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+The Project Gutenberg eBook, Bocetos californianos, by Bret Harte,
+Translated by Ramón Volart
+
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+
+
+
+Title: Bocetos californianos
+
+
+Author: Bret Harte
+
+
+
+Release Date: June 1, 2008 [eBook #25671]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+
+***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BOCETOS CALIFORNIANOS***
+
+
+E-text prepared by Chuck Greif and the Project Gutenberg Online
+Distributed Proofreading Team (http://www.pgdp.net)
+
+
+
+BIBLIOTECA DE «LA NACION»
+
+FRANCISCO BRET HARTE
+
+BOCETOS CALIFORNIANOS
+
+TRADUCIDA POR
+
+RAMÓN VOLART
+
+
+
+
+
+
+
+BUENOS AIRES
+
+1911
+
+Reservados los derechos de traducción.
+
+
+
+
+ÍNDICE
+
+
+Melisa
+
+El Hijo pródigo del señor Tomás
+
+Magdalena
+
+El Idilio de Red-Gulch
+
+De cómo San Nicolás llegó a Bar Sansón
+
+La suerte de Campo Rodrigo
+
+El socio de Tennessee
+
+Un pobre hombre
+
+Los Desterrados de Poker Flat
+
+Una Noche en Wingdam
+
+Moreno de Calaveras
+
+Carolina--Episodio de Fiddletown
+
+De-Hinchú, el idólatra
+
+
+
+
+A principios de 1902 falleció en Londres un americano cuya vida podría
+parecer singular aun en su país natal, donde por cierto abundan los
+hombres que se complacen en desafiar las circunstancias de una
+existencia azarosa y llena de incertidumbre. Fue sucesivamente minero,
+maestro de escuela, corrector de pruebas, tipógrafo, editor y
+últimamente cónsul de los Estados Unidos en Glasgow y Londres. Quiso la
+suerte que le diera por escribir, y entonces este hombre hizo lo que
+debieran hacer todos los que se sienten con vocación o que creen
+sentirla: se inspiró en un ambiente donde había vivido por muchos años,
+y copió, o mejor, idealizó costumbres y figuras de ese ambiente, con
+tanto arte y tanto talento que dejó admirado al mismo Dickens cuando
+este gran novelista inglés leyó por primera vez _Los Desterrados de
+Poker Flat_.
+
+El lector habrá ya comprendido que aludimos a FRANCISCO BRET HARTE, el
+novelista americano. No será inútil agregar que la muerte le sorprendió
+a los 62 años, cuando estaba todavía en la plena actividad de su
+espíritu, habiendo editado el año anterior _Under the Redwoods_ y otro
+cuento _From Sandhill to Pine_.
+
+A los catorce años emigraba de Albany, su ciudad natal, para California,
+en busca de mejor fortuna. Era en la época de la fiebre del oro, y una
+verdadera corriente humana se precipitaba en los valles de este
+territorio en busca de Eldorado con su relativo Pactolo. Era por lo
+general la hez del mundo esta que iba a la conquista del Vellocino.
+Gente de antecedentes ignorados, pero resuelta y hecha como para el
+género de vida que iba a emprender. En unos pocos años aquella sociedad,
+bizarramente cosmopolita, hizo todo lo que en el resto de la tierra se
+ha organizado poco a poco, a través de los siglos; esto es, se ordenó,
+se dio una ley y una administración. Pero entretanto, en el comienzo
+(justamente cuando BRET HARTE se hallaba en California), la única ley
+fue la del más fuerte y las pendencias acababan a tiros, y quien podía
+imponerse tenía razón. De aquí esa vida errabunda de los _placers_, esos
+mineros que jugaban en una noche una fortuna ganada en tres meses, esos
+juicios sumarios contra los que violaban la ley improvisada de los
+campamentos, esos aventureros formidables, héroes de garitos y terribles
+Don Juanes en un país y en una época en que los favores de las pocas
+mujeres que se aventuraban a vivir en un ambiente como aquél, eran
+disputados con el revólver. ¡Ay de los débiles y de los cobardes! Así
+nace ese intrépido Oarkust, de una frialdad temeraria, bello como un
+héroe griego. Así viven los personajes de BRET HARTE en esa sociedad
+caótica, mitad aventureros y mitad hombres de bien, bandidos y mineros,
+varones de voluntad indomable, duros, ásperos, acerados, dispuestos a
+cualquier cosa en cualquier momento, y hasta a acciones generosas y
+nobles también, en caso de presentárseles la ocasión.
+
+Porque esto es especialmente digno de notar: una indefinida melancolía
+se difunde sobre todos los personajes de BRET HARTE. Esa gente parece,
+después de tanto roce brutal, y de tanto combate, tener una secreta
+nostalgia de amores más puros y de ideales más elevados. De esa tosca y
+en ese cieno brotan como pálidas flores del destierro, figuras
+encantadoras de hombres, mujeres y niños. Hay amores quiméricos,
+amistades salvajes, una necesidad de querer a alguien que todo un
+campamento de mineros siente prepotentemente al adoptar al pequeño
+Tommy, el hijo de una desgraciada, nacido en el abandono y en la infamia
+en el Roaring Camp. Y esta poesía singular os penetra en lo más íntimo
+del alma, por contraste con la aspereza de esas figuras endurecidas,
+como quien, ante vosotros, inesperadamente, arrancase de un tosco
+instrumento las más suaves y tiernas melodías.
+
+Durante muchos años BRET HARTE esparció estas perlas de su talento en
+las revistas americanas, especialmente en el _Overland Monthly_, por él
+mismo editada. Rimó también con sentimiento exquisito, delicadas poesías
+como los _Poemas del Este y el Oeste_. Pero a nuestro parecer, la nota
+más alta y original de su obra son, precisamente, estos cuentos, que
+constituyen la _cristalización literaria_--en el sentido
+stendhaliano,--de la California de los tiempos heroicos, de la tierra
+del oro, de la sangre y de las aventuras, que afortunadamente para la
+civilización--pero quizá no para el arte,--ha cedido ante otra
+California bucólica, comercial, donde se vive tan bien como en todas
+partes, y que el corte del istmo de Panamá acercará a Europa de unos
+veinte días.
+
+
+
+
+MELISA
+
+
+I
+
+En el lugar en que empieza a ser menor el declive de Sierra Nevada y
+donde la corriente de los ríos va siendo menos impetuosa y violenta, se
+levanta al pie de una gran montaña roja, Smith's-Pocket[1]. Contemplado
+desde el camino rojizo, a través de la luz roja del crepúsculo y del
+rojo polvo, sus casas blancas se parecen a cantos de cuarzo desprendidos
+de aquellos altos peñascos. Seis veces cada día pasa la diligencia roja,
+coronada de pasajeros, vestidos con camisas rojas, saliendo de improviso
+por los sitios más extraños, y desapareciendo por completo a unas cien
+yardas del pueblo. A este brusco recodo del camino débese tal vez que el
+advenimiento de un extranjero a Smith's-Pocket, vaya generalmente
+acompañado de una circunstancia bastante especial. Al apearse del
+vehículo, ante el despacho de la diligencia, el viajero, por demás
+confiado, acostumbra salirse del pueblo con la idea de que éste se halla
+en una dirección totalmente opuesta a la verdadera. Cuentan que los
+mineros de a dos millas de la ciudad, encontraron a uno de estos
+confiados pasajeros con un saco de noche, un paraguas, un periódico, y
+otras pruebas de civilización y refinamiento, internándose por el camino
+que acababa de pasar en coche, buscando el campamento de Smith's-Pocket,
+y apurándose en vano para hallarlo.
+
+Tal vez encontraría alguna compensación a su engaño en el fantástico
+aspecto de aquella Naturaleza singular. Las enormes grietas de la
+montaña y desmontes de rojiza tierra, más parecidos al caos de un
+levantamiento primario geológico que a la obra del hombre; a media
+bajada, un largo puente rústico parece extender su estrecho cuerpo y
+piernas desproporcionadas por encima de un abismo, como el enorme fósil
+de algún olvidado antediluviano. De tanto en tanto, fosos más pequeños
+cruzan el camino, ocultando en sus sucias profundidades feos arroyos que
+se deslizan hacia una confluencia clandestina con el gran torrente
+amarillento que corre más abajo, y acá y acullá vense las ruinas de una
+cabaña con la piedra del hogar mirando a los cielos y conservando sólo
+intacta la chimenea.
+
+El origen del campamento de Smith's-Pocket se debe al encuentro de una
+bolsa en su emplazamiento por un cierto Smith. Este individuo sacó de
+ella cinco mil dóllars, tres mil de los cuales gastaron él y otros
+construyendo varias minas y trazando un acueducto.
+
+Viose entonces que Smith's-Pocket no era más que una bolsa, expuesta,
+como otras bolsas, a vaciarse, pues aunque Smith taladró las entrañas de
+la gran montaña roja, aquellos cinco mil dóllars fueron el primero y
+último fruto de su labor. Aquella montaña se mostró avara de sus dorados
+secretos y la mina poco a poco fue tragando el resto de la fortuna de
+Smith. Dedicose entonces éste a la explotación de cuarzo; después a
+moler este mineral, luego a la hidráulica y a abrir zanjas, y
+finalmente, por grados progresivos, a guardar un establecimiento de
+bebidas. Luego se cuchicheó que Smith bebía mucho; pronto se supo que
+Smith era un borracho habitual, y después la gente, según acostumbra,
+pensó que jamás había sido nada bueno.
+
+Afortunadamente, el porvenir de Smith's-Pocket, como el de la mayor
+parte de los descubrimientos, no dependía de la suerte de su fundador, y
+otros siguieron proyectando zanjas y encontrando bolsas, de manera que
+Smith's-Pocket se convirtió en un campamento con sus dos quincallerías,
+sus dos hoteles, su casa-correo y sus _dos primeras familias_. Con
+frecuencia, su larga y única calle quedábase asombrada por la
+importación de las modas de San Francisco, traídas expresamente para
+estas primeras familias; esto hacía que la ultrajada naturaleza, en el
+miserable lodazal de su surcada superficie, pareciese más fea aún,
+humillando de este modo a la mayoría de la población para la que el
+domingo trajo solamente la necesidad de limpieza, con una muda de ropa y
+sin el lujo del adorno. Había también una iglesia metodista cerca de un
+barranco; un poco más allá, en la falda de la montaña, una reducida
+escuela, y, además, un camposanto.
+
+El maestro de la escuela, sentado una noche sólo ante algunos cuadernos
+abiertos y trazando con cuidado aquellos atrevidos y llenos caracteres
+que se suponen ser el non plus ultra de la excelencia quirográfica y
+moral, había llegado hasta «las riquezas engañan», y estaba floreando el
+substantivo con una falta de sinceridad en el rasgueo, que corría
+parejas con el espíritu del texto, cuando oyó golpear débilmente. Los
+carpinteros trabajaban con el martillo, en el techo, durante todo el
+día, y el ruido no le había estorbado el trabajo en lo más mínimo; pero
+el abrir de la puerta y el golpear continuo desde el interior, hizo que
+levantase los ojos. Al aparecer la figura de una niña sucia y
+andrajosamente vestida, sobresaltose algo su espíritu. No obstante, sus
+ojazos negros como el azabache, su ordinario y despeinado pelo mate,
+cayendo sobre una cara tostada por el sol, sus descarnados brazos y pies
+tiznados por el rojizo barro, todo le era conocido. Acababa de llegar
+Melisa Smith, la niña sin madre, de Smith.
+
+--¿Qué puede querer de mí?--pensó el maestro. Todo el mundo conoce a
+Melisa, que así se la llamaba por toda la comarca del Red-Mountain;
+todos la conocían por una chica indómita. Su temperamento díscolo e
+ingobernable, sus locas extravagancias y carácter desordenado, eran tan
+proverbiales a su manera como la historia de las debilidades de su
+padre, y eran aceptadas por los vecinos con la misma filosofía. Discutía
+y luchaba con los escolares con más aguda invectiva y brazo más poderoso
+que cualquiera de éstos, y el maestro la había encontrado varias veces a
+algunas millas de distancia, descalza, sin medias y con la cabeza
+descubierta, en los senderos de la montaña, siguiendo las pistas con el
+olfato y maña de un montañés. Los mineros de campamentos situados a lo
+largo del riachuelo, proveían a su subsistencia, durante estas
+peregrinaciones voluntarias, por medio de donativos ofrecidos de la
+manera más sincera y generosa.
+
+No es porque no se hubiese dispensado previamente a Melisa una
+protección más amplia y decidida. El reputado predicador oficial,
+reverendo Josué Mac Sangley, la había colocado de criada en un hotel,
+para que empezara a adiestrarse, presentándola luego a sus discípulos en
+la clase de los domingos. Mas el camino que se le había trazado era
+demasiado estrecho para ella. De vez en cuando tiraba los platos al
+fondista, respondía prontamente a los insípidos chistes de los
+huéspedes, y producía en la clase del domingo una sensación tan en
+absoluto contraria a la monotonía y placidez ortodoxa de aquellas
+instituciones, que por respeto y deferencia a los almidonados delantales
+y moral inmaculada de los dos niños de cara sonrosada y blanca de las
+primeras familias, el reverendo señor no tuvo más remedio que
+expulsarla.
+
+Así era la figura y antecedentes de Melisa, al encontrarse en pie
+delante del maestro; mostrábanse aquéllos tanto por el haraposo vestido,
+el despeinado cabello y los sangrientos pies, que movían a compasión,
+como por el brillo de sus grandes ojos negros, cuya fijeza producía una
+extraña impresión.
+
+--Si he venido aquí esta noche--dijo rápida y atrevidamente, fijando en
+la de él su dura mirada,--es porque sabía que estaba usted solo; no
+quería venir cuando estuvieran aquellas chicas. Las aborrezco y ellas me
+aborrecen: he aquí la causa. Usted tiene escuela, ¿verdad? ¡Quiero
+aprender!
+
+El maestro que había escuchado hasta entonces aquellas palabras con
+cierta impasibilidad, hubiera otorgado la indiferente limosna de la
+compasión y nada más a aquella criatura desaliñada, si al poco donaire
+de su destrenzado cabello y sucia cara, hubiese añadido la humildad de
+las lágrimas; pero con el instinto natural aunque ilógico de sus
+semejantes, su atrevimiento despertó en él algo de aquel respeto que
+todas las naturalezas originales se tributan inconscientemente unas a
+otras, en cualquier posición social, y la contempló con más fijeza a
+medida que continuaba aún hablando rápidamente, con la mano en la aldaba
+y la mirada fija en él:
+
+--¡Me llamo Melisa, Melisa Smith! Le juro que es así. Mi padre es el
+viejo Smith, el viejo Bumero Smith, éste es mi padre. Soy Melisa Smith y
+me vengo a la escuela.
+
+--¡Bueno! ¿Y qué?--dijo el maestro.
+
+Acostumbrada a ser contrariada y a que se la opusieran a menudo, porque
+sí y cruelmente, y sin otro fin que el de excitar los vivos impulsos de
+su naturaleza, la tranquilidad del maestro la sorprendió en gran manera.
+Callose; principió a retorcer entre los dedos un rizo de sus cabellos, y
+la rígida línea del labio superior apretado sobre los perversos
+dientecitos, suavizose, experimentando un ligero temblor. Dirigió la
+vista al suelo, y sus mejillas se tiñeron de un ligero rubor al través
+de las manchas de rojizo barro y de un asoleado cutis. De súbito, se
+echó hacia adelante invocando a Dios para que la matara en el acto, y
+desalentada e inerte cayó de cara contra el pupitre del maestro,
+llorando y gimiendo, como una Magdalena.
+
+El maestro la alzó suavemente esperando a que se le pasara el paroxismo
+de la primera excitación. Cuando, volviendo aún la cara, repetía entre
+sollozos el «mea culpa» de la penitencia infantil, «que no lo quería
+hacer», ocurriósele al maestro preguntarle por qué había dejado la clase
+dominical.
+
+--¿Por qué he dejado la clase del domingo? ¿Por qué? ¡Ah, sí! ¿Qué
+necesidad tenía él (Mac Sangley) de decirle que era mala? ¿Por qué le
+decía que Dios la odiaba? ¿Si esto era verdad, de qué le servía ir a la
+clase y aprender? _Ella_ no quería deber nada a nadie que la odiase.
+
+Sí; ella le había dicho esto a Mac Sangley.
+
+«Sí, se lo había dicho».
+
+El maestro se rió. Su risa era franca, pero despertó un eco tan extraño
+en la pequeña casa escuela y pareció tan inconsecuente y discorde con el
+gemido de los pinos del exterior, que a ella siguió un suspiro, tan
+sincero, a su manera, como la risa anterior.
+
+Sucediose un momento de grave silencio, que el maestro fue el primero en
+romper, preguntando a Melisa por su padre.
+
+¿Su padre? ¿Qué padre? ¿El padre de quién? ¿Qué había hecho por ella?
+¿Por qué la aborrecían las chicas? ¡Vamos! ¿Por qué, cuando pasaba, le
+decía la gente: «¡la Melisa del viejo Bumero Smith!»? ¡Oh, sí, quisiera
+estar ya muerta, completamente muerta, que todo el mundo estuviese
+muerto! Y rompió de nuevo en sollozos.
+
+El maestro, a quien la escena había conmovido algún tanto, inclinado
+sobre ella, le dijo lo que usted o yo podíamos haber dicho después de
+oír teorías tan poco naturales en boca infantil; pero, recordando sin
+duda mejor que usted o yo lo poco naturales que eran también su
+andrajosa indumentaria, sus sangrientos pies y la omnipresente sombra de
+su borracho padre. Asiola ligeramente, envolviéndola con su pañuelo. La
+encargó que viniera temprano a la mañana siguiente y la acompañó parte
+del camino dándole las buenas noches.
+
+La luna iluminaba brillantemente ante ellos el estrecho camino. El
+maestro permaneció de pie contemplando la encogida y pequeña figura a
+medida que se alejaba vacilante por el camino, aguardó hasta que hubo
+pasado el pequeño camposanto y alcanzado la cima de la colina, en donde
+se volvió y se detuvo un instante como un átomo de sufrimiento perfilado
+entre las lejanas y apacibles estrellas que pueblan el infinito.
+Después, el maestro volvió a su tarea, pero las líneas del cuaderno se
+desarrollaban en largas paralelas del interminable camino, sobre el cual
+parecían pasar, en la noche, figuras infantiles gimiendo y suspirando.
+Entonces, pareciéndole la pequeña sala de la escuela más lúgubre y
+comprimida que antes, cerró la puerta y regresó a su casa.
+
+Al día siguiente, fue Melisa a la escuela. Se había lavado previamente
+la cara, y su cabello negro y ordinario llevaba trazas de una reciente
+pelea con el peine, en la cual, al parecer, ambos llevaban mala parte.
+La mirada desafiadora brillaba de cuando en cuando en sus ojos, pero su
+manera era más dócil y modesta. Entonces comenzó una serie de pequeñas
+pruebas y de sacrificios mutuos, en los cuales maestro y alumna
+obtuvieron partes iguales y que aumentaron su mutua simpatía. Aunque
+obediente ante la mirada del maestro, a menudo, durante el asueto,
+contrariada o irritada por un desprecio imaginario, Melisa rabiaba con
+furia indómita, y más de una vez algún pequeño educando, que había
+querido igualar con ella sus armas de combate, palpitante, con rasgada
+chaqueta y arañado rostro, buscaba protección al lado del profesor.
+
+Hubo sobre el asunto una seria división entre los vecinos; muchos
+amenazaron con retirar a sus hijos de una compañía tan mala, y otros,
+con el mismo calor, defendieron la conducta del maestro en su obra
+educativa.
+
+De este modo, con terca persistencia que más adelante, al considerar lo
+pasado, le pareció firmeza, el maestro sacó poco a poco a Melisa de las
+tinieblas de su pasada vida, como si no fuese más que su progreso
+natural en el estrecho sendero por el cual la había encaminado en la
+estrellada noche de su primitivo encuentro. Teniendo presente la
+experiencia del evangélico, Mac Sangley evitó con cuidado y paciencia el
+escollo sobre el cual, éste, poco adiestrado piloto, había hecho
+naufragar la fe reciente de la niña. Si en el transcurso de la lectura
+tropezaba casualmente con aquellas pocas palabras que han levantado a
+sus semejantes sobre el nivel de los más viejos, más sabios y más
+prudentes, si aprendía algo de una fe que está simbolizada por el
+sufrimiento, y si la antigua llama se suavizaba en sus ojos, no era
+nunca bajo la fuerza de una lección. Entre la gente más sencilla de
+aquellos buenos colonos se reunió una pequeña suma, por medio de la cual
+la haraposa Melisa pudo vestir la ropa de la decencia y de la
+civilización, y con frecuencia un rudo apretón de manos y palabras de
+franca aprobación y confortamiento de alguna de esas figuras arrugadas,
+groseras y vestidas con la encarnada camisa, hacían acudir el rubor a
+las mejillas del joven maestro y le obligaban a pensar si eran del todo
+merecidos los plácemes y tributos que se le prodigaban.
+
+Unos tres meses habían transcurrido desde la época de su primer
+encuentro y el maestro estaba entregado una noche a sus copias morales y
+sentenciosas, cuando se oyó llamar a la puerta y otra vez se vio a
+Melisa delante de sí. Vestida con cierta extraña pulcritud, tenía la
+cara limpia, y tal vez nada, excepto el largo cabello negro y los
+brillantes ojos, podía recordarle la anterior aparición.
+
+--¿Está usted ocupado?--preguntó.--¿Puede venir conmigo?
+
+Y al significar aquél su asentimiento, con su antigua manera
+voluntariosa y decidida, dijo:
+
+--Venga pronto, pues.
+
+Salieron precipitadamente, y penetraron en el oscuro camino. Al entrar
+en el pueblo, el maestro le preguntó a dónde iban, y ella contestó:
+
+--A ver a mi padre.
+
+Por primera vez oía nombrarle con aquel título filial, o darle otro
+fuera del de «viejo Smith» o bien de «el Viejo». Por primera vez, tres
+meses, hablaba de él, y al maestro le constaba que le había evitado
+resueltamente desde el cambio experimentado en la escuela. Pero
+convencido por sus ademanes, sería por demás preguntarle sus
+propósitos, la siguió pasivamente por sitios solitarios, por bajas
+tabernas, restaurants y salones, por casas de juego y de baile; el
+maestro, precedido por Melisa, entraba y salía como un autómata. Entre
+el humo y los reniegos de los antros del vicio, la niña, asida de la
+mano del maestro, se paraba mirando ansiosamente, tratando de descubrir,
+al parecer inconsciente de todo, el objeto que buscaba y que absorbía
+todos sus sentidos. Algunos bebedores, reconociendo a Melisa, llamaban a
+la niña para que les cantara y bailara, y la hubieran obligado a beber a
+no interponer el maestro su respetable autoridad. Otros, reconociéndole,
+les hicieron paso silenciosamente. Así transcurrió bastante tiempo. La
+niña le dijo entonces al oído, que del otro lado del torrente,
+atravesado por una larga palanca, quedaba aún una cabaña donde pensaba
+que podía estar. Marcharon en aquella dirección, durante media hora de
+fatigosa caminata, pero inútilmente. Volvían ya sobre sus pasos por la
+zanja, siguiendo el canal y contemplando las luces del pueblo en la
+orilla opuesta, cuando de pronto sonó agudamente en el fresco aire de la
+noche un disparo de arma de fuego, que el eco se encargó de reproducir
+varias veces en torno de Red-Mountain, haciendo que los perros ladraran
+a lo lejos. Las luces del pueblo parecieron vibrar y moverse rápidamente
+por algunos momentos. El riachuelo hirvió a su lado en borbotones
+tumultuosos; algunas piedras se desprendieron de la cuesta y cayeron
+ruidosamente en el agua; un fuerte viento pareció sacudir las ramas de
+los fúnebres pinos, y luego el silencio se restableció más de lleno, más
+profundo y más lúgubre. Entonces el maestro volviose hacia Melisa con un
+movimiento instintivo de protección, pero la niña había desaparecido
+entre las sombras. Impulsado por un extraño terror, corrió rápidamente
+camino abajo hacia el lecho del río, y saltando de roca en roca, alcanzó
+la aldea. Una vez en el centro de Red-Mountain y en las cercanías del
+estribo de la palanca, miró hacia arriba y detuvo el aliento con temor;
+pues en lo alto, sobre la estrecha tabla, vio la pequeña y aérea figura
+de su compañera de poco ha, cruzando rápidamente como una aparición.
+
+Subió nuevamente la orilla, y guiado por algunas luces que se movían en
+torno de un punto fijo de la montaña, encontrose pronto rodeado de una
+multitud de hombres sombríos y presa de profundo terror. De en medio de
+la multitud salió la niña, y tomándole de la mano, le condujo
+silenciosamente delante de lo que parecía ser un profundo boquete en la
+montaña. Melisa tenía la cara lívida, pero su excitación había
+desaparecido y su mirada era como la de una persona a quien algún
+suceso, por largo tiempo esperado, hubiese acontecido; expresión que al
+maestro, en su atolondramiento, le parecía casi como de alivio. Allí
+delante aparecía una cabaña cuyo techo aguantaban dos maderos
+apolillados. La niña señaló un montón como de vestidos andrajosos,
+deshechos y echados en el agujero por el último habitante de la misma.
+El maestro se aproximó y a la luz de una antorcha se inclinó sobre
+ellos. Era el cuerpo inerte de Smith con la pistola en la mano y la bala
+en el corazón, tendido al lado de su _bolsa_ vacía.
+
+
+II
+
+El juicio que Mac Sangley aventuró con referencia al cambio de
+sentimientos que supuso haber experimentado Melisa, había ganado
+terreno, y muchos pensaron que Melisa había dado con el filón de una
+buena conducta. Así es que, cuando se hubo añadido una nueva tumba al
+pequeño cercado, y a expensas del maestro se colocó en ella una lápida
+con su correspondiente inscripción: «_La Bandera de la Red-Mountain_»,
+se portó como buena e hizo lo que debía respecto de la memoria de uno de
+«nuestros más antiguos zapadores», refiriéndose graciosamente a aquel
+«tósigo de las más nobles inteligencias», y relegando generosamente al
+olvido el pasado «de nuestro querido hermano». «Llora hoy su pérdida una
+hija única, decía _La Bandera_, que es ahora una alumna ejemplar gracias
+a los esfuerzos del reverendo Mac Sangley.» En verdad, el reverendo Mac
+Sangley hacía gran caso de la conversión de Melisa, y atribuyendo
+indirectamente a la desgraciada niña el suicidio de su padre, se
+permitió intencionadas alusiones a los efectos beneficiosos de la
+«silenciosa tumba», y en tan alegre contemplación redujo la mayor parte
+de los niños a un estado de horror tan grande que fue causa de que los
+vástagos de las primeras familias guardasen en clase silencio tal, que
+bien lo hubiese querido el maestro para todo el año.
+
+El largo y cálido verano no se hizo esperar. A medida que cada ardiente
+día se consumía en pequeñas neblinas color gris perla en las cimas de
+las montañas, y la naciente brisa esparramaba rojas cenizas sobre el
+panorama, la verde alfombra que la temprana primavera había tendido por
+encima de la tumba de Smith, se marchitó hasta secarse por completo.
+Todos los domingos por las tardes, al entrar el maestro por el
+camposanto, se sorprendía de encontrar arrojadas allí algunas flores
+silvestres, tomadas en el húmedo pinar, como también toscas guirnaldas
+prendidas de la pequeña cruz de madera. Algunas de aquellas guirnaldas
+estaban formadas de hierbas odoríferas, de esas que las niñas gustan de
+guardar en su pupitre, aquí y acullá, enlazadas con las plumas del bacai
+de la vainilla y de la anémona silvestre, el maestro reparó en la
+capucha azul oscuro de la adormidera o acónito venenoso. Instintivamente
+y al asociar la vista de esta planta con aquellos recuerdos, experimentó
+el maestro una sensación capaz de contrarrestar el efecto estético que
+primero había sentido.
+
+Un día, al dar un largo paseo por la silvestre sierra, topó en el
+corazón del bosque con Melisa, sentada sobre un derribado pino, como
+sobre un tronco fantástico formado por los colgantes penachos de
+siniestras ramas, con la falda llena de hierbas y de piñas, y
+canturreando para sí una de las negras melodías que en aquel preciso
+momento había recordado. Dando muestras de franca simpatía, le hizo
+lugar en su elevado trono, y con aire hospitalario y aun de protección,
+con ser el maestro tan terriblemente serio, le colmó de piñones y frutas
+silvestres. Aprovechó el maestro aquella oportunidad para explicarle las
+propiedades nocivas del acónito, cuyos oscuros capullos veía en su
+falda, y arrancó de ella la promesa de no tocar flores de aquella
+planta, en tanto que fuese alumna suya. Después, habiendo puesto a
+prueba su integridad, se quedó satisfecho, desvaneciéndose el extraño
+sentimiento que antes le había sobrevenido.
+
+De entre los hogares que se le abrieron a Melisa cuando se supo su
+conversión, el maestro prefirió el de la señora Morfeo, un ejemplar
+femenino y bondadoso de la flora del Sudoeste, conocido en su mocedad
+por el apodo de «Rosa de la Pradera». Era la señora Morfeo uno de
+aquellos seres que luchan resueltamente contra su propia naturaleza, por
+medio de una larga serie de actos de lucha y de abnegación, habiendo
+subyugado, por fin, su disposición, naturalmente descuidada, hasta tener
+principios de «orden», que, al igual que el señor Pope, consideraba como
+«la primera ley moral». Pero no podía gobernar del todo las órbitas de
+sus satélites por regulares que fuesen sus propios movimientos, y hasta
+su mismo «Jaime», tenía a veces con ella frecuentes choques. Su antigua
+naturaleza afirmábase de nuevo en su descendencia. Licurgo huroneaba a
+deshora en la alacena, y Arístides venía de la escuela a casa sin
+zapatos, dejando tan importantes artículos en el umbral para tener el
+placer de hacer un viaje por el légamo de las zanjas a pies desnudos.
+Octavia y Casandra eran descuidadas en sus vestidos. Así, que, por más
+que la «Rosa de la Pradera» hubiese espaldado, podado y disciplinado su
+propio y ya maduro temperamento, los retoños crecieron a porfía, bravíos
+y desparramados con una sola excepción. Esta única excepción la
+constituía Sofía Morfeo, de quince años de edad y que realizaba la
+concepción inmaculada de su madre, nítida, ordenada, y de inteligencia
+calma y reposada.
+
+La señora Morfeo tenía la amorosa debilidad de imaginarse que Sofía era
+un consuelo y un ejemplo para Melisa, y siguiendo esta sofistería, la
+señora Morfeo sacaba a Sofía a colación ante Melisa, cuando ésta era
+mala, presentándola a la niña como modelo reverente en sus momentos de
+contrición. De modo que no se extrañó el maestro cuando supo que Sofía
+iría a la escuela evidentemente tan sólo como un favor para el maestro y
+como un ejemplo para Melisa y todos los educandos, pues Sofía era ya
+toda una señorita, como suele decirse. Como heredera de las cualidades
+físicas de su madre, y en obediencia a las leyes climatológicas de la
+región de Red-Mountain, la muchacha entraba en eflorescencia prematura.
+La juventud de Smith's-Pocket, para quien esta especie de flor era
+escasa, suspiraba por ella en abril, languidecía en mayo y la soñaba
+todo el año. Serios hombrecitos rondaban la escuela a la hora de salida
+y hasta algunos estaban celosos de Mac Sangley.
+
+Quizá esta última circunstancia fue la que abrió los ojos de éste a una
+observación. No le fue difícil notar que Sofía era romántica; que en la
+clase necesitaba de mucha atención, que sus plumas eran siempre malas y
+necesitaban cortarse; que acompañaba generalmente la súplica con cierto
+éxtasis en la mirada, que no guardaba relación con el servicio que
+verbalmente pedía; que a veces toleraba que las curvas de su rollizo y
+torneado brazo blanco reposaran sobre el del maestro cuando estaba
+escribiendo sus muestras, y que cuando tal hacía se ruborizaba y echaba
+hacia atrás los rizos de sus blondos cabellos. No recuerdo si he dicho
+que el maestro era joven, cosa, de todas maneras, de poca trascendencia.
+Educado severamente en la escuela en que Sofía dio sus primeras
+lecciones, a pesar de todo resistió como un hermoso y joven espartano,
+las flexibles curvas y fascinadoras miradas, en cuyo ascetismo tal vez
+pudo contribuir lo exiguo de la comida que tomaba. Por lo general,
+evitaba a Sofía; pero una tarde, cuando ella volvió a la escuela en
+busca de algo que había olvidado y no encontró hasta que el maestro se
+encaminó a su casa con ella, quizá trató de hacerse particularmente
+agradable, en parte, según imagino, para que su conducta añadiera hielo
+y amargura a los ya desbordados corazones de los platónicos admiradores
+de Sofía.
+
+A la mañana siguiente de este sentimental episodio, Melisa no fue a la
+escuela. Llegó el mediodía, pero no Melisa. Interrogada Sofía sobre el
+asunto, dijo que habían salido juntas hacia la escuela, pero que la
+voluntariosa Melisa había tomado otro sendero. Por la tarde el mismo
+misterio, y al llegar la noche vio el maestro a la señora Morfeo, cuyo
+corazón maternal estaba realmente sobresaltado. La señora Morfeo había
+pasado todo el día buscándola, sin hallar traza que pudiera ayudar al
+descubrimiento de la fugitiva. Arístides fue llamado como presunto
+cómplice, pero aquel honrado muchacho consiguió convencer a la familia
+de su inmaculada inocencia. La señora Morfeo alimentaba la viva
+esperanza de que aún hallaría a la niña ahogada en una zanja, o lo que
+casi era tan terrible, cubierta de lodo, manchada y sin esperanza de que
+por medio de jabón y agua volviera a su primitivo estado. El maestro
+volvió a la escuela con el corazón contristado. Al encender su lámpara y
+sentarse en el pupitre, encontró ante sí una esquela, a él dirigida. La
+tomó en sus manos rápidamente, no tardando en reconocer la letra de
+Melisa. Parecía estar escrita en una hoja arrancada de un viejo libro de
+notas, y al efecto de evitar alguna indiscreción sacrílega, estaba
+cerrada con seis obleas rotas. Abriéndola casi tiernamente, el maestro
+leyó lo siguiente:
+
+«Honorable señor: Cuando lea esto, habré huido, para nunca más volver.
+¡Jamás, jamás, jamás! Puede usted regalar mis abalorios a María Juanita,
+y mi Orgullo de América (un cromo pintarrajeado de una caja de tabaco) a
+Florinda Flanders. Pero le encomiendo no dé nada a Sofía Morfeo. No lo
+haga por lo que más quiero. ¿Sabe usted cuál es mi opinión sobeo ella?
+Pues, ésta: Que es detestable. Esto es todo, y nada más por hoy de su
+respetuosa servidora,--_Melisa Smith_.»
+
+Después de haber leído esta extraña epístola, el maestro quedó
+meditabundo, hasta que la luna alzó su brillante faz por encima de los
+montes e iluminó el camino que conducía a la casa escuela, camino
+endurecido con el ir y venir de los menudos pies de los educandos.
+Enseguida, más satisfecho, hizo trizas la misiva y esparció por el suelo
+los pequeños pedazos.
+
+Al día siguiente, al amanecer, se levantó rápidamente, abriose camino al
+través de los helechos a modo de palmeras, y del espeso matorral del
+pinar, asustando a la liebre en su madriguera y despertando la
+malhumorada protesta de algunos grajos calaveras, que al parecer habían
+pasado la noche en orgía; así llegó a la selvática cumbre donde una vez
+había hallado a Melisa. Encontró allí el derribado pino de enlazadas
+ramas, pero el trono estaba vacío. Acercose más, y algo que parecía ser
+un animal asustado, moviose por entre las crujientes ramas del árbol y
+corriose hacia arriba de los extendidos brazos del caído monarca, y
+amparándose en algún follaje amigo. El maestro, subiendo al viejo
+asiento, encontró el nido caliente aún, y mirando a lo alto hacia las
+enlazadas ramas, se halló con los ojos negros de Melisa. Se miraron en
+suspenso. Melisa fue la primera en hablar.
+
+--¿Qué quieres?--preguntó secamente.
+
+El maestro se había preparado su plan de batalla.
+
+--Quiero algunas manzanas silvestres--dijo en tono humilde.
+
+--No las tendrás; vete. ¿Por qué no las pides a Sofía?--Y parecía que
+Melisa se desahogaba al expresar su desprecio por sílabas adicionales al
+título ya algo dilatado de su tentadora compañera.--¡Eres muy malo!
+
+--Tengo hambre, Melisita. Desde ayer a la hora de comer no he probado
+bocado. ¡Estoy muerto de hambre!
+
+Y el joven, en un estado de inanición extraordinario, apoyose contra el
+primer árbol que encontró delante.
+
+El corazón de Melisa se enterneció. En los días amargos de su vida de
+gitana, había conocido la sensación que él tan mañosamente fingía.
+
+Vencida por su tono acongojado, pero no del todo exenta de sospecha,
+dijo:
+
+--Cava bajo el árbol, cerca de las raíces, y encontrarás muchas; pero
+cuidado en decirlo.
+
+Melisa tenía, como los ratones y las ardillas, sus escondrijos; pero,
+naturalmente, el maestro fue incapaz de encontrarlas, probablemente
+porque los efectos del hambre cegaban sus sentidos. Melisa empezaba a
+inquietarse. Por fin, le miró de soslayo al través de las hojas, a la
+manera de un hada, y preguntó:
+
+--Si bajo y te doy algunas, ¿me prometes mantenerte a distancia?
+
+El maestro asintió.
+
+--¡Así te mueras si lo haces!
+
+El maestro aceptó resignadamente tan terrible maldición.
+
+Melisa se deslizó del árbol, y durante algunos momentos no se oyó más
+que el mascar de piñones.
+
+--¿Estás mejor?--preguntó con cierto interés.
+
+El maestro, dándole gravemente las gracias, confesó que se iba
+reanimando, y entonces comenzó a volverse por donde había venido. Como
+lo esperaba, no se había alejado mucho cuando ella le llamó. Volviose.
+Ella estaba allí, de pie, pálida, con lágrimas en los ojos.
+
+El maestro comprendió que había llegado el momento oportuno. Acercándose
+a ella le tomó ambas manos, y contemplando sus húmedas pupilas, dijo en
+tono insinuante al par que grave:
+
+--Melisita, ¿te acuerdas de la primera tarde que fuiste a verme? Me
+preguntaste si podías asistir a mi escuela, pues querías aprender algo y
+ser más buena, y yo te dije...
+
+--Ven--dijo la niña con presteza.
+
+--¿Qué dirías _tú_ si el maestro viniese ahora a buscarte y dijese que
+estaba triste sin su pequeña alumna, y que estaba deseoso de que
+volviera con él para enseñarle a ser más bueno?
+
+Melisa bajó silenciosamente la cabeza por algunos instantes. El maestro
+esperaba con impaciencia.
+
+Dando descomunales saltos, una liebre corrió hasta cerca de la pareja, y
+alzando su brillante mirada y aterciopeladas patas delanteras, se sentó
+y los contempló. Una bulliciosa ardilla se deslizó por medio de la
+corteza resquebrajada de un pino derribado, y se quedó allí parada.
+
+--Te estamos esperando, Melisita--dijo el maestro en voz baja, y la niña
+se sonrió.
+
+Las cimas de los árboles se balanceaban, movidas por el céfiro, y un
+largo rayo de luz se abrió camino entre las enlazadas ramas, dando de
+lleno en la indecisa cara, sorprendiéndola en una mueca de irresolución.
+De pronto, agarró con su habitual ligereza la mano del maestro. Balbuceó
+algunas palabras, apenas perceptibles; pero el maestro, separando de su
+frente el negro cabello, la besó, y así, asidos de la mano, salieron de
+las húmedas y perfumadas bóvedas del bosque por el abierto camino bañado
+en la luz matinal.
+
+
+III
+
+No tan malévola en su trato respecto a los demás alumnos, Melisa
+conservaba todavía, una actitud ofensiva respecto a Sofía. Quizá el
+elemento de los celos no estaba apagado del todo en su apasionado y
+pequeño corazón. Quizá sería tan sólo que las redondas curvas y la
+rolliza silueta, ofrecen una superficie más extensa y apta para el roce.
+Pero como que tales efervescencias estaban bajo la autoridad del
+maestro, su enemistad a veces tomaba una forma nueva que no se dejaba
+reprender.
+
+Mac Sangley, en su primer juicio del carácter de la niña no pudo
+concebir que jamás hubiese poseído una muñeca. Y es que el maestro,
+parecido a muchos otros perspicaces observadores, estaba más seguro en
+los raciocinios _a posteriori_ que en los _a priori_. Melisa tenía
+muñeca, pero era propiamente la muñeca de Melisa una reproducción en
+pequeño de ella misma. Por una casualidad, descubrió la señora Morfeo el
+secreto de su poco grata existencia. Como compañera que había sido de
+las excursiones de Melisa, llevaba señales evidentes de los sufrimientos
+y peripecias pasadas. La intemperie y el barro pegajoso de las zanjas
+borraron prematuramente su color primitivo. Era en un todo el retrato de
+Melisa en pasados tiempos. Su única falda roja, ajada, estaba sucia y
+harapienta, como lo había sido la de la niña. Jamás se había oído a
+Melisa aplicarla cualquier término infantil de cariño. Nunca le enseñaba
+en presencia de otros niños. Severamente acostada en el hueco de un
+árbol cercano a la escuela, sólo le estaba permitido hacer ejercicio
+durante las excursiones de Melisa, quien, cumpliendo para con su muñeca,
+como lo hacía consigo misma, un severo deber, aquélla no conocía lujo
+de ningún género.
+
+Se le ocurrió a la señora Morfeo, obedeciendo a un laudable impulso,
+comprar otra muñeca que regaló a Melisa. La niña la recibió curiosa y
+gravemente. Al contemplarla el maestro un día, creyó notar en sus
+redondas mejillas encarnadas y mansos ojos azules, un ligero parecido a
+Sofía. En seguida se echó de ver que Melisa había reparado también en el
+mismo parecido; de consiguiente, cuando se veía sola, le golpeaba la
+cabeza de cera contra las rocas, la arrastraba a veces con una cuerda
+atada al cuello, al ir y volver del colegio, y otras, sentándola en su
+pupitre, convertía en acerico su cuerpo paciente e inofensivo.
+
+No me meteré a discutir si hacía aquello en venganza de lo que ella
+consideraba una nueva e imaginaria intrusión de las excelencias de
+Sofía, o porque tuviese como una intuición de los ritos de ciertos
+paganos, y entregándose a aquella ceremonia fetichista, imaginara que el
+original de su modelo de cera desfallecería para morirse más tarde. Esto
+sería un arduo problema de metafísica muy difícil de resolver.
+
+El maestro no pudo menos de observar, a pesar de esas incongruencias
+morales, el trabajo de una percepción rápida y vigorosa, propia de una
+inteligencia sana. Melisa no conocía ni el titubear ni las dudas de la
+niñez. Las contestaciones en clase estaban ligeramente impregnadas de
+insólita audacia. Claro que no era infalible, pero su valor y aplomo en
+lanzarse en honduras por las que no habrían osado bogar los tímidos
+nadadores que la rodeaban, suplían los errores del discernimiento. Los
+niños, por lo visto, en cuanto a esto, no valen más que las personas
+mayores; pues siempre que la pequeña mano encarnada de la niña se erguía
+por encima del pupitre para pedir la palabra, reinaba el silencio de la
+admiración, y el mismo maestro estaba a veces oprimido por una duda de
+su propio criterio y experiencia.
+
+No obstante, ciertas particularidades que en un principio le entretenían
+y divertían su imaginación, comenzaron a afligirle, y graves dudas
+asaltaron su conciencia. No podía ocultársele que Melisa era vengativa,
+irreverente y voluntariosa, que sólo tenía una facultad superior propia
+de su condición semisalvaje, la facultad del sufrimiento físico y de la
+abnegación, y otra, aunque no muy constante, atributo de fiera nobleza,
+la de la verdad. Melisa era a la vez intrépida y sincera; dos cosas que
+en aquel carácter venían a reducirse a una sola.
+
+Meditó mucho el maestro sobre este particular y había llegado a la
+conclusión ordinaria de aquellos que piensan sinceramente, a saber: que
+él era esclavo de sus propias preocupaciones, cuando determinó visitar
+al reverendo Mac Sangley para pedirle consejo y parecer. Claro que esta
+decisión humillaba su orgullo, pues él y Mac Sangley no estaban en muy
+buena armonía. Pero el pensamiento de Melisa se sobrepuso en él, y en la
+noche de su primer encuentro, y tal vez con la superstición perdonable
+de que la mera casualidad no había guiado sus pies hacia la escuela, y
+con la conciencia satisfecha de la rara magnanimidad de su acción,
+venció su antipatía y se avistó con el reverendo.
+
+Mac Sangley se alegró de la visita en grado sumo. Observó, además, que
+el maestro tenía buen semblante, y esperaba verle curado de la neuralgia
+y del reumatismo. También le había molestado a él con un sordo dolor,
+desde la última entrevista, pero tenía de su parte la resignación y el
+rezo, y callándose un momento, a fin de que el maestro pudiese escribir
+en su libro de memorias una receta que le dictó para curar la sorda
+intermitencia, el señor Mac Sangley acabó por informarse de la
+respetable señora Morfeo.
+
+--Ornato y prez de la cristiandad es tan buena señora, y su tierna y
+hermosa familia prospera--añadió el reverendo,--Sofía está perfectamente
+educada, y es tan atenta como cariñosa.
+
+Las buenas prendas y cualidades de Sofía parecían afectarle hasta tal
+extremo, que se extendió en consideraciones sobre ellas un buen lapso de
+tiempo. El maestro viose doblemente confuso. De un lado, resultaba un
+contraste violento para la pobre Melisa, en toda aquella alabanza de
+Sofía, y de otro, este tono confidencial le desagradaba al hablar de la
+primogénita de la señora Morfeo; así es que el maestro, después de
+algunos esfuerzos fútiles por decir algo natural, creyó conveniente el
+recordar otro compromiso y se fue sin pedir los informes, pero en sus
+reflexiones posteriores, daba injustamente la culpa al reverendo señor
+Mac Sangley de no habérselos procurado.
+
+Este hecho colocaba de nuevo al maestro y a la alumna en la estrecha
+comunión de antes. Melisa pareció reparar el cambio en la conducta del
+maestro, forzada desde hacía algún tiempo, y en uno de sus cortos paseos
+vespertinos, deteniéndose ella de repente, y subiendo sobre un tronco de
+árbol, le miró de hito en hito con ojos insinuantes y escudriñadores.
+
+--¿No está usted loco?--dijo con un sacudimiento interrogativo de todo
+su cuerpo.
+
+--No.
+
+--¿Ni fastidiado?
+
+--No.
+
+--¿Ni hambriento? (El hambre era para Melisa una enfermedad que podía
+atacarle a uno en cualquier ocasión).
+
+--No.
+
+--¿Ni pensando en ella?
+
+--¿En quién, Melisita?
+
+--En aquella chica blanca. (Este fue el último epíteto inventado por
+Melisa, que era muy morenita, para indicar a Sofía, cuya blancura
+competía con la de la nieve).
+
+--No.
+
+--¿Me da usted palabra? (frase con que se sustituyó el «así murieses»
+por sabio consejo del maestro.)
+
+--Sí.
+
+--¿Y por su sagrado honor?
+
+--Sí.
+
+Entonces Melisa le dio un beso salvaje, saltó del árbol y se escapó
+volando. En los dos o tres días que siguieron se dignó parecerse más a
+los niños en general, y llevar más buena conducta.
+
+Habían transcurrido ya dos años desde la llegada del maestro a
+Smith's-Pocket y como su sueldo no era grande y las perspectivas de
+Smith's-Pocket, para convertirse eventualmente en capital del Estado, no
+parecían del todo positivas, hacía tiempo que meditaba un cambio de
+situación. Privadamente, había descubierto ya sus intenciones a los
+patronos de la escuela; pero, siendo en aquel tiempo escasos los jóvenes
+de un carácter moral intachable, consintió en continuar el curso hasta
+la próxima primavera, pasando así todo el invierno. Nadie conocía su
+intención excepto su único amigo, un tal doctor Duchesne, joven médico
+criollo, conocido de la gente de Wingdam por _Duchesny_. Jamás lo
+comunicó a la señora Morfeo, ni a Sofía, ni menos a los alumnos que
+asistían a sus clases. Esta reserva tenía su explicación en la antipatía
+constitucional a enredar, sobre todo en el deseo de ahorrarse las
+preguntas y conjeturas de la curiosidad vulgar y de que nunca creía que
+iba a hacer algo hasta el momento que lo había puesto en práctica.
+
+No le gustaba pensar en Melisa. Quizá por un instinto egoísta se
+esforzaba en figurarse su sentimiento por la niña como necio, romántico
+y poco práctico. Incluso quiso convencerse de que sus adelantos serían
+mayores bajo la dirección de un maestro más viejo y más riguroso.
+
+Melisa tenía entonces once años, y de allí a pocos más, según las leyes
+de Red-Mountain, sería una mujer. Después de todo, él había cumplido con
+su deber. Cuando murió Smith, dirigió cartas a los parientes de éste y
+recibió contestación de una hermana de la madre de Melisa; dando las
+gracias al maestro, le manifestaba su intención de abandonar con su
+marido los Estados del Atlántico en dirección a California, dentro de
+poco tiempo. El maestro fundó con esto un ligero castillo en el aire,
+imaginando acaso fundar la casa de Melisa; pues era fácil creer que una
+mujer cariñosa y simpática podría guiar mejor su caprichosa naturaleza.
+Pero, cuando el maestro le leyó la carta, Melisa escuchola como quien
+oye llover, la recibió sumisamente y después recortola con sus tijeras
+en figuras que representaban a Sofía, rotuladas _la niña blanca_, para
+evitar errores, y que plantó sobre las paredes exteriores del edificio.
+
+El verano tocaba a su fin, y la última cosecha había pasado de los
+campos al granero, cuando el maestro pensó también recoger por medio de
+un examen los maduros frutos de las tiernas inteligencias que se habían
+puesto bajo su cultivo y dirección. Así es que los sabios y gente de
+profesión de Smith's-Pocket se reunieron para sancionar aquella
+tradicional costumbre de poner a los niños en violenta situación y de
+atormentarles como a los testigos delante del Tribunal. Como de
+costumbre, los más audaces y serenos fueron los que lograron obtener
+los honores del triunfo y ver coronada su frente con los laureles de la
+victoria. El lector imaginará que Melisa y Sofía alcanzaron la
+preeminencia y compartían la atención del público. Melisa, con su
+claridad de percepción natural y confianza en sí misma; Sofía, con el
+plácido aprecio de su persona y la perfecta corrección en todas sus
+cosas. Los otros pequeñuelos eran tímidos y atolondrados. Como era de
+esperar, la prontitud y el despejo de Melisa, cautivaron al mayor número
+y provocaron el unánime aplauso. La historia de Melisa había
+inconscientemente despertado las más vivas simpatías de una clase de
+individuos, cuyas formas atléticas se apoyaban contra las paredes y
+cuyas bellas y barbudas caras atisbaban con inusitada atención. Sin
+embargo, la popularidad de Melisa se hundió por una circunstancia
+inesperada. Mac Sangley se había invitado a sí mismo y disfrutaba la
+agradable diversión de asustar a los alumnos más tímidos con las
+preguntas más vagas y ambiguas, dirigidas en un tono grave e imponente;
+Melisa se había remontado a la astronomía, y estaba señalando el curso
+de nuestra manchada bola al través del espacio y llevaba el compás de la
+música de las esferas describiendo las órbitas entrelazadas de los
+planetas, cuando Mac Sangley se levantó y dijo con su voz gutural:
+
+--¡Melisa! Está usted hablando de las revoluciones de esta tierra y de
+los movimientos del sol y creo ha dicho que esto se efectúa desde la
+creación, ¿no es verdad?
+
+Melisa lo afirmó desdeñosamente.
+
+--Bueno, ¿y es esto cierto?--exclamó Mac Sangley, cruzándose de brazos.
+
+--Sí--dijo Melisa, apretando con fuerza sus labios de coral.
+
+Las hermosas figuras de las barandas se inclinaron más hacia la sala, y
+una cara de santo de Rafael, con barba rubia y dulces ojos azules,
+pertenecientes al mayor bribón de las minas, se volvió hacia la niña y
+le dijo muy quedo:
+
+--¡Mantente firme, Melisa!
+
+Mac Sangley, que hasta aquel momento había tenido fija la mirada en
+Melisa, dio un profundo suspiro, echó primero al maestro y después a los
+niños una mirada de compasión, y luego posó su vista sobre Sofía. La
+niña levantó nuevamente su regordete y blanco brazo, cuyo seductor
+contorno realzaba un brazalete modelo, chillón y macizo regalo de uno de
+sus más humildes admiradores, que llevaba gracias a la solemnidad del
+día. Reinó un silencio sepulcral. Las redondas mejillas de Sofía eran
+sonrosadas y suaves, los grandes ojos de Sofía eran muy brillantes y
+azules, y la muselina blanca del trajo escotado de Sofía descansaba
+muellemente sobre sus hombros blancos y rollizos. Sofía miró al maestro
+y el maestro asintió con la cabeza. Entonces Sofía dijo con dulce voz:
+
+--¡Josué mandó al sol que se parase y le obedeció!
+
+Un sordo murmullo de aplauso se oyó por todos los ámbitos de la
+escuela, pintose una expresión triunfal en la cara de Sangley, una grave
+sombra en la del maestro, y una cómica mirada de contrariedad irradió de
+las ventanas. Melisa hojeó rápidamente su astronomía y cerró el libro
+con estruendo. Y con un gemido de Mac Sangley, estallaron murmullos de
+asombro en la clase y un aullido desde las ventanas, cuando Melisa
+descargó su sonrosado puño sobre el pupitre con esta revolucionaria
+manifestación:
+
+--¡Es una maldita impostura! ¡No lo creo!
+
+
+IV
+
+La larga estación de las lluvias tocaba ya a su término. Bandadas de
+pájaros inundaban los campos, y la primavera mostraba nueva vida en los
+hinchados capullos, y en los impetuosos arroyos. Los pinares despedían
+el más fresco aroma. Las azaleas brotaban ya y los ceanothus preparaban
+para la primavera su librea de color morado. En la ladera meridional del
+Red-Mountain, la larga espiga del acónito se lanzaba hacia arriba desde
+su asiento de anchas hojas y de nuevo sacudía sus campanillas de azul
+oscuro en el suave declive de las cimas. Una alfombra de verde y mullida
+hierba, ondulaba sobre la tumba de Smith esmaltada de brillantes botones
+de oro, y salpicada por la espuma de un sin fin de margaritas. El
+pequeño camposanto había recogido en el pasado año nuevos habitantes, y
+nuevos montículos se elevaban de dos en dos a lo largo de la baja
+empalizada hasta alcanzar la tumba de Smith, dejando junto a ella un
+espacio. La superstición general la había evitado y el sitio al lado de
+Smith esperaba morador.
+
+Varios carteles fijados en los muros del pueblo participaban que, dentro
+de un breve plazo, una célebre compañía dramática representaría, durante
+algunos días, una serie de sainetes para desternillar de risa; que,
+alternando agradablemente con éstos, daríase algún melodrama y
+diversiones a granel. Como es natural, estos anuncios ocasionaron un
+gran movimiento entre la gente menuda y eran tema de agitación y de
+mucho hablar entre los alumnos de la escuela. El maestro había prometido
+a Melisa, para quien esta clase de placer era sagrado y raro, que la
+llevaría, y en la importante noche del estreno el maestro y Melisa
+asistieron puntualmente.
+
+El estilo dominante de la función era el de la penosa medianía; el
+melodrama no fue bastante malo para reír ni bastante bueno para conmover
+los espíritus. Pero, el maestro, volviéndose aburrido hacia la niña,
+sorprendiose y sintió algo como vergüenza, al reparar en el efecto
+singular que causaba en aquella naturaleza tan sensible. Sus mejillas se
+teñían de púrpura a cada pulsación de su palpitante corazoncillo; sus
+pequeños y apasionados labios se abrían ligeramente para dar paso al
+entrecortado aliento; sus grandes y abiertos ojos se dilataron y se
+arquearon sus cejas frecuentemente. Melisa no rió ante las sosas
+mamarrachadas del gracioso, pues Melisa raras veces se reía; ni tampoco
+se afectó discretamente, hasta acudir al extremo de hacer uso de su
+pañuelo blanco, como Sofía, la del tierno corazón, que estaba hablando
+con su pareja y al mismo tiempo mirando de soslayo al maestro, para
+enjugar alguna lágrima. Pero cuando se terminó el espectáculo y el
+pequeño telón bajó sobre las reducidas tablas, Melisa suspiró
+profundamente y se volvió hacia la grave cara del maestro, con una
+sonrisa apologética y cansado gesto.
+
+--Ahora, vámonos a casa--insinuó.
+
+Y bajó los párpados de sus negros ojos, como para ver una vez más la
+escena en su imaginación virgen.
+
+Al dirigirse a casa de la señora Morfeo, el maestro creyó prudente
+ridiculizar la función de arriba abajo.
+
+--No me extrañaría--dijo--que Melisa creyese que la joven que tan
+bellamente representa lo hace en serio, enamorada del caballero del rico
+traje, y aun suponiendo que estuviere enamorada de veras, sería una
+desgracia.
+
+--¿Por qué?--dijo Melisa, alzando los caídos párpados.
+
+--¡Oh! Porque con el salario actual no puede mantener a su mujer y pagar
+sus bonitos vestidos a tanto por semana, y, además, porque, casados, no
+tendrían tanto sueldo por los papeles de amantes. Esto, con tal--añadió
+el maestro--que no estén ya casados con otras; sospecho que el marido
+de la bella Condesita recibe los billetes a la entrada, alza el telón, o
+despavila las luces, o hace alguna otra cosa de igual refinamiento y
+distinción. Por lo que respecta al joven del vestido bonito, que lo es,
+realmente ahora, y debe costar a lo menos de dos y medio a tres pesos no
+contando para nada aquel manto de droguete encarnado, del cual conozco
+el precio, pues compré de él una vez para mi cuarto; en cuanto a este
+joven, Melisa, no es mal chico, y si bien bebe de vez en cuando, creo
+que la gente no debiera aprovecharlo para criticarlo tan acerbamente y
+echarlo en el lodo, ¿verdad? Puedes creerme que podría deberme durante
+mucho tiempo dos pesos y medio, antes no se lo echase en cara como en
+Wingdam lo hizo la otra noche aquel hombre.
+
+Melisa había tomado la mano del maestro entre las suyas, procurando
+mirarle a los ojos, pero el joven los mantuvo desviados con firmeza.
+Melisa tenía una vaga idea de la ironía, permitiéndose a veces una
+especie de humor sardónico, que se manifestaba por igual en sus acciones
+y en su manera de hablar. Pero el joven continuó de este talante, hasta
+que hubieron llegado a casa de la señora Morfeo y hubo depositado a
+Melisa bajo su cuidado maternal. Se le ofreció descanso y un refresco
+que rehusó, restregándose los ojos, para evitar las miradas de sirena de
+los ojos azules de Sofía, excusose y se fue derecho a casa.
+
+Durante los dos o tres días siguientes al arribo de la compañía
+dramática, Melisa iba tarde a la escuela, y a causa de la ausencia de
+su constante guía, el paseo usual del maestro la tarde del viernes, fue
+por una vez omitido. Al retirar el joven sus libros, preparándose para
+abandonar la escuela, sonó a su lado una infantil voz:
+
+--¿Con su permiso?
+
+El maestro se volvió y encontrose con Arístides Morfeo.
+
+--¿Qué ocurre?--dijo el maestro con impaciencia,--¡digan! ¡Pronto!
+
+--Bueno, señor, yo y Hugo creemos que Melisa se va a escapar nuevamente.
+
+--¡Cómo! ¿Qué significa esto, caballerito?--dijo el maestro con el
+injusto enojo con que siempre recibía las noticias que no le eran
+gratas.
+
+--Melisa, señor, no se queda nunca en casa, y Hugo y yo la vemos hablar
+con uno de aquellos cómicos y en este momento está con él, y, además,
+ayer nos dijo a Hugo y a mí que podía echar un discurso tan bien como la
+señorita Celestina Montemoreno, y se puso a declamar...
+
+Y el niño se calló, como asustado.
+
+--¿Qué cómico?--exclamó el maestro.
+
+--Aquel que lleva el sombrero negro... y cabello largo y alfiler de
+oro... y cadena de oro--dijo Arístides, poniendo períodos en lugar de
+comas para poder dar paso a su respiración.
+
+El maestro sintió una opresión desagradable en el pecho y en la
+garganta, y tomando maquinalmente los guantes y el sombrero se salió a
+la calle. Arístides trotaba a su lado, esforzándose en igualar el paso
+de sus cortas piernas con las zancadas del maestro, cuando éste se paró
+de repente y Arístides dio con él un fuerte topetazo.
+
+--¿Dónde estaban hablando?--preguntó, como siguiendo la conversación.
+
+--En la Arcada--dijo Arístides.
+
+Cuando hubieron llegado a la calle Mayor, el maestro se detuvo.
+
+--Ve corriendo a casa--dijo al niño.--Si Melisa está allí, ven a la
+Arcada y dímelo, y si no está quédate en ella; ¿oyes?
+
+Y Arístides se escapó al trote de sus cortas piernecillas, desplegando
+toda su velocidad.
+
+A pocos pasos del camino estaba la Arcada. Con este nombre era conocido
+un largo e irregular edificio, conteniendo taberna, salón de billar y
+restaurant. Al cruzar el joven la plaza, observó que dos o tres
+transeúntes se volvieron y le siguieron con la vista fijamente durante
+un buen trecho. Arreglose el vestido, sacó el pañuelo y se enjugó la
+cara antes de penetrar en el establecimiento. Dentro de la taberna había
+su habitual número de holgazanes, bebiendo y gritando desaforadamente.
+Una cara le miró tan fijamente y con expresión tan extraña, que el
+maestro se paró, encarándose con él, y entonces vio que no era más que
+su propia imagen reflejada en un espejo pintarrajeado la cual le hizo
+creer que tal vez estaba un poco excitado, de manera que tomó de una
+mesa un número de _La Bandera de Red-Mountain_, y trató de recobrar su
+serenidad, leyendo la sección anunciadora.
+
+Atravesó luego la taberna, el restaurant y entró en la sala de billar.
+Melisa no estaba allí. De pie, al lado de una de las mesas, había un
+individuo que llevaba en la cabeza un sombrero de hule con anchas alas,
+que el maestro reconoció en seguida por el agente de la compañía
+dramática. Era un hombre eminentemente antipático por la manera de
+llevar la barba y el pelo. En vista de que el objeto de su cuidado no
+estuviese allí, se volvió hacia el hombre del sombrero negro. Este había
+reparado en el maestro, pero con la astucia común en la cual siempre se
+estrellan los caracteres vulgares, afectó no verle. Contoneándose con un
+taco en la mano, aparentaba apuntar a una bola en el centro del billar.
+El maestro permaneció de pie delante de él, hasta que alzó los ojos. En
+el momento que sus miradas se cruzaron, el maestro fuese a su encuentro
+derechamente.
+
+Cuando principió a hablar, algo se le fue subiendo a la garganta que
+retardaba su palabra; su propia voz le asustó; tan profunda y vibrante
+sonaba. Pero moderó sus impulsos pues quería a toda costa evitar un
+escándalo.
+
+--He sabido--principió,--que Melisa Smith, una huérfana, una de mis
+alumnas, ha estado tratando con usted para seguir su profesión. ¿Es esto
+exacto?
+
+El hombre del sombrero de azabache se inclinó de nuevo sobre la mesa, y
+como si jugara, de un golpe vigoroso de taco lanzó la bola contra la
+tabla con absoluta falta de lógica. Después, dando la vuelta a la mesa,
+recogiola y la colocó en su punto primitivo. Hecho esto, y preparándose
+para otra jugada, dijo:
+
+--Supongamos que así sea.
+
+El maestro se atascó de nuevo, pero, haciendo un íntimo esfuerzo que
+quizá trascendió al exterior, continuó:
+
+--Si es usted caballero, únicamente tengo que decirle que soy su tutor y
+responsable de su educación. Usted sabe, tan bien como yo, la clase de
+vida que pretende ofrecer a un corazón virgen y henchido de ilusiones.
+Por poco que se haya usted enterado, tiene que saber que la he sacado de
+una existencia peor que la muerte, la he arrancado del lodo de las
+calles y quizá de una futura corrupción. Estoy tratando de hacerlo otra
+vez. Tenemos que hablar formalmente, pues las circunstancias así lo
+exigen. La niña no tiene padre, ni madre, ni hermana, ni hermano. ¿Es
+que usted trata de sustituir a alguna de estas personas?
+
+El cómico examinó la punta de su taco y miró después en torno, con aire
+displicente, y hasta en sus labios pareció dibujarse una sonrisa
+sardónica.
+
+--Sé que es una niña extraña y voluntariosa--continuó el maestro,--pero
+es mejor de lo que era. Me parece que aún tengo alguna influencia sobre
+ella. Así es que le ruego y espero que no tome más cartas en este
+asunto, sino que, como hombre y como caballero, no ose estorbarla en su
+camino. Además, tengo grandes deseos...
+
+Aquí las palabras se atravesaron otra vez en la garganta del maestro, y
+la frase quedó entrecortada.
+
+El hombre del negro chambergo, interpretando mal el silencio del
+maestro, alzó la cabeza con una risa irónica y salvaje y exclamó:
+
+--¿La quiere para usted sólo, verdad? ¡Ni una palabra más!
+
+El tono en que había pronunciado aquellas palabras, la mirada de que
+habían ido acompañadas, y, más que todo, la naturaleza del hombre que se
+atrevía a soltar tamaño insulto, hirieron como una saeta la dignidad del
+joven preceptor. La retórica que mejor convence a esta clase de
+animales, es un golpe. Poseído el maestro de esta verdad, y encontrando
+ya sólo de este modo expresiva la acción, hizo acopio de toda su energía
+para dar a puño cerrado en el cínico rostro de aquel malvado.
+
+El golpe echó a rodar por un lado el reluciente chambergo y el taco por
+otro, y arrancó el guante y la piel de la mano del maestro; destrozó los
+ángulos de la boca del patán y echó a perder la forma particular de su
+barba de un modo lamentable. Oyose un grito, una imprecación, una pelea,
+y el pisotear de mucha gente. La muchedumbre penetró apresuradamente en
+la sala, se separó a derecha e izquierda y sonaron dos tiros que se
+oyeron casi al mismo tiempo. Se arrojaron todos sobre los contrincantes,
+y se vio al maestro de pie, sacudiéndose con la mano izquierda los tacos
+encendidos, de la manga de su chaqué. Alguien le detenía por la otra
+mano. Mirósela y vio que todavía sangraba del golpe, pero entre sus
+dedos lucía una hoja de acero. No pudo recordar cuándo ni cómo vino a su
+poder.
+
+La persona que le sujetaba por la mano, era el señor Morfeo, que
+arrastró al maestro hacia la puerta, pero éste se resistía y se esforzó
+en articular el nombre de «Melisa», tan bien como lo permitía su boca
+contraída y convulsa.
+
+--Todo va bien, hijo mío--dijo el señor Morfeo.--Está en casa.
+
+Y juntos salieron al camino. Durante el trayecto, el señor Morfeo le
+dijo que Melisa había entrado corriendo en la casa algunos momentos
+antes, y le había arrancado de ella, diciendo que mataban al maestro en
+la Arcada. Con el deseo de estar solo, el maestro prometió al señor
+Morfeo que no buscaría otra vez aquella noche al agente y se alejó en
+dirección al colegio. Al acercarse a él se asombró de hallar la puerta
+abierta, y aún más de encontrarse a Melisa acurrucada detrás de una
+mesa.
+
+El carácter del maestro, como lo he indicado antes, tenía al igual que
+la mayor parte de las naturalezas de excesiva susceptibilidad, su base
+de egoísmo. La cínica burla proferida por su reciente adversario, bullía
+aún en su espíritu. Probablemente, pensó, otros darían semejante
+interpretación a su afecto por la niña, tan vivamente demostrado, y que
+aun sin esto, su acción era necia y quijotesca. Y, además, ¿no había
+ella voluntariamente olvidado su autoridad y renunciado a su afecto? ¿Y
+qué habían dicho todos? ¿Cómo es que sólo él se empeñaba en combatir la
+opinión de todos para tener finalmente que confesar tácitamente la
+verdad de cuanto se le había predicho? Había provocado una ordinaria
+reyerta de taberna, con un quídam soez y villano, y arriesgado su vida
+para probar ¿qué? ¿Qué es lo que había probado? ¡Nada! ¿Qué dirían sus
+amigos? Y, sobre todo, ¿qué diría el reverendo señor Sangley?
+
+La última persona a quien en estas reflexiones hubiera querido
+encontrar, era Melisa. Con aire de contrariedad dirigió sus pasos hacia
+su pupitre, y le dijo en breves y frías palabras, que estaba ocupado y
+que deseaba estar solo. Levantada, Melisa, tomó la silla abandonada y
+sentándose a su vez, escondió su cabeza entre las manos. Alzó de nuevo
+la vista, y ella permanecía aún allí, de pie; le estaba mirando a la
+cara con expresión contristada y pesarosa.
+
+--¿Le has muerto?--exclamó.
+
+--¡No!--dijo el maestro.
+
+--¿Pues no te di yo el cuchillo para eso?--dijo la niña rápidamente.
+
+--Me dio el cuchillo--repitió el maestro maquinalmente.
+
+--Sí, te di el cuchillo. Yo estaba allí debajo del mostrador. Vi cuándo
+comenzó la lucha y cómo cayeron los dos. Él soltó su viejo cuchillo y yo
+te lo di. ¿Por qué no le mataste?--dijo Melisa, rápidamente, con un
+centellear expresivo de sus negros ojos y alzando una mano amenazadora.
+
+El maestro sólo pudo expresar su asombro con la mirada.
+
+--Sí--dijo Melisa,--si lo hubieses preguntado, te hubiera dicho que me
+iba con la compañía de cómicos. ¿Sabes por qué? Porque no me quisiste
+decir que ibas a dejarme tú a mí. Yo lo sabía, te oí decírselo al
+doctor. Yo no iba a quedarme aquí sola con los Morfeo, preferiría morir.
+
+Hubo una pequeña pausa y Melisa sacó de su pecho algunas hojas verdes,
+ya marchitas, y mostrándolas con el brazo tendido, y con su rápido y
+vívido lenguaje y con la extraña pronunciación de su primitiva infancia,
+en que reincidía en los momentos de excitación, dijo:
+
+--Ahí tienes la planta venenosa que mata y que tú mismo me enseñaste. Me
+iré con los actores o comeré esto y moriré aquí. Todo me es igual. No me
+quedaré donde me aborrecen y soy despreciada. Tampoco me dejarías, si no
+me despreciases y aborrecieses.
+
+Y, esto diciendo, su apasionado pecho palpitó con fuerza y dos grandes
+lágrimas aparecieron en el borde de sus párpados, pero las sacudió con
+el extremo de su delantal, como si fuesen insectos inoportunos.
+
+--Si me encierras en la cárcel--dijo Melisa fieramente,--para separarme
+de los actores, me envenenaré. Si mi padre se mató, ¿por qué no puedo
+hacerlo yo también? Dijiste que un bocado de aquella raíz me mataría y
+siempre la llevo aquí.
+
+Y golpeó su pecho con fiereza.
+
+Por la imaginación del joven maestro pasó la vista del lugar vacío al
+lado de la tumba de Smith, y el porvenir del débil ser que temblando de
+pasión tenía ante sí, inquietó vivamente su espíritu. Asiole ambas manos
+entre las suyas, y mirándola de lleno en sus sinceros ojos, le dijo:
+
+--¿Melisita, quieres venirte _conmigo_?
+
+Melisa le echó los brazos al cuello, y dijo, llena de alegría:
+
+--Sí.
+
+--Pero ahora, ¿esta noche?
+
+--Tanto mejor.
+
+Agarrados de las manos salieron al camino, al estrecho camino por el que
+una vez la habían conducido sus cansados pies a la puerta del maestro, y
+que parecía no deber pisar sola ya más. Miriadas de estrellas
+centelleaban sobre sus cabezas. Para el bien o para el mal, la lección
+había sido aprovechada, y detrás de ellos la escuela de Red-Mountain se
+cerró para siempre, dejando un rastro imperdurable.
+
+
+
+
+EL HIJO PRÓDIGO DEL SEÑOR TOMÁS
+
+
+Todo el mundo sabía que el señor Tomás andaba en busca de su hijo, y por
+cierto que era éste un buen truhán.
+
+Así es que no fue un secreto para sus compañeros de viaje, que venía a
+California con el único objeto de efectuar su captura. Sinceramente y
+con toda franqueza, nos puso el padre al corriente así de las
+particularidades físicas, como de las flaquezas morales del ausente
+hijo.
+
+--¿Relataba usted de un joven que ahorcaron en Red-Dog por robar un
+filón?--decía un día el señor Tomás a un pasajero del vapor.--¿Recuerda
+usted el color de sus ojos?
+
+--Negros--contestó el pasajero.
+
+--¡Ah!--dijo el señor Tomás, como quien consulta un memorándum
+mental,--los ojos de Carlos eran azules.
+
+Y alejábase inmediatamente. Quizá por tan poco simpático sistema de
+pesquisas o por aquella predisposición del Oeste, a tomar en broma
+cualquier principio o sentimiento que se exhiba con sobrada
+persistencia, las investigaciones del señor Tomás sobre el particular
+despertaron el buen humor de los viajeros del buque.
+
+Circulose privadamente entre ellos un anuncio gratuito sobre el tal
+Carlos, dirigido a _Carceleros y Guardianes_, y todo el mundo recordó
+haber visto a Carlos en circunstancias dolorosas, pero en favor de mis
+paisanos debo confesar que, cuando se supo que Tomás destinaba una
+fuerte suma a su justificado proyecto, sólo en voz baja siguieron las
+bromas, y nada se dijo, mientras él pudo oírlo, que fuera capaz de
+contristar el corazón de un padre, o bien de poner en peligro el
+provecho que podían esperar los bromistas de toda calaña. La proposición
+de don Adolfo Tibet, hecha en tono jocoso, de constituir una compañía en
+comandita, con el objeto de encontrar al extraviado joven, obtuvo, en
+principio, favorable acogida.
+
+Psicológicamente considerado, el carácter de el señor Tomás no era
+amable ni digno de atención. Sus antecedentes, tal como él mismo los
+comunicó un día en la mesa, denotaban un temperamento práctico, aun en
+medio de sus extravagancias. Tuvo una juventud y edad madura ásperas y
+voluntariosas, durante las cuales había enterrado a disgustos a su
+esposa, y obligado a embarcarse a su hijo, experimentó de repente una
+decidida vocación para el claustro.
+
+--La agarré en Nueva Orleáns el año 59--nos dijo el señor Tomás, como
+quien se refiere a una epidemia.--¡Pásenme las chuletas!
+
+Tal vez este temperamento práctico fue el que lo sostuvo en su
+indagación aparentemente infructuosa. No tenía en su poder indicio
+alguno del paradero de su fugitivo hijo, ni mucho menos pruebas de su
+existencia. Con la confusa y vaga memoria de un niño de doce años,
+esperaba ahora identificar al hombre adulto.
+
+Sin embargo, lo consiguió. Lo que no dijo jamás es cómo se salió con la
+suya. Hay dos versiones del suceso. Según una de ellas, el señor Tomás,
+visitando un hospital, descubrió a su hijo, gracias a un canto
+particular, que entonaba un enfermo delirante, soñando en su edad
+infantil. Esta versión, dando como daba ancho campo a los más delicados
+sentimientos del corazón, se hizo muy popular, y narrada por el
+reverendo señor Esperaindeo al regreso de su excursión por California,
+jamás dejó de satisfacer a los oyentes. La otra, menos sencilla, es la
+que yo adoptaré aquí, y, por lo tanto, debo relatarla con la detención
+que se merece.
+
+Era después que el señor Tomás desistió de buscar a su hijo entre el
+número de los vivos y se dedicaba al examen de las necrópolis y a
+inspeccionar cuidadosamente las frías lápidas de los cementerios. Un
+día, visitaba con cuidado la Montaña Aislada, lúgubre cima, bastante
+árida ya en su aislamiento original, y que parece más árida aún por los
+blancuzcos mármoles con que San Francisco da asilo a los que fueron sus
+ciudadanos, y los protege de un viento furioso y persistente, que se
+empeña en esparcir sus restos, reteniéndolos bajo la movediza arena que
+parece rehusar cobijarlos. Contra este viento, el viejo oponía una
+voluntad no menos férrea y tenaz. Todo el día se pasaba con su cabeza
+dura y gris, cubierta por un alto sombrero enlutado, hundido hasta las
+cejas, leyendo en alta voz las inscripciones funerarias. Las citas de
+las Santas Escrituras le gustaban y se complacía en corroborarlas con
+una Biblia manual.
+
+--Aquélla es de los salmos--dijo un día al cercano enterrador.
+
+El interpelado calló.
+
+Sin inmutarse en lo más mínimo, el señor Tomás se deslizó en la abierta
+fosa, entablando un interrogatorio más decidido.
+
+--¿Ha tropezado usted alguna vez en su profesión con un tal Carlos
+Tomás?
+
+--¡El diablo se lleve a Tomás!--replicó el enterrador fríamente.
+
+--Si no tenía religión creo que ya lo habrá hecho--respondió el viejo,
+trepando fuera de la tumba.
+
+Quizá diera esto ocasión a que el señor Tomás tardara más tiempo del
+ordinario en salir del cementerio. Al regresar de frente hacia la
+ciudad, principiaron a brillar ante él las luces, y un viento impetuoso,
+que la neblina hacía sensible, ya le impelía hacia adelante, ya como
+puesto en acecho le atacaba enfadosamente desde las desiertas calles de
+los suburbios. En uno de estos recodos otra cosa no menos indefinida y
+malévola, se arrojó sobre él con una blasfemia, encarándole una pistola
+y requiriéndole la bolsa o la vida. Pero se encontró con una voluntad
+de hierro y una muñeca de acero: agresor y agredido rodaron agarrados
+por el suelo; en el mismo instante, el viejo se irguió, tomando con una
+mano la pistola que había podido arrebatar y con la otra sujetando con
+el brazo tendido la garganta de un joven de hosco y salvaje semblante,
+que pretendía deshacerse con esfuerzos sobrehumanos.
+
+--Joven--dijo el señor Tomás, apretando sus delgados labios.--¿Cómo se
+llama usted?
+
+--¡Tomás!
+
+La férrea mano del anciano resbaló desde la garganta al brazo de su
+prisionero, aunque sin disminuir la presión con que le tenía asido.
+
+--Carlos Tomás, ven conmigo--dijo luego.
+
+Y llevose a su cautivo al hotel en que se hospedaba.
+
+Lo que tuvo lugar allí no ha trascendido fuera, pero a la mañana
+siguiente se supo que el señor Tomás había dado con el hijo pródigo.
+
+Sin embargo, ni la apariencia de los modales del joven justificaban a un
+perspicaz observador la anterior narración. Serio, reservado y digno,
+entregado en cuerpo y alma a su recién encontrado padre, aceptó los
+beneficios y responsabilidades de su nueva condición con cierto aire de
+formalidad, que se asemejaba al que hacía falta a la sociedad de San
+Francisco y que ella arrojaba de sí. Algunos quisieron despreciar esta
+cualidad como una tendencia a «cantar salmos», otros vieron en esto las
+cualidades heredadas del padre, y estaban dispuestos a profetizar para
+el hijo la misma dura vejez; pero todo el mundo convino en que era
+compatible con los hábitos de hacer dinero, en los cuales padre e hijo
+habían coincidido de un modo singular.
+
+Y, no obstante, el anciano parecía que no era feliz.
+
+Quizá porque la realización de sus deseos le había dejado sin una misión
+práctica; tal vez, y esto es lo más probable, sentía poco amor por el
+hijo que había con tanta fortuna recobrado. La obediencia que de él
+exigía, le era otorgada de buen grado; la conversión en que había puesto
+su alma entera, fue completa, y, a pesar de todo, nada de esto le
+satisfacía su espíritu. Había cumplido con todos los requisitos de su
+deber religioso al redimir a su hijo, y, no obstante, parecíale que
+faltaba algo a su brillante acción. En semejante duda, leyose la
+parábola del Hijo Pródigo, que no había perdido nunca de vista en su
+peregrinación, y observó que había omitido el festín final de
+reconciliación. No parecía ofrecérsele nada mejor a la deseada cualidad
+del ceremonioso sacramento entre él y su hijo; de manera, que un año
+después de la aparición de Carlos, se preparó a darle un banquete
+suntuoso.
+
+--Reúne, llama a todo el mundo, Carlos--dijo solemnemente,--para que
+todos sepan que te he sacado de los abismos de la iniquidad y de la
+compañía de los cerdos y de las mujeres perdidas, y mándales que coman,
+beban y se regocijen.
+
+No sé si el anciano tenía para esto otro motivo, no analizado todavía.
+
+La hermosa casa que había mandado construir sobre las arenosas colinas,
+parecíale a veces solitaria y triste. A menudo, sorprendíase a sí mismo,
+tratando de reconstruir con las graves facciones de Carlos las de aquel
+niño cuyo vago recuerdo tanto le ocupó en el pasado y que tanto hoy le
+preocupaba. Imaginábase que era ésta señal de que se le acercaba la
+vejez y con ella una nueva infancia.
+
+Un día, en su sala de ceremonias dio de manos a boca con un niño de uno
+de los criados, que se aventuró a llegar hasta allí, y quiso tomarle en
+sus brazos: pero el niño huyó ante su hosco y arrugado semblante. Por
+todo esto, pareciole muy pertinente reunir en su casa la buena sociedad
+de San Francisco, y de entre aquella exposición de doncellas elegir la
+compañera de su hijo. Después tendría un nieto, un niño a quien criar
+desde el principio y a quien amaría, como no amaba a Carlos.
+
+Inútil es decir que todos fuimos al convite. Aquella distinguida
+sociedad vino provista de aquella exuberancia de animación, alegría y
+locuacidad, sin freno ni respeto alguno para el anfitrión, que la mayor
+parte distribuyó del modo más generoso posible, principalmente a costa
+de los festejados. La cosa hubiera terminado con escándalo, a no
+pertenecer los actores a la más alta escala social.
+
+En efecto, el señor Tibet, dotado por naturaleza de ingenioso humorismo
+y excitado además por los brillantes ojos de las muchachas Jonnes, se
+portó de una manera tal, que atrajo las serias miradas de don Carlos
+Tomás, quien se le acercó, diciendo casi al oído:
+
+--Parece que se siente usted malo, señor Tibet; permítame que le
+conduzca a su carruaje. (Resiste, perro, y te echaré por la ventana).
+Por aquí, si gusta; la habitación está caldeada y quizá podía
+perjudicarle.
+
+Inútil es decir que sólo una parte de este discurso fue perceptible para
+la sociedad y que el resto lo divulgó el señor Tibet, sintiendo en el
+alma que su repentina indisposición le privase de lo que la más
+excéntrica de las señoritas Jonnes, bautizó con el nombre «el ramillete
+final de la fiesta», y que voy a referir.
+
+El acontecimiento se guardaba para el final de la cena. Probablemente el
+señor Tomás hacía la vista gorda ante la desordenada conducta de la
+gente joven, abstraído en la meditación del efecto dramático que tenía
+en incubación.
+
+En el momento de levantarse los manteles, púsose de pie y golpeó
+solemnemente sobre la mesa. Entre las muchachas Jonnes, se inició una
+tosecita que contagió todo aquel lado de la mesa. Carlos Tomás, desde un
+extremo de aquélla, alzó la mirada con tierna expectación.
+
+--Va a cantar un himno.
+
+--Va a rezar.
+
+--¡Silencio! ¡que es un discurso!
+
+Estas voces dieron vuelta a la sala.
+
+Y el señor Tomás empezó:
+
+--Hoy hace un año, hermanos y hermanas en Jesucristo--dijo con severa
+pausa,--un año cumple hoy, que mi hijo regresó de correr los lodazales
+del vicio y de gastar su salud con las hijas del pecado.
+
+La risa cesó de golpe.
+
+--Véanle ahora, ¡Carlos Tomás, levántate!
+
+Carlos Tomás obedeció.
+
+--Hoy hace un año y ahora pueden contemplarle.
+
+A la verdad, era un hermoso hijo pródigo, allí de pie, con su severo
+traje de última moda. Un pródigo arrepentido, con ojos tristes y
+obedientes, vueltos hacia la dura y antipática mirada del autor de sus
+días.
+
+La señorita Smith, un capullo de quince años, sintió en las puras
+profundidades de su loquillo corazón un movimiento de involuntaria
+simpatía hacia él.
+
+--Quince años hace que abandonó mi casa--dijo el señor Tomás,--hecho un
+pródigo y un libertino. ¡Pero yo mismo era un hombre de pecado!... ¡Oh,
+amigos en Jesucristo! Un hombre de ira y de rencor.--(«Amén»--añadió la
+mayor de las Jonnes). Pero, alabado sea Dios, he huido de mi propia
+cólera. Cinco años ha que obtuve la paz que supera a la humana
+comprensión. ¿La tienen ustedes, amigos?
+
+Un subcoro de «no, no», por parte de las muchachas, y un «venga el santo
+y seña» por la del teniente de navío, Coxe, de la corbeta de guerra de
+los Estados Unidos, _El Terror_, sirvieron de contestación.
+
+--«Llamad y se os abrirá». Y cuando descubrí lo errado de mi camino y
+la preciosidad de la gracia--continuó el señor Tomás,--vine a darla a mi
+querido vástago. Busqué por mar y por tierra sin desmayar. No esperé que
+él viniera a mí, lo cual podría haber hecho, justificándome con el libro
+de los libros en la mano, sino que le busqué en el cieno, entre los
+cerdos, y... (el final de la frase se perdió por el roce de los vestidos
+de las señoras al retirarse). Obras, hermanos en Jesucristo, es mi
+divisa; «por sus obras los conoceréis» y ahí están las mías, que todos
+pueden juzgar a la luz del día.
+
+Y, al decir esto, el señor Tomás, gesticulando y haciendo extrañas
+muecas, miraba fijamente hacia una puerta abierta que daba a la terraza,
+atestada hacía poco de criados mirones y convertida ahora en escena de
+un tumulto infernal.
+
+En medio del ruido, cada vez creciente, un hombre, miserablemente
+vestido y borracho como una sopa, se abrió paso por entre los que se le
+oponían, y penetró en la sala con paso nada seguro. El brusco cambio
+entre la neblina y la oscuridad de fuera, y el resplandor y el calor de
+dentro, lo deslumbraron, así es que en su estupor quitose el estropeado
+sombrero y lo pasó una o dos veces ante sus ojos, mientras se sostenía,
+aunque con poca seguridad, contra el respaldo de un sofá. De pronto, su
+errante mirada cayó sobre la pálida fisonomía de Carlos Tomás, y con un
+destello de infantil inteligencia y una débil risa de falsete, echose
+hacia adelante, agarrose a la mesa, hizo caer los vasos, y, finalmente,
+se dejó caer sobre el pecho del joven.
+
+--¡Carlos! ¡Caramba de truhán! ¿qué tal?
+
+--¡Silencio! ¡Siéntate! ¡Calla!--dijo Carlos Tomás, forcejeando
+rápidamente por desembarazarse del abrazo de su inoportuna visita.
+
+--¡Mírenlo!--continuó el forastero, sin hacer caso del aviso y con la
+mayor despreocupación.
+
+Y en tono de amorosa y expresiva admiración, y reteniendo al pobre
+Carlos con vacilante muñeca, lleno de ternura, prosiguió:
+
+--¡Contemplen, pues, a este pillastre! ¡Carlos, así Dios me condene,
+estoy orgulloso de ti!
+
+--¡Salga usted de casa!--dijo el señor Tomás, levantándose con la
+amenazadora y fría mirada de sus ojos grises, y haciendo acopio de
+autoridad.--Carlos, ¿cómo te atreves?...
+
+--¡Cálmate, vejete! Carlos, ¿quién es ese tío, vamos? ¡Corre!
+
+--¡Cállate, insensato! ¡Vamos, toma esto!--Y con mano nerviosa Carlos
+Tomás llenó de licor una copa.--Bebe y vete, hasta mañana... en
+cualquier parte, pero déjanos; vete en seguida y déjanos en paz.
+
+Pero antes de que el miserable pudiera beber, el anciano, pálido de
+rabia, precipitose sobre el intruso, y asiéndolo con sus poderosos
+brazos y arrastrándolo a través del grupo de asustados comensales que
+los rodeaban, alcanzó la puerta abierta de par en par por los criados,
+cuando Carlos Tomás exclamó, con un grito angustioso:
+
+--¡Deténgase!
+
+Parose el anciano. A través de la puerta, abierta de par en par, la
+neblina y el viento llevaron al interior una oleada de frío.
+
+--¿Qué significa esto?--preguntó, volviendo hacia Carlos su colérico
+rostro.
+
+--¡Nada! Pero, deténgase, se lo suplico... Aguarde hasta mañana, pero no
+esta noche. No lo haga. Se lo ruego. Por el amor de Dios, no haga usted
+eso.
+
+En el tono de la voz del joven, o tal vez en el contacto del miserable
+que luchaba entre sus poderosos brazos, había un no sé qué indefinible y
+extraño. Sea como fuere, un terror confuso e indefinible se apoderó del
+corazón del anciano, que murmuró con voz salvaje:
+
+--¿Quién es este sujeto?
+
+Carlos no contestó.
+
+--¡Atrás todos!--gritó con voz de trueno el señor Tomás a los convidados
+que lo rodeaban.--¡Carlos, ven aquí! Yo te lo mando, yo... yo... yo...
+yo te ruego... me digas quién es este hombre. Ahora mismo.
+
+Dos personas, tan sólo, oyeron la contestación que salió, débil y
+quebrantada, de los labios de Carlos Tomás:
+
+--ES SU HIJO.
+
+* * * * * * *
+
+Al día siguiente, cuando el sol había rebasado las áridas colinas de
+arena, los convidados habían desaparecido de los festivos salones del
+señor Tomás. Las luces ardían aún pálidas y tristes en los desiertos
+salones, y en medio de este abandono, sólo tres personas se acurrucaban
+apretadas en un ángulo de la fría sala, formando confuso montón. La una,
+tendida en un canapé, dormía el sueño de la borrachera; sentábase a sus
+pies el que hemos conocido por Carlos Tomás, y junto a ambos, encogida y
+rebajada a la mitad de su tamaño encorvábase la figura del señor Tomás,
+la mirada hosca, los codos sobre las rodillas y tapándose con las manos
+los oídos, como para evitar la voz triste y suplicante que parecía
+llenar los ámbitos de la habitación.
+
+--Bien sabe que no empleé voluntariamente artificio alguno para engañar
+a usted. El nombre que di aquella noche fue el primero que me vino a las
+mientes; precisamente el nombre de uno a quien creí muerto; el del
+disoluto compañero de mi vida de libertino. Cuando más tarde me
+interrogó usted, empleé el conocimiento que de él había adquirido, para
+enternecer su corazón y ganarlo para una vida honrada. ¡Juro que
+únicamente fue por esto! Y cuando me dijo quién era, vi por primera vez
+abrirse ante mí una nueva vida... entonces... entonces... ¡oh, señor!
+sí, estaba hambriento, desnudo y sin recurso, cuando iba a robar su
+bolsillo; me sentía solo en el mundo, infeliz y desesperado, cuando
+quise robar la ternura de un padre dolorido.
+
+El anciano permanecía imperturbable. Desde su suntuoso lecho, el
+recobrado hijo pródigo roncaba confiadamente.
+
+--Yo no tenía padre que pudiese reclamar. Jamás conocí otro hogar que el
+que he tenido hasta estos momentos. Caí en la tentación. ¡He sido tan
+dichoso... tan dichoso!
+
+Irguiose y permaneció de pie ante el viejo.
+
+--No tema que me interponga entre su hijo y la herencia. Parto hoy de
+este lugar para jamás volver. El mundo es grande, y, gracias a su
+bondad, sé ahora ganarme la vida honradamente. ¡Adiós! ¿No quiere usted
+aceptar mi mano?... Sea. ¡Adiós!
+
+Y dio media vuelta para marcharse. Pero, cuando llegó a la puerta,
+retrocedió de repente, y alzando entre ambas manos la encanecida cabeza
+del anciano, la besó unas y más veces con efusión.
+
+--¡Carlos!
+
+No hubo contestación.
+
+--¡Carlos!
+
+Incorporose el anciano estremecido y corrió bamboleándose débilmente
+hacia la puerta. Estaba abierta. Por ella llegaba el tumulto de una gran
+ciudad que despierta, y entre este tumulto las pisadas del hijo pródigo
+que se perdían a lo lejos, para siempre.
+
+
+
+
+MAGDALENA
+
+
+El coche se deslizaba penosamente por la estrecha carretera, dando
+frecuentes sacudidas. En su interior éramos siete personas que no
+habíamos despegado los labios desde que uno de aquellos saltos vino a
+dejar sin concluir la última cita poética del juez, mi honorable vecino.
+El hombre alto sentado junto a éste, dormía con el brazo pasado por la
+colgante correa, y apoyada la cabeza en ella, formaba como un objeto
+fofo e indefinible, parecía que se hubiese ahorcado a sí propio, y le
+hubieran cortado la cuerda que le había servido de instrumento. En el
+asiento posterior, la señora francesa dormitaba también, conservando una
+actitud de estudiado recato, que se echaba de ver en la posición del
+pañuelo caído sobre la frente ocultando a medias su rubicunda cara. Otra
+señora de Virginia City, que viajaba en compañía de su esposo, yacía en
+un ángulo, arrebujada en un mar de cintas, pieles y abrigos que
+inundaban por completo su persona. No se percibía otro ruido que el
+chirriar de las ruedas y el de la lluvia batiendo el imperial, cuando de
+repente la diligencia se paró, y oímos unas voces que llegaban
+confusamente hasta nosotros. El conductor sostenía un vivo diálogo con
+alguien en el camino, diálogo que nos pareció debía ser poco halagüeño a
+juzgar por las palabras que en medio del furioso viento que soplaba
+pudimos apreciar; «puente arrastrado», «camino inundado», «paso
+imposible» y otras por el estilo. El silencio más absoluto reinó un
+momento, y después una misteriosa voz lanzó desde el camino este
+consejo:
+
+--Prueba en casa de Magdalena.
+
+Al dar el vehículo una brusca vuelta, alcanzamos a vislumbrar los
+caballos delanteros, y luego un jinete que se desvanecía en la bruma.
+Indudablemente, emprendíamos el camino de la casa de Magdalena.
+
+¿Quién era y dónde estaba Magdalena? El juez, nuestra autoridad, dijo no
+recordar aquel nombre, y eso que conocía por completo el país; el
+viajero canadiense opinó que Magdalena tendría alguna posada; pero lo
+único que realmente supimos fue que la crecida de las aguas nos había
+cortado el camino por el frente y por la espalda, y que Magdalena era
+nuestra tabla salvadora. Por espacio de diez minutos nos encharcamos por
+un tortuoso camino, ancho a duras penas para la diligencia, y nos
+detuvimos delante de un reja atrancada y aforrada, fija a una extensa
+pared de cerca de unos dos metros de alto. Aquello era, sin duda
+alguna, la casa de Magdalena. Pero, sin duda alguna también, aquella
+mujer no tenía posada. El cochero bajó y tanteó la puerta, que estaba
+sólidamente cerrada.
+
+--¡Magdalena! ¡Magdalena!
+
+Nadie contestó.
+
+--¡Magdalena! ¡Tú, Magdalena!--continuó el cochero con irritación cada
+vez más patente.
+
+--¡Magdalena!--añadió el correo persuasivamente.--¡Oh, Magdalenita!
+
+Pero la tal Magdalena, al parecer insensible, dio la callada por
+respuesta. El juez acababa de bajar el vidrio de la ventanilla, sacó
+fuera la cabeza, y comenzó una serie de preguntas que, a ser contestadas
+satisfactoriamente, hubieran dilucidado, sin duda alguna, todo aquel
+misterio. A todo esto replicó el auriga que si no saltábamos del coche
+para ayudarle en llamar a Magdalena quizá tendríamos que permanecer toda
+la noche en él.
+
+Nos levantamos, pues, y llamamos a Magdalena en coro, y luego cada cual
+a solo, y apenas hubimos acabado, cuando un hibernés, compañero de
+viaje, gritó desde el imperial: ¡Magdalena! con un acento tan extraño
+que todos nos echamos a reír. Mientras nos estábamos riendo, nuestro
+cochero dijo a voz en grito:
+
+--¡Silencio!
+
+Todos prestamos oído, y con infinita admiración oímos que el coro de
+¡Magdalena! se repetía a la otra parte de la pared, juntamente con el
+final e infame grito del hibernés.
+
+--¡Extraordinario eco!--dijo el juez.
+
+--¡Extraordinario y remaldito!--exclamó el conductor, con
+desprecio.--Sal ya de ahí, Magdalena, y muéstrate en persona de una vez.
+Sé humana. No juegues al escondite; yo no bromearía en tu lugar,
+Magdalena--continuó Yuba-Bill, que en un exceso de furor daba ya vueltas
+pateando.
+
+--¡Magdalena!--continuó la voz.--¡Oh, Magdalena!
+
+--¡Mi buen señor!--dijo el juez, en el tono más patético.--Imagínese lo
+inhospitalario de rehusar un abrigo contra la inclemencia del tiempo, a
+mujeres desamparadas. ¡Señor mío de mi alma! Pensar que...
+
+Una letanía de Magdalena terminando con una carcajada interrumpió su
+peroración.
+
+Yuba-Bill acabó la paciencia; tomando del camino una pesada piedra
+derribó la verja, y seguido del correo penetró en el cercado: nosotros
+tomamos la misma dirección. Reinaba la más completa oscuridad, y todo
+cuanto pudimos saber, gracias a los rosales que nos rociaban con su
+húmedo follaje a cada ráfaga de viento, fue que estábamos en un jardín o
+cosa parecida.
+
+--¿Conoce usted al inquilino de esta casa?--preguntó el juez a
+Yuba-Bill.
+
+--No; ni ganas--contestó Yuba-Bill secamente, viendo ofendida en su
+persona, por tan contumaz individua, a toda la compañía pionera de
+diligencias.
+
+--¡Pues, sí que la hemos hecho buena!...--replicó el juez, pensando en
+la verja allanada.
+
+--Mire usted--dijo Yuba-Bill, con delicada ironía,--¿no haría mejor en
+volverse y tomar asiento en el coche hasta que le avisaran? Yo entro.
+
+Y dicho y hecho, empujó la puerta de la casa.
+
+En apretada haz penetramos todos en una larga sala iluminada únicamente
+por el rescoldo de un fuego que se extinguía en un rincón de la
+chimenea.
+
+La luz vacilante que aquel rescoldo despedía daba relieve al grotesco
+dibujo de las paredes extrañamente pintadas. Distinguíase una persona
+sentada en gran sillón de brazos junto al hogar.
+
+Todo esto lo vimos, apiñados en el umbral detrás del conductor y del
+correo.
+
+--¡Hola! ¿Dónde está Magdalena?--dijo Yuba-Bill, al misterioso
+solitario.
+
+Aquella figura no habló ni se movió.
+
+El cochero se acercó furiosamente a ella, dirigiendo sobre su rostro el
+ojo de la linterna que llevaba en la mano.
+
+Todos pudimos observar la cara de un hombre envejecido y prematuramente
+arrugado, con grandes ojos en que se mostraba la solemnidad
+característica del búho. Los grandes ojos erraron desde la cara de
+Yuba-Bill hasta la linterna y acabaron por fijar sus inconscientes
+miradas en aquel objeto deslumbrador.
+
+Bill estaba ciego de coraje.
+
+--Vamos. ¿Es usted sordo? ¡De todas maneras no será mudo!; ¿no es
+verdad?
+
+Yuba-Bill sacudió por el hombro aquella figura inmóvil.
+
+Con gran sobresalto por parte nuestra, cuando Bill quitó la mano de
+encima del venerable forastero, éste fue encogiéndose hasta quedar
+reducido a la mitad de su tamaño y convertirse en un lío informe de
+trapos viejos.
+
+--¡Maldita sea mi estampa!--dijo Bill, retirándose despechado.
+
+Rehecho de la primera impresión, el juez se adelantó y volvimos a
+enderezar aquel misterioso invertebrado en su posición primitiva.
+
+Se encargó en seguida a Bill y a su linterna que se dedicasen a explorar
+el terreno, pues era evidente, dada la impotencia del solitario, que
+debía tener a mano sirvientes, y todos nos acercamos al fuego para secar
+nuestros chorreantes vestidos.
+
+El juez, que había recobrado su autoridad y que no había cesado de
+desplegar su talento en la conversación, vuelto hacia nosotros y de
+espaldas al fuego, nos dirigió la palabra, como a un jurado imaginario,
+del modo siguiente:
+
+--Ciertamente que nuestro distinguido amigo aquí presente, se encuentra
+en aquella disposición descripta por Shakespeare, como la de la marchita
+y amarilla hoja, o bien ha sufrido algún percance que abatió de un modo
+prematuro sus facultades físicas e intelectuales. Dado que sea
+realmente...
+
+Aquí fue interrumpido por un grito extraño de «¡Magdalena! ¡Oh,
+Magdalena, Magdalena!» y por todo el coro de Magdalenas en un tono
+semejante al que ya conocemos.
+
+Todos nos miramos por un momento, con alguna alarma. Yo en particular,
+abandoné rápidamente mi posición, pues la voz parecía provenir
+directamente de mi espalda. No tardamos mucho en descubrir la causa: una
+gran urraca estaba posada sobre la repisa, en la bóveda de la chimenea,
+sumida en un silencio sepulcral que contrastaba singularmente con su
+anterior volubilidad. Aquella voz fue la que oímos desde el camino, y
+nuestro amigo no era responsable de la descortesía. Nuestro auriga,
+Yuba-Bill, que penetraba en aquel momento de regreso de una pesquisa
+infructuosa, tuvo que contentarse con la explicación, no sin que el
+sentado paralítico se librara de una fiera mirada. Como cumple a todo
+buen cochero, había buscado y encontrado, por fin, un cobertizo en donde
+acomodar sus caballos, pero regresaba calado, y como de costumbre,
+malhumorado.
+
+--Nadie más que éste hay en diez millas a la redonda de la casucha, y al
+maldito viejo le consta eso perfectamente.
+
+Pero en seguida se probó que no andábamos equivocados en nuestras
+apreciaciones, pues apenas hubo cesado Bill de gruñir, cuando hacia la
+entrada oímos un paso rápido y el roce de un vestido empapado en agua;
+la puerta se abrió de par en par, y apareció una joven que, mostrándonos
+con su sonrisa los destellos de sus blancos dientes, y el centellear de
+sus ojos negros, con una carencia absoluta de toda ceremonia y timidez,
+entró, cerró la puerta y apoyose jadeante contra ella.
+
+--Yo soy Magdalena para todo cuanto les plazca.
+
+Y aquella era Magdalena. Aquella joven de ojos vivarachos, de turgente
+pecho, cuyas faldas, de ordinaria tela azul, no podían ocultar, mojadas
+por la lluvia, la belleza de las curvas femeninas a que esculturalmente
+se adaptaban. Desde su cabello castaño, cubierto por un sombrero
+impermeable de hombre, hasta los diminutos pies y tobillos sepultados en
+las cavidades de unos zapatos de colosal tamaño, todo era en ella
+gracioso; así apareció Magdalena riéndose de nosotros de la manera más
+alegre, franca y bonachona.
+
+--Vean, señores--dijo falta de aliento y apoyando coquetamente su
+pequeña mano contra el costado, sin tener en cuenta nuestra confusión,
+que no encontraba palabras para expresarse, ni los extraños visajes de
+Yuba-Bill, cuyo rostro había caído en una expresión de extemporánea e
+imbécil alegría,--vean, como estaba a más de dos millas de distancia
+cuando les vi pasar por la carretera, pensé que podían detenerse aquí, y
+he venido con la mayor prisa, sabiendo que no había en casa nadie más
+que Juan; no extrañen, pues, que haya llegado echando los bofes.
+
+En esto Magdalena, con un arranque malicioso, que esparció sobre
+nosotros una lluvia de gotas, quitose el sombrero de hule, se esforzó en
+echar hacia atrás su cabello, en cuya operación perdió dos horquillas,
+sonriose y pasó al lado de Yuba-Bill, poniendo airosamente las manos
+atrás. El juez fue el primero en volver en sí y trató de componer un
+requiebro, después de haber torturado en vano su cerebro.
+
+--¿Le molestaré pidiendo a usted aquella horquilla?--dijo gravemente
+Magdalena.
+
+El juez alargó displicentemente la mano hacia adelante; la horquilla
+perdida fue devuelta a su dueña, y Magdalena, cruzando el cuarto, miró
+con interés la cara del tullido. Los solemnes ojos del enfermo miraron
+los de la mujer con una expresión verdaderamente desusada. La vida y la
+inteligencia parecían luchar para volver a aquella tosca y arrugada
+cara. Magdalena volvió otra vez sobre nosotros sus negros ojos y sus
+blancos dientes sonriéndose con una elocuencia singular.
+
+--¿Este pobre impedido es?...--preguntó el juez con indecisión.
+
+--Juan--dijo Magdalena.
+
+--¿Su padre acaso?
+
+--No.
+
+--¿Hermano?
+
+--No.
+
+--¿Esposo?
+
+Magdalena, lanzando una mirada rápida y penetrante sobre las dos
+pasajeras, de quienes había observado que no participaban de la
+admiración general de los hombres respecto a ella, dijo con gravedad no
+exenta de soberbia:
+
+--No; es Juan.
+
+Hubo una enojosa pausa. Aproximáronse entre sí las pasajeras, y el
+canadiense miró, abstraído, el fuego. En cuanto al hombre alto aparentó
+replegar su mirada sobre sí para poderse sostener en aquel aprieto; pero
+la risa de Magdalena, que era contagiosa, rompió el silencio.
+
+--¡Ea!--dijo vivamente,--deben ustedes tener apetito, ¿no es verdad?
+¿Quieren ayudarme a preparar la merienda?
+
+No faltó quien de muy buena gana se brindase. A los pocos instantes,
+Yuba-Bill andaba ya atareado, como Caliban, en llevar trozos de leña
+para aquella Miranda; el correo molía café en el mirador; a mí me fue
+asignada la delicada tarea de cortar tocino, y el juez ayudó a todos con
+sus bienhumoradas y atinadas observaciones. Y cuando Magdalena,
+eficazmente ayudada por el juez y por nuestro hibernés, pasajero de
+cubierta, puso la mesa con toda la loza disponible, ya habíamos
+recobrado todos nuestro buen humor, a pesar de la lluvia que batía las
+ventanas, del viento que bajaba a bocanadas por la chimenea, de las dos
+señoras que cuchicheaban entre sí, en un rincón, y de la urraca que
+desde su ennegrecido vasar subrayaba con satíricos graznidos su
+entretenido diálogo. Mediante la luminosa ayuda del fuego que
+chisporroteaba ya, pudimos ver un paño de pared empapelado con
+periódicos ilustrados, dispuestos con sumo arte y femenina discreción.
+El improvisado mueblaje estaba compuesto con envases de velas y cajas de
+embalaje, tapadas con calicó de alegre color, o con pieles de geneta.
+Una barrica de harina, ingeniosamente transformada, constituía el
+sillón del paralítico. En conjunto, puede afirmarse que la limpieza más
+exquisita y el más pintoresco gusto reinaban en los escasos detalles de
+aquella rústica vivienda.
+
+La merienda fue un triunfo culinario. Pero lo que triunfó en toda la
+línea fue nuestra sociabilidad, debido, principalmente, al raro tacto de
+Magdalena en llevar la conversación, haciendo por sí todas las preguntas
+e imprimiendo en todo una naturalidad que rechazaba cualquier idea de
+disimulo, por parte nuestra, de manera que hablamos de nosotros mismos,
+de nuestras esperanzas, del viaje, del tiempo, y unos de otros; de todo,
+menos del bueno del paralítico y de nuestra amable patrona. En honor a
+la verdad, no ocultaré que la conversación de Magdalena no era nunca
+elegante, rara vez gramatical y que a veces empleaba expresiones cuyo
+uso está por lo general reservado a nuestro sexo; pero las decía con
+tales destellos de dientes y ojos, e iban, como de costumbre, seguidas
+por una risa tan peculiar de unos labios frescos y retozones, que todo
+podía pasar sin grave quebranto de la moral más frágil.
+
+De repente, durante la comida, oímos un ruido como el roce de un cuerpo
+pesado contra los muros exteriores de la casa; inmediatamente después se
+sintió rascar y olfatear junto a la puerta del salón.
+
+--Es Joaquín--dijo Magdalena en contestación a nuestras interrogadoras
+miradas.--¿Desean verle?
+
+Y apenas habíamos tenido tiempo de contestar, cuando abrió la puerta, y
+nos dejó ver un lanudo oso a medio crecer que inmediatamente se levantó
+sobre sus patas traseras, mientras las manos colgaban en actitud
+mendicante, y contempló a Magdalena con una admiración que le daba
+cierta semejanza con Yuba-Bill (y éste me perdone).
+
+--Miren, ese es mi perro guardián--dijo Magdalena a modo de
+exordio.--¡Oh, pero no muerde!--añadió al ver la justa alarma de las dos
+pasajeras, que estaban sentadas en un ángulo,--¿verdad, viejo Tofi?
+
+Esta última pregunta iba dirigida al sagaz Joaquín.
+
+--Voy a decirles una cosa, señores--continuó Magdalena, después que hubo
+dado de comer y cerrado la puerta al pequeño plantígrado.--Han tenido la
+suerte de que Joaquín no hubiera andado rondando por ahí esta noche.
+
+--¿Dónde estaba?--preguntó el juez.
+
+--Conmigo--contestó Magdalena.--¡Dios me valga! Trota a mi lado, por la
+noche, como si fuera un fiel esclavo.
+
+Durante un corto intervalo, guardamos silencio todos y escuchamos el
+viento; en nuestra imaginación se pintaba Magdalena en camino a través
+de los bosques y de la lluvia, escoltada por su feroz guardián. Me
+parece recordar que el juez dijo algo de «Una y de su león»; pero
+Magdalena lo recibió como lo hizo con las demás galanterías, con fría
+impasibilidad. Creo que se dio cuenta de la admiración que excitaba, por
+lo menos la de Yuba-Bill no podía dejar de observarla; pero su misma
+franqueza estableció una perfecta igualdad entre todos, cruel y
+humillante para los miembros más jóvenes de nuestra compañía.
+
+La escena del oso nada añadió a favor de Magdalena en la opinión de las
+personas de su sexo que estaban presentes. Así es que, terminada la
+comida, se manifestó una frialdad tal en las dos pasajeras, que las
+ramas de pino traídas por Yuba-Bill y echadas como en sacrificio al
+hogar, no pudieron contrarrestarla del todo. Magdalena lo sintió, y
+declarando de repente que era tiempo de retirarse, se levantó para
+acompañar a las señoras a un cuarto vecino en donde tenían el lecho que
+se les había destinado.
+
+--Ustedes, señores, tendrán que acampar por ahí fuera, cerca del fuego,
+de la mejor manera que puedan--añadió,--pues no hay otra habitación en
+la casa.
+
+La chismografía, caro lector, no ha sido jamás, según opinión
+generalmente admitida, patrimonio del sexo fuerte, pero, con todo, me
+veo obligado a declarar que apenas se hubo cerrado la puerta tras de
+Magdalena, cuando nos apiñamos cuchicheando, sonriéndonos y trocando
+entre nosotros sospechas, suposiciones y mil hipótesis respecto de
+nuestra bonita patrona y su extraño huésped: creo que hasta llegamos a
+empujar a aquel imbécil paralítico, que estaba quieto como una esfinge,
+sin voz, en medio de nosotros, oyendo con la serena indiferencia del
+pasado en sus ojos, nuestra charla inacabable. En lo más vivo y animado
+de la discusión, abriose de nuevo la puerta y entró Magdalena.
+
+Sin embargo, no era ya la misma Magdalena que algunas horas antes había
+surgido ante nuestra vista. Tenía los ojos bajos y titubeó un momento en
+el umbral; llevaba una manta doblada en el brazo y parecía haber dejado
+tras sí la franca resolución que horas antes nos había encantado.
+Entrando en el cuarto, arrastró un banquillo hasta el sillón del
+paralítico; sentose, y dijo echándose la manta sobre las espaldas:
+
+--Señores, si les es igual, como estamos un poco estrechos, me quedaré
+aquí esta noche.
+
+Puso en su mano la mano marchita del inválido y volvió la mirada al
+fuego que se extinguía lentamente.
+
+Nosotros nos mantuvimos silenciosos, tal vez por el sentimiento
+instintivo de que esto no era más que un preliminar de relaciones más
+confidenciales, y quizá también por cierta vergüenza de nuestra anterior
+curiosidad. La lluvia batía aún sobre el techo: violentas ráfagas de
+viento removían las pavesas con momentáneos destellos; en un momento de
+sosiego de los elementos, Magdalena levantó de repente la cabeza, y
+echándose el cabello a la espalda, volviose hacia nuestro grupo y
+exclamó:
+
+--¿Hay alguno entre ustedes que me conozca?
+
+Nadie contestó.
+
+--¡Piénsenlo otra vez! Yo vivía en Marysville, el 53: todos me conocían
+por cierto con razón. Yo tuve el Salón Polka, hasta que vine a vivir
+aquí con Juan. Como de esto hace seis años, tal vez he cambiado algún
+tanto.
+
+Quizá la desconcertó el que no la reconociesen; volviose otra vez hacia
+el fuego; transcurrieron algunos momentos en silencio, y continuó:
+
+--Sospeché que alguno de ustedes debía reconocerme; pero, de todas
+maneras, no importa; lo que yo iba a decir es que este Juan--y al
+nombrarlo tomó su mano entre las de ella--me conocía si ustedes no me
+conocen, y gastó mucho dinero en mi compañía. Calculo que gastó cuanto
+poseía. Un día, por este invierno hará seis años, Juan vino a mi cuarto
+interior, se sentó en mi sofá, como lo ven ahora en aquel sillón, y
+luego ya jamás volvió a moverse por sí mismo, herido como por un rayo y
+sin darse cuenta de lo que le ocurría. Los médicos dijeron que la causa
+era su mal modo de vivir, pues Juan fue siempre algo libertino y
+calavera, que no curaría, y que, de todas maneras, jamás volvería a ser
+lo que antes. Se me aconsejó que lo mandase a Frisco[2] al hospital,
+puesto que ya no servía para nada, y que toda la vida sería una
+criatura; pero yo, quizá porque había algo en la mirada de Juan, o tal
+vez porque nunca había tenido una criatura, me opuse a ello tenazmente.
+Yo era rica en aquella ocasión. Mi popularidad era inmensa; hasta
+caballeros, tales como usted, señor, iban a mi casa; vendí mi comercio y
+compré esto que está, como quien dice, en un rincón de mundo.
+¿Comprenden?
+
+Una intuición poética singular hizo que mientras hablaba cambiase poco a
+poco de posición, de manera que las mudas ruinas del enfermo se
+interpusieran entre ella y sus oyentes. Oculta en la sombra, ofrecíalas
+como una tácita apología de sus acciones. Aquella figura de expresión
+enigmática y silenciosa, hablaba aún en favor de ella; anonadada y
+herida por el rayo divino, extendía aún en torno de ella su invisible
+brazo. Desde la oscuridad, pero estrechando todavía su mano, continuó:
+
+--Transcurrió mucho tiempo antes de que pudiese acostumbrarme a las
+cosas de por aquí, pues estaba habituada a la sociedad y a sus gustos y
+comodidades. Busqué una mujer que pudiera auxiliarme, pero fue en vano,
+y por otra parte no osaba fiarme de un hombre. Ahora, con los indios de
+los alrededores que me ayudan de vez en cuando, y con lo que me mandan
+de North Fork, Juan y yo vamos pasando. De tarde en tarde, en tiempo, el
+médico subía de Sacramento: preguntaba por la criatura de Magdalena,
+como llama a Juan, y cuando se marchaba, solía decir: «Magdalena, es
+usted un portento: Dios la bendiga», y después de esto, no me parecía la
+vida tan triste y desabrida. Pero la última vez que estuvo aquí, al
+abrir la puerta para marcharse, dijo:
+
+--Soy de opinión, Magdalena, que su criatura acabará por hacerse hombre
+y dará honra a su madre. ¡Pero no aquí, Magdalena, no aquí!
+
+Y se me figuró que se iba triste y... y... y...
+
+Al llegar aquí, la voz de Magdalena y su cabeza parecieron perderse por
+completo en la oscuridad.
+
+--La gente de los alrededores es muy buena--dijo Magdalena después de
+una pausa, saliendo de la penumbra.--Los hombres de la bifurcación del
+río dieron vueltas por aquí, hasta que comprendieron que no me hacían
+maldita la falta, y las mujeres ¡son tan bondadosas!... no han venido
+una sola vez. Estuve muy sola hasta que recogí a Joaquín en los bosques
+cercanos, cuando no era más alto que un gato, y le enseñé a pedir la
+comida; pero ahora tengo, además, a Poli, ésta es la urraca, sabe
+infinidad de juegos, y por las noches me acompaña con su charla, de
+manera que se me figura que no soy el único bicho viviente que aquí se
+cobija. Y este Juan--dijo Magdalena con su risa de antes y saliendo del
+todo a la claridad del fuego,--este Juan, señores, les maravillaría de
+ver cuánto sabe; a veces, le leo todas aquellas cosas de la pared, y a
+menudo le traigo flores y las contempla con tanta naturalidad como si
+leyera algo en su interior. ¡Bendito sea Dios!--dijo Magdalena con su
+franca risa,--todo aquel lado de la casa le he leído este invierno. ¡Si
+supiesen lo que le entusiasma a Juan la lectura!
+
+--¿Por qué--preguntó el juez--no se casa con la persona a quien ha
+consagrado toda su juventud?
+
+--Comprenderá usted, amigo--dijo Magdalena,--que esto sería jugarle una
+mala partida a Juan, abusar de su desamparo, además que, en siendo ambos
+marido y mujer, sabría yo que estoy obligada a hacer lo que ahora hago
+de mi propio sentir y arbitrio.
+
+A lo que replicó el juez, después de haberlo madurado plenamente:
+
+--Sin embargo, todavía es usted joven y tiene atractivos.
+
+--Se hace ya tarde--dijo gravemente Magdalena,--y deberíamos dormir ya
+todos. Señores, buenas noches.
+
+Y arrebujando su cuerpo con la manta, Magdalena se tendió al lado del
+sillón de Juan, con la cabeza apoyada contra el taburete donde éste
+descansaba los pies y no habló más ya. El fuego se fue extinguiendo
+lentamente en el hogar. Todos echamos mano a nuestras mantas en
+silencio, y pronto no se oyó otro ruido que el gotear de la lluvia sobre
+el techo y la fatigosa respiración de los que uno tras otro se iban
+durmiendo.
+
+Despuntaba casi el día, cuando desperté de un sueño agitado. La pertinaz
+lluvia había cesado, las estrellas centelleaban, y a través de la
+ventana sin postigos, la luna llena, alzándose por encima de los
+fúnebres pinos, penetraba en el cuarto, bañando con sus rayos de plata
+la solitaria figura del sillón. Pareciome que la onda de luz
+deslumbradora inundaba en regenerador bautismo la humilde cabeza de la
+mujer cuyos cabellos, como en la bella y dulce leyenda del Evangelio,
+besaba los pies del que amaba: hasta prestó una bondadosa poesía al
+irregular perfil de Yuba-Bill que con abiertos y pacientes ojos velaba
+en guardia, medio recostado entre este grupo y los viajeros. Esta
+impresión de encanto artístico meció mi espíritu suavemente,
+contribuyendo quizá a que conciliara de nuevo el sueño, del que no
+desperté sino entrado el día al grito de ¡al coche! que, de pie e
+inclinado sobre mí, lanzaba nuestro buen cochero.
+
+El café nos esperaba sobre la mesa, pero Magdalena había desaparecido.
+Dimos vuelta a toda la casa y aún nos detuvimos mucho tiempo después de
+enganchados los caballos; pero no volvió; no cabía duda que, evitando
+una despedida formal, nos dejaba partir como habíamos venido.
+
+Instaladas en la diligencia las señoras, volvimos a la casa y
+estrechamos, silenciosos y con solemne gravedad, la mano del paralítico
+Juan, reponiéndole en su asiento después de cada apretón de manos.
+Echamos una última mirada en torno del cuarto, y sobre el taburete donde
+Magdalena se había sentado, después de lo cual nos dirigimos al camino
+para ocupar con lentitud nuestros asientos en la diligencia que nos
+aguardaba.
+
+El látigo chasqueó y nos pusimos en marcha, pero cuando llegamos al
+camino real, la diestra mano de Yuba-Bill hizo que los seis caballos
+cayeran sobre sus patas traseras y la diligencia se paró bruscamente:
+allí, en una pequeña eminencia junto al camino, estaba Magdalena,
+flotante el cabello, centelleantes los ojos, ondeando el pañuelo y
+entreabiertos sus labios por un último adiós. Nosotros, en contestación,
+agitamos nuestros sombreros, las señoras no pudieron contener una última
+mirada de curiosidad, y entonces Yuba-Bill, como si temiese una nueva
+fascinación, azuzó locamente sus caballos, dando el coche tan terrible
+sacudida que caímos todos sobre las banquetas.
+
+Durante el trayecto hasta el North Fork, no cambiamos una sola palabra;
+la diligencia paró en el Hotel de la Paz. El juez, tomando la delantera,
+nos acompañó hasta la sala común y ocupamos gravemente nuestros puestos
+junto a la mesa.
+
+--¿Están llenas sus copas, señores?--dijo solemnemente el juez
+quitándose su blanco sombrero.
+
+--Sí, señor.
+
+--Entonces, a la salud de Magdalena. Que Dios la bendiga.
+
+Y todos apuramos de un sorbo su contenido.
+
+
+
+
+EL IDILIO DE RED-GULCH
+
+
+Sandy[3] estaba beodo. Bajo una mata de azalea encontrábase en el suelo,
+tendido, casi en la misma actitud en que había caído hacía algunas
+horas. El tiempo transcurrido desde que se tendió allí no lo sabía ni le
+importaba, y cuánto tiempo continuaría allí tendido era para él cosa que
+igualmente le tenía sin cuidado. Una filosofía tranquila, nacida de su
+situación física, se extendía por su ser moral, y lo saturaba por
+completo.
+
+Duéleme tener que confesar que el espectáculo de un hombre borracho, y
+de este hombre borracho en particular, no constituía en Red-Gulch
+ninguna novedad. Aprovechando la ocasión, un humorista del lugar había
+erigido junto a la cabeza de Sandy un cartel provisional que llevaba
+esta inscripción: _Resultado del aguardiente Mac Corcil; mata a una
+distancia de cuarenta varas_. Debajo había una mano pintada que señalaba
+la taberna de Mac Corcil. Pero imagino que ésta, como otras muchas de
+las sátiras locales, era personal, y más bien una reflexión sobre la
+bajeza del medio que sobre la inmoralidad del fin. Fuera de esta
+chistosa excepción, nadie molestó al beodo. Un asno extraviado, suelto
+de su recua, comiose las escasas hierbas de su alrededor, y limpió de
+polvo con sus resoplidos el lecho del hombre tendido; un perro
+vagabundo, con aquella profunda simpatía que siente la especie por los
+borrachos, después de lamer sus empolvadas botas, se había echado a sus
+pies, y yacía allí guiñando un ojo a la luz del sol; a manera perruna,
+adulaba con la imitación al humano compañero que había escogido.
+
+Entretanto las sombras de los árboles dieron poco a poco la vuelta hasta
+ganar el camino, y sus troncos cerraban ya el césped de la libre pradera
+entre paralelos gigantescos de negro y amarillo, y algunas ráfagas de
+polvo rojizo, levantadas al paso de los caballos de tiro, se dispersaban
+en dorada lluvia sobre el hombre acostado. Sandy permanecía inmóvil; el
+sol descendió más y más, y entonces el reposo de este filósofo fue
+interrumpido, como otros filósofos lo han sido, por la intrusión de un
+sexo poco amigo en general de elucubraciones filosóficas.
+
+Doña María, como la llamaban los alumnos que acababa de despedir de la
+cabaña de madera con pretensiones de colegio, situada al extremo del
+pinar, daba su paseo vespertino. El magnífico arbusto de azaleas bajo el
+cual descansaba el bueno de Sandy, ostentaba un racimo de flores de
+insólita belleza que atrajeran sus miradas desde el otro lado de la
+carretera; ella, que no había reparado en el yacente vecino, cruzola
+para arrancarlo, eligiendo su camino por entre el encarnado polvo, no
+sin sentir cortos y terribles estremecimientos de asco y refunfuñar un
+poco entre dientes. De repente tropezó con Sandy.
+
+Un agudo grito de inconsciente terror se escapó de aquel pecho femenino,
+pero una vez hubo pagado este tributo a la física debilidad, volviose
+más que atrevida, y se paró un momento, a seis pies, por lo menos, de
+distancia del monstruo tendido, recogiendo con la mano sus blancas
+faldas, en actitud de huir. Sin embargo, ni un ruido ni el más tenue
+movimiento se produjeron en la mata. Reparando en seguida en el sátiro
+cartelón, derribolo con su menudo pie, murmurando:--¡Animales!--epíteto
+que probablemente, en aquel momento, clasificaba con toda oportunidad en
+su mente a la población masculina de Red-Gulch; pues doña María, poseída
+de ciertas maneras rígidas que le eran propias, no apreciaba aún
+debidamente la expresiva galantería por la que el californiano es tan
+justamente celebrado de sus hermanas californianas, así es que tenía tal
+vez muy bien merecida la reputación de _tiesa_ que gratuitamente la
+habían otorgado sus conciudadanos.
+
+En aquella posición, observó también que los inclinados rayos solares
+calentaban la cabeza a Sandy más de lo que ella juzgó ser saludable, y
+que su sombrero estaba echado inútilmente en el suelo en pleno abandono
+de sus funciones. El levantarlo y colocárselo en la cara, era obra que
+requería algún valor, sobre todo teniendo como tenía los ojos abiertos.
+Sin embargo, lo hizo, tomando en seguida las de Villadiego. Pero, al
+mirar hacia atrás, sorprendiose al ver el sombrero fuera de su sitio y a
+Sandy sentado y mirando a todos lados como para orientarse.
+
+La verdad es que Sandy, en las tranquilas profundidades de su
+conciencia, estaba persuadido de que los rayos del sol le eran benéficos
+y saludables; además, desde la niñez, se había negado a echarse con el
+sombrero puesto; sólo los rematadamente locos llevaban siempre sombrero;
+y, por último, su derecho a prescindir de él cuando le diese la gana le
+era inalienable. Esa fue la íntima representación de su mente, pero, por
+desgracia, su expresión externa era confusa y se limitaba a la
+repetición de la siguiente incoherencia:
+
+--¡El sol está bien! ¿qué hay? ¿qué hay, sol? ¡Magnífico!
+
+Se detuvo doña María, y sacando nuevo valor de la ventajosa distancia
+que le separaba de él, le preguntó si le faltaba algo.
+
+--¿Qué ocurre? ¿qué hay?--continuó Sandy con voz aguardentosa.
+
+--¡Levántese, hombre degenerado!--dijo exasperada.--¡Levántese y váyase
+a casa!
+
+Sandy se levantó zigzagueando. Medía seis pies de altura; doña María
+temblaba. Sandy adelantó con ímpetu algunos pasos y parose de súbito.
+
+--¿Por qué me he de ir a casa?--preguntó de repente con seriedad.
+
+--Para tomar un baño--contestó la maestra lanzando una ojeada a su sucia
+persona con gran indignación.
+
+De pronto, con infinito contento de doña María, Sandy se quitó la levita
+y chaleco, tirolos al suelo, se arrancó las botas, y con la cabeza hacia
+adelante arrojose precipitadamente por la cuesta abajo en dirección al
+torrente.
+
+--¡Virgen santa! ¡Este hombre va a ahogarse!--dijo doña María.
+
+Y entonces, con femenil inconsecuencia, echó a correr hacia el colegio y
+se encerró con llave en su cuarto.
+
+Durante la cena, mientras estaba sentada a la mesa con su huéspeda, la
+mujer del herrero, se le ocurrió a doña María preguntarle con gazmoñería
+si su marido atrapaba curdas con frecuencia.
+
+--Abner--contestó reflexivamente Filomena,--déjeme que lo piense: Abner
+no ha estado chispo desde la última elección.
+
+Entonces le hubiese gustado a doña María preguntarle si en tales
+ocasiones prefería tenderse al sol y si un baño frío era perjudicial,
+pero esto hubiera provocado una explicación a la que no tenía ganas de
+dar publicidad. De manera que se contentó con abrir sus grandes ojos,
+sonriendo a la ruborosa mejilla de Filomena, bello ejemplar de la
+florescencia del sudoeste, y después dejó a un lado la cuestión. En una
+sabrosa epístola que escribió a su mejor amiga de Boston podía leerse lo
+siguiente:
+
+ «Opino que la parte de esta comunidad que se emborracha, es aún la
+ menos digna de objeción. Por de contado, querida, me refiero a la
+ masculina. No sé nada que pueda hacer tolerable a la femenina».
+
+Al cabo de una semana había doña María olvidado ya por completo este
+episodio: pero sus paseos de la tarde tomaron inconscientemente otra
+dirección. Con cierta extrañeza notó que todas las mañanas un fresco
+ramo de flores de azalea aparecía por entre las demás, sobre su pupitre.
+En un principio, no fue muy grande su extrañeza, puesto que los niños
+conocían su cariño para las flores, y mantenían siempre adornado su
+pupitre con anémonas, heliotropos y lupinos; pero al ser severamente
+interrogados, cada cual y todos a una manifestaron ignorar lo del ramito
+de marras.
+
+Una tarde, Juanito, cuyo pupitre estaba próximo a la ventana, fue
+acometido de repente por una risa espasmódica, al parecer inmotivada y
+atentatoria a la disciplina escolar. Lo más que doña María pudo sacarle
+fue que alguien miraba por la ventana, y ofendida e indignada salió de
+su colmena para librar batalla al impertinente. Al volver la esquina de
+la escuela, dio con el quídam borracho, a la sazón completamente sereno,
+corrido a más no poder y con cara suplicante y cariñosa.
+
+Doña María no hubiera dejado de sacar de estos hechos una ventaja
+femenil, si no se hubiese fijado, algo confusa también, de que el patán,
+a pesar de algunas leves señales de pasada disipación, tenía agradable
+aspecto; era una especie de rubio Sansón, cuya sedosa barba, de color de
+trigo, jamás había conocido el filo de la navaja del barbero, ni de las
+tijeras de Dalila. Así es que la cáustica frase que bailaba en la punta
+de su lengua expiró en sus labios y se limitó a recibir una tímida
+excusa con altiva mirada, recogiéndose la falda como para evitar la
+proximidad de un ser contagioso. De regreso a la sala del colegio, sus
+ojos cayeron sobre las azaleas, presintiendo una revelación.
+Involuntariamente se echó a reír, y toda la gente menuda se rió también,
+y sin saber por qué se sintieron muy felices.
+
+Unas semanas después de esto, y en un día caluroso, sucedió que a dos
+chicos pernicortos les pasó una desgracia en el umbral de la escuela con
+un cubo de agua que habían traído laboriosamente desde la fuente, y que
+la compasiva doña María tomó el cubo para llevarlo a su destino. Al pie
+de la cuesta, una sombra cruzó el camino y un brazo vestido de una
+camisa azul, la alivió con destreza de aquella carga, que empezaba a
+quebrantar sus delicadas articulaciones. Doña María sintiose a la vez
+enojada y confusa.
+
+Y sin dignarse elevar los ojos hacia el bienhechor, dijo con cierto
+despecho:
+
+--Si más a menudo llevases esto por tu cuenta harías mucho mejor.
+
+Arrepintiose luego del discurso, ante el sumiso silencio que siguió, y
+dio las gracias tan dulcemente en la puerta, que Sandy tropezó, lo cual
+hizo que los niños riesen otra vez, risa de que participó doña María,
+hasta el punto de que sus pálidas mejillas se tiñeron débilmente de
+carmín. Al día siguiente, apareció misteriosamente un barril al lado de
+la puerta, y con igual misterio cada mañana quedaba lleno de agua fresca
+de la fuente.
+
+Y no sólo eran éstas las únicas delicadas atenciones que recibía esta
+joven singular.
+
+El cochero Bill de la diligencia Sangulion, famoso entre todas las
+aldeas y aldehuelas de la localidad, por su galantería en ofrecer
+siempre el asiento del pescante al bello sexo, había exceptuado de esta
+atención a doña María, y bajo el pretexto de que tenía costumbre de
+blasfemar en las cuestas, ponía la mitad de la diligencia a su
+disposición. Jacobo Melín, de oficio jugador, después de un silencioso
+viaje en la misma diligencia que la maestra, arrojó una botella a la
+cabeza de un apreciable colega, por el atrevimiento de mentar su nombre
+en una taberna. Y la emperifollada madre de un alumno, cuya paternidad
+era dudosa, se paraba a menudo frente al templo de esta astuta vestal,
+contenta con adorar a la sacerdotisa desde lejos y sin atreverse a
+profanar su sagrado recinto.
+
+La monótona procesión de cielos azules y soles deslumbradores, de cortos
+crepúsculos y noches estrelladas, que se deslizaba sobre Red-Gulch, fue
+interrumpida algún tanto por los incidentes que se acaban de relatar.
+
+La maestra se aficionó a pasear por los bosques apacibles y silenciosos;
+quizá creía con Filomena que los balsámicos olores de los pinos hacían
+bien a su pecho, pues lo cierto era que su tosecita iba siendo menos
+frecuente y su paso más firme; quizá había aprendido la eterna lección
+que los pacientes pinos nunca se cansan de repetir a oídos ya atentos ya
+indiferentes; así es que un día dispuso una partida campestre hacia
+Selva Negra y se llevó a los niños consigo.
+
+¡Cuán infinito desahogo no era el suyo, lejos del empolvado camino, de
+las esparramadas cabañas, de las amarillas zanjas, del clamoreo de
+locomotoras impacientes, del abigarrado lujo de los aparadores, del
+color chillón de la pintura y de los vidrios de colores y del ligero
+barniz a que el barbarismo se adapta en tales localidades! Pasado el
+último montón de roca triturada y arcilla, cruzando la última disforme
+hendidura, ¡cómo abrían sus largas filas para recibirles los
+hospitalarios árboles! ¡Con qué indefinible alegría los niños, no
+destetados por completo del pecho de la generosa madre común, se echaron
+boca abajo sobre su rústico y atezado seno con extrañas caricias,
+llenando el aire con su risa! y ¡de qué manera doña María, esa persona
+felinamente desdeñosa y atrincherada siempre en la pureza de su apretada
+falda, cuello y puños inmaculados, lo olvidó todo y corrió como una
+codorniz, al frente de su nidada hasta que, saltando, riendo y
+palpitante, suelta la trenza de cabello castaño, el sombrero colgando
+del cuello por una cinta, dio de repente en lo más espeso del bosque con
+el malaventurado Sandy!
+
+Inútil es indicar aquí las explicaciones, disculpas y no sobrado
+prudente conversación que allí se sostuvo. Sin embargo, parece que la
+maestra había ya entablado algunas relaciones con este ex-borracho. Sólo
+diré que pronto fue aceptado como uno de la partida; que los niños, con
+aquella pronta inteligencia que la Providencia da a los inocentes,
+reconocieron en él un amigo y jugaron con su rubia barba, largo y sedoso
+bigote, y se tomaron otras libertades según su inveterada costumbre.
+Sobre todo, su admiración no conoció límites, cuando les armó un fuego
+contra un árbol y les enseñó otros secretos de la vida de monte. Al cabo
+de dos ociosas y felices horas de locuras, encontrose tendido a los pies
+de la profesora, contemplando su rostro, mientras ella, sentada en la
+pendiente de la cuesta, tejía coronas de laurel con el regazo lleno de
+mil variadas flores. Su posición era muy parecida a la que tenía cuando
+le había encontrado por primera vez. No es aventurada la semejanza.
+Aquella naturaleza fácil y sensual, a la que la bebida había dado una
+exaltación fantástica, era de temer que encontrase en el amor algo
+parecido al arrebato alcohólico.
+
+Opino que el mismo Sandy estaba vagamente convencido de esta verdad. Su
+imaginación vagaba con vehemencia para hacer algo, matar un oso, partir
+el cráneo a un salvaje o sacrificarse de alguna otra manera por aquella
+profesora de rostro pálido y de grises ojos. Como mi gusto sería ahora
+presentarle en una situación heroica, con gran dificultad contengo mi
+pluma en este momento, y únicamente me abstengo de introducir semejante
+episodio con el profundo convencimiento de que generalmente nada de esto
+ocurre en semejantes casos, y tengo la esperanza de que la más bella de
+mis lectoras perdonará la omisión, recordando que en una crisis
+verdadera, el salvador es siempre algún forastero poco interesante, o
+bien un poco romántico agente de autoridad, y jamás un Adolfo.
+
+Durante un buen rato, permanecieron allí, sentados en plácida calma,
+mientras los picos carpinteros charlaban sobre sus cabezas y las voces
+de los niños jugando a escondite llegaban algo débiles desde la
+hondonada.
+
+Lo que hablaron, poco importa, y lo que pensaron, que podría ser
+interesante, no pudo traslucirse.
+
+Los pájaros, siempre curiosos, sólo pudieron saber que la maestra era
+huérfana; que salió de la casa de su tío para ir a California en busca
+de salud e independencia; que Sandy era huérfano también; que llegó a
+California en busca de aventuras, que había llevado una vida de
+agitación desordenada, y que trataba de reformarse, y otros detalles que
+desde el punto de vista de aquellos alados seres sin duda debían de
+parecerles estúpidos y de poca miga. Pero, sea como sea, se pasó la
+tarde, y cuando los niños se reunieron otra vez, y Sandy, con una
+delicadeza que la maestra comprendió perfectamente, se despidió de ellos
+con toda tranquilidad, en los arrabales del pueblo, les pareció a todos
+aquel día el más corto de su vida.
+
+Conforme el sol del largo y árido verano iba marchitando las plantas
+hasta la raíz, la época de colegio de Red-Gulch, para emplear un modismo
+local, se iba secando también. Un día más, y doña María sería libre ya,
+o, por lo menos, Red-Gulch no la vería en toda una estación. Sola en la
+escuela y sentada con la mejilla descansando en su mano, los ojos medio
+cerrados, mecíase en uno de aquellos ensueños a que, con peligro de la
+disciplina escolar, se entregaba tan a menudo, desde no hacía mucho
+tiempo. Con la falda llena de musgos, helechos y otros recuerdos
+silvestres, se encontraba tan preocupada y metida en sus propios
+pensamientos, que le pasó inadvertido un suave golpear en la puerta, o
+bien lo tradujo por una lejana extraña alucinación. Cuando por fin se
+afirmaba más claramente en ello, sobresaltose, y con ruborizadas
+mejillas se dirigió a la puerta, preguntando, ¿quién hay?
+
+En el umbral estaba una mujer cuya audacia y vestidura formaban extraño
+contraste con su ademán irresoluto y lleno de timidez.
+
+La maestra reconoció al primer golpe de vista a la dudosa madre de su
+anónimo discípulo. Contrariada quizá, tal vez enojada, invitola
+fríamente a entrar; arreglose instintivamente sus blancos puños y
+cuello, y recogió su corta falda castamente. Quizá esto fue motivo de
+que la turbada forastera, después de dudar un momento, dejase al lado de
+la puerta, plantada en el polvo, su llamativa sombrilla abierta, y se
+sentara en el extremo opuesto de un banco inconmensurable. Su voz, al
+comenzar, era ronca.
+
+--Me han dicho que se va usted mañana a la bahía, y no podía dejarla
+marchar sin venir a darle las gracias por su bondad para con mi
+Tomasito.
+
+En opinión de doña María, Tomasito era un buen chico y merecía algo más
+que el pobre cuidado que de ella podía esperar.
+
+--¡Gracias, señora, gracias!--dijo la forastera, sonrojándose aún a
+través de los afeites, que Red-Gulch llamaba maliciosamente su «pintura
+de batalla», y procurando en su confusión arrastrar el largo banco más
+cerca de la maestra.--Le doy a usted las más cumplidas gracias. Y, sin
+ánimo de lisonja alguna, no hay muchacho viviente más dócil y cariñoso,
+ni mejor que él. Y... a pesar de lo poco que soy para decirlo, no existe
+maestra más paciente, más bondadosa, más angelical que la que él ha
+tenido la feliz estrella de encontrar.
+
+Doña María, sentada muy peripuesta detrás de su pupitre, con una regla
+al hombro, abrió a esto sus ojos grises, pero guardó silencio.
+
+--Bastante sé--prosiguió rápidamente aquélla,--que mujeres como yo no
+pueden halagarla. No debía tampoco entrar aquí en mitad del día, pero
+vengo a pedir un favor, no para mí, señora, no para mí, sino para mi
+pobre hijito.
+
+Gracias al interés que observó en los ojos de la joven maestra, se
+animó, y juntando entre las rodillas sus dos manos, enguantadas de color
+de lila, continuó en tono confidencial:
+
+--Señora, ya ve usted que nadie más que yo tiene derecho sobre el niño,
+y, sin embargo, yo no soy la persona que debiera educarle. El año pasado
+tuve intención de llevarle a la escuela, en Frisco, pero, cuando se
+habló de traer aquí una maestra, esperé hasta que la vi a usted y
+entonces creí la cosa arreglada y que podía guardar a mi hijo algún
+tiempo más... ¡Si supiese, señora, lo que él la quiere! Si pudiera oírle
+hablar de usted a su bonita manera, si él pudiera pedirle lo que ahora
+le pido yo, sería usted incapaz de oponerse a ello. Es natural--continuó
+con rapidez, con una voz que tembló extrañamente, entre orgullosa y
+humilde,--es natural que la ame, señora, pues su padre, cuando le
+conocí, era un caballero, y es forzoso que el niño me olvide tarde o
+temprano... así es que no voy a llorar por esto. En una palabra, vengo a
+pedirle que se encargue de Tomasito, y Dios le bendiga como al mejor, al
+más querido de sus hijos sobre la tierra... vengo a... pedirle que... le
+lleve en su compañía.
+
+Y, esto diciendo, la forastera se había levantado, y postrándose de
+rodillas a sus pies, tenía agarrada la mano de la joven entre las
+suyas.
+
+--Tocante a dinero, tengo mucho, y todo es de usted y de él, para que lo
+ponga en un buen colegio, donde pueda verle y ayudarle a... a... a
+olvidar a su madre. Puede usted hacer con él lo que le parezca; lo peor
+que haga será bueno, comparado con lo que aprenderá a mi lado. Con tal
+que no hiciese más que sacarle de esta mala vida, de este pueblo, de
+este hogar de pena y de vergüenza. ¿Lo hará? ¡Dígame que lo hará! ¿No es
+verdad? Lo hará; no puede, no debe negármelo. De este modo, mi hijo se
+hará tan puro, tan dócil como usted misma, y cuando haya crecido le dirá
+el nombre de su padre, el nombre que hace años no han pronunciado mis
+labios, el nombre de Alejandro Morton, a quien llaman aquí Sandy. ¡Doña
+María, no retire su mano! ¡Doña María, contésteme! ¿Se llevará a mi
+hijo? ¡No vuelva la cara! ya sé que no debería contemplar a una mujer
+como yo. ¡Pero por Dios, señora, sea clemente! ¡Que esta mujer me deja!
+
+Doña María se levantó, y a la luz del expirante crepúsculo tentó su
+camino hasta la abierta ventana; allí permaneció en pie, apoyada contra
+el marco, con los ojos fijos en los últimos rosados matices del
+crepúsculo. Quedaba todavía algo de aquella luz en su pura y tersa
+frente, en su níveo cuello, con sus finas manos entrelazadas; pero todo
+desapareció lentamente. La suplicante se había arrastrado aún de
+rodillas hasta su lado.
+
+--Ya me hago cargo de que se necesita tiempo para pensarlo. Aguardaré
+aquí toda la noche; pero no puedo marcharme sin que haya usted
+resuelto. No me lo niegue ahora. ¿Se lo llevará? lo veo en su hermosa
+cara, cara semejante a la que he visto algunas noches, soñando. Lo veo
+en sus ojos, doña María. Va a llevarse a mi hijo.
+
+El postrer rayo del crepúsculo, que serpenteó hasta el cenit, reflejose
+en los ojos de la maestra con algo de su gloria, fluctuó y apagose
+desapareciendo en el ocaso. El sol se había puesto en Red-Gulch. En el
+crepúsculo y silencio la voz de doña María sonó majestuosamente.
+
+--Me llevaré al niño; envíemelo esta noche.
+
+Las manos de la afortunada madre alzaron hasta sus labios el borde de la
+falda de doña María, y de buena gana habría sepultado su ardiente cara
+en sus virginales pliegues, pero no se atrevió y se puso en pie.
+
+--¿Ese hombre conoce su intención?--preguntó de repente la maestra.
+
+--No; ni le interesa. Ni siquiera ha visto al niño para conocerlo.
+
+--Vaya a verle en seguida, esta noche, ahora mismo. Comuníquele lo que
+ha hecho. Dígale que me he llevado a su hijo, y hágale saber que jamás
+debe ver... ver... otra vez al niño. Allí donde vaya éste, él no debe
+venir; dondequiera que me lo lleve, él no debe seguir. Basta, pues.
+Estoy cansada y... me queda aún mucha tarea.
+
+Y la acompañó hasta la puerta. En el umbral, la mujer se volvió.
+
+--Buenas noches.
+
+Se hubiera echado a los pies de doña María, pero, en el mismo momento,
+la joven le tendió sus brazos, estrechó por un momento contra su puro
+pecho a la pecadora mujer, y después empujó y cerró la puerta con llave.
+
+Sin poder librarse de un repentino sentimiento de responsabilidad, tomó
+el hereje Bill a la mañana siguiente las riendas de la diligencia Silio
+Gullon, pues aquel día uno de sus pasajeros era la maestra, doña María.
+Al enfocar en la carretera, obediente a una agradable voz del interior,
+refrenó de repente los caballos y esperó respetuosamente mientras
+Tomasito saltaba del coche por orden de la maestra.
+
+--La otra mata: no aquélla, Tomasito.
+
+El interpelado sacó su cuchillo nuevo, y cortando una rama de una alta
+mata de azalea, volvió con ella hacia doña María.
+
+--¿Adelante?
+
+--Adelante.
+
+Y la portezuela de la diligencia cerrose sobre el Idilio de Red-Gulch.
+
+
+
+
+DE COMO SAN NICOLÁS LLEGÓ A BAR SANSÓN
+
+
+Estaba el tiempo muy metido en aguas en el valle del Sacramento. El
+North Fork se había salido de madre y la Rattlesnake Creek estaba
+impracticable.
+
+Bajo una enorme extensión de agua que alcanzaba la base de las montañas
+desaparecían los gruesos cantos rodados que durante el verano habían
+señalado el vado en el cruce de Sansón.
+
+El servicio ascendente de diligencias tuvo que parar en la casa Granger;
+el último correo fue abandonado en los túneles y su jinete salvó la vida
+luchando a brazo partido con la corriente.
+
+Como observaba el _Alud de la Sierra_ con cierto orgullo local, «un
+área» tan grande como el Estado de Massachusetts, está a estas fechas
+bajo el agua. Y en la sierra el tiempo no se presenta mejor.
+
+El barro era denso en el camino de la montaña. En la carretera, galeras
+que ni la fuerza física ni el ingenio podían arrancar de los baches en
+que habían caído, obstruían el paso, y los tiros de caballos rezagados y
+las blasfemias mostraban más que otra cosa el camino de Bar Sansón.
+
+A lo lejos, aislado e inaccesible, empapado en agua, azotado por un
+viento furioso y amenazado por la subida de las aguas, Bar Sansón, en la
+Nochebuena de 1862, colgaba de Table Mountain como el nido de golondrina
+que la borrasca sacude en los viejos triglifos de pétreo entablamento.
+
+Mientras la noche descendía sobre el campamento, unas pocas luces
+brillaban, al través de la neblina, desde las ventanas de las cabañas a
+entrambos lados del camino, surcado a la sazón por riachuelos
+desordenados y azotado por violentas ventoleras.
+
+Afortunadamente, la mayoría de los vecinos estaban recogidos en el
+almacén de drogas de Daniel, alrededor de una roja estufa, en la cual
+escupían, silenciosamente con tan ostensible acuerdo de la comunidad
+social, que relevaba a todos de cualquier otra ocupación.
+
+Como la crecida de las aguas había suspendido las faenas de las minas y
+del río, hacía ya mucho tiempo que los medios de diversión se habían
+agotado en Bar Sansón. Además, la subsiguiente falta de dinero y
+aguardiente quitaba el gusto hasta la más inocente diversión.
+
+El mismo señor Perrín abandonó el Bar con cincuenta pesos en el
+bolsillo, única cantidad que alcanzó a realizar de las grandes sumas
+que llevaba ganadas en el lucrativo y arduo ejercicio de su negocio.
+
+--Si me dijesen otro día, si me dijesen que señalara una bonita aldea en
+donde un jugador retirado, a quien no le importase mucho el dinero,
+pudiera divertirse a menudo y alegremente, diría que Bar Sansón; pero
+para un joven con una numerosa familia que depende de su trabajo, no
+produce lo suficiente.
+
+Como la familia del señor Perrín la formaban únicamente damas elegantes,
+citamos esta observación más para dar una idea de su humor que de sus
+deberes.
+
+Formando abigarrado conjunto, encontrábanse reunidas aquellas personas
+con la indiferente apatía que engendra la pereza y el fastidio.
+
+Ni el repentino resonar de los cascos de un caballo a la puerta, les
+hizo volver en sí.
+
+Sólo Federico Bullen se detuvo en la tarea de vaciar su pipa y alzó la
+cabeza, pero nadie más del grupo dio a conocer el menor interés hacia el
+hombre que entraba pausadamente, por cierto.
+
+Era una figura bastante familiar a la sociedad que en Bar Sansón le
+llamaban «El viejo».
+
+A pesar de esto, parecía aún de complexión fresca y juvenil, y su
+cabello escaso y entrecano denotaba al hombre de unos cincuenta años. De
+cara simpática y complaciente, tenía una aptitud así como la del
+camaleón para adoptar la sombra y el color de las opiniones y caracteres
+de los que entraban en su trato.
+
+Acababa de dejar a unos compañeros de diversión, así es que, de
+momento, no observó la gravedad del grupo, pero golpeó amistosamente por
+la espalda al hombre más próximo, y se echó en una silla que vio libre.
+
+--¡Acabo de oír la cosa mejor del mundo, muchachos! ¿Conocen ustedes a
+Melín? ¿El de allá abajo, Joaquín Melín, el hombre más divertido de Bar?
+Pues Joaquín nos estaba contando el cuento de más chispa que...
+
+--¡Melín es un animal!--interrumpió una voz seca.
+
+--Un cuadrúpedo--añadió otro, en tono sepulcral.
+
+Y el silencio volvió a reinar después de estas declaraciones.
+
+El viejo miró rápidamente en torno al grupo. Luego, su cara se
+transformó poco a poco.
+
+--Es verdad--dijo, después de un momento de reflexión,--es realmente una
+especie de cuadrúpedo, algo tiene de animal, no puede negarse.
+
+Y frunció el ceño, como en dolorosa meditación de la ignorancia e
+imbecilidad del impopular Melín.
+
+--Hace un tiempo bien triste, ¿verdad?--añadió, engolfándose en la
+corriente del general sentimiento.--Mala la van a pasar los obreros y
+poco dinero corre esta temporada... Y mañana es Navidad.
+
+Hubo un movimiento entre los concurrentes al anunciar esto, pero no se
+traslució claramente si era de satisfacción o de disgusto.
+
+--Sí--continuó el viejo en el tono lúgubre que desde los últimos
+momentos involuntariamente adoptara,--esto es... se me ocurrió la idea,
+¿comprenden? de que tal vez les gustaría venir a mi casa y pasar allí
+una Nochebuena. Ahora tal vez no les gustaría... ¿Quizá no están en
+buena disposición?--añadió con simpática solicitud, observando las caras
+de sus oyentes.
+
+--No diré que no--respondió Tomás Flavio, algo más animado.--Puede que
+sí. ¿Pero y tu mujer, viejo? ¿Qué tal va?
+
+El viejo titubeó.
+
+Todo Bar Sansón sabía que las experiencias conyugales no habían sido
+felices para él.
+
+Su primera esposa, una mujercita delicada y bonita, había sufrido las
+más vivas y celosas sospechas de su marido, hasta que un día éste
+convidó a su casa a todo el Bar para que su infidelidad quedase
+plenamente probada.
+
+Pero al llegar los de la partida, encontraron a la tímida e inocente
+criatura tranquilamente ocupada en sus obligaciones caseras, y tuvieron
+que retirarse corridos y avergonzados.
+
+La delicada sensitiva no se repuso fácilmente del choque de tan
+extraordinario ultraje.
+
+Le costó trabajo recobrar el aplomo para dar suelta a su amante, de un
+armario en que estaba escondido y escaparse con él. Para consuelo del
+marido, le dejó abandonado un niño de tres primaveras.
+
+La actual consorte del viejo había sido su cocinera: mujer corpulenta,
+de carácter brutal.
+
+Antes que pudiera contestar, Juan Dimas expuso en breves razones que la
+casa era del viejo, y que, invocando el poder divino, si estuviera él en
+su casa convidaría a quien le pluguiese, aun cuando haciéndolo pusiera
+en peligro su salvación. Los espíritus malignos, añadió además,
+lucharían en vano contra él.
+
+Todo esto dicho con una sequedad y vigor perdidos en esta traducción
+obligada.
+
+--Naturalmente... seguro... esto es--dijo el viejo frunciendo también el
+entrecejo.--No hay nada de particular. Es mi casa; yo mismo he levantado
+todos sus maderos. No hay por qué temerla. Tal vez grite un poco, como
+hacen las mujeres, pero volverá a las buenas.
+
+El viejo fiaba, para sus adentros, en la exaltación del licor y en el
+poder de un valeroso ejemplo para sostenerse en semejante situación.
+
+Hasta aquel momento, Federico Bullen, oráculo y cabeza de Bar Sansón, no
+había hablado. Pero se quitó la pipa de los labios y prorrumpió:
+
+--Viejo, ¿y cómo sigue tu niño Juanito? Se me figuró algo enfermizo la
+última vez que lo vi en el camino tirando piedras a los chinos, y no
+parecía interesarle eso en gran manera. Ayer pasó por aquí una tropa de
+ellos, ahogados en el río, y pensé en Juanito. ¡Oh! ¡cómo los echaría de
+menos! ¿Tal vez estorbaremos si está enfermo?
+
+Visiblemente afectado, no sólo por este cuadro patético de la privación
+de Juanito, sino también por tan circunspecta delicadeza, se apresuró
+el padre a asegurarle que Juanito estaba mejor y que _un poco de broma
+quizá le mejoraría algún tanto_.
+
+Entonces Federico se levantó, y desperezose diciendo:
+
+--Ya estoy. Enséñanos el camino. En marcha.
+
+Y con un salto y un aullido característicos, precediolos, saliendo a
+fuera.
+
+Al pasar por delante del hogar agarró un tizón encendido, acción que
+repitieron los demás de la partida, siguiéndolo de cerca, codeándose, y
+antes de que Daniel, el asombrado propietario de la droguería, conociera
+la intención de sus huéspedes, la sala estaba completamente desocupada.
+
+Hacía una noche más oscura que boca de lobo. Las improvisadas antorchas
+se extinguieron a la primera racha de viento y únicamente los rojos
+tizones oscilando en las tinieblas como fuegos fatuos iluminaban
+vagamente el estrecho sendero.
+
+Este les conducía por la cañada del Pino arriba, a cuya entrada se
+escondía en la cuesta una ancha pero baja cabaña con un techo primitivo
+hecho de cañas y cortezas de pino.
+
+Era el hogar del viejo y a la vez entrada de la mina en que trabajaba
+cuando lo hacía.
+
+Una vez allí el acompañamiento, se paró un momento por delicada
+deferencia al anfitrión, que llegó de la retaguardia jadeante.
+
+--Quizá hicieran ustedes bien en aguardar un segundo aquí fuera,
+mientras yo entro y veo si todo está corriente--dijo el viejo con una
+indiferencia que estaba muy lejos de su ánimo.
+
+La indicación fue buenamente aceptada; la puerta se abrió y cerró tras
+del anfitrión, y sus compañeros, apoyando las espaldas contra la pared y
+cobijándose bajo el alero del tejado, esperaron con el oído atento.
+
+Por algunos momentos no se oyó más sonido que el gotear del agua del
+alero y el de las ramas que luchaban contra el viento que las sacudía,
+crujiendo por encima de sus cabezas.
+
+Los convidados principiaron a inquietarse y cuchichear indicaciones y
+sospechas que pasaron de boca en boca.
+
+--Sospecho que para empezar ya me le ha roto la crisma.
+
+--Le habrá metido en el túnel y allí le dejará emparedado, seguramente.
+
+--Le tendrá en el suelo y estará sentada encima.
+
+--Probablemente está hirviendo algo para echárnoslo; apartémonos de la
+puerta por lo que pudiera ser.
+
+Pero en este momento el pestillo crujió, abriose despacio la puerta, y
+una voz dijo:
+
+--Entren a cubierto de la lluvia.
+
+La voz no era la del viejo ni la de su mujer.
+
+Era una voz infantil, cuyo débil timbre quebrantaba aquella ronquera
+antinatural, que sólo pueden dar la vagancia y el abuso prematuro del
+alcohol.
+
+Apareció ante ellos la figura de un niño, cuya cara podía haber sido
+bonita y aun distinguida a no oscurecerla de por dentro las maldades
+aprendidas y a no haber impreso en ella su sello la suciedad y el
+abandono.
+
+Su cuerpecito estaba envuelto con una manta, y se conocía que acababa de
+levantarse de la cama.
+
+--Entren--repitió--y no hagan ruido. El viejo está allí hablando con
+madre--prosiguió señalando un cuarto adyacente, que parecía ser una
+cocina, desde la cual la voz del viejo llegaba en tono de clemencia.
+
+--Suéltame--añadió el niño refunfuñando y dirigiéndose a Federico Bullen
+que le había agarrado envuelto en la manta y fingía quererle echar al
+fuego del hogar.
+
+--¡Déjame, maldito viejo loco! ¿oyes?
+
+Puesto así a raya Federico Bullen, dejole en el suelo, mientras que los
+hombres entraron silenciosamente, colocándose en el centro del cuarto y
+alrededor de una larga mesa de toscas tablas.
+
+Inmediatamente Juanito encaminose con gravedad hacia un armario y sacó
+varios objetos que colocó sobre la mesa pausadamente.
+
+--Ahí tienen ustedes aguardiente y bizcochos, arenques ahumados y queso
+(y en su camino hacia la mesa dio una dentellada a este último). Y
+azúcar. (Sacó con mano muy sucia un puñado.) Hay también manzanas secas
+en la alacena; pero no me chocan. Las manzanas hinchan. Helo aquí
+todo--terminó.--Olvidábame el tabaco. Ahora a ello y sin temor: no hago
+caso de la vieja; al fin y al cabo, no me es nada ¡Ea, pues!
+
+Y se retiró hacia el umbral de un reducido cuarto, apenas mayor que un
+armario, separado del cuarto principal por un tabique y que tenía una
+pequeña cama en su pequeño y oscuro recinto.
+
+Se detuvo allí un momento de pie mirando la compañía, saliéndole los
+desnudos pies por debajo de la manta, y se despidió haciendo un ligero
+movimiento.
+
+--¡Escucha Juanito! ¿Vas a acostarte otra vez?--dijo Federico.
+
+--Sí, voy--respondió con decisión el interpelado.
+
+--¿Pues qué tienes, vejete?
+
+--No estoy bueno.
+
+--¿Cómo?
+
+--Tengo fiebre. Y sabañones. Y reuma--contestó Juanito.
+
+Y se hundió entre las sábanas. Después de una pausa momentánea, añadió
+desde la oscuridad:
+
+--Y el corazón me duele.
+
+Sucediose un silencio embarazoso. Los hombres se miraron entre sí y
+después al fuego.
+
+A pesar del apetitoso banquete que se les presentaba, pareció que caían
+otra vez en el desaliento de la droguería de Daniel, cuando la voz
+quejumbrosa del viejo, incautamente elevada, llegó hasta la reunión de
+un modo bastante claro para ser oída.
+
+--En esto te sobra la razón... Es mucha verdad... Claro está que lo
+son. ¡Una cuadrilla de borrachos y holgazanes!... y ese Federico Bullen
+es el peor de todos. ¿Es que no tiene juicio para venirse aquí, habiendo
+en casa un enfermo y sin que tengamos provisión de ninguna clase?... Ya
+se lo decía yo... Bullen, le he dicho, ¿es que estás borracho o loco
+para pensar tal cosa?... ¿Y a Conrado? ¿Cómo ha podido ocurrírsete
+convertir mi casa en un campo de Agramante, teniendo a mi niño enfermo?
+Es que quisieron venir, te digo. He aquí lo que debe esperarse de esta
+canalla del Bar.
+
+Una carcajada homérica siguió a esta desgraciada manifestación.
+
+En este momento, sea que fuera oída la risa en la cocina, o que la
+iracunda compañera del viejo hubiese apurado todos los restantes modos
+de expresar su desprecio e indignación, lo cierto fue que cerraron una
+puerta trasera con gran estrépito.
+
+Todos permanecieron suspensos hasta que reapareció el viejo, ignorando
+por fortuna la causa del último estallido de hilaridad y sonriendo
+hipócritamente.
+
+--Mi esposa ha tenido la idea de pasar un rato con la señora Mac
+Fadden--dijo a modo de explicación y con aire indiferente, al tomar
+asiento entre los comensales.
+
+Y, cosa singular, se necesitó de este adverso incidente para aliviar el
+embarazo que la partida comenzaba a sentir, y su audacia natural se
+recobró con el regreso del anfitrión.
+
+No intentaré contar los chistes del banquete de Nochebuena. Basta decir
+que la conversación se caracterizó por la exaltación intelectual, el
+cauteloso respeto, la meticulosa delicadeza, la precisión retórica y por
+el mismo discurso lógico y coherente que distinguen a estas varoniles
+reuniones en localidades más civilizadas y en donde reina el más fino
+trato social.
+
+No se rompió un solo vaso a causa de no haberlos, ni se derramaron
+inútilmente licores por el suelo ni sobre la mesa, por la escasez de
+aquel artículo.
+
+Sería casi media noche cuando fue interrumpida la fiesta.
+
+--Es preciso callar--dijo Federico alzando la mano.
+
+Era la quejumbrosa voz de Juanito, desde su dormitorio inmediato.
+
+--¡Oh, padre!
+
+El viejo se levantó apresuradamente introduciéndose en la habitación del
+enfermo. Al poco rato reapareció.
+
+--El reuma le vuelve con fuerza--dijo--y necesita unas fricciones.
+
+Tomó de la mesa la damajuana de aguardiente y la sacudió. Estaba vacía
+completamente.
+
+Federico Bullen dejó su taza de hojadelata con una risa forzada. Los
+demás hicieron lo propio.
+
+El viejo examinó el contenido y dijo más animado:
+
+--Me parece que hay bastante. Esperar un momento; vuelvo en seguida.
+
+Y entró de nuevo en el cuartito, llevándose una camisa vieja de franela
+y el aguardiente.
+
+Como la puerta quedó entreabierta, se oyó distintamente el siguiente
+diálogo:
+
+--Dime, hijo mío, ¿dónde te duele más?
+
+--Me duele todo. Ora aquí y ora ahí debajo; pero es más fuerte de aquí a
+aquí. Corre, padre, friega fuerte.
+
+Y el silencio parecía indicar una viva fricción. Entonces, Juanito dijo:
+
+--¿Pasas un buen rato allí fuera, padre?
+
+--Sí, hijo mío.
+
+--¿Es Navidad mañana, verdad?
+
+--Sí, hijo mío. ¿Cómo te sientes ahora?
+
+--Mejor, frota un poco más abajo. ¿Y qué es Navidad? Dime: ¿por qué es
+tal fiesta?
+
+--¡Oh, es un día!...
+
+Aquí, al parecer, pudo más el dolor que la infantil curiosidad, pues
+hubo un silencioso intervalo, durante el cual el viejo continuó
+frotando. Al poco rato, Juanito continuó:
+
+--Madre dice que en todas partes, menos aquí, todos se dan cosas unos a
+otros por ese día. Dice que hay un hombre que le llaman San Nicolás,
+¿comprendes? Pero no un blanco, sino una especie de chino, que baja por
+la chimenea la noche antes de Navidad, dejando cosas a los niños como yo
+que han tenido cuidado de dejar allí sus botas. Eso... eso es lo que me
+quería hacer creer... Vamos, padre, ¿dónde estás frotando? Estás a un
+kilómetro del sitio... Dime: ¿no habrá inventado esto para hacernos
+rabiar a ti y a mí?... No frotes ahí... Contesta.
+
+En medio del silencio nocturno que parecía cernerse sobre la casa, se
+oía claramente el murmullo de los cercanos pinos como arpas eólicas
+tañidas por el viento.
+
+--Vamos, no seas así, padre, pues pronto me voy a poner bueno. ¿Qué
+hacen esos hombres ahí fuera?
+
+El viejo entreabrió la puerta y miró distraídamente.
+
+Los hombres estaban sentados en buena compañía, con unas cuantas monedas
+de plata sobre la mesa y una flaca bolsa de piel de gamuza en las manos.
+
+--Están armando... algún juego. Ya se las arreglan--contestó a Juanito y
+volvió a sus fricciones.
+
+--Me gustaría ser mano y ganar dinero--dijo reflexivamente Juanito,
+después de un corto silencio.
+
+Por todo consuelo, el viejo repitió lo que a todas luces era para él
+estribillo eterno, es decir: que si Juanito quisiera esperar hasta que
+diesen con el filón, en la mina, tendría mucho dinero, y serían muy
+ricos.
+
+--Sí--dijo Juanito,--pero no lo encuentras. Además, dar con él o que yo
+lo gane, es casi lo mismo. Al fin y al cabo, todo es cuestión de suerte.
+Pero es muy extraño lo de Navidad, ¿no es cierto? ¿Por qué la llaman
+Navidad?
+
+Sea por deferencia instintiva a las preocupaciones de sus huéspedes, sea
+por un vago sentimiento de incongruencia, la contestación del viejo fue
+tan baja, que quedó aprisionada entre las paredes de la habitación.
+
+--Sí--dijo Juanito, con interés ya algo decaído.--Me han hablado ya de
+_Él._ Basta, padre; no me hace, ni con mucho, tanto daño como antes.
+Ahora cúbreme bien con la manta y--añadió murmurando bajo la
+ropa--siéntate a mi lado, hasta que me duerma. ¿Oyes?
+
+Y se compuso para descansar, no sin antes sacar una mano fuera de la
+manta y agarrar fuertemente a su padre por una manga con objeto de que
+no le burlase en su justa pretensión.
+
+El viejo esperó pacientemente algunos minutos.
+
+La inusitada tranquilidad de la casa excitó su curiosidad; con la mano
+desasida y sin levantarse, abrió cautelosamente la puerta y atisbó hacia
+la sala.
+
+Con gran extrañeza, la vio oscura y vacía.
+
+Pero en aquel instante un leño que humeaba en el hogar se rompió, y a la
+luz de su llamarada vio a Federico Bullen sentado junto a los
+amortiguados tizones.
+
+--¡Hola!
+
+Federico se sobresaltó, púsose de pie y fue hacia él, medio
+tambaleándose.
+
+--¿Los compañeros dónde han ido?--dijo el viejo.
+
+--Al momento vuelven por aquí. Han salido a fuera a dar un pequeño
+paseo. Les estoy esperando. ¿Qué miras tan fijamente, viejo?--añadió con
+risa forzada,--¿vas a creer que estoy borracho?
+
+Podía habérsele perdonado al viejo la suposición, pues los ojos de
+Federico estaban húmedos y su cara como un tomate.
+
+Hízose un poco el remolón, y volvió a la chimenea. Bostezó, desperezose,
+abrochó su levita, y dijo riendo:
+
+--El vino no anda tan abundante como eso, viejo. No te
+levantes--prosiguió, cuando el viejo hizo un movimiento para librar su
+manga de la mano de Juanito.--No hagas cumplidos. Puedes quedarte ahí
+donde estás; me voy al instante. Ya están aquí.
+
+Llamaron suavemente a la puerta.
+
+Federico Bullen abriola, con un ademán se despidió del viejo y
+desapareció.
+
+El viejo le hubiera seguido a no ser por la mano que aún inerte le
+detenía fuertemente, no siendo fácil desprenderse de ella. Era pequeña,
+débil y flaca; pero quizá por ser pequeña, débil y demacrada cedió a su
+presión y, aproximando aún más la silla a la cama, apoyó sobre ella la
+cabeza, sorprendiéndole el sueño en esta actitud.
+
+La habitación osciló y se desvaneció ante sus ojos; reapareció, se
+desvaneció de nuevo, oscureciose y le dejó dormido del todo.
+
+En tanto, Federico Bullen cerró la puerta, y se juntó a sus camaradas.
+
+--¿Estás listo?--dijo Conrado.
+
+--¡Listo!--dijo Federico,--¿qué hora es?
+
+--La una--contestó,--¿puedes hacerlo? Son casi cincuenta millas entre
+ida y vuelta.
+
+--Así me parece--contestó Federico brevemente.--¿Está la yegua aquí?
+
+--Bill y Jaime la tienen ya en el pinar.
+
+--Pues que la guarden un momento.
+
+Volviose y entró otra vez cautelosamente en la casa.
+
+Guiado por la débil luz de la vela que se corría y del amortiguado
+fuego, observó que la puerta del cuartito estaba abierta y se fue hacia
+ella de puntillas.
+
+El viejo roncaba echado en su silla, con las piernas extendidas, la
+cabeza hacia atrás y el sombrero calado hasta las cejas.
+
+A su lado, sobre una estrecha cama de madera, yacía Juanito envuelto
+estrechamente como una momia en la manta, que le tapaba todo, excepto
+una parte de la frente y una manecita cárdena y estirada que pugnaba
+inútilmente por entrar.
+
+Federico Bullen avanzó un paso, titubeó y miró por encima del hombro la
+desierta sala.
+
+Reinaba el silencio más profundo.
+
+Con súbita resolución se inclinó sobre el dormido muchacho, separando
+con ambas manos sus grandes bigotes.
+
+Mas, en el instante de hacerlo, un travieso soplo de aire que le
+acechaba, giró en torbellino por la chimenea abajo, reanimando el hogar
+y despidiendo viva claridad, de la que huyó Federico como asustado.
+
+Sus compañeros le esperaban ya en el pinar.
+
+Dos de ellos luchaban para sujetar en la oscuridad un ser extrañamente
+disforme, el cual a medida que Federico se acercaba, fue delineando su
+figura. Era la yegua.
+
+El cuadrúpedo no tenía, en realidad, bonita estampa.
+
+Nada notable ofrecía desde su romo hocico hasta sus alzadas ancas, y
+desde su arqueado espinazo, oculto por las raídas y tiesas _machillas_
+de una silla mejicana, hasta sus gruesas, derechas y huesosas piernas,
+no tenía una sola línea de la gracia y noble aspecto que distingue a su
+especie.
+
+Con los blancos ojos medio ciegos, pero malignos, su labio inferior
+colgante y su monstruoso color, era incapaz de despertar el más leve
+sentimiento estético.
+
+--Bueno--dijo Conrado,--cuidado con las herraduras, muchachos, ¡arriba!
+Ojo con no descuidarte en agarrar ante todo las crines, y cuida de
+agarrar en seguida el otro estribo. ¡Arriba!
+
+Montó atropelladamente el jinete, pateó luchando el solípedo,
+apartáronse con precipitación los espectadores y volaron sacudidas en
+círculo las herraduras, retemblando la tierra a los saltos del animal.
+Por último, sonaron las espuelas y partió _Jovita_. Federico, en las
+tinieblas, gritó:
+
+--¡Bien va!
+
+--Al volver no tomes el camino de abajo, a no ser que apremie el tiempo.
+¡No la detengas al bajar la cuesta! A las seis te esperamos en el vado.
+En marcha. ¡Hop! ¡Adelante!
+
+Y chispearon las piedras, crujió ruidosamente la grava del camino y
+Federico se hundió en la oscuridad.
+
+* * * * * * *
+
+¡Oh, musa! canta; ¡la cabalgada de Federico Bullen! ¡Oh, musas, venid en
+mi ayuda para cantar los caballerescos varones, la sagrada empresa, las
+hazañas, la batida de los patanes malandrines, la terrible cabalgada y
+temerosos peligros de la flor de Bar Sansón! ¡Ah, musa mía! ¡Desdeñosa
+estás!... Nada quiere con este animal coceador y con su andrajoso
+jinete, y fuerza me es seguirlos en simple prosa.
+
+Eran las dos; apenas alcanzara Rattlesnake-Hill, y ya en aquel intervalo
+_Jovita_ había hecho gala de todos sus vicios, y sacado a relucir todas
+sus habilidades.
+
+Tres veces tropezó. Dos veces alzó el romo hocico en línea recta con las
+riendas, y resistiendo el freno y la espuela, echó a correr locamente a
+través de campos y sembrados.
+
+Dos veces se puso de manos, y se dejó caer hacia atrás, y dos veces el
+ágil Federico tuvo que recurrir a todo su ingenio y buena estrella para
+recobrar su asiento.
+
+Y una milla más adelante, al pie de una prolongada colina, estaba
+Rattlesnake-Creek.
+
+Federico sabía que allí le esperaba la prueba capital de su habilidad,
+si quería llegar al término de su jornada. Apretó los dientes, encajó
+sus rodillas en los costados de la yegua y cambió su táctica de defensa
+en una enérgica ofensiva.
+
+Excitada y enardecida _Jovita_, emprendió el descenso de la cuesta.
+
+El artificioso Federico fingía detenerla con represión manifiesta, y
+mentidos gritos de temor.
+
+Inútil es añadir que _Jovita_ en seguida emprendió vertiginosa carrera.
+Ni es necesario fijar aquí el tiempo empleado en el descenso; está
+inscrito en las crónicas de Bar Sansón.
+
+Sólo diré que al cabo de un momento, pareciole a Federico que le
+salpicaba el barro de las inundadas orillas de Rattlesnake-Creek.
+
+Conforme a los planes de Federico, el empuje que había adquirido la
+llevó más allá del margen, y teniéndola a propósito para un gran salto,
+se lanzaron en medio de la impetuosa corriente del río.
+
+Unos momentos de lucha, coceando y nadando, y Federico respiró
+ruidosamente, después de ganar la orilla opuesta.
+
+El camino desde Rattlesnake-Creek hasta Red-Mountain era bastante bueno.
+
+Sea porque el baño en Rattlesnake-Creek hubiese templado su maligno
+ardor, o bien porque el arte con que Federico la condujo le hubiese
+demostrado la superior malicia de su jinete, _Jovita_ ya no malgastaba
+su energía sobrante en vanos caprichos, y parecía haber adquirido una
+grave solemnidad.
+
+Una vez tan sólo coceó con las piernas traseras, pero fue por la fuerza
+de la costumbre; otra vez se espantó, pero fue por una maldita vieja que
+se interpuso en el camino con un monumental cesto en la cabeza.
+
+Fosos, montones de grava, trozos que emergían sembrados de fresca
+hierba, volaron bajo sus piernas que parecían infundidas de extraño
+vigor.
+
+Empezó a resollar; una o dos veces tosió ligeramente, pero no
+disminuyeron su fuerza ni la velocidad de su carrera.
+
+A las tres había pasado la Red-Mountain y comenzaba el descenso hacia el
+llano.
+
+Diez minutos más tarde, el cochero de la rápida diligencia _Pionner_ fue
+alcanzado y dejado atrás por un «hombre sobre un caballo _pinto_», según
+expresión del conductor.
+
+A las tres y media Federico se alzó sobre sus estribos y lanzó una
+exclamación.
+
+Al través de rasgadas nubes brillaban las estrellas, y frente a él, más
+allá de la llanura, se alzaban dos agujas, dos astas de banderas y una
+silueta de objetos negros escalonados.
+
+Federico sacudió sus espuelas y blandió su _riata_. Precipitose
+_Jovita_, y un momento después penetraron a la carrera en Tuttleville, y
+pararon en la plaza de la Fonda de las Naciones.
+
+Lo que ocurrió aquella noche en Tuttleville no forma, precisamente,
+parte de esta historia.
+
+Pero sin pecar de prolijo puedo manifestar que, cuando _Jovita_ hubo
+pasado a poder del somnoliento mozo de cuadra, a quien muy pronto le
+sacudió el sueño con un par de coces, Federico salió con el tabernero a
+dar una vuelta por el pueblo que dormía silencioso.
+
+Las luces de unas pocas tabernas y casas de juego brillaban aún, pero
+evitando la tentación, pararon delante de varias tiendas cerradas, y
+llamando repetidamente después del consiguiente griterío, consiguieron
+hacer levantar de sus camas a los propietarios y obligándoles a
+desatrancar las puertas de sus almacenes y a exponer sus géneros a los
+importunos visitantes.
+
+En algunos puntos no se pudieron librar de ciertas maldiciones, pero las
+más de las veces por interés o por necesidad se mostraron complacientes,
+y terminando la entrevista del modo más cordial.
+
+Eran las tres cuando acabó esta ruta, y con un pequeño saco de goma
+impermeable, atado con correas a sus espaldas, Federico volvió a la
+posada.
+
+Pero allí le acechaba la Belleza. La Belleza opulenta en encantos y
+ricos vestidos, persuasiva en el hablar y española en el acento.
+
+En vano repitió la invitación del _Excelsior_.
+
+El hijo de las sierras rechazó a la Belleza con gallardía, no sin
+mitigar el desaire con una sonrisa y su última moneda de oro.
+
+Volvió a montar después, y emprendió su camino por la triste calle
+abajo, y luego por la llanura siempre lúgubre. Muy pronto la negra línea
+de casas, las aguas y el asta de bandera se perdieron en lontananza
+detrás de él, como si la tierra las hubiese tragado.
+
+El tiempo había amainado. El aire era penetrante y frío, las siluetas de
+los cercanos mojones se percibían ya; eran las cinco y media cuando
+Federico alcanzó la iglesia de la Encrucijada en el camino del Estado.
+
+Con objeto de evitar la rápida pendiente había tomado un camino más
+largo y de mayor rodeo, en cuyo lodo viscoso _Jovita_ se hundía hasta
+las orejas a cada paso.
+
+No era muy buena preparación para una seria subida de cinco millas; pero
+_Jovita_ arremetió con su habitual, ciega e impetuosa furia, y media
+hora más tarde alcanzó la extensa llanura que conduce a
+Rattlesnake-Creek: treinta minutos más, y llegaban a la meta.
+
+Federico soltó ligeramente las riendas sobre el cuello de la yegua,
+excitola con un silbido, y tarareó una canción.
+
+Espantose de pronto _Jovita_, y dio un salto que hubiera desmontado a un
+árabe.
+
+Agarrado a las riendas, estaba un hombre que había saltado desde la
+cuneta y al mismo tiempo se alzaban ante él y en el camino un caballo y
+otro jinete en la oscuridad.
+
+--¡Afloja tu bolsa, canalla!--dijo en voz de mando y con una blasfemia
+la segunda fantasma.
+
+Federico sintió a la yegua temblar debajo de sí y como si fuese a caer
+desplomada.
+
+Sabía lo que esto significaba, y se preparó.
+
+--Apártate, Simón, te conozco, maldito bandido; déjame pasar o verás...
+
+Dejó la frase sin terminar.
+
+La yegua levantó las patas al aire con un salto terrible, sacudiendo del
+bocado a la persona que la había agarrado y descargó su mortal
+malevolencia contra el obstáculo detentor.
+
+Una blasfemia rasgó los aires, sonó un pistoletazo, caballo y salteador
+rodaron por el suelo y un momento después _Jovita_ estaba a cien metros
+de aquel funesto lugar.
+
+Pero el brazo derecho del jinete, destrozado por una bala, colgaba
+inerte a su lado. Sin disminuir la velocidad, cambió las riendas a su
+mano izquierda.
+
+Algunos momentos más tarde viose obligado a parar y a apretar la cincha,
+que, mal asegurada, podía estúpidamente lograr lo que no habían
+conseguido el peligro ni el ataque.
+
+Esta operación requirió unos minutos de suprema angustia.
+
+Sin embargo, no temía la persecución. Mirando al cielo, vio que las
+estrellas de oriente palidecían, y que las lejanas cumbres, perdida su
+espectral blancura, se destacaban ya con sombrías tintas sobre un cielo
+cada vez más argentino. El día se le venía encima.
+
+Haciendo un heroico esfuerzo y completamente absorto en una sola idea,
+olvidó el dolor de su herida, y montando de nuevo corrió hacia
+Rattlesnake-Creek.
+
+Pero el aliento de _Jovita_ era ya entrecortado, Federico vacilaba en la
+silla y el cielo se aclaraba ya del todo.
+
+--¡Adelante! ¡Corre, _Jovita_! ¡oh, día, si pudiese detenerte con una
+mano!
+
+En los últimos pasos sentía ya un zumbido en sus oídos.
+
+El brazo del jinete desangraba más y más...
+
+Al atravesar el camino por bajo de la colina, estaba deslumbrado y
+desvanecido y no reconoció el terreno que pisaba.
+
+¿Había tomado un mal camino o era aquello Rattlesnake-Creek?
+
+Federico iba por el recto camino.
+
+Pero el alborotado arroyo que algunas horas antes había vadeado, estaba
+desbordado, y las aguas invadían los campos vecinos, de modo que se
+interponía entonces como rápido e irresistible río entre él y
+Rattlesnake-Hill.
+
+Por primera vez en aquella noche, sintió Federico el corazón oprimido.
+
+Todo fluctuaba ante sus ojos, y el río, la montaña y la temprana aurora
+giraban a su alrededor con velocidad vertiginosa.
+
+Entonces los cerró, concentrándose en sí mismo para recobrar la
+conciencia que empezaba a vacilar.
+
+En aquel breve intervalo, por algún fantástico procedimiento mental, el
+cuartito de Bar Sansón y el grupo del padre e hijo dormidos, apareció a
+su vista.
+
+De repente abriéronse de nuevo sus ojos; tiró su levita, la pistola, las
+botas y la misma silla, ató fuertemente a sus espaldas el precioso lío;
+con las desnudas rodillas apretó los costados de _Jovita_, y tendido
+sobre el lomo del animal la azuzó hacia la corriente.
+
+Un grito se alzó desde la orilla opuesta, mientras que la cabeza de un
+hombre y de un caballo se mostraban por algunos momentos sobre la
+batalladora corriente, para ser arrastrados luego fuera del río, por
+entre descuajados árboles y viscosas masas de lodo.
+
+* * * * * * *
+
+El fuego se había extinguido en el hogar. La vela de la habitación
+interior espiraba, y en la puerta dieron un fuerte aldabonazo.
+
+El viejo despertó sobresaltado.
+
+Descorrió precipitadamente el cerrojo, pero dando un grito retrocedió
+ante la choreante y deshecha figura que vacilaba en el umbral.
+
+--¡Federico!
+
+--¡Silencio! ¿Despertó ya?
+
+--No; ¿pero... Federico?
+
+--¡Calla, animal! Tráeme un poco de aguardiente, vivo.
+
+Federico no se acordaba, por lo visto, de la escena de aquella misma
+noche, pues el viejo voló en su busca y volvió con... una botella vacía.
+
+Si sus fuerzas se lo hubieran permitido, Federico hubiera blasfemado.
+
+Titubeó, y agarrándose del tirador de la puerta, llamó con una señal al
+viejo mientras aseguraba el bulto de la espalda.
+
+--Hay algo aquí en ese lío para Juanito. Quítamelo. A mí me es
+imposible.
+
+Lleno de turbación, el viejo desató el lío y colocolo ante el pobre
+Federico que estaba desfalleciendo.
+
+--¡Abrelo, en seguida!
+
+Hízolo con dedos temblorosos.
+
+Contenía tan sólo unos pobres juguetes, bastante baratos y toscos, pero
+relucientes de pintura y oropel. Inútil es decir que todos llevaban
+impresas las huellas de la odisea que habían seguido.
+
+En efecto, uno de ellos estaba roto, otro estropeado por el agua
+irreparablemente, y sobre el último una mancha de sangre extendía su
+fatídico contorno.
+
+--No parece gran cosa, en verdad--balbuceó Federico tristemente.--Pero
+es lo mejor que hemos podido hacer. Recíbelos, viejo, y pónselos en sus
+zapatos, y dile... dile... dile, sabes... me rueda la cabeza.
+
+El viejo tomolo en sus brazos.
+
+--Dile--añadió Federico sonriendo débilmente,--dile que San Nicolás ha
+venido.
+
+Y de esta manera, manchado de lodo y sangre, casi desnudo, anonadado,
+andrajoso, con un brazo colgando inerte a su lado, San Nicolás llegó a
+Bar Sansón, y cayó desfallecido en el umbral de una mísera vivienda.
+
+El sol extendía ya por el firmamento sus dorados rayos; elevose
+dulcemente, y con inefable amor pintó de rosadas tintas los lejanos
+picachos.
+
+Y el albor de Navidad acarició tan tiernamente a Bar Sansón, que la
+montaña entera, como sorprendida en una acción generosa, se sonrojó
+hasta las nubes.
+
+
+
+
+LA SUERTE DE CAMPO RODRIGO
+
+
+Agitábase en conmoción Campo Rodrigo. Cuestión de riñas no sería, pues
+en 1850 no era esta novedad bastante para reunir todo el campamento. No
+solamente quedaron desiertos los fosos, sino que hasta la especería de
+Tut contribuía también con sus jugadores, quienes, como todos sabían,
+continuaron reposadamente su partida el día en que Pedro el francés y
+Kanaka Joe se mataron a tiros por encima del mostrador, frente mismo de
+la puerta. Formando compactos grupos estaban los vecinos reunidos ante
+una tosca cabaña, hacia el lado exterior del campamento. Se cuchicheaba
+con verdadero interés, y a menudo se repetía el nombre de una mujer,
+nombre bastante familiar en el campamento: Genoveva Sal.
+
+Hablar de ella prolijamente sería contraproducente. Basta consignar que
+era una mujer grosera y desgraciadamente muy pecadora, pero al fin y al
+cabo la única mujer del campamento Rodrigo, que precisamente pasaba la
+crisis suprema en que su sexo requiere mayor suma de cuidados y
+atenciones.
+
+Viciosa, abandonada e incorregible, padecía, sin embargo, un martirio
+cruel aun cuando lo atienden y dulcifican las compasivas manos
+femeninas.
+
+En aquel aislamiento original y terrible, sin duda había caído sobre
+ella la maldición que atrajo Eva en castigo del primer pecado. Tal vez
+formaba parte de la expiación de sus faltas, que en el momento en que
+más falta le hacía la ternura intuitiva y los cuidados de su sexo, sólo
+se encontrara con las caras indiferentes de hombres egoístas. De todos
+modos, creo que algunos de los espectadores se encontraban afectados
+compadeciéndola sinceramente. Alejandro Tipton pensaba que aquello era
+muy duro «para Sal», y conmovido con tal reflexión, se hizo por el
+momento superior al hecho de tener escondidos en la manga un as y dos de
+triunfos.
+
+Hay que confesar que el caso no era para menos. No escaseaban en Campo
+Rodrigo los fallecimientos, pero un nacimiento no era cosa conocida.
+Varias personas habían sido expulsadas del campamento resuelta y
+terminantemente, y sin ninguna probabilidad de ulterior regreso; pero
+ésta era la primera vez que en él se introducía alguien _ab initio_. He
+aquí la causa de la sensación.
+
+--Oye, Edmundo--dijo un ciudadano prominente, conocido por León,
+dirigiéndose a uno de los curiosos.--Entra aquí y mira lo que puedas
+hacer, tú que tienes experiencia en estas cosas.
+
+Y a la verdad que la elección no podía ser más acertada. Edmundo en
+otros climas había sido la cabeza putativa de dos familias.
+Precisamente, a alguna informalidad legal en ese proceder, se debió que
+Campo Rodrigo, pueblo hospitalario, le contase en su seno. Todos
+aprobaron la elección y Edmundo fue bastante prudente para acomodarse a
+la voluntad de sus conciudadanos. La puerta se cerró tras del
+improvisado cirujano y comadrón, y todo Campo Rodrigo se sentó en los
+alrededores de la cabaña, fumó su pipa y aguardó el desenlace de la
+tragedia.
+
+La abigarrada asamblea contaba unos cien individuos; uno o dos de éstos
+eran verdaderos fugitivos de la justicia, otros eran criminales y todos
+del «qué se me da a mí». Exteriormente no dejaban traslucir el menor
+indicio sobre su vida y antecedentes. El más desalmado tenía una cara de
+Rafael, con profusión de cabellos rubios: Arturo, el jugador, tenía el
+aire melancólico y el ensimismamiento intelectual de un Hamlet: el
+hombre más sereno y valiente apenas medía cinco pies de estatura, con
+una voz atiplada y maneras afeminadas y tímidas. El término truhanés
+aplicado a ellos constituía más bien una distinción que una definición.
+Individualmente considerados, quizá faltaban a muchos los detalles
+menores, como dedos de la mano y pies, orejas, etc.; pero estas leves
+omisiones no le quitaban nada de su fuerza colectiva. El más hábil de
+entre ellos, no tenía más que tres dedos en la mano derecha; el más
+certero tirador era tuerto de solemnidad.
+
+Tal era el aspecto físico de los hombres dispersos en torno de la
+cabaña. Formaba el campamento de Campo Rodrigo un valle triangular entre
+dos montañas y un río, y era su única salida un escarpado sendero que
+escalaba la cima de un monte frente a la cabaña, camino iluminado
+entonces por los plateados rayos de Diana.
+
+La paciente podía haberlo visto desde el tosco lecho en que yacía. Podía
+verlo serpentear como una cinta de plata, hasta expirar en lo alto
+confundido con las nubes. Un fuego de ramas de pino carcomidas fomentaba
+la sociabilidad en la reunión. Lentamente, reapareció la alegría natural
+de Campo Rodrigo. Cambiáronse apuestas a discreción respecto al
+resultado: Tres contra cinco que Sal saldría con bien de la cosa;
+además, también apostose que viviría la criatura y se atravesaron
+apuestas aparte sobre el sexo y complexión del futuro huésped. En lo más
+recio de la animada controversia, oyose una exclamación de los que
+estaban más cercanos a la puerta, y todo el mundo aguzó los oídos.
+Dominando el rumor del aire entre los pinos que agitaba, el murmullo de
+la rápida corriente del río y el chisporroteo del fuego, oyose un grito
+agudo, quejumbroso, un grito al que no estaban avezados los habitantes
+del campamento de Campo Rodrigo. Las hojas cesaron de gemir, el río cesó
+en su murmullo y el fuego de chisporrotear: parecía como si la
+Naturaleza hubiese suspendido sus latidos.
+
+El campamento se levantó como un solo hombre. No sé quién propuso volar
+un barril de pólvora, pero prevalecieron más sanos consejos, y sólo se
+acordó el disparo de algunos revólvers en consideración al estado de la
+madre, la cual, sea debido a la tosca cirugía del campamento, sea por
+algún otro motivo, fenecía por momentos. No transcurrió una hora sin
+que, como ascendiendo por aquel escarpado camino que conducía a las
+estrellas, saliese para siempre de Campo Rodrigo, dejando su vergüenza y
+su pecado. No creo que tal noticia preocupara a nadie a no ser por la
+suerte del recién nacido.
+
+--Pero, ¿podrá vivir ahora?--preguntaron todos a Edmundo.
+
+Su contestación fue dudosa. El único ser del sexo de Genoveva Sal que
+quedaba en el campamento en condiciones de maternidad, era una borrica.
+Suscitose breve debate respecto a las cualidades de semejante nodriza,
+pero se sometió a la prueba, menos problemática que el antiguo
+tratamiento de Rómulo y Remo y al parecer tan satisfactoria.
+
+Disponiendo todos estos adminículos, se pasó todavía otra hora. Por
+último, se abrió la puerta y la ansiosa muchedumbre de hombres, que ya
+se había formado en cola, desfiló ordenadamente por el interior de la
+fúnebre cabaña. Inmediato del bajo lecho de tablas, sobre el cual se
+dibujaba fantásticamente perfilado el cadáver de la madre envuelto en la
+manta, había una tosca mesa cuadrada. Encima de esta había una caja de
+velas, y dentro, envuelto en franela de un encarnado chillón, yacía el
+recién llegado a Campo Rodrigo. Al lado mismo de la improvisada cuna,
+había colocado un sombrero; pronto se comprendió su destino.
+
+--Señores--dijo Edmundo con una extraña mezcla de autoridad y de
+complacencia _ex oficio_,--los señores tendrán la bondad de entrar por
+la puerta principal, dar la vuelta a la mesa y salir por la puerta
+posterior. Los que deseen contribuir con algo para el huérfano,
+encontrarán a mano un sombrero que se ha dispuesto para el caso.
+
+El primer visitante entró con la cabeza cubierta, pero al girar una
+mirada en torno suyo se descubrió, y así, inconscientemente, dio el
+ejemplo a los demás, pues en tal comunidad de gentes, las acciones
+buenas y malas tienen efecto contagioso. A medida que desfilaba la
+procesión, se dejaban oír los comentarios críticos, dirigidos más
+particularmente a Edmundo en su calidad de expositor y cirujano.
+
+--¿Y es eso?
+
+--El ejemplar es verdaderamente minúsculo.
+
+--¡Qué encarnado está!
+
+--¡Si no es más largo que un revólver!
+
+Pero lo verdaderamente característico fueron los donativos: una caja de
+rapé, de plata; un doblón; un revólver de marina, montado en plata; un
+lingote de oro; un hermoso pañuelo de señora primorosamente bordado (de
+parte de Arturo, el jugador), un prendedor de diamantes; una sortija
+también de diamantes (regalo sugerido por el precedente, con la
+observación del dador de que vio aquel alfiler y lo mejoró con dos
+diamantes); una honda; una biblia (dador incógnito); una espuela de oro;
+una cucharita de plata cuyas iniciales no eran precisamente las del
+generoso donante; un par de tijeras de cirujano; una lanceta; un billete
+de Banco de Inglaterra, de cinco libras, y como unos doscientos pesos
+sueltos, en oro y en monedas de todo cuño. Mientras duró la ceremonia,
+Edmundo mantuvo un silencio tan absoluto como el de la muerta que tenía
+a su izquierda y una gravedad tan indescifrable como la del recién
+nacido, que yacía encima de la mesa.
+
+Un ligero incidente rompió la monotonía de aquella extraña procesión.
+
+Al inclinarse León curiosamente sobre la caja de velas, la criatura se
+volvió, y en un movimiento de espasmo agarró el errante dedo del minero
+y por un momento lo retuvo con fuerza.
+
+León puso la estupefacta cara de un idiota, y algo parecido al rubor se
+esforzó en asomar a sus mejillas curtidas por el sol.
+
+--¡Maldito bribón!--dijo, retirando su dedo con mayor ternura y cuidado
+de los que se podrían sospechar de él.
+
+Y al salir, mantenía el dedo algo separado de los demás, examinándolo
+con extraña atención.
+
+Este examen provocó la misma original observación respecto del angelito.
+
+En efecto, parecía regocijarse al repetirlo.
+
+--¡Ha reñido con mi dedo!--dijo a Alejandro Tipton, mostrando este
+órgano privilegiado.
+
+--¡Maldito bribón!
+
+Habían dado las cuatro cuando el campamento se retiró a descansar. En la
+cabaña, donde alguien velaba, ardían unas luces; Edmundo no se acostó
+aquella noche ni León tampoco; éste bebió a discreción y relató
+gustosamente su aventura de un modo invariable, terminándola con la
+calificación característica del recién nacido; esto parecía ponerle a
+salvo de cualquier acusación injusta de sensibilidad, y León no era
+hombre de debilidades... Después que todos se hubieron acostado, llegose
+hasta el río, silbando con aire indiferente. Remontó después la cañada,
+y pasó por delante de la cabaña silbando aún con significativo descuido.
+Sentose junto a un enorme palo campeche y volvió sobre sus pasos y otra
+vez pasó por la cabaña. Al llegar allí, encendió pausadamente su pipa, y
+en un momento de franca resolución llamó a la puerta.
+
+Edmundo la abrió.
+
+--¿Cómo va?--dijo León, mirando por encima de Edmundo, hacia la caja de
+velas.
+
+--Perfectamente--contestó Edmundo.
+
+--¿Ocurre algo?
+
+--Nada.
+
+Sucedió una pausa, una pausa embarazosa. Edmundo continuaba con la
+puerta abierta; León recurrió a su dedo, que mostró a Edmundo.
+
+--¡Se peleó con él el maldito bribón!--dijo, y partió en seguida.
+
+Al amanecer del día siguiente, tuvo Genoveva Sal la ruda sepultura que
+podía darle Campo Rodrigo; después, cuando su cuerpo hubo sido devuelto
+al seno del monte, celebrose una reunión formal en el campamento para
+discutir lo que debería hacerse con su hijo, recayendo el acuerdo
+unánime y entusiasta de adoptarlo. Pero a la vez se levantó un animado
+debate respecto de la posibilidad y manera de subvenir a los dispendios
+de su mantenimiento. Digno de consignarse es que los argumentos no
+participaron de ninguna de aquellas feroces personalidades a que
+conducían, por lo general, las discusiones en Campo Rodrigo. El
+excirujano propuso enviar la criatura a Red-Dog, a cuarenta millas de
+distancia, en donde se le podrían prodigar femeniles cuidados: pero la
+desgraciada proposición encontró en seguida la más unánime y feroz
+oposición. Indudablemente, no se quería tomar en cuenta plan alguno que
+encerrase la idea de separarse del recién venido.
+
+Más desconfiado, Tomás Rider observó que aquella gente de Red-Dog podía
+cambiarlo y endosarles otro, incredulidad respecto a la honradez de los
+vecinos campamentos que prevalecía en Campo Rodrigo tocante a todos los
+asuntos.
+
+La proposición de tomar una nodriza encontró también en la asamblea una
+oposición formidable. Díjose, en primer lugar, que no se alcanzaría de
+una mujer decente el que aceptara como hogar Campo Rodrigo, y añadió el
+orador que no hacía falta nadie de otra especie. Esta indirecta, poco
+caritativa para la difunta madre, por dura que pareciese, fue el primer
+síntoma de regeneración del campamento. Edmundo nada dijo; tal vez por
+motivos de delicadeza no quiso meterse en la elección de su posible
+sucesor, pero cuando le preguntaron, afirmó resueltamente que él y
+_Jinny_, la borrica antes aludida, podían componérselas para criar al
+pequeñuelo. Algo de original, independiente y heroico había en este
+plan, que gustó al campamento, por lo que se ratificó la confianza a
+Edmundo, enviándose a Sacramento por unos pañales.
+
+--Cuidado--dijo el tesorero poniendo en manos del enviado un saco de
+arena aurífera que se pudo encontrar;--encajes, trabajos de filigrana y
+randas... todo lo que sea menester.
+
+Aunque parece milagro, la criatura salió adelante; tal vez el clima
+vigoroso de la montaña se encargó de subsanar las deficiencias de la
+cría. La Tierra amamantó con sus ubres a este aventurero. En aquella
+atmósfera de las colinas, al pie de la sierra, en aquel aire vivo, de
+olores balsámicos, encontró cordial a la vez purificante y vivificador,
+que le servía de alimento, o bien una química sutil que convertía la
+leche de burra en cal y fósforo y demás nutritivos elementos. Edmundo se
+inclinaba a creer que era lo último, y su solícita y esmerada atención.
+
+--Yo y la burra--decía--le hemos servido de padre y madre.
+
+Y añadía a menudo, dirigiéndose al envoltorio mal pergeñado que tenía
+delante:
+
+--Nunca jamás te vuelvas contra nosotros.
+
+Al cabo de treinta días, hízose evidente la necesidad de dar nombre al
+niño, pues hasta entonces había sido conocido como «el corderito», «el
+niño de Edmundo», «el cayote», alusión a sus facultades vocales, y aun
+por el tierno diminutivo de «el maldito bribón». Sin embargo, pronto se
+dijo que esto era vago y poco satisfactorio, y finalmente prevaleció una
+nueva opinión. Los aventureros y jugadores son supersticiosos: Arturo
+declaró un día que la criatura llevaba la _suerte_ a Campo Rodrigo, y a
+la verdad el campamento no había sido desgraciado en los últimos
+tiempos. Así, pues, éste fue el nombre convenido, con el prefijo de
+Tomasín, para hacerlo un poco más cristiano. No se hizo alusión alguna a
+la madre, y el padre poco importaba.
+
+--Mejor es--dijo el filosófico Arturo--dar de nuevo las cartas, llamarle
+_La Suerte_ y comenzar el juego otra vez.
+
+Se señaló, pues, día para el bautizo. A juzgar por la despreocupada
+irreverencia que reinaba en Campo Rodrigo, puede imaginarse lo que venía
+a significar dicha fiesta. El maestro de ceremonias era un tal Boston,
+célebre taravilla, y la ocasión parecía prestarle magnífica ocasión para
+lucir sus chistes y agudezas. Este ingenioso bufón pasó dos días
+preparando una parodia del ceremonial de la iglesia, con algunas
+alusiones de sabor local. Ensayose convenientemente el coro y se eligió
+padrino a Alejandro Tipton. Después de la procesión llegó éste a la
+arboleda con música y banderas al frente, y la criatura fue depositada
+al pie de un altar simulado. Pero de pronto apareció Edmundo, y
+adelantándose al frente de la muchedumbre en expectativa, dijo lo
+siguiente:
+
+--No es mi costumbre echar a perder las bromas, muchachos--y en esto
+irguiose el hombrecillo resueltamente, haciendo frente a las miradas en
+él fijas,--pero me parece que esto no cuadra. Es hacer un desafuero al
+chiquitín, eso de mezclarle en bromas que no puede comprender. Y
+respecto a la elección de padrino, dijo en tono autoritario:--Quisiera
+saber quién tiene más derechos que yo.
+
+Un grave silencio siguió a estas palabras, pero sea dicho en honor de
+todos los bromistas, el primer hombre que reconoció la justicia fue el
+organizador del espectáculo, privándose así del legítimo disfrute de su
+trabajo.
+
+Aprovechando estas ventajas, continuó Edmundo rápidamente:--Pero,
+estamos aquí para un bautizo y lo tendremos: Yo te bautizo, Tomás La
+Suerte, según las leyes de los Estados Unidos y de California, y... en
+nombre de Dios. Amén.
+
+Por primera vez se profería en el campamento el nombre de Dios de otro
+modo que profanándolo. La ceremonia que acababa de celebrarse era tal
+vez más risible que la que había concebido el satírico Boston, pero,
+cosa extraña, nadie reparó en ello. Tomasín fue bautizado tan
+seriamente como lo hubiera sido bajo las bóvedas de un templo cristiano,
+y en igual forma tratado y considerado.
+
+Y así fue cómo principió la obra de regeneración de Campo Rodrigo,
+operándose en el campamento un cambio imperceptible. Lo que primeramente
+experimentó las primeras señales de progreso, fue la modesta vivienda de
+Tomasín. Limpiada y blanqueada cuidadosamente, fue luego entarimada con
+maderas, empapelada y adornada. La cuna de palo rosa traída de ochenta
+millas sobre un mulo, como decía Edmundo a su manera, fue digno remate
+de todo aquello. De este modo, la rehabilitación de la cabaña fue un
+hecho consumado. La numerosa concurrencia que solía pasar el rato en
+casa de Edmundo para ver cómo seguía La Suerte, apreciaban el cambio, y,
+en defensa propia, el establecimiento rival, la especería de Tut, se
+restauró con un espejo y una alfombra. Consecuencia saludable de estas
+novedades, fue fomentar en Campo Rodrigo costumbres más rígidas de aseo
+personal; además, Edmundo impuso una especie de cuarentena a aquellos
+que aspiraban al honor de tener en brazos a La Suerte. Claro que esto
+fue una mortificación para León, quien, gracias al descuido de una
+varonil naturaleza y a las costumbres de la vida de fronteras, había
+creído hasta entonces que los vestidos eran una segunda piel que, como
+la de la serpiente, sólo se cambiaba cuando se caía por carecer de
+utilidad. No obstante, fue tan sutil la influencia del ejemplo ajeno,
+que desde aquella fecha en adelante apareció regularmente con camisa
+limpia y cara aún reluciente por el contacto del agua fresca. Tampoco
+fueron descuidadas las leyes higiénicas, tanto morales como sociales.
+Tomasito, al que se suponía en necesidad permanente de reposo, no debía
+ser estorbado por ruidos molestosos, así es que la gritería y los
+aullidos tan connaturales a los habitantes del campamento, no fueron
+permitidos al alcance del oído de la casa de Edmundo. Los hombres
+conversaban en voz baja o bien fumaban con gravedad india, la blasfemia
+fue tácitamente proscrita de aquellos sagrados recintos, y en todo el
+campamento la forma expletiva popular: maldita sea la suerte o maldita
+la suerte, fue desechada por prestarse a enojosas interpretaciones. Sólo
+fue autorizada la música vocal por suponérsele una cualidad calmante, y
+cierta canción entonada por Jack, marino inglés, desertor de las
+colonias australianas de S. M. Británica, se hizo popular como un canto
+de cuna. Se trataba del relato lúgubre de las hazañas de la _Aretusa_,
+navío de 74 cañones, cantado en tono menor, cuya melodía terminaba con
+un estribillo prolongado al fin de cada estrofa. Era de ver a Jack
+meciendo en sus brazos a La Suerte con el movimiento de un buque y
+entonando esta canción de sus tiempos de fidelidad. No sé si por el
+extraño balanceo de Jack, o por lo largo de la canción--contenía noventa
+estrofas, que se continuaban en concienzuda deliberación hasta el
+deseado fin,--el canto de cuna causaba el efecto deseado. Al volver del
+trabajo, los mineros se tendían bajo los árboles, en el suave crepúsculo
+de verano, fumando su pipa y saboreando las melodiosas cadencias de la
+composición. Una vaga idea de que esto era la felicidad de Arcadia, se
+infundió a todos.
+
+--Esta especie de cosa--decía el Chokney Simons, gravemente apoyado en
+su codo--es celestial.
+
+Le recordaba a Greenwich.
+
+En los calurosos días de verano, generalmente llevaban a La Suerte al
+valle, donde Campo Rodrigo explotaba el metal precioso. Allí, mientras
+los hombres trabajaban en el fondo de las minas, el pequeñuelo
+permanecía sobre una manta extendida sobre la verde hierba. La intuición
+artística de los mineros acabó por decorar esta cuna con flores y
+arbustos olorosos, llevándole cada cual, de tiempo en tiempo, matas de
+silvestre madreselva, azalea, o bien los capullos pintados de las
+mariposas. De allí en adelante, se despertó en los mineros la idea de la
+hermosura y significación de estas bagatelas que durante tanto tiempo
+habían hollado con indiferencia. Un fragmento de reluciente mica, un
+trozo de cuarzo de variado color, una piedra pulida por la corriente del
+río, se embellecieron a los ojos de estos valientes mineros y fueron
+siempre puestos aparte para La Suerte. De esta manera, la multitud de
+tesoros que dieron los bosques y las montañas para Tomasín, fue
+incalculable. Circundado de juguetes tales como jamás los tuvo niño
+alguno en el país de las hadas, es de esperar que Tomasín viviese
+satisfecho. La felicidad se asentaba en él, pero dominaba una gravedad
+infantil en todo su aspecto una luz contemplativa en sus grises y
+redondos ojos que alguna vez pusieron a Edmundo en grave inquietud. Era
+muy dócil y apacible. Dicen que una vez, habiendo caminado a gatas más
+allá de su corral o cercado de ramas de pino entrelazadas que rodeaban
+su cuna, se cayó de cabeza por encima del banquillo, en la tierra
+blanda, y permaneció con las encogidas piernas al aire, por lo menos,
+cinco minutos, con una gravedad y un estoicismo admirables, levantándolo
+sin una queja. Otros muchos ejemplos de su sagacidad sin duda se
+sucederían, que desgraciadamente descansan en las relaciones de amigos
+interesados. No carecían muchos de cierto tinte supersticioso.
+
+Por ejemplo. Un día León llegó en un estado de excitación verdaderamente
+extraordinario.
+
+--No hace mucho--dijo,--subí por la colina, y maldito sea mi pellejo, si
+no hablaba con una urraca que se ha posado sobre sus pies. Charlando
+como dos querubines, daba gozo verles allí tan graciosos y desenvueltos.
+
+De cualquier manera que fuese, ya corriendo a gatas por entre las ramas
+de los pinos o tumbado de espaldas contemplase las hojas que sobre él se
+mecían, para él cantaban los pájaros, brincaban las ardillas y se abrían
+las flores suavemente. La Naturaleza fue su nodriza y compañera de
+juego, y tan pronto deslizaba entre las hojas flechas doradas de sol
+que caían al alcance de su mano, como enviaba brisas para orearle con el
+aroma del laurel y de la resina, le saludaban los altos palos campeches
+familiarmente, y somnolientas zumbaban las abejas, y los cuervos
+graznaban para adormecerlo.
+
+Así transcurrió el verano, edad de oro de Campo Rodrigo.
+
+Feliz tiempo era aquél, y la Suerte estaba con ellos. Las minas rendían
+enormemente; el campamento estaba celoso de sus privilegios y miraba con
+prevención a los forasteros; no se estimulaba a la inmigración, y al
+efecto de hacer más perfecta su soledad, compraron el terreno del otro
+lado de la montaña que circundaba el campamento en donde hubiese cuajado
+perfectamente el célebre _adversus hostem, eterna auctoritas_ de los
+romanos. Esto y una reputación de rara destreza en el manejo del
+revólver mantuvo inviolable el recinto del afortunado campamento. El
+peatón postal, único eslabón que los unía con el mundo circunvecino,
+contaba algunas veces maravillosas historias de Campo Rodrigo, diciendo
+a menudo:
+
+--Allí arriba tienen una calle que deja muy atrás a cualquier calle de
+Red-Dog; tienen alrededor de sus casas emparrados y flores, y se lavan
+dos veces al día; pero son muy duros para con los extranjeros e
+idolatran a una criatura india.
+
+La prosperidad del campamento hizo entrar un deseo de mayores adelantos;
+para la primavera siguiente se propuso edificar una fonda e invitar a
+una o dos familias decentes para que allí residiesen, quizá para que la
+sociedad femenina pudiese reportar algún provecho al niño. El sacrificio
+que esta concesión hecha al bello sexo costó a aquellos hombres, que
+eran tenazmente escépticos respecto de su virtud y utilidad general,
+sólo puede comprenderse por el entrañable afecto que Tomasín inspiraba.
+
+No faltó quien se opusiera, pero la resolución no se podía efectuar
+hasta el cabo de tres meses, y la misma minoría cedió, sin resistencia,
+con la esperanza de que algo sucedería que lo impidiese, como en efecto
+sucedió.
+
+El invierno de 1851 se recordará por mucho tiempo en toda aquella
+comarca. Una densa capa de nieve cubría las sierras: cada riachuelo de
+la montaña se transformó en un río y cada río en un brazo de mar: las
+cañadas se convirtieron en torrentes desbordados que se precipitaron por
+las laderas de los montes, arrancando árboles gigantescos y esparciendo
+sus arremolinados despojos por doquier. Red-Dog fue inundado ya por dos
+veces, y Campo Rodrigo no tardaría en correr la misma suerte.
+
+--El agua llevó el oro a estas hondonadas--dijo Edmundo,--una vez ha
+estado aquí, otra vendrá.
+
+Y aquella noche el North-Fork rebasó repentinamente sus orillas y barrió
+el valle triangular de Campo Rodrigo. En la devastadora avenida que
+arrebataba árboles quebrados y maderas crujientes, y en la oscuridad
+que parecía deslizarse con el agua e invadir poco a poco el hermoso
+valle, poco pudo hacerse para recoger los desparramados despojos de
+aquella incipiente ciudad. Al amanecer, la cabaña de Edmundo, la más
+cercana a la orilla del río, había desaparecido. En el fondo de la
+hondonada, encontraron el cuerpo de su desgraciado propietario; pero el
+orgullo, la esperanza, la alegría, la Suerte de Campo Rodrigo no
+pareció.
+
+Emprendía ya el regreso con corazón triste, cuando un grito lanzado
+desde la orilla los detuvo; era una barca de socorro que venía contra
+corriente. Dijeron que, unas dos millas más abajo, habían recogido un
+hombre y una criatura medio exánimes. Quizá algunos los conocería si
+pertenecían al campamento.
+
+Una sola mirada les bastó para reconocer a León, tendido y magullado
+cruelmente, pero teniendo todavía en los brazos a La Suerte de Campo
+Rodrigo.
+
+Al inclinarse sobre la pareja extrañamente junta, vieron que la criatura
+estaba fría y sin pulso.
+
+--Está muerto--dijo uno.
+
+León abrió los ojos desmesuradamente.
+
+--¿Muerto?--repitió con voz apagada.
+
+--Sí, buen hombre, y tú también te estás muriendo.
+
+Y el rostro de León se iluminó con una suprema sonrisa.
+
+--Muriéndome--repitió,--me lleva consigo. Conste, muchachos, que me
+quedo con La Suerte.
+
+Y aquella viril figura, asiendo al débil pequeñuelo, como el que se
+ahoga se aferra en una paja, desapareció en el tenebroso río que corre a
+abocarse en la inmensidad del mar.
+
+
+
+
+EL SOCIO DE TENNESSEE
+
+
+Jamás conocimos su nombre verdadero, y por cierto que el ignorarlo no
+causó nunca en nuestra sociedad el menor disgusto, puesto que en 1854 la
+mayor parte de la gente de Sandy-Bar[4] se bautizó nuevamente.
+
+Con frecuencia, los apodos se derivaban de alguna extravagancia en el
+traje, como en el caso de _Dungaree-Jack_, o bien de alguna singularidad
+en las costumbres, como en el de _Saleratus-Bill_, así nombrado por la
+enorme cantidad de aquel culinario ingrediente que echaba en su pan
+cotidiano, o bien de algún desgraciado _lapsus_, como sucedió al _Pirata
+de hierro_, hombre apacible e inofensivo, que obtuvo aquel lúgubre
+título por su fatal pronunciación del término _pirita de hierro_. Tal
+vez haya sido esto principio de una tosca heráldica; pero me inclino a
+pensar que, como en aquellos días el verdadero nombre de un individuo
+descansaba únicamente en su deleznable palabra, nadie hacía de ello el
+más leve caso.
+
+--¿Te llamas Clifford, no es verdad?--dijo Boston, dirigiéndose con
+soberano desprecio a un tímido recién llegado al campamento.--El
+infierno está empedrado de tales Cliffords.
+
+Y acto continuo presentó al desgraciado, cuyo nombre por casualidad era
+realmente Clifford, como el _Papagayo Carlos_, repentina y profana
+inspiración que pesó sobre él para siempre.
+
+Volvamos ahora al socio de Tennessee, a quien siempre conocimos por este
+título relativo, aunque más tarde supimos que existió como una
+individualidad distinta y separada. Según informes, parece que en 1853
+se marchó de Poker-Flat[5] para San Francisco, con el propósito
+manifiesto de buscar mujer, aunque no pasó más allá de Stocktown.
+
+Una vez allí, se sintió atraído por una joven que servía a la mesa en la
+fonda en que había tomado habitación. Un día le dijo algo que la hizo
+sonreír no desfavorablemente, y romper con alguna coquetería un plato de
+pan tostado contra la seria y sencilla cara, que se le dirigía,
+retrocediendo luego a la cocina. Siguiola, y pocos momentos después
+regresó cubierto por más pan tostado, pero victorioso. Al cabo de ocho
+días se casaron ante un juez de paz y volvieron a Poker-Flat.
+
+Confieso que se podría sacar más partido de este episodio, pero prefiero
+narrarlo tal como corría por las cañadas y tabernas de Sandy-Bar, donde
+todo sentimiento se modificaba por un subido barniz humorista. Poco se
+supo de su felicidad matrimonial hasta que Tennessee, que vivía entonces
+con su socio, tuvo un día ocasión de decir por cuenta propia algo a la
+novia, que «la hizo sonreír no desfavorablemente», retirándose ésta
+hacia Marisvilla, a donde la siguió Tennessee y donde pusieron casa, sin
+requerir la ayuda de ningún funcionario judicial. El socio de Tennessee
+sobrellevó sencilla y pacientemente, según su costumbre, la pérdida de
+su mujer; pero la sorpresa de todo el mundo fue cuando, al volver un día
+Tennessee de Marisvilla sin la mujer de su socio, porque ella, siguiendo
+su costumbre, se había sonreído y marchado con otro, el socio de
+Tennessee fue el primero en estrecharle la mano y darle afectuosamente
+los buenos días. Claro que los muchachos que se habían reunido en la
+cañada para presenciar el tiroteo se indignaron, y su indignación se
+hubiera manifestado por medio del sarcasmo, a no ser una cierta mirada
+en los ojos del socio de Tennessee, que indicaban una actitud muy poco
+favorable al holgorio. En resumen, era un hombre grave, en quien
+dominaba el detalle práctico de ser desagradable en un caso de
+dificultad.
+
+Mientras tanto, el sentimiento público del Bar contra Tennessee se
+pronunciaba creciendo cada vez más. Se le conocía por jugador y
+sospechoso de ladrón, y estas sospechas alcanzaban igualmente a su
+socio; la continua intimidad con Tennessee después del citado asunto,
+sólo podía explicarse por la hipótesis de la complicidad. Por último, la
+culpa de Tennessee se hizo patente: un día alcanzó a un forastero en el
+camino de Red-Dog; éste contó después que Tennessee lo acompañó
+distrayéndolo con interesantes anécdotas y recuerdos, pero que con poca
+lógica terminó la entrevista con la siguiente arenga:
+
+--Permítame, joven, que le moleste pidiéndole su cuchillo, sus pistolas
+y su dinero. Digo esto, porque en Red-Dog estas armas y el dinero que
+lleva consigo podrían ser una tentación para los mal intencionados. Me
+parece que tengo ya sus señas en San Francisco, y haré lo posible por
+visitarle.
+
+Aquí podemos decir de paso que Tennessee poseía una verbosidad
+humorística, que ninguna preocupación comercial podía dominar en
+absoluto.
+
+Tal suceso fue su última hazaña. Tanto en Red-Dog como en Sandy-Bar, se
+hizo causa común contra el bandolero, y Tennessee fue cazado en la
+trampa que se le había preparado. Demostró su audacia cuando en el salón
+de las Arcadas se lanzó desesperado al través del Bar, descargando su
+revólver contra la muchedumbre, llegando así hasta el Cañón del Oso;
+pero al extremo de éste fue detenido por un hombre pequeño montado en un
+pequeño caballo. Miráronse un momento en silencio. Los dos hombres eran
+intrépidos; ambos de sangre fría e independientes, y ambos tipos de una
+civilización que en el siglo XVII hubiera sido llamada heroica, y en el
+siglo XIX sólo _despreocupada_.
+
+--¿Qué llevas? muestra el juego--dijo Tennessee con tranquilidad.
+
+--Dos triunfos y un as--contestó el forastero con la misma sangre fría,
+enseñando dos revólveres y un cuchillo.
+
+--Paso--repuso Tennessee.
+
+Y con este epigrama de jugador, tiró su inútil pistola y retrocedió
+junto con su aprehensor.
+
+Hacía una noche calurosa por demás. El fresco vientecillo que de
+ordinario, al ponerse el sol, descendía por la empinada montaña de
+chaparros, fue aquella noche negado a Sandy-Bar. La estrecha cañada
+sofocaba con sus cálidos y resinosos olores, y la madera podrida en el
+Bar despedía exhalaciones fétidas. Latían aún en el campamento la
+excitación del día y el hervor de las pasiones. Agitábanse las luces sin
+descanso en ambos lados del río, y ni un solo reflejo de la oscura
+corriente les contestaba. Detrás de la negra silueta de los pinos, los
+balcones del viejo desván del correo se destacaban brillantemente
+iluminados, y al través de sus ventanas, sin cortinas, los desocupados
+podían ver desde abajo las sombras de los que en aquel momento decidían
+de la suerte de Tennessee, y por encima de todo esto, destacándose sobre
+el oscuro firmamento, se alzaba majestuosa la lejana sierra, coronada de
+un inmenso y estrellado firmamento.
+
+El procedimiento contra Tennessee se llevó tan lealmente como era de
+esperar de un juez y de un jurado que se sentían hasta cierto punto
+obligados a justificar en su veredicto las irregularidades del arresto y
+primeras diligencias. La ley de Sandy-Bar era implacable, pero no se
+inspiraba en la venganza. Por otra parte, la excitación y el
+resentimiento personal que motivaron semejante caza, se habían
+terminado. Una vez seguro el criminal en sus manos, estaban dispuestos a
+escuchar impasibles la defensa, convencidos de que ya sería
+insuficiente, y no teniendo en su interior duda alguna, querían conceder
+al preso el derecho más lato que posible fuese. Partiendo de la
+hipótesis de que debía ser ahorcado en virtud de principios generales,
+lo favorecían permitiéndole más amplio derecho del que su despreocupada
+osadía reclamaba. El representante de la justicia parecía más inquieto
+que el mismo preso, quien indiferente para los demás, afectaba al
+parecer una lúgubre satisfacción en el conflicto a que había dado lugar.
+
+--No tomo carta alguna en este juego--era la contestación invariable,
+aunque humorística, que daba siempre a quien le preguntaba.
+
+El juez, que era al propio tiempo su aprehensor, se arrepintió vagamente
+de no haberle descerrajado un tiro aquella mañana; pero pronto desechó
+esta flaqueza vulgar como indigna de un numen forense. No obstante,
+cuando sonó un golpe a la puerta y se dijo que el socio de Tennessee
+estaba allí para defender al prisionero, fue admitido en seguida sin el
+menor interrogatorio; acaso los miembros más jóvenes del jurado, para
+quienes los sucesos se prestaban a graves reflexiones, lo saludaban como
+un poderoso auxilio. Hay que confesar que no era en rigor de verdad una
+figura imponente: bajo y regordete, con la cara cuadrada, tostado por el
+sol hasta un color casi sobrenatural, vistiendo una ancha chaqueta y
+pantalones listados y manchado por barro rojizo, en cualquier
+circunstancia su aspecto hubiera sido extraño y risible, pero en la
+presente era hasta ridículo. Al hacer la acción de inclinarse para dejar
+a sus pies un pesado saco de noche que llevaba, echose de ver, por las
+inusitadas inscripciones que puso de manifiesto, que la tela con que
+estaban remendados sus pantalones, fue destinada en su origen a un
+envoltorio más humilde. Después de haber estrechado con afectada
+cordialidad la mano de cuantos estaban en el salón, enjugó su seria y
+perpleja cara con un pañuelo rojo de seda menos oscuro que su tez, apoyó
+su robusta mano sobre la mesa, y se dirigió al jurado con suma gravedad,
+diciendo:
+
+--Pasaba por aquí, y se me ocurrió entrar a ver cómo seguía el asunto de
+ese Tennessee, mi socio y compañero. ¡Uf, que noche más sofocante! No
+recuerdo un tiempo parecido desde mi venida a estas regiones.
+
+Hizo una pequeña pausa, pero como a nadie se le ocurrió impugnar esta
+observación metereológica, acudió segunda vez al recurso de su pañuelo,
+y por algunos momentos se enjugó con diligencia la frente.
+
+--¿Tiene usted algo que decir en favor del preso?--preguntó por fin el
+juez.
+
+--A eso voy--dijo el socio de Tennessee;--vengo aquí como su socio, pues
+lo trato desde hace cuatro años, en la comida y bebida, en el mal y en
+el bien, en la fortuna y en la desgracia. Sus caminos no son siempre los
+míos; pero no hay en ese joven cualidad, no ha hecho calaverada que yo
+no conozca. Si ahora me dice, me pregunta usted confidencialmente de
+hombre a hombre, sí sé algo en su favor, yo le digo, le digo
+confidencialmente, de hombre a hombre: ¿qué quiere que uno sepa de su
+amigo?
+
+--¡Vamos! ¿Es eso todo cuanto tiene que decir?--interrumpió el juez
+impaciente, previendo tal vez que una peligrosa simpatía humorística
+vendría a humanizar su flamante tribunal.
+
+--A eso, a eso voy--continuó el socio de Tennessee.--No seré yo quien
+diga algo contra él. Veamos, pues, el caso. Figurarse que a Tennessee le
+hace falta dinero, que le hace mucha falta dinero, y no le gusta pedirlo
+a su viejo socio. Está bien, ¿pues qué es lo que hace Tennessee? Echa el
+anzuelo a un forastero y pesca al forastero. Y ustedes le echan el
+anzuelo y lo pescan a él. ¡Tantos a tantos de triunfos! Apelo a su sano
+criterio y a la recta conciencia de este alto tribunal, para que diga si
+es esto así o no...
+
+--Preso--dijo el juez, interrumpiéndo de nuevo,--¿tiene usted alguna
+pregunta que hacer a ese sujeto?
+
+--¡No, no!--continuó rápidamente el socio de Tennessee.--Esta partida me
+la juego yo solo. Y yendo directamente al grano de la cuestión, esto es
+lo que hay: Tennessee la ha jugado muy pesada y muy cara contra un
+forastero y contra este campamento.--Y como haciendo un esfuerzo de
+sinceridad, continuó:--Y ahora, ¿qué es lo justo? Unos dirán sus más,
+otros dirán sus menos; en fin, aquí van 1700 pesos en oro sencillo y un
+reloj (es todo mi montón), y no se hable más del asunto.
+
+Y acompañando la palabra a la acción y antes de que mano alguna se
+pudiese levantar para evitarlo, había vaciado ya sobre la mesa el
+contenido del saco de viaje.
+
+Durante unos instantes estuvo su vida en peligro. Uno o dos hombres se
+levantaron en el acto, varias manos buscaron armas ocultas, y sólo la
+intervención del juez pudo dominar la propuesta de «echar a aquel
+insolente por el balcón». El reo se reía, y su socio, al parecer
+ignorante de la sobreexcitación que causaba, aprovechó la oportunidad
+para enjugarse otra vez la cara con el pañuelo de bolsillo.
+
+Restablecido el orden y después de haberse hecho comprender al buen
+hombre, por medio de enérgicas demostraciones, que la ofensa de
+Tennessee no podía ser expiada por compensaciones metálicas, su
+fisonomía tomó un color más sanguinolento aún, y los que estaban cerca
+de él notaron que su ruda mano experimentaba un ligero temblor. Titubeó
+un momento, antes de volver el oro al saco de noche, como si no hubiese
+comprendido del todo el elevado sentimiento de justicia que guiaba al
+tribunal, y recelase no haber ofrecido bastante cantidad.
+
+Después, volviéndose hacia el juez, dijo:
+
+--Esta partida la he jugado solo, sin mi socio.
+
+Tomó el sombrero y saludando al Jurado iba a retirarse, cuando el juez
+llamole:
+
+--Si algo tiene que decir a Tennessee, haría usted mejor en
+comunicárselo ahora mismo.
+
+Los ojos del preso y los de su extraño abogado se encontraron aquella
+noche por primera vez. Tennessee mostró sus blancos dientes con franca
+sonrisa y diciendo:
+
+--¡Partida perdida, viejo!--le tendió la mano con efusión.
+
+El socio de Tennessee la estrechó entre las suyas largo rato.
+
+--Como pasaba por casualidad--dijo,--entré sólo por ver cómo seguían las
+cosas.
+
+Dejó caer después pasivamente la mano que le había tendido, y añadiendo
+que la noche era calurosa, se enjugó de nuevo la cara con el pañuelo, y
+sin más, se retiró del local.
+
+Aquellos dos hombres no se encontraron ya jamás en la vida. El insulto
+fue demasiado grave, y el hecho de haberse propuesto sobornar a un juez
+de la ley de Linch, la cual aunque fanática, débil o estrecha, era, por
+lo menos, incorruptible, excluyó de un modo irrevocable de la mente de
+aquel inflexible funcionario toda vacilación respecto al destino de
+Tennessee, y al amanecer, estrechamente escoltado, se le condujo a la
+cima del Monte Marley, donde debía ejecutarse la fatídica sentencia.
+
+De la impasibilidad con que la arrostró, de cuán sereno estaba, de cómo
+se negó a declarar cosa alguna, de cuán legales eran las disposiciones
+del comité, de todo se trató debidamente en el _pregón de Red-Dog_, con
+el aditamento de una amonestación moral a modo de lección para todos los
+futuros malhechores, y ya que el editor estaba presente, a su vigoroso
+inglés remito de buena gana al que me lee. Lo que no describió esta hoja
+local, fue la belleza de aquella mañana de verano, la santa armonía de
+la tierra, del aire y del cielo, la vida que rebosaba de los libres
+bosques y montes, el alegre renacimiento, las divinas promesas y la
+serenidad infinita de la Naturaleza, porque no formaban parte de la
+lección moral. Y no obstante, después que el insignificante acto se hubo
+consumado y que una vida, con todos sus derechos y deberes, hubo salido
+de aquella cosa diforme que colgaba entre la tierra y el cielo, los
+pájaros piaban aún alegremente, las flores se abrían y el astro del día
+resplandecía tan majestuoso como siempre. Tal vez el _pregón de Red-Dog_
+tenía razón.
+
+El poco experto defensor de Tennessee no se encontraba en el grupo que
+rodeaba el lúgubre árbol; pero cuando los asistentes nos volvimos para
+dispersarnos, atrajo nuestra atención la presencia de un carrucho tirado
+por un burro y parado en el borde de la carretera. Todos nos acercamos y
+reconocimos desde luego al paciente borriquito y el carro de dos
+ruedas, propiedad del socio de Tennessee y que éste empleaba para
+extraer las tierras de su _placer_. Unos metros más allá, el propietario
+del vehículo en persona, sentado bajo un buckeye[6], enjugaba el sudor
+de su rostro congestionado.
+
+Hábilmente interrogado por los curiosos, dijo que había ido allí por el
+cuerpo del difunto, si no lo tenía a mal el comité; que no quería
+apresurar las cosas, podía esperar, pues aquel día no trabajaba, y
+cuando los señores hubiesen concluido con el difunto, se haría cargo de
+él.
+
+--Además--añadió sencilla y gravemente,--si alguno de los presentes
+gusta tomar parte en el entierro, puede asistir.
+
+Sea por una de tantas humoradas, que como ya he indicado eran
+características de Sandy-Bar, sea por razones más altruistas, el caso es
+que las dos terceras partes de los desocupados aceptaron en seguida la
+invitación que tan desinteresadamente se les hacía.
+
+Habían dado ya las doce, cuando el cuerpo de Tennessee fue puesto en
+manos de su socio. Cuando se acercó el carro al árbol fatal, observamos
+que contenía una tosca caja oblonga, hecha al parecer de tablas de
+_sluice_[7] medio rellena de cortezas y ramillas de pino. Formaban parte
+de la ornamentación de la carreta recortes de sauce y unas cuantas
+docenas de flores de mucho olor. Un vez depositado el cuerpo en la
+caja, el socio de Tennessee lo cubrió con una tela embreada, montó
+gravemente en el estrecho pescante delantero, y con los pies sobre las
+varas, arreó al jumento, avanzando el vehículo lentamente, con aquel
+paso decoroso que, aun en circunstancias menos solemnes, es habitual a
+tan inteligentes cuadrúpedos.
+
+Medio por curiosidad, medio por broma, pero todos de buen humor,
+siguieron los mineros a entrambos lados del carro; unos delante, otros
+detrás del sencillo ataúd; pero sea por la estrechez del camino o por
+algún sentimiento momentáneo e instintivo de piedad, a medida que
+adelantaba el carro, el acompañamiento se retrasaba en parejas,
+guardando el paso y tomando el aspecto de una solemne procesión. El
+divertido Jacobo Polibión, que a la salida había empezado la parodia de
+una marcha fúnebre, moviendo los dedos sobre una flauta imaginaria,
+desistió de proseguirla, por no hallar una acogida favorable, tal vez
+por faltarle la aptitud del verdadero humorista, que sabe divertirse con
+su propia gracia y humor.
+
+El fúnebre camino atravesaba la cañada del Oso, revestida a aquella hora
+de sombrío y tenebroso aspecto. Los campeches, escondiendo en el rojizo
+terreno sus pies, guarnecían la senda como en fila india, y sus
+inclinadas ramas parecían echar una extraña bendición sobre el féretro
+que avanzaba lentamente.
+
+Una preciosa liebre, sorprendida en su ingénita actividad, sentose sobre
+las patas traseras, rebullendo entre los helechos del borde del camino,
+mientras desfilaba la comitiva. Las ardillas se apresuraron a ganar las
+ramas más altas para atisbar desde allí en seguridad, y los arrendajos,
+tendiendo las alas, revoloteaban a la delantera, como postillones, hasta
+que alcanzamos los arrabales de Sandy-Bar y la solitaria cabaña del
+director de la ceremonia.
+
+Visto aquel lugar, aun en circunstancias más placenteras, no hubiese
+sido un lugar risueño. La tosca y fea silueta y los groseros detalles
+que distinguen las construcciones del minero californiano, y además su
+poco pintoresco emplazamiento, todo se reunía allí a la tristeza de la
+ruina. A pocos metros de la cabaña, se extendía un inculto cercado que,
+en los cortos días de felicidad matrimonial del socio de Tennessee,
+había servido de jardín, pero que, en aquel entonces, disfrutaba de una
+exuberante vegetación de helechos y hierbas de todas clases. Conforme
+nos aproximamos al cercado, nos sorprendimos viendo que lo que habíamos
+tomado por un reciente ensayo de cultivo, era sólo desmonte que rodeaba
+una tumba recién abierta. La carreta estaba parada ya delante del
+cercado, y rehusando el socio de Tennessee las ofertas de auxilio, con
+el mismo aire de confianza que había demostrado en todo, cargó con la
+caja y la depositó, sin auxilio de nadie, en la poco profunda fosa.
+Pegando después con clavos la tabla que servía de tapa, y subiéndose al
+montículo de tierra que se alzaba junto a la huesa, descubriose y se
+enjugó lentamente la cara con el pañuelo. Todo el mundo comprendió que
+eran éstos los preliminares de un discurso, y se esparció sobre los
+troncos de árbol y las rocas en situación expectante.
+
+Revestido de dignidad el socio de Tennessee dijo pausadamente:
+
+--Digan; cuando un hombre ha estado corriendo en libertad todo el día,
+¿qué es natural que haga? Pues volver a casa. Pero si no puede volver a
+casa por sí mismo, ¿qué es lo que debe hacer su mejor amigo? ¡Claro que
+traerle a ella! Y aquí tenéis a Tennessee que ha estado corriendo en
+libertad y de sus peregrinaciones lo traemos al hogar.
+
+Aquí, como para concentrar sus ideas, calló, bajose a tomar un fragmento
+de cuarzo, y frotándolo pensativo contra su manga, continuó:
+
+--Otras veces lo había cargado sobre mis espaldas como ahora habéis
+visto; otras veces lo había traído a esta cabaña, cuando no se podía
+valer por sí mismo; más de una vez yo y el borriquito lo habíamos
+esperado allá arriba, recogiéndolo y trayéndolo a casa cuando no podía
+hablar, ni le era posible reconocerme. Y hoy, que es el último día... ya
+veis...
+
+Callose otra vez y frotó el cuarzo contra su manga.
+
+--Como puede verse, el caso es duro para su socio... Y ahora,
+señores--añadió bruscamente, recogiendo su pala de largo mango,--se
+acabó el entierro; les doy las gracias y... Tennessee se las da también
+por la molestia que les ha ocasionado.
+
+Oponiéndose a cuantas ofertas de ayudarlo se le hicieron, comenzó a
+llenar la tumba, dando la espalda al gentío, que, después de algunos
+momentos de indecisión, se retiró poco a poco. Al doblar la pequeña
+cresta que ocultaba a su vista Sandy-Bar, algunos, volviéndose hacia
+atrás, creyeron ver al socio de Tennessee, terminada ya su obra, sentado
+sobre la tumba, con la pala entre las rodillas y la cara sepultada en su
+rojo pañuelo de seda; pero otros arguyeron que, a tal distancia, no era
+posible distinguir la cara del pañuelo, y este punto no se esclareció
+jamás.
+
+En medio de la calma que siguió a la agitación febril de aquel día, el
+socio de Tennessee no fue echado en olvido por los habitantes del
+campamento. Cierta rigurosa requisitoria que se hizo en secreto lo libró
+de la supuesta complicidad en el crimen de Tennessee, pero no de cierta
+sospecha sobre si estaba o no en su cabal juicio. La población de
+Sandy-Bar hizo caso de conciencia el visitarlo, ofreciéndole varios
+regalos toscos, aunque inspirados en sinceros sentimientos. Pero, desde
+el fatídico día, aquella salud y enorme fuerza parecieron declinar
+visiblemente, y entrada ya la estación de las lluvias, cuando las
+hojillas de hierba comenzaron a asomar por entre el pedregoso montículo
+que cubría la tumba de Tennessee, se dejó vencer por la enfermedad.
+
+Metiose en cama.
+
+Aquella noche, los pinos que rodeaban la cabaña, sacudidos por la
+tempestad, arrastraban sus esbeltas ramas por encima del techo, y a lo
+lejos se oían el rugido y los embates de la impetuosa corriente del río.
+El socio de Tennessee se incorporó y dijo:
+
+--Ya es hora, voy en busca de Tennessee; engancharé el carrito.
+
+Y se hubiera levantado de la cama a no habérselo impedido su criada. Sin
+embargo, haciendo extraños movimientos, continuó en su singular delirio:
+
+--¡Ven acá, borriquita! ¡So, so! ¡quieta! ¡Qué oscuro está! Alerta con
+los baches, y cuida también de él, vieja. Ya sabes que a veces, cuando
+está borracho, rueda como un tronco hasta la cuneta. Corre, pues, en
+derechura hasta el pino de allá arriba, en la colina. Bueno... ¡no lo
+dije!... ¡ahí está!... ya viene... solo... sereno... ¡Cómo brillan sus
+ojos! ¡Tennessee!
+
+Y así fue a su encuentro...
+
+
+
+
+UN POBRE HOMBRE
+
+
+En el año 1852, vino con nosotros a California, a bordo del
+_Skiscraper_, un individuo llamado Fag, David Fag. Opino que el espíritu
+aventurero no influyó mucho en su partida; probablemente no tendría otro
+lugar a donde ir. Por las tardes, cuando reunidos los jóvenes,
+ponderábamos las magníficas colocaciones que habíamos abandonado, y cuán
+tristes habían quedado nuestros amigos al vernos partir; cuando
+enseñábamos daguerreotipos, y bucles de cabello, y hablábamos de María y
+de Susana, _el pobre hombre_ solía sentarse entre nosotros y nos
+escuchaba penosamente humillado, aunque sin decir esta boca es mía.
+Quizá no tenía nada que decir. Carecía de camaradas, excepto cuando
+nosotros lo protegíamos, y en honor de la verdad, nos divertía bastante.
+No hacía viento para hinchar una gorra, y ya se mareaba; nunca pudo
+acostumbrarse a la vida de a bordo. Jamás olvidaré cuánto nos reímos
+cuando Abelardo le trajo un pedazo de tocino en un cordel, y... pero ya
+conoce todo el mundo esta chanza clásica; luego bromeamos a sus costas
+con gran regocijo. La señorita Engracia no podía sufrirlo; le hacíamos
+creer que se había encaprichado con él, y le enviábamos al camarote
+libros y golosinas. Era de ver la chistosa escena que tuvo lugar cuando,
+tartamudeando y luchando contra el mareo, subió a darle las gracias por
+los obsequios. ¡Menudo enfado tuvo ella! Parecíase a Medora, según dijo
+Abelardo, que sabía a Byron de memoria, y ¡no estaba poco sofocado el
+viejo Fag! Sin embargo, no nos guardó rencor, y cuando Abelardo cayó
+enfermo en Valparaíso, el viejo Fag lo cuidó esmeradamente. Era, en
+resumen, un chico de buena pasta, pero le faltaban valor y empresa.
+Carecía en absoluto de todo sentimiento estético, pues alguna vez llegó
+a vérsele sentado remendando su ropa vieja, mientras que Abelardo
+recitaba los conmovedores apóstrofes de Byron al Océano. En cierta
+ocasión, preguntó muy serio a Abelardo si creía que Byron se hubiese
+mareado en alguna ocasión. No recuerdo la respuesta de Abelardo, pero sí
+que todos nos reímos, y creo que no dejaría de ser buena, pues Abelardo
+no carecía de humorismo.
+
+El día que el _Skiscraper_ llegó a San Francisco, celebramos un gran
+banquete. Convínose en reunirnos todos los años y perpetuar tal
+acontecimiento. Por supuesto, que no convidamos a Fag. Fag era un
+pasajero de tercera, y como se comprenderá, era necesario, ya que
+estábamos en tierra, ser un poco prudentes. Pero el viejo Fag, como lo
+llamábamos, aunque no tendría más allá de veinticinco años (sea dicho
+entre paréntesis), fue para nosotros aquel día objeto de gran guasa.
+Según parece, concibió la idea de ir a pie a Sacramento, y realmente
+partió en dicha forma. La fiesta fue cabal: nos dimos todos un buen
+apretón de manos, y cada uno fuese por su lado. ¡Ay de mí! No hace de
+ello ocho años, y, sin embargo, algunas de aquellas manos, estrechadas
+entonces amistosamente, se han alzado de unos contra otros, y han
+entrado furtivamente en nuestros bolsillos. No comimos ya juntos al año
+siguiente, porque el joven Baker juró que no sentaría jamás en la misma
+mesa que ocupase un canalla tan despreciable como Remigio, y a Colás, el
+que pidió dinero prestado en Valparaíso al joven Lupo, que servía de
+mozo en un restaurant, no le gustaba encontrarse con gente de tal ralea.
+
+Habiendo comprado una cantidad de acciones del Cayote's Tunnel, en
+Mugginswille, el 54, se me ocurrió subir hasta allí y examinarlo. Me
+hospedé en la Fonda del Imperio, y después de comer, busqué un caballo,
+di la vuelta al pueblo y me dirigí a las minas. Se me indicó uno de
+aquellos individuos a quienes los corresponsales de los periódicos
+llaman «nuestro inteligente noticiero» y que en las comunidades pequeñas
+se toman fácilmente el derecho de dar toda clase de informes. La fuerza
+del hábito le permitía ya trabajar y hablar a un tiempo, sin olvidar
+jamás una cosa por otra. Hízome una especie de historia del criadero, y
+añadió:
+
+--Mire usted (y se dirigía al banco que tenía ante sí), de allí debe
+salir seguramente oro (y aquí interpuso una coma con su pica), pero el
+anterior propietario (sacó a retortijones la palabra de su pica) era un
+pobre hombre (y subrayó la frase con la pica), un infeliz que carecía de
+toda autoridad, que permitía a los chicos que se le subiesen a las
+barbas... (el resto lo confió a la operación de quitarse el sombrero, a
+fin de enjugar su frente varonil con un pañuelo de grandes cuadros
+azules.)
+
+La curiosidad me llevó a preguntarle quién era el primitivo propietario.
+
+--Se llamaba Fag.
+
+Me apresuré a hacerle una visita; me pareció más viejo y más feo. Había
+trabajado mucho, según dijo, y sin embargo, la cosa sólo le marchaba
+así, así. Tomele afición y hasta cierto punto lo protegí. Si lo hice,
+porque empezara a sentir desconfianza para chicos como Abelardo y
+Remigio, no es preciso decirlo.
+
+Todo el mundo recuerda cómo lo del Cayote's Tunnel se vino abajo y cuán
+ignominiosamente fuimos estafados. Pues, bien; lo primero que supe fue
+que Abelardo, uno de los principales accionistas, se veía reducido en
+Migginswille a guardar la cantina del hotel, y que el viejo Fag se había
+enriquecido, al fin, y vareaba la plata. Remigio me enteró de todo ello
+cuando volvió de arreglar sus asuntos. Me dijo también que Fag le hacía
+cocos a la hija del propietario del mencionado hotel. Así es que, por
+habladurías y por cartas, vine a saber que Robins, el dueño del hotel,
+trataba de arreglar el casamiento entre su hija Rosita y Fag. Era Rosita
+una chiquilla muy linda y regordeta, y que no haría más que lo que su
+padre mandase. Me pareció muy conveniente para Fag que se casara y
+estableciese, pues, como hombre casado, podría adquirir toda otra
+autoridad. Resolví, pues, un día subir a Mugginswille, para cuidar yo
+mismo del asunto.
+
+Allí tuve la gran satisfacción de que Abelardo me sirviese las bebidas;
+sí, porque se trataba de Abelardo, el alegre, el brillante, el
+invencible Abelardo, que hacía dos años había tratado de despreciarme.
+Hablele del viejo Fag y de Rosita, precisamente, porque creí que el
+asunto no le sería grato. Declarome que nunca le había gustado Fag, y
+que estaba seguro de que a Rosita tampoco le agradaba: acaso otra
+persona ocupaba los pensamientos de Rosita.
+
+En seguida volviose hacia el espejo del mostrador y se atusó el cabello;
+comprendí al vanidoso bribón, y pensé poner en guardia a Fag a fin de
+que se diera prisa en formalizar su unión. En el curso de una larga
+conversación que tuvimos y por el tono en que se expresó, eché de ver
+que el pobre chico estaba perdidamente enamorado de la muchacha. Suspiró
+y prometiome revestirse de valor para llevar el asunto a una crisis.
+Comprendí también que ésta, de excelente corazón, sentía una especie de
+silencioso respeto por Fag; pero le habían vuelto la cabeza las
+cualidades superficiales de Abelardo, que eran agradables y cortesanas.
+No creo que Rosita fuera peor que tú y yo: estamos más dispuestos a
+juzgar de los conocidos por su valor aparente que por su valor interno.
+Nos da menos trabajo y es más cómodo, excepto cuando necesitamos fiarnos
+de ellos. Lo difícil para con las mujeres, está en que en ellas el
+sentimiento se interesa más pronto que en nosotros, y ya comprenden
+ustedes que en este caso se hace imposible la reflexión. Esto es lo que
+se le hubiera ocurrido al viejo Fag si hubiera sido un hombre dotado de
+la más ligera psicología. Pero no era así. La cosa no tenía remedio.
+
+Algunos meses después, estaba sentado en mi despacho cuando se me
+apareció el viejo Fag. Después de un efusivo apretón de manos, hablamos
+de los asuntos corrientes, de aquella manera mecánica, propia de gente
+que sabe que tiene algo que decir, pero que se ve obligada a llegar a
+ello por medio de las ceremonias acostumbradas. Después de una pausa,
+Fag, con su naturalidad acostumbrada, me dijo:
+
+--Me vuelvo a mi casa.
+
+--¿A tu casa?
+
+--Sí; es decir, me parece que haré una excursión a los Estados del
+Atlántico. Te he venido a ver, pues, como sabes, tengo algunas
+propiedades y he otorgado poderes a tu nombre para que puedas
+administrarlas: traigo algunos papeles que desearía guardases en tu
+poder. ¿Deseas encargarte de ellos?
+
+--Sí--dije.--¿Pero, qué hay de Rosita?
+
+Fag enmudeció; trató de sonreír, y de este juego resultó uno de los
+efectos más sorprendentes y grotescos que jamás haya presenciado. Por
+fin, dijo:
+
+--No me casaré con Rosita; es decir--y parecía pedirse interiormente
+perdón de una frase tan categórica,--creo que haré mejor en no casarme.
+
+--David Fag--dije con repentina severidad,--eres un pobre hombre.
+
+Y con extrañeza mía, se animó su rostro.
+
+--Sí--dijo,--eso es; soy un pobre hombre; eso me lo he sabido siempre;
+te diré, me pareció que Abelardo quería a la muchacha tanto como yo, y
+supe, además, que ella lo amaba más que a mí, y que tal vez sería más
+feliz con mi rival. Además, me constaba también que el viejo Robins me
+hubiese preferido al otro porque yo era rico, y que la chica habría
+obedecido a su padre; pero, ¿me entiendes?, se me figuró que estorbaba,
+como quien dice, de manera que opté por retirarme. Sin embargo--continuó
+cuando iba ya a interrumpirlo,--por temor de que el padre rechazara a
+Abelardo, le he prestado lo bastante para establecerse por su cuenta en
+Dogtown. Hombre emprendedor, activo, brillante, como sabes que es
+Abelardo, puede adelantar y hacerse otra vez con su antigua posición, y
+no hay necesidad alguna de que le apremien si no lo logra. Alargome
+nuevamente la mano para despedirse.
+
+Sentíame hastiado de sobras por su modo de tratar al tal Abelardo para
+mostrarme amable; pero como el negocio era de provecho, prometí
+encargarme de él, y Fag partió.
+
+Transcurrió algún tiempo. Llegó el próximo vapor de regreso, y durante
+algunos días, un terrible accidente ocupó la atención de los Estados
+Unidos. En todas las regiones del Estado leíanse con avidez los detalles
+de un terrible naufragio, y los que tenían amigos a bordo se reunían
+para leer con aliento comprimido la larga lista de las víctimas. Busqué
+los nombres de todos los seres interesantes, afortunados y queridos que
+habían perecido, y creo que fui el primero en descubrir, entre éstos, el
+nombre de David Fag.
+
+El pobre hombre ¡había, pues, en realidad, vuelto a su casa!
+
+
+
+
+LOS DESTERRADOS DE POKER FLAT
+
+
+Al poner el pie don Jorge, jugador de oficio, en la calle Mayor de
+Poker-Flat, en la mañana del día 22 de noviembre de 1850, presintió ya
+que, desde la noche anterior, se efectuaba un cambio en la atmósfera
+moral de la población. Algunos grupos donde se conversaba gravemente,
+enmudecieron cuando se acercó y cambiaron miradas significativas. Era de
+notar que dominaba en el aire una tranquilidad dominguera; lo cual en un
+campamento poco acostumbrado a la influencia del domingo, parecía de mal
+agüero, y sin embargo, la cara tranquila y hermosa de don Jorge no
+reveló el menor interés por estos síntomas. ¿Tenía conciencia acaso de
+alguna causa predisponente? Eso era cosa distinta.
+
+--Sospecho que van tras de alguno--pensó;--tal vez tras de mí.
+
+Introdujo en su bolsillo el pañuelo con que había sacudido de sus botas
+el encarnado polvo de Poker-Flat, y con entera calma desechó de su mente
+toda conjetura.
+
+La verdad era que Poker-Flat andaba tras de alguno. Había sufrido
+recientemente la pérdida de algunos miles de pesos, de dos caballos de
+valor y de un ciudadano preeminente, y en la actualidad pasaba por una
+crisis de virtuosa reacción, tan ilegal y violenta como cualquiera de
+los actos que la originaron. El comité secreto había resuelto expulsar
+de su seno todo miembro podrido. Practicose esto de un modo permanente,
+respecto a dos hombres que colgaban ya de las ramas de un sicomoro, en
+la hondonada, y de un modo temporal con el destierro de otras varias
+personas de pésimos antecedentes. Es sensible tener que decir que
+algunas de éstas eran señoras; pero en descargo del sexo, debo advertir
+que su inmoralidad era profesional y que sólo ante un vicio tal y tan
+patente se atrevía Poker-Flat a erigirse en inflexible tribunal.
+
+A don Jorge le sobraba razón al suponer que estaba él incluido en la
+sentencia. Alguien del comité había insinuado la idea de ahorcarlo, como
+ejemplo tangible y medio seguro de reembolsarse, a costa de su bolsillo,
+de las sumas que les había ganado.
+
+--No es justo--decía Simón Velero--dejar que ese joven de Campo Rodrigo,
+extranjero por sus cuatro costados, se lleve nuestros ahorros.
+
+Sin embargo, un imperfecto sentimiento de equidad, emanado de los que
+habían tenido la buena suerte de limpiar en el juego a don Jorge,
+acalló las mezquinas preocupaciones de los más irreductibles.
+
+Don Jorge recibió el fallo con filosófica calma, tanto mayor en cuanto
+sospechaba ya las vacilaciones de sus juzgadores. Era muy buen jugador
+para no someterse a la fatalidad. En su sentir, la vida era un juego de
+azar y reconocía el tanto por ciento usual en favor del banquero.
+
+Una escolta de hombres armados acompañó a esa escoria social de
+Poker-Flat hasta las afueras del campamento. Formaban parte de la
+partida de los expulsados, además de don Jorge, reconocido como hombre
+decididamente resuelto, y para intimidar al cual se había tenido cuidado
+de armar el piquete, una joven conocida familiarmente por la Duquesa,
+otra mujer que se había ganado el título de madre Shipton, y el tío
+Billy, sospechoso de robar filones y borracho empedernido. La cabalgada
+no excitó comentario alguno de los espectadores, ni la escolta dijo la
+menor palabra. Solamente cuando alcanzaron la hondonada que marcaba el
+último límite de Poker-Flat, el jefe habló cuatro palabras en relación
+con el caso: el que desease conservar su vida, no debía poner más los
+pies en Poker-Flat.
+
+Luego, cuando se alejaba la escolta, los sentimientos comprimidos se
+exhalaron en algunas lágrimas histéricas por parte de la Duquesa, en
+injurias por la de la madre Shipton y en blasfemias que, como flechas
+envenenadas, lanzaba el tío Billy. Tan sólo el estoico don Jorge
+permanecía mudo. Escuchó impasible los deseos de la madre Shipton de
+sacar el corazón a alguien, las repetidas afirmaciones de la Duquesa de
+que se moriría en el camino, y también las alarmantes blasfemias que al
+tío Billy parecían arrancarle las sacudidas de su cabalgadura. Para no
+desmentir la franca galantería de los de su clase, insistió en trocar su
+propio caballo, llamado _El Cinco_, por la mala mula que montaba la
+Duquesa; pero ni aun esta acción despertó simpatía alguna entre los de
+la comitiva errante. La Duquesa arregló sus ajadas plumas con cansada
+coquetería; la madre Shipton miró de reojo con malevolencia a la
+posesora de _El Cinco_, y el tío Billy no perdonó a ninguno de la
+partida con sus diatribas.
+
+De todos modos, el camino de Sandy-Bar, campamento que en razón de no
+haber experimentado aún la regeneradora influencia de Poker-Flat,
+parecía ofrecer algún aliciente a los emigrantes, atravesaba una
+escarpada cadena de montañas, y ofrecía a los viajeros una jornada
+bastante regular. En aquella avanzada estación, la partida pronto salió
+de las regiones húmedas y templadas de las colinas, al aire seco, frío y
+vigoroso de las sierras. El sendero era estrecho y dificultoso; hacia el
+mediodía, la Duquesa, dejándose caer de la silla de su caballo al suelo,
+manifestó su resolución de no continuar más allá.
+
+El paraje era singularmente imponente y salvaje. Un anfiteatro poblado
+de bosque, cerrado en tres de sus lados por rocas cortadas a pico en el
+desnudo granito, se inclinaba suavemente sobre la cresta de otro
+precipicio que dominaba la llanura. Sin duda alguna, era el punto más a
+propósito para un campamento, si hubiera sido prudente el acampar. Pero
+don Jorge, que no perdía fácilmente su orientación, sabía que apenas
+habían hecho la mitad del viaje a Sandy-Bar, y la partida no estaba
+equipada ni provista para hacer alto. Sin embargo, no hizo más que
+recordar esta circunstancia a sus compañeros acompañándola de un
+comentario filosófico sobre la locura de tirar las cartas antes de
+acabar el juego. Estaban provistos de licores, y en esta contingencia
+suplieron la comida y todo lo demás de que carecían. A pesar de su
+protesta, no tardaron en caer en mayor o menor grado bajo la influencia
+del alcohol.
+
+La madre Shipton se echó a roncar; el tío Billy pasó rápidamente del
+estado belicoso al de estupor y la Duquesa quedó como aletargada. Sólo
+don Jorge permaneció en pie, apoyado contra una roca, contemplándolos
+con tranquilidad, pues don Jorge no bebía; esto hubiera perjudicado a
+una profesión que requiere cálculo, impasibilidad y sangre fría; en fin,
+para valernos de su propia frase, no «podía permitirse este lujo».
+Contemplando a sus compañeros de destierro y al filosofar sobre el
+aislamiento nacido de su oficio, sobre las costumbres de su vida y sobre
+sus mismos vicios, sintiose oprimido por primera vez. Procedió a quitar
+el polvo de su traje negro, a lavarse las manos y cara y a practicar
+otros actos característicos de sus hábitos de extremada limpieza, y por
+un momento olvidó su situación. No incurrió jamás en la pecaminosa idea
+de abandonar a sus compañeros, más débiles y dignos de lástima; pero,
+sin embargo, echaba de menos aquella excitación que, extraño es decirlo,
+era el mayor factor de la tranquila impasibilidad de que gozaba.
+Examinaba embebido las tristes murallas que se elevaban a mil pies de
+altura, cortadas a pico, por encima de los pinos que lo rodeaban; el
+cielo cubierto de amenazadoras nubes, y más abajo el valle que se hundía
+ya en la sombra, cuando oyó de repente que lo llamaban.
+
+Un jinete ascendía poco a poco por el camino. No tardó mucho en
+reconocer en la franca y animada cara del recién venido a Tomás Búfalo,
+llamado el Inocente de Sandy-Bar. Le había encontrado hacía algunos
+meses en una partidilla, donde con la mayor legalidad ganó al cándido
+joven toda su fortuna, que ascendía a unos cuarenta dóllars. Después que
+hubo terminado la partida, don Jorge se retiró con el joven especulador
+detrás de la puerta, y allí le dijo estas o parecidas palabras:
+
+--Tomás, eres un buen muchacho, pero no sabes jugar ni por valor de un
+centavo; no lo pruebes otra vez si has de seguir mis consejos.
+
+Y diciendo esto, le devolvió su dinero, lo empujó suavemente fuera de la
+sala de juego, y así hizo de Tomás, más que un amigo, un esclavo.
+
+El entusiasta y cordial saludo que Tomás dirigió a don Jorge, recordaba
+este generoso acto. Según dijo, iba a tentar fortuna en Poker-Flat.
+
+--¿Solo?
+
+--Completamente solo, no: a decir verdad (aquí se rió), se había
+escapado con Flora Vods. ¿No recordaba ya don Jorge a Flora Vods, la que
+servía la mesa en el Hotel de la Templanza? Hacía tiempo ya que seguía
+en relaciones con ella, pero el padre, Jaime Vods, se opuso; de manera
+que se escaparon e iban a Poker-Flat a casarse, y ¡hételos aquí! ¡Qué
+fortuna la suya en encontrar un sitio donde acampar en compañía tan
+agradable!
+
+La conversación quedó interrumpida al aparecer Flora Vods, muchacha de
+quince años, rolliza y de buena presencia; salía de entre los pinos,
+donde se ocultara ruborizándose y se adelantaba a caballo hasta ponerse
+al lado de su prometido.
+
+No era don Jorge hombre a quien le preocupasen las cuestiones de
+sentimiento y aún menos de las de conveniencia social, pero
+instintivamente comprendió las dificultades de la situación. No
+obstante, tuvo suficiente aplomo para largar un puntapié al tío Billy
+que ya iba a soltar una de las suyas, y el tío Billy estaba bastante
+sereno para reconocer en el puntapié de don Jorge un poder superior que
+no toleraría guasas de ningún género. Esforzose después en disuadir a
+Tomás de que acampara allí; pero fue inútil. Prevínole que no tenía
+provisiones ni medios para establecer un campamento; pero, por
+desgracia, el Inocente desechó estas razones asegurando a la partida que
+iba provisto de un mulo cargado de víveres, y descubriendo además una
+como tosca imitación de choza abierta al lado del camino.
+
+--Flora podrá ocuparla con la señora de Jorge--dijo el Inocente,
+señalando a la Duquesa.--Yo ya me las compondré.
+
+Pronunciadas estas palabras, le fue preciso a don Jorge toda su energía
+para impedir que estallase la risa del tío Billy, que aún así hubo de
+retirarse a la hondonada para recobrar la formalidad. Allí confió el
+chiste a los altos pinos, golpeándose repetidas veces los muslos con las
+manos, entre las muecas, contorsiones y blasfemias que en él eran tan
+comunes. A su regreso encontró a sus compañeros sentados en amistosa
+conversación alrededor del fuego, pues el aire había refrescado en
+extremo y el cielo se cubría de espesos nubarrones. Flora estaba
+hablando de una manera expansiva con la Duquesa, que la escuchaba con un
+interés y animación que desde hacía mucho tiempo no había demostrado.
+Búfalo discurría con igual éxito junto a don Jorge y a la madre Shipton,
+que se mostraba amable hasta cierto punto.
+
+--¿Es este caso una tonta partida campestre?--dijo el tío Billy para sus
+adentros con desprecio, contemplando el silvestre grupo, las
+oscilaciones de la llama y las caballerías atadas.
+
+De pronto, una idea se mezcló con los vapores alcohólicos que
+enturbiaban su cabeza. La idea sería seguramente chistosa, pues se
+golpeó otra vez los muslos y se metió un puño en la boca para contener
+la risa.
+
+Lentamente las nubes se deslizaron por la montaña arriba, una ligera
+brisa cimbreó las copas de los pinos y aulló a través de sus largas y
+tristes hondonadas. La ruinosa choza, toscamente reparada y cubierta con
+ramas de pino, fue cedida a las señoras. Los novios, al separarse,
+cambiaron un beso tan puro y apasionado, que el eco pudo repetirlo en
+los vecinos peñascos. La frágil Duquesa y la cínica madre Shipton
+estaban, probablemente, demasiado asombradas para burlarse de esta
+última prueba de candor, y se dirigieron sin decir palabra hacia la
+cabaña. Avivaron otra vez el fuego; los hombres se tendieron delante de
+la puerta, y pocos momentos después dormían todos a pierna suelta.
+
+Don Jorge tenía el sueño ligero; antes de apuntar el día, despertó
+aterido de frío. Al remover con un tizón el moribundo fuego, el viento
+que soplaba entonces con fuerza llevó a sus mejillas algo que le heló la
+sangre: la nieve. Dirigiose sobresaltado a los que dormían con intención
+de despertarles, pues no había tiempo que perder; pero al volverse hacia
+donde debía estar tendido el tío Billy, vio que éste había desaparecido.
+Cruzó rápidamente por su mente una idea desagradable, y una maldición
+salió de sus labios. Voló hacia donde habían atado a los mulos: ya no
+estaban allí.
+
+Mientras tanto, las sendas desaparecían rápidamente bajo la nieve que
+caía con profusión.
+
+Por un momento quedó aterrado don Jorge, pero pronto volviose hacia el
+fuego, con su serenidad acostumbrada. No despertó a los dormidos. El
+Inocente descansaba tranquilamente, con una apacible sonrisa en su
+rostro cubierto de pecas, y la virgen Flora dormía entre sus frágiles
+hermanas, como si le custodiaran guardianes angelicales. Don Jorge,
+echándose la manta sobre los hombros, se atusó el bigote y esperó la luz
+del mediodía, que vino poco a poco envuelta en neblina y en un
+torbellino de copos de nieve que cegaba y confundía. El paisaje parecía
+transformado como por arte de magia. Pasó sin atención la vista por el
+valle y resumió el presente y el porvenir en cuatro palabras: Sitiados
+por la nieve.
+
+El detenido examen de las provisiones, que, afortunadamente para la
+partida estaban almacenadas en la choza, por lo que escaparon a la
+rapacidad del tío Billy, les dio a conocer que, con cuidado y prudencia,
+podían sostenerse aún diez días más.
+
+--Eso--dijo don Jorge _sotto voce_ al Inocente,--con tal que nos quiera
+usted tomar a pupilaje; si no (y tal vez hará usted mejor en ello),
+esperaremos que el tío Billy regrese con las nuevas municiones de boca
+que seguramente habrá ido a buscar.
+
+No sé por qué ingrato motivo, don Jorge no dio a conocer la infamia del
+tío Billy, exponiendo la hipótesis de que éste se había extraviado del
+campamento en busca de los animales que se habían escapado sin duda.
+Echó una indirecta acerca de lo mismo a la Duquesa y a la madre
+Shipton, que, como es natural, comprendieron la defección de su
+consocio.
+
+--Si se les da el más pequeño indicio, descubrirán también la verdad
+respecto de _todos_ nosotros--añadió con intención,--y es por demás
+alarmar a la feliz pareja.
+
+Tomás Búfalo no sólo puso a disposición de don Jorge todo lo que
+llevaba, sino que parecía disfrutar ante la perspectiva de una obligada
+reclusión.
+
+--Habremos pasado una semana de campo, después se derretirá la nieve, y
+partiremos cada cual por su lado.
+
+El franco optimismo del joven y la serenidad de don Jorge, comunicose a
+los demás. El Inocente, por medio de ramas de pino, improvisó un techo
+para la choza, que no lo tenía, y la Duquesa contribuyó al arreglo del
+interior con un gusto y tacto que hicieron abrir grandes ojos de asombro
+a la joven y fugitiva campesina.
+
+--Ya se conoce que está acostumbrada a casas hermosas en
+Poker-Flat--dijo Flora.
+
+La aludida dio media vuelta rápidamente, para ocultar el rubor que teñía
+sus mejillas, aun a través del colorido postizo de las de su profesión,
+y la madre Shipton rogó a Flora que guardase silencio. Al regresar don
+Jorge de su penosa e inútil exploración en busca del camino, oyó el
+sonido de una alegre risa que el eco repitió varias veces. Algo
+alarmado, parose pensando en el aguardiente que había escondido
+prudentemente.
+
+--Esto no suena a aguardiente--dijo el jugador.
+
+Sin embargo, hasta que a través del temporal vio la fogata y en torno de
+ella el grupo, no se convenció de que todo ello era una broma de buen
+género. Yo no sé si don Jorge había ocultado su baraja con el
+aguardiente como objeto prohibido a la comunidad, lo cierto os que,
+valiéndome de las propias palabras de la madre Shipton, «no habló una
+sola vez de cartas» durante aquella noche. Menos mal que pudo matarse el
+tiempo con un acordeón que Tomás sacó con aparato de su equipaje.
+
+Luchando con algunas dificultades en el manejo de este instrumento,
+Flora logró arrancarle una melodía recalcitrante, acompañándola el
+Inocente con los palillos. La pieza que coronó la velada fue un rudo
+himno de misa campestre que los novios, entrelazadas las manos, cantaron
+con gran entusiasmo y vehemencia. Creo que el tono de desafío, del coro
+y aire del _Covenanter_[8], y no las cualidades religiosas que pudiera
+encerrar, fue motivo de que acabaran todos por tomar parte en el
+estribillo:
+
+ Estoy orgulloso de servir al Señor,
+ y me obligo a morir en su ejército.
+
+Los árboles crujían, la tempestad se desencadenaba sobre el miserable
+grupo y las llamas del ara se lanzaban hacia el cielo como un testimonio
+del voto.
+
+Entrada la noche, calmó la tempestad; los grandes nubarrones se
+corrieron y las estrellas brillaron centelleando sobre el negro fondo
+del firmamento. Don Jorge, a quien sus costumbres profesionales
+permitían vivir durmiendo lo menos posible, compartió la guardia con
+Tomás Búfalo de modo tan desigual, que cumplió casi por sí solo esta
+obligación. Disculpose con el Inocente, diciendo que muy a menudo se
+había pasado sin dormir ocho días seguidos.
+
+--¿Pero haciendo qué?--preguntó Tomás.
+
+--El _poker_[9]--contestó don Jorge gravemente.--Mira: cuando un hombre
+llega a tener una suerte borracha, antes se cansa la suerte que uno. No
+hay cosa más extraña que la suerte. Todo lo que se sabe de ella es que
+forzosamente debe cambiar. Y el descubrir cuándo va a cambiar, es lo que
+te forma. Ahora, por ejemplo, desde que salimos de Poker-Flat hemos dado
+con una vena de mala suerte. Llegan ustedes y les pillo también de
+lleno. El que tiene ánimo para conservar los naipes hasta el fin, éste
+se salva.
+
+Y añadió el filósofo y jugador de una pieza, con alegre irreverencia:
+
+ Estoy orgulloso de servir al Señor,
+ y me obligo a morir en su ejército.
+
+Pasaron tres días, y el sol, a través de las blancas colgaduras del
+valle, vio el cuarto a los desterrados repartirse las reducidas
+provisiones para el desayuno. Por un fenómeno singular de aquel
+montañoso clima, los rayos del sol difundían benigno calor sobre el
+paisaje de invierno, como compadeciéndose arrepentidos de lo pasado;
+pero, al mismo tiempo, descubrían la nieve apilada en grandes montones
+alrededor de la cabaña. Por todas partes se extendía un mar de blancura
+sin esperanza de término, mar desconocido, sin senda, de que eran
+juguetes estos náufragos de nuevo género. A muchas millas de distancia y
+a través de un aire maravillosamente sutil, se elevaba el humo de la
+rústica aldea de Poker-Flat. Observolo la madre Shipton, y desde lo más
+alto de la torre de su fortaleza de granito lanzó hacia aquella una
+maldición. Fue su última blasfemia y tal vez por aquel motivo revestía
+cierto carácter sublime.
+
+--Me siento mejor--dijo confidencialmente a la Duquesa.--Pruebe de salir
+allí y maldecirlos, y te convencerás.
+
+Luego, se impuso la tarea de distraer a _la criatura_, como ella y la
+Duquesa tuvieron a bien llamar a Flora; Flora no era una polluela, pero
+las dos mujeres se explicaban de esta manera consoladora y original que
+no fuese indecorosa ni soltase maldiciones.
+
+Otra vez vino la noche a cubrir el valle con sus tinieblas.
+
+Las quejumbrosas notas del acordeón se elevaban y descendían junto a la
+vacilante fogata del campamento con prolongados gemidos y frecuentes
+intermitencias. Pero como la música no alcanzaba a llenar el penoso
+vacío que dejaba la insuficiencia de alimento, Flora propuso una nueva
+distracción: contar cuentos. No tenían ganas don Jorge ni sus compañeras
+de relatar las aventuras personales, y el plan hubiera fracasado también
+a no ser por Tomás Búfalo. Algunos meses antes había encontrado por
+casualidad un tomo desparejado de la ingeniosa traducción de la
+_Iliada_, por Mr. Pope. Se impuso pues la tarea de relatar en el
+lenguaje corriente de Sandy-Bar, los principales incidentes de aquel
+poema, cuyo argumento dominaba, aunque con olvido de algunos nombres
+propios. Los semidioses de Homero volvieron aquella noche a pisar el
+planeta, y el pendenciero troyano y el astuto griego lucharon entre el
+viento, y los inmensos pinos _del cañón_ parecían inclinarse ante la
+cólera del hijo de Peleo. Al parecer, don Jorge escuchaba con apacible
+fruición; pero se interesó especialmente por la suerte de As-quiles,
+como el Inocente persistía en denominar a Aquiles, _el de los pies
+ligeros_.
+
+De este modo, con poca comida, mucho Homero y el acordeón, transcurrió
+una semana que con paciencia soportaron los fugitivos. De nuevo los
+abandonó el sol, y otra vez los copos de nieve de un cielo plomizo,
+cubrieron el congelado suelo. Poco a poco les fue estrechando cada vez
+más el círculo de nieves, hasta que los muros deslumbrantes de blancura
+se levantaron a veinte pies por encima de la cabaña. El fuego fue cada
+vez más difícil de alimentar; los árboles caídos a su alcance, estaban
+sepultados ya por la nieve. Y no obstante, nadie se quejaba. Los
+novios, olvidando tan triste perspectiva, se miraban en los ojos uno de
+otro, y eran felices, y don Jorge se resignó tranquilamente al mal juego
+que se le presentaba ya como perdido. La Duquesa, más alegre que de
+costumbre, se dedicó a cuidar a Flora; sólo la madre Shipton, antes la
+más fuerte de la caravana, parecía enfermar y fenecer poco a poco. A
+media noche del décimo día, llamó a su lado a don Jorge:
+
+--Me voy--dijo con voz de quejumbrosa debilidad.--Le ruego no diga nada
+a los corderitos; tome el lío que está bajo mi cabeza y ábralo.
+
+Efectuándolo, don Jorge vio que contenían intactas las raciones
+recibidas por la madre Shipton durante los últimos ocho días.
+
+--Delas a _la criatura_--dijo, señalando a la dormida Flora.
+
+--¡Infeliz! ¡Se ha dejado morir de hambre!--dijo el jugador con
+sorpresa.
+
+--Así se llama esto--repuso la mujer con voz apagada.
+
+Se acostó de nuevo, y volviendo la cara hacia la pared, entró en una
+rápida agonía.
+
+Aquel día enmudecieron el acordeón y las castañuelas, y se olvidó la
+_Iliada_ y sus héroes.
+
+Al ser entregado el cuerpo de la madre Shipton a la nieve, don Jorge
+llamó aparte al Inocente y le mostró un par de zuecos para nieve, que
+había fabricado con los fragmentos de una vieja albarda.
+
+--Hay todavía una probabilidad contra ciento de salvarla; pero es hacia
+allí--añadió señalando a Poker-Flat.--Si puedes llegar en dos días,
+cantaremos victoria.
+
+--¿Y usted?--preguntó Tomás.
+
+--Yo me quedo--contestó secamente.
+
+La pareja se despidió con un estrecho y efusivo abrazo, al que siguieron
+algunas lágrimas. ¡Don Jorge! ¿También se va usted?--preguntó la Duquesa
+cuando vio a aquél que parecía aguadar a Tomás para acompañarle.
+
+--Hasta _el cañón_--contestó.
+
+Y, diciendo esto, besó a la Duquesa, dejando encendida su blanca cara y
+rígidos de asombro sus entumecidos nervios.
+
+La soledad nocturna vino otra vez, pero no don Jorge. Trajo otra vez la
+tempestad y la nieve con sus torbellinos. Avivando el expirante fuego,
+vio la Duquesa que alguien había apilado a la callada contra la choza,
+leña para algunos días más. Sus ojos se llenaron de lágrimas, pero las
+ocultó a Flora.
+
+Dominadas por el terror, aquellas vírgenes durmieron poco. Al amanecer,
+al contemplarse cara a cara comprendieron su común destino, observando
+el más riguroso silencio. Flora, haciéndose la más fuerte, se acercó a
+la Duquesa y la enlazó con su brazo, en cuya disposición mantuviéronse
+todo el resto de la jornada. La tempestad llegó aquella noche a su mayor
+furia, destrozó los pinos protectores e invadió la misma cabaña.
+
+Al romper el nuevo día, no pudieron ya avivar el fuego, que se extinguió
+poco a poco.
+
+A medida que las cenizas se amortiguaban, la Duquesa se acurrucaba junto
+a Flora, y por fin rompió aquel silencio que parecía eterno:
+
+--Flora; ¿puedes rezar aún?
+
+--No, hermana...--respondió Flora dulcemente.
+
+La Duquesa, sin saber por qué, sintiose más libre, y apoyando su cabeza
+sobre el hombro de Flora no dijo más. Y así, reclinadas, prestando la
+más joven y pura su pecho como apoyo a su pecadora hermana, quedaron
+dormidas. El viento, como si temiera despertarlas, cesó. Muchos copos de
+nieve, arrancados a las largas ramas de los pinos, volaron como pájaros
+de blancas alas y se posaron sobre aquel grupo sublime. Diana, la de
+argentinos rayos, contempló al través de las desgarradas nubes aquel
+lugar selváticamente bello. Toda impureza humana se había fundido, todo
+rastro de dolor terreno había desaparecido bajo el inmaculado manto
+tendido misericordiosamente desde arriba.
+
+Todo aquel día durmieron su apacible sueño, y al siguiente no
+despertaron, cuando voces y pasos humanos rompieron el silencio de aquel
+mudo paraje. Y cuando manos piadosas separaron la nieve de sus marchitas
+caras, apenas podía decirse, por la paz igual que ambas respiraban, cuál
+fuera la que se había manchado. La misma ley de Poker-Flat lo reconoció
+así y se retiró, dejándolas todavía enlazadas una en brazos de otra.
+
+En la embocadura del desfiladero, sobre uno de los mayores pinos,
+encontrose un dos de bastos clavado en la corteza, con un cuchillo de
+monte. Contenía la siguiente inscripción, hecha con vigorosos trazos de
+lápiz:
+
+ [cruz]
+
+ AL PIE DE ESTE ÁRBOL YACE EL CUERPO DE
+ DON JORGE
+ QUE DIO CON UNA VENA DE MALA SUERTE
+ EL 23 DE NOVIEMBRE 1850
+Y ENTREGÓ SUS PUESTAS EL 7 DE DICIEMBRE 1850
+
+ [cruz]
+
+
+Y, en efecto. Allí, frío y sin pulso, con un revólver a su lado y una
+bala en el corazón, yacía bajo la nieve el que a la vez había sido el
+más fuerte y el más débil de los expulsados de Poker-Flat, cosas ambas
+que se leían todavía a través del rostro apacible pero enérgico del
+jugador.
+
+
+
+
+UNA NOCHE EN WINGDAM
+
+
+Todo el día había corrido en diligencia y me sentía atontado por el
+traqueteo y molestias de tan pesado viaje. De modo que cuando al caer de
+la tarde descendimos rápidamente al pueblecito arcadiano de Wingdam,
+resolví no pasar adelante y salí del carruaje en un estado dispépsico
+insoportable. Sentía aún los efectos de un pastel misterioso,
+contrarrestados un tanto por un poco de ácido carbónico dulcificado que
+con el nombre de «limonada carbónica», me había servido el propietario
+del mesón de _Medio Camino_. No alcanzaron siquiera a interesarme los
+chistes del galante mayoral que conocía los nombres de todo el mundo en
+el trayecto; que hacía llover cartas, periódicos y paquetes desde lo
+alto de la vaca; que mostraba sus piernas en frecuente y terrible
+proximidad a las ruedas, subiendo y bajando cuando íbamos a toda
+velocidad; cuya galantería, valor y conocimientos superiores en el viaje
+nos admiraban a todos los viajeros, reduciéndonos a un silencio
+envidioso, y que cabalmente entonces estaba hablando con varias
+personas con visible interés y entusiasmo. Quedeme sombriamente de pie
+con mi manta y saco de viaje bajo el brazo, contemplando la diligencia
+en marcha, y eché una mirada de despedida al galante conductor, que,
+colgado del imperial por una pierna, encendía su cigarro en la pipa de
+un postillón que corría. Después, me volví hacia el apacible hotel de la
+_Templanza_, en Wingdam.
+
+No sé si por causa del tiempo o por causa del pastel, la fachada no me
+hizo una impresión muy favorable. Quizá era porque el rótulo, extendido
+a lo largo de todo el edificio, con letras dibujadas en cada ventana,
+hacía resaltar de mala manera a aquellos que miraban por ellas, o quizá
+porque la palabra templanza siempre ha despertado en mí la idea de
+bizcochos flojos y chocolate de poca consistencia. A la verdad, la casa
+no convidaba. Podíasele haber llamado fonda de la abstinencia, según era
+la falta de todo lo necesario para deleitar o cautivar al pasajero.
+Presidió, sin duda, a su construcción cierta tristeza artística. De
+excesivas dimensiones para el campamento y destartalada no producía la
+más remota idea de confort. Tenía, además, una rústica condición:
+sentíase en ella la humedad del bosque y el olor del pino. La naturaleza
+violentada, pero no sometida del todo, retoñaba en lagrimillas resinosas
+por puertas y ventanas. No sé por qué me pareció que instalarse allí,
+debía asemejarse a pasar un día de campo perpetuo. Al hacer mi entrada
+en el hotel, los habituales huéspedes de la casa salían de un profundo
+comedor y se esforzaban en quitarse por la aplicación del tabaco en
+varias formas, el sabor detestable de la cena recién ingerida. Algunos
+se colocaron inmediatamente en torno de la chimenea, con las piernas
+sobre las sillas, y en aquella postura se resignaron silenciosamente a
+la labor ímproba de una pesada digestión.
+
+En atención a mi estado gástrico, no acepté la invitación que para cenar
+me hizo el posadero, pero me dejé conducir al salón. Era el tal posadero
+un magnífico tipo barbudo del hombre animal. Pasó por mi imaginación un
+personaje dramático. Con la vista fija en el chisporroteante fuego,
+pensaba para mis adentros cuál podría ser, esforzándome en seguir el
+hilo de mis memorias hacia el revuelto pasado, cuando una mujercita de
+tímido aspecto apareció en la puerta, y apoyándose pesadamente contra el
+marco, dijo con voz débil.
+
+--¡Marido!
+
+Al volverse el posadero hacia ella, el singular recuerdo dramático
+centelleó claramente ante mí en un par de versos:
+
+ Dos almas con un solo pensamiento
+ y palpitando acorde el corazón...
+
+Se trataba de Ingomar y Partenia, su mujer. Ni más ni menos.
+
+In mente di en seguida al drama un desarrollo diferente:
+
+Ingomar se había traído a Partenia a la montaña, donde tenía un hotel a
+beneficio de los _allemani_ que acudían allí en número no escaso.
+
+Partenia iba bastante cansada y desempeñaba el trabajo sin criados de
+ningún género. Tenía dos _bárbaros_, pequeños aún, un niño y una niña;
+estaba ajada, pero conservaba aún sus trazos bellos.
+
+Permanecí sentado, hablando con Ingomar, que parecía encontrarse en su
+centro. Contome varias anécdotas de los _allemani_, que exhalaban todas
+un fuerte aroma del desierto, y sobre todo guardaban cabal armonía con
+la siniestra casa: habló de cómo Ingomar había muerto algunos osos
+terribles, cuyas pieles cubrían su cama; de cómo cazaba gamos, de cuya
+piel hermosamente adornada y bordada por su esposa, se vestía; de cómo
+había muerto a varios indios y de cómo él mismo estuvo una vez a punto
+de seguir la misma suerte. Esto, explicado con el ingenuo candor que tan
+bien sienta en un bárbaro, pero que un griego hubiese considerado de
+sabor poco ático.
+
+Recordando a la fatigada Partenia, comencé a considerar que otra hubiese
+sido su suerte, de casarse con el antiguo griego del drama; al menos
+habría vestido siempre decente y sin aquel traje de lana pringado por
+las comidas de un año entero y las grasas de cocina, no se hubiese visto
+obligada a servir la mesa con el cabello sin peinar, ni se hubieran
+colgado de sus vestidos los dos niños con los dedos sucios,
+arrastrándola inconscientemente a la sepultura.
+
+Estas poco optimistas cavilaciones las supuse inducidas por el pastel
+que todavía tenía en el estómago, de manera que me levanté y dije a
+Ingomar que me mostrara la habitación, pues quería acostarme.
+
+Siguiendo al terrible bárbaro, que blandía una vela de sebo encendida,
+subí por la escalera arriba, hacia mi cuarto. Hízome notar que era el
+único que tenía con una sola cama, y que lo había construido para los
+matrimonios que pudiesen hacer alto allí; pero que no habiéndose
+presentado aún ocasión, lo había dejado a medio amueblar. Una de las
+paredes estaba tapizada y la otra tenía grandes grietas. El viento que
+soplaba constantemente sobre Wingdam, penetraba en el aposento por
+diferentes aberturas; la ventana era sobrado pequeña para su
+rompimiento, donde colgaba dando extraños chirridos. Parecíame todo
+repugnante y desaseado. Antes de retirarse Ingomar me trajo una de las
+pieles de oso, y echándola sobre una especie de ataúd que estaba en un
+rincón, aseguró que me abrigaría cómodamente y se despidió, deseándome
+un feliz sueño.
+
+Me estaba todavía desnudando, cuando la luz se apagó a la mitad de esta
+operación; me acurruqué bajo la piel de oso y traté de acomodarme lo
+mejor posible para conciliar pronto el sueño. Sin embargo, estaba
+desvelado. Oí el viento que barría de arriba abajo la montaña, agitaba
+las ramas de los melancólicos pinos, entraba luego en la casa y
+forcejeaba en todas las puertas y ventanas del edificio. Fuertes
+corrientes de aire esparramaban a menudo mi cabello sobre la almohada
+con extraños aullidos. La madera verde de las paredes despedía humedad,
+que penetraba aún al través de la piel de plantígrado que me habían
+entregado. Me sentí como Robinson Crusoe en su árbol, después de retirar
+la escalera, o bien como el niño a quien se mece en la cuna. Al cabo de
+media hora de insomnio, sentí haberme parado en Wingdam. Después del
+tercer cuarto de hora me arrepentí de haberme acostado, y al cabo de una
+hora de inquietud, me levanté dispuesto a vestirme. Animome la creencia
+de que había visto lumbre en la sala común, y que tal vez estaba
+ardiendo todavía. Salí fuera de mi habitación y seguí a tientas el
+corredor que resonaba con los ronquidos de los _allemani_ y con el
+silbido del viento implacable. Me deslicé escaleras abajo, y por fin,
+entrando en la sala, vi que ardía aún el fuego. Acerqué una silla, lo
+removí con el pie y me quedé sorprendido de ver a Partenia sentada allí
+también, con una criatura de demacrado rostro en el regazo.
+
+Díjele si no sería indiscreción preguntarla por qué estaba levantada
+todavía.
+
+No se acostaba los miércoles hasta la llegada del correo, para llamar a
+su marido si había pasajeros a quienes atender.
+
+¿No se cansaba?
+
+A veces, pero Abner (el nombre del bárbaro) le había prometido darle
+quien le ayudase, a la primavera siguiente, si el negocio prosperase.
+
+¿Cuántos huéspedes tenían?
+
+Calculaba que acudirían unos cuarenta a las comidas de hora fija y había
+parroquia de transeúntes, que eran tantos, que ella y su marido podían
+servirlos, pero él trabajaba también.
+
+¿Qué trabajo?
+
+¡Oh! descargar leña, llevar los equipajes de los pasajeros...
+
+¿Hacía mucho tiempo que estaba casada?
+
+Unos nueve años; había perdido una niña y un niño y tenía otros tres. Él
+era de Illinois; ella de Boston. Había sido educada en la escuela
+superior de niñas de Boston; sabía un poco de latín y griego y
+matemáticas. Cuando murieron sus padres vino sola al Illinois para poner
+escuela; lo vio; se casaron... un casamiento por amor... (_Dos almas_...
+etc.) Emigraron después al Arkansas; desde allí, a través de las
+llanuras, hasta California, siempre a orillas de la civilización.
+
+¿Deseaba quizá alguna vez volver a su casa?
+
+No le hubiera desagradado por motivo de sus niños, pues hubiese querido
+darles alguna educación. Ella les había enseñado algo, pero no mucho a
+causa de la excesiva ocupación. Estaba convencida que el hijo sería,
+como su padre, fuerte y alegre: temía que la niña se pareciese más bien
+a ella. Muchas veces había pensado que no estaba educada para ser la
+mujer de un fondista.
+
+¿Por qué?
+
+Sus fuerzas no eran muchas y había visto mujeres de los amigos de su
+marido, en el Kansas, que podían hacer más trabajo; pero él no se
+quejaba: ¡era tan bueno! (_Dos almas_... etc.)
+
+Contemplela a la luz del hogar, cuyos reflejos jugueteaban en sus
+facciones ajadas y marchitas, pero finas y delicadas aún. Reclinada la
+cabeza y en actitud pensativa, tenía en los cansados brazos al niño
+clorótico y medio desnudo; a pesar del abandono, de la suciedad y de sus
+harapos, conservaba un resto de pasada distinción y no es de extrañar
+que no me sintiera yo entusiasmado por lo que ella llamaba la «bondad»
+de su marido.
+
+Alentada por mi sincera curiosidad, me dijo que poco a poco había
+abandonado lo que imaginaba ser debilidades de su primera educación,
+pero notaba que perdía sus ya escasas fuerzas en esta nueva situación.
+Al pasar de la ciudad a los bosques, se vio odiada por las mujeres, que
+la tachaban de soberbia y presuntuosa; todo esto engendró la
+impopularidad de su marido entre los compañeros, y arrastrado en parte
+por sus instintos aventureros y en parte por las circunstancias, la
+llevó a otras tierras.
+
+Continuó la narración de la triste odisea. En su memoria no quedaba otro
+recuerdo del camino recorrido que un desierto inmenso y desolado, en
+cuya uniforme llanura se levantaba un pequeño montón de piedras, la
+tumba de su hijo. Hacía tiempo, observaba que Guillermito enflaquecía y
+lo hizo notar a Abner, pero los hombres no entienden de criaturas, y,
+además, estaba fastidiado por un viaje con tanta gente y en tales
+condiciones.
+
+Acaeció que después de pasar Sweetwater, iba ella caminando una noche al
+lado del carruaje y mirando el centellear de las estrellas, cuando oyó
+una vocecita que decía:--¡Madre!--Corrió hacia el interior del carromato
+y vio que Guillermito dormía descansadamente y no quiso despertarlo; un
+momento después oyó la misma apagada voz que repetía:--¡Madre!--volvió
+al carruaje, se inclinó sobre el pequeñuelo y recibió su aliento en la
+cara, y otra vez lo arropó como pudo y volvió a emprender la marcha
+a su lado, pidiendo a Dios que lo curase, y con los ojos levantados
+al cielo, oyó la misma voz, ya exánime, que por tercera vez la
+llamaba:--¡Madre!--y en seguida una grande y brillante estrella cruzó el
+espacio, apartándose de sus hermanas, y se apagó, y presintió lo que
+había sucedido y corrió al carromato otra vez, tan sólo para estrechar
+sobre su dolorido corazón una carita desencajada y fría como el mármol.
+Al llegar aquí, llevó a los ojos sus manos delgadas y enrojecidas y por
+algunos momentos permaneció en silencio. Una ráfaga de viento sopló con
+furia en torno de la casa y dio una embestida violenta contra la puerta
+de entrada, mientras que Ingomar, el bárbaro, en su lecho de pieles de
+la trastienda, roncaba con placidez beatífica.
+
+Naturalmente que en el valor y fuerza de su marido habría encontrado
+siempre una protección contra las agresiones y los ultrajes de todo
+género.
+
+¡Eso había que decirlo bien claro! Cuando Ingomar estaba con ella, no
+temía nada; pero era muy nerviosa, y un día le dieron un susto regular.
+
+¿Cómo?
+
+Era en los primeros tiempos de su estancia en California. Habían
+establecido una casa de bebidas y vendían licores y refrescos a los
+pasantes. Abner era hospitalario, y bebía con todo el mundo por el
+aliciente de la popularidad y del negocio; a Ingomar comenzó a gustarle
+el licor y acabó por tomarle excesiva afición. Una noche en que había
+mucha gente y ruido en la cantina, ella entró para sacarle de allí, pero
+únicamente logró despertar la grosera galantería de los alborotadores
+semiborrachos, y cuando, por fin, consiguió ya llevárselo a su
+habitación con sus espantados hijos, él se dejó caer sobre la cama como
+aletargado, lo que le hizo creer que el licor tenía algún narcótico. Y
+permaneció sentada a su lado durante toda la noche, sin pegar los ojos.
+A la madrugada oyó pisadas en el corredor, y mirando hacia la puerta vio
+que levantaban sigilosamente el pestillo, como si intentaran abrir la
+puerta; sacudió a su marido para despertarlo, pero en vano; finalmente,
+la puerta cedió poco a poco por arriba (por abajo tenía corrido el
+cerrojo) como a un empuje exterior gradual, y una mano se introdujo por
+la hendidura. Movida por un extraño impulso, se levantó como un
+relámpago, clavando aquella mano contra la puerta con sus tijeras (su
+única arma), pero la punta se rompió y el intruso escapó lanzando una
+terrible maldición. Jamás habló de ello a su marido, por temor de que
+matara a _alguien_; pero un día llegó a la posada un extranjero, y al
+servirle el café, le vio en el reverso de la mano una extraña cicatriz.
+
+Continuamos hablando un buen rato; el viento soplaba todavía, e Ingomar
+roncaba en su lecho de pieles, cuando resonaron en la calle ruedas y
+herraduras y el relinche de caballos.
+
+Era la diligencia del correo. Partenia corrió a despertar a Ingomar, y
+casi simultáneamente el galante conductor se apareció ante mí,
+llamándome por mi nombre y convidándome a beber de una misteriosa
+botella que llevaba. Abrevaron rápidamente los caballos, terminó su
+faena el conductor y, despidiéndome de Partenia, ocupé mi sitio en la
+diligencia. Quedé en seguida profundamente dormido para soñar que
+visitaba a Partenia e Ingomar, y que era agasajado con pastel a
+discreción, hasta que a la mañana siguiente me desperté en Sacramento.
+No podría asegurar si todo esto fue un sueño, pero jamás presencio el
+drama ni oigo la noble frase referente a _Dos almas_... sin pensar en
+los hosteleros de Wingdam.
+
+
+
+
+MORENO DE CALAVERAS
+
+
+Acababa de llegar la diligencia de Wingdam.
+
+Lo cortés y comedido de la conversación y la ausencia de humo de cigarro
+y de tacones de bota en las ventanillas del carruaje, indicaban bien a
+las claras que albergaba una mujer en su interior. Y el cuidado y
+compostura que desplegaban los holgazanes que estaban parados delante de
+las ventanillas, según inveterada costumbre, arreglando sombreros y
+corbatas, indicaba además que la mujer era bonita: todo lo cual
+observaba desde la banqueta, don Jacobo Melín, con sonrisa filosófica. A
+la verdad, no era que despreciase el sexo, sino que reconocía en él un
+elemento engañoso, cuya persecución separaba al hombre de los no menos
+inconstantes halagos del _poker_[10], en el cual se puede decir que don
+Jacobo Melín era maestro consumado.
+
+Así es que, cuando colocó su estrecha bota en la rueda para apearse, ni
+siquiera echó una mirada hacia la portezuela donde revoloteaba un velo
+verde; sino que haraganeó de arriba abajo con aquella indiferencia
+negligente y de buen tono, que es acaso la característica de los de su
+clase. Su grave indumentaria y continente reservado presentaban un
+señalado contraste con la inquietud febril y emoción ruidosa de los
+demás pasajeros, y aun estoy convencido de que el mismo Master, graduado
+en Harvard, con su descuidado vestido y exuberante vitalidad, sus largos
+discursos acerca del desorden y del barbarismo y su boca llena de
+bizcochos y de queso, representaba un pobre papel al lado de este
+solitario calculador de suertes, con su pálida cara griega y su señoril
+comedimiento.
+
+Oyose al mayoral el grito de: «Al coche, señores», y el señor Melín
+volvió a ocupar su puesto. Tenía ya el pie en la rueda y la cara a nivel
+de la corrida ventanilla, cuando sus ojos se encontraron de repente con
+otros que le parecieron los más hermosos del mundo. Se apeó de nuevo
+tranquilamente, dirigió unas pocas palabras a uno de los pasajeros, y
+efectuando con él un cambio de asiento, con tranquilidad sin igual tomó
+el suyo en el interior, pues don Jacobo no toleraba que su filosofía
+estorbase la acción pronta y decisiva con que siempre procedía.
+
+Creo que esta irrupción de Jacobo infundió alguna reserva en los demás
+pasajeros, particularmente en los que procuraban hacerse más agradables
+al bello sexo. Inmediatamente uno de ellos se inclinó hacia la señora
+del velo, y al parecer la informó con un solo epíteto de la profesión de
+don Jacobo. Si don Jacobo lo oyó y si reconoció en el informante a un
+abogado distinguido, al cual, pocas noches antes, había ganado algunos
+miles de pesos, no podría decirlo con certeza, pues su impasible rostro
+no reveló el menor indicio de ello. Sus negros ojos, fríamente
+observadores, giraron con indiferencia, pasando de corrido sobre el
+caballero legista y descansaron, por fin, sobre las facciones más
+placenteras de su vecina. La buena dosis de estoicismo indio, que le
+atribuían como herencia de sus antepasados maternos, prestole
+inapreciables servicios hasta que las ruedas giraron rechinando sobre
+los guijarros del río en el vado Scott, y la diligencia se detuvo, a la
+hora de la comida, en el Hotel Internacional. El distinguido jurista y
+un diputado de la cámara saltaron del carruaje y permanecieron junto a
+la portezuela dispuestos a ayudar a la deidad en su descenso, mientras
+que el coronel Estrella, de Siskyon, cargaba con su sombrilla y su saco
+de mano. Esta multiplicidad de galanterías produjo una confusión y
+retardo momentáneos. Entonces Jacobo Melín abrió tranquilamente la
+portezuela opuesta de la diligencia, tomó la mano a la señora, con
+aquella decisión y seguridad que un sexo indeciso e inseguro sabe
+admirar, y en un instante descendiola hasta el suelo. Yuba-Bill, el
+cochero, desde la banqueta donde estaba, no pudo reprimir una sonora
+carcajada.
+
+--Tenga cuidado con ese equipaje, coronel--dijo el conductor con
+afectada solicitud, siguiendo con la vista al coronel Estrella, que
+marchaba tristemente a la retaguardia de la triunfante procesión.
+
+Don Jacobo no se detuvo a comer. Su caballo le esperaba ya con todos sus
+arreos.
+
+Montando con rapidez, subió por la arenosa ribera y desapareció en la
+polvorienta perspectiva del camino de Wingdam como presuroso para alejar
+de sí una idea ingrata. Las humildes gentes que habitaban las empolvadas
+cabañas próximas al camino, se cubrían los ojos con las manos para
+mirarlo y le seguían con la vista; reconociendo al hombre por su
+caballo, preguntábanse qué le ocurriría al Comanche Jacobo para
+emprender tan veloz carrera. No obstante, este interés se concentraba
+ante todo en el caballo, lo que nada tenía de particular en una vecindad
+donde la carrera recorrida por la yegua de French Pitt al escaparse del
+magistrado de Calaveras, eclipsó todo el interés para el término fatal
+de personaje tan digno y benemérito.
+
+Al darse cuenta don Jacobo del sudor que bañaba los costados de su
+caballo tordo, refrenó, al fin, su velocidad, e introduciendo al animal
+por un sendero que servía de atajo, tomó un trote corto, dejando colgar
+con descuido las riendas de sus manos. A medida que adelantaba el
+camino, variaba el aspecto del paisaje, haciéndose más pintoresco.
+Descubríanse por entre los claros de las arboledas de pinos y sicomoros,
+algunos toscos ensayos de cultivo; una cepa en flor trepaba por la
+puerta de una cabaña y una mujer mecía a su hijo bajo las rosas que
+tapizaban otra rústica choza. Unos pasos más allá, don Jacobo alcanzó a
+unos niños que, con las piernas desnudas, removían las aguas de la
+corriente bajo los sauces, y se familiarizó de tal modo con ellos,
+gracias a su charla peculiar, que fueron bastante atrevidos para
+subírsele por las piernas del caballo hasta la silla, y tuvo al fin que
+afectar una cara exageradamente feroz y largarse dejando tras de sí
+algunas monedas cuando quiso librarse de ellos. Bien entrado ya en la
+espesura de los bosques, donde no había huella alguna de habitación,
+comenzó a cantar, modulando una voz de tenor de tan singular dulzura y
+un _pattus_ tan suave y tierno, que los pitirrojos y pardillos debieron
+pararse a escuchar sus notas. La voz de don Jacobo no era una voz
+cultivada. El tema de su canto, divagación amorosa tomada de los obreros
+negros, tenía un no sé qué conmovedor y una expresión íntima que la
+penetraba de un sentimiento indefinible. Era curioso espectáculo, en
+verdad, el de este matón con una baraja en el bolsillo y un revólver al
+cinto, enviando delante sí, al través de los espesos bosques, su voz en
+tiernos lamentos sobre la «Tumba de su Nelly», de una manera que habría
+arrasado en lágrimas los ojos a más de algún espíritu delicado. Un
+halcón que acababa de devorar a su apresada víctima, se fijó en Jacobo
+Melín con sorpresa porque debió reconocerle probablemente un cierto
+grado de parentesco, al mismo tiempo que la superioridad del hombre, ya
+que con una capacidad superior para la rapiña, a él no le era dable
+entonar canciones.
+
+De nuevo don Jacobo en el camino real, emprendió otra vez rápida marcha.
+
+Trozos de pared desmoronados, cuestas áridas, troncos de árbol caídos
+sucedieron a los bosques y hondonadas, indicando la proximidad del
+hombre. Levantose a su vista un campanario: había llegado ya al término
+de su viaje. Poco después resonaban las pisadas de su caballo por una
+estrecha calle que se perdía al pie de la colina, en una ruina caótica
+de fosos y acueductos, y se apeó delante de las doradas ventanas de una
+regia cantina. Después de atravesar la larga nave del Salón Magnolia,
+empujó una mampara, entró por un oscuro pasadizo, abrió con llave
+maestra una puerta, y se encontró en un cuarto débilmente iluminado,
+cuyos muebles, aunque elegantes y de precio para la localidad, daban
+señales de dejadez. La consola del centro estaba cubierta de discos o
+manchas, que no habían entrado en el dibujo original; los sillones
+bordados, descoloridos por el tiempo, y el sofá de terciopelo verde,
+sobre el cual se dejó caer don Jacobo, estaban manchados por la roja
+arcilla del camino. Don Jacobo, en su jaula, ya no cantaba, y tendido e
+inmóvil contemplaba sobre su cabeza la pintura en colores chillones de
+una ninfa o diosa de la mitología. Quizá por primera vez, se le ocurrió
+que jamás había visto una mujer semejante, y que si la viera,
+probablemente no se enamoraría de ella. Tal vez le preocupaba otra
+especie de beldad. De este modo vagaba con la imaginación, cuando
+llamaron a la puerta. Tiró sin levantarse de una cuerda que suspendía el
+pestillo, la puerta se abrió de par en par y entró un hombre. El
+visitante era de anchas espaldas y constitución robusta; este vigor no
+se reflejaba en su cara, bella aún, pero singularmente enfermiza y
+desfigurada por la influencia de una vida desarreglada. La bebida
+parecía también haber impreso su huella en aquella naturaleza, pues se
+sobresaltó al ver a don Jacobo, y parecía embarazado y confuso.
+
+--Creí que estaba aquí Catalina...--balbuceó.
+
+Don Jacobo sonrió, con la sonrisa que le hemos conocido en la diligencia
+de Wingdam, y se incorporó como dispuesto a tratar de graves cosas.
+
+--Pero. ¿No has venido en la diligencia?--continuó el recién llegado.
+
+--No--contestó don Jacobo,--la dejé en el vado Scott. No llegará hasta
+dentro de media hora.
+
+--Dime, ¿qué tal marcha la suerte, Moreno?
+
+--¡Pésimamente mal!--dijo Moreno con repentina expresión
+desesperada.--Otra vez me han dejado sin blanca--continuó en tono
+quejumbroso, que formaba un lamentable contraste con su voluminoso
+cuerpo;--¿no podrías ayudarme siquiera con un centenar de pesos, hasta
+que me componga algún tanto? Tengo que remitir dinero a casa, a la
+parienta, y me han ganado eso y veinte veces más.
+
+La deducción no era muy lógica que digamos, pero don Jacobo pasó por
+ella, y alargó la cantidad al peticionario.
+
+--El cuento de la parienta está muy gastado--añadió a modo de
+comentario.--¿Por qué no dices que quieres reponerte jugando al faraón?
+¡Ya sabemos que no estás casado!
+
+--Por esas--dijo Moreno con repentina gravedad, como si el contacto del
+oro en la palma de la mano hubiera comunicado alguna dignidad a su
+organismo,--tengo en los Estados una mujer, y una bellísima mujer por
+cierto. Tres años hace que la vi, y un año que no le he escrito, en
+espera de que las cosas vayan por el buen camino y lleguemos al filón.
+Cuando esto ocurra, voy a mandar por ella.
+
+--¿Y Lina?--preguntó don Jacobo con su clásica sonrisa.
+
+Moreno de Calaveras ensayó una mirada picaresca para ocultar su
+embarazo, mas su débil fisonomía y su inteligencia turbada por el
+alcohol, carecían ya de expresión, y exclamó:
+
+--¡El diablo me lleve! ¡Qué caramba! Un hombre debe tener un poco de
+libertad. En fin, ¿qué te parece si hiciéramos una partidita? Voy a
+perder o doblar este puñado de oro.
+
+Jacobo Melín examinó con curiosidad a su presuntuoso contrincante. Quizá
+sabía que estaba predestinado a perder el dinero, y prefería que
+refluyese en sus propios cofres a que entrase en los de cualquier
+forastero; así es que asintió con un gesto, y acercó su silla a la mesa.
+En aquel mismo momento, llamaron a la puerta.
+
+--Es Lina--dijo Moreno.
+
+Jacobo descorrió el cerrojo, y la puerta se abrió; pero por vez primera
+en su vida perdió el aplomo, se levantó bamboleando, y una oleada de
+sangre enrojeció hasta la frente su pálida cara. Allí mismo, en su
+cuarto, estaba la señora de la diligencia de Wingdam, a quien Moreno,
+dejando caer las cartas, saludó, exclamando con ojos de asombro.
+
+--¡Mi mujer!... ¡Cielos!
+
+Se dice que la señora Moreno prorrumpió en llanto y reproches contra su
+marido; pero yo que le vi en 1857 en Marysville, no lo he creído jamás.
+_La Crónica de Wingdam_ de la semana siguiente, bajo el título de
+«Escena conmovedora», decía:
+
+ «En nuestra ciudad, donde tan frecuentes son hechos e incidentes de
+ todo género, ha tenido lugar ayer uno de los más tiernos y
+ conmovedores que registra la historia de California. La esposa de
+ uno de los más eminentes _pionners_ de Wingdam, cansada de la
+ caduca civilización del Este y de su ingrato clima, resolvió
+ reunirse con su noble esposo en estas playas de oro, y sin
+ noticiarle su intención, emprendió el largo viaje, llegando hará
+ cosa de unos ocho días. El júbilo del marido más es para imaginado
+ que para descrito. Dícese que el encuentro fue indescriptiblemente
+ dramático. Esperamos que este ejemplo tendrá imitadores.»
+
+Desde este hecho, sea por la influencia de la señora de Moreno o por
+especulaciones afortunadas, la situación financiera de Moreno mejoró
+notablemente. Al cabo de poco tiempo, compró la participación de sus
+socios en la mina Nip-y-Tack, con dinero, que se decía ganado al _poker_
+una semana o dos después de la llegada de su mujer, pero que los
+maldicientes, adoptando el criterio de la señora Moreno sobre la
+conversión de su marido, atribuían a Melín. Edificó y amuebló también la
+Wingdam House, que los atractivos de su esposa mantuvieron siempre
+rebosando de huéspedes; fue elegido miembro de la asamblea, hizo
+donativos a iglesias y se dio su nombre a una calle del pueblo.
+
+Su carácter no participó, sin embargo, de tal prosperidad. Notose que a
+medida que se enriquecía tornábase pálido, flaco y malhumorado, y su
+recelo e inquietud crecían cuanto más aumentó la popularidad de su
+mujer. Él, el más mujeriego de los hombres, era celoso hasta lo absurdo.
+Según se cuchicheaba, si no se entrometía en la libertad social de su
+mujer, era porque, su primero y único ensayo de este género, había
+tenido por resultado una grave disputa con su señora, que le impuso el
+silencio, quieras que no. El bello sexo era el que tomaba parte más
+activa en estos chismes y se comprende, pues aquélla las había
+suplantado en las galantes atenciones de Wingdam, que, como todas las
+aficiones populares rendían culto de admiración al poder de la fuerza
+masculina o de la beldad femenina. Recordaré en su descargo, que desde
+su llegada había sido la inconsciente sacerdotisa objeto de un culto
+mitológico que no ennoblece más a su sexo que el peculiar de la antigua
+Grecia. Moreno sospechaba vagamente esto, y su único confidente era
+Jacobo Melín, cuya mala reputación le prohibía una amistad íntima con la
+familia y cuyas visitas no se repetían muy a menudo.
+
+El verano enviaba todos sus rigores, y en una noche de luna, la señora
+Moreno, con sus rasgados ojos, sonrosada y bonita como siempre, estaba
+sentada en la plaza disfrutando el perfumado incienso de la brisa de la
+montaña, y de otro incienso no tan puro ni tan inocente, pues a su lado
+estaban sentados el coronel Estrella y el juez Roberto Bob, y un turista
+recién agregado a la reunión.
+
+--¿Qué ve usted a lo lejos, en el camino?--preguntó el galante coronel,
+observando que desde hacía algunos minutos la atención de la señora
+Moreno se fijaba hacia aquel punto.
+
+--Una nube de polvo--dijo con un suspiro la interpelada.--Veo el rebaño
+de la hermana Ana.
+
+Los recuerdos literarios del militar no se remontaban más allá del
+periódico de la semana anterior, así es que lo comprendió al pie de la
+letra.
+
+--No son ovejas--continuó,--es un jinete. Juez, ¿no es aquél el tordo de
+Jacobo Melín?
+
+Pero el juez no lo sabía, y según indicó la señora Moreno, el aire era
+demasiado fuerte para más averiguaciones; de manera que tuvieron que
+retirarse.
+
+El celoso marido estaba en la cuadra, donde generalmente se retiraba
+después de cenar. Quizá lo hacía para demostrar su desagrado a los
+compañeros de su esposa; tal vez a semejanza de tantas débiles
+naturalezas, encontraba un placer en el ejercicio del poder absoluto
+sobre animales inferiores. Experimentaba cierta satisfacción en
+amaestrar una yegua pía, a la cual podía pegar o acariciar a su antojo,
+lo que no podía hacer con su señora. Al penetrar en la cuadra, reconoció
+a cierto caballo tordo que acababan de entrar, y mirando un poco más
+allá vio a su dueño. Saludole cordial y sinceramente, correspondiendo
+Melín bastante hoscamente. Sin embargo, accediendo al importuno empeño
+de Moreno, le siguió por una escalera excusada, hasta un estrecho
+corredor, y de allí a un pequeño cuarto con ventana interior,
+sencillamente amueblado con una cama, una mesa, algunas sillas, látigos
+y un escaparate para escopetas.
+
+--Ahí tienes mi casa--dijo Moreno, suspirando, echándose sobre la cama y
+haciendo seña a su compañero de que tomase asiento.--Su habitación está
+al otro extremo del edificio. Hace más de seis meses que no hemos vivido
+juntos ni nos hemos visto, fuera de las horas de comer. ¡Qué triste
+papel para el cabeza de familia! ¿verdad?--dijo con forzada risa;--pero
+me alegro de verte, Jacobo, me alegro inmensamente de verte.
+
+E inclinose sobre el borde de la cama, para estrechar la mano de Melín,
+que permanecía mudo.
+
+--He querido que subieses aquí, porque no quería hablarte en la cuadra;
+aunque eso lo sabe toda la ciudad. No enciendas la vela. Podemos hablar
+así, a la luz de la luna. Apoya tus pies en este sofá y siéntate aquí a
+mi vera. En ese jarro hay buen anís.
+
+Jacobo no utilizó el aviso. Moreno de Calaveras volvió la cara hacia la
+pared y continuó:
+
+--Nada me importaría si no la amase, Jacobo. Pero amarla y verla un día
+tras otro día seguir en este talante, como lo está haciendo, y que yo no
+ponga la más leve cortapisa... ¡esto es lo que me mata! Pero me alegro
+de verte, Jacobo, me alegro infinitamente.
+
+Y tentó en la oscuridad, hasta que pudo estrechar la mano de su
+confidente. La hubiera retenido consigo, pero Jacobo la deslizó en su
+abrochada levita y preguntó con indiferencia cuánto tiempo hacía que
+aquello duraba.
+
+--Desde que llegó, desde el mismo día en que entró en la Magnolia. Yo a
+la sazón fui un torpe, Juan, y ahora soy un torpe también; pero no supe
+cuánto la amaba hasta el presente. Y ya no es la misma mujer.
+
+Mas no es esto todo; de otra cosa quería hablarte, y me alegro de que
+hayas venido. No se trata tan sólo de que no me ame, y coquetee con el
+primero que se presenta, pues tal vez jugué su amor y lo perdí, como
+hice con todo lo demás en la Magnolia, y acaso la coquetería es natural
+en ciertas mujeres; esto no sería grave, sino para los bobos que se
+dejaran seducir. Pero, amigo... creo que ama a otro. No me dejes,
+Jacobo, no me dejes; si tu pistola te molesta, tírala.
+
+Hace cosa de seis meses que la veo inquieta y triste, y como nerviosa y
+taciturna. Y a veces, la he sorprendido mirándome tímida y compasiva. Se
+comunica con alguien. He observado que ha recogido sus cosas...
+vestidos, dijes y joyas. Jacobo, yo creo que prepara una fuga. Y te juro
+que eso no lo soportaría. Todo, menos que se escurra como un alevoso
+ladrón.
+
+Apoyó fuertemente su cara en la almohada, y por algunos momentos no se
+oyó otro ruido que el tic-tac del reloj, encima de la mesa. Melín
+encendió un puro y se acercó a la abierta ventana. La luna ya no
+iluminaba el cuarto, y la cama y el que la ocupaba quedaron en las
+tinieblas.
+
+--¿Qué resolver, Jacobo?--dijo una voz profunda.
+
+La contestación centelleó pronta y claramente.
+
+--Buscar al hombre y matarlo en el acto.
+
+--¡Jacobo!
+
+--¡Quien ama el peligro, perecerá en él!
+
+--¿Pero esto me la devolverá?
+
+Jacobo no contestó, pero se alejó de la ventana, con ánimo de retirarse.
+
+--No te vayas aún, Jacobo; enciende la vela y siéntate a la mesa. Cuando
+menos, será un placer para mí no verte ocupar este sitio.
+
+El confidente titubeó y consintió al cabo, sacando del bolsillo una
+baraja. Revolviola, mirando de soslayo a la cama. Pero Moreno tenía la
+cara vuelta hacia la pared. Cuando Melín hubo barajado, cortó y puso una
+carta al lado opuesto de la mesa, hacia la cama, y otra a su lado en la
+mesa destinada a él. La primera era un as; la suya un rey. Barajó y
+cortó. Esta vez al dummy[11] le tocó una sota y a él un cuatro. Animose
+para la tercera vuelta. Le tocó a su adversario un as y sacó otra vez un
+rey para sí.
+
+--De tres, dos--dijo Jacobo en alta voz.
+
+--¿Qué es eso, Melín?--preguntó Moreno.
+
+--Nada.
+
+Probó después Melín la suerte con los dados, pero siempre tiró a seises
+y su supuesto adversario a ases.
+
+--Esto es sorprendente--exclamó el autojugador.
+
+Mientras tanto, alguna influencia magnética latente en la presencia de
+Jacobo, o el anodino de la bebida, o acaso ambas cosas a la vez,
+mitigaron el dolor de Moreno, que quedó dormido. Acercó entonces Melín
+su silla a la ventana, y contempló la ciudad de Wingdam, a la sazón
+pacíficamente dormida bajo sus duras siluetas y chillones colores,
+armonizados por la luz que la luna derramaba sobre el panorama. En medio
+del nocturno silencio, oíase el murmullo del agua en los canales y el
+suspiro del aire en los pinos de la selva vecina. Alzó los ojos al
+firmamento, en el momento que una estrella se corría a través del negro
+cielo, tras de ella otra, y otra cruzó rauda después, dejando tras sí un
+rastro luminoso. El fenómeno sugirió a Jacobo un nuevo augurio.
+
+--Si dentro de unos quince minutos cayese otra estrella...
+
+Reloj en mano permaneció en aquella posición el doble de aquel intervalo
+de tiempo, pero el fenómeno no se repitió. En el campanario dieron las
+dos y Moreno dormía todavía. Melín se acercó a la mesa y sacó de su
+bolsillo un billete que leyó a la luz vacilante de la vela. No contenía
+más que una sola línea, escrita en lápiz con letra femenina.
+
+«Espera en el corral con el boghey a las tres.»
+
+Moreno se agitó desasosegado y por fin despertó.
+
+--¡Jacobo! ¿Estás ahí?
+
+--Sí.
+
+Te suplico no te marches aún. Soñaba ahora, soñaba en los pasados
+tiempos; Susana y yo nos casábamos otra vez y el sacerdote, Jacobo,
+era... ¿Sabes quién era? ¡Tú!
+
+Melín se rió y sentose sobre la cama, con el papel en los dedos.
+
+--¿Es buena señal?--preguntó Moreno.
+
+--Ya lo creo: di, compadre, ¿no sería mejor que te levantases?
+
+Moreno de Calaveras se levantó con la ayuda de la mano que Melín le
+ofrecía.
+
+--Creo que fumas.
+
+Moreno tomó maquinalmente el cigarro que le alargaba.
+
+--¿Fuego?
+
+Jacobo arrolló la carta en espiral, la encendió y ofreciola a su amigo.
+Quedose con ella entre los dedos, hasta que se hubo consumido, y tiró el
+cabo que como fulgurante estrella, cayó ventana abajo. Siguiolo con la
+vista y se volvió luego hacia Moreno.
+
+--Compadre--dijo poniendo sus manos sobre los hombros de su amigo,--en
+seis minutos me planto en el camino y me desvanezco como esa llama. No
+volveremos a vernos, pero antes de que me marche toma el consejo de un
+loco. Liquida todo cuanto tengas y llévate a tu mujer lejos de este
+sitio. No es lugar para ti ni para ella. Anúnciale que debe partir:
+oblígala a que se vaya, si no quiere de buen grado. No te lamentes de no
+ser un Sócrates ni ella un ángel. Acuérdate de que eres hombre y trátala
+como a una mujer. No seas torpe. Abur.
+
+Desprendiose de los brazos de Moreno y saltó por las escaleras abajo
+como un gamo. Una vez en la cuadra tomó por el cuello al medio dormido
+mozo y le empujó contra el muro.
+
+--Pon la silla al instante a mi caballo, o te...
+
+La disyuntiva era terrible y fácil de entender.
+
+--La señora dijo que enganchase el boghey para usted--tartamudeó el
+infeliz.
+
+--¡Al diablo el boghey!
+
+El tordo fue ensillado tan rápidamente como las nerviosas manos del
+asombrado mozo pudieron manejar las correas y hebillas.
+
+El mozo, quien, como todos los de su clase, admiraba el empuje de su
+fogoso patrón, y realmente se interesaba en su suerte, no pudo menos de
+preguntar:
+
+--¿Ocurre algo, señor?
+
+--¡Quítate de ahí!
+
+El mozo se apartó tímidamente. Sonó un latigazo y una blasfemia, pateó
+el caballo y Jacobo caminaba ya a trote tendido.
+
+Un momento después, a los ojos somnolientos del mozo no era más que una
+movediza nubecilla de polvo en el horizonte hacia donde una estrella,
+separándose de sus hermanas, dejaba un rastro luminoso.
+
+Los moradores a orillas del camino de Wingdam, oyeron, al amanecer, una
+voz vibrante como la de la alondra, cantando por la llanura. Los que
+dormían se revolvieron en sus toscos lechos para soñar en la juventud,
+en el amor y en la vida. Campesinos de tosca cara y ansiosos buscadores
+de oro, ya en el trabajo, cesaron en sus faenas y se apoyaron en sus
+picos para escuchar a este romántico aventurero que, destacando a la luz
+de la rosada aurora, cabalgaba al paso castellano.
+
+
+
+
+CAROLINA
+
+(EPISODIO DE FIDDLETOWN)
+
+
+I
+
+En la población de Fiddletown se la consideraba por todo el mundo como
+una mujer bonita. Su buena figura, realzada por una espléndida mata de
+cabello castaño se caracterizaba por un hermoso color y cierta gracia
+lánguida que le prestaban un no sé qué interesante y distinguido. Vestía
+siempre con gusto y para Fiddletown era la última moda. No tenía más que
+dos defectos: uno de sus aterciopelados ojos, examinado de cerca, se
+desviaba ligeramente, y manchaba su mejilla izquierda una pequeña
+cicatriz causada por una gota de vitriolo, felizmente la única de un
+frasco entero que le había arrojado una celosa rival, con la aviesa
+intención de desfigurar tan bonito jeme. Sin embargo, cuando el
+observador alcanzaba a notar la irregularidad de su mirada, quedaba por
+lo general incapacitado para criticarla y no faltaba quien pretendía que
+la mancha de su mejilla le añadía mayor seducción y donaire. El joven
+editor de _El Alud_, de Fiddletown, sostenía reservadamente que era un
+hoyuelo disimulado y al coronel Roberto le recordaba las tentadoras
+pecas de los tiempos de la reina Ana, y más especialmente a una de las
+más hermosas y malditas mujeres, sí, ¡malditas sean! en que jamás se
+hayan podido fijar ojos humanos. Era una criolla de Nueva Orleáns. Dicha
+mujer tenía una cicatriz, un costurón que le cruzaba (a fe que es
+verdad), desde el ojo derecho a la boca. Y esta mujer, amigo, le
+penetraba a uno... amigo, le enloquecía... verdaderamente le condenaba
+el alma con su maldita fascinación. Un día le dije:
+
+--Celeste, ¿cómo demonio se te hizo esa maldita cicatriz? A lo que me
+contestó:
+
+--Roberto, a ningún blanco más que a usted lo contaría; esta cicatriz me
+la hice yo con toda intención, me la hice yo misma, a fe.
+
+Estas fueron sus propias palabras; puede que ustedes las tomen por una
+solemne impostura; pero yo puedo aportar todas las pruebas de que es
+verdad.
+
+La población masculina de Fiddletown estaba o había estado enamorada de
+ella en su mayor parte. De este número, como una mitad creía que su amor
+era correspondido, con excepción de su propio esposo que mantenía
+ciertas dudas respecto a ello.
+
+El caballero que disfrutaba de esta infeliz distinción se llamaba Galba.
+Habíase divorciado de su excelente esposa para casar con la sirena de
+Fiddletown. También ésta se había divorciado, pero murmurábase que
+algunas experiencias previas de esta formalidad legal la hacían menos
+inocente y acaso más egoísta, sin que de ello se infiriese que le
+faltaba ternura ni que estuviera exenta del más elevado sentimiento
+moral. Uno de sus admiradores escribía con motivo del segundo divorcio:
+«el mundo egoísta no comprende todavía a Clara», y el coronel Roberto
+observaba que, excepción hecha de una sola mujer de la parroquia de
+Opeludas, en Luisiana, tenía más alma ella que toda la restante grey
+femenil. Y a la verdad, pocos podían leer aquellos versos titulados
+«Infelicissimus», que empezaban: «¿Por qué no ondea el ciprés sobre esta
+frente?» publicados por vez primera en _El Alud_, bajo la firma de _Lady
+Clara_, sin sentir temblar en sus párpados una lágrima de poética
+unción. Encendíase la sangre en generosa indignación al pensar que a la
+semana siguiente el _Noticiero de Dutch Flat_, contestó a la tierna
+pregunta con una chanza pobre y brutal, haciendo constar que el ciprés
+es una planta exótica y desconocida por completo en la flora de la
+comarca.
+
+Precisamente esta tendencia a elaborar los sentimientos en forma
+métrica, y a entregarlos al mundo inteligente por medio de la prensa,
+fue lo que primero atrajo la atención de Galba, que por aquellos tiempos
+guiaba un carro de transportes con seis mulas entre Knight's Ferry y
+Stocktown. Así es que, impresionado por unos poemas que describían el
+efecto de las costumbres de California sobre un alma sensible y las
+vagas aspiraciones al infinito de un pecho generoso a la vista del
+cuadro desconsolador de la sociedad californiana, decidió buscar a la
+ignorada musa. Galba creía también sentir en su alma las secretas
+vibraciones de una aspiración superior que no podía satisfacer en el
+comercio del aguardiente y tabaco de que proveía a campesinos y mineros
+de los campamentos. Después de una serie de hechos que no es ésta
+ocasión de relatar, vino un breve noviazgo, tan breve que fue compatible
+con las previas formalidades legales, los casaron, y Galba trajo a su
+ruborosa novia a Fiddletown o Fideletown, como la señora de Galba
+prefería llamarla en sus poesías.
+
+No fueron muy felices en el nuevo estado. Galba no tardó en descubrir
+que los ideales halagüeños que concibió mientras traginaba con sus mulas
+entre Stocktown y Knight's Ferry, nada de común tenían con los que a su
+mujer inspiraba la contemplación de los destinos de California y de su
+propio espíritu. Acaso por esto, el buen hombre, que no era muy fuerte
+en lógica, pegaba a su mujer, y como ella no era muy fuerte en materia
+de raciocinio, se dejó conducir por el mismo principio a ciertas
+infidelidades. Entonces, Galba se dio a la bebida y la señora a
+colaborar con regularidad en las columnas de _El Alud_. En esta ocasión
+fue cuando el coronel Roberto descubrió en la poesía de la señora Galba
+una semejanza con el genio de Safo y la señaló a los ciudadanos de
+Fiddletown en una crítica de dos columnas firmada «A. S.», que se
+publicó también en _El Alud_, apoyada en extensas citas de los clásicos.
+No poseyendo _El Alud_ una colección de caracteres griegos, el editor se
+vio obligado a reproducir los versos leucádeos en letra ordinaria
+romana, con grandísimo disgusto del coronel Roberto e inmensa alegría de
+Fiddletown, que aceptó el texto como una excelente imitación de
+_choctaw_, lengua india que se supuso familiar al coronel, como
+residente en los territorios salvajes. En efecto, _El Noticiero_ de la
+semana siguiente contenía unos versos muy libres, en contestación al
+poema de la moderna Safo, que se atribuían a la mujer de un jefe
+piel-roja, seguido de un brillante elogio firmado «A. S. S.»[12]
+
+Las consecuencias de esta broma las explicó brevemente un número
+posterior de _El Alud_. «Ayer, decía, tuvo lugar un lance lamentable
+frente al salón Eureka, entre el digno Juan Flash, del _Noticiero de
+Dutch Flat_, y el tan conocido coronel Roberto. Cambiáronse dos
+disparos, sin que sufriesen daño alguno los contendientes, aunque se
+dice que un chino que pasaba recibió desgraciadamente en las
+pantorrillas varios perdigones que procedían de la escopeta de dos
+cañones del coronel. Así aprenderá John[13] a ponerse, en lo sucesivo,
+fuera del alcance de las armas de fuego. Ignórase la causa que ha
+motivado el lance, aunque se susurra entre los que se suponen mejor
+enterados, que el origen inmediato del duelo, fue una conocidísima y
+bella poetisa, cuyas producciones han honrado a menudo las columnas de
+nuestra publicación.»
+
+La actitud pasiva adoptada por Galba en estas circunstancias de prueba,
+se apreciaba con todo su valor en los campamentos.
+
+--No puede darse mejor juego--decía un filósofo de altas botas y brazos
+hercúleos.--Si el coronel mata a Flash, venga a la señora de Galba; si
+Flash tumba al coronel, Galba queda vengado en lugar suyo. Así es que
+con un juego tal no se puede perder.
+
+Aquella delicada coyuntura fue aprovechada por la señora de Galba para
+abandonar la casa de su esposo y refugiarse en el Hotel Fiddletown, con
+la sola ropa que llevaba puesta. Permaneció allí algunas semanas, en
+cuyo período, justo es reconocer que se portó con el más estricto
+recato.
+
+Una hermosa mañana de primavera, la poetisa salió del hotel y se
+encaminó por un callejón hacia la franja de sombríos pinos que limitaban
+a Fiddletown. A aquella hora temprana los escasos transeúntes que
+discurrían por el pueblo, se paraban al otro extremo de la calle para
+ver la salida de la diligencia de Wingdam, y _Lady Clara_ alcanzó los
+arrabales del campamento minero, sin que nadie reparase en ella. Allí
+tomó una calle transversal que corría en ángulo recto con la calle
+principal de Fiddletown y que penetraba en la zona del bosque de pinos.
+Era sin duda alguna la avenida exclusivamente aristocrática del pueblo;
+las viviendas eran pocas, presuntuosas y no interrumpidas por tiendas ni
+comercios. Allí se le juntó el coronel Roberto.
+
+El hinchado y galante coronel, a pesar del apacible porte que
+habitualmente le distinguía, de su levita estrechamente ceñida, de sus
+apretadas botas y del bastón que, colgado de su brazo, se mecía
+garbosamente, no las tenía todas consigo. Sin embargo, _Lady Clara_ se
+dignó acogerlo con amable sonrisa y con una mirada de sus peligrosos
+ojos, y el coronel, con una tos forzada y pavoneándose, se colocó a su
+izquierda.
+
+--El camino está expedito--dijo el coronel.--Galba ha ido a Dutch Flat
+de paseo; no hay en la casa más que el chino y no debe usted temer
+molestia de ningún género. Yo--continuó con una ligera dilatación de
+pecho, que ponía en peligro la seguridad de los botones de su
+levita,--yo cuidaré de protegerla para que pueda usted recobrar lo que
+es de justicia.
+
+--Es usted muy bueno y desinteresado--balbuceó la señora mientras
+proseguían su marcha.--¡Es tan agradable encontrar un hombre de corazón,
+una persona con quien poder simpatizar en una sociedad tan endurecida e
+insensible como la que nos ha tocado en suerte!...
+
+Y _Lady Clara_ bajó los ojos, pero no antes de que hubiese producido el
+efecto ordinario sobre su acompañante.
+
+--Ciertamente, en verdad--dijo el coronel, mirando inquieto de soslayo
+por encima de sus dos hombros:--sí, realmente.
+
+No notando, pues, a nadie que los viera ni escuchase, procedió en
+seguida a informar a _Lady Clara_ de que la mayor pena de su vida había
+sido cabalmente el poseer un alma demasiado grande. Infinitas mujeres,
+cuyo nombre, como caballero, le dispensaría que no mencionase, muchas
+mujeres hermosas le habían ofrecido su amor, pero faltándoles en
+absoluto aquella cualidad, no podía corresponderles en manera alguna.
+Mas cuando dos naturalezas unidas por la simpatía desprecian igualmente
+las preocupaciones bajas y vulgares y las restricciones convencionales
+de una sociedad hipócrita, cuando dos corazones en perfecta armonía se
+encuentran y se confunden en dulce y poética comunión...
+
+Pero aquí el discurso del coronel, en el que se notaba la influencia de
+los licores, se enturbió hasta hacerse ininteligible e incoherente.
+Posible fuera que _Lady Clara_ hubiese oído en casos semejantes algo
+parecido y por lo tanto estuviese dispuesta a suplir las omisiones e
+incongruencias del maduro galán. Sea como fuere, las mejillas de la
+pareja del coronel conservaron el rubor virginal y la timidez
+consiguiente hasta que ambos llegaron al término de su jornada.
+
+Constituía el final de la excursión una bonita aunque pequeña quinta
+recientemente blanqueada, y que se destacaba en agradable contraste
+sobre un grupo de pinos, algunas de cuyas primeras filas habían
+arrancado para dar lugar al muro que rodeaba un simétrico jardinito.
+Bañada en la luz solar y en completo silencio, tenía apariencia de nueva
+y deshabitada, como si acabasen de dejarla carpinteros y pintores. En la
+mitad del huerto, un chino cavaba imperturbable, pero la casa no daba
+otras señales de vida. El camino, como había dicho el coronel, estaba
+realmente expedito y la señora de Galba se paró junto a la reja. El
+coronel hubiera entrado con ella, pero le detuvo con un gesto.
+
+--Vuelva a buscarme dentro de dos horas y tendré hecho mi equipaje--dijo
+tendiéndole la mano y con una semisonrisa en los labios.
+
+Asiola el coronel y estrechola efusivamente. Tal vez la presión fue
+ligeramente correspondida, pues el galante coronel se alejó ahuecando su
+pecho y con paso triunfante, tan vigoroso como lo permitían la estrechez
+y altos tacones de sus botas. Cuando se hubo alejado convenientemente,
+_Lady Clara_ abrió la puerta, escuchó por un momento desde la desierta
+entrada, y luego subió la escalera rápidamente, hasta llegar a su
+antigua habitación.
+
+El aspecto del dormitorio no había cambiado desde la noche de su fuga.
+Su sombrerera, encima del tocador, como recordó haberla dejado al tomar
+su sombrero; sobre la chimenea un guante, que había olvidado en su
+huida; los dos cajones inferiores de la cómoda entreabiertos (no había
+cuidado de cerrarlos) y su alfiler de pecho y un puño sucio descansaban
+sobre el mármol de la mesa. No sé qué otros recuerdos se le ocurrieron;
+pero, de repente palideció, estremeciose y escuchó con el corazón
+palpitante y con la mano en la puerta; acercose al espejo, y entre
+tímida y curiosa, separó las trenzas de rubio cabello, de su sonrosada
+oreja, descubriendo una fea herida no bien restañada todavía.
+Contemplola largo tiempo, levantó indignada su cabecita, y la desviación
+de sus ojos aterciopelados se acentuó. Luego volviose, y lanzando una
+carcajada, despreocupada y resuelta corrió hacia el armario, donde
+colgaban sus preciosos vestidos, y los inspeccionó con visible
+excitación. De repente, vio que faltaba de su acostumbrado colgador uno
+de seda negro, y pensó desvanecerse; pero lo descubrió un instante
+después, tirado sobre una maleta, donde ella misma lo había echado. Por
+vez primera, estremeciose agradecida al Ser superior que protege a los
+atribulados. Luego, aun cuando el tiempo urgía, no pudo resistir la
+tentación de probar delante del espejo el efecto de una cinta de color
+de alhucema, sobre la chaqueta que a la sazón vestía. De repente, oyó
+junto a sí una voz infantil, y se detuvo nerviosa. La voz repetía:
+
+--¡Mamá! ¡mamá!
+
+La señora Galba se volvió súbitamente. Saltando en la puerta estaba una
+niña de seis a siete años. Su indumentaria, elegante en sus buenos
+tiempos, estaba rota y sucia, y el cabello, despeluznado y de un rojo
+subido, formaba un cómico tocado sobre su vivaracha cabecita. A pesar
+de todo ello, la niña era una monada. Un cierto aire de confianza en sí
+mismo que suele caracterizar a los niños que por mucho tiempo se creían
+abandonados, despuntaba a través de su timidez infantil. Debajo del
+brazo traía una muñeca hecha de harapos, al parecer de confección
+propia, y casi tan grande como ella; una muñeca de cabeza cilíndrica y
+facciones toscamente dibujadas. Un largo chal, que visiblemente
+pertenecía a una persona mayor, le caía de los hombros barriendo el
+entarimado.
+
+Esta inesperada visita no complacía a la señora de Galba. La niña, de
+pie aún en el umbral, preguntó nuevamente:
+
+--¿Es mamá?
+
+Contestole secamente:
+
+--No, no es mamá.
+
+Y echó una severa mirada al arrapiazo.
+
+La niña retrocedió unos pasos y luego, adquiriendo valor con la
+distancia, dijo en su habla característica:
+
+--Vete, pues. ¿_Poqué_ no te _machas_?
+
+La señora de Galba miraba de soslayo el chal. De pronto, corrió a
+arrancarlo de los hombros de la niña, y dijo coléricamente:
+
+--¿Quién te ha mandado tomar mis cosas, descarada?
+
+--¿Es tuyo? ¡Entonces, tú eres mi mamá! ¿Verdad? ¡Tú eres
+mamá!--prosiguió con júbilo infantil.
+
+Y antes de que _Lady Clara_ hubiese podido evitarlo, había dejado ya
+caer la muñeca, y, agarrándole con ambas manos las faldas, se echó a
+bailar ante ella con sin igual desenfado.
+
+--¿Cómo te llamas?--dijo _Lady Clara_ fríamente, quitando de sus
+vestidos las pequeñas y no muy limpias manos de la niña.
+
+--Tarolina.
+
+--¿Tarolina?
+
+--_Cí_... Tarolina.
+
+--¿Carolina?
+
+--_Cí_... Tarolina.
+
+--¿De quién eres?--preguntó aún más fríamente para ahogar un incipiente
+temor.
+
+--¡Caramba! soy tu niña--dijo la criatura sonriendo.--Tú eres mi mamá,
+mi nueva mamá. ¿No _zabez_, no _zabez_ que mi otra mamá se ha marchado y
+que no volverá? Ya no vivo con mi otra mamá. Ahora tengo que vivir con
+papá y contigo.
+
+--¿Hace mucho tiempo que estás aquí?--preguntó de mal humor _Lady
+Clara_.
+
+--Me parece que hace tres días--contestó Carolina después de una pausa.
+
+--¿Te parece? ¿No estás segura?--dijo con sorna _Lady Clara_.--¿Pues, de
+dónde viniste?
+
+Los ojos de Carolina comenzaron a parpadear bajo este vivo examen. Con
+gran esfuerzo reprimió su llanto, contuvo un sollozo y dijo:
+
+--Papá... papá me trajo de casa _miss_ Simmons... de Sacramento, la
+semana última.
+
+--¡Cómo! Acabas de decir hace tres días--replicó aquélla con severidad.
+
+--Quise decir un mes--dijo entonces Carolina, completamente perdida en
+su confusión e ignorancia.
+
+--No sabes lo que te pescas--exclamó a gritos _Lady Clara_, resistiendo
+al impulso de sacudir la figurita que tenía ante sí y de precipitar la
+verdad por medios de orden puramente material.
+
+La rubia cabecita desapareció repentinamente en los pliegues del vestido
+de la señora de Galba, como esforzándose en extinguir el abrasado color
+de sus mejillas.
+
+--Déjate de lloriqueos--dijo _Lady Clara_ librando su vestido de los
+húmedos besos de la niña, y sintiéndose molesta por extremo.--Vamos,
+enjúgate la cara, vete y no incomodes. Escucha--prosiguió cuando
+Carolina se marchaba.--¿Dónde está tu papá?
+
+--También ha partido... Está enfermo... Partió... (aquí titubeó) hace
+dos o tres días.
+
+--¿Quién te cuida, niña?--dijo _Lady Clara_ mirándola fijamente.
+
+--John, el chino. Me _vizto zola_; John hace la comida y arregla las
+camas.
+
+--Vete, pues, pórtate bien y no me fastidies ya--dijo _Lady Clara_
+recordando el motivo de su visita.--Espera, ¿a dónde vas?--añadió
+mientras la niña, arrastrando tras de sí su larga muñeca agarrada por
+una pierna, se disponía a subir la escalera.
+
+--Me voy arriba a jugar y ser buena y no fastidiar a mamá.
+
+--¡No soy tu mamá!--gritó la aludida, y luego volvió rápidamente a su
+dormitorio y cerró violentamente la puerta.
+
+Continuando los preparativos, sacó del cuarto ropero un gran baúl y
+empezó a empaquetar su equipaje con enfadosa y colérica rapidez. Rasgó
+su mejor vestido al sacarlo del colgador, y por dos veces se arañó las
+blandas manos con ocultos alfileres, mientras mentalmente comentaba
+indignada el suceso que le ocurría. ¡Ah! entonces lo comprendía todo. Su
+alevoso marido había traído esta niña de su primera mujer, esta niña
+cuya existencia nunca pareció importarle, para insultarla, para ocupar
+su puesto. Sin duda, la primera mujer en persona la seguiría pronto
+allí, o tal vez tendría una tercera mujer de cabello rojo, no castaño
+sino rojo. Como es natural, la niña, Carolina, se parecía a su madre, y
+así, lo sería todo menos bonita. Quizá el enredo estaba preparado de
+antemano, acaso tenía a esta niña de cabello rojo, como el de su madre,
+en Sacramento, a una distancia conveniente, y preparada para traerla
+cuando fuese oportuno. Recordó entonces los asiduos viajes debidos,
+según decía él, a negocios. Acaso la madre estaba también allí; pero no,
+se había ido hacia el Este. No obstante, en su actual situación de
+ánimo, prefería descansar en la idea de que allí estaba. Experimentaba
+una vaga satisfacción en exagerar su estado de ánimo. Seguramente que
+jamás se había abusado de tan escandalosa manera de una mujer. Concluyó
+el cuadro de su mala fortuna. Yacía sola y abandonada, a la puesta de
+sol, en medio de las caídas columnas de un templo en ruinas, en actitud
+graciosa aunque melancólica, mientras que su marido se alejaba
+rápidamente, con una mujer de rojo cabello, pavoneándose a su lado en un
+lujoso carruaje tirado por un magnífico tronco. Apoyada sobre la maleta
+que acababa de llenar, compuso el plan del lúgubre poema de su
+desgracia. Abandonada, sola y pobremente vestida, encontrábase con su
+marido y la _otra_, radiante de sedas y pedrería. Imaginose a sí propia,
+muriendo tísica a causa de sus pesares, pero bella aún en su ruina y
+fascinando con sus postreras miradas al director de _El Alud_ y al
+coronel Roberto, que la contemplaban con efusiva pasión... ¿Mas, dónde
+estaba, en tanto, el coronel Roberto? ¿Por qué no venía? El, por lo
+menos, la comprendía. El... y se rió otra vez con la indiferencia y
+ligereza de algunos momentos antes, y luego volvió de repente a la
+primitiva seriedad.
+
+Y el duendecillo de cabello rojo, ¿qué estaría haciendo en aquellos
+momentos? ¿Por qué estaba tan quieta? Corrió silenciosamente la puerta,
+y entre la multitud de pequeños rumores y crujidos de la desierta casa,
+se le figuró oír una voz débil que cantaba en el piso de arriba. Recordó
+que éste no era más que un desván utilizado para cuarto de trastos
+viejos. Casi avergonzada de su acción, subió furtivamente las escaleras,
+y entreabriendo la puerta, miró hacia adentro.
+
+Un rayo de sol penetraba en diagonal y entre inquietas motas por la
+única ventanilla del desván e iluminaba una parte del vacío y triste
+cuarto. En este rayo de sol vio brillar el cabello de la niña como si
+estuviera coronada por una aureola de fuego. Allí, con su enorme muñeca
+entre las rodillas y sentada en el suelo, parecía hablarle y no tardó
+_Lady Clara_ en comprender que reproducía la entrevista ocurrida hacía
+unos instantes. Reprendió severamente a la muñeca, preguntándole sobre
+la duración de su estancia en la casa y acerca de la medición de los
+días y las semanas. Imitaba acertadamente las maneras de la señora de
+Galba y la conversación casi reproducía literalmente la anterior, con
+una sola diferencia. Después que hubo informado a la muñeca de que no
+era su madre, y terminada la entrevista, añadió cariñosamente: «Que si
+era muy _güeña_, muy _güeña_, sería su mamá y la daría un beso.»
+
+A la malhumorada fugitiva, esta escena la afectó muy desagradablemente y
+la conclusión hizo que sus mejillas se tiñeran de carmín. Lo
+desamueblado del aposento, la luz a medias, la monstruosa muñeca, cuyo
+tamaño casi natural parecía dar a su falta de habla patético lenguaje,
+la debilidad de la única figura animada del cuadro, afectaron
+profundamente la sensibilidad de la mujer y la imaginación del poeta. En
+esta situación, no pudo menos de aprovecharse de la sensación y pensó en
+el hermoso poema que podría trazar con aquellos materiales, si el cuarto
+hubiese sido más oscuro y la criatura quedara más abandonada; por
+ejemplo: sentada al lado del féretro de su madre mientras gemía el
+viento por puertas y ventanas. Súbitamente, oyó pasos en el portal y
+reconoció el ruido del bastón del coronel resonando en el piso.
+
+Saltó rápidamente la escalera y encontró al coronel en el recibidor,
+faltándole tiempo para hacerle la voluble y exagerada historia de su
+descubrimiento y la indignada relación de sus agravios.
+
+--¡Oh! ¡no diga usted que el enredo no estuviese ya arreglado de
+antemano, pues sé que lo estaba!--decía a voces.--Y juzgue--añadió--del
+corazón del infame, que abandona a su propia hija, de un modo tan
+inhumano.
+
+--¡Es una solemne desvergüenza!--tartamudeó el coronel sin la menor idea
+de lo que estaba diciendo.
+
+Imposibilitado de encontrar motivo para la exaltación de su ídolo y de
+comprender su carácter, no sabía qué actitud tomar. Balbuceó, resolló,
+se puso grave, galante, tierno, pero de un modo tan necio e
+incomprensible que _Lady Clara_ experimentó la dolorosa duda de que
+estuviese en su perfecto juicio.
+
+--No vamos--dijo la señora de Galba con repentina energía contestando a
+una observación hecha en voz baja por el coronel, y retirando su mano de
+la vehemente presión de aquel hombre apasionado.--Es inútil; mi decisión
+está ya tomada. Es usted libre de mandar por mi maleta tan pronto como
+quiera; pero yo me quedaré aquí para poner frente a frente de este
+hombre la prueba de su infamia. Le pondré cara a cara con su villano
+proceder.
+
+Estoy convencido de que el coronel Roberto no apreciaba en todo su valor
+la prueba convincente de la infidelidad y perversión acusada y
+demostrada hasta la evidencia por el albergue concedido a la hija de
+Galba en su propia morada. Sin embargo, entrole en seguida como un
+presentimiento vago de que un obstáculo imprevisto se oponía a la
+perfecta realización de los deseos de su romántico espíritu. Pero antes
+de que pudiera proferir palabra, Carolina apareció en el descanso de la
+escalera, contemplando a la pareja entre tímida y curiosa.
+
+--Es aquéllo--dijo febrilmente _Lady Clara_.
+
+--¡Ah!--dijo el coronel con repentino arranque de afecto y alegría
+paternales, chocantes por su falsedad y afectación.--¡Ah! ¡Bonita niña,
+bonita niña! ¿Cómo estás? ¿Estás bien, eh, hermosa? ¿Qué tal te va?
+
+Volvió a cuadrarse el militar en elegante actitud y a dar vueltas a su
+junco, hasta que se le ocurrió que estos medios de seducción eran acaso
+inútiles para con una criatura de tan corta edad. Carolina, sin embargo,
+no se fijó en estos cumplidos, sino que sofocó más aún al caballero
+coronel corriendo a toda prisa hacia _Lady Clara_, buscando protección
+en los pliegues de su vestido. Sin embargo, el coronel no se dio por
+rendido, y arrebatado de respetuosa admiración, hizo notar la admirable
+semejanza del grupo con la «Madona y el Niño». Ella se rió locamente,
+pero ya no rechazó como antes a la niña. Sucediose una pausa embarazosa
+pero momentánea, y luego la señora de Galba, haciendo a la niña un gesto
+significativo, dijo en voz apenas perceptible:
+
+--Adiós. No vuelva aquí, pero... Vaya al hotel esta noche.
+
+Alargó su mano; el coronel se inclinó ante ella con galantería y se
+retiró.
+
+--Estás segura--dijo la señora de Galba, ruborizada y confusa, mirando
+al suelo y como dirigiéndose a los rojos rizos, apenas visibles por
+entre los pliegues de su vestido,--¿estás segura de que serás _güena_ si
+te permito quedarte aquí en mi compañía?
+
+--¿Y me dejarás llamarte mamá?--preguntó Carolina, mirándola fijamente.
+
+--¡Y te dejaré que me llames mamá!--respondió _Lady Clara_ con forzada
+sonrisa.
+
+--Sí--dijo Carolina con energía.
+
+Entraron juntas en el dormitorio, siendo la maleta lo que más pronto
+llamó la atención de Carolina.
+
+--¿Pero, mamá, te vas otra vez?--dijo con una ojeada rápida e inquieta y
+agarrándose a su falda.
+
+--No...--dijo mirando por la ventana la interpelada.
+
+--Entonces es que solamente juegas a irte--dijo Carolina
+riendo.--Déjame, pues, jugar a mí también.
+
+Asintió _Lady Clara_ y Carolina voló al cuarto vecino, reapareciendo con
+una cajita, en donde comenzó gravemente a empaquetar sus vestidos.
+_Lady Clara_ observó que no eran muchos. Algunas preguntas respecto de
+ellos dieron motivo a nuevas respuestas de la niña, que en pocos minutos
+pusieron a _la mamá_ al corriente de su corto pasado. Pero para obtener
+esto, la señora de Galba viose obligada a tomar a Carolina en su regazo,
+acariciando a la terrible criatura.
+
+Aun cuando ya _Lady Clara_ no se interesaba en las declaraciones de
+Carolina, permanecieron todavía algún tiempo en esta situación.
+Abandonada a sus pensamientos y deslizando los dedos por entre sus rojos
+rizos, dejó que la niña desatase toda su charla.
+
+--No me tienes bien, mamá--dijo Carolina finalmente después de cambiar
+una o dos veces de postura.
+
+--¿Pues, cómo he de tenerte?--preguntó _la mamá_, riendo entre divertida
+e incomodada.
+
+--Así--dijo Carolina, y enroscándose pasó un brazo por el cuello de la
+señora de Galba y descansó la mejilla en su seno.--De esta manera,
+¿verdad?
+
+Acomodose nuevamente, acurrucose como un gatito, cerró los ojos y quedó
+dormida.
+
+Por un buen rato, la mujer permaneció silenciosa en aquella postura,
+atreviéndose apenas a respirar, y luego fuese por motivo de alguna
+oculta simpatía nacida del contacto, o Dios sabe por qué, empezaron a
+estremecerla ciertos pensamientos. Acordose de un antiguo dolor que
+había resuelto apartar de su memoria durante años enteros; recordó días
+de enfermedad y desconfianza, días de punzante terror por algo que debió
+evitar... y que evitó con horror y pesar mortales; pensó en un ser que
+podría haber existido... también ella hubiera tenido un hijo de la edad
+de Carolina. Los brazos que se juntaban indiferentes en torno de la
+dormida criatura, comenzaron a temblar y a estrecharla convulsivamente.
+Y después, con un impulso profundo, potente, prorrumpió en sollozos, y
+atrajo hacia su seno a la niña una y otra vez, como si quisiese
+sustituirla a la que allí había guardado en otro tiempo. De este modo,
+la borrasca que la estremecía pasó deshaciéndose en un copioso llanto.
+
+Algunas lágrimas cayeron sobre los rizos de Carolina, que se movió
+inquieta en su sueño. Pero otra vez la tranquilizó. ¡Era tan fácil
+hacerlo entonces! y permanecieron allí tan silenciosas y solitarias, que
+parecían formar parte de la solitaria y silenciosa morada. Sin embargo,
+como en esta última, alegremente iluminada por los rayos del sol, la
+apariencia de soledad y abandono no llevaba consigo la decadencia, la
+desesperación ni el abandono.
+
+En el hotel de Fiddletown, el coronel Roberto esperó en vano toda
+aquella noche, y a la mañana siguiente, cuando el señor Galba regresó a
+su casa, la encontró vacía, sin habitantes y sin huella alguna del drama
+del día anterior.
+
+
+II
+
+Al tenerse noticia de que la señora de Galba había huido
+definitivamente, llevándose la hija de su marido, se conmovió todo
+Fiddletown, suscitándose sobre el caso diversidad de pareceres. _El
+Noticiero_ de Dutch Flat, aludía abiertamente el «rapto violento» de la
+niña, con la misma desenvoltura y severidad con que había criticado las
+producciones de la poetisa. El público del sexo de _Lady Clara_, y una
+fracción del sexo opuesto, formado, sin embargo, por personas de poco
+carácter, adoptaba la opinión de tal periódico. Pero los más no deducían
+del acto consecuencias morales; les bastaba saber que la raptora había
+sacudido de sus primorosas zapatillas el encarnado polvo de Fiddletown;
+lamentaban más bien su pérdida que el crimen cometido. Pronto se
+desentendieron de Galba, el ofendido esposo y padre desconsolado, y
+pusieron en duda la sinceridad de su dolor; pero guardaron su cómica
+compasión para el coronel Roberto, abrumando a este hombre, hombre
+excelente, con intempestiva simpatía manifestada en las tabernas,
+salones públicos y otros lugares no menos inadecuados para
+demostraciones de tal género.
+
+--Coronel, siempre fue inconstante esa mujer--decía un amigo compasivo,
+con afectado interés y plañidero tono,--y es natural que un día se haya
+escapado del animal de su marido; pero que le deje a usted, coronel, que
+realmente le haya burlado, esto es lo que no me puedo acabar. Y andan
+por ahí diciendo que estuvo usted rondando por el hotel toda la noche, y
+que se paseó por aquellos corredores y subió y bajó las escaleras, y
+como alma en pena vagó por aquella plaza, ¡y todo ello inútilmente!
+
+Otro amigo no menos generoso y compasivo, vertió nuevo bálsamo en las
+heridas del chasqueado galán.
+
+--Imagínese que esos deslenguados de por ahí pretenden que la señora
+consiguió de usted que cargase con su maleta y la niña desde la casa
+hasta el despacho de la diligencia, y que el galán que se marchó con
+ella le dio las gracias, ofreciéndole unas monedas y que le ocuparía a
+la primera ocasión porque le gustaba su trato... ¿por supuesto, que todo
+ello será una burda invención? Claro; ya sabré yo contestar a esos
+juzgamundos. Me alegro de haberle encontrado, pues la mentira corre que
+es una bendición.
+
+Pero, felizmente para la reputación de _Lady Clara_, el criado chino de
+su marido, único testigo ocular de la fuga, refirió que sólo la
+acompañaba la niña. Añadió que, obedeciendo a sus órdenes, había hecho
+parar la diligencia de Sacramento y ajustado asiento para ambas, hasta
+San Francisco. La verdad es que el testimonio de Ah-Fe no era de ningún
+valor legal; sin embargo, nadie le puso tacha alguna.
+
+Incluso los que más dudaban de la veracidad pagana, reconocieron en este
+caso la más desinteresada indiferencia por parte del chino. Y con todo,
+a juzgar por un pasaje hasta ahora desconocido de esta verídica crónica,
+se equivocaban de medio a medio.
+
+Unos seis meses habían transcurrido desde la desaparición de la bella
+heroína. El chino trabajaba un día, como de costumbre, en el terreno de
+Galba, cuando dos mineros compatriotas suyos que pasaban provistos de
+largos palos y cestos, lo llamaron. Se entabló animada conversación
+entre Ah-Fe y sus hermanos mongoles, una de esas conversaciones
+características, parecidas a una disputa por sus precipitados chillidos,
+que hacen la delicia y provocan el desprecio de los inteligentes
+europeos, que no comprenden una sola palabra de aquellas elucubraciones.
+Así por lo menos juzgaban su jerigonza pagana el señor Galba, desde su
+mirador y el coronel Roberto que se acertaba a pasar. Este último los
+sacó lisa y llanamente de su camino con un puntapié, y el irritado
+Galba, con una blasfemia, tiró una piedra al grupo y lo alejó, pero no
+antes de que hubiesen trocado una o dos tirillas de papel de arroz
+amarillo con jeroglíficos y de pasar a manos de Ah-Fe un pequeño
+envoltorio. Abriolo Ah-Fe en la soledad de su cocina, y descubrió un
+delantal de niña, recientemente lavado y planchado. Llevaba en el
+ángulo del dobladillo las iniciales C. T. Escondiolo el chino en un
+pliegue de su blusa, y prosiguió lavando sus platos en el fregadero con
+cándida sonrisa de contento.
+
+Unos días después, Ah-Fe se presentó a su señor.
+
+--Yo no gustar Fiddletown: Yo muy enfermo. Yo marchar.
+
+Galba lo mandó a todos los diablos. Ah-Fe lo contempló plácidamente y
+retirose decidido a poner en práctica su propósito.
+
+Con todo, antes de marcharse de Fiddletown, encontrose por casualidad al
+coronel Roberto y se le escaparon algunas frases incoherentes que
+interesaron al militar. Cuando hubo terminado, el coronel le entregó una
+carta y una pesada moneda de oro.
+
+--Si me trae una contestación duplicaré esto: ¿entiende, Ah-Fe?
+
+Movió afirmativamente la cabeza. Otra entrevista tuvo lugar entre Ah-Fe
+y otro caballero, el joven editor de _El Alud_, entrevista igualmente
+casual y con idéntico resultado. Sin embargo, siento verme obligado a
+manifestar que al ponerse en camino, Ah-Fe rompió tranquilamente el
+sello de ambas cartas, y después de intentar leerlas al revés y de lado,
+las dividió por fin en cuadritos primorosamente cortados, y en tal
+disposición los vendió por una bagatela a un hermano amarillo con quien
+durante su camino tropezó. No es para descrita la pesadumbre del coronel
+Roberto al descubrir en la cara blanca de uno de estos cuadritos, que
+llegó a sus manos con la ropa blanca de la semana, la cuenta de su
+lavandero, y al adquirir el convencimiento de que los restantes trozos
+de la carta circulaban por igual método entre los clientes del lavadero
+chino de Fiddletown. No obstante, tengo la firme creencia de que este
+abuso de confianza encontró cumplido castigo en las dificultades que
+acompañaron la peregrinación de Ah-Fe.
+
+Al dirigirse a Sacramento, fue por dos veces arrojado de la vaca de la
+diligencia abajo, por un caucasiano civilizado, pero borracho a más no
+poder, a quien la compañía de un fumador de opio hería en lo más vivo su
+dignidad. En Hangtown, un transeúnte le cascó para dar una sencilla
+prueba de la supremacía del blanco. En Dutch Flat le robaron manos muy
+conocidas por motivos también ignotos. En Sacramento lo arrestaron por
+sospecha de ser esto o lo otro y lo pusieron en libertad después de una
+severa reprimenda, probablemente porque no era lo que buscaban y
+entorpecía de esta manera el curso del procedimiento incoado. Ya en San
+Francisco, lo apedrearon los niños de las escuelas públicas; pero
+evitando cuidadosamente estos templos de la ilustración y del progreso,
+llegó por fin en relativa seguridad a los barrios chinos, donde los
+abusos contra él quedaban al menos inscriptos en los libros policíacos y
+arrostraban casi siempre la merecida sanción.
+
+Sin pérdida de tiempo logró entrar en el lavadero de Chy-Fook como
+asistente, y el viernes próximo fue enviado con un cesto de ropa limpia
+a los varios clientes de la empresa.
+
+Era una de esas tardes de nieblas, uno de estos días descoloridos,
+grises, que desmienten el nombre del verano para cualquiera, excepto
+para la exaltada imaginación de los ciudadanos de San Francisco. Ah-Fe
+trepaba por la larga colina de la calle de California, barrida por el
+viento; no se sentía la temperatura ni se distinguía el color en la
+tierra ni en el cielo; ni luz al exterior ni sombra por el interior de
+los edificios, sólo sí un tinte gris, monótono, universal, que se cernía
+por todas partes. Una febril agitación reinaba en las calles barridas
+por el viento, y en las casas reinaba una profunda quietud. Cuando el
+chino hubo llegado a la cima de la cuesta, la colina de la Misión se
+ocultaba ya a su vista y la fresca brisa del mar le daba escalofrío.
+Descargose de su cesto para descansar. Probablemente para su limitada
+inteligencia y desde el punto de vista pagano, el «clima de Dios», como
+solemos llamarlo, no brindaba con las dulzuras, suavidad y misericordia
+que se le atribuyen. Quizá el buen hijo del cielo confundiera
+ilógicamente los rigores de la estación con los de sus perseguidores,
+los niños de las escuelas, que libres a esta hora del instructivo
+encierro, eran mucho más audaces y atrevidos. De manera que siguió su
+camino apresuradamente, y volviendo una esquina, detúvose por fin
+delante de una casa y penetró decididamente en ella.
+
+Precedida la casa en cuestión de un mezquino plantío de arbustos, con su
+terraza al frente, tenía por encima de ésta un feo balcón que quizá no
+había sido utilizado en la vida. Ah-Fe tiró de la campanilla; apareció
+una criada; echó una mirada a su cesto y lo admitió con repugnancia como
+si fuera un animal doméstico, molesto pero imprescindible. Ah-Fe subió
+silenciosamente las escaleras, entrose hacia el aposento delantero, dejó
+el cesto y esperó en el umbral.
+
+Una mujer sentada a la fría y agrisada luz de la ventana, con una niña
+en la falda, levantose con indiferencia y se fue hacia el visitante.
+Inmediatamente, reconoció Ah-Fe a la señora de Galba, pero no se alteró
+ni un sólo músculo de su cara, ni sus oblicuos ojos se animaron al
+encontrarse plácidamente con los de su ex ama. Evidentemente, ella no lo
+reconoció, pues empezó a contar las piezas de ropa que llevaba. Pero la
+niña, examinándolo con curiosidad, profirió de repente un repentino
+grito de júbilo:
+
+--¡Pero mamá, si es John! ¿No le conoces? Es el chino que teníamos en
+Fiddletown.
+
+Los ojos hirientes de Ah-Fe brillaron por un instante con eléctrica
+conmoción. La niña palmoteó y le agarró por el vestido. El chino
+exclamó:
+
+--Yo, John, Ah-Fe, todo es uno. Yo conocer a ti. ¿Qué tal va?
+
+La señora de Galba dejó caer con espanto la ropa y mirole fijamente.
+
+Como no sentía para él el cariño que avivaba la percepción de Carolina,
+no podía distinguirlo aún de sus congéneres. En un momento recordó la
+pasada pena, y con vaga sospecha de un peligro inminente, le preguntó
+cuándo se había marchado de la casa de su amo.
+
+--¡Oh, mucho tiempo! Yo no gustar Fiddletown. No gustar Tlevelick.
+Gustar San Flisco. Gustar lavar. Gustar Carolina.
+
+Agradó a la señora de Galba el laconismo de Ah-Fe, así es que no se
+detuvo a reflexionar la influencia que tenía en su buena intención y
+sinceridad el imperfecto conocimiento del idioma de Shakespeare. Pero
+dijo:
+
+--Ruégole no diga a nadie que me ha visto.
+
+Y sacó su limosnero.
+
+El chino, sin mirarlo, vio que estaba casi vacío; sin escudriñar el
+aposento, observó que estaba pobremente amueblado, y sin apartar su
+vista del techo, notó que la señora y Carolina vestían con la mayor
+pobreza. No obstante, debo confesar que los largos dedos de Ah-Fe
+apretaron de firme el medio peso que aquélla le alargó.
+
+Empezó luego a registrar los pliegues de su blusa entre extrañas
+contorsiones y muecas. Después de algunos momentos, sacó de Dios sabe
+dónde un delantal de niña, que colocó sobre el cesto, diciendo:
+
+--Olvidar una pieza lavadero.
+
+Y comenzó de nuevo su registro. Por último, el éxito coronó al parecer
+sus esfuerzos; sacó de su oreja derecha un pedazo de papel de seda
+pacientemente arrollado. Desdoblándolo cuidadosamente, descubrió por fin
+dos monedas de oro de a veinte dóllars, que alargó a la señora de Galba.
+
+--Deja usted dinero encima bluló[14] Fiddletown, yo encontrar monedas.
+Yo traer a usted en seguida.
+
+--¡Pero yo no dejé dinero alguno encima del _boureau_, John!--dijo la
+obsequiada con sincero asombro. Debe haber equivocación. Serán de otra
+persona. Llévatelo, John.
+
+Ah-Fe se turbó por unos instantes. Apartó la mano de la señora de Galba
+que le tendía el dinero y procedió rápidamente a recoger sus trastos.
+
+--No, no, yo no devolver. No. Luego prenderme un _policeman_[15]. Yo sé:
+Dios maldiga ladrón, tomar cuarenta pesos, a la cárcel. Yo no devolver.
+Usted dejar dinero arriba bluló Fiddletown. Yo traer dinero. Yo no
+llevar dinero otra vez.
+
+Dudaba _Lady Clara_ de que en su precipitada huida hubiese dejado el
+dinero como él decía; pero, de cualquier manera que fuese, no tenía el
+derecho de poner en peligro la seguridad de este honrado chino,
+rehusándolo; así es que exclamó:
+
+--Está bien, John. Me quedaré con él; pero has de volver a verme.
+
+_Lady Clara_ titubeó. Por vez primera se le ocurrió que un hombre
+pudiera desear ver a otra que no fuera ella.
+
+--¡A mí, y... a Carolina!
+
+El rostro de Ah-Fe se iluminó. Incluso profirió una corta risa de
+ventrílocuo, sin mover un sólo músculo facial. Luego, echándose la cesta
+al hombro, cerró cuidadosamente la puerta y se deslizó tranquilamente
+por la escalera. Sin embargo, a la salida, tropezó con una dificultad
+inesperada al abrir la puerta, y después de forcejear un momento en la
+cerradura inútilmente, miró en torno suyo como esperando quien le sacara
+del apuro. Pero la camarera irlandesa que le había facilitado la
+entrada, no se dignó presentarse. Pasó entonces un incidente misterioso
+y sensible, que relataré sencillamente sin esforzarme en darle una
+explicación. Sobre la mesa de la entrada había un pañuelo de seda,
+propiedad sin duda de la criada a quien acabo de referirme. Mientras
+Ah-Fe tentaba el cerrojo con una mano, descansaba ligeramente la que le
+quedaba libre en la mesa. De pronto, y al parecer por impulso
+espontáneo, el pañuelo comenzó a deslizarse poco a poco hacia la mano
+del chino. Desde la mano de Ah-Fe, siguió hacia dentro de su manga,
+lentamente y con un movimiento pausado, como el de la serpiente, y luego
+desapareció en alguno de los repliegues de su vestidura. Sin manifestar
+el menor interés por este fenómeno, Ah-Fe repetía aún sus tentativas
+sobre el cerrojo. Poco después, el tapete de damasco encarnado, movido
+acaso por igual impulso misterioso, se recogió lentamente bajo los
+dedos de Ah-Fe y desapareció ondulando con suavidad por el mismo
+escondido camino. ¿Qué otros misterios podrían haber seguido? Esto no
+sería fácil averiguarlo, pues en aquel momento descubrió Ah-Fe el
+secreto del cerrojo y pudo abrir la puerta, coincidiendo esto con el
+ruido de pasos que se oía en la escalera. El chino no apresuró su
+salida, sino que cargando pausadamente con el cesto, cerró con todo
+cuidado la puerta tras de sí, y penetró en la espesa niebla que se
+cernía impenetrable por la calle.
+
+Reclinada en la ventana, contempló _Lady Clara_ la figura de Ah-Fe hasta
+que desapareció en la espesa bruma. En su triste situación sintió por él
+vivo reconocimiento, y acaso _Lady Clara_, como siempre, poética y
+sensible, atribuyó a profundas emociones y a la conciencia satisfecha de
+una buena acción, el ahuecamiento del pecho del chino que en realidad
+era debido a la presencia del pañuelo y del tapete debajo de su
+vestimenta. Después, y a medida que con la noche, la neblina gris se
+hacía más densa, la señora de Galba estrechaba a Carolina contra su
+pecho. Dejando la charla de la criatura, siguió entre sentimentales
+recuerdos y egoístas consideraciones a la vez amargas y peligrosas. La
+repentina aparición de Ah-Fe la había unido de nuevo con su pasada vida
+de Fiddletown; la senda recorrida desde aquellos días era por demás
+triste y sembrada de abrojos; llena de dificultades y de espinas e
+invencibles obstáculos. Nada de extraño fue, pues, que por fin Carolina
+cesara repentinamente a la mitad de sus infantiles confidencias, para
+echar sus bracitos en torno del cuello de la pobre mujer, y suplicándola
+que no llorase pues se ponía triste.
+
+Líbreme el cielo de emplear una pluma, que debe dedicarse siempre a la
+exposición de principios morales inalterables, en transcribir las
+especiosas teorías de _Lady Clara_ sobre esta época y su conducta que
+defendía con sofísticas apologías, ilógicas deducciones, tiernas excusas
+y débiles paliativos. A la verdad, las circunstancias fueron muy
+crueles, agotándose prontamente su escaso caudal. En Sacramento tuvo
+ocasión de experimentar que los versos, aunque elevan a las emociones
+más sublimes del corazón humano, y merecen la mayor consideración de un
+editor en las páginas de un periódico, son insuficiente recurso para los
+gastos de una familia, aunque ésta no constase más que de una señora y
+de una niña de corta edad. Recurrió luego al teatro, pero fracasó
+completamente. Tal vez su concepto de las pasiones fuese diferente del
+que profesaba el auditorio de Sacramento, pero lo cierto es que su bella
+presencia, encantadora y de tanto efecto a corta distancia, no era para
+la luz de las candilejas bastante acentuada. Admiradores en su gabinete,
+no le faltaron; pero no despertó en el público afecto duradero.
+Entonces, recordó que tenía voz de contralto, de no mucha extensión y
+poco cultivada, pero sumamente dulce y melodiosa. Por fin, logró una
+plaza en un coro de capilla, sosteniéndola durante tres meses, muy en su
+provecho pecuniario, y según se decía, a satisfacción de los caballeros
+de los últimos bancos que volvían la cara hacia ella durante el canto
+del último rezo.
+
+La tengo perfectamente grabada en la memoria. Un rayo de sol que
+descendía desde la ventana del coro de San Dives, solía acariciar
+dulcemente las tupidas masas de cabello castaño de su hermosa cabeza y
+los negros arcos de sus cejas, y oscurecía la sombra de las sedosas
+pestañas sus ojos de azabache. Daba gusto observar el abrir y cerrar de
+aquella boquita finamente perfilada, mostrando rápidamente una sarta de
+perlas en sus blancos dientecitos, y ver cómo sonrojaba la sangre su
+mejilla de raso: porque la señora de Galba era por demás sensible a la
+admiración que causaba y a semejanza de la mayor parte de las mujeres
+hermosas, se recogía bajo las miradas lo mismo que un caballo de carrera
+bajo la espuela del jinete.
+
+No tardaron mucho en venir los disgustos. Me informó de todo una soprano
+(mujercita algo más que despreocupada en las cuestiones de su sexo).
+Anunciome que la conducta de la señora de Galba era poco menos que
+vergonzosa; que su vanidad era inaguantable; que si consideraba a los
+demás del coro como esclavos, ella, la soprano, quería que lo dijese
+claramente; que su conducta con el bajo el domingo de Pascua había
+atraído la atención de todos los fieles, y que ella misma había visto
+cómo el reverendo Cope la miraba dos veces durante el oficio; que sus
+amigos (los de la soprano), se habían opuesto a que cantara en el coro
+con una mujer que había pisado las tablas, pero que esto, para ella,
+todavía podía pasar. No obstante, sabía de buena tinta que la señora de
+Galba se había fugado de su marido, y que la niña de cabello rojo que
+algunas veces llevaba al coro, no le pertenecía. El tenor le confió un
+día, detrás del órgano, que la contralto poseía un medio para sostener
+la nota final de cada frase, al objeto de que su voz quedara por más
+tiempo en el oído del auditorio, acto indigno que sólo podía atribuir a
+un carácter vicioso e inmoral; que el tenor, dependiente muy conocido de
+una quincallería en los días laborables, y que cantaba los domingos, no
+estaba dispuesto a soportarla por más tiempo. Y sólo el bajo, un alemán
+pequeño, de pesada voz que debía avergonzarlo, defendía a la contralto y
+se atrevió a decir que tenían celos de ella, por poseer un buen palmito.
+
+La tempestad se enconó y por fin se solventaron estas diferencias en una
+querella descarada, en la que _Lady Clara_ hizo uso de su lengua, con
+tal precisión de argumentos y de epítetos, que la soprano estalló en un
+ataque histérico, y su marido y el tenor tuvieron que sacarla en brazos
+del coro: todo lo cual llegó a conocimiento de los parroquianos por la
+supresión del _solo_ acostumbrado de la soprano. _Lady Clara_ volvió a
+casa sonrojada por el triunfo, pero al llegar a su habitación no se
+mostró propicia a los halagos de Carolina, diciendo que desde entonces
+eran mendigas; que ella, su madre, acababa de quitarle su último bocado
+de pan, y terminó rompiendo en un llanto inconsolable. Las lágrimas no
+acudían a sus ojos tan fácilmente como en los pasados y poéticos días,
+pero cuando las vertía era con el corazón lacerado. Volvió en sí al
+anuncio de la visita de un _vestryman_, del comité de música. Entonces
+enjugó sus largas pestañas, atose al cuello una cinta nueva, y bajó al
+salón. Permaneció allí dos horas; eso pudiera ocasionar habladurías a no
+estar el buen hombre casado y con hijos de alguna edad. Al volver _Lady
+Clara_ a su cuarto, tarareaba mirándose al espejo y riñó a Carolina. Por
+aquella vez habían salvado su colocación en el coro de la capilla.
+
+Sin embargo, no fue por mucho espacio. Con el tiempo, las fuerzas del
+enemigo recibieron un poderoso auxilio en la persona de la esposa del
+_committee-man_. Esta señora visitó a varios de los feligreses y a la
+familia del doctor Cope, lo cual dio por resultado que una junta
+posterior del comité musical decidiese que la voz de la contralto no era
+adecuada a la capacidad del edificio y fue invitada a presentar su
+dimisión, lo cual no tardó en hacer. Ocho semanas hacía que estaba sin
+colocación y sus escasos medios se encontraban casi agotados, cuando
+Ah-Fe derramó en sus manos el subsidio inesperado.
+
+
+III
+
+La plúmbea niebla se hizo más intensa con la noche, y los faroles
+entraron temblando a la vida, mientras la señora de Galba, absorta en
+dolorosos recuerdos, permanecía aún asomada a su ventana tristemente. Ni
+siquiera se dio cuenta de que Carolina se había escurrido de la sala, y
+de su bullicioso regreso, llevando en la mano el periódico de la noche,
+húmedo aún. Con la presencia de la niña volvió _Lady Clara_ en sí y a
+los apuros del presente. En su triste situación solía la pobre mujer
+examinar minuciosamente los anuncios, con la efímera esperanza de
+encontrar entre ellos proposiciones para un empleo (no sabía cuál), que
+pudiera proveer a sus necesidades, y Carolina se había fijado en esto.
+
+La señora de Galba cerró maquinalmente los postigos, encendió las luces
+y desdobló el diario.
+
+Instintivamente, su vista se posó en el siguiente párrafo de la sección
+telegráfica:
+
+ Fiddletown, 7.--Don Juan Galba, persona»muy conocida en este
+ lugar, murió anoche de _delirium tremens_. Don Juan se entregaba a
+ desarregladas costumbres, ocasionadas, según se dice, por disgustos
+ de orden familiar.»
+
+_Lady Clara_ no se inmutó. Volvió tranquilamente la página y miró de
+soslayo a Carolina, que estaba absorta en la lectura de un cuaderno con
+láminas. _Lady Clara_ no dijo una palabra, y durante el resto de la
+noche permaneció absorta, contra su costumbre, y sumamente silenciosa y
+meditabunda.
+
+Por fin, ya en la madrugada, dirigiéndose donde dormía Carolina cayó de
+repente de rodillas junto a la cama, y tomando entre las manos la tierna
+cabeza de la niña, le preguntó:
+
+--Dime. ¿Te gustaría tener otro papá?
+
+--No--dijo después de meditar un momento la interpelada.
+
+--Quiero decir un papá que ayudase a mamá y te cuidara con amor, que te
+diese bonitos vestidos y que, por fin, cuando fueses mayor, hiciese de
+ti una señora.
+
+Carolina volvió hacia ella sus ojos somnolientos.
+
+--¿Y a ti, te gustaría, mamá?
+
+_Lady Clara_ se sonrojó hasta las orejas.
+
+--Duerme--dijo bruscamente.
+
+Y volviose.
+
+Pero al cabo de poco rato la niña sintió dos tiernos brazos que la
+estrechaban contra un pecho palpitante y conmovido por los sollozos
+desgarradores.
+
+--¡No llores, mamá!--murmuró Carolina, recordando como en sueños la
+conversación pasada.--No quiero que llores. Creo que me gustaría un
+nuevo papá si te quisiera mucho... mucho... y me quisiera mucho a mí.
+
+Un mes más tarde, se casó la señora de Galba, con sorpresa general. El
+afortunado novio era un tal Roberto, coronel elegido recientemente para
+representar el condado de Calaveras en el consejo legislativo. En la
+imposibilidad de relatar el acontecimiento en lenguaje más escogido que
+el de corresponsal del _Globo de Sacramento_, citaré algunas de sus
+frases más graciosas:
+
+ «Las implacables flechas del pícaro Cupido se ensañan estos días en
+ nuestros galantes salones: hay una nueva víctima.
+
+»Se trata del honorable A. Roberto de Calaveras, cautivo hoy de una
+ bellísima hada, viuda, un tiempo sacerdotisa de Thespis, y hasta
+ hace poco, émula de Santa Cecilia, en una de las iglesias más a la
+ moda de San Francisco, donde disfrutaba de un sueldo regular.»
+
+_El Noticiero de Dutch Flat_ comentó el suceso con su poca aprensión
+característica:
+
+ «El nuevo _leader_ de los demócratas de Calaveras, acaba de llegar
+ a la legislatura con un flamante proyecto. Se trata de la
+ conversión del nombre Galba en el de Ponce, apellido del coronel
+ Roberto. Creemos que llaman a eso una _fe_ de casamiento. No ha
+ transcurrido un mes desde que murió el señor Galba, pero es de
+ suponer que el intrépido coronel no tiene miedo a los duendes de
+ alcoba.»
+
+Sin embargo, decir que la victoria del coronel fue fácilmente obtenida,
+sería no hacer justicia a _Lady Clara_.
+
+A la timidez propia del sexo femenino, añadíase el obstáculo de un
+rival, acomodado empresario de pompas fúnebres, de Sacramento, a quien
+debió cautivar la señora de Galba, en el teatro o en la iglesia, ya que
+los hábitos profesionales del galán lo excluían del ordinario trato
+social y de todo otro que no fuese religioso o de ceremonial. Como este
+caballero poseía una bonita fortuna adquirida en la propicia ocasión de
+una larga y terrible epidemia, el coronel lo tenía por rival algo
+temible. Pero, por fortuna, el empresario de pompas fúnebres hubo de
+ejercer su profesión en la persona de un senador, colega del coronel, a
+quien la pistola de éste mató en un lance de honor, y sea que temiese la
+rivalidad por consideraciones físicas, o bien que calculase con
+prudencia que el coronel podía procurarle clientes, ello fue que se
+retiró, dejando expedito el campo.
+
+La luna de miel fue corta, y terminó con un incidente inesperado.
+Durante el viaje de bodas, confiaron a una hermana del coronel Roberto
+el cuidado de la niña. Al regresar a la ciudad, la señora de Ponce
+determinó inmediatamente visitar a la guardadora, para traerse la niña
+a casa nuevamente.
+
+Pero su marido, desde hacía algún tiempo daba muestras de inquietud que
+se esforzaba en vencer por medio del uso repetido de bebidas fuertes. Al
+fin se decidió, abrochose estrechamente la levita, y después de pasear
+el cuarto una o dos veces con paso inseguro, detúvose de repente ante su
+esposa con aire de autoridad.
+
+--Hasta el último momento--dijo el coronel con labio balbuciente y
+afectada majestad que aumentaba su miedo interior--he diferido, es
+decir, he suspendido la revelación de un hecho que creo comunicándotelo
+cumplir con mi deber. Todo con objeto de no nublar el sol de nuestra
+mutua felicidad... para no marchitar nuestras tiernas promesas en flor,
+ni oscurecer el cielo conyugal con una explicación desagradable, pero
+debo hacerlo... ¡vive Dios!... Señora... debo hacerlo hoy. ¡La niña no
+está ya aquí!
+
+--¡Cómo!--exclamó la señora de Ponce con sorpresa.
+
+Algo había en el tono de su voz, en el repentino estrabismo de sus
+pupilas, que en un momento disipó los vapores alcohólicos en la cabeza
+del coronel y encogió su gallarda figura.
+
+Me explicaré en cuatro palabras--dijo moviendo la mano en ademán
+conciliador,--me explicaré. El... el... el... melancólico suceso que
+precipitó nuestra felicidad, la misteriosa Providencia que te libertó,
+libertó también a la niña. ¿Comprendes? Libertó a la niña. En el momento
+de morir Galba, el parentesco que por él te unía desapareció también. La
+cosa es clara como la luz. ¿De quién es la niña? ¿De Galba? Este ha
+muerto y la niña no puede pertenecer a un muerto. Es una solemne
+tontería pretender que pertenece a un muerto. ¿Es hija suya? ¿No? ¿De
+quién, pues? La niña pertenece a su madre. ¿No es eso?
+
+--¿Dónde está?--dijo la señora de Ponce con voz concentrada y pálido
+rostro.
+
+--Todo lo explicaré. La niña pertenece a su madre. De eso no cabe duda
+alguna. Soy abogado, legislador y ciudadano de la Unión. Mi deber como
+abogado, legislador y ciudadano de la Unión, es restituir la niña a su
+afligida madre... cueste lo que costare.
+
+--Pero, ¿dónde está?--repitió la señora de Ponce, fija todavía la vista
+en el semblante del coronel.
+
+--Pues, en camino para reunirse con su madre; partió ayer en el vapor,
+con rumbo al Este y transportada por favorables vientos hacia aquélla
+que, sin duda, la espera con los brazos abiertos.
+
+La señora de Ponce permaneció inmóvil. El coronel sintió que su pecho se
+encogía poco a poco, pero apoyose contra una silla, y se esforzó en
+ostentar una galantería caballeresca unida a la severidad del togado.
+
+--Señora, honran sobre manera a su sexo, pero es preciso también
+considerar los sentimientos, la situación de una madre, y, al propio
+tiempo, mi misma situación.
+
+El coronel hizo aquí una pausa y, sacando un pañuelo blanco, lo pasó
+descuidadamente sobre su pecho y luego se sonrió cínicamente a través de
+sus bordados pliegues.
+
+Luego añadió:
+
+--¿Por qué una leve sombra ha de nublar la armonía de dos almas que
+mueve un solo pensamiento? ¡Ciertamente, la niña es hermosa, es buena,
+pero, al fin y al cabo, es hija de otro! Fuese la niña, Clara, pero no
+todo se fue con ella. ¡Clara, considera, querida, que siempre me tendrás
+a mí a tu lado!
+
+Clara se levantó con energía.
+
+--¡Usted!--gritó con una nota de pecho que hizo vibrar los
+cristales.--¡Usted, con quien me casé para que mi querida niña no
+muriese de hambre! ¡Usted, perro al que llamé a mi lado para alejar de
+mí a los hombres! ¡Usted!...
+
+No pudo continuar. Precipitose en el cuarto vecino, que ocupaba
+Carolina; luego pasó rápidamente a su propio dormitorio, y apareció de
+repente ante él, erguida, amenazadora, con un fuego abrasador en los
+pómulos, fruncidas las cejas y contraída su garganta. Pareciole al
+coronel que su cabeza se achataba y se deprimía su boca como la de un
+ofidio.
+
+--¡Roberto!--dijo con voz ronca y enérgica.--¡Oiga, coronel! Si desea
+alguna vez fijar su vista en mí, tráigame antes a la niña. Si alguna vez
+quiere hablarme o acercarse, tiene que devolvérmela. Donde ella esté,
+estaré yo, ¿oye? ¡Allá donde ella ha ido, me encontrará a mí!
+
+Y otra vez pasó por delante de él furiosa, echando hacia fuera los
+brazos desde los codos abajo, como si se librase así de vínculos
+imaginarios, y, penetrando en su cuarto, cerró la puerta y dio vuelta a
+la llave con violencia.
+
+El coronel Roberto, aunque no era cobarde, sentía para una mujer enojada
+un miedo supersticioso; retrocedió para dejarle libre el paso y fue a
+rodar impotente por el canapé. Allí, después de uno o dos esfuerzos
+infructuosos para ponerse en pie, permaneció inmóvil, profiriendo de vez
+en cuando blasfemias mezcladas con protestas incoherentes, hasta que,
+por fin, sucumbió al cansancio de la emoción y al narcotismo del alcohol
+ingerido.
+
+Mientras tanto, la señora de Ponce recogía excitada sus joyas y hacía su
+maleta, como ya otra vez la había hecho en el transcurso de su
+accidentada existencia. Quizá un recuerdo de aquella escena vagaba por
+su mente, pues repetidas veces se detuvo para apoyar las encendidas
+mejillas en su mano, como si otra vez debiese aparecer la figura de la
+niña, de pie en el umbral y repitiendo con voz angelical la consabida
+pregunta de:--¿es mamá?--Mas este nombre le atormentaba ahora
+cruelmente. Apartolo de su imaginación con un rápido y apasionado gesto
+y enjugó una lágrima que rodaba por sus mejillas.
+
+Después quiso la casualidad que, removiendo sus ropas, diese con una
+zapatilla de la niña, con una de las cintas estropeada. Un agudo grito
+salió de su pecho, el primero que había proferido aquel día, y la
+estrechó contra sí, besándola apasionadamente una y otra vez; meciola
+con ese movimiento maternal propio de la mujer, y después la llevó hasta
+la ventana, para verla mejor a través de las lágrimas que nublaban sus
+pupilas. De repente sufrió un fuerte ataque de tos que intentó ahogar
+llevando el pañuelo a sus labios rojos como la grana. Y luego sintió que
+desfallecía; pareciole que la ventana huía delante de ella, que el suelo
+se hundía bajo sus pies, y tambaleándose llegó a la cama, cayó boca
+abajo sobre ella, estrechando convulsivamente contra su pecho el pañuelo
+y la zapatilla. Su rostro estaba horriblemente pálido, las órbitas de
+sus ojos se oscurecían, y en sus labios primero, luego en su pañuelo y
+por fin sobre el blanco cubrecama aparecieron unas gotas de sangre.
+
+Levantose el viento con fuerza, sacudió las celosías y agitó las blancas
+cortinas de un modo fantástico; luego, una niebla gris se deslizó
+suavemente por encima de los tejados, acariciando las paredes barridas
+por el viento y envolviéndolo todo en luz incierta e imponente
+quietud...
+
+* * * * * * *
+
+Clara yacía inmóvil; a pesar de todas sus desdichas, era una bellísima
+desposada, pero al otro lado de la puerta cerrada con cerrojo, el
+coronel roncaba con violencia en su lecho improvisado.
+
+
+IV
+
+El pequeño pueblo de Génova, en el Estado de Nueva York, ponía de
+manifiesto la semana anterior a la Navidad del año 1870, aún más que de
+costumbre, la amarga ironía del nombre que le dieron sus fundadores. Una
+copiosa nevada blanqueaba matorrales, plantas, paredes y palos de
+telégrafo; ponía estrecho cerco a la dulce capital italiana,
+arremolinábase alrededor de las enormes columnas dóricas de madera en la
+casa de correos y en el hotel, suspendíase de las persianas verdes de
+las mejores casas y empolvaba las siluetas angulosas, rígidas y oscuras
+de sus vías. Las naves de las cuatro principales iglesias de la ciudad,
+se alzaban abruptas rompiendo la línea de las casas, y escondían en el
+bajo torbellino sus deformes torres. Cerca de la estación, la nueva
+capilla metodista, semejante a una enorme locomotora, precedida, a
+manera de salvavidas, de su piramidal escalinata, parecía esperar que
+algunas casas se le agregaran para irse a un lugar más placentero. Y el
+orgullo de Génova, el gran Instituto Crammer, para señoritas, dominaba
+la avenida principal con su extraña fachada de ladrillo y su alta y
+majestuosa cúpula. Desde cualquier punto de la ciudad, se divisaba
+fácilmente el Instituto Crammer; así es que, bajo este punto de vista,
+no desmentía su carácter de establecimiento público en el que no faltaba
+nunca un visitante en su escalera y una cara bonita asomada a sus
+ventanas.
+
+El silbido de la locomotora del expreso septentrional de las cuatro,
+atrajo a la estación a muy poca de su habitual y desocupada
+concurrencia. Sólo un pasajero bajó y se dirigió en el solitario trineo
+hacia el Hotel de Génova. En seguida el tren huyó indiferente como todos
+los trenes expresos, por la curiosidad humana; volvió el vacío furgón de
+equipajes a su cochera y el jefe de la estación cerró la puerta con
+llave y se fue a retiro.
+
+El chillido de la locomotora despertó la culpable conciencia de tres
+señoritas del Instituto Crammer que en aquel momento se regalaban en una
+calle vecina, en la dulcería de doña Brígida, comiendo pasteles. Las
+reglas del Instituto dejaban amplio desarrollo a la naturaleza física y
+moral de sus alumnas; en público se conformaban con sus excelentes
+reglas de dieta, pero privadamente se permitían extrarreglamentarios
+festines con las golosinas de su abastecedor particular del pueblo;
+asistían a la iglesia con formalidad ejemplar, pero coqueteaban durante
+el oficio divino con la dorada juventud del pueblo; en las clases
+recibían severa y moral instrucción y durante el asueto devoraban las
+novelas más edificantes. El fruto de esta doble enseñanza era una
+agrupación de jóvenes robustas, alegres y encantadoras que daban al
+Instituto infinito crédito. Doña Brígida, a pesar de que le debían
+importantes sumas, alababa el buen humor y belleza juvenil de sus
+parroquianas y declaraba que la vista de estas señoritas la rejuvenecía,
+pero se sospechaba de ella que favoreciese sin escrúpulos las
+clandestinas incursiones que aquellas hacían.
+
+--¡Amigas! las cuatro; si no estamos de vuelta para las oraciones,
+daremos que hablar--dijo levantándose la más alta de estas vírgenes
+locas, muchacha de nariz aguileña y maneras resueltas que revelaban a la
+inteligente directora del cotarro.
+
+--¿Tienes los libros, Adelaida?
+
+Adelaida enseñó debajo de su impermeable tres libros de no muy santa
+apariencia.
+
+--¿Y las provisiones, Carolina?
+
+Carolina mostró de su saquito un paquete de aspecto sospechoso.
+
+--Todo está corriente. Chicas, en marcha. Póngalo en la cuenta--añadió
+saludando con la cabeza a la huéspeda, mientras se adelantaban hacia la
+puerta.--Le pagaré cuando llegue el trimestre a mi poder.
+
+--No, Catalina--repuso Carolina, sacando su portamonedas,--déjame pagar,
+me toca a mí.
+
+--De manera alguna--dijo Catalina, arqueando soberanamente sus negras
+cejas,--ya sé que tienes ricos parientes en California que te envían
+puntualmente fondos, pero no quiero permitirlo. Vamos, chicas,
+¡adelante!
+
+Al abrir la puerta, una fuerte ráfaga de viento penetró violentamente en
+la tienda, lo cual asustó a la bondadosa doña Brígida.
+
+--¡Por Dios, señoritas, no deberían ustedes salir con este tiempo! Será
+mejor que me dejen mandar un recado al Instituto y les arreglaré aquí
+una buena cama.
+
+Mas la última frase se perdió en el coro de chillidos medio ahogados que
+arrojaban las niñas, agarradas de la mano, lanzándose en mitad del
+temporal, y muy pronto fueron envueltas en el torbellino huracanado.
+
+Anochecía, y las breves horas de aquel día de diciembre, que no
+alumbraban los vivos colores de la puesta del sol, terminaban
+rápidamente. La temperatura era fría por demás y en el aire giraban
+densos copos de nieve. La inexperiencia, y sobre todo los bríos de la
+juventud, daban a las muchachas resolución; pero osaron atravesar el
+campo por un atajo para evitar los recodos de la calle Mayor, y la risa
+expiró en sus labios y las lágrimas comenzaron a apuntar en los ojos de
+Carolina. Retrocedieron, y al llegar al camino, estaban abrumadas de
+fatiga.
+
+--Volvámonos--dijo Carolina.
+
+--No nos sería posible ya atravesar otra vez el campo--dijo Adelaida.
+
+--Parémonos, pues, en la primera casa--repuso aquella.
+
+--La primera casa--dijo Adelaida, mirando a través de la naciente
+oscuridad,--es del squire Robinson--dijo y echó a Carolina una mirada
+picaresca que hasta en su inquietud y miedo hizo que las mejillas de la
+niña se tiñeran de carmín.
+
+--¡Eso es! Sí--dijo Catalina irónicamente,--por supuesto, detengámonos
+en casa del squire, y nos convidará a cenar, y luego nos llevará a casa
+en coche tu querido amigo Enrique, con formales excusas del señor
+Robinson, suplicando que por esta vez se nos perdone. No--prosiguió
+Catalina con repentina energía,--eso puede que te plazca a ti; pero yo
+me vuelvo como he venido, por la ventana, o bien me quedo en este mismo
+lugar.
+
+Y cayó repentinamente sobre Carolina, que lloraba sobre un montón de
+nieve, y la sacudió con fuerza.
+
+--Luego dormirás. ¡Chito! ¡Callemos! ¿qué es eso?
+
+Se oían los cascabeles de unas colleras y en la oscuridad venía hacia
+ellas un trineo con un solo conductor.
+
+--Escondámonos, chicas: si es alguien que nos conozca, estamos perdidas.
+
+Afortunadamente, no lo era, y antes de que pudiesen poner por obra su
+pensamiento, una voz desconocida a sus oídos, pero bondadosa y de
+agradable timbre, preguntó si podía serles útil en alguna cosa. Era un
+hombre envuelto en una hermosa capa de piel de foca, cubierta la cabeza
+por una gorra de la misma piel, y con la cara medio tapada por una
+bufanda también de pieles, dejaba ver solamente unos largos bigotes y
+dos ojos negros de gran viveza.
+
+--Es un hijo del viejo San Nicolás--dijo en voz baja Adelaida.
+
+Las muchachas, conversando en voz natural, recostadas en el trineo,
+recobraron su anterior tranquilidad.
+
+--¿A dónde voy a llevar a ustedes?--dijo tranquilamente el incógnito
+sujeto.
+
+Hubo, entre ellas, una rápida consulta, y por fin, Catalina dijo con
+decisión:
+
+--Al Instituto Crammer.
+
+Ascendieron en silencio la cuesta hasta que el largo y ascético edificio
+se destacó ante ellas. El desconocido tiró repentinamente de las riendas
+y preguntó:
+
+--¿Por dónde entran ustedes? Ustedes saben el camino mejor que yo.
+
+--Por la ventana posterior--dijo Catalina con repentina y asombrosa
+franqueza.
+
+--¡Ya comprendo!--contestó el extraño guía sin inmutarse.
+
+Y apeándose al momento, quitó de los caballos los sonoros cascabeles.
+
+--Ahora podemos aproximarnos tanto como ustedes quieran--añadió a modo
+de explicación.
+
+--Seguramente es un hijo de San Nicolás--dijo en voz baja Adelaida,--¿no
+podríamos pedirle noticias de su padre?
+
+--¡Silencio!--dijo Catalina con decisión,--puede que sea un ángel.
+
+Y con deliciosa incoherencia perfectamente comprendida por su femenil
+auditorio, prosiguió:
+
+--Estamos hechas tres visiones.
+
+Saltaron cautelosamente los cercados y finalmente pararon a pocos pies
+de distancia de un sombrío muro. El desconocido ayudolas a apearse. La
+confusa y escasa luz de poniente reverberaba en la nieve, y a medida que
+el guía presentaba la mano a sus bonitas compañeras, cada una de éstas
+se veía sometida a un examen detenido, aunque respetuoso. Revestido de
+la mayor gravedad, ayudolas a abrir la ventana, retirándose luego
+discretamente al trineo hasta que terminó el difícil y un si es no es
+descompuesto acceso al interior. Después volvió hasta la ventana.
+
+--Gracias: buenas noches--murmuraron las niñas a un tiempo.
+
+Una de las tres figuras permanecía aún en la ventana, y el desconocido
+inclinose sobre el pretil.
+
+--¿Permítame que encienda aquí este cigarrillo, pues la luz del fósforo
+ahí fuera podría llamar la atención?
+
+Con la ayuda de esta luz pudo ver a Catalina bonitamente encuadrada en
+la ventana. Consumiose la cerilla lentamente entre sus dedos, y una
+sonrisa picaresca asomó en los labios de Catalina. La astuta joven había
+comprendido tan pobre subterfugio. ¿De qué le había de valer, pues, el
+ser primera en su clase, y para qué si no, habrían sus padres satisfecho
+la matrícula durante tres años consecutivos?
+
+Al día siguiente la tempestad había cesado, y el sol resplandecía vivo y
+alegre en la sala de estudio, cuando Catalina de Corlear, que tenía su
+sitio junto a la ventana, llevose patéticamente la mano al corazón y se
+dejó caer sobre el hombro de su vecina Carolina, simulando un repentino
+desvanecimiento.
+
+--Está aquí--suspiró.
+
+--¿Quién?--preguntó con interés Carolina, que no comprendía nunca
+claramente cuándo Catalina hablaba formal.
+
+--¿Quién? ¡Pues el hombre que nos salvó anoche! Acabo de verle hace un
+instante llegar a la puerta. Calla: dentro de un momento estaré mejor.
+
+Y la hipócrita se pasó patéticamente la mano por la frente con ademán
+trágico.
+
+--¿Qué es lo que querrá?--preguntó Carolina con curiosidad cada vez más
+acentuada.
+
+--Pregúntaselo--dijo Catalina en tono despreocupado.--Quizá poner en el
+colegio a sus cinco hijas. Tal vez quiera perfeccionar la educación de
+su mujer y ponerla en guardia contra nosotras.
+
+--Pues chica, no parece viejo, y menos casado--contestó Adelaida
+doctrinalmente.
+
+--¡Pobre muchacha! ¡Eso nada significa!--contestó la escéptica
+Catalina.--No puede una nunca decir nada de estos hombres... ¡Son tan
+falsos! Además, yo siempre tengo tan mala fortuna.
+
+--¡Pues... Catalina!--comenzó Carolina.
+
+--¡Silencio! La señora va a decir algo--dijo Catalina, con una sonrisa.
+
+--Las educandas harán el favor de prestar atención--dijo pausadamente
+una voz indolente.--En el locutorio preguntan por la señorita Carolina
+Galba.
+
+Don Juan Príncipe, nombre estampado en la tarjeta y en varias cartas y
+credenciales sometidas al Reverendo señor Crammer, se paseaba impaciente
+por el severo aposento designado oficialmente con el nombre de sala de
+recepción, y privadamente entre las alumnas con el de purgatorio. Con
+escrutadora mirada examinaba los rígidos detalles de la sala, desde el
+pulimentado calorífero de vapor parecido a un enorme soda-cracker
+barnizado, que calentaba un extremo del cuarto, hasta el busto
+monumental del doctor Crammer, que daba escalofríos en el opuesto, desde
+el padrenuestro dibujado por un ex maestro de caligrafía, con tal
+variedad de elegantes rasgos de escritura, que disminuía notablemente el
+valor de la composición, hasta tres vistas de la población, tomadas del
+natural desde el Instituto, por el profesor de dibujo, y que nadie
+hubiese sido capaz de reconocer; desde dos citas ilustradas del Antiguo
+Testamento, escritas en letra inglesa, tan horriblemente remotas que
+helaban todo humano interés, hasta una gran fotografía de la clase
+superior, en la cual las niñas más bonitas tenían el color etiópico,
+sentadas, al parecer, unas sobre las cabezas y hombros de las otras.
+Hojeó maquinalmente las páginas de catálogos escolares, los _Sermones_
+del doctor Crammer, los _Poemas_ de Henry Kirke White, las _Leyendas del
+Santuario_ y _Vidas de mujeres célebres_; su ya viva imaginación,
+nerviosamente acrecentada por su situación especial, le representó las
+tiernas reuniones y conmovedoras despedidas que debían haber tenido
+lugar allí, y extrañose de que el aposento no guardara algo que pudiese
+expresar tales humanos sentimientos, y hasta había olvidado casi el
+objeto de su visita, cuando se abrió la puerta para dejar paso a
+Carolina Galba.
+
+El rostro del visitante que había vislumbrado la noche anterior, le
+pareció más bonito aún de lo que le había parecido entonces, y sin
+embargo, estaba como desorientado o descontento, aun cuando no podía
+esperar encontrarse con tan bella criatura. Conservaba su abundante y
+ondulado cabello el tinte dorado metálico de antes; su color, de extraña
+delicadeza como el de una flor, y sus ojos, castaños del color de algas
+marinas en aguas profundas. No era, pues, su belleza la que le
+desilusionaba.
+
+Carolina se encontraba, por su parte, como violenta, sin ser tan
+impresionable como él. Ante sí tenía a uno de estos hombres a quien su
+sexo califica en términos vagos de simpáticos, esto es, correcto en
+todos los superficiales accesorios de moda, vestido, ademanes y de
+figura agradable. Sin embargo, había en él una distinción excepcional;
+no se parecía a nadie que ella pudiera recordar, y como la originalidad
+suele tan a menudo asustar a las gentes como atraerlas, no se sintió
+predispuesta en su favor.
+
+--No puedo apenas esperar--principió en amable tono,--que me recuerde
+usted. Hace once años era una niña muy pequeña. Tal vez ni siquiera
+pueda reivindicar en mi favor el haber disfrutado de la familiaridad que
+podía existir entre una niña de seis años y un joven de veintiuno. Creo
+que no era muy amigo de los niños. Sin embargo, conocí muy bien a su
+madre, pues cuando ella le llevó a San Francisco era yo editor de _El
+Alud_ en Fiddletown.
+
+--Quiere usted decir mi madrastra; ya sabe usted que no era mi
+madre--interpuso Carolina con viveza.
+
+--Quise decir su madrastra--dijo gravemente.--Nunca he tenido el gusto
+de encontrarme con su madre de usted.
+
+--No; hace doce años que mamá no ha estado en California.
+
+El tono de aquel título y la distinción que establecía era tan
+intencionado, que principió a interesar a Príncipe, después que se hubo
+repuesto de su primera sorpresa.
+
+--Perfectamente, pero como ahora vengo de parte de su
+madrastra--prosiguió sonriendo,--tengo que rogarle que por algunos
+momentos vuelva a aquel punto de partida. Su señora madre, digo, su
+madrastra, reconoció que su madre, la primera Galba, era legal y
+moralmente su tutora, y aunque muy a pesar de sus inclinaciones y
+afectos, la colocó de nuevo bajo la tutela de aquélla.
+
+--Mi madrastra se volvió a casar antes de cumplir el mes de la muerte de
+mi padre, y me envió a casa--dijo Carolina, alzando ligeramente la
+cabeza y con mucha intención.
+
+El señor Príncipe sonriose tan dulcemente, y al parecer con tanta
+simpatía, que principió a gustar a Carolina. Sin contestar a la
+interrupción, prosiguió:
+
+--Una vez realizado este acto de simple justicia, pusiéronse de acuerdo
+su madre y su madrastra para costear los gastos de su educación hasta
+que cumpliese diez y ocho años, época en que deberá usted elegir cuál de
+las dos ha de ser en adelante su tutora. Me parece que a la sazón se le
+comunicó a usted todo eso y que por lo tanto tiene reconocimiento del
+citado convenio.
+
+Entonces, yo no era más que una criatura--dijo Carolina.
+
+--Ciertamente--dijo el señor Príncipe, con la misma sonrisa.--Con todo,
+me parece que las condiciones jamás han sido molestas a usted ni a su
+señora madre, y la única vez que quizá le causen alguna inquietud, será
+cuando llegue a decidir en la elección de su tutora, lo cual será al
+cumplir los diez y ocho años... creo que el día 20 del mes corriente.
+
+Carolina permaneció en silencio.
+
+--Sentiría creyese que he venido aquí para conocer su decisión, aun
+cuando esté hecha ya. Tan sólo he venido a manifestarle que su
+madrastra, la señora de Ponce, estará mañana en la ciudad y pasará
+algunos días en ella. Si es su deseo verla antes de decidir, ella se
+alegrará de poder estrecharla en sus brazos, sin que ello implique la
+más remota intención de influir en su decisión, libre de todo punto.
+
+--¿Sabe madre que ella viene?--dijo apresuradamente Carolina.
+
+--No podría contestarlo--dijo Príncipe gravemente.--Sólo sé que si ve
+usted a la señora de Ponce será con permiso de su madre, pues ella sabrá
+respetar sagradamente esta parte del convenio hecho hace ocho años. Su
+salud es muy delicada, y el cambio de aires y quietud del campo durante
+unos días le serán altamente beneficiosos.
+
+Príncipe posó la mirada de sus vivos y penetrantes ojos sobre la joven,
+y contuvo el aliento hasta que ella anunció:
+
+--Madre llegará hoy o mañana.
+
+--¡Ah!--dijo Príncipe con dulce y lánguida sonrisa.
+
+--¿El coronel Roberto está aquí también?--preguntó Carolina después de
+una pausa.
+
+--El coronel Roberto ha muerto; por segunda vez ha enviudado su madre.
+
+--¡Muerto!--repitió Carolina.
+
+--Sí--contestó Príncipe,--su madrastra ha tenido la singular desgracia
+de sobrevivir a sus afectos más caros.
+
+No pareció comprenderlo Carolina, pero Príncipe, sin dar explicaciones,
+se sonrió con dulzura.
+
+Dos lágrimas temblaron al poco rato en los párpados de Carolina.
+
+El señor Príncipe aproximó su silla hacia ella dulcemente.
+
+--Temo--dijo con extraño brillo en su mirada y retorciendo las guías de
+su bigote,--temo que se preocupa usted demasiado del asunto. Pasarán
+algunos días antes que se le pida una resolución. Hablemos de otra cosa;
+supongo que no se resfrió ayer noche.
+
+El rostro de Carolina adquirió con una sonrisa su gracia peculiar.
+
+--¡Le pareceríamos sin duda tan alocadas!... ¡Y dímosle tanta
+molestia!...
+
+--En manera alguna, se lo aseguro. Mis sentimientos de las conveniencias
+sociales--añadió con gazmoñería,--se hubieran alarmado quizá con cierta
+justicia si me hubiesen propuesto que ayudara a tres señoritas a salir
+de noche por la ventana de la clase, pero ya que se trataba de entrar
+nuevamente en ella...
+
+Sonó con fuerza la campanilla de la puerta de entrada y el señor
+Príncipe se puso en pie.
+
+--En fin; tómese todo el tiempo que necesite, y reflexione bien antes de
+resolver.
+
+Sin embargo, el oído y la atención de Carolina estaban fijos en las
+voces que sonaban en la entrada. De repente, se abrió la puerta y el
+criado anunció:
+
+--La señora Galba y el señor Robinson.
+
+
+V
+
+Don Juan Príncipe se dirigía a través de los arrabales del pueblo hacia
+el hotel, mientras el tren de la tarde lanzaba en un silbido su habitual
+e indignada protesta al tener que pararse en Génova.
+
+Estaba fatigado y de mal humor: un paseo de una docena de millas en
+coche a través de los pueblos circunvecinos nada pintorescos, y por
+entre pequeñas y económicas casas de labranza y otros edificios del
+campo que molestaban su delicado gusto, había dejado a este caballero en
+un pésimo estado de ánimo. Habría incluso evitado a su taciturno
+posadero a no acecharle en la entrada misma del hotel.
+
+--Hay una señora en la sala que le está esperando.
+
+Apresurose Príncipe a subir la escalera, y al entrar en el cuarto, la
+señora de Ponce voló a su encuentro.
+
+A decir verdad, habíase desmejorado mucho en los últimos diez años. Su
+arrogante talle habíase reducido; las seductoras curvas de su busto y
+espaldas estaban quebradas o perdidas; el brazo, antes lleno de
+plasticidad, encogíase en su manga, y los brazaletes de oro que
+cercaban sus níveas muñecas casi se le escurrieron de las manos, cuando
+sus largos y huesosos dedos sacudieron convulsivamente las manos de
+Juan. Pintaba sus mejillas el abrasado calor de la fiebre; sus
+brillantes ojos aún eran hermosos, su boca sonreía dulcemente aún, pero
+en los hoyos de aquellas mejillas demacradas estaban sepultados los
+graciosos hoyuelos de antaño y los labios se entreabrían para facilitar
+la respiración fatigosa exponiendo los blancos dientes, más aún de lo
+que acostumbraba hacerlo en tiempos ya lejanos. La aureola de su rubio
+cabello persistía aún; era más fino, más etéreo y sedoso, pero, a pesar
+de su abundancia, no ocultaba los huecos de las sienes cruzadas de
+azules venas.
+
+--Clara--dijo Juan en tono de reproche.
+
+--¡Te ruego me perdones, Juan!--dijo, dejándose caer en una silla, pero
+asida aún de su mano,--perdóname, amigo mío, pero ya no podía aguardar
+más; me hubiera muerto. Juan, muerto sin que acabaran estos días. Te
+pido conmigo un poco más de paciencia; no va a ser largo, pero deja que
+me quede aquí. Sé que no debo verla, no le hablaré; pero es tan dulce
+sentir que por fin estoy cerca de ella, que estoy respirando el mismo
+aire que mi amada... Me siento mejor ya, Juan, te lo aseguro. Y ¿la has
+visto hoy? ¿Qué tal estaba? ¿Qué dijo? Dímelo todo, todo, Juan. ¿Estaba
+hermosa? Dicen que lo es. ¿Ha crecido mucho? ¿La hubieras reconocido?...
+¿Vendrá, Juan? Acaso ha estado ya aquí; quizá...
+
+Se había puesto de pie, excitada, trémula y miraba hacia la puerta de
+entrada.
+
+--Acaso esté aquí ahora. ¿Por qué no hablas, Juan? ¡Por Dios! Explícate.
+
+Unos penetrantes ojos se fijaron vivamente en ella, con una ternura que
+quizá ella sola era capaz de comprender.
+
+--Amiga Clara--dijo afectando alegría,--tranquilízate. El cansancio te
+ha rendido y la excitación del viaje te ha puesto en un estado
+lamentable. He visto a Carolina; está buena y hermosa. Por ahora, esto
+es bastante.
+
+El grave tono y suave firmeza con que subrayó estas palabras la
+sosegaron, como a menudo lo hacía en otros tiempos. Acariciando su
+delgada mano, dijo después de un corto intervalo:
+
+--¿Te ha escrito alguna vez Carolina?
+
+--Sí, en dos ocasiones, dándome las gracias por algunos presentes; no
+eran más que cartas de colegiala--- añadió impaciente, contestando a la
+interrogadora mirada de Juan Príncipe.
+
+--¿Ha llegado alguna vez a saber tus penas? Tus aprietos, los
+sacrificios que hiciste para pagar sus cuentas, que empeñaste alhajas y
+la ropa...
+
+--¡No, no!--interrumpió rápidamente aquélla.--¡No! ¿Cómo podía saberlo?
+No tengo enemigo bastante cruel para haberle hecho estas revelaciones.
+
+--¿Pero si ella lo hubiese sabido por algún conducto? Si Carolina
+pensase que eres pobre para mantenerla, podría influir en su decisión.
+Los espíritus jóvenes gustan de la posición que da el dinero. Quizá
+tenga amigos ricos... puede que un amante...
+
+A estas palabras, la señora de Ponce se estremeció.
+
+--Pero--dijo ella con vehemencia, asiendo la mano de Juan,--cuando me
+encontraste enferma y sin recursos en Sacramento; cuando... ¡Dios te
+bendiga por ello, Juan! me ofreciste tu apoyo para venir a Oriente,
+dijiste que sabías algo, que tenías algún plan, que podía hacernos a
+Carolina y a mí independientes.
+
+--Es verdad--dijo Juan, precipitadamente,--pero antes quiero que te
+pongas fuerte y buena, y ahora que estás más tranquila, quiero contarte
+fielmente mi entrevista con ella.
+
+Y empezó Príncipe a describir la ya narrada entrevista, con singular
+acierto y discreción que harían palidecer mi propio relato sobre aquella
+escena. Sin omitir una palabra ni un detalle sin suprimir un sólo
+incidente, logró cubrir con poético velo aquel prosaico episodio, hizo
+lo posible para rodear a la heroína de conmovedora atmósfera, que,
+aunque no del todo falsa, dejaba entrever, no obstante, el genio que
+diez años antes hacía a la vez interesantes e instructivas las columnas
+de _El Alud_ de Fiddletown. Tan sólo cuando vio el encendido color y
+notó la entrecortada respiración de su ansiosa oyente, sintió una
+repentina punzada de remordimiento, murmurando entre sus apretados
+dientes:
+
+--¡Dios la ayude y me perdone! Pero, ¿cómo es posible que yo se lo diga
+todo ahora?
+
+Aquella noche, al apoyar la señora de Ponce su cansada cabeza sobre la
+almohada, trató de imaginarse a Carolina durmiendo en aquel momento
+tranquilamente en la gran casa-colegio de la colina, y a la sola idea de
+que la tenía tan cerca sentía la infeliz pecadora inefable consuelo.
+Pero en aquel momento estaba Carolina inestablemente sentada en el borde
+de su cama; semidesnuda, y con un gracioso mohín en sus bonitos labios,
+enroscaba entre los dedos sus largos rizos leonados, mientras que su
+compañera, Catalina de Corlear, dramáticamente embozada en un largo
+cubrecama blanco, con su altiva nariz latiendo de indignación y sus
+negros ojos chispeantes, dominaba sobre ella como un enojado duende.
+Aquella noche había Carolina confiado sus desdichas e historia a
+Catalina, y esta excéntrica señorita, en lugar de prodigarle los
+consuelos de la amistad, mostrábase vehemente, indignada contra la
+indecisión de Carolina, y defendía las pretensiones de la señora de
+Ponce del modo más entusiasta y convincente.
+
+--Ya ves, si la mitad de lo que me dices es verdad, tu madre y estos
+Robinson te están convirtiendo no sólo en una cobarde, sino en una
+ingrata mujer. ¡Vaya que respetabilidad! Mira, mi familia data de
+algunos siglos antes que los Galba, pero si mi familia me hubiese
+tratado alguna vez de esta manera y me hubiese pedido luego que
+volviera la espalda a mi mejor amiga, me llamaría andana.
+
+Y Catalina castañeteó los dedos, frunció sus negras cejas, y echó
+miradas de indignación alrededor del dormitorio, como buscando algún
+cobarde en sus antepasados de Corlear.
+
+--Tú hablas así, porque te ha caído en gracia ese señor Príncipe--dijo
+Carolina.
+
+Según posterior manifestación de Catalina, empleando los ordinarios
+modismos de actualidad que habían penetrado hasta los virginales
+claustros del Instituto Crammer, aquél desde luego la embistió.
+
+Catalina, sacudiendo altivamente la cabeza, echose sobre el hombro su
+abundosa cabellera de azabache, dejó caer una punta del cubrecama a
+manera de túnica vestal, y avanzó hacia Carolina a trágicas y exageradas
+zancadas.
+
+--¿Y aunque así fuese, amiga? ¿Que si sé distinguir a primera vista un
+caballero? ¡Que si acierto a saber que entre un millar de entes
+tradicionales, cortados por un mismo patrón, incorrectas ediciones de
+sus abuelos como Enrique Robinson, por ejemplo, no encontrarías un solo
+caballero original, independiente, individualizado como tu Príncipe!...
+¡Acuérdate, amiga, y ruega al cielo que realmente sea de veras tu
+Príncipe! Impetra del santo cielo que te dé un corazón contrito y
+reconocido, y da gracias al Señor por haberte enviado una amiga como
+Catalina de Corlear.
+
+Con todo, después de esta imponente y dramática salida, rápida como un
+relámpago, asió la cabeza de Carolina, la besó entre las cejas y se
+retiró.
+
+El día siguiente fue muy triste para Juan Príncipe. Estaba convencido en
+el fondo de su alma de que no conseguiría nada de Carolina. Sin embargo,
+era tarea dura y difícil ocultar esta convicción a la señora de Ponce, y
+alentar su sencilla esperanza con aparente optimismo y firmeza. Hubiera
+querido distraer su imaginación llevándola a dar un largo paseo en
+coche, pero ella temía que Carolina viniera durante su ausencia, y sus
+fuerzas decaían con rapidez. Cada vez que la miraba, se persuadía de que
+la decepción que la amenazaba extinguiría la escasa vida que latía en su
+debilitado organismo. Comenzó a dudar de la eficacia y prudencia de sus
+gestiones; recapituló los incidentes de su entrevista con Carolina, y
+casi atribuyó el mal éxito a su propia torpeza. No obstante, la señora
+de Ponce esperaba tan paciente y confiada, que llegó a quebrantar los
+presentimientos de Príncipe. Cuando el estado de la infeliz lo permitió,
+la llevaron, reclinada en una silla, al lado de la ventana, desde donde
+podía ver el colegio y la entrada del hotel. Trazaba a menudo agradables
+planes para el porvenir, en un imaginario hogar campestre. Incluso
+parecía que el pueblo le había caído en gracia; pero es de notar que el
+porvenir que bosquejaba era tranquilo y apacible. Creía que pronto
+estaría buena, decía que estaba ya mucho mejor, aunque acaso tardaría en
+encontrarse otra vez fuerte del todo. Solía proseguir de esta manera en
+voz baja hasta que Juan se echaba como un loco por la escalera abajo, y
+entrando en la sala común pedía licores que no bebía, encendía cigarros
+que no fumaba, hablaba con hombres a quienes no escuchaba, y su conducta
+era, en una palabra, la que es propia del sexo fuerte en períodos de
+prueba y de tribulación.
+
+Terminó el día con el cielo encapotado y un viento penetrante y frío por
+demás. Algunos copos de nieve caían pausadamente. La señora de Ponce
+estaba aún tranquila y confiada, y cuando Príncipe hizo correr su sillón
+desde la ventana hasta el fuego, le explicó que como el año escolar
+terminaba, probablemente retenían a Carolina sus lecciones, y que no
+podía dejar el colegio más que por la noche, una vez terminadas
+aquéllas. Así es que permaneció levantada la mayor parte de la velada
+entretenida en adornarse y en peinar su sedoso cabello, tan bien como lo
+permitía su triste estado, para recibir dignamente a la suspirada
+visita.
+
+--No he de dar miedo a la niña, Juan--decía como excusándose y con
+resabios de su antigua coquetería.
+
+Transcurrido algún tiempo, recibió Juan un recado del posadero, diciendo
+que el médico deseaba verlo abajo un momento. Al entrar en el mal
+iluminado salón, Juan observó la figura embozada de una mujer cerca del
+hogar y disponíase a retirarse, cuando una voz, que recordaba muy
+agradablemente, exclamó:
+
+--¡Oh! ¡no hay cuidado! El médico soy yo.
+
+Y esto diciendo, se echó el capuchón hacia atrás, y Príncipe vio el
+negro cabello y los atrevidos ojos de Catalina de Corlear.
+
+--No quiera usted inquirir más. Yo soy el médico, y he aquí mi receta.
+
+Y señaló a Carolina que temblorosa y sollozando se acurrucaba en un
+ángulo del aposento.
+
+--¡Debo tomarla inmediatamente!
+
+--Pero, ¿es que su madre ha dado ya el permiso?
+
+--No tal; ¡si yo comprendo los sentimientos de aquella señora!--contestó
+Catalina con resolución.
+
+Pues entonces, ¿cómo se han escapado ustedes?--preguntó Príncipe
+gravemente.
+
+--Por la ventana.
+
+Cuando Príncipe hubo dejado a Carolina en brazos de su madrastra, volvió
+a la sala.
+
+--¿Y bien?--preguntó Catalina.
+
+--Se queda; también espero que esta noche nos dispensará el honor de
+quedarse con nosotros.
+
+--Como no cumpliré diez y ocho años ni seré dueña de mí misma el día
+veinte, y como no tengo una madrastra enferma, no es de razón que me
+quede.
+
+--¿Me permitirá entonces que la acompañe otra vez hasta la ventana del
+Instituto?
+
+Al volver media hora más tarde, Príncipe encontró a Carolina sentada en
+un taburete a los pies de la señora de Ponce. Con la cabeza sepultada en
+la falda de su madrastra, y sollozando, se había dormido. La señora de
+Ponce llevó un dedo a sus labios.
+
+--¿No te dije que vendría? Dios te bendiga, Juan. Buenas noches.
+
+Al día siguiente la señora de Federico, acompañada del Reverendo Asa
+Crammer, director del Instituto, y de don José Robinson, personas
+respetables en extremo, se presentó indignada a Príncipe, teniendo lugar
+una borrascosa entrevista para reclamar a Carolina.
+
+--No, no podemos permitir en manera alguna tal intervención--decía la
+señora de Federico, mujer vestida a la moda y de dudosa apariencia.--El
+término de nuestro convenio no ha llegado aún, y en las actuales
+circunstancias no estamos dispuestos a dispensar de sus condiciones a la
+de Ponce.
+
+--La señorita Galba debe sujetarse al reglamento y disciplina del
+Instituto, hasta que salga oficialmente de él.
+
+--Esta conducta puede dañar el porvenir y comprometer la situación de la
+educanda en la sociedad--indicó el señor Robinson.
+
+Fue en vano que Príncipe expusiera el estado de la señora de Ponce, que
+no tenía complicidad alguna en la fuga de Carolina, que la acción de
+ésta era perdonable y natural, y que podían tener la seguridad de que se
+someterían a su expontánea decisión. Después, subiéndole la sangre a las
+mejillas, y con desdeñosa mirada, pero con singular sangre fría, añadió:
+
+--Permítame dos palabras más. Tengo el deber de informarles de una
+circunstancia que seguramente me justificaría, como albacea del finado
+Galba para rechazar sus pretensiones. Unos meses después de la muerte
+del señor Galba, un chino que éste había tenido a su servicio, descubrió
+que tenía hecho un testamento, que se descubrió más tarde entre su
+documentación. El valor insignificante del legado, en su mayoría de
+terrenos, en aquel entonces escaso de valor, impidió a sus ejecutores
+testamentarios llevar a cabo su voluntad, y aun abrir y hacer público el
+testamento con las fórmulas prescritas por las leyes, hasta hace cosa de
+dos o tres años, cuando el valor de la propiedad hubo ya aumentado
+considerablemente. Las disposiciones de aquel legado son sencillas, pero
+terminantes. Los bienes de Galba quedan divididos entre Carolina y su
+madrastra, con la explícita condición de que ésta última sea su tutor
+legal, provea a su educación y substituya y haga las veces de padre en
+todo lo que sea del caso.
+
+--¿Y cuál es el valor de ese legado?--preguntó Robinson.
+
+--No puedo decirlo exactamente; pero se acerca a medio millón--repuso
+Príncipe.
+
+--Si es así, debo declarar que la conducta de la señora Ponce es tan
+honrada como justificada--contestó el señor Robinson.
+
+--No seré yo quien se atreva a oponer dudas ni obstáculos al
+cumplimiento de las intenciones de mi difunto marido--añadió la de
+Galba.
+
+Y la entrevista se terminó.
+
+Al comunicarse el resultado de aquélla a la señora de Ponce, llevó ésta
+la mano de Juan a sus enjutos labios.
+
+--Nada puedes añadir a mi felicidad presente, Juan; pero, dime, ¿por qué
+se lo ocultaste a Carolina?
+
+Juan se sonrió en silencio.
+
+Al cabo de una semana terminaron las formalidades legales necesarias, y
+Carolina fue devuelta a su madrastra. A propuesta de la enferma,
+arrendaron una casita en los arrabales de la población, para esperar
+allí la primavera que llegó tarde aquel año, y la convalecencia de la
+señora de Ponce que no vino jamás.
+
+No obstante, era paciente y dichosa. Le gustaba observar cómo retoñaban
+más allá de su ventana los árboles desconocidos para ella en California,
+y preguntar a Carolina sus nombres y sus frutos. Proyectaba aún para el
+verano largos paseos con Carolina a través de los frondosos bosques,
+cuyas grises y secas filas podían verse desde la casita. Quiso escribir
+una poesía a ellos dedicada; uno de los miembros de esta improvisada
+familia conserva de ella un cantar alegre, puro y sencillo; como un eco
+del pitirrojo que la llamaba desde la ventana al nacer el alba.
+
+Luego, sin transición, se extendió sobre el cielo un día sereno,
+místicamente suave, somnoliento y bello; palpitante como si revoloteara
+en el aire la vida con alas invisibles; la Naturaleza despertaba a una
+exuberante resurrección. Y a la pobre enferma la sentaron al aire
+libre, postrada bajo aquel sol glorioso que lo doraba todo con sus
+rayos. Allí estuvo tendida por largo tiempo en dulce y apacible
+beatitud.
+
+Un día, cansada Carolina de velar, se había dormido a su lado, y los
+delgados dedos de la señora de Ponce se posaban sobre su cabeza como en
+tierna bendición.
+
+A poco, llamó a Juan.
+
+--¿Quién ha venido hace poco?--dijo en voz apenas perceptible.
+
+--La señorita de Corlear--dijo Juan, contestando a la mirada de sus
+hundidas pupilas.
+
+--Juan--dijo después de una pausa,--querido Juan; siéntate a mi lado un
+momento; tengo que decirte algo. Si en pasados días te he parecido
+alguna vez dura o fría o coqueta, era porque te amaba, Juan; te amaba
+demasiado para comprometer tu porvenir, encadenándolo con el mío ya
+caduco. Siempre te amé, querido Juan, hasta cuando parecía menos digna
+de ti. Todo aquello pasó ya, pero he tenido hace poco un sueño, Juan, he
+soñado con una mujer, en quien encontrarías lo que a mí me faltaba--y
+miró amorosamente al tierno capullo que dormía a su lado,--y que amarías
+como me has amado. ¿No es verdad?
+
+Y le clavó sus ojos, que despedían un postrer destello de luz. Juan le
+estrechó la mano, pero no contestó. Después de algunos momentos de
+silencio, añadió:
+
+--Acaso aciertes en tu elección. Es buena muchacha, Juan... aunque un
+poco atrevida.
+
+Y no dijo más. El último rastro de vida se desprendió de aquella cabeza
+débil, loca y apasionada. Una mariposa que se había posado en su pecho
+voló, y la mano que apartaron de la cabeza de Carolina, cayó a su lado,
+inerte.
+
+
+
+
+DE-HINCHÚ, EL IDÓLATRA
+
+
+Al abrir la carta de Hop-Sing, revoloteó hacia el suelo una tira de
+papel amarillo, que a primera vista me figuré cándidamente que sería la
+etiqueta de un paquete de sorpresas chinas, tantas eran las figuras y
+jeroglíficos que contenía. Había también en su interior una tira más
+pequeña de papel de arroz con dos caracteres exóticos, trazados con
+tinta china, en los que reconocí inmediatamente la tarjeta de visita de
+Hop-Sing. La traducción de todo aquello era la siguiente:
+
+ «Las puertas de mi casa no están cerradas para el forastero; el
+ jarrón de arroz está a la izquierda y los dulces a la derecha de la
+ entrada.
+
+»El maestro dio estas dos sentencias:
+
+»La hospitalidad es la virtud del hijo y la sabiduría de los
+ padres.
+
+»El cuerdo es tierno de corazón; después de recogida la cosecha,
+ celebra una fiesta.
+
+»Si ves al forastero en tu cercado de melones, no le observes muy
+ de cerca; dejar de atender es, a menudo, la más alta forma de
+ sabiduría.
+
+»Felicidad, paz y prosperidad.--_Hop-Sing._»
+
+Me veo obligado a confesar que, después de una traducción muy libre, me
+encontré en grave aprieto para llevar a inmediata ejecución el mensaje
+que se me dirigía. Por sabios y juiciosos que fuesen los citados
+adagios, me quedé, como vulgarmente se dice, en ayunas, respecto a lo
+que quería indicarme Hop-Sing, el más sombrío de todos los humoristas,
+como buen filósofo chino. Por fortuna, descubrí un tercer papel, doblado
+en forma de esquela, conteniendo algunas palabras en inglés, escritas
+con letra corrida de Hop-Sing. Decían:
+
+ «Espera que honrará usted con su asistencia el número... de la
+ calle de Sacramento, el viernes próximo a las ocho de la
+ noche.--_Hop-Sing._»
+
+ «Una taza de te a las nueve en punto.»
+
+Eso me dio la clave de todo. Se trataba de una visita al almacén de
+Hop-Sing, la apertura y exposición de algunas raras curiosidades y
+novedades chinas, una sesión en el despacho posterior de la casa, una
+taza de te, de bondad desconocida fuera de estos sagrados lugares,
+cigarros y una visita al teatro o templo budhista. En efecto, éste era
+el programa favorito de Hop-Sing, cuando estaba en el ejercicio de su
+hospitalidad, como agente principal o superintendente de la Compañía
+Ning-Fu.
+
+El día prefijado y a las ocho en punto entraba en el almacén de
+Hop-Sing. La casa estaba embalsamada de ese misterioso olor, agradable e
+indefinible, de los géneros extranjeros; veíase allí la acostumbrada
+exposición de objetos de apariencia rara, la interminable procesión de
+lozas y porcelanas, la caprichosa hermandad de lo grotesco y de lo
+matemáticamente acabado y exacto, las manifestaciones sin fin de la
+frivolidad frágil; la falta de armonía cromática, cada cosa con su
+coloración extraña y peculiar. Enormes cometas en forma de dragones y
+gigantescas mariposas; otras tan ingeniosamente dispuestas, que a
+intervalos lanzaban, al entrar de cara al viento, el grito del halcón;
+algunas tan grandes que era imposible que ningún muchacho pudiera
+dominarlas, tan grandes que hacían comprender el por qué en China echar
+los cometas es una diversión para los mayores; mitología de porcelana y
+bronce tan desastrosamente fea que, por la misma imposibilidad de serlo,
+no despertaban ni simpatía humana ni sentimiento alguno de piedad;
+jarros de dulce cubiertos completamente por pensamientos morales de Buda
+y de Confucio; sombreros que se parecían a cestos, y cestos que se
+parecían a sombreros; sedas tan tenues y delicadas que no me atrevo a
+decir el increíble número de yardas cuadradas que podrían atravesar a la
+vez un anillo infantil. Estos y muchos otros objetos indescriptibles me
+eran conocidos. Proseguí mi camino a través del almacén parcamente
+alumbrado, hasta llegar al despacho posterior o salón, donde encontré a
+Hop-Sing que me recibió con su afabilidad peculiar.
+
+No entraré en su descripción sin que el lector ilustrado deseche de su
+mente toda suerte de ideas que acerca de los chinos pueda haber
+adquirido en obras y representaciones tendenciosas. No vestía sus
+piernas con festoneados calzoncillos llenos de campanillas, jamás he
+encontrado un chino que los llevase, no adelantaba constantemente su
+dedo índice extendido en ángulo recto con el cuerpo, ni siquiera lo he
+oído jamás proferir la misteriosa frase _Ching a ring a ring chaw_, ni
+bailaba como aquéllos a la más leve indicación. Más bien era, en
+conjunto, un caballero grave, decoroso y de toda respetabilidad. Su
+color, que se extendía por toda la cabeza hasta su larga trenza, se
+parecía al de un hermosísimo papel agarbanzado y lustroso, y eran sus
+ojos negros y penetrantes. Tenía nariz recta y delicadamente formada, la
+boca pequeña, los dientes menudos y limpios, y cejas inclinadas en
+ángulo de quince grados. Su vestido característico era una blusa de seda
+azul oscuro, y para la calle, en días fríos, una corta chaqueta de piel
+de Astrakán. En las piernas no llevaba más que unas polainas de brocado
+azul estrechamente ceñidas a las pantorrillas y tobillos; hubiérase
+dicho que aquella mañana se le había olvidado ponerse los pantalones,
+pero eran tan señoriles sus modales, que disimulaban por completo la
+pretendida falta de aquéllos. Aunque de gravedad espartana, era persona
+fina y hablaba con facilidad el inglés y el francés. En suma, dudo que
+hubieran ustedes podido encontrar a otro igual a este tendero pagano
+entre los cristianos de su clase en San Francisco. Algunas personas más
+había allí. Un juez de la Audiencia Federal, un oficial superior del
+Gobierno, un rico comerciante y un editor. Luego que hubimos bebido
+nuestro te y probado algunos dulces de un artístico jarrón, Hop-Sing se
+levantó, y haciendo gravemente seña de que lo siguiéramos, indíconos que
+bajásemos al sótano con él. Una vez allí, nos sorprendió verlo
+brillantemente iluminado y con algunas sillas dispuestas en círculo
+sobre el liso pavimento. Después que nos hubo hecho sentar, dijo
+ceremoniosamente:
+
+--He invitado a ustedes a presenciar un espectáculo que puedo
+asegurarles que jamás extranjero alguno habrá visto, fuera de ustedes.
+El prestidigitador de la corte, De-Hinchú, llegó ayer mañana. Nunca ha
+dado función fuera del palacio; sin embargo, le he pedido que divirtiera
+a mis amigos esta noche y ha accedido gustoso. Para sus juegos no
+necesita de teatro, tablas, accesorios, ni auxiliar alguno, sino sólo de
+lo que aquí se ve. Reconozcan, señores, y examinen el terreno por sí
+mismos.
+
+Como es natural, fuimos a examinar aquello. Era el piso bajo usual, o
+sea el de los sótanos en los almacenes de San Francisco, asfaltado,
+para evitar la humedad. Golpeamos el pavimento con nuestros bastones y
+tanteamos las paredes para complacer a nuestro político huésped, no por
+otro motivo, pues estábamos del todo conformes en ser víctimas de
+cualquier diestro manejo. De mí se decir que me sentía dispuesto a
+dejarme engañar, y si me hubiesen ofrecido una explicación de lo que
+siguió, probablemente la hubiera excusado.
+
+Estoy convencido de que, en conjunto, la función de De-Hinchú era la
+primera de su especie dada en tierra americana; sin embargo, como
+seguramente se habrá hecho desde entonces tan familiar a alguno de mis
+lectores, creo no seré enojoso al insistir sobre ella. Empezó por echar
+al vuelo, con ayuda de su abanico, un numeroso enjambre de mariposas,
+hechas a nuestra vista de pequeños pedacitos de papel de seda, y las
+mantuvo en el aire durante el resto de la sesión. Por cierto que el juez
+probó de agarrar una, que se había parado en su rodilla, y escapósele
+con la ligereza de un lepidóptero de verdad. Y al mismo tiempo
+De-Hinchú, manejando todavía su abanico, sacaba gallinas de sombreros,
+escamoteaba naranjas, extraía yardas de seda sin fin, de sus mangas, y
+llenaba la superficie del sótano de géneros que brotaban misteriosamente
+del suelo, de su propio vestido, de la nada. Se tragó cuchillos en
+menoscabo de su digestión por muchos años venideros; descoyuntó todos
+los miembros de su cuerpo y se recostó en el aire, como descansando en
+el éter. Pero la suerte que coronó la función, y que hasta ahora no he
+visto repetida, fue la más sorprendente, fantástica y misteriosa. Es mi
+apología por este largo preámbulo, mi sola excusa para escribir esta
+narración, el génesis de este verídico relato.
+
+En un momento, despejó el terreno de los objetos que estorbaban, y luego
+nos invitó a todos a levantarnos y examinarlo nuevamente. Hicímoslo con
+gravedad; nada notamos sino el asfaltado pavimento. Después pidió que le
+prestaran un pañuelo, y como por casualidad me encontraba yo más cerca
+de él le ofrecí el mío. Tomolo en sus manos y extendiolo abierto en el
+suelo, desplegó sobre él un gran cuadro de seda, y sobre éste, de nuevo,
+un gran chal, que cubría casi todo el terreno libre. Situose después en
+uno de los vértices de este rectángulo, y principió un canto monótono,
+meciéndose de aquí para allá al compás de una lúgubre melodía. Esperamos
+inmóviles, y, dominando el canto, oíamos las campanas de los relojes de
+la ciudad, y las sacudidas de un carro que rodaba por la calle sobre
+nuestras cabezas. La inquieta expectación; la opaca y misteriosa media
+luz del sótano, cerniéndose de una manera fantástica sobre el bulto
+disforme de una deidad china en el fondo; el somnoliento aroma del opio
+mezclado con el olor de especias y la incertidumbre de lo que realmente
+estábamos esperando, nos sobrecogían con estremecimientos de instintivo
+temor: nos mirábamos unos a otros con forzada sonrisa. El malestar
+llegó a su colmo cuando Hop-Sing, levantándose despacio, señaló con el
+dedo el centro del chal, sin decir la menor palabra.
+
+¡Había algo debajo del chal! Y algo que antes no estaba allí; al
+principio, un imperceptible relieve, de contornos indefinidos, pero
+creciendo más y más distinto y visible a cada instante que pasaba. El
+canto continuaba aún; el sudor comenzaba a correr por la cara del
+cantor; por momentos el escondido objeto iba adquiriendo forma y cuerpo,
+que elevaba el chal en su centro unas cuantas pulgadas del suelo. Era ya
+indudablemente el contorno de un pequeño pero perfecto cuerpo humano con
+los brazos y piernas abiertos. Palidecimos y nos sentíamos inquietos; al
+fin, el editor rompió el silencio con un chiste que, por pobre que
+fuera, recibimos con espontánea alegría. Cesó de repente el canto, y
+De-Hinchú, con un rápido y diestro movimiento, arrebató chal y seda, y
+descubrió, durmiendo pacíficamente sobre mi pañuelo, un diminuto
+arrapiezo.
+
+El estrepitoso aplauso que siguió a este descubrimiento debieron dejar
+satisfecho a De-Hinchú, aun cuando era reducido su auditorio; por lo
+menos, fue bastante ruidoso para despertar a la criatura, un bonito niño
+de cosa de un año de edad, que parecía una estatuita de Cupido. Fue
+arrebatado casi tan misteriosamente como había aparecido. Cuando
+Hop-Sing me devolvió, con un saludo, mi pañuelo, le pregunté si el
+prestidigitador era padre del tierno infante.
+
+--¡Quién sabe!--dijo el impasible Hop-Sing, recurriendo a esa fórmula
+española de ambigüedad tan común en California.
+
+--¿Pero tiene una criatura nueva para cada función?--repuse.
+
+--¡Acaso! ¿Quién sabe?
+
+--¿Pero qué será de éste?
+
+--Lo que ustedes quieran, señores--replicó Hop-Sing, haciendo una cortés
+reverencia.--Nació aquí; ustedes son sus padrinos.
+
+Por aquella época en que corría el año 1856, dos particularidades
+caracterizaban a la sociedad californiana. Estar pronta a comprender una
+indirecta y manifestarse generosa hasta la prodigalidad en cualquier
+llamamiento altruista. Por sórdido y avaro que el individuo fuera, no
+podía resistir tan imperiosa influencia. Así es que doblé las puntas de
+mi pañuelo convirtiéndolo en un saco, dejé caer dentro una moneda, y,
+sin decir palabra, lo pasé al juez, quien añadió sencillamente otra
+moneda de oro de veinte pesos y la pasó a su vecino; cuando el pañuelo
+volvió a mis manos contenía una cantidad respetable que entregué
+inmediatamente a Hop-Sing.
+
+--Para el recién nacido, de parte de sus padrinos.
+
+--¿Pero qué nombre le daremos?--dijo el juez.
+
+Con un derroche de alusiva erudición, hubo un tiroteo de Erebo, Nox,
+Platón, Terracota, Anteo, etc., etc. Por último, dejamos que decidiera
+nuestro huésped la cuestión.
+
+--¿No ha nacido de De-Hinchú? ¿Pues por qué no darle su propio
+nombre?--dijo tranquilamente.
+
+Y así se hizo.
+
+De este modo nació De-Hinchú en esta verídica crónica, en la noche del
+viernes 5 de marzo de 1856.
+
+Acababa de entrar en prensa la última página de _La Estrella del Norte_
+de 19 de julio de 1865, única publicación diaria editada en Klamath
+County, y a las tres de la mañana dejaba yo a un lado mis manuscritos y
+pruebas, preparándome para irme a casa, cuando debajo de algunas hojas
+de papel que separaba, descubrí una carta. No llevaba sello alguno de
+correo y el sobre estaba algo sucio, pero no me fue difícil reconocer la
+letra de Hop-Sing, mi antiguo amigo. Abrilo apresuradamente y leí lo
+siguiente:
+
+ «Distinguido amigo: No sé si el dador le convendrá para el cargo de
+ diablo en su diario; si esta plaza no es puramente del oficio, creo
+ que reúne todas las cualidades apetecibles. Es activo, listo e
+ inteligente; comprende el inglés mejor que lo habla, y es capaz de
+ compensar cualquier defecto con el hábito de observación y su
+ espíritu imitativo. No hay más que enseñarle una vez cómo se hace
+ una cosa y la repetirá, sea buena o mala. Pero ya le conoce, usted
+ es uno de sus padrinos; es De-Hinchú, el hijo putativo del
+ prestidigitador De-Hinchú, a cuyas representaciones tuve el honor
+ de invitarle; aunque quizá olvidado ya.
+
+ »Procuraré mandarlo con una partida de _culis_ a Stocktown y de
+ allí por expreso a esa ciudad. Me hará grandísimo favor si puede
+ utilizarlo aquí y probablemente le salvará la vida, que en la
+ actualidad está amenazada, gracias a los miembros más jóvenes de su
+ cristiana y altamente civilizada raza, que asisten en San Francisco
+ a los modernos e instructivos colegios.
+
+ »Está muy versado en el ejercicio de la profesión De-Hinchú, que
+ siguió por algunos años, hasta que se hizo sobrado grande para
+ entrar en la manga de su padre, o bailar en un sombrero. El dinero
+ que tan generosamente le fue entregado lo he gastado en su
+ educación; ha leído de cabo a rabo los Clásicos, pero creo que sin
+ gran provecho: sabe poco de Lao-Tsé y absolutamente nada de
+ Confucio. Además, por descuido de su padre, se asoció, tal vez
+ demasiado, con niños americanos.
+
+ »Era mi intención contestar antes por correo a su carta; pero he
+ pensado que el mismo De-Hinchú podía ser el portador de la misiva.
+
+ »Su amigo y respetuoso servidor,
+
+ _Hop-Sing._»
+
+En tales términos contestó Hop-Sing a mi carta. Pero, ¿dónde estaba el
+portador? ¿Por qué arte misterioso fue entregada? Consulté
+inmediatamente con el aprendiz, los impresores y el regente, pero no
+saqué nada en claro; nadie había visto la carta, ni sabía cosa alguna
+del que la trajo. Pocos días después recibí la visita de Ah-Ri, el
+lavandero.
+
+--¿Usted querer diablo? Bueno; yo tomar él.
+
+Momentos después, volvió con un niño chino, listo en apariencia, cuyo
+aspecto inteligente me hizo tan buena impresión que lo contraté en
+seguida. Cuando estuvo cerrado el trato, le pregunté su nombre.
+
+--De-Hinchú--dijo el muchacho.
+
+--Pero, ¿eres tú el niño enviado por Hop-Sing? ¿Cómo diablos no has
+venido hasta ahora? ¿Cómo has entregado la carta?
+
+De-Hinchú me miró con una sonrisa.
+
+--Yo tirar parte arriba ventana.
+
+No lo comprendía. Me miró por un momento perplejo, y luego, arrancándome
+la carta de la mano se deslizó rápidamente por la escalera. Al cabo de
+un momento, con gran sorpresa mía, la carta entró volando por la
+ventana, dio dos veces la vuelta por la habitación y luego se posó
+suavemente como un pájaro sobre mi escritorio. No repuesto aún de la
+sorpresa, De-Hinchú reapareció, sonriéndose, miró la carta, luego me
+miró a mí, y exclamó:
+
+--Así, hombre.
+
+Y no añadió una palabra más. Este fue su primer acto oficial.
+
+La hazaña que voy a relatar, siento tener que decirlo, no tuvo un éxito
+igualmente placentero. Uno de nuestros habituales repartidores cayó
+enfermo, y en el apuro se mandó a De-Hinchú que desempeñase
+interinamente sus funciones. Con objeto de evitar equivocaciones, la
+noche anterior le enseñaron la ruta, y al amanecer le entregaron el
+número ordinario de ejemplares para repartir. Al cabo de una hora volvió
+de buen humor y sin los periódicos, diciendo que estaban ya todos en
+poder de los subscriptores.
+
+Pero, por desgracia para De-Hinchú, a cosa de las ocho de la noche,
+empezaron a llegar a la redacción subscriptores con indignada faz.
+Habían recibido sus ejemplares; pero, ¿de qué modo? Pasando a través del
+vidrio de las ventanas, en forma de balas de cañón fuertemente
+comprimidas, dándoles de lleno en la cara, como una pelota del juego de
+_football_ si por casualidad se encontraban asomados; por cuartas
+partes, metidas por ventanas distintas; incluso los habían encontrado en
+la chimenea, clavados contra la puerta, en las ventanas de las
+buhardillas, en los terrados, embutidos en los ventiladores,
+introducidos en forma de arrolladas cerillas por el ojo de la cerradura,
+y anegados en los jarros con la leche matinal. Uno de aquellos
+furibundos subscriptores que esperó algún tiempo a la puerta de la
+redacción, al efecto de tener una entrevista personal con De-Hinchú (a
+la sazón, para mayor seguridad, encerrado bajo llave en mi habitación),
+díjome con lágrimas de rabia en los ojos, que a las cinco le había
+despertado una gritería horrible debajo de sus ventanas; que al
+levantarse, muy agitado, dejole estupefacto la aparición repentina de
+_La Estrella del Norte_, y doblada en forma de _boomerang_, o sea
+cachiporra de la India Oriental, y fuertemente arrollada, que entró
+disparada por la ventana, describió en el cuarto un número infinito de
+círculos, echó la luz por tierra, dio un cachete en la cara al niño, le
+sacudió a él en la mejilla y luego salió por la ventana opuesta y cayó,
+finalmente, en el patio, falto de impulso. Durante el resto del día,
+aparecieron en la redacción los ejemplares de _La Estrella del Norte_ de
+la edición de aquella mañana, en fragmentos de papel sucios y estrujados
+que traía indignada la suscripción. De aquel modo se perdió también un
+admirable artículo sobre «Los recursos de Humboldt County» que había yo
+compuesto la noche antes, y que, sin duda alguna, hubiera cambiado el
+aspecto de los negocios del año siguiente y llevado a la bancarrota a
+los muelles de San Francisco.
+
+Por tal motivo se juzgó que debía mantenerse encerrado a De-Hinchú en la
+imprenta reduciéndolo a la parte puramente mecánica del oficio. Allí, en
+poco tiempo, desarrolló maravillosa actividad y aptitud, granjeándose,
+al fin, el favor y buena voluntad de los impresores y del regente, que
+al principio tenían como de la mayor gravedad y trascendencia política
+su iniciación en los secretos del arte de Guttemberg. Muy pronto
+aprendió a componer los tipos, ayudándolo en la operación mecánica su
+extraordinaria destreza en la prestidigitación; su ignorancia del
+idioma parecía serle más favorable que perjudicial, aseverando el axioma
+de impresor, de que el cajista que sigue las ideas del original, es un
+pésimo operario. A menudo y deliberadamente, solían darle largas
+diatribas contra él mismo, que sus compañeros de trabajo colgaban del
+gancho de su caja como original, pasándole inadvertidas frases tan
+lacónicas como éstas: «De-Hinchú es hijo del mismísimo diablo»,
+«De-Hinchú es un bribón amarillo», y me traía aún la prueba tan
+contento, brillando sus ojos y sacando a relucir sus dientes con una
+sonrisa de satisfacción.
+
+No pasó, sin embargo, mucho tiempo sin que se desquitara de sus
+malévolos perseguidores, y una vez estuvo en un tris de que sus
+represalias me envolvieran en un serio disgusto. El regente de la
+imprenta se llamaba Webster, y De-Hinchú pronto aprendió a reconocer al
+individuo y las letras combinadas de su apellido. En lo más reñido de
+una campaña política, el elocuente y fogoso coronel Armando, de Siskyon,
+había hecho un discurso sensacional que fue especialmente taquigrafiado
+para _La Estrella del Norte_. En el transcurso de la peroración, el
+coronel Armando había dicho: «yo, como el sublime Webster, repetiré...»
+y aquí seguía la cita que no recuerdo ahora. Pues bien, De-Hinchú,
+mirando casualmente la galera, después de revisado el discurso, vio el
+nombre de su principal perseguidor, y como es natural, imaginó que era
+de él la frase que se transcribía. Una vez el molde en prensa,
+De-Hinchú aprovechó la ausencia de Webster para quitar la cita y
+sustituirla con una delgada tirita de plomo del mismo tamaño del tipo,
+grabada con caracteres chinos, formando una frase que, según creo, era
+una denigrante y completa declaración de la incapacidad y repugnancia de
+aquel funcionario, acompañada, en cambio, de una cláusula laudatoria de
+su propia personalidad.
+
+A la mañana siguiente, el periódico contenía íntegro el discurso del
+coronel Armando, en el que se leía que el sublime Webster, en cierta
+ocasión, había expresado sus pensamientos en un chino excelente pero del
+todo incomprensible. La rabia del coronel Armando no tuvo límites. Tengo
+un vivo recuerdo de cuando aquel hombre y orador admirable entró en mi
+despacho y me pidió una retractación del aserto estampado.
+
+--Pero señor de mi alma--le dije:--¿Está usted pronto a negar bajo su
+firma que Webster haya pronunciado semejante frase? ¿Se atreverá usted a
+negar que, entre los notorios conocimientos de Webster, no estaba
+comprendido el idioma de los hijos del celeste imperio? ¿Quiere usted
+someter una traducción adecuada a nuestros lectores y negar bajo palabra
+de honor, que el gran Webster haya expresado jamás tales conceptos? Si
+lo desdeña, caballero, estoy pronto a publicar su réplica.
+
+El pundonoroso militar no lo quiso, pero se marchó indignado. En cuanto
+a Webster, el regente, lo tomó con más sangre fría: felizmente ignoraba
+que durante dos días los chinos de los lavaderos, de las minerías, de
+las cocinas, miraban por la puerta de los talleres con la cara radiante
+de malicia; incluso que nos hicieron un pedido de trescientos ejemplares
+sueltos de _La Estrella del Norte_, para los lavaderos de la población.
+Tan sólo observó que durante el día a De-Hinchú, de vez en cuando, le
+atacaban espasmos convulsivos, que se vio obligado a reprimir dándole de
+puntapiés y otros argumentos contundentes. Algunos días después del
+suceso, llamé a mi presencia a De-Hinchú.
+
+--De-Hinchú--dije con gravedad,--quisiera que para mi propia
+satisfacción me tradujeras aquella frase china que mi privilegiado
+compatriota, el divino Webster, pronunció públicamente en cierta solemne
+ocasión.
+
+Mirome el chino fijamente y sus negros ojos centellearon.
+
+Después contestó gravemente.
+
+--Señor, Webster dice:--Niño chino hacer yo muy tonto. Niño chino hacer
+mi muy enfermo.
+
+Sin embargo, temo que esté retratando una parte y no la mejor del
+carácter de De-Hinchú. Según me refirió, había sido la suya una vida muy
+dura y accidentada. No conoció la niñez ni tenía noticia de sus padres.
+Educolo el prestidigitador De-Hinchú, pasando los siete primeros años de
+su vida saliendo de cestos, cayéndose de sombreros, subiendo por escalas
+y dislocando sus tiernos miembros a fuerza de colocarse en violentas
+actitudes. Criado en una atmósfera de engaño y artificio, consideraba a
+los hombres como perennes víctimas de sus sentidos; en fin, si hubiese
+pensado algo más, para su edad hubiera sido un cínico; con unos años más
+habría sido un escéptico, y más tarde, cuando viejo, hubiese llegado a
+filósofo. A la sazón era un diablejo: ¡un diablejo bien humorado, es
+verdad! diablejo cuya naturaleza moral nadie modeló, un diablejo en
+huelga, dispuesto a adoptar la virtud como un entretenimiento. Que yo
+sepa, no tenía conciencia de su alma; era muy supersticioso; llevaba
+consigo un horrible dios de porcelana, pequeño, al que tenía costumbre
+de insultar o de invocar, según creía procedente. Además, era demasiado
+inteligente para seguir los vicios ordinarios chinos de robar, o de
+mentir mecánicamente. Sea cual fuere la doctrina que practicase, no
+tenía otro guía que su razón.
+
+Opino que no le faltaba sensibilidad, aunque era casi imposible alcanzar
+de él expresión alguna que la diera a conocer, y debo confesar en
+conciencia, que tenía apego a los que eran buenos para con él. Difícil
+sería determinar a qué podría haber llegado en condiciones más
+favorables que las de esclavo de un periodista poco retribuido y
+abrumado de trabajo; solamente sé que recibía las escasas e irregulares
+muestras de bondad que le concedía con suma gratitud. Leal y paciente,
+poseía dos cualidades de que carecen la generalidad de los criados
+americanos. Mi persona le había inspirado siempre grave deferencia y
+respeto; solamente una vez, después de provocarlo, recuerdo que dio
+muestras de alguna impaciencia. Por la noche, cuando me retiraba del
+despacho, solía llevármelo a mis habitaciones, para que me sirviera de
+portador de cualquier adición o pensamiento feliz que pudiera
+ocurrírseme antes de que pasaran las cuartillas a la imprenta. Recuerdo
+que una vez había estado yo borroneando papel hasta mucho más tarde de
+la hora a que acostumbraba a despedir a De-Hinchú, y habíaseme olvidado
+completamente su presencia en la silla al lado de la puerta, cuando de
+pronto llegó a mis oídos una voz en tono quejumbroso, que decía:
+
+--Chylee.
+
+Volvime maquinalmente.
+
+--¿Qué dices?
+
+--¡Yo decir: Chylee!
+
+--¿Y qué?--dije con impaciencia.
+
+--Usted saber, ¿cómo está, John?
+
+--Sí.
+
+--Usted saber, ¿tanto tiempo John?
+
+--Sí.
+
+--¡Bueno, pues; Chylee! ¡es lo mismo!
+
+Lo comprendí claramente. De-Hinchú deseaba acostarse y se valía de
+aquella palabra para dar las buenas noches. Sin embargo, un instinto de
+picardía que poseía yo lo mismo que él, me impelió a obrar como si no
+comprendiera la indirecta; murmuré algo en este sentido, y me incliné
+otra vez sobre mis papeles. A los pocos minutos oí que sus suelas de
+madera pataleaban sobre el entarimado. Mirelo: estaba junto a la puerta,
+de pie.
+
+--¿Usted no saber, Chylee?
+
+--No--dije con fingida seriedad.
+
+--¡Usted ser mucho grande tonto! ¡Todo igual!
+
+Y se largó, asustado por su propia audacia.
+
+No obstante, a la mañana siguiente, apareció como siempre, dócil y
+sumiso, y no le recordé su defección. Probablemente, como ofrenda de
+paz, limpió todas mis botas, deber que nunca le había exigido, incluyó
+en el obsequio un par de zapatos y unas inmensas botas de montar, todo
+de piel de ante, sobre las cuales tuvo ocasión de expiar durante dos
+horas sus remordimientos.
+
+He hablado de su honradez como cualidad más inteligente que moral, pero
+recuerdo dos excepciones. Para cambiar la pesada alimentación usual de
+los pueblos mineros, deseaba yo comer huevos frescos, y sabiendo que los
+paisanos de De-Hinchú eran celebrados por sus criaderos de aves de
+corral, me dirigí a él con tal fin. Cada día me trajo huevos, pero se
+negó a recibir paga de ninguna especie, diciendo que el hombre no los
+vendía, ejemplo extraordinario de abnegación, pues los huevos valían
+entonces medio peso cada uno. Una mañana, mi vecino Forster, hízome
+durante el almuerzo una visita, y con esta ocasión lamentó su mala
+suerte, pues sus gallinas habían cesado de poner, o bien él no sabía dar
+con los nidales. De-Hinchú que estaba presente durante nuestro
+coloquio, conservó el grave y característico silencio de costumbre. Pero
+cuando mi vecino se hubo marchado, se volvió hacia mí, con una ligera
+risa, diciendo:
+
+--Gallinas de Flostel, gallinas de De-Hinchú, todo es igual.
+
+Después, en una temporada de grandes irregularidades en los correos,
+De-Hinchú me había oído deplorar los retardos en la entrega de mi
+correspondencia. Un día, al llegar a mi despacho, me sorprendí de
+encontrar la mesa cubierta de cartas, acabadas de llegar por el correo,
+pero desgraciadamente ninguna de ellas llevaba mi dirección. Volvime
+hacia De-Hinchú, que las estaba contemplando tranquilamente satisfecho y
+le pedí una aclaración. Señaló a mis ojos espantados un saco de correos,
+vacío en un rincón, y dijo:
+
+--Cartero dice siempre: ¡No hay cartas, John, no hay cartas, John!
+¡Cartero mucho mentir! Cartero ser inútil. ¡Yo anoche tomar saco de
+cartas, todo igual!
+
+Por fortuna, era aún temprano y no habían hecho el reparto; tuve una
+precipitada entrevista con el jefe de Correos sobre el atrevido atentado
+de De-Hinchú, al robar la correspondencia de la Unión. Con la compra de
+un nuevo saco de correos, quedó solventado el asunto.
+
+Cuando volví a San Francisco, después de colaborar durante dos años en
+_La Estrella del Norte_, hubiese podido dar por terminada mi misión,
+llevándolo conmigo a De-Hinchú, si no lo hubiese impedido el profundo
+cariño que le profesaba. Además, no creo que hubiese visto con gusto el
+cambio, y lo atribuí a un temor nervioso de la aglomeración de gente,
+pues cuando tenía que cruzar la ciudad para algún recado, daba un gran
+rodeo por los barrios extremos. Lo atribuí también al horror de la
+disciplina del colegio anglochino, al cual me propuse enviarlo; a su
+cariño por la vida libre y vagabunda de las minas, o a mera inclinación
+natural. Hasta mucho tiempo después, no se me ocurrió que fuera por
+presentimiento.
+
+Parecía haber llegado ya la ocasión que tanto esperaba y anhelaba. Podía
+colocar a De-Hinchú, bajo influencias suavemente restrictivas, someterlo
+a una vida y enseñanza que le inclinara al bien más que mis mal
+reguladas bondades y cuidado superficial. De-Hinchú ingresó en la
+escuela de un misionero chino, pastor inteligente y bondadoso, que había
+demostrado gran interés por el chico, y quien, sobre todo, cifraba en él
+firmes esperanzas. Acogiole en su casa una pobre viuda, con una sola
+hija, de uno o dos años menos que De-Hinchú. Esta criatura, lista,
+alegre, inocente y sin artificio, fue la que tocó el corazón al muchacho
+y despertó la susceptibilidad moral que había permanecido insensible a
+los sermones del teólogo y a las enseñanzas de la sociedad.
+
+De-Hinchú debió ser feliz aquellos breves meses, ricos en promesas que
+no vimos cumplidas. Tenía para su pequeña amiga la misma supersticiosa
+adoración, aunque no el mismo capricho, que para su dios pagano, de
+porcelana. Sentía una inefable dicha en caminar tras de ella hasta el
+colegio, llevándole los libros, servicio siempre acompañado de algún
+cachete, debido a las pequeñas manos de sus hermanos de raza mogol.
+Construía para ella los más maravillosos juguetes, recortaba de
+zanahorias y de nabos las más sorprendentes flores y figuras, hacía de
+pepitas de melón, gallinas como naturales, construía abanicos y cometas,
+y era singularmente diestro en cortar para las muñecas fastuosos
+vestidos de papel. Ella, por su parte, jugaba también con él; le
+enseñaba canciones y lindezas, diole para su trenza una cinta amarilla,
+la que mejor sentaba a su color; leíale cuentos y narraciones y lo
+llevaba consigo a la clase del domingo; en oposición a los precedentes
+de la escuela y a manera de las mujeres mayores, triunfaba en esta
+innovación. Sería mi deseo poder añadir que consiguió que se convirtiera
+y que lo hizo abandonar su ídolo de porcelana; pero estoy contando una
+historia verdad. La niña se contentaba con inspirarle su cristiana
+bondad, sin dejarle ver que estaba ya convertido. De modo, que hicieron
+muy buenas migas la niña cristiana con su dorada cruz colgando de su
+blanca garganta, y el amarillo idólatra, con su horrible deidad de
+porcelana escondido en las profundidades de su vestidura.
+
+El año de 1869 se recordará por mucho tiempo en San Francisco; durante
+dos días, una turba de sus ciudadanos se arrojaron sobre extranjeros
+indefensos, los mataron porque eran extranjeros y de otra raza, religión
+y color, y porque ofrecían su sudor al precio que podían obtener de él.
+Magistrados hubo tan pusilánimes, que se figuraron que había llegado el
+fin del mundo; hubo hombres de Estado, eminentes, cuyos nombres me
+avergüenzo de escribir aquí, que dudaron de que el artículo de la
+Constitución que garantiza a todo ciudadano extranjero la libertad civil
+y religiosa, era un principio moral incontrovertible. Sin embargo, no
+faltaron hombres no tan fáciles de asustar, y que en veinticuatro horas
+arreglaron las cosas de manera que los tímidos pudieran estrecharse las
+manos con seguridad, y los eminentes estadistas proferir sus dudas sin
+dañar a nada ni a nadie. Por aquellos días, recibí una esquela de
+Hop-Sing, rogándome que fuese en seguida a verlo.
+
+Su almacén estaba cerrado y defendido contra los ataques posibles de los
+revoltosos por numerosa policía. Hop-Sing me recibió con su habitual e
+imperturbable tranquilidad, pero, según me pareció, con mayor gravedad
+que de ordinario. Con el mayor silencio, me tomó de la mano y me condujo
+al fondo de la habitación y de allí por las escaleras al sótano. Reinaba
+en su interior casi una completa oscuridad, pero se distinguía algo
+tendido en el suelo, cubierto por un chal. Cuando me acerqué retiró el
+chal bruscamente y descubrió a De-Hinchú, el idólatra, ¡tendido allí
+exánime!
+
+¡Muerto, mis queridos amigos, muerto!... ¡Maltratado hasta morir en las
+calles de San Francisco, en el año de gracia de mil ochocientos sesenta
+y nueve, por una banda de colegiales cristianos!... ¡niños de su
+edad!...
+
+Con el corazón conmovido puse mi mano sobre su pecho, sentí algo que se
+desmenuzuba bajo su blusa y miré interrogativamente a mi acompañante.
+Hop-Sing introdujo su mano entre los pliegues de seda, y con la única
+sonrisa de amargura que vi jamás en el rostro de aquel caballero pagano,
+retiró un objeto de porcelana.
+
+Era el ídolo de De-Hinchú, hecho trizas por una piedra de aquellos
+iconoclastas cristianos.
+
+
+FIN
+
+FOOTNOTES:
+
+[Nota 1: Bolsa de Smith.]
+
+[Nota 2: San Francisco.]
+
+[Nota 3: Diminutivo de Alejandro.]
+
+[Nota 4: Dique arenoso.]
+
+[Nota 5: Dase el nombre de _flats_ a los depósitos de aluviones
+auríferos.]
+
+[Nota 6: Árbol del país.]
+
+[Nota 7: Canal formado con tablas de madera, por donde se dejan
+correr, disgregadas con agua, las tierras auríferas pasando sobre
+mercurio donde se amalgama el oro.]
+
+[Nota 8: Partidario del Convenant.]
+
+[Nota 9: Juego de cartas, en California.]
+
+[Nota 10: Juego de azar americano.]
+
+[Nota 11: El supuesto jugador.]
+
+[Nota 12: En inglés _ass_, borrico.]
+
+[Nota 13: Nombre humorístico que se da a los inmigrantes chinos.]
+
+[Nota 14: Por _bureau_.]
+
+[Nota 15: Agente de policía.]
+
+
+
+***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK BOCETOS CALIFORNIANOS***
+
+
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+
+
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+
+
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+works. See paragraph 1.E below.
+
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+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://www.gutenberg.org/about/contact
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://www.gutenberg.org/fundraising/donate
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit:
+http://www.gutenberg.org/fundraising/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
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+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
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