 9 de Agosto, víspera de San Lorenzo. + + +III + +De Valladolid á Palencia hay nueve leguas..... Corren paralelamente este +trayecto la carretera, el canal de Castilla, el ferrocarril de Isabel +II, el Telégrafo eléctrico y el río Pisuerga.--Estas cinco vías se +acercan unas á otras hasta el punto de hallarse unidas en algunos sitios +dentro de cien varas de anchura. + +En un lado divisé el castillo de Dueñas, donde se verificó el casamiento +de Doña Juana la _Loca_; en otro el castillo de Tariego, al que se +acogió el Rey D. Ramiro después de una derrota; allá Torquemada, cuna de +Zorrilla; acá el pueblo de _Baños_, donde los tomaba el Rey Recesvinto; +por una parte, fábricas de harinas, también históricas, como que fueron +teatro de los famosos incendios de 1856; por otra, los productivos +campos de Castilla la Vieja, que se parecen al carácter de sus +habitantes en que, sin galas ni lujo de expresión, dan lo que prometen y +es una verdad lo que producen. + +Cerca de la confluencia del río Carrión con el Pisuerga hállase un +Monasterio de Agustinos, en el que sólo queda con vida una campana. +Rodéanlo dos ó tres casas de pobrísima apariencia, y todo ello se llama +_Ventas de San Isidro de Dueñas_.--No lejos de _Venta de Baños_ dicen +que hay una _Capilla_ bizantina, del tiempo de Recesvinto. + +En estas _Ventas_ se juntarán con el tiempo varios ferrocarriles. Por +consiguiente, allí habrá algún día un pueblo que empezará por una fonda, +un hospital y una estación, se aumentará con una cárcel y un café, +llegará á tener su mercado y su iglesia, aspirará luego á teatro y plaza +de toros, y concluirá por reclamar su Alcalde Corregidor..... + +Pensando así, iba yo dejando á la izquierda el riquísimo _Monte de +Palencia_, cedido por D.ª Urraca á los pobres de esta Ciudad, quienes +ciertos días del año tienen todavía derecho á cortar todo lo que pueden +llevarse á cuestas.....--¡Y habrá quien se atreva á desamortizar aquel +terreno!.....--¿Cuándo cesará la imprudentísima campaña de la clase +media contra la clase pobre? + + +IV + +Desde que se entra en la provincia de Palencia el suelo se quebranta y +empieza á rizarse en valles y colinas. Las llanuras castellanas se +_accidentan_, que diría un francés. Todo anuncia la proximidad de las +grandes montañas cantábricas. + +Cerca de anochecer llegué á la antiquísima ciudad de _Palencia_, cuya +calle Mayor pudiera compararse en longitud--ya que ni por asomo en +hermosura--á la calle de Rivoli de París. Toda es de columnas y +pilastras, que forman soportales de forma irregular. Pasarán de mil +estos informes pilares de piedra que sostienen viejísimas casas cargadas +de escudos heráldicos. + +Pero ¡ay! por dondequiera que voy, veo caerse á pedazos las más antiguas +ciudades..... El prurito de derribar para ensanchar ó reedificar, que se +ha apoderado de Madrid, trasciende ya á las más apartadas y sedentarias +villas.....--Mucho ganará en ello, no la higiene, sino el ornato +público; pero mucho perderán el arte, la historia y la +poesía.....--Dígolo, porque, en medio de aquellos nobles caserones de +Palencia, están ya levantando algunas jaulas de cinco pisos, para diez +familias y al estilo francés, que ponen espanto á los extravagantes como +yo, enamorados de lo viejo, tradicional y castizo, y sobre todo de la +libertad y la holgura. + +--Pero es el caso que los edificios viejos llegarían á hundirse y á +aplastar á sus moradores.....--me observará alguno que presuma de +lógico. + +--¡Pues reedifiquémoslos á la española, sin economizar tanto el terreno! +¡Viva cada cual en una casa y Dios en la de todos!--contesto yo, sin +miedo á las excomuniones de esos _cursis_, que creen que todo lo +extranjero es mejor que lo de España. + +* * * + +En _Palencia_ permanecí dos horas; de modo, que sólo vi la +_Catedral_.--Estaba ya cerrada; pero pude admirar desde luego su +gracioso conjunto, que es una especie de fortificación como la de +Almería, con dos fachadas del más puro estilo gótico. + +Ya me retiraba, muy pesaroso de no haberla visto por dentro, cuando +divisé al sacristán, que abría un postigo y penetraba en el templo. + +Entré en pos de él, mal de su grado (disgusto que se le pasó bien +pronto), y perdíme por las obscuras naves de la espaciosa iglesia, que +ya sabrás es uno de los más hermosos templos góticos de España, bien que +muy por debajo de las catedrales de Sevilla, Toledo y Burgos. + +He dicho que estaba anocheciendo. De las altísimas ojivas caían largos +crespones de sombra. Sólo por la parte del trascoro, que mira á +Poniente, los calados rosetones dejaban penetrar alguna claridad +melancólica.....--¡No sé qué religiosa tristeza inundó mi corazón! + +Allá, á lo lejos, distinguí la moribunda luz de una lámpara que ardía +detrás del altar mayor.--Era la _Capilla de los Curas_, donde yace el +cuerpo de D.ª Urraca de Castilla, como sobre la tumba yace su estatua. + +Dijo el sacristán que, cuando en 1828 Fernando VII y la reina Amalia, su +esposa, volvían de las Provincias Vascongadas, desearon ver é hicieron +descubrir los restos de la ilustre hija de Alfonso VI de Castilla, y que +fué de admirar entonces la extraordinaria longitud del esqueleto.--¡Nada +menos que nueve palmos debió de tener de estatura la infortunada esposa +del _Batallador_! + +Bajé luego á la célebre _Cueva de San Antolín_ ó _San Antonino_, patrón +de la ciudad, santuario subterráneo que sirve como de mística base al +gran templo que hay encima: admiré después, casi á tientas, ó sea á la +luz de uno y otro fósforo (pues la Catedral se había quedado á obscuras +y al sacristán se le había apagado y perdido la vela dentro de la +cripta), la magnífica sillería del Coro, las _verjas_ y los _púlpitos_; +me defendí á duras penas del mismo sacristán, empeñado en que +volviéramos á bajar, con un farol, al tal subterráneo, que parece ser su +ojo derecho; alegué, como era cierto y positivo, que tenía hambre, que +el reloj marchaba implacablemente, y que la Diligencia seguía su camino +á las nueve en punto, y logré, por último, salir de la iglesia y tomar +el camino de la fonda, casi receloso de que mi _cicerone_ de medias +negras se habría alegrado de que me quedase por toda la vida haciendo +penitencia en la _Cueva de San Antolín_..... + +Andando por las ya iluminadas calles, hice la observación de que en +Palencia son las mujeres mucho más guapas que en otros pueblos de +Castilla. + + +V + +Nada puedo decirte de las diez y ocho ó veinte leguas que hay desde +Palencia á _Alar_--las pasé durmiendo. + +¿Qué son hoy, pues, para mí aquellas tierras que cruzó _mi cuerpo_, en +tanto que mi alma viajaba por otra parte, quizás por la Alcarria, quizás +por Andalucía? ¡Lo que la vida es para una vieja; lo que nuestras luchas +políticas ó controversias filosóficas son, verbigracia, para los +pastores de la Sierra de Gredos; lo que debió de ser, por ejemplo, para +mis amigas las monjas de Ocaña la muerte de lord Byron!.....--¡Maldita +la cosa! + +Diez horas estuve detenido en _Alar del Rey_, almacén de trigo y harinas +destinados al tráfico por el _Canal de Castilla_ y Estación de un +ferrocarril que irá á Santander con el tiempo, pero que ahora sólo llega +á _Reinosa_..... + +A las cuatro de la tarde salió al fin un tren para este punto.....--El +tren se componía de tres ó cuatro coches, ocupados por diez ó doce +personas..... + +Parecía aquello una sombra de ferrocarril..... Pero yo me alegré en el +alma de hacer aquellas nueve leguas tan solitaria y cómodamente, +corriendo de una ventanilla á otra para admirar soberbios paisajes +montañosos, en que se veían confundidos árboles, rocas, malezas, +viaductos, prados, cabañas, _túneles_, desmontes, bosques, arroyos, +puentes..... ¡Todos los encantos de la naturaleza y de la civilización! + +Al cabo de dos horas estaba en Reinosa, á las orillas del incipiente +_Ebro_, cerca de los nevados puertos que dan paso á la provincia de +Santander.....--Y allí tomé la Diligencia para la _aldea_ en que escribo +estas líneas; aldea que tiene la dicha de no estar en el mapa, pero que +no va á librarse por eso de figurar en letras de molde. + + +VI + +Estoy en el valle de Buelna, á orillas del Besaya, en la jurisdicción de +_Los Corrales_, en el corazón de las montañas de Santander. + +Imagínate cien casas desparramadas sin concierto á lo largo del valle; +es decir, imagínate entre casa y casa todo un prado, y á las veces dos +ó tres huertas con árboles frutales.--He allí la _Iglesia_, sola en +extenso campo, como un monasterio, y rodeada de castaños, nogales é +higueras.--Las _Casas Consistoriales_ se levantan en remoto paraje +pintoresco, donde ya parecía que la aldea había terminado.--Aquella otra +casa de campo que se ve á lo lejos es la _Botica_.--Aquel cortijo, +cercado de portales llenos de vacas, acaso será el _Estanco_.....--Pero +no extiendas más la vista, que la casa inmediata pertenece ya á otro +pueblo.--¿Qué te parecen estas poblaciones, á ti que estás acostumbrado +á las apiñadas villas y aldeas andaluzas ó castellanas? ¿No te parece +mucho más propio para gozar de la vida campestre este caserío +diseminado, que aquel colmenar de tristes é insalubres casuchas, donde +se vive en forzosa vecindad con la grosería, la estupidez y el desaseo? + +Pues sigue oyendo la descripción de mi retiro.....--Si quieres cazar, á +la puerta de tu casa tienes liebres y perdices; en el monte de la +derecha jabalíes y osos..... (á los cuales preparamos una batida); en el +monte de la izquierda, corzos y venados, que ya han aparecido sobre mi +mesa en varios guisos.--Si optas por la pesca, el río te brinda con +anguilas, truchas y hasta exquisitos salmones.--¿Eres herborizador? +Trepemos al monte de Caldas, y encontrarás plantas de todos los climas, +inclusos el té y el tabaco.--¿Quieres flores? Paséate por el campo, y +la pródiga naturaleza te dará mil variedades de rosas y mirtos +silvestres, enredaderas, amapolas, lirios, madreselvas, violetas y +jazmines.--¿Deseas frutos? Desde el delicado griñón, que no conoces, +hasta la sabrosa pavía; desde la avellana hasta la pera de manteca, y +variadas manzanas, ciruelas riquísimas, uvas, membrillos, melocotones, +nueces y castañas, todo lo hallarás en sazón.--Porque aquí reinan á un +mismo tiempo las cuatro estaciones, según que subas ó bajes, ó que +camines al Norte ó al Mediodía. En ciertos sitios escarcha todas las +noches; en otros hace calor. Arriba, el viento seca y orea la tierra; +abajo, la humedecen constantes rocíos..... + +Pero la _especialidad_, la maravilla de este valle es la leche. Que +tengas tisis ó tengas asma; que Madrid te haya secado la médula de los +huesos, ó debas al estudio ó á la disipación una gran frialdad de +estómago....., ¡nada te importe! Bebe leche por la mañana, al mediodía y +á la noche, recién ordeñada, como la toma el ternero, ó trasnochada y +cubierta de crema, cocida ó cruda, líquida ó en requesones ó en +queso..... ¡Mama á todas horas, te digo, y te nutrirás, te refrescarás, +sacudirás todas las ruindades madrileñas, y remudarás tu sangre, tu +color, tu vida, todo tu ser! + +No creas que exagero: ¡este es el paraíso[18]! Aquí no quema el sol; +aquí no moja la lluvia..... (Es decir, aunque moja, no da reumas ni +calambres.)--Ahora estamos en Agosto, y salgo sin sombrero á las once +del día á coger fruta ó á matar gorriones, y ni me da un tabardillo ni +me duele siquiera la cabeza.....--Ayer he sufrido á pie quieto un +aguacero de una hora, buscando en el río el nido de un salmón, un +aguacero de una hora, á la orilla del río, y no me he baldado..... + +¡Oh, sí! La benignidad de este clima es prodigiosa. Todos los elementos +pierden aquí su rigor y todas las bellezas del mundo ofrecen sus +encantos..... ¡Porque nada falte, hasta puedes ver el mar, sólo con +subirte al próximo monte de Collados!..... + +* * * + +Sin embargo, la mujer, sublimada por el cristianismo á esfera muchas +veces superior á la del hombre; la mujer, objeto siempre en nuestra +patria del culto de los caballeros, de las trovas de los poetas, de los +agasajos de los rondadores nocturnos; la mujer, reina de su casa en +Andalucía, lujosa, petimetra y holgazana á expensas del sudor del +marido, lleva aquí la parte más dura de los trabajos agrícolas. Ella +ara, ella siembra, ella coge, ella guía el carro, guarda las vacas y +sufre todos los rigores de la intemperie..... Véselas, pues, ajadas, +feas, sucias, andrajosas, con el cuévano á la espalda y el niño dentro, +encorvadas contra la tierra, sin aliño alguno en su traje ni asomos de +tocado, mientras que el hombre se pasea ufano y compuesto, colorado y +robusto, ocupado en pescar ó en llevar las reses á las ferias..... + +¡Triste condición la de un pueblo que no rinde culto á la hermosura y +donde el amor no se levanta sobre el egoísmo del más fuerte! + +* * * + +El día de San Roque he asistido á las fiestas de _Somahoz_ y regaládome +con la música y el baile del país. + +La música es una especie de jota menos bulliciosa que las de Aragón y de +una melancolía infinita.--El baile se distingue por la seriedad y +circunspección con que se mueven las parejas. + +No hay más instrumento que un pandero. + +La copla corre á cargo de una _cantora-bastonera_, cuyo pulmón es +infatigable. + +Pues bien: aun estas horas de expansión y esparcimiento, nótase la +frialdad ó desdén con que el hombre del campo mira á su +compañera.--Parece como que el baile es un deber en tales días, un rito +sagrado, algo que ya se vió en el mundo antiguo. Ni sonrisas, ni +rendimiento, ni obsequiosos mimos; nada hay en esta danza que se parezca +al fandango ni á la jota. Los hombres tienen los ojos fijos en tierra, y +las mujeres en el rostro de _su señor_. + +¡Ah! ¡Pobres pasiegas! ¡Cómo me explico ahora el que sus esposos las +envíen á Madrid á desempeñar el papel de vacas de leche, convirtiendo la +bendición conyugal y sus frutos en un oficio ó granjería! ¡Y cuánto +siento haber tenido que retratarlas, en conciencia, hace pocas noches, +de la cruel manera siguiente, en una _epístola_ que dirigí á nuestro +amigo Cruzada!..... + +* * * + + Lánguido el Pas las hortalizas riega + Que cultiva y se come á dos carrillos + La famosa en Madrid hembra pasiega. + Viérasla aquí, entre chotos y novillos, + Arar, sembrar, coger..... ¡siempre á la espalda + El cuévano cargado de chiquillos!..... + Ó, bailando en los campos de esmeralda, + Los domingos y fiestas, la hallarías, + Con las trenzas más largas que la falda, + Recios los huesos, las miradas frías, + Y rebosando del corpiño el pecho, + Rica promesa de robustas crías. + Mas ¡oh cálculo vil!..... Sólo ¡provecho + Buscando en el amor, franco de porte, + Abren á estos gaznápiros el lecho, + Y, sin que el hijo luego les importe, + Anuncian _leche fresca_ en el DIARIO, + A las bellas madrastras de la corte! + +* * * + +Pero volvamos al baile del día de San Roque. + +Los vascongados que trabajan en el ferrocarril, tocaban la flauta de boj +toscamente labrada, haciendo como quien dice rancho aparte, y bailaban á +las pasiegas con más donaire y animación. La luna creciente aparecía ya +sobre el ocaso á presidir los patéticos instantes del anochecer. Del río +y de la selva brotaba el concierto misterioso con que las aguas, las +plantas y los animales daban su adiós al día. Sonaban á lo lejos las +esquilas de los ganados y el último tiro del fatigado cazador, mientras +que en las cumbres de los montes resplandecía la hoguera de los pastores +y modulaba el viento lánguidos sollozos que parecían el lejano murmullo +de Madrid..... + +Pero me dirás:--¿Cuándo llegas á _Santander_, á la capital de la +provincia, al término de tu anunciado viaje? + +Llegaré, amigo mío, cuando _acabemos_ el trozo de ferrocarril de _Los +Corrales á Torrelavega_, en que _trabajamos_ sin descanso, por medio de +apuestas y de profecías, todos los habitantes de este valle, desde la +distinguida familia constructora (inglesa por más señas), hasta mi +humilde persona, que ha clavado ya más de una escarpia asentando +_rails_.....--Conque ten otra semana de paciencia. + + +VII + +ESTRENO DE UN FERROCARRIL.--CATÁSTROFE + +* * * + +Ya estábamos á media legua del fin de nuestro viaje de inauguración: +acabábamos de entrar en el Valle de Buelna, de regreso de Santander: +sólo nos faltaban cuatro minutos de marcha por la llanura, para +estrechar la mano á los que nos aguardaban ansiosos, con las botellas de +Champagne á medio abrir, y celebrar la apertura de esta sección de la +vía férrea..... Pasábamos sobre el último terraplén--también el +_último_, por haberse concluído aquella misma mañana. + +Esta obra tiene por la izquierda (hacia donde caímos) 22 pies de +elevación, por la derecha 35, y se alza sobre el río Besaya, formando, +como él, una ligera curva. + +De pronto, pero no sin que hubiésemos notado ya cierta vacilación en la +marcha del tren, como si se balanceasen las traviesas, sentimos una +fuerte sacudida de atrás para adelante, seguida de un grito general de +horror de las gentes que había en los balcones de los próximos _Baños +de las Caldas_ y en las peñas cercanas al ferrocarril..... + +A este grito contestó otro más espantoso, que lanzamos los del tren al +ver que nos faltaba la tierra, que nuestro vagón se inclinaba al abismo, +que las maderas crujían, que la locomotora caía despeñada arrastrándonos +detrás, envueltos en los materiales del terraplén..... + +Del _ténder_ y de la locomotora, que iban delante de mí llenos de gente, +no se veía ya nada, sino humo, polvo, fuego; agua que corría de la +caldera; las ruedas vueltas hacia arriba; las peñas saltando al empuje +de la máquina, que aun quería andar después de haber encallado en ellas; +algún hombre que se levantaba ensangrentado de debajo de aquellas +destrozadas moles, dando alaridos; y nuestro vagón, al cual le tocaba +volcar en seguida, y al que le faltaba poco para acabar de dar la vuelta +ó para saltar en astillas..... + +Mil muertes nos amenazaron en aquellos cuatro segundos: delante, la +caldera, que podía reventar..... (no sabíamos que un rail la había +atravesado de parte á parte); á un lado, las peñas del abismo que nos +aguardaban y nuestro propio vagón que se nos venía encima; detrás, los +demás coches, que, al pararse, nos golpeaban con la velocidad adquirida; +debajo, el camino que se hundía con nosotros..... + +Y luego el horror, la pena, el miedo....., la compasión por aquellas +diez ó doce personas que iban delante de mí, y que ya no veía, y que +suponía muertas debajo del ténder y de la locomotora.....--¡Oh! fueron +cuatro segundos....., pero cuatro inmensidades de pensamientos, de +recuerdos, de angustias. + +Las descripciones leídas de otras desgracias; la muerte imprevista; el +mundo que desaparece; la familia; los amigos; el natural arrepentimiento +del viaje; las personas que nos esperan; la fiesta frustrada; el +instinto que clama por la conservación; el alma que condensa todo su +poder, todas sus facultades para el instante supremo, y que, +despidiéndose de sí misma, se dice: «_aquí era la muerte_.....»; todo +esto y mil nimiedades que no sé cómo caben en aquella situación extrema, +mil ideas frívolas, unidas á otras muy solemnes y graves, la muleta, la +mano cortada, lo que será uno sin dientes, la cuestión de la +inmortalidad del alma, lo que dirá fulana cuando sepa lo sucedido, cómo +llegará la noticia al hogar paterno, y un punto de conformidad +cristiana, y una mirada al cielo, y la tranquilidad más estoica, y el +miedo más miserable: todo eso y mucho más, resumido en una idea +multiforme, súbita, luminosa, intuitiva, llenaron aquellos cuatro +segundos, abreviatura y término de la existencia. + +Cuando me vi en salvo, he aquí lo que observé y cómo me dí cuenta de +todo lo ocurrido en tan poco tiempo. + +El terraplén se había hundido hacia la izquierda; la locomotora volcó +por allí, encorvando el rail sobre que gravitaba; pero, como marchaba al +mismo tiempo que caía, se encontró con el rail siguiente, que atravesó +la caldera de parte á parte. Unido esto á que el Ingeniero inglés +Alfredo Jee, que hacía de maquinista, tuvo tiempo _antes de morir_ de +quitar alguna fuerza á la máquina, dió por resultado que la locomotora +encalló en las rocas que hay al pie del terraplén, por su parte menos +elevada, y se paró, no sin haber dado dos vueltas enteras en el aire y +el ténder una. + +Nuestro vagón se balanceaba sobre el abismo..... ¡Un paso más, y cae +también! El siguiente estaba descarrilado; el otro sobre los rails, y el +coche de primera tan perfectamente colocado sobre la vía, que las +Autoridades y personas de edad que lo ocupaban, no se enteraron desde +luego de nuestro peligro, sino que creyeron que nos habíamos parado. + +Los que iban en la máquina y en el ténder rodaron por la pendiente +movediza del terraplén.--¡Ni ellos mismos saben cómo! Los más +afortunados quedaron en pie, y huyeron de la mole que se les venía +encima. Los hermanos Jee, que iban delante de todos, cayeron mal, ó no +tuvieron tiempo de huir, y quedaron debajo de la locomotora, el uno, +Alfredo, muerto en el acto, abrasado por toda la lumbre y por el agua +hirviente de la máquina, y cogido por una rueda en medio del pecho; y el +otro, Morlando, preso entre las piernas de su hermano y una peña, +tendido boca abajo, con la cabeza y el pecho fuera de la máquina, pero +recibiendo desde la cintura hasta los pies, y especialmente en la pierna +derecha, el agua hirviendo de la caldera y el calor del hierro y de los +carbones hechos ascuas.--Contusos, ligeramente heridos ó quemados, +estaban otros muchos; pero ninguno de gravedad. + +Nuestro dolor al ver muerto al eminente ingeniero Alfredo Jee, y en tan +grave situación á su hermano; nuestro asombro al encontrarnos vivos; +nuestro reconocimiento á Dios que nos había librado; el terror del +pueblo que nos cercaba; los penosos cinco cuartos de hora que se tardó +en sacar á Morlando Jee de debajo de la máquina, son cosas que no +acertaría á describir..... + +Míster Morlando Jee vive todavía; pero frío como el granizo y sin +esperanza de salvación. + +* * * + +El desgraciado murió á la noche siguiente. + +Los Corrales (Valle de Buelna), 1858. + + + + +MI PRIMER VIAJE A TOLEDO + + +El ferrocarril de Castillejo á Toledo acaba de ser inaugurado, lo cual +significa en sustancia que la vetusta ciudad imperial se encuentra ya á +las puertas de Madrid.--De esperar es, por consiguiente, que, pues tan +rápido, cómodo y barato resulta hoy el viaje, todos los amantes de la +belleza artística y de las glorias patrias vayan sin pérdida de tiempo á +admirar con sus propios ojos aquel museo de maravillas. + +En el ínterin, si á bien lo tienen, dígnense leer los apuntes que yo he +hecho en mi cartera durante los dos días que acabo de pasar en la Roma +de nuestra historia; apuntes que, si no son una _Guía_ ni mucho menos, +revelan todo el entusiasmo que puede inspirar á un buen español, +aficionado á las artes, la noble ciudad tantas veces cantada por +Zorrilla. + +* * * + +_Toledo_ es un magnífico álbum arquitectónico, donde cada siglo ha +colocado su página de piedra. Ver á Toledo es leer á un mismo tiempo la +historia de España y la historia de la Arquitectura. + +Más ricas en monumentos árabes son Córdoba, Sevilla y Granada, en obras +romanas Mérida y Segovia, en góticas los reinos de León y Castilla la +Vieja; pero ninguna ciudad como _Toledo_ lo encierra todo; ninguna como +ella puede ostentar juntamente grandes obras de todos los tiempos y de +todos los períodos del arte. Y consiste en que Toledo es una ciudad diez +veces histórica, que diez veces ha resucitado de sus cenizas, que ha +puesto en su frente corona sobre corona, llegando al cabo á verse +investida de toda la grandeza de la historia patria. + +Su fundación, perdida en la noche de la fábula como todo lo épico, es +para unos obra de Hércules, para otros se remonta á la fuente de los +días auténticos; al pueblo judío. Y lo mismo que la religión y el +paganismo se la disputan, ved cómo luchan después todos los invasores de +España por engrandecerla..... + +¡Ah! no todos: que si bien es verdad que los bárbaros del Norte la +respetaron hace quince siglos, no es menos cierto que los franceses del +siglo XIX quemaron y destruyeron sus alcázares y templos. + +De cualquier modo, Toledo ha sido la ciudad bien amada de los siglos. La +antigua Carpetania la cuenta entre sus pueblos patriarcales, Roma entre +sus colonias, entre sus esclavas los alanos, entre sus reinas los godos. +En ella busca amparo el naciente Cristianismo, y los renombrados +Concilios toledanos enaltecen su fama en todos los pueblos visitados por +los Varones Apostólicos. Asentará en ella luego Rodrigo su corrompida +corte, y la avasallarán después los árabes..... Pero Toledo no habrá +muerto todavía. Aun será corte de los grandes Alfonsos, amparo de los +errantes judíos, mansión de Isabel la Católica y Carlos I de España, +cuna, en fin, de los primeros albores de libertad en tiempo de las +Comunidades de Castilla. + +Pues bien: toda esta grandeza, todo este poder, toda esta fortuna están +escritos en sus innumerables monumentos. En más de una torre +desmantelada, á que sirvieron de cimiento ruinas de la dominación de +Roma, hay ventana que fué primero ajimez árabe, después ojiva gótica, +luego nicho del Renacimiento, y que hoy es balcón adornado de flores á +que se asoma la hija del campanero. En él veis borrados los junquillos y +doseletes; notáis el rastro del arco estalactítico, echáis de ver un +resto de friso greco-romano, y acaso encontráis algún extravagante +delirio de Churriguera; todo revuelto y remendado, pero todo elocuente +y revelador de pasados destinos. + +La _Catedral_, sobre todo, es la urna cineraria de las grandezas +españolas. Cada período de civilización ha grabado en ella su nombre: +cada generación ha dejado el polvo de sus héroes.--Crúzase con +melancólico orgullo aquel museo en que todos nuestros artistas han +labrado una columna, colgado un cuadro ó tallado un santo de madera; +donde cada conquistador ha depositado las banderas de su ejército y los +trofeos tomados al ejército vencido; donde los reyes han buscado +sepultura, así como los poetas y los poderosos; donde uno dejó sus +alhajas, otro su librería, este su espada y su armadura, aquel las obras +de su ingenio. Parece la Catedral, considerada de este modo, una matrona +antiquísima, una venerable abuela, á la cual cada uno ha contado sus +tristezas, confiado sus secretos, legado su gloria, pedido consejo en la +desgracia y debido una oración en la hora de la muerte. + +Allí duermen Enrique de Trastamara, el rey fratricida; allí los santos y +los arzobispos que guerrearon contra los moros; allí los mismos +arquitectos que sucesivamente, durante muchos siglos, fueron +construyendo la Catedral; allí D. Álvaro de Luna, el soberbio enemigo +del feudalismo, y D. Enrique III el _Doliente_, y D. Juan I, y famosas +reinas, y capitanes, y prelados, y damas hermosísimas, que reinaron en +famosos torneos; allí están las banderas cogidas á los agarenos en cien +batallas, y las perlas y los diamantes acumulados por los judíos, y los +frescos de Jordán, y las esculturas de Berruguete, y verjas de cien +autores, todas de un mérito asombroso, y mil reliquias, mil ex votos, +mil preciosidades auténticas, históricas, paleográficas, artísticas. + +Lo repetimos: la _Catedral_ es un museo, un archivo, una biblioteca +inmensa, donde el artista, el poeta, el arqueólogo, el historiador, +todos los que aman el pasado, encontrarán inagotables tesoros. + +Pues si la consideramos ya como edificio, como obra de arquitectura, +como templo gótico, ¡qué nuevas maravillas, qué riqueza, qué +grandiosidad, qué excelsitud!..... + +Allí está toda la historia del estilo gótico, desde el godo, anterior á +la invasión de los bárbaros, hasta el gracioso y puro del siglo XIII. +Allí hay portadas más bellas que las de Nuestra Señora de París y que +las elegantísimas de las catedrales de Burgos y Sevilla; allí atrevidas +bóvedas, vistosos rosetones, aéreos doseletes, casetones cuajados de +estatuas en miniatura, vidrieras de colores que filtran dulcemente la +luz del cielo, y mil y mil molduras y archivoltas que entretienen la +vista y la imaginación por su interminable variedad. + +La primitiva iglesia fué fundada por San Eugenio, y sobre ella bordaron +los moros una gran mezquita. Reconquistada la ciudad, San Fernando no +quiso que en la Catedral toledana hubiese ni tan siquiera huellas de los +infieles, y la destruyó hasta los cimientos, poniendo en aquel mismo +sitio la primera piedra del templo actual. Doscientos cincuenta años se +tardó en construirlo, y todavía hoy se sigue trabajando en pormenores de +ornamentación..... + +Pero no me es dado proseguir, ni tampoco me queda tiempo de bosquejar, +como quisiera, otros monumentos de _Toledo_.....--Esta rapidísima reseña +ha de publicarse dentro de dos horas, y los cajistas me van quitando de +las manos las cuartillas según que las escribo de primera intención. + +Dejo, pues, para cuando esté más despacio, suponiendo que llegue á +estarlo alguna vez, describir la iglesia y claustro de _San Juan de los +Reyes_....., sobre todo el claustro, que parece un jardín de piedra, +medio destruído por una tempestad.....--¡Ah, franceses!..... ¿Cómo no +morís de bochorno, al pensar que destrozasteis aquellos primores +artísticos? + +También siento mucho no poder hablar detenidamente del cesáreo _Alcázar_ +que sirve como de corona mural á _Toledo_, pues que se eleva sobre la +más alta cumbre de la ciudad. Baste decir que es una obra digna de +Carlos V, de Alonso de Covarrubias y de Juan de Herrera. El gran +Emperador mandó edificarlo en aquel eminente paraje, donde yacía en +ruinas el viejo Alcázar que habitaron los grandes Alfonsos.....; y es +fama que, siempre que bajaba ó subía la monumental escalera, se paraba +en su gran meseta y decía:--«_Sólo aquí me creo verdaderamente +Emperador._» + +En fin: un tomo entero no bastaría para reseñar todo lo que hay que ver +en _Toledo_, desde que se la descubre, escalonada en aquella especie de +erguida península, ó corpulento promontorio ceñido por el profundo Tajo, +y se comienza á subir la áspera cuesta, y se pasa el venerable _Puente +de Alcántara_, y se penetra por la histórica y bellísima _Puerta de +Visagra_, hasta que se recorre aquel dédalo de torcidas calles arábigas, +y se baja por el lado opuesto, y se vuelve á salir al campo por el +_Puente de San Martín_.--Sinagogas; mezquitas; alminares que sirven de +torres á iglesias cristianas; _Puertas_ tan notables como la del +_Cambrón_, que compendia toda la historia de _Toledo_, pues en ella han +puesto mano Wamba, los moros y Carlos V, ennobleciéndola más y más con +cada restauración; ruinas de _Palacios_ tan interesantes, +respectivamente, como los que habitaron D. Pedro el _Cruel_ y D. Enrique +de Trastamara; murallas del tiempo de D. Rodrigo; el _Baño de la Cava_; +la _Capilla mozárabe_ de la Catedral; la gran _Fábrica de Armas_, donde +se siguen forjando y templando espadas como las que nos valieron tantas +victorias en otros días; _El Cristo de la Vega_ de la leyenda de +Zorrilla; la romántica Plaza del _Zocodover_; la _Posada de la Sangre_, +contemporánea de Don Quijote; ¡qué sé yo cuántas cosas me han +entusiasmado durante mi estancia en _Toledo_!..... + +Citaré únicamente, para concluir, mis últimas emociones en la que +llamaré _nuestra ciudad eterna_. + +Había llegado el momento de regresar á Madrid, al mundo de la política y +de los negocios..... + +La tarde era tempestuosa..... Negras nubes y remotos truenos amenazaban +á los toledanos con una gran tormenta. + +Tenía yo resuelto de antemano que mi última visita sería para la +_Catedral_, donde ya había estado lo menos ocho veces en el espacio de +dos días.....--Deseaba despedirme allí solemnemente de TOLEDO. + +Mi compañero de viaje y querido amigo el insigne músico D. Mariano +Vázquez me esperaba en la gran Basílica, enteramente solo, sentado +delante del magnífico órgano llamado del Deán, arrancando de su hondo +seno solemnes y patéticos gemidos.--Tocaba la _Marcha fúnebre en la +muerte de un héroe_, escrita por Beethowen el día que supo que +Bonaparte «había descendido hasta el extremo de coronarse +Emperador».--El sacristán se había prestado también á ejercer el oficio +que no era el suyo, encargándose de los fuelles..... + +Las bóvedas de la Catedral temblaban ante aquella tempestad de armonía +que lanzaba el poderoso instrumento. Las últimas luces de la tarde +penetraban desfallecidas por los calados rosetones, dando fantásticos +contornos á las figuras pintadas en los vidrios.--Abajo, en el templo, +estaba yo solo..... + +¿El canto de gloria y de muerte que exhalaba el órgano, caía sobre +tantas sepulturas, sobre tanta grandeza desvanecida, sobre tanta +soberbia humillada, como un sufragio ó como un anatema?..... ¡No sé! + +Perdido yo en la sombra de aquellas frías y solitarias capillas, creía +que el _héroe_ muerto de la composición de Beethowen era el _honor +español_. + +A lo lejos me pareció oir las carcajadas de la moderna corte de España, +confundidas con las risas de desprecio de los riffeños, de los mejicanos +y de los poseedores de Gibraltar. ¡Hasta creí sentir ruido de mejillas +abofeteadas, y nuevas risas, y crujidos de huesos que se removían +indignados bajo las losas de los sepulcros! + +«¡Los extranjeros nos insultan!.....»--gritaba una voz en los +aires..... + +El órgano había callado. Levanté la frente, y quise huir..... Pero ya +era de noche, y las tinieblas me rodeaban.--Llegó en esto mi amigo, y me +sacó de la Catedral. + +Una furiosa tormenta estaba descargando sobre _Toledo_..... Pero se +acercaba la hora de partida del tren, y tuvimos que salir á escape entre +la granizada y el huracán, como almas que se lleva el diablo. + +Tres horas después me hallaba en el café Suizo de Madrid. + +Junio de 1858. + + + + +EL ECLIPSE DE SOL DE 1860 + + +Doy fe de haberlo visto con mis propios ojos, ayer á 18 de Julio, de dos +á tres de la tarde, desde las venerandas ruinas de Sagunto, ó sea desde +lo alto del castillo de Murviedro. + +Con este solo fin había salido la víspera de la villa y corte de las +Españas en el tren correo. Al pasar por Valencia se me agregaron, según +estaba convenido, algunos poetas de las márgenes del Turia, con quienes +me liga antigua amistad, y todos juntos llegamos al castillo una hora +antes de la anunciada por el Calendario para el comienzo de la gran +tragedia celeste. + +En aquel histórico lugar, donde comenzaba la zona en que sería +_totalmente_ visible la catástrofe, no se hallaba constituída ninguna +comisión de astrónomos, armada de instrumentos, con objeto de hacer la +autopsia al astro-rey luego que muriese....., y por eso mismo habíamos +determinado mis amigos y yo establecer allí nuestro observatorio +poético, ganosos de experimentar en el momento solemne todas las +emociones dramáticas y religiosas de la inocencia ó de la +ignorancia.....--Estábamos, pues, solos con el _coro trágico_, y el coro +trágico se componía de labriegos del país..... ¡De aquellos labriegos +que rara vez suben á la antiquísima fortaleza, pero siempre para honra y +gloria de España! + +Así lo pensaba yo al ver al actual pueblo saguntino subir desde la villa +á la ciudadela. Pensaba en el día que sus antepasados subieron por +aquellas mismas rampas talladas en la roca, y no volvieron á bajar, sino +que perecieron heroica y voluntariamente, dando al héroe cartaginés el +más grande espectáculo de patriotismo que registra la historia: ó +recordaba aquel otro día, casi de nuestro tiempo, en que las tropas de +Napoleón se estrellaron una vez y otra contra aquel ruinoso baluarte, +guarnecido por un puñado de valientes, que acababan de dejar el arado +para subir á defender á costa de su vida el _muro viejo_ (Murviedro). + +A la verdad, estas consideraciones históricas eran muy adecuado prólogo +al épico suceso que aguardábamos. Todo ello tenía dimensiones homéricas; +y como el cielo, la tierra y el mar que se desplegaban ante nuestra +vista eran los mismos de hace veintidós siglos, hubo momentos en que +perdí toda conciencia del tiempo, ó en que confundí lo pasado con lo +presente, y aun con lo futuro, que era el eclipse..... + +A mis pies veía, por una parte, las imponentes ruinas del _Anfiteatro +romano_; por otra, la villa actual; alrededor, una verde llanura poblada +de algarrobos, olivos y moreras, y más lejos el azul Mediterráneo, ó +suaves cordilleras de montañas que delineaban, por decirlo así, un +magnífico y resplandeciente horizonte. + +El día estaba sereno y caluroso. El sol inundaba de luz las soledades +del espacio, animando y engrandeciendo el vastísimo paisaje. Largos y +monótonos zumbidos de cigarras y de otros insectos voladores poblaban el +aire de un sordo y soñoliente murmullo, que convidaba á la siesta. +Callaban las aves, adormecidas por el calor, y callaban también los +hombres, atentos al deicidio que se preparaba en los cielos. + +A la izquierda, y precisamente donde empezaban á amontonarse algunas +cenicientas nubes, divisábase un rompimiento de la cordillera, que me +dijeron daba paso al _Desierto de las Palmas_.--Allí, lo mismo que en +otros parajes de la Península, miles de humanos seres, olvidados de las +agitaciones y mezquinos intereses de esta vida, estaban como nosotros en +expectación del fenómeno celeste; unos llevados de amor á la ciencia, +otros de culto á lo maravilloso, quienes del miedo, quienes de mera +curiosidad. + +En lo que á mí toca, yo consideraba en aquel instante al género humano +de un modo que no lo había considerado nunca: no ya como una especie +privilegiada que cumple estos ó aquellos destinos en el mundo; no como +_actores_ del gran teatro del universo; no como los personajes +principales del largo drama que llamamos Historia, sino únicamente como +_espectadores_ alojados en un pequeño planeta, como simples pobladores +de nuestro globo, como accidentes de la creación, como testigos de la +marcha misteriosa de mil mundos. Las ciencias, la política, la +filosofía, los odios, las ambiciones, el amor, la guerra, el infortunio, +todo lo que constituye nuestra cotidiana vida, había perdido su interés +en aquel momento. Todos los hombres resultaban iguales. Un poder +superior, la incontrastable fuerza que rige los orbes, les hacía pensar +en cosas más grandes que la sociedad y que la civilización. ¿Qué eran, +qué podían ser las potestades humanas, cuando mundos enteros aparecían +como frágiles barquillas perdidas en el infinito espacio, y se les veía +navegar á merced del potente soplo que los empuja por sus misteriosos +derroteros? + +Eran ya las dos....., la hora anunciada y esperada hace tanto tiempo por +los astrónomos. + +El eclipse había principiado; pero aun no se percibía alteración alguna +en la luz del sol. + +A eso de las dos y media empezaron á palidecer las nubes, mientras que +el mar se ponía cada vez más sombrío. + +La luz del sol era blanca como la de la luna, y la sombra de los cuerpos +intensamente negra, pero de vagos contornos. + +El cielo estaba despejado; la atmósfera diáfana. ¡El sol se hallaba en +el mediodía; y, sin embargo, se aproximaba la noche! + +Nuestros semblantes se iban poniendo lívidos..... Una claridad fúnebre, +que ya no era semejante á la de la luna, sino á la de la luz eléctrica, +alumbraba fantásticamente la ciudad y las ruinas del Anfiteatro. + +Las nubes tomaban un color gris como el de la ceniza. El mar continuaba +obscureciéndose..... + +¡Y nada de esto se parecía al anochecer!..... Lo imponente era el ver +que allá, en las regiones superiores del cielo, seguía siendo de día, +mientras que en la infortunada tierra y en su atmósfera cundía la +obscuridad. Es decir: ¡que la luz del cielo no llegaba ya á la tierra! + +Por lo demás, á la simple vista no se notaba todavía alteración alguna +en el disco del sol. Ciertamente, casi todo él estaba eclipsado; pero el +ligero limbo que aun se percibía, irradiaba el suficiente fulgor para +ocultar á nuestros débiles ojos la gran sombra que ya amenazaba +sepultarlo. + +Tenemos, pues, que el sol reverberaba en el cenit; que el cielo, ó sea +el espacio á que no alcanzaba la sombra de la luna, seguía inundado de +luz como antes del fenómeno, y que, sin embargo, la noche caía sobre la +tierra, súbita, aceleradamente ya, sin gradación ni crepúsculo, como si +nuestro planeta hubiese tenido luz propia y un soplo del Hacedor la +hubiera apagado repentinamente. + +¡En esto--(todo lo que ya diga sucedió en menos de un segundo)--en esto +expira instantáneamente el último fulgor; cambian de aspecto todas las +cosas; vense lucir dos estrellas cerca del astro agonizante; levántase +un espantoso viento; hace frío; corren las nubes; ennegrécese el mar; +camina la sombra á nuestros pies; parece que se desquicia el cielo, como +cuando se muda una decoración en el teatro; muere el sol....., y +sustitúyele un astro nunca visto, un meteoro fúnebre y grandioso, más +bello que todo lo imaginado por el hombre!..... + +Un grito de terror sale de mil pechos. Las gentes sencillas que nos +cercan creen indudablemente que se acaba el mundo..... Pero, al ver que +el sol ha sido reemplazado por aquel fenómeno tan hermoso y +sorprendente, nuevo alarde del poder y de la sabiduría del Eterno, +prorrumpe en un aplauso, en un viva, en un _bravo_, en una aclamación +frenética y entusiasta..... + +Este singular y tierno aplauso al Autor de la naturaleza, pone las +lágrimas en mis ojos..... El espectáculo de la _conjunción_ eriza los +cabellos..... El cuadro que me rodea, la hora, el sitio, todo contribuye +á horrorizarme, á conmoverme, á levantar mi espíritu, á revelarme la +inconmensurable grandeza de Dios. + +El Gólgota, tal como se le pinta á las tres de la tarde de aquel +tremendo y glorioso día en que murió Jesús; el Juicio Final, profetizado +por el _Apocalipsis_; el Diluvio, Pompeya, los terremotos +americanos.....; yo no sé cuántas y cuán extrañas cosas pasaron por mi +imaginación. + +Entretanto....., ¡qué maravillosa, qué sublime apariencia la de los +cielos! + +El _astro_ que había sustituído al sol, diríase que era su catafalco, su +iluminado túmulo, su _capella ardente_.--Imaginaos un cielo sombrío, y +en medio de él una gran placa negra y de oro, una enorme estrella +esmaltada..... ¡Yo no sé cómo os lo diga!.....--Imaginaos el disco de la +Luna, negro como el azabache, y en torno suyo una orla de lumbre formada +por la irradiación del sol, que está detrás. De esta orla parten +divergentemente cuatro ó cinco ráfagas de plata y oro, como los +destellos que vemos en las aureolas de los santos góticos.--Era, pues, +un astro de luto; el cadáver del sol; la luz vestida de negro.--Sol y +luna formaban un solo cuerpo, engendro misterioso que representaba á la +vez el día y la noche..... + +--¡Oh Dios (pensábamos todos en aquel momento)! ¡Cuán infinito es tu +poder! ¡Cuántas nuevas maravillas pudieras crear, aun después de haber +llenado de ellas tantos mundos! ¡Qué habrá que se iguale á la última de +las cosas, si tú pones en ella tu mano augusta! + +Poco más de dos minutos, que nunca olvidarán los mortales que han +presenciado esta gran tragedia, duró el eclipse total.--El pueblo seguía +aclamando á Dios, con los brazos alzados al cielo, con las lágrimas en +los ojos..... + +La obscuridad no era tanta que dejásemos de vernos unos á otros..... +Pero ¡de qué manera! ¡Qué fatídica luz en nuestras frentes! ¡Qué +lobreguez en las nubes! ¡Qué aparente movilidad en el suelo que +pisábamos! + +De pronto cae de aquel extraño fenómeno un borbotón de luz, un río de +oro, un torrente de fuego que inunda instantáneamente toda la enlutada +atmósfera..... + +Un nuevo aplauso, un nuevo grito, mil y mil bendiciones á Dios pueblan +el espacio. + +--¡El SOL! ¡El SOL!--exclamamos todos con amorosa alegría. + +--¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea Dios!--repetimos, llenos de gratitud y +de entusiasmo..... + +Y hay otro cambio súbito en la naturaleza, y tierra y cielos mudan de +color como por encanto, y la mar vuelve á aparecer, y las estrellas se +ocultan, y el sol recobra su soberanía--con gran contentamiento de +nuestros corazones, apenados un punto al ver vencido tan glorioso y +potente astro por el más débil y mezquino de los mil que alimenta y +vivifica su bienhechora llama...... + +Valencia, 1860. + + + + +CUADRO GENERAL DE MIS VIAJES POR ESPAÑA + + +I + +EXPLICACIÓN PREVIA + +Además de la media docena de _viajes_ cuyo relato circunstanciado +acabáis de leer, tal y como lo escribí á su debido tiempo, y además +también de mi expedición á la _Alpujarra_, que forma tomo aparte en la +presente colección de mis OBRAS, he realizado otras muchísimas +correrías, más ó menos poéticas, por esta bendita tierra de España, +donde me cupo la honra de nacer, y donde, dicho sea entre paréntesis, +protesto vivir y morir á uso y estilo de mis difuntos padres, aunque +cada día se invente un nuevo Paraíso terrenal al otro lado de los +Pirineos.....--Pero acontece, amigos lectores, que todavía no he tenido +ocasión, ni hoy la tengo, de escribir la relación de tales andanzas, y +por consiguiente, nada digo en este tomo acerca de Andalucía, Murcia, +Valencia, Aragón, Navarra, las Provincias Vascongadas y otros +territorios que han sido también objeto de mis peregrinaciones. + +Espero en Dios, sin embargo, que algún día podré suplir este hueco, +escribiendo una segunda parte de la presente obra, bajo el título de MÁS +VIAJES POR ESPAÑA; y, entretanto, voy á trazar aquí una especie de +índice ó cuadro sinóptico de todos esos mis no escritos _viajes_, ó sea +de ese mi futuro libro, como anticipado homenaje de amor á pueblos y +regiones que, por más ó menos tiempo, fueron teatro de la tragicomedia +de mi vida, y también para que ni por un momento resulte que he dejado +de agradecer ninguno de los goces y aprovechamientos que plugo á Dios +consentirme, durante mi estancia en su finca de recreo llamada _La +Tierra_, ó, más bien dicho, durante este incomprensible y rápido viaje +que, hasta parados y aun dormidos, estamos siempre haciendo los hombres, +desde el misterioso reino que hay antes de la cuna, al no menos +misterioso que hay más allá del sepulcro. + +Echaréis de menos en el siguiente _Cuadro general_ algunas visitas (que +por ningún concepto he debido dejar de hacer antes de morirme) á +territorios enteros tan importantes como Cataluña, Asturias y Galicia, y +á tal ó cual provincia suelta de otros antiguos reinos de España..... +Pero ¡amigo! me cansé y me casé: la primitiva fuerza centrífuga de mi +carácter se convirtió en centrípeta tan luego como tuve casa y hogar; y +desde entonces sólo he viajado lo puramente indispensable, ya +comprometido por algún amigo, ó ya á remolque de alguna prosaica +obligación.--Quiero decir con esto que, llegado á cierta edad ó á cierto +estado de ánimo, mi antiguo afán de esparcirme, de ver, de ser visto, de +correr mundo, de presenciar cuantos sucesos notables ocurrían en mi +tiempo (afán que me había llevado á todo linaje de inauguraciones y +espectáculos, á ver ajusticiar reos, á la primera Exposición Universal +de París, á la guerra de África, á la transfiguración de Italia en un +solo Estado, á la zona en que el eclipse total de sol de 1860 fué +visible, etc., etc.), se trocó en una invencible tendencia á recogerme, +á concentrarme, á aislarme, á vivir en mi casa, con mi familia y con mis +libros, y que, por consiguiente, no pasaron de proyectos infinidad de +excursiones que tenía pensado hacer, no sólo por el suelo patrio, sino +por toda la redondez de la tierra..... + +Portugal, Egipto, el Cabo de Buena Esperanza, los Santos Lugares, +Sumatra, Grecia, Méjico, Laponia....., ¡qué sé yo cuántas regiones +pensaba visitar y había ya estudiado en mapas y libros!..... ¡Qué sé yo +cuántas curiosidades se me han quedado sin satisfacer y cuántos anhelos +sin cumplir, para otra vez que vuelva á este planeta, aunque ello sea el +propio día del Juicio Final!.....--Baste saber que, entre mis planes +juveniles, entraba escribir una novela, ó más bien cuatro novelas en +una, con el título de _Los cuatro puntos cardinales_, cuyos estudios +para la parte del _Norte_ dieron origen á _El Final de Norma_, _Los ojos +negros_, _Un año en Spitzberg_ y otros escritos míos que tienen por +teatro los hielos boreales. + +Conque terminemos ya este prólogo ó epílogo, y entremos en la +enumeración ordenada y cronológica de todas mis caminatas _por España_. + + +II + +ÍNDICE CRONOLÓGICO + + +=1846= y =1847.= Viajes en burro de _Guadix_ al _Marquesado del Cenet_ en +busca de las sombras de los Moriscos; + +De _Guadix_ á las grutas estalactíticas de los Baños de _Alicún de +Ortega_, + +Y de _Guadix_ á _Granada_, á graduarme de bachiller en filosofía. + +* * * + +=1854=. Viaje en galera de _Guadix_ á _Almería_, en dos jornadas, haciendo +noche en _Doña María_, donde hubo baile.--Pintura de Almería y de sus +moradores. + +* * * + +Viaje en diligencia de _Granada_ á _Málaga_.--Disertación sobre las +antiguas y monumentales diligencias.--Málaga y los malagueños. + +* * * + +Viaje en vapor de _Málaga_ á _Cádiz_, con arribada á _Algeciras_, por no +poder pasar el Estrecho.--Disertación contra _Gibraltar_.--Un mes en +_Cádiz_. + +* * * + +Viaje en vapor de _Cádiz_ á _Sevilla_.--Descripción de la llegada á +_Sevilla_ por el río, indicada ya en EL FINAL DE NORMA.--Entre _Sevilla_ +y _Triana_: meditación en un puente que ya no existe, por habérselo +llevado el agua..... + +* * * + +Viaje en diligencia de _Sevilla_ á _Madrid_, con un vistazo de tres +horas á _Córdoba_.--Consideraciones acerca del ferrocarril de _Madrid_ á +_Aranjuez_, único que entonces llegaba á la Villa y Corte. + +* * * + +De _Madrid_ á _Granada_ por _Jaén_, con un tratado sobre la _Mancha_, +_Despeñaperros_ y la _Cara de Dios_. + +* * * + +Segundo viaje de _Granada_ á _Málaga_, por _Alhama_ y _Vélez-Málaga_, á +caballo, haciendo etapas militares de á tres leguas.--Complicaciones +políticas de aquellos tiempos. + +* * * + +=1855.= Viaje de _Madrid_ á _Segovia_.--_Segovia_ en invierno.--Un mes de +vida cenobítica.--Visitas nocturnas al Acueducto. + +* * * + +De _Madrid_ á _Bayona_, en diligencia, por _Valladolid_, _Burgos_ y las +_Provincias Vascongadas_.--Cuatro palabras, como digresión acerca de +_Burdeos_, _Tours_, _Orleans_, _París_ y su _Exposición_ de 1855. + +* * * + +De _Bayona_ á _Madrid_, por _Elizondo_, _Pamplona_ y _Soria_, en +diligencia, con su correspondiente discurso acerca de las ruinas de +_Numancia_. + +* * * + +Nuevo viaje de _Madrid_ á _Granada_ y _Guadix_, en compañía del cólera +morbo, y de _Guadix_ á _Granada_ y _Madrid_, en compañía de dos +señoritas muy guapas. + +* * * + +De _Madrid_ á _Cuenca_.--Viaje inverosímil, á maldita la cosa, ó sin +razón ni pretexto alguno, en compañía de tres poetas +desocupados.--Hermosura especial de _Cuenca_, donde corrimos peligro de +muerte. + +* * * + +=1856.= De _Madrid_ á _Trillo_.--Conferencias con el Tajo, allí todavía +muy joven, y con la Luna, que aquellos días se hallaba en creciente. + +* * * + +Primer viaje á _Valencia_, por _Albacete_, yendo en diligencia desde +_Tembleque_ hasta _Almansa_.--_¡Alcira!_, _¡Játiva!_, +_¡Valencia!_--Quince viajes matutinos al _Grao_, á comer melón, remedio +infalible contra la ictericia.--Recuerdos de Ronconi. + +* * * + +De _Valencia_ á _Tembleque_, y de _Tembleque_ á _Guadix_.--Historia de +una docena de perdices escabechadas.--De _Guadix_ á _Madrid_, en +vísperas de Navidad, todo el camino cubierto de nieve..... + +* * * + +=1858.= De _Madrid_ á _Alicante_, en ferrocarril, con la corte, cuando S. +M. la Reina Doña Isabel II inauguró esta línea.--Las alicantinas.--El +bosque de palmeras de _El Porquet_. + +* * * + +De _Alicante_ á _Valencia_, por mar, en un buque de guerra.--Sinfonías +de cañonazos.--Del alumbrado que se usa en el mar cuando por él viajan +de noche personas Reales. + +* * * + +De _Valencia_ á _Madrid_, después de haber presenciado en _Valencia_ +extraordinarios festejos, inclusas dos Exposiciones de mujeres y una de +flores. + +* * * + +De _Madrid_ á _Toledo_, primer viaje, cuando se inauguró la vía férrea. +(Inserto, no completamente, en el presente tomo.)--Episodios cómicos de +la ceremonia oficial. + +* * * + +Viaje á caballo á todo lo largo del _Canal de Isabel II_ hasta el +_Pontón de la Oliva_, donde conocí al _Lozoya_ en su primitivo estado +salvaje.--Vuelta á _Madrid_, pasando por _Hiendelaencina_, donde bajé á +un pozo de no sé cuántos cientos de varas. + +* * * + +Viaje á _Santander_, haciendo alto en _Valladolid_ y en el _Valle de +Buelna_. (Incluído en el presente volumen, aunque no por +entero.)--Recuerdos de _Ontaneda_ y _Viesgo_, y descripción de +_Santander_. + +* * * + +=1859.= De _Madrid_ á _Guadix_.--Las fiestas del Corpus en _Granada_.--De +_Guadix_ á _Madrid_, en vísperas de la guerra de África.--Se declara la +guerra. + +* * * + +De _Madrid_ á _Málaga_, con el Estado Mayor del tercer Cuerpo del +Ejército.--Siento plaza de soldado.--Bailes y fiestas en los altos +círculos malagueños. + +* * * + +De _Málaga_ á _Ceuta_, y de _Ceuta_ al _Campamento del Tarajar_. (Viajes +escritos en mi DIARIO DE UN TESTIGO DE LA GUERRA DE ÁFRICA.) + +* * * + +=1860.= Del _Campamento del Tarajar_ á _Tetuán_, pasando por +_Castillejos_, _Río Azmir_, _Cabo Negro_, _Fuerte-Martín_, +_Guad-el-Gelú_ y los _Campamentos moros_. (Referencias al susodicho +DIARIO.) + +* * * + +_Marzo._--De _Tetuán_ á _Cádiz_, y de _Cádiz_ á _Sevilla_ y _Córdoba_, +haciendo escala de algunas horas en estas tres ciudades. + +* * * + +De _Córdoba_ á _Madrid_, en cuyo camino me alcanza y deja atrás la +noticia de que la paz se ha firmado. + +* * * + +_Mayo._--Tres días en _Aranjuez_.--Espárragos, flores y fresa. + +* * * + +_Junio._--Quince días en _El Escorial_.--Códices y sepulcros. + +* * * + +_Julio._--Viaje á _Sagunto_ (publicado en este tomo) á ver el _Eclipse +total de sol_ con varios literatos de Valencia. + +* * * + +_Agosto._--Un mes en _La Granja_, ó sea en el _Real Sitio de San +Ildefonso_.--La Arcadia de los cortesanos.--De cómo se pescan truchas á +bragas enjutas.--La _Boca del Asno_.--Mesas giratorias parlantes. + +* * * + +_Septiembre._--De _Madrid_ á _Valencia_, en donde me embarqué para +_Francia_, _Suiza_ é _Italia_. (Viajes descritos minuciosamente en mi +libro DE MADRID Á NÁPOLES.) + +* * * + +=1861.= _Febrero._--De _Hendaya_ á _Madrid_.--Estreno del ferrocarril de +_Burgos_ á _Valladolid_, y anécdota burgalesa.--Un vuelco de diligencia +en lo alto del Guadarrama, á las doce de la noche y nevando. + +* * * + +_Marzo._--Segundo viaje á _Toledo_. + +_Abril._--De _Madrid_ á _Granada_ y _Guadix_.--La primavera _de los +bailes_ en _Granada_.--Diez leguas á galope la mañana del día de San +Pedro. + +* * * + +_Julio._--Segundo viaje de _Guadix_ á _Almería_, de noche, á caballo y +con ladrones. + +* * * + +_Octubre._--De _Guadix_ á _Madrid_. + +* * * + +=1862.= _Abril._--Tercer viaje á _Toledo_. + +* * * + +_Agosto._--Vida militar en el cuartel de _Leganés_ con el teniente +coronel D. Ángel María Chacón. + +* * * + +Triste expedición al _Molar_ y _Guadalix de la Sierra_ en busca de un +amigo que había enfermado mortalmente en una cacería. + +* * * + +_Septiembre._--Ocho días en las _Navas del Marqués_.--La duquesa Ángela +de Medinaceli y sus pinares de Guadarrama. + +* * * + +=1863.= (El año de las muertes.)--_Enero._--Viaje á _Guadalajara_, donde +murió mi amigo Villanueva. + +* * * + +_Febrero._--De _Madrid_ á _Guadix_, cuando murió mi padre. + +* * * + +_Marzo._--De _Guadix_ á _Madrid_, llamado por Pastor Díaz, moribundo. + +* * * + +_Junio._--Viaje á _Alicante_, á la inauguración del vapor _Príncipe +Alfonso_, primero de la _Compañía Trasatlántica_ de D. Antonio +López.--Del apuro en que nos vimos cuatro amigos en una cáscara de nuez. + +* * * + +_Julio._--Nuevo viaje á _Viesgo_ y _Santander_.--Algunos versos inéditos +de Ros de Olano y míos. + +* * * + +_Agosto._--De _Santander_ á _Bilbao_, por _Santoña_ y las +_Encartaciones_.--Recuerdos de Antonio Trueba.--Paseos con el mismo, en +_Bilbao_.--El Puente de Luchana y la casa donde murió Zumalacárregui. + +* * * + +_Portugalete._--Baños de mar.....--Primeros síntomas matrimoniales. + +* * * + +_Septiembre._--Vuelta á _Madrid_, dejando instituído á mi favor el censo +por Nochebuena de un pavo anual salamanquino, que llevo veinte años de +cobrar. + +* * * + +_Octubre._--Viaje electoral á mi tierra.--Cambio de ideal del quijotismo +poético.--Plagio á Aben-Humeya preparando unas elecciones en los +partidos de Guadix y de Iznalloz. + +* * * + +_Noviembre._--Regreso á _Madrid_.--¡Todo se ha perdido menos el honor! + +* * * + +=1864.= _Marzo._--La acostumbrada peregrinación á _Toledo_ en Semana +Santa. + +* * * + +_Abril._--La peregrinación á _Guadix_, casi anual también, á ver á mi +madre. + +* * * + +_Junio._--Correrías á caballo por veinte pueblos de los montes de +_Guadix_ é _Iznalloz_.--Recuerdos de _Montegícar_.--La vida del +candidato, ya indicada en mi novela _La Pródiga_. + +* * * + +_Agosto._--De _Granada_ á _Almuñécar_, por _Motril_, primero en +diligencia, después embarcado, luego en mulo y finalmente +andando.--Recuerdos de _Almuñécar_. + +* * * + +_Septiembre._--De _Almuñécar_ á _Granada_, primero á caballo y luego en +coche.--De la diferencia que existe entre las jamugas y las artolas, con +otros síntomas matrimoniales. + +* * * + +_Diciembre._--Heroicidades en miniatura.--De _Granada_ á _Iznalloz_, de +_Iznalloz_ á _Guadix_ y de _Guadix_ á _Granada_.--Triunfal regreso de +_Granada_ á _Madrid_, ya diputado, pero todavía soltero. + +* * * + +=1865.= _Marzo._--El consabido viaje á _Toledo_ por Semana Santa. + +* * * + +_Septiembre._--El consabido viaje á _Guadix_. + +* * * + +_Noviembre._--Otras elecciones.--Correrías por la deliciosa vega de +_Granada_.--_Santafé_, vista muy despacio.--De cómo no fallaron los +susodichos síntomas matrimoniales. + +* * * + +=1866.= _Febrero._--De _Granada á Madrid_, muy bien acompañado para +siempre. + +* * * + +_Diciembre._--De _Madrid_ á _Francia_, desterrado de Real +orden.--Circunstancias agravantes del caso.--En París, solo, y sin +cartas de España.--Biarritz en invierno.--Viajes de tapadillo á la +frontera de España. + +* * * + +=1867.= De _Francia_ á _Granada_, sin hacer noche en _Madrid_.--Nace en +_Granada_ mi hija Paulina. + +* * * + +Año y medio de confinación política en _Granada_.--Escapatorias á +_Guadix_. + +* * * + +=1868.= _Septiembre._--De _Granada_ á _Aguilar_, en camino de hierro.--De +_Aguilar_ á _Córdoba_, en calesa, por estar el ferrocarril cortado.--De +_Córdoba_ á _Sevilla_, en tren insurrecto.--De _Sevilla_ á _Córdoba_, +con el cuartel general del Duque de la Torre.--De _Córdoba_ á _Alcolea_, +á caballo.--De _Alcolea_ á _Andújar_, con Ayala y Gómez Diez, de noche, +en tren clandestino, con bandera y mensaje de paz, recogiendo heridos en +estaciones solitarias.--Plan de un libro político, que tal vez escriba +algún día. + +* * * + +_Octubre._--De _Alcolea_ á _Madrid_ con el cuartel general del Duque de +la Torre.--Lance trágico en Aranjuez. + +* * * + +De _Madrid_ á _Zaragoza_ en plena Revolución.--Majestad y hermosura de +Zaragoza.--Mi adoración de toda la vida á los aragoneses. + +* * * + +_Noviembre._--De _Madrid_ á _Granada_, donde pude exclamar: _¡Viaje +redondo!_, acordándome del que emprendí en Septiembre en busca de los +insurrectos de Cádiz. + +* * * + +=1869.= _Febrero._--De _Granada_ á _Guadix_, y de _Guadix_ á _Madrid_, +después de otras elecciones. + +* * * + +=1870.= _Marzo._--De _Madrid_ á _Alhama de Aragón_, y viceversa. + +* * * + +_Agosto._--De _Madrid_ á _Málaga_.--Baños de mar y otros +entretenimientos de verano en vísperas de la elección de Rey. + +* * * + +_Septiembre_.--De _Málaga á Granada_, y de _Granada á Madrid_..... + +* * * + +_Ídem._--Otra vez á _Alhama de Aragón_. + +* * * + +=1871.= _Marzo._--De _Madrid_ á _Iznalloz_ en busca de la cuarta acta de +Diputado, y de _Iznalloz_ á _Madrid_ con el acta en el bolsillo.--Nueva +disertación sobre la poesía política y electoral. + +* * * + +_Mayo_.--De _Madrid á Granada_ y _Guadix_ y vuelta á _Madrid_ en el +mismo mes.--Sigue la pícara poesía electoral. + +* * * + +_Junio._--Otra vez á _Alhama de Aragón_....., siendo de advertir que yo +no he usado nunca aquellos baños medicinales..... + +* * * + +_Julio._--De _Madrid_ á los _Baños de Archena_, que tampoco tomé, ni me +habían sido recetados.....--Formo idea de la belleza y fertilidad de la +_provincia de Murcia_.--Vuelta á Madrid á las cuarenta y ocho horas. + +* * * + +_Agosto._--De _Madrid_ á _Aguas Buenas_ (que tampoco había de +tomar).--Ocho días en Pau, Bayona y Biarritz. + +* * * + +_Septiembre._.--Regreso á _Madrid_ por _San Sebastián_, _Vergara_, +_Arechavaleta_, _Escoriaza_ (donde me detengo quince días) y _Vitoria_ +(donde permanezco dos).--Elogios debidos á las Provincias Vascongadas. + +* * * + +=1872.= _Marzo._--De _Madrid_ á la _Alpujarra_. (Este viaje se halla +largamente referido en el libro titulado _La Alpujarra_, que forma parte +de la presente colección de mis OBRAS.)--De la _Alpujarra_ á _Madrid_, +triste fin y remate de la poesía electoral. + +* * * + +_Agosto._--Viaje de _El Escorial_ á _Ávila_, donde permanezco dos +días.--Maravillas arquitectónicas de la ciudad de Santa Teresa. + +* * * + +_Septiembre._--De _Ávila_ á _Madrid_, y de _Madrid_ al _Monasterio de +Piedra_ en Aragón.--Maravillas naturales, construídas por el río Piedra. + +* * * + +=1873.= Viaje á Extremadura.--Dos meses en un bosque.--_Visita al +Monasterio de Yuste_ (ya publicada en el presente tomo).--Estudios de la +naturaleza. + +* * * + +=1874.= De _Madrid_ á _Despeñaperros_.--Dos días vivaqueando en los +_túneles_ del ferrocarril.--Correrías _en cangrejo_.--Noche fantástica +en una _vía muerta_, en la estación de _Almuradiel_. + +* * * + +De _Despeñaperros_ á _Córdoba_.--Excursión á las _Ermitas_ de la +Sierra. + +=1875.= Cien días en _El Escorial_, con una ascensión á las cumbres del +_Guadarrama_ á herborizar y á cazar mariposas de primer orden.--Del hijo +que enterré y del libro que escribí durante mi estancia en El Escorial. + +* * * + +_Noviembre._--Viaje á _Murcia_ y _Cartagena_ y al pueblo nuevo de _La +Unión_.--Estudio detenido de la hermosura y fertilidad de la provincia +de Murcia.--Apuntes literales de mi Libro de memorias, y datos curiosos +que me suministraron algunos amigos. + +* * * + +=1876.= _Febrero._--Viaje á _Granada_, _Córdoba_ y _Sevilla_.--Estudio +especial de los cuadros de Murillo.--De por qué no fuí aquel año desde +_Granada_ á _Guadix_.--Paralelo entre Sevilla y Granada.--En Sevilla se +desconocen las cuestas, las umbrías, el ruido del agua y la majestad de +las sierras. + +* * * + +_Agosto_ (del 17 al 20).--Segundo viaje al _Monasterio de Piedra_. + +* * * + +=1877.= Un verano en _Rota_.--Excursiones á _Cádiz_, el _Puerto de Santa +María_, _Jerez_ y _Sanlúcar de Barrameda_.--Variaciones sobre temas de +_amontillado_. + +* * * + +_Octubre._--_Dos días en Salamanca._ (Viaje referido en el presente +volumen.) + +* * * + +=1878.= Muere mi madre y dejo de ir á Guadix.--Planto la tienda en +_Valdemoro_.--Cinco veranos en esta villa.--Libros que escribo allí en +la celda prioral que construyo al efecto. + +* * * + +=1879.= _Alcalá de Henares_, el día de la inauguración de la estatua de +_Cervantes_. + +* * * + +=1882.= Tercer viaje, y el más solemne de todos, al _Monasterio de +Piedra_, con Tamayo, Cañete, Fernández Jiménez, Catalina, Moraza, +Holguín y Moreno (D. Julián). + +* * * + +=1883.= La Semana Santa en _Córdoba_.--Los ingleses en Andalucía.--Epílogo +de todos los viajes mencionados, que constituirá una especie de _Mapa +poético de España_, para el uso de los que deseen abandonar la mala +costumbre de veranear en tierra extranjera. + + + * * * * * + + + + +COLECCIÓN DE ESCRITORES CASTELLANOS + +TOMOS PUBLICADOS + + +1.º--_Romancero espiritual_ del Maestro Valdivielso, con retrato del +autor grabado por Galbán, y un prólogo del Rdo. P. Mir, de la Real +Academia Española. (Agotados los ejemplares de 4 pesetas, los hay de +lujo de 6 en adelante.) + +2.º--OBRAS DE D. ADELARDO LÓPEZ DE AYALA: tomo I.--_Teatro_: tomo I, con +retrato del autor grabado por Maura, y una advertencia de D. Manuel +Tamayo y Baus.--Contiene: _Un hombre de Estado._--_Los dos +Guzmanes._--_Guerra á muerte._--5 pesetas. + +3.º--OBRAS DE ANDRÉS BELLO: tomo I.--_Poesías_, con retrato del autor +grabado por Maura, y un estudio biográfico y crítico de D. Miguel +Antonio Caro.--Contiene todos sus versos ya publicados, y algunos +inéditos. (Agotada la edición de 4 pesetas, hay ejemplares de lujo de 6 +en adelante.) + +4.º--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo II.--_Teatro_: tomo II.--Contiene: +_El tejado de vidrio._--_El Conde de Castralla._--4 pesetas. + +5.º--OBRAS DE D. MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo I.--_Odas, epístolas +y tragedias_, con retrato del autor grabado por Maura, y un prólogo de +D. Juan Valera.--4 pesetas. + +6.º--OBRAS DE D. SERAFÍN ESTÉBANEZ CALDERÓN (_El Solitario_): tomo +I.--_Escenas andaluzas._--4 pesetas. + +7.º--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo III.--_Teatro_: tomo +III.--Contiene: _Consuelo._--_Los Comuneros._--4 pesetas. + +8.º--OBRAS DE D. ANTONIO CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo I.--_El Solitario y +su tiempo_: tomo I.--Biografía de D. Serafín Estébanez Calderón y +crítica de sus obras, con retrato del mismo, grabado por Maura.--4 +pesetas. + +9.º--OBRAS DE D. A. CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo II.--_El Solitario y su +tiempo_: tomo II y último.--4 pesetas. + +10.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo II.--_Historia de las ideas +estéticas en España_: tomo I. Segunda edición.--5 pesetas. + +10 bis.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo III.--_Historia de las +ideas estéticas en España_: tomo II. Segunda edición.--5 pesetas. + +11.--OBRAS DE A. BELLO: tomo II.--_Principios de Derecho internacional_, +con notas de D. Carlos Martínez Silva: tomo I.--Estado de paz.--4 +pesetas. + +12.--OBRAS DE A. BELLO: tomo III.--_Principios de Derecho +internacional_, con notas de D. Carlos Martínez Silva: tomo II y +último.--Estado de guerra.--4 pesetas. + +13.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo IV.--_Teatro_: tomo IV.--Contiene: +_Rioja._--_La estrella de Madrid._--_La mejor corona._--4 pesetas. + +14.--_Voces del alma_: poesías de D. José Velarde.--4 pesetas. + +15.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo IV.--_Estudios de crítica +literaria_.--Primera serie, 2.ª edición.--Contiene: La poesía +mística.--La Historia como obra artística.--San Isidoro.--Rodrigo +Caro.--Martínez de la Rosa.--Núñez de Arce.--4 pesetas. + +16.--OBRAS DE D. MANUEL CAÑETE: tomo I, con retrato del autor grabado +por Maura.--_Escritores españoles é hispano-americanos._--Contiene: El +Duque de Rivas.--D. José Joaquín de Olmedo.--4 pesetas. + +17.--Obras de D. A. Cánovas del Castillo: tomo III.--_Problemas +contemporáneos_: tomo I, con retrato del autor grabado por +Maura.--Contiene: El Ateneo en sus relaciones con la cultura española: +las transformaciones europeas en 1870: cuestión de Roma bajo su aspecto +universal: la guerra franco-prusiana y la supremacía germánica: +epílogo.--El pesimismo y el optimismo: concepto é importancia de la +teodicea popular: el Estado en sí mismo y en sus relaciones con los +derechos individuales y corporativos; las formas políticas en +general.--El problema religioso y sus relaciones con el político: el +problema religioso y la economía política: la economía política, el +socialismo y el cristianismo: errores modernos sobre el concepto de +Humanidad y de Estado: ineficacia de las soluciones para los problemas +sociales: el cristianismo y el problema social: el naturalismo y el +socialismo científico: la moral indiferente y la moral cristiana: el +cristianismo como fundamento del orden social: lo sobrenatural y el +ateísmo científico: importancia de los problemas contemporáneos.--La +libertad y el progreso.--Los arbitristas.--Otro precursor de +Malthus.--La Internacional.--5 pesetas. + +18.--OBRAS DE D. A. CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo IV.--_Problemas +contemporáneos_; tomo II.--Contiene: Estado actual de la investigación +filosófica: diferencias entre la nacionalidad y la raza: el concepto de +nación en la Historia: el concepto de nación sin distinguirlo del de +patria.--Los maestros que más han enriquecido desde la cátedra del +Ateneo la cultura española.--La sociología moderna.--Ateneistas +ilustres: Moreno Nieto; Revilla.--Los oradores griegos y +latinos.--Centenario de Sebastián del Cano.--Congreso geográfico de +Madrid.--Ideas sobre el libre cambio.--5 pesetas. + +19.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo V.--_Historia de las ideas +estéticas en España_: tomo III, segunda edición (siglos XVI y XVII).--5 +pesetas. + +20.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo VI.--_Historia de las ideas +estéticas en España_: tomo IV, segunda edición (siglos XVI y XVII).--5 +pesetas. + +21.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo VII.--_Calderón y su +teatro._--Contiene: Calderón y sus críticos.--El hombre, la época y el +arte.--Autos sacramentales.--Dramas religiosos.--Dramas +filosóficos.--Dramas trágicos.--Comedias de capa y espada y géneros +inferiores.--Resumen y síntesis.--4 pesetas. + +22.--OBRAS DE D. VICENTE DE LA FUENTE: tomo I.--_Estudios críticos sobre +la Historia y el Derecho de Aragón_: primera serie, con retrato del +autor grabado por Maura.--Contiene: Sancho el Mayor.--El Ebro por +frontera.--Matrimonio de Alfonso el Batallador.--Las Hervencias de +Ávila.--Fuero de Molina de Aragón.--Aventuras de Zafadola.--Panteones de +los Reyes de Aragón.--4 pesetas. + +23.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo V.--_Teatro_: tomo V.--Contiene: +_El tanto por ciento._--_El agente de matrimonios._--4 pesetas. + +24.--_Estudios gramaticales._ Introducción á las obras filológicas de +don Andrés Bello, por D. Marco Fidel Suárez, con una advertencia y +noticia bibliográfica por D. Miguel Antonio Caro.--5 pesetas. + +25.--_Poesías de D. José Eusebio Caro_, precedidas de recuerdos +necrológicos por D. Pedro Fernández de Madrid y D. José Joaquín Ortiz, +con notas y apéndices, y retrato del autor grabado por Maura.--4 +pesetas. + +26.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo VI.--_Teatro_: tomo VI.--Contiene: +_Castigo y perdón_ (inédita).--_El nuevo Don Juan._--4 pesetas. + +27.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo VIII.--_Horacio en +España._--_Solaces bibliográficos_, segunda edición refundida: tomo +I.--Contiene: traductores de Horacio.--Comentadores.--5 pesetas. + +28.--OBRAS DE D. M. CAÑETE: tomo II.--_Teatro español del siglo +XVI._--_Estudios histórico-literarios._--Contiene: Lucas +Fernández.--Micael de Carvajal.--Jaime Ferruz.--El Maestro Alonso de +Torres.--Francisco de las Cuevas.--4 pesetas. + +29.--OBRAS DE D. S. ESTÉBANEZ CALDERÓN (_El Solitario_): tomo II.--_De +la Conquista y pérdida de Portugal_: tomo I.--4 pesetas. + +30.--_Las ruinas de Poblet_, por D. Víctor Balaguer, con un prólogo de +D. Manuel Cañete.--4 pesetas. + +31.--OBRAS DE D. S. ESTÉBANEZ CALDERÓN (_El Solitario_): tomo III--_De +la conquista y pérdida de Portugal_: tomo II y último.--4 pesetas. + +32.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo VII y último.--_Poesías y +proyectos de comedias._--Contiene: Sonetos y poesías varias.--Amores y +desventuras.--Proyectos de comedias.--El último deseo.--Yo.--El +cautivo.--Teatro vivo.--Consuelo.--El teatro de Calderón.--4 pesetas. + +33.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo IX.--_Horacio en +España._--_Solaces biográficos_, segunda edición refundida: tomo II y +último.--Contiene: La poesía horaciana en Castilla.--La poesía horaciana +en Portugal.--5 pesetas. + +34.--OBRAS DE D. V. DE LA FUENTE: tomo II.--_Estudios críticos sobre la +Historia y el Derecho de Aragón_: segunda serie.--Contiene: Las primeras +Cortes.--Los fueros primitivos.--Origen del Justicia Mayor.--Los +señoríos en Aragón.--El régimen popular y el aristocrático.--Preludios +de la Unión.--La libertad de testar.--Epílogo de este período.--4 +pesetas. + +35.--_Leyendas moriscas_, sacadas de varios manuscritos por D. F. +Guillén Robles: tomo I.--Contiene: Nacimiento de Jesús.--Jesús con la +calavera.--Estoria de tiempo de Jesús.--Racontamiento de la doncella +Carcayona.--Job.--Los Santones.--Salomón.--Moisés.--4 pesetas. + +36.--_Cancionero de Gómez Manrique_, publicado por primera vez, con +introducción y notas por D. Antonio Paz y Melia, tomo I.--4 pesetas. + +37.--_Historia de la Literatura y del arte dramático en España_, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. Eduardo de Mier: +tomo I, con retrato del autor grabado por Maura.--Contiene: Biografía +del autor.--Origen del drama de la Europa moderna, y origen y +vicisitudes del drama español hasta revestir sus caracteres y forma +definitiva en tiempo de Lope de Vega.--5 pesetas. + +38.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo X.--_Historia de las ideas +estéticas en España_: tomo V, 2.ª edición (siglo XVIII).--4 ptas. + +39.--_Cancionero de Gómez Manrique_, publicado por primera vez, con +introducción y notas por D. A. Paz y Melia: tomo II y último.--4 +pesetas. + +40.--OBRAS DE D. JUAN VALERA: tomo I.--_Canciones romances y poemas_, +con prólogo de D. A. Alcalá Galiano, notas de D. M. Menéndez y Pelayo y +retrato del autor grabado por Maura.--5 pesetas. + +41.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo XI.--_Historia de las ideas +estéticas en España_: tomo VI, 2.ª edición (siglo XVIII).--5 ptas. + +42.--_Leyendas moriscas_, sacadas de varios manuscritos por D. F. +Guillén Robles: tomo II.--Contiene: Leyenda de Mahoma.--De Temim +Addar.--Del Rey Tebín.--De una profetisa y un profeta.--Batalla del rey +Almohalbal.--El alárabe y la doncella.--Batalla de Alexyab contra +Mahoma.--El milagro de la Luna.--Ascensión de Mahoma.--Leyenda de Guara +Albochoratl.--De Mahoma y Alharits.--Muerte de Mahoma.--4 pesetas. + +43.--_Poesías de D. Antonio Ros de Olano_, con un prólogo de D. Pedro A. +de Alarcón.--Contiene: Sonetos.--La pajarera.--Doloridas.--Por pelar la +pava.--La gallomaquia.--Lenguaje de las estaciones.--Galatea.--4 +pesetas. + +44.--_Historia del nuevo reino di Granada_ (cuarta parte de los _Varones +ilustres de Indias_), por Juan de Castellanos, publicada por primera vez +con un prólogo por D. A. Paz y Melia: tomo I.--5 pesetas. + +45.--_Poemas dramáticos de Lord Byron_, traducidos en verso castellano +por D. José Alcalá Galiano, con un prólogo de D. Marcelino Menéndez y +Pelayo.--Contiene: Caín.--Sardanápalo.--Manfredo.--4 pts. + +46.--_Historia de la Literatura y del arte dramático en España_, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier: tomo +II.--Contiene: la continuación del tomo anterior hasta la edad de oro +del teatro español.--5 pesetas. + +47.--OBRAS DE D. V. DE LA FUENTE: tomo III.--_Estudios críticos sobre la +Historia y Derecho de Aragón_: tercera y última serie.--Contiene: +Formación de la liga aristocrática.--Vísperas sicilianas.--Revoluciones +desastrosas.--Reaparición de la Unión.--Las libertades de Aragón en +tiempo de D. Pedro IV.--Los reyes enfermizos.--Influencia de los +Cerdanes.--Compromiso de Caspe.--La dinastía castellana.--Falseamiento +de la Historia y el Derecho de Aragón en el siglo XV.--D. Fernando el +Católico.--Sepulcros reales.--Serie de los Justicias de +Aragón.--Conclusión.--5 pesetas. + +48.--_Leyendas moriscas_, sacadas de varios manuscritos por D. F. +Guillén Robles: tomo III y último.--Contiene: La conversión de Omar.--La +batalla de Yermuk.--El hijo de Omar y la judía.--El alcázar del +oro.--Alí y las cuarenta doncellas.--Batallas de Alexyab y de +Jozaima.--Muerte de Belal.--Maravillas que Dios mostró á Abraham en el +mar.--Los dos amigos devotos.--El Antecristo y el día del juicio--4 +pts. + +49.--_Historia del nuevo reino de Granada_ (cuarta parte de los _Varones +ilustres de Indias_), por Juan de Castellanos, publicada por primera vez +con un prólogo por D. Antonio Paz y Melia: tomo II y último, que termina +con un índice de los nombres de personas citadas en esta cuarta parte y +en las tres primeras publicadas en la Biblioteca de Autores Españoles de +Rivadeneyra.--5 pesetas. + +50.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo II.--_Cuentos, diálogos y +fantasías._--Contiene: El pájaro verde.--Parsondes.--El bermejino +pre-histórico.--Asclepigenia.--Gopa.--Un poco de crematística.--La +cordobesa.--La primavera.--La venganza de Atahualpa.--Dafnis y Cloe.--5 +pesetas. + +51.--_Historia de la Literatura y del arte dramático en España_, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier: tomo +III.--Contiene: la continuación de la materia anterior.--5 pts. + +52.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo XII.--_La ciencia española_, +tercera edición refundida y aumentada: tomo I, con un prólogo de D. +Gumersindo Laverde y Ruiz.--Contiene: Indicaciones sobre la actividad +intelectual de España en los tres últimos siglos.--De +re-bibliographical.--Mr. Masson redivivo.--Monografías +expositivo-críticas.--Mr. Masson redimuerto.--Apéndices.--4 pesetas. + +53.--OBRAS DE D. A. CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo V.--_Poesías._--Contiene: +Amores.--Quejas y desengaños.--Rimas varias.--Cantos lúgubres.--4 +pesetas. + +54.--OBRAS DE D. JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH tomo I.--_Poesías_, con la +biografía del autor, juicio crítico de sus obras por D. Aureliano +Fernández-Guerra y retrato grabado por Maura: primera edición completa +de las obras poéticas.--5 pesetas. + +55.--_Discursos y artículos literarios_ de D. Alejandro Pidal y Mon.--Un +tomo con retrato del autor grabado por Maura.--Contiene: La Metafísica +contra el naturalismo.--Fr. Luis de Granada.--José Selgas.--Epopeyas +portuguesas.--Glorias asturianas.--Coronación de León XIII.--El P. +Zeferino.--Menéndez y Pelayo.--Campoamor.--Pérez +Hernández.--Frassinelli.--Epístolas.--Una madre cristiana.--Una visión +anticipada.--El campo en Asturias.--5 pesetas. + +56.--OBRAS DE D. A. CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo VI.--_Artes y +letras._--Contiene: De los asuntos respectivos de las artes.--Del origen +y vicisitudes del genuino teatro español.--Apéndice.--La libertad en las +artes.--Apéndice.--Un poeta desconocido y anónimo.--5 pesetas. + +57.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo XIII.--_La ciencia +española_: tercera edición corregida y aumentada: tomo II.--Contiene: +Dos artículos de D. Alejandro Pidal sobre las cartas anteriores.--In +dubita libertas.--La ciencia española bajo la Inquisición.--Cartas.--La +Antoniana Margarita.--La patria de Raimundo Sabunde.--Instaurare omnia +in Christo.--Apéndice.--5 pesetas. + +58.--_Historia de la Literatura y del arte dramático en España_, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier, tomo +IV.--Contiene: Fin de la materia anterior.--Edad de oro del teatro +español.--5 pesetas. + +59.--_Historia de la Literatura y del arte dramático en España_, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier: tomo V y +último.--Contiene: Fin de la materia anterior.--Decadencia del teatro +español en el siglo XVIII.--Irrupción y predominio del gusto +francés.--Últimos esfuerzos.--Apéndices.--5 pesetas. + +60.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo III.--_Nuevos estudios +críticos._--Contiene: Apuntes sobre el nuevo arte de escribir +novelas.--El _Fausto_ de Goethe.--Shakespeare.--Psicología del +amor.--Las escritoras en España y elogio de Santa Teresa.--Poetas +líricos españoles del siglo XVIII.--De lo castizo de nuestra cultura en +el siglo XVIII y en el presente.--De la moral y de la ortodoxia en los +versos.--5 pesetas. + +61.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo XIV.--_Historia de las ideas +estéticas en España_: tomo VII (siglo XIX).--5 pesetas. + +62.--OBRAS DE D. SEVERO CATALINA: tomo I.--_La Mujer_, con un prólogo de +D. Ramón de Campoamor: octava edición.--4 pesetas. + +63.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo II.--_Fábulas_: primera +edición completa.--5 pesetas. + +64.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo XV.--_La ciencia española_: +tomo III y último.--Contiene: Réplica al Padre Fonseca.--Inventario de +la ciencia española: Sagrada Escritura: Teología: Mística: Filosofía: +Ciencias morales y políticas: Jurisprudencia: Filología: Estética: +Ciencias históricas: Matemáticas: Ciencias militares: Ciencias físicas: +5 pesetas. + +65.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo IV.--_Novelas_: tomo I, con un prólogo +de D. Antonio Cánovas del Castillo.--Contiene: _Pepita Jiménez_.--_El +Comendador Mendoza._--5 pesetas. + +66.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo V.--_Novelas_: tomo II.--Contiene: +_Doña Luz_.--_Pasarse de listo._--5 pesetas. + +67.--OBRAS DE D. A. CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo VII.--_Estudios del +reinado de Felipe IV_: tomo I.--Contiene: Revolución de Portugal: Textos +y reflexión.--Negociación y rompimiento con la República inglesa.--5 +pesetas. + +68.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo III.--_Teatro_: tomo +I.--Contiene: _Los amantes de Teruel_.--_Doña Mencía._--_La Redoma +encantada._--5 pesetas. + +69.--OBRAS SUELTAS DE LUPERCIO Y BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA, +coleccionadas é ilustradas por el Conde de la Viñaza: tomo I.--Contiene +las de Lupercio: Prólogo.--Poesías líricas.--Epístolas y poesías +varias.--Obras dramáticas.--Opúsculos y discursos literarios.--Cartas +eruditas y familiares.--Apéndices.--5 pesetas. + +70.--_Rebelión de Pizarro en el Perú y Vida de D. Pedro Gasca_, por +Calvete de Estrella, y un prólogo de D. A. Paz y Melia: tomo I.--5 +pesetas. + +71.--OBRAS DE D. A. CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo VIII.--_Estudios del +reinado de Felipe IV_: tomo II.--Contiene: Antecedentes y relación +crítica de la batalla de Rocroy.--Apéndice luminoso con 27 documentos de +interés.--5 pesetas. + +72.--OBRAS DE D. SERAFÍN ESTÉBANEZ CALDERÓN (_El Solitario_): tomo +IV.--_Poesías._--4 pesetas. + +73.--_Poesías_ de D. Enrique R. de Saavedra, Duque de Rivas, con un +prólogo de D. Manuel Cañete y retrato del autor, grabado por Maura: tomo +único.--Contiene: Impresiones y fantasías.--Recuerdos.--Hojas de +álbum.--Romances.--La hija de Alimenón.--Juramentos de amor.--4 pesetas. + +74.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo XVI.--_Historia de las ideas +estéticas en España_, tomo VIII (siglo XIX).--4 pesetas. + +75.--OBRAS SUELTAS DE LUPERCIO Y BARTOLOMÉ LEONARDO DE ARGENSOLA, +coleccionadas é ilustradas por el Conde de la Viñaza: tomo II.-Contiene +las de Bartolomé Leonardo: Poesías líricas.--Sátiras.--Poesías +varias.--Diálogos satíricos.--Opúsculos varios.--Cartas eruditas y +familiares.--Apéndices.--5 pesetas. + +76.--_Rebelión de Pizarro en el Perú y Vida de D. Pedro Gasca_, por +Calvete de Estrella: tomo II.--5 pesetas. + +77.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo IV.--_Teatro_: tomo +II.--Contiene: _La visionaria_.--_Los polvos de la madre +Celestina._--_Alfonso el Casto._--_Primero yo._--5 pesetas. + +78.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo VI.--_Novelas_: tomo III.--Contiene: +_Las Ilusiones del Doctor Faustino_.--5 pesetas. + +79.--PIDAL (MARQUÉS DE).--_Estudios históricos y literarios_: tomo I. +Con retrato del autor, grabado por Maura.--Contiene: la lengua +castellana en los códigos.--La poesía y la historia.--Poema, crónica y +romancero del Cid.--Un poema inédito.--Vida del rey Apolonio y de Santa +María Egipciaca.--La poesía castellana de los siglos XIV y XV.--4 +pesetas. + +80.--_Sales españolas ó Agudezas del ingenio nacional_, recogidas por D. +A. Paz y Melia.--Primera serie.--Contiene: Libro de Cetrería y profecía +de Evangelista.--Carta burlesca de Godoy.--Privilegio de Don Juan II en +favor de un hidalgo.--Carta del bachiller de Arcadia al capitán Salazar, +y respuesta de éste.--Sermón de Aljubarrota.--Carta de D. Diego Hurtado +de Mendoza á Feliciano de Silva.--Proverbios de D. Apóstol de +Castilla.--Carta del Monstruo satírico.--Libro de chistes de Luis de +Pinedo.--Memorial de un pleito.--Carta hallada en el correo sin saber +quién la enviaba.--Carta de un portugués.--Carta burlesca de Fr. Guillén +de Peraza.--Descendencia de los Modorros.--Carta de Diego de Amburcea á +Esteban de Ibarra.--Carta del Conde de Lemos á Bartolomé L. de +Argensola.--Carta de Ustarroz al maestro Gil González Dávila.--Epitafios +y dichos portugueses.--Carta de un quídam al Castellano de Milán.--Carta +ridícula de Diego Monfor.--Mundi novi y diálogo.--Carta sobre el +destierro del Duque de Escalona.--Cartas del Arcediano de Cuenca al cura +de Pareja.--Nota de las cosas particulares del anticuario de D. Juan +Flores.--5 pesetas. + +81.--OBRAS DE D. A. CÁNOVAS DEL CASTILLO: tomo IX.--_Problemas +contemporáneos_: tomo III.--Contiene: Ejercicio de la soberanía en las +democracias modernas.--Las revoluciones de la edad +moderna.--Clasificación de los sistemas democráticos.--La democracia +pura en Suiza.--La democracia del régimen mixto en los cantones +suizos.--La soberanía ejercida en Suiza por la confederación.--El +régimen municipal.--La democracia de los Estados Unidos.--El conflicto +de la soberanía en los Estados Unidos y en Suiza.--Principios teóricos +de la democracia francesa.--Conclusiones.--El juicio por jurados y el +partido liberal conservador.--La economía política y la democracia +economista en España.--La producción de cereales en España y los +actuales derechos arancelarios.--Necesidad de proteger, á la par que la +de los cereales, la producción española en general.--De cómo he venido +yo á ser doctrinalmente proteccionista. La cuestión obrera y su nuevo +carácter.--De los resultados de la conferencia de Berlín y del estado +oficial de la cuestión obrera.--Últimas consideraciones.--5 pesetas. + +82.--OBRAS LITERARIAS DE D. MANUEL SILVELA.--5 pesetas. + +83.--PIDAL (MARQUÉS DE).--_Estudios históricos y literarios_: tomo +II.--Contiene: Vida del trovador Juan Rodríguez del Padrón.--D. Alonso +de Cartagena.--El Centón epistolario.--Juan de Valdés y el _Diálogo de +la lengua_.--Fr. Pedro Malón de Chaide.--¿Tomé de Burguillos y Lope de +Vega son una misma persona?--Observaciones sobre la poesía +dramática.--Viajes por Galicia en 1836.--Recuerdos de un viaje á Toledo +en 1842.--Descubrimientos en América.--Poesías.--4 pesetas. + +84.--OBRAS DE D. JUAN VALERA: tomo VII.--_Disertaciones y juicios +literarios_: Contiene: Sobre el _Quijote_.--La libertad en el +arte.--Sobre la ciencia del lenguaje.--Del influjo de la Inquisición en +la decadencia de la literatura española.--La originalidad y el +plagio.--Vida de Lord Byron.--De la perversión moral de la España de +nuestros días.--De la filosofía española.--Poesía lírica.--Estudios +sobre la Edad Media.--Obras de D. Antonio Aparici y Guijarro.--Sobre el +Amadís de Gaula.--Las Cantigas del Rey Sabio, 5 pesetas. + +85.--_Cancionero de la Rosa_, por D. Juan Pérez de Guzmán: tomo +I.--Contiene: Manojo de la poesía castellana, formado con las mejores +producciones líricas consagradas á la reina de las flores durante los +siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, por los poetas de los dos mundos.--Tomo +I, 5 pesetas. + +86.--OBRAS DE ANDRÉS BELLO: tomo IV: _Opúsculos gramaticales_: tomo +I.--Contiene: Ortología.--Arte métrica.--Apéndices.--4 pesetas. + +87.--DUQUE DE BERWICK.--_Relación de la conquista de los reinos de +Nápoles y Sicilia._--_Viaje á Rusia_: 5 pesetas. + +88.--FERNÁNDEZ-DURO (D. CESÁREO).--ESTUDIOS HISTÓRICOS.--_Derrota de los +Gelves._--_Antonio Pérez en Inglaterra y Francia_: un tomo.--5 pesetas. + +89.--OBRAS DE ANDRÉS BELLO: tomo V.--_Opúsculos gramaticales_: tomo +II.--Contiene: Análisis ideológica.--Compendio de gramática +castellana.--Opúsculos.--4 pesetas. + +90.--_Rimas de D. Vicente W. Querol_: un tomo, 4 pesetas. + +91.--_Cancionero de la Rosa_, por D. Juan Pérez de Guzmán: tomo +II.--Contiene: _Manojo de la poesía castellana_, formado con las mejores +producciones líricas consagradas á la reina de las flores durante el +siglo XIX, por los poetas de los dos mundos.--Tomo II, 5 pesetas. + +92.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: tomo XVII.--_Historia de las +ideas estéticas en España_: tomo IX (siglo XIX).--5 pesetas. + +93.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo V.--_Teatro._--Tomo III. +Contiene: _El Bachiller Mendarias_.--_Honoria._--_Derechos póstumos._--5 +pesetas. + +94.--_Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1645 á +1658_, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta, con la biografía del +autor y algunas de sus obras poéticas y dramáticas: tomo I.--5 pesetas. + +95.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO; tomo XVIII.--_Ensayos de crítica +filosófica._ Contiene: De las vicisitudes de la Filosofa platónica en +España.--De los orígenes del criticismo y del escepticismo, y +especialmente de los precursores españoles de Kant.--Algunas +consideraciones sobre Francisco de Vitoria y los orígenes del derecho de +gentes: tomo, 4 pesetas. + +96.--_Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1654 á +1658_, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta: tomo II.--5 pesetas. + +97.--_Historia crítica de la poesía castellana en el siglo XVIII_, por +el Marqués de Valmar: tomo I.--5 pesetas. + +98.--OBRAS DE FERNÁN CABALLERO: tomo I. Contiene: Fernán Caballero y la +novela contemporánea.--_La familia de Alvareda._--5 pesetas. + +99.--_Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1654 á +1658_, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta: tomo III.--5 pesetas. + +100.--_Historia crítica de la poesía castellana en el siglo XVIII_, por +el Marqués de Valmar: tomo II.--5 pesetas. + +101.--OBRAS DE D. SERAFÍN ESTÉBANEZ CALDERÓN (_El Solitario_): tomo +V.--_Novelas, Cuentos y Artículos._--4 pesetas. + +102.--_Historia crítica de la poesía castellana en el siglo XVIII_, por +el Marqués de Valmar: tomo III y último.--5 pesetas. + +103.--_Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1654 á +1658_, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta: tomo IV y último.--5 +pesetas. + +104.--_Memorias de D. José García de León y Pizarro_: tomo I (de 1770 á +1814).--5 pesetas. + +105.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo I.--_Poesías._--5 +pesetas. + +106.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: _Estudios de crítica +literaria._--Segunda serie.--4 pesetas. + +107.--OBRAS DE FERNÁN CABALLERO: tomo II.--_La Gaviota._--5 pesetas. + +108.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo II.--_Poesías._--5 +pesetas. + +109.--_Memorias de D. José García de León y Pizarro_: tomo II.--5 ptas. + +110.--_Ocios poéticos_, por D. Ignacio Montes de Oca: un tomo, 4 +pesetas. + +111.--OBRAS DE FERNÁN CABALLERO: tomo III.--_Clemencia._--5 pesetas. + +112.--_Memorias de D. José García de León y Pizarro_: tomo III.--5 +pesetas. + +113.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo III.--_El moro +expósito._--5 pesetas. + +114.--OBRAS DE FERNÁN CABALLERO: tomo IV.--_Lágrimas._--5 pesetas. + +115.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo IV.--_Romances +históricos._--5 pesetas. + +116.--_Estudios de historia y de crítica literaria_, por el Marqués de +Valmar.--4 pesetas. + +117.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo V.--_Tragedias y +Leyendas._--5 pesetas. + +118.--OBRAS DE D. M. MENÉNDEZ Y PELAYO: _Estudios de crítica +literaria._--Tercera serie.--4 pesetas. + +119.--_Oraciones fúnebres_, por D. Ignacio Montes de Oca; un tomo, 4 +pesetas. + +120.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo VI.--_Dramas y +Comedias._--5 pesetas. + +121.--_Sales españolas ó Agudezas del ingenio nacional_, recogidas por +D. A. Paz y Melia.--Segunda serie.--Contiene: Diálogo de +Villalobos.--Cuentos de Garibay.--Carta de las setenta y dos +necedades.--Cuentos recogidos por D. Juan de Arguijo.--Cartas inéditas +de Eugenio Salazar.--Carta del licenciado Claros de la Plaza al maestro +Lisarte de la Llana.--Máscara en el convento de Trinitarias de +Madrid.--Memorial al Presidente de Castilla.--Descripción del +Escorial.--Poesía macarrónica á Baldo.--Poema macarrónico de Merlin á la +entrada del Almirante en Cádiz.--Pepinada: Poesía macarrónica de Sánchez +Barbero.--5 pesetas. + +122.--OBRAS DE FERNÁN CABALLERO: tomo V.--Contiene: _Elia ó la España +treinta anos há_.--_Con mal ó con bien á los tuyos te ten._--_El último +consuelo._--5 pesetas. + +123.--OBRAS DE ANDRÉS BELLO: tomo VI.--_Gramática de la lengua +castellana_: tomo I.--5 pesetas. + +124.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo VII.--_Dramas y +Comedias._--5 pesetas. + +125.--OBRAS DE FERNÁN CABALLERO: tomo VI.--Contiene: _Una en otra_.--_Un +verano en Bornos._--_Lady Virginia._--5 pesetas. + +Ejemplares de tiradas especiales de 6 á 250 pesetas. + + +EN PREPARACIÓN + +_Obras del Duque de Rivas_, tomo VIII. + +_Gramática de la lengua castellana_, de D. Andrés Bello, tomo II. + + + + +NOTAS: + +[1] Este viaje se hizo y fué escrito en 1873.--Hoy se va en ferrocarril +á Navalmoral de la Mata. + +(_Nota de la presente edición._) + +[2] Este trabajo figura en el tomo II de _Novelas cortas_ del autor. + +[3] Esta enumeración de los títulos del Emperador es literalmente la +misma con que principia su testamento. + +[4] En este punto me atengo casi literalmente á la relación del Sr. +Montero, más circunstanciada que la misma Crónica de Fr. Luis de Santa +María, por apoyarse, no sólo en ésta, sino en otros documentos y +tradiciones. + +[5] Lafuente. + +[6] Y eso que previamente se había trabajado mucho en aquel puerto para +hacerlo transitable, por lo cual se le denominó _Puerto Nuevo ó del +Emperador_, cuyo nombre lleva hoy. + +[7] El Prior (dice Gaztelu) llamó al Emperador _Vuestra Paternidad_, de +lo cual luego fué advertido por otro fraile que estaba á su lado, y le +acudió con _Majestad_. + +[8] Archivo de Simancas, Estado, leg. núm. 128.--Esta cita es del +historiador D. Modesto Lafuente. + +[9] El P. Sigüenza, _Hist. de la Orden de San Jerónimo_. + +[10] Algún tiempo después de publicada por vez primera esta relación de +viaje, un periódico de Salamanca, que días antes había hecho referencia +de mis dudas sobre quiénes serían aquel caballero y aquella dama, y +copiado galantemente algunos párrafos de este artículo, publicó las +siguientes líneas: + +«_Ya parecieron los muertos._--Descubierto por orden del Ilmo. Cabildo +Catedral el basamento del sepulcro de la Beata y del Guerrero, ó sea del +matrimonio de la que lleva toca y del que viste loriga y ciñe espada, en +la capilla de Anaya de la _Catedral Vieja_, aparecieron las armas de los +Monroyes con los veros y los castillos, y las de los Anayas con las +bandas de Borgoña y los armiños. + +»En el centro se lee en caracteres góticos la siguiente inscripción: + +«AQUÍ YACE LOS SEÑORES: GUTIERRE DE MONRROY Y DOÑA CONSTANÇA DANAYA, SU +MUJER: A LOS CUALES DÉ DIOS TANTA PARTE DEL CIELO, COMO POR SUS PERSONAS +Y LINAJES MERECÍAN DE LA TIERRA: EL SEÑOR GUTIERRE DE MONRROY MURIÓ EN +EL AÑO DE MIL[cruz]D[cruz]XVI Y LA SEÑORA DOÑA CONSTANÇA EN EL DE +MIL[cruz]D[cruz]IIII.» + +»Debajo, y sostenido por una calavera, en un tarjetón dice: + +_«Memorare novissima tue et in eternum no pecabis.»_ + +[11] Tengo la satisfacción de decir, al publicar nuevamente estos +renglones, que mi súplica no fué desoída, y que, por el contrario, dió +origen á una lucida discusión de personas doctas, y á medidas tomadas +por la casa de Alba, que asegurarán la conservación del cuadro de +Rivera. + +[12] Al reimprimirse estos renglones, me dan la grata nueva de que la +Diputación provincial de Salamanca ha comprado la _Casa de la Salina_. + +[13] Según Dávila, sólo fué muerto en la disputa del juego Enríquez el +menor, y al otro lo mataron después en una asechanza para que no vengase +la muerte de su hermano. + +[14] Tampoco desoyó este ruego mi amigo el señor Marqués de Santa Marta, +sino que, por el contrario, me honró con amables explicaciones, y +dispuso que se remediase cuanto pudiera dañar á la histórica Torre. + +[15] Esta monografía se publicó en la obra titulada _Las Mujeres +españolas, portuguesas y americanas_, de que fué editor D. Miguel +Guijarro. + +[16] Don Antonio Cánovas del Castillo. + +[17] Téngase presente que esta monografía se escribió para una obra +titulada: «LAS MUJERES ESPAÑOLAS Y AMERICANAS, _tales como son en el +hogar doméstico, en los campos, en las ciudades, en el templo, en los +espectáculos, en el taller y en los salones: descripción y pintura de su +carácter, costumbres, trajes, usos, religiosidad, belleza, defectos, +preocupaciones y excelencias_.» + +[18] El autor, hijo de la cálida Andalucía, se entusiasmaba de esta +manera en aquel valle _siempre verde_, porque era _el primero_ que veía +de los innumerables que ofrecen belleza análoga en Galicia, Asturias, +Santander, las Provincias Vascongadas, etc., etc. + + + + + + +End of Project Gutenberg's Viajes por España, by Pedro Antonio de Alarcón + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJES POR ESPAÑA *** + +***** This file should be named 26314-8.txt or 26314-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/6/3/1/26314/ + +Produced by Chuck Greif, Michigan State University and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the University of Michigan Libraries.) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Viajes por España + +Author: Pedro Antonio de Alarcón + +Release Date: August 14, 2008 [EBook #26314] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJES POR ESPAÑA *** + + + + +Produced by Chuck Greif, Michigan State University and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the University of Michigan Libraries.) + + + + + + +</pre> + + +<p class="c">[Nota del transcriptor: la ortografía del original no ha sido +actualizada.]</p> + +<hr class="full" /> + +<h2>VIAJES</h2> + +<h3>POR</h3> + +<h1>ESPAÑA</h1> + +<h3>DE</h3> + +<h3>D. PEDRO ANTONIO DE ALARCÓN</h3> + +<p class="c smcap">De la Real Academia Española</p> + +<p class="c smcap">VISITA AL MONASTERIO DE YUSTE,<br />DOS DÍAS EN SALAMANCA.—LA GRANADINA.—DE +MADRID A SANTANDER.<br />PRIMER VIAJE A TOLEDO.—EL ECLIPSE DE SOL DE 1860.<br /> +CUADRO GENERAL DE VIAJES.</p> + +<p class="c" +style="padding:3%;">TERCERA EDICIÓN</p> + +<p class="img"><img src="images/ill_001.png" +width="150" height="175" +style="padding:3%;" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<p class="c">MADRID</p> + +<p class="c">EST. TIPOGRÁFICO «SUCESORES DE RIVADENEYRA»,</p> + +<p class="c"><i>Paseo de San Vicente, núm. 20</i></p> + +<p class="c">1907</p> + +<p class="c"><i>Es propiedad del Autor.—Quedan hechos los depósitos que marca la +Ley.</i></p> + +<hr /> +<p class="img"><img src="images/ill_021.png" +width="472" height="143" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<h2>ÍNDICE</h2> +<ul style="margin-left:25%;"> +<li><a href="#AL_SENOR_D_MARIANO_VAZQUEZ"><span class="smcap">Dedicatoria.</span></a>—<i>Al Sr. D. Mariano Vázquez</i></li> +<li><a href="#UNA_VISITA_AL_MONASTERIO_DE_YUSTE">Una visita al Monasterio de Yuste</a></li> +<li><a href="#DOS_DIAS_EN_SALAMANCA">Dos días en Salamanca</a></li> +<li><a href="#LA_GRANADINA">La Granadina</a> +<br /><a href="#CAPITULO_I">Capítulo I, </a> +<a href="#CAPITULO_II">II, </a> +<a href="#CAPITULO_III">III, </a> +<a href="#CAPITULO_IV">IV, </a> +<a href="#CAPITULO_V">V, </a> +<a href="#CAPITULO_VI">VI, </a> +<a href="#CAPITULO_VII">VII</a></li> +<li><a href="#DE_MADRID_A_SANTANDER">De Madrid á Santander</a></li> +<li><a href="#MI_PRIMER_VIAJE_A_TOLEDO">Mi primer viaje á Toledo</a></li> +<li><a href="#EL_ECLIPSE_DE_SOL_DE_1860">El eclipse de sol de 1860</a></li> +<li><a href="#CUADRO_GENERAL_DE_MIS_VIAJES_POR_ESPANA">Cuadro general de mis viajes por España</a></li> +<li><a href="#FOOTNOTES">Notas</a></li> +</ul> + +<p class="img"><img src="images/ill_020.png" +width="110" height="70" +alt="imagen no disponible" /></p> +<hr /> + +<p class="img1"> +<a name="AL_SENOR_D_MARIANO_VAZQUEZ" id="AL_SENOR_D_MARIANO_VAZQUEZ"></a> +<img src="images/ill_003.png" +width="498" height="158" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<h2>AL SEÑOR D. MARIANO VÁZQUEZ,</h2> + +<p class="subheadhang">MAESTRO DE MÚSICA, INDIVIDUO DE NÚMERO DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS +ARTES, COMENDADOR DE LA REAL Y DISTINGUIDA ORDEN DE CARLOS III, Y DE +NÚMERO DE LA DE ISABEL LA CATÓLICA.</p> + + +<p class="non"><img src="images/ill_002.png" +width="94" height="94" +alt="M" +style="float:left; +margin-top:-1%;" /><span class="smcap">i</span> +<i>muy querido Mariano: Juntos hemos hecho, no sólo algunos de los +viajes que menciono en la presente obra, como el de</i> Madrid á Toledo <i>y +el de</i> El Escorial á Ávila, <i>sino también el muy más importante</i> de la +adolescencia hasta la vejez, <i>pasando por los desiertos de la +ambición</i>.....</p> + +<p><i>Saliste tú de aquella metódica y bendita casa de la calle de Recogidas +de Granada, en donde, puedo decir que sin maestro, aprendiste á +interpretar las sublimes creaciones del Haydn español, ó sea del maestro +Palacios, del colosal Beethoven, del profundo Weber, del apasionado +Schubert y de otros grandes compositores casi desconocidos entonces en +nuestra Península; y salí yo de mi seminario eclesiástico de Guadix +(fundado sobre las ruinas de un palacio moro), llevando en pugna dentro +de mi agitado cerebro á Santo Tomás y á Rousseau, á Job y á lord Byron, +á Fr. Luis de León y á Balzac, á Savonarola y á Aben-Humeya.....</i></p> + +<p><i>Nuestro encuentro, hoy mismo hace</i> treinta años, <i>fué en la +Alhambra..... Allí estaban ya reunidos, soñando también con la gloria, +los demás que de cerca ó de lejos habían de acompañarnos en la +peregrinación.—Fernández Jiménez, Moreno Nieto, Castro y Serrano, +Manuel del Palacio, tu pobre hermano Pepe, Antonio de la Cruz, Salvador +de Salvador, Pérez Cossío, Soler, Pepe Luque, Moreno González, Pineda</i>, +e tanti altri, <i>hoy ya viejos ó muertos, levantaron el vuelo con +nosotros ó como nosotros, desde aquella deliciosa mansión, en que +habíamos formado la célebre sociedad de</i> La Cuerda, <i>hasta las ingratas +orillas del Manzanares, donde algunos seguimos viviendo juntos dos años +más, bajo la denominación de</i> Colonia Granadina..... <i>¡Calle del Mesón +de Paredes! ¡calle de los Caños! ¡fonda del Carmen, que ya no existes! +¡ventorrillos, ventas y posadas, en que tan pobre y alegremente +pernoctamos durante nuestras primeras etapas por el mundo de las Letras, +de las Artes, de las Ciencias ó de la Política!..... ¿Quién os dijera +que muchos de aquellos locos mozuelos que tan dificultosamente pagaban +el gasto diario y tan alborotada traían la vecindad, habían de +convertirse en estas graves personas que hoy se complacen en recordar, +como inverosímiles leyendas, ó cual si refiriesen travesuras de sus +propios hijos, aquellas graciosas cuanto inocentes calaveradas, no +reñidas con el más asiduo y heroico trabajo?</i></p> + +<p><i>En Dios y mi ánima te juro, reduciéndome á hablar de ti, Mariano mío, +que cuando, hace poco tiempo, te veía dirigir con universal aplauso la +orquesta del teatro Real, de donde mengua es de España que estés alejado +y donde no has sido sustituído ni lo serás nunca; cuando escuchaba á +insignes artistas nacionales y extranjeros ensalzar tu nombre sobre el +de todos los que habían ocupado aquel verdadero trono de la Música, me +regocijaba tu gloria cual si fuera mía, ó por lo menos, de toda la</i> +Colonia Granadina, <i>de</i> 1854 <i>á</i> 1856, <i>y que igual placer y ufanía +siento cada vez que asisto á los grandes triunfos que sigues alcanzando +como Director de la sabia</i> Sociedad de Conciertos, <i>admiración de +propios y extraños</i>.....</p> + +<p><i>Todas estas cosas, que nunca te he dicho privadamente, tenía ganas de +decirte en público, y por eso y para eso te dedico ese libro, en que +varias veces te nombro y en que figuras como actor y parte.—Mucho +lamento no haber podido escribir en él nuestras visitas á</i> Toledo <i>y á</i> +Ávila <i>tan extensamente como algunas otras de mis expediciones +artísticas ó poéticas; pero tú suplirás con tu buena memoria lo que yo +omita al hacer mención de aquéllas, y volverás á reirte homéricamente al +recordar al</i> Tío Tereso <i>de Toledo y al</i> cicerone <i>que sólo tenía empeño +en que viéramos la</i> campana gorda <i>de la Catedral, ó bien cuando te +representes en la imaginación aquella mañana deleitosísima en que, con +tu hermano Paco, salimos á esperar á los arrieros que llevan de</i> El +Barco de Ávila <i>á la estación de</i> Ávila <i>la rica uva que tanto se estima +en Madrid, y nos comimos no sé cuántas libras por cabeza, al otro lado +de la ciudad, recostados en una romancesca muralla de color de naranja +marchita, dando cara á un paisaje verde y pedregoso, más activos y +descuidados que á la presente, y con mucho, muchísimo menos luto en el +alma.....</i></p> + +<p><i>Adiós, Mariano. Recibe con indulgencia este libro, y recibe también un +abrazo fraternal de tu paisano, amigo y compañero de viaje,</i></p> + +<p class="r smcap">Pedro.</p> +<p style="font-size:85%;"><b>Madrid, 18 de Enero de 1883.</b></p> + + + + +<h2><a name="UNA_VISITA_AL_MONASTERIO_DE_YUSTE" +id="UNA_VISITA_AL_MONASTERIO_DE_YUSTE"></a>UNA VISITA</h2> + +<p class="c">AL</p> +<h2 class="top5"> MONASTERIO DE YUSTE</h2> + +<p class="img1"><img src="images/ill_005.png" +width="484" height="156" +alt="imagen no disponible" /></p> +<p class="num">I</p> + + +<p class="non"><img src="images/ill_004.png" +width="72" height="91" +alt="S" +style="float:left; +margin-top:-1%;" /><span class="smcap">i</span> sois algo jinete (condición <i>sine qua non</i>); si contáis además con +cuatro días y treinta duros de sobra, y tenéis, por último, en +<i>Navalmoral de la Mata</i> algún conocido que os proporcione caballo y guía +podéis hacer facilísimamente un viaje de primer orden—que os ofrecerá +reunidos los múltiples goces de una exploración geográfico-pintoresca, +el grave interés de una excursión historial y artística, y la religiosa +complacencia de aquellas romerías verdaderamente <i>patrióticas</i> que, como +todo deber cumplido, ufanan y alegran el alma de los que todavía +respetan algo sobre la tierra.....—Podéis, en suma, visitar el +<i>Monasterio de Yuste</i>.</p> + +<p>Para ello..... (suponemos que estáis en Madrid) empezaréis por tomar un +billete, de berlina ó de interior, hasta <i>Navalmoral de la Mata</i>, en la +«Diligencia de Cáceres»<a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>,—que sale diariamente de la calle del Correo +de ésta que fué corte, á las siete y media de la tarde.</p> + +<p>La carretera es buena por lo general, y en ningún paraje peligrosa. +Pasaréis sucesivamente por la <i>Dehesa de los Carabancheles</i>, donde los +Artilleros <i>tenían</i> establecida su muy notable <i>Escuela práctica</i>;—por +las <i>Ventas de Alcorcón</i> y por <i>Alcorcón</i> mismo, que es como si +dijéramos por el Sèvres de los actuales madrileños;—por <i>Móstoles</i>, +donde os acordaréis de su órgano y de su célebre Alcalde del año de +1808;—por <i>Navalcarnero</i>, uno de los principales lagares que surten de +peleón á Madrid;—por <i>Valmojado</i>, que nada tiene de mojado ni de valle, +pues ocupa un terreno muy alto y arcilloso;—por <i>Santa Cruz del +Retamar</i>, abundante en fiebres intermitentes y en carbones;—por +<i>Maqueda</i>, todavía monumental hoy, cuanto poderosa en la antigüedad +romana y en tiempos de nuestra doña Berenguela,—y, en fin, por <i>Santa +Olalla</i>, patria del historiador Alvar Gómez de Castro y del predicador +Cristóbal Fonseca, ambos insignes varones y literatos;—con lo cual, al +amanecer (dado que viajéis, como os lo aconsejamos, en primavera ó en +otoño), os encontraréis en <i>Talavera de la Reina</i>, confirmada (supongo) +recientemente con el nombre de <i>Talavera de la República federal</i>.</p> + +<p>Dicho se está que en todo este trayecto no habéis visto casi nada, á +causa de la obscuridad de la noche y de haber ido proveyéndoos de +<i>sueño</i>, ó bien de <i>dormición</i> ó <i>dormimiento</i> (como se decía antaño, +para evitar confusiones entre la gana y el acto de dormir), y en ello +habréis hecho perfectamente, pues no os esperan grandes <i>hôteles</i>, que +digamos, en toda vuestra romería;—pero al llegar á <i>Talavera</i>, donde se +detiene el coche una hora y se toma chocolate, despertaréis sin duda +alguna, y podréis ver al paso muchas y muy buenas cosas.....</p> + +<p>Por ahorraros gastos, no presuponemos que caéis en la tentación de pasar +todo un día en aquella ilustre villa, cuna del ínclito Padre Mariana; +rica de monumentos arquitectónicos; emporio de los opimos frutos y +frutas de todo el país que vais á recorrer; renombrada por sus barros +cocidos, que os indemnizan del bochorno cerámico que pasasteis en +Alcorcón, y vecina del memorable campo de batalla en que españoles é +ingleses dimos tan buena cuenta de José Napoleón, de Sebastiani, de +Víctor y de otros generales del Imperio, con más de 50.000 soldados +vencedores de Europa.....—En otro caso vierais allí, además de las +murallas, y la catedral, y los conventos, y los palacios, los +celebérrimos jardines y alamedas que forman un paseo público á la orilla +del noble <i>Tajo</i>.....—Pero ¡nada! vosotros vais á <i>Yuste</i> +exclusivamente, y no podéis deteneros en parte alguna.....</p> + +<p>Montaréis, pues, de nuevo en la Diligencia, y, dejando á la izquierda el +gran río y viendo siempre á la derecha la cadena del Guadarrama (que, +con el nombre de Sierra de Gredos y otros, se extiende hasta Portugal), +continuaréis vuestro camino y cruzaréis por delante de la imponente +villa de <i>Oropesa</i>, de aspecto feudal, coronada por su viejo castillo y +presidida por el magnífico palacio de los antiguos Condes de Oropesa, +hoy Duques de Frías.....—Como sabéis á dónde vais, no dejaréis +seguramente de saludar agradecidos aquella villa, ni de pensar con +reverencia en los mencionados Condes, cuyos recuerdos habéis de +encontrar íntimamente ligados con los <i>del Monasterio de Yuste</i>; y, +cumplida esta obligación, pasaréis por la <i>Calzada de Oropesa</i>, último +pueblo de la provincia de Toledo; entraréis poco después en Extremadura, +y, en fin, á eso de las doce del día os hallaréis en <i>Navalmoral de la +Mata</i>.</p> + +<p>En aquella importante villa, perteneciente ya á la provincia de Cáceres, +cabeza de partido judicial y distante de Madrid 172 kilómetros, es +donde os esperan el caballo y el guía. Dejaréis, por tanto, seguir á la +Diligencia su rumbo al Sudoeste, y vosotros tomaréis el sendero que +preferían siempre los Condes de Oropesa para dirigirse á <i>Yuste</i> desde +su mencionada villa señorial, ora cuando el famoso Garci-Álvarez iba, á +principios del siglo <span class="smcap">xv</span>, á proteger la fundación del Monasterio, ora +cuando un descendiente suyo acudía, ciento cincuenta años después, á +visitar á Carlos V ó á asistir á sus exequias.—Es decir, que os +encaminaréis al lugarcillo de <i>Talayuela</i> (12 kilómetros); pasaréis por +la <i>barca</i> del mismo nombre el caudaloso <i>Tiétar</i>, tan desprovisto de +puentes; entraréis en la célebre <i>Vera de Plasencia</i>, y, por <i>Robledillo +de la Vera</i>, iréis á hacer noche á <i>Jarandilla</i>.</p> + +<p>De este modo, habiendo andado unas diez y siete horas en coche y cosa de +seis leguas á caballo, os hallaréis, á las veinticuatro horas de haber +salido de Madrid, á legua y media de <i>Yuste</i>, en una villa importante +(<i>Jarandilla</i> es cabeza de otro partido judicial), perteneciente también +á los Estados de Oropesa ó Frías, cuyo palacio ó casa solariega albergó +algunos meses al nieto de los Reyes Católicos mientras acababan de +disponerle sus habitaciones en el convento.</p> + +<p>Nosotros os dejamos ahora allí—donde creemos no os falte la necesaria +industria para buscar la posada, cenar, acostaros y trasladaros á la +mañana siguiente, muy tempranito, al lugar de <i>Quacos</i>, distante de +<i>Yuste</i> un cuarto de legua, y donde vive el administrador del Sr. +Marqués de Miravel, actual dueño del Monasterio (administrador que es +muy amable y que os acompañará en vuestra visita, ú os proporcionará los +medios de que lo veáis todo á vuestro sabor); nosotros os dejamos en +<i>Jarandilla</i>, repetimos, y, retrocediendo á las orillas del <i>Tiétar</i>, +vamos á exponeros cómo y por donde llevamos á cabo, por nuestra parte, +hace poco tiempo, y arrancando de otro lugar, esta misma excursión al +célebre retiro del que fué dueño del mundo.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Cinco kilómetros más abajo de <i>Talayuela</i>, ó sea de su <i>barca</i>, hay una +hermosa finca, denominada el <i>Baldío</i>, situada en majestuosa, pero muy +alegre soledad.</p> + +<p>El <i>Baldío</i> forma una especie de anfiteatro sobre el <i>Tiétar</i>, que es su +límite al Norte. En medio de este anfiteatro se eleva el caserío, +teniendo al Sur un soberbio pinar y á los lados extensos bosques de +robles ó de encinas. Por las ventanas de todas sus habitaciones, que dan +al septentrión, se descubre: primero, una faja de vega, de un kilómetro +de ancho, que va á morir en el río; luego el mismo río, orlado de +pomposas arboledas, y, á su otra margen, un segundo anfiteatro, que es +la <i>Vera de Plasencia</i>, y que termina en las perpetuas nieves de las +Sierras de Jaranda y de Gredos.</p> + +<p>Las ventanas del <i>Baldío</i> dan, pues, frente al <i>Monasterio de Yuste</i>, +escondido en una leve ondulación de la falda meridional de la <i>Sierra de +Jaranda</i>, pero cuya situación y cercanías se divisan perfectamente.—Es +decir, que el <i>Baldío</i> y <i>Yuste</i> tienen un mismo horizonte y están +incluídos en la misma cuenca general del terreno, por cuyo fondo corre +mansamente el <i>Tiétar</i>, navegable en aquella región, y tan grandioso y +opulento como el propio <i>Tajo</i>, á quien poco después rinde vasallaje.</p> + +<p>Tres leguas escasas (dos á vuelo de pájaro) dista <i>Yuste</i> del <i>Baldío</i>, +y nosotros, que residíamos accidentalmente en este último paraje, +llevábamos muchos días de contemplar á todas horas aquel otro solitario +lugar, encerrado entre una gran sierra y un gran río, sin más +comunicación con el mundo que unas poco frecuentadas veredas, y donde +había pasado los últimos dos años de su vida aquel que llenó el universo +con su nombre y sus hazañas, y cuyos dominios no dejaba nunca de +alumbrar el sol.</p> + +<p>Un porfiado temporal había ido retrasando la visita que desde que +llegamos al <i>Baldío</i> nos propusimos hacer á <i>Yuste</i>, hasta que al fin +serenóse el tiempo, y el día 3 de Mayo (del presente año de 1873) +montamos á caballo; pasamos el <i>Tiétar</i> por otra <i>barca</i>, propiedad de +nuestro amable y querido huésped, penetramos en la <i>Vera de Plasencia</i>, +y nos dirigimos al insigne Monasterio por el camino de <i>Jaraiz</i>.</p> + +<p>Ninguna estación más á propósito para apreciar y admirar todos los +encantos de la famosísima <i>Vera</i>, país de la fertilidad y de la +incomunicación; especie de Alpujarra chica, en que el río hace las veces +del mar, y Sierra de Jaranda y Sierra de Gredos suplen por la colosal +Sierra Nevada.</p> + +<p>La primavera estaba en todo su esplendor.—Primero caminamos por +magníficas dehesas, sobre una llanísima alfombra de verdura y bajo un +dosel de magníficos robles, encinas, fresnos, sauces y almeces, á través +de cuyos severos troncos penetraba horizontalmente el alegre sol de la +mañana. Después salimos á un monte cubierto de jarales floridos, cuyas +blancas flores eran tantas, que parecía que el monte estaba nevado. +Luego pasamos el hondo <i>río Jaranda</i>, por el tosco, sabio y gracioso +<i>Puente de la Calva</i>, y principiamos la ascensión á <i>Jaraiz</i>, risueña y +populosa villa, por cuyos arrabales desfilamos á eso de las ocho.</p> + +<p>Estábamos á una legua de <i>Yuste</i>. Esta legua recorre un país abrupto, +selvático, atroz; pero pintoresco á sumo grado. Hay sobre todo un +paraje, llamado la <i>Garganta de Pelochate</i>, que es digno de los honores +del pincel y de la fotografía. Allí se despeña rapidísimo un espumoso +río por planos inclinados de formidables rocas, sobre las cuales se +eleva á extraordinaria altura cierto viejo y gastado puente de tablas, +atravesando el cual no puede uno menos de encomendar el alma á Dios. Las +orillas de esta semicatarata son de una rudeza y amenidad imponderables, +así como es muy celebrada, y ciertamente fresquísima y muy delgada y +gustosa, el agua de la gran fuente que de una peña brota al otro lado de +aquel abismo.</p> + +<p>Pasada la <i>Garganta de Pelochate</i>, podíamos escoger dos senderos para +llegar á <i>Yuste</i>: el uno va por <i>Quacos</i>, lugarcillo de 300 vecinos, +que, como hemos apuntado, dista un cuarto de legua del Monasterio; el +otro..... no existe verdaderamente, sino que lo abre cada viajero por +donde mejor se le antoja, caminando á campo travieso.....</p> + +<p>Nosotros escogimos este último, á pesar de todos sus +inconvenientes.—Una aversión invencible, una profunda repugnancia, una +antipatía que rayaba más en fastidio que en odio, nos hacía evitar el +paso por <i>Quacos</i>.</p> + +<p>Y era que recordábamos haber leído que los habitantes de este lugar se +complacieron en desobedecer, humillar y contradecir á Carlos V durante +su permanencia en <i>Yuste</i>, llegando al extremo de apoderarse de sus +amadas vacas suizas, porque casualmente se habían metido á pastar en +término del pueblo, y de interceptar y repartirse las truchas que iban +destinadas á la mesa del Emperador. Hay quien añade que un día +apedrearon á <i>D. Juan de Austria</i> (entonces niño), porque lo hallaron +cogiendo cerezas en un árbol perteneciente al lugarejo....</p> + +<p>Pero ¿qué más? ¡Aun hoy mismo, los hijos de <i>Quacos</i>, según nuestras +noticias, se enorgullecen y ufanan de que sus mayores amargasen los +últimos días del César, por lo que siguen tradicionalmente la costumbre +de escarnecer el entusiasmo y devoción histórica que inspiran las ruinas +de <i>Yuste</i>!....</p> + +<p>Alguien extrañará que Carlos V no declarase la guerra á los habitantes +de <i>Quacos</i>, pidiendo á su hijo Felipe II veinte arcabuceros que les +ajustasen las cuentas.... Pero ¡ah! el vencedor de Europa no había ido +al convento en busca de guerra, sino de paz, y, por otra parte, si +hubiese castigado á aquellos insolentes, el desacato y desamor de éstos +se habrían hecho públicos y dado margen á mil comentarios en toda +Europa.—Los pequeños lo calculan muy bien todo cuando se atreven á +insultar la misma grandeza á cuyos pies solían arrastrarse +miserablemente.....—El Emperador se hizo, pues, el desentendido, y +devoró en silencio, como una penitencia, aquellas mortificaciones de su +orgullo.</p> + +<p>Conque decía que nosotros anduvimos á campo travieso la última media +legua que nos separaba de <i>Yuste</i>. Pronto nos sirvió de guía el propio +<i>Convento</i>, que vimos aparecer allá á lo lejos, al pie de una árida +ladera de <i>Sierra de Jaranda</i>, que lo defiende de los vientos del +Norte.—Por la parte del Sur lo resguarda también de las miradas del +mundo cierta suave colina, que forma con la dicha sierra una especie de +vallecejo ó cañada, cuya máxima longitud descubríamos nosotros sin +dificultad, por ir entonces marchando de Poniente á Levante.</p> + +<p>El aspecto del <i>Monasterio</i>, á aquella distancia, realizaba +completamente el poético ideal que nos habíamos formado de él desde +niños, y que hace veinte años nos sugirió algunas páginas tituladas: +<i>Dos retratos</i><a name="FNanchor_2_2" id="FNanchor_2_2"></a><a href="#Footnote_2_2" class="fnanchor">[2]</a>.—Cercado de robles y sombreado más intensamente á la +parte del Sur por una verde cortina de corpulentos, piramidales olmos, +aquel antiguo refugio de los desengañados de la tierra parecía como un +oasis en medio del desierto, como una isla en un océano tormentoso. Tan +rica vegetación, tanta lujosa verdura, tan abrigada soledad y las +austeras líneas de la Santa Casa que destacaba su mole, de un color gris +de hoja seca, sobre la obscuridad del ramaje, contrastaban dulcemente +con el áspero y desordenado panorama que se veía en torno, con los +esquivos montes, con las bruscas quebradas, con los rudos matorrales, +con la misma pedregosa tierra que cruzábamos.</p> + +<p>Finalmente, salimos al camino que vosotros tendríais que seguir para +llegar á <i>Yuste</i>, esto es, al que desde el pobre <i>Quacos</i> sube al +<i>Monasterio</i>.....</p> + +<p>Ó, por mejor decir, nosotros ya estábamos casi en el <i>Monasterio</i> +mismo....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Una enorme cruz de piedra y una alta cerca ó tapia de cenicientos +peñones nos decía que allí principiaba la sagrada jurisdicción de +<i>Yuste</i>.</p> + +<p>Por aquel escabroso camino, en que sólo nos restaba que andar algunos +pasos, llegó Carlos V á su final retiro el día 3 de Febrero de 1557, y +por el propio sendero pasó su cadáver, después de haber yacido allí +algunos años, para ir á continuar su sueño eterno en el panteón de El +Escorial.—Ya veremos más adelante cómo este sueño ha sido también +turbado recientemente en el imperial sarcófago de San Lorenzo, y cómo +nosotros llegamos, por nuestra parte, á profanar asimismo con la mirada, +en pública y sacrílega exhibición, la momia del invicto César.</p> + +<p>Detengámonos ahora á contemplar un inmenso <i>Escudo</i> de piedra que adorna +la alta cerca de que hablamos antes.—Él resume y compendia todo lo que +hemos de ver y de pensar dentro de Yuste.</p> + +<p>Aquel <i>Escudo</i>, abrigado por las poderosas alas del águila de dos +cabezas y encerrado entre las dos columnas de Hércules, con la leyenda +de <i>Plus ultra</i>, comprende en sus cuarteles las armas de todos los +Estados del augusto Monje.—De estas armas resulta que el hombre que fué +allí á abreviar voluntariamente su vida y á anticipar su muerte, acababa +de ser en el mundo<a name="FNanchor_3_3" id="FNanchor_3_3"></a><a href="#Footnote_3_3" class="fnanchor">[3]</a>: «Emperador de los romanos, Rey de Alemania, de +Castilla, de León, de Aragón, de las dos Sicilias, de Jerusalén, de +Hungría, de Dalmacia, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de +Galicia, de Sevilla, de Mallorca, de Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de +Murcia, de Jaén, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las +islas de Canaria, de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar Océano; +Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante, de Loteringia, de +Corincia, de Carmola, de Luzaburque, de Luzemburque, de Gueldres, de +Athenas y Neopatria; Conde de Brisna, de Flandes, del Tirol, de +Abspurque, de Artoes y de Borgoña; Palatino de Nao, de Holanda, de +Zelanda, de Ferut, de Fribuque, de Amuque, de Rosellón, de Aufania; +Lantzgrave de Alsacia; Marqués de Borgoña y del Sacro Romano Imperio, de +Oristán y de Gociano; Príncipe de Cataluña y de Suevia; Señor de Frisa, +y de la Marca, y de Labomo, de Puerta; Señor de Vizcaya, de Molina, de +Salinas, de Tripol, etc.»</p> + +<p>Encima del <i>Escudo</i> hay un <i>Medallón</i> con un busto de San Jerónimo en +alto relieve.</p> + +<p>Debajo del <i>Escudo</i> se lee esta <i>Inscripción</i>, casi borrada por la +acción del tiempo sobre la mala calidad de la piedra:</p> + +<p>«<i>En esta santa casa de San Jerónimo se retiró á acabar su vida el que +toda la gastó en defensa de la Fe y conservación de la Justicia, Carlos +V, Emperador, Rey de las Españas, cristianísimo, invictísimo. Murió á 21 +de Septiembre de 1558.</i>»</p> + +<p>Acerca de esta misma vida, <i>gastada toda</i> efectivamente en una perpetua +campaña, ocúrrenos copiar aquí algunas palabras del discurso en que +Carlos V abdicó en su hijo los Estados de Flandes, pocos meses antes de +retirarse á Yuste.</p> + +<p>«Nueve veces (dijo, á fin de justificar ante su corte el cansancio y los +achaques en que fundaba su determinación), nueve veces fuí á Alemania la +Alta, seis he pasado en España, siete en Italia, diez he venido aquí, á +Flandes, cuatro, en tiempo de paz y guerra, he entrado en Francia, dos +en Inglaterra, otras dos fuí contra Africa, las cuales todas son +cuarenta, sin otros caminos de menos cuenta que por visitar mis tierras +tengo hechos. Y para esto he navegado ocho veces el mar Mediterráneo y +tres el Océano de España, y agora será la cuarta que volveré á pasarle +para sepultarme.....»</p> + +<p>Pero nosotros no escribimos la historia de Carlos V, sino en todo caso +la de <i>Yuste</i>. Bueno será, pues, que antes de penetrar en el Monasterio +digamos todo lo que se sabe acerca de su fundación y rápido desarrollo +hasta el momento en que representó tan importante papel en el mundo, así +como respecto de su lamentable ruina.</p> + + +<p class="num">II</p> + +<p>El breve bosquejo que vamos á hacer de la historia del Monasterio de +Yuste desde su fundación hasta los tiempos presentes, no supone de +nuestra parte prolijas investigaciones ni detenidos estudios. Significa +tan sólo que, cuando visitamos aquellas venerables ruinas, tuvimos la +fortuna de que el celoso empleado que las custodia nos enseñase y nos +permitiese extractar rápidamente un preciosísimo <i>infolio</i> manuscrito +que guarda allí como oro en paño el Sr. Marqués de Miravel, actual +propietario de aquellos que llegaron á ser <i>bienes nacionales</i>.</p> + +<p>Dicho manuscrito, que constituye un abultado tomo, pudiera llamarse la +<i>Crónica del Convento</i>, y fué redactado por uno de los últimos +religiosos que habitaron aquella soledad—por el P. <i>Fr. Luis de Santa +María</i>,—quien se valió para ello del Libro de Fundación del Monasterio, +de las Actas de profesión de sus individuos y de las Escrituras y +Cuentas referentes á los pingües bienes que llegó á poseer la Comunidad.</p> + +<p>Con este libro, y con las muchas noticias y apuntes que nos ha +suministrado una persona muy estudiosa y versada en todo lo concerniente +á la <i>Vera de Plasencia</i>—el Sr. D. Félix Montero Moralejo—hemos tenido +lo bastante para aprender en pocas horas cuanto puede saberse acerca de +<i>Yuste</i>; como vosotros, lectores, podréis aprenderlo también en un +momento, si nos prestáis vuestra benévola atención.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>«En el año de 1402, sobre una de las colinas que se elevan al Norte del +actual convento, alzábase una pequeña ermita, llamada del <i>Salvador</i>, á +la cual iban anualmente, en alegre y devota romería, los pueblos +comarcanos. Cerca de aquel modesto santuario había un rico manantial, +conocido por la <i>Fuente-Santa</i>, nombre que debió á la catástrofe +ocurrida á catorce Obispos que, refugiados en la dicha ermita cuando la +invasión de los árabes, fueron descubiertos por éstos y degollados +bárbaramente sobre el cristalino manantial, rojo luego con la sangre de +aquellos ilustres mártires<a name="FNanchor_4_4" id="FNanchor_4_4"></a><a href="#Footnote_4_4" class="fnanchor">[4]</a>.</p> + +<p>»Sin duda alguna, á la celebridad de este acontecimiento y á la +veneración en que los naturales de la <i>Vera</i> tenían la <i>Ermita del +Salvador</i>, debióse que por entonces resolvieran trasladarse á ella y +establecerse allí dos santos anacoretas que moraban hacía tiempo en la +ermita de San Cristóbal de Palencia.</p> + +<p>»Ello es que en una hermosa tarde del mes de Junio de 1402 (la tradición +así lo refiere), <i>Pedro Brales</i> ó <i>Brañes</i> y <i>Domingo Castellanos</i>, con +tosco sayal y larga barba, precedidos de un jumento, portador de escasos +y pobres enseres, después de una jornada de siete leguas que dista la +ciudad de Plasencia, llegaban al obscurecer al escabroso y elevado sitio +que ocupaba la <i>Ermita del Salvador</i>, y, en ella instalados, +continuaron, como en la de San Cristóbal, su vida cenobítica y +penitente, á que se prestaba más y más aquel solitario sitio.</p> + +<p>»Sin embargo, la considerable altura á que éste se encontraba, en la +ladera misma de la sierra, y los augurios de algunas personas del +inmediato pueblo de <i>Quacos</i>, hicieron pronto temer á los ermitaños que +les fuera imposible habitar la <i>Ermita del Salvador</i> en la estación de +las nieves y las aguas. Pero era tan majestuosa, por lo deleitable y +absoluta, la soledad en que allí vivían, que de manera alguna quisieron +abandonarla por completo, y á fin de evitar el peligro de helarse que +podrían correr en las escarpadas rocas donde moraban, bajaron á +inspeccionar las faldas de aquella misma sierra en busca de un paraje lo +más próximo posible al <i>Salvador</i>, donde al abrigo de los elementos +pudiesen continuar su vida de penitencia.</p> + +<p>»Así llegaron á un escondido barranco, por en medio del cual corría el +cristalino arroyo llamado <i>Yuste</i>, á cuyas orillas crecían algunos +árboles, y donde toda la naturaleza se mostraba más benigna que en los +alrededores. Parecióles aquel punto muy á propósito para establecerse, +y, sentándose bajo un árbol á descansar de su largo reconocimiento, +proyectaban ya bajar á <i>Quacos</i> al siguiente día á tratar de la +adquisición de aquel terreno, cuando apareció por allí un hombre, que se +les acercó afablemente y trabó conversación con ellos como si los +conociera de toda la vida.</p> + +<p>»Pronto supieron por sus explicaciones que era un vecino de <i>Quacos</i>, +llamado <i>Sancho Martín</i>, propietario de todo aquel barranco, y que +casualmente había subido aquella tarde á recorrerlo, cosa que no solía +hacer. Enteróse por su parte el recién llegado campesino del deseo de +ambos cenobitas, y en aquel mismo punto y hora hízoles donación del +pedazo de terreno que necesitaban, asaz inculto por cierto; donación que +se confirmó en 24 de Agosto de aquel mismo año de 1402, ante el +escribano Martín Fernández de Plasencia.—Por eso el modesto labrador +<i>Sancho Martín</i> ocupa el primer lugar en la Crónica de Fr. Luis de Santa +María, entre los protectores del Monasterio de Yuste; lista en que más +adelante figuran potentados y monarcas.</p> + +<p>»Poco tiempo después se unieron á los dos citados cenobitas otros varios +hombres piadosos que deseaban también consagrarse á una vida retirada y +ascética, entre los cuales descollaron pronto <i>Juan</i> (de Robledillo) y +<i>Andrés</i> (de Plasencia), cuyos apellidos no dicen las crónicas, +designándolos únicamente con el de los pueblos en que nacieron, y todos +juntos dedicáronse á construir sus celdas en el terreno donado por +Sancho Martín, que es el que hoy ocupan la Panadería, la Casa del Obispo +y las Caballerizas. Aquellas celdas fueron al principio sumamente toscas +y reducidas, cual convenía al objeto de los fundadores, quienes no +dejaron de seguir cuidando también la <i>Ermita del Salvador</i> y de orar en +ella diariamente.</p> + +<p>»Cinco años de reposo, oración y penitencia pasaron allí aquellos +solitarios; pero á fines de 1406 los oficiales de diezmos principiaron á +fijar su atención en los <i>Hermanos de la pobre vida</i>, nombre que habían +adoptado los anacoretas establecidos á la orilla del arroyo <i>Yuste</i>. +Negábanse éstos á pagar la contribución que se les exigía, fundándose en +la escasez de los productos de su huerta y artefactos, y, apremiados por +los oficiales, acudieron á D. Vicente Arias, Obispo de Plasencia, para +que los eximiese del diezmo. El Prelado denegó la solicitud, y ordenó +que pagasen incontinenti todo lo que se les exigía.</p> + +<p>»Atribulados cuanto sorprendidos los <i>Hermanos de la pobre vida</i> con tan +acre é inesperada resolución, acordaron elevar al Papa Benedicto XIII +una súplica pidiéndole autorización para erigir una capilla á San Pablo, +primer ermitaño; y Juan de Robledillo y Andrés de Plasencia encargáronse +de llevar á Roma la solicitud. Llegaron al fin éstos á la Ciudad +Eterna, después de una larga y penosa marcha á pie y mendigando, y +arrojáronse á los pies de Su Santidad, quien, no sólo les concedió +cuanto pedían, sino que por una Bula les otorgó campanillas, campana, +cementerio y licencia para que celebrasen Misa en aquella soledad todos +los ermitaños que fuesen sacerdotes.—Esta concesión tuvo efecto en +1407.</p> + +<p>»Extraordinario fué el júbilo que experimentaron y con que fueron +recibidos en <i>Yuste</i> los dos animosos comisionados, los cuales, dos días +después de su llegada, se presentaron con la Bula ante el Obispo de +Plasencia, á fin de que ordenase su ejecución. Pero el Prelado, +creyéndose herido en su dignidad, cuando sólo podía estarlo en su amor +propio, por aquel triunfo de los humildes cenobitas, negó temerariamente +su obediencia al mandato pontificio, y ordenó á cierto religioso llamado +fray Hernando que pasase á <i>Yuste</i> y se incautase de <i>los bienes</i> de los +ermitaños, despidiéndolos además de sus celdas.—Así lo verificó el +fraile, y los <i>Hermanos de la pobre vida</i> bajaron á Quacos, en donde la +caridad pública les dió albergue y limosna.</p> + +<p>»No se desalentaron los cenobitas, ni eran hombres fáciles de vencer los +dos recién llegados de Roma.—Muy por el contrario: estos infatigables +varones, sin descansar de su larga y penosa peregrinación, +encamináronse á Tordesillas, residencia entonces del infante D. +Fernando, hermano del rey de Castilla D. Enrique III <i>el Doliente</i>, y le +expusieron sus agravios, pidiéndole protección contra el Obispo de +Plasencia. Favorable acogida alcanzaron los dos comisionados en el ánimo +de aquel ilustre Príncipe, quien comenzó, á fuer de prudente y +morigerado, por entregarles una carta para el mismo prelado Arias, en +que le suplicaba devolviese los bienes á los <i>Hermanos de la pobre vida</i> +y les permitiera hacer uso de la concesión del Sumo Pontífice. Pero el +que había desobedecido al sucesor de San Pedro, no reparó tampoco en +desatender la respetuosa carta del hermano del Rey, y los dos religiosos +tornaron presto al lado del Infante con la noticia de que el Obispo no +había hecho caso alguno de su respetuosa cuanto respetable +recomendación.</p> + +<p>»Enojóse grandemente D. Fernando, y maravillado de aquella tenaz +rebeldía, al par que decidido á vencerla, entregó á los monjes una carta +para D. Lope de Mendoza, Arzobispo de Compostela, de quien era +sufragáneo el obispo Arias, encargándoles volviesen á darle cuenta de +cómo los había recibido y de las disposiciones que había tomado. +Partieron, pues, Juan de Robledillo y Andrés de Plasencia á Medina del +Campo, punto en que residía el Arzobispo, el cual, leído que hubo, con +tanta indignación como asombro, la carta de D. Fernando, ampliada con el +relato de los dos humildes ermitaños, albergó cariñosamente á éstos en +su propia posada, y cuando los vió repuestos de tan continuos viajes y +sinsabores, dióles dos cartas, una de ellas para el rebelado Obispo, en +que, bajo santa obediencia y pena de excomunión, le ordenaba cumplir lo +mandado por Su Santidad, y otra para <i>Garci-Álvarez de Toledo</i>, señor de +Oropesa, rogándole se encargase de la ejecución de lo preceptuado por el +Papa, á cuyo fin le autorizaba para que obligase al obispo Arias á +devolver sus bienes á los <i>Hermanos de la pobre vida</i>.</p> + +<p>»La fecha de estas dos cartas es de 10 de Junio de 1409.</p> + +<p>»Provistos de ellas, pasaron otra vez los dos religiosos á Tordesillas, +y se las mostraron al infante D. Fernando, el cual se complació mucho en +leerlas y les dió otra para el mismo Garci-Álvarez, recomendándole +vivamente el negocio que le había cometido el ilustre Arzobispo de +Compostela.</p> + +<p>»Veraneaba á la sazón en su palacio señorial de Jarandilla el poderoso +señor de Oropesa Garci-Álvarez, quien recibió á los dos cenobitas con +extraordinaria benevolencia, y enterado de los escritos de que eran +portadores, les manifestó que, siendo aquel día la festividad del +Nacimiento de San Juan Bautista, dejaba para el siguiente el pasar á +Yuste, á donde podían ellos marchar desde luego (Yuste dista de +Jarandilla poco más de una legua, como ya hemos indicado), á decir á sus +hermanos que se les haría cumplida justicia. Con esto, dirigiéronse +ambos comisionados á Quacos, donde residía el resto de la Comunidad, +caritativamente albergada por aquellos vecinos, entonces muy partidarios +de todo lo que hacía relación con el naciente Monasterio de Yuste; y, +llegado que hubieron Plasencia y Robledillo al puente situado á la +entrada del lugar, fueron recibidos por unos y otros con abrazos y +fraternal regocijo; con lo que, siendo la hora de vísperas, +trasladáronse todos á la iglesia á dar gracias al Señor por la victoria +que les había concedido.</p> + +<p>»En la mañana del siguiente día, 25 de Junio, cuando apenas alboreaba, +el señor de Oropesa y un su amigo de Trujillo, que veraneaba con él en +Jarandilla, y cuyo nombre omiten las crónicas, caballeros en briosos +corceles y seguidos de brillante comitiva, pasaron por Quacos con +dirección á Yuste. El concejo y vecinos de aquel lugar, y, por supuesto, +todos los despojados anacoretas, siguieron á pie al esclarecido magnate, +entre grandes aclamaciones, y de este modo llegaron al Monasterio, donde +permanecía Fr. Hernando como administrador ó encargado del Obispo de +Plasencia.</p> + +<p>»Aquel religioso intentó al principio eludir el cumplimiento de las +órdenes que llevaba Garci-Álvarez; pero éste mostró tal energía y asustó +de tal manera al <i>fraile intruso</i> (así le llama el libro del convento), +que Fr. Hernando acabó por hacer entrega de todos los bienes de Yuste á +los <i>Hermanos de la pobre vida</i>, á quienes donaron por su parte gruesas +sumas el de Oropesa y el caballero trujillano, ofreciéndoles al +despedirse constante protección para cuanto se les ocurriese en lo +sucesivo.</p> + +<p>»Pero de aquí en adelante todo fué ya favorable á la santa empresa de +aquellos animosos solitarios. Desde luego pusiéronse bajo la vocación de +San Jerónimo y protección de fray Velasco, prior de los Jerónimos de +Guisando, hasta que en 1414 los vemos acudir á Guadalupe, asiento del +Capítulo general de la Orden, solicitando ingresar en ella y ser +reconocidos como verdadera comunidad. Algunas objeciones les opusieron +los padres graves de Guadalupe, alegando que los <i>Hermanos de la pobre +vida</i> carecían de las <i>fincas</i> ó <i>elementos necesarios</i> para sostener +con decoro la elevada Orden Jerónima; pero Juan de Robledillo y Andrés +de Plasencia acudieron á su protector Garci-Álvarez, que por entonces +residía en Oropesa, el cual montó en seguida á caballo y se presentó +ante el Capítulo de Guadalupe, haciendo suya la solicitud de los +anacoretas de Yuste. Reprodujeron los Jerónimos las razones de su +anterior negativa, y oídas por el señor de Oropesa, exclamó sin vacilar: +«<i>Pues bien: hoy por mí, mañana por mis descendientes, me obligo á +cubrir todas las necesidades del Monasterio de Yuste</i>.»</p> + +<p>»Ante esta arrogante y caballeresca donación, tan propia del sujeto que +la hacía, el Capítulo declaró Jerónimos á los <i>Hermanos de la pobre +vida</i>, quedando así fundado definitivamente el convento que había de ser +orgullo de la Orden.—Su primer Prior fué Fr. Francisco de Madrid, +ignorándose las razones por qué no recayó este cargo ni en Robledillo ni +en Plasencia.—Finó con ello el año de 1414.»</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Tal es la historia de la fundación de <i>Yuste</i>.—La de su rápido +crecimiento, esplendorosa magnificencia y lamentable ruina nos detendrá +también muy poco, pues ni ofrece tanto interés dramático como la +porfiada lucha que acabamos de reseñar, ni creemos oportuno diferir +demasiado la narración de nuestra visita á los venerables restos de +aquella santa casa.</p> + +<p>Diremos, pues, sucintamente, que D. Juan II, D. Enrique IV y los Reyes +Católicos heredaron del piadoso hermano de D. Enrique III el decidido +empeño de proteger el Monasterio de Yuste; y que, del propio modo, los +Condes de Oropesa siguieron en estos reinados la tradición de +Garci-Álvarez de Toledo y consagraron al propio fin gran parte de sus +rentas.</p> + +<p>Al principio se edificó, además de la magnífica iglesia que ya +describiremos, un extenso y cómodo convento, á la verdad nada suntuoso; +pero, á mediados del siglo <span class="smcap">xvi</span>, los mismos Condes de Oropesa costearon +casi solos otro gran Monasterio (todo de piedra y en el soberbio orden +arquitectónico del Renacimiento), dejando para <i>Noviciado</i> el adyacente +primitivo edificio. La nueva obra, que había de vivir menos que la +antigua, fué terminada en 1554.</p> + +<p>Cuando Carlos V concibió la primera idea de retirarse del mundo, fijó +desde luego su atención, como en lugar muy á propósito para acabar +tranquilamente su vida, en el Monasterio de Yuste, cuya fama llenaba ya +el orbe cristiano, no sólo por la grandiosidad de su fábrica y por la +riqueza de la Comunidad, sino también por lo ameno, sosegado y saludable +de aquel solitario sitio. Así es que algunos años antes de su +abdicación, hallándose el César en los Países Bajos, encargó á su hijo +D. Felipe que, antes de partir á casarse con la Reina de Inglaterra, +fuese al célebre convento y plantease en él las habitaciones que debían +construirse para recibirlo y albergarlo en su día.—</p> + +<p>El que pronto había de llamarse Felipe II cumplió la orden paterna, y +muy luego empezaron las obras del apellidado <i>Palacio del Emperador</i>, +palacio modestísimo, reducido á cuatro grandes celdas, cuyo destino fué +al principio un secreto para los mismos religiosos que allí vivían, +excepción hecha del Prior y de algún otro.</p> + +<p>Más adelante veremos cómo Felipe II volvió algún tiempo después á Yuste. +Ahora nos toca decir, con la misma fórmula que emplea el mencionado +cronista de la casa, que Carlos V se estableció definitivamente en ella +<i>el día de San Blas de 1557, y murió el día de San Mateo de 1558</i>, de +modo que permaneció allí, haciendo hasta cierto punto vida de anacoreta, +un año, siete meses y diez y ocho días.</p> + +<p>Pero no adelantemos los sucesos, pues su viaje desde Flandes al +Monasterio ofreció algunas particularidades dignas de mención, que +merecen párrafo aparte.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>«Renunciadas así una tras otra las coronas—dice la +<i>Historia</i><a name="FNanchor_5_5" id="FNanchor_5_5"></a><a href="#Footnote_5_5" class="fnanchor">[5]</a>—determinó ya Carlos su viaje á España..... La flota en +que había de venir, que se componía de sesenta naves guipuzcoanas, +vizcaínas, asturianas y flamencas, se reunió en Zuitburgo, en Zelanda, +donde se dirigió Carlos (28 de Agosto), acompañado del rey D. Felipe, su +hijo, de sus hermanas las reinas viudas de Francia y de Hungría, de su +hija María y su yerno Maximiliano, Rey de Bohemia, que habían ido á +despedirle, y de una brillante comitiva de flamencos y españoles.—Al +pasar por Gante no pudo menos de enternecerse, contemplando la casa en +que nació, los lugares y objetos que le recordaban los bellos días de la +infancia, y que visitaba por última vez para no volver á verlos jamás.</p> + +<p>»Despidióse tiernamente de sus hijos, abrazó á Felipe, le dió algunos +consejos para su gobierno y conducta, y se hizo á la vela (17 de +Septiembre), trayendo consigo á sus dos hermanas D.ª Leonor y D.ª María, +reinas viudas ambas, que después de tantos años volvían á su patria y +suelo natal. El 28 de Septiembre arribó la flota al puerto de +Laredo.—«<i>Yo te saludo, madre común de los hombres</i>, exclamó Carlos al +tomar tierra. <i>Desnudo salí del vientre de mi madre: desnudo volveré á +entrar en tu seno</i>.»—A pesar de esta abnegación, todavía se incomodó +mucho por no haber hallado allí el recibimiento que esperaba, y no haber +llegado aún la remesa de 4.000 ducados que preventivamente había pedido +á la Gobernadora de Castilla, su hija, la princesa D.ª Juana, ni el +Condestable, los capellanes y médicos que necesitaba, pues los más de +los capellanes y criados venían enfermos y algunos habían muerto en la +navegación. El mismo Luis Quijada, mayordomo de la Princesa regente, no +pudo llegar hasta unos días después, por el fatal estado de los caminos; +todo lo cual puso al Emperador de malísimo humor y le hacía prorrumpir +en desabridas quejas, no pudiendo sufrir verse en tal especie de +desamparo el que tan acostumbrado estaba á mandar y ser servido.</p> + +<p>»Partió el 6 de Octubre de Laredo para Medina de Pomar, acompañado del +alcalde de Durango, de la Chancillería de Valladolid, con cinco +alguaciles, disgustado y como avergonzado de verse entre tantas varas de +justicia, que parecía le llevaban preso. No quería que le hablaran de +negocios; huía de que le tocaran asuntos políticos, y mostraba no tener +otro anhelo que sepultarse cuanto antes en Yuste. Al fin le llegaron los +4.000 ducados, con lo cual prosiguió ya más contento á Burgos, donde +llegó el 13 y permaneció hasta el 16, no queriendo que el Condestable de +Navarra le hiciese ningún recibimiento. Las dos reinas hermanas +marchaban una jornada detrás por falta de medios de transporte, que esto +le sucedía en su antiguo reino de Castilla al mismo que tantas veces y +con tanta rapidez y tanto aparato había cruzado y atravesado la Europa. +Marchaba tan lentamente, que empleó cerca de seis días desde Burgos á +Valladolid. Alojóse en la casa de Rui Gómez de Silva, dejando el palacio +para las reinas sus hermanas, que entraron después. Ocupóse el Emperador +en Valladolid en el arreglo de ayudas de costa y mercedes que había de +dejar á los que hasta entonces le habían servido, en lo de la paga que +se había de dar á los que con él habían venido de Flandes, y en lo que +había de quedar para el gasto de su casa. Con esto partió de Valladolid +(4 de Noviembre), con tiempo lluvioso y frío, caminando en litera.</p> + +<p>»Siguió su marcha por Valdestillas, Medina del Campo, Horcajo de las +Torres, Alaraz y Tornavacas, y para franquear el áspero y fragoso puerto +que separa este pueblo del de Jarandilla<a name="FNanchor_6_6" id="FNanchor_6_6"></a><a href="#Footnote_6_6" class="fnanchor">[6]</a>, fué conducido en hombros de +labradores, porque á caballo no le permitían sus achaques caminar sin +gran molestia, y en la litera no podía ir sin grave riesgo de que las +acémilas se despeñasen. El mismo Luis Quijada anduvo á pie al lado del +Emperador las tres leguas que dura el mal camino. Por fortuna +encontraron en Jarandilla (14 de Noviembre) magnífico alojamiento en +casa del Conde de Oropesa, bien provisto de todo, y con bellos jardines +poblados de naranjos, cidras y limoneros. Detuviéronse allí todos +bastante tiempo, por las malas noticias que comenzaron á correr acerca +de la temperatura de Yuste. En el invierno era castigado de frecuentes +lluvias y de frías y densísimas nieblas, y en el verano le bañaba un sol +abrasador. Proclamaban á una voz sus criados que los monjes habían +cuidado bien de hacer sus viviendas al Norte y defendidas del calor por +la iglesia, mientras la morada del Emperador y de sus sirvientes se +había hecho al Mediodía y tenía que ser insufrible en la estación del +estío. Con esto todos estaban disgustados y todos aconsejaban al +Emperador, inclusa su hermana la Reina de Hungría, que desistiera de su +empeño de ir á Yuste y buscase otro lugar más favorable para su salud.</p> + +<p>»Obligó esto al Emperador á ir un día (23 de Noviembre) á visitar +personalmente su futura morada, y cuando todos esperaban que regresaría +disgustado, volvió diciendo que le había parecido todo bien, y aun mucho +mejor que se lo pintaban; que en todos los puntos de España hacía calor +en el verano y frío en el invierno, y que no desistiría de su propósito +de vivir en Yuste, aunque se juntase el cielo con la tierra.</p> + +<p>»Seguía reteniendo al Emperador en Jarandilla la falta de dinero para +pagar y despedir la gente que había traído consigo, y aun para los +precisos gastos de manutención, hasta que, habiendo llegado el dinero +que tenía pedido á Sevilla (16 de Enero de 1557), fué dando orden en la +paga de los criados que más impacientes se mostraban por marchar. Con +esto apresuró ya los preparativos para su entrada en Yuste, cosa que +apetecían vivamente los monjes, tanto como la repugnaban y sentían cada +vez más cuantos componían su casa y servicio.</p> + +<p>»Entró, pues, el emperador Carlos V en el Monasterio de Yuste el 3 de +Febrero de 1557. Su primera visita fué á la iglesia, donde le recibió la +Comunidad con cruz, cantando el <i>Te Deum laudamus</i>, y colocado después +S. M. en una silla, fueron todos los monjes por su orden besándole la +mano, y el Prior le dirigió una breve arenga, felicitando á la Comunidad +por haberse ido á vivir entre ellos<a name="FNanchor_7_7" id="FNanchor_7_7"></a><a href="#Footnote_7_7" class="fnanchor">[7]</a>.»</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De la vida que el César hizo en <i>Yuste</i>, algo nos dirá, aunque tan +ruinoso, el propio Monasterio, cuando penetremos en él.....; y para que +esto no se retarde ya mucho, terminaremos rápidamente el extracto que +vamos haciendo de los anales del edificio.</p> + +<p>En 1570, doce años después de la muerte del Emperador, fué á visitar su +sepultura el rey D. Felipe II, al paso que se dirigía á Córdoba con +motivo de la rebelión de los moriscos de Granada. Dos días permaneció el +severo Monarca en la que había sido última mansión de su augusto padre; +pero, «<i>por respeto</i> (dice el fraile cronista), <i>no durmió en el +dormitorio de éste, sino en un retrete del mesmo aposento, que apenas +cabe una cama pequeña</i>».</p> + +<p>Ya veremos nosotros todas estas habitaciones, que existen todavía.</p> + +<p>Cuatro años más tarde, terminado ya el Panteón de El Escorial, fué +trasladado á su gran cripta el cadáver de Carlos V, con harto +sentimiento de los PP. Jerónimos de Yuste. Sin embargo, los Reyes que +sucedieron á Felipe II, lo mismo los de su dinastía que los de la de +Borbón, continuaron dispensando al <i>Monasterio</i> grandes mercedes y muy +decidida protección, con lo que siguió siendo uno de los más ricos y +florecientes de la Orden jerónima.</p> + +<p>Así llegó, sin novedad alguna digna de mencionarse, el año de 1809.—Era +el 12 de Agosto, quince días después de la victoria obtenida por +españoles é ingleses sobre los ejércitos de Napoleón delante de +Talavera de la Reina. Una columna francesa, parece que fugitiva ó +cortada, estuvo merodeando en la Vera, esperando á saber cómo podría +reunirse al grueso del ejército derrotado. Los frailes de Yuste huyeron +á su aproximación, y los soldados franceses profanaron la iglesia, +robaron cuanto hubieron á mano, penetraron en el convento, saquearon su +rica despensa y vaciaron su bien provista bodega, de cuyas resultas +estaban todos ebrios cuando les llegó la orden de evacuar inmediatamente +aquella comarca y salir á juntarse á las tropas del mariscal Víctor. +Marcharon, pues, como Dios les dió á entender; pero no pudieron hacerlo +diez ó doce, cuya embriaguez era absoluta, por lo que se quedaron en el +Monasterio durmiendo la borrachera. Sabedores de esta circunstancia los +colonos y criados de la casa, que tan maltratados habían sido aquellos +días por la soldadesca invasora, tomaron una horrible venganza en +aquellos diez ó doce hombres dormidos, á los cuales dieron muerte á +mansalva. Dos días después fueron echados de menos por sus camaradas, +quienes, sospechando lo ocurrido, enviaron en su busca una sección de +caballería. Estos expedicionarios no hallaron á nadie en el convento ni +en sus alrededores, pero sí grandes manchas de sangre en el lugar en que +dejaron dormidos á sus compañeros.....; y apelando á su vez á las +represalias, pusieron fuego al Monasterio, cuya parte más monumental y +preciosa quedó completamente destruída, salvándose la iglesia, el +Noviciado y las habitaciones que se construyeron para albergue de Carlos +V.—Es decir, que pereció todo el <i>Convento Nuevo</i>, edificado, como +dijimos, á mitad del siglo <span class="smcap">xvi</span>.</p> + +<p>Desde entonces volvieron los frailes á habitar el <i>Convento Viejo</i>, ó +sea el Noviciado.</p> + +<p>En 1820 fueron expulsados por la <i>revolución</i>, y vendióse el Monasterio +á un Sr. Tarríus, que lo poseyó hasta 1823.</p> + +<p>En 1823 se anuló la venta por la <i>reacción</i>.</p> + +<p>En 1834 la expulsión volvió á tener efecto, y la compra del Sr. Tarríus +fué revalidada por el Gobierno.</p> + +<p>Hace algunos años el Sr. Tarríus sacó el Monasterio á pública subasta. +Napoleón III quiso adquirirlo; pero los periódicos hablaron mucho sobre +el particular, lamentando que la cámara mortuoria del vencedor de Pavía +pudiese ir á parar á manos francesas. Entonces, animados de un +sentimiento patriótico, reuniéronse algunos títulos de Castilla, y +acordaron comprar á <i>Yuste</i>, costare lo que costare. Pero este proyecto, +como todos aquellos en que intervienen muchos, iba quedando en +conversación, cuando el Sr. Marqués de Miravel, uno de los asociados, +viendo que no se hacía nada de lo convenido, lo compró por sí solo en +la cantidad de 400.000 reales.</p> + +<p>Más adelante veremos que el histórico Monasterio no ha podido caer en +mejores manos.</p> + +<p>El Sr. Marqués de Miravel se ha consagrado con incesante afán, y á costa +de grandes sacrificios, á salvar á <i>Yuste</i> de la total ruina que le +amenazaba. Ya ha reedificado mucho de lo derruído; ya ha contenido en +todas partes la destrucción, y de esperar es que algún día acabe de +restaurar lo que yace en pedazos por el suelo.—Sólo con lo que ha hecho +hasta hoy, ya ha merecido bien de la patria y de cuantos aman sus +antiguas glorias.</p> + +<p>Conque penetremos en Yuste.</p> + + +<p class="num">III</p> + +<p>Delante de la actual entrada, que es la antigua de la <i>Huerta</i> del +Monasterio, y por la que se regía el Emperador cuando salía á caballo, +elévase un añoso y corpulento <i>nogal</i>, tenido en gran veneración +histórica, y del que no hay viajero que no se lleve algunas hojas como +recuerdo de su peregrinación á Yuste.</p> + +<p>Es que aquel <i>nogal</i> data de un tiempo muy anterior á la fundación del +convento; es que á su sombra fué donde, según la tradición, se sentaron +los anacoretas Bralles y Castellanos la tarde que eligieron aquel sitio, +entonces desierto, como el más á propósito para establecerse, y es que +el mismo César, en tiempo de verano, solía pasar largas horas bajo su +espesísimo ramaje, viendo correr el agua del arroyo que fluye á su pie y +respirando el fresco ambiente de un lugar tan umbroso, ameno y +deleitable.</p> + +<p>Después de rendir el debido acatamiento á aquel árbol, cuya edad no +bajará de seis siglos, llamamos á la mencionada puerta del Monasterio, ó +sea á la puerta rústica del que fué Palacio del Emperador. Un campesino +acudió á abrirnos, y como ya se hubiese recibido allí recado del +Administrador (que reside en Quacos) avisando nuestra visita y +anunciando que él llegaría inmediatamente á hacernos los honores de +aquella mansión de los recuerdos, dejósenos pasar adelante.</p> + +<p>Agradabilísima emoción nos produjo el noble cuanto gracioso aspecto del +primer cuadro que apareció á nuestros ojos.—Gigantescos naranjos +seculares, cuajados de rojas naranjas, sombreaban la especie de atrio ó +compás en que habíamos entrado. Sus ramas subían hasta los arcos de un +elegante mirador que teníamos enfrente y que sirve de fachada al único +piso alto de un modesto aunque decoroso edificio. A aquel mirador ó +salón abierto, cuyo interior descúbrese completamente por los amplios +arcos que constituyen dos de sus lados, se sube, no por escaleras, sino +por una suave <i>rampa</i> construída sobre otros arcos de progresiva +elevación. Debajo del salón-mirador vense también al descubierto los +pilares, arcos y bóvedas que lo sustentan, de modo que la tal morada +aparecía á nuestros ojos en una forma aérea, calada, abierta, luminosa, +sin otra defensa contra el sol y el viento que el verdor de los próximos +árboles ó de las enredaderas y rosales que trepaban por pilastras, +balaustres y columnas.</p> + +<p>Aquel risueño edificio era el <i>Palacio del Emperador</i>, al cual servía de +vestíbulo el descubierto y alegre aposento que estábamos mirando, +aposento restaurado recientemente por el Sr. Marqués de Miravel, +mediante costosísimas obras, en que se ha respetado religiosamente la +primitiva forma y disposición de la parte arruinada.</p> + +<p>La extensa <i>rampa</i> que teníamos delante, y por la cual se sube á dicho +vestíbulo, es la misma que se construyó para que el valetudinario Carlos +V pudiese montar á caballo á la puerta de sus habitaciones, ó sea en el +propio piso alto, librándose así de la incomodidad de las escaleras, que +le eran ya insoportables.—También han sido reforzados sus arcos en +estos últimos tiempos con tal arte y habilidad, que no falta ni una +sola piedra del sitio que ocupaba hace trescientos años.</p> + +<p>Viejísimas hiedras, contemporáneas, sin duda, del primer convento, +visten por completo las recias tapias que forman el compás ó atrio en +que nosotros echamos pie á tierra, y desde donde contemplábamos la +morada del César.—De una de estas tapias sale un brazo de agua sonora y +reluciente, que con su eterno murmullo presta no sé qué plácida +melancolía á aquel sosegado recinto. La hiedra y el agua, con su +perdurable existencia, parecían encargadas de perpetuar las huérfanas +memorias de tantas grandezas extinguidas. El agua, sobre todo, fluyendo +y charlando hoy como fluía y charlaba en 1558, sin respetar ahora el +silencio de muerte que ha sucedido en aquella soledad al antiguo +esplendor y movimiento, recordábanos estos hermosos versos con que +nuestro inmortal Quevedo acaba un soneto titulado: <i>A Roma sepultada en +sus ruinas:</i></p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 3em;">«Sólo el Tibre quedó, cuya corriente,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Si ciudad la regó, ya sepultura</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">La llora con funesto son doliente.</span><br /> +<span style="margin-left: 3em;">¡Oh Roma! En tu grandeza, en tu hermosura,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Huyó lo que era firme, y solamente</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Lo fugitivo permanece y dura.»</span><br /> +</p> + +<p>Atado que hubimos nuestros caballos á los recios troncos de los naranjos +susodichos, emprendimos la subida por la rampa, que nos condujo al +<i>salón-mirador</i>, estancia verdaderamente deliciosa, más propia de una +<i>villa</i> italiana ó de un <i>carmen</i> granadino que de un monasterio oculto +en los repliegues y derivaciones de una sierra de Extremadura.</p> + +<p>Cuatro son los grandes arcos que ponen el mirador en relación directa +con el rico ambiente y esplendorosa vegetación de aquel amenísimo +barranco. Dos de ellos dan á la parte donde subíamos, sirviendo el uno +de entrada á la rampa, y el otro como de balcón, desde el cual se tocan +con la mano los bermejos frutos de los naranjos del compás, y se +descubre, al través de sus ramas, un elegantísimo ángulo de la contigua +iglesia, de perfecto estilo gótico, cuyas gentiles ojivas, esbeltos +juncos y erguidas agujas, todo ello de una resistente piedra dorada por +los siglos, infunden en el ánimo, en medio de aquellas abandonadas +ruinas, arrogantes ideas de inmortalidad.</p> + +<p>Los otros dos arcos miran al Mediodía, y desde ellos se goza de la +apacible contemplación de la <i>Huerta</i> y del bosque de olmos y de todos +los suaves encantos de aquel breve y pacífico horizonte. De dicha +<i>Huerta</i> trepan, como hemos apuntado, hasta penetrar por los arcos +dentro de aquel salón, rosales parietarios y escaladoras enredaderas con +sus elegantes campanillas, que todavía no se habían cerrado aquella +mañana: además, los dos grandes balcones determinados por ambos arcos +tienen el antepecho en la parte ó cara interna del recio muro, dejando +destinado todo el ancho de éste á dos extensos arriates ó pensiles que +cultivaba Carlos V, y que hoy se cultivan también cuidadosamente. +Geranios, rosales de pitiminí y clavellinas, todo florido, pues ya he +dicho que estábamos en Mayo, vimos nosotros en aquellos dos jardinillos +tan graciosamente imaginados y dispuestos.—Cuando al poco rato llegaron +el Administrador y su señora, supimos que ésta, madrileña de pura raza, +aficionadísima, por consiguiente, á macetas, era la autora del milagro +de que continuasen consagrados á Flora los dos arriates que cuidó en +otro tiempo Carlos de Austria.</p> + +<p>Llevo descritos dos lados del <i>salón-mirador</i>, bien que aun me falte +decir que, entre el arco que comunica con la rampa y el otro contiguo, +hay un <i>poyo de piedra</i>, de dos cuerpos, mucho más ancho el de abajo que +el de arriba, que se construyó allí para que Carlos V montase á caballo +más cómodamente.....</p> + +<p>Por cierto que, según refiere Fr. Prudencio Sandoval en su <i>Historia del +Emperador</i>, las cabalgaduras que éste usaba en Yuste no tenían nada de +cesáreas ni de marciales, pues consistían en <i>una jaquilla bien pequeña +y una mula vieja</i>.—¡Tan acabado de fuerzas estaba aquel que tantas +veces había recorrido la Europa á caballo!</p> + +<p>Pero ya que de esto hemos venido á hablar, oigamos describir al mismo +historiador la manera cómo montó á caballo por última vez el +protagonista del siglo de los héroes, el vencedor de mil combates, el +hombre de hierro.</p> + +<p>«.....Puesto en la jaquilla, apenas dió tres ó cuatro pasos cuando +comenzó á dar voces que le bajasen, que se desvanecía, y como iba +rodeado de sus criados, le quitaron luego, y desde entonces nunca más se +puso en cabalgadura alguna.»</p> + +<p>Considerad ahora cuántas reflexiones no acudirán á la mente al +contemplar aquel poyo de piedra, terrible monumento que acredita toda la +flaqueza y rápida caducidad de esta nuestra máquina humana, tan +temeraria, impetuosa y presumida en las breves horas de la juventud, si +por acaso le presta sus alas la fortuna.....—Mas sigamos nuestra +descripción.</p> + +<p>La pared que da al Norte, sólo es notable por lindar con el muro de la +iglesia y porque en aquel lado del <i>salón-mirador</i> hay una pequeña y +preciosa <i>fuente</i>, labrada en la forma y estilo de las que adornan los +paseos públicos ó los jardines de los palacios.</p> + +<p>Esta <i>fuente</i> tendrá unas dos varas y media de altura, y se compone de +un pilar redondo, del centro del cual sale un recio fuste ó árbol, que +luego se convierte en gracioso grupo de niños, muy bien esculpido; todo +ello de una sola pieza y de piedra bastante parecida al mármol, aunque +de la especie granítica. El grupo de niños sostiene una taza redonda, de +la cual fluye por cuatro caños un agua cristalina, sumamente celebrada +por sus virtudes higiénicas.—El Emperador no bebía otra, y nosotros la +probamos también, aunque llevábamos <i>á bordo</i> un vino de primer orden.</p> + +<p>Porque debemos advertir que, mientras llegaba ó no llegaba el Sr. +Administrador, nos permitimos desplegar las provisiones que habíamos +sacado del Baldío y almorzar como unos..... jerónimos, haciendo mesa del +poyo de piedra en que se encaramaba el Emperador para montar en la +jaquilla ó en la mula.....—Pero, volviendo á la <i>fuente</i>, diré que del +libro de Fr. Luis de Santa María (que después leímos) consta que «se la +regaló á Carlos V el ilustre Ayuntamiento de la ciudad de Plasencia».</p> + +<p>Vamos á la cuarta pared.—En ella está la puerta de entrada al Palacio, +y á su lado existe hoy un <i>banco</i> muy viejo de madera (en el mismo lugar +que había antes un asiento de piedra), sobre el cual se lee la siguiente +<i>inscripción</i>, pintada en la pared en caracteres del siglo <span class="smcap">xvi</span> muchas +veces retocados:</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 3em;">«<i>Su Mag.ª El Emper.<sup>or</sup> D. Carlos</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>Quinto nro. Señor en este lugar</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>estava asentado quando le dió</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>el mal á los treynta y uno</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>de Agosto á las quatro de la</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>tarde.—Fallesció á los Veinte</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>y uno de Septiembre á las dos</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>y media de la mañana. Año</i></span><br /> +<span style="margin-left: 2em;"><i>del S.<sup>or</sup></i></span><br /> +<br /> +<span style="margin-left: 3.5em;"><i>de 1558.</i>»</span><br /> +</p> + +<p>El <i>mal</i> á que alude la precedente inscripción consistió en que, +habiendo comido al sol Carlos V, en aquel propio salón-mirador, sintióse +acometido de frío, no bien dejó la mesa, y luego le entró +calentura.—«Pónenos en cuidado (escribía dos días después su mayordomo +Luis Quijada á Juan Vázquez de Molina<a name="FNanchor_8_8" id="FNanchor_8_8"></a><a href="#Footnote_8_8" class="fnanchor">[8]</a>), porque ha muchos años que á +S. M. no le ha acudido calentura con frío sin accidente de gota. El frío +casi lo tuvo delante de mí todo; mas no fué grande, puesto que tembló +algún tanto; duró casi tres horas la calentura: no es mucha, aunque en +todo me remito al doctor, que escribirá más largo.—Yo temo que este +accidente sobrevino de comer antier en un terrado cubierto, y hacía sol, +y reverberaba allí mucho, y estuvo en él hasta las cuatro de la tarde, +y de allí se levantó con un poco dolor de cabeza y aquella noche durmió +mal.»</p> + +<p>Esta carta es de 1.º de Septiembre.—Por consiguiente, la inscripción +preinserta está equivocada, y donde dice 31 de Agosto debe leerse 30 de +Agosto.</p> + +<p>Sobre ella se ven las armas imperiales, pintadas en la pared; obra, sin +duda, del mismo autor de aquella leyenda conmemorativa.</p> + +<p>Con lo cual terminan todas las cosas que hay que notar en el +<i>salón-mirador</i> ó vestíbulo del humilde Palacio de Yuste.</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Entramos, pues, en el Palacio.</p> + +<p>Ya he dicho que se compone de cuatro grandes celdas, situadas dos á cada +lado de un pasillo ó galería que atraviesa el edificio de Oeste á Este y +al cual dan las puertas de las cuatro.</p> + +<p>Las dos celdas de la izquierda, entrando, estaban destinadas en tiempo +del Emperador, la una á <i>Recibo</i>, y la otra á <i>Dormitorio</i>, y se +comunican entre sí. Las dos de la derecha, que también tienen +comunicación por dentro, eran el <i>Comedor</i> y la <i>Cocina</i>.</p> + +<p>Y á esto se reducía el alojamiento del César.</p> + +<p>Su servidumbre, compuesta de sesenta personas, habitaba el piso inferior +de aquel llamado Palacio, ó varias dependencias del convento, residiendo +en Quacos los empleados que no tenían que asistir continuamente á S. M.</p> + +<p>En la actualidad no hay ni un solo mueble en dichas celdas; y como, por +otra parte, carecieron siempre de toda ornamentación arquitectónica sus +lisas paredes, blanqueadas con cal á la antigua española, la revista que +nosotros les pasamos habría sido muy corta, si recuerdos históricos y +consideraciones de una mansa y cristiana filosofía no nos hubieran +detenido largo tiempo en cada estancia.</p> + +<p>Nuestra visita principió por el <i>Recibo</i>, donde sólo había que ver una +gran chimenea, digna de competir con las llamadas de campana: tan +enormes eran su tragante y su fogón. Entre la puerta de entrada, la de +comunicación con el <i>Dormitorio</i>, la reja que da paso á la luz del +salón-mirador y otra puertecilla de que hablaré luego, no quedaba más +que un puesto resguardado del aire, ó sea un único <i>rincón</i> que ocupar +cerca de la chimenea. No podíamos, pues, equivocarnos respecto de cuál +sería el sitio que ocuparía el Emperador en aquella sala, durante la +estación del invierno, cuando iban á visitarlo San Francisco de Borja, +el Conde de Oropesa, el Arzobispo de Toledo y otros antiguos amigos +suyos.</p> + +<p>Pero no seguiré adelante sin hacer una advertencia de gran +importancia.....</p> + +<p>Si yo me hubiese propuesto referir la <i>Vida de Carlos V en Yuste</i> +(escrita ya con suma minuciosidad y conciencia en un notable capítulo y +en un apéndice muy curioso de la <i>Historia de España</i> por D. Modesto +Lafuente), podría enumerar aquí, sin más trabajo que copiar algunos +documentos del Archivo de Simancas, insertos en la obra de aquel +historiador, los muebles, los cuadros, las alhajas y hasta las ropas que +tenía el Emperador en su retiro, así como sus hábitos, entretenimientos +y conversaciones; pero, no siendo, ni pudiendo ser, tal mi propósito, +sino meramente fotografiar, por decirlo así, el estado <i>actual</i> del +Monasterio, me limitaré á remitiros á la obra mencionada y aconsejaros +que no deis crédito á lo que otros historiadores cuentan acerca de los +actos del Emperador en Yuste.</p> + +<p>Desconfiad, sobre todo, de las noticias de Fr. Prudencio Sandoval y de +Mr. Robertson, quienes, en esta parte íntima de sus célebres historias, +fueron sin duda mal informados, ó fantasearon á medida de su deseo. Así +lo demuestra el Sr. Lafuente con irrebatibles razones y documentos +originales de primera fuerza.—Es falso, por ejemplo, que Carlos hiciese +sus exequias en vida; falso que estuviese sujeto á la misma regla que +los frailes de la casa; falso que se flagelase hasta teñir de sangre las +disciplinas; falso que no atendiese á las cosas políticas de España y +del resto de Europa, y falso que se dedicase á la construcción de +juguetes automáticos y otras puerilidades con su relojero de cámara y +famoso mecánico Juanelo Turriano.—Leed á Lafuente, repetimos, y allí +veréis, auténticamente probado, que Carlos V, en Yuste, fué el hombre de +siempre, con sus cualidades y sus defectos y con la sabida originalidad +de su condición, festiva y grave á un tiempo mismo, dominante, +vehemente, voluntariosa, y á la par llana y sencilla, como la de Julio +César.</p> + +<p>Sigamos nuestra exploración.</p> + +<p>La ya mencionada puertecilla de la sala de <i>Recibo</i> conduce á un +diminuto é irregular aposento, que es aquel <i>retrete</i> ó gabinetillo de +que ya he hablado también, en que <i>apenas cabe una cama</i>, y donde durmió +Felipe II la última vez que estuvo en Yuste, en señal de respeto..... ó +miedo á las habitaciones que habían sido de su difunto padre.—¡Curioso +fuera saber lo que pensó allí el hombre del Escorial durante las dos +noches que pasó, como quien dice, emparedado cerca de la cámara +mortuoria de Carlos de Gante!—Pero la historia ignora siempre las +mejores cosas.</p> + +<p>Del <i>Recibo</i> volvimos á salir al pasillo ó galería, dejando para lo +último la visita al <i>Dormitorio</i>, y pasamos al <i>Comedor</i> del más comilón +de los emperadores habidos y por haber....., excepto Heliogábalo.</p> + +<p>Carlos V era más flamenco que español, sobre todo en la mesa. Maravilla +leer (pues todo consta) el ingenio, verdaderamente propio de un gran +jefe de Estado Mayor militar, con que resolvía la gran cuestión de +vituallas, proporcionándose en aquella soledad de Yuste los más raros y +exóticos manjares. Sus cartas y las de sus servidores están llenas de +instrucciones, quejas y demandas, en virtud de las cuales nunca faltaban +en la despensa y cueva de aquel modesto palacio los pescados de todos +los mares, las aves más renombradas de Europa, las carnes, frutos y +conservas de todo el universo. Con decir que comía ostras frescas en el +centro de España, cuando en España no había ni siquiera caminos +carreteros, bastará para comprender las artes de que se valdría á fin de +hacer llegar en buen estado á la sierra de Jaranda sus alimentos +favoritos.</p> + +<p>Pero nos metemos sin querer en honduras pasadas, olvidando que aquí no +se trata sino de lo presente. Pues bien: en el <i>Comedor</i> sólo hay de +notable otra chimenea como la susodicha; un gran balcón-cierre, ó +tribuna volada, que da á la huerta y mira al Mediodía, donde el viejo +Emperador tomaba en invierno los últimos rayos del sol de sus +victorias....., y una puerta de comunicación con la <i>Cocina</i>.</p> + +<p>La <i>Cocina</i> es digna del imperial glotón, propia de un convento de +Jerónimos y adecuada á los grandes fríos que reinan en aquel país +durante el rigor del invierno. En torno del monumental fogón, que ocupa +casi la mitad de aquel vasto aposento, bien pudieron calentarse +simultáneamente con holgura los sesenta servidores de S. M. En cuanto á +las hornillas, puede asegurarse que infundirían verdadera veneración +cuando estaban en ejercicio, así como hoy su yerta desnudez y triste +arrumbamiento infunden melancólicas reflexiones.</p> + +<p>Pero estas reflexiones nos llevan como por la mano al <i>Dormitorio</i> del +Emperador, ó sea á su cámara mortuoria.</p> + +<p>Es una pieza del mismo tamaño que las tres mencionadas, con otra enorme +chimenea. Una alta reja le da luz por la parte de Levante, y tiene +además tres puertas, de las cuales una da á la iglesia, otra al <i>Recibo</i> +y otra á la galería.</p> + +<p>No cabe ni puede caber duda respecto del sitio que ocupaba el lecho de +S. M. y en que lanzó el último suspiro, puesto que lo indica +matemáticamente la puerta de comunicación con la iglesia, que se rasgó +frente por frente á la cama del César, á fin de que, acostado y todo, +pudiese ver el altar mayor y oir Misa cuando sus achaques le impedían +dejar el lecho. Trazóse, pues, dicha puerta, <i>oblicuamente</i>, sobre el +recio muro del templo, en el ángulo opuesto á aquel en que dormía y +había de morir Carlos V, y allí sigue, y desde ella se determina +fijamente tan histórico paraje.</p> + +<p>A mayor abundamiento, en aquel rincón del <i>Dormitorio</i> hay un cuadro que +representa á San Jerónimo viendo llegar á Carlos V á la gloria eterna y +arrodillarse á los pies de la Santísima Trinidad.—Debajo de este cuadro +se ve un tarjetón dorado que dice lo siguiente: «S. A. R. el Infante +Duque de Montpensier regaló al Monasterio de Yuste este cuadro, sacado +del original que á la muerte del Emperador Carlos V, su glorioso abuelo, +se hallaba á la cabecera de su cama.»</p> + +<p>Decir los pensamientos que acudieron á mi mente en aquel sitio, donde +expiró (en hora ignorada por sus propios hijos durante algunos días) el +que tantas veces desafió la muerte á la faz del universo en los campos +de batalla, fuera traducir pálidamente lo que el lector se imaginará sin +esfuerzo alguno.</p> + +<p>Hágole, pues, gracia de mis reflexiones, y le invito á que me siga á la +<i>iglesia</i> y á las <i>ruinas del convento</i>, donde todo hablará aún más +alto y más claro el severo lenguaje de aquellas verdades eternas: +<i>Verumtamen, universa vanitas..... Verumtamen, in imagine pertransit +homo</i>.</p> + + +<p class="num">IV</p> + +<p>La <i>iglesia</i> se reduce á una nave gótica, larga y altísima, digna de una +catedral de primer orden. Esta nave se conserva íntegra: según una +tradición, porque los incendiarios franceses de 1809 procuraron que el +fuego no llegase á ella; según otra tradición, porque no había en todo +aquel edificio madera alguna en que pudiesen prender las llamas.</p> + +<p>Sin embargo, sus bóvedas ojivales amenazaban desplomarse cuando compró +el Monasterio el Sr. Marqués de Miravel, quien procedió inmediatamente á +repararlas.—Así lo indica la siguiente modestísima inscripción, que se +lee en el testero posterior del coro:</p> + +<p><i>Estando estas bóvedas en ruinas, se construyeron por José Campal, año +de 1860.</i></p> + +<p>Pero dirá el lector: ¿quién es <i>José Campal</i>? ¿Son éstos el nombre y el +apellido del espléndido Marqués que costeó la obra, ó los de algún +insigne arquitecto, émulo de la gloria de los Brunelleschi y Miguel +Ángel?</p> + +<p>Ni lo uno ni lo otro.</p> + +<p>José Campal es un humilde albañil de Jarandilla, que se atrevió á +acometer tan ardua empresa, y la llevó á feliz término, cuando maestros +llevados de Madrid con tal propósito la habían considerado +irrealizable.—Admirado entonces el Marqués del arrojo y la inteligencia +de Campal, mandó poner dicha inscripción en el coro.</p> + +<p>La nave de la iglesia y sus altares están hoy completamente desnudos de +todo cuadro, de toda imagen, de toda señal de culto. Los únicos +accidentes que interrumpen la escueta monotonía de aquellos blanqueados +muros, son las Armas Imperiales que campean allá arriba, en el centro +del embovedado, y un negro <i>ataúd</i> depositado á gran altura, en un nicho +ú hornacina de la pared de la derecha.</p> + +<p>Este ataúd es de madera de castaño, y estuvo forrado de terciopelo +negro. Hoy no contiene nada; pero en un tiempo contuvo otra caja de +plomo, dentro de la cual fué depositado el cadáver del Emperador.....</p> + +<p>«Púsose el cuerpo del Emperador (dice la historia) en una caja de plomo, +la cual se encerró en otra de madera de castaño, forrada de terciopelo +negro. Hiciéronsele solemnes exequias por tres días, celebrando el +Arzobispo de Toledo, Fr. Bartolomé de Carranza, á quien sirvieron de +ministros el confesor del Emperador, Fr. Juan Regla, y el prior Fr. +Martín de Angulo, y predicando sucesivamente el P. Villalva y los +priores de Granada y Santa Engracia de Zaragoza.</p> + +<p>»Una de las cláusulas del codicilo de Carlos V era que se le enterrara +debajo del altar mayor del Monasterio, quedando fuera del ara la mitad +del cuerpo, del pecho á la cabeza, en el sitio que pisaba el Sacerdote +al decir la misa, de manera que pusiese los pies sobre él. Para cumplir +del modo posible este mandato, se derribó el altar mayor y se sacó hacia +fuera, con objeto de depositar detrás de él el cadáver, pues debajo no +podía estar, por ser lugar exclusivo de los Santos que la Iglesia tiene +canonizados<a name="FNanchor_9_9" id="FNanchor_9_9"></a><a href="#Footnote_9_9" class="fnanchor">[9]</a>.»</p> + +<p>A consecuencia de esta reforma, el altar Mayor quedó en la extraña +disposición que hoy se advierte; esto es, sumamente estrecho de +presbiterio, y muy alto en proporción del escaso desarrollo de su +escalinata, cuyos peldaños son tan pinos, que cuesta fatiga y peligro +subirlos ó bajarlos.</p> + +<p>Fué, pues, depositado el cadáver del César dentro de las dos cajas +mencionadas, detrás del retablo de Yuste, hasta que, quince años y medio +después, el 4 de Febrero de 1574, verificóse su traslación al Escorial, +en la caja de plomo, revestida de otra nueva que se construyó al +intento, quedando en la bóveda de Yuste, como recuerdo, la caja de +castaño. Pero como todos los viajeros que visitaban la tal bóveda +hubiesen dado en la flor de cortar pedazos del viejísimo ataúd, á fin de +guardarlos como reliquias históricas, el Marqués de Miravel dispuso +colocarlo en el inaccesible nicho que hoy ocupa, y desde donde produce +terrible y fantástica impresión.</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Dijimos más atrás que el sueño eterno de Carlos V ha sido turbado +también en el Monasterio del Escorial, y que nosotros mismos no hemos +sabido librarnos de la tentación de asistir á una de las sacrílegas +exhibiciones que se han hecho de su <i>momia</i> en estos últimos años.....</p> + +<p>Cometimos esta impiedad, ó cuando menos esta irreverencia, en Septiembre +de 1872, pocos meses antes de ir á Yuste.—Nos hallábamos en el fúnebre +Real Sitio, descansando del calor y las fatigas de Madrid, cuando una +mañana supimos que había pública exposición del cadáver del César, á +petición de las bellas damas madrileñas que estaban allí de +veraneo.—Era ya la vigésima de estas <i>exposiciones</i>, desde que las +inauguró cierto temerario y famoso prohombre de la situación política +creada en 1868.—Nosotros (lo repetimos) no tuvimos al cabo suficiente +valor para rehusarnos la feroz complacencia de aquella profanación, que +de todas maneras había de verificarse.....</p> + +<p>Acudimos, pues, al panteón de los Reyes de España, á la hora de la +cita.—¿Y qué vimos allí? ¿Qué vieron las tímidas jóvenes y los +atolondrados niños y los zafios mozuelos que nos precedieron ó siguieron +en tan espantoso atentado?—Vieron, y vimos nosotros, la tumba de Carlos +V abierta, y delante de ella, sobre un andamio construído <i>ad hoc</i>, un +ataúd, cuya tapa había sido sustituída por un cristal de todo el tamaño +de la caja.</p> + +<p>En las primeras <i>exposiciones</i> no había tal cristal, ó si lo había, se +levantaba, de cuyas resultas no faltó quien pasase su mano por la +renegrida faz del cadáver..... ¡La pasó el mencionado prohombre +revolucionario, en muestra de familiaridad y <i>compañerismo</i>!.....</p> + +<p>A través del cristal vimos la corpulenta y recia momia del nieto de los +Reyes Católicos, de la cabeza á los pies, completamente desnuda, +perfectamente conservada, un poco enjuta, es cierto, pero acusando todas +las formas, de tal manera que, aun sin saber que eran los despojos +mortales de Carlos V, hubiéralos reconocido cualquiera que hubiese +visto los retratos que de él hicieron Ticiano y Pantoja.</p> + +<p>La especial contextura de aquel infatigable guerrero, su alta y +amplísima cavidad torácica; sus anchos y elevados hombros; sus cargadas +espaldas; su cráneo característico; su ángulo facial, típico en la casa +de Austria; la depresión de la boca; la prominencia de la barba por el +descompasado avance de las mandíbulas: todo se apreciaba exactamente, y +no en esqueleto, sino vestido de carne y cubierto de una piel +cenicienta, ó más bien parda, en que aun se mantenían algunos raros +pelos de pestañas, barbas y cejas y del siempre atusado cabello.....</p> + +<p>¡Era, sí, el Emperador mismo! ¡Parecía su estatua vaciada en bronce y +roída por los siglos, como las que aparecen entre las cenizas de +Pompeya!</p> + +<p>No infundía asco ni fúnebre pavor, sino veneración y respeto.</p> + +<p>Lo que infundía pavor y asco era nuestra impía ferocidad, era nuestra +desventurada época, era aquella escena repugnante, era aquel sacrílego +recreo, era la risa imbécil ó el estúpido comentario de tal ó cual +señorita ó mancebo, que escogía semejante ocasión para aventurar un +conato de chiste.....</p> + +<p>¡Siquiera nosotros (dicho sea en nuestro descargo) callábamos y +padecíamos, sintiendo al par, y en igual medida, reverencia hacia lo +que veíamos y remordimientos por verlo! ¡Siquiera nosotros teníamos +conciencia de nuestro pecado!</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>De mi visita á las ruinas de los <i>claustros</i> de Yuste guardo recuerdos +indelebles.</p> + +<p>La naturaleza se ha encargado de hermosear aquel teatro de desolación. +Los trozos de columnas y las piedras de arcos, que yacen sobre el suelo +de los que fueron patios y crujías, vense vestidos de lujosa hiedra. El +agua, ya sin destino, de las antiguas fuentes, suena debajo de los +escombros, como enterrado vivo que se queja en demanda de socorro, ó +como recordando y llamando á los antiguos frailes para que reedifiquen +aquel edificio monumental. Y por todas partes, entre la hiedra y el +musgo, ó entre las flores silvestres y las altas matas con que adornaba +Mayo aquellos montones de labrados mármoles, veíamos los escudos de +armas de la casa de Oropesa, esculpidos en las piedras que sirvieron de +claves ó de capiteles á las arcadas hoy derruídas.</p> + +<p>Las cuatro paredes del <i>refectorio</i> siguen de pie; pero el techo, que se +hundió de resultas del incendio, ha formado una alta masa de escombros +dentro de la estancia. Hoy se trabaja en sacar aquel cascajo, y ya van +apareciendo los alicatados de azulejos que revestían el zócalo de los +muros.</p> + +<p>El <i>Convento de Novicios</i> subsiste, aunque en muy mal estado.—Allí, +como ya sabéis, vivieron los últimos frailes desde la <i>catástrofe del +Edificio</i>, ocurrida en 1809, hasta la <i>catástrofe de la Comunidad</i>, +ocurrida en 1835.</p> + +<p>Nosotros penetramos en algunas <i>celdas</i>. Reinaba en ellas la misma muda +soledad que en las del Palacio de Carlos V. Ni gente ni muebles quedaban +allí..... Las desnudas paredes hablaban el patético lenguaje de la +orfandad y de la viudez.</p> + +<p>Aquello era más melancólico que las ruinas del otro gran convento +hacinadas entre la hiedra.—Una celda habitable y deshabitada +representa, en efecto, algo más funesto y pavoroso que la destrucción. +Los pedazos de mármol que acabábamos de ver parecían tumbas cerradas: +las celdas del noviciado eran como lechos mortuorios ó ataúdes vacíos, +de donde acababan de sacar los cadáveres.</p> + +<p>Sí; ¡todo vacío! ¡todo expoliado! ¡todo saqueado!.....—Tal aparecía +aquella mañana á nuestros ojos cuanto contemplábamos, cuanto +recordábamos, cuanto acudía á nuestra imaginación por asociación de +ideas.</p> + +<p>En Yuste....., una tumba abierta, de donde había sido sacado Carlos +V.—En El Escorial....., otra tumba vacía, de donde también se le había +desalojado temporalmente.....—Y si se nos ocurría la fantástica ilusión +de que la exhumada y escarnecida momia del César, avergonzada de su +pública desnudez, pudiese salvar el Guadarrama, en medio de las sombra +de la noche, para ir á buscar á Yuste su primitiva sepultura, +considerábamos temblando que tampoco encontraría en su sitio el ataúd de +madera, sino que lo vería encaramado en aquella antigua hornacina de un +Santo que probablemente habrían derribado á pedradas otros liberales de +la Vera de Plasencia.....</p> + +<p>¡Y todo así! ¡Todo así!—Dondequiera que el atribulado espectro imperial +fijase la vista, hallaría igual dislocación, el mismo trastorno, la +propia devastación y miseria, como si el mundo hubiese llegado al día +del Juicio final.....</p> + +<p>Ya no había Monasterio de Yuste; ya no había en España Comunidades +religiosas; ya no había Monarquía; ¡casi ya no había Patria!—Los +tiempos del cataclismo habían llegado, y, sobre las ruinas de la obra de +Fernando V y de Isabel I, oíanse más pujantes que nunca en aquellos +mismos días (los primeros días de Mayo de este primer año de la +República), así en Extremadura como en el resto de la Península +española, gritos de muerte contra la Unidad nacional, contra la +Propiedad, contra la Autoridad, contra la Familia, contra todo culto á +Dios, contra la sociedad humana, en fin, tal y como la habían +constituído los afanes de cien generaciones.</p> + +<p><i>Illic sedimus et flevimus</i>....., al modo de los hebreos junto á los +ríos de Babilonia.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Pasó aquel momento de emoción, disimulable en tan aciaga fecha, y desde +el convento nos dirigimos á una ermitilla, llamada de <i>Belén</i>, que dista +de él medio kilómetro, y á donde solían encaminar los frailes su paseo +de invierno—costumbre que adquirió también Carlos V.</p> + +<p>El camino de la ermita es una llana y hermosa calle de árboles, con +prolongados asientos, en que cabía toda la Comunidad.</p> + +<p>Al principio de este paseo hay un viejísimo ciprés, á cuyo pie, y +recostado en su tronco, es fama estaba sentado Carlos V la primera vez +que vió en Yuste á su hijo D. Juan de Austria, ya casi mozo, después de +muchos años de separación.</p> + +<p>El hijo de Bárbara Blomberg había nacido en Ratisbona, donde pasó la +infancia con su madre. A la edad de ocho años lo habían traído á +España, sin que nadie adivinase su condición, y vivió primero en +Leganés, á cargo del clérigo Bautista Vela y de una tal Ana Medina, +casada con un flamenco llamado Francisco, que vino en la comitiva de +Carlos V la primera vez que visitó estos reinos el coronado nieto de +Isabel la Católica. Pero el bastardo imperial hacía en Leganés una vida +demasiado villana, confundido con los otros chicos del pueblo, y +entonces Luis Quijada, mayordomo del César, y el único que sabía quién +era aquel niño, se lo llevó á Villagarcía, de donde era Señor, y lo +confió á su mujer, sin revelarle el secreto; por lo que esta +ejemplarísima señora llegó á concebir tristes sospechas, que amargaron +su vida hasta que, muerto ya el Emperador, hizo pública la verdad el rey +D. Felipe II, reconociendo como príncipe y hermano suyo al que había de +ser el primer guerrero de su tiempo.</p> + +<p>«Cuando Carlos V vino á encerrarse en el Monasterio de Yuste (dice un +historiador) érale presentado muchas veces su hijo en calidad de paje de +Luis Quijada, gozando mucho en ver la gentileza que ya mostraba, aun no +entrado en la pubertad. Tuvo, no obstante, el Emperador la suficiente +entereza para reprimir ó disimular las afectuosas demostraciones de +padre, y continuó guardando el secreto.....»</p> + +<p>En la Crónica manuscrita del convento menciona también el P. Luis de +Santa María la estancia de D. Juan de Austria en <i>Yuste</i>, y, además, la +tradición cuenta algunas de sus travesuras de adolescente, como las que +referimos al hablar de <i>Quacos</i>.....</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>Por aquí íbamos en nuestra visita á <i>Yuste</i>, cuando principió á +encapotarse el cielo. Conocimos que amenazaba una de aquellas tormentas +que tan formidables son en las sierras de Gredos y de Jaranda, y como +teníamos que andar tres leguas para regresar al <i>Baldío</i>, y ya no nos +quedaba más que ver, aunque sí mucho que meditar en aquellas ruinas, nos +apresuramos á montar á caballo, henchida el alma de mil confusas ideas, +que he procurado ir fijando y desenvolviendo en los humildes artículos á +que doy aquí remate.</p> + +<p>Pero no soltaré la cansada pluma sin recordar unos versos que el insigne +poeta, mi amigo D. Adelardo López de Ayala, pone en boca de D. Rodrigo +Calderón, y que repetí muchas veces al alejarme de <i>Yuste</i>:</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 3em;">«¡Nunca el dueño del mundo Carlos quinto</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Hubiera reducido su persona</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">De una celda al humilde apartamiento,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Si no hubiera tenido una corona</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Que arrojar á las puertas del convento!»</span><br /> +</p> + +<p>De resultas de lo cual, ó sea de la falta de cualquier especie de +corona, algunos días después me veía yo obligado á dejar la pacífica +soledad del <i>Baldío</i> por la turbulenta villa de Madrid, donde fecho hoy +este relato á 9 de Octubre de 1873.</p> + +<p class="img"><img src="images/ill_006.png" +width="106" height="83" +alt="imagen no disponible" /></p> + + +<p class="img1"> +<a name="DOS_DIAS_EN_SALAMANCA" id="DOS_DIAS_EN_SALAMANCA"></a> +<img src="images/ill_008.png" +width="487" height="143" +alt="imagen no disponible" /></p> + + +<h2>DOS DÍAS EN SALAMANCA</h2> +<p class="c"><b>———</b></p> + + +<p class="num">I</p> + +<p class="subhead">DISCURSO PRELIMINAR</p> + +<p class="non"><img src="images/ill_007.png" +width="79" height="91" +alt="E" +style="float:left; +margin-top:-1%;" /><span class="smcap">l</span> +lunes 8 de Octubre de 1877 nos hallábamos de sobremesa en cierto +humilde comedor de esta prosaica y anti-artística villa de Madrid, +cuatro antiguos amigos, muy amantes de las letras y de las artes, algo +entrados en años por más señas, y aficionadísimos, sin embargo, á correr +aventuras en demanda de ruinas más viejas que nosotros.</p> + +<p>Habíase por entonces abierto al público la última sección del +<i>Ferrocarril de Medina del Campo á Salamanca</i>, lo cual quería decir, en +términos metafóricos, que esta insigne y venerable ciudad, monumento +conmemorativo de sí propia, acababa de ser desamortizada por el +espíritu generalizador de nuestro siglo, pasando de las manos muertas de +la Historia ó de la rutina, al libre dominio de la vertiginosa actividad +moderna.</p> + +<p>Así lo indicó, sobre poco más ó menos, uno de nosotros; y como otro +apuntase con este motivo la feliz idea de ir los cuatro á hacer una +visita á aquel antiguo emporio del saber, y semejante propuesta, bien +que recibida con entusiasmo y aceptada <i>en principio</i>, suscitara algunas +objeciones, relativas á lo desapacible de la otoñada, á los achaques del +uno, á los quehaceres del otro y al natural temor de todos de que en la +ilustre y grave Salamanca no hubiese fonda vividera, el amo de la casa, +ó sea el anfitrión, encendióse (ó afectó encenderse) en santa ira, y +pidiendo arrogantemente la palabra (y una segunda copa de legítimo +<i>fine-champagne</i>), pronunció el siguiente discurso:</p> + +<p> +«Señores:<br /> +</p> + +<p>»¡Parece imposible que la edad nos haya reducido á tal grado de miseria! +¿Somos nosotros aquellos héroes, que hace algunos años, recorrían en +mulo ó á pie las montañas más altas de Europa, expuestos á perecer entre +la nieve, sólo por ver un ventisquero, una cascada ó el sitio en que los +aludes aplastaron á tal ó cual impertérrito naturalista? ¿Somos nosotros +los mismos que pasaron noches de purgatorio en ventas dignas de la pluma +de Cervantes, por conocer las ruinas de un castillejo moruno, los que +hicieron largas jornadas en carro de violín, por contemplar un retablo +gótico; los que sufrieron á caballo todos los ardores del estío andaluz, +buscando el sitio en que pudo existir tal ó cual colonia fenicia ó +campamento romano? ¿Somos nosotros los atrevidos exploradores de la +Alpujarra, los temerarios visitantes de Soria, los que llegaron por +tierra á la misteriosa Almería, y, sobre todo, los intrépidos +descubridores de Cuenca....., de cuya existencia real se dudaba ya en +Madrid cuando fuimos allá, sin razón ni motivo alguno, y en lo más +riguroso del invierno, tripulando un coche-diligencia que volcó seis +veces en veinticuatro horas?</p> + +<p>»¡Nadie diría que nosotros somos aquellos célebres aventureros, al +vernos vacilar de esta manera en ir á la conquista de la inmortal +Salamanca, hoy que la locomotora la ha puesto, como quien dice, á las +puertas de Madrid! ¡Nadie lo diría, al vernos retroceder ante el frío, +ante la perspectiva de una cama incómoda ó de una comida poco suculenta, +y ante otros trabajos y fatigas, que siempre fueron, para hombres bien +nacidos, estímulo y aliciente de esta clase de expediciones!—¡Pues qué! +¿no eran mucho más viejos que nosotros, y no tenían más achaques y +dolamas, Cristóbal Colón, al embarcarse en Palos; Antonio de Leiva, al +salir de Pavía en ayuda de los ejércitos imperiales, y Abdel-Melik, el +Maluco, en la batalla de Alcazarquivir, á la que asistió moribundo, +llevado en hombros por sus soldados, y durante la cual expiró como +bueno, seguro ya de la derrota de D. Sebastián de Portugal?</p> + +<p>»¡Un esfuerzo semejante espero yo de vosotros en la presente ocasión! +¡Considerad, señores, que se trata de Salamanca, de la <i>Madre de las +Virtudes y de las Ciencias</i>, como la llamaban antiguamente; de la ciudad +que ha llevado también el nombre de <i>Roma la Chica</i>, por los +innumerables y nobilísimos monumentos que la decoran; celebérrima bajo +la dominación de los romanos; cristiana antes de la irrupción de los +godos; arrancada varias veces de manos de los sarracenos, en los siglos +<span class="smcap">ix</span> y <span class="smcap">x</span>; liberada definitivamente en el siglo <span class="smcap">xi</span>, y lumbrera desde +entonces de la entenebrecida Europa, por su veneranda Universidad, que, +con las de Oxford, Bolonia y París, vinculaba el saber de aquellos +tiempos! ¡Considerad que se trata de la hija mimada de Castilla la +Vieja, de la Atenas española, protegida constantemente por Magnates, +Prelados, Reyes, Papas y hasta Santos, desde D. Ramón de Borgoña y el +obispo Visquio, que la repoblaron, y comenzaron á engrandecerla, hasta +los Reyes Católicos, que la distinguieron con su predilección casi tanto +como á Granada! ¡Considerad que allí hubo concilios; que allí se +reunieron Cortes; que allí se juzgó á los Templarios; que allí se +establecieron preferentemente las <i>Órdenes Militares</i> y fundaron +magníficos templos; que allí predicaron San Vicente Ferrer y San Juan de +Sahagún; que allí residieron mucho tiempo Santa Teresa y San Ignacio de +Loyola; que allí estudió y explicó Fr. Luis de León, y que allí +estuvieron los reyes Ordoño I, Alfonso VII, Fernando II, Alfonso IX, +Enrique II (antes y después de matar á su hermano), D. Juan I, D. Juan +II, D. Enrique IV, los Reyes Católicos (no una, sino muchas veces), el +emperador Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe V, y D. Alfonso XII, +que felizmente reina!</p> + +<p>»Digo más, señores; digo más.....—Allí nació y fué bautizado Alonso XI; +allí murió la esposa amadísima de Trastamara, ó sea la reina D.ª Juana +Manuel; allí murió también el príncipe D. Juan, único hijo varón de los +Reyes Católicos, quien, de haber vivido más tiempo, hubiera ahorrado á +España muchas calamidades; y allí, en fin, se casó con María de Portugal +el Sr. D. Felipe II, cuyo nombre y cuyos hechos no figurarían en nuestra +historia si no hubiese habido antes un Felipe I.....</p> + +<p>»Salamanca, por consiguiente, debe de estar cuajada de iglesias, de +palacios y de conventos. Salamanca debe de ser un álbum arquitectónico, +donde se encuentren modelos de todos los estilos cristianos: del +románico, del gótico, del plateresco, del greco-romano y del +churrigueresco (y esto suponiendo que no haya también piedras árabes y +judías). Salamanca, en fin, será un <i>mare magnum</i> de portadas, de +torres, de columnatas, de ojivas, de retablos, de púlpitos, de pinturas +en tabla, en lienzo y al fresco, de sillerías y estatuas de madera, de +verjas, de alhajas, de ornamentos, de ropas y de otras venerandas +antigüedades.</p> + +<p>»Para formar idea de ello, básteos saber que, en el siglo <span class="smcap">xii</span>, cuando se +escribió el <i>Fuero de Salamanca</i>, había en la ciudad 33 iglesias, y que +después llegó á haber hasta 48, sin contar cuatro conventos de Monacales +y 17 de Religiosos de los demás Institutos, 16 de Monjas, dos beaterios +de reclusión voluntaria, uno de reclusión forzosa, y más de 30 colegios, +incorporados legalmente á la Universidad..... Y, aunque descontemos las +muchas iglesias, y, sobre todo, los muchos conventos que habrán caído al +golpe del cañón extranjero y de la piqueta constitucional y republicana +desde 1808 á 1813, y desde 1835 á 1874, todavía quedarán en pie los +bastantes monumentos históricos y artísticos para considerar á Salamanca +(y es cuanto se puede decir) como otra Toledo.—¡A Salamanca, pues, +amigos míos! ¡A Salamanca, sin pérdida de tiempo! ¡A Salamanca, antes +de que, por razón de ornato público, le sacudan el polvo de los siglos! +¡A Salamanca, antes de que la reformen, antes de que la mejoren, antes +de que la profanen..... (que todo viene á ser la misma cosa)! ¡A +Salamanca mañana mismo!</p> + +<p>»El viaje es sumamente cómodo.....—Aquí tenéis <i>El Indicador</i>.....—Se +sale de Madrid á las nueve y media de la noche, y se llega allá á las +nueve y media de la mañana.—El billete, en 1.ª clase, cuesta siete +duros, que, con siete de volver, son catorce.—Supongo que habrá allí +hoteles, ó sea fondas; pero, si no los hay, habrá casas de huéspedes, y +si no, posadas, y si no, hospicio.—Y hablo así, porque no avisaremos á +nadie nuestra llegada; que, de lo contrario, bien podríamos asegurar que +allí tenemos al padre alcalde, y no sólo al padre, sino al abuelo y al +bisabuelo....., dado que conocemos en Salamanca al Sr. Obispo de la +diócesis, Martínez Izquierdo, compañero de algunos de nosotros en las +Cortes de 1869 y en el actual Senado; dado que nuestro amigo Frontaura +es Gobernador de la provincia, y dado que yo cuento además en aquella +población con la antigua y excelente amistad de otras personas, que no +dejaré de presentaros en el momento oportuno.—Fuera de esto, sabed que +Salamanca gozó siempre opinión de barata y de rica, y que sus alimentos +son también muy celebrados. Los castaños y encinas de sus montes dan +pasto al mejor ganado de cerda de las Españas, y el tal ganado de cerda +(convendréis en ello) puede muy bien servir de pasto á viajeros tan +aguerridos como nosotros. A mayor abundamiento, las truchas del Tormes +gozan igual fama de exquisitas (me refiero al geógrafo Miñano), sin +contar con que en los corrales de aquellas casas de labor se crían +ciertos pavos enormes, ya cantados por mí en un célebre soneto.—Y, ¡en +fin, señores! ¡qué diablos! ¡corre de mi cuenta llevar un cesto de +víveres y municiones (cuando digo <i>municiones</i>, entended <i>botellas</i>) +para los casos de <i>fuerza mayor</i> y otras calamidades inesperadas!.....</p> + +<p>»Conque..... he dicho.»</p> + +<p>Aplausos y aclamaciones acogieron este discurso; y, sin más debate, +aprobóse por unanimidad el proyecto, quedando decidido que á la noche +siguiente saldríamos para Salamanca.</p> + + +<p class="num">II</p> + +<p class="subhead">DE MADRID A MEDINA DEL CAMPO</p> + + +<p>En efecto: á las nueve y media de la siguiente noche salíamos de Madrid +en el tren <i>segundo correo</i>, destinado, como todo el mundo sabe, á +transportar cartas y viajeros desde esta Villa y Corte (que ya cuenta +400.000 habitantes) á media España y á toda Europa.</p> + +<p>Sin embargo, íbamos casi solos.....—Los españoles tenemos pocos asuntos +fuera de casa, y los que tenemos no nos interesan hasta el extremo de +hacernos emprender largos viajes. Nuestra filosofía moruna, ascética, ó +como queráis llamarla, da de sí esta magnánima indiferencia, tan +deplorada por economistas y políticos, y tan aplaudida por otra clase de +pensadores que miran las cosas desde más alto. Viajan, sí, por mero +placer, los elegantes y los fantaseadores, los bañistas de afición y los +amantes de la naturaleza; pero, precisamente en la fecha citada, este +linaje de madrileños regresaba ya hacia las orillas del Manzanares, ó, +por mejor decir, hacia las bocas de riego del Lozoya.—Además, aquel día +era martes, y los martes apenas se despacha algún billete en nuestros +ferrocarriles, por aquello de que <i>en martes ni te embarques ni te +cases</i>; razón que me ha movido á mí siempre á preferir los martes para +viajar, pues va uno más holgado en el tren ó en la diligencia. ¡Y si +puedo combinar que sea <i>martes y día 13</i>, mejor que mejor!</p> + +<p>Esto de la holgura lo llevábamos nosotros resuelto aquella noche <i>por +ministerio de la ley</i>..... Quiero decir, que éramos dueños de un +<i>reservado</i> de ocho asientos, que entre cuatro personas daba dos +asientos para cada una, con su correspondiente rincón por cabeza y para +la cabeza.—Nos dormimos, pues, en seguida que el tren se puso en marcha +(como muy necesitados que estábamos de descansar de nuestras prisas del +día, y también para ir haciendo provisión de sueño y de reposo, á cuenta +de los madrugones y demás fatigas consiguientes á una expedición +artístico-poética por tierra de garbanzos), y dormidos pasamos muchísimo +tiempo. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>A las tres de la madrugada el hambre nos despertó.</p> + +<p>Estábamos en <i>Sanchidrián</i>, á veinticinco leguas de Madrid, al otro lado +de la cordillera del Guadarrama.</p> + +<p>¡Bien nos habíamos portado! ¡Cinco horas de sueño de un tirón!</p> + +<p>Durante ellas, sólo habíamos oído, á cosa de las doce, en uno de esos +intervalos de semiconciencia que tiene el durmiente á cada parada del +tren, los destemplados gritos con que una pobre mujer (única que á tal +hora estaría despierta en aquella áspera sierra) pregonaba á todo lo +largo de la hilera de coches: «<i>¡Leche de las Navas!</i>», sin que se +siguiese ruido alguno demostrativo de que la infeliz trasnochadora +despachaba algo.....</p> + +<p>Es decir, que habíamos pasado por <i>El Escorial</i>, por las susodichas +<i>Navas</i> (que Dios bendiga), por <i>Ávila</i>, y por otros varios pueblos +chicos y grandes, sin darnos siquiera cuenta de ello.—¡Quién se lo +dijera á D. Felipe II cuando edificaba lo que recibió el nombre de +<i>octava maravilla</i>! ¡Quién le dijera que llegaría un tiempo en que +cruzasen por allí <i>con los ojos cerrados</i> personas tan amantes del Arte +y de la Historia como nosotros!</p> + +<p>Pero, ¿qué mucho, si habíamos atravesado con igual indiferencia la +formidable Sierra de Guadarrama (que es algo más grande que el +Monasterio del Escorial), pasando <i>inconscientes</i>, no sólo por delante +de sus cimas, sino <i>por dentro</i> de sus mismísimas entrañas, por la cuna +de los metales, por la oficina de los terremotos, por las regiones del +infierno?</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Decía que estábamos en <i>Sanchidrián</i>, y que el aguijón del hambre nos +había despertado.</p> + +<p>El mismo mozo de la vía por quien supimos particularmente en qué +Estación nos hallábamos (pues nadie se había tomado el trabajo de +<i>vocearla</i>), nos participó además, <i>motu proprio</i>, que el termómetro del +telegrafista marcaba en aquel instante seis grados bajo cero.</p> + +<p>¡Oirlo nosotros, y bajar el cristal de la ventanilla, todo fué una sola +cosa! Hecho lo cual transformamos el coche en fonda, y cenamos +tranquila, profusa y regaladamente: que para eso llevábamos <i>á bordo</i> el +anunciado cesto de provisiones, en que no faltaba ningún perfil; pues, á +más de comestibles de buena ley, contenía frascos de agua y botellas de +vino, café del mismísimo Aden y máquina para hacerlo, velas con que +alumbrarnos <i>á guiorno</i>, y otros muchos refinamientos de sibaritismo y +de <i>confort</i>, que ni tan siquiera concibieron los antiguos emperadores +romanos.</p> + +<p>Terminada la cena, nos fué imposible volver á dormir.—Pasamos, por +consiguiente, en alegre conversación cosa de una hora; hasta que, cerca +de las cinco de la mañana (es decir, todavía con estrellas) llegamos á +la Estación de <i>Medina del Campo</i>.</p> + +<p><i>¡Medina! ¡Parada y fonda! ¡Cambian de tren los viajeros para Zamora y +para Salamanca!</i>—gritó el mozo de la Estación.</p> + +<p>—¡Vaya una fonda y una parada inoportunas!—exclamamos nosotros, dando +un suspiro.</p> + +<p>Y nos pusimos á recoger nuestros enseres.</p> + + +<p class="num">III</p> + +<p class="subhead">EN MEDINA DEL CAMPO</p> + + +<p>Los viajeros que se dirigen á Salamanca en camino de hierro, tienen que +esperar en la Estación de <i>Medina</i> (¡durante una hora!) la salida del +tren que corre exclusivamente entre estas dos ínclitas +ciudades.—Cargamos, pues, con todo nuestro ajuar, y echamos pie á +tierra en el andén, acatando los altos é incomprensibles designios de +las Empresas, que no han juzgado conveniente ahorrar á los viajeros esta +hora de detención.</p> + +<p>Como todavía era de noche, según queda indicado, y hacía todo el frío +que nos dijeron en Sanchidrián, tuvimos que refugiarnos, lo mismo que el +resto de los viajeros (unos treinta, naturales de aquellas cercanías), +en el diminuto, descristalado y afortunadísimo cafetín (vulgo <i>Fonda</i>) +de la Estación, donde nos vimos obligados á oir, á pesar nuestro, más de +una conversación ajena, poco edificante y nada chistosa....., á las +cuales conseguimos al cabo sustraernos, hablando entre nosotros y en voz +baja de la ilustre ciudad á cuyas puertas vivaqueábamos tan +desagradablemente.</p> + +<p>Dicho se está, por tanto, que salió á relucir el funestísimo día 21 de +Agosto de 1520, en que <i>Medina del Campo</i> fué quemada por el alcalde +Ronquillo y por el capitán Fonseca, á consecuencia de haberse resistido +sus moradores á entregarles la artillería para combatir á Segovia, +alzada en favor de los Comuneros, y que recordamos también aquella +hermosa carta, escrita con tal motivo por los Segovianos á los +Medinenses, en que se leen estas sublimes frases dignas de la antigua +Musa de la Historia:—«<i>Nuestro Señor nos sea testigo, que si quemaron +desa villa las casas, á nosotros abrasaron las entrañas, y que +quisiéramos más perder las vidas que no se perdieran tantas haciendas. +Pero tened, señores, por cierto, que pues Medina se perdió por Segovia, +ó de Segovia no quedará memoria, ó Segovia vengará la su injuria á +Medina..... Desde aquí decimos, y á la ley de cristianos juramos, y por +esta escritura prometemos, que todos nosotros por cada uno de nosotros +pornemos las haciendas y aventuraremos las vidas; y lo que menos es que +todos los vecinos de Medina libremente se aprovechen de los pinares de +Segovia, cortando, para hacer sus casas, madera. Porque no puede ser +cosa más justa que, pues Medina fué ocasión de que no se destruyese con +la artillería á Segovia, Segovia dé sus pinares con que se repare á +Medina.....</i>»</p> + +<p>«Medina (añade el historiador Lafuente) había sido hasta entonces el +emporio del comercio, el gran mercado del Reino, y el principal depósito +de las mercancías extranjeras y nacionales, de paños, de sedas, de +brocados, de joyería y tapicería: sus ferias anuales tenían fama en el +mundo: todo pereció en aquel día de desolación: de setecientas á +novecientas casas fueron consumidas por las llamas.»</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>A todo esto había principiado á amanecer; visto lo cual, nos trasladamos +al andén de la Estación, prefiriendo helarnos al aire libre viendo los +rosicleres de la aurora, á los aires colados y á las crecientes +vulgaridades del cafetín.</p> + +<p>El andén de la estación estaba tan silencioso como solitario.—Nuestro +primitivo tren había continuado su marcha hacia Irún, no bien nos +bajamos de él, y después había partido otro con dirección á la insigne +ciudad de Zamora.—¡El único que no daba ni señales de pensar en salir +era el recién establecido <i>tren de Salamanca</i>!</p> + +<p>En cambio, salió el sol.—Por cierto que su primer rayo no hirió +directamente nuestras pupilas, sino que fué á besar con amoroso respeto +un arrogantísimo torreón gótico, que ya habíamos divisado enfrente de la +Estación, sobre las ruinas de una antigua fortaleza.—Era la famosa +<i>Torre del Homenaje</i> del celebérrimo <i>Castillo de la Mota</i>.</p> + +<p>Este castillo, distante de <i>Medina</i> algunos centenares de pasos, y +separado hoy de ella por el tiránico ferrocarril, corona una especie de +meseta que, en estas interminables planicies castellanas, pudo muy bien +hacer el papel de <i>altura</i> cuando se la eligió para asiento de una +ciudadela.....—Allí murió Isabel la Católica. Es decir, que tal vez en +el interior de aquella <i>torre</i>, dorada por el sol naciente, se hallaba +(y se halla) el aposento pintado por Rosales, con singular maestría, en +el cuadro que dió principio á su reputación.—Allí estuvo preso, durante +veinte años, Hernando Pizarro, hermano y compañero de glorias del +Conquistador del Perú.—Allí vivió también encarcelado el abominable +César Borgia.....</p> + +<p>Pero como si el tren de Salamanca hubiera estado aguardando á que nos +fuese grata la permanencia en la Estación de <i>Medina</i> para decir +«<i>¡Vámonos!</i>», la campanilla, y el pito, y las voces de los empleados +nos sacaron en esto de la contemplación de tan venerables ruinas y de +sus grandes recuerdos históricos, obligándonos á correr más que aprisa +hacia el andén, del cual nos habíamos alejado insensiblemente.</p> + +<p>En aquel mismo instante brilló á nuestros ojos, no ya la luz refleja, +sino el mismo disco del sol.....</p> + +<p>Eran las seis.</p> + + +<p class="num">IV</p> + +<p class="subhead">DE MEDINA DEL CAMPO A SALAMANCA</p> + + +<p>Partimos.</p> + +<p>El tren giró hacia el Oeste, no bien salió de entre agujas, y colóse +inmediatamente en <i>Medina del Campo</i>, cuyas últimas casas lindan con la +Estación.</p> + +<p>La vía férrea cruza por las calles mismas de la villa, sobre un +terraplén de algunos pies de altura, gracias al cual fuimos viendo, por +encima de cercas y tapias, el interior de muchos corrales llenos de +leña, estiércol y aperos de labor, y cubiertos de recientísima escarcha, +por donde andaban ya las madrugadoras gallinas tomando el sol y +cacareando.....</p> + +<p>Los medinenses no se habían levantado todavía. Por lo menos, las +ventanas y puertas de sus casas estaban cerradas, las chimeneas no +expelían humo, y no había ni un alma en las silenciosas calles.</p> + +<p><i>Medina</i> es extensísima, y compréndese muy bien, al verla, que desempeñe +papel tan importante en la Historia de España. A cada paso descubríamos +casas ruinosas, con todo el aspecto de deshabitadas, y amplios solares +de otras que se han hundido. Infinidad de torres de iglesias nuevas ó +viejas (es decir, de hace cuatro ó cinco siglos, ó del siglo pasado, á +juzgar por la forma de sus campanarios y por el color de los muros) +mantiénense todavía en pie. Abundan las de piedra renegrida por el +tiempo, y aun hay que contar las que habrán derribado los siglos y las +revoluciones.....</p> + +<p>De los desastres causados por la tea incendiaria de Ronquillo y de +Fonseca, nótanse por doquier horribles vestigios.—La desventura de +<i>Medina</i>, como las de Pompeya y Herculano, tiene fecha determinada. ¡Tal +día de tal año amaneció rica y poderosa, y á la noche era un montón de +ruinas!</p> + +<p>Pero mientras nosotros pensábamos en esto, el tren había dejado ya atrás +á Medina del Campo, y corría por más alegres horizontes.....</p> + +<p>Hagamos nosotros lo mismo.</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>De Medina á Salamanca hay 77 kilómetros.</p> + +<p>Acerca de los primeros que recorrimos, sólo tengo que decir que seguimos +cruzando la gran llanura de Castilla la Vieja, más productiva, pero no +menos desamparada y monótona que la de Castilla la Nueva. En cuanto +alcanzaban los ojos veíamos leguas y leguas de campos sin verdor, +recién arados con el mayor esmero, en donde iban á sembrarse los +gérmenes de la cosecha de 1878; ¡pero ni un árbol, ni una vivienda, ni +un chorro de agua, ni la más leve ondulación en el terreno!.....</p> + +<p>Sin embargo, aquella interminable planicie casi negra, cobijada por un +cielo azul y limpio, é inundada de luz por un sol alegre y esplendoroso, +no carecía de encanto y grandiosidad, á causa de su misma +sencillez.—Hacía un día hermosísimo, un verdadero día español, y esto +lo embellece todo.</p> + +<p>Por lo demás, ya íbamos divisando en la soledad de aquellas tierras +algunos labradores que araban tranquilamente, y que nosotros no podíamos +imaginar de dónde habían salido ni á qué hora se habían levantado para +estar allí tan de mañana.—Vistos desde el tren, parecían habitantes de +la Luna contemplados desde la Tierra, ó habitantes de la Tierra +contemplados desde la Luna, ó más bien parecían un accesorio fijo y +permanente de aquel cuadro, como las figurillas humanas que ponen los +pintores en los <i>paisajes</i>.</p> + +<p>Minutos después (que es como si dijéramos <i>algunas leguas</i> más allá) +pasamos por delante de un montecillo de barro, de piedras, de yeso, de +tejas y de retama, coronado por un campanario con su cruz y todo..... +Era un pueblo: era <i>Campillo</i>: quiero decir, era uno de tantos +<i>Campillos</i> como figuran en el <i>Nomenclátor</i> de España.</p> + +<p>Luego pasamos por <i>El Carpio</i> (ó sea por <i>un Carpio</i>, pues también +conocíamos ya más de uno).....</p> + +<p>Y á las siete y veintiocho llegamos á <i>Cantalapiedra</i>, famosa hoy por su +agua potable, que no bebimos.</p> + +<p>Habíamos entrado en la <span class="smcap">Provincia de Salamanca</span>.</p> + +<p>Allí comienza ya á rizarse el terreno.—<i>Cantalapiedra</i> ocupa una meseta +inclinada, donde hubo también antiguamente cierto castillo casi +inexpugnable.</p> + +<p>En el siglo <span class="smcap">xv</span> los Portugueses se apoderaron de él y defendieron largo +tiempo, al amparo de sus muros, las pretensiones de la Beltraneja.—Los +vecinos de la villa discurrieron entonces que el tal castillo podía con +el tiempo dar ocasión á nuevas luchas y trastornos, si lo dejaban en +pie; y no bien terminó aquella guerra civil, lo demolieron pacíficamente +con sus propias manos.—Vese, pues, que no siempre ha corrido como +verdad axiomática lo de <i>si vis pacem, para bellum</i>.</p> + +<p>Y es cuanto puedo decir de <i>Cantalapiedra</i>.</p> + +<p>Puestos otra vez en marcha, el sol, que iba ya calentando, principió á +acariciarnos dentro del coche, y acabó por dormirnos +amorosísimamente.....</p> + +<p class="short2">Y dormidos pasamos (según luego vimos en <i>El Indicador</i>) por</p> + +<p class="short"><i>Nueva Carolina</i>,</p> + +<p class="short"><i>Pedroso</i>,</p> + +<p class="short"><i>Gomecello</i>,</p> + +<p class="short">Y <i>Moriscos</i>,</p> + +<p class="non short">nombres que ningún eco habrían hallado en nuestra memoria, aunque no +hubiésemos estado dormidos.</p> + +<p>En cambio, quiso la Providencia que despertásemos al salir de esta +última Estación, ó sea cuando faltaba un cuarto de hora (legua y media) +para llegar á <i>Salamanca</i>.—De otro modo, nos hubiéramos hallado <i>de +pronto</i> bajo los muros de la gran ciudad; cosa opuesta á todas las +reglas del arte de conmoverse.</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Lo primero que vimos de <i>Salamanca</i> (mucho antes de divisarla á lo +lejos) fué sus célebres toros....., <i>los toros salamanquinos</i>, de mil +libras de peso y de formidables astas, plantados cerca de la vía y +mirando el tren con más cólera que espanto.</p> + +<p>—¡Ah, facinerosos! (estuve por decirles). ¡Desde tiempo inmemorial +habéis estado yendo á Madrid á asustarnos con esa fuerza y esos cuernos +que Dios os ha dado!..... ¡Ahora nos toca á los madrileños venir á +Salamanca á asustaros á vosotros!—¿Por qué no probáis á luchar con esta +locomotora?</p> + +<p>Los toros debieron de adivinar semejante desafío, y noticiosos, sin +duda, del trágico fin de aquellos héroes y mártires de su misma especie +que embistieron arrogantemente en las orillas del Jarama á los primeros +trenes de Madrid á Aranjuez y de Aranjuez á Madrid, nos volvieron la +espalda con suma dignidad, como diciendo:</p> + +<p>—¡Nuestra raza cumplió ya ese deber! ¡Su protesta quedó escrita con +sangre! ¡Paso á la majestad caída!</p> + +<p>Y la verdad es que tenían razón.</p> + +<p>En esto apareció ante nuestros ojos <i>Salamanca</i>, surgiendo de la +hondonada en que se asienta á la orilla derecha del Tormes.</p> + +<p>¡Aquélla era, sí, la <i>muy noble y muy leal</i> matrona, con sus rotas +murallas; con su centenar de torres y cúpulas, que en línea horizontal +se dibujaban en el cielo; con sus amplios edificios de dorada piedra, +que reverberaban al sol, y precedida de una verde arboleda, que parecía +servirle de zócalo ó de alfombra!</p> + +<p>Tanta erguida piedra campeando en el aire, tanta arquitectura, tanta +grandiosidad, tanta nobleza, correspondían de todo punto al +encomiástico dictado de «<i>Roma la Chica</i>.....» Era, pues, indudable que +estábamos delante de <i>Salamanca</i>.</p> + + +<p class="num">V</p> + +<p class="subhead">ENTRADA EN LA CIUDAD.—LA CALLE DE ZAMORA</p> + + +<p>La Estación del ferrocarril de Salamanca distará un kilómetro de la +ciudad, y desde aquélla á ésta corre una hermosa calle de árboles, que +sirve de paseo público. Además, cuando nosotros fuimos allí, construíase +á toda prisa, para el servicio de la misma Estación, una ancha y bien +acondicionada carretera, por cuyo explanado trayecto pasaban ya los +<i>ómnibus generales</i> y muchos <i>particulares de los hoteles</i>.</p> + +<p>¡Porque <i>todo esto había</i> donde ningún alojamiento temíamos hallar +cuando en Madrid proyectábamos el viaje!</p> + +<p>—«¡Señorito, al <i>Hotel H</i>!.....—¡Señorito, al <i>Hotel +B</i>!.....—¡Señorito, á la <i>Fonda X</i>!.....»—nos gritaban los +<i>commissionnaires et facteurs</i>, ni más ni menos que si acabásemos de +llegar á París ó Londres.</p> + +<p>—¡Bien por Salamanca!—exclamamos nosotros.—<i>¡Nobleza +obliga!</i>—¡Cuando los Grandes se meten á plebeyos, deben hacer las +cosas con este rumbo!</p> + +<p>Pero de aquella misma abundancia de alojamientos surgía una nueva +dificultad, y era que, como no habíamos consultado á nadie antes de +salir de Madrid, ni avisado á ningún amigo nuestra llegada á Salamanca, +ignorábamos cuál era el mejor hotel, hallándonos, por tanto, en la +situación que los franceses (y va de afrancesamiento) denominan +<i>embarras du choix</i>.</p> + +<p>No era cosa de equivocarse en punto de tamaña trascendencia. +Preguntamos, pues, á un guardia civil (autoridad infalible, de tejas +abajo), y éste nos recomendó (confidencialmente) el <i>Hotel del +Comercio</i>.</p> + +<p>—<i>¡Al Hotel del Comercio!</i>—dijimos nosotros entonces con absoluta +confianza, penetrando en el ómnibus de aquella advocación.</p> + +<p>Y partimos.</p> + +<p>En cuanto al resto de los viajeros..... (¡ah, cucos!), ya se les veía +caminar á pie por la calle de árboles: de lo cual se deduce que los +demás carruajes volvieron de vacío á la ciudad.—Pero ¿qué importaba, si +el honor de Salamanca se había salvado?</p> + +<p>Dice un refrán novísimo: <i>Haz lo que debas, aunque debas lo que hagas</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Subido en el estribo de la trasera, y con la gorra, la cabeza y medio +cuerpo metidos dentro de nuestra jaula, nos miraba y se sonreía el +<i>zagal</i> del ómnibus (<i>zagal</i> también por los años, pues no habría +cumplido quince), y al ver yo su rostro picaresco, digno de su paisano +<i>Lázaro de Tormes</i>, díjeme alborozadamente:—«¡He aquí nuestro +<i>cicerone</i> hasta que lleguemos á la fonda!.....»</p> + +<p>Y me puse con él <i>al habla</i>, previa donación, que le hice, de un cigarro +puro.</p> + +<p>Aquel joven nos dijo, entre otras muchas cosas menos interesantes, que +<i>la puerta</i>, ya sin puerta, por donde poco después entrábamos en +Salamanca, se llama todavía la <i>Puerta de Zamora</i>, y que la hermosa +calle que allí comienza lleva también el nombre de la ciudad de Gonzalo +Arias.</p> + +<p>Y nosotros recordábamos, por nuestra parte, el clamoreo que se alzó en +las Academias de Madrid el año de gracia de 1855, cuando los salmantinos +(no todos) tuvieron á bien derribar la tal puerta, sin reparar en que +había servido de Arco de Triunfo para la entrada del emperador Carlos V +en la ciudad del Tormes el año, también de gracia, de 1534.....</p> + +<p>La dicha <i>Calle de Zamora</i>, que, según vimos después, es la mejor de +Salamanca, llamó sobre todo nuestra atención, y muy particularmente la +mía, por su color pardo, austero y como de vejez.—Y era que mi último +y entonces recientísimo viaje de recreo había tenido por teatro la +provincia de Cádiz, y mis ojos estaban hechos á ver pueblos +blanquísimos, relucientes, flamantes, <i>nuevos</i>, por decirlo, así, +adornados de verdes balcones, de floridos patios expuestos al público, y +de enjalbegadas horizontales azoteas al estilo de Africa: era que aun +danzaban en mi imaginación aquellas ciudades muertas de risa, sin +monumentos históricos ni humos artísticos, sencillas, graciosas y +coquetas como jóvenes vestidas de veraniego percal, que se llaman +Sanlúcar, los Puertos, San Fernando y Cádiz.</p> + +<p>Salamanca, por el contrario, se me presentaba en la <i>Calle de Zamora</i>, +vestida de paño y de terciopelo, de hierro y de gamuza, como una especie +de ricahembra apercibida á asistir al Consejo ó á la batalla, y más +aficionada al templo que al sarao.—Muchas casas eran de piedra, y otras +estaban pintadas de un modo severo, anticuado, monumental. La +arquitectura y la arqueología, la historia y la leyenda, extrañas +completamente al alegre caserío gaditano, reaparecían, pues, á mi vista +con sus venerandos caracteres. Grandes escudos heráldicos campeaban +encima de varias puertas, ó en los espaciosos lienzos de fortísimos +muros, ó en el herraje negro y feudal de rejas y balcones. Estos +balcones tenían por dosel enormes guardapolvos; los tejados remataban +en descomunales aleros, y, abajo, las amplias y voladas rejas terminaban +en humildes cruces. Veíanse portadas de aquel período del Renacimiento +que puede llamarse <i>plateresco español</i>; otras de arco romano, con +grandísimas <i>dovelas</i>, al estilo del tiempo de los Trastamaras, y +algunas de tan imponente y esquiva hechura, que, á no correr el año de +1877, hubiera yo jurado que en tales casas vivían poderosos inquisidores +ó alguno de aquellos terribles mayorazgos que solían ser jefes de una +docena de hermanos, todos ellos soldados, frailes y +monjas.—¡Indudablemente estábamos en Castilla la Vieja, ó, mejor dicho, +en el antiguo reino de León! ¡Hasta el aire era allí godo, español +rancio, cristiano puro, <i>antisarraceno</i>, en fin—ya que es menester +decir las cosas claras!</p> + +<p>Y cuenta que Salamanca no tiene nada de lúgubre, de sombría ni de +taciturna, como nosotros mismos habíamos creído hasta entonces, +equiparándola á otras ciudades castellanas; sino que es, y desde luego +conocimos que era, una población alegre, animada, de mucha luz, de +hermoso cielo, de libre y puro ambiente, digna, en fin, de albergar, +como alberga, á los que suelen ser llamados en Valladolid y Burgos <i>los +andaluces de Castilla</i>.</p> + +<p>Con esto llegamos al hotel, situado al otro extremo de aquella misma +calle; elegimos habitaciones, que nos parecieron excelentes; y como +entonces se nos advirtiera ó notificara de oficio que en aquel +establecimiento se almorzaba á las once en punto, batimos palmas en +señal de alegría, y tomamos en seguida la escalera abajo, á fin de +aprovechar la hora y pico que faltaba para la canónica del almuerzo, en +dar el <i>primer paseo</i> artístico por la ciudad de los Fonsecas y +Maldonados.</p> + + +<p class="num">VI</p> + +<p class="subhead">LA PLAZA MAYOR.—EL CORRILLO DE LA HIERBA</p> + + +<p>El primer paseo por toda ciudad monumental debe hacerse sin <i>cicerone</i> y +sin <i>Guía</i> escrita, única manera de formar <i>juicio propio</i> de las cosas +y admirarlas, ó no admirarlas, independientemente de sugestiones y +comentarios ajenos.</p> + +<p>Esto hicimos nosotros aquella mañana: salimos á la calle á la buena de +Dios; y como lo primero que divisamos fuese, á muy pocos pasos de la +puerta del hotel, cierto arco de piedra que daba acceso á una gran plaza +con árboles y jardines, nos dirigimos allá resueltamente, no sin +preguntarnos antes con tanto énfasis como si acabásemos de descubrir la +India.</p> + +<p>—¿Qué plaza será ésta?</p> + +<p>Pronto leímos en los azulejos que era la <i>Plaza Mayor</i>, y pronto +dedujimos de otras señales que era también la plaza del Ayuntamiento, la +plaza de la <i>Constitución</i>, el foro salmantino.</p> + +<p>Declaro que, <i>prima facie</i>, nos agradó mucho la tal plaza; y, +verdaderamente, su conjunto es magnífico. Disputen los arquitectos y los +meros aficionados al arte (nosotros disputamos también allí sobre ello) +acerca de si la ornamentación peca de más ó menos barroca y pesada, +sobre la desproporción que hay entre los huecos y los macizos, á tal +punto que ciertos adornos y molduras parecen miembros principales de la +obra, y sobre lo mucho que la composición se resiente del mal gusto +dominante cuando se ejecutó (que fué en tiempo de los Churrigueras y de +Borromino); pero, aun así, el aspecto general resulta noble, rico, +decoroso, hasta regio.....; digno, en fin, ya que no de la exquisita +Salamanca, de cualquier adocenada corte. Además, la exornación moderna +(jardines, fuentes, candelabros, etc.) es sumamente agradable, y denota +gran esmero y elegancia de parte de los Ayuntamientos salmantinos de +nuestros días.</p> + +<p>Aunque la <i>Plaza Mayor</i> parece cuadrada, no lo es, sino que forma un +trapecio cuyos lados varían de 72 metros á 82.—Todas las casas son +iguales y tienen tres cuerpos. El cuerpo inferior deja expedito un ancho +pórtico, ó sea unos soportales corridos, donde hay más de cien tiendas +de comercio, muy variadas y bien surtidas. Los otros dos cuerpos son +también arquitectónicos, y obedecen á un plan monumental dibujado por el +célebre maestro D. Andrés García de Quiñones, el cual no anduvo muy +disparatado para lo que entonces se estilaba en el mundo..... (Me +refiero á 1710, fecha en que D. Felipe V visitó la ciudad y dió permiso +para concluir la obra.)</p> + +<p>Nicolás Churriguera, descendiente del famoso D. José, y como él natural +de Salamanca, encargóse de la ejecución, con otros arquitectos que no +recuerdo ahora, y fué el exclusivo autor de una estupenda fachada (la de +las <i>Casas Consistoriales</i>), recargadísima de hojarasca y de mil locuras +de piedra, que debe de agradar mucho generalmente, y que tampoco dejó de +gustarnos á nosotros como <i>documento artístico</i>.—¿No andamos hoy +comprando á altísimos precios marcos dorados y otros muebles de estilo +barroco? ¿No está hoy de moda lo Pompadour y hasta lo Dubarry, tanto +como ayer estaba lo gótico y anteayer lo pagano?—¡Pues ya hemos +absuelto á los Churrigueras y sus discípulos, si no como doctrina y +norma del arte, como hecho consumado y dato histórico, y con la +condición de que no vuelvan!</p> + +<p>En dicha fachada había dos excelentes bustos de Carlos IV y de María +Luisa, ejecutados por uno de los más insignes entre los varios grandes +escultores españoles que han llevado el apellido <i>Álvarez</i>. Refiérome á +D. Manuel Álvarez, llamado comúnmente <i>el Griego</i>, hijo también de +Salamanca y autor de las cinco hermosas estatuas de la <i>Fuente de Apolo +y las Cuatro Estaciones</i> que embellecen el Salón del Prado de esta +coronada villa.....—Pues bien: los tales bustos fueron derribados y +destruídos en no sé qué asonada popular, sin consideración alguna á su +mérito artístico..... ¡Y, sin embargo, todavía hay artistas que no son +reaccionarios!</p> + +<p>Muchos otros bustos de antiguos Reyes é ilustrados Capitanes hay en las +enjutas de los arcos de dos lados de la plaza; pero valen tan poco como +esculturas, y es tan problemático su parecido, que el motín los +respetó.—Bastante más que todos ellos nos interesó una sencilla lápida +que conmemora, en la fachada de la casa núm. 19, que <i>allí vivió y murió +el famoso poeta salmantino</i> <span class="smcap">D. José Iglesias</span>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Terminado el examen de la <i>Plaza Mayor</i>, atrajeron nuestra vista y +despertaron nuestra curiosidad dos altísimas torres gemelas, dominadas +por una cúpula y un cimborio, y no exentas de majestad y gallardía, que +asomaban á lo lejos, hacia la parte del Sudoeste, por encima de las +intermedias manzanas de casas.</p> + +<p>—¿Qué será aquello?—volvimos á preguntarnos.</p> + +<p>—Aquello..... (respondió un bondadoso transeunte, que nos miraba con +tanta extrañeza como nosotros á las dos torres), aquello es <i>la +Compañía</i>.</p> + +<p>—¡Ah, ya!..... <i>Los Jesuítas</i>.....</p> + +<p>—Justamente.....; la grandiosa Casa de los Padres.....</p> + +<p>—Muchísimas gracias.....—replicó el más <i>liberal</i> de nosotros cuatro, +levantando la sesión con un saludo.</p> + +<p>Y todos nos dirigimos allá resueltamente.</p> + +<p>Pero, no bien salimos de la <i>Plaza Mayor</i>, entramos en una plaza..... +mínima, que nos enamoró mucho más que la que dejábamos. ¡Tanto nos +enamoró, que si los hijos del país hubiesen oído nuestras celebraciones, +las habrían considerado irónicas y burlescas!</p> + +<p>Porque se trataba de una plazoletilla triangular, de irregulares líneas +y viejo y abigarrado caserío, donde no había dos balcones iguales, ni +dos edificios simétricos, ni monumento alguno bueno ni malo; nada, en +fin, que fuese elegante, ordenado, lujoso, ó tan siquiera limpio. ¡Y en +esto precisamente consistían su belleza artística, su encanto poético, +su color histórico!</p> + +<p>El <i>Corrillo de la Hierba</i> se llama aquel sitio.—Se lo recomiendo á +toda persona de buen gusto que vaya á Salamanca.—Verá allí +aglomeraciones de casas viejas, como las que figuran en las decoraciones +teatrales ó en los cuadros referentes á la Edad Media; verá allí un +variado y grotesco repertorio de balcones, aleros, guardapolvos y +barandajes sumamente característicos; verá puertas chatas, paredes +barrigonas, ventanas tuertas, pisos cojos y tejados con la cabeza dada á +componer, como no los encontrará en ninguna otra parte.—Y ¡qué escenas +localiza en aquel sitio la imaginación! ¡Qué fondo aquel para un lienzo +que representase el célebre motín en favor de los Comuneros, ó las +sangrientas riñas á que dió ocasión D.ª María <i>la Brava</i>, ó una de +aquellas temerarias revueltas contra los Franceses, coronadas luego de +gloria por la batalla de Arapiles!</p> + +<p>Además de los multiformes tenduchos que rodean la plazuela, y que le +añaden animación y fuerza dramática, veíase á aquella hora una infinidad +de <i>puestos</i> amovibles ó <i>matutinos</i>; es decir, una multitud de +lugareñas sentadas en el suelo, con su cesta de huevos al lado, y +rodeadas de pollos, pavos y gallinas.—Aquellas mujeres, vestidas con +pesadísimos dobles refajos, y liadas en una especie de manta, parecían +montones de lana de vivos colores, de cuyo fondo salían pregones tan +agrios y desapacibles como el cacareo ó los graznidos de las propias +aves pregonadas.</p> + +<p>Agréguese á esta algarabía el disputar de los hombres, los gritos de los +muchachos, la charla de las criadas que hacían la compra, el ruido de +los talleres, el son de unas campanas vecinas que tocaban á niño muerto, +los perros ladrando, los pobres pidiendo limosna, bestias cargadas que +iban y venían, y el correspondiente vocear del que las arreaba, y se +formará juicio aproximado del <i>Corrillo de la Hierba</i>, á las diez de la +mañana de un día de Octubre del ya casi octogenario siglo <span class="smcap">xix</span>.</p> + +<p>De buena gana nos hubiéramos estado allí hasta las once; pero las torres +de la <i>Compañía</i> seguían llamándonos, y no era cosa de desairarlas +cuando alguno de nosotros acababa de cobrar en Madrid fama de +jesuíta.—Continuamos, pues, nuestra marcha en aquella dirección, +tomando por una solitaria calle, que creo se llamaba de <i>Sordolodo</i>.</p> + + +<p class="num">VII</p> + +<p class="subheadhang">LA CASA DE LAS CONCHAS.—IGLESIA Y COLEGIO DE LA COMPAÑÍA DE +JESÚS.—MÁS IGLESIAS Y PALACIOS.</p> + + +<p>Desde que penetramos en aquella calle, Salamanca tomó á nuestros ojos un +nuevo aspecto.—Ya no era la señorona del siglo pasado representada por +la <i>Plaza Mayor</i>: tampoco era la revoltosa ciudadana del siglo <span class="smcap">xvi</span>, que +gritaba y luchaba en el <i>Corrillo de la Hierba</i>: ya era una dama gótica, +tan severa como triste; mucho más triste, á decir verdad, que en la +<i>Calle de Zamora</i>.</p> + +<p>La en que acabábamos de entrar y las adyacentes eran angostas y +torcidas, como anteriores al uso de los coches urbanos: blasones +nobiliarios y portadas artísticas de la Edad Media adornaban sus +ruinosas casas, y un silencio de muerte servía allí de melancólico +acompañante á la romántica soledad.—Ni una sola tienda profanaba +aquellos portales. No se veía alma viviente ni en rejas ni en balcones. +Dijérase que en tal barrio no vivía criatura humana. Parecía aquello, +más que realidad de los tiempos presentes, engendro fantástico de un +poeta de 1838, de un Espronceda, de un Zorrilla, de un García +Gutiérrez.</p> + +<p>Salimos al fin frente por frente del <i>Colegio de la Compañía</i>, y ya nos +disponíamos á estudiar la enorme y suntuosa fachada de su iglesia, +cuando reparamos que en la acera opuesta se alzaba una de las maravillas +arquitectónicas más célebres de Salamanca; uno de los monumentos que +íbamos buscando <i>ex-profeso</i> en aquel viaje; uno de los palacios más +bellos y singulares que nos ha legado el siglo <span class="smcap">xv</span>.—me refiero á la +<i>Casa de las Conchas</i>.</p> + +<p>Nosotros la conocíamos, como todo el mundo, por la fotografía y por el +grabado: nosotros habíamos contado muchas veces con el dedo sobre el +papel las elegantísimas <i>conchas</i> de piedra que cubren su extensa +fachada..... Pero hay que ver el edificio en el <i>original</i>, con su color +y su tamaño, para formar completo juicio de su gentileza y hermosura. +Hay que ver, por ejemplo, la sombra <i>natural</i> que proyectan las +abultadas <i>conchas</i>, heridas por el sol, sobre la dorada piedra del +pulimentado muro: hay que ver las cuatro preciosas ventanas, dos de +ellas muy parecidas á ajimeces árabes, que interrumpen á largos trechos +la planicie de aquellas paredes: hay que ver aquellas esquinas, de +afilada y correctísima arista, como si fuesen de bruñido acero, y de las +cuales se destacan, campeando en el aire, bellísimos escudos de piedra, +que son otros tantos primores artísticos: hay que ver, en fin, aquellas +otras grandes conchas de hierro que cubren á su vez, por vía de clavos, +la gran puerta de entrada, y el precioso herraje de aquellas +<i>melodramáticas</i> rejas (perdonadme el adjetivo), y aquel gran Escudo +Real que <i>preside</i> la fachada, y todos aquellos perfiles aristocráticos +y piadosos que ennoblecen el exterior de tan poético palacio.....—Ya he +dicho que data del siglo <span class="smcap">xv</span>. Así lo revela su arquitectura, cuyo +conjunto es gótico decadente con detalles platerescos; y así lo indican +también el yugo y el haz de flechas, blasón especial de los Reyes +Católicos, que se ven en el mencionado Escudo Real.</p> + +<p>Las <i>conchas</i> que ostenta todo el edificio significan que el que lo +mandó construir era caballero santiagués y que había ido ó tenía hecho +voto de ir en peregrinación á Compostela, así como los escudos con +<i>cinco lises</i> que adornan las esquinas y la espalda del palacio, prueban +que el tal santiagués pertenecía á la poderosa y esclarecida familia de +los Maldonados de Salamanca.</p> + +<p>Y, en efecto, la <i>Casa de las Conchas</i> fué primero de los Maldonados, +señores de Barbalos; luego la heredaron los Marqueses de Valdecarzana, y +hoy la posee el cinco veces Grande de España, Conde de Santa Coloma, en +su calidad de Conde de las Amayuelas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Por cierto, y perdonadme la digresión, que Francisco Maldonado, el +célebre <i>comunero</i>, el compañero de Bravo y de Padilla, el <i>degollado</i> +del gran cuadro de Gisbert, no pertenecía á la rama principal de la +familia mencionada, de la cual era jefe, aunque tampoco dueño de la +<i>Casa de las Conchas</i>, un D. Pedro Maldonado y Pimentel, también afecto +á la causa de las Comunidades, del cual me parece oportuno decir aquí +algunas cosas, de todos sabidas, por si hay alguien que las tenga +olvidadas, cosa que á mí me acontecía no hace muchas horas.....</p> + +<p>Notorio es que Salamanca acudió en auxilio de Segovia contra el alcalde +Ronquillo, como casi todas las ciudades castellanas. Principió en +Salamanca la cosa por un gran motín (¡indudablemente estalló en el +<i>Corrillo de la Hierba</i>!), durante el cual quemó el pueblo una casa del +mayordomo del terrible Fonseca, arzobispo de Santiago, derribó otras +muchas, y arrancó las varas á las autoridades. En tal coyuntura, el +poderoso D. Pedro Maldonado y Pimentel, creyendo que los victoriosos +amotinados no podían hacer nada bueno en Salamanca, y sí se lucirían +muchísimo yendo en auxilio de los Comuneros, formó con ellos una crecida +hueste, y los llevó á luchar contra los imperiales. Los salmantinos +lidiaron en diferentes jornadas con varia fortuna, que se les declaró al +fin totalmente adversa en los campos de Villalar. Al lado de Maldonado +Pimentel, ó mejor dicho, en las filas de su gente, peleó allí como bueno +otro Maldonado, algo pariente suyo y también hijo de Salamanca, y ambos +cayeron prisioneros después de su derrota.—Fueron entonces condenados á +muerte los principales cabecillas ó jefes de Comuneros; pero como el D. +Pedro Maldonado Pimentel tuviese parentesco con el famoso Conde de +Benavente, consiguióse que el otro Maldonado, conocido por <i>el de la +calle de los Moros</i>, muriese en lugar suyo con Bravo y con Padilla, cual +si este bárbaro ardid pudiera deslumbrar á la opinión pública..... ni +aun en tiempos en que no había periódicos.—Y al cabo sucedió que los +imperiales, después de guardar encerrado algunos meses al Maldonado +Pimentel, diéronse cuenta de que nadie había sido engañado con la +sustitución referida, y tuvieron que degollarlo también, me parece que +en Simancas, un año después que á su homónimo.—Por manera que el +insigne D. Pedro trocó por un año de vida los siglos de popularidad que +ha disfrutado, y disfrutará todavía muchísimo tiempo, la memoria del +pobre D. Francisco, y el alto honor de figurar en el mencionado cuadro +de Gisbert.</p> + +<p>Conque volvamos á la <i>Casa de las Conchas</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>La puerta estaba abierta: llamamos, sin embargo, y no nos +respondieron.....—¿Qué hacer en tal apuro, sabiendo, como sabíamos por +la fotografía y el grabado, que el patio era bellísimo?</p> + +<p>Perdone el Sr. Conde de Santa Coloma: el partido que tomamos fué +colarnos de rondón en su casa, bajo la salvaguardia de nuestras buenas +intenciones.....</p> + +<p>Y ¡qué patio vimos!—Su estilo podía calificarse de mixto de gótico y +mudéjar: las líneas generales tenían más de mudéjares que de otra cosa: +en las ventanas y demás pormenores predominaba lo gótico.—De una ó de +otra suerte, todo era allí gallardo, primoroso y del mejor gusto, +causando verdadero asombro la prolijidad y esmero de la ejecución. Baste +decir que la dura piedra semejaba trenzados de cuerdas como si fuese +cáñamo, y hasta calados de encajes, como si fuera lino.....</p> + +<p>De buena gana hubiéramos llevado más adelante nuestra exploración; pero +no nos atrevimos á tanto, y salimos de aquella interesantísima casa como +habíamos entrado en ella, llenos de respeto á su carácter señorial y +religioso, y de admiración á sus bellezas artísticas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Desventajosa en sumo grado para la arrogantísima <i>Iglesia de los +Jesuítas</i> (que, como he dicho, se alza frente á la <i>Casa de las +Conchas</i>) es la transición de un edificio á otro. Todo lo que el +caballeresco palacio gótico tiene de fino, delicado y como espiritual, +lo tiene de pesado, rudo y meramente corpóreo el enorme templo +greco-romano que erigió allí la Compañía de Jesús. Y aun todavía fuera +menor tal desventaja, si el estilo pagano de la católica iglesia se +distinguiese por su pureza y corrección..... (que, entonces, ya sería +cuestión de gusto ó de escuela entre clásicos y románticos); pero +acontece que este suntuoso templo es <i>barroco</i> dentro de su mismo +estilo, dado que pecó desde su origen contra las reglas clásicas y luego +sufrió el pernicioso influjo de los peores tiempos de la arquitectura +neogentílica.</p> + +<p>Pero ¿á qué cansarme en explicar lo que ya tiene su nombre propio?—Esta +iglesia de la <i>Compañía</i> es un nuevo ejemplar, sumamente característico, +de la que hoy se llama en las Academias <i>Arquitectura jesuítica</i>, bien +que exceda en majestad y hermosura á cuantas erigieron los discípulos de +Loyola en España, Portugal y América.</p> + +<p>Resumiendo: el templo de que tratamos sólo es <i>grandioso</i> por el +<i>grandor</i> material de su tamaño y por los tesoros que representan +tantísimas disformes piedras como se ven empleadas en su estupenda +escalinata, en una portada inmensa, en dos recias y vistosas torres, en +una ingente cúpula coronada por altísimo cimborio, y en infinidad de +estatuas, agujas, escudos, bolas, molduras, balcones y ventanas; que de +todo hay en aquella fachada, y todo gigantesco, descompasado, +descomunal.....</p> + +<p>La <i>Iglesia y Colegio de la Compañía</i> fueron fundados por Felipe III y +Margarita de Austria. Ambos edificios ocupan más de 20.000 metros +cuadrados. Para construirlos, ó sea para explanar el terreno en que se +alzan, se derribaron dos iglesias y tres manzanas de casas, +suprimiéndose dos calles enteras.—Por cierto que la <i>Casa de las +Conchas</i> se vió en peligro de venir también al suelo, y que, si no se +consumó semejante atentado, debióse, según unos, al valor cívico y +tradicional cultura de los hijos de Salamanca, y, según conseja vulgar, +á lo inadmisible de cierta humorística é indecorosa condición, que no +creo llegara á formularse.....</p> + +<p>En el <i>Colegio</i> hay habitación para 300 misioneros, y todos los salones, +aulas y demás dependencias de una verdadera universidad.</p> + +<p>En fin: un portero nos dijo, como supremo encomio, que las llaves de +toda la casa pesan diez y nueve arrobas.....—¡Qué español rancio es +este criterio estético!</p> + +<p>El interior de la iglesia no es tan grande de tamaño ni tan ostentoso +de forma como hace presumir su exterior. De orden dórico, y sólo rico en +vulgares retablos churriguerescos, resulta frío é insignificante. +Únicamente llama allí la atención el <i>Retablo del Altar Mayor</i>, por lo +enorme, colosal y complicadísimo de su estructura. Puede decirse que es +una tempestad de pino y oro, al par que un motín contra las reglas +arquitectónicas. En los fustes de las que no sé si llamar <i>columnas</i>, se +ven enredadas hojosas vides de tamaño natural, con sus racimos +correspondientes; todo ello dorado y luego bruñido. Las gigantescas +estatuas de los cuatro Evangelistas, que también forman parte de la +<i>composición</i>, parece que cruzan un páramo en día de mucho viento: ¡tan +infladas y revueltas están sus vestiduras!</p> + +<p>Arrodillada en medio de aquel solitario templo vimos á una guapísima +peregrina, demasiado hermosa, limpia y elegante para penitente, ó, +cuando menos, para excitar ideas de penitencia. Apoyábase en el báculo; +pendía el amplio sombrero sobre su espalda de cariátide, y tenía fijos +en el altar mayor unos grandes y relucientes ojos que parecían dos soles +negros.....—Comedia ó tragedia (yo creo piadosamente que sería lo +último), aquella actitud, aquella santa vestidura, el lugar de la acción +y nuestras propias circunstancias nos infundieron respeto, y ni nos +curamos de preguntar á nadie quién era la peregrina, ni hemos vuelto á +hablar de ella desde entonces.....</p> + +<p>Y es cuanto recuerdo de <i>la mejor casa que los Jesuítas tuvieron en +España</i>.—Esta frase no me pertenece: se la oí al ya difunto Padre +Manrique.—Por mi parte debo añadir que Salamanca debía tal desagravio á +San Ignacio de Loyola; pues (como ya veremos más adelante) el +celebérrimo fundador de la Compañía de Jesús fué procesado y estuvo +preso en la ínclita ciudad del Tormes.</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Libre nuestra atención del poderoso atractivo de la <i>Casa de las +Conchas</i> y de la <i>Iglesia y Colegio de los Jesuítas</i>, volvió á fijarse +en el carácter poético y artístico de aquel histórico barrio. Pero lo +que ya nos asombraba en él no era tanto su aire de vejez y de romántica +melancolía, como la grandeza monumental que siguió desplegando á +nuestros ojos.</p> + +<p><i>Calle de la Compañía</i> se llama la que comienza en los edificios +citados, y, así ella como todas las plazuelas, calles y callejas +inmediatas, se componen de una sucesión de altas construcciones de +piedra, ó sea de una no interrumpida serie de palacios, de iglesias, de +conventos, de colegios y de casas señoriales, que nos infundía respeto +y veneración. Todo era allí monumento, como en algunos barrios de +Ferrara, Pisa y Florencia. Por todas partes alzábanse padrones de +historia militar, de devoción, de aristocracia ó de ciencia, según la +arquitectura y destino de cada edificio.—¡Oh! No podíamos negarlo: +estábamos en la Atenas castellana: estábamos en <i>Roma la Chica</i>.</p> + +<p>¡Doquier piedra, silencio y soledad! Mas esta soledad no era ya medrosa +como la de las ruinas ó la de los cementerios: era plácida y augusta +como la de los claustros. Cierto que nadie pasaba, ni parecía haber +pasado hacía mucho tiempo, por aquellas nobilísimas calles: certísimo +que altas hierbas crecían entre las losas y guijas del empedrado.....; +pero no sé si la presencia de tanto escudo de armas como adornaba las +esquinas, las fachadas, las puertas, los canceles, los balcones y las +rejas de templos, colegios y palacios, ó si lo bien conservados que se +veían hasta los más menudos detalles arquitectónicos de cada página de +piedra, ó si la índole y forma cristianas de aquellos monumentos, les +hacían aparecer vivos, subsistentes, militantes como las cerradas +ermitas que conservan su campana, como los mudos conventos en cuya +portería arde por la noche una luz ante la imagen de María, ó como los +desnudos árboles del invierno, cuando se ve que sus ramas se doblan, +pero no se quiebran, al impulso de los huracanes.....</p> + +<p>¡Ah! sí..... Salamanca no representa una edad pasada ó una raza muerta, +como acontece con muchas ciudades ricas en monumentos gentiles: +Salamanca existe todavía con toda su antigua vitalidad, aunque en +estación tan desfavorable. Y existe, porque no ha caducado enteramente +la civilización á que debió su vida; porque los ideales de que son noble +símbolo sus iglesias y colegios, siguen imperando en la Nación que +reconstruyeron los Reyes Católicos; porque, ya que no dentro de las +viejas murallas que besa el Tormes, á lo menos en los flamantes hoteles +del ensanche de Madrid, se perpetúan, con sus antiguos blasones, las +familias aristocráticas que levantaron aquellos palacios que nosotros +íbamos viendo; porque subsisten, en fin, la Religión cristiana, la +Monarquía española, la Nobleza de Castilla y hasta las democráticas +Leyes patrias que defendieron las Comunidades; es decir, todos los +veneros de la grandeza salmantina.</p> + +<p>Si todo esto desapareciese, Salamanca, por muy bien conservados que +guardase sus monumentos, no pasaría de ser un cadáver, como Nínive ó +Pompeya.</p> + +<p>Pero dejémonos de discursos, y enumeremos, siquier rápidamente, las +cosas que vimos aquella mañana antes de regresar á la fonda.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>En una esquina próxima al Colegio de la Compañía leímos en letras de oro +y sobre marmórea lápida, que allí vivió el gran poeta Meléndez Valdés.</p> + +<p>Más abajo descubrimos la que un azulejo denominaba <i>Plazuela de San +Benito</i>, la cual, más que plaza, parecía el compás de una +Cartuja.—Tampoco había allí gente. Lo único que allí había era una +hermosa iglesia, consagrada al Santo que da nombre á aquel lugar; +iglesia que, según supimos luego, había servido además de panteón á la +familia de Maldonado, cuando era lícito dormir el sueño eterno al pie de +los altares, ó sea en tiempos en que no se anteponía á todo <i>la +higiene</i>.</p> + +<p>Después fuimos hallando muchas casas góticas ó platerescas, en cuyas +lindísimas portadas se veían grandes escudos que nos indicaban la +familia á que pertenecían ó habían pertenecido.—El <i>sol</i> de los Solís, +las <i>cinco lises</i> de los Maldonados, y, sobre todo, las <i>estrellas</i> de +los Fonsecas, abundaban más que ningún otro blasón.</p> + +<p>Y aquí debo apuntar que la casa de Fonseca fué, durante siglos, la más +poderosa de Salamanca, así en lo civil como en lo eclesiástico, y que, +aparte de sus grandes guerreros, la hicieron célebre en toda la +cristiandad aquel severísimo Arzobispo de Santiago y Patriarca de +Alejandría de que tanto hablan las historias, y otro Arzobispo de +Santiago y de Toledo, hijo suyo, á quien debieron los salmantinos +importantísimas fundaciones, como diremos oportunamente.</p> + +<p>De la plazuela de San Benito pasamos á otra no menos solitaria y +monumental, denominada <i>del Águila</i>, siendo de advertir que, como no +encontrábamos á nadie que pudiese indicarnos el camino, teníamos que +guiarnos por la posición del sol, á fin de llegar pronto al hotel, pues +iba siendo hora de almorzar..... en su reglamento y en nuestro estómago.</p> + +<p>En la <i>Plazuela del Águila</i> se eleva un hermoso edificio greco-romano, +que colegimos sería la famosa <i>Iglesia de las Agustinas</i>, de que tanto +habíamos oído hablar en Madrid.—Ni por un instante nos ocurrió penetrar +en ella, sino que dejamos su examen para la tarde ó para el día +siguiente, á fin de estudiarla con el debido detenimiento.</p> + +<p>Pero de un peligro caíamos en otro, y cuanto más apretábamos el paso, +mayores prodigios arquitectónicos nos salían al camino tratando de +detenernos.....</p> + +<p>De la <i>Plaza del Águila</i> pasamos á la de <i>Monterrey</i>, y nos encontramos +frente á frente del magnífico palacio de este nombre, que es otra de las +maravillas de Salamanca, según podéis ver en los escaparates de los +fotógrafos de esta villa y corte, y que sirvió de modelo para el +Pabellón Español de la Exposición de París de 1867.</p> + +<p>Huímos, pues....., bien que jurándonos volver al cabo de pocas horas.—Y +no huíamos ya solamente para que no se enfriara el almuerzo, sino porque +nos aturdía aquella rápida sucesión de emociones, tanta nueva belleza, +tanta poesía, tanta historia, tanto portento de diverso orden como +llamaba nuestra atención por todas partes y á un mismo +tiempo.—¡Necesitábamos descansar, hacer algunos apuntes, descargar +nuestra memoria!.....</p> + +<p>Llegamos, al fin, al hotel.....—Y considerando yo ahora que mis +lectores estarán también necesitados de algún reposo, pongo punto á este +capítulo, dejando para el siguiente el hablarles del almuerzo y de otras +cosas interesantísimas, ninguna de las cuales (dicho sea entre +paréntesis) tendrá nada que ver con la Arquitectura.</p> + + +<p class="num">VIII</p> + +<p class="subheadhang">LA PLAZA DE LAS VERDURAS.—LA FRONTERA DE PORTUGAL.—EL REY DE LOS +TÍOS.—UN TRAJE DE CHARRA.—LA CALLE DE LA RÚA.—LA UNIVERSIDAD.</p> + + +<p>Del almuerzo que nos aguardaba en la fonda debo decir, no como dato +oficioso y trivial, sino para instrucción de los viajeros que vayan á +Salamanca, que nada tenéis allí que temer, y sí muchos goces que +prometeros, por muy gastrónomos y delicados que seáis.—El <i>Hôtel del +Comercio</i> se encargará de no desmentirme.—¡Qué tortilla! ¡qué truchas! +¡qué jamón! y ¡qué peras..... <i>de cristal</i>! (Este era su nombre.)—Lo +único medianejo fué el vino.....; pero á bien que nosotros teníamos +todavía en nuestra despensa ambulante, no <i>de lo nuevo</i> (que dice el +marido de Inés en los versos de Baltasar de Alcázar), sino <i>de lo +bueno</i>.</p> + +<p>Para colmo de satisfacción, almorzamos en muy grata compañía; pues +habéis de saber que, cuando llegamos á la fonda, nos encontramos con que +nos aguardaban en nuestro cuarto aquellos antiguos amigos que, según +indiqué en el capítulo primero, tenía yo en Salamanca. Era uno de ellos +el distinguido escritor que suele dirigir preciosas cartas á <i>La Época</i> +bajo el pseudónimo de <i>la Baronesa del Zurguén</i>, y cuyo verdadero nombre +(tiempo es de que lo sepa el público, aunque el interesado se enoje de +mi locuacidad) es D. Ramón Losada. Otro era el erudito cronista de la +provincia y aventajado poeta D. Manuel Villar y Macías. Era el +tercero..... (no en persona, por hallarse algo malo, mas representábalo +un su sobrino) el Dignidad de Chantre de aquella catedral D. Camilo +Álvarez de Castro, de quien hablaremos luego. Diré aquí solamente que su +sobrino y representante, el presbítero D. Elías Ordóñez, no tardó en +hacernos conocer cuánto valía por sí propio, ó sea por su mucha +instrucción y buena crítica. Y estaba, en fin, allí el menor de los dos +discretísimos hijos y herederos del talento de Losada..... En cuanto al +primogénito, también <i>antiguo</i> amigo mío (pues lo conocí cuando todavía +no le apuntaba el bozo), hallábase en el campo con su señora madre.</p> + +<p>Pero ¿cómo habían sabido aquellos señores (á quienes pensábamos ir á ver +después de almorzar) que estábamos en Salamanca?—El caso había sido muy +sencillo: un madrileño que nos conocía de vista, pero que no nos +trataba, nos vió llegar á la Estación; el madrileño se lo dijo á un +compañero suyo de oficina, que era amigo mío; el amigo mío, que sabía mi +intimidad con Losada, fué á casa de éste en nuestra busca; Losada envió +en seguida recado al Chantre y á Villar y Macías, y organizóse en el +acto una batida general por todas las fondas y casas de pupilos, +comenzando por el <i>Hôtel del Comercio</i>.</p> + +<p>—¿De modo (exclamamos nosotros), que ni Frontaura ni su policía saben +nuestra llegada á Salamanca?</p> + +<p>—Creemos que no; pero, aunque el Gobernador la supiera, no podría +acudir á ustedes hasta las dos de la tarde. Hoy es el cumpleaños de la +reina D.ª Isabel II, y, con tal motivo, hay besamanos en el Gobierno +civil; ó, mejor dicho, el Gobernador recibe corte.—Si quieren ustedes, +nosotros, cuando vayamos á la recepción, le diremos que están aquí.</p> + +<p>—¡De manera alguna! Nosotros debemos procurar que Frontaura ignore +nuestra llegada á su <i>ínsula</i>, á fin de sorprenderlo y de poner en solfa +á sus esbirros é inquisidores.</p> + +<p>—Pues entonces optamos por no asistir al besamanos oficial, y luego +iremos con ustedes á ver á Frontaura.</p> + +<p>—¡Admirable idea! De este modo podrán ustedes hacernos el obsequio de +acompañarnos ahora mismo á visitar la <i>Universidad</i>.....</p> + +<p>—Con muchísimo gusto.....</p> + +<p>—Pues andando.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Ya que este capítulo ha comenzado en estilo familiar, y que son muchas +las intimidades en él referidas, aprovecho la ocasión de deciros, para +que nos entendamos mejor, que mis tres compañeros de viaje eran: un ex +ministro de Hacienda, muy aficionado á las Bellas Artes y competentísimo +en ellas y en otras muchas cosas; un ex diplomático y ex consejero de +Estado, dado á la arqueología, á la numismática y á la indumentaria, el +cual conoce por su nombre á todos los baratilleros del Rastro de Madrid, +y uno de nuestros más afamados pintores, que ganó en la Exposición +Nacional de hace algunos años el primer premio de Pintura de Historia.</p> + +<p>Pues bien: este pintor y yo declaramos, al salir del <i>Hôtel</i>, que +nosotros, por razón de oficio, teníamos obligación de estudiar, no sólo +obras de arte, sino costumbres, tipos, paisajes y otras escenas +pictóricas ó novelescas, y que, por consiguiente, sin perjuicio de ir á +la <i>Universidad</i> y á todos los edificios monumentales de Salamanca, +deseábamos contemplar también los sitios, las perspectivas y los cuadros +<i>naturales</i> más característicos de la ciudad, añadiendo (para que el ex +ministro y el ex consejero comprendiesen bien nuestra pretensión) que en +el <i>Corrillo de la Hierba</i> nos habíamos quedado con hambre de +aprendernos de memoria á <i>aquellos tíos</i>, ó sea á aquellos vendedores y +compradores, y sus vestimentas, adornos y mercancías.</p> + +<p>Nuestros compañeros de viaje hallaron muy justa esta demanda, y, en su +virtud, los bondadosos salmantinos que á todos nos servían de <i>cicerone</i> +nos prometieron hacernos dar cuantos rodeos creyesen interesantes, +aunque tardásemos mucho tiempo en llegar á la <i>Universidad</i>.</p> + +<p>Principiaron, pues, por llevarnos á la <i>Plaza de las Verduras</i>, contigua +á la Mayor, no sin que antes, al pasar nuevamente por ésta (y +prescindiendo ya de aficiones y leyes arquitectónicas), nos detuviésemos +á mirarla con ojos de amantes de la Pintura y de la Poesía; y á fe que +nos maravilló sobremanera y arrancó celebraciones generales el +pintoresco efecto que hacía la proyección de los verdes árboles sobre la +dorada piedra de arcos y fachadas, así como el recorte de estos mismos +dibujos monumentales sobre el cielo azul y purísimo de aquella hermosa +mañana de otoño.....</p> + +<p>Pasamos entonces á la <i>Plaza de las Verduras</i>.</p> + +<p>La <i>Plaza de las Verduras</i>, extensísima, muy desnivelada, de trazado +irregular, con grandes y viejos edificios históricos, y con otros +vulgares y feísimos, viejos también, nos pareció una amplificación del +<i>Corrillo de la Hierba</i>.—Su lado más largo y más alto estaba todo lleno +de puestos de frutas, legumbres y otros comestibles. Veíanse allí, en +lechugas, pimientos, escarolas, cardos, acelgas y coliflores, todos los +verdes de la paleta de nuestra madre Natura, mientras que las peras, los +melocotones, los nísperos, los tomates, las manzanas, las uvas, los +higos, las naranjas, las granadas, los limones y otros frutos, +ostentaban variados colores y despedían ricos aromas.</p> + +<p>Nada hay más hermoso ni agradable en el comercio (á lo menos para mí), +que estos bazares, vulgo mercados, en que se venden la inocencia y +hermosura naturales y la eterna verdad campesina..... Allí no había +falsificación, violencia ni engaño alguno: aquellas manzanas eran +manzanas; aquellas uvas eran uvas; aquellos higos eran higos, y todo +aquello había brotado amorosamente del seno de la tierra para alimentar +al hombre.—En comparación de los puestos de frutas y legumbres, ¿qué +son las carnicerías, las pescaderías, las tiendas de caza y los rimeros +de latas llenas de conservas?—¡Cementerios, campos de batalla, losas de +hospital; algo que representa la muerte en lugar de la vida!—¡Ah! ¿Por +qué no se contenta el hombre con ser herbívoro?</p> + +<p>Y ¡qué <i>color</i> (pictóricamente hablando), ó qué variedad de colores +fuertes (para decirlo con más claridad), en los trajes de vendedoras y +vendedores, de compradores y compradoras!—¡Cuánta ropa, á principios de +Octubre! ¡Cuánta lana! ¡Qué refajos, qué mantas, qué capas, qué +capotes, qué anguarinas!</p> + +<p>Por el abrigo y color general, así como por el dibujo ó hechura, la +indumentaria de aquellas gentes recuerda á León y á Galicia. Y es que la +provincia de Salamanca forma ya parte de aquel triángulo Noroeste de +nuestra España por donde no se va á ninguna parte.—Por Andalucía, que +es otro rincón, ó, mejor dicho, otro <i>cujón</i> de Europa (subrayo esta +palabra, porque todavía no está en el Diccionario), se va á Africa, se +va á América, se ha ido á Filipinas..... Así es que allí no se detiene +nada; allí no hay remanso; allí corre el tiempo; allí cambian las +modas.—Pero en el <i>cujón</i> Noroeste de la Península no circula el aire +de las mudanzas: en él se estaciona todo, lo mismo las modas que los +sentimientos; cosa que, por idéntico motivo, acontece también en otro +país de análoga situación: en la Bretaña de Francia.</p> + +<p>Y no se me diga que por Salamanca se va á Portugal..... ¡La frontera +lusitana es peor que la del agua! ¡Es una frontera de hielo!—El Miño +resulta más ancho, más hondo y más amargo que el Océano.</p> + +<p>Volviendo á las salmantinas rurales, diré que, más que sus refajos +amarillos y sus pañuelos en la cabeza (<i>toilette</i> frecuente en España), +llamó nuestra atención una manta larga y angosta de mucho abrigo y +vivísimos colores, que llevaban sobre los hombros y luego cruzada sobre +el pecho. Esta especie de <i>schal</i> oriental se llama la <i>sayaguesa</i>, +porque proviene del pueblo de Sayago, en la limítrofe provincia de +Zamora.</p> + +<p>Las salmantinas tienen renombre de guapas y valientes.—Lo primero puedo +asegurarlo: en la <i>Plaza de las Verduras</i> había más de una refajona que +nada habría perdido en aligerarse de tres ó cuatro arrobas de lana. Por +lo que toca á su valentía, ya Plutarco la calificó de heroica, al citar +el denuedo con que libertaron á sus padres, hermanos y maridos, presos +en poder de Aníbal, y yo debo añadir que hechos posteriores, y aun de +este siglo, demuestran que las matronas del Tormes no han degenerado de +su antigua pujanza.—Pero no se deduzca de este párrafo que á mí me +gustan las mujeres valientes: yo creo (ó <i>creía</i>, cuando pensaba en +estas cosas) que uno de los mayores encantos de las hembras es la +pusilanimidad.</p> + +<p>Y basta ya de verduleras.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Desde el Mercado nos dirigimos, dando un rodeo, hacia la <i>Calle de la +Rúa</i>, cuyo anticuado aspecto habíamos oído celebrar mucho; pero, antes, +al pasar por cierta solitaria plazuela, tuvimos que hacer otra parada +para contemplar á dos notabilísimos personajes que, rodeados de gran +número de bestias y de montones de costales llenos y vacíos, contaban +dinero á la puerta de una vetusta casa, como si en ella acabasen de +comprar ó de vender trigo, cebada, maíz ó cosa tal.</p> + +<p>Eran dos <i>charros</i>, quieto decir, eran dos soberbios ejemplares de la +más peregrina singularidad social é indumentaria de esta tierra. Eran +dos hombres colosales, hermosos, con aire de muy ricos, vestidos +suntuosísimamente, con chaqueta y calzón corto de terciopelo negro y +chaleco de raso azul, todo ello muy adornado de gruesos y pomposos +botones de plata, y con unas camisas tan bordadas, rizadas y llenas de +primores, que cada pechera representaba el trabajo de seis años de una +comunidad de monjas.—Cualquiera de aquellos dos arrogantes y +espléndidos rústicos habría sido llamado con razón <i>El Rey de los +Tíos</i>..... Y, en efecto, por su corpulencia, por su lujo y por su +inocente y cómica ufanía, había en ellos mucho del pavo <i>real</i>.</p> + +<p>La <i>Baronesa del Zurguén</i> nos dijo que eran dos <i>charros</i> de primera, y +que debían de proceder del campo de Ciudad-Rodrigo, tierra clásica de +tales prójimos nuestros.—En Salamanca los hay también. Casi todos los +labradores de la Puerta de Zamora visten de charro, con más ó menos +ostentación, y en el Ayuntamiento de la aristocrática ciudad del Tormes +hay <i>siempre</i> un concejal de tal clase, con su traje y todo.—Los ya +dichos <i>clásicos</i> del campo de Ciudad-Rodrigo se hablan de <i>vos</i> muy +formalmente.</p> + +<p>El mismo Losada nos invitó entonces á llegarnos á su casa, que no estaba +lejos, y nos enseñó un traje completo de <i>charra</i>, cuidadosamente +guardado en antiquísimo cofre, y causáronnos asombro el lujo y el gusto, +verdaderamente regios, de aquellas vestiduras. Paños, terciopelos y +rasos, recamados y bordados de oro con tanta gracia como profusión; +encajes, tules, preciosas cintas, ricas joyas y otros accesorios de gran +mérito y coste componían aquel raro uniforme femenino, que me recordó +los trajes que las judías ricas sacaban á relucir los sábados en Tetuán.</p> + +<p>Y, á propósito, ¿qué son los <i>charros</i>?—¿No se diferencian del resto de +los españoles más que en la ropa? ¿Constituyen raza aparte? ¿Tienen +alguna organización social íntima y secreta?—Yo no lo sé, ni me he +acordado de preguntarlo en Madrid á personas más leídas ó instruídas que +yo. Pero es cosa que debe de constar en muchos libros.....—Ya lo +averiguaré con el tiempo; y, si no, me moriré con esta dulce ignorancia, +que tanto campo deja á las suposiciones de mi fantasía.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>En el ínterin, y no sin grande emoción, seguíamos marchando hacia la +veneranda <i>Universidad</i>, que, como todos sabéis, es una de las mayores +glorias de España.</p> + +<p>Pero, antes de darle vista, aun nos detuvimos un poco en la <i>Calle de la +Rúa</i>, digna por todo extremo de su renombre.—Yo no recuerdo haber +pasado en pueblo alguno por calle que tenga tanto carácter de +autenticidad secular; donde tan íntegros é intactos se vean los antiguos +usos y costumbres; donde tan viva y patente se toque la España de la +Edad Media, no ya representada por mudos monumentos ni aislados +edificios, sino por las tiendas y por los talleres que siguen abiertos +al público; por las mercancías que en ellos se venden ó se elaboran; por +la disposición de sus escaparates, mostradores y armarios; por las +industrias allí fehacientes; por todas las casas, sin excepción alguna, +desde las de aspecto señorial hasta las más humildes y vulgares; por sus +vidrieras, visillos, cortinas, esteras y zarzos; por los muebles en +activo servicio que se columbran en algunas salas bajas; por el color, +el empedrado y hasta los transeuntes de la misma calle; por todo, en +fin, lo que es su estado presente, su movimiento actual, su existencia +social de hoy.....</p> + +<p>Abundaban en aquella calle las tiendas de filigranas de plata y oro, +trabajadas éstas del propio modo que en tiempos de la Reina Católica, y +había también bastantes librerías.....—¡Librerías en Salamanca! ¡Era de +esperar! Estábamos en la patria del saber.....—Pero ¡ay! ya dista mucho +el comercio de libros de Salamanca de lo que fué antiguamente..... Yo he +leído que, cuando el famoso D. Antonio Agustín era estudiante (él mismo +lo refiere), había en la ciudad 52 imprentas y 84 librerías.</p> + +<p>En todo lo demás, nosotros cogíamos intacta y con el polvo de los siglos +la decrépita <i>Calle de la Rúa</i>. Y no sólo aquella calle, sino el resto +de Salamanca; pues es de advertir que éramos sus primeros visitadores +después de la inauguración del ferrocarril, á que asistieron S. M. el +Rey y su comitiva..... Aun no se había profanado nada por insustanciales +curiosos; aun no se había alineado, revocado ni <i>hermoseado</i> cosa +alguna, defiriendo á las críticas de los doctores madrileños de ornato +público á la moderna; aun Salamanca era Salamanca.....—¡Quiera Dios que +continúe así todavía!</p> + +<p>Pero basta ya de humoradas y de bromas.—Descubrámonos y saludemos..... +Hemos llegado á la <i>Universidad</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Más que un edificio, la <i>Universidad</i> de Salamanca es un barrio de la +ciudad.</p> + +<p>Altas y simétricas construcciones, de varia y magnífica arquitectura, +forman tres lados de una extensa plaza cuadrilonga. Todos aquellos +nobles alcázares dependen de la <i>Universidad</i> propiamente dicha, cuyo +gran palacio, separado de los demás por el angosto paso de una calle, +ocupa el cuarto lado y preside majestuosamente aquel Foro de las +ciencias.</p> + +<p>Pálido y débil, comparado con la realidad, será siempre cuanto se diga +en elogio de la bellísima fachada del Capitolio de la +sabiduría.—Hállase labrada en el más primoroso y delicado estilo del +Renacimiento, y parece una enorme filigrana calada en piedra por los +plateros de la calle de la Rúa, parece un trabajo chino de marfil, +parece la mística puerta de algún lugar santo. Benvenuto Cellini se +hubiera enorgullecido de cincelar en oro una creación semejante. Los +árabes que bordaron la Alhambra habrían declarado también que sus +mejores templetes y camarines no excedían en finura, suntuosidad é +idealismo á tal maravilla del arte cristiano.</p> + +<p>Gloria de los Reyes Católicos es aquella página de piedra, y así lo +pregonan los <i>bustos</i> de Fernando y de Isabel que ocupan un gran +medallón sobre la puerta principal; así lo confirma el venerable escudo +de sus armas, y así lo reza terminantemente una leyenda ó rótulo, que +dice en griego: «<i>Los Reyes á la Universidad, y la Universidad á los +Reyes</i>.»</p> + +<p>En los amplios muros de los otros edificios que forman la plaza, esto +es, en las paredes de las vastas y monumentales dependencias +universitarias del Hospital de Santo Tomás para el socorro de +estudiantes pobres, y de las Escuelas Menores ó <i>Instituto</i> (cuya linda +fachada es plateresca), vense, desde el suelo hasta muy grande altura, +los infalibles, clásicos letreros encarnados y los tradicionales +<i>vitores</i> en abreviatura que escribió el entusiasmo estudiantil, en +siglos ya pasados, con motivo de tales ó cuales reñidas oposiciones.....</p> + +<p>Al leerlos, parecíame estar en aquellos tiempos de ruidosísimas +controversias escolásticas, cuyo estrépito llenaba toda la nación, +preocupando y agitando lo mismo á los eclesiásticos que á los seglares, +así á los plebeyos como á los nobles y á los mismos Reyes; y aun +recordaba que en mi niñez figuré en algún bando de seminaristas en pro ó +en contra de este ó aquel opositor, y escribí también con almagre +rótulos como aquéllos.....—¡Ay! pasó ya la boga y la importancia de +tales lizas, como antes habían pasado las justas y los torneos, y como +pasarán sin duda alguna, cuando les llegue su hora, estas empeñadas +luchas electorales y parlamentarias que hoy apasionan tanto á los +pueblos..... Lo que nunca pasará ni cambiará es el fondo de las cosas +humanas, que siempre resulta el mismo: ¡vanidad y discordia con +diferentes nombres ó pretextos!</p> + +<p>En medio de aquella plaza, compás ó patio, y dando frente á la +<i>Universidad</i>, álzase desde la primavera de 1868 la <i>Estatua de Fray +Luis de León</i>, discípulo que fué y luego catedrático, de aquel emporio +del saber.—Por ninguna parte se veía alma viviente. No sé si á causa de +la festividad del día, ó de ser la una de la tarde, ni fuera ni dentro +de la <i>Universidad</i> (según vimos después) había nadie que turbara el +religioso silencio y melancólica soledad de tan venerandos sitios.....</p> + +<p>Nosotros nos sentamos al pie de la estatua, y nos pusimos á recapacitar +en la historia y en la grandeza de cuanto teníamos ante la +vista.—Nuestra emoción era verdadera, profunda, unánime, y, por lo +tanto, silenciosa..... Únicamente oíamos, ó creíamos oir, sobre nuestra +cabeza, una gran voz, la voz de Fray Luis, que repetía con dulce y +formidable acento, como al salir de la prisión:</p> + +<p>«<i>Decíamos ayer</i>.....»</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>No intentaré en manera alguna contar la historia ni hacer la descripción +de la <i>Universidad</i> salmantina. Semejante empeño requeriría un tomo en +folio. Diré solamente las cosas de más bulto, tal y como vayan +presentándose á mi memoria.</p> + +<p>Fundó la <i>Universidad</i> Alfonso XI, rey de León, padre de San Fernando.</p> + +<p>Durante mucho tiempo estuvo albergada (¡significativa hospitalidad!) en +la <i>Catedral Vieja</i>; pero reinando Alfonso XI se emancipó de la +dirección del Obispo de Salamanca y se hizo <i>pontificia</i>. Es decir, que +desde entonces el Papa fué el verdadero <i>Rector</i>; teniendo en ella por +Delegado al Maestrescuela de la Catedral, á cuya dignidad iba anejo el +cargo de Cancelario de la Universidad. Este era quien confería los +grados y ejercía el juzgado eclesiástico y civil-escolástico, con +autoridad real y pontificia. El Rector no era más que el Jefe +administrativo y económico del Establecimiento.</p> + +<p>Llegó á contar, por término medio, unos ocho mil estudiantes, y aun +recuerdo haber leído que, en algunas matrículas, éstos ascendieron á +doce mil.</p> + +<p>En 1569 las Cátedras eran setenta: diez de Cánones, diez de Leyes, siete +de Medicina, siete de Teología, once de Filosofía, una de Astrología, +una de Música, una de lengua Caldea, una de Hebreo, cuatro de Griego y +diez y siete de Retórica y Gramática.</p> + +<p>Allí hubo estudiantes de todas las naciones, y muy principalmente +ingleses é irlandeses católicos, después que abrazó la Reforma Enrique +VIII.—De esta última tierra no falta aún en Salamanca un contingente +fijo de escolares, como veremos después al hablar del <i>Colegio de +Irlandeses</i>.</p> + +<p>En la Universidad de Salamanca explicaron maestros tan insignes como +Nebrija, Fray Luis de León, Melchor Cano, el Brocense, Fray Domingo +Soto, Covarrubias, etc., y aprendieron los santos siguientes: San Juan +de Sahagún, Santo Tomás de Villanueva, Santo Toribio de Mogrovejo, San +Juan de la Cruz, San Pedro Bautista, San Miguel de los Santos y el Beato +Juan de Rivera. Cursaron también en aquellas aulas los grandes +fundadores Diego de Anaya y el Cardenal Jiménez de Cisneros, los +célebres historiadores D. Diego Hurtado de Mendoza, Bartolomé de las +Casas, Zurita, Nicolás Antonio y Ambrosio de Morales, el famoso +conquistador Hernán Cortés, los sabios escritores Arias Montano, D. +Antonio Agustín, Chumacero y Saavedra Fajardo, y los insignes literatos +y poetas Cervantes, Villegas, Meléndez Valdés, Iglesias, Jovellanos, +Cienfuegos, Quintana y D. Juan Nicasio Gallego.</p> + +<p>Confundida desde hace mucho tiempo la <i>Universidad</i> con la Catedral, los +Doctores tienen asiento en el coro, y los Canónigos en los actos +universitarios.</p> + +<p>A fines del reinado de Felipe II, esto es, en lo más cerrado del +absolutismo, todavía se proveían las Cátedras á pluralidad de votos de +los estudiantes de la respectiva asignatura, é igual procedimiento +democrático se empleaba para la elección de Consiliarios.</p> + +<p>En la <i>Capilla Pontificia</i> de la Universidad no se pedía, ni se pide +hoy, por el Obispo, sino por el Papa y por los Doctores del +Establecimiento.</p> + +<p>Cada nuevo Papa dirigía á la <i>Universidad</i> salmantina una carta +especial, participándole su elección; y cuando había en Castilla nuevo +Rey, la <i>Universidad</i>, en vez de enviarle Procuradores que le prestasen +pleito homenaje, se reunía como en Cortes, por su propia cuenta, y le +juraba fidelidad directamente.</p> + +<p>En el claustro de las antiguas <i>Escuelas Mayores</i> vimos una leyenda en +que se dice que, «congregados por Alfonso X (el Sabio) los varones más +doctos de aquella Academia, se consiguió por último concluir las <i>Leyes +Patrias</i> (Las Siete Partidas) y las <i>Tablas Astronómicas</i>.»</p> + +<p>La Universidad tenía muchos locales ó sucursales en la ciudad, con el +nombre de <i>Colegios incorporados</i>. Entre ellos se contaban cuatro +<i>Mayores</i>, cuatro <i>Militares</i> (de las Órdenes de San Juan, Santiago, +Calatrava y Alcántara), veintiún <i>Menores</i> y dos <i>Seminarios</i>. Casi +todos ellos ocupaban soberbios edificios monumentales con muchas +dependencias.—¡Es decir, que toda Salamanca era Universidad, y lo es +todavía, y lo será siempre en la mente de las generaciones, como Toledo +es su catedral, y Granada su Alhambra, y cada ciudad aquello que le dió +vida y grandeza y á cuya sombra amiga nacieron y prosperaron los demás +elementos de su esplendor y poderío!</p> + +<p>«<i>Tesoro de donde proveía á sus reinos de gobierno y de justicia</i>», +llamó Carlos V á la <i>Universidad</i> de Salamanca;—y eso que Carlos V fué +más europeo que español.</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Después de contemplar y conmemorar todas estas cosas, sentados al pie de +la estatua de Fray Luis de León, penetramos al fin en la <i>Universidad</i>, +y recorrimos con profundo respeto aquellos antiguos claustros, donde se +pasearon, en la alegre edad de su adolescencia, tantos y tantos hombres +ilustres.</p> + +<p>Admiramos los magníficos <i>artesanados</i> de aquellos techos. Visitamos la +<i>Capilla pontificia</i>, y en ella <i>adoramos</i> los <i>restos de Fray Luis de +León</i>, encontrados hace doce años en las ruinas de su convento de San +Agustín (de que ya sólo queda el sitio en la ciudad del Tormes), y +guardados hoy en decorosa urna de mármoles blanco y negro, que ocupa una +hornacina de dicha capilla.—Y del propio modo, ó sea con igual +veneración que ya habíamos visto la <i>estatua</i> y la <i>tumba</i> del gran +maestro, vimos después su <i>aula</i> y su <i>cátedra</i>.....</p> + +<p>El <i>aula</i> tiene los mismos bancos de tosco pino en que se sentaron los +discípulos de Fray Luis. Dichos bancos se reducen á una viga sin alisar, +para asiento, y otra por delante para apoyar el libro. Estas segundas +vigas están muy labradas por los cortaplumas de los estudiantes, que han +tallado en ellas, durante siglos, iniciales, fechas, cruces y +caricaturas.</p> + +<p>La <i>cátedra</i> es también de pino viejo; pero no nos pareció contemporánea +del autor de la <i>Profecía del Tajo</i>, sino mucho más moderna.—De +cualquier modo, en aquel paraje fué donde exclamó: «<i>Decíamos +ayer</i>.....» al reanudar, después de largos años de cautiverio, sus +lecciones de Teología y de Literatura Sagrada.</p> + +<p>Mucho hablamos allí y muchísimo más nos quedó que hablar acerca del +célebre agustino, de sus inspiradas poesías, de sus hermosos escritos en +prosa, del error en que se estuvo mucho tiempo creyéndolo hijo de +Granada, por haberlo confundido con el otro insigne Fray Luis, y del +excelente drama del segundo Marqués de Gerona, titulado <i>Fray Luis de +León</i>.....</p> + +<p>—Pero ya se había concluído el besamanos; eran las dos, y decidimos ir +á buscar, sin pérdida de tiempo, al amigo Frontaura, al festivo autor de +<i>El Caballero particular</i>, al ingenioso director de <i>El Cascabel</i>, al +muy bien conceptuado Gobernador de Salamanca, que nada sabría (tal +ilusión nos halagaba por lo menos) de nuestra estancia en la capital de +sus dominios.</p> + + +<p class="num">IX</p> +<p class="subheadhang">LAS DOS CATEDRALES.—EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO.—EL TORMES.—LA +ARCADIA SALMANTINA.—UNA VISITA A LA ANTIGUA ESPAÑOLA.</p> + +<p>¡Maldición! (como diría un poeta romántico).</p> + +<p>¡Frontaura lo sabía todo, y sus polizontes nos buscaban por Salamanca +hacía ya dos horas!</p> + +<p>Grande fué el regocijo del famoso escritor al encontrarse con gente +madrileña. En seguida resignó el mando, por decirlo así, y se agregó á +nuestra correría artístico-poética, cuya dirección en jefe llevaba +Losada.</p> + +<p>Estuvimos, pues, juntos toda la tarde, y juntos anduvimos más de dos +leguas por templos, calles y plazas..... y hasta por el campo, á pesar +del mucho frío que había vuelto.—(Y, á propósito de frío, diré que los +vientos dominantes en Salamanca son el Norte y el Poniente, y la +enfermedad más común la tisis.)</p> + +<p>Primero fuimos á la <i>Catedral Nueva</i>, que nos pareció muy hermosa, +aunque no comparable (perdonen los salmantinos) con la de Toledo, con la +de Sevilla, ni con la de Burgos.—Es del período <i>flamboyant</i> del +gótico, y lo que le falta en severidad y unción mística lo tiene en lujo +de primorosos adornos..... Todos convienen en que, no obstante sus +líneas ojivales, pertenece al Renacimiento por la ornamentación.</p> + +<p>Centenares de estatuas adornan sus fachadas: las agujas pasan de +doscientas. El conjunto resulta grandioso.</p> + +<p>La fachada de Poniente es la más bella, y la <i>Puerta de Ramos</i> +notabilísima. Su <i>mediorelieve</i> central, tan reproducido por el grabado +y la fotografía, y que representa la <i>Entrada de Jesús en Jerusalén</i>, +merece el nombre de prodigio artístico.—Por lo demás, todas las +fachadas de este bien situado templo presentan ventajosas perspectivas, +que hacen crecer su hermosura y su importancia. La cúpula es +atrevidísima, cuanto resulta fea y abrumadora la descompasada torre.</p> + +<p>La <i>Catedral Nueva</i>, comenzada en 1513, no se terminó hasta 1733, y eso +que corría mucha prisa acabarla, visto que no cabían decorosamente en la +<i>Catedral Vieja</i> los 65 prebendados, 25 capellanes, 24 niños de coro y +12 acólitos que asistían á los oficios cotidianos.</p> + +<p>Dibujó la obra y construyó la parte principal de ella el célebre Juan +Gil de Ontañón.</p> + +<p>Por dentro, la Catedral es esbelta y elegante, aunque el coro estorba +mucho para enfilar sus naves con la vista.—En cuanto á las pinturas, +sepulcros, verjas y otros preciosos pormenores que la adornan, su +enumeración sería interminable. Sólo llamaré la atención hacia los +<i>cuadros</i> del pintor salmantino Fernando Gallegos, que es la +especialidad pictórica de esta ciudad, y recomendaré muy especialmente +que se visite, en la capilla del Carmen, no por su mérito artístico, +sino por devoción histórica, el <i>Sepulcro del Obispo Visquio</i> (de quien +hablaré muy luego), y que se procure ver <i>El Cristo de las batallas</i>, +que este Prelado llevaba en la guerra, y <i>El Cristo chico del Cid</i>, +venerandos objetos que no se contemplan sin grande emoción.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Pero ¿qué es la <i>Catedral Nueva</i> comparada con la <i>Catedral Vieja</i>?</p> + +<p>Entre las notas y apuntaciones que llevábamos de Madrid, había una de +cierto distinguido académico de Bellas Artes, que decía +así:—«Recomiendo á ustedes en Salamanca la <i>Catedral Vieja</i> (bizantina +de veras, y no de pega), con su soberbio retablo <i>cinquecento</i>, de un +cierto Nicolás Florentino, de quien no tuvo noticias Ceán Bermúdez; con +sus magníficos sepulcros del mismo siglo, de <i>escultura pintada</i>, y con +preciosas tablas de Fernando Gallegos en el claustro.»</p> + +<p>Razón tenía el académico. No bien fijamos los ojos en la <i>Catedral +Vieja</i>, los cuatro expedicionarios convinimos en que ella, la portada de +la <i>Universidad</i> y la <i>Casa de las Conchas</i> eran lo mejor que hasta +entonces habíamos visto en Salamanca, y que cualquiera de estos +monumentos valía todas las molestias del viaje.—Por lo demás, en parte +alguna habíamos encontrado un ejemplar tan puro y tan bien conservado de +arquitectura bizantina como el exterior de aquella vetusta Catedral.....</p> + +<p>Pero procedamos con orden, y digamos primero algo de su grande historia.</p> + +<p>En 1098, el conde <i>francés</i> D. Ramón de Borgoña, casado con nuestra +reina D.ª Urraca, y el Obispo, también <i>francés</i>, D. Jerónimo Visquio, +procedente del Monasterio de Cluny (muy amigo del Cid, por más señas, y +de su confesor el Arzobispo D. Bernardo), trajeron artistas de Italia y +Francia y emprendieron la construcción de este templo, cimiento y base +de la grandeza monumental de Salamanca.</p> + +<p>(¡Bien hubieran podido los <i>franceses</i> de 1808 haberse acordado de esto, +y no destruir, como destruyeron, en la ciudad del Tormes multitud de +obras de arte!)</p> + +<p>Según las noticias que he podido reunir, entre dichos artistas figuraban +el navarro Alvar García, el francés Casandro Romano y el italiano Florín +de Pontuerga; mas no se sabe á punto fijo quiénes continuaron la obra, +aunque se conjetura que serían también extranjeros de la escuela de +Cluny, pues el arte no llegó por entonces en España al grado de madurez +que denota la <i>Catedral Vieja</i>.</p> + +<p>La construcción duró un siglo.—Hoy sólo queda parte de ella..... El +resto se destruyó para edificar la <i>Catedral Nueva</i> (!); pero dicha +parte hace formar completo juicio de todo lo que allí hubo.</p> + +<p>El exterior tiene algo de fortaleza; y, en efecto, á esta Catedral se +dió el nombre de <i>la Fuerte</i>. Las bóvedas, cubiertas por fuera de +escamas; los muros, coronados de almenas, y los cubos de sus ángulos, +revestidos con capacetes escamados también, hicieron decir que parecía +un guerrero armado de todas armas. Su agudo cimborio es el yelmo, y el +gallo de la veleta le sirve de cimera y de penacho.</p> + +<p>En el <i>interior</i> de tan ruda fábrica hállanse todas las delicadezas del +sentimiento. (Lo mismo acontecía con los férreos paladines de aquella +edad).—Allí hay sepulcros finísimos góticos, llenos de exquisitas +labores; allí místicas pinturas del Renacimiento, ó sea de cuando el +Renacimiento no era todavía pagano; allí santos sobre los capiteles; +allí preciosos trípticos; allí un claustro digno de la ciudad de Pisa. +Allí se ve también el retablo de Nicolás Florentino que nos recomendó el +académico, con treinta y tantos cuadros de la <i>Vida de Jesús</i> (y su +fecha de 1442). Y allí, por último, sobre el dicho retablo, en el +<i>cascarón</i> de la bóveda, hay un <i>Juicio final</i>, verdaderamente dantesco, +que parece concebido por Giotto. ¡Aquel grupo de resucitados blancos que +sube hacia <i>la diestra del Dios Padre</i>, y aquel otro grupo de +resucitados negros que marcha lúgubremente por la siniestra, son +interesantes y bellos hasta lo sumo para los que en el arte buscamos +algo más que forma ó postura académica y realidad anatómica!</p> + +<p>De lo dicho se infiere que la <i>Catedral Vieja</i> (tan genuinamente +bizantina por fuera, como se nos había dicho) tiene <i>por dentro</i> muchos +perfiles góticos: y ahora añado que esto no ocurre sólo en sus +accesorios postizos, sino también en la estructura misma de miembros +principalísimos de su fábrica. Por todas partes apunta allí lo ojival y +hasta lo latino del Renacimiento. Vense además pilastras cuadradas, +<i>románicas</i> y no <i>bizantinas</i>, mezcladas con columnas, formando grupos +híbridos sobre basas redondas y sosteniendo indistintamente arcos ú +ojivas, lo cual me pareció muy expresivo y simbólico, dado que trajo á +mi imaginación aquellos siglos de la Iglesia en que el Oriente y el +Occidente estaban del propio modo confundidos en el sentimiento +cristiano.</p> + +<p>Entre los notabilísimos <i>sepulcros</i> que guarda todavía la parte +subsistente de la Catedral, no figuran ni el de D. Ramón de Borgoña ni +el del Obispo Visquio.—El de éste se trasladó á la Catedral Nueva, +según ya dije, con otras muchas curiosidades ó maravillas de la Vieja. +(Afortunadamente, una Catedral linda con la otra y se hallan en +comunicación.)—El sepulcro del esposo de D.ª Urraca no estuvo nunca en +Salamanca, sino meramente un cenotafio. Sus cenizas descansan en la +Catedral de Santiago de Galicia.</p> + +<p>En cambio, otros muchos muertos ilustres duermen el sueño eterno en el +antiquísimo templo salmantino, donde se ven tendidas sobre magníficas +tumbas sus calladas estatuas, ora dentro de hornacinas labradas en el +espesor de los muros, ora en medio de suntuosas capillas.—Y ¡cosa rara! +entre las más humildes lápidas hallamos la de una <i>Princesa Mandalfa ó +Mafalda</i>, hija de Alonso VIII, más célebre como muerta que como viva, ó +sea más famosa como estatua que como mujer, á lo menos para mí, que ni +siquiera recordaba haber leído antes su dudoso nombre.....—Hoy, empero, +he vuelto á registrar la Historia, y sé ya, y no olvidaré nunca, lo +mismo que dice el epitafio; esto es: que la tal Princesa murió «<i>por +casar</i>», ó, hablando menos equívocamente, soltera.</p> + +<p>Mucho más que este sepulcro me interesó otro que vimos en la <i>Capilla de +los Anayas</i> ó de <i>San Bartolomé</i>.—Duermen juntos sobre él un caballero +y su esposa. Él viste de guerrero, con cierto elegantísimo tocado +morisco, la armadura ricamente labrada, el casco á los pies y la espada +en la mano. Ella está amortajada de beata, con muy rizada toca en la +cabeza, y calzada con unos raros zapatos altos, de aristocrática +hechura. El rostro del caballero es noble y adusto, y el de ella plácido +y hermoso como el amor en paz. Llaman también la atención por su +delicadeza las manos de la dama, y, por sus exquisitas labores, la +lujosa almohada en que reposa la cabeza del marido. La almohada de ella +es más severa y humilde, cual correspondía á su piadosa mortaja.</p> + +<p>Carece de epitafio este sepulcro; pero los empeñados en saberlo todo +conjeturan que aquellos personajes deben de ser un D. Gabriel de Anaya, +que murió en América, y su mujer D.ª Ana, que finó sus días en un +convento.</p> + +<p>Yo no digo que sí ni que no<a name="FNanchor_10_10" id="FNanchor_10_10"></a><a href="#Footnote_10_10" class="fnanchor">[10]</a>. Lo único que puedo asegurar es que—no +sé por qué..... (sin duda porque mi ánimo se hallase dispuesto aquella +mañana á la melancolía)—estuve largo tiempo contemplando aquel +matrimonio yacente, aquellos cónyuges de piedra, aquellos <i>muertos +inmortales</i>, y sentí en mi corazón congojas de lástima, tumultos de +miedo y palpitaciones de envidia, todo ello junto y confundido, no +obstante lo contradictorio de tales emociones.—¡Hay que ver aquel +tálamo! ¡Hay que verlo, y hay que pensar, con los ojos fijos en aquellas +mudas y al parecer insensibles estatuas, en que es imposible que ninguna +de ellas haya pasado siglos y siglos sin darse cuenta de que la otra +duerme á su lado!—¡En alguna parte estarán las almas de los que fueron +consortes, y desde dondequiera que estén, irán á dar vida y conciencia á +aquellos mármoles para que se complazcan en su perdurable unión!—¡Pues +qué! ¿Ha de ser más constante una ficción de piedra que la fe conyugal +que simboliza? ¿Ha de ignorar el espíritu lo que está repitiendo á todas +horas la materia? ¿Ha de poder una escultura más que un alma? ¿Ha de +superar el Arte á la Naturaleza? ¿Ha de vivir la mentira más que la +realidad?—¡Oh desventura! ¡Seguir juntos después de haberse amado +tanto, seguir juntos, y no saberlo!.....—¡No puede ser! ¡No puede ser!</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>La <i>Catedral Vieja</i> es la abuela de Salamanca, como la Universidad es su +madre. Digo más: la <i>Catedral Vieja</i> es la venerable ejecutoria, el arca +santa de tantísimos timbres y blasones..... Su antiguo <i>Claustro</i>, que +infunde profundísima reverencia, fué cuna de los estudios salmantinos. +Allí se ve la célebre <i>Capilla de Santa Bárbara</i>, donde, hasta hace cosa +de cuarenta ó cincuenta años, se conferían los Grados Mayores. Allí está +la <i>Capilla del Doctor Talavera</i>, donde se conserva, como en Toledo, el +Rito mozárabe, y se guarda la <i>pila</i> en que fué bautizado Alfonso XI. +Allí está la <i>Capilla del Canto</i>, donde se celebraron Concilios, y la +histórica Sala en que se reunieron Cortes, y el aposento en que quince +Obispos juzgaron y absolvieron á los poderosos +Templarios.....—¡Paréceme que no puede ser más gloriosa la historia de +la insigne Abuela!</p> + +<p>En aquel mismo <i>Claustro</i> hay centenares de sepulcros de canónigos, ora +empotrados en las paredes, ora embutidos en el suelo, ora formando las +jambas de las puertas, ora colgados cerca de las altas bóvedas.—¡Son +los Cabildos que han precedido al actual desde el siglo <span class="smcap">xii</span> inclusive! +Es decir, son dos mil Canónigos muertos, cuyo volumen ha ido achicando +el tiempo gradualmente, para que nunca falte allí acomodo á un cadáver +más..... de un Canónigo menos.</p> + +<p>También hay en el <i>Claustro</i> pinturas muy notables en tabla, debidas las +mejores de ellas á Fernando Gallegos.—En las cuatro mencionadas +<i>Capillas</i> vense asimismo excelentes cuadros y magníficos sepulcros. El +más suntuoso entre éstos es el que, en la <i>Capilla de Santa Bárbara</i>, +ocupa el célebre Obispo <span class="smcap">D. Juan Lucero</span>, aquel que tanto sonó en las +disensiones matrimoniales de D. Pedro <i>el Cruel</i>, por haber autorizado +el repudio de doña Blanca de Borbón y casado al Monarca con D.ª Juana de +Castro. El sepulcro se alza en medio de la capilla, es de mármol blanco, +y sirve de lecho á una buena estatua del Obispo, revestido de +pontifical. Compite en grandeza con este monumento fúnebre el sepulcro +de D. <span class="smcap">Diego de Anaya</span>, Arzobispo que fué de Sevilla y fundador de la +capilla ó pequeña iglesia de los Anayas, que ya hemos mencionado, y del +gran Colegio de San Bartolomé.—Su Excelencia duerme en una cama +imperial de mármol blanco, sostenida en los lomos de ocho leones, y +adornada de primorosas esculturas. La verja de hierro que hay alrededor +del mausoleo vale cuanto pudiera pesar y valer siendo de plata.</p> + +<p>Pero no acabaría nunca si hubiese de describir minuciosamente todo lo +que acude á mi memoria.—Doy, pues, aquí punto, recomendando vivamente á +cuantos vayan á Salamanca aquel Panteón, aquel Museo, aquel Libro de +Historia que se llama la <i>Catedral Vieja</i>.</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Fuera ya de ambas Catedrales, las contemplamos todavía largo tiempo y á +cierta distancia, admirando el grandioso golpe de vista que ofrecen +juntas y como en anfiteatro sobre la colina en que se asientan. Parece +aquello una montaña arquitectónica, como las labradas por los indios del +Himalaya.—Al propio tiempo veíamos en otros lados y en vasto panorama +el enorme <i>Colegio de San Bartolomé</i> (hoy Gobierno civil), con su +gigantesco pórtico greco-romano; la suntuosa <i>Iglesia de Santo Domingo</i>, +dominando gallardamente otra colina y reflejando la luz del sol en su +cúpula cuadrada y roja; la cúpula y las torres de <i>los Jesuítas</i>; la +gran mole de la <i>Universidad</i>, y otros colosales edificios de +piedra.—¡Era un cuadro verdaderamente cesáreo, de olímpica +grandiosidad!..... Era una nueva justificación del dictado de <i>Roma la +Chica</i> que lleva Salamanca.</p> + +<p>Porque debo advertir que aquella augusta decoración, en su magnífico y +vistoso conjunto, no tenía carácter gótico, castellano ni leonés, bien +que algunos de sus componentes fueran del estilo ojival. ¡Salamanca es +la única ciudad del Norte y del Oeste de España que ostenta dignamente +el esplendor imperial austriaco, de que tan soberana muestra quedó en el +Alcázar de Toledo!—Y esto sin perjuicio de tener otros aspectos +diferentes, como ya hemos notado al examinar sus calles de la Edad Media +y sus templos y palacios góticos ó platerescos.....—¡Salamanca es +multiforme!</p> + +<p>Ejemplo de esta variedad de sus formas:—Por darnos gusto á los que +deseábamos contemplar, no sólo monumentos artísticos, sino también +cuadros poéticos, la expedición se trasladó desde aquel pasaje de tan +majestuosa perspectiva, á otro lado de los <i>barrios muertos</i> de la +ciudad, bastándonos para ello andar muy pocos pasos. Nos encontramos, +pues, de pronto en unas plazuelas y calles completamente solas (<i>calle +del Silencio</i> se llamaba una de ellas), donde no vivía nadie ni parecía +haber corrido el tiempo desde el siglo <span class="smcap">xv</span>.</p> + +<p>Aquélla era, en verdad, la Salamanca fantástica que recorrió el <i>D. +Félix de Montemar</i> de Espronceda, cuando iba en pos del blanco espectro +de <i>Doña Elvira</i>.....</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 3em;">Cruzan tristes calles,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Plazas solitarias,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Arruinados muros.....</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Etc., etc.</span><br /> +</p> + +<p>Aquellos eran los campanarios que lo seguían, agitando sus esquilones,</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 2em;">Como mulas de alquiler</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Andando con campanillas.....</span><br /> +</p> + +<p>Y allí estaba el Cristo cuya mortecina luz reflejó en el ensangrentado +acero del Estudiante.....</p> + +<p>Mientras yo pensaba todo esto, nuestros bondadosos guías nos enseñaban +la casa, hoy muda, donde falleció en 1842 el célebre compositor Doyagüe, +último catedrático de Música de Salamanca, cuyos restos fueron +trasladados á Madrid y paseados por las calles, de orden del inolvidable +Ruiz Zorrilla, con destino al <i>Panteón Nacional</i>.....</p> + +<p>Y á propósito: aquellos y otros huesos de hombres insignes están +todavía, á la hora presente, arrinconados é insepultos en San Francisco +el Grande, sin que nadie piense ya en construir tal Panteón.....—¿No +habrá un alma caritativa que haga la <i>obra de misericordia</i> de <i>enterrar +á los muertos</i>, ó sea de volver á enviar las cenizas de dichos varones +ilustres á las sepulturas en que esperaban tranquilamente la trompeta +del Juicio Final cuando fué á despertarlos el himno de Riego?</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Del barrio sin gente en que vivió Doyagüe saltamos al <i>Convento de Santo +Domingo</i>, ó sea á <i>San Esteban</i> (que ambos nombres tiene aquel +renombrado monumento), y digo «<i>saltamos</i>», porque <i>Santo Domingo</i> se +alza en otra colina, frente por frente de la que acabábamos de recorrer.</p> + +<p>Nada más vistoso que la perspectiva de aquella gran casa de los +opulentos Dominicos. Su fachada, recargadísima de adornos, marca la +transición del gótico al plateresco, y luce todas las galas y fantasías +de este singular estilo, medio gentil y medio cristiano.</p> + +<p>Muchísimo que admirar nos ofrecieron también el <i>interior</i> del templo, +su <i>sacristía</i>, y, sobre todo, el <i>claustro</i>, obra magistral del mismo +período del Renacimiento, restaurada modernamente; pero no fatigaré aquí +á mis lectores con nuevas descripciones arquitectónicas, pues basta por +hoy á mi objeto recomendarles que no dejen de estudiar muy despacio á +<i>Santo Domingo</i> el día que visiten á Salamanca.—Conque vamos á otra +cosa.</p> + +<p>En este convento estuvo preso tres días San Ignacio de Loyola, y luego +veintidós en la cárcel, todo ello siendo estudiante y seglar, hasta que +se examinaron y absolvieron por varones doctos algunas doctrinas, que al +principio parecían heréticas, del que había de acabar siendo fundador +de la Compañía de Jesús y santo canonizado por la Iglesia.....</p> + +<p>Cupo, en cambio, á este mismo convento (según la tradición y según +muchos libros, que algunos crueles eruditos comienzan ya á +desmentir.....) la alta gloria de albergar á Cristóbal Colón el invierno +de 1486 á 1487, con motivo de hallarse también en Salamanca los Reyes +Católicos.—<i>Sala de Colón</i> se llama todavía (¡y con qué profundo +respeto la visitamos nosotros!) aquella en que se dice fué escuchado el +ilustre genovés por los Padres Dominicos y por varios Doctores de la +Universidad, los cuales (especialmente los primeros) se entusiasmaron +mucho oyéndole, y lo alentaron con su protección más decidida, que le +valió al cabo la del Maestro Fr. Diego de Deza, «<i>al cual y al Convento +de San Esteban ó de Santo Domingo de Salamanca</i> (son palabras del mismo +Colón transmitidas por Fr. Bartolomé de las Casas) <i>debieron los Reyes +Católicos las Indias</i>».—Por eso (concluyen diciendo la tradición y los +libros en que yo todavía creo) el gran navegante puso el nombre de +<i>Santo Domingo</i> á la segunda isla que descubrió, como homenaje de +gratitud al varón sabio y á la insigne Orden que más protegieron su +empresa.—Tiempo es ya, por tanto (agrego yo), de que los poetas +liberales reparemos bien en lo que decimos cuando se nos ocurra hablar +de los frailes y doctores de Salamanca con referencia al sublime +proyecto de Cristóbal Colón..... ¡La fantasía no debe llegar hasta el +falso testimonio!</p> + +<p>Por último: el <i>Convento de San Esteban ó de Santo Domingo</i> encierra, +entre otros grandes recuerdos, la sepultura del eminente <i>Padre Soto</i>, +que tanto lució en el Concilio de Trento.</p> + +<p>Y este fué el tema constante de nuestra conversación, en tanto que +visitábamos el <i>Museo Provincial</i>, establecido hoy allí por la muy +celosa y entendida Comisión de Monumentos salmantina, digna de disponer +de más fondos.....</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Desde <i>Santo Domingo</i> bajamos hacia el río <i>Tormes</i>, pasando por un +barrio en ruinas, en el cual hubo, hasta los tiempos de Enrique IV, un +antiquísimo <i>Alcázar Regio</i>, que los monárquicos salmantinos de entonces +juzgaron oportuno destruir, <i>con anuencia del mismo Rey</i>, para que no lo +ocupasen los rebelados nobles.—En aquella parte de la ciudad estuvo +también la <i>Judería</i>.</p> + +<p>Salimos al fin de la población por la puerta llamada de <i>Aníbal</i>, +bajando una pendientísima cuesta hasta llegar al famoso <i>Puente +Romano</i>.—¡Cartago! ¡Roma!..... ¡Todas las grandezas históricas van +unidas á la de Salamanca!—El Tormes sabe tanto de mundo como el Tíber.</p> + +<p>El nobilísimo río español llevaba aquella tarde bastante agua, y sus +orillas, cubiertas de acacias y de otros árboles, no carecían de encanto +ni de belleza..... De entre lo más espeso de aquella pintoresca fronda +salía mansamente el arroyo <i>Zurguén</i>, que baja de las históricas alturas +de <i>Arapiles</i> y penetra en el Tormes, después de haber regado el +precioso valle cantado por Iglesias y por Meléndez Valdés.</p> + +<p>El <i>Valle de Zurguén</i> y las <i>Praderas de Otea</i>, lindantes también con +Salamanca por el otro lado del río, son la Arcadia de la poesía pastoril +española.....</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 2em;">Venid, venid, zagalejos,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Que al Zurguén sale Amarilis......,</span><br /> +</p> + +<p class="non">decía Iglesias. Y casi en los mismos años denominaba Meléndez á su +amada:</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 2em;">La gloria del Tormes,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">La flor del Zurguén.</span><br /> +</p> + +<p>En cuanto al <i>Puente</i>, construído, dicen, por Domiciano, restaurado por +Trajano y recompuesto más tarde por nuestro Felipe IV de Austria, mide +176 metros de longitud y cerca de cuatro de anchura.—Por él pasaba la +calzada romana de <i>la Plata</i>, que iba de Mérida á Zaragoza.</p> + +<p>Al otro lado del <i>Puente</i> hay, ó hubo, un barrio, frustrado varias veces +por las inundaciones, en el cual no quedan ni señales del <i>Hospital de +Leprosos</i>, de <i>la Mancebía pública</i> ni del <i>Cementerio de Judíos</i>, que +existieron allí algún tiempo.—¡Malhadado arrabal, á fe mía! ¡Sirvió de +albergue á deicidas, rameras y leprosos, ó sea á tres lepras diferentes, +y luego se lo llevó todo el agua!..... ¡Verdaderamente, el cataclismo +fué muy justo!</p> + +<p class="ast1">*<br />* *</p> + +<p>Desde el Tormes subimos á visitar al ya citado señor chantre D. Camilo +Álvarez de Castro, cuya casa y huerto se divisaban á una grande altura +sobre nuestra cabeza, pues se apoyan en la antigua muralla de Salamanca +y tienen vistas al río.</p> + +<p>Nunca olvidaremos aquella visita. El señor Chantre es una de las +personas más buenas, más afables y más instruídas que hemos tratado +nunca, y nos obsequió y agasajó como hombre bien nacido de los buenos +tiempos de la hidalguía española, quedando por nosotros, y no por él, si +de visitantes no nos convertimos en comensales, y hasta en huéspedes de +su pacífica morada.</p> + +<p>Amantísimo de la soledad y del estudio, el insigne Prebendado no sale +más que para ir á la próxima Catedral, y esto por calles silenciosas en +que nunca se ve criatura humana.—Vive, pues, en el mundo como en una +Cartuja, y en más relaciones con el cielo que con la tierra.</p> + +<p>A ruegos de Losada, nos enseñó todas las curiosidades artísticas que +embellecen su mansión, así como el preciosísimo oratorio en que dice +Misa los días que sus achaques ó la inclemencia del tiempo le impiden +salir.</p> + +<p>¡Qué silencio, qué paz, qué beatitud en aquella morada! Y ¡qué +deliciosas vistas las de las habitaciones que ocupa el Dignidad! Sus +balcones y miradores dan á las alamedas del Tormes y del Zurguén y á un +hermoso panorama que se extiende hasta las sierras de Gredos, cuyos +picos cierran el horizonte al Sur.....</p> + +<p>Era ya la caída de la tarde. Las higueras del jardín alto penetraban en +el mismo aposento en que contemplábamos la puesta del sol. Todo el +plácido sosiego que respiran las mejores poesías de Meléndez se +respiraba en aquel lugar y en aquella hora siempre augusta. Las rotas +nubes y los cristales del río tomaban maravillosas tintas al reflejar +los rayos horizontales del moribundo astro-rey. Las sombras larguísimas +de los árboles parecían prolongadas despedidas y supremos adioses que le +daba la creación á aquel día para nosotros inolvidable.....</p> + +<p>Todos callábamos: los madrileños, porque una indefinible envidia de +aquella tranquila existencia nos hacía contemplar con odio la vida +febril de la corte á que estábamos condenados.....; y los salmantinos, +porque adivinaban lo que sentíamos y temían acaso ofendernos dándose por +entendidos de nuestra emoción ó elogiando aquella solemne paz de la +Naturaleza, que no volveríamos á gozar en mucho tiempo.....—¡No; no +volveríamos á gozarla, puesto que á la tarde siguiente, á aquella misma +hora, estaríamos otra vez camino de Madrid, y puesto que Madrid es una +máquina neumática para los mejores sentimientos del corazón humano!.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>La noche de tal día fué y nos pareció todo lo <i>moderna</i> y <i>amadrileñada</i> +que podía serlo á las orillas del Tormes.</p> + +<p>Comimos en <i>Hotel</i>, á la francesa; fuimos al <i>Casino</i> á tomar café; +jugamos un par de horas al <i>billar</i> y al <i>tresillo</i>; hablamos de +<i>política</i> y de otras cosas contemporáneas con D. Álvaro Gil Sanz, ex +subsecretario del Ministerio de la Gobernación, y con D. Santiago Diego +Madrazo, ex ministro de Fomento, que habían estado en la fonda á +visitarnos; y á eso de las once (¡cerca de la media noche!) nos +retirábamos á casita, donde hicimos el programa del día siguiente, +tomamos té, leímos <i>La Correspondencia</i> del día anterior, y nos +acostamos en sendos catrecillos, como cuando teníamos veinte años de +edad y vivíamos en plena estudiantina.</p> + +<p>¡No se podían pedir más placeres de última moda á una ciudad tan grave y +señoril como Salamanca!</p> + + +<p class="num">X</p> +<p class="subheadhang">BARRIOS ARRUINADOS.—EL COLEGIO DEL ARZOBISPO.—LOS ESTUDIANTES +IRLANDESES.—EL PALACIO DE MONTEREY.—LA CASA DE LAS MUERTES.—EL +CONVENTO DE LAS AGUSTINAS.—UN CUADRO DE RIVERA.</p> + + +<p>Serían las siete de la siguiente mañana cuando atravesábamos la <i>Plaza +Mayor</i>.—También el sol acababa de penetrar en ella (el mismo sol que +habíamos creído ver <i>morir</i> la tarde antes), y sus alegres rayos doraban +gozosamente las copas de los árboles municipales.</p> + +<p>Todas las criadas de Salamanca iban á la compra ó volvían de ella..... +Un organillo ambulante tocaba la <i>romanza</i> de la tisis de la +<i>Traviata</i>..... Los gorriones cruzaban regocijados por un cielo limpio +de nubes..... Las campanas tocaban pacíficamente á misa.....</p> + +<p>En cuanto á nosotros, puedo decir que, para estar muy contentos en aquel +instante, solamente nos estorbaban veinte ó treinta de los años ya +vividos..... ¡Cualquiera de los cuatro hubiera querido ser gorrión, el +muchacho que tocaba el organillo, una de aquellas presumidas fámulas, ó +aquel rubicundo sol que, como un eterno Fausto, torna á ser joven todas +las mañanas!</p> + +<p>Pero ¿qué responder al señor chantre, si por acaso lee estos +renglones?—¡Perdóneme el reverdecimiento extemporáneo que denotan las +anteriores frases, y crea que á mí también se me alcanza, aunque no lo +practique, que lo mejor de todo es envejecer y morir tan santamente como +envejece y morirá su señoría!</p> + +<p>Conque dejémonos de frivolidades, y refiramos lisa y llanamente nuestra +expedición de aquella mañana.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Nos dirigíamos á ver una de las primeras maravillas arquitectónicas de +Salamanca, ó sea el famoso <i>Colegio del Arzobispo</i>, hoy todavía habitado +por <i>estudiantes irlandeses</i>.</p> + +<p>Para ir á él, pasamos por un barrio feísimo, triste y solitario, +compuesto de irregulares casuchas, hechas con escombros de insignes +ruinas..... ¡Oh profanación!..... Piedras de diferentes arcos, nobles +columnas tomadas de acá y de allá, maderas sueltas de antiguos +artesonados, y otros restos de soberbias construcciones, habían servido +para zurcir aquellos pobres edificios.—<i>Barrio de las Peñuelas de San +Blas</i>, nos dijo un muchacho que se llamaba el tal paraje.</p> + +<p>Y luego supimos por los arqueólogos de Salamanca (pues en aquella +excursión íbamos solos los cuatro huéspedes del <i>Hotel del Comercio</i>) +que aquel barrio y el contiguo de <i>San Francisco</i>, así como todo el lado +de Poniente de la población, fueron asolados por los cañones franceses +(y también por los ingleses) durante la guerra de la Independencia. +Había allí magníficos conventos, suntuosas iglesias, monumentales +colegios y grandiosos palacios: entre los colegios figuraban los de +<i>Cuenca</i> y de <i>Oviedo</i>, de cuya hermosura hablan muchísimos libros: ¡y +todo fué destruído por nuestros enemigos y por nuestros aliados!</p> + +<p>En el susodicho barrio de las Peñuelas hay una antigua calle cuyo +azulejo dice «<i>Calle de los Moros</i> ó <i>de Cervantes</i>», por creerse (no +unánimemente) que el autor de <i>Don Quijote</i> y un <span class="smcap">Miguel de Cervantes</span> que +de los registros universitarios aparece matriculado en Filosofía y +viviendo en la <i>calle de los Moros</i> á mediados del siglo <span class="smcap">xvi</span>, son una +misma persona..... De un modo ó de otro, el autor de <i>La Tía Fingida</i> +debió de residir alguna vez en Salamanca; pues la descripción que en +aquella novela hace de la población flotante de la ciudad del Tormes y +de sus usos y costumbres, es demasiado gráfica y pintoresca para no +estar tomada <i>d'après nature</i>.—«Advierte, hija mía (dice doña Claudia á +doña Esperanza), que estás en Salamanca, que es llamada en todo el mundo +madre de las ciencias, y que de ordinario cursan en ella y habitan diez +ó doce mil estudiantes, gente moza, antojadiza, arrojada, libre, +alicionada, gastadora, discreta, diabólica y de humor.....» Y en seguida +pasa á definirle prolijamente las cualidades de los vizcaínos, +manchegos, aragoneses, valencianos, catalanes, castellanos nuevos, +extremeños, andaluces, gallegos, asturianos y portugueses que viven en +la ciudad.....</p> + +<p>Pero henos ya en lo alto del barrio de las Peñuelas y cerca de la meseta +donde se alza el grandioso <i>Colegio del Arzobispo</i>.....—Dejemos la +pluma y cojamos el pincel.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Figuraos, al remate de empinada cuesta, dos amplias y hermosas +escalinatas, por las que se sube á un extenso atrio ó compás, guarnecido +de grandes columnas sin capitel, que nada sostienen y que parecen otros +tantos heraldos encargados de anunciar la grandeza del edificio que +custodian.—En el fondo de aquel atrio está el célebre colegio.</p> + +<p>Bella sobre toda ponderación es su lujosa fachada. Compónese de dos +cuerpos de estilo plateresco, y luce maravillosos trabajos de escultura, +así en los capiteles de sus elegantes pilastras como en los camafeos que +adornan los netos, en las estatuas amparadas de sus graciosas +hornacinas, y en los soberbios escudos de armas que pregonan el +apellido del fundador de tan insigne monumento.</p> + +<p>Fué este fundador (á principios del siglo <span class="smcap">xvi</span>) el esclarecido hijo de +Salamanca D. Alfonso de Fonseca, arzobispo de Toledo, de quien ya hemos +hablado más atrás, y lo dedicó á Santiago, patrón de España.—Por cierto +que es notabilísimo el medio relieve que representa en dicha portada al +guerrero Apóstol matando moros en Clavijo.....</p> + +<p>Pero el asombro, el portento, la maravilla para los amantes del arte, +hállase dentro del colegio.—Refiérome á su inmenso <i>Patio</i>, de +arquitectura plateresca á la italiana, atribuído por muchos á Alonso +Berruguete, y digno de él y hasta superior á sus más renombradas obras.</p> + +<p>Así la galería baja como la alta están formadas por pilastras +elegantísimas: los arcos inferiores son de medio punto, y los superiores +de los llamados escarzanos. Abajo hay adosada á cada pilastra una +esbelta y linda columna plateresca, con admirables tallas en el capitel. +Las columnas adosadas á las pilastras de arriba tienen la forma de +balaustres ó candelabros..... ¡Nada más elegante que la forma de unos y +otros fustes!</p> + +<p>Y todavía no he mencionado las verdaderas preciosidades de este <i>Patio</i>, +ó sea los ciento veintiocho <i>medallones</i>, con bustos de alto relieve, +que adornan las enjutas de los arcos en ambos cuerpos.—Aquellos bustos +pueden calificarse de otras tantas obras maestras de escultura. Hay allí +caras de reinas, de monjas, de doctores, de ascetas, de guerreros, de +prelados, etc., todas ellas dibujadas con tal energía, gracia de estilo +y nobleza de expresión, que Alberto Durero se honraría con llamarlas +suyas.—Uno de nosotros observó (y era muy cierto) que todos aquellos +semblantes estaban afligidos, cual si representasen la triste variedad +de las desventuras humanas. ¡Qué viveza, qué calor dramático, qué primor +artístico en tan multiforme expresión del infortunio y de la pena!</p> + +<p>Dicen unos que estas ciento veintiocho joyas, diseminadas como estrellas +en aquellos pórticos, son obra de Berruguete; otros, que de Pier ó +Pierino del Bago..... Ello es que no se conoce á punto fijo el autor, +cosa muy frecuente cuando se trata de monumentos españoles.</p> + +<p>En resumen: el <i>Patio</i> del <i>Colegio del Arzobispo</i>, por su esbeltez +general, por lo fino y sobrio de su ornamentación, y por lo correcto y +puro de sus menores detalles, es un verdadero prodigio de arquitectura y +escultura, y merecería el metafórico dictado de «obra <i>ática</i> del estilo +plateresco», si pudiese hablarse de este modo.</p> + +<p>Añádase ahora la soledad de aquel espacioso recinto, cada uno de cuyos +cuatro lados mide 41 metros; la muda cisterna de ancho brocal que hay en +medio de él; unas desaliñadas matas de flores otoñales (<i>boleras</i> se +llaman en Granada) que crecían en descuidados arriates; algunos +escolares <i>irlandeses</i> con manto y beca, que de vez en cuando pasaban +por la galería alta, con los ojos clavados en sus libros de estudio, y +los píos de pájaros que interrumpían dulcemente el silencio de tan +venerable edificio, y se comprenderá la inmensa poesía que allí se +respiraba, y de que es pálido reflejo la emoción con que escribo estas +líneas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Tócame ahora decir algo de los <i>estudiantes irlandeses</i>, con tanto más +motivo, cuanto que, estando todavía nosotros en aquel magnífico patio, +bajaron de dos en dos la amplia escalera del edificio, seguidos de un +sacerdote; pasaron á nuestro lado, mirándonos con disimulo y poniéndose +más encarnados que la grana, y se dirigieron á la contigua +iglesia.—Eran catorce, todos rubios como unas candelas, y corpulentos y +sanos á fuer de legítimos hijos de la verde Erin. Su edad variaría entre +diez y seis y veinticuatro años.</p> + +<p>Aquellos escolares simbolizaron á mis ojos un tributo de respeto y de +agradecimiento que la católica Irlanda sigue pagando á la nación +católica por excelencia. Fundó el <i>Colegio de jóvenes irlandeses</i> +(albergándolos entonces en otro edificio) el rey D. Felipe II, cuando la +intolerancia protestante en las Islas Británicas era tan feroz como la +intolerancia católica en nuestra tierra, y tuvo por objeto facilitar la +enseñanza de la Sagrada Teología á los hijos de los emigrados irlandeses +que se refugiaban en la Península, perseguidos de muerte á causa de sus +creencias religiosas. Pero hoy, que en el Reino Unido de la Gran Bretaña +hay libertad de cultos y muchos Seminarios católicos, es una especie de +tradición piadosa esta no interrumpida costumbre de algunas casas +irlandesas de enviar á Salamanca á sus hijos para que cursen las +ciencias eclesiásticas.</p> + +<p>Con tal motivo recordamos allí nosotros las muchas familias españolas +que tienen apellido irlandés, como descendientes de emigrados de aquella +isla establecidos en nuestro suelo, y algunos de cuyos individuos +figuran noblemente en la historia de España. Salieron, pues, á relucir +los O'Donnell, los O'Reilly, los O'Ryan, los O'Connor, los O'Doly, los +O'Shea, los O'Farril, los O'Kelly, los O'Neil, los O'Callagan, los +O'Mulryan y todos aquellos cuyo apellido principia con O y apóstrofo, +así como otros que tienen diferentes iniciales.</p> + +<p>Por lo demás, yo acribillé á preguntas al portero del <i>Colegio del +Arzobispo</i>, el cual se sirvió contarme muchas cosas relativas á los +escolares irlandeses.—Díjome, entre ellas, que vienen á Salamanca á la +edad de diez y seis á veinte años; que traen aprendido el latín, y en el +Colegio aprenden el español; que las clases de Teología están en el +<i>Seminario Conciliar</i>, donde á la par estudian colegiales españoles; +pero que los irlandeses viven, comen y duermen solos en el <i>Colegio del +Arzobispo</i>, bajo las órdenes de un rector, también irlandés; que pasan +en España seis ó siete años seguidos; que los veranos los llevan de +vacaciones á <i>Aldea-rubia</i>, donde hay una casa-colegio de recreo, +dependiente del Establecimiento que estábamos visitando, y que <i>allí se +comen un rebaño cada estío</i> (textual); que unos regresan á su patria +cuando terminan los estudios, á fin de ordenarse en ella, y otros +reciben las Órdenes sagradas en Salamanca, habiendo también algunos que +se quedan definitivamente en la Península; y, en fin, que la conducta de +los jóvenes irlandeses, su aplicación, piedad y recogimiento son +admirables; pero que hay que llevarlos indefectiblemente á las tres +corridas de toros que se dan en la ciudad todos los años durante la +feria.....</p> + +<p>Luego que hube examinado bien al portero, pasamos á la mencionada +<i>Iglesia</i> contigua, llamada también <i>del Arzobispo</i>.</p> + +<p>Los jóvenes irlandeses, después de una breve oración, se habían +marchado ya del templo al Seminario, dejándose los devocionarios en los +bancos del presbiterio.—Nosotros nos permitimos hojear alguno que +otro..... Estaban en inglés ó en francés, y les servían de registros +estampitas de la Virgen ó de diferentes santos, británicos en su mayor +parte.—¡<i>Indudablemente</i> (esta observación va á pareceros de +inquisidor), aquellos muchachos eran católicos!</p> + +<p>En cuanto á la citada iglesia, gótica de los malos tiempos, blanqueada y +muy desnuda de accesorios, diré que sólo ofreció á nuestra admiración +una <i>galería de hierro</i> (que sirve de coro alto, y cuyos sostenes son +bastante graciosos y originales) y un <i>retablo</i> plateresco de mucho +gusto, con pinturas en tabla y estatuas de Santos de verdadero +mérito.—Todo ello se atribuye á Berruguete; lo cual no ha sido +obstáculo para que lo pinten de nuevo en nuestros días..... ¡Dudo que +haya valor semejante al de un <i>restaurador</i> de objetos artísticos!</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Desde allí nos fuimos al <i>Palacio de Monterey</i>, del cual ya he dicho que +sirvió de modelo para el <i>Pabellón Español</i> edificado en la Exposición +de París de 1867.</p> + +<p>Del tal Palacio no existe, ni creo que haya existido nunca, más que un +lado ó ala, con dos torres, bien que estén construídos los arranques de +los otros lados. Es plateresco á la italiana, lo cual quiere decir que +el escultor luce más que el arquitecto, y excitan, sobre todo, la +admiración su preciosa crestería, formada de figuras grotescas, los +leones y demás animales que sostienen grandes escudos, una hermosa +cornisa primorosamente labrada, y sus elegantes ventanas y balcones, +cuyas tallas son modelo de gracia y delicadeza.—El conjunto resulta +alegre, profano, lujoso, bellísimo, como una fiesta de Verona ó de +Ferrara en el siglo <span class="smcap">xvi</span>.</p> + +<p>Construyóse en el reinado de Felipe II, y pertenece al Duque de Alba, en +su calidad de Conde de Monterey.—Hoy sirve casi todo de granero, y en +su recinto, que visitamos con los amables hijos del Administrador, allí +domiciliado, no hay nada que aprender ni que imitar; pero sí mucho que +mueva á compasión y lástima.—En cambio, las <i>vistas</i> que se descubren +desde lo alto de sus torres son asombrosas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Recorriendo de nuevo aquel suntuoso barrio monumental, que tanto nos +había entusiasmado la mañana anterior, y al pasar por la calle de +<i>Bohordadores</i> (llamada así porque en ella se hacían los <i>bohordos</i> para +los caballerescos juegos de cañas, pero cuyo azulejo dice hoy +malamente: «calle de <i>Bordadores</i>»), vimos una antigua casa, triste, +bella, cerrada, en cuya primorosa fachada plateresca había un busto, con +bonete y capa muy bordada y lujosa, el cual representaba, según pudimos +leer, al <i>severissimo Fonseca, patriarcha alejandrino</i>.</p> + +<p>—¿Qué casa será ésta?—nos preguntamos.</p> + +<p>—Esa es la <i>Casa de las Muertes</i>.....—respondió una huevera que pasaba +por allí á la sazón.—No llamen ustedes, que ahí no vivo nunca nadie.</p> + +<p>—¿Y por qué?</p> + +<p>—Porque ahí hubo siete muertes.....—replicó la mujer con acento +lúgubre.</p> + +<p>Nosotros nos miramos muy regocijados, y proseguimos el +interrogatorio.....</p> + +<p>Pero la huevera no sabía más.</p> + +<p>Había, sin embargo, que averiguar el resto, y, efectivamente, aquella +tarde supimos por nuestros amigos los anticuarios de Salamanca, que el +nombre de <i>Casa de las Muertes</i> le venía á aquel edificio de la +circunstancia de haber ostentado, entre los adornos de su portada, hasta +hace muy poco tiempo, varias calaveras de piedra, borradas al fin por el +terror de la plebe: que, ciertamente, había dado la casualidad, hace +veintiséis años, de que una mujer que vivía sola en aquella casa de tan +fúnebre nombre, fuese asesinada misteriosamente, cosa que al vulgo le +pareció sobrenatural, y que, por resultas de todo esto, nadie ha vuelto +á pisar aquellos umbrales, si se exceptúan dos comandantes de +Carabineros y un jefe de Estadística, forasteros todos, que vivieron +allí breves temporadas..... sin que les ocurriese ningún percance.....</p> + +<p>¡Triste condición humana! ¿Por qué ha de ser siempre más poética la +mentira que la verdad?</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De lo demás que vimos (regresando ya hacia el hotel; pues, á fuer de +mortales, también teníamos precisión de almorzar aquel segundo día), +sólo citaré y recomendaré la <i>Iglesia de las Agustinas</i>, correspondiente +al convento del mismo nombre.</p> + +<p>Es aquél el mejor monumento de estilo greco-romano que encierra +Salamanca. Sus elementos griegos pertenecen al orden corintio, y todo el +templo, aunque edificado á la mitad del siglo <span class="smcap">xvii</span>, según lo demuestran +algunos detalles poco clásicos, tiene la grandiosa sencillez y armonía +de proporciones que constituyen el mayor mérito de este género de +arquitectura. La cúpula es copia exacta de la del Escorial, aunque no +tan gigantesca.</p> + +<p>En el retablo del altar mayor hay un notabilísimo cuadro, de que con +razón están orgullosos los salmantinos aficionados á las Bellas Artes. +Es una <i>Virgen de la Concepción</i>, de tamaño natural, pintada por el +<i>Spagnoletto</i>, y, sin embargo, dulce, suave, tierna, ideal; rodeada de +ángeles de rostro inocente, y anegada, por decirlo así, en la placidez +de la divina gracia..... Más claro: es una Virgen de la Concepción que +nadie hubiera creído pudiese pintar el austero y sombrío autor del +<i>Jacob</i>, de los martirios de <i>San Bartolomé</i> y <i>San Esteban</i>, del +<i>Apostolado</i> y de todas las demás enérgicas y terribles obras que +constituyen la gloria especialísima de nuestro inmortal Rivera.</p> + +<p>Quien recuerde otras Vírgenes y otros ángeles pintados por él, y se haya +asombrado, como nosotros, al considerar hasta qué punto negó la +naturaleza á tan soberano artista el don de crear tipos afables; quien +se haya asustado al ver aquellas Marías tan duras, ásperas y feroces, y +aquellos niños de tan salvaje y desapacible aspecto, comprenderá toda la +verdad é importancia de lo que digo. Es, por consiguiente, la <i>Virgen</i> +que vimos en Salamanca un dato curiosísimo de la historia del arte y de +la historia de Rivera; pues hay que advertir que no cabe duda alguna +respecto de su autenticidad, ya porque así resulta de incontestables +documentos, ya porque, en medio de su santa alegría y pudorosa +mansedumbre, aquel cuadro ostenta, en cuanto lo consiente la índole del +asunto, toda la intensidad y brío de color del <i>Spagnoletto</i>; su manera, +su estilo, su genio, su carácter.</p> + +<p>En mi sentir, y en el de mis compañeros de expedición, el Estado debía +hacer que se recompusiera y copiara tan peregrino lienzo; dejar la copia +á las Agustinas de Salamanca, y comprarles el original, para colocarlo +en el Museo Nacional de Madrid. De lo contrario, las luces del altar +mayor, el incienso, el polvo, la incuria y los sacristanes y +monaguillos, acabarán con aquella obra maestra, ya muy deteriorada.</p> + +<p>Pero se me ocurre otra idea. La iglesia y comunidad de las Agustinas +tienen por patrono al Conde de Monterey, á sea al Duque de Alba. Así lo +revela la inscripción que dice, al pie de una sepultura mural, á la +izquierda del presbiterio, que <i>D. Manuel Fonseca y Zúñiga, 7.º Conde de +Monterey</i>, fundó y erigió aquel convento..... ¡Bien podía, pues, el +señor Duque, mi noble amigo, que tan espléndido es y ha sido siempre, +hacer este regalo á la nación!—El mundo entero se lo agradecería +extraordinariamente<a name="FNanchor_11_11" id="FNanchor_11_11"></a><a href="#Footnote_11_11" class="fnanchor">[11]</a>.</p> + + +<p class="num">XI</p> + +<p class="subheadhang">ÚLTIMO PASEO.—LA CASA DE LA SALINA.—DOÑA MARÍA LA BRAVA.—LA +TORRE DEL CLAVERO.—RECAPITULACIÓN.</p> + + +<p>Después de almorzar hicimos algunas indispensables visitas de despedida, +entre ellas, la del sabio y virtuoso Obispo de la Diócesis, antiguo +canónigo de Granada y actual adorno del Senado español, Sr. Martínez +Izquierdo.</p> + +<p>Cumplidos tan gratos deberes, fuimos á visitar, acompañados de los +eruditos salmantinos que ya conocéis, la renombrada <i>Casa de la Salina</i>, +sita en la calle de San Pablo, y llamada así por haber servido +modernamente de almacén de sal.</p> + +<p>Caminando hacia ella, nos refirieron la tradición que corre muy válida +acerca del origen del edificio; y, como es digna de que la conozcáis, y +yo no quiero poner ni quitar nada en tan delicado asunto, voy á +transcribirla puntualmente, tal como la publicó hace años el Sr. D. +Modesto Falcón, individuo correspondiente de la Real Academia de San +Fernando, Secretario de la Comisión de Monumentos de Salamanca, etc., +etc.</p> + +<p>Dice así:</p> + +<p>«Parece que en los últimos años del siglo <span class="smcap">xv</span> llegó á Salamanca la +Corte, y con la Corte muchos grandes, prelados, damas y caballeros. +Contábase entre éstos el poderoso D. Alfonso de Fonseca, hijo natural de +esta ciudad, oriundo de una noble familia, y que más tarde ocupó la +Silla arzobispal de Santiago, recibiendo la dignidad de Patriarca de +Alejandría, con la que más comúnmente es conocido en la Historia. El +Ayuntamiento, según costumbre, proporcionó digno hospedaje á la Corte, +puesto que, de acuerdo con la nobleza de la ciudad, hizo que los +grandes, los prelados y las damas hallasen acogida entre las familias +más distinguidas. Olvidó, sin embargo, dispensar el mismo agasajo á una +señora llamada D.ª María de Ulloa, gallega, según dicen, de nacimiento, +y amiga, según cuentan, de Fonseca; y resentido por aquella exclusión, +casual ó intencionada, el caballero, dice la tradición, juró que la dama +había de poseer el mejor palacio de Salamanca. El palacio, con efecto, +se construyó, y la tradición quedó unida á su fábrica.</p> + +<p>»Si la tradición se muestra veraz en todo lo que relata, no seremos +nosotros quienes lo afirmen ni lo nieguen rotundamente; pero nuestra +imparcialidad nos obliga á decir que se parece mucho á la verdad. El +poderoso Patriarca de Alejandría había tenido un hijo en su juventud, +como él Alfonso de nombre, y que, como él, llegó á ser con el tiempo +Arzobispo; y aunque las historias suelen confundirlos por las +circunstancias de ser ambos Arzobispos, ambos Fonsecas de apellido, +ambos Alfonsos de nombre, y ambos, en fin, patronos de grandes +fundaciones, fácil es distinguirlos cuando en ellos se para bien la +atención.</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>»La <i>Casa de la Salina</i> se fundó en los últimos años del siglo <span class="smcap">xv</span>, en +que tuvo lugar la tradición referida. Los escudos de cinco estrellas que +en la fachada, en el interior y por todas partes del edificio se +encuentran, no dejan lugar á dudas sobre la familia á que pertenecía el +fundador. El escudo es de los Fonsecas.....</p> + +<p>»Nada se sabe de los artistas que labraron este monumento; pero como por +la misma época, y con pocos años de diferencia, se fabricaban también la +fachada plateresca de la Universidad, el convento de San Esteban y otra +porción de edificios, los mejores precisamente de la ciudad y cuya +decoración es tan semejante, puede presumirse que anduvieron en él las +mismas manos que esculpieron los demás. Si no fueron Sardiña, Ceroni ó +Berruguete, fueron discípulos ó compañeros suyos.»</p> + +<p>Hasta aquí el Sr. Falcón.—Ahora debo yo decir, como obsequio debido á +la verdad, que son irrebatibles de todo punto las obvias razones que +aduce otro autor (D. J. M. Quadrado) para demostrar que esa tradición ha +confundido tiempos, cosas y personas.—«Que la casa se labró por los +Fonsecas (dice) lo acreditan los blasones de cinco estrellas colocados +sobre las ventanas de la izquierda, y en los ángulos de la fachada; mas +lo avanzado del Renacimiento, aviniéndose con la noticia de que se +empezó hacia 1538, desmiente la tradición, que enlaza su origen con la +memoria del Patriarca de Alejandría, fallecido en 1512.....»—A lo cual +pudo añadir el Sr. Quadrado, que Berruguete, educado en Italia, no +regresó á España hasta 1520, y que Sardiña floreció mucho después.</p> + +<p>Sea de todo ello lo que quiera, y ciñéndome yo á mi papel de cronista y +de fotógrafo, diré que la <i>Casa de la Salina</i>, en medio de lo mucho que +la han deteriorado el abandono en que estuvo largo tiempo y el bajo +empleo á que se la destinó después, y no obstante las recientes +profanaciones de que ha sido objeto al tratar de convertirla en casa +moderna, cerrando nobilísimos arcos y poniendo en su lugar puertas, +balcones, ventanas y todo un entresuelo, conserva aún, por dentro y por +fuera, columnas, medallones, arcos, bustos, estatuas, mensulones, +cornisamentos, escudos y centenares de figuras de animales fantásticos y +caprichosos, que son otras tantas maravillas.</p> + +<p>Yo espero que con el tiempo, y quiera Dios que no demasiado tarde, el +Ayuntamiento de la culta Salamanca dedique su atención y algunos fondos +á este notabilísimo edificio, comprándolo, si ya no es suyo, derribando +todo lo moderno y postizo que hay en él, reforzando lo viejo y +monumental, y poniendo allí un conserje que custodie y muestre á los +viajeros aquellos prodigios del arte, dignos de veneración y +estudio<a name="FNanchor_12_12" id="FNanchor_12_12"></a><a href="#Footnote_12_12" class="fnanchor">[12]</a>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>En la misma calle de San Pablo, núm. 84, hay otra casa célebre, no ya +por su estructura artística, sino por la rara é interesantísima historia +que recuerda.—Llámase, por singular antífrasis, <i>Casa de las Batallas</i>, +cuando debía llamarse <i>Casa de las Paces</i>, dado que en ella las pactaron +y juraron dos bandos ferocísimos que, durante mucho tiempo, cubrieron á +Salamanca de sangre y luto.—«<i>Ira odium generat, concordia nutrit +amorem</i>»—dice una inscripción sobre el arco de la puerta de aquella +casa desde el día que se firmaron allí las mencionadas paces.</p> + +<p>Todo esto se refiere á la terrible historia de <i>Doña María la Brava</i>, +de que ya hicimos conmemoración en el <i>Corrillo de la Hierba</i> y de la +cual voy á daros dos versiones á cual más interesantes.</p> + +<p>Dice el ya citado D. Modesto Falcón:</p> + +<p>«El drama comenzó en un juego de pelota. Dos jóvenes, hijos de la noble +familia de los Manzanos, mataron en una contienda suscitada sobre el +juego á otros dos jóvenes, muy amigos suyos, é hijos de la familia de +los Monroy. La madre de éstos, D.ª María Rodríguez, buscando á los +agresores y hallándolos en tierra de Portugal, adonde se habían +refugiado huyendo de la justicia, tomó sangrienta venganza en ellos, +cortándoles las cabezas y entrando con ellas triunfante en Salamanca. A +su vez, los deudos de los Manzanos, indignados de aquella bárbara +acción, quisieron ejercer represalias semejantes, y agrupados los Monroy +en torno á D.ª María, defendieron á la vengativa madre, arrastrando unos +y otros á muchos parciales. Los bandos en que se dividieron, y que +tomaron por nombre á las parroquias de Santo Tomé y San Benito, donde +las irritadas familias enemigas tenían sus casas solariegas, duraron +cuarenta años, sembrando la desolación y el espanto en la ciudad y +enrojeciendo muchas veces de sangre sus calles. Impotentes fueron el +Obispo, el Cabildo, las autoridades y el mismo Conde de Benavente, que +intervinieron en la contienda, para poner fin á aquella terrible lucha, +que fomentaban las discordias civiles. San Juan de Sahagún, más feliz +que las autoridades, se interpuso entre los combatientes, y logró +atraerlos á una concordia.»</p> + +<p>La segunda versión, más trágica y animada que ésta, es la que figura en +<i>Recuerdos y Bellezas de España</i>, y dice del siguiente modo:</p> + +<p>«Sobre un lance del juego de pelota trabaron contienda dos hermanos de +la familia de Enríquez de Sevilla con otros dos de la de Manzano<a name="FNanchor_13_13" id="FNanchor_13_13"></a><a href="#Footnote_13_13" class="fnanchor">[13]</a>: +aquéllos sucumbieron en la atroz refriega, y fueron llevados exánimes á +la casa de su madre.—D.ª María Rodríguez de Monroy no lloró sobre los +cadáveres de sus hijos: nada dispuso acerca de su sepultura: silenciosa, +sombría, fingiendo temer por sí, salió acompañada de criados y escuderos +para su lugar de Villalba; pero á la mitad del camino les anunció +resueltamente que no era fuga, sino venganza lo que meditaba; y +asociándolos con terrible juramento á su plan, los condujo á Portugal, +donde se habían amparado los homicidas. Dónde y cómo los sorprendió, si +fué en Viseo, de noche, derribando las puertas de su posada, no queda +bien averiguado; lo cierto es que á los pocos días volvió á entrar en +Salamanca, animosa y terrible, al frente de su comitiva, enarbolando en +las puntas de las picas las cabezas de los dos Manzanos; y á guisa de +ofrenda expiatoria, más digna del altar de las Euménides que de una +tumba cristiana, las hizo rodar sobre las recientes losas que en la +iglesia de San Francisco, ó en la de Santo Tomé, cubrían los restos de +sus hijos.—Poco sobrevivió á esta feroz proeza, que le valió el epíteto +de <i>Doña María la Brava</i>; pero sí más de un siglo los bandos que de ella +nacieron entre los caballeros salmantinos ligados con una ú otra +familia, á los cuales se dice servía de línea divisoria, rara vez +hollada, el <i>Corrillo de la Hierba</i>, explicando este título, allá como +en Zamora, por lo solitario y medroso del sitio.—No hay, sin embargo, +más fundamento para derivar de la expresada ocasión el origen de estas +luchas tan habituales en todo el país durante la Edad Media, que para +fijar su término (de 1460 á 1478) en los días de San Juan de Sahagún, +cuyas fervorosas predicaciones, calmando y no extinguiendo la furia de +los ánimos, le acarrearon más de una vez odios y violencias, y por +último, la muerte propinada con veneno.—Bajo los nombres de Santo Tomé +y San Benito, parroquias que encabezaban los dos grandes distritos de la +ciudad, perpetuáronse largo tiempo dichos bandos, recordando aún sus +distintos colores y opuestas cuadrillas, en las justas Reales de la +dinastía austriaca, los antiguos enconos y reyertas.»</p> + +<p>Y basta ya de anécdotas y de historias, que se hace tarde, y tenemos que +salir para Madrid antes del obscurecer.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Así dijimos nosotros aquel día, tratando de volver á la <i>Fonda del +Comercio</i>; pero todavía fuimos á contemplar, por consejo de nuestros +amigos (y de ello nos alegramos extraordinariamente), la <i>Torre</i> +denominada <i>del Clavero</i>, que hasta entonces sólo habíamos divisado á +cierta distancia.</p> + +<p>Dicha <i>Torre</i> pertenecía antes á un extenso edificio; pero hoy se ha +quedado aislada y sola, como padrón conmemorativo de la Edad Media.—Su +figura es de lo más elegante y gallardo que nos han legado aquellos +tiempos. Cuadrada por la parte inferior, conviértese luego en octógona, +y resaltan de ella ocho garitas preciosísimas, que la hacen más +voluminosa por arriba que por abajo. Los capacetes que cubren estas +garitas descuellan sobre el cuerpo de la torre, dibujando en el cielo +una especie de corona feudal que ennoblece aquel esbeltísimo monumento.</p> + +<p>Toda la fábrica es de granito, y mide 28 metros de elevación por seis y +medio de anchura.—Edificóse en 1484, á expensas de D. Francisco de +Sotomayor, <i>Clavero</i> de la orden de Alcántara, y hoy pertenece al señor +Marqués de Santa Marta.—Recientemente han construído en lo alto de ella +una especie de templete ú observatorio de pésimo gusto; y, pues me honro +con la amistad de dicho señor Marqués, atrévome á suplicarle que mande +derribar aquel detestable apéndice, por muy asombrosas que sean las +vistas que desde él se disfruten.—Los fueros del arte, mi querido D. +Enrique, son superiores á los derechos del individuo<a name="FNanchor_14_14" id="FNanchor_14_14"></a><a href="#Footnote_14_14" class="fnanchor">[14]</a>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>A todo esto eran las tres de la tarde, y el tren para Madrid salía á las +cinco.—¡Demasiado sabíamos lo mucho que nos quedaba que ver!..... +Salamanca encerraba todavía iglesias, palacios, colegios, casas +históricas y otros monumentos, para cuyo examen se requería por lo menos +una semana de continuo andar..... Pero no podíamos disponer de más +tiempo, y, además, estábamos tan rendidos, que teníamos que sentarnos á +descansar en los trancos de las puertas, con gran asombro de los +transeuntes.....—¡Habíamos andado tantísimo en dos días escasos!.....</p> + +<p>Emprendimos, pues, la <i>retiraaa</i>; y ya, desde aquel momento hasta la +mañana siguiente, que llegamos á esta Villa y Corte, no hicimos más que +recapitular nuestras impresiones de Salamanca.....</p> + +<p>He aquí un sucinto <i>resumen</i> de las mías.</p> + +<p class="c"><b>———</b></p> + +<p>La <i>Universidad</i> ha sido, moral y materialmente, el alma y la vida de +Salamanca, la fuente de su grandeza y de su renombre, la ocasión y +origen de casi todos sus mejores monumentos.—Si hubo allí los famosos +<i>Colegios mayores</i>, llamados del <i>Arzobispo</i>, de <i>San Bartolomé</i> (el +viejo), de <i>Oviedo</i> y de <i>Cuenca</i> (de los cuales sólo existen ya los dos +primeros); si fundaron otros cuatro Colegios las <i>Órdenes militares</i>, y +contáronse además infinidad de <i>Colegios menores</i>, de <i>Seminarios</i>, de +<i>Escuelas</i>, etc.; si todas las Órdenes monásticas erigieron suntuosos +Conventos; si los Jesuítas levantaron allí su mejor Casa, y si fué la +Ciudad del Tormes mansión predilecta de Reyes y Magnates, que la +embellecieron con multitud de palacios y de iglesias, todo se debió á +aquel foco permanente de sabiduría, á aquel centro que atraía las +miradas de Europa, á aquel emporio de la enseñanza, adonde iban á +estudiar por millares (y muchas veces acompañados de sus familias) los +jóvenes más ricos y nobles de toda España.—Cuando Toledo, y Segovia, y +Burgos, y Valladolid, y todas las ciudades castellanas decaían; esto es, +cuando se hubo entronizado en nuestro suelo la calamitosa dinastía +austriaca, Salamanca se libró, por excepción y privilegio, de aquella +postración general, que muy luego rayó en indescriptible miseria; y este +privilegio y esta excepción fueron también debidos á la perdurable boga +de su Universidad, al respeto que infundía, al constante atractivo que +ejerció sobre Reyes, Prelados, Grandes, Sabios y hasta Santos, +obligándolos á ir á rendirle pleito-homenaje y á enriquecerla más y más +con nuevas fundaciones.</p> + +<p>De aquí tantos soberbios edificios de los siglos <span class="smcap">XVI</span> y <span class="smcap">XVII</span>, y de aquí +también el haberse conservado cuidadosamente los de épocas anteriores. +Es decir, que la segunda barbarie demoledora de monumentos; la barbarie +que en otras regiones de España destruyó, blanqueó, reformó y afeó +tantas y tan preciosas obras artísticas en los tiempos que median entre +los Reyes Católicos y Carlos III, no llegó á las orillas del +Tormes.—En cambio, llegaron después otros bárbaros, émulos de los +Atilas y Alaricos, y destruyeron dos terceras partes de los edificios +monumentales de Salamanca..... Refiérome á los franceses y á los +ingleses (durante la Guerra de la Independencia), y también á los +iconoclastas modernos, que tanto y tanto han derribado al grito de +progreso y libertad, en sus varios períodos de dominación ó de anarquía.</p> + +<p>Otra de las razones que más han influído para que Salamanca pueda +calificarse de <i>Museo arquitectónico</i> (donde se hallan, perfectamente +conservados, exquisitos modelos de las obras más perecederas y hoy más +destruídas, por lo nimio y menudo de sus primorosos detalles), es la +excelente, inmejorable calidad de la piedra de todos sus monumentos.</p> + +<p>Esta piedra, llamada <i>franca</i>, se encuentra á una legua de la ciudad, +cerca de Villa Mayor. Blanda al principio como la cera, el tiempo la +pone tan dura como el bronce y le da un hermosísimo color de oro. +Admite, pues, y conserva perfectamente las más finas y delicadas +labores, y de aquí la riqueza de obras platerescas que acabamos de +enumerar y las muchas que no hemos citado, todas las cuales parecen +recién hechas en sus menores tallas, sin embargo de estar á la +intemperie: de aquí también aquellas afiladas aristas de las esquinas +de la <i>Casa de las Conchas</i>; aquella tersura de sus muros, que parecen +bruñidos; aquellos atletas, de tan admirable musculatura, de la <i>Casa de +la Salina</i>; aquella férrea solidez de la <i>Catedral Fuerte</i>, ó sea de la +<i>Catedral</i> vieja; aquellos primores del patio del <i>Colegio del +Arzobispo</i>, y tantos y tantos otros prodigios de escultura y +arquitectura como ve el viajero en todas partes.</p> + +<p>Conque hagamos punto final.</p> + +<p>He concluído mi penosa tarea, incompleta (ó sea <i>diminuta</i>, como se dice +en el foro) para lo mucho que requería la gran Ciudad de los Fonsecas y +Maldonados, pero harto larga para ser obra de un mero aficionado á las +Bellas Artes, incompetente en todas ellas, y poco dado á escudriñar y +explotar libros ajenos.</p> + +<p>Réstame añadir que dedico estas pobres páginas, como recuerdo cariñoso, +á mis amigos los Excmos. Sres. D. Servando Ruiz Gómez y D. José España, +y á mi camarada Dióscoro Puebla.</p> + +<p style="font-size:80%;"><b>1878.</b></p> + +<p class="img"><img src="images/ill_009.png" +width="123" height="44" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<p class="img1"> +<a name="LA_GRANADINA" id="LA_GRANADINA"></a> +<img src="images/ill_011.png" +width="494" height="157" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<h2>LA GRANADINA +<span style="font-size:70%; +font-weight:200;"><a name="FNanchor_15_15" id="FNanchor_15_15"></a><a href="#Footnote_15_15" class="fnanchor">[15]</a></span></h2> + +<p class="subhead">PROGRAMA</p> + + +<p class="non"><img src="images/ill_004.png" +width="72" height="91" +alt="S" +style="float:left; +margin-top:-1%;" /><span class="smcap">upongo</span> +que los panegiristas de <i>Las Mujeres españolas</i> que preceden á +<i>La Mujer de Granada</i> en el orden alfabético, habrán escrito ya más de +una disertación sobre la mujer en general, comparada con el hombre, y +sobre las españolas ó ibéricas en particular, comparadas con las hembras +de otros países. A mayor abundamiento, el ilustre redactor<a name="FNanchor_16_16" id="FNanchor_16_16"></a><a href="#Footnote_16_16" class="fnanchor">[16]</a> del +<i>Prólogo</i> capital de la obra ha sabido, como no podía menos tratándose +de pensador tan profundo, desempeñar magistralmente la parte sinfónica +de esta composición, sin que á su mirada comprensiva se obscurezca +ninguno de los aspectos sumarios del asunto, ni en la esfera filosófica, +ni en la moral, ni en la meramente literaria.</p> + +<p>Véome, pues, por fortuna, dispensado de establecer aquí temerarios y +abstrusos prolegómenos, á medida de mis intereses, respecto de las +candentes cuestiones genéricas y diferenciales que ventilan hace 5856 +años los dos sexos beligerantes en que se divide la especie humana, y +dispensado también de definir, á medida de mis afectos, si la mujer +<i>blanca</i> es superior ó inferior á la <i>negra</i>, la <i>roja</i>, la <i>morena</i> y +la <i>amarilla</i>, ó si entre las <i>blancas</i> debemos preferir la <i>europea</i>, y +entre las europeas á la <i>latina</i>, entre las latinas á la <i>católica</i>, y +entre las católicas á la <i>ibérica</i>, todo ello (¡gran iniquidad!) sin +audiencia de las pobres agraviadas.—En cambio, y aunque supongo también +que otros de mis colegas lo habrán hecho, no puedo menos de discurrir un +poco, por vía de Introducción, acerca de los inconvenientes con que +tropezamos los autores de estas monografías al pretender clasificar á +las mujeres de cada una de las actuales Provincias de España en una +casilla aparte, que delimite técnicamente pretendidas variedades de su +naturaleza ó de sus costumbres.</p> + +<p>Estuviera aún dividida España al tenor de los antiguos reinos, ó de las +vulgares y significativas denominaciones de <i>Mancha</i>, <i>Rioja</i>, +<i>Alcarria</i>, <i>Alpujarra</i>, etc., etc., y sería obvio, en la mayor parte de +los casos, trazar lindes y fijar término á los diversos hábitos y usos, +á los varios caracteres y á las distintas cualidades intrínsecas que +constituyen todavía (pésele al nivelador ferrocarril y á la uniformidad +democrática) la pintoresca heterogeneidad de la población de nuestro +suelo, rico también de contrastes topográficos y pictóricos. Pero la +prosaica y anti-artística Administración, al hacer la vigente +demarcación de Provincias, no tuvo ni pudo tener en cuenta (lo reconozco +imparcialmente) la historia, las tradiciones y las prácticas de cada +región para encerrarla en sus efectivas fronteras, sino que atropelló +por todo y cortó por lo sano, como la expropiación forzosa, mutilando y +desorganizando ciertas aglomeraciones etnográficas, legendarias ó +políticas, que venían á ser el sistema ganglional de nuestro pueblo, y +de aquí ha resultado (perjuicio baladí para la Administración, y acaso +trascendentalísimo á los ojos de los verdaderos estadistas) la +disgregación y dislocación de muchos intereses y sentimientos que eran +al par efecto y causa del inveterado organismo geográfico, resultando +también (y es lo que en este punto nos importa discernir) esa fría +pléyade de Provincias de oficio que tan pobremente brillan á los ojos +del artista ó del poeta, por ser las unas idénticas á sus adyacentes, +por ser otras pedazos arrancados á un antiguo nobilísimo reino, y por +ser no pocas meros caprichos arbitrarios, sin blasón ni carácter +propios.</p> + +<p>Ahora bien: el libro de <i>Las Mujeres españolas</i> ha tenido que acomodarse +á la actual división administrativa, en virtud de muy atendibles +consideraciones, y nosotros, los redactores de tal obra, nos veremos por +ende expuestos á cada instante y obligados muchas veces, ya á +repetirnos, ya á anularnos recíprocamente, ya á contradecirnos unos á +otros en nuestros juicios y apreciaciones.</p> + +<p>Yo, por ejemplo, al proponerme describir á la <i>Granadina</i>, hállome con +que mi provincia no es toda la Andalucía, ni tan siquiera todo el +antiguo reino de Granada; tropiezo con que, al llegar este libro á la G, +ya contendrá descripciones cumplidísimas de las mujeres de Almería, +Cádiz y Córdoba; y encuéntrome, finalmente, con que después han de venir +los artículos sobre las de Jaén y las de Málaga, tan parecidas á las +hijas del Darro, del Guadalfeo y del Guadix. No extrañe, pues, el lector +que desatienda en ocasiones puntos de vista extensivos á todas las +Andaluzas, ni que, por el contrario, señale algunas veces como condición +propia de la Granadina lo que caracterice también á la de Almería y á +la malagueña. ¡Sin esta libertad de acción fuera imposible sacar las +siguientes fotografías!</p> + +<p>Una advertencia más, y entramos en materia.</p> + +<p>Mi plan es estudiar muchas Granadinas en diversos escenarios de la +capital, de las ciudades subalternas, de los pueblos pequeños, y de los +campos. No se confundan, pues, nunca las especies, y téngase siempre á +la vista que estarán siendo simultáneo objeto de nuestras observaciones +las ricas de las aldeas y las pobres de las ciudades; las mendigas de la +capital y las petimetras de los cortijos; las elegantes huríes que +bostezan en coche por la <i>Carrera del Genil</i> y las hechiceras <i>cursis</i> +que cimbrean su primoroso talle, vestido de limpia indiana, en un +balconcillo de madera festoneado de flores; las terribles alcaldesas de +monterilla, más tiesas que D. Rodrigo en la horca, y las +interesantísimas hijas bien criadas de padres del antiguo régimen, +moradoras de ciudades que, aun siendo de cuarto orden, presumen de más +históricas que Alejandría y Atenas.....</p> + +<p>Hay, como veis, mucha tela cortada, y tenemos, por consiguiente, que +ahorrar de razones.....—¡Arriba, pues, el telón!</p> + +<h3 class="top15"><a name="CAPITULO_I" id="CAPITULO_I"></a>CAPÍTULO I</h3> + +<p class="subhead">LA GRANADINA COMO ANDALUZA</p> + + +<p>Quedamos en que á estas horas os han dicho otros colaboradores de este +libro lo que es Andalucía. Os habéis, pues, hecho cargo del almo júbilo +con que se ríe el Todopoderoso en aquel pedazo de cielo que deja +transparentarse la gloria desde el Guadiana hasta el Segura, y desde +Sierra Morena hasta los dos mares: habéis respirado aquel aire tibio y +balsámico, que difunde, en Abril como en Diciembre, el aliento de nuevas +rosas; habéis contemplado aquellas matizadas vegas, patrimonio á la par +de Flora y Ceres, aquellos cármenes y huertos que no ensoñó Babilonia; +aquellos bosques de naranjos y limoneros, como los imaginados por la +Fábula; aquellos inmensos olivares y pomposas viñas que absorben y dan +por fruto la luz y el calor del sol; aquellas costas en que tienen +colonias las palmeras de Oriente y los plátanos de Occidente, y aquellos +mitológicos ríos que desaparecen leguas y leguas bajo la fresca bóveda +que tejen el arbolado y las malezas de sus fértiles orillas: habéis +doquiera recibido la descarga eléctrica, ó sea la conversación, de +aquella raza vívida, locuaz, entusiasta, turbulenta, que es á un tiempo +sentimental y festiva, infatigable y perezosa, y os ha causado asombro +y hasta miedo tanta gracia, tanto fuego, tanta poesía como brotan +incesantemente de aquellas bocas siempre llenas de réplicas felices, de +chistes rapidísimos, de embustes ingeniosos, de áticas sales, de donosas +comparaciones, de atrevidas hipérboles, y de más retórica, en fin, para +todos los casos y todos los gustos, que enseñaron Aristóteles, Horacio, +Cicerón y los mismos Santos Padres! ¡Y allí, por último, ha surgido ante +vuestros ojos, como una sílfide, como una llama de colores, como una +tentación viva, la Eva morena, la Elena romántica, la Venus católica y +vestida, la mujer andaluza, para decirlo de una vez....., superstición +de britanos, locura de franceses, chochez de rusos y alemanes y +perdición de los españoles!</p> + +<p>Ahora bien: pues que ya conocéis la <i>tierra</i> y la <i>gente</i>, y de juro +también os han llevado, para que estudiéis las costumbres, á los toros +del Puerto y de Sanlúcar, y á las ferias de Mairena y del Rocío, y á la +Semana Santa de Sevilla, y de paseo ó gran parada á la plaza de San +Antonio de Cádiz, y de profana romería á la beata Sierra de Córdoba, y +en todas estas <i>exposiciones regionales</i> habréis encontrado á las más +genuinas andaluzas de alto y bajo copete, ora á pie, ora en las ancas de +brioso caballo regido por apuesto contrabandista, ora en jumento con +jamugas ó con maldita la cosa, ora en calesa, calesín ó birlocho; ya con +vestido á media pierna, pañuelo de crespón encarnado y la cabeza orlada +de claveles; ya con falda de espléndidos faralares, valioso mantón +chinesco y toca blanca, al gusto de Goya; ya de legítima torera, con +monillo, ceñidor y sombrero calañés; ya arrastrando luenga cola de seda +y tremolando la clásica mantilla de casco, bandera negra de las +españolas contra toda la extranjería; aquí tañendo las castañuelas, y +bailando, verbigracia, el <i>Vito</i>; allí cantando, al son de sus palmas, +la apasionada <i>Soledad</i>, ó entonando, con lágrimas en la voz, ¡sin +palmas y con suspiros!, la <i>Caña</i> quejumbrosa y lastimera; aquí +abriéndose paso con su rumboso meneo entre una turba de majos, que +arrojan á sus pies capas y sombreros para que le sirvan de alfombra; +allí volviendo valientemente una esquina, y al mismo tiempo la cara en +sentido inverso, como fascinadora culebra que no quiere que se escape el +pajarillo; es decir, pues que ya habéis visto á la mujer técnica de la +<i>Tierra de María Santísima</i>, sea duquesa ó labradora, generala ó +cigarrera, en el pleno ejercicio de su privativo poder, de su peculiar +gallardía, de su porte soberano, tengo que principiar por advertiros +que.....</p> + +<p class="axi">(AXIOMA)</p> + +<p class="subhead"><i>La Granadina no es andaluza de profesión.</i></p> + +<p>Quiero significar con esto que la Granadina, aunque posee todos los +encantos especiales de las andaluzas, su imaginación, su donaire y su +belleza no es, ni nunca pretende ser, el consagrado prototipo de la raza +bética; no es, ni siquiera entre la gente ordinaria, la jacarandosa +macarena pintada en el forro de los calañeses y sobre las cajas de pasas +de Málaga; no es, ni de ello presume, la estereotipada heroína de las +saladísimas piezas de Sanz Pérez; no es, en fin, la mujer andaluza, tal +como la tienen metida en la cabeza los extranjeros; tal como se la +dieron á entender la Nena y la Petra Cámara, y tal como ellos van á +admirarla allende Despeñaperros, á riesgo y hasta con ansia de que +salgan á robarlos los Grandes de España de primera clase que, según es +sabido, despluman, trabuco en mano, á los periodistas franceses que +pasean sus tesoros por España!!!</p> + +<p>No: la Granadina no hace gala del género andaluz, ni en su +pronunciación, ni en sus actitudes, ni en su estilo, ni en sus hábitos. +Es en lo que principalmente se diferencia de las hijas del Guadalete, +del Guadalquivir y del Guadalmedina (ríos cuyos nombres valen un +<i>imperio</i>, en el sentido recto de la palabra), las cuales, por muy damas +que sean (y las hay principalísimas, que pueden echarse á pelear con las +mejores de Madrid), siempre, siempre..... (¡no me lo neguéis!) abundan +en su propio andalucismo, á sabiendas de lo que en el orbe vale y puede +esta calidad.....—Por el contrario: aunque la Granadina, en su +pronunciación, en sus actitudes, en su estilo y en sus hábitos, revele +constantemente su idiosincrasia andaluza, es de una manera indeliberada, +inconsciente, inadvertida. Creeríase que no se tiene por tal, ó que +ignora que las andaluzas gozan fama en ambos hemisferios de jocosas por +antonomasia. Ello es, repito, que nunca alardea en tal guisa, ó, para +hablar más á la buena de Dios, nunca la echa de graciosa..... ¡Y lo es +tanto!</p> + +<p>Muchas veces (¡ya lo creo!: siempre que le hace falta para volver el +juicio á un hombre, ó para salir de cualquier apuro) deja la Granadina +el grave continente de que hablaremos después, ¡amigo!, y entonces sabe +plantarse como una jerezana, y contonearse como una de Sevilla, y argüir +como una de Córdoba, y poner más caras y más cruces que una de +Málaga..... Pero esto es un relámpago fugitivo, durante el cual se ve lo +que no es decible de trastienda, monadas y travesura, y luego vuelve su +señoría á la acostumbrada formalidad, no quedando de la pasada +metamorfosis sino algunos hoyuelos en las mejillas y cierto reir en los +hechiceros ojos; permanentes indicios del alma que se esconde en aquel +cuerpo.</p> + + + + +<h3 class="top15"><a name="CAPITULO_II" id="CAPITULO_II"></a>CAPÍTULO II</h3> + +<p class="subhead">MOROS Y CRISTIANOS</p> + + +<p>Conque, ya lo he indicado, y aquí lo consigno, y sirva esto de corolario +al capítulo anterior, á la vez que de segundo</p> + +<p class="axi">AXIOMA:</p> + +<p class="subhead"><i>La Granadina es una andaluza seria.</i></p> + +<p>Tan rara seriedad no tiene nada que ver con la inalterable +circunspección, con la espetada tiesura ni con la solemne parsimonia de +las pobladoras de otras regiones de España. Es un melancólico señorío, +una poética distinción, un gracioso romanticismo, propio exclusivamente +de las reinas destronadas. La Granadina podrá ser genial y chistosa por +naturaleza, y resultar así cuando se la excita; pero se diría que +siempre es á pesar suyo. No de otro modo (y va de símil) tal ó cual +huérfana, ó tal ó cual reivindicable viuda, tiene la figura risueña y +deliciosa, y la voz juguetona como un trino, y el discurso +divertidísimo por lo travieso, aun el día en que estrena sus tocas de +luto y en que está su corazón verdaderamente acongojado.</p> + +<p>Y la verdad es que, en el fondo del espíritu de los granadinos de ambos +sexos, hay no sé qué vaga sombra de esa viudez, de esa orfandad, de esa +realeza y de ese destronamiento. Más frescos allí que en parte alguna de +la Península los recuerdos de una autonomía soberana; habiendo sido +aquella región la última que constituyó reino independiente; vibrantes +aún en el espacio, por tradición sentimental de padres á hijos, los +alaridos de dolor que lanzara, no hace tres siglos, la raza Morisca al +ser arrancada de cuajo de aquel Edén; confundidos en la imaginación +popular este infortunio y el anterior de los Judíos con sus infortunios +propios, á causa del decaimiento intelectual y material que ambas +expulsiones produjeron en Granada; creyéndose, en fin, todo el mundo, de +un modo informe y fantástico, que desciende, á un propio tiempo y por +línea recta, de los mismísimos Reyes Católicos y de Boabdil <i>el Chico</i>, +ó cuando menos de Príncipes mudéjares y de los grandes Capitanes +conquistadores (y de todo habrá ¡vive Dios! por bien que expurgara la +población cristiana el buen Felipe III), resulta que el bello ideal de +la raza granadina reside en lo pasado, que su orgullo es retrospectivo, +y que el mundo de sus complacencias, de sus consolaciones y de sus +engreimientos se encierra en aquel <i>palacio de la Memoria</i> que tan +elocuentemente describe San Agustín, y en otro primoroso palacio +material, aunque parece labrado por las hadas, entre el río de las +arenas de plata y el río de las arenas de oro; es decir, en la +incomparable, deleitosísima Alhambra, ufanía y ejecutoria de todos los +granadinos de hoy, no obstante ser obra de los vencidos, expoliados y +desterrados islamitas.</p> + +<p>Y aquí tenéis explicado el por qué los poetas y poetastros de aquella +tierra somos elegíacos hasta lo sumo, y</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 3em;">«cómo, á nuestro parescer,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">cualquiera tiempo pasado</span><br /> +<span style="margin-left: 5em;">fué mejor.»</span><br /> +</p> + +<p>Pues bien: en las mujeres, esta especie de nostalgia hereditaria crea y +fomenta los más quiméricos sinsabores, sin que ellas mismas se lo +figuren, y yo apostaría cualquier cosa á que la síntesis de su pena es +la siguiente: Echar de menos los gloriosos tiempos de la Conquista, en +que el amor podía servir de corona al heroísmo, y envidiar +simultáneamente la ventura de las Princesas árabes que conspiraban con +los Caudillos cristianos en el Albaicín contra la corte de la Alhambra, +y la felicidad de las ricas-hembras de Castilla que recorrían á caballo +las vegas de Santafé y de la Zubia tras la hacanea de Isabel la +Católica, escoltadas y servidas por la flor de la caballería cristiana y +amenazadas de cautiverio por la flor de la caballería mora.....</p> + +<p>¿Qué mucho, por tanto, que sean graves y melancólicas todas las +granadinas en ciudades, villas y aldeas? ¡Cuando ese tedio de lo +presente y esa pasión de ánimo por lo pasado se apoderan de una raza, su +triste orgullo se transmite de generación en generación, y cunde de las +clases ilustradas á las ignorantes, sin que nadie tenga que enseñar ni +que aprender lección alguna! ¡Es una cosa que se hereda, como las +facciones del rostro; es una cosa que se pega, como el acento; es una +tisis del alma!</p> + +<p>Lo repito: la Granadina es seria, soñadora, poética, elegíaca, sin +embargo de su vívida sangre andaluza, como lo es el pájaro cautivo, como +lo es el ángel desterrado. Ella está cautiva en la red de una creciente +decadencia local: ella está desterrada de la Historia.</p> + + + + +<h3 class="top15"><a name="CAPITULO_III" id="CAPITULO_III"></a>CAPÍTULO III</h3> + +<p class="subhead">TRIUNFAN LOS CRISTIANOS</p> + + +<p class="axi">AXIOMA</p> + +<p class="subhead"><i>Todas las Granadinas son católicas +apostólicas romanas.</i></p> + +<p>No exceptúo de esta regla ni á las mujeres de los más acérrimos +republicanos federales, ni á las hermanas de los cuitados que en cierto +pueblo de la costa repartieron hace algún tiempo Biblias protestantes, +ni á las hijas de Constituyentes que en 1869 votaron la Libertad de +cultos, ni á las madres de ninguno de ellos..... ¡Todas, todas las +Granadinas son eminentemente católicas!</p> + +<p>Piadosas, humildes, reverentes con Dios y con sus Ministros, su +religiosidad brilla principalmente por una ardentísima devoción á la +Virgen y por un miedo cerval al demonio.</p> + +<p>La Virgen es para ellas preferente objeto de un amor indefinible. +Trátanla como á madre, como á hermana, como amiga, como á confidente y +consejera..... ¡Hasta pretenderían hacerla su cómplice!—¡Todo se lo +cuentan; todo se lo consultan; en todo procuran interesarla; de todo le +ofrecen participación, consistente en algunas velas, en alguna joya ó +en la trenza de sus mismísimos cabellos.—El bandido de Nápoles le reza +á San Genaro ó á la <i>Madonna</i>, para que le ayuden en sus negocios. Las +Granadinas ponen bajo el amparo de la Virgen sus esperanzas <i>de todas +clases</i>..... Con ella tienen mucha más franqueza que con Dios.</p> + +<p>A Dios apenas acuden directamente, contando como cuentan con la Reina de +los Cielos. A Dios lo veneran, lo bendicen, lo respetan, y le +huyen.....—¡Es que le temen! <i>Initium sapientiæ timor Domini.</i>—Aunque +en esto de temer, repito que le temen más al Diablo.</p> + +<p>El Dios temido, á quien acabo de referirme, no es otro que Dios Padre en +particular; pues á Dios Hijo no le temen de manera alguna, sino que lo +aman con entrañas de verdaderas madres desde que son niñas de ocho años. +Aman, sí, á Jesucristo en persona, como otras tantas Marías agrupadas al +pie de la Cruz; lo compadecen, lo asisten, lo acompañan, lloran su +Pasión y muerte, viendo en Él un hijo legado por la desgracia á su +solícita ternura. De aquí que una imagen del <i>Señor del Mayor Dolor</i> ó +<i>de Jesús Nazareno con la Cruz á cuestas</i> les inspire á veces tanta +confianza y tanto fervor como una Virgen del Carmen ó de las +Angustias.....—Y ¡cosa rara! cuando este mismo Dios Hijo se les +representa en su primera edad, como <i>Niño Jesús</i> ó <i>Niño de la Bola</i>, +ya pierde su carácter filial, y, en vez de familiar ternura, infúndeles +altísimo respeto.—¡Admirable intuición de lo más abstracto de la +teología!..... ¡A medida que ven reducirse la Persona, crece y se impone +á su imaginación la Esencia!</p> + +<p>Por lo que hace al Espíritu Santo, dijérase que no existe para ellas. +¡Nunca es objeto de su misticismo! Lo cual se comprende sin esfuerzo: +los atributos especiales del Parácleto son más perceptibles á los ojos +de los Doctores de la Iglesia que á los de las fieles cristianas.</p> + +<p>Acerca del Demonio no quisiera hablar en este sitio, pues es hacerle +demasiado honor; pero no puedo pasar por otro punto. La Granadina ve á +Lucifer tantas veces al día como lo vieron San Antonio Abad y Santa +Teresa de Jesús, y lo acusa á cada momento de cuantas desgracias le +ocurren ó presencia.—«<i>El Demonio ha hecho que pase esto.</i>»—«<i>Quiso el +Diablo que sucediera lo otro.</i>»—«<i>Satanás me ha escondido el ovillo, +las tijeras ó la aguja.</i>»—«<i>Me tentó el Demonio, y dije aquello ó hice +lo de más allá.</i>»—«<i>Hoy tengo los Malos en el cuerpo.</i>»—«<i>Fulano es el +enemigo.....</i>» Estas y otras parecidas frases no se caen nunca de sus +labios, y, al propio tiempo, pónele la cruz á Luzbel, ó se santigua +estremeciéndose, ó dice «<i>¡Ave María Purísima!</i>» por vía de exorcismo y +desinfectante.—Y, sin embargo, en todo esto no hay nada de +maniqueísmo, sino ortodoxia pura.</p> + +<p>En lo que no hallo tanta ortodoxia, bien que tampoco intención herética, +es en las preocupaciones y supersticiones que abriga respecto á la +existencia y poder de otros seres no mencionados en el Catecismo. La +mitad de las mujeres de la Provincia, sobre todo las de los pueblos +pequeños, creen á puño cerrado en duendes, brujas, hechiceros, fantasmas +y aparecidos. De aquí un miedo espantoso á los muertos, y de aquí +también el que haya casas cerradas en que no se atreve á vivir nadie, +por ser cosa sabida que ¡á media noche! óyense en ellas extraños ruidos, +particularmente de cadenas.—Esta credulidad, de que nunca participaron +las personas verdaderamente cultas, va cediendo también hoy en el ánimo +de las indoctas, pero no así la fe en innumerables agüeros, talismanes, +amuletos, cábalas y untos, de aplicación medicinal y moral, para cuya +enumeración y recetario sería preciso escribir un tomo en folio.</p> + +<p>Por lo demás, la Granadina es asidua al templo, lo mismo en la capital +que en la última aldea; frecuenta el confesonario; da mucha limosna, y +hace y cumple infinidad de promesas ó votos, como <i>romper</i> (ó sea usar +hasta que se rompe) <i>un hábito</i> de tal ó cual Orden monástica, no comer +postres, pagar misas, llevar velas á las sagradas imágenes, andar +descalza, recorrer de rodillas iglesias enteras, rezar muchas partes de +Rosario, etc., etc.</p> + +<p>También tiene gran devoción á los santos y santas de la corte celestial; +mas no á todos en idéntico grado ó con igual confianza en su +poderío.—Quiero decir que prefieren entenderse con tal ó cual +bienaventurado, según que lo juzgan más ó menos milagroso.—Pero esto +acontece en todas partes.</p> + +<p>Volviendo ahora á su adoración especial hacia María Santísima, diré como +ejemplo, y para concluir en este punto, que no es dado formarse idea de +nada tan tierno, tan expresivo, tan conmovedor, como los agasajos, +fiestas y ovaciones que granadinos y granadinas hacen á la Virgen de las +Angustias, patrona de la capital. Quien no haya visto, después de +cualquier calamidad pública, trasladar en triunfo aquella célebre +imagen, desde la Catedral, donde se llevó en rogativa, á <i>su casa</i> (así +se designa su templo), no puede saber hasta dónde llega el sublime +frenesí de un pueblo exaltado por la piedad; y quien haya presenciado +tal espectáculo sin derramar, aun siendo <i>de la cáscara amarga</i>, +lágrimas tan copiosas como las miserias de esta vida, no tiene corazón +ni alma de hombre.</p> + + + + +<h3 class="top15"><a name="CAPITULO_IV" id="CAPITULO_IV"></a>CAPÍTULO IV</h3> + +<p class="subhead">LA GRANADINA EN EL HOGAR DOMÉSTICO</p> + + +<p>Echada la sonda en la imaginación y en el corazón de nuestra heroína, y +conociendo, como ya conocemos, la índole y la profundidad de su fantasía +y de sus creencias, se ha simplificado mucho la tarea de estudiarla, y +podemos proceder á analizar sus costumbres rápida y objetivamente.</p> + +<p>Principiemos por desenvolver este</p> + +<p class="axi">AXIOMA</p> + +<p class="subhead"><i>La Granadina es la señora de su casa.</i></p> + +<p>En efecto: la mujer de aquella tierra manda en jefe en el hogar, donde +ejerce de hecho y de derecho una autoridad superior á la del hombre. La +doctrina evangélica que rehabilitó á la hembra, ha sido cumplida allí +con exceso, por lo menos en esta parte. Y es que el granadino, por +pasión ingénita ó genérica, y por galantería característica, ha hecho de +la mujer un ídolo, en lugar de hacer una compañera. Puede decirse que +ella es la reina del palenque en que lucha el varón toda su vida. Para +ella y por ella quiere ser guapo, elegante, valiente, rico, poderoso. +Ella es á un tiempo juez y premio del torneo. La opinión de los hombres, +criterio del honor en todos los países, no les importa tanto á los hijos +de Granada como la opinión de las mujeres, criterio que aquilata el +mérito y el demérito con relación al amor.</p> + +<p>Cierto que algunas veces el esposo maltrata á la esposa, la pega y hasta +la mata; pero nunca la desprecia..... ¡Es que el pobre hombre tiene +celos, ó es, más generalmente, que de vez en cuando se le ocurre, como á +los pueblos, sacudir la tiranía! Empero el <i>tirano</i> (quiero decir, la +mujer) aguanta el pujo; deja pasar la tormenta, y vuelve á imperar sobre +el rebelde....., que entonces las paga todas juntas.—Vemos así que +muchas mujeres de la clase y condición en que funcionan las manos ó la +vara del marido, suelen quejarse amargamente de que éste haya renunciado +por completo á sacudirles el polvo; pues entonces es cuando se creen +verdaderamente destronadas.....</p> + +<p>Por lo demás, la Granadina, desde que se constituye en esposa, adopta +voluntariamente algo de la manera de vivir de las orientales.—Dígolo, +porque se encastilla en el hogar, bien que sólo con el objeto de +dirigirlo, de gobernarlo, de monopolizarlo. Del tranco de la calle para +adentro, el marido no dispone de cosa alguna; suele no saber lo que +sucede; cuando más, indica su opinión; y la mujer determina, decide, +concede ó niega. Por regla general, ella es la depositaria del dinero, +y, por regla universal, la distribuidora.—Habrá familias que vivan á la +francesa, ó fuera de la ley de Dios, y con las cuales no recen, por +consiguiente, estas bases. ¡Prescindamos de semejantes excepciones! La +norma es la que digo.—Y aun hay más. El hombre en sus negocios de la +calle, en los asuntos relativos á su profesión ó á su hacienda, no +resuelve nada medianamente importante sin consultarlo con <i>la señora</i> +(que así se llama la que usa <i>vestido</i>), ó con la <i>parienta</i> (que así se +denomina si usa <i>zagalejo</i>). ¡Y estas no son <i>debilidades</i> del orden +íntimo ó privado, sino legítimas <i>deferencias</i> que proclaman en alta voz +los maridos como la cosa más natural del mundo!.....</p> + +<p>En cambio, la mujer, dentro de la casa, á puerta cerrada, trabaja cuanto +humanamente puede, á veces más de lo que nadie imaginaría, atendida la +posición social de la <i>señora</i>.—En este punto es <i>La perfecta casada</i> +de Fr. Luis de León. No sólo la muy pobre, sino también la que vive con +algún desahogo, y hasta muchas acomodadas, naturalmente hacendosas, ó +que precaven el porvenir economizando, para sus hijos, barren, limpian, +cosen, planchan, lavan, friegan, amasan, guisan, crían gusanos de seda y +cuidan á los niños (todo al par que la criada y por ahorrarse de tomar +otra), sin contar con que, cuando se ocurre, le sirven la comida á su +esposo, al mismo tiempo que ellas comen aparte, yendo y viniendo á la +hornilla, con la majestad de antigua matrona que diera hospitalidad á un +peregrino, ó con la humildad de una reina en Jueves Santo.</p> + +<p>Lo que la Granadina no hace nunca.....—Pero esto que voy á decir merece +figurar como</p> + +<p class="axi">AXIOMA</p> + +<p class="subhead"><i>La Granadina no cultiva el campo.</i></p> + +<p>¡Ah! lo contrario sería un deshonor para el más pobre labriego. ¡Su +mujer no es <i>una negra</i>!—Él ara, siembra, labra, coge, trilla, riega +con todo el sol canicular, con hielos y nieves, con el agua á la +cintura, sin reparar en su comodidad ni en su salud..... ¡Pero trabajar +<i>ella</i> delante de gente! ¡Hacer lo que puede hacer un mozo, un +peón....., y, si no hay peón ni mozo, él mismo, á costa de un poco más +de fatiga!..... ¡En manera alguna!</p> + +<p>No sin orgullo consigno esta observación (aplicable á todas nuestras +provincias meridionales), advirtiendo de paso á las granadinas, para que +se lo agradezcan á los granadinos, que en otras regiones de España y en +las más cultas naciones de Europa sucede todo lo contrario: la mujer del +campesino labra la tierra, y el hombre se las compone en el hogar.—¡Y +así anda ello!</p> + +<p>Lo que sí hace la Granadina en el campo es <i>espigar</i>.—Pues ¿qué es +espigar?—Espigar es hacer uso de un gracioso derecho que cristianamente +concede el más pobre labrador á las mujeres necesitadas (y sólo á las +mujeres) de entrar en su heredad, de donde ya se han sacado los haces, á +rebuscar y apropiarse las espigas que han quedado desperdigadas en el +rastrojo.—¡Después de la galantería, la caridad erigida en ley +consuetudinaria! ¡Muchas leyes como ésta nos diera Dios! ¡Algo más +medrado andaría nuestro siglo!.....—Pero doblemos la hoja.</p> + +<p class="axi">AXIOMA HASTA CIERTO PUNTO</p> + +<p class="subhead"><i>La Granadina es lujosísima en la calle.</i></p> + +<p>Ni el marido ni el padre reparan en su propia persona, con tal que la +esposa ó la hija vista «<i>como corresponde</i>»: y siempre corresponde +vestir mejor de lo que buenamente se puede.—El traje pontifical de la +mujer, y no el del amo de la casa, representa la clase social de la +familia. Un hombre rico ó linajudo podrá descuidarse en el vestir, usar +ropa como de artesano ó de labrador; abandonar para <i>in æternum</i> el +frac, la levita y hasta el sombrero de copa; pero la señora de la casa +no saldrá nunca á la calle sino de tiros largos, con arreglo á +ordenanza, «<i>como quien es</i>», según dice ella enfáticamente.</p> + +<p>En compensación, de puertas adentro, lleva demasiado lejos el <i>negligé</i>, +que en España llamamos <i>trapillo</i>, con tal de que la casa ofrezca un +aspecto irreprochable.....—Digamos, pues, que nuestra <i>perfecta casada</i> +es <i>objetivamente limpia</i> hasta un extremo increible..... Los muebles, +los utensilios de cocina (de los cuales tiene repetidas baterías de lujo +que no sirven nunca), los techos, las paredes, los suelos, brillan +siempre como el oro. «<i>¡En los ladrillos de mi casa se pueden comer +migas!</i>» dice con muy fundado orgullo.—Si, en cambio, no todas aquellas +mujeres de bien se distinguen por una completa ó total limpieza +<i>subjetiva</i>, cúlpese al Sr. D. Felipe II, que dictó cierta endiablada +pragmática, prohibiendo á los moriscos y moriscas de Granada el pícaro +uso de los baños domésticos.</p> + +<p class="axi">OTRO AXIOMA</p> + +<p class="subhead"><i>La Granadina, en general, recibe y hace +muy pocas visitas.</i></p> + +<p>Por lo común, se pasa toda la semana sin poner un pie en la calle y sin +que ninguno de fuera pise su casa, como no sea algún pariente muy +cercano.—En toda la provincia escasean las tertulias en que se reunan +señoras.—Si éstas pasean, es en domingo, y eso en la capital.—En las +poblaciones subalternas se necesita que repiquen más gordo.....—Pero ya +volveremos sobre esto.</p> + +<p>Entretanto, allá van algunos</p> + +<p class="axi">NUEVOS AXIOMAS</p> + +<p class="subhead"><i>La Granadina es floricultora, domadora +de gatos y domesticadora de canarios.</i></p> + +<p>Recomiendo á los pintores <i>de género</i> el insondable cuadro de una de +estas <i>mujeres de su casa</i>, sentada al lado de un balcón, lleno de +macetas floridas, entre una manada de gatos enroscados á sus pies, y +media docena de canarios enjaulados sobre su cabeza.—Con esto y con su +fértil aventurera imaginación, tiene bastante una hija de Granada para +no estar nunca sola.</p> + +<p>El gato, la flor, el canario y la mujer..... ¡qué cuarteto!</p> + +<p class="subhead top5"><i>La Granadina es herbívora, vinífoba +y gazpacháfaga.</i></p> + +<p>Es herbívora: esto es, se alimenta principalísimamente de vegetales +cocidos, fritos, asados ó crudos. Cierto que acepta las sustancias +animales inherentes al <i>puchero</i>, pero es como precepto medicinal más +que como verdadera satisfacción. Y fuera de esto y de algún huevecillo, +seguro está que ninguna Granadina se recete <i>motu proprio</i> otros +manjares que ensaladas, ensaladillas y ensaladetas, en cuyo ramo su +inventiva es inagotable. Pasarán de doscientas ¡vaya si pasarán! las +combinaciones que sabe hacer de aceite, vinagre y sal, con todas las +hierbas del campo.—Y entiéndase que en la palabra <i>hierbas</i> incluyo +todo lo que, según el <i>Diccionario</i>, es legumbre, todo lo que es +hortaliza, y además muchos frutos y frutas. Porque hay ensalada de +pimientos y tomates, y de tomate crudo y solo, y de pepino, y de +calabaza, y de cardo, y de patata, y de remolacha, y de escarola, y de +judías, y de apio, y de pero, y de lechuga, y de coliflor, y de cebolla, +y de granada, y de manzana, y de naranja, y de todo lo nacido.—¡Ah! +¡Se me olvidaba!—«<i>De la mar los boquerones</i>..... (la Granadina rinde +este tributo de respeto á Málaga) <i>sobre todo, fritos, de noche, con +ensalada de escarola</i>.»—Pero hablarle á la Granadina (exceptuamos á las +afrancesadas) de <i>beefsteak</i> ó de <i>roastbeef</i>, equivale á hablarle de +herejes y de judíos.</p> + +<p>Es vinífoba.—Explicación: nunca prueba el vino, como no sea muy dulce, +en una broma de rompe y rasga, y considerándolo la más atroz de las +travesuras. Pero en la mesa, á pasto, como en otras provincias de España +y como en los demás pueblos extranjeros....., ¡jamás!—Verdad es que +tampoco los granadinos, hasta hace muy poco tiempo, y salvas ligeras +excepciones, habían visto el vino sobre su mesa. Y todavía, fuera de la +capital, es esto verdaderamente extraordinario.—¡Sin embargo, la +provincia, según datos estadísticos, resulta aficionada, muy aficionada, +demasiado aficionada!.....—Pero se bebe como se peca, á solas, +clandestinamente.....—«<i>El vino..... ¡en la taberna!</i>» le dice la mujer +al marido. Y en seguida le elogia la limpidez, la baratura y las +virtudes higiénicas del agua, «<i>creada por Dios para que no se beba +vino</i>».</p> + +<p>Es gazpacháfaga.....—¿Y quién no lo es en aquel país? ¡Desde el Prócer +y el Prebendado hasta el mendigo, en diciendo que llega Mayo, todo el +mundo se administra, cuando menos, un gazpachillo por día!—La +Granadina-tipo se administra dos ó tres: lo toma antes del puchero; lo +toma entre comidas; lo toma antes de acostarse..... Ni ¿qué fuera del +género humano sin el gazpacho,</p> + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 3em;">En aquella tierra,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Con aquel calor,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Donde tan temprano</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Sale siempre el sol?</span><br /> +</p> + + +<p class="subhead top5"><i>La Granadina es honesta, y en ningún caso +escandalosa.</i></p> + +<p>En Granada, por la misericordia de Dios, todavía está de moda la virtud +de las mujeres..... Quiero decir que la opinión pública no tolera el +pecado, ni transige con las pecadoras..... Son, pues, ellas buenas por +innata circunspección y acendrada religiosidad, y al mismo tiempo porque +les es indispensable para vivir entre las gentes; y de aquí resulta que +su rigor y severidad, no sólo impiden la falta propia, sino también la +falta ajena. ¡La delincuente, en aquel país, no está dentro del <i>derecho +común</i>, como en esta Villa y Corte y como en otras varias partes! ¡Pecar +en aquella provincia es para la hija de Eva colocarse <i>fuera de la ley</i>, +incomunicarse con la sociedad, aislarse como una leprosa!—Quizás por +esto mismo tampoco sirve allí de timbre y loor á un hombre el ser un D. +Juan Tenorio ó cosa parecida. ¡Todo el mundo detesta y condena al infame +que sedujo á una joven en estado de merecer, perdió á la mujer del +prójimo ó dejó abandonada á la suya!—¡Dure mucho en mi amada tierra +este sentido moral! Cuando él falta, los pueblos más prósperos son una +repugnante sentina.—Dígalo París.</p> + +<p>Y aquí concluyen <i>las generales de la ley</i> de todas las +Granadinas.—Examinemos ahora los caracteres que las diferencian entre +sí, según que viven en la Capital, en las poblaciones subalternas ó en +el campo, y según que pertenecen á la aristocracia, á la clase media ó +al pueblo. Pero examinémoslas confundidas unas con otras, pues toda +clasificación regular, ordenada y simétrica, está reñida con el Arte.</p> + + + + +<h3 class="top15"><a name="CAPITULO_V" id="CAPITULO_V"></a>CAPÍTULO V</h3> + +<p class="subhead">GALERÍA DE GRANADINAS</p> + + +<p>¿Quién no conoce y admira á Granada, aunque no la haya visitado +nunca?—Creo, pues, innecesario repetir aquí lo que han escrito +Chateaubriand, Zorrilla, Teófilo Gautier, Washington Irving y otros mil +literatos, y me limitaré á deciros que, por lo que yo he visto, por lo +que he leído y por lo que me han contado de cuanto hay en el globo, no +existe teatro mejor dispuesto para el sueño del amor y la apoteosis de +la mujer que aquel en que vamos á contemplar ahora á nuestra heroína.</p> + +<p>Allí podemos verla de paseo amatorio, por la tarde, en la primavera, +bajo las sombras paradisíacas de <i>La Alhambra</i>; ó en excursión +higiénica, el verano, al amanecer, por la amenísima y misteriosa cuenca +del <i>Dauro</i> ó <i>Deoro</i>, en busca de la <i>fuente del Avellano</i>; ó, en tren +de merienda, por las fértiles huertas de los <i>Callejones de Gracia</i>, con +presupuesto de cerezas, habas verdes ó lechugas, para engañar unos +típicos bollos de pan de aceite. Allí podemos admirarla cuando cruza en +carretela bajo las célebres alamedas del <i>Salón</i> y de la <i>Bomba</i>, entre +perpetuos verjeles; ó cuando echa pie á tierra y luce su garbo y su +elegancia por la alegre <i>Carrera de Genil</i>, frente á la cual sonríen +embelesadas las eternas nieves de la vecina Sierra, que parece toca uno +con la mano; ó bien la encontramos asomada, como una flor más, á un +balcón natural de rosas y alelíes, en aquellos cármenes escalonados por +las laderas de todas las colinas, desde cuyas alturas corren, triscan y +saltan mil arroyos bullidores, como otros tantos duendes que minan los +cerros, las calles y las casas de la ciudad, creando pensiles en todas +partes. Allí podemos acompañarla, finalmente, en su constante +peregrinación artística, subiendo por la <i>Cuesta de los Molinos</i>, por +las <i>Vistillas de los Ángeles</i>, por el <i>Campo del Príncipe</i> y por la +<i>Cuesta de San Cecilio</i>, á buscar los sublimes panoramas que se +descubren desde los <i>Mártires</i> ó desde <i>Torre Bermeja</i>, para ir luego á +visitar las maravillas del Palacio encantado de Alhamar el Magnífico, y +del aéreo, quimérico <i>Generalife</i>, asilos perdurables de poéticos +ensueños..... Y en todos estos parajes veremos á aquella mujer, tan +sensible y reflexiva, tan amante y soñadora, siempre al través del +prisma de colores de una flora inagotable, siempre al son del canto del +ruiseñor, siempre oyendo bajo nuestros pies, sobre nuestra cabeza y á +nuestro lado, el rumor melancólico del agua, reluciente ú oculta, +despeñada ó juguetona, y siempre entre la magia de los recuerdos +históricos, de los primores artísticos, de las tradiciones románticas, +de las solemnidades religiosas y del patético gemido que exhala todo lo +decadente, todo lo desgraciado, todo lo que pasó..... como pasa nuestra +vida.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Conque vedla, ¡sí, vedla! ¡Saludad á la <i>Granadina de Granada</i> bajo +cualquiera de las formas en que aparece á nuestros ojos!</p> + +<p>Ya es la noble, la distinguida, la delicada aristócrata de aquella +tierra clásica de lo regio..... Ésta va en coche.</p> + +<p>Ya es la sílfide que apenas huella la tierra con sus menudos pies; la +ideal y elegante dama ó señorita de la clase media, de cultas formas y +gentiles pensamientos.....—¡Canela pura!</p> + +<p>Ya es la graciosa, y fina, y seria doncella del pueblo, silenciosa y +expresiva como las flores con que adorna su reluciente peinado.....</p> + +<p>Pero siempre halláis la misma mujer exquisita, de fibra superior, de +inmaterial belleza que directamente os habla al alma; más insinuante que +fascinadora, más á lo Murillo que á lo Ticiano, más de Calderón que de +Lope, más de Cleómenes que de Fidias.</p> + +<p>Sí: cualquiera que sea su clase, la Granadina resulta siempre +<i>aseñorada</i> y sentimental, al propio tiempo que dulce, risueña y +recatadamente voluptuosa. No chisporrotea en ella la sangre, como en las +andaluzas oficiales de otras comarcas; pero su imaginación, sus nervios, +la médula de sus huesos, los suspiros de su boca, son amor y sólo +amor.....</p> + +<p>No me preguntéis por las facciones de su cara, ni por las dimensiones de +su cuerpo..... Allí, como en todas partes, <i>per troppo variar natura é +bella</i>..... Hay, pues, Granadinas morenas y Granadinas blancas; de pelo +negro, de pelo castaño y de pelo rubio; altas y bajas; delgadas y +gordas; feas y bonitas.—Sépase, empero, que el tipo <i>general y +genuino</i>, el arquetipo, el dechado, no es alto y recio como el de la +hermosa cariátide vascongada, por ejemplo; ni fresco y amplio como el de +las mujeres de Rubens; ni pequeño y pardo como el de las hijas del +interior de España: sépase también que las bellas están en Granada en +mayoría, y sépase, en fin, que casi todas tienen poco hueso, pie +diminuto, provocativo talle, la color algo quebrada, rasgados ojos +obscuros y sus indispensables interesantísimas ojeras.—Decir que hay +más morenas que rubias, fuera ocioso, tratándose de Andalucía; pero su +moreno es esclarecido, como el de las legítimas venecianas. Sin embargo, +en el Albaicín abunda un tipo hechicero y rarísimo en España: la mujer +blanca como la nieve y con el pelo negro como el azabache.....—¿Serán +descendientes de odaliscas circasianas de los últimos harenes moros?</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Pasemos á la parte indumentaria.</p> + +<p>La dama de la alta sociedad y la acomodada de la clase media visten como +determina mensualmente el <i>figurín</i> de París, ni más ni menos. Excusado +es, por consiguiente, buscar nada local, nada típico en su traje..... En +este punto, ver á una elegante madrileña es ver á una elegante +granadina.</p> + +<p>La mujer de las clases populares no tiene tampoco traje característico; +pero su <i>toilette</i> de gala, aunque poco singular, es bastante graciosa: +zapato bajo, negro ó color claro; media blanca: vestido entero de +percal, casi rayando con el suelo, adornado con uno ó más volantes de la +misma tela; pequeño delantal negro; un pañolillo de vivos colores, +cruzado sobre el pecho, dejando adivinar todas las primorosas líneas del +talle; y, finalmente, otro pañuelo de seda, llamado <i>de la India</i>, +también muy vistoso, doblado diagonalmente, prendido sobre la cabeza con +un alfiler y atado debajo de la barba.....—Este tocado, merced á +ciertos picarescos fruncidos y dobleces, llega á dar al óvalo del rostro +un carácter confuso, entre monjil y judaico, de irresistible +coquetería....., cuando la interesada es <i>interesante</i>.</p> + +<p>Hasta aquí la capital.—En los pueblos, el traje de las campesinas varía +mucho, pero siempre sobre la base de un jubón negro de anascote. La +falda va aparte, y es de coco, indiana ó percal. En algunas villas sólo +las hay de picote listado. De todos modos, la elegancia rural consiste +en colgarse cuantos refajos y enaguas se poseen, aunque sean cincuenta.</p> + +<p>Las lugareñas de más tono usan mantilla sin velo ni blondas, esto es, +una gran tira de franela negra, con anchas franjas de terciopelo. Las +muy pobres, hacia Levante, llevan el mantón doblado en triángulo, +pendiente de la cabeza, lo que les ahorra otro pañuelo y les da un aire +míseramente africano. En la Alpujarra, las cortijeras se echan sobre la +cabeza la saya á guisa de manto, y, como la saya está forrada de +amarillo, y el refajo es encarnado, ofrecen á distancia, en aquellos +ásperos montes, un aspecto interesantísimo. Por último: en varios +pueblos las mujeres de todas clases gastan medias negras, á excepción de +la hija del sacristán, que usa medias blancas, y á excepción también de +las infelices que no tienen medias.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Volviendo á las señoras de las clases acomodadas, y especialmente á las +aristócratas, hay que aplicar á sus costumbres externas, ó sea á sus +hábitos, lo mismo que hemos dicho de su traje: son una repetición exacta +de los hábitos de la alta sociedad madrileña. De consiguiente, sus +horas, sus gustos, sus esparcimientos, sus modales, sus opiniones sobre +todas las cosas que no son del alma, se arreglan al meridiano de París. +Y contra toda herejía importante en esta delicada materia las aseguran y +garantizan sus frecuentes viajes á la corte, y alguno que otro á +Bayona.—Inútil es añadir que cada recién llegada de Francia ejerce una +especie de dictadura durante dos ó tres meses.</p> + +<p>Para la aplicación y ostentación de estas mudables reglas de buen tono, +cuentan las elegantes de Granada con bastantes coches propios, con dos +teatros, con excelentes modistas, con baños de mar en la cercana costa, +con su correspondiente <i>Junta de Damas de Beneficencia</i>, y con una +deliciosa <i>Rifa de la Inclusa</i>, en público, en una gran tienda de +campaña colocada en el paseo del <i>Salón</i>, durante las famosas fiestas +del <i>Corpus</i>; tienda que es una copia en miniatura del Paraíso de +Mahoma, por lo que respecta á la hermosura de las huríes que premian +allí las buenas acciones de los héroes. La <i>Plaza de Toros</i> funciona +pocas veces, pero, cuando funciona, las Granadinas se acuerdan de que +son andaluzas, y dejan el pabellón nacional bien puesto. (Ya sabemos que +este pabellón es la mantilla blanca.) También he indicado que en Granada +hay pocas tertulias que salgan de la órbita de la familia. Tampoco +abundan los bailes en estos últimos tiempos. Pero, cuando ocurre lo uno +ó lo otro, la noble hija del Genil se viste, se prende, se presenta, +valsa, polka, habla y escucha con tanto gusto, distinción y gallardía, +como aquella ilustre y bella <i>Granadina</i> que se sentaba, hace tres años, +en el que entonces era el primer trono de Europa, hoy arrumbado sillón +sin empleo.</p> + +<p>Hemos apuntado que la dama principal de Granada subordina todos sus +hábitos á la moda francesa, y ahora nos ocurre hacer una excepción muy +trascendental, que va incluída en el siguiente inconcuso</p> + +<p class="axi">AXIOMA</p> + +<p class="subhead"><i>Todas las Granadinas pelan la pava.</i></p> + +<p>Sí, señor; lo mismo la hija del Marqués ó del Conde, que la del médico ó +el abogado y la del artesano ó el campesino, así la doctora en amor de +la metrópoli, como la tétrica de la ciudad sedentaria, y la díscola +lugareña, todas hablan con el novio por el balcón, por la reja baja, por +el tejado, por las rendijas de la puerta, por la tapia del huerto á la +luz del sol, á la de la luna, á la de los faroles y á ninguna luz: ¡á la +faz de los transeuntes, cuando los padres son gustosos, y de media noche +para abajo, entre la una de la madrugada y el amanecer, cuando se opone +la familia!</p> + +<p>Esta <i>pava</i> clandestina es la <i>pava</i> por excelencia, especialmente en el +invierno.—Todo duerme en la ciudad de Boabdil, menos la <i>campana de la +Vela</i> y las sonoras fuentes de los patios. El alumbrado público se apagó +á las doce. Por la calle sólo pasan otros novios que <i>van</i> ó <i>vuelven</i>. +Pegado á una reja que casi linda con el suelo hay un fantasma con capa y +hongo. Detrás de la reja se columbra una mujer envuelta en inmenso +mantón y cubierta su cabeza y rodeada su cara por aquel pañuelo de la +<i>India</i> que ya hemos calificado de toca semimonjil, semihebraica. +Marquesa ó cursi, ama ó criada, éste es el uniforme del amor á semejante +hora, lo cual sirve luego para echarse el muerto recíprocamente la +señorita á la doncella y la doncella á la señorita, en caso de +delación.—La capa y el hongo del galán contribuyen al equívoco, pues +todas las capas y todos los hongos son iguales á media noche.</p> + +<p>¿Y qué más?—¡Nada más que pueda decirse con palabras!..... ¡Cuando +Romeo y Julieta confunden pensamientos y suspiros, y se miran y callan, +y tornan luego á su incoherente diálogo, y se repiten lo que ya saben, y +se lo vuelven á decir, interrumpiendo el raciocinio con el requiebro, y +pasando bruscamente de la pena á la alegría, de la queja al entusiasmo, +de la confianza á la duda, de la gratitud á los celos, del «<i>¡Cuánto me +quieres!</i>» al «<i>¡Ya no me quieres!</i>» y del «<i>Te quiero, pero no +quiero</i>», al «<i>¿Me querrás siempre como ahora?</i>»; cuando sus labios +balbucean este monótono, eterno poema del amor, mientras que sus almas +están asomadas á sus ojos, mirándose tan intensamente como se miran la +mar y el cielo, y confundiéndose como se confunden el silencio y la +soledad que los aislan, hay que llamarse Shakespeare para ser taquígrafo +de semejante escena!</p> + +<p>Sólo diré (pues ésta es la ocasión) que ni la simbólica literatura de +Oriente ni el alegórico arte germánico emplearon jamás formas tan +figuradas, intención tan remota y sentido tan íntimo como el discurso +amatorio de una Granadina. Sobre todo, cuando no está subyugada del todo +por la ternura, ó cuando los celos le impiden ser expansiva, ó cuando +teme que la esté oyendo algún profano, la profundidad y viveza de su +lenguaje rayan en lo sublime.</p> + +<p>¿Quién no la ha oído, y quién no la ha admirado en este último caso, +cuando habla con el novio desde alto balcón, en el estío, á la hora de +la siesta, advertida de que la está oyendo toda la vecindad detrás de +las cortinas de cien salas bajas?—¡Qué disimulo en las frases! ¡Qué +insistencia en unos mismos símiles hasta apurar el concepto! ¡Qué dos +conversaciones en una sola, la una aparente y pública, la otra de +imaginación á imaginación! ¡Cuán lógica y chispeante la primera, en +medio de su fatuidad! ¡Cuán grave y apasionada la segunda! ¡Cómo brilla +el ingenio en lo que dice! ¡Cómo relampaguea la pasión en lo que quiere +decir! ¡Y qué energía de pensamiento, qué riqueza de fantasía para +prolongar indefinidamente un exacto paralelismo entre la imagen y la +idea, entre el apólogo y la realidad, entre la <i>fábula</i> y la <i>historia</i>!</p> + +<p>Pero no hay que confundir esta <i>pava</i>, pelada á gritos, con la que +hemos dejado pelando á las altas horas de la noche, libres, juntos y +solos, al Romeo y á la Julieta de la reja baja.—Aquí desaparece el +discreteo; aquí se disputa, como en la balaustrada de Verona, sobre si +es la alondra ó el ruiseñor el que canta; aquí el éxtasis habla por los +dos amantes, mientras que el implacable reloj les va notificando cada +hora que transcurre: ¡horas mermadas por la eternidad á su juventud y á +su dicha; horas que pueden ser las últimas de sus plácidos coloquios, si +la oposición paterna prevalece y la niña se casa con el rico, á pesar de +tutear al estudiante; horas descontadas á la esperanza, deudora inmortal +del corazón humano, al cual nunca le paga lo que le debe, pero que en +cambio es siempre confiada prestamista de los más locos deseos!</p> + +<p>Y pues que hemos salido del templo de Cupido por esta imprevista puerta +de escape del <i>interés</i>, aprovechemos la coyuntura para manifestar que +la provincia de Granada es la tierra de los casamientos desiguales, ó +sea de los enlaces amorosos entre pobres y ricas, y ricos y +pobretonas.—De aquí tantas <i>pavas</i> clandestinas.—¡Los padres braman +durante el depósito judicial y la luna de miel; pero los nietos arreglan +luego el asunto!</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>La señorita <i>de familia poco acomodada de la clase media</i> propende á +copiar, y copia divinamente, todo lo que hacen la rica y aristócrata, +pues ya he dicho que la distinción y el señorío sirven de común +denominador á aquellas exquisitas criaturas, cualquiera que sea su +condición social.—Lo que por fuerza acontece es que la joven de pocos +recursos traduce el terciopelo al merino, la blonda al tul, el raso al +tafetán, el gro al <i>organdí</i> y la batista á la indiana. Del propio modo, +si va poco al teatro, va mucho al <i>Liceo</i>; si no pasea en coche, se +sienta en las sillas de la <i>Carrera</i> los domingos, y si nunca estuvo en +la ópera, oye tocar con frecuencia á las bandas militares las +sublimidades cursis de <i>La Traviata</i>.—Porque esta señorita de que ahora +hablamos, es aficionadísima á la música, y si llegan sus padres á poder +estirar algo la pierna, tiene piano y maestro de canto..... Es además +muy lectora ¡mucho! y de admirable criterio moral y artístico..... Todo +lo bello, todo lo elevado encuentra eco en su corazón, así como todo lo +patético abundantes lágrimas en sus ojos.</p> + +<p>A propósito y entre paréntesis: Aunque la Granadina se guarda mucho de +ser <i>liberal</i>, por humilde cuna que haya tenido; aunque es monárquica y +religiosa hasta los tuétanos (¿cómo olvidar á los Reyes Católicos?), y +apegada, por lo tanto, al antiguo régimen, hace causa común con una +revolucionaria, con una conspiradora, que murió en el cadalso por haber +bordado cierta bandera constitucional.—Comprenderéis que me refiero á +la insigne heroína doña Mariana Pineda..... ¡En tratándose de la +<i>Mariana</i>, las Granadinas no tienen opiniones! Todas la admiran, la +compadecen, la lloran y le rinden verdadero culto. ¡Para ellas, aquel +trágico suceso es lo único que ha ocurrido en Granada desde la expulsión +de los moriscos!..... De lo demás no tienen noticia.....—Ni ¿qué es <i>lo +demás</i>?</p> + +<p>Las mencionadas damiselas entre merced y señoría son acaso las que más +disfrutan de los encantos naturales y artísticos de la moribunda gran +ciudad. ¡Por lo mismo que las pobres significan menos en lo presente, se +aferran con más ahinco á lo pasado! Ellas son, pues, las abonadas á los +almuerzos y comidas en las fondas de <i>La Alhambra</i>, donde, dicho sea de +paso, se celebra todo lo fausto que acontece en la población: la boda, +el casamiento, el bautizo, el grado de licencia, el ascenso, la +transacción, el regreso, el desafío frustrado..... (Pudiérase decir que +<i>La Alhambra</i> es una venerable abuela á quien se notifican todos los +contentos y prosperidades de su raza, para alegrar su vejez.) Ellas +suben á la <i>Torre de la Vela</i> á contemplar (una vez al ano, el 2 de +Enero, aniversario de la <i>Toma</i>) los cuatro portentosos panoramas +cardinales de Granada y sus alrededores. Ellas van en peregrinación al +<i>Laurel de la Zubia</i>, de merienda á los cármenes y avellaneras del +<i>Sacro Monte</i>, y de campo formal, en tartana, al Fargue, á Huétor del +Genil ó á la Fuente Grande de Alfacar, verdadera maravilla de la +naturaleza. Ellas conocen la antigua corte musulmana y sus deleitables +contornos, piedra por piedra, mata por mata, tradición por +tradición..... ¡Y ellas, poseídas íntimamente de aquella <i>nostalgia +historial</i> que más atrás analizamos, <i>saben estar</i> en cada punto, hablar +y callar á tiempo, comentar la situación con el suspiro y la mirada, y +parecen á todas horas, ya á la luz del crepúsculo, ya á la claridad de +la luna, ya al tenue relucir de las estrellas, los genios de las ruinas, +las dríadas de los bosques, las náyades de los ríos, las ninfas de los +arroyos y las fuentes!</p> + +<p>¡Qué bonitas!</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>La mujer del pueblo es más varia. Tenemos las <i>artesanas</i> y del pequeño +comercio; tenemos las <i>labradoras</i> que viven en el <i>Albaicín</i>, en las +<i>Huertas</i>, en el <i>barrio de San Lázaro</i> y en todos los arrabales; y +tenemos la inmensa falange de <i>criadas</i> de aquella población donde +apenas hay criados masculinos.</p> + +<p>Todo este personal se reparte en sus días de asueto de la siguiente +manera: las de educación más sana y tradicional, se esparcen por las +<i>caserías</i> (casas de campo), por los amenos <i>callejones de Gracia</i>, ó +por los cármenes en que tienen amigas, y allí bailan, juegan, cantan y +hablan con los novios.—Estos bailes y estos cantos son estrictamente +nacionales y casi se reducen al fandango. De donde ¡alguna puñalada por +la noche....., y pare usted de contar!</p> + +<p>Las sucursales de los <i>bufos madrileños</i>, sucursales á su vez de los +<i>bufos parisienses</i>, han desnaturalizado un poco las costumbres del +pueblo bajo granadino. Es, por tanto, algo frecuente ver grupos de +criadas que acuden á los <i>Campos Elíseos</i> (¡también existe allí este +mitológico cielo!) á bailar unas polkas íntimas de todos los demonios y +unos estúpidos <i>cancanes</i>, que de tales sólo tienen la indecencia.....</p> + +<p>Apartemos los ojos de aquella desabrida traducción de ajenas ignominias, +y sigamos á las honestas menestralas, hortelanas y sirvientas de buena +ley, en sus inocentes y animados paseos por los campos, viéndolas rumiar +la fruta del tiempo ó los frutos secos que les regalan sus galanes, +mientras que ellos no perdonan <i>puesto</i> ni ventorrillo (menudean en +todas partes) sin refrendar el pasaporte.....</p> + +<p>¡Complazcámonos, sí, en el manso júbilo y modesta felicidad con que +estas desheredadas de la fortuna descansan de una semana de reclusión y +de trabajo, y bendigamos las expansiones de su contentadizo corazón, +cuando, al caer la tarde, vuelven á sus casas y á sus quehaceres, +cogidas de la mano en anchas hileras, cantando en coro sus empresas +amorosas, ó sea sus clemencias y sus desdenes, como bandadas de pájaros +que tornan á sus nidos!.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Hemos salido de la capital.—Relativamente á las aldeas, pocas cosas de +bulto hay que decir, y para entrar en detalles y poner de relieve los +accidentes novelescos de existencias tan rutinarias y monótonas, habría +que emplear el microscopio y que escribir un libro entero de fatigoso +análisis. Contentémonos, pues, con algunos ligeros rasgos exteriores.</p> + +<p>La mujer acomodada de una aldea, la rústica que paga jornales, la +alcaldesa de monterilla, no se conmueve ni esparce nunca. Dentro de su +casa es una afanada hormiga: en la calle, ó cuando recibe la visita de +un forastero, no habla sino lo más preciso, no sonríe ni por casualidad, +desea perderos de vista, demuestra una misantropía horrorosa. La +conciencia de su ignorancia y el más estólido orgullo se combinan +monstruosamente para dar este resultado. ¡Depender de semejante mujer +como sirviente, ó necesitarla por cualquier concepto, basta y sobra +para formarse cabal idea de cómo serían los más terribles señores de +horca y cuchillo!</p> + +<p>La niña de esta casa no habla jamás. Siquiera, la madre tiene que +rabiar, que tronar, que rugir de puertas adentro..... ¡La hija lleva la +modosidad hasta perder la palabra y el movimiento!—No anda, se +traslada; y no gesticula, no mira, no tose, no ríe, no vuelve la cabeza, +aunque detrás de ella tiren cañonazos.—¡Por nada del mundo comería +delante de gente!..... Esto último, sobre todo, le parece consecuencia +precisa de su buena crianza y de su recato inexpugnable.</p> + +<p>¡Y las hay realísimas mozas, y que se componen que da gusto!.....—Pero +es ver una imagen vestida. Diríase que existe un armazón de madera, en +lugar de un rollo de carne y huesos, debajo de aquella docena de sayas y +de aquellos pañuelos estiradísimos.....; pañuelos de Lucifer, sujetos al +jubón con mil alfileres, á fin de garantir la honestidad contra los +cuatro elementos, contra los cinco sentidos y hasta contra un terremoto.</p> + +<p>En los cortijos no se pela la <i>pava</i> por la ventana. El novio entra en +la cocina, donde están constantemente, en verano como en invierno, todos +los de la familia y todos los allegados. Allí se arriman á la cantarera +los dos amantes, y medio sentados en los cántaros, medio de pie, se dan +dos ó tres empujones, se sueltan tres ó cuatro insultos, se ponen muy +contentos y colorados..... ¡y á vivir!—Lo infinito queda apelmazado +dentro de sus almas, y no se desarrolla nunca..... Pero toda la palmera +está en el dátil y toda la encina en la bellota: así es que cuando, en +un rato de baile, se dicen un requiebro ó se endilgan una copla, el +madrigal tiene la fuerza de una bala.—Y de aquí la densidad de +sentimientos de los cantares pastoriles.</p> + +<p>(Lo mismo proceden aquellas gentes con los santos de su devoción. El +patrono del pueblo es saludado siempre á escopetazos y con espantosos +apóstrofes, que pasarían por sacrilegios y blasfemias si no fuesen la +concentrada y enérgica expresión de su piedad y de su gratitud, +estallidos de unas lágrimas cristalizadas, pedazos que saltan de la +mismísima cantera de la fe, como salta la esquirla cuando se rompe el +hueso.)</p> + +<p>La mencionada <i>niña de vergüenza</i> no responde á derechas á ninguna +pregunta, como no sea de sus padres..... ¡La desconfianza, ley esencial +de su vida, le impide soltar prendas, aunque se trate de saber si es de +día ó de noche!—En cuanto á su pudor, no hay palabras para encarecerlo: +raya en absoluto; se espanta como la liebre, ó se defiende á bofetadas y +á coces.....—¡Qué Lucrecia, ni qué ocho cuartos! ¡Más fácil le fuera á +Lovelace ó á Tenorio sujetar el azogue entre sus dedos que cautivar el +albedrío ó la cintura de una de estas vírgenes refajonas!</p> + +<p>Cuando la campesina se casa, puede decirse que se muere, como muere la +flor al cuajar el fruto. Desde aquel día deja de ser joven, de mirarse +al espejo ó á la fuente, de componerse, de cuidarse.....—Dos años +después es efectivamente vieja.</p> + +<p>En lo demás, la Granadina del campo, y singularmente las ricas, son lo +mismo que las labradoras de la capital, si bien menos joviales y hasta +un poco atrabiliarias. Y no es todo rusticidad, sino que la melancolía +general de la provincia raya en ictericia á medida que se aleja uno de +la poética Granada. Escasean, pues, las expansiones colectivas, y +todavía no tanto en los pueblecillos como en aquellas tristes ciudades +subalternas, que tienen algo de <i>Pisa la Morta</i>.....—Por cierto que, +cuando en éstas hay motines, son siempre incumbencia de las mujeres de +la clase ínfima, nunca de los hombres. Los hombres, lúgubres y callados, +constituyen á lo sumo la reserva.</p> + +<p>Y ahora que hablamos de semejantes ciudades, bueno será que, para +concluir, busquemos en su seno cierto interesantísimo tipo que desde el +exordio os tengo anunciado.—Aludo á <i>la emparedada</i>, último ejemplar +de esta galería.</p> + + + + +<h3 class="top15"><a name="CAPITULO_VI" id="CAPITULO_VI"></a>CAPÍTULO VI</h3> + +<p class="subhead">LA EMPAREDADA</p> + + +<p>Estamos en cualquiera de aquellas ciudades ó grandes villas dependientes +de Granada que tanto figuran en la historia de su antiguo reino; que +conservan bastantes casas solariegas; que son cabezas de partido +judicial; que pagan á hacendados forasteros la mitad del trigo que +producen; que están llenas de mozalbetes ociosos y aburridos; que +agonizan devoradas por las gabelas; que se comunican rara vez con la +capital, y cuyo vecindario escogido se reduce á algunos (pocos) ricos +terratenientes (gracias á la desamortización), á los administradores de +ausentes títulos, á este ó aquel arrendatario desahogado, á media docena +de prestamistas, á los correspondientes curiales, á varios médicos, +abogados y boticarios, á cierto número de comerciantes procedentes de +Cataluña ó de Santander, á todo el clero preciso, á varios militares en +situación pasiva, al jefe de la Guardia civil, al de Carabineros, si la +escena es en la costa, á tal ó cual mayorazgo sin vínculo, y á tres ó +cuatro empleados del Gobierno.</p> + +<p>Todos ellos representan por igual <i>la aristocracia</i> del vecindario.—La +<i>clase media</i> se compone de los artesanos, de los rústicos que viven con +cierta holgura, y de todos los que, pagando alguna contribución directa, +jamás usaron sombrero de copa.—Constituyen, en fin, la <i>clase baja</i> los +jornaleros, los verdaderamente campesinos y todos los indigentes, esto +es, lo que en más latas esferas se llama hoy el <i>cuarto estado</i>.—Allí +sólo se cuentan tres estados, por no existir el primero ó superior.</p> + +<p>La mujer sobresaliente que encontramos dentro de estas aletargadas +ciudades; la que resume, á nuestro juicio, el espíritu de sus costumbres +y el carácter de su poesía; la que no se parece á ninguna de la capital +ni de los campos, es cualquiera de las dos ó tres más distinguidas +señoritas de la mencionada relativa aristocracia; la hija de tal ó cual +usurero ó espetadísimo señor, montado á la antigua española; la <i>Eugenia +Grandet</i>, en fin, de aquellas poblaciones medio agarenas, medio +milenarias, tan diferentes de las que riega el Loira.</p> + +<p>Y ésta va á ser ahora nuestra gentil protagonista.</p> + +<p>Para mejor estudiarla, imaginémonos á un joven enamorado de ella, y +llamémosle Fidel.</p> + +<p>La deidad, que es una mozárabe de ojos azules, ó una mudéjar de ojos +negros, triste y descolorida en ambos casos como planta sin sol, +elegante por naturaleza y por casualidad, y á quien llamaremos Amparo, +habita un caserón antiguo, que da nombre á una calle ó plazoletilla poco +pasajera, donde la hierba campa por su respeto. Este caserón tiene un +inmenso portal, un enorme escudo de armas sobre la puerta, grandes +balcones con guardapolvos, rejas bajas que no se abren nunca, algunos +ventanuchos á un callejón, y su correspondiente puerta falsa.</p> + +<p>Fidel pasa todos los días un par de veces (y no más, á fin de no avispar +á la familia) por la calle ó plazuela herbosa (siempre con el <i>notorio</i> +motivo de ir á alguna otra parte), y ve la cabeza de la <i>emparedada</i> +durante dos segundos, detrás de un determinado cristal de un determinado +balcón. Es todo lo que ha podido penetrar (desde hace tres años que +principió esta novela) en la vida interior de la joven; todo lo que sabe +de su casa, de sus hábitos, de su carácter, de sus gustos, de sus +muebles y de cuanto hace, dice y piensa en el resto del día. Vive, pues, +el pobre enamorado cavilando en los misterios que guardan aquellas +paredes, y envidiando á la criada de Amparo, sólo porque oye hablar, +porque ve comer, porque ve dormir, porque conoce al dedillo, en suma, á +la esfinge de su existencia.</p> + +<p>La esfinge sospecha que Fidel la ama, y á ella no le disgusta Fidel, el +cual, tan apasionado se halla, que ni siquiera admite la posibilidad de +su dicha. Fidel no le ha hablado nunca; pero la saluda con los ojos +cuando la ve sola detrás del cristal, y ella le contesta del mismo +modo..... (Él cree que por pura cortesía.)</p> + +<p>Ella sabe bien cómo se llaman él y toda su parentela: los padres de +ambos son íntimos amigos, y hasta creemos que se hablan de tú.—Él sabe +de ella lo mismo (lo que sabe el <i>padrón</i>), y hasta podríamos jurar que +conversa en la plaza con su padre y que tutea á sus hermanos. Sin +embargo, ella es para él un ser diferente de todos los nacidos. Ella es +fantástica, inmortal, divina, superior á su padre y á su madre.—A éstos +les tiembla, es verdad; pero los desprecia soberanamente. ¡Y sus +hermanitos son unos bárbaros, pues que la tratan como á una igual! ¡Él +los envidia, les adula y los detesta!</p> + +<p>Pero vamos al asunto.—«<i>¿Cómo hablarle?</i>»—se pregunta continuamente +Fidel.</p> + +<p>En casas como la de Amparo no se concibe la visita de un mozuelo. (Los +árabes dejaron establecida jurisprudencia.) Allí sólo entra alguna +señora de cumplido, á las doce del día, los domingos y fiestas de +guardar. Los caballeros, en la calle, se tratan con llaneza, ¡con +demasiada llaneza! Pero á las señoras se las trata, y ellas se tratan +entre sí, con cancilleresca ceremonia.</p> + +<p><i>Escribirle</i>..... fuera jugar el todo..... por la nada, y además una +impertinencia de marca mayor.</p> + +<p>La criada..... sería <i>contraproducentem</i>.</p> + +<p>—«<i>¡Presentado!</i>.....»—dirá algún madrileño.</p> + +<p>¿Qué es <i>presentar</i> donde todos se conocen?—¡El padre de Amparo le +tutea á Fidel, sin necesidad de presentaciones!—¡Ya se guardará el +rapaz de meterse en semejantes dibujos!</p> + +<p>Por otra parte, ella no sale nunca sino á misa de diez, y eso..... con +su mamá, que es mucho más austera que su papá.—Pero, en fin, va á +misa.....</p> + +<p>—«¡Oh sublimidad del Catolicismo! (piensa Fidel). ¡Merced á sus leyes, +puedo verla media hora seguida todos los <i>días de precepto</i>!—¿Por qué +los habrán reducido últimamente?»</p> + +<p>Sí; la ve durante treinta minutos; pero ¿cómo la ve? A media luz, con un +espeso velo echado sobre el rostro, de perfil, de rodillas, con los ojos +clavados en el libro.....</p> + +<p>¡Pícaro velo! ¡Pobres rodillas de su alma!</p> + +<p>A la salida y á la entrada, cruza Amparo delante de él, sin mirarlo, sin +mirar á nadie, mirando al suelo.</p> + +<p>¡Yo respondo de que sabe que su adorado está allí, y de que, á +hurtadillas, lo ha medido de pies á cabeza!</p> + +<p>Él se figura que no.....</p> + +<p>¡Como que está enamorado!</p> + +<p>Un día de procesión la ha tenido Fidel enfrente de sus ojos, durante +tres horas, en el balcón de unas amigas, emancipada, sin velo en cuerpo +gentil, vestida de claro, movible contenta, sonriente.....—¡Qué +transfiguración! ¡Qué liberalidad! ¡Qué tesoros! ¡Qué delicia!</p> + +<p>Una vez, en la feria, se encontraron en una platería improvisada, y la +oyó hablar de diamantes, perlas y rubíes.....—¡Qué voz! ¡Cuán diferente +de todas las humanas!—Ni ¿de qué otra cosa podría hablar más que de +joyas aquella inmortal princesa?</p> + +<p>(En esto tenía razón.)</p> + +<p>Finalmente: una noche volvía la joven de casa de una parienta enferma, +con uno de sus insolentes hermanos.</p> + +<p>Fidel los siguió en silencio muchas calles, embozado hasta los ojos.</p> + +<p>¡Y con qué emoción!—Amparo, en las tinieblas, le parecía suya.....—La +luz determina las distancias. Las sombras confunden los objetos.....—La +vista entonces tiene algo de tacto.</p> + +<p>De resultas de esta emoción, Fidel pasó muchas noches entregado al +placer de estar á obscuras.</p> + +<p>Su adorada, entretanto, borda ó lee, reza el rosario con sus padres, +hace flores, hace dulces, hace novenas.....; pero todo +maquinalmente.—Ciertas noches, de tiempo inmemorial, van á su casa +unas solteronas á acompañar á su madre, que no lee otro periódico que el +que ellas constituyen por sí propias. Amparo, fingiéndose distraída, no +pierde coma, á ver si oye decir algo que tenga relación con <i>el hijo de +D. Eusebio</i> (que es Fidel). Óigalo ó no lo oiga, resulta que de la +conversación de aquellas mujeres; del tumulto de cosas humanas que +percibe en las novedades que ellas cuentan; de las ideas de pasión, de +combate, de felicidad, de leyes naturales y de leyes escritas que estas +novedades siembran en su alma; de lo que le mandan y vedan las obras +místicas que lee; de lo que dicen con su mudo lenguaje las flores; los +pájaros, los céfiros, el sol, la luna y hasta las tímidas estrellas, va +formándose en el corazón de Amparo un mundo armónico y fulgente, lleno +del sentimiento universal, lanzado en órbitas mucho más amplias, libres +y luminosas, que el mundo de las cuatro paredes de su encierro, y +henchido de un concento misterioso, que canta incesantemente esta oda de +una sola frase: «<i>¡Fidel mío!</i>»</p> + +<p>Y así pasan años como eternidades, y así se forman almas y caracteres +que son verdaderos abismos de disimulo, verdaderos infiernos de pasión +reconcentrada, ó verdaderos eriales de ilusiones desvanecidas.</p> + +<p>Pues imaginad ahora que llega un momento en que el demonio, las +solteronas, una prima fea ó un sobrinillo amable, llevan medio recado, y +se concierta una cita, y se abre á media noche cualquiera de los +ventanuchos del callejón, ó se utiliza como locutorio el ojo de la llave +de la puerta falsa.....</p> + +<p>¡Poema seguro por lo pronto! ¡<i>Edgardo y Lucía</i> en escena!—¡Qué dúo, +qué idilio, qué eternos esponsales de dos vidas!</p> + +<p>Luego viene el drama....., y termina en tragedia ó en comedia: esto es, +en el Cementerio para <i>alguien</i>, ó en la Vicaría para los dos +enamorados.</p> + +<p>Supongamos esto último: se casan.—¡Adiós, mundo! ¡Adiós, calle! ¡Adiós, +balcón! ¡Adiós, todo!—Amparo ha desaparecido.</p> + +<p>Sin embargo, esta casada de la ciudad no se marchita físicamente como la +de la aldea.....</p> + +<p>«¡Ojalá! (dirá aquí la musa romántica). ¡Cuántas terribles pasiones á lo +Werther habría menos en el mundo!»</p> + +<p>La casada de la ciudad sigue siendo joven y hermosa; pero las rejas del +claustro doméstico se cerraron detrás de ella cuando regresó del +templo.—Amparo ha tomado el velo de desposada: ha dejado moralmente de +estar viva: es profesa del hogar. Ya no se la verá nunca, como no sea +algún Jueves Santo..... Las cortinillas de sus balcones no se alzarán en +lo sucesivo. Irá á misa, es cierto; pero al amanecer, hora en que los +héroes de Goethe no se han levantado todavía.....—¡Y nada más, nada +más!</p> + +<p>Pues supongamos que Amparo no se ha casado con Fidel....., sino con +otro, á gusto exclusivo de los padres tiranos.....—La musa romántica se +apodera entonces por completo de la acción. Ya no se trata de Werther y +Carlota: ya se trata de Francesca y de Paolo. Pero de una Francesca á +quien Paolo no ve sino en sueños; de un poema de dos amores sin +esperanza; el amor de él y el amor de ella, separados siempre y siempre +paralelos, como dos ríos que cruzan á todo lo largo un mismo valle de +lágrimas, sin mezclar nunca sus corrientes.</p> + +<p>No: Fidel no buscará á <i>la emparedada</i>; ni, si la buscara, la +encontraría; ni, si la encontrase por acaso, la Francesca del reino de +Granada sería tan melodramática como la de Rimini. El recato de Amparo +llega hasta el martirio. ¡Ha aceptado el cáliz de amargura, y no hay +miedo de que aparte de él sus ojos ni sus labios! Fidel no lo ignora: +Amparo está enterrada en vida.</p> + +<p>Réstame añadir que esta reclusión absoluta de las Amparos no es una +imposición de sus maridos. Es un retraimiento espontáneo de ellas +mismas, resultancia compleja de temores, tedios, desdenes, fierezas y +misticismos, propios de aquella melancólica y mordaz sociedad, y acaso +también reminiscencia inconsciente de las costumbres mahometanas.</p> + +<p>Y vean ustedes cómo, por medio de ficciones novelescas y de caprichosos +artificios, hemos venido insensiblemente á saber cuál es, sobre poco más +ó menos, la existencia de todas las señoras y señoritas de una de esas +ciudades..... La casa, la familia, la iglesia, y alguna vez el campo: he +aquí su universo.</p> + +<p>Por ferias ó por pascuas suele ir una compañía de cómicos de la legua, ó +de titiriteros á pie ó á caballo. Entonces oye uno tutearse en las +lunetas, sin previo aviso, á dos personas de distinto sexo que no se han +hablado desde que se arañaban, al salir él de la escuela y ella de la +amiga; esto es, cuando tenían siete años.—Nadie diría que llevan veinte +ó veinticinco de adorarse y de desearse en silencio.</p> + +<p>Alguna vez, de resultas de cosas que pasan en el mundo (el <i>mundo</i> son +las luchas políticas de Madrid), entra tropa en aquel pueblo; y, si se +detiene dos ó tres días y lleva banda de música, todos los amadores se +conciertan, abren una suscripción, van en legacía á convidar á las +muchachas por conducto de sus madres, y á las madres con pretexto de las +muchachas, y dan un baile de <i>etiqueta</i> en el <i>Hôtel de Ville</i>, al cual +asisten todas ó casi todas las <i>emparedadas</i> solteras y no +solteras.—Esta noche se señala con piedra blanca en la historia de +muchos corazones..... ¡Lustros pasan luego haciéndose mención ó memoria +del baile, principio ó fin de muchas novelas íntimas!</p> + +<p>De lo que en semejantes poblaciones significa una <i>forastera</i>; del +efecto que produce en la imaginación de los galanes; del perjuicio que +por de pronto ocasiona á las damas indígenas; de las venganzas que éstas +toman cuando aquélla pierde el prestigio de la novedad y de la extrañeza +ó se marcha <i>bendita de Dios</i> (que es la frase sacramental), puede +formarse juicio fácilmente, considerando el fastidio que la monotomía +engendra en una juventud ociosa; fastidio que acaba por oxidar y +ennegrecer los espíritus más brillantes.—La <i>forastera</i> es un relámpago +que les habla de la tempestad de acontecimientos y de poesía que brama +en las inmensidades del siglo; y ellos, los Napoleones encerrados en una +Santa Elena previa, ven á su luz fosfórica surgir en el desierto océano +de su vida todas las Atlántidas del deseo.—Considerad, pues, cuánto +padecerá la <i>emparedada</i>, cualquiera que haya sido su destino (háyase +casado á su gusto ó al de sus padres, ó esté moza todavía), al saber, +por las dos susodichas solteronas, ó por la superviviente, si una murió, +que Fidel le pone los ojos tiernos á la <i>forastera</i>;—cosa que hacen +casi todos los Fideles, sin perjuicio de su perdurable amor á las +Amparos.</p> + +<p>Yo corto aquí esta novela-proteo, que sería infinita; como son infinitos +todos los sentimientos que se fermentan en almas solitarias, ora entre +las cuatro paredes de una celda, ora dentro de los ruinosos muros de +estas ciudades que pudiéramos denominar <i>cementerios de vivos</i>.</p> + +<p>Por lo demás, en esos <i>cementerios</i>, donde la dulce tradición y la mansa +rutina, hijas de la incomunicación material y de la apatía moral, hacen +de cada cuerpo ambulante un féretro semoviente en que va amortajado un +espíritu; allí, donde la mayor parte de las personas de <i>suposición</i> +viven todavía, respecto de la moderna mancomunidad social europea, en un +apartamiento más esquivo que el que ya han abandonado los mismos +japoneses; allí, donde hay horas, días, sitios, alimentos, frases, +ropas, tristezas y alegrías de <i>rúbrica</i>, de <i>rigor</i>, de <i>cajón</i>, de +<i>ene</i> y de <i>tablilla</i>.....; allí (creedme) es donde deben estudiarse las +costumbres particulares de cada región de la Península, para compararlas +entre sí, y donde encontraremos que la mujer ocupa aún, en todas las +tierras que son ó que fueron España, el trono de flores á que la +elevaron sucesivamente el Cristianismo, redimiéndola; el galante +islamismo ibérico, deificándola....., y los hijos de Andalucía, sobre +todo, combatiendo en primera línea la ley Sálica, á fuer de pertinaces +mujeriegos.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Pero (ocasión es ya de decirlo, y de decirlo muy seriamente para +concluir) el imperio que las españolas ejercen sobre los hombres desde +ese trono amasado con requiebros, serenatas, puñaladas y suspiros, tiene +más de aparato pontifical que de íntimos y sustanciales atributos; y +bueno sería que los españoles procurásemos que nuestras hembras, tan +superiores á todas las del mapa por su dignidad moral, por la intensidad +de sus sentimientos, por la autenticidad de sus pasiones y por la viveza +y la gracia de su imaginación, no se dejasen aventajar, como se ven +aventajadas hoy, por las inglesas, las alemanas, y hasta las francesas, +en ciertas condiciones accidentales ó adventicias, referentes á la +exterioridad de su espíritu á su manera objetiva de vivir y á su +influencia civilizadora.</p> + +<p>Porque (no lo neguemos) culpa nuestra es, culpa de nosotros, padres, +amantes y maridos, todo lo que hay de inculto y opaco, de sordo y de +baldío en la superficie social (permitidme esta perífrasis) de casi +todas las mujeres españolas. Si más exigiéramos, desde que nacen, de las +compañeras de nuestra vida; si más reparásemos luego en la parte +inmaterial de su naturaleza; si fuera más desinteresada la idolatría que +nos inspiran; si nos respetásemos más á nosotros mismos y las +respetásemos más á ellas en nuestros modales y discursos dentro del +hogar; si les diéramos una importancia más grave y positiva que la que +negligentemente y con intermitencia les damos, <i>porque haya paz</i>, ó por +servilismo amatorio, la vida externa de las españolas correspondería á +la superioridad sin rival de la vida de su espíritu.</p> + +<p>Y todo esto tendremos que hacer los varones en España, si queremos +librarnos de la peste de que nuestras hijas ó nuestras nietas den en la +gracia de <i>rehabilitarse</i> y <i>perfeccionarse</i> por sí mismas, al tenor de +los pavorosos procedimientos empleados ya hoy en varios países por +algunos sabihondos marimachos, vulgo <i>marisabidillas</i>, justamente +indignadas de que siga siendo cierto aquel dicho de un filósofo: «<i>Las +mujeres nos deben la mayor parte de sus defectos: nosotros les debemos +la mayor parte de nuestras cualidades.</i>»</p> + + + + +<h3 class="top15"><a name="CAPITULO_VII" id="CAPITULO_VII"></a>CAPÍTULO VII</h3> + +<p class="subhead">CONCLUSIÓN Y RESUMEN</p> + + +<p>He concluído: pero, por si algo se me ha olvidado de lo que ofrece la +portada de estas monografías, creo oportuno evacuar ahora mi informe, +de una manera oficial, por medio del siguiente <i>estado</i>, ratificación y +resumen de todo lo que queda dicho<a name="FNanchor_17_17" id="FNanchor_17_17"></a><a href="#Footnote_17_17" class="fnanchor">[17]</a>:</p> + +<p class="subhead">LA MUJER GRANADINA, TAL CUAL ES</p> +<table summary="mujer" cellspacing="0" cellpadding="5" +style="text-align:center;border:6px double black; +font-size:85%;"> +<tr> +<td class="bot">En el hogar doméstico.<br /></td> +<td class="cel">En los campos.</td> +<td class="cel">En las ciudades.</td> +<td class="cel">En el templo.</td> +<td class="cel">En los espectáculos.</td> +<td class="cel">En el taller.</td> +<td class="cel">En los salones.</td></tr> +<tr><td>Reina absoluta.</td> +<td class="izq">Reina absoluta.</td> +<td class="izq">Reina absoluta.</td> +<td class="izq">Amiga particular de la Virgen.</td> +<td class="izq">Llorona.</td> +<td class="izq">Caret.</td> +<td class="izq">Reina absoluta.</td></tr> +</table> + +<p class="subhead top5">DESCRIPCIÓN Y PINTURA DE SU</p> + + +<table summary="mujer2" cellspacing="0" cellpadding="5" +style="text-align:center;border:6px double black; +font-size:85%;"> +<tr> +<td class="bot">Carácter.</td> +<td class="cel">Costumbres.</td> +<td class="cel">Trajes.</td> +<td class="cel">Usos.</td> +<td class="cel">Religiosidad.</td> +<td class="cel">Belleza.</td> +<td class="cel">Defectos.</td> +<td class="cel">Preocupaciones.</td> +<td class="cel">Excelencias.</td> +</tr> +<tr><td>Según y conforme.</td> +<td class="izq">Ejemplares.</td> +<td class="izq">Excesivos.</td> +<td class="izq">Árabes<br />ó<br />parisienses.</td> +<td class="izq">Idolátrica.</td> +<td class="izq">Ideal.</td> +<td class="izq">¡Ninguno!</td> +<td class="izq">Todas.</td> +<td class="izq">Empiezan<br />á abundar<br />en la<br />provincia.</td> +</tr> +</table> + +<p><span style="margin-left: 2em;font-size:80%;">Enero de 1873.</span></p> + + +<p class="img1"> +<a name="DE_MADRID_A_SANTANDER" id="DE_MADRID_A_SANTANDER"></a> +<img src="images/ill_012.png" +width="488" height="154" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<h2>DE MADRID A SANTANDER</h2> + +<p class="c"><b>———</b></p> + +<p class="num">I</p> + +<p class="non"><img src="images/ill_004.png" +width="72" height="91" +alt="S" +style="float:left; +margin-top:-1%;" /><span class="smcap">alí</span> +de Madrid, mi querido Pepe, del modo y manera que sabes; +empingorotado en el cupé de la Diligencia de Valladolid, con menos que +mediana salud, á las seis de una caliente mañana de Agosto, no muy +provisto de metales preciosos, en busca de aire y de agua, dos artículos +de primera necesidad que escasean en la Corte de las Españas; con los +bolsillos llenos de melocotones y naranjas, que tú me diste, y en la +amable compañía de mi bastón, mi paraguas y mi saco de noche.</p> + +<p>El viaje desde Madrid á Valladolid fué una especie de <i>índice</i> del de la +Reina y sus ministros, cuyas pisadas venía siguiendo, á cuatro días de +distancia, mi humilde humanidad; lo cual quiere decir que iba hallando á +mi paso iluminaciones..... apagadas, arcos de triunfo..... por el +suelo, y algún que otro músico desbandado, que tornaba á los patrios +lares con su serpentón á la espalda.</p> + +<p>La Corte, desandando la Historia de España hasta llegar á su cuna, y yo, +dirigiéndome á Valladolid para luego girar hacia estos montes sin +historia conocida, hemos atravesado, pues, el país clásico de los +Infanzones de Castilla, la tierra que pisaron los Condes, los Reyes y +los Caballeros, el lugar de mil batallas portentosas y de treinta +<i>Cortes</i> que hoy son pobres y obscuras villas.</p> + +<p>Ya, antes, al trepar al Guadarrama, tumba de hielo en que Felipe II se +escondió en vida, cerrando el libro de la epopeya española, había yo +meditado largamente..... El Guadarrama, ó sea el Monasterio de <i>El +Escorial</i>, cuya triste mole descubrí á lo lejos, es una losa fúnebre +colocada sobre nuestro pasado de gloria. No parece sino que el gran +Misántropo presintió la ruina del imperio de Carlos V, y levantó un +padrón mortuorio en conmemoración de la grandeza de España.—En adelante +los <i>Carlos</i> de Austria se llamarían Carlos II, los <i>Felipes</i>, Felipe +IV, <i>et sic de cæteris</i>.</p> + +<p>Pasé por Olmedo, donde hace cuatro siglos se dieron dos batallas, la una +en 1445, la otra en 1466.</p> + +<p>En la primera resultó D. Álvaro de Luna herido en una pierna..... y +Maestre de Santiago. Allí ganaron también D. Juan Pacheco el Marquesado +de Villena y D. Íñigo López de Mendoza el de Santillana. ¡Reyes, Grandes +y poetas combatieron pecho á pecho y brazo á brazo; triunfó Castilla, y +cubrióse (dicen) de gloria el infante D. Enrique, más tarde llamado +Enrique IV el <i>Impotente</i>!</p> + +<p>En la segunda, el honor de Castilla fué vulnerado por vencidos y +vencedores, por los nobles y por el Rey, demostrándose así con el +testimonio de la Historia, que cuando los reyes no representan las +aspiraciones de sus pueblos, hasta el laurel se convierte en sus manos +en fúnebre sauce.</p> + +<p>Pero dejemos la Historia, por respetos á la ley de imprenta que nos +rige.</p> + +<p>De Madrid á Valladolid hay treinta y cuatro leguas y pico, que se andan +en veintitrés horas.—Llegué, pues, á las cinco de la mañana á la ciudad +de D. Álvaro de Luna.</p> + + +<p class="num">II</p> + +<p>Ya allí el calor era soportable, el aire elástico, la vegetación +risueña. Había un río surcado por lanchas y cuajado de bañistas; había +espesas arboledas; hermosas <i>Casas de Baños</i>, y un paseo llamado las +<i>Moreras</i> (donde estudié, la tarde de un domingo, el mujerío +vallisoletano), y había un <i>Campo Grande</i>, paseo nocturno mucho más +extenso que el Prado de esa Villa y Corte.</p> + +<p>Todos pronostican á Valladolid un porvenir muy lisonjero. El +ferrocarril, que llama ya á sus puertas, desarrollará los elementos de +riqueza que posee de muy antiguo aquel país, juntamente industrial, +ganadero y agrícola. En la actualidad tiene fábricas de papel continuo, +de tejidos, de pan, de productos químicos, de harina, de calderería, de +cerveza, de curtidos, de botones, de cola, de chocolate, de loza fina, +de telas metálicas, de fundición, de cintas, de pasamanería, de +platería, de herrería.....—Muchas de estas cosas en pequeña escala; +pero con grandes condiciones de vida y prosperidad.</p> + +<p>En cuanto á bellezas artísticas, á monumentos históricos, á glorias +nacionales, Valladolid es, como si dijéramos, la <i>Sevilla del Norte</i>.</p> + +<p>Visité la <i>Catedral</i>, ó, por mejor decir, el fragmento de ella que hay +construído; pero, estudiando los planos y proyectos de Juan de Herrera, +que guarda el Cabildo, comprendí que si el grande arquitecto no hubiese +abandonado esta obra por la del Escorial, España tendría hoy un templo +del Renacimiento digno de figurar al lado de San Pedro de Roma. En las +proporciones á que ha quedado reducida, todavía la Catedral +vallisoletana impone al alma su ruda y solemne magnitud..... Parece un +elefante de piedra, una pagoda índica, una montaña ahuecada. Todas las +profanaciones que legó á este grandioso edificio el malhadado +Churriguera desaparecen y quedan enterradas bajo la noble gentileza de +aquella fachada dórica, tan pura y colosal, y de aquellas naves +corintias cuyas pilastras equivalen á otros tantos monumentos.</p> + +<p>Pero mi carta no tendría fin si hubiese de enumerarte, no digo +describirte, todo lo que el artista y el poeta encuentran en esa inmensa +necrópole de nuestra historia que se llama Valladolid.—No diré, pues, +más que lo principal.</p> + +<p>Vi el <i>Convento de San Pablo</i> con su fachada gótica de filigrana, y el +contiguo de <i>San Gregorio</i>, más famoso que de mi agrado. Aquel <i>tour de +force</i> de reducir á ojivas, doseletes y columnas los caprichosos giros +de una vegetación extravagante, parecióme pueril y necio. Reconozco el +artificio, la rareza, la originalidad; pero niego el arte, la poesía, la +propiedad, la belleza.—Prefiero, pues, la fachada de <i>San Pablo</i>.</p> + +<p>Pasé por el <i>Ochavo</i>, lugar del suplicio de D. Álvaro de Luna.—Hace +poco tiempo había visto sus cenizas en la Catedral de Toledo, y aun +tenía que ver su Palacio convertido en casa de locos, y la <i>Iglesia de +Ajusticiados</i> (San Andrés), en que depositaron todavía caliente su +ensangrentado cuerpo.</p> + +<p>Templos contemporáneos de Peroansúrez, de Doña Urraca y de Alonso el +<i>Sabio</i>; esculturas de Pompeyo y Leoni, de Gregorio Hernández, de +Jordán, de Juan Juni, de Felipe Gil y de Gaspar Becerra, todo pasó ante +mis ojos en rápida confusión..... En el Museo de Pinturas vi tres +cuadros atribuídos á Rubens, uno de ellos hermosísimo, que llaman la +<i>Virgen de Fuensaldaña</i>, y representa el poético instante de la +<i>Asunción</i> de María.—Estos tres cuadros nos fueron robados por los +franceses en 1808; pero los españoles los reconquistamos con las armas +en la mano en el ataque de Vitoria.</p> + +<p>Recuerdo además un <i>Bodegón</i>, de Velázquez; una <i>Santa María Egipciaca</i>, +de Rivera; una <i>Cena</i>, de Vinci; una <i>Cabeza de San Francisco</i> y un <i>San +Pedro Advíncula</i>, del dicho Rivera; nueve cuadros de la <i>Vida de la +Virgen</i>, de Lucas Jordán..... y, en fin, una multitud de lienzos +notables, si no de primer orden, de Palomino, Zurbarán, Murillo, Vandik, +Rubens, Valentín Díaz, etc.—El que no puedo menos de citar <i>nominatim</i> +es una <i>Magdalena</i> de Correggio, digna de figurar entre las primeras +obras de este inmortal artista.</p> + +<p>Algo más despacio visité el <i>Palacio de Felipe II</i>, ó bien la que era +morada principal de los Reyes de España cuando el melancólico hijo de +Carlos V tuvo la humorada de hacer á Madrid capital de sus Reinos.—No +vale mucho por dentro ni por fuera aquel vasto edificio; pero contiene +pormenores preciosos y recuerdos interesantes..... Entre los +<i>pormenores</i>, citaré los <i>bustos</i> de medio relieve de Berruguete, que +adornan el patio interior, y, entre los <i>recuerdos</i>, el haberse alojado +allí Napoleón el Grande cuando vino á nuestra tierra á empequeñecerse.</p> + +<p>Con todo lo cual, y haber recorrido salones en que se habían celebrado +Cortes y Concilios; casas particulares que fueron palacios de Reyes; +Alcázares convertidos en conventos; la casa de Alonso Pérez de Vivero +(ahora cárcel pública); el Palenque de mil torneos, antiguo <i>Campo de la +Verdad</i>, hoy <i>Campo Grande</i>, donde murió un Carvajal á manos de D. Pedro +Benavides, siendo Juez del combate el mismo Fernando IV el <i>Emplazado</i>, +salí de Valladolid después de tres días inolvidables, á las tres de la +tarde del 9 de Agosto, víspera de San Lorenzo.</p> + + +<p class="num">III</p> + +<p>De Valladolid á Palencia hay nueve leguas..... Corren paralelamente este +trayecto la carretera, el canal de Castilla, el ferrocarril de Isabel +II, el Telégrafo eléctrico y el río Pisuerga.—Estas cinco vías se +acercan unas á otras hasta el punto de hallarse unidas en algunos sitios +dentro de cien varas de anchura.</p> + +<p>En un lado divisé el castillo de Dueñas, donde se verificó el casamiento +de Doña Juana la <i>Loca</i>; en otro el castillo de Tariego, al que se +acogió el Rey D. Ramiro después de una derrota; allá Torquemada, cuna de +Zorrilla; acá el pueblo de <i>Baños</i>, donde los tomaba el Rey Recesvinto; +por una parte, fábricas de harinas, también históricas, como que fueron +teatro de los famosos incendios de 1856; por otra, los productivos +campos de Castilla la Vieja, que se parecen al carácter de sus +habitantes en que, sin galas ni lujo de expresión, dan lo que prometen y +es una verdad lo que producen.</p> + +<p>Cerca de la confluencia del río Carrión con el Pisuerga hállase un +Monasterio de Agustinos, en el que sólo queda con vida una campana. +Rodéanlo dos ó tres casas de pobrísima apariencia, y todo ello se llama +<i>Ventas de San Isidro de Dueñas</i>.—No lejos de <i>Venta de Baños</i> dicen +que hay una <i>Capilla</i> bizantina, del tiempo de Recesvinto.</p> + +<p>En estas <i>Ventas</i> se juntarán con el tiempo varios ferrocarriles. Por +consiguiente, allí habrá algún día un pueblo que empezará por una fonda, +un hospital y una estación, se aumentará con una cárcel y un café, +llegará á tener su mercado y su iglesia, aspirará luego á teatro y plaza +de toros, y concluirá por reclamar su Alcalde Corregidor.....</p> + +<p>Pensando así, iba yo dejando á la izquierda el riquísimo <i>Monte de +Palencia</i>, cedido por D.ª Urraca á los pobres de esta Ciudad, quienes +ciertos días del año tienen todavía derecho á cortar todo lo que pueden +llevarse á cuestas.....—¡Y habrá quien se atreva á desamortizar aquel +terreno!.....—¿Cuándo cesará la imprudentísima campaña de la clase +media contra la clase pobre?</p> + + +<p class="num">IV</p> + +<p>Desde que se entra en la provincia de Palencia el suelo se quebranta y +empieza á rizarse en valles y colinas. Las llanuras castellanas se +<i>accidentan</i>, que diría un francés. Todo anuncia la proximidad de las +grandes montañas cantábricas.</p> + +<p>Cerca de anochecer llegué á la antiquísima ciudad de <i>Palencia</i>, cuya +calle Mayor pudiera compararse en longitud—ya que ni por asomo en +hermosura—á la calle de Rivoli de París. Toda es de columnas y +pilastras, que forman soportales de forma irregular. Pasarán de mil +estos informes pilares de piedra que sostienen viejísimas casas cargadas +de escudos heráldicos.</p> + +<p>Pero ¡ay! por dondequiera que voy, veo caerse á pedazos las más antiguas +ciudades..... El prurito de derribar para ensanchar ó reedificar, que se +ha apoderado de Madrid, trasciende ya á las más apartadas y sedentarias +villas.....—Mucho ganará en ello, no la higiene, sino el ornato +público; pero mucho perderán el arte, la historia y la +poesía.....—Dígolo, porque, en medio de aquellos nobles caserones de +Palencia, están ya levantando algunas jaulas de cinco pisos, para diez +familias y al estilo francés, que ponen espanto á los extravagantes como +yo, enamorados de lo viejo, tradicional y castizo, y sobre todo de la +libertad y la holgura.</p> + +<p>—Pero es el caso que los edificios viejos llegarían á hundirse y á +aplastar á sus moradores.....—me observará alguno que presuma de +lógico.</p> + +<p>—¡Pues reedifiquémoslos á la española, sin economizar tanto el terreno! +¡Viva cada cual en una casa y Dios en la de todos!—contesto yo, sin +miedo á las excomuniones de esos <i>cursis</i>, que creen que todo lo +extranjero es mejor que lo de España.</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>En <i>Palencia</i> permanecí dos horas; de modo, que sólo vi la +<i>Catedral</i>.—Estaba ya cerrada; pero pude admirar desde luego su +gracioso conjunto, que es una especie de fortificación como la de +Almería, con dos fachadas del más puro estilo gótico.</p> + +<p>Ya me retiraba, muy pesaroso de no haberla visto por dentro, cuando +divisé al sacristán, que abría un postigo y penetraba en el templo.</p> + +<p>Entré en pos de él, mal de su grado (disgusto que se le pasó bien +pronto), y perdíme por las obscuras naves de la espaciosa iglesia, que +ya sabrás es uno de los más hermosos templos góticos de España, bien que +muy por debajo de las catedrales de Sevilla, Toledo y Burgos.</p> + +<p>He dicho que estaba anocheciendo. De las altísimas ojivas caían largos +crespones de sombra. Sólo por la parte del trascoro, que mira á +Poniente, los calados rosetones dejaban penetrar alguna claridad +melancólica.....—¡No sé qué religiosa tristeza inundó mi corazón!</p> + +<p>Allá, á lo lejos, distinguí la moribunda luz de una lámpara que ardía +detrás del altar mayor.—Era la <i>Capilla de los Curas</i>, donde yace el +cuerpo de D.ª Urraca de Castilla, como sobre la tumba yace su estatua.</p> + +<p>Dijo el sacristán que, cuando en 1828 Fernando VII y la reina Amalia, su +esposa, volvían de las Provincias Vascongadas, desearon ver é hicieron +descubrir los restos de la ilustre hija de Alfonso VI de Castilla, y que +fué de admirar entonces la extraordinaria longitud del esqueleto.—¡Nada +menos que nueve palmos debió de tener de estatura la infortunada esposa +del <i>Batallador</i>!</p> + +<p>Bajé luego á la célebre <i>Cueva de San Antolín</i> ó <i>San Antonino</i>, patrón +de la ciudad, santuario subterráneo que sirve como de mística base al +gran templo que hay encima: admiré después, casi á tientas, ó sea á la +luz de uno y otro fósforo (pues la Catedral se había quedado á obscuras +y al sacristán se le había apagado y perdido la vela dentro de la +cripta), la magnífica sillería del Coro, las <i>verjas</i> y los <i>púlpitos</i>; +me defendí á duras penas del mismo sacristán, empeñado en que +volviéramos á bajar, con un farol, al tal subterráneo, que parece ser su +ojo derecho; alegué, como era cierto y positivo, que tenía hambre, que +el reloj marchaba implacablemente, y que la Diligencia seguía su camino +á las nueve en punto, y logré, por último, salir de la iglesia y tomar +el camino de la fonda, casi receloso de que mi <i>cicerone</i> de medias +negras se habría alegrado de que me quedase por toda la vida haciendo +penitencia en la <i>Cueva de San Antolín</i>.....</p> + +<p>Andando por las ya iluminadas calles, hice la observación de que en +Palencia son las mujeres mucho más guapas que en otros pueblos de +Castilla.</p> + + +<p class="num">V</p> + +<p>Nada puedo decirte de las diez y ocho ó veinte leguas que hay desde +Palencia á <i>Alar</i>—las pasé durmiendo.</p> + +<p>¿Qué son hoy, pues, para mí aquellas tierras que cruzó <i>mi cuerpo</i>, en +tanto que mi alma viajaba por otra parte, quizás por la Alcarria, quizás +por Andalucía? ¡Lo que la vida es para una vieja; lo que nuestras luchas +políticas ó controversias filosóficas son, verbigracia, para los +pastores de la Sierra de Gredos; lo que debió de ser, por ejemplo, para +mis amigas las monjas de Ocaña la muerte de lord Byron!.....—¡Maldita +la cosa!</p> + +<p>Diez horas estuve detenido en <i>Alar del Rey</i>, almacén de trigo y harinas +destinados al tráfico por el <i>Canal de Castilla</i> y Estación de un +ferrocarril que irá á Santander con el tiempo, pero que ahora sólo llega +á <i>Reinosa</i>.....</p> + +<p>A las cuatro de la tarde salió al fin un tren para este punto.....—El +tren se componía de tres ó cuatro coches, ocupados por diez ó doce +personas.....</p> + +<p>Parecía aquello una sombra de ferrocarril..... Pero yo me alegré en el +alma de hacer aquellas nueve leguas tan solitaria y cómodamente, +corriendo de una ventanilla á otra para admirar soberbios paisajes +montañosos, en que se veían confundidos árboles, rocas, malezas, +viaductos, prados, cabañas, <i>túneles</i>, desmontes, bosques, arroyos, +puentes..... ¡Todos los encantos de la naturaleza y de la civilización!</p> + +<p>Al cabo de dos horas estaba en Reinosa, á las orillas del incipiente +<i>Ebro</i>, cerca de los nevados puertos que dan paso á la provincia de +Santander.....—Y allí tomé la Diligencia para la <i>aldea</i> en que escribo +estas líneas; aldea que tiene la dicha de no estar en el mapa, pero que +no va á librarse por eso de figurar en letras de molde.</p> + + +<p class="num">VI</p> + +<p>Estoy en el valle de Buelna, á orillas del Besaya, en la jurisdicción de +<i>Los Corrales</i>, en el corazón de las montañas de Santander.</p> + +<p>Imagínate cien casas desparramadas sin concierto á lo largo del valle; +es decir, imagínate entre casa y casa todo un prado, y á las veces dos +ó tres huertas con árboles frutales.—He allí la <i>Iglesia</i>, sola en +extenso campo, como un monasterio, y rodeada de castaños, nogales é +higueras.—Las <i>Casas Consistoriales</i> se levantan en remoto paraje +pintoresco, donde ya parecía que la aldea había terminado.—Aquella otra +casa de campo que se ve á lo lejos es la <i>Botica</i>.—Aquel cortijo, +cercado de portales llenos de vacas, acaso será el <i>Estanco</i>.....—Pero +no extiendas más la vista, que la casa inmediata pertenece ya á otro +pueblo.—¿Qué te parecen estas poblaciones, á ti que estás acostumbrado +á las apiñadas villas y aldeas andaluzas ó castellanas? ¿No te parece +mucho más propio para gozar de la vida campestre este caserío +diseminado, que aquel colmenar de tristes é insalubres casuchas, donde +se vive en forzosa vecindad con la grosería, la estupidez y el desaseo?</p> + +<p>Pues sigue oyendo la descripción de mi retiro.....—Si quieres cazar, á +la puerta de tu casa tienes liebres y perdices; en el monte de la +derecha jabalíes y osos..... (á los cuales preparamos una batida); en el +monte de la izquierda, corzos y venados, que ya han aparecido sobre mi +mesa en varios guisos.—Si optas por la pesca, el río te brinda con +anguilas, truchas y hasta exquisitos salmones.—¿Eres herborizador? +Trepemos al monte de Caldas, y encontrarás plantas de todos los climas, +inclusos el té y el tabaco.—¿Quieres flores? Paséate por el campo, y +la pródiga naturaleza te dará mil variedades de rosas y mirtos +silvestres, enredaderas, amapolas, lirios, madreselvas, violetas y +jazmines.—¿Deseas frutos? Desde el delicado griñón, que no conoces, +hasta la sabrosa pavía; desde la avellana hasta la pera de manteca, y +variadas manzanas, ciruelas riquísimas, uvas, membrillos, melocotones, +nueces y castañas, todo lo hallarás en sazón.—Porque aquí reinan á un +mismo tiempo las cuatro estaciones, según que subas ó bajes, ó que +camines al Norte ó al Mediodía. En ciertos sitios escarcha todas las +noches; en otros hace calor. Arriba, el viento seca y orea la tierra; +abajo, la humedecen constantes rocíos.....</p> + +<p>Pero la <i>especialidad</i>, la maravilla de este valle es la leche. Que +tengas tisis ó tengas asma; que Madrid te haya secado la médula de los +huesos, ó debas al estudio ó á la disipación una gran frialdad de +estómago....., ¡nada te importe! Bebe leche por la mañana, al mediodía y +á la noche, recién ordeñada, como la toma el ternero, ó trasnochada y +cubierta de crema, cocida ó cruda, líquida ó en requesones ó en +queso..... ¡Mama á todas horas, te digo, y te nutrirás, te refrescarás, +sacudirás todas las ruindades madrileñas, y remudarás tu sangre, tu +color, tu vida, todo tu ser!</p> + +<p>No creas que exagero: ¡este es el paraíso<a name="FNanchor_18_18" id="FNanchor_18_18"></a><a href="#Footnote_18_18" class="fnanchor">[18]</a>! Aquí no quema el sol; +aquí no moja la lluvia..... (Es decir, aunque moja, no da reumas ni +calambres.)—Ahora estamos en Agosto, y salgo sin sombrero á las once +del día á coger fruta ó á matar gorriones, y ni me da un tabardillo ni +me duele siquiera la cabeza.....—Ayer he sufrido á pie quieto un +aguacero de una hora, buscando en el río el nido de un salmón, un +aguacero de una hora, á la orilla del río, y no me he baldado.....</p> + +<p>¡Oh, sí! La benignidad de este clima es prodigiosa. Todos los elementos +pierden aquí su rigor y todas las bellezas del mundo ofrecen sus +encantos..... ¡Porque nada falte, hasta puedes ver el mar, sólo con +subirte al próximo monte de Collados!.....</p> + + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>Sin embargo, la mujer, sublimada por el cristianismo á esfera muchas +veces superior á la del hombre; la mujer, objeto siempre en nuestra +patria del culto de los caballeros, de las trovas de los poetas, de los +agasajos de los rondadores nocturnos; la mujer, reina de su casa en +Andalucía, lujosa, petimetra y holgazana á expensas del sudor del +marido, lleva aquí la parte más dura de los trabajos agrícolas. Ella +ara, ella siembra, ella coge, ella guía el carro, guarda las vacas y +sufre todos los rigores de la intemperie..... Véselas, pues, ajadas, +feas, sucias, andrajosas, con el cuévano á la espalda y el niño dentro, +encorvadas contra la tierra, sin aliño alguno en su traje ni asomos de +tocado, mientras que el hombre se pasea ufano y compuesto, colorado y +robusto, ocupado en pescar ó en llevar las reses á las ferias.....</p> + +<p>¡Triste condición la de un pueblo que no rinde culto á la hermosura y +donde el amor no se levanta sobre el egoísmo del más fuerte!</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + + +<p>El día de San Roque he asistido á las fiestas de <i>Somahoz</i> y regaládome +con la música y el baile del país.</p> + +<p>La música es una especie de jota menos bulliciosa que las de Aragón y de +una melancolía infinita.—El baile se distingue por la seriedad y +circunspección con que se mueven las parejas.</p> + +<p>No hay más instrumento que un pandero.</p> + +<p>La copla corre á cargo de una <i>cantora-bastonera</i>, cuyo pulmón es +infatigable.</p> + +<p>Pues bien: aun estas horas de expansión y esparcimiento, nótase la +frialdad ó desdén con que el hombre del campo mira á su +compañera.—Parece como que el baile es un deber en tales días, un rito +sagrado, algo que ya se vió en el mundo antiguo. Ni sonrisas, ni +rendimiento, ni obsequiosos mimos; nada hay en esta danza que se parezca +al fandango ni á la jota. Los hombres tienen los ojos fijos en tierra, y +las mujeres en el rostro de <i>su señor</i>.</p> + +<p>¡Ah! ¡Pobres pasiegas! ¡Cómo me explico ahora el que sus esposos las +envíen á Madrid á desempeñar el papel de vacas de leche, convirtiendo la +bendición conyugal y sus frutos en un oficio ó granjería! ¡Y cuánto +siento haber tenido que retratarlas, en conciencia, hace pocas noches, +de la cruel manera siguiente, en una <i>epístola</i> que dirigí á nuestro +amigo Cruzada!.....</p> + + +<p class="poem"> +<span style="margin-left: 2em;">. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .</span><br /> +<span style="margin-left: 3em;">Lánguido el Pas las hortalizas riega</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Que cultiva y se come á dos carrillos</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">La famosa en Madrid hembra pasiega.</span><br /> +<span style="margin-left: 3em;">Viérasla aquí, entre chotos y novillos,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Arar, sembrar, coger..... ¡siempre á la espalda</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">El cuévano cargado de chiquillos!.....</span><br /> +<span style="margin-left: 3em;">Ó, bailando en los campos de esmeralda,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Los domingos y fiestas, la hallarías,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Con las trenzas más largas que la falda,</span><br /> +<span style="margin-left: 3em;">Recios los huesos, las miradas frías,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Y rebosando del corpiño el pecho,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Rica promesa de robustas crías.</span><br /> +<span style="margin-left: 3em;">Mas ¡oh cálculo vil!..... Sólo ¡provecho</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Buscando en el amor, franco de porte,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Abren á estos gaznápiros el lecho,</span><br /> +<span style="margin-left: 3em;">Y, sin que el hijo luego les importe,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">Anuncian <i>leche fresca</i> en el <span class="smcap">Diario</span>,</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">A las bellas madrastras de la corte!</span><br /> +<span style="margin-left: 2em;">. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .</span><br /> +</p> + + +<p>Pero volvamos al baile del día de San Roque.</p> + +<p>Los vascongados que trabajan en el ferrocarril, tocaban la flauta de boj +toscamente labrada, haciendo como quien dice rancho aparte, y bailaban á +las pasiegas con más donaire y animación. La luna creciente aparecía ya +sobre el ocaso á presidir los patéticos instantes del anochecer. Del río +y de la selva brotaba el concierto misterioso con que las aguas, las +plantas y los animales daban su adiós al día. Sonaban á lo lejos las +esquilas de los ganados y el último tiro del fatigado cazador, mientras +que en las cumbres de los montes resplandecía la hoguera de los pastores +y modulaba el viento lánguidos sollozos que parecían el lejano murmullo +de Madrid.....</p> + +<p>Pero me dirás:—¿Cuándo llegas á <i>Santander</i>, á la capital de la +provincia, al término de tu anunciado viaje?</p> + +<p>Llegaré, amigo mío, cuando <i>acabemos</i> el trozo de ferrocarril de <i>Los +Corrales á Torrelavega</i>, en que <i>trabajamos</i> sin descanso, por medio de +apuestas y de profecías, todos los habitantes de este valle, desde la +distinguida familia constructora (inglesa por más señas), hasta mi +humilde persona, que ha clavado ya más de una escarpia asentando +<i>rails</i>.....—Conque ten otra semana de paciencia.</p> + + +<p class="num">VII</p> + +<p class="subhead">ESTRENO DE UN FERROCARRIL.—CATÁSTROFE</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>Ya estábamos á media legua del fin de nuestro viaje de inauguración: +acabábamos de entrar en el Valle de Buelna, de regreso de Santander: +sólo nos faltaban cuatro minutos de marcha por la llanura, para +estrechar la mano á los que nos aguardaban ansiosos, con las botellas de +Champagne á medio abrir, y celebrar la apertura de esta sección de la +vía férrea..... Pasábamos sobre el último terraplén—también el +<i>último</i>, por haberse concluído aquella misma mañana.</p> + +<p>Esta obra tiene por la izquierda (hacia donde caímos) 22 pies de +elevación, por la derecha 35, y se alza sobre el río Besaya, formando, +como él, una ligera curva.</p> + +<p>De pronto, pero no sin que hubiésemos notado ya cierta vacilación en la +marcha del tren, como si se balanceasen las traviesas, sentimos una +fuerte sacudida de atrás para adelante, seguida de un grito general de +horror de las gentes que había en los balcones de los próximos <i>Baños +de las Caldas</i> y en las peñas cercanas al ferrocarril.....</p> + +<p>A este grito contestó otro más espantoso, que lanzamos los del tren al +ver que nos faltaba la tierra, que nuestro vagón se inclinaba al abismo, +que las maderas crujían, que la locomotora caía despeñada arrastrándonos +detrás, envueltos en los materiales del terraplén.....</p> + +<p>Del <i>ténder</i> y de la locomotora, que iban delante de mí llenos de gente, +no se veía ya nada, sino humo, polvo, fuego; agua que corría de la +caldera; las ruedas vueltas hacia arriba; las peñas saltando al empuje +de la máquina, que aun quería andar después de haber encallado en ellas; +algún hombre que se levantaba ensangrentado de debajo de aquellas +destrozadas moles, dando alaridos; y nuestro vagón, al cual le tocaba +volcar en seguida, y al que le faltaba poco para acabar de dar la vuelta +ó para saltar en astillas.....</p> + +<p>Mil muertes nos amenazaron en aquellos cuatro segundos: delante, la +caldera, que podía reventar..... (no sabíamos que un rail la había +atravesado de parte á parte); á un lado, las peñas del abismo que nos +aguardaban y nuestro propio vagón que se nos venía encima; detrás, los +demás coches, que, al pararse, nos golpeaban con la velocidad adquirida; +debajo, el camino que se hundía con nosotros.....</p> + +<p>Y luego el horror, la pena, el miedo....., la compasión por aquellas +diez ó doce personas que iban delante de mí, y que ya no veía, y que +suponía muertas debajo del ténder y de la locomotora.....—¡Oh! fueron +cuatro segundos....., pero cuatro inmensidades de pensamientos, de +recuerdos, de angustias.</p> + +<p>Las descripciones leídas de otras desgracias; la muerte imprevista; el +mundo que desaparece; la familia; los amigos; el natural arrepentimiento +del viaje; las personas que nos esperan; la fiesta frustrada; el +instinto que clama por la conservación; el alma que condensa todo su +poder, todas sus facultades para el instante supremo, y que, +despidiéndose de sí misma, se dice: «<i>aquí era la muerte</i>.....»; todo +esto y mil nimiedades que no sé cómo caben en aquella situación extrema, +mil ideas frívolas, unidas á otras muy solemnes y graves, la muleta, la +mano cortada, lo que será uno sin dientes, la cuestión de la +inmortalidad del alma, lo que dirá fulana cuando sepa lo sucedido, cómo +llegará la noticia al hogar paterno, y un punto de conformidad +cristiana, y una mirada al cielo, y la tranquilidad más estoica, y el +miedo más miserable: todo eso y mucho más, resumido en una idea +multiforme, súbita, luminosa, intuitiva, llenaron aquellos cuatro +segundos, abreviatura y término de la existencia.</p> + +<p>Cuando me vi en salvo, he aquí lo que observé y cómo me dí cuenta de +todo lo ocurrido en tan poco tiempo.</p> + +<p>El terraplén se había hundido hacia la izquierda; la locomotora volcó +por allí, encorvando el rail sobre que gravitaba; pero, como marchaba al +mismo tiempo que caía, se encontró con el rail siguiente, que atravesó +la caldera de parte á parte. Unido esto á que el Ingeniero inglés +Alfredo Jee, que hacía de maquinista, tuvo tiempo <i>antes de morir</i> de +quitar alguna fuerza á la máquina, dió por resultado que la locomotora +encalló en las rocas que hay al pie del terraplén, por su parte menos +elevada, y se paró, no sin haber dado dos vueltas enteras en el aire y +el ténder una.</p> + +<p>Nuestro vagón se balanceaba sobre el abismo..... ¡Un paso más, y cae +también! El siguiente estaba descarrilado; el otro sobre los rails, y el +coche de primera tan perfectamente colocado sobre la vía, que las +Autoridades y personas de edad que lo ocupaban, no se enteraron desde +luego de nuestro peligro, sino que creyeron que nos habíamos parado.</p> + +<p>Los que iban en la máquina y en el ténder rodaron por la pendiente +movediza del terraplén.—¡Ni ellos mismos saben cómo! Los más +afortunados quedaron en pie, y huyeron de la mole que se les venía +encima. Los hermanos Jee, que iban delante de todos, cayeron mal, ó no +tuvieron tiempo de huir, y quedaron debajo de la locomotora, el uno, +Alfredo, muerto en el acto, abrasado por toda la lumbre y por el agua +hirviente de la máquina, y cogido por una rueda en medio del pecho; y el +otro, Morlando, preso entre las piernas de su hermano y una peña, +tendido boca abajo, con la cabeza y el pecho fuera de la máquina, pero +recibiendo desde la cintura hasta los pies, y especialmente en la pierna +derecha, el agua hirviendo de la caldera y el calor del hierro y de los +carbones hechos ascuas.—Contusos, ligeramente heridos ó quemados, +estaban otros muchos; pero ninguno de gravedad.</p> + +<p>Nuestro dolor al ver muerto al eminente ingeniero Alfredo Jee, y en tan +grave situación á su hermano; nuestro asombro al encontrarnos vivos; +nuestro reconocimiento á Dios que nos había librado; el terror del +pueblo que nos cercaba; los penosos cinco cuartos de hora que se tardó +en sacar á Morlando Jee de debajo de la máquina, son cosas que no +acertaría á describir.....</p> + +<p>Míster Morlando Jee vive todavía; pero frío como el granizo y sin +esperanza de salvación.</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p>El desgraciado murió á la noche siguiente.</p> + +<p style="font-size:85%;margin-top:3%;"><b>Los Corrales (Valle de Buelna), 1858.</b><br /> +</p> + + +<p class="img1"> +<a name="MI_PRIMER_VIAJE_A_TOLEDO" id="MI_PRIMER_VIAJE_A_TOLEDO"></a> +<img src="images/ill_023.png" +width="497" height="153" +alt="imagen no disponible" /></p> + + +<h2>MI PRIMER VIAJE A TOLEDO</h2> + +<p class="c"><b>———</b></p> + +<p class="non"><img src="images/ill_024.png" +width="79" height="91" +alt="E" +style="float:left; +margin-top:-1%;" /><span class="smcap">l</span> +ferrocarril de Castillejo á Toledo acaba de ser inaugurado, lo cual +significa en sustancia que la vetusta ciudad imperial se encuentra ya á +las puertas de Madrid.—De esperar es, por consiguiente, que, pues tan +rápido, cómodo y barato resulta hoy el viaje, todos los amantes de la +belleza artística y de las glorias patrias vayan sin pérdida de tiempo á +admirar con sus propios ojos aquel museo de maravillas.</p> + +<p>En el ínterin, si á bien lo tienen, dígnense leer los apuntes que yo he +hecho en mi cartera durante los dos días que acabo de pasar en la Roma +de nuestra historia; apuntes que, si no son una <i>Guía</i> ni mucho menos, +revelan todo el entusiasmo que puede inspirar á un buen español, +aficionado á las artes, la noble ciudad tantas veces cantada por +Zorrilla.</p> + +<p class="ast">. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . . +. . . . . . . . . . . . . . . . .</p> + +<p><i>Toledo</i> es un magnífico álbum arquitectónico, donde cada siglo ha +colocado su página de piedra. Ver á Toledo es leer á un mismo tiempo la +historia de España y la historia de la Arquitectura.</p> + +<p>Más ricas en monumentos árabes son Córdoba, Sevilla y Granada, en obras +romanas Mérida y Segovia, en góticas los reinos de León y Castilla la +Vieja; pero ninguna ciudad como <i>Toledo</i> lo encierra todo; ninguna como +ella puede ostentar juntamente grandes obras de todos los tiempos y de +todos los períodos del arte. Y consiste en que Toledo es una ciudad diez +veces histórica, que diez veces ha resucitado de sus cenizas, que ha +puesto en su frente corona sobre corona, llegando al cabo á verse +investida de toda la grandeza de la historia patria.</p> + +<p>Su fundación, perdida en la noche de la fábula como todo lo épico, es +para unos obra de Hércules, para otros se remonta á la fuente de los +días auténticos; al pueblo judío. Y lo mismo que la religión y el +paganismo se la disputan, ved cómo luchan después todos los invasores de +España por engrandecerla.....</p> + +<p>¡Ah! no todos: que si bien es verdad que los bárbaros del Norte la +respetaron hace quince siglos, no es menos cierto que los franceses del +siglo <span class="smcap">xix</span> quemaron y destruyeron sus alcázares y templos.</p> + +<p>De cualquier modo, Toledo ha sido la ciudad bien amada de los siglos. La +antigua Carpetania la cuenta entre sus pueblos patriarcales, Roma entre +sus colonias, entre sus esclavas los alanos, entre sus reinas los godos. +En ella busca amparo el naciente Cristianismo, y los renombrados +Concilios toledanos enaltecen su fama en todos los pueblos visitados por +los Varones Apostólicos. Asentará en ella luego Rodrigo su corrompida +corte, y la avasallarán después los árabes..... Pero Toledo no habrá +muerto todavía. Aun será corte de los grandes Alfonsos, amparo de los +errantes judíos, mansión de Isabel la Católica y Carlos I de España, +cuna, en fin, de los primeros albores de libertad en tiempo de las +Comunidades de Castilla.</p> + +<p>Pues bien: toda esta grandeza, todo este poder, toda esta fortuna están +escritos en sus innumerables monumentos. En más de una torre +desmantelada, á que sirvieron de cimiento ruinas de la dominación de +Roma, hay ventana que fué primero ajimez árabe, después ojiva gótica, +luego nicho del Renacimiento, y que hoy es balcón adornado de flores á +que se asoma la hija del campanero. En él veis borrados los junquillos y +doseletes; notáis el rastro del arco estalactítico, echáis de ver un +resto de friso greco-romano, y acaso encontráis algún extravagante +delirio de Churriguera; todo revuelto y remendado, pero todo elocuente +y revelador de pasados destinos.</p> + +<p>La <i>Catedral</i>, sobre todo, es la urna cineraria de las grandezas +españolas. Cada período de civilización ha grabado en ella su nombre: +cada generación ha dejado el polvo de sus héroes.—Crúzase con +melancólico orgullo aquel museo en que todos nuestros artistas han +labrado una columna, colgado un cuadro ó tallado un santo de madera; +donde cada conquistador ha depositado las banderas de su ejército y los +trofeos tomados al ejército vencido; donde los reyes han buscado +sepultura, así como los poetas y los poderosos; donde uno dejó sus +alhajas, otro su librería, este su espada y su armadura, aquel las obras +de su ingenio. Parece la Catedral, considerada de este modo, una matrona +antiquísima, una venerable abuela, á la cual cada uno ha contado sus +tristezas, confiado sus secretos, legado su gloria, pedido consejo en la +desgracia y debido una oración en la hora de la muerte.</p> + +<p>Allí duermen Enrique de Trastamara, el rey fratricida; allí los santos y +los arzobispos que guerrearon contra los moros; allí los mismos +arquitectos que sucesivamente, durante muchos siglos, fueron +construyendo la Catedral; allí D. Álvaro de Luna, el soberbio enemigo +del feudalismo, y D. Enrique III el <i>Doliente</i>, y D. Juan I, y famosas +reinas, y capitanes, y prelados, y damas hermosísimas, que reinaron en +famosos torneos; allí están las banderas cogidas á los agarenos en cien +batallas, y las perlas y los diamantes acumulados por los judíos, y los +frescos de Jordán, y las esculturas de Berruguete, y verjas de cien +autores, todas de un mérito asombroso, y mil reliquias, mil ex votos, +mil preciosidades auténticas, históricas, paleográficas, artísticas.</p> + +<p>Lo repetimos: la <i>Catedral</i> es un museo, un archivo, una biblioteca +inmensa, donde el artista, el poeta, el arqueólogo, el historiador, +todos los que aman el pasado, encontrarán inagotables tesoros.</p> + +<p>Pues si la consideramos ya como edificio, como obra de arquitectura, +como templo gótico, ¡qué nuevas maravillas, qué riqueza, qué +grandiosidad, qué excelsitud!.....</p> + +<p>Allí está toda la historia del estilo gótico, desde el godo, anterior á +la invasión de los bárbaros, hasta el gracioso y puro del siglo <span class="smcap">xiii</span>. +Allí hay portadas más bellas que las de Nuestra Señora de París y que +las elegantísimas de las catedrales de Burgos y Sevilla; allí atrevidas +bóvedas, vistosos rosetones, aéreos doseletes, casetones cuajados de +estatuas en miniatura, vidrieras de colores que filtran dulcemente la +luz del cielo, y mil y mil molduras y archivoltas que entretienen la +vista y la imaginación por su interminable variedad.</p> + +<p>La primitiva iglesia fué fundada por San Eugenio, y sobre ella bordaron +los moros una gran mezquita. Reconquistada la ciudad, San Fernando no +quiso que en la Catedral toledana hubiese ni tan siquiera huellas de los +infieles, y la destruyó hasta los cimientos, poniendo en aquel mismo +sitio la primera piedra del templo actual. Doscientos cincuenta años se +tardó en construirlo, y todavía hoy se sigue trabajando en pormenores de +ornamentación.....</p> + +<p>Pero no me es dado proseguir, ni tampoco me queda tiempo de bosquejar, +como quisiera, otros monumentos de <i>Toledo</i>.....—Esta rapidísima reseña +ha de publicarse dentro de dos horas, y los cajistas me van quitando de +las manos las cuartillas según que las escribo de primera intención.</p> + +<p>Dejo, pues, para cuando esté más despacio, suponiendo que llegue á +estarlo alguna vez, describir la iglesia y claustro de <i>San Juan de los +Reyes</i>....., sobre todo el claustro, que parece un jardín de piedra, +medio destruído por una tempestad.....—¡Ah, franceses!..... ¿Cómo no +morís de bochorno, al pensar que destrozasteis aquellos primores +artísticos?</p> + +<p>También siento mucho no poder hablar detenidamente del cesáreo <i>Alcázar</i> +que sirve como de corona mural á <i>Toledo</i>, pues que se eleva sobre la +más alta cumbre de la ciudad. Baste decir que es una obra digna de +Carlos V, de Alonso de Covarrubias y de Juan de Herrera. El gran +Emperador mandó edificarlo en aquel eminente paraje, donde yacía en +ruinas el viejo Alcázar que habitaron los grandes Alfonsos.....; y es +fama que, siempre que bajaba ó subía la monumental escalera, se paraba +en su gran meseta y decía:—«<i>Sólo aquí me creo verdaderamente +Emperador.</i>»</p> + +<p>En fin: un tomo entero no bastaría para reseñar todo lo que hay que ver +en <i>Toledo</i>, desde que se la descubre, escalonada en aquella especie de +erguida península, ó corpulento promontorio ceñido por el profundo Tajo, +y se comienza á subir la áspera cuesta, y se pasa el venerable <i>Puente +de Alcántara</i>, y se penetra por la histórica y bellísima <i>Puerta de +Visagra</i>, hasta que se recorre aquel dédalo de torcidas calles arábigas, +y se baja por el lado opuesto, y se vuelve á salir al campo por el +<i>Puente de San Martín</i>.—Sinagogas; mezquitas; alminares que sirven de +torres á iglesias cristianas; <i>Puertas</i> tan notables como la del +<i>Cambrón</i>, que compendia toda la historia de <i>Toledo</i>, pues en ella han +puesto mano Wamba, los moros y Carlos V, ennobleciéndola más y más con +cada restauración; ruinas de <i>Palacios</i> tan interesantes, +respectivamente, como los que habitaron D. Pedro el <i>Cruel</i> y D. Enrique +de Trastamara; murallas del tiempo de D. Rodrigo; el <i>Baño de la Cava</i>; +la <i>Capilla mozárabe</i> de la Catedral; la gran <i>Fábrica de Armas</i>, donde +se siguen forjando y templando espadas como las que nos valieron tantas +victorias en otros días; <i>El Cristo de la Vega</i> de la leyenda de +Zorrilla; la romántica Plaza del <i>Zocodover</i>; la <i>Posada de la Sangre</i>, +contemporánea de Don Quijote; ¡qué sé yo cuántas cosas me han +entusiasmado durante mi estancia en <i>Toledo</i>!.....</p> + +<p>Citaré únicamente, para concluir, mis últimas emociones en la que +llamaré <i>nuestra ciudad eterna</i>.</p> + +<p>Había llegado el momento de regresar á Madrid, al mundo de la política y +de los negocios.....</p> + +<p>La tarde era tempestuosa..... Negras nubes y remotos truenos amenazaban +á los toledanos con una gran tormenta.</p> + +<p>Tenía yo resuelto de antemano que mi última visita sería para la +<i>Catedral</i>, donde ya había estado lo menos ocho veces en el espacio de +dos días.....—Deseaba despedirme allí solemnemente de <span class="smcap">Toledo</span>.</p> + +<p>Mi compañero de viaje y querido amigo el insigne músico D. Mariano +Vázquez me esperaba en la gran Basílica, enteramente solo, sentado +delante del magnífico órgano llamado del Deán, arrancando de su hondo +seno solemnes y patéticos gemidos.—Tocaba la <i>Marcha fúnebre en la +muerte de un héroe</i>, escrita por Beethowen el día que supo que +Bonaparte «había descendido hasta el extremo de coronarse +Emperador».—El sacristán se había prestado también á ejercer el oficio +que no era el suyo, encargándose de los fuelles.....</p> + +<p>Las bóvedas de la Catedral temblaban ante aquella tempestad de armonía +que lanzaba el poderoso instrumento. Las últimas luces de la tarde +penetraban desfallecidas por los calados rosetones, dando fantásticos +contornos á las figuras pintadas en los vidrios.—Abajo, en el templo, +estaba yo solo.....</p> + +<p>¿El canto de gloria y de muerte que exhalaba el órgano, caía sobre +tantas sepulturas, sobre tanta grandeza desvanecida, sobre tanta +soberbia humillada, como un sufragio ó como un anatema?..... ¡No sé!</p> + +<p>Perdido yo en la sombra de aquellas frías y solitarias capillas, creía +que el <i>héroe</i> muerto de la composición de Beethowen era el <i>honor +español</i>.</p> + +<p>A lo lejos me pareció oir las carcajadas de la moderna corte de España, +confundidas con las risas de desprecio de los riffeños, de los mejicanos +y de los poseedores de Gibraltar. ¡Hasta creí sentir ruido de mejillas +abofeteadas, y nuevas risas, y crujidos de huesos que se removían +indignados bajo las losas de los sepulcros!</p> + +<p>«¡Los extranjeros nos insultan!.....»—gritaba una voz en los +aires.....</p> + +<p>El órgano había callado. Levanté la frente, y quise huir..... Pero ya +era de noche, y las tinieblas me rodeaban.—Llegó en esto mi amigo, y me +sacó de la Catedral.</p> + +<p>Una furiosa tormenta estaba descargando sobre <i>Toledo</i>..... Pero se +acercaba la hora de partida del tren, y tuvimos que salir á escape entre +la granizada y el huracán, como almas que se lleva el diablo.</p> + +<p>Tres horas después me hallaba en el café Suizo de Madrid.</p> + +<p style="font-size:85%;margin-top:3%;"><b>Junio de 1858.</b><br /></p> + +<p class="img"><img src="images/ill_013.png" +width="80" height="64" +alt="imagen no disponible" /></p> + + +<p class="img1"> +<a name="EL_ECLIPSE_DE_SOL_DE_1860" id="EL_ECLIPSE_DE_SOL_DE_1860"></a> +<img src="images/ill_015.png" +width="479" height="145" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<h2>EL ECLIPSE DE SOL DE 1860</h2> +<p class="c"><b>———</b></p> + + + +<p class="non"><img src="images/ill_014.png" +width="83" height="76" +alt="D" +style="float:left; +margin-top:-1%;" /><span class="smcap">oy</span> +fe de haberlo visto con mis propios ojos, ayer á 18 de Julio, de dos +á tres de la tarde, desde las venerandas ruinas de Sagunto, ó sea desde +lo alto del castillo de Murviedro.</p> + +<p>Con este solo fin había salido la víspera de la villa y corte de las +Españas en el tren correo. Al pasar por Valencia se me agregaron, según +estaba convenido, algunos poetas de las márgenes del Turia, con quienes +me liga antigua amistad, y todos juntos llegamos al castillo una hora +antes de la anunciada por el Calendario para el comienzo de la gran +tragedia celeste.</p> + +<p>En aquel histórico lugar, donde comenzaba la zona en que sería +<i>totalmente</i> visible la catástrofe, no se hallaba constituída ninguna +comisión de astrónomos, armada de instrumentos, con objeto de hacer la +autopsia al astro-rey luego que muriese....., y por eso mismo habíamos +determinado mis amigos y yo establecer allí nuestro observatorio +poético, ganosos de experimentar en el momento solemne todas las +emociones dramáticas y religiosas de la inocencia ó de la +ignorancia.....—Estábamos, pues, solos con el <i>coro trágico</i>, y el coro +trágico se componía de labriegos del país..... ¡De aquellos labriegos +que rara vez suben á la antiquísima fortaleza, pero siempre para honra y +gloria de España!</p> + +<p>Así lo pensaba yo al ver al actual pueblo saguntino subir desde la villa +á la ciudadela. Pensaba en el día que sus antepasados subieron por +aquellas mismas rampas talladas en la roca, y no volvieron á bajar, sino +que perecieron heroica y voluntariamente, dando al héroe cartaginés el +más grande espectáculo de patriotismo que registra la historia: ó +recordaba aquel otro día, casi de nuestro tiempo, en que las tropas de +Napoleón se estrellaron una vez y otra contra aquel ruinoso baluarte, +guarnecido por un puñado de valientes, que acababan de dejar el arado +para subir á defender á costa de su vida el <i>muro viejo</i> (Murviedro).</p> + +<p>A la verdad, estas consideraciones históricas eran muy adecuado prólogo +al épico suceso que aguardábamos. Todo ello tenía dimensiones homéricas; +y como el cielo, la tierra y el mar que se desplegaban ante nuestra +vista eran los mismos de hace veintidós siglos, hubo momentos en que +perdí toda conciencia del tiempo, ó en que confundí lo pasado con lo +presente, y aun con lo futuro, que era el eclipse.....</p> + +<p>A mis pies veía, por una parte, las imponentes ruinas del <i>Anfiteatro +romano</i>; por otra, la villa actual; alrededor, una verde llanura poblada +de algarrobos, olivos y moreras, y más lejos el azul Mediterráneo, ó +suaves cordilleras de montañas que delineaban, por decirlo así, un +magnífico y resplandeciente horizonte.</p> + +<p>El día estaba sereno y caluroso. El sol inundaba de luz las soledades +del espacio, animando y engrandeciendo el vastísimo paisaje. Largos y +monótonos zumbidos de cigarras y de otros insectos voladores poblaban el +aire de un sordo y soñoliente murmullo, que convidaba á la siesta. +Callaban las aves, adormecidas por el calor, y callaban también los +hombres, atentos al deicidio que se preparaba en los cielos.</p> + +<p>A la izquierda, y precisamente donde empezaban á amontonarse algunas +cenicientas nubes, divisábase un rompimiento de la cordillera, que me +dijeron daba paso al <i>Desierto de las Palmas</i>.—Allí, lo mismo que en +otros parajes de la Península, miles de humanos seres, olvidados de las +agitaciones y mezquinos intereses de esta vida, estaban como nosotros en +expectación del fenómeno celeste; unos llevados de amor á la ciencia, +otros de culto á lo maravilloso, quienes del miedo, quienes de mera +curiosidad.</p> + +<p>En lo que á mí toca, yo consideraba en aquel instante al género humano +de un modo que no lo había considerado nunca: no ya como una especie +privilegiada que cumple estos ó aquellos destinos en el mundo; no como +<i>actores</i> del gran teatro del universo; no como los personajes +principales del largo drama que llamamos Historia, sino únicamente como +<i>espectadores</i> alojados en un pequeño planeta, como simples pobladores +de nuestro globo, como accidentes de la creación, como testigos de la +marcha misteriosa de mil mundos. Las ciencias, la política, la +filosofía, los odios, las ambiciones, el amor, la guerra, el infortunio, +todo lo que constituye nuestra cotidiana vida, había perdido su interés +en aquel momento. Todos los hombres resultaban iguales. Un poder +superior, la incontrastable fuerza que rige los orbes, les hacía pensar +en cosas más grandes que la sociedad y que la civilización. ¿Qué eran, +qué podían ser las potestades humanas, cuando mundos enteros aparecían +como frágiles barquillas perdidas en el infinito espacio, y se les veía +navegar á merced del potente soplo que los empuja por sus misteriosos +derroteros?</p> + +<p>Eran ya las dos....., la hora anunciada y esperada hace tanto tiempo por +los astrónomos.</p> + +<p>El eclipse había principiado; pero aun no se percibía alteración alguna +en la luz del sol.</p> + +<p>A eso de las dos y media empezaron á palidecer las nubes, mientras que +el mar se ponía cada vez más sombrío.</p> + +<p>La luz del sol era blanca como la de la luna, y la sombra de los cuerpos +intensamente negra, pero de vagos contornos.</p> + +<p>El cielo estaba despejado; la atmósfera diáfana. ¡El sol se hallaba en +el mediodía; y, sin embargo, se aproximaba la noche!</p> + +<p>Nuestros semblantes se iban poniendo lívidos..... Una claridad fúnebre, +que ya no era semejante á la de la luna, sino á la de la luz eléctrica, +alumbraba fantásticamente la ciudad y las ruinas del Anfiteatro.</p> + +<p>Las nubes tomaban un color gris como el de la ceniza. El mar continuaba +obscureciéndose.....</p> + +<p>¡Y nada de esto se parecía al anochecer!..... Lo imponente era el ver +que allá, en las regiones superiores del cielo, seguía siendo de día, +mientras que en la infortunada tierra y en su atmósfera cundía la +obscuridad. Es decir: ¡que la luz del cielo no llegaba ya á la tierra!</p> + +<p>Por lo demás, á la simple vista no se notaba todavía alteración alguna +en el disco del sol. Ciertamente, casi todo él estaba eclipsado; pero el +ligero limbo que aun se percibía, irradiaba el suficiente fulgor para +ocultar á nuestros débiles ojos la gran sombra que ya amenazaba +sepultarlo.</p> + +<p>Tenemos, pues, que el sol reverberaba en el cenit; que el cielo, ó sea +el espacio á que no alcanzaba la sombra de la luna, seguía inundado de +luz como antes del fenómeno, y que, sin embargo, la noche caía sobre la +tierra, súbita, aceleradamente ya, sin gradación ni crepúsculo, como si +nuestro planeta hubiese tenido luz propia y un soplo del Hacedor la +hubiera apagado repentinamente.</p> + +<p>¡En esto—(todo lo que ya diga sucedió en menos de un segundo)—en esto +expira instantáneamente el último fulgor; cambian de aspecto todas las +cosas; vense lucir dos estrellas cerca del astro agonizante; levántase +un espantoso viento; hace frío; corren las nubes; ennegrécese el mar; +camina la sombra á nuestros pies; parece que se desquicia el cielo, como +cuando se muda una decoración en el teatro; muere el sol....., y +sustitúyele un astro nunca visto, un meteoro fúnebre y grandioso, más +bello que todo lo imaginado por el hombre!.....</p> + +<p>Un grito de terror sale de mil pechos. Las gentes sencillas que nos +cercan creen indudablemente que se acaba el mundo..... Pero, al ver que +el sol ha sido reemplazado por aquel fenómeno tan hermoso y +sorprendente, nuevo alarde del poder y de la sabiduría del Eterno, +prorrumpe en un aplauso, en un viva, en un <i>bravo</i>, en una aclamación +frenética y entusiasta.....</p> + +<p>Este singular y tierno aplauso al Autor de la naturaleza, pone las +lágrimas en mis ojos..... El espectáculo de la <i>conjunción</i> eriza los +cabellos..... El cuadro que me rodea, la hora, el sitio, todo contribuye +á horrorizarme, á conmoverme, á levantar mi espíritu, á revelarme la +inconmensurable grandeza de Dios.</p> + +<p>El Gólgota, tal como se le pinta á las tres de la tarde de aquel +tremendo y glorioso día en que murió Jesús; el Juicio Final, profetizado +por el <i>Apocalipsis</i>; el Diluvio, Pompeya, los terremotos +americanos.....; yo no sé cuántas y cuán extrañas cosas pasaron por mi +imaginación.</p> + +<p>Entretanto....., ¡qué maravillosa, qué sublime apariencia la de los +cielos!</p> + +<p>El <i>astro</i> que había sustituído al sol, diríase que era su catafalco, su +iluminado túmulo, su <i>capella ardente</i>.—Imaginaos un cielo sombrío, y +en medio de él una gran placa negra y de oro, una enorme estrella +esmaltada..... ¡Yo no sé cómo os lo diga!.....—Imaginaos el disco de la +Luna, negro como el azabache, y en torno suyo una orla de lumbre formada +por la irradiación del sol, que está detrás. De esta orla parten +divergentemente cuatro ó cinco ráfagas de plata y oro, como los +destellos que vemos en las aureolas de los santos góticos.—Era, pues, +un astro de luto; el cadáver del sol; la luz vestida de negro.—Sol y +luna formaban un solo cuerpo, engendro misterioso que representaba á la +vez el día y la noche.....</p> + +<p>—¡Oh Dios (pensábamos todos en aquel momento)! ¡Cuán infinito es tu +poder! ¡Cuántas nuevas maravillas pudieras crear, aun después de haber +llenado de ellas tantos mundos! ¡Qué habrá que se iguale á la última de +las cosas, si tú pones en ella tu mano augusta!</p> + +<p>Poco más de dos minutos, que nunca olvidarán los mortales que han +presenciado esta gran tragedia, duró el eclipse total.—El pueblo seguía +aclamando á Dios, con los brazos alzados al cielo, con las lágrimas en +los ojos.....</p> + +<p>La obscuridad no era tanta que dejásemos de vernos unos á otros..... +Pero ¡de qué manera! ¡Qué fatídica luz en nuestras frentes! ¡Qué +lobreguez en las nubes! ¡Qué aparente movilidad en el suelo que +pisábamos!</p> + +<p>De pronto cae de aquel extraño fenómeno un borbotón de luz, un río de +oro, un torrente de fuego que inunda instantáneamente toda la enlutada +atmósfera.....</p> + +<p>Un nuevo aplauso, un nuevo grito, mil y mil bendiciones á Dios pueblan +el espacio.</p> + +<p>—¡El <span class="smcap">SOL</span>! ¡El <span class="smcap">SOL</span>!—exclamamos todos con amorosa alegría.</p> + +<p>—¡Bendito sea Dios! ¡Bendito sea Dios!—repetimos, llenos de gratitud y +de entusiasmo.....</p> + +<p>Y hay otro cambio súbito en la naturaleza, y tierra y cielos mudan de +color como por encanto, y la mar vuelve á aparecer, y las estrellas se +ocultan, y el sol recobra su soberanía—con gran contentamiento de +nuestros corazones, apenados un punto al ver vencido tan glorioso y +potente astro por el más débil y mezquino de los mil que alimenta y +vivifica su bienhechora llama......</p> + +<p style="font-size:85%;margin-top:3%;">Valencia, 1860.<br /></p> + +<p class="img"><img src="images/ill_016.png" +width="102" height="46" +alt="imagen no disponible" /></p> + + + +<p class="img1"> +<a name="CUADRO_GENERAL_DE_MIS_VIAJES_POR_ESPANA" +id="CUADRO_GENERAL_DE_MIS_VIAJES_POR_ESPANA"></a> +<img src="images/ill_018.png" +width="482" height="147" +alt="imagen no disponible" /></p> +<h3 class="top15">CUADRO GENERAL</h3> +<p class="c">DE</p> +<h2 class="top5">MIS VIAJES POR ESPAÑA</h2> + + +<p class="num">I</p> + +<p class="subhead">EXPLICACIÓN PREVIA</p> + +<p class="non"><img src="images/ill_017.png" +width="85" height="101" +alt="A" +style="float:left; +margin-top:-1.5%;" /><span class="smcap">demás</span> +de la media docena de <i>viajes</i> cuyo relato circunstanciado +acabáis de leer, tal y como lo escribí á su debido tiempo, y además +también de mi expedición á la <i>Alpujarra</i>, que forma tomo aparte en la +presente colección de mis <span class="smcap">OBRAS</span>, he realizado otras muchísimas +correrías, más ó menos poéticas, por esta bendita tierra de España, +donde me cupo la honra de nacer, y donde, dicho sea entre paréntesis, +protesto vivir y morir á uso y estilo de mis difuntos padres, aunque +cada día se invente un nuevo Paraíso terrenal al otro lado de los +Pirineos.....—Pero acontece, amigos lectores, que todavía no he tenido +ocasión, ni hoy la tengo, de escribir la relación de tales andanzas, y +por consiguiente, nada digo en este tomo acerca de Andalucía, Murcia, +Valencia, Aragón, Navarra, las Provincias Vascongadas y otros +territorios que han sido también objeto de mis peregrinaciones.</p> + +<p>Espero en Dios, sin embargo, que algún día podré suplir este hueco, +escribiendo una segunda parte de la presente obra, bajo el título de <span class="smcap">Más +viajes por España</span>; y, entretanto, voy á trazar aquí una especie de +índice ó cuadro sinóptico de todos esos mis no escritos <i>viajes</i>, ó sea +de ese mi futuro libro, como anticipado homenaje de amor á pueblos y +regiones que, por más ó menos tiempo, fueron teatro de la tragicomedia +de mi vida, y también para que ni por un momento resulte que he dejado +de agradecer ninguno de los goces y aprovechamientos que plugo á Dios +consentirme, durante mi estancia en su finca de recreo llamada <i>La +Tierra</i>, ó, más bien dicho, durante este incomprensible y rápido viaje +que, hasta parados y aun dormidos, estamos siempre haciendo los hombres, +desde el misterioso reino que hay antes de la cuna, al no menos +misterioso que hay más allá del sepulcro.</p> + +<p>Echaréis de menos en el siguiente <i>Cuadro general</i> algunas visitas (que +por ningún concepto he debido dejar de hacer antes de morirme) á +territorios enteros tan importantes como Cataluña, Asturias y Galicia, y +á tal ó cual provincia suelta de otros antiguos reinos de España..... +Pero ¡amigo! me cansé y me casé: la primitiva fuerza centrífuga de mi +carácter se convirtió en centrípeta tan luego como tuve casa y hogar; y +desde entonces sólo he viajado lo puramente indispensable, ya +comprometido por algún amigo, ó ya á remolque de alguna prosaica +obligación.—Quiero decir con esto que, llegado á cierta edad ó á cierto +estado de ánimo, mi antiguo afán de esparcirme, de ver, de ser visto, de +correr mundo, de presenciar cuantos sucesos notables ocurrían en mi +tiempo (afán que me había llevado á todo linaje de inauguraciones y +espectáculos, á ver ajusticiar reos, á la primera Exposición Universal +de París, á la guerra de Africa, á la transfiguración de Italia en un +solo Estado, á la zona en que el eclipse total de sol de 1860 fué +visible, etc., etc.), se trocó en una invencible tendencia á recogerme, +á concentrarme, á aislarme, á vivir en mi casa, con mi familia y con mis +libros, y que, por consiguiente, no pasaron de proyectos infinidad de +excursiones que tenía pensado hacer, no sólo por el suelo patrio, sino +por toda la redondez de la tierra.....</p> + +<p>Portugal, Egipto, el Cabo de Buena Esperanza, los Santos Lugares, +Sumatra, Grecia, Méjico, Laponia....., ¡qué sé yo cuántas regiones +pensaba visitar y había ya estudiado en mapas y libros!..... ¡Qué sé yo +cuántas curiosidades se me han quedado sin satisfacer y cuántos anhelos +sin cumplir, para otra vez que vuelva á este planeta, aunque ello sea el +propio día del Juicio Final!.....—Baste saber que, entre mis planes +juveniles, entraba escribir una novela, ó más bien cuatro novelas en +una, con el título de <i>Los cuatro puntos cardinales</i>, cuyos estudios +para la parte del <i>Norte</i> dieron origen á <i>El Final de Norma</i>, <i>Los ojos +negros</i>, <i>Un año en Spitzberg</i> y otros escritos míos que tienen por +teatro los hielos boreales.</p> + +<p>Conque terminemos ya este prólogo ó epílogo, y entremos en la +enumeración ordenada y cronológica de todas mis caminatas <i>por España</i>.</p> + + +<p class="num">II</p> + +<p class="subhead">ÍNDICE CRONOLÓGICO</p> + + +<p><b>1846</b> y <b>1847.</b> Viajes en burro de <i>Guadix</i> al <i>Marquesado del Cenet</i> en +busca de las sombras de los Moriscos;</p> + +<p>De <i>Guadix</i> á las grutas estalactíticas de los Baños de <i>Alicún de +Ortega</i>,</p> + +<p>Y de <i>Guadix</i> á <i>Granada</i>, á graduarme de bachiller en filosofía.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1854</b>. Viaje en galera de <i>Guadix</i> á <i>Almería</i>, en dos jornadas, haciendo +noche en <i>Doña María</i>, donde hubo baile.—Pintura de Almería y de sus +moradores.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Viaje en diligencia de <i>Granada</i> á <i>Málaga</i>.—Disertación sobre las +antiguas y monumentales diligencias.—Málaga y los malagueños.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Viaje en vapor de <i>Málaga</i> á <i>Cádiz</i>, con arribada á <i>Algeciras</i>, por no +poder pasar el Estrecho.—Disertación contra <i>Gibraltar</i>.—Un mes en +<i>Cádiz</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Viaje en vapor de <i>Cádiz</i> á <i>Sevilla</i>.—Descripción de la llegada á +<i>Sevilla</i> por el río, indicada ya en <span class="smcap">El Final de Norma</span>.—Entre <i>Sevilla</i> +y <i>Triana</i>: meditación en un puente que ya no existe, por habérselo +llevado el agua.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Viaje en diligencia de <i>Sevilla</i> á <i>Madrid</i>, con un vistazo de tres +horas á <i>Córdoba</i>.—Consideraciones acerca del ferrocarril de <i>Madrid</i> á +<i>Aranjuez</i>, único que entonces llegaba á la Villa y Corte.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Madrid</i> á <i>Granada</i> por <i>Jaén</i>, con un tratado sobre la <i>Mancha</i>, +<i>Despeñaperros</i> y la <i>Cara de Dios</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Segundo viaje de <i>Granada</i> á <i>Málaga</i>, por <i>Alhama</i> y <i>Vélez-Málaga</i>, á +caballo, haciendo etapas militares de á tres leguas.—Complicaciones +políticas de aquellos tiempos.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1855.</b> Viaje de <i>Madrid</i> á <i>Segovia</i>.—<i>Segovia</i> en invierno.—Un mes de +vida cenobítica.—Visitas nocturnas al Acueducto.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Madrid</i> á <i>Bayona</i>, en diligencia, por <i>Valladolid</i>, <i>Burgos</i> y las +<i>Provincias Vascongadas</i>.—Cuatro palabras, como digresión acerca de +<i>Burdeos</i>, <i>Tours</i>, <i>Orleans</i>, <i>París</i> y su <i>Exposición</i> de 1855.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Bayona</i> á <i>Madrid</i>, por <i>Elizondo</i>, <i>Pamplona</i> y <i>Soria</i>, en +diligencia, con su correspondiente discurso acerca de las ruinas de +<i>Numancia</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Nuevo viaje de <i>Madrid</i> á <i>Granada</i> y <i>Guadix</i>, en compañía del cólera +morbo, y de <i>Guadix</i> á <i>Granada</i> y <i>Madrid</i>, en compañía de dos +señoritas muy guapas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Madrid</i> á <i>Cuenca</i>.—Viaje inverosímil, á maldita la cosa, ó sin +razón ni pretexto alguno, en compañía de tres poetas +desocupados.—Hermosura especial de <i>Cuenca</i>, donde corrimos peligro de +muerte.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1856.</b> De <i>Madrid</i> á <i>Trillo</i>.—Conferencias con el Tajo, allí todavía +muy joven, y con la Luna, que aquellos días se hallaba en creciente.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Primer viaje á <i>Valencia</i>, por <i>Albacete</i>, yendo en diligencia desde +<i>Tembleque</i> hasta <i>Almansa</i>.—<i>¡Alcira!</i>, <i>¡Játiva!</i>, +<i>¡Valencia!</i>—Quince viajes matutinos al <i>Grao</i>, á comer melón, remedio +infalible contra la ictericia.—Recuerdos de Ronconi.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Valencia</i> á <i>Tembleque</i>, y de <i>Tembleque</i> á <i>Guadix</i>.—Historia de +una docena de perdices escabechadas.—De <i>Guadix</i> á <i>Madrid</i>, en +vísperas de Navidad, todo el camino cubierto de nieve.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1858.</b> De <i>Madrid</i> á <i>Alicante</i>, en ferrocarril, con la corte, cuando S. +M. la Reina Doña Isabel II inauguró esta línea.—Las alicantinas.—El +bosque de palmeras de <i>El Porquet</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Alicante</i> á <i>Valencia</i>, por mar, en un buque de guerra.—Sinfonías +de cañonazos.—Del alumbrado que se usa en el mar cuando por él viajan +de noche personas Reales.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Valencia</i> á <i>Madrid</i>, después de haber presenciado en <i>Valencia</i> +extraordinarios festejos, inclusas dos Exposiciones de mujeres y una de +flores.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Madrid</i> á <i>Toledo</i>, primer viaje, cuando se inauguró la vía férrea. +(Inserto, no completamente, en el presente tomo.)—Episodios cómicos de +la ceremonia oficial.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Viaje á caballo á todo lo largo del <i>Canal de Isabel II</i> hasta el +<i>Pontón de la Oliva</i>, donde conocí al <i>Lozoya</i> en su primitivo estado +salvaje.—Vuelta á <i>Madrid</i>, pasando por <i>Hiendelaencina</i>, donde bajé á +un pozo de no sé cuántos cientos de varas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Viaje á <i>Santander</i>, haciendo alto en <i>Valladolid</i> y en el <i>Valle de +Buelna</i>. (Incluído en el presente volumen, aunque no por +entero.)—Recuerdos de <i>Ontaneda</i> y <i>Viesgo</i>, y descripción de +<i>Santander</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1859.</b> De <i>Madrid</i> á <i>Guadix</i>.—Las fiestas del Corpus en <i>Granada</i>.—De +<i>Guadix</i> á <i>Madrid</i>, en vísperas de la guerra de Africa.—Se declara la +guerra.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Madrid</i> á <i>Málaga</i>, con el Estado Mayor del tercer Cuerpo del +Ejército.—Siento plaza de soldado.—Bailes y fiestas en los altos +círculos malagueños.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Málaga</i> á <i>Ceuta</i>, y de <i>Ceuta</i> al <i>Campamento del Tarajar</i>. (Viajes +escritos en mi <span class="smcap">Diario de un testigo de la guerra de Africa</span>.)</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1860.</b> Del <i>Campamento del Tarajar</i> á <i>Tetuán</i>, pasando por +<i>Castillejos</i>, <i>Río Azmir</i>, <i>Cabo Negro</i>, <i>Fuerte-Martín</i>, +<i>Guad-el-Gelú</i> y los <i>Campamentos moros</i>. (Referencias al susodicho +<span class="smcap">Diario</span>.)</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Marzo.</i>—De <i>Tetuán</i> á <i>Cádiz</i>, y de <i>Cádiz</i> á <i>Sevilla</i> y <i>Córdoba</i>, +haciendo escala de algunas horas en estas tres ciudades.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Córdoba</i> á <i>Madrid</i>, en cuyo camino me alcanza y deja atrás la +noticia de que la paz se ha firmado.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Mayo.</i>—Tres días en <i>Aranjuez</i>.—Espárragos, flores y fresa.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Junio.</i>—Quince días en <i>El Escorial</i>.—Códices y sepulcros.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Julio.</i>—Viaje á <i>Sagunto</i> (publicado en este tomo) á ver el <i>Eclipse +total de sol</i> con varios literatos de Valencia.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto.</i>—Un mes en <i>La Granja</i>, ó sea en el <i>Real Sitio de San +Ildefonso</i>.—La Arcadia de los cortesanos.—De cómo se pescan truchas á +bragas enjutas.—La <i>Boca del Asno</i>.—Mesas giratorias parlantes.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Valencia</i>, en donde me embarqué para +<i>Francia</i>, <i>Suiza</i> é <i>Italia</i>. (Viajes descritos minuciosamente en mi +libro <span class="smcap">De Madrid á Nápoles</span>.)</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1861.</b> <i>Febrero.</i>—De <i>Hendaya</i> á <i>Madrid</i>.—Estreno del ferrocarril de +<i>Burgos</i> á <i>Valladolid</i>, y anécdota burgalesa.—Un vuelco de diligencia +en lo alto del Guadarrama, á las doce de la noche y nevando.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Marzo.</i>—Segundo viaje á <i>Toledo</i>.</p> + +<p><i>Abril.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Granada</i> y <i>Guadix</i>.—La primavera <i>de los +bailes</i> en <i>Granada</i>.—Diez leguas á galope la mañana del día de San +Pedro.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Julio.</i>—Segundo viaje de <i>Guadix</i> á <i>Almería</i>, de noche, á caballo y +con ladrones.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Octubre.</i>—De <i>Guadix</i> á <i>Madrid</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1862.</b> <i>Abril.</i>—Tercer viaje á <i>Toledo</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto.</i>—Vida militar en el cuartel de <i>Leganés</i> con el teniente +coronel D. Ángel María Chacón.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Triste expedición al <i>Molar</i> y <i>Guadalix de la Sierra</i> en busca de un +amigo que había enfermado mortalmente en una cacería.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre.</i>—Ocho días en las <i>Navas del Marqués</i>.—La duquesa Ángela +de Medinaceli y sus pinares de Guadarrama.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1863.</b> (El año de las muertes.)—<i>Enero.</i>—Viaje á <i>Guadalajara</i>, donde +murió mi amigo Villanueva.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Febrero.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Guadix</i>, cuando murió mi padre.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Marzo.</i>—De <i>Guadix</i> á <i>Madrid</i>, llamado por Pastor Díaz, moribundo.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Junio.</i>—Viaje á <i>Alicante</i>, á la inauguración del vapor <i>Príncipe +Alfonso</i>, primero de la <i>Compañía Trasatlántica</i> de D. Antonio +López.—Del apuro en que nos vimos cuatro amigos en una cáscara de nuez.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Julio.</i>—Nuevo viaje á <i>Viesgo</i> y <i>Santander</i>.—Algunos versos inéditos +de Ros de Olano y míos.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto.</i>—De <i>Santander</i> á <i>Bilbao</i>, por <i>Santoña</i> y las +<i>Encartaciones</i>.—Recuerdos de Antonio Trueba.—Paseos con el mismo, en +<i>Bilbao</i>.—El Puente de Luchana y la casa donde murió Zumalacárregui.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Portugalete.</i>—Baños de mar.....—Primeros síntomas matrimoniales.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre.</i>—Vuelta á <i>Madrid</i>, dejando instituído á mi favor el censo +por Nochebuena de un pavo anual salamanquino, que llevo veinte años de +cobrar.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Octubre.</i>—Viaje electoral á mi tierra.—Cambio de ideal del quijotismo +poético.—Plagio á Aben-Humeya preparando unas elecciones en los +partidos de Guadix y de Iznalloz.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Noviembre.</i>—Regreso á <i>Madrid</i>.—¡Todo se ha perdido menos el honor!</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1864.</b> <i>Marzo.</i>—La acostumbrada peregrinación á <i>Toledo</i> en Semana +Santa.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Abril.</i>—La peregrinación á <i>Guadix</i>, casi anual también, á ver á mi +madre.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Junio.</i>—Correrías á caballo por veinte pueblos de los montes de +<i>Guadix</i> é <i>Iznalloz</i>.—Recuerdos de <i>Montegícar</i>.—La vida del +candidato, ya indicada en mi novela <i>La Pródiga</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto.</i>—De <i>Granada</i> á <i>Almuñécar</i>, por <i>Motril</i>, primero en +diligencia, después embarcado, luego en mulo y finalmente +andando.—Recuerdos de <i>Almuñécar</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre.</i>—De <i>Almuñécar</i> á <i>Granada</i>, primero á caballo y luego en +coche.—De la diferencia que existe entre las jamugas y las artolas, con +otros síntomas matrimoniales.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Diciembre.</i>—Heroicidades en miniatura.—De <i>Granada</i> á <i>Iznalloz</i>, de +<i>Iznalloz</i> á <i>Guadix</i> y de <i>Guadix</i> á <i>Granada</i>.—Triunfal regreso de +<i>Granada</i> á <i>Madrid</i>, ya diputado, pero todavía soltero.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1865.</b> <i>Marzo.</i>—El consabido viaje á <i>Toledo</i> por Semana Santa.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre.</i>—El consabido viaje á <i>Guadix</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Noviembre.</i>—Otras elecciones.—Correrías por la deliciosa vega de +<i>Granada</i>.—<i>Santafé</i>, vista muy despacio.—De cómo no fallaron los +susodichos síntomas matrimoniales.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1866.</b> <i>Febrero.</i>—De <i>Granada á Madrid</i>, muy bien acompañado para +siempre.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Diciembre.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Francia</i>, desterrado de Real +orden.—Circunstancias agravantes del caso.—En París, solo, y sin +cartas de España.—Biarritz en invierno.—Viajes de tapadillo á la +frontera de España.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1867.</b> De <i>Francia</i> á <i>Granada</i>, sin hacer noche en <i>Madrid</i>.—Nace en +<i>Granada</i> mi hija Paulina.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>Año y medio de confinación política en <i>Granada</i>.—Escapatorias á +<i>Guadix</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1868.</b> <i>Septiembre.</i>—De <i>Granada</i> á <i>Aguilar</i>, en camino de hierro.—De +<i>Aguilar</i> á <i>Córdoba</i>, en calesa, por estar el ferrocarril cortado.—De +<i>Córdoba</i> á <i>Sevilla</i>, en tren insurrecto.—De <i>Sevilla</i> á <i>Córdoba</i>, +con el cuartel general del Duque de la Torre.—De <i>Córdoba</i> á <i>Alcolea</i>, +á caballo.—De <i>Alcolea</i> á <i>Andújar</i>, con Ayala y Gómez Diez, de noche, +en tren clandestino, con bandera y mensaje de paz, recogiendo heridos en +estaciones solitarias.—Plan de un libro político, que tal vez escriba +algún día.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Octubre.</i>—De <i>Alcolea</i> á <i>Madrid</i> con el cuartel general del Duque de +la Torre.—Lance trágico en Aranjuez.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Madrid</i> á <i>Zaragoza</i> en plena Revolución.—Majestad y hermosura de +Zaragoza.—Mi adoración de toda la vida á los aragoneses.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Noviembre.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Granada</i>, donde pude exclamar: <i>¡Viaje +redondo!</i>, acordándome del que emprendí en Septiembre en busca de los +insurrectos de Cádiz.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1869.</b> <i>Febrero.</i>—De <i>Granada</i> á <i>Guadix</i>, y de <i>Guadix</i> á <i>Madrid</i>, +después de otras elecciones.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1870.</b> <i>Marzo.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Alhama de Aragón</i>, y viceversa.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Málaga</i>.—Baños de mar y otros +entretenimientos de verano en vísperas de la elección de Rey.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre</i>.—De <i>Málaga á Granada</i>, y de <i>Granada á Madrid</i>.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Ídem.</i>—Otra vez á <i>Alhama de Aragón</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1871.</b> <i>Marzo.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Iznalloz</i> en busca de la cuarta acta de +Diputado, y de <i>Iznalloz</i> á <i>Madrid</i> con el acta en el bolsillo.—Nueva +disertación sobre la poesía política y electoral.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Mayo</i>.—De <i>Madrid á Granada</i> y <i>Guadix</i> y vuelta á <i>Madrid</i> en el +mismo mes.—Sigue la pícara poesía electoral.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Junio.</i>—Otra vez á <i>Alhama de Aragón</i>....., siendo de advertir que yo +no he usado nunca aquellos baños medicinales.....</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Julio.</i>—De <i>Madrid</i> á los <i>Baños de Archena</i>, que tampoco tomé, ni me +habían sido recetados.....—Formo idea de la belleza y fertilidad de la +<i>provincia de Murcia</i>.—Vuelta á Madrid á las cuarenta y ocho horas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto.</i>—De <i>Madrid</i> á <i>Aguas Buenas</i> (que tampoco había de +tomar).—Ocho días en Pau, Bayona y Biarritz.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre.</i>.—Regreso á <i>Madrid</i> por <i>San Sebastián</i>, <i>Vergara</i>, +<i>Arechavaleta</i>, <i>Escoriaza</i> (donde me detengo quince días) y <i>Vitoria</i> +(donde permanezco dos).—Elogios debidos á las Provincias Vascongadas.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1872.</b> <i>Marzo.</i>—De <i>Madrid</i> á la <i>Alpujarra</i>. (Este viaje se halla +largamente referido en el libro titulado <i>La Alpujarra</i>, que forma parte +de la presente colección de mis <span class="smcap">obras</span>.)—De la <i>Alpujarra</i> á <i>Madrid</i>, +triste fin y remate de la poesía electoral.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto.</i>—Viaje de <i>El Escorial</i> á <i>Ávila</i>, donde permanezco dos +días.—Maravillas arquitectónicas de la ciudad de Santa Teresa.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Septiembre.</i>—De <i>Ávila</i> á <i>Madrid</i>, y de <i>Madrid</i> al <i>Monasterio de +Piedra</i> en Aragón.—Maravillas naturales, construídas por el río Piedra.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1873.</b> Viaje á Extremadura.—Dos meses en un bosque.—<i>Visita al +Monasterio de Yuste</i> (ya publicada en el presente tomo).—Estudios de la +naturaleza.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1874.</b> De <i>Madrid</i> á <i>Despeñaperros</i>.—Dos días vivaqueando en los +<i>túneles</i> del ferrocarril.—Correrías <i>en cangrejo</i>.—Noche fantástica +en una <i>vía muerta</i>, en la estación de <i>Almuradiel</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p>De <i>Despeñaperros</i> á <i>Córdoba</i>.—Excursión á las <i>Ermitas</i> de la +Sierra.</p> + +<p><b>1875.</b> Cien días en <i>El Escorial</i>, con una ascensión á las cumbres del +<i>Guadarrama</i> á herborizar y á cazar mariposas de primer orden.—Del hijo +que enterré y del libro que escribí durante mi estancia en El Escorial.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Noviembre.</i>—Viaje á <i>Murcia</i> y <i>Cartagena</i> y al pueblo nuevo de <i>La +Unión</i>.—Estudio detenido de la hermosura y fertilidad de la provincia +de Murcia.—Apuntes literales de mi Libro de memorias, y datos curiosos +que me suministraron algunos amigos.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1876.</b> <i>Febrero.</i>—Viaje á <i>Granada</i>, <i>Córdoba</i> y <i>Sevilla</i>.—Estudio +especial de los cuadros de Murillo.—De por qué no fuí aquel año desde +<i>Granada</i> á <i>Guadix</i>.—Paralelo entre Sevilla y Granada.—En Sevilla se +desconocen las cuestas, las umbrías, el ruido del agua y la majestad de +las sierras.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Agosto</i> (del 17 al 20).—Segundo viaje al <i>Monasterio de Piedra</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1877.</b> Un verano en <i>Rota</i>.—Excursiones á <i>Cádiz</i>, el <i>Puerto de Santa +María</i>, <i>Jerez</i> y <i>Sanlúcar de Barrameda</i>.—Variaciones sobre temas de +<i>amontillado</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><i>Octubre.</i>—<i>Dos días en Salamanca.</i> (Viaje referido en el presente +volumen.)</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1878.</b> Muere mi madre y dejo de ir á Guadix.—Planto la tienda en +<i>Valdemoro</i>.—Cinco veranos en esta villa.—Libros que escribo allí en +la celda prioral que construyo al efecto.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1879.</b> <i>Alcalá de Henares</i>, el día de la inauguración de la estatua de +<i>Cervantes</i>.</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1882.</b> Tercer viaje, y el más solemne de todos, al <i>Monasterio de +Piedra</i>, con Tamayo, Cañete, Fernández Jiménez, Catalina, Moraza, +Holguín y Moreno (D. Julián).</p> + +<p class="ast">*<br />* *</p> + +<p><b>1883.</b> La Semana Santa en <i>Córdoba</i>.—Los ingleses en Andalucía.—Epílogo +de todos los viajes mencionados, que constituirá una especie de <i>Mapa +poético de España</i>, para el uso de los que deseen abandonar la mala +costumbre de veranear en tierra extranjera.</p> + +<p class="img top15"><img src="images/ill_019.png" +width="73" height="53" +alt="imagen no disponible" /></p> + +<hr /> + + + +<h3>COLECCIÓN</h3> +<p class="c">DE</p> +<h2 class="top5">ESCRITORES CASTELLANOS</h2> + +<p class="subhead">TOMOS PUBLICADOS</p> + +<ul> +<li>1.º—<i>Romancero espiritual</i> del Maestro Valdivielso, con retrato del +autor grabado por Galbán, y un prólogo del Rdo. P. Mir, de la Real +Academia Española. (Agotados los ejemplares de 4 pesetas, los hay de +lujo de 6 en adelante.)</li> + +<li>2.º—<span class="smcap">Obras de D. Adelardo López de Ayala</span>: tomo I.—<i>Teatro</i>: tomo I, con +retrato del autor grabado por Maura, y una advertencia de D. Manuel +Tamayo y Baus.—Contiene: <i>Un hombre de Estado.</i>—<i>Los dos +Guzmanes.</i>—<i>Guerra á muerte.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>3.º—<span class="smcap">Obras de Andrés Bello</span>: tomo I.—<i>Poesías</i>, con retrato del autor +grabado por Maura, y un estudio biográfico y crítico de D. Miguel +Antonio Caro.—Contiene todos sus versos ya publicados, y algunos +inéditos. (Agotada la edición de 4 pesetas, hay ejemplares de lujo de 6 +en adelante.)</li> + +<li>4.º—<span class="smcap">Obras de D. A. L. de Ayala</span>: tomo II.—<i>Teatro</i>: tomo II.—Contiene: +<i>El tejado de vidrio.</i>—<i>El Conde de Castralla.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>5.º—<span class="smcap">Obras de D. Marcelino Menéndez y Pelayo</span>: tomo I.—<i>Odas, epístolas +y tragedias</i>, con retrato del autor grabado por Maura, y un prólogo de +D. Juan Valera.—4 pesetas.</li> + +<li>6.º—<span class="smcap">Obras de D. Serafín Estébanez Calderón</span> (<i>El Solitario</i>): tomo +I.—<i>Escenas andaluzas.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>7.º—<span class="smcap">Obras de D. A. L. de Ayala</span>: tomo III.—<i>Teatro</i>: tomo +III.—Contiene: <i>Consuelo.</i>—<i>Los Comuneros.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>8.º—<span class="smcap">Obras de D. Antonio Cánovas del Castillo</span>: tomo I.—<i>El Solitario y +su tiempo</i>: tomo I.—Biografía de D. Serafín Estébanez Calderón y +crítica de sus obras, con retrato del mismo, grabado por Maura.—4 +pesetas.</li> + +<li>9.º—<span class="smcap">Obras de D. A. Cánovas del Castillo</span>: tomo II.—<i>El Solitario y su +tiempo</i>: tomo II y último.—4 pesetas.</li> + +<li>10.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo II.—<i>Historia de las ideas +estéticas en España</i>: tomo I. Segunda edición.—5 pesetas.</li> + +<li>10 bis.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo III.—<i>Historia de las +ideas estéticas en España</i>: tomo II. Segunda edición.—5 pesetas.</li> + +<li>11.—<span class="smcap">Obras de A. Bello</span>: tomo II.—<i>Principios de Derecho internacional</i>, +con notas de D. Carlos Martínez Silva: tomo I.—Estado de paz.—4 +pesetas.</li> + +<li>12.—<span class="smcap">Obras de A. Bello</span>: tomo III.—<i>Principios de Derecho +internacional</i>, con notas de D. Carlos Martínez Silva: tomo II y +último.—Estado de guerra.—4 pesetas.</li> + +<li>13.—<span class="smcap">Obras de D. A. L. de Ayala</span>: tomo IV.—<i>Teatro</i>: tomo IV.—Contiene: +<i>Rioja.</i>—<i>La estrella de Madrid.</i>—<i>La mejor corona.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>14.—<i>Voces del alma</i>: poesías de D. José Velarde.—4 pesetas.</li> + +<li>15.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo IV.—<i>Estudios de crítica +literaria</i>.—Primera serie, 2.ª edición.—Contiene: La poesía +mística.—La Historia como obra artística.—San Isidoro.—Rodrigo +Caro.—Martínez de la Rosa.—Núñez de Arce.—4 pesetas.</li> + +<li>16.—<span class="smcap">Obras de D. Manuel Cañete</span>: tomo I, con retrato del autor grabado +por Maura.—<i>Escritores españoles é hispano-americanos.</i>—Contiene: El +Duque de Rivas.—D. José Joaquín de Olmedo.—4 pesetas.</li> + +<li>17.—Obras de D. A. Cánovas del Castillo: tomo III.—<i>Problemas +contemporáneos</i>: tomo I, con retrato del autor grabado por +Maura.—Contiene: El Ateneo en sus relaciones con la cultura española: +las transformaciones europeas en 1870: cuestión de Roma bajo su aspecto +universal: la guerra franco-prusiana y la supremacía germánica: +epílogo.—El pesimismo y el optimismo: concepto é importancia de la +teodicea popular: el Estado en sí mismo y en sus relaciones con los +derechos individuales y corporativos; las formas políticas en +general.—El problema religioso y sus relaciones con el político: el +problema religioso y la economía política: la economía política, el +socialismo y el cristianismo: errores modernos sobre el concepto de +Humanidad y de Estado: ineficacia de las soluciones para los problemas +sociales: el cristianismo y el problema social: el naturalismo y el +socialismo científico: la moral indiferente y la moral cristiana: el +cristianismo como fundamento del orden social: lo sobrenatural y el +ateísmo científico: importancia de los problemas contemporáneos.—La +libertad y el progreso.—Los arbitristas.—Otro precursor de +Malthus.—La Internacional.—5 pesetas.</li> + +<li>18.—<span class="smcap">Obras de D. A. Cánovas Del Castillo</span>: tomo IV.—<i>Problemas +contemporáneos</i>; tomo II.—Contiene: Estado actual de la investigación +filosófica: diferencias entre la nacionalidad y la raza: el concepto de +nación en la Historia: el concepto de nación sin distinguirlo del de +patria.—Los maestros que más han enriquecido desde la cátedra del +Ateneo la cultura española.—La sociología moderna.—Ateneistas +ilustres: Moreno Nieto; Revilla.—Los oradores griegos y +latinos.—Centenario de Sebastián del Cano.—Congreso geográfico de +Madrid.—Ideas sobre el libre cambio.—5 pesetas.</li> + +<li>19.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo V.—<i>Historia de las ideas +estéticas en España</i>: tomo III, segunda edición (siglos <span class="smcap">XVI</span> y <span class="smcap">XVII</span>).—5 +pesetas.</li> + +<li>20.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo VI.—<i>Historia de las ideas +estéticas en España</i>: tomo IV, segunda edición (siglos <span class="smcap">XVI</span> y <span class="smcap">XVII</span>).—5 +pesetas.</li> + +<li>21.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo VII.—<i>Calderón y su +teatro.</i>—Contiene: Calderón y sus críticos.—El hombre, la época y el +arte.—Autos sacramentales.—Dramas religiosos.—Dramas +filosóficos.—Dramas trágicos.—Comedias de capa y espada y géneros +inferiores.—Resumen y síntesis.—4 pesetas.</li> + +<li>22.—<span class="smcap">Obras de D. Vicente de la Fuente</span>: tomo I.—<i>Estudios críticos sobre +la Historia y el Derecho de Aragón</i>: primera serie, con retrato del +autor grabado por Maura.—Contiene: Sancho el Mayor.—El Ebro por +frontera.—Matrimonio de Alfonso el Batallador.—Las Hervencias de +Ávila.—Fuero de Molina de Aragón.—Aventuras de Zafadola.—Panteones de +los Reyes de Aragón.—4 pesetas.</li> + +<li>23.—<span class="smcap">Obras de D. A. L. de Ayala</span>: tomo V.—<i>Teatro</i>: tomo V.—Contiene: +<i>El tanto por ciento.</i>—<i>El agente de matrimonios.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>24.—<i>Estudios gramaticales.</i> Introducción á las obras filológicas de +don Andrés Bello, por D. Marco Fidel Suárez, con una advertencia y +noticia bibliográfica por D. Miguel Antonio Caro.—5 pesetas.</li> + +<li>25.—<i>Poesías de D. José Eusebio Caro</i>, precedidas de recuerdos +necrológicos por D. Pedro Fernández de Madrid y D. José Joaquín Ortiz, +con notas y apéndices, y retrato del autor grabado por Maura.—4 +pesetas.</li> + +<li>26.—<span class="smcap">Obras de D. A. L. de Ayala</span>: tomo VI.—<i>Teatro</i>: tomo VI.—Contiene: +<i>Castigo y perdón</i> (inédita).—<i>El nuevo Don Juan.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>27.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo VIII.—<i>Horacio en +España.</i>—<i>Solaces bibliográficos</i>, segunda edición refundida: tomo +I.—Contiene: traductores de Horacio.—Comentadores.—5 pesetas.</li> + +<li>28.—<span class="smcap">Obras de D. M. Cañete</span>: tomo II.—<i>Teatro español del siglo +<span class="smcap">xvi</span>.</i>—<i>Estudios histórico-literarios.</i>—Contiene: Lucas +Fernández.—Micael de Carvajal.—Jaime Ferruz.—El Maestro Alonso de +Torres.—Francisco de las Cuevas.—4 pesetas.</li> + +<li>29.—<span class="smcap">Obras de D. S. Estébanez Calderón</span> (<i>El Solitario</i>): tomo II.—<i>De +la Conquista y pérdida de Portugal</i>: tomo I.—4 pesetas.</li> + +<li>30.—<i>Las ruinas de Poblet</i>, por D. Víctor Balaguer, con un prólogo de +D. Manuel Cañete.—4 pesetas.</li> + +<li>31.—<span class="smcap">Obras de D. S. Estébanez Calderón</span> (<i>El Solitario</i>): tomo III—<i>De +la conquista y pérdida de Portugal</i>: tomo II y último.—4 pesetas.</li> + +<li>32.—<span class="smcap">Obras de D. A. L. de Ayala</span>: tomo VII y último.—<i>Poesías y +proyectos de comedias.</i>—Contiene: Sonetos y poesías varias.—Amores y +desventuras.—Proyectos de comedias.—El último deseo.—Yo.—El +cautivo.—Teatro vivo.—Consuelo.—El teatro de Calderón.—4 pesetas.</li> + +<li>33.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo IX.—<i>Horacio en +España.</i>—<i>Solaces biográficos</i>, segunda edición refundida: tomo II y +último.—Contiene: La poesía horaciana en Castilla.—La poesía horaciana +en Portugal.—5 pesetas.</li> + +<li>34.—<span class="smcap">Obras de D. V. de la Fuente</span>: tomo II.—<i>Estudios críticos sobre la +Historia y el Derecho de Aragón</i>: segunda serie.—Contiene: Las primeras +Cortes.—Los fueros primitivos.—Origen del Justicia Mayor.—Los +señoríos en Aragón.—El régimen popular y el aristocrático.—Preludios +de la Unión.—La libertad de testar.—Epílogo de este período.—4 +pesetas.</li> + +<li>35.—<i>Leyendas moriscas</i>, sacadas de varios manuscritos por D. F. +Guillén Robles: tomo I.—Contiene: Nacimiento de Jesús.—Jesús con la +calavera.—Estoria de tiempo de Jesús.—Racontamiento de la doncella +Carcayona.—Job.—Los Santones.—Salomón.—Moisés.—4 pesetas.</li> + +<li>36.—<i>Cancionero de Gómez Manrique</i>, publicado por primera vez, con +introducción y notas por D. Antonio Paz y Melia, tomo I.—4 pesetas.</li> + +<li>37.—<i>Historia de la Literatura y del arte dramático en España</i>, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. Eduardo de Mier: +tomo I, con retrato del autor grabado por Maura.—Contiene: Biografía +del autor.—Origen del drama de la Europa moderna, y origen y +vicisitudes del drama español hasta revestir sus caracteres y forma +definitiva en tiempo de Lope de Vega.—5 pesetas.</li> + +<li>38.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo X.—<i>Historia de las ideas +estéticas en España</i>: tomo V, 2.ª edición (siglo <span class="smcap">xviii</span>).—4 ptas.</li> + +<li>39.—<i>Cancionero de Gómez Manrique</i>, publicado por primera vez, con +introducción y notas por D. A. Paz y Melia: tomo II y último.—4 +pesetas.</li> + +<li>40.—<span class="smcap">Obras de D. Juan Valera</span>: tomo I.—<i>Canciones romances y poemas</i>, +con prólogo de D. A. Alcalá Galiano, notas de D. M. Menéndez y Pelayo y +retrato del autor grabado por Maura.—5 pesetas.</li> + +<li>41.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo XI.—<i>Historia de las ideas +estéticas en España</i>: tomo VI, 2.ª edición (siglo <span class="smcap">xviii</span>).—5 ptas.</li> + +<li>42.—<i>Leyendas moriscas</i>, sacadas de varios manuscritos por D. F. +Guillén Robles: tomo II.—Contiene: Leyenda de Mahoma.—De Temim +Addar.—Del Rey Tebín.—De una profetisa y un profeta.—Batalla del rey +Almohalbal.—El alárabe y la doncella.—Batalla de Alexyab contra +Mahoma.—El milagro de la Luna.—Ascensión de Mahoma.—Leyenda de Guara +Albochoratl.—De Mahoma y Alharits.—Muerte de Mahoma.—4 pesetas.</li> + +<li>43.—<i>Poesías de D. Antonio Ros de Olano</i>, con un prólogo de D. Pedro A. +de Alarcón.—Contiene: Sonetos.—La pajarera.—Doloridas.—Por pelar la +pava.—La gallomaquia.—Lenguaje de las estaciones.—Galatea.—4 +pesetas.</li> + +<li>44.—<i>Historia del nuevo reino di Granada</i> (cuarta parte de los <i>Varones +ilustres de Indias</i>), por Juan de Castellanos, publicada por primera vez +con un prólogo por D. A. Paz y Melia: tomo I.—5 pesetas.</li> + +<li>45.—<i>Poemas dramáticos de Lord Byron</i>, traducidos en verso castellano +por D. José Alcalá Galiano, con un prólogo de D. Marcelino Menéndez y +Pelayo.—Contiene: Caín.—Sardanápalo.—Manfredo.—4 pts.</li> + +<li>46.—<i>Historia de la Literatura y del arte dramático en España</i>, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier: tomo +II.—Contiene: la continuación del tomo anterior hasta la edad de oro +del teatro español.—5 pesetas.</li> + +<li>47.—<span class="smcap">Obras de D. V. de la Fuente</span>: tomo III.—<i>Estudios críticos sobre la +Historia y Derecho de Aragón</i>: tercera y última serie.—Contiene: +Formación de la liga aristocrática.—Vísperas sicilianas.—Revoluciones +desastrosas.—Reaparición de la Unión.—Las libertades de Aragón en +tiempo de D. Pedro IV.—Los reyes enfermizos.—Influencia de los +Cerdanes.—Compromiso de Caspe.—La dinastía castellana.—Falseamiento +de la Historia y el Derecho de Aragón en el siglo <span class="smcap">xv</span>.—D. Fernando el +Católico.—Sepulcros reales.—Serie de los Justicias de +Aragón.—Conclusión.—5 pesetas.</li> + +<li>48.—<i>Leyendas moriscas</i>, sacadas de varios manuscritos por D. F. +Guillén Robles: tomo III y último.—Contiene: La conversión de Omar.—La +batalla de Yermuk.—El hijo de Omar y la judía.—El alcázar del +oro.—Alí y las cuarenta doncellas.—Batallas de Alexyab y de +Jozaima.—Muerte de Belal.—Maravillas que Dios mostró á Abraham en el +mar.—Los dos amigos devotos.—El Antecristo y el día del juicio—4 +pts.</li> + +<li>49.—<i>Historia del nuevo reino de Granada</i> (cuarta parte de los <i>Varones +ilustres de Indias</i>), por Juan de Castellanos, publicada por primera vez +con un prólogo por D. Antonio Paz y Melia: tomo II y último, que termina +con un índice de los nombres de personas citadas en esta cuarta parte y +en las tres primeras publicadas en la Biblioteca de Autores Españoles de +Rivadeneyra.—5 pesetas.</li> + +<li>50.—<span class="smcap">Obras de D. J. Valera</span>: tomo II.—<i>Cuentos, diálogos y +fantasías.</i>—Contiene: El pájaro verde.—Parsondes.—El bermejino +pre-histórico.—Asclepigenia.—Gopa.—Un poco de crematística.—La +cordobesa.—La primavera.—La venganza de Atahualpa.—Dafnis y Cloe.—5 +pesetas.</li> + +<li>51.—<i>Historia de la Literatura y del arte dramático en España</i>, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier: tomo +III.—Contiene: la continuación de la materia anterior.—5 pts.</li> + +<li>52.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo XII.—<i>La ciencia española</i>, +tercera edición refundida y aumentada: tomo I, con un prólogo de D. +Gumersindo Laverde y Ruiz.—Contiene: Indicaciones sobre la actividad +intelectual de España en los tres últimos siglos.—De +re-bibliographical.—Mr. Masson redivivo.—Monografías +expositivo-críticas.—Mr. Masson redimuerto.—Apéndices.—4 pesetas.</li> + +<li>53.—<span class="smcap">Obras de D. A. Cánovas del Castillo</span>: tomo V.—<i>Poesías.</i>—Contiene: +Amores.—Quejas y desengaños.—Rimas varias.—Cantos lúgubres.—4 +pesetas.</li> + +<li>54.—<span class="smcap">Obras de D. Juan Eugenio Hartzenbusch</span> tomo I.—<i>Poesías</i>, con la +biografía del autor, juicio crítico de sus obras por D. Aureliano +Fernández-Guerra y retrato grabado por Maura: primera edición completa +de las obras poéticas.—5 pesetas.</li> + +<li>55.—<i>Discursos y artículos literarios</i> de D. Alejandro Pidal y Mon.—Un +tomo con retrato del autor grabado por Maura.—Contiene: La Metafísica +contra el naturalismo.—Fr. Luis de Granada.—José Selgas.—Epopeyas +portuguesas.—Glorias asturianas.—Coronación de León XIII.—El P. +Zeferino.—Menéndez y Pelayo.—Campoamor.—Pérez +Hernández.—Frassinelli.—Epístolas.—Una madre cristiana.—Una visión +anticipada.—El campo en Asturias.—5 pesetas.</li> + +<li>56.—<span class="smcap">Obras de D. A. Cánovas del Castillo</span>: tomo VI.—<i>Artes y +letras.</i>—Contiene: De los asuntos respectivos de las artes.—Del origen +y vicisitudes del genuino teatro español.—Apéndice.—La libertad en las +artes.—Apéndice.—Un poeta desconocido y anónimo.—5 pesetas.</li> + +<li>57.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo XIII.—<i>La ciencia +española</i>: tercera edición corregida y aumentada: tomo II.—Contiene: +Dos artículos de D. Alejandro Pidal sobre las cartas anteriores.—In +dubita libertas.—La ciencia española bajo la Inquisición.—Cartas.—La +Antoniana Margarita.—La patria de Raimundo Sabunde.—Instaurare omnia +in Christo.—Apéndice.—5 pesetas.</li> + +<li>58.—<i>Historia de la Literatura y del arte dramático en España</i>, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier, tomo +IV.—Contiene: Fin de la materia anterior.—Edad de oro del teatro +español.—5 pesetas.</li> + +<li>59.—<i>Historia de la Literatura y del arte dramático en España</i>, por A. +F. Schack, traducida directamente del alemán por D. E. de Mier: tomo V y +último.—Contiene: Fin de la materia anterior.—Decadencia del teatro +español en el siglo <span class="smcap">xviii</span>.—Irrupción y predominio del gusto +francés.—Últimos esfuerzos.—Apéndices.—5 pesetas.</li> + +<li>60.—<span class="smcap">Obras de D. J. Valera</span>: tomo III.—<i>Nuevos estudios +críticos.</i>—Contiene: Apuntes sobre el nuevo arte de escribir +novelas.—El <i>Fausto</i> de Goethe.—Shakespeare.—Psicología del +amor.—Las escritoras en España y elogio de Santa Teresa.—Poetas +líricos españoles del siglo <span class="smcap">xviii</span>.—De lo castizo de nuestra cultura en +el siglo <span class="smcap">xviii</span> y en el presente.—De la moral y de la ortodoxia en los +versos.—5 pesetas.</li> + +<li>61.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo XIV.—<i>Historia de las ideas +estéticas en España</i>: tomo VII (siglo <span class="smcap">xix</span>).—5 pesetas.</li> + +<li>62.—<span class="smcap">Obras de D. Severo Catalina</span>: tomo I.—<i>La Mujer</i>, con un prólogo de +D. Ramón de Campoamor: octava edición.—4 pesetas.</li> + +<li>63.—<span class="smcap">Obras de D. J. E. Hartzenbusch</span>: tomo II.—<i>Fábulas</i>: primera +edición completa.—5 pesetas.</li> + +<li>64.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo XV.—<i>La ciencia española</i>: +tomo III y último.—Contiene: Réplica al Padre Fonseca.—Inventario de +la ciencia española: Sagrada Escritura: Teología: Mística: Filosofía: +Ciencias morales y políticas: Jurisprudencia: Filología: Estética: +Ciencias históricas: Matemáticas: Ciencias militares: Ciencias físicas: +5 pesetas.</li> + +<li>65.—<span class="smcap">Obras de D. J. Valera</span>: tomo IV.—<i>Novelas</i>: tomo I, con un prólogo +de D. Antonio Cánovas del Castillo.—Contiene: <i>Pepita Jiménez</i>.—<i>El +Comendador Mendoza.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>66.—<span class="smcap">Obras de D. J. Valera</span>: tomo V.—<i>Novelas</i>: tomo II.—Contiene: +<i>Doña Luz</i>.—<i>Pasarse de listo.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>67.—<span class="smcap">Obras de D. A. Cánovas del Castillo</span>: tomo VII.—<i>Estudios del +reinado de Felipe IV</i>: tomo I.—Contiene: Revolución de Portugal: Textos +y reflexión.—Negociación y rompimiento con la República inglesa.—5 +pesetas.</li> + +<li>68.—<span class="smcap">Obras de D. J. E. Hartzenbusch</span>: tomo III.—<i>Teatro</i>: tomo +I.—Contiene: <i>Los amantes de Teruel</i>.—<i>Doña Mencía.</i>—<i>La Redoma +encantada.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>69.—<span class="smcap">Obras sueltas de Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola</span>, +coleccionadas é ilustradas por el Conde de la Viñaza: tomo I.—Contiene +las de Lupercio: Prólogo.—Poesías líricas.—Epístolas y poesías +varias.—Obras dramáticas.—Opúsculos y discursos literarios.—Cartas +eruditas y familiares.—Apéndices.—5 pesetas.</li> + +<li>70.—<i>Rebelión de Pizarro en el Perú y Vida de D. Pedro Gasca</i>, por +Calvete de Estrella, y un prólogo de D. A. Paz y Melia: tomo I.—5 +pesetas.</li> + +<li>71.—<span class="smcap">Obras de D. A. Cánovas del Castillo</span>: tomo VIII.—<i>Estudios del +reinado de Felipe IV</i>: tomo II.—Contiene: Antecedentes y relación +crítica de la batalla de Rocroy.—Apéndice luminoso con 27 documentos de +interés.—5 pesetas.</li> + +<li>72.—<span class="smcap">Obras de D. Serafín Estébanez Calderón</span> (<i>El Solitario</i>): tomo +IV.—<i>Poesías.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>73.—<i>Poesías</i> de D. Enrique R. de Saavedra, Duque de Rivas, con un +prólogo de D. Manuel Cañete y retrato del autor, grabado por Maura: tomo +único.—Contiene: Impresiones y fantasías.—Recuerdos.—Hojas de +álbum.—Romances.—La hija de Alimenón.—Juramentos de amor.—4 pesetas.</li> + +<li>74.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo XVI.—<i>Historia de las ideas +estéticas en España</i>, tomo VIII (siglo <span class="smcap">xix</span>).—4 pesetas.</li> + +<li>75.—<span class="smcap">Obras sueltas de Lupercio y Bartolomé Leonardo de Argensola</span>, +coleccionadas é ilustradas por el Conde de la Viñaza: tomo II.-Contiene +las de Bartolomé Leonardo: Poesías líricas.—Sátiras.—Poesías +varias.—Diálogos satíricos.—Opúsculos varios.—Cartas eruditas y +familiares.—Apéndices.—5 pesetas.</li> + +<li>76.—<i>Rebelión de Pizarro en el Perú y Vida de D. Pedro Gasca</i>, por +Calvete de Estrella: tomo II.—5 pesetas.</li> + +<li>77.—<span class="smcap">Obras de D. J. E. Hartzenbusch</span>: tomo IV.—<i>Teatro</i>: tomo +II.—Contiene: <i>La visionaria</i>.—<i>Los polvos de la madre +Celestina.</i>—<i>Alfonso el Casto.</i>—<i>Primero yo.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>78.—<span class="smcap">Obras de D. J. Valera</span>: tomo VI.—<i>Novelas</i>: tomo III.—Contiene: +<i>Las Ilusiones del Doctor Faustino</i>.—5 pesetas.</li> + +<li>79.—<span class="smcap">Pidal (Marqués de).</span>—<i>Estudios históricos y literarios</i>: tomo I. +Con retrato del autor, grabado por Maura.—Contiene: la lengua +castellana en los códigos.—La poesía y la historia.—Poema, crónica y +romancero del Cid.—Un poema inédito.—Vida del rey Apolonio y de Santa +María Egipciaca.—La poesía castellana de los siglos <span class="smcap">XIV</span> y <span class="smcap">XV</span>.—4 +pesetas.</li> + +<li>80.—<i>Sales españolas ó Agudezas del ingenio nacional</i>, recogidas por D. +A. Paz y Melia.—Primera serie.—Contiene: Libro de Cetrería y profecía +de Evangelista.—Carta burlesca de Godoy.—Privilegio de Don Juan II en +favor de un hidalgo.—Carta del bachiller de Arcadia al capitán Salazar, +y respuesta de éste.—Sermón de Aljubarrota.—Carta de D. Diego Hurtado +de Mendoza á Feliciano de Silva.—Proverbios de D. Apóstol de +Castilla.—Carta del Monstruo satírico.—Libro de chistes de Luis de +Pinedo.—Memorial de un pleito.—Carta hallada en el correo sin saber +quién la enviaba.—Carta de un portugués.—Carta burlesca de Fr. Guillén +de Peraza.—Descendencia de los Modorros.—Carta de Diego de Amburcea á +Esteban de Ibarra.—Carta del Conde de Lemos á Bartolomé L. de +Argensola.—Carta de Ustarroz al maestro Gil González Dávila.—Epitafios +y dichos portugueses.—Carta de un quídam al Castellano de Milán.—Carta +ridícula de Diego Monfor.—Mundi novi y diálogo.—Carta sobre el +destierro del Duque de Escalona.—Cartas del Arcediano de Cuenca al cura +de Pareja.—Nota de las cosas particulares del anticuario de D. Juan +Flores.—5 pesetas.</li> + +<li>81.—<span class="smcap">Obras de D. A. Cánovas del Castillo</span>: tomo IX.—<i>Problemas +contemporáneos</i>: tomo III.—Contiene: Ejercicio de la soberanía en las +democracias modernas.—Las revoluciones de la edad +moderna.—Clasificación de los sistemas democráticos.—La democracia +pura en Suiza.—La democracia del régimen mixto en los cantones +suizos.—La soberanía ejercida en Suiza por la confederación.—El +régimen municipal.—La democracia de los Estados Unidos.—El conflicto +de la soberanía en los Estados Unidos y en Suiza.—Principios teóricos +de la democracia francesa.—Conclusiones.—El juicio por jurados y el +partido liberal conservador.—La economía política y la democracia +economista en España.—La producción de cereales en España y los +actuales derechos arancelarios.—Necesidad de proteger, á la par que la +de los cereales, la producción española en general.—De cómo he venido +yo á ser doctrinalmente proteccionista. La cuestión obrera y su nuevo +carácter.—De los resultados de la conferencia de Berlín y del estado +oficial de la cuestión obrera.—Últimas consideraciones.—5 pesetas.</li> + +<li>82.—<span class="smcap">Obras literarias de D. Manuel Silvela.</span>—5 pesetas.</li> + +<li>83.—<span class="smcap">Pidal (Marqués de).</span>—<i>Estudios históricos y literarios</i>: tomo +II.—Contiene: Vida del trovador Juan Rodríguez del Padrón.—D. Alonso +de Cartagena.—El Centón epistolario.—Juan de Valdés y el <i>Diálogo de +la lengua</i>.—Fr. Pedro Malón de Chaide.—¿Tomé de Burguillos y Lope de +Vega son una misma persona?—Observaciones sobre la poesía +dramática.—Viajes por Galicia en 1836.—Recuerdos de un viaje á Toledo +en 1842.—Descubrimientos en América.—Poesías.—4 pesetas.</li> + +<li>84.—<span class="smcap">Obras de D. Juan Valera</span>: tomo VII.—<i>Disertaciones y juicios +literarios</i>: Contiene: Sobre el <i>Quijote</i>.—La libertad en el +arte.—Sobre la ciencia del lenguaje.—Del influjo de la Inquisición en +la decadencia de la literatura española.—La originalidad y el +plagio.—Vida de Lord Byron.—De la perversión moral de la España de +nuestros días.—De la filosofía española.—Poesía lírica.—Estudios +sobre la Edad Media.—Obras de D. Antonio Aparici y Guijarro.—Sobre el +Amadís de Gaula.—Las Cantigas del Rey Sabio, 5 pesetas.</li> + +<li>85.—<i>Cancionero de la Rosa</i>, por D. Juan Pérez de Guzmán: tomo +I.—Contiene: Manojo de la poesía castellana, formado con las mejores +producciones líricas consagradas á la reina de las flores durante los +siglos <span class="smcap">XVI</span>, <span class="smcap">XVII</span>, <span class="smcap">XVIII</span> y <span class="smcap">XIX</span>, por los poetas de los dos mundos.—Tomo +I, 5 pesetas.</li> + +<li>86.—<span class="smcap">Obras de Andrés Bello</span>: tomo IV: <i>Opúsculos gramaticales</i>: tomo +I.—Contiene: Ortología.—Arte métrica.—Apéndices.—4 pesetas.</li> + +<li>87.—<span class="smcap">Duque de Berwick.</span>—<i>Relación de la conquista de los reinos de +Nápoles y Sicilia.</i>—<i>Viaje á Rusia</i>: 5 pesetas.</li> + +<li>88.—<span class="smcap">Fernández-Duro (D. Cesáreo).</span>—<span class="smcap">Estudios históricos.</span>—<i>Derrota de los +Gelves.</i>—<i>Antonio Pérez en Inglaterra y Francia</i>: un tomo.—5 pesetas.</li> + +<li>89.—<span class="smcap">Obras de Andrés Bello</span>: tomo V.—<i>Opúsculos gramaticales</i>: tomo +II.—Contiene: Análisis ideológica.—Compendio de gramática +castellana.—Opúsculos.—4 pesetas.</li> + +<li>90.—<i>Rimas de D. Vicente W. Querol</i>: un tomo, 4 pesetas.</li> + +<li>91.—<i>Cancionero de la Rosa</i>, por D. Juan Pérez de Guzmán: tomo +II.—Contiene: <i>Manojo de la poesía castellana</i>, formado con las mejores +producciones líricas consagradas á la reina de las flores durante el +siglo <span class="smcap">xix</span>, por los poetas de los dos mundos.—Tomo II, 5 pesetas.</li> + +<li>92.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: tomo XVII.—<i>Historia de las +ideas estéticas en España</i>: tomo IX (siglo <span class="smcap">xix</span>).—5 pesetas.</li> + +<li>93.—<span class="smcap">Obras de D. J. E. Hartzenbusch</span>: tomo V.—<i>Teatro.</i>—Tomo III. +Contiene: <i>El Bachiller Mendarias</i>.—<i>Honoria.</i>—<i>Derechos póstumos.</i>—5 +pesetas.</li> + +<li>94.—<i>Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1645 á +1658</i>, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta, con la biografía del +autor y algunas de sus obras poéticas y dramáticas: tomo I.—5 pesetas.</li> + +<li>95.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>; tomo XVIII.—<i>Ensayos de crítica +filosófica.</i> Contiene: De las vicisitudes de la Filosofa platónica en +España.—De los orígenes del criticismo y del escepticismo, y +especialmente de los precursores españoles de Kant.—Algunas +consideraciones sobre Francisco de Vitoria y los orígenes del derecho de +gentes: tomo, 4 pesetas.</li> + +<li>96.—<i>Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1654 á +1658</i>, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta: tomo II.—5 pesetas.</li> + +<li>97.—<i>Historia crítica de la poesía castellana en el siglo <span class="smcap">xviii</span></i>, por +el Marqués de Valmar: tomo I.—5 pesetas.</li> + +<li>98.—<span class="smcap">Obras de Fernán Caballero</span>: tomo I. Contiene: Fernán Caballero y la +novela contemporánea.—<i>La familia de Alvareda.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>99.—<i>Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1654 á +1658</i>, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta: tomo III.—5 pesetas.</li> + +<li>100.—<i>Historia crítica de la poesía castellana en el siglo <span class="smcap">xviii</span></i>, por +el Marqués de Valmar: tomo II.—5 pesetas.</li> + +<li>101.—<span class="smcap">Obras de D. Serafín Estébanez Calderón</span> (<i>El Solitario</i>): tomo +V.—<i>Novelas, Cuentos y Artículos.</i>—4 pesetas.</li> + +<li>102.—<i>Historia crítica de la poesía castellana en el siglo <span class="smcap">xviii</span></i>, por +el Marqués de Valmar: tomo III y último.—5 pesetas.</li> + +<li>103.—<i>Relaciones de los sucesos de la Monarquía española desde 1654 á +1658</i>, por D. Jerónimo Barrionuevo de Peralta: tomo IV y último.—5 +pesetas.</li> + +<li>104.—<i>Memorias de D. José García de León y Pizarro</i>: tomo I (de 1770 á +1814).—5 pesetas.</li> + +<li>105.—<span class="smcap">Obras Completas del Duque de Rivas</span>: tomo I.—<i>Poesías.</i>—5 +pesetas.</li> + +<li>106.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: <i>Estudios de crítica +literaria.</i>—Segunda serie.—4 pesetas.</li> + +<li>107.—<span class="smcap">Obras de Fernán Caballero</span>: tomo II.—<i>La Gaviota.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>108.—<span class="smcap">Obras Completas del Duque de Rivas</span>: tomo II.—<i>Poesías.</i>—5 +pesetas.</li> + +<li>109.—<i>Memorias de D. José García de León y Pizarro</i>: tomo II.—5 ptas.</li> + +<li>110.—<i>Ocios poéticos</i>, por D. Ignacio Montes de Oca: un tomo, 4 +pesetas.</li> + +<li>111.—<span class="smcap">Obras de Fernán Caballero</span>: tomo III.—<i>Clemencia.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>112.—<i>Memorias de D. José García de León y Pizarro</i>: tomo III.—5 +pesetas.</li> + +<li>113.—<span class="smcap">Obras completas del Duque de Rivas</span>: tomo III.—<i>El moro +expósito.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>114.—<span class="smcap">Obras de Fernán Caballero</span>: tomo IV.—<i>Lágrimas.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>115.—<span class="smcap">Obras Completas Del Duque de Rivas</span>: tomo IV.—<i>Romances +históricos.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>116.—<i>Estudios de historia y de crítica literaria</i>, por el Marqués de +Valmar.—4 pesetas.</li> + +<li>117.—<span class="smcap">Obras Completas Del Duque de Rivas</span>: tomo V.—<i>Tragedias y +Leyendas.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>118.—<span class="smcap">Obras de D. M. Menéndez y Pelayo</span>: <i>Estudios de crítica +literaria.</i>—Tercera serie.—4 pesetas.</li> + +<li>119.—<i>Oraciones fúnebres</i>, por D. Ignacio Montes de Oca; un tomo, 4 +pesetas.</li> + +<li>120.—<span class="smcap">Obras completas del Duque de Rivas</span>: tomo VI.—<i>Dramas y +Comedias.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>121.—<i>Sales españolas ó Agudezas del ingenio nacional</i>, recogidas por +D. A. Paz y Melia.—Segunda serie.—Contiene: Diálogo de +Villalobos.—Cuentos de Garibay.—Carta de las setenta y dos +necedades.—Cuentos recogidos por D. Juan de Arguijo.—Cartas inéditas +de Eugenio Salazar.—Carta del licenciado Claros de la Plaza al maestro +Lisarte de la Llana.—Máscara en el convento de Trinitarias de +Madrid.—Memorial al Presidente de Castilla.—Descripción del +Escorial.—Poesía macarrónica á Baldo.—Poema macarrónico de Merlin á la +entrada del Almirante en Cádiz.—Pepinada: Poesía macarrónica de Sánchez +Barbero.—5 pesetas.</li> + +<li>122.—<span class="smcap">Obras de Fernán Caballero</span>: tomo V.—Contiene: <i>Elia ó la España +treinta anos há</i>.—<i>Con mal ó con bien á los tuyos te ten.</i>—<i>El último +consuelo.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>123.—<span class="smcap">Obras de Andrés Bello</span>: tomo VI.—<i>Gramática de la lengua +castellana</i>: tomo I.—5 pesetas.</li> + +<li>124.—<span class="smcap">Obras completas del Duque de Rivas</span>: tomo VII.—<i>Dramas y +Comedias.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>125.—<span class="smcap">Obras de Fernán Caballero</span>: tomo VI.—Contiene: <i>Una en otra</i>.—<i>Un +verano en Bornos.</i>—<i>Lady Virginia.</i>—5 pesetas.</li> + +<li>Ejemplares de tiradas especiales de 6 á 250 pesetas.</li> +</ul> + + +<p class="subhead">EN PREPARACIÓN</p> +<ul> +<li><i>Obras del Duque de Rivas</i>, tomo VIII.</li> +<li><i>Gramática de la lengua castellana</i>, de D. Andrés Bello, tomo II.</li> +</ul> + +<p class="img"><img src="images/ill_022.png" +width="196" height="21" +alt="imagen no disponible" /></p> + + +<div class="footnotes"> +<h3><a name="FOOTNOTES" id="FOOTNOTES"></a>NOTAS:</h3> +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> Este viaje se hizo y fué escrito en 1873.—Hoy se va en +ferrocarril á Navalmoral de la Mata. +</p><p> +(<i>Nota de la presente edición.</i>)</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_2_2" id="Footnote_2_2"></a><a href="#FNanchor_2_2"><span class="label">[2]</span></a> Este trabajo figura en el tomo II de <i>Novelas cortas</i> del +autor.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_3_3" id="Footnote_3_3"></a><a href="#FNanchor_3_3"><span class="label">[3]</span></a> Esta enumeración de los títulos del Emperador es +literalmente la misma con que principia su testamento.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_4_4" id="Footnote_4_4"></a><a href="#FNanchor_4_4"><span class="label">[4]</span></a> En este punto me atengo casi literalmente á la relación del +Sr. Montero, más circunstanciada que la misma Crónica de Fr. Luis de +Santa María, por apoyarse, no sólo en ésta, sino en otros documentos y +tradiciones.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_5_5" id="Footnote_5_5"></a><a href="#FNanchor_5_5"><span class="label">[5]</span></a> Lafuente.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_6_6" id="Footnote_6_6"></a><a href="#FNanchor_6_6"><span class="label">[6]</span></a> Y eso que previamente se había trabajado mucho en aquel +puerto para hacerlo transitable, por lo cual se le denominó <i>Puerto +Nuevo ó del Emperador</i>, cuyo nombre lleva hoy.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_7_7" id="Footnote_7_7"></a><a href="#FNanchor_7_7"><span class="label">[7]</span></a> El Prior (dice Gaztelu) llamó al Emperador <i>Vuestra +Paternidad</i>, de lo cual luego fué advertido por otro fraile que estaba á +su lado, y le acudió con <i>Majestad</i>.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_8_8" id="Footnote_8_8"></a><a href="#FNanchor_8_8"><span class="label">[8]</span></a> Archivo de Simancas, Estado, leg. núm. 128.—Esta cita es +del historiador D. Modesto Lafuente.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_9_9" id="Footnote_9_9"></a><a href="#FNanchor_9_9"><span class="label">[9]</span></a> El P. Sigüenza, <i>Hist. de la Orden de San Jerónimo</i>.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_10_10" id="Footnote_10_10"></a><a href="#FNanchor_10_10"><span class="label">[10]</span></a> Algún tiempo después de publicada por vez primera esta +relación de viaje, un periódico de Salamanca, que días antes había hecho +referencia de mis dudas sobre quiénes serían aquel caballero y aquella +dama, y copiado galantemente algunos párrafos de este artículo, publicó +las siguientes líneas: +</p><p> +«<i>Ya parecieron los muertos.</i>—Descubierto por orden del Ilmo. Cabildo +Catedral el basamento del sepulcro de la Beata y del Guerrero, ó sea del +matrimonio de la que lleva toca y del que viste loriga y ciñe espada, en +la capilla de Anaya de la <i>Catedral Vieja</i>, aparecieron las armas de los +Monroyes con los veros y los castillos, y las de los Anayas con las +bandas de Borgoña y los armiños. +</p><p> +»En el centro se lee en caracteres góticos la siguiente inscripción: +</p><p> +«AQUÍ YACE LOS SEÑORES: GUTIERRE DE MONRROY Y DOÑA CONSTANÇA DANAYA, SU +MUJER: A LOS CUALES DÉ DIOS TANTA PARTE DEL CIELO, COMO POR SUS PERSONAS +Y LINAJES MERECÍAN DE LA TIERRA: EL SEÑOR GUTIERRE DE MONRROY MURIÓ EN +EL AÑO DE MIL†D†XVI Y LA SEÑORA DOÑA CONSTANÇA EN EL DE +MIL†D†IIII.» +</p><p> +»Debajo, y sostenido por una calavera, en un tarjetón dice: +</p><p> +<i>«Memorare novissima tue et in eternum no pecabis.»</i></p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_11_11" id="Footnote_11_11"></a><a href="#FNanchor_11_11"><span class="label">[11]</span></a> Tengo la satisfacción de decir, al publicar nuevamente +estos renglones, que mi súplica no fué desoída, y que, por el contrario, +dió origen á una lucida discusión de personas doctas, y á medidas +tomadas por la casa de Alba, que asegurarán la conservación del cuadro +de Rivera.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_12_12" id="Footnote_12_12"></a><a href="#FNanchor_12_12"><span class="label">[12]</span></a> Al reimprimirse estos renglones, me dan la grata nueva de +que la Diputación provincial de Salamanca ha comprado la <i>Casa de la +Salina</i>.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_13_13" id="Footnote_13_13"></a><a href="#FNanchor_13_13"><span class="label">[13]</span></a> Según Dávila, sólo fué muerto en la disputa del juego +Enríquez el menor, y al otro lo mataron después en una asechanza para +que no vengase la muerte de su hermano.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_14_14" id="Footnote_14_14"></a><a href="#FNanchor_14_14"><span class="label">[14]</span></a> Tampoco desoyó este ruego mi amigo el señor Marqués de +Santa Marta, sino que, por el contrario, me honró con amables +explicaciones, y dispuso que se remediase cuanto pudiera dañar á la +histórica Torre.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_15_15" id="Footnote_15_15"></a><a href="#FNanchor_15_15"><span class="label">[15]</span></a> Esta monografía se publicó en la obra titulada <i>Las +Mujeres españolas, portuguesas y americanas</i>, de que fué editor D. +Miguel Guijarro.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_16_16" id="Footnote_16_16"></a><a href="#FNanchor_16_16"><span class="label">[16]</span></a> Don Antonio Cánovas del Castillo.</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_17_17" id="Footnote_17_17"></a><a href="#FNanchor_17_17"><span class="label">[17]</span></a> Téngase presente que esta monografía se escribió para una +obra titulada: «<span class="smcap">Las mujeres españolas y americanas</span>, <i>tales como son en +el hogar doméstico, en los campos, en las ciudades, en el templo, en los +espectáculos, en el taller y en los salones: descripción y pintura de su +carácter, costumbres, trajes, usos, religiosidad, belleza, defectos, +preocupaciones y excelencias</i>.»</p></div> + +<div class="footnote"><p><a name="Footnote_18_18" id="Footnote_18_18"></a><a href="#FNanchor_18_18"><span class="label">[18]</span></a> El autor, hijo de la cálida Andalucía, se entusiasmaba de +esta manera en aquel valle <i>siempre verde</i>, porque era <i>el primero</i> que +veía de los innumerables que ofrecen belleza análoga en Galicia, +Asturias, Santander, las Provincias Vascongadas, etc., etc.</p></div> +</div> +<hr class="full" /> + + + + + + + +<pre> + + + + + +End of Project Gutenberg's Viajes por España, by Pedro Antonio de Alarcón + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK VIAJES POR ESPAÑA *** + +***** This file should be named 26314-h.htm or 26314-h.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + http://www.gutenberg.org/2/6/3/1/26314/ + +Produced by Chuck Greif, Michigan State University and the +Online Distributed Proofreading Team at http://www.pgdp.net +(This file was produced from images generously made +available by the University of Michigan Libraries.) + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived +from the public domain (does not contain a notice indicating that it is +posted with permission of the copyright holder), the work can be copied +and distributed to anyone in the United States without paying any fees +or charges. If you are redistributing or providing access to a work +with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the +work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1 +through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the +Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or +1.E.9. + +1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted +with the permission of the copyright holder, your use and distribution +must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional +terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked +to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the +permission of the copyright holder found at the beginning of this work. + +1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm +License terms from this work, or any files containing a part of this +work or any other work associated with Project Gutenberg-tm. + +1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this +electronic work, or any part of this electronic work, without +prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with +active links or immediate access to the full terms of the Project +Gutenberg-tm License. + +1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary, +compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any +word processing or hypertext form. However, if you provide access to or +distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than +"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version +posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org), +you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a +copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon +request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other +form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm +License as specified in paragraph 1.E.1. + +1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying, +performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works +unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9. + +1.E.8. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at http://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact +information can be found at the Foundation's web site and official +page at http://pglaf.org + +For additional contact information: + Dr. Gregory B. Newby + Chief Executive and Director + gbnewby@pglaf.org + + +Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation + +Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide +spread public support and donations to carry out its mission of +increasing the number of public domain and licensed works that can be +freely distributed in machine readable form accessible by the widest +array of equipment including outdated equipment. Many small donations +($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt +status with the IRS. + +The Foundation is committed to complying with the laws regulating +charities and charitable donations in all 50 states of the United +States. Compliance requirements are not uniform and it takes a +considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up +with these requirements. We do not solicit donations in locations +where we have not received written confirmation of compliance. To +SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any +particular state visit http://pglaf.org + +While we cannot and do not solicit contributions from states where we +have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition +against accepting unsolicited donations from donors in such states who +approach us with offers to donate. + +International donations are gratefully accepted, but we cannot make +any statements concerning tax treatment of donations received from +outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff. + +Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation +methods and addresses. Donations are accepted in a number of other +ways including checks, online payments and credit card donations. +To donate, please visit: http://pglaf.org/donate + + +Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic +works. + +Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm +concept of a library of electronic works that could be freely shared +with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project +Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support. + + +Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed +editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S. +unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily +keep eBooks in compliance with any particular paper edition. + + +Most people start at our Web site which has the main PG search facility: + + http://www.gutenberg.org + +This Web site includes information about Project Gutenberg-tm, +including how to make donations to the Project Gutenberg Literary +Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to +subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks. + + +</pre> + +</body> +</html> diff --git a/26314-h/images/ill_001.png b/26314-h/images/ill_001.png Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..21d9551 --- /dev/null +++ b/26314-h/images/ill_001.png diff --git a/26314-h/images/ill_002.png b/26314-h/images/ill_002.png Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..8c144c5 --- /dev/null +++ b/26314-h/images/ill_002.png diff --git a/26314-h/images/ill_003.png b/26314-h/images/ill_003.png Binary files differnew file mode 100644 index 0000000..bae76fd --- /dev/null +++ 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