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+ The Project Gutenberg eBook of Silas Marner, por George Eliot.
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+The Project Gutenberg EBook of Silas Marner, by George Eliot
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Silas Marner
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+Author: George Eliot
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+Release Date: March 13, 2008 [EBook #24823]
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+Language: Spanish
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+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK SILAS MARNER ***
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+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
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+<h3 class="un">BIBLIOTECA de LA NACI&Oacute;N</h3>
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+<h3 class="top5">GEORGE ELIOT</h3>
+<p class="c">&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;</p>
+<h1 style="font-size:60px;">SILAS MARNER</h1>
+<p class="c">&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;</p>
+<p class="c top5"><img src="images/001.png" alt="image" /></p>
+
+<p class="c top5">BUENOS AIRES</p>
+
+<p class="c">1919</p>
+
+<p class="c">Derechos reservados.</p>
+
+<p class="c">Imp. de <span class="smcap">La Naci&oacute;n</span>.&mdash;Buenos Aires</p>
+
+<table summary="toc" class="top15" cellspacing="0" cellpadding="15" border="1">
+<tr><td align="center"><a href="#I"><b>Cap&iacute;tulos: I, </b></a>
+<a href="#II"><b>II, </b></a>
+<a href="#III"><b>III, </b></a>
+<a href="#IV"><b>IV, </b></a>
+<a href="#V"><b>V, </b></a>
+<a href="#VI"><b>VI, </b></a>
+<a href="#VII"><b>VII, </b></a>
+<a href="#VIII"><b>VIII, </b></a>
+<a href="#IX"><b>IX, </b></a>
+<a href="#X"><b>X, </b></a>
+<a href="#XI"><b>XI, </b></a>
+<a href="#XII"><b>XII, </b></a>
+<a href="#XIII"><b>XIII, </b></a>
+<a href="#XIV"><b>XIV, </b></a>
+<a href="#XV"><b>XV, </b></a>
+<a href="#XVI"><b>XVI, </b></a>
+<a href="#XVII"><b>XVII, </b></a>
+<a href="#XVIII"><b>XVIII, </b></a>
+<a href="#XIX"><b>XIX, </b></a>
+<a href="#XX"><b>XX, </b></a>
+<a href="#XXI"><b>XXI, </b></a>
+<a href="#CONCLUSION"><b>CONCLUSI&Oacute;N</b></a><br />
+</td></tr>
+</table>
+
+<h2 class="top15"><a name="I" id="I"></a>I</h2>
+
+
+<p>En los tiempos en que las ruecas zumbaban activamente en las granjas, en
+que las mismas grandes damas, vestidas de sedas y encajes, ten&iacute;an sus
+peque&ntilde;as ruecas de encina lustrada, a veces se ve&iacute;a, ya sea en los
+caminos de los distritos apartados, ya sea en el seno profundo de las
+colinas, a ciertos hombres p&aacute;lidos y enclenques que, comparados con las
+gentes vigorosas de los campos, parec&iacute;an ser los &uacute;ltimos vestigios de
+una raza desheredada.</p>
+
+<p>El perro del pastor ladraba furioso cuando uno de esos hombres de
+fisonom&iacute;a extra&ntilde;a aparec&iacute;a en las alturas, y su fisonom&iacute;a extra&ntilde;a se
+destacaba negra sobre el cielo, en el ocaso breve del sol de invierno;
+porque, &iquest;a qu&eacute; perro no incomoda una persona encorvada bajo el peso de
+un fardo? Y aquellos hombres p&aacute;lidos rara vez sal&iacute;an de su aldea sin
+aquella carga misteriosa.</p>
+
+<p>El propio pastor, bien que tuviera buenas razones para creer que la
+bolsa s&oacute;lo conten&iacute;a hilo de lino, si no largas piezas de lienzo tejidas
+con ese hilo, no estaba muy seguro de que aquel oficio de tejedor, por
+indispensable que fuera, pudiera ejercerse sin el auxilio del esp&iacute;ritu
+maligno.</p>
+
+<p>En aquella &eacute;poca remota, la superstici&oacute;n acompa&ntilde;aba a todo individuo o a
+todo hecho un tanto extra&ntilde;o. Y para que una cosa pareciera tal, bastaba
+que se repitiera peri&oacute;dica o accidentalmente, como las visitas del
+buhonero o del afilador.</p>
+
+<p>Nadie sab&iacute;a d&oacute;nde viv&iacute;an aquellos hombres errantes, ni de qui&eacute;n
+descend&iacute;an; y, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;a decirse qui&eacute;nes eran, a menos de conocer a
+alguien que supiera qui&eacute;nes eran su padre y su madre?</p>
+
+<p>Para los campesinos de anta&ntilde;o, el mundo, m&aacute;s all&aacute; del horizonte de su
+experiencia personal, era una regi&oacute;n vaga y misteriosa. Para su
+pensamiento, que se hab&iacute;a quedado estacionario, una vida n&oacute;mada era una
+concepci&oacute;n tan obscura como la existencia, durante el invierno, de las
+golondrinas que volv&iacute;an en primavera. Pero el extranjero que se
+establec&iacute;a definitivamente entre ellos, si proced&iacute;a de una regi&oacute;n
+lejana, no dejaba nunca de ser mirado con un resto de desconfianza. Esta
+circunstancia hubiera hecho que las gentes no se sorprendieran
+absolutamente, en el caso de que cometiera un crimen despu&eacute;s de largos
+a&ntilde;os de conducta inofensiva, particularmente si ten&iacute;a cierta reputaci&oacute;n
+de instruido, o si demostraba cierta habilidad en un oficio.</p>
+
+<p>Todo talento, ya sea en el uso r&aacute;pido de este instrumento de dif&iacute;cil
+manejo, la lengua, ya sea en alg&uacute;n otro arte poco familiar a los
+campesinos, era en s&iacute; mismo sospechoso; las gentes honradas, nacidas y
+criadas bajo la vista de todos, no eran, por lo general, ni muy
+instruidas ni muy h&aacute;biles&mdash;por lo menos su ciencia no se extend&iacute;a m&aacute;s
+all&aacute; de los signos del cambio del tiempo&mdash;, y los medios de adquirir
+rapidez o habilidad en un arte cualquiera eran tan desconocidos, que
+esos talentos parec&iacute;an tener algo de sortilegio. De ah&iacute; que esos
+tejedores dispersos&mdash;emigrados de la ciudad al campo&mdash;, eran
+considerados durante toda su vida como extranjeros por sus vecinos
+campesinos, y contra&iacute;an generalmente los h&aacute;bitos exc&eacute;ntricos, inherentes
+a una existencia solitaria.</p>
+
+<p>En los primeros a&ntilde;os del siglo pasado, uno de esos tejedores, llamado
+Silas Marner, ejerc&iacute;a su profesi&oacute;n en una choza construida de piedra,
+situada en medio de cercos de avellanos, cerca de la aldea de Raveloe, y
+no lejos de los bordes de una cantera abandonada. El ruido vago de su
+telar, tan diferente del trote natural y alegre de la m&aacute;quina de cerner
+o del ritmo m&aacute;s simple del trillo de mano, ejerc&iacute;a un encanto casi
+terrible sobre los chicos de Raveloe, que con frecuencia dejaban de ir a
+recoger avellanas o buscar nidos, para ir a mirar por la ventana de la
+choza. El movimiento misterioso del telar les inspiraba cierto temor
+respetuoso; sin embargo, ese temor era compensado por un sentimiento
+agradable de superioridad desde&ntilde;osa que sent&iacute;an, burl&aacute;ndose de los
+ruidos alternados de la m&aacute;quina, as&iacute; como del tejedor, cuya actitud se
+parec&iacute;a a la del preso empleado en el molino de la disciplina.</p>
+
+<p>A veces suced&iacute;a que Marner, al detenerse para arreglar alg&uacute;n hilo
+irregular, notaba la presencia de los chicuelos. Aunque fuera avaro de
+su tiempo, le desagradaba tanto que lo importunaran aquellos intrusos,
+que bajaba de su telar, abr&iacute;a la puerta y fijaba en ellos una mirada que
+bastaba siempre para nacerlos huir asustados. Porque, &iquest;c&oacute;mo podr&iacute;an
+creer que aquellos ojos negros y saltones del p&aacute;lido rostro de Silas
+Marner no vieran en realidad claramente m&aacute;s que los objetos muy
+pr&oacute;ximos? &iquest;C&oacute;mo no creer m&aacute;s probable, que su mirada fija y espantosa
+pudiera darle un calambre, el raquitismo a todo ni&ntilde;o que se quedara
+atrasado?</p>
+
+<p>Quiz&aacute; les hab&iacute;an o&iacute;do decir a sus padres, a medias palabras, que Silas
+Marner pod&iacute;a curar el reumatismo si quer&iacute;a, y agregar, m&aacute;s
+misteriosamente a&uacute;n, que, si se sab&iacute;a captarse a aquel diablo, pod&iacute;a
+evitar los gastos de m&eacute;dico.</p>
+
+<p>Tales ecos extra&ntilde;os y retardados del antiguo culto del demonio podr&iacute;an
+ser notados todav&iacute;a en nuestros d&iacute;as por quien escuchara hablar a los
+campesinos de cabellos blancos; porque el esp&iacute;ritu inculto asocia
+dif&iacute;cilmente la idea de poder con la bondad.</p>
+
+<p>La concepci&oacute;n obscura de un poder del que se puede conseguir, mediante
+mucha persuasi&oacute;n, que se abstenga de hacer da&ntilde;o, es la forma que el
+sentimiento de lo invisible crea m&aacute;s f&aacute;cilmente en el esp&iacute;ritu de los
+hombres que han estado siempre m&aacute;s urgidos por las primeras necesidades,
+y cuya vida de duro trabajo no ha sido nunca iluminada por el entusiasmo
+de ninguna fe religiosa.</p>
+
+<p>El dolor y el infortunio ofrecen a esas gentes un dominio de
+posibilidades mucho m&aacute;s vasto que el de la alegr&iacute;a y el placer; el campo
+de su imaginaci&oacute;n es casi est&eacute;ril en im&aacute;genes que alimenten los deseos y
+las esperanzas, mientras que est&aacute; cubierto de recuerdos que son el
+eterno pasto del temor. &laquo;&iquest;No existe alguna cosa que os agradar&iacute;a
+comer?&raquo;, le preguntaron a un viejo campesino que estaba muy enfermo y
+que hab&iacute;a rechazado todos los alimentos que su mujer le hab&iacute;a ofrecido.
+&laquo;No&mdash;contest&oacute;&mdash;, nunca he estado acostumbrado m&aacute;s que al alimento
+ordinario; y ya no lo puedo comer.&raquo; Su g&eacute;nero de vida no hab&iacute;a
+despertado en &eacute;l ning&uacute;n deseo de evocar el fantasma del apetito.</p>
+
+<p>Y Raveloe era un lugar en que muchos antiguos ecos se hab&iacute;an retrasado,
+sin que los ahogaran las voces nuevas. No es que fuera una de esas
+parroquias est&eacute;riles, relegadas en los confines de la civilizaci&oacute;n, en
+las que viv&iacute;an los flacos carneros y escasos pastores. Por el contrario,
+era una aldea situada en la rica llanura central del pa&iacute;s que nos
+complacemos en llamar la Alegre Inglaterra, en la que hab&iacute;a granjas que,
+consideradas del punto de vista espiritual, pagaban al clero diezmos muy
+deseables. Pero estaba situado en una hondonada tranquila y poblada de
+bosques, a una buena hora de todo camino para jinetes, en un sitio a que
+no pod&iacute;an llegar ni los toques del cuerno de la diligencia, ni los ecos
+de la opini&oacute;n p&uacute;blica.</p>
+
+<p>Era Raveloe una aldea de aspecto importante, en el coraz&oacute;n de la cual se
+alzaban una bella y antigua iglesia, con un vasto cementerio, as&iacute; como
+dos o tres grandes edificios construidos de piedra y ladrillo, cuyos
+techos estaban adornados con veletas y los huertos bien cercados de
+paredes. Esas habitaciones estaban situadas junto al camino, y sus
+fachadas se ergu&iacute;an con m&aacute;s majestad que el presbiterio, cuya cima
+emerg&iacute;a en medio de los &aacute;rboles, del otro lado del cementerio. Raveloe
+era una parroquia que indicaba en seguida la categor&iacute;a de sus
+principales habitantes. Informaba al ojo experimentado que no hab&iacute;a gran
+parque ni castillo en el vecindario, pero que contaba con varios jefes
+de familia que pod&iacute;an, a su capricho, malbaratar sus tierras, sacando,
+sin embargo, en aquellos tiempos de guerra, bastante dinero de su mala
+explotaci&oacute;n, como para llevar vida holgada y celebrar alegremente las
+fiestas de Navidad, de la de Pentecost&eacute;s y de Pascuas. Hac&iacute;a ya quince
+a&ntilde;os que Silas Marner viv&iacute;a en Raveloe. No era, cuando all&iacute; lleg&oacute;, m&aacute;s
+que un joven p&aacute;lido, de ojos negros, salientes y miopes, cuya fisonom&iacute;a
+no hubiera tenido nada de extra&ntilde;o para gentes de cultura y experiencia
+comunes; pero para los campesinos, entre los que hab&iacute;a ido a
+establecerse, ten&iacute;a algo de particular y misterioso que respond&iacute;a a la
+naturaleza excepcional de su profesi&oacute;n, y a su llegada de una regi&oacute;n
+desconocida, llamada &laquo;el norte&raquo;.</p>
+
+<p>Lo propio pasaba con su modo de vivir; no invitaba nunca a nadie a que
+salvara su umbral, y no sal&iacute;a nunca a vagar por la aldea para beber un
+jarro de cerveza en la taberna del <i>Arco Iris</i> o charlar en casa del
+carretonero.</p>
+
+<p>No buscaba nunca a hombre ni a mujer como no fuera para las necesidades
+de su profesi&oacute;n, o a fin de proporcionarse lo que necesitaba, y las
+mozas de Raveloe pronto se persuadieron de que jam&aacute;s obligar&iacute;a a ninguna
+a casarse con &eacute;l contra su voluntad, tal cual si las hubiera o&iacute;do
+declarar que no se casar&iacute;an nunca con un muerto resucitado.</p>
+
+<p>Esta manera de considerar la persona de Marner no era otro motivo que la
+palidez de su rostro y sus ojos singulares, porque Jacobo Rodney, el
+matador de topos, afirmaba lo que sigue: Una tarde, al volver a su casa,
+hab&iacute;a visto a Silas apoyado contra una cerca, con el pesado fardo al
+hombro, en lugar de colocarlo sobre la cerca, como hubiera hecho un
+hombre que estuviera en su juicio; despu&eacute;s, al acercarse, vio que los
+ojos del tejedor estaban inm&oacute;viles como los de un muerto; en seguida le
+habl&oacute;, lo sacudi&oacute; y not&oacute; que sus miembros estaban r&iacute;gidos, y que las
+manos apretaban el saco como si fuesen de hierro; pero, precisamente en
+el momento en que acababa de convencerse de que Marner estaba muerto,
+&eacute;ste recobr&oacute; sus sentidos, le dio las buenas noches y se march&oacute;.</p>
+
+<p>Rodney juraba que hab&iacute;a sido testigo de todo esto; y era tanto m&aacute;s
+cre&iacute;ble cuanto que agregaba que la cosa hab&iacute;a sucedido el mismo d&iacute;a en
+que hab&iacute;a ido a cazar topos en la sierra del squire Gass, all&aacute; cerca del
+viejo foso de los aserradores.</p>
+
+<p>Algunas personas dec&iacute;an que Marner deb&iacute;a haber tenido un &laquo;ataque&raquo;,
+palabra que parec&iacute;a explicar cosas de otro modo incre&iacute;bles; pero el
+se&ntilde;or Macey, gran argumentador y chantre de la parroquia, sacud&iacute;a la
+cabeza con incredulidad, y preguntaba si se hab&iacute;a visto nunca a nadie
+perder sus facultades sin que rodara al suelo. Un ataque era una
+par&aacute;lisis, no cab&iacute;a duda, y era propio de la par&aacute;lisis privar en parte a
+un individuo del uso de sus miembros, quedando a cargo de la parroquia,
+si no ten&iacute;a hijos para ir en su ayuda.</p>
+
+<p>No, no; una par&aacute;lisis no deja a un hombre firme sobre las piernas, como
+un caballo entre las varas de un carro, ni le dejar&iacute;a luego marcharse,
+as&iacute; que se le pudiera decir &laquo;&iexcl;arre!&raquo; Pero quiz&aacute; hubiera algo as&iacute; como
+que el alma del hombre, que se librara del cuerpo, saliera y entrara, lo
+mismo que un p&aacute;jaro que sale y vuelve a su nido. As&iacute; era como las gentes
+se volv&iacute;an muy instruidas, porque libres entonces de su envoltura
+corporal iban a la escuela de los que pod&iacute;an ense&ntilde;arles m&aacute;s cosas de las
+que sus vecinos pod&iacute;an aprender con ayuda de sus cinco sentidos y del
+pastor. Y, &iquest;d&oacute;nde hab&iacute;a adquirido maese Marner su conocimiento de las
+plantas y tambi&eacute;n el de los hechizos, cuando se le ocurr&iacute;a darlos? No
+hab&iacute;a nada en lo que contaba Jacobo Rodney capaz de sorprender a los que
+hab&iacute;an visto c&oacute;mo Marner hab&iacute;a curado a Sally Oates, y la hab&iacute;a hecho
+dormir como un ni&ntilde;o, cuando el coraz&oacute;n de aquella mujer lat&iacute;a como para
+partirle el pecho desde hac&iacute;a dos meses y m&aacute;s que la asist&iacute;a el doctor.
+Marner era capaz de curar otras personas si quer&iacute;a; en todo caso era
+bueno hablarle, con suavidad, siquiera para evitar que hiciera da&ntilde;o.</p>
+
+<p>A ese temor vago deb&iacute;a Marner en parte el estar al abrigo de las
+persecuciones que su singularidad hubiera podido atraerle; pero m&aacute;s a&uacute;n
+lo deb&iacute;a a una circunstancia particular. El viejo tejedor de Tarley,
+parroquia pr&oacute;xima a Raveloe, hab&iacute;a muerto; por lo tanto, la profesi&oacute;n de
+Silas, cuando se estableci&oacute;, hizo que fuera el bien venido para las m&aacute;s
+ricas se&ntilde;oras de los alrededores, y aun para las campesinas m&aacute;s
+previsoras, que ten&iacute;an, al fin del a&ntilde;o, su peque&ntilde;a provisi&oacute;n de hilo.</p>
+
+<p>La utilidad que le reconoc&iacute;an, hubiera neutralizado toda repugnancia o
+toda sospecha a su respecto, que no fuera conformada por falta en la
+calidad o cantidad del tejido que les hac&iacute;a.</p>
+
+<p>Transcurrieron los a&ntilde;os sin producir ning&uacute;n cambio en la impresi&oacute;n que
+causara en los vecinos, a no ser el paso de la novedad a la costumbre.
+Al cabo de quince a&ntilde;os, las gentes de Raveloe dec&iacute;an de Marner
+exactamente las mismas cosas que al principio; no las dec&iacute;an tan a
+menudo, pero cre&iacute;an tan firmemente en ellas cuando les acontec&iacute;a
+decirlas. Los a&ntilde;os s&oacute;lo hab&iacute;an agregado un hecho importante, a saber:
+que maese Marner hab&iacute;a juntado en algunas partes una bonita suma de
+dinero, y que si quisiera podr&iacute;a comprar los bienes de los que se daban
+m&aacute;s importancia que &eacute;l.</p>
+
+<p>Pero, mientras que la opini&oacute;n p&uacute;blica hab&iacute;a permanecido casi
+estacionaria a su respecto, y que los h&aacute;bitos cotidianos no hab&iacute;an
+presentado cambios apreciables, la vida interior del tejedor hab&iacute;a
+tenido su historia o su metamorfosis, como la vida interior de toda
+naturaleza ardiente, que ha buscado la soledad o que ha sido condenada a
+ella, debe tener necesariamente la suya. Su existencia, antes de su
+llegada a Raveloe, hab&iacute;a estado llena por el movimiento, la actividad
+del esp&iacute;ritu y las relaciones &iacute;ntimas que en ese tiempo, como en
+nuestros d&iacute;as, distingu&iacute;an la existencia de un artesano incorporado
+desde temprano en una secta religiosa, de miras estrechas, en que el
+laico m&aacute;s pobre tiene probabilidades de hacerse notar por el talento o
+la palabra, y en la que por lo menos influye su voto silencioso en el
+gobierno de la comunidad.</p>
+
+<p>Marner era muy estimado por aquel peque&ntilde;o mundo que, para sus miembros,
+constitu&iacute;a el Patio de la Linterna. Se le consideraba como un joven de
+vida ejemplar y de una fe ardiente; y un inter&eacute;s popular se hab&iacute;a
+concentrado siempre en &eacute;l, despu&eacute;s que en una reuni&oacute;n piadosa hab&iacute;a
+ca&iacute;do en un estado misterioso de rigidez y de insensibilidad, estado en
+que hab&iacute;a permanecido una hora o m&aacute;s, y que hab&iacute;a cre&iacute;do fuera la
+muerte.</p>
+
+<p>Si se hubiera tratado de darle a aquel fen&oacute;meno una explicaci&oacute;n m&eacute;dica,
+aquello hubiera sido considerado por el mismo Silas, por el pastor y los
+dem&aacute;s miembros de la congregaci&oacute;n, como un abandono voluntario del
+significado espiritual, que pod&iacute;a explicar el hecho. Silas era
+evidentemente un hermano elegido para un ministerio particular, y bien
+que los esfuerzos para interpretar su naturaleza fueran desalentados por
+la ausencia de toda visi&oacute;n espiritual durante su &eacute;xtasis exterior, sin
+embargo, cre&iacute;a como los dem&aacute;s que el resultado se manifestaba en su alma
+por un aumento de luz y de fervor.</p>
+
+<p>Un hombre menos sincero que Marner se hubiera sentido tentado a crear
+en seguida una visi&oacute;n que tuviera apariencias de remembranza, y un
+esp&iacute;ritu menos sano hubiera podido creer en semejante creaci&oacute;n. Pero
+Silas era a la vez sano de esp&iacute;ritu y honrado; s&oacute;lo que en &eacute;l, como en
+muchos hombres fervientes y sinceros, la cultura intelectual no hab&iacute;a
+trazado un curso particular al sentimiento religioso, de manera que &eacute;ste
+se esparc&iacute;a por la v&iacute;a reservada a la investigaci&oacute;n y a la ciencia.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a heredado de su madre un cierto conocimiento de las plantas
+medicinales y de su preparaci&oacute;n, peque&ntilde;o caudal de sabidur&iacute;a que ella le
+hab&iacute;a transmitido como un legado solemne. Sin embargo, desde hac&iacute;a
+algunos a&ntilde;os ten&iacute;a dudas respecto al derecho de usar de aquella ciencia,
+creyendo que las plantas no pod&iacute;an hacer ning&uacute;n efecto sin el rezo y que
+el rezo deb&iacute;a bastar sin las plantas; as&iacute; es que sus delicias
+hereditarias de vagar por los campos para recoger la digital, el ac&oacute;nito
+y el mastuerzo, comenzaron a revestir ante sus ojos las formas de la
+tentaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Entre los miembros de su iglesia se encontraba un joven algo mayor que
+&eacute;l, con el que viv&iacute;a desde hac&iacute;a tiempo en una amistad tan &iacute;ntima, que
+los hermanos del Patio de la Linterna ten&iacute;an la costumbre de llamarlos
+David y Jonat&aacute;s. El verdadero nombre de ese amigo era William Dane. El
+era considerado igualmente como un modelo de piedad juvenil, bien que
+estuviera dispuesto a mostrarse un tanto severo con los hermanos m&aacute;s
+j&oacute;venes que &eacute;l, y a deslumbrarse tanto con sus propias luces, que se
+cre&iacute;a m&aacute;s sabio que sus maestros.</p>
+
+<p>Pero, sea cuales fueran las imperfecciones que otros descubrieran en
+William, en el esp&iacute;ritu de su amigo era perfecto, porque Marner era una
+de esas naturalezas impresionables y que dudan de s&iacute; mismas que, en la
+edad de corta experiencia, admiran la autoridad y se forman un apoyo en
+la contradicci&oacute;n.</p>
+
+<p>La expresi&oacute;n de sencillez confiada de la fisonom&iacute;a de Marner&mdash;expresi&oacute;n
+realzada por la ausencia de observaci&oacute;n propia, por la mirada sin
+defensa, mirada de ciervo, que pertenece a los grandes ojos
+prominentes&mdash;formaba un contraste chocante con la represi&oacute;n voluntaria
+de la satisfacci&oacute;n interior, que se disimulaba apenas en los peque&ntilde;os
+ojos oblicuos y en los labios contra&iacute;dos de William Dane. Uno de los
+temas de la conversaci&oacute;n m&aacute;s frecuente entre los dos amigos, era la
+certidumbre de esa salvaci&oacute;n: Silas confesaba que no pod&iacute;a llegar nunca
+m&aacute;s que una mezcla de esperanza y de temor, y escuchaba a William con
+una admiraci&oacute;n llena de deseo, cuando &eacute;ste declaraba que hab&iacute;a tenido
+siempre la convicci&oacute;n inquebrantable de su salvaci&oacute;n, desde que en la
+&eacute;poca de su conversaci&oacute;n, hab&iacute;a so&ntilde;ado que las palabras &laquo;llamado y sin
+duda elegido&raquo; se presentaban ante sus ojos sobre una p&aacute;gina blanca de la
+Biblia abierta. Di&aacute;logos as&iacute; han ocupado a m&aacute;s de una pareja de
+tejedores, de rostro p&aacute;lido, cuyas almas incultas parec&iacute;an peque&ntilde;as
+criaturas recientemente aladas, revoloteando abandonadas en el
+crep&uacute;sculo.</p>
+
+<p>Hab&iacute;ale parecido al confiado Silas que su amistad no se hab&iacute;a enfriado,
+aun despu&eacute;s que un nuevo afecto, de naturaleza m&aacute;s &iacute;ntima, hab&iacute;a brotado
+en su coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>Desde hac&iacute;a algunos meses estaba comprometido con una joven sirvienta y
+los dos no esperaban para casarse m&aacute;s que el momento en que sus
+econom&iacute;as fueran bastante grandes. Silas ten&iacute;a vivo placer en que Sara
+no hiciera ninguna objeci&oacute;n a la presencia accidental de William durante
+sus entrevistas de los domingos. Fue en esa &eacute;poca de su vida que tuvo
+lugar el ataque de catalepsia durante la reuni&oacute;n piadosa. Entre las
+preguntas y las muestras de inter&eacute;s que los miembros de la congregaci&oacute;n
+le dirigieron o le expresaron, s&oacute;lo la opini&oacute;n sugerida por William
+estuvo en desacuerdo con la simpat&iacute;a general, demostrada a un hermano
+as&iacute; elegido para un ministerio particular. Hizo observar que, a su
+entender, aquel &eacute;xtasis m&aacute;s bien se parec&iacute;a a una manifestaci&oacute;n de
+Satan&aacute;s, que a una prueba del favor divino, y exhort&oacute; a su amigo a que
+buscara si no ocultaba nada maldito en su coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>Silas, sinti&eacute;ndose obligado a aceptar la censura y la advertencia como
+un servicio fraternal, no tuvo ning&uacute;n resentimiento. S&oacute;lo sinti&oacute; al ver
+las dudas que William alimentaba a su respecto. A esto vino a agregarse
+una cierta inquietud, cuando descubri&oacute; que la conducta de Sara para con
+&eacute;l comenzaba a traicionar una extra&ntilde;a fluctuaci&oacute;n: ora hac&iacute;a esfuerzos
+para demostrarle mayor afecto, ora dejaba notar signos involuntarios de
+repulsi&oacute;n y de hast&iacute;o. Silas le pregunt&oacute; si deseaba romper su
+compromiso; pero ella dijo que no; el compromiso era conocido en la
+iglesia y hab&iacute;a sido confirmado en las reuniones piadosas. Para romperlo
+hubiera sido necesario hacer una encuesta severa, y Sara no ten&iacute;a
+ninguna raz&oacute;n que dar, que pudiera ser sancionada por el sentimiento de
+la comunidad.</p>
+
+<p>Por esa &eacute;poca, el decano de los di&aacute;conos cay&oacute; gravemente enfermo. Como
+era viudo y sin hijos fue cuidado noche y d&iacute;a por los hermanos y
+hermanas m&aacute;s j&oacute;venes de la comunidad. Silas y William iban con
+frecuencia a velar durante la noche, reemplazando el uno al otro a las
+dos de la ma&ntilde;ana. El anciano, contra lo que todos cre&iacute;an, parec&iacute;a estar
+en v&iacute;as de salvarse, cuando una noche Silas, sentado a la cabecera del
+enfermo, not&oacute; que la respiraci&oacute;n de &eacute;ste, que era generalmente
+perceptible, hab&iacute;a cesado. La vela estaba casi consumida; tuvo que
+incorporarse para ver claramente el rostro del di&aacute;cono. Aquel examen lo
+persuadi&oacute; de que el anciano estaba muerto, muerto desde hac&iacute;a alg&uacute;n
+rato, porque sus miembros estaban r&iacute;gidos.</p>
+
+<p>Silas se pregunt&oacute; si no se habr&iacute;a dormido y mir&oacute; el reloj; eran ya las
+cuatro de la ma&ntilde;ana. &iquest;C&oacute;mo era que William no hab&iacute;a ido? Lleno de
+inquietud fue a buscar socorro.</p>
+
+<p>Muy luego, varios amigos, y entre ellos el pastor, se encontraron
+reunidos en la casa. Por su parte, Silas volvi&oacute; a su casa, sintiendo no
+haber encontrado a William para saber el motivo de su ausencia. Pero a
+eso de las seis de la ma&ntilde;ana, cuando pensaba en ir a buscar a su amigo,
+lleg&oacute; William, y el pastor junto con &eacute;l.</p>
+
+<p>Iban a invitar a Marner para que fuera al Patio de la Linterna, a la
+asamblea de los miembros de la congregaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Como preguntara la causa de aquella convocatoria, se le dijo
+simplemente: &laquo;Ahora lo sabr&eacute;is&raquo;.</p>
+
+<p>No se pronunci&oacute; una palabra m&aacute;s, antes de que Silas estuviera sentado en
+la sacrist&iacute;a, frente al pastor y bajo las miradas fijas y solemnes de
+aquellos que, ante sus ojos, representaban al pueblo de Dios.</p>
+
+<p>Entonces el pastor, sacando un cuchillo del bolsillo, se lo mostr&oacute; a
+Silas, pregunt&aacute;ndole si recordaba d&oacute;nde hab&iacute;a dejado aquel cuchillo.</p>
+
+<p>Silas respondi&oacute; que no recordaba haberlo dejado en otra parte m&aacute;s que en
+su bolsillo; sin embargo, aquella extra&ntilde;a interrogaci&oacute;n lo hizo
+estremecer.</p>
+
+<p>Se le exhort&oacute; a que no ocultara su pecado, y que lo confesara y
+arrepintiera. El cuchillo hab&iacute;a sido encontrado cerca del difunto
+di&aacute;cono, en el sitio en que hab&iacute;a depositado la bolsa que conten&iacute;a el
+dinero de la iglesia, y que el propio pastor hab&iacute;a visto el d&iacute;a
+precedente. Alguien se hab&iacute;a llevado la bolsa, y, &iquest;qui&eacute;n pod&iacute;a ser, sino
+aqu&eacute;l a quien pertenec&iacute;a el cuchillo? Durante un rato Silas permaneci&oacute;
+mudo de sorpresa. Despu&eacute;s dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Dios me justificar&aacute;; nada s&eacute; respecto de la presencia de mi cuchillo
+en ese sitio, ni de la desaparici&oacute;n del dinero. Registradme, registrad
+mi casa: no encontrar&eacute;is m&aacute;s que tres libras esterlinas y cinco
+chelines, fruto de mis econom&iacute;as, suma que poseo desde hace seis meses,
+como William lo sabe.</p>
+
+<p>Al o&iacute;r estas palabras, William produjo un murmullo de desaprobaci&oacute;n;
+pero el pastor le dijo a Silas:</p>
+
+<p>&mdash;Las pruebas para vos son aplastadoras, mi hermano Marner. El dinero ha
+sido sacado esta noche, y no hab&iacute;a m&aacute;s persona que vos junto a nuestro
+hermano difunto; porque William Dane nos ha declarado que una
+indisposici&oacute;n repentina le impidi&oacute; ir a reemplazaros, como de costumbre.
+Vos mismo declarasteis que no hab&iacute;a ido, y adem&aacute;s, abandonasteis el
+cuerpo del difunto.</p>
+
+<p>&mdash;Es forzoso que me haya dormido&mdash;dijo Silas&mdash;, o bien que haya estado
+bajo la influencia de una manifestaci&oacute;n espiritual parecida a aquella de
+que fui objeto ante los ojos de todos vosotros, de modo que el ladr&oacute;n
+debe haber entrado y salido mientras yo no estaba en mi cuerpo; pero s&iacute;
+mi cuerpo. Sin embargo, lo repito otra vez; buscad en mi casa, porque no
+he ido a otra parte.</p>
+
+<p>Se hizo el registro, el cual termin&oacute; con el descubrimiento que hizo
+Silas de la bolsa vac&iacute;a y escondida tras de la c&oacute;moda, en el cuarto de
+Silas. Despu&eacute;s de esto, William exhort&oacute; a su hermano a confesar su
+falta, y a no ocultarla m&aacute;s largo tiempo. Silas dirigi&oacute; a su amigo una
+mirada de vivo reproche, dici&eacute;ndole:</p>
+
+<p>&mdash;William, desde hace nueve a&ntilde;os que vivimos juntos, &iquest;me hab&eacute;is o&iacute;do
+nunca decir una mentira? Pero Dios me justificar&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Mi hermano&mdash;le dijo William&mdash;, &iquest;c&oacute;mo hubiera podido saber lo que
+hab&eacute;is hecho en las celdas secretas de nuestro coraz&oacute;n, para darle a
+Satan&aacute;s ventajas sobre vos?</p>
+
+<p>Silas miraba a su amigo. De pronto un vivo sonrojo se esparci&oacute; por su
+rostro, e iba a hablar con impetuosidad, cuando una conmoci&oacute;n interior,
+que disip&oacute; aquel sonrojo y le hizo temblar, pareci&oacute; detenerle de nuevo.
+En fin, dijo con voz d&eacute;bil, mirando fijamente a William:</p>
+
+<p>&mdash;Ahora me acuerdo, el cuchillo no estaba en mi bolsillo.</p>
+
+<p>William respondi&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;No s&eacute; lo que quer&eacute;is decir.</p>
+
+<p>Entretanto, las otras personas presentes se pusieron a preguntar a Silas
+Marner d&oacute;nde, seg&uacute;n &eacute;l, se encontraba el cuchillo; pero no quiso dar
+otra explicaci&oacute;n. Agreg&oacute; solamente:</p>
+
+<p>&mdash;Estoy cruelmente herido, no puedo decir nada. Dios me justificar&aacute;.</p>
+
+<p>La asamblea, de regreso en la sacrist&iacute;a, deliber&oacute; nuevamente. Toda
+apelaci&oacute;n a las medidas legales, con el fin de establecer la
+culpabilidad de Silas, era contraria a los principios de la iglesia del
+Patio de la Linterna. Seg&uacute;n esos principios, era prohibido recurrir a la
+justicia contra los cristianos, aun cuando el hecho resultara menos
+escandaloso para la comunidad. Sin embargo, era obligaci&oacute;n de sus
+miembros el tomar otras medidas a fin de descubrir la verdad, y
+resolvieron orar y &laquo;echar la suerte&raquo;.</p>
+
+<p>Esta resoluci&oacute;n s&oacute;lo sorprender&aacute; a las personas extra&ntilde;as a esa obscura
+vida religiosa que se desarrolla en las callejuelas de nuestras
+ciudades. Silas se arrodill&oacute; junto con sus hermanos, contando con la
+intervenci&oacute;n directa de la divinidad para probar su inocencia; pero
+sintiendo que, a pesar de todo, tendr&iacute;a que sufrir aflicciones y
+dolores, y que su confianza en la humanidad acababa de ser cruelmente
+herida. La suerte declar&oacute; que Silas Marner era culpable. Fue solamente
+excluido de la secta, y se le compeli&oacute; a devolver el dinero robado; s&oacute;lo
+cuando confesara su falta, en se&ntilde;al de arrepentimiento, podr&iacute;a ser
+recibido de nuevo en el seno de la Iglesia. Marner escuch&oacute; en silencio.
+Por &uacute;ltimo, cuando todos se levantaron para marcharse, Silas se adelant&oacute;
+hacia William Dane, y, con voz que la agitaci&oacute;n hac&iacute;a temblar, dijo:</p>
+
+<p>&mdash;La &uacute;ltima vez que me serv&iacute; de mi cuchillo, lo recuerdo bien, fue para
+cortaros una tira de lienzo. No recuerdo haberlo vuelto a mi bolsillo.
+Sois vos quien hab&eacute;is robado el dinero y urdido un complot para
+atribuirme ese pecado. Pero a pesar de eso podr&eacute;is prosperar; no existe
+un Dios de justicia que gobierne la tierra con equidad; s&oacute;lo existe un
+Dios de mentira, que da falsos testimonios contra el inocente.</p>
+
+<p>Aquella blasfemia produjo una impresi&oacute;n de horror general.</p>
+
+<p>William dijo con humildad:</p>
+
+<p>&mdash;Dejo a mis hermanos la tarea de que juzguen si &eacute;sta es o no la voz de
+Satan&aacute;s. S&oacute;lo puedo rogar por vos, Silas.</p>
+
+<p>El pobre Marner sali&oacute; con esta desesperaci&oacute;n en el alma; con este
+desenga&ntilde;o en la confianza puesta en Dios y en la humanidad, que casi
+raya en la locura de una naturaleza afectuosa. Con el coraz&oacute;n
+amargamente herido, se dijo: &laquo;Ella tambi&eacute;n me rechazar&aacute;&raquo;. Y pens&oacute; que si
+Sara no cre&iacute;a en el testimonio dado contra &eacute;l, toda la fe de aquella
+joven ten&iacute;a que subvertirse como la suya.</p>
+
+<p>Para las personas acostumbradas a razonar respecto de las formas que sus
+sentimientos religiosos han revestido, es dif&iacute;cil darse cuenta de ese
+estado simple y natural en que la forma y el sentimiento no han sido
+separados nunca por un acto de reflexi&oacute;n. Nos sentimos inevitablemente
+inclinados a creer que un hombre, en la situaci&oacute;n de Marner, hubiera
+comenzado por poner en duda la validez de un llamamiento hecho a la
+justicia divina tirando a la suerte. Pero no hubiera sido para &eacute;l un
+esfuerzo de libre pensamiento tal como jam&aacute;s lo hab&iacute;a intentado; y
+hubiera tenido que hacer ese esfuerzo en un momento en que toda su
+energ&iacute;a se hallaba absorbida por las angustias de su fe perdida. Si hay
+un &aacute;ngel que registre los dolores y los pecados de los hombres, tiene
+que saber cu&aacute;n numerosos e intensos son los pesares que causan las ideas
+falsas, de que nadie es culpable.</p>
+
+<p>Marner se volvi&oacute; a su casa. Durante un d&iacute;a entero permaneci&oacute; sentado,
+solo, aturdido por la desesperaci&oacute;n, sin sentir ning&uacute;n deseo de ir a ver
+a Sara para tratar de hacerle creer en su inocencia.</p>
+
+<p>El segundo d&iacute;a, busc&oacute; un refugio contra la incredulidad que lo
+amodorraba, sent&aacute;ndose en su telar y poni&eacute;ndose a trabajar sin reposo,
+como de costumbre.</p>
+
+<p>Pocas horas despu&eacute;s, el pastor, acompa&ntilde;ado por uno de los di&aacute;conos, iba
+a llevarle un mensaje de Sara, inform&aacute;ndole que ella consideraba roto su
+compromiso con &eacute;l. Silas recibi&oacute; el mensaje en silencio. Apartando en
+seguida la mirada que hab&iacute;a fijado en los mensajeros, volvi&oacute; a ponerse
+al trabajo.</p>
+
+<p>Al cabo de un mes Sara cas&oacute; con William Dane, y muy luego, los hermanos
+del Patio de la Linterna supieron que Silas Marner hab&iacute;a abandonado la
+ciudad.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="II" id="II"></a>II</h2>
+
+
+<p>Es algunas veces dif&iacute;cil, aun a las personas cuya existencia ha sido
+amplificada por la instrucci&oacute;n, el mantener con firmeza sus opiniones
+sobre la vida, su fe en lo invisible, y el sentimiento que realmente les
+causaran las alegr&iacute;as y los pesares del pasado, cuando son bruscamente
+trasladados a otro pa&iacute;s.</p>
+
+<p>Porque all&iacute;, las gentes que los rodean no saben nada a su respecto y no
+comparten ninguna de sus ideas; all&iacute;, adem&aacute;s, la madre tierra, presenta
+otro seno, y la vida humana reviste otras formas que aquellas que
+alimentaron sus corazones.</p>
+
+<p>Las almas arrancadas a su antigua fe y a sus antiguos afectos, han
+buscado quiz&aacute; esa influencia del destierro, que, como el agua de Leteo,
+borra el pasado. Ella lo torna confuso, porque aquellos s&iacute;mbolos se han
+desvanecido, y tambi&eacute;n torna vago el presente, porque no lo sostiene
+ning&uacute;n recuerdo. Pero, ni aun la experiencia de esas almas les permite
+figurarse claramente lo que sinti&oacute; un simple tejedor como Silas Marner,
+cuando abandon&oacute; su pueblo y sus amigos para irse a establecer a Raveloe.</p>
+
+<p>Nada m&aacute;s distinto de su ciudad natal, situada en una de las faldas de
+las colinas que se extend&iacute;an a lo lejos, como aquella regi&oacute;n baja y
+boscosa, en que los cercos y los &aacute;rboles de follaje espeso la ocultaban
+a la vista del cielo.</p>
+
+<p>Cuando se levantaba, en la tranquilidad profunda de la ma&ntilde;ana, miraba
+afuera las zarzas cubiertas de roc&iacute;o, y las matas vigorosas de hierbas;
+no ve&iacute;a nada que pudiese tener relaci&oacute;n con aquella vida concentrada en
+el Patio de la Linterna, aquella vida que antes era el santuario de las
+altas dispensaciones en su favor. Los muros blanqueados; los peque&ntilde;os
+bancos, en que las personas que se ten&iacute;a costumbre de ver entraban
+evitando el roce de sus vestidos, y donde una primera vez bien conocida,
+y luego otra y otra, hac&iacute;an su peque&ntilde;a oraci&oacute;n, cada una en su tono
+particular, pronunciando frases ocultas y familiares, como el amuleto
+llevado sobre el coraz&oacute;n; el p&uacute;lpito en que se postran, inclin&aacute;ndose
+hacia un lado y otro, hojeando la Biblia seg&uacute;n su costumbre, dispersaba
+una doctrina incontestada; hasta las pausas entre las estrofas del
+himno, mientras que se lo le&iacute;a, y la elevaci&oacute;n intermitente de la voz
+durante el canto; todo eso hab&iacute;a sido para Marner el camino de las
+influencias divinas; era el alimento y el refugio de sus emociones
+religiosas, el cristianismo y el reino de Dios en la tierra.</p>
+
+<p>Un tejedor que encuentra frases dif&iacute;ciles de comprender en su libro de
+himnos, no sabe nada de las abstracciones: es como el ni&ntilde;o que nada sabe
+del amor maternal, y no conoce m&aacute;s que un rostro y un seno hacia los
+cuales tiende los brazos para buscar en ellos un refugio y alimento.</p>
+
+<p>&iquest;Y qu&eacute; cosa podr&aacute; haber m&aacute;s distinta en aquel mundo del Patio de la
+Linterna que aquel mundo de Raveloe? Pastores que parec&iacute;an vivir la
+ociosidad en medio de una abundancia descuidada; la gran iglesia
+rodeada de un vasto cementerio, y que los aldeanos miraban vagando
+delante de sus puertas durante los oficios; los cortijeros de rostro
+rubicundo, los unos caminando lentamente por las calles; los otros
+entrando a la taberna del <i>Arco Iris</i>, habitaciones en que los hombres
+cenaban copiosamente y dorm&iacute;an de noche a la luz del hogar, y donde, las
+mujeres parec&iacute;an acopiar una provisi&oacute;n de ropa para la vida futura.</p>
+
+<p>No hab&iacute;a labios en Raveloe que pudieran dejar caer una palabra capaz de
+despertar la fe adormecida de Marner, y hacer experimentar una sensaci&oacute;n
+de dolor.</p>
+
+<p>En las primeras edades del mundo, como es sabido, se cre&iacute;a que cada
+territorio estaba habitado y gobernado por sus propias divinidades. As&iacute;
+es que un hombre que atravesara las alturas lim&iacute;trofes, pod&iacute;a
+encontrarse fuera del alcance de los dioses de su pa&iacute;s, cuya presencia
+estaba confinada en las corrientes de agua, en las colinas y en el seno
+de los sotos, en cuyo seno hab&iacute;a vivido desde su nacimiento. Y el pobre
+Silas sent&iacute;a algo que no carec&iacute;a de parecido con los sentimientos de
+esos hombres primitivos, cuando, impulsado por el miedo o por su humor
+sombr&iacute;o, hu&iacute;an de ese modo las miradas de una divinidad enemiga.</p>
+
+<p>Le parec&iacute;a que el poder en que hab&iacute;a puesto en vano su confianza, en las
+calles de su ciudad y en las reuniones piadosas, se encontraba muy lejos
+de aquella tierra en que se hab&iacute;a refugiado, en que los hombres viv&iacute;an
+despreocupados, en la abundancia, sin saber nada y sin sentir la
+necesidad de aquella confianza que para &eacute;l se hab&iacute;a convertido en
+amargura. Las pocas luces que pose&iacute;a esparc&iacute;an sus rayos tan d&eacute;bilmente,
+que su creencia perdida formaba una niebla bastante espesa como para
+formar en su alma las tinieblas de la noche.</p>
+
+<p>Su primer movimiento, despu&eacute;s del choque, fue ponerse a trabajar.
+Despu&eacute;s continu&oacute; en la labor sin remisi&oacute;n. Ahora ya no se preguntaba
+para qu&eacute; hab&iacute;a ido a Raveloe; tej&iacute;a hasta altas horas de la noche para
+acabar la pieza de lienzo de mesa que le encargara la se&ntilde;ora Osgood
+antes de la fecha prometida, sin pensar en el dinero que se le dar&iacute;a por
+su trabajo.</p>
+
+<p>Parec&iacute;a tejer como la ara&ntilde;a, por instinto, sin reflexi&oacute;n. El trabajo que
+todo hombre prosigue con asiduidad, tiende, de ese modo, a volverse un
+fin por s&iacute; mismo, haci&eacute;ndole salvar de este modo los vac&iacute;os sin
+atractivos de su existencia. La mano de Silas se complac&iacute;a en manejar la
+lanzadera, y sus ojos se distra&iacute;an al ver los peque&ntilde;os cuadros del
+tejido completarse bajo sus esfuerzos.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, hab&iacute;a que satisfacer las exigencias del hambre, y Silas, en su
+soledad, ten&iacute;a que proporcionarse su desayuno, su almuerzo, y su comida,
+ir a buscar agua al pozo y poner la olla sobre el fuego. Todas esas
+necesidades imperiosas, junto con el trabajo en el telar, contribu&iacute;an a
+reducir su vida a la actividad ciega de un insecto tejedor. Odiaba la
+idea del pasado, nada lo impulsaba a amar a los extra&ntilde;os en medio de los
+cuales viv&iacute;a, o asociarse con ellos; y el porvenir s&oacute;lo era tinieblas,
+porque ning&uacute;n amor invisible pesaba en &eacute;l. Sus pensamientos estaban
+detenidos por una perplejidad completa, ahora que su camino estrecho de
+anta&ntilde;o estaba cerrado, y sus efectos parec&iacute;an haber sido aniquilados por
+el golpe que hab&iacute;a lacerado sus fibras m&aacute;s sensibles.</p>
+
+<p>Por fin, el lienzo de mesa de la se&ntilde;ora Osgood fue terminado, y Silas
+recibi&oacute; oro en pago. Su ganancia, en su ciudad natal, donde trabajaba
+para un mayorista, era menos que en Raveloe; se le pagaba por semana, y
+una gran parte de aquel salario hebdomadario se iba en obras de piedad y
+de caridad. Ahora, por primera vez en su vida, le hab&iacute;an puesto cinco
+hermosas guineas en la mano; nadie se propon&iacute;a compartirlas con &eacute;l, y &eacute;l
+no quer&iacute;a lo bastante a ning&uacute;n hombre para ofrecerle una parte. Pero,
+&iquest;qu&eacute; valor ten&iacute;an las guineas ante los ojos de Marner, que no ve&iacute;a m&aacute;s
+perspectiva que la de innumerables d&iacute;as de trabajo en su telar?</p>
+
+<p>Era in&uacute;til que se hiciera esta pregunta, porque le era agradable
+recibirlas en el hueco de su mano y mirar sus efigies brillantes. Eran
+suyas por completo: constitu&iacute;an otro elemento de su existencia, an&aacute;logo
+al trabajo y a la satisfacci&oacute;n del hombre, un elemento de naturaleza
+completamente extra&ntilde;o a la vida de creencia y de amor de que estaba
+privado.</p>
+
+<p>El tejedor hab&iacute;a conocido el contacto del dinero penosamente ganado, aun
+antes de que la palma de su mano se hubiera desarrollado por completo.
+Durante a&ntilde;os, el dinero misterioso hab&iacute;a sido para &eacute;l un s&iacute;mbolo de los
+bienes terrenales y el objeto inmediato del trabajo.</p>
+
+<p>Marner parec&iacute;a estimarlo poco en los d&iacute;as en que cada penique ten&iacute;a para
+&eacute;l su destino; porque ese destino, lo amaba entonces. Pero ahora que
+todo objeto hab&iacute;a desaparecido, aquel h&aacute;bito de esperar el dinero y de
+recibirle con el sentimiento del esfuerzo cumplido, formaba un suelo
+bastante profundo para recibir las semillas del deseo; as&iacute; fue que
+Silas, al volver a su casa a trav&eacute;s de los campos, durante el
+crep&uacute;sculo, sac&oacute; el dinero de su bolsillo y le pareci&oacute; que brillaba m&aacute;s
+en la obscuridad creciente.</p>
+
+<p>Por esta &eacute;poca se produjo un incidente que pareci&oacute; hacer posibles las
+relaciones amistosas entre &eacute;l y sus vecinos. Un d&iacute;a que llevaba a
+remendar un par de zapatos, vio a la mujer del zapatero sentada junto al
+fuego, presa de los s&iacute;ntomas terribles de una enfermedad al coraz&oacute;n y de
+la hidropes&iacute;a, s&iacute;ntomas que Silas hab&iacute;a observado en su propia madre, y
+que hab&iacute;an sido los anunciadores de su muerte.</p>
+
+<p>Aquella vista y aquel recuerdo le inspiraron un arranque de piedad.
+Record&oacute; el alivio que la enferma hab&iacute;a sentido tomando una preparaci&oacute;n
+sencilla de digital, le prometi&oacute; a Sally Oates que le llevar&iacute;a algo que
+le har&iacute;a bien, puesto que las medicinas del doctor no la mejoraban. Al
+hacer aquel acto de caridad, Silas sinti&oacute; por primera vez, desde su
+llegada a Raveloe, un sentimiento que, al unir su vida presente a su
+vida pasada, hubiera podido comenzar a librarlo de aquella especie de
+existencia de insecto, en que su naturaleza hab&iacute;a degenerado.</p>
+
+<p>Entretanto, la enfermedad de Sally Oates lo hab&iacute;a elevado al rango de un
+personaje muy interesante, muy importante en el vecindario, y el hecho
+de que hab&iacute;a mejorado bebiendo la droga de Silas, se volvi&oacute; un tema
+general de conversaci&oacute;n. Cuando el doctor Kimble recetaba una medicina,
+era natural que produjera su efecto; pero cuando un tejedor, que ven&iacute;a
+no se sabe de d&oacute;nde, hac&iacute;a maravillas con un frasco de agua parda, el
+car&aacute;cter oculto del procedimiento se volv&iacute;a evidente. No se hab&iacute;a visto
+nada parecido desde la muerte de la bruja de Tarley, y &eacute;sta lo mismo se
+serv&iacute;a de drogas que de hechizos. Todos iban a verla cuando los ni&ntilde;os
+ten&iacute;an convulsiones. Silas Marner deb&iacute;a ser una persona como ella;
+porque, &iquest;c&oacute;mo sab&iacute;a lo que le devolver&iacute;a la respiraci&oacute;n a Sally Oates,
+si no pose&iacute;a algo m&aacute;s que eso? La bruja conoc&iacute;a palabras que murmuraba
+muy despacio, de modo que no se le pod&iacute;a o&iacute;r nada. Si al mismo tiempo
+ataba un hilo encarnado alrededor del dedo gordo del pie del ni&ntilde;o, &eacute;ste
+quedaba libre de la hidropes&iacute;a del cerebro. Hab&iacute;a adem&aacute;s en Raveloe unas
+mujeres que hab&iacute;an usado unas almohadillas de la bruja, atadas al
+cuello, lo que dio por resultado que nunca tuvieran un hijo idiota como
+el de Ana Coulter. Silas Marner era probablemente capaz de hacer otro
+tanto, y aun m&aacute;s; ahora se ve&iacute;a muy bien por qu&eacute; hab&iacute;a venido de un pa&iacute;s
+desconocido, y por qu&eacute; ten&iacute;a una fisonom&iacute;a tan rara. Pero era preciso
+que Sally Oates no se lo fuera a decir al se&ntilde;or Kimble, porque el doctor
+no tomar&iacute;a a bien lo que hab&iacute;a hecho Marner. Siempre estaba irritado
+contra la bruja, y amenazaba a los que iban a consultarle con no
+volverlos a asistir.</p>
+
+<p>Silas se vio entonces bruscamente asaltado en su choza, ya sea por
+madres que deseaban que, por medio de sortilegios, les curara la tos
+convulsa a sus hijos, o que a ellas mismas les hiciera bajar la leche;
+ya sea por hombres que necesitaban drogas contra los reumatismos o los
+nudos en los dedos.</p>
+
+<p>Para evitar una negativa, los solicitantes llevaban dinero en el hueco
+de la mano.</p>
+
+<p>Silas hubiera podido hacer un proficuo comercio con sus hechizos
+supuestos y su peque&ntilde;a lista de drogas; pero el dinero ganado de ese
+modo no le tentaba.</p>
+
+<p>Nunca hab&iacute;a tenido malas inclinaciones, y con irritaci&oacute;n creciente,
+desped&iacute;a a las gentes unas tras otras, porque la noticia de que era
+brujo se hab&iacute;a esparcido hasta Tarley; as&iacute; es que transcurri&oacute; mucho
+tiempo antes de que se dejara de hacer largos trayectos con el objeto de
+pedirle ayuda.</p>
+
+<p>Entonces, la esperanza en su poder oculto se convirti&oacute; en temor. No se
+le cre&iacute;a absolutamente cuando afirmaba que no conoc&iacute;a hechizos, y que
+no pod&iacute;a hacer curas, y toda persona, hombre o mujer, que ten&iacute;a un
+ataque o le ocurr&iacute;a un accidente despu&eacute;s de haberse dirigido a &eacute;l,
+atribu&iacute;a aquella desgracia a las miradas irritadas de maese Marner. De
+modo que aquel movimiento de piedad por Sally Oates, que le hab&iacute;a
+inspirado un sentimiento ef&iacute;mero de fraternidad, aument&oacute; la repulsi&oacute;n
+que exist&iacute;a entre &eacute;l y sus vecinos, volviendo m&aacute;s completo su
+aislamiento.</p>
+
+<p>Poco a poco las guineas, las coronas y las medias coronas se fueron
+amontonando, y Marner fue sacando cada vez menos para sus necesidades,
+tratando de resolver el problema de conservar bastantes fuerzas para
+trabajar diez y seis horas diarias, gastando lo menos posible. &iquest;No hay
+hombres que, encerrados en la soledad de una c&aacute;rcel, han encontrado
+alguna distracci&oacute;n en marcar el curso del tiempo en las paredes,
+trazando l&iacute;neas rectas de cierto largo, hasta que el aumento de esas
+l&iacute;neas, formando tri&aacute;ngulos, se volviera en ellas un objeto
+predominante? &iquest;No enga&ntilde;amos las horas de ocio o las impaciencias de la
+espera repitiendo alg&uacute;n movimiento o alg&uacute;n sonido insignificante hasta
+que esa repetici&oacute;n crea en nosotros una necesidad, que es el origen de
+un h&aacute;bito?</p>
+
+<p>Eso nos ayudar&aacute; a comprender c&oacute;mo la costumbre de juntar dinero se
+vuelve una pasi&oacute;n absorbente en aquellos hombres, cuya imaginaci&oacute;n no
+les muestra m&aacute;s objetivo que su tesoro cuando empiezan a aglomerarlo.</p>
+
+<p>Marner deseaba ver las pilas de a diez formar un cuadrado, luego un
+cuadrado m&aacute;s grande; y cada guinea agregada, siendo en s&iacute; misma una
+satisfacci&oacute;n creaba un nuevo deseo. En este extra&ntilde;o mundo, que se hab&iacute;a
+vuelto para &eacute;l un enigma indescifrable, hubiera podido, si hubiera
+tenido una naturaleza menos ardiente, sentarse frente a su bastidor y
+trabajar sin tregua, pensando en la realizaci&oacute;n de su prop&oacute;sito y de su
+tela, hasta olvidar el enigma y todo lo dem&aacute;s, excepto, las sensaciones
+del momento; pero el dinero hab&iacute;a venido a dividir su trabajo en
+per&iacute;odos, y no solamente aquel dinero aumentaba, sino que se quedaba con
+&eacute;l. Comenz&oacute; a creer que el metal, lo mismo que el telar, ten&iacute;a
+conciencia de su poseedor, y por nada hubiera querido cambiar esas
+monedas, que se hab&iacute;an vuelto sus &iacute;ntimas, por otras de efigies
+desconocidas.</p>
+
+<p>Las apilaba, las contaba, hasta que su forma y su color produjeran en &eacute;l
+efecto agradable del aplacamiento de la sed. Sin embargo, s&oacute;lo era por
+la noche, cuando hab&iacute;a concluido su trabajo, que las sacaba para gozar
+de su compa&ntilde;&iacute;a.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a sacado unos ladrillos del suelo, debajo del telar, y hab&iacute;a hecho
+un agujero en el que coloc&oacute; la olla de hierro que conten&iacute;a las guineas y
+las monedas de plata. Cubr&iacute;a los ladrillos con arena siempre que los
+volv&iacute;a a colocar en su sitio.</p>
+
+<p>No era que la idea del robo se presentara a menudo o claramente a su
+esp&iacute;ritu. En esa &eacute;poca, no era raro que en los distritos de provincia se
+procediera como lo hac&iacute;a Marner; era cosa sabida que hab&iacute;a campesinos en
+la parroquia de Raveloe, que guardaban sus econom&iacute;as en sus casas,
+probablemente escondidas en sus colchones de lana; pero sus m&iacute;sticos
+vecinos, bien que no fueran todos tan honrados como sus antecesores de
+los tiempos del rey Alfredo, no ten&iacute;an imaginaci&oacute;n bastante atrevida
+como para premeditar un robo con efracci&oacute;n. Y, &iquest;c&oacute;mo hubiera podido
+gastar el dinero en su aldea sin traicionarse? Se hubieran visto
+obligados a fugarse, resoluci&oacute;n tan ciega y tan temeraria como la de
+viajar en globo.</p>
+
+<p>As&iacute;, a&ntilde;o tras a&ntilde;o, Silas Marner hab&iacute;a vivido en aquella soledad. Las
+guineas hab&iacute;an ido aumentando en la olla de hierro, y su existencia se
+hab&iacute;a limitado y endurecido de m&aacute;s en m&aacute;s, hasta no ser m&aacute;s que una
+simple pulsaci&oacute;n del deseo y de la satisfacci&oacute;n, pulsaci&oacute;n que no ten&iacute;a
+ninguna atinencia con ninguna otra criatura humana.</p>
+
+<p>Su vida se hab&iacute;a limitado a la acci&oacute;n de tejer y de atesorar, sin tener
+ning&uacute;n fin a que tendiera su acci&oacute;n. Este mismo g&eacute;nero de transformaci&oacute;n
+lo han sufrido quiz&aacute; hombres m&aacute;s instruidos, cuando han visto
+desvanecerse su fe o su amor; s&oacute;lo que en vez de concretarse a un oficio
+y a un mont&oacute;n de guineas, han proseguido alguna investigaci&oacute;n erudita,
+alg&uacute;n plan ingenioso, o alguna teor&iacute;a bien ingeniada.</p>
+
+<p>El rostro y la estatura de Marner se contrajeron y se encorvaron de un
+modo extra&ntilde;o y constante, para adaptarse mec&aacute;nicamente a los objetos que
+lo rodeaban, de modo que produc&iacute;a la misma impresi&oacute;n que una manija o un
+tubo encorvado, accesorios que no significan nada cuando est&aacute;n separados
+del objeto de que forman parte. Los ojos prominentes, que antes parec&iacute;an
+confiados y so&ntilde;adores, se hubiese dicho ahora que no le hab&iacute;an sido dado
+m&aacute;s que para ver una sola especie de cosa muy peque&ntilde;a, como grano muy
+menudo, que buscaban por todas partes; en fin, Marner estaba ajado y tan
+amarillo, que, bien que no tuviera a&uacute;n cuarenta a&ntilde;os, los ni&ntilde;os lo
+llamaban siempre el &laquo;viejo Marner&raquo;.</p>
+
+<p>Sin embargo, aun en esta faz de decrepitud, ocurri&oacute; un incidente que
+demostr&oacute; que la savia del afecto no se hab&iacute;a agotado por completo en su
+coraz&oacute;n. Una de sus tareas cotidianas era ir a buscar agua a un pozo que
+estaba algo apartado de su casa. Con ese objeto, desde su llegada a
+Raveloe ten&iacute;a un gran c&aacute;ntaro de barro pardo, que conservaba como el
+utensilio m&aacute;s precioso que poseyera entre las comodidades muy escasas
+que se hab&iacute;a concedido. Ese c&aacute;ntaro hab&iacute;a sido su compa&ntilde;ero durante doce
+a&ntilde;os. Siempre hab&iacute;a estado parado en el mismo sitio, y siempre le hab&iacute;a
+extendido el asa desde el amanecer, de suerte que la forma de aquel vaso
+revest&iacute;a a los ojos de Silas la expresi&oacute;n de una amabilidad sol&iacute;cita.
+Adem&aacute;s, el contacto del asa en la palma de la mano, le proporcionaba un
+placer inseparable del de tener agua fresca y limpia.</p>
+
+<p>Un d&iacute;a, al volver del pozo, tropez&oacute; contra la traviesa de una cerca, y
+el c&aacute;ntaro de barro, al caer con fuerza sobre las piedras de la b&oacute;veda
+de un foso, se rompi&oacute; en tres pedazos. Silas los recogi&oacute; y los llev&oacute; a
+su casa muy apesadumbrado. El c&aacute;ntaro ya no pod&iacute;a servir; sin embargo,
+arm&oacute; los pedazos, y, como recuerdo, coloc&oacute; aquella ruina en su sitio
+acostumbrado.</p>
+
+<p>Tal era la historia de Silas Marner hasta el decimoquinto a&ntilde;o de su
+estancia en Raveloe. Todo el d&iacute;a se lo pasaba sentado frente al
+bastidor, con los o&iacute;dos llenos de su ruido mon&oacute;tono, y los ojos pegados
+al lento progreso del lienzo uniforme y plomizo. El movimiento de sus
+m&uacute;sculos se repet&iacute;a a intervalos tan iguales, que sus pausas parec&iacute;an
+ser una molestia casi tan grande como la detenci&oacute;n de la respiraci&oacute;n.</p>
+
+<p>Pero por la noche ven&iacute;an sus delicias; por la noche cerraba los
+postigos, trancaba las puertas y sacaba su oro. Desde hac&iacute;a mucho tiempo
+el mont&oacute;n se hab&iacute;a vuelto demasiado grande para caber en la olla de
+hierro, y hab&iacute;a fabricado, para guardar las monedas, dos gruesas bolsas
+de cuero, que no perd&iacute;an sitio en su lugar de reposo, porque lo d&uacute;ctil
+de la envoltura las hac&iacute;a adaptarse a todos los rincones.</p>
+
+<p>&iexcl;Qu&eacute; brillantes eran las guineas cuando corr&iacute;an la abertura negra del
+cuero! La plata no entraba m&aacute;s que en peque&ntilde;a proporci&oacute;n, en el total de
+la suma, comparada con el oro, porque las grandes piezas de tela que
+formaban el trabajo principal de Silas, eran siempre pagadas en parte
+con oro, y la plata la dedicaba a sus necesidades materiales, escogiendo
+siempre los chelines, y los medios chelines para los gastos de esta
+naturaleza.</p>
+
+<p>Las guineas eran las que m&aacute;s le gustaban; pero no quer&iacute;a cambiar las
+monedas grandes de plata; las coronas y las medias coronas que hab&iacute;a
+ganado &eacute;l mismo, y que eran el fruto de su labor, tambi&eacute;n le agradaban.</p>
+
+<p>Hac&iacute;a montones con las monedas y hund&iacute;a en ellos las manos; despu&eacute;s las
+contaba y formaba pilas regulares; apretaba la redondez de su contorno
+entre el pulgar y los otros dedos, y pensaba con cari&ntilde;o en las guineas
+que todav&iacute;a estaban ganadas a medias con el tejido, como si fueran
+criaturas que estuvieran por nacer; pensaba en las guineas que vendr&iacute;an
+lentamente en los a&ntilde;os futuros, que vendr&iacute;an durante su existencia, cuyo
+curso se extend&iacute;a muy lejos frente a &eacute;l y cuyo fin estaba completamente
+velado por innumerables d&iacute;as de trabajo.</p>
+
+<p>&iquest;Habr&iacute;a de qu&eacute; sorprenderse de que su pensamiento estuviera siempre
+absorto por su telar y su tesoro, cuando ten&iacute;a que recorrer los campos y
+los caminos para ir a llevar y traer trabajo, y que sus pasos ya no
+vagaran por las orillas de los cercos, en busca de las plantas
+familiares? Ellas tambi&eacute;n pertenec&iacute;an a aquel pasado a que su vida se
+hab&iacute;a substra&iacute;do. As&iacute; las aguas de un arroyo descienden mucho m&aacute;s abajo
+de los bordes herbosos que limitan el antiguo ancho de su lecho, para
+volverse el tr&eacute;mulo hilo de agua que se traga un surco en la arena
+est&eacute;ril.</p>
+
+<p>Pero por el d&iacute;a de Navidad de ese decimoquinto a&ntilde;o, otro grande
+acontecimiento se produjo en la existencia de Marner, y su historia se
+confundi&oacute; de un modo singular con la vida de sus vecinos.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="III" id="III"></a>III</h2>
+
+
+<p>El personaje m&aacute;s importante de Raveloe era el squire Cass, que viv&iacute;a en
+una gran casa roja que ten&iacute;a un bonito atrio al frente y altas
+caballerizas al fondo, casi en frente de la iglesia.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a otros terratenientes en la parroquia, pero &eacute;l era el &uacute;nico honrado
+con el t&iacute;tulo de squire; porque bien que la familia del se&ntilde;or Osgood
+fuera considerada tambi&eacute;n como de origen inmemorial&mdash;no habi&eacute;ndose
+atrevido nunca los habitantes de Raveloe a remontarse hasta el vac&iacute;o
+espantoso en que los Osgood no exist&iacute;an&mdash;, sin embargo, no hac&iacute;a m&aacute;s que
+poseer la granja que ocupaba, mientras que el squire Cass ten&iacute;a uno o
+dos arrendatarios que se quejaban a &eacute;l de los perjuicios que les
+causaban las liebres como si hubiese sido un se&ntilde;or.</p>
+
+<p>Se estaba todav&iacute;a en ese per&iacute;odo glorioso de la guerra, considerada como
+un favor especial acordado por la Providencia a los propietarios
+territoriales. Entonces, los precios de los frutos no hab&iacute;an bajado
+tanto como para precipitar a la raza de los peque&ntilde;os squires y de los
+arrendatarios en el camino de la ruina, hacia el cual sus h&aacute;bitos de
+prodigalidad y la mala explotaci&oacute;n de sus tierras los arrastraban
+r&aacute;pidamente.</p>
+
+<p>Al decir esto aludo a la aldea de Raveloe y a las parroquias que se le
+parec&iacute;an, porque la vida de nuestros antiguos campesinos presentaba
+aspectos diferentes. As&iacute; ocurre con toda existencia que se ha esparcido
+sobre una superficie variada, en la que soplan en direcciones diversas
+una multitud de corrientes&mdash;desde los vientos del cielo hasta los
+pensamientos de los hombres&mdash;que se mueven y se cruzan eternamente,
+produciendo resultados incalculables.</p>
+
+<p>Raveloe estaba situado en una hondonada, en medio de los &aacute;rboles espesos
+y de caminos surcados por huellas, lejos de las corrientes de la
+actividad industrial y del fervor puritano; los ricos com&iacute;an y beb&iacute;an a
+sus anchas, aceptando la gota y la apoplej&iacute;a como cosas que se
+trasmit&iacute;an misteriosamente en las familias honorables, y los pobres
+pensaban que los ricos estaban en su pleno derecho de llevar alegre
+vida.</p>
+
+<p>Por otra parte, los festines de &eacute;stos daban por resultado multiplicar
+las sobras, que eran la herencia de los primeros. Betti Jay sent&iacute;a el
+olor de la cocci&oacute;n de los jamones del squire, pero el fuerte deseo que
+sent&iacute;a de comerlos era calmado por el jugo untuoso en que se los hac&iacute;a
+hervir; y cuando las estaciones tra&iacute;an la &eacute;poca de las grandes reuniones
+alegres, todo el mundo las consideraba como un excelente regalo para los
+pobres.</p>
+
+<p>En efecto, las fiestas de Raveloe estaban en relaci&oacute;n con las postas de
+buey y los barriles de cerveza: se hac&iacute;an con prodigalidad y duraban
+mucho tiempo, principalmente en invierno.</p>
+
+<p>Las damas que, habiendo empaquetado sus mejores vestidos y tocados en
+cartones, se arriesgaban a vadear los arroyos en tiempos de lluvia y
+nieve, sentadas a la turca sobre cojines y llevando su preciosa
+carga&mdash;cuando no se sab&iacute;a hasta d&oacute;nde llegar&iacute;a el agua&mdash;, no es de
+suponer que contaran con que les esperaba un placer ef&iacute;mero.</p>
+
+<p>Es por esta raz&oacute;n qu&eacute; se tomaban disposiciones para que en la mala
+estaci&oacute;n&mdash;&eacute;poca en que hab&iacute;a poco trabajo y las horas parec&iacute;an
+largas&mdash;varios vecinos tuvieran sucesivamente mesa abierta. As&iacute; que los
+platos del squire Cass no eran tan frescos ni tan abundantes, sus
+convidados no pod&iacute;an hacer mejor cosa que trasladarse a la casa del
+se&ntilde;or Osgood, en los Huertos. All&iacute; encontraban lomos y jamones intactos,
+pasteles de cerdo que acababan de salir del horno y manteca fresca
+reci&eacute;n hilada; en fin, todo lo que el apetito de gentes ociosas pod&iacute;a
+desear, y de mejor calidad, quiz&aacute;, que en casa del squire Cass, aunque
+la abundancia no fuera mayor. Porque la mujer del squire hab&iacute;a muerto
+hac&iacute;a tiempo, y la Casa Koja se ve&iacute;a privada de la esposa y de la madre,
+cuya presencia es la fuente saludable del amor y del temor que deben
+reinar en la familia y entre los servidores.</p>
+
+<p>Esto contribu&iacute;a no s&oacute;lo a explicar por qu&eacute;, en los d&iacute;as de fiesta, la
+profusi&oacute;n de provisiones superaba a la calidad, sino tambi&eacute;n por qu&eacute; el
+orgulloso squire condescend&iacute;a con tanta frecuencia a presidir en el
+gabinete particular de la taberna del <i>Arco Iris</i>, antes que a la sombra
+de los negros artesonados de su sal&oacute;n; as&iacute; como quiz&aacute; que sus hijos se
+condujeran bastante mal.</p>
+
+<p>Raveloe no era un sitio en que la censura de las costumbres fuera
+severa; sin embargo, se miraba como una debilidad del squire que hubiera
+conservado a todos sus hijos ociosos en la casa; y, bien que debe
+concederse cierta licencia a los hijos de los padres que tienen medios,
+las gentes meneaban la cabeza al ver la vida que llevaba el menor,
+Dunstan, generalmente llamado Dunsey Cass, cuyas aficiones por la copa y
+las apuestas pod&iacute;an volverse algo m&aacute;s serio que un pasatiempo juvenil.</p>
+
+<p>Poco importaba, ciertamente, dec&iacute;an los vecinos, lo que le sucediera a
+Dunsey&mdash;un individuo pendenciero y burl&oacute;n, que parec&iacute;a complacerse tanto
+m&aacute;s en beber cuanto m&aacute;s sufr&iacute;an los otros de sed&mdash;, con tal, sin
+embargo, que sus hechos no le acarreasen alg&uacute;n disgusto a una familia
+como la del squire Cass, que ten&iacute;a un monumento en la iglesia, y copas
+de plata m&aacute;s antiguas que el rey Jorge III.</p>
+
+<p>En cambio ser&iacute;a una gran l&aacute;stima que el se&ntilde;or Godfrey, el mayor, guapo
+mozo de fisonom&iacute;a franca y de buen car&aacute;cter, que un d&iacute;a heredar&iacute;a las
+propiedades, se pusiera a seguir el mismo camino que el hermano, como
+hab&iacute;a parecido hac&iacute;a poco. Si segu&iacute;a de aquel modo, la se&ntilde;orita Nancy
+Lammeter acabar&iacute;a por romper con &eacute;l; porque se sab&iacute;a muy bien que ella
+le trataba con mucha reserva desde la pascua de Pentecost&eacute;s del a&ntilde;o
+precedente, &eacute;poca en que hab&iacute;a hablado mucho, porque Godfrey hab&iacute;a
+pasado varios d&iacute;as sin volver a su casa.</p>
+
+<p>Pasaba algo que no estaba bien, algo que no era com&uacute;n, era evidente,
+porque el se&ntilde;or Godfrey estaba lejos de tener el color fresco y la
+fisonom&iacute;a abierta de antes.</p>
+
+<p>En cierto momento todo el mundo dec&iacute;a: &laquo;&iexcl;Qu&eacute; hermosa pareja har&iacute;an &eacute;l y
+la se&ntilde;orita Nancy!&raquo;, y si ella llegara a ser la se&ntilde;ora de la Casa Roja,
+iba a haber un buen cambio, porque los Lammeter estaban criados de modo
+que no pod&iacute;an soportar que se malgastara una pizca de sal. Sin embargo,
+todas las gentes de su casa obten&iacute;an lo que hab&iacute;a de mejor, cada cual
+seg&uacute;n su rango. Con una nuera as&iacute;, el viejo squire realizar&iacute;a econom&iacute;as,
+aun cuando no aportara un penique de dote; porque era de temer que, a
+pesar de sus rentas, el squire Cass tuviera m&aacute;s agujeros en el bolsillo
+que aquel por donde met&iacute;a la mano. Pero si el se&ntilde;or Godfrey no cambiaba
+de conducta, pod&iacute;a decirle &laquo;adi&oacute;s&raquo; a la se&ntilde;orita Nancy Lammeter.</p>
+
+<p>Era ese Godfrey, que antes daba tantas esperanzas, el que estaba con las
+manos en los bolsillos de su saco y la espalda vuelta al juego, en el
+sal&oacute;n de obscuro artesonado, un d&iacute;a de noviembre de este decimoquinto
+a&ntilde;o de la residencia de Silas Marner en Raveloe. La luz gris y mortecina
+iluminaba d&eacute;bilmente las paredes adornadas de fusiles, de l&aacute;tigos y de
+colas de zorro; los abrigos y los sombreros arrojados sobre las sillas;
+los jarros de plata que exhalaban un olor de cerveza aventada; el fuego
+medio apagado, y las pipas colocadas en los &aacute;ngulos de las chimeneas;
+signos de una vida dom&eacute;stica desprovista de todo encanto superior, con
+que la expresi&oacute;n de sombr&iacute;o fastidio del rostro rubio de Godfrey estaba
+en triste armon&iacute;a. Parec&iacute;a escuchar como si esperara a alguien. Muy
+luego el ruido de pasos pesados, acompa&ntilde;ados de silbidos, se hizo o&iacute;r a
+trav&eacute;s del gran vac&iacute;o de la entrada del vest&iacute;bulo.</p>
+
+<p>La puerta se abri&oacute; y entr&oacute; un joven fornido y vulgar; ten&iacute;a la cara
+encendida y el aire gratuitamente vencedor que caracteriza la primera
+faz de la embriaguez. Era Dunsey. Al verlo, el rostro de Godfrey perdi&oacute;
+parte de su aspecto sombr&iacute;o para tomar la expresi&oacute;n m&aacute;s activa del odio.
+El hermoso galgo negro que estaba acostado frente a la chimenea se
+retir&oacute; a un rinc&oacute;n, bajo una silla.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal, maese Godfrey, qu&eacute; me quer&eacute;is?&mdash;dijo Dunsey en tono
+burl&oacute;n&mdash;. Sois mi hermano mayor y mi superior; ten&iacute;a, pues, que venir,
+puesto que me hab&eacute;is hecho llamar.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien; voy a deciros lo que quiero, pero antes sacud&iacute;os la
+borrachera, y escuchad, si os place&mdash;dijo Godfrey con acento furioso;
+el mismo hab&iacute;a bebido m&aacute;s de la cuenta, a fin de convertir su tristeza
+en c&oacute;lera ciega&mdash;. Quiero deciros que es preciso que le entregue al
+squire ese arriendo de Fowler, o que le advierta que os lo he dado;
+porque amenaza con el embargo, y todo se descubrir&aacute;, que yo lo informe o
+no. Acaba de declarar que le iba a encargar a Cox que procediera si
+Fowler no ven&iacute;a a pagar lo atrasado esta semana. El squire est&aacute; sin
+dinero y est&aacute; de un humor como para no soportar tonter&iacute;as. Ya sab&eacute;is con
+qu&eacute; os ha amenazado si os sorprend&iacute;a otra vez despilfarrando su dinero.
+De modo que tratad de buscar esa suma, y lo m&aacute;s pronto posible, &iquest;hab&eacute;is
+o&iacute;do?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;dijo Dunsey, riendo sard&oacute;nicamente, mientras se acercaba a su
+hermano mir&aacute;ndole a la cara&mdash;, supongamos que vos mismo os
+proporcionarais el dinero, para evitarme esa molestia, &iquest;qu&eacute; os parece?
+Puesto que fuisteis lo bastante bueno para entreg&aacute;rmelo, no me negu&eacute;is
+la amabilidad de devolverlo en mi lugar; ya sab&eacute;is que fue por amor
+fraternal que procedisteis as&iacute;.</p>
+
+<p>Godfrey se mordi&oacute; los labios y apret&oacute; los pu&ntilde;os.</p>
+
+<p>&mdash;No os acerqu&eacute;is mir&aacute;ndome de ese modo, porque os aplasto.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! no, ser&iacute;ais incapaz de hacer eso&mdash;dijo Dunsey, girando sin
+embargo sobre los talones para alejarse&mdash;; bien sab&eacute;is que soy muy buen
+hermano. Podr&iacute;a haceros arrojar de casa y de la familia, y haceros
+desheredar cuando quisiera. S&iacute;, yo le contar&eacute; al squire c&oacute;mo se cas&oacute; su
+hijo mayor con la linda Molly Tarren, y cu&aacute;n desgraciada ha sido, pero
+que no ha podido vivir con esa esposa borracha; me deslizar&iacute;a en vuestro
+lugar lo m&aacute;s c&oacute;modamente posible. Pero ya lo veis, me callo; soy tan
+conciliador y tan bueno. Estoy seguro de que lo har&eacute;is todo por m&iacute;.
+Estoy seguro de que os proporcionar&eacute;is por m&iacute; esas cien libras
+esterlinas.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo puedo proporcionarme ese dinero?&mdash;dijo Godfrey, tr&eacute;mulo de
+rabia&mdash;. No tengo oficio ni beneficio. Y vos ment&iacute;s al decir que os
+deslizar&iacute;ais en mi lugar; os har&iacute;ais echar vos tambi&eacute;n, nada m&aacute;s. Porque
+si vos os pon&eacute;is a llevar chismes, yo har&eacute; otro tanto. Bob es el hijo
+favorito, lo sab&eacute;is perfectamente. Mi padre se dar&iacute;a por muy satisfecho
+con no volveros a ver.</p>
+
+<p>&mdash;Poco importa&mdash;dijo Dunsey inclinando la cabeza hacia un costado,
+mientras que miraba por la ventana&mdash;. Me ser&iacute;a muy agradable partir en
+vuestra compa&ntilde;&iacute;a; sois un hermano tan guapo, y siempre nos ha agradado
+tanto disputarnos; no sabr&iacute;a qu&eacute; hacer sin vos. Pero prefer&iacute;s que los
+dos nos quedemos en casa, ya lo s&eacute;. De manera que os arreglar&eacute;is de modo
+de conseguir esa peque&ntilde;a suma de dinero, y voy a deciros hasta la vista,
+bien que deplore dejaros.</p>
+
+<p>Dunstan se marchaba, pero Godfrey se precipit&oacute; tras &eacute;l y lo tom&oacute; del
+brazo, diciendo con un juramento:</p>
+
+<p>&mdash;Os digo que no tengo dinero... que no puedo procurarme dinero.</p>
+
+<p>&mdash;Pedidle prestado al viejo Kimble.</p>
+
+<p>&mdash;Os digo que no quiere prestarme m&aacute;s y que no lo pedir&eacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, entonces vended a <i>Rel&aacute;mpago</i>.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, eso es f&aacute;cil decirlo. Necesito el dinero inmediatamente.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, no ten&eacute;is m&aacute;s que montarlo en la cacer&iacute;a de ma&ntilde;ana. Bryce y
+Keating estar&aacute;n seguramente. Os har&aacute;n m&aacute;s de una oferta.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es, y volver&eacute; a casa a las ocho de la noche, salpicado de barro
+hasta las narices. Voy al baile que da la se&ntilde;ora de Osgood celebrando su
+d&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;ah!&mdash;dijo Dunsey, volviendo la cabeza de lado y tratando de
+hablar con una vocecita aflautada&mdash;. Y la linda se&ntilde;orita Nancy estar&aacute;
+all&iacute;, y bailaremos con ella, y le prometeremos no ser malo, y volveremos
+a entrar en favor y...</p>
+
+<p>&mdash;Tened la lengua al hablar de la se&ntilde;orita Nancy, pedazo de tonto&mdash;dijo
+Godfrey rojo de c&oacute;lera&mdash;, u os estrangulo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;?&mdash;dijo Dunsey, siempre con tono afectado, pero tomando un
+l&aacute;tigo de sobre la mesa y golpe&aacute;ndose con el cabo en la palma de la
+mano&mdash;. Se os presenta una buena ocasi&oacute;n. Os aconsejo que entr&eacute;is en sus
+gracias; eso ahorrar&iacute;a tiempo, si Molly llegara a beber una gota de
+l&aacute;udano de m&aacute;s, y os dejara viudo. Poco le importar&iacute;a a la se&ntilde;orita
+Nancy ser la segunda, si lo ignorara. Y vos ten&eacute;is un excelente hermano
+que guardar&aacute; bien vuestro secreto, y vos ser&eacute;is muy amable con &eacute;l.</p>
+
+<p>&mdash;Voy a deciros lo que pasa&mdash;dijo Godfrey tr&eacute;mulo y vuelto a ponerse
+p&aacute;lido&mdash;. Mi paciencia est&aacute; casi agotada. Si fuerais algo m&aacute;s vivo,
+sabr&iacute;ais que es posible llevar a un hombre demasiado lejos y hacerle tan
+f&aacute;cil franquear este o aquel obst&aacute;culo. No estoy seguro de no
+encontrarme ya en este punto; yo puedo tambi&eacute;n revelarle todo al squire.
+Por lo menos, no me seguir&eacute;is molestando, si no consigo otra cosa. Y, al
+fin y al cabo, tendr&aacute; que saber la verdad. Ella me ha amenazado con
+venir a dec&iacute;rselo todo en persona. Por consiguiente, no os jact&eacute;is de
+que vuestro silencio valga el precio que se os ocurra asignarle. Me
+arranc&aacute;is mi dinero de tal modo que no me queda ninguno para apaciguar a
+esa mujer y un d&iacute;a cumplir&aacute; sus amenazas. Le dir&eacute; todo a mi padre. En
+cuanto a vos, idos al diablo.</p>
+
+<p>Dunsey se dio cuenta de que hab&iacute;a ido m&aacute;s all&aacute; de lo que deb&iacute;a, y que
+hab&iacute;a llegado a un extremo en que el propio Godfrey, el hombre
+irresoluto, era capaz de tomar una resoluci&oacute;n. Sin embargo, dijo con
+indiferencia:</p>
+
+<p>&mdash;Como quer&aacute;is; pero ante todo, voy a beber un trago de cerveza.</p>
+
+<p>Y despu&eacute;s de haber llamado, se recost&oacute; en dos sillas y se puso a golpear
+la repisa de la ventana con el mango del l&aacute;tigo.</p>
+
+<p>Godfrey hab&iacute;a permanecido de pie, con la espalda vuelta al fuego,
+agitando los dedos con inquietud en medio del contenido de los bolsillos
+de su saco, y con la mirada fija en el suelo. Su alto cuerpo musculoso
+estaba lleno de coraje f&iacute;sico; sin embargo, no le suger&iacute;a ninguna
+decisi&oacute;n cuando los peligros que hab&iacute;a que afrontar no consist&iacute;an en
+acogotar a alguien. Su irresoluci&oacute;n natural y su cobard&iacute;a moral eran
+exageradas por una situaci&oacute;n cuyas consecuencias temibles parec&iacute;an hacer
+presi&oacute;n de todos lados con la misma fuerza.</p>
+
+<p>Su irritaci&oacute;n lo hubiera llevado en seguida a desafiar a Dunstan, y a
+anticiparse a todas las denuncias, si las miserias que le acarrear&iacute;a el
+proceder as&iacute; no le hubieran parecido m&aacute;s insoportables que el mal
+actual. Los resultados de una confesi&oacute;n no eran dudosos, eran seguros,
+mientras que la denuncia permanec&iacute;a incierta.</p>
+
+<p>De aquella incertidumbre, considerada de cerca, cay&oacute; en la duda y en la
+irresoluci&oacute;n con un sentimiento de reposo. El hijo desheredado de un
+peque&ntilde;o squire, igualmente poco dispuesto a trabajar la tierra y a
+mendigar, se sent&iacute;a casi tan impotente como un &aacute;rbol desarraigado que,
+favorecido por el suelo y la atm&oacute;sfera, se habr&iacute;a desarrollado
+considerablemente en el propio sitio en que antes s&oacute;lo era un reto&ntilde;o.
+Quiz&aacute; hubiera llegado a considerar con cierta alegr&iacute;a el tener que
+labrar la tierra, si le fuera dable obtener a Nancy Lammeter a ese
+precio. Pero, puesto que ten&iacute;a que perderla sin remedio, hiciera lo que
+hiciera, y la herencia tambi&eacute;n, puesto que ten&iacute;a que romper todo
+v&iacute;nculo, menos el que lo desagradaba y le quitaba todo motivo para
+reformarse, no pod&iacute;a imaginar que le quedara, despu&eacute;s de la confesi&oacute;n de
+su falta, otro porvenir m&aacute;s que enrolarse como voluntario. Esa era la
+determinaci&oacute;n m&aacute;s desesperada, despu&eacute;s del suicidio, ante los ojos de
+las familias honorables.</p>
+
+<p>&iexcl;No! M&aacute;s val&iacute;a para &eacute;l fiarse al azar que a su propia resoluci&oacute;n; m&aacute;s
+val&iacute;a seguir sentado al fest&iacute;n, bebiendo el vino que le agradaba, aun
+con la espada suspendida sobre la cabeza y el terror en el coraz&oacute;n,
+antes que precipitarse en las tinieblas en que todo placer quedar&iacute;a
+perdido para siempre. La &uacute;ltima concesi&oacute;n que pudo hacerle a Dunstan a
+prop&oacute;sito del caballo, comenz&oacute; a parecerle f&aacute;cil al lado del
+cumplimiento de la amenaza de su hermano. Sin embargo, su orgullo no le
+consinti&oacute; que reanudara la conversaci&oacute;n sin continuar la disputa.
+Dunstan lo esperaba y beb&iacute;a la cerveza a sorbos m&aacute;s peque&ntilde;os que de
+costumbre.</p>
+
+<p>&mdash;Es muy propio de vos&mdash;exclam&oacute; Godfrey con acento amargo&mdash;el hablar con
+tanta indiferencia de la venta de <i>Rel&aacute;mpago</i>, la &uacute;ltima cosa que me sea
+l&iacute;cito llamar m&iacute;a, y el m&aacute;s lindo animal que he tenido en mi vida. Si
+tuvieseis un asomo de orgullo, os dar&iacute;a verg&uuml;enza ver vac&iacute;as nuestras
+caballerizas y que todo el mundo se burle de ello. Pero tengo la
+convicci&oacute;n de que vender&iacute;ais vuestra propia persona aunque s&oacute;lo fuera
+por tener el placer de hacerle sentir a alguien que ha hecho un mal
+negocio.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;dijo Dunstan con mucha calma&mdash;, me est&aacute;is haciendo justicia, a lo
+que veo. Vos sab&eacute;is que soy una perla cuando se trata de engatusar a las
+gentes para realizar un negocio. Es por esta raz&oacute;n que os aconsejo que
+me dej&eacute;is a m&iacute; el encargo de vender a <i>Rel&aacute;mpago</i>. Lo montar&eacute; ma&ntilde;ana en
+la cacer&iacute;a, reemplaz&aacute;ndoos, con mucho gusto. No tendr&eacute; tanta apostura
+como vos en la silla, pero se admirar&aacute; m&aacute;s al caballo que al jinete.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, eso es... &iexcl;Confiaros mi caballo!</p>
+
+<p>&mdash;Como gust&eacute;is&mdash;dijo Dunstan poni&eacute;ndose a golpear otra vez el antepecho
+de la ventana, con aire del todo indiferente&mdash;. Sois vos mismo quien
+debe devolver el dinero a Fowler; eso no es cuenta m&iacute;a. Vos recibisteis
+ese dinero cuando fuisteis a Bramcote, y fuisteis vos mismo quien le
+dijo al squire que no os hab&iacute;an pagado esa suma. Yo no tengo nada que
+ver con eso; vos tuvisteis la bondad de darme ese dinero, dejad eso
+quieto, a m&iacute; me es indiferente. Yo s&oacute;lo trataba de serviros vendiendo el
+caballo, sab&iacute;a que ma&ntilde;ana no es c&oacute;modo ir tan lejos.</p>
+
+<p>Godfrey permaneci&oacute; en silencio durante un rato. Quer&iacute;a arrojarse sobre
+Dunstan, arrancarle el l&aacute;tigo de la mano, darle de azotes hasta ponerlo
+a dos dedos de la muerte, y ning&uacute;n temor corporal lo hubiera detenido,
+si otra suerte de miedo, alimentado por sentimientos que pod&iacute;an m&aacute;s que
+su ira, no hubieran dominado su voluntad. Cuando volvi&oacute; a hablar fue en
+tono casi conciliador.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, no ten&eacute;is en la cabeza ninguna locura respecto del caballo,
+&iquest;eh? &iquest;Lo vender&eacute;is bien lealmente y me entregar&eacute;is el precio? De otro
+modo, ya lo sab&eacute;is, todo se lo llevar&aacute; el diablo, porque no tengo otra
+tabla de salvaci&oacute;n. Os agradar&aacute; menos el desplomarme la casa encima,
+sabiendo que tambi&eacute;n os apretar&aacute; a vos.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, muy bien&mdash;dijo Dunstan, poni&eacute;ndose de pie&mdash;.Estaba cierto de
+que acabar&iacute;ais por mostraros razonable. Yo soy hombre capaz de hacerle
+tragar el anzuelo al viejo Bryce. Voy a conseguiros ciento veinte libras
+esterlinas por vuestro caballo, tan f&aacute;cilmente como conseguir&iacute;a un
+penique.</p>
+
+<p>&mdash;Pero quiz&aacute;s lluevan chispas como llovi&oacute; ayer; en tal caso no podr&eacute;is
+ir a la cacer&iacute;a&mdash;dijo Godfrey, sin darse cuenta de si deseaba o no que
+surgiera ese impedimento.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Llover!&mdash;exclam&oacute; Dunstan&mdash;, nada de eso, siempre he tenido suerte con
+el tiempo. Llover&iacute;a, sin duda, si pensarais ir vos. Jam&aacute;s ten&eacute;is
+triunfos en vuestros juegos, bien lo sab&eacute;is, porque yo los tengo todos.
+Vos pon&eacute;is la belleza y yo la muerte, de manera que ten&eacute;is que guardarme
+a vuestro lado como &laquo;porte-bonheur&raquo;. &iexcl;Bah! jam&aacute;s har&eacute;is nada bueno sin
+m&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Que el diablo os confunda! Tened la lengua&mdash;dijo Godfrey
+impetuosamente&mdash;. No vay&aacute;is a emborracharos ma&ntilde;ana; de otro modo
+podr&iacute;ais salir por las orejas al volver a casa y estropear a
+<i>Rel&aacute;mpago</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Tranquilizad vuestro coraz&oacute;n sensible&mdash;dijo Dunstan&mdash;. Jam&aacute;s me hab&eacute;is
+sorprendido bebiendo doble cuando tengo que hacer un trato; eso me
+echar&iacute;a a perder la diversi&oacute;n. Por otra parte, cada vez que caigo, estoy
+seguro de caer parado.</p>
+
+<p>Dicho esto, Dunstan sali&oacute; haciendo golpear la puerta.</p>
+
+<p>Dej&oacute; a Godfrey entregado a hacer amargas reflexiones sobre su situaci&oacute;n
+personal, que se suced&iacute;an entonces de un d&iacute;a para el otro, cuando no
+estaba excitado por el sport, la bebida, los naipes, o por el placer
+m&aacute;s raro, pero menos susceptible de ser olvidado, de ver a la se&ntilde;orita
+Nancy Lammeter.</p>
+
+<p>Los sufrimientos sutiles y variados, que nacen de la sensibilidad m&aacute;s
+delicada que acompa&ntilde;a a una cultura elevada, son quiz&aacute;s menos dignos de
+l&aacute;stima que esa hosca privaci&oacute;n de alegr&iacute;as y de consuelos
+intelectuales, que obliga a los esp&iacute;ritus m&aacute;s groseros a permanecer
+constantemente frente a frente con su pesar y su descontento.</p>
+
+<p>La vida de aquellos r&uacute;sticos antepasados, que nos sentimos inclinados a
+considerar personajes prosaicos&mdash;de esos hombres cuya sola ocupaci&oacute;n era
+cabalgar alrededor de sus propiedades, que se iban volviendo cada vez
+m&aacute;s pesados sobre sus monturas y pasaban el resto de sus d&iacute;as
+satisfaciendo de un modo despreocupado sus sentidos embotados por la
+monoton&iacute;a&mdash;, su vida, digo, ten&iacute;a, sin embargo, algo de pat&eacute;tica.</p>
+
+<p>Las calamidades los her&iacute;an a ellos tambi&eacute;n y sus primeros errores les
+acarreaban duras consecuencias. Quiz&aacute;s un amor por una dulce joven,
+imagen de pureza, de orden y de tranquilidad, hab&iacute;a abierto sus miradas
+ante la visi&oacute;n de una existencia en que los d&iacute;as no hubieran parecido
+demasiado largos, aun sin los excesos de la intemperancia. Pero la
+doncella hab&iacute;a desaparecido y la visi&oacute;n se hab&iacute;a disipado. Entonces,
+&iquest;qu&eacute; les restaba, sobre todo si se hab&iacute;an vuelto demasiado pesados para
+la caza, a caballo, o para cargar un fusil a trav&eacute;s de los surcos? Nada,
+si no es beber y alegrarse, o beber e irritarse, con tal de que no
+fueran esclavos de la vanidad, y pudieran repetir largamente, con
+caluroso &eacute;nfasis, las cosas que ya hab&iacute;an contado muchas veces durante
+el a&ntilde;o.</p>
+
+<p>Seguramente que entre esos hombres, de tez rubicunda y mirada hosca
+hab&iacute;a algunos que, gracias a su bondad natural, no se sent&iacute;an siempre
+impulsados a la brutalidad, a&uacute;n en medio de sus extrav&iacute;os. Esos, en la
+&eacute;poca en que sus mejillas estaban frescas, hab&iacute;an sentido la punta
+acerada del pesar y del remordimiento. Hab&iacute;an sido heridos por las ca&ntilde;as
+en que se apoyaban, o bien, sin reflexionar, hab&iacute;an metido sus miembros
+en cepos de los que nadie pod&iacute;a libertarles.</p>
+
+<p>En esas tristes circunstancias, comunes a todos nosotros, era imposible
+que el pensamiento de esos hombres no encontrara alg&uacute;n sitio de reposo,
+fuera del c&iacute;rculo continuamente trillado de su historia insignificante.</p>
+
+<p>Tal era, por lo menos, la condici&oacute;n de Godfrey Cass, al cumplir los
+veintis&eacute;is a&ntilde;os. Un movimiento de remordimientos, secundado por esas
+peque&ntilde;as influencias indefinibles que todas las relaciones personales
+ejercen sobre una naturaleza flexible, lo hab&iacute;a impulsado a contraer un
+matrimonio secreto, que era un estigma en su existencia. Era una fea
+historia de pasi&oacute;n vulgar, de ilusi&oacute;n y de desilusi&oacute;n, que no hay para
+qu&eacute; sacar de la celda secreta de los recuerdos amargos de Godfrey.</p>
+
+<p>Este sab&iacute;a desde hac&iacute;a tiempo que le hab&iacute;a sido debida en parte a un
+lazo que le tendi&oacute; Dunstan, quien hab&iacute;a visto en aquel casamiento
+degradante de su hermano el medio de satisfacer a su vez su odio celoso
+y su codicia. Y si Godfrey hubiera podido considerarse simplemente como
+una v&iacute;ctima, la irritaci&oacute;n que le causaba el freno de hierro que el
+destino le hab&iacute;a puesto en la boca, le hubiera sido menos insoportable.</p>
+
+<p>Si las maldiciones que pronunciaba a media voz, cuando estaba s&oacute;lo, no
+hubiesen tenido otro objeto que la treta diab&oacute;lica de Dunstan, le
+hubiera sido posible tener menos espanto a las consencuecias de su
+confesi&oacute;n. Pero le restaba otra cosa que maldecir: su locura y sus
+vicios personales, que ahora le parec&iacute;an insensatos y tan inexplicables
+como lo son casi todas nuestras locuras y nuestros vicios, cuando la
+causa que los ha provocado ha desaparecido desde hace largo tiempo.</p>
+
+<p>Durante cuatro a&ntilde;os hab&iacute;a pensado en Nancy Lammeter, y la hab&iacute;a buscado,
+con un culto secreto y paciente, como a una mujer que lo hac&iacute;a so&ntilde;ar
+alegremente en el porvenir. Ella ser&iacute;a su esposa, y que su hogar fuera
+encantador, m&aacute;s encantador que el del squire en sus mejores d&iacute;as, y le
+ser&iacute;a f&aacute;cil, cuando ella estuviera siempre junto a &eacute;l, hacer a un lado
+aquellas est&uacute;pidas costumbres que no eran placeres, sino s&oacute;lo una manera
+febricitante de enga&ntilde;ar la ociocidad.</p>
+
+<p>Godfrey, cuyos gustos eran esencialmente dom&eacute;sticos, hab&iacute;a sido criado
+en una casa cuyo hogar no ten&iacute;a sonrisas, y en la que los h&aacute;bitos
+cotidianos no eran r&iacute;gidos por la presencia del orden interior. Su
+car&aacute;cter f&aacute;cil le hab&iacute;a hecho adoptar sin resistencia el g&eacute;nero de vida
+de su familia, pero el deseo de alg&uacute;n afecto tierno y duradero, el deseo
+ardiente de soportar alguna influencia que le facilitara la procura del
+bienestar que prefer&iacute;a, hac&iacute;an ante sus ojos que la limpieza, la pureza,
+el buen orden y la liberalidad de la casa Lammeter&mdash;iluminada por la
+sonrisa de Nancy&mdash;fuesen iguales a esas horas frescas y brillantes de la
+ma&ntilde;ana, en que las tentaciones dormitan, y s&oacute;lo se oye la voz del &aacute;ngel
+bueno que invita al trabajo, a la sobriedad y a la paz.</p>
+
+<p>Y, sin embargo, la esperanza de ese para&iacute;so no hab&iacute;a bastado para
+salvarlo de los extrav&iacute;os que lo exclu&iacute;an siempre. En vez de apretar con
+mano firme el s&oacute;lido cord&oacute;n de seda, por medio del cual Nancy lo hubiera
+llevado sano y salvo a las rientes riberas en que la marcha es f&aacute;cil y
+segura, se hab&iacute;a dejado llevar hacia atr&aacute;s en medio del fango y del
+lodo, y all&iacute;, era in&uacute;til debatirse. Se hab&iacute;a creado v&iacute;nculos que le
+vedaban todo m&oacute;vil saludable de reacci&oacute;n y que lo exasperaban sin cesar.</p>
+
+<p>Sin embargo, hab&iacute;a una situaci&oacute;n peor a&uacute;n; la que le esperaba cuando el
+vil secreto se descubriera; as&iacute; es que el deseo que siempre triunfaba en
+&eacute;l de todos los dem&aacute;s, era alejar al desgraciado d&iacute;a en que tendr&iacute;a que
+soportar las consecuencias del resentimiento violento de su padre por la
+herida causada al orgullo de su familia, en la que tendr&iacute;a que renunciar
+quiz&aacute;s a aquel bienestar y a aquella dignidad hereditaria que, al fin y
+al cabo, era una raz&oacute;n para vivir, llevando consigo la incertidumbre de
+que estaba proscripto para siempre de la vista y de la estima de Nancy
+Lammeter.</p>
+
+<p>Cuanto m&aacute;s se prolongara el plazo, mayor era la probabilidad de verse
+libre, por lo menos, de algunas de las consecuencias odiosas a que hab&iacute;a
+librado su ser&mdash;m&aacute;s ocasiones le quedaban de gozar el extra&ntilde;o placer de
+ver a Nancy y de recoger las d&eacute;biles muestras de un resto de afecto por
+&eacute;l. Era impulsado hacia ese placer por accesos, y frecuentemente,
+despu&eacute;s de haber pasado semanas enteras evitando a la joven; cuando la
+ve&iacute;a a lo lejos como un &aacute;ngel de alas brillantes&mdash;premio radioso cuya
+vista lo excitaba a precipitarse hacia adelante&mdash;, sent&iacute;a m&aacute;s que nunca
+el peso de sus crueles cadenas.</p>
+
+<p>Uno de esos accesos lo pose&iacute;a en aquel momento, y el ardor de su pasi&oacute;n
+hubiera bastado para que confiara <i>Rel&aacute;mpago</i> a Dunstan antes que
+defraudar aquel deseo, si otra raz&oacute;n m&aacute;s no hubiera para que tomara
+parte en la cacer&iacute;a del d&iacute;a siguiente. Esa raz&oacute;n depend&iacute;a de la
+circunstancia de que la cita deb&iacute;a tener lugar cerca de Batterley, aldea
+en que viv&iacute;a su desgraciada esposa, cuya imagen se le hac&iacute;a cada vez
+m&aacute;s odiosa. Para la imaginaci&oacute;n de Godfrey aquella mujer vagaba por
+todos los alrededores. El yugo que un hombre se crea con sus malas
+acciones, engendra el odio en las mayores naturalezas, y el alegre y
+afectuoso Godfrey Cass se agriaba r&aacute;pidamente. Crueles tentaciones lo
+asediaban, pareciendo entrar y salir en su coraz&oacute;n como demonios que
+hab&iacute;an encontrado en &eacute;l alojamiento preparado.</p>
+
+<p>&iquest;Qu&eacute; iba a hacer aquella tarde para pasar el tiempo? Al fin y al cabo,
+&iquest;por qu&eacute; no ir&iacute;a a la taberna del <i>Arco Iris</i> para ver qu&eacute; se dec&iacute;a de
+la ri&ntilde;a de gallos? Todo el mundo iba all&iacute;, y, &iquest;en qu&eacute; otra cosa pod&iacute;a
+pasar el rato, bien que a &eacute;l no le preocupar&iacute;a nada aquella diversi&oacute;n?
+La peque&ntilde;a galga negra, que se hab&iacute;a parado frente a &eacute;l y lo hab&iacute;a
+mirado fijamente durante un buen rato, se impacient&oacute; y salt&oacute; a las
+rodillas de su amo para recibir la caricia acostumbrada. Pero Godfrey la
+rechaz&oacute; sin mirarla y sali&oacute; de la pieza. La perra lo sigui&oacute; humildemente
+y sin rencor, quiz&aacute; porque no ten&iacute;a otra cosa en perspectiva.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="IV" id="IV"></a>IV</h2>
+
+
+<p>Dunstan Cass, al ponerse en marcha una ma&ntilde;ana fr&iacute;a y h&uacute;meda, al paso
+tranquilo y mesurado de un cazador que tiene que ir a caballo al punto
+de reuni&oacute;n de una cacer&iacute;a, ten&iacute;a que seguir el camino que, en su parte
+terminal, pasaba por el terreno sin cercar llamado la Cantera, en que se
+encontraba la casita&mdash;antes la caba&ntilde;a de un picapedrero&mdash;que Silas
+Marner habitaba hac&iacute;a quince a&ntilde;os.</p>
+
+<p>El sitio parec&iacute;a muy triste en aquella estaci&oacute;n, con la greda mojada y
+barrosa que lo rodeaba y con el agua turbia y rojiza que hab&iacute;a alcanzado
+un alto nivel en la cantera abandonada. Tal fue la primera impresi&oacute;n de
+Dunstan al acercarse a aquel sitio. Record&oacute; despu&eacute;s que el viejo tonto
+del tejedor, el ruido de cuyo telar ya o&iacute;a, ten&iacute;a mucho dinero oculto en
+alguna parte. &iquest;C&oacute;mo era posible que a &eacute;l, Dunstan Cass, que hab&iacute;a o&iacute;do
+hablar muchas veces de la avaricia de Marner, no se le hubiese ocurrido
+sugerirle a Godfrey que consiguiera del vejete, ya fuera asust&aacute;ndole, ya
+fuera capt&aacute;ndoselo h&aacute;bilmente, que le prestara su dinero con la
+excelente garant&iacute;a de las esperanzas del squire? Este recurso se le
+presentaba ahora como muy f&aacute;cil y agradable de realizar. Pensaba que,
+seg&uacute;n todas las probabilidades, el tesoro de Marner deb&iacute;a ser bastante
+grande como para dejarle a Godfrey, despu&eacute;s que &eacute;ste hubiera atendido a
+las necesidades m&aacute;s urgentes, un buen excedente que lo pondr&iacute;a en
+condiciones de servir a su abnegado hermano. As&iacute; es que tuvo tentaciones
+de volver bridas hacia la casa. Godfrey estar&iacute;a bastante bien dispuesto
+para aceptar la idea. Adoptar&iacute;a &aacute;vidamente un plan que quiz&aacute; le evitar&iacute;a
+separarse de <i>Rel&aacute;mpago</i>. Pero cuando la reflexi&oacute;n de Dunstan lleg&oacute; a
+este punto, el deseo de proseguir la marcha se fortific&oacute; y prevaleci&oacute;.
+No quer&iacute;a proporcionarle aquella satisfacci&oacute;n a Godfrey; prefer&iacute;a que
+maese Godfrey estuviera mortificado.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, a Dunstan lo regocijaba la idea tan importante ante sus ojos de
+tener que vender su caballo, y adem&aacute;s la ocasi&oacute;n de cerrar un trato, de
+hacer el fanfarr&oacute;n y probablemente de enga&ntilde;ar a alguien. Pod&iacute;a gozar por
+entero de todo el placer que resultar&iacute;a de la venta del caballo de su
+hermano, sin privarse del gran placer de conseguir que Godfrey le
+tomara dinero prestado a Marner. Sigui&oacute;, pues, cabalgando hacia el
+lugar de la cita.</p>
+
+<p>Bryce y Keating estaban all&iacute;, como Dunstan estaba seguro de ello; &iexcl;ten&iacute;a
+tanta suerte!</p>
+
+<p>&mdash;Hola&mdash;dijo Bryce, que desde hac&iacute;a tiempo codiciaba a <i>Rel&aacute;mpago</i>&mdash;,
+ven&iacute;s montando el caballo de vuestro hermano; &iquest;por qu&eacute; ha sido eso?</p>
+
+<p>&mdash;Nada, le he hecho un cambio&mdash;dijo Dunstan, cuyo placer en mentir, casi
+independiente de la idea de utilidad, no iba a disminuir en mucho la
+probabilidad de que su interlocutor lo creyera&mdash;. <i>Rel&aacute;mpago</i> es ahora
+m&iacute;o.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Os lo ha cambiado contra vuestro viejo roc&iacute;n de huesos
+grandes?&mdash;dijo Bryce con la entera certidumbre de que obtendr&iacute;a en
+respuesta otra mentira.</p>
+
+<p>&mdash;No, ten&iacute;amos que arreglar una peque&ntilde;a cuenta&mdash;respondi&oacute; Dunstan con
+indiferencia&mdash;, y <i>Rel&aacute;mpago</i> ha saldado la diferencia. Le he hecho un
+servicio a Godfrey tom&aacute;ndole el caballo. Lo hice contra mi gusto, porque
+ten&iacute;a un capricho por una yegua de Jortin, animal de la sangre m&aacute;s rara
+que jam&aacute;s hay&aacute;is montado. Pero ahora conservar&eacute; a <i>Rel&aacute;mpago</i>, aunque el
+otro d&iacute;a me ofreci&oacute; por &eacute;l ciento cincuenta libras un hombre all&aacute;, en
+Flitt; ese que compra para lord Cromleck, ese individuo que bizquea y
+usa un chaleco verde. Pero no pienso deshacerme de <i>Rel&aacute;mpago</i>; no
+encontrar&eacute; f&aacute;cilmente mejor animal para saltar cercos. La yegua de
+Jortin tiene m&aacute;s sangre, pero tiene las patas un poco menos fuertes.</p>
+
+<p>Bryce, naturalmente, adivin&oacute; que Dunstan quer&iacute;a vender el caballo, y
+Dunstan se dio cuenta de que &eacute;l lo adivinaba; el chalaneo s&oacute;lo es una de
+las numerosas transacciones humanas conducidas de esta manera ingeniosa.
+Ambos consideraban que el trato estaba en su primera faz, cuando Bryce
+respondi&oacute; con iron&iacute;a:</p>
+
+<p>&mdash;Pues estoy sorprendido, y me sorprende que pens&eacute;is conservar el
+caballo, porque nunca he o&iacute;do que un hombre se niegue a vender un animal
+cuando le ofrecen la mitad m&aacute;s de lo que vale. Tendr&eacute;is suerte si
+consegu&iacute;s por &eacute;l cien libras.</p>
+
+<p>Entonces, habi&eacute;ndose adelantado Keating, el trato se complic&oacute;. Qued&oacute; por
+&uacute;ltimo concertado, compr&aacute;ndolo Bryce por ciento veinte libras, pagaderas
+a la entrega de <i>Rel&aacute;mpago</i>, sano y salvo, en las caballerizas p&uacute;blicas
+de Batterley.</p>
+
+<p>A Dunsey se le ocurri&oacute; que ser&iacute;a prudente que renunciase a la cacer&iacute;a,
+se dirigiera inmediatamente a Batterley, y, despu&eacute;s de esperar el
+regreso de Bryce, alquilar un caballo que lo llevara a su casa con el
+dinero en el bolsillo.</p>
+
+<p>Sin embargo, el deseo de hacer una partida de caza, estimulado por su
+confianza y su buena estrella, as&iacute; como por un trago de aguardiente
+tomado a su frasco de bolsillo cuando cerraron el trato, no era f&aacute;cil de
+vencer, considerando, sobre todo, que montaba un animal que excitar&iacute;a la
+admiraci&oacute;n de los cazadores al verle saltar los cercos.</p>
+
+<p>Pero Dunstan salt&oacute; uno de m&aacute;s y empal&oacute; su caballo en un poste. Su
+persona inelegante y completamente invendible escap&oacute; ilesa, mientras que
+el pobre <i>Rel&aacute;mpago</i>, inconsciente de su calor, rod&oacute; de costado y exhal&oacute;
+dolorosamente el &uacute;ltimo suspiro.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a sucedido que, pocos minutos antes, Dunstan se hab&iacute;a visto obligado
+a apearse para arreglar uno de los estribos. Lanz&oacute; muchas imprecaciones
+contra aquel retardo que lo relegaba a la cola de la cacer&iacute;a en el
+momento del triunfo. Enceguecido por la desesperaci&oacute;n, salt&oacute;
+temerariamente los cercos, y estaba a punto de reunirse a la tra&iacute;lla
+cuando ocurri&oacute; el accidente fatal. De modo, pues, que se encontraba
+entre los cazadores ardientes que iban adelante, que se preocupaban poco
+de lo que suced&iacute;a detr&aacute;s de ellos y los retrasados, que lo mismo pod&iacute;an
+pasar muy lejos y muy cerca del sitio en que hab&iacute;a ca&iacute;do <i>Rel&aacute;mpago</i>.</p>
+
+<p>Dunstan, que se preocupaba siempre m&aacute;s de las contrariedades del momento
+presente que de sus consecuencias lejanas, no bien se vio de pie y
+reconoci&oacute; que <i>Rel&aacute;mpago</i> estaba perdido, sinti&oacute; cierto placer al pensar
+que no hab&iacute;a sido visto en una situaci&oacute;n que ninguna fanfarronada
+hubiera podido hacer envidiable.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de haberse reconfortado de la sacudida con un poco de
+aguardiente y muchos juramentos, se dirigi&oacute; lo m&aacute;s pronto posible a un
+zarzal que estaba a su derecha. Se le ocurri&oacute; que atravesando por all&iacute;
+encontrar&iacute;a medio de dirigirse a Batterley sin correr el riesgo de
+encontrar a ninguno de los cazadores. Su primera intenci&oacute;n era alquilar
+all&iacute; un caballo que lo llevar&iacute;a inmediatamente a su casa; porque lo que
+era hacer cierto n&uacute;mero de millas a pie, sin un fusil en la mano, y a lo
+largo de un camino p&uacute;blico, no hab&iacute;a que esperarlo de su parte como de
+la de ning&uacute;n otro joven fogoso de su especie. Le era casi indiferente
+llevar la noticia a Godfrey, puesto que al mismo tiempo le iba a ofrecer
+el recurso de dinero de Marner, si Godfrey chillaba, como suced&iacute;a
+siempre que se le hablaba de contraer una nueva deuda, de lo que &eacute;l s&oacute;lo
+sacaba la menor parte; pues bien, no rezongar&iacute;a mucho rato. Dunstan
+estaba seguro de que mortificando a Godfrey siempre le har&iacute;a hacer lo
+que quisiese. La idea del dinero se volv&iacute;a cada vez m&aacute;s distinta en su
+esp&iacute;ritu, ahora que la necesidad se hab&iacute;a vuelto urgente. Pero la
+perspectiva de tener que presentarse en Batterley con las botas
+embarradas y de afrontar las preguntas burlonas de los mozos de cuadra,
+contrariaba mucho su deseo impaciente de estar de regreso en Raveloe y
+poner en ejecuci&oacute;n su feliz proyecto.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo, un registro que hizo en el bolsillo de su chaleco,
+mientras iba reflexionando, le record&oacute; que las dos o tres monedas
+peque&ntilde;as que encontr&oacute; en su &iacute;ndice, eran de un color demasiado p&aacute;lido
+para pagar una peque&ntilde;a deuda, en defecto de cuyo pago, el caballerizo de
+Batterley hab&iacute;a declarado que no har&iacute;a m&aacute;s negocios con Dunsey Cass. Al
+fin y al cabo, considerando la direcci&oacute;n en que lo hab&iacute;a llevado la
+cacer&iacute;a, no estaba mucho m&aacute;s lejos de su casa que de Batterley. Sin
+embargo, Dunsey no brillaba por su lucidez de esp&iacute;ritu. No lleg&oacute; a esa
+conclusi&oacute;n sino al darse cuenta de que estaba obligado por otras razones
+a tomar la resoluci&oacute;n sin precedente de volver a la casa a pie.</p>
+
+<p>En ese momento eran cerca de las cuatro y empezaba a formarse la niebla;
+cuanto antes saliera del camino ser&iacute;a tanto mejor. Record&oacute; que lo hab&iacute;a
+atravesado y que hab&iacute;a visto el poste indicador momentos antes que
+<i>Rel&aacute;mpago</i> se abatiera. Entonces, despu&eacute;s de abotonar su abrigo y atar
+s&oacute;lidamente la zotera de su l&aacute;tigo de caza al mango, golpe&oacute; las vueltas
+de sus botas con el aire de un hombre due&ntilde;o de s&iacute; mismo, como para
+persuadirse de que estaba preparado para lo que iba a sucederle. Parti&oacute;
+en seguida, con la idea de que emprend&iacute;a una notable proeza de actividad
+f&iacute;sica, que alg&uacute;n d&iacute;a no dejar&iacute;a de embellecer de un modo o de otro, en
+medio de la admiraci&oacute;n de una sociedad selecta, en la taberna del <i>Arco
+Iris</i>.</p>
+
+<p>Cuando un joven se&ntilde;or como Dunsey se ve&iacute;a reducido a un medio de
+locomoci&oacute;n tan excepcional como el de andar a pie, el l&aacute;tigo llevado en
+la mano es el paliativo deseable de un sentimiento demasiado
+confuso&mdash;demasiado parecido a un sue&ntilde;o&mdash;que le hace experimentar su
+situaci&oacute;n inusitada; y Dunstan, a medida que avanzaba a trav&eacute;s de la
+niebla creciente, golpeaba siempre algo con su l&aacute;tigo. Era el l&aacute;tigo de
+Godfrey. Le hab&iacute;a gustado tomarlo sin permiso, porque el mango ten&iacute;a
+pu&ntilde;o de oro. Naturalmente que no era posible notar, cuando Dunsey lo
+llevaba en la mano, que el nombre de Godfrey Cass estaba grabado en el
+pu&ntilde;o: s&oacute;lo se ve&iacute;a que aquel l&aacute;tigo era muy hermoso.</p>
+
+<p>Dunsey no dejaba de temer que le ocurriese tropezar con alg&uacute;n conocido
+ante los ojos del cual har&iacute;a triste figura, porque la niebla no es un
+velo bastante espeso cuando las personas se acercan. Pero, cuando al fin
+se encontr&oacute; en las calles de Raveloe que le eran bien conocidas, pens&oacute;
+que aquello era parte de su buena suerte habitual. Entretanto, la
+niebla, ayudada por la obscuridad de la tarde, se hab&iacute;a vuelto un velo
+m&aacute;s espeso de lo que deseaba. Le ocultaba los baches en que sus pies
+estaban expuestos a tropezar, le ocultaba todo, de modo que tuvo que
+guiar sus pasos arrastrando el l&aacute;tigo contra las hierbas que crec&iacute;an al
+pie de los cercos. Pensaba que pronto llegar&iacute;a al punto que daba acceso
+a las canteras. Lo encontrar&iacute;a por medio de un portillo que hab&iacute;a en
+aquella cerca. Pero fue debido a una circunstancia con la que no contaba
+que se lo hizo descubrir; es decir, ciertos rayos de luz que
+inmediatamente adivin&oacute; que proced&iacute;an de la choza de Silas Marner.
+Durante el camino, aquella choza y el dinero que estaba oculto en ella
+hab&iacute;an asediado continuamente su esp&iacute;ritu, y hab&iacute;a imaginado distintas
+maneras de halagar y seducir al tejedor, para que &eacute;ste, seducido por el
+cebo de los intereses, se separara sin demora del dinero que pose&iacute;a.</p>
+
+<p>A Dunstan le parec&iacute;a que no ser&iacute;a malo agregar algunas amenazas a las
+proposiciones halagadoras, porque sus nociones de aritm&eacute;tica no eran
+bastante s&oacute;lidas como para darle una demostraci&oacute;n probatoria de los
+provechos que dar&iacute;an los intereses. En cuanto a la garant&iacute;a, la
+consideraba vagamente como un medio de enga&ntilde;ar a un hombre, haci&eacute;ndole
+creer que va a ser reembolsado. En fin, la operaci&oacute;n que hab&iacute;a que
+intentar sobre el esp&iacute;ritu del avaro, era una tarea que Godfrey
+confiar&iacute;a a su hermano, m&aacute;s audaz y m&aacute;s vivo que &eacute;l. Dunstan estaba ya
+decidido a este respecto, y en el momento en que vio brillar la luz a
+trav&eacute;s de las rendijas de los postigos de Marner, la idea de tener una
+conversaci&oacute;n con el tejedor se le hab&iacute;a vuelto tan familiar, que le
+pareci&oacute; lo m&aacute;s natural abordarlo en seguida. Pod&iacute;a tener varias ventajas
+el proceder as&iacute;: entre otras, quiz&aacute;s el tejedor tuviera un farol de
+mano, y Dunstan ya estaba cansado de buscar su camino a tientas.</p>
+
+<p>Todav&iacute;a estaba a cerca de tres cuartos de milla de su casa y el suelo se
+volv&iacute;a desagradablemente resbaladizo, porque la niebla se iba
+convirtiendo en llovizna. Dobl&oacute;, pues, hacia la casa, pero no sin cierto
+temor de errar el buen camino, puesto que no sab&iacute;a exactamente si la luz
+se ve&iacute;a al frente o en el costado de la choza. Sin embargo, ayud&aacute;ndose
+con el mango de su l&aacute;tigo para explorar el terreno, lleg&oacute; al fin sano y
+salvo a la puerta de la casa. Golpe&oacute; con fuerza, sugiri&eacute;ndole cierto
+placer la idea del susto que le dar&iacute;a al vejete aquel estr&eacute;pito
+inesperado. Ninguna voz ni movimiento se dej&oacute; o&iacute;r como respuesta: todo
+era silencio en la choza. &iquest;Se hab&iacute;a ido a acostar el tejedor? &iquest;Para qu&eacute;
+habr&iacute;a dejado la luz encendida entonces? &iexcl;Extra&ntilde;o olvido de un avaro!
+Dunstan volvi&oacute; a golpear con m&aacute;s fuerza, y luego, sin esperar que le
+respondieran pas&oacute; los dedos por el agujero de la puerta con la intenci&oacute;n
+de sacudirla y, al mismo tiempo correr el pestillo por medio del cordel
+y volverlo a dejar cerrar, no dudando de que la puerta deb&iacute;a estar
+atrancada.</p>
+
+<p>Con gran sorpresa vio que aquel doble movimiento la hizo abrir, y se
+encontr&oacute; frente a un fuego vivo que iluminaba todos los rincones de la
+choza&mdash;el lecho, el telar, las tres sillas y la mesa&mdash;, y le permit&iacute;a
+ver que Silas no estaba all&iacute;.</p>
+
+<p>Nada pod&iacute;a ser m&aacute;s atrayente para Dunstan en aquel momento que el fuego
+brillante sobre el fog&oacute;n de ladrillos. Entr&oacute; inmediatamente y se sent&oacute;.
+Delante del fuego tambi&eacute;n hab&iacute;a algo que, si la cocci&oacute;n hubiera estado
+algo m&aacute;s adelantada, no hubiera carecido de inter&eacute;s para un hombre cuyo
+est&oacute;mago estaba vac&iacute;o. Era un pedazo de carne de cerdo suspendido del
+gancho de la chimenea por medio de un cordel pasado por el anillo de una
+gran llave de puerta, seg&uacute;n un m&eacute;todo conocido por los viejos due&ntilde;os de
+casa en que no hay asador. Desgraciadamente el asado hab&iacute;a sido colocado
+en la extremidad del gancho, como para impedir que se fuera a quemar
+durante la ausencia del due&ntilde;o. &laquo;&iquest;De modo que este viejo tonto de ojos
+saltones se permite cenar carne?&mdash;pens&oacute; Dunstan&mdash;. Siempre se hab&iacute;a
+dicho que viv&iacute;a de pan duro, para ponerle freno a su apetito. Pero,
+&iquest;d&oacute;nde pod&iacute;a estar a aquella hora, con semejante tiempo y para qu&eacute; hab&iacute;a
+salido dejando su cena a medio cocer y sin trancar la puerta?&raquo; La
+dificultad con que el propio Dunstan acababa de encontrar su camino, le
+sugiri&oacute; la idea de que el tejedor hab&iacute;a salido quiz&aacute;s para buscar
+combustible, o para cualquier otro menester an&aacute;logo y de corta
+duraci&oacute;n, y que se hab&iacute;a resbalado dentro de la cantera. Esa era una
+idea que interesaba a Dunstan y que implicaba consecuencias
+completamente nuevas. Si el tejedor hab&iacute;a muerto, &iquest;qui&eacute;n ten&iacute;a derecho a
+su dinero?, &iquest;qui&eacute;n sab&iacute;a que alguien hab&iacute;a entrado a tomarlo? No se
+detuvo m&aacute;s tiempo en las sutilezas de las pruebas; la cuesti&oacute;n urgente,
+&iquest;d&oacute;nde est&aacute; el dinero? se apoder&oacute; de tal modo de su esp&iacute;ritu que le hizo
+olvidar por completo que la muerte de Marner no era una certidumbre. Un
+esp&iacute;ritu pesado, cuando llega a una conclusi&oacute;n que lo halaga, no
+conserva la conciencia de que la idea de qu&eacute; ha sacado aquella
+conclusi&oacute;n era puramente problem&aacute;tica. Y el esp&iacute;ritu de Dunstan era tan
+pesado como lo es generalmente el de un futuro criminal. S&oacute;lo conoc&iacute;a
+tres escondites, en que hubiera o&iacute;do decir que los campesinos escond&iacute;an
+sus tesoros: el techo de paja, la cama y un agujero hecho en el suelo.
+La choza de Marner no estaba techada con paja. Lo primero que hizo
+Dunstan, despu&eacute;s de una sucesi&oacute;n de pensamientos acelerados por el
+aguij&oacute;n de la codicia, fue dirigirse al lecho, pero a la vez que
+caminaba sus miradas recorrieron &aacute;vidamente el suelo, cuyos ladrillos,
+iluminados por el fuego, se ve&iacute;an a trav&eacute;s de la arena esparcida encima
+de ellos. Sin embargo, no eran visibles en todas partes. Hab&iacute;a un sitio,
+en efecto, uno s&oacute;lo que estaba por completo recubierto. Se distingu&iacute;an
+las huellas de los dedos, que, aparentemente, se hab&iacute;an cuidado de
+cubrir de arena aquel espacio determinado. Ese sitio quedaba junto a los
+pedales del telar. Dunstan corri&oacute; hacia aquel sitio y escarb&oacute; la arena
+con el mango de su l&aacute;tigo. Al introducir la punta del collado entre los
+ladrillos, vio que &eacute;stos estaban sueltos. Se apresur&oacute; a quitar uno, y
+vio que all&iacute; estaba sin duda lo que buscaba, porque, &iquest;qu&eacute; pod&iacute;a haber
+sino dinero en aquellas dos bolsas de cuero? Y a juzgar por su peso
+deb&iacute;an de estar llenas de guineas.</p>
+
+<p>Dunstan registr&oacute; bien en el agujero para convencerse de que no conten&iacute;a
+nada m&aacute;s, y luego, volviendo a colocar en su sitio los ladrillos, los
+recubri&oacute; de arena. No hac&iacute;a ni cinco minutos que hab&iacute;a entrado a la
+choza, pero aquel espacio de tiempo le pareci&oacute; muy largo, y bien que no
+sab&iacute;a que Silas pod&iacute;a estar vivo y volver de un momento a otro, se
+sinti&oacute; presa de un temor indefinible al ponerse de pie con los sacos en
+las manos. Se apresur&oacute; a salir, a guarecerse en la obscuridad y pensar
+en seguida qu&eacute; har&iacute;a con las bolsas. Cerr&oacute; inmediatamente tras de &eacute;l la
+puerta, para interceptar la salida de la luz: algunos pasos iban a
+bastar para llevarlo m&aacute;s all&aacute; del peligro de ser traicionado por los
+rayos que se filtraban a trav&eacute;s de las rendijas de los postigos y el
+agujero de la alcoba. La lluvia y la obscuridad se hab&iacute;an vuelto m&aacute;s
+intensas; se regocij&oacute; de esto, bien que fuera inc&oacute;modo caminar con las
+dos manos tan llenas, porque era a lo sumo si pod&iacute;a llevar el l&aacute;tigo con
+uno de los sacos. Pero as&iacute; que hubiera dado dos pasos podr&iacute;a proceder
+con toda calma. Se adelant&oacute;, pues, resueltamente, en la obscuridad.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="V" id="V"></a>V</h2>
+
+
+<p>Cuando Dunstan Cass le volv&iacute;a la espalda a la choza, Silas Marner no
+estaba ni a cien pasos de all&iacute;. Volv&iacute;a penosamente de la aldea. Una
+bolsa cargada al hombro le serv&iacute;a de sobretodo, y llevaba una linterna
+de cuerno en la mano. Sus piernas estaban cansadas, pero su esp&iacute;ritu,
+que no present&iacute;a ning&uacute;n cambio, se sent&iacute;a &aacute;gil. El sentimiento de la
+seguridad procede m&aacute;s frecuentemente del h&aacute;bito que de la convicci&oacute;n;
+por eso es que subsiste a menudo, cuando las condiciones se han
+modificado de tal modo, que m&aacute;s bien debieran dar lugar a esperar que se
+volvieran una causa de alarma. El lapso de tiempo durante el cual cierto
+acontecimiento no se ha producido, es, seg&uacute;n la l&oacute;gica del h&aacute;bito,
+constantemente opuesto como la raz&oacute;n por la cual ese acontecimiento no
+debe ocurrir nunca, aun mismo cuando ese lapso de tiempo es la condici&oacute;n
+nueva que lo hace inminente. Ese hombre os alega que ha trabajado
+cuarenta a&ntilde;os en el interior de una mina, sin ser herido en un solo
+accidente, como el motivo por el que no debe temer ning&uacute;n peligro, bien
+que el techo de la mina comience a ceder; y se observa a menudo que
+cuanto m&aacute;s vive un hombre, m&aacute;s dif&iacute;cil le es conservar una firme
+creencia en la idea de su muerte.</p>
+
+<p>La influencia del h&aacute;bito ten&iacute;a que ser necesariamente poderosa en un
+hombre cuya vida era tan mon&oacute;tona como la de Marner. No viendo a nuevas
+gentes, y no oyendo hablar de ning&uacute;n acontecimiento, no hab&iacute;a nada que
+mantuviera despierto en &eacute;l la idea de lo inesperado y del cambio. Eso
+explica tambi&eacute;n de una manera bastante sencilla por qu&eacute; su esp&iacute;ritu
+pod&iacute;a estar tranquilo, aunque hubiera dejado su casa y su tesoro m&aacute;s
+expuestos que de costumbre.</p>
+
+<p>Silas pensaba en su cena con doble satisfacci&oacute;n: en primer lugar ser&iacute;a
+caliente y sabrosa; en segundo lugar, no le costaba nada. En efecto, el
+peque&ntilde;o trozo de cerdo era un regalo de la excelente due&ntilde;a de casa, la
+se&ntilde;orita Priscila Lammeter, a quien hab&iacute;a ido a llevar aquella tarde una
+linda pieza de hilo, y era s&oacute;lo en tales circunstancias que Marner se
+permit&iacute;a comer carne asada. La cena era su comida favorita, porque
+coincid&iacute;a con la hora deliciosa para &eacute;l en que le alegraba su
+contemplado tesoro.</p>
+
+<p>Toda vez que llegaba a tener carne que asar, la reservaba para la
+comida. Pero esa tarde, apenas hubo terminado la operaci&oacute;n consistente
+en anudar fuertemente una cuerda alrededor del trozo de puerco, arrollar
+a aqu&eacute;lla, seg&uacute;n las reglas, en la llave de la puerta, pasarla a trav&eacute;s
+del anillo y atarla al gancho de la chimenea, cuando se acord&oacute; de que le
+era indispensable un ovillo de cordon&eacute; muy fino para comenzar una pieza
+en el telar, al d&iacute;a siguiente muy temprano. Se hab&iacute;a olvidado de eso
+porque al volver de casa del se&ntilde;or Lammeter no hab&iacute;a tenido que
+atravesar la aldea; en cuanto a salir a hacer compras por la ma&ntilde;ana no
+hab&iacute;a que pensar. La niebla estaba muy fea para salir; pero hab&iacute;a cosas
+que Silas prefer&iacute;a a sus comodidades. Subi&oacute;, pues, el trozo de puerco a
+la extremidad del gancho, y luego, arm&aacute;ndose de una linterna y de una
+bolsa vieja, se march&oacute; a hacer aquella compra olvidada, que, con buen
+tiempo, s&oacute;lo le hubiera tomado un cuarto de hora. No hubiera podido
+cerrar la puerta sin desatar la cuerda bien anudada y retrasar de ese
+modo la cena; no hab&iacute;a para qu&eacute; hacer ese sacrificio. &iquest;Qu&eacute; ladr&oacute;n
+tomar&iacute;a el camino de las canteras con semejante noche, y por qu&eacute; hab&iacute;a
+de hacerlo precisamente esa noche, cuando no le hab&iacute;a sucedido eso nunca
+en los quince a&ntilde;os precedentes? Estas preguntas no se presentaban
+claramente al esp&iacute;ritu de Marner. S&oacute;lo sirven para indicar que vagamente
+se daba cuenta de las razones que ten&iacute;a para estar exento de inquietud.</p>
+
+<p>Muy contento con haber hecho la diligencia de la compra, lleg&oacute; a su
+puerta y la abri&oacute;. Para sus ojos miopes todo estaba en el estado en que
+lo hab&iacute;a dejado, a no ser que el fuego desped&iacute;a una mayor y bien venida
+cantidad de calor. Caminaba hacia una parte y otra del suelo, a la vez
+que se iba desprendiendo de la linterna, del sombrero y de la bolsa
+vieja; as&iacute; es que sus zapatos herrados borraron las huellas que los pies
+de Dunstan hab&iacute;an dejado en la arena. En seguida baj&oacute; el trozo de cerdo
+cerca del fuego, y se sent&oacute; para proceder a la ocupaci&oacute;n agradable de
+cuidar el asado y a la vez calentarse. Cualquiera que lo hubiese
+observado mientras que la luz rojiza brillaba en su rostro p&aacute;lido, en
+sus ojos extra&ntilde;os y dilatados y sobre su cuerpo flaco, hubiera quiz&aacute;
+comprendido la mezcla de piedad desde&ntilde;osa, de temor y de sospecha con
+que era mirado por sus vecinos de Raveloe. Sin embargo, pocos hombres
+pod&iacute;a haber m&aacute;s inofensivos que el padre Marner. En su alma ingenua y
+sincera, ni aun la avaricia creciente y el culto de oro eran capaces de
+engendrar un solo vicio capaz de perjudicar directamente a nadie.
+Habi&eacute;ndose apagado la luz de su fe, y habiendo agotado sus afectos, se
+hab&iacute;a apegado con todas las fuerzas de su naturaleza a su trabajo y a su
+dinero; y, como todos los objetos a que el hombre se consagra, esas
+cosas lo hab&iacute;an plasmado para adaptarlo a ellas. Su telar, en el que
+trabajaba sin reposo, hab&iacute;a reaccionado sobre &eacute;l, fortificando a su
+coraz&oacute;n el deseo de o&iacute;r la repuesta de su ruido mon&oacute;tono. Y su tesoro,
+mientras estaba inclinado sobre &eacute;l y lo ve&iacute;a crecer, conjurar&iacute;a en su
+alma la facultad de amar, la endurec&iacute;a y la aislaba como las monedas de
+metal que lo compon&iacute;an.</p>
+
+<p>As&iacute; que sinti&oacute; calor, se puso a pensar que ser&iacute;a muy largo esperar el
+fin de la comida para sacar sus guineas, y que le agradar&iacute;a verlas en la
+mesa mientras que se diera aquel regalo ins&oacute;lito; porque la alegr&iacute;a es
+el mejor de los vinos, y las guineas de Marner eran un vino de esa
+especie.</p>
+
+<p>Se levant&oacute; y coloc&oacute; la vela en el suelo, cerca del telar, no sospechando
+nada; despu&eacute;s quit&oacute; la arena sin advertir ning&uacute;n cambio, y sac&oacute; los
+ladrillos.</p>
+
+<p>La vista del agujero vac&iacute;o hizo latir su coraz&oacute;n con violencia; pero la
+convicci&oacute;n de que su oro ya no estaba all&iacute;, no la tuvo de inmediato;
+s&oacute;lo sinti&oacute; terror. Pas&oacute; la mano tr&eacute;mula por el escondite, tratando de
+imaginarse que era posible que sus ojos lo hubiesen enga&ntilde;ado; despu&eacute;s
+meti&oacute; la vela en el agujero e hizo una inspecci&oacute;n minuciosa, temblando
+cada vez m&aacute;s. Por fin su agitaci&oacute;n fue tan violenta que dej&oacute; caer la
+vela y se llev&oacute; las manos a la cabeza, tratando de sostenerla, con el
+fin de poder pensar. &iquest;Acaso, por una determinaci&oacute;n brusca, hab&iacute;a puesto
+su tesoro en otra parte la noche precedente y, despu&eacute;s lo hab&iacute;a
+olvidado?</p>
+
+<p>El hombre que cae en aguas tenebrosas, trata moment&aacute;neamente de hacer
+pie hasta sobre las piedras resbaladizas, y Silas, procediendo como si
+creyera en falsas esperanzas, aplazaba el momento de la desaparici&oacute;n.
+Busc&oacute; por todos los rincones, deshizo su cama, la sacudi&oacute; y la palp&oacute;
+toda, despu&eacute;s mir&oacute; en el horno de ladrillo donde pon&iacute;a a secar la le&ntilde;a.
+Cuando no qued&oacute; ning&uacute;n otro sitio que visitar, se arrodill&oacute; de nuevo y
+registr&oacute; otra vez el agujero. No le quedaba ya ning&uacute;n refugio
+inexplorado que lo protegiera un momento m&aacute;s contra la terrible verdad.</p>
+
+<p>S&iacute;, le quedaba una especie de refugio que se presenta siempre cuando el
+pensamiento sucumbe bajo una pasi&oacute;n que lo abisma: era esa espera de las
+imposibilidades, esa creencia en las im&aacute;genes contradictorias que es,
+sin embargo, distinta de la locura, porque la realidad del hecho
+exterior puede hacerla desaparecer. Silas se irgui&oacute; tr&eacute;mulo sobre las
+rodillas y mir&oacute; alrededor de la mesa; &iquest;no estar&iacute;a all&iacute; su oro, al fin y
+al cabo? La mesa estaba vac&iacute;a. Entonces mir&oacute; atr&aacute;s suyo, recorri&oacute; con la
+vista toda la pieza, pareciendo dilatar sus pupilas negras para ver si,
+por casualidad, las bolsas, no aparec&iacute;an en los sitios en que las hab&iacute;a
+buscado en vano. Pod&iacute;a distinguir todos los objetos de su choza, pero su
+oro no estaba all&iacute;.</p>
+
+<p>Se llev&oacute; de nuevo las manos tr&eacute;mulas a la cabeza y lanz&oacute; un grito
+salvaje y estrepitoso, el grito de la desesperaci&oacute;n. Despu&eacute;s, durante
+algunos momentos, permaneci&oacute; inm&oacute;vil; pero aquel grito lo hab&iacute;a librado
+de la primera opresi&oacute;n de la verdad, opresi&oacute;n que lo sofocaba, se
+volvi&oacute;, adelant&oacute; vacilante hasta su telar y se sent&oacute; en el banco en que
+trabajaba habitualmente, buscando instintivamente aquel sitio, porque
+era para &eacute;l la m&aacute;s grande certidumbre de la realidad.</p>
+
+<p>Ahora que todas aquellas falsas esperanzas se hab&iacute;an desvanecido, y que
+la primera certidumbre hab&iacute;a pasado, la idea de un ladr&oacute;n comenz&oacute; a
+presentarse a su esp&iacute;ritu. La acogi&oacute; r&aacute;pidamente, puesto que era posible
+atrapar al ladr&oacute;n y hacerle devolver el dinero. Aquel pensamiento le dio
+nuevas fuerzas. Se precipit&oacute; de su telar a la puerta. Al abrirla lo
+azot&oacute; una lluvia violenta, porque estaba lloviendo con fuerza cada vez
+mayor. No hab&iacute;a que pensar en seguir la huella de los pasos con
+semejante noche. &iexcl;Huellas de pasos! Pero, &iquest;cu&aacute;ndo hab&iacute;a estado all&iacute; el
+ladr&oacute;n? Durante la ausencia de Silas, en el d&iacute;a, la puerta hab&iacute;a
+permanecido cerrada con llave, y, cuando volvi&oacute; antes de la noche, no
+hab&iacute;a se&ntilde;ales de fracci&oacute;n. Tambi&eacute;n todo estaba como lo hab&iacute;a dejado
+cuando regres&oacute; de comprar el cordon&eacute;. La arena y los ladrillos no
+parec&iacute;an haber sido movidos. &iquest;Era realmente un ladr&oacute;n el que hab&iacute;a
+sacado los talegos? &iquest;o era una potencia cruel, que ninguna mano podr&iacute;a
+alcanzar, que se hab&iacute;a deleitado en sumirle por segunda vez en la
+desesperaci&oacute;n? Retrocedi&oacute; ante este terror m&aacute;s vago, e hizo un violento
+esfuerzo para confirmarse en la idea de que era un ladr&oacute;n con manos, y
+que las manos pueden agarrar.</p>
+
+<p>En un rel&aacute;mpago, el pensamiento de Marner recorri&oacute; a todos los vecinos
+que le hab&iacute;an hecho observaciones o preguntas que pudieran ser ahora
+interpretadas como motivos de sospecha.</p>
+
+<p>All&iacute; estaba Jacobo Rodney, cazador furtivo bien conocido, y que no
+gozaba de buena reputaci&oacute;n, bajo otros respectos; se hab&iacute;a encontrado a
+menudo con Marner, cuando &eacute;ste ten&iacute;a que hacer algunas diligencias
+atravesando campos y le hab&iacute;a hecho algunas bromas respecto del dinero.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, hab&iacute;a irritado a Marner un d&iacute;a, que habiendo entrado a su choza
+para encender la pipa, se hab&iacute;a demorado cerca del fuego, en vez de ir a
+sus tareas. Jacobo Rodney era el ladr&oacute;n; aquella idea le daba alg&uacute;n
+alivio. Se pod&iacute;a encontrar a Jacobo y hacerle devolver el dinero. Marner
+no quer&iacute;a castigarle, pero s&iacute; s&oacute;lo recuperar el oro que se hab&iacute;a llevado
+consigo, dejando su alma en un aislamiento parecido al del viajero
+extraviado en un desierto desconocido. Hab&iacute;a que poner la mano sobre el
+ladr&oacute;n. Las ideas de Marner eran confusas; sin embargo, comprend&iacute;a que
+deb&iacute;a ir a denunciar el robo, y los grandes personajes de la aldea&mdash;el
+pastor, el condestable y el squire Cass&mdash;le har&iacute;an devolver a Jacobo
+Rodney o a cualquiera otra persona el dinero robado.</p>
+
+<p>Estimulado por la esperanza sali&oacute; afuera, olvidando de cubrirse la
+cabeza y sin preocuparse de cerrar la puerta, pues le parec&iacute;a que ya no
+ten&iacute;a nada que perder. Corri&oacute; r&aacute;pidamente hasta que la falta de
+respiraci&oacute;n lo oblig&oacute; a acortar el paso al entrar en la aldea, en la
+vuelta del camino, cerca de la taberna del <i>Arco Iris</i>.</p>
+
+<p>El <i>Arco Iris</i>, para los ojos de Marner, era un sitio suntuoso de
+reuni&oacute;n para los maridos opulentos y corpulentos, cuyas esposas ten&iacute;an
+superfluas provisiones de lencer&iacute;a. Era el sitio en que ten&iacute;a que
+encontrar probablemente a las autoridades y a los dignatarios de
+Raveloe; donde podr&iacute;a anunciar con mayor rapidez el robo de que hab&iacute;a
+sido objeto.</p>
+
+<p>Lleg&oacute; a la puerta, abri&oacute; el pestillo y entr&oacute; a la derecha en una
+taberna, especie de cocina brillantemente iluminada, en que los clientes
+menos considerados de la casa ten&iacute;an la costumbre de reunirse. La pieza
+particular de la izquierda estaba reservada a la sociedad escogida, y
+all&iacute; el squire Cass gozaba con frecuencia el doble placer de la buena
+compa&ntilde;&iacute;a y de la condescendencia. Pero aquella pieza estaba a obscuras
+porque los principales personajes que constitu&iacute;an el ornamento del
+c&iacute;rculo asist&iacute;an todos&mdash;como Godfrey Cass&mdash;al baile dado por la se&ntilde;ora
+Osgood.</p>
+
+<p>De ah&iacute; resultaba que el grupo sentado en los bancos de alto respaldar de
+la taberna era m&aacute;s numeroso que de costumbre. Varios notables que, a no
+ser aquella circunstancia, hubiesen sido admitidos a los honores del
+gabinete particular y hubieran proporcionado la mejor ocasi&oacute;n a los que
+eran de un rango m&aacute;s elevado de ech&aacute;rselas de se&ntilde;ores y tomar aires
+protectores, se contentaban con variar de placer tomando grogs, all&iacute;
+donde ellos mismos pod&iacute;an darse importancia y mostrarse afables, en la
+sociedad de simples bebedores de cerveza.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="VI" id="VI"></a>VI</h2>
+
+
+<p>La conversaci&oacute;n, que era en extremo animada cuando Silas lleg&oacute; al <i>Arco
+Iris</i>, hab&iacute;a sido como de costumbre l&aacute;nguida e intermitente al empezar a
+formarse la reuni&oacute;n.</p>
+
+<p>Los clientes habituales hab&iacute;an comenzado por ponerse a fumar sus pipas
+en un silencio rayano en la gravedad. Los m&aacute;s importantes de ellos, los
+que beb&iacute;an alcoholes y estaban sentados m&aacute;s cerca del fuego, se miraban
+los unos a los otros, como si hubieran apostado al que primero cerrar&iacute;a
+los ojos.</p>
+
+<p>En cuanto a los bebedores de cerveza, gentes vestidas en su mayor parte
+con sacos de fust&aacute;n o blancos, permanec&iacute;an con los p&aacute;rpado cerrados y se
+pasaban la mano por la boca. Se hubiera dicho que absorber sus tragos de
+cerveza constitu&iacute;a para ellos un deber f&uacute;nebre, que desempe&ntilde;aban con
+afligente tristeza.</p>
+
+<p>Por fin, el se&ntilde;or Snell, el tabernero, hombre dispuesto a ser neutral y
+acostumbrado a permanecer alejado de las desinteligencias humanas, como
+inherentes a seres que ten&iacute;an todos a igual t&iacute;tulo necesidad de beber,
+rompi&oacute; el silencio dici&eacute;ndole con tono indeciso a su primo el carnicero:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Hay gentes que dir&iacute;an que es un lindo animal el que trajisteis ayer,
+Bob?</p>
+
+<p>El carnicero, hombre alegre, sonriente, de cabellos rojos, no era capaz
+de responder inconsiderablemente. Lanz&oacute; algunas bocanadas antes de
+escupir y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;No se enga&ntilde;ar&iacute;an en mucho, Juan.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de esta d&eacute;bil e ilusoria tentativa de romper el hielo, el
+silencio volvi&oacute; a ser tan riguroso como antes.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Era una vaca colorada de Durham?&mdash;dijo el herrador, reanudando el
+hilo del discurso despu&eacute;s de varios minutos.</p>
+
+<p>El herrador mir&oacute; al tabernero y el tabernero mir&oacute; al carnicero, como que
+era la persona que deb&iacute;a asumir la responsabilidad de la respuesta.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Era colorada&mdash;dijo el carnicero, con una voz de falsete alegre, pero
+ronca&mdash;y era sin duda una vaca de Durham?</p>
+
+<p>&mdash;Entonces no ten&eacute;is para qu&eacute; decirme a m&iacute; a qui&eacute;n la hab&eacute;is
+comprado&mdash;dijo el herrador mirando a su rededor con cierto aire de
+triunfo&mdash;, conozco a las personas que tienen vacas coloradas de Durham
+en las inmediaciones. &iquest;Apostar&iacute;a dos peniques que ten&iacute;a una estrella
+blanca en la frente?</p>
+
+<p>El herrador se inclin&oacute; hacia adelante, con las manos en las rodillas, al
+hacer aquella pregunta, y sus ojos parpadearon con viveza.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, s&iacute;, es posible&mdash;dijo el carnicero con lentitud,
+considerando que hac&iacute;a resueltamente una respuesta afirmativa&mdash;. No digo
+lo contrario.</p>
+
+<p>&mdash;Estaba seguro&mdash;dijo el herrador con tono provocativo, ech&aacute;ndose para
+atr&aacute;s&mdash;, si yo no conociera las vacas del se&ntilde;or Lammeter, quisiera saber
+qui&eacute;n las conocer&iacute;a, nada m&aacute;s. Y en cuanto a la vaca que hab&eacute;is
+comprado, barata o no, yo estaba all&iacute; cuando la purgaron; que me
+contradiga el que quiera.</p>
+
+<p>El herrador ten&iacute;a un aire amenazador, y el calor apacible que el
+carnicero pon&iacute;a en la conversaci&oacute;n, se anim&oacute; un poco.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no soy hombre que contradiga a nadie, estoy por la paz y la
+tranquilidad. Hay personas que prefieren cortar las costillas largas.
+Por mi parte, soy de los que las cortan cortas; pero yo no me disputo
+con esas personas. Todo lo que digo es que es un lindo animal, y s&oacute;lo al
+verlo a cualquier persona razonable se le llenan los ojos de l&aacute;grimas.</p>
+
+<p>&mdash;Pues es la vaca que yo purgu&eacute;, sea como sea&mdash;prosigui&oacute; el herrador
+col&eacute;rico&mdash;, y era la del se&ntilde;or Lammeter; si no es as&iacute;, hab&eacute;is mentido al
+decir que era una vaca colorada de Durham.</p>
+
+<p>&mdash;No miento&mdash;dijo el carnicero con la misma voz apacible y ronca de
+antes&mdash;, y no contradigo a nadie. Ni aunque un hombre se pusiera azul de
+c&oacute;lera, no lo contradecir&iacute;a; no le compro carne; no hago negocios con
+&eacute;l. Todo lo que digo es que es un lindo animal, y mantengo mi palabra;
+pero no quiero pelear con nadie.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No, realmente&mdash;dijo el herrador con amargo sarcasmo, echando una
+mirada general sobre los circunstantes&mdash;, y puede que no se&aacute;is testarudo
+como una mula, y puede que no hay&aacute;is dicho que la vaca no era una Durham
+colorada, y puede que no hay&aacute;is dicho que ten&iacute;a una estrella blanca en
+la frente! Sostened ahora eso, ya que est&aacute;is bien dispuesto.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos! &iexcl;vamos!&mdash;dijo el tabernero&mdash;, dejad a esa vaca tranquila. Los
+dos ten&eacute;is raz&oacute;n y los dos est&aacute;is equivocados, esto es lo que sostengo
+siempre. Y en cuanto a que la vaca fuera del se&ntilde;or Lammeter, no digo
+nada; pero lo que sostengo, y que es preciso se recuerde, es que el
+<i>Arco Iris</i> es el <i>Arco Iris</i>. Y para volver al asunto, si la
+conversaci&oacute;n ha de referirse a los Lammeter, vos, se&ntilde;or Macey, sois el
+que mejor conoc&eacute;is ese cap&iacute;tulo, &iquest;no es cierto? &iquest;Record&aacute;is la &eacute;poca en
+que el se&ntilde;or Lammeter vino a este paraje y arrend&oacute; las Gazaperas?</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Macey era sastre y chantre de la parroquia. Sus reumatismos lo
+hab&iacute;an obligado hac&iacute;a poco a compartir esta &uacute;ltima funci&oacute;n con un joven
+de facciones delicadas que estaba sentado frente a &eacute;l. Inclinando su
+cabeza blanca hacia un costado y haciendo girar sus pulgares con un aire
+de satisfacci&oacute;n ligeramente acentuada con una pizca de cr&iacute;tica, sonri&oacute;
+con compasi&oacute;n en respuesta a la interpelaci&oacute;n del tabernero y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;; es cierto, es cierto; pero dejo hablar a los dem&aacute;s. Ahora
+estoy retirado de los negocios y he cedido el puesto a los j&oacute;venes.
+Dirigid vuestras preguntas a los que han ido a la escuela de Tarley: han
+aprendido la buena pronunciaci&oacute;n: eso se ha puesto de moda hace poco
+tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Si es a m&iacute; a quien alud&iacute;s, se&ntilde;or Macey&mdash;dijo el chantre suplente con
+expresi&oacute;n de meticulosa urbanidad&mdash;, responder&eacute; que no soy hombre que
+hable cuando no debo. Como dice el salmo:</p>
+
+<p class="n">
+<span style="margin-left: 25%;">Yo s&eacute; lo que es justo; eso no basta,</span><br />
+<span style="margin-left: 25%;">Practico tambi&eacute;n lo que s&eacute;.</span><br />
+</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, entonces, me gustar&iacute;a que no os salierais del tono cuando
+se os lo apunta. Si sois de los que practican, me gustar&iacute;a veros
+practicar eso&mdash;dijo un hombre gordo y jovial, excelente carretonero de
+oficio toda la semana, pero director del coro de la iglesia los
+domingos.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo que hablaba hizo se&ntilde;as con los ojos a dos personas de la
+reuni&oacute;n, que eran conocidos oficialmente con los nombres de &laquo;tromb&oacute;n&raquo; y
+&laquo;clarinete&raquo;, con la seguridad de que expresaban la opini&oacute;n del cuerpo
+musical de Raveloe.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Tookey, el chantre suplente, que compart&iacute;a la impopularidad
+com&uacute;n a los suplentes, se enrojeci&oacute; mucho, pero repiti&oacute; con moderaci&oacute;n
+discreta:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Winthrop, si quer&eacute;is decirme que lo hago mal, no soy hombre
+capaz de decir que no cambiar&eacute;. Pero hay personas que creen tener orejas
+infalibles, y que esperan que el coro entero tome a sus personas por
+modelo. Me parece que puede haber dos opiniones.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey, muy contento con aquel ataque a la
+juventud presuntuosa&mdash;, est&aacute;is en lo cierto, Tookey; siempre hay dos
+opiniones: hay la opini&oacute;n que un hombre tiene de s&iacute; mismo y la opini&oacute;n
+que los dem&aacute;s tienen de &eacute;l. Habr&iacute;a dos opiniones sobre una campana
+rajada si &eacute;sta pudiera o&iacute;rse a s&iacute; misma.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, se&ntilde;or Macey&mdash;dijo el pobre Tookey, que hab&iacute;a permanecido serio
+en medio de la hilaridad general&mdash;, yo me he comprometido a llenar en
+parte las funciones del chantre de la parroquia a pedido del se&ntilde;or
+Crackenthorp, toda vez que vuestras molestias os incapaciten, y uno de
+los privilegios de esas funciones es cantar en el coro; y, si no, &iquest;por
+qu&eacute; no hicisteis vos otro tanto?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! pero el se&ntilde;or Macey y vos son dos cosas muy distintas&mdash;dijo Ben
+Winthrop&mdash;. El se&ntilde;or tiene un don natural. Mirad, el squire ten&iacute;a la
+costumbre de invitarlo a tomar una copa solamente para o&iacute;rle cantar el
+&laquo;Corsario rojo&raquo;; &iquest;no es cierto, se&ntilde;or Macey? Es un don natural. Si su
+amiguito Aar&oacute;n tiene tambi&eacute;n un don natural, puede cantaros un aire
+cualquiera sin vacilar, como una alondra. Pero en cuanto a vos, maese
+Tookey, har&iacute;ais bien en limitaros a vuestro am&eacute;n. Vuestra voz no es mala
+cuando la guard&aacute;is en la nariz. Es vuestro interior el que est&aacute; mal
+dispuesto para la m&uacute;sica: no vale m&aacute;s que el hueco de un zueco.</p>
+
+<p>Esta especie de franqueza inflexible era la forma de broma m&aacute;s picante
+ante los ojos de la sociedad del <i>Arco Iris</i>, y el insulto de Ben
+Winthrop fue considerado por todos como superior al epigrama del se&ntilde;or
+Macey.</p>
+
+<p>&mdash;Ya veo claramente de qu&eacute; se trata&mdash;dijo el se&ntilde;or Tookey, incapaz de
+permanecer tranquilo durante m&aacute;s tiempo&mdash;. Hay una conspiraci&oacute;n para
+echarme del coro, a fin de que no perciba mi parte del dinero de
+Navidad. Eso es. Pero le hablar&eacute; al se&ntilde;or Crackenthorp; no permitir&eacute; que
+nadie se burle de m&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, Tookey&mdash;dijo Ben Winthrop&mdash;. Os daremos vuestra parte para que
+os retir&eacute;is, eso es lo que haremos. Hay otras cosas que la mugre, que la
+gente pagar&iacute;a de buena gana para verse libre de ellas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos! &iexcl;vamos!&mdash;dijo el tabernero, que comprend&iacute;a que pagar a la
+gente por su ausencia era un principio social peligroso&mdash;; una broma es
+una broma. Todos los que estamos aqu&iacute; somos buenos amigos, me parece.
+Debemos dar para recibir. Los dos ten&eacute;is raz&oacute;n y los dos est&aacute;is
+equivocados; eso es lo que sostengo siempre. Yo opino como el se&ntilde;or
+Macey que hay dos opiniones, y si me pidieran la m&iacute;a, yo dir&iacute;a que &eacute;l y
+Winthrop los dos tienen raz&oacute;n. Tookey tiene raz&oacute;n y Winthrop tambi&eacute;n; no
+tienen m&aacute;s que cortar la pera en dos para estar de acuerdo.</p>
+
+<p>El herrador fumaba su pipa con aire bastante hosco, con un cierto desd&eacute;n
+por aquella discusi&oacute;n trivial. El tampoco ten&iacute;a o&iacute;do para la m&uacute;sica, y
+no iba nunca a la iglesia porque pertenec&iacute;a al cuerpo m&eacute;dico, y pod&iacute;a
+ser requerido para las vacas en estado delicado. Pero el carnicero, que
+era m&uacute;sico en el alma, hab&iacute;a escuchado la discusi&oacute;n haciendo a la vez
+votos por la derrota de Tookey y la conservaci&oacute;n de la paz.</p>
+
+<p>&mdash;Seguramente&mdash;dijo, entrando en las vistas conciliadoras del
+tabernero&mdash;que queremos a nuestro viejo chantre. Cantaba antes muy bien
+y tiene un hermano que goza fama de ser el mejor menestral de los
+alrededores. &iexcl;Ah! es muy sensible que Salom&oacute;n no viva en nuestro pueblo,
+y que no pueda tocar alguna pieza cuando lo deseamos, &iquest;no es cierto,
+se&ntilde;or Macey? Le dar&iacute;a h&iacute;gado y bofes de ternera gratis, palabra de
+honor.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey, en el colmo de la satisfacci&oacute;n&mdash;. En
+nuestra familia tenemos fama de m&uacute;sicos desde la &eacute;poca m&aacute;s remota. Pero
+estas cosas se van, como yo le digo a Salom&oacute;n todas las veces que
+aparece por aqu&iacute;; ya no hay voces como anta&ntilde;o, y nadie se acuerda de lo
+que nosotros nos acordamos, excepto de los viejos cuervos.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, os acord&aacute;is del tiempo en que el padre del se&ntilde;or Lammeter vino a
+establecerse aqu&iacute;, &iquest;verdad, se&ntilde;or Macey?&mdash;dijo el tabernero.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo&mdash;repuso el viejo chantre, que ahora hab&iacute;a pasado por la
+serie de halagos necesarios para llevarle a comenzar su narraci&oacute;n&mdash;. Era
+un lindo viejo, tan guapo, o quiz&aacute;s m&aacute;s, que el se&ntilde;or Lammeter existente
+actualmente. Ven&iacute;a de un punto cercano, del lado del norte, seg&uacute;n pude
+saber. Pero nadie conoce nada positivo acerca de esa regi&oacute;n; pero su
+pueblo no deb&iacute;a estar muy al norte, y no deb&iacute;a sin duda ser muy distinto
+de &eacute;ste, porque el se&ntilde;or Lammeter trajo consigo una linda raza de
+carneros, de modo que en aquella regi&oacute;n hab&iacute;a ciertamente apriscos y
+todo lo que es razonable encontrar. Hemos o&iacute;do decir que hab&iacute;a vendido
+sus propias tierras para venir a arrendar las Gazaperas. Eso parec&iacute;a
+raro por parte de un hombre que ten&iacute;a propiedades suyas, que viniese a
+alquilar una granja en un pa&iacute;s que no conoc&iacute;a. Pero se dijo que era a
+causa de la muerte de su mujer, bien que haya en las cosas razones que
+nadie conoce. Eso es m&aacute;s o menos lo que pude saber. Pero hay personas
+tan instruidas que encontrar&iacute;an en el acto cincuenta motivos
+imaginarios. Mientras tanto, la verdadera raz&oacute;n est&aacute; ah&iacute; rompi&eacute;ndoles
+los ojos, y, sin embargo, no la ven. En fin, pronto nos dimos cuenta de
+que hab&iacute;a un nuevo vecino que estaba al cabo de las cosas, ten&iacute;a una
+casa bien puesta y era muy estimado de todos. Y el joven&mdash;es decir, el
+se&ntilde;or Lammeter, existente actualmente, y que nunca tuvo hermana&mdash;se puso
+en seguida a festejar a la se&ntilde;orita Osgood, es decir, la hermana del
+se&ntilde;or Osgood actualmente existente. Era una joven tan bonita como no
+podr&iacute;ais formaros idea. Pretenden que su joven hija se le parece; pero
+de ese modo piensan las personas que no saben las cosas que pasaron
+antes de que ellos nacieran. En cuanto a m&iacute;, debo saberlo bien, porque
+ayud&eacute; al viejo pastor se&ntilde;or Drumlow.</p>
+
+<p>Dicho esto, el se&ntilde;or Macey hizo una pausa. Despachaba su relato por
+entregas, haciendo pausas para ser interrogado, seg&uacute;n la costumbre.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, y ocurri&oacute; una cosa particular. &iquest;No es cierto? De modo que vos,
+se&ntilde;or Macey, es probable que os acord&eacute;is de ese matrimonio&mdash;dijo el
+tabernero en tono halagador.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo creo, como que fue una cosa muy particular&mdash;respondi&oacute; el se&ntilde;or
+Macey inclinando la cabeza hacia un costado&mdash;. El se&ntilde;or Drumlow... yo lo
+quer&iacute;a mucho al pobre viejo se&ntilde;or, a pesar de que ten&iacute;a la cabeza algo
+confusa, tanto a causa de su edad como a que tomaba un trago de algo
+caliente cuando el oficio de la ma&ntilde;ana ten&iacute;a lugar haciendo tiempo
+fr&iacute;o... y el joven se&ntilde;or Lammeter quiso a todo trance casarse en enero,
+mes que es, sin duda, poco razonable escoger, porque el casamiento no es
+como un bautismo o un entierro que no se puede aplazar. Ahora bien,
+cuando el se&ntilde;or Drumlow... el pobre viejo se&ntilde;or, yo lo quer&iacute;a... cuando
+el viejo se&ntilde;or Drumlow lleg&oacute; a las preguntas, las hizo en sentido
+contrario, por as&iacute; decirlo. Dijo: &laquo;&iquest;Quer&eacute;is tomar a este hombre por
+vuestra mujer leg&iacute;tima?&raquo; En seguida pregunt&oacute;: &laquo;&iquest;Quer&eacute;is tomar esta mujer
+por vuestro leg&iacute;timo marido?&raquo; Pero, lo mejor del caso, es que s&oacute;lo yo me
+di cuenta de aquello, y que los novios contestaron en seguida &laquo;s&iacute;&raquo; como
+si yo mismo hubiera dicho am&eacute;n cuando deb&iacute;a, sin haber escuchado lo que
+preced&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Pero vos sab&iacute;ais bien lo que estaba pasando, &iquest;verdad, se&ntilde;or Macey?
+&iquest;Vos no hac&iacute;ais o&iacute;dos sordos, no es cierto?&mdash;dijo el carnicero.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o!&mdash;prosigui&oacute; el se&ntilde;or Macey, haciendo una pausa y sonriendo
+al ver la pobre imaginaci&oacute;n de su auditorio&mdash;; yo estaba tembloroso; yo
+estaba, por as&iacute; decirlo, como una levita tirada por los dos faldones,
+porque no pod&iacute;a detener al pastor, no pod&iacute;a echarme encima esa
+responsabilidad. Sin embargo, pensaba, &iquest;y si no estuvieran bien casados,
+porque las palabras han sido dichas al rev&eacute;s? Despu&eacute;s mi cabeza se puso
+a trabajar como un molino, porque siempre ha sido extraordinaria para
+volver y revolver las cosas, y encaminarlas por todos sus costados. En
+seguida me dije: &laquo;&iquest;No ser&aacute; m&aacute;s bien el esp&iacute;ritu que las palabras lo que
+hace el matrimonio indisoluble?&raquo; En efecto, el pastor proced&iacute;a de buena
+fe, y el novio y la novia tambi&eacute;n. Y entonces, cuando me puse a
+reflexionar, vi que el esp&iacute;ritu significaba bien poca cosa en la mayor
+parte de los hechos, puesto que vos quer&eacute;is poder pegar varios objetos
+juntos y la cola ser mala, y en ese caso, &iquest;qu&eacute; resulta? Entonces llegu&eacute;
+a esta conclusi&oacute;n: &laquo;No es el esp&iacute;ritu lo que vale, es la cola&raquo;. Y me
+sent&iacute;a tan atormentado como si tuviera tres campanas echadas a vuelo en
+mi cabeza cuando pasamos a la sacrist&iacute;a, y se comenz&oacute; a firmar. &iquest;Pero
+para qu&eacute; sirven tantas palabras? Vosotros no pod&eacute;is imaginaros lo que
+pasa en el esp&iacute;ritu de un hombre inteligente.</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo, &iquest;os contuvisteis a pesar de todo?, se&ntilde;or Macey, &iquest;no es
+cierto?&mdash;dijo el tabernero.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, me contuve por completo, hasta que me encontr&eacute; solo con el se&ntilde;or
+Drumlow. Entonces se lo dije todo, respetuosamente, sin embargo, como
+siempre. El pastor tom&oacute; la cosa ligeramente, y dijo: &laquo;&iexcl;Bah! &iexcl;bah! Macey,
+tranquilizaos; no es el esp&iacute;ritu ni la letra lo que vale: es el registro
+del casamiento lo que resuelve el caso; &eacute;sa es la cola.&raquo; De modo que ya
+veis que resolvi&oacute; el caso f&aacute;cilmente. Los pastores y los doctores lo
+saben todo, por decirlo as&iacute;, de memoria, y no los mortifica la
+preocupaci&oacute;n de distinguir los lados buenos y malos de las cosas, como a
+m&iacute; me ha sucedido tantas veces. Y de lo que no cabe duda es que el
+casamiento result&oacute; feliz. Lo malo es que la pobre se&ntilde;ora Lammeter, antes
+se&ntilde;orita Osgood, muri&oacute; antes de que sus hijos fueran grandes. Sea como
+fuera, en lo que concierne a la prosperidad de todo lo que es honorable,
+no hay familia que sea m&aacute;s considerada que &eacute;sa.</p>
+
+<p>Todo el auditorio del se&ntilde;or Macey hab&iacute;a o&iacute;do aquella historia repetidas
+veces. Sin embargo, la oyeron como quien escucha un aire favorito, y en
+ciertos pasajes dejaron un momento de fumar las pipas, a fin de
+consagrar toda su atenci&oacute;n a las palabras que esperaban. Pero no hab&iacute;a
+concluido a&uacute;n aquello, porque el se&ntilde;or Snell hizo a tiempo la pregunta
+que deb&iacute;a motivar la continuaci&oacute;n del relato.</p>
+
+<p>&mdash;A prop&oacute;sito, &iquest;no se ha dicho que el viejo se&ntilde;or Lammeter pose&iacute;a una
+bonita fortuna cuando vino a este pa&iacute;s?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, es exacto&mdash;repuso el se&ntilde;or Macey&mdash;; pero el se&ntilde;or Lammeter,
+actualmente existente, no ha podido hacer otra cosa que conservarla
+intacta, seg&uacute;n creo. Siempre se ha dicho que nadie pod&iacute;a enriquecerse en
+las Gazaperas. Y, sin embargo, arrienda la propiedad barata, porque es
+lo que se llama un bien de fundaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;; hay pocas personas que sepan tan exactamente como vos c&oacute;mo se
+volvi&oacute; esa tierra un bien de fundaci&oacute;n, &iquest;no es cierto, se&ntilde;or
+Macey?&mdash;dijo el carnicero.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y c&oacute;mo lo sabr&iacute;an?&mdash;replic&oacute; el viejo chantre con cierto desprecio&mdash;.
+Pero mi abuelo hizo la librea de los <i>grooms</i> de ese se&ntilde;or Cliff que
+vino a edificar las caballerizas de las Gazaperas. Son caballerizas
+cuatro veces m&aacute;s grandes que las del squire Cass, porque Cliff s&oacute;lo
+pensaba en caballos y en cacer&iacute;as. Era un sastre de Londres que, seg&uacute;n
+dec&iacute;an algunas personas, se hab&iacute;a vuelto loco a fuerza de enga&ntilde;ar a la
+gente. No pod&iacute;a montar a caballo. Pretenden que no pod&iacute;a apretar el
+caballo, como si sus piernas fueran tenacillas. Mi abuelo le oy&oacute; contar
+eso al viejo squire Cass repetidas veces. Sin embargo, quer&iacute;a andar a
+caballo a todo trance, como si lo impulsara el demonio. Ten&iacute;a un hijo,
+un mozo de diez y seis a&ntilde;os, y su padre no quer&iacute;a que hiciera otra cosa
+m&aacute;s que entregarse continuamente a la equitaci&oacute;n, bien que, seg&uacute;n
+refieren, a ese joven lo asustara la equitaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Todos dec&iacute;an que el padre quer&iacute;a quitarle al hijo todo lo que ten&iacute;a &eacute;ste
+de sastre, para convertirlo en un gentilhombre a fuerza de hacerlo
+montar a caballo. &laquo;No es porque sea sastre; pero, considerando que Dios
+me ha colocado en esta condici&oacute;n, estoy orgulloso de ello, porque las
+palabras &laquo;Macey, sastre&raquo;, fueron inscriptas encima de nuestra puerta,
+antes de que la efigie de la reina Ana desapareciera de los chelines. En
+cuanto a Cliff, ten&iacute;a verg&uuml;enza de que lo llamaran sastre. Adem&aacute;s, lo
+mortificaba cruelmente que se burlaran de su manera de montar, y ninguna
+persona de distinci&oacute;n de la vecindad lo pod&iacute;a soportar. Entretanto, su
+pobre hijo cay&oacute; enfermo y muri&oacute;. El padre no le sobrevivi&oacute; mucho. Se
+hab&iacute;a puesto m&aacute;s extravagante que nunca. Cuentan que iba a sus
+caballerizas a altas horas de la noche, provisto con una linterna y que
+colocaba en ellas muchas velas encendidas. Hab&iacute;a llegado a no poder
+dormir, y se lo pasaba all&iacute;, haciendo chasquear el l&aacute;tigo y mirando los
+caballos. Tambi&eacute;n se ha dicho que es un milagro que las caballerizas no
+quedaran reducidas a escombros, con los pobres animales encerrados en
+ellas. Pero, por fin, muri&oacute; delirando, y se encontr&oacute; que hab&iacute;a dejado
+sus propiedades&mdash;las Gazaperas y el resto&mdash;a una fundaci&oacute;n de Londres.
+As&iacute; fue c&oacute;mo las Gazaperas se volvieron un bien de fundaci&oacute;n. Sin
+embargo, por lo que concierne a las caballerizas, el se&ntilde;or Lammeter no
+las ha usado nunca porque son de proporciones exorbitantes. &iexcl;Dios m&iacute;o!
+Si hiciera golpear las puertas habr&iacute;a en la mitad de la parroquia un
+estruendo igual al del trueno.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;; pero en esas caballerizas pasan m&aacute;s cosas que las que pasan en
+pleno d&iacute;a, &iquest;no es cierto, se&ntilde;or Macey?&mdash;dijo el tabernero.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, pasad por all&iacute; una noche obscura&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey
+parpadeando misteriosamente los ojos&mdash;, y despu&eacute;s haced creer, si
+quer&eacute;is, que no hab&eacute;is visto luces en las caballerizas y que no hab&eacute;is
+o&iacute;do el piafar de los caballos ni el chasquear del l&aacute;tigo, ni aullidos,
+cuando empieza a clarear el d&iacute;a. Desde mi infancia, siempre o&iacute; decir
+que eso era la &laquo;licencia de Cliff&raquo;, pues ciertas personas pretend&iacute;an
+que, por decirlo as&iacute;, &eacute;se era el momento en que el demonio dejaba de
+asarlo. Eso es lo que me cont&oacute; mi padre, que era un hombre de buen
+sentido, bien que ahora haya personas que sepan lo que pas&oacute; antes que
+ellas nacieran mejor de lo que entienden sus negocios.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s de esto, eh, Dowlas?&mdash;dijo el tabernero, volvi&eacute;ndose hacia
+el herrador que ard&iacute;a de impaciencia por tomar la palabra&mdash;. Ah&iacute; ten&eacute;is
+un buen problema para vos.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Dowlas era el esp&iacute;ritu esc&eacute;ptico de la reuni&oacute;n, y estaba
+orgulloso de ese t&iacute;tulo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Lo que digo? Digo lo que dir&iacute;a un hombre de buen sentido que no
+cerrara los ojos para mirar un poste indicador, si tuviera necesidad de
+averiguar su camino; digo que estoy dispuesto a apostar diez libras
+esterlinas con toda persona que quiera ir junto conmigo, durante
+cualquier noche que haga buen tiempo, a los terrenos que quedan frente a
+las caballerizas de las Gazaperas, y digo que no veremos luces y que no
+oiremos m&aacute;s ruidos que el soplar de nuestras narices. Eso es lo que
+digo, y he dicho muchas veces. Pero no hay nadie que quiera arriesgar un
+billete de diez libras por esos fantasmas de que se habla con tanta
+seguridad.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, Dowlas, no es muy ingenioso en verdad hacer una apuesta en tales
+condiciones&mdash;dijo Ben Winthrop&mdash;. Lo mismo podr&iacute;ais apostar con un
+hombre que no atrapar&aacute; un romadizo, si pasa la noche metido en el
+charco, con el agua hasta el pescuezo, durante un tiempo glacial.
+Tendr&iacute;a gracia que alguien se expusiera a morir por ganar una apuesta.
+Las gentes que creen en la licencia de Cliff, no se atrever&aacute;n jam&aacute;s a
+acercarse a aquel lugar por diez libras esterlinas.</p>
+
+<p>&mdash;Si el se&ntilde;or Dowlas quiere conocer la verdad sobre este asunto&mdash;dijo el
+se&ntilde;or Macey con sonrisa sarc&aacute;stica, golpe&aacute;ndose los pulgares el uno
+contra el otro&mdash;, no tiene para qu&eacute; hacer apuestas; que vaya all&aacute; solo,
+nadie se lo impedir&aacute;. Entonces podr&aacute; decirles a los vecinos de la
+parroquia que est&aacute;n equivocados.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Gracias! le quedo agradecido&mdash;dijo el herrador con un gru&ntilde;ido de
+desprecio&mdash;. Si las gentes son tontas, no es cosa m&iacute;a. Yo no tengo
+necesidad de averiguar la verdad sobre los aparecidos; ya lo s&eacute;. Pero no
+me opongo a una apuesta, con tal de que todo sea leal y sincero. Que
+apuesten conmigo diez libras esterlinas a si voy a ver la licencia de
+Cliff, e ir&eacute; a estar all&aacute; solo. No necesito compa&ntilde;&iacute;a. Y lo har&iacute;a con
+tanta facilidad como cargo mi pipa.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero qui&eacute;n os vigilar&aacute;, Dowlas, para confirmar que est&aacute;is all&aacute;? La
+apuesta no ser&iacute;a leal.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;La apuesta no ser&iacute;a leal?&mdash;replic&oacute; el se&ntilde;or Dowlas con c&oacute;lera&mdash;.
+Quisiera, que se presentara alguien que dijese que quiero apostar
+deslealmente. Vamos, vamos, maese Lundy, quisiera o&iacute;ros decir eso.</p>
+
+<p>&mdash;Muy probablemente lo querr&iacute;ais&mdash;dijo el carnicero&mdash;. Eso no es cuenta
+m&iacute;a. No tengo que hacer tratos con vos, y no voy a tratar de que me
+hag&aacute;is una rebaja. Si alguien desea haceros una oferta igual a vuestra
+estimaci&oacute;n, que lo haga. Yo estoy por la paz y la tranquilidad, eso es.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, eso es lo que desea todo, perro que ladra as&iacute; que se le amenaza
+con el palo&mdash;dijo el herrador&mdash;. Pero yo no tengo miedo ni de un hombre
+ni de un fantasma, y estoy pronto a apostar lealmente. Yo no soy un
+gozquijo que dispara.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero ved lo que sucede, Dowlas&mdash;dijo el tabernero con una voz
+llena de candor y de tolerancia&mdash;. Hay gentes, a mi entender, que no
+pueden ver un fantasma, aunque &eacute;stos se los pongan por delante como un
+poste. Y esto tiene su raz&oacute;n de ser. Por ejemplo, ah&iacute; ten&eacute;is a mi mujer
+que no huele nada, aunque le pong&aacute;is bajo las narices el queso m&aacute;s
+fuerte. Yo nunca he visto fantasmas; pero entonces me digo: &laquo;Muy
+probablemente t&uacute; no tienes el olfato necesario.&raquo; Es decir, que pongo el
+fantasma en lugar de un olor y viceversa. Por eso es que estoy por las
+dos opiniones. Como siempre digo, la verdad est&aacute; entre los dos. Si
+Dowlas fuese a pasar la noche delante de las caballerizas y viniese a
+decirnos que no ha visto el menor rastro de la licencia de Cliff, yo
+estar&iacute;a con &eacute;l; pero si alguien me dijese que, a pesar de ello, la
+licencia de Cliff existe realmente, yo tambi&eacute;n estar&iacute;a con &eacute;l, porque el
+olfato es lo que me gu&iacute;a.</p>
+
+<p>El argumento anal&oacute;gico del tabernero no fue bien aceptado por el
+herrador, que era un hombre fundamentalmente opuesto a los t&eacute;rminos
+medios.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bah! &iexcl;bah! &iexcl;bah!&mdash;dijo con nueva irritaci&oacute;n, dejando el vaso&mdash;, &iquest;qu&eacute;
+tiene que ver aqu&iacute; el olfato? &iquest;Un fantasma le ha puesto nunca a nadie
+negro el ojo? Eso es lo que desear&iacute;a saber. Si los fantasmas quieren que
+crea en ellos, que se dejen de deslizarse furtivamente en los sitios
+obscuros y solitarios; que vengan a donde hay gente y luz.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Como si a los aparecidos les importara que crea en ellos un hombre
+tan ignorante como vos!&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey, profundamente desalentado
+de ver en el herrador aquella grosera incapacidad para comprender la
+naturaleza de los fen&oacute;menos concercientes a los fantasmas.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="VII" id="VII"></a>VII</h2>
+
+
+<p>Un momento despu&eacute;s, sin embargo, pareci&oacute; que los fantasmas fueran de
+naturaleza m&aacute;s condescendiente que lo que pretend&iacute;a el se&ntilde;or Macey,
+porque de pronto se vio la figura p&aacute;lida y flaca de Silas Marner. De pie
+entre la luz c&aacute;lida de la pieza, no profer&iacute;a palabra, pero giraba por la
+asamblea la mirada de sus ojos extra&ntilde;os y sobrenaturales. Las largas
+pipas hicieron un movimiento simult&aacute;neo, como el de las arterias de
+insectos asustados. Todos los presentes, sin exceptuar al esc&eacute;ptico
+herrador, tuvieron la impresi&oacute;n de que ve&iacute;an a un aparecido y no a Silas
+Marner en carne y hueso. En efecto, la puerta por que hab&iacute;a entrado
+Silas estaba oculta por los bancos de alto respaldar, y nadie hab&iacute;a
+advertido su llegada.</p>
+
+<p>Se podr&iacute;a suponer que el se&ntilde;or Macey, sentado muy lejos del aparecido,
+gozaba con el triunfo de sus argumentos, triunfos que deb&iacute;an tender a
+neutralizar su parte en la alarma general. &iquest;No hab&iacute;a dicho siempre que
+cada vez que Silas Marner ten&iacute;a un extra&ntilde;o &eacute;xtasis, su alma se libraba
+de su cuerpo? La prueba estaba all&iacute;. Sin embargo, todo bien considerado,
+no hubiera estado menos satisfecho sin la aparici&oacute;n. Durante algunos
+instantes rein&oacute; un silencio de muerte: el cansancio y el jadeo no le
+dejaban hablar a Marner. El tabernero, impulsado por el sentimiento que
+constantemente le animaba, que era su deber de tener casa abierta para
+todos y confiando en la protecci&oacute;n de su inconmovible neutralidad, tom&oacute;
+al fin sobre s&iacute; la tarea de conjurar el esp&iacute;ritu.</p>
+
+<p>&mdash;Maese Marner&mdash;dijo con tono conciliador&mdash;, &iquest;qu&eacute; quer&eacute;is? &iquest;qu&eacute; ven&iacute;s a
+traer aqu&iacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Robado!&mdash;respondi&oacute; Silas, jadeante&mdash;. &iexcl;He sido robado! Busco al
+constable... y al juez... y al squire Cass... y al se&ntilde;or Crackenthorp.</p>
+
+<p>&mdash;Sujetadlo, Jacobo Rodney&mdash;prosigui&oacute; el tabernero, en quien se disipaba
+la idea del fantasma&mdash;. Me parece que ha perdido la cabeza; est&aacute;
+empapado hasta los huesos.</p>
+
+<p>Jacobo Rodney, sentado muy cerca de la entrada de la pieza, estaba al
+alcance del sitio en que Marner segu&iacute;a de pie; pero neg&oacute; sus servicios.</p>
+
+<p>&mdash;Venid a sujetarlo vos mismo, se&ntilde;or Snell, si se os ocurre&mdash;respondi&oacute;
+Jacobo con bastante mal humor&mdash;. Ha sido robado y asesinado tambi&eacute;n a lo
+que parece&mdash;agreg&oacute; en voz baja.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Jacobo Rodney!&mdash;dijo Silas, volvi&eacute;ndose hacia &eacute;l y clavando sus ojos
+extra&ntilde;os en el hombre que sospechaba.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay, maese Marner, qu&eacute; me quer&eacute;is?&mdash;replic&oacute; Jacobo, temblando un
+poco y asiendo su jarro a manera de arma defensiva.</p>
+
+<p>&mdash;Si sois vos quien me ha robado mi dinero&mdash;dijo juntando sus manos
+suplicantes, y alzando la voz hasta gritar&mdash;, devolv&eacute;dmelo y os... dar&eacute;
+una guinea.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Yo... robado su dinero!&mdash;replic&oacute; Jacobo, col&eacute;rico&mdash;; os voy a tirar
+este jarro a las narices si dec&iacute;s que soy... yo, el que ha robado
+vuestro dinero.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, vamos, maese Marner&mdash;dijo el tabernero, poni&eacute;ndose de pie
+entonces con aire resuelto y tomando a Marner por un hombro&mdash;; si ten&eacute;is
+que hacer alguna denuncia, hacedla de un modo razonable y demostrad que
+est&aacute;is en vuestro buen sentido; de otro modo nadie os escuchar&aacute;. Est&aacute;is
+empapado como una rata ahogada. Sentaos, secad vuestra ropa y hablad
+con franqueza.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Hab&eacute;is o&iacute;do, viejo?&mdash;continu&oacute; el herrador, que comenz&oacute; a darse cuenta
+de que no se hab&iacute;a portado de una manera digna de &eacute;l y a la altura de la
+situaci&oacute;n&mdash;. No sig&aacute;is mirando fijamente a las personas y no grit&eacute;is
+m&aacute;s, porque, si no, vamos a haceros maniatar como a un insensato. Por
+eso fue que no habl&eacute; en seguida, dici&eacute;ndome: este buen hombre est&aacute; loco.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, hacedlo sentar&mdash;dijeron en coro varios de los asistentes, muy
+contentos con que la existencia de los aparecidos quedara sin resolver.</p>
+
+<p>El tabernero le oblig&oacute; a Marner a quitarse el saco, y despu&eacute;s a sentarse
+en una silla en medio de un c&iacute;rculo de modo que, apartado de las
+personas, recibiera directamente el calor de la chimenea.</p>
+
+<p>El tejedor, demasiado abatido para tener m&aacute;s prop&oacute;sito claro que el de
+conseguir auxilio, a fin de recuperar su dinero, se someti&oacute; sin
+resistencias. Los temores pasajeros de la reuni&oacute;n hab&iacute;an desaparecido,
+sucedi&eacute;ndoles un vivo sentimiento de curiosidad, y todas las fisonom&iacute;as
+estaban hacia Silas, cuando el tabernero, despu&eacute;s de volverse a sentar,
+habl&oacute; de nuevo.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, veamos, maese Marner, qu&eacute; es lo que ten&eacute;is que decir... dec&iacute;s
+que os han robado. Explicaos claramente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Har&iacute;a bien en no volver a decir que soy yo quien lo ha
+robado!&mdash;exclam&oacute; Jacobo Rodney con energ&iacute;a&mdash;. &iquest;Qu&eacute; habr&iacute;a hecho con su
+dinero? Tambi&eacute;n hubiera podido robar la sobrepelliz del pastor y ponerla
+encima.</p>
+
+<p>&mdash;Contened vuestra legua, Jacobo, y escuchemos lo que tiene que
+decir&mdash;prosigui&oacute; el tabernero&mdash;. Vamos, hablad, maese Marner.</p>
+
+<p>Entonces Silas cont&oacute; lo que le pasaba, y fue frecuentemente
+interrumpido por las preguntas a medida que el car&aacute;cter misterioso del
+robo se volv&iacute;a evidente.</p>
+
+<p>Aquella situaci&oacute;n extra&ntilde;a y nueva para &eacute;l de tener que exponer sus
+cuitas a los vecinos de Raveloe, de estar sentado al calor de un hogar
+que no era el suyo, y de sentirse en presencia de fisonom&iacute;as y de voces
+que hac&iacute;an nacer en &eacute;l las primeras esperanzas de socorro, ejerci&oacute; sin
+duda alguna cierta influencia sobre Marner, a pesar de la viva
+preocupaci&oacute;n que le causaba el infortunio. Nuestra conciencia no percibe
+el principio de un desarrollo moral, como no percibe un desarrollo de la
+naturaleza; la savia ha circulado ya muchas veces antes de que
+descubramos el menor signo de un brote.</p>
+
+<p>La ligera sospecha con que sus oyentes le hab&iacute;an escuchado al principio,
+se disip&oacute; gradualmente ante la sencillez convincente de su desgracia.
+Les era imposible a aquellos vecinos dudar de la veracidad de Marner. No
+pod&iacute;an, a decir verdad, bas&aacute;ndose en la naturaleza de los hechos
+relatados por &eacute;l, afirmar inmediatamente que no ten&iacute;a motivos para
+exponerlos con fealdad; pero, como lo hizo observar el se&ntilde;or Macey, no
+es probable que personas que tienen al diablo en su favor, se abatieran
+tanto como el pobre Silas. M&aacute;s bien, dada la circunstancia extra&ntilde;a de
+que el ladr&oacute;n no hab&iacute;a dejado rastro y hab&iacute;a sabido el momento oportuno
+en que Silas hab&iacute;a salido sin cerrar la puerta, momentos que un oyente
+mortal no hubiera podido calcular de ning&uacute;n modo, la conclusi&oacute;n m&aacute;s
+natural que pod&iacute;a sacar parec&iacute;a ser que la intimidad poco honorable del
+tejedor con el diablo, si es que hab&iacute;a existido nunca, deb&iacute;a estar
+destruida. Por lo tanto, aquel mal golpe le hab&iacute;a sido hecho a Marner
+por alguien a quien en balde perseguir&iacute;a el constable. Qu&eacute; motivo
+habr&iacute;a tenido el ladr&oacute;n sobrenatural para verse obligado necesariamente
+a esperar que Silas se olvidara de cerrar la puerta con llave, no se le
+ocurri&oacute; a nadie.</p>
+
+<p>&mdash;No ha sido Jacobo Rodney quien ha hecho eso, maese Marner&mdash;dijo el
+tabernero&mdash;. No hay por qu&eacute; sospechar del pobre Jacobo. Quiz&aacute; hubiera
+que arreglar una cuentecita con &eacute;l a prop&oacute;sito de una lucha o dos, si
+uno hubiera de estar siempre con los ojos bien abiertos y no cerrarlos
+nunca. Pero Jacobo ha estado toda la tarde bebiendo aqu&iacute; su jarro de
+cerveza, como la persona m&aacute;s honorable de la parroquia. Ya estaba aqu&iacute;
+antes de la hora en que, seg&uacute;n vuestra declaraci&oacute;n, salisteis de vuestra
+casa, maese Marner.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&mdash;prosigui&oacute; el se&ntilde;or Macey&mdash;; no acusemos al inocente. Eso es
+contrario a la ley. Es preciso que haya personas que juren que un hombre
+es culpable, antes que pueda ser detenido. No acusemos al inocente,
+maese Marner.</p>
+
+<p>La memoria de Silas no estaba tan dormida, que no fuera capaz de
+despertar al o&iacute;r aquellas palabras. Bajo la influencia de un movimiento
+de arrepentimiento, tan nuevo y extra&ntilde;o para &eacute;l como lo hubiera sido
+cualquiera otra cosa en la hora en que acababa de transcurrir, se alz&oacute;
+de su silla y se acerc&oacute; a Jacobo para ver claramente la expresi&oacute;n de su
+fisonom&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;He hecho mal&mdash;le dijo&mdash;, s&iacute;, s&iacute;... deb&iacute; reflexionar. No hay ninguna
+prueba contra vos, Jacobo. Pero vos sois la persona que m&aacute;s ha entrado
+en mi casa. Por eso fue que os record&eacute;. No os acuso. No quiero acusar a
+nadie. Solamente&mdash;agreg&oacute; con su ofuscaci&oacute;n desesperada, tom&aacute;ndose la
+cabeza entre las manos y volvi&eacute;ndose a mirar a los presentes&mdash;me
+esfuerzo... me esfuerzo por imaginar d&oacute;nde est&aacute;n mis guineas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, ah! han ido a donde hace bastante calor para fundirlas,
+creo&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos!&mdash;repuso el herrador.</p>
+
+<p>Y pregunt&oacute; entonces con el aire de un juez que le hace al testigo
+preguntas capciosas:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;nto dinero pod&iacute;a haber en los talegos, maese Marner?</p>
+
+<p>&mdash;Doscientas setenta y dos libras esterlinas, doce chelines y medio
+chel&iacute;n, hab&iacute;a ayer noche cuando las cont&eacute;&mdash;dijo Silas exhalando un
+suspiro y volvi&eacute;ndose a sentar.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bah! No era tan pesado de cargar. Entr&oacute; el vagabundo, y se las llev&oacute;.
+En cuanto a la ausencia de pasos, y a los ladrillos y la arena que no
+hab&iacute;an sido removidos, vuestros ojos son bastante parecidos a los de un
+insecto, maese Marner; est&aacute;is obligado a mirar de tan cerca, que no
+pod&eacute;is ver muchas cosas a la vez. Me parece que si hubiese estado en
+vuestro lugar, o vos en el m&iacute;o&mdash;pues viene a ser lo mismo&mdash;, no os
+habr&iacute;ais imaginado que todo estaba como lo hab&iacute;ais dejado. He aqu&iacute; lo
+que propongo: que dos hombres de los m&aacute;s sensatos aqu&iacute; presentes vayan
+con vos a casa del se&ntilde;or Kench, el constable&mdash;est&aacute; enfermo en cama,
+seg&uacute;n he o&iacute;do&mdash;, para pedirle que nombre a uno de nosotros su suplente;
+porque esa es la ley, y no creo que nadie piense en contradecirme sobre
+este punto. No queda muy lejos de aqu&iacute; lo del se&ntilde;or Kench. Entonces, si
+soy yo el nombrado suplente, ir&eacute; con vos, maese Marner, y examinar&eacute; el
+sitio. En caso de que alguien quiera contradecir esto, le agradecer&eacute; que
+se ponga de pie y lo diga con franqueza.</p>
+
+<p>Con este discurso importante, el herrador hab&iacute;a recuperado su propia
+estima, y esperaba que se le designara como uno de los hombres m&aacute;s
+sensatos.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos, entretanto, qu&eacute; tiempo hace&mdash;dijo el tabernero, que se
+consideraba como personalmente interesado en aquella proposici&oacute;n&mdash;.
+&iexcl;Pero si, sigue lloviendo a c&aacute;ntaros!&mdash;agreg&oacute; en seguida de abrir la
+puerta.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, yo no soy hombre que le tenga miedo a la lluvia&mdash;dijo el
+herrador&mdash;. Har&aacute; mal efecto cuando el juez Malam sepa que se nos ha
+hecho una denuncia a gentes honorables como nosotros, y que no hicimos
+nada para atenderla.</p>
+
+<p>El tabernero fue de la misma opini&oacute;n, y despu&eacute;s de haber pedido el
+asentimiento de los presentes y de haber repetido debidamente una
+peque&ntilde;a ceremonia conocida en el alto clero con el nombre de &laquo;Nolo
+episcopari&raquo; (no quiero ser obispo), consinti&oacute; en aceptar el refrigerante
+honor de ir a casa del se&ntilde;or Kench. Pero, con gran espanto del herrador,
+la proposici&oacute;n que &eacute;l hiciera de ser suplente de constable levant&oacute; una
+objeci&oacute;n de parte del se&ntilde;or Macey. Aquel viejo or&aacute;culo, que pretend&iacute;a
+conocer la ley, declar&oacute; que ning&uacute;n m&eacute;dico pod&iacute;a ser constable, que ese
+hecho le hab&iacute;a sido transmitido por su padre.</p>
+
+<p>&mdash;Y usted es m&eacute;dico, me parece, aunque no sea usted m&aacute;s que m&eacute;dico
+veterinario; porque una mosca es una mosca, aun cuando sea un
+t&aacute;bano&mdash;dijo para terminar el se&ntilde;or Macey, algo maravillado por su
+sagacidad.</p>
+
+<p>Un violento debate se produjo con este motivo. El herrador, por
+supuesto, no quer&iacute;a renunciar a su t&iacute;tulo de m&eacute;dico, pero sosten&iacute;a que
+un m&eacute;dico pod&iacute;a ser constable si quer&iacute;a, que el sentido de la ley era
+sencillamente que no se le pod&iacute;a obligar a ser constable si no lo
+deseaba. El se&ntilde;or Macey consider&oacute; esta interpretaci&oacute;n como un absurdo,
+visto que la ley no pod&iacute;a tener m&aacute;s diferencias con los m&eacute;dicos que con
+las dem&aacute;s personas. Agreg&oacute; que si estaba en la naturaleza de los
+m&eacute;dicos el desear menos que los dem&aacute;s mortales el ser constable, &iquest;c&oacute;mo
+era que el se&ntilde;or Dowlas deseaba tanto proceder en aquella calidad?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no deseo desempe&ntilde;ar el papel de constable&mdash;replic&oacute; el herrador,
+dominado por aquel razonamiento implacable&mdash;. Nadie puede decir que eso
+me importa, si se ha de hablar sinceramente. Pero si ha de haber celosos
+y envidiosos a prop&oacute;sito de esta diligencia acerca del se&ntilde;or Kench con
+un tiempo semejante, que vaya el que quiera, no me har&eacute;is ir a m&iacute;, yo os
+lo aseguro.</p>
+
+<p>Sin embargo, mediante la intervenci&oacute;n del tabernero, todo se arregl&oacute;.
+As&iacute; es que el pobre Silas, escoltado por sus dos compa&ntilde;eros y provisto
+con unas ropas viejas, sali&oacute; de nuevo bajo la lluvia, pensando en las
+largas noches que aun faltaban por transcurrir, no como aquellos que
+ans&iacute;an descansar, sino como los que ve&iacute;an esperando la ma&ntilde;ana.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="VIII" id="VIII"></a>VIII</h2>
+
+
+<p>Cuando Godfrey Cass volvi&oacute; de la fiesta de la se&ntilde;ora Osgood, a media
+noche, no lo sorprendi&oacute; mucho el saber que Dunsey no hab&iacute;a vuelto a la
+casa. Quiz&aacute; no habr&iacute;a vendido a <i>Rel&aacute;mpago</i> esperando otra ocasi&oacute;n;
+quiz&aacute;, a causa de la niebla de la tarde, hab&iacute;a preferido refugiarse en
+la posada del <i>Le&oacute;n Rojo</i> de Batterley, para pasar all&iacute; la noche, si la
+cacer&iacute;a lo hab&iacute;a retenido en las cercan&iacute;as, porque no era muy probable
+que se sintiera muy contrariado por dejar a su hermano en la
+incertidumbre. El esp&iacute;ritu de Godfrey estaba muy absorbido por los
+atractivos y maneras de Nancy para con &eacute;l, demasiado lleno de
+exasperaci&oacute;n contra s&iacute; mismo y contra su suerte&mdash;exasperaci&oacute;n que no
+dejaba nunca de producirse en &eacute;l, a la vista de aquella joven&mdash;, para
+que pensara mucho en <i>Rel&aacute;mpago</i> y en la conducta probable de Dunstan.</p>
+
+<p>A la ma&ntilde;ana siguiente toda la aldea fue sorprendida por la historia del
+robo.</p>
+
+<p>Godfrey, como todos los dem&aacute;s, pas&oacute; el tiempo en recoger y discutir las
+noticias y en ir a visitar las canteras. La lluvia hab&iacute;a hecho
+desaparecer toda probabilidad de distinguir los pasos; pero un examen
+minucioso del sitio hab&iacute;a hecho descubrir, en direcci&oacute;n opuesta a la
+aldea, una caja de yesca medio enterrada en el lodo y que conten&iacute;a un
+eslab&oacute;n y un pedernal.</p>
+
+<p>No era la caja de yesca de Silas, porque la &uacute;nica que hubiera pose&iacute;do
+nunca estaba a&uacute;n, sobre un estante, en su casa. La opini&oacute;n generalmente
+aceptada, fue que la caja encontrada en el foso ten&iacute;a alguna relaci&oacute;n
+con el robo. Una peque&ntilde;a minor&iacute;a sacud&iacute;a la cabeza y daba a entender que
+aqu&eacute;l no era un robo respecto del cual pudieran arrojar mucha luz las
+cajas de yesca.</p>
+
+<p>En cuanto al de maese Marner parec&iacute;a singular, y se hab&iacute;an conocido
+casos en que un hombre, despu&eacute;s de haberse causado a s&iacute; mismo alg&uacute;n
+da&ntilde;o, hab&iacute;a despu&eacute;s requerido al juez para buscar al autor. Pero cuando
+se asediaba a esas gentes pregunt&aacute;ndoles los motivos de su opini&oacute;n y el
+provecho que tales falsos pretextos pod&iacute;an proporcionarle a maese
+Marner, se contentaban con menear la cabeza como antes y hac&iacute;an observar
+que no siempre se estaba en aptitud de saber qu&eacute; es lo que algunas
+personas consideran un beneficio; adem&aacute;s, todo el mundo ten&iacute;a el derecho
+de tener su opini&oacute;n motivada o no, y el tejedor, como nadie lo
+ignoraba, no ten&iacute;a el cerebro muy sano.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Macey, bien que tomara la defensa de Marner contra toda
+sospecha de supercher&iacute;a, pon&iacute;a tambi&eacute;n en rid&iacute;culo la idea de la caja de
+yesca. En verdad, la reputaba como una sugesti&oacute;n bastante imp&iacute;a,
+tendiente a insinuar que todo deb&iacute;a de ser obra de manos humanas y que
+no hab&iacute;a ning&uacute;n poder sobrenatural capaz de hacer desaparecer las
+guineas sin tocar los ladrillos. Sin embargo, se volvi&oacute; contra el se&ntilde;or
+Tookey con bastante violencia cuando aquel suplente adicto, viendo que
+aquella interpretaci&oacute;n de los hechos sentaba particularmente a un
+chantre de parroquia la llev&oacute; m&aacute;s lejos a&uacute;n, pregunt&aacute;ndose si era
+razonable hacer una encuesta sobre un robo cuyas circunstancias eran tan
+misteriosas.</p>
+
+<p>&mdash;Como si no hubiera nada m&aacute;s&mdash;termin&oacute; diciendo el se&ntilde;or Tookey&mdash;que
+aquellas cosas que los jueces y los constables est&aacute;n en aptitud de
+descubrir.</p>
+
+<p>&mdash;No vay&aacute;is ahora, Tookey, m&aacute;s all&aacute; de donde se debe&mdash;repuso el se&ntilde;or
+Macey, inclinando la cabeza hacia un costado, en se&ntilde;al de reprobaci&oacute;n.
+As&iacute; es c&oacute;mo proced&eacute;is siempre: si yo arrojo una piedra y doy en el
+blanco, pens&aacute;is que hay algo mejor que hacer y trat&aacute;is de tirar otra vez
+m&aacute;s all&aacute; de la m&iacute;a. Lo que he dicho iba contra la caja de yesca; no he
+dicho nada contra los jueces y los constables; porque han sido nombrados
+por el rey Jorge y le sentar&iacute;a mal a un funcionario parroquial estallar
+en invectivas contra el soberano.</p>
+
+<p>Mientras estas discusiones ten&iacute;an lugar en el grupo que se encontraba
+frente a la taberna del <i>Arco Iris</i>, una deliberaci&oacute;n m&aacute;s importante
+ten&iacute;a lugar en el interior bajo la presidencia del se&ntilde;or Crackenthorp,
+el pastor, asistido por el squire Cass y otras personalidades de la
+parroquia. Se le acababa de ocurrir al se&ntilde;or Snell&mdash;que era, como lo
+hizo observar, un hombre habituado a coordinar los hechos&mdash;el relacionar
+con la caja de yesca, que en calidad de suplente del constable hab&iacute;a
+tenido &eacute;l mismo la honrosa distinci&oacute;n de encontrar, con ciertos
+recuerdos de un buhonero. Este hab&iacute;a entrado en su taberna para beber
+algo har&iacute;a cosa de un mes, y hab&iacute;a declarado positivamente que llevaba
+una caja de yesca que le serv&iacute;a para encender su pipa. Hab&iacute;a en aquello,
+sin duda, una pista para seguir. Y como la memoria, cuando est&aacute;
+debidamente impregnada en los hechos comprobados, es algunas veces de
+una fecundidad sorprendente, el se&ntilde;or Snell recobr&oacute; gradualmente la viva
+impresi&oacute;n del efecto que la fisonom&iacute;a y la conversaci&oacute;n del buhonero
+hab&iacute;an producido en &eacute;l. La mirada de aquel hombre estaba llena de una
+cierta expresi&oacute;n que hab&iacute;a chocado de un modo desagradable al sensible
+organismo del se&ntilde;or Snell. Seguramente que nada de particular hab&iacute;a
+salido de su boca&mdash;no, nada, excepto la frase relativa a la caja de
+yesca&mdash;; pero lo que un hombre dice, no es lo que vale, lo importante es
+c&oacute;mo lo dice. Adem&aacute;s ten&iacute;a un color moreno ex&oacute;tico que anunciaba su poca
+honradez.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Llevaba aros en las orejas?&mdash;pregunt&oacute; el se&ntilde;or Crackenthorp, que
+tenia alg&uacute;n conocimiento de las costumbres extranjeras.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno... esperad... veremos&mdash;respondi&oacute; el se&ntilde;or Snell como un
+somn&aacute;mbulo d&oacute;cil que quisiera realmente no equivocarse, si fuera
+posible.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de haber distendido los &aacute;ngulos de su boca y contra&iacute;do los
+ojos&mdash;se hubiera dicho que trataba de ver los aros&mdash;, pareci&oacute; renunciar
+al esfuerzo y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Recuerdo que llevaba en su caja aros para vender; es, pues, natural
+suponer que tambi&eacute;n los usara. Pero como recorri&oacute; casi todas las casas
+de la aldea, quiz&aacute; alguna persona se los haya visto en las orejas, bien
+que yo no pueda afirmar eso.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Snell ten&iacute;a raz&oacute;n al suponer que alguna otra persona se
+acordar&iacute;a de los aros en las orejas; porque, prosiguiendo la pesquisa en
+la parroquia, se hizo saber, con una energ&iacute;a cada vez m&aacute;s viva, que el
+pastor deseaba ser informado si el buhonero usaba aros, y se estableci&oacute;
+una corriente de opini&oacute;n de que era muy importante que el hecho fuera
+dilucidado. Naturalmente que todos los que oyeron la pregunta y que no
+se hab&iacute;an formado ninguna imagen exacta del buhonero &laquo;sin aros&raquo;, se lo
+representaron inmediatamente &laquo;con aros&raquo; en las orejas, m&aacute;s o menos
+grandes, seg&uacute;n el caso. La imagen fue muy pronto tomada por un recuerdo
+vivo. En consecuencia, la esposa del vidriero, mujer de buenas
+intenciones y que no era aficionada a mentir y cuya casa era una de las
+m&aacute;s ordenadas de la aldea, se mostr&oacute; dispuesta a declarar que, tan
+cierto como que hab&iacute;a de comulgar para la pr&oacute;xima Navidad, que hab&iacute;a
+visto unos grandes aros, de la forma del creciente de la luna nueva, en
+las dos orejas del buhonero. Al mismo tiempo Juana Oates, la hija del
+zapatero&mdash;ni&ntilde;a dotada de una imaginaci&oacute;n muy viva&mdash;, afirmaba no s&oacute;lo
+que los hab&iacute;a visto, sino que se hab&iacute;a estremecido de horror, como se
+estremec&iacute;a todav&iacute;a al hablar de eso.</p>
+
+<p>Por otra parte, a fin de arrojar m&aacute;s luz sobre esta pista de la caja de
+yesca, se recogi&oacute; en las diferentes casas todos los art&iacute;culos comprados
+al buhonero y se los llev&oacute; a la taberna del <i>Arco Iris</i> para ser
+expuestos all&iacute; p&uacute;blicamente. En fin, la convicci&oacute;n general en la aldea
+fue que, a fin de poner en claro la cuesti&oacute;n del robo, era preciso hacer
+muchas cosas en el <i>Arco Iris</i>. Adem&aacute;s, ning&uacute;n marido ten&iacute;a necesidad
+de excusarse con su esposa para ir a aquella taberna, a tal punto se
+hab&iacute;a convertido aquel sitio en la escena de rigurosos deberes p&uacute;blicos.</p>
+
+<p>Qu&eacute; decepci&oacute;n&mdash;y quiz&aacute;s tambi&eacute;n qu&eacute; indignaci&oacute;n&mdash;se manifest&oacute; al saber
+que Silas Marner, interrogado por el squire y el pastor, hab&iacute;a
+respondido que no hab&iacute;a conservado ning&uacute;n recuerdo del buhonero, salvo
+que &eacute;ste se hab&iacute;a allegado a su choza, pero sin entrar en ella. Se hab&iacute;a
+alejado inmediatamente, cuando Silas, entreabriendo la puerta, le dijo
+que no necesitaba nada. Tal hab&iacute;a sido la declaraci&oacute;n del tejedor.</p>
+
+<p>Sin embargo, Silas se aferraba fuertemente a la idea de que el buhonero
+era el culpable probablemente por la &uacute;nica raz&oacute;n que &eacute;sta le presentaba
+la imagen clara de un sitio en que pod&iacute;a estar su oro, despu&eacute;s de haber
+sido quitado del escondite: le parec&iacute;a verlo ahora en la caja del
+buhonero.</p>
+
+<p>Todas las gentes de la aldea hicieron notar con cierta irritaci&oacute;n que
+todo el mundo, salvo una criatura ciega como Marner, hubiera visto al
+hombre merodeando por all&iacute;. En efecto, &iquest;c&oacute;mo explicar&iacute;a que hubiese
+dejado su caja de yesca en el foso, al lado de la choza, si no hubiese
+andado vagando por all&iacute;? Sin duda alguna, hab&iacute;a hecho sus observaciones
+al ver a Marner en la puerta. Todo el mundo pod&iacute;a darse cuenta&mdash;con s&oacute;lo
+verlo&mdash;que el tejedor era un avaro medio loco. Era sorprendente que el
+buhonero no lo hubiese asesinado. Muchas y muchas veces se hab&iacute;a
+descubierto que la gente de esa especie, con aros en las orejas, eran
+asesinas. No hac&iacute;a tanto tiempo que uno de esos individuos hab&iacute;a sido
+juzgado, para que no hubiera gentes que lo recordaran.</p>
+
+<p>Es cierto que habiendo entrado Godfrey Cass en la taberna del <i>Arco
+Iris</i> durante una de las frecuentes repeticiones que daba el se&ntilde;or Snell
+de su deposici&oacute;n, hizo poco caso del testimonio del tabernero. Declar&oacute;
+que &eacute;l mismo le hab&iacute;a confiado un cortaplumas al buhonero, y que &eacute;ste le
+hab&iacute;a parecido ser un tipo alegre, a quien le gustaba chancear. Seg&uacute;n
+&eacute;l, todo lo que dec&iacute;an de la mirada atravesada de aquel hombre no ten&iacute;a
+sentido. Pero en la aldea aquellas palabras fueron consideradas como el
+habladero irreflexivo de un joven, pues no era s&oacute;lo el se&ntilde;or Snell quien
+hab&iacute;a encontrado que hab&iacute;a algo de raro en la persona del buhonero. Por
+el contrario, hab&iacute;a por lo menos media docena de testigos que estaban
+prontos para dirigirse al juez Malam para llevarle pruebas mucho m&aacute;s
+convincentes que ninguna de las que el tabernero pod&iacute;a dar. Era de
+desear que el se&ntilde;or Godfrey no fuera a Tarley a fin de echar agua fr&iacute;a
+sobre lo que el se&ntilde;or Snell hab&iacute;a dicho delante del juez de esa aldea, e
+impedir de ese modo que el magistrado librara una orden de arresto. Se
+le sospechaba que ten&iacute;a esta intenci&oacute;n cuando se le vio partir por la
+tarde a caballo y en la direcci&oacute;n de Tarley.</p>
+
+<p>Pero en aquel momento el inter&eacute;s que a Godfrey le inspiraba el robo se
+hab&iacute;a desvanecido en presencia de su ansiedad creciente respecto de
+Dunstan y de <i>Rel&aacute;mpago</i>. No se iba a Tarley sino a Batterley, porque se
+sent&iacute;a incapaz de permanecer m&aacute;s tiempo en esta incertidumbre a ese
+respecto. La posibilidad de que Dunstan le hubiese hecho la mala pasada
+de marcharse con <i>Rel&aacute;mpago</i>, para volver al cabo de un mes, despu&eacute;s de
+haber perdido su precio en el juego o de haberlo disipado, de otra
+manera, era un temor que lo importunaba todav&iacute;a m&aacute;s que la idea de un
+accidente desgraciado. Ahora que el baile de la se&ntilde;ora Osgood hab&iacute;a
+pasado; estaba furioso por haberle confiado su caballo a Dunstan. En
+lugar de tratar de calmar sus temores, los alentaba con esta idea
+supersticiosa e inherente a cada uno de nosotros de que cuando m&aacute;s se
+espera el mal resueltamente, menos probable es que suceda; as&iacute; fue que
+cuando oy&oacute; que se acercaba un caballo al trote y vio que un sombrero
+sobrepasaba la cerca m&aacute;s all&aacute; del codo del sendero, le pareci&oacute; que su
+conjuro hab&iacute;a tenido &eacute;xito. Sin embargo, no bien estuvo el animal a la
+vista, su coraz&oacute;n se oprimi&oacute; de nuevo, porque no era <i>Rel&aacute;mpago</i>. Y
+momentos despu&eacute;s se dio cuenta de que el caballero no era Dunstan, sino
+Bryce, que detuvo su montura para conversar con &eacute;l. La fisonom&iacute;a de
+aqu&eacute;l no anunciaba nada de nuevo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; trae, se&ntilde;or Godfrey, qu&eacute; suerte la de su hermano, maese Duncey,
+verdad?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quer&eacute;is decir?&mdash;replic&oacute; vivamente Godfrey.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo? &iquest;No ha vuelto todav&iacute;a a su casa?&mdash;dijo Bryce sorprendido.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;A casa? no. &iquest;Qu&eacute; ha sucedido? Hablad pronto. &iquest;Qu&eacute; hizo de mi caballo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! bien pensaba yo que era siempre vuestro, bien que &eacute;l dijera que
+se lo hab&iacute;ais cedido.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Lo hizo rodar y lo manc&oacute;?&mdash;dijo Godfrey, rojo de c&oacute;lera.</p>
+
+<p>&mdash;Peor todav&iacute;a&mdash;dijo Bryce&mdash;. Imaginaos que yo me hab&iacute;a comprometido a
+comprarle el caballo por ciento veinte libras esterlinas, un precio
+loco, pero siempre me hab&iacute;a gustado ese caballo. &iexcl;Y no va y lo ensarta!
+&iexcl;Precipitarse por encima de una cerca en que hab&iacute;a postes de hierro, en
+la cima de su talud que ten&iacute;a un foso delante! Hac&iacute;a mucho tiempo que el
+caballo estaba muerto cuando se lo descubri&oacute;. Desde entonces Dunsey no
+ha vuelto a la casa, &iquest;verdad?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;A casa? no&mdash;replic&oacute; Godfrey&mdash;, y har&iacute;a bien en no volver. &iexcl;Qu&eacute;
+imb&eacute;cil soy, me lleve el diablo! Debiera de haber sabido que las cosas
+iban a concluir as&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, para deciros la verdad&mdash;continu&oacute; Bryce&mdash;, despu&eacute;s de
+cerrado el trato se me ocurri&oacute; la idea de que vuestro hermano hab&iacute;a
+podido montar el caballo para venderlo sin que vos lo supierais, porque
+no cre&iacute; que fuera suyo. Yo sab&iacute;a que maese Dunsey hac&iacute;a de las suyas
+algunas veces. Pero, &iquest;ad&oacute;nde puede haber ido? No se lo ha vuelto a ver
+en Batterley. No se debe haber hecho da&ntilde;o, porque no ten&iacute;a m&aacute;s remedio
+que marcharse a pie.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Da&ntilde;o?&mdash;dijo Godfrey amargamente.&mdash;Jam&aacute;s se har&aacute; da&ntilde;o; ha nacido para
+hacerlo a los dem&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y vos lo hab&iacute;ais autorizado realmente para vender el
+caballo?&mdash;pregunt&oacute; Bryce.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, quer&iacute;a deshacerme de &eacute;l; siempre tuvo la boca algo dura para
+m&iacute;&mdash;respondi&oacute; Godfrey, cuyo orgullo se sobresaltaba al pensar que Bryce
+adivinaba que la necesidad lo hab&iacute;a obligado a separarse de su
+montura&mdash;. Iba a ver qu&eacute; ha sido de <i>Rel&aacute;mpago</i>; me imaginaba que hab&iacute;a
+sucedido alguna desgracia. Ahora voy a retroceder&mdash;agreg&oacute;, haciendo
+volver la cabeza al caballo, con el deseo de poder librarse de Bryce,
+porque comprend&iacute;a que la gran crisis de su vida, crisis tanto tiempo
+tornada, estaba pr&oacute;xima&mdash;. Ven&iacute;s a Raveloe, &iquest;verdad?</p>
+
+<p>&mdash;No, ahora no&mdash;dijo Bryce&mdash;. Dirigi&eacute;ndome a Flitton hice esta vuelta
+con la idea de que no ser&iacute;a malo que entrara de paso en vuestra casa,
+para deciros todo lo que sab&iacute;a respecto al caballo. Supongo que maese
+Dunsey no ha querido mostrarse antes de que la mala noticia se hubiera
+disipado un poco. Quiz&aacute; haya ido a hacerle una visita a la posada de
+las <i>Tres Coronas</i>, cerca de Whithbridge; s&eacute; que le gusta esa casa.</p>
+
+<p>&mdash;Es muy posible&mdash;dijo Godfrey distra&iacute;damente.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s, sacudiendo su preocupaci&oacute;n, agreg&oacute;, esforz&aacute;ndose por mostrarse
+indiferente:</p>
+
+<p>&mdash;Hemos de o&iacute;r hablar de &eacute;l muy luego, pod&eacute;is estar seguro.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, &eacute;ste es mi camino&mdash;dijo Bryce, sin que lo sorprendiera ver que
+Godfrey estaba bastante abatido&mdash;. Bueno, me despido haciendo votos
+porque pueda traeros mejores noticias otra vez.</p>
+
+<p>Godfrey puso su caballo al paso. Se imaginaba la escena en que tendr&iacute;a
+que confes&aacute;rselo todo a su padre, escena que comprend&iacute;a era ya
+inevitable. Ten&iacute;a que hacer la revelaci&oacute;n relativa al dinero al otro d&iacute;a
+por la ma&ntilde;ana. Suponiendo que ocultara el resto, como Dunstan no
+tardar&iacute;a en volver, si &eacute;ste se ve&iacute;a obligado a soportar la violencia de
+la c&oacute;lera del padre, lo contar&iacute;a todo por despecho, aunque no sacara de
+eso ning&uacute;n provecho.</p>
+
+<p>Exist&iacute;a todav&iacute;a otro medio para conseguir el silencio de Dunstan y
+aplazar el mal d&iacute;a: Godfrey pod&iacute;a decirle a su padre que &eacute;l mismo hab&iacute;a
+gastado el dinero que le hab&iacute;a entregado Fowler. Como nunca hab&iacute;a
+cometido semejante falta, el asunto se disipar&iacute;a despu&eacute;s de un poco de
+tormenta. Pero era incapaz de resolverse a eso. Comprend&iacute;a que al darle
+el dinero a Dunstan hab&iacute;a cometido un abuso de confianza apenas menos
+culpable que el de haber gastado &eacute;l mismo el dinero en su provecho...
+Sin embargo, hab&iacute;a entre esos dos actos una diferencia que le hac&iacute;a ver
+al segundo como tan odioso, que la idea de acusarse de &eacute;l era
+insoportable.</p>
+
+<p>&mdash;No pretendo ser irreprochable&mdash;se dec&iacute;a&mdash;; pero, sin embargo, no soy
+un pillo; por lo menos estoy resuelto a contenerme. Prefiero soportar
+las consecuencias de mi propia conducta y no hacer creer que soy el
+autor de un acto que nunca habr&iacute;a cometido. Jam&aacute;s se me hubiera ocurrido
+gastar ese dinero para divertirme... s&oacute;lo ced&iacute; a una tortura.</p>
+
+<p>Durante todo el resto del d&iacute;a, Godfrey, salvo algunas fluctuaciones
+accidentales, permaneci&oacute; firmemente resuelto a confes&aacute;rselo todo al
+padre y aplaz&oacute; la historia de la p&eacute;rdida de <i>Rel&aacute;mpago</i> hasta el d&iacute;a
+siguiente, a fin de que sirviera de introducci&oacute;n a un asunto m&aacute;s
+importante. El viejo squire estaba acostumbrado a ver qu&eacute; Dunstan se
+ausentara con frecuencia de la casa; as&iacute; es que no pens&oacute; que valiera la
+pena de hacer una observaci&oacute;n respecto de la desaparici&oacute;n de su hijo y
+de la del caballo.</p>
+
+<p>Godfrey se repiti&oacute; muchas veces que si dejaba escapar aquella ocasi&oacute;n
+favorable para confesarlo todo, jam&aacute;s se le presentar&iacute;a otra; y hasta la
+revelaci&oacute;n podr&iacute;a producirse de una manera m&aacute;s odiosa que por la
+perversidad de Dunstan, si la otra se presentaba ella misma, como ya lo
+hab&iacute;a amenazado con hacerlo Godfrey.</p>
+
+<p>Entonces, para prepararse para la escena que iba a tener lugar, trat&oacute; de
+imaginarla; resolvi&oacute; mentalmente c&oacute;mo pasar&iacute;a la confesi&oacute;n de la
+debilidad en que hab&iacute;a incurrido d&aacute;ndole el dinero a Dunstan al hecho
+que &eacute;ste lo ten&iacute;a tan agarrado, que hab&iacute;a tenido que renunciar a
+hac&eacute;rselo largar, como adem&aacute;s tendr&iacute;a que proceder con su padre para que
+&eacute;ste se preparara para algo muy grave antes de revelarle el hecho mismo.</p>
+
+<p>El viejo squire era un hombre implacable; tomaba resoluciones durante
+una c&oacute;lera violenta y no hab&iacute;a medio de hac&eacute;rselas abandonar, ni aun
+cuando esa c&oacute;lera se hubiera disipado. As&iacute; son las lavas ardientes de
+los volcanes que se endurecen y forman una roca cuando se enfr&iacute;an. Como
+muchos hombres inflexibles y violentos dejaba que el mal creciera al
+favor de su propia negligencia, hasta que se accediera con una fuerza
+que lo exasperaba. Entonces se volv&iacute;a de un rigor feroz, y su dureza se
+tornaba inexorable. Ese era su sistema con los arrendatarios; los dejaba
+atrasarse en sus pagos, descuidar las cercas, reducir su material y su
+ganado, vender la paja y hacer todo lo que no deb&iacute;an; despu&eacute;s, cuando
+estaba escaso de dinero a causa de su indulgencia, tomaba contra ellos
+las medidas m&aacute;s severas y se volv&iacute;a sordo ante sus s&uacute;plicas. Godfrey
+sab&iacute;a todo eso y lo comprend&iacute;a tanto m&aacute;s cuanto que hab&iacute;a tenido el
+fastidio de ser testigo de los accesos de c&oacute;lera brusca e implacable de
+su padre, accesos ante los cuales su irresoluci&oacute;n habitual lo privaba de
+toda simpat&iacute;a. Pero no criticaba la indulgencia culpable que los
+preced&iacute;a; esa indulgencia le parec&iacute;a bastante natural. Sin embargo, como
+Godfrey lo pensaba, apenas hab&iacute;a una probabilidad de que el orgullo de
+su padre consideraba aquel casamiento desde un punto de vista que lo
+inclinara a mantenerlo secreto, antes que echar a su hijo y hacer hablar
+de la familia en el pa&iacute;s, a diez leguas a la redonda.</p>
+
+<p>Tal fue el aspecto bajo el cual Godfrey consigui&oacute; encarar las cosas
+hasta media noche. En seguida se durmi&oacute;, pensando que ya hab&iacute;a
+deliberado bastante consigo mismo. Pero, cuando despert&oacute; en la
+obscuridad de la ma&ntilde;ana apacible, encontr&oacute; que le era imposible recordar
+sus ideas de la noche precedente. Se hubiera dicho que estaban en exceso
+fatigadas y no pod&iacute;an volver a ser reanimadas para un nuevo trabajo. En
+lugar de argumentos en favor de una confesi&oacute;n, era incapaz ahora de
+representarse otra cosa que las deplorables consecuencias que aquella
+acarrear&iacute;a. Entonces volvi&oacute; el antiguo temor del deshonor&mdash;el antiguo
+horror de pensar en levantar una valla infranqueable entre &eacute;l y Nancy&mdash;,
+su antigua inclinaci&oacute;n a contar con las probabilidades capaces de serle
+favorables y evitarle una denuncia.</p>
+
+<p>Porque, al fin y al cabo, &iquest;impedir&iacute;a con sus actos personales las
+esperanzas que da el ayer? Se hab&iacute;a puesto a considerar la v&iacute;spera su
+situaci&oacute;n desde un falso punto de vista. Estaba furioso contra Dunstan,
+y no hab&iacute;a pensado m&aacute;s que en una ruptura completa de su convenio mutuo.</p>
+
+<p>Lo m&aacute;s cuerdo que pod&iacute;a hacer era tratar de atenuar la c&oacute;lera de su
+padre contra Dunsey, y conservar lo m&aacute;s posible las cosas en su antiguo
+estado. Si Dunstan no volv&iacute;a hasta dentro de algunos d&iacute;as&mdash;y Godfrey
+supon&iacute;a que aquel p&iacute;caro ten&iacute;a bastante dinero en el bolsillo como para
+poder prolongar su ausencia bastante tiempo&mdash;, todo podr&iacute;a disiparse.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="IX" id="IX"></a>IX</h2>
+
+
+<p>Godfrey se levant&oacute; y se desayun&oacute; m&aacute;s temprano que de costumbre, pero se
+qued&oacute; en el peque&ntilde;o sal&oacute;n artesonado hasta que sus hermanos menores
+acabaran de desayunarse y salieran. Esperaba a su padre, quien siempre
+hac&iacute;a un paseo con el mayordomo antes de almorzar. Nadie com&iacute;a a la
+misma hora por la ma&ntilde;ana en la Casa Roja. Era siempre el &uacute;ltimo, a fin
+de dar a un apetito bastante d&eacute;bil mayores probabilidades, antes de
+ponerlo a prueba. Hac&iacute;a casi dos horas que la mesa estaba guarnecida con
+platos suculentos esperando su llegada.</p>
+
+<p>El squire Cass era un sexagenario alto y corpulento. Sus cejas crespas y
+la mirada bastante dura de sus ojos parec&iacute;an no estar en armon&iacute;a con su
+boca ca&iacute;da y su energ&iacute;a. Su persona ten&iacute;a las trazas de una negligencia
+habitual y su traje estaba mal cuidado. Sin embargo, hab&iacute;a en el aire
+del viejo squire algo que lo distingu&iacute;a de los agricultores de la
+parroquia. Estos eran quiz&aacute;, bajo todo respecto, tan refinados como &eacute;l,
+pero se hab&iacute;an arrastrado penosamente por el camino de la vida con la
+conciencia de estar en la vecindad de hombres que les eran superiores.
+Les faltaba, por lo tanto, esa posesi&oacute;n de s&iacute; mismos, esa autoridad de
+la palabra y ese empaque que distinguen al hombre que considera a las
+personas que les son inferiores como tan apartadas de s&iacute;, que no tienen
+que hacer con ellas menos que con el Gran Turco.</p>
+
+<p>El squire hab&iacute;a estado acostumbrado toda su vida, a recibir el homenaje
+de todas las gentes de la parroquia y a pensar que su familia, sus copas
+de plata y todo lo que le pertenec&iacute;a era lo m&aacute;s antiguo y lo mejor; y
+como no frecuentaba nunca a la burgues&iacute;a de esfera m&aacute;s elevada que la
+suya, su opini&oacute;n no admit&iacute;a cotejo.</p>
+
+<p>Al entrar en la pieza, ech&oacute; una mirada sobre su hijo y le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo es eso, se&ntilde;or! &iquest;Tampoco vos hab&eacute;is almorzado?</p>
+
+<p>No cambiaron ninguno de esos saludos amables de la ma&ntilde;ana, no porque
+hubiera entre ellos alguna enemistad, sino porque la flor suave de la
+cortes&iacute;a no prosperaba en residencias como la Casa Roja.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, mi padre, he almorzado; pero os esperaba para hablaros.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! bueno&mdash;repuso el squire, dej&aacute;ndose caer pesadamente en su sill&oacute;n
+y hablando con una voz pesada y catarrienta, lo que era considerado en
+Raveloe como una especie de privilegio de su rango, mientras cortaba un
+trozo del buey y se lo daba al perro corredor que hab&iacute;a entrado con
+&eacute;l&mdash;. Llamad para que me traigan mi cerveza, &iquest;quer&eacute;is? Los negocios de
+vosotros los j&oacute;venes son generalmente vuestros placeres personales;
+pero, si vosotros ten&eacute;is prisa por realizarlos, a los dem&aacute;s no les pasa
+otro tanto.</p>
+
+<p>La vida del squire era tan ociosa como la de sus hijos; sin embargo, era
+una ficci&oacute;n mantenida por &eacute;l y su contempor&aacute;neos en Raveloe que la
+juventud era exclusivamente el per&iacute;odo de la locura y que su vieja
+cordura era un espacio continuo de sufrimiento que el sarcasmo
+dulcificaba. Antes de volver a hablar, Godfrey esper&oacute; que la cerveza
+fuera servida y la puerta vuelta a cerrar. Durante este tiempo, r&aacute;pido
+el perro corredor consumi&oacute; tajadas del buey en cantidad suficiente como
+para formar la comida de un pobre en d&iacute;a de fiesta.</p>
+
+<p>&mdash;Ha ocurrido un maldito accidente con <i>Rel&aacute;mpago</i>&mdash;comenz&oacute; diciendo&mdash;;
+sucedi&oacute; anteayer.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Se ha mancado?&mdash;dijo el squire, despu&eacute;s de beber un trago de
+cerveza&mdash;. Pensaba que sab&iacute;ais montar mejor, se&ntilde;or. Jam&aacute;s he estropeado
+un caballo en mi vida. Si lo hubiese hecho, en balde hubiera pedido
+otro, porque mi padre no estaba tan dispuesto para desatar los cordones
+de su bolsa como otros padres que yo conozco. Pero es preciso que &eacute;stos
+cambien de tono, es imprescindible. A causa de las hipotecas y de los
+pagos retrasados, estoy tan falto de dinero como un mendigo. Y ese tonto
+de Kimble dice que los diarios hablan de pago. Si eso sucediera, el pa&iacute;s
+no podr&iacute;a sostenerse: los precios se vienen abajo como las pesas de un
+asador, y jam&aacute;s conseguir&eacute; que se me paguen los atrasos, ni aunque haga
+vender todo lo que esos individuos poseen. Y ese maldito Fowler... no
+quiero tolerar m&aacute;s tiempo su morosidad; le he dicho a Winthrop que vaya
+hoy mismo a verlo a Cosc. Ese brib&oacute;n mentiroso me prometi&oacute; entregarme
+sin falta el mes pasado cien libras esterlinas. Se aprovecha de que
+ocupa una granja apartada y piensa que lo voy a perder de vista.</p>
+
+<p>El squire acab&oacute; de despachar su discurso tosiendo e interrumpi&eacute;ndose;
+pero, sin embargo, sin hacer pausas bastante largas que pudiesen
+servirle de pretexto a Godfrey para volver a hablar. Este vio que su
+padre ten&iacute;a la intenci&oacute;n de eludir todo pedido pecuniario motivado por
+la desgracia ocurrida a <i>Rel&aacute;mpago</i>. Adem&aacute;s adivin&oacute; que el tono de
+insistencia empleado por el squire al hablar del poco dinero de que
+dispon&iacute;a y de los deudores morosos deb&iacute;a de producir en su esp&iacute;ritu la
+disposici&oacute;n menos favorable para escuchar las confesiones de su hijo.
+Sin embargo, era preciso que prosiguiera ahora que hab&iacute;a comenzado.</p>
+
+<p>&mdash;Es algo m&aacute;s grave; el caballo se ensart&oacute; en un poste y se mat&oacute;&mdash;dijo
+en seguida que su padre se detuvo y comenz&oacute; a comer&mdash;. Pero no ten&iacute;a la
+intenci&oacute;n de pediros que me comprarais otro; s&oacute;lo pensaba en que no me
+ser&iacute;a posible reembolsaros con el precio de <i>Rel&aacute;mpago</i> como me
+propon&iacute;a. Dunsey lo llev&oacute; a una cacer&iacute;a para venderlo, y despu&eacute;s de
+haber cerrado el trato con Bryce por ciento veinte libras esterlinas,
+sigui&oacute; la tra&iacute;lla y dio algunos saltos insensatos, uno de los cuales
+despach&oacute; al caballo. Sin esa circunstancia, os hubiera entregado cien
+libras esterlinas esta ma&ntilde;ana.</p>
+
+<p>El squire hab&iacute;a dejado el cuchillo y el tenedor y miraba a su hijo
+fijamente y con estupefacci&oacute;n. Su esp&iacute;ritu no era bastante sutil como
+para adivinar qu&eacute; causa hab&iacute;a podido causar aquella extra&ntilde;a inversi&oacute;n
+de las relaciones entre el padre y el hijo que importaba aquella
+intenci&oacute;n de Godfrey de darle cien libras esterlinas.</p>
+
+<p>&mdash;La verdad es, mi padre... lo siento mucho... que hice muy mal. Fowler
+pag&oacute; como dijo las cien libras esterlinas. Me las entreg&oacute; cuando fui
+all&aacute;, el mes pasado. Pero Dunsey me atorment&oacute; tanto para que le diera
+ese dinero que se lo facilit&eacute; porque esperaba entreg&aacute;roslo en seguida...</p>
+
+<p>El squire, que se hab&iacute;a puesto rojo de c&oacute;lera antes de que su hijo
+hubiese acabado de hablar, consigui&oacute; m&aacute;s que expresar con dificultades:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Vos le dejasteis el dinero a Dunsey, se&ntilde;or? &iquest;Y desde cu&aacute;ndo sois tan
+&iacute;ntimo con vuestro hermano que os ve&aacute;is obligado a asociaros con &eacute;l para
+disponer de mi dinero? Est&aacute;is en camino de volveros un p&iacute;caro. Os digo
+que no tolerar&eacute; esto. Echar&eacute; a la calle toda vuestra secuela y me
+volver&eacute; a casar. Quisiera, se&ntilde;or, que os acordarais de que mi propiedad
+no es un bien inalienable. Desde la &eacute;poca de mis bisabuelos, los Cass
+pueden disponer de sus tierras como mejor les parece. No olvid&eacute;is eso,
+se&ntilde;or. &iquest;Le entregasteis el dinero a Dunsey? &iquest;Y por qu&eacute; se lo
+entregasteis? Tiene que haber en esto una mentira.</p>
+
+<p>&mdash;No hay ninguna mentira, mi padre&mdash;prosigui&oacute; Godfrey&mdash;. Yo no hubiera
+gastado el dinero para m&iacute;; pero Dunsey me presion&oacute; tanto que hice la
+tonter&iacute;a de entreg&aacute;rselo. Pero yo ten&iacute;a la intenci&oacute;n de entreg&aacute;roslo,
+que &eacute;l me lo devolviese o no. Eso es todo. Nunca pens&eacute; en apropiarme ese
+dinero. Jam&aacute;s me hab&eacute;is sorprendido haci&eacute;ndole una mala partida a mi
+padre.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;D&oacute;nde est&aacute; Dunsey, entonces? Por qu&eacute; os est&aacute;is aqu&iacute; hablando. Id a
+buscar a Dunsey, os digo, y que explique por qu&eacute; necesit&oacute; ese dinero y
+qu&eacute; hizo de &eacute;l. Se arrepentir&aacute;. Lo arrojar&eacute; a la calle. He dicho que
+quer&iacute;a hacerlo y lo har&eacute;. No me volver&aacute; a faltar. Id a buscarle.</p>
+
+<p>&mdash;Dunsey no ha vuelto, mi padre.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;El qu&eacute;? &iquest;Se ha roto el pescuezo entonces?&mdash;dijo el squire mostr&aacute;ndose
+algo descontento con la idea de que, si as&iacute; era, no podr&iacute;a poner en
+pr&aacute;ctica sus amenazas.</p>
+
+<p>&mdash;No, no se ha hecho da&ntilde;o, creo, porque el caballo fue encontrado
+muerto, y Dunsey debi&oacute; poder marcharse a pie. Supongo que pronto lo
+volveremos a ver. No s&eacute; d&oacute;nde est&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute; tuvisteis que darle mi dinero? Respondedme a esto&mdash;continu&oacute;
+el padre, atacando de nuevo a Godfrey, puesto que no ten&iacute;a a Dunsey a su
+alcance.</p>
+
+<p>&mdash;La verdad, mi padre, es que no s&eacute;&mdash;respondi&oacute; Godfrey con vacilaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Era aqu&eacute;l un d&eacute;bil subterfugio, pero a Godfrey no le gustaba mentir, y
+como sab&iacute;a que ninguna duplicidad puede prosperar mucho tiempo sin la
+ayuda de palabras falsas, no ten&iacute;a a su disposici&oacute;n ning&uacute;n efugio
+imaginado de antemano.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Que no lo sab&eacute;is? Yo voy a deciros por qu&eacute; ha sido, se&ntilde;or. Hab&eacute;is
+hecho de la vuestra, y para eso comprasteis su silencio&mdash;dijo el squire
+con una penetraci&oacute;n brusca.</p>
+
+<p>Godfrey se estremeci&oacute;. Sinti&oacute; que su coraz&oacute;n palpitaba con violencia al
+ver que su padre casi hab&iacute;a adivinado. Esta alarma repentina le impuls&oacute;
+a hacer un paso m&aacute;s, una impulsi&oacute;n muy ligera basta para eso cuando se
+est&aacute; en un plano inclinado.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, s&iacute;, mi padre&mdash;prosigui&oacute;; y trataba de hablar en tono f&aacute;cil
+y despreocupado&mdash;; hab&iacute;a un peque&ntilde;o asunto entre Dunsey y yo; no tiene
+ninguna importancia m&aacute;s que para &eacute;l y para m&iacute;. No vale la pena de
+mezclarse en las locuras de los j&oacute;venes... eso no os hubiera perjudicado
+en nada, mi padre, y yo no hubiese tenido la mala suerte de perder a
+<i>Rel&aacute;mpago</i>. Hoy os hubiera entregado el dinero.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Locuras! &iexcl;Bah! Ser&iacute;a tiempo que acabaran las vuestras. Quisiera
+convenceros, se&ntilde;or, de que es preciso realmente ponerles t&eacute;rmino&mdash;dijo
+el squire frunciendo las cejas y lanz&aacute;ndole a su hijo una mirada
+irritada&mdash;. Vuestras proezas no son tales que me permiten conseguir
+dinero. Mirad, mi abuelo ten&iacute;a sus caballerizas llenas de caballos; su
+mesa era tambi&eacute;n una buena mesa&mdash;y en tiempos peores que el nuestro&mdash;, a
+lo que yo s&eacute; al menos. Yo podr&iacute;a hacer otro tanto si no tuviera cuatro
+ganapanes que se me prenden como sanguijuelas. Yo he sido un padre
+demasiado bueno para con todos vosotros, eso es lo que hay. Pero en
+adelante voy a tener las riendas cortas.</p>
+
+<p>Godfrey permaneci&oacute; silencioso. No es probable que fuera muy penetrante
+en sus juicios; sin embargo, siempre hab&iacute;a comprendido que la
+indulgencia de su padre no era bondad, y hab&iacute;a suspirado vagamente por
+alguna disciplina que dominara su debilidad vagabunda y secundar sus
+mejores intenciones. El squire comi&oacute; el pan y la carne r&aacute;pidamente,
+bebi&oacute; un buen sorbo de cerveza, y luego, volviendo la espalda a la mesa,
+prosigui&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Ser&aacute; tanto peor para vos, sabedlo; m&aacute;s os valiera que tratarais de
+ayudarme y conservar lo que tenemos.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, mi padre, a menudo me he ofrecido para tomar la gesti&oacute;n de
+los negocios, pero vos sab&eacute;is que siempre interpretasteis mal esto, y
+que parecisteis creer que deseaba suplantaros.</p>
+
+<p>&mdash;No me acuerdo de vuestros ofrecimientos ni de haberlos interpretado
+mal&mdash;dijo el squire, cuyos recuerdos consist&iacute;an en ciertas impresiones
+vivas que los detalles no hab&iacute;an modificado&mdash;; lo que yo s&eacute; es que en
+cierta &eacute;poca pareci&oacute; que pensabais en casaros, y yo no trat&eacute; de cerraros
+el camino como algunos padres lo habr&iacute;an hecho. No me agradar&iacute;a m&aacute;s
+veros casar con la hija de Lammeter que con cualquier otra. Supongo que
+si os hubiera dicho no, hubierais persistido en vuestra intenci&oacute;n; a
+falta de contradicci&oacute;n hab&eacute;is cambiado de parecer. Sois como una veleta;
+heredasteis de vuestra pobre madre. Jam&aacute;s tuvo car&aacute;cter. Es verdad que
+eso no le hace falta a una mujer si su marido es un hombre como debe
+ser, pero esa cualidad le ser&iacute;a muy necesaria a la vuestra, porque
+apenas ten&eacute;is la voluntad necesaria para hacer caminar a las dos piernas
+en la misma direcci&oacute;n. Esa joven no ha dicho definitivamente que no os
+aceptaba, &iquest;verdad?</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;dijo Godfrey, sintiendo que un vivo sonrojo le sub&iacute;a a la cara y
+sinti&eacute;ndose molesto&mdash;; pero no creo que guste de m&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; no cre&eacute;is! &iquest;Por qu&eacute; no hab&eacute;is tenido el valor de pregunt&aacute;rselo?
+&iquest;Siempre dese&aacute;is vos casaros con ella? Esta es la cuesti&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;No deseo casarme con otra&mdash;respondi&oacute; Godfrey, de un modo evasivo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, entonces, dejadme hacer el pedido en vuestro lugar, si no
+ten&eacute;is valor para hacerlo vos mismo, y asunto concluido. No es probable
+que Lammeter vea con malos ojos que su hija se case en mi familia, me
+parece. En cuanto a la linda muchacha, no ha querido aceptar a su primo
+y no veo que otro pretendiente hubiera podido soplaros la dama.</p>
+
+<p>&mdash;Preferir&iacute;a dejar las cosas tranquilas, si as&iacute; os place, mi
+padre&mdash;prosigui&oacute; Godfrey asustado&mdash;. Creo que est&aacute; un poco enojada
+conmigo en este momento y desear&iacute;a hablarle yo mismo. De estas cosas es
+necesario ocuparse personalmente.</p>
+
+<p>&mdash;Pues entonces hablad y ocuparos, y tratad de cambiar de conducta. Eso
+es lo que necesita hacer un hombre cuando piensa en casarse.</p>
+
+<p>&mdash;No veo c&oacute;mo me ser&iacute;a posible hacerlo ahora, mi padre. No querr&eacute;is
+establecerme en una de vuestras granjas, supongo, y no creo que ella
+consintiera en venir a vivir en esta casa junto con todos mis hermanos.
+Aqu&iacute; se lleva una vida muy distinta de aquella a que est&aacute; acostumbrada.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Que no consentir&iacute;a en venir a vivir en esta casa? No me dig&aacute;is eso.
+Pregunt&aacute;dselo y veremos&mdash;repuso el squire con una risa breve e ir&oacute;nica.</p>
+
+<p>&mdash;Preferir&iacute;a dejar las cosas quietas por el momento, mi padre&mdash;dijo
+Godfrey&mdash;. Espero que no tratar&eacute;is de precipitar las cosas diciendo cosa
+alguna.</p>
+
+<p>&mdash;Har&eacute; lo que me plazca&mdash;replic&oacute; el squire&mdash;, y os har&eacute; ver que yo soy
+quien manda; de otro modo pod&eacute;is marcharos de esta casa e ir a buscar
+morada en otra parte. Id a ver a Winthrop y decidle que no vaya a lo de
+Cass y que me espere... ordenad que me ensillen mi caballo. &iexcl;Ah!
+esperad; tratad de vender la vieja jaca de Dunsey y de entregarme ese
+dinero; &iquest;hab&eacute;is o&iacute;do? Ya no mantendr&aacute; m&aacute;s caballos a mi costa. Y si
+sab&eacute;is d&oacute;nde se ha metido&mdash;vos lo sab&eacute;is sin duda&mdash;, pod&eacute;is decirle que
+no se d&eacute; el trabajo de volver a la casa. Que se haga mozo de cuadra y
+gane con qu&eacute; vivir. Ya no me pesar&aacute; m&aacute;s encima.</p>
+
+<p>&mdash;No s&eacute;, padre, d&oacute;nde est&aacute;, y si lo supiera no me corresponder&iacute;a a m&iacute;
+decirle que no vuelva m&aacute;s&mdash;dijo Godfrey dirigi&eacute;ndose hacia la puerta.</p>
+
+<p>&mdash;Que el diablo os confunda, se&ntilde;or; no os qued&eacute;is ah&iacute; perdiendo tiempo
+e id a decir que me ensillen mi caballo&mdash;prosigui&oacute; el squire, tomando
+una pipa.</p>
+
+<p>Godfrey sali&oacute;, d&aacute;ndose apenas cuenta si estaba m&aacute;s tranquilo por haber
+terminado la entrevista sin haber modificado su posici&oacute;n, o m&aacute;s inquieto
+al pensar que se hab&iacute;a enredado a&uacute;n m&aacute;s en los subterfugios y los
+artificios. Lo que hab&iacute;a pasado con motivo del pedido de la mano de
+Nancy le hab&iacute;a causado al joven una mera alarma: el temor de que el
+squire fuera a deslizarle al se&ntilde;or Lammeter, de sobremesa, algunas
+palabras que fueran capaces de ponerlo a &eacute;l, Godfrey, en la necesidad
+absoluta de renunciar a Nancy en el momento mismo que parec&iacute;a estar a su
+alcance. Recurri&oacute; entonces a su refugio ordinario, a la esperanza de
+alg&uacute;n golpe imprevisto de la fortuna, de alguna coyuntura favorable que
+le ahorrar&iacute;a consecuencias penosas y hasta perjudicar&iacute;a su falta de
+sinceridad, convirti&eacute;ndola en prudencia.</p>
+
+<p>En lo que concierne a contar con alg&uacute;n tiro de dados de la fortuna,
+apenas puede decirse que Godfrey fuera de la vieja escuela. La
+casualidad favorable es el Dios de todos los hombres que siguen sus
+propias impulsiones, en lugar de obedecer una ley en la cual no creen.
+Si un hombre distinguido de nuestra &eacute;poca consigue una posici&oacute;n que
+tiene verg&uuml;enza de hacer conocer, su esp&iacute;ritu buscar&aacute; todas las salidas
+imaginables capaz de librarlo de los resultados que esa posici&oacute;n deja
+prever. Si gasta m&aacute;s de lo que tiene, si evita el trabajo honesto y
+resuelto que proporciona su salario, en seguida se pone a so&ntilde;ar en la
+posibilidad de encontrar un bienhechor, un tonto a quien sabr&aacute; halagar,
+a fin de poder usar su influencia en su favor, en imaginarse un estado
+de esp&iacute;ritu posible en alguna persona probable que todav&iacute;a no ha dado
+se&ntilde;ales de aparecer. Si descuida las obligaciones de su empleo, echa
+inevitablemente su ancla al azar, con la esperanza de que aquello que no
+ha hecho no tendr&aacute; la importancia supuesta. Si traiciona la confianza de
+un amigo, adora esa misma complejidad sutil que llama al azar, que le da
+esperanza de que ese amigo no lo sabr&aacute; jam&aacute;s. Si abandona un honrado
+oficio para buscar las distinciones de una profesi&oacute;n a la que nunca ha
+sido llamado por la naturaleza, su religi&oacute;n es infaliblemente el culto
+de una casualidad favorable, en la que cree como en un poderoso, creador
+del &eacute;xito. El mal principio rechazado por esta religi&oacute;n es el orden
+natural de la sucesi&oacute;n de las cosas, de acuerdo con el cual las semillas
+producen una cosecha de su especie.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="X" id="X"></a>X</h2>
+
+
+<p>El juez Malam era considerado, naturalmente, en Tarley y en Raveloe,
+como un personaje de vasta inteligencia, visto que era capaz de sacar
+sin pruebas conclusiones mucho m&aacute;s profundas que las que se pod&iacute;an
+esperar de sus vecinos que no eran magistrados.</p>
+
+<p>No era posible que semejante hombre descuidara el indicio de la caja de
+yesca.</p>
+
+<p>As&iacute;, pues, se dio comienzo a una pesquisa que ten&iacute;a por objeto un
+buhonero: nombre desconocido, cabellos negros y crespos, color moreno de
+un extranjero, mercader de cuchiller&iacute;a y bisuter&iacute;a que llevaba en un
+cajoncito, y grandes aros en las orejas.</p>
+
+<p>Pero, ya sea que las diligencias de las pesquisas se hicieron con
+demasiada lentitud, ya sea que aquella filiaci&oacute;n conviniera a tan grande
+n&uacute;mero de buhoneros que no fuera posible hacer una elecci&oacute;n entre
+ellos, lo cierto es que transcurrieron las semanas y no se obtuvo m&aacute;s
+resultado concerniente al robo, que el cese gradual de la agitaci&oacute;n que
+hab&iacute;a causado en Raveloe.</p>
+
+<p>La ausencia de Dunstan Cass fue apenas objeto de una observaci&oacute;n: ya
+antes, a causa de un disgusto con su padre, se hab&iacute;a marchado, qui&eacute;n
+sabe a d&oacute;nde. Al cabo de seis semanas hab&iacute;a vuelto a su antiguos
+cuarteles sin encontrar oposici&oacute;n, y tan fanfarr&oacute;n como antes. Su propia
+familia, que esperaba aquel desenlace con la &uacute;nica diferencia que esta
+vez el squire estaba resuelto a prohibirle la vuelta a los mencionados
+cuarteles, no alud&iacute;a nunca a su ausencia, y, cuando su t&iacute;o Kimble y el
+se&ntilde;or Osgood la notaron, el hecho de que hab&iacute;a matado a <i>Rel&aacute;mpago</i> y
+cometido ofensa contra su padre, bast&oacute; para impedir que causara
+sorpresa.</p>
+
+<p>Relacionar el hecho de la desaparici&oacute;n de Dunsey con el robo ocurrido el
+mismo d&iacute;a era cosa que estaba muy lejos del curso ordinario de los
+pensamientos de todos, a&uacute;n de los de Godfrey, que ten&iacute;a mejores razones
+que nadie para saber de qu&eacute; cosas era capaz su hermano. No recordaba que
+Dunsey y &eacute;l hubieran hablado nunca del tejedor desde hac&iacute;a doce a&ntilde;os,
+&eacute;poca de su infancia, en que se divert&iacute;an burl&aacute;ndose de &eacute;l.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, su imaginaci&oacute;n encontraba siempre una coartada para Dunstan; se
+lo imaginaba siempre en alg&uacute;n escondrijo en armon&iacute;a con los gustos que
+le conoc&iacute;a, y hacia el cual deb&iacute;a haberse dirigido despu&eacute;s de haber
+abandonado a <i>Rel&aacute;mpago</i>. Lo ve&iacute;a viviendo a expensas de las relaciones
+fortuitas y pensando en volver a la casa para divertirse en mortificar a
+su hermano mayor como antes.</p>
+
+<p>Aun cuando una persona de Raveloe hubiera sido capaz de relacionar los
+dos hechos antedichos, dudo que una combinaci&oacute;n tan injuriosa para la
+honorabilidad hereditaria que ten&iacute;a un monumento mural en la iglesia y
+copas de plata tan venerables, no hubiera permanecido secreta a causa de
+su tendencia malsana. Pero los <i>puddings</i> de Navidad, la carne de cerdo
+cocida y especiada y la abundancia de licores espirituosos precipitan la
+originalidad del esp&iacute;ritu en el camino de la pesadilla y son grandes
+preservativos contra la peligrosa espontaneidad del esp&iacute;ritu.</p>
+
+<p>Cuando se habl&oacute; del robo en la taberna del <i>Arco Iris</i> y fuera de all&iacute;,
+en la buena sociedad la balanza sigui&oacute; oscilando entre la explicaci&oacute;n
+racional basada en la caja de yesca y en la teor&iacute;a de un misterio
+impenetrable que pon&iacute;a las pesquisas en rid&iacute;culo. Los partidarios de la
+creencia en la caja de yesca y de un buhonero consideraban a sus
+adversarios como una colecci&oacute;n de gentes cr&eacute;dulas de cerebro
+desequilibrado que teniendo la vista perturbada, se imaginaban que todos
+ve&iacute;an como ellos; y los que estaban por lo inexplicable, se limitaban a
+dar a entender que sus antagonistas eran unos vol&aacute;tiles dispuestos a
+cantar antes de encontrar grano; verdaderas espumaderas en cuanto a
+capacidad y cuya clarividencia consist&iacute;a en suponer que no hab&iacute;a nada
+tras de la puerta de una granja porque no pod&iacute;an ver a trav&eacute;s de ellas.
+Por lo tanto, bien que esta controversia no sirviera para poner en claro
+el robo, descubr&iacute;an ciertas opiniones verdaderas o importantes, pero que
+no ten&iacute;an nada que ver con el asunto.</p>
+
+<p>Entretanto, mientras que la p&eacute;rdida que as&iacute; hab&iacute;a sufrido serv&iacute;a para
+activar la d&eacute;bil corriente de la conversaci&oacute;n de Raveloe, al pobre Silas
+lo consum&iacute;a la desesperaci&oacute;n que le causaba aquella privaci&oacute;n de que sus
+vecinos hablaban a sus anchas. Cualquiera que lo hubiese observado
+antes de la desaparici&oacute;n del oro, hubiera podido figurarse que un ser
+tan desgastado y marchito tendr&iacute;a apenas la fuerza de soportar alguna
+magulladura o que no ser&iacute;a capaz de sufrir alg&uacute;n debilitamiento sin
+sucumbir en seguida.</p>
+
+<p>En realidad, su vida hab&iacute;a sido una vida ardiente, ocupada por un fin
+inmediato que lo separaba de la inmensidad desconocida y triste; su vida
+hab&iacute;a sido tenaz y, bien que el objeto alrededor del cual las fibras de
+su vida se hab&iacute;an entrelazado, fuese una cosa aislada e inerte, ese
+objeto daba satisfacci&oacute;n a la necesidad de Marner de tener una afecci&oacute;n
+cualquiera. Pero ahora la separaci&oacute;n protectora estaba destruida,
+suprimido el sost&eacute;n. Los pensamientos de Silas no pod&iacute;an seguir girando
+en el antiguo c&iacute;rculo. Se encontraba desorientado por un vac&iacute;o parecido
+al que la hormiga laboriosa encuentra cuando se ha desmoronado la tierra
+en el sendero que conduce a su nido. El telar estaba all&iacute;, y el tejido y
+el dibujo creciente de la tela; pero el brillante tesoro del escondite
+ya no estaba bajo sus pies; la perspectiva de palparlo y de contarlo no
+exist&iacute;a ya; la noche no ten&iacute;a ya sus visiones de delicias para calmar
+los deseos ardientes de aquella pobre alma. La idea del dinero que
+ganar&iacute;a con el trabajo del momento no le proporcionaba ninguna
+satisfacci&oacute;n, porque aquella imagen mezquina no hac&iacute;a m&aacute;s que recordarle
+de nuevo su infortunio; y esas esperanzas hab&iacute;an sido aplastadas con
+demasiada violencia por el brusco golpe para que su imaginaci&oacute;n se
+detuviera en la idea de ver acumularse su nuevo tesoro con aquel peque&ntilde;o
+comienzo.</p>
+
+<p>Aquel vac&iacute;o estaba colmado por su dolor. Mientras estaba ocupado en
+tejer, gem&iacute;a con frecuencia, muy quedo, como un alma en pena: era se&ntilde;a
+de que su pensamiento hab&iacute;a vuelto al abismo abrupto, a las horas
+inertes de la noche. Y durante esas horas, sentado junto a la soledad de
+su triste fuego, apoyaba los codos en las rodillas, se apretaba la
+cabeza entre las manos, y gem&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s despacio, como si tratara de no
+ser o&iacute;do.</p>
+
+<p>Sin embargo, no estaba tan completamente abandonado en su desgracia. La
+aversi&oacute;n que hab&iacute;a inspirado siempre a los vecinos se hab&iacute;a disipado en
+parte, gracias al huevo aspecto en que su infortunio lo hab&iacute;a
+presentado. En lugar de un hombre dotado con m&aacute;s habilidades de las que
+las gentes honestas pueden poseer, y, lo que es m&aacute;s grave, nada
+dispuesto a usarlas como buen vecino, ahora era evidente que Silas no
+ten&iacute;a siquiera bastante habilidad para conservar lo que le pertenec&iacute;a.
+Se hablaba generalmente de &eacute;l como de una pobre criatura bien
+quebrantada, y ese alejamiento para con su pr&oacute;jimo, que se hab&iacute;a
+atribuido en un principio a su mala voluntad y a la peor de las
+relaciones, era actualmente considerado como una simple locura.</p>
+
+<p>Esa vuelta a mejores sentimientos se manifestaba de distintas maneras.</p>
+
+<p>El aire estaba impregnado con el olor de la cocina de Navidad, y era la
+estaci&oacute;n en que las sobras del cerdo y de la morcilla sugieren la
+caridad a las familias acomodadas. Las desgracias que le hab&iacute;an sucedido
+a Silas lo colocaban en primera fila en los esp&iacute;ritus de las due&ntilde;as de
+casas tales como la se&ntilde;ora Osgood. Tambi&eacute;n el se&ntilde;or Crackenthorp, al
+mismo tiempo que advert&iacute;a a Silas que probablemente su dinero le hab&iacute;a
+sido quitado porque pensaba demasiado en &eacute;l y no iba nunca a la iglesia,
+reforzaba su doctrina regal&aacute;ndole unos pies de cerdo; medio excelente de
+disipar los prejuicios mal fundados que existen sobre la reputaci&oacute;n del
+clero. Los vecinos que s&oacute;lo pod&iacute;an dar consuelos, se mostraban
+inclinados no s&oacute;lo a saludar a Silas y discutir con bastante detenci&oacute;n
+su infortunio cuando lo encontraban en la aldea, sino que iban tambi&eacute;n a
+verlo en su choza y le hac&iacute;an repetir todos los detalles del robo en el
+sitio en que hab&iacute;a sido cometido. Despu&eacute;s trataban de alentarlo,
+dici&eacute;ndolo: &laquo;Qu&eacute; tal, maese Marner, no sois m&aacute;s desgraciado que los
+otros pobres, al fin y al cabo; y si llegarais a quedar imposibilitado,
+la parroquia os dar&iacute;a socorro&raquo;.</p>
+
+<p>Supongo que una de las razones porque somos incapaces de consolar al
+pr&oacute;jimo con palabras, es que nuestras intenciones se corrompen a pesar
+nuestro antes de pasar por nuestros labios. Podemos mandar morcillas y
+patas de cerdo sin darles el sabor de nuestro ego&iacute;smo; pero el lenguaje
+es una corriente que casi siempre tiene el gusto del cauce impuro por
+que corre. Hab&iacute;a una porci&oacute;n razonable de bondad en el coraz&oacute;n de las
+gentes de Raveloe, pero ejerc&iacute;an esa bondad con la franqueza torpe de la
+embriaguez, empleando las formas en que menos se revelan la amabilidad y
+el disimulo.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Macey, por ejemplo, fue una noche expresamente para decirle a
+Silas que los acontecimientos recientes le hab&iacute;an dado la ventaja de que
+se lo considerara con m&aacute;s fervor un hombre cuya opini&oacute;n no se hab&iacute;a
+formado a la ligera. Con este fin, as&iacute; que hubo unido sus pulgares,
+comenz&oacute; la conversaci&oacute;n diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos! Maese Marner, vamos, no ten&eacute;is para qu&eacute; permanecer ah&iacute; sentado
+y gimiendo. Es mejor para vos que hay&aacute;is perdido vuestro dinero que el
+que lo hubieseis conservado vali&eacute;ndoos de viles medios. Yo pens&eacute; en un
+principio, cuando vinisteis ac&aacute;, que no erais mejor de lo preciso. Erais
+mucho m&aacute;s joven de lo que sois ahora; pero siempre hab&eacute;is sido una
+criatura p&aacute;lida y azorada, pareci&eacute;ndoos en cierto modo a un ternero de
+cabeza blanca, si me es l&iacute;cito expresarme as&iacute;. Sin embargo, uno puede
+equivocarse. No es solamente el demonio el que ha hecho todos los seres
+de aspecto raro. Quiero referirme a los sapos y otras alima&ntilde;as
+parecidas, porque con frecuencia son inofensivas; y hasta son &uacute;tiles
+para destruir los insectos. Algo parecido acontece con vos, al menos por
+lo que puedo apreciar, bien que lo que concierne a vuestro conocimiento
+de la plantas y las drogas apropiadas para restablecer la respiraci&oacute;n,
+si las hab&eacute;is tra&iacute;do de un pa&iacute;s apartado, hubierais podido mostraros un
+poco m&aacute;s generoso. Y si esos conocimientos hab&iacute;an sido adquiridos donde
+no se deb&iacute;a hacerlo, nada os imped&iacute;a que compensarais esto yendo a la
+iglesia regularmente. En efecto, los ni&ntilde;os que la bruja de Tarley
+hechizaba, los vi bautizar m&aacute;s de una vez y recibir el agua bendita tan
+bien como los dem&aacute;s. Y as&iacute; tiene que ser, considerando que si el demonio
+desea hacer un poco de bien para poder descansar, si me es l&iacute;cito
+expresarme as&iacute;, &iquest;qui&eacute;n tiene que poner reparos a esto? Tal es mi
+opini&oacute;n. Hace cuarenta a&ntilde;os que soy chantre de esta parroquia, y yo s&eacute;
+que cuando el pastor y yo denunciamos la c&oacute;lera celeste el mi&eacute;rcoles de
+ceniza, no se pronuncia ning&uacute;n anatema contra aquellos que desean ser
+curados sin m&eacute;dico, diga lo que quiera el doctor Kimble. Por
+consiguiente, maese Marner, como os lo dec&iacute;a hace un momento, las cosas
+tienen tantas vueltas, que os ocurren, como acaba de sucederme, que sois
+arrastrado hasta el &uacute;ltimo cap&iacute;tulo del libro de oraciones antes de
+volver al asunto; mi opini&oacute;n es que no deb&eacute;is desalentaros. En cuanto a
+imaginarse que sois un personaje maligno y que hay m&aacute;s ciencia en
+vuestra cabeza de la que podr&iacute;ais revelar, no soy absolutamente de ese
+parecer, y eso es lo que les repito a los vecinos. Vosotros
+pretend&eacute;is&mdash;les digo&mdash;que maese Marner habr&iacute;a forjado un cuento; pues
+bien, eso es absurdo, en verdad. Se requerir&iacute;a realmente un hombre
+inteligente para inventar una historia como &eacute;sa; y, adem&aacute;s, la noche que
+vino a la taberna parec&iacute;a m&aacute;s asustado que una liebre.</p>
+
+<p>Durante este discurso sin dilaci&oacute;n, Silas hab&iacute;a permanecido inm&oacute;vil en
+su primera actitud, apoyando los codos en las rodillas y oprimi&eacute;ndose la
+cabeza entre las manos. El se&ntilde;or Macey se detuvo, no dudando que hab&iacute;a
+sido escuchado. Esperaba alguna apreciaci&oacute;n como respuesta; pero Marner
+permaneci&oacute; silencioso. Ten&iacute;a la impresi&oacute;n de que el anciano quer&iacute;a serle
+agradable, y ten&iacute;a a su respecto intenciones de buen vecino;
+desgraciadamente aquella bondad ca&iacute;a sobre Silas como los rayos del sol
+sobre el hombre miserable; sintiendo que estaba muy lejos de &eacute;l, no
+ten&iacute;a &aacute;nimo para gozarla.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, maese Marner, &iquest;no ten&eacute;is qu&eacute; responder, a esto?&mdash;dijo al fin el
+se&ntilde;or Macey con un tono lentamente impasible.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;respondi&oacute; Marner con lentitud, sacudiendo la cabeza entre las
+manos&mdash;, os doy las gracias, os doy las gracias con todo coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, ciertamente, estaba seguro de que me dar&iacute;ais las gracias&mdash;dijo
+el se&ntilde;or Macey&mdash;, y soy de opini&oacute;n que... A prop&oacute;sito, &iquest;ten&eacute;is ropa que
+vestir los domingos?</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;dijo Marner.</p>
+
+<p>&mdash;Eso pensaba&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey&mdash;. Ahora dejadme aconsejaros que os
+proporcione un traje. Tookey es un hombre diablo, pero se ha hecho cargo
+de mi sastrer&iacute;a, y lo he habilitado con alg&uacute;n dinero. Os har&aacute; un traje
+completo, barato y fiado. Entonces podr&eacute;is venir a la iglesia y ser algo
+sociable con vuestros vecinos. &iexcl;C&oacute;mo! &iquest; No me hab&eacute;is o&iacute;do decir am&eacute;n
+desde vuestra llegada a este pueblo? Os recomiendo que no perd&aacute;is
+tiempo, porque ser&aacute; algo deplorable cuando Tookey me reemplace por
+completo. Puede muy bien que pasado otro invierno no tenga m&aacute;s fuerzas
+para estar de pie junto al &oacute;rgano.</p>
+
+<p>Dicho esto, el se&ntilde;or Macey hizo una pausa, esperando quiz&aacute;s alg&uacute;n signo
+de emoci&oacute;n por parte de su interlocutor. Viendo que Marner no dec&iacute;a
+nada, prosigui&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Y en cuanto al dinero para el traje completo, deb&eacute;is ganar con vuestro
+telar una libra esterlina por semana, maese Marner, y todav&iacute;a sois
+joven, me parece, aunque parezc&aacute;is muy agobiado. Pero no deb&iacute;ais, tener
+veinticinco a&ntilde;os cuando vinisteis a estableceros aqu&iacute;, &iquest;verdad?</p>
+
+<p>Silas se estremeci&oacute; ligeramente cuando el se&ntilde;or Macey tom&oacute; aquel tono de
+interrogaci&oacute;n, y respondi&oacute; con suavidad:</p>
+
+<p>&mdash;No lo s&eacute;, no lo podr&iacute;a decir con exactitud; &iexcl;hace de eso tanto tiempo!</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de recibir semejante respuesta, no es de extra&ntilde;ar que el se&ntilde;or
+Macey hiciera notar m&aacute;s tarde, en la velada del <i>Arco Iris</i>, que Marner
+ten&iacute;a la cabeza perdida, y que no sab&iacute;a probablemente cu&aacute;ndo era
+domingo, lo que demostraba que era m&aacute;s pagano que muchos perros.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s del se&ntilde;or Macey, otra persona que consolaba a Silas fue a verlo
+con el coraz&oacute;n lleno de los mismos pensamientos. Era la se&ntilde;ora Winthrop,
+la mujer del carretero.</p>
+
+<p>Los habitantes de Raveloe no iban a los oficios con regularidad
+escrupulosa. Quiz&aacute; hubiera sido dif&iacute;cil encontrar a alguien en la
+parroquia que no pensara que los fieles que frecuentaban la iglesia
+todos los domingos del calendario, manifestaban un deseo &aacute;vido de estar
+bien con el Cielo, y de obtener indebidamente una ventaja sobre sus
+vecinos, un deseo de ser mejores que el com&uacute;n de los mortales,
+implicando &eacute;ste una cierta censura para las gentes que, habiendo tenido
+como ellos padrinos y madrinas, pose&iacute;an derecho igual al servicio
+f&uacute;nebre. Al mismo tiempo era cosa entendida que todos, excepto los
+sirvientes y los j&oacute;venes, deb&iacute;an recibir el sacramento de la eucarist&iacute;a
+en una de las grandes fiestas. El propio squire Cass comulgaba en
+Navidad; mientras que los que eran considerados buenos cristianos, iban
+a la iglesia m&aacute;s a menudo, pero con moderaci&oacute;n, sin embargo.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora Winthrop se contaba entre estas &uacute;ltimas. Era de todo punto una
+mujer concienzuda y escrupulosa. Pon&iacute;a tal ardor en cumplir sus deberes,
+que la vida parec&iacute;a no present&aacute;rselos con tanta frecuencia, cuando no se
+levantaba a las cuatro y media de la ma&ntilde;ana. Eso disminu&iacute;a, es cierto,
+las tareas de las horas que segu&iacute;an, y este inconveniente representaba
+para ella un problema que constantemente trataba de resolver.</p>
+
+<p>Sin embargo, no ten&iacute;a el car&aacute;cter atrabiliario que se supone va
+necesariamente asociado con tales costumbres. Era una mujer muy suave y
+bondadosa que buscaba por temperamento todos los elementos m&aacute;s tristes y
+m&aacute;s serios de la vida para nutrir su esp&iacute;ritu, era la persona en quien
+se pensaba en Raveloe cada vez que hab&iacute;a un enfermo o un muerto en una
+familia, cuando hab&iacute;a que aplicar sanguijuelas y que no se pod&iacute;a
+conseguir una enfermera.</p>
+
+<p>Mujer servicial, de buen semblante, cutis fresco, ten&iacute;a los labios
+siempre ligeramente apretados como si creyera estar en el cuarto de un
+enfermo en presencia del m&eacute;dico o del pastor. Pero no lloriqueaba nunca;
+nadie la hab&iacute;a visto nunca derramar l&aacute;grimas. No se observaba en ella
+m&aacute;s que una gravedad y una disposici&oacute;n a menear la cabeza y a suspirar
+de un modo casi imperceptible, como una pla&ntilde;idera que no es parienta del
+difunto. Parec&iacute;a sorprendente que Ben Winthrop, que gustaba del jarro de
+cerveza y de decir chistes, viviera tan de acuerdo con Dolly; pero es
+que ella aceptaba las ocurrencias y la jovialidad de su marido con tanta
+paciencia como las dem&aacute;s cosas. Se dec&iacute;a que los hombres son siempre
+as&iacute;, h&aacute;gase lo que se haga, y ante sus ojos las personas del sexo fuerte
+eran criaturas que al cielo le hab&iacute;a placido hacerlas naturalmente
+fastidiosas, como los gansos y los pavos.</p>
+
+<p>Aquella mujer buena y caritativa no pod&iacute;a dejar de sentirse fuertemente
+atra&iacute;da por Silas Marner, ahora que lo ve&iacute;a bajo un aspecto de una
+persona que sufre. Un domingo por la tarde tom&oacute; a su peque&ntilde;o Aar&oacute;n
+consigo y se dirigi&oacute; a casa de Silas. Llevaba en la mano algunos
+bizcochos, hechos de pasta liviana y que eran muy estimados en Raveloe.
+Aar&oacute;n, un ni&ntilde;o de siete a&ntilde;os, cuyas mejillas semejaban manzanas y cuyo
+cuello limpio y almidonado parec&iacute;a ser el plato que conten&iacute;a aquellas
+frutas, tuvo que recurrir a toda audacia de su curiosidad para vencer el
+temor de que el tejedor de ojos saltones no le fuera a dar alg&uacute;n da&ntilde;o
+f&iacute;sico. Su aprensi&oacute;n creci&oacute; mucho cuando, al llegar a las canteras, &eacute;l y
+su madre oyeron el ruido misterioso del telar.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Era como yo lo pensaba!&mdash;dijo tristemente la se&ntilde;ora de Winthrop.</p>
+
+<p>Tuvieron que golpear con fuerza antes de que Silas los oyera; sin
+embargo, cuando se asom&oacute; a la puerta no demostr&oacute; ninguna impaciencia
+como hubiera hecho antes al recibir una visita que no era ni esperada ni
+solicitada. Antes su coraz&oacute;n era como un cofrecillo cerrado con llave y
+que conten&iacute;a un tesoro; pero ahora el cofrecillo estaba vac&iacute;o, y la
+cerradura rota. Abandonado en las tinieblas y buscando en ellas sus
+caminos a tientas, falto por completo de su apoyo, Silas ten&iacute;a
+inevitablemente el sentimiento&mdash;sentimiento triste, en verdad, y que
+casi rayaba en la desesperaci&oacute;n&mdash;de que si alg&uacute;n socorro le llegaba no
+pod&iacute;a ser sino de afuera. As&iacute; es que sent&iacute;a una ligera emoci&oacute;n de
+esperanza a la vista de sus semejantes. Ten&iacute;a una vaga idea de que deb&iacute;a
+contar con la benevolencia de ellos.</p>
+
+<p>Abri&oacute; la puerta enteramente para dejar pasar a Dolly; sin embargo, no le
+devolvi&oacute; su saludo m&aacute;s que haciendo adelantar la silla algunas pulgadas
+para indicarle que pod&iacute;a sentarse. As&iacute; que Dolly se sent&oacute;, quit&oacute; la
+servilleta que cubr&iacute;a los bizcochos y dijo con la mayor gravedad:</p>
+
+<p>&mdash;Maese Marner, ayer hice cocer en el horno estos bizcochos, y est&aacute;n
+mejores que de costumbre. Ven&iacute;a a pediros que acept&eacute;is algunos si lo
+ten&eacute;is a bien. A m&iacute; no me agradan estas cosas, porque lo que prefiero de
+un extremo del a&ntilde;o al otro es un pedazo de pan; pero los hombres tienen
+un est&oacute;mago tan caprichoso que necesitan cambiar; s&iacute;, necesitan, lo s&eacute;;
+que Dios los ayude.</p>
+
+<p>Dolly suspir&oacute; suavemente ofreci&eacute;ndole los bizcochos a Silas. Este le dio
+las gracias con bondad y mir&oacute; el presente muy cerca, distra&iacute;damente,
+porque estaba acostumbrado a examinar as&iacute; todo lo que tomaba en las
+manos. Entretanto, los ojos redondos, brillantes y sorprendidos del
+peque&ntilde;o Aar&oacute;n estaban fijos en &eacute;l; el ni&ntilde;o se hab&iacute;a parapetado tras de
+la silla de su madre y desde all&iacute; lanzaba sus miradas furtivas.</p>
+
+<p>&mdash;Tienen encima impresas unas letras&mdash;dijo Dolly&mdash;. Yo no s&eacute; leerlas y
+nadie, ni aun el se&ntilde;or Macey sabe exactamente lo que quieren decir; pero
+tienen un buen significado, puesto que son las mismas que se ven en el
+tapiz del p&uacute;lpito, en la iglesia. &iquest;Qu&eacute; letras son, Aar&oacute;n, hijo m&iacute;o?</p>
+
+<p>Aar&oacute;n se escondi&oacute; completamente detr&aacute;s de su trinchera.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, vamos, no seas malo!&mdash;le dijo su madre con suavidad&mdash;. Bueno,
+sean cu&aacute;les fueran esas letras, tienen un buen significado. Ben dice que
+es una marca que se ha usado siempre en su familia desde cuando era
+ni&ntilde;o. Su madre ten&iacute;a la costumbre de ponerla en los bizcochos, y yo
+tambi&eacute;n siempre la he puesto; porque si hay alg&uacute;n bien en ello nos hace
+falta en el mundo.</p>
+
+<p>&mdash;Es I.H.S. (In hoc salus)&mdash;dijo Silas.</p>
+
+<p>Ante aquella prueba de saber, Aar&oacute;n lanz&oacute; una nueva mirada furtiva por
+detr&aacute;s de la silla.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, la verdad es que las hab&eacute;is podido leer f&aacute;cilmente&mdash;dijo Dolly&mdash;.
+Ben me la ha le&iacute;do muchas veces, pero se me van de la cabeza. Es tanto
+m&aacute;s sensible cuanto que son buenas letras; de otro modo no estar&iacute;an en
+la iglesia. Por eso las pongo en todos los panes y en todos los
+bizcochos, bien que a veces se borran porque la masa crece, porque, como
+dec&iacute;a, si podemos conseguir alg&uacute;n bien lo necesitamos en este mundo, os
+lo aseguro. Espero que os lo proporcionar&aacute;n, maese Marner. Es con esa
+intenci&oacute;n que os he tra&iacute;do los bizcochos, y ya veis que las letras han
+salido mejor que de costumbre.</p>
+
+<p>Silas era tan incapaz de interpretar las letras como Dolly; sin embargo,
+no era posible, al o&iacute;r las dulces palabras de la se&ntilde;ora Winthrop,
+equivocarse sobre el deseo que ten&iacute;a de hacer un bien. Respondi&oacute;, pues,
+con m&aacute;s sentimiento que antes:</p>
+
+<p>&mdash;Gracias, gracias de todo coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>Sin embargo, puso a un lado los bizcochos y se sent&oacute; distra&iacute;damente
+triste e inconsciente del bien que pudieran hacerle los bizcochos, las
+letras y hasta la bondad de Dolly.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! Si hay un bien en algo, lo necesitamos&mdash;repiti&oacute; Dolly, que no
+abandonaba f&aacute;cilmente una frase &uacute;til.</p>
+
+<p>Y continu&oacute; hablando mientras miraba a Silas con compasi&oacute;n:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero no o&iacute;steis las campanas de la iglesia esta ma&ntilde;ana, maese Marner?
+&iquest;Conque ignorabais que hoy es domingo? Viviendo aqu&iacute; tan solitario os
+olvid&aacute;is del d&iacute;a que es, me parece; adem&aacute;s, con el ruido del telar, no
+o&iacute;s las campanas, que, por otra parte, ahora sofoca el aire fr&iacute;o y
+h&uacute;medo que reina.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, las he o&iacute;do&mdash;respondi&oacute; Silas, para quien el sonido de las
+campanas era un simple incidente que no ten&iacute;a ninguna relaci&oacute;n con la
+santidad del d&iacute;a. No hab&iacute;a campanas en el Patio de la Linterna.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o!&mdash;dijo Dolly, deteni&eacute;ndose antes de seguir hablando&mdash;. Es
+l&aacute;stima que trabaj&eacute;is el domingo y que no cuid&eacute;is vuestro traje, aunque
+no vay&aacute;is a la iglesia. Si tuvieseis un asado al fuego se comprender&iacute;a
+que no pudierais salir, viviendo solo. Pero el horno est&aacute; ah&iacute; cerca. No
+tendr&iacute;ais m&aacute;s que resolveros a gastar de cuando en cuando una moneda de
+cuatro peniques para que os asaran la carne, no todas las semanas, por
+supuesto; a m&iacute; mismo no me agradar&iacute;a eso. Podr&iacute;ais vos mismo llevar
+vuestra peque&ntilde;a cena a cocer, porque es razonable tener alg&uacute;n trozo de
+algo caliente el domingo. Deber&iacute;ais de tratar que la comida de ese d&iacute;a
+no fuera igual a la del s&aacute;bado. Pero ahora se acerca la Navidad, el
+santo d&iacute;a de Navidad, y si llevarais a asar vuestra cena y si fu&eacute;seis a
+la iglesia para verla adornada con mu&eacute;rdago y follaje, o&iacute;r el oficio y
+comulgar en seguida, os sentir&iacute;ais mucho mejor. Sabr&iacute;ais a qu&eacute; ateneros
+y podr&iacute;ais poner vuestra confianza en Aquel que sabe m&aacute;s que nosotros,
+puesto que habr&iacute;ais cumplido con lo que es el deber de todos.</p>
+
+<p>Esta larga exhortaci&oacute;n de todos, que le hab&iacute;a costado un extraordinario
+esfuerzo de palabras, fue pronunciada con el tono dulce y persuasivo con
+que se trata de conseguir que un enfermo tome su medicina o una taza de
+caldo que le inspirara repugnancia. Hasta entonces Silas no hab&iacute;a
+sufrido presi&oacute;n tan directamente a prop&oacute;sito de su ausencia de la
+iglesia. El hecho hab&iacute;a sido considerado simplemente como un rasgo del
+car&aacute;cter general de su naturaleza extra&ntilde;a, y Marner era demasiado franco
+y sencillo para eludir el llamamiento de Dolly.</p>
+
+<p>&mdash;No, no&mdash;dijo&mdash;. Yo no s&eacute; nada de la iglesia. Nunca he ido a la
+iglesia.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nunca!&mdash;repuso Dolly, con el tono quedo de la sorpresa.</p>
+
+<p>Entonces, recordando que Silas proced&iacute;a de un pa&iacute;s desconocido, agreg&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Ser&aacute; porque no hab&iacute;a iglesia en el pa&iacute;s en que nacisteis?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, s&iacute;!&mdash;dijo Silas con aire meditativo, sentado, seg&uacute;n su costumbre,
+con los codos apoyados en las rodillas y la cabeza entre las manos&mdash;.
+Hab&iacute;a iglesia, hab&iacute;a costumbres. Era una gran ciudad, pero yo no las
+conozco; siempre iba a la capilla.</p>
+
+<p>Dolly, muy perpleja al o&iacute;r aquella expresi&oacute;n nueva, no se atrevi&oacute; a
+llevar m&aacute;s lejos sus preguntas por temor de que la palabra capilla
+significara alg&uacute;n antro de maldad. Despu&eacute;s de un instante de reflexi&oacute;n,
+dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, maese Marner, nunca es demasiado tarde para cambiar de
+conducta. Si nunca hab&eacute;is frecuentado la iglesia, no os imagin&aacute;is el
+inmenso bien que os har&iacute;a el ir a ella. Yo me siento m&aacute;s a mi gusto y
+m&aacute;s feliz que nunca cuando voy a o&iacute;r las oraciones y los c&aacute;nticos en
+homenaje y gloria de Dios, que el se&ntilde;or Macey entona, y las buenas
+palabras que pronuncia el se&ntilde;or Crackenthorp, principalmente los d&iacute;as de
+comuni&oacute;n. Si me ocurre alguna contrariedad siento que la puedo soportar,
+porque he ido a buscar ayuda donde deb&iacute;a. Yo me he abandonado a Aquel a
+quien debemos todos abandonarnos en fin, y si hemos hecho nuestro deber,
+no hay que creer que Aquel que est&aacute; all&aacute; arriba vale menos que nosotros
+y no har&aacute; el suyo.</p>
+
+<p>La exposici&oacute;n que hizo la pobre Dolly de la sencilla teolog&iacute;a de Raveloe
+hiri&oacute; los o&iacute;dos de Silas sin que entendiera palabra; en efecto, ninguna
+de aquellas frases pod&iacute;a evocar un recuerdo de la religi&oacute;n que hab&iacute;a
+practicado, y su esp&iacute;ritu quedaba del todo desconcertado. Marner
+permaneci&oacute; silencioso. No se sent&iacute;a dispuesto a dar su asentimiento a la
+parte del discurso que comprend&iacute;a por completo: la recomendaci&oacute;n de ir a
+la iglesia. En verdad, Silas estaba tan poco acostumbrado a hablar,
+excepto para hacer preguntas y dar las respuestas breves indispensables
+para la negociaci&oacute;n de sus peque&ntilde;os negocios, que las palabras no se le
+ocurr&iacute;an con facilidad si no eran solicitadas por un objeto determinado.</p>
+
+<p>Pero ahora el peque&ntilde;o Aar&oacute;n, que se hab&iacute;a acostumbrado a la presencia
+del terrible tejedor, se hab&iacute;a colocado junto a su madre, y Silas,
+pareciendo verlo por primera vez, trat&oacute; de rehu&iacute;r las muestras de
+bondad de Dolly ofreci&eacute;ndole al ni&ntilde;o una parte de los bizcochos. Aar&oacute;n
+retrocedi&oacute; un poco y se frot&oacute; la cabeza contra el hombro de su madre.
+Sin embargo, pens&oacute; que el bizcocho val&iacute;a la pena que se extendiera la
+mano para obtenerlo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Aar&oacute;n!&mdash;dijo Dolly tom&aacute;ndolo sobre las rodillas&mdash;; no necesit&aacute;is
+comer bizcochos por ahora. Tiene un apetito maravilloso&mdash;agreg&oacute; con un
+ligero suspiro&mdash;, maravilloso, Dios lo sabe. Es el menor y lo mimamos de
+un modo deplorable; porque ya sea yo, ya sea su padre, es preciso
+absolutamente que uno de los dos lo tenga bajo sus ojos, absolutamente.</p>
+
+<p>Acarici&oacute; la cabeza de Aar&oacute;n, pensando que la vista de aquel amor de ni&ntilde;o
+deb&iacute;a de hacerle bien a maese Marner; pero &eacute;ste, sentado al otro lado
+del hogar, no ve&iacute;a el rostro rosado, de rasgos bien acusados, m&aacute;s que
+como la bola obscura de dos peque&ntilde;os puntos negros en la superficie.</p>
+
+<p>&mdash;Y tiene una voz como la de un p&aacute;jaro&mdash;prosigui&oacute; Dolly&mdash;; sabe cantar
+un canto de Navidad que su padre le ha ense&ntilde;ado. Para m&iacute; es un signo de
+que ser&aacute; bueno el que haya podido aprender tan ligero un aire religioso.
+Vamos, Aar&oacute;n, paraos y cantadle vuestra canci&oacute;n a maese Marner, vamos.</p>
+
+<p>Aar&oacute;n, por toda respuesta, se frot&oacute; la frente contra el hombro de su
+madre.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! eso est&aacute; mal&mdash;dijo Dolly con suavidad&mdash;. Hay que levantarse
+cuando mam&aacute; lo manda, y dadme un bizcocho para que os lo tenga, hasta
+que hay&aacute;is concluido.</p>
+
+<p>No le repugnaba a Aar&oacute;n lucir sus talentos, aun delante de un ogro,
+siempre que se sintiera en seguridad. Por lo tanto, despu&eacute;s de algunos
+ademanes de falsa verg&uuml;enza, consistentes principalmente en restregarse
+los ojos con las manos y en mirar a Marner por entre los dedos para ver
+si &eacute;ste deseaba ardientemente o&iacute;rlo cantar, se dej&oacute; al fin poner erguida
+la cabeza. Entonces se par&oacute; detr&aacute;s de la mesa, de la que s&oacute;lo sobresal&iacute;a
+a partir del cuello. Parec&iacute;a as&iacute; una cabeza de querub&iacute;n libre de la
+traba del cuerpo. Por fin, con la voz clara de un p&aacute;jaro comenz&oacute; la
+siguiente melod&iacute;a, cuyo ritmo era martillado y laborioso:</p>
+
+<p class="n">
+<span style="margin-left: 25%;">Que Dios os de paz, alegres gentileshombres,</span><br />
+<span style="margin-left: 25%;">Que nada os espante,</span><br />
+<span style="margin-left: 25%;">Porque Jesucristo, vuestro Salvador,</span><br />
+<span style="margin-left: 25%;">Vino al mundo para Navidad.</span><br />
+</p>
+
+<p>Dolly escuchaba con aire piadoso, dirigi&eacute;ndole miradas a Marner con
+cierta confianza de que aquellos acentos contribuir&iacute;an a atraerlo a la
+iglesia.</p>
+
+<p>&mdash;Esto es lo que se llama m&uacute;sica de Navidad&mdash;dijo cuando Aar&oacute;n hubo
+acabado y volvi&oacute; a entrar en posesi&oacute;n de su bizcocho&mdash;. No hay m&uacute;sica
+que est&eacute; a la altura de la m&uacute;sica de Navidad... Y ya pod&eacute;is imaginaros
+lo que debe ser eso en la iglesia, maese Marner, con el acompa&ntilde;amiento
+del &oacute;rgano y el coro. No se puede dejar de creer que ya se est&aacute; en un
+mundo mejor. No quisiera hablar mal de &eacute;ste, visto que Aquel que nos ha
+puesto en &eacute;l sabe algo m&aacute;s que nosotros; pero cuando se piensa en la
+embriaguez y en las ri&ntilde;as, as&iacute; como en las enfermedades y en las
+angustias de los moribundos&mdash;cosas que he visto tantas y tantas veces&mdash;,
+complace o&iacute;r hablar de una mansi&oacute;n m&aacute;s feliz. El ni&ntilde;o canta bien, &iquest;no es
+verdad, maese Marner?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, muy bien&mdash;respondi&oacute; Silas distra&iacute;damente.</p>
+
+<p>El canto, con su ritmo martillado, hab&iacute;a resonado en sus o&iacute;dos como una
+m&uacute;sica extra&ntilde;a, completamente distinta de la del himno, y no pod&iacute;a de
+ning&uacute;n modo producir el efecto que Dolly esperaba. Pero Silas quer&iacute;a
+demostrarle que estaba agradecido y lo &uacute;nico que se le ocurri&oacute; fue
+ofrecerle otro bizcocho a Aar&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, no! muchas gracias, maese Marner&mdash;dijo Dolly, conteniendo las
+manos prontas a Aar&oacute;n&mdash;. Ahora es preciso que nos volvamos a casa. Por
+consiguiente le digo hasta la vista, maese Marner. Si alguna vez os
+sent&iacute;s con alg&uacute;n mal interior, que no os permita trabajar, yo vendr&eacute; a
+hacer un poco de limpieza y os buscar&eacute; un poco de alimento, con toda
+buena voluntad. Pero os pido y os ruego que dej&eacute;is de tejer el domingo;
+eso es malo para el alma y para el cuerpo. El dinero que se consigue as&iacute;
+es un mal lecho de reposo en los &uacute;ltimos momentos, si no se disipa como
+la escarcha qui&eacute;n sabe d&oacute;nde. Disculpad que me haya tomado esta libertad
+con vos, maese Marner, porque os quiero bien en verdad. Aar&oacute;n, haced
+vuestra reverencia.</p>
+
+<p>Silas le dijo hasta la vista a Dolly, y le dio las gracias cordialmente
+abriendo la puerta. Sin embargo, a pesar suyo se sinti&oacute; aliviado cuando
+ella se hubo marchado, satisfecho de poder volver a tejer y gemir a su
+gusto. Aquella manera simple de comprender la vida y el bienestar por
+medio del cual Dolly hab&iacute;a tratado de alentar a Silas, no era para &eacute;l
+m&aacute;s que un ruido lejano de objetos desconocidos que su imaginaci&oacute;n era
+incapaz de representarle. Las fuentes del amor al pr&oacute;jimo y de la fe en
+el amor divino no se hab&iacute;an abierto todav&iacute;a, y su alma era como un
+peque&ntilde;o arroyo desecado. No hab&iacute;a m&aacute;s que una d&eacute;bil diferencia, y es que
+el d&eacute;bil surco trazado en la arena estaba bloqueado, y el agua corr&iacute;a al
+azar hacia tenebrosos obst&aacute;culos.</p>
+
+<p>Y as&iacute; es que, a pesar de las palabras honradas y persuasivas del se&ntilde;or
+Macey y de Dolly Winthrop, Silas pas&oacute; el d&iacute;a de Navidad en la sociedad
+comiendo su cena con el coraz&oacute;n entristecido, bien que le hubiera sido
+ofrecida por una buena vecina. Por la ma&ntilde;ana mir&oacute; la helada negra que
+parec&iacute;a oprimir cruelmente cada rama de hierba, mientras que el viento
+hac&iacute;a rizar la charca roja, helada a medias. Pero al llegar la noche la
+nieve se puso a caer y le vel&oacute; hasta aquella l&uacute;gubre perspectiva,
+encerr&aacute;ndolo estrechamente con su pena concentrada. Y durante toda la
+velada permaneci&oacute; sentado en su choza despojada de su tesoro, no
+preocup&aacute;ndose de cerrar los postigos ni la puerta, oprimi&eacute;ndose la
+cabeza entre las manos y gimiendo, hasta que lo tom&oacute; el fr&iacute;o y le
+advirti&oacute; que su fuego no era m&aacute;s que una ceniza gris.</p>
+
+<p>Nadie en este mundo, excepto &eacute;l, sab&iacute;a que Silas era el mismo hombre que
+habiendo amado antes a su pr&oacute;jimo con tierno afecto hab&iacute;a tenido
+confianza en una bondad invisible. Aun para sus ojos, aquella
+experiencia de la vida pasada se hab&iacute;a vuelto algo obscura.</p>
+
+<p>Entretanto, en la aldea de Raveloe las campanas repicaban alegremente y
+la iglesia estaba m&aacute;s llena que durante el resto del a&ntilde;o por fieles
+cuyos rostros bermejos aparec&iacute;an en medio de las profusas ramas de un
+verde obscuro&mdash;fieles preparados para un oficio m&aacute;s largo que el de
+costumbre, gracias a un almuerzo perfumado de tostadas y cerveza.
+Aquellas verdes ramas, el humo y la plegaria que no se o&iacute;an m&aacute;s que en
+Navidad, y hasta el Credo de San Anastasio&mdash;que s&oacute;lo se distingu&iacute;a de
+los otros en que era m&aacute;s largo y ten&iacute;a virtud excepcional, puesto que no
+se le le&iacute;a m&aacute;s que en ciertas ocasiones&mdash;produc&iacute;an un vago sentimiento
+de que algo grande y misterioso se hab&iacute;a realizado para ellos all&aacute; en el
+cielo, y aqu&iacute; abajo en la tierra, algo que se apropiaba con su
+presencia. Despu&eacute;s los fieles de rostros bermejos se volvieron a su casa
+a trav&eacute;s del fr&iacute;o negro y picante, sinti&eacute;ndose libres, durante el resto
+del d&iacute;a, de comer, de beber y de regocijarse, usando sin temor de
+aquella libertad cristiana.</p>
+
+<p>En la reuni&oacute;n de familia en casa del squire Cass celebrada ese d&iacute;a,
+nadie habl&oacute; de Dunstan&mdash;nadie sent&iacute;a la ausencia, y tem&iacute;a que fuera a
+ser larga. El doctor y su mujer, el t&iacute;o y la t&iacute;a Kimble, estaban
+presentes.</p>
+
+<p>La conversaci&oacute;n anual de la fiesta de Navidad tuvo lugar sin ninguna
+omisi&oacute;n. Alcanz&oacute; su punto culminante cuando el se&ntilde;or Kimble cont&oacute; lo que
+hab&iacute;a visto y o&iacute;do en la &eacute;poca en que estudiaba medicina en los
+hospitales de Londres, treinta a&ntilde;os atr&aacute;s, no omitiendo las an&eacute;cdotas
+notables concernientes a su profesi&oacute;n, que hab&iacute;a recogido entonces. En
+seguida vinieron las partidas de los naipes con la mala suerte
+tradicional de la t&iacute;a Kimble para hacer parejas; despu&eacute;s la
+irascibilidad del t&iacute;o Kimble a prop&oacute;sito del &laquo;trick&raquo; en el &laquo;whist&raquo;.
+Cuando no estaba de su parte, no se lo explicaba sin hacer una
+inspecci&oacute;n general de todas las bazas para asegurarse de que hab&iacute;an sido
+hechas de acuerdo con los verdaderos principios. El todo estaba
+acompa&ntilde;ado por el fuerte olor de los grogs humeantes.</p>
+
+<p>Pero la reuni&oacute;n del d&iacute;a de Navidad era puramente una reuni&oacute;n familiar
+que no representaba la fiesta brillante por excelencia de la estaci&oacute;n de
+la Casa Roja. Esta era el gran baile de la v&iacute;spera del d&iacute;a del A&ntilde;o Nuevo
+que hac&iacute;a la gloria de la hospitalidad del squire, como hab&iacute;a hecho la
+de la hospitalidad de los antepasados del squire desde tiempo
+inmemorial. Esa era la ocasi&oacute;n en que todos los miembros de la sociedad
+de Raveloe y de Tarley&mdash;ya fueran antiguas relaciones separadas por
+largos caminos llenos de zanjas, ya fueran relaciones enfriadas por
+disidencias relativas a la posesi&oacute;n de terneras escapadas, o ya las
+relaciones establecidas por una condescendencia intermitente&mdash;, contaban
+encontrarse y conducirse seg&uacute;n las conveniencias rec&iacute;procas. Esa era la
+ocasi&oacute;n en que las bellas damas que iban a caballo mandaban de antemano
+cajas que conten&iacute;an algo m&aacute;s que sus trajes del baile. La fiesta, en
+efecto, no deb&iacute;a durar s&oacute;lo una noche, como las mezquinas diversiones de
+la ciudad, en que todas las provisiones de boca son puestas de una sola
+vez en la mesa, y en que la lencer&iacute;a es insuficiente. La Casa Roja
+estaba aprovisionada como para resistir un sitio. En cuanto a los
+colchones de pluma disponibles, prontos para ser tendidos en el suelo,
+eran tan numerosos como pod&iacute;a esper&aacute;rselo en una familia que hab&iacute;a
+matado gansos durante muchas generaciones.</p>
+
+<p>Godfrey Cass suspiraba por esa v&iacute;spera del d&iacute;a de A&ntilde;o Nuevo con la
+impaciencia loca e irreflexiva que lo volv&iacute;a medio sordo a las
+importunidades de su compa&ntilde;era, la ansiedad.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! no volver&aacute; quiz&aacute; a casa antes de la v&iacute;spera de A&ntilde;o
+Nuevo&mdash;respond&iacute;a Godfrey&mdash;. Entonces estar&eacute; sentado al lado de Nancy,
+bailar&eacute; con ella y he de obtener, qui&eacute;ralo ella o no, alguna dulce
+mirada.</p>
+
+<p>&mdash;Pero hay alguien que necesita dinero&mdash;dec&iacute;a la ansiedad con voz m&aacute;s
+fuerte&mdash;; &iquest;c&oacute;mo vas a conseguirlo sin vender el alfiler de diamantes de
+tu madre? &iquest;Y si no puedes obtenerlo?</p>
+
+<p>&mdash;Puede que ocurra alg&uacute;n acontecimiento que facilite las cosas. De todos
+modos, hay para m&iacute; un placer que est&aacute; pr&oacute;ximo: Nancy viene al baile.</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto, pero suponte que tu padre lleve las cosas a tal punto que
+te veas obligado a comprometerte con ella y tener que dar las razones.</p>
+
+<p>&mdash;Corta tu lengua y no me mortifiques. Puedo ver los ojos de Nancy tales
+como me mirar&aacute;n y ya siento su mano en la m&iacute;a.</p>
+
+<p>Sin embargo, la ansiedad sigui&oacute; hablando, bien que fuera en medio de la
+ruidosa reuni&oacute;n de Navidad; se neg&oacute; a callar por completo, ni aun con
+mucha bebida.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XI" id="XI"></a>XI</h2>
+
+
+<p>Algunas mujeres, lo confieso, no aparecer&iacute;an ventajosamente si
+cabalgaran a la grupa, vestidas con un abrigo de viaje color marr&oacute;n y la
+cabeza cubierta con un sombrero de castor tambi&eacute;n color marr&oacute;n, cuya
+copa se parece a una peque&ntilde;a cacerola.</p>
+
+<p>En efecto, un vestido que recuerda la hopalanda de un cochero, y que ha
+sido cortado en un peque&ntilde;o retazo de pa&ntilde;o con el cual no se han podido
+cortar capuchas en miniatura, no es muy aparente para ocultar los
+defectos de las formas. Por otra parte, el marr&oacute;n no es un color
+apropiado para hacer resaltar vivamente las mejillas p&aacute;lidas. Era un
+triunfo tanto m&aacute;s grande la belleza de la se&ntilde;orita Nancy Lammeter
+aparecer del todo seductora en semejante traje, cuando sentada a la
+grupa sobre un coj&iacute;n, tras de su padre alto y derecho, ella le tomaba la
+cintura con uno de sus brazos y miraba hacia abajo, con ansiedad
+vigilante, los charcos de agua, cubiertos por una nube traidora que
+lanzaba salpicaduras formidables bajo los golpes de los cascos de
+<i>Dobbin</i>. Un pintor la hubiera preferido quiz&aacute; en uno de esos momentos
+en que ella no ten&iacute;a conciencia de s&iacute; misma; pero sin duda que esas
+mejillas hab&iacute;an alcanzado su m&aacute;s alto grado de contraste con la tela
+marr&oacute;n de que iba revestida, cuando lleg&oacute; a la puerta de la Casa Roja y
+vio a Godfrey Cass dispuesto para ayudarla a bajar del caballo. Hubiera
+deseado que su hermana Priscila hubiese ido a la grupa detr&aacute;s del
+sirviente al mismo tiempo que ellos, porque entonces se hubiera
+arreglado para que el se&ntilde;or Godfrey bajara a Priscila primero. En ese
+intervalo ella hubiera convencido a su padre de que la diera la vuelta
+hasta el apeadero, en lugar de dirigirse al pie de la escalera. Es muy
+penoso, cuando se le ha dado a entender claramente a un joven que se
+tiene la resoluci&oacute;n de no casarse con &eacute;l, por m&aacute;s que &eacute;l deseara esa
+uni&oacute;n, verlo seguir, sin embargo, teniendo atenciones especiales. Y
+adem&aacute;s, &iquest;por qu&eacute; no ten&iacute;a siempre las mismas atenciones, si realmente
+eran sinceras de su parte, en vez de mostrarse tan incoherente como lo
+era el se&ntilde;or Godfrey Cass? Proced&iacute;a a veces como si no quisiera
+hablarla, y no se ocupaba de ella durante varias semanas; despu&eacute;s, de
+repente, casi le hac&iacute;a de nuevo la corte. Adem&aacute;s, era bien evidente que
+no le profesaba verdadero afecto; de otro modo no dejar&iacute;a que las gentes
+dijeran lo que dec&iacute;an de &eacute;l. &iquest;Supon&iacute;a acaso que la se&ntilde;orita Nancy
+Lammeter pod&iacute;a ser conquistada por cualquiera, squire o no, que llevara
+mala vida? No era eso lo que estaba acostumbrada a ver en la persona de
+su padre, el hombre m&aacute;s sobrio y bueno de los alrededores, cuyo &uacute;nico
+defecto era ser algo brusco y arrebatado, de cuando en cuando, si las
+cosas no eran hechas en el acto.</p>
+
+<p>Todos estos pensamientos atravesaron r&aacute;pidamente el esp&iacute;ritu de la
+se&ntilde;orita Nancy en su orden habitual, entre el momento en que se advirti&oacute;
+al se&ntilde;or Godfrey Cass de pie en la puerta, y aquel en que lleg&oacute; junto a
+&eacute;l. Felizmente, el squire tambi&eacute;n sali&oacute; a recibirles y dirigi&oacute; ruidosos
+saludos al padre de Nancy. Se vio entonces protegida en cierto modo por
+aquel ruido, envolvi&eacute;ndose en &eacute;l su confesi&oacute;n y su descuido de toda
+regla conforme con la etiqueta, cuando los vigorosos brazos del joven la
+ayudaban a bajar del caballo, pareciendo juzgarla rid&iacute;culamente peque&ntilde;a
+y liviana. Hab&iacute;a las mayores razones, adem&aacute;s, para entrar en la casa
+cuanto antes, pues la nieve comenzaba a caer, amenazando con un viaje
+desagradable a los invitados que estaban a&uacute;n en camino. Estos
+constitu&iacute;an una peque&ntilde;a minor&iacute;a, porque ya la tarde comenzaba a declinar
+y no tardar&iacute;an en llegar las damas que ven&iacute;an de mayores distancias.
+Ten&iacute;an que ataviarse y estar prontas antes del t&eacute;, que se tomar&iacute;a
+temprano, y que deb&iacute;a animarles para el baile.</p>
+
+<p>Cuando la se&ntilde;orita Nancy entr&oacute;, hubo por toda la casa un murmullo de
+voces, que se confundi&oacute; con el ruido de un viol&iacute;n que estaba preludiando
+en la cocina. Pero la llegada de los Lammeter ten&iacute;a evidentemente tan
+preocupadas a las gentes, que se asomaron a la ventana para verles
+llegar. En efecto, la se&ntilde;ora Kimble, que hac&iacute;a los honores de la Casa
+Roja en estas grandes ocasiones, vino al vest&iacute;bulo a recibir a la
+se&ntilde;orita Nancy y la llev&oacute; a los altos. La se&ntilde;ora Kimble era la hermana
+del squire y la mujer del doctor, doble dignidad con la cual su di&aacute;metro
+estaba en raz&oacute;n directa. As&iacute; es que como un viaje al primer piso la
+fatigaba bastante, accedi&oacute; al pedido de la se&ntilde;orita Nancy de que le
+permitiera dirigirse sola hacia el cuarto azul, donde hab&iacute;an sido
+colocadas las cajas de las se&ntilde;oritas Lammeter cuando llegaron por la
+ma&ntilde;ana.</p>
+
+<p>Hubiera sido dif&iacute;cil encontrar un dormitorio en la casa, en el que las
+mujeres no estuvieran ocupadas en cumplimentarse y en prepararse. El
+atav&iacute;o de cada una estaba m&aacute;s o menos adelantado, y se prosegu&iacute;a en un
+espacio reducido por las camas suplementarias tendidas en el suelo. La
+se&ntilde;orita Nancy, al entrar en el cuarto azul, tuvo que hacer una peque&ntilde;a
+reverencia ceremoniosa a un grupo de seis damas. Hacia una parte hab&iacute;a
+dos que eran nada menos que las se&ntilde;oritas Gunn, las hijas del negociante
+en vinos de Lytherley, vestidas a la &uacute;ltima moda, con las faldas m&aacute;s
+ce&ntilde;idas y las batas m&aacute;s cortas de talle. Las estaba examinando la
+se&ntilde;orita Ladbrook&mdash;de los Prados Viejos&mdash;con una verg&uuml;enza fingida no
+exenta de una contrariedad secreta. La se&ntilde;orita Ladbrook comprend&iacute;a que
+las se&ntilde;oritas Gunn deb&iacute;an considerar su falda como de una amplitud
+exagerada; pero, en cambio, no era sensible que las se&ntilde;oritas Gunn
+estuvieran desprovistas de la sensatez que les hubiera indicado la
+conveniencia de no ajustarse tanto a la moda. Por otra parte, estaba la
+se&ntilde;ora Ladbrook, que de cofia y con un turbante en la mano hac&iacute;a una
+reverencia y sonre&iacute;a con dulzura, diciendo: &laquo;De ning&uacute;n modo; yo
+esperar&eacute;&raquo;; a otra dama que se hallaba en la misma posici&oacute;n que ella y
+que atentamente le ofrec&iacute;a la precedencia frente al espejo.</p>
+
+<p>Pero apenas la se&ntilde;orita Nancy hizo su reverencia, una dama de cierta
+edad se adelant&oacute;. El fich&uacute; de muselina extremadamente blanco de aquella
+dama y la papalina que cubr&iacute;a sus bucles de cabellos grises y lacios,
+formaba un contraste chocante con los trajes de raso amarillo y los
+tocados aparatosos de sus vecinas. Se acerc&oacute; a la se&ntilde;orita Nancy con
+mucha afectaci&oacute;n y le dijo lentamente, con voz aguda y suave:</p>
+
+<p>&mdash;Espero, sobrina, que est&eacute;is en buena salud.</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita Nancy bes&oacute; respetuosamente la mejilla de su t&iacute;a, y
+respondi&oacute; con igual afectaci&oacute;n de amabilidad:</p>
+
+<p>&mdash;En muy buena salud, mi t&iacute;a, y espero que vos est&eacute;is lo mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias, mi sobrina; mi salud se conserva por ahora. &iquest;C&oacute;mo est&aacute; mi
+cu&ntilde;ado?</p>
+
+<p>Estas preguntas y estas respuestas respetuosas no cesaron hasta que se
+hubo averiguado que todos los Lammeter estaban en tan buena salud como
+de costumbre, lo mismo que los Osgood; adem&aacute;s, la sobrina Priscila deb&iacute;a
+seguramente de estar por llegar, y que no era muy agradable viajar a la
+grupa con tiempo de nieve, bien que una capa de viaje abrigara mucho.
+Entonces, Nancy fue presentada a los visitantes de su t&iacute;a, la se&ntilde;ora
+Gunn. Estos fueron anunciados como las hijas de una dama conocida de la
+se&ntilde;ora Lammeter, bien que ellas mismas no se hubieran resuelto nunca a
+hacer un viaje a aquellos parajes. Quedaron tan sorprendidas de
+encontrar una fisonom&iacute;a y maneras tan encantadoras en un sitio apartado
+de la campa&ntilde;a, que empezaron a sentir cierta curiosidad por saber qu&eacute;
+traje se pondr&iacute;a Nancy despu&eacute;s que se quitara el abrigo. La atenci&oacute;n de
+la se&ntilde;orita Nancy estaba siempre fija en la cortes&iacute;a y moderaci&oacute;n que se
+observaba siempre en sus maneras. Se puso a observar que las se&ntilde;oritas
+Gunn ten&iacute;an m&aacute;s bien facciones groseras y que la idea de ponerse trajes
+escotados como los suyos hubiera podido ser atribuida a la vanidad si
+tuviesen lindos hombros. Sin embargo, teniendo semejantes hombros, hab&iacute;a
+que suponer sensatamente que aquellas se&ntilde;oritas no lo hac&iacute;an por el
+deseo de exhibirlos, sino m&aacute;s bien a causa de una obligaci&oacute;n que no era
+incompatible con el buen sentido y la modestia.</p>
+
+<p>Ten&iacute;a la convicci&oacute;n al abrir la caja que conten&iacute;a su traje que &eacute;sa
+ser&iacute;a la opini&oacute;n de la se&ntilde;ora Osgood, porque el esp&iacute;ritu de la se&ntilde;orita
+Nancy se parec&iacute;a de un modo extraordinario al de su t&iacute;a. Todo el mundo
+dec&iacute;a que era una cosa sorprendente, puesto que el parentesco proced&iacute;a
+por el lado del se&ntilde;or Osgood; y bien que la forma ceremoniosa de sus
+saludos no lo hubiera hecho suponer, hab&iacute;a un afecto, una admiraci&oacute;n
+rec&iacute;proca entre la t&iacute;a y la sobrina. Ni aun la negativa de la se&ntilde;orita
+Nancy de aceptar la mano de su primo Gilberto Osgood&mdash;simplemente a
+causa de que era su primo&mdash;no hab&iacute;a enfriado absolutamente la
+preferencia que hab&iacute;a determinado a la se&ntilde;ora Osgood, a pesar del gran
+disgusto que aquella negativa le hab&iacute;a causado, a dejarle a Nancy varias
+alhajas de familia, cualquiera que fuese la esposa futura de su hijo.</p>
+
+<p>Tres damas se retiraron muy luego; pero no las se&ntilde;oritas Gunn, que el
+deseo de la se&ntilde;ora Osgood de esperar a su sobrina, les diera motivo para
+quedarse, a ver el traje de aquella belleza r&uacute;stica. Hubo para ellas un
+verdadero placer, desde el momento en que se abri&oacute; la caja en que todo
+ol&iacute;a a alhucema y hojas de rosas, hasta que el peque&ntilde;o collar de corales
+qued&oacute; ce&ntilde;ido a su fino cuello blanco. Todas las cosas pertenecientes a
+la se&ntilde;orita Nancy eran de una limpieza y de una pureza delicadas: ni un
+solo pliegue dejaba de tener su raz&oacute;n de ser; ni la m&aacute;s peque&ntilde;a pieza de
+sus ropas carec&iacute;a de la blancura que se supondr&iacute;a deb&iacute;a tener; hasta los
+alfileres de su almohadilla estaban clavados seg&uacute;n un modelo de que
+ten&iacute;a la prolijidad de no apartarse; y, en cuanto a su misma persona,
+daba la idea de una elegancia tan invariable y exquisita como la de un
+peque&ntilde;o p&aacute;jaro.</p>
+
+<p>Es cierto que sus cabellos obscuros estaban cortados en la nuca como los
+de un muchacho, y estaban dispuestos adelante en cierto n&uacute;mero de bucles
+chatos que se apartaban mucho de su rostro. Pero no hab&iacute;a peinado que
+no hiciera encantadores el cuello y las mejillas de Nancy. Cuando por
+fin apareci&oacute; completamente vestida, con su traje de seda cruzada color
+plata, con su cuello de encajes, su collar y sus pendientes de coral,
+las se&ntilde;oritas Gunn no encontraron nada que criticarle, a no ser sus
+manos.</p>
+
+<p>Estas ten&iacute;an las huellas dejadas por la fabricaci&oacute;n de la manteca, del
+queso y aun de alguna otra tarea m&aacute;s grosera. La se&ntilde;orita Nancy no se
+avergonzaba, por su parte, de esto. En efecto, a la vez que se vest&iacute;a,
+la joven contaba a su t&iacute;a c&oacute;mo hab&iacute;an hecho su hermana Priscila y ella
+para poner sus ropas en las cajas la v&iacute;spera, porque esa ma&ntilde;ana ten&iacute;an
+que amasar, y limpiar la casa. Era, pues, conveniente que dejaran adem&aacute;s
+una buena provisi&oacute;n de fiambres para los sirvientes. Al terminar estas
+observaciones, la se&ntilde;orita Nancy se volvi&oacute; tambi&eacute;n hacia las se&ntilde;oritas
+Gunn a fin de evitar la falta de cortes&iacute;a de no dirigirse a ellas al
+mismo tiempo.</p>
+
+<p>Las se&ntilde;oritas Gunn sonrieron con tiesura y pensaron que era l&aacute;stima que
+aquellas personas ricas de la campa&ntilde;a que ten&iacute;an medios de comprar tan
+ricos trajes&mdash;en verdad, el encaje y la seda de Nancy eran de gran
+precio&mdash;fueran criadas en la completa ignorancia y la vulgaridad. La
+se&ntilde;orita Nancy, dec&iacute;a, en efecto, <i>descote</i>, por <i>escote</i>, <i>naguas</i> por
+<i>enaguas</i> y <i>haiga</i> por <i>haya</i>, faltas que chocaban necesariamente a los
+o&iacute;dos j&oacute;venes que frecuentaban la buena sociedad de Lytherley. Estas
+hablaban lo mismo en la intimidad de la familia, pero pocas veces dec&iacute;an
+<i>haiga</i> delante de los extra&ntilde;os. La se&ntilde;orita Nancy, en verdad, nunca
+hab&iacute;a visto m&aacute;s escuela que la de la maestra Tedman. Sus conocimientos
+de la literatura profana no iban m&aacute;s all&aacute; de los versos que hab&iacute;a
+bordado en una gran tapicer&iacute;a, bajo el pastor y la pastora; y para
+arreglar una cuenta ten&iacute;a que hacer la resta quitando chelines y medios
+chelines met&aacute;licos y visibles de un total met&aacute;lico y visible. Apenas hay
+en nuestros d&iacute;as una sirvienta que no sea m&aacute;s instruida de lo que estaba
+la se&ntilde;orita Nancy. Sin embargo, &eacute;sta ten&iacute;a las cualidades esenciales de
+una joven bien educada: un gran amor por la verdad, un sentimiento
+delicado del honor de sus actos, deferencias para con los dem&aacute;s y
+costumbres personales refinadas. Pero por temor de que estas cualidades
+no bastan para convencer a las bellas gram&aacute;ticas, de que los
+sentimientos de Nancy se parec&iacute;an nada a los suyos, agregar&eacute; que era un
+poco orgullosa y exigente, y tan constante en su aferramiento en una
+opini&oacute;n err&oacute;nea como en su afecto por un supirante infiel.</p>
+
+<p>La inquietud de Nancy por su hermana Priscila, que hab&iacute;a llegado a ser
+bastante intensa en el momento en que se prend&iacute;a el collar de corales,
+ces&oacute; felizmente al ver entrar a aqu&eacute;lla de car&aacute;cter alegre; entr&oacute; con
+una cara vivamente coloreada por el fr&iacute;o y la humedad. Despu&eacute;s de las
+primeras preguntas y los primeros saludos, Priscila se volvi&oacute; hacia
+Nancy y la contempl&oacute; de pies a cabeza; despu&eacute;s la hizo dar media vuelta
+para convencerse de que, vista de espaldas, estaba igualmente
+irreprochable.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pens&aacute;is de estos vestidos, t&iacute;a Osgood?&mdash;dijo Priscila, mientras
+Nancy la ayudaba a quitar la saya.</p>
+
+<p>&mdash;Muy hermosos, en verdad, sobrina&mdash;respondi&oacute; la se&ntilde;ora Osgood,
+acentuando ligeramente el tono ceremonioso que usaba de ordinario.</p>
+
+<p>Siempre hab&iacute;a considerado a su sobrina Priscila como demasiado
+ordinaria.</p>
+
+<p>&mdash;Me veo obligada a usar el mismo traje que Nancy, aunque tengo cinco
+a&ntilde;os m&aacute;s que ella, y eso me hace parecer amarilla. No quiere tener nunca
+una cosa sin que yo tenga otra exactamente igual; desea que nos crean
+gemelas. Yo le digo que las personas van a considerar esto como una
+debilidad de mi parte imagin&aacute;ndome que me pondr&aacute; bonita el usar ropas
+que a ella le sientan bien. Porque yo soy fea, no cabe duda, tengo las
+facciones de la familia de mi padre. Pero a m&iacute; eso qu&eacute; me importa, &iquest;y a
+vosotras?</p>
+
+<p>Priscila en ese momento, sin cesar de hablar, se volvi&oacute; hacia las
+se&ntilde;oritas Gunn. Estaba demasiado preocupada por el placer de hablar para
+darse cuenta de que su candor no era apreciado.</p>
+
+<p>&mdash;Hay bastantes flores para atraer a las mariposas; las mujeres bonitas
+alejan a los hombres de nosotras. Tengo mala opini&oacute;n de ellos, se&ntilde;orita
+Gunn; no s&eacute; si vosotras la tendr&eacute;is buena. Y en cuanto a atormentarse y
+mortificarse a prop&oacute;sito de lo que piensan de una y amargarse la vida
+pensando en lo que hacen cuando no est&aacute;n a vuestro lado, como siempre le
+digo a Nancy, es una locura en que ninguna mujer debiera incurrir si
+tiene un buen padre y un buen hogar. Que deje eso para las que no tienen
+fortuna y no saben c&oacute;mo salir de apuros. As&iacute; es que yo siempre digo, el
+se&ntilde;or Haz-tu-gusto es el mejor marido y el solo a que deseo obedecer. Yo
+s&eacute; que no es agradable cuando se ha estado acostumbrado a vivir
+holgadamente y a cuidar los barriles de cerveza, as&iacute; como otras cosas
+parecidas, el ir a meter las narices en casa ajena o sentarse sola a la
+mesa, delante de un cogote de carnero o de un jarrete de buey. Pero, a
+Dios gracias, mi padre es sobrio. Es probable que vivir&aacute; mucho, y hay un
+hombre sentado junto al fuego, poco importa que est&eacute; chocho; no tiene
+por qu&eacute; abandonar su puesto.</p>
+
+<p>La forma cuidadosa con que Priscila se pasaba la falda por la cabeza,
+sin despeinar sus bucles lisos, oblig&oacute; a la se&ntilde;ora a suspender su r&aacute;pido
+examen de la vida humana. La se&ntilde;ora Osgood aprovech&oacute; la coyuntura para
+ponerse de pie y decir:</p>
+
+<p>&mdash;Bien, sobrina, vosotras nos seguir&eacute;is. Las se&ntilde;oritas Gunn han de estar
+deseosas de bajar.</p>
+
+<p>&mdash;Hermana m&iacute;a&mdash;le dijo Nancy a Priscila cuando estuvieron solas&mdash;,
+hab&eacute;is ofendido sin duda alguna a las se&ntilde;oritas Gunn.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;, hija m&iacute;a?&mdash;respondi&oacute; Priscila bastante alarmada.</p>
+
+<p>&mdash;Les hab&eacute;is preguntado si no les importaba ser feas; dec&iacute;s las cosas
+con demasiada crudeza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o, es cierto! Se me escap&oacute; sin pensarlo, y gracias al Cielo
+que no dije algo m&aacute;s. Yo no puedo vivir entre personas que temen la
+verdad. Pero en cuanto a ser fea, miradme un poco con este traje de seda
+color plata. Ya os hab&iacute;a dicho lo que iba a suceder. Parezco tan
+amarilla como una cal&eacute;ndula. Cualquiera dir&iacute;a que hab&eacute;is querido hacer
+de m&iacute; un espantap&aacute;jaros.</p>
+
+<p>&mdash;No, Priscila; no habl&eacute;is as&iacute;. Yo os ped&iacute; y rogu&eacute; que no eligierais esa
+seda si hubiera otra que os conviniera m&aacute;s. Quer&iacute;a que fueseis vos la
+que escogiera, bien lo sab&eacute;is&mdash;respondi&oacute; Nancy con vivo deseo de
+justificarse.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos, vamos! ni&ntilde;a; vos sab&eacute;is que esta tela os agradaba y ten&iacute;ais
+buenas razones para ello, puesto que vuestro rostro es del color de la
+crema. Estar&iacute;a bueno que llevarais lo que a m&iacute; me sentara bien. Lo que
+no apruebo es vuestra idea de que me vista como vos. Pero hac&eacute;is de m&iacute;
+lo que quer&eacute;is. As&iacute; ha sido siempre, desde cuando comenzasteis a
+caminar. Cuando quer&iacute;ais ir hasta el fin del campo, ibais, y no hab&iacute;a
+qu&eacute; pensar en castigaros, porque siempre parec&iacute;ais tan graciosita e
+inocente como una malva.</p>
+
+<p>&mdash;Priscila&mdash;dijo Nancy con suave voz, al ce&ntilde;ir el cuello de su hermana,
+tan distinto al de ella, un collar de corales exactamente igual al
+suyo&mdash;, os aseguro que estoy dispuesta a ceder en todo lo que es
+razonable; pero, &iquest;qui&eacute;nes deben de vestirse iguales a no ser dos
+hermanas? &iquest;Querr&iacute;ais que cuando salimos no pareci&eacute;ramos de la misma
+familia, nosotras, nosotras que no tenemos madre ni otra persona en el
+mundo? Yo no har&eacute; sino lo que sea conveniente, aunque tenga que ponerme
+un vestido amarillo color canario, y preferir&iacute;a que fuerais vos la que
+eligierais y me dejarais llevar lo que os place.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya est&aacute;is otra vez con el mismo tema! No cambiar&iacute;ais de tono aunque
+hablarais la semana entera. Va a ser muy divertido ver c&oacute;mo manejar&eacute;is a
+vuestro marido si no alza nunca m&aacute;s la voz que una caldera de agua
+hirviendo. A m&iacute; me agrada ver llevar a los hombres de las narices.</p>
+
+<p>&mdash;No habl&eacute;is as&iacute;&mdash;dijo Nancy sonroj&aacute;ndose&mdash;. Bien sab&eacute;is que no tengo la
+intenci&oacute;n de casarme.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;No ten&eacute;is absolutamente la intenci&oacute;n de hacer esa
+tonter&iacute;a!&mdash;dijo Priscila doblando el vestido que acababa de quitarse y
+coloc&aacute;ndolo en la caja&mdash;. &iquest;Para qui&eacute;n habr&iacute;a trabajado yo entonces,
+cuando muera nuestro padre, si se os pone en la cabeza quedaros
+solterona, porque ciertas personas no son mejores de lo que debieron
+ser? Ya se me est&aacute; agotando la paciencia a vuestro respecto, vi&eacute;ndoos
+siempre empollando un huevo huero, como si no hubiera otros en el mundo.
+Conque no se case una de las dos hermanas basta, y yo har&eacute; honor al
+celibato, porque Dios me puso en el mundo para eso. &iexcl;Vamos! ahora
+podemos bajar. Estoy realmente tan bien entrazada como puede estarlo un
+espantajo. Ahora que me he puesto los aros no me falta nada para asustar
+a los cuervos.</p>
+
+<p>Cuando las dos se&ntilde;oritas Lammeter entraron al sal&oacute;n de recepci&oacute;n, el que
+no hubiera conocido el car&aacute;cter de cada una de ellas hubiera podido sin
+duda suponer que la raz&oacute;n que hab&iacute;a inducido a Priscila, de acciones
+vulgares, retaca y mal hecha, a vestir un traje igual al de su linda
+hermana, era su ciega vanidad o la maliciosa ocurrencia de Nancy para
+realzar de ese modo su singular belleza f&iacute;sica.</p>
+
+<p>Pero la alegr&iacute;a inconsciente y la excelente naturaleza de Priscila, as&iacute;
+como su buen sentido, pronto hubieran hecho desaparecer la primera de
+estas sospechas; mientras que la calma modesta de la conversaci&oacute;n y de
+las maneras de Nancy anunciaban claramente un esp&iacute;ritu exento de todo
+artificio reprochable.</p>
+
+<p>Para el t&eacute; los sitios de honor fueron reservados a las se&ntilde;oritas
+Lammeter, junto a la cabecera de la mesa principal, en el sal&oacute;n
+artesonado. Aquella pieza parec&iacute;a entonces tener una frescura agradable,
+con sus decoraciones de follaje procedentes de la vegetaci&oacute;n abundante
+del antiguo jard&iacute;n.</p>
+
+<p>Nancy sinti&oacute; entonces una agitaci&oacute;n interior que no pudo dominar la
+firmeza de su prop&oacute;sito al ver adelantarse al se&ntilde;or Godfrey Cass para
+conducirla a su sitio colocado entre el suyo y el del se&ntilde;or
+Crackenthorp; mientras que Priscila fue invitada del otro lado, entre su
+padre y el squire. Nancy no pod&iacute;a pensar sin alguna emoci&oacute;n que el
+pretendiente a que hab&iacute;a renunciado era el joven que ocupaba m&aacute;s alto
+rango entre las personas de la parroquia, encontr&aacute;ndose en su casa, en
+un sal&oacute;n venerable y &uacute;nico que la experiencia de aquella joven
+representaba el apogeo de la grandeza, sal&oacute;n en que ella, la se&ntilde;orita
+Nancy, podr&iacute;a ser un d&iacute;a la due&ntilde;a de casa, y pensaba que hablando de
+ella la llamar&iacute;an la se&ntilde;ora Cass, la esposa del squire.</p>
+
+<p>Estas particularidades realzaban ante sus ojos el drama de su coraz&oacute;n y
+reforzaban la energ&iacute;a con que se dec&iacute;a que la posici&oacute;n m&aacute;s deslumbradora
+no la decidir&iacute;a a aceptar por marido un hombre cuya conducta demostraba
+el poco caso que hac&iacute;a de su propia reputaci&oacute;n. Pero agregaba que &laquo;no
+amar m&aacute;s que una vez y amar siempre&raquo; era la divisa de una mujer sincera
+y pura, as&iacute; es que ning&uacute;n hombre tendr&iacute;a jam&aacute;s el derecho de destruir
+las flores secas que conservaba y conservar&iacute;a siempre como un tesoro por
+el amor de Godfrey Cass. Y Nancy era capaz de sostener en las
+circunstancias m&aacute;s penosas la palabra que se daba a s&iacute; misma. Nada, a no
+ser un sonrojo hesitante, traicion&oacute; la emoci&oacute;n causada por los
+pensamientos que se agolpaban a su esp&iacute;ritu, cuando acept&oacute; sentarse
+junto al se&ntilde;or Crackenthorp, porque era instintivamente tan exacta y
+h&aacute;bil en todos sus actos y sus lindos labios se cerraban con una firmeza
+tan tranquila, que le hubiera sido dif&iacute;cil parecer agitada.</p>
+
+<p>El pastor no ten&iacute;a la costumbre de dejar disipar un sonrojo encantador
+sin hacer un cumplimiento oportuno. No era nada orgulloso ni
+aristocr&aacute;tico. Era sencillamente un hombre de grandes ojos sonrientes,
+de rasgos poco caracterizados y cabellos grises, cuyo ment&oacute;n estaba
+sostenido por las numerosas vueltas de una amplia corbata blanca.
+Aquella corbata parec&iacute;a eclipsar todas las otras partes de su persona,
+y, por decirlo as&iacute;, comunicar un relieve particular a las observaciones
+que hac&iacute;a; as&iacute; es que considerar su amenidad independientemente de esa
+parte de su traje hubiera importado un esfuerzo de abstracci&oacute;n penoso si
+no peligroso.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;orita Nancy&mdash;dijo, haciendo girar la cabeza dentro de aquella
+corbata y sonriendo agradablemente al mirar a la joven&mdash;, si alguien
+llegara a pretender que este invierno es riguroso, yo le dir&iacute;a que he
+visto florecer las rosas la v&iacute;spera de a&ntilde;o nuevo; decidme, Godfrey, &iquest;no
+sois de mi misma opini&oacute;n?</p>
+
+<p>Godfrey no respondi&oacute; y evit&oacute; el mirar a Nancy con fijeza; porque bien
+que aquellos personalismos elogiosos fueran considerados como de muy
+buen gusto en la vieja sociedad de Raveloe, el amor reverente tiene una
+urbanidad particular que ense&ntilde;a a los hombres cuya instrucci&oacute;n es
+defectuosa bajo otros respectos.</p>
+
+<p>Pero al squire lo apen&oacute; que su hijo se mostrara un festejante tan
+infeliz. A aquella hora avanzada del d&iacute;a estaba siempre de mejor humor
+del que le vimos en el almuerzo, y se sent&iacute;a muy satisfecho al cumplir
+con el deber, hereditario en su familia, de mostrarse protector ruidoso
+y jovial. La gran tabaquera de plata estaba en servicio positivo, y, de
+tiempo en tiempo, era ofrecida invariablemente a todos sus vecinos,
+cualquiera que fuese el n&uacute;mero de veces que ya hubiesen rechazado aquel
+favor.</p>
+
+<p>Hasta aqu&iacute; el squire no hab&iacute;a dado la bienvenida de un modo se&ntilde;alado m&aacute;s
+que a los jefes de familia a su llegada; pero siempre, a medida que
+avanzaba la tarde, su hospitalidad irradiaba con m&aacute;s amplitud, hasta que
+golpeaba las espaldas de los invitados m&aacute;s j&oacute;venes y manifestaba la
+particular satisfacci&oacute;n que le proporcionaba su presencia. Cre&iacute;a
+firmemente que &eacute;stos deb&iacute;an de sentirse dichosos de vivir en una
+parroquia que contaba con un hombre tan cordial como el squire Cass que
+los invitaba a su casa y los quer&iacute;a bien. Aun en aquella primera fase de
+su humor jovial era natural que deseara suplir las imperfecciones de su
+hijo mirando y hablando por &eacute;l.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;&mdash;comenz&oacute; a decir, presentando su tabaquera al se&ntilde;or Lammeter,
+que por segunda vez inclin&oacute; la cabeza e hizo se&ntilde;a con la mano para
+rechazar obstinadamente el ofrecimiento del squire&mdash;, s&iacute;, nosotros los
+viejos bien podemos desear ser j&oacute;venes esta noche al ver el ramo de
+mu&eacute;rdago suspendido, en el sal&oacute;n blanco. Es cierto que la mayor parte de
+las cosas han retrogradado en estos &uacute;ltimos treinta a&ntilde;os. El pa&iacute;s
+periclita desde que nuestro rey Jorge III cay&oacute; enfermo. Pero cuando miro
+a la se&ntilde;orita Nancy, aqu&iacute; presente, comienzo a creer que las j&oacute;venes
+conservan sus encantos. Que me ahorquen si recuerdo haber visto belleza
+que le sea comparable, aun en la &eacute;poca en que yo era un guapo mozo,
+dicho sea esto sin ofenderos, se&ntilde;ora&mdash;agreg&oacute;, inclin&aacute;ndose hacia la
+se&ntilde;ora Crackenthorp, sentada a su lado&mdash;; a vos ni os conoc&iacute;a cuando
+erais joven como la se&ntilde;orita Nancy aqu&iacute; presente.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora Crackenthorp, peque&ntilde;a mujer que pesta&ntilde;eaba un ojo y agitaba
+continuamente sus encajes, sus cintas y su cadena de oro, volviendo la
+cabeza a derecha e izquierda, haciendo as&iacute; ruidos reprimidos que se
+parec&iacute;an mucho al gru&ntilde;ido de un cerdo de la India cuando contrae el
+hocico y monologa ante cualquier reuni&oacute;n, la se&ntilde;ora Crackenthorp, digo,
+pesta&ntilde;e&oacute; entonces y continu&oacute; agit&aacute;ndose al volverse hacia el squire;
+despu&eacute;s, por fin, respondi&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, no; no me ofend&eacute;is!...</p>
+
+<p>Aquel cumplimiento expresivo dirigido por el squire a Nancy, fue
+considerado por todos, menos por Godfrey, como un acto de diplomacia; y
+el padre de aquella joven se irgui&oacute; un poco m&aacute;s, mir&aacute;ndola a trav&eacute;s de
+la mesa con seria satisfacci&oacute;n. Aquel anciano, grave y regular en sus
+actos, no iba a comprometer en un &aacute;pice su dignidad, mostr&aacute;ndose
+henchido de orgullo ante la idea de una uni&oacute;n entre su familia y la del
+squire. Le halagaba todo honor tributado a su familia; sin embargo, era
+preciso que viera un cambio bajo todos respectos antes de acordar su
+consentimiento. Su cuerpo flaco, pero robusto, y su rostro de rasgos
+acentuados que parec&iacute;a no haber sido nunca encendido por los excesos,
+formaban un contraste chocante, no s&oacute;lo con la persona del squire, sino
+con los propietarios de Raveloe en general, lo que estaba de acuerdo con
+su dicho favorito: &laquo;que la raza primaba la dehesa&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;La se&ntilde;orita Nancy se parece de un modo sorprendente a su finada madre;
+&iquest;no es cierto, doctor Kimble?&mdash;dijo la gorda se&ntilde;ora de este apellido
+buscando con los ojos por todas partes a su marido.</p>
+
+<p>El doctor Kimble&mdash;los boticarios de campa&ntilde;a gozaban antiguamente de
+aquel t&iacute;tulo sin la sanci&oacute;n de un diploma&mdash;, hombre esbelto y &aacute;gil
+corr&iacute;a de un extremo a otro de la pieza con las manos en los bolsillos.
+Se hac&iacute;a agradable a sus clientes del bello sexo con la imparcialidad de
+un hombre de su posici&oacute;n, y en todas partes era el bien venido en su
+calidad de doctor por derecho hereditario. No era uno de esos boticarios
+desgraciados que van en busca de una clientela a las localidades nuevas
+y que gastan todo su haber en hacer morir de hambre a su &uacute;nico caballo;
+por el contrario, era un hombre de posici&oacute;n acomodada, tan capaz de
+sostener una mesa superabundante como el m&aacute;s rico de sus clientes.</p>
+
+<p>Desde tiempo inmemorial, el doctor de Raveloe era un Kimble. Kimble era
+esencialmente un apellido de doctor, as&iacute; es que era dif&iacute;cil imaginar en
+esta triste realidad que el Kimble actual no ten&iacute;a hijo, y que, por lo
+tanto, su clientela podr&iacute;a ser transmitida un d&iacute;a a un sucesor que
+llevara el incongruente apellido de Taylor o de Johnson. Pero, en tal
+caso, los vecinos m&aacute;s razonables de Raveloe llamar&iacute;an al doctor Blick de
+Flitton, lo que ser&iacute;a m&aacute;s natural.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Me hab&eacute;is hablado, querida?&mdash;dijo el digno doctor dirigi&eacute;ndose
+r&aacute;pidamente al lado de su mujer.</p>
+
+<p>Sin embargo, como si previera que ella estar&iacute;a demasiado jadeante para
+repetir la observaci&oacute;n que acababa de hacer, prosigui&oacute; inmediatamente:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;orita Priscila, vuestra presencia reaviva el gusto de este
+superfino pastel de cerdo. Hago votos porque la hornada est&eacute; lejos de
+agotarse.</p>
+
+<p>&mdash;En verdad, lo est&aacute;, doctor&mdash;respondi&oacute; Priscila&mdash;; sin embargo,
+garantizo que la pr&oacute;xima ser&aacute; tan buena como &eacute;sta. Mis pasteles de cerdo
+no salen buenos por casualidad.</p>
+
+<p>&mdash;No sucede as&iacute; con vuestras curas, &iquest;verdad, Kimble? S&oacute;lo salen bien,
+&iquest;es cierto?, cuando los enfermos se olvidan de tomar vuestros
+remedios&mdash;dijo el squire que consideraba a la medicina y a los m&eacute;dicos
+como muchos hombres lealmente religiosos consideran a la iglesia y al
+clero.</p>
+
+<p>Saboreaba una burla dirigida contra los doctores y su ciencia cuando
+estaba en buena salud, pero reclamaba su auxilio con impaciencia as&iacute; que
+sent&iacute;a algo. Golpe&oacute; la tabaquera y ech&oacute; una mirada a su rededor con aire
+de triunfo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! en verdad que tiene esp&iacute;ritu sutil, mi amiga Priscila&mdash;prosigui&oacute;
+el doctor, prefiriendo atribuir el chiste a una dama antes que reconocer
+la ventaja que al hacerlo hab&iacute;a tomado el squire sobre su cu&ntilde;ado&mdash;.
+&iexcl;Deja a un lado un poco de pimienta para sazonar la conversaci&oacute;n; por
+eso es que no la hay en exceso en sus platos! Aqu&iacute; ten&eacute;is a mi mujer
+que, por el contrario, nunca tiene la respuesta en la punta de la
+lengua; desgraciadamente, si llego a ofenderla no deja de quemarme la
+garganta con pimienta al otro d&iacute;a, o si no me da c&oacute;licos con legumbres
+refrescantes. Es una venganza atroz.</p>
+
+<p>Y al decir esto, el &aacute;gil doctor hizo una mueca expresiva.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Hab&eacute;is o&iacute;do nunca cosa semejante?&mdash;dijo la se&ntilde;ora Kimble riendo de
+muy buen humor por encima de su doble sotabarba, a la se&ntilde;ora
+Crackenthorp, que parpadeaba de un ojo, meneaba la cabeza y ten&iacute;a la
+amable intenci&oacute;n de sonre&iacute;r.</p>
+
+<p>Pero esta intenci&oacute;n se perdi&oacute; en ligeros rezongos y ruidos.</p>
+
+<p>&mdash;Supongo, Kimble, que &eacute;sa es la especie de venganza adoptada en vuestra
+profesi&oacute;n si os irrit&aacute;is contra un enfermo&mdash;dijo el pastor.</p>
+
+<p>&mdash;Nunca nos enojamos con nuestros enfermos, sino cuando nos
+dejan&mdash;respondi&oacute; el doctor Kimble&mdash;. Y entonces ya no tenemos ocasi&oacute;n de
+hacerles prescripciones. &iexcl;Ah! se&ntilde;orita Nancy&mdash;prosigui&oacute; poni&eacute;ndose de
+golpe al lado de ella, dando saltitos&mdash;, no vay&aacute;is a olvidar vuestra
+promesa. &iexcl;Ten&eacute;is que reservarme una pieza, ya lo sab&eacute;is!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos, vamos, Kimble; no os apresur&eacute;is tanto!&mdash;dijo el squire&mdash;.
+Dejad a los j&oacute;venes las oportunidades de triunfar. Aqu&iacute; est&aacute; mi hijo
+Godfrey que os arrojar&aacute; el guante si os apoder&aacute;is de la se&ntilde;orita Nancy.
+La ha invitado para la primera pieza, estoy seguro. &iquest;No es cierto,
+se&ntilde;or? &iquest;Qu&eacute; me dec&iacute;s?&mdash;continu&oacute;, ech&aacute;ndose hacia atr&aacute;s para mirar a
+Godfrey&mdash;. &iquest;No le hab&eacute;is pedido a la se&ntilde;orita Nancy que os acompa&ntilde;e para
+abrir el baile?</p>
+
+<p>Godfrey estaba lo m&aacute;s molesto a causa de aquella insistencia
+significativa respecto de la se&ntilde;orita Nancy. Asustado al pensar qu&eacute; fin
+tendr&iacute;a todo aquello cuando su padre, seg&uacute;n su costumbre, hubiera dado
+el ejemplo hospitalario de beber antes y despu&eacute;s de la cena, no se le
+ocurri&oacute; cosa mejor que volverse hacia Nancy y decirle lo mejor que pudo:</p>
+
+<p>&mdash;No, todav&iacute;a no se lo he pedido; pero conf&iacute;o que aceptar&aacute;, si otra
+persona no se ha presentado ya.</p>
+
+<p>&mdash;No, todav&iacute;a no me he comprometido&mdash;contest&oacute; Nancy con tranquilidad,
+aunque sonroj&aacute;ndose. (Si el se&ntilde;or Godfrey fundaba algunas esperanzas en
+que Nancy consintiera en bailar con &eacute;l, pronto se iba a desenga&ntilde;ar; pero
+no hab&iacute;a raz&oacute;n alguna para que no se mostrara atenta.)</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, espero que no tendr&eacute;is ning&uacute;n motivo para no bailar
+conmigo&mdash;prosigui&oacute; Godfrey, comenzando a no darse ya cuenta de que hab&iacute;a
+algo de molesto en aquel arreglo.</p>
+
+<p>&mdash;No, ning&uacute;n motivo&mdash;respondi&oacute; Nancy con frialdad.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! En verdad que ten&eacute;is suerte, Godfrey&mdash;dijo el t&iacute;o Kimble&mdash;. Pero
+sois mi ahijado, y por eso no quiero soplaros la dama. Por lo dem&aacute;s, no
+estoy tan viejo, querida, &iquest;no es cierto?&mdash;prosigui&oacute;, volvi&eacute;ndose a
+saltitos al lado de su mujer&mdash;. &iquest;No os importar&iacute;a nada que os diera una
+sucesora, en caso de que desaparecierais, con tal de que antes llorara
+mucho?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos, vamos, tomad una taza de t&eacute; y retened vuestra lengua, os
+ruego!&mdash;dijo la alegre se&ntilde;ora Kimble, sintiendo cierto orgullo de tener
+un marido que la reuni&oacute;n deb&iacute;a considerar como de los m&aacute;s h&aacute;biles y
+divertidos.</p>
+
+<p>&iexcl;L&aacute;stima que fuera tan irritable cuando jugaba a la baraja!</p>
+
+<p>Mientras que aquellas personalidades inofensivas, bien puestas a prueba
+ya, animaban el t&eacute; de aquel modo, las notas de un viol&iacute;n se acercaron
+bastante como para que se las oyera claramente. Entonces los j&oacute;venes se
+miraron con expresi&oacute;n simp&aacute;tica en que se le&iacute;a la impaciencia de que
+terminara la colaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Ya est&aacute; Salom&oacute;n en el vest&iacute;bulo&mdash;dijo el squire&mdash;, y me parece que
+toca mi aire favorito: &laquo;El peque&ntilde;o labrador de cabellos rubios&raquo;. Nos
+quiere insinuar que no nos damos bastante prisa para o&iacute;rlo tocar.
+Bob&mdash;agreg&oacute; dirigi&eacute;ndose a su tercer hijo, mozo de largas piernas que
+estaba en el otro extremo de la mesa&mdash;, abrid la puerta y decidle a
+Salom&oacute;n que entre. Que nos toque aqu&iacute; una pieza.</p>
+
+<p>Bob obedeci&oacute; y Salom&oacute;n entr&oacute; tocando, porque por nada del mundo quer&iacute;a
+detenerse a mitad de un aire.</p>
+
+<p>&mdash;Aqu&iacute;, Salom&oacute;n&mdash;dijo el squire con un tono alto y protector&mdash;. Aqu&iacute;, mi
+viejo. &iexcl;Ah! ya sab&iacute;a yo que tocabais &laquo;El peque&ntilde;o labrador de cabellos
+rubios&raquo;. No hay aire m&aacute;s hermoso.</p>
+
+<p>Salom&oacute;n Macey, viejecito todav&iacute;a fuerte, con copiosos cabellos blancos
+que le descend&iacute;an casi hasta los hombros, se adelant&oacute; hacia el sitio
+designado. Hizo una profunda reverencia sin dejar de tocar como para
+hacer comprender que ten&iacute;a respeto a la reuni&oacute;n pero que respetaba a&uacute;n
+m&aacute;s la m&uacute;sica. As&iacute; que hubo terminado la pieza y bajado el viol&iacute;n, se
+inclin&oacute; de nuevo ante el squire y ante el pastor, diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Espero que veo a vuestro honor y vuestra reverencia en buena salud; os
+deseo larga vida y un buen y feliz a&ntilde;o nuevo. Y a vos igualmente, se&ntilde;or
+Lammeter, y a los dem&aacute;s se&ntilde;ores y a las damas y a los j&oacute;venes.</p>
+
+<p>Al pronunciar estas &uacute;ltimas palabras Salom&oacute;n se inclinaba hacia todos
+lados con solicitud, temeroso de faltar al respeto que deb&iacute;a. Despu&eacute;s se
+puso inmediatamente a preludiar, y pas&oacute; luego a tocar el aire que sab&iacute;a
+que el se&ntilde;or Lammeter considerar&iacute;a como un cumplimiento personal.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias, Salom&oacute;n, gracias&mdash;dijo el se&ntilde;or Lammeter, cuando el viol&iacute;n se
+detuvo de nuevo&mdash;; toc&aacute;is en &laquo;las colinas, de lejos, muy lejos&raquo;. Mi
+padre me dec&iacute;a siempre que o&iacute;amos esa m&uacute;sica: &laquo;&iexcl;Ah, hijo m&iacute;o, yo tambi&eacute;n
+vengo de allende las colinas, de lejos, muy lejos!&raquo; Hay muchos aires que
+no tienen para m&iacute; pies ni cabeza; pero &eacute;se me habla como el silbido del
+mirlo. Supongo que eso depende del nombre: el nombre de una pieza dice
+muchas cosas.</p>
+
+<p>Pero Salom&oacute;n ard&iacute;a ya por preludiar de nuevo, y sin tardanza atac&oacute; con
+br&iacute;o &laquo;Sir Roger de Coverley&raquo;. En seguida se oy&oacute; el ruido de las sillas y
+un murmullo de risas.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, Salom&oacute;n, ya sabemos lo que eso significa&mdash;dijo el squire
+poni&eacute;ndose de pie&mdash;. Ya es tiempo de que comience el baile, &iquest;verdad? Id
+delante, todos vamos a seguiros.</p>
+
+<p>Entonces Salom&oacute;n, inclinando sobre el hombro su cabeza blanca y tocando
+con vigor, se adelant&oacute;, seguido del alegre cortejo, hacia el sal&oacute;n en
+que estaba suspendido un ramo de mu&eacute;rdago.</p>
+
+<p>Una multitud de velas de sebo brillaba en medio de las ramas de brezo
+cubiertas de bayas. Se reflejaban en los espejos ovalados a la moda
+antigua, fijado en los tableros blancos, en los que produc&iacute;an un efecto
+bastante lucido. &iexcl;Extra&ntilde;o cortejo! El viejo Salom&oacute;n con sus ropas ra&iacute;das
+y sus cabellos blancos parec&iacute;a arrastrar a aquella honesta compa&ntilde;&iacute;a con
+los m&aacute;gicos acentos de su viol&iacute;n; arrastraba a las matronas prudentes,
+que llevaban tocados en forma de turbantes; a la propia se&ntilde;ora
+Crackenthorp, que ten&iacute;a la cabeza adornada con una pluma perpendicular
+cuya punta llegaba al hombro del squire; arrastraba a las bellas
+j&oacute;venes que pensaban con satisfacci&oacute;n en sus talles cortos y en sus
+ropas sin pliegues adelante; arrastraba a sus padres corpulentos que
+vest&iacute;an chalecos abigarrados y a los hijos rubicundos, en su mayor parte
+avergonzados y cohibidos, con pantal&oacute;n corto y frac de largos faldones.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Macey y algunos otros aldeanos privilegiados a quienes se
+permit&iacute;a ser espectadores de esas grandes ocasiones, estaban ya sentados
+en bancos colocados con ese objeto cerca de la puerta. Grandes fueron la
+admiraci&oacute;n y la satisfacci&oacute;n de &eacute;stos cuando las parejas se fueron
+formando para la danza, y el squire y la se&ntilde;ora de Crackenthorp abrieron
+el baile, haciendo vis a vis y dando las manos al pastor y a la se&ntilde;ora
+Osgood.</p>
+
+<p>As&iacute; es como deb&iacute;an hacerse las cosas; a este espect&aacute;culo es que todo el
+mundo estaba acostumbrado y la corte de Raveloe parec&iacute;a renovarse para
+esta ceremonia. No se consideraba as&iacute; como una ligereza indecorosa que
+las personas viejas y las de cierta edad bailaran un poco antes de
+sentarse a jugar a los naipes; esto era m&aacute;s bien considerado como una
+parte de sus deberes oficiales. Porque, &iquest;en qu&eacute; consist&iacute;an esos deberes
+si no era en divertirse en tiempo oportuno; en trocar visitas y saludos
+tan a menudo como era preciso; en dirigirse rec&iacute;procamente viejos
+cumplimientos con frases tradicionales; en dar bromas bien puestas a
+prueba para no ofender a nadie; en obligar, hospitalariamente, a los
+invitados a comer y a beber con exceso, en la casa del vecino, para
+demostrar que se apreciaban sus manjares?</p>
+
+<p>El pastor daba, naturalmente, el ejemplo de esos deberes sociales;
+porque a los esp&iacute;ritus de Raveloe no les hubiera sido posible, sin una
+revelaci&oacute;n divina particular, el pensar que un eclesi&aacute;stico deb&iacute;a ser
+un p&aacute;lido momento de las solemnidades del culto en lugar de ser un
+hombre dotado de defectos razonables, cuya autoridad exclusiva de leer
+las oraciones y de predicar, de bautizar, casar y enterrar, coexist&iacute;a
+necesariamente con el derecho de venderos el terreno para inhumaros, y
+de percibir el diezmo en especias. Respecto a este &uacute;ltimo punto hab&iacute;a,
+como es consiguiente, algunas recriminaciones; pero, sin embargo, no
+llegaban hasta la impiedad. No ten&iacute;an un significado m&aacute;s profundo que
+las protestas contra la lluvia; murmuraciones que no iban acompa&ntilde;adas
+por un esp&iacute;ritu de desconfianza irreligiosa, sino por el deseo de que la
+plegaria que deb&iacute;a traer el buen tiempo fuera dicha inmediatamente.</p>
+
+<p>Puesto que el pastor bailaba, no hab&iacute;a, pues, raz&oacute;n alguna para que ese
+acto no fuera aceptado como una parte del orden de las cosas, lo mismo
+que si se tratara del squire. Tampoco la hab&iacute;a por otra parte, para que
+el respeto oficial que el se&ntilde;or Macey deb&iacute;a al pastor, le impidiera
+someter el modo de bailar de su superior a esa cr&iacute;tica que los esp&iacute;ritus
+de la penetraci&oacute;n extraordinaria son llamados necesariamente a ejercer
+sobre la conducta de sus semejantes.</p>
+
+<p>&mdash;El squire es bastante &aacute;gil, dado su peso&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey&mdash;, y su
+manera de golpear con el pie absolutamente notable. Pero el se&ntilde;or
+Lammeter vence a todo el mundo por su parte. Fijaos bien, yergue la
+cabeza como un soldado y no es gordo como la mayor parte de los
+burgueses que entran en a&ntilde;os y tienen la pierna bien formada. El pastor
+no carece de gracia; pero su pierna no tiene nada de notable. Es algo
+gruesa por dem&aacute;s hacia abajo y sus rodillas podr&iacute;an juntarse algo m&aacute;s;
+sin embargo, podr&iacute;a ser peor formado bien que no tenga esa soberbia
+manera del squire para manejar la mano.</p>
+
+<p>&mdash;Habl&aacute;is de agilidad, mirad entonces a la se&ntilde;ora Osgood&mdash;dijo Ben
+Winthrop, que sosten&iacute;a a su hijo Aar&oacute;n entre las rodillas&mdash;; agita tan
+ligeramente sus pies que no se puede ver c&oacute;mo camina; parece que tuviera
+ruedecitas bajo los pies. No parece haber envejecido un d&iacute;a desde el a&ntilde;o
+pasado. No hay una mujer mejor formada que ella, est&eacute; donde est&eacute; la que
+la siga.</p>
+
+<p>&mdash;No me preocupa de saber si las mujeres son bien formadas&mdash;dijo el
+se&ntilde;or Macey con cierto desprecio&mdash;. No llevan casaca ni pantal&oacute;n, de
+modo que no es posible juzgar sus formas.</p>
+
+<p>&mdash;Pap&aacute;&mdash;dijo Aar&oacute;n, cuyos pies estaban ocupados en tamborilear el comp&aacute;s
+de la m&uacute;sica&mdash;, &iquest;c&oacute;mo se sostiene esa pluma tan larga en la cabeza de la
+se&ntilde;ora Crackenthorp? &iquest;Tendr&aacute; un agujerito para meterla como en mi
+volante?</p>
+
+<p>&mdash;C&aacute;llate, ni&ntilde;o, c&aacute;llate. As&iacute; es como se visten las damas, s&iacute; en
+verdad&mdash;respondi&oacute; el padre, que agreg&oacute;, sin embargo, a media voz,
+dirigi&eacute;ndose al se&ntilde;or Macey&mdash;. La verdad es que eso le da un aspecto
+singular. Casi se parece a una botella de cuello corto con una gran
+pluma adentro. Ah&iacute; ten&eacute;is, a la fe m&iacute;a, al joven squire que comienza a
+bailar con la se&ntilde;orita Nancy. Esa s&iacute; que est&aacute; a vuestro gusto. Parece un
+ramo de rosa y blanco. Nadie imaginar&iacute;a que pudiera haber otras tan
+bonitas. No me sorprender&iacute;a que un d&iacute;a llegara a ser la se&ntilde;ora de Cass,
+al fin y al cabo. Ninguna joven ser&iacute;a m&aacute;s digna de eso, porque ser&iacute;a una
+linda pareja. No pod&eacute;is tener nada que observar a la figura del se&ntilde;or
+Godfrey, os apuesto dos peniques, en verdad.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Macey contrajo los labios, inclin&oacute; m&aacute;s todav&iacute;a la cabeza hacia
+un costado y sus pulgares se pusieron a girar con un movimiento r&aacute;pido,
+mientras que sus ojos segu&iacute;an a Godfrey a trav&eacute;s del baile. Por &uacute;ltimo
+resumi&oacute; su opini&oacute;n:</p>
+
+<p>&mdash;Es bastante bien hacia abajo; pero sus espaldas son demasiado
+redondas. Y en cuanto a esas ropas que encarga al sastre de Flitton, son
+de un corte bastante pobre para ser pagadas el doble.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;or Macey, vos y yo somos dos&mdash;dijo Ben, ligeramente indignado
+por aquella cr&iacute;tica meticulosa&mdash;. Cuando tengo delante de m&iacute; un jarro de
+cerveza, me gusta beberlo y hacerle bien a mi est&oacute;mago, en lugar de oler
+el l&iacute;quido y de mirarlo con los ojos muy abiertos para ver si no tengo
+algo que observarle a su fabricaci&oacute;n. Quisiera que me mostraseis un
+joven m&aacute;s apuesto que maese Godfrey; un joven m&aacute;s robusto o que tuviera
+mejor cara que &eacute;l cuando est&aacute; despierto y de buen humor.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bah!&mdash;dijo el se&ntilde;or Macey, provocando a criticar con m&aacute;s severidad&mdash;.
+Todav&iacute;a no ha tomado su verdadero color; est&aacute; m&aacute;s o menos como un pastel
+cocido a medias. Tengo idea de que tiene el cerebro un poco d&eacute;bil, si
+no, &iquest;por qu&eacute; se dejar&iacute;a enga&ntilde;ar por ese p&iacute;caro de Dunsey, a quien nadie
+ha visto &uacute;ltimamente, y por qu&eacute; lo dej&oacute; matar a ese lindo caballo de
+caza de que todos hac&iacute;an elogios? Y durante un tiempo siempre andaba
+buscando a la se&ntilde;orita Nancy y despu&eacute;s todo se desvaneci&oacute;, por decir
+as&iacute;, como el olor de la sopa cuando se enfr&iacute;a. Yo no proced&iacute;a as&iacute;, yo,
+en los tiempos en que hac&iacute;a la corte.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! quiz&aacute; la se&ntilde;orita Nancy se haya retirado, y no os sucedi&oacute; eso con
+vuestra novia.</p>
+
+<p>&mdash;Seguramente&mdash;respondi&oacute; el se&ntilde;or Macey con aire significativo&mdash;. Antes
+de decir &laquo;cric&raquo;, yo ten&iacute;a mucho cuidado de saber si ella dir&iacute;a &laquo;crac&raquo;, y
+sin andar con rodeos, adem&aacute;s. Yo no iba a abrir la boca como un perro
+para cazar moscas y luego cerrarla sin atrapar nada.</p>
+
+<p>&mdash;Pues me parece que la se&ntilde;orita Nancy se est&aacute; mostrando menos
+insensible con &eacute;l&mdash;prosigui&oacute; Ben&mdash;, porque el se&ntilde;or Godfrey no parece
+tan desalentado en este momento. Veo que la va a llevar a sentarse,
+ahora que la danza ha terminado. Me parece realmente que eso se llama
+cortes&iacute;a.</p>
+
+<p>La raz&oacute;n por la cual Godfrey y Nancy hab&iacute;an salido del baile no era tan
+tierna como Ben se lo imaginaba. A causa de la aglomeraci&oacute;n de las
+parejas, le hab&iacute;a ocurrido un ligero accidente al vestido de Nancy. La
+falda, que era bastante corta de adelante para dejar ver el tobillo, era
+bastante larga por detr&aacute;s como para caer bajo el peso majestuoso del pie
+del squire. Este accidente hab&iacute;a ocasionado la rotura de algunos puntos
+en el talle de Nancy, as&iacute; como una gran agitaci&oacute;n en el esp&iacute;ritu de su
+hermana Priscila, como una inquietud seria en el de Nancy. Nuestro
+pensamiento puede absorberse en los conflictos del amor, pero rara vez
+llega esto a punto de hacerlo casi insensible a un cambio general de las
+cosas.</p>
+
+<p>Nancy, apenas ejecutada la figura que bailaba con Godfrey, le dijo a
+&eacute;ste sonroj&aacute;ndose profundamente que se ve&iacute;a obligada a ir a sentarse
+hasta que Priscila pudiera reun&iacute;rsele; porque las dos hermanas ya hab&iacute;an
+cambiado una frase en voz baja y una mirada significativa.</p>
+
+<p>Ninguna raz&oacute;n menos urgente que aquella hubiera sido capaz de determinar
+a Nancy a darle a Godfrey aquella ocasi&oacute;n de estar solo con ella. En
+cuanto a Godfrey, se sent&iacute;a tan feliz, estaba tan sumido en el olvido
+bajo el encanto prolongado de la contradanza que acababa de bailar con
+Nancy, que la confusi&oacute;n de la joven le dio bastante audacia como para
+querer llevarla directamente, sin pedirle permiso, al peque&ntilde;o sal&oacute;n de
+al lado en que las mesas de juego estaban preparadas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! no, gracias&mdash;dijo Nancy fr&iacute;amente, as&iacute; que se dio cuenta a donde
+la llevaba&mdash;. Voy a esperar aqu&iacute; hasta que Priscila pueda venir a
+buscarme. Siento haceros salir del baile y causaros una molestia.</p>
+
+<p>&mdash;Pero all&iacute; estar&eacute;is completamente sola&mdash;respondi&oacute; el astuto Godfrey&mdash;.
+Voy a dejaros all&iacute; hasta que llegue vuestra hermana.</p>
+
+<p>Dijo aquellas palabras con acento indiferente.</p>
+
+<p>Era una proposici&oacute;n agradable y exactamente lo que Nancy deseaba;
+entonces, &iquest;por qu&eacute; se sinti&oacute; algo ofendida de que el se&ntilde;or Godfrey se la
+dirigiera?</p>
+
+<p>Entraron, y ella se sent&oacute; en una de las sillas contra las mesas de
+juego, considerando aquella posici&oacute;n como la m&aacute;s decente y la m&aacute;s
+inaccesible que pudiera escogerse.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias, se&ntilde;or&mdash;dijo la joven inmediatamente&mdash;. No quiero causaros m&aacute;s
+molestias. Siento que os haya tocado una compa&ntilde;era de tan poca suerte.</p>
+
+<p>&mdash;Es una maldad de vuestra parte&mdash;dijo Godfrey, permaneciendo de pie
+junto a ella, sin manifestar la menor intenci&oacute;n de partir&mdash;que deplor&eacute;is
+el haber bailado conmigo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! no, se&ntilde;or, no tengo la intenci&oacute;n de decir nada malo&mdash;replic&oacute;
+Nancy coqueteando y linda hasta hacer perder la cabeza&mdash;. Cuando los
+caballeros tienen tantas distracciones, una pieza de baile es bien poca
+cosa para ellos.</p>
+
+<p>&mdash;Vos sab&eacute;is bien que no es as&iacute;. Vos sab&eacute;is que bailar una pieza con vos
+me interesa m&aacute;s que todos los otros placeres del mundo...</p>
+
+<p>Hac&iacute;a tiempo, mucho tiempo, que Godfrey no hab&iacute;a expresado algo tan
+positivo. Nancy se estremeci&oacute;. Pero su dignidad natural y su repugnancia
+instintiva a dejar traslucir ninguna emoci&oacute;n, la permitieron permanecer
+completamente tranquila en su silla. Solamente que fue en un tono algo
+m&aacute;s indeciso que dijo:</p>
+
+<p>&mdash;No, realmente, se&ntilde;or Godfrey, no lo s&eacute;, y tengo muy buenas razones
+para pensar lo contrario; sin embargo, si es cierto, no deseo saberlo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No me perdonar&eacute;is entonces jam&aacute;s, Nancy? &iquest;No tendr&eacute;is nunca una buena
+opini&oacute;n de m&iacute;, suceda lo que suceda? &iquest;No pens&aacute;is que el presente pueda
+llegar a rescatar el pasado aun cuando yo me corrigiese por completo y
+renunciara a todo lo que os desagrade?</p>
+
+<p>Godfrey apenas ten&iacute;a conciencia de que aquella ocasi&oacute;n inesperada de
+hablar con Nancy y a solas lo hab&iacute;a puesto fuera de s&iacute;; y un sentimiento
+ciego se hab&iacute;a apoderado de su lengua.</p>
+
+<p>Nancy experiment&oacute; realmente una agitaci&oacute;n extrema ante la posibilidad
+que suger&iacute;an las palabras de Godfrey. Sin embargo, la misma fuerza de
+aquella emoci&oacute;n que estaba en peligro de encontrar demasiado violenta,
+reanim&oacute; todo el imperio que la joven ten&iacute;a sobre s&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Me sentir&iacute;a muy feliz al ver en cualquier persona un cambio favorable,
+se&ntilde;or Godfrey&mdash;respondi&oacute; con un cambio de tono apenas sensible&mdash;; pero
+m&aacute;s valdr&iacute;a, sin embargo, que ese cambio no fuera necesario.</p>
+
+<p>&mdash;Sois muy cruel, Nancy&mdash;dijo Godfrey contrariado&mdash;. Podr&iacute;ais alentarme
+a volverme mejor. Me siento muy desgraciado; pero vos no ten&eacute;is coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Creo que tienen menos los que comienzan por proceder mal&mdash;respondi&oacute;
+Nancy, dejando percibir de pronto y a pesar suyo un peque&ntilde;o rasgo de
+indignaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Godfrey qued&oacute; encantado con aquel leve arranque. Hubiera querido
+continuar para que Nancy se irritara contra &eacute;l; era una tranquilidad y
+una firmeza tan exasperantes. Pero al fin y al cabo todav&iacute;a no le era
+indiferente.</p>
+
+<p>La entrada de Priscila, que se precipit&oacute; diciendo: &laquo;&iexcl;Dios m&iacute;o! Dios,
+veamos, hija, qu&eacute; tiene ese vestido&raquo;, le quit&oacute; a Godfrey la esperanza de
+una querella.</p>
+
+<p>&mdash;Supongo que ahora debo irme&mdash;le dijo a Priscila.</p>
+
+<p>&mdash;A m&iacute; me es igual que os vay&aacute;is o que os qued&eacute;is&mdash;le respondi&oacute; aquella
+franca se&ntilde;orita, a la vez que buscaba algo con precipitaci&oacute;n en el
+bolsillo.</p>
+
+<p>&mdash;Y vos, &iquest;dese&aacute;is que me vaya?&mdash;dijo Godfrey, mirando a Nancy, que
+estaba de pie junto a Priscila.</p>
+
+<p>&mdash;Como gust&eacute;is&mdash;dijo Nancy, tratando de recobrar toda su frialdad,
+bajando atentamente la vista hacia el ruedo de su falda.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, prefiero quedarme&mdash;prosigui&oacute; Godfrey, con la determinaci&oacute;n
+irreflexiva de conseguir aquella noche tanta felicidad como pudiera, sin
+preocuparse del ma&ntilde;ana.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XII" id="XII"></a>XII</h2>
+
+
+<p>Mientras Godfrey Cass beb&iacute;a a grandes sorbos el dulce brebaje del olvido
+en presencia de Nancy y perd&iacute;a voluntariamente todo recuerdo del v&iacute;nculo
+secreto que en otros momentos lo obsesionaba y atormentaba, llegando
+hasta exasperarlo en medio de los rayos sonrientes del sol, su esposa se
+adelantaba a pasos lentos e inciertos, a trav&eacute;s de las callejuelas
+cubiertas de nieve de Raveloe, llevando una criatura en los brazos.</p>
+
+<p>Aquel viaje de la v&iacute;spera del A&ntilde;o Nuevo era un acto de venganza
+premeditada que su coraz&oacute;n siempre hab&iacute;a alimentado desde el d&iacute;a en que
+Godfrey, en un acceso de c&oacute;lera, le hab&iacute;a dicho que antes preferir&iacute;a
+morir a reconocerla por su mujer. Deb&iacute;a haber una gran fiesta en la Casa
+Roja la v&iacute;spera del A&ntilde;o Nuevo, ella lo sab&iacute;a; su marido sonreir&iacute;a y le
+sonreir&iacute;an. Esconder&iacute;a la existencia de ella en el rinc&oacute;n m&aacute;s obscuro de
+su coraz&oacute;n. Pero ella ir&iacute;a a turbar, su felicidad; ir&iacute;a cubierta de
+harapos sucios, con su rostro demacrado que antes no ced&iacute;a en belleza a
+ninguno; ir&iacute;a con su hijo, que ten&iacute;a los ojos y los cabellos de su
+padre, a declararle al squire que era la mujer de su hijo mayor.</p>
+
+<p>Pocas veces los miserables pueden dejar de considerar su situaci&oacute;n como
+un mal que le es infligido por aquellos cuya miseria es menor. Molly
+sab&iacute;a que si vest&iacute;a harapos sucios no era por culpa de la negligencia de
+su marido, sino del demonio Opio, del que era esclava en cuerpo y alma,
+y s&oacute;lo un resto de amor materno hac&iacute;a que no sacrificara por completo al
+monstruo la vida de su hijo hambriento. Ella lo sab&iacute;a muy bien, y, sin
+embargo; en los momentos en que su miserable conciencia no estaba
+amodorrada, el sentimiento de sus necesidades y de su degradaci&oacute;n se
+transformaba continuamente en acritud contra Godfrey. El viv&iacute;a en la
+holgura, &eacute;l, y si sus derechos de esposa fueran reconocidos, ella
+tambi&eacute;n vivir&iacute;a rodeada de comodidades. La convicci&oacute;n de que Godfrey
+estaba arrepentido de su casamiento y que sufr&iacute;a pensando c&oacute;mo poderlo
+romper, apuraba el rencor de Molly.</p>
+
+<p>Las reflexiones sanas que impulsan al culpable a censurarse
+interiormente no acuden con bastante energ&iacute;a, aun en el aire m&aacute;s puro y
+ante las mejores lecciones del cielo y de la tierra. &iquest;C&oacute;mo era posible
+que esas delicadas mensajeras de alas blancas pudieran llegar hasta la
+celda emocionada del coraz&oacute;n de aquella mujer, celda habitada s&oacute;lo por
+recuerdos tan poco nobles como los de una moza de posada que sue&ntilde;a en su
+para&iacute;so de anta&ntilde;o con sus cintas color de rosa y con las bromas de los
+se&ntilde;ores?</p>
+
+<p>Hab&iacute;a partido temprano, pero se hab&iacute;a retrasado en el camino. Su
+indolencia la dispon&iacute;a a creer que la nieve dejar&iacute;a de caer si esperaba
+bajo un abrigo caliente. Se hab&iacute;a detenido m&aacute;s tiempo del que pensaba, y
+ahora que la noche la hab&iacute;a sorprendido en las largas callejuelas
+rugosas y cubiertas de nieve, ni siquiera el ardor de la venganza pod&iacute;a
+impedir que su coraje desmayara.</p>
+
+<p>Eran las siete. En aquel momento no estaba muy lejos de Raveloe, pero
+aquellos senderos mon&oacute;tonos no le eran bastante familiares para saber
+qu&eacute; pr&oacute;ximo estaba el t&eacute;rmino de su viaje. Ten&iacute;a necesidad de consuelo,
+pero no conoc&iacute;a m&aacute;s que uno; el demonio familiar oculto en su seno. Sin
+embargo, vacil&oacute; un momento antes de llevar a sus labios el resto que le
+quedaba de aquella substancia negra.</p>
+
+<p>En ese instante el amor materno alz&oacute; su voz; antes un doloroso estado de
+conciencia que el olvido; antes la continuaci&oacute;n del sufrimiento causado
+por la laxitud, que el amodorramiento de los brazos que la imposibilidad
+de seguir oprimiendo y sintiendo la preciosa carga. Algunos segundos m&aacute;s
+tarde Molly arroj&oacute; algo; no era la materia negra, era un frasco vac&iacute;o.
+Prosigui&oacute; su camino bajo una nube negra que se desgarraba, por donde
+surg&iacute;a de tiempo en tiempo la luz de una estrella que se velaba
+r&aacute;pidamente porque se hab&iacute;a levantado un viento glacial desde que dejara
+de caer la nieve. Pero Molly segu&iacute;a caminando adormeci&eacute;ndose cada vez
+m&aacute;s a cada paso que daba, oprimiendo al ni&ntilde;o contra su seno con la
+inconsciencia cada vez mayor.</p>
+
+<p>Lentamente y a su manera el demonio cumpl&iacute;a su obra. El fr&iacute;o, y la
+fatiga le iban en ayuda. Muy luego Molly s&oacute;lo sinti&oacute; un deseo supremo e
+irresistible que le vel&oacute; por completo el porvenir: el deseo imperioso de
+extenderse en el suelo y dormir. Hab&iacute;a llegado en un sitio en que sus
+pasos ya no eran guiados por las cercas de las callejuelas, y vag&oacute; al
+azar, incapaz de distinguir ning&uacute;n objeto a pesar de la inmensa capa
+blanca que la rodeaba y la creciente luz de las estrellas. Se dej&oacute; caer
+contra una mata aislada de retama. Era una almohada bastante blanda, y
+el lecho de nieve era tambi&eacute;n bastante suave. No se dio cuenta de la
+frialdad de aquella cama. No se preocup&oacute; de si la criatura despertar&iacute;a y
+llamar&iacute;a a su madre llorando. Sin embargo, los brazos segu&iacute;an ejerciendo
+su presi&oacute;n instintiva y la peque&ntilde;a criatura continuaba durmiendo tan
+tranquilamente como si estuviera mecida en una cuna guarnecida de
+encajes.</p>
+
+<p>Por &uacute;ltimo lleg&oacute; el anonadamiento completo; los dedos perdieron su
+fuerza; los brazos se distendieron. Entonces la peque&ntilde;a cabeza rod&oacute; del
+seno en que estaba apoyada y los ojos azules se dilataron contemplando
+la fr&iacute;a luz de las estrellas. Primero la criatura exhal&oacute; el peque&ntilde;o
+grito pla&ntilde;idero de &laquo;ma-ma&raquo;, e hizo un esfuerzo para refugiarse en el
+brazo y el seno en que descansaba. De pronto, en que el peque&ntilde;o ser
+rodaba de las rodillas de la madre, h&uacute;medas de nieve, una viva luz que
+reflejaba la blancura del suelo, atrajo su mirada. Con esa rapidez de
+transici&oacute;n caracter&iacute;stica en la infancia, su esp&iacute;ritu fue inmediatamente
+absorbido por la vista de aquella cosa brillante y animada que corr&iacute;a
+hacia ella sin alcanzarla nunca. Era preciso que atrapara aquella cosa
+brillante y animada. En un instante la peque&ntilde;a criatura se desliz&oacute; con
+los pies y las manos y en seguida tend&iacute;a una de aqu&eacute;llas tratando de
+asir los rayos de luz. Pero los sutiles rayos no quisieron dejarse
+aferrar y la peque&ntilde;a cabeza se alz&oacute; para ver de d&oacute;nde ven&iacute;an. Sal&iacute;an de
+un sitio muy brillante; entonces, el peque&ntilde;o ser sigui&oacute; sobre sus
+piernecitas y avanz&oacute; titubeando por la nieve, arrastrando tras de s&iacute; el
+chal en que hab&iacute;a estado envuelto, mientras que su sombrero abollado
+ca&iacute;a a su espalda; as&iacute; avanz&oacute; titubeando hacia la puerta abierta de la
+choza de Silas Marner, dirigi&eacute;ndose derecho, al hogar caliente, en el
+que hab&iacute;a un fuego vivo de le&ntilde;as y astillas. El fuego hab&iacute;a recalentado
+la vieja bolsa&mdash;el sobretodo de Silas&mdash;extendido sobre los ladrillos
+para que se secase. La criatura, acostumbrada a quedar sola largas horas
+sin que su madre reparase en ella, se sent&oacute; en el saco y extendi&oacute; sus
+manecitas frente a la llama, llena de gusto, balbuceando y dici&eacute;ndole
+largos discursos inarticulados al alegre fuego, como un patito
+recientemente nacido que comienza a encontrarse bien al sol. Entretanto,
+el calor no tard&oacute; en producir un efecto somn&iacute;fero; la linda cabecita de
+cabellos rubios cay&oacute; sobre la vieja bolsa y los ojos azules fueron
+velados por sus p&aacute;rpados semitransparentes.</p>
+
+<p>Pero, &iquest;d&oacute;nde se encontraba Marner en el momento en que aquella extra&ntilde;a
+visita acud&iacute;a a su hogar? Estaba en la choza, pero no hab&iacute;a visto a la
+criatura. Durante las pocas semanas que hab&iacute;an transcurrido desde que
+se cometiera el robo, hab&iacute;a tomado la costumbre de abrir la puerta y de
+mirar de tiempo en tiempo hacia afuera, como si pensara que su plata
+hab&iacute;a de volverle de un modo o de otro, o que algunos indicios, algunas
+noticias de su tesoro se encontraran misteriosamente en marcha y fueran
+susceptibles de ser apercibidos de los esfuerzos de su mirada o la
+intenci&oacute;n de su o&iacute;do. Era principalmente al caer la noche cuando no
+estaba ocupado con su telar, que se pon&iacute;a a repetir aquel acto maquinal,
+al que hubiera sido incapaz de asignar un fin determinado y que no pod&iacute;a
+ser comprendido sino por aquellos que han sentido el dolor enloquecido
+de verse separados del objeto supremamente amado. En el crep&uacute;sculo de la
+tarde, y aun despu&eacute;s, cuando la noche no era obscura, Silas miraba la
+breve perspectiva que rodeaba las canteras. Velaba y escuchaba
+atentamente, no con esperanza, pero s&iacute; con un deseo inquieto e
+irresistible.</p>
+
+<p>Esa ma&ntilde;ana, algunos de sus vecinos le hab&iacute;an dicho que era la v&iacute;spera
+del A&ntilde;o Nuevo y que era preciso que esa noche velara para o&iacute;r tocar la
+partida del a&ntilde;o viejo y la llegada del nuevo, porque eso daba suerte y
+podr&iacute;a hacer volver su dinero. Aqu&eacute;lla no era m&aacute;s que una broma amistosa
+de los vecinos de Raveloe, para divertirse un poco de las singularidades
+medio insensatas de un avaro. Eso habr&iacute;a contribuido quiz&aacute;s a poner a
+Silas en un estado de agitaci&oacute;n mayor que de costumbre. Desde el
+comienzo del crep&uacute;sculo abri&oacute; las puertas varias veces, pero para
+volverlas a cerrar inmediatamente cada vez al ver que toda perspectiva
+era velada por la ca&iacute;da de la nieve. Sin embargo, la &uacute;ltima vez que la
+abri&oacute; ya no nevaba y las nubes se separaban de cuando en cuando.
+Permaneci&oacute; largo rato de pie observando y escuchando. Hab&iacute;a entonces
+realmente algo en el camino, que se adelantaba hacia &eacute;l, pero no pudo
+distinguir nada. La calma y la s&aacute;bana inmensa de nieve y sin huellas
+parec&iacute;an estrechar su soledad y su deseo inquieto rozaba en la
+desesperaci&oacute;n. Entr&oacute; de nuevo y torn&oacute; el pestillo de la puerta con la
+mano derecha para cerrar. No cerr&oacute;; lo detuvo, como ya le hab&iacute;a sucedido
+desde la desaparici&oacute;n de su tesoro, la varilla invisible de la
+catalepsia. Permaneci&oacute; como una estatua tallada, con los ojos dilatados
+por la visi&oacute;n, manteniendo la puerta abierta, incapaz para resistir, sea
+al bien, sea al mal, que pudiera entrar en su casa.</p>
+
+<p>Cuando Marner volvi&oacute; en s&iacute;, prosigui&oacute; la acci&oacute;n suspendida y cerr&oacute; la
+puerta, inconsciente de la ruptura de la ilaci&oacute;n de sus ideas,
+inconsciente de que hubiera ocurrido ning&uacute;n cambio, a no ser que la luz
+del d&iacute;a se hab&iacute;a obscurecido y que se sent&iacute;a helado y desfallecido. Se
+imagin&oacute; que hab&iacute;a permanecido largo tiempo mirando hacia fuera. Se
+volvi&oacute; hacia el hogar, en que los dos troncos de le&ntilde;a hab&iacute;an ca&iacute;do
+separ&aacute;ndose y no esparciendo m&aacute;s que un fulgor rojizo y dudoso, y luego
+se sent&oacute; en su silla junto al fuego.</p>
+
+<p>Tras de un rato, al agacharse a atizar las astillas, le pareci&oacute; que sus
+ojos turbios ve&iacute;an en el suelo, delante del hogar, algo que ten&iacute;a la
+apariencia de oro. &iexcl;Del oro!&mdash;su oro&mdash;devu&eacute;ltole tan misteriosamente
+como le hab&iacute;a sido robado. Entonces sinti&oacute; que su coraz&oacute;n se pon&iacute;a a
+latir con violencia, y durante algunos instantes fue incapaz de avanzar
+la mano para tomar el oro recuperado. El mont&oacute;n de oro parec&iacute;a brillar y
+crecer bajo su mirada agitada. Se inclin&oacute; por fin y tendi&oacute; la mano hacia
+adelante, pero en lugar de las monedas duras de contorno familiar y
+resistente, sus dedos encontraron rizos sedosos y c&aacute;lidos. En su extrema
+sorpresa Silas se dej&oacute; caer de rodillas y agach&oacute; profundamente la
+cabeza para examinar la maravilla: era una criatura dormida, una linda
+criatura regordeta, con la cabeza toda cubierta de rizos rubios y
+sedosos. &iquest;Era posible que fuera su hermanita que le volviera en su
+sue&ntilde;o, su hermanita que &eacute;l hab&iacute;a llevado en brazos durante un a&ntilde;o, antes
+de que muriera, cuando &eacute;l mismo s&oacute;lo era un ni&ntilde;o sin medias ni zapatos?
+Tal fue la primera idea que se le ocurri&oacute; a Silas, estupefacto de
+sorpresa. Sin embargo, &iquest;era aquello un sue&ntilde;o? Se puso de pie, aproxim&oacute;
+los tizones, y echando encima algunas virutas y hojas secas consigui&oacute;
+levantar llama, pero la llama no hizo desaparecer la visi&oacute;n: no hizo m&aacute;s
+que iluminar m&aacute;s distintamente la peque&ntilde;a forma regordeta de la
+criatura, as&iacute; como sus miserables ropas. Se parec&iacute;a mucho a su
+hermanita. Silas se dej&oacute; caer desfallecido en la silla, bajo el doble
+golpe de una sorpresa inexplicable y de un torrente r&aacute;pido de recuerdos.
+&iquest;C&oacute;mo y cu&aacute;ndo hab&iacute;a podido entrar aquella criatura? El no hab&iacute;a salido
+m&aacute;s all&aacute; de la puerta. Pero junto con aquella pregunta, y apart&aacute;ndola
+casi por completo, nac&iacute;a en su alma la visi&oacute;n de su antigua casa y la de
+las viejas calles que conduc&iacute;an al Patio de la Linterna. Y aquella
+visi&oacute;n conten&iacute;a otra; la de los pensamientos que hab&iacute;a tenido cuando
+ocurrieron aquellas escenas lejanas. Aquellos pensamientos le parec&iacute;an
+extra&ntilde;os hoy, tal sucede con las antiguas amistades que es imposible
+hacer revivir. Sin embargo, ten&iacute;a una vaga idea de que aquella criatura
+era en cierto modo un mensajero que le llegaba de aquella vida del
+tiempo antiguo. Aquel peque&ntilde;o ser reanimaba fibras que hab&iacute;an
+permanecido insensibles en Raveloe; antiguos estremecimientos de
+ternura, antiguas impresiones del temor respetuoso causado por el
+presentimiento de que alg&uacute;n poder presid&iacute;a su destino; porque su
+imaginaci&oacute;n no se hab&iacute;a desprendido todav&iacute;a del sentimiento misterioso
+producido en &eacute;l por la presencia brusca de la criatura, no habiendo
+supuesto ninguna causa ordinaria y natural que hubiera podido producir
+el suceso.</p>
+
+<p>Pero un grito se hizo o&iacute;r frente al hogar. Marner se inclin&oacute; para tomar
+la criatura sobre sus rodillas. Esta se agarr&oacute; a su cuello y lanz&oacute; con
+una fuerza cada vez mayor esos gritos inarticulados, mezclados con la
+palabra &laquo;ma-ma&raquo; por medio de los cuales los ni&ntilde;os expresan su
+perplejidad al despertar. Silas la oprimi&oacute; contra su coraz&oacute;n, y profiri&oacute;
+casi inconscientemente voces cari&ntilde;osas para calmarla. Al mismo tiempo le
+ocurri&oacute; que una parte de su sopa, que se hab&iacute;a enfriado junto al fuego
+moribundo, podr&iacute;a servir de alimento a la criatura, con tal que hiciera
+calentarla un poco.</p>
+
+<p>Tuvo mucho que hacer durante la hora siguiente. La sopa, endulzada con
+un poco de az&uacute;car procedente de una antigua provisi&oacute;n que se hab&iacute;a
+abstenido de usar para &eacute;l, detuvo los gritos de la peque&ntilde;a, hizo alzar
+los ojos azules hacia Silas y contemplarlo con una larga mirada
+tranquila cuando le puso la cuchara en la boca. En seguida se desliz&oacute; de
+las rodillas de Marner al suelo y se puso a andar de aqu&iacute; para all&aacute;, a
+pasitos cortos, pero titubeando tan graciosamente que Silas se levant&oacute;
+de golpe para seguirla, de miedo que fuera a golpearse contra algo que
+le hiriera. Pero s&oacute;lo cay&oacute; sentada, y all&iacute;, con la cara llorosa y
+mirando a Marner; se puso a tirar de los zapatitos como si le hicieran
+da&ntilde;o. El tejedor volvi&oacute; a tomarla en las rodillas. Sin embargo, s&oacute;lo fue
+un rato despu&eacute;s que al esp&iacute;ritu lento del solter&oacute;n Silas se le ocurri&oacute;
+que eran los zapatos mojados los que causaban el dolor de la criatura,
+apret&aacute;ndole los tobillos recalentados. Le quit&oacute; los zapatos con
+dificultad y Beb&eacute; se ocup&oacute; inmediatamente con delicia del misterio de
+sus zapatitos, todav&iacute;a nuevos para ella, invitando a Marner, con muchas
+carcajadas alegres y sofocadas, a que considerara &eacute;l tambi&eacute;n el
+misterio. Los zapatos mojados le sugirieron, por fin, a Silas, la idea
+de que Beb&eacute; hab&iacute;a caminado en la nieve. Esta circunstancia le record&oacute;
+que no hab&iacute;a pensado en ning&uacute;n medio natural para hacer entrar o traer
+la criatura en la casa. Bajo la impresi&oacute;n de este nuevo pensamiento, y
+sin detenerse a formar conjeturas la tom&oacute; en los brazos y se dirigi&oacute;
+hacia la puerta. En seguida que la abri&oacute;, la peque&ntilde;a repiti&oacute; de nuevo el
+grito de &laquo;ma-ma&raquo;, que Silas no le hab&iacute;a o&iacute;do hasta el momento en que el
+hambre la despert&oacute;. Agach&aacute;ndose pudo distinguir las huellas de los
+peque&ntilde;os pies en la nieve inmaculada, y sigui&oacute; su rastro hasta las matas
+de retama. &laquo;&iexcl;Ma-ma!&raquo;, repiti&oacute; la criatura varias veces, ech&aacute;ndose hacia
+adelante, como para escapar de los brazos del tejedor antes de que &eacute;ste,
+que ten&iacute;a un arbusto por delante, viera que hab&iacute;a all&iacute; un cuerpo humano,
+cuya cabeza estaba profundamente hundida entre las ramas y a medias
+recubierta por la nieve levantada por el viento.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XIII" id="XIII"></a>XIII</h2>
+
+
+<p>La cena, que comenzara temprano en la Casa Roja, hab&iacute;a terminado, y la
+fiesta hab&iacute;a llegado en ese momento en que la misma timidez se convierte
+en alegr&iacute;a natural, el momento en que los se&ntilde;ores que tienen conciencia
+de sus extraordinarios talentos acaban por dejarse persuadir de que
+deben bailar un &laquo;hornpipe&raquo;.</p>
+
+<p>Era tambi&eacute;n la hora en que el squire prefer&iacute;a hablar en voz alta,
+repartir rap&eacute; y palmear las espaldas de los invitados a seguir sentado
+frente a la mesa de &laquo;whist&raquo;. Esta preferencia exasperaba al t&iacute;o Kimble
+que, estando siempre alegre en las horas de los negocios serios, se
+pon&iacute;a grave y hasta violento cuando se trataba de jugar y beber
+aguardiente. Barajaba entonces los naipes antes de la jugada de su
+adversario con una mirada irritada y recelosa, y volv&iacute;a un triunfo
+peque&ntilde;o con un aire de aversi&oacute;n inexpresable como si en el mundo en que
+tales cosas se producen no valiera m&aacute;s echarlo todo al diablo... Cuando
+la fiesta hab&iacute;a llegado a ese grado de libertad y animaci&oacute;n, era
+costumbre que los servidores, despu&eacute;s de haber terminado el servicio
+pesado de la cena, tuvieran su parte de diversi&oacute;n y vinieran a mirar el
+baile, de modo que las piezas del fondo de la casa quedaban solitarias.</p>
+
+<p>Dos puertas pon&iacute;an en comunicaci&oacute;n el vest&iacute;bulo del sal&oacute;n blanco. Se las
+hab&iacute;a dejado abiertas las dos para tener aire; pero la del fondo estaba
+obstruida por los servidores y los vecinos del pueblo; s&oacute;lo la primera
+hab&iacute;a quedado libre. Bob Cass ejecutaba las figuras de un &laquo;hornpipe&raquo;.
+Muy orgulloso con la agilidad de su hijo, el squire declar&oacute; repetidas
+veces que Bob era exactamente lo que hab&iacute;a sido &eacute;l en su juventud, con
+un tono de voz que implicaba que aquella habilidad era el rasgo supremo
+de m&eacute;rito en la mocedad. Se encontraba en el centro de un grupo que se
+hab&iacute;a situado frente al ejecutante, bastante cerca de la primera puerta.
+Godfrey estaba inmediato, no para admirar el talento de su hermano, pero
+s&iacute; para no perder de vista a Nancy, que estaba sentada en el grupo cerca
+del se&ntilde;or Lammeter. Se manten&iacute;a apartado porque quer&iacute;a evitar las
+bromas paternales del squire sobre la belleza de la se&ntilde;orita Nancy y
+sobre el matrimonio en general, bromas que probablemente iban a volverse
+cada vez m&aacute;s expl&iacute;citas. Adem&aacute;s ten&iacute;a la perspectiva de bailar otra vez
+con ella cuando terminara el &laquo;hornpipe&raquo;. Mientras tanto le era muy
+agradable a Godfrey el poderle dirigir a Nancy largas miradas sin ser
+observado por nadie.</p>
+
+<p>Entretanto, al alzar los ojos, despu&eacute;s de una larga mirada, su vista
+encontr&oacute; un objeto que en aquel momento le hizo estremecer tanto como si
+fuera una aparici&oacute;n de ultratumba. Era realmente una aparici&oacute;n de esa
+vida oculta y situada como un pasaje obscuro tras de una fachada
+adornada con elegancia que recibe la luz del sol y las miradas de los
+honorables visitantes. Era su propia hija en los brazos de Silas Marner.
+Tal fue su impresi&oacute;n inmediata e indudable, bien que no hubiera visto a
+su hija desde hac&iacute;a varios meses. Pero en el momento en que comenzaba a
+concebir una vaga esperanza de que quiz&aacute;s se hab&iacute;a equivocado, el se&ntilde;or
+Crackenthorp y el se&ntilde;or Lammeter, sorprendidos por aquella extra&ntilde;a
+visita, ya se hab&iacute;an adelantado hacia Silas. Godfrey se les reuni&oacute; en
+seguida, incapaz de permanecer quieto y sin recoger la menor palabra.
+Trataba de dominarse; sin embargo, ten&iacute;a conciencia de que, si era
+observado, no dejar&iacute;an de notar su agitaci&oacute;n y la palidez de sus labios.</p>
+
+<p>Pero en aquel momento todos los que estaban en la entrada de la sala
+ten&iacute;an los ojos fijos en Silas. El propio squire se hab&iacute;a puesto de pie
+y le preguntaba con acento irritado:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; pasa? &iquest;Qu&eacute; significa esto? &iquest;Por qu&eacute; entr&aacute;is aqu&iacute; de esa manera?</p>
+
+<p>&mdash;He venido a buscar al doctor; necesito ver al doctor&mdash;le dijo
+Silas&mdash;; ante todo, al se&ntilde;or Crackenthorp.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; sucede, Marner?&mdash;dijo el pastor&mdash;. El doctor est&aacute; aqu&iacute;; pero
+antes decid tranquilamente para qu&eacute; lo necesit&aacute;is.</p>
+
+<p>&mdash;Es para una mujer&mdash;contest&oacute; Silas con voz baja y casi sin resuello,
+precisamente en el momento en que Godfrey se le acercaba&mdash;. Est&aacute; muerta,
+me parece... muerta entre la nieve... en las canteras... cerca de mi
+puerta.</p>
+
+<p>Godfrey sinti&oacute; que el coraz&oacute;n le lat&iacute;a con violencia. Hab&iacute;a en aquel
+momento un terror en su alma: era que la mujer no estuviera realmente
+muerta; terror culpable, hu&eacute;sped demasiado odioso para que encontrara
+refugio en el alma buena de Godfrey. Pero la naturaleza de ning&uacute;n hombre
+puede protegerlo contra los malos deseos, cuando su dicha depende de la
+duplicidad.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, bueno&mdash;dijo el se&ntilde;or Crackenthorp&mdash;, salid al vest&iacute;bulo. Yo voy
+a ir a buscar al doctor. Ha encontrado, una mujer en la nieve y cree que
+est&aacute; muerta&mdash;agreg&oacute; en voz baja al squire&mdash;. Vale m&aacute;s hablar de esto lo
+menos posible; molestar&iacute;a a las damas. Decidles solamente que una pobre
+mujer sufre del fr&iacute;o y hambre. Voy a buscar a Kimble.</p>
+
+<p>Entretanto, las damas se hab&iacute;an adelantado ya curiosas por saber qu&eacute;
+habr&iacute;a podido llevar all&iacute; al solitario tejedor en circunstancias tan
+extra&ntilde;as e interes&aacute;ndose por la preciosa criatura. Esta, medio atra&iacute;da y
+medio alarmada por la brillante iluminaci&oacute;n y la numerosa sociedad,
+frunc&iacute;a el ce&ntilde;o y se cubr&iacute;a la cara a su alrededor, hasta que el
+fruncimiento de cejas, contra&iacute;das por un contacto o una palabra de
+cari&ntilde;o, le hiciera ocultar su rostro con nueva resoluci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; criatura es &eacute;sa?&mdash;dijeron varias damas a la vez, entre otras
+Nancy Lammeter, que se dirig&iacute;a a Godfrey.</p>
+
+<p>&mdash;No lo s&eacute;; creo que es la hija de una pobre mujer que han encontrado
+entre la nieve&mdash;fue la respuesta que Godfrey se arranc&oacute; del coraz&oacute;n con
+terrible esfuerzo.</p>
+
+<p>&mdash;Al fin y al cabo, &iquest;estoy cierto?&mdash;se apresur&oacute; a decirse a s&iacute; mismo,
+para tranquilizar su conciencia.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces har&iacute;ais bien en bajar la criatura aqu&iacute;&mdash;dijo la excelente
+se&ntilde;ora Kimble, vacilando, sin embargo, en poner en contracto las ropas
+manchadas de la ni&ntilde;a con su bata de raso&mdash;. Voy a decirle, a una de las
+sirvientas que venga a tomarla.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, no puedo separarme de ella; no puedo darla&mdash;dijo Silas
+bruscamente&mdash;. Vino espont&aacute;neamente hacia m&iacute;; tengo el derecho de
+guardarla.</p>
+
+<p>Esta proposici&oacute;n de sacarle la criatura hab&iacute;a sido dirigida a Silas sin
+que &eacute;l la esperara absolutamente, y aquellas palabras, pronunciadas bajo
+la influencia de la impulsi&oacute;n fuerte y brusca, fueron casi como una
+revelaci&oacute;n que se hizo a s&iacute; mismo. Un minuto antes no ten&iacute;a ninguna
+intenci&oacute;n precisa respecto a la criatura.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Hab&eacute;is o&iacute;do nunca cosa semejante?&mdash;le dijo la se&ntilde;ora Kimble, algo
+sorprendida, a su vecina.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora, se&ntilde;oras, os ruego que me dej&eacute;is pasar&mdash;dijo el doctor Kimble,
+saliendo de la sala de juego, bastante fastidiado por la interrupci&oacute;n;
+pero estaba avezado por el largo ejercicio de su profesi&oacute;n a obedecer a
+los llamados desagradables, aun cuando hab&iacute;a bebido con exceso.</p>
+
+<p>&mdash;Qu&eacute; fastidio, Kimble, el tener que salir en &eacute;ste momento, &iquest;eh?&mdash;dijo
+el squire&mdash;. Bien pod&iacute;a haber ido a buscar a vuestro ayudante, el
+aprendiz... &iquest;C&oacute;mo se llama?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Hubiera podido? &iexcl;pero para qu&eacute; decir que hubiera podido!&mdash;gru&ntilde;&oacute; el
+t&iacute;o Kimble, apresur&aacute;ndose a salir junto con Marner, seguido por el se&ntilde;or
+Crackenthorp y por Godfrey.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Quer&eacute;is buscarme un par de zapatos gruesos, Godfrey? Pero, esperad...
+que vaya alguien corriendo a Casa de Winthrop a buscar a Dolly; es la
+mejor mujer que puede darse. Ben estaba aqu&iacute; antes de la cena, &iquest;se ha
+marchado ya?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or&mdash;me he cruzado con &eacute;l&mdash;dijo Marner&mdash;; pero no tuve tiempo de
+detenerme a decirle otra cosa sino que iba en busca del doctor, y &eacute;l me
+respondi&oacute; que &eacute;ste estaba en casa del squire. Me ech&eacute; entonces a correr,
+y como al llegar no encontr&eacute; a nadie en los fondos de la casa, me dirig&iacute;
+donde la sociedad estaba reunida.</p>
+
+<p>La ni&ntilde;a, cuya atenci&oacute;n no era ya distra&iacute;da por el brillo de las luces y
+las caras sonrientes de las damas, se puso a llorar y a llamar &laquo;ma-ma&raquo;,
+bien que se prendiera siempre de Marner, que parec&iacute;a haberse captado por
+completo su confianza. Godfrey hab&iacute;a vuelto con el calzado. Al o&iacute;r los
+gritos de la ni&ntilde;a su coraz&oacute;n se oprimi&oacute;, como si alguna fibra &iacute;ntima se
+hubiera tendido con fuerza.</p>
+
+<p>&mdash;Voy a ir&mdash;dijo precipitadamente, impaciente por moverse un poco&mdash;, voy
+a ir a buscar esa mujer, a la se&ntilde;ora Winthrop.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;bah! mandad a otra persona&mdash;dijo el t&iacute;o Kimble, que se apresur&oacute;
+a salir con Marner.</p>
+
+<p>&mdash;Hacedme saber si puedo ser &uacute;til para algo, Kimble&mdash;dijo el se&ntilde;or
+Crackenthorp.</p>
+
+<p>Pero el doctor ya estaba demasiado lejos para que pudiera o&iacute;rlo.</p>
+
+<p>Tambi&eacute;n Godfrey hab&iacute;a desaparecido. Hab&iacute;a ido r&aacute;pidamente a buscar su
+sombrero y su sobretodo, conservando s&oacute;lo la presencia de esp&iacute;ritu
+necesaria para darse cuenta de que no deb&iacute;a pasar por un insensato; pero
+se lanz&oacute; a caminar en la nieve sin preocuparse de su calzado de baile.</p>
+
+<p>Minutos despu&eacute;s se dirig&iacute;a r&aacute;pidamente a las canteras en compa&ntilde;&iacute;a de
+Dolly. A la vez que pensara que era muy natural que ella misma desafiara
+el fr&iacute;o y la nieve a fin de ir a hacer una obra de misericordia, aquella
+mujer estaba, sin embargo, muy afligida al ver a un joven que se mojaba
+los pies por obedecer una impulsi&oacute;n semejante.</p>
+
+<p>&mdash;Har&iacute;ais mucho mejor en volveros, se&ntilde;or&mdash;dijo Dolly con compasi&oacute;n
+respetuosa&mdash;. No ten&eacute;is para qu&eacute; tomar fr&iacute;o. Pero os dir&iacute;a que de paso
+le dijerais a mi marido que venga; est&aacute; en el <i>Arco Iris</i>, creo; si es
+que os parece que no ha bebido demasiado para poder ser &uacute;til. En ese
+caso, la se&ntilde;ora Snell podr&iacute;a mandarnos a su peque&ntilde;o sirviente para hacer
+los mandados, pues probablemente habr&aacute; que ir a buscar algo a casa del
+m&eacute;dico.</p>
+
+<p>&mdash;No; ahora que he salido no me volver&eacute;; voy a quedarme aqu&iacute;
+afuera&mdash;dijo Godfrey, cuando llegaron frente a la posada de Marner&mdash;.
+Pod&eacute;is venir a decirme si puedo servir para algo.</p>
+
+<p>&mdash;En verdad, se&ntilde;or, que sois muy bueno; ten&eacute;is un coraz&oacute;n tierno&mdash;dijo
+Dolly, dirigi&eacute;ndose hacia la puerta.</p>
+
+<p>Godfrey estaba demasiado penosamente preocupado para sentir alg&uacute;n
+remordimiento por aquel elogio inmerecido. Iba y ven&iacute;a sin darse cuenta
+de que se hund&iacute;a hasta los tobillos en la nieve. No ten&iacute;a conciencia de
+nada, a no ser de la agitaci&oacute;n febril causada por su incertidumbre
+respecto a lo que pasaba en la choza y de la influencia que cada uno de
+los desenlaces tendr&iacute;a sobre su destino futuro. No; no estaba por
+completo sin conciencia de otra cosa m&aacute;s. En lo profundo de su coraz&oacute;n y
+medio sofocado por el deseo apasionado y el temor, estaba el sentimiento
+de que no deb&iacute;a esperar aquellos desenlaces, que tendr&iacute;a que aceptar las
+consecuencias de sus actos, reconocer a su m&iacute;sera esposa y devolver sus
+derechos a su hija abandonada. Sin embargo, no ten&iacute;a bastante valor
+moral para encarar la posibilidad de renunciar voluntariamente a Nancy.
+Ten&iacute;a s&oacute;lo bastante conciencia y coraz&oacute;n para estar constantemente
+atormentado por la debilidad que le imped&iacute;a ese renunciamiento. Y en
+aquel instante su esp&iacute;ritu se libertaba de toda traba y se exaltaba con
+la perspectiva imprevista de verse libre de su larga esclavitud.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Habr&aacute; muerto?&mdash;dec&iacute;a la voz que predominaba en su coraz&oacute;n sobre las
+dem&aacute;s&mdash;. Si ha muerto me podr&eacute; casar con Nancy; entonces, ser&eacute; una buena
+persona en el porvenir y no tendr&eacute; m&aacute;s secretos. En cuanto a la
+criatura, se cuidar&aacute; de ella de un modo o de otro.</p>
+
+<p>Pero en medio de esta visi&oacute;n se presentaba la otra alternativa:</p>
+
+<p>&mdash;Vive, quiz&aacute;; en este caso, &iexcl;pobre de m&iacute;!</p>
+
+<p>Godfrey no supo jam&aacute;s cu&aacute;nto tiempo transcurri&oacute; hasta que se abri&oacute; la
+puerta de la choza y sali&oacute; el doctor Kimble. Se adelant&oacute; hacia su t&iacute;o.
+Acababa de prepararse para dominar la emoci&oacute;n que no dejar&iacute;a de sentir,
+cualesquiera que fuesen las noticias que iba a saber...</p>
+
+<p>&mdash;Os estaba esperando, puesto que vine hasta aqu&iacute;&mdash;dijo anticip&aacute;ndose al
+doctor.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bah! es un absurdo que hay&aacute;is salido; &iquest;por qu&eacute; no mandasteis uno de
+los sirvientes? No hay nada que hacer... est&aacute; muerta... muerta desde
+hace varias horas, creo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; clase de mujer es?&mdash;dijo Godfrey, sintiendo que la sangre le
+sub&iacute;a a la cara.</p>
+
+<p>&mdash;Una mujer joven, pero demacrada, con largos cabellos negros. Alguna
+vagabunda... toda cubierta de harapos; tiene, sin embargo, en un dedo
+una alianza. Ma&ntilde;ana van a llevarla al asilo de los pobres. Bueno, vamos.</p>
+
+<p>&mdash;Deseo verla&mdash;dijo Godfrey&mdash;. Creo que ayer vi una mujer como &eacute;sa. Os
+alcanzar&eacute; dentro de un minuto o dos.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Kimble sigui&oacute; su camino y Godfrey se volvi&oacute; a la choza. S&oacute;lo
+ech&oacute; una mirada sobre el rostro inanimado que descansaba sobre la
+almohada, rostro que Dolly hab&iacute;a arreglado de un modo conveniente. Pero
+se le grab&oacute; de tal modo aquella &uacute;ltima mirada lanzada sobre la esposa
+detestada que, diez y seis a&ntilde;os despu&eacute;s, cada uno de los rasgos de la
+fisonom&iacute;a marchita estaba a&uacute;n presente en su esp&iacute;ritu, cuando cont&oacute; en
+todos sus detalles la historia de aquella noche.</p>
+
+<p>Se volvi&oacute; inmediatamente hacia la estufa, donde Silas Marner estaba
+meciendo a la ni&ntilde;a. Ahora estaba muy tranquila, pero no dorm&iacute;a. Estaba
+s&oacute;lo apaciguada por la sopa azucarada y por el calor. Sus ojos hab&iacute;an
+tomado esa expresi&oacute;n serena que nos da a los humanos de m&aacute;s edad, presa
+de agitaciones interiores, un cierto respeto mezclado de terror cuando
+estamos en presencia de una criatura. Tal es el sentimiento que
+experimentamos al contemplar alguna belleza tranquila y majestuosa del
+cielo y de la tierra, un planeta que brilla apaciblemente, un rosal en
+plena floraci&oacute;n o bien la b&oacute;veda formada por los &aacute;rboles encima de un
+sendero silencioso. Los ojos azules, muy abiertos, miraban los de
+Godfrey sin ninguna timidez ni signo de reconocerle. La criatura no
+pod&iacute;a hacer ning&uacute;n llamado visible ni inteligible a su padre, y &eacute;ste se
+encontr&oacute; bajo la impresi&oacute;n de una extra&ntilde;a mezcla de sentimientos; de un
+conflicto de pesares y de alegr&iacute;as viendo en aquel peque&ntilde;o coraz&oacute;n que
+no respond&iacute;a con ning&uacute;n latido a la ternura medio celosa del suyo,
+mientras que los ojos azules se alejaban de los de &eacute;l y se fijaban en la
+extra&ntilde;a cara del tejedor. Habi&eacute;ndose inclinado mucho Marner para
+mirarlos, la peque&ntilde;a mano se puso a tirarle la mejilla fl&aacute;cida y a
+deformarla con delicia.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Vais a llevar ma&ntilde;ana la ni&ntilde;a al asilo de los pobres?&mdash;pregunt&oacute;
+Godfrey, hablando con toda la indiferencia que le era posible.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n ha dicho eso?&mdash;respondi&oacute; Marner bruscamente&mdash;. &iquest;Me obligar&aacute;n a
+llevarla?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;vos querr&iacute;ais guardarla... un viejo soltero como vos?</p>
+
+<p>&mdash;Hasta que me demuestren que tienen el derecho de quit&aacute;rmela, la
+guardar&eacute;&mdash;dijo Marner&mdash;. La madre ha muerto y supongo que no tiene
+padre: est&aacute; sola en el mundo. Mi plata se fue a dar no s&eacute; d&oacute;nde... No s&eacute;
+nada... Casi ni s&eacute; d&oacute;nde estoy.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pobre criatura!&mdash;dijo Godfrey&mdash;. Dejadme que os d&eacute; algo para
+comprarle ropas.</p>
+
+<p>Acababa de llevarse la mano al bolsillo y de sacar media guinea. La
+coloc&oacute; en la mano de Silas y se apresur&oacute; a salir de la choza para
+alcanzar al se&ntilde;or Kimble.</p>
+
+<p>&mdash;No; esa mujer no es la que encontr&eacute;&mdash;dijo cuando se le reuni&oacute;&mdash;. La
+ni&ntilde;a es preciosa; parece que el viejo la quiere guardar; es extra&ntilde;o en
+un avaro como &eacute;l. Le he dado una bagatela para ayudarlo. No es probable
+que la parroquia se empe&ntilde;e en querer quit&aacute;rsela.</p>
+
+<p>&mdash;No; sin embargo, hubo un tiempo en que yo se la hubiera disputado a
+Marner; pero ahora es demasiado tarde. Si la ni&ntilde;a se cayera sobre el
+fuego, vuestra t&iacute;a es demasiado gruesa para socorrerla; no podr&iacute;a m&aacute;s
+que quedar sentada y gru&ntilde;ir como una cerda asustada. Pero, &iexcl;qu&eacute; loco
+sois, Godfrey, en salir as&iacute; con medias y zapatos de baile, vos, uno de
+los elegantes de la fiesta y de una fiesta que se da en vuestra casa!
+&iquest;Qu&eacute; significan estos arranques? &iquest;Se ha mostrado cruel la se&ntilde;orita Nancy
+y quer&eacute;is contrariarla estropeando vuestros carpines?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! todo ha sido desagradable para m&iacute; esta noche. Estaba harto de
+saltar en el baile y de mostrarme amable y de soportar exigencias a
+prop&oacute;sito de los &laquo;hornpipes&raquo;. Y todav&iacute;a ten&iacute;a que bailar con la se&ntilde;orita
+Gunn&mdash;dijo Godfrey aprovechando el subterfugio que su t&iacute;o le hab&iacute;a
+sugerido.</p>
+
+<p>Las escapatorias y las mentiras inocentes causan en los corazones que
+ambicionan conservarse puros una mortificaci&oacute;n igual a la que causan a
+un gran pintor los toques falsos que s&oacute;lo su ojo sabe descubrir. Pero
+son tan livianos como un simple adorno una vez que los actos se han
+vuelto mentirosos.</p>
+
+<p>Godfrey reapareci&oacute; en el sal&oacute;n blanco con los pies secos, y, puesto que
+hay que decir la verdad, con un sentimiento de alivio y de alegr&iacute;a,
+sentimiento demasiado intenso para que los pensamientos dolorosos
+pudieran combatirlo. Porque, &iquest;no pod&iacute;a ahora arriesgarse cuantas veces
+se le presentara la ocasi&oacute;n de decirle las cosas m&aacute;s tiernas a Nancy
+Lammeter, prometerle, as&iacute; como &eacute;l mismo, que ser&iacute;a siempre lo que ella
+quisiera? No hab&iacute;a alg&uacute;n peligro de que su finada esposa fuera
+reconocida. No era una &eacute;poca de activas pesquisas y de grandes rumores
+p&uacute;blicos; y, en cuanto al acta de su casamiento, estaba muy lejos,
+escondida en p&aacute;ginas que nadie hojeaba; que nadie, excepto &eacute;l, ten&iacute;a
+inter&eacute;s en consultar. Dunsey, si reaparec&iacute;a, ser&iacute;a capaz de
+traicionarlo; pero se pod&iacute;a comprar el silencio a Dunsey.</p>
+
+<p>Y cuando los acontecimientos resultan tanto m&aacute;s felices para un hombre
+cuanto mayor ha sido la raz&oacute;n para tenerlos, &iquest;no es &eacute;sa una prueba de
+que su conducta ha sido mucho menos censurable de lo que hubiera podido
+parecer de otro modo? Cuando somos bien tratados por la suerte, se nos
+ocurre naturalmente la idea de que no estamos del todo exentos de
+m&eacute;rito; y que es razonable que la usemos bien en nuestro favor, sin
+echar a perder la feliz coyuntura. &iquest;D&oacute;nde estar&iacute;a, por otra parte, para
+Godfrey, la utilidad de confesarle su pasado a Nancy y alejar de &eacute;l la
+felicidad, m&aacute;s a&uacute;n, de alejar la felicidad de Nancy, porque ten&iacute;a, casi
+la certeza de ser amado? En cuanto a la criatura, velar&iacute;a porque se la
+cuidara, har&iacute;a todo por ella, excepto reconocerla. Quiz&aacute; as&iacute; fuera
+igualmente feliz en la vida, puesto que nadie pod&iacute;a decir c&oacute;mo se
+desenvolver&iacute;an las cosas, y, &iquest;se necesita otra raz&oacute;n m&aacute;s? pues bien, que
+el padre ser&iacute;a mucho m&aacute;s feliz si no confesaba la paternidad.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XIV" id="XIV"></a>XIV</h2>
+
+
+<p>En Raveloe hubo en esa semana el entierro de una persona pobre; y en la
+callejuela Kench, en Batterley, se supo que la madre de la criatura
+rubia, la mujer de cabellos negros que hab&iacute;a ido recientemente a vivir
+all&iacute;, se hab&iacute;a marchado. No se hizo ninguna otra observaci&oacute;n particular
+con motivo de la desaparici&oacute;n de Molly de la vista de los hombres. Pero
+esta muerte no llorada, que, para la suerte de la humanidad, parec&iacute;a
+tan insignificante como la ca&iacute;da de una hoja de est&iacute;o, estaba cargada
+con la fuerza del destino para ciertas almas que conocemos, y deb&iacute;a
+crear las alegr&iacute;as y las tristezas de toda la vida.</p>
+
+<p>La resoluci&oacute;n de Silas Marner de guardar la hija de la &laquo;vagabunda&raquo; fue
+un acto que no sorprendi&oacute; menos a la gente de la aldea que el robo de su
+dinero, y las conversaciones versaron con frecuencia sobre este asunto.
+Al cambio de los sentimientos del p&uacute;blico a su respecto, que deb&iacute;a a su
+desgracia, a las sospechas y a la aversi&oacute;n que se hab&iacute;an transformado en
+una piedad bastante despreciativa para un ser aislado y d&eacute;bil de
+esp&iacute;ritu como aqu&eacute;l, ven&iacute;a ahora a agregarse una simpat&iacute;a m&aacute;s activa,
+principalmente por parte de las mujeres. Las buenas madres, que sab&iacute;an
+el trabajo de conservar a las criaturas sanas y lindas; las madres
+indolentes, que conoc&iacute;an el fastidio de ser molestadas, cuando se
+cruzaban los brazos o se rascaban los codos por las predisposiciones de
+los chicos, que s&oacute;lo empiezan a mantenerse firmes en las piernas, se
+tomaban el mismo inter&eacute;s que hacer conjeturas. Se preguntaban c&oacute;mo se
+las iba a componer un hombre solo con una criatura de dos a&ntilde;os en los
+brazos y estaban igualmente dispuestas a sugerirle a Marner buenos
+consejos. Las buenas madres le hablaban, sobre todo, de lo que ser&iacute;a
+preferible que hiciera y las madres indolentes le dec&iacute;an con insistencia
+lo que no conseguir&iacute;a nunca hacer.</p>
+
+<p>Entre las buenas madres, Dolly Winthrop era aquella cuyos buenos
+servicios aceptaba Silas de mejor grado porque se los prestaba sin
+ostentaci&oacute;n. Silas le hab&iacute;a mostrado la media guinea de Godfrey y le
+hab&iacute;a preguntado c&oacute;mo podr&iacute;a arreglarse para comprarle ropas a la
+criatura.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! maese Marner&mdash;dijo Dolly&mdash;, no ten&eacute;is necesidad de comprarle m&aacute;s
+que un par de zapatos; tengo las enaguas que Aar&oacute;n llevaba hace cinco
+a&ntilde;os, y no valdr&iacute;a la pena emplear el dinero en comprar ropas de
+criatura, porque la ni&ntilde;a&mdash;que Dios la bendiga&mdash;va a crecer como la
+hierba en el mes de mayo, pod&eacute;is estar cierto.</p>
+
+<p>El mismo d&iacute;a, Dolly llev&oacute; un paquete y extendi&oacute; delante de Marner las
+ropitas una por una en su orden natural de sucesi&oacute;n. La mayor parte
+estaba zurcida y remendada, pero muy limpita y agradable, como las
+plantas que comienzan a crecer. Esto sirvi&oacute; de introducci&oacute;n a una gran
+ceremonia practicada con agua y jab&oacute;n, de la que la criatura sali&oacute;
+revestida con una nueva belleza. Sentada en seguida en las rodillas de
+Dolly la ni&ntilde;ita comenz&oacute; a jugar con los pies, a acariciarse las manitas
+o a golpearlas la una contra la otra, pareciendo haber hecho varios
+descubrimientos en s&iacute; misma que expresaba por medio de sonidos
+alternados el &laquo;gug, gug, gag&raquo; y de &laquo;ma-ma&raquo;, no era el grito de la
+necesidad ni el del malestar. Beb&eacute; se hab&iacute;a acostumbrado a pronunciar,
+sin esperar a que se le respondiera con una palabra o un gesto de
+cari&ntilde;o.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie podr&iacute;a creer que los &aacute;ngeles sean m&aacute;s lindos en el cielo&mdash;dijo
+Dolly, acarici&aacute;ndola y bes&aacute;ndole los rizos rubios&mdash;. &iexcl;Y decir que estaba
+cubierta con esos harapos sucios y que su pobre madre muri&oacute; de fr&iacute;o!
+Pero est&aacute; Aquel que cuid&oacute; de ella y la trajo a vuestro umbral, se&ntilde;or
+Marner. La puerta estaba abierta y ella entr&oacute; pasando por la nieve, como
+un petirrojo muerto de fr&iacute;o y de hambre. &iquest;No me dijisteis que la puerta
+estaba abierta?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;dijo Silas con aire pensativo&mdash;, s&iacute;; la puerta estaba abierta. El
+dinero se me fue no s&eacute; d&oacute;nde, y esta ni&ntilde;a me vino no s&eacute; c&oacute;mo.</p>
+
+<p>Marner no le hab&iacute;a dicho a nadie que ignoraba c&oacute;mo hab&iacute;a entrado la
+ni&ntilde;a. Retroced&iacute;a ante las preguntas que podr&iacute;an conducir al hecho que &eacute;l
+mismo supon&iacute;a, es decir, que hab&iacute;a sido presa de una de sus crisis.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;dijo Dolly con dulce gravedad&mdash;, es como la noche y la ma&ntilde;ana,
+el sue&ntilde;o y la vigilia, la lluvia y la cosecha; una cosa se va, la otra
+viene, y nosotros no sabemos ni c&oacute;mo ni cu&aacute;ndo. Podemos trabajar con
+tes&oacute;n, luchar y sufrir; pero nuestra labor es bien insignificante al fin
+y al cabo; las grandes cosas vienen y se van sin esfuerzo de nuestra
+parte; s&iacute;, no cabe dudarlo. Sin embargo, yo creo que hac&eacute;is bien en
+quedaros con la criatura, maese Marner, puesto que os ha sido enviada,
+aunque haya personas que no sean de este parecer. Os incomodar&aacute; un poco
+quiz&aacute; mientras sea peque&ntilde;a; pero yo vendr&eacute; con gusto y la cuidar&eacute; en
+vuestro lugar. Siempre dispongo de un rato todos los d&iacute;as; porque,
+cuando se madruga, el reloj parece detenerse a eso de las diez antes de
+que llegue el momento de ir a buscar las provisiones. De modo que, os lo
+repito, vendr&eacute; a cuidar a la ni&ntilde;a en vuestro lugar, con mucho gusto.</p>
+
+<p>&mdash;Much&iacute;simas gracias...&mdash;dijo Silas vacilando un poco&mdash;. Os agradecer&eacute;
+mucho que me dig&aacute;is lo que debo hacer.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s, mientras se inclinaba hacia adelante para mirar a la ni&ntilde;a&mdash;no
+sin un poco de celos&mdash;, y &eacute;sta echaba la cabeza contra el brazo de Dolly
+y observaba de lejos a Silas con satisfacci&oacute;n, el tejedor agreg&oacute; con
+aire inquieto:</p>
+
+<p>&mdash;Pero deseo atender yo mismo a la ni&ntilde;a. De otro modo podr&iacute;a querer m&aacute;s
+a otra persona y no acostumbrarse a m&iacute;. He estado acostumbrado a hacer
+todo en mi casa; puedo aprender, aprender&eacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! seguramente&mdash;dijo Dolly con voz suave&mdash;. He visto hombres muy
+h&aacute;biles para atender las criaturas. Los hombres son casi siempre torpes
+y testarudos&mdash;que Dios los ayude&mdash;; sin embargo, cuando no est&aacute;n ebrios
+no carecen de sentimientos, aunque no sepan poner vendas ni
+sanguijuelas: son demasiado bruscos e impacientes. Fijaos, primero se
+pone esto sobre el cuerpo&mdash;prosigui&oacute; Dolly, tomando una camisita y
+poni&eacute;ndosela a la ni&ntilde;a.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;dijo Marner d&oacute;cilmente, mirando de muy cerca, a fin de iniciar sus
+ojos en los misterios.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s, la nena le tom&oacute; la cabeza entre sus bracitos y le puso sus
+peque&ntilde;os labios contra el rostro, haci&eacute;ndole caricias.</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo veis&mdash;dijo Dolly con el tacto delicado de una mujer&mdash;, a vos es
+a quien quiere m&aacute;s. Quiere que la tom&eacute;is sobre las rodillas, estoy
+segura. Vamos, linda, vamos. Tomadla, maese Marner; ponedle las ropitas;
+despu&eacute;s podr&eacute;is decir que hicisteis todo lo preciso por ella, desde su
+principio.</p>
+
+<p>Marner la tom&oacute; sobre las rodillas, temblando con una emoci&oacute;n misteriosa
+para &eacute;l, emoci&oacute;n causada por algo desconocido que comenzaba a apuntar en
+su existencia.</p>
+
+<p>Sus pensamientos y sus sentimientos eran tan confusos que, si hubiera
+tratado de expresarlos, s&oacute;lo hubiese podido decir que la ni&ntilde;a le hab&iacute;a
+venido en lugar de su dinero&mdash;que su oro se hab&iacute;a vuelto una criatura.
+Tom&oacute; las ropas de manos de Dolly y, bajo su direcci&oacute;n, se las puso a la
+ni&ntilde;a. Esta interrumpi&oacute; entonces, naturalmente, sus ejercicios
+gimn&aacute;sticos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya lo veis! os desempe&ntilde;&aacute;is a maravilla, maese Marner&mdash;dijo Dolly&mdash;;
+sin embargo, &iquest;qu&eacute; vais a hacer cuando est&eacute;is obligado a permanecer
+sentado en vuestro telar? Porque se va a volver m&aacute;s movediza y traviesa
+de d&iacute;a en d&iacute;a, seguramente, que Dios la bendiga. Es una suerte que
+teng&aacute;is este hogar elevado en vez de una parrilla; el fuego est&aacute; as&iacute;
+menos a su alcance; sin embargo, si ten&eacute;is algo que pueda derramarse o
+romperse o lastimarle los dedos, en seguida tratar&aacute; de agarrarlo, y es
+razonable que est&eacute;is advertido.</p>
+
+<p>Silas, quedando algo perplejo, reflexion&oacute; un instante.</p>
+
+<p>&mdash;La atar&eacute; al pie del telar&mdash;dijo por fin&mdash;; la atar&eacute; con una faja larga
+y s&oacute;lida.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, quiz&aacute; eso baste, porque es una ni&ntilde;a, porque es m&aacute;s f&aacute;cil
+persuadir a las ni&ntilde;as que se queden quietas que a los varones. Yo s&eacute;
+c&oacute;mo son &eacute;stos; he tenido cuatro&mdash;s&iacute;, cuatro, s&aacute;belo Dios&mdash;, y si se los
+ocurriera atarlos se agitar&iacute;an y gritar&iacute;an como los cerdos cuando se les
+pone un anillo en el hocico. Pero os traer&eacute; mi sillita con unos retazos
+de tela colorada y otros chiches para que pueda jugar con ellos. Se
+sentar&aacute; y les hablar&aacute; como si estuvieran vivos. &iexcl;Ah! si no fuera un
+pecado querer ver los hijos de otro modo que como son&mdash;que Dios los
+bendiga&mdash;, hubiera deseado que uno de ellos fuera mujer; y decir que
+hubiera podido ense&ntilde;arle a zurcir, a remendar, a tejer y muchas otras
+cosas. Pero, en fin, podr&eacute; ense&ntilde;arle eso a esta ni&ntilde;a cuando sea m&aacute;s
+grande, &iquest;no es cierto, maese Marner?</p>
+
+<p>&mdash;Pero ser&aacute; m&iacute;a y no de otros&mdash;dijo Marner con bastante vivacidad.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, naturalmente, ten&eacute;is el derecho de guardarla si sois para ella un
+padre y la cri&aacute;is como conviene. Sin embargo&mdash;agreg&oacute; Dolly llegando a un
+punto que hab&iacute;a resuelto tocar de antemano&mdash;, ten&eacute;is que criarla como
+los hijos de las gentes bautizadas, llevarla a la iglesia y hacerle
+aprender el catecismo. Mi peque&ntilde;o Aar&oacute;n puede repetirlo perfectamente;
+os reza el credo y lo dem&aacute;s as&iacute; como los mandamientos, lo mismo que si
+fuera un ni&ntilde;o del coro. Eso es lo que ten&eacute;is que hacer, maese Marner, si
+quer&eacute;is cumplir con vuestro deber para con esta huerfanita.</p>
+
+<p>El p&aacute;lido rostro de Marner se sonroj&oacute; s&uacute;bitamente bajo la influencia de
+aquella nueva ansiedad. Su esp&iacute;ritu estaba harto preocupado, tratando de
+darle una explicaci&oacute;n definida a las palabras de Dolly, para que pensara
+en contestarle.</p>
+
+<p>&mdash;Creo&mdash;agreg&oacute; la buena mujer&mdash;que esta pobre criatura no ha sido nunca
+bautizada y es conveniente advertir al pastor. En caso de que no teng&aacute;is
+nada que observar le hablar&eacute; de eso hoy mismo al se&ntilde;or Macey. Porque si
+la criatura acabara mal por una raz&oacute;n o por la otra y vos no hubierais
+cumplido con vuestro deber para con ella, maese Marner&mdash;si descuidarais
+de hacerla vacunar u omitierais cualquier otra cosa para preservarla del
+mal&mdash;, eso vendr&iacute;a a ser una espina en vuestro lecho mientras
+estuvierais de este lado del sepulcro. Yo no creo que le sea f&aacute;cil a
+ning&uacute;n hombre el poder descansar tranquilo en el otro mundo, si no ha
+llenado su deber para con las criaturas infortunadas que le han tocado
+en suerte sin haberlas pedido.</p>
+
+<p>La propia Dolly estaba dispuesta a guardar silencio durante un tiempo,
+porque aquellas palabras brotaban de las profundidades de su sencilla
+creencia y estaba ansiosa por saber si producir&iacute;an en Silas el efecto
+deseado. Este estaba confuso e inquieto, porque aquellas palabras de
+Dolly de que &laquo;la ni&ntilde;a no hab&iacute;a sido bautizada&raquo; no ten&iacute;an sentido claro
+para &eacute;l. No conoc&iacute;a m&aacute;s que el bautismo de los adultos y nunca hab&iacute;a
+o&iacute;do hablar del bautismo de los ni&ntilde;os.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quieren decir vuestras palabras de que la ni&ntilde;a no ha sido nunca
+bautizada?&mdash;dijo al fin con timidez&mdash;. &iquest;Las personas no ser&aacute;n buenas con
+ella si no hace eso?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iexcl;Dios m&iacute;o, maese Marner!&mdash;dijo Dolly con el tono dulce de
+la compasi&oacute;n&mdash;, &iquest;no hab&eacute;is tenido nunca padre ni madre que os hayan
+ense&ntilde;ado a rezar y que hay palabras buenas y buenas cosas para
+preservarnos del mal?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;dijo Silas en voz baja&mdash;; s&eacute; muchas cosas a ese respecto, a lo
+menos sab&iacute;a muchas. Pero nuestros h&aacute;bitos son diferentes: mi pa&iacute;s queda
+muy lejos de aqu&iacute;.</p>
+
+<p>Se detuvo unos instantes; despu&eacute;s agreg&oacute; con tono m&aacute;s firme:</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo, deseo hacer todo lo posible en favor de la criatura. Todo
+lo que sea conveniente para ella y que juzgu&eacute;is sea bueno, no dejar&eacute; de
+conformarme a ello, si vos quer&eacute;is dec&iacute;rmelo.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, entonces, maese Marner, voy a pedirle al se&ntilde;or Macey que le
+hable al pastor; y tendr&eacute;is que decidiros por un nombre, porque ser&aacute;
+preciso d&aacute;rselo a la ni&ntilde;a cuando se la bautice.</p>
+
+<p>&mdash;El nombre de mi madre era Hephtsiba&mdash;dijo Silas&mdash;, y mi hermanita
+llevaba su nombre.</p>
+
+<p>&mdash;Pero es un nombre dif&iacute;cil de pronunciar&mdash;dijo Dolly&mdash;, y no estoy
+segura que sea un nombre de bautismo.</p>
+
+<p>&mdash;Es un nombre que se encuentra en la Biblia&mdash;dijo Silas, volvi&eacute;ndole a
+la memoria sus antiguas ideas.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces no tengo ninguna raz&oacute;n para oponerme&mdash;repuso Dolly algo
+asustada por los conocimientos de Silas en este cap&iacute;tulo&mdash;; sin embargo,
+qu&eacute; quer&eacute;is, yo soy poco instruida y me cuesta comprender las palabras.
+Mi marido dice que yo ando siempre como si diera una en el clavo y tres
+en la herradura&mdash;eso es lo que dice, porque es muy sutil&mdash;, que Dios lo
+ayude. Pero no ser&iacute;a c&oacute;modo llamar a vuestra hermanita con un nombre tan
+dif&iacute;cil de pronunciar cuando no ten&iacute;ais nada importante que decirle, me
+parece a m&iacute;, &iquest;no es cierto, maese Marner?</p>
+
+<p>&mdash;La llam&aacute;bamos Eppie&mdash;respondi&oacute; Silas.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, siempre que no sea malo acortar el nombre ser&iacute;a mucho m&aacute;s
+c&oacute;modo. Entonces, voy a marcharme, maese Marner, y hablar&eacute; del bautismo
+antes de la noche. Os deseo mucha suerte y tengo confianza en que as&iacute;
+ser&aacute;, si cumpl&iacute;s con vuestro deber para con la peque&ntilde;a hu&eacute;rfana...
+Adem&aacute;s, hay que pensar en hacerla vacunar. En cuanto al lavado de sus
+ropitas, no ten&eacute;is que dirigiros sino a m&iacute;, porque puedo hacer eso sin
+esfuerzo cuando preparo la lej&iacute;a. &iexcl;Ah! querido angelito. Me permitir&eacute;is
+que traiga a mi peque&ntilde;o Aar&oacute;n uno de estos d&iacute;as; le mostrar&aacute; el carrito
+que su padre le ha fabricado y el perrito negro y blanco que est&aacute;
+criando.</p>
+
+<p>La ni&ntilde;a fue, pues, bautizada, habiendo decidido el pastor que un doble
+bautismo era el riesgo menos grande que se pod&iacute;a correr. Con este
+motivo, Silas, despu&eacute;s de vestirse lo m&aacute;s limpio y elegante que pudo,
+apareci&oacute; por primera vez en la iglesia y tom&oacute; parte en las pr&aacute;cticas que
+sus vecinos consideraban como sagradas.</p>
+
+<p>Le era imposible, seg&uacute;n todo lo que ve&iacute;a y o&iacute;a, identificar su antigua
+fe con la religi&oacute;n de Raveloe. Si hubiera sido capaz de ello en lo
+pasado, hubiese sido bajo la influencia de un sentimiento intenso,
+pronto a vibrar con simpat&iacute;a antes que por medio de una comparaci&oacute;n de
+frases y de ideas; pero ahora, desde hac&iacute;a ya muchos a&ntilde;os, aquel
+sentimiento se hab&iacute;a adormecido.</p>
+
+<p>No ten&iacute;a una noci&oacute;n clara al respecto del bautismo de los ni&ntilde;os y de la
+frecuentaci&oacute;n de la iglesia, a no ser lo que Dolly le hab&iacute;a dicho que
+eso ser&iacute;a bueno para la ni&ntilde;a. De este modo, a medida que las semanas
+formaban meses, la ni&ntilde;a creaba sin cesar v&iacute;nculos nuevos entre la
+existencia de Marner y de las personas que siempre hab&iacute;a evitado hasta
+entonces para aislarse de un modo m&aacute;s completo. Contrariamente al oro,
+que no ten&iacute;a necesidad de nada y que ten&iacute;a que ser adorado en una
+soledad por completo secreta, oculto a toda luz, sordo al canto de los
+p&aacute;jaros, que no se estremec&iacute;a al son de ninguna voz humana, Eppie era
+una criatura cuyas necesidades eran infinitas, y sus deseos siempre eran
+crecientes.</p>
+
+<p>Era una criatura que amaba y buscaba la luz del sol, el ruido y los
+movimientos de la vida, que todo lo ensayaba teniendo fe en las alegr&iacute;as
+nuevas, y que hac&iacute;a nacer la bondad en los ojos de todos los que la
+miraban. El oro hab&iacute;a confinado los pensamientos de Silas en un c&iacute;rculo
+siempre igual y que no conduc&iacute;a a ninguna parte m&aacute;s all&aacute; de sus propios
+l&iacute;mites; Eppie, criatura formada de cambios y esperanzas, obligaba ahora
+a sus pensamientos a ir hacia adelante. Ella los arrastraba muy lejos de
+aquel objeto a que se dirig&iacute;an siempre antes y los llevaba hacia nuevas
+cosas que deb&iacute;an venir con los a&ntilde;os futuros, cuando la joven hubiese
+aprendido a comprender qu&eacute; padre abnegado hab&iacute;a sido Silas para ella.</p>
+
+<p>La ni&ntilde;a hac&iacute;a buscar a Marner las im&aacute;genes de ese porvenir en los
+v&iacute;nculos y las obras caritativas que un&iacute;an entre s&iacute; a las familias de
+sus vecinos. El oro lo hab&iacute;a obligado a prolongar cada vez m&aacute;s su
+trabajo, los ojos y los o&iacute;dos cerrados a todas las cosas que no fueran
+la monoton&iacute;a de su telar y la uniformidad de su tejido. Pero Eppie lo
+distra&iacute;a de su trabajo, haci&eacute;ndole considerar todas las interrupciones
+como momentos de felicidad. Su vida nueva despertaba los sentidos de
+Silas a punto de reanimar la alegr&iacute;a de &eacute;ste, aun a la vista de las
+viejas moscas adormecidas por el invierno que sal&iacute;an con esfuerzo
+arrastr&aacute;ndose al sentir los primeros rayos del sol de primavera. La ni&ntilde;a
+reavivaba la alegr&iacute;a del tejedor, porque ella misma era alegre.</p>
+
+<p>Cuando el sol se hizo m&aacute;s vivo prolong&aacute;ndose m&aacute;s el d&iacute;a y los botones de
+oro esmaltaban la pradera, se pod&iacute;a ver a Silas&mdash;sea a mediod&iacute;a, sea al
+declinar la tarde, en el momento en que las sombras de los cercos se
+alargaban&mdash;, se pod&iacute;a ver a Silas que sal&iacute;a de su casa con la cabeza
+descubierta, llevando a pasear a Eppie m&aacute;s all&aacute; de las canteras, a los
+sitios en que crec&iacute;an aquellas flores. Se deten&iacute;a cerca de alguna loma
+favorita que le permit&iacute;a sentarse, mientras que Eppie iba titubeando a
+recoger los botones de oro, interpelando a las criaturas aladas que
+murmuraban felices encima de sus p&eacute;talos brillantes y atrayendo
+continuamente la atenci&oacute;n de &laquo;pap&aacute;&raquo; cuando le tra&iacute;a su cosecha. Despu&eacute;s
+prestaba o&iacute;do al canto brusco de alg&uacute;n p&aacute;jaro, y Silas aprend&iacute;a a
+divertirla, haci&eacute;ndole se&ntilde;a de callarse, a fin de que pudieran escuchar,
+a la espera de los acentos que iban a recomenzar. Y cuando volv&iacute;an, ella
+alzaba los hombros y re&iacute;a gorjeando su triunfo. Sentados de este modo
+entre el follaje, Silas se puso de nuevo a recoger las plantas que le
+eran antes familiares. Al ver las hojas con sus contornos y nervaduras
+inmutables en el hueco de su mano, sinti&oacute; renacer una multitud de
+recuerdos que rechazaba con timidez. Sus pensamientos buscaban entonces
+refugio en el peque&ntilde;o mundo de Eppie, el cual s&oacute;lo pesaba ligeramente en
+su cerebro debilitado.</p>
+
+<p>A medida que el esp&iacute;ritu de la ni&ntilde;a crec&iacute;a en saber, el esp&iacute;ritu de
+Silas crec&iacute;a en recuerdos; a medida que la vida se desarrollaba, el alma
+del tejedor, largo tiempo aletargada en una fr&iacute;a y estrecha prisi&oacute;n, se
+desarrollaba tambi&eacute;n, y, toda tr&eacute;mula, volv&iacute;a a una plena conciencia de
+s&iacute; mismo.</p>
+
+<p>Era una influencia que ir&iacute;a adquiriendo fuerza con cada nuevo a&ntilde;o
+transcurrido.</p>
+
+<p>Los sonidos infantiles que agitaban el coraz&oacute;n de Silas se articularon y
+reclamaron respuestas m&aacute;s precisas; las formas y los ruidos se tornaron
+m&aacute;s claros para los ojos y los o&iacute;dos de Eppie; y hubo cosas nuevas que
+le pidi&oacute; a &laquo;pap&aacute;&raquo; con tono imperativo que observase y le explicase.
+Adem&aacute;s, cuando Eppie cumpli&oacute; tres a&ntilde;os despleg&oacute; el lindo talento de
+hacer travesuras o de encontrar medios ingeniosos para causar molestias,
+talento que proporcionaba mucho ejercicio, no s&oacute;lo a la paciencia de
+Silas, sino tambi&eacute;n a su ciencia y sagacidad.</p>
+
+<p>En estas ocasiones, el pobre Marner se ve&iacute;a puesto en conflictos por las
+exigencias incompatibles del deber y del cari&ntilde;o. Dolly Winthrop le dec&iacute;a
+entonces que los castigos le har&iacute;an bien a Eppie, y que no era posible
+educar una criatura si ciertas partes blandas y que no corren ning&uacute;n
+riesgo por esto, no le escoc&iacute;an de cuando en cuando.</p>
+
+<p>&mdash;Adem&aacute;s, podr&iacute;ais hacer otra cosa, maese Marner&mdash;agreg&oacute; Dolly con aire
+pensativo&mdash;, y ser&iacute;a encerrarla alguna vez en la carbonera. Fue as&iacute; como
+he procedido con Aar&oacute;n, porque era tan d&eacute;bil para con mi ni&ntilde;o menor, que
+no pod&iacute;a soportar la idea de castigarlo. No ten&iacute;a alma para dejarlo m&aacute;s
+de un minuto en la carbonera, pues era lo bastante para tiznar por
+completo al ni&ntilde;o, de modo que hab&iacute;a que lavarlo y vestirlo de nuevo. Eso
+le hac&iacute;a tanto bien como el l&aacute;tigo, pod&eacute;is creerme. Pero dejo a vuestra
+conciencia la tarea de decidir, maese Marner, porque ten&eacute;is que elegir
+una cosa o la otra&mdash;el l&aacute;tigo o la carbonera&mdash;; de otro modo se va a
+volver tan voluntariosa que no habr&aacute; medio de dominarla.</p>
+
+<p>Silas qued&oacute; convencido de la triste verdad de esta &uacute;ltima observaci&oacute;n;
+pero su energ&iacute;a de car&aacute;cter, lo abandon&oacute; ante las dos &uacute;nicas especies de
+castigos que le propon&iacute;an. No s&oacute;lo le era penoso castigar a Eppie, sino
+que temblaba de estar en desacuerdo con ella un solo momento, temiendo
+que fuera a disminuir el afecto que ella le ten&iacute;a. Si un Goliat
+afectuoso se encari&ntilde;a por una criatura delicada y teme tirar del v&iacute;nculo
+que a ella lo une, y teme, sobre todo, que se rompa ese v&iacute;nculo,
+decidme, os ruego, &iquest;cu&aacute;l ser&aacute; el amo de los dos? Era evidente que Eppie,
+con sus peque&ntilde;os pasos vacilantes, hac&iacute;a vacilar a su gusto a su pap&aacute;
+Silas cualquier d&iacute;a en que las circunstancias favorecieran su travesura.</p>
+
+<p>Por ejemplo; &eacute;l hab&iacute;a elegido una ancha faja de lienzo a fin de atar a
+Eppie a su telar cuando estaba muy ocupado. Aquella faja formaba un
+cintur&oacute;n alrededor del talle de la criatura y era bastante larga para
+que &eacute;sta pudiera llegar hasta su peque&ntilde;o lecho y sentarse en &eacute;l, pero
+era lo bastante corta como para que Eppie no ensayara alguna ascensi&oacute;n
+peligrosa. Ahora bien, una ma&ntilde;ana Silas estaba m&aacute;s atareado que de
+costumbre porque estaba armando una pieza en el telar, y tuvo que
+recurrir para esto a las tijeras. Este instrumento, gracias a una
+advertencia especial de Dolly, hab&iacute;a estado siempre cuidadosamente fuera
+del alcance de Eppie. Sin embargo, su ruido peculiar tuvo una atracci&oacute;n
+particular para su o&iacute;do, y, despu&eacute;s de haber espiado los resultados de
+aquel ruido, sac&oacute; la consecuencia filos&oacute;fica de que la misma causa deb&iacute;a
+producir el mismo efecto.</p>
+
+<p>Silas se hab&iacute;a sentado en su telar y el ruido del aparato hab&iacute;a
+recomenzado; pero dej&oacute; las tijeras en un punto que el tr&aacute;nsito de Eppie
+pod&iacute;a alcanzar. Entonces, como un rat&oacute;n que acecha el momento oportuno,
+sali&oacute; furtivamente de su rinc&oacute;n, se apoder&oacute; de aquel objeto y volvi&oacute;
+dando traspi&eacute;s hasta su cama, alzando los hombros como para ocultar su
+hurto. Ten&iacute;a una intenci&oacute;n decidida en lo que concern&iacute;a al uso de las
+tijeras. Despu&eacute;s de haber cortado la faja de tela de un modo irregular,
+pero eficaz, se dirigi&oacute; en dos segundos hacia la puerta abierta adonde
+la llamaba el brillo del sol, mientras, que el pobre Silas la cre&iacute;a m&aacute;s
+preciosa que de costumbre. Fue s&oacute;lo cuando volvi&oacute; a necesitar las
+tijeras que lo sorprendi&oacute; la terrible realidad. Eppie se hab&iacute;a escapado
+sola, quiz&aacute;s se hab&iacute;a ca&iacute;do en la cantera. Silas, agitado por el temor
+m&aacute;s grande que pod&iacute;a asaltarlo, se precipit&oacute; hacia afuera gritando:
+&laquo;&iexcl;Eppie!&raquo;, y corri&oacute; r&aacute;pidamente hacia el espacio sin cerco, explorando
+las cavidades secas en que hubiera podido caer e interrogando en seguida
+con los ojos asustados la superficie lisa y rojiza del agua. Gotas fr&iacute;as
+de sudor le mojaron la frente. &iquest;Cu&aacute;nto tiempo har&iacute;a que hab&iacute;a salido? Le
+quedaba una esperanza: que se hubiera deslizado a trav&eacute;s de la cerca
+para ir a las praderas, donde ten&iacute;a la costumbre de llevarla a dar una
+vuelta. Pero la hierba estaba alta y no hab&iacute;a medio de descubrir si
+Eppie estaba all&iacute;, sino busc&aacute;ndola atentamente, lo que hubiera sido un
+delito en el plant&iacute;o del se&ntilde;or Osgood. Sin embargo, hab&iacute;a que
+resignarse; as&iacute; es que el pobre Silas, despu&eacute;s de haber sondeado bien
+con la mirada los alrededores de las cercas, atraves&oacute; la hierba,
+creyendo, con su vista corta, distinguir a Eppie tras de cada mata de
+acedera roja, vi&eacute;ndola continuamente alejarse a medida que se
+aproximaba. Busc&oacute; en vano en la pradera; entonces, salv&oacute; el cerco y se
+encontr&oacute; en la propiedad vecina. Fij&oacute; la vista con una &uacute;ltima esperanza
+en un peque&ntilde;o estanque que el verano hab&iacute;a secado en parte, dejando un
+ancho borde de lava viscosa. Era all&iacute;, sin embargo, que Eppie estaba
+sentada, conversando animadamente con su zapatito que le serv&iacute;a de balde
+para acarrear agua a la huella profunda de una pata de caballo, mientras
+que su peque&ntilde;o pie desnudo estaba c&oacute;modamente apoyado en un coj&iacute;n de
+lodo verdoso. Un ternero de cabeza roja la observaba, indeciso y
+alarmado, a trav&eacute;s del cerco opuesto.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a en aquello, trat&aacute;ndose de una criatura bautizada, un caso
+indiscutible de aberraci&oacute;n que exig&iacute;a un tratamiento severo, pero Silas,
+dominado por la alegr&iacute;a convulsiva de haber hallado su tesoro, no supo
+hacer otra cosa m&aacute;s que cargar a Eppie vivamente y cubrirla de besos
+entrecortados por sollozos. Fue s&oacute;lo despu&eacute;s de llevarla a la casa y de
+haber procedido al lavatorio necesario que se acord&oacute; de la necesidad de
+castigar &laquo;para que la ni&ntilde;a se acordara&raquo;. La idea de que pod&iacute;a escapar de
+nuevo y hacerse da&ntilde;o lo impuls&oacute; a realizar un acto extraordinario y por
+primera vez se determin&oacute; a recurrir a la carbonera, peque&ntilde;a alacena
+situada junto al hogar.</p>
+
+<p>&mdash;Mala, mala Eppie&mdash;comenz&oacute; a decir Silas de pronto, teni&eacute;ndola sobre
+las rodillas y mostr&aacute;ndole que ten&iacute;a los pies y las ropas cubiertos de
+barro&mdash;; mala, que cort&oacute; la faja y se fue. Ahora Eppie tiene que entrar
+en la carbonera porque es mala. Pap&aacute; va a encerrarla en la carbonera.</p>
+
+<p>Medio cre&iacute;a que aquellas palabras producir&iacute;an una impresi&oacute;n bastante
+fuerte para que Eppie se pusiera a llorar. En vez de esto se puso a
+brincotear en las rodillas de Marner como si &eacute;ste le propusiera una
+novedad agradable. Viendo que era necesario recurrir a los extremos, la
+meti&oacute; en la carbonera y cerr&oacute; la puerta temblando de que empleara una
+medida excesiva. Durante el primer momento no oy&oacute; nada; pero en seguida
+oy&oacute; un peque&ntilde;o grito:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Abe, abe!</p>
+
+<p>Y Silas la hizo salir, diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Ahora, Eppie va a ser buena; de otro modo va a ir a la carbonera, al
+rinc&oacute;n negro.</p>
+
+<p>El telar permaneci&oacute; silencioso largo rato esa ma&ntilde;ana porque hubo que
+lavar a Eppie y ponerle ropas limpias; sin embargo, era de esperar que
+este castigo tendr&iacute;a un efecto duradero y ahorrar&iacute;a tiempo en el
+porvenir. Quiz&aacute;, sin embargo, hubiera sido preferible que Eppie llorara
+algo m&aacute;s.</p>
+
+<p>En una media hora estuvo limpia, habiendo Silas vuelto la espalda para
+ver qu&eacute; har&iacute;a con la faja de lienzo; la tir&oacute; al suelo, pensando que
+Eppie se quedar&iacute;a quieta el resto de la ma&ntilde;ana sin que fuera preciso
+atarla. Se volvi&oacute; en seguida para sentar a la ni&ntilde;a en su sillita cerca
+del telar, cuando &eacute;sta se le apareci&oacute; con la cara y las manos tiznadas
+otra vez, y diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Eppie e la carbonera!</p>
+
+<p>Este completo fracaso de la pena disciplinaria de la carbonera destruy&oacute;
+la confianza que ten&iacute;a Silas en la eficacia de los castigos.</p>
+
+<p>&mdash;Lo tomar&iacute;a siempre a broma&mdash;le dijo a Dolly&mdash;si no la castigo, y soy
+incapaz de hacerlo, se&ntilde;ora Winthrop. Las mortificaciones que me causa
+las puedo soportar y no tiene malas costumbres, de las que no puede
+librarse alg&uacute;n d&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, es cierto en parte, maese Marner&mdash;dijo Dolly con simpat&iacute;a&mdash;, y si
+no ten&eacute;is las fuerzas de resolveros a impedir que toque los objetos
+asust&aacute;ndola, es preciso que os arregl&eacute;is de modo que no queden a su
+alcance. As&iacute; es como tengo que hacer con los perritos que mis chicos
+siempre est&aacute;n criando. Hag&aacute;is lo que hag&aacute;is, esos animales siempre
+mordisquean y roen; y lo mordisquean y lo roen todo, hasta la cofia del
+domingo, si est&aacute; colgada a su alcance. Para ellos tanto da, que Dios los
+ayude. Es la dentici&oacute;n lo que los pone as&iacute;, eso es.</p>
+
+<p>De modo que Eppie fue criada sin castigos, soportando en cambio el peso
+de sus fechor&iacute;as su padre Silas. La choza de piedra se convirti&oacute; para
+ella en un dulce nido acolchado con el plum&oacute;n de la paciencia; y en el
+mundo que estaba m&aacute;s all&aacute; de aquella morada, tampoco conoci&oacute; miradas
+severas ni responsos.</p>
+
+<p>A pesar de la dificultad de llevarla al mismo tiempo que el hilo y el
+tejido, Silas la conduc&iacute;a casi siempre consigo cuando ten&iacute;a que ir a las
+granjas. No quer&iacute;a dejarla en casa de Dolly Winthrop, bien que &eacute;sta
+estuviera siempre dispuesta a guardarla. La peque&ntilde;a Eppie, de cabellos
+crespos, la ni&ntilde;a del tejedor, se volvi&oacute;, pues, un tema de inter&eacute;s para
+los habitantes de varias casas apartadas, lo mismo que para las de la
+aldea. Hasta aqu&iacute; se hab&iacute;a tratado a Marner casi como si fuera un gnomo
+o un brujo &uacute;til, como si fuera un ser extravagante e incomprensible que
+no era posible mirar sin una mezcla de sorpresa o de aversi&oacute;n.</p>
+
+<p>Siempre se deseaba cambiar con &eacute;l los saludos y ajustar los tratos lo
+m&aacute;s pronto posible; pero al mismo tiempo se proced&iacute;a con &eacute;l de un modo
+propiciatorio, y a veces haci&eacute;ndole un regalo de carne de cerdo o de
+productos del jard&iacute;n, porque sin su ayuda no hab&iacute;a medio de hacer tejer
+lino. Pero ahora Silas encontraba rostros francos y sonrientes y se le
+hablaba con tanto placer como a una persona cuyas satisfacciones y
+pesares podr&iacute;an ser comprendidos. En todas partes ten&iacute;a que sentarse y
+hablar de la ni&ntilde;a, y siempre se estaba dispuesto a dirigirle palabras de
+inter&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, maese Marner! tendr&eacute;is suerte si le da temprano un ligero
+sarampi&oacute;n, o si no; en verdad que pocos hombres solteros hubieran
+adoptado una criatura como &eacute;sta; pero supongo que el tejer os hace m&aacute;s
+diestro que a los hombres que trabajan en el campo. Sois casi tan h&aacute;bil
+como una mujer, porque el tejer viene despu&eacute;s del hilar.</p>
+
+<p>Due&ntilde;os y due&ntilde;as de casa, sentados en anchos sillones de cocina,
+observaban desde all&iacute; los acontecimientos y meneaban la cabeza a
+prop&oacute;sito de lo dif&iacute;cil que era criar los ni&ntilde;os. Sin embargo, si
+llegaban a tocar los brazos y las piernas rollizos de Eppie ten&iacute;an que
+reconocer su notable dureza y le dec&iacute;an a Silas que si sal&iacute;a buena&mdash;lo
+que no era posible saber&mdash;, ser&iacute;a muy bueno que tuviera a su lado una
+joven seria que se ocupara de &eacute;l cuando estuviera demasiado viejo para
+poder trabajar.</p>
+
+<p>Las sirvientas se entreten&iacute;an en llevarla a que viera las gallinas y los
+pollos o a recoger algunas cerezas en el huerto. Y los ni&ntilde;os y las
+chiquillas se le acercaban lentamente, con movimientos prudentes, y las
+miradas fijas&mdash;como perritos que avanzan hociquito contra hociquito
+hacia otro compa&ntilde;ero&mdash;hasta que la atracci&oacute;n alcanza el punto en que los
+suaves labios se ofrecen para recibir un beso. Ninguna criatura ten&iacute;a
+miedo de acercarse al tejedor cuando Eppie estaba a su lado. La
+presencia de Marner ya no ten&iacute;a nada de repulsiva, ni para los j&oacute;venes
+ni para los viejos, porque la ni&ntilde;a hab&iacute;a conseguido atarle de nuevo al
+mundo entero. Hab&iacute;a entre &eacute;l y Eppie un amor que los confund&iacute;a en un
+solo ser, y hab&iacute;a amor entre la ni&ntilde;a y el mundo, desde los hombres y las
+mujeres que ten&iacute;an para ella palabras y miradas de padre y de madre,
+hasta las caccinelas rojas y los guijarros redondos.</p>
+
+<p>Silas se puso a considerar la existencia de Raveloe, desde empunto de
+vista exclusivo de Eppie. Quer&iacute;a proporcionarle a su hija todo lo que se
+consideraba un bien en la aldea; y escuchaba con docilidad, a fin de
+llegar a entender mejor lo que era esa vida, de la que hab&iacute;a permanecido
+alejado durante cinco a&ntilde;os, como si hubiera sido una cosa extra&ntilde;a con la
+que no pudiera tener nada de com&uacute;n. As&iacute; procede el hombre que tiene una
+planta preciosa a la que quiere dar asilo y alimento, en un suelo nuevo
+para ella: piensa en la lluvia, en el sol, en todas las influencias con
+relaci&oacute;n a su pupila. Trata de conocer asiduamente todo lo que pudiera
+serle &uacute;til, sea para satisfacer las necesidades de las ra&iacute;ces
+penetrantes, sea para proteger la hoja y el bot&oacute;n contra la agresi&oacute;n
+peligrosa. El empe&ntilde;o de atesorar hab&iacute;a sido por completo destruido por
+Marner desde que perdiera el oro que acumulaba durante tanto tiempo. Las
+monedas que hab&iacute;a ganado en seguida le parec&iacute;an tan in&uacute;tiles como
+piedras aportadas para terminar una casa bruscamente sepultada por un
+temblor de tierra. El sentimiento de la p&eacute;rdida que hab&iacute;a sufrido era
+para &eacute;l un peso demasiado grave para que las antiguas fruiciones de la
+satisfacci&oacute;n se despertaran otra vez al contacto de las monedas
+nuevamente adquiridas. En adelante algo hab&iacute;a venido a reemplazar su
+tesoro, algo que, dando a sus ganancias un fin creciente, arrastraba
+siempre hacia adelante, m&aacute;s all&aacute; del dinero, sus esperanzas y sus
+alegr&iacute;as.</p>
+
+<p>En los antiguos d&iacute;as hab&iacute;a &aacute;ngeles que ven&iacute;an a tomar a los hombres por
+las manos y los alejaban de la ciudad de la destrucci&oacute;n. Ahora ya no
+vemos mensajeros alados, pero, sin embargo, los hombres son todav&iacute;a
+conducidos lejos de la destrucci&oacute;n inminente; una mano les toma la suya
+y los conduce suavemente hacia una tierra apacible y resplandeciente, de
+suerte que no miran m&aacute;s tras de s&iacute;, y esa mano puede ser la de un ni&ntilde;o.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XV" id="XV"></a>XV</h2>
+
+
+<p>Hab&iacute;a una persona&mdash;se la adivinar&aacute; sin esfuerzo&mdash;que m&aacute;s que cualquiera
+otra observaba con viva, con secreta solicitud el desarrollo pr&oacute;spero de
+Eppie, bajo la influencia de los cuidados del tejedor. Esa persona no se
+atrev&iacute;a a hacer nada que diera a suponer que ten&iacute;a inter&eacute;s especial por
+la hija adoptiva de un pobre hombre y no el que deb&iacute;a esperarse de la
+bondad de un joven squire, al que un encuentro fortuito suger&iacute;a la idea
+de gratificar con un peque&ntilde;o presente al pobre viejo mirado por todos
+con benevolencia. Pero esa persona se dec&iacute;a que llegar&iacute;a el d&iacute;a en que
+podr&iacute;a hacer algo por aumentar el bienestar de su hija sin exponerse a
+las sospechas. Entretanto, &iquest;lo mortificaba mucho la imposibilidad en que
+estaba de darle a aquella ni&ntilde;a sus derechos de nacimiento? No sabr&iacute;a
+decirlo. Eppie era bien atendida. Ser&iacute;a feliz probablemente como lo son
+a menudo las gentes de humilde condici&oacute;n, m&aacute;s feliz quiz&aacute; que las que
+son criadas en el lujo.</p>
+
+<p>Aquel famoso anillo que pinchaba al pr&iacute;ncipe toda vez que olvidaba sus
+deberes para entregarse al placer, yo me pregunto si lo pinchaba
+vivamente cuando part&iacute;a para la caza, o bien si le hac&iacute;a entonces una
+leve picadura y no lo her&iacute;a en carne viva sino cuando la cacer&iacute;a hab&iacute;a
+terminado hac&iacute;a tiempo y la esperanza, replegando las alas, miraba
+hacia atr&aacute;s y se convert&iacute;a en placer...</p>
+
+<p>En cuanto a Godfrey, sus mejillas y sus ojos estaban ahora m&aacute;s
+brillantes que nunca. Ten&iacute;a prop&oacute;sitos tan decididos que su car&aacute;cter
+parec&iacute;a haberse vuelto firme. Dunsey no hab&iacute;a reaparecido; se crey&oacute; por
+la generalidad que se hab&iacute;a enrolado voluntario o que se hab&iacute;a ido al
+extranjero, nadie ten&iacute;a la idea de pedirle datos precisos a una familia
+honorable sobre un asunto tan delicado. Godfrey hab&iacute;a dejado de ver la
+sombra de Dunsey atravesada en su camino, y este camino lo conduc&iacute;a
+entonces directamente hacia la realizaci&oacute;n de sus deseos predilectos,
+los deseos que m&aacute;s largo tiempo hab&iacute;a acariciado.</p>
+
+<p>Todo el mundo dec&iacute;a que el se&ntilde;or Godfrey hab&iacute;a tomado el buen camino y
+era bastante f&aacute;cil adivinar c&oacute;mo acabar&iacute;an las cosas, pues pocos eran
+los d&iacute;as de la semana en que no se le ve&iacute;a dirigirse a caballo a las
+Gazaperas. El propio Godfrey, cuando le preguntaron bromeando si ya
+estaba fijado el d&iacute;a, sonre&iacute;a con la sensaci&oacute;n agradable de un
+pretendiente que hubiera podido responder &laquo;s&iacute;&raquo; si as&iacute; lo hubiera
+querido. Se sent&iacute;a transformado, libre de la tentaci&oacute;n y la visi&oacute;n de su
+vida futura se le aparec&iacute;a como una tierra prometida por la que no ten&iacute;a
+necesidad de combatir. Se ve&iacute;a en el porvenir con toda felicidad
+concentrada alrededor de su hogar, mientras que Nancy le sonre&iacute;a y &eacute;l
+jugara con los ni&ntilde;os.</p>
+
+<p>Y aquella otra criatura sin sitio en la morada paterna, no la
+abandonar&iacute;a. Velar&iacute;a por que fuese feliz. Ese era su deber de padre.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XVI" id="XVI"></a>XVI</h2>
+
+
+<p>Era un hermoso d&iacute;a de oto&ntilde;o, diez y seis a&ntilde;os despu&eacute;s que Silas Marner
+hab&iacute;a descubierto su nuevo tesoro ante el hogar de su choza. Las
+campanas de la vieja iglesia de Raveloe repicaban alegremente anunciando
+que hab&iacute;a terminado el oficio de la ma&ntilde;ana. Por la puerta abovedada de
+la torre iban saliendo lentamente, detenidos por los saludos y preguntas
+amistosas, los m&aacute;s ricos feligreses que hab&iacute;an considerado aquella
+hermosa ma&ntilde;ana del domingo muy apropiada para ir a la iglesia. Era
+costumbre habitual en esa &eacute;poca que los miembros m&aacute;s importantes de la
+congregaci&oacute;n fueran los primeros que salieran. Mientras tanto, sus
+vecinos de condici&oacute;n m&aacute;s humilde esperaban y miraban llev&aacute;ndose la mano
+a las cabezas inclinadas, o haciendo reverencias para saludar a todo
+mayor contribuyente que se volv&iacute;a para mirarlos.</p>
+
+<p>En la primera fila de esos grupos de gentes bien vestidas que avanzaban
+hay algunos personajes que reconoceremos a despecho del tiempo, cuya
+mano ha pasado sobre todas ellas. Ese hombre de cuarenta a&ntilde;os, alto y
+rubio, no tiene rasgos muy distintos de los de Godfrey Cass a los
+veintis&eacute;is a&ntilde;os; s&oacute;lo est&aacute; algo m&aacute;s grueso y ha perdido la expresi&oacute;n
+indefinible de la juventud, p&eacute;rdida que se manifiesta aun cuando la
+vista se mantenga brillante y no hayan aparecido todav&iacute;a las arrugas.
+Quiz&aacute;s esta linda mujer que no es m&aacute;s joven que &eacute;l y que se apoya en su
+brazo est&eacute; m&aacute;s cambiada que su marido; el encantador sonrojo que antes
+coloreaba constantemente sus mejillas quiz&aacute;s no reaparezca m&aacute;s que
+moment&aacute;neamente bajo la influencia del aire fresco de la ma&ntilde;ana o de
+alguna gran sorpresa.</p>
+
+<p>Sin embargo, para aquellos que gustan tanto m&aacute;s de la fisonom&iacute;a humana
+cuanto mejor se lee en ella la experiencia de la vida, la belleza de
+Nancy ofrece un inter&eacute;s mayor. A menudo el alma llega al completo
+desarrollo de su bondad cuando la vejez la ha recubierto con una fea
+envoltura; es por esto que la mirada no basta para adivinar la
+excelencia de un justo. Pero los a&ntilde;os no han sido tan crueles para con
+Nancy. Su boca roja pero tranquila y la mirada l&iacute;mpida y franca de sus
+ojos pardos, dicen ahora que su naturaleza ha sufrido y ha conservado
+sus m&aacute;s nobles cualidades. Tambi&eacute;n su traje, de una elegancia graciosa y
+de una pureza delicada, es m&aacute;s expresivo ahora que las coqueter&iacute;as de la
+juventud no intervienen para nada.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or y la se&ntilde;ora Godfrey Cass&mdash;todo otro t&iacute;tulo m&aacute;s elevado expir&oacute;
+en los labios de la gente de Raveloe el d&iacute;a en que el viejo squire fue a
+unirse con sus mayores, y en que su herencia fue repartida entre sus
+hijos&mdash;se volvieron para ver llegar a un hombre alto y anciano y a una
+mujer sencillamente vestida que estaban m&aacute;s atr&aacute;s, habiendo observado
+Nancy que deb&iacute;an esperar a &laquo;pap&aacute; con Priscila&raquo;. Ahora todos doblan por
+un sendero m&aacute;s estrecho que atraviesa el cementerio y conduce a una
+peque&ntilde;a puerta situada frente a la Casa Roja. No los seguiremos porque
+en este momento quiz&aacute;s haya otras personas en esa congregaci&oacute;n que sale
+de la iglesia que nos agradar&iacute;a volver a ver, ciertas personas que no se
+encontrar&aacute;n probablemente entre las vestidas con elegancia, y que puede
+que no sea tan f&aacute;cil reconocer como al due&ntilde;o y la due&ntilde;a de la Casa Roja.</p>
+
+<p>Sin embargo, no es posible equivocarse respecto a Silas Marner. Como
+sucede con las personas que han sido miopes en su juventud, sus grandes
+ojos negros parec&iacute;an haber adquirido una vista m&aacute;s larga, tienen una
+mirada menos vaga y m&aacute;s simp&aacute;tica.</p>
+
+<p>Todo el resto de su persona atestigua, en cambio, una constituci&oacute;n muy
+debilitada por el lapso de diez y seis a&ntilde;os. Sus espaldas encorvadas y
+sus cabellos blancos le dan casi el aire de un anciano, bien que no
+tenga m&aacute;s que cincuenta y cinco a&ntilde;os. Pero la flor m&aacute;s fresca de la
+juventud est&aacute; a su lado: una rubia jovencita, de diez y ocho a&ntilde;os, de
+rostro hoyuelado, que en vano ha tratado de alisar y recoger sus rizos
+bajo el ala de su sombrero obscuro. Aquellos rizos ondulan con tanta
+obstinaci&oacute;n como un peque&ntilde;o arroyo bajo la brisa de marzo y se escapan
+de la peineta que se empe&ntilde;a en recogerlos detr&aacute;s de la cabeza. Eppie no
+deja de estar mortificada por esto, porque ninguna joven de Raveloe
+tiene cabellos parecidos a los suyos y se imagina que los cabellos
+tienen que ser lacios. No le gusta dar qu&eacute; decir ni aun en las m&aacute;s
+peque&ntilde;as cosas, y por eso ved con qu&eacute; esmero ha envuelto su libro de
+oraciones en su pa&ntilde;uelo floreado.</p>
+
+<p>Ese joven de buena planta que viste un traje nuevo de fust&aacute;n, que camina
+detr&aacute;s de ella, no est&aacute; bien al cabo de esta cuesti&oacute;n de los cabellos
+cuando Eppie se la propone. Piensa quiz&aacute; que puede ser que los cabellos
+lacios sean preferibles, pero no desea que los de Eppie sean de otro
+modo. Ella adivina que alguien se adelanta detr&aacute;s de ellos, alguien que
+piensa en ella de un modo particular y que apela a todo su coraje para
+ponerse a su lado as&iacute; que penetren en la callejuela. De otro modo, &iquest;por
+qu&eacute; parecer&iacute;a algo intimidada y cuidar&iacute;a de no volver la cabeza mientras
+que le murmuraba a su padre Silas breves frases relativas a los que
+estaban y a los que no estaban en la iglesia y a la belleza del fresco
+rojo de la monta&ntilde;a que se asoma tras del muro del presbiterio?</p>
+
+<p>&mdash;Me gustar&iacute;a mucho, pap&aacute;, que nosotros tambi&eacute;n tuvi&eacute;ramos un jard&iacute;n con
+margaritas dobles; como el de la se&ntilde;ora Winthrop&mdash;dijo Eppie cuando
+entraron en la callejuela&mdash;. Lo malo es que dicen que eso exigir&iacute;a mucho
+trabajo para cavar y traer tierra buena... y vos no lo podr&iacute;ais hacer,
+&iquest;verdad, pap&aacute;? En todo caso no me gustar&iacute;a que lo hicierais, porque
+ser&iacute;a un trabajo demasiado penoso para vos.</p>
+
+<p>&mdash;No cre&aacute;is eso, hija m&iacute;a. Si dese&aacute;is tener un jardincito, yo me ocupar&eacute;
+estas largas tardes en cercar un peque&ntilde;o retazo de tierra inculta, como
+para que teng&aacute;is un cantero o dos de flores. Adem&aacute;s, me ser&aacute; f&aacute;cil
+remover un poco de tierra por la ma&ntilde;ana antes de ponerme al trabajo.
+&iquest;Por qu&eacute; no me dijisteis antes que deseabais tener un jardincito?</p>
+
+<p>&mdash;Yo podr&iacute;a puntiaros esa tierra, maese Marner&mdash;dijo el joven con traje
+de fust&aacute;n que se hab&iacute;a puesto al lado de Eppie y se mezcl&oacute; en la
+conversaci&oacute;n sin ceremonias&mdash;. Ser&aacute; para m&iacute; una distracci&oacute;n, cuando haya
+terminado mi tarea o en cualquier otro momento perdido, cuando escasee
+el trabajo. Os traer&eacute; tierra del jard&iacute;n del se&ntilde;or Cass. Me lo permitir&aacute;
+de buen grado.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh Aar&oacute;n, hijo m&iacute;o! &iquest;hab&iacute;ais estado all&iacute;?&mdash;dijo Silas&mdash;. No os hab&iacute;a
+advertido, porque cuando Eppie me habla de algo me abstraigo por
+completo en lo que dice. Pues bien, s&iacute;, si vos me vais a ayudar a cavar,
+tanto m&aacute;s pronto le haremos un peque&ntilde;o jard&iacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, si os parece bien, yo vendr&eacute; esta tarde a las Canteras.
+Resolveremos qu&eacute; terreno conviene cercar y ma&ntilde;ana me levantar&eacute; una hora
+m&aacute;s temprano que de costumbre para dar comienzo al trabajo.</p>
+
+<p>&mdash;Pero a condici&oacute;n, pap&aacute;, que me promet&aacute;is no cavar&mdash;dijo Eppie&mdash;;
+porque yo no os hubiera hablado de-esto&mdash;agreg&oacute; con una expresi&oacute;n
+reservada y traviesa&mdash;si la se&ntilde;ora Winthrop no me hubiese dicho que
+Aar&oacute;n tendr&iacute;a la bondad de...</p>
+
+<p>&mdash;Pod&iacute;ais saber eso sin que mi madre os lo dijera&mdash;interrumpi&oacute; Aar&oacute;n&mdash;;
+maese Marner creo que tambi&eacute;n sabe que estoy dispuesto a prestarle mi
+ayuda de buena gana. No me querr&aacute; desairar quit&aacute;ndome esta tarea de
+entre las manos.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, entonces, pap&aacute;, vos no trabajar&eacute;is en el jard&iacute;n hasta que sea
+muy f&aacute;cil&mdash;dijo Eppie&mdash;, y vos y yo nos pondremos a trazar los canteros
+y hacer agujeros y a poner plantas en ellos. Las Canteras se volver&aacute;n un
+sitio mucho m&aacute;s alegre cuando tengamos algunas flores, porque a m&iacute; se me
+ocurre que las flores pueden vernos y comprender lo que decimos. Y yo
+desear&iacute;a tener un poco de romero, de cardamomo y de tomillo; esas
+plantas huelen bien; pero creo que alhucemas no hay m&aacute;s que en los
+jardines de los burgueses.</p>
+
+<p>&mdash;No es una raz&oacute;n para que no teng&aacute;is vos, porque puedo traeros gajos de
+cualquier planta; estoy obligado a cortar muchas cuando podo y tengo que
+tirarlas casi todas. Hay un gran cantero de alhucema en la Casa Roja: a
+la se&ntilde;ora le gusta mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Est&aacute; bien&mdash;dijo Silas con gravedad&mdash;, siempre que no nos dediqu&eacute;is
+demasiado tiempo o que no pid&aacute;is en la Casa Roja nada que tenga alg&uacute;n
+valor. El se&ntilde;or Cass ha sido tan bueno con nosotros haci&eacute;ndonos
+construir la nueva pieza de la choza y d&aacute;ndonos camas y otros objetos,
+que no podr&iacute;a soportar la idea de molestarle por productos de su jard&iacute;n
+o cualquier otra cosa.</p>
+
+<p>&mdash;No; no le molestar&eacute;is&mdash;dijo Aar&oacute;n&mdash;. &iquest;No hay un jard&iacute;n en la parroquia
+donde se pierde una porci&oacute;n de cosas por falta de quien las utilice? Yo
+me digo algunas veces que nadie carecer&iacute;a de v&iacute;veres si se sacara mejor
+partido de la tierra, y si una cosa fuera lo que fuera encontrara una
+boca para comerla. El trabajar en el jard&iacute;n hace pensar sin duda en
+esto. Pero es preciso que me vuelva, porque, si no, mi madre estar&aacute;
+inquieta con mi ausencia.</p>
+
+<p>&mdash;Traedla con vos esta tarde, Aar&oacute;n&mdash;dijo Silas&mdash;, ha de tener algo que
+indicarnos para que las cosas se hagan mejor.</p>
+
+<p>Aar&oacute;n se fue y ascendi&oacute; hacia la aldea, mientras que Eppie y Silas
+siguieron por el sendero solitario bajo la b&oacute;veda de las encinas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh papa&iacute;to!&mdash;comenz&oacute; Eppie cuando estuvieron solos, tomando y
+oprimiendo los brazos de Silas a la vez que saltaba a su alrededor para
+darle un beso&mdash;. &iexcl;Oh mi pap&aacute; viejo! &iexcl;qu&eacute; contenta estoy! Creo que no nos
+faltar&aacute; nada cuando tengamos un peque&ntilde;o jard&iacute;n; y yo sab&iacute;a que Aar&oacute;n nos
+lo trabajar&iacute;a&mdash;prosigui&oacute; con aire malicioso y de triunfo&mdash;; lo sab&iacute;a muy
+bien.</p>
+
+<p>&mdash;Sois en realidad una gatita muy bribona&mdash;dijo Silas, cuya fisonom&iacute;a
+respiraba la felicidad tranquila de la vejez, coronada por el amor&mdash;;
+pero vais a quedar en una gran deuda con Aar&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, no, absolutamente!&mdash;dijo Eppie, riendo y loqueando&mdash;; eso le va a
+gustar mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, vamos, dejadme llevar vuestro libro de oraciones, pues lo vais
+a dejar caer, saltando de ese modo.</p>
+
+<p>Eppie se dio cuenta de que su conducta era observada; sin embargo, el
+observador no era m&aacute;s que un ben&eacute;volo burro que pac&iacute;a con una traba
+atada a la pata, un asno apacible que no criticaba desde&ntilde;osamente las
+debilidades humanas, y que, por el contrario, se felicitaba cuando se lo
+admit&iacute;a a compartirlas haci&eacute;ndose rascar cuando pod&iacute;a. Eppie, a fin de
+complacerlo, no dej&oacute; de darle esta muestra vulgar de atenci&oacute;n, lo que
+dio el desagradable resultado que se vieran acompa&ntilde;ados por el asno que
+los sigui&oacute; penosamente hasta la puerta de su habitaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Pero el ruido de un ladrido agudo en el interior de la choza en el
+momento en que Eppie pon&iacute;a la llave en la cerradura, cambi&oacute; las
+intenciones del animal, y, sin m&aacute;s invitaciones, se march&oacute; cojeando. El
+ladrido agudo era el signo de la acogida animada que les preparaba un
+ratonero negro inteligente. El perro, despu&eacute;s de bailar alrededor de las
+piernas de su amo de un modo desordenado, se precipit&oacute; haciendo un
+barullo desagradable hacia un peque&ntilde;o gato atigrado que estaba escondido
+bajo el telar; despu&eacute;s volvi&oacute; de un salto, dando otro ladrido agudo,
+como diciendo: &laquo;He cumplido con mi deber con esta d&eacute;bil criatura&raquo;.
+Mientras tanto, la honorable mam&aacute; del gatito, sentada en la ventana, se
+calentaba al sol su pecho blanco y volv&iacute;a la cabeza con aire dormido,
+esperando recibir caricias pero nada dispuesta a darse el menor trabajo
+para obtenerlas.</p>
+
+<p>La presencia de aquellos animales que viv&iacute;an all&iacute; felices, no era el
+&uacute;nico cambio que hubiera ocurrido en el interior de la choza. Ya no
+hab&iacute;a cama en la pieza com&uacute;n y el peque&ntilde;o espacio estaba bien guarnecido
+de muebles decentes, todos cuidados y limpiecitos como para agradar a
+las miradas de Dolly Winthrop. La mesa de encina y la silla de tres pies
+de la misma madera no eran de lo que podr&iacute;a esperarse de tan pobre
+habitaci&oacute;n. Hab&iacute;an ido de la Casa Roja con el lecho y otros objetos,
+porque el se&ntilde;or Godfrey Cass, como todos lo dec&iacute;an en la aldea, se
+mostraba muy bueno para el tejedor. Al fin y al cabo, &iquest;no era justo que
+aquellos a quienes sus medios se lo permit&iacute;an fueran en ayuda de aquel
+hombre? &iquest;No hab&iacute;a criado una hu&eacute;rfana y no hab&iacute;a sido para ella un
+verdadero padre? Adem&aacute;s, habiendo sido despojado de su dinero, no pose&iacute;a
+m&aacute;s que lo que ganaba con su trabajo cada semana, y adem&aacute;s era una &eacute;poca
+en que el tejido estaba decayendo, porque se hilaba el lino cada vez
+menos. En fin, maese Marner ya no era nada joven. Nadie le ten&iacute;a celos
+al tejedor porque era considerado como un hombre excepcional que ten&iacute;a
+m&aacute;s derecho que otro alguno a la ayuda de los vecinos de Raveloe. La
+superstici&oacute;n que subsist&iacute;a a su respecto hab&iacute;a tomado un tinte m&aacute;s
+diferente. El se&ntilde;or Macey, que era ahora un d&eacute;bil anciano de ochenta, y
+seis a&ntilde;os que nunca se le ve&iacute;a sino junto al fuego y tomando el sol en
+el umbral de su puerta, emit&iacute;a el parecer de que, cuando un hombre hab&iacute;a
+procedido como Silas con la hu&eacute;rfana, era una se&ntilde;al de que su dinero
+reaparecer&iacute;a o de que por lo menos el ladr&oacute;n tendr&iacute;a que dar cuenta de
+&eacute;l. No hab&iacute;a que dudarlo, porque el se&ntilde;or Macey agregaba que, en lo que
+le concern&iacute;a personalmente, sus facultades nunca hab&iacute;an sido m&aacute;s
+l&uacute;cidas.</p>
+
+<p>Silas se sent&oacute; entonces y contempl&oacute; a Eppie con una mirada satisfecha
+mientras que ella pon&iacute;a el mantel limpio y colocaba sobre la mesa el
+pastel de patatas, recalentado lentamente en una terralla bien seca,
+encima del fuego que se apagaba insensiblemente y seg&uacute;n el m&eacute;todo
+prudente empleado el domingo. Era lo que pod&iacute;a reemplazar mejor el
+horno, puesto que Silas no hab&iacute;a consentido nunca que agregaran uno ni
+tampoco una parrilla a sus exiguas comodidades. Quer&iacute;a a su viejo fog&oacute;n
+de ladrillos como hab&iacute;a querido a su c&aacute;ntaro de barro negro. &iquest;No fue
+delante de aquella hornalla que encontr&oacute; a Eppie? Los dioses del hogar
+existen todav&iacute;a para nosotros. &iexcl;Que toda nueva fe tolere este
+fetiquismo, si no quiere de otro modo perjudicar sus ra&iacute;ces!</p>
+
+<p>Silas comi&oacute; m&aacute;s silenciosamente que de costumbre y pronto puso a su lado
+su tenedor y su cuchillo para seguir con la vista medio distra&iacute;da a
+Eppie que jugaba con el ratonero <i>Snap</i> y con la gata, lo que prolongaba
+mucho el almuerzo de la joven. Pero aquel espect&aacute;culo era muy capaz de
+contener las ideas vagabundas. Eppie, con las ondulaciones radiantes de
+sus cabellos, con su ment&oacute;n y su cuello contorneados, cuya blancura era
+realzada por su traje de algod&oacute;n azul obscuro, re&iacute;a alegremente mientras
+que el gatito, prendi&eacute;ndose con las cuatro patas del hombro de la joven,
+formaba, por decirlo as&iacute;, el modelo del asa de un jarr&oacute;n. Al mismo
+tiempo, <i>Snap</i>, del lado derecho, y la gata del otro, tend&iacute;an el hocico
+o las patas hacia un trozo que Eppie manten&iacute;a fuera del alcance de los
+dos. <i>Snap</i> desist&iacute;a a intervalos a fin de observar la glotoner&iacute;a de la
+gata y la futilidad de su conducta, haciendo o&iacute;r un gru&ntilde;ido ruidoso y
+desagradable, hasta que la joven, dej&aacute;ndose enternecer, los acariciaba a
+los dos y les repart&iacute;a el pedazo.</p>
+
+<p>Por fin, Eppie ech&oacute; una mirada al reloj de pared e interrumpi&oacute; el
+entretenimiento, diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Mi papa&iacute;to quiere ir a fumar su pipa al sol. Pero antes tengo que
+levantar la mesa, para que todo est&eacute; bien limpio en la casa cuando
+llegue madrina. Voy a apresurarme... En seguidita va a estar...</p>
+
+<p>Silas se hab&iacute;a puesto a fumar en una pipa todos los d&iacute;as durante los dos
+a&ntilde;os que acababan de transcurrir. Los ancianos de Raveloe le hab&iacute;an
+aconsejado mucho que hiciera uso de aquella cosa excelente, cosa contra
+los ataques. Esta opini&oacute;n hab&iacute;a sido aprobada por el doctor Kimble, a
+causa de que no hay inconveniente en aconsejar una cosa que no puede
+hacer da&ntilde;o, principio que le ahorraba a aquel se&ntilde;or mucho trabajo en el
+ejercicio de la medicina. A Silas no le agradaba mucho fumar, y lo
+sorprend&iacute;a a menudo la pasi&oacute;n de sus vecinos a este respecto; pero un
+humilde acatamiento a toda cosa considerada como buena, se hab&iacute;a vuelto
+un fuerte h&aacute;bito en la nueva personalidad que se hab&iacute;a desarrollado en
+&eacute;l, desde que hab&iacute;a encontrado a Eppie junto al fuego de su hogar. Este
+acatamiento fue la &uacute;nica gu&iacute;a que prest&oacute; su apoyo al esp&iacute;ritu
+desorientado de Silas, mientras que se encari&ntilde;aba con aquella tierna
+criatura que le hab&iacute;a sido mandada desde las tinieblas adonde se hab&iacute;a
+marchado su oro. Mientras que Marner indagaba lo que era &uacute;til a Eppie y
+tornaba parte en el efecto que toda cosa produc&iacute;a en ella, hab&iacute;a acabado
+por apropiarse las formas de las costumbres y de las creencias, que
+formaban el molde de la vida de Raveloe. Y como con el despertar de los
+sentimientos la memoria tambi&eacute;n se despertaba, comenz&oacute; a meditar sobre
+los elementos de la antigua fe y a mezclarlos a sus nuevas impresiones,
+hasta recobrar la conciencia de una relaci&oacute;n entre el pasado y el
+presente.</p>
+
+<p>La creencia de una bondad tutelar y la confianza de la humanidad que
+nacen con toda paz y toda alegr&iacute;a pura, hab&iacute;an producido en &eacute;l la idea
+vaga de que alg&uacute;n error, alguna equivocaci&oacute;n hab&iacute;a arrojado una sombra
+tenebrosa sobre los d&iacute;as de sus mejores a&ntilde;os. Adem&aacute;s, se le volv&iacute;a cada
+vez m&aacute;s f&aacute;cil abrir su coraz&oacute;n a Dolly Winthrop; as&iacute; fue que le comunic&oacute;
+poco a poco a aquella nueva amiga todo lo que pod&iacute;a contar de su
+juventud. Esta confidencia fue necesariamente una operaci&oacute;n lenta y
+dif&iacute;cil, porque la pobre elocuencia de Silas no era secundada por la
+facilidad de comprensi&oacute;n de Dolly, a quien su limitada experiencia del
+mundo exterior no le daba clave alguna de las costumbres extranjeras. A
+causa de esto, toda idea nueva era un motivo de sorpresa que los hac&iacute;a
+detenerse en cada punto de la narraci&oacute;n. S&oacute;lo fue a fragmentos y con
+intervalos que le permitieran a Dolly meditar sobre las cosas que hab&iacute;a
+o&iacute;do, hasta que se le hubieran vuelto bastante familiares, que Silas
+lleg&oacute; al fin al punto culminante de su triste historia: la &laquo;tirada a la
+suerte&raquo; y el juicio falso que hab&iacute;a sido su consecuencia. Tuvo que
+repetir aquello en varias entrevistas, a prop&oacute;sito de nuevas preguntas
+hechas por Dolly, sobre la naturaleza de aquel m&eacute;todo de descubrir al
+culpable y de justificar al inocente.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y vuestra Biblia es la misma que la nuestra, est&aacute;is bien seguro,
+maese Marner? &iquest;La Biblia que trajisteis de aquella comarca es igual a la
+que tenemos en la iglesia y a la que le sirve a Eppie para aprender a
+leer?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;dijo Silas&mdash;; es de todo punto igual; y en la Biblia se &laquo;tira la
+suerte&raquo;, no lo olvid&eacute;is&mdash;agreg&oacute; en tono m&aacute;s bajo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh Dios m&iacute;o! &iexcl;Dios m&iacute;o!&mdash;dijo Dolly con voz apesarada, como si
+recibiera malas noticias sobre el estado de un enfermo.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s permaneci&oacute; un rato silenciosa, y por &uacute;ltimo prosigui&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Hay gentes instruidas que quiz&aacute;s saben el fondo de todo esto. El
+pastor lo sabes estoy cierta; pero se necesitan grandes palabras para
+decir estas cosas, palabras que las gentes humildes no son capaces de
+comprender. Yo no puedo saber nunca exactamente el sentido de lo que
+oigo en la iglesia, a no ser el de algunas frases salteadas; pero, sin
+embargo, yo s&eacute; que son buenas palabras, estoy cierta. Lo que os pesa en
+&eacute;l coraz&oacute;n, maese Marner, es esto; si Aquel que est&aacute; en lo alto hubiera
+hecho su deber para con vos, no os habr&iacute;a dejado nunca arrojar como un
+ladr&oacute;n perverso, siendo, como erais, inocente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!&mdash;dijo Silas, que ahora hab&iacute;a llegado a comprender la fraseolog&iacute;a
+de Dolly&mdash;, eso fue lo que cay&oacute; sobre m&iacute; como un hierro rojo, porque ya
+lo veis, nadie me quer&iacute;a, nadie me ten&iacute;a l&aacute;stima ni en el cielo, ni en
+la tierra. Y aquel con quien hab&iacute;a vivido diez a&ntilde;os y m&aacute;s, desde que
+&eacute;ramos ni&ntilde;os y que lo compart&iacute;amos todo... mi amigo &iacute;ntimo en quien yo
+ten&iacute;a confianza, &laquo;alz&oacute; el pie contra m&iacute; y trabaj&oacute; en mi ruina&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! pero era un malvado. No creo que haya otro que se le
+parezca&mdash;dijo Dolly&mdash;. Sin embargo, estoy muy perpleja, maese Marner; me
+parece que me acabo de despertar y que no s&eacute; si es de d&iacute;a o es de noche.
+Tengo, por decirlo as&iacute;, la certidumbre de que se encontrar&iacute;a justicia en
+lo que os ha sucedido, si se pudiera descubrirla; as&iacute; como a veces estoy
+segura de haber puesto una cosa en un sitio, aunque, no consiga dar con
+&eacute;l. No ten&iacute;ais por qu&eacute; desesperaros como lo hicisteis. Pero de esto
+hablaremos otra vez, porque hay cosas que se me ocurren cuando aplico
+cataplasmas o pongo sanguijuelas o alguna otra tarea parecida, cosas en
+que ser&iacute;a incapaz de pensar si estuviera tranquilamente sentada.</p>
+
+<p>Dolly era una mujer demasiado sutil para no tener ocasiones de recibir
+luces de la naturaleza de aquellas de que hab&iacute;a hablado, de modo que no
+permaneci&oacute; mucho tiempo sin volver a tratar el asunto.</p>
+
+<p>&mdash;Maese Marner&mdash;dijo Dolly un d&iacute;a que hab&iacute;a ido a llevar a la choza
+unas ropas de Eppie&mdash;, he estado preocupad&iacute;sima con vuestras
+cavilaciones y con la &laquo;echada a la suerte&raquo;; y la cosa se enred&oacute; en mi
+esp&iacute;ritu en todos sentidos, de modo que acab&eacute; por no saber c&oacute;mo
+considerarlo. Pero una noche la volv&iacute; a ver completamente clara, por
+decir as&iacute;, la noche en que velaba a la pobre Bessey Fawkes, que muri&oacute;
+dejando a sus hijos en esta tierra&mdash;que Dios los ayude&mdash;; el asunto que
+digo, se me apareci&oacute; tan claro como la luz del d&iacute;a. Sin embargo, el que
+lo comprenda bien ahora o el que est&eacute; en estado de poderla traer de
+alg&uacute;n modo a la punta de mi lengua, eso es otra cuesti&oacute;n, porque a
+menudo tengo muchas cosas en la cabeza que no quieren salir. Y por lo
+que hace a las gentes de vuestro pa&iacute;s que, seg&uacute;n vuestro propio
+testimonio, no dicen nunca oraciones de memoria, ni con su libro, es
+preciso que sean prodigiosamente h&aacute;biles. Yo, si no supiera el
+Padrenuestro y algunas migajas de buenas palabras que puedo recoger en
+la iglesia, por m&aacute;s que me pusiera de rodillas todas las noches no
+sabr&iacute;a qu&eacute; decir.</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo, se&ntilde;ora Winthrop, siempre pod&eacute;is decir alguna cosa que yo
+soy capaz de comprender&mdash;observ&oacute; Silas.</p>
+
+<p>&mdash;Pues entonces, maese Marner, el asunto se me present&oacute; de este modo:
+soy incapaz de comprender una palabra de la &laquo;echada a la suerte&raquo; y de la
+respuesta falsa que dio por resultado. Quiz&aacute; habr&iacute;a que recurrir al
+pastor para explicar esto, y no podr&iacute;a hacerlo sino con grandes
+palabras. Pero lo que me vino al esp&iacute;ritu tan claro como el d&iacute;a,
+mientras velaba a Bessy Fawkes&mdash;siempre se me ocurren estas cosas cuando
+comparto las penas de mi pr&oacute;jimo, y que comprendo que no puedo hacer
+mayor cosa por &eacute;l, ni aunque me levantara en medio de la noche&mdash;, lo que
+me vino al esp&iacute;ritu es que Aquel que est&aacute; all&aacute; arriba tiene un coraz&oacute;n
+m&aacute;s blando que el m&iacute;o; porque yo no podr&iacute;a de ning&uacute;n modo ser mejor que
+Aquel que me ha creado, y si hay cosas que me es dif&iacute;cil entender, es
+porque hay otras cosas que ignoro. A este respecto, hay sin duda muchas
+que me son desconocidas. Lo que s&iacute; es muy poco seguramente. As&iacute; es que
+mientras pensaba en esto, os presentasteis a mi esp&iacute;ritu, maese Marner,
+y entonces todo lo que voy a decir entr&oacute;, de golpe: si yo he sentido en
+m&iacute; misma lo que hubiera sido justo y razonable para con vos, y si oraron
+y echaron a la suerte, todos, excepto aquel malo, si esos, digo,
+estuvieron dispuestos a hacer por vos lo que era justo en el caso en que
+lo hubieran podido, &iquest;no debemos contar con Aquel que nos ha creado,
+visto que sabe m&aacute;s que nosotros y tiene mejores intenciones? De esto es
+de lo que estoy segura; el resto es para m&iacute; una cuesti&oacute;n complicada
+cuando pienso en ello; porque vino la fiebre y se llev&oacute; mis hijos
+grandes y me dej&oacute; los m&aacute;s d&eacute;biles; hay los miembros rotos; hay aquellos
+que, queriendo obrar bien y no beber con exceso, tienen que sufrir a
+causa de los que son diferentes. &iexcl;Oh! &iexcl;hay penas en este mundo, y hay
+cosas que jam&aacute;s las podemos entender! Todo lo que podemos hacer es tener
+confianza, maese Marner, y cumplir con nuestro deber, tanto como nos sea
+posible. Ahora bien: si nosotros que ignoramos tantas cosas estamos en
+condiciones de darnos cuenta de que existen alg&uacute;n bien y alguna
+justicia, estemos seguros de que hay m&aacute;s bien y m&aacute;s justicia de las que
+somos capaces de concebir: y siento en m&iacute; misma que no puede ser de otro
+modo. Y si hubierais podido seguir teniendo confianza no hubierais huido
+de vuestros semejantes, maese Marner, y no hubierais sido abandonado
+hasta este punto.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, pero, sin embargo, eso hubiera sido dif&iacute;cil!&mdash;dijo Silas con voz
+baja&mdash;; hubiera sido dif&iacute;cil tener confianza entonces.</p>
+
+<p>&mdash;No cabe duda&mdash;dijo Dolly casi con contrici&oacute;n&mdash;que es m&aacute;s f&aacute;cil decir
+estas cosas que hacerlas, y casi me da verg&uuml;enza hablar de ellas.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, se&ntilde;ora Winthrop&mdash;dijo Silas&mdash;, ten&eacute;is raz&oacute;n. Existe alg&uacute;n bien
+en este mundo, ahora lo comprendo; y esto nos convence de que hay m&aacute;s
+del que podemos pretender, a pesar de los disgustos y la maldad. Esa
+costumbre de echar a la suerte es obscuro, pero la ni&ntilde;a no ha sido
+enciada; hay designios, s&iacute;, hay designios a nuestro respecto.</p>
+
+<p>Este di&aacute;logo tuvo lugar en tiempo de los primeros a&ntilde;os de Eppie cuando
+Silas ten&iacute;a que separarse de ella dos horas por d&iacute;a para que fuera a
+aprender a leer con la maestra de escuela. Hab&iacute;a tratado en vano de
+guiar &eacute;l mismo los primeros pasos de su hija adoptiva para la
+instrucci&oacute;n. Ahora que era grande, Silas hab&iacute;a tenido ocasi&oacute;n a menudo,
+en esos momentos de apacible confidencia que se presentan a las personas
+que viven juntas en un afecto perfecto, de hablar tambi&eacute;n del pasado con
+ella; de decirle c&oacute;mo y por qu&eacute; hab&iacute;a vivido solo hasta que ella fuera
+enviada. Aun cuando se contara con la reserva m&aacute;s delicada respecto de
+este punto de parte de las comadres de Raveloe en presencia de Eppie,
+las preguntas que &eacute;sta hiciera al crecer, relativamente a su madre, no
+hubieran podido ser evitadas sin enterrar por completo el pasado y
+establecer entre sus corazones una separaci&oacute;n dolorosa.</p>
+
+<p>As&iacute; es que Eppie sab&iacute;a desde hac&iacute;a tiempo c&oacute;mo su madre hab&iacute;a muerto
+sobre la tierra cubierta de nieve, y c&oacute;mo ella misma hab&iacute;a sido
+encontrada junto al hogar por su padre Silas, que hab&iacute;a cre&iacute;do que los
+rizos de oro eran sus guineas que le hab&iacute;an devuelto. El efecto tierno y
+particular con que Eppie hab&iacute;ase criado bajo sus ojos, en una intimidad
+casi inseparable, ayudado por la soledad de su habitaci&oacute;n, la hab&iacute;a
+preservado de la influencia perniciosa de las conversaciones y de los
+h&aacute;bitos de las gentes de la aldea. Este afecto le hab&iacute;a conservado en el
+alma esa frescura que se considera a veces, pero err&oacute;neamente, como una
+cualidad esencial de la rusticidad.</p>
+
+<p>El amor perfecto encierra un perfume de poes&iacute;a que puede ennoblecer las
+relaciones de los seres humanos menos cultivados, y Eppie estaba rodeada
+por ese perfume desde el d&iacute;a en que hab&iacute;a seguido el brillante rayo de
+luz que la gui&oacute; hasta el hogar de Silas. No hay por qu&eacute; sorprenderse si,
+bajo otros aspectos, sin hablar de su belleza delicada, no era por
+completo una aldeana com&uacute;n y pose&iacute;a asomos de elegancia y un calor de
+alma que no eran sino los frutos naturales de sus sentimientos de pureza
+cultivados por el cari&ntilde;o. Era demasiado ni&ntilde;a y demasiado ingenua para
+que su imaginaci&oacute;n se extraviara en preguntas respecto de su padre
+desconocido. Durante mucho tiempo ni aun se la hab&iacute;a ocurrido que deb&iacute;a
+tener un padre. La idea de que su madre deb&iacute;a de haber tenido un marido
+s&oacute;lo se le present&oacute; al esp&iacute;ritu el d&iacute;a en que Silas le mostr&oacute; el anillo
+que hab&iacute;a sido quitado del dedo de la muerta y cuidadosamente guardado
+por &eacute;l en una caja de laca barnizada que ten&iacute;a la forma de un zapato.
+Hab&iacute;a confiado aquella caja al cuidado de Eppie cuando &eacute;sta fue grande y
+ella la abr&iacute;a con frecuencia para mirar el anillo; pero, a pesar de
+esto, casi no pensaba en el padre de que aquella sortija era s&iacute;mbolo.
+&iquest;No ten&iacute;a acaso uno a su lado que quer&iacute;a m&aacute;s de lo que todos los padres
+verdaderos de la aldea parec&iacute;an querer a sus hijas? Por el contrario, la
+cuesti&oacute;n de saber qui&eacute;n era su madre y c&oacute;mo &eacute;sta hab&iacute;a llegado a morir
+en semejante abandono, preocupaba a menudo su esp&iacute;ritu.</p>
+
+<p>Por lo que sab&iacute;a de la se&ntilde;ora de Winthrop, su mejor amiga despu&eacute;s de
+Silas, comprend&iacute;a que una madre deb&iacute;a ser muy preciosa; y muchas y
+muchas veces le hab&iacute;a pedido a Marner que le dijese c&oacute;mo era la
+fisonom&iacute;a de su madre, a qui&eacute;n se parec&iacute;a aquella pobre mujer, y c&oacute;mo la
+hab&iacute;a encontrado contra la mata de retama, guiado hasta aquel sitio por
+las huellas de los peque&ntilde;os pasos y de los bracitos echados hacia
+adelante. La mata de retama todav&iacute;a estaba all&iacute;, y aquella tarde, cuando
+sali&oacute; con Silas al sol, eso fue el primer objeto que atrajo y concentr&oacute;
+las miradas y los pensamientos de Eppie.</p>
+
+<p>&mdash;Pap&aacute;&mdash;dijo la joven con un tono de dulce gravedad que, como una
+cadencia triste y lenta, interrump&iacute;a a veces su alegr&iacute;a&mdash;, vamos a
+cercar la mata de retama; as&iacute; se encontrar&aacute; en el &aacute;ngulo del jard&iacute;n, y
+alrededor voy a plantar margaritas y crocus, porque Aar&oacute;n dice que esas
+plantas no mueren y se desarrollan cada vez m&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ay, hija m&iacute;a!&mdash;dijo Silas, siempre dispuesto a hablar cuando ten&iacute;a su
+pipa en la mano, caus&aacute;ndole evidentemente m&aacute;s placer el dejar de fumar
+que el arrojar bocanadas&mdash;, no estar&iacute;a bien que dej&aacute;ramos sin cercar la
+mata de retama. A mi entender, no hay cosa m&aacute;s bonita cuando est&aacute;
+cubierta de flores amarillas. Lo que hay es que me pregunto c&oacute;mo haremos
+para tener una cerca. Quiz&aacute; Aar&oacute;n pueda darnos un consejo. Necesitamos
+poner una, porque, si no, los asnos y las otras bestias lo estropear&aacute;n
+todo. Y no es f&aacute;cil hacer una cerca, seg&uacute;n tengo entendido.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, se me ocurre una idea, papa&iacute;to!&mdash;dijo Eppie de pronto, juntando
+las manos, despu&eacute;s de reflexionar un minuto&mdash;. Aqu&iacute; hay una gran
+cantidad de piedras desparramadas. Algunas no son grandes: podr&iacute;amos
+colocarlas unas encima de otras y hacer una pared. Vos y yo colocar&iacute;amos
+las peque&ntilde;as y Aar&oacute;n cargar&iacute;a las otras, estoy segura.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, tesoro m&iacute;o&mdash;dijo Silas&mdash;, no hay bastantes piedras para rodear
+todo el jard&iacute;n, y en cuanto a que las cargu&eacute;is vos no hay ni qu&eacute;
+pensarlo. Con vuestras manitas ser&iacute;ais incapaz de cargar una mayor que
+una patata. Sois de una constituci&oacute;n delicada, querida m&iacute;a&mdash;agreg&oacute; con
+voz suave&mdash;; eso es lo que dice la se&ntilde;ora de Winthrop.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! yo soy m&aacute;s fuerte de lo que os imagin&aacute;is, pap&aacute;&mdash;repuso Eppie&mdash;, y
+si no hay bastantes piedras para cercar todo el jard&iacute;n, servir&aacute;n para
+proteger una parte. Despu&eacute;s ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil conseguir palos u otras cosas
+para el resto. &iexcl;Fijaos cu&aacute;ntas piedras hay alrededor de la cantera
+grande!</p>
+
+<p>Corri&oacute; hacia aquella parte para levantar una de aquellas piedras y
+demostrar su fuerza; pero de pronto retrocedi&oacute; muy sorprendida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! pap&aacute;&mdash;exclam&oacute;&mdash;, venid a ver c&oacute;mo ha bajado el agua desde ayer.
+&iexcl;La cantera estaba ayer tan llena!</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto&mdash;dijo Silas, poni&eacute;ndose junto a ella&mdash;. &iexcl;Ah! es el drenaje
+que han comenzado a hacer despu&eacute;s de la cosecha en las praderas del
+se&ntilde;or Osgood. Me parece que sea eso. El que dirige los trabajos nos dijo
+d&iacute;as pasados cuando yo pasaba cerca de los obreros: &laquo;Maese Marner, no me
+extra&ntilde;ar&iacute;a que fu&eacute;semos a dejar nuestro peque&ntilde;o campo m&aacute;s seco que un
+hueso. Es el se&ntilde;or Godfrey Cass quien se ha puesto a drenar; ha
+readquirido esos prados del se&ntilde;or Osgood.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; raro nos va a parecer el ver seca la vieja cantera!&mdash;dijo Eppie,
+mientras que se volv&iacute;a y agachaba para levantar una piedra bastante
+grande.</p>
+
+<p>&mdash;Ved, papa&iacute;to, que puedo cargar muy bien &eacute;sta&mdash;agreg&oacute; dando algunos
+pasos con mucha firmeza, pero dejando en seguida caer la piedra.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! qu&eacute; forzuda sois, &iquest;eh?&mdash;repuso Silas, mientras que Eppie, a quien
+los brazos le dol&iacute;an, los sacud&iacute;a riendo&mdash;. Vamos, vamos, no volv&aacute;is a
+alzar piedras y venid a sentaros conmigo junto al barranco. Podr&iacute;ais
+lastimaros, hija m&iacute;a. Necesitar&iacute;ais de alguien que trabajara por vos, y
+mi brazo no es ya bastante vigoroso.</p>
+
+<p>Silas pronunci&oacute; esta &uacute;ltima frase lentamente, como si ella implicara
+otra cosa que lo que iba a herir el o&iacute;do. Cuando estuvieron sentados,
+Eppie se arrim&oacute; contra su padre y tom&aacute;ndole con ternura el brazo que ya
+no era muy vigoroso lo mantuvo sobre sus rodillas mientras que Silas
+fumaba su pipa concienzudamente, lo que le ocupaba el otro brazo. Tras
+de Marner y su hija, un fresno de la cerca formaba una pantalla
+recortada que los proteg&iacute;a contra los rayos del sol y proyectaba sombras
+felices y alegres alrededor de ellos.</p>
+
+<p>&mdash;Pap&aacute;&mdash;dijo Eppie muy dulcemente, despu&eacute;s que hubieron quedado
+silenciosos un instante&mdash;, si yo llegara a casarme, &iquest;me pondr&iacute;an la
+sortija de mi madre?</p>
+
+<p>Silas se estremeci&oacute; de un modo casi imperceptible, bien que la pregunta
+estuviera conforme con la corriente secreta de sus pensamientos en aquel
+momento.</p>
+
+<p>Entonces dijo bajando la voz:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;ndo se os ocurri&oacute;, Eppie, esa idea?</p>
+
+<p>&mdash;Solamente la semana pasada, pap&aacute;&mdash;dijo Eppie ingenuamente&mdash;, cuando
+Aar&oacute;n me habl&oacute; de eso.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; fue lo que os dijo?&mdash;agreg&oacute; Silas bajando siempre la voz, como
+si temiera decir la menor palabra que no fuera para el bien de Eppie.</p>
+
+<p>&mdash;Me dijo que desear&iacute;a casarse, porque va a cumplir veinticinco a&ntilde;os y
+tiene mucho trabajo en los jardines desde que el se&ntilde;or Mott se ha
+retirado. Va regularmente dos veces por semana a casa del se&ntilde;or Gass,
+una vez a casa del se&ntilde;or Osgood y van a tomarlo tambi&eacute;n en el
+presbiterio.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y con qui&eacute;n se quiere casar?&mdash;dijo Silas sonriendo con bastante
+tristeza.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, conmigo, naturalmente, papa&iacute;to&mdash;respondi&oacute; Eppie con una sonrisa,
+que acentuaba sus hoyuelos; y bes&aacute;ndole las mejillas a Silas, agreg&oacute;&mdash;:
+&iexcl;como si se le pudiera ocurrir casarse con otra!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y vuestra intenci&oacute;n, Eppie, es ser suya?&mdash;continu&oacute; Silas.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, m&aacute;s adelante&mdash;respondi&oacute; Eppie&mdash;. No s&eacute; cu&aacute;ndo. Aar&oacute;n dice que
+todos se casan un d&iacute;a u otro; pero yo le hice notar que eso no era
+cierto, porque le dije: &laquo;Fijaos en pap&aacute;, que no se ha casado nunca&raquo;.</p>
+
+<p>&mdash;No, hija m&iacute;a&mdash;dijo Silas&mdash;; vuestro padre vivi&oacute; solo hasta que le
+fuisteis enviada.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ahora nunca os quedar&eacute;is solo, pap&aacute;&mdash;repuso Eppie con ternura&mdash;.
+Aar&oacute;n me dijo: &laquo;Jam&aacute;s se me ocurrir&aacute;, Eppie, la idea de separaros de
+maese Marner&raquo;. Y yo le respond&iacute;: &laquo;Ser&iacute;a in&uacute;til que pensarais en eso,
+Aar&oacute;n&raquo;. Quiere que vivamos juntos, a fin de que no teng&aacute;is que seguir
+trabajando, pap&aacute;, a menos que sea por vuestro gusto. Ser&aacute; para vos un
+hijo, son sus propias palabras.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y eso os agradar&iacute;a, Eppie?&mdash;repuso Silas mir&aacute;ndola.</p>
+
+<p>&mdash;A m&iacute; me dar&iacute;a lo mismo, pap&aacute;&mdash;respondi&oacute; Eppie con naturalidad&mdash;. Me
+gustar&iacute;a que las cosas se arreglaran de manera que vos no tuvierais que
+trabajar. Sin embargo, si no fuese por eso, me gustar&iacute;a m&aacute;s que no
+hubiera ning&uacute;n cambio. Me encuentro muy feliz as&iacute;; me agrada que Aar&oacute;n
+me quiera y venga a vernos con frecuencia y que se conduzca bien con
+vos; a la verdad que siempre se conduce bien con vos, &iquest;no es verdad,
+pap&aacute;?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, hija m&iacute;a; nadie podr&iacute;a portarse mejor&mdash;dijo Silas&mdash;. Es el digno
+hijo de Dolly.</p>
+
+<p>&mdash;En cuanto a m&iacute;, no deseo ning&uacute;n cambio&mdash;prosigui&oacute; Eppie&mdash;. Me gustar&iacute;a
+seguir mucho tiempo, pero mucho tiempo, igual como estamos. Pero Aar&oacute;n
+no piensa como yo, y me hizo llorar un poco. &iexcl;Oh, un poquito no m&aacute;s!
+porque me dijo que yo no lo quer&iacute;a, porque de otro modo desear&iacute;a la
+uni&oacute;n como la desea &eacute;l.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, querida hija m&iacute;a&mdash;dijo Silas dejando su pipa a un lado, como si
+fuera in&uacute;til el seguir fingiendo que fumaba&mdash;, sois demasiado joven para
+casaros. Le preguntaremos a la se&ntilde;ora de Winthrop, le preguntaremos a la
+madre de Aar&oacute;n qu&eacute; es lo qu&eacute; piensa ella. Si hay un buen camino que
+seguir, ella lo encontrar&aacute;. Sin embargo, hay que pensar en esto, Eppie;
+las cosas cambian necesariamente, que lo queramos o no; no persistir&aacute;n
+mucho tiempo en el estado en que las vemos hoy sin sufrir modificaci&oacute;n.
+Me volver&eacute; m&aacute;s viejo y m&aacute;s d&eacute;bil y probablemente ser&eacute; una carga para
+vos, si no os dejo por completo. No quiero decir que vos pudierais
+llegar a considerarme como una carga alg&uacute;n d&iacute;a; yo s&eacute; bien que no, pero
+ser&iacute;a un grave peso para vos. Cuando pienso en eso me agrada suponer que
+contar&eacute;is con otra persona que yo, algo joven y fuerte que me sobreviva
+y cuidar&iacute;a de vos hasta el fin.</p>
+
+<p>Silas hizo una pausa y colocando las manos sobre las rodillas las alz&oacute;
+y baj&oacute; alternativamente, fijando la mirada en el suelo.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, &iquest;os agradar&iacute;a verme casada, pap&aacute;?&mdash;dijo Eppie con la voz
+algo tr&eacute;mula.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no soy un hombre capaz de decir que no, hija m&iacute;a&mdash;respondi&oacute; Silas
+con acento en&eacute;rgico&mdash;. Pero se lo preguntaremos a vuestra madrina. Ella
+desear&aacute; vuestro bien y el de su hijo.</p>
+
+<p>&mdash;Ah&iacute; vienen, precisamente&mdash;dijo&mdash;. Vamos a recibirlos. &iexcl;Oh, la pipa!
+&iquest;no querr&eacute;is volver a encontrarla, pap&aacute;?&mdash;agreg&oacute; la joven recogiendo del
+suelo aquel aparato medicinal.</p>
+
+<p>&mdash;No, querida m&iacute;a&mdash;respondi&oacute; Silas&mdash;. Basta por hoy. Me parece que fumar
+poco a la vez me sienta mejor que fumar mucho.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XVII" id="XVII"></a>XVII</h2>
+
+
+<p>Mientras que Silas y Eppie estaban sentados en el banco de c&eacute;sped
+conversando a la sombra recortada de una encina, la se&ntilde;orita Priscila
+Lammeter se resist&iacute;a a aceptar los argumentos de su hermana. Esta
+pretend&iacute;a que valdr&iacute;a m&aacute;s tomar el t&eacute; en la Casa Roja y dejar que
+durmiera una buena siesta el se&ntilde;or Lammeter, que part&iacute;a para las
+Gazaperas con el cabriol&eacute; as&iacute; que terminara la comida. Los miembros de
+la familia&mdash;cuatro personas solamente&mdash;estaban sentados alrededor de la
+mesa, en el sal&oacute;n de sombr&iacute;o artesonado. Ten&iacute;an por delante el postre
+del domingo, compuesto de avellanas verdes, de manzanas y peras, bien
+adornadas de hojas por la mano de Nancy, antes de que las campanas de la
+iglesia llamaran al oficio.</p>
+
+<p>Un gran cambio hab&iacute;a tenido lugar en aquel sal&oacute;n de sombr&iacute;os artesonados
+desde que lo vimos en el tiempo en que Godfrey era soltero, y que el
+viejo squire reinaba viudo. Hoy todo reluce en &eacute;l y no se deja que el
+menor polvo de la v&iacute;spera empa&ntilde;e ning&uacute;n objeto, desde la franja de
+mosaico de encina que rodea la alfombra, hasta el fusil, los l&aacute;tigos y
+los bastones del viejo squire, escalonados en las astas del ciervo
+encima de las campanas de la chimenea. Todos los otros atributos de
+sport y de ocupaciones exteriores hab&iacute;an sido relegados por Nancy a otra
+pieza. Pero hab&iacute;a tra&iacute;do a la Casa Roja el h&aacute;bito de la veneraci&oacute;n
+filial y conservado religiosamente en un sitio de honor aquellas
+reliquias del difunto padre de su marido. Las copas de plata siguen
+siempre sobre el aparador, pero su metal repujado no est&aacute; empa&ntilde;ado por
+el tacto y no hay en su fondo residuos que afecten el olfato; el &uacute;nico
+olor predominante es el del espliego y el de las hojas de rosas que
+llenan los vasos de alabastro ingl&eacute;s. Todo respira pureza y orden en
+aquella pieza, antes triste, porque un nuevo esp&iacute;ritu tutelar entr&oacute; en
+ella hace quince a&ntilde;os.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, pap&aacute;&mdash;dijo Nancy&mdash;, &iquest;es en verdad necesario que os volv&aacute;is a
+tomar el t&eacute; a vuestra casa? &iquest;No podr&iacute;ais quedaros con nosotros en una
+tarde que parece va a ser tan hermosa?</p>
+
+<p>El viejo se&ntilde;or Lammeter acababa de hablar con Godfrey del impuesto
+creciente para los pobres y de la ominosa &eacute;poca actual, de modo que no
+hab&iacute;a o&iacute;do la conversaci&oacute;n de sus hijas.</p>
+
+<p>&mdash;Hija m&iacute;a, preguntadle eso a Priscila&mdash;dijo con la voz firme de anta&ntilde;o,
+pero ahora algo quebrada&mdash;. Ella dirige la granja y a su padre.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo buenas razones para dirigiros, pap&aacute;, porque de otro modo os
+matar&iacute;ais atrapando reumatismos. Y por lo que hace a la granja, si algo
+no marcha bien&mdash;lo que no es posible evitar en los tiempos en que
+vivimos&mdash;, nada mata m&aacute;s ligero a un hombre que el no tener a quien
+dirigir reproches como no sea a s&iacute; mismo. La mejor manera de ser amo es
+hacer dar la orden por otros y reservarse el derecho de censurar. M&aacute;s de
+una persona se evitar&iacute;a un ataque procediendo as&iacute;; esta es mi opini&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, bueno, querida&mdash;dijo el padre riendo tranquilamente&mdash;; yo no he
+dicho que no dirigierais para bien de todos.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, Priscila, dirigid de modo que os qued&eacute;is a tomar el t&eacute;&mdash;dijo
+Nancy posando afectuosamente la mano sobre el brazo de su hermana&mdash;.
+Ahora venid, vamos a dar una vuelta por el jard&iacute;n, mientras pap&aacute; echa su
+siesta.</p>
+
+<p>&mdash;Mi querida hermana, har&aacute; un sue&ntilde;o espl&eacute;ndido en el cabriol&eacute;, como que
+soy yo quien guiar&aacute;. En cuanto a que nos quedemos a tomar el t&eacute;, no
+puedo o&iacute; hablar de eso, porque la muchacha lechera, que se va a casar
+para el d&iacute;a de San Miguel, lo mismo derramar&iacute;a la leche fresca en la
+batea de los cerdos que en los lebrillos. As&iacute; son todas; se imaginan que
+el mundo va a ser hecho de nuevo porque ellas tengan marido. Bueno, voy
+a ponerme el sombrero y podremos dar una vuelta por el jard&iacute;n mientras
+atan el caballo.</p>
+
+<p>Cuando las dos hermanas se pusieron a recorrer los senderos del jard&iacute;n
+prolijamente limpios, rodeados de c&eacute;spedes cuyo verde claro contrastaba
+agradablemente con el tinte sombr&iacute;o de las pir&aacute;mides y de las b&oacute;vedas y
+con el de los cercos de boj que se elevaban como murallas de verdura,
+Priscila dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Estoy muy contenta con que vuestro marido haya hecho esa permuta de
+terreno con el primo Osgood y que comience a ocuparse en una lecher&iacute;a.
+Es una gran l&aacute;stima que no lo hay&aacute;is hecho antes. As&iacute; tendr&eacute;is algo en
+que ocupar el esp&iacute;ritu. Cuando las personas quieren hacer algo, no hay
+nada como una lecher&iacute;a para pasar el tiempo. En efecto, si se trata de
+limpiar los muebles, pronto se acaba. Una vez que pod&eacute;is miraros en una
+mesa como en un espejo, no hay nada m&aacute;s que hacer; pero en una lecher&iacute;a
+siempre hay alguna ocupaci&oacute;n nueva, y adem&aacute;s, hasta en el rigor del
+invierno se siente cierto placer en vencer a la mantequilla y obligarla
+a formarse, quieras que no. Mi querida&mdash;agreg&oacute; Priscila, estrechando
+afectuosamente la mano de su hermana, yendo la una junto a la otra&mdash;,
+nunca estar&eacute;is triste cuando teng&aacute;is una lecher&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! Priscila.&mdash;dijo Nancy devolvi&eacute;ndole el apret&oacute;n de manos y
+dirigi&eacute;ndole una mirada agradecida de sus ojos l&iacute;mpidos&mdash;, eso no ser&aacute;
+una compensaci&oacute;n para Godfrey; una lecher&iacute;a es poca cosa para un hombre;
+yo estar&iacute;a contenta con lo que tenemos si &eacute;l lo estuviera tambi&eacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Me ponen fuera de m&iacute; estos hombres con su manera de proceder&mdash;dijo
+Priscila impetuosamente&mdash;; siempre y siempre est&aacute;n deseando algo y nunca
+est&aacute;n contentos con lo que tienen. Son incapaces de quedarse quietos en
+su silla cuando no tienen dolores ni disgustos; es preciso que se
+encajen una pipa en la boca para aumentar su bienestar, o que beban algo
+muy fuerte, aunque tengan que apurarse antes que llegue el momento de la
+comida. Y si a Dios le hubiera complacido haceros fea como a m&iacute;, de modo
+que los hombres no os hubieran andado detr&aacute;s, nos hubi&eacute;ramos podido
+limitar a nuestra familia sin tener que hab&eacute;rnoslas con esos se&ntilde;ores que
+tienen sangre turbulenta en las venas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! no habl&eacute;is as&iacute;, Priscila&mdash;dijo Nancy, arrepinti&eacute;ndose de haber
+provocado aquella explosi&oacute;n&mdash;; nadie tiene motivos para censurar a
+Godfrey. Es natural que lo disguste no tener hijos, porque a los hombres
+agrada tener hijos por quienes trabajan y ahorran y siempre hab&iacute;a
+contado jugar con los suyos mientras fueran peque&ntilde;os. Muchos otros en su
+lugar se lamentar&iacute;an m&aacute;s que &eacute;l. Es el mejor de los maridos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! ya conozco&mdash;dijo Priscila con una sonrisa sarc&aacute;stica&mdash;esa manera
+de ser de las mujeres casadas; os incitan a hablar mal de sus maridos y
+luego se vuelven contra vos y os hacen el elogio de esos se&ntilde;ores, como
+si los tuvieran para vender. Pero pap&aacute; debe estarnos esperando;
+volv&aacute;monos.</p>
+
+<p>El gran cabriol&eacute;, tirado por el viejo y tranquilo caballo gris, estaba
+estacionado delante de la puerta de entrada, y el se&ntilde;or Lammeter estaba
+ya en el vest&iacute;bulo record&aacute;ndole a Godfrey las buenas cualidades de
+<i>Tordillo</i>, en la &eacute;poca en que su amo lo montaba.</p>
+
+<p>&mdash;A m&iacute; me ha gustado siempre tener un buen caballo&mdash;dec&iacute;a el viejo
+se&ntilde;or, no gust&aacute;ndole que la &eacute;poca de su juventud fogosa se borrara por
+completo de los m&aacute;s j&oacute;venes que &eacute;l.</p>
+
+<p>&mdash;No os olvid&eacute;is de llevar a Nancy a las Gazaperas, antes del fin de la
+semana, se&ntilde;or Cass&mdash;fue la &uacute;ltima recomendaci&oacute;n que hizo Priscila en el
+momento de la partida, mientras que tomaba las riendas y las sacud&iacute;a
+ligeramente, manera amistosa de incitar a <i>Tordillo</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Voy a dar una vuelta por los prados, cerca de las Canteras, Nancy,
+para ver c&oacute;mo va el drenaje&mdash;dijo Godfrey.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Estar&eacute;is de vuelta para el t&eacute;, amigo m&iacute;o?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! s&iacute;, estar&eacute; de vuelta dentro de una hora.</p>
+
+<p>Era costumbre de Godfrey ocupar la tarde del domingo en un paseo de
+agricultura contemplativa. Nancy lo acompa&ntilde;aba raras veces, porque las
+mujeres de su generaci&oacute;n, a menos que se pusieran a dirigir las
+relaciones exteriores, como Priscila, no ten&iacute;an la costumbre de pasear
+fuera de su casa y de su jard&iacute;n. Encontraban un ejercicio suficiente en
+sus ocupaciones dom&eacute;sticas. De modo que cuando estaba sola, Nancy se
+sentaba generalmente con la Biblia de Mant por delante y, despu&eacute;s de
+haber seguido con la vista el texto algunos momentos, dejaba vagar poco
+a poco sus pensamientos en la imposibilidad de concentrarlos.</p>
+
+<p>Sin embargo, el domingo esos pensamientos estaban casi siempre en
+armon&iacute;a con el fin piadoso y reverente que el libro abierto hac&iacute;a
+suponer impl&iacute;citamente.</p>
+
+<p>Nancy no era lo bastante instruida en teolog&iacute;a para discernir claramente
+las relaciones que exist&iacute;an entre su vida sencilla y obscura y los
+documentos sagrados de los primeros tiempos, que consultaba sin m&eacute;todo.
+Pero el esp&iacute;ritu de rectitud y la convicci&oacute;n de que era responsable de
+los efectos de su conducta en los dem&aacute;s, que eran los elementos
+poderosos de su car&aacute;cter, le hab&iacute;an hecho contraer el h&aacute;bito de escrutar
+los sentimientos y las acciones de su pasado con los cuidados minuciosos
+de un examen de conciencia. Como su esp&iacute;ritu no era solicitado por una
+gran variedad de temas, llenaba los momentos de intervalo reviviendo sin
+cesar interiormente todos los hechos de su existencia que le volv&iacute;an a
+la memoria, como aquellos, sobre todo, de los quince a&ntilde;os transcurridos
+desde su casamiento y durante los cuales la vida y su fin se hab&iacute;an
+duplicado ante sus ojos. Recordando los peque&ntilde;os detalles, las frases,
+los tonos de la voz y las miradas en las escenas cr&iacute;ticas que le hab&iacute;an
+abierto una era nueva, sea d&aacute;ndole un conocimiento m&aacute;s profundo de las
+resoluciones y de las pruebas de este mundo, sea invit&aacute;ndola a alg&uacute;n
+peque&ntilde;o esfuerzo de indulgencia o de adhesi&oacute;n penoso a un deber
+imaginario o real, ella se preguntaba continuamente si hab&iacute;a sido
+censurable en algo. Este exceso de reflexi&oacute;n y este examen de conciencia
+exagerado son quiz&aacute; una costumbre m&oacute;rbida, inevitable en un esp&iacute;ritu de
+una gran sensibilidad moral, privado de su fuente leg&iacute;tima de actividad
+exterior y no pudiendo entregarse a los cuidados maternales reclamados
+por su afecto, inevitable en una mujer de noble coraz&oacute;n cuando no tiene
+hijos y su condici&oacute;n es muy limitada. &laquo;Puedo hacer tan poco; &iquest;lo habr&eacute;
+hecho enteramente bien?&raquo; Tal era el pensamiento que volv&iacute;a
+perpetuamente. Ninguna voz viene a distraer a aquella mujer de su
+soliloquio, ni ninguna exigencia absoluta puede mitigar la intensidad de
+sus vanos pesares y de sus escr&uacute;pulos superfluos.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a en la vida matrimonial de Nancy una sucesi&oacute;n importante de
+experimentos dolorosos a la que se vinculaban ciertas escenas que la
+hab&iacute;an impresionado profundamente y que su memoria hac&iacute;a revivir con m&aacute;s
+frecuencia que las otras.</p>
+
+<p>El corto di&aacute;logo de Nancy con su hermana en el jard&iacute;n, la tarde de aquel
+domingo, hab&iacute;a llevado a su esp&iacute;ritu hacia direcci&oacute;n que tornaba con
+frecuencia. As&iacute; que sus pensamientos se hubieron alejado del texto
+sagrado que se esforzaba en seguir religiosamente con la mirada y con
+los labios silenciosos, fue para agrandar el sistema de defensa
+establecido por ella contra la censura que las palabras de Priscila
+implicaban. La justificaci&oacute;n del objeto amado es el mejor b&aacute;lsamo que el
+afecto pueda encontrar para sus propias heridas: &laquo;&iexcl;Un hombre tiene que
+tener tantas cosas en la cabeza!&raquo; He aqu&iacute; la creencia que le permite a
+una mujer conservar a menudo una fisonom&iacute;a alegre, a pesar de las
+respuestas bruscas y de las palabras crueles de su marido. Y las heridas
+m&aacute;s profundas de Nancy proced&iacute;an todas de la convicci&oacute;n de que Godfrey
+consideraba la ausencia de hijos en su hogar como una privaci&oacute;n a la que
+no pod&iacute;a acostumbrarse.</p>
+
+<p>Sin embargo, era de imaginar que la dulce Nancy sentir&iacute;a m&aacute;s vivamente
+que &eacute;l todav&iacute;a la negativa de un bien con que se hab&iacute;a contado,
+entreg&aacute;ndose a las esperanzas diversas y a los preparativos a la vez
+solemnes, graciosos y f&uacute;tiles de una mujer afectuosa cuando espera que
+va a ser madre. &iquest;No hab&iacute;a acaso un caj&oacute;n relleno de objetos&mdash;trabajo
+delicado de sus manos&mdash;que no hab&iacute;an sido nunca usados ni tocados,
+exactamente en el mismo orden en que ella los hab&iacute;a colocado catorce
+a&ntilde;os antes, exactamente, salvo que faltaba un vestidito, con el que se
+hab&iacute;a hecho la mortaja? Pero Nancy hab&iacute;a soportado sin quejas y con
+tanta firmeza aquella prueba que la afectaba directamente, que de
+pronto, y desde hac&iacute;a muchos a&ntilde;os hab&iacute;a renunciado al h&aacute;bito de mirar
+aquel caj&oacute;n, por temor de halagar as&iacute; el deseo de poseer lo que no le
+hab&iacute;a sido dado.</p>
+
+<p>Quiz&aacute;s era esa severidad misma con que reprim&iacute;a todo abandono lo que
+Nancy consideraba en su coraz&oacute;n como un pesar culpable, lo que le
+imped&iacute;a el mismo principio que era su ley moral. &laquo;Es muy diferente... es
+mucho m&aacute;s duro para un hombre el sentir ese disgusto; una mujer puede
+siempre ser feliz sacrific&aacute;ndose a su marido; pero un hombre necesita
+algo que lo haga llevar sus miradas al porvenir; porque, estar sentado
+junto al hogar es mucho m&aacute;s triste para &eacute;l que para una mujer.&raquo; Siempre
+que Nancy llevaba a este punto sus reflexiones&mdash;esforz&aacute;ndose con
+simpat&iacute;a preconcebida por ver todas las cosas como las ve&iacute;a Godfrey&mdash;,
+siempre se entregaba a un nuevo examen de conciencia. &iquest;Hab&iacute;a hecho
+realmente todo lo que estaba en su poder para mitigarle aquella
+privaci&oacute;n a Godfrey? Ten&iacute;a realmente raz&oacute;n, seis a&ntilde;os antes y de nuevo
+dos a&ntilde;os despu&eacute;s, para oponer aquella resistencia que le hab&iacute;a costado a
+ella tantos dolores, aquella resistencia al deseo que ten&iacute;a su marido de
+adoptar una criatura. La adopci&oacute;n chocaba m&aacute;s con las ideas y costumbres
+de aquellos tiempos que con las de los nuestros. Sin embargo, Nancy
+ten&iacute;a su manera de ver a este respecto. Le era tan necesario el haberse
+formado una opini&oacute;n sobre todos los asuntos no concernientes
+exclusivamente al hombre, como el asignar un lugar bien determinado a
+cada objeto que le era propio. Y esas opiniones eran siempre principios
+de acuerdo con los cuales proced&iacute;a invariablemente. Aqu&eacute;llas eran
+firmes, no a causa de sus fundamentos, sino porque ella los sosten&iacute;a con
+una tenacidad inseparable de la actividad de su esp&iacute;ritu.</p>
+
+<p>En lo que se refiere a todos los deberes y todas las pr&aacute;cticas de la
+vida, desde la conducta filial hasta los arreglos del traje de la tarde,
+la linda Nancy Lammeter, en la &eacute;poca en que cumpli&oacute; los veintitr&eacute;s a&ntilde;os,
+pose&iacute;a su c&oacute;digo inimitable, y hab&iacute;a formado cada uno de sus h&aacute;bitos
+seg&uacute;n ese c&oacute;digo. Llevando en s&iacute; sus juicios definitivos con la mayor
+discreci&oacute;n posible, aqu&eacute;llos se arraigaban en su esp&iacute;ritu y crec&iacute;an en
+&eacute;l tan tranquilamente como la hierba en las praderas.</p>
+
+<p>Muchos a&ntilde;os antes, como ya sabemos, insist&iacute;a en vestirse como Priscila,
+porque &laquo;era razonable que dos hermanas se vistiesen del mismo modo&raquo;, y
+que &laquo;har&iacute;a una cosa justa si para eso se pusiera un vestido amarillo
+color queso&raquo;. Ese es un ejemplo trivial, pero caracter&iacute;stico, de la
+manera c&oacute;mo estaba reglamentada la vida de Nancy.</p>
+
+<p>Uno de esos principios r&iacute;gidos, y no un sentimiento mezquino de ego&iacute;smo,
+hab&iacute;a sido el motivo de la resistencia obstinada que Nancy hab&iacute;a opuesto
+al deseo de su marido. Recurrir a la adopci&oacute;n, porque les hab&iacute;a sido
+negado el tener hijos, era tratar de elegir su suerte a pesar de la
+Providencia. La criatura adoptada, estaba convencida, nunca acabar&iacute;a
+bien. Ser&iacute;a una causa de maldici&oacute;n para los rebeldes que hubieran
+buscado deliberadamente un bien que&mdash;en virtud de alguna suprema
+raz&oacute;n&mdash;era evidentemente mejor que no lo poseyeran. Si una cosa no deb&iacute;a
+existir, dec&iacute;a Nancy, era un deber estricto el renunciar hasta al deseo
+de conseguirla.</p>
+
+<p>Y la verdad es que los hombres m&aacute;s sabios no sabr&iacute;an expresar en mejores
+t&eacute;rminos los principios de Nancy. Lo que hay solamente es que las
+condiciones que la inclinaban a considerar como manifiesta que una cosa
+no deb&iacute;a ser, depend&iacute;a en ella de un modo muy particular de pensar.
+Hubiera renunciado a comprar algo en un sitio determinado, si tres veces
+seguidas la lluvia o cualquier otra causa enviada del cielo se hubiera
+opuesto a ello; y temido ver acaecerle la fractura de un miembro o alg&uacute;n
+otro gran infortunio a la persona que persistiera contra tales indicios.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, &iquest;qu&eacute; es lo que os autoriza a pensar que la criatura acabar&iacute;a
+mal?&mdash;le dec&iacute;a Godfrey, haci&eacute;ndole objeciones&mdash;. Ha prosperado en casa
+del tejedor todo lo que una criatura puede prosperar, y &eacute;l la ha
+adoptado. No hay otra ni&ntilde;a en toda la aldea que sea m&aacute;s bonita ni que
+merezca m&aacute;s la suerte que queremos darle. &iquest;En qu&eacute; se puede basar la
+probabilidad que ser&iacute;a una maldici&oacute;n para nadie?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, mi querido Godfrey&mdash;dec&iacute;a Nancy, sentada y con las manos
+estrechamente unidas, expresando su pesar con el ardiente afecto de su
+mirada&mdash;, es posible que la ni&ntilde;a no acabe mal en casa del tejedor, pero
+&eacute;l no fue a buscarla como nosotros lo har&iacute;amos. Ser&iacute;a mal hecho, lo
+comprendo, estoy cierta. &iquest;No record&aacute;is lo que aquella dama que
+encontramos en las aguas de Royston nos ha dicho respecto de la criatura
+que su hermana adoptara? Es el &uacute;nico caso de adopci&oacute;n de que he o&iacute;do
+hablar; la criatura fue deportada a los veintitr&eacute;s a&ntilde;os. Querido
+Godfrey, no me pid&aacute;is que consienta en lo que s&eacute; es malo; no volver&iacute;a
+jam&aacute;s a ser feliz. Comprendo que la cosa es muy penosa y que a m&iacute; me es
+m&aacute;s f&aacute;cil soportarla; pero es la voluntad de la Providencia.</p>
+
+<p>Podr&aacute; parecer singular que Nancy, con su teor&iacute;a religiosa, formada pieza
+por pieza con tradiciones sociales estrechas, con fragmentos de
+doctrinas de la Iglesia imperfectamente comprendidas y con razonamientos
+infantiles basados en su propia experiencia hubiese llegado por s&iacute; sola
+a tener un modo de pensar tan parecido al de muchas personas piadosas,
+cuyas creencias son profesadas en la forma de un sistema que le era
+completamente desconocido. Eso podr&iacute;a parecer singular, en efecto, si no
+supi&eacute;ramos que las creencias humanas, lo mismo que todos los desarrollos
+naturales, escapan a los l&iacute;mites de los sistemas.</p>
+
+<p>Godfrey hab&iacute;a designado primero a Eppie, que entonces ten&iacute;a unos doce
+a&ntilde;os, como una criatura que les convendr&iacute;a adoptar. No se le hab&iacute;a
+ocurrido nunca que Silas preferir&iacute;a perder la vida a separarse de su
+hija. Seguramente que el tejedor querr&iacute;a lo mejor para la ni&ntilde;a porque se
+hab&iacute;a dado tanto trabajo, y estar&iacute;a contento de que una suerte tan
+grande le cayera a Eppie. Esta misma le quedar&iacute;a siempre reconocida a
+su padre adoptivo y &eacute;ste ser&iacute;a bien atendido hasta el fin de su vida,
+como lo merec&iacute;a por su noble conducta para con la criatura.</p>
+
+<p>&iquest;No era una cosa bien hecha que gentes de un rango superior quitaran una
+pesada carga de las manos de un hombre de condici&oacute;n m&aacute;s humilde?</p>
+
+<p>Aquello le parec&iacute;a muy conveniente a Godfrey por razones que &eacute;l solo
+conoc&iacute;a, y, siguiendo un error com&uacute;n, se imaginaba que aquella medida
+ser&iacute;a f&aacute;cil de tomar porque ten&iacute;a motivos particulares para desearlo.
+Era &eacute;sa una forma algo grosera de apreciar las relaciones que exist&iacute;an
+entre Silas y Eppie. Pero conviene recordar que muchas de las
+impresiones que Godfrey pod&iacute;a recoger respecto de la clase obrera de su
+vecindad, eran tales como para favorecer en &eacute;l la opini&oacute;n de que los
+afectos profundos no se armonizaban con las manos callosas y los d&eacute;biles
+medios de la existencia del pueblo. Por otra parte, no hab&iacute;a tenido
+ocasi&oacute;n&mdash;suponiendo que hubiera sido capaz de esto&mdash;de penetrar
+&iacute;ntimamente todo lo que era excepcional en la vida del tejedor. S&oacute;lo una
+falta de informaci&oacute;n suficiente pod&iacute;a determinar a Godfrey a alimentar
+deliberadamente un proyecto tan b&aacute;rbaro. Su bondad natural hab&iacute;a
+sobrevivido a la &eacute;poca depresiva de sus crueles deseos, y el elogio que
+Nancy hac&iacute;a de su marido no reposaba del todo en una ilusi&oacute;n voluntaria.</p>
+
+<p>&mdash;He tenido raz&oacute;n&mdash;se dec&iacute;a cuando rememoraba todas las escenas de
+discusi&oacute;n&mdash;, comprendo que tuve raz&oacute;n en responderle que no, bien que
+eso me fuera lo m&aacute;s penoso; pero, &iexcl;qu&eacute; bien se ha comportado Godfrey a
+este respecto! Muchos maridos se hubieran enojado conmigo por haber
+resistido a sus deseos. Hubieran sido capaces de insinuar que hab&iacute;an
+tenido mala suerte al casarse conmigo. Godfrey, sin embargo, no ha sido
+capaz de dirigirme una palabra dura. S&oacute;lo demuestra su disgusto cuando
+no lo puede ocultar; todo le parece tan vac&iacute;o, ya lo s&eacute;; y las
+tierras... qu&eacute; cosa tan distinta ser&iacute;a para &eacute;l cuando va a vigilar su
+explotaci&oacute;n si hiciera todo eso pensando en los hijos que van creciendo.
+Sin embargo, yo no me puedo quejar; quiz&aacute;s si se hubiera casado con otra
+mujer que le hubiera dado hijos le habr&iacute;a mortificado de otro modo.</p>
+
+<p>La idea de esta posibilidad era el principal consuelo de Nancy. A fin de
+fortalecer esa idea se ingeniaba en tener por Godfrey una ternura m&aacute;s
+perfecta que la de que hubiera sido capaz cualquier otra esposa. Muy a
+pesar suyo se hab&iacute;a visto obligada a afligirlo con la &uacute;nica negativa.
+Godfrey no permanec&iacute;a insensible a los esfuerzos de aquel cari&ntilde;o, y no
+era injusto respecto a los motivos de la obstinaci&oacute;n de Nancy. Era
+imposible que hubiera vivido con ella quince a&ntilde;os, sin saber que los
+rasgos principales del car&aacute;cter de su mujer eran un apego desinteresado
+a lo que es justo y una sinceridad pura como el roc&iacute;o formado sobre las
+flores. En realidad, Godfrey sent&iacute;a aquello con tanta mayor intensidad
+cuanto que su naturaleza indecisa, adversa a afrontar las dificultades
+por ser &eacute;stas francas y sinceras, ten&iacute;a un cierto temor respetuoso por
+aquella dulce esposa que espiaba los deseos de su marido con el deseo
+ardiente de obedecerle. Le parec&iacute;a que no le podr&iacute;a revelar jam&aacute;s a
+Nancy la verdad concerniente a Eppie. Jam&aacute;s se repondr&iacute;a de la repulsi&oacute;n
+que le causar&iacute;a la historia de aquel primer matrimonio si se la revelaba
+ahora, despu&eacute;s de haber guardado el secreto tanto tiempo.</p>
+
+<p>Y la joven, pensaba Godfrey, ser&iacute;a un objeto de repulsi&oacute;n para ella; la
+sola presencia de Eppie le ser&iacute;a penosa. Y quiz&aacute;s hasta el golpe
+asestado a la altivez de Nancy&mdash;altivez mezclada con su ignorancia del
+mal del mundo&mdash;ser&iacute;a demasiado fuerte para su constituci&oacute;n delicada.
+Puesto que se hab&iacute;a casado con ella teniendo un secreto en el coraz&oacute;n,
+era preciso que guardara ese secreto hasta el fin. Hiciera lo que
+hiciera, deb&iacute;a abstenerse de abrir un abismo infranqueable entre &eacute;l y la
+mujer que amaba desde hac&iacute;a tantos a&ntilde;os.</p>
+
+<p>Sin embargo, &iquest;por qu&eacute; no pod&iacute;a acostumbrarse a ver sin hijos un hogar
+que tal esposa embellec&iacute;a? &iquest;Por qu&eacute; su esp&iacute;ritu dirig&iacute;a su vuelo
+inquieto hacia ese vac&iacute;o, como si fuera la &uacute;nica causa por la cual su
+vida no era completamente feliz? Supongo que lo mismo les ocurre a todos
+los hombres y a todas las mujeres que llegan a cierta edad sin darse
+cuenta clara de que la felicidad completa no puede existir en la vida.</p>
+
+<p>En la vaga tristeza de las horas sombr&iacute;as del crep&uacute;sculo, el hombre
+descontento busca un objeto definido y lo encuentra en la privaci&oacute;n de
+un bien del que nunca ha gozado. El hombre descontento si est&aacute; sentado,
+meditando en su hogar, piensa con envidia en el padre cuya vuelta es
+acogida con voces infantiles, y si est&aacute; sentado a su mesa, alrededor de
+la cual las peque&ntilde;as cabezas se elevan las unas por encima de las otras
+como plantas de alm&aacute;cigos, ve una negra preocupaci&oacute;n cernerse tras de
+cada una de ellas y piensa que las impulsiones que impelen a los hombres
+a abandonar su libertad y a buscar cadenas, no son seguramente otra cosa
+m&aacute;s que un acceso de locura. En lo que concierne a Godfrey, hab&iacute;a otras
+razones, para que esos pensamientos fueran continuamente infortunados
+por aquella circunstancia particular, por aquel vac&iacute;o de su destino.</p>
+
+<p>Su conciencia, que no estaba nunca en completo reposo con respecto a
+Eppie, le hac&iacute;a ver ahora su hogar sin hijos bajo el aspecto de una
+justa retribuci&oacute;n. Y como el tiempo transcurr&iacute;a y Nancy se negaba
+siempre a adoptar a Eppie, toda reparaci&oacute;n de la falta de Godfrey se
+volv&iacute;a cada vez m&aacute;s dif&iacute;cil.</p>
+
+<p>Hac&iacute;a ya cuatro a&ntilde;os la tarde de aquel domingo, que no se hab&iacute;a hecho
+alusi&oacute;n alguna a la adopci&oacute;n, y Nancy supon&iacute;a que aquel asunto estaba
+enterrado para siempre.</p>
+
+<p>&mdash;Me pregunto si pensar&aacute; m&aacute;s o menos en ello al envejecer&mdash;se dec&iacute;a
+Nancy&mdash;; tengo miedo de que piense m&aacute;s. Las personas de edad sufren con
+no tener hijos: &iquest;qu&eacute; ser&iacute;a de mi padre sin Priscila? Y si muero yo,
+Godfrey quedar&iacute;a muy solo... &eacute;l, que frecuenta tan poco a sus hermanos.
+Pero no quiero atormentarme en exceso, ni tratar de prever los
+acontecimientos: es preciso que haga lo mejor que pueda en el presente.</p>
+
+<p>Al asaltarla este &uacute;ltimo pensamiento, Nancy se despert&oacute; de su meditaci&oacute;n
+y volvi&oacute; la mirada hacia la p&aacute;gina abandonada durante mucho m&aacute;s tiempo
+del que imaginaba; porque muy luego la sorprendi&oacute; la entrada de la
+sirvienta que llevaba el t&eacute;. En realidad, era algo m&aacute;s temprano que de
+costumbre; pero Juana ten&iacute;a sus razones.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;El se&ntilde;or ha entrado ya al patio, Juana?</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;ora, todav&iacute;a no&mdash;respondi&oacute; Juana, acentuando ligeramente su
+respuesta, sin que su se&ntilde;ora reparara en ello&mdash;. No s&eacute; si lo habr&eacute;is
+notado, se&ntilde;ora&mdash;prosigui&oacute; Juana despu&eacute;s de un corto silencio&mdash;; pero la
+gente pasa corriendo frente a la ventana de la calle y todos se dirigen
+hacia el mismo lado. Me parece que ha sucedido algo. No hay ning&uacute;n
+sirviente en el patio y por eso no he mandado ver lo que pasa. Sub&iacute;
+hasta la buhardilla m&aacute;s alta pero no pude distinguir nada a causa de los
+&aacute;rboles. Espero que no le haya sucedido nada malo a nadie, sin embargo.</p>
+
+<p>&mdash;No ha de ser hada grave, esper&eacute;moslo&mdash;dijo Nancy&mdash;. Quiz&aacute;s se haya
+vuelto a escapar el toro del se&ntilde;or Snell como el otro d&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Ojal&aacute; no le d&eacute; una cornada a nadie, entonces&mdash;dijo Juana no
+despreciando del todo una hip&oacute;tesis cargada de calamidades imaginarias.</p>
+
+<p>&mdash;A esta muchacha le da siempre por asustarme; me agradar&iacute;a que Godfrey
+estuviera de vuelta.</p>
+
+<p>Se encamin&oacute; a la ventana del frente, dirigi&oacute; sus miradas lo m&aacute;s lejos
+que pudo con una inquietud que consider&oacute; muy luego como una ni&ntilde;er&iacute;a. En
+efecto, no se ve&iacute;a ya en el camino ninguna de las se&ntilde;ales de agitaci&oacute;n
+de que hab&iacute;a hablado Juana, y era probable que Godfrey, en vez de seguir
+por la carretera, volviera m&aacute;s bien cortando los campos.</p>
+
+<p>Permaneci&oacute;, sin embargo, de pie mirando el apacible cementerio; las
+sombras de las tumbas se alargaban sobre los t&uacute;mulos de c&eacute;sped brillante
+y, m&aacute;s lejos, los &aacute;rboles del presbiterio estaban revestidos por los
+vivos colores del oto&ntilde;o. Ante una belleza tan tranquila de la
+naturaleza, la presencia de un temor vano que hac&iacute;a sentir vivamente era
+como un cuervo que agita lentamente las alas surcando el aire lleno de
+sol. Nancy deseaba cada vez m&aacute;s el regreso de Godfrey.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XVIII" id="XVIII"></a>XVIII</h2>
+
+
+<p>Alguien abri&oacute; la puerta, en el otro extremo de la pieza; Nancy tuvo el
+presentimiento de que era su marido. Volvi&oacute; la espalda a la ventana con
+los ojos llenos de alegr&iacute;a, porque el temor m&aacute;s grande de la esposa se
+hab&iacute;a desvanecido.</p>
+
+<p>&mdash;Amigo m&iacute;o, me alegro de que est&eacute;is de vuelta&mdash;dijo adelant&aacute;ndose hacia
+&eacute;l&mdash;. Comenzaba a estar...</p>
+
+<p>Nancy se detuvo bruscamente, porque Godfrey se quitaba el sombrero con
+las manos tr&eacute;mulas y se volv&iacute;a hacia su mujer con el rostro p&aacute;lido y la
+mirada extra&ntilde;a y fr&iacute;a como si la viera realmente, como si la viera
+desempe&ntilde;ando un papel en una escena que ella misma no viera. Nancy pos&oacute;
+una mano sobre el brazo de su marido, no atrevi&eacute;ndose a seguir hablando.
+Godfrey, sin embargo, no repar&oacute; en aquel movimiento y se dej&oacute; caer en su
+sill&oacute;n.</p>
+
+<p>Juana ya estaba en la puerta con la hirviente caldera.</p>
+
+<p>&mdash;Decid que se retire, &iquest;quer&eacute;is?&mdash;repuso Godfrey.</p>
+
+<p>Y cuando la puerta se volvi&oacute; a cerrar, trat&oacute; de hablar con m&aacute;s claridad.</p>
+
+<p>&mdash;Sentaos, Nancy... aqu&iacute;...&mdash;indicando una silla frente a &eacute;l&mdash;. He
+vuelto as&iacute; que pude, para impedir que alguna otra persona os contara lo
+sucedido. He experimentado una gran sacudida, pero temo m&aacute;s lo que vais
+a sentir vos.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No se trata de mi padre o de Priscila?&mdash;dijo Nancy con los labios
+tr&eacute;mulos y juntando sus manos con fuerza sobre las rodillas.</p>
+
+<p>&mdash;No, no se trata de una persona viva&mdash;dijo Godfrey, incapaz de usar de
+la habilidad prudente con que hubiera querido hacer su revelaci&oacute;n&mdash;. Se
+trata de Dunstan... mi hermano Dunstan, a quien perdimos de vista hace
+diez y seis a&ntilde;os. Lo hemos encontrado... hemos encontrado su cuerpo...
+su esqueleto.</p>
+
+<p>El terror profundo que la mirada de Godfrey le hab&iacute;a causado a Nancy,
+hizo que ella encontrara un alivio en aquellas palabras. Se sent&oacute;
+relativamente tranquila, para o&iacute;r lo que &eacute;l ten&iacute;a todav&iacute;a que decir.</p>
+
+<p>Godfrey prosigui&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;La cantera se ha secado bruscamente, supongo que a causa de un
+drenaje; y estaba all&iacute;... estaba all&iacute; desde hace diez y seis a&ntilde;os;
+encajado sobre dos piedras... con su reloj y su sello, con mi l&aacute;tigo de
+caza de pomo de oro, que tiene mi nombre grabado. Lo tom&oacute; sin ped&iacute;rmelo
+el d&iacute;a en que mont&oacute; a <i>Rel&aacute;mpago</i>, para ir de caza, la &uacute;ltima vez que lo
+vi.</p>
+
+<p>Godfrey se detuvo; no era igualmente f&aacute;cil revelar lo dem&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pens&aacute;is que se ahog&oacute;?&mdash;dijo Nancy, casi sorprendida de que su marido
+estuviera tan profundamente impresionado por lo que hab&iacute;a pasado hace
+tantos a&ntilde;os a un hermano al que no quer&iacute;a, respecto del cual s&eacute; hab&iacute;a
+augurado algo peor.</p>
+
+<p>&mdash;No, cay&oacute; en la cantera&mdash;dijo Godfrey con voz baja, pero claramente,
+como si quisiera expresar que el hecho implicaba algo m&aacute;s.</p>
+
+<p>Poco despu&eacute;s agreg&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Dunstan fue quien rob&oacute; a Silas Marner.</p>
+
+<p>La sorpresa y la verg&uuml;enza hicieron afluir la sangre al rostro y al
+cuello de Nancy, que hab&iacute;a sido educada en la creencia de que eran un
+deshonor hasta los cr&iacute;menes de los parientes lejanos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o, Godfrey!&mdash;dijo con tono compasivo, porque inmediatamente
+pens&oacute; que su marido deb&iacute;a sentir el deshonor m&aacute;s vivamente a&uacute;n que ella.</p>
+
+<p>&mdash;El dinero estaba en la Cantera&mdash;prosigui&oacute; Godfrey&mdash;, todo el dinero
+del tejedor. Todo ha sido recogido y en este momento llevan el esqueleto
+al <i>Arco Iris</i>. Pero yo me vine a cont&aacute;roslo todo; no he podido
+contenerme, era preciso que lo supierais.</p>
+
+<p>Permaneci&oacute; silencioso, mirando al suelo durante largos minutos. Nancy
+hubiera pronunciado algunas palabras para mitigar aquella verg&uuml;enza de
+familia, si no hubiera sido contenida por el sentimiento instintivo de
+que Godfrey ten&iacute;a todav&iacute;a algo que decirle. Muy luego alz&oacute; los ojos y
+mir&oacute; fijamente a Nancy, diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;Todo se descubre, Nancy, tarde o temprano. Cuando el Todopoderoso lo
+quiere, nuestros secretos son revelados. Yo he vivido con un secreto en
+el coraz&oacute;n; pero no quiero segu&iacute;roslo ocultando. No quisiera que os
+fuese revelado por otra persona que yo, no quisiera que lo descubrieseis
+despu&eacute;s de mi muerte. Voy a dec&iacute;roslo ahora mismo. Nunca tuve para ello
+bastante fuerza de voluntad; pero ahora sabr&eacute; cumplir mi resoluci&oacute;n.</p>
+
+<p>El extremado terror de Nancy hab&iacute;a vuelto. Sus ojos, llenos de espanto,
+se encontraron como en una crisis en que el efecto se hubiera
+suspendido.</p>
+
+<p>&mdash;Nancy&mdash;dijo Godfrey lentamente&mdash;, cuando nos casamos, yo os ocult&eacute;
+algo... algo que deb&iacute; deciros. Aquella mujer que Marner encontr&oacute; muerta
+entre la nieve... la madre de Eppie... aquella m&iacute;sera mujer... aquella
+mujer era mi esposa. Eppie es mi hija.</p>
+
+<p>Se detuvo temiendo el efecto de su confesi&oacute;n. Sin embargo, Nancy
+permaneci&oacute; completamente tranquila en su asiento, salvo que sus miradas
+se dirigieron hacia el suelo, dejando de encontrarse con las de Godfrey.
+Estaba p&aacute;lida y serena como una estatua de la meditaci&oacute;n, con las manos
+unidas sobre las rodillas.</p>
+
+<p>&mdash;Nunca volver&eacute;is a tener por m&iacute; la misma estima&mdash;dijo Godfrey un
+momento despu&eacute;s, con voz algo tr&eacute;mula.</p>
+
+<p>Nancy permaneci&oacute; silenciosa.</p>
+
+<p>&mdash;No deb&iacute; dejar a la ni&ntilde;a sin reconocerla; no deb&iacute; ocultaros este
+secreto. Me era imposible soportar la idea de renunciar a vos, Nancy. Me
+vi obligado a casarme con aquella mujer, y eso me hizo sufrir mucho.</p>
+
+<p>Nancy segu&iacute;a siempre silenciosa, con la mirada baja. Godfrey casi
+esperaba verla ponerse de pie inmediatamente y decir que iba a volverse
+a casa de su padre. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a mostrarse piadosa para con faltas que
+deb&iacute;an parecerle tan negras, dada la sencillez y serenidad de sus
+principios?</p>
+
+<p>En fin, Nancy alz&oacute; los ojos hacia su marido y habl&oacute;. No hab&iacute;a ninguna
+indignaci&oacute;n en su voz, s&oacute;lo hab&iacute;a la expresi&oacute;n de un profundo pesar.</p>
+
+<p>&mdash;Godfrey, si me hubierais dicho esto hace seis a&ntilde;os, hubi&eacute;ramos podido
+cumplir en parte nuestro deber para con la ni&ntilde;a. &iquest;Cre&eacute;is que me hubiera
+negado a recibirla, sabiendo que era nuestra hija?</p>
+
+<p>En aquel momento Godfrey sinti&oacute; toda la amargura de un error que no
+hab&iacute;a sido solamente in&uacute;til, sino que hab&iacute;a fallado su propio objeto. No
+hab&iacute;a sabido apreciar a aquella mujer con la que hab&iacute;a vivido tanto
+tiempo. Pero ella habl&oacute; de nuevo y con m&aacute;s agitaci&oacute;n que antes.</p>
+
+<p>&mdash;Y adem&aacute;s, Godfrey, si la hubi&eacute;semos tra&iacute;do entonces, si vos os
+hubierais encari&ntilde;ado con ella como deb&iacute;ais, ella me hubiera querido como
+a una madre y vos hubierais sido m&aacute;s feliz conmigo. Me hubiera sido m&aacute;s
+f&aacute;cil soportar la muerte de mi nene y nuestra vida hubiera podido
+parecerse m&aacute;s a lo que antes pens&aacute;bamos que ser&iacute;a.</p>
+
+<p>Las l&aacute;grimas de Nancy empezaron a correr y ella ces&oacute; de hablar.</p>
+
+<p>&mdash;Pero entonces no hubierais querido casaros conmigo, Nancy, si os lo
+hubiera dicho&mdash;replic&oacute; Godfrey, impulsado por la severidad de los
+reproches de su conciencia, a probarse a s&iacute; mismo que su conducta no
+hab&iacute;a sido una locura completa&mdash;. Ahora os parece que me hubierais
+aceptado por esposo, pero no lo hubierais hecho en aquel momento con
+vuestra altivez y la de vuestro padre; os hubiera repugnado el tener
+relaciones conmigo, despu&eacute;s de las revelaciones que os hubiera hecho.</p>
+
+<p>&mdash;No sabr&iacute;a deciros cu&aacute;l hubiera sido mi decisi&oacute;n a ese respecto,
+Godfrey. En todo caso, nunca me hubiera casado con otro. Pero yo no
+merec&iacute;a que se hiciera da&ntilde;o a causa de m&iacute;; nada lo merece en este mundo.
+Ninguna cosa es tan buena como lo parece a primera vista; nuestra misma
+uni&oacute;n no lo es, ya lo veis.</p>
+
+<p>Pas&oacute; una d&eacute;bil y triste sonrisa por la fisonom&iacute;a de Nancy cuando
+pronunci&oacute; estas &uacute;ltimas palabras.</p>
+
+<p>&mdash;Soy un hombre peor de lo que pensabais, Nancy. &iquest;Podr&eacute;is perdonarme
+alg&uacute;n d&iacute;a?</p>
+
+<p>&mdash;El mal que me hab&eacute;is causado no tiene mucha importancia, Godfrey, y ya
+est&aacute; reparado; hab&eacute;is sido bueno conmigo durante quince a&ntilde;os. Es para
+con otra que sois culpable, y temo que vuestras faltas para con ella no
+puedan ser nunca borradas por completo.</p>
+
+<p>&mdash;Pero nada nos impide adoptar a Eppie ahora&mdash;dijo Godfrey&mdash;. Ahora me
+importa poco que se sepa todo. Ser&eacute; franco y sincero el resto de mi
+vida.</p>
+
+<p>&mdash;Su presencia en casa no ser&aacute; ya lo que hubiera sido, ahora que Eppie
+es grande&mdash;dijo Nancy meneando tristemente la cabeza&mdash;. Pero ten&eacute;is el
+deber de reconocerla y de asegurar su suerte. Yo tambi&eacute;n cumplir&eacute; el
+deber para con ella y rogar&eacute; a Dios para conseguir que me quiera.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, los dos iremos a casa de Silas Marner esta misma tarde,
+cuando todo est&eacute; ya tranquilo en las Canteras.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XIX" id="XIX"></a>XIX</h2>
+
+
+<p>Aquella noche, entre las ocho y las nueve, Eppie y Silas estaban
+sentados solos en su choza. Despu&eacute;s de la gran sobreexcitaci&oacute;n causada
+al tejedor por los sucesos de la tarde, hab&iacute;a deseado vivamente aquella
+tranquilidad y hasta les hab&iacute;a rogado a la se&ntilde;ora Winthrop y a Aar&oacute;n,
+que se hab&iacute;an quedado all&iacute;, naturalmente, cuando todos se marcharon, que
+lo dejaran solo con su hija. Aquella sobreexcitaci&oacute;n no se hab&iacute;a
+disipado todav&iacute;a. No hab&iacute;a hecho m&aacute;s que alcanzar ese grado en que la
+sensibilidad se vuelve tan delicada que hace intolerable todo
+estimulante exterior; ese grado en que no se siente fatiga sino m&aacute;s bien
+una intensidad de vida interior, bajo el imperio de la cual es imposible
+conciliar el sue&ntilde;o. Todo el que haya observado tales momentos en otras
+personas, recuerda el brillo de su mirada y la nitidez extra&ntilde;a que se
+esparce hasta sobre las facciones groseras a causa de esa influencia
+pasajera. Es algo como si gracias a una nueva sutileza del o&iacute;do, capaz
+de percibir todas las voces espirituales, vibraciones de efectos
+maravillosos hubieran atravesado la pesada armaz&oacute;n mortal, como si la
+&laquo;belleza nacida del murmullo de los sonidos&raquo; hubiera pasado por la
+fisonom&iacute;a del que los escucha.</p>
+
+<p>El rostro de Silas anunciaba esa especie de transfiguraci&oacute;n cuando al
+quedar solos se puso a mirar a Eppie, sentado en su sill&oacute;n. La joven
+hab&iacute;a acercado su silla cerca de las rodillas de Marner y se hab&iacute;a
+inclinado hacia adelante teniendo ambas manos de su padre adoptivo entre
+las suyas y con los ojos alzados hacia &eacute;l. Pr&oacute;ximo a ellos, en la mesa,
+iluminada por una vela, se encontraba el oro recobrado, el oro tanto
+tiempo amado, dispuesto en pilas regulares, como Silas ten&iacute;a costumbre
+de ponerlo en los d&iacute;as en que aquel metal era su &uacute;nica alegr&iacute;a. Acababa
+de mostrarle a Eppie c&oacute;mo ten&iacute;a la costumbre de contarlo todas las
+noches y cu&aacute;l hab&iacute;a sido la desolaci&oacute;n extrema de su alma hasta que su
+hija le fue enviada.</p>
+
+<p>&mdash;En un principio&mdash;le dec&iacute;a en voz baja&mdash;ten&iacute;a de tiempo en tiempo como
+el presentimiento de que vos podr&iacute;ais tomar la forma de mi oro; porque
+adondequiera que volviera la cabeza me parec&iacute;a ver mi tesoro, y pensaba
+que me sentir&iacute;a feliz si pudiera tocarlo y convencerme de que hab&iacute;a
+vuelto. Pero esto no dur&oacute;. Al cabo de poco tiempo hubiera pensado que me
+hab&iacute;a herido una nueva maldici&oacute;n, si el oro os hubiera alejado de m&iacute;.
+Hab&iacute;a llegado a tanto la necesidad de vuestras miradas, de vuestra voz y
+del tacto de vuestros peque&ntilde;os dedos. Vos no sab&iacute;ais cuando erais muy
+peque&ntilde;a, vos no sab&iacute;ais lo que vuestro viejo padre Silas sent&iacute;a por vos.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ahora lo s&eacute;, padre m&iacute;o&mdash;dijo Eppie&mdash;. Si no hubiera sido por vos
+me hubieran llevado al asilo de los pobres y no hubiera habido nadie que
+me quisiera.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! querida m&iacute;a, la bendici&oacute;n ha sido para m&iacute;. Si vos no me hubierais
+sido enviada para salvarme, hubiera descendido a la tumba con mi
+miseria. El dinero me fue quitado a tiempo, y ya veis que ha sido
+conservado, hasta que lo necesit&aacute;ramos para vos. Es maravilloso...
+nuestra vida es maravillosa.</p>
+
+<p>Silas permaneci&oacute; sentado, en silencio, contemplando durante algunos
+instantes el tesoro.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora ya no me seduce&mdash;dijo con aire pensativo&mdash;; no, ciertamente que
+no. Me pregunto si volver&iacute;a a tener ese poder en el caso, Eppie, en que
+os perdiera, y lo dudo. Pero podr&iacute;a ser inducido a creer que ha sido de
+nuevo abandonado y a perder el sentimiento de que Dios ha sido bueno
+para conmigo.</p>
+
+<p>En aquel instante golpearon a la puerta y Eppie se vio obligada a
+levantarse sin responderle a Silas. &iexcl;Qu&eacute; bella parec&iacute;a! L&aacute;grimas de
+ternura le llenaban los ojos y un ligero sonrojo te&ntilde;&iacute;a sus mejillas
+cuando se adelant&oacute; para abrir. Aquel sonrojo se hizo m&aacute;s intenso al ver
+al se&ntilde;or Godfrey Cass y a su se&ntilde;ora. Hizo su ligera reverencia r&uacute;stica y
+abri&oacute; del todo la puerta para dejarlos pasar.</p>
+
+<p>&mdash;Os venimos a molestar muy tarde, querida&mdash;dijo la se&ntilde;ora Cass, tomando
+la mano de Eppie, mir&aacute;ndole el rostro con expresi&oacute;n admirativa y de vivo
+inter&eacute;s.</p>
+
+<p>La misma Nancy estaba p&aacute;lida y tr&eacute;mula.</p>
+
+<p>Eppie, despu&eacute;s de haber acercado sillas para el se&ntilde;or Cass y su se&ntilde;ora,
+fue a ponerse de pie junto a Silas y frente a ellos.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal, Marner?&mdash;dijo Godfrey, tratando de hablar con plena
+seguridad&mdash;, es para m&iacute; un gran consuelo al volveros a ver en posesi&oacute;n
+del dinero de que beb&iacute;ais sido privado hace tantos a&ntilde;os. Fue un miembro
+de mi familia el que os caus&oacute; ese da&ntilde;o; eso agrava mi pesar y me siento
+obligado a repararlo por todos los medios de que dispongo. Todo lo que
+haga por vos no ser&aacute; m&aacute;s que saldar una deuda, aun cuando s&oacute;lo
+considerara el robo. Pero hay otras cosas, Marner, por las que estoy y
+estar&eacute; siempre grato.</p>
+
+<p>Godfrey se detuvo. El y su mujer hab&iacute;an convenido que el asunto de la
+paternidad no ser&iacute;a abordado sino con mucha prudencia y si era posible
+que la revelaci&oacute;n quedara reservada para m&aacute;s tarde, de manera de no
+hac&eacute;rsela m&aacute;s que gradualmente a Eppie. Nancy hab&iacute;a insistido respecto a
+ese punto, porque present&iacute;a vivamente el aspecto doloroso bajo el cual
+la joven no dejar&iacute;a de considerar las relaciones que hab&iacute;an existido
+entre su padre y su madre.</p>
+
+<p>Silas, siempre cohibido cuando le dirig&iacute;an la palabra &laquo;superiores&raquo; tales
+como el se&ntilde;or Cass&mdash;hombres grandes, poderosos, de tez fuertemente
+encendida y que se ve&iacute;an sobre todo a caballo&mdash;, respondi&oacute; con alguna
+dificultad:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or, tengo que agradeceros ya muchas cosas. En cuanto al robo, no lo
+considero como una p&eacute;rdida para m&iacute;. Y, si lo hiciera, vos no tendr&iacute;ais
+nada que ver en ello: vos no ten&eacute;is responsabilidad alguna.</p>
+
+<p>&mdash;Vos ten&eacute;is el derecho de considerar el asunto de ese modo, Marner;
+pero yo no lo podr&eacute; hacer nunca. Espero que me dejar&eacute;is proceder de
+acuerdo con mis sentimientos de justicia. Yo s&eacute; que vos os content&aacute;is
+f&aacute;cilmente: sois un hombre que ha trabajado duro toda su vida.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or&mdash;dijo Marner con acento meditativo&mdash;. No hubiera sido feliz
+sin mi trabajo: eso fue lo que me sostuvo cuando todo lo dem&aacute;s me
+abandon&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;dijo Godfrey aplicando exclusivamente las palabras de Marner a
+las necesidades materiales del tejedor&mdash;. Vuestro oficio ha sido &uacute;til en
+este pa&iacute;s, porque hay muchos tejidos que hacer; pero hab&eacute;is llegado a
+una edad algo avanzada para ese trabajo asiduo, Marner. Es tiempo de que
+os retir&eacute;is y descans&eacute;is un poco. Parec&eacute;is muy quebrantado aunque no
+se&aacute;is un anciano, me parece.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo cincuenta y cinco a&ntilde;os, casi seguramente&mdash;dijo Silas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, entonces, pod&eacute;is vivir todav&iacute;a treinta a&ntilde;os! &iexcl;Fijaos en el viejo
+Macey! Y ese dinero que ten&eacute;is sobre la mesa es al fin y al cabo poca
+cosa. No durar&aacute; mucho de una manera o de otra, que lo coloqu&eacute;is a
+inter&eacute;s o que lo vay&aacute;is gastando. No durar&iacute;a mucho, aunque no tuvierais
+que pensar sino en vos... y ten&eacute;is que sostener dos personas desde hace
+muchos a&ntilde;os. Deseamos ayudaros.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;or&mdash;dijo Silas, insensible a todo lo que dec&iacute;a Godfrey&mdash;, no
+temo la necesidad, Eppie y yo siempre hemos de saber vencer las
+dificultades. Hay pocos obreros que cuenten con tantas econom&iacute;as. Yo s&eacute;
+lo que representa este dinero para la gente acomodada; pero a mis ojos
+es mucho, es demasiado. Y nosotros dos necesitamos muy poca cosa.</p>
+
+<p>&mdash;Solamente un jardincito, pap&aacute;&mdash;dijo Eppie sonroj&aacute;ndose en seguida
+hasta las orejas.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Un jard&iacute;n os agradar&iacute;a, querida?&mdash;dijo Nancy, pensando que aquel
+cambio de tema pudiera serle favorable a su marido&mdash;. Nos podr&iacute;amos
+entender sobre ese punto... yo consagro mucho tiempo al nuestro.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! se trabaja mucho en los jardines de la Casa Roja&mdash;dijo Godfrey,
+sorprendido por lo dif&iacute;cil que le era abordar una proposici&oacute;n que, de
+lejos, le hab&iacute;a parecido muy f&aacute;cil&mdash;. Os hab&eacute;is conducido muy bien con
+Eppie, Marner, desde hace diez y seis a&ntilde;os. &iquest;Os agradar&iacute;a mucho verla en
+una situaci&oacute;n c&oacute;moda, verdad? Parece una hermosa muchacha, en buena
+salud, pero incapaz de soportar ninguna fatiga. No parece una moza
+vigorosa, hija de padres obreros. Os ser&iacute;a agradable verla objeto de los
+cuidados de aqu&eacute;llos que pueden darle fortuna y hacer de ella una dama.
+Es m&aacute;s apta para eso que para una existencia penosa, como la que pod&iacute;a
+tener que llevar dentro de algunos a&ntilde;os.</p>
+
+<p>Un ligero sonrojo se esparci&oacute; por el rostro de Marner y desapareci&oacute; como
+una luz ef&iacute;mera. Eppie s&oacute;lo se sorprend&iacute;a de que el se&ntilde;or Cass hablara
+as&iacute; de cosas que no ten&iacute;an nada de com&uacute;n con la realidad. En cuanto a
+Silas, se sent&iacute;a incomodado y ofendido.</p>
+
+<p>&mdash;No veo, se&ntilde;or, ad&oacute;nde quer&eacute;is ir a parar&mdash;respondi&oacute;, no ocurri&eacute;ndosele
+las palabras adecuadas para expresar los sentimientos complejos que
+experimentara mientras o&iacute;a hablar al se&ntilde;or Cass.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, he aqu&iacute; lo que quiero decir, Marner&mdash;replic&oacute; Godfrey,
+resuelto a abordar el caso&mdash;. Mi mujer y yo, ya lo sab&eacute;is, no tenemos
+hijos. No tenemos a nadie quien pueda aprovechar la holgura de nuestra
+casa y todo lo que poseemos adem&aacute;s de eso, que es m&aacute;s de lo que
+necesitamos. Quisi&eacute;ramos, pues, tener a alguien que nos sirviera de
+hija. Desear&iacute;amos tener a Eppie y tratarla bajo todos conceptos como si
+fuera nuestra. Me parece que ser&iacute;a un gran consuelo para vuestra vejez
+al ver su fortuna asegurada de este modo, despu&eacute;s de haberos sacrificado
+tanto para criarla tan bien. Nada m&aacute;s justo que se&aacute;is plenamente
+recompensado. Y Eppie, estoy seguro, os amar&aacute; siempre, y siempre os
+quedar&aacute; agradecida. Vendr&aacute; a veros a menudo y no dejaremos escapar
+ninguna ocasi&oacute;n de hacer cuanto podamos para que se&aacute;is feliz.</p>
+
+<p>Un hombre sencillo, como era Godfrey Cass, al hablar bajo la influencia
+de alguna dificultad, balbucea necesariamente expresiones m&aacute;s groseras
+que sus intenciones y que tienen que rozar sentimientos delicados.
+Mientras que &eacute;l hablaba, Eppie hab&iacute;a posado tranquilamente su brazo tras
+de la cabeza de Silas y su mano cari&ntilde;osa se hab&iacute;a apoyado en su hombro;
+de modo que sinti&oacute; que el viejo temblaba con violencia.</p>
+
+<p>Cuando el se&ntilde;or Cass hubo terminado, el tejedor permaneci&oacute; silencioso
+durante unos momentos, habiendo perdido toda energ&iacute;a en un conflicto de
+emociones, todas igualmente penosas. El coraz&oacute;n de Eppie se oprim&iacute;a al
+pensar que su padre estaba afligido. Estaba a punto de inclinarse para
+hablarle, cuando una angustia violenta domin&oacute; por fin todas las que
+luchaban en el alma de Silas. Entonces dijo con voz d&eacute;bil:</p>
+
+<p>&mdash;Eppie, hija m&iacute;a, hablad. Yo no quiero impedir vuestra felicidad. Dad
+las gracias al se&ntilde;or y a la se&ntilde;ora Cass.</p>
+
+<p>Eppie quit&oacute; el brazo de atr&aacute;s de la cabeza del tejedor y adelant&oacute; un
+paso. Sus mejillas estaban encendidas, pero no era de falso rubor: la
+idea de que su padre estaba sumido en la duda y, la angustia le hab&iacute;a
+quitado esa especie de conciencia de s&iacute; misma. Hizo una profunda
+reverencia primero a la se&ntilde;ora Cass, luego al se&ntilde;or Cass y les dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Gracias, se&ntilde;ora; gracias, se&ntilde;or; pero yo no puedo separarme de mi
+padre, ni reconocer a nadie que me fuera superior que &eacute;l. Tampoco deseo
+ser una dama. Gracias de todos modos&mdash;Eppie hizo al llegar aqu&iacute; una
+reverencia&mdash;, y no podr&iacute;a abandonar a las gentes con que me he habituado
+a vivir.</p>
+
+<p>Los labios de Eppie se pusieron a temblar un poco al decir las &uacute;ltimas
+palabras. Se retir&oacute; otra vez tras de la silla de su padre, le pas&oacute; el
+brazo alrededor del cuello, mientras que Silas, reprimiendo un sollozo,
+tend&iacute;a la mano para oprimir la de su hija.</p>
+
+<p>Nancy ten&iacute;a los ojos llenos de l&aacute;grimas, pero su simpat&iacute;a por Eppie se
+mezclaba naturalmente con la angustia que le causaba la situaci&oacute;n de su
+marido. No se atrevi&oacute; a hablar, pregunt&aacute;ndose qu&eacute; pasar&iacute;a en el esp&iacute;ritu
+de Godfrey. Este sent&iacute;a esa especie de irritaci&oacute;n que se manifiesta
+inevitablemente en casi todos nosotros cuando encontramos un obst&aacute;culo
+imprevisto. Se hab&iacute;a sentido penetrado de arrepentimiento y con la
+resoluci&oacute;n necesaria para reparar su falta, en toda la medida que el
+tiempo podr&iacute;a consent&iacute;rselo. Era movido por sentimientos del todo
+excepcionales que deb&iacute;an fincar en una regla de conducta determinada de
+antemano, y que hab&iacute;a escogido por parecerle la m&aacute;s justa, as&iacute; es que no
+estaba dispuesto a apreciar con satisfacci&oacute;n los sentimientos ajenos que
+ven&iacute;an a contrariar sus resoluciones virtuosas. La agitaci&oacute;n bajo cuya
+inspiraci&oacute;n habl&oacute; de nuevo no estaba exenta de un asomo de c&oacute;lera.</p>
+
+<p>&mdash;Pero yo tengo sobre vos, Eppie, el m&aacute;s grande de todos los derechos.
+Tengo el deber, Marner, de reconocer a Eppie como hija m&iacute;a y darle la
+situaci&oacute;n que le corresponde. Es mi hija: su madre era mi esposa. Tengo
+sobre ella un derecho leg&iacute;timo.</p>
+
+<p>Eppie se hab&iacute;a estremecido con violencia y se puso intensamente p&aacute;lida.
+Silas, por el contrario, se sinti&oacute; aliviado por la respuesta de Eppie
+del terrible temor de que sus intenciones fueran opuestas a las de su
+hija. Sinti&oacute; que el esp&iacute;ritu de resistencia se hab&iacute;a pronunciado en &eacute;l,
+no sin provocar, sin embargo, un ligero movimiento de c&oacute;lera paternal.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, se&ntilde;or&mdash;respondi&oacute; con un acento de amargura que hab&iacute;a quedado
+callado en su alma desde el d&iacute;a memorable en que hab&iacute;an quedado
+destruidas las esperanzas de su juventud&mdash;; entonces, se&ntilde;or, &iquest;por qu&eacute; no
+dijisteis eso hace diez y seis a&ntilde;os? &iquest;Por qu&eacute; no la reclamasteis antes
+de que llegase a quererla, en lugar de venir a tom&aacute;rmela en este
+momento? Lo mismo podr&iacute;ais quererme arrancar el coraz&oacute;n del pecho. Dios
+me la dio porque vos la abandonasteis como hija; no ten&eacute;is ning&uacute;n
+derecho sobre ella. Cuando un hombre aleja un bien de su puerta, ese
+bien es de los que lo recogen en su casa.</p>
+
+<p>&mdash;Ten&eacute;is raz&oacute;n, Marner: hice mal, me he arrepentido de mi conducta a
+ese respecto&mdash;dijo Godfrey, que no pudo menos que sentir el filo de las
+palabras de Silas.</p>
+
+<p>&mdash;Me alegro de saberlo&mdash;dijo Marner, cuya agitaci&oacute;n aumentaba&mdash;; pero el
+arrepentimiento no puede modificar lo que ha durado diez y seis a&ntilde;os.
+Viniendo a decir ahora &laquo;yo soy su padre&raquo;, no destru&iacute;s los sentimientos
+de nuestros corazones. A m&iacute; es a quien ha llamado padre desde que pudo
+pronunciar esta palabra.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que podr&iacute;ais considerar el asunto de un modo m&aacute;s justo,
+Marner&mdash;dijo Godfrey, a quien las palabras verdaderas y formales del
+tejedor acababan de sorprender y de infundir un sentimiento
+respetuoso&mdash;. No es como si os la fuese a quitar por completo y no
+debierais volverla a ver. Estar&aacute; muy cerca de vos y vendr&aacute; aqu&iacute; muy a
+menudo. Tendr&aacute; siempre para vos los mismos sentimientos.</p>
+
+<p>&mdash;Exactamente los mismos sentimientos&mdash;repuso Marner con m&aacute;s amargura
+que nunca&mdash;. &iquest;C&oacute;mo podr&iacute;a tener los mismos sentimientos que hoy cuando
+comemos los mismos bocados, bebemos en la misma copa y pensamos en las
+mismas cosas desde el principio hasta el fin del d&iacute;a? Exactamente los
+mismos sentimientos. &iexcl;Esas son vanas palabras! Nos cortar&iacute;amos en dos.</p>
+
+<p>Godfrey, a quien la experiencia no hab&iacute;a preparado para comprender todo
+el alcance de las sencillas palabras de Marner, volvi&oacute; a ser presa de
+una gran irritaci&oacute;n. Le pareci&oacute; que el tejedor era muy ego&iacute;sta, juicio
+que f&aacute;cilmente forman aquellos que no han puesto nunca a prueba su
+fuerza de renunciamiento al oponerse a un acto que, sin duda alguna,
+deb&iacute;a de hacer la felicidad de Eppie, y sinti&oacute; que ten&iacute;a el deber de
+manifestar su autoridad, por amor a su hija.</p>
+
+<p>&mdash;Yo hubiera pensado, Marner&mdash;dijo con tono severo&mdash;, que vuestro
+afecto por Eppie os har&iacute;a ver con regocijo una cosa de que depende su
+felicidad, aunque eso os obligara a hacer alg&uacute;n sacrificio. Debierais
+acordaros de que vuestra vida es incierta y que Eppie ha llegado ahora a
+una edad en que su suerte puede pronto resolverse de una manera muy
+distinta de lo que suceder&iacute;a en casa de su padre. Si llega a casarse con
+alg&uacute;n humilde obrero, entonces, haga lo que hiciera por ella, ya no
+depender&aacute; de m&iacute; el hacerla feliz. Vos le cerr&aacute;is el camino del
+bienestar, y aunque me sea penoso ofenderos despu&eacute;s de lo que vos hab&eacute;is
+hecho y yo no hice, comprendo que ahora tengo la obligaci&oacute;n de insistir
+en velar por mi hija. Quiero cumplir con ese deber.</p>
+
+<p>Es dif&iacute;cil decir qui&eacute;n se sinti&oacute; m&aacute;s profundamente agitado: si Silas o
+Eppie, con las &uacute;ltimas palabras de Godfrey. Los pensamientos de Eppie se
+hab&iacute;an sucedido muy activos, mientras que o&iacute;a la discusi&oacute;n entre el
+padre a quien amaba desde hac&iacute;a mucho tiempo y aquel nuevo padre
+desconocido, aquel nuevo padre que bruscamente hab&iacute;a venido a ocupar el
+sitio de la sombra negra e indecisa que hab&iacute;a puesto el anillo nupcial
+en el dedo de su madre.</p>
+
+<p>Su imaginaci&oacute;n se hab&iacute;a transportado al pasado y al porvenir y se hab&iacute;a
+entregado a conjeturas y a previsiones para comprender lo que
+significaba aquella paternidad revelada. Adem&aacute;s, en las &uacute;ltimas palabras
+de Godfrey hab&iacute;a algunas que contribu&iacute;an a definir claramente aquellas
+previsiones. No era que sus pensamientos sobre el pasado o el porvenir
+hubieran tenido una influencia decisiva sobre la resoluci&oacute;n de Eppie,
+porque esa resoluci&oacute;n hab&iacute;a sido fijada por los sentimientos que
+vibraban al sonido de cada una de las palabras proferidas por Silas.
+Pero, aun fuera de estos sentimientos, la doble corriente de las
+reflexiones de la joven hizo nacer en ella una repulsi&oacute;n por la suerte
+que se le ofreci&oacute; y por aquel padre que se acababa de revelar.</p>
+
+<p>La conciencia de Silas, por otra parte, se sent&iacute;a de nuevo atormentada.
+Lo embargaba el temor de que la acusaci&oacute;n de Godfrey fuera cierta y que
+su propia voluntad se elevara como un obst&aacute;culo ante la felicidad de
+Eppie. Durante algunos instantes permaneci&oacute; silencioso, luchando consigo
+mismo, porque quer&iacute;a dominarse antes de hablar. Por fin, las palabras
+salieron tr&eacute;mulas de su boca:</p>
+
+<p>&mdash;No dir&eacute; nada m&aacute;s. Ser&aacute; como quer&aacute;is. Habladle a la ni&ntilde;a. Yo no quiero
+impedir nada.</p>
+
+<p>La propia Nancy, a pesar de toda la sensibilidad delicada de su coraz&oacute;n,
+compart&iacute;a la opini&oacute;n de su marido de que el deseo de Marner de guardar a
+Eppie no era justificado, despu&eacute;s que el verdadero padre de &eacute;sta se
+hab&iacute;a hecho reconocer. Comprend&iacute;a que la prueba era muy dura para el
+tejedor, pero sus principios personales no le permit&iacute;an dudar que un
+padre leg&iacute;timo no tuviera derechos superiores a los de un padre
+adoptivo, sea quienquiera. Por otra parte, Nancy, que hab&iacute;a sido
+acostumbrada a no carecer de nada y a gozar de los privilegios de una
+posici&oacute;n honorable, no pod&iacute;a apreciar los placeres que la primera
+educaci&oacute;n y los primeros h&aacute;bitos asocian con todos los fines y todos los
+esfuerzos de los pobres de nacimiento. Ante sus ojos, Eppie, al recobrar
+los derechos de la sangre, entraba en posesi&oacute;n de un bienestar
+incontestable, del que hab&iacute;a estado privada demasiado tiempo. Por esto
+oy&oacute; las &uacute;ltimas palabras de Silas con alivio y hab&iacute;a pensado, como
+Godfrey, que su deseo iba a quedar satisfecho.</p>
+
+<p>&mdash;Eppie, mi querida&mdash;dijo Godfrey, mirando a su hija, no sin cierta
+confusi&oacute;n al pensar que ten&iacute;a bastante edad para juzgarla&mdash;, nosotros
+desear&iacute;amos que siempre demostrarais afectos y gratitud a un hombre que
+os ha servido de padre durante tantos a&ntilde;os, y nos esforzaremos en
+ayudaros a hacerle feliz. Pero esperamos que llegar&eacute;is a amarnos como le
+am&aacute;is, y bien que yo no haya sido lo que un padre debiera ser para vos
+desde mucho tiempo, quiero hacer todo lo que pueda por vos hasta mi
+muerte, y dotaros como a mi hija &uacute;nica. Tendr&eacute;is en mi mujer la mejor de
+las madres; es &eacute;sa una felicidad que no hab&eacute;is conocido desde que est&aacute;is
+en edad de poder apreciarla.</p>
+
+<p>&mdash;Mi querida, ser&eacute;is un tesoro para m&iacute;&mdash;dijo Nancy con su voz suave&mdash;.
+No nos faltar&aacute; nada cuando tengamos a nuestra hija.</p>
+
+<p>Eppie no volvi&oacute; a adelantarse para inclinarse otra vez ante el se&ntilde;or
+Cass y su se&ntilde;ora. Ten&iacute;a la mano de Silas en la suya, oprimi&eacute;ndola con
+fuerza; era una mano de tejedor, cuya palma y la yema de los dedos eran
+sensibles a tal presi&oacute;n. Al mismo tiempo, la joven habl&oacute; con tono m&aacute;s
+decidido y m&aacute;s fr&iacute;o que antes.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias, se&ntilde;ora; gracias, se&ntilde;or, por vuestros ofrecimientos; son muy
+hermosos y muy por encima de mis deseos; pero no podr&iacute;a tener un momento
+de alegr&iacute;a en la vida si me viera obligada a separarme de mi padre y si
+lo supiera sentado en nuestra casa pensando en m&iacute; y sufriendo en la
+soledad. Hemos, estado acostumbrados a ser felices juntos todos los
+d&iacute;as, y no puedo concebir ninguna felicidad sin &eacute;l. El dice que no ten&iacute;a
+a nadie en el mundo antes de que yo le fuese enviada, y que no tendr&iacute;a a
+nadie si yo lo dejara. Cuid&oacute; de m&iacute; y me quiso desde el principio; yo le
+quedar&eacute; adicta mientras viva, y nadie se interpondr&aacute; entre &eacute;l y yo.</p>
+
+<p>&mdash;Pero es preciso que est&eacute;is segura, Eppie&mdash;dijo Silas en voz baja&mdash;, es
+preciso que est&eacute;is segura de que jam&aacute;s os arrepentir&eacute;is de haber
+preferido quedaros entre pobres gentes que no poseen m&aacute;s que malas ropas
+y cosas mediocres, cuando de vos depend&iacute;a el obtener todo lo que hay de
+mejor.</p>
+
+<p>Su susceptibilidad a este respecto hab&iacute;a aumentado, mientras escuchaba
+las palabras sinceras y afectuosas de Eppie.</p>
+
+<p>&mdash;Nunca podr&eacute; arrepentirme, padre m&iacute;o&mdash;dijo la joven&mdash;. No sabr&iacute;a en qu&eacute;
+pensar ni qu&eacute; desear vi&eacute;ndome rodeada de bellas cosas a que no he estado
+acostumbrada. Y ser&iacute;a para m&iacute; una triste tarea el vestir hermosas ropas,
+ir en cabriol&eacute; y sentarme en un sitio reservado en la iglesia, si todo
+eso hiciera pensar a aquellos a quienes amo, que mi compa&ntilde;&iacute;a no les
+conviene. &iquest;En qu&eacute; podr&iacute;a entonces interesarme?</p>
+
+<p>Nancy interrog&oacute; a Godfrey con una mirada dolorosa; pero los ojos de &eacute;ste
+estaban fijos en el suelo, en el sitio en que agitaba la punta de su
+bast&oacute;n, como si estuviera ocupado distra&iacute;damente en algo. Entonces pens&oacute;
+que hab&iacute;a una frase que sentar&iacute;a mejor en sus labios que en los de su
+marido.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que dec&iacute;s es natural, querida criatura; es natural que teng&aacute;is
+cari&ntilde;o a aquellos que os han criado&mdash;dijo con dulzura&mdash;; sin embargo,
+ten&eacute;is un deber que llenar para con vuestro padre leg&iacute;timo. Quiz&aacute; no
+s&oacute;lo no teng&aacute;is que resignaros a hacer un sacrificio. Desde que vuestro
+padre os abre su casa, me parece que no es razonable que vos la huy&aacute;is.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no puedo figurarme que tengo otro padre que el m&iacute;o&mdash;dijo Eppie con
+impetuosidad, salt&aacute;ndosele las l&aacute;grimas de los ojos&mdash;. Mi sue&ntilde;o ha sido
+siempre tener un peque&ntilde;o hogar en el que &eacute;l estar&iacute;a sentado junto al
+fuego, mientras que yo trabajar&iacute;a y har&iacute;a todo lo necesario por &eacute;l. No
+puedo imaginarme otra casa m&aacute;s que la nuestra. No he sido criada para
+ser una dama y no puedo acostumbrarme a esta idea. Amo a los obreros,
+su alimento y sus costumbres&mdash;y termin&oacute; con acento vehemente, mientras
+que sus l&aacute;grimas ca&iacute;an&mdash;: Soy la novia de un obrero que vivir&aacute; junto con
+mi padre y que me ayudar&aacute; a cuidarle.</p>
+
+<p>Godfrey fij&oacute; la vista en Nancy; ten&iacute;a el rostro encendido y sus ojos
+dilatados le ard&iacute;an. Aquel fracaso de un proyecto que hab&iacute;a acariciado
+con la alta idea de que iba en cierto modo a rescatar la gran falta de
+su vida, le hizo encontrar sofocante el aire de la pieza.</p>
+
+<p>&mdash;V&aacute;monos, Nancy&mdash;dijo en voz baja.</p>
+
+<p>&mdash;No hablaremos m&aacute;s de esto por hoy&mdash;dijo Nancy poni&eacute;ndose de pie&mdash;. Os
+tenemos mucho cari&ntilde;o a vos, mi querida, y a vos tambi&eacute;n, Marner.
+Volveremos a veros, ahora se hace tarde.</p>
+
+<p>De este modo justific&oacute; la brusca partida de su marido, porque Godfrey se
+hab&iacute;a dirigido derecho hacia la puerta, incapaz de decir una palabra
+m&aacute;s.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XX" id="XX"></a>XX</h2>
+
+
+<p>Nancy y Godfrey se volvieron a su casa en silencio, bajo la luz de las
+estrellas. Cuando entraron al sal&oacute;n artesonado de encina, Godfrey se
+dej&oacute; caer en su sill&oacute;n, mientras que Nancy, despu&eacute;s de haberse quitado
+su sombrero y su chal, fue a colocarse a su lado junto a la estufa
+porque no quer&iacute;a separarse de &eacute;l ni aun algunos minutos. Sin embargo,
+tem&iacute;a proferir alguna palabra que pudiera rozar los sentimientos de su
+esposo. Por &uacute;ltimo, Godfrey volvi&oacute; la cabeza hacia Nancy y sus ojos se
+encontraron y quedaron fijos sin que el uno ni la otra hicieran ning&uacute;n
+movimiento. Aquella mirada tranquila y rec&iacute;proca del marido y de la
+esposa que tienen confianza mutua, era como el primer momento de reposo
+o de seguridad despu&eacute;s de una gran fatiga o de un gran peligro. No deb&iacute;a
+ser turbado ni por palabra ni por ademanes que impidieran sentir los
+primeros goces del apaciguamiento.</p>
+
+<p>Pero muy luego Godfrey le tendi&oacute; la mano, y al entregarle Nancy la suya,
+atrajo a su mujer hacia s&iacute;, y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Todo ha concluido!</p>
+
+<p>Siempre de pie al lado de &eacute;l, Nancy se inclin&oacute; para darle un beso; luego
+le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, temo que nos veamos obligados a renunciar a la esperanza de
+tenerla por hija. No ser&iacute;a razonable que quisi&eacute;ramos hacerla venir a
+nuestra casa contra su voluntad. No podemos cambiar su educaci&oacute;n ni el
+resultado de ella.</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;respondi&oacute; Godfrey con un acento claro y decisivo que contrastaba
+con su palabra generalmente negligente y floja&mdash;. Hay deudas que no es
+posible pagar como las deudas de dinero, dando una compensaci&oacute;n por los
+a&ntilde;os transcurridos. Mientras que yo difer&iacute;a continuamente, los &aacute;rboles
+han crecido... Ahora es demasiado tarde. Marner ten&iacute;a raz&oacute;n en lo que
+dec&iacute;a respecto del hombre que aleja de su puerta una bendici&oacute;n; esa
+bendici&oacute;n le toca a otra persona. Antes, Nancy, quise pasar por no tener
+hijos. Hoy pasar&eacute; contra mi voluntad por no tenerlos.</p>
+
+<p>Nancy no habl&oacute; en seguida, pero un momento despu&eacute;s pregunt&oacute;;</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No dir&aacute;s entonces que Eppie es vuestra hija?</p>
+
+<p>&mdash;No; &iquest;qu&eacute; bien resultar&iacute;a de eso para nadie?... al contrario, ser&iacute;a un
+mal. Har&eacute; por ella todo lo que pueda en la condici&oacute;n que ha escogido.
+Pero es necesario que sepa con qui&eacute;n tiene la intenci&oacute;n de casarse.</p>
+
+<p>&mdash;Si no hay utilidad en decir eso&mdash;repuso Nancy, que ahora se cre&iacute;a
+autorizada, para aliviarse, a dar paso a un sentimiento que hab&iacute;a
+tratado de sofocar hasta entonces&mdash;, os agradecer&eacute; que le evit&eacute;is a pap&aacute;
+y a Priscila el pesar de saber las cosas del pasado, salvo lo
+concerniente a Dunsey, porque esto no se puede evitar...</p>
+
+<p>&mdash;Lo dir&eacute; en mi testamento... creo que lo dir&eacute; en mi testamento. No me
+agradar&iacute;a que se descubriera nada despu&eacute;s de mi muerte; como ese asunto
+relativo a Dunsey&mdash;dijo Godfrey con aire meditabundo&mdash;. Pero s&oacute;lo ver&iacute;a
+surgir dificultades si hablara ahora. Es necesario que haga lo posible
+para que Eppie sea feliz a su manera. Se me ocurre una idea&mdash;agreg&oacute;,
+despu&eacute;s de detenerse un instante&mdash;. Aar&oacute;n Winthrop es su novio, es a &eacute;l
+a quien quiso referirse. Recuerdo que vi a ese joven volviendo de la
+iglesia con ella y con Marner.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien; es muy sobrio y laborioso&mdash;dijo Nancy, tratando de encarar
+las cosas del modo m&aacute;s favorable que era posible.</p>
+
+<p>Godfrey volvi&oacute; a caer en sus reflexiones. En seguida mir&oacute; a Nancy con
+tristeza y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Es una joven muy graciosa y bonita, &iquest;no es verdad, Nancy?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, amigo m&iacute;o, tiene vuestros cabellos y vuestros ojos; me sorprendi&oacute;
+que eso no me hubiera llamado la atenci&oacute;n antes.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que me tom&oacute; aversi&oacute;n al saber que era su padre; not&eacute; que
+cambiaba de actitud al o&iacute;r mi declaraci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Le fue imposible soportar la idea de no considerar a Marner como su
+padre&mdash;dijo Nancy, que no deseaba confirmar la dolorosa impresi&oacute;n de su
+marido.</p>
+
+<p>&mdash;Ella se imagina que yo proced&iacute; con su madre as&iacute; como con ella misma.
+Me cree peor de lo que soy. Pero no hay medio de impedir que as&iacute; lo
+crea; jam&aacute;s podr&aacute; saberlo todo. Es una parte de mi castigo, Nancy, que
+mi hija sienta aversi&oacute;n por m&iacute;. No hubiera tenido nunca estos disgustos
+si hubiera sido sincero para con vos; si no hubiera sido un insensato.
+Yo no ten&iacute;a derecho a esperar sino males de semejante casamiento, sobre
+todo evitando el cumplir mis deberes de padre.</p>
+
+<p>Nancy permanec&iacute;a silenciosa; su esp&iacute;ritu lleno de rectitud no le
+permit&iacute;a que tratara de embotar la punta aguda de lo que consideraba
+como un justo remordimiento; un acento de cari&ntilde;o templaba el tono que
+hab&iacute;a tomado para acusarse a s&iacute; mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Y os obtuve, a pesar de todo, Nancy. Sin embargo, he murmurado, he
+estado descontento porque me faltaba otro bien, como si lo mereciera.</p>
+
+<p>&mdash;Jam&aacute;s faltasteis a vuestro deber para conmigo, Godfrey&mdash;dijo Nancy con
+una sinceridad tranquila&mdash;. Mi sola pena desaparecer&aacute; si os resign&aacute;is a
+la suerte que os ha tocado.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, quiz&aacute;s sea tiempo a&uacute;n de que me reforme bajo ese respecto;
+bien que sea demasiado tarde para hacer ciertas cosas, a pesar de lo que
+dice el porvenir.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XXI" id="XXI"></a>XXI</h2>
+
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente, cuando estaban almorzando, Silas dijo a Eppie:</p>
+
+<p>&mdash;Hay una cosa, Eppie, que tengo la intenci&oacute;n de hacer desde hace dos
+a&ntilde;os. Ahora que el dinero nos ha vuelto, la podemos poner en ejecuci&oacute;n.
+He reflexionado en ello mil veces esta noche, y como los d&iacute;as hermosos
+duran todav&iacute;a, me parece que partiremos ma&ntilde;ana. Dejaremos la casa y todo
+lo dem&aacute;s al cuidado de vuestra madrina; haremos un peque&ntilde;o equipaje y
+nos pondremos en camino.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Para ir a d&oacute;nde, papa&iacute;to?&mdash;dijo Eppie muy sorprendida.</p>
+
+<p>&mdash;A mi antiguo pa&iacute;s... a la ciudad en que nac&iacute;... al Patio de la
+Linterna. Deseo ver al se&ntilde;or Paston, el pastor; quiz&aacute; se haya
+descubierto alg&uacute;n indicio que haya permitido reconocer que yo era
+inocente del robo. El se&ntilde;or Paston era un hombre que ten&iacute;a muchas luces.
+Quiero conversarle tambi&eacute;n de la costumbre de &laquo;echar a la suerte&raquo;.
+Tambi&eacute;n me gustar&iacute;a hablar de la religi&oacute;n de aqu&iacute;, porque me inclino a
+creer que no la conoce.</p>
+
+<p>Eppie se puso muy contenta. Hab&iacute;a para ella no s&oacute;lo la perspectiva de la
+sorpresa y del placer de ver un nuevo pueblo, sino la de volver a
+contarle a Aar&oacute;n todo lo que hubiera visto y o&iacute;do. Aar&oacute;n era tanto m&aacute;s
+instruido que ella en todas las cosas, que le ser&iacute;a muy agradable tener
+esa peque&ntilde;a ventaja respecto de &eacute;l. La se&ntilde;ora Winthrop, que ten&iacute;a un
+temor vago de los peligros inherentes a un viaje tan largo, exigi&oacute; que
+le dieran la seguridad de que los viajeros no ir&iacute;an m&aacute;s all&aacute; de las
+regiones servidas por las diligencias y las lentas carretas. Estaba muy
+contenta, sin embargo, de que Silas volviera a ver su pueblo y descubrir
+si lo hab&iacute;an justificado de la falsa acusaci&oacute;n de que hab&iacute;a sido objeto.</p>
+
+<p>&mdash;As&iacute; tendr&iacute;ais el esp&iacute;ritu m&aacute;s tranquilo durante el resto de vuestra
+vida, maese Marner&mdash;dijo Dolly&mdash;, estoy segura. Y si hay medio de
+obtener algunas luces en el Patio de la Linterna de que habl&aacute;is, como
+tenemos necesidad de ellas en este mundo, yo misma me alegrar&eacute; de que
+pod&aacute;is traerlas con vos.</p>
+
+<p>En fin, cuatro d&iacute;as despu&eacute;s Silas y Eppie, vestidos con sus ropas del
+domingo y con un l&iacute;o envuelto en un pa&ntilde;uelo de tela azul, atravesaban
+las calles de una gran ciudad manufacturera. Silas, desorientado por los
+cambios que un lapso de treinta a&ntilde;os hab&iacute;a introducido en su ciudad
+natal, acababa de detener sucesivamente a varias personas para
+preguntarles el nombre de la ciudad y convencerse de que no estaba bajo
+la influencia de un error.</p>
+
+<p>&mdash;Preguntad d&oacute;nde queda el Patio de la Linterna, padre, pregunt&aacute;dselo a
+ese se&ntilde;or que tiene agujetas en el hombro y que est&aacute; parado en la puerta
+de esa tienda. No est&aacute; apurado como los otros&mdash;agreg&oacute; Eppie, bastante
+afligida por la perplejidad de su padre, y, adem&aacute;s, bastante cohibido en
+medio del ruido, del movimiento y de la multitud de fisonom&iacute;as extra&ntilde;as
+e indiferentes.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! hija m&iacute;a, no sabr&aacute; decir nada&mdash;dijo Silas&mdash;; las gentes de la
+burgues&iacute;a no iban nunca al Patio de la Linterna, pero quiz&aacute; alguien sepa
+decirme d&oacute;nde queda la casa de la Prisi&oacute;n, en la que se encuentra la
+c&aacute;rcel. Conozco mi camino desde all&iacute;, como si lo hubiese visto ayer.</p>
+
+<p>Llegaron con bastante dificultad a la calle de la Prisi&oacute;n, despu&eacute;s de
+dar muchas vueltas y preguntando muchas veces el camino. Los muros
+repulsivos de la c&aacute;rcel fue el primer objeto que correspondiera con
+alguna imagen en la memoria de Silas, d&aacute;ndole la alegre certidumbre que
+no le hab&iacute;a proporcionado ninguna seguridad relativa al hombre de la
+ciudad, que estaba en el lugar de su nacimiento.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;dijo respirando largamente&mdash;, &eacute;sa es la c&aacute;rcel, Eppie; no ha
+cambiado nada; ahora yo no estoy inquieto. Es la tercera calle a la
+izquierda, m&aacute;s all&aacute; de las puertas. Este es el camino que debemos
+seguir.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;qu&eacute; feo sitio tan sombr&iacute;o!&mdash;dijo Eppie&mdash;. &iexcl;C&oacute;mo oculta el cielo!
+Es peor que el asilo de pobres de Raveloe. Me alegro mucho de que no
+viv&aacute;is m&aacute;s en esta ciudad, padre. &iquest;El Patio de la Linterna es como esta
+calle?</p>
+
+<p>&mdash;Mi querida hija&mdash;dijo Silas sonriendo&mdash;; no es una calle ancha como
+&eacute;sta. Yo tampoco me sent&iacute; nunca a gusto en esta calle grande; pero me
+gustaba el Patio de la Linterna. Aqu&iacute; me parece que est&aacute;n cambiadas
+todas las tiendas; no las reconozco, pero reconocer&eacute; la calle porque es
+la tercera. Esta es&mdash;dijo con acento de satisfacci&oacute;n al llegar a un
+pasaje estrecho&mdash;. Ahora tenemos que tomar de nuevo a la izquierda y
+despu&eacute;s seguir derecho durante un corto trecho, subiendo la calle de los
+Zapatos; entonces estaremos en la entrada del Patio, junto a la ventana
+saliente. En ese sitio hay un arroyo en la calle para permitir que corra
+el agua. &iexcl;Ah! &iexcl;me parece que veo todo eso!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! pap&aacute;, me siento como si me ahogara. No hubiera podido creer que
+hubiese gente que viviera de este modo, tan aglomerada. &iexcl;Qu&eacute; lindas nos
+van a parecer las Canteras al regresar!</p>
+
+<p>&mdash;Hija m&iacute;a, a m&iacute; tambi&eacute;n me parece esto feo ahora, y adem&aacute;s hay mal
+olor. No puedo convencerme de que el olor fuera antes tan desagradable.</p>
+
+<p>Aqu&iacute; y all&iacute;, la cara l&iacute;vida y sucia de alg&uacute;n vecino miraba a los
+extranjeros desde el paso obscuro de las puertas, y aumentaba la
+inquietud de Eppie. De modo que sinti&oacute; un alivio que desde hac&iacute;a rato
+deseaba cuando salieron de los pasajes estrechos para penetrar en la
+calle de los Zapatos, en la que se ve&iacute;a una faja m&aacute;s ancha de cielo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;Dios m&iacute;o!&mdash;dijo Silas&mdash;; esas gentes salen del Patio de la
+Linterna, como si volvieran de la capilla, a esta hora del d&iacute;a, a las
+doce, un d&iacute;a de trabajo.</p>
+
+<p>De pronto se estremeci&oacute; y permaneci&oacute; inm&oacute;vil, con la mirada perdida y
+desesperada que alarm&oacute; a Eppie. Se encontraban delante de una entrada,
+frente a una gran manufactura. De aquella entrada sal&iacute;an oleadas de
+hombres y de mujeres, que iban a hacer su comida de mediod&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Padre&mdash;dijo Eppie, tom&aacute;ndole de los brazos&mdash;, &iquest;qu&eacute; os sucede?</p>
+
+<p>Pero tuvo que hablarle varias veces seguidas antes de que &eacute;l acertara a
+responderle.</p>
+
+<p>&mdash;Ha desaparecido, hija&mdash;dijo al fin, con una agitaci&oacute;n violenta&mdash;. El
+Patio de la Linterna ha desaparecido. Es aqu&iacute; donde deb&iacute;a alzarse,
+porque &eacute;sta es la ventana salediza. La reconozco, no la han cambiado;
+pero han hecho esa nueva entrada; y, adem&aacute;s, esa gran manufactura. Todo
+el Patio ha desaparecido, la capilla y todo lo dem&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;Venid a sentaros en esta tienda de cepillos, pap&aacute;, os lo
+permitir&aacute;n&mdash;dijo Eppie, siempre sobre el qui&eacute;n vive, con el temor de que
+su padre fuera a ser presa de uno de sus extra&ntilde;os ataques&mdash;. Quiz&aacute;s los
+due&ntilde;os puedan deciros todo lo que ha pasado.</p>
+
+<p>Pero ni el vendedor de cepillos que viv&iacute;a en la calle de los Zapatos
+desde hac&iacute;a diez a&ntilde;os, cuando la f&aacute;brica ya hab&iacute;a sido construida, ni
+ninguna otra persona a quien Silas tuvo ocasi&oacute;n de dirigirse, pudieron
+darle el menor dato sobre sus antiguos amigos del Patio de la Linterna,
+o sobre el se&ntilde;or Paston, el pastor.</p>
+
+<p>&mdash;Toda la vieja plaza ha desaparecido&mdash;dijo Silas a Dolly Winthrop, la
+tarde que regresaron&mdash;, el peque&ntilde;o cementerio y todo lo dem&aacute;s. Mi
+antigua casa ya no existe, ahora no tengo m&aacute;s que &eacute;sta. Nunca sabr&eacute; si
+se descubri&oacute; la verdad respecto del robo, ni si el se&ntilde;or Paston hubiera
+sido capaz de darme algunos esclarecimientos sobre la costumbre de echar
+a la suerte. Todo eso est&aacute; obscuro para m&iacute;, se&ntilde;ora Winthrop y mucho me
+temo que as&iacute; suceda hasta el fin.</p>
+
+<p>&mdash;Pues, s&iacute;, maese Marner&mdash;dijo Dolly, que estaba sentada escuch&aacute;ndole,
+con su rostro tranquilo, ahora encuadrado de cabellos canos&mdash;, yo
+tambi&eacute;n temo; es la voluntad de Aquel que est&aacute; all&aacute; arriba, que muchas
+cosas permanezcan obscuras para nosotros; pero hay algunas que nunca lo
+han estado para m&iacute;; son principalmente las que me vienen al esp&iacute;ritu
+durante el trabajo del d&iacute;a. Hab&eacute;is sido duramente puesto a prueba esta
+vez, maese Marner, y me parece que nunca sabr&eacute;is la verdadera raz&oacute;n; sin
+embargo, eso no quita que esa raz&oacute;n exista, bien que la cosa sea obscura
+para vos y para m&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;dijo Silas&mdash;, no; eso no quita que exista. Desde la &eacute;poca en que
+la ni&ntilde;a me fue enviada y en que comenc&eacute; a quererla como si fuera m&iacute;a,
+recib&iacute; bastantes luces para tener confianza, y ahora que ella dice que
+no me dejar&aacute; nunca, creo que tendr&eacute; confianza hasta mi muerte.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="CONCLUSION" id="CONCLUSION"></a>CONCLUSI&Oacute;N</h2>
+
+
+<p>En Raveloe hab&iacute;a una &eacute;poca del a&ntilde;o que era considerada como
+particularmente conveniente para casarse. Era cuando las grandes lilas y
+los grandes ev&oacute;nimos de los jardines a la moda antigua luc&iacute;an sus ricos
+tintes de oro y de violeta por encima de los muros coloreados por los
+l&iacute;quenes, y que hab&iacute;a terneros bastante j&oacute;venes como para reclamar los
+grandes baldes de leche perfumada. Las gentes estaban menos ocupadas de
+lo que estar&iacute;an m&aacute;s adelante, cuando llegara la &eacute;poca de fabricar los
+quesos y la siega. Adem&aacute;s, en esta &eacute;poca una novia pod&iacute;a estar c&oacute;moda
+con un traje liviano, y que le permitiera lucirse.</p>
+
+<p>Felizmente, el sol derramaba rayos m&aacute;s c&aacute;lidos que de costumbre sobre
+las matas de lilas la ma&ntilde;ana del casamiento de Eppie, porque su traje
+era muy liviano. Ella hab&iacute;a pensado a menudo, bien que fuera con una
+idea de renunciamiento, que un traje de novia para ser perfecto deb&iacute;a
+ser de algod&oacute;n blanco, sembrado a largos trechos con florecitas rosadas
+min&uacute;sculas. As&iacute; es que cuando la se&ntilde;ora Godfrey Cass le quiso dar uno y
+le pidi&oacute; que eligiera, Eppie estaba preparada por una reflexi&oacute;n anterior
+para dar sin hesitaci&oacute;n una respuesta decisiva.</p>
+
+<p>Vista a cierta distancia, en el momento en que caminaba a trav&eacute;s del
+cementerio y descend&iacute;a a la aldea, Eppie parec&iacute;a vestida de blanco
+inmaculado, y sus cabellos produc&iacute;an el efecto de esos reflejos de oro
+que se ve en las azucenas. Una de sus manos se apoyaba en el brazo de su
+marido y con la otra oprim&iacute;a la de su padre Silas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vos no vais a darme a otro, padre m&iacute;o!&mdash;hab&iacute;a dicho antes de que
+partieran para la iglesia&mdash;; no har&eacute;is m&aacute;s que adoptar a Aar&oacute;n como
+hijo.</p>
+
+<p>Dolly Winthrop segu&iacute;a detr&aacute;s con su marido, y &eacute;se era todo el cortejo
+nupcial. Hab&iacute;a muchos ojos que los miraban y la se&ntilde;orita Priscila estaba
+muy contenta de que ella y su padre se hubieran encontrado, al llegar en
+coche a la puerta de la Casa Roja, a tiempo precisamente para ver aquel
+lindo espect&aacute;culo. Hab&iacute;an ido a acompa&ntilde;ar a Nancy ese d&iacute;a, porque el
+se&ntilde;or Cass se hab&iacute;a visto obligado, por razones particulares, a ir a
+Lytherley. Esto parec&iacute;a ser una gran l&aacute;stima, porque de otro modo
+hubiera podido ir, como el se&ntilde;or Crackenthorp y el se&ntilde;or Osgood no
+dejar&iacute;an de hacerlo, a ver la comida de bodas que hab&iacute;a sido encargada
+en la taberna del <i>Arco Iris</i>, en raz&oacute;n del gran inter&eacute;s que le
+inspiraba naturalmente el tejedor, perjudicado por un miembro de su
+familia.</p>
+
+<p>&mdash;Yo hubiera deseado mucho que Nancy hubiera tenido la suerte de
+encontrar una ni&ntilde;a como &eacute;sa para criarla&mdash;dijo Priscila a su padre,
+estando sentados en el cabriol&eacute;&mdash;. Yo hubiera podido pensar entonces en
+algo joven, adem&aacute;s de los corderos y los terneros.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, querida, s&iacute;&mdash;dijo el se&ntilde;or Lammeter&mdash;; se siente eso cuando se
+entra en a&ntilde;os. La vida les parece triste a los ancianos. Necesitar&iacute;an
+tener algunos rostros j&oacute;venes a su alrededor para estar seguros de que
+el mundo siempre es como antes.</p>
+
+<p>Nancy se asom&oacute; entonces para recibir a su padre y a su hermana; pero el
+cortejo ya hab&iacute;a pasado frente a la Casa Roja y se dirig&iacute;a hacia la
+parte m&aacute;s humilde de la aldea.</p>
+
+<p>Dolly Winthrop fue la primera en adivinar que el anciano se&ntilde;or Macey,
+cuyo sill&oacute;n hab&iacute;a sido colocado delante de la puerta, esperaba que se
+tendr&iacute;a con &eacute;l alguna atenci&oacute;n particular, puesto que era demasiado
+viejo para asistir a la comida de bodas.</p>
+
+<p>&mdash;El se&ntilde;or Macey espera alguna palabra de nuestra parte&mdash;dijo Dolly&mdash;;
+se ofender&iacute;a de que pas&aacute;ramos sin decirle nada... a &eacute;l, que est&aacute; tan
+mortificado por el reumatismo.</p>
+
+<p>Se aproximaron, pues, para darle un apret&oacute;n de manos al anciano. Hab&iacute;a
+contado con esta circunstancia y premeditado su discurso.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tal, maese Marner?&mdash;dijo con voz que temblaba un poco&mdash;; he
+vivido para ver mis palabras realizarse. Fui yo el primero que dijo que
+erais inofensivo, bien que vuestra mirada no os fuese favorable, y fui
+yo tambi&eacute;n el primero que os dijo que encontrar&iacute;ais vuestro dinero y
+s&oacute;lo es justicia que os haya vuelto. Yo hubiera respondido de buena gana
+los am&eacute;n en el santo oficio del casamiento; pero hace ya mucho tiempo
+que Tookey me reemplaza; espero que las cosas no saldr&aacute;n peor por eso.</p>
+
+<p>En el patio, al aire libre, delante de la taberna del <i>Arco Iris</i>, ya
+estaba reunido el grupo de los invitados, aunque todav&iacute;a faltara una
+hora para el momento en que se dar&iacute;a comienzo a la comida. Pero de ese
+modo, cada cual pod&iacute;a esperar agradablemente la llegada de su placer.
+As&iacute; se pod&iacute;a adem&aacute;s hablar con calma de la extra&ntilde;a historia de Silas
+Marner, y de llegar poco a poco a la justa conclusi&oacute;n de que se hab&iacute;a
+atra&iacute;do una bendici&oacute;n, conduci&eacute;ndose como un padre con una criatura que
+hab&iacute;a quedado sin madre y abandonada. El propio herrador no rechazaba
+esta opini&oacute;n; por el contrario, la consideraba como particularmente
+suya, e invit&oacute; a toda persona valiente entre los que estaban presentes a
+combatirla. Pero no encontr&oacute; ning&uacute;n contradictor, y todas las
+disidencias de los concurrentes desaparecieron en la aceptaci&oacute;n un&aacute;nime
+del se&ntilde;or Snell, de que cuando un hombre hab&iacute;a merecido su buena suerte,
+era un deber de todos sus vecinos felicitarlo.</p>
+
+<p>Al aproximarse el cortejo nupcial una aclamaci&oacute;n cordial se elev&oacute; en el
+patio de la taberna, y Ben Winthrop, cuyas bromas hab&iacute;an conservado su
+sabor agradable, opin&oacute; que era conveniente entrar para recibir las
+felicitaciones. No sent&iacute;a la necesidad de entrar a descansar un momento
+en las Canteras, como le hab&iacute;an propuesto, antes de reunirse a los
+invitados.</p>
+
+<p>Eppie ten&iacute;a ahora un jard&iacute;n mucho m&aacute;s grande de lo que nunca hab&iacute;a
+esperado poseer, y el propietario, se&ntilde;or Cass, hab&iacute;a hecho muchas
+mejoras para responder a las necesidades de la familia Silas, vuelta m&aacute;s
+grande. Porque tanto &eacute;sta como Eppie hab&iacute;an declarado que prefer&iacute;an
+seguir viviendo en las Canteras a ir a ocupar otra casa. El jard&iacute;n hab&iacute;a
+sido cercado con piedras por ambos costados; pero al frente hab&iacute;a una
+verja, a trav&eacute;s de la cual las flores brillaban con alegr&iacute;a para
+contribuir a la felicidad de las cuatro personas unidas que discurr&iacute;an
+frente a ellas.</p>
+
+<p>&mdash;Padre m&iacute;o&mdash;dijo Eppie&mdash;, &iexcl;qu&eacute; linda casita tenemos! No creo que se
+pueda ser m&aacute;s feliz que nosotros.</p>
+
+<p class="c top15">FIN</p>
+
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Silas Marner, by George Eliot
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK SILAS MARNER ***
+
+***** This file should be named 24823-h.htm or 24823-h.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ http://www.gutenberg.org/2/4/8/2/24823/
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
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+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
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+
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+electronic works
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+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
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+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
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+
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+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
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+
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+refund. If you received the work electronically, the person or entity
+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
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+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ http://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+
+</pre>
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