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+The Project Gutenberg EBook of Paternidad, by André Theuriet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Paternidad
+
+Author: André Theuriet
+
+Translator: Ramón Pomés
+
+Release Date: May 3, 2008 [EBook #25320]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PATERNIDAD ***
+
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+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
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+
+
+BIBLIOTECA DE LA NACIÓN
+
+ANDRÉ THEURIET
+
+PATERNIDAD
+
+TRADUCCIÓN CASTELLANA
+
+DE
+
+RAMÓN POMÉS
+
+BUENOS AIRES
+
+1912
+
+Derechos reservados.
+
+Imp. de LA NACIÓN.--Buenos Aires
+
+
+
+
+PRIMERA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+
+El rápido de París a Belfort atraviesa velozmente los arrabales. Aunque
+estamos en mayo, la mañana sin sol es fría. Un fuerte viento del
+Noroeste impulsa grandes nubarrones que se deshacen en lluvia sobre los
+campos de trigo, de cebada y de alfalfa que cubren con sus variados
+matices las monótonas llanuras de la Brie. Las gotas de lluvia pintan
+los más extraños dibujos sobre los cristales de un vagón de primera
+clase en que va un solo viajero quien parece preocuparse muy poco del
+mal tiempo. Abrigadas las piernas por ancha manta y una gorrilla sobre
+los ojos, está absorto en la lectura de unos documentos y en el examen
+de unos planos que va sacando de una gran carpeta puesta sobre los
+almohadones y en la que puede leerse esta inscripción: _Bosques de
+Val-Clavin._--_Petición de deslindes._ Al través de la lluvia poco tiene
+de interesante el paisaje; pero, por la tensión de los músculos de su
+rostro y por la honda preocupación del viajero, se adivina que seguiría
+del mismo modo indiferente a lo de afuera aunque llenara el sol el
+espacio todo y fuese el paisaje mucho más pintoresco.
+
+Es hombre de unos cincuenta años y, sin embargo, sus movimientos son
+ligeros, ágiles; su vestir, muy cuidado y de una elegancia
+irreprochable, le da un aspecto de plena juventud. Sus rasgos son finos
+y correctos, en su barba cortada en punta y en sus cabellos castaños se
+ven mezclados algunos hilillos blancos; el firme modelado de su boca y
+de su nariz aguileña, con las dos arrugas verticales que afirman su
+entrecejo, indican en él una fuerte voluntad. Cuándo levanta un poco su
+gorrilla para limpiar los cristales del vagón empañados por la humedad,
+se ven a plena luz sus ojos, hermosamente azules y de mirar dulcísimo,
+que corrigen por la expresión un poco dura y fría de todo el rostro.
+
+En la solapa de la negra americana se destaca con fuerza una roseta
+roja. Una gran distinción de maneras, junto con sus actitudes reservadas
+y una bien estudiada gravedad descubren a un personaje perteneciente al
+mundo administrativo, y, aunque el expediente que examina no revelase su
+profesión, adivinaríase en él a un funcionario que ha escalado elevados
+puestos y que está bien penetrado de la importancia de su cargo.
+
+En efecto, «Amado Francisco Delaberge, oficial de la Legión de Honor»,
+como dice el anuario, es inspector general de montes. Salido de la
+escuela de Nancy a los veintidós años, ha ascendido rápida y
+merecidamente. No sólo posee vastísimos conocimientos en materia de
+selvicultura, sino que se mostró siempre como un notable administrador.
+Lleno de amor por el oficio y dotado de una gran fuerza de trabajo,
+reúne al espíritu de organización la habilidad práctica del hombre de
+negocios. Así, hablan de él sus compañeros como de un futuro director
+general. La única cosa de que se le podría acusar es de una cierta
+frialdad de alma--esa impasibilidad egoísta del célibe, a quien la vida
+ha hecho sufrir poco y que no está dispuesto a comprender los
+sufrimientos de los demás.--En Delaberge, este defecto débese menos a
+una natural sequedad de corazón que a las particulares condiciones en
+que su infancia y su juventud se desenvolvieron.
+
+Hijo de empleado, desde sus primeros años ha sido víctima de esa vida
+nómada de pájaro silvestre, de esos múltiples cambios de residencia que
+hacen pequeños _sin patria_ de los hijos del funcionario público.
+Llevado de un colegio a otro colegio hasta el día de su entrada en la
+Escuela Forestal, puede decirse que no conoció el pueblo en que había
+nacido, y por consiguiente, nada sabía de aquellos cariños que
+lentamente se forman en el corazón del hombre y le unen para siempre a
+la provincia en que nació, a la casa en que se hizo hombre, a las
+piedras, a los árboles, a los horizontes que cada día sus ojos
+contemplaron. Los numerosos y fuertes lazos que van del mundo exterior
+al mundo de nuestro espíritu son otros tantos agentes creadores de la
+sensibilidad. Los primeros colores del nido pintan las primeras
+imaginaciones del niño y penetran profundamente y para siempre en su
+corazón; esto faltó a Delaberge.
+
+Su juventud ha transcurrido en una atmósfera llena de frialdad, en medio
+de las preocupaciones de los exámenes y de los ascensos que había que
+conquistar a punta de espada. Ha ignorado aquella pasión que vuelve
+tierna el alma hiriéndola de muerte. A lo sumo, ha tenido en esa época
+de su vida alguna ligera amistad femenina tan rápidamente anudada como
+prontamente rota. Separado muy joven aún de sus padres, que perdió antes
+de haber llegado a los treinta años, ha podido gustar muy poco de las
+alegrías de la familia. Sin la menor fortuna, no ha pensado más que en
+hacer rápida y honrosamente su camino. El trabajo ha llenado toda su
+vida y el deseo de llegar pronto ha dirigido todas sus facultades hacia
+la realización de sus ambiciosos proyectos.
+
+Como muchos funcionarios sin fortuna, retrocedió ante lo desconocido del
+matrimonio, creyendo que las obligaciones y las responsabilidades de la
+vida conyugal son obstáculo para las funciones administrativas. Ha
+permanecido soltero y se ha absorbido cada vez más en trabajos que le
+han robado por completo los días y aun con frecuencia las noches; ha
+llegado el primero a la oficina, ha salido el último, ha comido en el
+restaurant o en cualquier mesa oficinesca y no ha entrado en su casa
+sino para dormir. Así, desde los treinta a los cincuenta años, se ha
+deslizado su metódica y correcta existencia, digna y laboriosa, pero
+también sin el calorcillo de una dulce intimidad, sin hacer el menor
+alto en el ensueño o en la fantasía...
+
+No obstante, hoy que goza ya de un relativo bienestar, que su ambición
+administrativa está ya casi satisfecha, alguna vez vuelve
+melancólicamente la vista hacia atrás y con espanto se ha de confesar a
+sí mismo que su pasado está vacío de recuerdos alentadores y se da
+cuenta de su triste aislamiento. Cuando al salir de la casa de un amigo
+en que ha oído voces infantiles y risas de juventud, vuelve a su triste
+cuarto de soltero, siéntese lleno de añoranza por lo pasado y de
+inquietud por lo porvenir, pensando en la rapidez con que pasan los
+años, en la época cada vez más cercana del retiro, en las prosaicas
+miserias y los asquerosos servilismos que turban el ocaso de la vida de
+un solterón.
+
+Llegado a la meseta de los cincuenta se parece el hombre a un extraviado
+viajero que ha escalado la cima de la montaña por abruptos y pedregosos
+senderos y que, una vez llegado arriba, comprende que equivocó por
+completo la senda. Entonces, ve el camino verdadero que dulcemente va
+subiendo por entre alegres pueblecillos y bosques en que cantan las
+fuentes y los pájaros, y por entre prados que las flores de todo color
+esmaltan, sin que pueda volver atrás para gozar de aquellos perdidos
+encantos...
+
+Cuando siente Delaberge tales añoranzas pregúntase si no ha despreciado
+estúpidamente el todo por la nada, y entonces llena su mente y le
+obsesiona la idea del matrimonio. Se mira al espejo, se dice que es
+joven todavía y murmura como Juan de Lafontaine: «¿Ha pasado ya para mí
+el tiempo del amor?» Pero ni aun durante estas crisis de tristeza le
+abandona del todo su habitual egoísmo. Piensa menos en amar que en ser
+amado. No ve en el matrimonio sino una compañía que alegre su
+existencia, un hijo en quien su propio ser reviva. En medio de ese
+despertar de la juventud, de esos deseos de romper con su vida monótona,
+la preocupación de sí mismo es lo que en él predomina. Quiere dar calor
+a su corazón, conocer la alegría de lo imprevisto, gozar las emociones
+raras y nunca sentidas...
+
+Así, aceptó con verdadera alegría la misión de arreglar amistosamente
+con los propietarios y campesinos el interminable asunto de los
+deslindes de Val-Clavin...
+
+Un prolongado silbido anuncia la proximidad de una estación. El tren,
+pasado ya Bar-sur-Aube, va a detenerse en Clairvaux. Delaberge levanta
+la cabeza, deja sobre el asiento sus papeles y baja el cristal de la
+ventanilla para respirar un poco de aire puro.
+
+
+
+
+II
+
+
+El aspecto del paisaje se ha ido modificando poco a poco. Las montañas
+son más altas y el valle se ha estrechado. Ha cambiado también el
+aspecto del cielo. Aparece a trechos el azulado espacio y no llueve ya.
+Los negros nubarrones huyen rápidos y caen los rayos del sol sobre los
+campos, haciendo humear las mojadas praderas y brillar como diamantes
+las gotas de lluvia en los manzanos en flor. Por entre el rasgado de
+negra nube descúbrese un trozo de intenso azul más allá de un pequeño
+bosque de álamos cuyas hojas de oro pálido parecen temblar bajo la
+inesperada luz, mientras sobre unos sombríos nubarrones se destaca
+triunfante y luminoso el arco iris. En esos intervalos de sol y sombra
+corre por encima de la tierra verdeante como una alegría primaveral, del
+mismo modo que el viento riza la argentada superficie de un lago. Esta
+radiante alegría solar brilla a trechos sobre toda la campiña, sobre
+los ondulantes campos de cebada y de centeno, sobre los taludes llenos
+de rojas amapolas y va comunicándose sucesivamente a los huertos, en que
+de nuevo vuelven los insectos de todas clases y colores a zumbar
+contentos, y a los grupos de árboles en que los pájaros entonan otra vez
+su amoroso trino. Toda esta alegría penetra dulcemente en el cerebro de
+Delaberge y le distrae de sus laboriosas meditaciones jurídicas.
+
+Después de un alto de pocos minutos en Clairvaux, marcha el tren por
+entre colinas cubiertas de bosque que dejan ver de vez en cuando las
+clarísimas aguas del Aube. El sol ha triunfado decididamente y el cielo
+todo es ya de un sedoso azul. Una pacificadora serenidad emana de las
+húmedas selvas, de vez en cuando interrumpidas por anchos vallados en
+que la mirada se refresca como en un baño de verdor... El inspector
+general ha cerrado la carpeta del expediente y la ha metido en su
+valija. Después vuelve a la ventanilla del vagón y apoyándose de codos
+en ella respira con avidez el fuerte olor de la tierra refrescada por la
+lluvia. Como buen funcionario forestal, su corazón se alegra a la vista
+de los árboles. A decir verdad, el bosque ha sido el único amor
+fervoroso de su vida y siéntese enternecido al encontrarse de nuevo en
+la campiña donde pasó sus años juveniles.
+
+Este enternecimiento le recuerda los melancólicos pesares que conturban
+su alma hace algún tiempo... Un grupo de árboles bajo los cuales hacen
+la siesta los leñadores después de haber comido; un pueblecillo en que
+se oye el toque de misa matutina y en que tenues humaredas se deslizan
+por encima de las techumbres de teja; una casuca campesina con sus
+ventanas abiertas en que flotan cortinillas blancas, puesta la ropa a
+secar tendida en la valla y cubriendo la suave colina la viña y el
+huerto... Todo eso le induce a dulcísimos ensueños de vida rústica.
+
+Pregúntase entonces si la existencia de un honrado menestral, entre su
+mujer que le quiere y sus hijos que se hacen hombres poco a poco, no
+ofrece en realidad una suma de satisfacciones más verdaderas que
+aquellos mentidos placeres parisienses de que tan poco disfruta. ¿El,
+Delaberge, encadenado a su oficina, ocupado desde la mañana a la noche
+en dar vueltas a la rueda administrativa, no permanece extraño a las
+cosas del corazón y de la inteligencia cien veces más que ese
+propietario que vive olvidado en su pueblo? Y dentro de diez, de quince
+años todo lo más, cuando deje de ser una de las ruedas importantes de la
+administración, ¿cuál será la perspectiva de su existencia? Será aquella
+vejez sin apoyo y solitaria de todo funcionario retirado, que languidece
+en su ociosidad y no sabe dónde plantar su tienda...
+
+Y de nuevo entonces, como una esfinge atormentadora, surge en su mente
+la pregunta de si ha pasado o no la edad en que sin imprudencia puede el
+hombre casarse y crear una familia. Esta vez, debido quizás al influjo
+de ese alegre sol de mayo, la respuesta se formula en su espíritu con
+menos vacilaciones, con mayor claridad que nunca.
+
+Ha llevado siempre una existencia sobria, y sabe que existe en él
+todavía un gran fondo de vigor, una buena reserva de los tesoros
+juveniles. No es una ilusión, no se deja engañar por falsas apariencias.
+Goza de una salud de hierro, conserva todos sus dientes y sus cabellos;
+sus músculos tienen aún toda su fuerza, sus articulaciones toda su
+agilidad. En el mundo oficial que frecuenta ha observado alguna vez que
+las mujeres no desdeñan su conversación ni su compañía. Además, nunca ha
+de ser tan loco que se case con una jovencita; mas si por acaso
+encontraba una mujer que se acercase a los treinta, agradable y
+simpática, nada se había de oponer a que pensase en el matrimonio. No
+tiene más que cincuenta años y podría ver aún a sus hijos crecer, pasar
+de la adolescencia a la juventud y ¿quién sabe? tal vez viviría bastante
+tiempo para verles también casados...
+
+Tener hijos, un hijo en quien él mismo reviviera, eso daría nuevo
+impulso a su vida y una hermosa finalidad a sus energías... Cuando se
+examina a fondo, Delaberge llega a confesarse que, en ese cambio de
+vida, lo que con mayor fuerza le atrae no son precisamente los encantos
+de la compañía conyugal, sino la esperanza y las alegrías de la
+paternidad.
+
+Mientras va el inspector general abstraído en tan hondas meditaciones,
+corre el tren a toda marcha y el aspecto del paisaje cambia otra vez.
+Deja la vía férrea el valle del Aube, sube raudo una pendiente y
+atraviesa luego una llanura pedregosa en que crece raquítico el centeno
+y en que de vez en cuando rompen la monotonía de la línea recta pequeños
+grupos de árboles desmedrados. Rasga el aire un silbido agudísimo. Corre
+ligero el tren por un largo viaducto de tres filas de arcos desde el
+cual se ve el río Suize ondular lo mismo que una culebra, por entre los
+prados. Aparecen en el horizonte siluetas de campanarios, de cúpulas y
+de techumbres de teja, destacándose sobre el oscuro verdor de los
+árboles, y el tren detiene poco a poco su marcha.
+
+--«¡Chaumont! ¡Diez minutos y fonda!»
+
+Aquí es donde Delaberge ha de bajar. Arregla su equipaje y se asoma a la
+portezuela buscando en los andenes al inspector provincial, su antiguo
+camarada de Escuela a quien advirtió de su llegada y en cuya casa se ha
+de hospedar.
+
+Allí está, en efecto, el inspector buscando también a su amigo. Es un
+hombre pequeño y gordinflón, metido en estrecha casaca, cubierta la
+cabeza con sombrero de anchas alas y con guantes negros. Su vestir,
+mitad ceremonioso y mitad descuidado, afirma todavía su aspecto
+provincial.
+
+Baja Delaberge del vagón y los dos antiguos camaradas se estrechan la
+mano.
+
+--Mi querido inspector general--comienza el hombre gordinflón,--estoy
+contentísimo de verle otra vez... ¿Ha tenido usted buen viaje?
+
+--Excelente, querido Voinchet... pero ¿cómo es eso, vas a tratarme de
+_usted_ ahora, tú que eres mi más antiguo amigo?
+
+--¡Dios mío--murmura Voinchet,--creí que las conveniencias de la
+jerarquía!...
+
+--No bromees... Nada, tienen que ver con nosotros las conveniencias
+jerárquicas... Háblame ahora mismo de _tú_ o voy a pedir albergue a la
+hospedería.
+
+--Te obedezco--contesta el inspector provincial y queda con ello más a
+sus anchas.
+
+Mientras aguardaba al tren, más de un cuarto de hora estuvo
+preguntándose con ansiedad si tutearía a Delaberge, como en otros
+tiempos, o si por deferencia a su grado superior le hablaría de _usted_.
+Ahora ya, libre de aquel peso, se muestra alegre y decidor. Y mientras
+se saca del vagón y se carga el equipaje del inspector general contempla
+a su camarada y amablemente sonríe.
+
+--¿Sabes que no noto en ti ningún cambio?... Te encuentro hoy tan ágil y
+tan fuerte como al salir de la Escuela.
+
+--¡Adulador!--replica Delaberge,--la verdad es que nuestros cabellos
+comienzan a blanquear y que llevamos cada uno veintiocho años más sobre
+la cabeza.
+
+En el fondo, sin embargo, le han halagado no poco las palabras de su
+camarada, sobre todo al ver que éste parece mucho más viejo que él.
+
+Los años han engordado al inspector provincial y han quitado expresión a
+su fisonomía; la somnolencia de la vida de provincia ha apagado la viva
+luz de sus ojos; la costumbre de tener que hablar y obrar siempre con
+cierta parsimonia ha quitado a su rostro toda expresión.
+
+Rueda ya el coche carretera adelante y habla Voinchet de nuevo.
+
+--Mi mujer nos aguarda para almorzar... ¡Oh!... Un almuerzo sencillo,
+después del cual podrás irte a descansar... Te advierto, querido, que
+esta tarde te será preciso sufrir una pequeña molestia... En honor tuyo,
+hemos invitado a algunas personas a comer.
+
+--¡Diablo!--murmura Delaberge visiblemente contrariado.--No esperaba
+eso...
+
+--Dispénsame, pero los periódicas han dado la noticia de tu llegada... Y
+habríamos dejado agraviadas a todas nuestras relaciones si les
+hubiésemos quitado el placer de estar y de hablar contigo algunas
+horas... No tienes idea, amigo mío, de las suspicacias provinciales...
+Por otra parte, no seremos muchos... Estarán el presidente del tribunal,
+el secretario general de la prefectura, un segundo inspector y su
+esposa... y nadie más.
+
+--Ya son bastantes--dice Delaberge con sonrisa de resignado.
+
+--¡Ah! se me olvidaba... Estará también una amiga de mi mujer, la señora
+Liénard, la que principalmente hace uso de los bosques de Val-Clavin...
+Quizás no te arrepientas de hablar con ella, pues si logras hacerle
+entender la razón, este negocio del deslinde irá como sobre ruedas... Es
+la más ardorosa y la más fuerte adversaria de la Administración... ¡Ea,
+hemos llegado ya!
+
+El carruaje se ha detenido a la entrada de una calle desierta en que
+verdea la hierba por entre las piedras. Enfrente de la iglesia de San
+Juan se abren los porches de una antigua casona que se levanta entre el
+patio y los huertos. Mientras el conductor descarga el equipaje,
+Voinchet entra en la casa llamando a un criado. Habiendo quedado solo un
+momento, Delaberge contempla la dormida calle sobre la cual las paredes
+de la vieja iglesia extienden una sombra de claustro. Y en la fría
+austeridad de este sitio solitario, la perspectiva de una comida oficial
+con los notables que habitan en esta ciudad muerta le da un escalofrío
+de hondo malestar.
+
+
+
+
+III
+
+
+Hacia las seis y media de la tarde, rehecho completamente por una buena
+siesta, pensó Delaberge que se acercaba el momento de la comida y
+procedió a vestirse y arreglarse esmeradamente, no por coquetería, sino
+por pura costumbre. Creía que una presencia irreprochable se impone a
+los funcionarios que representan a la Administración pública.
+
+Anudando su corbata pensaba ya en la molestia de esa comida oficial en
+que durante largas horas estaría como en representación ante los
+invitados de su amigo y en que el deber profesional le obligaría a
+conversar con la principal interesada en el asunto de los bosques de
+Val-Clavin. A juzgar por la esposa de su amigo, excelente mujer de su
+casa, pero cuarentona más que insignificante, su amiga la señora
+Liénard, debía ser ya una mujer de edad madura y de trato poco
+agradable. Delaberge veíase ya discutiendo con una pleiteante campesina
+y esta enfadosa perspectiva le ponía de mal humor.
+
+Cuando entró en el salón verde y oro, lleno de muebles y adornado con
+chucherías de dudoso gusto, casi todos los invitados habían llegado ya, y
+le fueron presentados formando una sola fila. El presidente del
+tribunal, un hombre pequeñito que habla con pretensión florida, recién
+afeitado y de piel sonrosada, con unos ojos brillantes y siempre
+inquietos; el secretario general de la prefectura, alto, de anchas
+espaldas, tieso siempre, como orgulloso de los triunfos que le valía su
+voz de barítono; el segundo inspector, moreno, de grandes cejas, con los
+bigotes como de cepillo, con los cabellos cortados según la ordenanza,
+presentaba el tipo completo del forestal a la manera antigua, feo como
+un jabalí y rugoso como un roble.
+
+Y mientras su esposa la inspectora, delgaducha y metida en su vestido
+marrón bordado de azabache, conversaba con la señora de Voinchet
+hablándole de lo difícil que es hoy procurarse buenos criados, Delaberge
+se llevaba al inspector su amigo a un rincón de la sala preguntándole
+sobre todos los detalles del asunto que allí le había traído. El
+forestal, envanecido de absorber por completo la atención de su
+superior, le iba dando toda clase de noticias técnicas. Y hacía más de
+un cuarto de hora que hablaba, cuando Delaberge, al través de las
+prolijas frases de su subordinado, oyó a la señora de Voinchet que
+decía:
+
+--¡Ah! por fin... Ya comenzaba usted a inquietarme... Muy tarde llega,
+amiga mía.
+
+A lo que una voz alegre y limpia contestaba así con un ligero acento
+provincial:
+
+--Perdóneme, he querido, para honrar mejor su casa, estrenar un vestido
+nuevo y la modista no me lo ha traído sino hasta ahora mismo... cuando
+ya comenzaba a enfadarme.
+
+En aquel mismo instante abríase de par en par la puerta del comedor y un
+criado con guantes blancos y casaca negra decía así: «La señora está
+servida».
+
+--Señor inspector general--dice la señora de Voinchet acercándose a
+Delaberge,--el brazo, si usted gusta...
+
+Y éste galantemente lo presentaba ya para que se apoyase en él la
+señora, cuando interrumpiéndose ésta con aire consternado se volvía
+hacia la recién llegada y tomándole una de las manos murmuraba:
+
+--¡Qué distraída soy!... Es necesario que antes le presente a mi querida
+amiga... Camila Liénard, propietaria de la Rosalinda, en Val-Clavin...
+El señor Delaberge, inspector general de montes.
+
+Aunque ordinariamente dueño de sí mismo, Delaberge no supo disimular una
+viva expresión de sorpresa. En lugar de la vieja pleiteante que se había
+imaginado, veía ante sí a una mujer joven, de unos veintiséis años,
+esbelta, fresca, amable, con unos sonrientes ojos oscuros que ya desde
+el primer momento le gustaron de un modo infinito. Algo aturdido,
+Delaberge saludó.
+
+No le habría pasado ciertamente inadvertida su gran sorpresa a la señora
+Liénard si ella no se hubiese sentido también conmovida por una sorpresa
+igual. Sus clarísimos ojos contemplaban a Delaberge y parecía reflejarse
+en su rostro la sorpresa de quien recuerda vagamente una semejanza o se
+pregunta dónde y cuándo vio alguna otra vez a la persona que tiene
+delante. Todo esto, no obstante, pudo durar tan sólo unos segundos. La
+señora Liénard insinuó una amable reverencia; Delaberge tomó de nuevo el
+brazo de la señora de la casa y entraron todos en el comedor.
+
+En la mesa el inspector general fue, naturalmente, puesto a la derecha
+de la señora Voinchet; enfrente sentábase su amigo y a su lado estaba la
+señora Liénard; de manera que Delaberge tenía frente a frente a la
+propietaria de Rosalinda y durante aquellos momentos de solemne quietud
+que suele reinar en los principios de toda comida pudo examinarla con
+sosegado detenimiento.
+
+El famoso vestido nuevo que había motivado el retraso de Camila Liénard
+era negro y guarnecido con cintas malva; Delaberge, acostumbrado a los
+refinamientos de la elegancia parisiense, hubo de confesarse que la
+modista hubiera podido emplear mejor el tiempo. El cuerpo, que era de
+satén, no favorecía mucho al talle de la dama, el cual parecía no
+obstante bien contorneado. La ropa se arrugaba feamente en los hombros,
+y en el cuello parecía querer ahogarla. En suma, la joven aparecía muy
+mal vestida, pero demostraba preocuparse por ello muy poco. Su buen
+humor no se resentía para nada de la fealdad del traje ni éste lograba
+contener la expresiva vivacidad de sus movimientos. Con su boca un poco
+grande, su barbilla algo gruesa y sus cejas finísimas, no parecía
+precisamente bella, pero tenía unos hermosos ojos llenos de luz y
+viveza, unos abundantes cabellos castaños que le caían graciosamente
+sobre las sienes, una gran frescura en toda su persona, un modo
+graciosísimo de reír, y todo esto junto producía una agradable impresión
+de juventud, de espiritualidad, de alegría sana y fuerte que llenaba de
+gozo el corazón. Comprendíase que era una mujer noblemente expresiva,
+llena de una natural espontaneidad.
+
+--¿La señora Liénard está casada?--preguntó en voz baja Delaberge a su
+vecina de mesa.
+
+--No, es viuda... Hace más de dos años que perdió a su marido... Un
+señor no muy digno de ser amado... No tiene hijos y vive sola en
+Rosalinda donde está haciendo mucho bien.
+
+Delaberge contempló entonces con mayor complacencia aun a aquella
+mujer... La señora Liénard estaba discutiendo a media voz con el
+inspector provincial, su vecino de mesa, y sin abandonar su aire de
+amable alegría le atacaba con maliciosas recriminaciones, ante las
+cuales se rebelaba el otro con tonos de malhumor.
+
+--¡Ah! no es usted muy amable con los pobres--exclamaba ella.
+
+Y en ese momento levantó la cabeza y sorprendió la atenta y curiosa
+mirada de Delaberge. Lejos de sentirse ofendida por ello, sonrió al
+encontrar su mirada los ojos de éste y prosiguió:
+
+--Vaya, decididamente es mucho mejor dirigirse a Dios que a sus
+santos... Que lo diga si no el señor inspector general.
+
+Tomado así como testigo, Delaberge preguntó con su aire gravemente
+amable:
+
+--¿De qué se trata, señora?
+
+--De ese deslinde que la Administración forestal quiere imponer. Bajo el
+pretexto de que es imposible evaluar por separado los derechos de los
+usuarios, el señor inspector provincial aquí presente nos ofrece como
+compensación un bosque que está a una legua de Val-Clavin... Y yo
+sostengo que esto es inicuo y aun bárbaro.
+
+--Palabras muy duras son éstas--objetó Delaberge riendo.
+
+--Duras, pero exactas... Veamos: yo tengo el derecho de cortar leña en
+Val-Clavin y los campesinos de Val-Clavin tienen también el derecho de
+pastos... Y a cambio de todo esto se nos ofrece un terreno impropio y
+muy lejano... ¿Se puede a esto llamar justicia?
+
+--Señora--interrumpió complacientemente el inspector general,--la
+felicito a usted, pues trata el asunto como un verdadero jurisconsulto.
+
+--¡Oh!--dijo a esto el inspector provincial.
+
+--Te advierto que te las habrás con un contrincante fuerte... La señora
+Liénard está muy aferrada en sus derechos.
+
+--En los míos y en los derechos de los demás también, señor
+Voinchet--repuso la joven con animada entonación;--los habitantes de
+Val-Clavin, aun más que yo, merecen ver atendidas sus reclamaciones: son
+gente pobre y para conducir su ganado al pastoreo les será preciso
+caminar más de una legua a campo traviesa, pues no hay vía directa que
+una el pueblo con la tierra que ahora se les ofrece.
+
+--Ya les indemnizaremos construyéndoles un magnífico camino.
+
+--¿Les indemnizarán ustedes también de la pérdida de tiempo y de la mala
+calidad de los pastos?... Los bosques de Carboneras están llenos de
+pantanos y si usted conociese el país, señor inspector general...
+
+--Lo conozco perfectamente--repuso Delaberge,--pues en Val-Clavin
+comencé mi carrera forestal.
+
+--¡Ah! ¿de veras?...--exclamó la señora Liénard;--en tal caso...
+
+Dirigió en torno suyo la mirada y vio que el presidente y la inspectora
+se esforzaban por disimular sus bostezos y se echó a reír exclamando:
+
+--¡Perdónenme! ya me olvidaba de que esta discusión no interesa nada a
+los invitados del señor Voinchet; dejémoslo por ahora, mas conste que no
+me doy por vencida.
+
+La conversación se hizo general con gran sentimiento de Delaberge. La
+vivacidad con que la señora Liénard defendía sus derechos había
+despertado su interés. La originalidad evidentísima de aquella mujer
+contrastaba extraordinariamente con la falta de carácter de la mayoría
+de los invitados.
+
+En el calor de la discusión tomaba su rostro expresiones encantadoras.
+Nada había en ella rudo o fingido; nada tampoco de aquella prudencia
+timorata que da tan monótona insignificancia a las mujeres de provincia.
+Sentíase en ella estallar la sinceridad, la generosidad de su noble
+corazón. La señora Liénard gustaba a Delaberge por cualidades que eran
+opuestas a las suyas. Ese hombre reservado, discreto y reflexivo por
+temperamento, sentíase interesado por aquella mujer de un carácter tan
+abierto y tan noblemente alegre...
+
+Y cuando se levantaron de la mesa y volvieron los invitados al salón, se
+las arregló de manera que pudiese encontrarse cerca de la joven.
+
+
+
+
+IV
+
+
+Precisamente se dirigía ella hacia Delaberge llevando en una mano la
+cafetera y en otra una taza que le ofreció. Cuando hubo servido a todos,
+volvió a sentarse en el canapé, no lejos de Delaberge, quien, de pie
+todavía, acababa de beberse su taza.
+
+--Señor inspector--le dijo ella,--estaría usted muchísimo mejor si
+tomase asiento.
+
+Y diciendo esto se hizo un poco a un lado para dejarle sitio en el mismo
+canapé. El inspector general no deseaba sino obedecer a invitación tan
+amable; pero, no sabiendo qué hacer de la taza que tenía, en la mano,
+hizo ademán de ir a dejarla sobre una mesilla. La señora Liénard se
+levantó corriendo, le tomó la taza de las manos y fue a darla a un
+criado que pasaba entonces con una bandeja. Tan graciosa amabilidad, tan
+previsora deferencia, trastornaron profundamente a Delaberge. Aunque
+poco inclinado a la fatuidad, se imaginó que la joven se esforzaba para
+serle agradable y sintió como un cosquilleo de satisfacción, sin pensar
+que un hombre de cincuenta años le parece casi un viejo a una mujer que
+tiene veintiséis. Pero Delaberge, como la mayoría de los hombres, no se
+veía envejecer.
+
+Razonaba como un hombre convencido de que puede inspirar todavía
+amorosos sentimientos; no quería confesarse a sí mismo que las
+amabilidades de la señora Liénard podían sencillamente proceder de la
+espontaneidad de un alma, por naturaleza afectuosa e inclinada a
+mostrarse amable precisamente porque la diferencia de edad había de
+quitar todo pretexto a una interpretación maliciosa.
+
+Sin embargo, mientras la joven con su vivacidad de siempre, volvía a
+sentarse cerca de él, se despertó en el inspector general una vaga
+desconfianza; se dijo que tal vez iba a ser juguete de la malicia
+femenina, pensando que la señora Liénard había creído ganar así su ánimo
+en favor de la causa de los usuarios de Val-Clavin y vencer su natural
+rigor administrativo.
+
+Se recostó descuidadamente en uno de los brazos del canapé y, por encima
+de su abanico que agitaba lentamente, se quedó contemplando a Delaberge
+con la sonrisa en los labios. Este, ya receloso y colocado en actitud
+defensiva, estudiaba detenidamente el rostro de su vecina.
+
+Pronto sintióse tranquilizado por completo. No, en esos límpidos ojos,
+en esa purísima frente, en esos labios francamente amables, no podía
+haber la menor huella de engaño o duplicidad. En el fondo de esos
+clarísimos ojos no se descubría la menor de aquellas turbadoras y
+fugitivas fulguraciones que son indicio de mentira. Ni en la frente, ni
+en la boca se descubrían aquellas desagradables arrugas que son
+revelación de un alma falsa o llena de complicados sentimientos.
+Decididamente, la señora Liénard no tenía nada de una Dalila.
+
+Cerró bruscamente el abanico, se inclinó un poco hacia Delaberge y dijo:
+
+--¿De manera que ha vivido usted en Val-Clavin?
+
+--Sí, señora; viví dos años.
+
+--¿Hace mucho tiempo?
+
+--¡Oh! sí, mucho... Quizás no había usted nacido todavía. Pero recuerdo
+el país como si fuese ayer mismo. Veo perfectamente en mi imaginación el
+camino que lleva a Rosalinda, por el cual daba mi paseo cotidiano. Se
+penetraba en la hacienda por una calle plantada de fresnos, muy
+pequeñines entonces.
+
+--Los fresnos han crecido y dan hoy una magnífica sombra.
+
+--Entonces--prosiguió Delaberge--vivía en Rosalinda un hombre muy
+original llamado Le Maroise. Tenía costumbres muy singulares, se pasaba
+el santo día en un cuarto con las ventanas cerradas y no salía sino
+después de anochecido, en una vieja berlina que guiaba un cochero tan
+extravagante como su dueño...
+
+--¡Ese hombre original era mi tío!--interrumpió ella riendo.
+
+--¡Ah!... Perdóneme...
+
+--No se ha de excusar--replicó.--Era realmente un hombre extraño y poco
+me costaría confesar a usted que llegó a serme odioso... Vivía aún
+cuando me casé; me hizo su heredera a condición de que mi marido y yo
+viviríamos con él... No es posible imaginar cómo nos hizo insoportable
+la vida. Finalmente se murió el pobre hombre, y no he de decir que le
+lloré muy poco... A punto estuvo de hacerme odiar Rosalinda.
+
+--¿Vive usted en ella todo el año?
+
+--¿Cómo no? Apenas si voy dos o tres veces a Dijón o a Chaumont y sólo
+por asuntos de intereses. A los seis o siete días que estoy en la ciudad
+ya no tengo más que un deseo, el de volver a mi casa lo antes posible.
+
+--¿A su edad no le parece esta soledad demasiado austera? ¿No se aburre
+usted jamás?
+
+--Muy raramente... En primer lugar, ha de saber usted que tengo un
+temperamento de verdadera campesina. Apenas comienza la primavera, vivo
+constantemente al aire libre... Me tienen sobradamente ocupada mis
+gallinas, mis flores, mis árboles; cuido yo misma la corta de mis
+bosques y le aseguro a usted que no sé apenas qué cosa sea el aburrirse.
+
+--¿Y en invierno?
+
+--En invierno enciendo un hermosísimo fuego y me instalo cerca de la
+chimenea con un buen libro en la mano... Hay en Rosalinda una biblioteca
+muy bien nutrida y la cual yo aumento todavía procurando estar al
+corriente de cuanto se publica... Soy una endiablada lectora... Cuando
+tengo un libro interesante, y al alcance de la mano un buen puñado de
+almendras, me paso horas deliciosísimas junto al fuego.
+
+Mientras hablaban ellos aparte, el inspector provincial organizaba una
+mesa de _whist_ y habiéndose negado Delaberge y la señora Liénard a
+tomar parte en el juego, sentáronse en torno de la mesa la
+subinspectora, el presidente, el secretario y el propio señor Voinchet.
+La esposa de éste y el subinspector se quedaron contemplando el juego y
+aguardando el momento en que alguno de los dos pudiese tomar parte en
+él; de suerte que la viuda y su interlocutor, gracias a la preocupación
+de los jugadores de _whist_, se quedaron en el canapé tan aislados como
+pudieran estarlo en el fondo de un bosque.
+
+Esa conversación mantenida en la penumbra, les iba acercando
+familiarmente y revestía de una mayor confianza y de una más completa
+intimidad su diálogo. La señora Liénard no parecía en lo más mínimo
+cohibida por la gravedad de su interlocutor y aun se extrañaba de
+encontrarse hablando tan llanamente con ese parisiense a quien desde tan
+pocas horas antes conocía. En cuanto a Delaberge sentíase a la vez
+sorprendido y encantado de la visible simpatía de que le daba testimonio
+aquella mujer. La escuchaba con placer y sentíase refrescada el alma por
+la gracia natural del buen sentido y la noble alegría de su vecina.
+
+Olvidaba su acento provincial, su vestido tan mal hecho y aun los
+rasgos irregulares de su fisonomía, pues poseía en cambio la joven una
+cultura de espíritu, un juicio claro y sereno y sobre todo una facultad
+de entusiasmo que no se encuentra frecuentemente ni aun en París. A
+propósito de sus lecturas se expresaba con una independencia, un sentido
+crítico y una vivacidad que encantaban de veras a ese parisiense,
+acostumbrado a las reticencias prudentes, a las admiraciones convenidas
+y a las opiniones superficiales del mundo oficinesco en que vivía.
+
+Al cabo de una hora de conversación, estaba ya encantado de la señora
+Liénard y se felicitaba de tan dichosa velada. Observó con placer que
+durante su entretenido y largo coloquio la propietaria de Rosalinda no
+había hecho la menor alusión al asunto de los deslindes y le agradeció
+tan delicada reserva. Sentíase secretamente halagado de no deber sino a
+sí mismo la graciosa predilección de la viuda; se acusaba de sus
+injustas sospechas y, como para indemnizarla de ellas, esforzábase en
+mostrarse a su vez expansivo, amable, casi galante.
+
+De pronto e interrumpiéndose en medio de una animada discusión, la
+señora Liénard sacó del pecho un pequeño reloj y consultándolo exclamó:
+
+--¡Las once ya!... Habíame olvidado de que duermo hoy en casa de unos
+amigos y que molesto a tan excelentes personas obligándoles a
+aguardarme...
+
+Se puso en pie y tendiendo su mano a Delaberge continuó:
+
+--Buenas noches, señor, y hasta otro día, pues irá usted pronto a
+Val-Clavin... Vuelvo mañana a Rosalinda y aunque seamos enemigos,
+administrativamente hablando, espero recibir su visita durante su
+estancia en aquellos bosques.
+
+Se inclinó en rápida reverencia ante Delaberge, corrió a besar a la
+señora Voinchet, saludó a todos y, lo mismo que la Cenicienta al dar la
+media noche, salió casi corriendo del salón, sin permitir que nadie la
+acompañase.
+
+
+
+
+V
+
+
+Francisco Delaberge se despertó con una sensación de confusa alegría,
+según sucede cuando por la mañana se conserva aún la impresión de un
+hermoso sueño desvanecido; después, disipadas ya las últimas brumas del
+ensueño, se percató de que su vaga alegría era causada por el recuerdo
+de su conversación con la señora Liénard; pero al propio tiempo recordó
+que aquel mismo día había de regresar la joven viuda a Rosalinda y su
+alegría se desvaneció al pensar en su prolongada residencia en Chaumont.
+La pequeña ciudad le pareció más fría y más triste que la víspera. La
+sombra que la iglesia de San Juan lanzaba sobre el húmedo patio de la
+casa de Voinchet parecía extenderse y penetrar hasta el fondo del alma
+del inspector general... Esto le hizo tomar la resolución de adelantar
+todo lo posible su partida.
+
+Apenas estuvo vestido y arreglado, comenzó el examen del expediente y
+recogió todas las notas que creyó precisas, en cuyo trabajo empleó toda
+la mañana; después, acabado el almuerzo y a pesar de las instancias de
+su amigo Voinchet, tomó el rápido y descendió en Langres; allí buscó un
+coche de alquiler.
+
+Hay, lo menos, seis leguas de Langres a ese puebluco poco menos que
+escondido entre los bosques. Después de haber rodado un buen trecho por
+la carretera de Dijón, el carruaje tomó a la derecha y emprendió el
+camino vecinal que corre a través de una extensa llanura pedregosa, de
+una triste desnudez.
+
+La luz de la tarde, velada por finísimas nubecillas, suavizaba los
+contornos de la llanura verdeante y de los bosques que el lejano
+horizonte pintaba de gris. El velado azul del cielo y la difusa claridad
+que llenaba los espacios se armonizaban muy bien con los flotantes
+pensamientos de Delaberge. Para decirlo, en verdad más eran aquello
+ensueños que pensamientos. Fatigado por su trabajo de la mañana, mecido
+por el rodar del carruaje, se abandonaba a una soñolienta contemplación
+en que las imágenes percibidas despertaban en su espíritu vagos
+recuerdos. La silueta de los lejanos bosques, le hacía pensar en el
+asunto de los deslindes y de pronto se decía, no sin una secreta
+satisfacción, que entre los usuarios de Val-Clavin estaba una cierta
+viuda, de serenos y límpidos ojos, de cabellos castaños que le caían en
+graciosos rizos sobre las sienes, en compañía de la cual había pasado
+una agradabilísima velada.
+
+De un campo de centeno levantóse en rápido vuelo una alondra y se perdió
+en las nubes, mientras su alegre canto recordaba a Francisco la voz de
+purísimo timbre de la señora Liénard; entonces, en medio de su ensueño,
+la idea de ver a la joven en Rosalinda, filtró dulcemente en su alma una
+emoción profunda, tan suave como la tenue claridad que la muselina de
+las nubes tamizaba.
+
+Al llegar al pie de la colina de Piedrafontana, saltó del carruaje el
+conductor, pues la rampa que se había de subir era larga y muy rápida;
+el caballo caminaba al paso y con mucho esfuerzo. Para aligerarle un
+poco más y también para sacudir su somnolencia, Delaberge imitó al
+conductor y, con paso todavía ligero y la cabeza un poco inclinada,
+comenzó a andar a lo largo de un camino que bordeaban toda clase de
+flores silvestres.
+
+Detrás de él, hacía el cochero restallar con fuerza su látigo y allá en
+el fondo del valle se oía el pausado martilleo de un herrador; durante
+los intervalos de silencio se percibía, como sones de pífanos
+invisibles, el canto de las alondras. Poco a poco todos estos rústicos
+rumores fueron despertando en el alma del inspector general el recuerdo
+de cosas desde largo tiempo adormecidas.
+
+Y se vio a sí mismo subiendo esta misma rampa, cuando sólo contaba
+veinticuatro años, en una tarde de otoño muy semejante a ésa. Iba
+entonces, pobre de dinero y rico de esperanzas, a tomar posesión de su
+puesto de guarda general de los bosques de Val-Clavin.
+
+Más ligero de piernas, pero menos filósofo que hoy, contemplaba a la
+sazón con ojos inquietos la ruda soledad de las llanuras de Langres y no
+se tranquilizaba un poco sino al penetrar en los pintorescos y
+agradables bosques que rodean el pueblecillo.
+
+Delaberge recordaba muy bien la sensación de aislamiento que había
+sentido al llegar una tarde a ese pequeño pueblo de trescientas casas,
+situado en la confluencia de dos riachuelos, cuya unión da nacimiento al
+Aube. Al caer en ese país tan extremadamente rústico, sin transición
+ninguna y al salir de la Escuela de Nancy, se encontró en él al
+principio desorientado y triste. El invierno era allí muy duro y toda
+distracción imposible. La sociedad se componía de dos o tres empleados,
+de algunos propietarios campesinos, todos ellos casados y poco
+dispuestos a recibir en su casa al forastero. Muy tristemente vivió allí
+durante los sombríos días de diciembre y de enero. Durante esos dos
+mortales meses cubría siempre la tierra una espesa capa de nieve y era
+imposible salir. El trabajo no era mucho y su ociosidad casi completa le
+hacía aún más insoportables los días. No se atrevía a leer de nuevo los
+pocos libros que se había traído consigo y que se sabía ya de memoria.
+Sucedíanse las horas tan largas y tan vacías, le era la soledad tan
+odiosa, que llegó a apoderarse de su ánimo un profundo mal humor, una
+extraordinaria melancolía.
+
+Se albergaba en la hospedería del _Sol de Oro_. Era frecuentada esa casa
+por trajinantes y mercaderes de leña, resonando en ella, desde la mañana
+a la noche, los más discordantes rumores. Comía solo o en compañía de su
+hospedero, el señor Princetot, un hombre de rostro sonrosado, de mirada
+llena de malicia y cuya conversación giraba invariablemente sobre los
+vinos que almacenaba en su bodega, para revenderlos luego lo más caro
+posible a los pequeños comerciantes de la montaña. En esa gris y
+tristísima sinfonía del fastidio, daba la hospedera una nota única de
+color y de alegría.
+
+Miguelina Princetot iba entonces hacia sus veintiocho años. De buena
+estatura, bien tallada, de sedosa piel y con unos melancólicos ojos
+grises, tenía muy amables maneras y la sonrisa, de sus labios carnosos
+formaba en sus mejillas aquellos atrayentes hoyuelos que el pueblo llama
+«nidos de amor». Inteligente y de percepción pronta, hacía lo que quería
+del gordo Princetot, quien por completo entregado a su comercio de
+vinos, le dejaba gobernar la hospedería a su gusto, cosa que hacía ella
+a las mil maravillas. Siempre limpia, atractiva y además excelente
+cocinera sabía contentar a los clientes. Gracias a ella, los notables de
+aquellos contornos iban con frecuencia al _Sol de Oro_. Alguien decía
+que llevaba su coquetería, su amabilidad demasiado lejos y que, no era
+tan fiel esposa como diligente mujer de su casa; como quiera que fuese,
+es lo cierto que tan maliciosos dichos no llegaron nunca a quebrantar la
+confianza del señor Princetot.
+
+En los comienzos, teniendo aún como quien dice en los ojos las
+elegancias de las modistillas y de las señoras de Nancy, no concedió
+Francisco mucha atención a las gracias campesinas de su hostelera. Pero,
+en una soledad como la de Val-Clavin, una mujer joven, junto a la cual
+se vive mañana y tarde, acaba por ejercer una atracción lenta y segura.
+Después de haber visto a la mujer aquélla con indiferencia, gradualmente
+fue descubriendo Delaberge en ella encantos que antes no había
+sospechado y, gracias al aislamiento en que vivía, fue pareciéndole cada
+vez más deseable. Con frecuencia, cuando el forestal comía solo, después
+de quitados los manteles, la señora Miguelina se quedaba un rato
+conversando con su huésped. Poco ganoso de volver a su cuarto triste y
+frío, el joven prestaba gustosamente oídos a la charla de su hostelera y
+sus ojos se detenían con verdadera complacencia en la blanquísima nuca
+que adornaban unos ricillos de su cabello, o bien en la flexibilidad de
+su cintura... A veces se quedaban ambos silenciosos; la mirada lánguida
+de Miguelina se encontraba con los azules ojos del guarda general; éste,
+de ordinario frío y reservado, se expansionaba, se atrevía a alguna
+insinuación galante, y entonces, con su intuición femenina, la hostelera
+del _Sol de Oro_ adivinaba, por ciertas inflexiones de su voz llenas de
+emoción, que su huésped se iba haciendo cada día menos insensible a sus
+encantos.
+
+Mientras, tanto iba pasando el invierno, reverdecía la primavera en los
+bosques y bajo su influencia una familiaridad cada vez mayor fue
+estableciéndose entre Delaberge y la señora Princetot.
+
+Un domingo por la tarde había subido Miguelina al cuarto del forestal y
+allí, asomada a la ventana, se esforzaba por alcanzar las ramas de un
+florido tilo que subía por la fachada de la casa. Llevaba aquel día su
+vestido más elegante y los movimientos forzados que hacía descubrían
+toda la esbeltez de la figura, la graciosa flexibilidad del talle, la
+exquisita morbidez de sus pechos y de sus caderas. De pie a su lado,
+Delaberge le ayudaba lo mejor que podía. En un momento dado, como ella
+se inclinase demasiado hacia afuera, el guarda general se atrevió a
+asirla por la cintura como temiendo que se pudiese caer. La señora
+Princetot se volvió riendo con aquella risa llena de sensualidad que
+formaba tan graciosos hoyuelos en sus mejillas y su boca vino a
+encontrarse tan cerca de los labios de Delaberge, que éste no supo
+resistir la tentación... La besó ardorosamente; rodaron al suelo las
+flores que ella había tomado y Miguelina cayó, sin darse cuenta, en los
+brazos de su huésped.
+
+A partir de aquel día la señora Princetot fue la amante del guarda
+general, y éste ya no se fastidió como antes en Val-Clavin. El señor
+Princetot se ausentaba con frecuencia para ir a hacer sus compras de
+vinos o para venderlos a sus clientes de la montaña, de lo que los
+amantes se aprovechaban.
+
+Figurábanse que su estrecha y amorosa intimidad escapaba a la atención y
+a la maledicencia de las gentes del pueblo; pero no sabían que los
+amores mejor escondidos exhalan un sutilísimo perfume, que los descubre
+siempre. El secreto de su amor se evaporó insensiblemente por las calles
+de Val-Clavin y las lenguas de las comadres hicieron lo demás.
+Unicamente Princetot continuó ignorándolo todo.
+
+Duró esta aventura diez y ocho meses, y comenzaba ya a sentir las
+proximidades de la saciedad cuando recibió un día la notificación de un
+cambio de residencia. Al conocer la triste nueva, la señora Miguelina se
+deshizo en lágrimas. Mas era preciso que obedeciese Delaberge al mandato
+administrativo; la hostelera no se había engañado nunca a sí misma y
+pensaba que algún día la había de abandonar y, aunque suspirando
+hondamente, al fin se resignó.
+
+Una semana después el guarda general se marchó a París, no sin sentir en
+el fondo de su espíritu como una vaga liberación.
+
+Prometieron escribirse: ni uno ni otro cumplieron su promesa y un
+silencio absoluto cayó entre ellos. Delaberge, que no había puesto en
+aquella mujer sino los sentidos, fue olvidándola poco a poco, suponiendo
+que la señora Miguelina se consolaría rápidamente y pondría a otro en su
+puesto. Y muy pronto sus amoríos campesinos se le aparecieron como una
+de esas estrellas fugaces que nacen en un cielo de agosto, lo atraviesan
+y se apagan...
+
+Las preocupaciones del oficio y del ascenso apagaron pronto en él hasta
+el menor recuerdo de aquella aventura juvenil. Años y más años pasaron,
+llevándose como un torrente sus deseos y sus energías hacia riberas que
+no eran precisamente las de la ternura.
+
+Si alguna vez recordaba los episodios de sus principios en Val-Clavin no
+era sino para reírse desdeñosamente de ellos como hace el hombre maduro
+con las locuras de la juventud. Y he aquí que los azares administrativos
+le volvían a este pueblo perdido en el fondo de los bosques; he aquí
+que los detalles, el aire ambiente, la fisonomía del camino tantas veces
+hecho en otros tiempos, evocaban en su espíritu la imagen de la señora
+Miguelina, que él creía enterrada bajo el más absoluto olvido...
+
+Pero la muerte tan sólo puede producir el verdadero y total olvido.
+Mientras andamos por los caminos de la vida, podemos hallarnos otra vez
+frente a frente con las personas y las cosas que habíamos para siempre
+borrado de nuestra memoria.
+
+En París, apenas si alguna que otra vez pensó en la posibilidad de
+encontrarse de nuevo con su antigua amante; mas ahora, al aproximarse al
+pueblo en que la había conocido, Delaberge sintió nacer en su espíritu
+una vaga inquietud.
+
+Sintió alarmarse la prudencia del funcionario, temiendo, en el caso de
+que la señora Princetot viviese todavía en Val-Clavin, verse expuesto a
+familiaridades comprometedoras para su carácter oficial. En verdad,
+decíase que veintiséis años pueden producir, aun tratándose de un
+pueblecillo, grandes y radicalísimos cambios. Entre las gentes que le
+conocieron en otro tiempo, muchos sin duda habrían desaparecido. Los
+hombres maduros de entonces serían ahora ancianos y habrían tomado su
+puesto los jovenzuelos de otros días, preocupándose muy poco por lo
+pasado. La misma señora Princetot tendría ya cincuenta y cuatro años, y
+es natural que la edad la hubiese hecho más discreta. Y aun podría
+suceder que ya no estuviese en el pueblo.
+
+Ya bastante rico Princetot, vendió tal vez su hospedería y probablemente
+ni el recuerdo existía ya del famoso _Sol de Oro_...
+
+Por lo demás, fácil sería adquirir noticias sobre este punto preguntando
+al cochero. Este, que llevaba con frecuencia viajeros de una parte a
+otra, conocería con seguridad los sucesos del país...
+
+Precisamente habían llegado a lo más alto de la loma y comenzaban a
+descender hacia el verdeante valle. Subiendo de nuevo al carruaje,
+Delaberge preguntó al cochero:
+
+--¿Conoce usted Val-Clavin?
+
+--Ciertamente, señor; en verano llevo a ese pueblo gran número de
+viajeros y también en tiempos de caza.
+
+--¿Cuál es la mejor hospedería?
+
+--¿La mejor?... No hay más que una que sea buena de verdad: el _Sol de
+Oro_... Las demás no son sino malas tabernas.
+
+--¿Se está bien en la casa?
+
+--Ya lo creo, y se come en ella divinamente... Las gentes de Langres van
+allí con frecuencia a pasar un día de campo... El _Sol de Oro_ no es
+precisamente de ayer; hace ya más de treinta años que da muy buenos
+cuartos al _Príncipe_ y a su esposa.
+
+--¿Qué Príncipe?--exclamó Delaberge algo desorientado.
+
+El cochero echóse a reír.
+
+--Quiero decir el señor Princetot, pardiez... Es un apodo que le dan,
+tan rico es y tan poderoso... Le llaman el _Príncipe_ y a su mujer la
+_Princesa_... Yo le aseguro a usted que son gente rica... La mitad del
+término es suyo. Princetot ha agregado a su casa una destilería, en la
+que gana el dinero que quiere, y no es poco decir... Sin embargo,
+continúan en su hospedería como si tuviesen necesidad de ella, ¿Qué
+quiere usted? La costumbre...
+
+
+
+
+VI
+
+
+Delaberge se puso profundamente taciturno. Mientras rodaba el carruaje
+por entre dos hileras de árboles, alguna vez interrumpidas por las
+tierras cultivadas de una granja, iba pensando, no sin inquietud, en su
+encuentro inevitable con la señora Princetot. ¿Cómo le recibiría y qué
+se dirían? ¡Bah! Uno y otro habían cambiado mucho en veintiséis años y
+tal vez ni siquiera le reconocería. Sí, pero luego sería preciso decir
+los nombres y la calidad, con lo cual quedaba destruido el incógnito.
+Además, su reserva podría parecer extraña al bueno de Princetot.
+
+A despecho de su experiencia y de su despierto espíritu, el inspector
+general estaba hecho del mismo barro que el resto de los hombres. No se
+extrañaba de que él hubiese podido olvidar a ciertas personas, pero no
+comprendía que los demás le hubiesen podido olvidar a él.
+
+Mientras iba pensando en todo eso, el caballo, sintiendo ya próximo el
+pesebre, trotaba más ligero que nunca; se iba acortando la distancia y
+desde una pequeña altura comenzaron ya a verse las casas de Val-Clavin,
+reunidas como un puñado de huevos en el fondo de un nido. Por entre los
+prados brillaban a trechos las aguas del río y el gallo del puntiagudo
+campanario relucía, herido por los rayos del sol poniente... Y pronto
+penetró el carruaje en el pueblo, que se había modificado muy poco. A
+uno y otro lado del viejo puente, los juncos del estanque temblaban como
+en otro tiempo al impulso de la brisa vespertina. Con el mismo
+fresquísimo rumor caían las aguas del riachuelo en la presa del molino,
+y los tilos centenarios del paseo se destacaban por encima de las
+techumbres de las casas que aparecían inundadas por tenues y azuladas
+humaredas. A la rojiza claridad del crepúsculo, se levantaba ante los
+ojos de Delaberge la sombra de los antiguos días, y las figuras de aquel
+lejanísimo pasado aparecían mas límpidas y con mayor relieve al
+destacarse sobre un cielo que iluminaba el sol poniente del recuerdo.
+
+Con un pequeño latir en el corazón, pensaba Delaberge en la vieja
+hospedería con su umbral, al que se subía por cinco escalones y con su
+muestra de hierro enmohecido, en los ojos lánguidamente soñadores de la
+señora Miguelina y en la figura rabelesiana y llena de malicia de su
+esposo...
+
+De pronto se paró el carruaje ante una casa toda recién enjalbegada y en
+la que apenas pudo Francisco reconocer la antigua hospedería, pues había
+sido renovada por completo. La antigua muestra había desaparecido
+también y en cambio leíase en la fachada en hermosas letras mayúsculas:
+
+ HOTEL DEL SOL DE ORO
+
+Más lejos, hacia la esquina de la calle, se veían las paredes de piedra
+de talla y la techumbre de tejas de la nueva destilería que había
+construido Princetot... Allí estaba éste precisamente apoyando sus
+anchísimas espaldas en la misma puerta... Encendido el rostro, enorme el
+vientre, vestido de paño ordinario, medio cerrados los ojos que la
+grasa invadía, y sin moverse, examinaba con su flema de siempre al nuevo
+huésped que llegaba de Langres.
+
+Mientras el viajero saltaba del coche, el señor Princetot se decidió a
+llamar a su criado, ordenándole que se hiciese cargo del equipaje.
+Delaberge había resuelto por último marchar valientemente hacia las
+soluciones más breves. Subió ligero los cinco escalones, entró con el
+dueño de la casa en la cocina en que relucían innúmeras cacerolas de
+cobre y fue el primero en hablar.
+
+--Buenas tardes, señor Princetot... Ya veo que no me reconoce usted.
+
+El _Príncipe_ medio cerró de nuevo sus pequeños ojos, se pasó la mano
+por sus cabellos ya enteramente blancos, se rascó la oreja y dijo
+descubriendo su gran perplejidad:
+
+--A fe mía, señor, que no tengo el placer...
+
+--Soy, no obstante, uno de sus antiguos huéspedes... El señor Delaberge.
+
+Una mujer en quien antes no había reparado y que estaba ocupada en el
+fondo de la cocina se volvió bruscamente, y sólo por la visible emoción
+que demostró la dama adivinó el inspector general que tenía enfrente a
+Miguelina... Respiraba penosamente, bajaba los ojos, retorcía con gesto
+maquinal las puntas del pañuelo que tenía en la mano y acabó por saludar
+sin despegar los labios.
+
+¡Ay! no se parecía mucho a la seductora Miguelina de otros tiempos...
+Había engordado, había perdido su rostro toda expresión, sus tocas le
+caían sobre la frente y escondían sus cabellos ya bien canosos. Su
+vestido de oscuro color, de rectos pliegues, sus ojos medio cerrados, su
+cara de cera, la expresión reservada y dulzona de su fisonomía, le daban
+todo el aspecto de una beatucha.
+
+--¡Señor Delaberge!--murmuró con mayor sorpresa que alegría.
+
+Después añadió, mordiéndose los labios y sin levantar los ojos:
+
+--No pensábamos verle a usted de nuevo en Val-Clavin.
+
+--¿El señor Delaberge?--preguntaba de nuevo el _Príncipe_.--Aguarde...
+Ahora caigo... ¿Estaba usted aquí, como guarda general en la época en
+que reconstruían la iglesia?... Dispense que no le haya reconocido
+antes, pero ha pasado desde entonces por esta casa tantísima gente...
+
+Mientras hablaba iba examinando al recién llegado y al ver que lucía una
+hermosa roseta en la solapa y sospechando que se las había ahora con un
+parroquiano de consideración, se mostró ya menos indiferente.
+
+--¡Ah!--continuó diciendo,--el caso es que todos hemos envejecido un
+poco y veinticinco o veintiséis años cambian endiabladamente las
+fisonomías... Y he aquí que le tenemos de nuevo entre nosotros...
+Miguelina, habrá que dar al señor la sala roja.
+
+Delaberge algo desconcertado por tan vulgar acogida y aún más por la
+comprobación de tan mortificante olvido, declaró que no estaba por la
+sala roja y que prefería el cuarto que había ocupado en otros tiempos y
+cuya ventana daba al jardín.
+
+--¿Su antigua habitación?--replicó el hostelero.--¡Ah! sí, pero, vea
+usted... El caso es que no la tenemos libre... La hicimos restaurar por
+completo y la ocupa ahora nuestro hijo... Simón, que regresó hace dos
+años de la Escuela de Cluny con todos sus títulos.
+
+--¿Tienen ustedes un hijo?--preguntó el inspector general con alguna
+sorpresa.
+
+--En realidad no podía usted saberlo... Nuestro Simón no había nacido
+entonces todavía... Se ha hecho aguardar un poco, pero de todas maneras
+ha sido en nuestra casa el bienvenido, ¿no es verdad, señora Princetot?
+
+La señora Miguelina parecía disgustada por la charla de su marido; su
+plácido rostro de mujer devota tomaba una expresión de vivo descontento
+y sus labios se plegaban con gesto nervioso. Hizo notar que el señor
+Delaberge tendría necesidad de descanso y que era inútil fatigarle
+hablándole de un muchacho a quien no conocía.
+
+--Pero--replicó obstinadamente Princetot,--el señor podrá conocerle si
+se queda algunos días en Val-Clavin, y Simón es muchacho que lo vale...
+Por desgracia volverá tarde esta noche, pues ha ido al monte para una
+cuestión de peritaje... Algunas personas del pueblo han recorrido a sus
+luces para un asunto de deslindes y como es muy despierto y conoce a
+fondo el régimen de montes, se le ha encargado la defensa de los
+derechos del pueblo...
+
+--Sí, sí, un asunto de que en mal hora se ha encargado--interrumpió la
+señora Princetot.
+
+Más perspicaz que el _Príncipe_ su esposo, ella había ya sospechado que
+Delaberge venía sin duda por esta misma cuestión de deslindes y temió
+que su marido hablase demasiado.
+
+--¿Qué sabes tú de estas cosas?--replicó Princetot guiñando con gesto
+de misterio sus ojos.--Simón tiene mucho talento y es ya bastante
+crecido para andar solo.
+
+--En fin--exclamó suspirando la señora Miguelina,--es de desear que de
+todo ese enredo no saque más disgustos que provecho.
+
+Después, para cortar en seco esta conversación, preguntó al viajero si
+comería en la mesa común.
+
+--No--contestó Delaberge;--tengan la bondad de servirme en mi cuarto y
+háganme el favor de avisar mi llegada al guarda general... Necesito
+hablar con él esta misma noche.
+
+Algunos minutos después estaba ya instalado en la sala roja, reservada
+de ordinario a los huéspedes de importancia. En este cuarto había una
+gran cama muy bien puesta y tenía dos ventanas, una que daba a la calle
+y la otra al jardín, el cual iba subiendo en suavísimo declive hacia los
+bosques.
+
+Apenas había tenido tiempo Delaberge de quitarse el polvo del camino y
+de arreglarse un poco, cuando llamaron discretamente en la puerta de su
+cuarto y no sin una pequeña emoción contestó Delaberge que se podía
+entrar. Creyó ver aparecer a la señora Miguelina, deseosa, sin duda, de
+poder hablar a solas con él, pero muy pronto salió de su engaño. Entró
+en la habitación una joven delgada y de vivos movimientos, la cual traía
+platos, botellas y manteles y comenzó a poner la mesa, después de lo
+cual se retiró para volver a poco con la humeante sopera.
+
+Al hacerse servir en su cuarto el inspector general había creído que
+podría de este modo tener con la señora Miguelina una amistosa
+explicación que valiese por todas. Mas era evidente que la señora
+Miguelina no pensaba provocar una semejante explicación retrospectiva.
+¿Era eso indiferencia o bien que, desde un principio, deseaba hacer
+comprender a su huésped la necesidad de evitar toda alusión al pasado?
+
+«--Como quiera ella--se dijo Delaberge--y aun tal vez vale más que sea
+así.»
+
+No obstante, en su fuero interno, sentía Delaberge una especie de
+desencanto. Mientras a lo largo del camino se hundía su imaginación en
+el recuerdo del pasado y revivía los tiempos de Val-Clavin, no creía que
+se le hubiese tan completamente olvidado, ni esperaba que se le tratase
+como a un extraño... Esto le puso profundamente melancólico y con gesto
+displicente se sentó ante su mesa solitaria.
+
+Cuando estaba ya en los postres le anunciaron al guarda general: un
+muchacho lleno de obsequiosidad y balbuciente, que se confundía en
+salutaciones y no osaba sentarse, tanto le intimidaba la presencia del
+inspector general. Hizo Delaberge inútiles esfuerzos para ponerle a
+tono, acabando por darle brevemente sus instrucciones e indicándole la
+hora en que se encontrarían para ir juntos al monte; luego salió con él
+de la hospedería y una vez solo se quedó paseando unos momentos por las
+riberas del Aube.
+
+La noche era oscura, pero en el cielo relucían millares de estrellas y
+cantaban los ruiseñores en las alamedas próximas... Era la misma música
+que en otros tiempos acompañó sus dúos de amor con la señora Miguelina.
+Sentía surgir en su espíritu el sentimentalismo; pero, por desdicha
+suya, al notar que le molestaba un poco la frescura del río, comprendió
+que no vivía ya en aquella dichosa edad en que se sueña con las
+estrellas. Volvió sobre sus pasos y deshizo el camino andado.
+
+Al regresar a la hospedería habían ya desaparecido el señor Princetot y
+su esposa. En la cocina no había sino una criada, que encendió una bujía
+y le acompañó hasta su habitación, dándole después las buenas noches. Al
+cerrar Delaberge las ventanas del cuarto, pensó que Rosalinda estaba
+muy cerca y que al día siguiente, si quería, podría indemnizarse de su
+desencanto de aquella tarde haciendo una visita a la señora Liénard.
+Esta idea volvió la serenidad a su espíritu. Se desnudó y
+filosóficamente se metió en la cama.
+
+
+
+
+VII
+
+
+Delaberge era la puntualidad misma. A la hora convenida y en compañía
+del guarda general y de otros funcionarios subalternos, estaba ya
+examinando los campos de Carboneras que el inspector de Chaumont
+proponía afectar al servicio de los usuarios de Val-Clavin.
+
+A fines de mayo es cuando los bosques de las montañas de Langres se
+muestran en toda su gloria y el tiempo convida como nunca al paseo. Un
+suave vientecillo había secado los caminos; el cielo, de un azul
+purísimo, sonreía, por encima del renaciente follaje; bordaban toda
+clase de flores las márgenes de los caminos y los pajarillos cantaban
+por doquier. Delaberge, cuyas funciones sedentarias le habían recluido
+en París tanto tiempo y que no conocía ya más verdores que los de las
+carpetas de la oficina, gozaba de esta fiesta primaveral en pleno bosque
+como se goza de un antiguo amigo otra vez hallado. Respiraba con
+verdadera delicia el penetrante perfume que despedían los cerezos en
+flor y poco a poco su mal humor y su melancolía de la noche antes se
+fueron disipando...
+
+Por la mañana, en la hora del desayuno pudo comprobar que la señora
+Miguelina procuraba prudentemente substraerse a sus miradas cada vez que
+entraba en la cocina. Esta reserva de su antigua amante, que al
+principio le molestó, le parecía ya entonces el mejor _modus vivendi_
+que se pudiese desear. Esto dejaba más clara su situación y el contento
+experimentado le disponía para mejor saborear las alegrías de su regreso
+a los bosques. Sentía un placer casi infantil, al reconocer los caminos
+que había recorrido en otros tiempos. Dotado de una excelente memoria
+local se envanecía sorprendiendo al guarda, al indicarle por adelantado
+la naturaleza del terreno y la dirección de las capas terrosas. Y a cada
+momento exclamaba con grandes explosiones de alegría:
+
+--¡Todo está igual!... Nada ha cambiado y, sin embargo, hace ya
+veintiséis años.
+
+A medida que iba penetrando en los bosques, parecíale que cada uno de
+los pasos que daba le quitaba de encima un año y que su juventud
+reverdecía lo mismo que el follaje de las hayas. Desaparecía y no tenía
+ningún valor todo aquel largo intervalo de un cuarto de siglo. Mucho
+mejor que otro medio cualquiera, posee el bosque esta maravillosa virtud
+del rejuvenecimiento. Menos que en parte alguna se marcan en él las
+metamorfosis que el paso del tiempo produce. Vemos siempre en el bosque
+los mismos árboles, las mismas floraciones, los mismos cantos de las
+tiernas avecillas y esto nos da la ilusión de un alto de ensueño, de una
+suspensión en el vuelo rápido de los días.
+
+Durante su paseo al través de los bosques de Carboneras, Delaberge pudo
+fácilmente comprobar la exactitud de las observaciones hechas por la
+señora Liénard. Las tierras que se quería ahora dar a los usuarios de
+Val-Clavin, no estaban unidas al pueblo sino por antiguos caminos todos
+ellos en muy mal estado y que a trechos desaparecían del todo. Varios
+manantiales subterráneos humedecían el suelo esponjoso y las aguas, no
+encontrando la necesaria pendiente, se estancaban formando anchos
+pantanos en que crecían toda clase de plantas muy hermosas, pero
+impropias para el pastoreo.
+
+La vegetación en general se resentía de la mala calidad del suelo, los
+herbajes eran cortos y pobres y de trecho en trecho se veían algunos
+viejos robles de tronco rugoso y cubierto de liquen, mostrando en parte
+sus ramas desnudas de todo follaje. Era evidente que, tal vez por un
+exceso de celo, la Administración local intentaba desembarazarse de unas
+malas tierras con daño evidente para los usuarios de Val-Clavin. El
+inspector general vióse obligado a confesar que las proposiciones de su
+amigo Voinchet eran inicuas y abusivas.
+
+Como era natural, nada de esto dejó entender a sus subordinados; pero
+después de haber tomado sus notas, dirigió la exploración hacia unas
+tierras que ocupaban la vertiente opuesta del valle y pertenecían a los
+bosques de Montegrande.
+
+Allí, por el contrario, el suelo era duro y fresco al mismo tiempo y
+además riquísimo en humus. Las hayas y los robles crecían fuertes y
+sanos, elevando al espacio su frondoso ramaje. El herbaje era excelente
+y variadísimo, llenando el aire con sus aromas. Además un hermoso camino
+forestal seguía toda la cresta de la colina y descendía luego suavemente
+hacia Val-Clavin. En realidad la designación de esas tierras había de
+satisfacer por completo a las mayores exigencias de los usuarios, sin
+perjudicar en nada al Tesoro, y Delaberge se dijo a sí mismo que por
+ese lado había de ser fácil encontrar una fórmula de transacción.
+
+Ciertamente que en todo eso no le guiaba, sino el deseo de conciliar el
+derecho más estricto, con la justicia; sin embargo, no pudo dejar de
+pensar que, si aceptaba esta proposición la Administración central,
+habría de sentir él un gran placer en comunicarlo así a la señora
+Liénard. Esta reflexión despertó en su espíritu el agradable recuerdo de
+la viuda y de la invitación que le hizo al despedirse.
+
+Precisamente entonces entraban en una especie de ancho barranco, al otro
+extremo del cual aparecía el cono puntiagudo de una torrecilla.
+
+--¿No es Rosalinda aquello?--preguntó Delaberge.
+
+--Sí, señor inspector general; este camino nos conduce a ella
+directamente.
+
+Esta brusca aparición de Rosalinda en el preciso instante en que pensaba
+en su dueña, fue para Delaberge dulcemente sugestiva, tanto que le
+indujo a modificar sus primeros planes. Al salir por la mañana de _Sol
+de Oro_ no pensaba hacer aquel mismo día su visita a la señora Liénard.
+Había decidido dejar pasar algunos días, temiendo que pareciese de mal
+gusto una prisa excesiva. Pero la proximidad de Rosalinda obró en su
+alma como un imán y modificó por completo sus resoluciones.
+
+Lanzó una rápida mirada sobre todo su vestido: su calzado, en verdad,
+aparecía lleno de polvo, pero ni su americana ni su pantalón habían
+sufrido gran cosa de su paseo a través de los bosques y su total
+apariencia era suficientemente correcta. Recordó, además, que la señora
+Liénard no concedía sino muy mediana importancia a las cuestiones de
+forma y esto acabó de decidirle.
+
+En el sitio donde el camino forestal que bajaba a Val-Clavin cruzábase
+con el barranco que iban siguiendo, Delaberge despidió a sus
+acompañantes y se dirigió solo hacia Rosalinda; al cuarto de hora salió
+del bosque y vio ante sus ojos el parque y los jardines que rodeaban la
+casa.
+
+Aunque en el país se le daba todavía el nombre de _castillo_, Rosalinda
+no era más que una cómoda casa burguesa, construida a fines del siglo
+XVIII y flanqueada por dos torrecillas con techo de pizarra que le daban
+un vago aspecto señorial. El parque se extendía a una y otra parte del
+Aubette, cuyas verdosas aguas rodeaban luego la casa y alimentaban las
+albercas construidas al pie mismo de las terrazas. La avenida de
+fresnos cuyo recuerdo tan bien había conservado Delaberge, conducía a
+una verja de hierro y después se continuaba más allá del puente de
+piedra echado sobre el riachuelo.
+
+Desde la vertiente en que se había detenido, el inspector general veía
+claramente la fachada principal de la casa tapizada de madreselvas y
+rosales; veía también los caminillos del jardín trazados al estilo
+francés y más allá del parque y de las paredes de cierre, en el espacio
+que el bosque dejaba todavía libre, se veían extensos campos de hierba,
+de centeno, de alfalfa que la brisa movía como las olas del mar y el sol
+iluminaba esplendorosamente; más lejos comenzaban de nuevo los bosques
+que iban subiendo dulcemente y coronaban con su verdor esa pacífica y
+riente soledad.
+
+La casa con sus ventanas abiertas, los jardines con sus vivísimos
+colores, los campos ondulantes, todo aparecía como envuelto en una
+atmósfera de paz y de supremo bienestar. El conjunto tenía un aspecto
+alegre y hospitalario que animó a Delaberge a persistir en sus
+intenciones. Le pareció descubrir en todo ello el reflejo de la
+personalidad atrayente y cordial de la propietaria.
+
+Algunos minutos después llegaba el inspector general a la verja de
+hierro, llamaba en ella y preguntaba por la señora Liénard, atravesando
+luego los caminillos, guiado por la jardinera que le dejó a la entrada
+de la casa donde esperaba una elegante camarera, la cual le introdujo en
+un salón de la planta baja.
+
+--¡Ah! señor, ¡cuánto le agradezco que haya cumplido su promesa!
+
+Y al decir esto avanzaba hacia el inspector general y le tendía
+gentilmente la mano la propia señora Liénard, que vestía una vaporosa
+falda de muselina y un cuerpo de lo mismo en forma de blusa que le daban
+una suprema elegancia.
+
+Inclinándose Delaberge contestó lo mejor que supo al apretón de aquella
+pequeña mano un poco tostada por el sol y después se excusó de lo
+descuidado de su traje.
+
+--Una excursión por el bosque me ha llevado a dos pasos de Rosalinda y
+no me habría perdonado jamás estar tan cerca de usted y no entrar
+siquiera a saludarla...
+
+Al acabar sus cumplidos vio Delaberge en el fondo del salón a un
+visitante que se había levantado al entrar él y que se disponía a
+despedirse.
+
+Era un joven de mediana estatura, de aspecto rústicamente elegante y de
+una evidente robustez. Muy moreno, con una barba castaña ligeramente
+rizada, parecía un poco azorado por la aparición del forastero; pero
+este movimiento de timidez no le quitaba nada de su natural prestancia.
+De pie junto a un sillón, con el sombrero en la mano, aguardaba
+seriamente que el recién llegado hubiese dejado de hablar para
+despedirse de la dueña de la casa. En los primeros momentos, su
+fisonomía seria y meditabunda le hacía parecer de mayor edad de la que
+tenía realmente; pero, cuando se le examinaba con más atención, se
+descubría en sus ojos, de un azul intenso, un brillo de juventud y de
+pasión que se contradecía con la precoz madurez de sus rasgos. En el
+momento en que Delaberge se volvió hacia él, acercóse el joven a la
+señora y dijo con cierta brusquedad:
+
+--Hasta otra vez, señora; he de subir todavía a los bosques de
+Carboneras.
+
+--¿Pero volverá usted por aquí?--exclamó la señora Liénard.--Es que
+necesito todavía de usted...
+
+Y volviéndose seguidamente hacia Delaberge prosiguió la dama:
+
+--Puesto que ha venido usted a Rosalinda, permítame que le convide a
+comer, sin ceremonias... Ya sabe usted que en el campo se hacen las
+visitas en la mesa... Además tendrá usted compañía para volver a
+Val-Clavin, pues quiero que me prometa el señor Simón que al regresar de
+los bosques ha de venir aquí a comer con nosotros... ¡Buena es ésta!--se
+interrumpió a sí misma riendo.--Soy tan aturdida que olvidé la
+presentación... El señor Princetot... el señor Delaberge, inspector
+general de montes.
+
+Los dos hombres se saludaron ceremoniosamente. Delaberge, despierta su
+curiosidad por el nombre de Princetot, examinó atentamente al joven que
+acababan de presentarle; pero éste se dirigía ya hacia la puerta
+mientras la viuda acompañándole le repetía:
+
+--Convenido, cuento con usted... A las siete en punto nos sentaremos a
+la mesa.
+
+Cuando hubo salido, Delaberge preguntó:
+
+--¿Este señor Princetot sería acaso el hijo de mi hospedero del _Sol de
+Oro_?
+
+--Sí... ¿Le extraña a usted?... No ha salido a su padre, por fortuna...
+Es un corazón excelente y un espíritu distinguido. Adora el pueblo en
+que nació y, aunque sus padres son muy ricos, no ha querido convertirse
+en un señor... Después de haber hecho excelentes estudios agrarios, ha
+vuelto a su casa, y en materia forestal no dudo que puede dar quince y
+raya al guarda general de Val-Clavin.
+
+Delaberge se echó a reír.
+
+--¡Apuesto, señora Liénard, que es él quien le aconseja en este asunto
+de los deslindes!
+
+--Lo ha adivinado usted... Cuando hace dos años regresó Simón de la
+Escuela de Cluny, ofreció a los usuarios del pueblo defender
+gratuitamente sus intereses y todos le dimos plenos poderes... Y así es
+como entré en relaciones con él. El joven me interesa, y si mi situación
+no me obligase a una gran reserva, tendría un gran placer en recibirle
+con mayor frecuencia; pero él mismo pórtase con gran discreción y no
+viene nunca aquí sino para hablar de negocios... Estoy encantada, señor
+inspector, de que haya sido usted bastante amable para aceptar mi
+invitación: esto me ha permitido invitar a Simón también.
+
+Delaberge en su interior decíase que hubiera preferido comer a solas con
+la viuda. Esta, con su vivacidad de siempre, abrió una de las ventanas y
+mostrando a su huésped los jardines le dijo así:
+
+--No piense usted escapar a las molestias de una visita completa, pues
+me siento siempre propietaria... Antes, sin embargo, será preciso que me
+dispense por algunos minutos....
+
+Tocó el timbre, dio rápidas instrucciones a sus criadas, cubrió su
+cabeza con un gran sombrero de paja y volvió en seguida a reunírsele,
+diciéndole:
+
+--¿No es verdad que Rosalinda se ha embellecido mucho desde que usted no
+la había visto? En tiempos de mi difunto tío estaba esto muy mal; las
+aguas del riachuelo inundaban las partes bajas, los árboles crecían como
+y donde les daba la gana... Yo he puesto un poco de orden en todo eso y
+he convertido la finca en lo que usted va a ver.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+Alegre y vivaracha acompañaba a su huésped a través de los jardines,
+enseñándole sus colecciones de flores de todas clases, explicándole cómo
+había secado las tierras y canalizado las aguas del río que ahora
+serpenteaba entre orillas plantadas de iris y de cañaverales. El
+escuchaba encantado su graciosa charla y admiraba su espíritu a la vez
+práctico y lleno de imaginación. Durante la prolongada visita a parques
+y jardines, pasaba ella sin transición ninguna de un asunto a otro con
+la gracia exquisita de una mariposa que vuela o se detiene en alguna
+flor según su propia fantasía. Ora disertaba sabiamente sobre la
+aclimatación del pino; ora se permitía ligeras alusiones al asunto de
+los deslindes; y después, haciéndose más comunicativa, contaba
+ingenuamente su propia historia y la de su primer marido, sus luchas
+para la transformación de Rosalinda y sus proyectos de futuros
+embellecimientos. Halagado Delaberge por la confianza que le mostraba,
+la encontraba cada vez más encantadora. De pronto se paró ella
+exclamando:
+
+--¡Estoy cierta, señor, de que mi charla le molesta un poco!
+
+--Se engaña usted, señora--repuso Delaberge con viva entonación.--Todo
+lo que me cuenta me interesa muchísimo... Hablándome de usted y de sus
+ocupaciones, iniciándome en su retirada existencia, me da usted una
+prueba de confianza de que estoy encantado...
+
+Y en efecto, estaba el inspector general bastante más encantado de lo
+que él mismo creía.
+
+Ese carácter tan lleno de alegría y de franqueza, ese corazón de mujer
+joven que se abría con tan buena fe, esos límpidos ojos que sonreían tan
+confiados, esa íntima conversación en medio de unos jardines llenos de
+flores, con el acompañamiento del cantar de los pájaros y el arrullo de
+las palomas, todo junto iba desvaneciendo los sentidos del inspector
+general como podía haber hecho un vino dulce y generoso, vino que,
+cuando se ha llegado a los cincuenta, se sube con tanta mayor facilidad
+a la cabeza por cuanto no se está ya acostumbrado. Para ese funcionario
+que tantísimo tiempo había vivido en medio de sus expedientes
+administrativos, habían de ser mucho más peligrosas que para otro
+cualquiera, esas confidencias femeninas murmuradas con voz clarísima e
+iluminadas por la vivacidad de dos ojos llenos de alegría y de juventud.
+
+--Sí--prosiguió diciendo con tono de profunda gravedad.--Aunque nos
+conocemos tan sólo desde hace pocos días, veo que me habla usted como a
+un antiguo amigo y le estoy por ello profundamente agradecido.
+
+Una llamarada de rubor coloreó las mejillas de la señora Liénard.
+
+--¡Dios mío--dijo,--quizás soy demasiado expansiva!... Es mi defecto...
+Pero desde que cambiamos las primeras palabras en casa de la señora
+Voinchet, me sentí inclinada a una sincera confianza con usted. A ver si
+me explica usted por qué motivo ciertas personas nos atraen y nos hacen
+comunicativos... A primera vista, parece usted un hombre grave y
+reservado, y sin embargo, yo que soy una verdadera salvaje, me sentí en
+seguida bien a su lado. Había en sus ojos algo que me tranquilizaba y me
+alentaba a hablar. Yo me dije: He aquí un hombre recto, leal, serio;
+puedo, sin temor ninguno, confiarme a él...
+
+--Casi tanto como al señor Simón Princetot--interrumpió riendo
+Delaberge.
+
+--¿Se ríe usted?... Pues bien, el señor Simón se le parece a usted en lo
+moral, y también un poco en lo físico... ¿No lo ha reparado usted?
+
+--No le he visto bastante para poderlo observar...
+
+Recorrían entonces las grandes avenidas del parque y como el camino no
+era ya tan llano como antes creyó deber suyo ofrecer cortésmente su
+brazo a la señora Liénard; ésta lo aceptó sin cumplidos y así siguieron
+paseando hasta que la campana les avisó la hora de la comida; volvieron
+hacia la terraza y allí encontraron a Simón Princetot aguardándoles.
+
+Al ver a la joven, apoyada en el brazo de Delaberge que iba atento y
+sonriente, Simón pareció sentir una impresión desagradable. Se oscureció
+su rostro y con una gran frialdad saludó de nuevo al inspector general.
+Pasaron todos al comedor y se sentaron a la mesa.
+
+Comenzó la comida en medio de un frío malestar. Los dos hombres se
+observaban sin dirigirse la palabra y eran vanos los esfuerzos que hacía
+la señora Liénard para animar la conversación, pues ella deseaba
+sinceramente servir como de enlace entre sus dos invitados. Así,
+procuraba llevar al joven Simón a terrenos que le eran familiares. Hizo
+grandes elogios de su amor por las cosas del campo, le preguntó sobre
+sus estudios de selvicultura, de sus proyectos para el porvenir... El
+joven contestaba con sencillez y sobriamente. Cuando hablaba de economía
+agraria o forestal, demostraba conocer muy a fondo el asunto. Alguna vez
+en la conversación, le ocurrió tocar, aunque solamente de soslayo,
+ciertas cuestiones científicas o sociales, y su manera de tratarlas
+descubría en él una cultura muy extensa y sólida. Aun contradiciéndole y
+presentándole objeciones embarazosas, quedaba Delaberge sorprendido por
+la claridad y la precisión de todas sus réplicas: la señora Liénard no
+había exagerado. Corazón lleno de caluroso entusiasmo, firmeza de
+juicio, noble generosidad, todo eso se adivinaba oyéndole hablar. Y era
+realmente extraordinario en un joven que había nacido y se había educado
+en una hospedería de pueblo.
+
+Mientras hablaba y desarrollaba sus ideas, con frecuencia opuestas a las
+del inspector general, éste estudiaba la fisonomía de su adversario y en
+vano buscaba en ella semejanzas con el matrimonio Princetot. En
+realidad, el joven no había salido a su padre ni aun a su madre. No
+tenía en los ojos ni la somnolencia maliciosa del _Príncipe_, ni tampoco
+la indolente languidez de su madre. Solamente sus cabellos castaños,
+espesos y ligeramente rizados, recordaban un poco la opulenta cabellera
+de la señora Miguelina. El tono de su voz era algo brusco y áspero,
+aspereza de manzana silvestre que no se dulcificaba un poco sino cuando
+contestaba a las preguntas de la señora Liénard. Con ella tomaba
+súbitamente su voz entonaciones afables, casi tiernas.
+
+Con una mezcla de envidia y de inconsciente interés, contemplaba
+Delaberge a ese joven robusto, bien tallado, de mirada profunda y
+franca, de maneras simples y correctas, y pensaba aun sin quererlo: «He
+aquí un muchacho del que me gustaría ser padre». Después, dejándose
+llevar por la pendiente de sus ensueños matrimoniales, añadía para sí:
+«Todavía puedo tener hijos, no he de perder la esperanza; no falta sino
+la mujer, y yo sé de una, no lejos de aquí, con la que me casaría de
+buena gana...»
+
+Y sus ojos se dirigían con mayor complacencia cada vez hacia la señora
+Liénard. Decíase que la viuda tenía ya sus veintisiete años, que unía a
+un espíritu encantador, un corazón honrado, rectitud de juicio y gran
+sensibilidad; que sería a la vez una excelente ama de casa y una
+compañera ciertamente deseable. Y como si continuase en voz alta esta
+conversación interior, se inclinaba con ternura hacia su vecina, le
+prodigaba toda clase de finas atenciones y la hacía objeto de sus más
+exquisitas galanterías, cuya forma algo anticuada descubría que no
+habían servido mucho desde los tiempos de su juventud.
+
+En su deseo de cumplimentar a la viuda, no veía que sus galantes
+cumplimientos ponían luces de disgusto en los ojos de Simón y que
+ensombrecían su buen humor.
+
+Levantáronse de la mesa y pasaron a la terraza, en el momento en que el
+sol desaparecía tras los bosques de Montegrande. La señora Liénard se
+hizo traer una cafetera rasa y preparó por si misma el café. Cuando
+ofreció el azúcar al inspector general, éste le dio las gracias,
+diciendo que tomaba el café sin azúcar.
+
+--¡Es raro!--exclamó aturdidamente la viuda.--Lo mismo que el señor
+Simón...
+
+Esta semejanza de gustos con un joven que, durante toda la comida le
+había demostrado más hostilidad que simpatía, dejó frío e indiferente a
+Delaberge, que sentía contra Simón cierto rencor por su actitud llena de
+desconfianzas. Hablaron todavía un buen rato en la terraza, donde, en
+medio de un suave crepúsculo, esparcían las madreselvas su penetrante
+perfume; después, ya casi completamente oscurecido y cuando comenzó a
+mostrarse la luna por encima de los bosques, levantóse Delaberge para
+despedirse y Simón Princetot hizo lo mismo.
+
+--¡Buenas noches, señores!--dijo la señora Liénard.--Juntos harán
+ustedes el camino... Señor Delaberge, puesto que se queda todavía una
+semana en Val-Clavin, espero que no olvidará usted el camino de
+Rosalinda...
+
+Ya fuera de la verja, los dos caminaron un buen trecho bajo la bóveda de
+los fresnos, sin dirigirse una palabra. El mismo malestar que había
+helado los comienzos de la comida, parecía ponerles nuevamente
+taciturnos. Siendo ambos por temperamento nada comunicativos, amenazaba
+eternizarse esa frialdad, cuando Delaberge, molestado por su mismo
+silencio, se decidió a romperlo, diciendo:
+
+--Señor Princetot, ya sé que es usted el adversario de la Administración
+a la que yo represento; pero, pues me hospedo en casa de su padre y
+acabamos de comer el pan sobre unos mismos manteles, no veo el motivo
+para que nos tratemos personalmente como enemigos. Por mi parte, tenga
+usted la seguridad de que yo llevaré al cumplimiento de mi misión el más
+conciliador espíritu, y si me parecen bien fundadas sus reclamaciones...
+
+--Lo están, señor--interrumpió Simón, sin abandonar su
+frialdad;--solamente las personas extrañas al país y a sus
+necesidades...
+
+--He de advertirle que no soy tan extraño al país como usted parece
+creer... He vivido aquí mucho antes de que viniese usted al mundo...
+¿Qué edad tiene usted?
+
+--Voy a cumplir veinticinco años.
+
+--Pues yo tenía apenas veinticuatro cuando era guarda general en
+Val-Clavin... No hay un rincón en todos estos bosques que yo no haya
+visitado y cuya naturaleza desconozca.
+
+--En tal caso, señor, si es usted justo cambiará el proyecto de la
+Administración... Lo que la Administración propone es inadmisible;
+perjudica nuestros intereses y nos arruina.
+
+--Los intereses del pueblo son respetables, pero nuestros bosques tienen
+también derecho a algún miramiento... Tenemos la misión de conservarlos
+y si usted fuese como yo un viejo forestal...
+
+--¡Sin ser forestal de profesión--exclamó animándose el joven--se puede
+tener amor a los bosques! Ustedes los aman por el dinero que dan al
+Tesoro; nosotros los amamos por ellos mismos.
+
+--¿Ama usted los árboles?--preguntó Delaberge un poco más afable.
+
+--¡Sí, los amo!...--replicó el joven con viva entonación.--Los amo como
+a buenos amigos con quienes ha crecido uno, como amo a mi país cuya
+hermosura ellos son. Sepa usted que nací casi en los bosques y que desde
+muy niño he vivido en medio de ellos... Un árbol hermoso, vea usted,
+como éste...
+
+Y al decir esto corrió hacia una de las hayas que bordeaban el camino y
+prosiguió, rodeando casi con uno de sus brazos el robusto y argentado
+tronco:
+
+--Un árbol sano y hermoso es para mí como una persona, como un hermano y
+hasta a veces me entran ganas de besarle...
+
+Encantado Delaberge por ese rapto de entusiasmo, que brotó de pronto
+como una fuente de agua viva, contemplaba con emoción a ese esbelto
+muchacho de veinticinco años, cuyos ojos brillaban a la luz de la luna.
+La haya y él parecían, efectivamente, de una misma esencia. Uno y otro
+descubrían una fuerza y una juventud iguales; uno y otro, robustos y
+llenos de energía, se lanzaban con ímpetu a la vida.
+
+--Vaya--dijo sonriendo Delaberge,--he aquí al menos un punto acerca del
+cual nos hemos de entender muy fácilmente... En el terreno jurídico
+podremos combatirnos, siempre con armas corteses; pero hasta entonces
+firmemos una tregua,... ¿Quiere usted?
+
+Tendió su mano al joven; éste tuvo un momento de sorpresa o de
+vacilación; luego tendió la suya y Delaberge la estrechó con ademán
+amistoso. Después continuaron su camino hablando tranquilamente de la
+repoblación de los montes y no se separaron sino en la misma cocina del
+_Sol de Oro_, donde una criada les estaba aguardando medio dormida.
+
+ * * * * *
+
+Subió Delaberge a su habitación, pero los incidentes de aquella tarde le
+tenían un poco excitado y no se sentía con ganas de dormir. Abrió la
+ventana que daba al jardín.
+
+Hacia el otro extremo de la fachada vio una luz en una ventana y
+recordó que era aquélla su habitación, ahora ocupada por Simón
+Princetot. Poco después vio al joven asomarse a la ventana y apoyado de
+codos en ella, soñar tal vez, como él había hecho en días lejanos,
+enfrente de los campos dormidos. Sin poder apartar sus ojos de esa vaga
+silueta, el inspector general se dejó dulcemente deslizar hacia las
+mayores profundidades del recuerdo, y escuchando los nocturnos rumores
+de los campos y de los bosques fue perdiendo poco a poco la noción de
+los días y de los años...
+
+El murmullo de las aguas ribereñas, el canto melancólico de las ranas,
+el lejano rodar de un carruaje, todos esos rumores resonaban
+misteriosamente en el espacio y le mecían con una música semejante a la
+música de otros tiempos.
+
+Y lentamente alucinado, acabó por parecerle que se veía a sí mismo
+cuando tenía veinticinco años, apoyados los codos en la misma ventana,
+en pleno florecimiento de su robusta juventud.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Pasó Delaberge la mañana siguiente redactando un informe en que exponía
+a la Administración Central el resultado de su visita a los bosques de
+Carboneras y después de hacer valer sus propias apreciaciones sobre el
+cambio de terrenos propuesto por la Administración Provincial,
+demostraba la necesidad de tener en cuenta las legítimas objeciones de
+los usuarios, formulaba un contraproyecto con planos a la vista y
+solicitaba una pronta resolución, a fin de que en la próxima reunión de
+los representantes de la comarca pudiese ya indicar las bases de un
+arreglo.
+
+Trabajaba con entusiasmo, bajo la fresca impresión de los incidentes de
+la víspera. A pesar suyo, ejercían sobre sus determinaciones una
+sutilísima influencia la sonriente imagen de la señora Liénard y la
+simpática persona del joven Simón. Su razonamiento era firme y caluroso;
+sus conclusiones tenían una elocuencia que no suele encontrarse en los
+informes administrativos y que en Delaberge no era tampoco habitual.
+
+Por las abiertas ventanas penetraban en la habitación roja la clara
+alegría de la mañana, la sonoridad despertadora de los mil rumores del
+campo, y su vivacidad fue ganando poco a poco el corazón y el espíritu
+de Francisco Delaberge. Cuando había llegado ya a las últimas líneas de
+su informe, distrajeron su atención una serie de rumores y voces que oyó
+junto a la misma entrada de la hospedería. Enfrente de la casa piafaba y
+pateaba un caballo, mientras una voz robusta de hombre intentaba calmar
+sus impaciencias con interjecciones acariciadoras: «¡So... So... Quieto,
+_Brunete_!...». Luego esta misma voz exclamaba: «Vamos, papá, date
+prisa, vamos a llegar tarde...»
+
+Delaberge se asomó a la ventana y vio ante el portal una _charrette_
+inglesa tirada por un pequeño caballo bayo, de vivos movimientos, junto
+al cual estaba el joven Simón. En aquel momento salió de la casa el
+_Príncipe_, lenta y majestuosamente, acompañado de la señora Miguelina.
+
+El hospedero del _Sol de Oro_, recién afeitado, se había puesto una
+ancha blusa encima del traje y cubría su cabeza con un sombrero de
+anchas alas. Pesadamente subió en la _charrette_ se le reunió en seguida
+su hijo Simón con las riendas en la mano. Y entretanto que la señora
+Princetot les hacía las más prolijas recomendaciones, sonreía el
+_Príncipe_, guiñaba sus ojos llenos de malicia y con su gordinflona mano
+acariciaba suavemente el hombro de Simón y le daba cariñosos golpecitos,
+mientras le contemplaba lleno de una profunda beatitud.
+
+--Esté tranquila la madre, no le pasará nada a su hijito...--decía el
+_Príncipe_ a su mujer.--Y ya sabes, si no volvemos hasta la noche, no
+por eso te preocupes nada.
+
+Al mismo tiempo el muchacho enviaba a la señora Miguelina un tierno beso
+y le decía:
+
+--Hasta la noche, mamá, yo te respondo de papá.
+
+Con la punta del látigo acarició el cuello del caballo y el animal tomó
+inmediatamente el trote en la dirección de Recey.
+
+La señora Miguelina, puesta una mano sobre los ojos les siguió con la
+mirada hasta que hubieron vuelto la próxima esquina y luego entró sola
+en la casa.
+
+«Esa gente es feliz y se aman unos a otros--pensaba Delaberge, que lo
+había visto todo desde la ventana.--Ese Princetot, tan positivo, tan
+metido en lo material, quiere tiernamente a ese único hijo de que está
+tan orgulloso. Miguelina, a pesar de su aparente indiferencia de
+mojigata, devora con los ojos a su hijo, y éste siente por uno y otra un
+afecto que le encubre y disimula todos sus defectos. Con mirada de
+profundo reconocimiento pagaba a su padre sus groseras caricias, y para
+tranquilizar a su madre sabía poner en sus palabras y en su voz
+inflexiones tiernamente acariciadoras... Decididamente, este Simón no es
+sólo un muchacho de clara inteligencia, sino que tiene también el
+corazón en su sitio...»
+
+El inspector general se maravillaba además de que ese muchacho, tan
+superior en aspiraciones y en cultura a su propia familia, no
+manifestaba ese estúpido respeto social que hace que ciertos hijos de
+burgueses rápidamente enriquecidos se avergüencen de las ridiculeces de
+sus padres. Por el contrario, con sus delicadas atenciones y con su
+buen humor esforzábase en allanar el abismo que de ellos le separaba, y
+así vivían los tres sin tropiezos y en la más completa armonía.
+Necesario era que hubiese en la vida de familia virtudes y gracias
+particulares para unir de tal manera seres tan desemejantes en educación
+y en gustos. La Escritura había dicho con razón: _Voe soli!_ El célibe
+ignora o comprende muy difícilmente esa fusión de las almas, esa
+expansión de los corazones del padre hacia el hijo; esos sacrificios,
+esas tiernas solicitudes, que dan precio y verdadero interés a la
+existencia de los humanos...
+
+Meditando sobre todo eso, Delaberge volvió a su mesa de trabajo, releyó
+su informe, examinó de nuevo las notas puestas en los planos y doblando
+cuidadosamente todos esos papeles, los metió en un sobre.
+
+Quiso llevar él mismo el pliego a correos, y luego, cuando ya lo hubo
+dejado en manos de la receptora, regresó despacio a la hospedería. Al
+llegar al corredor del primer piso oyó ruido en su cuarto cuya puerta
+había quedado sin cerrar. Intrigado por ello la empujó bruscamente y vio
+a la señora Miguelina ocupada en arreglar los muebles de la habitación.
+Había creído, sin duda, que tardaría en volver algunas horas y,
+aprovechando la ocasión, había querido atender a la limpieza y arreglo
+de aquella magnífica «sala roja». La súbita aparición de Delaberge le
+causó tal sorpresa, que dejó caer el plumero que tenía en la mano y se
+puso intensamente pálida.
+
+--No se moleste por mí, señora Princetot--dijo Delaberge mientras
+cerraba tras de sí la puerta.
+
+Ese encuentro, que él no había buscado, le embarazaba un poco; pero
+luego pensó que, después de todo, el encuentro habría de ser inevitable
+y que si era entre ellos necesaria una explicación siempre había de ser
+preferible aprovechar la ausencia del _Príncipe_ y de su hijo.
+
+--Dispense, señor Delaberge--repuso la hostelera, con voz no muy
+segura.--Creí que estaba usted en el bosque, de otro modo no me hubiera
+atrevido...
+
+Delaberge vio su palidez, sus labios crispados, su espanto. Seguía
+murmurando la pobre palabras ininteligibles y se apoyaba para no caer en
+el repecho de la chimenea, sin atreverse a levantar los ojos. Sintió
+Delaberge una profunda lástima...
+
+--No tiene usted necesidad de excusa alguna, señora--dijo entonces con
+entonación más amable.--Por el contrario, grande ha sido mi
+satisfacción al encontrarla aquí, pues, desde mi llegada, apenas si he
+podido verla un momento... Precisamente tenía mucho interés en
+felicitarla por su excelente hijo, con quien tuve el gusto de trabar
+conocimiento ayer...
+
+--¡Ah!... ¿Le ha visto usted?--murmuró muy débilmente Miguelina.
+
+Y un temor ansioso alteró más todavía la expresión de su rostro, como si
+el encuentro de aquellos dos hombres hubiese sido para ella una
+desgracia, o como si viese en ello el presagio de una inminente
+catástrofe. Separó sus manos, que tenía cruzadas sobre el pecho y con
+gesto desmayado cayeron pesadamente sus brazos a lo largo del cuerpo...
+
+Su exclamación llena de un inexplicado temor y su desmayada actitud
+extrañaron mucho al inspector general. Manifestábase en su rostro y en
+toda su persona aquel desaliento, aquella profunda consternación que
+experimenta aquel que ve de pronto, paralizados por la desgracia, sus
+más nobles esfuerzos. Delaberge no podía comprender cómo y por qué el
+solo anuncio de su entrevista con Simón había asustado de tal modo a
+aquella mujer. Supuso que la señora Princetot se alarmaba sin duda a
+causa de la enemiga que su hijo manifestaba a la Administración
+forestal y temiendo que esto le había de causar algún disgusto. Para
+tranquilizarla añadió:
+
+--Sí, pasé ayer con su hijo algunas agradables horas en Rosalinda...
+
+Un doloroso suspiro se escapó de los labios de Miguelina y esto aumentó
+todavía la sorpresa de su interlocutor. Se detuvo un momento, y después
+prosiguió:
+
+--Regresamos juntos a Val-Clavin y, durante el camino, pude convencerme
+de que la señora Liénard no me había exagerado las brillantes cualidades
+de Simón. Es un muchacho de espíritu recto y de corazón noble. Aunque
+adversario de la Administración forestal, espero que seremos buenos
+amigos... Estoy contentísimo de haberle conocido.
+
+Estas palabras, lejos de tranquilizar a la señora Princetot, parecieron
+aumentar todavía su espanto; había de nuevo juntado sus manos y se las
+retorcía nerviosamente. Al mismo tiempo, vio Delaberge que las lágrimas
+humedecían los ojos de la hostelera.
+
+--¿Qué tiene usted?--continuó.--Diríase que mis palabras le causan
+pena... Sentiría con toda el alma que involuntariamente...
+
+Se acercó un poco más a la hostelera y con su voz más afectuosa murmuró
+dulcemente:
+
+--Vamos, Miguelina, ¿por qué no tiene usted confianza en mí?... Yo no
+soy ciertamente un extraño... Recuerde que en otros tiempos...
+
+Quiso tomarle amistosamente las manos y ella le rechazó con el gesto
+indignado de una mujer arrepentida a quien se tratase de inducir a nueva
+tentación.
+
+--¡Calle usted!--murmuró suplicante.--Me da vergüenza oír hablar de
+aquellos tiempos.
+
+--¿Por qué?--replicó Delaberge, extrañado de una tan extremosa
+castidad.--En nuestra edad, señora, ya no hay peligro alguno... Y
+además, si cometimos en otros tiempos el error de ser demasiado jóvenes,
+fue aquello un pecado del que ya no queda hoy el menor rastro.
+
+Miguelina se cubría la cara con ambas manos y de buena gana se hubiera
+tapado los oídos.
+
+--¡Calle usted!--repetía.--¿Por qué habrá vuelto, Dios mío?
+
+--Nunca imaginé--dijo Delaberge impaciente--que mi presencia le había de
+causar tan gran disgusto... Supongo que no me habrá de creer usted capaz
+de la menor indiscreción... Tranquilícese, pues, que todo se quedó y se
+quedará entre nosotros.
+
+Miguelina se dejó caer en una silla, gimiendo con voz doliente:
+
+--Eso no impedirá a las malas gentes charlar de nuevo al verle en mi
+casa.
+
+Y haciéndola el dolor más expansiva, comenzó toda una serie de hondas
+lamentaciones: ciertamente, no había ella dudado ni un punto de la
+honradez del señor Delaberge; pero eso no había de impedir que su
+llegada al _Sol de Oro_ despertase la malignidad de los envidiosos que
+hablaban mal del _Príncipe_ sólo porque había hecho fortuna. Iban a
+remover y a remozar antiguas historias. Y ella, sin embargo, había ya
+llorado mucho para lavar con sus lágrimas sus pecados... Había ido
+muchísimo a la iglesia y quemado innúmeros cirios y cumplido las más
+duras penitencias... Creía que el secreto de sus faltas quedaba
+enterrado en el confesionario del cura párroco... Poco a poco las malas
+lenguas se habían cansado y acabado por dejarla tranquila... Comenzaba
+ya a respirar, vivía feliz entre el _Príncipe_ y su hijo, creyendo que
+todo había acabado, cuando vuelve Delaberge y cae en su casa como un
+rayo... ¡Oh, sí, un rayo verdadero!... Cuando le vio entrar en la
+cocina se le agolpó toda la sangre en el corazón y estuvo a punto de
+caer redonda en tierra... Después ya no había podido conciliar el sueño,
+viviendo en una continua angustia y pareciéndole que estaba suspendida
+sobre su casa la amenaza de una gran desdicha.
+
+
+
+
+X
+
+
+Delaberge escuchaba con disgusto toda esa letanía de lamentaciones.
+Compartía muy medianamente el dolor de esa mujer a quien, más que el
+remordimiento, atormentaba el decir de las gentes. Creía además
+desproporcionados sus terrores por la falta cometida. Veintiséis años
+habían pasado por encima de sus pecadillos de la juventud. La señora
+Princetot, que se había refugiado en las sombras del templo, había de
+creerse por completo absuelta... La falta pasada había ya prescrito. El
+señor Princetot, que no había sospechado nada cuando la infidelidad era
+patente, sería menos accesible aún a las sospechas hoy, en que la
+hostelera del _Sol de Oro_ edificaba con su religiosidad a los fieles
+todos. Por eso parecieron al inspector general verdaderamente pueriles
+las lamentaciones de la señora Princetot.
+
+De todas maneras esta escena de lágrimas se iba haciendo penosa. El
+continuado sollozo movía con violencia el desbordante pecho de la
+hostelera y sus carnosos labios agitábanse convulsivamente.
+
+Como había sido la causa de esa tempestad, se creyó Delaberge en el
+deber de calmarla.
+
+--Señora--dijo,--se da usted una pena inmensa por simples quimeras...
+Cálmese... Fíe en mi buena amistad y en mi delicadeza. Me portaré de
+manera que no haya de verse turbada su tranquilidad... Le prometo
+abreviar todo lo posible mi estancia en Val-Clavin.
+
+Miguelina por la primera vez levantó hasta él sus ojos humedecidos, a
+los que habían las lágrimas devuelto algo de su antigua luminosidad y de
+su sensual languidez.
+
+--¡Sí!--exclamó juntando las manos.--¡Márchese... márchese lo antes que
+pueda, yo se lo ruego!...
+
+Admiróse Delaberge al ver con qué egoísta ingenuidad, aquella mujer, que
+en otros días estuvo tiernamente desfallecida en sus brazos, le
+despedía ahora para siempre, como tardándole el momento de verse
+desembarazada de la presencia de su antiguo amante.
+
+--Mi marcha--replicó Delaberge con cierta ironía--dependerá en mucho de
+las disposiciones que tome su hijo de usted en ese asunto de los
+deslindes.
+
+--¡Ah!--gimió la hostelera, frunciendo las cejas y moviendo la
+cabeza.--¿Por qué se habrá metido en ese malhadado asunto? De él nos
+viene todo el mal, y seguramente no hemos llegado al fin todavía.
+
+--Tenga paciencia. Todo se arreglará. Veré al señor Simón, y si es
+razonable...
+
+La señora Miguelina le interrumpió precipitadamente:
+
+--No, no le vea usted otra vez. ¡Ya es demasiado que se encontraran
+ayer!...
+
+Delaberge se le quedó mirando lleno de sorpresa, preguntándose si no
+estaría loca aquella mujer.
+
+--No la entiendo... ¿Qué quiere usted decir?
+
+--Nada, nada...
+
+Se vio entonces que hacía grandes esfuerzos para recobrar su
+impasibilidad de figura de cera y prosiguió:
+
+--Deje usted que hable con Simón; será mejor para mí y para usted...
+Prométame que se marchará usted apenas quede arreglado este asunto.
+
+--Se lo prometo.
+
+--Gracias, señor Delaberge.
+
+Y se levantó con el aire contrito de una mujer que sale del
+confesionario. Pero, como antes de salir lanzó una furtiva mirada al
+espejo, vio que tenía enrojecidos los ojos y que desarregladas sus tocas
+dejaban al descubierto sus cabellos grises. Y reflexionando
+prudentemente entonces que era peligroso dejar que notasen los demás las
+huellas de su emoción, dirigióse hacia el lavabo y con una toalla
+humedecida se lavó los ojos, se arregló los vestidos y rehizo toda su
+figura de antes.
+
+La manera de poner otra vez en orden sus cabellos, de lavarse los ojos y
+de arreglarse las ropas, recordó de pronto a Delaberge los tiempos
+lejanos de sus citas amorosas en que usaba de las mismas minuciosas
+precauciones al abandonar sus brazos. Esta súbita resurrección del
+pasado, evocada por la repetición de gestos familiares, conmovió más
+hondamente al inspector general que todas las lamentaciones de su
+hostelera. Olvidó a la cincuentona con tocas de beata y creyó que tenía
+ante sí a aquella dulce y cariñosa Miguelina que por la noche se
+deslizaba en su cuarto como una gatita, llena de voluptuosidades... Al
+fin y al cabo, en toda su laboriosa carrera de funcionario, el amor de
+esa mujer había sido el único rayo de sol de su juventud, la única copa
+de placer que habían gustado sus labios.
+
+Se enterneció su corazón, y, obedeciendo a un inconsciente impulso de su
+sensibilidad, atrajo hacia sí a Miguelina y quiso besarla como para
+darle un testimonio de su agradecida ternura. Mas ella se resistió, le
+rechazó casi con ira y salió de la habitación precipitadamente.
+
+Mortificado, inquieto, disgustado, resolvió Delaberge salir a tomar un
+poco el aire a fin de sacudir tan penosa impresión. Abandonó a su vez el
+cuarto y la hospedería y comenzó a remontar el curso del Aubette,
+siguiendo una estrecha garganta por donde corre el riachuelo bajo una
+bóveda de verde follaje, antes de arrojar sus aguas en el estanque de
+Val-Clavin.
+
+El lugar era solitario, cubierto de sauces, de abedules y de alisos, que
+habían crecido rápidamente en aquéllas tierras de aluvión. Por encima de
+las aguas casi invisibles del riachuelo, entrelazaban su tupido ramaje
+las clemátides y madreselvas silvestres y se hacía tan espeso en aquel
+sitio el bosque de hayas y otros árboles, que reinaba allí una oscuridad
+verdaderamente crepuscular.
+
+También en aquel paraje, por donde había paseado Delaberge tanto en sus
+años juveniles, dejó el tiempo con evidencia impresas las huellas de su
+paso. Lo que eran tiernos retoños entonces se habían hecho árboles
+altísimos. Ramas muertas que la borrasca había roto, grandes piedras que
+las heladas habían hecho desprenderse de las montañas, todo ello
+obstruía el sendero y parecía imagen de la escasa duración que tienen
+las cosas de este mundo... En esa garganta tenebrosa, llena de sordos
+rumores, sintió de nuevo el inspector general aquella misma sensación de
+malestar, aquella inquietud, que le habían apretado el corazón al
+rechazarle la señora Miguelina.
+
+A medida que iba recordando los detalles de su entrevista, le parecían
+más extrañas aún las palabras y la actitud de la hostelera.
+
+¿Por qué tanta prisa en verle marchar? Admitiendo que su presencia
+pudiese despertar en algunos espíritus malévolos las malicias de otros
+tiempos, la señora Princetot era mujer bastante experimentada para no
+haber tomado sus precauciones y preparado sus medios de defensa. Por
+otra parte, el bueno de Princetot, que por tanto tiempo había estado
+sordo, no lo iba a estar ahora menos...
+
+De pronto un rayo de luz atravesó el cerebro de Francisco. Seguramente
+no al _Príncipe_ tan sólo deseaba Miguelina hacer ignorar sus faltas de
+la juventud... Súbitamente surgió la simpática figura de Simón ante los
+ojos del inspector general. Sin duda, la señora Princetot deseaba que su
+hijo ignorase su culpable conducta de otros tiempos, y por él se
+alarmaba principalmente.
+
+¿Cómo Delaberge no había pensado antes en esto? Y se sintió invadido por
+una tierna lástima al pensar en que semejante revelación sería sin duda
+una terrible puñalada para aquel joven de corazón tan noble y tan lleno
+de filial amor... Por la primera vez comprendió cómo pesan más tarde
+sobre nuestros destinos aquellas antiguas faltas que creíamos leves y
+sin ninguna trascendencia. Esos amoríos que tan ligeramente tratamos en
+los tiempos de nuestra juventud, dejan esparcidas simientes que, una vez
+llegada la edad madura, pueden dar nacimiento a plantas atormentadoras y
+mortíferas.
+
+Tembló Delaberge al presentir en la sombra el vuelo de esa misteriosa
+Némesis que acerca a nuestros labios la copa que nosotros mismos, con
+nuestras acciones, envenenamos.
+
+Tuvo entonces conciencia de que esa ley fatal del Talión iba también a
+cumplirse para él. El asunto de los deslindes llevándole de nuevo a
+Val-Clavin, que él creía no ver jamás; la hospedería del _Sol de Oro_,
+en que se encontraba de nuevo frente a frente con sus antiguos huéspedes
+y en donde su llegada despertaba las adormecidas maledicencias de otros
+días; su encuentro con el hijo de su antigua amante, con ese Simón cuya
+tranquilidad de espíritu se exponía a turbar para siempre, ¿no eran
+otros tantos signos precursores de alguna terrible desgracia?
+
+Sintió Delaberge rebelarse contra todo ello su lealtad generosa. Era
+necesario a toda costa impedir que el castigo, si castigo había, pudiese
+caer también sobre una cabeza inocente. No era justo que Simón pagase
+las faltas cometidas por su madre y por un extraño, en momentos de
+debilidad que no habían dejado huella ninguna... No era Delaberge un
+gran filósofo. Durante toda su carrera administrativa, la naturaleza de
+sus ocupaciones le habían inclinado a interesarse por los fenómenos
+exteriores y se había estudiado muy poco a sí mismo. Nunca fue muy
+aficionado a escrutar a fondo su conciencia y a pesar y sopesar con
+rigor sus escrúpulos. Sin embargo, el estado de ansiosa angustia en que
+se sentía después de su entrevista con la señora Princetot le
+predisponía a penetrar algo más en esa oscura región del alma en que se
+esconden y permanecen en profunda quietud nuestros más secretos
+pensamientos.
+
+Mas, apenas agitamos un poco tan misteriosas profundidades, nos extraña
+ver cómo surge de ellas todo un extraño mundo de insospechadas
+aprensiones, de confusos remordimientos y de dudas jamás presentidas. A
+medida que el inspector general iba descendiendo en sí mismo, una súbita
+luz iluminaba los más tenebrosos repliegues de su alma y entreveía la
+posibilidad de ciertas hipótesis, a las cuales nunca hasta entonces
+había concedido la menor atención.
+
+Había comenzado por parecerle inicuo que Simón hubiese de sufrir las
+consecuencias de una falta cometida por un extraño, de un pecado que no
+había dejado huella ninguna; y ahora su conciencia, haciéndose más
+timorata y más escrupulosa, formulaba nuevas y cada vez más turbadoras
+preguntas:--¿Un extraño?... ¿Huella ninguna?... ¿Estaba bien seguro?...
+
+Tembló de pies a cabeza y le faltó la respiración como si hubiese
+recibido un golpe formidable. Después, sacudiendo con fuerza la cabeza
+para arrojar la idea que acababa de producirle tan violenta emoción,
+prosiguió, vacilante, su marcha. «No, ello no era posible... Lo hubiera
+sabido... Miguelina, después de su separación, no le hubiera dejado
+ignorar una cosa semejante...»
+
+Por un momento, pareció que estas reflexiones le tranquilizaban, pero en
+seguida volvió su corazón a latir con fuerza y su mente a
+trabajar.--«¿Cómo explicar la extraña actitud de la señora Princetot?...
+Sus frases llenas de ambigüedad y sus terrores... ¿Por qué le había
+prohibido que viese de nuevo a Simón? ¿Por qué había exclamado con el
+espanto reflejado en sus ojos: ¡Ya es demasiado que se encontraran
+ayer!...»
+
+A medida que avanzaba Delaberge en su camino, el bosque hacíase más
+espeso, el barranco se estrechaba, interceptaban cada vez más la senda
+toda clase de plantas trepadoras y tupidos herbajes... Y en la apagada
+luz de ese desfiladero le parecía al inspector general que, como un
+nuevo Edipo, caminaba fatalmente hacia alguna esfinge, llenos los labios
+de amenazadores enigmas...
+
+
+
+
+
+SEGUNDA PARTE
+
+
+
+
+I
+
+
+Al poner Francisco Delaberge la palabra «urgente» en su informe dirigido
+a la Administración esperaba recibir una pronta respuesta. Los días que
+se pasaron aguardando la decisión ministerial pareciéronle tanto más
+largos por cuanto vivía muy solitario en la hospedería del _Sol de Oro_.
+La señora Miguelina se había hecho invisible de nuevo y parecía poner
+cada vez más empeño en esconderse. El mismo Simón Princetot, hacia el
+cual sentíase atraído y con quien le hubiera gustado conversar, no
+manifestaba grandes deseos de continuar las relaciones empezadas en
+Rosalinda. También se escondía. El inspector general no quería acusarle
+a él de reserva tan extremada; sospechaba más bien que la señora
+Princetot había procurado alejar de él a su hijo y quitarle así todo
+pretexto de nuevas entrevistas. Estas ofensivas y misteriosas
+precauciones mantenían en el espíritu de Delaberge la enervante
+inquietud que tanto le hacía sufrir desde su conversación con Miguelina.
+
+Para distraerse de tan hondas preocupaciones y quizás también con la
+esperanza de encontrar a Simón Princetot en Rosalinda, resolvió
+Francisco hacer una nueva visita a la señora Liénard.
+
+La perspectiva de pasar una hora o dos en compañía de la encantadora
+viuda le alegraba suavemente el corazón. Cierto que se hubiera mentido a
+sí mismo si se hubiese querido convencer de que sentía hacia Camila una
+de esas tardías pasiones que atormentan a veces con tan dura crueldad a
+los hombres que han doblado el cabo de la cincuentena. No, no era eso;
+pero, cuando volvía a sus pensamientos matrimoniales, cuando se forjaba
+en su imaginación una vida nueva en que había de verse convertido en
+padre de familia, veía siempre el franco y amable rostro de la señora
+Liénard asomarse en alguna de las ventanas de sus castillos en el aire.
+Mientras caminaba hacia Rosalinda, se entretuvo en edificar una vez más
+ese quimérico refugio en que soñaba abrigar su edad madura.
+
+«Seguramente--pensaba,--enamorarse a mi edad se presta un poco al
+ridículo, pero no hay duda que la señora Liénard realizaría
+cumplidamente mis ideales. Con su gracia, con su natural
+encantadoramente expansivo, alegraría los años que me falta vivir; no
+tiene ni la frivolidad, ni la empalagosa coquetería de las señoras que
+trato en París; sería una mujer de su casa, activa y alegre, una esposa
+que me haría honor y que, no habiendo tenido antes hijos, amaría a los
+que pudiesen nacer de nuestro matrimonio... Sí, pero, suponiendo que
+aceptase unir su existencia a la mía, ¿no sería demasiado joven para mis
+cincuenta años?...»
+
+Ocupado el pensamiento en tales cavilaciones, un poquitín egoístas,
+atravesó Delaberge la avenida de los fresnos y llegó a la misma terraza,
+donde encontró a la señora Liénard formando un magnífico ramo con las
+flores de su jardín.
+
+--Ya lo ve usted, señora--dijo saludándola,--cómo abuso de la libertad
+que me dio y vengo a pasar unos momentos en su compañía a título
+únicamente de vecino.
+
+Camila Liénard le recibió con amable sonrisa y le tendió su morena
+manecita, cuya fina epidermis habían ligeramente rasgado las espinas de
+los rosales; y dijo la viuda:
+
+--Estoy encantada de su visita y le pido solamente permiso para acabar
+este ramo... No tardaré mucho, pero es faena que no puedo aplazar... He
+visto que necesitaban ser cambiadas las flores que tengo en los jarrones
+del salón... Hay dos cosas que no puedo sufrir: las cintas descoloridas
+y las flores mustias.
+
+--¿Puedo ayudarle?
+
+--Ciertamente. Tome esas tijeras y tenga la bondad de cortar las flores
+que yo vaya designando.
+
+Delaberge se puso alegremente al trabajo. A medida que ella le iba
+nombrando las flores las cortaba él dócilmente, alguna vez se equivocaba
+y la viuda le reñía... De pie en medio de los caminillos del jardín, al
+viento los cabellos, relucientes los ojos en la sombra de su sombrero de
+paja, la señora Liénard, apretando contra el pecho el ramo ya voluminoso
+de sus flores, le iba dando sus indicaciones con voz límpida y musical.
+
+--Sobre todo, córteme largos los tallos... Deme esos narcisos... No, no,
+esas flores, ésas no lo son... Aquellas otras, blancas con el corazón
+anaranjado... ¿Cómo no conoce usted el narciso de los poetas?... No
+parece usted muy fuerte en la botánica de jardín, señor forestal.
+
+Y ambos se reían. Delaberge se complacía en esa labor florida que
+compartía con la amable mujer. Sentíase rejuvenecido por el contacto de
+los fresquísimos pétalos de tantas y tantas flores, de todos colores y
+formas, subiéndosele a la cabeza los primaverales perfumes de las rosas,
+de los junquillos y de los iris... Cada vez que añadía una flor al
+brazado de la viuda, era para él una delicia rozar apenas los dedos de
+Camila por entre las hojas llenas de humedad.
+
+--Basta--dijo ella al cabo de algunos minutos.--Ya tenemos bastantes
+flores. Ahora sólo falta ponerlas en los jarrones.
+
+Y con Delaberge se encaminó hacia un emparrado, bajo el cual había
+algunas sillas de junco y una mesa; encima de ésta lucían sus brillantes
+colores dos pequeños jarrones llenos de agua.
+
+Entonces comenzó el delicadísimo trabajo de arreglar los ramos.
+Francisco presentaba una a una las flores a la señora Liénard, quien las
+iba disponiendo artísticamente en los jarrones, combinando los matices y
+variando de sitio las flores según su forma y su tamaño. Poco a poco
+los iris violados, las blancas madreselvas y los miosotis iban surgiendo
+gentilmente de entre una corona formada de rosas y de narcisos.
+
+Por debajo del emparrado se veía una parte de la terraza, bordeada de
+naranjos y un trozo de la fachada con sus ventanas abiertas, animado
+todo por el susurro de innumerables insectos, borrachos de sol.
+
+Delaberge, muellemente enternecido, y sintiéndose expansivo, aun a pesar
+suyo, se atrevió a hacer una tímida insinuación:
+
+--¡Esta Rosalinda es un paraíso!... Pero un paraíso en que se viva
+constantemente en compañía de sí mismo, puede a la larga hacerse
+monótono... ¿No ha pensado usted nunca en animar un poco esta soledad?
+
+La señora Liénard fijó sus límpidos ojos en su interlocutor. Dejó caer
+de sus manos la rosa cuyas espinas iba quitando y, apoyándose de codos
+en la mesa, se quedó pensativa un momento. Se entreabrieron sus labios,
+como a punto de hacer una confidencia, mas en seguida cerráronse otra
+vez.
+
+Hubo un corto silencio y volviendo a su labor de ir colocando con arte
+las flores en los jarrones, habló Camila de este modo:
+
+--Sin duda cree usted, señor Delaberge, que es demasiado absoluto mi
+aislamiento... ¡Dios mío, también yo, algunas veces, lo creo así!... Y
+me pregunto si no haría mucho mejor modificando un poco mi existencia,
+aunque es ésta una pendiente hacia la cual no me agrada guiar mis
+ensueños... Y no obstante...
+
+Hizo la señora Liénard un gracioso mohín y se calló.
+
+Los dos jarrones estaban ya listos. La viuda se levantó, sacudióse las
+verdes hojitas que se le habían quedado adheridas en la falda y tomando
+uno de los jarros suplicó a Delaberge que tomase el otro, diciéndolo
+sonriente:
+
+--Continúo abusando... Pero es usted tan amable que no temo ser
+indiscreta.
+
+--Tiene usted razón, señora--replicó galantemente Delaberge;--tráteme
+como un amigo... Siento únicamente que se limiten mis servicios a tan
+poca cosa... Quisiera poder pagar mucho mejor mi deuda de reconocimiento
+hacia usted, tan hospitalaria, tan benévolamente amable con un pobre
+desterrado como yo. Si alguna vez le parece su casa un poco solitaria,
+es ésta al menos una soledad deliciosa, mientras que la hospedería del
+_Sol de Oro_ no es más que un fastidioso desierto.
+
+Habían entrado ya en el salón.
+
+--Entonces--repuso la señora Liénard, tomando de sus manos el
+jarrón--cuando se sienta demasiado triste allá abajo, véngase aquí unos
+momentos.
+
+--¿Me permite usted que vuelva?... Entonces, márchome enteramente feliz.
+
+Creyó conveniente no prolongar más su visita y se dispuso a despedirse.
+
+--¡Hasta bien pronto!--le dijo ella tendiéndole con amable vivacidad su
+mano.--Hasta mañana, si quiere usted. Sí, venga usted mañana: tal vez...
+tal vez tenga un consejo que pedirle.
+
+Y salió Delaberge de la casa, animado por la esperanza de una tan
+próxima visita y también por la perspectiva de esa misteriosa
+confidencia que la viuda quería hacerle.
+
+
+
+
+II
+
+
+Al día siguiente de aquel en que Delaberge había ayudado a la señora
+Liénard al arreglo de sus jarrones, Simón Princetot, terminado el
+almuerzo, atravesó la cocina del _Sol de Oro_ y se dirigió hacia la
+escalera que conducía a la habitación roja. Había ya puesto el pie sobre
+el primer escalón cuando la señora Miguelina que le seguía con mirada
+ansiosa, le preguntó:
+
+--¿Dónde vas?
+
+--Al cuarto del señor Delaberge. Mañana se reúne en la alcaldía el
+sindicato formado por los usuarios y antes de convenir con ellos la
+forma en que habremos de proceder, desearía ver al inspector general...
+Ya comprendes... No estaría de más hacerle hablar y saber cuáles son
+sus intenciones...
+
+Miguelina sacudió de un lado a otro la cabeza y levantó los hombros
+diciendo:
+
+--Trabajo inútil, el inspector ha salido apenas ha acabado el
+almuerzo... ¡Ah! ¡no para un momento en su cuarto! Ayer se pasó la tarde
+en casa de la señora Liénard y pienso que hoy ha vuelto allá, pues le he
+visto que tomaba el camino de Rosalinda...
+
+Mientras ella hablaba íbase oscureciendo la fisonomía de Simón, lo que
+no se escapó a las miradas de la señora Miguelina. Hacía tiempo que
+había leído ya en el fondo del corazón de su hijo y adivinó fácilmente
+que lo que a éste le disgustaba no era la ausencia del inspector
+general, sino la noticia de sus reiteradas visitas a Rosalinda.
+
+Entonces se le ocurrió que el medio mejor para impedir que Francisco y
+Simón llegasen a más íntimas amistades era separar a aquellos dos
+hombres por medio de los celos, sirviéndose de la señora Liénard como de
+un seguro elemento de discordia. En el fondo temía la influencia que
+pudiera ejercer en su hijo la propietaria de Rosalinda. Sabía que Simón
+habíase encargado del asunto de los deslindes sólo para complacer a la
+señora Liénard y veía con terror el desarrollo de una pasión, que, según
+ella, no podía tener para su hijo sino crueles desengaños. Díjose que
+excitando los celos de Simón podía lograr dos cosas de una vez: hacerle
+olvidar su engañoso amor y alejarlo para siempre de Delaberge.
+
+Se aproximó al joven, le puso una mano en el hombro y murmuró con acento
+de maternal compasión:
+
+--¡Pobre hijo mío, te das mucho trabajo por nada y aun creo que te has
+metido en un mal negocio!...
+
+--No soy de tu parecer, mamá; la causa que defiendo es justa y además no
+puedo abandonar ahora a las honradas gentes que me han confiado sus
+intereses.
+
+--No quieras engañarme ni engañarte a ti mismo... Tengo fina la mirada y
+veo claras las cosas... Si has tomado con tanto empeño este asunto, no
+ha sido por los hermosos ojos de los usuarios de Val-Clavin, sino por
+los de la señora Liénard.
+
+--Mamá--interrumpió Simón ruborizándose un poco,--calla, te lo ruego...
+¿Por qué dices eso?...
+
+--Digo lo que pienso, lo que es verdad... Estás enamorado de la señora
+Liénard y te imaginas que va a recompensar tu trabajo consintiendo en
+llamarse la señora Princetot...
+
+--¡No!--exclamó el joven.--¡Nunca he pensado cosa tan absurda!
+
+--Tanto mejor si me engaño, hijo mío, pues yo te aseguro que, de haberlo
+esperado, tú te habrías de arrepentir temprano o tarde... Más que ella
+vales, no hay que dudarlo; pero esas señoras se creen hechas de otra
+pasta que nosotros. Quieren casarse con gentes de su mundo propio y
+mientras te engaña con palabras dulces y alegres sonrisas, la señora
+Liénard se deja hacer la corte por el inspector general.
+
+--¡Vaya, mamá!--dijo Simón.--¡Qué sabes tú de eso!
+
+--Lo sé muy bien--afirmó la señora Miguelina;--¡si salta a los ojos!...
+Hace una semana que está aquí y le ha hecho ya tres visitas a la
+propietaria de Rosalinda. Parece que se habían visto ya en Chaumont y el
+asunto de estos deslindes no ha sido más que un pretexto para explicar
+su estancia en Val-Clavin... Ese forestal entretiene a todos con
+palabras y vagas promesas a fin de poder estar más tiempo cerca de la
+viuda y acabar su conquista... En la reunión de mañana trata tú de
+ponerle entre la espada y la pared pidiéndole una contestación
+categórica y ya verás cómo yo tengo razón...
+
+Simón inclinó la cabeza, se mordió los labios y frunció duramente las
+cejas. Miguelina comprendió que comenzaba a dudar y adivinó al mismo
+tiempo, por la contracción dolorosa de su rostro, que sufría el muchacho
+cruelmente. Entonces le atrajo hacia sí, le tomó la cabeza entre las
+manos y le besó con profunda ternura en la frente...
+
+--¡Pobre hijo mío!--agregó.--Duéleme el mal que te hago, pero yo no
+quiero que se burle nadie de ti... Reflexiona sobre todo esto y, créeme,
+no te dejes engañar ni por las coqueterías de la señora Liénard, ni por
+los halagos del señor Delaberge...
+
+Simón se desprendió de los brazos de su madre y se alejó rápidamente.
+Tenía necesidad de encontrarse a solas y de pensar mucho en las celosas
+aprensiones que las palabras de su madre habían despertado en su
+espíritu.
+
+Al salir de su casa dirigióse hacia los bosques de Carboneras:
+Ciertamente, con su intuición femenina, Miguelina Princetot había
+adivinado lo que pasaba en el corazón de su hijo; pero le atribuía al
+mismo tiempo miras ambiciosas que él no había tenido jamás. Amaba, en
+realidad, a la señora Liénard, pero la amaba con amor cándido y
+apasionado, aunque nunca se había hecho la ilusión de que su ternura se
+pudiese ver correspondida. No ignoraba que una barrera casi
+infranqueable le separaba de la viuda. Y aunque amaba sin esperanza y
+sin la ilusión de verse a su vez amado, no por eso había de ser menos
+accesible a los celos. Recordaba la impresión de hondo disgusto que
+había dejado en su alma la primera visita que hizo Delaberge a
+Rosalinda... Por encima de los árboles del bosque, distinguía entonces
+las puntiagudas torrecillas de la casa de la señora Liénard y decíase
+que, sin duda, en aquel mismo momento se encontraba el inspector general
+conversando con la joven y aprovechando la ocasión para llevar a buen
+término sus propósitos matrimoniales... A esta idea, un acceso de ira le
+hizo subir la sangre a la cabeza mientras una angustia terrible le
+oprimía el corazón. No pudo resistir más... Aunque hubiese de ser
+horrendo el sufrir, quería de una vez acabar con sus mortales
+inquietudes y conocer toda la realidad de sus angustiosas sospechas.
+Abandonó las alturas del bosque y caminando por entre los herbajes se
+dirigió hacia la cerca del parque.
+
+
+
+
+III
+
+
+Mientras la señora Princetot hablaba con su hijo y arrojaba en su pecho
+la mala semilla de los celos, el inspector general, conmovido lo mismo
+que un muchacho que acude a su cita primera, seguía a buen paso el
+camino de Rosalinda.
+
+Se había vestido con más cuidado que de costumbre y su andar era más
+firme que otras veces... Vivamos en plena lozanía juvenil o hayamos ya
+madurado como una fruta de otoño, siempre que se trata del eterno
+femenino nos sentimos prisioneros de las mismas ilusiones, nos
+enloquecen las mismas dulces fantasías.
+
+Caminando aprisa, Delaberge encontraba mayor frescor en la verdura de
+los prados, un sabor mucho más dulce en el aire que respiraba. Los
+argentinos sones de las campanas del pueblo, volando por encima de los
+bosques, le mecían alegremente, mientras iba saboreando con fruición
+los recuerdos de su anterior visita.
+
+¡Oh, esas campanas de los pueblos, modestas como los viejos campanarios
+que las sustentan, de sonido ligero y límpido como la atmósfera de los
+bosques en que vibra, cristalino y cantante como los riachuelos encima
+de los cuales se para un momento, inmenso es el encanto que desparraman
+por los solitarios campos... meciendo con pacíficos ensueños el espíritu
+de quienes lo escuchan!... Sea joven o viejo, esté triste o alegre,
+aquel hasta cuyos oídos llega el dulcísimo son se siente conmovido en lo
+más hondo y le parece elevarse por encima de las miserias terrenales...
+Despiertan en el corazón no se sabe qué de un gran frescor matinal y
+cándido: es el acompañamiento amistoso de nuestros ensueños, de nuestros
+deseos, de nuestras añoranzas... intensificándolas todavía. El encanto
+de su música despierta en nosotros, con sus colores de alba purísima,
+los más caros recuerdos de nuestra juventud...
+
+Regocijado interiormente por el clarísimo son de las campanas, Francisco
+se representaba con mayor fuerza en su imaginación a la señora Liénard
+sentada bajo el emparrado, con su vivacidad de gestos y su prestancia,
+con su amable sonrisa, con sus relucientes y oscuros ojos y con su
+gracia un poco silvestre. Recordaba sus menores palabras y se las
+repetía complacientemente, como nos gusta oler de vez en cuando la rosa
+que hemos arrancado al paso.
+
+Cuando le vio aparecer en el encuadramiento de las cortinas del salón,
+Camila Liénard dejó precipitadamente el bordado en que trabajaba;
+brillaron sus ojos y una rápida oleada de rubor coloreó sus mejillas.
+
+--¡Bienvenido, señor Delaberge!--dijo.--Ha sido usted muy amable
+cumpliendo tan puntualmente su promesa... Grande es mi contento...
+
+Y le tendió la mano, que el inspector general besó con caballeresca
+galantería.
+
+--No había de olvidar lo prometido--repuso Delaberge reteniendo un
+momento los dedos de la joven entre los suyos.--¿De qué se trata, señora
+mía?
+
+Ruborizóse ella otro poco, retiró la mano y la puso suavemente sobre el
+brazo del caballero al tiempo que murmuraba, mostrándole una de las
+ventanas.
+
+--Venga usted, hablaremos con más libertad en el jardín...
+
+Y a través de las avenidas asoleadas le condujo hasta el centro del
+parque. Había allí, en medio de una encrucijada en forma de estrella, un
+pabellón rústico, adornado su exterior por multitud de plantas
+trepadoras. El interior estaba decorado con sencillez y eran sus muebles
+de una elegante rusticidad. Por los ventanales del pabellón cuya luz
+tamizaban las plantas que a medias los cubrían, distinguíanse hasta
+perderse de vista las verdeantes avenidas del parque. En el centro del
+pabellón había una mesa y sobre la mesa estaban preparados algunos
+refrescos.
+
+--Instalémonos aquí--dijo Camila acercándose a la mesa.--Aquí estaremos
+bien y, como creo que ha de tener usted mucho calor, voy a prepararle un
+jarabe de frambuesas.
+
+Aquella hospitalaria acogida, la discreta intimidad de aquel pabellón
+que el ramaje caído de las hayas cubría de verdor, el rostro franco y
+ligeramente encendido de la joven viuda sentada, enfrente de él, todo
+eso llenaba a Delaberge de un sutil desvanecimiento y hacíale perder
+poco a poco el sentido de la realidad.
+
+Con la ingenua presunción de un hombre que no tiene una experiencia
+grande de las cosas de amor, interpretaba según su propio deseo el
+comportamiento de la señora Liénard, y vagas reminiscencias de novelas
+leídas en su juventud le hacían creer en una tierna y delicada
+premeditación por parte de la joven viuda. El aislado pabellón y las
+precauciones tomadas para sustraerse a toda clase de indiscretas
+miradas, daban a aquella cita un aspecto galante que de una manera
+deliciosa conturbaba su corazón de viejo soltero.
+
+Al dejar el vaso sobre la mesa, volvió Delaberge hacia la señora Liénard
+su mirada tiernamente interrogativa.
+
+--Usted se preguntará, sin duda--comenzó ella,--qué es lo que yo puedo
+tener que decirle a usted... Pues bien, vamos a ello... Es un poco
+delicado y quizás se extrañe de la facilidad con que hago mis
+confidencias a una persona a quien he visto por la primera vez hace
+apenas diez días... En primer lugar, usted no es para mí un
+desconocido... Su amigo el señor Voinchet me ha hablado con el más
+caluroso elogio de su lealtad y de su claro juicio. Además, piense que
+vivo sola aquí, sin parientes próximos, sin más relaciones que las que
+puedo tener con honrados campesinos o con agentes de negocios. No es muy
+frecuente encontrarme con un hombre como usted, de su carácter y de su
+autoridad, por todo lo cual habrá de perdonarme la libertad que acabo de
+tomarme para pedirle consejo... Finalmente--prosiguió con expresión
+todavía más afectuosa,--creo ya haberle dicho que desde los primeros
+momentos me inspiró usted una gran confianza. Cuando me son simpáticas
+las personas, siento en mí un _algo_ que no me engaña nunca y me impulsa
+hacia ellas...
+
+Esta especie de confesión murmurada en la quietud de aquel sitio, donde
+el roce de los movientes verdores contra los cristales de las ventanas
+revelaban tan sólo la existencia del mundo exterior, aumentó todavía la
+emoción y las esperanzas de Francisco. Estrechó la mano de la señora
+Liénard y declaróse profundamente agradecido por la confianza que se
+dignaba mostrarle.
+
+--Le agradezco--añadió Delaberge--que me trate como amigo; aunque es de
+reciente fecha nuestro conocimiento, le puedo asegurar, señora, que
+habré de serle enteramente leal. Siento por usted la más tierna
+estimación y el ardiente deseo de serle útil.
+
+--En tal caso, voy a poner ahora mismo su indulgencia a prueba...
+
+Se detuvo un momento, bebió un poco de agua de frambuesas para darse
+algún aplomo y después prosiguió:
+
+--He pensado muchísimo en una frase que se le escapó a usted ayer con
+respecto a mi vida solitaria... Su observación vino precisamente en
+apoyo de ciertas reflexiones que yo vengo haciéndome alguna que otra vez
+desde hace lo menos un año... Sí, aunque pongo en mi vida alguna
+actividad, me pesa mi aislamiento con frecuencia... Pienso que tengo
+veintiséis años y que no es ciertamente una edad para entregarse por
+completo al retiro. Tengo salud excelente, un humor más bien alegre que
+melancólico, no me siento con vocación para una viudez perpetua y me
+pregunto algunas veces si no obraría muy santamente casándome de
+nuevo...
+
+--Tiene usted razón--afirmó Delaberge animándose;--la soledad no es
+buena para nadie, pero es peor todavía para una mujer joven, para un
+alma expansiva y encantadora como la suya... No aguarde para hacerlo la
+edad de las vacilaciones y de las añoranzas...
+
+--Sin duda--replicó ella sonriendo;--pero, aunque estoy todavía lejos de
+la treintena, pienso que la edad de las vacilaciones ha llegado ya... Un
+primer matrimonio medianamente feliz despierta una precoz desconfianza;
+es como un vuelco de carruaje, que nos hace cobardes para siempre. Mi
+difunto marido, el señor Liénard, era un hombre honrado, pero un
+compañero poco agradable; débil y a la vez duro de corazón, enfermizo y
+prematuramente viejo, me tenía encerrada sin quererlo en una atmósfera
+llena de melancolías y de fastidio. Necesité toda mi juventud, toda la
+fuerza que había en mí para conservar, después de cinco años de
+semejante régimen, mi buen humor y mi excelente salud. Me casé con él
+casi sin conocerle, y no quisiera caer de nuevo en el propio error si
+alguna vez me decido a casarme. Desearía que ahora guiasen mi elección
+menos las puras conveniencias que una inclinación sinceramente
+sentida... He aquí por qué, antes de dar a mis ensueños actuales una
+forma de realidad, he querido oír el parecer de un hombre serio... Usted
+vive en París, señor Delaberge, usted tiene experiencia del mundo y
+podrá, por tanto, aconsejarme bien.
+
+--¡Ay, señora!--replicó suspirando--yo soy un célibe que ha hecho
+siempre vida muy retirada, puedo decir que he pasado toda mi existencia
+en las oficinas. Sin embargo, conozco algo a los hombres y puedo
+ayudarle a ver con claridad a través de sus vacilaciones... Ante
+todo--agregó sonriendo discretamente,--¿cuál sería su ideal? ¿Lo ha
+entrevisto ya usted en sus ensueños?
+
+--Alguna vez--contestó ella bajando los ojos.--En primer lugar, detesto
+a los caracteres ligeros, a las gentes frívolas y ociosas; me gustaría,
+pues, si yo llegase a tomar un segundo marido, que fuese hombre de un
+espíritu bien cultivado y que se ocupase útilmente en algo; me gustaría
+que fuese a la vez tierno y fuerte, reservado y digno...
+
+Delaberge estaba encantado; sin adularse mucho, tenía plena conciencia
+de poder cumplir el programa de la joven, y una alegre claridad
+iluminaba su rostro.
+
+--¡Muy bien!--dijo.--Esto en cuanto a lo moral... Pasemos ahora a las
+cualidades físicas... ¿Desearía usted que el marido ideal fuese muy
+joven?
+
+--Sin creerlo en absoluto necesario--repuso ella,--paréceme, sin
+embargo, que la juventud no estaría de más... La juventud es la que hace
+resaltar las cualidades morales y las hace fecundas. Recuerdo dos versos
+de Víctor Hugo que me impresionaron hondamente cuando los leí y que se
+pueden aplicar muy bien al caso:
+
+_Yo creo que la ancianidad penetra por los ojos y que envejecemos antes
+si vivimos con gente vieja..._
+
+Es mi parecer que solamente cuando no existe una gran diferencia de edad
+entre la mujer y el marido es posible la mutua estimación y
+benevolencia.
+
+--¿Cree usted?--murmuró Delaberge.
+
+Los rasgos de su rostro se alargaron y la luz que iluminaba sus azules
+ojos desapareció de pronto, como apagada por un soplo trágico.
+
+--¿Le parece a usted que soy exigente?--preguntó ella al notar ese
+cambio de fisonomía.
+
+--¡Tiene usted derecho a serlo!--repuso melancólicamente.
+
+--Entiéndame usted bien; no doy importancia ninguna a lo que llaman
+figura brillante...
+
+Levantó sus hermosos ojos hacia los verdes ramajes que se movían más
+allá de los ventanales, como si buscase en el ancho espacio la imagen
+del marido soñado y continuó con la mirada fija en los lejanos
+horizontes:
+
+--No deseo ni un buen mozo, ni un hombre de mundo... Yo desearía que
+fuese joven mi marido, pero que su juventud estuviese hecha de
+entusiasmo, de ardor, de ternura... Que no tuviese nada de frivolidad,
+ni de las elegancias superficiales de los jóvenes de hoy. Me causan
+horror los hombres desocupados... Yo desearía que el marido de mi
+elección tuviese el espíritu lleno de nobles ambiciones, que tuviese
+sencillo el corazón y amase como yo el campo y sus grandes
+espectáculos... Que fuese orgulloso, que no debiese su posición ni a un
+título de nobleza ni al dinero, que la hubiese conquistado por sus
+propios méritos. Yo entonces le amaría por sí mismo, por su espíritu,
+por su fuerza de carácter, por su alma entusiasta escondida bajo
+apariencias de frialdad y aun de rudeza...
+
+Abría ella su corazón con ingenua espontaneidad, parecía que soñaba en
+voz alta y, al escucharla visiblemente desencantado, adivinaba Delaberge
+que ese marido descrito con tanta precisión era menos imaginario de lo
+que la joven pretendía; en ciertos rasgos característicos, veíase
+claramente que ese ideal se parecía muchísimo a un joven que uno y otro
+conocían... a Simón Princetot.
+
+No cabía duda de que la viuda sentía una secreta inclinación por el hijo
+de Miguelina... ¿Cómo no lo había él adivinado ya desde el primer día,
+él que se preciaba de tan buen observador?... Cierto que su egoísta
+vanidad y su estúpida preocupación de representar tan bien su papel de
+enamorado le habían puesto una venda en los ojos. Se necesitaba ser
+fatuo para imaginarse que a su edad había de producir la menor impresión
+sobre la joven... La señora Liénard con su ingenua franqueza, acababa de
+darle una durísima lección de modestia.
+
+Le vio ella hondamente preocupado y se atrevió a decir:
+
+--Estoy segura de que me juzga usted en extremo extravagante.
+
+--No, señora mía; cuanto acaba usted de decir es muy justo y muy sensato
+y le aseguro que su manera de pensar lo hace todavía más simpática a mis
+ojos.
+
+--Entonces, ¿es usted de parecer que, si encontrara un día el ideal que
+acabo de esbozarle, podría tomarlo por marido sin hacer lo que se dice
+una tontería?
+
+--Sin duda ninguna.
+
+Exhaló Delaberge en un suspiro su última ilusión y se levantó.
+
+--Es necesario que la deje; hablando, nos hemos olvidado de que se iba
+haciendo tarde.
+
+--Es verdad--dijo ella;--el sol camina ya hacia el ocaso.
+
+--Adiós, señora.
+
+--¿Adiós?--exclamó ella.--¿Es que se marcha usted de veras?
+
+--No... No marcharé de Val-Clavin sino después de haber recibido la
+respuesta del ministerio... Esperaba poderla comunicar mañana a los
+usuarios, que han de reunirse en la alcaldía; sin embargo, esta reunión
+en nada modificará mis proposiciones y pienso que de aquí a muy poco
+podré comunicarlo a usted el satisfactorio arreglo del asunto.
+
+--Entonces no diga usted esa triste palabra «adiós», pues hemos de
+vernos todavía.
+
+--Ciertamente, no marcharé sin despedirme de usted y sin estrechar su
+mano.
+
+Hablaba Delaberge con voz contristada y se disponía a salir.
+
+Lo notó Camila Liénard y vio el aire de tristeza que oscurecía su
+rostro. Temió haberle involuntariamente herido al hablar de la vejez con
+excesivo desdén y, para destruir el efecto de su aturdimiento, redobló
+todavía su natural amabilidad.
+
+--Si quiere--dijo Camila,--daremos un paseo por el parque y le
+acompañaré hasta una puertecilla que da al campo y que no alargará mucho
+su camino... Deme usted el brazo.
+
+Delaberge obedeció y suavemente apoyada en él, trató la señora Liénard,
+a fuerza de amabilidades y de exquisitas atenciones, hacerle olvidar las
+palabras poco meditadas que hubiesen podido molestarle. Caminaron un
+buen trecho por una de las avenidas del parque, ya bañada por una media
+oscuridad, mientras los rayos del sol poniente doraban las altas copas
+de los árboles y moría la tarde en medio de los armoniosos cantos de los
+pájaros.
+
+Ese acariciador contacto de un brazo femenino, esas delicadas atenciones
+que tanto se asemejaban a la ternura y se parecían a la indulgencia con
+que se trata de consolar a un niño, acrecieron todavía en Delaberge su
+interno sufrir: «No soy para ella nada--pensaba;--me acaricia lo mismo
+que se hace con un anciano...»
+
+Llegaron junto a una puertecilla, que la yedra medio obstruía y que la
+señora Liénard pudo abrir apenas. Le acompañó todavía algunos pasos
+fuera del parque y después tendió al inspector general la mano.
+
+--No tiene más que seguir este camino... Hasta muy pronto... Y
+perdóneme que haya abusado de su paciencia.
+
+Por toda respuesta, se inclinó hacia la pequeña mano que le tendían y la
+rozó suavemente con sus labios. La joven corrió hacia la puertecilla del
+parque y antes de atravesar sus umbrales se volvió hacia Delaberge y le
+sonrió gentilmente. En seguida desapareció.
+
+Profundamente conmovido, se disponía Francisco a seguir el camino que la
+joven le había indicado, el cual en aquel sitio cruzaba un pequeño
+bosque de sauces y de abedules, cuando despertó su atención un ligero
+rumor de hojarasca y vio al mismo tiempo, confusamente, por entre los
+árboles la figura de un hombre joven que huía del bosquecillo y se
+alejaba a través de un campo de centeno. Hubiérase dicho que,
+avergonzado de haber sido visto en aquel sitio, trataba de escapar y de
+esconderse tras las altas espigas a fin de no ser reconocido.
+
+El inspector general se detuvo un momento contemplando la figura de
+aquel hombre que cada vez se iba haciendo menos distinta.
+
+--¡Es singular!--dijo Delaberge casi en voz alta.--Tiene este fugitivo
+una gran semejanza con Simón Princetot.
+
+
+
+
+IV
+
+
+Preocupado por este incidente, siguió Delaberge muy pensativo el sendero
+indicado, separado del parque solamente por un seto vivo y un arroyuelo,
+por el que discurrían las aguas derivadas del Aubette. Por el otro lado
+subían hacia los bosques los anchurosos campos, plantados de centenos y
+de alfalfas, que mostraban solamente aquí y allá algunos claros, tierras
+pantanosas en que crecían tristísimas plantas acuáticas. Toda la extensa
+llanura se iba adormeciendo, como mecida por el monótono canto de los
+grillos. Solamente, en medio de ese rumoreo adormecedor, lanzaban de vez
+en cuando al aire sus agudos chillidos algunos pequeños mochuelos que
+volaban de rama en rama e iban a posarse finalmente en las medio
+desnudas de un viejísimo roble. Los salvajes gritos de los mochuelos, el
+murmullo intermitente de las aguas y el vespertino canto de los
+insectos, añadían todavía mayor tristeza a la impresión de soledad que
+oprimía el corazón de Francisco.
+
+Desde que las confidencias de la señora Liénard habían derribado sus
+castillos en el aire sentíase dolorosamente desencantado. El hondo
+malestar que le hacía sufrir antes de su visita a Rosalinda, y que sus
+quiméricas esperanzas habían por un momento disipado, de nuevo
+apoderábase de su espíritu, ahora que ya la señora Camila, sin saberlo
+ella, había disipado sus caros ensueños. Esta mortificante decepción se
+le aparecía como un anillo más de la cadena de hechos dolorosos que iban
+sucediéndose desde su llegada a Val-Clavin.
+
+Una fresca brisa que bajaba de las alturas inclinaba muellemente los
+sembrados y movía con levísimo rumor las copas de los árboles. Se
+hubiera dicho que era el alma de los bosques exhalando en suspiros de
+inquietud la melancolía que pone en ellos la caída de la tarde. La
+infinita tristeza del crepúsculo en aquel sitio tan lleno de soledad,
+penetraba hasta lo más íntimo en el espíritu del inspector general y una
+honda amargura le subía a los labios: «¡Demasiado tarde!--pensaba.--¡Es
+demasiado tarde!... ¡No se recomienza la vida cuando se quiere!...»
+
+Caminando lentamente llegó por fin a los límites del bosque y desde lo
+alto del camino que seguía pudo ya distinguir las casas del pueblo como
+veladas sus techumbres por una azulada humareda. Poco a poco iban
+apagándose los rumores de los campos. De vez en cuando pasaban por su
+lado rudos leñadores que regresaban a su casa y cuyo pesado caminar se
+iba extinguiendo a lo lejos.
+
+Muy cerca del estanque, un lavadero mostraba a los cielos sus aguas de
+un azul de turquesa, rodeadas por una valla hecha de juncos y de
+herbajes. Arrodillada sobre una piedra ancha y lisa una campesina estaba
+lavando, inclinada la cabeza y al parecer dándose gran prisa para acabar
+cuanto antes su faena... Al rumor de los pasos de Delaberge, levantó
+curiosamente la cabeza y suspendió el trabajo para mirar de hito en hito
+al paseante. Este no se había fijado y continuaba su camino pensativo,
+cuando la lavandera, con voz chillona le interpeló atrevidamente:
+
+--Buenas tardes, señor Delaberge, pasa usted muy distraído...
+
+Extrañado, se detuvo un punto y fijó sus ojos en aquella mujer que
+sabía su nombre y cuyo rostro no despertaba en él ningún recuerdo.
+
+Delgada, más bien escuálida y mal vestida, parecía pasar bastante de los
+cincuenta. Sus cabellos mal peinados caían en grises mechones sobre su
+arrugado cuello; su rostro de cabra vieja, en que lucían dos brillantes
+ojos, tenían una expresión de maligna desvergüenza.
+
+--¿No me reconoce usted?--insistió.--La verdad es que ha pasado agua por
+debajo del puente, desde los tiempos aquellos en que lavaba yo su
+ropa... Soy la Fleurota.
+
+Entonces la recordó: esta Celia Fleurota lavaba en otros tiempos la ropa
+de los huéspedes del _Sol de Oro_. No era ya por aquel entonces muy
+joven, pero fresca todavía, limpia siempre, de gestos vivos y sin frío
+en los ojos. Sus maneras provocativas, sus alegres palabras y sus
+encendidas miradas, trastornaban a los hombres. Tenía la reputación de
+ser un tanto ligera y el inspector general recordaba que durante dos o
+tres meses había dado muchísimas vueltas en torno de él, encaprichada y
+dispuesta sin duda a concederle el beneficio de sus gracias. Ya
+enamorado de la señora Miguelina, había permanecido frío a tales
+avances y desdeñado esta conquista demasiado fácil.
+
+En el estado de espíritu en que sentíase aquella tarde, el encuentro de
+esa mujer habría de serle poco agradable; sin embargo, no quiso humillar
+a la Fleurota y le respondió precipitadamente:
+
+--En efecto, me acuerdo muy bien... ¿Cómo le va, Celia?
+
+--Ya lo ve usted, trabajando como un negro para los demás y teniendo
+miseria sobrada.
+
+--¿Sigue usted lavando?
+
+--De algún modo se ha de ganar el pan... Pero es un endiablado oficio;
+estoy medio muerta de reumatismo... No ha tenido una buena suerte... No
+todos nacen con estrella, como el _Príncipe_ y su mujer... Estos han
+hecho ya lo suyo y pueden ahora cruzarse de brazos.
+
+--¿Ha conservado usted al menos la clientela del _Sol de Oro_?
+
+--¡Ah! no... Hace ya mucho tiempo que el _Sol de Oro_ no luce para mí...
+Se han hecho demasiado orgullosos... Además, es necesario saber que mi
+rostro disgustaba a la señora Miguelina: recordábale cosas que ella
+desea tener olvidadas. Ahora confiesa todas las semanas y comulga todos
+los domingos, y por eso no gusta de ver a las gentes que la han conocido
+en tiempos en que, más que ir a misa, agradábale acudir a una cita.
+
+Poco deseoso Delaberge de sostener una conversación que comenzaba de
+este modo, hizo ademán de proseguir su camino, cuando la Fleurota,
+poniéndose en pie, añadió sonriendo con malicia.
+
+Ciertamente que ha tenido gran suerte el _Príncipe_... Comenzó sin nada
+y hoy apenas sabe el dinero que posee; no tenía hijos y le cayó uno del
+cielo cuando menos se lo figuraba... ¿Lo conoce usted al hijo de la
+señora Miguelina?
+
+--Sí--replicó brevemente.--Es un excelente muchacho.
+
+Abrió la lavandera su desdentada boca y rióse desvergonzadamente;
+después fijó sus maliciosos ojos en el rostro del inspector general y
+exclamó:
+
+--¡Pardiez!... Tiene a quien parecerse... También usted, señor
+Delaberge, también usted era un excelente muchacho en la época en que
+nació ese niño...
+
+Delaberge se estremeció. Esta maligna insinuación de la Fleurota acababa
+de despertar en su espíritu una inquietud mal adormecida. Esta mujer,
+contemporánea de Miguelina, a la que había tratado sin duda con
+familiaridad, recibió tal vez algún día íntimas confidencias de la
+hostelera del _Sol de Oro_. Era mujer muy despierta y debía saber muchas
+cosas. Aunque experimentando cierta repugnancia a dirigirle determinadas
+preguntas, Delaberge sentíase mortificado por una imperiosa curiosidad.
+A la prisa que antes había sentido para alejarse, sucedió un ansioso
+deseo de esclarecer las sospechas que desde hacía algunos días se
+agitaban en su cerebro. Volvió hacia su interlocutora, cuya delgada
+silueta se recortaba sobre el rojizo cielo de poniente, y murmuró:
+
+--¿Qué quiere usted decir?
+
+--No se haga usted el ignorante, ya me entiende usted... Cuando vino
+Simón al mundo, fue para todos una gran sorpresa y más que nadie se
+sorprendió el _Príncipe_... Usted, usted solamente estaba en el
+verdadero secreto...
+
+--Yo no estaba en nada, y usted debería guardar mejor su mala lengua...
+¿No le da vergüenza manchar de ese modo la reputación de las gentes y
+lanzar tan a la ligera acusaciones que luego le sería imposible probar?
+
+--¿Que a mí me sería imposible probar?... Sepa usted que me encontraba
+en la hospedería el día en que Miguelina se dio cuenta de su verdadero
+estado... Precisamente el _Príncipe_ estaba de viaje hacía ya dos
+meses... ¡Ah! ¡no estaba ella muy alegre entonces, yo se lo aseguro!...
+Pero como fue siempre una endiablada mujer, supo engañar tan bien a su
+marido, que éste nunca sospechó nada... Llegó por fin el niño, fue
+recibido como el Mesías y el _Príncipe_ no se percató siquiera de que el
+pequeñuelo se le parecía a usted como una gota de agua a otra gota.
+
+--¡Está usted loca!
+
+--No estoy loca... Mírele usted bien. Querría usted desconocerlo y le
+sería imposible... Es necesario todo el aplomo de la señora Miguelina
+para atreverse a afirmar que el muchacho tiene algo de los Princetot. Y
+hace mal en afirmarlo de tal manera, pues, como dice el proverbio: «La
+gallina que canta es la que huevos pone.» Por aquellos tiempos no había
+más que una gallina en _Sol de Oro_... Había también un gallo joven que
+cantaba con voz clarísima y ese gallo, señor Delaberge, usted le conoce
+mucho mejor que yo...
+
+--¡Cállese!... La desgracia la ha vuelto a usted mala, ¡pobre mujer!...
+
+--Sí, ya lo sé, los ricos tienen siempre razón... Cuando abren la boca
+se les cree por su sola palabra; pero cuando una pobretona como yo
+quiere decir la verdad, se le cierra el pico diciendo que es una
+mentirosa... La miseria es la miseria, no hay remedio...
+
+Francisco sacó de su bolsillo una moneda de oro y la dejó caer
+precipitadamente en la mano de la Fleurota.
+
+--Tenga esto, para usted, pero guarde su lengua... Buenas tardes.
+
+Y reanudó apresuradamente su camino mientras la lavandera de pie al
+borde del agua movía maliciosamente la cabeza apretando la moneda en su
+descarnada mano. No había dado veinte pasos cuando Delaberge se volvió
+todavía para mirarla...
+
+La Fleurota había ya cargado sobre el hombro el cubo lleno de ropa y
+permanecía inmóvil en medio del camino, en actitud de vieja Parca
+meditabunda. Pensaba sin duda en que acababa de dar un buen tijeretazo
+en carne viva, pues así lo demostraba la limosna que el inspector
+general tan generosamente le acababa de hacer.
+
+En efecto, el golpe había estado bien dirigido. La chillona voz de Celia
+acababa de reavivar cruelmente las sospechas de Delaberge. Las palabras
+de esa mujer iluminaban la oscuridad en que se movían sus temores
+imprecisos y sus inquietos presentimientos.
+
+A favor de esa súbita claridad iba ahora coordinando Delaberge los
+pequeños detalles en que antes no se había atrevido a detener
+siquiera... Simón tenía ya veinticinco años y se cumplían ahora
+veintiséis desde que Delaberge y Miguelina se vieron por la última vez.
+Era esto, en efecto, una concordancia muy significativa. Por otra parte,
+esta primera presunción venía corroborada por la semejanza que le habían
+hecho notar la Fleurota y aun la misma señora Liénard, y de la cual
+también se había él vagamente percatado. Simón tenía, como él, azules
+los ojos, castaños los cabellos y la fisonomía seria y reservada.
+Después de la comida en Rosalinda, al encontrarse de nuevo en la
+hospedería del _Sol de Oro_, ¿no había por un momento sentido la ilusión
+de verse a sí mismo apoyado de codos en la ventana de su antiguo cuarto?
+
+¿No explicaba también esta singular semejanza la espontánea simpatía de
+la señora Liénard, apenas se vieron en casa de su amigo el inspector? Al
+encontrar en la fisonomía de un extraño un reflejo de la personalidad
+del hombre a quien ella amaba, compréndese que aquella mujer demostrase
+a Delaberge la amistosa confianza que la vanidad le había hecho atribuir
+a sus méritos propios.
+
+Los hechos más insignificantes le sugerían ahora nuevos motivos de
+convicción. Recordaba curiosas similitudes de gusto, la paridad de
+ciertas entonaciones, de ciertos gestos; comentaba también la conducta
+extraña, el espanto y las angustias de la señora Miguelina, y se
+extrañaba ahora de no haber sentido antes más viva inquietud. Para que
+todas estas coincidencias no le hubiesen advertido desde un principio,
+para no haber tenido antes un íntimo presentimiento de esa posible
+paternidad, era necesario haber estado ciego o muy preocupado.
+Preocupado, efectivamente, estuvo por sus quimeras matrimoniales, por la
+egoísta infatuación que le había hecho creer en la posibilidad de
+casarse con la propietaria de Rosalinda. Pero todo había ya finido y la
+misma viuda acababa de desengañarle entonces. Ahora, en que la espesa
+venda le había ya caído de los ojos; ahora en que ya no corría peligro
+de extraviarse su natural perspicacia, una clarísima luz iluminaba la
+situación: «El hijo de Miguelina podía ser también su hijo.»
+
+
+
+
+V
+
+
+Un sentimiento de orgullosa alegría, llenó de pronto el corazón de
+Delaberge: «Este apuesto muchacho, robusto y hermoso como un roble
+joven; este Simón de alma noble y de voluntad enérgica era
+verdaderamente su hijo...» Después toda su alegría se disipó al solo
+pensamiento de que este hijo suyo llevaba el nombre de otro y sería
+siempre un extraño para su padre natural. Era el hostelero Princetot
+quien, habiéndole alimentado, educado y sostenido en la vida, podía sólo
+enorgullecerse de su paternidad legal; y a ese hombre era a quien Simón
+amaba como si fuese su padre...
+
+Entonces, bajo una forma nueva volvió la duda a penetrar en el espíritu
+de Francisco: «Después de todo, pensaba, ¿qué sabemos? Cuando se penetra
+en esos misterios de la filiación, no es nunca posible tener una
+absoluta certeza. El adulterio tiene de fatal que deja siempre
+cerniéndose una sombra sobre el verdadero origen del niño... No se puede
+saber nunca si es el marido o el amante quien tiene realmente derecho a
+la paternidad.» Verdad es que Delaberge podía invocar esa singularísima
+semejanza que había notado; pero sábese también que, durante el oscuro
+trabajo de la concepción, el absorbente recuerdo del amante ejerce
+algunas veces sobre la mujer una misteriosa influencia y hace parecerse
+a este último al hijo que nació en realidad del marido... El inspector
+general se hacía todas estas reflexiones, pero su conciencia seguía
+hondamente conturbada. La duda le cansaba ya; quería escapar de una vez
+a la incertidumbre que le mataba. Solamente Miguelina podía iluminar su
+entendimiento y a pesar de la perspectiva de una escena penosa, decidió
+tener con ella una explicación decisiva.
+
+Apretó el paso hacia el _Sol de Oro_ y viendo en la cocina a una de las
+criadas, le preguntó prudentemente si el _Príncipe_ estaba en casa.
+
+--No, señor--le contestaron;--el patrón está en la ciudad; su hijo ha
+salido también para encontrarse con él y regresar juntos, de modo que no
+habrán vuelto antes de las diez.
+
+--¿Y la señora Princetot?
+
+--La señora está en la iglesia, pero no puede ya tardar.
+
+En efecto, acababa de hablar la criada cuando apareció la señora
+Miguelina en el umbral llevando en una mano su libro de rezos y tocada
+con una austera capota negra. A la vista de Delaberge un débil rubor
+coloreó su rostro siempre mate, y como si presintiese las intenciones de
+Francisco alejó a la criada dándole un recado para una vecina; después
+sus inquietos ojos dirigieron al inspector general una interrogativa
+mirada.
+
+--¿Podemos estar solos un momento?--dijo Delaberge con voz
+grave.--Necesito hablarle.
+
+--Pero...--objetó ella buscando una escapatoria.
+
+--¡Es necesario!--insistió Francisco con mayor energía.
+
+Había en su acento algo tan imperativo que ya no resistió más.
+
+--Venga usted--murmuró con sorda resignación.
+
+Y Delaberge la siguió por un corredor que llevaba a las habitaciones
+particulares de la familia y le hizo entrar en una pieza que servía al
+mismo tiempo de despacho y de comedor; con trémula mano encendió una
+bujía que iluminó vagamente las paredes, adornadas con estampas
+religiosas, con dos medianos retratos del _Príncipe_ y de su mujer y con
+los diplomas de Simón, magníficamente encuadrados. Se quitó luego el
+sombrero, y por la primera vez pudo Francisco verla con la cabeza
+descubierta, mostrando su espesa cabellera gris ligeramente rizada.
+
+--¡Hable usted!--dijo ella sentándose, pues la angustia la hacía temblar
+como una hoja en el árbol y apenas podían sus piernas sostenerla.
+
+--Miguelina--comenzó diciendo Delaberge,--perdóneme que vuelva sobre tan
+doloroso asunto, pero un interés mayor lo exige así... No eran vanos sus
+temores; mi vuelta a Val-Clavin ha despertado la maledicencia y hace un
+momento me he encontrado en el camino con una mujer a quien usted conoce
+muy bien, la Fleurota.
+
+Miguelina tembló, se contrajo todo su rostro y exclamó con voz llena de
+profunda alarma:
+
+--¡Dios mío!... ¿Qué ha pasado?...
+
+--La Fleurota me ha recordado maliciosamente los tiempos antiguos; tiene
+una lengua de víbora, pero ella sabe indudablemente muchas cosas y no es
+probable que me haya querido engañar... Pretende que Simón es hijo mío
+y no de...
+
+Miguelina le interrumpió con gran violencia:
+
+--¡Calle usted!... No diga estas cosas, pues no son sino viles mentiras.
+
+--Usted solamente puede darme la certidumbre y yo le suplico que sea
+franca. ¿Cuál es la fecha exacta del nacimiento de Simón?
+
+--No sé... No lo recuerdo bien--balbuceó la hostelera visiblemente
+turbada.
+
+Adivinó Delaberge en la expresión de su rostro que aquella mujer
+preparaba una mentira con el objeto de desvirtuar sus presunciones y
+replicó severamente:
+
+--Contésteme sin vacilaciones... Reflexione que puedo saber la verdad
+consultando el registro civil... ¿En qué época nació?
+
+Comprendió ella que toda mentira había de ser inútil y contestó
+resignadamente.
+
+--En 1859... El veinticinco de julio.
+
+Delaberge permaneció un momento pensativo... Se había marchado de
+Val-Clavin a fines de octubre de 1858 y por aquellos tiempos
+encontrábase el _Príncipe_ ausente.
+
+--Precise bien sus recuerdos--murmuró ya convencido Delaberge--y vea
+cómo tengo razón para...
+
+--¿Qué prueba esto?--repuso ella con irritación grande.--¿Se puede nunca
+saber si...?
+
+--Existen otras presunciones. Simón se me parece y usted lo ve mucho
+mejor que nadie, pues ha hecho todo lo posible para evitar que nos
+viésemos... Temía usted que esta semejanza, pues no es imaginaria, me
+saltase a los ojos y confirmase mis sospechas... Simón nada tiene de
+aquél cuyo nombre lleva, mientras que todos sus rasgos recuerdan los
+míos cuando yo tenía su edad... Otras personas lo han observado
+igualmente y me lo han hecho ver... Yo le suplico, señora, que me diga
+toda la verdad.
+
+Escondido el rostro entre sus manos, la señora Princetot movía
+negativamente la cabeza y se limitaba a repetir con obstinación.
+
+--¡Ay, Dios mío!... ¡Dios mío!... ¿Por qué... por qué?...
+
+Se defendía aún, pero mucho más débilmente.
+
+--¿Por qué?--replicó Delaberge.--Porque tengo el derecho de saberlo,
+porque sus principios religiosos le obligan a decirme toda la verdad, y,
+finalmente, porque, si usted se empeña, recurriré a otros medios para
+esclarecer mis dudas...
+
+Esta amenaza, lanzada casi sin querer, destruyó las últimas
+resistencias de la señora Princetot. Apartó sus manos, dejando ver su
+rostro convulso por el dolor y fijó en Francisco sus ojos llenos de
+miedo.
+
+--¡No lo haga usted!--exclamó y después prosiguió con voz muy
+apagada:--Pues bien, sí... Simón es hijo suyo... Cuando volvió Princetot
+después de una ausencia de dos meses, yo estaba ya casi segura de mi
+embarazo, y hasta me alegraba de ello, tan hundida en el pecado vivía
+entonces, de tal modo me había usted conturbado el espíritu; estaba
+contenta además de que mi hijo fuese también hijo de usted... El amor me
+había endurecido la conciencia, y sin escrúpulo ninguno procuré engañar
+a mi marido. Quise escribírselo a usted, pero luego, temiendo alguna
+posible indiscreción preferí callarme... Vino al mundo el niño; era
+hermoso y fuerte, fue recibido con alegría inmensa y yo le he amado
+locamente... También Princetot estaba loco por él... Pero cuando comenzó
+a crecer y su semejanza con usted se me hizo cada vez más visible, un
+gran temor se apoderó de mi alma. Pensé en lo que podía suceder si
+llegaba mi marido a concebir ciertas dudas, y comencé a arrepentirme de
+haber engañado a ese hombre para mí tan bueno... En aquellos momentos
+descendió sobre mí la gracia del cielo y mis ojos se abrieron a la luz;
+tuve horror de mi conducta y he tratado de hacerla olvidar, humillándome
+ante Dios y confesando mis pecados... He cumplido las más duras
+penitencias que se me han impuesto, y nada eran si las comparaba con la
+angustia que me oprimía el corazón a la sola idea de que mi marido
+llegase un día a descubrir mi crimen... Cuando creía acabado mi
+suplicio, perdonada mi falta, asegurada por completo mi tranquilidad,
+surge usted de nuevo en mi camino... Al verle comprendí que mi verdadero
+sufrir comenzaba ahora y ya ve cómo no me he engañado... ¡Dios mío, Dios
+mío! ¿Será preciso que...? En fin, le he dicho la verdad, toda la
+verdad, señor Delaberge, y pues la sabe usted ya, yo se lo ruego juntas
+las manos, sea usted bueno y honrado: haga como si nada supiese y
+déjenos...
+
+Le suplicaba con efusión en que se sentía vibrar un poco de la ternura
+de otros tiempos. Bajo sus abundantes cabellos grises, algo más sereno
+el rostro, sus humedecidos ojos tomaban una expresión hondamente
+dolorosa y parecían reflejar toda su antigua belleza.
+
+--Sí--iba repitiendo la pobre mujer.--Márchese usted y olvídenos...
+Déjenos tranquilos a los tres en este rincón. A usted, que goza de una
+posición elevada, que vive en París en medio de las diversiones y del
+ruido, nada le ha de importar la existencia de pobres gentes como
+nosotros. Nada tampoco le han de interesar nuestros asuntos ni los de mi
+hijo.
+
+--¡Pero es mi hijo también!--exclamó Delaberge con acento lleno de
+emoción y que vibrante salía de lo más hondo de su alma.--Le he visto y
+estoy orgulloso de él... Comprenda usted que yo deseo probarle mi amor,
+contribuir de algún modo a su felicidad y a su porvenir...
+
+--Nada puede usted hacer por él--interrumpió la señora Miguelina--Todo
+lo que usted intentase sería en desventaja suya. Piense que si él
+llegaba a sospechar los verdaderos motivos de su interés, si llegaba a
+sentir un día la menor duda, significaría esto el fin de nuestra
+tranquilidad, la vergüenza y la desesperación de su vida toda... ¡Ah!
+por eso yo le suplicaba a usted que no le viese de nuevo... Temblé a la
+idea de que podía el muchacho percatarse de esa desdichada semejanza y
+esto llevarle al descubrimiento de lo que no ha de saber jamás... Es
+necesario, entiéndalo usted bien, que siempre sea para usted un
+extraño... Es el castigo de nuestro pecado y es justo que tenga usted
+también su parte... Lo mejor que puede usted hacer es callar... y
+marcharse.
+
+Miguelina se levantó y se apartó a un lado para dejarle libre el paso al
+tiempo que murmuraba en voz muy baja:
+
+--Buenas noches, señor Delaberge... ¡Si en verdad siente usted alguna
+afección por él... y por mí... márchese, olvídenos!...
+
+Sintió Delaberge tan claramente la implacable lógica que encerraba esta
+última súplica, que bajó humildemente la cabeza y salió de la habitación
+sin decir una sola palabra.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Como había dicho Simón a su madre, el día siguiente era el señalado para
+la reunión del sindicato que se había constituido para resistir mejor a
+las pretensiones de la Administración forestal; se componía de algunos
+consejeros comunales, de varios propietarios de los pueblos vecinos y de
+Simón Princetot, que más especialmente representaba a la señora Liénard.
+
+Ya la mayoría de ellos se habían ido reuniendo ante la alcaldía en la
+pequeña plaza de los Abades, cuando llegó Delaberge. Como es fácil
+adivinar, había dormido muy mal aquella noche y su pálido rostro
+conservaba las huellas de sus pasadas conmociones. Con la lucidez de
+espíritu que suele producirse al despertar, se le apareció la situación
+más cruel todavía. Cuando se arrepentía de no haberse creado una
+familia, cuando pensaba precisamente en el matrimonio, venía a
+ofrecerle el destino esa irónica sorpresa... Mientras él arrastraba por
+el mundo su soledad y sus nostálgicos ensueños de paternidad, allá en un
+rincón de un pueblo medio perdido entre los bosques, había un muchacho
+robusto e inteligente que le debía a él la vida. Y cuando hubiera podido
+amar a ese muchacho, cuando se hubiera sentido orgulloso de confesarlo
+por hijo suyo, veíase condenado a olvidarle, a comprimir en lo más
+secreto de su corazón los fuertes impulsos de su ternura. Lo mejor que
+podía hacer en favor de este hijo suyo era marcharse y no verle nunca
+más... Había de ahogar en germen ese amor que hubiera sido para él un
+verdadero consuelo.
+
+Ha sido muchas veces desmentida la «voz de la sangre» y es necesario
+convenir en que, en determinadas condiciones permanece muda en absoluto.
+D'Alembert podía con razón decir que su verdadera madre era la mujer del
+vidriero que le recogió y no la señora de Tencin, que le había
+abandonado. Es probable que Simón hubiera experimentado un sentimiento
+parecido con respecto al _Príncipe_ si se le hubiese revelado su
+verdadero origen. Pero, en el caso de Delaberge, el instinto paternal
+bruscamente despertado en su corazón, hablaba un lenguaje muy
+diferente. A la vista de ese hijo suyo que tanto se le parecía y que le
+había sido tan simpático desde los primeros momentos, sentía como una
+especie de admirado amor y se decía a sí mismo que no podría consolarse
+jamás de haberle tan pronto perdido.
+
+Avanzó lentamente hacia la alcaldía, buscando a Simón Princetot entre
+los campesinos allí reunidos y sintiéndose hondamente disgustado al no
+verle. Todos aquellos hombres que discutían libremente y en voz alta, se
+callaron en seco al acercarse el inspector general. Apartáronse para
+dejarle pasar y apenas si le saludaron, contentándose con observarle de
+reojo.
+
+Embarazado con acogida tan llena de desconfianza, Delaberge se dirigió
+rápidamente hacia la puerta del edificio en el momento preciso en que
+daba las diez el reloj. En aquel mismo instante apareció Simón en la
+plazuela caminando con paso firme y decidido, grave el continente,
+amable el rostro y brillante la mirada.
+
+Los grupos se estrecharon en torno de él y todas las manos se tendieron
+afectuosamente hacia la suya. El mismo Delaberge, deteniendo de nuevo el
+paso, se preguntó si no iría también a hablarle... Simón le había visto
+ya, sus miradas se cruzaron y el impulso generoso del inspector general
+se vio cortado por la mirada hostil que el joven le había dirigido.
+
+Cambiaron un frío saludo y en seguida se dirigieron separadamente hacia
+la alcaldía: Simón en medio de todos sus amigos y teniéndose que
+contentar Francisco con la compañía del alcalde que acababa de separarse
+de los demás para recibir oficialmente al representante de la
+Administración pública.
+
+En la sala de la alcaldía, desnuda y de paredes blanqueadas, sentado a
+la derecha del alcalde el inspector general presenció la entrada de los
+individuos del sindicato. Fueron llegando en fila, llevando unos la
+blusa nueva que les caía en pliegues rígidos sobre el pantalón de lana,
+y luciendo otros sus trajes del domingo ya pasados de moda. Sentados en
+semicírculo en torno de la ancha mesa, frotábanse maquinalmente sus
+rugosas manos y avanzando su cuello tostado por el sol y por el aire,
+dirigían sus curiosas y circunspectas miradas hacia aquel elevado
+funcionario que la Administración les enviaba de París. Simón entró el
+último y fue a sentarse en el centro casi enfrente de Delaberge, quien,
+al ser invitado a ello por el alcalde, se levantó para dar a conocer el
+objeto de su misión.
+
+Independientemente de la emoción que le causaba la presencia del hijo de
+Miguelina, el hecho de no haber recibido a tiempo la respuesta del
+ministerio le dejaba en situación desairada, pues no podía ofrecer al
+sindicato la equitativa solución que él había imaginado y esto le quitó
+una parte de su natural elocuencia. No podía entonces hacer otra cosa
+que escuchar las quejas de los usuarios sin poder proponerles en el acto
+una transacción satisfactoria. Se limitó, pues, a leer la comunicación
+que le daba plenos poderes para someter el litigio a nuevo examen y
+estudiar las bases de un arreglo. Hecho esto, declaró que se sentía
+animado de los mejores sentimientos de conciliación y muy deseoso de
+encontrar, de acuerdo con el sindicato, una solución que, sin lesionar
+los derechos del Estado, diese satisfacción a los intereses del
+municipio y de los particulares.
+
+Sus palabras fueron escuchadas en medio de un glacial silencio y en
+seguida volviéronse todas las miradas hacia Simón Princetot, que se
+preparaba ya a replicar.
+
+El joven, sin mostrarse en lo más mínimo conturbado, habló con
+entonación firme y seca, diciendo:
+
+--Muy corta será nuestra respuesta. Como acaba de decirnos, el señor
+inspector general tenía la misión de visitar los bosques de Val-Clavin y
+examinar el emplazamiento de las nuevas tierras de pastoreo. Si, según
+era su deber, ha procedido detenidamente a esa visita, se habrá podido
+dar fácilmente cuenta de la naturaleza y del valor de las tierras que
+ahora se nos ofrecen. Sabe, por consiguiente, tan bien como nosotros,
+que los bosques de Carboneras son insuficientes en cuanto a leña e
+impropios en cuanto al pastoreo, privados de caminos de comunicación, y
+que nos es, por tanto, imposible consentir en lo que sería para nosotros
+un odioso engaño. Pido, pues, al mandatario de la Administración pública
+que nos diga francamente si aprueba la solución injusta que al conflicto
+han dado los forestales de Chaumont...
+
+Mientras Simón hablaba, el inspector general tenía fijas en él sus
+miradas con una atención llena de ternura.
+
+Ahora es cuando se daba cuenta más exacta de esa semejanza que tanto
+había sorprendido a la señora Liénard. Esa semejanza no saltaba a los
+ojos, como había maliciosamente pretendido la Fleurota; para descubrirla
+era necesario estudiar muy de cerca y en la intimidad los modos de ser y
+de expresarse del joven Princetot. Consistía no tanto en la paridad de
+los rasgos fisonómicos como en la analogía de las inflexiones de voz y
+del ademán sobrio y enérgico; consistía principalmente en un idéntico
+temblor de los párpados y de los labios bajo el golpe de una irritación
+súbita. Descubríase también en ciertos pequeños detalles que solamente
+Francisco podía apreciar; así, por ejemplo, Simón llevaba vestidos
+oscuros, mostraba en toda su persona un exquisito cuidado, sin aquel
+rebuscamiento empero que suele gustar a los jóvenes, sin un solo color
+vistoso, sin una sola joya. Siempre había sentido Delaberge predilección
+por los colores oscuros, la misma repugnancia por las joyas demasiado
+vistosas, y con la más profunda emoción iba comprobando esa semejanza de
+gustos, esas singulares afinidades... De tal modo estaba absorbido en su
+ansioso examen que no se dio cuenta al principio de la acerba entonación
+y de las agresivas intenciones que Simón ponía en su réplica.
+
+Solamente los murmullos de aprobación con que fueron acogidas las
+palabras del joven le sacaron de su ensueño y entonces comprendió que se
+le atacaba de frente.
+
+--Señores--objetó con suave tono,--comprendo muy bien su impaciencia,
+pero las formalidades administrativas van menos de prisa que sus
+deseos. Hecha está mi opinión en este asunto y expresada la tengo en mi
+informe dirigido al ministro. Sin embargo, el deber profesional me
+obliga a guardar silencio hasta haber recibido de París una respuesta.
+No puede tardar, y apenas la reciba me apresuraré a ponerla en su
+conocimiento.
+
+--Demasiado conocemos esos medios dilatorios--interrumpió Simón;--hace
+ya dos años que se nos quiere engañar con promesas y aplazamientos. Nada
+le cuesta a usted la paciencia, señor inspector general, pues cobra su
+sueldo del mismo modo. Bastante más cara es para nosotros, pues nos
+perjudican mucho esas lentitudes administrativas. Mientras usted nos
+adormece con buenas palabras, quedan desconocidos nuestros derechos,
+nuestros intereses sufren y disminuyen nuestros recursos. No podemos por
+más tiempo aguardar a que resuelvan el asunto esos agentes forestales
+que nos mandan de París y que no hacen sino engañarnos...
+
+Bien clara había de ver con esto Delaberge la animosidad de su
+contrincante. Las duras e irritantes palabras de Simón tenían un
+carácter de violencia que no consienten las discusiones puramente
+jurídicas. Por encima de la administración pública, rectamente se
+dirigían contra el inspector general. No era un adversario lo que éste
+tenía enfrente, sino un enemigo.
+
+No comprendía Delaberge el motivo de ese inesperado ataque; y era mayor
+aún su dolor al verse objeto de una hostilidad semejante por parte de
+aquel joven que era hijo suyo y a quien de buena gana y con la más
+profunda terneza hubiera estrechado contra su corazón. Se había ya
+resignado a separarse de él como de un extraño; pero dejarle por todo
+recuerdo ese odio inexplicable, constituía para él una amargura suprema
+que le hacía sufrir hondamente.
+
+--¿No es ésta la opinión de todos los aquí reunidos?--continuaba Simón
+volviéndose hacia los campesinos, que abrían inmensamente los ojos y le
+escuchaban admirados.--¿No es tiempo ya de que pasemos de las palabras a
+los actos?... Puesto que la Administración quiere ser con nosotros
+equitativa, no nos queda más que dirigirnos a los tribunales... Que
+todos aquellos que sean de mi parecer levanten la mano.
+
+Y como movidos por una misma descarga eléctrica, todos aquellos hombres
+levantaron sus nudosas manos con amenazadora energía.
+
+--¡Muy bien!--exclamó triunfante y, dirigiéndose luego hacia Delaberge,
+con mirada retadora le dijo:--Señor, nada más tenemos que decirle en
+estos momentos... En el término de veinticuatro horas, recibirá usted
+nuestra respuesta por mano del procurador.
+
+Levantóse y se dirigió hacia la puerta seguido del grupo de los
+usuarios. El mismo alcalde se batió en retirada y dejó sólo al inspector
+general. Sorprendido y con el corazón lleno de amargura, se quedó
+Francisco un momento solo en la sala desnuda y vacía, escuchando el
+pesado andar y las risotadas de los campesinos que bajaban
+atropelladamente la escalera y percibiendo en medio de aquel ruido esas
+palabras dichas con burlona voz: «¡Muy bien! ¡Maltrecho y sin palabra,
+le ha dejado Simón a ese orgulloso parisiense!»
+
+
+
+
+VII
+
+
+Movido por el despecho y también por el vehemente deseo de conocer la
+causa de tan incomprensible enemiga, Delaberge abandonó a su vez la
+sala. Desde los umbrales de la alcaldía vio a Simón Princetot
+despidiéndose de sus amigos y atravesando lentamente la plazuela. El
+inspector general apretó el paso y le alcanzó ya bajo los tilos del
+paseo. Caminaba el joven con las manos en los bolsillos e inclinada
+meditativamente la cabeza. A solas ya, se iba disipando poco a poco su
+satisfacción por el triunfo obtenido. El calor y las irritaciones de
+hacía poco iban dejando lugar a una reflexión más justa y mesurada. Se
+acusaba Simón de haber mezclado su rencor personal en una cuestión de
+negocios, comprometiendo quizás los mismos intereses que se le habían
+confiado... Nada realmente había ganado obrando como un niño que golpea
+la piedra que le ha hecho caer. Su cólera en nada podía cambiar los
+hechos desgraciados que la habían motivado. Después, lo mismo que antes,
+continuaban siendo sus desilusiones iguales. Lo que la víspera había
+observado, oculto tras los abedules próximos a la puertecilla del
+parque, no dejaba de ser una realidad desoladora... La señora Liénard no
+se preocupaba de él y reservaba para su rival todas sus amables
+atenciones... Sentíase el corazón lleno de amargores al recordar lo que
+había visto la tarde anterior en Rosalinda: veía la puertecilla abrirse
+bruscamente, aparecer en ella amable la hermosa viuda y tender a
+Delaberge su mano en la que éste dejaba galantemente un beso...
+
+Mientras sentía irritarse más sus celos y sangraba dolorosamente su
+corazón a tan odioso recuerdo, oyó muy cerca los precipitados pasos y la
+voz de aquel mismo hombre a quien de tal modo aborrecía.
+
+-Señor--murmuró Delaberge,--tenga la bondad de concederme un momento.
+
+Volvióse Simón y una llamarada de odio brilló en sus ojos; supo, sin
+embargo, contenerse. Silenciosamente, se dirigió hacia una calle
+transversal mucho más solitaria.
+
+--¿Qué me quiere usted?--preguntó cruzando los brazos.
+
+--Me ha parecido que en la alcaldía se ha dejado usted llevar de
+impulsos apasionados más bien que prudentes... Créame usted, espere aún
+dos días antes de tomar una resolución extrema... No le hablo ahora como
+adversario, sino como amigo.
+
+--Usted no es mi amigo--replicó con dureza el joven.
+
+--Deseo serlo de todo corazón y me sorprende su hostilidad. Sin embargo,
+no creo haberle dado motivo para que me trate como enemigo, desde la
+tarde en que juntos volvimos de Rosalinda.
+
+Esta alusión a Rosalinda, lejos de calmar al hijo de Miguelina, pareció
+aumentar todavía su irritación.
+
+--¡Detesto el disimulo!--exclamó.--Me prometió usted aquel día obrar
+lealmente y con justicia respecto a los usuarios, y me ha engañado
+usted...
+
+--¡No me acuse a la ligera!--repuso Francisco con una mansedumbre que no
+impresionó a su interlocutor.--Le repito que he escrito ya al ministro y
+no tiene usted derecho a condenarme sin saber en qué sentido lo hice...
+¿Por qué motivo no me concede usted su confianza y me niega los días de
+plazo que le pido?
+
+--¿Por qué?--replicó Simón, dejándose llevar por el ardor juvenil que no
+podía ya contener.--Porque he adivinado sus intenciones, porque sé lo
+que se propone con su perpetua dilación... ¡Esto le permite prolongar su
+estancia aquí y multiplicar sus visitas a Rosalinda!
+
+Delaberge le miró con honda estupefacción y de nuevo se sintió dolorido
+por la enemiga que brillaba en sus ojos.
+
+--Me extraña--dijo con acento de reproche--que mezcle usted a la señora
+Liénard en nuestra discusión.
+
+--¡Ah!--murmuró sarcásticamente el joven Princetot.--¿Esto le
+extraña?... Aunque sabe usted disimular muy bien, le desagrada conocer
+que ha visto alguien su juego y ha descubierto el motivo de sus
+equívocas asiduidades.
+
+--Mis asiduidades nada tienen de misterioso--repuso el inspector
+general, levantando con indiferencia los hombros,--y no tengo razón
+ninguna para esconderme cuando voy a Rosalinda.
+
+--¡Pero se esconde usted para salir!
+
+--¿Que yo?...
+
+--Sí, usted... Ayer tarde salió usted del parque por una puertecilla...
+¡Atrévase a negarlo!
+
+--Ahora comprendo...
+
+Estas últimas indicaciones recordaron a Delaberge el incidente que otros
+hechos más graves le habían hecho olvidar; recordó la huida de aquel
+hombre desconocido a través de los campos y que de tal modo se parecía a
+Simón.
+
+Fue como un rayo de luz que iluminó la situación e hizo más inteligible
+para Delaberge la extraña conducta del joven Princetot... El pobre
+muchacho amaba a la señora Liénard. Con la viva intuición de los
+enamorados, adivinó los propósitos matrimoniales de un recién llegado
+que le parecía sospechoso y el demonio de los celos mordió en su
+corazón. Ya mal dispuesto contra ese intruso, había vigilado sus visitas
+a Rosalinda, le había sorprendido saliendo de la finca por una puerta de
+la que no se servían mucho sus propietarios y esto encendió en su alma
+la violenta enemistad que acababa de estallar furiosa en la reunión de
+la alcaldía.
+
+Un sentimiento de honda pena, una lástima dolorida llenó todo el
+espíritu de Delaberge... ¡No le faltaba más que ser el rival de su
+propio hijo! Lo que en él había de sensibilidad generosa, adormecida
+por una larga práctica del egoísmo y por la costumbre de no vivir sino
+para sí, despertóse súbitamente en su corazón. Tuvo clara conciencia de
+sus responsabilidades y de la situación casi trágica en que se
+encontraba... Sintió que una profunda emoción le oprimía el pecho y le
+humedecía los ojos.
+
+--De manera--murmuró con insegura voz--que era usted quien me espiaba...
+
+--¡Sí, yo mismo!--afirmó Simón lanzando sobre su interlocutor una mirada
+de cólera y de reto.
+
+Hubo un momento de silencio; después puso Delaberge su mano sobre el
+hombro del joven y repuso:
+
+--Hijo mío--y sintió como una amarga dulzura en los labios al pronunciar
+estas palabras,--la pasión le ha cegado... Sus sospechas no se fundan
+sino en simples apariencias, pero desde el momento que esas apariencias
+han podido engañarle a usted y hacerle sufrir, es seguro que habré
+cometido yo alguna falta... Me apena profundamente que mi irreflexiva
+conducta haya podido inducirle a error.
+
+Simón pareció desconcertado por la humildad de esa confesión y contempló
+a su interlocutor menos hostilmente, a pesar de lo cual persistía aún
+en sus ojos y en la, contracción de sus labios un resto de desconfianza.
+
+--Le aseguro a usted--continuó Francisco--que siento por la persona de
+que hablamos, una muy afectuosa estimación, pero que no pienso ni en
+hacerle la corte, ni en casarme con ella... Ya ve usted que le hablo con
+toda franqueza; tenga usted conmigo un poco de confianza y contésteme:
+¿está usted enamorado?
+
+Simón se turbó y el rubor coloreó sus mejillas... el rubor de un joven
+seriamente enamorado y que se escandaliza al ver descubierto el tímido
+amor que guardaba religiosamente escondido.
+
+--¿Por qué tal suposición?--balbuceó inseguro.
+
+--Porque--replicó Delaberge,--sería sin esto imperdonable el espionaje a
+que se ha entregado... Solamente la pasión puede excusarle... Usted ama
+a la señora Liénard.
+
+Confuso, bajó el joven la cabeza y replicó hoscamente:
+
+--¿Con qué derecho me interroga usted?
+
+--Con el derecho que usted me ha dado tratándome como rival a quien se
+detesta... Su antipatía no puede explicarse sino por la ceguera de los
+celos, y por esta misma razón le repito que está usted enamorado de la
+señora Liénard.
+
+--¿Se burla usted de mí?--murmuró Simón esquivando la mirada de
+Delaberge.
+
+--No, hablo con toda mi seriedad... En su edad es un sentimiento natural
+y no tiene por qué avergonzarse.
+
+--Solamente yo soy el dueño de mis pensamientos... No he de dar a nadie
+cuenta de ellos.
+
+--¿Ni siquiera a la señora Liénard?
+
+--A ella menos que a nadie... Si lo que usted supone fuese cierto, yo le
+juro que nunca lo sabría ella... ¡No permitiré yo que pueda sospechar
+jamás una locura semejante!
+
+--¿Una locura?... ¿A qué llama usted una locura?
+
+--Llamo locura a amar un imposible... No somos ella y yo de un mundo
+mismo...
+
+Francisco sonrióse melancólicamente y habló así:
+
+--Estas consideraciones no suelen pesar mucho sobre el corazón de una
+mujer que ama, y no hay motivo para que Camila no le ame a usted. Es
+usted su igual por el espíritu y por la educación; es ella demasiado
+inteligente para no haber apreciado sus méritos... Sea usted menos
+modesto y no desespere de nada... De todas maneras, después de lo que
+acabo de decirle, ya ve usted que no he de hacerle yo la menor sombra.
+No me tenga por enemigo, y además le ruego que aguarde un poco para
+tomar una resolución extrema en el asunto de los deslindes... Mañana,
+pasado mañana lo más tarde, podré sin duda comunicarle algo que le
+demostrará la injusticia de sus sospechas... Adiós...
+
+Y como si de pronto hubiese temido que le traicionase la emoción,
+alejóse bruscamente del hijo de Miguelina.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+Algunas horas después Delaberge se internaba en el bosque y se dirigía
+muy pensativo hacia Rosalinda.
+
+No tenían sus pensamientos ni la ligereza de las blancas nubecillas que
+corrían por encima de los árboles, ni tampoco la alegría de las flores,
+cuyas notas de color vivísimo salpicaban la hierba, sino que eran muy
+graves y trascendentales.
+
+«Sí--iba diciéndose,--Miguelina se engaña: algo hay que puedo yo hacer
+por ese muchacho que es mío y de quien la fatalidad para siempre me
+separa... Puedo darle la felicidad con que sueña y que desespera
+alcanzar. Ama a la señora Liénard, y ella siéntese también inclinada a
+amarle. Solamente que, por orgullo, teme el muchacho descubrir su
+ternura, y ella también, demasiado respetuosa con ciertas exigencias
+sociales, duda en dejarse llevar por sus propias inclinaciones. Pues
+bien, yo puedo servir de lazo de unión entre estos dos corazones que se
+desean y no se atreven a confesarlo. Dignos son el uno del otro y como
+hechos para saborear esa felicidad rarísima: el amor en el matrimonio.
+Esta felicidad yo se la habré dado y al menos tendré una acción buena en
+mi existencia inútil. Me consolaré en mi soledad pensando que ellos son
+felices y, aunque delgadísimo, esto será un lazo de unión entre mi hijo
+y yo.»
+
+Esta idea le alegró un poco el corazón, y meditando en todo ello
+perdíase su mirada en las lejanías del bosque... Una apagada y verdosa
+claridad reinaba en aquel fresquísimo lugar. Los diminutos pétalos que
+envuelven los botones de las hayas antes de su completa madurez, se
+desprendían de las ramillas y caían al suelo como finísima lluvia,
+produciendo un rumoreo apenas perceptible, mientras un rayo de sol los
+hacía a veces brillar como si fuesen polvillo de oro.
+
+«Durante toda mi existencia--pensaba Francisco--han ido cayendo en el
+pasado todos mis días, lo mismo que esos pétalos secos, sin que un solo
+acto generoso los haya iluminado un instante. Ya no será ahora así, ya
+tendré un rayo de sol en mi pobre vida.»
+
+Del mismo modo que el verdor le refrescaba los ojos, la idea de que iba
+a trabajar por la felicidad de Simón, de que ya no vivía únicamente para
+sí, le refrescaba el alma. Esto le daba valor para hablar a la señora
+Liénard de esos delicados asuntos de sentimiento, tan peligrosos cuando
+se ha estado a punto de amar a la mujer con quien se trata de ellos.
+
+Mucho se esforzaba en olvidarla, pero no podía disimularse que aún
+sentía una tierna inclinación hacia esa mujer, cuyo sabroso encanto y
+cuyo espíritu lleno de alegres ternuras habían por un momento hecho
+latir su corazón de cincuentenario. En el aire perfumado de los bosques
+la riente imagen de la señora Liénard se le aparecía con mayores
+atractivos aún; veía sus ojos límpidos, su frente pura y la morbidez de
+sus mejillas aterciopeladas, la gracia de sus labios... Se apoderaba de
+él una profunda melancolía al pensar que todas esas delicias, que todas
+esas suavidades de la intimidad femenina no se habían hecho para él. Un
+húmedo soplo, que de vez en cuando movía las hojas de los árboles y
+parecía subir de las profundidades del bosque iba murmurando en sus
+mismos oídos: «¡No será para ti!...»
+
+De pronto, la presencia de un roble joven y robusto, que elevaba a los
+cielos su tronco recto y liso, le recordaba a su hijo Simón y le hacía
+avergonzarse de su vuelta al egoísmo.
+
+«Seamos fuertes--se decía entonces,--si no te costase esto un
+sacrificio, ¿dónde estaría el mérito del acto que vas a cumplir?»
+
+Arrojaba de sí con energía esas añoranzas y luchaba valientemente con
+esos enternecimientos retrospectivos. Quería presentarse ante la señora
+Liénard, dueño por completo de sí mismo, a fin de hacer más persuasivas
+sus palabras y arrancarle la confesión de su amor por el joven
+Princetot. Apresuró el paso como si la rapidez de la marcha hubiese
+tenido la virtud de avivar sus ardores y de espolear su voluntad.
+Algunos minutos después llamaba en la verja de Rosalinda y con un ligero
+latir en el corazón y una palidez angustiosa en el rostro penetró en el
+salón donde se encontraba la señora Liénard.
+
+--¡Ah!--exclamó ésta al verle,--en la cara le conozco que viene usted
+para despedirse...
+
+Y al decir estas palabras una súbita tristeza apagó la alegre sonrisa de
+sus labios y de sus ojos.
+
+--No sé cómo expresarle--continuó diciendo la joven--hasta qué punto me
+entristece la idea de su marcha.
+
+Mientras hablaba, sus clarísimos ojos se ensombrecían y cubríanse de una
+sutil humedad, por lo que Delaberge comprendió que eran absolutamente
+sinceras sus palabras.
+
+--Sí--repuso Francisco también profundamente conmovido;--vengo a
+despedirme de usted; probablemente marcharé mañana.
+
+--¡Tan pronto!... Me han dicho, sin embargo, esta mañana que de su
+conferencia con los usuarios no ha resultado nada bueno... ¿Habremos de
+renunciar a toda esperanza de arreglo?
+
+--Eso no; lo que hay es que les ha faltado a los usuarios un poco de
+paciencia... No he recibido todavía la respuesta del ministro; pero,
+entre nosotros, puedo decirle que estoy casi seguro de que habrá de ser
+satisfactoria.
+
+--Gracias por el interés que nos demuestra... Mas es para mí un dolor
+que usted se marche... Me había acostumbrado ya a sus buenas visitas, y
+no puedo imaginarme que sea ésta la última... Siéntese aquí, muy
+cerquita...
+
+Hablaba con tono tan afectuoso, filial casi, que fue dando a Francisco
+mayor aplomo para abordar la delicadísima cuestión de que quería
+hablarle. Se sentó a su lado y le dijo así, esforzándose por sonreír:
+
+--Antes de separarnos, señora mía, sería bueno quizás que reanudásemos
+nuestra conversación de ayer... Temo no haber correspondido como debía a
+la confianza de que me dio usted tan gran testimonio... Al ver mi prisa
+por marcharme, seguramente me acusó usted de indiferencia. No hay nada
+de eso. He pensado mucho, por el contrario, en todo lo que usted me dijo
+y he tomado en ello un verdadero interés.
+
+--¿Será cierto?... Me alegro mucho, pues ya me sentía avergonzada de no
+haberle hablado sino de mí y casi me arrepentía de haber estado
+contándole tan minuciosamente las quimeras que rebullen en mi loca
+cabeza.
+
+--¿Es que no son en realidad sino quimeras?
+
+Camila Liénard se ruborizó y abrió inmensamente sus hermosos ojos.
+Delaberge prosiguió:
+
+--En ese retrato que hizo usted del marido soñado, pienso que no es
+imaginario todo... Puede que haya en alguna parte un ser real en quien
+usted pensase... inconscientemente, cuando me iba enumerando las
+cualidades de su ideal.
+
+--No... no, yo se lo aseguro; yo no sé...
+
+--Pues bien, esta última noche, he pensado tanto en todo esto que he
+acabado por leer muy claramente en el fondo de su corazón.
+
+--¡Vaya!...--murmuró la dama afectando tomarlo a broma.--En ese caso,
+sería usted mucho más hábil que yo misma... ¿Y qué es lo que ha leído
+usted en mi corazón?
+
+--Probaré de explicárselo... Se ha encontrado usted con alguien hacia el
+cual se siente secretamente atraída y al que cree enteramente digno...
+Si no escuchase más que su propio gusto, iría usted espontáneamente
+hacia él... Pero ese joven... porque es joven--añadió con un poco de
+tristeza,--aunque es su igual por la inteligencia y por el corazón, no
+pertenece a la misma clase social que usted, y se siente detenida por
+escrúpulos convencionales; teme usted que sus amigos, que las personas
+de su propia sociedad condenen la elección y condenen el suyo como un
+matrimonio desigual...
+
+
+
+
+IX
+
+
+Mientras Delaberge hablaba, la señora Liénard había vuelto un poco su
+rostro y con una de sus lindas manos hurgaba nerviosamente en las flores
+de un jarrón que tenía a su alcance.
+
+Arrancó por fin una ramilla de madreselva y la fue desmenuzando poco a
+poco entre sus rosados dedos.
+
+--Sea usted franca y dígame si he leído bien en su corazón.
+
+--Creo... que sí--murmuró la viuda sin mirarle.
+
+--Y ahora, ¿desea usted que le diga el nombre de ese joven?
+
+--No--murmuró levantando hacia él sus húmedos ojos; después añadió
+aturdidamente, con una vivacidad en que se descubría a la vez su
+contento y su angustia:--Usted le ha visto... _El_ es quien le ha
+hablado de mí...
+
+--No, _él_ tiene demasiado orgullo para confiarse así a un extraño.
+
+--Entonces...--exclamó impetuosamente la señora Liénard.--¿Cómo ha
+podido adivinar usted?...
+
+--Seguramente conoce usted--dijo sonriendo Delaberge,--aquel dicho de su
+país: «Los enamorados llevan sobre sí una planta cuyo perfume embalsama
+los caminos por donde pasan». Cuando mi primera visita, este perfume
+embalsamaba Rosalinda entera, y al regresar a Val-Clavin, acompañado del
+señor Princetot, adiviné que llevaba consigo la planta y que florecía
+por usted.
+
+El rubor cubría las mejillas de la señora Liénard, sus labios sonreían y
+brillaban sus ojos con luces del alba, pero no podía articular ni una
+palabra. Por única respuesta, con gentil movimiento de gratitud tendió
+sus dos manos a Delaberge, quien las guardó un momento entre las suyas.
+
+--No--prosiguió diciendo.--Simón Princetot no me ha hecho confidencia
+alguna... Mis palabras no tienen otro motivo que el vivísimo y simpático
+interés que siento por usted, señora mía... Volvamos ahora a sus
+escrúpulos. En realidad, si duda usted y vacila en seguir su propia
+inclinación, no es sino por el temor de lo que han de decir las
+gentes...
+
+Camila convino en ello con toda franqueza. Aunque vivía muy
+independiente, no dejaba de tener parientes y amigos de rancio pensar,
+que sin duda se escandalizarían. En provincias, todavía les parecen a
+muchas gentes infranqueables las barreras que separan a las distintas
+clases de la sociedad; los perjuicios y las prevenciones persisten con
+mayor fuerza que en París; se conocen unos a otros demasiado para no ser
+esclavos del qué dirán. El día en que sus relaciones supiesen su
+matrimonio con el hijo de un hostelero, quedaría descalificada y se
+haría el vacío en su derredor... Su primera educación y la influencia
+del medio habían hecho al propio Delaberge muy formalista; tenía el
+culto de lo respetable y el espíritu de la jerarquía, y por eso
+comprendía tan bien los escrúpulos de la señora Liénard. En otra
+ocasión, tal vez los hubiera aún exagerado. Pero cuando se juzga en
+causa propia, se es menos rígido y muchas veces un deseo nos hace
+cambiar los más íntimos sentimientos.
+
+El vivo interés que el inspector general sentía ahora por Simón le
+llevaba a transigir con sus antiguos principios y sin mucho miramiento
+pegó fuego a sus naves.
+
+--Seguramente--dijo,--en las cuestiones de pura conveniencia hemos de
+tener en cuenta la opinión pública. Pero cuando se trata de unir para
+siempre la propia vida con la vida de otro, no se ha de escuchar sino la
+voz del corazón. Por otra parte, examinándolo bien, tal vez no están del
+todo justificadas las desaprobaciones que usted teme... Simón es un
+hombre superior, es muy querido y aun popular en todo el país, y si un
+día le tienta la política, no hay duda que puede abrirse camino hasta
+llegar al Parlamento. Si quiere utilizar sus excelentes cualidades en la
+Administración pública, yo le prometo ayudarle con todas mis fuerzas. En
+todo caso, paréceme que tiene suficiente voluntad y los méritos
+necesarios para llegar muy alto. Añada usted a todo esto, que sus padres
+son ricos y que adoran a su hijo. Si un día creen que su actual
+profesión es un obstáculo para su matrimonio, crea usted que no
+vacilarán en vender la hospedería y en vivir como burgueses, de sus
+rentas... Y entonces nada quedará ya de las suspicacias y prevenciones
+de sus amigos. La gente pone pronto buena cara a todo aquel que triunfa,
+y yo le aseguro a usted que Simón triunfará. Así, pues, no le preocupe
+la opinión de los demás: deje a un lado todo prejuicio, siga sus propias
+inclinaciones y ame usted a quien le ama.
+
+--Gracias, señor Delaberge--respondió ella, premiándole sus consejos con
+una mirada llena de ternura;--tiene usted razón completa, y no escucharé
+sino la voz de mi corazón.
+
+--Sea en buena hora... Es probable que venga Simón mañana o pasado para
+darle cuenta de la resolución recaída en el asunto de los deslindes...
+Recuerde usted bien que es noblemente orgulloso y muy reservado. Ayúdele
+usted a hacerle más expansivo... Es usted mujer, y estoy seguro de que
+sabrá arrancarle su secreto... Y ahora, señora mía--añadió
+levantándose,--voy a despedirme de usted... para mucho tiempo.
+
+--¡Todavía no!... Antes que se marche quiero que visite por última vez
+los jardines de Rosalinda.
+
+Le llevó hacia la terraza y cruzaron las anchas avenidas del jardín
+donde las flores ponían toques de encendido color y donde las
+madreselvas llenaban el aire con su penetrante perfume.
+
+Como el primer día, se apoyó Camila suavemente en su brazo y le hizo
+admirar de una en una, sus plantas y sus flores. Visitaron el rústico
+emparrado bajo el cual habían hecho sus ramos un día y desde el que se
+disfrutaba de tan maravillosas perspectivas; siguieron un trecho por
+las orillas del riachuelo sobre cuyas tranquilas aguas inclinaban los
+sauces sus ramajes; no se detuvieron sino en la glorieta donde tuvo
+Delaberge la primera revelación del amor de Camila por el hijo de la
+señora Miguelina....
+
+Este paseo iba recordando a Francisco sus desvanecidos ensueños de
+ternura y toda sus ilusiones muertas... Tenía para él la melancolía de
+los crepúsculos de otoño, y también el tibio perfume de un ramo de
+violetas medio mustias.
+
+Cuando volvían por la avenida principal, donde florecían sus hermosos
+rosales, la señora Liénard arrancó una rosa de púrpura y la ofreció a
+Delaberge con una mirada llena del más profundo reconocimiento:
+
+--Deje que haga florecer sus manos... Por el camino aspirará usted el
+perfume de esta rosa y él le recordará mejor a su pequeña amiga de
+Rosalinda... Gracias, señor Delaberge, gracias... Ha sido usted muy
+bueno para mí... Bueno como un padre.
+
+--¡Sí, como un padre!--murmuró Francisco, pensando, lleno de dolor, en
+que estas palabras encerraban la más cruel de las ironías.
+
+Atrajo hacia sí a la señora Liénard, besó en silencio su frente
+purísima, y partió...
+
+Lentamente hizo de nuevo el camino que había hecho una tarde en compañía
+de Simón. Vio el hermoso y robusto árbol que el joven con tan profunda
+pasión había estrechado entre sus brazos, y a su vez, impulsado por una
+infantil superstición, quiso abrazarlo también...
+
+Al pasar cerca de los lavaderos en que la Fleurota le había tan
+brutalmente revelado su triste paternidad, apretó el paso y volvió hacia
+otra parte los ojos... Llegó con esto cerca del pueblo y se detuvo un
+momento junto al estanque inmóvil en cuyas aguas el sol del ocaso ponía
+irisados reflejos; dormía taciturna el agua en medio de los espesos
+cañaverales que el viento agitaba suavemente, meciendo con aires de
+compasión sus blancos penachos. Un coro de ranas elevábase de vez en
+cuando de entre los tallos verdeantes y rectos y después súbitamente se
+apagaba, dejando percibir en toda su intensidad el silencio de los
+campos. ¿Habrá llegado ya la respuesta del ministro?--pensaba
+Delaberge.--Si llega esta tarde, todo habrá concluido... y mañana
+marcharé.
+
+
+
+
+X
+
+
+La cocina del _Sol de Oro_ tenía su habitual aspecto de todos los días.
+Perezosamente apoyado en los umbrales de la puerta, el _Príncipe_
+silbaba aguardando la hora de comer. El fuego era más vivo que nunca y
+la señora Princetot, preocupada con sus cacerolas, ni siquiera levantó
+los ojos al entrar Delaberge. La delgadísima criada, sentada ante la
+mesa, preparaba displicentemente una ensalada.
+
+--¿No ha traído nada el cartero?--preguntó el inspector general.
+
+--Sí que ha traído, señor Delaberge--respondió el _Príncipe_ que, al
+fin, se decidió a abandonar los umbrales de la puerta.--Hay un telegrama
+para usted.
+
+Con tardo paso, se dirigió hacia una pequeña vitrina, fijada en la pared
+y en la cual se guardaban las cartas que llegaban dirigidas a los
+viajeros. Abrióla y entregó a su huésped un pequeño pliego.
+
+A pesar de su aparente indiferencia, lo mismo el hostelero que su mujer
+sentíanse vivamente intrigados por ese telegrama encerrado en el sobre
+amarillo en que se ponen los despachos oficiales. Sospechaban que ese
+pliego contenía la respuesta ministerial y hacía ya más de una hora que
+aguardaban impacientes el regreso de Delaberge.
+
+Mientras éste, después de haber roto el sobre, se acercaba a la puerta
+para leer mejor el telegrama, el _Príncipe_, guiñando sus ojuelos llenos
+de malicia, observaba disimuladamente el rostro del lector y trataba de
+descubrir en él si la noticia que el papel contenía iba a ejercer una
+buena o mala influencia sobre el importante asunto que tanto interesaba
+al pueblo. Por su parte, la señora Miguelina, olvidando un momento sus
+cacerolas, dirigía su furtiva mirada en la dirección de su antiguo
+amante y pensaba con honda angustia: «¿Se marchará, al fin?»
+
+El telegrama oficial decía de este modo:
+
+_Director general de montes a inspector general, en
+Val-Clavin.--Proposiciones aprobadas por el ministro. Nuevas
+instrucciones en este sentido se mandan al inspector provincial de
+Chaumont._
+
+Plegó Delaberge tranquilamente el telegrama y se lo metió en el
+bolsillo. Su rostro expresaba una visible satisfacción.
+
+--Señora Princetot--dijo,--marcharé mañana por la mañana y le
+agradeceré, lo mismo que al señor Princetot, que me preparen esta misma
+noche la cuenta...
+
+Aquí se detuvo un momento como para ganar un poco de aplomo y después
+continuó dirigiéndose a sus dos huéspedes, aunque más particularmente a
+Miguelina:
+
+--Mi comisión ha terminado y no es probable que se me presente nueva
+ocasión de volver a Val-Clavin. De manera que mi despedida de esta noche
+es definitiva... Les agradezco mucho todas sus atenciones y voy a
+pedirles un último favor... En vez de volver a Langres, desearía
+regresar a París por Is-sur-Tille y Dijón. ¿No tendría su hijo la bondad
+de conducirme en carruaje mañana por la mañana hasta la estación de
+Very?
+
+--Nada más fácil--se apresuró a contestar el _Príncipe_;--la estación no
+dista más que una media hora y Simón le acompañará sin duda
+gustosísimo.
+
+El rostro de la señora Princetot se ensombreció y a pesar de su gran
+fuerza de disimulo no logró encubrir su viva inquietud.
+
+--¿No podrías ir tu mismo, Princetot?--objetó Miguelina.--Simón está
+siempre tan atareado...
+
+--No, hija, es demasiado temprano para mí--repuso el _Príncipe_ que
+gustaba de levantarse tarde.--Simón salta de la cama apenas clarea el
+alba y, además, eso no le empleará más allá de una hora.
+
+--Me agradaría eso tanto más--insistió Delaberge--por cuanto he de
+hablar con él de ese asunto de los bosques...--Se volvió hacia Miguelina
+y con voz en que vibraba una sentida súplica añadió:--Tranquilícese,
+señora Princetot, no molestaré mucho tiempo a su hijo... ¡No me niegue
+el placer de hacer el camino en su compañía durante los últimos momentos
+que he de pasar en Val-Clavin!...
+
+La mirada de Miguelina se encontró con la mirada de Francisco y tal vez
+leyó en ella una solemne promesa de discreción, tal vez comprendió que
+la palabra «tranquilícese» encerraba el compromiso tácito de ser hasta
+el fin un extraño para Simón, o tal vez se sintió simplemente conmovida
+en lo más hondo por la humilde súplica del hombre a quien en otro tiempo
+había prodigado sus amorosas caricias. No insistió ya en sus objeciones
+y, después de hacer un ademán de aquiescencia, se volvió silenciosa a
+sus cacerolas...
+
+ * * * * *
+
+Al día siguiente, a las nueve de la mañana, _Brunete_, el pequeño
+caballo bayo, piafaba impaciente ante la puerta del _Sol de Oro_. Se
+habían colocado ya las maletas en la parte trasera de la _charrette_
+inglesa, en la que Delaberge tomó asiento al lado de Simón. Después de
+algunas palabras de vulgar despedida y de una significativa mirada en
+que puso la señora Miguelina una súplica de silencio, tomó el caballo el
+trote por el camino del estanque.
+
+El cielo estaba cubierto y una ligera neblina humedecía el rostro y las
+manos. Delaberge se volvió y al través de la bruma envolvió en una
+última mirada las casas grises del pueblo, el estanque en que los
+cañaverales temblaban, el repliegue del valle en que Rosalinda se
+escondía y lanzó un profundísimo suspiro. Habían llegado a la rampa de
+Very y, como la cuesta era muy ruda, Simón bajó para aligerar un poco al
+caballo, precisamente cuando el inspector general meditaba sobre la
+manera de abordar la cuestión tratada el día anterior en Rosalinda.
+
+Francisco se quedó solo en el carruaje atormentado por sus tristes
+pensamientos, pues había también neblina en su corazón.
+
+Contemplaba vagamente los bosques, por encima de los cuales flotaban
+jirones de bruma y entre cuyos árboles los pájaros lanzaban aquel grito
+lastimero que anuncia los días lluviosos. En cada uno de los árboles del
+camino le parecía ver desfilar una a una sus ilusiones de otros tiempos.
+Reconocía al pasar cada uno de los sitios por donde había paseado con
+sus agitaciones de joven ambicioso, edificando sus ensueños de fortuna y
+de ascenso en su carrera. En aquellos tiempos se sentía lleno de
+confianza en sí mismo, se lanzaba por los caminos del porvenir con la
+intrépida audacia de un aventurero que marcha a la conquista del becerro
+de oro. El destino se había mostrado con él por demás complaciente, pues
+obtuvo el triunfo mucho antes de lo que esperaba. Nunca, mientras era
+humilde guarda general y atravesaba solo los bosques de Val-Clavin,
+nunca se había atrevido a imaginar que llegaría a lo más alto de la
+escala administrativa.
+
+Y sin embargo, a pesar de sus inesperadas victorias, a pesar de haber
+visto satisfechas sus ambiciones, ¿qué le habían dado en realidad esos
+veintiséis años devorados uno a uno, consumidos en la fiebre de una
+labor cotidiana?... Un poco de humo y un puñado de frías cenizas: nada
+fecundo, nada que pusiese un poco de calor en su corazón, nada sólido en
+suma... La única obra hermosa y útil que podría poner en su activo, era
+ese apuesto y robusto muchacho que caminaba delante de él, orgulloso de
+sus veinticinco años y levantando en su imaginación de enamorado
+castillos en el aire.
+
+¡Ironías de la existencia!... Sus trabajos administrativos, sus vigilias
+pasadas en el estudio, sus sabias elucubraciones jurídicas, toda esa
+actividad oficinesca que constituía su única gloria, había sido, en fin
+de cuentas, tan estéril como la zizaña. La única creación de que podía
+envanecerse era debida al azar de unos amoríos de pueblo, al
+inconsciente olvido de una hora de placer... Y este hijo, obra suya,
+carne de su carne, prolongación de su propia personalidad, no podía ni
+tan sólo públicamente reconocerlo; caminaba a su lado y no le podía
+decir: «Tú eres hijo mío»; no podía hablar con él sino de cosas sin
+ningún interés...
+
+Habían llegado arriba de la cuesta, y de un ligero brinco el joven
+Princetot tomó de nuevo su sitio en el carruaje; cosquilleó con su
+látigo el cuello del caballo y recomenzó éste su trote ligero.
+
+Delaberge pensaba con una profunda tristeza que ya no le quedaban por
+pasar sino algunos instantes al lado de Simón, y que cada una de las
+vueltas que daban las ruedas del carruaje apresuraban el momento de la
+despedida... Hubiera querido hablarle íntimamente, no dejarle sino
+después de haberle demostrado con toda discreción sus efusivas ternuras.
+
+--¿Llegaremos a la estación un poquito antes que el tren?--preguntó al
+joven.
+
+--No se lo puedo decir con exactitud, pues no llevo reloj--repuso
+Simón;--pero no tema usted perderlo... De aquí a diez minutos
+divisaremos ya la estación.
+
+--En ese caso--dijo suspirando Delaberge,--apenas si me queda tiempo
+para hablarle de algo que le interesa mucho... Por fin, recibí anoche la
+respuesta de la Administración central. El ministro aprueba las
+conclusiones de mi informe y he aquí en resumen lo que yo tengo
+propuesto: El proyecto de dar a los usuarios el bosque de Carboneras
+queda abandonado; en cambio, se les concede una superficie igual que se
+tomará en la parte más excelente de los bosques de Montegrande, bosques
+que la carretera de Val-Clavin atraviesa. En este sentido se han dado ya
+las necesarias instrucciones al inspector de Chaumont. ¿Le parece a
+usted bien?
+
+--¡No podíamos desear más ni mejor!--exclamó Simón.--Es muy equitativo,
+y todos los usuarios aceptarán con alegría sus proposiciones.
+
+--He aquí el telegrama oficial--prosiguió Francisco sacándolo de uno de
+sus bolsillos.--Nadie lo conoce todavía y he querido que fuese usted el
+primero... Le suplico ahora que sea usted mismo quien lleve la noticia a
+la señora Liénard... Espero que no ha de serle molesto el cumplimiento
+de este encargo--añadió con una triste sonrisa--y aun diré que no me
+faltan razones para creer que la joven le agradecerá saber de sus labios
+la grata noticia.
+
+--Iré a Rosalinda esta misma tarde--exclamó Simón mientras coloreaba el
+rubor su rostro.
+
+Delaberge se aproximaba suavemente al hijo de Miguelina... Deseaba
+sentir el roce de su persona, esperando que este contacto había de
+recalentar un poco su corazón; después le dijo con voz en que vibraba no
+se sabía qué de paternal:
+
+--Cuando esté en Rosalinda, acuérdese de que los tímidos no triunfan
+jamás y pues ama usted a la señora Liénard, no tema abrirle francamente
+el corazón... No se detenga a la mitad del camino... Por otra parte,
+¿quién ni qué podría hacerle dudar?... Es usted digno de ella por la
+educación, por el espíritu y por el carácter... Y en el caso de que,
+para antes de casarse, desease haberse hecho una situación que
+satisficiese su amor propio haciendo valer su personalidad, escríbame...
+Yo puedo procurarle un puesto honroso en alguno de los servicios que
+dependen del ministerio de Agricultura... Ya ve cómo era usted muy
+injusto conmigo al considerarme como un obstáculo para sus más caros
+deseos; por el contrario, yo no pido sino encontrar los medios para
+apresurar su realización...
+
+A medida que hablaba, contemplaba Simón con una mezcla de confusión y de
+extrañeza a ese desconocido que, lo mismo que las hadas de los cuentos
+infantiles, venía a ejercer una tan benéfica influencia en los destinos
+de su vida... Sentíase profundamente conmovido por la cordial
+simplicidad con que ese funcionario le daba tan sabios consejos y le
+ofrecía su valiosa ayuda. Movido a la vez por un sentimiento de
+vergüenza y de gratitud, balbuceaba encendido el rostro:
+
+--Señor, yo... yo bien quisiera darle las gracias como se merece... mas
+no encuentro palabras. Siéntome confundido y avergonzado de mis
+estúpidas desconfianzas... ¿Cómo podría yo demostrarle mi agradecimiento
+y merecer su perdón?...
+
+--Nada más que guardándome un pequeño recuerdo en su alma...--murmuró
+Delaberge.
+
+Hubiera querido decir más y expresar con mayor viveza la ternura que
+subía de su corazón a sus labios, en este supremo momento de la
+despedida. Comprendía, empero, la fatal necesidad que le condenaba a
+reprimir un sentimiento que hubiera parecido sospechoso al hijo de
+Miguelina. Había prometido no ser para él más que un extraño y el mismo
+interés del joven exigía el religioso cumplimiento de esta promesa. Una
+terrible angustia le oprimía el corazón... Antes de separarse de él para
+siempre, hubiera deseado dejar a este muchacho que era hijo suyo un
+recuerdo material de su afecto, algo que obligase a Simón a pensar en
+él alguna vez siquiera... Súbitamente se acordó de que poco antes,
+cuando le preguntó si llegarían a tiempo, había dicho el joven que no
+tenía reloj, y se le ocurrió la idea de ofrecerle el suyo. Pero, aunque
+la cosa era insignificante, podría parecer un tanto extraña y ni aún
+quizás lograría hacérselo aceptar...
+
+Pensando en ello, comenzó lentamente a quitarse la cadena que llevaba
+pendiente del chaleco y con nerviosidad la hacía saltar entre sus dedos.
+Luego, afectando un aire indiferente y alegre, que amargamente
+contrastaba con la desoladora tristeza que escondía en su corazón, habló
+así:
+
+--Para que piense usted en mí alguna que otra vez se me ha ocurrido una
+idea... Me ha dicho usted hace poco que no llevaba reloj; deje que le
+ofrezca el mío... Nada tiene de precioso, pero es muy bueno... Cuando le
+pregunte usted la hora, se acordará de un viejo solterón que usted tomó
+ingenuamente por un rival y que, por el contrario, sentía por usted una
+afectuosísima amistad...
+
+Sacó de su bolsillo el reloj y lo deslizó prestamente en las manos del
+muchacho, quien, confuso por tan inesperado presente, permanecía
+aturdido y no sabía qué decir; en sus ojos azules y grandemente abiertos
+se leía a la vez su inquietud, su enternecimiento y también el temor de
+herir el amor propio de ese hombre extraño que acababa de darle tan
+reales pruebas del más profundo afecto: «Es un original--pensaba
+Simón,--pero tiene todo el aspecto de un hombre honrado... No hay que
+darle pena rechazando lo que de tan buena gana ofrece...»
+
+Y mientras le daba con palabras confusas las gracias, llegaba el
+carruaje ante la pequeña estación casi perdida en medio de los bosques.
+Ambos saltaron a tierra y en aquel mismo instante la campana anunció la
+llegada del tren, resonando dolorosamente sus metálicas vibraciones en
+el corazón del inspector general. Apenas hubo tomado su billete y
+facturado su equipaje, se oyó en el fondo del bosque el silbido del tren
+que llegaba.
+
+Aunque no era posible distinguirle todavía al través de la densa niebla,
+se adivinaba que iba acercándose rápidamente, por las sordas
+trepidaciones que conmovían el suelo... El temblor asustadizo de las
+hojas y de las ramas que el tren movía a su paso, llenaba el bosque de
+un misterioso murmullo.. Pronto apareció la poderosa máquina como
+surgiendo súbitamente de la niebla, la fila serpenteante de los vagones
+se dibujó en negro sobre los húmedos verdores y, con gemidos casi
+humanos, se detuvo el tren en seco ante la humildísima estación.
+
+El joven Princetot había acompañado a Delaberge hasta los mismos
+andenes... Francisco le envolvió en aquel supremo momento en una
+afectuosísima mirada y nunca le pareció tan evidente su semejanza con el
+hijo de Miguelina...
+
+--¡Valor, y buena suerte!--le dijo con voz que se esforzaba en hacer
+serena.--Cuando esté en Rosalinda, no olvide usted ni una sola de mis
+recomendaciones... Y ahora, hijo mío, como no sabemos si hemos de vernos
+otra vez, venga a mí...
+
+Tomó a Simón entre sus brazos, le apretó con fuerza contra su pecho, y
+tuvo este abrazo tan comunicativos ardores, que el joven se sintió
+conmovido a su vez y besó a Francisco tantas cuantas veces le iba éste
+besando también...
+
+Mientras quedaba Simón un tanto sorprendido de la emoción profunda que
+acababa de experimentar, subió Delaberge al vagón e inmediatamente
+cerraron la portezuela.
+
+--¡Adiós!...--dijo todavía asomando su pálido rostro por la ventanilla
+del coche.
+
+ * * * * *
+
+Y partió el tren entre nubes de vapor cuyos blancos jirones se rasgaban
+al través de la valla que cerraba la vía... Destrozado el corazón,
+húmedos los ojos, Delaberge continuaba con la mirada fija hacia la
+estación que se iba haciendo más pequeña cada vez... y en vano sus ojos
+querían atravesar el espesísimo velo de la niebla que deformaba todas
+las cosas y parecía querer aislarle del mundo exterior. Por fin,
+desesperado y vencido, se dejó caer sobre el asiento... Viajaba también
+solo esta vez, y un profundo sollozo se anudó en su garganta a la idea
+de que, de hoy más, solo también viajaría por los tristes caminos de la
+existencia.
+
+FIN
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Paternidad, by André Theuriet
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK PATERNIDAD ***
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+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
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+opportunities to fix the problem.
+
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+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
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+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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