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+The Project Gutenberg EBook of Honor de artista, by Octave Feuillet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Honor de artista
+
+Author: Octave Feuillet
+
+Release Date: March 11, 2008 [EBook #24802]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HONOR DE ARTISTA ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
+
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+
+
+
+
+
+
+
+BIBLIOTECA de LA NACIÓN
+
+OCTAVIO FEUILLET
+
+HONOR DE ARTISTA
+
+BUENOS AIRES
+
+1919
+
+Derechos reservados.
+
+Imp. de LA NACIÓN.--Buenos Aires
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+ ÍNDICE
+
+
+ I.--Pedro de Pierrepont
+ II.--Fabrice
+ III.--Beatriz
+ IV.--Aquellas señoritas
+ V.--La vizcondesa de Aymaret
+ VI.--El secreto de Pedro
+ VII.--Rivales
+ VIII.--Marcela
+ IX.--Gustavo Calvat
+ X.--Confidencias
+ XI.--«Fin de siglo»
+ XII.--Del palco del Teatro Francés
+ XIII.--Pasión
+ XIV.--La apuesta
+ XV.--Honor de artista
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+I
+
+PEDRO DE PIERREPONT
+
+
+Uno de los más nobles nombres de la vieja Francia, el de los Odón de
+Pierrepont, era llevado, y bien llevado, hacia 1875, por el marqués
+Pedro Armando, quien frisaba entonces en los treinta años, y venía a ser
+el último descendiente masculino de tan ilustre familia. Era el marqués
+uno de esos hombres que, por su bello y serio rostro, su gracia viril,
+su elegancia correcta y sencilla, hacía espontáneamente brotar de los
+labios esta frase de trivial admiración: tiene porte de príncipe.
+
+Y en efecto, difícil hubiera sido figurárselo detrás de un mostrador,
+midiendo seda en un almacén o desempeñando otra profesión cualquiera que
+no fuese la de diplomático o la de soldado, que son, al fin, oficios de
+magnate. Por otra parte, habíase podido apreciar de qué fuera capaz el
+marqués de Pierrepont, vistiendo el uniforme militar, por cuanto en la
+guerra del 70 dio pruebas del más cumplido valor, volviendo
+pacíficamente, una vez terminada aquélla, a emprender su vida habitual
+de parisiense y de dilettante a que lo impulsaban tendencias, gustos,
+falta de ambición, y un poco también el deseo de complacer a cierta
+anciana tía, que no se contaba seguramente entre las fervientes
+admiradoras de la república.
+
+Era esta tía la baronesa de Montauron, por su familia Odón de
+Pierrepont; cifraba en su apellido el más grande orgullo y era viuda y
+sin hijos, circunstancia que no la entristecía, puesto que, merced a
+ella, proponíase disponer a su muerte en favor de su sobrino, de los
+cuantiosos bienes que heredara de su difunto marido, dando por esta
+combinación nuevo brillo a los un tanto deslustrados blasones de su
+casa, porque sin que pudiera estrictamente decirse que los Pierrepont se
+hallasen arruinados, encontrábanse, de dos generaciones atrás, en menos
+que mediano estado de fortuna, sobre toda si se considera cuán grandes
+son las exigencias de la vida al uso de los tiempos que alcanzamos.
+
+Una renta de escasas treinta mil libras fue todo lo que de la sucesión
+paterna pudo sacar el joven marqués, y si esta suma era suficiente para
+asegurar su independencia, no era bastante ni aun adicionada con el
+ligero suplemento que a título de aguinaldos dábale anualmente su tía,
+para llenar las necesidades de posición a que se veía obligado un hombre
+de su clase, representante de toda una estirpe de grandes señores.
+Ciertamente que la señora de Montauron, que tenía por su parte una
+entrada anual de muy cerca de cuatrocientos mil francos, habría podido
+muy bien no aguardar la hora de la muerte para dorar un poco el escudo
+heráldico de su sobrino, pero la dominaba una pasión todavía más
+decisiva que el orgullo de raza, y esa pasión era el egoísmo. Verdad es
+que la vida un tanto estrecha que las circunstancias obligaban a llevar
+a aquél, mortificaba grandemente la altivez de la vieja baronesa, pero,
+así y todo, no se resolvía a tomar sobre sí la obligación de mejorarla
+en algo mediante cualquier leve sacrificio impuesto a sus comodidades
+personales. Tenía esta señora, en la época de nuestro relato, cincuenta
+años, y según cálculos que hiciera sobre ciertas estadísticas de
+mortalidad, tenida en cuenta la longevidad de sus ascendientes, había
+venido a sacar en limpio que su existencia podría aún prolongarse cosa
+de treinta años, por término medio. La humillación de ver al último
+varón de su raza reducido a estado relativamente precario por tan largo
+espacio de tiempo, era para ella prueba penosísima, pero la sola idea de
+verse obligada a vender su casa de la calle Varennes o sus bosques de
+los Genets, presentábase a su imaginación cual rasgo de rematada locura,
+y, en su afán de conciliar sentimientos tan contradictorios, dio en la
+idea de mejorar la suerte del marqués por el único expediente posible,
+que era casarlo con una rica heredera.
+
+Tal era el fin que perseguía con vehemente anhelo la señora de Montauron
+en los momentos en que principia esta verídica historia. Serias
+preocupaciones atormentaban a la baronesa acerca de que su hermoso
+sobrino, como ella lo llamaba, quien, por otra parte, era muy buscado en
+sociedad, sobre todo por las damas, se prestase fácilmente a abandonar
+su vida independiente y galante para doblar el cuello a la, marital
+coyunda, si bien debe observarse, como es bastante frecuente, que suelen
+ser aquellos hombres más llamados por sus atractivos personales a más
+rápidas conquistas de femeninos corazones, precisamente los que menos
+importancia dan a su envidiable fortuna: indiferentes hacia triunfos
+para ellos fáciles, carecen en general de esa fatuidad, de eso que
+pudiéramos llamar furor galante, característico en aquellos otros de sus
+congéneres cuyas victorias sobre el bello sexo débenlas únicamente a la
+constante lucha contra un modo de ser moral y físico en que no abundan
+como don natural los atractivos. Mucho se hablaba de los éxitos
+obtenidos en esas lides por el marqués de Pierrepont, si bien él,
+conduciéndose con caballeresca discreción, jamás confesó ninguno, por
+más que en lo que se decía mucho debía haber de verídico y auténtico; en
+resumen, no era un libertino, y aun puede asegurarse que había en él un
+fondo de seria dignidad que comenzaba a alarmarse de esos devaneos a
+que tarde o temprano lleva fatalmente la soltería.
+
+Y como prueba de lo que venimos diciendo, manifestaremos que departiendo
+acerca de estos escabrosos particulares con el pintor Jacques Fabrice, a
+cuya casa solía ir por las tardes con el fin de tomar una taza de te y
+fumar un cigarrillo, se expresaba en estos términos el señor de
+Pierrepont, dirigiéndose a su amigo:
+
+--¿Sabes lo que me pasa? Hoy cumplo treinta y un años.
+
+--Hermosa edad--replicó el pintor, que dibujaba al amparo de la amplia
+pantalla de su lámpara.
+
+--Es, en efecto, una hermosa edad--continuó el señor de Pierrepont--; es
+la edad en que el hombre se halla en la plenitud de sus facultades, pero
+es al mismo tiempo una hora crítica, una hora decisiva en la vida y
+sobre todo en la vida de un ocioso, de un simple dilettante como yo. Me
+encuentro en esa fatídica línea que separa la juventud de la edad
+madura... Si resbalo, en ese período de la existencia, llevando a él las
+pasiones y los hábitos de los pasados días, no puedo hacerme ilusiones
+sobre el porvenir que me espera... Me parece que tengo algunas nociones
+siquiera de honor y de buen gusto... además, profeso instintivo horror a
+todo lo que es falso y bajo... y, sin embargo, si me abandono al ciego
+destino en estos momentos de crisis, vislumbro un futuro que hiere todas
+mis singulares aprensiones... Entreveo en el horizonte amores de
+decadencia, una juventud artificial obstinándose en combatir en vano
+contra las advertencias y las humillaciones de la edad... secretas
+operaciones de tocador tan vergonzosas como inútiles... alguna vieja
+amante legítima in extremis... y otras mil cosas del mismo género, a las
+cuales, es cierto, amigo mío, que en nada me cedían cuanto a delicadeza,
+han concluído por resignarse mansamente... Pues bien, mi buen Fabrice,
+cuanto más reflexiono acerca del medio de escapar a este triste futuro,
+tanto más me convenzo de que no hay otro medio sino seguir la trillada
+senda de nuestros antecesores.
+
+--¡Ah! ¡Ah!--dijo Fabrice.
+
+--¡Naturalmente!--exclamó Pedro--; el matrimonio, sin duda que el
+matrimonio tiene sus inconvenientes, sus tristezas, sus peligros, pero,
+así y todo, es el mejor abrigo en que un hombre puede pasar tranquilo la
+vejez y aguardar la muerte sin deshonrar sus canas.
+
+El pintor dio un hondo suspiro sin responder a Pedro.
+
+--Dispénsame--le dijo su amigo--. Este asunto te enoja con razón. No
+debiera haberlo olvidado.
+
+--Mi experiencia personal es muy triste a este respecto; tú lo sabrás,
+Pedro--contestó el pintor--; pero, después de todo, eso no quiere decir
+nada... Hice un matrimonio de loco... en fin, no me arrepiento, porque,
+al cabo, tengo a mi hija.
+
+--Precisamente--añadió Pierrepont--, tienes una hija... yo también puedo
+tener otra, tal vez un hijo, y ésos son afectos, distracciones que
+hacen olvidar a un hombre el eterno femenino: digo más: pueden revestir
+de cierto prestigio la edad madura de la vida... Es hermoso ver a un
+padre todavía joven llevando a sus hijos de la mano a paseo... ¡Bueno!
+qué quieres, vas a admirar mi candor... pero... pero siento como un vago
+deseo de amar siquiera una vez en la vida a una mujer honrada.
+
+Los ojos del pintor se apartaron un momento del dibujo para fijarse con
+aire de extrañada simpatía en el bello rostro de su amigo.
+
+--¡Vamos! ¡Ya! quieres ensayar un segundo estilo... quieres saber si en
+materia de amor, hay algo más superior, algo que aventaje a eso que en
+lenguaje de mostrador se llama bisutería. Y bien, ¿qué te falta para
+realizar tan poético ensueño?
+
+--Una mujer.
+
+--Exactamente. Pero me parece que con tu nombre, tu porvenir... tus
+atractivos personales, si me permites que así me exprese, no te será
+difícil encontrarla con sólo quererlo.
+
+--No sólo con quererlo yo; es preciso que también lo quiera mi tía.
+
+--¿No me has dicho que tu tía deseaba casarte lo más pronto posible?
+
+--Di mejor lo más ricamente posible--replicó el marqués acentuando
+amargamente la frase--: mi tía sostiene que, siendo el matrimonio una
+pura lotería, de lo que solamente debe uno preocuparse es del dote,
+abandonando lo demás al azar... Te aseguro que yo no opino del mismo
+modo... Compréndeme bien: no me encuentro en situación de mirar con
+desdén los títulos de renta al tres por ciento... pero, sin embargo,
+desearía, que al mismo tiempo me ofreciera mi prometida ciertas
+garantías de honor y de dicha... y todavía añado, garantías
+excepcionales... Ya tú sabes la educación que hoy reciben las niñas...
+eso aterra. Y ahí tienes por qué mi matrimonio, aun deseándolo tanto mi
+tía y yo, no acaba de salir de los limbos de la hipótesis... A propósito
+de mi tía: ¿vas a venir a los Genets? Mi tía me dice en su última carta
+que cuándo puede contar contigo.
+
+--A partir del 15 de agosto estoy libre y a sus órdenes.
+
+--¡Magnífico! No la conoces, ¿es verdad?
+
+--No, hijo, ni aun de retrato.
+
+--Bien, ya te he dicho que como retrato, sería... ¿cómo te diría yo?...
+sería... un poco ingrata.
+
+--Ya trataré de conquistarla.
+
+--Tendrás méritos si lo consigues.
+
+--Hasta la vista, pues.
+
+--Hasta la vista, adiós.
+
+
+
+
+II
+
+FABRICE
+
+
+¿Hay en el arte especial del pintor, en esa vida solitaria,
+semiclaustral que su profesión le impone, en esa afanosa carrera en pos
+de un tipo de absoluta belleza, jamás alcanzado, alguna secreta virtud
+que eleve su espíritu, que depure su moral personalidad? No lo sé, mas
+no me engañaría si asegurase que suelen encontrarse en los talleres del
+pintor, con más frecuencia que en cualquier otro sitio, esas almas
+candorosas y graves, esos corazones sencillos, rectos y altivos que tan
+alto hablan en honor de la humana especie; y sin que pretenda dar a mi
+observación la fuerza de una verdad axiomática, que sería irracional e
+injusta, puedo decir en conciencia, que pocos caracteres podrían
+compararse en nobleza con los de algunos artistas a quienes muy de cerca
+he conocido.
+
+Los orígenes de Jacques Fabrice eran humildísimos.
+
+Desempeñaba su padre modesto empleo en una de las alcaldías de París, y,
+aunque murió joven, vivió, sin embargo, lo bastante para contrariar por
+todos los medios la precoz disposición que para las artes del dibujo
+mostrara el niño. Ocupábase la madre en la, confección de flores
+artificiales, y dotada de más delicado instinto, simpatizaba
+secretamente con los gustos de su hijo. Una vez viuda, consiguió en
+breve hallar el camino de procurar a éste la indispensable enseñanza
+artística, alentándolo al propio tiempo en su noble vocación; y contaba
+el muchacho apenas quince años, cuando ya podía ayudar a la madre en
+los breves gastos de su pobre hogar, pintando para el caso muestras de
+tienda, en los estrechos intervalos que le dejaba el aprendizaje. Dícese
+que fue viéndole trabajar en la fachada de cierta miserable taberna de
+Meudon, donde uno de los príncipes de la pintura contemporánea echó de
+ver sus méritos, y tal afecto le cobró a poco, que no sólo lo recibió en
+su taller, sino lo que es más, dos años después llevólo consigo a
+Italia. Tuvo la madre de nuestro Fabrice la dicha inefable de presenciar
+los triunfos primeros de su hijo, quien le debía en parte no sólo la
+naciente nombradía, si que también esa atractiva mezcla de suavidad y de
+energía que es la natural y conmovedora consecuencia de ese doble papel
+de protegidos y de protectores que nos hacen, tantas veces jugar los
+acontecimientos.
+
+No fue, sin embargo, hasta después del admirable cuadro que en el salón
+de 1875 expuso Jacques Fabrice, que su reputación quedó sentada cual
+hecho indiscutible; hasta entonces la fama de su competencia no había
+traslucido fuera de un limitado círculo de amigos y de admiradores,
+porque su trabajo, lento y concienzudo hasta la nimiedad, su gusto
+difícil, su horror a lo vulgar, en una palabra, su probidad artística,
+fueron causas que retardaron esa revelación brillante de su luminoso
+talento.
+
+Por otra parte, había tenido que luchar en los comienzos de su carrera
+con abrumadores pesares. Una ligereza de juventud lo impulsó en sus
+veintidós años a contraer matrimonio con la hermana de uno de sus
+compañeros de taller: era ésta una muchacha bonitilla que parecía
+arrancada de un cuadro de Creuze, y como la madre de nuestro pintor,
+obrera en flores. Fabrice la veía trabajar asiduamente en su ventana, y
+parecíale al incauto artista que ella fuese la imagen misma de la dicha
+y de las domésticas virtudes, y forjóse un idilio, barajando en el
+desvarío de su inexperiencia la alianza de la casta pobreza con la
+naciente fortuna. Casóse, pues, con ella, y todos los tormentos que una
+inteligencia predestinada, todas las amarguras que un alma delicada
+puede sufrir al contacto permanente de la vulgaridad de espíritu y de la
+bajeza de carácter, todo eso lo sufrió Fabrice al lado de esa preciosa
+criatura. Incapaz de comprender siquiera las altas condiciones del
+artista, le reprochaba sin cesar con gritos de furia, la lentitud de sus
+estudios, la serena conciencia que ponía en su trabajo, impulsándolo a
+la premura productiva de la ruin producción comercial, y aun se dio caso
+de llevar ella misma ávidos mercaderes al taller de su propio marido,
+ausente éste, vendiéndoles a vil precio no acabados cuadros, con gran
+desesperación del artista sin ventura. No tuvo, por último, más que un
+mérito: murió al cabo de siete u ocho años, dejando a Fabrice una niña
+que por dicha no se parecía a su madre.
+
+El joven marqués de Pierrepont, cuyo diletantismo ocupábase casi con
+idéntico entusiasmo en las cosas del sport como en las del arte, y que
+era un juez eximio en ambas materias, fue uno de los primeros en
+vislumbrar el gran porvenir que la fortuna reservaba a Jacques Fabrice.
+Se habían conocido durante los aciagos días del sitio de París, eran
+camaradas en la misma compañía de uno de los regimientos de marcha y
+habían sido también compañeros de ambulancia, los dos heridos en la
+batalla de Châtillon. Como resultado de estas relaciones, empezó el
+marqués a frecuentar el taller de su nuevo amigo, haciéndose desde este
+momento el apologista de su talento en la buena sociedad, talento
+todavía o ignorado, o discutido. Así, con el transcurso del tiempo,
+habíase venido a formar entre ellos una amistad tan estrecha y confiada,
+cual puede ella serlo tratándose de dos hombres por naturaleza altivos y
+reservados.
+
+Pedro de Pierrepont procuró varias veces, aunque sin éxito, convencer a
+su tía de que se dejase retratar por su amigo, garantizándole su
+competencia e indiscutibles méritos, insinuándole que sería honroso para
+ella, y al mismo tiempo económico, ser una de las primeras en dar
+relieve a un artista llamado a alcanzar ruidosa reputación.
+
+--Mira--le contestaba la tía--, me parece mejor aguardar a que esa
+celebridad se haya hecho por ministerio del prójimo; a mí no me gusta
+servir de muestra.
+
+Pero los triunfos que en el salón de 1875 obtuvieron los cuadros de
+Fabrice decidieron a la desconfiada baronesa, dignándose por fin otorgar
+su protección a un hombre que precisamente ya en aquellos momentos para
+nada la necesitaba; pero el hecho fue que al cabo se resolvió, y después
+de ardua y detenida conferencia con Pierrepont, tuvo a bien invitar al
+pintor a que fuera a pasar algunas semanas en los Genets, donde ella
+podría entregarse a las molestias consiguientes a tal operación, con más
+comodidad y espacio que en París.
+
+Por consecuencia de tan alta merced, Fabrice debía, según ya dijimos,
+trasladarse a la susodicha posesión, en el departamento de Orne, para
+reunirse allí con el marqués, una vez vuelto éste de las carreras de
+Deauville.
+
+
+
+
+III
+
+BEATRIZ
+
+
+La baronesa de Montauron, en cuya casa vamos a penetrar, siguiendo los
+pasos de su sobrino el marqués de Pierrepont, era una mujer de mucho
+talento y gracia suma, pero sin corazón: había hallado, sin embargo,
+modo de crearse sólida reputación de alma generosa, recogiendo cierta
+joven huérfana, lejana pariente de su marido, la cual huérfana le servía
+de lectriz, de enfermera y aun un poco de doncella.
+
+Beatriz de Sardonne, era hija del conde de su apellido a quien las
+carreras de caballos principiaron a arruinar, rematándolo la Bolsa;
+murió, pues, dejando a su hija con mil francos de renta, y dicho se está
+que mil francos de renta son la miseria o el convento. La señora de
+Montauron, que envejecía en tiempo y declinaba en salud, hacía fecha que
+pensaba en procurarse una señorita de compañía que aliviase el peso de
+su soledad y la carga de sus enfermedades. Deseaba, naturalmente, que
+dicha señorita fuese distinguida, y esto por decoro de su casa y
+nombre: quería también que la candidata tuviera buen carácter
+(circunstancia más que esencial, indispensable, créanos el lector, para
+estar a su lado). Exigía que fuera hermosa, a fin de que su presencia
+viniese a ser como un cebo para el sexo fuerte, de cuyos atractivos
+había sido siempre la baronesa devota fervientísima. La señorita de
+Sardonne parecía responder a la perfección a tan varias exigencias,
+puesto que era de ilustre cuna, perfecta distinción y soberana belleza,
+y aun hay quien dice que demasiado soberana en sentir de la baronesa,
+pero era necesario ser indulgente en algo, dado que las señoritas de
+compañía no pueden mandarse hacer, como los sombreros. Era la señorita
+de Sardonne de bastante estatura, pero lo que sobre todo la hacía
+admirar era su magnífico aire: una reina. Ojos de obscuro purísimo azul,
+tez ligeramente morena, y al sonreír dos hoyuelos se abrían en sus
+mejillas. ¡Detalle por cierto encantador! Su traje tenía que ser por
+fuerza muy sencillo; casi siempre un vestido negro sin adornos; algunas
+veces lo cambiaba por otro tornasolado que modelaba finamente su
+soberbio busto de diosa, realzando cada uno de sus movimientos a un
+metálico rielar. Circunspecta por carácter y posición, no hablaba nunca
+más que para responder con breve urbanidad a las preguntas que se le
+dirigían, y obedecía, si no con paciencia, al menos con calma
+imperturbable las con frecuencia mortificantes órdenes y tiránicos
+caprichos de la baronesa: un imperceptible vertical pliegue entre los
+dos arcos de sus cejas, que se acentuaba algunas veces bruscamente,
+podía sólo dar testimonio de la secreta repugnancia que le causaba su
+casi servil situación.
+
+Esta resplandeciente beldad llena de encanto y de misterio, tenía, cual
+fácilmente puede concebirse, numerosísimos y a veces no muy delicados
+apreciadores entre los jóvenes y viejos amigos de la casa, pero la grave
+decencia, la fría reserva de la señorita de Sardonne derrotaban presto
+tan sospechosos homenajes. Tal vez en la ingenuidad de su alma, en la
+tranquila conciencia de su belleza, pudo quizás ella creer que algunas
+de estas adoraciones eran dictadas por leales sentimientos, por
+confesables intenciones, mas con su rápida y fina penetración de mujer,
+no tardó en comprender que todos estos postulantes que sin respiro la
+asediaban, aspiraban a todo, menos a su mano, y esta convicción
+diariamente ratificada concluyó por añadir a la honda melancolía que
+minaba el corazón de la huérfana, la sensación cruel del más acerbo
+desprecio. Y además, aun cuando ella no hubiese tenido tan alto y
+merecido concepto de sí propia, aun cuando ella no hubiese sido la hija
+del conde de Sardonne, contra las asechanzas más o menos tácitas de que
+pudieran hacerla blanco, tenía nuestra interesante huérfana broquel más
+templado que el desprecio, escudo más noble todavía que el honor mismo,
+porque la señorita de Sardonne había ya hecho a alguien merced de su
+alma.
+
+Es muy raro, en efecto, que una joven no haya escogido, aun desde la
+infancia, allá en el secreto de su pensamiento, al hombre a que daría su
+mano, si bien es cierto que sus secretos votos rara vez se realizarán al
+compás de su voluntad. Encuentra ella siempre entre las personas que
+frecuenta, una determinada, respondiendo perfectamente al ideal que la
+mujer se forja del marido, es decir, del novio, porque en esta dichosa
+edad las dos palabras son sinónimas. Apenas contaba doce años Beatriz de
+Sardonne, cuando ya paró mientes en la acogida excepcionalmente
+favorable que en su familia y sociedad se hiciera a cierto joven vecino
+del campo que pasaba en París los inviernos. Era evidente para la niña
+que sus tías, sus primas, su mamá misma se conmovían más que de
+ordinario cuando el susodicho anunciaba una de sus visitas, hasta el
+punto que la conversación, con frecuencia lánguida aun entre mujeres en
+el campo, animábase de súbito.
+
+No podía dudarse que la próxima llegada del esperado huésped despertaba
+en aquellos femeniles corazones grata emoción, y hasta se corría a las
+ventanas para espiar su venida: en fin, cuando Pedro de Pierrepont
+aparecía con su aire de príncipe, haciendo caracolear su caballo en
+torno del césped del jardín, las señoras acudían radiantes al patio,
+mientras que la señorita de Sardonne, observando las cosas a través del
+follaje, sentía que su joven corazón se agitaba en su pecho con
+palpitaciones a su edad proporcionadas.
+
+Las impresiones de la niña, creciendo con ella, fueron tomando de año
+en año más profundo y reflexivo carácter. El marqués de Pierrepont era
+universalmente considerado como el prototipo del caballero, del hombre
+seductor, pero para Beatriz fue más todavía, porque su educación, sus
+gustos, sus preocupaciones mismas, la predisponían más que a persona
+alguna a admirar aquella graciosa figura del gentilhombre, aquel ser,
+por decirlo así, de lujo, que parecía moldeado en diferente arcilla que
+los hombres humanos y creado únicamente para nobles ocupaciones y
+elegantes quehaceres: guerra, caza, letras, amor.
+
+Los sentimientos de la señorita de Sardonne por Pedro de Pierrepont
+habíanse ido desenvolviendo poco a poco hasta llegar a la adoración,
+adoración que la niña guardaba cual en un santuario, en el más oculto
+rincón de su casto pecho, sin que Pedro lo sospechara siquiera, pues
+tenía por las jóvenes de la edad de Beatriz el desprecio propio en un
+hombre de su temple y años.
+
+Próximamente diez y siete tenía la señorita de Sardonne cuando viéndose
+sus padres al borde del abismo, donde los restos de su fortuna iban a
+perderse, retiráronse bruscamente del mundo, no conservando relaciones
+sino con dos o tres muy íntimos amigos. El marqués de Pierrepont,
+después de dos o tres infructuosas tentativas para forzar la consigna,
+había creído delicado no insistir, así, pues, perdió de vista a esta
+familia, sabiendo luego su total naufragio y la muerte del conde y la
+condesa. En consecuencia, no volvió a ver a Beatriz hasta el momento de
+su entrada en casa de la señora de Montauron bajo los tristes auspicios
+de prima en la miseria, de señorita de compañía; de comodín, en fin. Muy
+lejos estaba ciertamente de sospechar el marqués que a él se debiera en
+gran parte, quizás en todo, que la señorita Sardonne hubiera preferido
+al convento la casa de la baronesa, pero era de un natural demasiado
+generoso para no sentirse conmovido ante tal infortunio, aun cuando él
+no se hubiera presentado de por sí bajo formas tan dramáticas y
+atractivas.
+
+Observábase que ponía particular empeño en realzar a fuerza de
+respetuosas consideraciones la humillante situación de la huérfana; pero
+al mismo tiempo parecía como que evitaba toda clase de intimidad con
+ella, y lo que es más, manifestábale habitualmente una reserva vecina a
+la frialdad, cual si desconfiara ora de ella, ora de sí propio.
+
+Tales eran las recíprocas relaciones de estas dos personalidades en los
+días en que Pierrepont llegó a la posesión de los Genets, precediendo en
+algunos a su amigo Jacques Fabrice.
+
+Los Genets era una antigua propiedad de aquella familia que había sido
+en parte destruída y en parte vendida, durante el período
+revolucionario, y sólo al cabo de cincuenta años decidióse el barón de
+Montauron, a instancias de su mujer, de quien aquél era el más seguro y
+el más humilde servidor, a rescatar en gran precio las tierras,
+restaurando al mismo tiempo el arruinado edificio, del cual no quedaba,
+otra cosa más que una hermosa y almenada torre sacrílegamente
+encuadrada entre dos construcciones modernas. El conjunto, a pesar de su
+irregularidad arquitectónica, no dejaba de ser imponente, y grandes
+avenidas de hayas, un parque y bosques cruzados por un afluente del
+Orne, acababan de dar a esta habitación eso que es de uso llamar
+señorial apariencia.
+
+La señora de Montauron, que profesaba a la soledad cordialísimo
+aborrecimiento, concedía a sus amigos la más amplia hospitalidad en su
+campestre mansión, aunque, habiendo resuelto que aquel año de 1875
+marcaría el fin del celibato de su sobrino, extendió aún más sus
+invitaciones en esta jornada, poniendo en la confección de las listas de
+convite los más diplomáticos cuidados. Admitió así, con mayor
+indulgencia de la acostumbrada, buen número de herederas pertenecientes
+a la alta banca francesa y cosmopolita, contando astutamente con que las
+intimidades de la vida de campo ofrecerían la deseada ocasión y harían
+madurar el perseguido proyecto, descartando con maquiavélica experiencia
+a las casadas jóvenes y bonitas, quienes podrían distraer la atención
+del neófito, en secundarias bagatelas.
+
+Encontró, pues, el marqués en los Genets hasta media docena de lindas y
+candorosas señoritas, quienes, a pesar de su probada inocencia, parecían
+darse cuenta bastante exacta de la situación; por lo menos así se
+hubiese creído considerados sus respectivos comportamientos, pudiendo
+presumirse que estaban en el secreto y aun en la complicidad de la
+baronesa, visto cuanto cada una de ellas, según sus personales
+intuiciones y peculiar estilo, ponía de su parte, a fin de hacer
+triunfar su candidatura. Nada más natural.
+
+El catecúmeno que se trataba de atraer a la buena senda era no sólo un
+hombre de raras seducciones personales, sino, lo que es más, el presunto
+heredero de una gran fortuna, que, por si algo faltaba, disponía también
+de una corona de marquesa, y no hay que decir, considerados estos graves
+antecedentes, si sería formidable el despliegue de trajes, gracia,
+candor, aturdimiento o afectada indiferencia a que se entregaron
+aquellas adorables señoritas.
+
+No era, pues, en verdad aburrida la existencia en los Genets, porque
+familias de las invitadas, hermanos y amigos componían una divertida y
+animada colonia, pronta siempre a distraerse con los ejercicios de
+práctica en el campo, menudeando los paseos en coche, las partidas de
+pescas, los _lawn-tennis_ por la mañana, pasándose las noches en
+inocentes juegos alternados con tal cual rigodón. La baronesa, a quien
+el silencio era odioso porque le hacía pensar en la muerte, gustaba de
+todo ese movimiento, si bien mezclándose poco directamente a él por
+cuanto el reuma no le dejaba casi momento de reposo; pero ya desde su
+sillón de donde daba órdenes como desde un trono, ya sentada a la sombra
+de los copudos árboles del parque, complacíase en ver agitarse aquella
+brillante juventud, que la formaba una pequeña corte, deleitándose en
+ver desfilar aquellos breacks, aquellos mails llenos de exquisitas
+elegancias, rebosando refinadas alegrías.
+
+Espectáculo tal no parecía seguramente tan grato a la señorita de
+Sardonne, porque, descontadas las raras ocasiones en que la señora de
+Montauron se decidía a subir en carruaje, en cuyo caso llevaba consigo a
+su lectriz, la tenía sin misericordia encerrada en casa, bajo el
+pretexto de decencia social. La pobre Beatriz quedaba así fuera de
+aquella vida de placer y de lujo, en medio de la cual presentía, por
+otra parte, que su sencillo traje y modesto continente habría sido
+motivo de sonrojo. Educada ella misma en los esplendores de la vida
+mundana, tenía, como la mayor parte de las jóvenes de su clase,
+irresistibles aficiones a la elegante vida del sport. Era, en suma, más
+un corazón noble que un alma superior; altanera pero no reflexiva, tras
+los encantos de su hermoso sonreír, ocultábanse a veces amargos
+sufrimientos, y cuando seguía con la vista aquellos caballeros y
+aquellas amazonas que se perdían bajo los añosos árboles de las anchas
+avenidas, si su frente permanecía serena y pura, partíase su pecho al
+duro golpe del dolor.
+
+La llegada de Pierrepont al castillo le aparejó aún más crueles
+suplicios, que por cierto no fue ella la última en prever, puesto, que
+la baronesa tenía muy poderosas razones para poner al cabo a la huérfana
+sobre las pretensiones y proyectos conyugales que acerca de su sobrino
+abrigara. Debemos decir en justicia que nunca Beatriz, una vez
+consumada la ruina de su familia, había alimentado esperanza alguna de
+ver un día compartidos sus sentimientos con el marqués, y sancionados
+por el matrimonio, advirtiéndole su razón distintamente cómo Pierrepont
+estaba para siempre perdido para ella y que sólo a milagro pudiera deber
+el verlo su marido; pero en fin, en tanto que Pedro continuase soltero
+podía tal vez el Cielo operar el prodigio... y este blando ensueño le
+daba la vida... más ahora... ¡Oh, ahora!... La dulce quimera habíase
+para siempre desvanecido.
+
+Beatriz sentía cual cosa evidente que el temeroso suceso estaba a punto
+de realizarse: todo lo presagiaba: la baronesa, como ella misma decía a
+su lectriz, jugaba esta vez su última carta, y el joven marqués se
+prestaba al juego con toda buena voluntad, que el final resultado no
+podía ser dudoso.
+
+Es difícil figurarse ni más acerbo ni más glacial tormento que aquel que
+hacía días venía sin piedad torturando el alma de la señorita de
+Sardonne; brillantes rivales se disputaban la mano del hombre de su
+amor, y ella veíase forzada a presenciar ese torneo en sonriente
+expectativa.
+
+
+
+
+IV
+
+AQUELLAS SEÑORITAS
+
+
+Pierrepont había llegado a los Genets un lunes. Hacia el mediodía del
+domingo siguiente, abandonó a los huéspedes de su tía, quienes tenían
+concertada una partida de pesca, para después del almuerzo, y se fue a
+la estación inmediatamente con el fin de esperar a su amigo y
+presentarlo a la baronesa. Encontraron a la señora de Montauron haciendo
+una labor cualquiera en una inmensa sala tapizada de blanco y en cuyas
+paredes campeaban antiguos retratos de familia: Beatriz, entretanto,
+leía un diario.
+
+No tuvo el pintor necesidad de reflexionar mucho para decirse a sí
+propio que, si la elección le hubiese sido permitida, no habría sido
+seguramente la señora de Montauron la retratada. Sin embargo, no había
+que hacerse grandes ilusiones acerca de la acogida de la lectriz, quien
+sin levantarse le echó una hostil mirada y continuó en voz baja la
+lectura de su periódico, mientras que Fabrice cambiaba algunas frases
+con la señora de la casa.
+
+--Tanto gusto de contarlo a usted en el número de mis amigos--dijo
+aquélla con su más amable sonrisa--, y muy orgullosa de que mi retrato
+sea hecho por mano tan experta... y por cierto que no es un estímulo
+retratar a una mujer de mis años.
+
+--¡Señora!
+
+--Pero, según tengo entendido, también es usted paisajista... Hay en los
+alrededores puntos de vista deliciosos... Ese será su desquite y su
+consuelo de usted.
+
+--Señora baronesa, crea usted firmemente que no tengo necesidad ni del
+uno ni del otro.
+
+--¿Permite usted que los modelos hablen durante la sesión? ¿No incomoda
+a usted eso?
+
+--Todo lo contrario, señora; así se me ofrecerá la ocasión de darme más
+exacta cuenta de la fisonomía.
+
+--¡Tanto mejor!... soy por naturaleza muy habladora... ¿no es verdad,
+Beatriz?
+
+--Yo no me quejo, señora--dijo Beatriz sonriendo débilmente.
+
+--¿Ve usted, señor? no se queja pero asiente.
+
+El piafar de los caballos acompañado de un tumulto de risas y de voces
+anunció que la cabalgata estaba de vuelta. Tres o cuatro hermosas
+jóvenes se apearon, sosteniendo con sus manos las colas de sus vestidos,
+que por aquellos tiempos se tenía el buen gusto de llevar más largos que
+ahora, y presentaron sus frentes a los besos de la baronesa, mientras
+que otras en cortos y ligeros trajes de mañana se precipitaron detrás de
+las primeras, agitando con triunfal aire diminutas redes que
+esparcieron por el salón acre olor a pescado y a fango.
+
+--¡Jesús, hijas!... ¡Qué perfume!... ¡Qué horror!--exclamó la
+baronesa--. Beatriz, en seguida mi tarro de sales; luego, que estas
+señoritas te den sus redes y llévalas a la cocina.
+
+--Perdone usted, tía--dijo el marqués de Pierrepont, tomando vivamente
+aquellos artefactos--; las voy a llevar yo.
+
+Fabrice, grande observador, por instinto y profesión, advirtió al
+momento que la lectriz palideció ligeramente y que por contrario efecto
+se encendieron las mejillas de la baronesa.
+
+Llevadas por Pedro las redes a la cocina, acompañó después a Fabrice a
+sus habitaciones, pero antes de quedarse éste en ellas díjole al
+marqués:
+
+--Dime, Pedro, ¿quién es esa señorita que leía el diario a tu tía?
+
+--Una parienta, la señorita de Sardonne. Una pobre huérfana que mi tía
+ha recogido.
+
+--Nunca me habías hablado de ella.
+
+--No... phs... es posible... No ha habido ocasión... ¿Te parece bonita?
+
+--Interesante.
+
+--Sí... ¿no es verdad?... pobrecilla... He aquí tu instalación, he aquí
+tu celda, amigo Fabrice.
+
+Y diciendo esto lo introducía en un pequeño departamento compuesto de
+saloncito y dormitorio, cuya comodidad y buen gusto ponderó mucho
+Fabrice, dejando en seguida a éste que se vistiera para comer.
+
+Durante la velada, el pintor, a quien Beatriz cada momento más enamoraba
+a causa de su melancólica hermosura, de sus actitudes de reina en
+cautiverio, ensayó de interrogar de nuevo a Pierrepont sobre los
+antecedentes, la situación y el carácter de tan misteriosa y atractiva
+persona, pero no insistió como advirtiera en las breves respuestas de
+Pedro que este punto de conversación era para el marqués, si no
+desagradable, al menos decididamente tedioso.
+
+--No te ocupes de la lectriz de mi tía--decía riéndose a Fabrice--. Sé
+amable conmigo y atiende a esas señoritas... Ven, te voy a presentar,
+estúdialas con detenimiento y dame luego cuenta de tus impresiones...
+Desde todo punto de vista mi confianza en tu buen gusto y en tu
+penetración es absoluta... Así me ayudarás en esa elección terrible a
+que por fuerza tengo que decidirme para no enajenarme la buena voluntad
+de mi tía... Ya ves que ha llamado a concurso de toda la Europa y ambas
+Américas... Es necesario, pues, que no trabaje para el obispo...
+Procura, mi buen Fabrice, leer en lo ojos y en los corazones de esas
+jóvenes esfinges... Si un pintor no es gran fisonomista, ¡qué diablo!
+¿quién puede serlo?
+
+--Querido Pedro--respondió Fabrice--, no podías haber hecho peor
+elección. Ignoro si mis compañeros de profesión se me parecen a este
+respecto... En cuanto a mí, soy un fisonomista detestable y estoy
+firmemente persuadido de que mis diagnósticos psicológicos resultan
+siempre falsos... Te juro que nunca puedo penetrar a fondo en el alma
+de las personas cuyos retratos hago... les presto, verosímilmente,
+multitud de pensamientos y pasiones; de virtudes y vicios a que ellos
+son de todo punto ajenos. Fíjate, para comprender esto que te digo, en
+lo que pasa en nuestros talleres: cantantes de café-concierto nos
+proporcionan cabezas de vírgenes... muchachuelas incapaces de coordinar
+dos ideas vienen a resultar el tipo de una de las musas... viejos
+pillastres de la más baja ralea conviértense en santos y en apóstoles...
+Y es que todas estas fisonomías son para nosotros meramente subjetivas.
+No vemos en ellas más que lo que nosotros les ponemos de nuestra
+cosecha; no sirven para otra cosa sino para fijar un poco la fugitiva,
+la indecisa idea... Desengáñate, tanto los artistas como los poetas, son
+los más cándidos de entre los hombres y los peores jueces que pueden
+encontrarse para establecer correlación entre lo físico y lo moral,
+porque no pintan lo que realmente ven, sino lo que creen ver a través
+del prisma de su imaginación... No pintan lo natural, sino según el
+natural, lo que no es lo mismo.
+
+--Pero, entonces, ¿cómo hay parecido?--pregunto Pierrepont.
+
+--Ahí tienes lo curioso; hay parecido y más que parecido, porque
+reproduciendo fielmente las líneas de una cara, por ejemplo,
+transfiguran su expresión... Porque, mira, no hay un rostro humano que
+no tenga su nota poética, su faceta luminosa: la cuestión es dar con
+ella, encontrarla... pero no busques esa nota, esa faceta en el alma
+del modelo... allí no existe... donde está es en el ojo del pintor, del
+propio modo que por lo general todas las gracias de una amante están
+menos en ella que en la vista de su enamorado. Así, pues, Pedro, no
+cuentes con mis luces para guiarte en tus delicadas maniobras... temería
+extraviarte... Pero esto no quiere decir que no me presentes a esas
+señoritas, aunque te aseguro, aquí entre nosotros, que me dan miedo...
+Solamente lo que sí te suplicaría es que lo dejases para mañana... esta
+noche me siento... así... pesado... Me parece que los excelentes vinos
+de tu tía se me han ido un poco a la cabeza, lo que explica la
+conferencia de estética que con tanta crueldad te he disparado, crueldad
+que, por otra parte, tú sabes que no es en mí consuetudinaria... Tú
+sabes también que detesto charlar sobre mi arte, y no ignoras cuál es la
+divisa que yo desearía ver escrita en la puerta de todos los talleres:
+«Trabaja y calla».
+
+Estas palabras dichas, retiróse discretamente Fabrice en el momento que
+comenzó a bailarse. Su creciente reputación le había abierto de par en
+par las puertas de los salones y de la alta sociedad parisiense; pero,
+como la mayor parte de aquellos que nacieron fuera de ese medio y a él
+llegaron tarde, sentía siempre en el mundo cierta cortedad, cierta
+inquietud que lo desconcertaba, disgustándolo.
+
+Al día siguiente, bastante temprano, la señora de Montauron mandó llamar
+a su sobrino, y cuando éste se presentó a la baronesa, acababa la
+anciana señora de tomar el desayuno.
+
+--¿No mal de salud, tía, me parece?
+
+--No, te he hecho venir tan temprano porque durante el día no estamos
+nunca solos y quiero hablarte... Siéntate... Principiaré por decirte que
+no estoy descontenta de tu grande hombre... el pintor... un poco corto,
+un poco tímido... ¡pero en estos hombres de talento hay siempre un
+encanto!... Y ahora hablemos de cosas serias... ¿Qué... piensas de
+matrimonio?... Vamos, ¿qué te han parecido mis niñas?
+
+--Tía, todavía estoy en el período de... de observación... Esta pléyade
+de sílfides me causa un cierto embeleso... Usted comprende que es
+natural.
+
+--Sí, es natural... Yo no te pido que te decidas inmediatamente... pero,
+en fin, hace ocho días que vives en la intimidad de ellas... ya habrás
+sentido alguna impresión... principiará a manifestarse alguna
+preferencia...
+
+--Tía, francamente, ocho días es poco tiempo para conocerlas a fondo.
+
+--Dime, ¿y cuánto necesitas, según tú, para adquirir ese conocimiento?
+
+--¡Phs!... no sé... algunas semanas, me parece.
+
+--¡Algunas semanas!--exclamó la baronesa,--. ¡Pobre sobrino mío!... Al
+paso que vamos necesitarás un siglo, y no por eso estarás más
+adelantado... Una joven, hijo mío, es lo más impenetrable que hay en el
+mundo... sólo Dios puede saber lo que será una vez casada... ¡Y aun
+así!
+
+--Sin embargo... tía.
+
+--Sí, ya sé lo que vas a decir... y de antemano te prevengo que en esta
+materia no hay más que tres cosas acerca de las cuales pueda tenerse una
+aproximada certidumbre... a saber: familia, dote y figura... En cuanto a
+lo demás, es necesario entregarse piadosamente a la Providencia... si
+tienes en cuenta que no está todavía en uso de tomar las mujeres a
+prueba como los caballos... por más que se anuncia una ley estableciendo
+el divorcio absoluto... lo que será principiar a andar aquella senda...
+Pero, vamos, para salir de generalidades, a mí me parece que si yo
+hubiera sido hombre habría amado locamente a la señorita de Alvarez...
+¿No te dice nada la señorita de Alvarez?
+
+--Me dice demasiado, tía... Tiene una pupila demasiado incandescente
+para mis gustos... dicho sea con el respeto debido... Venus Ciprea...
+etc., etc.
+
+--¡Bah! ¿Qué sabes tú? Nada hay más engañoso que esos ojos... debías
+tener experiencia a tu edad... Generalmente, los azules son los
+peores... Y esa adorable americanita, miss Nicholson... un querubín con
+tres millones de dote... y esperanzas.
+
+--Es hermosa, tía... Solamente que anda como un hombre... y después, ¿no
+le parece a usted que tanto ella como su papá, tienen así como un vago
+olor a petróleo?
+
+--¡Qué tontería! En fin, tomemos nota de ella, de esta encantadora miss
+Nicholson... ¿Y la deliciosa rubia, la señorita Lahaye?
+
+--Muy bien también, tía... pero su padre vende vino... ¡eso es grave!...
+
+--¡Sí, pero vende mucho! ¿Y qué me dices de la señorita de Aurigney?
+¡qué radiante hermosura! ¡y tan distinguida!
+
+--Muy distinguida, sin duda... ¡pero tan glacial!
+
+--¡Magnífico! ¡ahora salimos con lo glacial! Hace un momento era Venus
+quien te asustaba... ahora es lo contrario... ahora es el hielo...
+¡pero, entonces, hijo mío, tienes miedo de todo!... ¿qué significa esto,
+caballerito?
+
+--Confesad, mi querida tía, que la señorita de Aurigney parece un
+sorbete.
+
+--¡Tú sí que pareces un sorbete! Acabaré por creer que tus dificultades
+reconocen por causa una resolución tomada de antemano.
+
+--Pero, mi buena tía, usted me pide que le manifieste mis impresiones, y
+así lo hago lealmente.
+
+--Sí, pero es que encuentras objeciones a todo, y objeciones casi
+siempre pueriles.
+
+--Es únicamente para hacer reír a usted... tía...
+
+--¡Mira que la cosa no me causa risa!... vamos, y la señorita de
+Chalvin... un poco aturdida quizás... ¡pero tan elegante, tan
+encantadora!
+
+--Y sobre todo tan bien educada, tía... ayer decía su madre refiriéndose
+a ella: Mi hija tiene un excelente carácter; verdad es que ni su padre
+ni yo la contrariamos nunca... es un caballito desbocado... cuando se
+abandona la brida nada la contiene.
+
+--Su madre es incapaz... mas como no te vas a casar con ella... En
+fin... llegamos a mi predilecta... ¡una perla, hijo mío!... No, lo que
+es a ésta no permito que la critiques... ¡La señorita de La Treillade!
+
+--Ciertamente, tía, es sin duda alguna lo mejor de la colección...
+
+--¡Ya lo creo! Rostro de _virgen_... instruída, inteligente, modesta...
+no digo ella; su misma institutriz es una persona ejemplar... una
+verdadera perfección... Créeme, dedícate a estudiarla... ¡obsérvala,
+hijo mío!
+
+--Se lo prometo a usted, tía.
+
+--Bueno, ahora vete, tengo que escribir... mira, dile a Beatriz que
+venga.
+
+Pedro se retiró, encargando a una sirvienta que encontró en la escalera
+previniese a la señorita Beatriz de que la señora la necesitaba; en
+seguida bajó algunos escalones, llamando al departamento de Fabrice. Era
+este departamento un piso bajo, o mejor dicho, una especie de entresuelo
+cuyas puertas se abrían sobre los antiguos fosos del castillo, ahora
+convertidos en jardines. El pintor, que debía empezar a mediodía el
+retrato de la baronesa, se ocupaba en preparar su paleta. Después de
+haberse cerciorado por sí mismo de que nada faltaba para la comodidad de
+su amigo, Pierrepont le daba algunos detalles históricos y arqueológicos
+acerca de los Genets, cuando se interrumpió de pronto al oír risas y
+femeniles voces bajo las ventanas del departamento; aproximóse
+rápidamente a la ventana del saloncito, que ocupaba una de las
+torrecillas de los ángulos del castillo, siendo por consecuencia fácil
+dominar desde allí con la vista el foso... Las persianas estaban
+cerradas para preservarse sin duda contra los rayos del sol de una
+ardiente mañana de agosto, pero a través de los listones inferiores,
+casi horizontalmente dispuestos, pudo echar Pedro una mirada al
+exterior, y volviéndose con viveza a Fabrice, hízole seña de que
+guardase silencio, diciéndole al propio tiempo, que sonreía y bajaba la
+voz:
+
+--Yo no tengo la costumbre de escuchar entre puertas... ni entre
+ventanas... pero, en este caso, la tentación se me presenta
+invencible... ya te diré por qué...
+
+--¡Lo que puede el mal ejemplo!--repuso Fabrice acercándose a su vez.
+
+Pudo conocer entonces las dos señoritas cuyas voces llegaban hasta
+ellos; estas señoritas habían bajado, a lo que podía creerse, a uno de
+los jardinillos de bajo la torre con el fin de evitar el sol, y se
+paseaban del brazo protegidas por la fresca sombra de grandes rosales
+allí plantados; una de ellas, morena, pálida, con cara de arcángel,
+decía a la otra:
+
+--Qué bien se está aquí para charlar, ¿no es verdad, hija?
+
+--Sí--respondió la otra, que era muy encendida de color, aunque de buen
+ver y tenía ligero acento inglés--. Se está muy bien... sobre todo,
+puede una ponerse a tiempo en guardia contra los indiscretos...
+Continúe... ¡me interesa tanto lo que me está contando!
+
+--Pues sí, esta Georgina, de que le hablaba, es muy complaciente con mi
+hermano, quien le paga en la misma moneda: como ya, le he dicho,
+Georgina Bacot trabaja en las _Folies-Lyriques_, por cuya razón mi
+hermano anda mucho entre bastidores, y allí se encuentra a menudo con la
+madre de Georgina, que fue también actriz en sus tiempos... y mi hermano
+nos contaba el otro día a mamá y a mí que una de estas noches pasadas
+había encontrado en la escena, durante un entreacto, a la madre de
+Georgina... Estaba mirando por el agujero del telón cuando de pronto se
+volvió a aquél y le dijo con voz llorosa... «Hay cosas que halagan a una
+mujer... ¿creerá usted, señor, que hay esta noche en la sala cuatro de
+mis antiguos amantes... y todos senadores?»
+
+--¡Oh! Mariana--dijo la linda inglesa.
+
+--Pero la historia del peluquero es todavía más divertida--replicó
+Mariana.
+
+--¡Oh! cuénteme la historia del peluquero... cuéntemela.
+
+Mariana titubeó un momento.
+
+--No, mi cara Eva--añadió Mariana riendo--: ésta es realmente demasiado
+salpimentada.
+
+--¡Se lo ruego, querida mía!
+
+--Pues bien, ese peluquero... pero no... mi buena Eva...
+decididamente... es demasiado... no puede pasar... La dejaremos para una
+de esas noches en que se nos va un poco la mano en el champagne.
+
+Pasaron cerca de un rosal. Mariana cortó una rosa y se la puso en el
+pecho.
+
+--¿Y ese pintor que llegó ayer, qué le parece, Eva?
+
+--Tiene buenos ojos y algo de genial en la fisonomía--respondió la
+interpelada.
+
+--Sí, pero sin distinción--arguyó la niña, haciendo desdeñosa mueca--.
+El otro... ese sí... el amigo Pedro... ¡ese sí que quisiera yo
+encontrármelo una noche en cualquier rincón del bosque!
+
+--El encuentro sería un tanto peligroso--objetó Eva.
+
+--Donde no hay riesgo, no, hay deleite--apoyó Marianita--. Entre
+paréntesis, ninguna lástima tengo yo a mi prima la de Aymaret, que le ha
+dado su corazón... etc. Digo, así se dice, yo no sé si es verdad... lo
+que sí sé es que se ven casi todos los días... con este pretexto... y
+con aquél... y con el de más allá.
+
+--Parece que no es muy dichosa con su marido la pobre vizcondesa, ¿es
+cierto?
+
+--¿Qué mujer es dichosa con su marido, mi buena Eva? Y si no, vea qué
+bien se entienden los Laubécourt, que son nuestros compañeros de
+temporada.
+
+--Es verdad, he notado que tienen siempre los dos caras de entierro...
+¡mire usted que algunas mañanas en el almuerzo!
+
+--¡Algunas mañanas! ¡Y peor algunas noches!
+
+--¿Cómo así?--preguntó Eva.
+
+--Pero, querida, mía, ¿no sabe usted las causas de sus desavenencias?...
+El señor de Laubécourt tiene pasión por los niños, en tanto que a la
+señora la horrorizan... y tiene razón, a mi entender.
+
+--¡Oh! ¿por qué, amada mía?
+
+--Primero, porque nada hay más incómodo ni más enojoso que esos muñecos
+para una mujer que ama la sociedad... segundo, porque cuando se es
+bonita desea conservarse el mayor tiempo posible... y los niños, es
+sabido, son los verdugos de la belleza.
+
+--No comprendo, Mariana, ¡a mí me parece...!
+
+Aquí Mariana bajó la voz para responder, y pareció como que explicaba
+algún trascendental misterio a su amiga, quien enrojeció ligeramente.
+
+--Ahora me explico--manifestó ésta con aire pensativo--por qué el señor
+de Laubécourt tiene un aspecto de tanta tristeza.
+
+--¡Si no fuera más que tristeza!... pero es que casi todas las noches,
+en su cuarto, pasa con su mujer escenas terribles.
+
+--¡Ya lo creo! ¡hay de qué! ¿Y qué es lo que aquélla le responde?
+
+--Le responde... le responde... ¡chito!--concluyó Marianita.
+
+Al decir esto las dos rompieron en una carcajada, y como la campana
+anunciara el almuerzo, se alejaron en dirección al comedor.
+
+Aún no se habían perdido de vista, cuando Fabrice, que durante el
+sorprendido curioso diálogo cambiara con Pierrepont frecuentes y
+edificantes miradas, le preguntó a éste con la calma que le era
+habitual.
+
+--¿Quién es esta expeditiva señora, esta preciosa Mariana?
+
+--Mi buen Fabrice--dijóle el marqués--, no es una señora, es una
+señorita.
+
+--¡Diablo!--replicó vivamente el pintor--. ¿Y la otra... Eva?
+
+--Es su institutriz.
+
+--¡¡Dia...blo!!--acentuó Fabrice con energía.
+
+Y volvió tranquilamente a preparar su paleta.
+
+--Como hoy mismo voy a presentarte a esas inocentes, sería inútil
+ocultarte que tan aventajada criatura es la señorita de la Treillade, y
+no parece de más advertirte que esta mañana precisamente, me la
+recomendaba, mí tía cual un modelo de todas las virtudes... Verdad es
+que añadía que era muy instruída... en lo que, como has visto, no se
+equivocaba... Cuando pienso que tal vez me hubiera decidido por ella,
+siento escalofríos... Ahora comprenderás por qué razón he prescindido de
+todos los principios de la delicadeza ante la idea de darme exacta
+cuenta sobre los principios de esa señorita... Diríase que la suerte me
+ha presentado la ocasión de juzgarla... Te aseguro que no me arrepiento
+de mi falta... ¡Vamos a almorzar!
+
+
+
+
+V
+
+LA VIZCONDESA DE AYMARET
+
+
+El primer impulso de Pierrepont fue ir a contar en caliente a la
+baronesa la instructiva conversación que acababa de sorprender, entre la
+que aquélla llamaba su joya predilecta y la digna institutriz de tal
+encanto; pero, después de haber reflexionado un poco, prefirió aplazar
+la modificación, reservándola como un argumento dilatorio para el día en
+que la señora de Montauron lo empujase de nuevo a resolverse en
+definitiva. Atormentado por dudas de que el lector conocerá pronto la
+causa real, si ya no es que la haya adivinado, el joven marqués, en sus
+indecisiones, deseaba ante todo ganar tiempo. Continuó, pues, durante
+aquel día y los sucesivos, tomando parte activa en las distracciones de
+la bulliciosa colonia que habitaba los Genets, haciendo creer a su tía
+que se ocupaba a través de juegos y de risas, en profundos estudios y
+maduras observaciones acerca del carácter de aquellas señoritas,
+quienes, en realidad, lo tenían sin cuidado.
+
+Entretanto, el retrato de la señora de Montauron adelantaba poco a
+poco. Las sesiones artísticas se tenían en el salón blanco, y después de
+la interesada y del pintor, únicamente Beatriz asistía a ellas; pero
+autorizado por su competencia en materias artísticas, solía el marqués
+introducirse tal cual vez en el santuario, aparentando seguir con el más
+vivo interés el trabajo del pintor, quien pudo advertir con ese motivo
+las respetuosas atenciones que Pedro demostraba siempre a la lectriz de
+su tía. Era el único de entre los huéspedes del castillo que la tratase
+de igual a igual; todos los demás, con especial las señoras, tomaban
+ejemplo de la baronesa, para afectar con la pobre Beatriz aires de fina
+superioridad o de desdeñosa protección. Fabrice notó que aquella parte
+más penosa en las funciones de la lectriz las prevenía Pierrepont con el
+mayor cuidado; él era quien se levantaba para acercar el taburete,
+colocar un cojín, abrir una ventana, llamar un criado, desviviéndose, en
+fin, por satisfacer los caprichos sin número de una anciana señora
+enfermiza, nerviosa, y de un tan imperioso, cuanto superlativo egoísmo.
+Pero la baronesa parecía preferir con mucho los servicios de la señorita
+de Sardonne a los de su sobrino.
+
+--Muy bien, Pedro... mucho te lo agradezco... y Beatriz también,
+supongo... aunque te diré con franqueza que los hombres tienen la mano
+demasiado pesada para estos delicados menesteres... no hay como Beatriz
+para arreglarme los cojines sin molestarme... ¿No es verdad, señor
+Fabrice?... Además, hijo mío, no quiero monopolizarte... tú eres aquí
+un poco dueño de casa... y te debes a mis huéspedes, que son también los
+tuyos... Anda, pues, con ellos... anda... ¡dame gusto!... anda.
+
+De todas las amigas de infancia de Beatriz, una sola, mayor que ésta en
+dos o tres años, le había quedado obstinada y tiernamente fiel. Esa
+amiga era la vizcondesa de Aymaret, prima de la señorita de La
+Treillade, cuya linda calumniadora había perfidamente asociado el nombre
+de aquélla con el del marqués de Pierrepont, en su crónica escandalosa.
+La señora de Aymaret habitaba el verano la pequeña posesión de las
+Loges, situada a dos kilómetros, poco más o menos, de los Genets. En el
+campo como en París, dejaba raras veces pasar una semana sin ir a ver a
+Beatriz, arrostrando denodadamente para llenar tan sagrado deber de
+amistad, las temibles iras de la señora de Montauron, quien temía,
+juzgando por varias apariencias, que la amable persona no viniese a ser
+un obstáculo para el deseado casamiento de su sobrino.
+
+Pierrepont, que tal vez sin motivo no tenía muy alta opinión de las
+femeninas virtudes, alababa con calor las de la señora de Aymaret, de lo
+que la baronesa venía a deducir, con mundana lógica, que era su amante.
+
+Sea como quiera, es lo cierto, que la vizcondesa de Aymaret constituía
+para la señorita de Sardonne, tan sola, tan abandonada, un consuelo y
+una confidente de impagable precio: sólo delante de ella abandonaba
+alguna vez Beatriz su máscara impasible dejando correr sus lágrimas...
+Y, sin embargo, aun para ella guardaba su corazón un secreto. Cierto
+día, habiéndola encontrado la vizcondesa en su alcoba deshecha en llanto
+a consecuencia de una de esas humillantes escenas que la señora de
+Montauron no le evitaba, rogóle vivamente su amiga que abandonase el
+servicio de la vieja dama, aceptando un asilo en su propia casa. Beatriz
+titubeó al pronto, pero después de un momento de reflexión respondióle
+abrazándola:
+
+--¡Qué buena eres!... ¡Cuánto te lo agradezco!... pero excúsame... soy
+todavía, a pesar de todo, demasiado altiva, para aceptar casa y mesa por
+pura caridad... Aquí al menos sirvo para algo... tengo deberes... presto
+algunos servicios, gano mi pan... en tu casa no sería otra cosa, al fin,
+que una parásita.
+
+Como su amiga procurase afectuosamente vencer sus escrúpulos, Beatriz le
+replicó sonriendo tristemente...
+
+--¡Y además, tu marido me haría la corte!
+
+La señora de Aymaret, que conocía bien a su consorte y que lo sabía
+capaz de violar sin escrúpulo alguno las santas leyes de la
+hospitalidad, inclinó con dolor la cabeza y no insistió.
+
+El vizconde de Aymaret hubiera deseado, como otros tantos en el mundo,
+haber sido un hombre honrado, sobrio, arreglado de conducta y enemigo de
+la sota de copas, y si le gustaban las mujeres, el juego y el vino
+hasta, el escándalo y la degradación, era... que no podía remediarlo.
+Los psicólogos lo mirarían quizás como una víctima del determinismo,
+pero para el común de mártires era sencillamente un tunante.
+
+Tenía agradable aspecto, y no le faltaba inteligencia; mucho lo había
+amado su mujer, pero él hubo de observar tal comportamiento con ella que
+la vizcondesa concluyó por profesarle el más completo desprecio. Sentía
+hacia su marido, sin embargo, una especie de lástima, y aun se prestaba
+a la singular manía en que últimamente aquél había dado revelando a su
+propia mujer, sus pérdidas al juego, sus desventuras amorosas, su
+naufragio moral, y cómo le eran indispensables las mujeres para
+consolarse de las traiciones del juego, y el vino para olvidar las
+femeninas veleidades. Se dirá que en escucharlo probaba su mujer
+paciencia de santa, pero hay de entre aquéllas algunas que merecen ser
+canonizadas.
+
+La señora de Aymaret tenía dos hijos de este indigno marido, dos hijos
+que fueron su consuelo y en los cuales cifraba todas sus afecciones. Era
+una de esas raras mujeres que el marqués de Pierrepont hubiese
+seriamente amado; la habría amado por sus suaves encantos, por un no sé
+qué de luminoso que orlaba su blonda cabeza, por la gracia de su
+aristocrático marchar, por la tierna claridad de sus tiernos ojos, que
+como los de Enriqueta de Inglaterra, parecían estar siempre pidiendo
+besos. Y todavía aún la hubiera amado porque era honrada, por ese
+atractivo inexplicable que para todo humano inmortal tiene el prohibido
+fruto; la habría también amado por un impulso de generosa simpatía,
+porque mejor que a nadie eran notorias a Pedro las íntimas tristezas de
+la vizcondesa. Miembro del mismo club que de Aymaret, había visto más de
+una vez a su consorte, en los comienzos de su matrimonio, venir a
+buscarlo en la mañana enrojecidos los ojos por las lágrimas y el
+insomnio.
+
+En resumen, procuró al principio el vizconde consolarla, sin alcanzar su
+objeto; muy admirado de su previsto fracaso, acabó por aceptar
+francamente su situación, ese hombre de mundo, contentándose con esa
+especie de reservada amistad que le ofrecía su adorable cónyuge. Desde
+ese día, continuaron tratándose bajo el pie del confiado compañerismo,
+fácil, y no exento de cierta ironía.
+
+La señora de Aymaret, que era grande entusiasta por las artes, sentía
+viva admiración por los talentos de Jacques Fabrice. Poseía la
+vizcondesa algunas acuarelas que databan de los primeros tiempos del
+pintor, verdadero tesoro de cuya propiedad considerábase orgullosa. La
+llegada del artista a los Genets despertó en ella ardiente curiosidad, y
+le gustó el hombre por su modesto continente y su grave melancolía.
+Constantemente preocupada de la situación penosa y precaria de su amiga
+Beatriz, recordaba ella que antes de los desastres de la familia de
+Sardonne, había demostrado aquella joven serias aficiones por la pintura
+a la acuarela, y la señora de Aymaret se dijo que Fabrice podría darle
+algunas lecciones durante su residencia en los Genets, alentando al
+mismo tiempo sus naturales disposiciones y dando así vida a sólidas
+aptitudes que podrían asegurar tal vez a la huérfana una existencia
+independiente en lo futuro. Beatriz, a pesar de su amargo desapego a
+todo, aceptó la idea con algún interés.
+
+--Pero--objetó a su amiga--, ¿cómo pedir semejante favor a ese
+caballero?... Yo nunca me atreveré.
+
+--Podrías--replicóle la vizcondesa--rogar al señor de Pierrepont que se
+encargara de hablarle.
+
+--No--dijo Beatriz--; el señor de Pierrepont podría disgustar a su tía
+dando ese paso.
+
+--No me parece que la epidermis del marqués sea tan delicada por lo que
+se refiere a manías de la baronesa... Por otra parte, nada nos obliga a
+desenvolver a Pedro nuestro plan de operaciones... Es natural que tú
+procures perfeccionar tus conocimientos cuando la ocasión se te
+presente... ¿Quieres que yo le hable al marqués?
+
+--Me harías un gran favor.
+
+El mismo día que ocurrió esta conversación, la banda de invitados fue a
+visitar cierta estación termal próxima a los Genets. Pierrepont se había
+quedado en el castillo pretextando una ocupación cualquiera, y como la
+señora de Aymaret saliese del parque para volver a los Loges,
+atravesando el vecino bosque, advirtió que Pedro se hallaba desatando
+una canoa junto al estanque que alimentaba el riachuelo del parque.
+
+--¿Cómo vamos?--díjole la vizcondesa, haciéndole con su sombrilla señas
+de que se acercase--. Tengo que hablar a usted.
+
+--Escuchar es obedecer--respondió Pedro alegremente.
+
+--Pues bien: usted sabe o no sabe que Beatriz trataba muy lindamente la
+acuarela antes de sus desgracias... Ella desea volver a las andadas y
+tomar algunas lecciones del señor Fabrice durante su residencia aquí...
+¿Se puede contar con los buenos oficios de usted?
+
+Pierrepont reflexionó algunos segundos.
+
+--Con mis buenos oficios no puede contarse en este caso, vizcondesa; con
+los de usted, sí... Dicho se está que estoy enteramente a la disposición
+de usted y de la señorita de Sardonne... pero siendo Fabrice invitado
+mío, estoy seguro que usted se abstendría de pedirle cosa que podía
+tener los visos todos de una semi-imposición... mientras que si usted
+misma le presentase el memorial, ya eso tiene otra forma... Mire
+usted... precisamente iba a embarcarme para ir a buscarlo... Está
+sacando un croquis al pie de la cascada, allá abajo... ¿Quiere usted
+venir conmigo?
+
+--¿Embarcada?--preguntó la señora de Aymaret.
+
+--¡Embarcada! ¿Por qué no?... es a cinco minutos de aquí... Si es el
+_tête-à-tête_ lo que asusta a usted, no será largo... Otros hemos visto
+peores, créalo usted... Por otra parte, así queda usted a dos pasos de
+su casa... Vamos, querida vizcondesa, confianza... confianza.
+
+--¡Vamos, pues!
+
+Y apoyándose en el brazo de Pierrepont, saltó con ligereza a la canoa.
+
+Pedro tomó los remos, puso aquélla en movimiento y, abandonándola al
+hilo de la corriente, se dejó ir suavemente.
+
+Y por cierto que era encantador este riachuelo oculto bajo el follaje de
+los sauces y de los fresnos que festoneaban sus orillas. Únicamente
+habíase practicado acá y allá algún ligero claro para comodidad de los
+aficionados a la pesca. Además, se deslizaba en silencio bajo arcos de
+verdura apenas interrumpidos lo bastante para que el sol dejara pasar
+tal cual dorado, tembloroso rayo.
+
+Después de un momento de silencio, Pierrepont interpeló bruscamente a su
+compañera en ese tono, medio serio, medio irónico, que era de uso entre
+ellos.
+
+--¡Señora de Aymaret!
+
+--¡Mi querido amigo!
+
+--¿Sabe usted que quieren casarme?
+
+--¡Es natural!
+
+--¡Pues bien... decididamente, huyo el cuerpo a ese santo lazo... estoy
+desalentado!
+
+--¿Por qué?
+
+--¡Porque cuanto más observo, más me convenzo de que ya no hay niñas
+honradas, y, por consecuencia, no puede haber tampoco fieles esposas!
+
+--¿Qué ha dicho usted?
+
+--Digo, que ya no hay mujeres honradas... al menos en nuestra clase...
+es una especie desaparecida.
+
+--¡Perdone usted!--repuso la señora de Aymaret--. ¿A mí se atreve usted
+a decirme eso?
+
+--Bien sabe usted que a usted la exceptúo... Usted ha nacido virtuosa,
+es su complexión de usted, pero... es una complexión rara.
+
+--¡Ah! perfectamente--replicó la vizcondesa--, así nos juzgan ustedes...
+¡no hay mujeres honradas!... y si se encuentra una de la que por
+casualidad no dudan ustedes... entonces es que ha nacido así como
+hubiera podido nacer tuerta... no hay mérito porque no ha habido ni
+tentación, ni lucha, ni nada... ¡Ay, Dios mío! ¡qué duro de oír es eso,
+y cuán ligeras, injustas y crueles son esas apreciaciones!
+
+--¡Querida vizcondesa!--murmuró Pierrepont, conmovido por el sincero
+acento de aquélla.
+
+La señora de Aymaret prosiguió diciendo en contenida, aunque vibrante
+voz:
+
+--No puede llamarse una traición que yo hable de los detalles de mi vida
+íntima... todo el mundo los conoce, y usted mejor que nadie... Y usted
+sabe que si jamás una mujer tuviera disculpa en conducirse mal... esa
+mujer sería yo... pero no, tengo hijos... dos hijos, y quiero que mañana
+se diga... «Si el padre era un pobre hombre... un desgraciado loco... la
+madre fue una mujer honrada... una digna persona...» ¿Y usted cree que
+resignarme a esto me ha sido fácil... no es verdad?... Me ha sido fácil
+porque es mi temperamento... porque he nacido así... sin pasiones y sin
+debilidades... ¡Ay, Dios mío, Dios mío, y lo cree usted!... ¡lo cree
+usted! ¡usted!...
+
+--¡Señora!--balbuceó el marqués con emoción y dificultad--; sería en mí
+una necedad insigne pensar siquiera... por más que halagase mi amor
+propio... Sin duda he comprendido a usted mal...
+
+--¡No!--continuó la vizcondesa con mayor vivacidad aún--. Me ha
+entendido usted muy bien... de usted se trata... Usted me ha hecho la
+corte... No sé si usted me amaba entonces... en cuanto a mí, lo amaba a
+usted... y... lo amo todavía... lo confieso a usted atrevidamente... y
+lo confieso a usted porque mi franqueza no tendrá consecuencias...
+Honrada soy y honrada seré, por mis hijos... Así, pues, crea usted...
+crea usted... que nunca seré su amante... pero nunca tendrá usted una
+amiga mejor que yo... De eso puede estar seguro.
+
+Y apartó su mirada del rostro de Pedro, enjugándose una furtiva lágrima.
+
+--¡Déme su mano, señora!--díjole el marqués.
+
+La vizcondesa accedió a su ruego, y él entonces, sin añadir una palabra,
+besó delicadamente la mano de aquélla.
+
+Siguióse en seguida un largo silencio, apenas turbado por el leve
+murmullo del agua: Pierrepont lo rompió primero, procurando volver a la
+ligera tonalidad acostumbrada entre los dos.
+
+--En realidad, usted tiene un poco la culpa en las contrariedades que me
+está haciendo soportar este matrimonio... porque si no hubiera conocido
+a usted sería menos difícil.
+
+La señora de Aymaret movió graciosamente la cabeza sin responder.
+
+--Me gustaría--añadió el marqués con seriedad--, recibir una esposa de
+su mano.
+
+--Es muy delicado eso... Jamás me atreveré a arrostrar semejante
+responsabilidad... nunca osaría designarle una persona... aun cuando su
+nombre estuviera para caerse de mis labios.
+
+--¿Qué quiere usted decir con eso?
+
+--Nada.
+
+--¿Piensa usted en alguien?
+
+--En nadie.
+
+--¡No es usted sincera en este punto!
+
+--¡No! pero doblemos la hoja, hablemos de otra cosa, se lo ruego... ¿Es
+complaciente su amigo Fabrice?... ¿Sería amable conmigo si tuviese
+necesidad de pedirle algún favor? ¿Qué cree usted?
+
+--Estoy seguro de que sí... Pero es necesario que bajemos aquí; de otro
+modo la corriente nos arrastraría por encima de la esclusa.
+
+En efecto, el riachuelo caía en el Orne a poca distancia, franqueando un
+pequeño dique. El salto de agua se dividía en dos brazos, de los cuales
+uno daba movimiento a un molino instalado en la orilla. He ahí el motivo
+de paisaje que Fabrice bosquejaba cuando la señora de Aymaret y
+Pierrepont se le juntaron.
+
+Después de los cumplimientos de usanza, la señora de Aymaret,
+ruborizada--por nada se ruborizaba esta mujer adorable--, habló al
+pintor de su pretensión, que el artista acogió con la mejor voluntad.
+
+--Será para mí un placer--dijo a la vizcondesa--, dar consejos a la
+señorita de Sardonne, aunque ella haya abandonado un poco el estudio de
+la acuarela... ¿La señorita de Sardonne copiaba ya la naturaleza o
+únicamente la muestra?
+
+La señora de Aymaret, siempre ruborizada, no pudo asegurarle nada sobre
+aquel particular.
+
+--¿Y qué hora preferiría la señorita de Sardonne para sus lecciones?
+
+La señora de Aymaret interrogó a Pierrepont con una mirada.
+
+--Creo--respondió el marqués--, que la señorita Beatriz no tiene durante
+el día más que, una hora libre... es aquella en que mi tía duerme la
+siesta después del almuerzo.
+
+--Perfectamente; entonces ésos son nuestros momentos.
+
+La propiedad de la vizcondesa hallábase frente del molino: los dos
+amigos la acompañaron hasta la portada y volvieron a los Genets haciendo
+comentarios sobre los atractivos de aquella encantadora criatura; mas de
+Beatriz no hablaron ni una sola palabra.
+
+
+
+
+VI
+
+EL SECRETO DE PEDRO
+
+
+Fabrice presentó aquella noche misma sus servicios a la señorita de
+Sardonne, quien pagó su atención con una de aquellas hermosas sonrisas
+que tan de tarde en tarde iluminaban con dulzura tanta sus trigueñas
+mejillas. Deseó el pintor ver algunos de los bosquejos por Beatriz
+comenzados, mostrándoselos ésta con cierto aire de confusión; eran
+copias directas de la naturaleza misma que el artista no halló
+desacertadas. Convinieron, pues, en que a contar del día siguiente al de
+la entrevista empezarían de nuevo, y durante la siesta de la baronesa,
+los interrumpidos estudios sobre la acuarela, bajo la dirección de
+Fabrice.
+
+Imposible era poner en práctica proyectos tales sin contar de antemano
+con el no fácil beneplácito de la señora de Montauron, encargándose el
+marqués de empresa tan de por sí escabrosa, y éralo ella tanto, que tía
+y sobrino estuvieron a punto de reñir con este motivo ligera escaramuza.
+La baronesa creía que bajo las inesperadas artísticas aficiones de su
+lectriz emboscábase una intentona de emancipadora rebelión, y ya que no
+pudiese oponer un formal veto sin manifestar al desnudo su celoso
+despotismo, desahogó su mal humor presentando un diluvio de objeciones.
+
+--¡Es gracioso que esa señorita se permita disponer de su tiempo sin mi
+permiso!--dijo a su sobrino.
+
+--Perdone usted, tía, no dispone sino de aquel que buenamente le deja
+usted libre.
+
+--¡Es que puede hacerme falta a cada momento!
+
+--¡Vamos, tía! ¿para qué puede usted necesitarla mientras se halla usted
+durmiendo?
+
+--¡Sí, pero me parece absurdo que yo la tenga toda la vida a mi lado
+para proporcionarme el placer de verla embadurnar papel de marquilla!
+
+--¡La pobre no tiene tantas distracciones que digamos, mi buena tía... y
+ésta es tan inocente!
+
+--¡Sí, inocente!... ¡por supuesto!... ¡qué tontísimo eres!... yo estoy
+segura de que Fabrice gusta a... a su señoría... No puede negarse, la
+verdad que es hermoso, con la más peligrosa de las hermosuras... la
+hermosura tenebrosa de los hombres de inteligencia... y luego, eso, el
+prestigio del talento... ¿Crees tú que esos cotidianos _tête-à-tête_
+entre maestro y discípula no han de traer sus consecuencias?
+
+--Sí, tía, lo creo... sobre todo cuando el alumno es la señorita de
+Sardonne.
+
+--¡Muy bien! ¡Me gusta! ya verás cómo esas dichosas lecciones nos van a
+proporcionar un disgusto.
+
+Así, después de haber dado rienda suelta a su enfado, se resignó la
+anciana dama a que Beatriz tomase lecciones de acuarela: por ende todos
+los días, entre una y dos de la tarde, instalábase la huérfana en una
+silla al lado de Fabrice para dibujar a la vista de éste, ya un paisaje,
+ya un motivo de arquitectura, si bien por atendibles razones de
+decencia, nunca se apartaron de debajo de las ventanas del castillo,
+donde, por otra parte, encontraban suficiente tema de estudio, ora aquel
+señorial edificio, ora en las rientes circunvecinas campiñas.
+
+Entretanto había llegado la apertura de la caza, y esta novedad trajo a
+los huéspedes de los Genets otro elemento de animación y de placeres.
+Las señoritas de la colonia se ensayaban en este género de sport, con
+gran desesperación y terror grande de los cazadores serios. Pierrepont
+era, según inapelable sentencia de su tía, el encargado de iniciar y
+moderar los venatorios ímpetus de aquellas jóvenes Dianas, dándole en
+sus funciones no escaso trabajo Mariana de La Treillade, quien, para la
+caza, como para otras muchas cosas, mostraba singularísimas
+disposiciones. Debemos confesar, a fuer de sinceros, que el marqués se
+ocupaba con predilección marcada de aquella señorita desde que
+descubriera cómo aquellos grandes y cándidos ojos encubrían tesoros de
+precoz perversidad, porque la verdad es que esta mezcla picante divertía
+su incurable dilettantismo.
+
+La señora de Montauron, que estaba siempre en acecho, ojo avizor y oreja
+al viento, cayó en la eterna trampa de las apariencias, interpretándolas
+a la medida de sus deseos. Resolvió en vista, coger al vuelo eso que
+ella denominaba, el momento psicológico, y firme en sus propósitos hizo
+cierta mañana comparecer al marqués en la hora habitual de sus
+audiencias secretas. Al inexorable mandato acudió inquieto y receloso
+Pierrepont, porque bien, le decía su claro instinto que su tía iba a
+ponerlo, sin escape alguno, entre la espada y la pared.
+
+--¡Amigo mío!--rompió la baronesa con aire de triunfo--, me parece de
+más preguntarte si te has decidido. Tus procederes con la señorita de La
+Treillade son, por dicha mía, bastante significativos; así, pues, recibe
+mi enhorabuena.
+
+--Tía, ¡cuantísimo siento tener que desengañar a usted! Cierto es que la
+señorita de La Treillade me interesa... porque, a pesar de su extremada
+juventud, es una excelente actriz... pero, con franqueza, nunca me
+casaré con ella.
+
+--¡Cómo! ¿qué quiere decir eso?--preguntó la baronesa roja de cólera.
+
+--Escúcheme usted, tía.
+
+Y Pedro le contó sin omitir punto ni coma la conversación que cierta
+mañana sorprendiera desde las ventanas de Fabrice, entre la señorita de
+La Treillade y su institutriz.
+
+--Si antes no le había contado esto--añadió--, ha sido porque me costaba
+trabajo causar a usted semejante desilusión.
+
+Desconcertada un instante bajo el golpe de tal desencanto, la baronesa
+recobró pronto su sangre fría y con agrio tono repuso a su sobrino:
+
+--Después de todo, yo no veo en eso más que niñerías... baladronadas de
+muchacha que juega a la señora... apostaría que a pesar de eso no dejará
+de ser con el tiempo una honrada y amable esposa.
+
+--¡Es posible! pero no quiero exponerme a la prueba--objetó Pedro.
+
+--¡Nadie te fuerza, hijo mío! pero si pretendes casarte con una niña
+criada en una cueva, con una niña que nada haya visto ni oído y que
+lleve a la cámara nupcial el candor de la cuna, eres más inocente de lo
+que yo conjeturaba.
+
+--Tía, no creo realmente manifestar ridículas exigencias, pidiendo a mi
+futura mujer principios más sólidos que los de la señorita de la
+Treillade, para quien los niños son polichinelas molestos, verdugos de
+la belleza... y en cuanto a las escandalosas historias, a las pocas
+decentes bromas, a los eróticos equívocos con que aquella señorita
+esmalta sus conversaciones con sus amigas, sé de sobra que por desdicha,
+es hoy moneda corriente entre señoras de alta sociedad, y aun, lo que es
+peor... entre solteras... Pero, si me caso, es precisamente para no oír
+en mi casa lo que escucho en la de cualquier cortesana... Todo lo
+contrario, deseo para siempre olvidar ese tono, ese lenguaje de que me
+siento harto hasta el fastidio... ¡Quiero respirar un poco de aire puro
+en mi hogar!
+
+--Amado mío--replicó con cierta dulzura la baronesa, en quien el firme y
+serio acento de Pierrepont causó efecto--, esos sentimientos te hacen
+honor ciertamente... si tantas prevenciones guardas contra las jóvenes
+del día, bien puedes ir pensando en renunciar al matrimonio... porque,
+dime, ¿en qué parte del mundo vas a encontrar una señorita que no sea un
+puro misterio?
+
+--¡Tía, francamente! antes de correr el riesgo de casarme con un
+misterio como la señorita de La Treillade, preferiría mil veces meterme
+en la Trapa... pero, en fin, si es imposible, como el otro día me decía
+usted, tomar las mujeres a prueba, no creo que lo sea encontrar alguna
+que ofrezca ciertas garantías... alguna que especiales circunstancias...
+una educación particular... aquélla, por ejemplo, que se adquiere en la
+desgracia... hayan puesto de relieve sus méritos... y cuyo pasado
+constituya una seguridad para el futuro.
+
+La vieja dama echó furtivamente torcida y equívoca mirada a su sobrino,
+y frunciendo sus pálidos labios objetóle con agridulce tono:
+
+--¡Sí, sin duda! puede encontrarse la joya que deseas... pero debo antes
+observar que las niñas criadas en la escuela de la adversidad,
+generalmente no tienen un cuarto.
+
+--¡Tía, el dote para mí es cuestión secundaria!
+
+--¡Claro está!... ¡Eres tan rico!... ¡tienes gustos tan sencillos!...
+verdad es que, según toda probabilidad, serás mi heredero... pero me
+permitirás te recuerde que tendrás que esperar mucho tiempo... Mi padre
+murió de ochenta y cinco años, de lo que puede deducirse que yo tengo
+aún treinta por delante... y no te ocultaré que mi intención es ésa...
+
+--¡Tía!--exclamó Pierrepont con acento de sentido reproche.
+
+--¡Bien!, te ofendo... tienes razón... estas decepciones me ponen de mal
+humor... ya hablaremos de nuevo... ¡ahora vete!
+
+Y Pierrepont se retiró, besando antes a la baronesa en las dos manos.
+
+Una vez sola, levantóse aquélla bruscamente de su sillón y dio algunos
+pasos por su gabinete, aspirando con descomunal ira el frasco de
+inglesas sales, mientras que se entregaba para su corpino a este
+aproximado monólogo:
+
+--¡No hay duda! Piensa en ella... ¡Como que ya yo lo había
+barruntado!... ¡Claro, sus atenciones para con ella!... ¡Su distraída
+indiferencia hacia las demás!... ¡Sus perpetuos aplazamientos!... ¡Nunca
+lo hubiera creído capaz de semejante locura!... ¡Qué absurdo!... ¡Qué
+absurdo tan culpable!... ¡Primero, quitarme a esa muchacha que ha
+llegado a serme indispensable!... Después, imponerme la carga de
+mantenerlos, porque los desafío a que vivan si yo no los ayudo... ¡Están
+frescos!... Pero, ¿se entienden?... ¿Se han puesto de acuerdo?... ¿Es
+tiempo todavía de parar el golpe?... ¡Eso es lo que ante todo necesito
+averiguar!
+
+Llamó, presentándose una doncella.
+
+--A la señorita Beatriz, que venga.
+
+Aproximóse la baronesa a su tocador, humedeció su frente y mejillas, por
+la emoción enrojecidas, y volvió a sentarse, con una falsa sonrisa en
+los labios, cuando Beatriz entró.
+
+--Señora...
+
+--¡Escúchame, hija mía!... Esta pasada noche reflexionaba... pensaba en
+ti... pensaba que yo era para ti todo lo que debo ser... todo lo que
+quiero ser... Soy una anciana enferma... Esa es mi excusa... Tus
+cuidados, tus buenos oficios me son preciosos, no lo oculto... sería
+para mí contrariedad muy grande verme privada de ellos.
+
+--Pero, señora, yo absolutamente pienso...
+
+--Sé lo que vas a decir... no piensas abandonarme, y eso me encanta...
+Sin embargo, si defecto hay en el mundo que me sea antipático y del cual
+trate de preservarme con el mayor cuidado, es el egoísmo... y la noche
+pasada me preguntaba a mí propia si el valor extremo que concedo a tu
+compañía no argüía un poco de aquella pasión con respecto a ti... Así,
+pues, hija mía, me ha parecido conveniente decirte que de ninguna manera
+pretendo confiscar tu vida en mi provecho... Eres bonita, hija mía, y a
+pesar de la adversidad que con tanta injusticia te ha herido, no es
+imposible, ni mucho menos, que algún pretendiente aspire uno u otro día
+a tu mano...
+
+--Señora, aseguro a usted...
+
+--¿Que esta circunstancia no se ha presentado todavía, vas a decirme?...
+¡Sea! pero puede ofrecerse de un momento a otro... Aquí, como en París,
+recibo mucha gente, y nada tendría de particular, que el día menos
+pensado saliese al paso un hombre de gusto y de corazón... (espéralo
+sentada, se dijo para sí la baronesa). En fin, lo que en resumen quiero
+decirte es que, si el caso llega, no obstante el sacrificio que tu
+ausencia fuese para mí, ten la seguridad de que yo nunca sería un
+obstáculo... Muy al contrario, en mí hallarás el más decidido apoyo...
+Permitiéndome poner una sola condición, que te parecerá, creo, muy
+natural... Y es que me prometas no comprometerte a nada sin prevenirme
+de antemano.
+
+--Señora, ése es mi deber, y puede usted estar segura de que jamás
+faltaré a él.
+
+--¡Bueno, hija mía! permíteme un beso.
+
+Beatriz se levantó y le presentó la frente.
+
+--¡Ah!--prosiguió la baronesa haciendo seña a la huérfana de que se
+sentara de nuevo, y cual si de pronto hubiera venido a su memoria un
+detalle olvidado por azar...--Aun tengo que decirte algo... por más que
+la precaución sea inútil... Al dejarte entera libertad en la elección
+del hombre que escojas para marido, queda dicho, sin embargo, que hago
+una excepción: mi sobrino Pedro.
+
+Al oír estas palabras, tan rápida y profunda fue la turbación de la
+lectriz, que pareció imposible a la baronesa hacerse la inadvertida.
+
+--¡Oh! ¡compréndeme, hija! ¡No des mal sentido a mis palabras! No hay en
+ellas nada de depresivo para ti... Por otra parte, nada tampoco tengo
+que decir de tu comportamiento personal... Es irreprochable... Y no
+ignoro que eres, por tu nacimiento y tus particulares prendas, digna de
+mi sobrino... Y aun ve si soy sincera: añado que, a mi entender, Pedro,
+al menos hasta ahora, no piensa en ti más de lo que tú piensas en él...
+Pero, al cabo, es deber de una madre... ¿no soy yo como una madre para
+ti?... es deber de una madre prever aun lo imposible cuando entra en
+juego el interés y la dicha de sus hijos... ¡Sé bastante generosa para
+escucharme hasta el fin!... Pues bien, si alguna vez pudiese entrar en
+la cabeza de mi sobrino y ceder a la tentación del atractivo que el
+fruto prohibido tiene para los vividores hastiados como él, me creeré en
+la imperiosa obligación de oponerme, por todos los medios posibles a la
+realización de su capricho... Voy, hija mía, a ponerte al corriente de
+nuestros secretillos de familia. ¡Tan grande es la confianza que me
+inspiras!... Mi sobrino Pedro no tiene sino... una insignificante
+fortuna, que basta apenas, aun sumadas las larguezas que yo agrego, que
+basta apenas, decía, a persona de su nombre y aficiones, para llevar
+pasablemente y con cierto decoro su vida no ejemplar de soltero... Supón
+que en una hora de locura se case con una muchacha sin dote... es la
+estrechez... la miseria... y, lo que es peor, a la larga un detestable
+hogar... porque mi sobrino, ya su capricho satisfecho, concluiría por
+tomar aborrecimiento a la mujer que lo habría reducido a una premiosa
+existencia... Verdad que hasta ahora es el heredero de mi fortuna, mas
+en primer lugar no he muerto... y puedo vivir todavía muy bien una
+treintena de años. (¡Tal era su ardiente deseo!) Y, en segundo, si Pedro
+se casa contra mi voluntad, no solamente tendría que dejar de contar
+conmigo en vida, sino lo que es más, declaro inapelablemente que lo
+desheredaría, sin titubear un solo minuto... ¡Por cierto que anda por
+ahí un sobrino de mi marido que, si tal sucediera, se daría con una
+piedra en los dientes!... Ahora, hija mía, que te he abierto mi corazón,
+como sentía necesidad de hacerlo, sólo me queda dirigirte una súplica...
+Ya te he dicho cuan satisfecha estoy de tus atenciones y de tus
+cuidados... ¿Tendré la satisfacción de saber que por tu parte concedes
+alguna estima a lo poco que en tu obsequio he hecho hasta ahora?
+
+--Señora, no lo dude usted un momento.
+
+--Pues bien, hija mía, se te ofrece la ocasión--dijo la anciana dama con
+solemne acento--de mostrarme tu gratitud; empéñame tu palabra de
+señorita, y de señorita de noble clase, de que lo que te acabo de
+manifestar será para siempre un secreto a guardar entre las dos.
+
+--Empeño a usted mi palabra.
+
+--¡Eres un tesoro, hija mía!... dame un beso... ¿quieres decir abajo que
+no me aguarden para almorzar?... No me encuentro bien... Cuando me dejo
+dominar por mi desdichada sensibilidad, me pongo mala, de seguro... Di a
+Juan que me suba aquí alguna cosa ligera... Lo dejo a tú elección... Ya
+conoces mis gustos, hija mía.
+
+--Muy bien, señora.
+
+Y Beatriz abandonó el gabinete..
+
+Si algo de práctico hubo, como no puede negarse, en la larga homilía de
+la baronesa, será preciso excusar a la señorita de Sardonne de que
+verdades tales y tales advertencias no fuesen de su agrado. Lo que sobre
+todo le había causado disgusto profundísimo, fue la falsa bondad, la
+cazurra malicia, la perfecta y cruel diplomacia con que esta vieja hada
+de la falacia la había envuelto y torturado, a fin de arrancarle como
+final objetivo el más doloroso de los sacrificios, sacrificio mayor
+todavía ahora por cuanto no escapaba a la penetrante mirada de la
+huérfana cómo el marqués, al mismo tiempo que no concedía a sus rivales
+otra cosa que las muestras de una fría urbanidad, reservaba para ella
+atenciones tan expresivas que rayaban casi en la ternura. La misma
+inquieta hipocresía de que la baronesa acababa de darle transparente
+testimonio, decía claro a Beatriz cuánto sospechaba la vieja dama acerca
+de las intenciones de su sobrino y cuánta rosada esperanza podía ella
+abrigar en su pecho... Y, sin embargo, ahora más que nunca se encontraba
+amarrada a su adverso destino, ya que no sólo había empeñado su leal
+palabra a la de Montauron, sí que también teñía Beatriz en sus amantes
+manos la suerte o la total ruina del hombre de sus predilecciones,
+porque conocía demasiado la huérfana a la baronesa para poner un solo
+instante en duda que, si Pedro se casaba contra la voluntad de su
+orgullosa tía, no dejaría ésta por motivo alguno de poner en práctica
+sus fulminantes amenazas; así, pues, veíase la joven sin ventura
+reducida a temer lo que anhelado había más en la vida, y ante el temor
+de verse expuesta, a prueba superior a sus fuerzas, rogaba al Cielo que
+su elegido jamás llegase a amarla.
+
+Pero ya lo era... No había sido sin reñir violentos interiores combates
+que el marqués se hubiese abandonado a la pasión secreta que la señorita
+de Sardonne le inspirara; desde el primer día, deslumbrado por su
+resplandeciente hermosura, interesado por un inmerecido infortunio,
+púsose con prudencia en guardia contra un sentimiento cuyos peligros
+preveía; pero su indispensable asiduidad hacia su tía, poniendo casi
+diariamente a Beatriz ante su vista, habían concluído por derrotar tan
+sesudos propósitos. Su afición fue agrandándose al compás del tiempo, y
+con el transcurrir de los días llegó lentamente a ese fatal estado en
+que alma, corazón y sentidos llegan a absorberse en la incontrastable
+atracción hacia una mujer, ella sola, ella única, ella... A fuerza de
+verídicos, cúmplenos confesar que el ensueño que al marqués inspiraran
+los sombríos y profundos encantos de la hermosa lectriz, no tomó desde
+luego la forma de un meditado matrimonio; Pierrepont se hallaba muy
+lejos de ser un malvado, pero había vivido demasiado en el mundo y
+precisamente en ese mundo en que los crímenes de amor encuentran siempre
+complacientes jueces; además, la pasión tiene avasalladoras exigencias,
+y cuando la mujer entra en juego no hay nunca perfectos caballeros,
+presintiendo que sería de todo punto imposible obtener de la baronesa un
+consentimiento trastornador de todos sus planes, un momento se agitó en
+el alma de Pedro la idea de la seducción, pero ese fondo de honor y
+rectitud que formaban su carácter íntimo acabó por hablar, imponiéndose,
+y el amor quedó subsistiendo tan ardiente y más puro. La ejemplar
+conducta de Beatriz en la situación penosa y delicada que la desventura
+le había aparejado, tocaron el corazón del marqués en su más noble
+sitio, porque esta joven probada y purificada por la adversa suerte,
+esta joven seria, bella, casta, realizaba el ideal que él se había
+forjado de la mujer para llenar su hogar, para ser honor y encanto de su
+privado techo.
+
+Su prolongada residencia en los Genets, aproximándolo aún más a la
+señorita de Sardonne gracias a cotidianas relaciones, fue exaltando su
+pasión de día en día, hasta ese punto en que ella puede ser rebelde y
+sorda a los argumentos de la razón, a los dictados del propio interés.
+
+El de Pierrepont, en el asunto de su matrimonio, era por manera tan
+clara y evidente obedecer a su tía ciñéndose, a sus inspiraciones, que
+desconocerlo así habría sido demencia consumada, y como a aquél no se
+obscurecía esta circunstancia, la lucha que venía sosteniendo entre su
+pasión y su razón tomaba por estos días el más punzante y lúgubre
+aspecto. Decíale su buen sentido que, a ceder a sus íntimos
+sentimientos, concertaba un matrimonio de amor, corría el casi seguro
+riesgo de perder con las buenas gracias de su tía la fundada esperanza
+de su rica sucesión, y, en consecuencia, podría caer en estado de muy
+precaria fortuna, mensajera de duros sacrificios; no era un niño; sabía
+lo que cuesta el vivir; conocía de memoria cuán caras son las
+distracciones en la alta sociedad parisiense; caballos, teatros, lujo;
+sería necesario, pues, renunciar a todo eso, y lo que es peor aún,
+imponer a aquella que iba a ser su mujer privaciones idénticas.
+
+¿Se amarían bastante en el futuro para que sus recíprocas ternuras
+viniesen a compensar todo lo que faltarles pudiera en presente y
+porvenir? Horas había en que así lo pensaba en la amante efusión de su
+alma, otras corrían en que la idea de sus gustos contrariados, de su
+porvenir sin esperanzas, de su mujer en la estrechez, lo clavaban
+desalentado en el umbral de sus resoluciones...
+
+Tres días después de la entrevista que celebrara con su tía y en la cual
+entrevista había a medias librado a aquélla su secreto, tal vez por
+inadvertencia, quizás con intención, presentóse Pedro a mediodía en
+casa, de la vizcondesa de Aymaret. Encontró a esta señora leyendo en el
+terrado que se prolongaba entre la puerta de su salón, mientras que sus
+dos hijos de blondas cabelleras jugaban a sus pies.
+
+--¡Dios mío! ¿qué sucede?--decía la vizcondesa a Pierrepont que la
+saludaba--; ¿qué hay?... ¡Qué pálido está usted!... ¿Está usted malo?
+
+--¡Absolutamente!--replicó Pedro sonriendo--. Solamente vengo a pedir a
+usted un favor un tanto enojoso... ¿Podría hablar a usted un momento a
+solas?
+
+La vizcondesa echóle sorprendida y curiosa mirada.
+
+--¡Entremos!--replicóle después.
+
+--¿Puedo cerrar las puertas?--preguntó el marqués.
+
+--¡Ciertamente!
+
+Pierrepont cerró las ventanas sentándose a algunos pasos de la
+vizcondesa.
+
+--Cuando decía a usted el otro día durante nuestra navegación que
+desearía tomar mujer por elección de usted, declinó usted esa
+responsabilidad, pero al mismo tiempo creí comprender que un nombre
+estaba a punto de caer de sus labios...
+
+--¡Es posible!
+
+--¡Dígamelo!
+
+--¡Nunca!
+
+--¿Ni aun cuando yo rogara que tuviese usted a bien ofrecer mi mano a su
+amiga Beatriz?
+
+--¿De veras?--murmuró la vizcondesa.
+
+--No me permitiría jamás, vizcondesa, la broma más leve en asunto tan
+serio.
+
+Un relámpago de intensa alegría iluminó de pronto el gracioso rostro de
+la señora de Aymaret, y lanzando un grito de contento, tomó vivamente
+las manos de Pedro, diciendo a éste:
+
+--¡Ah! es usted un perfecto caballero.
+
+--¿Quedamos, pues, en que se encarga usted de mi embajada?
+
+--¡Ya lo creo!--replicó la encantadora vizcondesa saltando de gozo.
+
+--Pero, puesto que es usted un poco confidente de la señorita de
+Sardonne, ¿no puede usted calcular cómo acogerá la misiva?
+
+--Debo decirle con franqueza que no conozco absolutamente sus íntimos
+secretos... si los tiene... Pero, en fin, según lo que yo me imagino,
+quedaría más que sorprendida si su demanda de usted no fuera bien
+acogida.
+
+--Usted sabe muy bien que no soy rico--añadió Pedro con cierta timidez.
+
+--Para ella lo es usted... ¡pobre Beatriz!... y además...
+
+Aquí interrumpióse de súbito y preguntó a Pierrepont:
+
+--¿Qué dice de esto su tía de usted?
+
+--No dice nada, porque nada sabe.
+
+La señora de Aymaret se incorporó bruscamente en su silla.
+
+--Pero, querido amigo, eso es muy grave... puede usted encontrar en su
+oposición un obstáculo invencible.
+
+--Puede proporcionarme la oposición de mi tía una grave contrariedad,
+mas suscitarme un obstáculo invencible, no, porque desde el momento que
+he dado cerca de usted este paso es que estoy decidido a todo.
+
+--Amigo mío, bien sabe usted que su matrimonio con Beatriz ha sido
+siempre mi más cara ilusión... pero soy demasiado amiga de usted para no
+preguntarle si ha reflexionado usted maduramente sobre las posibles
+consecuencias que para usted pueda tener su resolución.
+
+--Todo lo he previsto, mi buena amiga... Es evidente que mi tía, que
+abriga sobre mí otros proyectos, se mostrará al principio muy
+irritada... Sin embargo, me parece que el cariño que me tiene no es
+grande, en tanto que es muchísimo su apego al nombre de familia, de que
+yo soy el único representante... Fundándome en esto, no desespero de
+traer a mi tía a la razón a fuerza de cariño y de buenos procederes...
+aunque no se me oculta que corro el riesgo de enajenarme su voluntad en
+el presente y quizás en el futuro... Faltaría a la verdad si no le
+confesase a usted que me sería doloroso renunciar a las esperanzas de
+mejor posición que por ese lado abrigo... pero aún es para mí más
+ingrato abandonar este proyecto de casamiento con su amiga de usted, en
+que fundo mi dicha... Todo lo que deseo es que la señorita de Sardonne
+acepte mis proposiciones dignándose concederme su mano, sin que entre en
+sus designios ser mañana la poseedora de una fortuna que puede muy bien
+escapársenos... ¿Puedo contar absolutamente con usted a fin de que le
+indique cuál puede ser nuestro porvenir si mi tía me deshereda?
+
+--Ciertamente puede usted.
+
+--Usted sabe mi fortuna personal... Usted sabe que es muy modesta...
+pues bien, que la señorita de Sardonne no lo ignore.
+
+--Creo que Beatriz se preocupará bastante menos que usted de esos
+detalles... Tiene naturalmente gustos elegantes y distinguidos, porque
+es una gran señora... pero suelen ser las grandes señoras las que mejor
+saben llevar, si el caso se presenta, una vida modesta y sencilla...
+Sin embargo, déjeme usted reflexionar un poco.
+
+Apoyó el brazo sobre el velador, dejando caer en la mano su adorable
+cabeza, y después de meditar un momento preguntó a Pedro, cubiertas de
+rubor las mejillas, si le causaría invencible sonrojo aceptar una no
+abrumadora ocupación que pudiera añadir a sus medios serios recursos.
+Aseguróle la vizcondesa que ella tenía amigos y parientes en importantes
+empresas financieras, y que no le sería difícil encontrar para él uno de
+esos empleos en que se pide más la respetabilidad que los conocimientos
+especiales. El marqués le dio las gracias, no sin enrojecer a su vez un
+poco, mostrándose cordialmente dispuesto a aprovechar sus buenos
+oficios.
+
+--¿Y cuándo quiere usted que hable a Beatriz?
+
+--Vizcondesa, lo más pronto posible, le suplico... le aseguro que hasta
+que conozca su respuesta estaré en angustias de muerte... Usted ve que a
+esta carta juego mi porvenir... es para mí un momento solemne... y, a
+pesar de sus seguridades de usted... qué sé yo... no tengo gran
+confianza... ¡tengo miedo!
+
+--¡Hola, amiguito!--arguyó la de Aymaret riendo--. ¡Bueno, voy a darle
+una cita para mañana!
+
+Acercóse a su escritorio y escribió este corto billete:
+
+«Querida, quisiera verte un instante a solas, tengo algo que decirte.
+Mañana a las 10 estaré en tu casa. Mil besos.--_Elisa._»
+
+Entregó la esquela a Pierrepont, conviniendo con él en que al día
+siguiente se verían en una de las avenidas de los Grenets después de la
+entrevista con Beatriz.
+
+Apenas de vuelta en el castillo, entregó Pedro a la huérfana, que se
+preparaba para la comida, la misiva de la señora de Aymaret; leyóla
+aquélla de prisa y no vio al pronto en su contenido nada de
+extraordinario, nada que pudiera distinguirla de esa correspondencia
+trivial que casi diariamente cruzaba con su amiga. Fue sólo aquella
+noche cuando Pedro le preguntó si había leído el billete que de Elisa él
+le trajera, que Beatriz advirtió la turbación y el desconcertado
+continente del marqués.
+
+--¿Ha ido usted hoy a casa de la señora de Aymaret?--le preguntó la
+señorita de Sardonne.
+
+--Sí... y aun hemos tenido una conversación muy larga... y muy
+interesante.
+
+--¡Ah!--exclamó aquélla--, ¿y sobre qué?
+
+--Acerca de usted misma.
+
+Beatriz no respondió nada y se alejó dulcemente: se sentía en trance de
+muerte: había entrevisto de un golpe la verdad, y parecíale que el cielo
+se rasgaba para fulminarla con sus rayos.
+
+El deber más penoso que la señorita de Sardonne debía llenar en servicio
+de la baronesa, era leerle a ésta por la noche, y a veces hasta muy
+tarde, en tanto la anciana dama no lograba dormirse; en seguida Beatriz
+se retiraba a sus habitaciones procurando a su vez conciliar el sueño,
+si lo conseguía la pobre enamorada: aquella noche no alcanzó ganarlo,
+que pasó sus mortales horas en mil veces leer y en comentar mil veces el
+billete de su fiel amiga; transcurrieron para ella lentos los instantes
+en cien veces decirse a sí misma que el momento de la terrible prueba no
+se hallaba remoto y que la conminatoria arenga de la señora de Montauron
+no fue más que el preludio de infernales torturas.
+
+¡Luego era verdad!... Ese hombre que, de hacía tantos años, fuera el
+pensamiento de su pensamiento, la vida de su vida, había contra toda
+vislumbre de esperanza pedido al fin su mano, esa amante mano a quien
+tardaba posarse en la de él; y ella veíase forzada a rehusársela so pena
+de faltar a deberes sagrados de conciencia y de honor, a deberes
+sagrados no sólo ante ella misma sino también ante su propio amado. Pues
+qué, ¿no se le había advertido que al desposarlo causaba su ruina? Y ni
+aun decirle podía en qué fundaba su negativa, dándose a sí misma,
+proporcionando a él ese postrer consuelo; no podía, sin hacer traición a
+su palabra leal, sin arrastrarlo a fuer de caballero, a empeñar una
+querella de familia cuyos resultados serían funestos para su propio
+elegido.
+
+En su desamparo, ni suficiente le pareció siquiera su habitual plegaria
+para pedirle fuerzas a Aquel que las otorga, y al romper el día salió
+del castillo atravesando las húmedas praderas, en busca de la iglesia,
+allá, en el límite del aún dormido bosque: momentos después habría
+podido vérsela en el templo rogando desolada con fervor de mártir que
+se apresta al supremo sacrificio.
+
+Al volver, como siguiese la orilla del riachuelo, arrodillóse en sus
+márgenes, empapó en el agua el pañuelo y humedeció sus ojos abrasados
+por lágrimas de fuego: dos horas más tarde la señora de Aymaret entraba
+radiante de alegría en las habitaciones de la huérfana. Comenzaron por
+besarse según costumbre, después de lo cual, anticipándose Beatriz a la
+vizcondesa, le habló en estas palabras:
+
+--¡Es singular! Cuando anoche recibí tu billete iba yo a escribirte
+rogándote que vinieras hoy a verme... tengo que pedirte un favor...
+
+--¿Un favor?--repitió la señora de Aymaret sentándose a su lado.
+
+--Sí... tú conoces personalmente al cura de San ***--y designóle una de
+las más aristocráticas parroquias de París.
+
+--¿El padre D***? Seguramente, es mi confesor.
+
+--Si no me engaño, ¿es superior de las Carmelitas de la calle d'Enfer?
+
+--Sí.
+
+--Te suplico que le escribas dos renglones recomendándome a su
+amabilidad: deseo ponerme al habla con él.
+
+Alteróse el rostro de la vizcondesa, que interrogó a Beatriz con mirada
+inquieta.
+
+--Sí, pero me parece que ni pensarás siquiera...--díjole con emoción a
+la huérfana su seductora amiga.
+
+--¿En entrar en el Carmelo?--repuso aquélla--. ¿Y por qué no?... Hace
+tiempo que lo vengo pensando... mucho tiempo... ¿Qué mejor puedo hacer
+sino abandonar este mundo, para mí tan duro?... Perdóname, amada Elisa,
+si antes no te he hablado de mis proyectos... pero, en asunto tan grave
+como éste, no hay mejor consejero que uno mismo... En materias de valor
+y de vocación, cuando se consulta a un tercero es que se carece del uno
+y de la otra...
+
+--¡Pero, por Dios, hija mía!... Tu vocación no la han hecho sino el
+desaliento y la desesperación... Arrastras aquí, al lado de tu falsa
+bienhechora, una existencia odiosa, sin esperanza probable de mejora...
+pero, ¿y si yo te trajera no sólo esa esperanza sino la certeza de un
+porvenir más dulce, más digno... un porvenir dichoso, en fin...? ¡Vamos!
+óyeme, escúchame... ya te he dicho que estoy encargada de una misiva
+para ti... ¿Quieres hacerme el favor de escucharme, repito?
+
+--Bueno... habla, mas sea lo que sea aquello que vas a decirme, no
+alteraré en un punto mi resolución...
+
+--Entonces, te encuentras decidida a causar la desdicha de un dignísimo
+caballero... Me refiero al marqués de Pierrepont, quien denodadamente
+pide tu mano.
+
+Beatriz clavó en los ojos de su amiga una mirada fija, extraña, sombría,
+mezcla de sorpresa y desvarío.
+
+--¡Dios mío!--balbució en sorda voz.
+
+--Y bien, amada mía--prosiguió la señora de Aymaret estrechando las
+manos de la de Sardonne--; ¿no es eso mejor que el convento?
+
+--Me hallo, como bien lo ves, totalmente turbada con lo que acabas de
+decirme... pero no te engañas acerca de la causa de mi emoción...
+Experimento sorpresa... gratitud... Siento muchísimo responder con una
+negativa a la generosa demanda del señor de Pierrepont... al honor que
+me dispensa... pero, como te he dicho, mis ideas van por otro camino...
+otros son mis sentimientos, y no pienso alterarlos.
+
+--Había creído comprender, Beatriz, que tu decisión no era irrevocable.
+
+--Cierto... debo reflexionar todavía.
+
+--Entonces, ¿me autorizas para que responda al marqués que pensarás?...
+¿que no debe perder esperanzas?
+
+--Si le dijeses eso le engañarías.
+
+--¡Cómo! ¿aun cuando no entraras en el convento rehusarías su mano?
+¡Ah!--exclamó la vizcondesa--, ¡aquí hay gato encerrado!... ¡tú amas a
+otro! ¡Tú amas a otro!--repitió la señora de Aymaret sin sospechar qué
+torturas imponía a su amiga.
+
+--Tal vez--murmuró Beatriz.
+
+--¿No hay esperanzas, pues?
+
+Beatriz respondió melancólicamente por un negativo signo de cabeza.
+
+--¿No puedo saber quién es?
+
+--¡Elisa, no insistas, te ruego!
+
+--¡Bueno! ¡está bien!--replicó aquélla con vivacidad--, ¡antes eras más
+franca conmigo!... ¡adiós, hija!
+
+Y se dirigió rápidamente a la puerta.
+
+--¿No me das un beso?...--le preguntó la pobre Beatriz.
+
+--¡Siempre! ¡no uno, mil!--replicó tiernamente la vizcondesa saltando al
+cuello de su amiga.
+
+Besáronse largo tiempo deshechas en lágrimas, y, en medio de su efusión,
+cambiáronse todavía algunas palabras, recomendando Beatriz a Elisa que,
+por razones que brevemente le explicó, nada dijese a nadie, el marqués
+exceptuado, acerca de su proyectada entrada en religión.
+
+La señora de Aymaret abandonó el castillo y tomó el camino de las Loges,
+fraguando en su cabeza el mejor plan para atenuar en lo posible el rudo
+golpe que aguardaba a Pedro, resolviendo al cabo en sus adentros,
+insistir sobre la entrada de su amiga en el Carmelo y dejar en la sombra
+esos misteriosos amores cuya semi-confidencia había logrado arrancar a
+Beatriz. No tardó la vizcondesa en divisar al marqués, quien lentamente
+se paseaba en la convenida alameda, y como aquél reconociese a su vez a
+la de Aymaret, se aproximó en seguida, no sin que la consternada
+fisonomía de la joven dama hubiérale ya tácitamente revelado cuál fuese
+su definitiva sentencia.
+
+--¡Que no!--se anticipó a decir a su confidente. Esta le apretó con
+fuerza la mano poniéndose a caminar al lado de Pedro, mientras le decía
+agitada febrilmente:
+
+--Nada de depresivo para usted... nada que pueda herir su dignidad...
+¡Al contrario!... Se ha sentido conmovida hasta el llanto de lo que
+ella llama su generosidad de usted... Pero el caso es que ha tomado una
+gran resolución... Se va al convento... Entra carmelita... Sí, señor,
+carmelita... Mi sorpresa es tan grande como la de usted... porque yo
+sabía que era piadosa, creyente, pero no beata... Necesariamente la
+lleva a dar este paso esa vida miserable que arrastra al lado de su
+horrible tía de usted... dispénseme usted la palabra... Le he prometido
+guardar el secreto para con todo el mundo, excepción hecha de usted...
+Porque su tía de usted se pondría furiosa de perderla y Beatriz no la
+prevendrá hasta el último momento por miedo de que le juegue una mala
+pasada... Y ahora, amigo mío, si quiere usted tomar mi consejo...
+
+Pero, al decir esto, se interrumpió a sí misma al notar la profunda
+palidez del marqués: paróse, pues, y tocándole en la espalda con su
+pequeña enguantada mano, díjole:
+
+--¡Realmente lo siente usted mucho, amigo mío!
+
+--¡Siento que mi existencia se desploma!--replicó Pedro, sonriendo con
+tristeza--. Escúcheme... crea usted que nunca olvidaré cuánto le debo...
+Pero, ¿está segura de que se va al convento?
+
+--Me ha encargado ponerla en relaciones con el cura de San ***, que es,
+al mismo tiempo, superior del Carmelo.
+
+--¿Está usted segura de que eso no es un pretexto? ¿Amará a otro?
+
+--¿A quién?... eso es muy improbable.
+
+--Pues entonces, ya es algo--añadió Pierrepont--, que su alma se
+encuentre libre.
+
+--¡Sin duda alguna, amigo mío!--corroboró la de Aymaret--, y ahora, me
+parece que debería usted alejarse de ella un poco de tiempo.
+
+--Es lo que pienso hacer.
+
+--¡Sin embargo, hay un inconveniente! ¿Cómo va usted a explicar su
+partida a su tía en medio de este período de fiestas en su casa?
+
+--Justamente la casualidad me proporciona una excusa, que me parece
+aceptará aquélla. Ayer, sin ir más lejos, he recibido carta de un amigo
+de Inglaterra, lord S... invitándome a ir a pasar con él dos o tres
+semanas en Batsford-Park. El convite tiene un carácter especial; se
+trata de una reunión de caza a que debe asistir un personaje de sangre
+real que se ha dignado designarme entre las personas que desearía lo
+acompañaran; me propongo, pues, partir mañana.
+
+--¡Es lo mejor!--asintió, la señora de Aymaret.
+
+Entretanto había llegado a la vista de las Loges; el marqués paróse un
+momento, y tocando la mano a la vizcondesa, le dijo con acento
+conmovido:
+
+--No sé si tendré tiempo de ver a usted antes de mi partida... hasta la
+vista, pues... ¡mil y mil veces gracias!
+
+--¡Dios mío! ¿gracias de qué?
+
+--De su leal amistad... hasta la vuelta...
+
+--¡Hasta la vuelta!
+
+Y se alejó en dirección a las Loges, mientras que Pierrepont volvía al
+castillo.
+
+So pretexto de una violenta jaqueca abstúvose aquella mañana la señorita
+de Sardonne de presentarse en el almuerzo, pero su ausencia no escapó a
+la suspicaz atención de la baronesa, como tampoco se le había ocultado
+la sombría preocupación de su sobrino. Conocía también ya que la señora
+de Aymaret tuvo aquella mañana y en hora inusitada cierta misteriosa
+entrevista con Beatriz; así, pues, relacionando estos tres incidentes y
+atando cabos, vino a caer en la cuenta de lo que pasaba, creyendo
+comprender que una parte de sus sospechas habíanse realizado, aunque sin
+poder discernir con claridad cuál había sido el resultado; era de entera
+evidencia para la señora de Montauron que su sobrino había dado un paso
+decisivo cerca de Beatriz... Pero, ¿con qué éxito?; lo ignoraba, y el
+averiguarlo era indispensable, por cuanto si el anonadamiento visible de
+su sobrino podía significar que había sufrido una negativa, pudiera
+argüir también que, hallándose al cabo por obra de Beatriz de la
+oposición y amenazas de su tía, meditaba el marqués sobre esos textos.
+
+De un lado la certidumbre, del otro el temor de una escena enojosa,
+mantuvieron un día a la señora de Montauron en terrible agitación de
+espíritu; así que cuando en la velada comunicóle Pedro la carta de lord
+S... anunciándole que bajo la reserva de su aprobación contaba partir al
+día siguiente, la primera impresión de la baronesa fue la de un grande
+alivio, porque de cualquier lado que el asunto se mirase, esa
+precipitada fuga no significaba en puridad otra cosa sino la
+desesperación de un enamorado en derrota... Beatriz había sin duda
+alguna cumplido su palabra, y de ese cuadrante toda tempestad resultaba
+conjurada. En otras circunstancias, la señora de Montauron habría
+sujetado a muy severo examen el vínculo obligatorio de la invitación
+británica, pero, si en las actuales coyunturas la súbita ausencia de su
+sobrino desconcertaba algunos de sus planes contrariándola en ciertos
+respectos, veíase en cambio libre de obsesión tan pesada, que ante esa
+idea otorgó su permiso con relativa buena voluntad.
+
+Por consecuencia, al día siguiente, bien de mañana, el marqués de
+Pierrepont tomaba el tren, acompañado de las caricias de su tía y de las
+maldiciones de aquellas señoritas.
+
+
+
+
+VII
+
+RIVALES
+
+
+Cuando Pierrepont abandonó el castillo de los Genets en las
+circunstancias que acabamos de describir, hacía ya más de doce días que
+Fabrice también se hallaba de vuelta en París, súbitamente llamado por
+una indisposición de su hija Marcela, indisposición que dio cierto
+cuidado a las Hermanas de Auteuil, en cuyo instituto educábase la niña.
+La baronesa había visto con muy malos ojos la partida del pintor, por
+cuanto así se aplazaba indefinidamente la terminación de su retrato, de
+que ella, a justo título, se sentía no sólo cumplidamente satisfecha,
+sino hasta orgullosa, porque en él se veía, cual si se mirara en su
+espejo, con un no sabía qué de algo más que ese pícaro espejo le
+rehusaba obstinadamente, habiendo tenido el artista la galante
+condescendencia de otorgárselo.
+
+Al día siguiente de su llegada a París escribió Fabrice a la baronesa
+que había encontrado a la niña restablecida, mas que le era forzoso
+prolongar la ausencia en dos o tres semanas, a fin de dar a la
+convaleciente, antes de volverla a la pensión, las distracciones que
+reclamaba su estado. Testigo Pierrepont del vivo descontento que causaba
+a su tía paréntesis tal, le sugirió la idea de apresurar la vuelta del
+pintor a los Genets haciéndolo acompañar de la enfermita, quien con los
+puros aires del campo lograría más pronto restablecimiento. Aunque
+gruñendo un poco, concluyó la señora de Montauron por dar el
+beneplácito, y como Pedro tuviera que pasar por París para ir a
+embarcarse en Boulogne, fue el encargado de trasmitir la invitación a
+Fabrice.
+
+Cuando el marqués anunció a este amigo su viaje a Inglaterra, donde
+debía permanecer varias semanas, no pudo el artista dominar su extremada
+sorpresa.
+
+--Pero, ¿y tus proyectos de matrimonio?--le preguntó.
+
+--Mis proyectos de matrimonio, querido Jacques, han ido a juntarse con
+las nieves de antaño... El casamiento visto a la distancia se me había
+presentado como a otros hombres de mi edad bajo aspectos muy
+halagüeños... Pero, a medida que me aproximaba, fue tomando tales formas
+de esfinge y de quimera, que he acabado por desalentarme... Cuando he
+encarado de frente los inconvenientes, me he convencido de que no puedo
+vencerlos con mis medios... Rehuso, pues, y recobro mi libertad.
+
+--Y tu tía, ¿qué dice?
+
+--Mi tía... tiene paciencia... pero a ti te reclama a voz en grito, y
+para anticiparse a cualquier objeción te ruega que vayas con Marcelita,
+que hará allí buena provisión de salud corriendo en los bosques.
+
+Aunque demostrando su agradecimiento, manifestó Fabrice dudas y empacho
+en admitir las ofertas de la baronesa. Pedro insistió: se pondría a la
+niña una doncella, con el exclusivo objeto de que la cuidase; el médico
+iría a verla diariamente... En fin, el artista, pareciendo tomar con
+esfuerzo una resolución ingrata, preguntó a Pedro si podía concederle
+media hora de atención para escucharlo.
+
+--¡Media hora!... y una... cuantas quieras.
+
+--Siéntate, entonces--le dijo Fabrice mostrándole un ancho diván que
+ocupaba uno de los ángulos del taller. Sentóse Jacques junto al marqués
+y comenzó así su diálogo, con voz turbada:
+
+--Voy a ser sin duda indiscreto... Pero, ¿debo entender que, según me
+has dicho, abandonas los Genets libre de todo compromiso y aun toda idea
+que se refiera a matrimonio? ¿He comprendido bien?... ¿Es así?
+
+--Has comprendido bien... así es.
+
+--¡Pues bien!... me sorprendes... yo hubiera jurado que amabas a la
+señorita de Sardonne, y aun que pensabas casarte con ella.
+
+--¡Singular idea!...--dijo fríamente Pierrepont--. No, te equivocas;
+conozco a la señorita de Sardonne desde su niñez y le tengo cierto
+afecto... Eso es todo... Sabes, además, que mi fortuna es escasa y que
+ella nada tiene... un matrimonio entre los dos sería una locura.
+
+--Puesto que ahí están las cosas, voy a hacerte una franca confidencia.
+En la misma carta que se me participó que mi hija estaba indispuesta, se
+me decía también que ya se hallaba restablecida, y no hubiera regresado
+a París si no hubiese creído que debía aprovechar la ocasión para poner
+a mis relaciones de amistad con Beatriz un punto final. Quería romper,
+si ya era tiempo, la fascinación que sobre mí ejercía, considerándola no
+sólo peligrosa para mi reposo, sino, lo que es más, desleal hacia ti.
+
+--Esos escrúpulos son dignos de tu caballerosidad, maestro queridísimo,
+pero son infundados... y si abrigas, como me parece comprenderlo,
+proyectos acerca, de la señorita de Sardonne, no tienes que temer, te lo
+repito, ninguna rivalidad por mi parte.
+
+--Me dispensarás que te diga, caro marqués, que tus explicaciones no me
+satisfacen... La señorita de Sardonne es casi de tu familia, y nuestras
+conexiones de amistad son tales que no podrían abandonarme a mis
+proyectos acerca de aquella joven sin obtener de antemano tu aprobación.
+
+Pierrepont se inclinó con gravedad, y prosiguió Fabrice:
+
+--Pero antes de darlo es preciso que conozcas mis sentimientos...
+Fórmanlos elementos bastante heterogéneos... unos un tanto honrosos...
+otros que lo son menos... Juzga con tu propio criterio... Puedo jurarte
+que en mis relaciones cotidianas con Beatriz, ya en el salón de tu tía,
+ya durante nuestras diarias lecciones de acuarela, me sentía a cada,
+instante más influído por la simpatía, la estimación y el respeto que
+aquélla me inspiraba; así como por su conducta y dignidad en soportar
+sus sufrimientos, porque es imposible hacer cara a la desventura con más
+altiva resignación; es imposible mantener con mayor decencia ni mayor
+decoro una situación tan ambigua, delicada y peligrosa... Podría también
+jurarte sin remordimientos que la idea de rescatar a aquella noble
+criatura de la especie de abismo a que el infortunio la ha arrojado, ha
+tenido en mis determinaciones parte muy principal, porque hay en esa
+idea atractivos infinitos... Pero, en fin, ante todo y desde el primer
+momento ha sido su hermosura la que me ha conquistado. Acabas de decirme
+que conoces a la señorita de Sardonne desde su infancia, y sin duda por
+eso, por el hastío que engendra el hábito, no te das cuenta de cuan
+grande es su belleza... ¡Oh! ¡es fascinadora!... Tiene el puro, serio, y
+un tanto trágico, encanto de Urania... y de Musa también; es su voz,
+armoniosa y grave; encanta oírla leer; durante nuestras sesiones para
+pintar el retrato de la baronesa, mil veces me ha asaltado la loca idea
+de traerla a mi casa para hacerla el hada de este taller en que nos
+encontramos... que por la magia de su presencia resplandecería cual otro
+paraíso... Si hubiese conocido a la señorita de Sardonne en la alta
+posición social en que nació, todo eso no habría pasado de un ensueño
+pasajero de artista... uno de esos ensueños que con tanta frecuencia nos
+asaltan... porque nosotros somos generalmente muy aristócratas en
+nuestros amores... La mitad de nuestra vida la pasamos por ministerio
+de la imaginación en muy altas esferas, en muy escogida compañía...
+Vemos con harta frecuencia a las grandes damas en medio de los
+esplendores de sus palacios, y entrevemos a las diosas tronando sobre
+sus solios de nubes... Y aun es una de nuestras grandes decepciones, de
+nuestros grandes dolores caer de pronto desde esas doradas alturas
+encima de las ronzas de la tierra... Ahí tienes por qué, precisamente en
+estas cuestiones de matrimonio, son tan graves nuestros errores y tan
+profundos nuestros desencantos... ¡Ay! ¿quién lo sabe mejor que yo?...
+Pues bien, te decía que si hubiese encontrado a la señorita de Sardonne
+en todo el brillo de su nacimiento y de su fortuna, conozco demasiado
+las leyes y las costumbres sociales como para que ni un momento se me
+hubiera ocurrido aspirar a su mano... Pero, en fin, la veía desgraciada
+y pobre... y al menos, si no en otro, en el camino de la riqueza me
+encuentro ya... Aquellas circunstancias venían a acortar la distancia
+entre nosotros... Podía al menos ofrecerla una posición independiente...
+dar a su hermosura un marco digno de ella... y poco a poco me dejaba
+ganar por una tentación tan poderosa, precisamente cuando me pareció
+observar que tu amistad hacia la señorita de Sardonne tomaba el carácter
+de más serios sentimientos... Desde ese momento mi línea de conducta
+estaba trazada... ponerme en fuga...
+
+--Carísimo maestro--interrumpió Pierrepont--, eres un niño grande...
+Todo eso me lo debiste contar... allá... en los... Genets... así te
+habrías evitado un viaje de ida y vuelta.
+
+--Si diera rienda suelta a mi deseo--replicó el pintor--, ¿podría
+contar, querido marqués, con tu simpatía y tus buenos consejos?
+
+--Simpatía desde luego... Cuanto a consejos, son siempre muy delicados
+en estas materias... Yo no quisiera verte dar un paso en falso... Ante
+todo es necesario saber si la señorita de Sardonne participa de tus
+ideas.
+
+--Las ignora absolutamente--repuso el pintor.
+
+--¿Estás seguro? ¿En vuestras largas conversaciones durante la lección
+de pintura no se te ha escapado nunca alguna palabra que la haya puesto
+en sospecha?
+
+--Nunca. Era vuestro huésped.
+
+--Eres un caballero. En adelante, por lo que a mí se refiere, quedas en
+completa libertad de hacer lo que te plazca. No debo ni puedo oponerme a
+que la señorita de Sardonne sea dichosa contigo si ella así lo estima.
+
+--Pero, tú que la conoces de hace tanto tiempo, ¿crees que acogerá mi
+demanda, si me atrevo al fin a presentársela?
+
+--En cuanto a eso, no sé qué decirte... ¡Es un carácter tan
+misterioso!... Dicen que en su tiempo tuvo idea de entrar en el
+convento... Pero eso tal vez fuera a falta de cosa mejor.
+
+--¿Y tú tía?
+
+--Mi tía se encuentra muy bien con su lectriz... Así es que por su parte
+no debes aguardar muchos entusiasmos... pero no tiene ninguna autoridad
+legal sobre Beatriz, quien depende en ese punto únicamente de su tutor,
+cierto antiguo amigo de su padre, amigo por añadidura muy indiferente...
+De modo que concluirá por decir amén a lo que a ella se le antoje.
+
+Hubo un corto silencio.
+
+--¿Crees--preguntó Jacques--que Beatriz querrá a mi hija, que se portará
+bien con ella?
+
+--¿Por qué suponer lo contrario?
+
+--¡Es verdad!... ¿De manera que tu tía me permite que lleve la niña a
+los Genets?
+
+--No sólo lo permite, lo desea.
+
+De nuevo quedaron en silencio.
+
+--Y bien, querido maestro, ¿es cuanto deseas que yo te diga?
+
+--Eso es todo... Te estoy sumamente agradecido... ¿Quieres darme tu
+dirección en Inglaterra?
+
+Pierrepont se levantó, y escribiendo dos líneas en una de sus tarjetas,
+la entregó a Fabrice.
+
+--¡Ahí tienes! Batsford-Park, Moreton in Marsh, Woorcester... ¡Adiós!
+¡Hasta la vista!
+
+--¿Te vas esta tarde?
+
+--Esta tarde... sí... ¡Ea, hasta la vista!
+
+Diéronse la mano y se separaron.
+
+Únicamente por un esfuerzo de voluntad y altivez pudo el marqués seguir
+hasta el fin la narrada conversación que fue para él interminable
+suplicio, y tanto, que más de una vez tuvo que hacer un llamamiento a su
+razón para no acusar a Fabrice de verdugo, despiadado e irónico... En
+vano le había afirmado el artista con palmaria sinceridad que Beatriz
+ignoraba su pasión; ¿qué sabía el pintor? Las mujeres tienen en esos
+asuntos un don de doble vista sorprendente, y sobre todo con los pobres
+de espíritu a la manera de Jacques Fabrice; tal vez la causa verdadera
+de la negativa que Pierrepont había sufrido estribaba en ese amor que
+ella vislumbraba y que se sentía inclinada a compartir desde el momento
+que se le confesase.
+
+Dada la reputación que Jacques disfrutaba, era notorio que la puerta de
+las grandes riquezas quedaba abierta para él, y, en ese caso, podía
+contar con una pingüe renta para lo sucesivo: quizás era ése el mayor
+atractivo para una muchacha criada en el lujo y ahora sumida en enojosas
+privaciones a que le tardaba poner fin.
+
+En suma, aun haciendo lo posible para persuadirse de que sus temores
+eran quiméricos y de que su rival encontraría a Beatriz tan inflexible
+como se le presentara Pedro a él mismo, no podía éste defenderse contra
+las angustias punzantes ni las locas injusticias de los celos.
+
+Casi se sentía inclinado a reprochar el leal comportamiento de Fabrice
+ante cuya lealtad veíase obligado a inclinarse, cuando él se hubiera
+creído dichoso en poderle arrojar al rostro cualquier sangriento
+ultraje.
+
+Era, pues, ¡ay!, con sentimientos vecinos al odio que se alejaba del
+amigo de su juventud.
+
+Este, por su lado, guardaba de la conferencia una impresión equívoca y
+penosa, porque el lenguaje cortés y la casi impasible fisonomía del
+marqués no habían sido parte a disimularle la especie de embarazo y de
+frialdad con que aquél acogió su confidencia.
+
+Pedro, después de haber meditado sobre ese capítulo, acabó por
+explicarse tal reserva merced a una razón que parecía verosímil: sin
+duda hubo al principio de parte de Pierrepont, dados sus antecedentes y
+opiniones, disgusto y extrañeza al considerar cómo un nombre de los
+humildes orígenes de Jacques se atrevía a poner sus ojos en una joven de
+elevada cuna, que era al mismo tiempo casi una parienta del marqués,
+porque ya en más de una ocasión, aun en medio de su franca amistad,
+había advertido Fabrice cómo tras del amable dilettantismo de Pedro
+asomaba en ocasiones una punta de protección aristocrática, cual si su
+amigo pretendiese arrogarse con respecto a él el papel de Mecenas. El
+artista sonreía, como un sabio y un justo que era, absolviendo esas
+debilidades radicadas en la levadura humana, pequeñeces al fin que
+excusaba de buena voluntad por cuanto conocía cuan grande y noble fuese,
+a pesar de ellas, el alma de su amigo.
+
+En la tarde misma de aquel memorable día de la entrevista, escribió
+Fabrice a la señora de Montauron dándole gracias por sus atenciones, y
+al día siguiente llegaba a los Genets acompañado de su hija Marcelita.
+
+
+
+
+VIII
+
+MARCELA
+
+
+Marcela, la hija del pintor, era por estos tiempos una linda niña de
+cinco años, que tenía la misma frente serena y seria de su padre,
+cautivando, además, por el gentil donaire de su graciosa personita. La
+señora de Montauron declaró ex cáthedra que tenía aire de española.
+
+--Y no es extraño--añadía la señora--, porque usted también, Fabrice,
+tiene tipo español... ¿Está usted seguro de no serlo?... Recuerdo haber
+visto en San Sebastián, hace dos o tres años, un torero que tenía con
+usted extraordinario parecido.
+
+--Eso es muy lisonjero para mí, señora, pero crea usted firmemente que
+mi único parentesco con aquel diestro, es la común descendencia de Adán.
+
+La sociedad de invitados de los Genets se había, renovado en parte
+durante la ausencia del pintor, pero el personal femenino, aunque un
+poco más frío por la ausencia de Pierrepont, era siempre numeroso y
+brillante.
+
+Las mujeres en general, en su necesidad de conceder tiernas
+demostraciones, aprovechan presto la ocasión de otorgarlas a algo o a
+alguien; así, pues, Marcela no tardó en atraer sobre su monísima figura
+las cariñosas efusiones de que tan pródigo es el sexo bello; únicamente
+entre los habitantes del castillo, la señorita de Sardonne mostró hacia
+la criatura lejanía e indiferencia, dirigiéndole como al paso breves
+palabras, en tono brusco, distraído, casi enojado, sin que tuviera con
+el padre durante las reanudadas lecciones de acuarela ni una frase
+cariñosa para la niña: el mismo angelito sentía esa especie de
+menosprecio, pareciendo tener miedo a la bella desdeñosa. Jacques
+ignoraba en absoluto la tremenda prueba por que acababa de pasar la de
+Sardonne, prueba cuyas amarguras desgarraban todavía su alma con toda la
+crueldad de una pesadilla. Alarmado y herido el pintor en su ternura
+paternal, acusó a la huérfana de insensibilidad, de vano orgullo, de
+sequedad de alma, preguntándose si sus mismos sentimientos serían jamás
+comprendidos por aquel corazón de acero, diciéndose también que, de
+continuar persiguiendo su ensueño amoroso, comprometía la dicha de su
+hija, ¡el adorado encanto!
+
+En estas incertidumbres transcurrió para él la primera semana después de
+su vuelta a los Genets.
+
+Cierta hermosa mañana del fin de septiembre hallábase el pintor sentado
+en un banco del parque, aguardando a Beatriz, que aquel día tardaba un
+poco en venir a dar su lección; Marcela corría y jugaba delante de él,
+y a cada instante interrumpía su juego, llegándose a besar a su padre,
+porque este querubín guardaba para Fabrice ternuras de mujer enamorada.
+Ella le hacía el nudo de la corbata, ella sacudía el polvo de su traje,
+ella le echaba al cuello un pañuelo de seda para preservarlo de la
+húmeda brisa. Descubrió la niña, en medio de su incesante ir y venir,
+algunas tempranas violetas ocultas entre la yerba, y haciendo un ramito
+las colocó en el vestido del artista; después sentóse, y abrazando con
+mimo a su padre:
+
+--¿Te encuentras bien, papá?--le preguntaba--: yo me encuentro muy
+bien... ¿Verdad que es bonito el campo?
+
+Esta escena íntima tenía desde hacía algunos minutos un mudo testigo; la
+señorita de Sardonne había salido del castillo llevando en la mano su
+caja de colores, y sin ser advertida habíase aproximado al tierno grupo;
+paróse un momento, avanzó de nuevo, y con aquella voz cadenciosa y grave
+que estremecía al pintor hasta el fondo del alma:
+
+--¿Se quieren ustedes mucho?--preguntó.
+
+--Somos todo el uno para el otro--replicó Fabrice poniéndose de pie.
+
+Clavó sobre él una mirada inquisitiva, y volviéndose a la niña:
+
+--¿Quieres mucho a tu papá?--le dijo.
+
+La niña, cortada por la presencia de su enemiga, respondió con un
+sencillo gesto poniéndose la mano sobre el corazón.
+
+--¡Monísima!... dame un beso... ¿Quieres?
+
+Admirada la niña, acercóse lentamente; entonces Beatriz la tomó en
+brazos, la puso de pie sobre el banco y la abrazó contra su pecho
+cubriéndola de besos.
+
+Estas caricias apasionadas por parte de una persona tan avara de
+expansiones conmovió a Fabrice hasta lo íntimo del corazón, como si esos
+cariños hubiesen sido concedidos a él mismo, y todos sus temores, todas
+sus ansiedades se desvanecieron al soplo de esos besos. Adivinó todo el
+calor de alma que la altiva joven disimulaba por una especie de pudor
+bajo sus heladas apariencias, y su pasión, un momento en derrota, lo
+ganó de nuevo por entero.
+
+Marcela volvió al castillo y Beatriz se puso a la obra bajo la vista del
+maestro.
+
+Acababa de dibujar una especie de chalet, cubierto por una enredadera
+que servía de habitaciones al jardinero. Fabrice examinó el diseño, le
+hizo una ligera corrección y, devolviéndoselo:
+
+--¡Qué amable ha estado usted con mi hija!--le dijo.
+
+--¡Admira a usted eso!
+
+--No, seguramente... pero...
+
+--Sí, le admira... lo he leído en sus ojos... Sé muy bien que hasta
+ahora no había mimado a su hija de usted... Excúseme usted... soy
+algunas veces tan distraída... suelo estar tan preocupada... Me decía
+usted, señor Fabrice, que eran ustedes todo el uno para el otro... ¿Hace
+mucho que esa pobre niña perdió a su madre?
+
+--Poco más de cinco años.
+
+--¿Se casó usted muy joven?
+
+--Sí, muy joven.
+
+--¿Y ese angelito no tiene más parientes que usted?
+
+--Tiene un tío... hermano de su madre.
+
+--Es religioso, ¿no es verdad? ¿En los Oiseaux, me parece?
+
+--No, señorita, en la Asunción d'Auteuil.
+
+--¡Ah! sí, conozco... allí se está muy bien... es un paraíso... Pero,
+¡Dios mío! Señor Fabrice, qué mal está mi enredadera... se diría de
+estuco... no tiene aire... ¡Decididamente, esto no marcha!... Pierdo la
+fe, señor Fabrice.
+
+--No tiene usted razón, señorita... aseguro a usted que ha hecho serios
+progresos.
+
+--Sí, pero nunca seré pintora... no tengo talento... ¿no es verdad?
+
+--Perdón--respondió el pintor con su habitual sinceridad un poco ruda--.
+Tiene usted un muy cumplido talento de aficionada.
+
+--Sí, pero no es un talento que en rigor pudiera proporcionarme recursos
+para vivir.
+
+--Podrá usted conseguirlo... pero para eso habrá que conceder más tiempo
+al estudio.
+
+--¡Más tiempo!--murmuró Beatriz.
+
+Y precisamente al decir eso dio dos golpes la campana del castillo.
+
+--¡Me llaman!--exclamó aquélla, guardando con prisa su dibujo en la
+caja--. ¡Más tiempo!... ¡Ya ve usted si es fácil!... ¡Ya ve usted cómo
+puedo disponer de mis horas!
+
+--¡Su vida de usted no es por cierto dichosa!--añadió Fabrice echando a
+la huérfana una mirada de tierna compasión.
+
+--Señor Fabrice--le replicó aquélla bajando la voz y con una energía
+extraordinaria--, no importaría nada ser sólo desgraciada... Lo que es
+terrible es sentir cómo va una volviéndose perversa.
+
+Y se dirigió casi corriendo hacia el castillo.
+
+Fabrice no tardó en seguirla; una vez en sus habitaciones paseóse largo
+tiempo de arriba abajo, torturado por supremas incertidumbres; después
+se sentó delante de una mesa, tomó una pluma y escribió la siguiente
+carta:
+
+ «Señorita:
+
+ »Me permito decir a usted por escrito lo que me ha faltado valor
+ para expresarle de palabra. Mi carta será corta. Respeto a usted
+ demasiado para dirigirme a usted con frases de una admiración y de
+ una galantería triviales. El único homenaje que me atrevo a
+ rendirle, es poner mi destino en sus manos. No puede en adelante
+ ser dichoso o desgraciado mi porvenir sino en virtud de lo que
+ usted se digne resolver. ¿Bastará con que le diga que no hay uno
+ solo de sus méritos, uno solo de sus atractivos, uno solo de sus
+ sufrimientos de que no me sienta profundamente, perdidamente
+ penetrado?
+
+ »Estimo a usted tanto, señorita, que me parece cometer una
+ profanación al osar amarla. Pero, en fin, humildemente le ofrezco
+ lo poco que yo soy. ¿Quiere usted ser la madre de mi hija?... ¿Nos
+ rechaza a ella y a mí?
+
+ »De usted respetuosísimo servidor siempre y en todo caso,--_Jacques
+ Fabrice_.»
+
+Como el artista, después de haber cerrado la carta reflexionase acerca
+del medio más pronto y seguro para hacerla llegar a su destino, vio
+desde la ventana de su salón, que precisamente atravesaba Beatriz en
+aquellos momentos el patio de honor del castillo. Este patio, muy
+grande, se hallaba plantado en parte de césped y de árboles. Hermosos
+castaños formaban en un ángulo una especie de bosquecillo provisto de
+rústicas sillas. A ese bosquecillo solía venir Beatriz algunos mediodías
+a leer a sus anchas, cuando la baronesa la dejaba respirar. El pintor
+llamó a su hija que ocupaba una habitación contigua a la suya.
+
+--¡Ven acá, alma mía!--le dijo--. Mira, la señorita Beatriz está allí
+sentada debajo de aquel árbol, junto a la capilla... Anda y entrégale
+esta carta de mi parte... ¡Anda, hija mía!
+
+Un momento más tarde Fabrice seguía angustiosamente con la vista la
+marcha de la niña a través del patio. Al fin desapareció bajo la sombra
+espesa de los castaños. Interminables minutos transcurrieron; después
+Marcela salió del círculo de sombra y volvió hacia el castillo a cortos
+pasos. Fabrice creyó ver que la criatura tornaba con la carta en la
+mano; pasóse la suya sobre la frente helada, diciendo:
+
+--¡Dios mío!
+
+Y esperó inmóvil. Marcela entró.
+
+--¡Toma, papá!--le dijo.
+
+Y le devolvió el pliego que tenía en la mano.
+
+Era, en efecto, el sobre de su carta, pero el sobre solo, abierto y
+medio desgarrado. En uno de sus ángulos estaba escrita con lápiz esta
+única palabra: «Mañana.»
+
+Hubo una pausa.
+
+--¿No te ha dicho nada ella?--le preguntó Jacques a la niña.
+
+--Nada.
+
+--¿Te ha dado un beso?
+
+--No.
+
+Todos los que aman, o los que amaron, se imaginarán fácilmente las
+imaginaciones, la fiebre, los súbitos transportes de esperanza, los
+repentinos golpes de desaliento que atenazaron el alma de Jacques
+Fabrice en las eternas horas que le separaban del mañana. Aquella noche
+vio como de ordinario a Beatriz en el salón; pero no pudo sorprender ni
+en su fría actitud ni en sus ojos impasibles de esfinge el menor signo
+que pudiera ayudarle a descifrar el enigma que encerraba esa palabra:
+«Mañana.»
+
+¿Le escribiría ella? ¿le respondería de viva voz cuando viniese, según
+costumbre, a tomar su lección de pintura?...
+
+Al día siguiente, mucho antes de la hora habitual, Jacques se hallaba en
+el sitio de la cita, ocupando el banco que había escuchado la
+conversación de la víspera. Beatriz llegó, respondió a su saludo con un
+ligero movimiento de cabeza, sentóse y púsose a preparar sus colores sin
+pronunciar una sola palabra; después, haciéndole seña de que se sentara:
+
+--Señor Fabrice--le dijo con voz contenida, dulce y triste--; señor
+Fabrice, le estoy reconocida... muy reconocida... pero no debo ni
+quiero engañarle... puedo acordarle mi mano... pero temo que mi corazón
+desgarrado, marchito, ulcerado por la desgracia, no pueda devolverle
+todo lo que el de usted le da... Temo que los sinceros sentimientos de
+estimación y simpatía que experimento hacia usted, no respondan sino
+imperfectamente a los que tiene a bien consagrarme... Temo también que
+este paso que da, no sea para usted una desgracia.
+
+--Señorita, nunca pude esperar encontrar en usted desde el primer
+momento la ternura infinita que usted me ha inspirado... No puedo
+confiar sino al tiempo, lo sé, a mis cuidados afectuosos, a mi adhesión
+apasionada, a su dicha, que la amistad se torne en afecto.
+
+--Señor Fabrice, sólo debemos contar con el presente y debo decir la
+verdad... Cuanto al porvenir, todo lo que puedo asegurarle es que pondré
+de mi parte lo posible para ser una buena y honrada esposa, una madre
+cariñosa de su hija.
+
+Jacques, los ojos húmedos por la emoción, tomó la blanca mano que
+Beatriz le tendía e intentó llevarla a sus labios, pero ella la retiró
+suavemente:
+
+--¡Cuidado!...--dijo--; si cree que debe darme las gracias, démelas
+usted más tarde... Se nos vigila, muy de cerca cuando estamos en este
+sitio... y le suplico que no traicione nuestro secreto hasta tanto que
+haya puesto en antecedentes a... mi bienhechora--dijo la señorita de
+Sardonne con una sonrisa de extraña amargura al pronunciar esta última
+palabra.
+
+--Pero, señorita--dijo el pintor--, ¿no es a mí a quien toca hablar
+sobre este asunto, con la que usted llama su bienhechora?
+
+--Seguramente, eso será conveniente y aun necesario, pero me parece que
+debo prevenirla de antemano. Tengo mis razones.
+
+--¡Dios mío! señorita, sabemos que vamos a encontrar de su lado una
+actitud un poco hostil... y, en ese caso, su entrevista va a causarle un
+verdadero disgusto... Permítame que se lo evite... o, al menos--añadió
+sonriendo--, que sufra yo las primeras descargas... Respeto mucho a la
+señora de Montauron, pero no le tengo miedo.
+
+--Ni yo tampoco--afirmó Beatriz--. Si usted me ha visto sufrir con
+paciencia las humillaciones de una verdadera domesticidad, cualquiera
+que fuesen los motivos de mi resignación, esté usted seguro de que la
+bajeza no entraba para nada en ella... Muy mal me conoce usted, señor
+Fabrice, si cree...
+
+La joven se interrumpió bruscamente; acababa la campana del castillo de
+dar los dos golpes indicadores de que la lectriz debía volver al lado de
+la baronesa.
+
+--¡Voy!--dijo levantándose, y un centelleo de fiera brotó de sus
+pupilas.
+
+Tendió de nuevo la mano a Fabrice, y se alejó.
+
+El día en que la señora de Montauron impuso a Beatriz el sacrificio
+definitivo de su amor hacia Pierrepont, destruyó por el hecho el motivo
+único que tenía la huérfana para tolerar la mísera existencia que
+arrastraba al lado de la baronesa, y desde ese momento el disculpable
+sentimiento de sorda irritación que la joven nutría hacia su dura
+protectora habíase cambiado, en esta alma contenida pero ardientemente
+apasionada, en verdadero horror. La vista misma de la baronesa había
+llegado a hacérsele insoportable; su resolución de abandonarla estaba
+definitivamente tomada, y no aguardaba sino el momento de ponerla por
+obra; su primera idea fue, como hemos visto, llevar a cabo una especie
+de suicidio sepultándose en las austeridades de una de las más severas
+órdenes religiosas, y aun volvió, a hablar de nuevo a su amiga la señora
+de Aymaret sobre su próxima entrada en el Carmelo, esforzándose
+realmente en cifrar en el Cielo un amor para el que ya no quedaba
+esperanza alguna en la tierra; pero es menos difícil hacer un sacrificio
+que perseverar en él. Así, pues, la pobre joven encontraba en su natural
+apego al mundo, en su enérgica y floreciente salud, resistencias que le
+hacían muy dolorosa esa renuncia a todo... Y, sin embargo, ¿qué hacer?
+¿adónde ir?
+
+La carta con la declaración de Fabrice vino a sorprenderla en medio de
+estas indecisiones crueles. Muy admirada, sin embargo, y aun enojada por
+el paso que aquél había dado, quiso no obstante dar algunas horas a la
+reflexión; más de una secreta repugnancia tuvo que vencer, pero, en fin,
+en la extremidad a que se veía reducida, ¿cómo no aceptar ese refugio,
+después de todo honroso, que le abría una mano afectuosa y fiel? Para
+un náufrago de la existencia como lo era ella, la solución que se le
+presentaba era, si no la dicha, al menos la vida, y, sobre todo, el
+término cierto, seguro, de su pesada esclavitud.
+
+Además, no ignoraba ella que la noticia de su matrimonio y consiguiente
+salida de la casa, era para la baronesa un trance horriblemente
+desagradable, y el solo placer de darle ese justificado mal rato venía a
+satisfacer la pasión más violenta que existe tal vez en la tierra; el
+odio de mujer contra mujer.
+
+La señora de Montauron acababa de dormir pacíficamente su siesta en su
+gabinete contiguo al salón, y como digería con dificultad, su sueño era
+premioso, por cuya razón despertaba siempre de terrible mal humor. Así,
+pues, apenas vio entrar a Beatriz:
+
+--¡Me parece, amiguita--le dijo--, que prolongas mucho tus lecciones con
+el señor Fabrice!... He tenido tiempo de leer casi la mitad de mi
+diario... me están llorando los ojos... ¡Vaya! ¡toma! estaba en la
+gacetilla... pero no, prefiero el folletín... veamos qué sucede al cabo
+a esa divertida duquesa... a quien el autor hace hablar como a una
+lavandera... ¡Bueno! ¡Vayamos, lee! ¡Principia!
+
+--Perdón, señora--replicó la joven con extremada cortesía--; ¿podría
+decir a usted antes cuatro palabras?
+
+La baronesa la vio vagamente inquieta.
+
+--¿Qué deseas?--le replicó con acritud.
+
+--Señora, ¿me permite usted que le recuerde la conversación que tuvimos
+en secreto en su habitación de usted hace quince días? Usted tuvo a bien
+decirme que si alguna vez cualquier caballero, un hombre de corazón, me
+pidiese en matrimonio, no solamente no tendría que temer ninguna
+dificultad por parte de usted, sino que hasta podía contar con su más
+sincero concurso... Tales palabras, señora, son demasiado preciosas para
+que yo haya podido olvidarlas... ¿Tiene usted, tal vez, señora, la
+bondad de recordarlas?
+
+A pesar de no ser la baronesa persona que con facilidad se
+desconcertase, esta vez quedó descorazonada al oír semejante exordio, y
+fue casi balbuceando que respondió a Beatriz:
+
+--Pero, ¡es posible!... Sí, pude decir algo de lo que me indicas... pero
+con ciertas reservas...
+
+--Es cierto, señora, estableció usted ciertas reservas. Puso usted a su
+bondadoso concurso dos condiciones: la primera fue que su sobrino de
+usted sería excluido del número de aquellos entre los cuales podía yo
+escoger marido... la he respetado; fue la segunda que no me decidiría en
+favor de nadie sin prevenir antes a usted... es lo que ahora efectúo.
+
+--¡Bien! escucho.
+
+--Señora--prosiguió la señorita de Sardonne con el mismo tono de
+correcta urbanidad--; la circunstancia que usted tuvo a bien prever y
+desear con respecto a mí, se presenta hoy.
+
+--¡Ah!
+
+--Y vengo a rogarle que acoja con benevolencia la súplica que... para
+honor mío, no tardará en presentarle el señor Jacques Fabrice.
+
+--¿Te pide en matrimonio Fabrice?
+
+--Sí, señora.
+
+--Me parece que debiera haber empezado por dirigirse a mí... Eso es la
+educación rudimentaria.
+
+--Así lo hubiera hecho, señora, pero ha juzgado inútil proporcionar a
+usted esa molestia sin conocer antes mis sentimientos personales...;
+que, después de todo, era lo que más le importaba.
+
+--¿Y te satisface ese casamiento?
+
+--Sí, señora; el señor Fabrice es una honrada persona y un hombre de
+talento cuyo nombre me sentiré orgullosa de llevar.
+
+--Supongo que no ignoras a quién sucedes como esposa... su primera mujer
+fue una lavandera.
+
+--Perdón, señora, era florista.
+
+--¡Es lo mismo!... ¡en bonita sociedad te vas a meter!
+
+--Me encontraré contenta en ella si soy tratada con consideraciones.
+
+--¿De modo que me dejas plantada, así, sin más ni más, olvidando todo lo
+que he hecho por ti, desde el momento que te recogí como si fueses mi
+hija?
+
+--Esté usted segura, señora, de que no olvido un momento ninguna de las
+singulares bondades que a usted debo desde el momento que tuvo a bien
+tomarme a su servicio.
+
+Para que nada faltase a la baronesa, tenía el don de hacerse cargo
+rápidamente de los menores matices de lenguaje; de ahí que no le pasaran
+por alto ni una sola de las impertinencias corteses ni de las vengadoras
+ironías de que la venía haciendo blanco su lectriz. Sucedió en
+consecuencia, que al oír aquella última y sangrienta réplica, la de
+Montauron se levantó vivamente de su asiento, y si hubiese podido
+disponer de los rayos celestes, habría sido muy verosímil que la
+señorita de Sardonne no hubiese podido repetir el cuento. A falta de
+otro expediente, verdad es que podía despedirla de su casa cubierta de
+ignominia, y lo pensó, pero la reflexión no tardó en mostrarle los mil
+peligros que traería un escándalo. Las malas lenguas la acusarían de
+oponerse al puro egoísmo de un casamiento, por otra parte muy razonable
+para la huérfana, que era al mismo tiempo su protegida; de manera que la
+baronesa resolvió callarse y tener paciencia; puesto que de cualquier
+modo que fuese, la lectriz escapaba a sus garras, valía más, pues, por
+sensible que le fuese perderla, tomar su partido y darse siquiera el
+mérito, cubriendo las apariencias, de haber sido generosa hasta el
+fin... ¡Bueno! después de todo, ese estúpido matrimonio tenía su lado
+conveniente, puesto que libraba a la señora de Montauron _per omnia
+sæcecula_ del terror de ver a su sobrino casado con esa muchacha en la
+ruina.
+
+En virtud de estas diversas consideraciones, la belicosa conferencia
+entre la baronesa y la lectriz iba a tomar un sesgo bastante
+imprevisto, aunque perfectamente femenino. La señora de Montauron, que
+había dado muy agitada varios paseos por el gabinete aspirando su pomito
+de sales, posó la mano sobre el hombro de Beatriz, diciéndole:
+
+--Querida niña, supongo que no te habrá sorprendido que mi primer ímpetu
+al saber que me dejas haya sido de mal humor... Porque yo siento mucho
+tu ida, aunque a ti mi contrariedad te tenga sin cuidado... ¡Vamos, hija
+mía, dame un beso!
+
+La señorita de Sardonne pasó por este sacrificio, y al abrazarla, la
+baronesa, cuyo sistema nervioso venía estando en insoportable tensión,
+rompió en llanto; fue para ella un alivio.
+
+--¿Sabes--preguntó a Beatriz a través de sus sollozos--cuánto gana por
+año?
+
+--No le he preguntado, señora.
+
+--Estos pintores, cuando llegan a adquirir fama, ganan lo que quieren...
+Serás rica, hija mía... ¡Esa es la verdad!
+
+--¿Puedo decir al señor Fabrice que tiene usted a bien recibirlo?
+
+--Sin duda.... a mi hora acostumbrada... pero es preciso que antes de
+casarse termine mi retrato... Dile que venga dentro de media hora.
+
+Beatriz le presentó de nuevo sus mejillas y se retiró. Pronto encontró a
+Fabrice en el parque, haciéndole un breve resumen de su entrevista con
+la baronesa.
+
+--Ya ve usted cómo la cosa ha pasado sin mayores inconvenientes y que la
+señora no me ha maltratado mucho.
+
+--Es que sabía que estaba usted sólidamente apoyada por
+retaguardia--respondió el pintor riéndose--. Yo estoy obligado a
+guardarle más consideraciones, eso lo sabe ella muy bien, y temo que la
+tempestad que no ha hecho más que asomar para usted, estalle sobre mí.
+
+--Debe, a no dudarlo, aguardar algunas impertinencias... pero, si en
+algo me estima usted, súfralas con resignación, a fin de no echar a
+perder las cosas, que no van saliendo del todo mal.
+
+--Se lo prometo a usted, y aun desearía que la prueba fuese dura, puesto
+que por usted voy a soportarla.
+
+--Muchas gracias... pero usted comprenderá que deseo, a ser posible,
+salir de esta casa sin escándalo.
+
+Prolongóse aún un poco de tiempo la conversación entre ellos, y mientras
+paseaban por la avenida central del parque, Beatriz daba al artista
+algunos antecedentes sobre la persona de su tutor, a quien se proponía
+escribir en seguida y cuyo consentimiento no era dudoso; y habiendo
+llegado en esto la hora de sesión, para el retrato de la señora, Fabrice
+volvió al castillo, encontrándose momentos después cara a cara con
+aquélla.
+
+La señora de Montauron ocupaba ya su sitial en el centro de la sala.
+
+--Señora baronesa--comenzó el pintor--, la señorita Beatriz me ha dicho
+que tenía usted a bien aprobar la unión que tengo la audacia extremada
+de ambicionar... Mil gracias le doy a usted por mi parte, señora, con
+tanto mayor motivo cuanto que usted se priva en mi obsequio de una
+compañía, de una intimidad de quien nadie mejor que yo conoce el precio.
+
+--¡Dios mío! ¿Qué quiere usted, señor Fabrice? Lo que hace la dicha de
+los unos constituye la desgracia de los otros... ¡Esa es la vida!...
+Siéntese usted. Hablaremos del particular mientras usted trabaja, puesto
+que eso no le molesta.
+
+Fabrice se inclinó, instaló el caballete, tomó la paleta y se puso a
+pintar.
+
+--Creo que necesitaremos dos sesiones todavía.
+
+--¡En fin!--dijo la baronesa. Callóse un momento, y a poco empezó de
+nuevo--. ¡Bueno!... volviendo a nuestro casamiento, mi querido señor
+Fabrice, va usted a casarse con una persona de la que me veo obligada a
+hacer las mejores ausencias... Su conducta y comportamiento desde que
+está a mi lado han sido positivamente ejemplares, como habrá podido
+juzgar por usted mismo... Beatriz posee cualidades mil que yo aprecio
+infinito... y, a pesar de eso, si me hubiera usted hecho el honor de
+consultarme antes de ofrecerle su mano, quizás me habría visto obligada
+en conciencia a quitar a usted su idea de la cabeza.
+
+--¿Puedo saber por qué, señora baronesa?
+
+--¡Dios mío! porque el día que se case usted con ella esas mismas
+cualidades, algunas por lo menos, pueden convertirse en defectos... No
+soy yo por cierto la que le reprocharé el sentirse orgullosa de su
+nacimiento y de poner muy alto la estima de su nombre y de su propia
+persona... pero aun a mis ojos, muy indulgentes por cierto en esos
+particulares, la señorita de Sardonne exagera sus méritos... Tiene, y
+quede esto entre nosotros, más soberbia que Lucifer... Usted mismo lo va
+a experimentar si Dios no lo remedia, mucho me lo temo, mi querido
+señor... No voy hasta decir que menospreciará a su marido, que a nadie
+puede inspirar tal sentimiento, ¡no, señor!... pero una alianza como la
+que ella concierta, tan completamente honrosa por otra parte, está en
+demasiado abierta contradicción con las tradiciones, con las costumbres
+de su familia, y de nuestra sociedad, como para que la señorita de
+Sardonne no deje de sufrir, más o menos, en su fuero interno... ¡Ay!
+querido señor, sé tan bien como usted que bajo el punto de vista de la
+sana razón, todo eso es perfectamente absurdo... pero permítame que le
+diga que conozco mejor que usted las ideas que a ese respecto reinan en
+nuestro medio social... Muy poco han cambiado, créame usted, esos
+sentimientos desde la época de Luis XIV y de Saint-Simon... ¡Perdone
+usted! sé lo que va usted a decirme... ¡Va usted a hablarme de la
+revolución!... ¡Jesús! ciertamente ha habido la revolución... pero si la
+revolución ha podido arrebatarnos nuestros privilegios y aun nuestras
+cabezas, no ha podido quitarnos los beneficios de eso que ustedes
+llaman, si no estoy equivocada, atavismo... es decir, en viejo francés,
+la excelencia de una sangre que se ha destilado y refinado en nuestras
+venas de generación en generación por espacio de quinientos o
+seiscientos años... Y... esa sangre se revela a pesar nuestro, mi
+querido maestro, cuando se la mezcla con otra... más joven... más
+pura... ¡Dios mío! no digo lo contrario, pero que, en fin, ni es de la
+misma esencia ni del mismo color... Por consecuencia, no es el uso hoy,
+pese a la revolución, que una señorita de la nobleza se case con un
+industrial... un sabio... un escritor... un artista, sean cualesquiera
+sus méritos... Algunas veces, suelen verse señoras tituladas casarse con
+poetas o con artistas... pero ésas son princesas extranjeras... En
+Francia la cosa no tiene casi precedentes... Y no vaya usted a creer, mi
+querido señor Fabrice, que en tales procederes haya nada de depresivo
+para aquellos que son objeto de él... a nadie en el mundo le gustan más
+que a nosotros los escritores, los poetas y los artistas... Hacemos de
+ellos con el mayor gusto el ornamento de nuestras mesas, el interés y el
+atractivo de nuestros salones... pero no nos casamos con ellos...
+¡Excúseme usted! va usted a decirme que somos menos difíciles en lo que
+se refiere a alianzas de nuestros hijos y que los casamos con señoritas
+más o menos bien nacidas con tal que sean ricas. A eso le responderé, en
+primer lugar, que no es en lo que mejor nos portamos, y, en segundo,
+que, según nuestras ideas, el varón ennoblece, principio, fíjese bien,
+que reposa sobre una acertada concepción de la naturaleza humana, porque
+hay en la mujer una delicadeza de instinto, una flexibilidad, una
+facilidad de asimilación, una plasticidad, por decirlo así... si me
+expreso mal, mi caro señor, repréndame usted sin embarazo... hay, decía,
+cualidades de flexibilidad que la hacen plegarse con prontitud a todas
+las condiciones de la vida social... Se podrá hacer una muy pasable
+duquesita de la hija de un cualquiera, pero, de ese mismo cualquiera no
+se hará nunca nada... Usted comprenderá fácilmente, mi caro maestro, que
+la palabra _cualquiera_ significa en mi boca un hombre de dinero, no un
+hombre de talento... Estos tienen, por el contrario, algo de femenino en
+su naturaleza, que los pone al par casi casi con las mujeres más
+delicadas, más impresionables. Porque, no lo olvide, señor Fabrice, y
+ahora más que nunca habla a usted su leal amiga, no olvide que en
+nuestras largas sucesiones y selecciones de familia, no es únicamente la
+sangre la que se refina, como le decía hace un momento... es también la
+educación, el gusto, el tacto social... todos los sentidos, en fin,
+todas las facultades... De ahí esa superior distinción que le encanta en
+la señorita de Sardonne y que será para usted, por cierto, un grande
+encanto y un grande peligro... porque una complexión tan perfecta y tan
+exquisita, por decirlo así, se siente herida por una nada, se rebela por
+sólo un detalle... Créame, señor Fabrice, preste suma atención a estas
+nimiedades... Hay matices que parecen insignificantes, matices en los
+cuales usted ni siquiera se fija y que pueden parecer verdaderas
+monstruosidades a la señorita de Sardonne... Vaya un ejemplo... una
+bagatela... Usted me llama, a todo propósito, cuando me habla, _señora
+baronesa_... pues bien, esté seguro que esto crispa, los nervios de su
+futura esposa... porque es completamente incorrecto emplear esas dos
+denominaciones... o _señora_ simplemente, o _baronesa_ a secas...
+_señora baronesa_ queda reservado o para el teatro o para la cocina... Y
+como ésta, mi buen señor, hay una infinidad de pequeñeces que pueden ser
+verdaderos escollos en su hogar de ustedes y acerca de los cuales le
+pondría en guardia si no temiera fatigarle.
+
+--Si usted misma no lo está, señora, podría usted continuar--respondió
+con frialdad el pintor.
+
+Pero a pesar de esta insinuación, la señora de Montauron no prosiguió,
+porque aunque Fabrice había conservado su sangre fría, comprendió la
+señora, considerada la palidez mortal que cubría el rostro del artista,
+que hubiera sido impertinente por demás avanzar aún en aquella senda, y
+la verdad es que más de una vez había tenido que invocar la imagen de
+Beatriz para no poner punto final a semejante inoportuno sermón, rayando
+con un trazo de pincel el retrato de su insolente modelo. Cuando un poco
+más tarde dio cuenta a la señorita de Sardonne de tan penosa entrevista,
+parecióle prudente no entrar en detalles y se contentó con decirle
+simplemente «que no parecía sino que la baronesa había puesto particular
+empeño en mostrarse desagradable en cuanto a la forma; pero en cuanto al
+fondo se ha limitado a hacerme comprender que yo era indigno de usted.
+Hemos concluído por estar de acuerdo, porque ésa es, en suma, mi
+opinión».
+
+Sin embargo, la baronesa consiguió ampliamente obtener el fin que se
+propusiera: había hecho como esos insectos cuya picadura imperceptible,
+sin ser precisamente mortal al pronto, deja en el organismo una
+perturbación tan profunda como quizás incurable.
+
+No fue en verdad, sin algún embarazo y aún con ligera angustia, que
+Beatriz fue al día siguiente a casa de la vizcondesa de Aymaret, a quien
+deseaba comunicar de viva voz su formal compromiso con Fabrice. Pero la
+señora de Aymaret no pareció ni admirada ni enojada, porque desde el día
+que vio cómo Beatriz rechazara las proposiciones de Pierrepont, quedó
+convencida, por el lenguaje un tanto equívoco y las semi-confidencias de
+su amiga, de que ella tenía algún oculto amor, y a fuerza de reflexionar
+vino a dar en la flor de que entre todos los huéspedes de los Genets
+únicamente Jacques Fabrice, gracias a su talento y a su renombre, podía
+justificar la pasión de que Beatriz parecía dominada. Las sospechas de
+la vizcondesa adquirían aún mayor cuerpo por esa intimidad que las
+lecciones de pintura habían establecido entre el artista y su amiga,
+acabando por creer la señora de Aymaret que la joven renunciara al
+convento desde el momento que se convenció de que su amor era
+correspondido por su parte, y, considerándose la señorita de Sardonne
+por demás afortunada en verse relevada de entrar en mayores
+explicaciones, dejó que su amiga perseverara en tales conjeturas.
+
+En el curso de su recíproca conversación sugirió la vizcondesa a Beatriz
+una idea que ésta no titubeó en aceptar, y que le fue fácil imponer a
+Fabrice. Como se había hecho difícil para los futuros esposos la
+residencia en los Genets, dada la actitud asumida por la señora de
+Montauron, decidieron aquéllos que Beatriz tomaría pretexto de las
+atenciones a que la obligaba su próxima instalación para irse a París en
+la entrante semana, conviniendo en que residiría hasta la época de sus
+próximas nupcias en el convento de Auteuil, donde Marcelita se hallaba
+en pensión; y como la baronesa estudiaba por su parte el medio de verse
+libre de los gastos y molestias que siempre acarrean unas bodas,
+prestóse del mejor grado a los deseos de su ex lectriz.
+
+Pocos días después de los sucesos que hemos relatado, el conde de
+Villerieux, tutor de la huérfana, vino a buscarla a los Genets a fin de
+acompañarla a París, en cuya ciudad se encontraba ya Fabrice con su
+hija; y no necesitaremos decir que la despedida de la señora de
+Montauron y Beatriz no fue cosa que llamase la atención por su
+cordialidad.
+
+Nada diremos por el pronto del efecto que causaron en el ánimo de
+Pierrepont las noticias que de Francia llegaban acerca de los
+acontecimientos que venimos narrando. Basta saber que las triviales
+cartas cambiadas entre los dos amigos a propósito del ya inmediato
+matrimonio, carecieron por completo de interés; la de Jacques fueron
+cuatro renglones a modo de simple notificación; la del marqués era, sea
+dicho en justicia, aunque breve, amistosa. Decía Pedro a su amigo que,
+por mala fortuna, habíase comprometido con su amigo lord S*** para dar
+con él una vuelta en su yacht por el Mediterráneo; pero que, sin
+embargo, contaba con estar de vuelta en tiempo oportuno para asistir a
+la ceremonia nupcial, encargándole al propio tiempo que transmitiera sus
+respetuosos parabienes a la señorita de Sardonne. Casi en los mismos
+días que esta carta, llegaba de Londres un rico brazalete dirigido a la
+hermosa desposada.
+
+
+
+
+IX
+
+GUSTAVO CALVAT
+
+
+Cuatro meses han transcurrido. Nos encontramos ahora en París, bulevar
+Malesherbes, en casa de la madre de Mariana de La Treillade, o, mejor
+dicho, de Mariana misma, quien tiene sus amiguitas personales a quienes
+recibe con entera independencia para _charlar_, según vocablo de su
+predilecta devoción. Y, en efecto, charla en esos propios instantes a
+más y mejor en amor y compañía de su inolvidable institutriz miss Eva
+Brown, de la gentil millonaria norteamericana miss Ketty Nicholson, de
+petrolesco olor, según detenidas observaciones de Pierrepont, sin que
+falte en el arcangélico coro aquella por siempre famosísima señorita de
+Chalvin, que se encabritaba como un caballito resabiado, según confesión
+de su misma interesante mamá, cuando en algo se le contrariaba. Estas
+señoritas, que se habían hecho amigas en los Genets, vuelven a
+encontrarse en París con recíproco placer de todas. Todas son elegantes,
+todas son bonitas, todas son muy blancas, la institutriz de marras
+inclusive, que, además de muy blanca, es muy sonrosada, ¡una manzanita!
+¡Pero aventaja a todas también ese diablillo de Mariana! ¡Mariana! de
+puro rostro oval, mate blancura, grandes ojos en que voltejea la ironía
+y pequeños dientes de roedor.
+
+Mariana se encontraba ya en París cuando el matrimonio de Beatriz, e
+historiaba a sus adorables amiguitas aquella ceremonia. Efectuóse en la
+iglesia de Passy, y Beatriz había querido que fuera muy sencilla a causa
+de su luto y de las pasadas desgracias de familia: además, hubo poca
+gente a causa de la estación, mediado de octubre, en que todo el mundo
+elegante está aún fuera de la gran ciudad. Sin embargo, Mariana había
+notado que entre los concurrentes había mucho cursi y conjeturaba
+magnánimemente que debían ser parientes del desposado... La señora de
+Montauron pretextó una violenta crisis reumática y tuvo a bien quedarse
+en su casa... enviando a los novios como regalo una docena de cubiertos
+de plata... ¡qué ruindad!... ¡y siendo tan rica!... El marqués de
+Pierrepont tampoco estuvo en la fiesta; se limitó a enviar un telegrama
+desde Malta, y su ausencia había llamado la atención, puesto que era el
+amigo predilecto de Fabrice... pero sin duda había temido que la
+desposada diera un espectáculo arrojándose a su cuello delante de la
+concurrencia... ¡Era tan tonto ese Pierrepont!... Estaba tan pagado de
+su persona y méritos, que se creía, el muy necio, que todas las mujeres
+estaban locas por él... A Marianita lo que más le chocaba en el mundo
+era un fatuo... Miss Eva y la señorita de Chalvin estaban de acuerdo...
+Únicamente miss Nicholson, aunque americana, tímida, _¡rara avis!_, tomó
+mansamente la defensa del marqués... Mariana se enfadó... Era Pedro un
+hombre que ella no había podido soportar... Además lo aborrecía desde
+que con su charla había comprometido tan terriblemente a su prima la de
+Aymaret... verdad que a ésta no le importaba; muy al contrario, tenía
+como una especie de empeño en hacer ver que era amante de él... ¡Ya se
+ve, como es tan guapo!... ¡y tan caballero!... Y si no, aquí entre
+nosotras, añadía Marianita, ¿no ha hecho todo lo posible por comprometer
+también a la señorita de Sardonne antes de que se casara con el señor
+Fabrice que, por cierto, me parece un buen hombre...? ¿Y saben ustedes
+que ha montado bien su casa, calle Prony?... Elisa, precisamente la
+prima de Aymaret es quien lo ha dirigido todo... Fabrice quería hacer
+verdaderas locuras... me ha dicho que ella ha tenido que contenerlo...
+Francamente, no es rico... no tiene más que lo que gana con su
+trabajo... Verdad es que vende muy caros sus cuadros... ¡Y quisiera yo
+saber lo que le ha llevado a la baronesa por su retrato!... ¡También es
+cierto que yo en su lugar hubiera saldado la cuenta de lo lindo!...
+¡Miren ustedes con una docena de cubiertos!
+
+--¿Y el marqués de Pierrepont está siempre en Malta?--preguntó miss
+Nicholson.
+
+--No, ahora creo que está, en Gythere.
+
+--¿En Gythere?
+
+--Sí, al menos yo lo he visto anoche en el teatro con una _ella_ que
+tenía el tipo de aquel país.
+
+--Pero, ¿es un calavera?--interrogó otra vez miss Nicholson poniéndose
+colorada.
+
+--No... está de mal humor... ¡aburrido!--respondió Mariana.
+
+Los informes de la señorita de La Treillade sobre la boda de Fabrice,
+aunque tan maliciosos en la forma, eran bastante exactos en cuanto al
+fondo, y nos dispensan de entrar en más detalles acerca del particular.
+También era exacto que el marqués de Pierrepont estaba de regreso en
+Francia hacía algunas semanas, pero no hizo más que pasar a uña de
+caballo por París, para presentarse en los Genets a su tía,
+impacientísima ya por su larga ausencia. Pocas fechas corrían desde que
+la señora de Montauron se había reinstalado en París y en su hotel de la
+calle Varennes, ocupando el sobrino su antiguo elegante entresuelo del
+bulevar Malesherbes, mansión no lejana del palacete en que respiraba
+Mariana de La Treillade.
+
+La primera visita de Pedro fue para la señora de Aymaret, qué también
+habitaba por aquellas cercanías, parque Monceau: había prevenido de
+antemano a la vizcondesa, quien lo esperaba con cierta desazón, porque
+durante la ausencia del marqués, ni éste le había escrito ni ella se
+atrevió tampoco a hacerlo, no pudiendo olvidar que ella fue quien lo
+alentó en sus desdichados propósitos acerca de la señorita de Sardonne,
+que ella había sido su oficiosa mensajera para con aquella joven, que
+ella contribuyó en no escasa parte a la humillación que Pedro soportara,
+humillación que venía a hacer más punzante el efectuado enlace de
+Beatriz con Fabrice; por todas estas razones temió una escena de
+despecho, quizás de cólera y reproches, pero, por ventura de la
+interesante dama, su temor se hubo de disipar, por cuanto el marqués se
+presentó ante ella un poco pálido, es verdad, pero tranquilo, cortés y
+aun sonriente. Después de haber respondido casi alegremente a las
+preguntas sobre su viaje se dirigió a la vizcondesa:
+
+--Querida amiga mía--le dijo--, aún voy a abusar otra vez de su
+amistad... Tengo que pedirle un consejo.
+
+--No sé cómo después de lo pasado, es usted todavía tan magnánimo como
+para tomarme por consejera--replicó aquélla con tristeza.
+
+--Siempre tendré un honor en que sea usted mi confidente... no sé qué
+línea de conducta debo seguir con Fabrice... No es para usted un secreto
+la estrecha amistad que nos unía de años atrás... Carezco de motivos
+fundados para romper mis relaciones con él... pero antes de ir a verlo
+quisiera cerciorarme de si mi presencia en su casa no sería un mal rato
+para él, para su mujer y para mí... En una palabra, ¿supone usted que la
+señorita de Sardonne, mejor dicho, la señora Fabrice... haya puesto en
+antecedentes a su marido acerca de los sentimientos que su mujer me
+inspiró en el pasado, y de las pretensiones que a la mano de aquélla
+abrigué?... Usted comprende que si es así...
+
+--Excúseme usted si le interrumpo--exclamó la vizcondesa--, pero puedo
+dar a usted garantías a este respecto... Ayer mismo he visto a Beatriz,
+y como la conversación recayese sobre su regreso de usted, me dijo
+aquélla que, después de haber pensado mucho, había resuelto no hacer
+jamás aquella confidencia a su marido, porque consideraba que eso sería,
+de una parte, turbar gratuitamente su reposo, y, por la otra, faltar a
+la delicadeza por lo que a usted se refiere.
+
+--Entonces, ¿cree usted que puedo presentarme en casa de ellos sin
+inconvenientes?
+
+--Sin duda, y aun creo que los inconvenientes estarían en no hacerlo
+así, porque Fabrice no se podría explicar su abstención, buscaría la
+causa y caería en sospechas del cuál fuese ella, lo que para nadie sería
+una ventaja. Le aconsejo, pues, que poco a poco corte usted relaciones
+que por fuerza no le han de ser gratas, pero sin romperlas bruscamente.
+
+--Tiene usted razón... Iré... Es más, voy a ir en saliendo de aquí...
+¿cree usted que los encontraré en casa?... ¿La señora de Fabrice ha
+fijado un día de recibo?
+
+--Sí, los lunes... hoy es martes... pero tiene usted seguridad de
+encontrar siempre a Fabrice en su taller... y probablemente también a su
+mujer, porque me parece que aquél está haciendo su retrato.
+
+--¡Ah! ¡eso me interesará!
+
+Habló Pedro en seguida de bailes, de teatros, y a poco se despidió de la
+señora de Aymaret. Al darle la mano le dijo ésta conmovida:
+
+--¡Muy contenta de verle tan prudente!
+
+--¡Señora, los viajes son un gran calmante!--contestó riendo, y partió.
+
+Al cumplimentarlo la vizcondesa por su prudencia esperó provocar una
+expansión confidencial que mucho ansiaba, porque después de haber temido
+por parte de este enamorado con tanta crueldad desahuciado violentos
+transportes de enojos, creyó descubrir en sus claras intuiciones de
+mujer que, bajo aquella tranquilidad seca y fría, se ocultaba algo
+terriblemente alarmante, porque si esta indiferencia de Pierrepont era
+sincera, acusaba una ligera y casi despreciativa inconstancia que el
+bello sexo no admite en estos asuntos de corazón; pero con el íntimo
+conocimiento que del carácter del marqués poseía, temía más bien que
+esas apariencias glaciales encubriesen una de esas heridas tanto más
+terribles cuanto que no están sino cerradas en falso.
+
+Diez minutos después Pedro entraba en casa de Fabrice; por la indicación
+de un criado subió directamente al taller del pintor con la antigua
+confianza de los pasados tiempos: llamó ligeramente, y alzando una
+cortina encontróse cara a cara con Beatriz, cuyos labios se
+entreabrieron para lanzar un grito apenas contenido merced a un duro
+esfuerzo; estaba sentada a pocos pasos del caballete de Fabrice, con un
+libro en una mano y acariciaba con la otra la suelta cabellera de
+Marcela, arrodillada a sus pies. En medio de aquella grande estancia
+sobriamente decorada tenía lugar una de esas escenas íntimas que
+admiramos en los viejos cuadros de los maestros flamencos donde las
+nobles alegrías del trabajo parecen aliarse con las más dulces ideas de
+dicha y de paz.
+
+Jacques prorrumpió en una exclamación de alegría, corriendo hacia Pedro,
+a quien la cordial acogida del pintor certificó en seguida de la
+discreción de Beatriz. Gracias a la narrada circunstancia pudo el
+marqués cumplimentar con más libre espíritu a los recién casados,
+haciéndoles mil elogios de su instalación y excusándose de no haber
+podido asistir a sus bodas, retenido en Malta por una grave
+indisposición de su amigo lord S***. La mano de Beatriz posada sobre la
+cabeza de Marcela abríase y cerrábase convulsivamente, haciendo
+centellear al vario movimiento las piedras de sus sortijas, y éste fue
+el único signo de emoción que diera la hermosa desposada. Dio ésta las
+gracias a Pedro por el brazalete enviado de Londres, prenda que
+encontraba del mejor gusto, informándose después del sincero interés ¡la
+noble criatura! de la salud de la señora de Montauron y respondiéndole
+su sobrino que continuaba tan lozana como en sus mejores tiempos. Parece
+ocioso añadir que nadie creyó esto, ni aun el que lo afirmaba; pero,
+como a todos les tenía sin cuidado la baronesa, no se insistió sobre ese
+punto, y así, el marqués, después de prodigar sus alabanzas al esbozado
+retrato, que en efecto prometía ser una obra maestra, se despidió de
+los recién casados.
+
+Y se retiró llevando impreso a fuego en su imaginación el cuadro de este
+interior honrado y venturoso, que es la idea perdurable de los hastiados
+vividores de su edad, hogar que él mismo había soñado con tan sincero
+ardor.
+
+¡Ay! ¡qué engañosas son con frecuencia esas escenas de aparente dicha!
+¡Cuántas veces al penetrar en la intimidad de un salón de familia,
+cuántas veces al pasar delante de la verja de alguna riente quinta,
+bañada por el sol, rebosando de flores, alegrada por la argentina risa
+de los niños, hemos dicho: ¡he aquí la dicha!... ¡Y cuántas veces nos
+hemos engañado!
+
+Tal cual la vio, oyó y admiró Fabrice por la primera vez en el blanco
+salón de la baronesa, con su belleza de Musa y su voz grave y melodiosa,
+tal está Beatriz delante de él en estos momentos... Y Beatriz es su
+mujer: tiene allí, además, bajo su vista, cerca del corazón, su hija y
+su arte, es decir, todo cuanto ama en el mundo... y no es dichoso... Las
+venenosas insinuaciones de la señora de Montauron voltejean traidoras,
+implacables por su cabeza. Le parece advertir en los procederes de
+Beatriz hacia él algo así como una especie de tristeza resignada, una
+carencia de amante abandonado, cierta frialdad un tanto desdeñosa que
+parecen justificar las pérfidas profecías de la baronesa. Aunque aquella
+hermosa estatua le pertenezca, siente que no es suya, que hay en ella
+algo que se rebela, un fondo de ternura apasionada que no se entrega,
+que se guarda como en reserva. Y como le es imposible sospechar siquiera
+que en el corazón de su mujer tiene un rival, se culpa a sí mismo, y un
+poco también a lo que le rodea. Experimenta una inquietud indefinible,
+se vigila con penosa desconfianza a sí mismo; teme que haya en su
+lenguaje, en sus maneras, en sus hábitos personales algunas torpezas
+involuntarias que hieran los instintos delicados, los refinados gustos,
+la superior cultura de su aristocrática consorte, y al mismo tiempo
+tiembla por el vejamen que para ella puede ser el contacto con ciertas
+relaciones un poco vulgares que el oficio y el compañerismo imponen al
+artista.
+
+Por desgracia, las aprensiones que asaltan a Fabrice no se hallan
+distantes de la certeza; aunque lo haya aceptado únicamente por
+desesperación, Beatriz ha entrado en casa del pintor como mujer honrada,
+con la más sincera resolución de sofocar todo sentimiento en
+contradicción con sus nuevos deberes, y decidida firmemente a
+identificarse con su marido; pero aunque estime sus talentos, hay en el
+arte del pintor algo de manual, un no sabía qué de mercantil que chocaba
+a esta altiva patricia. Nota también ella y nota con dolor, casi con
+ira, en los pequeños detalles de la vida común, ligeros solecismos de
+buen gusto, pecados veniales de ignorancia, faltas de menor cuantía
+contra ciertos principios, que denuncian en el pobre grande hombre las
+explicables lagunas de su educación primera, y las mujeres del temple y
+clase de Beatriz perdonan con más facilidad un vicio, tal vez un
+crimen, que una incorrección.
+
+Conociendo Fabrice la pasión de su mujer por los ejercicios del sport,
+quiso que ella volviese a montar a caballo y aun él mismo se había dado
+a la equitación hacía dos o tres meses, acompañando frecuentemente a su
+mujer en sus paseos matutinos al _Bosque_. Jacques era un jinete
+atrevido y sólido, pero montaba mal, sin escuela y sin elegancia: su
+mujer se sentía avergonzada, y buscaba las más de las veces un pretexto
+cualquiera para no acompañarlo, prefiriendo privarse de su placer
+favorito antes que ver sonreírse al pasar su marido, a los correctos
+jinetes de la avenida de las _Acacias_.
+
+Había más todavía: contábanse entre los íntimos del taller de Fabrice,
+cual acontece en todos aquellos, algunos aficionados y compañeros de
+juventud del pintor, formando más o menos en las filas del arte y de la
+literatura, cuyo tono y manera disgustaban extremadamente a Beatriz y
+era en vano que el artista pretextase su apremiante trabajo, era en vano
+que se esforzara en desalentar a estos parásitos contertulios, con
+especial a aquellos que se distinguían por sus procederes y maneras de
+bohemios. Contábase en el número de estos últimos, uno que, para
+desgracia de Jacques, se creía éste en el deber de tolerar; llamábase el
+tal Gustavo Calvat, era hermano de la primera mujer de Fabrice y, por
+consecuencia, tío de Marcelita; sus relaciones con el pintor remontaban
+a la época, ya lejana, en que los dos fueron discípulos de idéntico
+maestro en el mismo taller. El punto de partida era, pues, común, pero
+mientras Fabrice, por el no interrumpido esfuerzo y constante y austero
+trabajo, llegara poco a poco al ápice de su arte, Gustavo Calvat
+embotaba sus aptitudes y perdía lastimosamente el tiempo en palabras,
+proyectos, teorías, críticas trascendentales y elucubraciones estéticas
+que le conquistaban la admiración del bulevar de las Batignolles...
+
+«Tú hablas mucho y dibujas poco», le decía sobriamente Jacques.
+
+Calvat se llevó mucho tiempo buscando qué género de pintura podría
+convenir mejor a su siglo y a su talento, creyendo varias veces haberlo
+al fin encontrado. Durante un viaje por Italia, que hizo a costa de
+Fabrice, se había decidido con ardor por los pintores primitivos, y
+volvió no hablando sino de Duccio, Cimabue, Giotto, Tadeo Gaddi, el
+Massaccio y el Perugino, entonando himnos interminables a los mosaicos
+de San Miniato y a la simplicidad hierática de los bizantinos. «En esas
+fuentes frescas y puras era, según él decía con churrigueresca
+verbosidad, en donde debían vigorizarse las anémicas artes del siglo
+XIX. Él, personalmente, se hacía el apóstol y el precursor de un nuevo
+Renacimiento... porque él, Calvat, había penetrado por manera
+indestructible, la inspiración y los procedimientos de esos inimitables
+patriarcas de lo bello... ¿Y cuáles eran esos procedimientos?... La
+sinceridad... el candor... la fe... El artista debía principiar por
+borrar de un rasgo la historia del mundo, a contar del año 1400...
+olvidar redondamente que ha habido un Lutero, un Voltaire, que se ha
+tomado la Bastilla... era preciso no acordarse del 89... etcétera,
+etcétera... cerrar los ojos, recogerse en sí mismo... arrodillarse en
+espíritu en medio de un capítulo de viejos monjes del siglo XIV...
+Después abrir de nuevo los ojos y mirar al cielo piadosa, humildemente,
+cual un niño que reza su oración... Y entonces... entonces... tomar la
+paleta y pintar.» Y esto diciendo, trazaba en el aire con contorsiones
+de poseído el disparatado bosquejo de una obra maestra imaginaria. Era
+curioso, en verdad, ver a Gustavo desarrollar esta teoría dando a su
+cara de _bohemio_ aires de vidente, mientras hacía muecas
+prerrafaélicas.
+
+Después de haber hecho una _Anunciación_, de estilo bizantino, y una
+_Santa Familia_, sobre fondo de oro, quedó desazonado, cobrando horror a
+los primitivos (había de qué). Pasó después a imitar los maestros
+venecianos... luego la escuela flamenca y holandesa que tanto se
+aproxima a la naturaleza... después pintó la naturaleza, misma... ¡Este
+fue el último crimen, porque sus obras, que nunca fueron buenas,
+concluyeron por ser aborrecibles!
+
+Fabrice procuró en vano hacerle comprender que el arte de ninguna manera
+consiste en servilmente copiar a la naturaleza, la que en sí misma es
+inerte y muda, sino en reflejar sobre ella las ideas que su
+contemplación sugiere a nuestra mente, prestándole un algo de esa alma
+que nosotros poseemos y de que ella carece; pero Calvat al oír tan
+exactos y atinados razonamientos, rompía en indignación, apostrofando a
+su cuñado de ser pintor de damiselas, de paisajista de corte, enviándolo
+por fin a esa repulsiva fosa común del ya difunto idealismo, es decir,
+la Academia.
+
+Jacques, por íntima complexión bondadoso, reía a más no poder de la
+gárrula charla de Gustavo y de su pintura por el método de las
+gesticulaciones, mas lo que no le perdonaba fácilmente era el desorden
+de su vida, que entera se deslizaba en cafés y cervecerías, y aun más lo
+disgustaba el perverso espíritu de envidia, la hostilidad maldiciente
+con que denigraba a todo lo que valía más que él. A pesar de todo,
+Fabrice continuaba acogiendo amistosamente a este triste pariente y aun
+sacándolo de muy repetidos aprietos monetarios, y se conducía así porque
+en su piedad de hombre honrado consideraba que aquél era el hermano de
+su primera mujer, criatura que, si enojosa en vida, reposaba ya en la
+huesa, después porque Calvat tenía un mérito siempre grande a los ojos
+de un padre; el de amar a su hija divirtiéndola al mismo tiempo, porque
+con sus tendencias y aficiones a la mímica, le representaba escenas de
+Guignol, imitaba el grito de diversos animales y los sonidos de varios
+instrumentos: era, en suma, un farsante que, con sus mil arlequinadas,
+arrancaba a la niña esas infantiles carcajadas que suenan tan gratas en
+los paternos oídos.
+
+Desde el primer momento este joven avejentado, gritón, charlatán,
+maltrecho de traje y no limpio de persona, con nariz como pico de ave
+carnicera, pegajoso bigote, dudosas uñas y marcado olor a tabaco y
+cerveza, inspiró a Beatriz la más profunda antipatía. Cierto es que se
+había sentido conmovida ante las razones de sentimiento en que su marido
+fundaba su tolerancia, mas no por eso dejaba de ser para ella una
+contrariedad de las más fuertes tener que sufrir a la continua el trato
+y la presencia de semejante documento.
+
+Calvat vio por su parte con muy malos ojos el matrimonio de Fabrice con
+esta gran dama, cuyos desdenes presentía, y que iba a ser un fiscal
+implacable de sus habituales inconveniencias, y además le molestaba que
+ahora cada vez que iba a ver a su sobrina tenía que ponerse _paquete_.
+¡Trascendental motivo de rencor! Aparte del cual inspirábale Beatriz esa
+aversión odiosa que sentía por todo lo que fuese superior, a él, ora en
+el orden físico, ya en el moral e intelectual. Por último, se sentía
+inquieto en el único honrado sentimiento que le restase, temiendo que la
+nueva esposa de su cuñado no le arrebatara la afección de Marcelita a
+quien, en su entender, alejaría de él poco a poco la altanera madrastra.
+
+Por todas estas comprensibles razones, tanto Calvat aborrecía a Beatriz
+cuanto ésta lo despreciaba, y la mutua antipatía de estos seres, unidos
+por diabólico designio, no podía menos de crecer más, y más emponzoñarse
+con el transcurso del tiempo.
+
+
+
+
+X
+
+CONFIDENCIAS
+
+
+Debe reposar sobre algún principio científico, será tal vez un fenómeno
+de sugestión, ese afecto constante, seguro y marcado de todos los
+maridos hacia el hombre que sus mujeres aman. El pobre Fabrice no debía
+escapar a esa fatalidad: desde el regreso de Pierrepont mostraba por él
+aún más efusiva amistad que en los mejores tiempos del pasado, lo que
+quizás explicaba, el deseo de ganar para Beatriz la compañía de un tan
+consumado y brillante hombre de mundo cual era el marqués. Habiendo
+mostrado éste una muy natural reserva en renovar sus visitas a la joven
+pareja, el pintor le dirigió reproches y lo mortificó a este respecto de
+una manera hasta enojosa; de todas las involuntarias torpezas en que
+incurrir pudo ante los ojos de su mujer nuestro pintor, no fue ésta la
+que menos dejó de chocarle, porque olvidando que Jacques ignoraba en
+absoluto el recíproco secreto de ella con Pierrepont, vio en la
+insistencia de su marido para atraer al marqués al domicilio conyugal
+una falta de tacto, una inhabilidad peligrosa, y lo que es más, un
+rasgo de maldad con respecto a ella. ¡Cómo! ¡cuando ella misma agotaba
+voluntad y valor por expulsar para siempre de su alma el pensamiento de
+ese hombre, que tanto había amado, era su propio marido quien se lo
+traía de la mano imponiéndole su presencia turbadora!
+
+Fue ésta una nueva inculpación que formuló contra Jacques y que, como
+las otras, no tenía tampoco fundamento alguno de justicia, mas cuando
+una mujer tiene la desgracia de no amar a su marido, encuentra siempre
+motivo para atenuar a sus propios ojos la sin razón que su conciencia
+íntima reprueba, y al proceder así obra de buena fe, porque para su alma
+ulcerada todos son sufrimientos, para su enfermo corazón todas son
+heridas.
+
+Era, sin embargo, tan elevado el temple de carácter de Beatriz, que ni
+un momento pasó por su mente la idea de ceder a la tentación, abusando
+de la vulgar ceguera de su marido; persistió, pues, en la conducta que
+de antemano se había trazado al prever, más o menos tarde, la vuelta de
+Pierrepont, y fue para ella tanto menor dificultad tenerlo a distancia,
+cuanto que Pedro procuraba, por su parte, altivo y desdeñoso, mantenerse
+lejos de Beatriz, prefiriendo los reproches del marido al desprecio de
+la mujer.
+
+Fabrice, sin embargo, aunque sintiendo amargamente la frialdad sombría
+en que su mujer se encerrara, no desconfiaba vencerla a la larga en
+fuerza de generosas y delicadas atenciones. Después de haber consentido
+y mimado de todas maneras durante el invierno a su ingrato ídolo, le
+tomó para el verano una linda quinta entre Meudon y Bellevue, cuya
+quinta tenía, entre otras ventajas, la de aproximarla a su amiga la
+señora de Aymaret, quien pasaba el estío de aquel año en Versalles. La
+mansión, con frecuencia habitada por pintores, era bastante sencilla,
+pero dominaba el radiante valle del Sena, mientras que a sus espaldas
+desarrollábase el siempre grandioso panorama de París. La planta baja se
+abría sobre un vasto jardín que bajaba hasta el río en suave pendiente a
+través de bosquecillos y malezas llenas de gracia en medio de su
+abandono un tanto agreste: próximo a la casa cierta especie de
+colgadizo, grande y acristalado, servía a Jacques de taller. En la parte
+baja del jardín una espaciosa avenida rectilínea, bordeada de arrayanes
+entrelazados, parecía por su grandioso estilo ser el resto de un parque
+de cualquier antiguo castillo, y un camino público, profundamente
+encajonado, corría por de fuera. Esta avenida se encontraba limitada en
+sus dos extremidades por muros muy elevados contra uno de los cuales
+habíase puesto un blanco, y en frente, al otro lado, un asiento rústico;
+era nuestra alameda, en fin, un lugar particularmente retirado y
+solitario que hacía las delicias de la mujer del pintor. Allí pasaba
+cierto día Beatriz sus ensueños, y era una ardiente mañana de julio, a
+fines, cuando vio aparecer en el recodo del vecino sendero a la
+vizcondesa de Aymaret, que le dijo en festivo tono:
+
+--¡Estaba segura de encontrarte en la alameda de los suspiros!
+
+En seguida, después de haberla besado:
+
+--Vengo a darte una noticia... bastante inesperada... La pobre baronesa,
+que se lisonjeaba de tener treinta años por delante...
+
+--¡Qué!--exclamo Beatriz tornando violentamente el brazo de su amiga.
+
+--Se murió anoche, hija mía, de un ataque de gota al corazón...
+Pierrepont me envía un telegrama encargándome que te lo prevenga...
+
+La señora de Aymaret se interrumpió; Beatriz, cubierto el rostro de
+palidez mortal, la miraba con aterradora fijeza... débil contorsión
+plegó sus labios, apoyó la espalda contra los arrayanes, pero sus
+rodillas se doblaron y cayó desplomada.
+
+La vizcondesa lanzó un ligero grito, titubeó un momento, mas advirtiendo
+que se hallaba demasiado lejos de la habitación para ser oída,
+arrodillóse delante de la joven desmayada e hízole respirar su frasquito
+de sales, prodigándole al mismo tiempo dulces palabras. Beatriz volvió
+lentamente a la vida, y mientras se levantaba desconcertada y atónita:
+
+--¿Qué he tenido?--murmuró en débil voz.
+
+Un pliegue sombrío obscureció su nítida frente de diosa y la sangre
+agolpóse a sus mejillas.
+
+--¡Ah! ¡ya me acuerdo!
+
+--¿Quieres que vaya y llame a tu marido?
+
+--No... No... además, sería inútil... Está en París... ¿Tienes ahí el
+telegrama?
+
+--Tómalo.
+
+Beatriz lo leyó, e inclinando con desaliento la cabeza:
+
+--¡Oh! ¡Dios mío... esto es ya lo último!--dijo en casi imperceptible
+tono.
+
+Y como la señora de Aymaret la mirase con estupor:
+
+--¿Me crees loca?--continuó...--¿No te explicas la emoción que me causa
+la muerte de esa mujer?
+
+--No... no te comprendo... ¡pero absolutamente!
+
+--¡Bueno! pues vas a comprenderme; pero prométeme que lo que voy a
+decirte quedará para siempre entre las dos.
+
+--Te lo prometo... pero me das miedo... ¿qué es esto?... ¿qué hay?
+
+--Hay, mi querida Elisa, que yo amaba al marqués de Pierrepont... lo amo
+de toda mi vida... y si rehusé su mano es porque la tía me juró que lo
+desheredaba si se casaba conmigo... y hoy ha muerto... ¿entiendes?... ha
+muerto algunos meses después de mi matrimonio con otro... si hubiese
+esperado este poco de tiempo sería su mujer... ahora me encuentro
+separada de él para siempre... ¡y lo amo más que nunca!
+
+Ocultó el rostro entre sus manos y rompió a llorar.
+
+Para la señora de Aymaret, que hasta este instante mismo continuaba
+creyendo que Beatriz se había casado con Fabrice por un arrebato de
+amor, fue esta revelación tan nueva, tan imprevista, que en el primer
+momento no pudo responder a su amiga sino con vagas exclamaciones de
+admiración y lástima.
+
+--¡Ah! ¿pero es posible?... ¡Pobre amiga mía!... ¡Pobre amada mía! ¿Cómo
+no me lo habías dicho antes?
+
+Beatriz le contó entonces brevemente lo que había pasado aún no hacía un
+año entre ella y la baronesa de Montauron, el juramento que ella
+empeñara, juramento que la muerte rompía ahora.
+
+--Y aun cuando hubiese podido comunicarte mi secreto, no lo hubiera
+hecho... te conozco. Lo habrías contado todo al marqués, éste hubiera
+roto con su tía y vendríamos, hoy a estar en el mismo caso... ¡Su ruina
+estaría consumada, teniendo yo tal vez un día que sufrir sus
+reproches!... ¡No, eso no!... Mi única falta ha sido haber abandonado mi
+primera inspiración de entrar en el convento en lugar de contraer este
+desdichado matrimonio, engañando a un hombre honrado.
+
+--Pero--arguyó la señora de Aymaret--, a ese hombre honrado, que es al
+mismo tiempo un hombre de corazón y un hombre de talento, ¿no puedes
+amarlo un poco siquiera?
+
+--Lo he procurado... pero no puedo... Juzga mi situación--replicó
+Beatriz con suma viveza.
+
+Y entonces puso a su amiga en antecedentes de sus primeros disgustos
+domésticos, de sus decepciones continuas, de sus repulsiones secretas.
+La señora de Aymaret afectó chancear acerca de estas pequeñas miserias
+comparándolas con los dolores realmente trascendentales de la vida,
+exponiendo con mucho acierto a Beatriz que para borrar esas ligeras
+faltas de educación de que adolecía Fabrice, le bastaría con dar a éste,
+poco a poco, y como en broma, algunas lecciones de perfecta corrección,
+que, a no dudar, su marido recibiría con buena, voluntad.
+
+El verdadero dolor para Beatriz estaba en ese perturbador amor que, a
+pesar suyo, la siguiera a su hogar, perturbador amor que la desalentaba
+en todos sus propósitos emponzoñando su existencia, ilegítimo afecto de
+que era necesario denodadamente hacer el sacrificio.
+
+--¡Muy fácil de decir!--replicó su amiga.
+
+Entonces la señora de Aymaret, tomando un tono confidencial, le hizo
+entender que ella tuvo necesidad de hacer un análogo, hacía algunos
+años, y que le constaba ser difícil, mas no imposible, llevarlo a
+cabo...
+
+--¡Y confesarás, amada mía, que yo hubiese tenido más excusas que tú!
+
+--¿Y de qué medio te has valido?--interrogó Beatriz, a quien esta
+misteriosa revelación le interesaba--¿Has dejado de verle?
+
+--Amada mía, eso de dejar de verse no son más que palabras cuando se
+vive en la misma esfera social... No... pura y simplemente he cambiado
+mi amor en amistad... De esta manera el corazón no lo pierde todo...
+
+Beatriz la miró de hito en hito.
+
+--¡Ese es Pierrepont!--le dijo con voz muy baja.
+
+--De esto hace cuatro años--prosiguió la vizcondesa--. No recuerdo quién
+distintamente... pero se parecía algo al que has nombrado... Por otra
+parte, puedes estar tranquila... no me quería a mí tanto como a ti...
+porque a mí no se me insinuó para casarme...
+
+Beatriz titubeó un momento, pero al cabo atrajo hacia sí tiernamente a
+su amiga, besándose las dos en medio de abundantes lágrimas.
+
+--¡En fin! procuraré--afirmó Beatriz--; me ayudarás con tus consejos y
+tu ejemplo... pero tú eres una valerosa y prudente mujercita, y yo soy
+un pobre ser débil y despechado... No hay mal que por bien no venga:
+siquiera ahora tengo el consuelo de poder hablar contigo de todas estas
+cosas... ¡pero por Dios ni una palabra al marqués de lo que te he
+confiado!...
+
+--¡Si cometiese semejante falta--replicó la señora de Aymaret riendo--,
+no sería una prudente mujercita!...
+
+Caía la tarde y las dos amigas se despidieron.
+
+Pero Elisa vino a ver a Beatriz con frecuencia hasta tanto que pareció
+ésta a la vizcondesa más calmada. Sin embargo, a pesar de las tiernas
+exhortaciones de la señora de Aymaret, era imposible que Beatriz no se
+sintiese profundamente turbada por las reflexiones que forzosamente
+había de sugerirle la muerte de la señora de Montauron; era imposible
+que en adelante no le pareciesen todavía más pesados sus deberes,
+todavía más amargas sus contrariedades.
+
+
+
+
+XI
+
+«FIN DE SIGLO»
+
+
+No habiendo dejado la señora de Montauron disposiciones testamentarias,
+venía a ser su legítimo heredero el marqués de Pierrepont, quien por
+este hecho reunía en sus manos una renta de más de cuatrocientos mil
+francos.
+
+Pasó Pedro el primer período del luto cazando en los Genets y regresó a
+París hacia fin de octubre instalándose en el hotel de la calle
+Varennes, que perteneció a su tía, pero conservando al propio tiempo su
+entresuelo del bulevar Malesherbes, detalle que hacía sonreír a las
+señoras... Fue el marqués, aun en los tiempos de su relativa pobreza,
+personalidad muy buscada en el alto mundo parisiense por cuanto su
+gracia caballeresca, su dignidad personal, su galantería discreta,
+hicieron de él el prototipo de la más correcta distinción.
+
+Sorpresa, y sorpresa ingrata produjo, pues, verlo reaparecer en la
+escena donde era tan conocido y apreciado, con procederes mucho menos
+irreprochables. Ya el pasado invierno, después de su vuelta de Londres,
+notáronse cambios singulares en las costumbres de Pierrepont, pues se le
+vio con frecuencia en el teatro ocupando el segundo término de un palco
+de escena en compañía de _señoritas_, muy agradables sin duda alguna,
+pero con las cuales no es uso mostrarse en público, una vez pasados los
+días de la adolescencia.
+
+Este particular, como puede recordarse, no escapó a la mirada de la
+señorita de La Treillade, ¡penetrante y adelantada criatura! Mostróse
+igualmente Pierrepont cabalgando sin aprensiones en las avenidas del
+_Bosque_ al lado de ciertas amazonas que no blasonaban de virtuosas, lo
+que no dejó de admirar también, mucho más tratándose de un hombre que
+hasta entonces conquistara con justicia la reputación de discreto y
+decente. Y aun se decía más: se decía que nuestro personaje había
+contraído en Inglaterra un vicio, no tan raro en aquel país como lo es
+en cualquier otro fuera de las islas. Al menos el vizconde de Aymaret,
+juez competente en estas materias, aseguraba a su mujer que ese diablo
+de Pierrepont trajo de por allá una afición un tanto desmedida al Jerez
+y al brandy.
+
+Las dos personas que en París se interesaban por el marqués, a saber:
+Beatriz y la señora de Aymaret, estaban consternadas con la divulgación
+de tales desfavorables hablillas, pero habían acabado por engañarse a sí
+mismas, conviniendo que aquellas voces no eran más que el despecho de la
+envidia impotente.
+
+Sin embargo, fuerza era convencerse, porque apenas de regreso en París,
+desvanecido por su inesperada fortuna, el heredero de la señora de
+Montauron acentuó de modo tan escandaloso sus deslices, que aun sus más
+ardientes devotos tuvieron que confesar la extraña y desfavorable
+metamorfosis que en la conducta y el carácter de aquél se efectuara;
+nunca fue Pedro un puritano, es cierto, pero siempre se le veía llevar a
+sus aventuras galantes aquella delicadeza moral que ellas reclaman, y
+que consiste, para el hombre de honor, en ocultar al público sus
+debilidades en asuntos de amor, y con mucho más motivo que sus
+debilidades sus vicios, mientras que ahora parecía como si el marqués
+pusiera empeño en desafiar la opinión. Tal vez en consideración a ese
+menguado propósito pregonaba a la luz del día sus relaciones con cierta
+comiquilla que merced a las larguezas del tardío calavera arrastraba en
+el _Bosque_ uno de los mejores equipajes de París, y aun se añadía que
+no era ésta la mayor de sus locuras, comenzando a prestársele detalles
+de vida y costumbres que informaban los más deplorables caracteres.
+Hablábase entre dientes, por los salones, de ciertas cenas semanales
+donde se reunían con el marqués y sus amigos esas mujeres sin principio
+que París ve girar cual estrellas errantes entre los confines de la
+buena sociedad y de la sociedad dudosa, no faltando quien asegurara que
+de aquellas personas, algunas eran llevadas a tan orgiásticos festines
+por sus mismos maridos, lo que hace de tales entes el más cumplido
+elogio.
+
+Contábanse en desdoro de Pierrepont otras imprudentes excentricidades
+del mismo jaez que no hace al caso precisar aquí, y que sin herir por
+incurable manera el honor de aquél, levantaban en torno de su nombre,
+hasta entonces tan respetado, ciertos lamentables rumores de
+desestimación.
+
+Beatriz y la señora de Aymaret se hallaban demasiado mezcladas al
+movimiento parisiense para que no se les ofreciera la ocasión de
+verificar por sí mismas, ya en el _Bosque_, ora en el teatro, los
+desórdenes que con tanta imprudencia a la vista de todos desplegaba el
+marqués, y además la vizcondesa estaba en autos a estos respectos por su
+propio marido, consuetudinario comensal de las famosas citadas cenas,
+mientras que el portavoz para con Beatriz era Gustavo Calvat, a quien
+sus jocosidades de _bohemio_, aunque menospreciado, divertido,
+introducían en los teatros y en los cafés de periodistas donde
+ávidamente recogía los escándalos corrientes del París a la moda. Nunca
+habían existido entre Pierrepont y aquel ejemplar, a quien Pedro
+encontraba de continuo en el taller de Fabrice, grandes simpatías, por
+cuya razón ponía Calvat esmeradísimo empeño en poner de relieve, sobre
+todo delante de Beatriz, a fin de mortificarla, las calaveradas del
+marqués, adivinando las secretas solidaridades de ésta con un hombre
+nacido en su misma clase social. Pero, lo que más indiscutiblemente
+acusaba a Pierrepont ante los ojos de las jóvenes amigas, era ese
+completo y absoluto alejamiento de aquél hacia ellas, cual si el
+marqués hiciera por el hecho una tácita confesión de su indignidad;
+jamás aparecía por el taller de Fabrice, con grande aflicción del
+pintor, que tan sinceramente estimaba a aquel antiguo compañero del
+combate y de la ambulancia.
+
+No era de extrañar su proceder con Jacques, puesto que Pedro había
+renegado de la mayor parte de sus antiguas relaciones: veíasele, sin
+embargo, de vez en cuando en el mundo, puesto que lo encontramos, hacia
+mediados de diciembre, en el saloncito privado de Mariana de La
+Treillade, si bien es cierto que una circunstancia especial lo llevaba a
+ese elegante santuario de la malicia, puesto que Pierrepont venía a
+felicitar a Marianita por su próximo matrimonio. Sí, al fin esta linda
+joven se casa, se casa con el barón Julio Grèbe, hijo de un acaudalado
+banquero de París. Julio es ya heredero por línea directa de una docena
+de millones de francos, y espera suceder a su tío en igual suma redonda.
+
+En el momento en que Pierrepont se presenta, la señora de La Treillade
+va a salir, muy ocupada con la instalación de su hija, y ruega a aquél
+que la dispense si lo deja solo con su hija y miss Eva.
+
+--Señorita--le dice sentándose y afectando un aire de gravedad bastante
+equívoco--, permítame que le dirija las más respetuosas
+felicitaciones... Se casa usted con uno de mis mejores amigos... un
+perfecto caballero... y una excelente persona de quien hará usted cuanto
+usted quiera.
+
+--No sé--responde Mariana, mirándolo de lleno con sus grandes ojos
+burlones--, no sé si es tan arreglado como usted dice, pero, en todo
+caso, le da un ejemplo que debiera usted imitar... ¡pone a tiempo un
+punto final!
+
+--Pero, desgraciadamente, no a todos se presenta tan propicia ocasión
+como lo es ésta.
+
+--Y note usted--continúa Mariana--, que es bastante más joven que usted.
+
+--¡Sí, pero yo soy muy joven para mi edad, señorita!
+
+--¡Así se dice al menos!
+
+--Y bien dicen... mientras que él, Julio, es casi un viejo para la que
+tiene.
+
+--Eso me encanta; no podría usted hacerme mayor elogio... Yo soy de un
+natural tan suave, tranquilo y sensible, que un marido demasiado vivo de
+carácter me haría sufrir mucho.
+
+--Estoy tan convencido, desde hace mucho tiempo, de lo que me dice
+usted, señorita, que hasta me he permitido poner en antecedentes sobre
+el particular a mi joven camarada.
+
+--¿Cómo así, mi querido amigo?
+
+--Como usted lo oye... «Amado Julio--le he dicho... ¡tan íntima es
+nuestra amistad!...--He tenido el gusto de conocer a la señorita de La
+Treillade en casa de mi tía, durante una temporada de campo... con ese
+motivo tuve la ocasión de estudiarla, descubriendo en ella una dulzura,
+una sensibilidad, y permítame la expresión, señorita... un candor... que
+exigen los mayores miramientos.
+
+--Señor de Pierrepont, no sé realmente cómo darle las gracias por sus
+bondades conmigo...
+
+--No hacen más que principiar, señorita... ¡si usted tiene a bien
+alentarlas!
+
+--Pues bien, las aliento... ¿Continuará usted visitándome después de
+casada?
+
+--Todos los días, si me lo permite usted.
+
+--Todos los días sería demasiado fatigoso para usted... porque nosotros
+vamos a vivir en la calle Monceau, y es un poco lejos de su horrible
+calle Varennes.
+
+--Perdón, señorita, pero, además del hotel de la calle Varennes,
+conservo el entresuelo del bulevar Malesherbes.
+
+--¿Para qué, amigo mío?
+
+--Para tener el honor de continuar siendo vecino de usted.
+
+--¡De veras!... ¡si usted supiera cómo me divierte eso!
+
+--A mí tampoco me contraría, señorita, se lo aseguro a usted.
+
+Este chispeante diálogo, que parecía hacer las delicias de la candorosa
+institutriz, en aquellos lugares presente, fue interrumpido por la
+súbita y bulliciosa irrupción de dos o tres jóvenes amigas que
+invadieron el saloncito de Mariana. El fresco rostro de miss Nicholson
+tomó los colores de una rosa de Bengala cuando advirtió que Pierrepont
+se encontraba allí, pero, desdichadamente, al marqués no se le antojó
+prolongar su visita, por cuya razón se puso en retirada, no sin haber
+antes dado la mano a Mariana, que le dijo:
+
+--Creo que no será la última vez... ¡espero que cumplirá usted su
+palabra!
+
+--¡Oh! ¡de eso esté usted bien segura, señorita!
+
+Después de los besos de ordenanza, las señoritas de Alvarez y de
+Chalvin, que acompañaban a miss Nicholson, preguntaron con insistencia a
+la de La Treillade si se había ya fijado la época del casamiento.
+
+--Sí--respondió Mariana--, se ha decidido que se efectúe el 5 de enero,
+así como a manera de aguinaldos para mí... o, mejor dicho, para mi
+marido...
+
+--¿Creerás, querida, que aún no conozco a tu marido?--dijo la señorita
+de Chalvin--, ¡y tengo una curiosidad!
+
+--¡Glotona!--replicó Marianita--, pues bien, relámete... va a venir...
+lo estoy esperando...
+
+--¡Dicen que es seductor, amada mía!
+
+--¡Seductor!... ¡aun me parece poco!...
+
+Un momento después la puerta se abría para dejar paso al barón Julio
+Grèbe, conocido por los gomosos de su laya por «Fin de Siglo»; era este
+el sobrenombre que él se daba, llevándolo con más orgullo que un título,
+en razón a que sus amigos llamábanlo familiarmente por tan simbólico
+apodo.
+
+Era nuestro barón hijo único y mimadísimo por su mamá, que vivió en
+éxtasis delante de él desde el momento en que abrió los ojos a esta
+pícara vida; tiernamente hubo de sonreír aquella buena señora al saber
+las primeras calaveradas de su niño, contribuyendo por su parte; con
+laudable empeño, a hacer de su pimpollo el insoportable señorito que
+retratando vamos. Para conservar en sociedad este original la
+prepotencia a que lo habituaron en familia, decidió buscar una actitud,
+un algo que lo distinguiera de los demás mortales, y a falta de otros
+méritos, nada encontró mejor que admirar o, más bien, según su lenguaje,
+_espantar_ a sus contemporáneos, haciendo los más cínicos alardes de la
+más necia perversidad. Algunas nociones remotísimas de Darwin, recogidas
+por aquí y por allí a salto de mata, compaginadas a la diabla con
+ciertas confusas pinceladas de Schopenhauer, proveyeron a nuestro
+baroncito de una descabellada teoría nihilista, que predicaba
+impertérrito de círculo en círculo y de salón en salón, declarándose en
+todas materias, literatura, política, artes y sobre todo en moral, tan
+escéptico, cansado, aburrido, desengañado y desalentado, tan corrompido
+y tan caduco, tan hastiado de las viejas tradiciones, tan en
+liquefacción, en fin, que pronto sería necesario recogerlo con cuchara.
+Tales eran las pretensiones del «Fin de Siglo», quien, no conservando
+las creencias del pasado y siendo demasiado tonto para penetrar las del
+porvenir, había acabado por no tener ninguna.
+
+Algunos de sus camaradas de círculo, alucinados por su imperturbable
+aplomo y sus grandes bienes de fortuna, concluyeron por considerarlo
+cual un espíritu fuerte de primera magnitud, y él mismo acabó por
+creerlo así también.
+
+Sin embargo, y a pesar de sus prédicas, los gastos de representación del
+señor de Grèbe tomaron tal vuelo en los últimos tiempos, que su tío le
+prometió no sólo desheredarlo, sino lo que es más, ponerlo en tutela a
+menos de entrar en mejor vía, y por esta razón decidió contraer
+matrimonio con Mariana de La Treillade, a quien por otra parte
+proponíase _espantar_ en manera extraordinaria.
+
+Julio Grèbe era un joven de veinticinco a veintiséis años, pequeño de
+estatura pero bien formado y de una elegancia ultra-británica: lo que le
+desfavorecía mucho era un par de ojos muy saltones, azules pálidos y
+cuya expresión era casi siniestra a veces, otras semiapagada. Tenía
+resuelto andar, caminando con las piernas en arco, cual si aun a pie,
+estuviese montado a caballo.
+
+Y en esa triunfal apostura adelantábase por el salón de Mariana de La
+Treillade, a quien saludó con una ligera e irónica inclinación de
+cabeza, depositando en las hermosas manos de su prometida una enorme
+caja de chocolatines: la manera de hacerle la corte fue este día
+bastante singular, pues consistió en comer, a los atónitos ojos de
+aquellas señoritas, una cantidad disparatada de las susodichas
+golosinas, y estimulado por las risas de admiración de la interesante
+galería, perseveró con su aire siniestro y frío en tan culto juego hasta
+verle el fondo al descomunal cartucho, no sin que abrigara serias
+inquietudes acerca de sus probables consecuencias, pero había
+_espantado_ a aquellos serafines: era, pues, dichoso.
+
+Las bodas se efectuaron tres semanas después de la historiada proeza en
+la iglesia de San Agustín, y como la joven pareja se pusiera de acuerdo
+para no llevar a cabo el reglamentario viaje de novios, se instalaron la
+noche misma de sus nupcias en el hotel que Marianita había hecho comprar
+a su marido, calle Monceau, hotel cuyo arreglo presidió ella misma dando
+muestra en el mobiliario y tren de su proverbial buen gusto, porque no
+era esta cualidad la que precisamente faltase a Mariana.
+
+Un gabinete colgado de seda azul con botones de oro precedía a la alcoba
+de la joven desposada. En él se detuvo al regreso de la iglesia, tiró su
+albornoz, descubrió la adorable cabeza y se dejó caer en un sillón cual
+si se sintiese cansada y aburrida de las ceremonias del casamiento;
+entretanto su marido se calentaba los pies junto a la chimenea. Había
+parecido todo el día más glacialmente desdeñoso, y aun en este momento,
+a solas con su joven y encantadora esposa, en los umbrales de la cámara
+nupcial, no tenía para su mujer otras caricias que una sonrisa burlona
+en sus labios y en sus ojos una perversa mirada.
+
+--Querida mía--le dijo de pronto--, ¿sois del viejo régimen?
+
+--¿Viejo régimen?... perdón... no comprendo.
+
+--Os pregunto, querida, si tenéis la simpleza de tomar en serio las
+viejas rutinas sociales, las tontas convenciones de nuestros padres...
+¡y en especial el matrimonio!
+
+--¿A dónde vamos a parar, amado Julio?
+
+--A ponernos de acuerdo desde el principio, ¡alma mía!, y para eso es
+necesario que antes nos conozcamos... En cuanto a mí voy a deciros
+claramente lo que soy... Os habrán contado probablemente que yo era un
+libertino, un depravado, un don Juan... nada de eso, amiga mía... no soy
+más que un hombre de mi época, desprendido de toda clase de
+preocupaciones... un hombre que puede someterse a las costumbres, y a su
+tío... pero no me enajena la independencia.
+
+--¿Y qué más?--interrogó Mariana con una sonrisa indiferente y burlona
+que no dejó de desconcertar a su marido.
+
+--¿Y qué más?... pues es muy sencillo... he querido deciros que podéis
+contar con mis más sinceros sentimientos... pero que no debéis de
+esperar esas ternezas... es decir, las costumbres de uso en un
+matrimonio de aldea.
+
+--¿Y después?--continuó la joven con su misma sonrisa graciosa e
+impasible.
+
+--Y después... que para sentar desde luego los precedentes de esta
+independencia que reclamo... os pido permiso para ir a dar una vuelta al
+círculo... por supuesto, si eso no os contraría demasiado.
+
+--Eso no me importa nada, amigo mío.
+
+--Debo añadir que entraré probablemente un poco tarde... hacia la
+madrugada.
+
+--¡Tanto mejor!--repuso ella.
+
+--¡Bueno!--continuó el baróncito, tomando su sombrero--. ¡De acuerdo!...
+¿Me permitís que os dé un beso en la mano?
+
+--¡Con mucho gusto!--y le tendió la suya enguantada.
+
+Julio Grèbe salió con aire de triunfador, ganando la calle por la
+escalera privada de su departamento.
+
+Era éste un golpe de efecto que meditaba desde hacía mucho tiempo y del
+que esperaba cosechar inmarcesible gloria, porque eso de ir a pasar su
+noche de boda en casa de su amante no podía ser más _fin de siglo_, nada
+podía dar más evidente testimonio de su desprecio hacia la estrecha
+moral del vulgo.
+
+Bajó Julio fumando, por la avenida de Messina, dio algunos pasos por el
+bulevar Haussman en dirección a la calle d'Argenson, donde vivía su
+amante que lo aguardaba, mas se paró de pronto... De veras... lo
+abandonaba el valor; fuese que la enormidad de la villana acción que
+cometía, despertase su conciencia embotada, fuese que la tranquila
+ironía de Mariana lo inquietara, fuese que realmente estuviese enamorado
+de su mujer, ocultando su afecto por un estúpido y torcido amor propio,
+lo cierto es que renunció a llevar más lejos su indigna fanfarronada y
+tomó de nuevo el camino de la calle Monceau. Después de tan corta
+ausencia, le sería fácil hacer pasar, la cosa como una simple broma.
+
+Ya en su casa, entró sonriendo en el gabinete donde había quedado su
+mujer; las lámparas ardían todavía, pero Mariana no estaba; después de
+haberla llamado con discreción, penetró en el dormitorio débilmente
+alumbrado, mas vio sorprendido que no había nadie; subió corriendo a las
+habitaciones de miss Brown. Miss Brown tampoco estaba; no atreviéndose a
+interrogar a la servidumbre, salió de nuevo y fue a tomar noticias al
+hotel del parque Monceau donde vivía la señora de La Treillade. Mariana
+no había parecido por allí; entonces volvió a su domicilio y pasó la
+noche paseándose en el gabinete de su esposa desde las doce hasta las
+siete de la mañana, a cuya hora tuvo el gusto de verla entrar pálida y
+yerta de frío, envuelta en un abrigo de pieles.
+
+--¿De dónde venís?--le preguntó con voz ahogada.
+
+--Vengo de pasear mi libertad como vos paseáis la vuestra.
+
+--¡Me parece bien!--gritó el barón.
+
+--¿No es verdad?--repuso fríamente Mariana.
+
+--¡Pero es que no ha sido más que una broma!
+
+--Una broma ha sido también la mía.
+
+--¿Por quién me tomáis?--preguntó al fin, rojo de cólera.
+
+--Os tomo por un pobre hombre desenterrado... Vamos, idos a dormir...
+¡Vamos, idos!
+
+Mariana le mostró la puerta y él salió mansamente... Estaba _espantado_.
+
+--Querido--decía Julio algunos días después en tono confidencial a su
+amigo Pierrepont--, sabes que si yo soy _fin de siglo_, ¡mi mujer lo es
+aún más que yo!
+
+--Me admiras, Julio--respondió Pierrepont.
+
+
+
+
+XII
+
+EL PALCO DEL TEATRO FRANCÉS
+
+
+Dos meses después del casamiento de la señorita de La Treillade con el
+barón Julio Grèbe, Fabrice y su mujer, acompañados de los señores de
+Aymaret, fueron una noche al teatro Francés.
+
+Ocupaban aquel grande y conocido palco de escena que la administración
+del establecimiento se reserva, cediéndolo de cuando en cuando a los
+amigos de la casa, y ese palco es tanto más buscado cuanto que de él
+depende un saloncito colocado enfrente del otro lado del corredor.
+
+Eran las nueve y media y acababa de levantarse el telón para dar
+principio al segundo acto de _Mademoiselle de la Seiglière_, cuando la
+atención que Beatriz y la de Aymaret prestaban a la pieza, fue
+bruscamente interrumpida por la estruendosa entrada que efectuaban tres
+o cuatro personas en el palco opuesto al que ocupaban nuestras
+conocidas, quienes reconocieron en seguida a la baronesa de Grèbe, por
+su familia de La Treillade, escoltada de su fiel institutriz y seguida
+del marido y del marqués de Pierrepont.
+
+Estas señoras y caballeros parecían estar de muy buen humor, tanto, que
+la exuberancia de sus demostraciones levantaron en la sala algunos
+murmullos de descontento.
+
+Todo París se ocupaba hacía algún tiempo de la intimidad de Pierrepont
+con la joven baronesa de Grèbe, y en cuanto al barón, enteramente
+domado, fascinado e hipnotizado por su mujer, había concluído por formar
+parte de la numerosísima cohorte de maridos de que rebosa el mundo y de
+los cuales no sabe uno si compadecer la ceguera o admirar la
+complacencia. Aun para los que desconocían los escabrosos detalles de
+estas relaciones públicas del marqués con la tierna recién casada, la
+circunstancia precisamente de la extremada juventud de su cómplice, le
+daba un aire de criminal corrupción de menores que causaba universal
+repugnancia. Fue esta grave falta nuevo motivo de tristeza para sus
+amigos de otros tiempos, que veían degradarse bajo sus ojos, de
+escándalo en escándalo, esta noble, delicada y caballeresca figura que
+tanto los había hechizado en otros tiempos.
+
+Mucho tiempo hacía que Beatriz y su amiga ni pronunciaban siquiera el
+nombre del marqués, cuando sufrieron la contrariedad de encontrarse con
+él y Mariana cara a cara en una función del teatro Francés. No tardaron
+en advertir que a su vez fueron reconocidas, considerada la expresión de
+fisonomía de los vecinos y el incesante jugar de los anteojos; Mariana
+se expresaba con viveza, pareciendo mostrar decidido empeño en llamar
+la atención del marqués sobre el palco de Fabrice.
+
+En el entreacto Jacques, a quien un trabajo urgente llamaba a casa, se
+retiró, seguido del vizconde, que se fue al círculo a jugar su
+indispensable partida de _bésigue_. La señora de Aymaret debía acompañar
+a Beatriz a su domicilio al concluir el espectáculo.
+
+En los mismos momentos en que los dos maridos abandonaban la sala,
+Pierrepont, pareciendo obedecer contra su voluntad una orden de Mariana,
+se levantaba y salía de su localidad. Beatriz, que tras del abanico no
+cesaba de mirarlo, sintió que el corazón se le saltaba del pecho, y aun
+tuvo que ponerse sobre él la mano para contener sus violentos latidos.
+
+--¿Qué tienes... qué te ha dado?--le preguntó la vizcondesa.
+
+--¡Estoy segura de que viene a vernos!
+
+--¡Qué disparate!... ¿Estás loca?
+
+--¡Ya lo verás!
+
+Tres o cuatro minutos después tocaron ligeramente la puerta del palco.
+La señora de Aymaret se levantó a abrir y Pierrepont entró.
+
+Saludó cortésmente pero con frialdad, y echó a su alrededor una mirada
+como extrañando encontrar solas a las dos damas.
+
+--¿Pues qué, se ha ido Jacques?--les preguntó.
+
+--Sí--respondió la vizcondesa--; acaba de irse.
+
+--¡Oh!... ¡qué fastidio!... ¡qué fastidio!--añadió Pedro ocupando con
+cierta extraña torpeza el asiento que le ofrecían, con torpeza tal que
+se le cayó el anteojo de teatro, recogiéndolo con risas tan exageradas
+que chocaron a aquéllas damas--. Estaba encargado de trasmitirle una
+misiva... una misiva... a ese buen Jacques... pero no dudo de que la
+señora Fabrice tendrá a bien servirme de intermediaria... y naturalmente
+obtendrá de su marido cuanto le pida...
+
+La incorrección del lenguaje del marqués, el balbuciente acento con que
+acompañara sus palabras, lo descompuesto de su gesto y modales, no
+escaparon a las jóvenes amigas, que convinieron dolorosamente para sus
+adentros en cómo eran una verdad los hábitos de intemperancia que se le
+atribuían a aquél.
+
+--He aquí el caso--continuó Pierrepont, mientras las señoras escuchaban
+con verdadero estupor--. Todo el mundo se ocupa del retrato de miss
+Nicholson que Fabrice acaba de terminar... una obra maestra según
+dicen... la baronesa Grèbe está encaprichada de tener uno también...
+pintado por la mano del grande artista... pero según parece... está
+recargado de trabajo... rehusa clientela... hay que aguardar turno...
+hacer antesala... y yo quisiera uno... un retrato... de la mujer de mi
+joven amigo... por intermedio, repito, de la señora Fabrice.
+
+Ni la índole de la petición, ni las formas con que fuera hecha, eran
+asuntos que pudiesen complacer a Beatriz.
+
+--Mi marido--respondió aquélla con glacial desdén--jamás me consulta
+acerca de los modelos de mi agrado... Nunca hablamos de cosas que se
+refieren a su profesión.
+
+--¡Ah!... ¿según parece... la señora de Fabrice nos niega su apoyo... en
+este particular?
+
+--Sí, señor, lo niego--replicó Beatriz levantándose con dignidad--.
+Elisa, permite que me sirva de tu cupé; volverá dentro de veinte
+minutos.
+
+Pasó altivamente delante de Pierrepont, abrió la puerta del palco y
+entró en el salón de enfrente poniéndose su abrigo de pieles. La señora
+de Aymaret había venido a ayudarla; diéronse la mano y Beatriz se fue.
+
+Pierrepont de pie, inmóvil, mudo, asistía en la penumbra del palco a
+esta breve escena. Por fin, decidióse a ir al encuentro de la vizcondesa
+que permanecía en el saloncito; la interesante dama se había sentado en
+un diván y respiraba con dificultad cual si una mano de gigante le
+oprimiera el corazón. El marqués paróse delante de ella, agitadas las
+manos por un ligero temblor, encendidas la frente y las mejillas, porque
+la cólera había acabado por trastornarlo, y siempre balbuciente ensayó
+formular una disculpa.
+
+--A usted se lo puedo decir... con el respeto debido... mi intención no
+ha sido... No entra en mis costumbres, usted sabe, insultar a una
+señora... no creo que me he hecho acreedor... a su enfado... Por lo
+demás, ahora es ya asunto a debatir entre hombres... En cuanto a
+usted... me permito evocar recuerdos... que supongo...
+
+De pronto callóse, como advirtiese que la señora de Aymaret ocultaba su
+rostro entre las manos y que las lágrimas escapaban de sus ojos,
+humedeciendo sus guantes.
+
+Hubo dos o tres minutos de silencio; en seguida el marqués, pálido como
+un cadáver, le dijo en baja, aunque firme voz:
+
+--¿Por qué llora usted?
+
+La vizcondesa no le respondió sino con una explosión de sollozos.
+
+--¡Ah!... lo sé--replicó el marqués, sacudiendo tristemente la cabeza--;
+llora por causa mía... llora por causa del hombre a quien ha honrado con
+su amistad... con su estima... y a quien contempla hoy caído en la
+última degradación... pero si le causo lástima... si le causo horror...
+¿de quién fue la culpa sino de esa miserable mujer que acaba de irse?
+
+--¡Señor de Pierrepont!
+
+--¡Nada de nuevo le digo, señora... nada!... El cambio singular que se
+ha efectuado en mi vida es tal vez un enigma para todo el mundo menos
+para usted... Es imposible que usted... ya que no los demás, no adivine
+la causa verdadera...
+
+--Algunas veces... sin duda--murmuró la vizcondesa--, esa idea ha pasado
+por mi cabeza... Pero, ¿cómo aceptarla?... ¿Cómo suponer que una
+decepción, por amarga que ella sea, haga caer a un hombre...?
+
+Titubeó un momento.
+
+--¡Tan bajo!...--dijo Pierrepont, terminando la frase--. ¡Pero, por
+Dios, señora, usted ha sido mi confidente... en esa terrible hora de mi
+vida! Tenga usted en cuenta, pues, lo que ha debido ser para mí ese
+desengaño a que se refiere... A esa edad en que el destino del hombre
+está en suspenso, es casi siempre una mujer quien lo decide... quien lo
+convierte en bueno o en malo... Cuanto a mí, esa mujer fatal ha sido su
+amiga de usted... Tal cual ella se me aparecía entonces, con su temible
+belleza y sus supuestas virtudes, era a mis ojos como el viviente
+símbolo de la dicha que yo soñaba en el seno de un hogar respetado...
+Yo había cifrado todo mi porvenir, toda mi vida en ese ensueño de que
+ella era la inspiradora... Usted sabe todos los obstáculos que nos
+separaban, usted conoce todas las objeciones, todas las resistencias que
+debía yo arrostrar o vencer... Usted sabe que estaba pronto a todas las
+abnegaciones, a todos los sacrificios... No ignora que lo aceptaba todo,
+las privaciones, las estrecheces, la sujeción, el trabajo... con tal que
+fuera mi mujer... Sabe, en fin, cuánto la amaba... con qué loca
+ternura... casi santa, me atrevo a decirlo así... Y cuando ella ha
+burlado un amor semejante, le admira a usted que me haya convertido en
+un insensato y que la llame una miserable.
+
+--Señor de Pierrepont, le compadezco con toda mi alma... pero, ¿es digno
+de usted, de su buen sentido, de su rectitud, llamar miserable a una
+mujer porque ha rehusado casarse con usted?
+
+--¡No la trato de miserable porque haya rehusado casarse conmigo... sino
+porque durante meses y años ha alentado mi pasión, porque me ha hecho
+creer que la compartía... y porque mintió, en fin!... Vamos a ver,
+señora, ¿cree usted que soy un niño? ¿cree que pude engañarme con
+respecto a su actitud, a sus miradas, a su acento, a su silencio mismo?
+Pues que, ¿todo eso no estaba diciendo que me amaba? ¡Vamos, que usted
+misma estaba persuadida y todo eso no era más que mentiras y fría
+coquetería!... Y es que entonces, a pesar de mi escasa fortuna, para
+ella que no tenía nada, era yo un partido... pero el día en que un
+pretendiente más rico se le presentó, arrojóse en sus brazos sin mirar
+que me partía el corazón.
+
+--¡Si supiera, señor, si supiera cuán injusto es usted!
+
+--¡Se arrojó en sus brazos sin mirar que me partía el corazón!--continuó
+con exaltación creciente--, y todo lo que por mí pasó en ese momento,
+todo lo que he sentido de desencanto, de humillación, de dolor, de
+salvajes celos... ¿cómo no lo comprende usted? He pensado en darme la
+muerte... pero la vida que llevo es un suicidio como cualquier otro...
+con el descrédito y la vergüenza además.
+
+--¡Señor de Pierrepont... cálmese, se lo ruego... cálmese!...
+
+--Ha conseguido volverme loco... me ha hecho perverso en todo sentido...
+¡Ah! le juro que ella misma ha de convencerse de lo que digo. ¡Ahora
+hace un instante, me negaba un favor baladí... y todo por ultrajar a esa
+mujer... que vale bien poco, es verdad... pero que, de cualquier manera
+que sea, es mejor que ella...! ¡Pues bien, o nos dará una satisfacción
+a la baronesa y a mí, o le mataré a su marido!... De todos modos lo
+aborrezco; un hombre honrado y todo lo que se quiera... pero a quien
+aborrezco, sí... ¡hará el retrato de mi amante o lo mandaré al otro
+mundo!...
+
+--Señor de Pierrepont--exclamó la vizcondesa, oprimiendo el brazo del
+marqués--; por todo lo que más quiero y lo que más respeto; por todo
+cuanto hay de más sagrado, le juro... ¿me oye usted? le juro que Beatriz
+es inocente de lo que la acusa.
+
+--¡Sin duda, se lo ha dicho ella!--murmuró Pierrepont sonriendo con
+amargura.
+
+--¡Ay, Dios mío!--continuó la señora de Aymaret fuera de sí--. Pues
+bien, me lo ha dicho... me lo ha dicho todo... me ha confesado todo...
+me ha dicho que le ama a usted desde su infancia y que nunca ha amado a
+otro hombre sino a usted... me ha dicho que la idea de ser su mujer era
+la única de sus ilusiones... que le adoraba, en fin... y que la tía de
+usted la obligó a rehusar su mano de usted so pena de desheredarle...
+que por usted se ha sacrificado... que por usted ha sufrido el
+martirio... ¡Ahí tiene usted la verdad pura!... y le digo que será el
+último de los hombres si alguna vez hace que me arrepienta de la
+indiscreción culpable... culpabilísima... que acabo de cometer...
+únicamente para evitar una desgracia... para evitar el crimen que
+premedita usted.
+
+El marqués la contemplaba con mirada incierta, aun dudando todavía, pero
+la confidencia que acababa de brotar del corazón y de los labios de la
+vizcondesa tenía tal sello de verdad, que por sí misma se imponía; así
+lo comprendió rápidamente el marqués, y tomando con efusión las manos de
+la de Aymaret, mientras se sentaba delante de ella abrumado y confuso:
+
+--¿Es posible?...--le dijo--. Sí, yo sé que nunca falta usted a la
+verdad... ¡Oh! que Dios le premie el bien que me ha hecho usted... ¡Oh!
+¡cuan agradecido le estoy!... ¡No me da usted la dicha, ay!... pero al
+menos me devuelve carácter y honra.
+
+--¡Tomo nota de ello!--díjole la vizcondesa apretando la mano de
+Pierrepont, y le dio entonces detalles de las amenazas de que Beatriz
+había sido víctima por parte de la muerta baronesa, no habiendo ya razón
+para ocultarle esos particulares que Pedro demostraba avidez en conocer.
+
+El movimiento de los espectadores de la sala les dio a entender que un
+acto terminaba.
+
+--Mi querido señor--dijo al marqués la vizcondesa poniéndose de pie--,
+los dos tenemos necesidad de reposo... y todavía más de reflexión... por
+otra parte, deben empezar a inquietarse en el palco de enfrente por su
+ausencia.
+
+Pierrepont hizo un gesto de soberana indiferencia.
+
+--Vaya usted mañana a verme a las dos--concluyó la señora de Aymaret--.
+Tenemos que tratar una cuestión muy seria, el de la conducta a seguir
+respecto a Beatriz.
+
+--Hasta mañana, pues, señora... y todavía una vez gracias mil... ¡Oh,
+gracias mil!
+
+Y ganó la puerta del corredor mientras que ella entraba en su palco.
+
+
+
+
+XIII
+
+PASIÓN
+
+
+La prudente mujercita pasó una noche muy inquieta pensando las
+consecuencias probables o posibles de la grave revelación que se había
+visto obligada a hacer al marqués. Esta trascendental confidencia le fue
+arrancada por necesidad tan imperiosa que nada podía reprocharse en su
+fuero interno, no pudiendo caber duda alguna acerca de que el primero de
+sus deberes fuese evitar a cualquier costa y ante todo el peligro de un
+sangriento conflicto personal entre Pierrepont y Fabrice; pero no por
+eso deploraba menos haberse visto reducida a tan apremiante extremidad
+sin que pudiera ocultarse a su buen juicio que la fuerza de las
+circunstancias iban a poner a Beatriz, para el futuro, en una situación
+por extremo delicada con respecto al hombre que se hallaba en posesión
+del secreto de aquélla.
+
+Dejar ignorado que Pierrepont lo conocía hubiese sido ilusoria
+presunción, porque Elisa no podía esperar que el marqués se condenase en
+lo sucesivo a la misma reserva que observara en el pasado, siendo
+imposible suponer tampoco que consintiese ahora en continuar soportando
+el desprecio de Beatriz sin intentar ante ella una justificación de su
+pasada conducta, aunque no fuese más que de aquella observada la noche
+anterior en el palco del teatro Francés. Y desde el momento que una
+explicación era inevitable, pensó acertadamente la señora de Aymaret que
+sería más decoroso y menos arriesgado hacerla ella misma a la
+interesada, descartando por ese medio a Pierrepont. En cuanto al nuevo
+sesgo que forzosamente iban a tomar las relaciones de Beatriz con el
+marqués, nada le pareció mejor a fin de prevenir todo peligro sino hacer
+un llamamiento a los sentimientos de honor que en los dos reconocía.
+Franca y recta nuestra vizcondesa, otorgaba generosa y tal vez excesiva
+confianza a los nobles y leales procederes; así, pues, dado este sentir,
+consideradas estas circunstancias, parecióle imposible que ningún
+expediente cualquiera pudiese dar el laudable resultado que perseguía.
+
+Bajo la impresión de estas ideas fue que recibió al marqués cuando fue a
+casa de ella al otro día en la hora que la vizcondesa le había fijado.
+Pierrepont se presentó muy serio, y su hermoso rostro, aunque un poco
+alterado, no conservaba traza alguna de aquella perversa risa que se
+apoderara hacía tiempo de su semblante a guisa de mueca nerviosa.
+
+--Asegúreme de antemano, querida amiga, que no he soñado lo que me
+confió usted anoche.
+
+--Y no lo ha soñado usted... Ahora hablemos razonable y seriamente, si
+es posible. Le he libertado de una pesadilla que desgarraba su
+corazón... ha sido un poco a pesar mío, lo confieso... pero, en fin,
+creo que, eso no obstante, me guardará algún agradecimiento.
+
+--Un agradecimiento infinito.
+
+--Lo veremos... Hablemos claro. Posee usted ya el secreto de Beatriz;
+sabe usted que le ha amado mucho y que en lugar de haberle traicionado y
+sacrificado, como creía usted, ha sido ella, por el contrario, quien se
+impuso un verdadero martirio. Hoy tiene ya otras afecciones, otros
+deberes, y esté usted seguro de que no conseguirá apartarla de ellos,
+pero si abusa de mi forzada indiscreción, conseguiría turbar su
+tranquilidad... y a mí, señor, en premio del servicio que le he
+prestado, me sumiría en un abismo de dolor.
+
+--Déme usted sus órdenes, dígame qué quiere que haga.
+
+--Pierrepont, está usted para siempre separado de la mujer a quien un
+día pensó usted unirse, y que le amaba como usted la amaba... eso, no lo
+niego, es una gran pena, una gran desdicha, pero irremediable,
+consumada; no, no debe, pues, pensar en otra cosa que en poner a
+cubierto de un seguro naufragio aquello que aun todavía puede ser;
+honrosamente salvado; no le exijo que abandone París y que no vuelva a
+ver a Beatriz, no, eso sería demasiado... pero sí le ruego que la vea en
+lo sucesivo como a una mujer de la que nada hay que esperar fuera de la
+amistad y de la estima. Mucha firmeza necesitará usted, lo sé, para dar
+cumplimiento a mi súplica; ¿mas no me dijo usted ayer mismo que le había
+devuelto el carácter... y el honor?
+
+--Señora, espero darle la prueba.
+
+--Gracias mil--respondió la vizcondesa conmovida--, pero, para ayudarle
+en su propósito--añadió sonriendo--, me permitirá usted que tome algunas
+precauciones sugeridas por mi antigua experiencia... Entre todas las
+contingencias que podrían poner a prueba su tesón, hay una que preveo y
+que deseo evitarle... Le ruego que prescinda de toda explicación directa
+con Beatriz; yo la pondré al corriente de lo ocurrido hoy mismo y no
+tendrá más sino presentarse de nuevo en casa de Fabrice como si nada
+hubiera pasado. Le prometo que será bien recibido; no se le hará alusión
+alguna ni en cuanto al presente ni en cuanto al pasado, y usted me
+promete, ¿no es verdad? rehuírlas también por su parte... ¿me promete
+también no enternecerse?... ¿me promete, en fin, no ser para Beatriz más
+que un bueno y antiguo amigo como lo es para mí... y nada más?
+
+--Se lo prometo, y creo no tener en ello gran mérito, porque lo que me
+ofrece me parecerá bien grato en comparación a lo que he sufrido.
+
+--¡Sea en hora buena!... ahora le despido... Voy inmediatamente a su
+casa. Le he dado cita para hoy a mediodía.
+
+--Pero, señora, puesto que usted me prohibe que me sincere ante ella,
+que me justifique a sus ojos, a lo menos que sepa...
+
+--Lo sabrá todo... Si no le escribo vaya usted a verla cuando tenga por
+conveniente, pero con preferencia el lunes... es el día que recibe... y
+así se perderá entre mucha gente... eso será menos violento para usted y
+para ella... ¡Pero es tarde! ¡Me voy!... ¡Hasta otro día!
+
+Y se separaron...
+
+Todavía bajo el imperio de la dolorosa escena de la víspera no había
+podido aún Beatriz dominar sus angustias cuando recibió por la mañana el
+lacónico billete por el cual la señora de Aymaret la preparaba para
+tener con ella una importante entrevista. Después, al momento que la vio
+entrar, corrió la mujer del pintor al encuentro de su amiga
+preguntándole con grande inquietud:
+
+--¿Qué hay?.... ¿qué ocurre?
+
+--Hay en primer lugar que te traigo las excusas del marqués de
+Pierrepont, y además la seguridad de que en adelante no nos hará
+sonrojar la amistad que le profesamos.
+
+--¿Es verdad lo que me dices?--exclamó Beatriz uniendo las manos en un
+transporte de grata sorpresa..
+
+--Sí, hija mía; pero esa satisfacción la he comprado un poco cara...
+Siéntate, que voy a contarte mi historia.
+
+Y le refirió la tormentosa conferencia que tuvo la víspera con el
+marqués en el saloncito del teatro Francés, sin omitir, por supuesto, el
+desenlace. ¡Había traicionado a Beatriz! Pero la había traicionado para
+defenderla contra injustas y crueles imputaciones, para volver la calma
+a un desdichado en la desesperación, en fin, y, sobre todo, para
+conjurar el inminente peligro de un deplorable desafío.
+
+Beatriz, que la escuchaba con apasionado interés, no respondió sino
+cubriendo de besos la mano de su amiga.
+
+Segura ya del perdón de aquélla, pasó la vizcondesa al terreno de las
+recomendaciones, de los consejos, de las súplicas, repitiendo bajo otras
+formas lo mismo que había dicho a Pierrepont, poniendo en antecedentes a
+su amiga de lo que conviniera con el marqués y procurando hacer
+comprender a aquélla, como Pedro por su parte lo comprendía también,
+que, al renunciar a lo imposible, al aceptar lo irreparable,
+encontrarían todavía algunos encantos en su recíproca situación,
+encantos sin duda melancólicos, pero puros y profundos en su misma
+poética nobleza. Fuera de eso no quedaba para Beatriz más que oprobio,
+degradación, sonrojo, y para la misma señora de Aymaret eternos
+remordimientos por una imprudencia tan involuntaria como imprescindible
+en evitación de mayores males.
+
+Beatriz le dio las gracias con efusión, confesándole que en lo íntimo de
+su conciencia se alegraba de que Pierrepont supiera la verdad y que
+sería aún más dichosa si lo viese volver a la buena senda, asegurando
+a la vizcondesa que en cuanto a lo demás podía tener confianza
+en ella. «Hay--le dijo con entera buena fe y no sin un poco de
+altivez--pensamientos que nunca me asaltan... He sufrido mucho, y mucho
+me queda que sufrir todavía, pero aun cuando no tuviera principios
+tendría bastante orgullo, demasiado respeto a mí misma para ir a buscar
+el consuelo de mi perdido amor en una intriga galante.
+
+Después de tan satisfactoria conferencia, la señora de Aymaret volvió a
+su casa y se tendió en un sofá durmiéndose con sueño de justo.
+
+El día siguiente de estos sucesos era un lunes, y, por consecuencia, el
+de recepción en casa de Beatriz. No quiso aguardar Pedro más tiempo para
+dar un paso que lo atraía y lo inquietaba al mismo tiempo; encontró a
+aquélla rodeada de visitas, circunstancia que atenuó las dificultades de
+esta primera entrevista. Un apretón de manos bastante prolongado, un
+rápido cambio de profundas miradas fue toda la explicación que medió
+entre ellos.
+
+Al abandonar la sala entró el marqués en el taller de Jacques, quien no
+pudo reprimir, al ver a su antiguo amigo, un movimiento de sorpresa y de
+embarazo.
+
+--Querido maestro--le dijo sencillamente Pedro--, heme aquí de nuevo...
+semejante al hijo pródigo... En una palabra, he tenido graves
+disgustos... lanzándome para olvidarlos en una miserable vida de
+calavera... sin conseguir mi objeto... y vengo hoy a buscar ese olvido
+en el seno de mis antiguos amigos... no sin confesar que por ahí debiera
+haber empezado.
+
+--Tú eres siempre bien venido, queridísimo Pedro--replicóle el pintor,
+dándole un prolongado y vigoroso apretón de manos--. Tu presencia me
+hacía falta y también tus consejos... y para reparar de seguida el
+tiempo perdido, voy a enseñarte un cuadrito que me está dando que
+hacer--y diciendo esto levantó un forro de sarga que cubría el
+caballete--. Para que no te equivoques--continuó--, principiaré por
+decirte que es el retrato de miss Nicholson; como ves, la pinto en
+figura de Hebe, y en el viejo estilo de nuestros padres, es un ensayo...
+Hebe se apresta a ofrecer la copa a los dioses... que están entre
+bastidores... ¿qué te parece?... ¡Yo la encuentro atroz!
+
+--¡Es magnífico!--contestó el marqués, después de un minuto de examen.
+
+--¡Vamos, tanto mejor! Pero hay todavía para diez sesiones... Tengo otra
+pelota en el tejado... pero ésta es la mar... figúrate que la primera
+vez que vino a verme descubrió el bueno de papá Nicholson, curioseando
+en mis cartones, el bosquejo de cuatro grandes recuadros representando
+las cuatro estaciones... se ha enamorado de aquéllos y quiere que se los
+pinte para su comedor de Chicago... Ya ves que nada se rehusan, en
+Chicago... Cuatro pedazos de pinturas de tres metros por dos... ¡como
+quien no dice nada!... «Pero, señor--le dije--, para dar a usted gusto
+tendría que consagrar exclusivamente a esa obra un año de vida... por lo
+menos... y francamente, mis medios no me lo permiten...» ¡Motivo de más
+para estimular al buen señor, que me ha ofrecido una fortuna!... ¡Y como
+al fin tengo mujer e hija, es ésta una ocasión para asegurarles su
+porvenir... por cuyo motivo he aceptado!
+
+--¡Has hecho muy bien, y papá Nicholson tiene mejor gusto de lo que yo
+suponía!... ¿Y has empezado ya tus recuadros?
+
+--No están más que esbozados... pero no puedo trabajar aquí... el taller
+es demasiado chico... Me veo obligado a aceptar la hospitalidad de un
+vecino hasta que vuelva a mi colgadizo de Bellevue, donde nos
+encontraremos a nuestras anchas los recuadros y yo. Hemos vuelto a
+alquilar la quinta del año pasado, y mi mujer, en consideración a este
+trabajo excepcional, me concede instalarse en el campo muy temprano este
+año. ¡Espero, mi querido marqués, que no aprovecharás otra vez nuestra
+residencia en el campo para hacernos una nueva rabona!
+
+--Teme, por el contrario, verme aparecer con demasiada frecuencia en tu
+horizonte--respondió Pierrepont riendo.
+
+Así se vieron restablecidas bajo el pie de la antigua intimidad, las
+relaciones amistosas de estos dos hombres. Fabrice no pudo ocultar a su
+mujer el contento que esto le causaba, y, por la tarde, durante la
+comida, como hablasen de ese particular, la mortificó inocentemente con
+sus embarazosas preguntas acerca de lo que ella pudiese saber o adivinar
+sobre las causas que originaron esta dichosa y repentina conversión de
+Pedro.
+
+--Se me figura--dijo el pintor a Beatriz--, que tu amiga la señora de
+Aymaret es quien ha operado el milagro.
+
+--Eso mismo me imagino yo--respondió Beatriz.
+
+--Lo que me llama más la atención es que anteanoche en el teatro, sin ir
+más lejos, de todo tenía cara menos de penitente.
+
+--¡Pues precisamente!--replicó Beatriz--. Fue a nuestro palco a ver a
+Elisa cuando ya nosotros nos habíamos ido, y aquélla le predicó un
+sermón sin paño.
+
+--¡Qué atractiva personita! Mas Pedro echa la culpa de sus calaveradas a
+grandes disgustos que ha tenido... ¿Qué grandes disgustos han sido
+ésos?... ¿Tienes alguna idea?
+
+Beatriz dio respuesta a su marido con un signo negativo de cabeza y en
+sus labios se dibujó indefinible sonrisa.
+
+Pocos días después de estos incidentes, ocupábase la crónica escandalosa
+de París de una ruptura entre el marqués de Pierrepont y la baronesa de
+Grèbe. Estos rumores eran fundados. Habiendo decididamente rehusado
+aquél servir de intermediario con Fabrice para que éste hiciera el
+retrato de la joven dama a la moda, ésta lo despidió después de una
+violenta escena, y aunque mandó llamarlo al día siguiente por medio de
+un almibarado billete, Pedro fue inexorable, por más que el barón Julio,
+completamente domesticado ya, se hubiese tomado personalmente el trabajo
+de llevar por sí mismo la misiva.
+
+En los primeros tiempos inmediatos a la reconciliación de Pierrepont con
+Beatriz, tuvo la señora de Aymaret el gusto de ver que las recíprocas
+relaciones de aquéllos tomaban el carácter que ella les había asignado
+con atinada prudencia. La vizcondesa notaba en la mutua actitud de Pedro
+y de su amiga, en su miradas, en su lenguaje, tan leal franqueza, tan
+tranquila paz, aun cierta alegría misma que le parecieron del mejor
+augurio, pues se echaba de ver en sus procederes ese contento de las
+personas que se encuentran satisfechas en una situación dada sin aspirar
+a salir de ella. En realidad, encontrábase todavía bajo la influencia de
+la impresión primera, que era para los dos la de un inmenso alivio,
+porque Beatriz no tenía ya sobre su pecho aquella pesadumbre de verse
+acusada y condenada por el hombre que era para ella todo en el mundo, y
+Pierrepont, por su parte, a quien el aparente desdén de Beatriz había
+tan profundamente lastimado en su sensibilidad, y, justo es decirlo,
+también en su orgullo, no sentía tampoco sus heridas desde el momento
+que se sabía amado. Fueron, pues, estos momentos de deleite que dieron a
+ellos, al menos por algún tiempo, la ilusión de apacible y duradera
+dicha.
+
+Poco a poco fue el marqués volviendo a sus antiguas costumbres,
+frecuentando el taller de Jacques, donde encontraba casi siempre a
+Beatriz, sobre todo durante las sesiones para el retrato de miss
+Nicholson, con cuya amable persona había intimado mucho la mujer del
+pintor. La señora de Aymaret, a quien la joven americana inspiraba
+también decidida simpatía, solía acompañarla cuando su padre no podía
+hacerlo. Miss Nicholson preparábase por estos tiempos a abandonar la
+Francia después de dos años de residencia en ella, y ya sabemos las mil
+ocupaciones que una señorita tiene antes de dejar una ciudad como París,
+razón por la cual no podía asistir diariamente a casa del artista;
+pasáronse, pues, tres o cuatro semanas antes que el retrato hubiese
+recibido con la última pincelada la firma del maestro, sin que, por otra
+parte, pareciese mostrar deseo de verlo terminado la bella interesada,
+quien manifestaba en las largas y fatigosas sesiones una paciencia
+verdaderamente angelical, sobre todo si el marqués de Pierrepont se
+encontraba presente. No dejó la señora de Aymaret de parar su atención
+sobre este detalle, cayendo en la cuenta de que el sonrosado encantador
+semblante de la joven, parecía aún más encantador y más sonrosado cuando
+Pedro se dignaba dirigirle la palabra, pero para desdicha de la pobre
+Ketty nada presagiaba que el marqués tuviese la intención de pasar a
+mayores.
+
+Al mismo tiempo de lo apuntado, hizo la señora de Aymaret otras
+observaciones que le dieron mucho que pensar decidiéndola a llevar a la
+práctica ciertos diplomáticos planes. Habiendo ido la americana a
+despedirse de la vizcondesa en la víspera de su partida para New York,
+vía Havre, resolvió aquélla aprovechar la oportunidad y poner los
+cimientos del proyecto que hacía algunas fechas venía acariciando:
+claramente advirtió que miss Nicholson deseaba hacerle alguna confesión,
+circunstancia que llenó de gozo a la de Aymaret, quien, por su parte,
+estaba decidida a pedírsela a aquélla. Ketty le contó paulatinamente a
+Elisa, con esa mezcla de pudor y de intrepidez, que es uno de los
+hechizos de las de su raza, que sentía una tierna inclinación por el
+marqués, pero que, al mismo tiempo, estaba convencida de que aquél era
+totalmente indiferente hacia ella, por cuya razón partía
+desesperadamente. La señora de Aymaret trató de rehacer un poco su
+moral, ofreciéndole quedar hecha cargo de sus intereses, puesto que
+hacía tiempo que pensaba casar a Pedro, quien de su lado había encargado
+a ella, en quien tenía ilimitada confianza, que le designara persona de
+su agrado; así, pues, Elisa lo inclinaría hacia Ketty, cuidando, por
+supuesto, de dejar a salvo la dignidad y delicadeza de ésta.
+
+--Pero entendámonos, niña mía--añadió la vizcondesa--; si consigo
+expedirlo para Chicago, ¿puedo estar segura de que encontrará buena
+acogida por su parte de usted, no es eso?
+
+Miss Nicholson respondió con un gesto expresivo acompañado de cierta
+expresión que a nuestra lengua podríamos traducir por ¡caramba!,
+arrojándose en seguida al cuello de la vizcondesa, a quien cubrió de
+besos, para salir después con su aire marcial, la frente radiante, cual
+si ya reposaran en ella los elegantes florones de la corona de marquesa.
+
+La verdad era que las relaciones de Pedro con la mujer del pintor
+tomaban de día en día, merced a las facilidades del taller, un aire de
+intimidad que no entró en las previsiones de la vizcondesa y que
+comenzaba a preocuparla seriamente. Los recíprocos procederes de
+Pierrepont y Beatriz ofrecían ciertos síntomas acerca de los cuales
+nunca se engaña el fino olfato femenino. A la abierta actitud de los
+primeros días, habían sucedido timideces, cortedad, largas y profundas
+miradas, prolongados silencios, ensueños, mal humor constante; era
+visible que se buscaban, y que al mismo tiempo temían encontrarse; era
+visible que en sus más insignificantes palabras había algo de tierno y
+de vibrante; no ignoraba la de Aymaret que sus conversaciones
+personales, directas, eran muy raras, y que aun parecían querer
+evitarlas en lo posible, de lo que venía a deducir, con harta razón la
+vizcondesa, que procuraban ponerse en guardia contra la tentación de las
+efusiones, de los recuerdos, de las mutuas ternuras; no los creía
+culpables, y les hacía justicia, pero, un contacto tan íntimo y tan
+familiar entre ellos, ¿no podría ser prueba demasiado fuerte que al fin
+diera al traste con sus resoluciones por firmes y sinceras que fuesen?
+¿No se encontraban de nuevo en presencia el uno del otro exactamente
+como en otros tiempos, al lado de la señora de Montauron? ¿No podrían
+despertar paulatinamente y con el mismo ardor que en pasada época esos
+íntimos sentimientos, haciendo aún más sensible la ya grande antipatía
+de Beatriz por su marido?
+
+La de Aymaret contaba con que la ausencia de Jacques y su mujer en el
+campo podría aflojar los lazos de esta peligrosa intimidad, alejando al
+marqués de Pierrepont, a quien no gustaba salir de París; pero pronto
+perdió esta ilusión, porque, pretextando aquél el vivo interés que le
+inspiraba la obra gigantesca que Fabrice había emprendido, iba con
+frecuencia a la quinta de Bellevue, donde generalmente se quedaba a
+comer. Cuando la señora de Aymaret los encontraba allí, observaba que él
+guardaba siempre, ante Beatriz la misma reservada actitud, pero veía que
+palidecían cuando se daban la mano, advirtiendo que comenzaba a surgir
+en sus pechos el huracán de la pasión; la vizcondesa se decía que si tal
+estado de cosas se prolongaba era suficiente la más leve combinación de
+la suerte, el incidente de por sí más trivial para desencadenar las olas
+de amor tanto tiempo acumuladas, agitadas y comprimidas en aquellos dos
+corazones.
+
+Profundamente alarmada en su conciencia, en su honradez, en su amistad,
+comprendió pronto que sólo una medida radical y heroica podía contener a
+Pedro y Beatriz, en esa mancha fatal a los abismos, y fue entonces
+cuando le asaltó la idea de casar a Pierrepont con miss Nicholson,
+concierto que tendría además la ventaja de alejar a aquél de Francia por
+largo tiempo.
+
+Restaba que los interesados ratificasen este proyecto; miss Nicholson
+hallábase conforme de antemano, pero era necesario vencer la doble
+oposición del marqués y de Beatriz, oposición tanto más insuperable
+cuanto que podía apoyarse en razones especiales; nada tenían que
+reprocharse; manteníanse escrupulosamente en los límites de la honrada
+amistad que la señora de Aymaret, la misma señora de Aymaret les había
+recomendado. ¿Por qué, pues, atormentarlos? ¿Por qué arrebatarles este
+inocente consuelo que venía a compensar un tanto sus pasados
+sufrimientos? ¿No acusarían a su amiga de gratuita y tiránica
+importunidad? ¿No corría el riesgo de enajenarse para siempre la
+preciosa afección de aquellos dos interesantes seres?
+
+Una circunstancia imprevista vino a poner fin a las indecisiones de la
+señora de Aymaret; su marido el vizconde, debilitado por todo linaje de
+excesos, había caído de algún tiempo atrás en un estado de anemia
+alarmante, y los médicos le prescribían una prolongada residencia en
+Glion, a orillas del lago de Ginebra; naturalmente, su mujer se prestaba
+a acompañarle, era necesario, pues, tentar un último esfuerzo.
+
+Para hacerlo así marchó una mañana a Bellevue; cuando llegó a casa del
+pintor, dijéronle que Beatriz se hallaba en el jardín, probablemente en
+el taller de su marido. Este taller se encontraba a alguna distancia del
+caserío de la quinta, y no encontró en aquél sino a Jacques, trabajando
+concienzudamente en sus recuadros, que prometían ser verdaderas
+maravillas.
+
+Como la vizcondesa le manifestase su admiración:
+
+--¡Magnífico!--exclamó el artista alegremente--. Repite usted lo que
+Pedro me decía hace un momento, y cuando sus apreciaciones de usted
+coinciden con las de aquél, hay motivo para estar contento.
+
+--¿Está aquí Pierrepont?
+
+--Sí, da con Beatriz una vuelta por el parque... me parece que han ido a
+la avenida de los arrayanes... ya usted sabe el camino.
+
+--Voy allá... hasta luego, amigo mío. Y marchóse por el sendero que
+atraviesa la parte baja del jardín... Corrían por esos días los
+postreros de abril, y a través del follaje, aún claro en esa época, pudo
+distinguir a Pedro y a Beatriz que caminaban lentamente uno al lado del
+otro. La señora de Aymaret oyó a pesar suyo algunas de las palabras que
+en tenue voz cambiaban los interlocutores, y aun cuando en tal tono
+dichas, nada tenían, en verdad, ni de misteriosas ni de
+confidenciales... y, sin embargo, cuando se vieron en presencia de la
+vizcondesa sus rostros revelaron confusión.
+
+Después de algunas palabras indiferentes:
+
+--Señor Pierrepont--dijo la de Aymaret--, ¿tendría usted la amabilidad
+de dejarme un momento a solas con Beatriz?... Pero, antes de que se vaya
+usted, ¿por cuál tren piensa regresar a París?
+
+--Por el de las tres y veinte, probablemente.
+
+--¡Excelente!... ¡Es también, el mío!... Volveremos juntos si usted
+quiere.
+
+--¡Con mucho gusto, señora!
+
+--Iré a buscarle al taller dentro de algunos minutos.
+
+Una vez alejado Pierrepont, abordó Elisa sin ambages el asunto a debatir
+con Beatriz; se guardó bien de hacerle ni el más leve reproche,
+acusándose a sí misma de haber sido ligera, imprevisora, mala consejera,
+proponiéndose ahora, antes de alejarse por muchos meses, reparar su
+imprudencia imperdonable; sabía que entre su amiga y el marqués nada
+existía de criminal, pero, al fin, en sus revelaciones, advertíase un
+algo de incorrecto, de equívoco, porque aquella sinceridad de los
+primeros tiempos, vano fuera ocultarlo, había desaparecido, y era
+imposible suponer que en adelante pudiesen continuar, sin alterar ya la
+tranquilidad o la estima de Beatriz, ya el honor de su propio marido;
+era, pues, de necesidad urgente poner remedio a ese estado de cosas, y
+el único remedio eficaz no podía ser otro sino el inmediato matrimonio
+de Pierrepont.
+
+Aunque evidentemente conmovida Beatriz ante esta insinuación inesperada,
+la acogió sin protestas y hasta sin objeciones. Quizás en el fondo de su
+alma turbada, empezaba a desconfiar de su propia constancia deseando así
+que una mano potente viniese a salvarla de esa lucha que cada día más
+presentábase a ella como más dolorosa, como más imposible. Autorizó,
+pues, a la señora de Aymaret para que indicase al marqués cómo ella,
+Beatriz, deseaba su matrimonio, pidiéndole únicamente a su amiga que en
+lo sucesivo nunca le hablase de Pedro, ni jamás le advirtiera, si debía
+partir, la época de su viaje.
+
+--Antes te quería--le dijo con sencillez la vizcondesa--, ¡ahora te
+venero!
+
+Y la dejó en la avenida de los arrayanes marchando al taller en busca de
+Pedro.
+
+--Tenemos todavía--dijo a éste--, como una media hora antes que pase el
+tren... ¿Quiere usted que vayamos a esperarlo a la estación de Meudon a
+guisa de paseo?
+
+--¡Qué idilio!--respondió alegremente el marqués levantando los ojos al
+cielo.
+
+Se despidieron de Fabrice, y un instante después, haciendo el camino que
+baja de Bellevue a Meudon, la señora de Aymaret exponía a Pedro la
+delicada comisión de que para él le había encargado Beatriz.
+
+La frente de Pierrepont se cargó de nubes, pero, aunque manifestando tan
+extrema sorpresa cuanto viva impaciencia, era demasiado recto para no
+reconocer que la situación que ocupaba entre Jacques y su mujer
+prestábase, aunque injustamente, a las más perversas interpretaciones,
+mostrándose en extremo sensible a la idea de comprometer a Beatriz, y
+más todavía, a la de arrojar sobre el limpio nombre de su amigo una
+tacha de infamia, porque era visto que Pedro profesaba a éste un real
+sentimiento de cariño y aun de respeto, y rechazaba con horror la idea
+de traicionar vilmente la confianza del honrado y grande artista. Añadió
+así, magnánimamente, la necesidad de hacer más frías las relaciones que
+podían dar lugar a fundadas sospechas, y aun convino en que,
+efectivamente, el matrimonio era el más seguro medio de romper para
+siempre con el pasado... Pero, ¿por qué la América?... ¿Por qué miss
+Nicholson mejor que cualquier otra?
+
+La señora de Aymaret consiguió vencer esta última trinchera revelándole
+el secreto culto que le rendía la linda millonaria, clase de lisonja a
+que todo hombre es siempre sensible.
+
+--Pero, en fin--dijo Pedro, ya completamente arriado el pabellón--, ¡no
+es cosa de irse esta noche misma!... ¿Supongo que me concederá usted
+algunos días para arreglar mis asuntos?
+
+--No muchos, mi querido amigo, porque yo me voy dentro de ocho y no
+quiero dejarlo a usted a mi retaguardia.
+
+--Su confianza de usted me encanta... ¡Pero, en fin, sea! me iré con el
+próximo vapor que sale del Havre... porque, francamente, no puedo hacer
+el viaje a nado... Vamos, ¿quiere usted que le dé mi palabra?
+
+--No estaría de más.
+
+--Está dada.
+
+--¡Muchas gracias!... recuerde usted que no debe prevenir a Beatriz el
+momento de su partida.
+
+--¡Por supuesto!... pero podré despedirme de ella sin decirle nada,
+supongo.
+
+--Eso sí... ¡claro está!--respondió la vizcondesa.
+
+En esto llegaban a la estación, al mismo tiempo que el tren, y como
+nadie más que ellos ocupasen el coche que los conducía a París,
+convinieron en los términos de la carta que al día siguiente mismo se
+proponía la señora de Aymaret escribir a miss Nicholson, anunciándole la
+próxima salida de Pierrepont para América.
+
+La vizcondesa estaba tan admirada como encantada del rápido y
+relativamente fácil triunfo con que terminara su doble campaña,
+diciéndose a sí misma, no sin fundamento, que la débil resistencia
+opuesta por sus dos enamorados amigos, atestiguaban con victoriosa
+elocuencia cómo ellos mismos estaban en el fondo convencidos de la
+irregularidad y de los peligros de la recíproca situación.
+
+La señora de Aymaret escribió a Beatriz aquella misma noche en
+encubierta forma, a fin de darle detalles sobre su conferencia con
+Pierrepont. Los subsiguientes días, mientras se entregaban a los
+preparativos del viaje, recibió con frecuencia la visita del marqués, a
+quien puso en antecedentes acerca de la persona y familia de aquella que
+aceptaba por esposa, antecedentes que, como es natural, interesaban
+vivamente a Pedro, viendo la vizcondesa en la curiosidad de su amigo
+nueva garantía de su firme resolución, que, por otra parte, afianzaba
+suficientemente la empeñada palabra de caballero tan cumplido.
+
+La señora de Aymaret debía ponerse en camino con su marido y sus hijos
+el primero de mayo, que era un martes; fue la víspera a Bellevue con
+intento de despedirse de Beatriz, a quien halló profundamente triste,
+aunque resignada, sabiendo allí por boca de su misma amiga que
+Pierrepont había estado en la quinta aquella mañana y participado a
+Jacques sus proyectos de viaje.
+
+El marqués debía partir dentro de tres o cuatro días, el sábado 6 de
+mayo, día fijado para la salida del vapor a cuyo bordo tenía ya su
+pasaje, prometiendo a la vizcondesa en su visita de despedida que desde
+Nueva York le pondría un telegrama anunciándole su llegada, y como se
+pusiese de pie para dejarla, la amable señora le presentó sus frescas
+mejillas cubiertas de rubor, diciéndole simplemente:
+
+--Bese a su hermana.
+
+Al día siguiente, la vizcondesa salió para Suiza.
+
+Hasta el viernes, víspera de su partida, titubeó el marqués acerca de si
+volvería o no a Bellevue, pero al fin decidióse a hacerlo, visto que no
+acertaba con el tono a que debía ajustar su carta de adiós a Beatriz;
+escribió a ella varias, mas encontrólas todas secas por demás o en
+demasía tiernas, y acabó por quemarlas. Llegado que fue a casa del
+pintor franqueó la puerta dirigiéndose en derechura al taller donde
+encontró a Beatriz, presente su marido, ocupada en una labor de
+tapicería.
+
+--Querido, vengo a darte un apretón de mano... porque no sé si volveré a
+verte antes de mi escapada a América... ¡Estoy tan ocupado!
+
+--¡Cómo! ¿tan pronto te vas?--preguntó Jacques interrumpiendo su
+trabajo--; ¿quién te corre, hijo?... ¡Ah! ¡ah!... Estoy en el secreto...
+¡Fíate de mujeres para que guarden uno!
+
+--¡Oh, eso está todavía en el aire... no son más que proyectos!... Lo
+único real es el viaje.
+
+Después de esto no le habló más que de sus recuadros, cuya grandiosa
+composición admiraba, arriesgando algunas ligeras críticas de detalle,
+que el artista admitió algunas veces, discutió otras con su bondad y
+modestia usuales; una media hora transcurrió en esta conversación, en la
+cual la mujer del pintor apenas tomó parte, continuando con taciturno
+aire, inclinada su cabeza de diosa, la labor de tapicería que la
+ocupaba, tal cual fugaz palabra de vez en cuando dicha, tal cual veloz
+mirada rebosando de sombras lanzada sobre el rostro del hombre que se
+iba.
+
+Cuando Pierrepont hubo dado a Jacques su adiós postrero, levantóse ella,
+diciendo al marqués con voz conmovida, seca, vibrante:
+
+--Le voy a acompañar.
+
+El marqués se inclinó, y juntos salieron del taller; a pesar de no estar
+sino a principios de mayo, el día había sido abrumador de calor y una
+tormenta estalló sobre París a mediodía; la lluvia que cayó a torrentes
+había cesado ya, pero el cielo estaba aún nebuloso, la atmósfera
+cargada. Se aspiraba ese fuerte olor que las lluvias de estío hacen
+brotar de la yerba, de las hojas y de las flores, y rosas, lilas y
+acacias saturaban el aire con sus acres perfumes. Beatriz y Pierrepont
+se pasearon lentamente durante algunos minutos en el parque sin
+pronunciar palabra, parándose de tiempo en tiempo para echar una
+distraída mirada sobre el lejano panorama de París, sobre el cual el sol
+poniente lanzaba a intervalos a través de las rotas nubes siniestros
+resplandores de incendio.
+
+Beatriz de pronto, como quien toma una brusca resolución:
+
+--¡Márchese, se lo ruego!... Pero antes quiero darle algo para _ella_.
+
+Y se dirigió con rápido paso hacia la quinta. Su departamento personal,
+compuesto de un gran salón, gabinete y dormitorio, ocupaba toda la
+planta baja. La habitación de Jacques y de Marcela estaban en el primer
+piso.
+
+Beatriz subió los tres o cuatro escalones del peristilo, y volviendo la
+cabeza dijo a Pedro: «Vuelvo al momento», entrando en seguida en el
+salón.
+
+Pierrepont, desconcertado al pronto, aguardó algunos instantes, pero al
+fin se decidió a seguirla; la habitación estaba casi a obscuras,
+cerradas las persianas para preservarse sin duda contra el fuerte calor;
+el marqués pudo, sin embargo, advertir que Beatriz no estaba allí; se
+presentó un momento después llevando un estuche en la mano.
+
+--Es su brazalete--le dijo en débil voz--; el brazalete que me envió
+usted de Londres cuando mi casamiento... Entréguelo de mi parte a su
+prometida... ¡Quiero que mi sacrificio sea completo!
+
+Pierrepont intentó darle las gracias, pero su voz se ahogó en su
+garganta; puso la mano en la mano que ella le tendía.
+
+--¡Adiós!
+
+--¡Adiós!--respondió.
+
+Y aun no se oyó acabar este fatal vocablo, cuando cayeron el uno en los
+brazos del otro, en olvido la tierra y los cielos, enloquecidos,
+arrastrados por esos huracanes de pasión que tornan veloces honor de
+varón, virtud de mujer, en flores marchitas, en muertos follajes, en
+huecas palabras.
+
+
+
+
+XIV
+
+LA APUESTA
+
+
+El despertar de una mujer honrada y altiva que sucumbe al impulso
+funesto de una pasión prohibida es un desolador despertar, pero si raras
+veces sucede que no se arrepiente de su falta, es todavía más raro que
+no persevere en ella, porque en primer lugar la caída es tan honda que
+hácese imposible remontar la pendiente, luego porque ya, el error
+cometido, perdióse todo, menos el amor; el amor es el único que
+sobrevive, lo único que resta, y al amor es necesario asirse, como la
+última tabla que sobrenada en el mar de aquel moral naufragio.
+
+Y la mayor parte de las que cayeron se abrazan al postrer madero con una
+especie de violencia desesperada. Se entiende, por supuesto, que nos
+referimos aquí a las mujeres de temple superior, no a esas otras para
+quienes amar es un simple pasatiempo mundano.
+
+Después de lo ocurrido entre Pierrepont y Beatriz no había ya ni que
+hablar siquiera del viaje de aquél: hasta discutir el punto les pareció
+ocioso y no lo hicieron, pero no podía prescindirse de explicar este
+repentino cambio de ideas a las personas a quienes pudiera interesar.
+Miss Nicholson había sido informada por la señora de Aymaret del viaje
+del marqués, pero con tantas reticencias que la joven americana no
+hubiera podido admirarse de una decepción; mas, ¿cómo justificar ante la
+vizcondesa aquella traición a la palabra dada, traición que despertaría
+necesariamente en la perspicaz señora sospechas fundadísimas?
+
+Pierrepont tuvo que resignarse a escribirle una carta trivial en la que
+tomaba como pretexto para aplazar su partida graves e imprevistos
+asuntos, pero la vizcondesa tan no creyó sus asertos que ni aun le
+contestó siquiera. Tampoco buscó las aclaraciones de Beatriz, quien por
+completo entregada a su delirante pasión, mostróse casi indiferente a la
+dura afrenta que argüía tal silencio. En cuanto a Fabrice, admitió
+fácilmente que Pedro abandonaba un viaje hacia el cual nunca lo viera
+muy inclinado.
+
+Y entonces principió para los dos cómplices esa existencia turbada,
+mezcla de embriagueces y de amarguras, de olvidos y de remordimientos,
+de secretas concupiscencias y de terrores secretos que es la vida misma
+de los amores culpables. Podían, por fin, hablar sin reserva del pasado,
+confiarse todo lo que recíprocamente habían sentido y sufrido el uno por
+el otro, borrar los últimos lineamientos del terrible equívoco que por
+tanto tiempo los tuvo separados, y los mismos transportes de la pasión
+eran descoloridos detalles comparados al hechizo de estas mutuas
+confidencias, de estas horas de ternura. Pero sus entrevistas íntimas no
+eran frecuentes; lo eran aún menos que antes de su común falta; la
+inocencia había huido y observaban con la angustiosa atención del que
+delinque; observaban y observaban, y todavía no observaban lo bastante.
+Jacques era de natural tan generoso y confiado, estaba tan acostumbrado
+desde su temporada en los Genets a la intimidad de Pierrepont con
+Beatriz, se hallaba tan absorbido en el trabajo gigantesco que traía
+entre manos, que ni remotamente sospechaba la traición de que venía
+siendo víctima; pero un ojo por desventura más desconfiado, más
+penetrante, velaba en lugar del artista desdichado.
+
+La antipatía de Gustavo Calvat hacia su cuñada Beatriz había ido de más
+en más creciendo por efecto de sus cotidianos rozamientos y de los mal
+disimulados desdenes de aquélla; había ido de más en más creciendo hasta
+el punto que hoy era no ya aversión, sino irreconciliable odio; tampoco
+simpatizaba Calvat con el marqués de Pierrepont, quien lo trató siempre
+con altanera frialdad. Aunque el pintor continuase, bondadoso como era,
+recibiendo al taimado aprendiz en su casa y ayudándolo pecuniariamente,
+no podía pasar inadvertido para aquel ente que estorbaba, que no era con
+tanta frecuencia invitado a comer, que Beatriz, que se ocupaba mucho de
+la educación de Marcelita, evitaba el dejar a la niña a solas con él, y
+ante tales procederes, que Calvat consideraba verdaderos ultrajes, no
+había venganza que no se encontrase pronto a esgrimir contra aquella
+que paso a paso lo iba desalojando de una casa que él consideraba como
+suya.
+
+A fin de ahorrar tiempo había encargado Jacques a su cuñado de algunos
+secundarios detalles en la grande obra que lo ocupaba, y Calvat
+aprovechaba esta circunstancia para presentarse más que de costumbre en
+el taller del pintor, so pretexto de ofrecerle sus servicios, y cuando
+éstos holgaban íbase a fumar en el jardín o a acechar por fuera de la
+quinta el paso de Marcelita.
+
+Cierto día, como volviese de dar un paseo por el parque con la niña,
+entró bruscamente en el taller, y después de asegurarse de que Fabrice
+estaba solo, le dijo de repente:
+
+--¡Querido, tengo que hablarte!
+
+--Habla--replicóle el pintor prosiguiendo tranquilamente su trabajo.
+
+--Me causa pena tocar este punto, pero me parece que no harías mal en
+que Marcelita volviese a su colegio de Auteuil. Es la hija de mi hermana
+y eso me impone ciertos deberes.
+
+Fabrice bajó lentamente los escalones del andamiaje sobre que pintaba, y
+mirando fijamente a Calvat:
+
+--¿Qué me quieres decir con eso?
+
+--Quiero decirte que Marcela está aquí en malísima escuela, y que no
+debe permanecer por más tiempo en ella.
+
+--¿Por qué?
+
+--Mi querido Jacques--replicó Calvat--, siento mucho abrirte los ojos y
+destruir tus ilusiones acerca de tu princesa... Pero... pero puesto que
+lo quieres, sea... ¿Sabes la pregunta que hace un momento me dirigía la
+niña a propósito de su excelente madre, de su irreprochable maestra?
+«Tío--decíame--, ¿se dan besos los caballeros y las señoras cuando no
+son marido y mujer?» «Algunas veces...--le respondí--en ciertas
+ocasiones... ¿Por qué me preguntas eso, Marcelita?...» «Porque ayer
+tarde, después de comer, cuando volvía a dar las buenas noches a papá en
+la sala, vi que el señor de Pierrepont besaba a mamá.»
+
+Apenas tuvo tiempo de terminar estas palabras, cuando Fabrice,
+agarrándolo por el cuello, casi hasta ahogarlo:
+
+--¡Miserable!--le dijo--, ¡estás ebrio!... ¡Vete! ¡Vete de mi casa!
+
+Y lo empujó, arrojándolo fuera del taller.
+
+--¡Pobre tonto!--murmuró Calvat haciendo una repugnante mueca.
+
+--¡Te he dicho que te vayas!--añadió Jacques marchando hacia su cuñado.
+
+Este hizo un signo amenazador de cabeza y se retiró seguido por la
+mirada de Fabrice, que no le quitó la vista hasta que le vio franquear
+la verja.
+
+Vuelto al taller, intentó maquinalmente el pintor reanudar su trabajo,
+pero la voluntad lo abandonaba; nublada la vista, inerte la mano, puso
+con desaliento sobre la próxima mesa paleta y pinceles, y sentándose
+sobre el borde de aquélla dióse a cavilar... Sí... Calvat es un
+miserable... un alma degradada por los desórdenes y la pereza... capaz
+de todo por satisfacer sus envidias y sus odios... detestaba a
+Beatriz... siempre la había perseguido con su sorda malevolencia...
+ahora ya incidía en la calumnia abierta... Esto era palmario... Pero
+Jacques se decía al mismo tiempo que su mujer, de la cual continuaba tan
+apasionado cual en el día mismo de sus nupcias, no cesó nunca de
+manifestar hacia él frialdades de hielo, marmóreas resistencias... Esas
+frialdades radicaban sin duda en su íntima complexión... mas... Y
+entonces las pérfidas insinuaciones de la señora de Montauron venían a
+clavar sus dientes de acero en el alma del desventurado artista. ¡Qué de
+veces creyó él descubrir en su altiva consorte, esos sentimientos de
+desdén, de disgusto, de enojo, de arrepentimiento, de que le hablara en
+cierta conversación memorable la difunta baronesa!... Y esa idea de que
+Beatriz no lo amaba era para el pintor una tortura dantesca, sólo un
+momento ahogada en el febril trabajar... Pero, en fin, porque amase más
+o menos a su marido no dejaba de ser Beatriz quien Beatriz era...
+¡Beatriz!... esa casta y altanera criatura a quien él vio sufrir con
+tanta nobleza su infortunio, a quien él vio rechazar con virtud tanta
+los protervos consejos, las falaces tentaciones de la suerte adversa...
+¡Oh, sí, no había duda! si a él no lo amaba, el honor y el deber eran
+para ella un culto, y de esos dioses jamás renegaría... Cierto que su
+simpatía por Pierrepont era manifiesta y evidente, pero, ¿la inocencia
+de esa propensión no la proclamaba suficientemente esa misma tácita
+publicidad de que Beatriz la revestía? ¿no se explicaba, sin esfuerzo
+alguno, por afinidades de nacimiento y de educación, de tradiciones de
+familia y comunes recuerdos?... ¿El mismo marqués no era citado como
+viviente símbolo de la más caballeresca lealtad?... ¿Cómo, entonces,
+infamar a los dos con la sospecha de una duplicidad tan abominable, de
+una traición tan baja?... y eso por las imputaciones de un ser como
+Calvat, bajo la fe de una delación que tenía todas las viles apariencias
+de cualquier carta anónima... Porque las palabras que Calvat tuvo la
+villanía de poner en labios de Marcelita, Jacques estaba seguro de que
+la niña jamás las pronunció... y ese indigno Gustavo había contado de
+antemano con la impunidad, convencido; cual se hallaba, de que Fabrice
+nunca interrogaría a su hija acerca de tan difíciles capítulos.
+
+Sumido estaba aún el artista en estas crueles cavilaciones, cuando la
+cortina de antigua tapicería que cubría la puerta del taller abrióse de
+pronto dejando ver el fresco y lindo rostro de Marcela.
+
+--¿Te incomodo, papá?
+
+--No, hija mía--respondió éste cubierto de densa palidez.
+
+--¿Puedo entrar?
+
+--Sí, mi vida.
+
+Y entró la niña, con un aro en la mano, presentando a su padre la
+frente.
+
+--¿Estás triste, papá?
+
+--¿Por qué he de estar triste?
+
+--¡Como no trabajas!
+
+--Descanso un poco. ¿Tú has estado corriendo?... ¡Estás roja como una
+amapola!
+
+--No, papá, vengo de dar mi lección de piano con mamá.
+
+--¿Es buena contigo tu mamá?
+
+--Muy buena.
+
+--¿Tú la quieres mucho?
+
+--Mucho... pero a ti más que a ella... Me voy a jugar... pero bajo los
+árboles... no al sol... no tengas cuidado.
+
+Iba a salir; Fabrice la llamó.
+
+--¡Ven, alma mía!... voy a preguntarte una cosa... ¡Ven, corazón mío!
+
+Tomó la cabeza de Marcelita entre sus manos y mirándola fijamente:
+
+--Marcelita... vas a decirme... una cosa...
+
+--¿El qué papá?
+
+Titubeó algunos segundos; en seguida, bruscamente, sonriendo con amarga
+sonrisa:
+
+--Quiero que me des otro beso... ahora anda... anda a jugar... nena
+mía... corre.
+
+Y Marcelita se fue corriendo.
+
+Cuando desapareció, el artista, cuyo carácter era firme cual la roca,
+enjugó, sin embargo, una lágrima. Después se levantó, tomó su paleta y
+púsose a pintar.
+
+Al día siguiente experimentó la sorpresa de ver a Calvat entrar en el
+taller.
+
+--¿Cómo te atreves a presentarte en mi casa?--le preguntó con
+amenazadora gravedad.
+
+--Querido--respondió Calvat en tono de sumisión--, he consultado con la
+almohada... vengo a presentarte mis excusas... No estaba ayer ebrio
+como me dijiste un poco rudamente, y aun añado que no falté a la
+verdad... Pero he hecho mal, convengo, en venir a repetirte un cuento de
+niño que debió afectarte profundamente, y que podía ser, que era
+seguramente, un embuste. He reflexionado y estoy persuadido de que
+Marcelita ha inventado la historia que me contó. Los niños, tú lo sabes,
+son grandes embusteros, y sus invenciones tienen con frecuencia ese aire
+de malicia socarrona y de falsa inocencia que es fácil de advertir en la
+broma de tu hija... Con más, que nada se adelantaría con interrogarla...
+porque, en ese caso, sostenga la niña su mentira o la retire, se queda
+uno como estaba... Por consecuencia, me parece lo mejor pasar por alto
+la falta de la niña, olvidar mi exceso de celo... bastante comprensible,
+por otra parte... y darme la mano.
+
+La justificación alegada por Calvat no dejaba de ser fundada, y, además,
+llevaba al alma atormentada del pintor algunos fulgores de bonanza.
+
+--¡Bueno, pase!... pero te prevengo que en lo sucesivo no quiero oír ni
+una sola palabra reticente acerca de mi mujer... ¡ya lo sabes!
+
+Sin embargo, desde el día que la duda se posó en su espíritu, no pudo
+Jacques, por grande que fuera su imperio sobre sí mismo, impedir que
+algo traslucieran Beatriz y Pedro de la obsesión que lo atribulaba, y se
+penetraron de que eran objeto de una tal vez involuntaria vigilancia;
+resolvieron, pues, de común acuerdo, hacer aún más raras sus
+entrevistas íntimas, y obstáculos tales puestos a su pasión, dieron por
+resultado que ésta se hiciera todavía más imperiosa, más absorbente.
+Jamás llegaron a verse fuera de la quinta de Bellevue, porque Beatriz
+opuso una resistencia invencible a todas las combinaciones que
+Pierrepont le presentó para facilitar sus citas a solas. ¡Era culpable,
+es cierto! pero aun en su falta conservaba esa elevación de alma que
+desprecia los ruines expedientes de la galantería vulgar, y excepcional
+hubiese sido que en las condiciones de existencia que les habían creado
+los acontecimientos, no hubieran buscado para suplir a sus habladas
+ternuras el medio fatal de escribirse. Con este error contaba Calvat.
+
+Como el lector habrá previsto, no afectó aquel villano el
+arrepentimiento de su delación, y no se excusó con Fabrice sino para
+procurarse de nuevo entrada en la casa y vigilar más de cerca a aquella
+que había resuelto perder. Calvat era un infame, pero no era un tonto, y
+poseía, sobre todo, esos rastreros gustos de polizonte que son casi
+siempre sintomáticos en los _bohemios_ de su cuño. Ya antes que Marcela
+le hubiese dirigido la terrible interrogación, terrible en su candor
+mismo, que el adocenado aprendiz apresuróse a llevar a su cuñado, había
+aquél entrevisto, con esa malignidad y esa penetración del odio, los
+lazos que unían al marqués con Beatriz, pero comprendió que se perdería
+a sí mismo si después de sus cuestiones con el pintor no presentaba a
+éste en la ocasión primera la prueba irrefutable del delito.
+
+Convencido por una serie de deducciones naturales de que los dos amantes
+debían escribirse, se aplicó a descubrir sin descanso sus medios de
+correspondencia. Los frecuentes y largos paseos de Beatriz en la avenida
+de los arrayanes le parecieron equívocos, conjeturando que sus cartas
+habrían de cambiarse por cima del poco elevado muro que cercaba el
+jardín de la parte del camino; pero su vigilancia en aquellos contornos
+resultó baldía. ¿Se escribirían sencillamente por el correo? Calvat,
+para cerciorarse, se impuso la costumbre de hacer centinela ante la
+verja de la quinta a la hora que llegaba el cartero.
+
+Conociéndolo este hombre por cuñado del pintor le entregaba las cartas
+dirigidas a la casa, y Calvat estudiaba cuidadosamente los sobrescritos.
+Aunque Fabrice no abría jamás las que recibía su mujer, no era verosímil
+que el marqués escribiera a Beatriz sin tomar excepcionales
+precauciones, y fue así que al cabo de algunos días llamó la atención de
+Calvat el gran número de las que llegaban en esta forma: «Señora Jacques
+Fabrice; para entregar a la señora vizcondesa de Aymaret»; y estimularon
+tanto más sus sospechas, cuanto que la letra parecía evidentemente
+contrahecha: decidióse a abrir una, y encontróse con que, efectivamente,
+era toda del puño de Pierrepont: he aquí su contenido:
+
+«Querida Beatriz, sí, esta existencia de engaños y traiciones es indigna
+de nosotros y me complace que opines sobre este punto como yo... En
+tanto que esta situación se prolongue, nuestra dicha no será más que una
+vana ilusión, nuestro amor no será otra cosa que un continuo
+sufrimiento... ¿Y no hemos ya sufrido demasiado?... Cree firmemente que
+soy tan incapaz como tú de buscar frases hipócritas para engañar mi
+propia conciencia... Somos culpables, lo sé, pero, ¿qué crimen de amor
+pudo encontrar mayores excusas?... ¿Se cruzaron jamás entre dos
+corazones honrados y sinceros parecidas fatalidades?... Sí, somos
+delincuentes, pero somos también al propio tiempo víctimas de la
+contraria suerte... Sería realmente vergonzoso y criminal perseverar en
+esta vía de abominable duplicidad... ¡Huyamos, pues!... ¡Te lo ruego,
+alma mía, dígnate consentir!... Confía en mí... he tomado todas las
+medidas... Todo cuanto un hombre puede hacer, otro tanto haré yo para
+que tu destierro sea un destierro de encantos... ¡Te adoro!--_Pedro_.»
+
+Cuando hubo terminado su lectura, crispóse la cara de Calvat con una
+sonrisa de réprobo; dobló la carta, empujó la verja y se dirigió al
+taller de Fabrice.
+
+--Hola, ¿eres tú?... Creí que sería el marqués, quien quedó en venir hoy
+por la mañana.
+
+--No, no es el marqués; soy yo--respondió Calvat--. Querido--prosiguió,
+bajando un poco la voz--, no me acusarás más de ser un borracho y un
+embustero, supongo... La casualidad me ha puesto en posesión de una
+carta que tiene mucho interés para ti... Como pariente y amigo tuyo, por
+grande que sea mi sentimiento... me es imposible dejar de
+entregártela... Convendrás conmigo cuando la hayas leído.
+
+--No la leeré--replicó Jacques rechazando la mano de Calvat que le
+tendía la carta--. ¡Sal de aquí al instante, y te prohibo que vuelvas
+jamás a poner los pies en mi casa!
+
+--Ya me volverás a llamar, y como no soy rencoroso, volveré a tu primera
+palabra. Esa carta es de Pierrepont dirigida a tu mujer. Ahí te la dejo.
+
+La arrojó sobre la mesa y salió del taller.
+
+Ya solo, el artista tuvo un momento de horrible duda. Inmóvil,
+petrificado, veía delante de sí la mesa, y sobre la mesa la carta.
+
+Por fin marchó hacia aquélla, con paso de autómata, con paso de estatua.
+Tomó en sus manos los fatídicos renglones, titubeó todavía, hizo un
+movimiento como para rasgar la carta; después, con brusca decisión, la
+desplegó y la leyó.
+
+Calvat, por su parte, al irse pasó por delante de la habitación donde
+Beatriz trabajaba sentada a su ventana, aproximóse vivamente y dijo:
+
+--Señora; tengo el gusto de comunicarle que en el momento en que me es
+dado el honor de hablarle, su marido se ocupa en leer la última carta de
+su amante de usted... Buenos días.
+
+Y se dirigió hacia la verja; pero cuando iba a cerrarla alguien lo hizo
+seña de que la dejara abierta; era el marqués que venía de la estación.
+Cruzaron un saludo. Calvat dobló la esquina de la calle inmediata y
+Pierrepont entró en la quinta.
+
+Bajo el golpe de la tremenda noticia que acababa de dársele, Beatriz
+quedó fulminada; había oído las palabras de Calvat, pero al principio no
+dio distintamente con su sentido; después una luz terrible se hizo en su
+espíritu y comprendió... Una carta de Pedro estaba en manos de su
+marido... Y de una mirada advirtió como en un caos sombrío todo lo que
+podía salir en algunos minutos de los pliegues de aquella misiva: el
+deshonor, la vergüenza, la perdición, la muerte. Cerró los ojos y
+durante un momento no vio más que tinieblas surcadas por siniestros
+relámpagos. De pronto, pasos que sonaban en las calles del jardín la
+sacaron de su aturdimiento; miró al exterior y reconoció con terror
+indescriptible al marqués que, atravesando aquél, se dirigió al taller
+de Fabrice. Se levantó después súbitamente, extraviada, loca, sin
+reflexión, sin precisos designios, arrastrada por el terror de un
+conflicto inminente entre aquellos dos hombres; lanzóse fuera de su
+gabinete, con su labor de tapicería en la mano, y bajó corriendo los
+escalones del peristilo, dirigiéndose con precipitado paso hacia el
+taller donde Pierrepont acababa de entrar.
+
+Beatriz se acercó a las cortinas que cubrían la entrada de aquél,
+levantó ligeramente una de ellas y se puso a escuchar hasta donde se lo
+permitía el latir desordenado de su corazón... Aún alcanzaba a ver lo
+que pasaba en el interior del taller.
+
+Fabrice, en el momento en que Pierrepont entró, ocupábase en cargar dos
+pistolas, regalo precisamente de su amigo Pedro, y con las cuales tenía
+costumbre de tirar por vía de ejercicio en el jardín.
+
+--¿Te gustan siempre esas armas?--le preguntó el marqués tomando y
+dejando en seguida sobre la mesa aquella que Jacques acababa de cargar.
+
+--Encantado--respondió.
+
+--¿Vas a tirar al blanco?
+
+--Sí.
+
+--¡Bueno! vamos a hacer una apuesta si quieres.
+
+--Con mucho gusto.
+
+--¿Estás hoy malo?... No tienes buen semblante.
+
+--Sí, no me encuentro bien... acabo de tener una escena muy desagradable
+con Calvat.
+
+--¡Ah!... precisamente salía cuando yo entraba.
+
+--Ese miserable ha jurado a mi mujer un odio mortal.
+
+--Sí, desde hace tiempo.
+
+--Ahora mismo la difamaba de una manera horrible.
+
+--Eso prueba que es un malvado y nada más.
+
+--Lo he echado de mi casa.
+
+--¡Bien hecho! aunque has tardado demasiado en hacer esa ejecución.
+
+--Y, sin embargo, me ha turbado... esto no puedo decirlo sino a un
+antiguo amigo como tú lo eres... Sí, me ha turbado... Me ha dejado
+dudas...
+
+--¿Dudas sobre una mujer como la tuya? ¡Vamos, Jacques, estás loco!
+
+--Sí, ¿no es verdad?--replicó Fabrice--; tú la conoces bien... y aun
+antes que yo... Me responderías de su honor con el tuyo, ¿no es cierto?
+
+--¡Absolutamente!
+
+--Y harías bien... porque el tuyo y el suyo corren parejas...
+
+Y poniendo la carta del marqués bajo la vista de éste:
+
+--¡Lee!
+
+Pierrepont retrocedió cual si delante de él se hubiese levantado un
+espectro. En seguida, tomando de sobre la mesa la pistola que acababa de
+colocar en ella y entregándola a Fabrice por el culatín:
+
+--¡Mátame!--le dijo.
+
+--No--replicó el pintor--, por lo menos no de esa manera.
+
+Dio algunos pasos a lo largo del taller como para fijar sus ideas,
+después, volviéndose al marqués:
+
+--¿Puedes, si quieres--le dijo--, explicarme algunos giros de tu carta
+cuya significación no alcanzo?... Invocas como excusas ciertas
+misteriosas circunstancias del pasado, ciertas fatalidades que pesaron
+sobre la señorita de Sardonne y tú... ¿Puedo saber a qué haces alusión?
+
+Pierrepont relató brevemente lo que aconteciera en otros tiempos entre
+Beatriz y él, su recíproco amor, y cómo la señora de Montauron obligó
+por fuerza a la joven a rehusar la mano que él le ofrecía.
+
+Después de una pausa de reflexión y de silencio, Fabrice le respondió:
+
+--Tu sentimiento hacia la señorita de Sardonne te hará desear sin duda
+que este asunto se trate entre nosotros sin ruido, sin escándalo, a fin
+de evitar a ella una tacha de que yo deseo también ver a salvo mi
+nombre.
+
+--Todo lo que me propongas con ese fin--respondió el marqués--, está
+aceptado de antemano.
+
+--Un duelo con su acompañamiento ordinario de padrinos, etc., revelaría
+todo al público... Hace un momento me proponías que jugásemos una
+partida a la pistola... Acepto... Somos poco más o menos de la misma
+fuerza en esa arma... Aquel de nosotros que gane su vida... el que la
+pierda, pierde la existencia en el suicidio.
+
+--¡Sea!... queda convenido--respondió Pedro.
+
+--Cada uno de nosotros empeña su honor en que respetará esas
+condiciones.
+
+--¡Queda convenido!--repitió Pedro.
+
+--Ahora--continuó el pintor--, fuerza es que me resigne a hacer una
+súplica... Sé que esto es absolutamente incorrecto, y te ruego que me
+excuses. He aquí de qué se trata... Si me toca dejar a mi hija huérfana,
+no quisiera, al menos, dejarla sin recursos. Ahora bien, nada tengo, si
+se exceptúan cien mil francos que Nicholson me ha dado a cuenta por los
+recuadros, cantidad que, según convenio, tendría que devolverle si no
+termino mi trabajo... debe darme, además, el doble de aquella suma el
+día que entregue la obra concluída... No creo que podré acabarlos antes
+de cuatro meses... Te pido, pues, que si a mí me toca morir, me acuerdes
+ese plazo de que te he hablado... y no tengo necesidad de decirte que
+este convenio es recíproco.
+
+Había en esta petición del desdichado artista algo tan conmovedor, que
+el marqués volvió la cabeza para ocultar la contracción casi convulsiva
+de su rostro.
+
+--Será--dijo--como lo deseas.
+
+El pintor guardó las pistolas en su caja y tomó algunos blancos.
+
+--Conozco mucho estas armas. ¿Quieres que nos sirvamos de otras?
+
+--¡Es inútil!--contestó Pedro--. Yo también he tirado frecuentemente con
+ellas. ¡Vamos!
+
+Dejaron el taller y se dirigieron a esa avenida de los arrayanes de que
+tanto hemos hablado en el curso de nuestra narración. Recordará tal vez
+el lector que en uno de los extremos de la citada avenida existía una
+plancha de tiro: en frente, al lado opuesto, había un asiento rústico
+empotrado en la pared. Cuando Pierrepont y Fabrice se aproximaron a la
+placa para fijar los cartones, advirtieron a Beatriz sentada en el
+campestre banco: Beatriz trabajaba en su tapicería.
+
+Los dos hombres cambiaron una mirada.
+
+Uno y otro sabían que la avenida de los arrayanes era para Beatriz un
+lugar favorito de paseo y de retiro. Así, pues, no se sorprendieron de
+encontrarla allí, creyendo que únicamente la casualidad la había llevado
+a aquel sitio; pero su presencia durante la escena que se preparaba iba
+a dar a ésta un carácter trágico que impresionó vivamente a los dos,
+imponiéndoles al propio tiempo un disimulo de fisonomía y de lenguaje
+que en momentos semejantes era tan penoso como necesario.
+
+Beatriz, sin embargo, sostenida por el horror mismo de la tremenda
+crisis y por la excesiva tensión nerviosa, continuaba trabajando en su
+bordado con gran calma aparente, devolviendo a Pierrepont con su sonrisa
+habitual el saludo de éste.
+
+--Hermoso día--le dijo--, ¿no es verdad?
+
+--Sí, un verdadero día de verano... Aprovechándolo, vamos a jugar
+Fabrice y yo un partido a la pistola.
+
+--¡Ah! ¿cuál de los dos es más fuerte?
+
+Pierrepont hizo un gesto de incertidumbre.
+
+--Ahora vamos a verlo--respondió sonriendo.
+
+Fabrice colocó en el banco, al lado de ella, la caja de caoba y un
+paquete de cartuchos.
+
+Las armas de que iban a servirse eran pistolas Flobert, de gran calibre.
+
+Los blancos o cartones de tiro estaban divididos, según práctica, en un
+número determinado de círculos concéntricos, desarrollándose alrededor
+de un punto mitad negro mitad blanco, punto que en el tecnicismo de los
+tiradores suele llamarse la _mosca_. La distancia de tiro era todo el
+largo de la avenida, es decir, veinticinco pasos próximamente. Delante
+de Beatriz, profundamente conmovida, bajo su aparente tranquilidad,
+acabaron los jugadores de fijar las bases de la partida.
+
+Esta sería de siete disparos; el tiro era a voluntad; cada uno haría dos
+de aquéllos seguidos en las dos primeras entradas; en la tercera los
+disparos serían tres por cada lado sin solución de continuidad. Cada
+sector del blanco tocado por los tiradores daba a éstos el número de
+puntos determinados por el uso, número de puntos que, por otra parte,
+llevan siempre marcados los cartones. El círculo más lejano del centro,
+un punto; la _mosca_, siete.
+
+Una moneda arrojada al aire indicó que Fabrice debía tirar el primero;
+rompió, pues, sus fuegos y alojó sus dos primeras balas en el interior
+del segundo círculo; Pierrepont, más inhábil esta vez, o menos dichoso,
+perdió una de sus balas en la plancha, la otra tocó el cartón. Este
+primer _pase_ aseguraba, por consecuencia, cuatro puntos a Jacques y uno
+solo a Pierrepont.
+
+--Me parece que me guardas consideración--dijo el pintor.
+
+--De ningún modo--replicó Pedro.
+
+Al segundo _pase_ Fabrice metió sus dos balas en el tercer círculo.
+Pierrepont, después de aquél hizo dos y dos. Jacques tenía diez puntos
+contra cinco.
+
+La tercera prueba le dio todavía una ventaja más considerable; con sus
+tres balas marcó doce puntos; tenía así veintidós contra cinco.
+
+Pierrepont, cuya actitud revelaba una especie de descuido y desaliento,
+se preparaba a hacer sus tres últimos disparos; montaba su pistola,
+cuando un ligero rumor le hizo volver la cabeza y sus ojos encontraron
+los ojos de Beatriz, fijos en él con una expresión tal que aquella
+mirada penetró hasta sus huesos. El marqués comprendió instantáneamente
+cómo ella se daba cuenta de todo... todo lo sabía, y ese mirar
+desesperado, ardiente, suplicante, imperativo, lo conjuraba, lo
+exhortaba y le mandaba vivir y conservarse para ella. En momento alguno
+su sombría beldad tuvo poderes tales de fascinación. ¡Pedro se puso en
+el terreno, apuntó e hizo fuego! Con sus dos primeras balas atravesó el
+estrecho círculo negro que rodeaba el punto blanco central; su última
+bala se alojó en la _mosca_ misma. Tenía, pues, veinticuatro puntos
+contra veintidós. Fabrice estaba condenado.
+
+Y aun no se había disipado el humo del último disparo, cuando una
+estridente carcajada sonó en los oídos de los dos hombres estupefactos:
+Beatriz se había puesto de pie bruscamente, rígida, los ojos con
+expresión de espanto, abrasados por el siniestro relampaguear de la
+locura; balbuceó algunas palabras ininteligibles, luego estalló de
+nuevo su espasmódico reír, reír tan salvaje, reír tan continuo que
+parecía repetido en la circunvecina campiña por las deidades mismas de
+lo horrible. Viéndola tambalearse, Fabrice corrió a sostenerla,
+depositándola suavemente sobre el rústico asiento; sus risas callaron,
+poco a poco se agitaron sus miembros en los esfuerzos de la convulsión,
+y al fin yació desmayada.
+
+--¡Nos había escuchado!... ¡Todo lo sabía!--murmuró el pintor como
+hablándose a sí mismo.
+
+Tornóse a Pierrepont, inmóvil a dos pasos, pálido cual un cadáver en su
+ataúd.
+
+--Te ruego--le dijo--que nos dejes solos.
+
+El marqués dudó un momento indicándole con la mano a Beatriz tendida e
+inerte sobre el banco.
+
+--¿Me crees capaz--le preguntó el pintor--de maltratar a una mujer, aun
+cuando sea tan indigna como ésa?
+
+Fabrice entonces, recogiendo el pañuelo de su mujer, que había caído a
+sus pies, lo empapó en el agua de una fuente próxima y humedeció a
+Beatriz las sienes y el rostro. Al cabo de algunos minutos volvió en sí,
+paseó a su alrededor la confusa mirada, fijándola luego sobre su marido,
+y un sordo gemido, con el movimiento súbito de sus manos para cubrir los
+ojos, atestiguaron que volvía a la vida, que recobraba la posesión de la
+terrible realidad.
+
+--Beatriz, si una explicación te es demasiado penosa en estos momentos,
+la aplazo.
+
+--¡Oh, no... en seguida!--murmuró ella.
+
+--Además, no será larga--añadió Fabrice--, porque, si no me engaño, todo
+lo sabes... Tus nervios te han denunciado... ¿Has oído, no es cierto, mi
+conversación con Pierrepont en el taller?
+
+Hizo ella un signo afirmativo.
+
+--¿Sabes, entonces, por qué razones he querido evitar el escándalo de un
+duelo?... ¿Sabes que, para salvarte de toda tacha personal, y que,
+además, podría caer de rechazo sobre mi inocente hija?...
+
+Beatriz repitió su signo de afirmación.
+
+--Como comprenderás, esta precaución resultaría completamente ilusoria
+si salieses de casa de tu marido el tiempo que me resta de vida, porque
+eso equivaldría a revelar al público lo qué a mí y a ti nos importa
+tanto ocultarle. Esta situación será para los dos extremadamente
+difícil, sabiendo lo que uno y otro sabemos y teniendo que tolerarla por
+tres o cuatro meses; mas, puesto que yo tendré valor para sufrirla,
+también tú tienes que tenerlo.
+
+--Me someteré a lo que quieras.
+
+--Para confortarte durante ese trance tienes el consuelo de pensar que
+pronto serás dueña de tus acciones... y que pronto también podrás
+entregarte al hombre por cuya salvación hacías votos mientras que nos
+batíamos.
+
+Beatriz no respondió.
+
+--Para acabar--añadió Fabrice--, creo que no tengo que imponerte un plan
+de conducta durante ese breve período;... Supongo que no olvidaréis ni
+tú ni el marqués de Pierrepont el respeto que se debe a un hombre cuyos
+días están contados.
+
+Y, una vez pronunciadas estas palabras, la dejó dirigiéndose al taller.
+
+Beatriz permaneció todo el día en aquella fatal avenida, ya caminando
+inconscientemente, ya sentándose anonadada sobre el banco... Pero, ¿era
+realmente ella la que allí se encontraba?... ¿Era ella la causa de todos
+estos horrores?... ¿Era ella, Beatriz, la que acababa de recibir, y
+mereciéndolo, ¡ay!, el sangriento ultraje que le dirigiera su marido...
+y que no había osado negar?... Porque era evidente que durante el
+combate en que aquél jugaba su vida contra la de otro hombre, no era por
+su consorte por quien ella temblaba... Era notorio para su conciencia
+que había cometido el crimen, en un arrebato de pasión, de afirmar la
+mano temblorosa del marqués, y que, al ver a su marido bajo el imperio
+de una sentencia de muerte, su primera sensación fue la de una alegría
+feroz... Ella supo entonces, la desventurada criatura, como otras tantas
+lo supieron antes, hasta qué grado la pasión puede falsear y pervertir
+las almas más nobles y más puras, cuando se la deja reinar en absoluto
+sobre la razón, la voluntad y el honor.
+
+
+
+
+XV
+
+HONOR DE ARTISTA
+
+
+Han pasado varias semanas. Corre el mes de agosto. Beatriz y Pierrepont
+no han vuelto a verse. Por un escrúpulo que los dos comparten han
+evitado toda comunicación por escrito. Beatriz sabe únicamente que,
+contra su costumbre, el marqués pasó el verano en París, y aquélla
+presume que Pierrepont aguarda sus órdenes.
+
+Cierta mañana Pedro recibe de su amante este billete:
+
+«Te conjuro a partir para Glion. La señora de Aymaret está allí todavía.
+Confíaselo todo. Dile que me otorgue su perdón, que el dolor me vuelve
+loca, que la espero.»
+
+Algunas horas después el marqués partía para Suiza. Al día siguiente
+estaba en Glion, y dos después, la vizcondesa, cuyo marido hallábase
+restablecido, llegó a París trasladándose en seguida a Bellevue. Al
+verla entrar en su salón, la mujer del pintor lanzó un débil grito:
+«Elisa», y juntó sus manos dirigiéndole una mirada suplicante. La señora
+de Aymaret le abrió los brazos, arrojándose en ellos Beatriz con
+sollozos desgarradores.
+
+--¡Gracias! ¡gracias!--le dijo ésta--. ¡Hacía dos meses que no lloraba!
+
+Y cuando se hubo calmado un poco:
+
+--¿Te lo ha dicho todo?
+
+--Todo.
+
+Hizo que la vizcondesa se sentara.
+
+--¡Bueno!... ¿Y qué piensas tú? ¡Yo ya ni pensar puedo!
+
+--Piensa--respondió la señora de Aymaret que es necesario tocar todos
+los resortes para salvar la vida de tu marido.
+
+--¡Eso es imposible... él no querrá!
+
+--¿Quién no querrá?
+
+--¡Él... mi marido!
+
+--¿Por qué?
+
+--¡Porque ha empeñado su palabra!
+
+La señora de Aymaret tomó un acento severo, casi rudo.
+
+--Beatriz--le dijo--, si pudiera siquiera imaginarme que miras sin
+horror la perspectiva de tu próxima viudez, rompería contigo mi amistad
+para toda la vida.
+
+--Escúchame--le replicó Beatriz--, ese horrible sentimiento que me
+prestas... lo he experimentado... lo he experimentado mientras jugaban
+sus vidas... mientras sus dos existencias estaban en peligro... y me ha
+perseguido... no me ha abandonado en mucho tiempo a pesar mío...
+Ahora... sin duda Dios no me ha dejado todavía completamente de su
+mano... porque ha permitido que haya podido vencer esa espantosa
+tentación... Ahora te juro que daría mi vida por salvar la de ese
+desdichado...
+
+--¡Lo amas!--exclamó la vizcondesa.
+
+--¡No lo amo!... ¡pero me inspira tanta lástima!... ¡tanta lástima!...
+¡Es tan poco acreedor a esta larga agonía que viene sufriendo!... ¡Y la
+soporta con tanto valor!... ¡Y tanta mansedumbre!... ¡Soy su
+prisionera!... podría torturar mi alma... martirizarme... y nunca...
+salvo el primer momento, no ha tenido para mí una palabra de reproche,
+una expresión amarga... Me trata como en pasados tiempos... ¡Tanto, que
+hay momentos, cuando me habla, cuando me sonríe, que me parece que nada
+ha pasado, que me encuentro únicamente bajo la presión de una pesadilla!
+
+--¡Es que, a pesar de todo, te ama, querida mía, y en ese caso aún no
+está todo perdido!
+
+--No es que me ame... ¿Cómo quieres que sea eso?... No, es que recuerda
+el pasado, y se venga de mi orgullo, de mis preocupaciones de clase, de
+mis miserables desdenes... es que quiere probarme cómo un simple artista
+sabe sufrir y morir como un caballero.
+
+--¿Cuánto tiempo queda aún para que expire el término fatal?
+
+--¡Nada sé, porque, si no puede aplazarlo, puede anticiparlo... todo
+dependerá del período que dure su trabajo... en cuanto lo termine se
+matará de seguro!
+
+--¿Y a qué altura está en su tarea?... ¿tú no lo sabes?... ¿No vas nunca
+al taller después del suceso?
+
+--Hace algunos días hice un supremo esfuerzo de voluntad y volví a él...
+Allí me siento y bordo a su lado... él me deja hacer... me dirige una
+palabra de cuando en cuando... una palabra indiferente... ¡Oh, qué
+terrible cosa!
+
+El corazón de Beatriz se abrió de nuevo y lloró largo rato en silencio.
+
+--Te preguntaba, hija mía--repitió la señora de Aymaret--, si está muy
+adelantada su obra.
+
+--Muy adelantada... el pobre no descansa un minuto... desde el amanecer
+se pone al trabajo... ¡estoy admirada!... ¿Cómo se puede tener cabeza y
+valor para ocuparse de nada con semejante preocupación?... ¡Yo ni
+siquiera lo comprendo!
+
+--¿Y él parece estar tranquilo, dices?
+
+--Sí, parece estar tranquilo... pero encanece rápidamente.
+
+--¡Oh! es necesario salvarlo--exclamó la vizcondesa poniéndose en pie--.
+¿Tú me das plenos poderes, no es verdad? ¿Apruebas de antemano cuanto
+intente con ese fin?
+
+--¡Todo... absolutamente todo... y con toda mi alma, Dios mío!
+
+--¡Pues bueno! escribe a Pierrepont, a quien daré una cita para mañana.
+
+Beatriz se sentó en su mesa de escribir y trazó a vuela pluma estas
+breves líneas:
+
+ «Al marqués de Pierrepont.
+
+ «Todo lo que Elisa te pida, te lo pido yo también de rodillas.»
+
+Al día siguiente aquél, por indicación de la señora de Aymaret,
+presentóse en casa de ésta. La vizcondesa presentóle la carta en
+seguida.
+
+--¿De qué se trata?--interrogó Pedro con gravedad después de haber
+leído.
+
+--Se trata de que Fabrice no efectúe su suicidio cuando llegue la
+hora... ¿Podemos contar con usted para ese objeto?
+
+--¿Y lo duda usted?... Es como si propusiera usted a un asesino
+libertarlo de su propia conciencia... Pero, ¿qué puedo yo hacer en
+esto?... No puedo imaginármelo...
+
+--Según mi opinión, hay que vencer dos obstáculos para llegar a nuestro
+fin: primero, el punto de honor de la palabra empeñada que liga a
+Fabrice... ¿No podría devolverle esa palabra y en términos tales que él
+consintiese en aceptarla?
+
+--Estoy pronto... pero...
+
+--¿Teme que rehuse?
+
+--Lo temo... sin embargo, voy a intentarlo, y con toda sinceridad, según
+va usted a verlo.
+
+--No esperaba menos de usted... El segundo inconveniente que tendríamos
+que dominar es la convicción en que debe estar Fabrice de que si
+sobrevive le encontrará siempre entre su mujer y él... porque ha de
+estar creyendo que ella y usted aguardan su muerte para efectuar un
+matrimonio... Pues bien, el único medio de desengañarlo es volver a
+nuestro antiguo plan de casamiento con Ketty, poniéndolo por obra en el
+más breve período de tiempo posible. ¿Consiente usted?
+
+Después de una pausa para reflexionar.
+
+--Su amiga de usted--preguntó Pierrepont--, ¿desea ese matrimonio?
+
+--Desea y aprueba todo lo que pueda sacarla del infierno en que está
+metida.
+
+--¡Pues bueno! obedezco... me iré mañana... si no hay vapor en nuestros
+puertos marcharé a tomar uno en Inglaterra... Esta noche le mandaré la
+carta para Fabrice... se la entregará usted en tiempo oportuno... Adiós,
+señora...
+
+Estrechó efusivamente con sus dos manos la mano de la vizcondesa y se
+retiró.
+
+Dos días después se embarcaba en el Havre con rumbo a los Estados
+Unidos.
+
+La señora de Aymaret había recibido el día antes la carta que él dirigía
+a Fabrice. Iba abierta; leyóla la vizcondesa y quedó satisfecha de su
+contenido; pero decidió no entregarla al pintor sino el día que pudiera
+participarle al mismo tiempo las bodas de Pierrepont, esperando que así
+el artista sería más accesible a sus ruegos.
+
+Beatriz fue de idéntica opinión, y en cuanto al casamiento del marqués,
+acogió esta noticia con bastante indiferencia.
+
+Alentada por su amiga, abrigaba algunas esperanzas, por remotas que
+fuesen, de salvar a su marido, escapando ella misma a tormentos morales
+en que temía dejar la razón, y por esta causa vigilaba con anhelante
+interés los más pequeños actos, las más insignificantes palabras de
+Jacques. Era el corazón de Beatriz, a pesar de su orgullo aristocrático
+y de sus vanidades mundanal, demasiado noble, demasiado generoso, para
+mostrarse insensible a la actitud firme, magnánima, heroica del artista
+enfrente de la muerte; y en su admiración, mezclada de profunda, lástima
+y quizás de sentimientos más tiernos todavía, ella no recordaba sino
+para sonrojarse los mezquinos reproches que allá en su fuero interno
+había alimentado contra su marido; admirábase de haberlo hasta tal punto
+desconocido, de haber tan injustamente cerrado los ojos ante las
+luminosas cualidades del hombre y del artista para fijarse sólo en
+algunas miserables imperfecciones de detalle. La misma personalidad
+física del pintor se le representaba bajo una nueva faz, sintiéndose
+herida por la dignidad natural de su andar, que traía a la memoria la
+marcha al mismo tiempo potente y ligera de los grandes felinos; se
+sentía herida por el brillo resplandeciente de su frente, por la
+enérgica acentuación de su tranquilo rostro, al cual sus cabellos, ya
+hoy ligeramente emblanquecidos, revestían de una extraña y suave
+aureola; se le aparecía, en fin, transfigurado cual si los pensamientos
+que lo ocupaban y lo sostenían en aquellos días supremos lo hubiesen
+envuelto en un nimbo de sobrenaturales resplandores.
+
+Pero el tiempo volaba; fue el 20 de julio cuando Pierrepont y Fabrice
+juraron su tremendo compromiso, y el plazo de cuatro meses acordado al
+pintor expiraba por ende el 20 de octubre. Asomaba la primera semana del
+luctuoso mes cuando Beatriz advirtió con terror que los grandes
+recuadros destinados a América hallábanse a punto de ser terminados, y
+lo hubiesen estado con anterioridad si Jacques no hubiese más que nunca
+querido justificar en esta postrer obra suya la reputación del
+concienzudo y probo artista que la fama pública le había discernido, y
+no quedaban por hacer sino ligeros retoques, hasta el punto de que ya el
+apoderado de míster Nicholson en París viniera a entenderse con el
+pintor acerca del mejor modo y forma de mandar las telas a su destino.
+
+A medida que el pavoroso término avanzaba, las angustias de Beatriz
+hacíanse más incesantes, más intolerables, más mortales. Devorada por la
+fiebre, en espera día y noche de cualquier siniestro ruido, de cualquier
+trágico espectáculo, impulsaba la triste Beatriz a la señora de Aymaret
+con desesperada impaciencia a que diese el paso supremo de que dependía
+su última esperanza, mas la vizcondesa, prevenida ya por Pierrepont de
+que su matrimonio se efectuaría en próxima fecha, quería esperar para
+presentar su súplica al pintor así que el suceso se realizase. Al poco
+tiempo Pierrepont le enviaba un periódico americano en que se daba de
+aquél noticias detalladas, y entonces la vizcondesa no titubeó más.
+
+Desde su vuelta, en sus frecuentes visitas a Bellevue, más de una vez se
+había encontrado la señora de Aymaret con Fabrice, y aunque éste no
+pudiese dudar que aquélla conociese el secreto de Beatriz, jamás se
+cruzó entre ellos ni la sombra de una alusión sobre este resbaladizo
+asunto, pero una mañana la vio entrar inopinadamente en su taller.
+Profesaba el artista una sincera estima a la joven señora, y adivinando
+en la actitud a la vez turbada y resuelta de aquélla, el particular que
+la trajera, tomó un aire grave.
+
+--¿Viene usted a hablarme, señora?--le dijo.
+
+--Sí, tengo que hablarle... pero no me desaliente de antemano... sea
+bueno y complaciente conmigo, se lo ruego.
+
+--Con usted, señora, es bien fácil ser complaciente--respondió Fabrice
+sonriendo con tristeza--. Vamos, hable usted.
+
+Y le acercó una silla por cuanto advirtió que la vizcondesa estaba a
+punto de desfallecer.
+
+--Señor Fabrice--comenzó aquélla después de un breve silencio--, me he
+enterado hoy de una cosa que me parece que tal vez le interese saber...
+
+Y le entregó con la mano temblorosa la última carta que había recibido
+de Pierrepont acompañada del periódico americano en que se daba cuenta
+de su matrimonio.
+
+Después de haber leído el pintor estos dos documentos, los devolvió
+fríamente a la señora de Aymaret.
+
+--Gracias--le dijo el pintor con seca cortesía.
+
+--Señor Fabrice--continuó aquélla cada vez más desconcertada y más
+conmovida--, tengo que entregarle aún otra carta... Le está
+personalmente dirigida.
+
+--Veamos, señora.
+
+Tomó en sus manos la misiva; era aquella que Pierrepont le escribió
+antes de su partida: véanse aquí sus términos:
+
+«Antes de abandonar la Francia por mucho tiempo, aun para siempre si tú
+lo eliges, te relevo con la mayor sinceridad de la palabra que me has
+empeñado, rogándote en nombre de tu hija, suplicándote una y mil veces
+que conserves tu vida.
+
+»Si la suerte me hubiese a mí condenado y si tú me devolvieses mi palabra
+con la lealtad con que yo te devuelvo la tuya, te aseguro que ni un
+momento titubearía en aceptarla.--_Marqués de Pierrepont_.--Al señor
+Jacques Fabrice.»
+
+El pintor leyó una y otra vez, y aun volvió a leer con atención suma
+estas líneas, y, una vez al cabo de su contenido, se disponía a
+entregarla a la señora de Aymaret.
+
+--Pero--arguyó ésta--, es para usted... debe usted guardarla.
+
+--¡Sea!--replicó el pintor.
+
+Esperó un momento la vizcondesa, y viendo siempre a aquel impasible y
+mudo:
+
+--Señor Fabrice--le dijo estrechando las manos del artista--, ¿me dejará
+usted partir sin concederme una frase de esperanza?... Ya su honor está
+a salvo... ¡Tenga usted piedad de su hija!... ¡Tenga piedad también de
+la pobre culpable!... ¡Ha sufrido y sufre tanto!... ¡Ha expiado y expía
+con tanta usura su pecado!... ¡Y si aun me atreviera a añadirle
+algo!...
+
+--¡Oh! no, señora, no prosiga usted... es suficiente con lo que me ha
+dicho... Me conmueve su interés hacia mí y los sentimientos que lo han
+inspirado... mas comprenderá que, cuestión tan grave como la que
+tratamos, no puede resolverse en un momento de enternecimiento...
+Permítame que medite sobre estos puntos con la calma que es de razón...
+Mi trabajo está ya terminado... aún puedo disponer de algunos días... Mi
+intención, que puede usted comunicar a su amiga, es consagrarlos a hacer
+un corto viaje al extranjero... una excursión a Suiza... Insisto más que
+nunca ahora en mi resolución, porque tengo necesidad de la ausencia para
+fijar mis ideas... Pienso partir mañana...
+
+La vizcondesa clavó en él una mirada inquisitiva, Jacques púsose en pie
+tomando entre sus manos una de las de la dama...
+
+--Hasta la vista, señora--le dijo; luego, con la voz levemente
+conmovida--: ¡Adiós, hija mía!
+
+La vizcondesa salió, pero antes paróse un momento en el umbral del
+taller para enjugar sus lágrimas que arrasaban sus ojos; por fin,
+dirigióse con rápido, paso hacia las habitaciones de Beatriz: ésta, que
+esperaba el resultado de la entrevista paseando febrilmente por las
+alamedas del jardín, corrió al encuentro de Elisa desde que la viera
+aparecer, e interrogándola angustiosamente:
+
+--¿Y bien?
+
+--¡Tengo esperanzas!--le contestó su amiga.
+
+--¿Es posible?--contestó Beatriz y arrastró a aquélla al salón.
+
+La señora de Aymaret relatóle entonces todos los detalles de su
+entrevista con Fabrice, procurando persuadirla y persuadirse a sí propia
+de que la impresión que le había producido era favorable, pero la
+noticia del viaje repentinamente proyectado por su marido, aterró a
+Beatriz.
+
+--¡Eso es el suicidio!--dijo a su amiga con sorda voz.
+
+--¿Y la de irse si está decidido a darse la muerte?--objetó la de
+Aymaret.
+
+--¿Quién sabe?... Por evitar tan tremendo espectáculo a su hija... Tal
+vez por evitármelo a mí misma... Quiere ser generoso y magnánimo hasta
+el fin...
+
+--Te aseguro--le dijo la señora de Aymaret--que el lenguaje que ha usado
+me ha parecido sincero... Antes de fijar su decisión en asunto tan grave
+quiere reflexionar con tranquilidad, lejos de las recuerdos, de las
+emociones que pudieran perturbar sus ideas...
+
+Aquí llegaban de su conversación, cuando fueron interrumpidas por
+Marcelita, que entró en la sala como un torbellino; presentó sus frescas
+mejillas a la señora de Aymaret, y volviéndose a Beatriz le preguntó
+toda sofocada:
+
+--¿Es verdad que papá se va?
+
+--¿Quién te ha dicho eso?
+
+--Enriqueta, a quien le ha prevenido que le haga su equipaje.
+
+--Sí, se va mañana... su trabajo lo ha fatigado mucho... los médicos le
+recomiendan un poco de distracción.
+
+--No quisiera que se fuese--dijo la niña--, si lo permites voy a ayudar
+a Enriqueta para que no se le olvide nada.
+
+--Yo misma voy dentro de un momento... anda, hija mía.
+
+Marcelita se fue corriendo. La señora de Aymaret se levantó para
+marcharse.
+
+--¡Si te imaginases cuánto estoy sufriendo!--le dijo Beatriz--. No se
+hace un movimiento, no se pronuncia una palabra en esta casa que no sea
+para mí un martirio... ¿y vas a dejarme sola?
+
+--Sí, te dejo, hija mía... pero mañana, desde muy temprano, me tendrás
+aquí. Debo dejaros solos en estas últimas horas... Os abandono a la
+inspiración de vuestros corazones... ¡Hasta mañana!
+
+Se besaron, y la vizcondesa se alejó.
+
+Beatriz subió a las habitaciones de su marido para vigilar los
+preparativos del viaje. La doncella le participó que Fabrice había ido a
+París, pero que volvería para comer.
+
+La mujer del pintor pasó el resto del día vagando por el jardín. Hacia
+la noche entró en el taller. El vacío que habían dejado los terminados
+recuadros daban un aire de abandono, de soledad, de tristeza solemne.
+Beatriz permaneció allí hasta la caída de la tarde pensando en cuanto
+una grande inteligencia, una grande alma dejara allí de su pensamiento,
+de dolores.
+
+De pronto una idea le asaltó: todo había acabado; la pretendida
+excursión de Jacques a París no era más que un pretexto; su marido no
+volvería; voló a sus habitaciones; Jacques había vuelto.
+
+Se sirvió la comida. Fabrice se hallaba tranquilo, pero más serio, más
+distraído que de costumbre, y al mismo tiempo más hablador; diríase que
+tenía miedo al silencio. Hablaba del decrecimiento de los días, de la
+hermosura de aquellas otoñales tardes, de la belleza de los paisajes
+suizos, de la impotencia del pintor para fielmente reproducirlos.
+
+Después de la comida bajaron al jardín. Aunque ya en sus comienzos el
+otoño, la noche era templada y magnífica bajo un cielo tachonado de
+estrellas. Había aún claridad suficiente y Marcelita corría tras de su
+aro por las angostas calles que rodeaban la fuente. Placíale a la niña
+dar esta muestra de habilidad a su padre, quien, sentado en un banco, la
+miraba... ¡y de cuando en cuando también miraba al cielo!... Beatriz,
+anonadada, habíase sentado también a algunos pasos de distancia, oculta
+entre la sombra de los árboles.
+
+Al cabo de un instante, Fabrice exclamó:
+
+--¡Marcela!
+
+--¿Qué, papá?--y vino corriendo.
+
+--Tengo miedo que te resfríes... es necesario irse a dormir...
+
+--¿En seguida?
+
+--Sí, te lo ruego, vida mía.
+
+--Bueno, me voy, papá.
+
+--Dame antes un beso...--y tomó a la niña entre sus rodillas.
+
+--¡Así me gustan las niñas!... ¿Tú me prometes ser siempre buena, es
+verdad?
+
+--Te lo prometo.
+
+--¿Aun cuando yo no esté ya aquí... aun cuando esté fuera?
+
+--Sí... pero, ¿por qué te vas, papá?
+
+--¡Tengo tanta necesidad de reposo, pobre nena mía!
+
+--¿Por qué no me llevas contigo?
+
+--¡Ay, si pudiera!...--murmuró Fabrice.
+
+--¡Anda, llévame, papacito!
+
+--¡No es posible, alma mía!... ¡Anda... vete a dormir!...
+
+--¿Te vas por mucho tiempo?--continuó la niña.
+
+--Por... alguno... Todavía no lo sé fijo... ¡Anda... anda a dormir, hija
+mía!
+
+Jacques dio un beso a aquel querubín.
+
+--Presente o ausente--le dijo--, me querrás siempre... te acordarás de
+mí, ¿no es cierto?
+
+--Siempre... siempre... te lo prometo.
+
+Lo dejó, para ir a dar un beso a Beatriz; en seguida, volviendo a su
+padre, a media voz:
+
+--¡Papá! ¡estás llorando!
+
+Detuvo a la niña por la mano; hubo un silencio; después Fabrice con
+grave acento:
+
+--¡Ama también a tu madre!
+
+Y la niña se alejó pensativa entrando en la casa.
+
+Al instante mismo Fabrice oía un gemido, y Beatriz, saliendo de las
+sombras, se echó a sus plantas, sobre la arena de la avenida.
+
+--¡Te suplico, Beatriz!--le dijo en tono de dulce reproche procurando
+levantarla.
+
+--¡Ah!--exclamó la sin ventura a través de sus lágrimas--, ¡el Cristo
+perdonó!
+
+--Y yo te perdono... ¿No acabas de oír lo que he dicho a mi hija?... No
+ignoro cuánto has sufrido en estos últimos tiempos... y hay además en la
+vida circunstancias en que la indulgencia se impone... Levántate...
+Siéntate a mi lado.
+
+Desconcertada, estupefacta, se sentó en el banco al lado del marido.
+
+--Beatriz--le dijo--, te doy mi perdón... ¿Qué más deseas? Habla.
+
+--¡Deseo... que vivas, Dios mío!
+
+--¿Estás segura?... ¿Estás bien segura de que no me despreciarías mañana
+si yo cediese a tus ruegos?
+
+--¿Despreciarte?... ¿Por qué?... Pues que, ¿no sé que eres libre, que te
+han devuelto tu palabra?
+
+--¿Y no te dirías alguna vez, Beatriz, que otro en mi lugar se habría
+mostrado más escrupuloso sobre el punto de honor?
+
+--¡Pero, por Dios, no acabes de matarme... ten piedad de mí!... ¡Esto es
+horrible!... ¡Yo que te amo tanto, Dios mío!... y que ni aun me atrevo a
+decírtelo... porque creerías que miento para salvarte de la muerte... y,
+sin embargo... aquí delante de Dios... te juro que te amo... ¡oh! te lo
+juro.
+
+Y deshecha en lágrimas levantaba desesperadamente sus brazos al
+tachonado cielo.
+
+Hubo un largo silencio solamente turbado por el rumor de sus gemidos...
+Luego Fabrice, con voz hondamente conmovida:
+
+--¡Te creo!
+
+Ella tomó sus manos.
+
+--Sí, esa palabra que tanto ansié de tus labios... al fin la he oído...
+y el corazón me dice que es sincera... ¡Me amas!... ¡Oh cielos, desatad
+sobre mí vuestros rayos!... ¡que ni aun por eso os negaría mi
+adoración!... ¡mi adoración por este momento tanto tiempo anhelado!...
+¡tanto tiempo soñado!
+
+Ella besaba sus manos llorando.
+
+--Beatriz--le dijo, desasiéndose suavemente--, todo esto era para mí tan
+imprevisto.... que ya ves... he perdido la calma... casi la razón...
+Deja que me recoja un poco en mí mismo, te lo ruego... Desconfiarías con
+fundamento de mi resolución tomada bajo el imperio de emoción
+semejante... Ven, vuelve a tu gabinete... Vendré a buscarte dentro de un
+momento y entonces hablaremos seriamente.
+
+Beatriz se apoyó en el brazo que él le ofrecía y la condujo hasta el
+primer escalón del peristilo, y como aquélla dudase en separarse de él,
+Jacques la atrajo hacia sí y besó sus cabellos.
+
+--¡Hasta dentro de un momento!--le dijo.
+
+Beatriz se sentó en el salón cerca de una ventana abierta mientras se
+alejaba por el jardín. Paseóse Fabrice en él largo tiempo, a lento paso.
+A veces su silueta se desvanecía entre los árboles, y entonces de pie,
+aterrado, hasta que su sombra salía de las tinieblas... Hacía algunos
+minutos que lo perdiera de vista; de pronto un relámpago siniestro
+iluminó los vidrios del taller, y el ruido de una detonación rasgó el
+silencio de la noche.
+
+La triste esposa extendió los brazos, dio un grito y cayó desplomada.
+
+* * * * * * * * *
+
+Fue la señora de Aymaret mandada a buscar en seguida, quien encontró
+sobre la mesa del taller, y entregó a Beatriz, estos cuatro renglones:
+
+«Beatriz, hubiera querido evitarte este duelo... pero habría creído ser
+débil al ceder... Sí, creo que tu corazón al fin se ha abierto al mío,
+creo que me amas... Pero, ¿continuarías amándome mañana?... ¿Debiendo mi
+vida al hombre que me ultrajó tan cruelmente?... Lo dudo, y muero.»
+
+* * * * * * * * *
+
+La verdadera causa del suicidio de Jacques Fabrice, jamás se sospechó.
+Los diarios anunciaron que el desdichado artista había muerto por
+accidente, descargando sus pistolas en vísperas de un viaje.
+
+Beatriz entró en religión en los Benedictinos de Auteuil, donde ella
+misma pudo acabar la educación de Marcela, cumpliendo así piadosamente
+las últimas voluntades del artista.
+
+FIN
+
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Honor de artista, by Octave Feuillet
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HONOR DE ARTISTA ***
+
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+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
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+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
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+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
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+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
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+ The Project Gutenberg eBook of Honor de artista, por Octavio Feuillet.
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+The Project Gutenberg EBook of Honor de artista, by Octave Feuillet
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+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
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+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Honor de artista
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+Author: Octave Feuillet
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+Release Date: March 11, 2008 [EBook #24802]
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HONOR DE ARTISTA ***
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+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at DP Europe (http://dp.rastko.net)
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+<h3 class="un">BIBLIOTECA de LA NACI&Oacute;N</h3>
+
+<h3 class="top5">OCTAVIO FEUILLET</h3>
+
+<p class="c">&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;&mdash;</p>
+
+<h1 style="font-size:60px;">HONOR DE ARTISTA</h1>
+
+<p class="c top5"><img src="images/001.png" alt="image" /></p>
+<p class="c top5">BUENOS AIRES</p>
+<p class="c">1919</p>
+
+<p class="c">Derechos reservados.</p>
+
+<p class="c">Imp. de <span class="smcap">La Naci&oacute;n.</span>&mdash;Buenos Aires</p>
+
+
+<hr />
+<h3>&Iacute;NDICE</h3>
+
+<table summary="toc" cellspacing="0" cellpadding="0">
+<tr><td align="right">I.</td><td>&mdash;<a href="#I">Pedro de Pierrepont</a></td></tr>
+<tr><td align="right">II.</td><td>&mdash;<a href="#II">Fabrice</a></td></tr>
+<tr><td align="right">III.</td><td>&mdash;<a href="#III">Beatriz</a></td></tr>
+<tr><td align="right">IV.</td><td>&mdash;<a href="#IV">Aquellas se&ntilde;oritas</a></td></tr>
+<tr><td align="right">V.</td><td>&mdash;<a href="#V">La vizcondesa de Aymaret</a></td></tr>
+<tr><td align="right">VI.</td><td>&mdash;<a href="#VI">El secreto de Pedro</a></td></tr>
+<tr><td align="right">VII.</td><td>&mdash;<a href="#VII">Rivales</a></td></tr>
+<tr><td align="right">VIII.</td><td>&mdash;<a href="#VIII">Marcela</a></td></tr>
+<tr><td align="right">IX.</td><td>&mdash;<a href="#IX">Gustavo Calvat</a></td></tr>
+<tr><td align="right">X.</td><td>&mdash;<a href="#X">Confidencias</a></td></tr>
+<tr><td align="right">XI.</td><td>&mdash;<a href="#XI">&laquo;Fin de siglo&raquo;</a></td></tr>
+<tr><td align="right">XII.</td><td>&mdash;<a href="#XII">Del palco del Teatro Franc&eacute;s</a></td></tr>
+<tr><td align="right">XIII.</td><td>&mdash;<a href="#XIII">Pasi&oacute;n</a></td></tr>
+<tr><td align="right">XIV.</td><td>&mdash;<a href="#XIV">La apuesta</a></td></tr>
+<tr><td align="right">XV.</td><td>&mdash;<a href="#XV">Honor de artista</a></td></tr>
+</table>
+<hr />
+<h2 class="top15"><a name="I" id="I"></a>I</h2>
+
+<p class="tit">pedro de pierrepont</p>
+
+
+<p>Uno de los m&aacute;s nobles nombres de la vieja Francia, el de los Od&oacute;n de
+Pierrepont, era llevado, y bien llevado, hacia 1875, por el marqu&eacute;s
+Pedro Armando, quien frisaba entonces en los treinta a&ntilde;os, y ven&iacute;a a ser
+el &uacute;ltimo descendiente masculino de tan ilustre familia. Era el marqu&eacute;s
+uno de esos hombres que, por su bello y serio rostro, su gracia viril,
+su elegancia correcta y sencilla, hac&iacute;a espont&aacute;neamente brotar de los
+labios esta frase de trivial admiraci&oacute;n: tiene porte de pr&iacute;ncipe.</p>
+
+<p>Y en efecto, dif&iacute;cil hubiera sido figur&aacute;rselo detr&aacute;s de un mostrador,
+midiendo seda en un almac&eacute;n o desempe&ntilde;ando otra profesi&oacute;n cualquiera que
+no fuese la de diplom&aacute;tico o la de soldado, que son, al fin, oficios de
+magnate. Por otra parte, hab&iacute;ase podido apreciar de qu&eacute; fuera capaz el
+marqu&eacute;s de Pierrepont, vistiendo el uniforme militar, por cuanto en la
+guerra del 70 dio pruebas del m&aacute;s cumplido valor, volviendo
+pac&iacute;ficamente, una vez terminada aqu&eacute;lla, a emprender su vida habitual
+de parisiense y de dilettante a que lo impulsaban tendencias, gustos,
+falta de ambici&oacute;n, y un poco tambi&eacute;n el deseo de complacer a cierta
+anciana t&iacute;a, que no se contaba seguramente entre las fervientes
+admiradoras de la rep&uacute;blica.</p>
+
+<p>Era esta t&iacute;a la baronesa de Montauron, por su familia Od&oacute;n de
+Pierrepont; cifraba en su apellido el m&aacute;s grande orgullo y era viuda y
+sin hijos, circunstancia que no la entristec&iacute;a, puesto que, merced a
+ella, propon&iacute;ase disponer a su muerte en favor de su sobrino, de los
+cuantiosos bienes que heredara de su difunto marido, dando por esta
+combinaci&oacute;n nuevo brillo a los un tanto deslustrados blasones de su
+casa, porque sin que pudiera estrictamente decirse que los Pierrepont se
+hallasen arruinados, encontr&aacute;banse, de dos generaciones atr&aacute;s, en menos
+que mediano estado de fortuna, sobre toda si se considera cu&aacute;n grandes
+son las exigencias de la vida al uso de los tiempos que alcanzamos.</p>
+
+<p>Una renta de escasas treinta mil libras fue todo lo que de la sucesi&oacute;n
+paterna pudo sacar el joven marqu&eacute;s, y si esta suma era suficiente para
+asegurar su independencia, no era bastante ni aun adicionada con el
+ligero suplemento que a t&iacute;tulo de aguinaldos d&aacute;bale anualmente su t&iacute;a,
+para llenar las necesidades de posici&oacute;n a que se ve&iacute;a obligado un hombre
+de su clase, representante de toda una estirpe de grandes se&ntilde;ores.
+Ciertamente que la se&ntilde;ora de Montauron, que ten&iacute;a por su parte una
+entrada anual de muy cerca de cuatrocientos mil francos, habr&iacute;a podido
+muy bien no aguardar la hora de la muerte para dorar un poco el escudo
+her&aacute;ldico de su sobrino, pero la dominaba una pasi&oacute;n todav&iacute;a m&aacute;s
+decisiva que el orgullo de raza, y esa pasi&oacute;n era el ego&iacute;smo. Verdad es
+que la vida un tanto estrecha que las circunstancias obligaban a llevar
+a aqu&eacute;l, mortificaba grandemente la altivez de la vieja baronesa, pero,
+as&iacute; y todo, no se resolv&iacute;a a tomar sobre s&iacute; la obligaci&oacute;n de mejorarla
+en algo mediante cualquier leve sacrificio impuesto a sus comodidades
+personales. Ten&iacute;a esta se&ntilde;ora, en la &eacute;poca de nuestro relato, cincuenta
+a&ntilde;os, y seg&uacute;n c&aacute;lculos que hiciera sobre ciertas estad&iacute;sticas de
+mortalidad, tenida en cuenta la longevidad de sus ascendientes, hab&iacute;a
+venido a sacar en limpio que su existencia podr&iacute;a a&uacute;n prolongarse cosa
+de treinta a&ntilde;os, por t&eacute;rmino medio. La humillaci&oacute;n de ver al &uacute;ltimo
+var&oacute;n de su raza reducido a estado relativamente precario por tan largo
+espacio de tiempo, era para ella prueba penos&iacute;sima, pero la sola idea de
+verse obligada a vender su casa de la calle Varennes o sus bosques de
+los Genets, present&aacute;base a su imaginaci&oacute;n cual rasgo de rematada locura,
+y, en su af&aacute;n de conciliar sentimientos tan contradictorios, dio en la
+idea de mejorar la suerte del marqu&eacute;s por el &uacute;nico expediente posible,
+que era casarlo con una rica heredera.</p>
+
+<p>Tal era el fin que persegu&iacute;a con vehemente anhelo la se&ntilde;ora de Montauron
+en los momentos en que principia esta ver&iacute;dica historia. Serias
+preocupaciones atormentaban a la baronesa acerca de que su hermoso
+sobrino, como ella lo llamaba, quien, por otra parte, era muy buscado en
+sociedad, sobre todo por las damas, se prestase f&aacute;cilmente a abandonar
+su vida independiente y galante para doblar el cuello a la, marital
+coyunda, si bien debe observarse, como es bastante frecuente, que suelen
+ser aquellos hombres m&aacute;s llamados por sus atractivos personales a m&aacute;s
+r&aacute;pidas conquistas de femeninos corazones, precisamente los que menos
+importancia dan a su envidiable fortuna: indiferentes hacia triunfos
+para ellos f&aacute;ciles, carecen en general de esa fatuidad, de eso que
+pudi&eacute;ramos llamar furor galante, caracter&iacute;stico en aquellos otros de sus
+cong&eacute;neres cuyas victorias sobre el bello sexo d&eacute;benlas &uacute;nicamente a la
+constante lucha contra un modo de ser moral y f&iacute;sico en que no abundan
+como don natural los atractivos. Mucho se hablaba de los &eacute;xitos
+obtenidos en esas lides por el marqu&eacute;s de Pierrepont, si bien &eacute;l,
+conduci&eacute;ndose con caballeresca discreci&oacute;n, jam&aacute;s confes&oacute; ninguno, por
+m&aacute;s que en lo que se dec&iacute;a mucho deb&iacute;a haber de ver&iacute;dico y aut&eacute;ntico; en
+resumen, no era un libertino, y aun puede asegurarse que hab&iacute;a en &eacute;l un
+fondo de seria dignidad que comenzaba a alarmarse de esos devaneos a
+que tarde o temprano lleva fatalmente la solter&iacute;a.</p>
+
+<p>Y como prueba de lo que venimos diciendo, manifestaremos que departiendo
+acerca de estos escabrosos particulares con el pintor Jacques Fabrice, a
+cuya casa sol&iacute;a ir por las tardes con el fin de tomar una taza de te y
+fumar un cigarrillo, se expresaba en estos t&eacute;rminos el se&ntilde;or de
+Pierrepont, dirigi&eacute;ndose a su amigo:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Sabes lo que me pasa? Hoy cumplo treinta y un a&ntilde;os.</p>
+
+<p>&mdash;Hermosa edad&mdash;replic&oacute; el pintor, que dibujaba al amparo de la amplia
+pantalla de su l&aacute;mpara.</p>
+
+<p>&mdash;Es, en efecto, una hermosa edad&mdash;continu&oacute; el se&ntilde;or de Pierrepont&mdash;; es
+la edad en que el hombre se halla en la plenitud de sus facultades, pero
+es al mismo tiempo una hora cr&iacute;tica, una hora decisiva en la vida y
+sobre todo en la vida de un ocioso, de un simple dilettante como yo. Me
+encuentro en esa fat&iacute;dica l&iacute;nea que separa la juventud de la edad
+madura... Si resbalo, en ese per&iacute;odo de la existencia, llevando a &eacute;l las
+pasiones y los h&aacute;bitos de los pasados d&iacute;as, no puedo hacerme ilusiones
+sobre el porvenir que me espera... Me parece que tengo algunas nociones
+siquiera de honor y de buen gusto... adem&aacute;s, profeso instintivo horror a
+todo lo que es falso y bajo... y, sin embargo, si me abandono al ciego
+destino en estos momentos de crisis, vislumbro un futuro que hiere todas
+mis singulares aprensiones... Entreveo en el horizonte amores de
+decadencia, una juventud artificial obstin&aacute;ndose en combatir en vano
+contra las advertencias y las humillaciones de la edad... secretas
+operaciones de tocador tan vergonzosas como in&uacute;tiles... alguna vieja
+amante leg&iacute;tima in extremis... y otras mil cosas del mismo g&eacute;nero, a las
+cuales, es cierto, amigo m&iacute;o, que en nada me ced&iacute;an cuanto a delicadeza,
+han conclu&iacute;do por resignarse mansamente... Pues bien, mi buen Fabrice,
+cuanto m&aacute;s reflexiono acerca del medio de escapar a este triste futuro,
+tanto m&aacute;s me convenzo de que no hay otro medio sino seguir la trillada
+senda de nuestros antecesores.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;Ah!&mdash;dijo Fabrice.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Naturalmente!&mdash;exclam&oacute; Pedro&mdash;; el matrimonio, sin duda que el
+matrimonio tiene sus inconvenientes, sus tristezas, sus peligros, pero,
+as&iacute; y todo, es el mejor abrigo en que un hombre puede pasar tranquilo la
+vejez y aguardar la muerte sin deshonrar sus canas.</p>
+
+<p>El pintor dio un hondo suspiro sin responder a Pedro.</p>
+
+<p>&mdash;Disp&eacute;nsame&mdash;le dijo su amigo&mdash;. Este asunto te enoja con raz&oacute;n. No
+debiera haberlo olvidado.</p>
+
+<p>&mdash;Mi experiencia personal es muy triste a este respecto; t&uacute; lo sabr&aacute;s,
+Pedro&mdash;contest&oacute; el pintor&mdash;; pero, despu&eacute;s de todo, eso no quiere decir
+nada... Hice un matrimonio de loco... en fin, no me arrepiento, porque,
+al cabo, tengo a mi hija.</p>
+
+<p>&mdash;Precisamente&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Pierrepont&mdash;, tienes una hija... yo tambi&eacute;n puedo
+tener otra, tal vez un hijo, y &eacute;sos son afectos, distracciones que
+hacen olvidar a un hombre el eterno femenino: digo m&aacute;s: pueden revestir
+de cierto prestigio la edad madura de la vida... Es hermoso ver a un
+padre todav&iacute;a joven llevando a sus hijos de la mano a paseo... &iexcl;Bueno!
+qu&eacute; quieres, vas a admirar mi candor... pero... pero siento como un vago
+deseo de amar siquiera una vez en la vida a una mujer honrada.</p>
+
+<p>Los ojos del pintor se apartaron un momento del dibujo para fijarse con
+aire de extra&ntilde;ada simpat&iacute;a en el bello rostro de su amigo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos! &iexcl;Ya! quieres ensayar un segundo estilo... quieres saber si en
+materia de amor, hay algo m&aacute;s superior, algo que aventaje a eso que en
+lenguaje de mostrador se llama bisuter&iacute;a. Y bien, &iquest;qu&eacute; te falta para
+realizar tan po&eacute;tico ensue&ntilde;o?</p>
+
+<p>&mdash;Una mujer.</p>
+
+<p>&mdash;Exactamente. Pero me parece que con tu nombre, tu porvenir... tus
+atractivos personales, si me permites que as&iacute; me exprese, no te ser&aacute;
+dif&iacute;cil encontrarla con s&oacute;lo quererlo.</p>
+
+<p>&mdash;No s&oacute;lo con quererlo yo; es preciso que tambi&eacute;n lo quiera mi t&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No me has dicho que tu t&iacute;a deseaba casarte lo m&aacute;s pronto posible?</p>
+
+<p>&mdash;Di mejor lo m&aacute;s ricamente posible&mdash;replic&oacute; el marqu&eacute;s acentuando
+amargamente la frase&mdash;: mi t&iacute;a sostiene que, siendo el matrimonio una
+pura loter&iacute;a, de lo que solamente debe uno preocuparse es del dote,
+abandonando lo dem&aacute;s al azar... Te aseguro que yo no opino del mismo
+modo... Compr&eacute;ndeme bien: no me encuentro en situaci&oacute;n de mirar con
+desd&eacute;n los t&iacute;tulos de renta al tres por ciento... pero, sin embargo,
+desear&iacute;a, que al mismo tiempo me ofreciera mi prometida ciertas
+garant&iacute;as de honor y de dicha... y todav&iacute;a a&ntilde;ado, garant&iacute;as
+excepcionales... Ya t&uacute; sabes la educaci&oacute;n que hoy reciben las ni&ntilde;as...
+eso aterra. Y ah&iacute; tienes por qu&eacute; mi matrimonio, aun dese&aacute;ndolo tanto mi
+t&iacute;a y yo, no acaba de salir de los limbos de la hip&oacute;tesis... A prop&oacute;sito
+de mi t&iacute;a: &iquest;vas a venir a los Genets? Mi t&iacute;a me dice en su &uacute;ltima carta
+que cu&aacute;ndo puede contar contigo.</p>
+
+<p>&mdash;A partir del 15 de agosto estoy libre y a sus &oacute;rdenes.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Magn&iacute;fico! No la conoces, &iquest;es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;No, hijo, ni aun de retrato.</p>
+
+<p>&mdash;Bien, ya te he dicho que como retrato, ser&iacute;a... &iquest;c&oacute;mo te dir&iacute;a yo?...
+ser&iacute;a... un poco ingrata.</p>
+
+<p>&mdash;Ya tratar&eacute; de conquistarla.</p>
+
+<p>&mdash;Tendr&aacute;s m&eacute;ritos si lo consigues.</p>
+
+<p>&mdash;Hasta la vista, pues.</p>
+
+<p>&mdash;Hasta la vista, adi&oacute;s.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="II" id="II"></a>II</h2>
+
+<p class="tit">fabrice</p>
+
+
+<p>&iquest;Hay en el arte especial del pintor, en esa vida solitaria,
+semiclaustral que su profesi&oacute;n le impone, en esa afanosa carrera en pos
+de un tipo de absoluta belleza, jam&aacute;s alcanzado, alguna secreta virtud
+que eleve su esp&iacute;ritu, que depure su moral personalidad? No lo s&eacute;, mas
+no me enga&ntilde;ar&iacute;a si asegurase que suelen encontrarse en los talleres del
+pintor, con m&aacute;s frecuencia que en cualquier otro sitio, esas almas
+candorosas y graves, esos corazones sencillos, rectos y altivos que tan
+alto hablan en honor de la humana especie; y sin que pretenda dar a mi
+observaci&oacute;n la fuerza de una verdad axiom&aacute;tica, que ser&iacute;a irracional e
+injusta, puedo decir en conciencia, que pocos caracteres podr&iacute;an
+compararse en nobleza con los de algunos artistas a quienes muy de cerca
+he conocido.</p>
+
+<p>Los or&iacute;genes de Jacques Fabrice eran humild&iacute;simos.</p>
+
+<p>Desempe&ntilde;aba su padre modesto empleo en una de las alcald&iacute;as de Par&iacute;s, y,
+aunque muri&oacute; joven, vivi&oacute;, sin embargo, lo bastante para contrariar por
+todos los medios la precoz disposici&oacute;n que para las artes del dibujo
+mostrara el ni&ntilde;o. Ocup&aacute;base la madre en la, confecci&oacute;n de flores
+artificiales, y dotada de m&aacute;s delicado instinto, simpatizaba
+secretamente con los gustos de su hijo. Una vez viuda, consigui&oacute; en
+breve hallar el camino de procurar a &eacute;ste la indispensable ense&ntilde;anza
+art&iacute;stica, alent&aacute;ndolo al propio tiempo en su noble vocaci&oacute;n; y contaba
+el muchacho apenas quince a&ntilde;os, cuando ya pod&iacute;a ayudar a la madre en
+los breves gastos de su pobre hogar, pintando para el caso muestras de
+tienda, en los estrechos intervalos que le dejaba el aprendizaje. D&iacute;cese
+que fue vi&eacute;ndole trabajar en la fachada de cierta miserable taberna de
+Meudon, donde uno de los pr&iacute;ncipes de la pintura contempor&aacute;nea ech&oacute; de
+ver sus m&eacute;ritos, y tal afecto le cobr&oacute; a poco, que no s&oacute;lo lo recibi&oacute; en
+su taller, sino lo que es m&aacute;s, dos a&ntilde;os despu&eacute;s llev&oacute;lo consigo a
+Italia. Tuvo la madre de nuestro Fabrice la dicha inefable de presenciar
+los triunfos primeros de su hijo, quien le deb&iacute;a en parte no s&oacute;lo la
+naciente nombrad&iacute;a, si que tambi&eacute;n esa atractiva mezcla de suavidad y de
+energ&iacute;a que es la natural y conmovedora consecuencia de ese doble papel
+de protegidos y de protectores que nos hacen, tantas veces jugar los
+acontecimientos.</p>
+
+<p>No fue, sin embargo, hasta despu&eacute;s del admirable cuadro que en el sal&oacute;n
+de 1875 expuso Jacques Fabrice, que su reputaci&oacute;n qued&oacute; sentada cual
+hecho indiscutible; hasta entonces la fama de su competencia no hab&iacute;a
+traslucido fuera de un limitado c&iacute;rculo de amigos y de admiradores,
+porque su trabajo, lento y concienzudo hasta la nimiedad, su gusto
+dif&iacute;cil, su horror a lo vulgar, en una palabra, su probidad art&iacute;stica,
+fueron causas que retardaron esa revelaci&oacute;n brillante de su luminoso
+talento.</p>
+
+<p>Por otra parte, hab&iacute;a tenido que luchar en los comienzos de su carrera
+con abrumadores pesares. Una ligereza de juventud lo impuls&oacute; en sus
+veintid&oacute;s a&ntilde;os a contraer matrimonio con la hermana de uno de sus
+compa&ntilde;eros de taller: era &eacute;sta una muchacha bonitilla que parec&iacute;a
+arrancada de un cuadro de Creuze, y como la madre de nuestro pintor,
+obrera en flores. Fabrice la ve&iacute;a trabajar asiduamente en su ventana, y
+parec&iacute;ale al incauto artista que ella fuese la imagen misma de la dicha
+y de las dom&eacute;sticas virtudes, y forj&oacute;se un idilio, barajando en el
+desvar&iacute;o de su inexperiencia la alianza de la casta pobreza con la
+naciente fortuna. Cas&oacute;se, pues, con ella, y todos los tormentos que una
+inteligencia predestinada, todas las amarguras que un alma delicada
+puede sufrir al contacto permanente de la vulgaridad de esp&iacute;ritu y de la
+bajeza de car&aacute;cter, todo eso lo sufri&oacute; Fabrice al lado de esa preciosa
+criatura. Incapaz de comprender siquiera las altas condiciones del
+artista, le reprochaba sin cesar con gritos de furia, la lentitud de sus
+estudios, la serena conciencia que pon&iacute;a en su trabajo, impuls&aacute;ndolo a
+la premura productiva de la ruin producci&oacute;n comercial, y aun se dio caso
+de llevar ella misma &aacute;vidos mercaderes al taller de su propio marido,
+ausente &eacute;ste, vendi&eacute;ndoles a vil precio no acabados cuadros, con gran
+desesperaci&oacute;n del artista sin ventura. No tuvo, por &uacute;ltimo, m&aacute;s que un
+m&eacute;rito: muri&oacute; al cabo de siete u ocho a&ntilde;os, dejando a Fabrice una ni&ntilde;a
+que por dicha no se parec&iacute;a a su madre.</p>
+
+<p>El joven marqu&eacute;s de Pierrepont, cuyo diletantismo ocup&aacute;base casi con
+id&eacute;ntico entusiasmo en las cosas del sport como en las del arte, y que
+era un juez eximio en ambas materias, fue uno de los primeros en
+vislumbrar el gran porvenir que la fortuna reservaba a Jacques Fabrice.
+Se hab&iacute;an conocido durante los aciagos d&iacute;as del sitio de Par&iacute;s, eran
+camaradas en la misma compa&ntilde;&iacute;a de uno de los regimientos de marcha y
+hab&iacute;an sido tambi&eacute;n compa&ntilde;eros de ambulancia, los dos heridos en la
+batalla de Ch&acirc;tillon. Como resultado de estas relaciones, empez&oacute; el
+marqu&eacute;s a frecuentar el taller de su nuevo amigo, haci&eacute;ndose desde este
+momento el apologista de su talento en la buena sociedad, talento
+todav&iacute;a o ignorado, o discutido. As&iacute;, con el transcurso del tiempo,
+hab&iacute;ase venido a formar entre ellos una amistad tan estrecha y confiada,
+cual puede ella serlo trat&aacute;ndose de dos hombres por naturaleza altivos y
+reservados.</p>
+
+<p>Pedro de Pierrepont procur&oacute; varias veces, aunque sin &eacute;xito, convencer a
+su t&iacute;a de que se dejase retratar por su amigo, garantiz&aacute;ndole su
+competencia e indiscutibles m&eacute;ritos, insinu&aacute;ndole que ser&iacute;a honroso para
+ella, y al mismo tiempo econ&oacute;mico, ser una de las primeras en dar
+relieve a un artista llamado a alcanzar ruidosa reputaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Mira&mdash;le contestaba la t&iacute;a&mdash;, me parece mejor aguardar a que esa
+celebridad se haya hecho por ministerio del pr&oacute;jimo; a m&iacute; no me gusta
+servir de muestra.</p>
+
+<p>Pero los triunfos que en el sal&oacute;n de 1875 obtuvieron los cuadros de
+Fabrice decidieron a la desconfiada baronesa, dign&aacute;ndose por fin otorgar
+su protecci&oacute;n a un hombre que precisamente ya en aquellos momentos para
+nada la necesitaba; pero el hecho fue que al cabo se resolvi&oacute;, y despu&eacute;s
+de ardua y detenida conferencia con Pierrepont, tuvo a bien invitar al
+pintor a que fuera a pasar algunas semanas en los Genets, donde ella
+podr&iacute;a entregarse a las molestias consiguientes a tal operaci&oacute;n, con m&aacute;s
+comodidad y espacio que en Par&iacute;s.</p>
+
+<p>Por consecuencia de tan alta merced, Fabrice deb&iacute;a, seg&uacute;n ya dijimos,
+trasladarse a la susodicha posesi&oacute;n, en el departamento de Orne, para
+reunirse all&iacute; con el marqu&eacute;s, una vez vuelto &eacute;ste de las carreras de
+Deauville.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="III" id="III"></a>III</h2>
+
+<p class="tit">beatriz</p>
+
+
+<p>La baronesa de Montauron, en cuya casa vamos a penetrar, siguiendo los
+pasos de su sobrino el marqu&eacute;s de Pierrepont, era una mujer de mucho
+talento y gracia suma, pero sin coraz&oacute;n: hab&iacute;a hallado, sin embargo,
+modo de crearse s&oacute;lida reputaci&oacute;n de alma generosa, recogiendo cierta
+joven hu&eacute;rfana, lejana pariente de su marido, la cual hu&eacute;rfana le serv&iacute;a
+de lectriz, de enfermera y aun un poco de doncella.</p>
+
+<p>Beatriz de Sardonne, era hija del conde de su apellido a quien las
+carreras de caballos principiaron a arruinar, remat&aacute;ndolo la Bolsa;
+muri&oacute;, pues, dejando a su hija con mil francos de renta, y dicho se est&aacute;
+que mil francos de renta son la miseria o el convento. La se&ntilde;ora de
+Montauron, que envejec&iacute;a en tiempo y declinaba en salud, hac&iacute;a fecha que
+pensaba en procurarse una se&ntilde;orita de compa&ntilde;&iacute;a que aliviase el peso de
+su soledad y la carga de sus enfermedades. Deseaba, naturalmente, que
+dicha se&ntilde;orita fuese distinguida, y esto por decoro de su casa y
+nombre: quer&iacute;a tambi&eacute;n que la candidata tuviera buen car&aacute;cter
+(circunstancia m&aacute;s que esencial, indispensable, cr&eacute;anos el lector, para
+estar a su lado). Exig&iacute;a que fuera hermosa, a fin de que su presencia
+viniese a ser como un cebo para el sexo fuerte, de cuyos atractivos
+hab&iacute;a sido siempre la baronesa devota fervient&iacute;sima. La se&ntilde;orita de
+Sardonne parec&iacute;a responder a la perfecci&oacute;n a tan varias exigencias,
+puesto que era de ilustre cuna, perfecta distinci&oacute;n y soberana belleza,
+y aun hay quien dice que demasiado soberana en sentir de la baronesa,
+pero era necesario ser indulgente en algo, dado que las se&ntilde;oritas de
+compa&ntilde;&iacute;a no pueden mandarse hacer, como los sombreros. Era la se&ntilde;orita
+de Sardonne de bastante estatura, pero lo que sobre todo la hac&iacute;a
+admirar era su magn&iacute;fico aire: una reina. Ojos de obscuro pur&iacute;simo azul,
+tez ligeramente morena, y al sonre&iacute;r dos hoyuelos se abr&iacute;an en sus
+mejillas. &iexcl;Detalle por cierto encantador! Su traje ten&iacute;a que ser por
+fuerza muy sencillo; casi siempre un vestido negro sin adornos; algunas
+veces lo cambiaba por otro tornasolado que modelaba finamente su
+soberbio busto de diosa, realzando cada uno de sus movimientos a un
+met&aacute;lico rielar. Circunspecta por car&aacute;cter y posici&oacute;n, no hablaba nunca
+m&aacute;s que para responder con breve urbanidad a las preguntas que se le
+dirig&iacute;an, y obedec&iacute;a, si no con paciencia, al menos con calma
+imperturbable las con frecuencia mortificantes &oacute;rdenes y tir&aacute;nicos
+caprichos de la baronesa: un imperceptible vertical pliegue entre los
+dos arcos de sus cejas, que se acentuaba algunas veces bruscamente,
+pod&iacute;a s&oacute;lo dar testimonio de la secreta repugnancia que le causaba su
+casi servil situaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Esta resplandeciente beldad llena de encanto y de misterio, ten&iacute;a, cual
+f&aacute;cilmente puede concebirse, numeros&iacute;simos y a veces no muy delicados
+apreciadores entre los j&oacute;venes y viejos amigos de la casa, pero la grave
+decencia, la fr&iacute;a reserva de la se&ntilde;orita de Sardonne derrotaban presto
+tan sospechosos homenajes. Tal vez en la ingenuidad de su alma, en la
+tranquila conciencia de su belleza, pudo quiz&aacute;s ella creer que algunas
+de estas adoraciones eran dictadas por leales sentimientos, por
+confesables intenciones, mas con su r&aacute;pida y fina penetraci&oacute;n de mujer,
+no tard&oacute; en comprender que todos estos postulantes que sin respiro la
+asediaban, aspiraban a todo, menos a su mano, y esta convicci&oacute;n
+diariamente ratificada concluy&oacute; por a&ntilde;adir a la honda melancol&iacute;a que
+minaba el coraz&oacute;n de la hu&eacute;rfana, la sensaci&oacute;n cruel del m&aacute;s acerbo
+desprecio. Y adem&aacute;s, aun cuando ella no hubiese tenido tan alto y
+merecido concepto de s&iacute; propia, aun cuando ella no hubiese sido la hija
+del conde de Sardonne, contra las asechanzas m&aacute;s o menos t&aacute;citas de que
+pudieran hacerla blanco, ten&iacute;a nuestra interesante hu&eacute;rfana broquel m&aacute;s
+templado que el desprecio, escudo m&aacute;s noble todav&iacute;a que el honor mismo,
+porque la se&ntilde;orita de Sardonne hab&iacute;a ya hecho a alguien merced de su
+alma.</p>
+
+<p>Es muy raro, en efecto, que una joven no haya escogido, aun desde la
+infancia, all&aacute; en el secreto de su pensamiento, al hombre a que dar&iacute;a su
+mano, si bien es cierto que sus secretos votos rara vez se realizar&aacute;n al
+comp&aacute;s de su voluntad. Encuentra ella siempre entre las personas que
+frecuenta, una determinada, respondiendo perfectamente al ideal que la
+mujer se forja del marido, es decir, del novio, porque en esta dichosa
+edad las dos palabras son sin&oacute;nimas. Apenas contaba doce a&ntilde;os Beatriz de
+Sardonne, cuando ya par&oacute; mientes en la acogida excepcionalmente
+favorable que en su familia y sociedad se hiciera a cierto joven vecino
+del campo que pasaba en Par&iacute;s los inviernos. Era evidente para la ni&ntilde;a
+que sus t&iacute;as, sus primas, su mam&aacute; misma se conmov&iacute;an m&aacute;s que de
+ordinario cuando el susodicho anunciaba una de sus visitas, hasta el
+punto que la conversaci&oacute;n, con frecuencia l&aacute;nguida aun entre mujeres en
+el campo, anim&aacute;base de s&uacute;bito.</p>
+
+<p>No pod&iacute;a dudarse que la pr&oacute;xima llegada del esperado hu&eacute;sped despertaba
+en aquellos femeniles corazones grata emoci&oacute;n, y hasta se corr&iacute;a a las
+ventanas para espiar su venida: en fin, cuando Pedro de Pierrepont
+aparec&iacute;a con su aire de pr&iacute;ncipe, haciendo caracolear su caballo en
+torno del c&eacute;sped del jard&iacute;n, las se&ntilde;oras acud&iacute;an radiantes al patio,
+mientras que la se&ntilde;orita de Sardonne, observando las cosas a trav&eacute;s del
+follaje, sent&iacute;a que su joven coraz&oacute;n se agitaba en su pecho con
+palpitaciones a su edad proporcionadas.</p>
+
+<p>Las impresiones de la ni&ntilde;a, creciendo con ella, fueron tomando de a&ntilde;o
+en a&ntilde;o m&aacute;s profundo y reflexivo car&aacute;cter. El marqu&eacute;s de Pierrepont era
+universalmente considerado como el prototipo del caballero, del hombre
+seductor, pero para Beatriz fue m&aacute;s todav&iacute;a, porque su educaci&oacute;n, sus
+gustos, sus preocupaciones mismas, la predispon&iacute;an m&aacute;s que a persona
+alguna a admirar aquella graciosa figura del gentilhombre, aquel ser,
+por decirlo as&iacute;, de lujo, que parec&iacute;a moldeado en diferente arcilla que
+los hombres humanos y creado &uacute;nicamente para nobles ocupaciones y
+elegantes quehaceres: guerra, caza, letras, amor.</p>
+
+<p>Los sentimientos de la se&ntilde;orita de Sardonne por Pedro de Pierrepont
+hab&iacute;anse ido desenvolviendo poco a poco hasta llegar a la adoraci&oacute;n,
+adoraci&oacute;n que la ni&ntilde;a guardaba cual en un santuario, en el m&aacute;s oculto
+rinc&oacute;n de su casto pecho, sin que Pedro lo sospechara siquiera, pues
+ten&iacute;a por las j&oacute;venes de la edad de Beatriz el desprecio propio en un
+hombre de su temple y a&ntilde;os.</p>
+
+<p>Pr&oacute;ximamente diez y siete ten&iacute;a la se&ntilde;orita de Sardonne cuando vi&eacute;ndose
+sus padres al borde del abismo, donde los restos de su fortuna iban a
+perderse, retir&aacute;ronse bruscamente del mundo, no conservando relaciones
+sino con dos o tres muy &iacute;ntimos amigos. El marqu&eacute;s de Pierrepont,
+despu&eacute;s de dos o tres infructuosas tentativas para forzar la consigna,
+hab&iacute;a cre&iacute;do delicado no insistir, as&iacute;, pues, perdi&oacute; de vista a esta
+familia, sabiendo luego su total naufragio y la muerte del conde y la
+condesa. En consecuencia, no volvi&oacute; a ver a Beatriz hasta el momento de
+su entrada en casa de la se&ntilde;ora de Montauron bajo los tristes auspicios
+de prima en la miseria, de se&ntilde;orita de compa&ntilde;&iacute;a; de comod&iacute;n, en fin. Muy
+lejos estaba ciertamente de sospechar el marqu&eacute;s que a &eacute;l se debiera en
+gran parte, quiz&aacute;s en todo, que la se&ntilde;orita Sardonne hubiera preferido
+al convento la casa de la baronesa, pero era de un natural demasiado
+generoso para no sentirse conmovido ante tal infortunio, aun cuando &eacute;l
+no se hubiera presentado de por s&iacute; bajo formas tan dram&aacute;ticas y
+atractivas.</p>
+
+<p>Observ&aacute;base que pon&iacute;a particular empe&ntilde;o en realzar a fuerza de
+respetuosas consideraciones la humillante situaci&oacute;n de la hu&eacute;rfana; pero
+al mismo tiempo parec&iacute;a como que evitaba toda clase de intimidad con
+ella, y lo que es m&aacute;s, manifest&aacute;bale habitualmente una reserva vecina a
+la frialdad, cual si desconfiara ora de ella, ora de s&iacute; propio.</p>
+
+<p>Tales eran las rec&iacute;procas relaciones de estas dos personalidades en los
+d&iacute;as en que Pierrepont lleg&oacute; a la posesi&oacute;n de los Genets, precediendo en
+algunos a su amigo Jacques Fabrice.</p>
+
+<p>Los Genets era una antigua propiedad de aquella familia que hab&iacute;a sido
+en parte destru&iacute;da y en parte vendida, durante el per&iacute;odo
+revolucionario, y s&oacute;lo al cabo de cincuenta a&ntilde;os decidi&oacute;se el bar&oacute;n de
+Montauron, a instancias de su mujer, de quien aqu&eacute;l era el m&aacute;s seguro y
+el m&aacute;s humilde servidor, a rescatar en gran precio las tierras,
+restaurando al mismo tiempo el arruinado edificio, del cual no quedaba,
+otra cosa m&aacute;s que una hermosa y almenada torre sacr&iacute;legamente
+encuadrada entre dos construcciones modernas. El conjunto, a pesar de su
+irregularidad arquitect&oacute;nica, no dejaba de ser imponente, y grandes
+avenidas de hayas, un parque y bosques cruzados por un afluente del
+Orne, acababan de dar a esta habitaci&oacute;n eso que es de uso llamar
+se&ntilde;orial apariencia.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Montauron, que profesaba a la soledad cordial&iacute;simo
+aborrecimiento, conced&iacute;a a sus amigos la m&aacute;s amplia hospitalidad en su
+campestre mansi&oacute;n, aunque, habiendo resuelto que aquel a&ntilde;o de 1875
+marcar&iacute;a el fin del celibato de su sobrino, extendi&oacute; a&uacute;n m&aacute;s sus
+invitaciones en esta jornada, poniendo en la confecci&oacute;n de las listas de
+convite los m&aacute;s diplom&aacute;ticos cuidados. Admiti&oacute; as&iacute;, con mayor
+indulgencia de la acostumbrada, buen n&uacute;mero de herederas pertenecientes
+a la alta banca francesa y cosmopolita, contando astutamente con que las
+intimidades de la vida de campo ofrecer&iacute;an la deseada ocasi&oacute;n y har&iacute;an
+madurar el perseguido proyecto, descartando con maquiav&eacute;lica experiencia
+a las casadas j&oacute;venes y bonitas, quienes podr&iacute;an distraer la atenci&oacute;n
+del ne&oacute;fito, en secundarias bagatelas.</p>
+
+<p>Encontr&oacute;, pues, el marqu&eacute;s en los Genets hasta media docena de lindas y
+candorosas se&ntilde;oritas, quienes, a pesar de su probada inocencia, parec&iacute;an
+darse cuenta bastante exacta de la situaci&oacute;n; por lo menos as&iacute; se
+hubiese cre&iacute;do considerados sus respectivos comportamientos, pudiendo
+presumirse que estaban en el secreto y aun en la complicidad de la
+baronesa, visto cuanto cada una de ellas, seg&uacute;n sus personales
+intuiciones y peculiar estilo, pon&iacute;a de su parte, a fin de hacer
+triunfar su candidatura. Nada m&aacute;s natural.</p>
+
+<p>El catec&uacute;meno que se trataba de atraer a la buena senda era no s&oacute;lo un
+hombre de raras seducciones personales, sino, lo que es m&aacute;s, el presunto
+heredero de una gran fortuna, que, por si algo faltaba, dispon&iacute;a tambi&eacute;n
+de una corona de marquesa, y no hay que decir, considerados estos graves
+antecedentes, si ser&iacute;a formidable el despliegue de trajes, gracia,
+candor, aturdimiento o afectada indiferencia a que se entregaron
+aquellas adorables se&ntilde;oritas.</p>
+
+<p>No era, pues, en verdad aburrida la existencia en los Genets, porque
+familias de las invitadas, hermanos y amigos compon&iacute;an una divertida y
+animada colonia, pronta siempre a distraerse con los ejercicios de
+pr&aacute;ctica en el campo, menudeando los paseos en coche, las partidas de
+pescas, los <i>lawn-tennis</i> por la ma&ntilde;ana, pas&aacute;ndose las noches en
+inocentes juegos alternados con tal cual rigod&oacute;n. La baronesa, a quien
+el silencio era odioso porque le hac&iacute;a pensar en la muerte, gustaba de
+todo ese movimiento, si bien mezcl&aacute;ndose poco directamente a &eacute;l por
+cuanto el reuma no le dejaba casi momento de reposo; pero ya desde su
+sill&oacute;n de donde daba &oacute;rdenes como desde un trono, ya sentada a la sombra
+de los copudos &aacute;rboles del parque, complac&iacute;ase en ver agitarse aquella
+brillante juventud, que la formaba una peque&ntilde;a corte, deleit&aacute;ndose en
+ver desfilar aquellos breacks, aquellos mails llenos de exquisitas
+elegancias, rebosando refinadas alegr&iacute;as.</p>
+
+<p>Espect&aacute;culo tal no parec&iacute;a seguramente tan grato a la se&ntilde;orita de
+Sardonne, porque, descontadas las raras ocasiones en que la se&ntilde;ora de
+Montauron se decid&iacute;a a subir en carruaje, en cuyo caso llevaba consigo a
+su lectriz, la ten&iacute;a sin misericordia encerrada en casa, bajo el
+pretexto de decencia social. La pobre Beatriz quedaba as&iacute; fuera de
+aquella vida de placer y de lujo, en medio de la cual present&iacute;a, por
+otra parte, que su sencillo traje y modesto continente habr&iacute;a sido
+motivo de sonrojo. Educada ella misma en los esplendores de la vida
+mundana, ten&iacute;a, como la mayor parte de las j&oacute;venes de su clase,
+irresistibles aficiones a la elegante vida del sport. Era, en suma, m&aacute;s
+un coraz&oacute;n noble que un alma superior; altanera pero no reflexiva, tras
+los encantos de su hermoso sonre&iacute;r, ocult&aacute;banse a veces amargos
+sufrimientos, y cuando segu&iacute;a con la vista aquellos caballeros y
+aquellas amazonas que se perd&iacute;an bajo los a&ntilde;osos &aacute;rboles de las anchas
+avenidas, si su frente permanec&iacute;a serena y pura, part&iacute;ase su pecho al
+duro golpe del dolor.</p>
+
+<p>La llegada de Pierrepont al castillo le aparej&oacute; a&uacute;n m&aacute;s crueles
+suplicios, que por cierto no fue ella la &uacute;ltima en prever, puesto, que
+la baronesa ten&iacute;a muy poderosas razones para poner al cabo a la hu&eacute;rfana
+sobre las pretensiones y proyectos conyugales que acerca de su sobrino
+abrigara. Debemos decir en justicia que nunca Beatriz, una vez
+consumada la ruina de su familia, hab&iacute;a alimentado esperanza alguna de
+ver un d&iacute;a compartidos sus sentimientos con el marqu&eacute;s, y sancionados
+por el matrimonio, advirti&eacute;ndole su raz&oacute;n distintamente c&oacute;mo Pierrepont
+estaba para siempre perdido para ella y que s&oacute;lo a milagro pudiera deber
+el verlo su marido; pero en fin, en tanto que Pedro continuase soltero
+pod&iacute;a tal vez el Cielo operar el prodigio... y este blando ensue&ntilde;o le
+daba la vida... m&aacute;s ahora... &iexcl;Oh, ahora!... La dulce quimera hab&iacute;ase
+para siempre desvanecido.</p>
+
+<p>Beatriz sent&iacute;a cual cosa evidente que el temeroso suceso estaba a punto
+de realizarse: todo lo presagiaba: la baronesa, como ella misma dec&iacute;a a
+su lectriz, jugaba esta vez su &uacute;ltima carta, y el joven marqu&eacute;s se
+prestaba al juego con toda buena voluntad, que el final resultado no
+pod&iacute;a ser dudoso.</p>
+
+<p>Es dif&iacute;cil figurarse ni m&aacute;s acerbo ni m&aacute;s glacial tormento que aquel que
+hac&iacute;a d&iacute;as ven&iacute;a sin piedad torturando el alma de la se&ntilde;orita de
+Sardonne; brillantes rivales se disputaban la mano del hombre de su
+amor, y ella ve&iacute;ase forzada a presenciar ese torneo en sonriente
+expectativa.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="IV" id="IV"></a>IV</h2>
+
+<p class="tit">aquellas se&ntilde;oritas</p>
+
+
+<p>Pierrepont hab&iacute;a llegado a los Genets un lunes. Hacia el mediod&iacute;a del
+domingo siguiente, abandon&oacute; a los hu&eacute;spedes de su t&iacute;a, quienes ten&iacute;an
+concertada una partida de pesca, para despu&eacute;s del almuerzo, y se fue a
+la estaci&oacute;n inmediatamente con el fin de esperar a su amigo y
+presentarlo a la baronesa. Encontraron a la se&ntilde;ora de Montauron haciendo
+una labor cualquiera en una inmensa sala tapizada de blanco y en cuyas
+paredes campeaban antiguos retratos de familia: Beatriz, entretanto,
+le&iacute;a un diario.</p>
+
+<p>No tuvo el pintor necesidad de reflexionar mucho para decirse a s&iacute;
+propio que, si la elecci&oacute;n le hubiese sido permitida, no habr&iacute;a sido
+seguramente la se&ntilde;ora de Montauron la retratada. Sin embargo, no hab&iacute;a
+que hacerse grandes ilusiones acerca de la acogida de la lectriz, quien
+sin levantarse le ech&oacute; una hostil mirada y continu&oacute; en voz baja la
+lectura de su peri&oacute;dico, mientras que Fabrice cambiaba algunas frases
+con la se&ntilde;ora de la casa.</p>
+
+<p>&mdash;Tanto gusto de contarlo a usted en el n&uacute;mero de mis amigos&mdash;dijo
+aqu&eacute;lla con su m&aacute;s amable sonrisa&mdash;, y muy orgullosa de que mi retrato
+sea hecho por mano tan experta... y por cierto que no es un est&iacute;mulo
+retratar a una mujer de mis a&ntilde;os.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, seg&uacute;n tengo entendido, tambi&eacute;n es usted paisajista... Hay en los
+alrededores puntos de vista deliciosos... Ese ser&aacute; su desquite y su
+consuelo de usted.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora baronesa, crea usted firmemente que no tengo necesidad ni del
+uno ni del otro.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Permite usted que los modelos hablen durante la sesi&oacute;n? &iquest;No incomoda
+a usted eso?</p>
+
+<p>&mdash;Todo lo contrario, se&ntilde;ora; as&iacute; se me ofrecer&aacute; la ocasi&oacute;n de darme m&aacute;s
+exacta cuenta de la fisonom&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Tanto mejor!... soy por naturaleza muy habladora... &iquest;no es verdad,
+Beatriz?</p>
+
+<p>&mdash;Yo no me quejo, se&ntilde;ora&mdash;dijo Beatriz sonriendo d&eacute;bilmente.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Ve usted, se&ntilde;or? no se queja pero asiente.</p>
+
+<p>El piafar de los caballos acompa&ntilde;ado de un tumulto de risas y de voces
+anunci&oacute; que la cabalgata estaba de vuelta. Tres o cuatro hermosas
+j&oacute;venes se apearon, sosteniendo con sus manos las colas de sus vestidos,
+que por aquellos tiempos se ten&iacute;a el buen gusto de llevar m&aacute;s largos que
+ahora, y presentaron sus frentes a los besos de la baronesa, mientras
+que otras en cortos y ligeros trajes de ma&ntilde;ana se precipitaron detr&aacute;s de
+las primeras, agitando con triunfal aire diminutas redes que
+esparcieron por el sal&oacute;n acre olor a pescado y a fango.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Jes&uacute;s, hijas!... &iexcl;Qu&eacute; perfume!... &iexcl;Qu&eacute; horror!&mdash;exclam&oacute; la
+baronesa&mdash;. Beatriz, en seguida mi tarro de sales; luego, que estas
+se&ntilde;oritas te den sus redes y ll&eacute;valas a la cocina.</p>
+
+<p>&mdash;Perdone usted, t&iacute;a&mdash;dijo el marqu&eacute;s de Pierrepont, tomando vivamente
+aquellos artefactos&mdash;; las voy a llevar yo.</p>
+
+<p>Fabrice, grande observador, por instinto y profesi&oacute;n, advirti&oacute; al
+momento que la lectriz palideci&oacute; ligeramente y que por contrario efecto
+se encendieron las mejillas de la baronesa.</p>
+
+<p>Llevadas por Pedro las redes a la cocina, acompa&ntilde;&oacute; despu&eacute;s a Fabrice a
+sus habitaciones, pero antes de quedarse &eacute;ste en ellas d&iacute;jole al
+marqu&eacute;s:</p>
+
+<p>&mdash;Dime, Pedro, &iquest;qui&eacute;n es esa se&ntilde;orita que le&iacute;a el diario a tu t&iacute;a?</p>
+
+<p>&mdash;Una parienta, la se&ntilde;orita de Sardonne. Una pobre hu&eacute;rfana que mi t&iacute;a
+ha recogido.</p>
+
+<p>&mdash;Nunca me hab&iacute;as hablado de ella.</p>
+
+<p>&mdash;No... phs... es posible... No ha habido ocasi&oacute;n... &iquest;Te parece bonita?</p>
+
+<p>&mdash;Interesante.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;... &iquest;no es verdad?... pobrecilla... He aqu&iacute; tu instalaci&oacute;n, he aqu&iacute;
+tu celda, amigo Fabrice.</p>
+
+<p>Y diciendo esto lo introduc&iacute;a en un peque&ntilde;o departamento compuesto de
+saloncito y dormitorio, cuya comodidad y buen gusto ponder&oacute; mucho
+Fabrice, dejando en seguida a &eacute;ste que se vistiera para comer.</p>
+
+<p>Durante la velada, el pintor, a quien Beatriz cada momento m&aacute;s enamoraba
+a causa de su melanc&oacute;lica hermosura, de sus actitudes de reina en
+cautiverio, ensay&oacute; de interrogar de nuevo a Pierrepont sobre los
+antecedentes, la situaci&oacute;n y el car&aacute;cter de tan misteriosa y atractiva
+persona, pero no insisti&oacute; como advirtiera en las breves respuestas de
+Pedro que este punto de conversaci&oacute;n era para el marqu&eacute;s, si no
+desagradable, al menos decididamente tedioso.</p>
+
+<p>&mdash;No te ocupes de la lectriz de mi t&iacute;a&mdash;dec&iacute;a ri&eacute;ndose a Fabrice&mdash;. S&eacute;
+amable conmigo y atiende a esas se&ntilde;oritas... Ven, te voy a presentar,
+est&uacute;dialas con detenimiento y dame luego cuenta de tus impresiones...
+Desde todo punto de vista mi confianza en tu buen gusto y en tu
+penetraci&oacute;n es absoluta... As&iacute; me ayudar&aacute;s en esa elecci&oacute;n terrible a
+que por fuerza tengo que decidirme para no enajenarme la buena voluntad
+de mi t&iacute;a... Ya ves que ha llamado a concurso de toda la Europa y ambas
+Am&eacute;ricas... Es necesario, pues, que no trabaje para el obispo...
+Procura, mi buen Fabrice, leer en lo ojos y en los corazones de esas
+j&oacute;venes esfinges... Si un pintor no es gran fisonomista, &iexcl;qu&eacute; diablo!
+&iquest;qui&eacute;n puede serlo?</p>
+
+<p>&mdash;Querido Pedro&mdash;respondi&oacute; Fabrice&mdash;, no pod&iacute;as haber hecho peor
+elecci&oacute;n. Ignoro si mis compa&ntilde;eros de profesi&oacute;n se me parecen a este
+respecto... En cuanto a m&iacute;, soy un fisonomista detestable y estoy
+firmemente persuadido de que mis diagn&oacute;sticos psicol&oacute;gicos resultan
+siempre falsos... Te juro que nunca puedo penetrar a fondo en el alma
+de las personas cuyos retratos hago... les presto, veros&iacute;milmente,
+multitud de pensamientos y pasiones; de virtudes y vicios a que ellos
+son de todo punto ajenos. F&iacute;jate, para comprender esto que te digo, en
+lo que pasa en nuestros talleres: cantantes de caf&eacute;-concierto nos
+proporcionan cabezas de v&iacute;rgenes... muchachuelas incapaces de coordinar
+dos ideas vienen a resultar el tipo de una de las musas... viejos
+pillastres de la m&aacute;s baja ralea convi&eacute;rtense en santos y en ap&oacute;stoles...
+Y es que todas estas fisonom&iacute;as son para nosotros meramente subjetivas.
+No vemos en ellas m&aacute;s que lo que nosotros les ponemos de nuestra
+cosecha; no sirven para otra cosa sino para fijar un poco la fugitiva,
+la indecisa idea... Deseng&aacute;&ntilde;ate, tanto los artistas como los poetas, son
+los m&aacute;s c&aacute;ndidos de entre los hombres y los peores jueces que pueden
+encontrarse para establecer correlaci&oacute;n entre lo f&iacute;sico y lo moral,
+porque no pintan lo que realmente ven, sino lo que creen ver a trav&eacute;s
+del prisma de su imaginaci&oacute;n... No pintan lo natural, sino seg&uacute;n el
+natural, lo que no es lo mismo.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, entonces, &iquest;c&oacute;mo hay parecido?&mdash;pregunto Pierrepont.</p>
+
+<p>&mdash;Ah&iacute; tienes lo curioso; hay parecido y m&aacute;s que parecido, porque
+reproduciendo fielmente las l&iacute;neas de una cara, por ejemplo,
+transfiguran su expresi&oacute;n... Porque, mira, no hay un rostro humano que
+no tenga su nota po&eacute;tica, su faceta luminosa: la cuesti&oacute;n es dar con
+ella, encontrarla... pero no busques esa nota, esa faceta en el alma
+del modelo... all&iacute; no existe... donde est&aacute; es en el ojo del pintor, del
+propio modo que por lo general todas las gracias de una amante est&aacute;n
+menos en ella que en la vista de su enamorado. As&iacute;, pues, Pedro, no
+cuentes con mis luces para guiarte en tus delicadas maniobras... temer&iacute;a
+extraviarte... Pero esto no quiere decir que no me presentes a esas
+se&ntilde;oritas, aunque te aseguro, aqu&iacute; entre nosotros, que me dan miedo...
+Solamente lo que s&iacute; te suplicar&iacute;a es que lo dejases para ma&ntilde;ana... esta
+noche me siento... as&iacute;... pesado... Me parece que los excelentes vinos
+de tu t&iacute;a se me han ido un poco a la cabeza, lo que explica la
+conferencia de est&eacute;tica que con tanta crueldad te he disparado, crueldad
+que, por otra parte, t&uacute; sabes que no es en m&iacute; consuetudinaria... T&uacute;
+sabes tambi&eacute;n que detesto charlar sobre mi arte, y no ignoras cu&aacute;l es la
+divisa que yo desear&iacute;a ver escrita en la puerta de todos los talleres:
+&laquo;Trabaja y calla&raquo;.</p>
+
+<p>Estas palabras dichas, retir&oacute;se discretamente Fabrice en el momento que
+comenz&oacute; a bailarse. Su creciente reputaci&oacute;n le hab&iacute;a abierto de par en
+par las puertas de los salones y de la alta sociedad parisiense; pero,
+como la mayor parte de aquellos que nacieron fuera de ese medio y a &eacute;l
+llegaron tarde, sent&iacute;a siempre en el mundo cierta cortedad, cierta
+inquietud que lo desconcertaba, disgust&aacute;ndolo.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente, bastante temprano, la se&ntilde;ora de Montauron mand&oacute; llamar
+a su sobrino, y cuando &eacute;ste se present&oacute; a la baronesa, acababa la
+anciana se&ntilde;ora de tomar el desayuno.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No mal de salud, t&iacute;a, me parece?</p>
+
+<p>&mdash;No, te he hecho venir tan temprano porque durante el d&iacute;a no estamos
+nunca solos y quiero hablarte... Si&eacute;ntate... Principiar&eacute; por decirte que
+no estoy descontenta de tu grande hombre... el pintor... un poco corto,
+un poco t&iacute;mido... &iexcl;pero en estos hombres de talento hay siempre un
+encanto!... Y ahora hablemos de cosas serias... &iquest;Qu&eacute;... piensas de
+matrimonio?... Vamos, &iquest;qu&eacute; te han parecido mis ni&ntilde;as?</p>
+
+<p>&mdash;T&iacute;a, todav&iacute;a estoy en el per&iacute;odo de... de observaci&oacute;n... Esta pl&eacute;yade
+de s&iacute;lfides me causa un cierto embeleso... Usted comprende que es
+natural.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, es natural... Yo no te pido que te decidas inmediatamente... pero,
+en fin, hace ocho d&iacute;as que vives en la intimidad de ellas... ya habr&aacute;s
+sentido alguna impresi&oacute;n... principiar&aacute; a manifestarse alguna
+preferencia...</p>
+
+<p>&mdash;T&iacute;a, francamente, ocho d&iacute;as es poco tiempo para conocerlas a fondo.</p>
+
+<p>&mdash;Dime, &iquest;y cu&aacute;nto necesitas, seg&uacute;n t&uacute;, para adquirir ese conocimiento?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Phs!... no s&eacute;... algunas semanas, me parece.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Algunas semanas!&mdash;exclam&oacute; la baronesa,&mdash;. &iexcl;Pobre sobrino m&iacute;o!... Al
+paso que vamos necesitar&aacute;s un siglo, y no por eso estar&aacute;s m&aacute;s
+adelantado... Una joven, hijo m&iacute;o, es lo m&aacute;s impenetrable que hay en el
+mundo... s&oacute;lo Dios puede saber lo que ser&aacute; una vez casada... &iexcl;Y aun
+as&iacute;!</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo... t&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, ya s&eacute; lo que vas a decir... y de antemano te prevengo que en esta
+materia no hay m&aacute;s que tres cosas acerca de las cuales pueda tenerse una
+aproximada certidumbre... a saber: familia, dote y figura... En cuanto a
+lo dem&aacute;s, es necesario entregarse piadosamente a la Providencia... si
+tienes en cuenta que no est&aacute; todav&iacute;a en uso de tomar las mujeres a
+prueba como los caballos... por m&aacute;s que se anuncia una ley estableciendo
+el divorcio absoluto... lo que ser&aacute; principiar a andar aquella senda...
+Pero, vamos, para salir de generalidades, a m&iacute; me parece que si yo
+hubiera sido hombre habr&iacute;a amado locamente a la se&ntilde;orita de Alvarez...
+&iquest;No te dice nada la se&ntilde;orita de Alvarez?</p>
+
+<p>&mdash;Me dice demasiado, t&iacute;a... Tiene una pupila demasiado incandescente
+para mis gustos... dicho sea con el respeto debido... Venus Ciprea...
+etc., etc.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bah! &iquest;Qu&eacute; sabes t&uacute;? Nada hay m&aacute;s enga&ntilde;oso que esos ojos... deb&iacute;as
+tener experiencia a tu edad... Generalmente, los azules son los
+peores... Y esa adorable americanita, miss Nicholson... un querub&iacute;n con
+tres millones de dote... y esperanzas.</p>
+
+<p>&mdash;Es hermosa, t&iacute;a... Solamente que anda como un hombre... y despu&eacute;s, &iquest;no
+le parece a usted que tanto ella como su pap&aacute;, tienen as&iacute; como un vago
+olor a petr&oacute;leo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; tonter&iacute;a! En fin, tomemos nota de ella, de esta encantadora miss
+Nicholson... &iquest;Y la deliciosa rubia, la se&ntilde;orita Lahaye?</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien tambi&eacute;n, t&iacute;a... pero su padre vende vino... &iexcl;eso es grave!...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, pero vende mucho! &iquest;Y qu&eacute; me dices de la se&ntilde;orita de Aurigney?
+&iexcl;qu&eacute; radiante hermosura! &iexcl;y tan distinguida!</p>
+
+<p>&mdash;Muy distinguida, sin duda... &iexcl;pero tan glacial!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Magn&iacute;fico! &iexcl;ahora salimos con lo glacial! Hace un momento era Venus
+quien te asustaba... ahora es lo contrario... ahora es el hielo...
+&iexcl;pero, entonces, hijo m&iacute;o, tienes miedo de todo!... &iquest;qu&eacute; significa esto,
+caballerito?</p>
+
+<p>&mdash;Confesad, mi querida t&iacute;a, que la se&ntilde;orita de Aurigney parece un
+sorbete.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;T&uacute; s&iacute; que pareces un sorbete! Acabar&eacute; por creer que tus dificultades
+reconocen por causa una resoluci&oacute;n tomada de antemano.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, mi buena t&iacute;a, usted me pide que le manifieste mis impresiones, y
+as&iacute; lo hago lealmente.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero es que encuentras objeciones a todo, y objeciones casi
+siempre pueriles.</p>
+
+<p>&mdash;Es &uacute;nicamente para hacer re&iacute;r a usted... t&iacute;a...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Mira que la cosa no me causa risa!... vamos, y la se&ntilde;orita de
+Chalvin... un poco aturdida quiz&aacute;s... &iexcl;pero tan elegante, tan
+encantadora!</p>
+
+<p>&mdash;Y sobre todo tan bien educada, t&iacute;a... ayer dec&iacute;a su madre refiri&eacute;ndose
+a ella: Mi hija tiene un excelente car&aacute;cter; verdad es que ni su padre
+ni yo la contrariamos nunca... es un caballito desbocado... cuando se
+abandona la brida nada la contiene.</p>
+
+<p>&mdash;Su madre es incapaz... mas como no te vas a casar con ella... En
+fin... llegamos a mi predilecta... &iexcl;una perla, hijo m&iacute;o!... No, lo que
+es a &eacute;sta no permito que la critiques... &iexcl;La se&ntilde;orita de La Treillade!</p>
+
+<p>&mdash;Ciertamente, t&iacute;a, es sin duda alguna lo mejor de la colecci&oacute;n...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya lo creo! Rostro de <i>virgen</i>... instru&iacute;da, inteligente, modesta...
+no digo ella; su misma institutriz es una persona ejemplar... una
+verdadera perfecci&oacute;n... Cr&eacute;eme, ded&iacute;cate a estudiarla... &iexcl;obs&eacute;rvala,
+hijo m&iacute;o!</p>
+
+<p>&mdash;Se lo prometo a usted, t&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, ahora vete, tengo que escribir... mira, dile a Beatriz que
+venga.</p>
+
+<p>Pedro se retir&oacute;, encargando a una sirvienta que encontr&oacute; en la escalera
+previniese a la se&ntilde;orita Beatriz de que la se&ntilde;ora la necesitaba; en
+seguida baj&oacute; algunos escalones, llamando al departamento de Fabrice. Era
+este departamento un piso bajo, o mejor dicho, una especie de entresuelo
+cuyas puertas se abr&iacute;an sobre los antiguos fosos del castillo, ahora
+convertidos en jardines. El pintor, que deb&iacute;a empezar a mediod&iacute;a el
+retrato de la baronesa, se ocupaba en preparar su paleta. Despu&eacute;s de
+haberse cerciorado por s&iacute; mismo de que nada faltaba para la comodidad de
+su amigo, Pierrepont le daba algunos detalles hist&oacute;ricos y arqueol&oacute;gicos
+acerca de los Genets, cuando se interrumpi&oacute; de pronto al o&iacute;r risas y
+femeniles voces bajo las ventanas del departamento; aproxim&oacute;se
+r&aacute;pidamente a la ventana del saloncito, que ocupaba una de las
+torrecillas de los &aacute;ngulos del castillo, siendo por consecuencia f&aacute;cil
+dominar desde all&iacute; con la vista el foso... Las persianas estaban
+cerradas para preservarse sin duda contra los rayos del sol de una
+ardiente ma&ntilde;ana de agosto, pero a trav&eacute;s de los listones inferiores,
+casi horizontalmente dispuestos, pudo echar Pedro una mirada al
+exterior, y volvi&eacute;ndose con viveza a Fabrice, h&iacute;zole se&ntilde;a de que
+guardase silencio, dici&eacute;ndole al propio tiempo, que sonre&iacute;a y bajaba la
+voz:</p>
+
+<p>&mdash;Yo no tengo la costumbre de escuchar entre puertas... ni entre
+ventanas... pero, en este caso, la tentaci&oacute;n se me presenta
+invencible... ya te dir&eacute; por qu&eacute;...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Lo que puede el mal ejemplo!&mdash;repuso Fabrice acerc&aacute;ndose a su vez.</p>
+
+<p>Pudo conocer entonces las dos se&ntilde;oritas cuyas voces llegaban hasta
+ellos; estas se&ntilde;oritas hab&iacute;an bajado, a lo que pod&iacute;a creerse, a uno de
+los jardinillos de bajo la torre con el fin de evitar el sol, y se
+paseaban del brazo protegidas por la fresca sombra de grandes rosales
+all&iacute; plantados; una de ellas, morena, p&aacute;lida, con cara de arc&aacute;ngel,
+dec&iacute;a a la otra:</p>
+
+<p>&mdash;Qu&eacute; bien se est&aacute; aqu&iacute; para charlar, &iquest;no es verdad, hija?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;respondi&oacute; la otra, que era muy encendida de color, aunque de buen
+ver y ten&iacute;a ligero acento ingl&eacute;s&mdash;. Se est&aacute; muy bien... sobre todo,
+puede una ponerse a tiempo en guardia contra los indiscretos...
+Contin&uacute;e... &iexcl;me interesa tanto lo que me est&aacute; contando!</p>
+
+<p>&mdash;Pues s&iacute;, esta Georgina, de que le hablaba, es muy complaciente con mi
+hermano, quien le paga en la misma moneda: como ya, le he dicho,
+Georgina Bacot trabaja en las <i>Folies-Lyriques</i>, por cuya raz&oacute;n mi
+hermano anda mucho entre bastidores, y all&iacute; se encuentra a menudo con la
+madre de Georgina, que fue tambi&eacute;n actriz en sus tiempos... y mi hermano
+nos contaba el otro d&iacute;a a mam&aacute; y a m&iacute; que una de estas noches pasadas
+hab&iacute;a encontrado en la escena, durante un entreacto, a la madre de
+Georgina... Estaba mirando por el agujero del tel&oacute;n cuando de pronto se
+volvi&oacute; a aqu&eacute;l y le dijo con voz llorosa... &laquo;Hay cosas que halagan a una
+mujer... &iquest;creer&aacute; usted, se&ntilde;or, que hay esta noche en la sala cuatro de
+mis antiguos amantes... y todos senadores?&raquo;</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! Mariana&mdash;dijo la linda inglesa.</p>
+
+<p>&mdash;Pero la historia del peluquero es todav&iacute;a m&aacute;s divertida&mdash;replic&oacute;
+Mariana.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! cu&eacute;nteme la historia del peluquero... cu&eacute;ntemela.</p>
+
+<p>Mariana titube&oacute; un momento.</p>
+
+<p>&mdash;No, mi cara Eva&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Mariana riendo&mdash;: &eacute;sta es realmente demasiado
+salpimentada.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se lo ruego, querida m&iacute;a!</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, ese peluquero... pero no... mi buena Eva...
+decididamente... es demasiado... no puede pasar... La dejaremos para una
+de esas noches en que se nos va un poco la mano en el champagne.</p>
+
+<p>Pasaron cerca de un rosal. Mariana cort&oacute; una rosa y se la puso en el
+pecho.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y ese pintor que lleg&oacute; ayer, qu&eacute; le parece, Eva?</p>
+
+<p>&mdash;Tiene buenos ojos y algo de genial en la fisonom&iacute;a&mdash;respondi&oacute; la
+interpelada.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero sin distinci&oacute;n&mdash;arguy&oacute; la ni&ntilde;a, haciendo desde&ntilde;osa mueca&mdash;.
+El otro... ese s&iacute;... el amigo Pedro... &iexcl;ese s&iacute; que quisiera yo
+encontr&aacute;rmelo una noche en cualquier rinc&oacute;n del bosque!</p>
+
+<p>&mdash;El encuentro ser&iacute;a un tanto peligroso&mdash;objet&oacute; Eva.</p>
+
+<p>&mdash;Donde no hay riesgo, no, hay deleite&mdash;apoy&oacute; Marianita&mdash;. Entre
+par&eacute;ntesis, ninguna l&aacute;stima tengo yo a mi prima la de Aymaret, que le ha
+dado su coraz&oacute;n... etc. Digo, as&iacute; se dice, yo no s&eacute; si es verdad... lo
+que s&iacute; s&eacute; es que se ven casi todos los d&iacute;as... con este pretexto... y
+con aqu&eacute;l... y con el de m&aacute;s all&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Parece que no es muy dichosa con su marido la pobre vizcondesa, &iquest;es
+cierto?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; mujer es dichosa con su marido, mi buena Eva? Y si no, vea qu&eacute;
+bien se entienden los Laub&eacute;court, que son nuestros compa&ntilde;eros de
+temporada.</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad, he notado que tienen siempre los dos caras de entierro...
+&iexcl;mire usted que algunas ma&ntilde;anas en el almuerzo!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Algunas ma&ntilde;anas! &iexcl;Y peor algunas noches!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo as&iacute;?&mdash;pregunt&oacute; Eva.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, querida, m&iacute;a, &iquest;no sabe usted las causas de sus desavenencias?...
+El se&ntilde;or de Laub&eacute;court tiene pasi&oacute;n por los ni&ntilde;os, en tanto que a la
+se&ntilde;ora la horrorizan... y tiene raz&oacute;n, a mi entender.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iquest;por qu&eacute;, amada m&iacute;a?</p>
+
+<p>&mdash;Primero, porque nada hay m&aacute;s inc&oacute;modo ni m&aacute;s enojoso que esos mu&ntilde;ecos
+para una mujer que ama la sociedad... segundo, porque cuando se es
+bonita desea conservarse el mayor tiempo posible... y los ni&ntilde;os, es
+sabido, son los verdugos de la belleza.</p>
+
+<p>&mdash;No comprendo, Mariana, &iexcl;a m&iacute; me parece...!</p>
+
+<p>Aqu&iacute; Mariana baj&oacute; la voz para responder, y pareci&oacute; como que explicaba
+alg&uacute;n trascendental misterio a su amiga, quien enrojeci&oacute; ligeramente.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora me explico&mdash;manifest&oacute; &eacute;sta con aire pensativo&mdash;por qu&eacute; el se&ntilde;or
+de Laub&eacute;court tiene un aspecto de tanta tristeza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Si no fuera m&aacute;s que tristeza!... pero es que casi todas las noches,
+en su cuarto, pasa con su mujer escenas terribles.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya lo creo! &iexcl;hay de qu&eacute;! &iquest;Y qu&eacute; es lo que aqu&eacute;lla le responde?</p>
+
+<p>&mdash;Le responde... le responde... &iexcl;chito!&mdash;concluy&oacute; Marianita.</p>
+
+<p>Al decir esto las dos rompieron en una carcajada, y como la campana
+anunciara el almuerzo, se alejaron en direcci&oacute;n al comedor.</p>
+
+<p>A&uacute;n no se hab&iacute;an perdido de vista, cuando Fabrice, que durante el
+sorprendido curioso di&aacute;logo cambiara con Pierrepont frecuentes y
+edificantes miradas, le pregunt&oacute; a &eacute;ste con la calma que le era
+habitual.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es esta expeditiva se&ntilde;ora, esta preciosa Mariana?</p>
+
+<p>&mdash;Mi buen Fabrice&mdash;dij&oacute;le el marqu&eacute;s&mdash;, no es una se&ntilde;ora, es una
+se&ntilde;orita.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Diablo!&mdash;replic&oacute; vivamente el pintor&mdash;. &iquest;Y la otra... Eva?</p>
+
+<p>&mdash;Es su institutriz.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;&iexcl;Dia...blo!!&mdash;acentu&oacute; Fabrice con energ&iacute;a.</p>
+
+<p>Y volvi&oacute; tranquilamente a preparar su paleta.</p>
+
+<p>&mdash;Como hoy mismo voy a presentarte a esas inocentes, ser&iacute;a in&uacute;til
+ocultarte que tan aventajada criatura es la se&ntilde;orita de la Treillade, y
+no parece de m&aacute;s advertirte que esta ma&ntilde;ana precisamente, me la
+recomendaba, m&iacute; t&iacute;a cual un modelo de todas las virtudes... Verdad es
+que a&ntilde;ad&iacute;a que era muy instru&iacute;da... en lo que, como has visto, no se
+equivocaba... Cuando pienso que tal vez me hubiera decidido por ella,
+siento escalofr&iacute;os... Ahora comprender&aacute;s por qu&eacute; raz&oacute;n he prescindido de
+todos los principios de la delicadeza ante la idea de darme exacta
+cuenta sobre los principios de esa se&ntilde;orita... Dir&iacute;ase que la suerte me
+ha presentado la ocasi&oacute;n de juzgarla... Te aseguro que no me arrepiento
+de mi falta... &iexcl;Vamos a almorzar!</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="V" id="V"></a>V</h2>
+
+<p class="tit">la vizcondesa de aymaret</p>
+
+
+<p>El primer impulso de Pierrepont fue ir a contar en caliente a la
+baronesa la instructiva conversaci&oacute;n que acababa de sorprender, entre la
+que aqu&eacute;lla llamaba su joya predilecta y la digna institutriz de tal
+encanto; pero, despu&eacute;s de haber reflexionado un poco, prefiri&oacute; aplazar
+la modificaci&oacute;n, reserv&aacute;ndola como un argumento dilatorio para el d&iacute;a en
+que la se&ntilde;ora de Montauron lo empujase de nuevo a resolverse en
+definitiva. Atormentado por dudas de que el lector conocer&aacute; pronto la
+causa real, si ya no es que la haya adivinado, el joven marqu&eacute;s, en sus
+indecisiones, deseaba ante todo ganar tiempo. Continu&oacute;, pues, durante
+aquel d&iacute;a y los sucesivos, tomando parte activa en las distracciones de
+la bulliciosa colonia que habitaba los Genets, haciendo creer a su t&iacute;a
+que se ocupaba a trav&eacute;s de juegos y de risas, en profundos estudios y
+maduras observaciones acerca del car&aacute;cter de aquellas se&ntilde;oritas,
+quienes, en realidad, lo ten&iacute;an sin cuidado.</p>
+
+<p>Entretanto, el retrato de la se&ntilde;ora de Montauron adelantaba poco a
+poco. Las sesiones art&iacute;sticas se ten&iacute;an en el sal&oacute;n blanco, y despu&eacute;s de
+la interesada y del pintor, &uacute;nicamente Beatriz asist&iacute;a a ellas; pero
+autorizado por su competencia en materias art&iacute;sticas, sol&iacute;a el marqu&eacute;s
+introducirse tal cual vez en el santuario, aparentando seguir con el m&aacute;s
+vivo inter&eacute;s el trabajo del pintor, quien pudo advertir con ese motivo
+las respetuosas atenciones que Pedro demostraba siempre a la lectriz de
+su t&iacute;a. Era el &uacute;nico de entre los hu&eacute;spedes del castillo que la tratase
+de igual a igual; todos los dem&aacute;s, con especial las se&ntilde;oras, tomaban
+ejemplo de la baronesa, para afectar con la pobre Beatriz aires de fina
+superioridad o de desde&ntilde;osa protecci&oacute;n. Fabrice not&oacute; que aquella parte
+m&aacute;s penosa en las funciones de la lectriz las preven&iacute;a Pierrepont con el
+mayor cuidado; &eacute;l era quien se levantaba para acercar el taburete,
+colocar un coj&iacute;n, abrir una ventana, llamar un criado, desvivi&eacute;ndose, en
+fin, por satisfacer los caprichos sin n&uacute;mero de una anciana se&ntilde;ora
+enfermiza, nerviosa, y de un tan imperioso, cuanto superlativo ego&iacute;smo.
+Pero la baronesa parec&iacute;a preferir con mucho los servicios de la se&ntilde;orita
+de Sardonne a los de su sobrino.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien, Pedro... mucho te lo agradezco... y Beatriz tambi&eacute;n,
+supongo... aunque te dir&eacute; con franqueza que los hombres tienen la mano
+demasiado pesada para estos delicados menesteres... no hay como Beatriz
+para arreglarme los cojines sin molestarme... &iquest;No es verdad, se&ntilde;or
+Fabrice?... Adem&aacute;s, hijo m&iacute;o, no quiero monopolizarte... t&uacute; eres aqu&iacute;
+un poco due&ntilde;o de casa... y te debes a mis hu&eacute;spedes, que son tambi&eacute;n los
+tuyos... Anda, pues, con ellos... anda... &iexcl;dame gusto!... anda.</p>
+
+<p>De todas las amigas de infancia de Beatriz, una sola, mayor que &eacute;sta en
+dos o tres a&ntilde;os, le hab&iacute;a quedado obstinada y tiernamente fiel. Esa
+amiga era la vizcondesa de Aymaret, prima de la se&ntilde;orita de La
+Treillade, cuya linda calumniadora hab&iacute;a perfidamente asociado el nombre
+de aqu&eacute;lla con el del marqu&eacute;s de Pierrepont, en su cr&oacute;nica escandalosa.
+La se&ntilde;ora de Aymaret habitaba el verano la peque&ntilde;a posesi&oacute;n de las
+Loges, situada a dos kil&oacute;metros, poco m&aacute;s o menos, de los Genets. En el
+campo como en Par&iacute;s, dejaba raras veces pasar una semana sin ir a ver a
+Beatriz, arrostrando denodadamente para llenar tan sagrado deber de
+amistad, las temibles iras de la se&ntilde;ora de Montauron, quien tem&iacute;a,
+juzgando por varias apariencias, que la amable persona no viniese a ser
+un obst&aacute;culo para el deseado casamiento de su sobrino.</p>
+
+<p>Pierrepont, que tal vez sin motivo no ten&iacute;a muy alta opini&oacute;n de las
+femeninas virtudes, alababa con calor las de la se&ntilde;ora de Aymaret, de lo
+que la baronesa ven&iacute;a a deducir, con mundana l&oacute;gica, que era su amante.</p>
+
+<p>Sea como quiera, es lo cierto, que la vizcondesa de Aymaret constitu&iacute;a
+para la se&ntilde;orita de Sardonne, tan sola, tan abandonada, un consuelo y
+una confidente de impagable precio: s&oacute;lo delante de ella abandonaba
+alguna vez Beatriz su m&aacute;scara impasible dejando correr sus l&aacute;grimas...
+Y, sin embargo, aun para ella guardaba su coraz&oacute;n un secreto. Cierto
+d&iacute;a, habi&eacute;ndola encontrado la vizcondesa en su alcoba deshecha en llanto
+a consecuencia de una de esas humillantes escenas que la se&ntilde;ora de
+Montauron no le evitaba, rog&oacute;le vivamente su amiga que abandonase el
+servicio de la vieja dama, aceptando un asilo en su propia casa. Beatriz
+titube&oacute; al pronto, pero despu&eacute;s de un momento de reflexi&oacute;n respondi&oacute;le
+abraz&aacute;ndola:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; buena eres!... &iexcl;Cu&aacute;nto te lo agradezco!... pero exc&uacute;same... soy
+todav&iacute;a, a pesar de todo, demasiado altiva, para aceptar casa y mesa por
+pura caridad... Aqu&iacute; al menos sirvo para algo... tengo deberes... presto
+algunos servicios, gano mi pan... en tu casa no ser&iacute;a otra cosa, al fin,
+que una par&aacute;sita.</p>
+
+<p>Como su amiga procurase afectuosamente vencer sus escr&uacute;pulos, Beatriz le
+replic&oacute; sonriendo tristemente...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y adem&aacute;s, tu marido me har&iacute;a la corte!</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret, que conoc&iacute;a bien a su consorte y que lo sab&iacute;a
+capaz de violar sin escr&uacute;pulo alguno las santas leyes de la
+hospitalidad, inclin&oacute; con dolor la cabeza y no insisti&oacute;.</p>
+
+<p>El vizconde de Aymaret hubiera deseado, como otros tantos en el mundo,
+haber sido un hombre honrado, sobrio, arreglado de conducta y enemigo de
+la sota de copas, y si le gustaban las mujeres, el juego y el vino
+hasta, el esc&aacute;ndalo y la degradaci&oacute;n, era... que no pod&iacute;a remediarlo.
+Los psic&oacute;logos lo mirar&iacute;an quiz&aacute;s como una v&iacute;ctima del determinismo,
+pero para el com&uacute;n de m&aacute;rtires era sencillamente un tunante.</p>
+
+<p>Ten&iacute;a agradable aspecto, y no le faltaba inteligencia; mucho lo hab&iacute;a
+amado su mujer, pero &eacute;l hubo de observar tal comportamiento con ella que
+la vizcondesa concluy&oacute; por profesarle el m&aacute;s completo desprecio. Sent&iacute;a
+hacia su marido, sin embargo, una especie de l&aacute;stima, y aun se prestaba
+a la singular man&iacute;a en que &uacute;ltimamente aqu&eacute;l hab&iacute;a dado revelando a su
+propia mujer, sus p&eacute;rdidas al juego, sus desventuras amorosas, su
+naufragio moral, y c&oacute;mo le eran indispensables las mujeres para
+consolarse de las traiciones del juego, y el vino para olvidar las
+femeninas veleidades. Se dir&aacute; que en escucharlo probaba su mujer
+paciencia de santa, pero hay de entre aqu&eacute;llas algunas que merecen ser
+canonizadas.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret ten&iacute;a dos hijos de este indigno marido, dos hijos
+que fueron su consuelo y en los cuales cifraba todas sus afecciones. Era
+una de esas raras mujeres que el marqu&eacute;s de Pierrepont hubiese
+seriamente amado; la habr&iacute;a amado por sus suaves encantos, por un no s&eacute;
+qu&eacute; de luminoso que orlaba su blonda cabeza, por la gracia de su
+aristocr&aacute;tico marchar, por la tierna claridad de sus tiernos ojos, que
+como los de Enriqueta de Inglaterra, parec&iacute;an estar siempre pidiendo
+besos. Y todav&iacute;a a&uacute;n la hubiera amado porque era honrada, por ese
+atractivo inexplicable que para todo humano inmortal tiene el prohibido
+fruto; la habr&iacute;a tambi&eacute;n amado por un impulso de generosa simpat&iacute;a,
+porque mejor que a nadie eran notorias a Pedro las &iacute;ntimas tristezas de
+la vizcondesa. Miembro del mismo club que de Aymaret, hab&iacute;a visto m&aacute;s de
+una vez a su consorte, en los comienzos de su matrimonio, venir a
+buscarlo en la ma&ntilde;ana enrojecidos los ojos por las l&aacute;grimas y el
+insomnio.</p>
+
+<p>En resumen, procur&oacute; al principio el vizconde consolarla, sin alcanzar su
+objeto; muy admirado de su previsto fracaso, acab&oacute; por aceptar
+francamente su situaci&oacute;n, ese hombre de mundo, content&aacute;ndose con esa
+especie de reservada amistad que le ofrec&iacute;a su adorable c&oacute;nyuge. Desde
+ese d&iacute;a, continuaron trat&aacute;ndose bajo el pie del confiado compa&ntilde;erismo,
+f&aacute;cil, y no exento de cierta iron&iacute;a.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret, que era grande entusiasta por las artes, sent&iacute;a
+viva admiraci&oacute;n por los talentos de Jacques Fabrice. Pose&iacute;a la
+vizcondesa algunas acuarelas que databan de los primeros tiempos del
+pintor, verdadero tesoro de cuya propiedad consider&aacute;base orgullosa. La
+llegada del artista a los Genets despert&oacute; en ella ardiente curiosidad, y
+le gust&oacute; el hombre por su modesto continente y su grave melancol&iacute;a.
+Constantemente preocupada de la situaci&oacute;n penosa y precaria de su amiga
+Beatriz, recordaba ella que antes de los desastres de la familia de
+Sardonne, hab&iacute;a demostrado aquella joven serias aficiones por la pintura
+a la acuarela, y la se&ntilde;ora de Aymaret se dijo que Fabrice podr&iacute;a darle
+algunas lecciones durante su residencia en los Genets, alentando al
+mismo tiempo sus naturales disposiciones y dando as&iacute; vida a s&oacute;lidas
+aptitudes que podr&iacute;an asegurar tal vez a la hu&eacute;rfana una existencia
+independiente en lo futuro. Beatriz, a pesar de su amargo desapego a
+todo, acept&oacute; la idea con alg&uacute;n inter&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;Pero&mdash;objet&oacute; a su amiga&mdash;, &iquest;c&oacute;mo pedir semejante favor a ese
+caballero?... Yo nunca me atrever&eacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Podr&iacute;as&mdash;replic&oacute;le la vizcondesa&mdash;rogar al se&ntilde;or de Pierrepont que se
+encargara de hablarle.</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;dijo Beatriz&mdash;; el se&ntilde;or de Pierrepont podr&iacute;a disgustar a su t&iacute;a
+dando ese paso.</p>
+
+<p>&mdash;No me parece que la epidermis del marqu&eacute;s sea tan delicada por lo que
+se refiere a man&iacute;as de la baronesa... Por otra parte, nada nos obliga a
+desenvolver a Pedro nuestro plan de operaciones... Es natural que t&uacute;
+procures perfeccionar tus conocimientos cuando la ocasi&oacute;n se te
+presente... &iquest;Quieres que yo le hable al marqu&eacute;s?</p>
+
+<p>&mdash;Me har&iacute;as un gran favor.</p>
+
+<p>El mismo d&iacute;a que ocurri&oacute; esta conversaci&oacute;n, la banda de invitados fue a
+visitar cierta estaci&oacute;n termal pr&oacute;xima a los Genets. Pierrepont se hab&iacute;a
+quedado en el castillo pretextando una ocupaci&oacute;n cualquiera, y como la
+se&ntilde;ora de Aymaret saliese del parque para volver a los Loges,
+atravesando el vecino bosque, advirti&oacute; que Pedro se hallaba desatando
+una canoa junto al estanque que alimentaba el riachuelo del parque.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo vamos?&mdash;d&iacute;jole la vizcondesa, haci&eacute;ndole con su sombrilla se&ntilde;as
+de que se acercase&mdash;. Tengo que hablar a usted.</p>
+
+<p>&mdash;Escuchar es obedecer&mdash;respondi&oacute; Pedro alegremente.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien: usted sabe o no sabe que Beatriz trataba muy lindamente la
+acuarela antes de sus desgracias... Ella desea volver a las andadas y
+tomar algunas lecciones del se&ntilde;or Fabrice durante su residencia aqu&iacute;...
+&iquest;Se puede contar con los buenos oficios de usted?</p>
+
+<p>Pierrepont reflexion&oacute; algunos segundos.</p>
+
+<p>&mdash;Con mis buenos oficios no puede contarse en este caso, vizcondesa; con
+los de usted, s&iacute;... Dicho se est&aacute; que estoy enteramente a la disposici&oacute;n
+de usted y de la se&ntilde;orita de Sardonne... pero siendo Fabrice invitado
+m&iacute;o, estoy seguro que usted se abstendr&iacute;a de pedirle cosa que pod&iacute;a
+tener los visos todos de una semi-imposici&oacute;n... mientras que si usted
+misma le presentase el memorial, ya eso tiene otra forma... Mire
+usted... precisamente iba a embarcarme para ir a buscarlo... Est&aacute;
+sacando un croquis al pie de la cascada, all&aacute; abajo... &iquest;Quiere usted
+venir conmigo?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Embarcada?&mdash;pregunt&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Embarcada! &iquest;Por qu&eacute; no?... es a cinco minutos de aqu&iacute;... Si es el
+<i>t&ecirc;te-&agrave;-t&ecirc;te</i> lo que asusta a usted, no ser&aacute; largo... Otros hemos visto
+peores, cr&eacute;alo usted... Por otra parte, as&iacute; queda usted a dos pasos de
+su casa... Vamos, querida vizcondesa, confianza... confianza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos, pues!</p>
+
+<p>Y apoy&aacute;ndose en el brazo de Pierrepont, salt&oacute; con ligereza a la canoa.</p>
+
+<p>Pedro tom&oacute; los remos, puso aqu&eacute;lla en movimiento y, abandon&aacute;ndola al
+hilo de la corriente, se dej&oacute; ir suavemente.</p>
+
+<p>Y por cierto que era encantador este riachuelo oculto bajo el follaje de
+los sauces y de los fresnos que festoneaban sus orillas. &Uacute;nicamente
+hab&iacute;ase practicado ac&aacute; y all&aacute; alg&uacute;n ligero claro para comodidad de los
+aficionados a la pesca. Adem&aacute;s, se deslizaba en silencio bajo arcos de
+verdura apenas interrumpidos lo bastante para que el sol dejara pasar
+tal cual dorado, tembloroso rayo.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de un momento de silencio, Pierrepont interpel&oacute; bruscamente a su
+compa&ntilde;era en ese tono, medio serio, medio ir&oacute;nico, que era de uso entre
+ellos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora de Aymaret!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Mi querido amigo!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Sabe usted que quieren casarme?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es natural!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bien... decididamente, huyo el cuerpo a ese santo lazo... estoy
+desalentado!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Porque cuanto m&aacute;s observo, m&aacute;s me convenzo de que ya no hay ni&ntilde;as
+honradas, y, por consecuencia, no puede haber tampoco fieles esposas!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; ha dicho usted?</p>
+
+<p>&mdash;Digo, que ya no hay mujeres honradas... al menos en nuestra clase...
+es una especie desaparecida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Perdone usted!&mdash;repuso la se&ntilde;ora de Aymaret&mdash;. &iquest;A m&iacute; se atreve usted
+a decirme eso?</p>
+
+<p>&mdash;Bien sabe usted que a usted la except&uacute;o... Usted ha nacido virtuosa,
+es su complexi&oacute;n de usted, pero... es una complexi&oacute;n rara.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! perfectamente&mdash;replic&oacute; la vizcondesa&mdash;, as&iacute; nos juzgan ustedes...
+&iexcl;no hay mujeres honradas!... y si se encuentra una de la que por
+casualidad no dudan ustedes... entonces es que ha nacido as&iacute; como
+hubiera podido nacer tuerta... no hay m&eacute;rito porque no ha habido ni
+tentaci&oacute;n, ni lucha, ni nada... &iexcl;Ay, Dios m&iacute;o! &iexcl;qu&eacute; duro de o&iacute;r es eso,
+y cu&aacute;n ligeras, injustas y crueles son esas apreciaciones!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Querida vizcondesa!&mdash;murmur&oacute; Pierrepont, conmovido por el sincero
+acento de aqu&eacute;lla.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret prosigui&oacute; diciendo en contenida, aunque vibrante
+voz:</p>
+
+<p>&mdash;No puede llamarse una traici&oacute;n que yo hable de los detalles de mi vida
+&iacute;ntima... todo el mundo los conoce, y usted mejor que nadie... Y usted
+sabe que si jam&aacute;s una mujer tuviera disculpa en conducirse mal... esa
+mujer ser&iacute;a yo... pero no, tengo hijos... dos hijos, y quiero que ma&ntilde;ana
+se diga... &laquo;Si el padre era un pobre hombre... un desgraciado loco... la
+madre fue una mujer honrada... una digna persona...&raquo; &iquest;Y usted cree que
+resignarme a esto me ha sido f&aacute;cil... no es verdad?... Me ha sido f&aacute;cil
+porque es mi temperamento... porque he nacido as&iacute;... sin pasiones y sin
+debilidades... &iexcl;Ay, Dios m&iacute;o, Dios m&iacute;o, y lo cree usted!... &iexcl;lo cree
+usted! &iexcl;usted!...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora!&mdash;balbuce&oacute; el marqu&eacute;s con emoci&oacute;n y dificultad&mdash;; ser&iacute;a en m&iacute;
+una necedad insigne pensar siquiera... por m&aacute;s que halagase mi amor
+propio... Sin duda he comprendido a usted mal...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No!&mdash;continu&oacute; la vizcondesa con mayor vivacidad a&uacute;n&mdash;. Me ha
+entendido usted muy bien... de usted se trata... Usted me ha hecho la
+corte... No s&eacute; si usted me amaba entonces... en cuanto a m&iacute;, lo amaba a
+usted... y... lo amo todav&iacute;a... lo confieso a usted atrevidamente... y
+lo confieso a usted porque mi franqueza no tendr&aacute; consecuencias...
+Honrada soy y honrada ser&eacute;, por mis hijos... As&iacute;, pues, crea usted...
+crea usted... que nunca ser&eacute; su amante... pero nunca tendr&aacute; usted una
+amiga mejor que yo... De eso puede estar seguro.</p>
+
+<p>Y apart&oacute; su mirada del rostro de Pedro, enjug&aacute;ndose una furtiva l&aacute;grima.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;D&eacute;me su mano, se&ntilde;ora!&mdash;d&iacute;jole el marqu&eacute;s.</p>
+
+<p>La vizcondesa accedi&oacute; a su ruego, y &eacute;l entonces, sin a&ntilde;adir una palabra,
+bes&oacute; delicadamente la mano de aqu&eacute;lla.</p>
+
+<p>Sigui&oacute;se en seguida un largo silencio, apenas turbado por el leve
+murmullo del agua: Pierrepont lo rompi&oacute; primero, procurando volver a la
+ligera tonalidad acostumbrada entre los dos.</p>
+
+<p>&mdash;En realidad, usted tiene un poco la culpa en las contrariedades que me
+est&aacute; haciendo soportar este matrimonio... porque si no hubiera conocido
+a usted ser&iacute;a menos dif&iacute;cil.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret movi&oacute; graciosamente la cabeza sin responder.</p>
+
+<p>&mdash;Me gustar&iacute;a&mdash;a&ntilde;adi&oacute; el marqu&eacute;s con seriedad&mdash;, recibir una esposa de
+su mano.</p>
+
+<p>&mdash;Es muy delicado eso... Jam&aacute;s me atrever&eacute; a arrostrar semejante
+responsabilidad... nunca osar&iacute;a designarle una persona... aun cuando su
+nombre estuviera para caerse de mis labios.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quiere usted decir con eso?</p>
+
+<p>&mdash;Nada.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Piensa usted en alguien?</p>
+
+<p>&mdash;En nadie.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No es usted sincera en este punto!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No! pero doblemos la hoja, hablemos de otra cosa, se lo ruego... &iquest;Es
+complaciente su amigo Fabrice?... &iquest;Ser&iacute;a amable conmigo si tuviese
+necesidad de pedirle alg&uacute;n favor? &iquest;Qu&eacute; cree usted?</p>
+
+<p>&mdash;Estoy seguro de que s&iacute;... Pero es necesario que bajemos aqu&iacute;; de otro
+modo la corriente nos arrastrar&iacute;a por encima de la esclusa.</p>
+
+<p>En efecto, el riachuelo ca&iacute;a en el Orne a poca distancia, franqueando un
+peque&ntilde;o dique. El salto de agua se divid&iacute;a en dos brazos, de los cuales
+uno daba movimiento a un molino instalado en la orilla. He ah&iacute; el motivo
+de paisaje que Fabrice bosquejaba cuando la se&ntilde;ora de Aymaret y
+Pierrepont se le juntaron.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de los cumplimientos de usanza, la se&ntilde;ora de Aymaret,
+ruborizada&mdash;por nada se ruborizaba esta mujer adorable&mdash;, habl&oacute; al
+pintor de su pretensi&oacute;n, que el artista acogi&oacute; con la mejor voluntad.</p>
+
+<p>&mdash;Ser&aacute; para m&iacute; un placer&mdash;dijo a la vizcondesa&mdash;, dar consejos a la
+se&ntilde;orita de Sardonne, aunque ella haya abandonado un poco el estudio de
+la acuarela... &iquest;La se&ntilde;orita de Sardonne copiaba ya la naturaleza o
+&uacute;nicamente la muestra?</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret, siempre ruborizada, no pudo asegurarle nada sobre
+aquel particular.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; hora preferir&iacute;a la se&ntilde;orita de Sardonne para sus lecciones?</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret interrog&oacute; a Pierrepont con una mirada.</p>
+
+<p>&mdash;Creo&mdash;respondi&oacute; el marqu&eacute;s&mdash;, que la se&ntilde;orita Beatriz no tiene durante
+el d&iacute;a m&aacute;s que, una hora libre... es aquella en que mi t&iacute;a duerme la
+siesta despu&eacute;s del almuerzo.</p>
+
+<p>&mdash;Perfectamente; entonces &eacute;sos son nuestros momentos.</p>
+
+<p>La propiedad de la vizcondesa hall&aacute;base frente del molino: los dos
+amigos la acompa&ntilde;aron hasta la portada y volvieron a los Genets haciendo
+comentarios sobre los atractivos de aquella encantadora criatura; mas de
+Beatriz no hablaron ni una sola palabra.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="VI" id="VI"></a>VI</h2>
+
+<p class="tit">el secreto de pedro</p>
+
+
+<p>Fabrice present&oacute; aquella noche misma sus servicios a la se&ntilde;orita de
+Sardonne, quien pag&oacute; su atenci&oacute;n con una de aquellas hermosas sonrisas
+que tan de tarde en tarde iluminaban con dulzura tanta sus trigue&ntilde;as
+mejillas. Dese&oacute; el pintor ver algunos de los bosquejos por Beatriz
+comenzados, mostr&aacute;ndoselos &eacute;sta con cierto aire de confusi&oacute;n; eran
+copias directas de la naturaleza misma que el artista no hall&oacute;
+desacertadas. Convinieron, pues, en que a contar del d&iacute;a siguiente al de
+la entrevista empezar&iacute;an de nuevo, y durante la siesta de la baronesa,
+los interrumpidos estudios sobre la acuarela, bajo la direcci&oacute;n de
+Fabrice.</p>
+
+<p>Imposible era poner en pr&aacute;ctica proyectos tales sin contar de antemano
+con el no f&aacute;cil benepl&aacute;cito de la se&ntilde;ora de Montauron, encarg&aacute;ndose el
+marqu&eacute;s de empresa tan de por s&iacute; escabrosa, y &eacute;ralo ella tanto, que t&iacute;a
+y sobrino estuvieron a punto de re&ntilde;ir con este motivo ligera escaramuza.
+La baronesa cre&iacute;a que bajo las inesperadas art&iacute;sticas aficiones de su
+lectriz embosc&aacute;base una intentona de emancipadora rebeli&oacute;n, y ya que no
+pudiese oponer un formal veto sin manifestar al desnudo su celoso
+despotismo, desahog&oacute; su mal humor presentando un diluvio de objeciones.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es gracioso que esa se&ntilde;orita se permita disponer de su tiempo sin mi
+permiso!&mdash;dijo a su sobrino.</p>
+
+<p>&mdash;Perdone usted, t&iacute;a, no dispone sino de aquel que buenamente le deja
+usted libre.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es que puede hacerme falta a cada momento!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos, t&iacute;a! &iquest;para qu&eacute; puede usted necesitarla mientras se halla usted
+durmiendo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, pero me parece absurdo que yo la tenga toda la vida a mi lado
+para proporcionarme el placer de verla embadurnar papel de marquilla!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;La pobre no tiene tantas distracciones que digamos, mi buena t&iacute;a... y
+&eacute;sta es tan inocente!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, inocente!... &iexcl;por supuesto!... &iexcl;qu&eacute; tont&iacute;simo eres!... yo estoy
+segura de que Fabrice gusta a... a su se&ntilde;or&iacute;a... No puede negarse, la
+verdad que es hermoso, con la m&aacute;s peligrosa de las hermosuras... la
+hermosura tenebrosa de los hombres de inteligencia... y luego, eso, el
+prestigio del talento... &iquest;Crees t&uacute; que esos cotidianos <i>t&ecirc;te-&agrave;-t&ecirc;te</i>
+entre maestro y disc&iacute;pula no han de traer sus consecuencias?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, t&iacute;a, lo creo... sobre todo cuando el alumno es la se&ntilde;orita de
+Sardonne.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Muy bien! &iexcl;Me gusta! ya ver&aacute;s c&oacute;mo esas dichosas lecciones nos van a
+proporcionar un disgusto.</p>
+
+<p>As&iacute;, despu&eacute;s de haber dado rienda suelta a su enfado, se resign&oacute; la
+anciana dama a que Beatriz tomase lecciones de acuarela: por ende todos
+los d&iacute;as, entre una y dos de la tarde, instal&aacute;base la hu&eacute;rfana en una
+silla al lado de Fabrice para dibujar a la vista de &eacute;ste, ya un paisaje,
+ya un motivo de arquitectura, si bien por atendibles razones de
+decencia, nunca se apartaron de debajo de las ventanas del castillo,
+donde, por otra parte, encontraban suficiente tema de estudio, ora aquel
+se&ntilde;orial edificio, ora en las rientes circunvecinas campi&ntilde;as.</p>
+
+<p>Entretanto hab&iacute;a llegado la apertura de la caza, y esta novedad trajo a
+los hu&eacute;spedes de los Genets otro elemento de animaci&oacute;n y de placeres.
+Las se&ntilde;oritas de la colonia se ensayaban en este g&eacute;nero de sport, con
+gran desesperaci&oacute;n y terror grande de los cazadores serios. Pierrepont
+era, seg&uacute;n inapelable sentencia de su t&iacute;a, el encargado de iniciar y
+moderar los venatorios &iacute;mpetus de aquellas j&oacute;venes Dianas, d&aacute;ndole en
+sus funciones no escaso trabajo Mariana de La Treillade, quien, para la
+caza, como para otras muchas cosas, mostraba singular&iacute;simas
+disposiciones. Debemos confesar, a fuer de sinceros, que el marqu&eacute;s se
+ocupaba con predilecci&oacute;n marcada de aquella se&ntilde;orita desde que
+descubriera c&oacute;mo aquellos grandes y c&aacute;ndidos ojos encubr&iacute;an tesoros de
+precoz perversidad, porque la verdad es que esta mezcla picante divert&iacute;a
+su incurable dilettantismo.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Montauron, que estaba siempre en acecho, ojo avizor y oreja
+al viento, cay&oacute; en la eterna trampa de las apariencias, interpret&aacute;ndolas
+a la medida de sus deseos. Resolvi&oacute; en vista, coger al vuelo eso que
+ella denominaba, el momento psicol&oacute;gico, y firme en sus prop&oacute;sitos hizo
+cierta ma&ntilde;ana comparecer al marqu&eacute;s en la hora habitual de sus
+audiencias secretas. Al inexorable mandato acudi&oacute; inquieto y receloso
+Pierrepont, porque bien, le dec&iacute;a su claro instinto que su t&iacute;a iba a
+ponerlo, sin escape alguno, entre la espada y la pared.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Amigo m&iacute;o!&mdash;rompi&oacute; la baronesa con aire de triunfo&mdash;, me parece de
+m&aacute;s preguntarte si te has decidido. Tus procederes con la se&ntilde;orita de La
+Treillade son, por dicha m&iacute;a, bastante significativos; as&iacute;, pues, recibe
+mi enhorabuena.</p>
+
+<p>&mdash;T&iacute;a, &iexcl;cuant&iacute;simo siento tener que desenga&ntilde;ar a usted! Cierto es que la
+se&ntilde;orita de La Treillade me interesa... porque, a pesar de su extremada
+juventud, es una excelente actriz... pero, con franqueza, nunca me
+casar&eacute; con ella.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;qu&eacute; quiere decir eso?&mdash;pregunt&oacute; la baronesa roja de c&oacute;lera.</p>
+
+<p>&mdash;Esc&uacute;cheme usted, t&iacute;a.</p>
+
+<p>Y Pedro le cont&oacute; sin omitir punto ni coma la conversaci&oacute;n que cierta
+ma&ntilde;ana sorprendiera desde las ventanas de Fabrice, entre la se&ntilde;orita de
+La Treillade y su institutriz.</p>
+
+<p>&mdash;Si antes no le hab&iacute;a contado esto&mdash;a&ntilde;adi&oacute;&mdash;, ha sido porque me costaba
+trabajo causar a usted semejante desilusi&oacute;n.</p>
+
+<p>Desconcertada un instante bajo el golpe de tal desencanto, la baronesa
+recobr&oacute; pronto su sangre fr&iacute;a y con agrio tono repuso a su sobrino:</p>
+
+<p>&mdash;Despu&eacute;s de todo, yo no veo en eso m&aacute;s que ni&ntilde;er&iacute;as... baladronadas de
+muchacha que juega a la se&ntilde;ora... apostar&iacute;a que a pesar de eso no dejar&aacute;
+de ser con el tiempo una honrada y amable esposa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es posible! pero no quiero exponerme a la prueba&mdash;objet&oacute; Pedro.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nadie te fuerza, hijo m&iacute;o! pero si pretendes casarte con una ni&ntilde;a
+criada en una cueva, con una ni&ntilde;a que nada haya visto ni o&iacute;do y que
+lleve a la c&aacute;mara nupcial el candor de la cuna, eres m&aacute;s inocente de lo
+que yo conjeturaba.</p>
+
+<p>&mdash;T&iacute;a, no creo realmente manifestar rid&iacute;culas exigencias, pidiendo a mi
+futura mujer principios m&aacute;s s&oacute;lidos que los de la se&ntilde;orita de la
+Treillade, para quien los ni&ntilde;os son polichinelas molestos, verdugos de
+la belleza... y en cuanto a las escandalosas historias, a las pocas
+decentes bromas, a los er&oacute;ticos equ&iacute;vocos con que aquella se&ntilde;orita
+esmalta sus conversaciones con sus amigas, s&eacute; de sobra que por desdicha,
+es hoy moneda corriente entre se&ntilde;oras de alta sociedad, y aun, lo que es
+peor... entre solteras... Pero, si me caso, es precisamente para no o&iacute;r
+en mi casa lo que escucho en la de cualquier cortesana... Todo lo
+contrario, deseo para siempre olvidar ese tono, ese lenguaje de que me
+siento harto hasta el fastidio... &iexcl;Quiero respirar un poco de aire puro
+en mi hogar!</p>
+
+<p>&mdash;Amado m&iacute;o&mdash;replic&oacute; con cierta dulzura la baronesa, en quien el firme y
+serio acento de Pierrepont caus&oacute; efecto&mdash;, esos sentimientos te hacen
+honor ciertamente... si tantas prevenciones guardas contra las j&oacute;venes
+del d&iacute;a, bien puedes ir pensando en renunciar al matrimonio... porque,
+dime, &iquest;en qu&eacute; parte del mundo vas a encontrar una se&ntilde;orita que no sea un
+puro misterio?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a, francamente! antes de correr el riesgo de casarme con un
+misterio como la se&ntilde;orita de La Treillade, preferir&iacute;a mil veces meterme
+en la Trapa... pero, en fin, si es imposible, como el otro d&iacute;a me dec&iacute;a
+usted, tomar las mujeres a prueba, no creo que lo sea encontrar alguna
+que ofrezca ciertas garant&iacute;as... alguna que especiales circunstancias...
+una educaci&oacute;n particular... aqu&eacute;lla, por ejemplo, que se adquiere en la
+desgracia... hayan puesto de relieve sus m&eacute;ritos... y cuyo pasado
+constituya una seguridad para el futuro.</p>
+
+<p>La vieja dama ech&oacute; furtivamente torcida y equ&iacute;voca mirada a su sobrino,
+y frunciendo sus p&aacute;lidos labios objet&oacute;le con agridulce tono:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, sin duda! puede encontrarse la joya que deseas... pero debo antes
+observar que las ni&ntilde;as criadas en la escuela de la adversidad,
+generalmente no tienen un cuarto.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a, el dote para m&iacute; es cuesti&oacute;n secundaria!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Claro est&aacute;!... &iexcl;Eres tan rico!... &iexcl;tienes gustos tan sencillos!...
+verdad es que, seg&uacute;n toda probabilidad, ser&aacute;s mi heredero... pero me
+permitir&aacute;s te recuerde que tendr&aacute;s que esperar mucho tiempo... Mi padre
+muri&oacute; de ochenta y cinco a&ntilde;os, de lo que puede deducirse que yo tengo
+a&uacute;n treinta por delante... y no te ocultar&eacute; que mi intenci&oacute;n es &eacute;sa...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;T&iacute;a!&mdash;exclam&oacute; Pierrepont con acento de sentido reproche.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bien!, te ofendo... tienes raz&oacute;n... estas decepciones me ponen de mal
+humor... ya hablaremos de nuevo... &iexcl;ahora vete!</p>
+
+<p>Y Pierrepont se retir&oacute;, besando antes a la baronesa en las dos manos.</p>
+
+<p>Una vez sola, levant&oacute;se aqu&eacute;lla bruscamente de su sill&oacute;n y dio algunos
+pasos por su gabinete, aspirando con descomunal ira el frasco de
+inglesas sales, mientras que se entregaba para su corpino a este
+aproximado mon&oacute;logo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No hay duda! Piensa en ella... &iexcl;Como que ya yo lo hab&iacute;a
+barruntado!... &iexcl;Claro, sus atenciones para con ella!... &iexcl;Su distra&iacute;da
+indiferencia hacia las dem&aacute;s!... &iexcl;Sus perpetuos aplazamientos!... &iexcl;Nunca
+lo hubiera cre&iacute;do capaz de semejante locura!... &iexcl;Qu&eacute; absurdo!... &iexcl;Qu&eacute;
+absurdo tan culpable!... &iexcl;Primero, quitarme a esa muchacha que ha
+llegado a serme indispensable!... Despu&eacute;s, imponerme la carga de
+mantenerlos, porque los desaf&iacute;o a que vivan si yo no los ayudo... &iexcl;Est&aacute;n
+frescos!... Pero, &iquest;se entienden?... &iquest;Se han puesto de acuerdo?... &iquest;Es
+tiempo todav&iacute;a de parar el golpe?... &iexcl;Eso es lo que ante todo necesito
+averiguar!</p>
+
+<p>Llam&oacute;, present&aacute;ndose una doncella.</p>
+
+<p>&mdash;A la se&ntilde;orita Beatriz, que venga.</p>
+
+<p>Aproxim&oacute;se la baronesa a su tocador, humedeci&oacute; su frente y mejillas, por
+la emoci&oacute;n enrojecidas, y volvi&oacute; a sentarse, con una falsa sonrisa en
+los labios, cuando Beatriz entr&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Esc&uacute;chame, hija m&iacute;a!... Esta pasada noche reflexionaba... pensaba en
+ti... pensaba que yo era para ti todo lo que debo ser... todo lo que
+quiero ser... Soy una anciana enferma... Esa es mi excusa... Tus
+cuidados, tus buenos oficios me son preciosos, no lo oculto... ser&iacute;a
+para m&iacute; contrariedad muy grande verme privada de ellos.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, se&ntilde;ora, yo absolutamente pienso...</p>
+
+<p>&mdash;S&eacute; lo que vas a decir... no piensas abandonarme, y eso me encanta...
+Sin embargo, si defecto hay en el mundo que me sea antip&aacute;tico y del cual
+trate de preservarme con el mayor cuidado, es el ego&iacute;smo... y la noche
+pasada me preguntaba a m&iacute; propia si el valor extremo que concedo a tu
+compa&ntilde;&iacute;a no arg&uuml;&iacute;a un poco de aquella pasi&oacute;n con respecto a ti... As&iacute;,
+pues, hija m&iacute;a, me ha parecido conveniente decirte que de ninguna manera
+pretendo confiscar tu vida en mi provecho... Eres bonita, hija m&iacute;a, y a
+pesar de la adversidad que con tanta injusticia te ha herido, no es
+imposible, ni mucho menos, que alg&uacute;n pretendiente aspire uno u otro d&iacute;a
+a tu mano...</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora, aseguro a usted...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Que esta circunstancia no se ha presentado todav&iacute;a, vas a decirme?...
+&iexcl;Sea! pero puede ofrecerse de un momento a otro... Aqu&iacute;, como en Par&iacute;s,
+recibo mucha gente, y nada tendr&iacute;a de particular, que el d&iacute;a menos
+pensado saliese al paso un hombre de gusto y de coraz&oacute;n... (esp&eacute;ralo
+sentada, se dijo para s&iacute; la baronesa). En fin, lo que en resumen quiero
+decirte es que, si el caso llega, no obstante el sacrificio que tu
+ausencia fuese para m&iacute;, ten la seguridad de que yo nunca ser&iacute;a un
+obst&aacute;culo... Muy al contrario, en m&iacute; hallar&aacute;s el m&aacute;s decidido apoyo...
+Permiti&eacute;ndome poner una sola condici&oacute;n, que te parecer&aacute;, creo, muy
+natural... Y es que me prometas no comprometerte a nada sin prevenirme
+de antemano.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora, &eacute;se es mi deber, y puede usted estar segura de que jam&aacute;s
+faltar&eacute; a &eacute;l.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno, hija m&iacute;a! perm&iacute;teme un beso.</p>
+
+<p>Beatriz se levant&oacute; y le present&oacute; la frente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;prosigui&oacute; la baronesa haciendo se&ntilde;a a la hu&eacute;rfana de que se
+sentara de nuevo, y cual si de pronto hubiera venido a su memoria un
+detalle olvidado por azar...&mdash;Aun tengo que decirte algo... por m&aacute;s que
+la precauci&oacute;n sea in&uacute;til... Al dejarte entera libertad en la elecci&oacute;n
+del hombre que escojas para marido, queda dicho, sin embargo, que hago
+una excepci&oacute;n: mi sobrino Pedro.</p>
+
+<p>Al o&iacute;r estas palabras, tan r&aacute;pida y profunda fue la turbaci&oacute;n de la
+lectriz, que pareci&oacute; imposible a la baronesa hacerse la inadvertida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;compr&eacute;ndeme, hija! &iexcl;No des mal sentido a mis palabras! No hay en
+ellas nada de depresivo para ti... Por otra parte, nada tampoco tengo
+que decir de tu comportamiento personal... Es irreprochable... Y no
+ignoro que eres, por tu nacimiento y tus particulares prendas, digna de
+mi sobrino... Y aun ve si soy sincera: a&ntilde;ado que, a mi entender, Pedro,
+al menos hasta ahora, no piensa en ti m&aacute;s de lo que t&uacute; piensas en &eacute;l...
+Pero, al cabo, es deber de una madre... &iquest;no soy yo como una madre para
+ti?... es deber de una madre prever aun lo imposible cuando entra en
+juego el inter&eacute;s y la dicha de sus hijos... &iexcl;S&eacute; bastante generosa para
+escucharme hasta el fin!... Pues bien, si alguna vez pudiese entrar en
+la cabeza de mi sobrino y ceder a la tentaci&oacute;n del atractivo que el
+fruto prohibido tiene para los vividores hastiados como &eacute;l, me creer&eacute; en
+la imperiosa obligaci&oacute;n de oponerme, por todos los medios posibles a la
+realizaci&oacute;n de su capricho... Voy, hija m&iacute;a, a ponerte al corriente de
+nuestros secretillos de familia. &iexcl;Tan grande es la confianza que me
+inspiras!... Mi sobrino Pedro no tiene sino... una insignificante
+fortuna, que basta apenas, aun sumadas las larguezas que yo agrego, que
+basta apenas, dec&iacute;a, a persona de su nombre y aficiones, para llevar
+pasablemente y con cierto decoro su vida no ejemplar de soltero... Sup&oacute;n
+que en una hora de locura se case con una muchacha sin dote... es la
+estrechez... la miseria... y, lo que es peor, a la larga un detestable
+hogar... porque mi sobrino, ya su capricho satisfecho, concluir&iacute;a por
+tomar aborrecimiento a la mujer que lo habr&iacute;a reducido a una premiosa
+existencia... Verdad que hasta ahora es el heredero de mi fortuna, mas
+en primer lugar no he muerto... y puedo vivir todav&iacute;a muy bien una
+treintena de a&ntilde;os. (&iexcl;Tal era su ardiente deseo!) Y, en segundo, si Pedro
+se casa contra mi voluntad, no solamente tendr&iacute;a que dejar de contar
+conmigo en vida, sino lo que es m&aacute;s, declaro inapelablemente que lo
+desheredar&iacute;a, sin titubear un solo minuto... &iexcl;Por cierto que anda por
+ah&iacute; un sobrino de mi marido que, si tal sucediera, se dar&iacute;a con una
+piedra en los dientes!... Ahora, hija m&iacute;a, que te he abierto mi coraz&oacute;n,
+como sent&iacute;a necesidad de hacerlo, s&oacute;lo me queda dirigirte una s&uacute;plica...
+Ya te he dicho cuan satisfecha estoy de tus atenciones y de tus
+cuidados... &iquest;Tendr&eacute; la satisfacci&oacute;n de saber que por tu parte concedes
+alguna estima a lo poco que en tu obsequio he hecho hasta ahora?</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora, no lo dude usted un momento.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, hija m&iacute;a, se te ofrece la ocasi&oacute;n&mdash;dijo la anciana dama con
+solemne acento&mdash;de mostrarme tu gratitud; emp&eacute;&ntilde;ame tu palabra de
+se&ntilde;orita, y de se&ntilde;orita de noble clase, de que lo que te acabo de
+manifestar ser&aacute; para siempre un secreto a guardar entre las dos.</p>
+
+<p>&mdash;Empe&ntilde;o a usted mi palabra.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Eres un tesoro, hija m&iacute;a!... dame un beso... &iquest;quieres decir abajo que
+no me aguarden para almorzar?... No me encuentro bien... Cuando me dejo
+dominar por mi desdichada sensibilidad, me pongo mala, de seguro... Di a
+Juan que me suba aqu&iacute; alguna cosa ligera... Lo dejo a t&uacute; elecci&oacute;n... Ya
+conoces mis gustos, hija m&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>Y Beatriz abandon&oacute; el gabinete..</p>
+
+<p>Si algo de pr&aacute;ctico hubo, como no puede negarse, en la larga homil&iacute;a de
+la baronesa, ser&aacute; preciso excusar a la se&ntilde;orita de Sardonne de que
+verdades tales y tales advertencias no fuesen de su agrado. Lo que sobre
+todo le hab&iacute;a causado disgusto profund&iacute;simo, fue la falsa bondad, la
+cazurra malicia, la perfecta y cruel diplomacia con que esta vieja hada
+de la falacia la hab&iacute;a envuelto y torturado, a fin de arrancarle como
+final objetivo el m&aacute;s doloroso de los sacrificios, sacrificio mayor
+todav&iacute;a ahora por cuanto no escapaba a la penetrante mirada de la
+hu&eacute;rfana c&oacute;mo el marqu&eacute;s, al mismo tiempo que no conced&iacute;a a sus rivales
+otra cosa que las muestras de una fr&iacute;a urbanidad, reservaba para ella
+atenciones tan expresivas que rayaban casi en la ternura. La misma
+inquieta hipocres&iacute;a de que la baronesa acababa de darle transparente
+testimonio, dec&iacute;a claro a Beatriz cu&aacute;nto sospechaba la vieja dama acerca
+de las intenciones de su sobrino y cu&aacute;nta rosada esperanza pod&iacute;a ella
+abrigar en su pecho... Y, sin embargo, ahora m&aacute;s que nunca se encontraba
+amarrada a su adverso destino, ya que no s&oacute;lo hab&iacute;a empe&ntilde;ado su leal
+palabra a la de Montauron, s&iacute; que tambi&eacute;n te&ntilde;&iacute;a Beatriz en sus amantes
+manos la suerte o la total ruina del hombre de sus predilecciones,
+porque conoc&iacute;a demasiado la hu&eacute;rfana a la baronesa para poner un solo
+instante en duda que, si Pedro se casaba contra la voluntad de su
+orgullosa t&iacute;a, no dejar&iacute;a &eacute;sta por motivo alguno de poner en pr&aacute;ctica
+sus fulminantes amenazas; as&iacute;, pues, ve&iacute;ase la joven sin ventura
+reducida a temer lo que anhelado hab&iacute;a m&aacute;s en la vida, y ante el temor
+de verse expuesta, a prueba superior a sus fuerzas, rogaba al Cielo que
+su elegido jam&aacute;s llegase a amarla.</p>
+
+<p>Pero ya lo era... No hab&iacute;a sido sin re&ntilde;ir violentos interiores combates
+que el marqu&eacute;s se hubiese abandonado a la pasi&oacute;n secreta que la se&ntilde;orita
+de Sardonne le inspirara; desde el primer d&iacute;a, deslumbrado por su
+resplandeciente hermosura, interesado por un inmerecido infortunio,
+p&uacute;sose con prudencia en guardia contra un sentimiento cuyos peligros
+preve&iacute;a; pero su indispensable asiduidad hacia su t&iacute;a, poniendo casi
+diariamente a Beatriz ante su vista, hab&iacute;an conclu&iacute;do por derrotar tan
+sesudos prop&oacute;sitos. Su afici&oacute;n fue agrand&aacute;ndose al comp&aacute;s del tiempo, y
+con el transcurrir de los d&iacute;as lleg&oacute; lentamente a ese fatal estado en
+que alma, coraz&oacute;n y sentidos llegan a absorberse en la incontrastable
+atracci&oacute;n hacia una mujer, ella sola, ella &uacute;nica, ella... A fuerza de
+ver&iacute;dicos, c&uacute;mplenos confesar que el ensue&ntilde;o que al marqu&eacute;s inspiraran
+los sombr&iacute;os y profundos encantos de la hermosa lectriz, no tom&oacute; desde
+luego la forma de un meditado matrimonio; Pierrepont se hallaba muy
+lejos de ser un malvado, pero hab&iacute;a vivido demasiado en el mundo y
+precisamente en ese mundo en que los cr&iacute;menes de amor encuentran siempre
+complacientes jueces; adem&aacute;s, la pasi&oacute;n tiene avasalladoras exigencias,
+y cuando la mujer entra en juego no hay nunca perfectos caballeros,
+presintiendo que ser&iacute;a de todo punto imposible obtener de la baronesa un
+consentimiento trastornador de todos sus planes, un momento se agit&oacute; en
+el alma de Pedro la idea de la seducci&oacute;n, pero ese fondo de honor y
+rectitud que formaban su car&aacute;cter &iacute;ntimo acab&oacute; por hablar, imponi&eacute;ndose,
+y el amor qued&oacute; subsistiendo tan ardiente y m&aacute;s puro. La ejemplar
+conducta de Beatriz en la situaci&oacute;n penosa y delicada que la desventura
+le hab&iacute;a aparejado, tocaron el coraz&oacute;n del marqu&eacute;s en su m&aacute;s noble
+sitio, porque esta joven probada y purificada por la adversa suerte,
+esta joven seria, bella, casta, realizaba el ideal que &eacute;l se hab&iacute;a
+forjado de la mujer para llenar su hogar, para ser honor y encanto de su
+privado techo.</p>
+
+<p>Su prolongada residencia en los Genets, aproxim&aacute;ndolo a&uacute;n m&aacute;s a la
+se&ntilde;orita de Sardonne gracias a cotidianas relaciones, fue exaltando su
+pasi&oacute;n de d&iacute;a en d&iacute;a, hasta ese punto en que ella puede ser rebelde y
+sorda a los argumentos de la raz&oacute;n, a los dictados del propio inter&eacute;s.</p>
+
+<p>El de Pierrepont, en el asunto de su matrimonio, era por manera tan
+clara y evidente obedecer a su t&iacute;a ci&ntilde;&eacute;ndose, a sus inspiraciones, que
+desconocerlo as&iacute; habr&iacute;a sido demencia consumada, y como a aqu&eacute;l no se
+obscurec&iacute;a esta circunstancia, la lucha que ven&iacute;a sosteniendo entre su
+pasi&oacute;n y su raz&oacute;n tomaba por estos d&iacute;as el m&aacute;s punzante y l&uacute;gubre
+aspecto. Dec&iacute;ale su buen sentido que, a ceder a sus &iacute;ntimos
+sentimientos, concertaba un matrimonio de amor, corr&iacute;a el casi seguro
+riesgo de perder con las buenas gracias de su t&iacute;a la fundada esperanza
+de su rica sucesi&oacute;n, y, en consecuencia, podr&iacute;a caer en estado de muy
+precaria fortuna, mensajera de duros sacrificios; no era un ni&ntilde;o; sab&iacute;a
+lo que cuesta el vivir; conoc&iacute;a de memoria cu&aacute;n caras son las
+distracciones en la alta sociedad parisiense; caballos, teatros, lujo;
+ser&iacute;a necesario, pues, renunciar a todo eso, y lo que es peor a&uacute;n,
+imponer a aquella que iba a ser su mujer privaciones id&eacute;nticas.</p>
+
+<p>&iquest;Se amar&iacute;an bastante en el futuro para que sus rec&iacute;procas ternuras
+viniesen a compensar todo lo que faltarles pudiera en presente y
+porvenir? Horas hab&iacute;a en que as&iacute; lo pensaba en la amante efusi&oacute;n de su
+alma, otras corr&iacute;an en que la idea de sus gustos contrariados, de su
+porvenir sin esperanzas, de su mujer en la estrechez, lo clavaban
+desalentado en el umbral de sus resoluciones...</p>
+
+<p>Tres d&iacute;as despu&eacute;s de la entrevista que celebrara con su t&iacute;a y en la cual
+entrevista hab&iacute;a a medias librado a aqu&eacute;lla su secreto, tal vez por
+inadvertencia, quiz&aacute;s con intenci&oacute;n, present&oacute;se Pedro a mediod&iacute;a en
+casa, de la vizcondesa de Aymaret. Encontr&oacute; a esta se&ntilde;ora leyendo en el
+terrado que se prolongaba entre la puerta de su sal&oacute;n, mientras que sus
+dos hijos de blondas cabelleras jugaban a sus pies.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;qu&eacute; sucede?&mdash;dec&iacute;a la vizcondesa a Pierrepont que la
+saludaba&mdash;; &iquest;qu&eacute; hay?... &iexcl;Qu&eacute; p&aacute;lido est&aacute; usted!... &iquest;Est&aacute; usted malo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Absolutamente!&mdash;replic&oacute; Pedro sonriendo&mdash;. Solamente vengo a pedir a
+usted un favor un tanto enojoso... &iquest;Podr&iacute;a hablar a usted un momento a
+solas?</p>
+
+<p>La vizcondesa ech&oacute;le sorprendida y curiosa mirada.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Entremos!&mdash;replic&oacute;le despu&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Puedo cerrar las puertas?&mdash;pregunt&oacute; el marqu&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ciertamente!</p>
+
+<p>Pierrepont cerr&oacute; las ventanas sent&aacute;ndose a algunos pasos de la
+vizcondesa.</p>
+
+<p>&mdash;Cuando dec&iacute;a a usted el otro d&iacute;a durante nuestra navegaci&oacute;n que
+desear&iacute;a tomar mujer por elecci&oacute;n de usted, declin&oacute; usted esa
+responsabilidad, pero al mismo tiempo cre&iacute; comprender que un nombre
+estaba a punto de caer de sus labios...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es posible!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;D&iacute;gamelo!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nunca!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Ni aun cuando yo rogara que tuviese usted a bien ofrecer mi mano a su
+amiga Beatriz?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De veras?&mdash;murmur&oacute; la vizcondesa.</p>
+
+<p>&mdash;No me permitir&iacute;a jam&aacute;s, vizcondesa, la broma m&aacute;s leve en asunto tan
+serio.</p>
+
+<p>Un rel&aacute;mpago de intensa alegr&iacute;a ilumin&oacute; de pronto el gracioso rostro de
+la se&ntilde;ora de Aymaret, y lanzando un grito de contento, tom&oacute; vivamente
+las manos de Pedro, diciendo a &eacute;ste:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! es usted un perfecto caballero.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Quedamos, pues, en que se encarga usted de mi embajada?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya lo creo!&mdash;replic&oacute; la encantadora vizcondesa saltando de gozo.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, puesto que es usted un poco confidente de la se&ntilde;orita de
+Sardonne, &iquest;no puede usted calcular c&oacute;mo acoger&aacute; la misiva?</p>
+
+<p>&mdash;Debo decirle con franqueza que no conozco absolutamente sus &iacute;ntimos
+secretos... si los tiene... Pero, en fin, seg&uacute;n lo que yo me imagino,
+quedar&iacute;a m&aacute;s que sorprendida si su demanda de usted no fuera bien
+acogida.</p>
+
+<p>&mdash;Usted sabe muy bien que no soy rico&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Pedro con cierta timidez.</p>
+
+<p>&mdash;Para ella lo es usted... &iexcl;pobre Beatriz!... y adem&aacute;s...</p>
+
+<p>Aqu&iacute; interrumpi&oacute;se de s&uacute;bito y pregunt&oacute; a Pierrepont:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; dice de esto su t&iacute;a de usted?</p>
+
+<p>&mdash;No dice nada, porque nada sabe.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret se incorpor&oacute; bruscamente en su silla.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, querido amigo, eso es muy grave... puede usted encontrar en su
+oposici&oacute;n un obst&aacute;culo invencible.</p>
+
+<p>&mdash;Puede proporcionarme la oposici&oacute;n de mi t&iacute;a una grave contrariedad,
+mas suscitarme un obst&aacute;culo invencible, no, porque desde el momento que
+he dado cerca de usted este paso es que estoy decidido a todo.</p>
+
+<p>&mdash;Amigo m&iacute;o, bien sabe usted que su matrimonio con Beatriz ha sido
+siempre mi m&aacute;s cara ilusi&oacute;n... pero soy demasiado amiga de usted para no
+preguntarle si ha reflexionado usted maduramente sobre las posibles
+consecuencias que para usted pueda tener su resoluci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Todo lo he previsto, mi buena amiga... Es evidente que mi t&iacute;a, que
+abriga sobre m&iacute; otros proyectos, se mostrar&aacute; al principio muy
+irritada... Sin embargo, me parece que el cari&ntilde;o que me tiene no es
+grande, en tanto que es much&iacute;simo su apego al nombre de familia, de que
+yo soy el &uacute;nico representante... Fund&aacute;ndome en esto, no desespero de
+traer a mi t&iacute;a a la raz&oacute;n a fuerza de cari&ntilde;o y de buenos procederes...
+aunque no se me oculta que corro el riesgo de enajenarme su voluntad en
+el presente y quiz&aacute;s en el futuro... Faltar&iacute;a a la verdad si no le
+confesase a usted que me ser&iacute;a doloroso renunciar a las esperanzas de
+mejor posici&oacute;n que por ese lado abrigo... pero a&uacute;n es para m&iacute; m&aacute;s
+ingrato abandonar este proyecto de casamiento con su amiga de usted, en
+que fundo mi dicha... Todo lo que deseo es que la se&ntilde;orita de Sardonne
+acepte mis proposiciones dign&aacute;ndose concederme su mano, sin que entre en
+sus designios ser ma&ntilde;ana la poseedora de una fortuna que puede muy bien
+escap&aacute;rsenos... &iquest;Puedo contar absolutamente con usted a fin de que le
+indique cu&aacute;l puede ser nuestro porvenir si mi t&iacute;a me deshereda?</p>
+
+<p>&mdash;Ciertamente puede usted.</p>
+
+<p>&mdash;Usted sabe mi fortuna personal... Usted sabe que es muy modesta...
+pues bien, que la se&ntilde;orita de Sardonne no lo ignore.</p>
+
+<p>&mdash;Creo que Beatriz se preocupar&aacute; bastante menos que usted de esos
+detalles... Tiene naturalmente gustos elegantes y distinguidos, porque
+es una gran se&ntilde;ora... pero suelen ser las grandes se&ntilde;oras las que mejor
+saben llevar, si el caso se presenta, una vida modesta y sencilla...
+Sin embargo, d&eacute;jeme usted reflexionar un poco.</p>
+
+<p>Apoy&oacute; el brazo sobre el velador, dejando caer en la mano su adorable
+cabeza, y despu&eacute;s de meditar un momento pregunt&oacute; a Pedro, cubiertas de
+rubor las mejillas, si le causar&iacute;a invencible sonrojo aceptar una no
+abrumadora ocupaci&oacute;n que pudiera a&ntilde;adir a sus medios serios recursos.
+Asegur&oacute;le la vizcondesa que ella ten&iacute;a amigos y parientes en importantes
+empresas financieras, y que no le ser&iacute;a dif&iacute;cil encontrar para &eacute;l uno de
+esos empleos en que se pide m&aacute;s la respetabilidad que los conocimientos
+especiales. El marqu&eacute;s le dio las gracias, no sin enrojecer a su vez un
+poco, mostr&aacute;ndose cordialmente dispuesto a aprovechar sus buenos
+oficios.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y cu&aacute;ndo quiere usted que hable a Beatriz?</p>
+
+<p>&mdash;Vizcondesa, lo m&aacute;s pronto posible, le suplico... le aseguro que hasta
+que conozca su respuesta estar&eacute; en angustias de muerte... Usted ve que a
+esta carta juego mi porvenir... es para m&iacute; un momento solemne... y, a
+pesar de sus seguridades de usted... qu&eacute; s&eacute; yo... no tengo gran
+confianza... &iexcl;tengo miedo!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hola, amiguito!&mdash;arguy&oacute; la de Aymaret riendo&mdash;. &iexcl;Bueno, voy a darle
+una cita para ma&ntilde;ana!</p>
+
+<p>Acerc&oacute;se a su escritorio y escribi&oacute; este corto billete:</p>
+
+<p>&laquo;Querida, quisiera verte un instante a solas, tengo algo que decirte.
+Ma&ntilde;ana a las 10 estar&eacute; en tu casa. Mil besos.&mdash;<i>Elisa.</i>&raquo;</p>
+
+<p>Entreg&oacute; la esquela a Pierrepont, conviniendo con &eacute;l en que al d&iacute;a
+siguiente se ver&iacute;an en una de las avenidas de los Grenets despu&eacute;s de la
+entrevista con Beatriz.</p>
+
+<p>Apenas de vuelta en el castillo, entreg&oacute; Pedro a la hu&eacute;rfana, que se
+preparaba para la comida, la misiva de la se&ntilde;ora de Aymaret; ley&oacute;la
+aqu&eacute;lla de prisa y no vio al pronto en su contenido nada de
+extraordinario, nada que pudiera distinguirla de esa correspondencia
+trivial que casi diariamente cruzaba con su amiga. Fue s&oacute;lo aquella
+noche cuando Pedro le pregunt&oacute; si hab&iacute;a le&iacute;do el billete que de Elisa &eacute;l
+le trajera, que Beatriz advirti&oacute; la turbaci&oacute;n y el desconcertado
+continente del marqu&eacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Ha ido usted hoy a casa de la se&ntilde;ora de Aymaret?&mdash;le pregunt&oacute; la
+se&ntilde;orita de Sardonne.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;... y aun hemos tenido una conversaci&oacute;n muy larga... y muy
+interesante.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;exclam&oacute; aqu&eacute;lla&mdash;, &iquest;y sobre qu&eacute;?</p>
+
+<p>&mdash;Acerca de usted misma.</p>
+
+<p>Beatriz no respondi&oacute; nada y se alej&oacute; dulcemente: se sent&iacute;a en trance de
+muerte: hab&iacute;a entrevisto de un golpe la verdad, y parec&iacute;ale que el cielo
+se rasgaba para fulminarla con sus rayos.</p>
+
+<p>El deber m&aacute;s penoso que la se&ntilde;orita de Sardonne deb&iacute;a llenar en servicio
+de la baronesa, era leerle a &eacute;sta por la noche, y a veces hasta muy
+tarde, en tanto la anciana dama no lograba dormirse; en seguida Beatriz
+se retiraba a sus habitaciones procurando a su vez conciliar el sue&ntilde;o,
+si lo consegu&iacute;a la pobre enamorada: aquella noche no alcanz&oacute; ganarlo,
+que pas&oacute; sus mortales horas en mil veces leer y en comentar mil veces el
+billete de su fiel amiga; transcurrieron para ella lentos los instantes
+en cien veces decirse a s&iacute; misma que el momento de la terrible prueba no
+se hallaba remoto y que la conminatoria arenga de la se&ntilde;ora de Montauron
+no fue m&aacute;s que el preludio de infernales torturas.</p>
+
+<p>&iexcl;Luego era verdad!... Ese hombre que, de hac&iacute;a tantos a&ntilde;os, fuera el
+pensamiento de su pensamiento, la vida de su vida, hab&iacute;a contra toda
+vislumbre de esperanza pedido al fin su mano, esa amante mano a quien
+tardaba posarse en la de &eacute;l; y ella ve&iacute;ase forzada a rehus&aacute;rsela so pena
+de faltar a deberes sagrados de conciencia y de honor, a deberes
+sagrados no s&oacute;lo ante ella misma sino tambi&eacute;n ante su propio amado. Pues
+qu&eacute;, &iquest;no se le hab&iacute;a advertido que al desposarlo causaba su ruina? Y ni
+aun decirle pod&iacute;a en qu&eacute; fundaba su negativa, d&aacute;ndose a s&iacute; misma,
+proporcionando a &eacute;l ese postrer consuelo; no pod&iacute;a, sin hacer traici&oacute;n a
+su palabra leal, sin arrastrarlo a fuer de caballero, a empe&ntilde;ar una
+querella de familia cuyos resultados ser&iacute;an funestos para su propio
+elegido.</p>
+
+<p>En su desamparo, ni suficiente le pareci&oacute; siquiera su habitual plegaria
+para pedirle fuerzas a Aquel que las otorga, y al romper el d&iacute;a sali&oacute;
+del castillo atravesando las h&uacute;medas praderas, en busca de la iglesia,
+all&aacute;, en el l&iacute;mite del a&uacute;n dormido bosque: momentos despu&eacute;s habr&iacute;a
+podido v&eacute;rsela en el templo rogando desolada con fervor de m&aacute;rtir que
+se apresta al supremo sacrificio.</p>
+
+<p>Al volver, como siguiese la orilla del riachuelo, arrodill&oacute;se en sus
+m&aacute;rgenes, empap&oacute; en el agua el pa&ntilde;uelo y humedeci&oacute; sus ojos abrasados
+por l&aacute;grimas de fuego: dos horas m&aacute;s tarde la se&ntilde;ora de Aymaret entraba
+radiante de alegr&iacute;a en las habitaciones de la hu&eacute;rfana. Comenzaron por
+besarse seg&uacute;n costumbre, despu&eacute;s de lo cual, anticip&aacute;ndose Beatriz a la
+vizcondesa, le habl&oacute; en estas palabras:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es singular! Cuando anoche recib&iacute; tu billete iba yo a escribirte
+rog&aacute;ndote que vinieras hoy a verme... tengo que pedirte un favor...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Un favor?&mdash;repiti&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret sent&aacute;ndose a su lado.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;... t&uacute; conoces personalmente al cura de San ***&mdash;y design&oacute;le una de
+las m&aacute;s aristocr&aacute;ticas parroquias de Par&iacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;El padre D***? Seguramente, es mi confesor.</p>
+
+<p>&mdash;Si no me enga&ntilde;o, &iquest;es superior de las Carmelitas de la calle d'Enfer?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Te suplico que le escribas dos renglones recomend&aacute;ndome a su
+amabilidad: deseo ponerme al habla con &eacute;l.</p>
+
+<p>Alter&oacute;se el rostro de la vizcondesa, que interrog&oacute; a Beatriz con mirada
+inquieta.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero me parece que ni pensar&aacute;s siquiera...&mdash;d&iacute;jole con emoci&oacute;n a
+la hu&eacute;rfana su seductora amiga.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;En entrar en el Carmelo?&mdash;repuso aqu&eacute;lla&mdash;. &iquest;Y por qu&eacute; no?... Hace
+tiempo que lo vengo pensando... mucho tiempo... &iquest;Qu&eacute; mejor puedo hacer
+sino abandonar este mundo, para m&iacute; tan duro?... Perd&oacute;name, amada Elisa,
+si antes no te he hablado de mis proyectos... pero, en asunto tan grave
+como &eacute;ste, no hay mejor consejero que uno mismo... En materias de valor
+y de vocaci&oacute;n, cuando se consulta a un tercero es que se carece del uno
+y de la otra...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pero, por Dios, hija m&iacute;a!... Tu vocaci&oacute;n no la han hecho sino el
+desaliento y la desesperaci&oacute;n... Arrastras aqu&iacute;, al lado de tu falsa
+bienhechora, una existencia odiosa, sin esperanza probable de mejora...
+pero, &iquest;y si yo te trajera no s&oacute;lo esa esperanza sino la certeza de un
+porvenir m&aacute;s dulce, m&aacute;s digno... un porvenir dichoso, en fin...? &iexcl;Vamos!
+&oacute;yeme, esc&uacute;chame... ya te he dicho que estoy encargada de una misiva
+para ti... &iquest;Quieres hacerme el favor de escucharme, repito?</p>
+
+<p>&mdash;Bueno... habla, mas sea lo que sea aquello que vas a decirme, no
+alterar&eacute; en un punto mi resoluci&oacute;n...</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, te encuentras decidida a causar la desdicha de un dign&iacute;simo
+caballero... Me refiero al marqu&eacute;s de Pierrepont, quien denodadamente
+pide tu mano.</p>
+
+<p>Beatriz clav&oacute; en los ojos de su amiga una mirada fija, extra&ntilde;a, sombr&iacute;a,
+mezcla de sorpresa y desvar&iacute;o.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o!&mdash;balbuci&oacute; en sorda voz.</p>
+
+<p>&mdash;Y bien, amada m&iacute;a&mdash;prosigui&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret estrechando las
+manos de la de Sardonne&mdash;; &iquest;no es eso mejor que el convento?</p>
+
+<p>&mdash;Me hallo, como bien lo ves, totalmente turbada con lo que acabas de
+decirme... pero no te enga&ntilde;as acerca de la causa de mi emoci&oacute;n...
+Experimento sorpresa... gratitud... Siento much&iacute;simo responder con una
+negativa a la generosa demanda del se&ntilde;or de Pierrepont... al honor que
+me dispensa... pero, como te he dicho, mis ideas van por otro camino...
+otros son mis sentimientos, y no pienso alterarlos.</p>
+
+<p>&mdash;Hab&iacute;a cre&iacute;do comprender, Beatriz, que tu decisi&oacute;n no era irrevocable.</p>
+
+<p>&mdash;Cierto... debo reflexionar todav&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, &iquest;me autorizas para que responda al marqu&eacute;s que pensar&aacute;s?...
+&iquest;que no debe perder esperanzas?</p>
+
+<p>&mdash;Si le dijeses eso le enga&ntilde;ar&iacute;as.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;aun cuando no entraras en el convento rehusar&iacute;as su mano?
+&iexcl;Ah!&mdash;exclam&oacute; la vizcondesa&mdash;, &iexcl;aqu&iacute; hay gato encerrado!... &iexcl;t&uacute; amas a
+otro! &iexcl;T&uacute; amas a otro!&mdash;repiti&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret sin sospechar qu&eacute;
+torturas impon&iacute;a a su amiga.</p>
+
+<p>&mdash;Tal vez&mdash;murmur&oacute; Beatriz.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No hay esperanzas, pues?</p>
+
+<p>Beatriz respondi&oacute; melanc&oacute;licamente por un negativo signo de cabeza.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No puedo saber qui&eacute;n es?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Elisa, no insistas, te ruego!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno! &iexcl;est&aacute; bien!&mdash;replic&oacute; aqu&eacute;lla con vivacidad&mdash;, &iexcl;antes eras m&aacute;s
+franca conmigo!... &iexcl;adi&oacute;s, hija!</p>
+
+<p>Y se dirigi&oacute; r&aacute;pidamente a la puerta.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No me das un beso?...&mdash;le pregunt&oacute; la pobre Beatriz.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Siempre! &iexcl;no uno, mil!&mdash;replic&oacute; tiernamente la vizcondesa saltando al
+cuello de su amiga.</p>
+
+<p>Bes&aacute;ronse largo tiempo deshechas en l&aacute;grimas, y, en medio de su efusi&oacute;n,
+cambi&aacute;ronse todav&iacute;a algunas palabras, recomendando Beatriz a Elisa que,
+por razones que brevemente le explic&oacute;, nada dijese a nadie, el marqu&eacute;s
+exceptuado, acerca de su proyectada entrada en religi&oacute;n.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret abandon&oacute; el castillo y tom&oacute; el camino de las Loges,
+fraguando en su cabeza el mejor plan para atenuar en lo posible el rudo
+golpe que aguardaba a Pedro, resolviendo al cabo en sus adentros,
+insistir sobre la entrada de su amiga en el Carmelo y dejar en la sombra
+esos misteriosos amores cuya semi-confidencia hab&iacute;a logrado arrancar a
+Beatriz. No tard&oacute; la vizcondesa en divisar al marqu&eacute;s, quien lentamente
+se paseaba en la convenida alameda, y como aqu&eacute;l reconociese a su vez a
+la de Aymaret, se aproxim&oacute; en seguida, no sin que la consternada
+fisonom&iacute;a de la joven dama hubi&eacute;rale ya t&aacute;citamente revelado cu&aacute;l fuese
+su definitiva sentencia.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Que no!&mdash;se anticip&oacute; a decir a su confidente. Esta le apret&oacute; con
+fuerza la mano poni&eacute;ndose a caminar al lado de Pedro, mientras le dec&iacute;a
+agitada febrilmente:</p>
+
+<p>&mdash;Nada de depresivo para usted... nada que pueda herir su dignidad...
+&iexcl;Al contrario!... Se ha sentido conmovida hasta el llanto de lo que
+ella llama su generosidad de usted... Pero el caso es que ha tomado una
+gran resoluci&oacute;n... Se va al convento... Entra carmelita... S&iacute;, se&ntilde;or,
+carmelita... Mi sorpresa es tan grande como la de usted... porque yo
+sab&iacute;a que era piadosa, creyente, pero no beata... Necesariamente la
+lleva a dar este paso esa vida miserable que arrastra al lado de su
+horrible t&iacute;a de usted... disp&eacute;nseme usted la palabra... Le he prometido
+guardar el secreto para con todo el mundo, excepci&oacute;n hecha de usted...
+Porque su t&iacute;a de usted se pondr&iacute;a furiosa de perderla y Beatriz no la
+prevendr&aacute; hasta el &uacute;ltimo momento por miedo de que le juegue una mala
+pasada... Y ahora, amigo m&iacute;o, si quiere usted tomar mi consejo...</p>
+
+<p>Pero, al decir esto, se interrumpi&oacute; a s&iacute; misma al notar la profunda
+palidez del marqu&eacute;s: par&oacute;se, pues, y toc&aacute;ndole en la espalda con su
+peque&ntilde;a enguantada mano, d&iacute;jole:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Realmente lo siente usted mucho, amigo m&iacute;o!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Siento que mi existencia se desploma!&mdash;replic&oacute; Pedro, sonriendo con
+tristeza&mdash;. Esc&uacute;cheme... crea usted que nunca olvidar&eacute; cu&aacute;nto le debo...
+Pero, &iquest;est&aacute; segura de que se va al convento?</p>
+
+<p>&mdash;Me ha encargado ponerla en relaciones con el cura de San ***, que es,
+al mismo tiempo, superior del Carmelo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Est&aacute; usted segura de que eso no es un pretexto? &iquest;Amar&aacute; a otro?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;A qui&eacute;n?... eso es muy improbable.</p>
+
+<p>&mdash;Pues entonces, ya es algo&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Pierrepont&mdash;, que su alma se
+encuentre libre.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Sin duda alguna, amigo m&iacute;o!&mdash;corrobor&oacute; la de Aymaret&mdash;, y ahora, me
+parece que deber&iacute;a usted alejarse de ella un poco de tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Es lo que pienso hacer.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Sin embargo, hay un inconveniente! &iquest;C&oacute;mo va usted a explicar su
+partida a su t&iacute;a en medio de este per&iacute;odo de fiestas en su casa?</p>
+
+<p>&mdash;Justamente la casualidad me proporciona una excusa, que me parece
+aceptar&aacute; aqu&eacute;lla. Ayer, sin ir m&aacute;s lejos, he recibido carta de un amigo
+de Inglaterra, lord S... invit&aacute;ndome a ir a pasar con &eacute;l dos o tres
+semanas en Batsford-Park. El convite tiene un car&aacute;cter especial; se
+trata de una reuni&oacute;n de caza a que debe asistir un personaje de sangre
+real que se ha dignado designarme entre las personas que desear&iacute;a lo
+acompa&ntilde;aran; me propongo, pues, partir ma&ntilde;ana.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es lo mejor!&mdash;asinti&oacute;, la se&ntilde;ora de Aymaret.</p>
+
+<p>Entretanto hab&iacute;a llegado a la vista de las Loges; el marqu&eacute;s par&oacute;se un
+momento, y tocando la mano a la vizcondesa, le dijo con acento
+conmovido:</p>
+
+<p>&mdash;No s&eacute; si tendr&eacute; tiempo de ver a usted antes de mi partida... hasta la
+vista, pues... &iexcl;mil y mil veces gracias!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;gracias de qu&eacute;?</p>
+
+<p>&mdash;De su leal amistad... hasta la vuelta...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hasta la vuelta!</p>
+
+<p>Y se alej&oacute; en direcci&oacute;n a las Loges, mientras que Pierrepont volv&iacute;a al
+castillo.</p>
+
+<p>So pretexto de una violenta jaqueca abst&uacute;vose aquella ma&ntilde;ana la se&ntilde;orita
+de Sardonne de presentarse en el almuerzo, pero su ausencia no escap&oacute; a
+la suspicaz atenci&oacute;n de la baronesa, como tampoco se le hab&iacute;a ocultado
+la sombr&iacute;a preocupaci&oacute;n de su sobrino. Conoc&iacute;a tambi&eacute;n ya que la se&ntilde;ora
+de Aymaret tuvo aquella ma&ntilde;ana y en hora inusitada cierta misteriosa
+entrevista con Beatriz; as&iacute;, pues, relacionando estos tres incidentes y
+atando cabos, vino a caer en la cuenta de lo que pasaba, creyendo
+comprender que una parte de sus sospechas hab&iacute;anse realizado, aunque sin
+poder discernir con claridad cu&aacute;l hab&iacute;a sido el resultado; era de entera
+evidencia para la se&ntilde;ora de Montauron que su sobrino hab&iacute;a dado un paso
+decisivo cerca de Beatriz... Pero, &iquest;con qu&eacute; &eacute;xito?; lo ignoraba, y el
+averiguarlo era indispensable, por cuanto si el anonadamiento visible de
+su sobrino pod&iacute;a significar que hab&iacute;a sufrido una negativa, pudiera
+arg&uuml;ir tambi&eacute;n que, hall&aacute;ndose al cabo por obra de Beatriz de la
+oposici&oacute;n y amenazas de su t&iacute;a, meditaba el marqu&eacute;s sobre esos textos.</p>
+
+<p>De un lado la certidumbre, del otro el temor de una escena enojosa,
+mantuvieron un d&iacute;a a la se&ntilde;ora de Montauron en terrible agitaci&oacute;n de
+esp&iacute;ritu; as&iacute; que cuando en la velada comunic&oacute;le Pedro la carta de lord
+S... anunci&aacute;ndole que bajo la reserva de su aprobaci&oacute;n contaba partir al
+d&iacute;a siguiente, la primera impresi&oacute;n de la baronesa fue la de un grande
+alivio, porque de cualquier lado que el asunto se mirase, esa
+precipitada fuga no significaba en puridad otra cosa sino la
+desesperaci&oacute;n de un enamorado en derrota... Beatriz hab&iacute;a sin duda
+alguna cumplido su palabra, y de ese cuadrante toda tempestad resultaba
+conjurada. En otras circunstancias, la se&ntilde;ora de Montauron habr&iacute;a
+sujetado a muy severo examen el v&iacute;nculo obligatorio de la invitaci&oacute;n
+brit&aacute;nica, pero, si en las actuales coyunturas la s&uacute;bita ausencia de su
+sobrino desconcertaba algunos de sus planes contrari&aacute;ndola en ciertos
+respectos, ve&iacute;ase en cambio libre de obsesi&oacute;n tan pesada, que ante esa
+idea otorg&oacute; su permiso con relativa buena voluntad.</p>
+
+<p>Por consecuencia, al d&iacute;a siguiente, bien de ma&ntilde;ana, el marqu&eacute;s de
+Pierrepont tomaba el tren, acompa&ntilde;ado de las caricias de su t&iacute;a y de las
+maldiciones de aquellas se&ntilde;oritas.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="VII" id="VII"></a>VII</h2>
+
+<p class="tit">rivales</p>
+
+
+<p>Cuando Pierrepont abandon&oacute; el castillo de los Genets en las
+circunstancias que acabamos de describir, hac&iacute;a ya m&aacute;s de doce d&iacute;as que
+Fabrice tambi&eacute;n se hallaba de vuelta en Par&iacute;s, s&uacute;bitamente llamado por
+una indisposici&oacute;n de su hija Marcela, indisposici&oacute;n que dio cierto
+cuidado a las Hermanas de Auteuil, en cuyo instituto educ&aacute;base la ni&ntilde;a.
+La baronesa hab&iacute;a visto con muy malos ojos la partida del pintor, por
+cuanto as&iacute; se aplazaba indefinidamente la terminaci&oacute;n de su retrato, de
+que ella, a justo t&iacute;tulo, se sent&iacute;a no s&oacute;lo cumplidamente satisfecha,
+sino hasta orgullosa, porque en &eacute;l se ve&iacute;a, cual si se mirara en su
+espejo, con un no sab&iacute;a qu&eacute; de algo m&aacute;s que ese p&iacute;caro espejo le
+rehusaba obstinadamente, habiendo tenido el artista la galante
+condescendencia de otorg&aacute;rselo.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente de su llegada a Par&iacute;s escribi&oacute; Fabrice a la baronesa
+que hab&iacute;a encontrado a la ni&ntilde;a restablecida, mas que le era forzoso
+prolongar la ausencia en dos o tres semanas, a fin de dar a la
+convaleciente, antes de volverla a la pensi&oacute;n, las distracciones que
+reclamaba su estado. Testigo Pierrepont del vivo descontento que causaba
+a su t&iacute;a par&eacute;ntesis tal, le sugiri&oacute; la idea de apresurar la vuelta del
+pintor a los Genets haci&eacute;ndolo acompa&ntilde;ar de la enfermita, quien con los
+puros aires del campo lograr&iacute;a m&aacute;s pronto restablecimiento. Aunque
+gru&ntilde;endo un poco, concluy&oacute; la se&ntilde;ora de Montauron por dar el
+benepl&aacute;cito, y como Pedro tuviera que pasar por Par&iacute;s para ir a
+embarcarse en Boulogne, fue el encargado de trasmitir la invitaci&oacute;n a
+Fabrice.</p>
+
+<p>Cuando el marqu&eacute;s anunci&oacute; a este amigo su viaje a Inglaterra, donde
+deb&iacute;a permanecer varias semanas, no pudo el artista dominar su extremada
+sorpresa.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, &iquest;y tus proyectos de matrimonio?&mdash;le pregunt&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Mis proyectos de matrimonio, querido Jacques, han ido a juntarse con
+las nieves de anta&ntilde;o... El casamiento visto a la distancia se me hab&iacute;a
+presentado como a otros hombres de mi edad bajo aspectos muy
+halag&uuml;e&ntilde;os... Pero, a medida que me aproximaba, fue tomando tales formas
+de esfinge y de quimera, que he acabado por desalentarme... Cuando he
+encarado de frente los inconvenientes, me he convencido de que no puedo
+vencerlos con mis medios... Rehuso, pues, y recobro mi libertad.</p>
+
+<p>&mdash;Y tu t&iacute;a, &iquest;qu&eacute; dice?</p>
+
+<p>&mdash;Mi t&iacute;a... tiene paciencia... pero a ti te reclama a voz en grito, y
+para anticiparse a cualquier objeci&oacute;n te ruega que vayas con Marcelita,
+que har&aacute; all&iacute; buena provisi&oacute;n de salud corriendo en los bosques.</p>
+
+<p>Aunque demostrando su agradecimiento, manifest&oacute; Fabrice dudas y empacho
+en admitir las ofertas de la baronesa. Pedro insisti&oacute;: se pondr&iacute;a a la
+ni&ntilde;a una doncella, con el exclusivo objeto de que la cuidase; el m&eacute;dico
+ir&iacute;a a verla diariamente... En fin, el artista, pareciendo tomar con
+esfuerzo una resoluci&oacute;n ingrata, pregunt&oacute; a Pedro si pod&iacute;a concederle
+media hora de atenci&oacute;n para escucharlo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Media hora!... y una... cuantas quieras.</p>
+
+<p>&mdash;Si&eacute;ntate, entonces&mdash;le dijo Fabrice mostr&aacute;ndole un ancho div&aacute;n que
+ocupaba uno de los &aacute;ngulos del taller. Sent&oacute;se Jacques junto al marqu&eacute;s
+y comenz&oacute; as&iacute; su di&aacute;logo, con voz turbada:</p>
+
+<p>&mdash;Voy a ser sin duda indiscreto... Pero, &iquest;debo entender que, seg&uacute;n me
+has dicho, abandonas los Genets libre de todo compromiso y aun toda idea
+que se refiera a matrimonio? &iquest;He comprendido bien?... &iquest;Es as&iacute;?</p>
+
+<p>&mdash;Has comprendido bien... as&iacute; es.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bien!... me sorprendes... yo hubiera jurado que amabas a la
+se&ntilde;orita de Sardonne, y aun que pensabas casarte con ella.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Singular idea!...&mdash;dijo fr&iacute;amente Pierrepont&mdash;. No, te equivocas;
+conozco a la se&ntilde;orita de Sardonne desde su ni&ntilde;ez y le tengo cierto
+afecto... Eso es todo... Sabes, adem&aacute;s, que mi fortuna es escasa y que
+ella nada tiene... un matrimonio entre los dos ser&iacute;a una locura.</p>
+
+<p>&mdash;Puesto que ah&iacute; est&aacute;n las cosas, voy a hacerte una franca confidencia.
+En la misma carta que se me particip&oacute; que mi hija estaba indispuesta, se
+me dec&iacute;a tambi&eacute;n que ya se hallaba restablecida, y no hubiera regresado
+a Par&iacute;s si no hubiese cre&iacute;do que deb&iacute;a aprovechar la ocasi&oacute;n para poner
+a mis relaciones de amistad con Beatriz un punto final. Quer&iacute;a romper,
+si ya era tiempo, la fascinaci&oacute;n que sobre m&iacute; ejerc&iacute;a, consider&aacute;ndola no
+s&oacute;lo peligrosa para mi reposo, sino, lo que es m&aacute;s, desleal hacia ti.</p>
+
+<p>&mdash;Esos escr&uacute;pulos son dignos de tu caballerosidad, maestro querid&iacute;simo,
+pero son infundados... y si abrigas, como me parece comprenderlo,
+proyectos acerca, de la se&ntilde;orita de Sardonne, no tienes que temer, te lo
+repito, ninguna rivalidad por mi parte.</p>
+
+<p>&mdash;Me dispensar&aacute;s que te diga, caro marqu&eacute;s, que tus explicaciones no me
+satisfacen... La se&ntilde;orita de Sardonne es casi de tu familia, y nuestras
+conexiones de amistad son tales que no podr&iacute;an abandonarme a mis
+proyectos acerca de aquella joven sin obtener de antemano tu aprobaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Pierrepont se inclin&oacute; con gravedad, y prosigui&oacute; Fabrice:</p>
+
+<p>&mdash;Pero antes de darlo es preciso que conozcas mis sentimientos...
+F&oacute;rmanlos elementos bastante heterog&eacute;neos... unos un tanto honrosos...
+otros que lo son menos... Juzga con tu propio criterio... Puedo jurarte
+que en mis relaciones cotidianas con Beatriz, ya en el sal&oacute;n de tu t&iacute;a,
+ya durante nuestras diarias lecciones de acuarela, me sent&iacute;a a cada,
+instante m&aacute;s influ&iacute;do por la simpat&iacute;a, la estimaci&oacute;n y el respeto que
+aqu&eacute;lla me inspiraba; as&iacute; como por su conducta y dignidad en soportar
+sus sufrimientos, porque es imposible hacer cara a la desventura con m&aacute;s
+altiva resignaci&oacute;n; es imposible mantener con mayor decencia ni mayor
+decoro una situaci&oacute;n tan ambigua, delicada y peligrosa... Podr&iacute;a tambi&eacute;n
+jurarte sin remordimientos que la idea de rescatar a aquella noble
+criatura de la especie de abismo a que el infortunio la ha arrojado, ha
+tenido en mis determinaciones parte muy principal, porque hay en esa
+idea atractivos infinitos... Pero, en fin, ante todo y desde el primer
+momento ha sido su hermosura la que me ha conquistado. Acabas de decirme
+que conoces a la se&ntilde;orita de Sardonne desde su infancia, y sin duda por
+eso, por el hast&iacute;o que engendra el h&aacute;bito, no te das cuenta de cuan
+grande es su belleza... &iexcl;Oh! &iexcl;es fascinadora!... Tiene el puro, serio, y
+un tanto tr&aacute;gico, encanto de Urania... y de Musa tambi&eacute;n; es su voz,
+armoniosa y grave; encanta o&iacute;rla leer; durante nuestras sesiones para
+pintar el retrato de la baronesa, mil veces me ha asaltado la loca idea
+de traerla a mi casa para hacerla el hada de este taller en que nos
+encontramos... que por la magia de su presencia resplandecer&iacute;a cual otro
+para&iacute;so... Si hubiese conocido a la se&ntilde;orita de Sardonne en la alta
+posici&oacute;n social en que naci&oacute;, todo eso no habr&iacute;a pasado de un ensue&ntilde;o
+pasajero de artista... uno de esos ensue&ntilde;os que con tanta frecuencia nos
+asaltan... porque nosotros somos generalmente muy arist&oacute;cratas en
+nuestros amores... La mitad de nuestra vida la pasamos por ministerio
+de la imaginaci&oacute;n en muy altas esferas, en muy escogida compa&ntilde;&iacute;a...
+Vemos con harta frecuencia a las grandes damas en medio de los
+esplendores de sus palacios, y entrevemos a las diosas tronando sobre
+sus solios de nubes... Y aun es una de nuestras grandes decepciones, de
+nuestros grandes dolores caer de pronto desde esas doradas alturas
+encima de las ronzas de la tierra... Ah&iacute; tienes por qu&eacute;, precisamente en
+estas cuestiones de matrimonio, son tan graves nuestros errores y tan
+profundos nuestros desencantos... &iexcl;Ay! &iquest;qui&eacute;n lo sabe mejor que yo?...
+Pues bien, te dec&iacute;a que si hubiese encontrado a la se&ntilde;orita de Sardonne
+en todo el brillo de su nacimiento y de su fortuna, conozco demasiado
+las leyes y las costumbres sociales como para que ni un momento se me
+hubiera ocurrido aspirar a su mano... Pero, en fin, la ve&iacute;a desgraciada
+y pobre... y al menos, si no en otro, en el camino de la riqueza me
+encuentro ya... Aquellas circunstancias ven&iacute;an a acortar la distancia
+entre nosotros... Pod&iacute;a al menos ofrecerla una posici&oacute;n independiente...
+dar a su hermosura un marco digno de ella... y poco a poco me dejaba
+ganar por una tentaci&oacute;n tan poderosa, precisamente cuando me pareci&oacute;
+observar que tu amistad hacia la se&ntilde;orita de Sardonne tomaba el car&aacute;cter
+de m&aacute;s serios sentimientos... Desde ese momento mi l&iacute;nea de conducta
+estaba trazada... ponerme en fuga...</p>
+
+<p>&mdash;Car&iacute;simo maestro&mdash;interrumpi&oacute; Pierrepont&mdash;, eres un ni&ntilde;o grande...
+Todo eso me lo debiste contar... all&aacute;... en los... Genets... as&iacute; te
+habr&iacute;as evitado un viaje de ida y vuelta.</p>
+
+<p>&mdash;Si diera rienda suelta a mi deseo&mdash;replic&oacute; el pintor&mdash;, &iquest;podr&iacute;a
+contar, querido marqu&eacute;s, con tu simpat&iacute;a y tus buenos consejos?</p>
+
+<p>&mdash;Simpat&iacute;a desde luego... Cuanto a consejos, son siempre muy delicados
+en estas materias... Yo no quisiera verte dar un paso en falso... Ante
+todo es necesario saber si la se&ntilde;orita de Sardonne participa de tus
+ideas.</p>
+
+<p>&mdash;Las ignora absolutamente&mdash;repuso el pintor.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s seguro? &iquest;En vuestras largas conversaciones durante la lecci&oacute;n
+de pintura no se te ha escapado nunca alguna palabra que la haya puesto
+en sospecha?</p>
+
+<p>&mdash;Nunca. Era vuestro hu&eacute;sped.</p>
+
+<p>&mdash;Eres un caballero. En adelante, por lo que a m&iacute; se refiere, quedas en
+completa libertad de hacer lo que te plazca. No debo ni puedo oponerme a
+que la se&ntilde;orita de Sardonne sea dichosa contigo si ella as&iacute; lo estima.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, t&uacute; que la conoces de hace tanto tiempo, &iquest;crees que acoger&aacute; mi
+demanda, si me atrevo al fin a present&aacute;rsela?</p>
+
+<p>&mdash;En cuanto a eso, no s&eacute; qu&eacute; decirte... &iexcl;Es un car&aacute;cter tan
+misterioso!... Dicen que en su tiempo tuvo idea de entrar en el
+convento... Pero eso tal vez fuera a falta de cosa mejor.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y t&uacute; t&iacute;a?</p>
+
+<p>&mdash;Mi t&iacute;a se encuentra muy bien con su lectriz... As&iacute; es que por su parte
+no debes aguardar muchos entusiasmos... pero no tiene ninguna autoridad
+legal sobre Beatriz, quien depende en ese punto &uacute;nicamente de su tutor,
+cierto antiguo amigo de su padre, amigo por a&ntilde;adidura muy indiferente...
+De modo que concluir&aacute; por decir am&eacute;n a lo que a ella se le antoje.</p>
+
+<p>Hubo un corto silencio.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Crees&mdash;pregunt&oacute; Jacques&mdash;que Beatriz querr&aacute; a mi hija, que se portar&aacute;
+bien con ella?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; suponer lo contrario?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es verdad!... &iquest;De manera que tu t&iacute;a me permite que lleve la ni&ntilde;a a
+los Genets?</p>
+
+<p>&mdash;No s&oacute;lo lo permite, lo desea.</p>
+
+<p>De nuevo quedaron en silencio.</p>
+
+<p>&mdash;Y bien, querido maestro, &iquest;es cuanto deseas que yo te diga?</p>
+
+<p>&mdash;Eso es todo... Te estoy sumamente agradecido... &iquest;Quieres darme tu
+direcci&oacute;n en Inglaterra?</p>
+
+<p>Pierrepont se levant&oacute;, y escribiendo dos l&iacute;neas en una de sus tarjetas,
+la entreg&oacute; a Fabrice.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah&iacute; tienes! Batsford-Park, Moreton in Marsh, Woorcester... &iexcl;Adi&oacute;s!
+&iexcl;Hasta la vista!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te vas esta tarde?</p>
+
+<p>&mdash;Esta tarde... s&iacute;... &iexcl;Ea, hasta la vista!</p>
+
+<p>Di&eacute;ronse la mano y se separaron.</p>
+
+<p>&Uacute;nicamente por un esfuerzo de voluntad y altivez pudo el marqu&eacute;s seguir
+hasta el fin la narrada conversaci&oacute;n que fue para &eacute;l interminable
+suplicio, y tanto, que m&aacute;s de una vez tuvo que hacer un llamamiento a su
+raz&oacute;n para no acusar a Fabrice de verdugo, despiadado e ir&oacute;nico... En
+vano le hab&iacute;a afirmado el artista con palmaria sinceridad que Beatriz
+ignoraba su pasi&oacute;n; &iquest;qu&eacute; sab&iacute;a el pintor? Las mujeres tienen en esos
+asuntos un don de doble vista sorprendente, y sobre todo con los pobres
+de esp&iacute;ritu a la manera de Jacques Fabrice; tal vez la causa verdadera
+de la negativa que Pierrepont hab&iacute;a sufrido estribaba en ese amor que
+ella vislumbraba y que se sent&iacute;a inclinada a compartir desde el momento
+que se le confesase.</p>
+
+<p>Dada la reputaci&oacute;n que Jacques disfrutaba, era notorio que la puerta de
+las grandes riquezas quedaba abierta para &eacute;l, y, en ese caso, pod&iacute;a
+contar con una ping&uuml;e renta para lo sucesivo: quiz&aacute;s era &eacute;se el mayor
+atractivo para una muchacha criada en el lujo y ahora sumida en enojosas
+privaciones a que le tardaba poner fin.</p>
+
+<p>En suma, aun haciendo lo posible para persuadirse de que sus temores
+eran quim&eacute;ricos y de que su rival encontrar&iacute;a a Beatriz tan inflexible
+como se le presentara Pedro a &eacute;l mismo, no pod&iacute;a &eacute;ste defenderse contra
+las angustias punzantes ni las locas injusticias de los celos.</p>
+
+<p>Casi se sent&iacute;a inclinado a reprochar el leal comportamiento de Fabrice
+ante cuya lealtad ve&iacute;ase obligado a inclinarse, cuando &eacute;l se hubiera
+cre&iacute;do dichoso en poderle arrojar al rostro cualquier sangriento
+ultraje.</p>
+
+<p>Era, pues, &iexcl;ay!, con sentimientos vecinos al odio que se alejaba del
+amigo de su juventud.</p>
+
+<p>Este, por su lado, guardaba de la conferencia una impresi&oacute;n equ&iacute;voca y
+penosa, porque el lenguaje cort&eacute;s y la casi impasible fisonom&iacute;a del
+marqu&eacute;s no hab&iacute;an sido parte a disimularle la especie de embarazo y de
+frialdad con que aqu&eacute;l acogi&oacute; su confidencia.</p>
+
+<p>Pedro, despu&eacute;s de haber meditado sobre ese cap&iacute;tulo, acab&oacute; por
+explicarse tal reserva merced a una raz&oacute;n que parec&iacute;a veros&iacute;mil: sin
+duda hubo al principio de parte de Pierrepont, dados sus antecedentes y
+opiniones, disgusto y extra&ntilde;eza al considerar c&oacute;mo un nombre de los
+humildes or&iacute;genes de Jacques se atrev&iacute;a a poner sus ojos en una joven de
+elevada cuna, que era al mismo tiempo casi una parienta del marqu&eacute;s,
+porque ya en m&aacute;s de una ocasi&oacute;n, aun en medio de su franca amistad,
+hab&iacute;a advertido Fabrice c&oacute;mo tras del amable dilettantismo de Pedro
+asomaba en ocasiones una punta de protecci&oacute;n aristocr&aacute;tica, cual si su
+amigo pretendiese arrogarse con respecto a &eacute;l el papel de Mecenas. El
+artista sonre&iacute;a, como un sabio y un justo que era, absolviendo esas
+debilidades radicadas en la levadura humana, peque&ntilde;eces al fin que
+excusaba de buena voluntad por cuanto conoc&iacute;a cuan grande y noble fuese,
+a pesar de ellas, el alma de su amigo.</p>
+
+<p>En la tarde misma de aquel memorable d&iacute;a de la entrevista, escribi&oacute;
+Fabrice a la se&ntilde;ora de Montauron d&aacute;ndole gracias por sus atenciones, y
+al d&iacute;a siguiente llegaba a los Genets acompa&ntilde;ado de su hija Marcelita.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="VIII" id="VIII"></a>VIII</h2>
+
+<p class="tit">marcela</p>
+
+
+<p>Marcela, la hija del pintor, era por estos tiempos una linda ni&ntilde;a de
+cinco a&ntilde;os, que ten&iacute;a la misma frente serena y seria de su padre,
+cautivando, adem&aacute;s, por el gentil donaire de su graciosa personita. La
+se&ntilde;ora de Montauron declar&oacute; ex c&aacute;thedra que ten&iacute;a aire de espa&ntilde;ola.</p>
+
+<p>&mdash;Y no es extra&ntilde;o&mdash;a&ntilde;ad&iacute;a la se&ntilde;ora&mdash;, porque usted tambi&eacute;n, Fabrice,
+tiene tipo espa&ntilde;ol... &iquest;Est&aacute; usted seguro de no serlo?... Recuerdo haber
+visto en San Sebasti&aacute;n, hace dos o tres a&ntilde;os, un torero que ten&iacute;a con
+usted extraordinario parecido.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es muy lisonjero para m&iacute;, se&ntilde;ora, pero crea usted firmemente que
+mi &uacute;nico parentesco con aquel diestro, es la com&uacute;n descendencia de Ad&aacute;n.</p>
+
+<p>La sociedad de invitados de los Genets se hab&iacute;a, renovado en parte
+durante la ausencia del pintor, pero el personal femenino, aunque un
+poco m&aacute;s fr&iacute;o por la ausencia de Pierrepont, era siempre numeroso y
+brillante.</p>
+
+<p>Las mujeres en general, en su necesidad de conceder tiernas
+demostraciones, aprovechan presto la ocasi&oacute;n de otorgarlas a algo o a
+alguien; as&iacute;, pues, Marcela no tard&oacute; en atraer sobre su mon&iacute;sima figura
+las cari&ntilde;osas efusiones de que tan pr&oacute;digo es el sexo bello; &uacute;nicamente
+entre los habitantes del castillo, la se&ntilde;orita de Sardonne mostr&oacute; hacia
+la criatura lejan&iacute;a e indiferencia, dirigi&eacute;ndole como al paso breves
+palabras, en tono brusco, distra&iacute;do, casi enojado, sin que tuviera con
+el padre durante las reanudadas lecciones de acuarela ni una frase
+cari&ntilde;osa para la ni&ntilde;a: el mismo angelito sent&iacute;a esa especie de
+menosprecio, pareciendo tener miedo a la bella desde&ntilde;osa. Jacques
+ignoraba en absoluto la tremenda prueba por que acababa de pasar la de
+Sardonne, prueba cuyas amarguras desgarraban todav&iacute;a su alma con toda la
+crueldad de una pesadilla. Alarmado y herido el pintor en su ternura
+paternal, acus&oacute; a la hu&eacute;rfana de insensibilidad, de vano orgullo, de
+sequedad de alma, pregunt&aacute;ndose si sus mismos sentimientos ser&iacute;an jam&aacute;s
+comprendidos por aquel coraz&oacute;n de acero, dici&eacute;ndose tambi&eacute;n que, de
+continuar persiguiendo su ensue&ntilde;o amoroso, compromet&iacute;a la dicha de su
+hija, &iexcl;el adorado encanto!</p>
+
+<p>En estas incertidumbres transcurri&oacute; para &eacute;l la primera semana despu&eacute;s de
+su vuelta a los Genets.</p>
+
+<p>Cierta hermosa ma&ntilde;ana del fin de septiembre hall&aacute;base el pintor sentado
+en un banco del parque, aguardando a Beatriz, que aquel d&iacute;a tardaba un
+poco en venir a dar su lecci&oacute;n; Marcela corr&iacute;a y jugaba delante de &eacute;l,
+y a cada instante interrump&iacute;a su juego, lleg&aacute;ndose a besar a su padre,
+porque este querub&iacute;n guardaba para Fabrice ternuras de mujer enamorada.
+Ella le hac&iacute;a el nudo de la corbata, ella sacud&iacute;a el polvo de su traje,
+ella le echaba al cuello un pa&ntilde;uelo de seda para preservarlo de la
+h&uacute;meda brisa. Descubri&oacute; la ni&ntilde;a, en medio de su incesante ir y venir,
+algunas tempranas violetas ocultas entre la yerba, y haciendo un ramito
+las coloc&oacute; en el vestido del artista; despu&eacute;s sent&oacute;se, y abrazando con
+mimo a su padre:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te encuentras bien, pap&aacute;?&mdash;le preguntaba&mdash;: yo me encuentro muy
+bien... &iquest;Verdad que es bonito el campo?</p>
+
+<p>Esta escena &iacute;ntima ten&iacute;a desde hac&iacute;a algunos minutos un mudo testigo; la
+se&ntilde;orita de Sardonne hab&iacute;a salido del castillo llevando en la mano su
+caja de colores, y sin ser advertida hab&iacute;ase aproximado al tierno grupo;
+par&oacute;se un momento, avanz&oacute; de nuevo, y con aquella voz cadenciosa y grave
+que estremec&iacute;a al pintor hasta el fondo del alma:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Se quieren ustedes mucho?&mdash;pregunt&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Somos todo el uno para el otro&mdash;replic&oacute; Fabrice poni&eacute;ndose de pie.</p>
+
+<p>Clav&oacute; sobre &eacute;l una mirada inquisitiva, y volvi&eacute;ndose a la ni&ntilde;a:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Quieres mucho a tu pap&aacute;?&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>La ni&ntilde;a, cortada por la presencia de su enemiga, respondi&oacute; con un
+sencillo gesto poni&eacute;ndose la mano sobre el coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Mon&iacute;sima!... dame un beso... &iquest;Quieres?</p>
+
+<p>Admirada la ni&ntilde;a, acerc&oacute;se lentamente; entonces Beatriz la tom&oacute; en
+brazos, la puso de pie sobre el banco y la abraz&oacute; contra su pecho
+cubri&eacute;ndola de besos.</p>
+
+<p>Estas caricias apasionadas por parte de una persona tan avara de
+expansiones conmovi&oacute; a Fabrice hasta lo &iacute;ntimo del coraz&oacute;n, como si esos
+cari&ntilde;os hubiesen sido concedidos a &eacute;l mismo, y todos sus temores, todas
+sus ansiedades se desvanecieron al soplo de esos besos. Adivin&oacute; todo el
+calor de alma que la altiva joven disimulaba por una especie de pudor
+bajo sus heladas apariencias, y su pasi&oacute;n, un momento en derrota, lo
+gan&oacute; de nuevo por entero.</p>
+
+<p>Marcela volvi&oacute; al castillo y Beatriz se puso a la obra bajo la vista del
+maestro.</p>
+
+<p>Acababa de dibujar una especie de chalet, cubierto por una enredadera
+que serv&iacute;a de habitaciones al jardinero. Fabrice examin&oacute; el dise&ntilde;o, le
+hizo una ligera correcci&oacute;n y, devolvi&eacute;ndoselo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; amable ha estado usted con mi hija!&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Admira a usted eso!</p>
+
+<p>&mdash;No, seguramente... pero...</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, le admira... lo he le&iacute;do en sus ojos... S&eacute; muy bien que hasta
+ahora no hab&iacute;a mimado a su hija de usted... Exc&uacute;seme usted... soy
+algunas veces tan distra&iacute;da... suelo estar tan preocupada... Me dec&iacute;a
+usted, se&ntilde;or Fabrice, que eran ustedes todo el uno para el otro... &iquest;Hace
+mucho que esa pobre ni&ntilde;a perdi&oacute; a su madre?</p>
+
+<p>&mdash;Poco m&aacute;s de cinco a&ntilde;os.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Se cas&oacute; usted muy joven?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, muy joven.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y ese angelito no tiene m&aacute;s parientes que usted?</p>
+
+<p>&mdash;Tiene un t&iacute;o... hermano de su madre.</p>
+
+<p>&mdash;Es religioso, &iquest;no es verdad? &iquest;En los Oiseaux, me parece?</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;orita, en la Asunci&oacute;n d'Auteuil.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! s&iacute;, conozco... all&iacute; se est&aacute; muy bien... es un para&iacute;so... Pero,
+&iexcl;Dios m&iacute;o! Se&ntilde;or Fabrice, qu&eacute; mal est&aacute; mi enredadera... se dir&iacute;a de
+estuco... no tiene aire... &iexcl;Decididamente, esto no marcha!... Pierdo la
+fe, se&ntilde;or Fabrice.</p>
+
+<p>&mdash;No tiene usted raz&oacute;n, se&ntilde;orita... aseguro a usted que ha hecho serios
+progresos.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero nunca ser&eacute; pintora... no tengo talento... &iquest;no es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n&mdash;respondi&oacute; el pintor con su habitual sinceridad un poco ruda&mdash;.
+Tiene usted un muy cumplido talento de aficionada.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero no es un talento que en rigor pudiera proporcionarme recursos
+para vivir.</p>
+
+<p>&mdash;Podr&aacute; usted conseguirlo... pero para eso habr&aacute; que conceder m&aacute;s tiempo
+al estudio.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;M&aacute;s tiempo!&mdash;murmur&oacute; Beatriz.</p>
+
+<p>Y precisamente al decir eso dio dos golpes la campana del castillo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Me llaman!&mdash;exclam&oacute; aqu&eacute;lla, guardando con prisa su dibujo en la
+caja&mdash;. &iexcl;M&aacute;s tiempo!... &iexcl;Ya ve usted si es f&aacute;cil!... &iexcl;Ya ve usted c&oacute;mo
+puedo disponer de mis horas!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Su vida de usted no es por cierto dichosa!&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Fabrice echando a
+la hu&eacute;rfana una mirada de tierna compasi&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Fabrice&mdash;le replic&oacute; aqu&eacute;lla bajando la voz y con una energ&iacute;a
+extraordinaria&mdash;, no importar&iacute;a nada ser s&oacute;lo desgraciada... Lo que es
+terrible es sentir c&oacute;mo va una volvi&eacute;ndose perversa.</p>
+
+<p>Y se dirigi&oacute; casi corriendo hacia el castillo.</p>
+
+<p>Fabrice no tard&oacute; en seguirla; una vez en sus habitaciones pase&oacute;se largo
+tiempo de arriba abajo, torturado por supremas incertidumbres; despu&eacute;s
+se sent&oacute; delante de una mesa, tom&oacute; una pluma y escribi&oacute; la siguiente
+carta:</p>
+
+<div class="blockquot"><p>&laquo;Se&ntilde;orita:</p>
+
+<p>&raquo;Me permito decir a usted por escrito lo que
+me ha faltado valor para expresarle de palabra.
+Mi carta ser&aacute; corta. Respeto a usted demasiado
+para dirigirme a usted con frases de una admiraci&oacute;n
+y de una galanter&iacute;a triviales. El &uacute;nico
+homenaje que me atrevo a rendirle, es poner mi
+destino en sus manos. No puede en adelante ser
+dichoso o desgraciado mi porvenir sino en virtud
+de lo que usted se digne resolver. &iquest;Bastar&aacute; con
+que le diga que no hay uno solo de sus m&eacute;ritos,
+uno solo de sus atractivos, uno solo de sus sufrimientos
+de que no me sienta profundamente,
+perdidamente penetrado?</p>
+
+<p>&raquo;Estimo a usted tanto, se&ntilde;orita, que me parece
+cometer una profanaci&oacute;n al osar amarla.
+Pero, en fin, humildemente le ofrezco lo poco
+que yo soy. &iquest;Quiere usted ser la madre de mi
+hija?... &iquest;Nos rechaza a ella y a m&iacute;?</p>
+
+<p>&raquo;De usted respetuos&iacute;simo servidor siempre y
+en todo caso,&mdash;<i>Jacques Fabrice</i>.&raquo;</p></div>
+
+<p>Como el artista, despu&eacute;s de haber cerrado la carta reflexionase acerca
+del medio m&aacute;s pronto y seguro para hacerla llegar a su destino, vio
+desde la ventana de su sal&oacute;n, que precisamente atravesaba Beatriz en
+aquellos momentos el patio de honor del castillo. Este patio, muy
+grande, se hallaba plantado en parte de c&eacute;sped y de &aacute;rboles. Hermosos
+casta&ntilde;os formaban en un &aacute;ngulo una especie de bosquecillo provisto de
+r&uacute;sticas sillas. A ese bosquecillo sol&iacute;a venir Beatriz algunos mediod&iacute;as
+a leer a sus anchas, cuando la baronesa la dejaba respirar. El pintor
+llam&oacute; a su hija que ocupaba una habitaci&oacute;n contigua a la suya.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ven ac&aacute;, alma m&iacute;a!&mdash;le dijo&mdash;. Mira, la se&ntilde;orita Beatriz est&aacute; all&iacute;
+sentada debajo de aquel &aacute;rbol, junto a la capilla... Anda y entr&eacute;gale
+esta carta de mi parte... &iexcl;Anda, hija m&iacute;a!</p>
+
+<p>Un momento m&aacute;s tarde Fabrice segu&iacute;a angustiosamente con la vista la
+marcha de la ni&ntilde;a a trav&eacute;s del patio. Al fin desapareci&oacute; bajo la sombra
+espesa de los casta&ntilde;os. Interminables minutos transcurrieron; despu&eacute;s
+Marcela sali&oacute; del c&iacute;rculo de sombra y volvi&oacute; hacia el castillo a cortos
+pasos. Fabrice crey&oacute; ver que la criatura tornaba con la carta en la
+mano; pas&oacute;se la suya sobre la frente helada, diciendo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o!</p>
+
+<p>Y esper&oacute; inm&oacute;vil. Marcela entr&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Toma, pap&aacute;!&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>Y le devolvi&oacute; el pliego que ten&iacute;a en la mano.</p>
+
+<p>Era, en efecto, el sobre de su carta, pero el sobre solo, abierto y
+medio desgarrado. En uno de sus &aacute;ngulos estaba escrita con l&aacute;piz esta
+&uacute;nica palabra: &laquo;Ma&ntilde;ana.&raquo;</p>
+
+<p>Hubo una pausa.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No te ha dicho nada ella?&mdash;le pregunt&oacute; Jacques a la ni&ntilde;a.</p>
+
+<p>&mdash;Nada.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te ha dado un beso?</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>Todos los que aman, o los que amaron, se imaginar&aacute;n f&aacute;cilmente las
+imaginaciones, la fiebre, los s&uacute;bitos transportes de esperanza, los
+repentinos golpes de desaliento que atenazaron el alma de Jacques
+Fabrice en las eternas horas que le separaban del ma&ntilde;ana. Aquella noche
+vio como de ordinario a Beatriz en el sal&oacute;n; pero no pudo sorprender ni
+en su fr&iacute;a actitud ni en sus ojos impasibles de esfinge el menor signo
+que pudiera ayudarle a descifrar el enigma que encerraba esa palabra:
+&laquo;Ma&ntilde;ana.&raquo;</p>
+
+<p>&iquest;Le escribir&iacute;a ella? &iquest;le responder&iacute;a de viva voz cuando viniese, seg&uacute;n
+costumbre, a tomar su lecci&oacute;n de pintura?...</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente, mucho antes de la hora habitual, Jacques se hallaba en
+el sitio de la cita, ocupando el banco que hab&iacute;a escuchado la
+conversaci&oacute;n de la v&iacute;spera. Beatriz lleg&oacute;, respondi&oacute; a su saludo con un
+ligero movimiento de cabeza, sent&oacute;se y p&uacute;sose a preparar sus colores sin
+pronunciar una sola palabra; despu&eacute;s, haci&eacute;ndole se&ntilde;a de que se sentara:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Fabrice&mdash;le dijo con voz contenida, dulce y triste&mdash;; se&ntilde;or
+Fabrice, le estoy reconocida... muy reconocida... pero no debo ni
+quiero enga&ntilde;arle... puedo acordarle mi mano... pero temo que mi coraz&oacute;n
+desgarrado, marchito, ulcerado por la desgracia, no pueda devolverle
+todo lo que el de usted le da... Temo que los sinceros sentimientos de
+estimaci&oacute;n y simpat&iacute;a que experimento hacia usted, no respondan sino
+imperfectamente a los que tiene a bien consagrarme... Temo tambi&eacute;n que
+este paso que da, no sea para usted una desgracia.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita, nunca pude esperar encontrar en usted desde el primer
+momento la ternura infinita que usted me ha inspirado... No puedo
+confiar sino al tiempo, lo s&eacute;, a mis cuidados afectuosos, a mi adhesi&oacute;n
+apasionada, a su dicha, que la amistad se torne en afecto.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Fabrice, s&oacute;lo debemos contar con el presente y debo decir la
+verdad... Cuanto al porvenir, todo lo que puedo asegurarle es que pondr&eacute;
+de mi parte lo posible para ser una buena y honrada esposa, una madre
+cari&ntilde;osa de su hija.</p>
+
+<p>Jacques, los ojos h&uacute;medos por la emoci&oacute;n, tom&oacute; la blanca mano que
+Beatriz le tend&iacute;a e intent&oacute; llevarla a sus labios, pero ella la retir&oacute;
+suavemente:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Cuidado!...&mdash;dijo&mdash;; si cree que debe darme las gracias, d&eacute;melas
+usted m&aacute;s tarde... Se nos vigila, muy de cerca cuando estamos en este
+sitio... y le suplico que no traicione nuestro secreto hasta tanto que
+haya puesto en antecedentes a... mi bienhechora&mdash;dijo la se&ntilde;orita de
+Sardonne con una sonrisa de extra&ntilde;a amargura al pronunciar esta &uacute;ltima
+palabra.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, se&ntilde;orita&mdash;dijo el pintor&mdash;, &iquest;no es a m&iacute; a quien toca hablar
+sobre este asunto, con la que usted llama su bienhechora?</p>
+
+<p>&mdash;Seguramente, eso ser&aacute; conveniente y aun necesario, pero me parece que
+debo prevenirla de antemano. Tengo mis razones.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! se&ntilde;orita, sabemos que vamos a encontrar de su lado una
+actitud un poco hostil... y, en ese caso, su entrevista va a causarle un
+verdadero disgusto... Perm&iacute;tame que se lo evite... o, al menos&mdash;a&ntilde;adi&oacute;
+sonriendo&mdash;, que sufra yo las primeras descargas... Respeto mucho a la
+se&ntilde;ora de Montauron, pero no le tengo miedo.</p>
+
+<p>&mdash;Ni yo tampoco&mdash;afirm&oacute; Beatriz&mdash;. Si usted me ha visto sufrir con
+paciencia las humillaciones de una verdadera domesticidad, cualquiera
+que fuesen los motivos de mi resignaci&oacute;n, est&eacute; usted seguro de que la
+bajeza no entraba para nada en ella... Muy mal me conoce usted, se&ntilde;or
+Fabrice, si cree...</p>
+
+<p>La joven se interrumpi&oacute; bruscamente; acababa la campana del castillo de
+dar los dos golpes indicadores de que la lectriz deb&iacute;a volver al lado de
+la baronesa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Voy!&mdash;dijo levant&aacute;ndose, y un centelleo de fiera brot&oacute; de sus
+pupilas.</p>
+
+<p>Tendi&oacute; de nuevo la mano a Fabrice, y se alej&oacute;.</p>
+
+<p>El d&iacute;a en que la se&ntilde;ora de Montauron impuso a Beatriz el sacrificio
+definitivo de su amor hacia Pierrepont, destruy&oacute; por el hecho el motivo
+&uacute;nico que ten&iacute;a la hu&eacute;rfana para tolerar la m&iacute;sera existencia que
+arrastraba al lado de la baronesa, y desde ese momento el disculpable
+sentimiento de sorda irritaci&oacute;n que la joven nutr&iacute;a hacia su dura
+protectora hab&iacute;ase cambiado, en esta alma contenida pero ardientemente
+apasionada, en verdadero horror. La vista misma de la baronesa hab&iacute;a
+llegado a hac&eacute;rsele insoportable; su resoluci&oacute;n de abandonarla estaba
+definitivamente tomada, y no aguardaba sino el momento de ponerla por
+obra; su primera idea fue, como hemos visto, llevar a cabo una especie
+de suicidio sepult&aacute;ndose en las austeridades de una de las m&aacute;s severas
+&oacute;rdenes religiosas, y aun volvi&oacute;, a hablar de nuevo a su amiga la se&ntilde;ora
+de Aymaret sobre su pr&oacute;xima entrada en el Carmelo, esforz&aacute;ndose
+realmente en cifrar en el Cielo un amor para el que ya no quedaba
+esperanza alguna en la tierra; pero es menos dif&iacute;cil hacer un sacrificio
+que perseverar en &eacute;l. As&iacute;, pues, la pobre joven encontraba en su natural
+apego al mundo, en su en&eacute;rgica y floreciente salud, resistencias que le
+hac&iacute;an muy dolorosa esa renuncia a todo... Y, sin embargo, &iquest;qu&eacute; hacer?
+&iquest;ad&oacute;nde ir?</p>
+
+<p>La carta con la declaraci&oacute;n de Fabrice vino a sorprenderla en medio de
+estas indecisiones crueles. Muy admirada, sin embargo, y aun enojada por
+el paso que aqu&eacute;l hab&iacute;a dado, quiso no obstante dar algunas horas a la
+reflexi&oacute;n; m&aacute;s de una secreta repugnancia tuvo que vencer, pero, en fin,
+en la extremidad a que se ve&iacute;a reducida, &iquest;c&oacute;mo no aceptar ese refugio,
+despu&eacute;s de todo honroso, que le abr&iacute;a una mano afectuosa y fiel? Para
+un n&aacute;ufrago de la existencia como lo era ella, la soluci&oacute;n que se le
+presentaba era, si no la dicha, al menos la vida, y, sobre todo, el
+t&eacute;rmino cierto, seguro, de su pesada esclavitud.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, no ignoraba ella que la noticia de su matrimonio y consiguiente
+salida de la casa, era para la baronesa un trance horriblemente
+desagradable, y el solo placer de darle ese justificado mal rato ven&iacute;a a
+satisfacer la pasi&oacute;n m&aacute;s violenta que existe tal vez en la tierra; el
+odio de mujer contra mujer.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Montauron acababa de dormir pac&iacute;ficamente su siesta en su
+gabinete contiguo al sal&oacute;n, y como diger&iacute;a con dificultad, su sue&ntilde;o era
+premioso, por cuya raz&oacute;n despertaba siempre de terrible mal humor. As&iacute;,
+pues, apenas vio entrar a Beatriz:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Me parece, amiguita&mdash;le dijo&mdash;, que prolongas mucho tus lecciones con
+el se&ntilde;or Fabrice!... He tenido tiempo de leer casi la mitad de mi
+diario... me est&aacute;n llorando los ojos... &iexcl;Vaya! &iexcl;toma! estaba en la
+gacetilla... pero no, prefiero el follet&iacute;n... veamos qu&eacute; sucede al cabo
+a esa divertida duquesa... a quien el autor hace hablar como a una
+lavandera... &iexcl;Bueno! &iexcl;Vayamos, lee! &iexcl;Principia!</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n, se&ntilde;ora&mdash;replic&oacute; la joven con extremada cortes&iacute;a&mdash;; &iquest;podr&iacute;a
+decir a usted antes cuatro palabras?</p>
+
+<p>La baronesa la vio vagamente inquieta.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; deseas?&mdash;le replic&oacute; con acritud.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora, &iquest;me permite usted que le recuerde la conversaci&oacute;n que tuvimos
+en secreto en su habitaci&oacute;n de usted hace quince d&iacute;as? Usted tuvo a bien
+decirme que si alguna vez cualquier caballero, un hombre de coraz&oacute;n, me
+pidiese en matrimonio, no solamente no tendr&iacute;a que temer ninguna
+dificultad por parte de usted, sino que hasta pod&iacute;a contar con su m&aacute;s
+sincero concurso... Tales palabras, se&ntilde;ora, son demasiado preciosas para
+que yo haya podido olvidarlas... &iquest;Tiene usted, tal vez, se&ntilde;ora, la
+bondad de recordarlas?</p>
+
+<p>A pesar de no ser la baronesa persona que con facilidad se
+desconcertase, esta vez qued&oacute; descorazonada al o&iacute;r semejante exordio, y
+fue casi balbuceando que respondi&oacute; a Beatriz:</p>
+
+<p>&mdash;Pero, &iexcl;es posible!... S&iacute;, pude decir algo de lo que me indicas... pero
+con ciertas reservas...</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto, se&ntilde;ora, estableci&oacute; usted ciertas reservas. Puso usted a su
+bondadoso concurso dos condiciones: la primera fue que su sobrino de
+usted ser&iacute;a excluido del n&uacute;mero de aquellos entre los cuales pod&iacute;a yo
+escoger marido... la he respetado; fue la segunda que no me decidir&iacute;a en
+favor de nadie sin prevenir antes a usted... es lo que ahora efect&uacute;o.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bien! escucho.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora&mdash;prosigui&oacute; la se&ntilde;orita de Sardonne con el mismo tono de
+correcta urbanidad&mdash;; la circunstancia que usted tuvo a bien prever y
+desear con respecto a m&iacute;, se presenta hoy.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!</p>
+
+<p>&mdash;Y vengo a rogarle que acoja con benevolencia la s&uacute;plica que... para
+honor m&iacute;o, no tardar&aacute; en presentarle el se&ntilde;or Jacques Fabrice.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te pide en matrimonio Fabrice?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que debiera haber empezado por dirigirse a m&iacute;... Eso es la
+educaci&oacute;n rudimentaria.</p>
+
+<p>&mdash;As&iacute; lo hubiera hecho, se&ntilde;ora, pero ha juzgado in&uacute;til proporcionar a
+usted esa molestia sin conocer antes mis sentimientos personales...;
+que, despu&eacute;s de todo, era lo que m&aacute;s le importaba.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y te satisface ese casamiento?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora; el se&ntilde;or Fabrice es una honrada persona y un hombre de
+talento cuyo nombre me sentir&eacute; orgullosa de llevar.</p>
+
+<p>&mdash;Supongo que no ignoras a qui&eacute;n sucedes como esposa... su primera mujer
+fue una lavandera.</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n, se&ntilde;ora, era florista.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es lo mismo!... &iexcl;en bonita sociedad te vas a meter!</p>
+
+<p>&mdash;Me encontrar&eacute; contenta en ella si soy tratada con consideraciones.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De modo que me dejas plantada, as&iacute;, sin m&aacute;s ni m&aacute;s, olvidando todo lo
+que he hecho por ti, desde el momento que te recog&iacute; como si fueses mi
+hija?</p>
+
+<p>&mdash;Est&eacute; usted segura, se&ntilde;ora, de que no olvido un momento ninguna de las
+singulares bondades que a usted debo desde el momento que tuvo a bien
+tomarme a su servicio.</p>
+
+<p>Para que nada faltase a la baronesa, ten&iacute;a el don de hacerse cargo
+r&aacute;pidamente de los menores matices de lenguaje; de ah&iacute; que no le pasaran
+por alto ni una sola de las impertinencias corteses ni de las vengadoras
+iron&iacute;as de que la ven&iacute;a haciendo blanco su lectriz. Sucedi&oacute; en
+consecuencia, que al o&iacute;r aquella &uacute;ltima y sangrienta r&eacute;plica, la de
+Montauron se levant&oacute; vivamente de su asiento, y si hubiese podido
+disponer de los rayos celestes, habr&iacute;a sido muy veros&iacute;mil que la
+se&ntilde;orita de Sardonne no hubiese podido repetir el cuento. A falta de
+otro expediente, verdad es que pod&iacute;a despedirla de su casa cubierta de
+ignominia, y lo pens&oacute;, pero la reflexi&oacute;n no tard&oacute; en mostrarle los mil
+peligros que traer&iacute;a un esc&aacute;ndalo. Las malas lenguas la acusar&iacute;an de
+oponerse al puro ego&iacute;smo de un casamiento, por otra parte muy razonable
+para la hu&eacute;rfana, que era al mismo tiempo su protegida; de manera que la
+baronesa resolvi&oacute; callarse y tener paciencia; puesto que de cualquier
+modo que fuese, la lectriz escapaba a sus garras, val&iacute;a m&aacute;s, pues, por
+sensible que le fuese perderla, tomar su partido y darse siquiera el
+m&eacute;rito, cubriendo las apariencias, de haber sido generosa hasta el
+fin... &iexcl;Bueno! despu&eacute;s de todo, ese est&uacute;pido matrimonio ten&iacute;a su lado
+conveniente, puesto que libraba a la se&ntilde;ora de Montauron <i>per omnia
+s&aelig;cecula</i> del terror de ver a su sobrino casado con esa muchacha en la
+ruina.</p>
+
+<p>En virtud de estas diversas consideraciones, la belicosa conferencia
+entre la baronesa y la lectriz iba a tomar un sesgo bastante
+imprevisto, aunque perfectamente femenino. La se&ntilde;ora de Montauron, que
+hab&iacute;a dado muy agitada varios paseos por el gabinete aspirando su pomito
+de sales, pos&oacute; la mano sobre el hombro de Beatriz, dici&eacute;ndole:</p>
+
+<p>&mdash;Querida ni&ntilde;a, supongo que no te habr&aacute; sorprendido que mi primer &iacute;mpetu
+al saber que me dejas haya sido de mal humor... Porque yo siento mucho
+tu ida, aunque a ti mi contrariedad te tenga sin cuidado... &iexcl;Vamos, hija
+m&iacute;a, dame un beso!</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita de Sardonne pas&oacute; por este sacrificio, y al abrazarla, la
+baronesa, cuyo sistema nervioso ven&iacute;a estando en insoportable tensi&oacute;n,
+rompi&oacute; en llanto; fue para ella un alivio.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Sabes&mdash;pregunt&oacute; a Beatriz a trav&eacute;s de sus sollozos&mdash;cu&aacute;nto gana por
+a&ntilde;o?</p>
+
+<p>&mdash;No le he preguntado, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>&mdash;Estos pintores, cuando llegan a adquirir fama, ganan lo que quieren...
+Ser&aacute;s rica, hija m&iacute;a... &iexcl;Esa es la verdad!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Puedo decir al se&ntilde;or Fabrice que tiene usted a bien recibirlo?</p>
+
+<p>&mdash;Sin duda.... a mi hora acostumbrada... pero es preciso que antes de
+casarse termine mi retrato... Dile que venga dentro de media hora.</p>
+
+<p>Beatriz le present&oacute; de nuevo sus mejillas y se retir&oacute;. Pronto encontr&oacute; a
+Fabrice en el parque, haci&eacute;ndole un breve resumen de su entrevista con
+la baronesa.</p>
+
+<p>&mdash;Ya ve usted c&oacute;mo la cosa ha pasado sin mayores inconvenientes y que la
+se&ntilde;ora no me ha maltratado mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Es que sab&iacute;a que estaba usted s&oacute;lidamente apoyada por
+retaguardia&mdash;respondi&oacute; el pintor ri&eacute;ndose&mdash;. Yo estoy obligado a
+guardarle m&aacute;s consideraciones, eso lo sabe ella muy bien, y temo que la
+tempestad que no ha hecho m&aacute;s que asomar para usted, estalle sobre m&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Debe, a no dudarlo, aguardar algunas impertinencias... pero, si en
+algo me estima usted, s&uacute;fralas con resignaci&oacute;n, a fin de no echar a
+perder las cosas, que no van saliendo del todo mal.</p>
+
+<p>&mdash;Se lo prometo a usted, y aun desear&iacute;a que la prueba fuese dura, puesto
+que por usted voy a soportarla.</p>
+
+<p>&mdash;Muchas gracias... pero usted comprender&aacute; que deseo, a ser posible,
+salir de esta casa sin esc&aacute;ndalo.</p>
+
+<p>Prolong&oacute;se a&uacute;n un poco de tiempo la conversaci&oacute;n entre ellos, y mientras
+paseaban por la avenida central del parque, Beatriz daba al artista
+algunos antecedentes sobre la persona de su tutor, a quien se propon&iacute;a
+escribir en seguida y cuyo consentimiento no era dudoso; y habiendo
+llegado en esto la hora de sesi&oacute;n, para el retrato de la se&ntilde;ora, Fabrice
+volvi&oacute; al castillo, encontr&aacute;ndose momentos despu&eacute;s cara a cara con
+aqu&eacute;lla.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Montauron ocupaba ya su sitial en el centro de la sala.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora baronesa&mdash;comenz&oacute; el pintor&mdash;, la se&ntilde;orita Beatriz me ha dicho
+que ten&iacute;a usted a bien aprobar la uni&oacute;n que tengo la audacia extremada
+de ambicionar... Mil gracias le doy a usted por mi parte, se&ntilde;ora, con
+tanto mayor motivo cuanto que usted se priva en mi obsequio de una
+compa&ntilde;&iacute;a, de una intimidad de quien nadie mejor que yo conoce el precio.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;Qu&eacute; quiere usted, se&ntilde;or Fabrice? Lo que hace la dicha de
+los unos constituye la desgracia de los otros... &iexcl;Esa es la vida!...
+Si&eacute;ntese usted. Hablaremos del particular mientras usted trabaja, puesto
+que eso no le molesta.</p>
+
+<p>Fabrice se inclin&oacute;, instal&oacute; el caballete, tom&oacute; la paleta y se puso a
+pintar.</p>
+
+<p>&mdash;Creo que necesitaremos dos sesiones todav&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;En fin!&mdash;dijo la baronesa. Call&oacute;se un momento, y a poco empez&oacute; de
+nuevo&mdash;. &iexcl;Bueno!... volviendo a nuestro casamiento, mi querido se&ntilde;or
+Fabrice, va usted a casarse con una persona de la que me veo obligada a
+hacer las mejores ausencias... Su conducta y comportamiento desde que
+est&aacute; a mi lado han sido positivamente ejemplares, como habr&aacute; podido
+juzgar por usted mismo... Beatriz posee cualidades mil que yo aprecio
+infinito... y, a pesar de eso, si me hubiera usted hecho el honor de
+consultarme antes de ofrecerle su mano, quiz&aacute;s me habr&iacute;a visto obligada
+en conciencia a quitar a usted su idea de la cabeza.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Puedo saber por qu&eacute;, se&ntilde;ora baronesa?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! porque el d&iacute;a que se case usted con ella esas mismas
+cualidades, algunas por lo menos, pueden convertirse en defectos... No
+soy yo por cierto la que le reprochar&eacute; el sentirse orgullosa de su
+nacimiento y de poner muy alto la estima de su nombre y de su propia
+persona... pero aun a mis ojos, muy indulgentes por cierto en esos
+particulares, la se&ntilde;orita de Sardonne exagera sus m&eacute;ritos... Tiene, y
+quede esto entre nosotros, m&aacute;s soberbia que Lucifer... Usted mismo lo va
+a experimentar si Dios no lo remedia, mucho me lo temo, mi querido
+se&ntilde;or... No voy hasta decir que menospreciar&aacute; a su marido, que a nadie
+puede inspirar tal sentimiento, &iexcl;no, se&ntilde;or!... pero una alianza como la
+que ella concierta, tan completamente honrosa por otra parte, est&aacute; en
+demasiado abierta contradicci&oacute;n con las tradiciones, con las costumbres
+de su familia, y de nuestra sociedad, como para que la se&ntilde;orita de
+Sardonne no deje de sufrir, m&aacute;s o menos, en su fuero interno... &iexcl;Ay!
+querido se&ntilde;or, s&eacute; tan bien como usted que bajo el punto de vista de la
+sana raz&oacute;n, todo eso es perfectamente absurdo... pero perm&iacute;tame que le
+diga que conozco mejor que usted las ideas que a ese respecto reinan en
+nuestro medio social... Muy poco han cambiado, cr&eacute;ame usted, esos
+sentimientos desde la &eacute;poca de Luis XIV y de Saint-Simon... &iexcl;Perdone
+usted! s&eacute; lo que va usted a decirme... &iexcl;Va usted a hablarme de la
+revoluci&oacute;n!... &iexcl;Jes&uacute;s! ciertamente ha habido la revoluci&oacute;n... pero si la
+revoluci&oacute;n ha podido arrebatarnos nuestros privilegios y aun nuestras
+cabezas, no ha podido quitarnos los beneficios de eso que ustedes
+llaman, si no estoy equivocada, atavismo... es decir, en viejo franc&eacute;s,
+la excelencia de una sangre que se ha destilado y refinado en nuestras
+venas de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n por espacio de quinientos o
+seiscientos a&ntilde;os... Y... esa sangre se revela a pesar nuestro, mi
+querido maestro, cuando se la mezcla con otra... m&aacute;s joven... m&aacute;s
+pura... &iexcl;Dios m&iacute;o! no digo lo contrario, pero que, en fin, ni es de la
+misma esencia ni del mismo color... Por consecuencia, no es el uso hoy,
+pese a la revoluci&oacute;n, que una se&ntilde;orita de la nobleza se case con un
+industrial... un sabio... un escritor... un artista, sean cualesquiera
+sus m&eacute;ritos... Algunas veces, suelen verse se&ntilde;oras tituladas casarse con
+poetas o con artistas... pero &eacute;sas son princesas extranjeras... En
+Francia la cosa no tiene casi precedentes... Y no vaya usted a creer, mi
+querido se&ntilde;or Fabrice, que en tales procederes haya nada de depresivo
+para aquellos que son objeto de &eacute;l... a nadie en el mundo le gustan m&aacute;s
+que a nosotros los escritores, los poetas y los artistas... Hacemos de
+ellos con el mayor gusto el ornamento de nuestras mesas, el inter&eacute;s y el
+atractivo de nuestros salones... pero no nos casamos con ellos...
+&iexcl;Exc&uacute;seme usted! va usted a decirme que somos menos dif&iacute;ciles en lo que
+se refiere a alianzas de nuestros hijos y que los casamos con se&ntilde;oritas
+m&aacute;s o menos bien nacidas con tal que sean ricas. A eso le responder&eacute;, en
+primer lugar, que no es en lo que mejor nos portamos, y, en segundo,
+que, seg&uacute;n nuestras ideas, el var&oacute;n ennoblece, principio, f&iacute;jese bien,
+que reposa sobre una acertada concepci&oacute;n de la naturaleza humana, porque
+hay en la mujer una delicadeza de instinto, una flexibilidad, una
+facilidad de asimilaci&oacute;n, una plasticidad, por decirlo as&iacute;... si me
+expreso mal, mi caro se&ntilde;or, repr&eacute;ndame usted sin embarazo... hay, dec&iacute;a,
+cualidades de flexibilidad que la hacen plegarse con prontitud a todas
+las condiciones de la vida social... Se podr&aacute; hacer una muy pasable
+duquesita de la hija de un cualquiera, pero, de ese mismo cualquiera no
+se har&aacute; nunca nada... Usted comprender&aacute; f&aacute;cilmente, mi caro maestro, que
+la palabra <i>cualquiera</i> significa en mi boca un hombre de dinero, no un
+hombre de talento... Estos tienen, por el contrario, algo de femenino en
+su naturaleza, que los pone al par casi casi con las mujeres m&aacute;s
+delicadas, m&aacute;s impresionables. Porque, no lo olvide, se&ntilde;or Fabrice, y
+ahora m&aacute;s que nunca habla a usted su leal amiga, no olvide que en
+nuestras largas sucesiones y selecciones de familia, no es &uacute;nicamente la
+sangre la que se refina, como le dec&iacute;a hace un momento... es tambi&eacute;n la
+educaci&oacute;n, el gusto, el tacto social... todos los sentidos, en fin,
+todas las facultades... De ah&iacute; esa superior distinci&oacute;n que le encanta en
+la se&ntilde;orita de Sardonne y que ser&aacute; para usted, por cierto, un grande
+encanto y un grande peligro... porque una complexi&oacute;n tan perfecta y tan
+exquisita, por decirlo as&iacute;, se siente herida por una nada, se rebela por
+s&oacute;lo un detalle... Cr&eacute;ame, se&ntilde;or Fabrice, preste suma atenci&oacute;n a estas
+nimiedades... Hay matices que parecen insignificantes, matices en los
+cuales usted ni siquiera se fija y que pueden parecer verdaderas
+monstruosidades a la se&ntilde;orita de Sardonne... Vaya un ejemplo... una
+bagatela... Usted me llama, a todo prop&oacute;sito, cuando me habla, <i>se&ntilde;ora
+baronesa</i>... pues bien, est&eacute; seguro que esto crispa, los nervios de su
+futura esposa... porque es completamente incorrecto emplear esas dos
+denominaciones... o <i>se&ntilde;ora</i> simplemente, o <i>baronesa</i> a secas...
+<i>se&ntilde;ora baronesa</i> queda reservado o para el teatro o para la cocina... Y
+como &eacute;sta, mi buen se&ntilde;or, hay una infinidad de peque&ntilde;eces que pueden ser
+verdaderos escollos en su hogar de ustedes y acerca de los cuales le
+pondr&iacute;a en guardia si no temiera fatigarle.</p>
+
+<p>&mdash;Si usted misma no lo est&aacute;, se&ntilde;ora, podr&iacute;a usted continuar&mdash;respondi&oacute;
+con frialdad el pintor.</p>
+
+<p>Pero a pesar de esta insinuaci&oacute;n, la se&ntilde;ora de Montauron no prosigui&oacute;,
+porque aunque Fabrice hab&iacute;a conservado su sangre fr&iacute;a, comprendi&oacute; la
+se&ntilde;ora, considerada la palidez mortal que cubr&iacute;a el rostro del artista,
+que hubiera sido impertinente por dem&aacute;s avanzar a&uacute;n en aquella senda, y
+la verdad es que m&aacute;s de una vez hab&iacute;a tenido que invocar la imagen de
+Beatriz para no poner punto final a semejante inoportuno serm&oacute;n, rayando
+con un trazo de pincel el retrato de su insolente modelo. Cuando un poco
+m&aacute;s tarde dio cuenta a la se&ntilde;orita de Sardonne de tan penosa entrevista,
+pareci&oacute;le prudente no entrar en detalles y se content&oacute; con decirle
+simplemente &laquo;que no parec&iacute;a sino que la baronesa hab&iacute;a puesto particular
+empe&ntilde;o en mostrarse desagradable en cuanto a la forma; pero en cuanto al
+fondo se ha limitado a hacerme comprender que yo era indigno de usted.
+Hemos conclu&iacute;do por estar de acuerdo, porque &eacute;sa es, en suma, mi
+opini&oacute;n&raquo;.</p>
+
+<p>Sin embargo, la baronesa consigui&oacute; ampliamente obtener el fin que se
+propusiera: hab&iacute;a hecho como esos insectos cuya picadura imperceptible,
+sin ser precisamente mortal al pronto, deja en el organismo una
+perturbaci&oacute;n tan profunda como quiz&aacute;s incurable.</p>
+
+<p>No fue en verdad, sin alg&uacute;n embarazo y a&uacute;n con ligera angustia, que
+Beatriz fue al d&iacute;a siguiente a casa de la vizcondesa de Aymaret, a quien
+deseaba comunicar de viva voz su formal compromiso con Fabrice. Pero la
+se&ntilde;ora de Aymaret no pareci&oacute; ni admirada ni enojada, porque desde el d&iacute;a
+que vio c&oacute;mo Beatriz rechazara las proposiciones de Pierrepont, qued&oacute;
+convencida, por el lenguaje un tanto equ&iacute;voco y las semi-confidencias de
+su amiga, de que ella ten&iacute;a alg&uacute;n oculto amor, y a fuerza de reflexionar
+vino a dar en la flor de que entre todos los hu&eacute;spedes de los Genets
+&uacute;nicamente Jacques Fabrice, gracias a su talento y a su renombre, pod&iacute;a
+justificar la pasi&oacute;n de que Beatriz parec&iacute;a dominada. Las sospechas de
+la vizcondesa adquir&iacute;an a&uacute;n mayor cuerpo por esa intimidad que las
+lecciones de pintura hab&iacute;an establecido entre el artista y su amiga,
+acabando por creer la se&ntilde;ora de Aymaret que la joven renunciara al
+convento desde el momento que se convenci&oacute; de que su amor era
+correspondido por su parte, y, consider&aacute;ndose la se&ntilde;orita de Sardonne
+por dem&aacute;s afortunada en verse relevada de entrar en mayores
+explicaciones, dej&oacute; que su amiga perseverara en tales conjeturas.</p>
+
+<p>En el curso de su rec&iacute;proca conversaci&oacute;n sugiri&oacute; la vizcondesa a Beatriz
+una idea que &eacute;sta no titube&oacute; en aceptar, y que le fue f&aacute;cil imponer a
+Fabrice. Como se hab&iacute;a hecho dif&iacute;cil para los futuros esposos la
+residencia en los Genets, dada la actitud asumida por la se&ntilde;ora de
+Montauron, decidieron aqu&eacute;llos que Beatriz tomar&iacute;a pretexto de las
+atenciones a que la obligaba su pr&oacute;xima instalaci&oacute;n para irse a Par&iacute;s en
+la entrante semana, conviniendo en que residir&iacute;a hasta la &eacute;poca de sus
+pr&oacute;ximas nupcias en el convento de Auteuil, donde Marcelita se hallaba
+en pensi&oacute;n; y como la baronesa estudiaba por su parte el medio de verse
+libre de los gastos y molestias que siempre acarrean unas bodas,
+prest&oacute;se del mejor grado a los deseos de su ex lectriz.</p>
+
+<p>Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de los sucesos que hemos relatado, el conde de
+Villerieux, tutor de la hu&eacute;rfana, vino a buscarla a los Genets a fin de
+acompa&ntilde;arla a Par&iacute;s, en cuya ciudad se encontraba ya Fabrice con su
+hija; y no necesitaremos decir que la despedida de la se&ntilde;ora de
+Montauron y Beatriz no fue cosa que llamase la atenci&oacute;n por su
+cordialidad.</p>
+
+<p>Nada diremos por el pronto del efecto que causaron en el &aacute;nimo de
+Pierrepont las noticias que de Francia llegaban acerca de los
+acontecimientos que venimos narrando. Basta saber que las triviales
+cartas cambiadas entre los dos amigos a prop&oacute;sito del ya inmediato
+matrimonio, carecieron por completo de inter&eacute;s; la de Jacques fueron
+cuatro renglones a modo de simple notificaci&oacute;n; la del marqu&eacute;s era, sea
+dicho en justicia, aunque breve, amistosa. Dec&iacute;a Pedro a su amigo que,
+por mala fortuna, hab&iacute;ase comprometido con su amigo lord S*** para dar
+con &eacute;l una vuelta en su yacht por el Mediterr&aacute;neo; pero que, sin
+embargo, contaba con estar de vuelta en tiempo oportuno para asistir a
+la ceremonia nupcial, encarg&aacute;ndole al propio tiempo que transmitiera sus
+respetuosos parabienes a la se&ntilde;orita de Sardonne. Casi en los mismos
+d&iacute;as que esta carta, llegaba de Londres un rico brazalete dirigido a la
+hermosa desposada.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="IX" id="IX"></a>IX</h2>
+
+<p class="tit">gustavo calvat</p>
+
+
+<p>Cuatro meses han transcurrido. Nos encontramos ahora en Par&iacute;s, bulevar
+Malesherbes, en casa de la madre de Mariana de La Treillade, o, mejor
+dicho, de Mariana misma, quien tiene sus amiguitas personales a quienes
+recibe con entera independencia para <i>charlar</i>, seg&uacute;n vocablo de su
+predilecta devoci&oacute;n. Y, en efecto, charla en esos propios instantes a
+m&aacute;s y mejor en amor y compa&ntilde;&iacute;a de su inolvidable institutriz miss Eva
+Brown, de la gentil millonaria norteamericana miss Ketty Nicholson, de
+petrolesco olor, seg&uacute;n detenidas observaciones de Pierrepont, sin que
+falte en el arcang&eacute;lico coro aquella por siempre famos&iacute;sima se&ntilde;orita de
+Chalvin, que se encabritaba como un caballito resabiado, seg&uacute;n confesi&oacute;n
+de su misma interesante mam&aacute;, cuando en algo se le contrariaba. Estas
+se&ntilde;oritas, que se hab&iacute;an hecho amigas en los Genets, vuelven a
+encontrarse en Par&iacute;s con rec&iacute;proco placer de todas. Todas son elegantes,
+todas son bonitas, todas son muy blancas, la institutriz de marras
+inclusive, que, adem&aacute;s de muy blanca, es muy sonrosada, &iexcl;una manzanita!
+&iexcl;Pero aventaja a todas tambi&eacute;n ese diablillo de Mariana! &iexcl;Mariana! de
+puro rostro oval, mate blancura, grandes ojos en que voltejea la iron&iacute;a
+y peque&ntilde;os dientes de roedor.</p>
+
+<p>Mariana se encontraba ya en Par&iacute;s cuando el matrimonio de Beatriz, e
+historiaba a sus adorables amiguitas aquella ceremonia. Efectu&oacute;se en la
+iglesia de Passy, y Beatriz hab&iacute;a querido que fuera muy sencilla a causa
+de su luto y de las pasadas desgracias de familia: adem&aacute;s, hubo poca
+gente a causa de la estaci&oacute;n, mediado de octubre, en que todo el mundo
+elegante est&aacute; a&uacute;n fuera de la gran ciudad. Sin embargo, Mariana hab&iacute;a
+notado que entre los concurrentes hab&iacute;a mucho cursi y conjeturaba
+magn&aacute;nimemente que deb&iacute;an ser parientes del desposado... La se&ntilde;ora de
+Montauron pretext&oacute; una violenta crisis reum&aacute;tica y tuvo a bien quedarse
+en su casa... enviando a los novios como regalo una docena de cubiertos
+de plata... &iexcl;qu&eacute; ruindad!... &iexcl;y siendo tan rica!... El marqu&eacute;s de
+Pierrepont tampoco estuvo en la fiesta; se limit&oacute; a enviar un telegrama
+desde Malta, y su ausencia hab&iacute;a llamado la atenci&oacute;n, puesto que era el
+amigo predilecto de Fabrice... pero sin duda hab&iacute;a temido que la
+desposada diera un espect&aacute;culo arroj&aacute;ndose a su cuello delante de la
+concurrencia... &iexcl;Era tan tonto ese Pierrepont!... Estaba tan pagado de
+su persona y m&eacute;ritos, que se cre&iacute;a, el muy necio, que todas las mujeres
+estaban locas por &eacute;l... A Marianita lo que m&aacute;s le chocaba en el mundo
+era un fatuo... Miss Eva y la se&ntilde;orita de Chalvin estaban de acuerdo...
+&Uacute;nicamente miss Nicholson, aunque americana, t&iacute;mida, <i>&iexcl;rara avis!</i>, tom&oacute;
+mansamente la defensa del marqu&eacute;s... Mariana se enfad&oacute;... Era Pedro un
+hombre que ella no hab&iacute;a podido soportar... Adem&aacute;s lo aborrec&iacute;a desde
+que con su charla hab&iacute;a comprometido tan terriblemente a su prima la de
+Aymaret... verdad que a &eacute;sta no le importaba; muy al contrario, ten&iacute;a
+como una especie de empe&ntilde;o en hacer ver que era amante de &eacute;l... &iexcl;Ya se
+ve, como es tan guapo!... &iexcl;y tan caballero!... Y si no, aqu&iacute; entre
+nosotras, a&ntilde;ad&iacute;a Marianita, &iquest;no ha hecho todo lo posible por comprometer
+tambi&eacute;n a la se&ntilde;orita de Sardonne antes de que se casara con el se&ntilde;or
+Fabrice que, por cierto, me parece un buen hombre...? &iquest;Y saben ustedes
+que ha montado bien su casa, calle Prony?... Elisa, precisamente la
+prima de Aymaret es quien lo ha dirigido todo... Fabrice quer&iacute;a hacer
+verdaderas locuras... me ha dicho que ella ha tenido que contenerlo...
+Francamente, no es rico... no tiene m&aacute;s que lo que gana con su
+trabajo... Verdad es que vende muy caros sus cuadros... &iexcl;Y quisiera yo
+saber lo que le ha llevado a la baronesa por su retrato!... &iexcl;Tambi&eacute;n es
+cierto que yo en su lugar hubiera saldado la cuenta de lo lindo!...
+&iexcl;Miren ustedes con una docena de cubiertos!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y el marqu&eacute;s de Pierrepont est&aacute; siempre en Malta?&mdash;pregunt&oacute; miss
+Nicholson.</p>
+
+<p>&mdash;No, ahora creo que est&aacute;, en Gythere.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;En Gythere?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, al menos yo lo he visto anoche en el teatro con una <i>ella</i> que
+ten&iacute;a el tipo de aquel pa&iacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, &iquest;es un calavera?&mdash;interrog&oacute; otra vez miss Nicholson poni&eacute;ndose
+colorada.</p>
+
+<p>&mdash;No... est&aacute; de mal humor... &iexcl;aburrido!&mdash;respondi&oacute; Mariana.</p>
+
+<p>Los informes de la se&ntilde;orita de La Treillade sobre la boda de Fabrice,
+aunque tan maliciosos en la forma, eran bastante exactos en cuanto al
+fondo, y nos dispensan de entrar en m&aacute;s detalles acerca del particular.
+Tambi&eacute;n era exacto que el marqu&eacute;s de Pierrepont estaba de regreso en
+Francia hac&iacute;a algunas semanas, pero no hizo m&aacute;s que pasar a u&ntilde;a de
+caballo por Par&iacute;s, para presentarse en los Genets a su t&iacute;a,
+impacient&iacute;sima ya por su larga ausencia. Pocas fechas corr&iacute;an desde que
+la se&ntilde;ora de Montauron se hab&iacute;a reinstalado en Par&iacute;s y en su hotel de la
+calle Varennes, ocupando el sobrino su antiguo elegante entresuelo del
+bulevar Malesherbes, mansi&oacute;n no lejana del palacete en que respiraba
+Mariana de La Treillade.</p>
+
+<p>La primera visita de Pedro fue para la se&ntilde;ora de Aymaret, qu&eacute; tambi&eacute;n
+habitaba por aquellas cercan&iacute;as, parque Monceau: hab&iacute;a prevenido de
+antemano a la vizcondesa, quien lo esperaba con cierta desaz&oacute;n, porque
+durante la ausencia del marqu&eacute;s, ni &eacute;ste le hab&iacute;a escrito ni ella se
+atrevi&oacute; tampoco a hacerlo, no pudiendo olvidar que ella fue quien lo
+alent&oacute; en sus desdichados prop&oacute;sitos acerca de la se&ntilde;orita de Sardonne,
+que ella hab&iacute;a sido su oficiosa mensajera para con aquella joven, que
+ella contribuy&oacute; en no escasa parte a la humillaci&oacute;n que Pedro soportara,
+humillaci&oacute;n que ven&iacute;a a hacer m&aacute;s punzante el efectuado enlace de
+Beatriz con Fabrice; por todas estas razones temi&oacute; una escena de
+despecho, quiz&aacute;s de c&oacute;lera y reproches, pero, por ventura de la
+interesante dama, su temor se hubo de disipar, por cuanto el marqu&eacute;s se
+present&oacute; ante ella un poco p&aacute;lido, es verdad, pero tranquilo, cort&eacute;s y
+aun sonriente. Despu&eacute;s de haber respondido casi alegremente a las
+preguntas sobre su viaje se dirigi&oacute; a la vizcondesa:</p>
+
+<p>&mdash;Querida amiga m&iacute;a&mdash;le dijo&mdash;, a&uacute;n voy a abusar otra vez de su
+amistad... Tengo que pedirle un consejo.</p>
+
+<p>&mdash;No s&eacute; c&oacute;mo despu&eacute;s de lo pasado, es usted todav&iacute;a tan magn&aacute;nimo como
+para tomarme por consejera&mdash;replic&oacute; aqu&eacute;lla con tristeza.</p>
+
+<p>&mdash;Siempre tendr&eacute; un honor en que sea usted mi confidente... no s&eacute; qu&eacute;
+l&iacute;nea de conducta debo seguir con Fabrice... No es para usted un secreto
+la estrecha amistad que nos un&iacute;a de a&ntilde;os atr&aacute;s... Carezco de motivos
+fundados para romper mis relaciones con &eacute;l... pero antes de ir a verlo
+quisiera cerciorarme de si mi presencia en su casa no ser&iacute;a un mal rato
+para &eacute;l, para su mujer y para m&iacute;... En una palabra, &iquest;supone usted que la
+se&ntilde;orita de Sardonne, mejor dicho, la se&ntilde;ora Fabrice... haya puesto en
+antecedentes a su marido acerca de los sentimientos que su mujer me
+inspir&oacute; en el pasado, y de las pretensiones que a la mano de aqu&eacute;lla
+abrigu&eacute;?... Usted comprende que si es as&iacute;...</p>
+
+<p>&mdash;Exc&uacute;seme usted si le interrumpo&mdash;exclam&oacute; la vizcondesa&mdash;, pero puedo
+dar a usted garant&iacute;as a este respecto... Ayer mismo he visto a Beatriz,
+y como la conversaci&oacute;n recayese sobre su regreso de usted, me dijo
+aqu&eacute;lla que, despu&eacute;s de haber pensado mucho, hab&iacute;a resuelto no hacer
+jam&aacute;s aquella confidencia a su marido, porque consideraba que eso ser&iacute;a,
+de una parte, turbar gratuitamente su reposo, y, por la otra, faltar a
+la delicadeza por lo que a usted se refiere.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, &iquest;cree usted que puedo presentarme en casa de ellos sin
+inconvenientes?</p>
+
+<p>&mdash;Sin duda, y aun creo que los inconvenientes estar&iacute;an en no hacerlo
+as&iacute;, porque Fabrice no se podr&iacute;a explicar su abstenci&oacute;n, buscar&iacute;a la
+causa y caer&iacute;a en sospechas del cu&aacute;l fuese ella, lo que para nadie ser&iacute;a
+una ventaja. Le aconsejo, pues, que poco a poco corte usted relaciones
+que por fuerza no le han de ser gratas, pero sin romperlas bruscamente.</p>
+
+<p>&mdash;Tiene usted raz&oacute;n... Ir&eacute;... Es m&aacute;s, voy a ir en saliendo de aqu&iacute;...
+&iquest;cree usted que los encontrar&eacute; en casa?... &iquest;La se&ntilde;ora de Fabrice ha
+fijado un d&iacute;a de recibo?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, los lunes... hoy es martes... pero tiene usted seguridad de
+encontrar siempre a Fabrice en su taller... y probablemente tambi&eacute;n a su
+mujer, porque me parece que aqu&eacute;l est&aacute; haciendo su retrato.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;eso me interesar&aacute;!</p>
+
+<p>Habl&oacute; Pedro en seguida de bailes, de teatros, y a poco se despidi&oacute; de la
+se&ntilde;ora de Aymaret. Al darle la mano le dijo &eacute;sta conmovida:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Muy contenta de verle tan prudente!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;ora, los viajes son un gran calmante!&mdash;contest&oacute; riendo, y parti&oacute;.</p>
+
+<p>Al cumplimentarlo la vizcondesa por su prudencia esper&oacute; provocar una
+expansi&oacute;n confidencial que mucho ansiaba, porque despu&eacute;s de haber temido
+por parte de este enamorado con tanta crueldad desahuciado violentos
+transportes de enojos, crey&oacute; descubrir en sus claras intuiciones de
+mujer que, bajo aquella tranquilidad seca y fr&iacute;a, se ocultaba algo
+terriblemente alarmante, porque si esta indiferencia de Pierrepont era
+sincera, acusaba una ligera y casi despreciativa inconstancia que el
+bello sexo no admite en estos asuntos de coraz&oacute;n; pero con el &iacute;ntimo
+conocimiento que del car&aacute;cter del marqu&eacute;s pose&iacute;a, tem&iacute;a m&aacute;s bien que
+esas apariencias glaciales encubriesen una de esas heridas tanto m&aacute;s
+terribles cuanto que no est&aacute;n sino cerradas en falso.</p>
+
+<p>Diez minutos despu&eacute;s Pedro entraba en casa de Fabrice; por la indicaci&oacute;n
+de un criado subi&oacute; directamente al taller del pintor con la antigua
+confianza de los pasados tiempos: llam&oacute; ligeramente, y alzando una
+cortina encontr&oacute;se cara a cara con Beatriz, cuyos labios se
+entreabrieron para lanzar un grito apenas contenido merced a un duro
+esfuerzo; estaba sentada a pocos pasos del caballete de Fabrice, con un
+libro en una mano y acariciaba con la otra la suelta cabellera de
+Marcela, arrodillada a sus pies. En medio de aquella grande estancia
+sobriamente decorada ten&iacute;a lugar una de esas escenas &iacute;ntimas que
+admiramos en los viejos cuadros de los maestros flamencos donde las
+nobles alegr&iacute;as del trabajo parecen aliarse con las m&aacute;s dulces ideas de
+dicha y de paz.</p>
+
+<p>Jacques prorrumpi&oacute; en una exclamaci&oacute;n de alegr&iacute;a, corriendo hacia Pedro,
+a quien la cordial acogida del pintor certific&oacute; en seguida de la
+discreci&oacute;n de Beatriz. Gracias a la narrada circunstancia pudo el
+marqu&eacute;s cumplimentar con m&aacute;s libre esp&iacute;ritu a los reci&eacute;n casados,
+haci&eacute;ndoles mil elogios de su instalaci&oacute;n y excus&aacute;ndose de no haber
+podido asistir a sus bodas, retenido en Malta por una grave
+indisposici&oacute;n de su amigo lord S***. La mano de Beatriz posada sobre la
+cabeza de Marcela abr&iacute;ase y cerr&aacute;base convulsivamente, haciendo
+centellear al vario movimiento las piedras de sus sortijas, y &eacute;ste fue
+el &uacute;nico signo de emoci&oacute;n que diera la hermosa desposada. Dio &eacute;sta las
+gracias a Pedro por el brazalete enviado de Londres, prenda que
+encontraba del mejor gusto, inform&aacute;ndose despu&eacute;s del sincero inter&eacute;s &iexcl;la
+noble criatura! de la salud de la se&ntilde;ora de Montauron y respondi&eacute;ndole
+su sobrino que continuaba tan lozana como en sus mejores tiempos. Parece
+ocioso a&ntilde;adir que nadie crey&oacute; esto, ni aun el que lo afirmaba; pero,
+como a todos les ten&iacute;a sin cuidado la baronesa, no se insisti&oacute; sobre ese
+punto, y as&iacute;, el marqu&eacute;s, despu&eacute;s de prodigar sus alabanzas al esbozado
+retrato, que en efecto promet&iacute;a ser una obra maestra, se despidi&oacute; de
+los reci&eacute;n casados.</p>
+
+<p>Y se retir&oacute; llevando impreso a fuego en su imaginaci&oacute;n el cuadro de este
+interior honrado y venturoso, que es la idea perdurable de los hastiados
+vividores de su edad, hogar que &eacute;l mismo hab&iacute;a so&ntilde;ado con tan sincero
+ardor.</p>
+
+<p>&iexcl;Ay! &iexcl;qu&eacute; enga&ntilde;osas son con frecuencia esas escenas de aparente dicha!
+&iexcl;Cu&aacute;ntas veces al penetrar en la intimidad de un sal&oacute;n de familia,
+cu&aacute;ntas veces al pasar delante de la verja de alguna riente quinta,
+ba&ntilde;ada por el sol, rebosando de flores, alegrada por la argentina risa
+de los ni&ntilde;os, hemos dicho: &iexcl;he aqu&iacute; la dicha!... &iexcl;Y cu&aacute;ntas veces nos
+hemos enga&ntilde;ado!</p>
+
+<p>Tal cual la vio, oy&oacute; y admir&oacute; Fabrice por la primera vez en el blanco
+sal&oacute;n de la baronesa, con su belleza de Musa y su voz grave y melodiosa,
+tal est&aacute; Beatriz delante de &eacute;l en estos momentos... Y Beatriz es su
+mujer: tiene all&iacute;, adem&aacute;s, bajo su vista, cerca del coraz&oacute;n, su hija y
+su arte, es decir, todo cuanto ama en el mundo... y no es dichoso... Las
+venenosas insinuaciones de la se&ntilde;ora de Montauron voltejean traidoras,
+implacables por su cabeza. Le parece advertir en los procederes de
+Beatriz hacia &eacute;l algo as&iacute; como una especie de tristeza resignada, una
+carencia de amante abandonado, cierta frialdad un tanto desde&ntilde;osa que
+parecen justificar las p&eacute;rfidas profec&iacute;as de la baronesa. Aunque aquella
+hermosa estatua le pertenezca, siente que no es suya, que hay en ella
+algo que se rebela, un fondo de ternura apasionada que no se entrega,
+que se guarda como en reserva. Y como le es imposible sospechar siquiera
+que en el coraz&oacute;n de su mujer tiene un rival, se culpa a s&iacute; mismo, y un
+poco tambi&eacute;n a lo que le rodea. Experimenta una inquietud indefinible,
+se vigila con penosa desconfianza a s&iacute; mismo; teme que haya en su
+lenguaje, en sus maneras, en sus h&aacute;bitos personales algunas torpezas
+involuntarias que hieran los instintos delicados, los refinados gustos,
+la superior cultura de su aristocr&aacute;tica consorte, y al mismo tiempo
+tiembla por el vejamen que para ella puede ser el contacto con ciertas
+relaciones un poco vulgares que el oficio y el compa&ntilde;erismo imponen al
+artista.</p>
+
+<p>Por desgracia, las aprensiones que asaltan a Fabrice no se hallan
+distantes de la certeza; aunque lo haya aceptado &uacute;nicamente por
+desesperaci&oacute;n, Beatriz ha entrado en casa del pintor como mujer honrada,
+con la m&aacute;s sincera resoluci&oacute;n de sofocar todo sentimiento en
+contradicci&oacute;n con sus nuevos deberes, y decidida firmemente a
+identificarse con su marido; pero aunque estime sus talentos, hay en el
+arte del pintor algo de manual, un no sab&iacute;a qu&eacute; de mercantil que chocaba
+a esta altiva patricia. Nota tambi&eacute;n ella y nota con dolor, casi con
+ira, en los peque&ntilde;os detalles de la vida com&uacute;n, ligeros solecismos de
+buen gusto, pecados veniales de ignorancia, faltas de menor cuant&iacute;a
+contra ciertos principios, que denuncian en el pobre grande hombre las
+explicables lagunas de su educaci&oacute;n primera, y las mujeres del temple y
+clase de Beatriz perdonan con m&aacute;s facilidad un vicio, tal vez un
+crimen, que una incorrecci&oacute;n.</p>
+
+<p>Conociendo Fabrice la pasi&oacute;n de su mujer por los ejercicios del sport,
+quiso que ella volviese a montar a caballo y aun &eacute;l mismo se hab&iacute;a dado
+a la equitaci&oacute;n hac&iacute;a dos o tres meses, acompa&ntilde;ando frecuentemente a su
+mujer en sus paseos matutinos al <i>Bosque</i>. Jacques era un jinete
+atrevido y s&oacute;lido, pero montaba mal, sin escuela y sin elegancia: su
+mujer se sent&iacute;a avergonzada, y buscaba las m&aacute;s de las veces un pretexto
+cualquiera para no acompa&ntilde;arlo, prefiriendo privarse de su placer
+favorito antes que ver sonre&iacute;rse al pasar su marido, a los correctos
+jinetes de la avenida de las <i>Acacias</i>.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a m&aacute;s todav&iacute;a: cont&aacute;banse entre los &iacute;ntimos del taller de Fabrice,
+cual acontece en todos aquellos, algunos aficionados y compa&ntilde;eros de
+juventud del pintor, formando m&aacute;s o menos en las filas del arte y de la
+literatura, cuyo tono y manera disgustaban extremadamente a Beatriz y
+era en vano que el artista pretextase su apremiante trabajo, era en vano
+que se esforzara en desalentar a estos par&aacute;sitos contertulios, con
+especial a aquellos que se distingu&iacute;an por sus procederes y maneras de
+bohemios. Cont&aacute;base en el n&uacute;mero de estos &uacute;ltimos, uno que, para
+desgracia de Jacques, se cre&iacute;a &eacute;ste en el deber de tolerar; llam&aacute;base el
+tal Gustavo Calvat, era hermano de la primera mujer de Fabrice y, por
+consecuencia, t&iacute;o de Marcelita; sus relaciones con el pintor remontaban
+a la &eacute;poca, ya lejana, en que los dos fueron disc&iacute;pulos de id&eacute;ntico
+maestro en el mismo taller. El punto de partida era, pues, com&uacute;n, pero
+mientras Fabrice, por el no interrumpido esfuerzo y constante y austero
+trabajo, llegara poco a poco al &aacute;pice de su arte, Gustavo Calvat
+embotaba sus aptitudes y perd&iacute;a lastimosamente el tiempo en palabras,
+proyectos, teor&iacute;as, cr&iacute;ticas trascendentales y elucubraciones est&eacute;ticas
+que le conquistaban la admiraci&oacute;n del bulevar de las Batignolles...</p>
+
+<p>&laquo;T&uacute; hablas mucho y dibujas poco&raquo;, le dec&iacute;a sobriamente Jacques.</p>
+
+<p>Calvat se llev&oacute; mucho tiempo buscando qu&eacute; g&eacute;nero de pintura podr&iacute;a
+convenir mejor a su siglo y a su talento, creyendo varias veces haberlo
+al fin encontrado. Durante un viaje por Italia, que hizo a costa de
+Fabrice, se hab&iacute;a decidido con ardor por los pintores primitivos, y
+volvi&oacute; no hablando sino de Duccio, Cimabue, Giotto, Tadeo Gaddi, el
+Massaccio y el Perugino, entonando himnos interminables a los mosaicos
+de San Miniato y a la simplicidad hier&aacute;tica de los bizantinos. &laquo;En esas
+fuentes frescas y puras era, seg&uacute;n &eacute;l dec&iacute;a con churrigueresca
+verbosidad, en donde deb&iacute;an vigorizarse las an&eacute;micas artes del siglo
+XIX. &Eacute;l, personalmente, se hac&iacute;a el ap&oacute;stol y el precursor de un nuevo
+Renacimiento... porque &eacute;l, Calvat, hab&iacute;a penetrado por manera
+indestructible, la inspiraci&oacute;n y los procedimientos de esos inimitables
+patriarcas de lo bello... &iquest;Y cu&aacute;les eran esos procedimientos?... La
+sinceridad... el candor... la fe... El artista deb&iacute;a principiar por
+borrar de un rasgo la historia del mundo, a contar del a&ntilde;o 1400...
+olvidar redondamente que ha habido un Lutero, un Voltaire, que se ha
+tomado la Bastilla... era preciso no acordarse del 89... etc&eacute;tera,
+etc&eacute;tera... cerrar los ojos, recogerse en s&iacute; mismo... arrodillarse en
+esp&iacute;ritu en medio de un cap&iacute;tulo de viejos monjes del siglo XIV...
+Despu&eacute;s abrir de nuevo los ojos y mirar al cielo piadosa, humildemente,
+cual un ni&ntilde;o que reza su oraci&oacute;n... Y entonces... entonces... tomar la
+paleta y pintar.&raquo; Y esto diciendo, trazaba en el aire con contorsiones
+de pose&iacute;do el disparatado bosquejo de una obra maestra imaginaria. Era
+curioso, en verdad, ver a Gustavo desarrollar esta teor&iacute;a dando a su
+cara de <i>bohemio</i> aires de vidente, mientras hac&iacute;a muecas
+prerrafa&eacute;licas.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de haber hecho una <i>Anunciaci&oacute;n</i>, de estilo bizantino, y una
+<i>Santa Familia</i>, sobre fondo de oro, qued&oacute; desazonado, cobrando horror a
+los primitivos (hab&iacute;a de qu&eacute;). Pas&oacute; despu&eacute;s a imitar los maestros
+venecianos... luego la escuela flamenca y holandesa que tanto se
+aproxima a la naturaleza... despu&eacute;s pint&oacute; la naturaleza, misma... &iexcl;Este
+fue el &uacute;ltimo crimen, porque sus obras, que nunca fueron buenas,
+concluyeron por ser aborrecibles!</p>
+
+<p>Fabrice procur&oacute; en vano hacerle comprender que el arte de ninguna manera
+consiste en servilmente copiar a la naturaleza, la que en s&iacute; misma es
+inerte y muda, sino en reflejar sobre ella las ideas que su
+contemplaci&oacute;n sugiere a nuestra mente, prest&aacute;ndole un algo de esa alma
+que nosotros poseemos y de que ella carece; pero Calvat al o&iacute;r tan
+exactos y atinados razonamientos, romp&iacute;a en indignaci&oacute;n, apostrofando a
+su cu&ntilde;ado de ser pintor de damiselas, de paisajista de corte, envi&aacute;ndolo
+por fin a esa repulsiva fosa com&uacute;n del ya difunto idealismo, es decir,
+la Academia.</p>
+
+<p>Jacques, por &iacute;ntima complexi&oacute;n bondadoso, re&iacute;a a m&aacute;s no poder de la
+g&aacute;rrula charla de Gustavo y de su pintura por el m&eacute;todo de las
+gesticulaciones, mas lo que no le perdonaba f&aacute;cilmente era el desorden
+de su vida, que entera se deslizaba en caf&eacute;s y cervecer&iacute;as, y aun m&aacute;s lo
+disgustaba el perverso esp&iacute;ritu de envidia, la hostilidad maldiciente
+con que denigraba a todo lo que val&iacute;a m&aacute;s que &eacute;l. A pesar de todo,
+Fabrice continuaba acogiendo amistosamente a este triste pariente y aun
+sac&aacute;ndolo de muy repetidos aprietos monetarios, y se conduc&iacute;a as&iacute; porque
+en su piedad de hombre honrado consideraba que aqu&eacute;l era el hermano de
+su primera mujer, criatura que, si enojosa en vida, reposaba ya en la
+huesa, despu&eacute;s porque Calvat ten&iacute;a un m&eacute;rito siempre grande a los ojos
+de un padre; el de amar a su hija divirti&eacute;ndola al mismo tiempo, porque
+con sus tendencias y aficiones a la m&iacute;mica, le representaba escenas de
+Guignol, imitaba el grito de diversos animales y los sonidos de varios
+instrumentos: era, en suma, un farsante que, con sus mil arlequinadas,
+arrancaba a la ni&ntilde;a esas infantiles carcajadas que suenan tan gratas en
+los paternos o&iacute;dos.</p>
+
+<p>Desde el primer momento este joven avejentado, grit&oacute;n, charlat&aacute;n,
+maltrecho de traje y no limpio de persona, con nariz como pico de ave
+carnicera, pegajoso bigote, dudosas u&ntilde;as y marcado olor a tabaco y
+cerveza, inspir&oacute; a Beatriz la m&aacute;s profunda antipat&iacute;a. Cierto es que se
+hab&iacute;a sentido conmovida ante las razones de sentimiento en que su marido
+fundaba su tolerancia, mas no por eso dejaba de ser para ella una
+contrariedad de las m&aacute;s fuertes tener que sufrir a la continua el trato
+y la presencia de semejante documento.</p>
+
+<p>Calvat vio por su parte con muy malos ojos el matrimonio de Fabrice con
+esta gran dama, cuyos desdenes present&iacute;a, y que iba a ser un fiscal
+implacable de sus habituales inconveniencias, y adem&aacute;s le molestaba que
+ahora cada vez que iba a ver a su sobrina ten&iacute;a que ponerse <i>paquete</i>.
+&iexcl;Trascendental motivo de rencor! Aparte del cual inspir&aacute;bale Beatriz esa
+aversi&oacute;n odiosa que sent&iacute;a por todo lo que fuese superior, a &eacute;l, ora en
+el orden f&iacute;sico, ya en el moral e intelectual. Por &uacute;ltimo, se sent&iacute;a
+inquieto en el &uacute;nico honrado sentimiento que le restase, temiendo que la
+nueva esposa de su cu&ntilde;ado no le arrebatara la afecci&oacute;n de Marcelita a
+quien, en su entender, alejar&iacute;a de &eacute;l poco a poco la altanera madrastra.</p>
+
+<p>Por todas estas comprensibles razones, tanto Calvat aborrec&iacute;a a Beatriz
+cuanto &eacute;sta lo despreciaba, y la mutua antipat&iacute;a de estos seres, unidos
+por diab&oacute;lico designio, no pod&iacute;a menos de crecer m&aacute;s, y m&aacute;s emponzo&ntilde;arse
+con el transcurso del tiempo.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="X" id="X"></a>X</h2>
+
+<p class="tit">confidencias</p>
+
+
+<p>Debe reposar sobre alg&uacute;n principio cient&iacute;fico, ser&aacute; tal vez un fen&oacute;meno
+de sugesti&oacute;n, ese afecto constante, seguro y marcado de todos los
+maridos hacia el hombre que sus mujeres aman. El pobre Fabrice no deb&iacute;a
+escapar a esa fatalidad: desde el regreso de Pierrepont mostraba por &eacute;l
+a&uacute;n m&aacute;s efusiva amistad que en los mejores tiempos del pasado, lo que
+quiz&aacute;s explicaba, el deseo de ganar para Beatriz la compa&ntilde;&iacute;a de un tan
+consumado y brillante hombre de mundo cual era el marqu&eacute;s. Habiendo
+mostrado &eacute;ste una muy natural reserva en renovar sus visitas a la joven
+pareja, el pintor le dirigi&oacute; reproches y lo mortific&oacute; a este respecto de
+una manera hasta enojosa; de todas las involuntarias torpezas en que
+incurrir pudo ante los ojos de su mujer nuestro pintor, no fue &eacute;sta la
+que menos dej&oacute; de chocarle, porque olvidando que Jacques ignoraba en
+absoluto el rec&iacute;proco secreto de ella con Pierrepont, vio en la
+insistencia de su marido para atraer al marqu&eacute;s al domicilio conyugal
+una falta de tacto, una inhabilidad peligrosa, y lo que es m&aacute;s, un
+rasgo de maldad con respecto a ella. &iexcl;C&oacute;mo! &iexcl;cuando ella misma agotaba
+voluntad y valor por expulsar para siempre de su alma el pensamiento de
+ese hombre, que tanto hab&iacute;a amado, era su propio marido quien se lo
+tra&iacute;a de la mano imponi&eacute;ndole su presencia turbadora!</p>
+
+<p>Fue &eacute;sta una nueva inculpaci&oacute;n que formul&oacute; contra Jacques y que, como
+las otras, no ten&iacute;a tampoco fundamento alguno de justicia, mas cuando
+una mujer tiene la desgracia de no amar a su marido, encuentra siempre
+motivo para atenuar a sus propios ojos la sin raz&oacute;n que su conciencia
+&iacute;ntima reprueba, y al proceder as&iacute; obra de buena fe, porque para su alma
+ulcerada todos son sufrimientos, para su enfermo coraz&oacute;n todas son
+heridas.</p>
+
+<p>Era, sin embargo, tan elevado el temple de car&aacute;cter de Beatriz, que ni
+un momento pas&oacute; por su mente la idea de ceder a la tentaci&oacute;n, abusando
+de la vulgar ceguera de su marido; persisti&oacute;, pues, en la conducta que
+de antemano se hab&iacute;a trazado al prever, m&aacute;s o menos tarde, la vuelta de
+Pierrepont, y fue para ella tanto menor dificultad tenerlo a distancia,
+cuanto que Pedro procuraba, por su parte, altivo y desde&ntilde;oso, mantenerse
+lejos de Beatriz, prefiriendo los reproches del marido al desprecio de
+la mujer.</p>
+
+<p>Fabrice, sin embargo, aunque sintiendo amargamente la frialdad sombr&iacute;a
+en que su mujer se encerrara, no desconfiaba vencerla a la larga en
+fuerza de generosas y delicadas atenciones. Despu&eacute;s de haber consentido
+y mimado de todas maneras durante el invierno a su ingrato &iacute;dolo, le
+tom&oacute; para el verano una linda quinta entre Meudon y Bellevue, cuya
+quinta ten&iacute;a, entre otras ventajas, la de aproximarla a su amiga la
+se&ntilde;ora de Aymaret, quien pasaba el est&iacute;o de aquel a&ntilde;o en Versalles. La
+mansi&oacute;n, con frecuencia habitada por pintores, era bastante sencilla,
+pero dominaba el radiante valle del Sena, mientras que a sus espaldas
+desarroll&aacute;base el siempre grandioso panorama de Par&iacute;s. La planta baja se
+abr&iacute;a sobre un vasto jard&iacute;n que bajaba hasta el r&iacute;o en suave pendiente a
+trav&eacute;s de bosquecillos y malezas llenas de gracia en medio de su
+abandono un tanto agreste: pr&oacute;ximo a la casa cierta especie de
+colgadizo, grande y acristalado, serv&iacute;a a Jacques de taller. En la parte
+baja del jard&iacute;n una espaciosa avenida rectil&iacute;nea, bordeada de arrayanes
+entrelazados, parec&iacute;a por su grandioso estilo ser el resto de un parque
+de cualquier antiguo castillo, y un camino p&uacute;blico, profundamente
+encajonado, corr&iacute;a por de fuera. Esta avenida se encontraba limitada en
+sus dos extremidades por muros muy elevados contra uno de los cuales
+hab&iacute;ase puesto un blanco, y en frente, al otro lado, un asiento r&uacute;stico;
+era nuestra alameda, en fin, un lugar particularmente retirado y
+solitario que hac&iacute;a las delicias de la mujer del pintor. All&iacute; pasaba
+cierto d&iacute;a Beatriz sus ensue&ntilde;os, y era una ardiente ma&ntilde;ana de julio, a
+fines, cuando vio aparecer en el recodo del vecino sendero a la
+vizcondesa de Aymaret, que le dijo en festivo tono:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Estaba segura de encontrarte en la alameda de los suspiros!</p>
+
+<p>En seguida, despu&eacute;s de haberla besado:</p>
+
+<p>&mdash;Vengo a darte una noticia... bastante inesperada... La pobre baronesa,
+que se lisonjeaba de tener treinta a&ntilde;os por delante...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute;!&mdash;exclamo Beatriz tornando violentamente el brazo de su amiga.</p>
+
+<p>&mdash;Se muri&oacute; anoche, hija m&iacute;a, de un ataque de gota al coraz&oacute;n...
+Pierrepont me env&iacute;a un telegrama encarg&aacute;ndome que te lo prevenga...</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret se interrumpi&oacute;; Beatriz, cubierto el rostro de
+palidez mortal, la miraba con aterradora fijeza... d&eacute;bil contorsi&oacute;n
+pleg&oacute; sus labios, apoy&oacute; la espalda contra los arrayanes, pero sus
+rodillas se doblaron y cay&oacute; desplomada.</p>
+
+<p>La vizcondesa lanz&oacute; un ligero grito, titube&oacute; un momento, mas advirtiendo
+que se hallaba demasiado lejos de la habitaci&oacute;n para ser o&iacute;da,
+arrodill&oacute;se delante de la joven desmayada e h&iacute;zole respirar su frasquito
+de sales, prodig&aacute;ndole al mismo tiempo dulces palabras. Beatriz volvi&oacute;
+lentamente a la vida, y mientras se levantaba desconcertada y at&oacute;nita:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; he tenido?&mdash;murmur&oacute; en d&eacute;bil voz.</p>
+
+<p>Un pliegue sombr&iacute;o obscureci&oacute; su n&iacute;tida frente de diosa y la sangre
+agolp&oacute;se a sus mejillas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iexcl;ya me acuerdo!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Quieres que vaya y llame a tu marido?</p>
+
+<p>&mdash;No... No... adem&aacute;s, ser&iacute;a in&uacute;til... Est&aacute; en Par&iacute;s... &iquest;Tienes ah&iacute; el
+telegrama?</p>
+
+<p>&mdash;T&oacute;malo.</p>
+
+<p>Beatriz lo ley&oacute;, e inclinando con desaliento la cabeza:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;Dios m&iacute;o... esto es ya lo &uacute;ltimo!&mdash;dijo en casi imperceptible
+tono.</p>
+
+<p>Y como la se&ntilde;ora de Aymaret la mirase con estupor:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Me crees loca?&mdash;continu&oacute;...&mdash;&iquest;No te explicas la emoci&oacute;n que me causa
+la muerte de esa mujer?</p>
+
+<p>&mdash;No... no te comprendo... &iexcl;pero absolutamente!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno! pues vas a comprenderme; pero prom&eacute;teme que lo que voy a
+decirte quedar&aacute; para siempre entre las dos.</p>
+
+<p>&mdash;Te lo prometo... pero me das miedo... &iquest;qu&eacute; es esto?... &iquest;qu&eacute; hay?</p>
+
+<p>&mdash;Hay, mi querida Elisa, que yo amaba al marqu&eacute;s de Pierrepont... lo amo
+de toda mi vida... y si rehus&eacute; su mano es porque la t&iacute;a me jur&oacute; que lo
+desheredaba si se casaba conmigo... y hoy ha muerto... &iquest;entiendes?... ha
+muerto algunos meses despu&eacute;s de mi matrimonio con otro... si hubiese
+esperado este poco de tiempo ser&iacute;a su mujer... ahora me encuentro
+separada de &eacute;l para siempre... &iexcl;y lo amo m&aacute;s que nunca!</p>
+
+<p>Ocult&oacute; el rostro entre sus manos y rompi&oacute; a llorar.</p>
+
+<p>Para la se&ntilde;ora de Aymaret, que hasta este instante mismo continuaba
+creyendo que Beatriz se hab&iacute;a casado con Fabrice por un arrebato de
+amor, fue esta revelaci&oacute;n tan nueva, tan imprevista, que en el primer
+momento no pudo responder a su amiga sino con vagas exclamaciones de
+admiraci&oacute;n y l&aacute;stima.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;pero es posible?... &iexcl;Pobre amiga m&iacute;a!... &iexcl;Pobre amada m&iacute;a! &iquest;C&oacute;mo
+no me lo hab&iacute;as dicho antes?</p>
+
+<p>Beatriz le cont&oacute; entonces brevemente lo que hab&iacute;a pasado a&uacute;n no hac&iacute;a un
+a&ntilde;o entre ella y la baronesa de Montauron, el juramento que ella
+empe&ntilde;ara, juramento que la muerte romp&iacute;a ahora.</p>
+
+<p>&mdash;Y aun cuando hubiese podido comunicarte mi secreto, no lo hubiera
+hecho... te conozco. Lo habr&iacute;as contado todo al marqu&eacute;s, &eacute;ste hubiera
+roto con su t&iacute;a y vendr&iacute;amos, hoy a estar en el mismo caso... &iexcl;Su ruina
+estar&iacute;a consumada, teniendo yo tal vez un d&iacute;a que sufrir sus
+reproches!... &iexcl;No, eso no!... Mi &uacute;nica falta ha sido haber abandonado mi
+primera inspiraci&oacute;n de entrar en el convento en lugar de contraer este
+desdichado matrimonio, enga&ntilde;ando a un hombre honrado.</p>
+
+<p>&mdash;Pero&mdash;arguy&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret&mdash;, a ese hombre honrado, que es al
+mismo tiempo un hombre de coraz&oacute;n y un hombre de talento, &iquest;no puedes
+amarlo un poco siquiera?</p>
+
+<p>&mdash;Lo he procurado... pero no puedo... Juzga mi situaci&oacute;n&mdash;replic&oacute;
+Beatriz con suma viveza.</p>
+
+<p>Y entonces puso a su amiga en antecedentes de sus primeros disgustos
+dom&eacute;sticos, de sus decepciones continuas, de sus repulsiones secretas.
+La se&ntilde;ora de Aymaret afect&oacute; chancear acerca de estas peque&ntilde;as miserias
+compar&aacute;ndolas con los dolores realmente trascendentales de la vida,
+exponiendo con mucho acierto a Beatriz que para borrar esas ligeras
+faltas de educaci&oacute;n de que adolec&iacute;a Fabrice, le bastar&iacute;a con dar a &eacute;ste,
+poco a poco, y como en broma, algunas lecciones de perfecta correcci&oacute;n,
+que, a no dudar, su marido recibir&iacute;a con buena, voluntad.</p>
+
+<p>El verdadero dolor para Beatriz estaba en ese perturbador amor que, a
+pesar suyo, la siguiera a su hogar, perturbador amor que la desalentaba
+en todos sus prop&oacute;sitos emponzo&ntilde;ando su existencia, ileg&iacute;timo afecto de
+que era necesario denodadamente hacer el sacrificio.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Muy f&aacute;cil de decir!&mdash;replic&oacute; su amiga.</p>
+
+<p>Entonces la se&ntilde;ora de Aymaret, tomando un tono confidencial, le hizo
+entender que ella tuvo necesidad de hacer un an&aacute;logo, hac&iacute;a algunos
+a&ntilde;os, y que le constaba ser dif&iacute;cil, mas no imposible, llevarlo a
+cabo...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y confesar&aacute;s, amada m&iacute;a, que yo hubiese tenido m&aacute;s excusas que t&uacute;!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y de qu&eacute; medio te has valido?&mdash;interrog&oacute; Beatriz, a quien esta
+misteriosa revelaci&oacute;n le interesaba&mdash;&iquest;Has dejado de verle?</p>
+
+<p>&mdash;Amada m&iacute;a, eso de dejar de verse no son m&aacute;s que palabras cuando se
+vive en la misma esfera social... No... pura y simplemente he cambiado
+mi amor en amistad... De esta manera el coraz&oacute;n no lo pierde todo...</p>
+
+<p>Beatriz la mir&oacute; de hito en hito.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ese es Pierrepont!&mdash;le dijo con voz muy baja.</p>
+
+<p>&mdash;De esto hace cuatro a&ntilde;os&mdash;prosigui&oacute; la vizcondesa&mdash;. No recuerdo qui&eacute;n
+distintamente... pero se parec&iacute;a algo al que has nombrado... Por otra
+parte, puedes estar tranquila... no me quer&iacute;a a m&iacute; tanto como a ti...
+porque a m&iacute; no se me insinu&oacute; para casarme...</p>
+
+<p>Beatriz titube&oacute; un momento, pero al cabo atrajo hacia s&iacute; tiernamente a
+su amiga, bes&aacute;ndose las dos en medio de abundantes l&aacute;grimas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;En fin! procurar&eacute;&mdash;afirm&oacute; Beatriz&mdash;; me ayudar&aacute;s con tus consejos y
+tu ejemplo... pero t&uacute; eres una valerosa y prudente mujercita, y yo soy
+un pobre ser d&eacute;bil y despechado... No hay mal que por bien no venga:
+siquiera ahora tengo el consuelo de poder hablar contigo de todas estas
+cosas... &iexcl;pero por Dios ni una palabra al marqu&eacute;s de lo que te he
+confiado!...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Si cometiese semejante falta&mdash;replic&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret riendo&mdash;,
+no ser&iacute;a una prudente mujercita!...</p>
+
+<p>Ca&iacute;a la tarde y las dos amigas se despidieron.</p>
+
+<p>Pero Elisa vino a ver a Beatriz con frecuencia hasta tanto que pareci&oacute;
+&eacute;sta a la vizcondesa m&aacute;s calmada. Sin embargo, a pesar de las tiernas
+exhortaciones de la se&ntilde;ora de Aymaret, era imposible que Beatriz no se
+sintiese profundamente turbada por las reflexiones que forzosamente
+hab&iacute;a de sugerirle la muerte de la se&ntilde;ora de Montauron; era imposible
+que en adelante no le pareciesen todav&iacute;a m&aacute;s pesados sus deberes,
+todav&iacute;a m&aacute;s amargas sus contrariedades.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XI" id="XI"></a>XI</h2>
+
+<p class="tit">&laquo;fin de siglo&raquo;</p>
+
+
+<p>No habiendo dejado la se&ntilde;ora de Montauron disposiciones testamentarias,
+ven&iacute;a a ser su leg&iacute;timo heredero el marqu&eacute;s de Pierrepont, quien por
+este hecho reun&iacute;a en sus manos una renta de m&aacute;s de cuatrocientos mil
+francos.</p>
+
+<p>Pas&oacute; Pedro el primer per&iacute;odo del luto cazando en los Genets y regres&oacute; a
+Par&iacute;s hacia fin de octubre instal&aacute;ndose en el hotel de la calle
+Varennes, que perteneci&oacute; a su t&iacute;a, pero conservando al propio tiempo su
+entresuelo del bulevar Malesherbes, detalle que hac&iacute;a sonre&iacute;r a las
+se&ntilde;oras... Fue el marqu&eacute;s, aun en los tiempos de su relativa pobreza,
+personalidad muy buscada en el alto mundo parisiense por cuanto su
+gracia caballeresca, su dignidad personal, su galanter&iacute;a discreta,
+hicieron de &eacute;l el prototipo de la m&aacute;s correcta distinci&oacute;n.</p>
+
+<p>Sorpresa, y sorpresa ingrata produjo, pues, verlo reaparecer en la
+escena donde era tan conocido y apreciado, con procederes mucho menos
+irreprochables. Ya el pasado invierno, despu&eacute;s de su vuelta de Londres,
+not&aacute;ronse cambios singulares en las costumbres de Pierrepont, pues se le
+vio con frecuencia en el teatro ocupando el segundo t&eacute;rmino de un palco
+de escena en compa&ntilde;&iacute;a de <i>se&ntilde;oritas</i>, muy agradables sin duda alguna,
+pero con las cuales no es uso mostrarse en p&uacute;blico, una vez pasados los
+d&iacute;as de la adolescencia.</p>
+
+<p>Este particular, como puede recordarse, no escap&oacute; a la mirada de la
+se&ntilde;orita de La Treillade, &iexcl;penetrante y adelantada criatura! Mostr&oacute;se
+igualmente Pierrepont cabalgando sin aprensiones en las avenidas del
+<i>Bosque</i> al lado de ciertas amazonas que no blasonaban de virtuosas, lo
+que no dej&oacute; de admirar tambi&eacute;n, mucho m&aacute;s trat&aacute;ndose de un hombre que
+hasta entonces conquistara con justicia la reputaci&oacute;n de discreto y
+decente. Y aun se dec&iacute;a m&aacute;s: se dec&iacute;a que nuestro personaje hab&iacute;a
+contra&iacute;do en Inglaterra un vicio, no tan raro en aquel pa&iacute;s como lo es
+en cualquier otro fuera de las islas. Al menos el vizconde de Aymaret,
+juez competente en estas materias, aseguraba a su mujer que ese diablo
+de Pierrepont trajo de por all&aacute; una afici&oacute;n un tanto desmedida al Jerez
+y al brandy.</p>
+
+<p>Las dos personas que en Par&iacute;s se interesaban por el marqu&eacute;s, a saber:
+Beatriz y la se&ntilde;ora de Aymaret, estaban consternadas con la divulgaci&oacute;n
+de tales desfavorables hablillas, pero hab&iacute;an acabado por enga&ntilde;arse a s&iacute;
+mismas, conviniendo que aquellas voces no eran m&aacute;s que el despecho de la
+envidia impotente.</p>
+
+<p>Sin embargo, fuerza era convencerse, porque apenas de regreso en Par&iacute;s,
+desvanecido por su inesperada fortuna, el heredero de la se&ntilde;ora de
+Montauron acentu&oacute; de modo tan escandaloso sus deslices, que aun sus m&aacute;s
+ardientes devotos tuvieron que confesar la extra&ntilde;a y desfavorable
+metamorfosis que en la conducta y el car&aacute;cter de aqu&eacute;l se efectuara;
+nunca fue Pedro un puritano, es cierto, pero siempre se le ve&iacute;a llevar a
+sus aventuras galantes aquella delicadeza moral que ellas reclaman, y
+que consiste, para el hombre de honor, en ocultar al p&uacute;blico sus
+debilidades en asuntos de amor, y con mucho m&aacute;s motivo que sus
+debilidades sus vicios, mientras que ahora parec&iacute;a como si el marqu&eacute;s
+pusiera empe&ntilde;o en desafiar la opini&oacute;n. Tal vez en consideraci&oacute;n a ese
+menguado prop&oacute;sito pregonaba a la luz del d&iacute;a sus relaciones con cierta
+comiquilla que merced a las larguezas del tard&iacute;o calavera arrastraba en
+el <i>Bosque</i> uno de los mejores equipajes de Par&iacute;s, y aun se a&ntilde;ad&iacute;a que
+no era &eacute;sta la mayor de sus locuras, comenzando a prest&aacute;rsele detalles
+de vida y costumbres que informaban los m&aacute;s deplorables caracteres.
+Habl&aacute;base entre dientes, por los salones, de ciertas cenas semanales
+donde se reun&iacute;an con el marqu&eacute;s y sus amigos esas mujeres sin principio
+que Par&iacute;s ve girar cual estrellas errantes entre los confines de la
+buena sociedad y de la sociedad dudosa, no faltando quien asegurara que
+de aquellas personas, algunas eran llevadas a tan orgi&aacute;sticos festines
+por sus mismos maridos, lo que hace de tales entes el m&aacute;s cumplido
+elogio.</p>
+
+<p>Cont&aacute;banse en desdoro de Pierrepont otras imprudentes excentricidades
+del mismo jaez que no hace al caso precisar aqu&iacute;, y que sin herir por
+incurable manera el honor de aqu&eacute;l, levantaban en torno de su nombre,
+hasta entonces tan respetado, ciertos lamentables rumores de
+desestimaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Beatriz y la se&ntilde;ora de Aymaret se hallaban demasiado mezcladas al
+movimiento parisiense para que no se les ofreciera la ocasi&oacute;n de
+verificar por s&iacute; mismas, ya en el <i>Bosque</i>, ora en el teatro, los
+des&oacute;rdenes que con tanta imprudencia a la vista de todos desplegaba el
+marqu&eacute;s, y adem&aacute;s la vizcondesa estaba en autos a estos respectos por su
+propio marido, consuetudinario comensal de las famosas citadas cenas,
+mientras que el portavoz para con Beatriz era Gustavo Calvat, a quien
+sus jocosidades de <i>bohemio</i>, aunque menospreciado, divertido,
+introduc&iacute;an en los teatros y en los caf&eacute;s de periodistas donde
+&aacute;vidamente recog&iacute;a los esc&aacute;ndalos corrientes del Par&iacute;s a la moda. Nunca
+hab&iacute;an existido entre Pierrepont y aquel ejemplar, a quien Pedro
+encontraba de continuo en el taller de Fabrice, grandes simpat&iacute;as, por
+cuya raz&oacute;n pon&iacute;a Calvat esmerad&iacute;simo empe&ntilde;o en poner de relieve, sobre
+todo delante de Beatriz, a fin de mortificarla, las calaveradas del
+marqu&eacute;s, adivinando las secretas solidaridades de &eacute;sta con un hombre
+nacido en su misma clase social. Pero, lo que m&aacute;s indiscutiblemente
+acusaba a Pierrepont ante los ojos de las j&oacute;venes amigas, era ese
+completo y absoluto alejamiento de aqu&eacute;l hacia ellas, cual si el
+marqu&eacute;s hiciera por el hecho una t&aacute;cita confesi&oacute;n de su indignidad;
+jam&aacute;s aparec&iacute;a por el taller de Fabrice, con grande aflicci&oacute;n del
+pintor, que tan sinceramente estimaba a aquel antiguo compa&ntilde;ero del
+combate y de la ambulancia.</p>
+
+<p>No era de extra&ntilde;ar su proceder con Jacques, puesto que Pedro hab&iacute;a
+renegado de la mayor parte de sus antiguas relaciones: ve&iacute;asele, sin
+embargo, de vez en cuando en el mundo, puesto que lo encontramos, hacia
+mediados de diciembre, en el saloncito privado de Mariana de La
+Treillade, si bien es cierto que una circunstancia especial lo llevaba a
+ese elegante santuario de la malicia, puesto que Pierrepont ven&iacute;a a
+felicitar a Marianita por su pr&oacute;ximo matrimonio. S&iacute;, al fin esta linda
+joven se casa, se casa con el bar&oacute;n Julio Gr&egrave;be, hijo de un acaudalado
+banquero de Par&iacute;s. Julio es ya heredero por l&iacute;nea directa de una docena
+de millones de francos, y espera suceder a su t&iacute;o en igual suma redonda.</p>
+
+<p>En el momento en que Pierrepont se presenta, la se&ntilde;ora de La Treillade
+va a salir, muy ocupada con la instalaci&oacute;n de su hija, y ruega a aqu&eacute;l
+que la dispense si lo deja solo con su hija y miss Eva.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita&mdash;le dice sent&aacute;ndose y afectando un aire de gravedad bastante
+equ&iacute;voco&mdash;, perm&iacute;tame que le dirija las m&aacute;s respetuosas
+felicitaciones... Se casa usted con uno de mis mejores amigos... un
+perfecto caballero... y una excelente persona de quien har&aacute; usted cuanto
+usted quiera.</p>
+
+<p>&mdash;No s&eacute;&mdash;responde Mariana, mir&aacute;ndolo de lleno con sus grandes ojos
+burlones&mdash;, no s&eacute; si es tan arreglado como usted dice, pero, en todo
+caso, le da un ejemplo que debiera usted imitar... &iexcl;pone a tiempo un
+punto final!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, desgraciadamente, no a todos se presenta tan propicia ocasi&oacute;n
+como lo es &eacute;sta.</p>
+
+<p>&mdash;Y note usted&mdash;contin&uacute;a Mariana&mdash;, que es bastante m&aacute;s joven que usted.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;S&iacute;, pero yo soy muy joven para mi edad, se&ntilde;orita!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;As&iacute; se dice al menos!</p>
+
+<p>&mdash;Y bien dicen... mientras que &eacute;l, Julio, es casi un viejo para la que
+tiene.</p>
+
+<p>&mdash;Eso me encanta; no podr&iacute;a usted hacerme mayor elogio... Yo soy de un
+natural tan suave, tranquilo y sensible, que un marido demasiado vivo de
+car&aacute;cter me har&iacute;a sufrir mucho.</p>
+
+<p>&mdash;Estoy tan convencido, desde hace mucho tiempo, de lo que me dice
+usted, se&ntilde;orita, que hasta me he permitido poner en antecedentes sobre
+el particular a mi joven camarada.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo as&iacute;, mi querido amigo?</p>
+
+<p>&mdash;Como usted lo oye... &laquo;Amado Julio&mdash;le he dicho... &iexcl;tan &iacute;ntima es
+nuestra amistad!...&mdash;He tenido el gusto de conocer a la se&ntilde;orita de La
+Treillade en casa de mi t&iacute;a, durante una temporada de campo... con ese
+motivo tuve la ocasi&oacute;n de estudiarla, descubriendo en ella una dulzura,
+una sensibilidad, y perm&iacute;tame la expresi&oacute;n, se&ntilde;orita... un candor... que
+exigen los mayores miramientos.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or de Pierrepont, no s&eacute; realmente c&oacute;mo darle las gracias por sus
+bondades conmigo...</p>
+
+<p>&mdash;No hacen m&aacute;s que principiar, se&ntilde;orita... &iexcl;si usted tiene a bien
+alentarlas!</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, las aliento... &iquest;Continuar&aacute; usted visit&aacute;ndome despu&eacute;s de
+casada?</p>
+
+<p>&mdash;Todos los d&iacute;as, si me lo permite usted.</p>
+
+<p>&mdash;Todos los d&iacute;as ser&iacute;a demasiado fatigoso para usted... porque nosotros
+vamos a vivir en la calle Monceau, y es un poco lejos de su horrible
+calle Varennes.</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n, se&ntilde;orita, pero, adem&aacute;s del hotel de la calle Varennes,
+conservo el entresuelo del bulevar Malesherbes.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;, amigo m&iacute;o?</p>
+
+<p>&mdash;Para tener el honor de continuar siendo vecino de usted.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;De veras!... &iexcl;si usted supiera c&oacute;mo me divierte eso!</p>
+
+<p>&mdash;A m&iacute; tampoco me contrar&iacute;a, se&ntilde;orita, se lo aseguro a usted.</p>
+
+<p>Este chispeante di&aacute;logo, que parec&iacute;a hacer las delicias de la candorosa
+institutriz, en aquellos lugares presente, fue interrumpido por la
+s&uacute;bita y bulliciosa irrupci&oacute;n de dos o tres j&oacute;venes amigas que
+invadieron el saloncito de Mariana. El fresco rostro de miss Nicholson
+tom&oacute; los colores de una rosa de Bengala cuando advirti&oacute; que Pierrepont
+se encontraba all&iacute;, pero, desdichadamente, al marqu&eacute;s no se le antoj&oacute;
+prolongar su visita, por cuya raz&oacute;n se puso en retirada, no sin haber
+antes dado la mano a Mariana, que le dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Creo que no ser&aacute; la &uacute;ltima vez... &iexcl;espero que cumplir&aacute; usted su
+palabra!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iexcl;de eso est&eacute; usted bien segura, se&ntilde;orita!</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de los besos de ordenanza, las se&ntilde;oritas de Alvarez y de
+Chalvin, que acompa&ntilde;aban a miss Nicholson, preguntaron con insistencia a
+la de La Treillade si se hab&iacute;a ya fijado la &eacute;poca del casamiento.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;respondi&oacute; Mariana&mdash;, se ha decidido que se efect&uacute;e el 5 de enero,
+as&iacute; como a manera de aguinaldos para m&iacute;... o, mejor dicho, para mi
+marido...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Creer&aacute;s, querida, que a&uacute;n no conozco a tu marido?&mdash;dijo la se&ntilde;orita
+de Chalvin&mdash;, &iexcl;y tengo una curiosidad!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Glotona!&mdash;replic&oacute; Marianita&mdash;, pues bien, rel&aacute;mete... va a venir...
+lo estoy esperando...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dicen que es seductor, amada m&iacute;a!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Seductor!... &iexcl;aun me parece poco!...</p>
+
+<p>Un momento despu&eacute;s la puerta se abr&iacute;a para dejar paso al bar&oacute;n Julio
+Gr&egrave;be, conocido por los gomosos de su laya por &laquo;Fin de Siglo&raquo;; era este
+el sobrenombre que &eacute;l se daba, llev&aacute;ndolo con m&aacute;s orgullo que un t&iacute;tulo,
+en raz&oacute;n a que sus amigos llam&aacute;banlo familiarmente por tan simb&oacute;lico
+apodo.</p>
+
+<p>Era nuestro bar&oacute;n hijo &uacute;nico y mimad&iacute;simo por su mam&aacute;, que vivi&oacute; en
+&eacute;xtasis delante de &eacute;l desde el momento en que abri&oacute; los ojos a esta
+p&iacute;cara vida; tiernamente hubo de sonre&iacute;r aquella buena se&ntilde;ora al saber
+las primeras calaveradas de su ni&ntilde;o, contribuyendo por su parte; con
+laudable empe&ntilde;o, a hacer de su pimpollo el insoportable se&ntilde;orito que
+retratando vamos. Para conservar en sociedad este original la
+prepotencia a que lo habituaron en familia, decidi&oacute; buscar una actitud,
+un algo que lo distinguiera de los dem&aacute;s mortales, y a falta de otros
+m&eacute;ritos, nada encontr&oacute; mejor que admirar o, m&aacute;s bien, seg&uacute;n su lenguaje,
+<i>espantar</i> a sus contempor&aacute;neos, haciendo los m&aacute;s c&iacute;nicos alardes de la
+m&aacute;s necia perversidad. Algunas nociones remot&iacute;simas de Darwin, recogidas
+por aqu&iacute; y por all&iacute; a salto de mata, compaginadas a la diabla con
+ciertas confusas pinceladas de Schopenhauer, proveyeron a nuestro
+baroncito de una descabellada teor&iacute;a nihilista, que predicaba
+impert&eacute;rrito de c&iacute;rculo en c&iacute;rculo y de sal&oacute;n en sal&oacute;n, declar&aacute;ndose en
+todas materias, literatura, pol&iacute;tica, artes y sobre todo en moral, tan
+esc&eacute;ptico, cansado, aburrido, desenga&ntilde;ado y desalentado, tan corrompido
+y tan caduco, tan hastiado de las viejas tradiciones, tan en
+liquefacci&oacute;n, en fin, que pronto ser&iacute;a necesario recogerlo con cuchara.
+Tales eran las pretensiones del &laquo;Fin de Siglo&raquo;, quien, no conservando
+las creencias del pasado y siendo demasiado tonto para penetrar las del
+porvenir, hab&iacute;a acabado por no tener ninguna.</p>
+
+<p>Algunos de sus camaradas de c&iacute;rculo, alucinados por su imperturbable
+aplomo y sus grandes bienes de fortuna, concluyeron por considerarlo
+cual un esp&iacute;ritu fuerte de primera magnitud, y &eacute;l mismo acab&oacute; por
+creerlo as&iacute; tambi&eacute;n.</p>
+
+<p>Sin embargo, y a pesar de sus pr&eacute;dicas, los gastos de representaci&oacute;n del
+se&ntilde;or de Gr&egrave;be tomaron tal vuelo en los &uacute;ltimos tiempos, que su t&iacute;o le
+prometi&oacute; no s&oacute;lo desheredarlo, sino lo que es m&aacute;s, ponerlo en tutela a
+menos de entrar en mejor v&iacute;a, y por esta raz&oacute;n decidi&oacute; contraer
+matrimonio con Mariana de La Treillade, a quien por otra parte
+propon&iacute;ase <i>espantar</i> en manera extraordinaria.</p>
+
+<p>Julio Gr&egrave;be era un joven de veinticinco a veintis&eacute;is a&ntilde;os, peque&ntilde;o de
+estatura pero bien formado y de una elegancia ultra-brit&aacute;nica: lo que le
+desfavorec&iacute;a mucho era un par de ojos muy saltones, azules p&aacute;lidos y
+cuya expresi&oacute;n era casi siniestra a veces, otras semiapagada. Ten&iacute;a
+resuelto andar, caminando con las piernas en arco, cual si aun a pie,
+estuviese montado a caballo.</p>
+
+<p>Y en esa triunfal apostura adelant&aacute;base por el sal&oacute;n de Mariana de La
+Treillade, a quien salud&oacute; con una ligera e ir&oacute;nica inclinaci&oacute;n de
+cabeza, depositando en las hermosas manos de su prometida una enorme
+caja de chocolatines: la manera de hacerle la corte fue este d&iacute;a
+bastante singular, pues consisti&oacute; en comer, a los at&oacute;nitos ojos de
+aquellas se&ntilde;oritas, una cantidad disparatada de las susodichas
+golosinas, y estimulado por las risas de admiraci&oacute;n de la interesante
+galer&iacute;a, persever&oacute; con su aire siniestro y fr&iacute;o en tan culto juego hasta
+verle el fondo al descomunal cartucho, no sin que abrigara serias
+inquietudes acerca de sus probables consecuencias, pero hab&iacute;a
+<i>espantado</i> a aquellos serafines: era, pues, dichoso.</p>
+
+<p>Las bodas se efectuaron tres semanas despu&eacute;s de la historiada proeza en
+la iglesia de San Agust&iacute;n, y como la joven pareja se pusiera de acuerdo
+para no llevar a cabo el reglamentario viaje de novios, se instalaron la
+noche misma de sus nupcias en el hotel que Marianita hab&iacute;a hecho comprar
+a su marido, calle Monceau, hotel cuyo arreglo presidi&oacute; ella misma dando
+muestra en el mobiliario y tren de su proverbial buen gusto, porque no
+era esta cualidad la que precisamente faltase a Mariana.</p>
+
+<p>Un gabinete colgado de seda azul con botones de oro preced&iacute;a a la alcoba
+de la joven desposada. En &eacute;l se detuvo al regreso de la iglesia, tir&oacute; su
+albornoz, descubri&oacute; la adorable cabeza y se dej&oacute; caer en un sill&oacute;n cual
+si se sintiese cansada y aburrida de las ceremonias del casamiento;
+entretanto su marido se calentaba los pies junto a la chimenea. Hab&iacute;a
+parecido todo el d&iacute;a m&aacute;s glacialmente desde&ntilde;oso, y aun en este momento,
+a solas con su joven y encantadora esposa, en los umbrales de la c&aacute;mara
+nupcial, no ten&iacute;a para su mujer otras caricias que una sonrisa burlona
+en sus labios y en sus ojos una perversa mirada.</p>
+
+<p>&mdash;Querida m&iacute;a&mdash;le dijo de pronto&mdash;, &iquest;sois del viejo r&eacute;gimen?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Viejo r&eacute;gimen?... perd&oacute;n... no comprendo.</p>
+
+<p>&mdash;Os pregunto, querida, si ten&eacute;is la simpleza de tomar en serio las
+viejas rutinas sociales, las tontas convenciones de nuestros padres...
+&iexcl;y en especial el matrimonio!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;A d&oacute;nde vamos a parar, amado Julio?</p>
+
+<p>&mdash;A ponernos de acuerdo desde el principio, &iexcl;alma m&iacute;a!, y para eso es
+necesario que antes nos conozcamos... En cuanto a m&iacute; voy a deciros
+claramente lo que soy... Os habr&aacute;n contado probablemente que yo era un
+libertino, un depravado, un don Juan... nada de eso, amiga m&iacute;a... no soy
+m&aacute;s que un hombre de mi &eacute;poca, desprendido de toda clase de
+preocupaciones... un hombre que puede someterse a las costumbres, y a su
+t&iacute;o... pero no me enajena la independencia.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s?&mdash;interrog&oacute; Mariana con una sonrisa indiferente y burlona
+que no dej&oacute; de desconcertar a su marido.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y qu&eacute; m&aacute;s?... pues es muy sencillo... he querido deciros que pod&eacute;is
+contar con mis m&aacute;s sinceros sentimientos... pero que no deb&eacute;is de
+esperar esas ternezas... es decir, las costumbres de uso en un
+matrimonio de aldea.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y despu&eacute;s?&mdash;continu&oacute; la joven con su misma sonrisa graciosa e
+impasible.</p>
+
+<p>&mdash;Y despu&eacute;s... que para sentar desde luego los precedentes de esta
+independencia que reclamo... os pido permiso para ir a dar una vuelta al
+c&iacute;rculo... por supuesto, si eso no os contrar&iacute;a demasiado.</p>
+
+<p>&mdash;Eso no me importa nada, amigo m&iacute;o.</p>
+
+<p>&mdash;Debo a&ntilde;adir que entrar&eacute; probablemente un poco tarde... hacia la
+madrugada.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Tanto mejor!&mdash;repuso ella.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno!&mdash;continu&oacute; el bar&oacute;ncito, tomando su sombrero&mdash;. &iexcl;De acuerdo!...
+&iquest;Me permit&iacute;s que os d&eacute; un beso en la mano?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Con mucho gusto!&mdash;y le tendi&oacute; la suya enguantada.</p>
+
+<p>Julio Gr&egrave;be sali&oacute; con aire de triunfador, ganando la calle por la
+escalera privada de su departamento.</p>
+
+<p>Era &eacute;ste un golpe de efecto que meditaba desde hac&iacute;a mucho tiempo y del
+que esperaba cosechar inmarcesible gloria, porque eso de ir a pasar su
+noche de boda en casa de su amante no pod&iacute;a ser m&aacute;s <i>fin de siglo</i>, nada
+pod&iacute;a dar m&aacute;s evidente testimonio de su desprecio hacia la estrecha
+moral del vulgo.</p>
+
+<p>Baj&oacute; Julio fumando, por la avenida de Messina, dio algunos pasos por el
+bulevar Haussman en direcci&oacute;n a la calle d'Argenson, donde viv&iacute;a su
+amante que lo aguardaba, mas se par&oacute; de pronto... De veras... lo
+abandonaba el valor; fuese que la enormidad de la villana acci&oacute;n que
+comet&iacute;a, despertase su conciencia embotada, fuese que la tranquila
+iron&iacute;a de Mariana lo inquietara, fuese que realmente estuviese enamorado
+de su mujer, ocultando su afecto por un est&uacute;pido y torcido amor propio,
+lo cierto es que renunci&oacute; a llevar m&aacute;s lejos su indigna fanfarronada y
+tom&oacute; de nuevo el camino de la calle Monceau. Despu&eacute;s de tan corta
+ausencia, le ser&iacute;a f&aacute;cil hacer pasar, la cosa como una simple broma.</p>
+
+<p>Ya en su casa, entr&oacute; sonriendo en el gabinete donde hab&iacute;a quedado su
+mujer; las l&aacute;mparas ard&iacute;an todav&iacute;a, pero Mariana no estaba; despu&eacute;s de
+haberla llamado con discreci&oacute;n, penetr&oacute; en el dormitorio d&eacute;bilmente
+alumbrado, mas vio sorprendido que no hab&iacute;a nadie; subi&oacute; corriendo a las
+habitaciones de miss Brown. Miss Brown tampoco estaba; no atrevi&eacute;ndose a
+interrogar a la servidumbre, sali&oacute; de nuevo y fue a tomar noticias al
+hotel del parque Monceau donde viv&iacute;a la se&ntilde;ora de La Treillade. Mariana
+no hab&iacute;a parecido por all&iacute;; entonces volvi&oacute; a su domicilio y pas&oacute; la
+noche pase&aacute;ndose en el gabinete de su esposa desde las doce hasta las
+siete de la ma&ntilde;ana, a cuya hora tuvo el gusto de verla entrar p&aacute;lida y
+yerta de fr&iacute;o, envuelta en un abrigo de pieles.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De d&oacute;nde ven&iacute;s?&mdash;le pregunt&oacute; con voz ahogada.</p>
+
+<p>&mdash;Vengo de pasear mi libertad como vos pase&aacute;is la vuestra.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Me parece bien!&mdash;grit&oacute; el bar&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No es verdad?&mdash;repuso fr&iacute;amente Mariana.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pero es que no ha sido m&aacute;s que una broma!</p>
+
+<p>&mdash;Una broma ha sido tambi&eacute;n la m&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qui&eacute;n me tom&aacute;is?&mdash;pregunt&oacute; al fin, rojo de c&oacute;lera.</p>
+
+<p>&mdash;Os tomo por un pobre hombre desenterrado... Vamos, idos a dormir...
+&iexcl;Vamos, idos!</p>
+
+<p>Mariana le mostr&oacute; la puerta y &eacute;l sali&oacute; mansamente... Estaba <i>espantado</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Querido&mdash;dec&iacute;a Julio algunos d&iacute;as despu&eacute;s en tono confidencial a su
+amigo Pierrepont&mdash;, sabes que si yo soy <i>fin de siglo</i>, &iexcl;mi mujer lo es
+a&uacute;n m&aacute;s que yo!</p>
+
+<p>&mdash;Me admiras, Julio&mdash;respondi&oacute; Pierrepont.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XII" id="XII"></a>XII</h2>
+
+<p class="tit">el palco del teatro franc&eacute;s</p>
+
+
+<p>Dos meses despu&eacute;s del casamiento de la se&ntilde;orita de La Treillade con el
+bar&oacute;n Julio Gr&egrave;be, Fabrice y su mujer, acompa&ntilde;ados de los se&ntilde;ores de
+Aymaret, fueron una noche al teatro Franc&eacute;s.</p>
+
+<p>Ocupaban aquel grande y conocido palco de escena que la administraci&oacute;n
+del establecimiento se reserva, cedi&eacute;ndolo de cuando en cuando a los
+amigos de la casa, y ese palco es tanto m&aacute;s buscado cuanto que de &eacute;l
+depende un saloncito colocado enfrente del otro lado del corredor.</p>
+
+<p>Eran las nueve y media y acababa de levantarse el tel&oacute;n para dar
+principio al segundo acto de <i>Mademoiselle de la Seigli&egrave;re</i>, cuando la
+atenci&oacute;n que Beatriz y la de Aymaret prestaban a la pieza, fue
+bruscamente interrumpida por la estruendosa entrada que efectuaban tres
+o cuatro personas en el palco opuesto al que ocupaban nuestras
+conocidas, quienes reconocieron en seguida a la baronesa de Gr&egrave;be, por
+su familia de La Treillade, escoltada de su fiel institutriz y seguida
+del marido y del marqu&eacute;s de Pierrepont.</p>
+
+<p>Estas se&ntilde;oras y caballeros parec&iacute;an estar de muy buen humor, tanto, que
+la exuberancia de sus demostraciones levantaron en la sala algunos
+murmullos de descontento.</p>
+
+<p>Todo Par&iacute;s se ocupaba hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo de la intimidad de Pierrepont
+con la joven baronesa de Gr&egrave;be, y en cuanto al bar&oacute;n, enteramente
+domado, fascinado e hipnotizado por su mujer, hab&iacute;a conclu&iacute;do por formar
+parte de la numeros&iacute;sima cohorte de maridos de que rebosa el mundo y de
+los cuales no sabe uno si compadecer la ceguera o admirar la
+complacencia. Aun para los que desconoc&iacute;an los escabrosos detalles de
+estas relaciones p&uacute;blicas del marqu&eacute;s con la tierna reci&eacute;n casada, la
+circunstancia precisamente de la extremada juventud de su c&oacute;mplice, le
+daba un aire de criminal corrupci&oacute;n de menores que causaba universal
+repugnancia. Fue esta grave falta nuevo motivo de tristeza para sus
+amigos de otros tiempos, que ve&iacute;an degradarse bajo sus ojos, de
+esc&aacute;ndalo en esc&aacute;ndalo, esta noble, delicada y caballeresca figura que
+tanto los hab&iacute;a hechizado en otros tiempos.</p>
+
+<p>Mucho tiempo hac&iacute;a que Beatriz y su amiga ni pronunciaban siquiera el
+nombre del marqu&eacute;s, cuando sufrieron la contrariedad de encontrarse con
+&eacute;l y Mariana cara a cara en una funci&oacute;n del teatro Franc&eacute;s. No tardaron
+en advertir que a su vez fueron reconocidas, considerada la expresi&oacute;n de
+fisonom&iacute;a de los vecinos y el incesante jugar de los anteojos; Mariana
+se expresaba con viveza, pareciendo mostrar decidido empe&ntilde;o en llamar
+la atenci&oacute;n del marqu&eacute;s sobre el palco de Fabrice.</p>
+
+<p>En el entreacto Jacques, a quien un trabajo urgente llamaba a casa, se
+retir&oacute;, seguido del vizconde, que se fue al c&iacute;rculo a jugar su
+indispensable partida de <i>b&eacute;sigue</i>. La se&ntilde;ora de Aymaret deb&iacute;a acompa&ntilde;ar
+a Beatriz a su domicilio al concluir el espect&aacute;culo.</p>
+
+<p>En los mismos momentos en que los dos maridos abandonaban la sala,
+Pierrepont, pareciendo obedecer contra su voluntad una orden de Mariana,
+se levantaba y sal&iacute;a de su localidad. Beatriz, que tras del abanico no
+cesaba de mirarlo, sinti&oacute; que el coraz&oacute;n se le saltaba del pecho, y aun
+tuvo que ponerse sobre &eacute;l la mano para contener sus violentos latidos.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; tienes... qu&eacute; te ha dado?&mdash;le pregunt&oacute; la vizcondesa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Estoy segura de que viene a vernos!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; disparate!... &iquest;Est&aacute;s loca?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya lo ver&aacute;s!</p>
+
+<p>Tres o cuatro minutos despu&eacute;s tocaron ligeramente la puerta del palco.
+La se&ntilde;ora de Aymaret se levant&oacute; a abrir y Pierrepont entr&oacute;.</p>
+
+<p>Salud&oacute; cort&eacute;smente pero con frialdad, y ech&oacute; a su alrededor una mirada
+como extra&ntilde;ando encontrar solas a las dos damas.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pues qu&eacute;, se ha ido Jacques?&mdash;les pregunt&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;&mdash;respondi&oacute; la vizcondesa&mdash;; acaba de irse.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh!... &iexcl;qu&eacute; fastidio!... &iexcl;qu&eacute; fastidio!&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Pedro ocupando con
+cierta extra&ntilde;a torpeza el asiento que le ofrec&iacute;an, con torpeza tal que
+se le cay&oacute; el anteojo de teatro, recogi&eacute;ndolo con risas tan exageradas
+que chocaron a aqu&eacute;llas damas&mdash;. Estaba encargado de trasmitirle una
+misiva... una misiva... a ese buen Jacques... pero no dudo de que la
+se&ntilde;ora Fabrice tendr&aacute; a bien servirme de intermediaria... y naturalmente
+obtendr&aacute; de su marido cuanto le pida...</p>
+
+<p>La incorrecci&oacute;n del lenguaje del marqu&eacute;s, el balbuciente acento con que
+acompa&ntilde;ara sus palabras, lo descompuesto de su gesto y modales, no
+escaparon a las j&oacute;venes amigas, que convinieron dolorosamente para sus
+adentros en c&oacute;mo eran una verdad los h&aacute;bitos de intemperancia que se le
+atribu&iacute;an a aqu&eacute;l.</p>
+
+<p>&mdash;He aqu&iacute; el caso&mdash;continu&oacute; Pierrepont, mientras las se&ntilde;oras escuchaban
+con verdadero estupor&mdash;. Todo el mundo se ocupa del retrato de miss
+Nicholson que Fabrice acaba de terminar... una obra maestra seg&uacute;n
+dicen... la baronesa Gr&egrave;be est&aacute; encaprichada de tener uno tambi&eacute;n...
+pintado por la mano del grande artista... pero seg&uacute;n parece... est&aacute;
+recargado de trabajo... rehusa clientela... hay que aguardar turno...
+hacer antesala... y yo quisiera uno... un retrato... de la mujer de mi
+joven amigo... por intermedio, repito, de la se&ntilde;ora Fabrice.</p>
+
+<p>Ni la &iacute;ndole de la petici&oacute;n, ni las formas con que fuera hecha, eran
+asuntos que pudiesen complacer a Beatriz.</p>
+
+<p>&mdash;Mi marido&mdash;respondi&oacute; aqu&eacute;lla con glacial desd&eacute;n&mdash;jam&aacute;s me consulta
+acerca de los modelos de mi agrado... Nunca hablamos de cosas que se
+refieren a su profesi&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!... &iquest;seg&uacute;n parece... la se&ntilde;ora de Fabrice nos niega su apoyo... en
+este particular?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or, lo niego&mdash;replic&oacute; Beatriz levant&aacute;ndose con dignidad&mdash;.
+Elisa, permite que me sirva de tu cup&eacute;; volver&aacute; dentro de veinte
+minutos.</p>
+
+<p>Pas&oacute; altivamente delante de Pierrepont, abri&oacute; la puerta del palco y
+entr&oacute; en el sal&oacute;n de enfrente poni&eacute;ndose su abrigo de pieles. La se&ntilde;ora
+de Aymaret hab&iacute;a venido a ayudarla; di&eacute;ronse la mano y Beatriz se fue.</p>
+
+<p>Pierrepont de pie, inm&oacute;vil, mudo, asist&iacute;a en la penumbra del palco a
+esta breve escena. Por fin, decidi&oacute;se a ir al encuentro de la vizcondesa
+que permanec&iacute;a en el saloncito; la interesante dama se hab&iacute;a sentado en
+un div&aacute;n y respiraba con dificultad cual si una mano de gigante le
+oprimiera el coraz&oacute;n. El marqu&eacute;s par&oacute;se delante de ella, agitadas las
+manos por un ligero temblor, encendidas la frente y las mejillas, porque
+la c&oacute;lera hab&iacute;a acabado por trastornarlo, y siempre balbuciente ensay&oacute;
+formular una disculpa.</p>
+
+<p>&mdash;A usted se lo puedo decir... con el respeto debido... mi intenci&oacute;n no
+ha sido... No entra en mis costumbres, usted sabe, insultar a una
+se&ntilde;ora... no creo que me he hecho acreedor... a su enfado... Por lo
+dem&aacute;s, ahora es ya asunto a debatir entre hombres... En cuanto a
+usted... me permito evocar recuerdos... que supongo...</p>
+
+<p>De pronto call&oacute;se, como advirtiese que la se&ntilde;ora de Aymaret ocultaba su
+rostro entre las manos y que las l&aacute;grimas escapaban de sus ojos,
+humedeciendo sus guantes.</p>
+
+<p>Hubo dos o tres minutos de silencio; en seguida el marqu&eacute;s, p&aacute;lido como
+un cad&aacute;ver, le dijo en baja, aunque firme voz:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; llora usted?</p>
+
+<p>La vizcondesa no le respondi&oacute; sino con una explosi&oacute;n de sollozos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!... lo s&eacute;&mdash;replic&oacute; el marqu&eacute;s, sacudiendo tristemente la cabeza&mdash;;
+llora por causa m&iacute;a... llora por causa del hombre a quien ha honrado con
+su amistad... con su estima... y a quien contempla hoy ca&iacute;do en la
+&uacute;ltima degradaci&oacute;n... pero si le causo l&aacute;stima... si le causo horror...
+&iquest;de qui&eacute;n fue la culpa sino de esa miserable mujer que acaba de irse?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or de Pierrepont!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nada de nuevo le digo, se&ntilde;ora... nada!... El cambio singular que se
+ha efectuado en mi vida es tal vez un enigma para todo el mundo menos
+para usted... Es imposible que usted... ya que no los dem&aacute;s, no adivine
+la causa verdadera...</p>
+
+<p>&mdash;Algunas veces... sin duda&mdash;murmur&oacute; la vizcondesa&mdash;, esa idea ha pasado
+por mi cabeza... Pero, &iquest;c&oacute;mo aceptarla?... &iquest;C&oacute;mo suponer que una
+decepci&oacute;n, por amarga que ella sea, haga caer a un hombre...?</p>
+
+<p>Titube&oacute; un momento.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Tan bajo!...&mdash;dijo Pierrepont, terminando la frase&mdash;. &iexcl;Pero, por
+Dios, se&ntilde;ora, usted ha sido mi confidente... en esa terrible hora de mi
+vida! Tenga usted en cuenta, pues, lo que ha debido ser para m&iacute; ese
+desenga&ntilde;o a que se refiere... A esa edad en que el destino del hombre
+est&aacute; en suspenso, es casi siempre una mujer quien lo decide... quien lo
+convierte en bueno o en malo... Cuanto a m&iacute;, esa mujer fatal ha sido su
+amiga de usted... Tal cual ella se me aparec&iacute;a entonces, con su temible
+belleza y sus supuestas virtudes, era a mis ojos como el viviente
+s&iacute;mbolo de la dicha que yo so&ntilde;aba en el seno de un hogar respetado...
+Yo hab&iacute;a cifrado todo mi porvenir, toda mi vida en ese ensue&ntilde;o de que
+ella era la inspiradora... Usted sabe todos los obst&aacute;culos que nos
+separaban, usted conoce todas las objeciones, todas las resistencias que
+deb&iacute;a yo arrostrar o vencer... Usted sabe que estaba pronto a todas las
+abnegaciones, a todos los sacrificios... No ignora que lo aceptaba todo,
+las privaciones, las estrecheces, la sujeci&oacute;n, el trabajo... con tal que
+fuera mi mujer... Sabe, en fin, cu&aacute;nto la amaba... con qu&eacute; loca
+ternura... casi santa, me atrevo a decirlo as&iacute;... Y cuando ella ha
+burlado un amor semejante, le admira a usted que me haya convertido en
+un insensato y que la llame una miserable.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or de Pierrepont, le compadezco con toda mi alma... pero, &iquest;es digno
+de usted, de su buen sentido, de su rectitud, llamar miserable a una
+mujer porque ha rehusado casarse con usted?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No la trato de miserable porque haya rehusado casarse conmigo... sino
+porque durante meses y a&ntilde;os ha alentado mi pasi&oacute;n, porque me ha hecho
+creer que la compart&iacute;a... y porque minti&oacute;, en fin!... Vamos a ver,
+se&ntilde;ora, &iquest;cree usted que soy un ni&ntilde;o? &iquest;cree que pude enga&ntilde;arme con
+respecto a su actitud, a sus miradas, a su acento, a su silencio mismo?
+Pues que, &iquest;todo eso no estaba diciendo que me amaba? &iexcl;Vamos, que usted
+misma estaba persuadida y todo eso no era m&aacute;s que mentiras y fr&iacute;a
+coqueter&iacute;a!... Y es que entonces, a pesar de mi escasa fortuna, para
+ella que no ten&iacute;a nada, era yo un partido... pero el d&iacute;a en que un
+pretendiente m&aacute;s rico se le present&oacute;, arroj&oacute;se en sus brazos sin mirar
+que me part&iacute;a el coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Si supiera, se&ntilde;or, si supiera cu&aacute;n injusto es usted!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se arroj&oacute; en sus brazos sin mirar que me part&iacute;a el coraz&oacute;n!&mdash;continu&oacute;
+con exaltaci&oacute;n creciente&mdash;, y todo lo que por m&iacute; pas&oacute; en ese momento,
+todo lo que he sentido de desencanto, de humillaci&oacute;n, de dolor, de
+salvajes celos... &iquest;c&oacute;mo no lo comprende usted? He pensado en darme la
+muerte... pero la vida que llevo es un suicidio como cualquier otro...
+con el descr&eacute;dito y la verg&uuml;enza adem&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or de Pierrepont... c&aacute;lmese, se lo ruego... c&aacute;lmese!...</p>
+
+<p>&mdash;Ha conseguido volverme loco... me ha hecho perverso en todo sentido...
+&iexcl;Ah! le juro que ella misma ha de convencerse de lo que digo. &iexcl;Ahora
+hace un instante, me negaba un favor balad&iacute;... y todo por ultrajar a esa
+mujer... que vale bien poco, es verdad... pero que, de cualquier manera
+que sea, es mejor que ella...! &iexcl;Pues bien, o nos dar&aacute; una satisfacci&oacute;n
+a la baronesa y a m&iacute;, o le matar&eacute; a su marido!... De todos modos lo
+aborrezco; un hombre honrado y todo lo que se quiera... pero a quien
+aborrezco, s&iacute;... &iexcl;har&aacute; el retrato de mi amante o lo mandar&eacute; al otro
+mundo!...</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or de Pierrepont&mdash;exclam&oacute; la vizcondesa, oprimiendo el brazo del
+marqu&eacute;s&mdash;; por todo lo que m&aacute;s quiero y lo que m&aacute;s respeto; por todo
+cuanto hay de m&aacute;s sagrado, le juro... &iquest;me oye usted? le juro que Beatriz
+es inocente de lo que la acusa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Sin duda, se lo ha dicho ella!&mdash;murmur&oacute; Pierrepont sonriendo con
+amargura.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ay, Dios m&iacute;o!&mdash;continu&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret fuera de s&iacute;&mdash;. Pues
+bien, me lo ha dicho... me lo ha dicho todo... me ha confesado todo...
+me ha dicho que le ama a usted desde su infancia y que nunca ha amado a
+otro hombre sino a usted... me ha dicho que la idea de ser su mujer era
+la &uacute;nica de sus ilusiones... que le adoraba, en fin... y que la t&iacute;a de
+usted la oblig&oacute; a rehusar su mano de usted so pena de desheredarle...
+que por usted se ha sacrificado... que por usted ha sufrido el
+martirio... &iexcl;Ah&iacute; tiene usted la verdad pura!... y le digo que ser&aacute; el
+&uacute;ltimo de los hombres si alguna vez hace que me arrepienta de la
+indiscreci&oacute;n culpable... culpabil&iacute;sima... que acabo de cometer...
+&uacute;nicamente para evitar una desgracia... para evitar el crimen que
+premedita usted.</p>
+
+<p>El marqu&eacute;s la contemplaba con mirada incierta, aun dudando todav&iacute;a, pero
+la confidencia que acababa de brotar del coraz&oacute;n y de los labios de la
+vizcondesa ten&iacute;a tal sello de verdad, que por s&iacute; misma se impon&iacute;a; as&iacute;
+lo comprendi&oacute; r&aacute;pidamente el marqu&eacute;s, y tomando con efusi&oacute;n las manos de
+la de Aymaret, mientras se sentaba delante de ella abrumado y confuso:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Es posible?...&mdash;le dijo&mdash;. S&iacute;, yo s&eacute; que nunca falta usted a la
+verdad... &iexcl;Oh! que Dios le premie el bien que me ha hecho usted... &iexcl;Oh!
+&iexcl;cuan agradecido le estoy!... &iexcl;No me da usted la dicha, ay!... pero al
+menos me devuelve car&aacute;cter y honra.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Tomo nota de ello!&mdash;d&iacute;jole la vizcondesa apretando la mano de
+Pierrepont, y le dio entonces detalles de las amenazas de que Beatriz
+hab&iacute;a sido v&iacute;ctima por parte de la muerta baronesa, no habiendo ya raz&oacute;n
+para ocultarle esos particulares que Pedro demostraba avidez en conocer.</p>
+
+<p>El movimiento de los espectadores de la sala les dio a entender que un
+acto terminaba.</p>
+
+<p>&mdash;Mi querido se&ntilde;or&mdash;dijo al marqu&eacute;s la vizcondesa poni&eacute;ndose de pie&mdash;,
+los dos tenemos necesidad de reposo... y todav&iacute;a m&aacute;s de reflexi&oacute;n... por
+otra parte, deben empezar a inquietarse en el palco de enfrente por su
+ausencia.</p>
+
+<p>Pierrepont hizo un gesto de soberana indiferencia.</p>
+
+<p>&mdash;Vaya usted ma&ntilde;ana a verme a las dos&mdash;concluy&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret&mdash;.
+Tenemos que tratar una cuesti&oacute;n muy seria, el de la conducta a seguir
+respecto a Beatriz.</p>
+
+<p>&mdash;Hasta ma&ntilde;ana, pues, se&ntilde;ora... y todav&iacute;a una vez gracias mil... &iexcl;Oh,
+gracias mil!</p>
+
+<p>Y gan&oacute; la puerta del corredor mientras que ella entraba en su palco.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XIII" id="XIII"></a>XIII</h2>
+
+<p class="tit">pasi&oacute;n</p>
+
+
+<p>La prudente mujercita pas&oacute; una noche muy inquieta pensando las
+consecuencias probables o posibles de la grave revelaci&oacute;n que se hab&iacute;a
+visto obligada a hacer al marqu&eacute;s. Esta trascendental confidencia le fue
+arrancada por necesidad tan imperiosa que nada pod&iacute;a reprocharse en su
+fuero interno, no pudiendo caber duda alguna acerca de que el primero de
+sus deberes fuese evitar a cualquier costa y ante todo el peligro de un
+sangriento conflicto personal entre Pierrepont y Fabrice; pero no por
+eso deploraba menos haberse visto reducida a tan apremiante extremidad
+sin que pudiera ocultarse a su buen juicio que la fuerza de las
+circunstancias iban a poner a Beatriz, para el futuro, en una situaci&oacute;n
+por extremo delicada con respecto al hombre que se hallaba en posesi&oacute;n
+del secreto de aqu&eacute;lla.</p>
+
+<p>Dejar ignorado que Pierrepont lo conoc&iacute;a hubiese sido ilusoria
+presunci&oacute;n, porque Elisa no pod&iacute;a esperar que el marqu&eacute;s se condenase en
+lo sucesivo a la misma reserva que observara en el pasado, siendo
+imposible suponer tampoco que consintiese ahora en continuar soportando
+el desprecio de Beatriz sin intentar ante ella una justificaci&oacute;n de su
+pasada conducta, aunque no fuese m&aacute;s que de aquella observada la noche
+anterior en el palco del teatro Franc&eacute;s. Y desde el momento que una
+explicaci&oacute;n era inevitable, pens&oacute; acertadamente la se&ntilde;ora de Aymaret que
+ser&iacute;a m&aacute;s decoroso y menos arriesgado hacerla ella misma a la
+interesada, descartando por ese medio a Pierrepont. En cuanto al nuevo
+sesgo que forzosamente iban a tomar las relaciones de Beatriz con el
+marqu&eacute;s, nada le pareci&oacute; mejor a fin de prevenir todo peligro sino hacer
+un llamamiento a los sentimientos de honor que en los dos reconoc&iacute;a.
+Franca y recta nuestra vizcondesa, otorgaba generosa y tal vez excesiva
+confianza a los nobles y leales procederes; as&iacute;, pues, dado este sentir,
+consideradas estas circunstancias, pareci&oacute;le imposible que ning&uacute;n
+expediente cualquiera pudiese dar el laudable resultado que persegu&iacute;a.</p>
+
+<p>Bajo la impresi&oacute;n de estas ideas fue que recibi&oacute; al marqu&eacute;s cuando fue a
+casa de ella al otro d&iacute;a en la hora que la vizcondesa le hab&iacute;a fijado.
+Pierrepont se present&oacute; muy serio, y su hermoso rostro, aunque un poco
+alterado, no conservaba traza alguna de aquella perversa risa que se
+apoderara hac&iacute;a tiempo de su semblante a guisa de mueca nerviosa.</p>
+
+<p>&mdash;Aseg&uacute;reme de antemano, querida amiga, que no he so&ntilde;ado lo que me
+confi&oacute; usted anoche.</p>
+
+<p>&mdash;Y no lo ha so&ntilde;ado usted... Ahora hablemos razonable y seriamente, si
+es posible. Le he libertado de una pesadilla que desgarraba su
+coraz&oacute;n... ha sido un poco a pesar m&iacute;o, lo confieso... pero, en fin,
+creo que, eso no obstante, me guardar&aacute; alg&uacute;n agradecimiento.</p>
+
+<p>&mdash;Un agradecimiento infinito.</p>
+
+<p>&mdash;Lo veremos... Hablemos claro. Posee usted ya el secreto de Beatriz;
+sabe usted que le ha amado mucho y que en lugar de haberle traicionado y
+sacrificado, como cre&iacute;a usted, ha sido ella, por el contrario, quien se
+impuso un verdadero martirio. Hoy tiene ya otras afecciones, otros
+deberes, y est&eacute; usted seguro de que no conseguir&aacute; apartarla de ellos,
+pero si abusa de mi forzada indiscreci&oacute;n, conseguir&iacute;a turbar su
+tranquilidad... y a m&iacute;, se&ntilde;or, en premio del servicio que le he
+prestado, me sumir&iacute;a en un abismo de dolor.</p>
+
+<p>&mdash;D&eacute;me usted sus &oacute;rdenes, d&iacute;game qu&eacute; quiere que haga.</p>
+
+<p>&mdash;Pierrepont, est&aacute; usted para siempre separado de la mujer a quien un
+d&iacute;a pens&oacute; usted unirse, y que le amaba como usted la amaba... eso, no lo
+niego, es una gran pena, una gran desdicha, pero irremediable,
+consumada; no, no debe, pues, pensar en otra cosa que en poner a
+cubierto de un seguro naufragio aquello que aun todav&iacute;a puede ser;
+honrosamente salvado; no le exijo que abandone Par&iacute;s y que no vuelva a
+ver a Beatriz, no, eso ser&iacute;a demasiado... pero s&iacute; le ruego que la vea en
+lo sucesivo como a una mujer de la que nada hay que esperar fuera de la
+amistad y de la estima. Mucha firmeza necesitar&aacute; usted, lo s&eacute;, para dar
+cumplimiento a mi s&uacute;plica; &iquest;mas no me dijo usted ayer mismo que le hab&iacute;a
+devuelto el car&aacute;cter... y el honor?</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora, espero darle la prueba.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias mil&mdash;respondi&oacute; la vizcondesa conmovida&mdash;, pero, para ayudarle
+en su prop&oacute;sito&mdash;a&ntilde;adi&oacute; sonriendo&mdash;, me permitir&aacute; usted que tome algunas
+precauciones sugeridas por mi antigua experiencia... Entre todas las
+contingencias que podr&iacute;an poner a prueba su tes&oacute;n, hay una que preveo y
+que deseo evitarle... Le ruego que prescinda de toda explicaci&oacute;n directa
+con Beatriz; yo la pondr&eacute; al corriente de lo ocurrido hoy mismo y no
+tendr&aacute; m&aacute;s sino presentarse de nuevo en casa de Fabrice como si nada
+hubiera pasado. Le prometo que ser&aacute; bien recibido; no se le har&aacute; alusi&oacute;n
+alguna ni en cuanto al presente ni en cuanto al pasado, y usted me
+promete, &iquest;no es verdad? rehu&iacute;rlas tambi&eacute;n por su parte... &iquest;me promete
+tambi&eacute;n no enternecerse?... &iquest;me promete, en fin, no ser para Beatriz m&aacute;s
+que un bueno y antiguo amigo como lo es para m&iacute;... y nada m&aacute;s?</p>
+
+<p>&mdash;Se lo prometo, y creo no tener en ello gran m&eacute;rito, porque lo que me
+ofrece me parecer&aacute; bien grato en comparaci&oacute;n a lo que he sufrido.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Sea en hora buena!... ahora le despido... Voy inmediatamente a su
+casa. Le he dado cita para hoy a mediod&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, se&ntilde;ora, puesto que usted me prohibe que me sincere ante ella,
+que me justifique a sus ojos, a lo menos que sepa...</p>
+
+<p>&mdash;Lo sabr&aacute; todo... Si no le escribo vaya usted a verla cuando tenga por
+conveniente, pero con preferencia el lunes... es el d&iacute;a que recibe... y
+as&iacute; se perder&aacute; entre mucha gente... eso ser&aacute; menos violento para usted y
+para ella... &iexcl;Pero es tarde! &iexcl;Me voy!... &iexcl;Hasta otro d&iacute;a!</p>
+
+<p>Y se separaron...</p>
+
+<p>Todav&iacute;a bajo el imperio de la dolorosa escena de la v&iacute;spera no hab&iacute;a
+podido a&uacute;n Beatriz dominar sus angustias cuando recibi&oacute; por la ma&ntilde;ana el
+lac&oacute;nico billete por el cual la se&ntilde;ora de Aymaret la preparaba para
+tener con ella una importante entrevista. Despu&eacute;s, al momento que la vio
+entrar, corri&oacute; la mujer del pintor al encuentro de su amiga
+pregunt&aacute;ndole con grande inquietud:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; hay?.... &iquest;qu&eacute; ocurre?</p>
+
+<p>&mdash;Hay en primer lugar que te traigo las excusas del marqu&eacute;s de
+Pierrepont, y adem&aacute;s la seguridad de que en adelante no nos har&aacute;
+sonrojar la amistad que le profesamos.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Es verdad lo que me dices?&mdash;exclam&oacute; Beatriz uniendo las manos en un
+transporte de grata sorpresa..</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, hija m&iacute;a; pero esa satisfacci&oacute;n la he comprado un poco cara...
+Si&eacute;ntate, que voy a contarte mi historia.</p>
+
+<p>Y le refiri&oacute; la tormentosa conferencia que tuvo la v&iacute;spera con el
+marqu&eacute;s en el saloncito del teatro Franc&eacute;s, sin omitir, por supuesto, el
+desenlace. &iexcl;Hab&iacute;a traicionado a Beatriz! Pero la hab&iacute;a traicionado para
+defenderla contra injustas y crueles imputaciones, para volver la calma
+a un desdichado en la desesperaci&oacute;n, en fin, y, sobre todo, para
+conjurar el inminente peligro de un deplorable desaf&iacute;o.</p>
+
+<p>Beatriz, que la escuchaba con apasionado inter&eacute;s, no respondi&oacute; sino
+cubriendo de besos la mano de su amiga.</p>
+
+<p>Segura ya del perd&oacute;n de aqu&eacute;lla, pas&oacute; la vizcondesa al terreno de las
+recomendaciones, de los consejos, de las s&uacute;plicas, repitiendo bajo otras
+formas lo mismo que hab&iacute;a dicho a Pierrepont, poniendo en antecedentes a
+su amiga de lo que conviniera con el marqu&eacute;s y procurando hacer
+comprender a aqu&eacute;lla, como Pedro por su parte lo comprend&iacute;a tambi&eacute;n,
+que, al renunciar a lo imposible, al aceptar lo irreparable,
+encontrar&iacute;an todav&iacute;a algunos encantos en su rec&iacute;proca situaci&oacute;n,
+encantos sin duda melanc&oacute;licos, pero puros y profundos en su misma
+po&eacute;tica nobleza. Fuera de eso no quedaba para Beatriz m&aacute;s que oprobio,
+degradaci&oacute;n, sonrojo, y para la misma se&ntilde;ora de Aymaret eternos
+remordimientos por una imprudencia tan involuntaria como imprescindible
+en evitaci&oacute;n de mayores males.</p>
+
+<p>Beatriz le dio las gracias con efusi&oacute;n, confes&aacute;ndole que en lo &iacute;ntimo de
+su conciencia se alegraba de que Pierrepont supiera la verdad y que
+ser&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s dichosa si lo viese volver a la buena senda, asegurando a
+la vizcondesa que en cuanto a lo dem&aacute;s pod&iacute;a tener confianza en ella.
+&laquo;Hay&mdash;le dijo con entera buena fe y no sin un poco de
+altivez&mdash;pensamientos que nunca me asaltan... He sufrido mucho, y mucho
+me queda que sufrir todav&iacute;a, pero aun cuando no tuviera principios
+tendr&iacute;a bastante orgullo, demasiado respeto a m&iacute; misma para ir a buscar
+el consuelo de mi perdido amor en una intriga galante.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de tan satisfactoria conferencia, la se&ntilde;ora de Aymaret volvi&oacute; a
+su casa y se tendi&oacute; en un sof&aacute; durmi&eacute;ndose con sue&ntilde;o de justo.</p>
+
+<p>El d&iacute;a siguiente de estos sucesos era un lunes, y, por consecuencia, el
+de recepci&oacute;n en casa de Beatriz. No quiso aguardar Pedro m&aacute;s tiempo para
+dar un paso que lo atra&iacute;a y lo inquietaba al mismo tiempo; encontr&oacute; a
+aqu&eacute;lla rodeada de visitas, circunstancia que atenu&oacute; las dificultades de
+esta primera entrevista. Un apret&oacute;n de manos bastante prolongado, un
+r&aacute;pido cambio de profundas miradas fue toda la explicaci&oacute;n que medi&oacute;
+entre ellos.</p>
+
+<p>Al abandonar la sala entr&oacute; el marqu&eacute;s en el taller de Jacques, quien no
+pudo reprimir, al ver a su antiguo amigo, un movimiento de sorpresa y de
+embarazo.</p>
+
+<p>&mdash;Querido maestro&mdash;le dijo sencillamente Pedro&mdash;, heme aqu&iacute; de nuevo...
+semejante al hijo pr&oacute;digo... En una palabra, he tenido graves
+disgustos... lanz&aacute;ndome para olvidarlos en una miserable vida de
+calavera... sin conseguir mi objeto... y vengo hoy a buscar ese olvido
+en el seno de mis antiguos amigos... no sin confesar que por ah&iacute; debiera
+haber empezado.</p>
+
+<p>&mdash;T&uacute; eres siempre bien venido, querid&iacute;simo Pedro&mdash;replic&oacute;le el pintor,
+d&aacute;ndole un prolongado y vigoroso apret&oacute;n de manos&mdash;. Tu presencia me
+hac&iacute;a falta y tambi&eacute;n tus consejos... y para reparar de seguida el
+tiempo perdido, voy a ense&ntilde;arte un cuadrito que me est&aacute; dando que
+hacer&mdash;y diciendo esto levant&oacute; un forro de sarga que cubr&iacute;a el
+caballete&mdash;. Para que no te equivoques&mdash;continu&oacute;&mdash;, principiar&eacute; por
+decirte que es el retrato de miss Nicholson; como ves, la pinto en
+figura de Hebe, y en el viejo estilo de nuestros padres, es un ensayo...
+Hebe se apresta a ofrecer la copa a los dioses... que est&aacute;n entre
+bastidores... &iquest;qu&eacute; te parece?... &iexcl;Yo la encuentro atroz!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es magn&iacute;fico!&mdash;contest&oacute; el marqu&eacute;s, despu&eacute;s de un minuto de examen.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos, tanto mejor! Pero hay todav&iacute;a para diez sesiones... Tengo otra
+pelota en el tejado... pero &eacute;sta es la mar... fig&uacute;rate que la primera
+vez que vino a verme descubri&oacute; el bueno de pap&aacute; Nicholson, curioseando
+en mis cartones, el bosquejo de cuatro grandes recuadros representando
+las cuatro estaciones... se ha enamorado de aqu&eacute;llos y quiere que se los
+pinte para su comedor de Chicago... Ya ves que nada se rehusan, en
+Chicago... Cuatro pedazos de pinturas de tres metros por dos... &iexcl;como
+quien no dice nada!... &laquo;Pero, se&ntilde;or&mdash;le dije&mdash;, para dar a usted gusto
+tendr&iacute;a que consagrar exclusivamente a esa obra un a&ntilde;o de vida... por lo
+menos... y francamente, mis medios no me lo permiten...&raquo; &iexcl;Motivo de m&aacute;s
+para estimular al buen se&ntilde;or, que me ha ofrecido una fortuna!... &iexcl;Y como
+al fin tengo mujer e hija, es &eacute;sta una ocasi&oacute;n para asegurarles su
+porvenir... por cuyo motivo he aceptado!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Has hecho muy bien, y pap&aacute; Nicholson tiene mejor gusto de lo que yo
+supon&iacute;a!... &iquest;Y has empezado ya tus recuadros?</p>
+
+<p>&mdash;No est&aacute;n m&aacute;s que esbozados... pero no puedo trabajar aqu&iacute;... el taller
+es demasiado chico... Me veo obligado a aceptar la hospitalidad de un
+vecino hasta que vuelva a mi colgadizo de Bellevue, donde nos
+encontraremos a nuestras anchas los recuadros y yo. Hemos vuelto a
+alquilar la quinta del a&ntilde;o pasado, y mi mujer, en consideraci&oacute;n a este
+trabajo excepcional, me concede instalarse en el campo muy temprano este
+a&ntilde;o. &iexcl;Espero, mi querido marqu&eacute;s, que no aprovechar&aacute;s otra vez nuestra
+residencia en el campo para hacernos una nueva rabona!</p>
+
+<p>&mdash;Teme, por el contrario, verme aparecer con demasiada frecuencia en tu
+horizonte&mdash;respondi&oacute; Pierrepont riendo.</p>
+
+<p>As&iacute; se vieron restablecidas bajo el pie de la antigua intimidad, las
+relaciones amistosas de estos dos hombres. Fabrice no pudo ocultar a su
+mujer el contento que esto le causaba, y, por la tarde, durante la
+comida, como hablasen de ese particular, la mortific&oacute; inocentemente con
+sus embarazosas preguntas acerca de lo que ella pudiese saber o adivinar
+sobre las causas que originaron esta dichosa y repentina conversi&oacute;n de
+Pedro.</p>
+
+<p>&mdash;Se me figura&mdash;dijo el pintor a Beatriz&mdash;, que tu amiga la se&ntilde;ora de
+Aymaret es quien ha operado el milagro.</p>
+
+<p>&mdash;Eso mismo me imagino yo&mdash;respondi&oacute; Beatriz.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que me llama m&aacute;s la atenci&oacute;n es que anteanoche en el teatro, sin ir
+m&aacute;s lejos, de todo ten&iacute;a cara menos de penitente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues precisamente!&mdash;replic&oacute; Beatriz&mdash;. Fue a nuestro palco a ver a
+Elisa cuando ya nosotros nos hab&iacute;amos ido, y aqu&eacute;lla le predic&oacute; un
+serm&oacute;n sin pa&ntilde;o.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; atractiva personita! Mas Pedro echa la culpa de sus calaveradas a
+grandes disgustos que ha tenido... &iquest;Qu&eacute; grandes disgustos han sido
+&eacute;sos?... &iquest;Tienes alguna idea?</p>
+
+<p>Beatriz dio respuesta a su marido con un signo negativo de cabeza y en
+sus labios se dibuj&oacute; indefinible sonrisa.</p>
+
+<p>Pocos d&iacute;as despu&eacute;s de estos incidentes, ocup&aacute;base la cr&oacute;nica escandalosa
+de Par&iacute;s de una ruptura entre el marqu&eacute;s de Pierrepont y la baronesa de
+Gr&egrave;be. Estos rumores eran fundados. Habiendo decididamente rehusado
+aqu&eacute;l servir de intermediario con Fabrice para que &eacute;ste hiciera el
+retrato de la joven dama a la moda, &eacute;sta lo despidi&oacute; despu&eacute;s de una
+violenta escena, y aunque mand&oacute; llamarlo al d&iacute;a siguiente por medio de
+un almibarado billete, Pedro fue inexorable, por m&aacute;s que el bar&oacute;n Julio,
+completamente domesticado ya, se hubiese tomado personalmente el trabajo
+de llevar por s&iacute; mismo la misiva.</p>
+
+<p>En los primeros tiempos inmediatos a la reconciliaci&oacute;n de Pierrepont con
+Beatriz, tuvo la se&ntilde;ora de Aymaret el gusto de ver que las rec&iacute;procas
+relaciones de aqu&eacute;llos tomaban el car&aacute;cter que ella les hab&iacute;a asignado
+con atinada prudencia. La vizcondesa notaba en la mutua actitud de Pedro
+y de su amiga, en su miradas, en su lenguaje, tan leal franqueza, tan
+tranquila paz, aun cierta alegr&iacute;a misma que le parecieron del mejor
+augurio, pues se echaba de ver en sus procederes ese contento de las
+personas que se encuentran satisfechas en una situaci&oacute;n dada sin aspirar
+a salir de ella. En realidad, encontr&aacute;base todav&iacute;a bajo la influencia de
+la impresi&oacute;n primera, que era para los dos la de un inmenso alivio,
+porque Beatriz no ten&iacute;a ya sobre su pecho aquella pesadumbre de verse
+acusada y condenada por el hombre que era para ella todo en el mundo, y
+Pierrepont, por su parte, a quien el aparente desd&eacute;n de Beatriz hab&iacute;a
+tan profundamente lastimado en su sensibilidad, y, justo es decirlo,
+tambi&eacute;n en su orgullo, no sent&iacute;a tampoco sus heridas desde el momento
+que se sab&iacute;a amado. Fueron, pues, estos momentos de deleite que dieron a
+ellos, al menos por alg&uacute;n tiempo, la ilusi&oacute;n de apacible y duradera
+dicha.</p>
+
+<p>Poco a poco fue el marqu&eacute;s volviendo a sus antiguas costumbres,
+frecuentando el taller de Jacques, donde encontraba casi siempre a
+Beatriz, sobre todo durante las sesiones para el retrato de miss
+Nicholson, con cuya amable persona hab&iacute;a intimado mucho la mujer del
+pintor. La se&ntilde;ora de Aymaret, a quien la joven americana inspiraba
+tambi&eacute;n decidida simpat&iacute;a, sol&iacute;a acompa&ntilde;arla cuando su padre no pod&iacute;a
+hacerlo. Miss Nicholson prepar&aacute;base por estos tiempos a abandonar la
+Francia despu&eacute;s de dos a&ntilde;os de residencia en ella, y ya sabemos las mil
+ocupaciones que una se&ntilde;orita tiene antes de dejar una ciudad como Par&iacute;s,
+raz&oacute;n por la cual no pod&iacute;a asistir diariamente a casa del artista;
+pas&aacute;ronse, pues, tres o cuatro semanas antes que el retrato hubiese
+recibido con la &uacute;ltima pincelada la firma del maestro, sin que, por otra
+parte, pareciese mostrar deseo de verlo terminado la bella interesada,
+quien manifestaba en las largas y fatigosas sesiones una paciencia
+verdaderamente angelical, sobre todo si el marqu&eacute;s de Pierrepont se
+encontraba presente. No dej&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret de parar su atenci&oacute;n
+sobre este detalle, cayendo en la cuenta de que el sonrosado encantador
+semblante de la joven, parec&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s encantador y m&aacute;s sonrosado cuando
+Pedro se dignaba dirigirle la palabra, pero para desdicha de la pobre
+Ketty nada presagiaba que el marqu&eacute;s tuviese la intenci&oacute;n de pasar a
+mayores.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo de lo apuntado, hizo la se&ntilde;ora de Aymaret otras
+observaciones que le dieron mucho que pensar decidi&eacute;ndola a llevar a la
+pr&aacute;ctica ciertos diplom&aacute;ticos planes. Habiendo ido la americana a
+despedirse de la vizcondesa en la v&iacute;spera de su partida para New York,
+v&iacute;a Havre, resolvi&oacute; aqu&eacute;lla aprovechar la oportunidad y poner los
+cimientos del proyecto que hac&iacute;a algunas fechas ven&iacute;a acariciando:
+claramente advirti&oacute; que miss Nicholson deseaba hacerle alguna confesi&oacute;n,
+circunstancia que llen&oacute; de gozo a la de Aymaret, quien, por su parte,
+estaba decidida a ped&iacute;rsela a aqu&eacute;lla. Ketty le cont&oacute; paulatinamente a
+Elisa, con esa mezcla de pudor y de intrepidez, que es uno de los
+hechizos de las de su raza, que sent&iacute;a una tierna inclinaci&oacute;n por el
+marqu&eacute;s, pero que, al mismo tiempo, estaba convencida de que aqu&eacute;l era
+totalmente indiferente hacia ella, por cuya raz&oacute;n part&iacute;a
+desesperadamente. La se&ntilde;ora de Aymaret trat&oacute; de rehacer un poco su
+moral, ofreci&eacute;ndole quedar hecha cargo de sus intereses, puesto que
+hac&iacute;a tiempo que pensaba casar a Pedro, quien de su lado hab&iacute;a encargado
+a ella, en quien ten&iacute;a ilimitada confianza, que le designara persona de
+su agrado; as&iacute;, pues, Elisa lo inclinar&iacute;a hacia Ketty, cuidando, por
+supuesto, de dejar a salvo la dignidad y delicadeza de &eacute;sta.</p>
+
+<p>&mdash;Pero entend&aacute;monos, ni&ntilde;a m&iacute;a&mdash;a&ntilde;adi&oacute; la vizcondesa&mdash;; si consigo
+expedirlo para Chicago, &iquest;puedo estar segura de que encontrar&aacute; buena
+acogida por su parte de usted, no es eso?</p>
+
+<p>Miss Nicholson respondi&oacute; con un gesto expresivo acompa&ntilde;ado de cierta
+expresi&oacute;n que a nuestra lengua podr&iacute;amos traducir por &iexcl;caramba!,
+arroj&aacute;ndose en seguida al cuello de la vizcondesa, a quien cubri&oacute; de
+besos, para salir despu&eacute;s con su aire marcial, la frente radiante, cual
+si ya reposaran en ella los elegantes florones de la corona de marquesa.</p>
+
+<p>La verdad era que las relaciones de Pedro con la mujer del pintor
+tomaban de d&iacute;a en d&iacute;a, merced a las facilidades del taller, un aire de
+intimidad que no entr&oacute; en las previsiones de la vizcondesa y que
+comenzaba a preocuparla seriamente. Los rec&iacute;procos procederes de
+Pierrepont y Beatriz ofrec&iacute;an ciertos s&iacute;ntomas acerca de los cuales
+nunca se enga&ntilde;a el fino olfato femenino. A la abierta actitud de los
+primeros d&iacute;as, hab&iacute;an sucedido timideces, cortedad, largas y profundas
+miradas, prolongados silencios, ensue&ntilde;os, mal humor constante; era
+visible que se buscaban, y que al mismo tiempo tem&iacute;an encontrarse; era
+visible que en sus m&aacute;s insignificantes palabras hab&iacute;a algo de tierno y
+de vibrante; no ignoraba la de Aymaret que sus conversaciones
+personales, directas, eran muy raras, y que aun parec&iacute;an querer
+evitarlas en lo posible, de lo que ven&iacute;a a deducir, con harta raz&oacute;n la
+vizcondesa, que procuraban ponerse en guardia contra la tentaci&oacute;n de las
+efusiones, de los recuerdos, de las mutuas ternuras; no los cre&iacute;a
+culpables, y les hac&iacute;a justicia, pero, un contacto tan &iacute;ntimo y tan
+familiar entre ellos, &iquest;no podr&iacute;a ser prueba demasiado fuerte que al fin
+diera al traste con sus resoluciones por firmes y sinceras que fuesen?
+&iquest;No se encontraban de nuevo en presencia el uno del otro exactamente
+como en otros tiempos, al lado de la se&ntilde;ora de Montauron? &iquest;No podr&iacute;an
+despertar paulatinamente y con el mismo ardor que en pasada &eacute;poca esos
+&iacute;ntimos sentimientos, haciendo a&uacute;n m&aacute;s sensible la ya grande antipat&iacute;a
+de Beatriz por su marido?</p>
+
+<p>La de Aymaret contaba con que la ausencia de Jacques y su mujer en el
+campo podr&iacute;a aflojar los lazos de esta peligrosa intimidad, alejando al
+marqu&eacute;s de Pierrepont, a quien no gustaba salir de Par&iacute;s; pero pronto
+perdi&oacute; esta ilusi&oacute;n, porque, pretextando aqu&eacute;l el vivo inter&eacute;s que le
+inspiraba la obra gigantesca que Fabrice hab&iacute;a emprendido, iba con
+frecuencia a la quinta de Bellevue, donde generalmente se quedaba a
+comer. Cuando la se&ntilde;ora de Aymaret los encontraba all&iacute;, observaba que &eacute;l
+guardaba siempre, ante Beatriz la misma reservada actitud, pero ve&iacute;a que
+palidec&iacute;an cuando se daban la mano, advirtiendo que comenzaba a surgir
+en sus pechos el hurac&aacute;n de la pasi&oacute;n; la vizcondesa se dec&iacute;a que si tal
+estado de cosas se prolongaba era suficiente la m&aacute;s leve combinaci&oacute;n de
+la suerte, el incidente de por s&iacute; m&aacute;s trivial para desencadenar las olas
+de amor tanto tiempo acumuladas, agitadas y comprimidas en aquellos dos
+corazones.</p>
+
+<p>Profundamente alarmada en su conciencia, en su honradez, en su amistad,
+comprendi&oacute; pronto que s&oacute;lo una medida radical y heroica pod&iacute;a contener a
+Pedro y Beatriz, en esa mancha fatal a los abismos, y fue entonces
+cuando le asalt&oacute; la idea de casar a Pierrepont con miss Nicholson,
+concierto que tendr&iacute;a adem&aacute;s la ventaja de alejar a aqu&eacute;l de Francia por
+largo tiempo.</p>
+
+<p>Restaba que los interesados ratificasen este proyecto; miss Nicholson
+hall&aacute;base conforme de antemano, pero era necesario vencer la doble
+oposici&oacute;n del marqu&eacute;s y de Beatriz, oposici&oacute;n tanto m&aacute;s insuperable
+cuanto que pod&iacute;a apoyarse en razones especiales; nada ten&iacute;an que
+reprocharse; manten&iacute;anse escrupulosamente en los l&iacute;mites de la honrada
+amistad que la se&ntilde;ora de Aymaret, la misma se&ntilde;ora de Aymaret les hab&iacute;a
+recomendado. &iquest;Por qu&eacute;, pues, atormentarlos? &iquest;Por qu&eacute; arrebatarles este
+inocente consuelo que ven&iacute;a a compensar un tanto sus pasados
+sufrimientos? &iquest;No acusar&iacute;an a su amiga de gratuita y tir&aacute;nica
+importunidad? &iquest;No corr&iacute;a el riesgo de enajenarse para siempre la
+preciosa afecci&oacute;n de aquellos dos interesantes seres?</p>
+
+<p>Una circunstancia imprevista vino a poner fin a las indecisiones de la
+se&ntilde;ora de Aymaret; su marido el vizconde, debilitado por todo linaje de
+excesos, hab&iacute;a ca&iacute;do de alg&uacute;n tiempo atr&aacute;s en un estado de anemia
+alarmante, y los m&eacute;dicos le prescrib&iacute;an una prolongada residencia en
+Glion, a orillas del lago de Ginebra; naturalmente, su mujer se prestaba
+a acompa&ntilde;arle, era necesario, pues, tentar un &uacute;ltimo esfuerzo.</p>
+
+<p>Para hacerlo as&iacute; march&oacute; una ma&ntilde;ana a Bellevue; cuando lleg&oacute; a casa del
+pintor, dij&eacute;ronle que Beatriz se hallaba en el jard&iacute;n, probablemente en
+el taller de su marido. Este taller se encontraba a alguna distancia del
+caser&iacute;o de la quinta, y no encontr&oacute; en aqu&eacute;l sino a Jacques, trabajando
+concienzudamente en sus recuadros, que promet&iacute;an ser verdaderas
+maravillas.</p>
+
+<p>Como la vizcondesa le manifestase su admiraci&oacute;n:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Magn&iacute;fico!&mdash;exclam&oacute; el artista alegremente&mdash;. Repite usted lo que
+Pedro me dec&iacute;a hace un momento, y cuando sus apreciaciones de usted
+coinciden con las de aqu&eacute;l, hay motivo para estar contento.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Est&aacute; aqu&iacute; Pierrepont?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, da con Beatriz una vuelta por el parque... me parece que han ido a
+la avenida de los arrayanes... ya usted sabe el camino.</p>
+
+<p>&mdash;Voy all&aacute;... hasta luego, amigo m&iacute;o. Y march&oacute;se por el sendero que
+atraviesa la parte baja del jard&iacute;n... Corr&iacute;an por esos d&iacute;as los
+postreros de abril, y a trav&eacute;s del follaje, a&uacute;n claro en esa &eacute;poca, pudo
+distinguir a Pedro y a Beatriz que caminaban lentamente uno al lado del
+otro. La se&ntilde;ora de Aymaret oy&oacute; a pesar suyo algunas de las palabras que
+en tenue voz cambiaban los interlocutores, y aun cuando en tal tono
+dichas, nada ten&iacute;an, en verdad, ni de misteriosas ni de
+confidenciales... y, sin embargo, cuando se vieron en presencia de la
+vizcondesa sus rostros revelaron confusi&oacute;n.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de algunas palabras indiferentes:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Pierrepont&mdash;dijo la de Aymaret&mdash;, &iquest;tendr&iacute;a usted la amabilidad
+de dejarme un momento a solas con Beatriz?... Pero, antes de que se vaya
+usted, &iquest;por cu&aacute;l tren piensa regresar a Par&iacute;s?</p>
+
+<p>&mdash;Por el de las tres y veinte, probablemente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Excelente!... &iexcl;Es tambi&eacute;n, el m&iacute;o!... Volveremos juntos si usted
+quiere.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Con mucho gusto, se&ntilde;ora!</p>
+
+<p>&mdash;Ir&eacute; a buscarle al taller dentro de algunos minutos.</p>
+
+<p>Una vez alejado Pierrepont, abord&oacute; Elisa sin ambages el asunto a debatir
+con Beatriz; se guard&oacute; bien de hacerle ni el m&aacute;s leve reproche,
+acus&aacute;ndose a s&iacute; misma de haber sido ligera, imprevisora, mala consejera,
+proponi&eacute;ndose ahora, antes de alejarse por muchos meses, reparar su
+imprudencia imperdonable; sab&iacute;a que entre su amiga y el marqu&eacute;s nada
+exist&iacute;a de criminal, pero, al fin, en sus revelaciones, advert&iacute;ase un
+algo de incorrecto, de equ&iacute;voco, porque aquella sinceridad de los
+primeros tiempos, vano fuera ocultarlo, hab&iacute;a desaparecido, y era
+imposible suponer que en adelante pudiesen continuar, sin alterar ya la
+tranquilidad o la estima de Beatriz, ya el honor de su propio marido;
+era, pues, de necesidad urgente poner remedio a ese estado de cosas, y
+el &uacute;nico remedio eficaz no pod&iacute;a ser otro sino el inmediato matrimonio
+de Pierrepont.</p>
+
+<p>Aunque evidentemente conmovida Beatriz ante esta insinuaci&oacute;n inesperada,
+la acogi&oacute; sin protestas y hasta sin objeciones. Quiz&aacute;s en el fondo de su
+alma turbada, empezaba a desconfiar de su propia constancia deseando as&iacute;
+que una mano potente viniese a salvarla de esa lucha que cada d&iacute;a m&aacute;s
+present&aacute;base a ella como m&aacute;s dolorosa, como m&aacute;s imposible. Autoriz&oacute;,
+pues, a la se&ntilde;ora de Aymaret para que indicase al marqu&eacute;s c&oacute;mo ella,
+Beatriz, deseaba su matrimonio, pidi&eacute;ndole &uacute;nicamente a su amiga que en
+lo sucesivo nunca le hablase de Pedro, ni jam&aacute;s le advirtiera, si deb&iacute;a
+partir, la &eacute;poca de su viaje.</p>
+
+<p>&mdash;Antes te quer&iacute;a&mdash;le dijo con sencillez la vizcondesa&mdash;, &iexcl;ahora te
+venero!</p>
+
+<p>Y la dej&oacute; en la avenida de los arrayanes marchando al taller en busca de
+Pedro.</p>
+
+<p>&mdash;Tenemos todav&iacute;a&mdash;dijo a &eacute;ste&mdash;, como una media hora antes que pase el
+tren... &iquest;Quiere usted que vayamos a esperarlo a la estaci&oacute;n de Meudon a
+guisa de paseo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; idilio!&mdash;respondi&oacute; alegremente el marqu&eacute;s levantando los ojos al
+cielo.</p>
+
+<p>Se despidieron de Fabrice, y un instante despu&eacute;s, haciendo el camino que
+baja de Bellevue a Meudon, la se&ntilde;ora de Aymaret expon&iacute;a a Pedro la
+delicada comisi&oacute;n de que para &eacute;l le hab&iacute;a encargado Beatriz.</p>
+
+<p>La frente de Pierrepont se carg&oacute; de nubes, pero, aunque manifestando tan
+extrema sorpresa cuanto viva impaciencia, era demasiado recto para no
+reconocer que la situaci&oacute;n que ocupaba entre Jacques y su mujer
+prest&aacute;base, aunque injustamente, a las m&aacute;s perversas interpretaciones,
+mostr&aacute;ndose en extremo sensible a la idea de comprometer a Beatriz, y
+m&aacute;s todav&iacute;a, a la de arrojar sobre el limpio nombre de su amigo una
+tacha de infamia, porque era visto que Pedro profesaba a &eacute;ste un real
+sentimiento de cari&ntilde;o y aun de respeto, y rechazaba con horror la idea
+de traicionar vilmente la confianza del honrado y grande artista. A&ntilde;adi&oacute;
+as&iacute;, magn&aacute;nimamente, la necesidad de hacer m&aacute;s fr&iacute;as las relaciones que
+pod&iacute;an dar lugar a fundadas sospechas, y aun convino en que,
+efectivamente, el matrimonio era el m&aacute;s seguro medio de romper para
+siempre con el pasado... Pero, &iquest;por qu&eacute; la Am&eacute;rica?... &iquest;Por qu&eacute; miss
+Nicholson mejor que cualquier otra?</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret consigui&oacute; vencer esta &uacute;ltima trinchera revel&aacute;ndole
+el secreto culto que le rend&iacute;a la linda millonaria, clase de lisonja a
+que todo hombre es siempre sensible.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, en fin&mdash;dijo Pedro, ya completamente arriado el pabell&oacute;n&mdash;, &iexcl;no
+es cosa de irse esta noche misma!... &iquest;Supongo que me conceder&aacute; usted
+algunos d&iacute;as para arreglar mis asuntos?</p>
+
+<p>&mdash;No muchos, mi querido amigo, porque yo me voy dentro de ocho y no
+quiero dejarlo a usted a mi retaguardia.</p>
+
+<p>&mdash;Su confianza de usted me encanta... &iexcl;Pero, en fin, sea! me ir&eacute; con el
+pr&oacute;ximo vapor que sale del Havre... porque, francamente, no puedo hacer
+el viaje a nado... Vamos, &iquest;quiere usted que le d&eacute; mi palabra?</p>
+
+<p>&mdash;No estar&iacute;a de m&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;Est&aacute; dada.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Muchas gracias!... recuerde usted que no debe prevenir a Beatriz el
+momento de su partida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Por supuesto!... pero podr&eacute; despedirme de ella sin decirle nada,
+supongo.</p>
+
+<p>&mdash;Eso s&iacute;... &iexcl;claro est&aacute;!&mdash;respondi&oacute; la vizcondesa.</p>
+
+<p>En esto llegaban a la estaci&oacute;n, al mismo tiempo que el tren, y como
+nadie m&aacute;s que ellos ocupasen el coche que los conduc&iacute;a a Par&iacute;s,
+convinieron en los t&eacute;rminos de la carta que al d&iacute;a siguiente mismo se
+propon&iacute;a la se&ntilde;ora de Aymaret escribir a miss Nicholson, anunci&aacute;ndole la
+pr&oacute;xima salida de Pierrepont para Am&eacute;rica.</p>
+
+<p>La vizcondesa estaba tan admirada como encantada del r&aacute;pido y
+relativamente f&aacute;cil triunfo con que terminara su doble campa&ntilde;a,
+dici&eacute;ndose a s&iacute; misma, no sin fundamento, que la d&eacute;bil resistencia
+opuesta por sus dos enamorados amigos, atestiguaban con victoriosa
+elocuencia c&oacute;mo ellos mismos estaban en el fondo convencidos de la
+irregularidad y de los peligros de la rec&iacute;proca situaci&oacute;n.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret escribi&oacute; a Beatriz aquella misma noche en
+encubierta forma, a fin de darle detalles sobre su conferencia con
+Pierrepont. Los subsiguientes d&iacute;as, mientras se entregaban a los
+preparativos del viaje, recibi&oacute; con frecuencia la visita del marqu&eacute;s, a
+quien puso en antecedentes acerca de la persona y familia de aquella que
+aceptaba por esposa, antecedentes que, como es natural, interesaban
+vivamente a Pedro, viendo la vizcondesa en la curiosidad de su amigo
+nueva garant&iacute;a de su firme resoluci&oacute;n, que, por otra parte, afianzaba
+suficientemente la empe&ntilde;ada palabra de caballero tan cumplido.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret deb&iacute;a ponerse en camino con su marido y sus hijos
+el primero de mayo, que era un martes; fue la v&iacute;spera a Bellevue con
+intento de despedirse de Beatriz, a quien hall&oacute; profundamente triste,
+aunque resignada, sabiendo all&iacute; por boca de su misma amiga que
+Pierrepont hab&iacute;a estado en la quinta aquella ma&ntilde;ana y participado a
+Jacques sus proyectos de viaje.</p>
+
+<p>El marqu&eacute;s deb&iacute;a partir dentro de tres o cuatro d&iacute;as, el s&aacute;bado 6 de
+mayo, d&iacute;a fijado para la salida del vapor a cuyo bordo ten&iacute;a ya su
+pasaje, prometiendo a la vizcondesa en su visita de despedida que desde
+Nueva York le pondr&iacute;a un telegrama anunci&aacute;ndole su llegada, y como se
+pusiese de pie para dejarla, la amable se&ntilde;ora le present&oacute; sus frescas
+mejillas cubiertas de rubor, dici&eacute;ndole simplemente:</p>
+
+<p>&mdash;Bese a su hermana.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente, la vizcondesa sali&oacute; para Suiza.</p>
+
+<p>Hasta el viernes, v&iacute;spera de su partida, titube&oacute; el marqu&eacute;s acerca de si
+volver&iacute;a o no a Bellevue, pero al fin decidi&oacute;se a hacerlo, visto que no
+acertaba con el tono a que deb&iacute;a ajustar su carta de adi&oacute;s a Beatriz;
+escribi&oacute; a ella varias, mas encontr&oacute;las todas secas por dem&aacute;s o en
+demas&iacute;a tiernas, y acab&oacute; por quemarlas. Llegado que fue a casa del
+pintor franque&oacute; la puerta dirigi&eacute;ndose en derechura al taller donde
+encontr&oacute; a Beatriz, presente su marido, ocupada en una labor de
+tapicer&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Querido, vengo a darte un apret&oacute;n de mano... porque no s&eacute; si volver&eacute; a
+verte antes de mi escapada a Am&eacute;rica... &iexcl;Estoy tan ocupado!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;tan pronto te vas?&mdash;pregunt&oacute; Jacques interrumpiendo su
+trabajo&mdash;; &iquest;qui&eacute;n te corre, hijo?... &iexcl;Ah! &iexcl;ah!... Estoy en el secreto...
+&iexcl;F&iacute;ate de mujeres para que guarden uno!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, eso est&aacute; todav&iacute;a en el aire... no son m&aacute;s que proyectos!... Lo
+&uacute;nico real es el viaje.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de esto no le habl&oacute; m&aacute;s que de sus recuadros, cuya grandiosa
+composici&oacute;n admiraba, arriesgando algunas ligeras cr&iacute;ticas de detalle,
+que el artista admiti&oacute; algunas veces, discuti&oacute; otras con su bondad y
+modestia usuales; una media hora transcurri&oacute; en esta conversaci&oacute;n, en la
+cual la mujer del pintor apenas tom&oacute; parte, continuando con taciturno
+aire, inclinada su cabeza de diosa, la labor de tapicer&iacute;a que la
+ocupaba, tal cual fugaz palabra de vez en cuando dicha, tal cual veloz
+mirada rebosando de sombras lanzada sobre el rostro del hombre que se
+iba.</p>
+
+<p>Cuando Pierrepont hubo dado a Jacques su adi&oacute;s postrero, levant&oacute;se ella,
+diciendo al marqu&eacute;s con voz conmovida, seca, vibrante:</p>
+
+<p>&mdash;Le voy a acompa&ntilde;ar.</p>
+
+<p>El marqu&eacute;s se inclin&oacute;, y juntos salieron del taller; a pesar de no estar
+sino a principios de mayo, el d&iacute;a hab&iacute;a sido abrumador de calor y una
+tormenta estall&oacute; sobre Par&iacute;s a mediod&iacute;a; la lluvia que cay&oacute; a torrentes
+hab&iacute;a cesado ya, pero el cielo estaba a&uacute;n nebuloso, la atm&oacute;sfera
+cargada. Se aspiraba ese fuerte olor que las lluvias de est&iacute;o hacen
+brotar de la yerba, de las hojas y de las flores, y rosas, lilas y
+acacias saturaban el aire con sus acres perfumes. Beatriz y Pierrepont
+se pasearon lentamente durante algunos minutos en el parque sin
+pronunciar palabra, par&aacute;ndose de tiempo en tiempo para echar una
+distra&iacute;da mirada sobre el lejano panorama de Par&iacute;s, sobre el cual el sol
+poniente lanzaba a intervalos a trav&eacute;s de las rotas nubes siniestros
+resplandores de incendio.</p>
+
+<p>Beatriz de pronto, como quien toma una brusca resoluci&oacute;n:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;M&aacute;rchese, se lo ruego!... Pero antes quiero darle algo para <i>ella</i>.</p>
+
+<p>Y se dirigi&oacute; con r&aacute;pido paso hacia la quinta. Su departamento personal,
+compuesto de un gran sal&oacute;n, gabinete y dormitorio, ocupaba toda la
+planta baja. La habitaci&oacute;n de Jacques y de Marcela estaban en el primer
+piso.</p>
+
+<p>Beatriz subi&oacute; los tres o cuatro escalones del peristilo, y volviendo la
+cabeza dijo a Pedro: &laquo;Vuelvo al momento&raquo;, entrando en seguida en el
+sal&oacute;n.</p>
+
+<p>Pierrepont, desconcertado al pronto, aguard&oacute; algunos instantes, pero al
+fin se decidi&oacute; a seguirla; la habitaci&oacute;n estaba casi a obscuras,
+cerradas las persianas para preservarse sin duda contra el fuerte calor;
+el marqu&eacute;s pudo, sin embargo, advertir que Beatriz no estaba all&iacute;; se
+present&oacute; un momento despu&eacute;s llevando un estuche en la mano.</p>
+
+<p>&mdash;Es su brazalete&mdash;le dijo en d&eacute;bil voz&mdash;; el brazalete que me envi&oacute;
+usted de Londres cuando mi casamiento... Entr&eacute;guelo de mi parte a su
+prometida... &iexcl;Quiero que mi sacrificio sea completo!</p>
+
+<p>Pierrepont intent&oacute; darle las gracias, pero su voz se ahog&oacute; en su
+garganta; puso la mano en la mano que ella le tend&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Adi&oacute;s!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Adi&oacute;s!&mdash;respondi&oacute;.</p>
+
+<p>Y aun no se oy&oacute; acabar este fatal vocablo, cuando cayeron el uno en los
+brazos del otro, en olvido la tierra y los cielos, enloquecidos,
+arrastrados por esos huracanes de pasi&oacute;n que tornan veloces honor de
+var&oacute;n, virtud de mujer, en flores marchitas, en muertos follajes, en
+huecas palabras.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XIV" id="XIV"></a>XIV</h2>
+
+<p class="tit">la apuesta</p>
+
+
+<p>El despertar de una mujer honrada y altiva que sucumbe al impulso
+funesto de una pasi&oacute;n prohibida es un desolador despertar, pero si raras
+veces sucede que no se arrepiente de su falta, es todav&iacute;a m&aacute;s raro que
+no persevere en ella, porque en primer lugar la ca&iacute;da es tan honda que
+h&aacute;cese imposible remontar la pendiente, luego porque ya, el error
+cometido, perdi&oacute;se todo, menos el amor; el amor es el &uacute;nico que
+sobrevive, lo &uacute;nico que resta, y al amor es necesario asirse, como la
+&uacute;ltima tabla que sobrenada en el mar de aquel moral naufragio.</p>
+
+<p>Y la mayor parte de las que cayeron se abrazan al postrer madero con una
+especie de violencia desesperada. Se entiende, por supuesto, que nos
+referimos aqu&iacute; a las mujeres de temple superior, no a esas otras para
+quienes amar es un simple pasatiempo mundano.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de lo ocurrido entre Pierrepont y Beatriz no hab&iacute;a ya ni que
+hablar siquiera del viaje de aqu&eacute;l: hasta discutir el punto les pareci&oacute;
+ocioso y no lo hicieron, pero no pod&iacute;a prescindirse de explicar este
+repentino cambio de ideas a las personas a quienes pudiera interesar.
+Miss Nicholson hab&iacute;a sido informada por la se&ntilde;ora de Aymaret del viaje
+del marqu&eacute;s, pero con tantas reticencias que la joven americana no
+hubiera podido admirarse de una decepci&oacute;n; mas, &iquest;c&oacute;mo justificar ante la
+vizcondesa aquella traici&oacute;n a la palabra dada, traici&oacute;n que despertar&iacute;a
+necesariamente en la perspicaz se&ntilde;ora sospechas fundad&iacute;simas?</p>
+
+<p>Pierrepont tuvo que resignarse a escribirle una carta trivial en la que
+tomaba como pretexto para aplazar su partida graves e imprevistos
+asuntos, pero la vizcondesa tan no crey&oacute; sus asertos que ni aun le
+contest&oacute; siquiera. Tampoco busc&oacute; las aclaraciones de Beatriz, quien por
+completo entregada a su delirante pasi&oacute;n, mostr&oacute;se casi indiferente a la
+dura afrenta que arg&uuml;&iacute;a tal silencio. En cuanto a Fabrice, admiti&oacute;
+f&aacute;cilmente que Pedro abandonaba un viaje hacia el cual nunca lo viera
+muy inclinado.</p>
+
+<p>Y entonces principi&oacute; para los dos c&oacute;mplices esa existencia turbada,
+mezcla de embriagueces y de amarguras, de olvidos y de remordimientos,
+de secretas concupiscencias y de terrores secretos que es la vida misma
+de los amores culpables. Pod&iacute;an, por fin, hablar sin reserva del pasado,
+confiarse todo lo que rec&iacute;procamente hab&iacute;an sentido y sufrido el uno por
+el otro, borrar los &uacute;ltimos lineamientos del terrible equ&iacute;voco que por
+tanto tiempo los tuvo separados, y los mismos transportes de la pasi&oacute;n
+eran descoloridos detalles comparados al hechizo de estas mutuas
+confidencias, de estas horas de ternura. Pero sus entrevistas &iacute;ntimas no
+eran frecuentes; lo eran a&uacute;n menos que antes de su com&uacute;n falta; la
+inocencia hab&iacute;a huido y observaban con la angustiosa atenci&oacute;n del que
+delinque; observaban y observaban, y todav&iacute;a no observaban lo bastante.
+Jacques era de natural tan generoso y confiado, estaba tan acostumbrado
+desde su temporada en los Genets a la intimidad de Pierrepont con
+Beatriz, se hallaba tan absorbido en el trabajo gigantesco que tra&iacute;a
+entre manos, que ni remotamente sospechaba la traici&oacute;n de que ven&iacute;a
+siendo v&iacute;ctima; pero un ojo por desventura m&aacute;s desconfiado, m&aacute;s
+penetrante, velaba en lugar del artista desdichado.</p>
+
+<p>La antipat&iacute;a de Gustavo Calvat hacia su cu&ntilde;ada Beatriz hab&iacute;a ido de m&aacute;s
+en m&aacute;s creciendo por efecto de sus cotidianos rozamientos y de los mal
+disimulados desdenes de aqu&eacute;lla; hab&iacute;a ido de m&aacute;s en m&aacute;s creciendo hasta
+el punto que hoy era no ya aversi&oacute;n, sino irreconciliable odio; tampoco
+simpatizaba Calvat con el marqu&eacute;s de Pierrepont, quien lo trat&oacute; siempre
+con altanera frialdad. Aunque el pintor continuase, bondadoso como era,
+recibiendo al taimado aprendiz en su casa y ayud&aacute;ndolo pecuniariamente,
+no pod&iacute;a pasar inadvertido para aquel ente que estorbaba, que no era con
+tanta frecuencia invitado a comer, que Beatriz, que se ocupaba mucho de
+la educaci&oacute;n de Marcelita, evitaba el dejar a la ni&ntilde;a a solas con &eacute;l, y
+ante tales procederes, que Calvat consideraba verdaderos ultrajes, no
+hab&iacute;a venganza que no se encontrase pronto a esgrimir contra aquella
+que paso a paso lo iba desalojando de una casa que &eacute;l consideraba como
+suya.</p>
+
+<p>A fin de ahorrar tiempo hab&iacute;a encargado Jacques a su cu&ntilde;ado de algunos
+secundarios detalles en la grande obra que lo ocupaba, y Calvat
+aprovechaba esta circunstancia para presentarse m&aacute;s que de costumbre en
+el taller del pintor, so pretexto de ofrecerle sus servicios, y cuando
+&eacute;stos holgaban &iacute;base a fumar en el jard&iacute;n o a acechar por fuera de la
+quinta el paso de Marcelita.</p>
+
+<p>Cierto d&iacute;a, como volviese de dar un paseo por el parque con la ni&ntilde;a,
+entr&oacute; bruscamente en el taller, y despu&eacute;s de asegurarse de que Fabrice
+estaba solo, le dijo de repente:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Querido, tengo que hablarte!</p>
+
+<p>&mdash;Habla&mdash;replic&oacute;le el pintor prosiguiendo tranquilamente su trabajo.</p>
+
+<p>&mdash;Me causa pena tocar este punto, pero me parece que no har&iacute;as mal en
+que Marcelita volviese a su colegio de Auteuil. Es la hija de mi hermana
+y eso me impone ciertos deberes.</p>
+
+<p>Fabrice baj&oacute; lentamente los escalones del andamiaje sobre que pintaba, y
+mirando fijamente a Calvat:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; me quieres decir con eso?</p>
+
+<p>&mdash;Quiero decirte que Marcela est&aacute; aqu&iacute; en mal&iacute;sima escuela, y que no
+debe permanecer por m&aacute;s tiempo en ella.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+
+<p>&mdash;Mi querido Jacques&mdash;replic&oacute; Calvat&mdash;, siento mucho abrirte los ojos y
+destruir tus ilusiones acerca de tu princesa... Pero... pero puesto que
+lo quieres, sea... &iquest;Sabes la pregunta que hace un momento me dirig&iacute;a la
+ni&ntilde;a a prop&oacute;sito de su excelente madre, de su irreprochable maestra?
+&laquo;T&iacute;o&mdash;dec&iacute;ame&mdash;, &iquest;se dan besos los caballeros y las se&ntilde;oras cuando no
+son marido y mujer?&raquo; &laquo;Algunas veces...&mdash;le respond&iacute;&mdash;en ciertas
+ocasiones... &iquest;Por qu&eacute; me preguntas eso, Marcelita?...&raquo; &laquo;Porque ayer
+tarde, despu&eacute;s de comer, cuando volv&iacute;a a dar las buenas noches a pap&aacute; en
+la sala, vi que el se&ntilde;or de Pierrepont besaba a mam&aacute;.&raquo;</p>
+
+<p>Apenas tuvo tiempo de terminar estas palabras, cuando Fabrice,
+agarr&aacute;ndolo por el cuello, casi hasta ahogarlo:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Miserable!&mdash;le dijo&mdash;, &iexcl;est&aacute;s ebrio!... &iexcl;Vete! &iexcl;Vete de mi casa!</p>
+
+<p>Y lo empuj&oacute;, arroj&aacute;ndolo fuera del taller.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pobre tonto!&mdash;murmur&oacute; Calvat haciendo una repugnante mueca.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Te he dicho que te vayas!&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Jacques marchando hacia su cu&ntilde;ado.</p>
+
+<p>Este hizo un signo amenazador de cabeza y se retir&oacute; seguido por la
+mirada de Fabrice, que no le quit&oacute; la vista hasta que le vio franquear
+la verja.</p>
+
+<p>Vuelto al taller, intent&oacute; maquinalmente el pintor reanudar su trabajo,
+pero la voluntad lo abandonaba; nublada la vista, inerte la mano, puso
+con desaliento sobre la pr&oacute;xima mesa paleta y pinceles, y sent&aacute;ndose
+sobre el borde de aqu&eacute;lla di&oacute;se a cavilar... S&iacute;... Calvat es un
+miserable... un alma degradada por los des&oacute;rdenes y la pereza... capaz
+de todo por satisfacer sus envidias y sus odios... detestaba a
+Beatriz... siempre la hab&iacute;a perseguido con su sorda malevolencia...
+ahora ya incid&iacute;a en la calumnia abierta... Esto era palmario... Pero
+Jacques se dec&iacute;a al mismo tiempo que su mujer, de la cual continuaba tan
+apasionado cual en el d&iacute;a mismo de sus nupcias, no ces&oacute; nunca de
+manifestar hacia &eacute;l frialdades de hielo, marm&oacute;reas resistencias... Esas
+frialdades radicaban sin duda en su &iacute;ntima complexi&oacute;n... mas... Y
+entonces las p&eacute;rfidas insinuaciones de la se&ntilde;ora de Montauron ven&iacute;an a
+clavar sus dientes de acero en el alma del desventurado artista. &iexcl;Qu&eacute; de
+veces crey&oacute; &eacute;l descubrir en su altiva consorte, esos sentimientos de
+desd&eacute;n, de disgusto, de enojo, de arrepentimiento, de que le hablara en
+cierta conversaci&oacute;n memorable la difunta baronesa!... Y esa idea de que
+Beatriz no lo amaba era para el pintor una tortura dantesca, s&oacute;lo un
+momento ahogada en el febril trabajar... Pero, en fin, porque amase m&aacute;s
+o menos a su marido no dejaba de ser Beatriz quien Beatriz era...
+&iexcl;Beatriz!... esa casta y altanera criatura a quien &eacute;l vio sufrir con
+tanta nobleza su infortunio, a quien &eacute;l vio rechazar con virtud tanta
+los protervos consejos, las falaces tentaciones de la suerte adversa...
+&iexcl;Oh, s&iacute;, no hab&iacute;a duda! si a &eacute;l no lo amaba, el honor y el deber eran
+para ella un culto, y de esos dioses jam&aacute;s renegar&iacute;a... Cierto que su
+simpat&iacute;a por Pierrepont era manifiesta y evidente, pero, &iquest;la inocencia
+de esa propensi&oacute;n no la proclamaba suficientemente esa misma t&aacute;cita
+publicidad de que Beatriz la revest&iacute;a? &iquest;no se explicaba, sin esfuerzo
+alguno, por afinidades de nacimiento y de educaci&oacute;n, de tradiciones de
+familia y comunes recuerdos?... &iquest;El mismo marqu&eacute;s no era citado como
+viviente s&iacute;mbolo de la m&aacute;s caballeresca lealtad?... &iquest;C&oacute;mo, entonces,
+infamar a los dos con la sospecha de una duplicidad tan abominable, de
+una traici&oacute;n tan baja?... y eso por las imputaciones de un ser como
+Calvat, bajo la fe de una delaci&oacute;n que ten&iacute;a todas las viles apariencias
+de cualquier carta an&oacute;nima... Porque las palabras que Calvat tuvo la
+villan&iacute;a de poner en labios de Marcelita, Jacques estaba seguro de que
+la ni&ntilde;a jam&aacute;s las pronunci&oacute;... y ese indigno Gustavo hab&iacute;a contado de
+antemano con la impunidad, convencido; cual se hallaba, de que Fabrice
+nunca interrogar&iacute;a a su hija acerca de tan dif&iacute;ciles cap&iacute;tulos.</p>
+
+<p>Sumido estaba a&uacute;n el artista en estas crueles cavilaciones, cuando la
+cortina de antigua tapicer&iacute;a que cubr&iacute;a la puerta del taller abri&oacute;se de
+pronto dejando ver el fresco y lindo rostro de Marcela.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te incomodo, pap&aacute;?</p>
+
+<p>&mdash;No, hija m&iacute;a&mdash;respondi&oacute; &eacute;ste cubierto de densa palidez.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Puedo entrar?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, mi vida.</p>
+
+<p>Y entr&oacute; la ni&ntilde;a, con un aro en la mano, presentando a su padre la
+frente.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s triste, pap&aacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; he de estar triste?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Como no trabajas!</p>
+
+<p>&mdash;Descanso un poco. &iquest;T&uacute; has estado corriendo?... &iexcl;Est&aacute;s roja como una
+amapola!</p>
+
+<p>&mdash;No, pap&aacute;, vengo de dar mi lecci&oacute;n de piano con mam&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Es buena contigo tu mam&aacute;?</p>
+
+<p>&mdash;Muy buena.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;T&uacute; la quieres mucho?</p>
+
+<p>&mdash;Mucho... pero a ti m&aacute;s que a ella... Me voy a jugar... pero bajo los
+&aacute;rboles... no al sol... no tengas cuidado.</p>
+
+<p>Iba a salir; Fabrice la llam&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ven, alma m&iacute;a!... voy a preguntarte una cosa... &iexcl;Ven, coraz&oacute;n m&iacute;o!</p>
+
+<p>Tom&oacute; la cabeza de Marcelita entre sus manos y mir&aacute;ndola fijamente:</p>
+
+<p>&mdash;Marcelita... vas a decirme... una cosa...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;El qu&eacute; pap&aacute;?</p>
+
+<p>Titube&oacute; algunos segundos; en seguida, bruscamente, sonriendo con amarga
+sonrisa:</p>
+
+<p>&mdash;Quiero que me des otro beso... ahora anda... anda a jugar... nena
+m&iacute;a... corre.</p>
+
+<p>Y Marcelita se fue corriendo.</p>
+
+<p>Cuando desapareci&oacute;, el artista, cuyo car&aacute;cter era firme cual la roca,
+enjug&oacute;, sin embargo, una l&aacute;grima. Despu&eacute;s se levant&oacute;, tom&oacute; su paleta y
+p&uacute;sose a pintar.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente experiment&oacute; la sorpresa de ver a Calvat entrar en el
+taller.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo te atreves a presentarte en mi casa?&mdash;le pregunt&oacute; con
+amenazadora gravedad.</p>
+
+<p>&mdash;Querido&mdash;respondi&oacute; Calvat en tono de sumisi&oacute;n&mdash;, he consultado con la
+almohada... vengo a presentarte mis excusas... No estaba ayer ebrio
+como me dijiste un poco rudamente, y aun a&ntilde;ado que no falt&eacute; a la
+verdad... Pero he hecho mal, convengo, en venir a repetirte un cuento de
+ni&ntilde;o que debi&oacute; afectarte profundamente, y que pod&iacute;a ser, que era
+seguramente, un embuste. He reflexionado y estoy persuadido de que
+Marcelita ha inventado la historia que me cont&oacute;. Los ni&ntilde;os, t&uacute; lo sabes,
+son grandes embusteros, y sus invenciones tienen con frecuencia ese aire
+de malicia socarrona y de falsa inocencia que es f&aacute;cil de advertir en la
+broma de tu hija... Con m&aacute;s, que nada se adelantar&iacute;a con interrogarla...
+porque, en ese caso, sostenga la ni&ntilde;a su mentira o la retire, se queda
+uno como estaba... Por consecuencia, me parece lo mejor pasar por alto
+la falta de la ni&ntilde;a, olvidar mi exceso de celo... bastante comprensible,
+por otra parte... y darme la mano.</p>
+
+<p>La justificaci&oacute;n alegada por Calvat no dejaba de ser fundada, y, adem&aacute;s,
+llevaba al alma atormentada del pintor algunos fulgores de bonanza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno, pase!... pero te prevengo que en lo sucesivo no quiero o&iacute;r ni
+una sola palabra reticente acerca de mi mujer... &iexcl;ya lo sabes!</p>
+
+<p>Sin embargo, desde el d&iacute;a que la duda se pos&oacute; en su esp&iacute;ritu, no pudo
+Jacques, por grande que fuera su imperio sobre s&iacute; mismo, impedir que
+algo traslucieran Beatriz y Pedro de la obsesi&oacute;n que lo atribulaba, y se
+penetraron de que eran objeto de una tal vez involuntaria vigilancia;
+resolvieron, pues, de com&uacute;n acuerdo, hacer a&uacute;n m&aacute;s raras sus
+entrevistas &iacute;ntimas, y obst&aacute;culos tales puestos a su pasi&oacute;n, dieron por
+resultado que &eacute;sta se hiciera todav&iacute;a m&aacute;s imperiosa, m&aacute;s absorbente.
+Jam&aacute;s llegaron a verse fuera de la quinta de Bellevue, porque Beatriz
+opuso una resistencia invencible a todas las combinaciones que
+Pierrepont le present&oacute; para facilitar sus citas a solas. &iexcl;Era culpable,
+es cierto! pero aun en su falta conservaba esa elevaci&oacute;n de alma que
+desprecia los ruines expedientes de la galanter&iacute;a vulgar, y excepcional
+hubiese sido que en las condiciones de existencia que les hab&iacute;an creado
+los acontecimientos, no hubieran buscado para suplir a sus habladas
+ternuras el medio fatal de escribirse. Con este error contaba Calvat.</p>
+
+<p>Como el lector habr&aacute; previsto, no afect&oacute; aquel villano el
+arrepentimiento de su delaci&oacute;n, y no se excus&oacute; con Fabrice sino para
+procurarse de nuevo entrada en la casa y vigilar m&aacute;s de cerca a aquella
+que hab&iacute;a resuelto perder. Calvat era un infame, pero no era un tonto, y
+pose&iacute;a, sobre todo, esos rastreros gustos de polizonte que son casi
+siempre sintom&aacute;ticos en los <i>bohemios</i> de su cu&ntilde;o. Ya antes que Marcela
+le hubiese dirigido la terrible interrogaci&oacute;n, terrible en su candor
+mismo, que el adocenado aprendiz apresur&oacute;se a llevar a su cu&ntilde;ado, hab&iacute;a
+aqu&eacute;l entrevisto, con esa malignidad y esa penetraci&oacute;n del odio, los
+lazos que un&iacute;an al marqu&eacute;s con Beatriz, pero comprendi&oacute; que se perder&iacute;a
+a s&iacute; mismo si despu&eacute;s de sus cuestiones con el pintor no presentaba a
+&eacute;ste en la ocasi&oacute;n primera la prueba irrefutable del delito.</p>
+
+<p>Convencido por una serie de deducciones naturales de que los dos amantes
+deb&iacute;an escribirse, se aplic&oacute; a descubrir sin descanso sus medios de
+correspondencia. Los frecuentes y largos paseos de Beatriz en la avenida
+de los arrayanes le parecieron equ&iacute;vocos, conjeturando que sus cartas
+habr&iacute;an de cambiarse por cima del poco elevado muro que cercaba el
+jard&iacute;n de la parte del camino; pero su vigilancia en aquellos contornos
+result&oacute; bald&iacute;a. &iquest;Se escribir&iacute;an sencillamente por el correo? Calvat,
+para cerciorarse, se impuso la costumbre de hacer centinela ante la
+verja de la quinta a la hora que llegaba el cartero.</p>
+
+<p>Conoci&eacute;ndolo este hombre por cu&ntilde;ado del pintor le entregaba las cartas
+dirigidas a la casa, y Calvat estudiaba cuidadosamente los sobrescritos.
+Aunque Fabrice no abr&iacute;a jam&aacute;s las que recib&iacute;a su mujer, no era veros&iacute;mil
+que el marqu&eacute;s escribiera a Beatriz sin tomar excepcionales
+precauciones, y fue as&iacute; que al cabo de algunos d&iacute;as llam&oacute; la atenci&oacute;n de
+Calvat el gran n&uacute;mero de las que llegaban en esta forma: &laquo;Se&ntilde;ora Jacques
+Fabrice; para entregar a la se&ntilde;ora vizcondesa de Aymaret&raquo;; y estimularon
+tanto m&aacute;s sus sospechas, cuanto que la letra parec&iacute;a evidentemente
+contrahecha: decidi&oacute;se a abrir una, y encontr&oacute;se con que, efectivamente,
+era toda del pu&ntilde;o de Pierrepont: he aqu&iacute; su contenido:</p>
+
+<p>&laquo;Querida Beatriz, s&iacute;, esta existencia de enga&ntilde;os y traiciones es indigna
+de nosotros y me complace que opines sobre este punto como yo... En
+tanto que esta situaci&oacute;n se prolongue, nuestra dicha no ser&aacute; m&aacute;s que una
+vana ilusi&oacute;n, nuestro amor no ser&aacute; otra cosa que un continuo
+sufrimiento... &iquest;Y no hemos ya sufrido demasiado?... Cree firmemente que
+soy tan incapaz como t&uacute; de buscar frases hip&oacute;critas para enga&ntilde;ar mi
+propia conciencia... Somos culpables, lo s&eacute;, pero, &iquest;qu&eacute; crimen de amor
+pudo encontrar mayores excusas?... &iquest;Se cruzaron jam&aacute;s entre dos
+corazones honrados y sinceros parecidas fatalidades?... S&iacute;, somos
+delincuentes, pero somos tambi&eacute;n al propio tiempo v&iacute;ctimas de la
+contraria suerte... Ser&iacute;a realmente vergonzoso y criminal perseverar en
+esta v&iacute;a de abominable duplicidad... &iexcl;Huyamos, pues!... &iexcl;Te lo ruego,
+alma m&iacute;a, d&iacute;gnate consentir!... Conf&iacute;a en m&iacute;... he tomado todas las
+medidas... Todo cuanto un hombre puede hacer, otro tanto har&eacute; yo para
+que tu destierro sea un destierro de encantos... &iexcl;Te adoro!&mdash;<i>Pedro</i>.&raquo;</p>
+
+<p>Cuando hubo terminado su lectura, crisp&oacute;se la cara de Calvat con una
+sonrisa de r&eacute;probo; dobl&oacute; la carta, empuj&oacute; la verja y se dirigi&oacute; al
+taller de Fabrice.</p>
+
+<p>&mdash;Hola, &iquest;eres t&uacute;?... Cre&iacute; que ser&iacute;a el marqu&eacute;s, quien qued&oacute; en venir hoy
+por la ma&ntilde;ana.</p>
+
+<p>&mdash;No, no es el marqu&eacute;s; soy yo&mdash;respondi&oacute; Calvat&mdash;. Querido&mdash;prosigui&oacute;,
+bajando un poco la voz&mdash;, no me acusar&aacute;s m&aacute;s de ser un borracho y un
+embustero, supongo... La casualidad me ha puesto en posesi&oacute;n de una
+carta que tiene mucho inter&eacute;s para ti... Como pariente y amigo tuyo, por
+grande que sea mi sentimiento... me es imposible dejar de
+entreg&aacute;rtela... Convendr&aacute;s conmigo cuando la hayas le&iacute;do.</p>
+
+<p>&mdash;No la leer&eacute;&mdash;replic&oacute; Jacques rechazando la mano de Calvat que le
+tend&iacute;a la carta&mdash;. &iexcl;Sal de aqu&iacute; al instante, y te prohibo que vuelvas
+jam&aacute;s a poner los pies en mi casa!</p>
+
+<p>&mdash;Ya me volver&aacute;s a llamar, y como no soy rencoroso, volver&eacute; a tu primera
+palabra. Esa carta es de Pierrepont dirigida a tu mujer. Ah&iacute; te la dejo.</p>
+
+<p>La arroj&oacute; sobre la mesa y sali&oacute; del taller.</p>
+
+<p>Ya solo, el artista tuvo un momento de horrible duda. Inm&oacute;vil,
+petrificado, ve&iacute;a delante de s&iacute; la mesa, y sobre la mesa la carta.</p>
+
+<p>Por fin march&oacute; hacia aqu&eacute;lla, con paso de aut&oacute;mata, con paso de estatua.
+Tom&oacute; en sus manos los fat&iacute;dicos renglones, titube&oacute; todav&iacute;a, hizo un
+movimiento como para rasgar la carta; despu&eacute;s, con brusca decisi&oacute;n, la
+despleg&oacute; y la ley&oacute;.</p>
+
+<p>Calvat, por su parte, al irse pas&oacute; por delante de la habitaci&oacute;n donde
+Beatriz trabajaba sentada a su ventana, aproxim&oacute;se vivamente y dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora; tengo el gusto de comunicarle que en el momento en que me es
+dado el honor de hablarle, su marido se ocupa en leer la &uacute;ltima carta de
+su amante de usted... Buenos d&iacute;as.</p>
+
+<p>Y se dirigi&oacute; hacia la verja; pero cuando iba a cerrarla alguien lo hizo
+se&ntilde;a de que la dejara abierta; era el marqu&eacute;s que ven&iacute;a de la estaci&oacute;n.
+Cruzaron un saludo. Calvat dobl&oacute; la esquina de la calle inmediata y
+Pierrepont entr&oacute; en la quinta.</p>
+
+<p>Bajo el golpe de la tremenda noticia que acababa de d&aacute;rsele, Beatriz
+qued&oacute; fulminada; hab&iacute;a o&iacute;do las palabras de Calvat, pero al principio no
+dio distintamente con su sentido; despu&eacute;s una luz terrible se hizo en su
+esp&iacute;ritu y comprendi&oacute;... Una carta de Pedro estaba en manos de su
+marido... Y de una mirada advirti&oacute; como en un caos sombr&iacute;o todo lo que
+pod&iacute;a salir en algunos minutos de los pliegues de aquella misiva: el
+deshonor, la verg&uuml;enza, la perdici&oacute;n, la muerte. Cerr&oacute; los ojos y
+durante un momento no vio m&aacute;s que tinieblas surcadas por siniestros
+rel&aacute;mpagos. De pronto, pasos que sonaban en las calles del jard&iacute;n la
+sacaron de su aturdimiento; mir&oacute; al exterior y reconoci&oacute; con terror
+indescriptible al marqu&eacute;s que, atravesando aqu&eacute;l, se dirigi&oacute; al taller
+de Fabrice. Se levant&oacute; despu&eacute;s s&uacute;bitamente, extraviada, loca, sin
+reflexi&oacute;n, sin precisos designios, arrastrada por el terror de un
+conflicto inminente entre aquellos dos hombres; lanz&oacute;se fuera de su
+gabinete, con su labor de tapicer&iacute;a en la mano, y baj&oacute; corriendo los
+escalones del peristilo, dirigi&eacute;ndose con precipitado paso hacia el
+taller donde Pierrepont acababa de entrar.</p>
+
+<p>Beatriz se acerc&oacute; a las cortinas que cubr&iacute;an la entrada de aqu&eacute;l,
+levant&oacute; ligeramente una de ellas y se puso a escuchar hasta donde se lo
+permit&iacute;a el latir desordenado de su coraz&oacute;n... A&uacute;n alcanzaba a ver lo
+que pasaba en el interior del taller.</p>
+
+<p>Fabrice, en el momento en que Pierrepont entr&oacute;, ocup&aacute;base en cargar dos
+pistolas, regalo precisamente de su amigo Pedro, y con las cuales ten&iacute;a
+costumbre de tirar por v&iacute;a de ejercicio en el jard&iacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te gustan siempre esas armas?&mdash;le pregunt&oacute; el marqu&eacute;s tomando y
+dejando en seguida sobre la mesa aquella que Jacques acababa de cargar.</p>
+
+<p>&mdash;Encantado&mdash;respondi&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Vas a tirar al blanco?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno! vamos a hacer una apuesta si quieres.</p>
+
+<p>&mdash;Con mucho gusto.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s hoy malo?... No tienes buen semblante.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, no me encuentro bien... acabo de tener una escena muy desagradable
+con Calvat.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!... precisamente sal&iacute;a cuando yo entraba.</p>
+
+<p>&mdash;Ese miserable ha jurado a mi mujer un odio mortal.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, desde hace tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora mismo la difamaba de una manera horrible.</p>
+
+<p>&mdash;Eso prueba que es un malvado y nada m&aacute;s.</p>
+
+<p>&mdash;Lo he echado de mi casa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bien hecho! aunque has tardado demasiado en hacer esa ejecuci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Y, sin embargo, me ha turbado... esto no puedo decirlo sino a un
+antiguo amigo como t&uacute; lo eres... S&iacute;, me ha turbado... Me ha dejado
+dudas...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Dudas sobre una mujer como la tuya? &iexcl;Vamos, Jacques, est&aacute;s loco!</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, &iquest;no es verdad?&mdash;replic&oacute; Fabrice&mdash;; t&uacute; la conoces bien... y aun
+antes que yo... Me responder&iacute;as de su honor con el tuyo, &iquest;no es cierto?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Absolutamente!</p>
+
+<p>&mdash;Y har&iacute;as bien... porque el tuyo y el suyo corren parejas...</p>
+
+<p>Y poniendo la carta del marqu&eacute;s bajo la vista de &eacute;ste:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Lee!</p>
+
+<p>Pierrepont retrocedi&oacute; cual si delante de &eacute;l se hubiese levantado un
+espectro. En seguida, tomando de sobre la mesa la pistola que acababa de
+colocar en ella y entreg&aacute;ndola a Fabrice por el culat&iacute;n:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;M&aacute;tame!&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>&mdash;No&mdash;replic&oacute; el pintor&mdash;, por lo menos no de esa manera.</p>
+
+<p>Dio algunos pasos a lo largo del taller como para fijar sus ideas,
+despu&eacute;s, volvi&eacute;ndose al marqu&eacute;s:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Puedes, si quieres&mdash;le dijo&mdash;, explicarme algunos giros de tu carta
+cuya significaci&oacute;n no alcanzo?... Invocas como excusas ciertas
+misteriosas circunstancias del pasado, ciertas fatalidades que pesaron
+sobre la se&ntilde;orita de Sardonne y t&uacute;... &iquest;Puedo saber a qu&eacute; haces alusi&oacute;n?</p>
+
+<p>Pierrepont relat&oacute; brevemente lo que aconteciera en otros tiempos entre
+Beatriz y &eacute;l, su rec&iacute;proco amor, y c&oacute;mo la se&ntilde;ora de Montauron oblig&oacute;
+por fuerza a la joven a rehusar la mano que &eacute;l le ofrec&iacute;a.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de una pausa de reflexi&oacute;n y de silencio, Fabrice le respondi&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Tu sentimiento hacia la se&ntilde;orita de Sardonne te har&aacute; desear sin duda
+que este asunto se trate entre nosotros sin ruido, sin esc&aacute;ndalo, a fin
+de evitar a ella una tacha de que yo deseo tambi&eacute;n ver a salvo mi
+nombre.</p>
+
+<p>&mdash;Todo lo que me propongas con ese fin&mdash;respondi&oacute; el marqu&eacute;s&mdash;, est&aacute;
+aceptado de antemano.</p>
+
+<p>&mdash;Un duelo con su acompa&ntilde;amiento ordinario de padrinos, etc., revelar&iacute;a
+todo al p&uacute;blico... Hace un momento me propon&iacute;as que jug&aacute;semos una
+partida a la pistola... Acepto... Somos poco m&aacute;s o menos de la misma
+fuerza en esa arma... Aquel de nosotros que gane su vida... el que la
+pierda, pierde la existencia en el suicidio.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Sea!... queda convenido&mdash;respondi&oacute; Pedro.</p>
+
+<p>&mdash;Cada uno de nosotros empe&ntilde;a su honor en que respetar&aacute; esas
+condiciones.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Queda convenido!&mdash;repiti&oacute; Pedro.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora&mdash;continu&oacute; el pintor&mdash;, fuerza es que me resigne a hacer una
+s&uacute;plica... S&eacute; que esto es absolutamente incorrecto, y te ruego que me
+excuses. He aqu&iacute; de qu&eacute; se trata... Si me toca dejar a mi hija hu&eacute;rfana,
+no quisiera, al menos, dejarla sin recursos. Ahora bien, nada tengo, si
+se except&uacute;an cien mil francos que Nicholson me ha dado a cuenta por los
+recuadros, cantidad que, seg&uacute;n convenio, tendr&iacute;a que devolverle si no
+termino mi trabajo... debe darme, adem&aacute;s, el doble de aquella suma el
+d&iacute;a que entregue la obra conclu&iacute;da... No creo que podr&eacute; acabarlos antes
+de cuatro meses... Te pido, pues, que si a m&iacute; me toca morir, me acuerdes
+ese plazo de que te he hablado... y no tengo necesidad de decirte que
+este convenio es rec&iacute;proco.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a en esta petici&oacute;n del desdichado artista algo tan conmovedor, que
+el marqu&eacute;s volvi&oacute; la cabeza para ocultar la contracci&oacute;n casi convulsiva
+de su rostro.</p>
+
+<p>&mdash;Ser&aacute;&mdash;dijo&mdash;como lo deseas.</p>
+
+<p>El pintor guard&oacute; las pistolas en su caja y tom&oacute; algunos blancos.</p>
+
+<p>&mdash;Conozco mucho estas armas. &iquest;Quieres que nos sirvamos de otras?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es in&uacute;til!&mdash;contest&oacute; Pedro&mdash;. Yo tambi&eacute;n he tirado frecuentemente con
+ellas. &iexcl;Vamos!</p>
+
+<p>Dejaron el taller y se dirigieron a esa avenida de los arrayanes de que
+tanto hemos hablado en el curso de nuestra narraci&oacute;n. Recordar&aacute; tal vez
+el lector que en uno de los extremos de la citada avenida exist&iacute;a una
+plancha de tiro: en frente, al lado opuesto, hab&iacute;a un asiento r&uacute;stico
+empotrado en la pared. Cuando Pierrepont y Fabrice se aproximaron a la
+placa para fijar los cartones, advirtieron a Beatriz sentada en el
+campestre banco: Beatriz trabajaba en su tapicer&iacute;a.</p>
+
+<p>Los dos hombres cambiaron una mirada.</p>
+
+<p>Uno y otro sab&iacute;an que la avenida de los arrayanes era para Beatriz un
+lugar favorito de paseo y de retiro. As&iacute;, pues, no se sorprendieron de
+encontrarla all&iacute;, creyendo que &uacute;nicamente la casualidad la hab&iacute;a llevado
+a aquel sitio; pero su presencia durante la escena que se preparaba iba
+a dar a &eacute;sta un car&aacute;cter tr&aacute;gico que impresion&oacute; vivamente a los dos,
+imponi&eacute;ndoles al propio tiempo un disimulo de fisonom&iacute;a y de lenguaje
+que en momentos semejantes era tan penoso como necesario.</p>
+
+<p>Beatriz, sin embargo, sostenida por el horror mismo de la tremenda
+crisis y por la excesiva tensi&oacute;n nerviosa, continuaba trabajando en su
+bordado con gran calma aparente, devolviendo a Pierrepont con su sonrisa
+habitual el saludo de &eacute;ste.</p>
+
+<p>&mdash;Hermoso d&iacute;a&mdash;le dijo&mdash;, &iquest;no es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, un verdadero d&iacute;a de verano... Aprovech&aacute;ndolo, vamos a jugar
+Fabrice y yo un partido a la pistola.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;cu&aacute;l de los dos es m&aacute;s fuerte?</p>
+
+<p>Pierrepont hizo un gesto de incertidumbre.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora vamos a verlo&mdash;respondi&oacute; sonriendo.</p>
+
+<p>Fabrice coloc&oacute; en el banco, al lado de ella, la caja de caoba y un
+paquete de cartuchos.</p>
+
+<p>Las armas de que iban a servirse eran pistolas Flobert, de gran calibre.</p>
+
+<p>Los blancos o cartones de tiro estaban divididos, seg&uacute;n pr&aacute;ctica, en un
+n&uacute;mero determinado de c&iacute;rculos conc&eacute;ntricos, desarroll&aacute;ndose alrededor
+de un punto mitad negro mitad blanco, punto que en el tecnicismo de los
+tiradores suele llamarse la <i>mosca</i>. La distancia de tiro era todo el
+largo de la avenida, es decir, veinticinco pasos pr&oacute;ximamente. Delante
+de Beatriz, profundamente conmovida, bajo su aparente tranquilidad,
+acabaron los jugadores de fijar las bases de la partida.</p>
+
+<p>Esta ser&iacute;a de siete disparos; el tiro era a voluntad; cada uno har&iacute;a dos
+de aqu&eacute;llos seguidos en las dos primeras entradas; en la tercera los
+disparos ser&iacute;an tres por cada lado sin soluci&oacute;n de continuidad. Cada
+sector del blanco tocado por los tiradores daba a &eacute;stos el n&uacute;mero de
+puntos determinados por el uso, n&uacute;mero de puntos que, por otra parte,
+llevan siempre marcados los cartones. El c&iacute;rculo m&aacute;s lejano del centro,
+un punto; la <i>mosca</i>, siete.</p>
+
+<p>Una moneda arrojada al aire indic&oacute; que Fabrice deb&iacute;a tirar el primero;
+rompi&oacute;, pues, sus fuegos y aloj&oacute; sus dos primeras balas en el interior
+del segundo c&iacute;rculo; Pierrepont, m&aacute;s inh&aacute;bil esta vez, o menos dichoso,
+perdi&oacute; una de sus balas en la plancha, la otra toc&oacute; el cart&oacute;n. Este
+primer <i>pase</i> aseguraba, por consecuencia, cuatro puntos a Jacques y uno
+solo a Pierrepont.</p>
+
+<p>&mdash;Me parece que me guardas consideraci&oacute;n&mdash;dijo el pintor.</p>
+
+<p>&mdash;De ning&uacute;n modo&mdash;replic&oacute; Pedro.</p>
+
+<p>Al segundo <i>pase</i> Fabrice meti&oacute; sus dos balas en el tercer c&iacute;rculo.
+Pierrepont, despu&eacute;s de aqu&eacute;l hizo dos y dos. Jacques ten&iacute;a diez puntos
+contra cinco.</p>
+
+<p>La tercera prueba le dio todav&iacute;a una ventaja m&aacute;s considerable; con sus
+tres balas marc&oacute; doce puntos; ten&iacute;a as&iacute; veintid&oacute;s contra cinco.</p>
+
+<p>Pierrepont, cuya actitud revelaba una especie de descuido y desaliento,
+se preparaba a hacer sus tres &uacute;ltimos disparos; montaba su pistola,
+cuando un ligero rumor le hizo volver la cabeza y sus ojos encontraron
+los ojos de Beatriz, fijos en &eacute;l con una expresi&oacute;n tal que aquella
+mirada penetr&oacute; hasta sus huesos. El marqu&eacute;s comprendi&oacute; instant&aacute;neamente
+c&oacute;mo ella se daba cuenta de todo... todo lo sab&iacute;a, y ese mirar
+desesperado, ardiente, suplicante, imperativo, lo conjuraba, lo
+exhortaba y le mandaba vivir y conservarse para ella. En momento alguno
+su sombr&iacute;a beldad tuvo poderes tales de fascinaci&oacute;n. &iexcl;Pedro se puso en
+el terreno, apunt&oacute; e hizo fuego! Con sus dos primeras balas atraves&oacute; el
+estrecho c&iacute;rculo negro que rodeaba el punto blanco central; su &uacute;ltima
+bala se aloj&oacute; en la <i>mosca</i> misma. Ten&iacute;a, pues, veinticuatro puntos
+contra veintid&oacute;s. Fabrice estaba condenado.</p>
+
+<p>Y aun no se hab&iacute;a disipado el humo del &uacute;ltimo disparo, cuando una
+estridente carcajada son&oacute; en los o&iacute;dos de los dos hombres estupefactos:
+Beatriz se hab&iacute;a puesto de pie bruscamente, r&iacute;gida, los ojos con
+expresi&oacute;n de espanto, abrasados por el siniestro relampaguear de la
+locura; balbuce&oacute; algunas palabras ininteligibles, luego estall&oacute; de
+nuevo su espasm&oacute;dico re&iacute;r, re&iacute;r tan salvaje, re&iacute;r tan continuo que
+parec&iacute;a repetido en la circunvecina campi&ntilde;a por las deidades mismas de
+lo horrible. Vi&eacute;ndola tambalearse, Fabrice corri&oacute; a sostenerla,
+deposit&aacute;ndola suavemente sobre el r&uacute;stico asiento; sus risas callaron,
+poco a poco se agitaron sus miembros en los esfuerzos de la convulsi&oacute;n,
+y al fin yaci&oacute; desmayada.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nos hab&iacute;a escuchado!... &iexcl;Todo lo sab&iacute;a!&mdash;murmur&oacute; el pintor como
+habl&aacute;ndose a s&iacute; mismo.</p>
+
+<p>Torn&oacute;se a Pierrepont, inm&oacute;vil a dos pasos, p&aacute;lido cual un cad&aacute;ver en su
+ata&uacute;d.</p>
+
+<p>&mdash;Te ruego&mdash;le dijo&mdash;que nos dejes solos.</p>
+
+<p>El marqu&eacute;s dud&oacute; un momento indic&aacute;ndole con la mano a Beatriz tendida e
+inerte sobre el banco.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Me crees capaz&mdash;le pregunt&oacute; el pintor&mdash;de maltratar a una mujer, aun
+cuando sea tan indigna como &eacute;sa?</p>
+
+<p>Fabrice entonces, recogiendo el pa&ntilde;uelo de su mujer, que hab&iacute;a ca&iacute;do a
+sus pies, lo empap&oacute; en el agua de una fuente pr&oacute;xima y humedeci&oacute; a
+Beatriz las sienes y el rostro. Al cabo de algunos minutos volvi&oacute; en s&iacute;,
+pase&oacute; a su alrededor la confusa mirada, fij&aacute;ndola luego sobre su marido,
+y un sordo gemido, con el movimiento s&uacute;bito de sus manos para cubrir los
+ojos, atestiguaron que volv&iacute;a a la vida, que recobraba la posesi&oacute;n de la
+terrible realidad.</p>
+
+<p>&mdash;Beatriz, si una explicaci&oacute;n te es demasiado penosa en estos momentos,
+la aplazo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, no... en seguida!&mdash;murmur&oacute; ella.</p>
+
+<p>&mdash;Adem&aacute;s, no ser&aacute; larga&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Fabrice&mdash;, porque, si no me enga&ntilde;o, todo
+lo sabes... Tus nervios te han denunciado... &iquest;Has o&iacute;do, no es cierto, mi
+conversaci&oacute;n con Pierrepont en el taller?</p>
+
+<p>Hizo ella un signo afirmativo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Sabes, entonces, por qu&eacute; razones he querido evitar el esc&aacute;ndalo de un
+duelo?... &iquest;Sabes que, para salvarte de toda tacha personal, y que,
+adem&aacute;s, podr&iacute;a caer de rechazo sobre mi inocente hija?...</p>
+
+<p>Beatriz repiti&oacute; su signo de afirmaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Como comprender&aacute;s, esta precauci&oacute;n resultar&iacute;a completamente ilusoria
+si salieses de casa de tu marido el tiempo que me resta de vida, porque
+eso equivaldr&iacute;a a revelar al p&uacute;blico lo qu&eacute; a m&iacute; y a ti nos importa
+tanto ocultarle. Esta situaci&oacute;n ser&aacute; para los dos extremadamente
+dif&iacute;cil, sabiendo lo que uno y otro sabemos y teniendo que tolerarla por
+tres o cuatro meses; mas, puesto que yo tendr&eacute; valor para sufrirla,
+tambi&eacute;n t&uacute; tienes que tenerlo.</p>
+
+<p>&mdash;Me someter&eacute; a lo que quieras.</p>
+
+<p>&mdash;Para confortarte durante ese trance tienes el consuelo de pensar que
+pronto ser&aacute;s due&ntilde;a de tus acciones... y que pronto tambi&eacute;n podr&aacute;s
+entregarte al hombre por cuya salvaci&oacute;n hac&iacute;as votos mientras que nos
+bat&iacute;amos.</p>
+
+<p>Beatriz no respondi&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Para acabar&mdash;a&ntilde;adi&oacute; Fabrice&mdash;, creo que no tengo que imponerte un plan
+de conducta durante ese breve per&iacute;odo;... Supongo que no olvidar&eacute;is ni
+t&uacute; ni el marqu&eacute;s de Pierrepont el respeto que se debe a un hombre cuyos
+d&iacute;as est&aacute;n contados.</p>
+
+<p>Y, una vez pronunciadas estas palabras, la dej&oacute; dirigi&eacute;ndose al taller.</p>
+
+<p>Beatriz permaneci&oacute; todo el d&iacute;a en aquella fatal avenida, ya caminando
+inconscientemente, ya sent&aacute;ndose anonadada sobre el banco... Pero, &iquest;era
+realmente ella la que all&iacute; se encontraba?... &iquest;Era ella la causa de todos
+estos horrores?... &iquest;Era ella, Beatriz, la que acababa de recibir, y
+mereci&eacute;ndolo, &iexcl;ay!, el sangriento ultraje que le dirigiera su marido...
+y que no hab&iacute;a osado negar?... Porque era evidente que durante el
+combate en que aqu&eacute;l jugaba su vida contra la de otro hombre, no era por
+su consorte por quien ella temblaba... Era notorio para su conciencia
+que hab&iacute;a cometido el crimen, en un arrebato de pasi&oacute;n, de afirmar la
+mano temblorosa del marqu&eacute;s, y que, al ver a su marido bajo el imperio
+de una sentencia de muerte, su primera sensaci&oacute;n fue la de una alegr&iacute;a
+feroz... Ella supo entonces, la desventurada criatura, como otras tantas
+lo supieron antes, hasta qu&eacute; grado la pasi&oacute;n puede falsear y pervertir
+las almas m&aacute;s nobles y m&aacute;s puras, cuando se la deja reinar en absoluto
+sobre la raz&oacute;n, la voluntad y el honor.</p>
+
+
+
+<h2 class="top15"><a name="XV" id="XV"></a>XV</h2>
+
+<p class="tit">honor de artista</p>
+
+
+<p>Han pasado varias semanas. Corre el mes de agosto. Beatriz y Pierrepont
+no han vuelto a verse. Por un escr&uacute;pulo que los dos comparten han
+evitado toda comunicaci&oacute;n por escrito. Beatriz sabe &uacute;nicamente que,
+contra su costumbre, el marqu&eacute;s pas&oacute; el verano en Par&iacute;s, y aqu&eacute;lla
+presume que Pierrepont aguarda sus &oacute;rdenes.</p>
+
+<p>Cierta ma&ntilde;ana Pedro recibe de su amante este billete:</p>
+
+<p>&laquo;Te conjuro a partir para Glion. La se&ntilde;ora de Aymaret est&aacute; all&iacute; todav&iacute;a.
+Conf&iacute;aselo todo. Dile que me otorgue su perd&oacute;n, que el dolor me vuelve
+loca, que la espero.&raquo;</p>
+
+<p>Algunas horas despu&eacute;s el marqu&eacute;s part&iacute;a para Suiza. Al d&iacute;a siguiente
+estaba en Glion, y dos despu&eacute;s, la vizcondesa, cuyo marido hall&aacute;base
+restablecido, lleg&oacute; a Par&iacute;s traslad&aacute;ndose en seguida a Bellevue. Al
+verla entrar en su sal&oacute;n, la mujer del pintor lanz&oacute; un d&eacute;bil grito:
+&laquo;Elisa&raquo;, y junt&oacute; sus manos dirigi&eacute;ndole una mirada suplicante. La se&ntilde;ora
+de Aymaret le abri&oacute; los brazos, arroj&aacute;ndose en ellos Beatriz con
+sollozos desgarradores.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Gracias! &iexcl;gracias!&mdash;le dijo &eacute;sta&mdash;. &iexcl;Hac&iacute;a dos meses que no lloraba!</p>
+
+<p>Y cuando se hubo calmado un poco:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te lo ha dicho todo?</p>
+
+<p>&mdash;Todo.</p>
+
+<p>Hizo que la vizcondesa se sentara.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno!... &iquest;Y qu&eacute; piensas t&uacute;? &iexcl;Yo ya ni pensar puedo!</p>
+
+<p>&mdash;Piensa&mdash;respondi&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret que es necesario tocar todos
+los resortes para salvar la vida de tu marido.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Eso es imposible... &eacute;l no querr&aacute;!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n no querr&aacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;&Eacute;l... mi marido!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Porque ha empe&ntilde;ado su palabra!</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret tom&oacute; un acento severo, casi rudo.</p>
+
+<p>&mdash;Beatriz&mdash;le dijo&mdash;, si pudiera siquiera imaginarme que miras sin
+horror la perspectiva de tu pr&oacute;xima viudez, romper&iacute;a contigo mi amistad
+para toda la vida.</p>
+
+<p>&mdash;Esc&uacute;chame&mdash;le replic&oacute; Beatriz&mdash;, ese horrible sentimiento que me
+prestas... lo he experimentado... lo he experimentado mientras jugaban
+sus vidas... mientras sus dos existencias estaban en peligro... y me ha
+perseguido... no me ha abandonado en mucho tiempo a pesar m&iacute;o...
+Ahora... sin duda Dios no me ha dejado todav&iacute;a completamente de su
+mano... porque ha permitido que haya podido vencer esa espantosa
+tentaci&oacute;n... Ahora te juro que dar&iacute;a mi vida por salvar la de ese
+desdichado...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Lo amas!&mdash;exclam&oacute; la vizcondesa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No lo amo!... &iexcl;pero me inspira tanta l&aacute;stima!... &iexcl;tanta l&aacute;stima!...
+&iexcl;Es tan poco acreedor a esta larga agon&iacute;a que viene sufriendo!... &iexcl;Y la
+soporta con tanto valor!... &iexcl;Y tanta mansedumbre!... &iexcl;Soy su
+prisionera!... podr&iacute;a torturar mi alma... martirizarme... y nunca...
+salvo el primer momento, no ha tenido para m&iacute; una palabra de reproche,
+una expresi&oacute;n amarga... Me trata como en pasados tiempos... &iexcl;Tanto, que
+hay momentos, cuando me habla, cuando me sonr&iacute;e, que me parece que nada
+ha pasado, que me encuentro &uacute;nicamente bajo la presi&oacute;n de una pesadilla!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Es que, a pesar de todo, te ama, querida m&iacute;a, y en ese caso a&uacute;n no
+est&aacute; todo perdido!</p>
+
+<p>&mdash;No es que me ame... &iquest;C&oacute;mo quieres que sea eso?... No, es que recuerda
+el pasado, y se venga de mi orgullo, de mis preocupaciones de clase, de
+mis miserables desdenes... es que quiere probarme c&oacute;mo un simple artista
+sabe sufrir y morir como un caballero.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Cu&aacute;nto tiempo queda a&uacute;n para que expire el t&eacute;rmino fatal?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nada s&eacute;, porque, si no puede aplazarlo, puede anticiparlo... todo
+depender&aacute; del per&iacute;odo que dure su trabajo... en cuanto lo termine se
+matar&aacute; de seguro!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y a qu&eacute; altura est&aacute; en su tarea?... &iquest;t&uacute; no lo sabes?... &iquest;No vas nunca
+al taller despu&eacute;s del suceso?</p>
+
+<p>&mdash;Hace algunos d&iacute;as hice un supremo esfuerzo de voluntad y volv&iacute; a &eacute;l...
+All&iacute; me siento y bordo a su lado... &eacute;l me deja hacer... me dirige una
+palabra de cuando en cuando... una palabra indiferente... &iexcl;Oh, qu&eacute;
+terrible cosa!</p>
+
+<p>El coraz&oacute;n de Beatriz se abri&oacute; de nuevo y llor&oacute; largo rato en silencio.</p>
+
+<p>&mdash;Te preguntaba, hija m&iacute;a&mdash;repiti&oacute; la se&ntilde;ora de Aymaret&mdash;, si est&aacute; muy
+adelantada su obra.</p>
+
+<p>&mdash;Muy adelantada... el pobre no descansa un minuto... desde el amanecer
+se pone al trabajo... &iexcl;estoy admirada!... &iquest;C&oacute;mo se puede tener cabeza y
+valor para ocuparse de nada con semejante preocupaci&oacute;n?... &iexcl;Yo ni
+siquiera lo comprendo!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y &eacute;l parece estar tranquilo, dices?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, parece estar tranquilo... pero encanece r&aacute;pidamente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! es necesario salvarlo&mdash;exclam&oacute; la vizcondesa poni&eacute;ndose en pie&mdash;.
+&iquest;T&uacute; me das plenos poderes, no es verdad? &iquest;Apruebas de antemano cuanto
+intente con ese fin?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Todo... absolutamente todo... y con toda mi alma, Dios m&iacute;o!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bueno! escribe a Pierrepont, a quien dar&eacute; una cita para ma&ntilde;ana.</p>
+
+<p>Beatriz se sent&oacute; en su mesa de escribir y traz&oacute; a vuela pluma estas
+breves l&iacute;neas:</p>
+
+<div class="blockquot"><p>&laquo;Al marqu&eacute;s de Pierrepont.</p>
+
+<p>&laquo;Todo lo que Elisa te pida, te lo pido yo tambi&eacute;n
+de rodillas.&raquo;</p></div>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente aqu&eacute;l, por indicaci&oacute;n de la se&ntilde;ora de Aymaret,
+present&oacute;se en casa de &eacute;sta. La vizcondesa present&oacute;le la carta en
+seguida.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;De qu&eacute; se trata?&mdash;interrog&oacute; Pedro con gravedad despu&eacute;s de haber
+le&iacute;do.</p>
+
+<p>&mdash;Se trata de que Fabrice no efect&uacute;e su suicidio cuando llegue la
+hora... &iquest;Podemos contar con usted para ese objeto?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y lo duda usted?... Es como si propusiera usted a un asesino
+libertarlo de su propia conciencia... Pero, &iquest;qu&eacute; puedo yo hacer en
+esto?... No puedo imagin&aacute;rmelo...</p>
+
+<p>&mdash;Seg&uacute;n mi opini&oacute;n, hay que vencer dos obst&aacute;culos para llegar a nuestro
+fin: primero, el punto de honor de la palabra empe&ntilde;ada que liga a
+Fabrice... &iquest;No podr&iacute;a devolverle esa palabra y en t&eacute;rminos tales que &eacute;l
+consintiese en aceptarla?</p>
+
+<p>&mdash;Estoy pronto... pero...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Teme que rehuse?</p>
+
+<p>&mdash;Lo temo... sin embargo, voy a intentarlo, y con toda sinceridad, seg&uacute;n
+va usted a verlo.</p>
+
+<p>&mdash;No esperaba menos de usted... El segundo inconveniente que tendr&iacute;amos
+que dominar es la convicci&oacute;n en que debe estar Fabrice de que si
+sobrevive le encontrar&aacute; siempre entre su mujer y &eacute;l... porque ha de
+estar creyendo que ella y usted aguardan su muerte para efectuar un
+matrimonio... Pues bien, el &uacute;nico medio de desenga&ntilde;arlo es volver a
+nuestro antiguo plan de casamiento con Ketty, poni&eacute;ndolo por obra en el
+m&aacute;s breve per&iacute;odo de tiempo posible. &iquest;Consiente usted?</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de una pausa para reflexionar.</p>
+
+<p>&mdash;Su amiga de usted&mdash;pregunt&oacute; Pierrepont&mdash;, &iquest;desea ese matrimonio?</p>
+
+<p>&mdash;Desea y aprueba todo lo que pueda sacarla del infierno en que est&aacute;
+metida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bueno! obedezco... me ir&eacute; ma&ntilde;ana... si no hay vapor en nuestros
+puertos marchar&eacute; a tomar uno en Inglaterra... Esta noche le mandar&eacute; la
+carta para Fabrice... se la entregar&aacute; usted en tiempo oportuno... Adi&oacute;s,
+se&ntilde;ora...</p>
+
+<p>Estrech&oacute; efusivamente con sus dos manos la mano de la vizcondesa y se
+retir&oacute;.</p>
+
+<p>Dos d&iacute;as despu&eacute;s se embarcaba en el Havre con rumbo a los Estados
+Unidos.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret hab&iacute;a recibido el d&iacute;a antes la carta que &eacute;l dirig&iacute;a
+a Fabrice. Iba abierta; ley&oacute;la la vizcondesa y qued&oacute; satisfecha de su
+contenido; pero decidi&oacute; no entregarla al pintor sino el d&iacute;a que pudiera
+participarle al mismo tiempo las bodas de Pierrepont, esperando que as&iacute;
+el artista ser&iacute;a m&aacute;s accesible a sus ruegos.</p>
+
+<p>Beatriz fue de id&eacute;ntica opini&oacute;n, y en cuanto al casamiento del marqu&eacute;s,
+acogi&oacute; esta noticia con bastante indiferencia.</p>
+
+<p>Alentada por su amiga, abrigaba algunas esperanzas, por remotas que
+fuesen, de salvar a su marido, escapando ella misma a tormentos morales
+en que tem&iacute;a dejar la raz&oacute;n, y por esta causa vigilaba con anhelante
+inter&eacute;s los m&aacute;s peque&ntilde;os actos, las m&aacute;s insignificantes palabras de
+Jacques. Era el coraz&oacute;n de Beatriz, a pesar de su orgullo aristocr&aacute;tico
+y de sus vanidades mundanal, demasiado noble, demasiado generoso, para
+mostrarse insensible a la actitud firme, magn&aacute;nima, heroica del artista
+enfrente de la muerte; y en su admiraci&oacute;n, mezclada de profunda, l&aacute;stima
+y quiz&aacute;s de sentimientos m&aacute;s tiernos todav&iacute;a, ella no recordaba sino
+para sonrojarse los mezquinos reproches que all&aacute; en su fuero interno
+hab&iacute;a alimentado contra su marido; admir&aacute;base de haberlo hasta tal punto
+desconocido, de haber tan injustamente cerrado los ojos ante las
+luminosas cualidades del hombre y del artista para fijarse s&oacute;lo en
+algunas miserables imperfecciones de detalle. La misma personalidad
+f&iacute;sica del pintor se le representaba bajo una nueva faz, sinti&eacute;ndose
+herida por la dignidad natural de su andar, que tra&iacute;a a la memoria la
+marcha al mismo tiempo potente y ligera de los grandes felinos; se
+sent&iacute;a herida por el brillo resplandeciente de su frente, por la
+en&eacute;rgica acentuaci&oacute;n de su tranquilo rostro, al cual sus cabellos, ya
+hoy ligeramente emblanquecidos, revest&iacute;an de una extra&ntilde;a y suave
+aureola; se le aparec&iacute;a, en fin, transfigurado cual si los pensamientos
+que lo ocupaban y lo sosten&iacute;an en aquellos d&iacute;as supremos lo hubiesen
+envuelto en un nimbo de sobrenaturales resplandores.</p>
+
+<p>Pero el tiempo volaba; fue el 20 de julio cuando Pierrepont y Fabrice
+juraron su tremendo compromiso, y el plazo de cuatro meses acordado al
+pintor expiraba por ende el 20 de octubre. Asomaba la primera semana del
+luctuoso mes cuando Beatriz advirti&oacute; con terror que los grandes
+recuadros destinados a Am&eacute;rica hall&aacute;banse a punto de ser terminados, y
+lo hubiesen estado con anterioridad si Jacques no hubiese m&aacute;s que nunca
+querido justificar en esta postrer obra suya la reputaci&oacute;n del
+concienzudo y probo artista que la fama p&uacute;blica le hab&iacute;a discernido, y
+no quedaban por hacer sino ligeros retoques, hasta el punto de que ya el
+apoderado de m&iacute;ster Nicholson en Par&iacute;s viniera a entenderse con el
+pintor acerca del mejor modo y forma de mandar las telas a su destino.</p>
+
+<p>A medida que el pavoroso t&eacute;rmino avanzaba, las angustias de Beatriz
+hac&iacute;anse m&aacute;s incesantes, m&aacute;s intolerables, m&aacute;s mortales. Devorada por la
+fiebre, en espera d&iacute;a y noche de cualquier siniestro ruido, de cualquier
+tr&aacute;gico espect&aacute;culo, impulsaba la triste Beatriz a la se&ntilde;ora de Aymaret
+con desesperada impaciencia a que diese el paso supremo de que depend&iacute;a
+su &uacute;ltima esperanza, mas la vizcondesa, prevenida ya por Pierrepont de
+que su matrimonio se efectuar&iacute;a en pr&oacute;xima fecha, quer&iacute;a esperar para
+presentar su s&uacute;plica al pintor as&iacute; que el suceso se realizase. Al poco
+tiempo Pierrepont le enviaba un peri&oacute;dico americano en que se daba de
+aqu&eacute;l noticias detalladas, y entonces la vizcondesa no titube&oacute; m&aacute;s.</p>
+
+<p>Desde su vuelta, en sus frecuentes visitas a Bellevue, m&aacute;s de una vez se
+hab&iacute;a encontrado la se&ntilde;ora de Aymaret con Fabrice, y aunque &eacute;ste no
+pudiese dudar que aqu&eacute;lla conociese el secreto de Beatriz, jam&aacute;s se
+cruz&oacute; entre ellos ni la sombra de una alusi&oacute;n sobre este resbaladizo
+asunto, pero una ma&ntilde;ana la vio entrar inopinadamente en su taller.
+Profesaba el artista una sincera estima a la joven se&ntilde;ora, y adivinando
+en la actitud a la vez turbada y resuelta de aqu&eacute;lla, el particular que
+la trajera, tom&oacute; un aire grave.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Viene usted a hablarme, se&ntilde;ora?&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, tengo que hablarle... pero no me desaliente de antemano... sea
+bueno y complaciente conmigo, se lo ruego.</p>
+
+<p>&mdash;Con usted, se&ntilde;ora, es bien f&aacute;cil ser complaciente&mdash;respondi&oacute; Fabrice
+sonriendo con tristeza&mdash;. Vamos, hable usted.</p>
+
+<p>Y le acerc&oacute; una silla por cuanto advirti&oacute; que la vizcondesa estaba a
+punto de desfallecer.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Fabrice&mdash;comenz&oacute; aqu&eacute;lla despu&eacute;s de un breve silencio&mdash;, me he
+enterado hoy de una cosa que me parece que tal vez le interese saber...</p>
+
+<p>Y le entreg&oacute; con la mano temblorosa la &uacute;ltima carta que hab&iacute;a recibido
+de Pierrepont acompa&ntilde;ada del peri&oacute;dico americano en que se daba cuenta
+de su matrimonio.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de haber le&iacute;do el pintor estos dos documentos, los devolvi&oacute;
+fr&iacute;amente a la se&ntilde;ora de Aymaret.</p>
+
+<p>&mdash;Gracias&mdash;le dijo el pintor con seca cortes&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Fabrice&mdash;continu&oacute; aqu&eacute;lla cada vez m&aacute;s desconcertada y m&aacute;s
+conmovida&mdash;, tengo que entregarle a&uacute;n otra carta... Le est&aacute;
+personalmente dirigida.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>Tom&oacute; en sus manos la misiva; era aquella que Pierrepont le escribi&oacute;
+antes de su partida: v&eacute;anse aqu&iacute; sus t&eacute;rminos:</p>
+
+<p>&laquo;Antes de abandonar la Francia por mucho tiempo, aun para siempre si t&uacute;
+lo eliges, te relevo con la mayor sinceridad de la palabra que me has
+empe&ntilde;ado, rog&aacute;ndote en nombre de tu hija, suplic&aacute;ndote una y mil veces
+que conserves tu vida.</p>
+
+<p>&raquo;Si la suerte me hubiese a m&iacute; condenado y si t&uacute; me devolvieses mi palabra
+con la lealtad con que yo te devuelvo la tuya, te aseguro que ni un
+momento titubear&iacute;a en aceptarla.&mdash;<i>Marqu&eacute;s de Pierrepont</i>.&mdash;Al se&ntilde;or
+Jacques Fabrice.&raquo;</p>
+
+<p>El pintor ley&oacute; una y otra vez, y aun volvi&oacute; a leer con atenci&oacute;n suma
+estas l&iacute;neas, y, una vez al cabo de su contenido, se dispon&iacute;a a
+entregarla a la se&ntilde;ora de Aymaret.</p>
+
+<p>&mdash;Pero&mdash;arguy&oacute; &eacute;sta&mdash;, es para usted... debe usted guardarla.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Sea!&mdash;replic&oacute; el pintor.</p>
+
+<p>Esper&oacute; un momento la vizcondesa, y viendo siempre a aquel impasible y
+mudo:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Fabrice&mdash;le dijo estrechando las manos del artista&mdash;, &iquest;me dejar&aacute;
+usted partir sin concederme una frase de esperanza?... Ya su honor est&aacute;
+a salvo... &iexcl;Tenga usted piedad de su hija!... &iexcl;Tenga piedad tambi&eacute;n de
+la pobre culpable!... &iexcl;Ha sufrido y sufre tanto!... &iexcl;Ha expiado y exp&iacute;a
+con tanta usura su pecado!... &iexcl;Y si aun me atreviera a a&ntilde;adirle
+algo!...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! no, se&ntilde;ora, no prosiga usted... es suficiente con lo que me ha
+dicho... Me conmueve su inter&eacute;s hacia m&iacute; y los sentimientos que lo han
+inspirado... mas comprender&aacute; que, cuesti&oacute;n tan grave como la que
+tratamos, no puede resolverse en un momento de enternecimiento...
+Perm&iacute;tame que medite sobre estos puntos con la calma que es de raz&oacute;n...
+Mi trabajo est&aacute; ya terminado... a&uacute;n puedo disponer de algunos d&iacute;as... Mi
+intenci&oacute;n, que puede usted comunicar a su amiga, es consagrarlos a hacer
+un corto viaje al extranjero... una excursi&oacute;n a Suiza... Insisto m&aacute;s que
+nunca ahora en mi resoluci&oacute;n, porque tengo necesidad de la ausencia para
+fijar mis ideas... Pienso partir ma&ntilde;ana...</p>
+
+<p>La vizcondesa clav&oacute; en &eacute;l una mirada inquisitiva, Jacques p&uacute;sose en pie
+tomando entre sus manos una de las de la dama...</p>
+
+<p>&mdash;Hasta la vista, se&ntilde;ora&mdash;le dijo; luego, con la voz levemente
+conmovida&mdash;: &iexcl;Adi&oacute;s, hija m&iacute;a!</p>
+
+<p>La vizcondesa sali&oacute;, pero antes par&oacute;se un momento en el umbral del
+taller para enjugar sus l&aacute;grimas que arrasaban sus ojos; por fin,
+dirigi&oacute;se con r&aacute;pido, paso hacia las habitaciones de Beatriz: &eacute;sta, que
+esperaba el resultado de la entrevista paseando febrilmente por las
+alamedas del jard&iacute;n, corri&oacute; al encuentro de Elisa desde que la viera
+aparecer, e interrog&aacute;ndola angustiosamente:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y bien?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Tengo esperanzas!&mdash;le contest&oacute; su amiga.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Es posible?&mdash;contest&oacute; Beatriz y arrastr&oacute; a aqu&eacute;lla al sal&oacute;n.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Aymaret relat&oacute;le entonces todos los detalles de su
+entrevista con Fabrice, procurando persuadirla y persuadirse a s&iacute; propia
+de que la impresi&oacute;n que le hab&iacute;a producido era favorable, pero la
+noticia del viaje repentinamente proyectado por su marido, aterr&oacute; a
+Beatriz.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Eso es el suicidio!&mdash;dijo a su amiga con sorda voz.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y la de irse si est&aacute; decidido a darse la muerte?&mdash;objet&oacute; la de
+Aymaret.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n sabe?... Por evitar tan tremendo espect&aacute;culo a su hija... Tal
+vez por evit&aacute;rmelo a m&iacute; misma... Quiere ser generoso y magn&aacute;nimo hasta
+el fin...</p>
+
+<p>&mdash;Te aseguro&mdash;le dijo la se&ntilde;ora de Aymaret&mdash;que el lenguaje que ha usado
+me ha parecido sincero... Antes de fijar su decisi&oacute;n en asunto tan grave
+quiere reflexionar con tranquilidad, lejos de las recuerdos, de las
+emociones que pudieran perturbar sus ideas...</p>
+
+<p>Aqu&iacute; llegaban de su conversaci&oacute;n, cuando fueron interrumpidas por
+Marcelita, que entr&oacute; en la sala como un torbellino; present&oacute; sus frescas
+mejillas a la se&ntilde;ora de Aymaret, y volvi&eacute;ndose a Beatriz le pregunt&oacute;
+toda sofocada:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Es verdad que pap&aacute; se va?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n te ha dicho eso?</p>
+
+<p>&mdash;Enriqueta, a quien le ha prevenido que le haga su equipaje.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se va ma&ntilde;ana... su trabajo lo ha fatigado mucho... los m&eacute;dicos le
+recomiendan un poco de distracci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;No quisiera que se fuese&mdash;dijo la ni&ntilde;a&mdash;, si lo permites voy a ayudar
+a Enriqueta para que no se le olvide nada.</p>
+
+<p>&mdash;Yo misma voy dentro de un momento... anda, hija m&iacute;a.</p>
+
+<p>Marcelita se fue corriendo. La se&ntilde;ora de Aymaret se levant&oacute; para
+marcharse.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Si te imaginases cu&aacute;nto estoy sufriendo!&mdash;le dijo Beatriz&mdash;. No se
+hace un movimiento, no se pronuncia una palabra en esta casa que no sea
+para m&iacute; un martirio... &iquest;y vas a dejarme sola?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, te dejo, hija m&iacute;a... pero ma&ntilde;ana, desde muy temprano, me tendr&aacute;s
+aqu&iacute;. Debo dejaros solos en estas &uacute;ltimas horas... Os abandono a la
+inspiraci&oacute;n de vuestros corazones... &iexcl;Hasta ma&ntilde;ana!</p>
+
+<p>Se besaron, y la vizcondesa se alej&oacute;.</p>
+
+<p>Beatriz subi&oacute; a las habitaciones de su marido para vigilar los
+preparativos del viaje. La doncella le particip&oacute; que Fabrice hab&iacute;a ido a
+Par&iacute;s, pero que volver&iacute;a para comer.</p>
+
+<p>La mujer del pintor pas&oacute; el resto del d&iacute;a vagando por el jard&iacute;n. Hacia
+la noche entr&oacute; en el taller. El vac&iacute;o que hab&iacute;an dejado los terminados
+recuadros daban un aire de abandono, de soledad, de tristeza solemne.
+Beatriz permaneci&oacute; all&iacute; hasta la ca&iacute;da de la tarde pensando en cuanto
+una grande inteligencia, una grande alma dejara all&iacute; de su pensamiento,
+de dolores.</p>
+
+<p>De pronto una idea le asalt&oacute;: todo hab&iacute;a acabado; la pretendida
+excursi&oacute;n de Jacques a Par&iacute;s no era m&aacute;s que un pretexto; su marido no
+volver&iacute;a; vol&oacute; a sus habitaciones; Jacques hab&iacute;a vuelto.</p>
+
+<p>Se sirvi&oacute; la comida. Fabrice se hallaba tranquilo, pero m&aacute;s serio, m&aacute;s
+distra&iacute;do que de costumbre, y al mismo tiempo m&aacute;s hablador; dir&iacute;ase que
+ten&iacute;a miedo al silencio. Hablaba del decrecimiento de los d&iacute;as, de la
+hermosura de aquellas oto&ntilde;ales tardes, de la belleza de los paisajes
+suizos, de la impotencia del pintor para fielmente reproducirlos.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de la comida bajaron al jard&iacute;n. Aunque ya en sus comienzos el
+oto&ntilde;o, la noche era templada y magn&iacute;fica bajo un cielo tachonado de
+estrellas. Hab&iacute;a a&uacute;n claridad suficiente y Marcelita corr&iacute;a tras de su
+aro por las angostas calles que rodeaban la fuente. Plac&iacute;ale a la ni&ntilde;a
+dar esta muestra de habilidad a su padre, quien, sentado en un banco, la
+miraba... &iexcl;y de cuando en cuando tambi&eacute;n miraba al cielo!... Beatriz,
+anonadada, hab&iacute;ase sentado tambi&eacute;n a algunos pasos de distancia, oculta
+entre la sombra de los &aacute;rboles.</p>
+
+<p>Al cabo de un instante, Fabrice exclam&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Marcela!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute;, pap&aacute;?&mdash;y vino corriendo.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo miedo que te resfr&iacute;es... es necesario irse a dormir...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;En seguida?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, te lo ruego, vida m&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Bueno, me voy, pap&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Dame antes un beso...&mdash;y tom&oacute; a la ni&ntilde;a entre sus rodillas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;As&iacute; me gustan las ni&ntilde;as!... &iquest;T&uacute; me prometes ser siempre buena, es
+verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Te lo prometo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Aun cuando yo no est&eacute; ya aqu&iacute;... aun cuando est&eacute; fuera?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;... pero, &iquest;por qu&eacute; te vas, pap&aacute;?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Tengo tanta necesidad de reposo, pobre nena m&iacute;a!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no me llevas contigo?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ay, si pudiera!...&mdash;murmur&oacute; Fabrice.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Anda, ll&eacute;vame, papacito!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No es posible, alma m&iacute;a!... &iexcl;Anda... vete a dormir!...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Te vas por mucho tiempo?&mdash;continu&oacute; la ni&ntilde;a.</p>
+
+<p>&mdash;Por... alguno... Todav&iacute;a no lo s&eacute; fijo... &iexcl;Anda... anda a dormir, hija
+m&iacute;a!</p>
+
+<p>Jacques dio un beso a aquel querub&iacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Presente o ausente&mdash;le dijo&mdash;, me querr&aacute;s siempre... te acordar&aacute;s de
+m&iacute;, &iquest;no es cierto?</p>
+
+<p>&mdash;Siempre... siempre... te lo prometo.</p>
+
+<p>Lo dej&oacute;, para ir a dar un beso a Beatriz; en seguida, volviendo a su
+padre, a media voz:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pap&aacute;! &iexcl;est&aacute;s llorando!</p>
+
+<p>Detuvo a la ni&ntilde;a por la mano; hubo un silencio; despu&eacute;s Fabrice con
+grave acento:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ama tambi&eacute;n a tu madre!</p>
+
+<p>Y la ni&ntilde;a se alej&oacute; pensativa entrando en la casa.</p>
+
+<p>Al instante mismo Fabrice o&iacute;a un gemido, y Beatriz, saliendo de las
+sombras, se ech&oacute; a sus plantas, sobre la arena de la avenida.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Te suplico, Beatriz!&mdash;le dijo en tono de dulce reproche procurando
+levantarla.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;exclam&oacute; la sin ventura a trav&eacute;s de sus l&aacute;grimas&mdash;, &iexcl;el Cristo
+perdon&oacute;!</p>
+
+<p>&mdash;Y yo te perdono... &iquest;No acabas de o&iacute;r lo que he dicho a mi hija?... No
+ignoro cu&aacute;nto has sufrido en estos &uacute;ltimos tiempos... y hay adem&aacute;s en la
+vida circunstancias en que la indulgencia se impone... Lev&aacute;ntate...
+Si&eacute;ntate a mi lado.</p>
+
+<p>Desconcertada, estupefacta, se sent&oacute; en el banco al lado del marido.</p>
+
+<p>&mdash;Beatriz&mdash;le dijo&mdash;, te doy mi perd&oacute;n... &iquest;Qu&eacute; m&aacute;s deseas? Habla.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Deseo... que vivas, Dios m&iacute;o!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Est&aacute;s segura?... &iquest;Est&aacute;s bien segura de que no me despreciar&iacute;as ma&ntilde;ana
+si yo cediese a tus ruegos?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Despreciarte?... &iquest;Por qu&eacute;?... Pues que, &iquest;no s&eacute; que eres libre, que te
+han devuelto tu palabra?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y no te dir&iacute;as alguna vez, Beatriz, que otro en mi lugar se habr&iacute;a
+mostrado m&aacute;s escrupuloso sobre el punto de honor?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pero, por Dios, no acabes de matarme... ten piedad de m&iacute;!... &iexcl;Esto es
+horrible!... &iexcl;Yo que te amo tanto, Dios m&iacute;o!... y que ni aun me atrevo a
+dec&iacute;rtelo... porque creer&iacute;as que miento para salvarte de la muerte... y,
+sin embargo... aqu&iacute; delante de Dios... te juro que te amo... &iexcl;oh! te lo
+juro.</p>
+
+<p>Y deshecha en l&aacute;grimas levantaba desesperadamente sus brazos al
+tachonado cielo.</p>
+
+<p>Hubo un largo silencio solamente turbado por el rumor de sus gemidos...
+Luego Fabrice, con voz hondamente conmovida:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Te creo!</p>
+
+<p>Ella tom&oacute; sus manos.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, esa palabra que tanto ansi&eacute; de tus labios... al fin la he o&iacute;do...
+y el coraz&oacute;n me dice que es sincera... &iexcl;Me amas!... &iexcl;Oh cielos, desatad
+sobre m&iacute; vuestros rayos!... &iexcl;que ni aun por eso os negar&iacute;a mi
+adoraci&oacute;n!... &iexcl;mi adoraci&oacute;n por este momento tanto tiempo anhelado!...
+&iexcl;tanto tiempo so&ntilde;ado!</p>
+
+<p>Ella besaba sus manos llorando.</p>
+
+<p>&mdash;Beatriz&mdash;le dijo, desasi&eacute;ndose suavemente&mdash;, todo esto era para m&iacute; tan
+imprevisto.... que ya ves... he perdido la calma... casi la raz&oacute;n...
+Deja que me recoja un poco en m&iacute; mismo, te lo ruego... Desconfiar&iacute;as con
+fundamento de mi resoluci&oacute;n tomada bajo el imperio de emoci&oacute;n
+semejante... Ven, vuelve a tu gabinete... Vendr&eacute; a buscarte dentro de un
+momento y entonces hablaremos seriamente.</p>
+
+<p>Beatriz se apoy&oacute; en el brazo que &eacute;l le ofrec&iacute;a y la condujo hasta el
+primer escal&oacute;n del peristilo, y como aqu&eacute;lla dudase en separarse de &eacute;l,
+Jacques la atrajo hacia s&iacute; y bes&oacute; sus cabellos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hasta dentro de un momento!&mdash;le dijo.</p>
+
+<p>Beatriz se sent&oacute; en el sal&oacute;n cerca de una ventana abierta mientras se
+alejaba por el jard&iacute;n. Pase&oacute;se Fabrice en &eacute;l largo tiempo, a lento paso.
+A veces su silueta se desvanec&iacute;a entre los &aacute;rboles, y entonces de pie,
+aterrado, hasta que su sombra sal&iacute;a de las tinieblas... Hac&iacute;a algunos
+minutos que lo perdiera de vista; de pronto un rel&aacute;mpago siniestro
+ilumin&oacute; los vidrios del taller, y el ruido de una detonaci&oacute;n rasg&oacute; el
+silencio de la noche.</p>
+
+<p>La triste esposa extendi&oacute; los brazos, dio un grito y cay&oacute; desplomada.</p>
+
+<p class="spac">* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *</p>
+
+<p>Fue la se&ntilde;ora de Aymaret mandada a buscar en seguida, quien encontr&oacute;
+sobre la mesa del taller, y entreg&oacute; a Beatriz, estos cuatro renglones:</p>
+
+<p>&laquo;Beatriz, hubiera querido evitarte este duelo... pero habr&iacute;a cre&iacute;do ser
+d&eacute;bil al ceder... S&iacute;, creo que tu coraz&oacute;n al fin se ha abierto al m&iacute;o,
+creo que me amas... Pero, &iquest;continuar&iacute;as am&aacute;ndome ma&ntilde;ana?... &iquest;Debiendo mi
+vida al hombre que me ultraj&oacute; tan cruelmente?... Lo dudo, y muero.&raquo;</p>
+
+<p class="spac">* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *</p>
+
+<p>La verdadera causa del suicidio de Jacques Fabrice, jam&aacute;s se sospech&oacute;.
+Los diarios anunciaron que el desdichado artista hab&iacute;a muerto por
+accidente, descargando sus pistolas en v&iacute;speras de un viaje.</p>
+
+<p>Beatriz entr&oacute; en religi&oacute;n en los Benedictinos de Auteuil, donde ella
+misma pudo acabar la educaci&oacute;n de Marcela, cumpliendo as&iacute; piadosamente
+las &uacute;ltimas voluntades del artista.</p>
+
+<p class="c top15">FIN</p>
+<hr class="full" />
+
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Honor de artista, by Octave Feuillet
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK HONOR DE ARTISTA ***
+
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+
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+http://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at http://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit http://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including checks, online payments and credit card donations.
+To donate, please visit: http://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
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+
+
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+
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+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
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+
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