summaryrefslogtreecommitdiff
path: root/22909-h
diff options
context:
space:
mode:
Diffstat (limited to '22909-h')
-rw-r--r--22909-h/22909-h.htm6509
-rw-r--r--22909-h/images/001.pngbin0 -> 7665 bytes
2 files changed, 6509 insertions, 0 deletions
diff --git a/22909-h/22909-h.htm b/22909-h/22909-h.htm
new file mode 100644
index 0000000..7ebc076
--- /dev/null
+++ b/22909-h/22909-h.htm
@@ -0,0 +1,6509 @@
+<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD XHTML 1.0 Strict//EN"
+ "http://www.w3.org/TR/xhtml1/DTD/xhtml1-strict.dtd">
+
+<html xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml">
+ <head>
+ <meta http-equiv="Content-Type" content="text/html;charset=iso-8859-1" />
+ <title>
+ The Project Gutenberg eBook of La novela de un joven pobre, por Octavio Feuillet.
+ </title>
+ <style type="text/css">
+/*<![CDATA[ XML blockout */
+<!--
+ p { margin-top: .75em;
+ text-align: justify;
+ margin-bottom: .75em;
+ text-indent: 2%;
+ }
+ .capit {margin-left:60%;
+ margin-top:12%;
+ margin-bottom:5%;
+ font-size:95%;
+ }
+ .d {text-align:center;
+ letter-spacing: 10px;
+ font-size: 50%;
+ }
+ .r {text-align:right;}
+ h1,h2,h3 {
+ text-align: center;
+ clear: both;
+ }
+ hr { width: 50%;
+ margin-top: 2em;
+ margin-bottom: 2em;
+ margin-left: auto;
+ margin-right: auto;
+ clear: both;
+ }
+ hr.d {width:5%;}
+ .top {margin-top:5%;
+ }
+ img {border: none;}
+ table {margin-left: auto; margin-right: auto;}
+ body{margin-left: 10%;
+ margin-right: 10%;
+ background:#fdfdfd;
+ color:black;
+ font-family: "Times New Roman", serif;
+ font-size: large;
+ }
+ a:link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ link {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ a:visited {background-color: #ffffff; color: blue; text-decoration: none; }
+ a:hover {background-color: #ffffff; color: red; text-decoration:underline; }
+ .smcap {font-variant: small-caps;
+ font-family: "Times New Roman", serif;
+ font-size: large;
+ }
+ .block{margin-left: 10%; margin-right: 10%;}
+ .c {text-align: center;
+ text-indent: 0%;
+ }
+ .footnotes {border: dashed 1px;margin-top:15%;}
+ .footnote {margin-left: 10%; margin-right: 10%; font-size: 0.9em;}
+ .footnote .label {position: absolute; right: 84%; text-align: right;}
+ .fnanchor {vertical-align: super; font-size: .6em; text-decoration: none;}
+ // -->
+ /* XML end ]]>*/
+ </style>
+ </head>
+<body>
+
+
+<pre>
+
+Project Gutenberg's La Novela de un Joven Pobre, by Octavio Feuillet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: La Novela de un Joven Pobre
+
+Author: Octavio Feuillet
+
+Release Date: October 7, 2007 [EBook #22909]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA NOVELA DE UN JOVEN POBRE ***
+
+
+
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at https://www.pgdp.net
+
+
+
+
+
+
+</pre>
+
+
+<h3>BIBLIOTECA DE &laquo;LA NACION&raquo;</h3>
+<hr />
+<h3>OCTAVIO FEUILLET</h3>
+<hr class="d" />
+<h2>LA NOVELA</h2>
+<p class="c">DE UN</p>
+<h1>JOVEN POBRE</h1>
+
+<p class="c"><img src="images/001.png" alt="medal" /></p>
+
+<p class="c">BUENOS AIRES</p>
+
+<p class="c">1909</p>
+
+<hr />
+<table summary="toc" cellspacing="0" cellpadding="0">
+<tr><td>Cap&iacute;tulos:</td></tr>
+<tr><td style="padding-left:4%;">
+<a href="#Jueves"><b>Jueves.</b></a><br />
+<a href="#Lunes_27_de_abril"><b>Lunes, 27 de abril.</b></a><br />
+<a href="#Martes_28_de_abril"><b>Martes, 28 de abril.</b></a><br />
+<a href="#Castillo_de_Laroque_dArz_mayo_1"><b>Castillo de Laroque (d'Arz), mayo, 1.&ordm;</b></a><br />
+<a href="#uno_julio"><b>1.&ordm; de julio.</b></a><br />
+<a href="#venticinc_julio"><b>25 de julio.</b></a><br />
+<a href="#trenta_julio"><b>30 de julio.</b></a><br />
+<a href="#viente_agosto"><b>20 de agosto.</b></a><br />
+<a href="#vienteseis_agostoo"><b>26 de agosto.</b></a><br />
+<a href="#uno_octubre"><b>1.&ordm; de octubre.</b></a><br />
+<a href="#tres_octubre"><b>3 de octubre.</b></a><br />
+<a href="#cuatro_octubre"><b>4 de octubre.</b></a><br />
+<a href="#doce_octubre"><b>12 de octubre.</b></a><br />
+<a href="#Rennes_16_de_octubre"><b>Rennes, 16 de octubre.</b></a><br />
+<a href="#Paris"><b>Par&iacute;s.</b></a><br />
+</td></tr>
+</table>
+
+<hr />
+
+<p><i>Le roman d'un jeune pauvre</i>, cuya versi&oacute;n castiza ofrecemos en este
+volumen &aacute; los lectores de la Biblioteca, apareci&oacute; en Par&iacute;s en 1857.
+Ten&iacute;a el autor entonces treinta y seis a&ntilde;os; estaba en toda la plenitud
+de su actividad mental y en todo el hervor de su juventud, y de all&iacute; tal
+vez el cari&ntilde;o con que ha trazado la figura de M&aacute;ximo Odiot, ese perfecto
+gentilhombre, cautivador en su brillante pobreza.</p>
+
+<p>Octavio Feuillet, al escribir este libro, debi&oacute; de poner en &eacute;l mucho de
+s&iacute; mismo, de sus personales y elevados sentimientos&mdash;reconocidos por
+todos sus cr&iacute;ticos contempor&aacute;neos&mdash;y por eso, sin duda, le ha resultado
+la mejor de sus obras, en donde m&aacute;s resaltan sus esenciales cualidades
+de novelista, creador de escenas y caracteres de ideal nobleza.</p>
+
+<p>Y no tan s&oacute;lo es hermosa <i>La novela de un joven pobre</i> por su asunto y
+la alteza de los sentimientos que en ella act&uacute;an, sino que tambi&eacute;n
+sobresale y seduce por las excelencias primorosas del estilo, en que era
+el autor un magistral art&iacute;fice.</p>
+
+<p>Esp&iacute;ritu delicado y exquisito, Feuillet hac&iacute;a su prosa d&uacute;ctil, &aacute;gil,
+experta. Conoc&iacute;a como pocos el arte de elevarse con prudencia, y de
+transportar al lector sin ocasionarle v&eacute;rtigos. Med&iacute;a, como con un
+term&oacute;metro, el grado de lirismo que conviene &aacute; la mayor&iacute;a del p&uacute;blico, y
+as&iacute; jam&aacute;s daba notas que pudieran discordar en la general armon&iacute;a de sus
+producciones. En esto estriba el principal encanto de ellas, que tienen,
+como distintivo, un perpetuo y uniforme buen gusto.</p>
+
+<p><i>La novela de un joven pobre</i> es acabado modelo de lo que dejamos dicho.
+Por eso ser&aacute; siempre un libro nuevo, un libro joven, con la juventud
+eterna que en el arte tiene todo lo que significa belleza, gracia,
+fuerza &oacute; elegancia.</p>
+
+
+
+<hr style="width: 65%;" />
+
+
+<h2>LA NOVELA DE UN JOVEN POBRE</h2>
+
+<p class="capit"><i>&iexcl;Sursum corda!</i><br />
+<br />
+Par&iacute;s, 20 de abril de 185...</p>
+
+
+<p>He aqu&iacute; la segunda noche que paso en este miserable cuarto, contemplando
+melanc&oacute;licamente mi apagado hogar, escuchando, con estupidez, los
+rumores mon&oacute;tonos de la calle, y sinti&eacute;ndome en medio de esta gran
+ciudad, m&aacute;s solo, m&aacute;s abandonado y m&aacute;s pr&oacute;ximo &aacute; la desesperaci&oacute;n que el
+n&aacute;ufrago que lucha en medio del oc&eacute;ano sobre su roto pino. &iexcl;Basta de
+cobard&iacute;a! Quiero encarar frente &aacute; frente mi destino para quitarle sus
+trazas de espectro; quiero tambi&eacute;n abrir mi coraz&oacute;n, donde desborda el
+pesar, al &uacute;nico confidente cuya piedad no puede ofenderme, &aacute; ese p&aacute;lido
+y &uacute;nico amigo que me contempla... &aacute; mi espejo. Quiero, pues, escribir
+mis pensamientos y mi vida, no con una exactitud cotidiana y pueril,
+pero sin omisi&oacute;n seria, y sobre todo sin mentira. Apreciar&eacute; mucho este
+diario: &eacute;l ser&aacute; como un eco fraternal que enga&ntilde;e mi soledad y me
+servir&aacute;, al mismo tiempo, como una segunda conciencia, advirti&eacute;ndome no
+deje pasar en mi vida ninguna acci&oacute;n que mi propia mano no pueda
+escribir con firmeza.</p>
+
+<p>Busco ahora en el pasado, con triste avidez, todos los hechos, todos los
+incidentes que hace largo tiempo me hubieran instru&iacute;do si el respeto
+filial, la costumbre y la indiferencia de un feliz ocioso, no hubieran
+cerrado mis ojos &aacute; toda luz. Me he explicado la melancol&iacute;a constante y
+profunda de mi madre; me explico tambi&eacute;n su disgusto por la sociedad, y
+aquel vestido simple y uniforme objeto ya de las burlas, ya de los
+enojos de mi padre:&mdash;Pareces una sirvienta&mdash;le dec&iacute;a.</p>
+
+<p>Yo no pod&iacute;a dejar de ver que nuestra vida de familia era algunas veces
+alterada por querellas de car&aacute;cter m&aacute;s serio, pero jam&aacute;s fu&iacute; testigo
+inmediato de ellas. Los acentos irritados &eacute; imperiosos de mi padre, los
+rumores de una voz que parec&iacute;a suplicar y algunos sollozos ahogados, era
+todo lo que pod&iacute;a oir. Atribu&iacute;a estas borrascas &aacute; tentativas violentas &eacute;
+infructuosas por hacer volver mi madre &aacute; la vida elegante y bulliciosa
+de que hab&iacute;a gustado en otro tiempo, tanto como puede hacerlo una mujer
+buena; pero en la cual no segu&iacute;a ya &aacute; mi padre sino con una repugnancia
+cada d&iacute;a m&aacute;s obstinada. Despu&eacute;s de estas crisis era raro que mi padre no
+se apresurara &aacute; comprar alg&uacute;n bello dije, que mi madre hallaba bajo su
+servilleta, al sentarse &aacute; la mesa, y que jam&aacute;s usaba. Un d&iacute;a, &aacute; la mitad
+del invierno, recibi&oacute; de Par&iacute;s una gran caja de flores preciosas: se las
+agradeci&oacute; con efusi&oacute;n &aacute; mi padre, pero cuando hubo salido del cuarto, la
+vi alzar ligeramente los hombros, y dirigir al cielo una mirada de
+incurable desesperaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Durante mi infancia y primera juventud hab&iacute;a tenido &aacute; mi padre mucho
+respeto, pero muy poco cari&ntilde;o. En efecto, en el curso de este per&iacute;odo no
+conoc&iacute;a sino el lado sombr&iacute;o de su car&aacute;cter, el &uacute;nico que se revel&oacute; en
+su vida dom&eacute;stica, para la que no hab&iacute;a nacido. M&aacute;s tarde, cuando mi
+edad me permiti&oacute; acompa&ntilde;arle en el mundo, me sorprend&iacute; alegremente al
+encontrar en &eacute;l un hombre que ni aun hab&iacute;a sospechado. Parec&iacute;a que en el
+recinto de nuestro viejo castillo de familia, se hallaba bajo el peso de
+alg&uacute;n encanto fatal: apenas se encontraba fuera, ve&iacute;a despejarse su
+frente y dilatarse su pecho: se rejuvenec&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos, M&aacute;ximo!&mdash;exclamaba&mdash;&iexcl;galopemos un poco!</p>
+
+<p>Y devor&aacute;bamos el espacio alegremente. Ten&iacute;a entonces momentos de alegr&iacute;a
+juvenil, entusiasmos, ideas caprichosas, efusiones de sentimientos que
+encantaban mi joven coraz&oacute;n, y de los que habr&iacute;a querido llevar alguna
+parte, &aacute; mi pobre madre olvidada en su triste rinc&oacute;n. Entonces comenc&eacute; &aacute;
+amar &aacute; mi padre, y mi ternura hacia &eacute;l se acrecent&oacute; hasta una verdadera
+admiraci&oacute;n, cuando pude verle en todas las solemnidades de la vida
+mundana, cazas, carreras, bailes y comidas, manifestar las cualidades
+simp&aacute;ticas de su brillante naturaleza. Diestro jinete, conversador
+deslumbrante, excelente jugador, coraz&oacute;n intr&eacute;pido y mano abierta, yo le
+miraba como un tipo acabado de la gracia viril y de la nobleza
+caballeresca. &Eacute;l mismo se apellidaba sonriendo, con una especie de
+amargura: <i>el &uacute;ltimo gentilhombre</i>.</p>
+
+<p>Tal era mi padre en la sociedad, pero apenas vuelto &aacute; casa, mi madre y
+yo no ten&iacute;amos bajo nuestros ojos, m&aacute;s que un viejo intranquilo,
+melanc&oacute;lico y violento.</p>
+
+<p>Los furores de mi padre para con una criatura tan dulce y tan delicada
+como mi madre, me habr&iacute;an sublevado seguramente, si no hubieran sido
+seguidos de esa reacci&oacute;n de ternura y ese redoblamiento de atenciones de
+que antes he hablado. Justificado &aacute; mis ojos por estos testimonios de
+arrepentimiento, no me parec&iacute;a sino un hombre naturalmente bueno y
+sensible, pero arrojado &aacute; veces fuera de s&iacute; mismo por una resistencia
+tenaz y sistem&aacute;tica &aacute; todos sus gustos y predilecciones. Cre&iacute;a &aacute; mi
+madre atacada de una especie de enfermedad nerviosa. Mi padre me lo daba
+&aacute; entender as&iacute;, aunque observando siempre, sobre este asunto, una
+reserva que yo juzgaba muy leg&iacute;tima.</p>
+
+<p>Los sentimientos de mi madre para su esposo me parec&iacute;an de una
+naturaleza indefinible. Las miradas que dirig&iacute;a sobre &eacute;l, se inflamaban
+al parecer algunas veces con una extra&ntilde;a expresi&oacute;n de severidad; pero
+esto no era m&aacute;s que un rel&aacute;mpago; un instante despu&eacute;s sus bellos ojos
+h&uacute;medos y su fisonom&iacute;a inalterable no manifestaban sino una tierna
+abnegaci&oacute;n y una sumisi&oacute;n apasionada.</p>
+
+<p>Mi madre hab&iacute;a sido casada &aacute; los quince a&ntilde;os, y tocaba yo &aacute; los
+veintid&oacute;s cuando vino al mundo mi hermana, mi pobre Elena. Poco tiempo
+despu&eacute;s de su nacimiento, saliendo mi padre una ma&ntilde;ana con la frente
+arrugada del cuarto en que mi madre se consum&iacute;a, me hizo se&ntilde;al para que
+le siguiera al jard&iacute;n; despu&eacute;s de haber dado dos &oacute; tres vueltas en
+silencio.</p>
+
+<p>&mdash;Tu madre, M&aacute;ximo&mdash;me dijo,&mdash;se pone cada vez m&aacute;s caprichosa.</p>
+
+<p>&mdash;Sufre tanto, &iexcl;padre m&iacute;o!</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, sin duda; pero tiene un capricho muy singular; desea que estudies
+derecho.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Yo, derecho! &iquest;c&oacute;mo quiere mi madre que &aacute; mi edad, con mi nacimiento y
+en mi situaci&oacute;n vaya &aacute; arrastrarme en los bancos de una escuela? Eso
+ser&iacute;a rid&iacute;culo.</p>
+
+<p>&mdash;Esa es mi opini&oacute;n&mdash;dijo secamente mi padre,&mdash;pero tu madre est&aacute;
+enferma, y todo est&aacute; dicho.</p>
+
+<p>Yo era en aquel tiempo un fatuo, muy envanecido de mi nombre, de mi
+juvenil importancia y de mis pobres triunfos de sal&oacute;n; pero ten&iacute;a el
+coraz&oacute;n sano, adoraba &aacute; mi madre, con la que hab&iacute;a vivido durante veinte
+a&ntilde;os en la m&aacute;s estrecha intimidad que pueda unir dos almas en este
+mundo; me apresur&eacute; &aacute; asegurarle mi obediencia: ella me di&oacute; las gracias
+inclinando la cabeza con una triste sonrisa y me hizo besar &aacute; mi hermana
+dormida sobre sus rodillas.</p>
+
+<p>Viv&iacute;amos &aacute; media legua de Grenoble; pude, pues, seguir mi curso de
+derecho, sin dejar la casa paterna. Mi madre se hac&iacute;a dar cuenta, d&iacute;a
+por d&iacute;a, del progreso de mis estudios, con un inter&eacute;s tan perseverante,
+tan apasionado, que llegu&eacute; &aacute; preguntarme, si no habr&iacute;a en el fondo de
+esta preocupaci&oacute;n extraordinaria algo m&aacute;s que un capricho de enferma: si
+por acaso la repugnancia y el desd&eacute;n de mi padre hacia la parte
+positiva y fastidiosa de la vida, no habr&iacute;an introducido en nuestra
+fortuna alg&uacute;n secreto desorden, que el conocimiento del derecho y el
+h&aacute;bito de los negocios deber&iacute;an, seg&uacute;n las esperanzas de mi madre,
+permitir &aacute; su hijo reparar. No pude, sin embargo, detenerme en esta
+idea; verdad es que recordaba haber o&iacute;do &aacute; mi padre quejarse amargamente
+de los desastres que nuestra fortuna hab&iacute;a sufrido durante la &eacute;poca
+revolucionaria; pero desde tiempo atr&aacute;s estas quejas hab&iacute;an cesado, y
+por otra parte, yo siempre las hab&iacute;a hallado demasiado injustas,
+pareci&eacute;ndome nuestra situaci&oacute;n de fortuna de las m&aacute;s satisfactorias.
+Habit&aacute;bamos, cerca de Grenoble, el castillo hereditario de nuestra
+familia, que era citado en el pa&iacute;s por su aspecto se&ntilde;orial. Sol&iacute;amos mi
+padre y yo cazar durante un d&iacute;a entero sin salir de nuestras tierras &oacute;
+de nuestros bosques. Nuestras caballerizas eran grandiosas, y estaban
+siempre llenas de caballos de precio, que eran la pasi&oacute;n y el orgullo de
+mi padre. Pose&iacute;amos, adem&aacute;s, en Par&iacute;s, en el bulevar de los Capuchinos,
+una magn&iacute;fica casa, donde encontr&aacute;bamos un confortable apeadero. En fin,
+en el lujo habitual de nuestra casa nada dejaba traslucir la sombra de
+la escasez &oacute; de la proximidad &aacute; ella. Nuestra mesa era siempre servida
+con una delicadeza particular y refinada, &aacute; la que mi padre daba mucha
+importancia.</p>
+
+<p>Entretanto, la salud de mi madre declinaba por una pendiente apenas
+sensible, pero continua. Lleg&oacute; un tiempo en que su car&aacute;cter angelical se
+alter&oacute;. Su boca, que jam&aacute;s hab&iacute;a pronunciado, en mi presencia al menos,
+sino dulces palabras, se hizo amarga y punzante; cada uno de mis pasos,
+fuera del castillo, fu&eacute; objeto de un comentario ir&oacute;nico. Mi padre que no
+era mejor tratado que yo, soportaba estos ataques con una paciencia que
+me parec&iacute;a meritoria de su parte; pero tom&oacute; la costumbre de vivir m&aacute;s
+que nunca fuera de casa, sintiendo seg&uacute;n me dec&iacute;a, la necesidad de
+distraerse, de aturdirse sin cesar. Me compromet&iacute;a siempre &aacute;
+acompa&ntilde;arle, y hallaba placer en mi cari&ntilde;o, en el ardor impaciente de mi
+edad, y para decirlo todo, en una f&aacute;cil obediencia y en la cobard&iacute;a de
+mi coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>Un d&iacute;a del mes de Septiembre de 185... deb&iacute;an tener lugar &aacute; alguna
+distancia del castillo unas carreras, en las que mi padre hab&iacute;a
+comprometido muchos caballos. &Eacute;l y yo hab&iacute;amos partido de madrugada y
+almorzado en el sitio de las carreras. Hacia mediod&iacute;a galopaba yo sobre
+la orilla del Hip&oacute;dromo, para seguir m&aacute;s de cerca las peripecias de la
+lucha, cuando de pronto fu&iacute; alcanzado por uno de nuestros criados, que
+me buscaba, seg&uacute;n dijo, hac&iacute;a m&aacute;s de media hora; agregando que mi padre
+hab&iacute;a vuelto ya al castillo, &aacute; donde mi madre le hab&iacute;a hecho llamar, y
+que me suplicaba le siguiera sin demora.</p>
+
+<p>&mdash;Pero en nombre del cielo, &iquest;qu&eacute; es lo que hay?</p>
+
+<p>&mdash;Creo que la se&ntilde;ora se ha empeorado&mdash;me respondi&oacute;,&mdash;y part&iacute; como un
+loco. Al llegar vi &aacute; mi hermana jugando sobre el c&eacute;sped del gran patio,
+silencioso y desierto. Corri&oacute; hacia m&iacute; al apearme del caballo, y me
+dijo, abraz&aacute;ndome con un aire misterioso y casi alegre:&mdash;El cura ha
+venido.&mdash;Sin embargo, yo no apercib&iacute;a en la casa ninguna animaci&oacute;n
+extraordinaria, ning&uacute;n signo de desorden &oacute; de alarma. Sub&iacute; la escalera
+precipitadamente y atravesaba el retrete que comunicaba con el cuarto de
+mi madre, cuando la puerta se abri&oacute; lentamente: mi padre apareci&oacute; en
+ella.</p>
+
+<p>Me detuve delante de &eacute;l; estaba muy p&aacute;lido y sus labios
+temblaban.&mdash;M&aacute;ximo&mdash;me dijo sin mirarme,&mdash;tu madre te llama.&mdash;Quise
+interrogarlo, pero me hizo una se&ntilde;al con la mano y se aproxim&oacute;
+r&aacute;pidamente &aacute; una ventana como para mirar hacia afuera. Entr&eacute;, mi madre
+estaba medio acostada en su butaca, fuera de la cual pend&iacute;a uno de sus
+brazos como inerte. Sobre su fisonom&iacute;a, blanca como la cera, volv&iacute; &aacute;
+hallar repentinamente la exquisita dulzura y la gracia delicada, que el
+sufrimiento hab&iacute;a desterrado poco antes; el &aacute;ngel del eterno reposo
+extend&iacute;a visiblemente sus alas sobre aquella frente apaciguada. Ca&iacute; de
+rodillas: ella entreabri&oacute; los ojos, levant&oacute; penosamente su cabeza
+desfalleciente y me dirigi&oacute; una larga mirada. Luego con una voz que no
+era m&aacute;s que un soplo interrumpido, me dijo lentamente estas
+palabras:&mdash;&iexcl;Pobre ni&ntilde;o! Estoy consumida, ya lo ves; no llores; me has
+abandonado un poco en este &uacute;ltimo tiempo; &iexcl;pero estaba yo tan &aacute;spera!...
+Nos volveremos &aacute; ver, M&aacute;ximo, y nos explicaremos, hijo m&iacute;o... &iexcl;No puedo
+m&aacute;s!... Recuerda &aacute; tu padre lo que me ha prometido. &iexcl;T&uacute;, en el combate
+de la vida, s&eacute; fuerte y perdona &aacute; los d&eacute;biles!...&mdash;Pareci&oacute; extenuada, se
+interrumpi&oacute; un momento; en seguida, levantando un dedo con esfuerzo, y
+mir&aacute;ndome fijamente:&mdash;&iexcl;Tu hermana!&mdash;dijo. Sus pupilas azuladas se
+cerraron; luego volvi&oacute; &aacute; abrirlas de golpe, extendiendo los brazos con
+un gesto r&iacute;gido y siniestro. Yo lanz&eacute; un grito; mi padre se present&oacute; y
+estrech&oacute; largo tiempo contra su pecho, en medio de sollozos
+desgarradores, el pobre cuerpo de una m&aacute;rtir.</p>
+
+<p>Algunas semanas despu&eacute;s, satisfaciendo la formal exigencia de mi padre,
+que me dijo no hac&iacute;a sino obedecer los &uacute;ltimos deseos de la que
+llor&aacute;bamos, dej&eacute; la Francia y comenc&eacute; a trav&eacute;s del mundo esa vida
+n&oacute;mada, que he llevado casi hasta este d&iacute;a. Durante una ausencia de un
+a&ntilde;o, mi coraz&oacute;n cada vez m&aacute;s amante, &aacute; medida que la inquieta fogosidad
+de la juventud se amortiguaba, me acos&oacute; m&aacute;s de una vez para que volviera
+&aacute; los lugares de la fuente de mi vida, entre la tumba de mi madre y la
+cuna de mi tierna hermana; pero mi padre hab&iacute;a fijado la duraci&oacute;n
+precisa de mi viaje, y no me hab&iacute;a educado de modo que pudiese
+desobedecer ligeramente sus &oacute;rdenes. Su correspondencia, afectuosa, pero
+breve, no anunciaba impaciencia alguna con respecto &aacute; mi vuelta: fu&eacute; por
+esto que me sorprend&iacute; m&aacute;s, cuando al desembarcar en Marsella hace dos
+meses, hall&eacute; muchas cartas de mi padre en las cuales me llamaba con una
+prisa febril.</p>
+
+<p>En una noche sombr&iacute;a del mes de Febrero, volv&iacute; &aacute; ver las murallas
+macizas de nuestra antigua morada, destac&aacute;ndose sobre una capa de
+escarcha que cubr&iacute;a la campi&ntilde;a.</p>
+
+<p>Un cierzo destemplado y fr&iacute;o soplaba por intervalos; los copos de nieve
+ca&iacute;an como las hojas secas de los &aacute;rboles de la avenida y se posaban
+sobre el suelo h&uacute;medo, con un ruido d&eacute;bil y triste. Al entrar en el
+patio, vi una sombra, que me pareci&oacute; ser la de mi padre, dibujarse en
+una de las ventanas del gran sal&oacute;n que estaba en el piso bajo, y que no
+se abr&iacute;a jam&aacute;s en los &uacute;ltimos tiempos de la vida de mi madre. Me
+precipit&eacute; en &eacute;l; al apercibirme, mi padre lanz&oacute; una sorda exclamaci&oacute;n:
+luego me abri&oacute; los brazos, y sent&iacute; su coraz&oacute;n palpitar violentamente
+contra el m&iacute;o.</p>
+
+<p>&mdash;Est&aacute;s helado, pobre hijo m&iacute;o&mdash;me dijo,&mdash;cali&eacute;ntate, cali&eacute;ntate. Esta
+pieza es fr&iacute;a; yo la prefiero sin embargo, porque al menos aqu&iacute; se
+respira.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y la salud de usted, padre m&iacute;o?</p>
+
+<p>&mdash;As&iacute;, as&iacute;, ya lo ves.&mdash;Y dej&aacute;ndome cerca de la chimenea, continu&oacute; &aacute;
+trav&eacute;s de este inmenso sal&oacute;n, que estaba apenas iluminado por dos &oacute; tres
+buj&iacute;as, el paseo que al parecer hab&iacute;a yo interrumpido. Esta extra&ntilde;a
+acogida me hab&iacute;a consternado. Miraba &aacute; mi padre con estupor.&mdash;&iquest;Has visto
+mis caballos?&mdash;me dijo de pronto y sin detenerse.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Padre m&iacute;o!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, es verdad!... t&uacute; acabas de llegar...&mdash;Despu&eacute;s de un corto
+silencio:</p>
+
+<p>&mdash;M&aacute;ximo&mdash;agreg&oacute;,&mdash;tengo que hablarte.</p>
+
+<p>&mdash;Le escucho &aacute; usted, padre m&iacute;o.</p>
+
+<p>Pareci&oacute; no oirme, se pase&oacute; alg&uacute;n tiempo y repiti&oacute; muchas veces por
+intervalos:&mdash;Tengo que hablarte, hijo.&mdash;Por &uacute;ltimo lanz&oacute; un profundo
+suspiro, se pas&oacute; la mano por la frente y sent&aacute;ndose bruscamente, me
+se&ntilde;al&oacute; una silla en frente de &eacute;l. Entonces, como si hubiera deseado
+hablarme, sin hallarse con el valor suficiente, sus ojos se detuvieron
+sobre los m&iacute;os, y le&iacute; en ellos una expresi&oacute;n tal de angustia, de
+humildad y de s&uacute;plica, que de parte de un hombre tan orgulloso como &eacute;l,
+me conmovi&oacute; profundamente. Cualesquiera que fueran las culpas, que tanto
+le costaba confesar, sent&iacute;a en el fondo de mi alma que le eran muy
+liberalmente perdonadas. Repentinamente esa mirada que no me abandonaba,
+tom&oacute; una fijeza extraordinaria, vaga y terrible; su mano se crisp&oacute; sobre
+mi brazo; se levant&oacute; de su sill&oacute;n y volviendo &aacute; caer en el instante, se
+resbal&oacute; pesadamente sobre el pavimento: ya no exist&iacute;a. Nuestro coraz&oacute;n
+no razona, ni calcula: esa es su gloria. Hac&iacute;a un momento que todo lo
+hab&iacute;a adivinado; un solo minuto hab&iacute;a bastado para revelarme de repente,
+sin una palabra de explicaci&oacute;n, por un rayo de luz irresistible, la
+fatal verdad que mil hechos repetidos cada d&iacute;a durante veinte a&ntilde;os, no
+hab&iacute;a podido hacerme sospechar. Hab&iacute;a comprendido que la ruina estaba
+all&iacute;, en aquella casa y sobre mi cabeza. &iexcl;Y... bien! No s&eacute;, si
+dej&aacute;ndome mi padre colmado de todos sus beneficios, me hubiera costado
+m&aacute;s y m&aacute;s amargas l&aacute;grimas. A mi pesar, &aacute; mi profundo dolor, se un&iacute;a una
+piedad que, ascendiendo del hijo al padre, ten&iacute;a algo de singularmente
+punzante.</p>
+
+<p>Ve&iacute;a siempre aquella mirada, suplicante, humilde, extraviada: me
+desesperaba por no haber podido decir una palabra de consuelo &aacute; aquel
+desgraciado coraz&oacute;n antes de acabarse su existencia, y gritaba como un
+loco al que ya no me o&iacute;a&mdash;&iexcl;yo te perdono!&mdash;&iexcl;yo te perdono!</p>
+
+<p>&iexcl;Oh! &iexcl;qu&eacute; instante, Dios m&iacute;o!</p>
+
+<p>Seg&uacute;n lo que he podido conjeturar, mi madre al morir hab&iacute;a hecho
+prometer &aacute; mi padre, que vender&iacute;a la mayor parte de sus bienes para
+pagar enteramente la deuda enorme que hab&iacute;a contra&iacute;do, gastando todos
+los a&ntilde;os una tercera parte m&aacute;s de sus rentas, y reducirse en seguida &aacute;
+vivir estrictamente con lo que le quedase. Mi padre hab&iacute;a tratado de
+cumplir este compromiso: hab&iacute;a vendido sus bosques y sus tierras; pero,
+vi&eacute;ndose entonces due&ntilde;o de un capital considerable, no hab&iacute;a dedicado
+sino una peque&ntilde;a parte &aacute; la amortizaci&oacute;n de su deuda, y hab&iacute;a emprendido
+el restablecimiento de su fortuna confiando el resto &aacute; los detestables
+azares de la bolsa. As&iacute; acab&oacute; de perderse.</p>
+
+<p>No he podido a&uacute;n sondar el fondo del abismo en que estamos sumergidos.
+Una semana despu&eacute;s de la muerte de mi padre, ca&iacute; gravemente enfermo, y
+s&oacute;lo con mucho trabajo, despu&eacute;s de dos meses de sufrimiento, he podido
+dejar nuestro castillo patrimonial, el d&iacute;a en que un extra&ntilde;o tomaba
+posesi&oacute;n de &eacute;l. Afortunadamente, un antiguo amigo de mi padre que habita
+en Par&iacute;s, y que en otro tiempo era el encargado de los negocios de
+nuestra familia en calidad de notario, ha venido &aacute; ayudarme en estas
+tristes circunstancias: me ha prometido emprender &eacute;l mismo, un trabajo
+de liquidaci&oacute;n que presentaba &aacute; mi inexperiencia dificultades
+insuperables. Le he abandonado absolutamente el cuidado de arreglar los
+negocios de la sucesi&oacute;n y presumo que su tarea estar&aacute; terminada hoy.
+Apenas llegu&eacute; ayer, fu&iacute; &aacute; su casa; estaba en el campo, de donde no
+vendr&aacute; hasta ma&ntilde;ana. Estos dos d&iacute;as han sido crueles: la incertidumbre
+es verdaderamente el peor de todos los males, porque es el &uacute;nico que
+suspende necesariamente todos los resortes del alma, y enerva el valor.
+Mucho me hubiera sorprendido hace diez a&ntilde;os el que me hubiesen
+profetizado, que ese viejo notario, cuyo lenguaje formalista y seca
+pol&iacute;tica, nos divert&iacute;a tanto, &aacute; mi padre y &aacute; m&iacute;, hab&iacute;a de ser un d&iacute;a el
+or&aacute;culo de quien esperara el decreto supremo de mi destino... Hago lo
+posible para ponerme en guardia contra esperanzas exageradas; he
+calculado aproximativamente que, pagadas todas nuestras deudas, nos
+quedar&aacute; un capital de ciento veinte &aacute; ciento cincuenta mil francos. Es
+dif&iacute;cil que una fortuna que ascend&iacute;a &aacute; cinco millones, no nos deje al
+menos este sobrante. Mi intenci&oacute;n es tomar para m&iacute; diez mil francos y
+marchar &aacute; buscar fortuna en los Estados Unidos, abandonando el resto &aacute;
+mi hermana.</p>
+
+<p>&iexcl;Basta de escribir por esta noche! &iexcl;Triste ocupaci&oacute;n es traer &aacute; la
+memoria tales recuerdos! Siento, sin embargo, que me han proporcionado
+un poco de calma. El trabajo es sin duda una ley sagrada, pues me basta
+hacer la m&aacute;s ligera aplicaci&oacute;n de &eacute;l, para sentir un no s&eacute; qu&eacute; de
+contento y de serenidad. El hombre no ama al trabajo y sin embargo no
+puede desconocer sus inefables beneficios; cada d&iacute;a los experimenta, los
+goza, y al d&iacute;a siguiente vuelve &aacute; emprenderlo con la misma repugnancia.
+Me parece que hay en esto una contradicci&oacute;n singular y misteriosa, como
+si sinti&eacute;semos &aacute; la vez en el trabajo, el castigo y el car&aacute;cter divino y
+paternal del juez.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="Jueves" id="Jueves"></a>Jueves.</p>
+
+
+<p>Esta ma&ntilde;ana al despertar, se me entreg&oacute; una carta del viejo Laubepin. En
+ella me invitaba &aacute; comer, excus&aacute;ndose de esta gran libertad, y no
+haci&eacute;ndome comunicaci&oacute;n alguna relativa &aacute; mis intereses. Esta reserva me
+pareci&oacute; de muy mal augurio.</p>
+
+<p>Esperando la hora fijada saqu&eacute; &aacute; mi hermana del convento y la he paseado
+por Par&iacute;s. La ni&ntilde;a no presume ni remotamente nuestra ruina. Ha tenido en
+el curso del d&iacute;a, diversos caprichos, bastante costosos. Ha hecho larga
+provisi&oacute;n de guantes, papel rosado, confites para sus amigas, esencias
+finas, jabones extraordinarios, pinceles peque&ntilde;os, cosas todas muy
+&uacute;tiles sin duda, pero que lo son mucho menos que una comida. &iexcl;Quiera
+Dios, lo ignore siempre!</p>
+
+<p>A las seis estaba en la calle Cassette, casa del se&ntilde;or Laubepin. No s&eacute;
+qu&eacute; edad puede tener nuestro viejo amigo; pero por muy lejos que se
+remonten mis recuerdos en lo pasado, lo hallo tal como lo he vuelto &aacute;
+ver: alto, seco, un poco agobiado, cabellos blancos, en desorden, ojos
+penetrantes, escondidos bajo mechones de cejas negras, y una fisonom&iacute;a
+robusta y fina &aacute; la vez. Tambi&eacute;n he vuelto &aacute; ver su frac negro de corte
+antiguo, la corbata blanca profesional, y el diamante hereditario en la
+pechera; en una palabra, con todos los signos exteriores de un esp&iacute;ritu
+grave, met&oacute;dico y amigo de las tradiciones. El anciano me esperaba
+delante de la puerta de su peque&ntilde;o sal&oacute;n: despu&eacute;s de una profunda
+inclinaci&oacute;n, tom&oacute; ligeramente mi mano entre sus dos dedos y me condujo
+frente &aacute; una se&ntilde;ora anciana, de apariencia bastante sencilla, que se
+manten&iacute;a de pie delante de la chimenea:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;El se&ntilde;or marqu&eacute;s de Champcey d'Hauterive!&mdash;dijo entonces el se&ntilde;or
+Laubepin con su voz fuerte, tartajosa y enf&aacute;tica: luego de pronto, en un
+tono m&aacute;s humilde y volvi&eacute;ndose hacia m&iacute;:&mdash;La se&ntilde;ora Laubepin&mdash;dijo.</p>
+
+<p>Nos sentamos, y hubo un momento de embarazoso silencio. Esperaba un
+esclarecimiento inmediato de mi situaci&oacute;n definitiva; viendo que era
+diferido, presum&iacute; que no ser&iacute;a de una naturaleza agradable, y esta
+presunci&oacute;n me era confirmada por las miradas de discreta compasi&oacute;n con
+que me honraba furtivamente la se&ntilde;ora Laubepin. Por su parte, el se&ntilde;or
+Laubepin me observaba con una atenci&oacute;n singular, que no me parec&iacute;a
+exenta de malicia. Record&eacute; entonces que mi padre hab&iacute;a pretendido
+siempre, descubrir en el coraz&oacute;n del ceremonioso Tabelion y bajo sus
+afectados respetos, un resto de antiguo germen <i>bourgeois</i> plebeyo y aun
+jacobino. Me pareci&oacute; que ese germen fermentaba un poco en aquel momento
+y que las secretas antipat&iacute;as del viejo hallaban alguna satisfacci&oacute;n en
+el espect&aacute;culo de un noble en tortura. Tom&eacute; al instante la palabra,
+tratando de mostrar, &aacute; pesar de la postraci&oacute;n real en que me hallaba,
+una plena libertad de esp&iacute;ritu.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! Se&ntilde;or Laubepin, conque ha dejado usted la plaza de <i>Petits
+P&egrave;res</i>, esa querida plaza de <i>Petits P&egrave;res</i>. &iquest;Ha podido usted decidirse
+&aacute; ello? &iexcl;No lo habr&iacute;a cre&iacute;do jam&aacute;s!...</p>
+
+<p>&mdash;Verdaderamente, se&ntilde;or marqu&eacute;s&mdash;respondi&oacute; el se&ntilde;or Laubepin,&mdash;es una
+infidelidad que no corresponde &aacute; mi edad; pero cediendo el estudio, he
+debido ceder tambi&eacute;n la casa, atendiendo &aacute; que un escudo no puede
+mudarse como una muestra.</p>
+
+<p>&mdash;Sin embargo &iquest;se ocupa usted a&uacute;n de negocios?</p>
+
+<p>&mdash;Amigable y oficiosamente, s&iacute;, se&ntilde;or marqu&eacute;s. Algunas familias
+honorables y considerables cuya confianza he tenido la dicha de obtener,
+durante una pr&aacute;ctica de cuarenta y cinco a&ntilde;os, reclaman a&uacute;n,
+especialmente en circunstancias delicadas, los consejos de mi
+experiencia, y creo poder agregar que rara vez se arrepienten de
+haberlos seguido.</p>
+
+<p>Cuando el se&ntilde;or Laubepin acababa de rendirse &aacute; s&iacute; mismo este honor&iacute;fico
+testimonio, una vieja criada vino &aacute; anunciarnos que la comida estaba
+servida. Tuve entonces el placer de conducir al comedor &aacute; la se&ntilde;ora de
+Laubepin. Durante la comida la conversaci&oacute;n se arrastr&oacute; en los m&aacute;s
+insignificantes asuntos. El se&ntilde;or Laubepin no cesaba de clavar en m&iacute; su
+mirada penetrante y equ&iacute;voca, en tanto que su esposa tomaba, al
+ofrecerme cada plato, el tono doloroso y lastimero que se afecta cerca
+del lecho de un enfermo. En fin, nos levantamos y el viejo notario me
+introdujo en su gabinete, donde al momento se nos sirvi&oacute; el caf&eacute;.</p>
+
+<p>Haci&eacute;ndome sentar entonces y poni&eacute;ndose de espaldas &aacute; la chimenea,
+dijo:&mdash;Se&ntilde;or marqu&eacute;s de Champcey d'Hauterive, me preparaba ayer &aacute;
+escribirle, cuando supe su llegada &aacute; Par&iacute;s, la que me permite informarle
+&aacute; usted <i>in voce</i> del resultado de mi celo y de mis operaciones.</p>
+
+<p>&mdash;Presiento, se&ntilde;or, que ese resultado no es muy favorable.</p>
+
+<p>&mdash;No le ocultar&eacute;, se&ntilde;or marqu&eacute;s, que debe usted armarse de todo su valor
+para conocerlo; pero est&aacute; en mis h&aacute;bitos proceder con m&eacute;todo. El a&ntilde;o de
+1820, la se&ntilde;orita Luisa Elena Dougalt Delatouche D'Erouville fu&eacute; pedida
+en matrimonio por Carlos Cristian Odiot, marqu&eacute;s de Champcey
+d'Hauterive; investido por una especie de tradici&oacute;n secular de la
+direcci&oacute;n de los negocios de la familia Dougalt Delatouche, y admitido
+con una respetuosa familiaridad de largo tiempo atr&aacute;s, cerca de la joven
+heredera de aquella casa, deb&iacute; emplear todos los argumentos de la raz&oacute;n
+para combatir las inclinaciones de su coraz&oacute;n y retraerla de aquella
+funesta alianza, y digo funesta alianza, no porque la fortuna del se&ntilde;or
+de Champcey fuese, &aacute; pesar de algunas hipotecas que la gravaban &aacute; la
+saz&oacute;n, menos que la de la se&ntilde;orita Delatouche. Yo conoc&iacute;a, empero, el
+car&aacute;cter y temperamento, en cierto modo hereditario, del se&ntilde;or de
+Champcey: bajo las exterioridades seductoras y caballerescas que lo
+distingu&iacute;an, como &aacute; todos los de su familia, percib&iacute;a claramente la
+irreflexi&oacute;n obstinada, la incurable ligereza, el furor de los placeres,
+y por &uacute;ltimo, el implacable ego&iacute;smo...</p>
+
+<p>&mdash;Caballero&mdash;le interrump&iacute; bruscamente,&mdash;la memoria de mi padre es
+sagrada para m&iacute;, y creo que debe serlo &aacute; cuantos hablen de &eacute;l en mi
+presencia.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or&mdash;replic&oacute; el anciano, con una emoci&oacute;n repentina y
+violenta,&mdash;respeto ese sentimiento, pero al hablar de su padre, me es
+muy dif&iacute;cil olvidar que hablo del hombre &iexcl;que mat&oacute; &aacute; su madre de usted,
+una joven heroica, una santa, un &aacute;ngel!</p>
+
+<p>Me hab&iacute;a levantado muy agitado. El se&ntilde;or Laubepin, que hab&iacute;a dado
+algunos pasos por el gabinete, me tom&oacute; del brazo.</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n, joven&mdash;me dijo,&mdash;pero yo amaba &aacute; su madre de usted, la he
+llorado; perd&oacute;neme...</p>
+
+<p>&mdash;Despu&eacute;s, volvi&eacute;ndose &aacute; colocar delante de la chimenea:&mdash;Voy &aacute;
+continuar&mdash;a&ntilde;adi&oacute; con el tono solemne que le es habitual.&mdash;Tuve el honor
+y la pena de redactar el contrato matrimonial de su se&ntilde;ora madre. A
+pesar de mi insistencia, nada se hablaba del r&eacute;gimen dotal, y cost&oacute;me
+grandes esfuerzos introducir en el acta, una cl&aacute;usula protectora que
+declaraba inalienable, sin el consentimiento legalmente expreso de su
+se&ntilde;ora madre, un tercio de su haber inmueble. &iexcl;Vana precauci&oacute;n!, se&ntilde;or
+marqu&eacute;s, y podr&iacute;amos decir, precauci&oacute;n cruel de una amistad mal
+inspirada, porque esta cl&aacute;usula fatal no hizo sino preparar
+insoportables tormentos &aacute; aqu&eacute;lla, cuya salvaguardia deb&iacute;a ser. Yo
+comprendo esas luchas, esas querellas, esas violencias, cuyo eco debi&oacute;
+herir los o&iacute;dos de usted m&aacute;s de una vez, y en las cuales se arrancaba,
+pedazo &aacute; pedazo, &aacute; su desdichada madre, &iexcl;la &uacute;ltima herencia y el pan de
+sus hijos!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or, por piedad!</p>
+
+<p>&mdash;Me someto, se&ntilde;or marqu&eacute;s... me limitar&eacute; &aacute; lo presente. Apenas honrado
+con la confianza de usted, mi primer deber era aconsejarle que no
+aceptase sino bajo beneficio de inventario, la embrollada sucesi&oacute;n que
+le hab&iacute;a correspondido.</p>
+
+<p>&mdash;Esta medida, se&ntilde;or, me ha parecido que ultrajaba la memoria de mi
+padre, y deb&iacute; negarme.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Laubepin me lanz&oacute; una de sus miradas inquisitoriales que le son
+familiares; y repuso.</p>
+
+<p>&mdash;Usted no ignora, se&ntilde;or, al parecer, que por no haber usado de aquella
+facultad legal, gravitan sobre usted los compromisos que afectan la
+sucesi&oacute;n, aun cuando excedan &aacute; su valor. Por lo tanto, tengo hoy el
+penoso deber de decirle que &eacute;ste es precisamente el caso en que usted se
+encuentra. Como se puede ver, en este legajo consta perfectamente que
+despu&eacute;s de vender su finca, bajo condiciones inesperadas, quedar&aacute;n
+todav&iacute;a usted y su hermana adeudando &aacute; los acreedores de su se&ntilde;or padre,
+la suma de cuarenta y cinco mil francos.</p>
+
+<p>Qued&eacute; verdaderamente aterrado con esta noticia, que exced&iacute;a &aacute; mis m&aacute;s
+avanzados c&aacute;lculos. Durante un minuto prest&eacute; una atenci&oacute;n embrutecida al
+ruido mon&oacute;tono del p&eacute;ndulo en que fij&eacute; mis ojos sin miradas.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora&mdash;continu&oacute; el se&ntilde;or Laubepin, despu&eacute;s de un corto silencio,&mdash;ha
+llegado el momento de decirle, se&ntilde;or marqu&eacute;s, que su se&ntilde;ora madre, en
+previsi&oacute;n de las eventualidades que por desgracia se realizan hoy, me
+confi&oacute; en dep&oacute;sito algunas alhajas cuyo valor se ha estimado en unos
+cincuenta mil francos. Para impedir que esta corta cantidad, <i>su &uacute;nico
+recurso en adelante</i>, pase &aacute; manos de los acreedores de la
+testamentar&iacute;a, podemos usar, yo lo creo as&iacute;, del subterfugio legal que
+voy &aacute; tener el honor de exponerle.</p>
+
+<p>&mdash;Es enteramente in&uacute;til, se&ntilde;or; me considero muy dichoso en poder, con
+el auxilio de esa cantidad que no esperaba, saldar &iacute;ntegramente las
+deudas de mi padre, y le ruego le d&eacute; esa inversi&oacute;n.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Laubepin se inclin&oacute; ligeramente.</p>
+
+<p>&mdash;Sea&mdash;dijo,&mdash;pero me es imposible dejar de observar, se&ntilde;or marqu&eacute;s, que
+una vez hecho este pago con el dep&oacute;sito que est&aacute; en mi poder, no les
+quedar&aacute; por toda fortuna, &aacute; la se&ntilde;orita Elena y &aacute; usted, m&aacute;s que cuatro
+&oacute; cinco mil libras, las cuales, al inter&eacute;s actual, les dar&aacute;n una renta
+de 225 francos. Sentado esto, s&eacute;ame permitido, se&ntilde;or marqu&eacute;s,
+preguntarle confidencial, amigable y respetuosamente, si ha arbitrado
+usted alg&uacute;n medio de asegurar su existencia y la de su hermana y pupila,
+y cu&aacute;les son sus proyectos.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no tengo ninguno, se&ntilde;or, se lo confieso; todos los que hab&iacute;a podido
+formar, son inconciliables con el estado &aacute; que me veo reducido. Si yo
+fuera solo en el mundo, me har&iacute;a soldado; pero tengo &aacute; mi hermana; no
+puedo tolerar la idea de ver &aacute; la pobre ni&ntilde;a sometida al trabajo y
+reducida &aacute; las privaciones. Ella vive dichosa en su convento; es
+bastante joven para permanecer all&iacute; algunos a&ntilde;os, yo aceptar&iacute;a de todo
+coraz&oacute;n cualquier ocupaci&oacute;n que me permitiera, reduci&eacute;ndome &aacute; la mayor
+estrechez, ganar cada a&ntilde;o el precio de la pensi&oacute;n de mi hermana y
+reunirle un dote para el porvenir.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Laubepin me mir&oacute; con fijeza.&mdash;Para alcanzar tan honorable
+objeto&mdash;contest&oacute;me&mdash;no debe usted pensar, se&ntilde;or marqu&eacute;s, en entrar, &aacute;
+su edad, en la trillada carrera de la administraci&oacute;n p&uacute;blica, y de las
+funciones oficiales. Le convendr&iacute;a un empleo que le asegurase, desde
+luego, cinco &oacute; seis mil francos anuales de renta. Debo decirle que en el
+estado de nuestra organizaci&oacute;n social no basta estirar la mano para
+alcanzar este <i>desideratum</i> pero afortunadamente tengo que comunicarle
+algunas proposiciones que le conciernen y cuya naturaleza puede
+modificar desde ahora, y sin gran esfuerzo, su situaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;El se&ntilde;or Laubepin fij&oacute; en m&iacute; sus ojos con una atenci&oacute;n m&aacute;s penetrante
+que nunca y continu&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;En primer lugar, se&ntilde;or marqu&eacute;s, ser&eacute; para usted el &oacute;rgano de
+comunicaci&oacute;n de un especulador h&aacute;bil, rico &eacute; influyente; este personaje
+ha concebido la idea de una empresa de consideraci&oacute;n, cuya naturaleza le
+explicar&eacute; en seguida y que fracasar&aacute; si no le presta su concurso
+particular la clase aristocr&aacute;tica de este pa&iacute;s. &Eacute;l cree que si un nombre
+antiguo &eacute; ilustre como el de usted, figurase en la lista de los miembros
+fundadores de la empresa, llegar&iacute;a &aacute; ganarse simpat&iacute;as en las clases del
+p&uacute;blico especial &aacute; quien el prospecto se dirige. En vista de esta
+ventaja, le ofrece &aacute; usted, desde luego, lo que se llama com&uacute;nmente una
+prima, es decir, diez acciones &aacute; t&iacute;tulo gratuito, cuyo valor estimado
+desde este momento en diez mil francos, es veros&iacute;mil que se triplicar&aacute;
+con el &eacute;xito de la operaci&oacute;n. Adem&aacute;s...</p>
+
+<p>&mdash;Basta, se&ntilde;or; semejantes ignominias no valen el trabajo que se toma al
+formularlas.</p>
+
+<p>Vi brillar repentinamente los ojos del anciano bajo sus espesas cejas
+como si una chispa se hubiera desprendido de ellos. Una d&eacute;bil sonrisa
+despleg&oacute; las r&iacute;gidas arrugas de su rostro.</p>
+
+<p>&mdash;Si la proposici&oacute;n no le agrada se&ntilde;or Marqu&eacute;s&mdash;dijo tartajeando,&mdash;&aacute; m&iacute;
+tampoco me gusta; &aacute; pesar de todo, he cre&iacute;do de mi deber indic&aacute;rsela. He
+aqu&iacute; otra que tal vez le agradar&aacute; m&aacute;s, y que de cierto es m&aacute;s aceptable.
+Entre mis m&aacute;s antiguos clientes cuento, se&ntilde;or, &aacute; un honrado comerciante
+retirado, poco ha, de los negocios, que vive holgadamente en compa&ntilde;&iacute;a de
+una hija &uacute;nica, &aacute; la que adora como es natural, y que goza de una <i>aurea
+mediocritas</i> que aval&uacute;o en veinticinco mil libras de renta. La
+casualidad quiso, ahora tres d&iacute;as, que la hija de mi cliente tuviese
+noticias de la situaci&oacute;n de usted: yo he cre&iacute;do ver, y aun he podido
+asegurarme para decirlo todo, que la ni&ntilde;a, que por otra parte es bonita
+y est&aacute; adornada de cualidades estimables, no vacilar&iacute;a un instante en
+aceptar con la mano de usted, el t&iacute;tulo de Marquesa de Champcey. El
+padre consiente y yo no espero sino una palabra de usted, se&ntilde;or Marqu&eacute;s,
+para decirle el nombre y domicilio de esta familia... interesante.</p>
+
+<p>&mdash;Esto me determina completamente; ma&ntilde;ana mismo dejar&eacute; un t&iacute;tulo que en
+mi situaci&oacute;n es irrisorio, y que parece adem&aacute;s exponerme &aacute; las m&aacute;s
+miserables empresas de la intriga. El apellido originario de mi familia
+es Odiot; este solo es el que llevar&eacute; en lo sucesivo. Sin embargo,
+reconociendo toda la vivacidad del inter&eacute;s que ha podido inducirle &aacute;
+usted &aacute; ser el int&eacute;rprete de tan singulares proposiciones, le ruego
+omita todas las que puedan tener un car&aacute;cter an&aacute;logo.</p>
+
+<p>&mdash;En ese caso, se&ntilde;or Marqu&eacute;s&mdash;respondi&oacute; el se&ntilde;or Laubepin,&mdash;nada tengo
+que decirle.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo, atacado de un acceso s&uacute;bito de jovialidad, frot&oacute;se, las
+manos, produciendo un ruido como de pergaminos que se restregan. Luego
+agreg&oacute; ri&eacute;ndose.&mdash;Es usted un hombre dif&iacute;cil de complacer, se&ntilde;or M&aacute;ximo.
+&iexcl;Ah, ah! muy dif&iacute;cil. Es asombroso que no haya notado antes la palpable
+similitud que la Naturaleza se ha complacido en establecer entre la
+fisonom&iacute;a suya y la de su se&ntilde;ora madre... Particularmente los ojos y la
+sonrisa... pero no nos extraviemos, y puesto que no quiere usted deber
+la subsistencia sino &aacute; un honorable trabajo, perd&oacute;neme que le pregunte
+cu&aacute;les son sus aptitudes y sus talentos.</p>
+
+<p>&mdash;Mi educaci&oacute;n, se&ntilde;or, ha sido naturalmente la de un hombre destinado &aacute;
+la riqueza y &aacute; la ociosidad. Sin embargo, he estudiado derecho, y tengo
+el t&iacute;tulo de abogado.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Abogado! &iexcl;Ah, diablo!... &iexcl;usted abogado! Pero el t&iacute;tulo no basta: en
+la carrera del foro, es menester, m&aacute;s que en ninguna otra, pagarse un
+poco de su persona... y esto... veamos, &iquest;se cree usted elocuente, se&ntilde;or
+Marqu&eacute;s?</p>
+
+<p>&mdash;Tan poco, se&ntilde;or, que me creo enteramente incapaz de improvisar dos
+frases en p&uacute;blico.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hum! no es eso precisamente &aacute; lo que puede llamarse vocaci&oacute;n para
+orador; ser&aacute; preciso dirigirse &aacute; otro lado, pero la materia exige m&aacute;s
+amplias reflexiones. Por otra parte, veo que est&aacute; usted fatigado. Tome
+los papeles que le suplico examine &aacute; su satisfacci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Tengo el gusto de saludarle.</p>
+
+<p>&mdash;Perm&iacute;tame que le alumbre. Perd&oacute;n... &iquest;debo esperar nuevas &oacute;rdenes antes
+de consagrar al pago de los acreedores el precio de los dijes y joyas
+que tengo en mi poder?</p>
+
+<p>&mdash;No, ciertamente. Espero, adem&aacute;s, que de lo que resta, se cobre usted
+la justa remuneraci&oacute;n de sus buenos oficios.</p>
+
+<p>Lleg&aacute;bamos &aacute; la meseta de la escalera: el se&ntilde;or Laubepin, cuyo cuerpo se
+encorva un poco cuando camina, se enderez&oacute; bruscamente.</p>
+
+<p>&mdash;En lo que concierne &aacute; los acreedores, se&ntilde;or Marqu&eacute;s&mdash;me dijo&mdash;lo
+obedecer&eacute; con respeto. Por lo que &aacute; m&iacute; concierne, he sido el amigo de su
+se&ntilde;ora madre, y suplico humilde y encarecidamente &aacute; su hijo, que me
+trate como &aacute; un amigo.</p>
+
+<p>Tend&iacute; al anciano mi mano, que apret&oacute; con fuerza y nos separamos.</p>
+
+<p>Vuelto al peque&ntilde;o cuarto, que ocupo bajo el techo de esta casa, que ya
+no me pertenece, he querido probarme &aacute; m&iacute; mismo que la certidumbre de mi
+completa ruina no me sumerg&iacute;a en un abatimiento indigno de un hombre. Me
+he puesto &aacute; escribir la relaci&oacute;n de este d&iacute;a decisivo de mi vida,
+esmer&aacute;ndome en conservar la fraseolog&iacute;a exacta del viejo notario, y ese
+lenguaje, mezcla de dureza y de cortes&iacute;a, de desconfianza y
+sensibilidad, que mientras que ten&iacute;a el alma traspasada de dolor, me ha
+hecho sonreir m&aacute;s de una vez.</p>
+
+<p>He aqu&iacute;, pues, la pobreza; no ya la pobreza oculta, orgullosa y po&eacute;tica
+que mi imaginaci&oacute;n soportaba valientemente &aacute; trav&eacute;s de los grandes
+bosques, de los desiertos y de las llanuras, sino la miseria positiva,
+la necesidad, la dependencia, la humillaci&oacute;n, y algo peor todav&iacute;a: la
+amarga pobreza del rico ca&iacute;do, la pobreza de frac negro que oculta sus
+manos desnudas &aacute; los amigos que pasan.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, hermano, valor.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="Lunes_27_de_abril" id="Lunes_27_de_abril"></a>Lunes, 27 de abril.</p>
+
+
+<p>He esperado en vano durante cinco d&iacute;as, noticias del se&ntilde;or Laubepin,
+confieso que contaba seriamente con el inter&eacute;s que hab&iacute;a parecido
+manifestarme. Su experiencia, sus conocimientos pr&aacute;cticos, sus muchas
+relaciones le proporcionaban los medios de serme &uacute;til. Estaba pronto &aacute;
+ejecutar bajo su direcci&oacute;n todas las diligencias necesarias; pero
+abandonado &aacute; m&iacute; mismo, no sab&iacute;a absolutamente hacia qu&eacute; lado dirigir mis
+pasos. Le cre&iacute;a uno de esos hombres que prometen poco y hacen mucho.
+Temo haberme enga&ntilde;ado. Esta ma&ntilde;ana me determin&eacute; &aacute; ir &aacute; su casa con el
+objeto de devolverle los documentos que me hab&iacute;a confiado y cuya triste
+exactitud he podido comprobar. Me dijeron que el buen se&ntilde;or hab&iacute;a salido
+&aacute; gozar de las dulzuras del campo, en no s&eacute; qu&eacute; castillo en el fondo de
+la Breta&ntilde;a. Estar&aacute; a&uacute;n ausente por dos &oacute; tres d&iacute;as. Esto me ha
+consternado. No sent&iacute;a solamente el pesar de encontrarme con la
+indiferencia y el abandono, donde hab&iacute;a cre&iacute;do hallar la oficiosidad de
+una verdadera amistad, sent&iacute;a a&uacute;n m&aacute;s, la amargura de volverme como
+hab&iacute;a venido, con la bolsa vac&iacute;a. Contaba con pedir al se&ntilde;or Laubepin
+alg&uacute;n dinero &aacute; cuenta, sobre los tres &oacute; cuatro mil francos que deben
+quedarnos despu&eacute;s del pago &iacute;ntegro de nuestras deudas, pues por m&aacute;s que
+me haga el anacoreta desde mi llegada &aacute; Par&iacute;s, la suma insignificante
+que hab&iacute;a podido reservar para m&iacute; viaje, est&aacute; agotada completamente, y
+tan agotada que despu&eacute;s de haber hecho esta ma&ntilde;ana un verdadero almuerzo
+de pastor, <i>castanoe molles et pressi copia lactis</i>, he tenido que
+recurrir para comer, &aacute; una especie de piller&iacute;a, cuyo melanc&oacute;lico
+recuerdo quiero consignar aqu&iacute;.</p>
+
+<p>Cuanto menos se ha almorzado, m&aacute;s se desea comer. Es este un axioma cuya
+fuerza he sentido hoy en toda su extensi&oacute;n antes que el sol hubiese
+terminado su carrera. Entre los paseantes que la pureza del cielo hab&iacute;a
+tra&iacute;do &aacute; las Tuller&iacute;as, hacia el mediod&iacute;a, y que contemplaban las
+primeras sonrisas de la primavera juguetear sobre la faz de m&aacute;rmol de
+los silvanos, se notaba un hombre joven, de un porte irreprochable, que
+parec&iacute;a estudiar con extraordinaria solicitud el despertar de la
+Naturaleza. No contento en devorar con la mirada la nueva verdura, se le
+ve&iacute;a de vez en cuando arrancar furtivamente de sus tallos algunos nuevos
+y apetitosos brotes, hojas no desarrolladas a&uacute;n, y llevarlas &aacute; sus
+labios, con una curiosidad de bot&aacute;nico.</p>
+
+<p>He podido asegurarme que este recurso alimenticio que me hab&iacute;a sido
+indicado por la historia de los n&aacute;ufragos, tiene un valor muy mediocre.
+Sin embargo, he enriquecido mi experiencia con algunas nociones &uacute;tiles:
+as&iacute; s&eacute;, para en adelante, que el follaje del casta&ntilde;o es tan amargo &aacute; la
+boca como al coraz&oacute;n; el rosal no es malo, el tilo es aceitoso y
+bastante agradable y la lila picante y malsana seg&uacute;n creo.</p>
+
+<p>Meditando sobre estos descubrimientos me dirig&iacute; hacia el convento de
+Elena. Al poner el pie en el locutorio, que encontr&eacute; lleno como una
+colmena, me sent&iacute; m&aacute;s aturdido que nunca por las tumultuosas
+confidencias de las j&oacute;venes abejas. Elena lleg&oacute; con los cabellos en
+desorden, las mejillas inflamadas, los ojos colorados y chispeantes;
+tra&iacute;a en la mano un pedazo de pan del largo de su brazo. Me abraz&oacute; con
+un aire preocupado:</p>
+
+<p>&mdash;Y bien, hijita, &iquest;qu&eacute; es lo que tienes? T&uacute; has llorado.</p>
+
+<p>&mdash;No, M&aacute;ximo, no tengo nada.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que hay? Veamos...</p>
+
+<p>Bajando la voz, me dijo:&mdash;&iexcl;oh, soy muy desgraciada, mi querido M&aacute;ximo!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Es verdad? Vaya, cu&eacute;ntame eso, comiendo tu pan.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! soy demasiado desgraciada para comer mi pan. Como t&uacute; sabes
+perfectamente, Luc&iacute;a Campbell es mi mejor amiga, pues bien; hemos re&ntilde;ido
+mortalmente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, Dios m&iacute;o!... pero permanece tranquila, chiquilla; ya se
+arreglar&aacute;n ustedes...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! M&aacute;ximo, eso es imposible. Mira, han pasado cosas demasiado
+graves. Al principio no fu&eacute; nada; pero como sabes, una se altera y
+pierde la cabeza. Fig&uacute;rate que jug&aacute;bamos al volante, y Luc&iacute;a se equivoc&oacute;
+al contar sus puntos; yo ten&iacute;a seiscientos ochenta y ella seiscientos
+quince solamente, y ha pretendido tener seiscientos setenta y cinco. Me
+confesar&aacute;s que esto era demasiado fuerte. Yo sostuve mi cifra y por
+supuesto, ella la suya. Y bien, se&ntilde;orita, le dije, consultemos &aacute; estas
+se&ntilde;oritas; yo me someto &aacute; su fallo. No, se&ntilde;orita, me contest&oacute;, estoy
+segura de mi cuenta y es usted una mala jugadora. Y usted una mentirosa,
+le respond&iacute;. Est&aacute; bien, la desprecio demasiado para contestarle, me
+dijo. La hermana Sainte F&eacute;lix, lleg&oacute; afortunadamente en ese momento,
+pues yo creo que iba &aacute; pegarle... He ah&iacute; lo que ha pasado. Ya ves, es
+imposible arreglarnos despu&eacute;s de esto. &iexcl;Imposible! eso ser&iacute;a una
+cobard&iacute;a. Entretanto, no puedo decirte cu&aacute;nto sufro, creo que no hay
+sobre la tierra una persona m&aacute;s desgraciada que yo.</p>
+
+<p>&mdash;Ciertamente, hija m&iacute;a, es dif&iacute;cil imaginarse una desgracia m&aacute;s grande
+que la tuya. Pero si he de decirte mi modo de pensar, t&uacute; te la has
+atra&iacute;do en cierto modo, porque en esta querella tu boca ha pronunciado
+la primer ofensa. Veamos, &iquest;est&aacute; en el locutorio tu Luc&iacute;a?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, m&iacute;rala all&aacute; en el rinc&oacute;n.&mdash;Y me mostr&oacute; con un movimiento de cabeza
+una ni&ntilde;a peque&ntilde;a muy rubia, que ten&iacute;a como ella los ojos colorados, las
+mejillas inflamadas, y que parec&iacute;a hacer en aquellos momentos, &aacute; una
+anciana muy atenta, el relato del drama que la hermana Sainte F&eacute;lix
+hab&iacute;a afortunadamente interrumpido. Al hablar con un fuego digno del
+asunto, la se&ntilde;orita Campbell lanzaba de tiempo en tiempo una mirada
+furtiva sobre Elena y sobre m&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Mi querida ni&ntilde;a&mdash;dije &aacute; mi hermana&mdash;&iquest;tienes confianza en m&iacute;?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, M&aacute;ximo, tengo mucha confianza en ti.</p>
+
+<p>&mdash;En ese caso, mira lo que vas &aacute; hacer; te acercas muy despacio, hasta
+colocarte detr&aacute;s de la silla de Luc&iacute;a; le tomas la cabeza traidoramente,
+le estampas un beso en las mejillas, as&iacute;, con fuerza, y luego ver&aacute;s lo
+que ella hace &aacute; su turno.</p>
+
+<p>Elena titube&oacute; algunos segundos, luego parti&oacute; &aacute; largos pasos, y cay&oacute; como
+un rayo sobre la se&ntilde;orita Campbell, &aacute; quien, sin embargo, caus&oacute; la m&aacute;s
+agradable sorpresa; las dos ni&ntilde;as infortunadas, reunidas en fin para
+siempre, confundieron sus l&aacute;grimas en un tierno grupo, en tanto que la
+vieja y respetable se&ntilde;ora Campbell se sonaba, produciendo el ruido de
+una gaita.</p>
+
+<p>Elena volvi&oacute; &aacute; donde yo estaba, radiante de alegr&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Y bien, querida, espero que ahora comer&aacute;s tu pan.</p>
+
+<p>&mdash;No, M&aacute;ximo; he estado demasiado conmovida como ves, y, adem&aacute;s, es
+menester decirte que hoy ha entrado una nueva disc&iacute;pula, que nos ha
+regalado merengues y algunos otros dulces; de modo que no tengo hambre.
+Me siento al mismo tiempo muy embarazada, porque he olvidado volver el
+pan &aacute; la canasta, como debe hacerse, cuando no se tiene hambre, y tengo
+miedo de ser castigada; pero al pasar por el patio voy &aacute; tratar de
+arrojarlo por el respiradero del s&oacute;tano, sin que nadie me vea.</p>
+
+<p>&mdash;C&oacute;mo, hermana m&iacute;a&mdash;respond&iacute;, sonroj&aacute;ndome ligeramente&mdash;&iquest;vas &aacute; perder
+ese gran pedazo de pan?</p>
+
+<p>&mdash;S&eacute; que no es bien hecho, porque hay muchos pobres que se
+considerar&iacute;an felices en poseerlo, &iquest;no es verdad, M&aacute;ximo?</p>
+
+<p>&mdash;Los hay ciertamente, mi querida ni&ntilde;a.</p>
+
+<p>&mdash;Pero &iquest;qu&eacute; quieres que haga? Los pobres no entran aqu&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos, Elena, conf&iacute;ame ese pan y se lo dar&eacute; en tu nombre al primer
+pobre que encuentre &iquest;quieres?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo no he de querer, pues?</p>
+
+<p>La hora de retirarse lleg&oacute;; romp&iacute; el pan en dos pedazos que hice
+desaparecer vergonzosamente en los bolsillos de mi paletot.</p>
+
+<p>&mdash;Querido M&aacute;ximo&mdash;continu&oacute; la ni&ntilde;a,&mdash;hasta muy luego, &iquest;no es verdad? T&uacute;
+me dir&aacute;s si has encontrado alg&uacute;n pobre, si le has dado mi pan y si lo ha
+hallado bueno.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, Elena, he hallado un pobre y le he dado tu pan, que ha llevado
+como una presa &aacute; su bohardilla solitaria, y lo ha hallado bueno; pero
+era un pobre sin valor, porque ha llorado mucho al devorar la limosna de
+tus peque&ntilde;as y queridas manos. Te contar&eacute; esto, Elena, porque es bueno
+que sepas que hay en la tierra sufrimientos m&aacute;s serios que tus
+sufrimientos de ni&ntilde;a; todo te lo dir&eacute;, excepto el nombre del pobre.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="Martes_28_de_abril" id="Martes_28_de_abril"></a>Martes, 28 de abril.</p>
+
+
+<p>Esta ma&ntilde;ana &aacute; las nueve, llamaba yo &aacute; la puerta del se&ntilde;or Laubepin,
+esperando vagamente que alguna casualidad hubiese acelerado su regreso,
+pero me dijeron que no le esperaban hasta la ma&ntilde;ana siguiente; ocurri&oacute;me
+de pronto acudir &aacute; la se&ntilde;ora Laubepin y participarle el apuro &aacute; que me
+reduc&iacute;a la ausencia de su marido. Mientras vacilaba entre el pudor y la
+necesidad, la vieja sirvienta, aterrada, al parecer, por la mirada
+hambrienta que fij&eacute; sobre ella, cort&oacute; la cuesti&oacute;n, cerrando bruscamente
+la puerta. Entonces, tom&eacute; mi partido, resolvi&eacute;ndome &aacute; ayunar hasta el
+d&iacute;a siguiente.&mdash;Al fin, dije para m&iacute;, un d&iacute;a de abstinencia no me ha de
+causar la muerte; si en esta circunstancia soy culpable de un exceso de
+orgullo, yo solo sufrir&eacute; sus consecuencias, por consiguiente esto me
+ata&ntilde;e exclusivamente. Despu&eacute;s me dirig&iacute; hacia la Sorbona, donde asist&iacute;
+sucesivamente &aacute; varios cursos; tratando de llenar &aacute; fuerza de goces
+espirituales, el vac&iacute;o que sent&iacute;a en lo material; mas lleg&oacute; la hora en
+que este recurso me falt&oacute; y tambi&eacute;n empez&oacute; &aacute; parecerme insuficiente.
+Experimentaba, sobre todo, una fuerte irritaci&oacute;n nerviosa, que esperaba
+calmar paseando.</p>
+
+<p>El d&iacute;a estaba fr&iacute;o y nublado.</p>
+
+<p>Cuando pasaba por el puente de los Santos Padres me detuve un instante
+casi sin querer, p&uacute;seme de codos sobre el parapeto, y contempl&eacute; las
+turbias aguas del r&iacute;o precipit&aacute;ndose bajo los arcos. No s&eacute; qu&eacute; malditos
+pensamientos asaltaron entonces mi debilitado y fatigado esp&iacute;ritu: me
+imagin&eacute; de repente con los colores m&aacute;s insoportables, el porvenir de
+lucha continua, de dependencia y humillaci&oacute;n al que entraba l&uacute;gubremente
+por la puerta del hambre; sent&iacute; un disgusto profundo, absoluto, y como
+una imposibilidad de vivir. Al mismo tiempo una ola de c&oacute;lera salvaje y
+brutal me subi&oacute; al cerebro; sent&iacute; como un deslumbramiento y ech&aacute;ndome
+sobre la balaustrada, vi toda la superficie del r&iacute;o cubierta de chispas.</p>
+
+<p>No dir&eacute;, siguiendo el uso: Dios no lo quiso. No me gustan las f&oacute;rmulas
+triviales. Me atrevo &aacute; decir: yo no lo quise, Dios nos ha hecho libres,
+y si yo hubiera podido dudar de esta verdad hasta entonces, aquel
+momento supremo en que el alma y el cuerpo, el valor y la cobard&iacute;a, el
+bien y el mal se entregaban en m&iacute; tan patentemente &aacute; un combate mortal,
+aquel momento, repito, habr&iacute;a disipado para siempre mis dudas.</p>
+
+<p>Vuelto en m&iacute;, no experiment&eacute;, frente &aacute; frente de aquellas terribles
+ondas, sino la tentaci&oacute;n muy inocente y bastante necia de apagar en
+ellas la sed que me devoraba: despu&eacute;s reflexion&eacute; que encontrar&iacute;a en mi
+habitaci&oacute;n un agua mucho m&aacute;s limpia: tom&eacute; r&aacute;pidamente el camino de mi
+casa, forj&aacute;ndome una imagen deliciosa de los placeres que en ella me
+esperaban. En mi triste situaci&oacute;n me admiraba, no pod&iacute;a darme cuenta de
+c&oacute;mo no hab&iacute;a pensado antes en este expediente vencedor.</p>
+
+<p>En el bulevar me encontr&eacute; repentinamente con Gast&oacute;n de Vaux &aacute; quien no
+hab&iacute;a visto hac&iacute;a dos a&ntilde;os. Det&uacute;vose despu&eacute;s de un movimiento de duda,
+me apret&oacute; cordialmente la mano, me dijo dos palabras sobre mis viajes y
+me dej&oacute; en seguida. Despu&eacute;s, volviendo sobre sus pasos:</p>
+
+<p>&mdash;Amigo m&iacute;o&mdash;me dijo,&mdash;es preciso que me permitas asociarte &aacute; una buena
+fortuna que he tenido en estos d&iacute;as. He puesto la mano sobre un tesoro;
+he recibido un cargamento de cigarros que me cuestan dos francos cada
+uno, pero no tienen precio. Toma uno; despu&eacute;s me dir&aacute;s qu&eacute; tales son.
+Hasta la vista, querido.</p>
+
+<p>Sub&iacute; penosamente mis seis pisos y tom&eacute;, temblando de emoci&oacute;n, mi
+bienhechora garrafa, cuyo contenido beb&iacute; poco &aacute; poco; despu&eacute;s encend&iacute; el
+cigarro de mi amigo, y mir&eacute;me al espejo dirigi&eacute;ndome una sonrisa
+animadora.</p>
+
+<p>En seguida volv&iacute; &aacute; salir, convencido de que el movimiento f&iacute;sico y las
+distracciones de la calle me eran saludables. Al abrir mi puerta me
+sorprend&iacute; desagradablemente al ver en el estrecho corredor &aacute; la mujer
+del conserje de la casa, que pareci&oacute; demudarse por mi brusca aparici&oacute;n.
+Esta mujer hab&iacute;a estado en otro tiempo al servicio de mi madre, quien le
+tom&oacute; cari&ntilde;o y le di&oacute; al casarla la posici&oacute;n lucrativa que hoy tiene.
+Hab&iacute;a cre&iacute;do observar desde d&iacute;as antes, que me espiaba, y al
+sorprenderla esta vez casi en flagrante delito, le pregunt&eacute;:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quiere usted?</p>
+
+<p>&mdash;Nada, se&ntilde;or M&aacute;ximo, estaba preparando el gas&mdash;respondi&oacute; muy turbada.</p>
+
+<p>Me encog&iacute; de hombros y sal&iacute;.</p>
+
+<p>El d&iacute;a declinaba. Pude pasearme en los lugares m&aacute;s frecuentados sin
+temer enojosos encuentros. Mi paseo dur&oacute; dos &oacute; tres horas, horas
+crueles. Hay algo de particularmente punzante al sentirse atacado, en
+medio de toda la brillantez y abundancia de la vida civilizada, por el
+azote de la vida salvaje: el hambre.</p>
+
+<p>Esto raya en locura; es un tigre que salta al cuello en pleno bulevar.</p>
+
+<p>Yo hac&iacute;a nuevas reflexiones. &iquest;El hambre no es una palabra vana? &iquest;Es
+verdad, pues, que existe una enfermedad llamada as&iacute;; es verdad que hay
+criaturas humanas que sufren de ordinario y casi diariamente, lo que yo
+sufro por casualidad la primera vez en mi vida? &iquest;Y cu&aacute;ntos de estos
+seres tendr&aacute;n por a&ntilde;adidura algunos otros sufrimientos que &aacute; m&iacute; no me
+abruman? La &uacute;nica persona que me interesa en el mundo, est&aacute; al abrigo de
+los males que yo sufro, la veo dichosa, sonrosada y risue&ntilde;a. Pero los
+que no sufren solos, los que oyen el grito desgarrador de sus entra&ntilde;as
+repetido por labios amados y suplicantes, los que son esperados en una
+fr&iacute;a buhardilla por sus mujeres macilentas, y sus hijuelos taciturnos.
+&iexcl;Pobres gentes!... &iexcl;Oh, santa caridad!</p>
+
+<p>Estos pensamientos me quitaban el valor de quejarme y me han
+proporcionado el de sostener la prueba hasta el fin. Pod&iacute;a en efecto
+abreviarla. Hay aqu&iacute; dos &oacute; tres restaurants en que me conocen y donde,
+cuando era rico, he entrado sin escr&uacute;pulo, aunque hubiese olvidado mi
+bolsa. Ahora pod&iacute;a hacer lo mismo. Tampoco me era dif&iacute;cil encontrar en
+Par&iacute;s, quien me prestara cien sueldos; pero estos expedientes que
+huelen a miseria y truhaner&iacute;a, me repugnaron decididamente.</p>
+
+<p>Para los pobres, esta pendiente es resbaladiza y no quiero a&uacute;n poner en
+ella el pie.</p>
+
+<p>Para m&iacute; ser&iacute;a lo mismo perder la probidad que perder la delicadeza, que
+es la distinci&oacute;n de esta virtud vulgar. As&iacute; es que he observado
+repetidas veces, con qu&eacute; terrible facilidad se desflora y degrada este
+sentimiento exquisito de la honradez en las almas mejor dotadas, no
+solamente al soplo de la miseria, sino al simple contacto de la escasez,
+y debo velar sobre m&iacute; con severidad, para rechazar en adelante como
+sospechosas las capitulaciones de conciencia que parecen m&aacute;s inocentes.</p>
+
+<p>En la adversidad, es menester no habituar el alma &aacute; la dejadez;
+demasiada inclinaci&oacute;n tiene &aacute; plegarse.</p>
+
+<p>La fatiga y el fr&iacute;o me hicieron volver como &aacute; las nueve.</p>
+
+<p>La puerta de la casa estaba abierta: sub&iacute;a la escalera con paso de
+fantasma, cuando o&iacute; en el cuarto del conserje, el murmullo de una
+agitada conversaci&oacute;n, que al parecer versaba sobre m&iacute;, pues en ese
+momento el tirano de la casa pronunciaba mi nombre en tono
+despreciativo.</p>
+
+<p>&mdash;Hazme el gusto, se&ntilde;ora Vauberger&mdash;dec&iacute;a,&mdash;de dejarme tranquilo con tu
+M&aacute;ximo; &iquest;lo he arruinado yo acaso? &iquest;Y bien, &aacute; qu&eacute; vienen esas
+cantinelas? Si se mata, lo enterrar&aacute;n... y se acab&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Te digo, Vauberger&mdash;replic&oacute; la mujer,&mdash;que si lo hubieras visto vaciar
+su garrafa, se te hubiera partido el coraz&oacute;n... Y mira, si yo creyera
+que piensas lo que dices, cuando exclamas con la negligencia de un
+c&oacute;mico &laquo;si se mata lo enterrar&aacute;n...&raquo; Pero no lo puedo creer, porque en
+el fondo eres un hombre, aunque no te gusta ser perturbado en tus
+h&aacute;bitos... Piensa, pues, Vauberger... &iexcl;no tener fuego ni pan!... Un
+muchacho que ha sido alimentado con tan buenos manjares y criado entre
+pieles como un pr&iacute;ncipe. &iquest;No es esto una verg&uuml;enza, una indignidad, y no
+es un brib&oacute;n el gobierno que permite semejantes cosas?</p>
+
+<p>&mdash;Pero eso nada tiene que ver con el gobierno&mdash;respondi&oacute; Vauberger, con
+bastante raz&oacute;n...&mdash;Y adem&aacute;s, t&uacute; te enga&ntilde;as, te lo aseguro... no es como
+lo crees, no le puede faltar pan, &iexcl;eso es imposible!</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, Vauberger, voy &aacute; dec&iacute;rtelo todo, lo he seguido, lo he
+espiado, y luego lo he hecho espiar por Eduardo: &iexcl;y bien! estoy segura
+que no ha almorzado esta ma&ntilde;ana, y como he registrado todos sus
+bolsillos y cajones y no le queda en ellos un c&eacute;ntimo, estoy muy cierta
+que no habr&aacute; a&uacute;n comido, pues es demasiado orgulloso para mendigar...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Tanto peor para &eacute;l! Cuando uno es pobre, es necesario no ser
+orgulloso&mdash;dijo el honorable conserje, que me pareci&oacute; expresar en esta
+circunstancia, los sentimientos de un portero.</p>
+
+<p>Ten&iacute;a b&aacute;stanle con este di&aacute;logo, y lo termin&eacute; bruscamente abriendo la
+puerta del cuarto y pidiendo una luz &aacute; Vauberger, que creo no se hubiera
+consternado m&aacute;s si le hubiera pedido su cabeza. A pesar del deseo que
+ten&iacute;a de mostrar firmeza &aacute; estas gentes, me fu&eacute; imposible no tropezar
+una &oacute; dos veces en la escalera: la cabeza me vacilaba. Al entrar en mi
+cuarto, ordinariamente helado, tuve la sorpresa de hallar en &eacute;l, una
+temperatura tibia, sostenida suavemente por un fuego claro y alegre. No
+tuve el rigorismo de apagarlo; bendije los buenos corazones que hay en
+el mundo, me extend&iacute; luego en un viejo sof&aacute; de terciopelo de Utrecht, &aacute;
+quien los reveses de la fortuna han hecho pasar como &aacute; m&iacute;, del piso bajo
+&aacute; la buhardilla, y trat&eacute; de dormitar.</p>
+
+<p>Me hallaba hac&iacute;a media hora, sumergido en una especie de
+entorpecimiento, cuya somnolencia uniforme me presentaba la ilusi&oacute;n de
+suntuosos festines y campestres fiestas, cuando el ruido de la puerta
+que se abr&iacute;a, me despert&oacute; sobresaltado. Cre&iacute; so&ntilde;ar a&uacute;n, viendo entrar &aacute;
+la se&ntilde;ora Vauberger con una gran bandeja sobre la que humeaban dos &oacute;
+tres odor&iacute;feros platos. Hab&iacute;ala ya depuesto sobre el pavimento y
+comenzado &aacute; extender su mantel sobre la mesa, antes que hubiese sacudido
+enteramente mi letargo. Por fin me levant&eacute; bruscamente.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es esto?&mdash;dije.&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que hace usted?</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora Vauberger fingi&oacute; una viva sorpresa.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No hab&iacute;a pedido comida, el se&ntilde;or?</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>&mdash;Eduardo me dijo que...</p>
+
+<p>&mdash;Eduardo se ha enga&ntilde;ado. Ser&aacute; el inquilino de al lado.</p>
+
+<p>&mdash;Pero si no hay inquilino al lado... No comprendo...</p>
+
+<p>&mdash;En fin, no es para m&iacute;... &iquest;Qu&eacute; significa esto? Me fastidia usted;
+ll&eacute;vese eso.</p>
+
+<p>La pobre mujer se puso &aacute; plegar tristemente su mantel, dirigi&eacute;ndome las
+miradas desconsoladas de un perro &aacute; quien se ha castigado.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;El se&ntilde;or ha comido probablemente?&mdash;volvi&oacute; &aacute; decir con voz t&iacute;mida.</p>
+
+<p>&mdash;Probablemente.</p>
+
+<p>&mdash;Es una desgracia, porque la comida est&aacute; pronta, va &aacute; perderse y el
+pobre muchacho ser&aacute; reprendido por su padre. Si el se&ntilde;or no hubiera
+comido por casualidad, me har&iacute;a un servicio...</p>
+
+<p>Di un golpe violento con el pie.</p>
+
+<p>&mdash;M&aacute;rchese, le he dicho.</p>
+
+<p>Cuando sal&iacute;a me acerqu&eacute; &aacute; ella.</p>
+
+<p>&mdash;Mi buena Luisa&mdash;le dije,&mdash;la comprendo y le doy las gracias: pero esta
+noche sufro bastante y no tengo hambre.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! se&ntilde;or M&aacute;ximo&mdash;exclam&oacute; llorando&mdash;si supiera usted lo que me
+mortifica... pues bien, me pagar&aacute; despu&eacute;s mi comida, si quiere, me
+pondr&aacute; el dinero en la mano, cuando lo tenga... pero puede usted estar
+seguro, que aun cuando me diese cien mil francos, no me proporcionar&iacute;a
+usted tanto placer, como si lo viera aceptar mi pobre comida. Me har&iacute;a
+usted una soberbia limosna. Usted que tiene talento, se&ntilde;or, debe
+comprender bien todo esto. Entretanto...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Bueno! mi querida Luisa... qu&eacute; quiere usted... no puedo darle cien
+mil francos... pero tomar&eacute; su comida... Me dejar&aacute; solo, &iquest;no es as&iacute;?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or M&aacute;ximo. &iexcl;Ah! gracias, se&ntilde;or. Le doy muchas gracias. &iexcl;Tiene
+usted buen coraz&oacute;n!</p>
+
+<p>&mdash;Y buen apetito, tambi&eacute;n, Luisa. Deme su mano... no es para poner en
+ella dinero, est&eacute; tranquila... Ahora... hasta la vista.</p>
+
+<p>La excelente mujer sali&oacute; sollozando.</p>
+
+<p>Acababa de escribir estas l&iacute;neas despu&eacute;s de haber hecho los honores &aacute; la
+comida de Luisa, cuando o&iacute; en la escalera el ruido de un paso pesado y
+grave: al mismo tiempo cre&iacute; distinguir la voz de mi humilde providencia,
+expres&aacute;ndose en el tono de una confidencia tumultuosa y agitada. Pocos
+instantes despu&eacute;s llamaron &aacute; mi puerta, y mientras Luisa se perd&iacute;a en la
+sombra, vi aparecer el solemne perfil del viejo notario. El se&ntilde;or
+Laubepin arroj&oacute; una r&aacute;pida mirada sobre la bandeja donde yo hab&iacute;a
+reunido los restos de la comida; luego avanzando hacia m&iacute; y abri&eacute;ndome
+los brazos en se&ntilde;al de confusi&oacute;n y de reproche &aacute; la vez:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Marqu&eacute;s&mdash;dijo,&mdash;en nombre del Cielo, &iquest;c&oacute;mo no me ha...?</p>
+
+<p>Interrumpi&eacute;ndose, se pase&oacute; &aacute; largos pasos &aacute; trav&eacute;s del cuarto y
+deteni&eacute;ndose de pronto.</p>
+
+<p>&mdash;Joven&mdash;continu&oacute;,&mdash;esto no est&aacute; bien hecho; ha herido &aacute; un amigo y
+hecho sonrojar &aacute; un viejo.</p>
+
+<p>Estaba muy conmovido. Yo lo mir&eacute; tambi&eacute;n con emoci&oacute;n no sabiendo qu&eacute;
+responderle, cuando me atrajo bruscamente contra su pecho, y me oprimi&oacute;
+hasta sofocarme, murmur&aacute;ndome al o&iacute;do:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pobre ni&ntilde;o!</p>
+
+<p>Hubo un momento de silencio. Nos sentamos.</p>
+
+<p>&mdash;M&aacute;ximo&mdash;dijo entonces el se&ntilde;or Laubepin&mdash;&iquest;est&aacute; usted siempre en las
+disposiciones en que lo dej&eacute;? &iquest;Tendr&aacute; usted valor para aceptar el
+trabajo m&aacute;s humilde, el empleo m&aacute;s modesto, con tal que sea honorable, y
+que asegurando su existencia personal, aleje de su hermana, en lo
+presente y en lo porvenir, los dolores y peligros de la pobreza?</p>
+
+<p>&mdash;Ciertamente, se&ntilde;or, ese es mi deber y estoy pronto &aacute; cumplirlo.</p>
+
+<p>&mdash;En ese caso, amigo m&iacute;o, esc&uacute;cheme. Acabo de llegar de la Breta&ntilde;a;
+existe en esta antigua provincia una opulenta familia llamada Laroque,
+la cual me honra con su entera confianza hace muchos a&ntilde;os. Esta familia
+es representada hoy por un anciano y dos mujeres, &aacute; quienes su edad y
+car&aacute;cter hacen igualmente inh&aacute;biles para los negocios. Los Laroque
+poseen una fortuna territorial considerable, cuya administraci&oacute;n estaba
+confiada en estos &uacute;ltimos tiempos, &aacute; un intendente que yo me tomaba la
+libertad de mirar como un brib&oacute;n. Al d&iacute;a siguiente de nuestra
+entrevista, M&aacute;ximo, recib&iacute; la noticia de la muerte de este individuo:
+me puse en camino inmediatamente para el castillo de Laroque y he pedido
+para usted el empleo vacante. He hecho valer su t&iacute;tulo de abogado y m&aacute;s
+particularmente sus cualidades morales. Conform&aacute;ndome con su deseo, no
+he hablado nada sobre su nacimiento: no es usted, ni ser&aacute; conocido en la
+casa, sino bajo el nombre de M&aacute;ximo Odiot. Habitar&aacute; usted un pabell&oacute;n
+separado, donde se le servir&aacute; la comida, cuando no le sea agradable
+figurar en la mesa de la familia. Sus honorarios est&aacute;n fijados en seis
+mil francos por a&ntilde;o. &iquest;Le conviene?</p>
+
+<p>&mdash;Me conviene grandemente y todas las precauciones y delicadezas de su
+amistad me conmueven vivamente; pero, para decirle la verdad, temo ser
+un hombre de negocios muy poco entendido, algo novicio.</p>
+
+<p>&mdash;Pierda cuidado sobre ese punto, amigo m&iacute;o. Mis escr&uacute;pulos se han
+anticipado &aacute; los suyos y no he ocultado nada &aacute; los interesados.
+Se&ntilde;ora&mdash;dije &aacute; mi excelente amiga la se&ntilde;ora de Laroque,&mdash;tiene usted
+necesidad de un intendente, de un gerente para su fortuna: yo le ofrezco
+uno. Est&aacute; lejos de tener la habilidad de su predecesor; no est&aacute; versado
+absolutamente en los misterios de los arrendamientos y contratos de
+tierras: no conoce la primera palabra de los negocios que va usted &aacute;
+dignarse confiarle; no tiene conocimientos especiales, ni pr&aacute;ctica, ni
+experiencia, ni nada de lo que se necesita; pero tiene algo, que faltaba
+&aacute; su predecesor, que cincuenta a&ntilde;os de pr&aacute;ctica no hab&iacute;an podido darle,
+y que diez mil a&ntilde;os m&aacute;s no le habr&iacute;an dado tampoco; tiene probidad,
+se&ntilde;ora. Lo he visto en el fuego y respondo de &eacute;l. T&oacute;melo, y tendr&aacute; usted
+mi reconocimiento y el suyo. La se&ntilde;ora de Laroque se ri&oacute; mucho de mi
+manera de recomendar &aacute; las gentes, pero finalmente parece que era buena,
+puesto que tuvo &eacute;xito.</p>
+
+<p>El digno anciano se ofreci&oacute; entonces &aacute; darme algunas nociones
+elementales y generales sobre la especie de administraci&oacute;n de que iba &aacute;
+ser encargado y agregar &aacute; prop&oacute;sito de los intereses de la familia
+Laroque, algunas noticias que se ha tomado el trabajo de recoger y
+redactar para m&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y cu&aacute;ndo debo partir, mi querido se&ntilde;or?</p>
+
+<p>&mdash;A decir verdad, mi querido ni&ntilde;o (ya no se trataba del se&ntilde;or Marqu&eacute;s),
+cuanto m&aacute;s pronto, ser&aacute; mejor; porque aquellas gentes no son capaces de
+hacer por s&iacute; mismas una carta de pago. Mi excelente amiga la se&ntilde;ora de
+Laroque en particular, mujer recomendable por diversos t&iacute;tulos, es en
+punto &aacute; negocios, de una incuria, una ineptitud y ni&ntilde;er&iacute;a, que
+sobrepasa lo imaginable. &iexcl;Es una criolla!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! es una criolla&mdash;repet&iacute; con vivacidad.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, joven, una vieja criolla&mdash;respondi&oacute; secamente el se&ntilde;or
+Laubepin.&mdash;Su marido era bret&oacute;n; pero estos detalles vendr&aacute;n &aacute; su
+tiempo... Hasta ma&ntilde;ana, M&aacute;ximo, &iexcl;valor!... &iexcl;Ah! olvidaba... El jueves
+por la ma&ntilde;ana antes de mi partida hice una cosa que no le ser&aacute;
+desagradable. Ten&iacute;a usted entre sus acreedores algunos bribones, cuyas
+relaciones con su padre hab&iacute;an sido contaminadas de usura: armado de los
+rayos legales, he reducido sus cr&eacute;ditos &aacute; la mitad, y obtenido el saldo
+total, qued&aacute;ndole &aacute; usted en definitiva un capital de veinte mil
+francos. Agregando &aacute; esta reserva las econom&iacute;as que podr&aacute; usted hacer
+cada a&ntilde;o, sobre sus honorarios, tendremos en diez a&ntilde;os, una linda dote
+para Elena... Venga &aacute; almorzar ma&ntilde;ana con el maestro Laubepin y
+acabaremos de arreglar todo esto... &iexcl;Buenas noches, M&aacute;ximo, buenas
+noches, mi querido hijo!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Que Dios le bendiga, se&ntilde;or!</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="Castillo_de_Laroque_dArz_mayo_1" id="Castillo_de_Laroque_dArz_mayo_1"></a>Castillo de Laroque (d'Arz), mayo, 1.&ordm;</p>
+
+
+<p>Ayer dej&eacute; &aacute; Par&iacute;s.</p>
+
+<p>Mi &uacute;ltima entrevista con el se&ntilde;or Laubepin fu&eacute; penosa: he consagrado &aacute;
+este anciano los sentimientos de un hijo. En seguida, fu&eacute; preciso decir
+adi&oacute;s &aacute; Elena. Para hacerla comprender la necesidad en que me hallo de
+aceptar un empleo, fu&eacute; indispensable dejarle entrever una parte de la
+verdad. Habl&eacute; de dificultades pasajeras de fortuna. La pobre ni&ntilde;a
+comprendi&oacute;, seg&uacute;n creo, m&aacute;s de lo que yo le dec&iacute;a: sus grandes ojos
+asombrados se llenaron de l&aacute;grimas y me salt&oacute; al cuello.</p>
+
+<p>Part&iacute;.</p>
+
+<p>El ferrocarril me condujo &aacute; Rennes, donde pas&eacute; la noche. Esta ma&ntilde;ana
+mont&eacute; en una diligencia que deb&iacute;a dejarme, cinco &oacute; seis horas despu&eacute;s,
+en la peque&ntilde;a ciudad de Morbihan, situada &aacute; poca distancia del castillo
+de Laroque.</p>
+
+<p>Anduve una diez leguas m&aacute;s all&aacute; de Rennes sin llegar &aacute; darme cuenta de
+la reputaci&oacute;n pintoresca de que goza en el mundo, la vieja Arm&oacute;rica. Un
+pa&iacute;s llano, verde y mon&oacute;tono. Eternos manzanos en eternas praderas,
+zanjas y lomas pobladas de arboledas, limitando la vista por ambos
+lados del camino; cuando m&aacute;s algunos peque&ntilde;os recodos de gracia
+campestre, todo me hac&iacute;a pensar desde la v&iacute;spera que la po&eacute;tica Breta&ntilde;a
+no era sino una hermana pretenciosa de la Baja Normand&iacute;a. Cansado ya de
+decepciones y de manzanos, hab&iacute;a dejado hac&iacute;a una hora de prestar la
+menor atenci&oacute;n al paisaje, y dormitaba tristemente, cuando de pronto me
+pareci&oacute; apercibir que nuestro pesado carruaje se inclinaba hacia
+adelante m&aacute;s de lo natural; al mismo tiempo, el andar de los caballos
+aflojaba sensiblemente y un ruido de hierros viejos, acompa&ntilde;ado de un
+rozamiento particular, me anunciaba, que el &uacute;ltimo de los conductores
+acababa de aplicar la &uacute;ltima arrastradera &aacute; la rueda de la &uacute;ltima
+diligencia. Una se&ntilde;ora vieja que estaba cerca de m&iacute;, me tom&oacute; el brazo
+con esa viva simpat&iacute;a que hace nacer la comunidad del peligro.</p>
+
+<p>Saqu&eacute; la cabeza por la portezuela: descend&iacute;amos entre dos pendientes
+elevadas, una cuesta enteramente empinada, concepci&oacute;n de un ingeniero
+demasiado partidario de la l&iacute;nea recta, y medio desliz&aacute;ndonos, medio
+rodando, no tardamos en llegar &aacute; un estrecho valle de aspecto siniestro,
+en cuyo fondo un miserable arroyo corr&iacute;a penosamente y sin ruido, entre
+espesos ca&ntilde;averales; sobre sus orillas derrumbadas se ve&iacute;an algunos
+troncos cubiertos de musgo. El camino atravesaba este r&iacute;o por un puente
+de un solo arco; luego remontaba la pendiente opuesta trazando un surco
+blanco &aacute; trav&eacute;s de un arenal inmenso, &aacute;rido y absolutamente desnudo,
+cuya cima cortaba el cielo sensiblemente &aacute; nuestro frente. Cerca del
+puente, en el borde del camino se levantaba un casucho solitario, cuyo
+aire de profundo abandono, oprim&iacute;a el coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>Un hombre joven y robusto, part&iacute;a le&ntilde;a delante de la puerta: un cord&oacute;n
+negro reten&iacute;a por detr&aacute;s sus largos cabellos de un rubio p&aacute;lido. Levant&oacute;
+la cabeza y me sorprendi&oacute; el car&aacute;cter extra&ntilde;o de sus facciones y la
+mirada tranquila de sus ojos azules: me salud&oacute; en una lengua
+desconocida, con un acento breve, dulce y salvaje. En la ventana de la
+caba&ntilde;a estaba una mujer hilando: su peinado y el corte de sus vestidos
+reproduc&iacute;an con una exactitud teatral, la imagen de esas heladas
+castellanas de piedra que vemos acostadas encima de los sepulcros.</p>
+
+<p>Aquellas gentes no eran de aspecto vulgar: ten&iacute;an en el m&aacute;s alto grado
+esa apariencia f&aacute;cil, graciosa y grave, que llamamos aire distinguido.
+Su fisonom&iacute;a participa de la expresi&oacute;n triste y pensativa, que muchas
+veces he notado con emoci&oacute;n, en los pueblos que han perdido su
+nacionalidad.</p>
+
+<p>Hab&iacute;ame apeado para subir la cuesta.</p>
+
+<p>El arenal que se confund&iacute;a con el camino, se extend&iacute;a &aacute; mi alrededor
+hasta perderse de vista; por todas partes pobres aliagas; que se
+arrastraban sobre una tierra negra; aqu&iacute; y all&aacute;, despe&ntilde;aderos, grutas,
+senderos abandonados y algunos pe&ntilde;ascos asomando apenas sobre el suelo,
+pero ni un solo &aacute;rbol.</p>
+
+<p>Cuando llegu&eacute; &aacute; la meseta, vi &aacute; mi derecha la l&iacute;nea sombr&iacute;a del arenal,
+cortar en lontananza una faja de horizonte m&aacute;s lejana a&uacute;n, ligeramente
+ondeada, azul como la mar, inundada de sol, y que parec&iacute;a abrir en medio
+de aquel paraje desolado la repentina perspectiva de alguna regi&oacute;n
+radiante y pintoresca: era en fin la Breta&ntilde;a.</p>
+
+<p>Alquil&eacute; un cales&iacute;n en la peque&ntilde;a ciudad de... para salvar las dos leguas
+que me faltaban a&uacute;n para terminar mi viaje.</p>
+
+<p>Durante la traves&iacute;a, que no fu&eacute; de las m&aacute;s r&aacute;pidas, recuerdo
+confusamente haber visto pasar ante mis ojos, bosques, claros, lagos y
+oasis de frescura, ocultos entre los valles; pero al aproximarme al
+castillo de Laroque, me sent&iacute; asaltado por mil pensamientos penosos que
+dejaban poco lugar &aacute; las preocupaciones del turista. Unos instantes
+m&aacute;s, &eacute; iba &aacute; entrar en una familia desconocida, bajo una especie de
+domesticidad mal disfrazada, con un t&iacute;tulo que me aseguraba apenas los
+miramientos y el respeto de los criados; esto era nuevo para m&iacute;. En el
+momento mismo, en que el se&ntilde;or Laubepin me propuso este empleo, todos
+mis instintos, todos mis h&aacute;bitos se sublevaron violentamente contra el
+car&aacute;cter de dependencia particular, inherente &aacute; tales funciones. Hab&iacute;a
+cre&iacute;do, sin embargo, que era imposible rechazar el empleo sin esquivar,
+al parecer, las sol&iacute;citas diligencias del anciano en mi favor. Adem&aacute;s no
+pod&iacute;a esperar, sino despu&eacute;s de muchos a&ntilde;os, obtener en funciones m&aacute;s
+independientes, las ventajas que se me ofrec&iacute;an desde luego, y que me
+permitir&iacute;an trabajar en seguida en el porvenir de mi hermana. Consegu&iacute;,
+pues, vencer mis repugnancias, pero hab&iacute;an sido tan vivas, que se
+despertaban con m&aacute;s fuerza en presencia de la inminente realidad. Tuve
+necesidad de releer en el c&oacute;digo que todo hombre lleva dentro de s&iacute;
+mismo, los cap&iacute;tulos del deber y del sacrificio; al mismo tiempo me
+repet&iacute;a que no hay situaci&oacute;n por humilde que sea, en la cual no pueda
+sostenerse y aun acrisolarse la dignidad personal. Despu&eacute;s me trac&eacute; un
+plan de conducta para con los miembros de la familia Laroque,
+prometi&eacute;ndome atestiguarles un celo concienzudo por sus intereses, y
+una justa deferencia hacia sus personas, igualmente distantes del
+servilismo y de la altivez. Pero no pod&iacute;a disimularme que esta &uacute;ltima
+parte de mi tarea, la m&aacute;s delicada sin duda, deb&iacute;a simplificarse &oacute;
+complicarse singularmente, por la naturaleza especial de la &iacute;ndole y de
+los caracteres con quienes iba &aacute; estar en contacto. Adem&aacute;s el se&ntilde;or
+Laubepin, aunque reconociendo todo lo que mi solicitud ten&iacute;a de leg&iacute;timo
+respecto al art&iacute;culo personal, se hab&iacute;a mostrado obstinadamente parco de
+informes y detalles &aacute; este respecto. No obstante, al partir me hab&iacute;a
+entregado una nota confidencial recomend&aacute;ndome la quemara luego que me
+hubiera servido de ella.</p>
+
+<p>Saqu&eacute; esta nota de mi cartera y me puse &aacute; estudiar sus t&eacute;rminos que
+reproduzco aqu&iacute; exactamente.</p>
+
+<p class="c"><i>Castillo de Laroque d'Arz</i></p>
+
+<p class="c">ESTADO DE LAS PERSONAS QUE HABITAN DICHO CASTILLO</p>
+
+<p>1.&ordm; Se&ntilde;or Laroque (Luis Augusto), octogenario, jefe actual de la
+milicia, fuente principal de la riqueza, antiguo marino, c&eacute;lebre bajo el
+primer imperio, en calidad de corsario autorizado; parece que se
+enriqueci&oacute; en el mar por empresas legales de diversa naturaleza: vivi&oacute;
+muchos a&ntilde;os en las colonias. Oriundo de la Breta&ntilde;a volvi&oacute; &aacute; ella har&aacute;
+como treinta a&ntilde;os, en compa&ntilde;&iacute;a del difunto Pedro Antonio Laroque, su
+hijo &uacute;nico, esposo de la</p>
+
+<p>2.&ordm; Se&ntilde;ora Laroque (Clara Josefina), nuera del ya nombrado; criolla de
+origen, edad cuarenta a&ntilde;os; car&aacute;cter indolente, esp&iacute;ritu caprichoso,
+algo mani&aacute;tica, buen fondo.</p>
+
+<p>3.&ordm; La se&ntilde;orita Laroque (Luisa Margarita), nieta, hija y presunta
+heredera de los anteriores, edad veinte a&ntilde;os, criolla y bretona, algo
+quim&eacute;rica, &iexcl;bella alma!</p>
+
+<p>4.&ordm; Se&ntilde;ora Aubry, viuda del se&ntilde;or Aubry, cambista, fallecido en B&eacute;lgica,
+prima en segundo grado, recogida en la casa, &iacute;ndole agria.</p>
+
+<p>5.&ordm; La se&ntilde;orita Helouin (Gabriela Carolina), veintis&eacute;is a&ntilde;os,
+exinstitutriz, hoy doncella, talento cultivado, car&aacute;cter dudoso.</p>
+
+<p>&mdash;Quemad.</p>
+
+<p>A pesar de la reserva que caracterizaba este documento, no me ha sido
+in&uacute;til; conoc&iacute; que se iban disipando con el horror de lo desconocido,
+parte de mis aprensiones. Por otro lado, si hab&iacute;a como lo pretend&iacute;a el
+se&ntilde;or Laubepin, dos almas c&aacute;ndidas en el castillo de Laroque, era
+seguramente m&aacute;s de lo que hab&iacute;a derecho &aacute; esperar, sobre una proporci&oacute;n
+de cinco habitantes. Despu&eacute;s de dos horas de marcha, el cochero se
+detuvo delante de una puerta de reja, flanqueada por dos pabellones que
+sirven de alojamiento al conserje. Dej&eacute; all&iacute; la parte pesada del
+equipaje y me encamin&eacute; hacia el castillo, llevando en una mano mi saco
+de noche, y decapitando con la ca&ntilde;a que llevaba en la otra, las
+margaritas que brotaban en el cesped. Despu&eacute;s de haber marchado algunos
+centenares de pasos entre dos filas de enormes casta&ntilde;os, me hall&eacute; en un
+vasto jard&iacute;n de disposici&oacute;n circular, que m&aacute;s lejos parec&iacute;a
+transformarse en parque; &aacute; derecha &eacute; izquierda profundas perspectivas
+abiertas entre espesuras compactas y ya verdeando, brazos de agua
+desliz&aacute;ndose bajo los &aacute;rboles, y blancas barcas guardadas bajo techos
+r&uacute;sticos. Frente &aacute; m&iacute;, se eleva el castillo, construcci&oacute;n considerable
+del gusto elegante y semiitaliano de los primeros a&ntilde;os de Luis XIII.
+Est&aacute; precedido por un terrapl&eacute;n que forma, al pie de una grader&iacute;a, y
+bajo las altas ventanas de la fachada, una especie de jard&iacute;n particular,
+al que se sube por muchos escalones anchos y bajos. El aspecto alegre y
+fastuoso de esta morada me caus&oacute; una verdadera contrariedad que no
+disminuy&oacute;, cuando, al aproximarme al terrapl&eacute;n, o&iacute; un ruido de voces
+j&oacute;venes y alegres que se destacaba sobre los rumores m&aacute;s lejanos de un
+piano. Entraba decididamente en una casa de recreo, muy diferente del
+viejo y severo torre&oacute;n que me hab&iacute;a figurado. Sin embargo, ya no era
+tiempo de reflexiones: sub&iacute; ligeramente las gradas y me hall&eacute; de pronto
+con una escena que, en cualquiera otra circunstancia, hubiera juzgado
+bastante agradable. Sobre uno de los cuadros de c&eacute;sped del jard&iacute;n, una
+media docena de j&oacute;venes, enlazadas de dos en dos, re&iacute;an con estr&eacute;pito,
+bailando alegremente al sol, mientras que un piano h&aacute;bilmente tocado,
+les enviaba, &aacute; trav&eacute;s de una ventana abierta, los compases de un
+impetuoso vals. Apenas tuve tiempo de entrever las fisonom&iacute;as animadas
+de las bailarinas; los cabellos sueltos, los anchos sombreros flotando
+sobre sus espaldas: mi brusca aparici&oacute;n fu&eacute; saludada por un grito
+general, seguido s&uacute;bitamente de un silencio profundo; la danza ces&oacute;, y
+toda la banda, formada en batalla, esper&oacute; gravemente la pasada del
+extranjero, que se detuvo algo confundido. Aunque mi pensamiento no se
+preocupa desde hace alg&uacute;n tiempo de las pretensiones mundanas, confieso
+que en aquel momento habr&iacute;a tirado de buena gana, mi saco de noche. Fu&eacute;
+menester determinarme, y cuando avanzaba, con el sombrero en la mano
+hacia la doble escalera que da acceso al vest&iacute;bulo del castillo, el
+piano se interrumpi&oacute; de pronto.</p>
+
+<p>Vi presentarse luego en la ventana abierta un enorme perro de Terranova,
+que puso sobre la barra de apoyo su hocico leonino entre sus dos
+velludas patas: un instante despu&eacute;s apareci&oacute; una joven de elevada
+estatura y seria fisonom&iacute;a, cuyo rostro, un poco bronceado, estaba
+rodeado de una masa espesa de cabellos negros y lustrosos. Sus ojos, que
+me parecieron de dimensiones extraordinarias, interrogaron con una
+curiosidad indolente la escena que ten&iacute;a lugar en el terrado.</p>
+
+<p>&mdash;Y bien &iquest;qu&eacute; es lo que hay?&mdash;dijo con una voz tranquila.&mdash;Le dirig&iacute;
+entonces una profunda inclinaci&oacute;n, y maldiciendo una vez m&aacute;s mi saco de
+noche, que divert&iacute;a visiblemente &aacute; aquellas ni&ntilde;as, me apresur&eacute; &aacute; subir
+las gradas de la escalera.</p>
+
+<p>Un criado de cabellos grises vestido de negro, que hall&eacute; en el
+vest&iacute;bulo, tom&oacute; mi nombre: fu&iacute; introducido algunos minutos despu&eacute;s en un
+vasto sal&oacute;n colgado de amarillo, donde reconoc&iacute; desde luego &aacute; la joven
+que acababa de ver en la ventana, y que seguramente era de una extrema
+belleza. Cerca de la chimenea, que era un verdadero horno, una se&ntilde;ora de
+mediana edad y cuyas facciones acusaban fuertemente el tipo criollo, se
+hallaba sepultada en un gran sof&aacute; lleno de plumazones, cojines y
+almohadillas de todos tama&ntilde;os. Un tr&iacute;pode de forma antigua, encima del
+cual hab&iacute;a un brasero encendido, estaba colocado &aacute; su alcance, y
+aproximaba &aacute; &eacute;l por intervalos sus manos p&aacute;lidas y flacas. Al lado de la
+se&ntilde;ora Laroque estaba sentada una se&ntilde;ora que tej&iacute;a: en su semblante
+triste y poco gracioso, no pude desconocer &aacute; la prima en segundo grado,
+viuda del agente de cambio, fallecido en B&eacute;lgica.</p>
+
+<p>La primera mirada que arroj&oacute; sobre m&iacute; la se&ntilde;ora Laroque pareci&oacute;me llena
+de una sorpresa que rayaba en estupor. Me hizo repetir mi nombre.</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;neme... se&ntilde;or...</p>
+
+<p>&mdash;Odiot, se&ntilde;ora...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;M&aacute;ximo Odiot, el intendente que el se&ntilde;or Laubepin...?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Est&aacute; usted bien seguro?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo no, se&ntilde;ora! perfectamente&mdash;respond&iacute; sin poder contener una
+sonrisa.</p>
+
+<p>Arroj&oacute; una r&aacute;pida mirada sobre la viuda del agente de cambio, y luego
+sobre la ni&ntilde;a de severa frente, como para decirles:&mdash;&iquest;Comprenden ustedes
+esto?&mdash;Agit&oacute;se ligeramente entre sus almohadones y continu&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;En fin, tenga la bondad de sentarse, se&ntilde;or Odiot. Le agradezco
+infinito, se&ntilde;or, el que quiera consagrarnos su talento. Le aseguro que
+necesitamos mucho de su ayuda, porque, no puede negarse, tenemos la
+desgracia de ser muy ricas... Reparando que &aacute; estas palabras, la prima
+en segundo grado, encog&iacute;a los hombros:</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, mi querida se&ntilde;ora Aubry;&mdash;prosigui&oacute; la se&ntilde;ora de Laroque&mdash;sostengo
+lo que he dicho. Dios ha querido probarme al hacerme rica. Yo hab&iacute;a
+nacido positivamente para la pobreza, para las privaciones, para la
+abnegaci&oacute;n y el sacrificio, pero he sido contrariada. Por ejemplo, &aacute; m&iacute;
+no me habr&iacute;a disgustado un marido enfermo. &iexcl;Pues bien! el se&ntilde;or Laroque
+era un hombre de excelente salud. Vea usted ah&iacute;, c&oacute;mo mi destino ha sido
+y ser&aacute; siempre contrariado desde el principio hasta el fin...</p>
+
+<p>&mdash;No diga usted eso&mdash;dijo secamente la se&ntilde;ora Aubry.&mdash;Muy bien le ir&iacute;a
+con la pobreza &aacute; usted, que no se escasea ninguna dulzura, ning&uacute;n
+refinamiento.</p>
+
+<p>&mdash;Perm&iacute;tame, querida se&ntilde;ora&mdash;respondi&oacute; la se&ntilde;ora de Laroque;&mdash;yo no
+aprecio en modo alguno los sacrificios est&eacute;riles. El que yo me condenara
+&aacute; las privaciones m&aacute;s duras &iquest;&aacute; qu&eacute; &oacute; &aacute; qui&eacute;n aprovechar&iacute;a? Porque yo me
+helara desde la ma&ntilde;ana hasta la noche, &iquest;ser&iacute;a usted m&aacute;s dichosa?</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora Aubry di&oacute; &aacute; entender con un gesto expresivo que no ser&iacute;a m&aacute;s
+dichosa por eso, pero que consideraba el lenguaje de la se&ntilde;ora de
+Laroque como prodigiosamente afectado y rid&iacute;culo.</p>
+
+<p>&mdash;En fin&mdash;continu&oacute; &eacute;sta,&mdash;dicha &oacute; desgracia; poco importa. Somos, pues,
+muy ricas, se&ntilde;or Odiot, y por poco caso que haga yo de esta fortuna, mi
+deber es conservarla para mi hija, aunque la pobre ni&ntilde;a no se cuide de
+ella m&aacute;s que yo. &iquest;No es as&iacute;, Margarita?</p>
+
+<p>A esta pregunta, una d&eacute;bil sonrisa entreabri&oacute; los labios desde&ntilde;osos de
+la se&ntilde;orita Margarita, y el arco prolongado de sus cejas se extendi&oacute;
+ligeramente, despu&eacute;s de lo cual, aquella fisonom&iacute;a grave y soberbia
+volvi&oacute; de nuevo &aacute; su reposo.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or&mdash;continu&oacute; la se&ntilde;ora de Laroque,&mdash;se le va &aacute; mostrar la
+habitaci&oacute;n que le hemos destinado, ajust&aacute;ndonos al formal deseo del
+se&ntilde;or Laubepin; pero antes perm&iacute;tame que le conduzca &aacute; la habitaci&oacute;n de
+mi suegro, que tendr&aacute; placer en conocerle. &iquest;Quiere usted llamar, prima?
+Espero, se&ntilde;or Odiot, que nos har&aacute; usted el placer de comer hoy con
+nosotros. Adi&oacute;s, se&ntilde;or, hasta muy luego.</p>
+
+<p>Fu&iacute; confiado &aacute; los cuidados de un criado, que me suplic&oacute; esperara en la
+pieza contigua &aacute; aqu&eacute;lla de que sal&iacute;a, mientras tomaba &oacute;rdenes del se&ntilde;or
+Laroque. Se hab&iacute;a dejado la puerta del sal&oacute;n entreabierta y me fu&eacute;
+inevitable oir estas palabras pronunciadas por el se&ntilde;or Laroque con el
+tono de bondad, aunque un poco ir&oacute;nico que le es habitual:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vaya, vaya! no se puede comprender &aacute; Laubepin, que me anuncia un
+muchacho de cierta edad, muy sencillo, muy juicioso, &iexcl;y que me env&iacute;a un
+se&ntilde;or como &eacute;ste!</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita Margarita murmur&oacute; algunas palabras, que no pude oir, con
+vivo pesar m&iacute;o, lo confieso, y &aacute; las que su madre respondi&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;No te digo lo contrario, hija; pero no por eso es menos rid&iacute;culo de
+parte del se&ntilde;or Laubepin. &iquest;C&oacute;mo quieres que un se&ntilde;or como &eacute;ste vaya &aacute;
+correr con zuecos? Mira, Margarita, si le acompa&ntilde;aras &aacute; la habitaci&oacute;n de
+tu abuelo...</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita Margarita entr&oacute; casi en el momento &aacute; la pieza en me hallaba.
+Cuando me vi&oacute; en ella, pareci&oacute; poco satisfecha.</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n, se&ntilde;orita; pero el criado me dijo lo esperara aqu&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Tenga la bondad de seguirme, se&ntilde;or.</p>
+
+<p>La segu&iacute;. Me hizo subir una escalera, atravesar muchos corredores, y me
+introdujo por fin en una especie de galer&iacute;a donde me dej&oacute;.</p>
+
+<p>P&uacute;seme entonces &aacute; examinar algunos cuadros suspendidos en el muro. Estas
+pinturas eran en su mayor parte muy mediocres, consagradas &aacute; la gloria
+del antiguo corsario del imperio. Hab&iacute;a muchos combates de mar, un poco
+ahumados, en los que era evidente sin embargo, que el peque&ntilde;o brik
+<i>L'Aimable</i>, capit&aacute;n Laroque, veintis&eacute;is ca&ntilde;ones, causaba &aacute; John Bull
+los m&aacute;s sensibles disgustos. Luego ven&iacute;an algunos retratos de pie, del
+capit&aacute;n Laroque, que naturalmente atrajeron mi especial atenci&oacute;n.
+Representaban todos, salvo ligeras variaciones, un hombre de talla
+gigantesca, llevando una especie de uniforme republicano, con grandes
+solapas, cabellos &aacute; lo Kleber, y arrojando hacia adelante una mirada
+en&eacute;rgica, ardiente y sombr&iacute;a; en resumen, una especie de hombre, que no
+ten&iacute;a nada de agradable. Cuando estudiaba esta gran figura, que realzaba
+maravillosamente la idea que se tiene en general de un corsario, y aun
+de un pirata, la se&ntilde;orita Margarita me suplic&oacute; que entrara. Hall&eacute;me
+entonces frente &aacute; un viejo flaco y decr&eacute;pito, cuyos ojos conservaban
+apenas una chispa vital, y que para acogerme, toc&oacute; con mano temblorosa
+el bonete de seda negra que cubr&iacute;a su cr&aacute;neo luciente como el marfil.</p>
+
+<p>&mdash;Abuelo&mdash;dijo la se&ntilde;orita Margarita levantando la voz;&mdash;es el se&ntilde;or
+Odiot.</p>
+
+<p>El pobre viejo corsario se levant&oacute; un poco de su sill&oacute;n, mir&aacute;ndome con
+una expresi&oacute;n apagada &eacute; indecisa. Me sent&eacute; &aacute; un signo de la se&ntilde;orita
+Margarita, que repiti&oacute;:&mdash;El se&ntilde;or Odiot, el nuevo intendente, abuelo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! buen d&iacute;a, se&ntilde;or&mdash;murmur&oacute; el anciano.</p>
+
+<p>Sigui&oacute; una pausa del m&aacute;s obligado silencio. El capit&aacute;n Laroque, con el
+cuerpo encorvado y la cabeza pendiente, continuaba fijando sobre m&iacute; su
+incierta mirada. En fin, pareciendo hallar de pronto un asunto de
+conversaci&oacute;n de un inter&eacute;s capital, me dijo con voz sorda y profunda:</p>
+
+<p>&mdash;El se&ntilde;or de Beauch&ecirc;ne ha muerto.</p>
+
+<p>No hall&eacute; respuesta alguna &aacute; esta comunicaci&oacute;n inesperada: ignoraba
+absolutamente qui&eacute;n pudiese ser el se&ntilde;or de Beauch&ecirc;ne, y no tom&aacute;ndose la
+se&ntilde;orita Margarita la molestia de dec&iacute;rmelo, me limit&eacute; &aacute; atestiguar, por
+una d&eacute;bil exclamaci&oacute;n de p&eacute;same, la parte que tomaba en este desgraciado
+suceso. Pero aparentemente esto no era bastante para lo que deseaba el
+viejo capit&aacute;n, porque agreg&oacute; un momento despu&eacute;s con el mismo tono
+l&uacute;gubre:&mdash;&iexcl;el se&ntilde;or de Beauch&ecirc;ne ha muerto!</p>
+
+<p>Mi asombro se acrecent&oacute; ante esta instancia. Ve&iacute;a el pie de la se&ntilde;orita
+Margarita golpear el pavimento con impaciencia: me desesper&eacute; y tomando
+al azar la primera frase que me vino al pensamiento:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y de qu&eacute; ha muerto?&mdash;dije.</p>
+
+<p>No hab&iacute;a terminado a&uacute;n esta pregunta, cuando una mirada col&eacute;rica de la
+se&ntilde;orita Margarita me advert&iacute;a que me hac&iacute;a sospechoso de no s&eacute; qu&eacute;
+irreverencia burlona. Aun cuando no me sintiese realmente culpable sino
+de una necia torpeza, me apresur&eacute; &aacute; dar &aacute; la conversaci&oacute;n un giro m&aacute;s
+agradable. Habl&eacute; de los cuadros de la galer&iacute;a, de las grandes emociones
+que deb&iacute;an recordar al capit&aacute;n y del inter&eacute;s respetuoso que sent&iacute;a al
+contemplar al h&eacute;roe de aquellas gloriosas p&aacute;ginas. Entr&eacute; tambi&eacute;n en
+detalles y cit&eacute;, con cierto calor, dos &oacute; tres combates en que el brik
+<i>L'Aimable</i> me hab&iacute;a parecido realizar verdaderos prodigios.</p>
+
+<p>En tanto que daba yo prueba de esta cortes&iacute;a de buen gusto, la se&ntilde;orita
+Margarita, con mi mayor sorpresa, continuaba mir&aacute;ndome con un
+descontento y despecho manifiestos. Su abuelo entretanto me prestaba
+o&iacute;do atento; ve&iacute;a levantarse poco &aacute; poco su cabeza. Una extra&ntilde;a sonrisa
+iluminaba su fisonom&iacute;a descarnada y parec&iacute;a borrarle las arrugas. De
+pronto, tomando con sus dos manos los brazos de su sill&oacute;n, se enderez&oacute;
+tan alto como era; una llama guerrera brot&oacute; de sus profundas &oacute;rbitas y
+exclam&oacute; con una voz sonora que me hizo extremecer:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Barra al viento, todo al viento! &iexcl;Fuego &aacute; babor! &iexcl;Atraca, atraca;
+arrojad los ganchos! &iexcl;Con vigor! &iexcl;Ya lo tenemos! &iexcl;Fuego all&aacute; arriba! &iexcl;Un
+buen escobajo! &iexcl;Limpiad el puente! &iexcl;A m&iacute; ahora! &iexcl;juntos! &iexcl;Sus! &iexcl;al
+ingl&eacute;s, al saj&oacute;n maldito! &iexcl;hurra!</p>
+
+<p>Arrojando este &uacute;ltimo grito, que agoniz&oacute; en su garganta, el anciano,
+in&uacute;tilmente sostenido por las manos piadosas de su nieta, cay&oacute; como
+aniquilado en su sill&oacute;n. A un signo imperioso de la se&ntilde;orita Laroque,
+sal&iacute;. Hall&eacute; el camino como pude &aacute; trav&eacute;s del d&eacute;dalo de corredores y de
+escaleras, lament&aacute;ndome vivamente de lo inoportuno que hab&iacute;a estado en
+mi entrevista con el viejo capit&aacute;n de <i>L'Aimable</i>.</p>
+
+<p>El criado de cabellos grises que me recibi&oacute; &aacute; la llegada, y que se llama
+Alain, me esperaba en el vest&iacute;bulo para decirme de parte de la se&ntilde;ora
+Laroque que no ten&iacute;a tiempo de pasar &aacute; mi alojamiento antes de comer, y
+que me hallaba bien como estaba.</p>
+
+<p>En el momento mismo en que entraba al sal&oacute;n, una sociedad de unas veinte
+personas sal&iacute;a para el comedor con las ceremonias usuales. Era la vez
+primera desde mi cambio de condici&oacute;n que me hallaba mezclado en una
+reuni&oacute;n mundana. Habituado en otro tiempo &aacute; las peque&ntilde;as distinciones
+que la etiqueta de los salones acuerda en general al nacimiento y &aacute; la
+fortuna, no recib&iacute; sin amargura los primeros testimonios de la
+negligencia y el desd&eacute;n &aacute; que inevitablemente me condenaba mi nueva
+situaci&oacute;n. Reprimiendo lo mejor que pude estas sublevaciones del falso
+orgullo, ofrec&iacute; mi brazo &aacute; una joven peque&ntilde;a, pero bien formada y
+graciosa, que quedaba sola atr&aacute;s de los convidados, y que era como lo
+supuse la se&ntilde;orita Helouin, la institutriz. Mi asiento en la mesa estaba
+se&ntilde;alado cerca del suyo. En tanto que cada uno se acomodaba, apareci&oacute; la
+se&ntilde;orita Margarita, como Ant&iacute;gona, guiando la marcha lenta y pesada de
+su abuelo. Vino &aacute; sentarse &aacute; mi derecha con ese aire de tranquila
+majestad que le es propio, y el poderoso Terranova, que parece ser el
+guardi&aacute;n titular de esta princesa, se acost&oacute; de centinela tras de su
+silla. Cre&iacute; deber expresar sin retardo &aacute; mi vecina, el pesar que sent&iacute;a
+en haber evocado torpemente recuerdos que parec&iacute;an agitar de una manera
+penosa el &aacute;nimo de su abuelo.</p>
+
+<p>&mdash;Soy yo quien debe excusarse, se&ntilde;or&mdash;respondi&oacute;,&mdash;por no haberle
+prevenido que jam&aacute;s debe hablarse de los ingleses delante de mi padre...
+&iquest;Conoc&eacute;is la Breta&ntilde;a, se&ntilde;or?</p>
+
+<p>Le contest&eacute; que no la hab&iacute;a conocido hasta aquel d&iacute;a, pero que me
+consideraba muy dichoso en conocerla, y para probar que era digno de
+ella, habl&eacute; en estilo l&iacute;rico de las bellezas pintorescas que me hab&iacute;an
+llamado la atenci&oacute;n durante el camino. En el instante en que cre&iacute;a que
+esta diestra lisonja me conciliaba en el m&aacute;s alto grado la benevolencia
+de la joven bretona, vi con asombro dibujarse en su frente los s&iacute;ntomas
+de la impaciencia y del fastidio. Decididamente era yo desgraciado con
+esta ni&ntilde;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos! veo, se&ntilde;or&mdash;dijo con una singular expresi&oacute;n de iron&iacute;a,&mdash;que
+ama usted lo bello, lo que habla &aacute; la imaginaci&oacute;n y al alma, la
+naturaleza, la verdura, los matorrales, las piedras y las bellas artes.
+Se entender&aacute; usted maravillosamente con la se&ntilde;orita Helouin, que adora
+igualmente todas esas cosas, las que para m&iacute; no tienen m&eacute;rito alguno.</p>
+
+<p>&mdash;Pero en nombre del cielo, &iquest;qu&eacute; es lo que ama usted entonces?</p>
+
+<p>A esta interrogaci&oacute;n, que le dirig&iacute; en el tono de una amable jovialidad,
+la se&ntilde;orita Margarita se volvi&oacute; &aacute; m&iacute; bruscamente, me lanz&oacute; una mirada
+altiva, y respondi&oacute; secamente:</p>
+
+<p>&mdash;Amo &aacute; mi perro. &iexcl;Aqu&iacute;, Mervyn!</p>
+
+<p>Y sumergi&oacute; afectuosamente su mano en la espesa piel del Terranova, que
+parado sobre las patas de atr&aacute;s, alargaba ya su formidable cabeza,
+entre mi plato y el de la se&ntilde;orita Margarita. No pude menos de observar
+con nuevo inter&eacute;s la fisonom&iacute;a de esta mujer, y buscar en ella los
+signos exteriores de la poca sensibilidad de alma de que al parecer hace
+profesi&oacute;n. La se&ntilde;orita Laroque, que me pareci&oacute; muy alta, s&oacute;lo debe esta
+apariencia al car&aacute;cter amplio y perfectamente armonioso de su belleza.
+Es en realidad de una estatura ordinaria; su rostro, de un &oacute;valo algo
+redondeado, y su cuello, de una postura delicada y arrogante, est&aacute;n
+cubiertos ligeramente por un tinte propio de las hijas de Breta&ntilde;a. Su
+cabellera que se&ntilde;ala sobre su frente un espeso relieve, arroja &aacute; cada
+movimiento de su cabeza reflejos ondulosos y azulados; su delicada nariz
+parece copiada sobre el divino modelo de una madona romana, y esculpida
+en n&aacute;car viviente. Debajo de sus ojos grandes, profundos y pensativos,
+el color algo tostado de sus mejillas, es matizado por una especie de
+aureola m&aacute;s bronceada, que parece una traza proyectada por la sombra de
+las pesta&ntilde;as y como quemada por el rayo ardiente de la mirada.
+Dif&iacute;cilmente podr&iacute;a retratar la dulzura soberana de la sonrisa, que
+viene por intervalos, &aacute; animar esta bella fisonom&iacute;a y &aacute; atemperar por no
+s&eacute; qu&eacute; contracci&oacute;n graciosa el brillo de sus grandes ojos. Ciertamente,
+la diosa misma de la poes&iacute;a, del sue&ntilde;o y de los mundos encantados,
+pod&iacute;a presentarse atrevidamente &aacute; los homenajes de los mortales bajo la
+forma de esta ni&ntilde;a que s&oacute;lo ama &aacute; su perro. La naturaleza, en sus
+producciones m&aacute;s escogidas, nos presenta &aacute; menudo estas crueles
+mistificaciones.</p>
+
+<p>Por otra parte, esto me importa muy poco. Comprendo perfectamente que
+estoy destinado &aacute; jugar en la imaginaci&oacute;n de la se&ntilde;orita Margarita el
+papel que podr&iacute;a representar en ella un negro, objeto, como se sabe, muy
+poco seductor para las criollas. Por mi parte me jacto de ser tan
+orgulloso como la se&ntilde;orita Margarita; el m&aacute;s imposible de los amores
+para m&iacute;, ser&iacute;a aquel que me expusiera &aacute; la sospecha de intriga &eacute;
+inter&eacute;s. No pienso tampoco tener que armarme de una gran fuerza moral
+contra un peligro que no me parece veros&iacute;mil, pues la belleza de la
+se&ntilde;orita Laroque es de aquellas que despiertan m&aacute;s la contemplaci&oacute;n del
+artista que un sentimiento de naturaleza m&aacute;s humano y m&aacute;s tierno.</p>
+
+<p>Entretanto, sobre el nombre de Mervyn, que la se&ntilde;orita Margarita hab&iacute;a
+dado &aacute; su guardia de Corps, mi vecina de la izquierda, la se&ntilde;orita
+Helouin, se lanz&oacute; &aacute; toda vela en el cielo de Arturo, y quiso ense&ntilde;arme
+que Mervyn era el nombre aut&eacute;ntico del c&eacute;lebre encantador que el vulgo
+llama Merl&iacute;n. Desde los caballeros de la mesa redonda se remont&oacute; hasta
+los tiempos de C&eacute;sar y vi desfilar ante m&iacute;, en procesi&oacute;n prolija, toda
+la jerarqu&iacute;a de los druidas, de los bardos y de los vates; despu&eacute;s de lo
+cual ca&iacute;mos fatalmente de <i>menhir</i> en <i>dolmen</i> y de <i>galgul</i> en
+<i>cromlech</i><a name="FNanchor_1_1" id="FNanchor_1_1"></a><a href="#Footnote_1_1" class="fnanchor">[1]</a>.</p>
+
+<p>Mientras que me extraviaba en las selvas c&eacute;lticas, siguiendo los pasos
+de la se&ntilde;orita Helouin, &aacute; la que no falta sino un poco de gordura para
+ser una druidesa muy pasable, la viuda del agente de cambio, colocada
+cerca de nosotros, hac&iacute;a resonar los ecos de una queja continua y
+mon&oacute;tona como la de un ciego; se hab&iacute;an olvidado de ponerle su
+calentador, se le serv&iacute;a un potaje fr&iacute;o, se le presentaban huesos
+descarnados; ved ah&iacute; c&oacute;mo se la trataba. Por lo dem&aacute;s, ella estaba
+habituada.</p>
+
+<p>&mdash;Es triste ser pobre, muy triste. &iexcl;Desear&iacute;a m&aacute;s bien morir! S&iacute;,
+doctor&mdash;dec&iacute;a, dirigi&eacute;ndose &aacute; su vecino, que parec&iacute;a escuchar sus
+quejas con una afectaci&oacute;n de inter&eacute;s un tanto ir&oacute;nico;&mdash;s&iacute;, doctor, no
+es broma: querr&iacute;a m&aacute;s bien haber muerto. Ser&iacute;a una carga menos para
+todos. Adem&aacute;s, piense, doctor. &iexcl;Cuando se ha estado en mi posici&oacute;n,
+cuando uno ha comido en vajilla de plata con sus armas... verse reducida
+&aacute; la caridad y &aacute; ser el juguete de los criados! No se sabe todo lo que
+yo sufro en esta casa ni se sabr&aacute; jam&aacute;s. Cuando uno tiene orgullo, sufre
+sin quejarse; es por esto que me callo, aunque no deje de pensarlo.</p>
+
+<p>&mdash;Eso es, mi querida se&ntilde;ora&mdash;dijo el doctor, que se llama, seg&uacute;n creo,
+Desmarets;&mdash;no hablemos m&aacute;s de eso; beba refrescos, que la calmar&aacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Nada, nada me calmar&aacute;, doctor, sino la muerte!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bien, se&ntilde;ora, cuando guste!&mdash;replic&oacute; resueltamente el doctor.</p>
+
+<p>En una regi&oacute;n m&aacute;s central, la atenci&oacute;n de los convidados estaba
+monopolizada por el palabreo insubstancial, c&aacute;ustico y fanfarr&oacute;n de un
+personaje, &aacute; quien o&iacute; llamar el se&ntilde;or de Bevallan, que goza, al parecer,
+de los derechos de una particular intimidad. Es un hombre bastante alto,
+de una juventud madura, y cuya cabeza recuerda bastante fielmente el
+tipo del rey Francisco I. Se le escucha como &aacute; un or&aacute;culo, y aun la
+se&ntilde;orita Laroque le concede todo el inter&eacute;s y admiraci&oacute;n que parece
+capaz de concebir a&uacute;n por las cosas de este mundo.</p>
+
+<p>En cuanto &aacute; m&iacute;, como la mayor parte de las agudezas que o&iacute;a aplaudir, se
+refer&iacute;an &aacute; an&eacute;cdotas locales y &aacute; chismograf&iacute;a de aldea, no he podido
+apreciar hasta aqu&iacute; sino incompletamente el m&eacute;rito de este le&oacute;n
+arm&oacute;rico.</p>
+
+<p>Tuve, sin embargo, que congratularme de su urbanidad: me ofreci&oacute; un
+cigarro despu&eacute;s de comer y me llev&oacute; al retrete de fumar. Al mismo tiempo
+hac&iacute;a los honores &aacute; tres &oacute; cuatro j&oacute;venes apenas salidos de la
+adolescencia, que lo miraban evidentemente como un modelo de bellas
+maneras y de exquisita piller&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y bien, Bevallan!&mdash;dijo uno de los j&oacute;venes&mdash;&iquest;no renuncia usted, pues,
+&aacute; la sacerdotisa del sol?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Jam&aacute;s!&mdash;respondi&oacute; el se&ntilde;or de Bevallan.&mdash;Esperar&eacute; diez meses, diez
+a&ntilde;os, si es preciso; &iexcl;pero &oacute; la poseer&eacute; yo &oacute; nadie!</p>
+
+<p>&mdash;Es usted afortunado, viejo brib&oacute;n; la institutriz le ayudar&aacute; &aacute; tener
+paciencia.</p>
+
+<p>&mdash;Debo cortarle la lengua &oacute; las orejas, Arturo&mdash;dijo &aacute; media voz el
+se&ntilde;or de Bevallan avanzando hacia su interlocutor, y haci&eacute;ndole una
+r&aacute;pida se&ntilde;a para que notara mi presencia.</p>
+
+<p>Se pas&oacute; entonces en revista, en una encantadora mezcolanza, todos los
+caballos, todos los perros y todas las damas de la comarca. Entre
+par&eacute;ntesis, ser&iacute;a de desear que las mujeres pudiesen asistir
+secretamente una vez en su vida &aacute; una de esas conversaciones que tienen
+lugar entre hombres en la primera efusi&oacute;n que sigue &aacute; una abundante
+comida; all&iacute; hallar&iacute;an la medida exacta de la delicadeza de nuestras
+costumbres y de la confianza que ella debe inspirarlas. Por lo dem&aacute;s, yo
+no me jacto de gazmo&ntilde;er&iacute;a; pero la conversaci&oacute;n de que era testigo,
+ten&iacute;a, seg&uacute;n mi opini&oacute;n, la grave falta de ultrapasar los l&iacute;mites de la
+broma m&aacute;s libre; todo lo tocaba al pasar, lo ultrajaba todo alegremente,
+y tomaba, en fin, un car&aacute;cter muy gratuito de universal profanaci&oacute;n.
+Luego mi educaci&oacute;n, muy incompleta sin duda, me ha dejado en el coraz&oacute;n
+un fondo de respeto, que me parece debe ser reservado en medio de las
+m&aacute;s vivas expansiones del buen humor. Entretanto, tenemos hoy en Francia
+&aacute; nuestra joven Am&eacute;rica, que no est&aacute; contenta sino blasfema un poco
+despu&eacute;s de haber bebido; tenemos amables pichones de bandido, esperanzas
+del porvenir, que no han tenido padre ni madre, que no tienen patria,
+que tampoco tienen Dios, pero que parecen el producto bruto de alguna
+m&aacute;quina sin entra&ntilde;as y sin alma, que los ha depositado fortuitamente
+sobre este globo, para que le sirvan de mediocre ornamento.</p>
+
+<p>En resumen, el se&ntilde;or de Bevallan, que no teme instituirse profesor
+c&iacute;nico de estos calaveras sin barba, no me ha gustado, ni pienso haberle
+agradado tampoco. Protest&eacute; un poco de fatiga y me retir&eacute;.</p>
+
+<p>A mi llamamiento, el viejo Alain tom&oacute; una linterna y me gui&oacute; &aacute; trav&eacute;s
+del parque hacia la habitaci&oacute;n que me estaba destinada. Despu&eacute;s de
+algunos minutos de marcha, atravesamos un puente de madera echado sobre
+un r&iacute;o y nos hallamos delante de una puerta maciza y ogival abierta en
+una especie de torre y flanqueada por dos torrecillas. Era esta la
+entrada del antiguo castillo. Robles y abetos seculares forman,
+alrededor de estos despojos feudales, un cerco misterioso que les da un
+aire de profundo retiro. En estas ruinas es donde debo habitar. Mi
+departamento compuesto de tres piezas, elegantemente tapizadas de azul,
+se prolonga encima de la puerta de una torrecilla &aacute; la otra. Esta
+melanc&oacute;lica morada no deja de agradarme; ella conviene con mi fortuna.
+Apenas me vi libre del viejo Alain, que es de genio un poco noticiero,
+me puse &aacute; escribir el relato de este importante d&iacute;a, interrumpi&eacute;ndome
+por intervalos para escuchar el murmullo bastante dulce del peque&ntilde;o r&iacute;o
+que corre bajo mis ventanas, y el grito del tradicional mochuelo, que
+celebra en sus vecinos bosques sus tristes amores.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="uno_julio" id="uno_julio"></a>1.&ordm; de julio.</p>
+
+
+<p>Ya es tiempo de que trate de desenredar el hilo de mi existencia
+personal &eacute; &iacute;ntima, perdido desde hace dos meses, en medio de las activas
+obligaciones de mi cargo.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente de mi llegada, despu&eacute;s de haber estudiado en mi retiro,
+durante algunas horas, los papeles y registros del padre Hivart, como se
+llama aqu&iacute; &aacute; mi predecesor, fu&iacute; &aacute; almorzar al castillo, donde no hall&eacute;
+m&aacute;s que una peque&ntilde;a parte de los hu&eacute;spedes de la v&iacute;spera. La se&ntilde;ora de
+Laroque, que ha vivido en Par&iacute;s antes que la salud de su suegro la
+hubiese condenado &aacute; un eterno veraneo, conserva fielmente en su retiro
+el gusto por los intereses elevados, elegantes &oacute; fr&iacute;volos, de que el
+arroyo de la calle de Bac era el espejo, en tiempos del turbante de la
+se&ntilde;ora St&auml;el. Parece, adem&aacute;s, haber visitado la mayor parte de las
+grandes ciudades de Europa, y adquirido conocimientos literarios que
+pasan la medida com&uacute;n de la erudici&oacute;n parisiense.</p>
+
+<p>Recibe muchos diarios y revistas, y se aplica &aacute; seguir, tanto como le es
+posible &aacute; la distancia en que se encuentra, el movimiento de esa
+civilizaci&oacute;n refinada, de que los teatros, los museos y los libros
+reci&eacute;n publicados son las flores y los frutos m&aacute;s &oacute; menos ef&iacute;meros.
+Durante el almuerzo se habl&oacute; de una &oacute;pera nueva, y la se&ntilde;ora de Laroque
+dirigi&oacute; sobre este asunto, al se&ntilde;or de Bevallan, una pregunta &aacute; que no
+supo responder, aun cuando siempre tenga, si ha de cre&eacute;rsele, un pie y
+un ojo en el Bulevar de los Italianos. La se&ntilde;ora de Laroque se dirigi&oacute;
+entonces hacia m&iacute;, manifestando en su aire de distracci&oacute;n la poca
+esperanza que ten&iacute;a de hallar &aacute; su encargado de negocios muy al
+corriente de estas cosas; pero precisa y desgraciadamente, son las
+&uacute;nicas que conozco. Hab&iacute;a o&iacute;do en Italia la &oacute;pera que acababa de darse
+en Francia por la primera vez. La reserva misma de mis respuestas,
+despert&oacute; la curiosidad de la se&ntilde;ora de Laroque, que me oprim&iacute;a &aacute;
+preguntas, y que se dign&oacute; muy luego comunicarme ella misma, sus
+impresiones, sus recuerdos y sus entusiasmos de viaje. No tardamos en
+recorrer como camaradas, los teatros y las galer&iacute;as m&aacute;s c&eacute;lebres del
+continente, y nuestra conversaci&oacute;n, cuando dejamos la mesa, era tan
+animada, que mi interlocutora para no romper su curso, tom&oacute; mi brazo,
+sin pensarlo. Fuimos &aacute; continuar en el sal&oacute;n nuestras simp&aacute;ticas
+efusiones, olvidando la se&ntilde;ora de Laroque, cada vez m&aacute;s, el tono de
+ben&eacute;vola protecci&oacute;n, que hasta entonces me hab&iacute;a chocado en su
+conversaci&oacute;n particular conmigo.</p>
+
+<p>Me confes&oacute;, que el demonio del teatro la atormentaba en alto grado, y
+que meditaba hacer representar comedias en el castillo. Me pidi&oacute;
+consejos sobre la organizaci&oacute;n de esta diversi&oacute;n. Yo le habl&eacute; entonces,
+con detalles, de las comedias caseras, que hab&iacute;a tenido ocasi&oacute;n de ver
+en Par&iacute;s y en San Petersburgo; luego no queriendo abusar de mi favor, me
+levant&eacute; bruscamente, declarando que pretend&iacute;a inaugurar sin demora mis
+funciones, por la exploraci&oacute;n de un gran cortijo situado &aacute; dos leguas
+escasas del castillo. A esta declaraci&oacute;n, la se&ntilde;ora de Laroque pareci&oacute;
+s&uacute;bitamente consternada; me mir&oacute;, se agit&oacute; entre sus almohadillas,
+aproxim&oacute; sus manos al brasero, y me dijo &aacute; media voz:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;qu&eacute; importa eso? vaya, d&eacute;jelo usted.</p>
+
+<p>Y como yo insistiese:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pero, Dios m&iacute;o!&mdash;agreg&oacute;, con un gracioso adem&aacute;n,&mdash;&iexcl;mire usted que los
+caminos est&aacute;n espantosos!... Espere al menos la buena estaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;ora&mdash;le dije riendo,&mdash;no esperar&eacute; ni un minuto; &oacute; soy
+intendente &oacute; no lo soy.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora&mdash;dijo el viejo Alain, que se hallaba all&iacute;,&mdash;se podr&iacute;a
+enganchar para el se&ntilde;or Odiot el carricoche del padre Hivart; no tiene
+el&aacute;sticos, pero por lo mismo es m&aacute;s s&oacute;lido.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Laroque confundi&oacute; con una mirada fulminante al desgraciado
+Alain, que osaba proponer &aacute; un intendente de mi especie, que hab&iacute;a
+asistido &aacute; un espect&aacute;culo en casa de la gran duquesa Elena, el
+carricoche del padre Hivart.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;La americana no pasar&iacute;a por el camino?&mdash;pregunt&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;La americana, se&ntilde;ora? No, &aacute; fe m&iacute;a. No hay riesgo de que pase&mdash;dijo
+Alain,&mdash;y si pasa no ser&aacute; entera... y aun as&iacute;, creo que no pasar&aacute;.</p>
+
+<p>Protest&eacute; que ir&iacute;a perfectamente &aacute; pie.</p>
+
+<p>&mdash;No, no, es imposible, yo no lo quiero. Veamos... tenemos una media
+docena de caballos de silla que no hacen nada... pero probablemente no
+montar&aacute; usted &aacute; caballo.</p>
+
+<p>&mdash;Le pido perd&oacute;n, se&ntilde;ora; pero es verdaderamente in&uacute;til, voy...</p>
+
+<p>&mdash;Alain, haga ensillar un caballo para el se&ntilde;or... D&iacute; t&uacute; cu&aacute;l,
+Margarita.</p>
+
+<p>&mdash;Dele &aacute; Proserpina&mdash;murmur&oacute; el se&ntilde;or de Bevallan, riendo en mis barbas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No, &aacute; Proserpina no!&mdash;exclam&oacute; vivamente la se&ntilde;orita Margarita.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute; no Proserpina, se&ntilde;orita?&mdash;le dije yo entonces.</p>
+
+<p>&mdash;Porque lo arrojar&iacute;a &aacute; tierra&mdash;me respondi&oacute; rotundamente la joven.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! &iquest;c&oacute;mo es eso? Perd&oacute;neme; &iquest;quiere usted permitirme que le
+pregunte, se&ntilde;orita, si monta usted ese animal?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or, pero con dificultad.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bien! puede ser que ella sea menor cuando lo haya yo montado una
+&oacute; dos veces. Esto me decide. Haga usted ensillar &aacute; Proserpina, Alain.</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita Margarita frunci&oacute; sus negras cejas y se sent&oacute; haciendo un
+signo con la mano, como para rechazar toda responsabilidad, en la
+cat&aacute;strofe inminente que preve&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Si necesita usted espuelas, tengo un par &aacute; su servicio&mdash;agreg&oacute;
+entonces el se&ntilde;or de Bevallan que decididamente pretend&iacute;a que yo no
+volviese.</p>
+
+<p>Sin notar, al parecer, la mirada de reproche que la se&ntilde;orita Margarita
+dirigi&oacute; al obsequioso gentil hombre, acept&eacute; sus espuelas. Cinco minutos
+despu&eacute;s, un ruido de pisadas desordenadas anunciaba la aproximaci&oacute;n de
+Proserpina que tra&iacute;an trabajosamente al pie de la escalera del jard&iacute;n
+reservado, y que era, entre par&eacute;ntesis, una yegua muy bella mestiza,
+negra como el azabache. Baj&eacute; al punto la escalera. Algunos j&oacute;venes,
+encabezados por Bevallan salieron al terrado, por humanidad seg&uacute;n creo,
+y se abrieron al mismo tiempo las tres ventanas del sal&oacute;n para las
+mujeres y los ancianos. Habr&iacute;ame pasado de buena gana sin todo este
+aparato, pero en fin, me resign&eacute;, y por otra parte no ten&iacute;a mucha
+inquietud sobre las consecuencias de la aventura, pues si bien soy un
+novel intendente, soy un antiguo jinete. Apenas caminaba, cuando mi
+padre me hab&iacute;a ya plantado sobre un caballo, con gran desesperaci&oacute;n de
+mi madre, y despu&eacute;s, no desde&ntilde;&oacute; ning&uacute;n cuidado, para hacerme su igual en
+este arte en que &eacute;l sobresal&iacute;a. Hab&iacute;a llevado mi educaci&oacute;n en este punto
+hasta el refinamiento, haci&eacute;ndome vestir muchas veces viejas y pesadas
+armaduras de familia para que realizara con m&aacute;s facilidad los ejercicios
+de equitaci&oacute;n que me ense&ntilde;aba. Entretanto, Proserpina me dej&oacute; desenredar
+las riendas y aun tocar su pescuezo sin dar la menor se&ntilde;al de
+irritaci&oacute;n, pero no bien sinti&oacute; mi pie sobre el estribo, se tendi&oacute; &aacute; un
+lado bruscamente, tirando tres &oacute; cuatro soberbias coces por encima de
+las macetas de m&aacute;rmol que adornan la escalera, se par&oacute; en dos patas
+haci&eacute;ndose la graciosa y batiendo el aire con sus manos; luego repos&oacute;
+estremeci&eacute;ndose.</p>
+
+<p>&mdash;Dif&iacute;cil para montar&mdash;me dijo un criado de caballeriza, gui&ntilde;ando el
+ojo.</p>
+
+<p>&mdash;Lo veo, muchacho, pero voy &aacute; sorprenderla, mira.&mdash;En el mismo instante
+me sent&eacute; en la silla sin tocar el estribo, y en tanto que Proserpina
+reflexionaba en lo que suced&iacute;a, me afirm&eacute; s&oacute;lidamente. Un instante
+despu&eacute;s desaparec&iacute;amos &aacute; galope corto por la avenida de los casta&ntilde;os,
+seguidos por el ruido de algunos aplausos, que el se&ntilde;or de Bevallan tuvo
+la buena inspiraci&oacute;n de comenzar.</p>
+
+<p>Este incidente, por insignificante que fuese, no dej&oacute;, como pude notarlo
+esa misma noche, de realzar mi cr&eacute;dito en la opini&oacute;n. Algunos otros
+talentos del mismo valor, de que mi educaci&oacute;n me ha provisto, han
+acabado de asegurarme aqu&iacute; toda la importancia que deseaba, y que debe
+garantizar mi dignidad personal. Por lo dem&aacute;s, se ve muy bien que no
+pretendo de ning&uacute;n modo abusar de los agasajos y atenciones de que puedo
+ser objeto para usurpar en el castillo un papel poco conforme &aacute; las
+modestas funciones que desempe&ntilde;o. Enci&eacute;rrome en mi torre tan &aacute; menudo
+como puedo, sin faltar formalmente &aacute; las conveniencias: en una palabra,
+me mantengo estrictamente en mi lugar, &aacute; fin de que nadie tenga que
+volverme &aacute; &eacute;l.</p>
+
+<p>Algunos d&iacute;as despu&eacute;s de mi llegada, asist&iacute; &aacute; una de esas comidas de
+ceremonia, que en esta estaci&oacute;n son aqu&iacute; casi cotidianas; o&iacute; que mi
+nombre fu&eacute; pronunciado en tono interrogativo por el gordo subprefecto de
+la peque&ntilde;a ciudad vecina, que estaba sentado &aacute; la derecha de la dama
+castellana. La se&ntilde;ora de Laroque que padece de frecuentes distracciones,
+olvid&oacute; que yo no estaba lejos de ella, y de buena &oacute; de mala gana, no
+perd&iacute; una sola palabra de su respuesta.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! no me hable usted de ello; hay en eso un misterio
+inconcebible... Nosotros pensamos que es alg&uacute;n pr&iacute;ncipe disfrazado...
+Hay tantos que corren el mundo por humorada... Este posee todos los
+talentos imaginables: monta &aacute; caballo, toca el piano y dibuja, todo de
+una manera admirable... Entre nosotros, mi querido subprefecto, creo que
+es un p&eacute;simo intendente, pero indudablemente, es un hombre muy
+agradable.</p>
+
+<p>El subprefecto que es tambi&eacute;n hombre agradable, &oacute; que, al menos cree
+serlo, lo que viene &aacute; ser lo mismo para su satisfacci&oacute;n personal, dijo
+entonces graciosamente, acariciando con una mano gordinflona sus
+espl&eacute;ndidas patillas, que hab&iacute;a en el castillo muchos ojos bastante
+bellos para explicar tantos misterios; que sospechaba mucho que el
+intendente fuese un pretendiente, y que adem&aacute;s el amor era padre
+leg&iacute;timo de la locura &eacute; intendente natural de las desgracias...
+Cambiando de tono repentinamente:</p>
+
+<p>&mdash;Sobre todo, se&ntilde;ora&mdash;agreg&oacute;,&mdash;si usted tiene la menor inquietud con
+respecto &aacute; ese individuo, le har&eacute; interrogar ma&ntilde;ana mismo, por el cabo
+de la gendarmer&iacute;a.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Laroque clam&oacute; contra este exceso de celo galante, y la
+conversaci&oacute;n, en lo que &aacute; m&iacute; concern&iacute;a, no fu&eacute; m&aacute;s lejos, pero me dej&oacute;
+muy picado, no contra el subprefecto, que por el contrario me gustaba
+much&iacute;simo, sino contra la se&ntilde;ora de Laroque, que haciendo &aacute; mis
+cualidades privadas una excesiva justicia, no me hab&iacute;a parecido
+suficientemente penetrada de mi m&eacute;rito oficial.</p>
+
+<p>La casualidad quiso que tuviese al d&iacute;a siguiente que renovar la
+escritura de un arriendo considerable. Esta operaci&oacute;n se negociaba con
+un paisano viejo y muy astuto, &aacute; quien, sin embargo, consegu&iacute; ofuscar
+con algunos t&eacute;rminos de jurisprudencia, diestramente combinados con las
+reservas de una prudente diplomacia. Arregladas nuestras convenciones,
+el buen hombre coloc&oacute; tranquilamente sobre mi escritorio, tres paquetes
+de piezas de oro. Si bien la significaci&oacute;n de esta entrega, que no se me
+deb&iacute;a, me era del todo incomprensible, me guard&eacute; de mostrar una sorpresa
+inconsiderada; pero desenvolviendo los paquetes, me asegur&eacute; por medio
+de algunas preguntas indirectas, que esta suma constitu&iacute;a las arras del
+arrendamiento, &oacute; en otros t&eacute;rminos la gabela que tienen por costumbre
+los arrendatarios ceder al propietario en cada renovaci&oacute;n de contrato.
+Yo no hab&iacute;a pensado en reclamar tal cosa, no habiendo hallado menci&oacute;n
+alguna de ella en los contratos anteriores, redactados por mi h&aacute;bil
+predecesor, y que me serv&iacute;an de modelo. No saqu&eacute; por el momento ninguna
+conclusi&oacute;n de esta circunstancia, pero cuando fu&iacute; &aacute; entregar &aacute; la se&ntilde;ora
+de Laroque este don de fausto advenimiento, su sorpresa me asombr&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; significa esto?&mdash;me dijo.</p>
+
+<p>Le expliqu&eacute; la naturaleza de esta gratificaci&oacute;n. Me la hizo repetir.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y es esta la costumbre?&mdash;agreg&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;ora, toda vez que se consiente en un nuevo contrato.</p>
+
+<p>&mdash;Pero ha habido en treinta a&ntilde;os, seg&uacute;n creo, m&aacute;s de diez contratos
+renovados... &iquest;C&oacute;mo es que no hemos o&iacute;do hablar jam&aacute;s de semejante cosa?</p>
+
+<p>&mdash;No sabr&eacute; dec&iacute;rselo, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Laroque cay&oacute; en un abismo de reflexiones, en cuyo fondo, es
+probable hallara la sombra venerable del padre Hivart; despu&eacute;s alzando
+ligeramente los hombros, fij&oacute; su mirada en m&iacute;, luego sobre las piezas
+de oro, una vez m&aacute;s sobre m&iacute;, y apareci&oacute; perpleja. En fin,
+arrellan&aacute;ndose en su butaca y suspirando profundamente, me dijo con una
+simplicidad de que le estoy agradecido:</p>
+
+<p>&mdash;Est&aacute; bien, se&ntilde;or: le doy mil gracias.</p>
+
+<p>Este rasgo de grosera probidad, por el cual la se&ntilde;ora de Laroque tuvo el
+buen gusto de no cumplimentarme, no dej&oacute; por eso de hacerle concebir una
+gran idea de la capacidad y de las virtudes de su intendente. Pude
+juzgarlo algunos d&iacute;as despu&eacute;s. Su hija le le&iacute;a la relaci&oacute;n de un viaje
+al polo en que se hablaba de un p&aacute;jaro extraordinario, <i>qui ne vole
+pas</i>.</p>
+
+<p>&mdash;Mira&mdash;dijo&mdash;es como mi intendente.</p>
+
+<p>Espero firmemente haberme adquirido, desde entonces, por el cuidado
+severo con que me ocupo de la tarea que he aceptado, t&iacute;tulos &aacute; una
+consideraci&oacute;n de g&eacute;nero menos negativo. El se&ntilde;or Laubepin, cuando fu&iacute;
+recientemente &aacute; Par&iacute;s, para abrazar &aacute; mi hermana, me agradeci&oacute; con una
+viva sensibilidad el honor que hac&iacute;a &aacute; los compromisos que por m&iacute; hab&iacute;a
+contra&iacute;do.</p>
+
+<p>&mdash;Valor, M&aacute;ximo&mdash;me dijo:&mdash;dotaremos &aacute; Elena. La pobre ni&ntilde;a no carecer&aacute;
+de nada, por decirlo as&iacute;. Y en cuanto &aacute; usted, querido amigo, no tenga
+pesares, cr&eacute;ame: posee usted en s&iacute; mismo lo que m&aacute;s se parece &aacute; la
+felicidad en este mundo, y gracias al Cielo, creo que siempre lo
+poseer&aacute;: la paz de la conciencia y la varonil serenidad de una alma
+consagrada al deber.</p>
+
+<p>Este anciano tiene raz&oacute;n, sin duda alguna. Estoy tranquilo y sin
+embargo, no me siento dichoso. Hay en mi alma, que no est&aacute; a&uacute;n sazonada
+para los austeros goces del sacrificio, arranques impetuosos de juventud
+y desesperaci&oacute;n. Mi vida consagrada y sacrificada sin reserva &aacute; otra
+vida m&aacute;s d&eacute;bil y querida, no me pertenece: no tiene porvenir, est&aacute; en un
+claustro, encerrada para siempre. Mi coraz&oacute;n no debe latir, mi cabeza no
+debe pensar sino por cuenta ajena. En fin, que Elena sea dichosa. La
+vejez se aproxima: &iexcl;que venga pronto! Yo la imploro: su hielo ayudar&aacute; mi
+valor.</p>
+
+<p>No podr&iacute;a quejarme, adem&aacute;s, de una situaci&oacute;n que en suma ha enga&ntilde;ado mis
+m&aacute;s penosas aprensiones, y que aun ha ultrapasado mis mejores
+esperanzas. Mi trabajo, mis viajes frecuentes &aacute; los vecinos
+departamentos, mi afici&oacute;n &aacute; la soledad, me tienen &aacute; menudo alejado del
+castillo, cuyas reuniones bulliciosas huyo sobre todo. Puede muy bien
+que la amistosa acogida que hallo en &eacute;l, sea debida en gran parte &aacute; lo
+poco que me prodigo. La se&ntilde;ora de Laroque, sobre todo, me profesa una
+verdadera afecci&oacute;n; me toma por confidente de sus extravagantes y muy
+sinceras man&iacute;as de pobreza, de sacrificio y abnegaci&oacute;n po&eacute;tica que
+forman, con sus multiplicadas precauciones de criolla fr&iacute;vola, un
+singular contraste. Tan pronto envidia &aacute; las bohemias cargadas de hijos,
+que arrastran por las calles una miserable carreta, y cuecen su comida
+al abrigo de los cercados, como &aacute; las hermanas de la caridad, como &aacute; las
+cantineras, cuyas heroicidades ambiciona.</p>
+
+<p>En fin, no cesa de reprochar al finado se&ntilde;or Laroque, hijo, su admirable
+salud que jam&aacute;s permiti&oacute; &aacute; su mujer desplegar las cualidades de
+enfermera, de que rebosa su coraz&oacute;n. Entretanto, ha tenido, en estos
+&uacute;ltimos d&iacute;as, la idea de agregar &aacute; su sill&oacute;n una especie de nicho en
+forma de garita, para resguardarse de los vientos colados. La hall&eacute;,
+ma&ntilde;anas pasadas, instalada triunfalmente en esta especie de kiosco en el
+que espera dulcemente el martirio.</p>
+
+<p>Casi otro tanto puedo decir de los dem&aacute;s habitantes del castillo. La
+se&ntilde;orita Margarita, siempre sumergida como una esfinge nubia en alg&uacute;n
+sue&ntilde;o desconocido, condesciende sin embargo, en repetir bondadosamente
+las piezas de mi predilecci&oacute;n. Tiene una voz de contralto admirable, de
+la que se sirve con arte consumado; pero al mismo tiempo con una dejadez
+y una frialdad que podr&iacute;an creerse calculadas. En efecto, suele suceder
+que, por distracci&oacute;n, deja escapar de sus labios acentos apasionados;
+pero al punto parece humillada, y como avergonzada de este olvido de su
+car&aacute;cter &oacute; de su papel, y se apresura &aacute; entrar de nuevo en los l&iacute;mites
+de una helada correcci&oacute;n.</p>
+
+<p>Algunas partidas de <i>cientos</i> que he tenido la f&aacute;cil galanter&iacute;a de
+perder con el se&ntilde;or Laroque, me han conciliado los favores del pobre
+anciano, cuyas d&eacute;biles miradas se clavan algunas veces sobre m&iacute;, con una
+atenci&oacute;n verdaderamente singular. Podr&iacute;a decirse que alg&uacute;n sue&ntilde;o del
+pasado, alguna semejanza imaginaria, se despierta &aacute; medias en las nubes
+de aquella memoria fatigada, en cuyo seno flotan las im&aacute;genes confusas
+de todo un siglo. &iexcl;Quer&iacute;a devolverme el dinero que me hab&iacute;a ganado!
+Parece que la se&ntilde;ora de Aubry, tertuliana habitual del viejo capit&aacute;n, no
+tiene escr&uacute;pulo en aceptar regularmente estas restituciones, lo que no
+le impide ganar frecuentemente al antiguo corsario, con quien tiene en
+esas circunstancias abordajes tumultuosos.</p>
+
+<p>Esta se&ntilde;ora, tratada con mucho favor por el se&ntilde;or Laubepin, cuando la
+calificaba simplemente de esp&iacute;ritu agrio, no me inspira ninguna
+simpat&iacute;a. Sin embargo, por respeto &aacute; la casa, me he obligado &aacute; ganar su
+afecto, y he llegado &aacute; conseguirlo prestando o&iacute;do complaciente, unas
+veces &aacute; sus miserables lamentaciones sobre su condici&oacute;n presente, otras
+&aacute; las descripciones enf&aacute;ticas de su fortuna pasada, de su plata labrada,
+de sus muebles, de sus encajes y de sus guantes.</p>
+
+<p>Es preciso confesar que me hallo en muy buena escuela para aprender &aacute;
+desde&ntilde;ar los bienes que he perdido. En efecto, todos aqu&iacute;, por su
+actitud y su lenguaje me predican elocuentemente el desprecio de las
+riquezas; desde luego, la se&ntilde;ora Aubry, que se puede comparar &aacute; esos
+glotones sin verg&uuml;enza cuya irritante gula os quita el apetito, y que os
+hacen repugnantes los manjares que alaban; este anciano que <i>se</i>
+extingue sobre sus millones tan tristemente como Job sobre el esti&eacute;rcol;
+esa mujer excelente, pero novelesca y estragada, que sue&ntilde;a en medio de
+su importuna prosperidad con el fruto prohibido de la miseria, y en fin,
+la orgullosa Margarita, que lleva como una corona de espinas la diadema
+de belleza y de opulencia con que el Cielo ha oprimido su frente.</p>
+
+<p>&iexcl;Extra&ntilde;a ni&ntilde;a! Casi todas las ma&ntilde;anas, cuando el tiempo est&aacute; bueno, la
+veo pasar por debajo de las ventanas de mi torre; me saluda con un grave
+movimiento de cabeza, que hace ondular la pluma negra de su fieltro y
+luego se aleja lentamente por el sombr&iacute;o sendero que atraviesa las
+ruinas del antiguo castillo. Ordinariamente, el viejo Alain la sigue &aacute;
+alguna distancia; otras veces no lleva m&aacute;s compa&ntilde;ero que el enorme y
+fiel Mervyn, que alarga el paso al lado de su bella ama, como un oso
+pensativo. Con este tren se va &aacute; correr por todo el pa&iacute;s vecino
+aventuras de caridad. Podr&iacute;a considerarse su protectora; no hay caba&ntilde;a
+alguna en seis leguas &aacute; la redonda, que no la conozca y la venere como
+la hada de la beneficencia. Los paisanos dicen simplemente, al hablar de
+ella: &iexcl;La se&ntilde;orita! como si hablaran de una de esas hijas de rey, que
+encantan sus leyendas, cuya belleza, poder y misterio les parece ver en
+ella.</p>
+
+<p>Busco entretanto c&oacute;mo explicarme la nube de sombr&iacute;a preocupaci&oacute;n que
+cubre su frente sin cesar, la severidad altiva y desconfiada de su
+mirada, y la amarga sequedad de su lenguaje. Me pregunto, si son estos
+los rasgos naturales de un car&aacute;cter extravagante y variable; &oacute; los
+s&iacute;ntomas que alg&uacute;n secreto tormento, de remordimientos, de temor &oacute; de
+amor, lo que roe su noble coraz&oacute;n. Por desinteresado que uno sea en la
+cuesti&oacute;n, es imposible no sentir cierta curiosidad ante una persona tan
+extraordinaria. Ayer en la noche, mientras que el viejo Alain, de quien
+soy favorito, me serv&iacute;a mi solitaria comida, le dije:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; lindo d&iacute;a ha hecho hoy, Alain! &iquest;Ha paseado usted?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or: esta ma&ntilde;ana sal&iacute; con la se&ntilde;orita.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero el se&ntilde;or no nos ha visto pasar?</p>
+
+<p>&mdash;Es probable. Los veo pasar muchas veces... Tiene usted una buena
+figura &aacute; caballo, Alain.</p>
+
+<p>&mdash;El se&ntilde;or es demasiado galante. La se&ntilde;orita tiene mejor figura que yo.</p>
+
+<p>&mdash;Efectivamente, es una joven muy bella.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! perfecta, se&ntilde;or, y lo mismo por fuera que por dentro, como la
+se&ntilde;ora de Laroque su madre. Dir&eacute; al se&ntilde;or una cosa. El se&ntilde;or sabe que
+esta propiedad perteneci&oacute; en otro tiempo al &uacute;ltimo Conde de Castennec, &aacute;
+quien ten&iacute;a el honor de servir. Cuando la familia Laroque compr&oacute; el
+castillo, confesar&eacute; que me apesadumbr&eacute; y vacil&eacute; mucho para quedarme en
+la casa. Me hab&iacute;a criado en el respeto &aacute; la nobleza, y me costaba mucho
+servir &aacute; gentes sin nacimiento. El se&ntilde;or habr&aacute; podido observar que
+siento un particular placer en prestarle mis servicios, y es que le
+hallo un aire muy marcado de nobleza. &iquest;Est&aacute; usted seguro, se&ntilde;or, de no
+ser noble?</p>
+
+<p>&mdash;Lo temo, mi pobre Alain.</p>
+
+<p>&mdash;Por lo dem&aacute;s, esto es lo que quer&iacute;a decir al se&ntilde;or&mdash;respondi&oacute; Alain
+inclin&aacute;ndose con gracia;&mdash;he aprendido al servicio de estas se&ntilde;oras, que
+la nobleza de los sentimientos vale tanto como la otra, y en particular
+la del se&ntilde;or Conde Castennec, que ten&iacute;a la debilidad de pegar &aacute; sus
+criados. Es l&aacute;stima que la se&ntilde;orita no pueda casarse con un noble de
+buen nombre. Entonces nada faltar&iacute;a &aacute; sus perfecciones.</p>
+
+<p>&mdash;Pero me parece, Alain, que eso s&oacute;lo depende de su voluntad.</p>
+
+<p>&mdash;Si el se&ntilde;or se refiere al se&ntilde;or de Bevallan, en efecto, s&oacute;lo depende
+de su voluntad, pues que la ha pedido hace m&aacute;s de seis meses. La se&ntilde;ora
+de Laroque no parec&iacute;a muy opuesta al matrimonio, y en cuanto al se&ntilde;or de
+Bevallan despu&eacute;s de los Laroque, es el m&aacute;s rico del pa&iacute;s; pero la
+se&ntilde;orita, sin pronunciarse positivamente, ha querido tomar tiempo para
+reflexionar.</p>
+
+<p>&mdash;Pero si ama al se&ntilde;or de Bevallan y si puede casarse cuando quiera,
+&iquest;por qu&eacute; se la ve siempre triste y distra&iacute;da?</p>
+
+<p>&mdash;Es una verdad, se&ntilde;or, que de dos &oacute; tres a&ntilde;os &aacute; esta parte, la se&ntilde;orita
+ha cambiado completamente. En otro tiempo era alegre como un p&aacute;jaro y
+ahora, podr&iacute;a decirse, que hay algo que la apesadumbra; pero no creo,
+salvo mis respetos, que sea su amor por ese se&ntilde;or lo que la abate.</p>
+
+<p>&mdash;Usted tampoco parece muy tierno por el se&ntilde;or de Bevallan, mi buen
+Alain. Es de una excelente nobleza, sin embargo...</p>
+
+<p>&mdash;Lo que no le impide ser un mal individuo, que pasa su tiempo en
+corromper &aacute; las j&oacute;venes de la comarca. Y si el se&ntilde;or tiene ojos, puede
+ver que no tendr&iacute;a empacho en hacer de sult&aacute;n en el castillo, mientras
+consigue algo mejor.</p>
+
+<p>Hubo una pausa silenciosa, despu&eacute;s de la cual Alain dijo:</p>
+
+<p>&mdash;Qu&eacute; desgracia es que el se&ntilde;or no tenga de renta siquiera un centenar
+de miles de francos.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute;, Alain?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por qu&eacute;?...&mdash;dijo Alain moviendo la cabeza con aire pensativo.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="venticinc_julio" id="venticinc_julio"></a>25 de julio.</p>
+
+
+<p>En el mes que acaba de pasar, he ganado una amiga y me he hecho, seg&uacute;n
+creo, dos enemigas. Las enemigas son la se&ntilde;orita Margarita y la se&ntilde;orita
+Helouin. La amiga, es una se&ntilde;orita de ochenta y ocho a&ntilde;os. Temo que no
+haya compensaci&oacute;n en el cambio.</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita Helouin, con la que quiero arreglar mis cuentas desde luego,
+es una ingrata. Mis pretendidos agravios hacia ella, deber&iacute;an m&aacute;s bien
+recomendarme &aacute; su estimaci&oacute;n; pero parece ser una de esas mujeres,
+bastante generales en el mundo, que no cuentan la estimaci&oacute;n en el
+n&uacute;mero de los sentimientos, que gustan suspirar, &oacute; que se les suspire.
+Desde los primeros tiempos de mi morada en el castillo, una especie de
+conformidad entre la situaci&oacute;n de la maestra y la del intendente, la
+modestia com&uacute;n de nuestro estado en la casa, me indujeron &aacute; entablar con
+la se&ntilde;orita Helouin las relaciones de una benevolencia afectuosa.
+Siempre me he afanado en manifestar &aacute; estas pobres muchachas el inter&eacute;s
+&aacute; que su ingrata tarea, su situaci&oacute;n precaria, humillante y sin
+porvenir, me parec&iacute;an hacerlas acreedoras. La se&ntilde;orita Helouin es
+adem&aacute;s bonita, inteligente y llena de talento, y aunque prodigue un poco
+todo esto, por la vivacidad de sus salidas, su febril coqueter&iacute;a, y esa
+ligera pedanter&iacute;a que son las propensiones habituales del empleo,
+convengo en que hab&iacute;a muy poco m&eacute;rito en sostener el papel caballeresco
+que me hab&iacute;a propuesto. Este papel tom&oacute; &aacute; mis ojos el car&aacute;cter de una
+especie de deber, cuando reconoc&iacute;, como muchas advertencias me lo hab&iacute;an
+hecho presentir, que un le&oacute;n devorador, bajo las facciones del Rey
+Francisco I, rondaba furtivamente &aacute; mi joven protegida. Esta duplicidad
+que hace honor &aacute; la audacia del se&ntilde;or de Bevallan, pasa, so color de
+amable familiaridad, con una pol&iacute;tica y un aplomo, que enga&ntilde;an
+f&aacute;cilmente las miradas poco atentas &oacute; demasiado c&aacute;ndidas. La se&ntilde;ora de
+Laroque, y en particular su hija, son completamente ajenas &aacute; las
+perversidades de este mundo, y viven demasiado apartadas de toda
+realidad para sentir la sombra de una suposici&oacute;n. En cuanto &aacute; m&iacute;,
+sumamente irritado contra este insaciable <i>tragador de corazones</i>, me
+hice un placer en contrariar sus proyectos: m&aacute;s de una vez distraje la
+atenci&oacute;n, que trataba de monopolizar, y me esforc&eacute;, sobre todo en
+aminorar en el coraz&oacute;n de la se&ntilde;orita Helouin aquel amargo sentimiento
+de abandono y aislamiento, que da en general tanto precio &aacute; los
+consuelos que le son ofrecidos. &iquest;He ultrapasado alguna vez, en el curso
+de esta lucha indiscreta, la medida delicada de una protecci&oacute;n
+fraternal? No lo creo, y los t&eacute;rminos mismos del corto di&aacute;logo, que ha
+modificado s&uacute;bitamente la naturaleza de nuestras relaciones, parece
+hablaran en favor de mi reserva. Una noche de la &uacute;ltima semana,
+tom&aacute;bamos el fresco en la azotea; la se&ntilde;orita Helouin &aacute; quien en aquel
+d&iacute;a hab&iacute;a precisamente tenido ocasi&oacute;n de prestar algunas atenciones
+particulares, tom&oacute; ligeramente mi brazo y al mismo tiempo que mord&iacute;a con
+sus peque&ntilde;os y blancos dientes un ramito de azahares:</p>
+
+<p>&mdash;Es usted muy bueno, se&ntilde;or M&aacute;ximo&mdash;me dijo con voz un poco conmovida...</p>
+
+<p>&mdash;Trato de serlo al menos.</p>
+
+<p>&mdash;Es usted un verdadero amigo.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero un amigo c&oacute;mo?</p>
+
+<p>&mdash;Verdadero, como usted lo ha dicho.</p>
+
+<p>&mdash;Un amigo... que me ama...</p>
+
+<p>&mdash;Sin duda.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Mucho?</p>
+
+<p>&mdash;Seguramente.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Apasionadamente?</p>
+
+<p>&mdash;No.</p>
+
+<p>A este monos&iacute;labo que articul&eacute; muy secamente y apoy&eacute; con una firme
+mirada, la se&ntilde;orita Helouin arroj&oacute; vivamente su ramito de azahares y
+abandon&oacute; mi brazo. Desde esa hora nefasta me trata con un desd&eacute;n que no
+he merecido, y creer&iacute;a decididamente, que la amistad de un sexo por el
+otro es un sentimiento ilusorio, si mi desgracia no hubiera tenido al
+otro d&iacute;a una especie de indemnizaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Hab&iacute;a ido &aacute; pasar algunas horas de la noche en el castillo; dos &oacute; tres
+familias que acababan de pasar all&iacute; una quincena, se hab&iacute;an marchado
+aquella ma&ntilde;ana. No estaban en &eacute;l sino los parroquianos habituales, el
+cura, el preceptor, el doctor Desmarest, y en fin el general de
+Saint-Cast y su mujer, que habitan, como el doctor, en la peque&ntilde;a ciudad
+vecina. La se&ntilde;ora de Saint-Cast, que parece haber llevado &aacute; su marido
+una bella fortuna, estaba entretenida, cuando entr&eacute;, en una animada
+conversaci&oacute;n con la se&ntilde;ora de Aubry. Estas dos se&ntilde;oras, siguiendo su
+costumbre, se entend&iacute;an perfectamente, celebrando cada una &aacute; su turno,
+como dos pastores de una &eacute;gloga, los incomparables encantos de la
+riqueza, en un lenguaje en que la distinci&oacute;n de la forma disputaba &aacute; la
+elevaci&oacute;n del pensamiento.</p>
+
+<p>&mdash;Tiene usted mucha raz&oacute;n, se&ntilde;ora&mdash;dec&iacute;a la se&ntilde;ora de Aubry&mdash;no hay sino
+una cosa en el mundo, y esa es ser rica; cuando yo lo era, despreciaba
+de todo coraz&oacute;n &aacute; los pobres, as&iacute; hallo ahora muy natural que se me
+desprecie, y no me quejo de ello.</p>
+
+<p>&mdash;Nadie la desprecia por eso, se&ntilde;ora&mdash;respond&iacute;a la se&ntilde;ora de
+Saint-Cast&mdash;seguramente que no, pero es muy cierto, que entre ser rico &oacute;
+pobre hay una terrible diferencia. Vea ah&iacute; al general, que puede decirle
+algo de eso; &eacute;l no ten&iacute;a absolutamente otra cosa que su espada cuando se
+cas&oacute; conmigo, y no es con una espada con lo que se pone manteca en la
+sopa, &iquest;no es verdad, se&ntilde;ora?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! no, no, se&ntilde;ora&mdash;exclam&oacute; la se&ntilde;ora de Aubry aplaudiendo esta
+atrevida met&aacute;fora. El honor y la gloria son muy bellos en las novelas;
+pero yo prefiero con mucho un buen carruaje.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, ciertamente, y es lo que dec&iacute;a esta ma&ntilde;ana al general, al venir
+hasta aqu&iacute;: &iquest;es verdad, general?</p>
+
+<p>&mdash;Hum&mdash;refunfu&ntilde;&oacute; el general, que jugaba tristemente en un rinc&oacute;n, con el
+antiguo corsario.</p>
+
+<p>&mdash;No ten&iacute;a usted nada cuando nos casamos, general&mdash;continu&oacute; la se&ntilde;ora de
+Saint-Cast&mdash;&iquest;espero que no tratar&aacute; de negarlo?</p>
+
+<p>&mdash;Usted lo ha dicho ya&mdash;murmur&oacute; el general.</p>
+
+<p>&mdash;Lo que no impide que sin m&iacute;, marchar&iacute;a usted &aacute; pie, mi general, lo que
+no le ser&iacute;a muy agradable con sus heridas... porque con seis &oacute; siete mil
+francos de retiro que tiene usted, no podr&iacute;a arrastrar carroza, amigo
+m&iacute;o... Esta ma&ntilde;ana le dec&iacute;a esto, se&ntilde;ora, &aacute; prop&oacute;sito de nuestro nuevo
+carruaje que es lo m&aacute;s c&oacute;modo que puede imaginarse. Es lo cierto que lo
+he pagado muy bien: me cuesta cuatro mil buenos francos de menos en mi
+bolsa.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya lo creo, se&ntilde;ora! Mi carruaje de gala no me cost&oacute; menos de cinco
+mil francos, contando el cuero de tigre para los pies, que &eacute;l solo me
+cost&oacute; quinientos.</p>
+
+<p>&mdash;Yo me he visto obligada &aacute; contenerme un poco, pues acabo de renovar mi
+mueblaje del sal&oacute;n; en alfombras y tapices he gastado como quince mil
+francos. Es demasiado lujo para un pobre rinc&oacute;n de provincia, me dir&aacute;
+usted, y es muy cierto... Pero toda la ciudad est&aacute; muy humilde con
+nosotros, y &aacute; todos nos gusta ser respetados, &iquest;no es as&iacute;, se&ntilde;ora?</p>
+
+<p>&mdash;Sin duda&mdash;replic&oacute; la se&ntilde;ora de Aubry&mdash;&aacute; todos nos gusta ser
+respetados, y uno s&oacute;lo es respetado en proporci&oacute;n del dinero que tiene.
+Por mi parte, me consuelo de que hoy no se me respete, pensando que si
+fuera a&uacute;n lo que he sido, ver&iacute;a &aacute; mis pies &aacute; todos los que me
+desprecian.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Excepto &aacute; m&iacute;, voto &aacute; sanes!&mdash;exclam&oacute; el doctor Desmarest levant&aacute;ndose
+de pronto.&mdash;Aun cuando tuviera usted cien millones de renta, no me ver&iacute;a
+&aacute; sus pies; se lo aseguro bajo mi palabra de honor. Y me marcho &aacute; tomar
+el aire, pues el diablo me lleve, si puedo sufrir m&aacute;s.&mdash;Al mismo tiempo
+el bravo doctor sali&oacute; del sal&oacute;n, llevando toda mi gratitud, pues me
+hab&iacute;a hecho un verdadero servicio consolando mi coraz&oacute;n oprimido de
+indignaci&oacute;n y disgusto.</p>
+
+<p>Aun cuando el se&ntilde;or Desmarest se halla establecido en la casa sobre el
+pie de un San Juan Boca-de-oro, &aacute; quien se sufre la mayor independencia
+en el lenguaje, el ap&oacute;strofe hab&iacute;a sido demasiado vivo para no causar
+entre los asistentes un sentimiento de malestar que se traduc&iacute;a por un
+silencio embarazoso. La se&ntilde;ora de Laroque lo rompi&oacute; diestramente,
+preguntando &aacute; su hija si hab&iacute;an dado las ocho.</p>
+
+<p>&mdash;No, madre&mdash;respondi&oacute; Margarita,&mdash;pues la se&ntilde;orita de Porhoet no ha
+llegado a&uacute;n.</p>
+
+<p>Un minuto despu&eacute;s, el timbre del p&eacute;ndulo se pon&iacute;a en movimiento; la
+puerta se abri&oacute;, y la se&ntilde;orita Jocelynde de Porhoet-Ga&eacute;l, llevada del
+brazo por el doctor Desmarest, entr&oacute; en el sal&oacute;n con una precisi&oacute;n
+astron&oacute;mica.</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita de Porhoet-Ga&eacute;l, que ha visto pasar este a&ntilde;o la octog&eacute;sima
+octava primavera de su existencia y que tiene la apariencia de una ca&ntilde;a
+conservada en seda, es el &uacute;ltimo v&aacute;stago de una muy noble raza, cuyos
+abuelos se creen hallar entre los reyes fabulosos de la vieja Arm&oacute;rica.
+Sin embargo, esta casa no toma seriamente pie en la historia, hasta el
+siglo <span class="smcap">xii</span> en la persona de Juthaal, hijo de Conan <i>le Tort</i>,
+descendiente de la rama segunda de Breta&ntilde;a. Algunas gotas de sangre de
+los Porhoet, han corrido por las venas m&aacute;s ilustres de Francia: en las
+de los Rohan, de los Lusignan, de los Penthi&egrave;vre, y estos grandes
+se&ntilde;ores conven&iacute;an en que no era la menos pura.</p>
+
+<p>Me acuerdo que estudiando un d&iacute;a, en un acceso de vanidad juvenil, la
+historia de las alianzas de mi familia, me llam&oacute; la atenci&oacute;n el singular
+nombre de Porhoet y que mi padre, muy erudito en estas materias, me lo
+alab&oacute; much&iacute;simo. La se&ntilde;orita Porhoet, que es la &uacute;nica que queda hoy de
+su nombre, no ha querido casarse jam&aacute;s &aacute; fin de conservar el mayor
+tiempo posible en el firmamento de la nobleza francesa, la constelaci&oacute;n
+de estas m&aacute;gicas s&iacute;labas: Porhoet-Ga&eacute;l. La casualidad quiso que un d&iacute;a
+se hablase delante de ella, de los or&iacute;genes de la casa de Borb&oacute;n.&mdash;Los
+Borbones&mdash;dijo la se&ntilde;orita de Porhoet, metiendo repetidas veces su
+aguja de tejer en su rubia peluca&mdash;los Borbones son de buena nobleza,
+pero&mdash;tomando repentinamente un aire modesto&mdash;hay mejores&mdash;a&ntilde;adi&oacute;.</p>
+
+<p>Por lo dem&aacute;s, es imposible no inclinarse ante esta vieja ni&ntilde;a, tan
+augusta, que lleva con una dignidad sin igual la triple y pesada
+majestad del nacimiento, de la edad y de la desgracia. Un proceso
+deplorable, que se obstina en sostener fuera de Francia hace m&aacute;s de
+quince a&ntilde;os, ha reducido progresivamente su fortuna, ya muy peque&ntilde;a, y
+apenas le quedar&aacute;n hoy un millar de francos de renta. Esta situaci&oacute;n,
+desgraciada, no ha quitado nada &aacute; su orgullo, ni aumentado nada &aacute; su
+car&aacute;cter: es alegre, igual, cort&eacute;s; vive, no se sabe c&oacute;mo, en su casita
+con una sirvienta, y halla a&uacute;n medios para hacer muchas limosnas. La
+se&ntilde;ora de Laroque y su hija profesan &aacute; su noble y pobre vecina, una
+pasi&oacute;n que las honra: en su casa es objeto de un respeto atento que
+confunde &aacute; la se&ntilde;ora de Aubry. He visto &aacute; menudo &aacute; la se&ntilde;orita Margarita
+abandonar el baile m&aacute;s animado, para ir &aacute; asistir al whist de la
+se&ntilde;orita de Porhoet; si el whist de la se&ntilde;orita de Porhoet (&aacute; cinco
+c&eacute;ntimos la ficha) llegara &aacute; faltar un solo d&iacute;a, el mundo se acabar&iacute;a.
+Yo tambi&eacute;n soy uno de los jugadores preferidos de la vieja se&ntilde;orita, y
+la noche de que hablo, no tardamos, el cura, el doctor y yo, en
+instalarnos alrededor de la mesa del whist, en frente y &aacute; los lados de
+la descendiente de Conan le Tort.</p>
+
+<p>Es menester saber, que &aacute; principios del &uacute;ltimo siglo, un t&iacute;o abuelo de
+la se&ntilde;orita de Porhoet, que estaba agregado &aacute; la casa del duque de
+Anjou, pas&oacute; los Pirineos siguiendo al joven pr&iacute;ncipe, que fu&eacute; despu&eacute;s
+Felipe V, y fund&oacute; en Espa&ntilde;a una casa que aun reina hoy. Su descendencia
+directa parece haberse extinguido hace una quincena de a&ntilde;os, y la
+se&ntilde;orita de Porhoet, que jam&aacute;s hab&iacute;a perdido de vista &aacute; sus parientes de
+allende los montes, se crey&oacute; al momento heredera de una fortuna que se
+dice ser considerable: sus derechos le fueron disputados muy justamente
+por una de las m&aacute;s antiguas casas de Castilla, aliada &aacute; la rama espa&ntilde;ola
+de los Porhoet. De aqu&iacute; proviene ese proceso que la desgraciada
+octogenaria prosigue con grandes gastos, de jurisdicci&oacute;n en
+jurisdicci&oacute;n, con una persistencia que toca en man&iacute;a, y aflige &aacute; sus
+amigos y divierte &aacute; los indiferentes. El doctor Desmarest, &aacute; pesar del
+respeto que profesa &aacute; la se&ntilde;orita de Porhoet, no deja de tomar partido
+en el n&uacute;mero de los burlones; tanto m&aacute;s, cuanto que desaprueba
+formalmente el uso &aacute; que la pobre mujer consagra imaginariamente su
+quim&eacute;rica herencia, &aacute; saber: la erecci&oacute;n en la ciudad vecina, de una
+catedral del m&aacute;s bello y lujoso estilo, que transmitir&aacute; hasta el fin de
+los siglos futuros el nombre de la fundadora con el de una gran raza
+extinguida. Esta catedral, sue&ntilde;o creado sobre un sue&ntilde;o, es el juego
+inocente de esta vieja ni&ntilde;a. Ha hecho ejecutar los planos de ella; pasa
+sus d&iacute;as, y algunas veces sus noches, meditando los esplendores,
+cambi&aacute;ndole las disposiciones anteriores y agreg&aacute;ndole algunos
+ornamentos: habla de ella como de un monumento edificado y
+practicable.&mdash;Estaba en la nave de mi catedral: he notado anoche en el
+ala del Norte de mi catedral una cosa muy chocante; he modificado la
+librea del suizo, etc.</p>
+
+<p>&mdash;Y bien, se&ntilde;orita&mdash;dijo el doctor, en tanto que barajaba las
+cartas,&mdash;&iquest;ha trabajado usted en su catedral desde ayer?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo no, doctor! Y he tenido una idea muy feliz. He reemplazado el
+muro macizo que separaba el coro de la sacrist&iacute;a, por un follaje de
+piedra de mucho trabajo, imitando el de la capilla de Clisson en la
+iglesia de Josselin. Es mucho m&aacute;s ligero.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, ciertamente; pero entretanto &iquest;qu&eacute; noticias tiene usted de Espa&ntilde;a?
+&iexcl;Ah, diablo! &iquest;ser&aacute; verdad como creo haber le&iacute;do esta ma&ntilde;ana en la
+<i>Revista de Ambos Mundos</i>, que el joven duque de Villa Hermosa le
+propone &aacute; usted la terminaci&oacute;n amistosa del pleito por medio de un
+casamiento?</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita de Porhoet sacudi&oacute; con un gesto desde&ntilde;oso el penacho de
+cintas ajadas que flotaba sobre su cofia.</p>
+
+<p>&mdash;Me negar&eacute; redondamente&mdash;dijo.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, s&iacute;, usted dice eso, se&ntilde;orita; pero &iquest;qu&eacute; significa esa guitarra,
+que se oye hace ya varias noches bajo sus ventanas?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vaya!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Vaya? &iquest;Y ese espa&ntilde;ol de capa y botas amarillas, que se ve rondar por
+los alrededores y que suspira sin cesar?...</p>
+
+<p>&mdash;Es usted un bromista&mdash;dijo la se&ntilde;orita de Porhoet, abriendo
+tranquilamente su caja de rap&eacute;.&mdash;Ya que quiere usted saberlo, le dir&eacute;
+que mi encargado me ha escrito de Madrid hace dos d&iacute;as que, con un poco
+de paciencia, veremos sin duda alguna, el fin de nuestros males.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pardiez, ya lo creo! &iquest;Sabe usted de d&oacute;nde sale su agente de negocios?
+De la caverna de Gil Blas directamente. Le sacar&aacute; &aacute; usted hasta el
+&uacute;ltimo escudo y se burlar&aacute; de usted en seguida. &iexcl;Ah, qu&eacute; discreta ser&iacute;a
+si olvidase usted esa locura y viviera tranquila!... &iquest;Para qu&eacute; le
+servir&iacute;an esos millones, veamos? &iquest;No es usted dichosa y considerada?...
+&iquest;qu&eacute; m&aacute;s ambiciona? En cuanto &aacute; su catedral, no hablo de ella, porque es
+una majader&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Mi catedral no es una majader&iacute;a, sino &aacute; los ojos de los majaderos,
+doctor Desmarest; por otra parte yo defiendo mi derecho, combato por la
+justicia: esos bienes me pertenecen; se lo he o&iacute;do decir &aacute; mi padre m&aacute;s
+de cien veces, y jam&aacute;s pertenecer&aacute;n, por mi voluntad, &aacute; personas tan
+extra&ntilde;as en definitiva &aacute; mi familia, como usted, mi querido amigo, &oacute;
+como el se&ntilde;or, agreg&oacute; design&aacute;ndome con un signo de cabeza.</p>
+
+<p>Comet&iacute; la torpeza de manifestarme tentado por estas palabras, y respond&iacute;
+al instante:</p>
+
+<p>&mdash;En lo que &aacute; m&iacute; concierne, se&ntilde;orita, se enga&ntilde;a, porque mi familia ha
+tenido el honor de haberse aliado con la suya, y rec&iacute;procamente.</p>
+
+<p>Al oir estas enormes palabras, la se&ntilde;orita de Porhoet, aproxim&oacute;
+vivamente &aacute; su barba puntiaguda las cartas desenvueltas en forma de
+abanico, que ten&iacute;a en la mano, y enderezando su delgado talle, me mir&oacute; &aacute;
+la cara para asegurarse primero del estado de mi raz&oacute;n; luego recobr&oacute; su
+calma, por medio de un esfuerzo sobrehumano, y llevando &aacute; su afilada
+nariz un poco de polvillo de Espa&ntilde;a:</p>
+
+<p>&mdash;Me probar&aacute; usted eso, joven&mdash;me dijo.</p>
+
+<p>Avergonzado de mi rid&iacute;cula jactancia, y muy embarazado por las curiosas
+miradas que sobre m&iacute; hab&iacute;a atra&iacute;do, me inclin&eacute; torpemente sin responder.
+Nuestro whist se acab&oacute; en un silencio profundo. Eran las diez, y me
+preparaba &aacute; retirarme, cuando la se&ntilde;orita de Porhoet me toc&oacute; el brazo.</p>
+
+<p>&mdash;El se&ntilde;or intendente&mdash;dijo,&mdash;me har&aacute; el honor de acompa&ntilde;arme hasta la
+avenida.</p>
+
+<p>La salud&eacute; y la segu&iacute;. Un instante despu&eacute;s nos hall&aacute;bamos en el parque.
+La sirvienta, vestida &aacute; la moda del pa&iacute;s, marchaba delante, llevando una
+linterna; luego iba la se&ntilde;orita de Porhoet, derecha y silenciosa,
+levantando con mano cuidadosa y decente los pocos pliegues de su angosta
+saya de seda; hab&iacute;a rechazado secamente el ofrecimiento de mi brazo, y
+segu&iacute;a &aacute; su lado, con la cabeza baja, muy poco satisfecho de mi papel.
+Al cabo de algunos minutos de esta f&uacute;nebre marcha:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y bien! se&ntilde;or&mdash;me dijo la vieja se&ntilde;orita: hable, pues, lo espero: ha
+dicho usted que mi familia ha sido aliada &aacute; la suya, y como un punto de
+alianza de esa especie es enteramente nuevo para m&iacute;, le quedar&iacute;a
+sumamente agradecida, si me lo aclarase.</p>
+
+<p>Yo hab&iacute;a decidido por mi parte, que deb&iacute;a guardar &aacute; todo precio el
+secreto de mi inc&oacute;gnito.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! se&ntilde;orita&mdash;le dije,&mdash;me atrevo &aacute; esperar que excusar&aacute; usted
+una broma escapada al correr de la conversaci&oacute;n...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Una broma!&mdash;exclam&oacute; la se&ntilde;orita de Porhoet.&mdash;La materia en efecto se
+presta mucho &aacute; la broma. &iquest;Y c&oacute;mo llaman, se&ntilde;or, en este siglo las bromas
+que se dirigen valientemente &aacute; una mujer anciana y sin protecci&oacute;n y que
+no se dirigir&iacute;an seguramente &aacute; un hombre?</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita, no me deja usted ninguna retirada posible; no me queda otro
+recurso que confiarme &aacute; su discreci&oacute;n. No s&eacute; si el nombre de los
+Champcey d'Hauterive le es conocido.</p>
+
+<p>&mdash;Conozco perfectamente, se&ntilde;or, &aacute; los Champcey d'Hauterive, que son una
+buena y una excelente familia del Delfinado. &iquest;Qu&eacute; conclusi&oacute;n saca usted
+de eso?</p>
+
+<p>&mdash;Yo soy hoy el representante de esa familia.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Usted?&mdash;dijo la se&ntilde;orita de Porhoet, haciendo alto
+s&uacute;bitamente,&mdash;&iquest;usted es un Champcey d'Hauterive?</p>
+
+<p>&mdash;Desgraciadamente, s&iacute;, se&ntilde;orita.</p>
+
+<p>&mdash;Eso cambia la especie&mdash;dijo;&mdash;d&eacute;me, primo, su brazo, y cu&eacute;nteme su
+historia.</p>
+
+<p>Cre&iacute; que en el estado en que las cosas se hallaban, lo mejor era no
+ocultarle nada. Terminaba el penoso relato de los infortunios de mi
+familia, cuando nos hallamos al frente de una casita sumamente estrecha
+y baja, con un palomar de techo puntiagudo y arruinado, en uno de sus
+&aacute;ngulos.</p>
+
+<p>&mdash;Entre, marqu&eacute;s&mdash;me dijo la hija de los reyes de Ga&eacute;l, parada en el
+umbral de su pobre palacio,&mdash;entre, se lo suplico.</p>
+
+<p>Un instante despu&eacute;s, era introducido en un peque&ntilde;o sal&oacute;n tristemente
+embaldosado; sobre la p&aacute;lida tapicer&iacute;a que cubr&iacute;a las paredes, se
+oprim&iacute;an una docena de retratos antiguos, blasonados con el armi&ntilde;o
+ducal; arriba de la chimenea vi relumbrar un magn&iacute;fico reloj de concha
+incrustada de cobre, coronado por un grupo que figuraba el carro del
+sol. Algunos sillones de espaldar ovalado, y un antiguo canap&eacute; de
+delgadas patas, completaban la decoraci&oacute;n de esta pieza, en que todo
+acusaba una r&iacute;gida limpieza, y en que se respiraba un olor concentrado &aacute;
+lirio, rap&eacute; de Espa&ntilde;a, y vagos aromas.</p>
+
+<p>&mdash;Si&eacute;ntese&mdash;me dijo la anciana se&ntilde;orita, tomando un lugar en el
+canap&eacute;;&mdash;si&eacute;ntese, primo, pues aunque en realidad no seamos parientes,
+ni podamos serlo, pues que Juana de Porhoet y Hugo de Champcey
+cometieron, sea dicho entre nosotros, la tonter&iacute;a de no tener un
+v&aacute;stago, me ser&aacute; agradable, si me lo permite usted, tratarle de primo,
+en la conversaci&oacute;n particular, &aacute; fin de enga&ntilde;ar por un instante el
+sentimiento doloroso de mi soledad en este mundo. As&iacute;, pues, primo, vea
+&aacute; qu&eacute; altura se halla; el pasado es rudo seguramente. Sin embargo, le
+sugerir&eacute; algunos pensamientos que me son habituales, y que me parece le
+proporcionar&aacute;n muy serios consuelos. En primer lugar, mi querido
+marqu&eacute;s, me digo yo &aacute; menudo que en medio de tantos modregos y antiguos
+criados, que arrastran hoy carroza, hay en la pobreza un perfume
+superior de distinci&oacute;n y de buen gusto. Adem&aacute;s, no estoy lejos de creer
+que Dios ha querido reducir &aacute; algunos de nosotros &aacute; una vida estrecha,
+para que este siglo grosero, material y hambriento de oro, tenga siempre
+bajo sus ojos, en nuestras personas, un g&eacute;nero de m&eacute;rito, de dignidad y
+de brillo en que el oro y la materia no entran para nada, que con nada
+pueda comprarse, y que no es posible venderse. Tal es, primo, seg&uacute;n la
+apariencia, la justificaci&oacute;n providencial de su fortuna y de la m&iacute;a.</p>
+
+<p>Manifest&eacute; &aacute; la se&ntilde;orita de Porhoet, cu&aacute;n orgulloso me sent&iacute;a en haber
+sido escogido con ella para dar al mundo la noble ense&ntilde;anza que le es
+tan necesaria, y de la que parece tan dispuesto &aacute; aprovecharse.</p>
+
+<p>&mdash;Luego&mdash;continu&oacute; la se&ntilde;orita de Porhoet;&mdash;en cuanto &aacute; m&iacute;, se&ntilde;or, estoy
+acostumbrada &aacute; la indigencia, y me hace sufrir poco; cuando uno ha
+visto en el curso de una vida demasiado larga, un padre digno de su
+nombre y cuatro hermanos dignos de su padre, sucumbir antes de tiempo,
+bajo el plomo &oacute; el acero; cuando uno ha visto perecer sucesivamente
+todos los objetos de su afecci&oacute;n y de su culto, ser&iacute;a menester tener el
+alma muy peque&ntilde;a para preocuparse de una mesa m&aacute;s &oacute; menos abundante &oacute; de
+un adorno m&aacute;s &oacute; menos moderno. Por cierto, marqu&eacute;s, que si mi bienestar
+personal fuera la &uacute;nica causa, puede usted creerme, despreciar&iacute;a mis
+millones de Espa&ntilde;a; pero me parece conveniente y de buen ejemplo, que
+una casa como la m&iacute;a, no desaparezca de la tierra sin dejar tras ella,
+una traza durable, un monumento brillante de su grandeza y de sus
+creencias. Es por esto, que &aacute; imitaci&oacute;n de algunos de nuestros
+antepasados, he pensado, primo m&iacute;o, y no renunciar&eacute; jam&aacute;s, mientras
+tenga vida, &aacute; la piadosa fundaci&oacute;n de que habr&aacute; o&iacute;do hablar.</p>
+
+<p>Habi&eacute;ndose asegurado de mi asentimiento, la vieja y noble se&ntilde;orita
+pareci&oacute; recogerse, y en tanto que paseaba una melanc&oacute;lica mirada por las
+medio borradas im&aacute;genes de sus abuelos, el tic-tac del reloj hereditario
+fu&eacute; lo &uacute;nico que turb&oacute;, en el obscuro sal&oacute;n, el silencio de la media
+noche.</p>
+
+<p>&mdash;Habr&aacute;&mdash;dijo repentinamente la se&ntilde;orita de Porhoet con voz
+solemne,&mdash;habr&aacute; un cabildo de can&oacute;nigos regulares dedicados al servicio
+de esa iglesia. Todos los d&iacute;as &aacute; la hora de maitines se dir&aacute;, en la
+capilla particular de mi familia, una misa rezada por el reposo de mi
+alma y la de mis abuelos. Los pies del oficiante pisar&aacute;n un m&aacute;rmol, sin
+inscripci&oacute;n, que formar&aacute; la grada del altar y cubrir&aacute; mis restos.</p>
+
+<p>Yo me inclin&eacute; con la emoci&oacute;n de un visible respeto. La se&ntilde;orita de
+Porhoet tom&oacute; mi mano y la apret&oacute; dulcemente.</p>
+
+<p>&mdash;No estoy loca, primo&mdash;continu&oacute;,&mdash;aunque as&iacute; se diga. Mi padre, que no
+ment&iacute;a jam&aacute;s, me ha asegurado siempre que extingui&eacute;ndose los
+descendientes directos de nuestra rama espa&ntilde;ola, s&oacute;lo nosotros
+tendr&iacute;amos derecho &aacute; la herencia. Su muerte s&uacute;bita y violenta no le
+permiti&oacute; desgraciadamente darnos sobre este punto noticias precisas,
+pero no pudiendo dudar de su palabra, no dudo de mi derecho... Sin
+embargo&mdash;agreg&oacute; despu&eacute;s de una pausa y con un acento de gran
+tristeza,&mdash;si no estoy loca, soy vieja, y esas gentes de all&aacute; bien lo
+saben. Me arrastran hace quince a&ntilde;os de demora en demora; esperan mi
+muerte, que lo acabar&aacute; todo... Y cr&eacute;alo usted, no esperar&aacute;n largo
+tiempo: menester es hacer una de estas ma&ntilde;anas, demasiado lo siento, mi
+&uacute;ltimo sacrificio... Esa pobre catedral, mi &uacute;nico amor, que hab&iacute;a
+reemplazado en mi coraz&oacute;n tantas afecciones rotas... Ella no tendr&aacute;
+jam&aacute;s sino una piedra, y esa ser&aacute; la de mi tumba.</p>
+
+<p>La vieja se&ntilde;orita call&oacute;. Enjug&oacute; con sus manos enflaquecidas dos l&aacute;grimas
+que corr&iacute;an por su ajada fisonom&iacute;a; luego agreg&oacute; esforz&aacute;ndose por
+sonreir:</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n, primo m&iacute;o: bastante tiene usted con sus desgracias...
+Exc&uacute;seme... Por otra parte es tarde; ret&iacute;rese. Usted me compromete.</p>
+
+<p>Antes de partir recomend&eacute; de nuevo &aacute; la discreci&oacute;n de la se&ntilde;orita de
+Porhoet el secreto que me hab&iacute;a visto obligado &aacute; confiarle. Me respondi&oacute;
+de una manera un poco evasiva: que pod&iacute;a estar tranquilo, que ella
+sabr&iacute;a velar por mi reposo y mi dignidad. Sin embargo, algunos d&iacute;as
+despu&eacute;s he sospechado por el aumento de miramientos con que me honraba
+la se&ntilde;ora de Laroque, que mi respetable amiga le hab&iacute;a transmitido mi
+confidencia. La se&ntilde;orita Porhoet no titube&oacute; en confes&aacute;rmelo,
+asegur&aacute;ndome que le hab&iacute;a sido imposible obrar de otro modo por el honor
+de su familia, y que por otra parte, la se&ntilde;ora de Laroque era incapaz de
+traicionar ni para con su hija, un secreto confiado &aacute; su delicadeza.</p>
+
+<p>Entretanto, mi confidencia con la anciana se&ntilde;orita me hab&iacute;a infundido
+hacia ella un tierno respeto, del que trato de darle pruebas. Desde el
+d&iacute;a siguiente por la noche, apliqu&eacute; al ornamento interior y exterior de
+su querida catedral todos los recursos de mi l&aacute;piz. Esta atenci&oacute;n &aacute; que
+tan sensible se ha mostrado, ha tomado poco &aacute; poco la regularidad de una
+costumbre.</p>
+
+<p>Casi todas las noches, despu&eacute;s del whist, me pongo al trabajo, y el
+ideal monumento se enriquece con una estatua, un p&uacute;lpito &oacute; una
+claraboya. La se&ntilde;orita Margarita, que parece profesar &aacute; su vecina una
+especie de culto, ha querido asociarse &aacute; mi obra de caridad, consagrando
+&aacute; la bas&iacute;lica de los Porhoet un &aacute;lbum especial que estoy encargado de
+llenar.</p>
+
+<p>He ofrecido adem&aacute;s &aacute; mi anciana confidente, tomar parte en las
+diligencias, indagaciones &oacute; cuidados de cualquier naturaleza que puedan
+serle suscitados por su litigio. La pobre mujer confes&oacute; que le prestaba
+un verdadero servicio; que &aacute; la verdad a&uacute;n pod&iacute;a llevar su
+correspondencia corrientemente, pero que sus ojos debilitados rehusaban
+descifrar los documentos manuscritos de su archivo, y que no hab&iacute;a
+querido hasta entonces, hacerse suplir en este trabajo, que tan
+importante puede ser para su causa, &aacute; fin de no dar una nueva presa &aacute; la
+burla incivil de las gentes del pa&iacute;s.</p>
+
+<p>En breve me admiti&oacute; en calidad de consejero y colaborador. Desde este
+tiempo he estudiado concienzudamente el voluminoso legajo de su proceso,
+y he quedado convencido de que el pleito, que debe ser juzgado en &uacute;ltima
+apelaci&oacute;n, un d&iacute;a de estos, est&aacute; completamente perdido de antemano. El
+se&ntilde;or Laubepin, &aacute; quien he consultado, es tambi&eacute;n de esta opini&oacute;n, que
+me esforzar&eacute; en ocultar &aacute; mi anciana amiga, tanto como las
+circunstancias lo permitan. Entretanto, le doy el placer de examinar
+pieza por pieza, sus archivos de familia, en los que espero siempre
+descubrir alg&uacute;n t&iacute;tulo decisivo en su favor. Desgraciadamente, esos
+archivos son muy ricos y el palomar est&aacute; lleno de ellos desde el techo
+hasta el s&oacute;tano.</p>
+
+<p>Ayer, hab&iacute;a ido muy temprano &aacute; casa de la se&ntilde;orita Porhoet, con el fin
+de acabar antes de la hora de almorzar el examen del legajo n&uacute;m. 115,
+que hab&iacute;a comenzado la v&iacute;spera. No estando a&uacute;n levantada el ama de la
+casa, me instal&eacute; silenciosamente en el sal&oacute;n, mediante la complicidad de
+la sirvienta, y me entregu&eacute; solitariamente &aacute; mi polvorienta tarea. Al
+cabo de cerca de una hora, recorr&iacute;a con extrema alegr&iacute;a la &uacute;ltima hoja
+del legajo n&uacute;mero 115, cuando vi entrar &aacute; la se&ntilde;orita de Porhoet
+arrastrando con trabajo un enorme paquete envuelto con bastante
+limpieza en una tela blanca.</p>
+
+<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, amable primo&mdash;me dijo,&mdash;habiendo sabido que trabajaba
+usted por m&iacute; esta ma&ntilde;ana, yo he querido hacerlo por usted. Le traigo el
+legajo n&uacute;mero 116.</p>
+
+<p>Hay, no recuerdo en qu&eacute; cuento, una princesa desgraciada, &aacute; quien se
+encierra en una torre, y &aacute; la cual, una hada enemiga de su familia
+impone sucesivamente una serie de trabajos extraordinarios &eacute; imposibles;
+confieso que en aquel momento la se&ntilde;orita de Porhoet, &aacute; pesar de todas
+sus virtudes me pareci&oacute; ser parienta pr&oacute;xima de aquella hada.</p>
+
+<p>&mdash;He so&ntilde;ado anoche&mdash;continu&oacute;,&mdash;que este legajo contiene la llave de mi
+tesoro espa&ntilde;ol. Me dejar&aacute; usted, pues, muy agradecida, no difiriendo su
+examen. Terminado este trabajo, me har&aacute; el honor de aceptar una comida
+modesta que pretendo ofrecerle bajo la sombra del pabell&oacute;n de mi jard&iacute;n.</p>
+
+<p>Me resign&eacute;, pues. In&uacute;til es decir, que el bienaventurado legajo 116 no
+conten&iacute;a, como los precedentes, sino el vano polvo de los siglos. A las
+doce en punto, la anciana se&ntilde;orita vino &aacute; tomar mi brazo y me condujo
+ceremoniosamente &aacute; un peque&ntilde;o jard&iacute;n festoneado de boj, que forma con un
+pedazo de la pradera contigua, todo el dominio actual de los Porhoet.
+La mesa estaba colocada bajo un soto redondo y abovedado, y el sol de un
+bello d&iacute;a de verano arrojaba, &aacute; trav&eacute;s de las hojas, algunos rayos que
+jugueteaban sobre el brillante y perfumado mantel. Acababa de hacer
+honor al dorado pollo, &aacute; la fresca ensalada y &aacute; la botella de viejo
+Burdeos que constitu&iacute;an el detalle del fest&iacute;n, cuando la se&ntilde;orita de
+Porhoet, que se hallaba al parecer encantada de mi apetito, hizo recaer
+la conversaci&oacute;n sobre la familia Laroque.</p>
+
+<p>&mdash;Le confieso&mdash;me dijo,&mdash;que el antiguo corsario no me gusta nada.
+Recuerdo que cuando lleg&oacute; al pa&iacute;s, ten&iacute;a un gran mono dom&eacute;stico, que
+vest&iacute;a de criado, y con el que se entend&iacute;a perfectamente. Este animal
+era una verdadera peste para la comarca, y s&oacute;lo un hombre sin educaci&oacute;n
+y sin decencia pod&iacute;a ocuparse en disfrazarlo. Se dec&iacute;a que era un mono,
+y yo consent&iacute;a en ello, pero en realidad lo que buenamente pienso, es
+que era un negro, tanto m&aacute;s, cuanto que siempre he sospechado que su amo
+ha hecho el tr&aacute;fico de esta mercanc&iacute;a en la costa de &Aacute;frica. Por lo
+dem&aacute;s, el finado se&ntilde;or Laroque, hijo, era un hombre de bien, y excelente
+bajo todos conceptos. En cuanto &aacute; las se&ntilde;oras, hablando solamente de la
+se&ntilde;ora de Laroque y de su hija y de ning&uacute;n modo de la viuda de Aubry
+que es una criatura de vil especie, en cuanto &aacute; esas damas no hay elogio
+alguno que no merezcan.</p>
+
+<p>Est&aacute;bamos en esto, cuando el paso acompasado de un caballo se hizo oir
+en el sendero que rodea exteriormente el muro del jard&iacute;n. En el mismo
+instante dieron algunos golpes secos en una puertecita vecina al
+pabell&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qui&eacute;n es?&mdash;dijo la se&ntilde;orita de Porhoet.</p>
+
+<p>Levant&eacute; los ojos y vi flotar una pluma negra por arriba del muro.</p>
+
+<p>&mdash;Abra usted&mdash;dijo alegremente desde afuera una voz de timbre grave y
+musical;&mdash;abra, &iexcl;que es la gracia de la Francia!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;es usted monona?&mdash;exclam&oacute; la anciana se&ntilde;orita.&mdash;Corra pronto,
+primo.</p>
+
+<p>Abierta la puerta, estuve &aacute; punto de ser volteado por Mervyn que se
+precipit&oacute; por entre mis piernas, y vi &aacute; la se&ntilde;orita Margarita que se
+ocupaba en atar las riendas de su caballo &aacute; las barras de un cercado.</p>
+
+<p>&mdash;Buenos d&iacute;as, se&ntilde;or&mdash;me dijo&mdash;sin mostrar la menor sorpresa por
+hallarme all&iacute;. Luego, levantando en su brazo los largos pliegues de su
+saya talar, entr&oacute; en el jard&iacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Sea bien venida, en tan bello d&iacute;a, la linda ni&ntilde;a, y abr&aacute;zeme&mdash;dijo la
+se&ntilde;orita de Porhoet.&mdash;Ha corrido usted mucho, loquilla, pues tiene la
+fisonom&iacute;a sumamente encendida y de los ojos le brota materialmente
+fuego. &iquest;Qu&eacute; podr&iacute;a ofrecerle, mi maravilla?</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Veamos!&mdash;dijo Margarita arrojando una mirada sobre la mesa&mdash;&iquest;qu&eacute; es
+lo que hay aqu&iacute;? &iexcl;El se&ntilde;or se lo ha comido todo! Adem&aacute;s, no tengo hambre
+sino sed.</p>
+
+<p>&mdash;Le prohibo beber en el estado en que se halla; pero espere... a&uacute;n hay
+algunas fresas en este acirate...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Fresas! <i>o gioja</i>&mdash;cant&oacute; la joven.&mdash;Tome pronto una de esas grandes
+hojas, y venga conmigo.</p>
+
+<p>Mientras escog&iacute;a yo la m&aacute;s ancha de las hojas de una higuera, la
+se&ntilde;orita de Porhoet cerr&oacute; &aacute; medias un ojo y sigui&oacute; con el otro y con
+complacida sonrisa la gallarda marcha de su favorita, &aacute; trav&eacute;s del
+camino lleno de sol.</p>
+
+<p>&mdash;M&iacute;rela, primo&mdash;me dijo muy quedo&mdash;&iquest;no ser&iacute;a digna de ser de los
+nuestros?</p>
+
+<p>Entretanto la se&ntilde;orita Margarita, inclinada sobre el acirate y
+tropezando en su largo vestido, saludaba con un peque&ntilde;o grito de alegr&iacute;a
+cada fresa que llegaba &aacute; descubrir. Yo me manten&iacute;a cerca de ella,
+llevando en mi mano la hoja de higuera sobre la que depositaba de tiempo
+en tiempo una fresa, contra dos que engull&iacute;a para alentar su paciencia.
+Cuando la cosecha le pareci&oacute; suficiente, volvimos en triunfo al
+pabell&oacute;n; las fresas que quedaban fueron polvoreadas con az&uacute;car, y
+despu&eacute;s comidas por sus lindos y buenos dientes.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, qu&eacute; bien me sienta esto!&mdash;dijo entonces la se&ntilde;orita Margarita,
+arrojando su sombrero sobre un banco y ech&aacute;ndose de espaldas contra el
+cercado de olmedillas.&mdash;Y ahora para completar mi dicha, mi querida
+se&ntilde;orita, va usted &aacute; contarme algunas historias de los pasados tiempos,
+en que era usted una bella guerrera.</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita de Porhoet sonriendo y encantada, no se hizo rogar para
+sacar de su memoria los episodios m&aacute;s notables de sus intr&eacute;pidas
+cabalgatas en la comitiva de los Lescure, y de los Rochejacquelin. Tuve
+en esta ocasi&oacute;n una nueva prueba de la elevaci&oacute;n del alma de mi vieja
+amiga, cuando la o&iacute; rendir igual homenaje, &aacute; todos los h&eacute;roes de esa
+lucha gigantesca, sin excepci&oacute;n de bandera. Hablaba en particular del
+general Hoche, de quien hab&iacute;a sido prisionera de guerra, con una
+admiraci&oacute;n casi tierna. La se&ntilde;orita Margarita prestaba &aacute; su relato una
+atenci&oacute;n tan apasionada, que me asombr&oacute;. Tan pronto, medio envuelta en
+su nicho de olmedillas y un poco cerradas sus largas pesta&ntilde;as, guardaba
+la inmovilidad de una estatua, &oacute; ya, aviv&aacute;ndose m&aacute;s el inter&eacute;s, se pon&iacute;a
+de codos en la peque&ntilde;a mesa y sumergiendo su bella mano en las ondas de
+su suelta cabellera, hac&iacute;a vibrar sobre la vieja se&ntilde;orita el rel&aacute;mpago
+continuo de sus grandes ojos.</p>
+
+<p>Es preciso decirlo: contar&eacute; entre las m&aacute;s dulces horas de mi triste
+vida, las que pas&eacute; contemplando, sobre aquella noble fisonom&iacute;a, los
+reflejos de un cielo radioso, mezclado &aacute; las impresiones de un coraz&oacute;n
+valiente.</p>
+
+<p>Agotados los recuerdos de la relatora, la se&ntilde;orita Margarita la abraz&oacute;,
+y despertando &aacute; Mervyn, que dorm&iacute;a &aacute; sus pies, anunci&oacute; que se volv&iacute;a al
+castillo. No tuve escr&uacute;pulo alguno en partir al mismo tiempo que ella,
+convencido de que no pod&iacute;a causarle molestia. Porque en efecto, aparte
+de la extrema insignificancia de mi persona y de mi compa&ntilde;&iacute;a, &aacute; los ojos
+de la rica heredera, el <i>t&ecirc;te-&agrave;-t&ecirc;te</i> en general no tiene para ella nada
+de inc&oacute;modo, habi&eacute;ndole dado resueltamente, su madre, la educaci&oacute;n
+liberal, que ella recibi&oacute; en una de las colonias brit&aacute;nicas: todos saben
+que el m&eacute;todo ingl&eacute;s otorga &aacute; la mujer, antes del matrimonio, toda la
+independencia con que nosotros la recompensamos el d&iacute;a en que los abusos
+se hacen completamente irreparables.</p>
+
+<p>Salimos, pues, juntos del jard&iacute;n; le tuve el estribo mientras montaba &aacute;
+caballo y nos pusimos en marcha hacia el castillo. Al cabo de algunos
+pasos:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! se&ntilde;or&mdash;me dijo,&mdash;he venido &aacute; incomodarlo no muy &aacute; tiempo me
+parece. Estaba usted en buena compa&ntilde;&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad, se&ntilde;orita; pero como lo estaba hac&iacute;a largo tiempo, le
+perdono, y aun le doy las gracias.</p>
+
+<p>&mdash;Tiene usted muchas atenciones con nuestra pobre vecina. Mi madre le
+est&aacute; muy reconocida &aacute; usted.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y la hija de su se&ntilde;ora madre?&mdash;dije yo sonriendo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! en cuanto &aacute; m&iacute;, yo me exalto menos f&aacute;cilmente. Si tiene usted la
+pretensi&oacute;n de que le admire, es preciso tener la bondad de esperar a&uacute;n
+un poco de tiempo. No tengo el h&aacute;bito de juzgar con ligereza las
+acciones humanas, que tienen generalmente dos faces. Confieso que su
+conducta para con la se&ntilde;orita de Porhoet tiene una bella apariencia;
+pero...&mdash;hizo una pausa, movi&oacute; la cabeza y continu&oacute; con un tono serio,
+amargo y verdaderamente ultrajante.&mdash;Pero no estoy bien segura de que no
+le haga la corte con la esperanza de heredarla.</p>
+
+<p>Sent&iacute; que palidec&iacute;a. Sin embargo, reflexionando el rid&iacute;culo de responder
+con una fanfarronada &aacute; aquella ni&ntilde;a, me contuve y le respond&iacute; con
+gravedad:&mdash;Perm&iacute;tame, se&ntilde;orita, compadecerla sinceramente.</p>
+
+<p>Me pareci&oacute; muy sorprendida.&mdash;&iquest;Compadecerme, se&ntilde;or?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;orita, perdone que le exprese la piedad respetuosa, &aacute; que me
+parece tiene usted derecho.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;La piedad!&mdash;dijo deteniendo su caballo y volviendo lentamente hacia
+m&iacute; sus ojos medio cerrados por el desprecio.&mdash;No tengo la dicha de
+comprenderle &aacute; usted.</p>
+
+<p>&mdash;Y sin embargo, es bien sencillo, se&ntilde;orita; si la desilusi&oacute;n del bien,
+la duda y la sequedad del alma son los m&aacute;s amargos frutos de la
+experiencia de una larga vida, nada merece m&aacute;s compasi&oacute;n en el mundo,
+que un coraz&oacute;n herido por la desconfianza, antes de haber vivido.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or&mdash;replic&oacute; la se&ntilde;orita Laroque con una vivacidad muy extra&ntilde;a &aacute; su
+habitual lenguaje:&mdash;&iexcl;no sabe usted lo que dice!&mdash;y agreg&oacute; m&aacute;s
+severamente:&mdash;olvida usted &aacute; quien habla.</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto, se&ntilde;orita&mdash;respond&iacute; con dulzura, inclin&aacute;ndome&mdash;he hablado
+sin saber, y he olvidado un poco con quien hablo; pero usted me ha dado
+el ejemplo.</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita Margarita con los ojos fijos sobre la cima de los &aacute;rboles
+que bordaban el camino, me dijo entonces con ir&oacute;nica altivez:&mdash;&iquest;Ser&aacute;
+menester pedirle perd&oacute;n?</p>
+
+<p>&mdash;Ciertamente, se&ntilde;orita&mdash;respond&iacute; con firmeza&mdash;si alguno de los dos
+tiene que pedir aqu&iacute; perd&oacute;n, ser&iacute;a usted seguramente: usted es rica y yo
+soy pobre; usted puede humillarse... &iexcl;y yo no!</p>
+
+<p>Hubo un momento de silencio. Sus labios apretados, sus narices abiertas,
+la palidez repentina de su frente atestiguaban el combate interior por
+que pasaba. Repentinamente bajando su l&aacute;tigo como para saludar.&mdash;&iexcl;Pues
+bien&mdash;dijo&mdash;perd&oacute;n!&mdash;En el mismo instante castig&oacute; violentamente su
+caballo, y parti&oacute; al galope dej&aacute;ndome en medio del camino.</p>
+
+<p>No la he vuelto &aacute; ver despu&eacute;s.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="trenta_julio" id="trenta_julio"></a>30 de julio.</p>
+
+
+<p>Nunca es tan vano el c&aacute;lculo de las probabilidades, como cuando se
+ejerce &aacute; prop&oacute;sito de las ideas y de los sentimientos de una mujer. No
+deseando hallarme muy pronto en presencia de la se&ntilde;orita Margarita,
+despu&eacute;s de la penosa escena que hab&iacute;a tenido lugar entre nosotros, hab&iacute;a
+pasado dos d&iacute;as sin mostrarme en el castillo: cre&iacute;a que este corto
+intervalo apenas bastara para calmar los resentimientos, que hab&iacute;a
+sublevado en aquel altivo coraz&oacute;n. No obstante, anteayer &aacute; las siete de
+la ma&ntilde;ana, trabajaba yo cerca de la ventana abierta de mi torre&oacute;n,
+cuando repentinamente me o&iacute; llamar en el tono de una amigable
+jovialidad, por la persona misma &aacute; quien cre&iacute;a tener por enemiga.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or Odiot, &iquest;est&aacute; usted ah&iacute;?</p>
+
+<p>Me present&eacute; en la ventana, y not&eacute; en una barca, que se estacionaba cerca
+del puente, &aacute; la se&ntilde;orita Margarita, alzando con una mano el ala de su
+gran sombrero de paja bronceada y levantando los ojos hacia mi obscura
+torre.</p>
+
+<p>&mdash;Aqu&iacute; me tiene, se&ntilde;orita&mdash;respond&iacute; con diligencia.</p>
+
+<p>&mdash;Venga &aacute; pasear.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de las justas alarmas, que durante dos d&iacute;as me hab&iacute;an
+atormentado, tanta condescendencia me hizo temer, como sucede siempre,
+ser el juguete de un sue&ntilde;o insensato.</p>
+
+<p>&mdash;Perd&oacute;n, se&ntilde;orita... &iquest;c&oacute;mo dec&iacute;a usted?</p>
+
+<p>&mdash;Que venga &aacute; dar un peque&ntilde;o paseo con Alain, Mervyn y yo.</p>
+
+<p>&mdash;Con mucho gusto, se&ntilde;orita.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, tome su &aacute;lbum.</p>
+
+<p>Me apresur&eacute; &aacute; bajar y corr&iacute; &aacute; la orilla del r&iacute;o.&mdash;&iexcl;Ah, ah!&mdash;me dijo la
+joven riendo;&mdash;&aacute; lo que parece, &iquest;est&aacute; usted de buen humor esta ma&ntilde;ana?</p>
+
+<p>Murmur&eacute; torpemente algunas palabras confusas, cuyo fin era dar &aacute;
+entender que siempre lo estaba, de lo cual la se&ntilde;orita Margarita pareci&oacute;
+mal convencida; despu&eacute;s salt&eacute; al bote y me sent&eacute; &aacute; su lado.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vogue, Alain!&mdash;dijo al momento. Y el viejo Alain, que se jactaba de
+ser un buen remero, p&uacute;sose &aacute; mover met&oacute;dicamente los remos, lo que le
+daba el aire de un p&aacute;jaro pesado que hace vanos esfuerzos para volar.</p>
+
+<p>&mdash;Es necesario&mdash;continu&oacute; diciendo la se&ntilde;orita Margarita&mdash;que venga &aacute;
+arrancarlo &aacute; usted de su castillejo, pues van dos d&iacute;as que se encierra
+en &eacute;l obstinadamente.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita, le aseguro que s&oacute;lo la discreci&oacute;n... el respeto... el
+temor...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh Dios m&iacute;o! &iexcl;el respeto... el temor... se chancea usted!
+Positivamente nosotros valemos menos que usted. Mi madre que pretende,
+yo no s&eacute; por qu&eacute;, que debemos tratarle con una consideraci&oacute;n muy
+distinguida, suplic&oacute;me, me inmolara en el altar de su orgullo, y como
+hija obediente me inmolo.</p>
+
+<p>Expres&eacute;le viva y buenamente mi franco reconocimiento.</p>
+
+<p>&mdash;Para no hacer las cosas &aacute; medias&mdash;respondi&oacute;&mdash;he resuelto darle &aacute; usted
+una fiesta arreglada &aacute; su gusto: as&iacute;, he ah&iacute; una bella ma&ntilde;ana de verano,
+bosques y claros con todos los efectos de luz deseables; p&aacute;jaros que
+cantan bajo el follaje, una barca misteriosa, que sobre las ondas se
+desliza... Usted que tanto ama esta especie de historias, deber&aacute; estar
+contento.</p>
+
+<p>&mdash;Encantado, se&ntilde;orita.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, es una felicidad!</p>
+
+<p>Efectivamente, en aquel momento me hallaba bastante satisfecho de mi
+suerte. Las dos riberas entre las cuales nos desliz&aacute;bamos, estaban
+cubiertas de heno reci&eacute;n cortado, que perfumaba el aire. Ve&iacute;a huir de
+nuestro alrededor las sombr&iacute;as avenidas del parque, que el sol de la
+ma&ntilde;ana sembraba de brillantes regueros de luz; millones de insectos se
+embriagaban con el roc&iacute;o en los c&aacute;lices de las flores, zumbando
+alegremente.</p>
+
+<p>Frente &aacute; m&iacute; se hallaba el buen Alain, que me sonre&iacute;a &aacute; cada golpe de
+remo, con aire de complacencia y protecci&oacute;n: m&aacute;s pr&oacute;xima, la se&ntilde;orita
+Margarita vestida de blanco contra su costumbre, bella, fresca y pura
+como una azucena, sacud&iacute;a con una mano las h&uacute;medas perlas que la ma&ntilde;ana
+suspend&iacute;a en el encaje de su sombrero, y presentaba la otra como un
+incentivo &aacute; Mervyn, que nos segu&iacute;a &aacute; nado. Verdaderamente que no hubiera
+sido preciso rogarme mucho para llevarme al fin del mundo en aquella
+peque&ntilde;a y fr&aacute;gil barquilla.</p>
+
+<p>Al salir de los l&iacute;mites del parque, pasando bajo uno de los arcos que
+atraviesan la pared que lo rodea:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No me pregunta &aacute; d&oacute;nde lo llevo, se&ntilde;or?&mdash;me dijo la criolla.</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;orita: me es completamente indiferente.</p>
+
+<p>&mdash;Lo llevo al pa&iacute;s de las hadas.</p>
+
+<p>&mdash;No lo dudo.</p>
+
+<p>&mdash;La se&ntilde;orita Helouin, m&aacute;s competente que yo en materias de poes&iacute;a, ha
+debido decirle que los bosquecillos que cubren este pa&iacute;s en veinte
+leguas &aacute; la redonda, son los restos de la antigua selva de Broc&eacute;lyande
+donde cazaban los antepasados de su amiga la se&ntilde;orita de Porhoet,
+soberanos de Ga&eacute;l, y donde el abuelo de Mervyn, que ve usted ah&iacute;, fu&eacute;
+encantado, &aacute; pesar de ser &eacute;l mismo encantador, por una se&ntilde;orita llamada
+Bibiana. Muy pronto estaremos en el coraz&oacute;n de la selva. Y si esto no es
+suficiente para exaltarle la imaginaci&oacute;n, sepa que estos bosques
+conservan a&uacute;n mil vestigios de la misteriosa religi&oacute;n de los Celtas, que
+por doquiera se hallan en multitud. Tiene, pues, el derecho de figurarse
+bajo cada una de esas sombras, un druida, con sus blancas vestiduras, y
+de ver relucir una hoz de oro en cada rayo de sol. El culto de esos
+insoportables viejos ha dejado tambi&eacute;n cerca de aqu&iacute;, en un sitio
+solitario, rom&aacute;ntico, pintoresco, etc&eacute;tera, un monumento, ante el cual
+las personas predispuestas al &eacute;xtasis, tienen por costumbre desmayarse:
+he pensado que tendr&iacute;a usted placer en dibujarlo, y como el sitio no es
+f&aacute;cil de descubrir, he resuelto servirle de gu&iacute;a, no pidi&eacute;ndole en
+recompensa sino que me evite las explosiones de un entusiasmo al que no
+podr&iacute;a asociarme.</p>
+
+<p>&mdash;Sea, se&ntilde;orita; me contendr&eacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se lo suplico!</p>
+
+<p>&mdash;Convenido. &iquest;Y c&oacute;mo llama usted &aacute; ese monumento?</p>
+
+<p>&mdash;Yo lo llamo un mont&oacute;n de grandes piedras; los anticuarios lo llaman,
+unos simplemente un <i>dolmen</i>, otros, m&aacute;s pretenciosos, un <i>cromlech</i>;
+las gentes del pa&iacute;s, sin explicar por qu&eacute;, lo llaman la <i>migourdit</i>.</p>
+
+<p>Mientras tanto, descend&iacute;amos dulcemente el curso de las aguas entre dos
+fajas de h&uacute;medas praderas; algunos bueyes de talla peque&ntilde;a, negros casi
+todos, y con largos y afilados cuernos se levantaban aqu&iacute; y all&aacute; al
+ruido de los remos y nos miraban pasar con ojos fieros. El valle en que
+serpenteaba el r&iacute;o que iba ensanch&aacute;ndose, por ambos lados estaba cerrado
+por una cadena de colinas, las unas cubiertas de matorrales y secas
+aliagas, las otras de verdeantes sotos. De tiempo en tiempo, una
+quebrada transversal abr&iacute;a entre dos cuestas una perspectiva sinuosa, en
+cuyo fondo se dibujaba la cima azul de una lejana monta&ntilde;a. La se&ntilde;orita
+Margarita, &aacute; pesar de su incompetencia, no dejaba de se&ntilde;alar
+sucesivamente &aacute; mi atenci&oacute;n todos los encantos de aquel paisaje severo y
+dulce, acompa&ntilde;ando, sin embargo, cada una de sus observaciones con una
+reserva ir&oacute;nica.</p>
+
+<p>Hac&iacute;a pocos momentos que un ruido sordo y continuo parec&iacute;a anunciar la
+vecindad de una catarata, cuando el valle se cerr&oacute; repentinamente y tom&oacute;
+el aspecto de una garganta solitaria y salvaje. A la izquierda, se
+levantaba una alta muralla de rocas salpicadas de musgo; robles y
+abetos, interpolados con yedras y malezas pendientes, se ostentaban en
+las grietas, hasta la cumbre de la escarpada ribera, arrojando una
+sombra misteriosa sobre el agua profunda que ba&ntilde;aba el pie de los
+pe&ntilde;ascos. A cierta distancia delante de nosotros, las ondas borbotaban,
+espumaban y desaparec&iacute;an repentinamente; la rota l&iacute;nea del r&iacute;o se
+dibujaba &aacute; trav&eacute;s de un humo blanquecino sobre un fondo lejano de
+confuso verdor. A nuestra derecha, la ribera opuesta &aacute; la escarpada, no
+presentaba sino una peque&ntilde;a margen de pradera en declive, sobre la que
+algunas colinas cargadas de bosques, se&ntilde;alaban una franja de sombr&iacute;o
+terciopelo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;A tierra, se&ntilde;or!&mdash;dijo la criolla.</p>
+
+<p>Mientras Alain amarraba la barca &aacute; las ramas de un sauce:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Y bien! se&ntilde;or&mdash;dijo saltando con ligereza sobre la hierba&mdash;&iquest;no se
+halla mal? &iquest;no est&aacute; usted trastornado, herido, petrificado? Se dice sin
+embargo que este sitio es lind&iacute;simo. A m&iacute; me gusta, porque siempre hay
+fresco en &eacute;l... Pero... s&iacute;game en estos bosques, si se atreve, y yo le
+mostrar&eacute; esas famosas piedras.</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita Margarita, viva, ligera y alegre, como jam&aacute;s la hab&iacute;a visto,
+en dos saltos salv&oacute; la pradera y tom&oacute; una senda que se internaba en la
+arboleda, subiendo la cuesta. Alain y yo, la segu&iacute;amos en hilera.
+Despu&eacute;s de algunos minutos de una r&aacute;pida marcha, nuestra conductora se
+detuvo, pareci&oacute; consultar y reconocer el lugar en que se hallaba, luego
+separando resueltamente dos ramas entrelazadas, dej&oacute; el camino trazado y
+se lanz&oacute; en plena selva. El viaje se hizo entonces menos agradable. Era
+muy dif&iacute;cil abrirse paso &aacute; trav&eacute;s de las encinas nuevas a&uacute;n, pero ya
+vigorosas, de que se compon&iacute;a aquel monte y que entrelazaban, como las
+empalizadas de Robins&oacute;n, sus obl&iacute;cuos troncos y sus tupidas ramas. Alain
+y yo al menos avanz&aacute;bamos con gran trabajo, encorvados, estrell&aacute;ndonos
+la cabeza &aacute; cada paso, y haciendo caer sobre nosotros, &aacute; cada uno de
+nuestros pesados movimientos, una lluvia de roc&iacute;o; pero la se&ntilde;orita
+Margarita, con la destreza superior y la flexibilidad propia de su sexo,
+se deslizaba sin esfuerzo aparente, &aacute; trav&eacute;s de los intersticios de
+aquel laberinto, riendo de nuestros sufrimientos, y dejando
+negligentemente cimbrar tras ella las flexibles ramas, que ven&iacute;an &aacute;
+azotar nuestros rostros.</p>
+
+<p>Llegamos en fin &aacute; un claro muy estrecho, que parec&iacute;a coronar la cumbre
+de esta colina: all&iacute; admir&eacute;, no sin emoci&oacute;n, la sombr&iacute;a y monstruosa
+mesa de piedra, sostenida por cinco &oacute; seis trozos de m&aacute;rmol que medio
+enterrados forman una caverna verdaderamente llena de un horror sagrado.
+Al primer aspecto, hay en este intacto monumento de tiempos casi
+fabulosos y de religiones primitivas, una potencia de verdad, una
+especie de presencia real, que sobrecoge el alma y la estremece. Algunos
+rayos de sol, penetrando en el follaje, filtraban por las junturas algo
+separadas, jugueteaban sobre el siniestro trozo y prestaban la gracia de
+un idilio &aacute; aquel b&aacute;rbaro altar. La misma Margarita parec&iacute;a pensativa y
+recogida. En cuanto &aacute; m&iacute;, despu&eacute;s de haber penetrado en la caverna y
+examinado el <i>dolmen</i> bajo todas sus faces, me puse en posici&oacute;n de
+dibujarlo.</p>
+
+<p>Hac&iacute;a diez minutos que me hallaba absorto en este trabajo sin
+preocuparme de lo que pasaba &aacute; mi alrededor, cuando la se&ntilde;orita
+Margarita me dijo de repente:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Quiere usted una Velada para animar el cuadro?&mdash;Levant&eacute; los ojos.
+Hab&iacute;a enrollado alrededor de su frente un espeso follaje de robles y se
+hallaba parada sobre el <i>dolmen</i>, ligeramente apoyada sobre un haz de
+tiernos &aacute;rboles; bajo la media luz de la enramada, su blanca vestidura
+tomaba el brillo del m&aacute;rmol, y sus pupilas chispeaban con un fuego
+extra&ntilde;o, en la sombra proyectada por el relieve de su corona. Estaba
+bella y creo que ella lo conoc&iacute;a. La mir&eacute; sin hallar nada que decirle.</p>
+
+<p>&mdash;Si lo incomodo, me quitar&eacute;&mdash;me dijo.</p>
+
+<p>&mdash;No, no lo haga, se lo suplico.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, desp&aacute;chese: ponga tambi&eacute;n &aacute; Mervyn: &eacute;l ser&aacute; el druida, yo
+la druidesa.</p>
+
+<p>Tuve la suerte de reproducir bastante fielmente, gracias &aacute; lo vago del
+bosquejo, la po&eacute;tica visi&oacute;n con que era favorecido. Ella se acerc&oacute; con
+aparente solicitud &aacute; examinar mi dibujo.</p>
+
+<p>&mdash;No est&aacute; mal&mdash;dijo. Luego arroj&oacute; su corona riendo y agreg&oacute;:&mdash;Convenga
+usted en que soy buena.</p>
+
+<p>&mdash;Convengo en ello&mdash;y habr&iacute;a confesado adem&aacute;s, si lo hubiera deseado,
+que no le faltaba su grano de coqueter&iacute;a; pero sin esto no ser&iacute;a mujer,
+y la perfecci&oacute;n es odiosa: &aacute; las diosas mismas les era necesaria, para
+ser amadas, algo m&aacute;s que su inmortal belleza.</p>
+
+<p>Volvimos &aacute; ganar &aacute; trav&eacute;s del enmara&ntilde;ado soto, el sendero trazado en el
+bosque y descendimos hacia el r&iacute;o.</p>
+
+<p>&mdash;Antes de marcharme&mdash;dijo la joven&mdash;quiero mostrarle la catarata, tanto
+m&aacute;s, cuanto que &aacute; mi turno pienso proporcionarme una peque&ntilde;a diversi&oacute;n.
+&iexcl;Ven, Mervyn! &iexcl;Ven, noble perro m&iacute;o! &iexcl;Qu&eacute; bello eres, eh!</p>
+
+<p>Muy luego nos hallamos en el ribazo frente &aacute; los arrecifes, que bordean
+el lecho del r&iacute;o. El agua se precipitaba desde una altura de algunos
+pies, al fondo de un ancho estanque profundamente encajonado, de forma
+circular que parec&iacute;a limitar por todos los lados un anfiteatro de
+verdura, salpicado de h&uacute;medas rocas. Sin embargo, algunas quebradas
+invisibles recib&iacute;an el exceso del agua del peque&ntilde;o lago, y estos arroyos
+iban &aacute; reunirse algo m&aacute;s lejos en un lecho com&uacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Si no es precisamente el Ni&aacute;gara&mdash;me dijo la se&ntilde;orita Margarita,
+elevando un poco la voz para dominar el ruido de la cascada&mdash;he o&iacute;do
+decir, sin embargo, &aacute; los conocedores y &aacute; los artistas, que es bastante
+bella. &iquest;La ha admirado usted? &iexcl;Bien! Ahora espero que conceder&aacute; &aacute; Mervyn
+el poco entusiasmo que puede quedarle. &iexcl;Aqu&iacute;, Mervyn!</p>
+
+<p>El terranova vino &aacute; colocarse al lado de su ama, y la mir&oacute;
+estremeci&eacute;ndose de impaciencia. La joven entonces, habiendo envuelto en
+su pa&ntilde;uelo algunos guijarros, lo lanz&oacute; &aacute; la corriente un poco m&aacute;s arriba
+de la catarata. En el mismo momento Mervyn ca&iacute;a como un trozo de piedra
+en el estanque inferior y se alejaba r&aacute;pidamente de la orilla: el
+pa&ntilde;uelo entretanto sigui&oacute; el curso de las aguas, lleg&oacute; &aacute; los arrecifes,
+bail&oacute; un instante en un remolino, luego pasando como una flecha por
+encima de la redondeada roca, fu&eacute; &aacute; remolinar en una ola de espuma &aacute;
+los ojos del perro, que lo cogi&oacute; con pronto y seguro diente. Mervyn gan&oacute;
+despu&eacute;s orgullosamente la ribera, donde la se&ntilde;orita Margarita golpeaba
+sus manos.</p>
+
+<p>Este encantador ejercicio se renov&oacute; muchas veces con igual &eacute;xito. Era la
+sexta vez que se repet&iacute;a, cuando sucedi&oacute;, sea que el perro partiese
+demasiado tarde, &oacute; que el pa&ntilde;uelo fuera lanzado demasiado pronto, que
+Mervyn no lleg&oacute; &aacute; tiempo. El pa&ntilde;uelo arrastrado por el remolino de las
+cascadas, fu&eacute; llevado &aacute; las malezas espinosas que se ve&iacute;an un poco m&aacute;s
+lejos en la superficie del agua. Mervyn fu&eacute; &aacute; buscarlo, pero nos
+sorprendimos much&iacute;simo al verlo de pronto revolverse convulsivamente,
+soltar su presa, y levantar la cabeza hacia nosotros arroj&aacute;ndonos
+lamentables aullidos.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, Dios m&iacute;o! &iquest;qu&eacute; tiene?&mdash;exclam&oacute; la se&ntilde;orita Margarita.</p>
+
+<p>&mdash;Parece que se ha enredado en esas malezas. Pronto va &aacute; desembarazarse,
+no lo dude usted. A los pocos momentos no s&oacute;lo fu&eacute; preciso dudar, sino
+desesperar. La red de bejucos en que hab&iacute;a ca&iacute;do el desgraciado
+terranova como en una trampa, nac&iacute;a directamente de un ensanche del
+pasaje que vert&iacute;a incesantemente sobre la cabeza de Mervyn, una masa de
+agua espumante. El pobre animal, medio sofocado, ces&oacute; de hacer
+esfuerzos para romper sus ligaduras, y sus ladridos quejumbrosos tomaron
+el ahogado acento del estertor. En este momento, la se&ntilde;orita Margarita
+tom&oacute; mi brazo, y me dijo casi al o&iacute;do en voz baja:</p>
+
+<p>&mdash;Est&aacute; perdido... venga, se&ntilde;or... &iexcl;Alej&eacute;monos!</p>
+
+<p>Yo la mir&eacute;: el dolor, la angustia, la contrariedad, alteraban sus
+p&aacute;lidas facciones, y marcaban debajo de sus ojos un c&iacute;rculo l&iacute;vido.</p>
+
+<p>&mdash;No hay ning&uacute;n medio&mdash;le dije&mdash;de hacer bajar hasta aqu&iacute; la barca; pero
+si quiere usted permit&iacute;rmelo, s&eacute; nadar un poco y me lanzar&eacute; &aacute; tirar de
+la pata al animal.</p>
+
+<p>&mdash;No, no: no lo intente, est&aacute; demasiado lejos... y luego he o&iacute;do decir
+siempre, que el r&iacute;o es profundo y peligroso bajo la cascada.</p>
+
+<p>&mdash;Tranquil&iacute;cese, se&ntilde;orita: soy prudente.</p>
+
+<p>Al mismo tiempo arroj&eacute; mi levita sobre la hierba y entr&eacute; en el peque&ntilde;o
+lago, tomando la precauci&oacute;n de mantenerme &aacute; cierta distancia de la
+cascada. El agua era muy profunda, en efecto, pues no pude hacer pie
+hasta el momento en que me aproxim&eacute; al agonizante Mervyn. No s&eacute; si ha
+habido aqu&iacute; en otro tiempo un islote, que se haya sumergido poco &aacute; poco,
+&oacute; si alguna creciente del r&iacute;o ha arrastrado y depuesto en este paraje
+algunos fragmentos arrancados del ribazo; lo que hay de cierto es que un
+espeso entrelazamiento de malezas y ramas se oculta y prospera bajo
+aquellas p&eacute;rfidas aguas. Puse los pies sobre una de las capas de donde
+parec&iacute;a surgir el zarzal y consegu&iacute; libertar &aacute; Mervyn, que una vez due&ntilde;o
+de sus movimientos volvi&oacute; &aacute; hallar todos sus medios, y se sirvi&oacute; de
+ellos sin retardo para ganar la orilla, abandon&aacute;ndome de buena gana.
+Este rasgo no era muy conforme con la reputaci&oacute;n caballeresca de que
+goza su especie: pero el buen Mervyn, ha vivido mucho entre los hombres
+y supongo que se ha vuelto un poco fil&oacute;sofo. Cuando quise tomar mi
+impulso para seguirle, reconoc&iacute; con enfado que era detenido, &aacute; mi turno,
+por la red de la n&aacute;yade maligna y celosa, que al parecer reina en estos
+parajes. Una de mis piernas estaba enlazada por nudosos bejucos que
+trat&eacute; en vano de romper. No se halla uno bastante libre en una agua
+profunda sobre un fondo viscoso, para desplegar todas sus fuerzas:
+estaba por otra parte medio ciego por el repulso continuo de la onda
+espumante. Adem&aacute;s sent&iacute;a que mi situaci&oacute;n se hac&iacute;a equ&iacute;voca. Arroj&eacute; una
+mirada hacia la ribera. La se&ntilde;orita Margarita suspendida del brazo de
+Alain, estaba inclinada sobre el abismo y clavaba sobre m&iacute; una mirada de
+mortal ansiedad. Me dije en aquel momento, que s&oacute;lo de m&iacute; depend&iacute;a ser
+llorado por aquellos hermosos ojos, y dar &aacute; una existencia miserable un
+fin digno de envidia. Luego sacud&iacute; estos cobardes pensamientos: un
+violento esfuerzo me desprendi&oacute;, anud&eacute;me al cuello el peque&ntilde;o pa&ntilde;uelo
+hecho pedazos y gan&eacute; suavemente la ribera. Al abordar, la se&ntilde;orita
+Margarita me tendi&oacute; su mano temblorosa: esto me pareci&oacute; recompensarme.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; locura!&mdash;dijo.&mdash;&iexcl;Qu&eacute; locura! Pod&iacute;a usted haber muerto all&iacute; &iexcl;y por
+un perro!</p>
+
+<p>&mdash;Era el suyo&mdash;le respond&iacute; &aacute; media voz como ella me hab&iacute;a hablado.</p>
+
+<p>Esta palabra pareci&oacute; contrariarla; retir&oacute; bruscamente su mano, y
+volvi&eacute;ndose hacia Mervyn que bostezando se secaba al sol, p&uacute;sose &aacute;
+acariciarlo:&mdash;&iexcl;Oh! tonto, gran tonto&mdash;dijo.&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bestia eres!</p>
+
+<p>En tanto, manaba yo agua sobre la hierba como una regadera, y no sab&iacute;a
+qu&eacute; hacer de mi individuo, cuando la joven volvi&eacute;ndose &aacute; m&iacute;, me dijo con
+bondad:&mdash;Se&ntilde;or M&aacute;ximo tome la barca y m&aacute;rchese pronto. Remando se
+calentar&aacute; un poco. Yo me volver&eacute; con Alain por los bosques. El camino es
+m&aacute;s corto.&mdash;Pareci&eacute;ndome este arreglo conveniente bajo todos aspectos,
+no hice objeci&oacute;n alguna. Me desped&iacute;: tuve por segunda vez el placer de
+tocar la mano del ama de Mervyn, y me arroj&eacute; &aacute; la barca.</p>
+
+<p>Vuelto &aacute; casa, me sorprend&iacute; al vestirme hallando en mi cuello el
+despedazado pa&ntilde;uelo que hab&iacute;a olvidado entregar &aacute; la se&ntilde;orita Margarita.
+Ella ciertamente lo cre&iacute;a perdido, y me decid&iacute; &aacute; apropi&aacute;rmelo como
+premio de mi h&uacute;medo torneo. Por la noche fu&iacute; al castillo, la se&ntilde;orita
+Laroque me acogi&oacute; con ese aire de indolencia desde&ntilde;osa, de distracci&oacute;n
+sombr&iacute;a y de amargo fastidio que la caracteriza habitualmente, y que
+formaba entonces un singular contraste con la graciosa bondad y la
+festiva vivacidad de mi matinal compa&ntilde;era. Durante la comida, &aacute; la cual
+asist&iacute;a el se&ntilde;or de Bevallan, habl&oacute; de nuestra excursi&oacute;n; como para
+quitarle todo misterio, lanz&oacute; de pasada algunas zumbas &aacute; prop&oacute;sito de
+los amantes de la Naturaleza, y termin&oacute; contando la mal aventura de
+Mervyn, pero suprimi&oacute; de este &uacute;ltimo episodio toda la parte que me
+concern&iacute;a. Si esta reserva ha tenido por objeto, como lo creo, dar tono
+&aacute; mi propia discreci&oacute;n, la se&ntilde;orita se tomaba un in&uacute;til trabajo. Sea lo
+que sea, el se&ntilde;or de Bevallan, al oir este relato, nos aturdi&oacute; con sus
+gritos de desesperaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iexcl;la se&ntilde;orita Margarita hab&iacute;a sufrido aquellas tan largas
+ansiedades! El bravo Mervyn hab&iacute;a corrido tan grave peligro, y &eacute;l,
+Bevallan, &iquest;no se hab&iacute;a hallado all&iacute;? &iexcl;Fatalidad! Jam&aacute;s se consolar&iacute;a...
+no le quedaba otro remedio que colgarse como Crillon.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, si estuviese yo solo para descolgarlo&mdash;me dijo el viejo
+Alain cuando me acompa&ntilde;aba por la noche&mdash;emplear&iacute;a todo el mayor tiempo
+posible para hacerlo.</p>
+
+<p>El d&iacute;a de ayer, no comenz&oacute; para m&iacute; tan alegremente como el de la
+v&iacute;spera. Recib&iacute; por la ma&ntilde;ana una carta de Madrid, que me encargaba
+anunciar &aacute; la se&ntilde;orita de Porhoet la p&eacute;rdida definitiva de su pleito. El
+agente de negocios me hac&iacute;a saber, adem&aacute;s, que la familia con quien se
+pleiteaba, al parecer no aprovechar&iacute;a de su triunfo, pues se hallaba
+ahora en lucha con la corona, que se hab&iacute;a despertado al ruido de
+aquellos millones y que sostiene que la sucesi&oacute;n en litigio le pertenece
+por derecho de abolengo. Despu&eacute;s de largas reflexiones me ha parecido
+que ser&iacute;a muy caritativo ocultar &aacute; mi vieja amiga la ruina absoluta de
+sus esperanzas. Tengo pues, el proyecto de asegurarme la complicidad de
+su agente en Espa&ntilde;a; &eacute;l pretextar&aacute; una nueva demora; por mi parte,
+seguir&eacute; el escudri&ntilde;amiento de los archivos, y har&eacute; en fin lo posible
+para que la pobre mujer contin&uacute;e hasta el fin de sus d&iacute;as alimentando
+sus queridas ilusiones. Por muy leg&iacute;timo que sea el car&aacute;cter de este
+enga&ntilde;o, sent&iacute;, sin embargo, la necesidad de hacerlo sancionar por alguna
+conciencia delicada.</p>
+
+<p>Me transport&eacute; al castillo despu&eacute;s de mediod&iacute;a, &eacute; hice mi confesi&oacute;n &aacute; la
+se&ntilde;ora de Laroque: ella aprob&oacute; mi plan y aun me alab&oacute; m&aacute;s de lo que el
+caso parec&iacute;a exigir. Y no fu&eacute; sin gran sorpresa que la o&iacute; terminar
+nuestra conversaci&oacute;n con estas palabras:&mdash;Ha llegado el momento de
+decirle, se&ntilde;or, que le estoy profundamente agradecida por sus cuidados;
+que cada d&iacute;a me agrada m&aacute;s su compa&ntilde;&iacute;a y siento m&aacute;s estimaci&oacute;n por su
+persona. Querr&iacute;a, se&ntilde;or, perd&oacute;neme, porque no puede usted participar de
+este voto, querr&iacute;a que no nos separ&aacute;semos jam&aacute;s... y ruego humildemente
+al Cielo haga todos los milagros que sean necesarios para esto... porque
+no se me oculta... que ser&iacute;an menester milagros.</p>
+
+<p>No pude comprender el sentido preciso de este lenguaje, tanto m&aacute;s,
+cuanto que no me explicaba la emoci&oacute;n repentina que brill&oacute; en los ojos
+de la excelente mujer. Di las gracias como conven&iacute;a y me fu&iacute; &aacute; pasear mi
+tristeza &aacute; trav&eacute;s de los campos.</p>
+
+<p>Una casualidad, poco singular, para ser franco, me condujo, al cabo de
+una hora de camino, al retirado valle y sobre el borde del estanque que
+hab&iacute;a sido teatro de mis recientes proezas. El cerco de follaje y de
+rocas que rodea el peque&ntilde;o lago, realiza el ideal mismo de la soledad.
+All&iacute; se est&aacute; verdaderamente en el fin del mundo, en un pa&iacute;s virgen, en
+la China, &oacute; donde se quiera. Me tend&iacute; sobre la grama y rehice en mi
+imaginaci&oacute;n todo el paseo de la v&iacute;spera, que es de aquellos que no se
+hacen dos veces en el curso de la vida m&aacute;s larga. Sent&iacute;a que si se me
+ofreciera segunda vez una fortuna parecida, no tendr&iacute;a ya el mismo
+encanto de imprevisi&oacute;n, de calma, y para terminar la palabra, de
+inocencia. Era menester repet&iacute;rmelo bien: este fresco romance de
+juventud, que perfumaba mi pensamiento, no pod&iacute;a tener sino un cap&iacute;tulo,
+&oacute; m&aacute;s bien una p&aacute;gina, y la hab&iacute;a le&iacute;do ya. S&iacute;, esa hora, esa hora de
+amor, para llamarla por su nombre, hab&iacute;a sido soberanamente dulce,
+porque no fu&eacute; premeditada, porque no hab&iacute;a pensado en darle su nombre
+sino despu&eacute;s de haberla agotado; porque hab&iacute;a sentido la ebriedad sin la
+falta. Ahora mi conciencia se ha despertado: v&eacute;ome en la pendiente de un
+amor imposible, rid&iacute;culo, peor que esto, &iexcl;culpable! Era tiempo de velar
+por m&iacute;; &iexcl;pobre desheredado como soy!</p>
+
+<p>Dirig&iacute;ame tales consejos en este lugar solitario, y no hubiera sido
+absolutamente necesario venir aqu&iacute; para dirig&iacute;rmelos, cuando un
+murmullo de voces me sac&oacute; repentinamente de mi distracci&oacute;n. Me levant&eacute;
+y vi avanzar hacia m&iacute;, una reuni&oacute;n de cuatro &oacute; cinco personas que
+acababan de desembarcar. Eran la se&ntilde;orita Margarita, apoyada en el brazo
+del se&ntilde;or de Bevallan, la se&ntilde;orita Helouin y la se&ntilde;ora Aubry seguidas de
+Alain y Mervyn. El ruido que hac&iacute;an al aproximarse, hab&iacute;a sido apagado
+por el ruido de las cascadas; s&oacute;lo estaban &aacute; dos pasos de m&iacute;, no tuve
+tiempo para retirarme, fu&eacute; preciso que me resignara al desagrado de
+verme sorprendido en mi actitud de pensador melanc&oacute;lico. Mi presencia en
+este lugar no despert&oacute; al parecer, ninguna atenci&oacute;n particular; cre&iacute;
+&uacute;nicamente ver pasar por la frente de la se&ntilde;orita Margarita, una nube de
+descontento, y me devolvi&oacute; el saludo con notable sequedad. El se&ntilde;or de
+Bevallan, plantado sobre los bordes del valle, fatig&oacute; alg&uacute;n tiempo los
+ecos con los clamores triviales de su admiraci&oacute;n... &iexcl;Delicioso!...
+&iexcl;pintoresco!... &iexcl;Qu&eacute; mezcolanza... oh! &iexcl;la pluma de Jorge Sand... el
+pincel de Salvator Rosa!... Todo esto iba acompa&ntilde;ado de en&eacute;rgicos
+gestos, que parec&iacute;an arrebatar sucesivamente &aacute; estos dos grandes
+artistas los instrumentos de su genio. En fin se calm&oacute;, y se hizo
+mostrar el paso peligroso donde Mervyn estuvo &aacute; punto de perecer. La
+se&ntilde;orita Margarita cont&oacute; de nuevo la aventura, observando la misma
+discreci&oacute;n en cuanto &aacute; la parte que hab&iacute;a tenido yo en el desenlace,
+hasta insisti&oacute; con una especie de crueldad, relativamente para m&iacute;, sobre
+los talentos, el valor y la presencia de &aacute;nimo que su perro hab&iacute;a
+desplegado en aquella heroica circunstancia. Supon&iacute;a, al parecer, que el
+servicio que hab&iacute;a tenido la dicha de prestarle, habr&iacute;a hecho subir &aacute; mi
+cerebro algunos humos de presunci&oacute;n que era urgente destruir.</p>
+
+<p>Habiendo la se&ntilde;orita Helouin y la se&ntilde;ora Aubry manifestado un vivo deseo
+de ver renovarse las tan ponderadas haza&ntilde;as de Mervyn, la joven llam&oacute; al
+terranova y lanz&oacute; como el d&iacute;a anterior su pa&ntilde;uelo &aacute; la corriente del
+r&iacute;o, pero &aacute; esta se&ntilde;al el valiente Mervyn, en lugar de precipitarse al
+lago, tom&oacute; la carrera &aacute; lo largo de la ribera yendo y viniendo, con aire
+diligente, ladrando con furor, agitando la cola, dando en fin, mil
+pruebas de un poderoso inter&eacute;s, pero al mismo tiempo de una excelente
+memoria. Decididamente la raz&oacute;n domina el coraz&oacute;n de este animal. En
+vano la se&ntilde;orita Margarita, irritada y confusa, emple&oacute; sucesivamente las
+caricias y las amenazas para vencer la obstinaci&oacute;n de su favorito; nada
+pudo decidir al inteligente animal &aacute; confiar de nuevo su preciosa vida &aacute;
+aquellas terribles ondas. Despu&eacute;s de tan pomposos anuncios, la
+obstinada prudencia del intr&eacute;pido Mervyn, ten&iacute;a en realidad algo de
+rid&iacute;culo; &aacute; mi parecer, ten&iacute;a yo m&aacute;s que nadie el derecho de reirme y no
+tuve escr&uacute;pulo en hacerlo. Adem&aacute;s, la hilaridad fu&eacute; general muy luego, y
+la se&ntilde;orita Margarita acab&oacute; por tomar parte en ella, aunque muy
+d&eacute;bilmente.</p>
+
+<p>&mdash;Despu&eacute;s de todo&mdash;dijo,&mdash;he perdido otro pa&ntilde;uelo.</p>
+
+<p>El pa&ntilde;uelo arrastrado por el movimiento constante del remolino, hab&iacute;a
+ido naturalmente &aacute; enredarse en las ramas del fatal matorral, &aacute; una
+corta distancia de la opuesta ribera.</p>
+
+<p>&mdash;F&iacute;e en m&iacute;, se&ntilde;orita&mdash;exclam&oacute; el se&ntilde;or de Bevallan.&mdash;En diez minutos
+tendr&aacute; usted su pa&ntilde;uelo, &oacute; no ser&eacute; qui&eacute;n soy.</p>
+
+<p>Me pareci&oacute; que la se&ntilde;orita Margarita al oir esta declaraci&oacute;n magn&aacute;nima,
+me lanzaba &aacute; hurtadillas una expresiva mirada, como para decirme:&mdash;&iexcl;Vea
+que &aacute; mi alrededor no es tan raro el sacrificio! Luego respondi&oacute; al
+se&ntilde;or de Bevallan:&mdash;&iexcl;Por Dios, no haga locuras, el agua es muy profunda!
+Hay un verdadero peligro.</p>
+
+<p>&mdash;Eso me es absolutamente indiferente&mdash;contest&oacute; el se&ntilde;or de Bevallan.</p>
+
+<p>&mdash;D&iacute;game, Alain, &iquest;tiene usted un cuchillo?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Un cuchillo?&mdash;repiti&oacute; la se&ntilde;orita Margarita con el acento de la
+sorpresa.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, d&eacute;jeme, d&eacute;jeme hacer.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero qu&eacute; pretende usted hacer con un cuchillo?</p>
+
+<p>&mdash;Pretendo cortar una rama&mdash;dijo el se&ntilde;or de Bevallan.</p>
+
+<p>La joven lo mir&oacute; f&iacute;jamente.</p>
+
+<p>&mdash;Cre&iacute;a&mdash;murmur&oacute;&mdash;que iba usted &aacute; echarse &aacute; nado.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;A nado!&mdash;dijo el se&ntilde;or de Bevallan;&mdash;perm&iacute;tame, se&ntilde;orita... en primer
+lugar no estoy en traje de nataci&oacute;n... adem&aacute;s, le confesar&eacute; que no s&eacute;
+nadar.</p>
+
+<p>&mdash;Si no sabe usted nadar&mdash;replic&oacute; la joven, con un tono seco,&mdash;importa
+muy poco que est&eacute; &oacute; no est&eacute; en traje de nataci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Es una observaci&oacute;n muy justa&mdash;dijo el se&ntilde;or de Bevallan, con una
+festiva tranquilidad;&mdash;pero usted no tiene inter&eacute;s particular en que yo
+me ahogue, &iquest;no es as&iacute;? Quiere usted su pa&ntilde;uelo, ese es el fin. Desde el
+momento en que yo lo traiga quedar&aacute; usted satisfecha &iquest;no es verdad?</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien&mdash;dijo la joven sent&aacute;ndose con resignaci&oacute;n;&mdash;vaya &aacute; cortar su
+rama, se&ntilde;or.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or de Bevallan, que no se desconcierta f&aacute;cilmente, desapareci&oacute; en
+el monte vecino, donde durante un momento o&iacute;mos crujir el ramaje; &aacute; poco
+rato volvi&oacute; armado de un largo v&aacute;stago de avellano y p&uacute;sose &aacute;
+despojarle de sus hojas.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Por ventura piensa usted alcanzar hasta la otra orilla con ese
+palo?&mdash;pregunt&oacute; la se&ntilde;orita Margarita, cuya alegr&iacute;a comenzaba &aacute;
+despertarse visiblemente.</p>
+
+<p>&mdash;D&eacute;jeme hacer, d&eacute;jeme hacer, por Dios&mdash;respondi&oacute; el imperturbable
+gentilhombre.</p>
+
+<p>Se le dej&oacute; obrar. Acab&oacute; de preparar su rama y se dirigi&oacute; hacia la barca.
+Comprendimos entonces que su proyecto era atravesar el r&iacute;o en bote, m&aacute;s
+arriba de la cascada, y una vez en la ribera opuesta, arponear el
+pa&ntilde;uelo que no estaba muy lejos. Este descubrimiento produjo entre los
+asistentes un grito de indignaci&oacute;n; las damas, como se sabe, gustan
+mucho de las empresas peligrosas... efectuadas por otros.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ya, ya, se&ntilde;or de Bevallan, vaya una bella invenci&oacute;n!</p>
+
+<p>&mdash;Ta, ta, ta, se&ntilde;oras. Es la misma cosa que el huevo de Col&oacute;n. Era
+preciso saber el c&oacute;mo.</p>
+
+<p>Sin embargo, contra lo que pod&iacute;a esperarse, esta expedici&oacute;n de tan
+pac&iacute;fica apariencia, no deb&iacute;a terminar sin emociones ni peligros. El
+se&ntilde;or de Bevallan, en vez de ganar la ribera directamente frente &aacute; la
+peque&ntilde;a ensenada en que estaba amarrada la barca, tuvo la malhadada idea
+de atravesar por un punto m&aacute;s vecino &aacute; la catarata. Impeli&oacute;, pues, el
+bote hasta el medio de la corriente; luego lo dej&oacute; arrastrar por ella
+durante un momento; pero no tard&oacute; en fijarse de que en la cercan&iacute;a de la
+cascada, el r&iacute;o, como atra&iacute;do por el abismo y arrebatado por el v&eacute;rtigo,
+precipitaba su curso con aterradora rapidez; tuvimos la revelaci&oacute;n del
+peligro al verlo poner repentinamente el bote de trav&eacute;s y comenzar &aacute;
+agitar los remos con febril energ&iacute;a. Luch&oacute; contra la corriente durante
+algunos segundos con un &eacute;xito muy incierto. Sin embargo, se aproximaba
+poco &aacute; poco al ribazo opuesto, aun cuando la corriente continuase
+arrastr&aacute;ndolo con espantosa impetuosidad hacia las cataratas, cuyos
+amenazantes rumores deb&iacute;an entonces llenar de horror sus o&iacute;dos. No
+distaba ya de ellas sino algunos pasos, cuando un esfuerzo supremo le
+llev&oacute; hasta cerca de la ribera para que su vida al menos quedase
+asegurada. Tom&oacute; entonces un impulso vigoroso y salt&oacute; sobre el declive de
+la costa, rechazando con el pie &aacute; pesar suyo la abandonada barca, que
+fu&eacute; inmediatamente arrastrada por encima de los arrecifes y vino &aacute; vogar
+en el estanque con la quilla al aire.</p>
+
+<p>En tanto que el peligro dur&oacute; no hab&iacute;amos sentido, en presencia de
+aquella escena, otra impresi&oacute;n que la de una viva inquietud; pero
+tranquilizados apenas nuestros esp&iacute;ritus, deb&iacute;an ser heridos vivamente
+por el contraste que ofrec&iacute;a el desenlace de la aventura con el aplomo
+del que hab&iacute;a sido su h&eacute;roe. La risa es por otra parte tan f&aacute;cil como
+natural despu&eacute;s de alarmas felizmente apaciguadas. As&iacute;, no hubo nadie
+entre nosotros que no se abandonase &aacute; una franca alegr&iacute;a en el momento
+en que vimos al se&ntilde;or de Bevallan fuera de la barca. Ser&aacute; preciso
+advertir que en este mismo momento se completaba su infortunio por un
+accidente verdaderamente doloroso. El ribazo &aacute; que hab&iacute;a saltado
+presentaba una pendiente escarpada y h&uacute;meda; no bien hubo puesto el pie
+en &eacute;l, resbal&aacute;ndose cay&oacute; de espaldas; algunas s&oacute;lidas ramas se hallaban
+afortunadamente &aacute; su alcance y se agarr&oacute; de ellas con frenes&iacute;, mientras
+sus piernas se agitaban como dos furiosos remos en el agua, por otra
+parte poco profunda, que ba&ntilde;a la costa. Habiendo desaparecido entonces
+toda sombra de peligro, el espect&aacute;culo de aquel combate fu&eacute; puramente
+rid&iacute;culo, y supongo que este cruel pensamiento agregaba &aacute; los esfuerzos
+del se&ntilde;or de Bevallan una torpe precipitaci&oacute;n que le hac&iacute;a retardar su
+triunfo. Logr&oacute;, sin embargo, levantarse de nuevo y tomar pie sobre la
+escarpa; pero s&uacute;bitamente lo vimos deslizarse otra vez despedazando las
+malezas que se opon&iacute;an &aacute; su pasaje, volviendo &aacute; comenzar en el agua,
+con una desesperaci&oacute;n evidente, su desordenada pantomima. Era imposible
+contenerse. Creo que jam&aacute;s la se&ntilde;orita Margarita hab&iacute;a asistido &aacute; una
+fiesta semejante. Hab&iacute;a olvidado absolutamente todo cuidado por su
+dignidad, y como una ninfa ebria, llenaba el soto con los estallidos de
+su alegr&iacute;a casi convulsiva. Golpeaba sus manos, y &aacute; trav&eacute;s de sus
+carcajadas, gritaba con voz entrecortada:&mdash;&iexcl;Bravo, bravo, se&ntilde;or de
+Bevallan! &iexcl;Lind&iacute;simo, delicioso, pintoresco! &iexcl;Oh, Salvator Rosa!</p>
+
+<p>El se&ntilde;or de Bevallan, entretanto, hab&iacute;a acabado por pararse sobre la
+tierra firme. Volvi&eacute;ndose entonces hacia las damas, les dirigi&oacute; un
+discurso, que el ruido estrepitoso de la cascada no permit&iacute;a oir
+claramente, pero por los animados gestos, por los movimientos
+descriptivos de sus brazos y el aire torpemente sonriente de su
+fisonom&iacute;a, pod&iacute;amos comprender que nos hac&iacute;a una explicaci&oacute;n apolog&eacute;tica
+de su desastre.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;or, s&iacute;&mdash;respondi&oacute; la se&ntilde;orita Margarita, riendo siempre con la
+implacable tranquilidad de una mujer;&mdash;&iexcl;es un triunfo, un magn&iacute;fico
+triunfo! &iexcl;Sea enhorabuena!</p>
+
+<p>Cuando recobr&oacute; un poco su seriedad, me interrog&oacute; sobre los medios de
+recobrar la zozobrada barca, que entre par&eacute;ntesis, es la mejor de
+nuestra flotilla. Promet&iacute;le volver al siguiente d&iacute;a con algunos obreros
+y presidir su salvamento; luego nos encaminamos alegremente &aacute; trav&eacute;s de
+las praderas, en direcci&oacute;n al castillo, en tanto que el se&ntilde;or de
+Bevallan, no estando en traje de nataci&oacute;n, deb&iacute;a renunciar &aacute; reun&iacute;rsenos
+y se perd&iacute;a con aire melanc&oacute;lico tras de las rocas que bordean la
+opuesta ribera.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="viente_agosto" id="viente_agosto"></a>20 de agosto.</p>
+
+
+<p>En fin, aquella alma extraordinaria me ha entregado el secreto de sus
+tempestades. &iexcl;Desear&iacute;a que lo hubiera guardado siempre! En los d&iacute;as
+subsiguientes &aacute; las escenas que he contado, la se&ntilde;orita Margarita, como
+avergonzada de los movimientos de juventud y franqueza &aacute; que un instante
+se hab&iacute;a abandonado, dej&oacute; caer de nuevo sobre su frente un velo m&aacute;s
+espeso de triste arrogancia, de desconfianza y de desd&eacute;n. En medio de
+los bulliciosos placeres de las fiestas y bailes que en el castillo se
+suced&iacute;an, pasaba ella como una sombra, indiferente, helada, y algunas
+veces hasta irritada. Su iron&iacute;a atacaba con inconcebible amargura, tan
+pronto &aacute; los puros goces del esp&iacute;ritu, &aacute; los que proporcionan la
+contemplaci&oacute;n y el estudio, como &aacute; los m&aacute;s nobles &eacute; inviolables
+sentimientos. Si se citaba delante de ella alg&uacute;n rasgo de valor &oacute; de
+virtud, lo volv&iacute;a al momento para buscarle la faz del ego&iacute;smo; si se
+ten&iacute;a la desgracia de quemar en su presencia el m&aacute;s peque&ntilde;o grano de
+incienso sobre el altar del arte, al instante lo extingu&iacute;a de un rev&eacute;s.
+Su risa triste, sarc&aacute;stica, temible, semejante en sus labios &aacute; la burla
+de un &aacute;ngel ca&iacute;do, se encarnizaba en ajar donde quiera que ve&iacute;a las
+se&ntilde;ales de las m&aacute;s generosas facultades del alma humana, el entusiasmo y
+la pasi&oacute;n. Sent&iacute;a yo que este extra&ntilde;o esp&iacute;ritu de denigraci&oacute;n, tomaba
+para conmigo un car&aacute;cter de persecuci&oacute;n especial y de verdadera
+hostilidad. No comprend&iacute;a y no comprendo a&uacute;n muy bien, c&oacute;mo he podido
+merecer estas particulares <i>atenciones</i>, pues si es verdad que llevo en
+mi coraz&oacute;n la firme religi&oacute;n de las cosas ideales y eternas, que s&oacute;lo la
+muerte pod&iacute;a arrancarme (&iexcl;oh, gran Dios, qu&eacute; me quedar&iacute;a si no tuviera
+esto!) de ning&uacute;n modo soy inclinado &aacute; los &eacute;xtasis p&uacute;blicos y mis
+admiraciones como mis amores, jam&aacute;s importunar&aacute;n &aacute; nadie. Trataba de
+observar con m&aacute;s escr&uacute;pulo que nunca aquella especie de pudor que sienta
+tan bien &aacute; los verdaderos sentimientos; pues no ganaba nada: era
+sospechoso de poes&iacute;a. Se me atribu&iacute;an quimeras novelescas, para tener el
+placer de combatirlas, pon&iacute;aseme en las manos no s&eacute; qu&eacute; arpa rid&iacute;cula,
+para proporcionarse la diversi&oacute;n de romperle las cuerdas.</p>
+
+<p>Si bien esta guerra declarada &aacute; todo lo que es superior &aacute; los intereses
+positivos y &aacute; las secas realidades de la vida, no era nueva en el
+car&aacute;cter de la se&ntilde;orita Margarita, sin embargo, se hab&iacute;a exagerado
+bruscamente y envenenado, hasta el punto de herir los corazones que m&aacute;s
+cari&ntilde;o le profesaban. Un d&iacute;a, la se&ntilde;orita de Porhoet, cansada de esa
+incesante burla, le dijo delante de mi:&mdash;Querida m&iacute;a, se ha posesionado
+del coraz&oacute;n de usted, hace alg&uacute;n tiempo, un demonio que har&iacute;a bien en
+exorcizar lo m&aacute;s pronto posible; de otro modo, acabar&aacute; usted por formar
+una homog&eacute;nea trinidad con las se&ntilde;oras de Aubry y de Saint-Cast; quiero
+advert&iacute;rselo bien claro. Por mi parte no me precio de ser ni haber sido
+jam&aacute;s una persona muy novelesca, pero me gusta creer que hay a&uacute;n en el
+mundo algunas almas capaces de sentimientos generosos: creo en el
+desinter&eacute;s, aun cuando no fuese sino en el m&iacute;o; creo en el hero&iacute;smo,
+pues he conocido h&eacute;roes. Adem&aacute;s, tengo placer en oir cantar &aacute; los
+pajarillos bajo mi soto de ojaranza, y en edificar mi catedral en las
+nubes que pasan. Todo esto puede ser muy rid&iacute;culo; pero me atrevo &aacute;
+recordarle que estas ilusiones son los tesoros del pobre, que el se&ntilde;or y
+yo no tenemos otros, y que tenemos la singularidad de no quejarnos.</p>
+
+<p>Otro d&iacute;a que acababa yo de sufrir con mi ordinaria impasibilidad los
+sarcasmos de la se&ntilde;orita Margarita, su madre me llam&oacute; aparte.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or M&aacute;ximo&mdash;me dijo,&mdash;mi hija le atormenta un poco, le suplico que
+la excuse. Debe notar que su car&aacute;cter se ha alterado desde hace alg&uacute;n
+tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;La se&ntilde;orita parece m&aacute;s preocupada que de costumbre...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;No es sin raz&oacute;n, Dios m&iacute;o! Est&aacute; &aacute; punto de tomar una resoluci&oacute;n muy
+grave y ese es un momento en que el humor de las j&oacute;venes queda entregado
+&aacute; la locura de las brisas.</p>
+
+<p>Inclin&eacute;me sin responder.</p>
+
+<p>&mdash;Usted es ahora&mdash;continu&oacute; la se&ntilde;ora Laroque&mdash;un amigo de la familia;
+por esa raz&oacute;n le quedar&eacute; agradecid&iacute;sima si me dice lo que piensa del
+se&ntilde;or de Bevallan.</p>
+
+<p>&mdash;El se&ntilde;or de Bevallan, se&ntilde;ora, tiene seg&uacute;n creo, una muy buena fortuna
+aunque un poco inferior &aacute; la de usted, pero muy buena sin embargo: cerca
+de ciento cuarenta mil francos de renta.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, pero &iquest;c&oacute;mo juzga usted su persona, su car&aacute;cter?...</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;ora, el se&ntilde;or de Bevallan es lo que se llama un completo caballero.
+No le falta talento y pasa por un hombre galante.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Pero cree usted que haga feliz &aacute; mi hija?</p>
+
+<p>&mdash;No creo que la haga desgraciada. Ser&iacute;a suponerle una alma depravada.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; quiere usted que haga, Dios m&iacute;o? A m&iacute; no me gusta nada, pero es
+el &uacute;nico que no desagrada &aacute; Margarita... y por otra parte, &iexcl;hay tan
+pocos hombres que tengan cien mil francos de renta! Debe usted
+comprender que mi hija en su posici&oacute;n no ha dejado de tener
+pretendientes... Hace dos &oacute; tres a&ntilde;os que estamos literalmente
+sitiadas... Pues bien, es menester acabar... Yo estoy enferma... Puedo
+morirme de un d&iacute;a &aacute; otro... Mi hija quedar&iacute;a sin protecci&oacute;n... Adem&aacute;s,
+este es un matrimonio en que se reunen todas las conveniencias, que la
+sociedad aprobar&aacute; ciertamente, y yo ser&iacute;a culpable si no consintiera en
+&eacute;l... Se me acusa ya de inspirar &aacute; mi hija ideas novelescas... la verdad
+es que yo nada la inspiro. Ella tiene una cabeza completamente suya. En
+fin, &iquest;qu&eacute; es lo que me aconseja usted?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Me permitir&aacute;, se&ntilde;ora, preguntarle cu&aacute;l es la opini&oacute;n de la se&ntilde;orita
+de Porhoet? Es una persona llena de juicio y de experiencia y que adem&aacute;s
+le profesa &aacute; usted un gran cari&ntilde;o...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! si he de creer &aacute; la se&ntilde;orita de Porhoet, enviar&iacute;a muy lejos al
+se&ntilde;or de Bevallan... Pero habla muy f&aacute;cilmente... &iexcl;cuando &eacute;l se haya
+marchado no ser&aacute; ella quien casar&aacute; &aacute; mi hija!</p>
+
+<p>&mdash;Dios m&iacute;o, se&ntilde;ora, desde el punto de vista de la fortuna, el se&ntilde;or de
+Bevallan es ciertamente un partido poco com&uacute;n, es preciso no
+disimul&aacute;rselo, y si quiere usted rigurosamente cien mil libras de
+renta...</p>
+
+<p>&mdash;Para m&iacute; lo mismo son cien mil libras de renta que cien cuartos, mi
+querido se&ntilde;or... Pero no se trata de m&iacute;, sino de mi hija... yo no puedo
+darla &aacute; un alba&ntilde;il. &iquest;No es as&iacute;? A m&iacute; me habr&iacute;a gustado ser la mujer de
+un obrero, pero lo que habr&iacute;a hecho mi felicidad, es probable que no
+haga la de mi hija. Y al casarla, debo consultar las ideas generalmente
+recibidas, no las m&iacute;as.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, se&ntilde;ora, si este casamiento le conviene, y conviene
+igualmente &aacute; su se&ntilde;orita hija...</p>
+
+<p>&mdash;Pero no, si &eacute;l no me conviene... y no conviene &aacute; mi hija... Es un
+casamiento... &iexcl;Dios m&iacute;o, es un casamiento de conveniencia, eso es todo!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Debo comprender que es una cosa completamente arreglada?</p>
+
+<p>&mdash;No, puesto que le pido consejo. Si lo estuviera, mi hija estar&iacute;a m&aacute;s
+tranquila... esas fluctuaciones son las que la trastornan, y adem&aacute;s...</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Laroque, sumergi&eacute;ndose en la sombra de la peque&ntilde;a c&uacute;pula
+que domina su sill&oacute;n, agreg&oacute;: &iquest;Tiene usted alguna idea de lo que pasa en
+esa desgraciada cabeza?</p>
+
+<p>&mdash;Ninguna, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>Su mirada chispeante se fij&oacute; sobre m&iacute; durante un momento. Arroj&oacute; un
+profundo suspiro y me dijo con un tono dulce y triste:&mdash;V&aacute;yase, se&ntilde;or...
+no le detengo m&aacute;s.</p>
+
+<p>La confidencia con que acababa de ser honrado no me sorprendi&oacute;. Hac&iacute;a ya
+alg&uacute;n tiempo que la se&ntilde;orita Margarita consagraba visiblemente al se&ntilde;or
+de Bevallan todo el resto de simpat&iacute;a que conserva a&uacute;n por la humanidad.
+Estos testimonios, sin embargo, parec&iacute;an m&aacute;s bien se&ntilde;al de una
+preferencia amistosa que la de una apasionada ternura. Es menester
+decir, adem&aacute;s, que esta distinci&oacute;n se explica f&aacute;cilmente. El se&ntilde;or de
+Bevallan, &aacute; quien jam&aacute;s estim&eacute; y de quien he hecho, &aacute; pesar m&iacute;o, en
+estas p&aacute;ginas, m&aacute;s bien la caricatura que el retrato, reune el mayor
+n&uacute;mero de cualidades y defectos que habitualmente atraen el sufragio de
+las mujeres. La modestia le falta absolutamente; lo que le viene &aacute; las
+mil maravillas, pues las mujeres no la estiman. Tiene esa seguridad
+espiritual burlona y tranquila, que de nada se asusta, que intimida
+f&aacute;cilmente, y que garantiza siempre, al que est&aacute; dotado de ella, una
+especie de dominaci&oacute;n y una apariencia de superioridad. Su talle
+derecho, sus gallardas facciones, su destreza en los ejercicios f&iacute;sicos,
+su renombre como batidor y cazador, le prestan una autoridad viril, que
+impone al sexo t&iacute;mido. Hay por fin, en sus ojos un esp&iacute;ritu de audacia,
+de empresa y de conquista no desmentido por sus costumbres, que conmueve
+&aacute; las mujeres y subleva en sus almas secretos ardores. Justo es agregar,
+que tales ventajas no tienen en general todo su precio sino sobre
+corazones vulgares; pero el coraz&oacute;n de la se&ntilde;orita Margarita, que yo
+hab&iacute;a querido, como sucede siempre, elevar al nivel de su belleza,
+parece hacer ostentaci&oacute;n desde hace alg&uacute;n tiempo de sentimientos de un
+orden muy mediocre, y cre&iacute;ala muy capaz de sufrir sin resistencia como
+sin entusiasmo, con la frialdad pasiva de una imaginaci&oacute;n inerte, el
+encanto de ese vencedor venal y el yugo consiguiente &aacute; un matrimonio de
+conveniencia.</p>
+
+<p>A consecuencia de todo esto, era menester tomar un partido y lo tom&eacute; m&aacute;s
+f&aacute;cilmente de lo que un mes antes hubiera cre&iacute;do, pues hab&iacute;a empleado
+todo mi valor en combatir las primeras tentaciones de un amor que el
+buen sentido y el honor reprobaban igualmente, y aquella misma que, sin
+saberlo, me impon&iacute;a este combate, sin saberlo, tambi&eacute;n, me hab&iacute;a ayudado
+poderosamente &aacute; triunfar. Si no hab&iacute;a podido ocultarme su belleza, me
+hab&iacute;a manifestado su alma, y la m&iacute;a se hab&iacute;a reconcentrado, peque&ntilde;a
+desgracia sin duda para la millonaria joven, pero verdadera, dicha para
+m&iacute;.</p>
+
+<p>Entretanto, hice un viaje &aacute; Par&iacute;s donde me llamaban los intereses de la
+se&ntilde;ora de Laroque y los m&iacute;os. Volv&iacute; hace dos d&iacute;as y al llegar al
+castillo, se me dijo que el anciano se&ntilde;or Laroque me llamaba con
+insistencia desde por la ma&ntilde;ana. Pas&eacute; inmediatamente &aacute; su departamento.
+Desde que me divis&oacute;, una p&aacute;lida sonrisa vag&oacute; por sus ajadas mejillas,
+detuvo sobre m&iacute; una mirada en la que cre&iacute; ver una expresi&oacute;n de maligna
+alegr&iacute;a y de secreto triunfo, dici&eacute;ndome luego con voz sorda y
+cavernosa.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or, el se&ntilde;or de Saint-Cast ha muerto.</p>
+
+<p>Esta noticia que aquel singular anciano hab&iacute;a querido darme &eacute;l mismo,
+era exacta. En la noche precedente, el pobre general de Saint-Cast hab&iacute;a
+sido atacado de una fuerte aplopeg&iacute;a, y una hora despu&eacute;s era arrebatado
+&aacute; la existencia opulenta y deliciosa, que deb&iacute;a &aacute; su se&ntilde;ora. Conocido
+apenas el suceso en el castillo, la se&ntilde;ora de Aubry se hab&iacute;a hecho
+transportar en seguida &aacute; casa de su amiga, y estas dos compa&ntilde;eras, nos
+dijo el doctor Desmarest, hab&iacute;an conferenciado sobre la muerte, la
+rapidez de sus golpes, la imposibilidad de preverlos &oacute; de garantirse
+contra ellos, la inutilidad de los pesares que &aacute; nadie resucitan, sobre
+el tiempo que todo lo consuela, acabando por una letan&iacute;a de ideas
+originales y picantes. Despu&eacute;s de lo cual habi&eacute;ndose sentado &aacute; la mesa
+hab&iacute;an recobrado fuerzas muy tranquilamente.</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, coma usted, se&ntilde;ora; es menester sustentarse, Dios lo quiere
+as&iacute;&mdash;dec&iacute;a la se&ntilde;ora de Aubry.</p>
+
+<p>A los postres, la se&ntilde;ora de Saint-Cast hizo subir una botella de un
+vinillo de Espa&ntilde;a que el pobre general adoraba, en consideraci&oacute;n &aacute; lo
+cual suplicaba &aacute; la se&ntilde;ora Aubry lo probara. Rehusando obstinadamente la
+se&ntilde;ora de Aubry &aacute; probarlo sola, la se&ntilde;ora de Saint-Cast se hab&iacute;a dejado
+persuadir que Dios quer&iacute;a que tambi&eacute;n ella bebiese un poco de vino de
+Espa&ntilde;a con un bizcochito. No se brind&oacute; por la salud del general.</p>
+
+<p>Ayer por la ma&ntilde;ana, la se&ntilde;ora de Laroque y su hija, estrictamente
+vestidas de luto, montaron en carruaje: yo tom&eacute; un lugar &aacute; su lado. A
+las diez nos hall&aacute;bamos en la peque&ntilde;a ciudad vecina. Mientras yo asist&iacute;a
+&aacute; los funerales del general, las se&ntilde;oras se reun&iacute;an con la se&ntilde;ora de
+Aubry para formar alrededor de la viuda el c&iacute;rculo de costumbre. Acabada
+la triste ceremonia, volv&iacute; &aacute; la casa mortuoria y fu&iacute; introducido con
+algunos amigos &iacute;ntimos en el c&eacute;lebre sal&oacute;n cuyo mueblaje cuesta quince
+mil francos. En el centro de una f&uacute;nebre media luz, distingu&iacute; sobre un
+canap&eacute; de mil doscientos francos, la sombra inconsolable de la se&ntilde;ora de
+Saint-Cast, envuelta en amplios crespones, cuyo precio no tardaremos en
+conocer. A su lado se hallaba la se&ntilde;ora de Aubry presentando la imagen
+de la m&aacute;s intensa postraci&oacute;n f&iacute;sica y moral. Una media docena de
+parientas y de amigas completaban aquel grupo doloroso. Mientras
+nosotros nos coloc&aacute;bamos en fila &aacute; la otra extremidad del sal&oacute;n, hubo
+alg&uacute;n ruido de refregones de pie y algunos crujidos del pavimento; luego
+un melanc&oacute;lico silencio rein&oacute; de nuevo en el f&uacute;nebre recinto. De tiempo
+en tiempo solamente, se elevaba del canap&eacute; un suspiro lamentable que la
+se&ntilde;ora de Aubry repet&iacute;a como un eco fiel. En fin apareci&oacute; un joven que
+se hab&iacute;a retardado un poco en la calle tom&aacute;ndose tiempo para acabar un
+cigarro que hab&iacute;a encendido al salir del cementerio. Se deslizaba
+discretamente en nuestras filas, cuando la se&ntilde;ora de Saint-Cast lo not&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Es usted, Arturo?&mdash;dijo con una voz semejante &aacute; un soplo.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, mi t&iacute;a&mdash;dijo el joven, avanzando como centinela al frente de
+nuestra l&iacute;nea.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Se acab&oacute; todo?&mdash;respondi&oacute; la viuda con el mismo tono quejumbroso y
+l&aacute;nguido.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, mi t&iacute;a&mdash;respondi&oacute; con acento breve y deliberado el joven Arturo,
+que parece un mozo bastante satisfecho de s&iacute; mismo.</p>
+
+<p>Hubo una pausa; en seguida la se&ntilde;ora de Saint-Cast sac&oacute; del fondo de su
+alma expirante esta nueva serie de preguntas:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Estuvo bueno?</p>
+
+<p>&mdash;Muy bueno, t&iacute;a, muy bueno.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Mucha gente?</p>
+
+<p>&mdash;Toda la ciudad, mi t&iacute;a, toda la ciudad.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Las tropas?</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, mi t&iacute;a; toda la guarnici&oacute;n con la m&uacute;sica.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Saint-Cast hizo oir un gemido y agreg&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y los bomberos?</p>
+
+<p>&mdash;Los bomberos tambi&eacute;n, mi t&iacute;a, sin duda alguna.</p>
+
+<p>Ignoro lo que este &uacute;ltimo detalle podr&iacute;a tener de particularmente
+desgarrador para el coraz&oacute;n de la se&ntilde;ora de Saint-Cast, pero no pudo
+resistir &aacute; &eacute;l; un desmayo s&uacute;bito, acompa&ntilde;ado de un vahido infant&iacute;l llam&oacute;
+&aacute; su alrededor todos los recursos de la sensibilidad femenil y nos
+proporcion&oacute; la ocasi&oacute;n de retirarnos. Yo por mi parte no tuvo reparo en
+aprovecharme de ella. Me era insoportable ver aquella rid&iacute;cula furia
+ejecutar sus hip&oacute;critas farsas sobre la tumba del hombre d&eacute;bil, pero
+bueno y leal, cuya vida hab&iacute;a emponzo&ntilde;ado y muy indudablemente
+acortado.</p>
+
+<p>M&aacute;s tarde, la se&ntilde;ora de Laroque me propuso la acompa&ntilde;ara &aacute; la alquer&iacute;a
+de Langoat, que est&aacute; situada cinco &oacute; seis leguas m&aacute;s lejos, en direcci&oacute;n
+&aacute; la costa. Ten&iacute;a la intenci&oacute;n de ir &aacute; comer all&iacute; con su hija. La
+arrendataria, que hab&iacute;a sido nodriza de la se&ntilde;orita Margarita, estaba
+enferma y proyectaban hac&iacute;a largo tiempo darle este testimonio de
+inter&eacute;s. Partimos &aacute; las dos de la tarde. Era uno de los m&aacute;s ardientes
+d&iacute;as de verano. Las dos portezuelas abiertas dejaban entrar en el
+carruaje los espesos y abrasadores efluvios que un t&oacute;rrido cielo vert&iacute;a
+&aacute; torrentes sobre los secos arenales.</p>
+
+<p>La conversaci&oacute;n se resinti&oacute; de la languidez de nuestros esp&iacute;ritus. La
+se&ntilde;ora de Laroque que se cre&iacute;a en el para&iacute;so, se hab&iacute;a por fin
+desembarazado de sus pieles y permanec&iacute;a sumergida en un dulce &eacute;xtasis.
+La se&ntilde;orita Margarita manejaba el abanico con una gravedad espa&ntilde;ola. En
+tanto que sub&iacute;amos lentamente las interminables cuestas de este pa&iacute;s,
+ve&iacute;amos hormiguear sobre las calcinadas rocas legiones de peque&ntilde;os
+lagartos con sus plateadas corazas, y o&iacute;amos el chirrido continuo de las
+aliagas que abr&iacute;an al sol sus maduras frutas.</p>
+
+<p>En medio de una de estas laboriosas ascensiones una voz grit&oacute;
+repentinamente desde el borde del camino:&mdash;&iexcl;Det&eacute;nganse si me hacen el
+favor! Al mismo tiempo una muchachota con las piernas desnudas, una
+rueca en la mano y llevando el antiguo vestido del pa&iacute;s y la cofia ducal
+de las paisanas de esa regi&oacute;n, franque&oacute; r&aacute;pidamente el foso; espant&oacute;, al
+pasar, algunos carneros, cuya pastora parec&iacute;a, y vino &aacute; plantarse con
+cierta gracia sobre el estribo, present&aacute;ndonos en el cuadro de la
+portezuela su fisonom&iacute;a bronceada, resuelta y sonriente.</p>
+
+<p>&mdash;Exc&uacute;senme, se&ntilde;oras&mdash;dijo con el tono breve y melodioso que caracteriza
+el acento de la gente del pa&iacute;s&mdash;&iquest;me har&iacute;an el placer de leerme esto?&mdash;y
+sac&oacute; de su corpi&ntilde;o una carta plegada &aacute; la antigua.</p>
+
+<p>&mdash;Lea usted, se&ntilde;or&mdash;me dijo sonriendo la se&ntilde;ora de Laroque y alto si es
+posible.</p>
+
+<p>Tom&eacute; la carta, que era un billete de amor. Estaba dirigido con mucha
+minuciosidad &aacute; la se&ntilde;orita Cristina Oyadec en la Villa de... comuna
+de... granja de... La escritura era de mano muy inculta, pero que
+parec&iacute;a sincera. La fecha anunciaba que la se&ntilde;orita Cristina hab&iacute;a
+recibido aquella misiva dos &oacute; tres semanas antes: al parecer, la pobre
+joven, no sabiendo leer y no queriendo confiar su secreto &aacute; la
+malignidad de los que la rodeaban, hab&iacute;a esperado que alg&uacute;n pasajero &aacute;
+la vez ben&eacute;volo y letrado, viniera &aacute; darle la clave de aquel misterio
+que le quemaba el seno hac&iacute;a quince d&iacute;as. Sus ojos azules, ampliamente
+rasgados, fij&aacute;banse sobre m&iacute; con un aire de contento inexplicable, en
+tanto que yo descifraba penosamente las l&iacute;neas oblicuas de la carta que
+estaba concebida en estos t&eacute;rminos: Se&ntilde;orita: &eacute;sta tiene por objeto
+decirle que desde el d&iacute;a en que nos hablamos en el arenal despu&eacute;s de
+v&iacute;speras, mis intenciones no han cambiado y que me desespero por saber
+las suyas; mi coraz&oacute;n, se&ntilde;orita, es todo suyo, como deseo que el de
+usted sea todo m&iacute;o, y si esto sucede, puede estar segura y muy cierta,
+que no habr&aacute; alma viviente m&aacute;s dichosa, ni en el Cielo ni en la tierra,
+que la de su amigo que no firma, pero que usted sabe qui&eacute;n es, se&ntilde;orita.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Usted sabe qui&eacute;n es, se&ntilde;orita Cristina?&mdash;pregunt&eacute;la al devolverle la
+carta.</p>
+
+<p>&mdash;Es muy probable&mdash;dijo, mostr&aacute;ndonos sus blancos dientes y sacudiendo
+gravemente su femenil cabeza, iluminada por la felicidad.&mdash;&iexcl;Gracias,
+se&ntilde;oras y se&ntilde;or!&mdash;salt&oacute; del estribo y muy luego desapareci&oacute; en la selva,
+elevando hacia el Cielo las notas alegres y sonoras de alguna canci&oacute;n
+bretona.</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Laroque hab&iacute;a seguido con un encanto manifiesto todos los
+detalles de aquella escena pastoril, que acariciaba deliciosamente sus
+quimeras; sonre&iacute;a y so&ntilde;aba ante aquella afortunada ni&ntilde;a de desnudos
+pies, estaba encantada. Cuando la se&ntilde;orita Oyadec se hubo perdido de
+vista, una idea extra&ntilde;a se ofreci&oacute; repentina al pensamiento de la se&ntilde;ora
+de Laroque: era que, despu&eacute;s de todo, no hubiera hecho mal en dar,
+adem&aacute;s de su admiraci&oacute;n, una pieza de cinco francos &aacute; la pastora.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Alain!&mdash;exclam&oacute;&mdash;&iexcl;ll&aacute;mela!</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Para qu&eacute;, madre m&iacute;a?&mdash;dijo vivamente la se&ntilde;orita Margarita, que hasta
+entonces no hab&iacute;a parecido prestar atenci&oacute;n alguna al incidente.</p>
+
+<p>&mdash;Pero, hija m&iacute;a, no puede ser que esa ni&ntilde;a no comprenda bien todo el
+placer que yo tendr&iacute;a y que debe tener ella en correr con los pies
+desnudos sobre el polvo, y creo conveniente por lo que pueda suceder,
+dejarle un peque&ntilde;o recuerdo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dinero!&mdash;respondi&oacute; la se&ntilde;orita Margarita;&mdash;&iexcl;oh! madre m&iacute;a, no haga
+usted eso. &iexcl;No mezcle el dinero en la dicha de esa ni&ntilde;a!</p>
+
+<p>La expresi&oacute;n de este refinado sentimiento que, entre par&eacute;ntesis, la
+pobre Cristina es probable no hubiera apreciado del todo, no dej&oacute; de
+asombrarme en boca de la se&ntilde;orita Margarita, que no peca en general de
+ese puritanismo. Hasta cre&iacute; que se burlaba, aun cuando su fisonom&iacute;a no
+indicara ninguna disposici&oacute;n &aacute; la jovialidad. Sea lo que sea, broma &oacute;
+no, fu&eacute; tomada muy &aacute; lo serio por su madre y se decidi&oacute; con entusiasmo &aacute;
+dejar &aacute; aquel idilio su inocencia y sus pies desnudos.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de este bello rasgo, la se&ntilde;ora de Laroque, evidentemente muy
+contenta de s&iacute; misma, volvi&oacute; &aacute; caer en &eacute;xtasis sonriendo, y la se&ntilde;orita
+Margarita continu&oacute; de nuevo manejando el abanico con m&aacute;s gravedad. Una
+hora despu&eacute;s lleg&aacute;bamos al t&eacute;rmino de nuestro viaje. Como la mayor parte
+de los cortijos de este pa&iacute;s, donde las alturas y las mesetas est&aacute;n
+cubiertas de &aacute;ridos arenales, la granja de Langot est&aacute; situada en el
+hueco de un valle atravesado por un riachuelo. La arrendataria, que se
+hallaba mejor, se ocup&oacute; sin retardo de los preparativos de la comida,
+cuyos principales elementos hab&iacute;amos tenido cuidado de llevar. Nos fu&eacute;
+servida sobre el c&eacute;sped de una pradera, &aacute; la sombra de un enorme
+casta&ntilde;o. La se&ntilde;ora de Laroque, instalada sobre uno de los cojines del
+carruaje en una actitud sumamente inc&oacute;moda, no parec&iacute;a por eso menos
+contenta. Nuestra reuni&oacute;n, dec&iacute;a le recordaba esos grupos de segadores
+que suelen verse en verano, oprimi&eacute;ndose al abrigo de los cercados y
+cuyos r&uacute;sticos banquetes nunca hab&iacute;a podido contemplar sin envidia. En
+cuanto &aacute; m&iacute;, es probable que en otros tiempos hubiera hallado una
+dulzura singular en la estrecha y f&aacute;cil intimidad que esta comida sobre
+el c&eacute;sped, como todas las escenas de este mismo g&eacute;nero, establecen
+siempre entre los convidados; pero alejaba, con un penoso sentimiento de
+violencia, este encanto demasiado sujeto al arrepentimiento, y el pan de
+fugitiva fraternidad me parec&iacute;a amargo.</p>
+
+<p>Cuando acabamos de comer:&mdash;&iquest;Ha subido usted alguna vez all&aacute; arriba?&mdash;me
+dijo la se&ntilde;ora de Laroque designando la cumbre de una colina muy elevada
+que domina la pradera.</p>
+
+<p>&mdash;No, se&ntilde;ora.</p>
+
+<p>&mdash;Ha hecho usted muy mal. Vese desde all&iacute; un magn&iacute;fico horizonte. En
+tanto que se pone el tiro, Margarita puede acompa&ntilde;arle, &iquest;no es as&iacute;
+Margarita?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Yo, madre m&iacute;a? No he ido sino una vez y hace largo tiempo... pero
+hallar&eacute; el camino. Venga, se&ntilde;or, y prep&aacute;rese para una ruda ascensi&oacute;n.</p>
+
+<p>Comenzamos en el momento &aacute; subir una escarpad&iacute;sima senda que serpenteaba
+sobre el flanco de la monta&ntilde;a, atravesando aqu&iacute; y all&aacute; alg&uacute;n
+bosquecillo. La joven se deten&iacute;a de tiempo en tiempo en su r&aacute;pida y
+ligera ascensi&oacute;n para mirar si la segu&iacute;a, y un poco jadeante de su
+carrera me sonre&iacute;a sin hablar.</p>
+
+<p>Llegado que hubimos al desnudo arenal que formaba la meseta, observ&eacute; &aacute;
+alguna distancia una iglesia de aldea cuyo campanario dibujaba en el
+cielo sus vivos contornos.</p>
+
+<p>&mdash;Aqu&iacute; es&mdash;me dijo la joven conductora, acelerando el paso.</p>
+
+<p>Detr&aacute;s de la iglesia hab&iacute;a un cementerio cercado de pared. Abri&oacute; la
+puerta y se dirigi&oacute; penosamente &aacute; trav&eacute;s de las altas hierbas y de las
+zarzas extendidas, especie de gradas en forma de hemiciclo que ocupaban
+su extremidad. Dos &oacute; tres escalones separados por el tiempo y muy
+singularmente adornados por macizas esferas, conducen &aacute; una estrecha
+plataforma levantada al nivel del muro; una cruz de granito se levanta
+en el centro. Apenas lleg&oacute; la se&ntilde;orita Margarita &aacute; la plataforma y
+arroj&oacute; una mirada en el espacio que se abri&oacute; entonces ante ella, cuando
+la vi colocar oblicuamente la mano sobre sus ojos, como si sintiese un
+s&uacute;bito desvanecimiento. Apresur&eacute;me &aacute; llegar &aacute; su lado. Este bello d&iacute;a al
+aproximarse &aacute; su fin alumbraba con sus &uacute;ltimos resplandores una escena
+grande, asombrosa y sublime, que jam&aacute;s olvidar&eacute;. Frente &aacute; nosotros y &aacute;
+una inmensa profundidad de la plataforma, se extend&iacute;a hasta perderse de
+vista, una especie de pantano sembrado de placas luminosas y que ofrec&iacute;a
+el aspecto de una tierra abandonada por el reflujo de un diluvio. La
+ancha bah&iacute;a avanzaba bajo nuestros pies hasta la base de las sesgadas
+monta&ntilde;as. Sobre los bancos de arena y de fango, una vegetaci&oacute;n confusa
+de ca&ntilde;as y de hierbas marinas, se te&ntilde;&iacute;a de mil matices igualmente
+sombr&iacute;os y sin embargo distintos, que contrastaban con la brillante
+superficie de las aguas. A cada uno de sus r&aacute;pidos pasos hacia el
+horizonte, el sol iluminaba &oacute; sumerg&iacute;a en la sombra alguno de los
+numerosos lagos que salpicaban aquel golfo medio seco; parec&iacute;a sacar
+sucesivamente de su celeste tesoro las m&aacute;s preciosas materias, la plata,
+el oro, el rub&iacute; y el diamante, para hacerlas relumbrar sobre cada punto
+de aquella magn&iacute;fica llanura. Cuando el astro toc&oacute; al t&eacute;rmino de su
+carrera, una banda vaporosa y ondeada que bordaba &aacute; lo lejos el l&iacute;mite
+del extremo de los pantanos, purpure&oacute;se de repente con la luz del
+incendio y guard&oacute; por un momento la irradiada transparencia de una nube
+surcada por el rayo; hall&aacute;bame entregado todo entero &aacute; la contemplaci&oacute;n
+de este cuadro verdaderamente sellado por la grandeza divina, y que
+atravesaba como un rayo m&aacute;s el recuerdo de C&eacute;sar, cuando una voz baja
+como oprimida murmur&oacute; cerca de m&iacute;:&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o, esto es magn&iacute;fico!</p>
+
+<p>Muy lejos estaba yo de esperar de mi joven compa&ntilde;era esta efusi&oacute;n
+simp&aacute;tica. Me volv&iacute; hacia ella con la prontitud de una sorpresa que no
+disminuy&oacute; cuando la alteraci&oacute;n de sus facciones y el ligero temblor de
+sus labios, me manifestaron la sinceridad profunda de su admiraci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Confiesa usted que esto es bello?&mdash;le dije.</p>
+
+<p>Ella sacudi&oacute; la cabeza; pero en el mismo instante dos l&aacute;grimas
+destac&aacute;banse lentamente de sus grandes ojos: sinti&oacute;las correr sobre sus
+mejillas; hizo un gesto de despecho, luego arroj&aacute;ndose repentinamente
+sobre la cruz de granito, cuya base le serv&iacute;a de pedestal, abraz&oacute;la con
+sus dos manos, apoy&oacute; fuertemente su cabeza contra la piedra, y la o&iacute;
+sollozar convulsivamente.</p>
+
+<p>No cre&iacute; deber turbar con ninguna palabra el curso de aquella s&uacute;bita
+emoci&oacute;n, y alej&eacute;me algunos pasos con respeto. Despu&eacute;s de un momento,
+vi&eacute;ndola levantar la frente y con mano distra&iacute;da arreglar sus sueltos
+cabellos, me aproxim&eacute; &aacute; ella.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; avergonzada estoy!&mdash;murmur&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Est&eacute; usted m&aacute;s bien gozosa y renuncie, cr&eacute;amelo, &aacute; secar la fuente de
+esas l&aacute;grimas, porque es sagrada. Jam&aacute;s las sacar&aacute; usted de otra parte.</p>
+
+<p>&mdash;Es preciso&mdash;exclam&oacute; la joven con una especie de violencia.&mdash;Adem&aacute;s ya
+no tiene remedio. Este acceso no ha sido sino una sorpresa... Todo lo
+que es bello y todo lo que es amable... quiero odiarlo y lo odio.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Y por qu&eacute;? gran Dios.</p>
+
+<p>Mir&oacute;me &aacute; la cara y agreg&oacute; con un gesto de dignidad y de dolor indecible:</p>
+
+<p>&mdash;Porque soy bella y no puedo ser amada.</p>
+
+<p>Entonces como un torrente largo tiempo contenido que rompe en fin sus
+diques, continu&oacute; con un arrebato extraordinario:</p>
+
+<p>&mdash;Es verdad, sin embargo&mdash;y depon&iacute;a su mano sobre su palpitante
+pecho.&mdash;Dios hab&iacute;a puesto en este coraz&oacute;n todos los tesoros de que me
+burlo, de que blasfemo &aacute; cada hora del d&iacute;a. Pero cuando me ha castigado
+con la riqueza, &iexcl;ah, me ha quitado con una mano lo que me prodigaba con
+la otra! &iquest;Para qu&eacute; me sirve la belleza, para qu&eacute; el desinter&eacute;s, la
+ternura y el entusiasmo en que me siento consumida? &iexcl;Ah! no es &aacute; estos
+encantos &aacute; los que se dirigen los homenajes de tantos viles que me
+importunan. Lo adivino, lo s&eacute;, lo s&eacute; demasiado. Y si alguna vez una alma
+desinteresada, generosa, heroica, me amara por lo que soy, no por lo
+que tengo, &iexcl;yo no lo sabr&iacute;a, no lo creer&iacute;a! La desconfianza siempre...
+Ved ah&iacute; mi dolor y mi suplicio. Por esto estoy resuelta... no amar&eacute;
+jam&aacute;s; jam&aacute;s me arriesgar&eacute; &aacute; confiar &aacute; un coraz&oacute;n vil, indigno y venal
+la pura pasi&oacute;n que abrasa el m&iacute;o. Mi alma morir&aacute; virgen en mi seno...
+Estoy resignada &aacute; ello; pero todo lo que es bello, todo lo que hace
+pensar, todo lo que me habla de los Cielos prohibidos, todo lo que agita
+en m&iacute; estas llamas in&uacute;tiles, lo aparto, lo odio, no quiero nada de &eacute;l.</p>
+
+<p>Det&uacute;vose temblorosa de emoci&oacute;n; en seguida, con una voz m&aacute;s baja,
+continu&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or, no he buscado este momento... no he calculado mis palabras...
+no le hab&iacute;a destinado toda esta confianza; pero en fin, he hablado;
+usted lo sabe todo, y si alguna vez he podido herir su sensibilidad,
+creo que ahora me lo perdonar&aacute;.</p>
+
+<p>Tendi&oacute;me su mano. Cuando mis labios se posaron sobre aquella mano a&uacute;n
+tibia y h&uacute;meda por las l&aacute;grimas, me pareci&oacute; que una languidez mortal
+corr&iacute;a por mis venas. Margarita volvi&oacute; la cabeza, arroj&oacute; una mirada
+sobre el sombr&iacute;o horizonte; luego, descendiendo lentamente las
+gradas:&mdash;Partamos, dijo.</p>
+
+<p>Un camino m&aacute;s largo, pero m&aacute;s f&aacute;cil, que la pendiente escarpada de la
+monta&ntilde;a, nos llev&oacute; al patio de la granja, sin que una sola palabra se
+hubiera pronunciado entre nosotros. &iexcl;Ay, que podr&iacute;a decir! Yo era m&aacute;s
+sospechoso que nadie. Sent&iacute;a que cada palabra escapada de mi coraz&oacute;n,
+demasiado lleno, no hubiera hecho sino aumentar m&aacute;s y m&aacute;s la distancia
+que me separa de aquella alma tempestuosa y adorable.</p>
+
+<p>La noche entraba ya, ocultaba las huellas de nuestra com&uacute;n emoci&oacute;n.
+Partimos. La se&ntilde;ora de Laroque despu&eacute;s de haberme expresado el contento
+que dejaba en ella aquel d&iacute;a, p&uacute;sose &aacute; dormitar. La se&ntilde;orita Margarita,
+invisible &eacute; inm&oacute;vil en la espesa sombra del carruaje, parec&iacute;a adormecida
+como su madre: pero cuando alguna vuelta del camino dejaba caer sobre
+ella un rayo de p&aacute;lida claridad, sus ojos abiertos y fijos manifestaban
+que velaba silenciosamente, frente &aacute; frente con su inconsolable
+pensamiento. En cuanto &aacute; m&iacute;, apenas puedo decir que pensaba; una extrema
+sensaci&oacute;n, mezcla de una alegr&iacute;a profunda y de una profunda amargura,
+hab&iacute;a invadido todo mi ser, y me abandonaba &aacute; ella, como suele uno
+abandonarse &aacute; un sue&ntilde;o, del que tiene conciencia, pero no fuerza para
+sacudir su encanto.</p>
+
+<p>Llegamos &aacute; media noche. Descend&iacute; del carruaje &aacute; la entrada de la avenida
+para llegar &aacute; mi habitaci&oacute;n, atravesando el parque por el camino m&aacute;s
+corto. Al entrar en una obscura alameda, un d&eacute;bil ruido de pasos y de
+voces hiri&oacute; mi o&iacute;do y distingu&iacute; vagamente dos sombras en las tinieblas.
+La hora era bastante avanzada para justificar la precauci&oacute;n que tom&eacute; de
+permanecer oculto en la espesura de un bosque y observar aquellos
+nocturnos rondadores. Pasaron lentamente delante de m&iacute;: reconoc&iacute; &aacute; la
+se&ntilde;orita Helouin apoyada en el brazo del se&ntilde;or de Bevallan. En el mismo
+instante el ruido del carruaje los puso en alarma, y despu&eacute;s de un
+apret&oacute;n de mano, se separaron apresuradamente, marchando la se&ntilde;orita en
+direcci&oacute;n al castillo y el se&ntilde;or de Bevallan por la parte de los
+bosques; habiendo entrado en mi habitaci&oacute;n y estando a&uacute;n preocupado con
+este encuentro, me preguntaba con c&oacute;lera si dejar&iacute;a al se&ntilde;or de Bevallan
+proseguir libremente sus amores por partida doble, y buscar al mismo
+tiempo y en la misma casa, una novia y una querida. Seguramente soy muy
+de mi edad y de mi tiempo para sentir contra ciertas debilidades el odio
+vigoroso de un puritano, y no tengo tampoco la hipocres&iacute;a de afectarlo;
+pero pienso que la inmoralidad m&aacute;s libre y m&aacute;s relajada desde este punto
+de vista admite a&uacute;n algunos grados de dignidad, de elevaci&oacute;n y de
+delicadeza. Puede marcharse m&aacute;s &oacute; menos rectamente por estos
+extraviados caminos. Antes que todo, la excusa del amor es amar, pero la
+profusi&oacute;n venal de las ternuras del se&ntilde;or de Bevallan excluye toda
+apariencia de arrebato y de pasi&oacute;n. Tales amores no son ni aun faltas,
+pues no tienen el valor moral de tales, no son sino c&aacute;lculos y apuestas
+de chal&aacute;n embrutecido. Los diferentes incidentes de este d&iacute;a reuni&eacute;ndose
+en mi esp&iacute;ritu acababan de probarme hasta qu&eacute; punto era indigno de la
+mano y del coraz&oacute;n que osaba ambicionar. Esta uni&oacute;n ser&iacute;a monstruosa, y
+sin embargo, pronto comprend&iacute; que no pod&iacute;a usar para romper su intento
+de las armas que la casualidad acababa de proporcionarme. El mejor fin
+no podr&iacute;a justificar los medios bajos, y no hay delaci&oacute;n honorable.
+&iexcl;Este casamiento se efectuar&aacute;, pues! &iexcl;El Cielo dejar&aacute; caer una de las
+m&aacute;s nobles criaturas que haya formado, en los brazos de este fr&iacute;o
+libertino! &iexcl;Sufrir&aacute; esta profanaci&oacute;n! &iexcl;Ay, sufre tantas! Luego, trataba
+de explicarme por qu&eacute; extrav&iacute;o de la falsa raz&oacute;n esta joven hab&iacute;a
+escogido entre todos &aacute; este hombre. Creo adivinarlo. El se&ntilde;or de
+Bevallan es muy rico, debe traer una fortuna casi igual &aacute; la suya, esto
+parece ser una especie de garant&iacute;a; &eacute;l podr&iacute;a pasarse sin este aumento
+de riqueza: se le presume m&aacute;s desinteresado porque es menos necesitado.
+&iexcl;Triste argumento! &iexcl;Enorme enga&ntilde;o es medir por el grado de la fortuna,
+el grado de venalidad de los caracteres! Las tres cuartas partes del
+tiempo, la avidez se hincha con la opulencia, &iexcl;y los m&aacute;s mendigos no son
+los m&aacute;s pobres!</p>
+
+<p>&iquest;No hab&iacute;a, sin embargo, ahora alguna apariencia de que la se&ntilde;orita
+Margarita pudiera por s&iacute; sola abrir los ojos sobre la indignidad de su
+elecci&oacute;n y hallar en alguna inspiraci&oacute;n secreta de su propio coraz&oacute;n el
+consejo, que me era prohibido sugerirle? &iquest;No pod&iacute;a levantarse
+repentinamente en aquel coraz&oacute;n un sentimiento nuevo, inesperado, que de
+un soplo redujera &aacute; la nada las vanas resoluciones de la raz&oacute;n? &iquest;Este
+mismo sentimiento no hab&iacute;a nacido ya, y no hab&iacute;a recogido yo
+irrecusables testimonios de &eacute;l? Tantos caprichos extravagantes, tantas
+dudas, combates y l&aacute;grimas de que desde alg&uacute;n tiempo hab&iacute;a sido el
+objeto &oacute; el testigo, denunciaban, sin duda, una raz&oacute;n vacilante y poco
+due&ntilde;a de s&iacute; misma. No era tan novicio en la vida para ignorar que una
+escena como aquella de que la casualidad me hab&iacute;a hecho en esa noche
+misma el confidente y casi el c&oacute;mplice, por poco premeditada que sea no
+estalla jam&aacute;s en una atm&oacute;sfera de indiferencia. Tales emociones, tales
+sacudimientos suponen dos almas alteradas ya por una tempestad com&uacute;n, &oacute;
+que van &aacute; serlo.</p>
+
+<p>Pero si era verdad, si me amaba, como era demasiado cierto que yo la
+amaba &aacute; ella, pod&iacute;a decir de este amor lo que ella de su belleza:&mdash;&iquest;Para
+qu&eacute; me sirve?&mdash;pues no pod&iacute;a esperar que tuviera jam&aacute;s bastante fuerza
+para triunfar de la eterna desconfianza, que es el error y la virtud de
+esta noble ni&ntilde;a; desconfianza cuyo ultraje rechaza mi car&aacute;cter, pero que
+mi situaci&oacute;n m&aacute;s que la de otro alguno es &aacute; prop&oacute;sito para inspirarla.
+Entre estas terribles dudas y la reserva m&aacute;s grande a&uacute;n, que ellas me
+exigen &iquest;qu&eacute; milagro podr&iacute;a colmar el abismo?</p>
+
+<p>Y en fin, si aun interviniendo este milagro, se dignara ofrecerme esa
+mano por la que yo dar&iacute;a mi vida, pero que jam&aacute;s pedir&iacute;a &iquest;ser&iacute;a dichosa
+nuestra uni&oacute;n? &iquest;No deber&iacute;a yo temer tarde &oacute; temprano en aquella inquieta
+imaginaci&oacute;n el sordo despertar de una mal sofocada desconfianza? &iquest;Podr&iacute;a
+evitarme yo mismo una cavilaci&oacute;n penosa, en el seno de una riqueza
+prestada? &iquest;Podr&iacute;a gozar, sin malestar, de un amor infestado por un
+beneficio? Nuestro papel de protecci&oacute;n para con las mujeres, nos est&aacute;
+impuesto tan formalmente por todos los sentimientos del honor, que no
+puede ser invertido un solo instante, ni aun de la manera m&aacute;s prohibida,
+sin que se esparza sobre nosotros no s&eacute; qu&eacute; sombra de duda y de
+sospecha. A la verdad, la riqueza no es una ventaja tal que no pueda
+hallar en este mundo ninguna especie de compensaci&oacute;n, y supongo que un
+hombre que lleva &aacute; su mujer, en cambio de algunos sacos de oro, un
+nombre que ha hecho ilustre, un m&eacute;rito eminente, una gran posici&oacute;n, un
+porvenir, no debe hallarse ahogado por la gratitud; pero yo tengo las
+manos vac&iacute;as, y no tengo m&aacute;s porvenir que el presente; de todas las
+ventajas que el mundo aprecia, una sola poseo: mi t&iacute;tulo, y me hallar&iacute;a
+demasiado resuelto &aacute; no llevarlo para que no pudiera decirse que &eacute;l era
+el premio de la compra; en pocas palabras, yo recibir&iacute;a todo y no dar&iacute;a
+nada: un rey puede casarse con una pastora, esto es generoso y
+encantador y puede felicit&aacute;rsele con raz&oacute;n; pero un pastor no puede
+casarse con una reina, porque no tendr&iacute;a el mismo efecto.</p>
+
+<p>He pasado la noche revolviendo todas estas cosas en mi pobre cabeza,
+busc&aacute;ndoles una conclusi&oacute;n, que busco a&uacute;n. Puede ser que debiera dejar
+sin retardo esta casa y este pa&iacute;s. La prudencia lo querr&iacute;a as&iacute;. Esto no
+puede acabar bien. &iexcl;Cu&aacute;ntos mortales pesares se evitar&iacute;an &aacute; menudo con
+un solo instante de valor y decisi&oacute;n! Deber&iacute;a al menos hallarme abrumado
+de tristeza; jam&aacute;s he tenido una ocasi&oacute;n tan bella. &iexcl;Pues bien! &iexcl;No
+puedo!... En el fondo de mi trastornado y torturado esp&iacute;ritu hay un
+pensamiento que lo domina todo y que me llena de una alegr&iacute;a
+sobrehumana. Mi alma es libre como un p&aacute;jaro del cielo. Veo sin cesar y
+ver&eacute; siempre aquel peque&ntilde;o cementerio, aquella mar lejana, aquel inmenso
+horizonte, y sobre la radiosa cumbre, aquel &aacute;ngel de belleza ba&ntilde;ado en
+l&aacute;grimas divinas. Siento a&uacute;n su mano bajo mis labios; siento sus
+l&aacute;grimas en mis ojos, en mi coraz&oacute;n. &iexcl;La amo!... ma&ntilde;ana si es preciso
+tomar&eacute; una resoluci&oacute;n... &iexcl;Hasta entonces, por Dios, d&eacute;jeseme en reposo!
+&iexcl;Hace tanto tiempo que no hago uso de la dicha! &iexcl;Es probable que muera
+de este amor: pero al menos quiero vivir en paz un d&iacute;a entero!</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="vienteseis_agostoo" id="vienteseis_agostoo"></a>26 de agosto.</p>
+
+
+<p>Este d&iacute;a, &uacute;nico que imploraba, no me ha sido concedido. Mi debilidad no
+ha esperado mucho tiempo la expiaci&oacute;n, que ser&aacute; larga. &iquest;C&oacute;mo lo hab&iacute;a
+olvidado? En el orden moral, como en el f&iacute;sico, hay leyes que jam&aacute;s
+quebrantamos impunemente, cuyos efectos forman en este mundo la
+intervenci&oacute;n permanente de lo que se llama la Providencia. Un hombre
+d&eacute;bil y grande, escribiendo con mano casi loca el evangelio de un sabio,
+dec&iacute;a de las pasiones mismas que hicieron su miseria, su oprobio y su
+genio: &laquo;Todas son buenas cuando uno las domina, todas son malas cuando
+uno se deja dominar por ellas. Lo que nos prohibe la naturaleza es
+extender nuestras afecciones m&aacute;s all&aacute; de nuestras fuerzas; lo que nos
+prohibe la raz&oacute;n, es querer lo que no podemos obtener; lo que nos
+prohibe la conciencia no es ser tentados, sino dejarnos vencer por las
+tentaciones. No depende de nosotros tener &oacute; no tener pasiones, pero s&iacute;
+depende reinar sobre ellas. Todos los sentimientos que dominamos son
+leg&iacute;timos; todos los que nos dominan son criminales... No ligues tu
+coraz&oacute;n sino &aacute; la belleza que no perece; que tu condici&oacute;n limite tus
+deseos; que tus deberes vayan antes que tus pasiones; extiende la ley de
+la necesidad &aacute; las cosas morales; aprende &aacute; perder lo que puede serte
+arrebatado; &iexcl;aprende &aacute; dejarlo todo cuando la virtud lo ordene!&raquo; S&iacute;, tal
+es la ley, yo la conoc&iacute;a; la he violado, y he sido castigado. Nada m&aacute;s
+justo.</p>
+
+<p>Apenas hab&iacute;a puesto el pie sobre la nube de este loco amor, cuando era
+violentamente precipitado de ella, y he recobrado despu&eacute;s de cinco d&iacute;as,
+apenas, el valor necesario para trazar las circunstancias casi rid&iacute;culas
+de mi ca&iacute;da. La se&ntilde;ora de Laroque y su hija hab&iacute;an partido por la ma&ntilde;ana
+para hacer una nueva visita &aacute; la se&ntilde;ora de Saint-Cast y traer en seguida
+&aacute; la se&ntilde;ora de Aubry. Hall&eacute; &aacute; la se&ntilde;orita Helouin sola en el castillo.
+Le llevaba un trimestre de su pensi&oacute;n; pues si bien por mis funciones
+soy, en general, completamente extra&ntilde;o al orden y disciplina interiores
+de la casa, las se&ntilde;oras han deseado, sin duda por miramientos &aacute; la
+se&ntilde;orita Carolina y &aacute; m&iacute;, que sus sueldos y los m&iacute;os sean
+excepcionalmente pagados por m&iacute; mismo. La joven se hallaba en el peque&ntilde;o
+gabinete contiguo al sal&oacute;n. Recibi&oacute;me con una dulzura pensativa, que me
+conmovi&oacute;. Yo mismo sent&iacute;a en aquel momento esa tranquilidad de coraz&oacute;n
+que dispone &aacute; la confianza y &aacute; la bondad. Resolv&iacute;, ech&aacute;ndolas de
+Quijote, tender una mano caritativa &aacute; aquella pobre abandonada.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita&mdash;le dije repentinamente&mdash;me ha retirado usted su amistad,
+pero la m&iacute;a le ha quedado entera. &iquest;Me permite darle una prueba de ella?</p>
+
+<p>Mir&oacute;me, y murmur&oacute; un t&iacute;mido s&iacute;.</p>
+
+<p>&mdash;S&eacute;palo, pobre hija m&iacute;a: se pierde usted.</p>
+
+<p>Levant&oacute;se bruscamente.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Me vi&oacute; la otra noche en el parque!&mdash;exclam&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;orita.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o!&mdash;dijo dando un paso hacia m&iacute;.&mdash;Se&ntilde;or M&aacute;ximo, le juro que
+soy honrada.</p>
+
+<p>&mdash;Lo creo, se&ntilde;orita; pero debo decirle que en esa historieta, muy
+inocente sin duda de parte suya, pero que probablemente lo ser&aacute; menos de
+la otra, aventura usted muy gravemente su reputaci&oacute;n y su reposo.
+Supl&iacute;cole que lo reflexione, y al mismo tiempo, que est&eacute; muy segura de
+que nadie sino usted oir&aacute; jam&aacute;s una palabra de mi boca sobre este
+asunto.</p>
+
+<p>Iba &aacute; retirarme: ella cay&oacute; de rodillas cerca, de un canap&eacute;, y estall&oacute; en
+sollozos, con la frente apoyada sobre mi mano que hab&iacute;a cogido. Yo hab&iacute;a
+visto correr, hac&iacute;a poco tiempo, l&aacute;grimas m&aacute;s bellas y m&aacute;s dignas; sin
+embargo, me hallaba conmovido.</p>
+
+<p>&mdash;Veamos, mi querida se&ntilde;orita&mdash;le dije,&mdash;a&uacute;n no es tarde, &iquest;es cierto?</p>
+
+<p>Ella sacudi&oacute; con fuerza la cabeza.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, mi querida ni&ntilde;a, tenga valor. Nosotros la salvaremos. &iquest;Qu&eacute;
+puedo hacer por usted? Veamos. &iquest;Hay en poder de ese hombre alguna prenda
+&oacute; alguna carta, que pueda reclamarle de parte de usted? Disponga de m&iacute;
+como de un hermano.</p>
+
+<p>Dej&oacute; mi mano con c&oacute;lera.&mdash;&iexcl;Ah, qu&eacute; duro es usted!&mdash;me dijo&mdash;habla de
+salvarme y es usted quien me pierde. Despu&eacute;s de haber fingido amarme, me
+rechaza usted... me ha humillado, desesperado... &iexcl;Usted es la &uacute;nica
+causa de lo que sucede!</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita, no es usted justa; jam&aacute;s he fingido amarla; he sentido por
+usted una afecci&oacute;n muy sincera que le profeso a&uacute;n. Confieso que su
+belleza, su ingenio y sus talentos le dan un perfecto derecho &aacute; esperar
+de los que viven cerca de usted algo m&aacute;s que una fraternal amistad;
+pero mi situaci&oacute;n en el mundo, los deberes de familia que me est&aacute;n
+impuestos, no me permit&iacute;an ultrapasar esta medida para con usted sin
+faltar completamente &aacute; la probidad. Le digo francamente, que la hallo
+encantadora y le aseguro que manteniendo mis sentimientos hacia usted en
+el l&iacute;mite que la lealtad me lo exig&iacute;a, no he dejado de contraer un gran
+m&eacute;rito. No veo en esto nada de muy humillante para usted; lo que podr&iacute;a
+humillarla con muy justo t&iacute;tulo, se&ntilde;orita, es verse amada por un hombre
+muy resuelto &aacute; no casarse con usted.</p>
+
+<p>Arroj&oacute;me una mirada diab&oacute;lica.&mdash;&iquest;Qu&eacute; sabe usted de eso?&mdash;dijo.&mdash;No todos
+los hombres son corredores de fortuna.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah! &iquest;ser&aacute; usted acaso una perversa, se&ntilde;orita Helouin?&mdash;le dije con
+mucha calma.&mdash;Siendo eso as&iacute;, tengo el honor de saludarla...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or M&aacute;ximo!&mdash;exclam&oacute; precipit&aacute;ndose repentinamente para
+detenerme.&mdash;&iexcl;Perd&oacute;neme! &iexcl;Tenga piedad de m&iacute;!... compr&eacute;ndame... &iexcl;Soy tan
+desgraciada!... &iexcl;Fig&uacute;rese lo que puede ser el pensamiento de una pobre
+criatura como yo, &aacute; quien se ha tenido la crueldad de darle un coraz&oacute;n,
+un alma y una inteligencia... y que no puede usar de todo esto sino para
+sufrir... y para odiar! &iquest;Cu&aacute;l es mi vida?... &iquest;Cu&aacute;l es mi porvenir?...
+Mi vida es el sentimiento de mi pobreza, exaltado sin cesar por los
+refinamientos del lujo, que me rodea... &iexcl;Mi porvenir ser&aacute; sentir, llorar
+amargamente alg&uacute;n d&iacute;a esta misma vida, esta vida de esclava por odiosa,
+que ella sea!... Habla usted de mi juventud, de mi ingenio, de mi
+talento... &iexcl;Ah! Yo querr&iacute;a no haber tenido otro talento que romper
+piedras por las calles... &iexcl;Ser&iacute;a m&aacute;s dichosa!... &iexcl;Mis talentos! &iquest;y habr&eacute;
+pasado el mejor tiempo de mi vida en adornar con ellos &aacute; otra mujer,
+para que sea m&aacute;s bella, m&aacute;s adorada y m&aacute;s insolente a&uacute;n?... Y cuando lo
+m&aacute;s puro de mi sangre, haya pasado &aacute; las venas de esa mu&ntilde;eca, ella
+saldr&aacute; de aqu&iacute; apoyada en el brazo de un esposo feliz &aacute; tomar parte en
+las m&aacute;s bellas fiestas de la vida, en tanto que yo, sola, vieja y
+abandonada ir&eacute; &aacute; morir en alg&uacute;n rinc&oacute;n, con una pensi&oacute;n de doncella...
+&iquest;Qu&eacute; es lo que he hecho al Cielo para merecer este destino? Veamos. &iquest;Por
+qu&eacute; no he de ser feliz como esas mujeres? &iquest;No valgo tanto como ellas? Si
+soy tan mala, es porque la desgracia me ha ulcerado, es porque la
+injusticia me ha ennegrecido el alma... Yo nac&iacute; tan dispuesta como
+ellas, m&aacute;s acaso, para ser buena, amante y caritativa... &iexcl;Oh! &iexcl;Dios m&iacute;o,
+los beneficios cuestan poco, cuando uno es rico, y la benevolencia es
+f&aacute;cil &aacute; los dichosos! &iexcl;Si yo estuviera en su lugar, y ellas en el m&iacute;o,
+me odiar&iacute;an, como yo las odio! &iexcl;Nadie ama &aacute; sus amos! &iexcl;Ah! esto es
+horrible, &iquest;no es verdad? Yo tambi&eacute;n lo s&eacute; y eso es lo que me anonada...
+Siento mi abyecci&oacute;n, me sonrojo de ella... &iexcl;y la conservo! &iexcl;Ay! Va usted
+&aacute; despreciarme ahora m&aacute;s que nunca, se&ntilde;or... &iexcl;Usted, &aacute; quien habr&iacute;a
+amado tanto, si me lo hubiera permitido! Usted, que podr&iacute;a volverme todo
+lo que he perdido, la esperanza, la paz, la bondad, la estimaci&oacute;n de mi
+misma... &iexcl;Ah! hubo un momento en que me cre&iacute; salvada... en que tuve por
+la primera vez un pensamiento de dicha, de porvenir, de orgullo...
+&iexcl;Desgraciada!</p>
+
+<p>Hab&iacute;ase apoderado de mis dos manos; sumergi&oacute; en ellas la cabeza, en
+medio de sus largos y flotantes rizos, llorando desesperadamente.</p>
+
+<p>&mdash;Mi querida ni&ntilde;a&mdash;le dije,&mdash;comprendo mejor que nadie los pesares y las
+amarguras de su situaci&oacute;n; pero perm&iacute;tame decirle que los aumenta mucho,
+nutriendo en su coraz&oacute;n los tristes sentimientos que acaba de
+expresarme. Todo eso es muy feo, no se lo oculto, y acabar&aacute; por merecer
+todo el rigor de su destino; pero veamos, su imaginaci&oacute;n exagera
+singularmente ese rigor. En cuanto al presente, usted es tratada aqu&iacute;,
+diga lo que quiera, como una amiga, y en el porvenir, no veo nada que
+impida que tambi&eacute;n salga de esta casa apoyada en el brazo de un esposo
+feliz. Por mi parte, estar&eacute; toda mi vida reconocido &aacute; su afecci&oacute;n; pero
+quiero decirle otra vez m&aacute;s, para acabar con este asunto: tengo deberes
+sagrados que llenar, y no quiero, ni puedo casarme.</p>
+
+<p>Mir&oacute;me repentinamente.&mdash;&iquest;Ni aun con Margarita?&mdash;dijo.</p>
+
+<p>&mdash;No veo lo que aqu&iacute; significa el nombre de la se&ntilde;orita Margarita.</p>
+
+<p>Rechaz&oacute; con una mano los cabellos que inundaban su fisonom&iacute;a y tendiendo
+la otra hacia m&iacute;, con gesto amenazador.&mdash;Usted la ama&mdash;dijo con voz
+sorda,&mdash;&oacute; m&aacute;s bien ama su dote; pero no la obtendr&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;orita Helouin!</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah!&mdash;respondi&oacute;&mdash;es usted demasiado ni&ntilde;o si crey&oacute; abusar de una mujer
+que ten&iacute;a la locura de amarle. Leo claramente sus maniobras, cr&eacute;ame. Por
+otra parte, s&eacute; qui&eacute;n es usted... No estaba lejos cuando la se&ntilde;orita de
+Porhoet transmiti&oacute; &aacute; la se&ntilde;ora de Laroque vuestra pol&iacute;tica
+confidencia...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;C&oacute;mo! &iquest;Usted escucha &aacute; las puertas, se&ntilde;orita?</p>
+
+<p>&mdash;No me cuido de sus ultrajes... Por otra parte, me vengar&eacute;, y muy
+pronto... &iexcl;Ah! es usted seguramente muy h&aacute;bil, se&ntilde;or de Champcey y no
+puedo menos de cumplimentarle... Representa admirablemente el papel de
+desinter&eacute;s y de reserva, que su amigo Laubepin no habr&aacute; dejado de
+recomendarle al enviarle aqu&iacute;... &Eacute;l sab&iacute;a con qui&eacute;n tendr&iacute;a que
+entenderse. Conoc&iacute;a demasiado la rid&iacute;cula man&iacute;a de esta muchacha. Cree
+usted tener ya su presa &iquest;no es verdad? Los bellos millones, cuya fuente
+es m&aacute;s &oacute; menos pura, seg&uacute;n se dice, pero que ser&iacute;an sin embargo muy &aacute;
+prop&oacute;sito para restaurar un marquesado y volver &aacute; dorar un escudo...
+Pues bien. Desde este momento puede renunciar &aacute; ellos. Porque le juro
+que no conservar&aacute; usted un d&iacute;a m&aacute;s su m&aacute;scara, vea aqu&iacute; la mano que se
+la arrancar&aacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita Helouin, es tiempo de poner fin &aacute; esta escena, porque ya raya
+en melodrama. Me ha hecho usted una buena jugada para prevenirme sobre
+el terreno de la delaci&oacute;n y de la calumnia; pero puede descender &aacute; &eacute;l en
+plena seguridad, pues le doy mi palabra de no imitarla. Despu&eacute;s de esto,
+soy su servidor.</p>
+
+<p>Dej&eacute; aquella infortunada criatura con un profundo sentimiento de
+disgusto, pero tambi&eacute;n de piedad.</p>
+
+<p>Aunque haya sospechado siempre que la organizaci&oacute;n mejor dotada, debe
+irritarse y torcerse, en proporci&oacute;n &aacute; sus dones, encontr&aacute;ndose en la
+situaci&oacute;n equ&iacute;voca y mortificante, que ocupa la se&ntilde;orita Helouin, nunca
+mi imaginaci&oacute;n hubiera podido sondear hasta el fondo, el abismo lleno de
+hiel que acaba de abrirse ante mis ojos. Ciertamente, cuando se piensa
+en ello, no puede concebirse g&eacute;nero de existencia, que someta un alma &aacute;
+m&aacute;s envenenadas tentaciones, ni que sea m&aacute;s capaz de desenvolver y de
+aguzar en el coraz&oacute;n las concupiscencias de la envidia, de sublevar &aacute;
+cada instante las convulsiones del orgullo, de exasperar todas las
+vanidades y todos los celos naturales en la mujer. Es indudable que el
+mayor n&uacute;mero de desgraciadas criaturas &aacute; quienes sus necesidades y
+talentos, obligan &aacute; profesar este empleo, tan honorable en s&iacute;, no
+escapan sino por la moderaci&oacute;n de sus sentimientos, con la ayuda de
+Dios, &oacute; por la firmeza de sus principios, &aacute; las deplorables agitaciones
+de que no hab&iacute;a podido garantirse la se&ntilde;orita Helouin; pero la prueba es
+temible. Algunas veces se me hab&iacute;a ocurrido el pensamiento de que mi
+hermana podr&iacute;a hallarse destinada por nuestras desgracias &aacute; entrar en
+alguna familia rica en calidad de preceptora: hice entonces juramento,
+sea cual fuere el porvenir que nos estuviera reservado, de dividir con
+Elena la m&aacute;s pobre boardilla, el pan m&aacute;s amargo del trabajo, antes que
+dejarla sentarse al fest&iacute;n envenenado de esa opulenta y odiosa
+servidumbre.</p>
+
+<p>Entretanto, si ten&iacute;a la firme determinaci&oacute;n de dejar el campo libre &aacute; la
+se&ntilde;orita Helouin y de no entrar por ning&uacute;n precio en las recriminaciones
+de una lucha degradante, no pod&iacute;a contemplar sin inquietud las
+consecuencias probables de la guerra desleal que acababa de declararme.
+Estaba evidentemente amenazado en lo que tengo de m&aacute;s sensible, en mi
+amor y en mi honor. Due&ntilde;a del secreto de mi vida, y del secreto de mi
+coraz&oacute;n, mezclando, con la p&eacute;rfida habilidad de su sexo, la verdad y la
+mentira, la se&ntilde;orita Helouin pod&iacute;a f&aacute;cilmente presentar mi conducta bajo
+un aspecto sospechoso, volver contra m&iacute; hasta las precauciones y los
+escr&uacute;pulos de mi delicadeza, y presentar mis acciones m&aacute;s inocentes bajo
+el color de una intriga meditada. Me era imposible saber con precisi&oacute;n
+qu&eacute; giro dar&iacute;a &aacute; su malevolencia, pero la conoc&iacute;a lo bastante para estar
+seguro que no se enga&ntilde;ar&iacute;a en la elecci&oacute;n de los medios. Conoc&iacute;a mejor
+que nadie los puntos d&eacute;biles de las imaginaciones que trataba de herir.
+Pose&iacute;a sobre el esp&iacute;ritu de la se&ntilde;orita Margarita y sobre el de su
+madre, el imperio natural del disimulo sobre el candor; gozaba cerca de
+ellas de toda la confianza que nace de un largo h&aacute;bito y de una
+intimidad cotidiana y sus <i>amas</i>, para emplear su lenguaje, no podr&iacute;an
+sospechar bajo las exterioridades de graciosa jovialidad y de obsequioso
+agasajo, de que se rodea con un arte consumado, el frenes&iacute; de orgullo y
+de ingratitud que roe &aacute; aquella alma miserable. Era demasiado veros&iacute;mil
+que una mano tan segura y tan sabia verter&iacute;a sus venenos con &eacute;xito
+completo en corazones as&iacute; preparados. A la verdad, la se&ntilde;orita Helouin
+pod&iacute;a temer, cediendo &aacute; su resentimiento, volver &aacute; colocar la mano de la
+se&ntilde;orita Margarita en la del se&ntilde;or Bevallan y apresurar su casamiento,
+que ser&iacute;a la ruina de su propia ambici&oacute;n; pero yo sab&iacute;a que el odio de
+una mujer no calcula nada y que se atreve &aacute; todo. Esperaba, pues, de su
+parte, la m&aacute;s pronta y la m&aacute;s ciega de las venganzas, y ten&iacute;a raz&oacute;n.</p>
+
+<p>Pas&eacute; en una penosa ansiedad las horas que hab&iacute;a destinado &aacute; m&aacute;s dulces
+pensamientos. Todo lo que la dependencia puede tener de m&aacute;s punzante
+para una conciencia recta, y el desprecio de m&aacute;s desgarrador para un
+coraz&oacute;n que ama, me oprim&iacute;a en aquellos momentos. La adversidad en mis
+peores d&iacute;as no me sirvi&oacute; jam&aacute;s una tan rebosada copa. Trat&eacute;, sin
+embargo, de trabajar como de costumbre. A eso de las cinco me traslad&eacute;
+al castillo. Las se&ntilde;oras hab&iacute;an vuelto al mediod&iacute;a. Hall&eacute; en el sal&oacute;n &aacute;
+la se&ntilde;orita Margarita, &aacute; la se&ntilde;ora de Aubry y al se&ntilde;or Bevallan, con
+dos &oacute; tres hu&eacute;spedes transeuntes. La se&ntilde;orita Margarita pareci&oacute; no
+apercibirse de mi presencia, y continu&oacute; conversando con el se&ntilde;or de
+Bevallan en un tono de animaci&oacute;n, que no le es habitual. Se trataba de
+un baile improvisado, que deb&iacute;a tener lugar aquella misma noche en el
+castillo vecino. Ella deb&iacute;a concurrir con su madre, &eacute; instaba al se&ntilde;or
+de Bevallan, para que las acompa&ntilde;ara: &eacute;ste se excusaba alegando que
+hab&iacute;a salido de su casa por la ma&ntilde;ana, antes de haber recibido la
+invitaci&oacute;n y que su <i>toilette</i> no era &aacute; prop&oacute;sito. La se&ntilde;orita
+Margarita, insistiendo con una coqueter&iacute;a afectuosa y sol&iacute;cita de la que
+parec&iacute;a sorprendido su mismo interlocutor, le dijo, que indudablemente
+ten&iacute;a a&uacute;n tiempo de ir &aacute; su casa, vestirse y volver &aacute; buscarlas. Se le
+aguardar&iacute;a &aacute; comer. El se&ntilde;or de Bevallan objet&oacute;, que todos sus caballos
+de tiro estaban en el pajar, y que no pod&iacute;a volver &aacute; caballo en traje de
+baile. Entonces&mdash;repuso la se&ntilde;orita,&mdash;ir&aacute; usted en la americana. Al
+mismo tiempo dirigi&oacute; por primera vez sus ojos hacia m&iacute;, y lanz&aacute;ndome una
+mirada en que vi estallar el rayo:&mdash;Se&ntilde;or Odiot&mdash;dijo con una voz breve
+de mandato,&mdash;vaya &aacute; decir que preparen el carruaje.</p>
+
+<p>Esta orden servil estaba tan fuera de la medida de las que acostumbraba
+dirigirme y de las que puede cre&eacute;rseme dispuesto &aacute; sufrir, que la
+atenci&oacute;n y la curiosidad de los m&aacute;s indiferentes se despert&oacute; al
+instante. Hubo un embarazoso silencio: el se&ntilde;or de Bevallan arroj&oacute; una
+mirada de asombro sobre la se&ntilde;orita Margarita; luego me mir&oacute;, tom&oacute; un
+aire grave y se levant&oacute;. Si se esperaba de mi parte alguna loca
+inspiraci&oacute;n de c&oacute;lera, gran decepci&oacute;n sufrieron. Ciertamente las
+insultantes palabras que acababan de caer sobre m&iacute;, de una boca tan
+bella, tan amada y tan b&aacute;rbara, hab&iacute;an hecho penetrar el fr&iacute;o de la
+muerte hasta las fuentes m&aacute;s profundas de mi vida, y dudo que una l&aacute;mina
+de acero, abri&eacute;ndose paso &aacute; trav&eacute;s de mi coraz&oacute;n, me hubiera causado una
+sensaci&oacute;n m&aacute;s horrible; pero jam&aacute;s me hall&eacute; tan tranquilo. El timbre de
+que se sirve habitualmente la se&ntilde;ora de Laroque para llamar &aacute; sus
+criados se hallaba &aacute; mi alcance sobre la mesa: apoy&eacute; el dedo en &eacute;l. Un
+criado entr&oacute; casi al momento.&mdash;Creo&mdash;le dije,&mdash;que la se&ntilde;orita Margarita
+tiene &oacute;rdenes que darle.</p>
+
+<p>A estas palabras que hab&iacute;a escuchado con una especie de estupor, la
+joven hizo violentamente con la cabeza un signo negativo y despidi&oacute; al
+criado. Ten&iacute;a mucha prisa en salir de aquel sal&oacute;n en que me ahogaba;
+pero no pude retirarme ante la actitud provocativa que afectaba el se&ntilde;or
+de Bevallan.</p>
+
+<p>&mdash;A fe m&iacute;a&mdash;murmur&oacute;,&mdash;que es cosa bastante particular.</p>
+
+<p>Fing&iacute; no oirlo. La se&ntilde;orita Margarita le dijo dos palabras bruscas en
+voz baja.&mdash;Me inclino, se&ntilde;orita&mdash;respondi&oacute; entonces en tono m&aacute;s
+elevado:&mdash;s&eacute;ame permitido solamente expresar el pesar sincero que siento
+en no tener el derecho de intervenir en esto.</p>
+
+<p>Levant&eacute;me al instante.&mdash;Se&ntilde;or de Bevallan&mdash;dije coloc&aacute;ndome &aacute; dos pasos
+de &eacute;l,&mdash;ese pesar es enteramente sup&eacute;rfluo, pues si no he cre&iacute;do deber
+obedecer las &oacute;rdenes de la se&ntilde;orita, estoy enteramente &aacute; las vuestras, y
+voy &aacute; esperarlas.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien, muy bien, se&ntilde;or; inmejorable&mdash;replic&oacute; el se&ntilde;or de Bevallan,
+agitando con gracia la mano para serenar &aacute; las mujeres.</p>
+
+<p>Nos saludamos y sal&iacute;.</p>
+
+<p>Com&iacute; solitariamente en mi torre, servido como de costumbre por el viejo
+Alain, instru&iacute;do sin duda por los rumores de antec&aacute;mara de lo que hab&iacute;a
+pasado, pues no ces&oacute; de clavarme miradas insinuantes, arrojando por
+intervalos profundos suspiros y observando contra su costumbre un
+taciturno silencio. S&oacute;lo interrogado por m&iacute;, me hizo saber que las
+se&ntilde;oras hab&iacute;an decidido no ir al baile aquella noche.</p>
+
+<p>Terminada mi breve comida, orden&eacute; un poco mis papeles y escrib&iacute; dos
+palabras al se&ntilde;or Laubepin. Para en todo caso le recomendaba &aacute; Elena. La
+idea del abandono en que la dejar&iacute;a en caso de una desgracia, me
+laceraba el coraz&oacute;n, sin alterar en lo m&aacute;s m&iacute;nimo mis inmutables
+principios. Puedo enga&ntilde;arme, pero he pensado siempre que el honor, en
+nuestra vida moderna, domina toda la jerarqu&iacute;a de los deberes. Suple hoy
+&aacute; tantas virtudes medio borradas en las conciencias, &aacute; tantas creencias
+casi muertas, juega en el estado de nuestra sociedad un papel tan
+tutelar, que jam&aacute;s pasar&aacute; por mi imaginaci&oacute;n la idea de debilitar sus
+derechos, de discutir sus decretos ni de subordinar sus obligaciones. El
+honor, en su car&aacute;cter indefinido, es alguna cosa superior &aacute; la ley y &aacute;
+la moral: no se le razona, se lo siente. Es una religi&oacute;n. Si no tenemos
+ya la locura de la cruz, conservemos la locura del honor.</p>
+
+<p>Adem&aacute;s, no hay sentimiento profundamente infiltrado en el alma humana,
+que si bien se medita, no sea sancionado por la raz&oacute;n. Es mejor, en todo
+caso, una ni&ntilde;a &oacute; una mujer solas en el mundo, que protegida por un
+hermano &oacute; por un marido deshonrado.</p>
+
+<p>Esperaba de un momento &aacute; otro alg&uacute;n mensaje del se&ntilde;or de Bevallan.
+Prepar&aacute;bame &aacute; pasar &aacute; la casa del preceptor de la villa, que es un
+oficial joven, herido en Crimea, y pedirle su concurso, cuando llamaron
+&aacute; mi puerta. El que entr&oacute; fu&eacute; el se&ntilde;or de Bevallan. Su fisonom&iacute;a
+expresaba como un d&eacute;bil matiz de embarazo, una especie de bonhom&iacute;a
+franca y alegre.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or&mdash;me dijo en tanto que yo le contemplaba con una sorpresa
+bastante viva,&mdash;este paso le parecer&aacute; un poco irregular; pero por suerte
+tengo una hoja de servicios, que &aacute; Dios gracias, pone mi valor al abrigo
+de toda sospecha. Por otra parte, tengo motivo para sentir esta noche un
+contento tal, que no deja lugar alguno en mi coraz&oacute;n para la hostilidad
+&oacute; el rencor. En fin, obedezco &aacute; &oacute;rdenes, que deben serme m&aacute;s que nunca
+sagradas. En resumen, vengo &aacute; tenderle la mano.</p>
+
+<p>Salud&eacute;le con gravedad, y le tom&eacute; la mano.</p>
+
+<p>&mdash;Ahora&mdash;agreg&oacute;, sent&aacute;ndose&mdash;me hallo m&aacute;s desahogado para desempe&ntilde;ar mi
+embajada. No ha mucho, se&ntilde;or, la se&ntilde;orita Margarita le ha dado en un
+momento de distracci&oacute;n, algunas instrucciones, que no eran seguramente
+del deber de usted. La susceptibilidad de usted se ha sublevado muy
+justamente, lo reconocemos, y las se&ntilde;oras me han encargado le haga
+aceptar sus disculpas. Sentir&iacute;an mucho que un error moment&aacute;neo les
+privara de sus buenos oficios, apreciados por ellas en todo su valor, y
+rompiera relaciones que consideran de un precio infinito. Por mi parte,
+se&ntilde;or, he adquirido esta noche con gran alegr&iacute;a, el derecho de unir mis
+instancias &aacute; las de aquellas se&ntilde;oras; los votos que desde hace largo
+tiempo hac&iacute;a, acaban de ser aceptados, y le estar&eacute; personalmente
+reconocido si no mezcla &aacute; los recuerdos dichosos de esta noche, el de
+una separaci&oacute;n que ser&iacute;a &aacute; la vez perjudicial y dolorosa &aacute; la familia en
+que tengo el honor de entrar.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or, no puedo menos que ser muy sensible &aacute; los testimonios que me
+rinde en nombre de esas se&ntilde;oras y en el suyo. Pero me perdonar&aacute; que no
+responda inmediatamente &aacute; ellos, por tratarse de una formal
+determinaci&oacute;n que exige m&aacute;s libertad de esp&iacute;ritu de la que a&uacute;n puedo
+gozar.</p>
+
+<p>&mdash;Me permitir&aacute; al menos llevarles alguna esperanza. Veamos, se&ntilde;or;
+puesto que la ocasi&oacute;n se presenta, rompamos para siempre la sombra de
+hielo que ha existido hasta aqu&iacute; entre los dos. Por mi parte, estoy muy
+dispuesto &aacute; ello. Desde luego, la se&ntilde;ora de Laroque, sin desprenderse de
+un secreto que no le pertenece, no me ha dejado ignorar que las
+circunstancias m&aacute;s honorables para usted se ocultan bajo la especie de
+misterio de que se rodea. Adem&aacute;s, le debo un reconocimiento particular;
+s&eacute; que ha sido usted consultado &aacute; prop&oacute;sito de mis pretensiones &aacute; la
+mano de la se&ntilde;orita Laroque, y que puedo jactarme de su apreciaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! se&ntilde;or, pienso no haber merecido...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! s&eacute;&mdash;replic&oacute; riendo&mdash;que no ha abundado en mi favor; pero en fin,
+no me ha perjudicado. Confieso tambi&eacute;n que me ha dado pruebas de una
+sagacidad real. Ha dicho que si la se&ntilde;orita Margarita no deb&iacute;a ser
+absolutamente dichosa conmigo, no ser&iacute;a tampoco desgraciada. Muy bien,
+el profeta Daniel no habr&iacute;a hablado con m&aacute;s verdad. Lo cierto es que esa
+ni&ntilde;a querida no ser&iacute;a absolutamente dichosa con nadie, pues no hallar&iacute;a
+en el mundo entero un marido que le hablara en verso desde por la ma&ntilde;ana
+hasta la noche... &iexcl;porque eso no se encuentra! Convengo que en este
+punto no soy de m&aacute;s calibre que otro cualquiera; pero, como me ha hecho
+el honor de decir, soy un hombre galante. Verdaderamente, cuando nos
+conozcamos mejor no lo dudar&aacute;. No soy un diablo malo; soy un buen
+chico... &iexcl;Dios m&iacute;o!... tengo defectos... &iexcl;los he tenido siempre!... he
+sido loco para las mujeres lindas... &iexcl;eso no puedo negarlo! pero es esa
+precisamente la prueba de que uno tiene buen coraz&oacute;n. Por otra parte,
+v&eacute;ome ya en el puerto... y me felicito de ello, porque, entre nosotros,
+comenzaba &aacute; fatigarme. Por fin, no quiero pensar sino en mi mujer y en
+mis hijos. De lo que deduzco con usted, que Margarita ser&aacute; perfectamente
+dichosa, es decir, tanto como puede serlo en este mundo con una cabeza
+como la suya: porque ser&eacute; bien galante para ella, no le rehusar&eacute; nada, y
+aun prevendr&eacute; todos sus deseos. &iexcl;Pero si me pide la luna y las estrellas
+no puedo ir &aacute; descolgarlas para serle agradable!... &iexcl;eso es
+imposible!... ahora mi querido amigo, d&eacute;me una vez m&aacute;s su mano.</p>
+
+<p>Se la d&iacute;. Levant&oacute;se.</p>
+
+<p>&mdash;Espero que ahora se quedar&aacute;... Veamos, desarr&uacute;gueme un poco esa
+frente... Nosotros le haremos la vida tan dulce como sea posible, pero
+es preciso condescender un poco. &iexcl;Qu&eacute; diablo!... gusta &aacute; usted mucho su
+tristeza... Vive, perd&oacute;neme la palabra, como un verdadero buho. &iexcl;Es
+usted una especie de espa&ntilde;ol de esos que ya no se ven!... &iexcl;Sacuda, pues,
+todo eso! Es usted joven, agradable, tiene entendimiento y talento;
+aprov&eacute;chese un poco de todas esas cosas... &iquest;Por qu&eacute; no hace usted la
+corte &aacute; la se&ntilde;orita Helouin? Eso le divertir&aacute;... es bonita, y se dejar&iacute;a
+decir... &iexcl;pero diantres! &iexcl;Yo olvido mi promoci&oacute;n &aacute; las grandes
+dignidades!... Vamos, adi&oacute;s; hasta ma&ntilde;ana. &iquest;No es as&iacute;?</p>
+
+<p>&mdash;Hasta ma&ntilde;ana, ciertamente.</p>
+
+<p>Y este hombre galante, que es una especie de espa&ntilde;ol de los que ya no se
+ven, me abandon&oacute; &aacute; mis reflexiones.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="uno_octubre" id="uno_octubre"></a>1.&ordm; de octubre.</p>
+
+
+<p>&iexcl;Singular acontecimiento! Aunque sus consecuencias no hayan sido hasta
+aqu&iacute; de las m&aacute;s felices, me ha producido mucho bien. Despu&eacute;s del duro
+golpe que me hiri&oacute;, hab&iacute;a quedado como entorpecido por el dolor. Esto me
+ha devuelto al menos al sentimiento de la vida y por la primera vez,
+despu&eacute;s de tres largas semanas, tengo el valor suficiente para abrir
+estas hojas y tomar de nuevo la pluma.</p>
+
+<p>Habi&eacute;ndoseme dado toda clase de satisfacciones, pens&eacute; que no ten&iacute;a raz&oacute;n
+alguna para dejar, &aacute; lo menos bruscamente, una posici&oacute;n y ventajas que
+despu&eacute;s de todo me son necesarias, y cuyo equivalente me ser&iacute;a muy
+dif&iacute;cil hallar inmediatamente. La perspectiva de los sufrimientos
+enteramente personales que me quedaban para afrontar y que, por otra
+parte, yo mismo me hab&iacute;a atra&iacute;do por mi debilidad, no pod&iacute;a autorizarme
+&aacute; abandonar deberes en los cuales no eran s&oacute;lo mis intereses los que se
+hallaban comprometidos. Adem&aacute;s, no quer&iacute;a que la se&ntilde;orita Margarita
+pudiese interpretar mi s&uacute;bita retirada, por el despecho que causa la
+p&eacute;rdida de una buena partida y me hac&iacute;a un punto de honor en mostrarle
+hasta el pie del altar una frente impasible; en cuanto al coraz&oacute;n, ella
+no lo ver&iacute;a. En fin, me content&eacute; con escribir al se&ntilde;or Laubepin, que mi
+situaci&oacute;n pod&iacute;a hac&eacute;rseme intolerable, bajo ciertas faces, de un
+instante &aacute; otro, y que ambicionaba &aacute;vidamente cualquier empleo, si menos
+retribu&iacute;do, m&aacute;s independiente.</p>
+
+<p>Desde el d&iacute;a siguiente, me present&eacute; en el castillo, donde el se&ntilde;or de
+Bevallan me acogi&oacute; con cordialidad. Salud&eacute; &aacute; las se&ntilde;oras con toda la
+naturalidad de que puedo disponer. No hubo, bien entendido, ninguna
+explicaci&oacute;n. La se&ntilde;ora de Laroque pareci&oacute;me conmovida y pensativa; la
+se&ntilde;orita Margarita algo vibrante a&uacute;n, pero pol&iacute;tica. En cuanto &aacute; la
+se&ntilde;orita Helouin, hall&aacute;base muy p&aacute;lida y manten&iacute;a los ojos inclinados
+sobre su bordado. La pobre ni&ntilde;a no pod&iacute;a felicitarse mucho del resultado
+final de su diplomacia. De tiempo en tiempo trataba de lanzar al
+triunfante se&ntilde;or de Bevallan miradas llenas de desd&eacute;n y de amenaza; pero
+en esa atm&oacute;sfera tempestuosa que hubiera inquietado seguramente &aacute; un
+novicio, el se&ntilde;or de Bevallan respiraba, circulaba y revoloteaba con la
+m&aacute;s perfecta facilidad. Este aplomo soberano irritaba visiblemente &aacute; la
+se&ntilde;orita Helouin, pero, al mismo tiempo, la domaba; sin embargo, si s&oacute;lo
+hubiera arriesgado perderse con su c&oacute;mplice, no dudo que le hubiera
+prestado inmediatamente, y con m&aacute;s raz&oacute;n, un servicio an&aacute;logo al que me
+hab&iacute;a dispensado la v&iacute;spera; pero era probable que, cediendo &aacute; su celosa
+c&oacute;lera y confesando su ingrata duplicidad, se perdiera sola; y ten&iacute;a
+toda la inteligencia necesaria para comprenderlo. El se&ntilde;or de Bevallan,
+en efecto, no era hombre para haberse franqueado contra ella sin
+reservarse alguna arma severa, que, en caso necesario, usar&iacute;a con
+inhumana sangre fr&iacute;a. La se&ntilde;orita Helouin pod&iacute;a decirse en verdad, que
+la v&iacute;spera se hab&iacute;a dado fe, bajo su sola palabra, &aacute; denuncias mucho m&aacute;s
+falsas; pero no ignoraba, que una mentira que adula &oacute; hiere el coraz&oacute;n,
+halla cr&eacute;dito m&aacute;s f&aacute;cilmente que una verdad indiferente. Resign&aacute;base,
+pues, no sin sentir amargamente, lo supongo, pues comprend&iacute;a que el arma
+de la traici&oacute;n se vuelve algunas veces contra la mano que la dirige.</p>
+
+<p>Durante este d&iacute;a y los que le siguieron me vi sometido &aacute; un g&eacute;nero de
+suplicio, que hab&iacute;a previsto, pero cuyos punzantes detalles no hab&iacute;a
+podido calcular. El casamiento hab&iacute;a sido fijado para dentro de un mes;
+deben hacerse, pues, sin retardo y apresuradamente todos los
+preparativos. Los ramos de la se&ntilde;ora Prevost llegaron regularmente cada
+ma&ntilde;ana; los encajes, las telas, los dijes afluyeron en seguida y fueron
+expuestos noche &aacute; noche en el sal&oacute;n, &aacute; los ojos de las alborotadas y
+celosas amigas. Fu&eacute; preciso dar sobre todo esto, mi opini&oacute;n y mis
+consejos. La se&ntilde;orita Margarita lo solicitaba con una especie de
+afectaci&oacute;n cruel. Yo obedec&iacute;a con agrado; luego entraba en mi torre,
+tomaba de un caj&oacute;n secreto el despedazado pa&ntilde;uelo que con riesgo de mi
+vida hab&iacute;a salvado y enjugaba mis ojos. &iexcl;Cobard&iacute;a a&uacute;n! pero &iquest;qu&eacute; hacer?
+La amo. La perfidia, la enemistad, errores irreparables, su orgullo y el
+m&iacute;o, nos separaban para siempre. &iexcl;Sea! &iexcl;pero nada impedir&aacute; &aacute; este
+coraz&oacute;n vivir y morir por ella!</p>
+
+<p>Por lo que respecta al se&ntilde;or de Bevallan, no sent&iacute;a odio alguno contra
+&eacute;l; no lo merece. Es un alma vulgar pero inofensiva. Pod&iacute;a, &aacute; Dios
+gracias, recibir sin hipocres&iacute;a las demostraciones de su trivial
+benevolencia y poner con tranquilidad mi mano entre las suyas; pero si
+su nula personalidad escapaba &aacute; mi odio, sent&iacute;a con una angustia
+profunda, desgarradora, hasta qu&eacute; punto aquel hombre era indigno de la
+encantadora criatura que poseer&iacute;a muy luego, y &aacute; qui&eacute;n jam&aacute;s
+comprender&iacute;a. Expresar el c&uacute;mulo de pensamientos amargos, de sensaciones
+sin nombre que sublevaban mi alma y que sublevan a&uacute;n la imagen pr&oacute;xima
+de esta odiosa y desigual alianza, no lo podr&eacute;, ni lo osar&eacute; jam&aacute;s. El
+amor verdadero tiene algo de sagrado, que imprime un car&aacute;cter
+sobrehumano &aacute; los dolores como &aacute; las alegr&iacute;as que nos da. Hay en la
+mujer que se ama no s&eacute; qu&eacute; divinidad, cuyo secreto parece que uno solo
+posee, que s&oacute;lo &aacute; uno pertenece y cuyo velo no puede ser tocado por una
+mano extra&ntilde;a, sin hacernos sentir un horror que no se parece &aacute; otro
+alguno: el estremecimiento de un sacrilegio. &iexcl;No es solamente un bien
+precioso que se nos arrebata; es un altar que se profana en nosotros, un
+misterio que se viola, un Dios que se ultraja! &iexcl;Ved ah&iacute; los celos, al
+menos los m&iacute;os! Cre&iacute;a muy sinceramente, que s&oacute;lo yo en el mundo ten&iacute;a
+ojos, inteligencia y coraz&oacute;n, capaces de ver, de comprender y de adorar
+en todas sus perfecciones la belleza de ese &aacute;ngel, que con cualquier
+otro se hallar&iacute;a como extraviada y perdida, que estaba destinada &aacute; m&iacute;
+solo, en cuerpo y alma, por toda la eternidad. Sent&iacute;a este orgullo
+inmenso, bastante expiado ya por un inmenso dolor.</p>
+
+<p>Sin embargo, un demonio burl&oacute;n murmuraba &aacute; mi o&iacute;do que seg&uacute;n todas las
+previsiones de la humana discreci&oacute;n, Margarita hallar&iacute;a m&aacute;s paz y
+felicidad real en la amistad templada de un marido razonable, que en la
+pasi&oacute;n real de un esposo caballeresco. &iquest;Ser&aacute; esto verdad, ser&aacute; esto
+posible? &iexcl;Yo no lo creo! Tendr&aacute; la paz: sea; pero al fin la paz no es la
+&uacute;ltima palabra de la vida, el s&iacute;mbolo supremo de la felicidad. Si
+bastara no sufrir y petrificarse el coraz&oacute;n para ser dichoso, muchas
+gentes que no lo merecen lo ser&iacute;an. A fuerza de raz&oacute;n y de prosa, se
+acaba por difamar &aacute; Dios y degradar su obra. Dios da la paz &aacute; los
+muertos, la pasi&oacute;n &aacute; los vivos. Hay en la vida, al lado de la vulgaridad
+de los intereses cotidianos, &aacute; la que no tengo la ni&ntilde;er&iacute;a de pretender
+escapar, una poes&iacute;a permitida. &iquest;Qu&eacute; digo?... ordenada. Es la revelaci&oacute;n
+del alma dotada de la inmortalidad. Es preciso que esa alma se sienta y
+se revele algunas veces, sea por transportes m&aacute;s all&aacute; de lo real, por
+aspiraciones m&aacute;s all&aacute; de lo posible, &oacute; por tempestades &oacute; por l&aacute;grimas.
+Si hay un sufrimiento que vale m&aacute;s que la dicha, &oacute; m&aacute;s bien que es la
+dicha misma, es el de una criatura viviente que conoce todas las
+turbaciones del coraz&oacute;n y todas las quimeras del pensamiento, y que
+divide estos nobles tormentos con un coraz&oacute;n igual, y un fraternal
+pensamiento... Ved ah&iacute; el drama que cada uno tiene el derecho, &oacute; para
+decirlo todo, el deber, de introducir en su vida, si tiene el t&iacute;tulo de
+hombre y quiere justificarlo.</p>
+
+<p>Por lo dem&aacute;s, la pobre ni&ntilde;a no gozar&aacute; esta misma paz tan ponderada. Que
+la uni&oacute;n de dos corazones inertes y de dos imaginaciones heladas
+engendre el reposo de la nada, lo concedo; pero la uni&oacute;n de la vida y de
+la muerte no puede sostenerse sin una violencia horrible y sin perpetuas
+amarguras.</p>
+
+<p>En medio de estas &iacute;ntimas miserias, cuya intensidad se redobla cada d&iacute;a,
+s&oacute;lo hallaba alg&uacute;n consuelo al lado de mi pobre y vieja amiga la
+se&ntilde;orita de Porhoet. Ella ignoraba &oacute; fing&iacute;a ignorar el estado de mi
+coraz&oacute;n, pero, en alusiones encubiertas, y tal vez involuntarias, posaba
+ligeramente sobre mis llagas sangrientas la mano delicada &eacute; ingeniosa de
+la mujer.</p>
+
+<p>Hay, por otra parte, en esa alma, viviente emblema de la resignaci&oacute;n y
+el sacrificio, y que parece flotar sobre la tierra, un desinter&eacute;s, una
+tranquilidad y una dulce firmeza, que se derramaban sobre m&iacute;. Llegu&eacute; &aacute;
+comprender su inocente locura, y aun asociarme &aacute; ella con una especie de
+ingenuidad. Inclinado sobre mi &aacute;lbum encerr&aacute;bame con ella durante largas
+horas en su catedral, y respiraba all&iacute; por un momento los vagos perfumes
+de una ideal serenidad.</p>
+
+<p>Iba tambi&eacute;n &aacute; buscar casi todos los d&iacute;as en la casa de la anciana
+se&ntilde;orita, otro g&eacute;nero de distracci&oacute;n. No hay trabajo al que el h&aacute;bito
+deje de prestar alg&uacute;n encanto. Para no hacer sospechar &aacute; la se&ntilde;orita de
+Porhoet la p&eacute;rdida definitiva de su pleito, prosegu&iacute;a regularmente la
+exploraci&oacute;n de sus archivos de familia. Descubr&iacute;a por intervalos en
+aquella selva de tradiciones y leyendas, rasgos de costumbres que
+despertaban mi curiosidad y transportaban por un momento mi imaginaci&oacute;n
+&aacute; los tiempos pasados, lejos de la desconsoladora realidad. La se&ntilde;orita
+de Porhoet, cuyas ilusiones eran sostenidas por mi perseverancia, me
+atestiguaba una gratitud que poco merec&iacute;a, pues hab&iacute;a acabado por hallar
+en aquel estudio, en adelante sin utilidad positiva, un inter&eacute;s que
+pagaba mi trabajo y que proporcionaba un solaz saludable &aacute; mis pesares.</p>
+
+<p>Entretanto, &aacute; medida que el t&eacute;rmino fatal se aproximaba, la se&ntilde;orita
+Margarita perd&iacute;a la vivacidad febril de que hab&iacute;a parecido animada desde
+el d&iacute;a en que el matrimonio qued&oacute; definitivamente arreglado. Reca&iacute;a al
+menos por instantes, en su actitud familiar de otro tiempo, de dolencia
+pasiva y sombr&iacute;a meditaci&oacute;n. Sorprend&iacute; una &oacute; dos veces sus miradas
+clavadas sobre m&iacute; con una especie de perplejidad extraordinaria. La
+se&ntilde;ora de Laroque, por su parte, me miraba &aacute; menudo con aire de
+inquietud y de indecisi&oacute;n, como si hubiera deseado y temido al mismo
+tiempo, entablar conmigo alguna conversaci&oacute;n penosa. Anteayer, la
+casualidad hizo que me hallase solo con ella en el sal&oacute;n, habiendo
+salido bruscamente la se&ntilde;orita Helouin para dar una orden. La
+conversaci&oacute;n indiferente en que nos hall&aacute;bamos comprometidos ces&oacute; al
+instante como por un secreto acuerdo; despu&eacute;s de un corto intervalo de
+silencio:</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or&mdash;me dijo la se&ntilde;ora de Laroque con acento penetrado,&mdash;deposita
+usted muy mal sus confidencias.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Mis confidencias, se&ntilde;ora! No puedo comprenderla. A excepci&oacute;n de la
+se&ntilde;orita de Porhoet, nadie en el castillo ha recibido de m&iacute;, ni la
+sombra de una confidencia.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ay!&mdash;respondi&oacute;&mdash;quiero creerlo... lo creo... pero no es bastante.</p>
+
+<p>En el mismo instante entr&oacute; la se&ntilde;orita Helouin, y todo qued&oacute; conclu&iacute;do.</p>
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente, es decir, ayer muy temprano, hab&iacute;a partido &aacute; caballo
+para vigilar en los alrededores el corte de algunos bosques. A eso de
+las cuatro de la tarde volv&iacute; en direcci&oacute;n al castillo, cuando en un
+brusco recodo del camino hall&eacute;me s&uacute;bitamente de frente &aacute; frente con la
+se&ntilde;orita Margarita. Estaba sola. Dispon&iacute;ame &aacute; pasar, salud&aacute;ndola; pero
+ella detuvo su caballo.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Qu&eacute; bello d&iacute;a de oto&ntilde;o, se&ntilde;or!&mdash;me dijo.</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, se&ntilde;orita. &iquest;Se pasea usted?</p>
+
+<p>&mdash;Ya lo ve. Uso de mis &uacute;ltimos momentos de independencia... y aun abuso,
+pues me siento algo aburrida de mi soledad... Pero Alain es necesario en
+casa... Mi pobre Mervyn est&aacute; cojo... &iquest;Quiere usted reemplazarlos, por
+ventura?</p>
+
+<p>&mdash;Con el mayor gusto. &iquest;Ad&oacute;nde va usted?</p>
+
+<p>&mdash;No lo s&eacute;... ten&iacute;a la idea de llegar hasta la torre d'Elven.&mdash;Y
+se&ntilde;alaba con la punta de su l&aacute;tigo una cumbre brumosa que se elevaba &aacute;
+la derecha del camino.&mdash;Creo&mdash;agreg&oacute;&mdash;que jam&aacute;s ha hecho usted esa
+peregrinaci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Es cierto. A menudo he tenido tentaci&oacute;n de hacerla, pero sin saber por
+qu&eacute;, la he aplazado hasta ahora.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues bien! eso nos viene perfectamente, pero es ya bastante tarde, y
+si gusta, es preciso apresurarse un poco.</p>
+
+<p>Volv&iacute; la brida y partimos al galope.</p>
+
+<p>Mientras corr&iacute;amos trataba de explicarme aquella inesperada fantas&iacute;a,
+que no dejaba de parecerme un poco premeditada. Supuse que el tiempo y
+la reflexi&oacute;n habr&iacute;an podido atenuar en el esp&iacute;ritu de la se&ntilde;orita
+Margarita la primera impresi&oacute;n de las calumnias que me hab&iacute;an levantado.
+Aparentemente hab&iacute;a acabado por concebir algunas dudas sobre la
+veracidad de la se&ntilde;orita Helouin que se hab&iacute;an comprobado con la
+casualidad, para ofrecerme bajo una forma disfrazada una especie de
+reparaci&oacute;n que se cre&iacute;a deberme.</p>
+
+<p>En medio de las preocupaciones que entonces me asaltaban, daba escasa
+importancia al fin particular que nos propon&iacute;amos en aquel extra&ntilde;o
+paseo. Sin embargo, hab&iacute;a o&iacute;do &aacute; menudo citar &aacute; mi alrededor &aacute; la torre
+d'Elven, como una de las ruinas m&aacute;s interesantes del pa&iacute;s, y jam&aacute;s hab&iacute;a
+recorrido ninguno de los dos caminos que de Rennes &oacute; de Joselyn se
+dirigen hacia el mar, sin contemplar con &aacute;vida mirada esa masa indecisa,
+que se ve sobresalir en medio de los lejanos eriales como una enorme
+piedra levantada; pero el tiempo y la ocasi&oacute;n me hab&iacute;an faltado.</p>
+
+<p>La aldea d'Elven que atravesamos, aflojando un poco nuestra carrera, da
+una idea verdaderamente pasmosa de lo que pod&iacute;a ser una villa de la edad
+media. La forma de las casas, bajas y sombr&iacute;as, no ha cambiado desde
+hace cinco siglos. Cree uno so&ntilde;ar, cuando uno mira por esos anchos
+huecos ovalados y sin marco, que ocupan el lugar de ventanas, aquellos
+grupos de mujeres de salvaje mirada y traje escultural, que en la sombra
+hilan su copo conversando en voz baja y en lengua desconocida. Parece
+que aquellos parduscos espectros acaban de dejar sus losas funerarias,
+para ejecutar entre s&iacute; alguna escena de otras edades, cuyo &uacute;nico testigo
+viviente somos nosotros. Esto causa una especie de opresi&oacute;n. La poca
+vida que &aacute; nuestro alrededor se manifiesta en la &uacute;nica calle de la
+villa, presenta el mismo car&aacute;cter de extra&ntilde;eza y de arca&iacute;smo fielmente
+conservado de un mundo desvanecido.</p>
+
+<p>A poca distancia d'Elven, tomamos un camino extraviado que nos condujo &aacute;
+la cumbre de una &aacute;rida colina. Desde all&iacute; percibimos distintamente,
+aunque &aacute; mucha distancia, el coloso feudal, dominando frente &aacute; nosotros
+en una altura poblada de &aacute;rboles. El erial en que nos hall&aacute;bamos, bajaba
+por una escarpada pendiente hacia unas praderas pantanosas guarnecidas
+por una espesa selva. Descendimos por la parte contraria y nos hallamos
+muy luego internados en los bosques. Seguimos entonces una estrecha
+calzada, cuyo empedrado desunido y escabroso ha debido resonar bajo el
+pie herrado de nuestros caballos. Desde largo tiempo hab&iacute;a dejado de ver
+la torre d'Elven, cuya posici&oacute;n ni aun pod&iacute;a conjeturar, cuando se
+apareci&oacute; repentinamente entre el follaje, levant&aacute;ndose &aacute; dos pasos de
+nosotros, con la prontitud de una aparici&oacute;n. Esta torre no est&aacute;
+arruinada; conserva hoy toda su altura primitiva, que pasa de cien
+pies, y las hiladas regulares de granito que componen el magn&iacute;fico
+aparato octogonal, le dan el aspecto de un trozo formidable cortado
+ayer, por el m&aacute;s puro cincel. Nada m&aacute;s imponente, m&aacute;s orgulloso ni m&aacute;s
+sombr&iacute;o que este viejo torre&oacute;n, impasible en medio de los tiempos, y
+aislado en la espesura de los bosques. Arboles de gigantesca altura han
+brotado en los profundos fosos que lo rodean, y su cima alcanza apenas &aacute;
+los huecos de las ventanas m&aacute;s bajas. Esta vegetaci&oacute;n gigantesca, en que
+se pierde confusamente la base del edificio, acaba de darle un color de
+fant&aacute;stico misterio. En esta soledad, en medio de las selvas, &aacute; la faz
+de aquella masa de extra&ntilde;a arquitectura que surge repentinamente,
+imposible es no pensar en esas torres encantadas donde algunas bellas
+princesas duermen un sue&ntilde;o secular.</p>
+
+<p>&mdash;Hasta este d&iacute;a&mdash;me dijo la se&ntilde;orita Margarita, &aacute; quien yo trataba de
+comunicar mis impresiones,&mdash;ah&iacute; tiene usted todo lo que conozco de ella,
+pero si le interesa despertar &aacute; la princesa, podemos entrar. Por lo que
+he averiguado, hay siempre en estos alrededores un pastor &oacute; pastora, que
+tiene la llave. Atemos nuestros caballos y pong&aacute;monos en su busca, usted
+del pastor y yo de la pastora.</p>
+
+<p>Los caballos fueron encerrados en un peque&ntilde;o cercado vecino &aacute; las
+ruinas, y la se&ntilde;orita Margarita y yo nos separamos un momento para hacer
+una especie de batida en los alrededores. Tuvimos el pesar de no hallar
+ni al pastor ni &aacute; la pastora. Nuestro deseo de visitar el interior de la
+torre, creci&oacute; entonces naturalmente con el atractivo del fruto
+prohibido, y pasamos &aacute; la ventura un puente echado sobre los fosos. Con
+viva satisfacci&oacute;n nuestra, la maciza puerta de la torre no estaba
+cerrada: s&oacute;lo tuvimos que empujarla para penetrar en un reducido
+vest&iacute;bulo, obscuro, obstru&iacute;do por las ruinas y que pod&iacute;a en otro tiempo
+haber servido de cuerpo de guardia; de all&iacute; pasamos &aacute; una vasta sala
+casi circular, cuya chimenea conserva a&uacute;n sobre su escudo las armas de
+las cruzadas; una ancha ventana abierta &aacute; nuestro frente y atravesada
+por la cruz simb&oacute;lica, netamente cortada en la piedra, iluminaba la
+regi&oacute;n interior de aquel recinto, en tanto que la mirada se perd&iacute;a en la
+sombra incierta de las altas b&oacute;vedas casi hundidas. Al ruido de nuestros
+pasos, vol&oacute; de esta obscuridad una multitud de p&aacute;jaros invisibles y
+sacudieron sobre nuestras cabezas el polvo de los siglos. Subiendo sobre
+los bancos de granito que se hallan dispuestos &aacute; uno y otro lado de la
+pared en forma de gradas, pudimos desde el alf&eacute;izar de la ventana echar
+una ojeada al exterior sobre la profundidad de los fosos y partes
+arruinadas de la fortaleza; pero hab&iacute;amos notado desde nuestra entrada
+las primeras gradas de una escalera practicada en el espesor de la
+muralla, y sent&iacute;amos una prisa infant&iacute;l por llevar adelante nuestros
+descubrimientos. Emprendimos la ascensi&oacute;n; yo abr&iacute; la marcha y la
+se&ntilde;orita Margarita me sigui&oacute; valientemente, entendi&eacute;ndose, como pod&iacute;a,
+con sus largos vestidos. De lo alto de la plataforma, el panorama es
+inmenso y delicioso. Las suaves tintas del crep&uacute;sculo sombreaban en ese
+mismo instante el oc&eacute;ano de follaje medio dorado por el oto&ntilde;o; los
+sombr&iacute;os pantanos, los verdes prados y los horizontes de entrecruzadas
+pendientes que se mezclaban y suced&iacute;an bajo nuestros ojos hasta la m&aacute;s
+lejana extremidad. En presencia de este paisaje grandioso, triste &eacute;
+infinito, sent&iacute;amos la paz de la soledad, el silencio de la noche y la
+melancol&iacute;a de los tiempos pasados, descender &aacute; la vez como un encanto
+poderoso sobre nuestros esp&iacute;ritus y nuestros corazones. Esa hora de
+contemplaci&oacute;n com&uacute;n, de emociones divididas, de profunda y pura
+voluptuosidad era, sin duda, la &uacute;ltima que me fuera dado vivir &aacute; su
+lado, y me extasiaba con una violencia de sensibilidad casi dolorosa.
+Por lo que hace &aacute; Margarita, no s&eacute; lo que pasaba: hab&iacute;ase sentado sobre
+el borde del parapeto, miraba &aacute; lo lejos y callaba. Yo no o&iacute;a sino el
+soplo un poco precipitado de su aliento.</p>
+
+<p>No podr&eacute; decir cu&aacute;ntos instantes se pasaron de este modo. Cuando los
+vapores se condensaron en la parte superior de las praderas m&aacute;s bajas, y
+los &uacute;ltimos horizontes comenzaron &aacute; borrarse en la sombra creciente,
+Margarita se levant&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Vamos&mdash;dijo &aacute; media voz, y como si una cortina hubiese ca&iacute;do sobre
+alg&uacute;n sentido espect&aacute;culo&mdash;esto acab&oacute;!&mdash;Luego, comenz&oacute; &aacute; descender y yo
+la segu&iacute;.</p>
+
+<p>Cuando quisimos salir de la torre, grande fu&eacute; nuestra sorpresa al hallar
+cerrada la puerta. Al parecer, el joven guardi&aacute;n, ignorando nuestra
+presencia, hab&iacute;a dado vuelta &aacute; la llave, mientras nos hall&aacute;bamos en la
+plataforma. La primera impresi&oacute;n fu&eacute; la de la alegr&iacute;a. La torre era
+decididamente una torre encantada. Hice algunos esfuerzos vigorosos para
+romper el encanto; pero el pestillo enorme de la antigua cerradura
+estaba s&oacute;lidamente asegurado en el granito y tuve que renunciar &aacute;
+desprenderlo. Volv&iacute; entonces mis ataques contra la puerta misma; pero
+los goznes macizos y los tableros de encina chapeados de hierro,
+opusi&eacute;ronme la resistencia m&aacute;s invencible. Dos &oacute; tres morrillos que tom&eacute;
+de los escombros y lanc&eacute; contra el obst&aacute;culo, no consiguieron sino
+hacer vacilar la b&oacute;veda y destacar de ella algunos fragmentos, que
+vinieron &aacute; caer &aacute; nuestros pies. Corr&iacute; entonces &aacute; la ventana y d&iacute;
+algunos gritos, &aacute; los que nadie respondi&oacute;. Durante diez minutos, los
+renov&eacute; de instante en instante con el mismo &eacute;xito, al mismo tiempo que
+aprovech&aacute;bamos apresuradamente las &uacute;ltimas luces del d&iacute;a para explorar
+minuciosamente todo el interior de la torre; pero excepto la puerta, que
+se hallaba como murada para nosotros, y la gran ventana, que un abismo
+de cerca de treinta pies separaba del fondo de los fosos, no pudimos
+descubrir salida alguna.</p>
+
+<p>Entretanto, la noche acababa de caer sobre los campos, y las tinieblas
+hab&iacute;an invadido la vieja torre. Algunos reflejos de luna penetraban
+solamente por el alf&eacute;izar de la ventana y blanqueaban oblicuamente la
+piedra de las gradas. La se&ntilde;orita Margarita, que poco &aacute; poco hab&iacute;a
+perdido toda apariencia de buen humor, dej&oacute; a&uacute;n de responder &aacute; las
+conjeturas m&aacute;s &oacute; menos veros&iacute;miles con que trataba de enga&ntilde;ar sus
+inquietudes. Mientras ella se manten&iacute;a en la sombra, silenciosa &eacute;
+inm&oacute;vil, yo estaba sentado en plena claridad sobre la grada m&aacute;s pr&oacute;xima
+&aacute; la ventana: desde all&iacute; arrojaba a&uacute;n por intervalos un grito de
+llamada; pero para decir la verdad, &aacute; medida que el &eacute;xito de mis
+esfuerzos se hac&iacute;a m&aacute;s incierto, me sent&iacute;a presa de una alegr&iacute;a
+irresistible. Ve&iacute;a en efecto, realizarse, para m&iacute;, repentinamente, el
+sue&ntilde;o m&aacute;s eterno y m&aacute;s imposible de los amantes; me hallaba encerrado en
+el fondo de un desierto y en la m&aacute;s estrecha soledad, con la mujer que
+amaba. &iexcl;Por largas horas no habr&iacute;a all&iacute;, sino ella y yo en el mundo,
+sino su vida y la m&iacute;a! Pensaba en todos los testimonios de dulce
+protecci&oacute;n y de tierno respeto, que iba &aacute; tener el derecho y el deber de
+prodigarla; represent&aacute;bame, sus temores calmados, su confianza, su
+sue&ntilde;o; me dec&iacute;a con un encanto profundo, que aquella noche afortunada,
+si no pod&iacute;a darme el amor de aquella criatura querida, iba al menos &aacute;
+asegurarme para siempre su m&aacute;s inquebrantable estimaci&oacute;n.</p>
+
+<p>Cuando me abandonaba con todo el ego&iacute;smo de la pasi&oacute;n &aacute; mi secreto
+&eacute;xtasis, del que es f&aacute;cil se dibujara alg&uacute;n reflejo en mi fisonom&iacute;a, fu&iacute;
+despertado repentinamente por estas palabras, que me eran dirigidas con
+voz sorda y en un tono de afectada tranquilidad:</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Se&ntilde;or Marqu&eacute;s de Champcey, ha habido muchos cobardes en su familia
+antes que usted?</p>
+
+<p>Levant&eacute;me y volv&iacute; &aacute; caer de nuevo sobre el banco de piedra, clavando
+una mirada est&uacute;pida en las tinieblas en que entreve&iacute;a vagamente el
+contorno de la joven. Una sola idea se me ocurri&oacute;, pero una idea
+terrible; era que el miedo y el pesar la turbaran el cerebro y que fuera
+&aacute; enloquecer.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Margarita!&mdash;exclam&eacute; sin saber lo que dec&iacute;a.</p>
+
+<p>Esta palabra acab&oacute; sin duda de irritarla.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! qu&eacute; odioso es esto&mdash;replic&oacute;.&mdash;&iexcl;Qu&eacute; cobarde, s&iacute;, lo repito,
+qu&eacute; cobarde!</p>
+
+<p>La verdad empezaba &aacute; manifestarse &aacute; mi esp&iacute;ritu. Descend&iacute; uno de los
+escalones.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Qu&eacute; es lo que hay, pues?&mdash;le dije fr&iacute;amente.</p>
+
+<p>&mdash;Es usted&mdash;respondi&oacute; con una brusca vehemencia&mdash;quien ha pagado &aacute; ese
+hombre, &aacute; ese ni&ntilde;o, &oacute; lo que sea, para que nos aprisione en esta
+miserable torre. Ma&ntilde;ana estar&eacute; perdida... deshonrada en la opini&oacute;n y no
+podr&eacute; pertenecer sino &aacute; usted. He ah&iacute; su c&aacute;lculo, &iquest;no es verdad? Pero
+&eacute;ste, se lo aseguro, no tendr&aacute; mejor &eacute;xito que los otros. Me conoce a&uacute;n
+muy imperfectamente si cree que no preferir&iacute;a el deshonor, el claustro,
+la muerte, todo, &aacute; la abyecci&oacute;n de ligar mi mano y mi vida con la suya.
+Y aun cuando este ardid infame tuviera &eacute;xito, aun cuando tuviese la
+debilidad, que ciertamente no tendr&eacute;, de entregarle mi persona, y lo
+que le importa m&aacute;s, mi fortuna, en cambio de ese bello rasgo de astucia,
+&iquest;qu&eacute; especie de hombre es usted? D&iacute;game, &iquest;de qu&eacute; fango ha salido, para
+querer una fortuna y una mujer adquiridos &aacute; ese precio? &iexcl;Ah! hasta
+gracias debe darme de que no acceda &aacute; sus deseos. Son imprudentes,
+cr&eacute;amelo, pues si alguna vez la verg&uuml;enza p&uacute;blica me arrojara en sus
+brazos le despreciar&iacute;a de tal modo, que aplastar&iacute;a su coraz&oacute;n. S&iacute;, aun
+cuando fuese tan duro, tan helado como estas piedras, yo le sacar&iacute;a
+sangre... yo le har&iacute;a brotar l&aacute;grimas.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;orita&mdash;dije con toda la calma de que pude disponer&mdash;le suplico que
+se recobre, que vuelva &aacute; la raz&oacute;n. Le aseguro por mi honor, que me
+ultraja. Tenga &aacute; bien reflexionarlo. Sus suposiciones no reposan sobre
+ninguna verosimilitud. Yo no he podido preparar de ninguna manera la
+perfidia de que me acusa, y sobre todo, aunque lo hubiera podido,
+&iquest;cu&aacute;ndo le he dado el derecho de creerme capaz de ello?</p>
+
+<p>&mdash;Todo cuanto s&eacute; de usted me da ese derecho&mdash;exclam&oacute; cortando el aire
+con su l&aacute;tigo.&mdash;Es menester que le diga una vez por todas, lo que tengo
+en el alma, hace largo tiempo. &iquest;Qu&eacute; ha venido &aacute; hacer &aacute; nuestra casa
+bajo un nombre, y bajo un car&aacute;cter supuesto? Mi madre y yo &eacute;ramos
+dichosas, est&aacute;bamos tranquilas; usted nos ha tra&iacute;do una confusi&oacute;n, un
+desorden y pesares, que nosotras no conoc&iacute;amos. Para alcanzar su fin,
+para reparar las brechas de su fortuna, ha usurpado nuestra confianza,
+ha hecho trizas nuestro reposo, ha jugado con nuestros sentimientos m&aacute;s
+puros, m&aacute;s verdaderos y m&aacute;s sagrados, ha estropeado y destrozado
+nuestros corazones sin piedad. Vea ah&iacute; lo que ha hecho, &oacute; querido hacer,
+poco importa. Pues bien, debo decir que estoy profundamente cansada y
+herida de todo esto; se lo aseguro. Y cuando en este momento acaba de
+ofrecerme en prenda, su honor de gentilhombre, que le ha permitido hacer
+tantas cosas indignas, tengo sin duda el derecho de no creer en &eacute;l, y no
+creo.</p>
+
+<p>Yo estaba fuera de m&iacute;: tom&eacute; sus dos manos en un transporte de violencia
+que la domin&oacute;:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Margarita, pobre hija m&iacute;a!... &iexcl;esc&uacute;cheme! &iexcl;La amo, es cierto, y jam&aacute;s
+amor m&aacute;s ferviente, m&aacute;s desinteresado, ni m&aacute;s santo, ardi&oacute; en el coraz&oacute;n
+de un hombre! Pero usted tambi&eacute;n me ama... &iexcl;Me ama, desgraciada! y sin
+embargo, me mata... Habla de coraz&oacute;n triturado y destrozado... &iexcl;Ah! &iquest;y
+qu&eacute; hace usted con el m&iacute;o? &Eacute;l le pertenece: yo se lo abandono, pero en
+cuanto &aacute; mi honor, lo guardo... est&aacute; intacto... y antes de poco le
+forzar&eacute; &aacute; reconocerlo... Y sobre ese honor, le juro que si muero me
+llorar&aacute;; y que si vivo, jam&aacute;s... por mucho que la adore... aun cuando la
+viese de rodillas ante m&iacute;, jam&aacute;s ser&iacute;a mi esposa, &aacute; menos que usted
+fuese tan pobre como yo, &oacute; yo tan rico como usted. Y ahora, proceda.
+&iexcl;Pida &aacute; Dios milagros porque ya es tiempo!</p>
+
+<p>La rechac&eacute; entonces bruscamente lejos del alf&eacute;izar de la ventana y me
+lanc&eacute; sobre las gradas superiores: hab&iacute;a concebido un proyecto
+desesperado que ejecut&eacute; en el instante con la precipitaci&oacute;n de una
+verdadera demencia. Como he dicho antes, la cima de las hayas y de las
+encinas, que se levantan en los fosos de la torre se elevan hasta el
+nivel de la ventana. Con ayuda de mi l&aacute;tigo doblado, atraje &aacute; m&iacute; la
+extremidad de las ramas m&aacute;s pr&oacute;ximas, tom&eacute; una &aacute; la ventana y me lanc&eacute;
+en el vac&iacute;o. O&iacute; mi nombre, arriba de mi cabeza &iexcl;M&aacute;ximo! proferido
+repentinamente con un grito desgarrador. Las ramas de que me hab&iacute;a
+agarrado se inclinaron en toda su largura hacia el abismo: hubo un
+crujido siniestro; estallaron bajo mi peso, y ca&iacute; rudamente sobre el
+suelo.</p>
+
+<p>Supongo que la naturaleza fangosa del terreno amortigu&oacute; la violencia del
+choque, pues me sent&iacute; vivo aunque herido. Uno de mis brazos hab&iacute;a dado
+sobre el declive de material del cimiento y sent&iacute;a un dolor tan agudo,
+que mi coraz&oacute;n desfallec&iacute;a. Experiment&eacute; un corto aturdimiento. Fu&iacute;
+despertado por la voz desesperada de Margarita.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;M&aacute;ximo! &iexcl;M&aacute;ximo! por favor, por piedad, en nombre de Dios, h&aacute;bleme,
+perd&oacute;neme.&mdash;Me levant&eacute; y la vi en el hueco de la ventana, en medio de
+una aureola de p&aacute;lida luz, con la cabeza desnuda, los cabellos ca&iacute;dos,
+la mano crispada sobre el travesa&ntilde;o de la cruz, y los ojos ardientemente
+fijos sobre el sombr&iacute;o precipicio.</p>
+
+<p>&mdash;No tema nada&mdash;le dije.&mdash;No me he hecho mal alguno. Tenga solamente
+paciencia por una &oacute; dos horas. Deme el tiempo de ir hasta el castillo,
+es lo m&aacute;s seguro. Est&eacute; cierta que guardar&eacute; el secreto, y salvar&eacute; su
+honor, como acabo de salvar el m&iacute;o.</p>
+
+<p>Sal&iacute; penosamente de los fosos y fu&iacute; &aacute; tomar mi caballo. Serv&iacute;me de mi
+pa&ntilde;uelo para suspender y fijar mi brazo izquierdo, que me era
+enteramente in&uacute;til y me hac&iacute;a sufrir mucho. Gracias &aacute; la claridad de la
+noche hall&eacute; f&aacute;cilmente el camino. Una hora despu&eacute;s llegaba al castillo.
+Se me dijo que el doctor Desmarest estaba en el sal&oacute;n. Me apresur&eacute; &aacute;
+presentarme &aacute; &eacute;l, y hall&eacute; all&iacute; como una docena de personas, cuyo
+continente acusaba su estado de preocupaci&oacute;n y de alarma.</p>
+
+<p>&mdash;Doctor&mdash;dije alegremente al entrar&mdash;mi caballo acaba de asustarse de
+su sombra, me ha tirado en el camino, y creo tener el brazo izquierdo
+estropeado. &iquest;Quiere usted verlo?</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo estropeado?&mdash;dijo el se&ntilde;or Desmarest, despu&eacute;s de desatar el
+pa&ntilde;uelo&mdash;si lo tiene completamente roto, &iexcl;pobre hijo m&iacute;o!</p>
+
+<p>La se&ntilde;ora de Laroque arroj&oacute; un d&eacute;bil grito y se aproxim&oacute; &aacute; m&iacute;.&mdash;Vaya,
+que esta es una noche de desgracias&mdash;dijo.</p>
+
+<p>Fing&iacute; sorprenderme.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Pues qu&eacute;! &iquest;hay alguna otra cosa a&uacute;n?&mdash;exclam&eacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Dios m&iacute;o, temo que haya sucedido alguna desgracia &aacute; mi hija. Sali&oacute; &aacute;
+caballo a las tres, son las ocho, y a&uacute;n no ha vuelto.</p>
+
+<p>&mdash;La se&ntilde;orita Margarita... pero si la he encontrado...</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo... d&oacute;nde, cu&aacute;ndo? perd&oacute;n, se&ntilde;or, pero es la angustia de una
+madre.</p>
+
+<p>&mdash;La he encontrado en el camino, &aacute; eso de las cinco. Nos hemos cruzado.
+Ella me dijo, que pensaba llegar hasta la torre d'Elven.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;A la torre d'Elven! Se habr&aacute; extraviado en los bosques. Es preciso ir
+&aacute; buscarla prontamente. Que se den las &oacute;rdenes.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or de Bevallan pidi&oacute; en el momento caballos. Yo afect&eacute; al
+principio querer reunirme &aacute; la cabalgata, pero la se&ntilde;ora de Laroque y el
+doctor me lo prohibieron en&eacute;rgicamente, y me dej&eacute; persuadir sin trabajo
+de que me era necesario tomar mi lecho, del que &aacute; la verdad ten&iacute;a gran
+necesidad. El se&ntilde;or Desmarest, despu&eacute;s de haberme hecho una primera
+cura, mont&oacute; en carruaje con la se&ntilde;ora de Laroque, que iba &aacute; esperar en
+la villa d'Elven, el resultado de las pesquisas, que el se&ntilde;or de
+Bevallan deb&iacute;a dirigir en las inmediaciones de la torre.</p>
+
+<p>Eran cerca de las diez cuando Alain vino &aacute; anunciarme que la se&ntilde;orita
+Margarita hab&iacute;a sido hallada. Me cont&oacute; la historia de su aprisionamiento
+sin omitir ning&uacute;n detalle, salvo como es de suponer, los que s&oacute;lo la
+joven y yo deb&iacute;amos conocer. La aventura me fu&eacute; muy pronto confirmada
+por el doctor, en seguida por la se&ntilde;ora de Laroque en persona, que
+vinieron sucesivamente &aacute; visitarme, y tuve la satisfacci&oacute;n de comprender
+que no se ten&iacute;a sospecha alguna de la verdad.</p>
+
+<p>He pasado toda la noche renovando con la m&aacute;s fatigosa perseverancia, y
+en medio de las m&aacute;s extravagantes complicaciones del sue&ntilde;o y de la
+fiebre, mi peligroso salto desde lo alto de la ventana del torre&oacute;n. No
+pod&iacute;a sosegarme. A cada instante, la sensaci&oacute;n del vac&iacute;o me sub&iacute;a &aacute; la
+garganta, y me despertaba sobresaltado. En fin, lleg&oacute; el d&iacute;a y me calm&eacute;.
+A las ocho, vi entrar &aacute; la se&ntilde;orita de Porhoet que se instal&oacute; &aacute; mi
+cabecera, con su tejido en la mano. Ella ha hecho los honores de mi
+cuarto &aacute; los visitantes, que se han sucedido todo el d&iacute;a. La se&ntilde;ora de
+Laroque fu&eacute; la primera que vino despu&eacute;s de mi vieja amiga. Cuando me
+apretaba con una presi&oacute;n prolongada la mano que le tend&iacute;, vi deslizarse
+dos l&aacute;grimas sobre sus mejillas. &iquest;Habr&iacute;a recibido las confidencias de su
+hija?</p>
+
+<p>La se&ntilde;orita de Porhoet me ha hecho saber que el anciano se&ntilde;or Laroque se
+halla en cama desde ayer. Ha tenido un ligero ataque de par&aacute;lisis. Hoy
+ha perdido el habla y su estado da serias inquietudes. Se ha resuelto
+apresurar el matrimonio. El se&ntilde;or Laubepin ha sido llamado de Par&iacute;s; se
+le espera ma&ntilde;ana y el contrato ser&aacute; firmado al d&iacute;a siguiente bajo su
+direcci&oacute;n.</p>
+
+<p>Esta noche he podido estar de pie algunas horas; pero si he de creer al
+se&ntilde;or Desmarest, he hecho muy mal en escribir con mi fiebre, y soy un
+solemne bestia.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="tres_octubre" id="tres_octubre"></a>3 de octubre.</p>
+
+
+<p>Parece verdaderamente que un poder maligno se empe&ntilde;ara en inventar las
+pruebas m&aacute;s singulares y m&aacute;s crueles para presentarlas sucesivamente &aacute;
+mi conciencia y &aacute; mi coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>No habiendo llegado el se&ntilde;or Laubepin esta ma&ntilde;ana, la se&ntilde;ora de Laroque
+me ha hecho pedir algunas instrucciones que le eran necesarias para
+arreglar las bases previas del contrato, el cual como ya he dicho, debe
+ser firmado ma&ntilde;ana. Estando condenado &aacute; permanecer a&uacute;n durante algunos
+d&iacute;as en mi habitaci&oacute;n, supliqu&eacute; &aacute; la se&ntilde;ora de Laroque que me enviara
+los t&iacute;tulos y los documentos particulares que se hallan en poder de su
+padre pol&iacute;tico y que me eran indispensables para resolver las
+dificultades que se me hab&iacute;an indicado. Se me remitieron dos &oacute; tres
+cajones llenos de papeles, sacados secretamente del gabinete del se&ntilde;or
+Laroque, aprovechando de un momento en que el anciano dorm&iacute;a, pues se
+hab&iacute;a mostrado siempre muy celoso de su archivo secreto. En la primera
+pieza que me cay&oacute; &aacute; mano, el nombre de mi familia, muchas veces
+repetido, hiri&oacute; bruscamente mis ojos y solicit&oacute; mi atenci&oacute;n con un
+poder irresistible. He aqu&iacute; el texto literal de esta pieza:</p>
+
+<div class="block">
+<p class="c top">A MIS HIJOS</p>
+
+<p>&laquo;El nombre que os lego, y que he honrado, no es el m&iacute;o. Mi padre se
+llamaba Savage. Era regidor de una plantaci&oacute;n en la isla, entonces
+francesa, de Santa Luc&iacute;a, perteneciente &aacute; una rica y noble familia del
+Delfinado, la de los Champcey d'Hauterive. En 1793 mi padre muri&oacute; y yo
+hered&eacute;, aunque muy joven, la confianza que los Champcey hab&iacute;an
+depositado en &eacute;l. Hacia el fin de este funesto a&ntilde;o, las Antillas
+francesas fueron tomadas por los ingleses, &oacute; les fueron entregadas por
+los colonos insurgentes. El Marqu&eacute;s de Champcey d'Hauterive (Santiago
+Augusto), &aacute; quien las &oacute;rdenes de las convenciones no hab&iacute;an alcanzado
+todav&iacute;a, mandaba entonces la fragata <i>Thetis</i> y hac&iacute;a tres a&ntilde;os cruzaba
+aquellos mares. Un gran n&uacute;mero de colonos franceses esparcidos en las
+Antillas, hab&iacute;an llegado &aacute; realizar sus fortunas, amenazadas &aacute; cada
+instante. Estos se hab&iacute;an entendido con el comandante Champcey para
+organizar una flotilla de ligeros transportes, &aacute; la que hab&iacute;an
+trasladado sus bienes, y que deb&iacute;a emprender su vuelta &aacute; la patria bajo
+la protecci&oacute;n de los ca&ntilde;ones de la <i>Thetis</i>. Desde largo tiempo, en
+previsi&oacute;n de desastres inminentes, yo hab&iacute;a recibido la orden y el poder
+para vender &aacute; cualquier precio la plantaci&oacute;n que administraba desde la
+muerte de mi padre. En la noche del 14 de noviembre de 1793, montaba
+solo en un peque&ntilde;o bote en la punta de Morne au Sable y abandonaba
+furtivamente &aacute; Santa Luc&iacute;a, ocupada ya por el enemigo. Llevaba en papel
+ingl&eacute;s y en guineas el precio que hab&iacute;a podido sacar por la plantaci&oacute;n.
+El se&ntilde;or de Champcey, gracias al conocimiento minucioso que ten&iacute;a de
+estos parajes, hab&iacute;a podido enga&ntilde;ar al crucero ingl&eacute;s y refugiarse en el
+paso dif&iacute;cil y desconocido de Crossilot. Ten&iacute;a orden de reunirme all&iacute;
+aquella misma noche, y s&oacute;lo esperaba mi llegada &aacute; bordo, para salir de
+este paso con la flotilla que escoltaba, y dirigir su proa &aacute; Francia. En
+el trayecto tuve la desgracia de caer en manos de los ingleses. Estos
+maestros en traici&oacute;n, me dieron &aacute; elegir entre ser fusilado en el acto,
+&oacute; venderles, mediante el mill&oacute;n de que era portador y que me
+abandonaban, el secreto del paso en que se abrigaba la flotilla. Yo era
+joven, la tentaci&oacute;n era demasiado fuerte; una media hora despu&eacute;s, la
+<i>Thetis</i> era echada &aacute; pique, la flotilla tomada, y el se&ntilde;or de Champcey
+gravemente herido. Pas&eacute; un a&ntilde;o; un a&ntilde;o sin sue&ntilde;o. Yo me enloquec&iacute;a, y
+resolv&iacute; hacer pagar al ingl&eacute;s maldito los remordimientos que me
+despedazaban. Pas&eacute; &aacute; la Guadalupe, cambi&eacute; mi nombre y consagr&eacute; la mayor
+parte del precio de mi delito &aacute; la compra de un brick armado, y corr&iacute;
+sobre los ingleses. He lavado durante quince a&ntilde;os en su sangre y con la
+m&iacute;a la mancha que en una hora de debilidad hab&iacute;a arrojado sobre el
+pabell&oacute;n de mi patria. Si bien m&aacute;s de las tres cuartas partes de mi
+fortuna actual ha sido adquirida en gloriosos combates, no por eso es
+otro su origen que el que acabo de indicar.</p>
+
+<p>&raquo;Al volver &aacute; Francia, en mi vejez, me inform&eacute; de la situaci&oacute;n de los
+Champcey d'Hauterive: era dichosa y opulenta. Continu&eacute; guardando un
+profundo silencio. &iexcl;Que mis hijos me perdonen! No he podido hallar
+valor, mientras he vivido, para sonrojarme en su presencia; pero la
+muerte debe entregarles este secreto, del que usar&aacute;n seg&uacute;n las
+inspiraciones de su conciencia. Por mi parte, s&oacute;lo tengo una s&uacute;plica que
+hacerles: habr&aacute;, tarde &oacute; temprano, una guerra entre la Francia y su
+vecina del otro lado del Canal; nos odiamos demasiado; ser&aacute; menester
+re&ntilde;ir; que nosotros los traguemos &oacute; que ellos nos traguen. Si esta
+guerra estallara viviendo alguno de mis hijos &oacute; de mis nietos, deseo que
+donen al Estado una corbeta armada y equipada, con la condici&oacute;n de que
+se llame <i>La Savage</i> y la mande un bret&oacute;n. A cada andanada que descargue
+sobre la costa de Inglaterra, mis huesos se estremecer&aacute;n de contento en
+su tumba.&mdash;<i>Ricardo Savage</i>, conocido por <i>Laroque</i>.&raquo;</p>
+</div>
+
+<p>Los recuerdos que despert&oacute; repentinamente en mi imaginaci&oacute;n esta
+espantosa confesi&oacute;n, me confirmaron su exactitud. Hab&iacute;a o&iacute;do contar
+veinte veces &aacute; mi padre, con una mezcla de orgullo y de amargura, el
+rasgo de la vida de mi abuelo &aacute; que se hac&iacute;a alusi&oacute;n en ella. Solamente
+que se cre&iacute;a en mi familia que Ricardo Savage, cuyo nombre ten&iacute;a muy
+presente, hab&iacute;a sido la v&iacute;ctima y no el promotor de la traici&oacute;n, &oacute; de la
+casualidad que hab&iacute;a entregado al comandante de la <i>Thetis</i>.</p>
+
+<p>Me expliqu&eacute; entonces las singularidades que &aacute; menudo me hab&iacute;an llamado
+la atenci&oacute;n en el car&aacute;cter del viejo marino, y en particular su actitud
+t&iacute;mida y pensativa cuando se hallaba frente &aacute; frente conmigo. Mi padre
+hab&iacute;a dicho siempre que yo era un vivo retrato de mi abuelo, el Marqu&eacute;s
+Santiago, y sin duda, algunos resplandores de esta semejanza penetraban
+de tiempo en tiempo, atravesando las nubes de su cerebro, hasta la
+conciencia confusa de aquel anciano.</p>
+
+<p>Apenas due&ntilde;o de esta secreta revelaci&oacute;n, ca&iacute; en una horrible
+perplejidad. Por mi parte, s&oacute;lo sent&iacute; un d&eacute;bil rencor contra este
+infortunado, en quien las flaquezas del sentido moral hab&iacute;an sido
+purgadas por una larga vida de arrepentimiento, y por una pasi&oacute;n de
+desesperaci&oacute;n y de odio, que no carec&iacute;a de grandeza. Yo mismo no pod&iacute;a
+respirar, sin una especie de admiraci&oacute;n, el soplo salvaje que anima a&uacute;n
+estas l&iacute;neas trazadas por una mano culpable, pero heroica. Entretanto,
+&iquest;qu&eacute; deb&iacute;a yo hacer de este terrible secreto? Lo que se me ocurri&oacute; de
+pronto, fu&eacute; el pensamiento de que &eacute;l destru&iacute;a todo obst&aacute;culo entre
+Margarita y yo, que en adelante aquella fortuna que nos hab&iacute;a separado
+deb&iacute;a ser entre nosotros un lazo casi obligatorio, pues yo s&oacute;lo en el
+mundo pod&iacute;a legitimarla, dividi&eacute;ndola. A la verdad, este secreto no era
+m&iacute;o, y aun cuando la m&aacute;s inocente de las casualidades me lo hubiera
+hecho conocer, puede ser que la estricta probidad exigiese que lo dejara
+llegar en su hora, &aacute; las manos &aacute; que est&aacute; destinado; &iexcl;pero c&oacute;mo, si
+esperando ese momento el mal irreparable se consumir&iacute;a! &iexcl;Los lazos m&aacute;s
+indisolubles nos separar&iacute;an! &iexcl;La piedra de la tumba iba &aacute; caer para
+siempre sobre mi amor, sobre mis esperanzas, sobre mi coraz&oacute;n
+inconsolable! &iquest;Y lo soportar&iacute;a cuando pod&iacute;a impedirlo con una sola
+palabra? Y estas pobres mujeres, el d&iacute;a en que la fatal verdad haga
+sonrojar sus frentes, es muy probable dividir&aacute;n conmigo mis pesares y mi
+desesperaci&oacute;n. Y exclamar&aacute;n las primeras: &iexcl;Ah! si lo sab&iacute;a usted &iquest;por
+qu&eacute; no hab&iacute;a hablado?</p>
+
+<p>Pues bien; ni hoy, ni ma&ntilde;ana, ni nunca: si s&oacute;lo de m&iacute; depende, la
+verg&uuml;enza no sonrojar&aacute; estas dos nobles frentes. Yo no comprar&eacute; mi
+felicidad &aacute; precio de su humillaci&oacute;n. Este secreto que s&oacute;lo yo poseo,
+que ese anciano mudo para siempre, no puede &eacute;l mismo traicionar, ya no
+existe; la llama lo ha devorado.</p>
+
+<p>Lo he pensado bien. Comprendo lo que me he atrevido &aacute; hacer. Era un
+testamento, una acta sagrada y la he destruido. Adem&aacute;s, no era yo s&oacute;lo
+el que ganaba. Estoy encargado de mi hermana, que hallar&iacute;a en &eacute;l una
+fortuna, y sin consultarla, mi mano la ha sumergido de nuevo en la
+pobreza. S&eacute; todo esto; pero dos almas puras, elevadas y orgullosas, no
+ser&aacute;n deshonradas, ni aniquiladas bajo el peso de un crimen de que son
+inocentes. Hab&iacute;a en esto un principio de equidad que me ha parecido
+superior &aacute; toda justicia literal. Si &aacute; mi vez he cometido un crimen, yo
+responder&eacute; de &eacute;l... Pero esta lucha me ha destrozado y ya no puedo m&aacute;s.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="cuatro_octubre" id="cuatro_octubre"></a>4 de octubre.</p>
+
+
+<p>El se&ntilde;or Laubepin lleg&oacute;, en fin, ayer noche. Vino &aacute; apretarme la mano.
+Estaba preocupado, brusco y descontento. Habl&oacute;me brevemente del
+matrimonio que se preparaba.</p>
+
+<p>&mdash;Operaci&oacute;n muy afortunada&mdash;dijo,&mdash;combinaci&oacute;n muy laudable bajo todos
+respectos, en que la Naturaleza y la sociedad hallan &aacute; la vez las
+garant&iacute;as que tienen el derecho de exigir semejantes circunstancias.
+Despu&eacute;s de lo cual, joven&mdash;me dijo&mdash;le deseo una buena noche, mientras
+yo voy &aacute; ocuparme en despejar el terreno delicado de las convenciones
+preliminares, &aacute; fin de que el carro interesante del matrimonio llegue &aacute;
+su t&eacute;rmino sin inconvenientes.</p>
+
+<p>Hoy &aacute; la una del d&iacute;a se reunir&aacute;n en el sal&oacute;n con el aparato y concurso
+acostumbrados, para proceder &aacute; la firma del contrato. Yo no pod&iacute;a
+asistir &aacute; esa fiesta, y bendije mi herida que me libraba de semejante
+suplicio. Escrib&iacute;a &aacute; mi querida Elena, &aacute; quien me esforzaba m&aacute;s que
+nunca &aacute; ofrecer mi alma entera, cuando &aacute; eso de las tres de la tarde,
+entraron en mi cuarto el se&ntilde;or Laubepin y la se&ntilde;orita de Porhoet. El
+se&ntilde;or Laubepin en sus frecuentes viajes al castillo de Laroque, no hab&iacute;a
+podido dejar de apreciar las virtudes de mi venerable amiga y se ha
+formado, desde largo tiempo, entre los dos ancianos, una amistad
+plat&oacute;nica y respetuosa, cuyo car&aacute;cter se esfuerza en vano el doctor
+Desmarest en desnaturalizar. Despu&eacute;s de un cambio de ceremonias, de
+saludos y de reverencias interminables, tomaron las sillas que les
+present&eacute; y ambos se pusieron &aacute; contemplarme con un aire de grave
+beatitud.</p>
+
+<p>&mdash;Y bien&mdash;pregunt&eacute;&mdash;&iquest;se termin&oacute;?</p>
+
+<p>&mdash;Se termin&oacute;&mdash;respondieron al mismo tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien&mdash;a&ntilde;adi&oacute; la se&ntilde;orita de Porhoet.</p>
+
+<p>&mdash;Maravillosamente&mdash;agreg&oacute; el se&ntilde;or Laubepin, a&ntilde;adiendo despu&eacute;s de una
+pausa:&mdash;El Bevallan se fu&eacute; al diablo.</p>
+
+<p>&mdash;Y la jovencita Helouin por el mismo camino&mdash;continu&oacute; la se&ntilde;orita de
+Porhoet.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Dios m&iacute;o! &iquest;qu&eacute; es lo que pasa?&mdash;dije, arrojando un grito de sorpresa.</p>
+
+<p>&mdash;Amigo m&iacute;o&mdash;me respondi&oacute; el se&ntilde;or Laubepin;&mdash;la uni&oacute;n proyectada
+presentaba todas las ventajas deseables, y habr&iacute;a asegurado, &aacute; no
+dudarlo, la felicidad com&uacute;n de los c&oacute;nyuges, si el matrimonio fuera una
+asociaci&oacute;n puramente comercial, pero est&aacute; muy lejos de serlo. Mi deber,
+cuando mi concurso fu&eacute; exigido en esta circunstancia interesante, era
+pues, consultar la inclinaci&oacute;n de los corazones y las conveniencias de
+los caracteres, no menos que la proporci&oacute;n de las fortunas; pero cre&iacute;
+observar desde luego, que el matrimonio que se preparaba ten&iacute;a el
+inconveniente de no satisfacer &aacute; nadie, ni &aacute; mi excelente amiga la
+se&ntilde;ora de Laroque, ni &aacute; la interesante novia, ni &aacute; los amigos m&aacute;s
+ilustrados de estas damas; &aacute; nadie, en fin, sino probablemente al novio,
+de quien me cuido mediocremente. Es verdad (debo esta nota &aacute; la se&ntilde;orita
+de Porhoet), es verdad&mdash;dec&iacute;a&mdash;que el novio es gentilhombre.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Gentleman</i>, si le parece&mdash;interrumpi&oacute; la se&ntilde;orita de Porhoet con un
+acento severo.</p>
+
+<p>&mdash;<i>Gentleman</i>&mdash;continu&oacute; el se&ntilde;or Laubepin, aceptando la enmienda:&mdash;pero
+es una especie de <i>gentleman</i> que no me gusta.</p>
+
+<p>&mdash;Ni &aacute; m&iacute;&mdash;dijo la se&ntilde;orita de Porhoet.&mdash;Bellacos de esta especie,
+palafreneros sin costumbres, como &eacute;ste, que vimos salir en el &uacute;ltimo
+siglo, dirigidos por el entonces Duque de Chartres, de las caballerizas
+inglesas para preludiar la revoluci&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh, si no hubieran hecho m&aacute;s que preludiarla!&mdash;dijo sentenciosamente
+el se&ntilde;or Laubepin&mdash;se les perdonar&iacute;a.</p>
+
+<p>&mdash;Le pido un mill&oacute;n de excusas, mi querido se&ntilde;or, pero hable. Por lo
+dem&aacute;s, no se trata de eso; tenga usted &aacute; bien continuar.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien&mdash;prosigui&oacute; el se&ntilde;or Laubepin,&mdash;viendo que en general se
+marchaba &aacute; esta boda como &aacute; un convoy f&uacute;nebre, busqu&eacute; alg&uacute;n medio &aacute; la
+vez honorable y legal, si no de volver al se&ntilde;or de Bevallan su palabra,
+al menos de hac&eacute;rsela recoger. El proceder era tanto m&aacute;s l&iacute;cito, cuanto
+que en mi ausencia el se&ntilde;or de Bevallan hab&iacute;a abusado de la
+inexperiencia de mi excelente amiga la se&ntilde;ora de Laroque, y de la
+inexperiencia de mi colega de la villa vecina, para hacerse asegurar
+ventajas exorbitantes. Sin separarme de la letra de las convenciones,
+consegu&iacute; modificar sencillamente su esp&iacute;ritu. Sin embargo, el honor y la
+palabra dada me impon&iacute;an l&iacute;mites que no pude ultrapasar. El contrato, &aacute;
+pesar de todo, quedaba a&uacute;n suficientemente ventajoso para que un hombre
+dotado de alguna elevaci&oacute;n de esp&iacute;ritu y animado de una verdadera
+ternura por su futura, pudiese aceptarlo con confianza. &iquest;El se&ntilde;or de
+Bevallan, ser&iacute;a hombre capaz de ello? Debimos correr riesgo. Le aseguro
+que no dejaba de hallarme conmovido, cuando comenc&eacute; esta ma&ntilde;ana, ante un
+imponente auditorio, la lectura de esta acta irrevocable.</p>
+
+<p>&mdash;Por mi parte&mdash;interrumpi&oacute; la se&ntilde;orita de Porhoet&mdash;no ten&iacute;a una sola
+gota de sangre en las venas. La primera parte del contrato, era tan
+conveniente para el enemigo, que lo cre&iacute; todo perdido.</p>
+
+<p>&mdash;Sin duda, se&ntilde;orita; pero como decimos nosotros entre augures, el
+veneno est&aacute; en la cola, <i>in cauda venenum</i>. Era verdaderamente
+agradable, amigo m&iacute;o, ver la fisonom&iacute;a del se&ntilde;or de Bevallan y la de mi
+colega de Rennes, que le acompa&ntilde;aba, cuando llegu&eacute; &aacute; descubrir
+bruscamente mis bater&iacute;as. Al principio se miraron en silencio: luego
+cuchichearon; se levantaron por fin y aproxim&aacute;ndose &aacute; la mesa ante la
+cual me hallaba sentado, me pidieron en voz baja explicaciones.</p>
+
+<p>&mdash;Hablen alto, si gustan, se&ntilde;ores&mdash;les dije:&mdash;no hay aqu&iacute; necesidad de
+misterios. &iquest;Qu&eacute; quieren?</p>
+
+<p>El p&uacute;blico empezaba &aacute; prestar atenci&oacute;n. El se&ntilde;or de Bevallan sin alzar
+la voz me insinu&oacute;, que este contrato era una obra de desconfianza.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Una obra de desconfianza, se&ntilde;or!&mdash;respond&iacute; en el tono m&aacute;s elevado de
+mi garganta.&mdash;&iquest;Qu&eacute; pretende decir con eso? &iquest;Es contra la se&ntilde;ora de
+Laroque, contra m&iacute;, &oacute; contra mi colega aqu&iacute; presente, que dirige
+semejante imputaci&oacute;n?...</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Chit, silencio! nada de bulla,&mdash;dijo entonces el notario de Rennes,
+con el acento m&aacute;s discreto; pero veamos, estaba convenido al principio
+que el r&eacute;gimen dotal ser&iacute;a separado.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;El r&eacute;gimen dotal, se&ntilde;or? &iquest;Y en d&oacute;nde se trata aqu&iacute; de r&eacute;gimen dotal?</p>
+
+<p>&mdash;Vamos, compa&ntilde;ero, bien ve que lo restablece por un subterfugio.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Subterfugio, colega? &iexcl;Perm&iacute;tame que como m&aacute;s antiguo le pida borrar
+esa palabra de su vocabulario!</p>
+
+<p>&mdash;Pero, en fin&mdash;murmur&oacute; el se&ntilde;or de Bevallan,&mdash;se me ligan las manos de
+todos lados, se me trata como &aacute; un chiquillo.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo, se&ntilde;or, qu&eacute; es lo que hacemos en este momento? &iquest;Es esto un
+contrato &oacute; un testamento? &iquest;Olvida usted que la se&ntilde;ora de Laroque vive,
+que su padre vive, que se casa, se&ntilde;or, pero que no hereda? &iexcl;Un poco de
+paciencia; qu&eacute; diablo!</p>
+
+<p>A estas palabras la se&ntilde;orita Margarita se levant&oacute;.&mdash;Basta
+ya&mdash;dijo;&mdash;se&ntilde;or Laubepin, arroje usted al fuego ese contrato. Madre
+m&iacute;a, haga usted volver al se&ntilde;or sus presentes,&mdash;saliendo en seguida con
+un paso de reina ultrajada. La se&ntilde;ora de Laroque la sigui&oacute;. Al mismo
+tiempo lanc&eacute; el contrato en la chimenea.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or&mdash;me dijo entonces el se&ntilde;or de Bevallan con tono amenazador&mdash;hay
+aqu&iacute; una intriga cuyo secreto sabr&eacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Se&ntilde;or, voy &aacute; dec&iacute;rselo&mdash;respond&iacute;.&mdash;Una joven que con justo orgullo se
+estima &aacute; s&iacute; misma, hab&iacute;a concebido el temor de que sus pretensiones
+amorosas s&oacute;lo se dirig&iacute;an &aacute; su fortuna; ha querido cerciorarse de ello,
+y no le cabe duda alguna. Tengo el honor de saludarle.</p>
+
+<p>En seguida, amigo m&iacute;o, fu&iacute; &aacute; reunirme con las se&ntilde;oras, que me saltaron
+al cuello. Un cuarto de hora despu&eacute;s, el se&ntilde;or de Bevallan dejaba el
+castillo con mi colega de Rennes. Su partida y su desgracia han tenido
+por efecto inevitable desencadenar contra &eacute;l todas las lenguas de los
+criados, y su imprudente intriga con la se&ntilde;orita Helouin ha estallado
+muy luego. La joven, sospechosa hac&iacute;a alg&uacute;n tiempo por otros motivos, ha
+pedido permiso para retirarse, y no se le ha negado. In&uacute;til es agregar,
+que las se&ntilde;oras le aseguran una existencia honorable... &iexcl;Y bien, hijo
+m&iacute;o! &iquest;qu&eacute; dice de todo esto? &iquest;Le hace sufrir m&aacute;s? Est&aacute; tan p&aacute;lido como
+un muerto...</p>
+
+<p>La verdad es, que estas noticias inesperadas hab&iacute;an excitado en m&iacute;
+tantas emociones agradables y penosas &aacute; la vez, que me sent&iacute;a pr&oacute;ximo &aacute;
+desfallecer.</p>
+
+<p class="d">* * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Laubepin que debe partir ma&ntilde;ana al amanecer, volvi&oacute; esta noche
+&aacute; despedirse de m&iacute;. Despu&eacute;s de algunas palabras embarazosas de parte &aacute;
+parte:</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Ah, mi querido ni&ntilde;o!&mdash;me dijo&mdash;no le interrogo sobre lo que aqu&iacute;
+pasa: pero si tiene usted necesidad de un confidente y un consejero, le
+pedir&iacute;a la preferencia.</p>
+
+<p>Yo no pod&iacute;a efectivamente desahogarme en un coraz&oacute;n m&aacute;s amigo, ni m&aacute;s
+seguro. Hice al digno anciano un relato detallado de todas las
+circunstancias que han se&ntilde;alado desde mi llegada al castillo, mis
+relaciones particulares con la se&ntilde;orita Margarita. Hasta le he le&iacute;do
+algunos trozos de este diario, para precisar mejor el estado de esas
+relaciones y tambi&eacute;n el estado de mi alma. Excepto el secreto que hab&iacute;a
+descubierto la v&iacute;spera en los archivos del se&ntilde;or Laroque, nada le he
+ocultado.</p>
+
+<p>Cuando termin&eacute;, el se&ntilde;or Laubepin cuya frente se hab&iacute;a puesto recelosa
+hac&iacute;a un momento, tom&oacute; la palabra.</p>
+
+<p>&mdash;Es in&uacute;til disimular, amigo m&iacute;o&mdash;dijo&mdash;que al enviarle aqu&iacute;,
+premeditaba unirlo con la se&ntilde;orita Laroque. Al principio todo march&oacute;
+conforme &aacute; mis deseos. Los dos corazones, que seg&uacute;n mi opini&oacute;n, son
+dignos el uno del otro, no han podido aproximarse sin entenderse: pero
+ese extravagante acontecimiento, cuyo teatro rom&aacute;ntico ha sido la torre
+d'Elven, confieso que me desconcierta enteramente. &iexcl;Qu&eacute; diantre!
+querido joven, saltar por la ventana, &aacute; riesgo de romperse la cabeza,
+era, perm&iacute;tame que se lo diga, una demostraci&oacute;n muy suficiente de su
+desinter&eacute;s; fu&eacute;, pues, muy sup&eacute;rfluo agregar &aacute; este paso honorable y
+delicado, el juramento solemne de no casarse jam&aacute;s con esa pobre ni&ntilde;a &aacute;
+no ser eventualidades que es absolutamente imposible esperar. Yo me
+tengo por hombre de recursos, pero me reconozco enteramente incapaz de
+dar &aacute; usted doscientos mil francos de rentas &oacute; de quit&aacute;rselos &aacute; la
+se&ntilde;orita Laroque.</p>
+
+<p>&mdash;Entonces, se&ntilde;or, d&eacute;me un consejo. Tengo m&aacute;s confianza en usted, que en
+m&iacute; mismo, pues conozco que el infortunio expuesto siempre &aacute; la sospecha,
+ha podido irritarme hasta el exceso las susceptibilidades de mi honor.
+Hable. Me inducir&aacute; usted &aacute; olvidar el juramento indiscreto pero solemne,
+sin embargo, que en este momento es, seg&uacute;n creo, lo &uacute;nico que me separa
+de la dicha, que hab&iacute;a so&ntilde;ado para su hijo adoptivo.</p>
+
+<p>El se&ntilde;or Laubepin se levant&oacute;; sus espesas pesta&ntilde;as cayeron sobre sus
+ojos, y recorri&oacute; la habitaci&oacute;n &aacute; grandes pasos durante algunos minutos;
+luego, deteni&eacute;ndose ante m&iacute;, y tom&aacute;ndome la mano con fuerza:</p>
+
+<p>&mdash;Joven&mdash;me dijo&mdash;es cierto, le amo como &aacute; un hijo; pero aun cuando
+debiera despedazar su coraz&oacute;n y el m&iacute;o con el suyo, jam&aacute;s transigir&eacute;
+con mis principios. Mejor es ultrapasar el honor que quedarse atr&aacute;s de
+&eacute;l: en materia de juramentos, todos los que no son exigidos bajo la
+punta de un pu&ntilde;al &oacute; ante la boca de una pistola, es menester no hacerlos
+&oacute; cumplirlos: esa es mi opini&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Y tambi&eacute;n la m&iacute;a. Ma&ntilde;ana partir&eacute; con usted.</p>
+
+<p>&mdash;No, M&aacute;ximo, permanezca aqu&iacute; alg&uacute;n tiempo todav&iacute;a. Yo no creo en
+milagros, pero creo en Dios, que rara vez permite que sucumbamos por
+nuestras virtudes... Demos un plazo &aacute; la Providencia... S&eacute; que le pido
+un gran esfuerzo de valor, pero lo reclamo formalmente de su amistad. Si
+en un mes no recibe noticias m&iacute;as, entonces partir&aacute;.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="doce_octubre" id="doce_octubre"></a>12 de octubre.</p>
+
+
+<p>Hace dos d&iacute;as que puedo salir de mi retiro y pasar al castillo. No hab&iacute;a
+visto &aacute; la se&ntilde;orita Margarita desde el instante de nuestra separaci&oacute;n en
+la torre d'Elven. Cuando entr&eacute;, estaba sola en el sal&oacute;n; al reconocerme
+hizo un movimiento involuntario como para levantarse, pero permaneci&oacute;
+inm&oacute;vil y su fisonom&iacute;a se colore&oacute; repentinamente de una p&uacute;rpura
+ardiente. Esta fu&eacute; contagiosa, por que yo mismo sent&iacute; que me enrojec&iacute;a
+hasta la frente.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;C&oacute;mo est&aacute; usted, se&ntilde;or?&mdash;me dijo al tenderme la mano, pronunciando
+estas simples palabras con un tono de voz tan dulce, tan humilde, &iexcl;ay!
+tan tierno, que habr&iacute;a querido arrojarme de rodillas ante ella. Sin
+embargo, fu&eacute; preciso contestarla en el tono de una pol&iacute;tica helada. Me
+mir&oacute; dolorosamente: luego baj&oacute; sus grandes ojos con aire de resignaci&oacute;n
+y continu&oacute; su trabajo.</p>
+
+<p>Casi en el mismo instante, su madre la hizo llamar al lado de su abuelo,
+cuyo estado se agravaba notablemente. Hac&iacute;a muchos d&iacute;as que hab&iacute;a
+perdido la voz y el movimiento; la par&aacute;lisis le hab&iacute;a invadido casi
+entero. Los &uacute;ltimos destellos de su vida intelectual se hab&iacute;an
+extinguido: &uacute;nicamente persist&iacute;a la sensibilidad con el sufrimiento. No
+pod&iacute;a dudarse que el fin del anciano se aproximaba, pero la vida hab&iacute;a
+tomado posesi&oacute;n muy fuertemente de aquel en&eacute;rgico coraz&oacute;n, para
+desprenderse de &eacute;l, sin una lucha obstinada. El doctor hab&iacute;a anunciado
+que la agon&iacute;a ser&iacute;a larga. Desde la aparici&oacute;n del peligro, la se&ntilde;ora de
+Laroque y su hija le hab&iacute;an prodigado sus esfuerzos y sus vigilias con
+la abnegaci&oacute;n apasionada y el entusiasmo del sacrificio, que son la
+virtud especial y la gloria de su sexo. Anteayer en la noche, sucumb&iacute;an
+ya &aacute; la fatiga y &aacute; la fiebre; el doctor Desmarest y yo, nos ofrecimos
+para suplirlas al lado del se&ntilde;or Laroque durante la noche que comenzaba.
+Consintieron en descansar algunas horas. El doctor muy fatigado tambi&eacute;n,
+no tard&oacute; en anunciarme que iba &aacute; recostarse en un lecho que hab&iacute;a en la
+pieza vecina.</p>
+
+<p>&mdash;Yo no sirvo aqu&iacute; para nada&mdash;me dijo;&mdash;todo est&aacute; hecho, usted lo ve, ya
+ni sufre el pobre hombre... Es un estado de letargo que no tiene nada de
+desagradable, y cuyo despertar ser&aacute; la muerte... de consiguiente puede
+uno estar tranquilo. Si nota alg&uacute;n cambio, me llama, pero creo que esto
+no suceder&aacute; hasta ma&ntilde;ana. Entre tanto yo me muero de sue&ntilde;o.&mdash;Lanz&oacute; un
+bostezo sonoro y sali&oacute;. Su lenguaje y su sangre fr&iacute;a ante el moribundo
+me chocaron. Es, sin embargo, un hombre excelente, pero para tributar &aacute;
+la muerte el respeto que le es debido, es necesario no ver &uacute;nicamente la
+materia bruta que ella disuelve, sino tambi&eacute;n creer en el principio
+inmortal que desliga.</p>
+
+<p>Una vez solo en la c&aacute;mara f&uacute;nebre, me sent&eacute; al pie del lecho cuyas
+cortinas hab&iacute;an sido levantadas, y trat&eacute; de leer &aacute; la claridad de una
+l&aacute;mpara que hab&iacute;a cerca de m&iacute;, en una peque&ntilde;a mesa. El libro cay&oacute; de mis
+manos: no pod&iacute;a separar mi pensamiento de la singular combinaci&oacute;n de
+acontecimientos, que despu&eacute;s de tantos a&ntilde;os, daba &aacute; este culpable
+anciano al nieto de su v&iacute;ctima por testigo y protector de su &uacute;ltimo
+sue&ntilde;o. Luego en medio de la calma profunda, de la hora y del lugar,
+evocaba &aacute; mi pesar las escenas tumultuosas y las sanguinarias violencias
+que hab&iacute;an llenado esta existencia que acababa. Buscaba impresi&oacute;n lejana
+de ellas, en la fisonom&iacute;a de aquel agonizante secular, sobre sus grandes
+rasgos cuyo p&aacute;lido relieve se dibujaba en la sombra, como el de una
+m&aacute;scara de yeso, y s&oacute;lo ve&iacute;a en ellos la gravedad y el reposo prematuros
+de la tumba. Por intervalos me aproximaba &aacute; la cabecera, para
+asegurarme si el soplo vital mov&iacute;a a&uacute;n aquel pecho destruido.</p>
+
+<p>En fin, hacia la media noche, me invadi&oacute; una somnolencia irresistible y
+me dorm&iacute; con la frente apoyada sobre la mano. Repentinamente fu&iacute;
+despertado por no s&eacute; qu&eacute; l&uacute;gubres estremecimientos; levant&eacute; los ojos y
+sent&iacute; pasar un escalofr&iacute;o por la m&eacute;dula de mis huesos. El anciano se
+hallaba medio levantado en su lecho, y ten&iacute;a fija sobre m&iacute; una mirada
+atenta, asombrada, en que brillaba la expresi&oacute;n de una vida y de una
+inteligencia que hasta entonces me hab&iacute;an sido desconocidas. Cuando mi
+mirada encontr&oacute; la suya, el espectro se estremeci&oacute;; abri&oacute; sus brazos en
+cruz, y me dijo con una voz suplicante, cuyo timbre extra&ntilde;o suspendi&oacute; el
+movimiento de mi coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or Marqu&eacute;s, perd&oacute;neme!</p>
+
+<p>Quise levantarme, quise hablar, pero en vano. Me hallaba petrificado en
+mi sill&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Se&ntilde;or Marqu&eacute;s&mdash;continu&oacute;,&mdash;d&iacute;gnese perdonarme!</p>
+
+<p>Hall&eacute; en fin la fuerza suficiente para acercarme &aacute; &eacute;l; &aacute; manera que yo
+me aproximaba, &eacute;l se retiraba penosamente hacia atr&aacute;s como para escapar
+&aacute; un contacto pavoroso. Levant&eacute; una mano, y baj&aacute;ndola suavemente ante
+sus ojos desmesuradamente abiertos y desesperados de terror.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Morid en paz!&mdash;le dije&mdash;&iexcl;Yo le perdono!</p>
+
+<p>No hab&iacute;a a&uacute;n acabado estas palabras cuando su fisonom&iacute;a marchita se
+ilumin&oacute; con un rel&aacute;mpago de alegr&iacute;a y de juventud. Al mismo tiempo
+brotaron dos l&aacute;grimas de sus hundidas &oacute;rbitas. Extendi&oacute; sus manos hacia
+m&iacute;: repentinamente, aquella mano se cerr&oacute; con violencia y se extendi&oacute; en
+el espacio con un gesto amenazador: vi revolverse y rodar sus ojos entre
+sus &oacute;rbitas dilatadas, como si una bala le hubiera herido el coraz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Oh! ingl&eacute;s&mdash;murmur&oacute;.</p>
+
+<p>Volvi&oacute; &aacute; caer sobre la almohada como una masa inerte. Estaba muerto.</p>
+
+<p>Llam&eacute; apresuradamente, y todos acudieron. Muy luego fu&eacute; rodeado de
+piadosas l&aacute;grimas y oraciones. Yo me retir&eacute; con el alma profundamente
+conmovida por aquella escena extraordinaria, que deb&iacute;a permanecer
+secreta para siempre, entre aquel muerto y yo.</p>
+
+<p>Este triste suceso de familia ha hecho pesar sobre m&iacute; cuidados y deberes
+de que ten&iacute;a necesidad para justificar &aacute; mis propios ojos la
+prolongaci&oacute;n de mi morada en la casa. Me es imposible concebir en virtud
+de qu&eacute; motivos el se&ntilde;or Laubepin me ha aconsejado que demorare mi
+partida. &iquest;Qu&eacute; puedo esperar de este aplazamiento? Me parece que esta
+circunstancia ha cedido &aacute; una especie de vaga superstici&oacute;n y de
+debilidad pueril, &aacute; que no deb&iacute;a haberse doblegado jam&aacute;s una alma de su
+temple y &aacute; la que yo mismo he hecho mal en someterme. &iquest;C&oacute;mo no comprend&iacute;
+que me impon&iacute;a con un aumento de in&uacute;til sufrimiento, un papel sin
+franqueza y sin dignidad? &iquest;Qu&eacute; har&eacute; yo en adelante? &iquest;No es ahora cuando
+con justo motivo, podr&iacute;a reproch&aacute;rseme el jugar con los sentimientos m&aacute;s
+sagrados? Mi primera entrevista con la se&ntilde;orita Margarita hab&iacute;a bastado
+para revelarme todo el rigor, toda la imposibilidad de la prueba &aacute; que
+me hallaba condenado, cuando la muerte del se&ntilde;or Laroque ha venido &aacute; dar
+por corto tiempo &aacute; mis relaciones alguna naturalidad, y una especie de
+bienestar &aacute; mi permanencia en el castillo.</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="Rennes_16_de_octubre" id="Rennes_16_de_octubre"></a>Rennes, 16 de octubre.</p>
+
+
+<p>Todo est&aacute; dicho, &iexcl;Dios m&iacute;o! &iexcl;Cu&aacute;n fuerte era este lazo! &iexcl;De qu&eacute; manera
+envolv&iacute;a mi coraz&oacute;n! &iexcl;Hasta qu&eacute; punto le ha despedazado al romperse!</p>
+
+<p>Ayer en la noche, cerca de las nueve, me hallaba yo de codos en mi
+ventana abierta, cuando fu&iacute; sorprendido por una d&eacute;bil luz que se
+aproximaba &aacute; mi habitaci&oacute;n &aacute; trav&eacute;s de los sombr&iacute;os caminos del parque,
+y en una direcci&oacute;n que no acostumbran traer las gentes del castillo. Un
+instante despu&eacute;s llamaron &aacute; mi puerta, y la se&ntilde;orita de Porhoet entr&oacute;
+jadeando.</p>
+
+<p>&mdash;Primo&mdash;me dijo&mdash;tengo que hablar &aacute; usted.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;Hay alguna desgracia?&mdash;le pregunt&eacute;, mir&aacute;ndola &aacute; la cara.</p>
+
+<p>&mdash;No, no es eso precisamente. Usted mismo juzgar&aacute;. Si&eacute;ntese. Mi querido
+hijo; ha pasado usted dos &oacute; tres noches en el castillo durante la
+presente semana &iquest;no ha observado en &eacute;l nada nuevo ni de singular, en la
+actitud de las se&ntilde;oras?...</p>
+
+<p>&mdash;Nada.</p>
+
+<p>&mdash;&iquest;No ha notado al menos en su fisonom&iacute;a una especie de serenidad no
+acostumbrada?...</p>
+
+<p>&mdash;S&iacute;, tal vez... Apartando la melancol&iacute;a del reciente duelo me han
+parecido m&aacute;s serenas, y a&uacute;n m&aacute;s dichosas que en otro tiempo.</p>
+
+<p>&mdash;Sin duda, le habr&iacute;an llamado la atenci&oacute;n otras particularidades si
+hubiera usted, como yo, vivido desde hace quince a&ntilde;os en su intimidad
+cotidiana. As&iacute; es que &aacute; menudo he sorprendido entre ellas los signos de
+una inteligencia secreta, de una misteriosa complicidad. A m&aacute;s, sus
+h&aacute;bitos se han modificado sensiblemente. La se&ntilde;ora de Laroque ha echado
+&aacute; un lado su brasero, su garita, y todas sus inocentes man&iacute;as de
+criolla; se levanta &aacute; una hora fabulosa y se instala desde la aurora con
+Margarita delante de la mesa de trabajo. A ambas les ha entrado un gusto
+apasionado por los bordados, y se informan del dinero que una mujer
+puede ganar por d&iacute;a con este g&eacute;nero de labor. Para terminar, hay en esto
+un misterio cuya palabra en vano me desesperaba por encontrar. Ella
+acaba de serme revelada y sin deber entrar en los secretos de usted
+antes de lo que le convenga, he cre&iacute;do deber transmit&iacute;rsela sin retardo.</p>
+
+<p>Despu&eacute;s de las protestas de absoluta confianza, que me apresur&eacute; &aacute;
+dirigirle, la se&ntilde;orita de Porhoet continu&oacute; en su lenguaje dulce y
+firme:</p>
+
+<p>&mdash;La se&ntilde;ora de Aubry fu&eacute; &aacute; verme esta noche &aacute; hurtadillas; comenz&oacute; por
+arrojarme sus horribles brazos al cuello, lo que no me gust&oacute; nada, y
+luego, &aacute; trav&eacute;s de mil jeremiadas personales, que excuso repetir, me ha
+suplicado que detenga &aacute; sus parientes sobre el borde de su ruina.</p>
+
+<p>&mdash;He aqu&iacute; lo que ha o&iacute;do escuchando &aacute; trav&eacute;s de las puertas, seg&uacute;n su
+graciosa costumbre; me dijo que esas se&ntilde;oras solicitan en estos momentos
+autorizaci&oacute;n para abandonar todos sus bienes &aacute; una congregaci&oacute;n de
+Rennes, &aacute; fin de suprimir entre Margarita y usted los inconvenientes que
+les separan. No pudiendo hacerle rico, ellas se hacen pobres. Me ha
+parecido imposible, primo, dejar &aacute; usted ignorar esta determinaci&oacute;n,
+igualmente digna de esas dos almas generosas y de esas dos cabezas
+quim&eacute;ricas. Me excusar&aacute; agregar que su deber es desbaratar &aacute; toda costa
+ese proyecto. Me parece in&uacute;til hablar del arrepentimiento que
+infaliblemente se prepara &aacute; nuestras amigas, y de la responsabilidad
+terrible que las amenaza; usted lo comprende tan bien como yo. Si
+pudiera, amigo m&iacute;o, aceptar en el instante la mano de Margarita, el
+asunto terminar&iacute;a del modo m&aacute;s feliz; pero se halla ligado &aacute; este
+respecto por un compromiso que, por muy ciego, por muy imprudente que
+haya sido, no es por eso menos obligatorio para su honor. S&oacute;lo le queda
+un partido que tomar: dejar este pa&iacute;s sin demora y cortar resueltamente
+todas las esperanzas que entretiene su permanencia aqu&iacute;. Cuando haya
+partido, me ser&aacute; m&aacute;s f&aacute;cil volver &aacute; esas dos ni&ntilde;as &aacute; la raz&oacute;n.</p>
+
+<p>&mdash;Pues bien, estoy pronto; partir&eacute; esta misma noche.</p>
+
+<p>&mdash;Muy bien&mdash;continu&oacute;:&mdash;cuando le doy este consejo amigo m&iacute;o, yo misma
+obedezco &aacute; una ley de honor bien rigurosa. Usted endulza los &uacute;ltimos
+momentos de mi larga soledad; me ha vuelto la ilusi&oacute;n de los m&aacute;s dulces
+encantos de la vida, perdidos por m&iacute; hace tantos a&ntilde;os. Alej&aacute;ndose usted
+hago mi &uacute;ltimo sacrificio... es inmenso.</p>
+
+<p>Se levant&oacute; y me mir&oacute; un momento sin hablar.</p>
+
+<p>&mdash;A mi edad no se abraza &aacute; los j&oacute;venes&mdash;continu&oacute;, sonriendo
+tristemente,&mdash;se les bendice. Adi&oacute;s, querido hijo, y gracias... Que Dios
+le ayude... Yo bes&eacute; sus manos temblorosas, y ella me dej&oacute;
+precipitadamente.</p>
+
+<p>Hice &aacute; toda prisa mis aprestos para la partida: luego escrib&iacute; algunas
+l&iacute;neas &aacute; la se&ntilde;ora de Laroque. La suplicaba renunciara &aacute; una resoluci&oacute;n
+cuyo alcance no hab&iacute;a calculado, y de la que por mi parte, estaba
+firmemente determinado &aacute; no hacerme c&oacute;mplice. Le daba mi palabra, y ella
+sab&iacute;a que pod&iacute;a contarse con ella, que no aceptar&iacute;a jam&aacute;s mi felicidad &aacute;
+costa de su ruina. Al terminar, para apartarla mejor de su insensato
+proyecto, le hablaba vagamente de un porvenir cercano en que fing&iacute;a
+entrever esperanzas de fortuna.</p>
+
+<p>A media noche, cuando todos dorm&iacute;an, di un adi&oacute;s, un cruel adi&oacute;s &aacute; mi
+retiro, &aacute; aquella vieja torre &iexcl;en que tanto hab&iacute;a sufrido, donde tanto
+hab&iacute;a amado! y me deslic&eacute; en el castillo por una puerta excusada, cuya
+llave me hab&iacute;a sido confiada. Atraves&eacute; furtivamente, como un criminal,
+las galer&iacute;as vac&iacute;as y sonoras, gui&aacute;ndome lo mejor que pude en las
+tinieblas; llegu&eacute; al fin al sal&oacute;n, donde la hab&iacute;a visto por primera vez.
+Ella y su madre lo hab&iacute;an dejado, hac&iacute;a apenas una hora; su presencia
+reciente se manifestaba a&uacute;n por un perfume dulce y tibio, que me
+embriag&oacute; s&uacute;bitamente. Busqu&eacute; y toqu&eacute; la cesta en que su mano hab&iacute;a
+colgado pocos instantes antes su bordado, comenzado. &iexcl;Ay, pobre coraz&oacute;n!
+Ca&iacute; de rodillas ante el lugar que ocupaba, y all&iacute;, con la frente sobre
+el m&aacute;rmol, lloraba y sollozaba como un ni&ntilde;o. &iexcl;Dios m&iacute;o, c&oacute;mo la amo!</p>
+
+<p>Aprovech&eacute; las &uacute;ltimas horas de la noche para hacerme conducir
+secretamente &aacute; la peque&ntilde;a ciudad vecina, donde tom&eacute; el carruaje de
+Rennes. Ma&ntilde;ana en la noche estar&eacute; en Par&iacute;s. &iexcl;Pobreza, soledad,
+desesperaci&oacute;n, que all&iacute; os dej&eacute;, voy &aacute; hallaros de nuevo! &iexcl;Ultimo sue&ntilde;o
+de mi juventud, sue&ntilde;o del Cielo, adi&oacute;s!</p>
+
+
+
+<p class="capit"><a name="Paris" id="Paris"></a>Par&iacute;s.</p>
+
+
+<p>Al d&iacute;a siguiente por la ma&ntilde;ana, cuando iba &aacute; montar en el ferrocarril,
+entr&oacute; en el patio del hotel un carruaje de posta, y vi descender de &eacute;l
+al viejo Alain. Cuando me vi&oacute;, su fisonom&iacute;a se ilumin&oacute;.</p>
+
+<p>&mdash;Ah, se&ntilde;or, &iexcl;qu&eacute; fortuna que no haya partido! Tome esta carta.</p>
+
+<p>&mdash;Reconoc&iacute; la letra del se&ntilde;or Laubepin. Me dec&iacute;a en dos l&iacute;neas que la
+se&ntilde;orita de Porhoet estaba gravemente enferma y que me llamaba. No me
+tom&eacute; sino el tiempo necesario para mudar caballos y me arroj&eacute; en la
+silla, despu&eacute;s de haber decidido &aacute; Alain, no sin trabajo, &aacute; que se
+sentara frente &aacute; m&iacute;. Entonces lo aturd&iacute; &aacute; preguntas. Le hice repetir la
+noticia que me trajo y que me parec&iacute;a inconcebible. La se&ntilde;orita Porhoet
+hab&iacute;a recibido la v&iacute;spera, de manos del se&ntilde;or Laubepin, un pliego
+ministerial, que le anunciaba que era puesta en plena y entera posesi&oacute;n
+de la herencia de sus parientes de Espa&ntilde;a.&mdash;Y parece&mdash;agregaba
+Alain&mdash;que se lo debe al se&ntilde;or, que ha descubierto en el palomar algunos
+papeles viejos, en los que nadie so&ntilde;aba y que han probado el buen
+derecho de la anciana se&ntilde;orita. Yo no s&eacute; lo que hay de verdadero en
+esto, pero s&iacute; es l&aacute;stima&mdash;me dijo&mdash;que &aacute; esta respetable se&ntilde;ora se le
+haya metido en la cabeza ideas de catedral y que no quiere
+abandonarlas... porque, note usted, que est&aacute; m&aacute;s aferrada que nunca. Al
+principio, cuando recibi&oacute; la noticia, cay&oacute; redonda en el pavimento y se
+le crey&oacute; muerta; pero una hora despu&eacute;s empez&oacute; &aacute; hablar, sin fin ni
+tregua, de su catedral, del coro, de la nave, del cabildo y de los
+can&oacute;nigos, del ala del Norte y del ala del Sur, de tal modo que para
+calmarla ha sido necesario traerle un arquitecto, alba&ntilde;iles, y poner
+sobre su lecho los planos del malhadado edificio. En fin, despu&eacute;s de
+tres horas de conversaci&oacute;n sobre el asunto se amodorr&oacute; un rato; al
+despertarse, ha pedido ver al se&ntilde;or... al se&ntilde;or Marqu&eacute;s (Alain se
+inclin&oacute; cerrando los ojos) y se me ha hecho correr en su busca; parece
+que quiere consultarle sobre el coro alto.</p>
+
+<p>Este extra&ntilde;o acontecimiento me caus&oacute; la m&aacute;s viva sorpresa. Sin embargo,
+con ayuda de mis recuerdos y de los detalles confusos, que me daba
+Alain, llegu&eacute; &aacute; darme una explicaci&oacute;n de ellos, que noticias m&aacute;s
+positivas deb&iacute;an confirmar muy luego. Como ya he dicho, el negocio de la
+sucesi&oacute;n de la rama espa&ntilde;ola de los Porhoet hab&iacute;a pasado por dos fases.
+Hab&iacute;a habido primero, entre la se&ntilde;orita de Porhoet y una gran casa de
+Castilla, un largo proceso que mi vieja amiga hab&iacute;a acabado por perder
+en &uacute;ltima instancia; luego un nuevo proceso, en el que la se&ntilde;orita de
+Porhoet no figuraba, se hab&iacute;a suscitado, &aacute; prop&oacute;sito de la misma
+sucesi&oacute;n, entre los herederos espa&ntilde;oles y la corona, que pretend&iacute;a que
+los bienes volv&iacute;an &aacute; ella por derecho de fundaci&oacute;n del mayorazgo.
+Mientras esto ten&iacute;a lugar, continuando siempre mis indagaciones en los
+archivos de los Porhoet hab&iacute;a puesto la mano como dos meses antes de mi
+salida del castillo sobre una pieza singular, cuyo texto literal era el
+siguiente:</p>
+
+<div class="block">
+<p>&laquo;Don Felipe, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de Le&oacute;n, de
+Arag&oacute;n; de las dos Sicilias, de Jerusal&eacute;n, de Navarra, de Granada,
+de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de
+Cerde&ntilde;a, de C&oacute;rdoba, de C&oacute;rcega, de Murcia, de Ja&eacute;n, de los
+Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas Canarias, de las
+Indias Orientales y Occidentales, islas y tierras firmes del mar
+Oc&eacute;ano, Archiduque de Austria, Duque de Borgo&ntilde;a, de Brabante y de
+Mil&aacute;n, Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol y de Barcelona,
+se&ntilde;or de Vizcaya y de Molina, etc., etc.</p>
+
+<p>&raquo;A ti Herve Juan Joselyn, se&ntilde;or de Porhoet Ga&eacute;l, Conde de
+Torrenueva, etc., que me has seguido en mis reinos y servido con
+una fidelidad ejemplar, prometo, por favor especial, que en caso de
+extinci&oacute;n de tu descendencia directa y leg&iacute;tima, los bienes de tu
+casa volver&aacute;n, aun con detrimento de los derechos de mi corona, &aacute;
+los descendientes directos y leg&iacute;timos de la rama francesa de los
+Porhoet-Ga&eacute;l, mientras ella exista, y hago este compromiso, por m&iacute;
+y mis sucesores sobre mi fe y palabra de rey.</p>
+
+<p>&raquo;Dado en el Escorial el 10 de abril de 1716.</p>
+
+<p class="r"><span class="smcap">Yo el Rey.</span>&raquo;</p>
+</div>
+
+<p>Al lado de esta pieza, que s&oacute;lo era una copia traducida, hab&iacute;a hallado
+el texto original con las armas de Espa&ntilde;a. No se me hab&iacute;a ocultado la
+importancia de este documento, pero hab&iacute;a temido exager&aacute;rmela. Dudaba
+mucho que la validez del t&iacute;tulo, sobre el que hab&iacute;an pasado tantos
+sucesos y tantos acontecimientos, fuese admitida por el gobierno
+espa&ntilde;ol, y hasta dudaba que tuviera el poder de hacerle lugar, aun
+cuando quisieran hac&eacute;rselo. Me decid&iacute;, pues, &aacute; dejar ignorar &aacute; la
+se&ntilde;orita de Porhoet, un descubrimiento cuyas consecuencias me parec&iacute;an
+ser muy problem&aacute;ticas y me limit&eacute; &aacute; remitir el t&iacute;tulo al se&ntilde;or Laubepin.
+No recibiendo contestaci&oacute;n alguna, no tard&eacute; en olvidarlo en medio de
+los cuidados personales que me abrumaban entonces. El gobierno espa&ntilde;ol,
+obrando de una manera contraria &aacute; mi injusta desconfianza, no hab&iacute;a
+vacilado en desempe&ntilde;ar la palabra del Rey Felipe, y en el momento mismo
+en que un decreto supremo acababa de abocar &aacute; la corona la sucesi&oacute;n
+inmensa de los Porhoet, por otro decreto la restituy&oacute; noblemente &aacute; su
+leg&iacute;timo heredero.</p>
+
+<p>Eran las nueve de la noche cuando descend&iacute; del carruaje, en el h&uacute;medo
+umbral de la casita en que acababa de entrar, aunque tard&iacute;amente, esta
+fortuna casi real. La sirvienta vino &aacute; abrirme; lloraba amargamente. O&iacute;
+al instante la voz grave del se&ntilde;or Laubepin que dijo:&mdash;&Eacute;l es.&mdash;Sub&iacute;
+apresuradamente. El anciano me apret&oacute; la mano fuertemente y me
+introdujo, sin pronunciar una palabra, en el cuarto de la se&ntilde;orita de
+Porhoet. El m&eacute;dico y el cura de la villa se manten&iacute;an silenciosos en el
+hueco de una ventana. La se&ntilde;ora de Laroque estaba arrodillada sobre una
+silla, cerca del lecho; su hija de pie en la cabecera, sosten&iacute;a las
+almohadas en que reposaba la p&aacute;lida cabeza de mi pobre y vieja amiga.
+Cuando la enferma me vi&oacute;, una d&eacute;bil sonrisa ilumin&oacute; su fisonom&iacute;a,
+profundamente alterada, y desprendi&oacute; penosamente uno de sus brazos.
+Tom&eacute; su mano, ca&iacute; de rodillas y no pude contener mis l&aacute;grimas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Hijo m&iacute;o, mi querido hijo!...&mdash;Luego mir&oacute; fijamente &aacute; Laubepin. El
+viejo notario tom&oacute; entonces del lecho una hoja de papel, y continuando,
+al parecer, una lectura interrumpida, ley&oacute;:</p>
+
+<p>&laquo;Por estas causas, instituyo por este testamento ol&oacute;grafo, por legatario
+universal de todos mis bienes, tanto en Espa&ntilde;a como en Francia, sin
+reserva ni condici&oacute;n alguna, &aacute; M&aacute;ximo Santiago Mar&iacute;a Odiot, Marqu&eacute;s de
+Champcey d'Hauterive, noble de coraz&oacute;n como de raza. Tal es mi
+voluntad.&mdash;<i>Joselina Juana</i>, Condesa Porhoet-Ga&eacute;l.&raquo;</p>
+
+<p>En el exceso de mi sorpresa, me hab&iacute;a levantado por una especie de
+sacudimiento, &eacute; iba &aacute; hablar, cuando la se&ntilde;orita de Porhoet, reteniendo
+suavemente mi mano, la coloc&oacute; en la de Margarita. A este contacto
+repentino, la querida ni&ntilde;a se estremeci&oacute;; inclin&oacute; su joven frente sobre
+la almohada f&uacute;nebre y murmur&oacute; sonroj&aacute;ndose, algunas palabras al o&iacute;do de
+la moribunda. Yo no hall&eacute; expresiones; volv&iacute; &aacute; caer de rodillas y or&eacute; &aacute;
+Dios. Hab&iacute;anse pasado algunos minutos en medio de un silencio solemne,
+cuando Margarita retir&oacute; repentinamente su mano haciendo un gesto de
+alarma. El doctor se aproxim&oacute; apresuradamente; yo me levant&eacute;. La cabeza
+de la se&ntilde;orita de Porhoet se hab&iacute;a desplomado s&uacute;bitamente hacia atr&aacute;s,
+su mirada estaba fija, resplandeciente y dirigida al cielo, sus labios
+se entreabrieron, y como si hablara en sue&ntilde;os:</p>
+
+<p>&mdash;Dios&mdash;dijo&mdash;Dios, la veo... all&aacute; arriba... s&iacute;... el coro... las
+claraboyas... la luz por todas partes... Dos &aacute;ngeles de rodillas ante la
+Majestad... con albos ropajes... sus alas se agitan. Dios... est&aacute;n
+vivos.&mdash;Este grito se extingui&oacute; en su boca, que permaneci&oacute; sonriente:
+cerr&oacute; los ojos como si durmiese: s&uacute;bitamente un aire de inmortal
+juventud, se extendi&oacute; sobre su fisonom&iacute;a, que se puso desconocida.</p>
+
+<p>Tal muerte coronando tal vida, contiene en s&iacute; ense&ntilde;anzas de las que he
+querido llenar mi alma. Supliqu&eacute; que se me dejara solo con el sacerdote
+en aquel cuarto. Espero que esta piadosa vigilia no ser&aacute; perdida para
+m&iacute;. Sobre aquella fisonom&iacute;a en que se hallaba impresa una gloriosa paz,
+y donde parec&iacute;a verdaderamente errar, yo no s&eacute; qu&eacute; reflejo sobrenatural,
+m&aacute;s de una verdad olvidada &oacute; dudosa, se me apareci&oacute; con una evidencia
+irresistible. Mi noble y santa amiga, yo sab&iacute;a muy bien que ten&iacute;as la
+virtud del sacrificio; veo ahora, que hab&iacute;as recibido el premio de
+ella.</p>
+
+<p>Hacia las dos de la ma&ntilde;ana sucumbiendo de fatiga quise respirar por un
+momento el aire puro. Descend&iacute; la escalera en medio de las tinieblas,
+entre en el jard&iacute;n, evitando atravesar el sal&oacute;n del piso bajo, donde
+not&eacute; luz. La noche estaba profundamente sombr&iacute;a. Cuando me aproximaba &aacute;
+la torrecilla que se hallaba al fin del peque&ntilde;o cercado, sent&iacute; un d&eacute;bil
+ruido bajo el soto de ojaranzo; en el mismo instante una forma
+indistinta se desprendi&oacute; del follaje. Sent&iacute; un desvanecimiento
+repentino, mi coraz&oacute;n precipit&oacute; sus latidos, y vi al cielo llenarse de
+estrellas.</p>
+
+<p>&mdash;&iexcl;Margarita!&mdash;dije tendiendo los brazos.&mdash;O&iacute; un ligero grito, luego mi
+nombre murmurado &aacute; media voz... luego... nada... y sent&iacute; sus labios
+sobre los m&iacute;os. &iexcl;Cre&iacute; que el alma se me escapaba!...</p>
+
+<p>He dado &aacute; Elena la mitad de mi fortuna. Margarita es mi mujer, cierro
+para siempre estas p&aacute;ginas. Ya nada tengo que confiarles. Puede decirse
+de los hombres lo que se ha dicho de los pueblos: &iexcl;Felices aquellos que
+no tienen historia!</p>
+
+<p class="c">FIN</p>
+
+<hr />
+
+<div class="footnotes"><h3>Nota:</h3>
+
+<div class="footnote"><p><a name="Footnote_1_1" id="Footnote_1_1"></a><a href="#FNanchor_1_1"><span class="label">[1]</span></a> <i>Menhir</i> (de las palabras bretonas, <i>main</i>, piedra, <i>hirr</i>,
+larga), es un obelisco bruto, algunas veces redondo, generalmente
+cuadrado, colocado verticalmente sobro el suelo. No se halla jam&aacute;s en &eacute;l
+una escultura, por grosera que sea, &aacute; no ser en el menhir de Plonarez
+(Finisterre), colocada sobre el punto m&aacute;s elevado de los
+Leones.&mdash;<i>Camile Duteil</i>.
+</p><p>
+
+Dolmen: mesa enorme de piedra, que como el menhir, son moradas como
+altares donde se consumaban sangrientos sacrificios.&mdash;<i>Bouill</i>
+(Diccionario de Historia).
+</p><p>
+Galgul, es una planta especial.
+</p><p>
+Cromlech, sitio accidentado.</p></div>
+
+</div>
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of Project Gutenberg's La Novela de un Joven Pobre, by Octavio Feuillet
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA NOVELA DE UN JOVEN POBRE ***
+
+***** This file should be named 22909-h.htm or 22909-h.zip *****
+This and all associated files of various formats will be found in:
+ https://www.gutenberg.org/2/2/9/0/22909/
+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at https://www.pgdp.net
+
+
+Updated editions will replace the previous one--the old editions
+will be renamed.
+
+Creating the works from public domain print editions means that no
+one owns a United States copyright in these works, so the Foundation
+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
+permission and without paying copyright royalties. Special rules,
+set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to
+copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to
+protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project
+Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you
+charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you
+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
+rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose
+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
+subject to the trademark license, especially commercial
+redistribution.
+
+
+
+*** START: FULL LICENSE ***
+
+THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
+PLEASE READ THIS BEFORE YOU DISTRIBUTE OR USE THIS WORK
+
+To protect the Project Gutenberg-tm mission of promoting the free
+distribution of electronic works, by using or distributing this work
+(or any other work associated in any way with the phrase "Project
+Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
+Gutenberg-tm License (available with this file or online at
+https://gutenberg.org/license).
+
+
+Section 1. General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
+electronic works
+
+1.A. By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
+electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
+and accept all the terms of this license and intellectual property
+(trademark/copyright) agreement. If you do not agree to abide by all
+the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
+all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
+If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+1.E.2. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
+from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
+posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
+and distributed to anyone in the United States without paying any fees
+or charges. If you are redistributing or providing access to a work
+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
+work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
+
+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
+with the permission of the copyright holder, your use and distribution
+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
+terms imposed by the copyright holder. Additional terms will be linked
+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
+permission of the copyright holder found at the beginning of this work.
+
+1.E.4. Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
+1.E.5. Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
+electronic work, or any part of this electronic work, without
+prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
+active links or immediate access to the full terms of the Project
+Gutenberg-tm License.
+
+1.E.6. You may convert to and distribute this work in any binary,
+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
+word processing or hypertext form. However, if you provide access to or
+distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
+"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
+you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
+copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
+request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
+form. Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
+performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
+1.E.8. You may charge a reasonable fee for copies of or providing
+access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
+- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
+ destroy all copies of the works possessed in a physical medium
+ and discontinue all use of and all access to other copies of
+ Project Gutenberg-tm works.
+
+- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
+corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
+property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
+computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
+your equipment.
+
+1.F.2. LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
+of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
+Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
+Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
+liability to you for damages, costs and expenses, including legal
+fees. YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
+LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
+PROVIDED IN PARAGRAPH F3. YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
+TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
+LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
+INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
+DAMAGE.
+
+1.F.3. LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
+defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
+receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
+written explanation to the person you received the work from. If you
+received the work on a physical medium, you must return the medium with
+your written explanation. The person or entity that provided you with
+the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
+refund. If you received the work electronically, the person or entity
+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
+
+
+</pre>
+
+</body>
+</html>
+
diff --git a/22909-h/images/001.png b/22909-h/images/001.png
new file mode 100644
index 0000000..9380173
--- /dev/null
+++ b/22909-h/images/001.png
Binary files differ