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+Project Gutenberg's La Novela de un Joven Pobre, by Octavio Feuillet
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+
+Title: La Novela de un Joven Pobre
+
+Author: Octavio Feuillet
+
+Release Date: October 7, 2007 [EBook #22909]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK LA NOVELA DE UN JOVEN POBRE ***
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+
+Produced by Chuck Greif and the Online Distributed
+Proofreading Team at https://www.pgdp.net
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+BIBLIOTECA DE «LA NACION»
+
+OCTAVIO FEUILLET
+
+LA NOVELA DE UN JOVEN POBRE
+
+BUENOS AIRES
+
+1909
+
+
+_Le roman d'un jeune pauvre_, cuya versión castiza ofrecemos en este
+volumen á los lectores de la Biblioteca, apareció en París en 1857.
+Tenía el autor entonces treinta y seis años; estaba en toda la plenitud
+de su actividad mental y en todo el hervor de su juventud, y de allí tal
+vez el cariño con que ha trazado la figura de Máximo Odiot, ese perfecto
+gentilhombre, cautivador en su brillante pobreza.
+
+Octavio Feuillet, al escribir este libro, debió de poner en él mucho de
+sí mismo, de sus personales y elevados sentimientos--reconocidos por
+todos sus críticos contemporáneos--y por eso, sin duda, le ha resultado
+la mejor de sus obras, en donde más resaltan sus esenciales cualidades
+de novelista, creador de escenas y caracteres de ideal nobleza.
+
+Y no tan sólo es hermosa _La novela de un joven pobre_ por su asunto y
+la alteza de los sentimientos que en ella actúan, sino que también
+sobresale y seduce por las excelencias primorosas del estilo, en que era
+el autor un magistral artífice.
+
+Espíritu delicado y exquisito, Feuillet hacía su prosa dúctil, ágil,
+experta. Conocía como pocos el arte de elevarse con prudencia, y de
+transportar al lector sin ocasionarle vértigos. Medía, como con un
+termómetro, el grado de lirismo que conviene á la mayoría del público, y
+así jamás daba notas que pudieran discordar en la general armonía de sus
+producciones. En esto estriba el principal encanto de ellas, que tienen,
+como distintivo, un perpetuo y uniforme buen gusto.
+
+_La novela de un joven pobre_ es acabado modelo de lo que dejamos dicho.
+Por eso será siempre un libro nuevo, un libro joven, con la juventud
+eterna que en el arte tiene todo lo que significa belleza, gracia,
+fuerza ó elegancia.
+
+
+
+
+LA NOVELA DE UN JOVEN POBRE
+
+_¡Sursum corda!_
+
+París, 20 de abril de 185...
+
+
+He aquí la segunda noche que paso en este miserable cuarto, contemplando
+melancólicamente mi apagado hogar, escuchando, con estupidez, los
+rumores monótonos de la calle, y sintiéndome en medio de esta gran
+ciudad, más solo, más abandonado y más próximo á la desesperación que el
+náufrago que lucha en medio del océano sobre su roto pino. ¡Basta de
+cobardía! Quiero encarar frente á frente mi destino para quitarle sus
+trazas de espectro; quiero también abrir mi corazón, donde desborda el
+pesar, al único confidente cuya piedad no puede ofenderme, á ese pálido
+y único amigo que me contempla... á mi espejo. Quiero, pues, escribir
+mis pensamientos y mi vida, no con una exactitud cotidiana y pueril,
+pero sin omisión seria, y sobre todo sin mentira. Apreciaré mucho este
+diario: él será como un eco fraternal que engañe mi soledad y me
+servirá, al mismo tiempo, como una segunda conciencia, advirtiéndome no
+deje pasar en mi vida ninguna acción que mi propia mano no pueda
+escribir con firmeza.
+
+Busco ahora en el pasado, con triste avidez, todos los hechos, todos los
+incidentes que hace largo tiempo me hubieran instruído si el respeto
+filial, la costumbre y la indiferencia de un feliz ocioso, no hubieran
+cerrado mis ojos á toda luz. Me he explicado la melancolía constante y
+profunda de mi madre; me explico también su disgusto por la sociedad, y
+aquel vestido simple y uniforme objeto ya de las burlas, ya de los
+enojos de mi padre:--Pareces una sirvienta--le decía.
+
+Yo no podía dejar de ver que nuestra vida de familia era algunas veces
+alterada por querellas de carácter más serio, pero jamás fuí testigo
+inmediato de ellas. Los acentos irritados é imperiosos de mi padre, los
+rumores de una voz que parecía suplicar y algunos sollozos ahogados, era
+todo lo que podía oir. Atribuía estas borrascas á tentativas violentas é
+infructuosas por hacer volver mi madre á la vida elegante y bulliciosa
+de que había gustado en otro tiempo, tanto como puede hacerlo una mujer
+buena; pero en la cual no seguía ya á mi padre sino con una repugnancia
+cada día más obstinada. Después de estas crisis era raro que mi padre no
+se apresurara á comprar algún bello dije, que mi madre hallaba bajo su
+servilleta, al sentarse á la mesa, y que jamás usaba. Un día, á la mitad
+del invierno, recibió de París una gran caja de flores preciosas: se las
+agradeció con efusión á mi padre, pero cuando hubo salido del cuarto, la
+vi alzar ligeramente los hombros, y dirigir al cielo una mirada de
+incurable desesperación.
+
+Durante mi infancia y primera juventud había tenido á mi padre mucho
+respeto, pero muy poco cariño. En efecto, en el curso de este período no
+conocía sino el lado sombrío de su carácter, el único que se reveló en
+su vida doméstica, para la que no había nacido. Más tarde, cuando mi
+edad me permitió acompañarle en el mundo, me sorprendí alegremente al
+encontrar en él un hombre que ni aun había sospechado. Parecía que en el
+recinto de nuestro viejo castillo de familia, se hallaba bajo el peso de
+algún encanto fatal: apenas se encontraba fuera, veía despejarse su
+frente y dilatarse su pecho: se rejuvenecía.
+
+--¡Vamos, Máximo!--exclamaba--¡galopemos un poco!
+
+Y devorábamos el espacio alegremente. Tenía entonces momentos de alegría
+juvenil, entusiasmos, ideas caprichosas, efusiones de sentimientos que
+encantaban mi joven corazón, y de los que habría querido llevar alguna
+parte, á mi pobre madre olvidada en su triste rincón. Entonces comencé á
+amar á mi padre, y mi ternura hacia él se acrecentó hasta una verdadera
+admiración, cuando pude verle en todas las solemnidades de la vida
+mundana, cazas, carreras, bailes y comidas, manifestar las cualidades
+simpáticas de su brillante naturaleza. Diestro jinete, conversador
+deslumbrante, excelente jugador, corazón intrépido y mano abierta, yo le
+miraba como un tipo acabado de la gracia viril y de la nobleza
+caballeresca. Él mismo se apellidaba sonriendo, con una especie de
+amargura: _el último gentilhombre_.
+
+Tal era mi padre en la sociedad, pero apenas vuelto á casa, mi madre y
+yo no teníamos bajo nuestros ojos, más que un viejo intranquilo,
+melancólico y violento.
+
+Los furores de mi padre para con una criatura tan dulce y tan delicada
+como mi madre, me habrían sublevado seguramente, si no hubieran sido
+seguidos de esa reacción de ternura y ese redoblamiento de atenciones de
+que antes he hablado. Justificado á mis ojos por estos testimonios de
+arrepentimiento, no me parecía sino un hombre naturalmente bueno y
+sensible, pero arrojado á veces fuera de sí mismo por una resistencia
+tenaz y sistemática á todos sus gustos y predilecciones. Creía á mi
+madre atacada de una especie de enfermedad nerviosa. Mi padre me lo daba
+á entender así, aunque observando siempre, sobre este asunto, una
+reserva que yo juzgaba muy legítima.
+
+Los sentimientos de mi madre para su esposo me parecían de una
+naturaleza indefinible. Las miradas que dirigía sobre él, se inflamaban
+al parecer algunas veces con una extraña expresión de severidad; pero
+esto no era más que un relámpago; un instante después sus bellos ojos
+húmedos y su fisonomía inalterable no manifestaban sino una tierna
+abnegación y una sumisión apasionada.
+
+Mi madre había sido casada á los quince años, y tocaba yo á los
+veintidós cuando vino al mundo mi hermana, mi pobre Elena. Poco tiempo
+después de su nacimiento, saliendo mi padre una mañana con la frente
+arrugada del cuarto en que mi madre se consumía, me hizo señal para que
+le siguiera al jardín; después de haber dado dos ó tres vueltas en
+silencio.
+
+--Tu madre, Máximo--me dijo,--se pone cada vez más caprichosa.
+
+--Sufre tanto, ¡padre mío!
+
+--Sí, sin duda; pero tiene un capricho muy singular; desea que estudies
+derecho.
+
+--¡Yo, derecho! ¿cómo quiere mi madre que á mi edad, con mi nacimiento y
+en mi situación vaya á arrastrarme en los bancos de una escuela? Eso
+sería ridículo.
+
+--Esa es mi opinión--dijo secamente mi padre,--pero tu madre está
+enferma, y todo está dicho.
+
+Yo era en aquel tiempo un fatuo, muy envanecido de mi nombre, de mi
+juvenil importancia y de mis pobres triunfos de salón; pero tenía el
+corazón sano, adoraba á mi madre, con la que había vivido durante veinte
+años en la más estrecha intimidad que pueda unir dos almas en este
+mundo; me apresuré á asegurarle mi obediencia: ella me dió las gracias
+inclinando la cabeza con una triste sonrisa y me hizo besar á mi hermana
+dormida sobre sus rodillas.
+
+Vivíamos á media legua de Grenoble; pude, pues, seguir mi curso de
+derecho, sin dejar la casa paterna. Mi madre se hacía dar cuenta, día
+por día, del progreso de mis estudios, con un interés tan perseverante,
+tan apasionado, que llegué á preguntarme, si no habría en el fondo de
+esta preocupación extraordinaria algo más que un capricho de enferma: si
+por acaso la repugnancia y el desdén de mi padre hacia la parte
+positiva y fastidiosa de la vida, no habrían introducido en nuestra
+fortuna algún secreto desorden, que el conocimiento del derecho y el
+hábito de los negocios deberían, según las esperanzas de mi madre,
+permitir á su hijo reparar. No pude, sin embargo, detenerme en esta
+idea; verdad es que recordaba haber oído á mi padre quejarse amargamente
+de los desastres que nuestra fortuna había sufrido durante la época
+revolucionaria; pero desde tiempo atrás estas quejas habían cesado, y
+por otra parte, yo siempre las había hallado demasiado injustas,
+pareciéndome nuestra situación de fortuna de las más satisfactorias.
+Habitábamos, cerca de Grenoble, el castillo hereditario de nuestra
+familia, que era citado en el país por su aspecto señorial. Solíamos mi
+padre y yo cazar durante un día entero sin salir de nuestras tierras ó
+de nuestros bosques. Nuestras caballerizas eran grandiosas, y estaban
+siempre llenas de caballos de precio, que eran la pasión y el orgullo de
+mi padre. Poseíamos, además, en París, en el bulevar de los Capuchinos,
+una magnífica casa, donde encontrábamos un confortable apeadero. En fin,
+en el lujo habitual de nuestra casa nada dejaba traslucir la sombra de
+la escasez ó de la proximidad á ella. Nuestra mesa era siempre servida
+con una delicadeza particular y refinada, á la que mi padre daba mucha
+importancia.
+
+Entretanto, la salud de mi madre declinaba por una pendiente apenas
+sensible, pero continua. Llegó un tiempo en que su carácter angelical se
+alteró. Su boca, que jamás había pronunciado, en mi presencia al menos,
+sino dulces palabras, se hizo amarga y punzante; cada uno de mis pasos,
+fuera del castillo, fué objeto de un comentario irónico. Mi padre que no
+era mejor tratado que yo, soportaba estos ataques con una paciencia que
+me parecía meritoria de su parte; pero tomó la costumbre de vivir más
+que nunca fuera de casa, sintiendo según me decía, la necesidad de
+distraerse, de aturdirse sin cesar. Me comprometía siempre á
+acompañarle, y hallaba placer en mi cariño, en el ardor impaciente de mi
+edad, y para decirlo todo, en una fácil obediencia y en la cobardía de
+mi corazón.
+
+Un día del mes de Septiembre de 185... debían tener lugar á alguna
+distancia del castillo unas carreras, en las que mi padre había
+comprometido muchos caballos. Él y yo habíamos partido de madrugada y
+almorzado en el sitio de las carreras. Hacia mediodía galopaba yo sobre
+la orilla del Hipódromo, para seguir más de cerca las peripecias de la
+lucha, cuando de pronto fuí alcanzado por uno de nuestros criados, que
+me buscaba, según dijo, hacía más de media hora; agregando que mi padre
+había vuelto ya al castillo, á donde mi madre le había hecho llamar, y
+que me suplicaba le siguiera sin demora.
+
+--Pero en nombre del cielo, ¿qué es lo que hay?
+
+--Creo que la señora se ha empeorado--me respondió,--y partí como un
+loco. Al llegar vi á mi hermana jugando sobre el césped del gran patio,
+silencioso y desierto. Corrió hacia mí al apearme del caballo, y me
+dijo, abrazándome con un aire misterioso y casi alegre:--El cura ha
+venido.--Sin embargo, yo no apercibía en la casa ninguna animación
+extraordinaria, ningún signo de desorden ó de alarma. Subí la escalera
+precipitadamente y atravesaba el retrete que comunicaba con el cuarto de
+mi madre, cuando la puerta se abrió lentamente: mi padre apareció en
+ella.
+
+Me detuve delante de él; estaba muy pálido y sus labios
+temblaban.--Máximo--me dijo sin mirarme,--tu madre te llama.--Quise
+interrogarlo, pero me hizo una señal con la mano y se aproximó
+rápidamente á una ventana como para mirar hacia afuera. Entré, mi madre
+estaba medio acostada en su butaca, fuera de la cual pendía uno de sus
+brazos como inerte. Sobre su fisonomía, blanca como la cera, volví á
+hallar repentinamente la exquisita dulzura y la gracia delicada, que el
+sufrimiento había desterrado poco antes; el ángel del eterno reposo
+extendía visiblemente sus alas sobre aquella frente apaciguada. Caí de
+rodillas: ella entreabrió los ojos, levantó penosamente su cabeza
+desfalleciente y me dirigió una larga mirada. Luego con una voz que no
+era más que un soplo interrumpido, me dijo lentamente estas
+palabras:--¡Pobre niño! Estoy consumida, ya lo ves; no llores; me has
+abandonado un poco en este último tiempo; ¡pero estaba yo tan áspera!...
+Nos volveremos á ver, Máximo, y nos explicaremos, hijo mío... ¡No puedo
+más!... Recuerda á tu padre lo que me ha prometido. ¡Tú, en el combate
+de la vida, sé fuerte y perdona á los débiles!...--Pareció extenuada, se
+interrumpió un momento; en seguida, levantando un dedo con esfuerzo, y
+mirándome fijamente:--¡Tu hermana!--dijo. Sus pupilas azuladas se
+cerraron; luego volvió á abrirlas de golpe, extendiendo los brazos con
+un gesto rígido y siniestro. Yo lanzé un grito; mi padre se presentó y
+estrechó largo tiempo contra su pecho, en medio de sollozos
+desgarradores, el pobre cuerpo de una mártir.
+
+Algunas semanas después, satisfaciendo la formal exigencia de mi padre,
+que me dijo no hacía sino obedecer los últimos deseos de la que
+llorábamos, dejé la Francia y comencé a través del mundo esa vida
+nómada, que he llevado casi hasta este día. Durante una ausencia de un
+año, mi corazón cada vez más amante, á medida que la inquieta fogosidad
+de la juventud se amortiguaba, me acosó más de una vez para que volviera
+á los lugares de la fuente de mi vida, entre la tumba de mi madre y la
+cuna de mi tierna hermana; pero mi padre había fijado la duración
+precisa de mi viaje, y no me había educado de modo que pudiese
+desobedecer ligeramente sus órdenes. Su correspondencia, afectuosa, pero
+breve, no anunciaba impaciencia alguna con respecto á mi vuelta: fué por
+esto que me sorprendí más, cuando al desembarcar en Marsella hace dos
+meses, hallé muchas cartas de mi padre en las cuales me llamaba con una
+prisa febril.
+
+En una noche sombría del mes de Febrero, volví á ver las murallas
+macizas de nuestra antigua morada, destacándose sobre una capa de
+escarcha que cubría la campiña.
+
+Un cierzo destemplado y frío soplaba por intervalos; los copos de nieve
+caían como las hojas secas de los árboles de la avenida y se posaban
+sobre el suelo húmedo, con un ruido débil y triste. Al entrar en el
+patio, vi una sombra, que me pareció ser la de mi padre, dibujarse en
+una de las ventanas del gran salón que estaba en el piso bajo, y que no
+se abría jamás en los últimos tiempos de la vida de mi madre. Me
+precipité en él; al apercibirme, mi padre lanzó una sorda exclamación:
+luego me abrió los brazos, y sentí su corazón palpitar violentamente
+contra el mío.
+
+--Estás helado, pobre hijo mío--me dijo,--caliéntate, caliéntate. Esta
+pieza es fría; yo la prefiero sin embargo, porque al menos aquí se
+respira.
+
+--¿Y la salud de usted, padre mío?
+
+--Así, así, ya lo ves.--Y dejándome cerca de la chimenea, continuó á
+través de este inmenso salón, que estaba apenas iluminado por dos ó tres
+bujías, el paseo que al parecer había yo interrumpido. Esta extraña
+acogida me había consternado. Miraba á mi padre con estupor.--¿Has visto
+mis caballos?--me dijo de pronto y sin detenerse.
+
+--¡Padre mío!
+
+--¡Ah, es verdad!... tú acabas de llegar...--Después de un corto
+silencio:
+
+--Máximo--agregó,--tengo que hablarte.
+
+--Le escucho á usted, padre mío.
+
+Pareció no oirme, se paseó algún tiempo y repitió muchas veces por
+intervalos:--Tengo que hablarte, hijo.--Por último lanzó un profundo
+suspiro, se pasó la mano por la frente y sentándose bruscamente, me
+señaló una silla en frente de él. Entonces, como si hubiera deseado
+hablarme, sin hallarse con el valor suficiente, sus ojos se detuvieron
+sobre los míos, y leí en ellos una expresión tal de angustia, de
+humildad y de súplica, que de parte de un hombre tan orgulloso como él,
+me conmovió profundamente. Cualesquiera que fueran las culpas, que tanto
+le costaba confesar, sentía en el fondo de mi alma que le eran muy
+liberalmente perdonadas. Repentinamente esa mirada que no me abandonaba,
+tomó una fijeza extraordinaria, vaga y terrible; su mano se crispó sobre
+mi brazo; se levantó de su sillón y volviendo á caer en el instante, se
+resbaló pesadamente sobre el pavimento: ya no existía. Nuestro corazón
+no razona, ni calcula: esa es su gloria. Hacía un momento que todo lo
+había adivinado; un solo minuto había bastado para revelarme de repente,
+sin una palabra de explicación, por un rayo de luz irresistible, la
+fatal verdad que mil hechos repetidos cada día durante veinte años, no
+había podido hacerme sospechar. Había comprendido que la ruina estaba
+allí, en aquella casa y sobre mi cabeza. ¡Y... bien! No sé, si
+dejándome mi padre colmado de todos sus beneficios, me hubiera costado
+más y más amargas lágrimas. A mi pesar, á mi profundo dolor, se unía una
+piedad que, ascendiendo del hijo al padre, tenía algo de singularmente
+punzante.
+
+Veía siempre aquella mirada, suplicante, humilde, extraviada: me
+desesperaba por no haber podido decir una palabra de consuelo á aquel
+desgraciado corazón antes de acabarse su existencia, y gritaba como un
+loco al que ya no me oía--¡yo te perdono!--¡yo te perdono!
+
+¡Oh! ¡qué instante, Dios mío!
+
+Según lo que he podido conjeturar, mi madre al morir había hecho
+prometer á mi padre, que vendería la mayor parte de sus bienes para
+pagar enteramente la deuda enorme que había contraído, gastando todos
+los años una tercera parte más de sus rentas, y reducirse en seguida á
+vivir estrictamente con lo que le quedase. Mi padre había tratado de
+cumplir este compromiso: había vendido sus bosques y sus tierras; pero,
+viéndose entonces dueño de un capital considerable, no había dedicado
+sino una pequeña parte á la amortización de su deuda, y había emprendido
+el restablecimiento de su fortuna confiando el resto á los detestables
+azares de la bolsa. Así acabó de perderse.
+
+No he podido aún sondar el fondo del abismo en que estamos sumergidos.
+Una semana después de la muerte de mi padre, caí gravemente enfermo, y
+sólo con mucho trabajo, después de dos meses de sufrimiento, he podido
+dejar nuestro castillo patrimonial, el día en que un extraño tomaba
+posesión de él. Afortunadamente, un antiguo amigo de mi padre que habita
+en París, y que en otro tiempo era el encargado de los negocios de
+nuestra familia en calidad de notario, ha venido á ayudarme en estas
+tristes circunstancias: me ha prometido emprender él mismo, un trabajo
+de liquidación que presentaba á mi inexperiencia dificultades
+insuperables. Le he abandonado absolutamente el cuidado de arreglar los
+negocios de la sucesión y presumo que su tarea estará terminada hoy.
+Apenas llegué ayer, fuí á su casa; estaba en el campo, de donde no
+vendrá hasta mañana. Estos dos días han sido crueles: la incertidumbre
+es verdaderamente el peor de todos los males, porque es el único que
+suspende necesariamente todos los resortes del alma, y enerva el valor.
+Mucho me hubiera sorprendido hace diez años el que me hubiesen
+profetizado, que ese viejo notario, cuyo lenguaje formalista y seca
+política, nos divertía tanto, á mi padre y á mí, había de ser un día el
+oráculo de quien esperara el decreto supremo de mi destino... Hago lo
+posible para ponerme en guardia contra esperanzas exageradas; he
+calculado aproximativamente que, pagadas todas nuestras deudas, nos
+quedará un capital de ciento veinte á ciento cincuenta mil francos. Es
+difícil que una fortuna que ascendía á cinco millones, no nos deje al
+menos este sobrante. Mi intención es tomar para mí diez mil francos y
+marchar á buscar fortuna en los Estados Unidos, abandonando el resto á
+mi hermana.
+
+¡Basta de escribir por esta noche! ¡Triste ocupación es traer á la
+memoria tales recuerdos! Siento, sin embargo, que me han proporcionado
+un poco de calma. El trabajo es sin duda una ley sagrada, pues me basta
+hacer la más ligera aplicación de él, para sentir un no sé qué de
+contento y de serenidad. El hombre no ama al trabajo y sin embargo no
+puede desconocer sus inefables beneficios; cada día los experimenta, los
+goza, y al día siguiente vuelve á emprenderlo con la misma repugnancia.
+Me parece que hay en esto una contradicción singular y misteriosa, como
+si sintiésemos á la vez en el trabajo, el castigo y el carácter divino y
+paternal del juez.
+
+
+
+
+Jueves.
+
+
+Esta mañana al despertar, se me entregó una carta del viejo Laubepin. En
+ella me invitaba á comer, excusándose de esta gran libertad, y no
+haciéndome comunicación alguna relativa á mis intereses. Esta reserva me
+pareció de muy mal augurio.
+
+Esperando la hora fijada saqué á mi hermana del convento y la he paseado
+por París. La niña no presume ni remotamente nuestra ruina. Ha tenido en
+el curso del día, diversos caprichos, bastante costosos. Ha hecho larga
+provisión de guantes, papel rosado, confites para sus amigas, esencias
+finas, jabones extraordinarios, pinceles pequeños, cosas todas muy
+útiles sin duda, pero que lo son mucho menos que una comida. ¡Quiera
+Dios, lo ignore siempre!
+
+A las seis estaba en la calle Cassette, casa del señor Laubepin. No sé
+qué edad puede tener nuestro viejo amigo; pero por muy lejos que se
+remonten mis recuerdos en lo pasado, lo hallo tal como lo he vuelto á
+ver: alto, seco, un poco agobiado, cabellos blancos, en desorden, ojos
+penetrantes, escondidos bajo mechones de cejas negras, y una fisonomía
+robusta y fina á la vez. También he vuelto á ver su frac negro de corte
+antiguo, la corbata blanca profesional, y el diamante hereditario en la
+pechera; en una palabra, con todos los signos exteriores de un espíritu
+grave, metódico y amigo de las tradiciones. El anciano me esperaba
+delante de la puerta de su pequeño salón: después de una profunda
+inclinación, tomó ligeramente mi mano entre sus dos dedos y me condujo
+frente á una señora anciana, de apariencia bastante sencilla, que se
+mantenía de pie delante de la chimenea:
+
+--¡El señor marqués de Champcey d'Hauterive!--dijo entonces el señor
+Laubepin con su voz fuerte, tartajosa y enfática: luego de pronto, en un
+tono más humilde y volviéndose hacia mí:--La señora Laubepin--dijo.
+
+Nos sentamos, y hubo un momento de embarazoso silencio. Esperaba un
+esclarecimiento inmediato de mi situación definitiva; viendo que era
+diferido, presumí que no sería de una naturaleza agradable, y esta
+presunción me era confirmada por las miradas de discreta compasión con
+que me honraba furtivamente la señora Laubepin. Por su parte, el señor
+Laubepin me observaba con una atención singular, que no me parecía
+exenta de malicia. Recordé entonces que mi padre había pretendido
+siempre, descubrir en el corazón del ceremonioso Tabelion y bajo sus
+afectados respetos, un resto de antiguo germen _bourgeois_ plebeyo y aun
+jacobino. Me pareció que ese germen fermentaba un poco en aquel momento
+y que las secretas antipatías del viejo hallaban alguna satisfacción en
+el espectáculo de un noble en tortura. Tomé al instante la palabra,
+tratando de mostrar, á pesar de la postración real en que me hallaba,
+una plena libertad de espíritu.
+
+--¡Cómo! Señor Laubepin, conque ha dejado usted la plaza de _Petits
+Pères_, esa querida plaza de _Petits Pères_. ¿Ha podido usted decidirse
+á ello? ¡No lo habría creído jamás!...
+
+--Verdaderamente, señor marqués--respondió el señor Laubepin,--es una
+infidelidad que no corresponde á mi edad; pero cediendo el estudio, he
+debido ceder también la casa, atendiendo á que un escudo no puede
+mudarse como una muestra.
+
+--Sin embargo ¿se ocupa usted aún de negocios?
+
+--Amigable y oficiosamente, sí, señor marqués. Algunas familias
+honorables y considerables cuya confianza he tenido la dicha de obtener,
+durante una práctica de cuarenta y cinco años, reclaman aún,
+especialmente en circunstancias delicadas, los consejos de mi
+experiencia, y creo poder agregar que rara vez se arrepienten de
+haberlos seguido.
+
+Cuando el señor Laubepin acababa de rendirse á sí mismo este honorífico
+testimonio, una vieja criada vino á anunciarnos que la comida estaba
+servida. Tuve entonces el placer de conducir al comedor á la señora de
+Laubepin. Durante la comida la conversación se arrastró en los más
+insignificantes asuntos. El señor Laubepin no cesaba de clavar en mí su
+mirada penetrante y equívoca, en tanto que su esposa tomaba, al
+ofrecerme cada plato, el tono doloroso y lastimero que se afecta cerca
+del lecho de un enfermo. En fin, nos levantamos y el viejo notario me
+introdujo en su gabinete, donde al momento se nos sirvió el café.
+
+Haciéndome sentar entonces y poniéndose de espaldas á la chimenea,
+dijo:--Señor marqués de Champcey d'Hauterive, me preparaba ayer á
+escribirle, cuando supe su llegada á París, la que me permite informarle
+á usted _in voce_ del resultado de mi celo y de mis operaciones.
+
+--Presiento, señor, que ese resultado no es muy favorable.
+
+--No le ocultaré, señor marqués, que debe usted armarse de todo su valor
+para conocerlo; pero está en mis hábitos proceder con método. El año de
+1820, la señorita Luisa Elena Dougalt Delatouche D'Erouville fué pedida
+en matrimonio por Carlos Cristian Odiot, marqués de Champcey
+d'Hauterive; investido por una especie de tradición secular de la
+dirección de los negocios de la familia Dougalt Delatouche, y admitido
+con una respetuosa familiaridad de largo tiempo atrás, cerca de la joven
+heredera de aquella casa, debí emplear todos los argumentos de la razón
+para combatir las inclinaciones de su corazón y retraerla de aquella
+funesta alianza, y digo funesta alianza, no porque la fortuna del señor
+de Champcey fuese, á pesar de algunas hipotecas que la gravaban á la
+sazón, menos que la de la señorita Delatouche. Yo conocía, empero, el
+carácter y temperamento, en cierto modo hereditario, del señor de
+Champcey: bajo las exterioridades seductoras y caballerescas que lo
+distinguían, como á todos los de su familia, percibía claramente la
+irreflexión obstinada, la incurable ligereza, el furor de los placeres,
+y por último, el implacable egoísmo...
+
+--Caballero--le interrumpí bruscamente,--la memoria de mi padre es
+sagrada para mí, y creo que debe serlo á cuantos hablen de él en mi
+presencia.
+
+--Señor--replicó el anciano, con una emoción repentina y
+violenta,--respeto ese sentimiento, pero al hablar de su padre, me es
+muy difícil olvidar que hablo del hombre ¡que mató á su madre de usted,
+una joven heroica, una santa, un ángel!
+
+Me había levantado muy agitado. El señor Laubepin, que había dado
+algunos pasos por el gabinete, me tomó del brazo.
+
+--Perdón, joven--me dijo,--pero yo amaba á su madre de usted, la he
+llorado; perdóneme...
+
+--Después, volviéndose á colocar delante de la chimenea:--Voy á
+continuar--añadió con el tono solemne que le es habitual.--Tuve el honor
+y la pena de redactar el contrato matrimonial de su señora madre. A
+pesar de mi insistencia, nada se hablaba del régimen dotal, y costóme
+grandes esfuerzos introducir en el acta, una cláusula protectora que
+declaraba inalienable, sin el consentimiento legalmente expreso de su
+señora madre, un tercio de su haber inmueble. ¡Vana precaución!, señor
+marqués, y podríamos decir, precaución cruel de una amistad mal
+inspirada, porque esta cláusula fatal no hizo sino preparar
+insoportables tormentos á aquélla, cuya salvaguardia debía ser. Yo
+comprendo esas luchas, esas querellas, esas violencias, cuyo eco debió
+herir los oídos de usted más de una vez, y en las cuales se arrancaba,
+pedazo á pedazo, á su desdichada madre, ¡la última herencia y el pan de
+sus hijos!
+
+--¡Señor, por piedad!
+
+--Me someto, señor marqués... me limitaré á lo presente. Apenas honrado
+con la confianza de usted, mi primer deber era aconsejarle que no
+aceptase sino bajo beneficio de inventario, la embrollada sucesión que
+le había correspondido.
+
+--Esta medida, señor, me ha parecido que ultrajaba la memoria de mi
+padre, y debí negarme.
+
+El señor Laubepin me lanzó una de sus miradas inquisitoriales que le son
+familiares; y repuso.
+
+--Usted no ignora, señor, al parecer, que por no haber usado de aquella
+facultad legal, gravitan sobre usted los compromisos que afectan la
+sucesión, aun cuando excedan á su valor. Por lo tanto, tengo hoy el
+penoso deber de decirle que éste es precisamente el caso en que usted se
+encuentra. Como se puede ver, en este legajo consta perfectamente que
+después de vender su finca, bajo condiciones inesperadas, quedarán
+todavía usted y su hermana adeudando á los acreedores de su señor padre,
+la suma de cuarenta y cinco mil francos.
+
+Quedé verdaderamente aterrado con esta noticia, que excedía á mis más
+avanzados cálculos. Durante un minuto presté una atención embrutecida al
+ruido monótono del péndulo en que fijé mis ojos sin miradas.
+
+--Ahora--continuó el señor Laubepin, después de un corto silencio,--ha
+llegado el momento de decirle, señor marqués, que su señora madre, en
+previsión de las eventualidades que por desgracia se realizan hoy, me
+confió en depósito algunas alhajas cuyo valor se ha estimado en unos
+cincuenta mil francos. Para impedir que esta corta cantidad, _su único
+recurso en adelante_, pase á manos de los acreedores de la
+testamentaría, podemos usar, yo lo creo así, del subterfugio legal que
+voy á tener el honor de exponerle.
+
+--Es enteramente inútil, señor; me considero muy dichoso en poder, con
+el auxilio de esa cantidad que no esperaba, saldar íntegramente las
+deudas de mi padre, y le ruego le dé esa inversión.
+
+El señor Laubepin se inclinó ligeramente.
+
+--Sea--dijo,--pero me es imposible dejar de observar, señor marqués, que
+una vez hecho este pago con el depósito que está en mi poder, no les
+quedará por toda fortuna, á la señorita Elena y á usted, más que cuatro
+ó cinco mil libras, las cuales, al interés actual, les darán una renta
+de 225 francos. Sentado esto, séame permitido, señor marqués,
+preguntarle confidencial, amigable y respetuosamente, si ha arbitrado
+usted algún medio de asegurar su existencia y la de su hermana y pupila,
+y cuáles son sus proyectos.
+
+--Yo no tengo ninguno, señor, se lo confieso; todos los que había podido
+formar, son inconciliables con el estado á que me veo reducido. Si yo
+fuera solo en el mundo, me haría soldado; pero tengo á mi hermana; no
+puedo tolerar la idea de ver á la pobre niña sometida al trabajo y
+reducida á las privaciones. Ella vive dichosa en su convento; es
+bastante joven para permanecer allí algunos años, yo aceptaría de todo
+corazón cualquier ocupación que me permitiera, reduciéndome á la mayor
+estrechez, ganar cada año el precio de la pensión de mi hermana y
+reunirle un dote para el porvenir.
+
+El señor Laubepin me miró con fijeza.--Para alcanzar tan honorable
+objeto--contestóme--no debe usted pensar, señor marqués, en entrar, á
+su edad, en la trillada carrera de la administración pública, y de las
+funciones oficiales. Le convendría un empleo que le asegurase, desde
+luego, cinco ó seis mil francos anuales de renta. Debo decirle que en el
+estado de nuestra organización social no basta estirar la mano para
+alcanzar este _desideratum_ pero afortunadamente tengo que comunicarle
+algunas proposiciones que le conciernen y cuya naturaleza puede
+modificar desde ahora, y sin gran esfuerzo, su situación.
+
+--El señor Laubepin fijó en mí sus ojos con una atención más penetrante
+que nunca y continuó.
+
+--En primer lugar, señor marqués, seré para usted el órgano de
+comunicación de un especulador hábil, rico é influyente; este personaje
+ha concebido la idea de una empresa de consideración, cuya naturaleza le
+explicaré en seguida y que fracasará si no le presta su concurso
+particular la clase aristocrática de este país. Él cree que si un nombre
+antiguo é ilustre como el de usted, figurase en la lista de los miembros
+fundadores de la empresa, llegaría á ganarse simpatías en las clases del
+público especial á quien el prospecto se dirige. En vista de esta
+ventaja, le ofrece á usted, desde luego, lo que se llama comúnmente una
+prima, es decir, diez acciones á título gratuito, cuyo valor estimado
+desde este momento en diez mil francos, es verosímil que se triplicará
+con el éxito de la operación. Además...
+
+--Basta, señor; semejantes ignominias no valen el trabajo que se toma al
+formularlas.
+
+Vi brillar repentinamente los ojos del anciano bajo sus espesas cejas
+como si una chispa se hubiera desprendido de ellos. Una débil sonrisa
+desplegó las rígidas arrugas de su rostro.
+
+--Si la proposición no le agrada señor Marqués--dijo tartajeando,--á mí
+tampoco me gusta; á pesar de todo, he creído de mi deber indicársela. He
+aquí otra que tal vez le agradará más, y que de cierto es más aceptable.
+Entre mis más antiguos clientes cuento, señor, á un honrado comerciante
+retirado, poco ha, de los negocios, que vive holgadamente en compañía de
+una hija única, á la que adora como es natural, y que goza de una _aurea
+mediocritas_ que avalúo en veinticinco mil libras de renta. La
+casualidad quiso, ahora tres días, que la hija de mi cliente tuviese
+noticias de la situación de usted: yo he creído ver, y aun he podido
+asegurarme para decirlo todo, que la niña, que por otra parte es bonita
+y está adornada de cualidades estimables, no vacilaría un instante en
+aceptar con la mano de usted, el título de Marquesa de Champcey. El
+padre consiente y yo no espero sino una palabra de usted, señor Marqués,
+para decirle el nombre y domicilio de esta familia... interesante.
+
+--Esto me determina completamente; mañana mismo dejaré un título que en
+mi situación es irrisorio, y que parece además exponerme á las más
+miserables empresas de la intriga. El apellido originario de mi familia
+es Odiot; este solo es el que llevaré en lo sucesivo. Sin embargo,
+reconociendo toda la vivacidad del interés que ha podido inducirle á
+usted á ser el intérprete de tan singulares proposiciones, le ruego
+omita todas las que puedan tener un carácter análogo.
+
+--En ese caso, señor Marqués--respondió el señor Laubepin,--nada tengo
+que decirle.
+
+Al mismo tiempo, atacado de un acceso súbito de jovialidad, frotóse, las
+manos, produciendo un ruido como de pergaminos que se restregan. Luego
+agregó riéndose.--Es usted un hombre difícil de complacer, señor Máximo.
+¡Ah, ah! muy difícil. Es asombroso que no haya notado antes la palpable
+similitud que la Naturaleza se ha complacido en establecer entre la
+fisonomía suya y la de su señora madre... Particularmente los ojos y la
+sonrisa... pero no nos extraviemos, y puesto que no quiere usted deber
+la subsistencia sino á un honorable trabajo, perdóneme que le pregunte
+cuáles son sus aptitudes y sus talentos.
+
+--Mi educación, señor, ha sido naturalmente la de un hombre destinado á
+la riqueza y á la ociosidad. Sin embargo, he estudiado derecho, y tengo
+el título de abogado.
+
+--¡Abogado! ¡Ah, diablo!... ¡usted abogado! Pero el título no basta: en
+la carrera del foro, es menester, más que en ninguna otra, pagarse un
+poco de su persona... y esto... veamos, ¿se cree usted elocuente, señor
+Marqués?
+
+--Tan poco, señor, que me creo enteramente incapaz de improvisar dos
+frases en público.
+
+--¡Hum! no es eso precisamente á lo que puede llamarse vocación para
+orador; será preciso dirigirse á otro lado, pero la materia exige más
+amplias reflexiones. Por otra parte, veo que está usted fatigado. Tome
+los papeles que le suplico examine á su satisfacción.
+
+--Tengo el gusto de saludarle.
+
+--Permítame que le alumbre. Perdón... ¿debo esperar nuevas órdenes antes
+de consagrar al pago de los acreedores el precio de los dijes y joyas
+que tengo en mi poder?
+
+--No, ciertamente. Espero, además, que de lo que resta, se cobre usted
+la justa remuneración de sus buenos oficios.
+
+Llegábamos á la meseta de la escalera: el señor Laubepin, cuyo cuerpo se
+encorva un poco cuando camina, se enderezó bruscamente.
+
+--En lo que concierne á los acreedores, señor Marqués--me dijo--lo
+obedeceré con respeto. Por lo que á mí concierne, he sido el amigo de su
+señora madre, y suplico humilde y encarecidamente á su hijo, que me
+trate como á un amigo.
+
+Tendí al anciano mi mano, que apretó con fuerza y nos separamos.
+
+Vuelto al pequeño cuarto, que ocupo bajo el techo de esta casa, que ya
+no me pertenece, he querido probarme á mí mismo que la certidumbre de mi
+completa ruina no me sumergía en un abatimiento indigno de un hombre. Me
+he puesto á escribir la relación de este día decisivo de mi vida,
+esmerándome en conservar la fraseología exacta del viejo notario, y ese
+lenguaje, mezcla de dureza y de cortesía, de desconfianza y
+sensibilidad, que mientras que tenía el alma traspasada de dolor, me ha
+hecho sonreir más de una vez.
+
+He aquí, pues, la pobreza; no ya la pobreza oculta, orgullosa y poética
+que mi imaginación soportaba valientemente á través de los grandes
+bosques, de los desiertos y de las llanuras, sino la miseria positiva,
+la necesidad, la dependencia, la humillación, y algo peor todavía: la
+amarga pobreza del rico caído, la pobreza de frac negro que oculta sus
+manos desnudas á los amigos que pasan.
+
+--Vamos, hermano, valor.
+
+
+
+
+Lunes, 27 de abril.
+
+
+He esperado en vano durante cinco días, noticias del señor Laubepin,
+confieso que contaba seriamente con el interés que había parecido
+manifestarme. Su experiencia, sus conocimientos prácticos, sus muchas
+relaciones le proporcionaban los medios de serme útil. Estaba pronto á
+ejecutar bajo su dirección todas las diligencias necesarias; pero
+abandonado á mí mismo, no sabía absolutamente hacia qué lado dirigir mis
+pasos. Le creía uno de esos hombres que prometen poco y hacen mucho.
+Temo haberme engañado. Esta mañana me determiné á ir á su casa con el
+objeto de devolverle los documentos que me había confiado y cuya triste
+exactitud he podido comprobar. Me dijeron que el buen señor había salido
+á gozar de las dulzuras del campo, en no sé qué castillo en el fondo de
+la Bretaña. Estará aún ausente por dos ó tres días. Esto me ha
+consternado. No sentía solamente el pesar de encontrarme con la
+indiferencia y el abandono, donde había creído hallar la oficiosidad de
+una verdadera amistad, sentía aún más, la amargura de volverme como
+había venido, con la bolsa vacía. Contaba con pedir al señor Laubepin
+algún dinero á cuenta, sobre los tres ó cuatro mil francos que deben
+quedarnos después del pago íntegro de nuestras deudas, pues por más que
+me haga el anacoreta desde mi llegada á París, la suma insignificante
+que había podido reservar para mí viaje, está agotada completamente, y
+tan agotada que después de haber hecho esta mañana un verdadero almuerzo
+de pastor, _castanoe molles et pressi copia lactis_, he tenido que
+recurrir para comer, á una especie de pillería, cuyo melancólico
+recuerdo quiero consignar aquí.
+
+Cuanto menos se ha almorzado, más se desea comer. Es este un axioma cuya
+fuerza he sentido hoy en toda su extensión antes que el sol hubiese
+terminado su carrera. Entre los paseantes que la pureza del cielo había
+traído á las Tullerías, hacia el mediodía, y que contemplaban las
+primeras sonrisas de la primavera juguetear sobre la faz de mármol de
+los silvanos, se notaba un hombre joven, de un porte irreprochable, que
+parecía estudiar con extraordinaria solicitud el despertar de la
+Naturaleza. No contento en devorar con la mirada la nueva verdura, se le
+veía de vez en cuando arrancar furtivamente de sus tallos algunos nuevos
+y apetitosos brotes, hojas no desarrolladas aún, y llevarlas á sus
+labios, con una curiosidad de botánico.
+
+He podido asegurarme que este recurso alimenticio que me había sido
+indicado por la historia de los náufragos, tiene un valor muy mediocre.
+Sin embargo, he enriquecido mi experiencia con algunas nociones útiles:
+así sé, para en adelante, que el follaje del castaño es tan amargo á la
+boca como al corazón; el rosal no es malo, el tilo es aceitoso y
+bastante agradable y la lila picante y malsana según creo.
+
+Meditando sobre estos descubrimientos me dirigí hacia el convento de
+Elena. Al poner el pie en el locutorio, que encontré lleno como una
+colmena, me sentí más aturdido que nunca por las tumultuosas
+confidencias de las jóvenes abejas. Elena llegó con los cabellos en
+desorden, las mejillas inflamadas, los ojos colorados y chispeantes;
+traía en la mano un pedazo de pan del largo de su brazo. Me abrazó con
+un aire preocupado:
+
+--Y bien, hijita, ¿qué es lo que tienes? Tú has llorado.
+
+--No, Máximo, no tengo nada.
+
+--¿Qué es lo que hay? Veamos...
+
+Bajando la voz, me dijo:--¡oh, soy muy desgraciada, mi querido Máximo!
+
+--¿Es verdad? Vaya, cuéntame eso, comiendo tu pan.
+
+--¡Oh! soy demasiado desgraciada para comer mi pan. Como tú sabes
+perfectamente, Lucía Campbell es mi mejor amiga, pues bien; hemos reñido
+mortalmente.
+
+--¡Oh, Dios mío!... pero permanece tranquila, chiquilla; ya se
+arreglarán ustedes...
+
+--¡Ah! Máximo, eso es imposible. Mira, han pasado cosas demasiado
+graves. Al principio no fué nada; pero como sabes, una se altera y
+pierde la cabeza. Figúrate que jugábamos al volante, y Lucía se equivocó
+al contar sus puntos; yo tenía seiscientos ochenta y ella seiscientos
+quince solamente, y ha pretendido tener seiscientos setenta y cinco. Me
+confesarás que esto era demasiado fuerte. Yo sostuve mi cifra y por
+supuesto, ella la suya. Y bien, señorita, le dije, consultemos á estas
+señoritas; yo me someto á su fallo. No, señorita, me contestó, estoy
+segura de mi cuenta y es usted una mala jugadora. Y usted una mentirosa,
+le respondí. Está bien, la desprecio demasiado para contestarle, me
+dijo. La hermana Sainte Félix, llegó afortunadamente en ese momento,
+pues yo creo que iba á pegarle... He ahí lo que ha pasado. Ya ves, es
+imposible arreglarnos después de esto. ¡Imposible! eso sería una
+cobardía. Entretanto, no puedo decirte cuánto sufro, creo que no hay
+sobre la tierra una persona más desgraciada que yo.
+
+--Ciertamente, hija mía, es difícil imaginarse una desgracia más grande
+que la tuya. Pero si he de decirte mi modo de pensar, tú te la has
+atraído en cierto modo, porque en esta querella tu boca ha pronunciado
+la primer ofensa. Veamos, ¿está en el locutorio tu Lucía?
+
+--Sí, mírala allá en el rincón.--Y me mostró con un movimiento de cabeza
+una niña pequeña muy rubia, que tenía como ella los ojos colorados, las
+mejillas inflamadas, y que parecía hacer en aquellos momentos, á una
+anciana muy atenta, el relato del drama que la hermana Sainte Félix
+había afortunadamente interrumpido. Al hablar con un fuego digno del
+asunto, la señorita Campbell lanzaba de tiempo en tiempo una mirada
+furtiva sobre Elena y sobre mí.
+
+--Mi querida niña--dije á mi hermana--¿tienes confianza en mí?
+
+--Sí, Máximo, tengo mucha confianza en ti.
+
+--En ese caso, mira lo que vas á hacer; te acercas muy despacio, hasta
+colocarte detrás de la silla de Lucía; le tomas la cabeza traidoramente,
+le estampas un beso en las mejillas, así, con fuerza, y luego verás lo
+que ella hace á su turno.
+
+Elena titubeó algunos segundos, luego partió á largos pasos, y cayó como
+un rayo sobre la señorita Campbell, á quien, sin embargo, causó la más
+agradable sorpresa; las dos niñas infortunadas, reunidas en fin para
+siempre, confundieron sus lágrimas en un tierno grupo, en tanto que la
+vieja y respetable señora Campbell se sonaba, produciendo el ruido de
+una gaita.
+
+Elena volvió á donde yo estaba, radiante de alegría.
+
+--Y bien, querida, espero que ahora comerás tu pan.
+
+--No, Máximo; he estado demasiado conmovida como ves, y, además, es
+menester decirte que hoy ha entrado una nueva discípula, que nos ha
+regalado merengues y algunos otros dulces; de modo que no tengo hambre.
+Me siento al mismo tiempo muy embarazada, porque he olvidado volver el
+pan á la canasta, como debe hacerse, cuando no se tiene hambre, y tengo
+miedo de ser castigada; pero al pasar por el patio voy á tratar de
+arrojarlo por el respiradero del sótano, sin que nadie me vea.
+
+--Cómo, hermana mía--respondí, sonrojándome ligeramente--¿vas á perder
+ese gran pedazo de pan?
+
+--Sé que no es bien hecho, porque hay muchos pobres que se
+considerarían felices en poseerlo, ¿no es verdad, Máximo?
+
+--Los hay ciertamente, mi querida niña.
+
+--Pero ¿qué quieres que haga? Los pobres no entran aquí.
+
+--Veamos, Elena, confíame ese pan y se lo daré en tu nombre al primer
+pobre que encuentre ¿quieres?
+
+--¿Cómo no he de querer, pues?
+
+La hora de retirarse llegó; rompí el pan en dos pedazos que hice
+desaparecer vergonzosamente en los bolsillos de mi paletot.
+
+--Querido Máximo--continuó la niña,--hasta muy luego, ¿no es verdad? Tú
+me dirás si has encontrado algún pobre, si le has dado mi pan y si lo ha
+hallado bueno.
+
+--Sí, Elena, he hallado un pobre y le he dado tu pan, que ha llevado
+como una presa á su bohardilla solitaria, y lo ha hallado bueno; pero
+era un pobre sin valor, porque ha llorado mucho al devorar la limosna de
+tus pequeñas y queridas manos. Te contaré esto, Elena, porque es bueno
+que sepas que hay en la tierra sufrimientos más serios que tus
+sufrimientos de niña; todo te lo diré, excepto el nombre del pobre.
+
+
+
+
+Martes, 28 de abril.
+
+
+Esta mañana á las nueve, llamaba yo á la puerta del señor Laubepin,
+esperando vagamente que alguna casualidad hubiese acelerado su regreso,
+pero me dijeron que no le esperaban hasta la mañana siguiente; ocurrióme
+de pronto acudir á la señora Laubepin y participarle el apuro á que me
+reducía la ausencia de su marido. Mientras vacilaba entre el pudor y la
+necesidad, la vieja sirvienta, aterrada, al parecer, por la mirada
+hambrienta que fijé sobre ella, cortó la cuestión, cerrando bruscamente
+la puerta. Entonces, tomé mi partido, resolviéndome á ayunar hasta el
+día siguiente.--Al fin, dije para mí, un día de abstinencia no me ha de
+causar la muerte; si en esta circunstancia soy culpable de un exceso de
+orgullo, yo solo sufriré sus consecuencias, por consiguiente esto me
+atañe exclusivamente. Después me dirigí hacia la Sorbona, donde asistí
+sucesivamente á varios cursos; tratando de llenar á fuerza de goces
+espirituales, el vacío que sentía en lo material; mas llegó la hora en
+que este recurso me faltó y también empezó á parecerme insuficiente.
+Experimentaba, sobre todo, una fuerte irritación nerviosa, que esperaba
+calmar paseando.
+
+El día estaba frío y nublado.
+
+Cuando pasaba por el puente de los Santos Padres me detuve un instante
+casi sin querer, púseme de codos sobre el parapeto, y contemplé las
+turbias aguas del río precipitándose bajo los arcos. No sé qué malditos
+pensamientos asaltaron entonces mi debilitado y fatigado espíritu: me
+imaginé de repente con los colores más insoportables, el porvenir de
+lucha continua, de dependencia y humillación al que entraba lúgubremente
+por la puerta del hambre; sentí un disgusto profundo, absoluto, y como
+una imposibilidad de vivir. Al mismo tiempo una ola de cólera salvaje y
+brutal me subió al cerebro; sentí como un deslumbramiento y echándome
+sobre la balaustrada, vi toda la superficie del río cubierta de chispas.
+
+No diré, siguiendo el uso: Dios no lo quiso. No me gustan las fórmulas
+triviales. Me atrevo á decir: yo no lo quise, Dios nos ha hecho libres,
+y si yo hubiera podido dudar de esta verdad hasta entonces, aquel
+momento supremo en que el alma y el cuerpo, el valor y la cobardía, el
+bien y el mal se entregaban en mí tan patentemente á un combate mortal,
+aquel momento, repito, habría disipado para siempre mis dudas.
+
+Vuelto en mí, no experimenté, frente á frente de aquellas terribles
+ondas, sino la tentación muy inocente y bastante necia de apagar en
+ellas la sed que me devoraba: después reflexioné que encontraría en mi
+habitación un agua mucho más limpia: tomé rápidamente el camino de mi
+casa, forjándome una imagen deliciosa de los placeres que en ella me
+esperaban. En mi triste situación me admiraba, no podía darme cuenta de
+cómo no había pensado antes en este expediente vencedor.
+
+En el bulevar me encontré repentinamente con Gastón de Vaux á quien no
+había visto hacía dos años. Detúvose después de un movimiento de duda,
+me apretó cordialmente la mano, me dijo dos palabras sobre mis viajes y
+me dejó en seguida. Después, volviendo sobre sus pasos:
+
+--Amigo mío--me dijo,--es preciso que me permitas asociarte á una buena
+fortuna que he tenido en estos días. He puesto la mano sobre un tesoro;
+he recibido un cargamento de cigarros que me cuestan dos francos cada
+uno, pero no tienen precio. Toma uno; después me dirás qué tales son.
+Hasta la vista, querido.
+
+Subí penosamente mis seis pisos y tomé, temblando de emoción, mi
+bienhechora garrafa, cuyo contenido bebí poco á poco; después encendí el
+cigarro de mi amigo, y miréme al espejo dirigiéndome una sonrisa
+animadora.
+
+En seguida volví á salir, convencido de que el movimiento físico y las
+distracciones de la calle me eran saludables. Al abrir mi puerta me
+sorprendí desagradablemente al ver en el estrecho corredor á la mujer
+del conserje de la casa, que pareció demudarse por mi brusca aparición.
+Esta mujer había estado en otro tiempo al servicio de mi madre, quien le
+tomó cariño y le dió al casarla la posición lucrativa que hoy tiene.
+Había creído observar desde días antes, que me espiaba, y al
+sorprenderla esta vez casi en flagrante delito, le pregunté:
+
+--¿Qué quiere usted?
+
+--Nada, señor Máximo, estaba preparando el gas--respondió muy turbada.
+
+Me encogí de hombros y salí.
+
+El día declinaba. Pude pasearme en los lugares más frecuentados sin
+temer enojosos encuentros. Mi paseo duró dos ó tres horas, horas
+crueles. Hay algo de particularmente punzante al sentirse atacado, en
+medio de toda la brillantez y abundancia de la vida civilizada, por el
+azote de la vida salvaje: el hambre.
+
+Esto raya en locura; es un tigre que salta al cuello en pleno bulevar.
+
+Yo hacía nuevas reflexiones. ¿El hambre no es una palabra vana? ¿Es
+verdad, pues, que existe una enfermedad llamada así; es verdad que hay
+criaturas humanas que sufren de ordinario y casi diariamente, lo que yo
+sufro por casualidad la primera vez en mi vida? ¿Y cuántos de estos
+seres tendrán por añadidura algunos otros sufrimientos que á mí no me
+abruman? La única persona que me interesa en el mundo, está al abrigo de
+los males que yo sufro, la veo dichosa, sonrosada y risueña. Pero los
+que no sufren solos, los que oyen el grito desgarrador de sus entrañas
+repetido por labios amados y suplicantes, los que son esperados en una
+fría buhardilla por sus mujeres macilentas, y sus hijuelos taciturnos.
+¡Pobres gentes!... ¡Oh, santa caridad!
+
+Estos pensamientos me quitaban el valor de quejarme y me han
+proporcionado el de sostener la prueba hasta el fin. Podía en efecto
+abreviarla. Hay aquí dos ó tres restaurants en que me conocen y donde,
+cuando era rico, he entrado sin escrúpulo, aunque hubiese olvidado mi
+bolsa. Ahora podía hacer lo mismo. Tampoco me era difícil encontrar en
+París, quien me prestara cien sueldos; pero estos expedientes que
+huelen a miseria y truhanería, me repugnaron decididamente.
+
+Para los pobres, esta pendiente es resbaladiza y no quiero aún poner en
+ella el pie.
+
+Para mí sería lo mismo perder la probidad que perder la delicadeza, que
+es la distinción de esta virtud vulgar. Así es que he observado
+repetidas veces, con qué terrible facilidad se desflora y degrada este
+sentimiento exquisito de la honradez en las almas mejor dotadas, no
+solamente al soplo de la miseria, sino al simple contacto de la escasez,
+y debo velar sobre mí con severidad, para rechazar en adelante como
+sospechosas las capitulaciones de conciencia que parecen más inocentes.
+
+En la adversidad, es menester no habituar el alma á la dejadez;
+demasiada inclinación tiene á plegarse.
+
+La fatiga y el frío me hicieron volver como á las nueve.
+
+La puerta de la casa estaba abierta: subía la escalera con paso de
+fantasma, cuando oí en el cuarto del conserje, el murmullo de una
+agitada conversación, que al parecer versaba sobre mí, pues en ese
+momento el tirano de la casa pronunciaba mi nombre en tono
+despreciativo.
+
+--Hazme el gusto, señora Vauberger--decía,--de dejarme tranquilo con tu
+Máximo; ¿lo he arruinado yo acaso? ¿Y bien, á qué vienen esas
+cantinelas? Si se mata, lo enterrarán... y se acabó.
+
+--Te digo, Vauberger--replicó la mujer,--que si lo hubieras visto vaciar
+su garrafa, se te hubiera partido el corazón... Y mira, si yo creyera
+que piensas lo que dices, cuando exclamas con la negligencia de un
+cómico «si se mata lo enterrarán...» Pero no lo puedo creer, porque en
+el fondo eres un hombre, aunque no te gusta ser perturbado en tus
+hábitos... Piensa, pues, Vauberger... ¡no tener fuego ni pan!... Un
+muchacho que ha sido alimentado con tan buenos manjares y criado entre
+pieles como un príncipe. ¿No es esto una vergüenza, una indignidad, y no
+es un bribón el gobierno que permite semejantes cosas?
+
+--Pero eso nada tiene que ver con el gobierno--respondió Vauberger, con
+bastante razón...--Y además, tú te engañas, te lo aseguro... no es como
+lo crees, no le puede faltar pan, ¡eso es imposible!
+
+--Pues bien, Vauberger, voy á decírtelo todo, lo he seguido, lo he
+espiado, y luego lo he hecho espiar por Eduardo: ¡y bien! estoy segura
+que no ha almorzado esta mañana, y como he registrado todos sus
+bolsillos y cajones y no le queda en ellos un céntimo, estoy muy cierta
+que no habrá aún comido, pues es demasiado orgulloso para mendigar...
+
+--¡Tanto peor para él! Cuando uno es pobre, es necesario no ser
+orgulloso--dijo el honorable conserje, que me pareció expresar en esta
+circunstancia, los sentimientos de un portero.
+
+Tenía bástanle con este diálogo, y lo terminé bruscamente abriendo la
+puerta del cuarto y pidiendo una luz á Vauberger, que creo no se hubiera
+consternado más si le hubiera pedido su cabeza. A pesar del deseo que
+tenía de mostrar firmeza á estas gentes, me fué imposible no tropezar
+una ó dos veces en la escalera: la cabeza me vacilaba. Al entrar en mi
+cuarto, ordinariamente helado, tuve la sorpresa de hallar en él, una
+temperatura tibia, sostenida suavemente por un fuego claro y alegre. No
+tuve el rigorismo de apagarlo; bendije los buenos corazones que hay en
+el mundo, me extendí luego en un viejo sofá de terciopelo de Utrecht, á
+quien los reveses de la fortuna han hecho pasar como á mí, del piso bajo
+á la buhardilla, y traté de dormitar.
+
+Me hallaba hacía media hora, sumergido en una especie de
+entorpecimiento, cuya somnolencia uniforme me presentaba la ilusión de
+suntuosos festines y campestres fiestas, cuando el ruido de la puerta
+que se abría, me despertó sobresaltado. Creí soñar aún, viendo entrar á
+la señora Vauberger con una gran bandeja sobre la que humeaban dos ó
+tres odoríferos platos. Habíala ya depuesto sobre el pavimento y
+comenzado á extender su mantel sobre la mesa, antes que hubiese sacudido
+enteramente mi letargo. Por fin me levanté bruscamente.
+
+--¿Qué es esto?--dije.--¿Qué es lo que hace usted?
+
+La señora Vauberger fingió una viva sorpresa.
+
+--¿No había pedido comida, el señor?
+
+--No.
+
+--Eduardo me dijo que...
+
+--Eduardo se ha engañado. Será el inquilino de al lado.
+
+--Pero si no hay inquilino al lado... No comprendo...
+
+--En fin, no es para mí... ¿Qué significa esto? Me fastidia usted;
+llévese eso.
+
+La pobre mujer se puso á plegar tristemente su mantel, dirigiéndome las
+miradas desconsoladas de un perro á quien se ha castigado.
+
+--¿El señor ha comido probablemente?--volvió á decir con voz tímida.
+
+--Probablemente.
+
+--Es una desgracia, porque la comida está pronta, va á perderse y el
+pobre muchacho será reprendido por su padre. Si el señor no hubiera
+comido por casualidad, me haría un servicio...
+
+Di un golpe violento con el pie.
+
+--Márchese, le he dicho.
+
+Cuando salía me acerqué á ella.
+
+--Mi buena Luisa--le dije,--la comprendo y le doy las gracias: pero esta
+noche sufro bastante y no tengo hambre.
+
+--¡Ah! señor Máximo--exclamó llorando--si supiera usted lo que me
+mortifica... pues bien, me pagará después mi comida, si quiere, me
+pondrá el dinero en la mano, cuando lo tenga... pero puede usted estar
+seguro, que aun cuando me diese cien mil francos, no me proporcionaría
+usted tanto placer, como si lo viera aceptar mi pobre comida. Me haría
+usted una soberbia limosna. Usted que tiene talento, señor, debe
+comprender bien todo esto. Entretanto...
+
+--¡Bueno! mi querida Luisa... qué quiere usted... no puedo darle cien
+mil francos... pero tomaré su comida... Me dejará solo, ¿no es así?
+
+--Sí, señor Máximo. ¡Ah! gracias, señor. Le doy muchas gracias. ¡Tiene
+usted buen corazón!
+
+--Y buen apetito, también, Luisa. Deme su mano... no es para poner en
+ella dinero, esté tranquila... Ahora... hasta la vista.
+
+La excelente mujer salió sollozando.
+
+Acababa de escribir estas líneas después de haber hecho los honores á la
+comida de Luisa, cuando oí en la escalera el ruido de un paso pesado y
+grave: al mismo tiempo creí distinguir la voz de mi humilde providencia,
+expresándose en el tono de una confidencia tumultuosa y agitada. Pocos
+instantes después llamaron á mi puerta, y mientras Luisa se perdía en la
+sombra, vi aparecer el solemne perfil del viejo notario. El señor
+Laubepin arrojó una rápida mirada sobre la bandeja donde yo había
+reunido los restos de la comida; luego avanzando hacia mí y abriéndome
+los brazos en señal de confusión y de reproche á la vez:
+
+--Señor Marqués--dijo,--en nombre del Cielo, ¿cómo no me ha...?
+
+Interrumpiéndose, se paseó á largos pasos á través del cuarto y
+deteniéndose de pronto.
+
+--Joven--continuó,--esto no está bien hecho; ha herido á un amigo y
+hecho sonrojar á un viejo.
+
+Estaba muy conmovido. Yo lo miré también con emoción no sabiendo qué
+responderle, cuando me atrajo bruscamente contra su pecho, y me oprimió
+hasta sofocarme, murmurándome al oído:
+
+--¡Pobre niño!
+
+Hubo un momento de silencio. Nos sentamos.
+
+--Máximo--dijo entonces el señor Laubepin--¿está usted siempre en las
+disposiciones en que lo dejé? ¿Tendrá usted valor para aceptar el
+trabajo más humilde, el empleo más modesto, con tal que sea honorable, y
+que asegurando su existencia personal, aleje de su hermana, en lo
+presente y en lo porvenir, los dolores y peligros de la pobreza?
+
+--Ciertamente, señor, ese es mi deber y estoy pronto á cumplirlo.
+
+--En ese caso, amigo mío, escúcheme. Acabo de llegar de la Bretaña;
+existe en esta antigua provincia una opulenta familia llamada Laroque,
+la cual me honra con su entera confianza hace muchos años. Esta familia
+es representada hoy por un anciano y dos mujeres, á quienes su edad y
+carácter hacen igualmente inhábiles para los negocios. Los Laroque
+poseen una fortuna territorial considerable, cuya administración estaba
+confiada en estos últimos tiempos, á un intendente que yo me tomaba la
+libertad de mirar como un bribón. Al día siguiente de nuestra
+entrevista, Máximo, recibí la noticia de la muerte de este individuo:
+me puse en camino inmediatamente para el castillo de Laroque y he pedido
+para usted el empleo vacante. He hecho valer su título de abogado y más
+particularmente sus cualidades morales. Conformándome con su deseo, no
+he hablado nada sobre su nacimiento: no es usted, ni será conocido en la
+casa, sino bajo el nombre de Máximo Odiot. Habitará usted un pabellón
+separado, donde se le servirá la comida, cuando no le sea agradable
+figurar en la mesa de la familia. Sus honorarios están fijados en seis
+mil francos por año. ¿Le conviene?
+
+--Me conviene grandemente y todas las precauciones y delicadezas de su
+amistad me conmueven vivamente; pero, para decirle la verdad, temo ser
+un hombre de negocios muy poco entendido, algo novicio.
+
+--Pierda cuidado sobre ese punto, amigo mío. Mis escrúpulos se han
+anticipado á los suyos y no he ocultado nada á los interesados.
+Señora--dije á mi excelente amiga la señora de Laroque,--tiene usted
+necesidad de un intendente, de un gerente para su fortuna: yo le ofrezco
+uno. Está lejos de tener la habilidad de su predecesor; no está versado
+absolutamente en los misterios de los arrendamientos y contratos de
+tierras: no conoce la primera palabra de los negocios que va usted á
+dignarse confiarle; no tiene conocimientos especiales, ni práctica, ni
+experiencia, ni nada de lo que se necesita; pero tiene algo, que faltaba
+á su predecesor, que cincuenta años de práctica no habían podido darle,
+y que diez mil años más no le habrían dado tampoco; tiene probidad,
+señora. Lo he visto en el fuego y respondo de él. Tómelo, y tendrá usted
+mi reconocimiento y el suyo. La señora de Laroque se rió mucho de mi
+manera de recomendar á las gentes, pero finalmente parece que era buena,
+puesto que tuvo éxito.
+
+El digno anciano se ofreció entonces á darme algunas nociones
+elementales y generales sobre la especie de administración de que iba á
+ser encargado y agregar á propósito de los intereses de la familia
+Laroque, algunas noticias que se ha tomado el trabajo de recoger y
+redactar para mí.
+
+--¿Y cuándo debo partir, mi querido señor?
+
+--A decir verdad, mi querido niño (ya no se trataba del señor Marqués),
+cuanto más pronto, será mejor; porque aquellas gentes no son capaces de
+hacer por sí mismas una carta de pago. Mi excelente amiga la señora de
+Laroque en particular, mujer recomendable por diversos títulos, es en
+punto á negocios, de una incuria, una ineptitud y niñería, que
+sobrepasa lo imaginable. ¡Es una criolla!
+
+--¡Ah! es una criolla--repetí con vivacidad.
+
+--Sí, joven, una vieja criolla--respondió secamente el señor
+Laubepin.--Su marido era bretón; pero estos detalles vendrán á su
+tiempo... Hasta mañana, Máximo, ¡valor!... ¡Ah! olvidaba... El jueves
+por la mañana antes de mi partida hice una cosa que no le será
+desagradable. Tenía usted entre sus acreedores algunos bribones, cuyas
+relaciones con su padre habían sido contaminadas de usura: armado de los
+rayos legales, he reducido sus créditos á la mitad, y obtenido el saldo
+total, quedándole á usted en definitiva un capital de veinte mil
+francos. Agregando á esta reserva las economías que podrá usted hacer
+cada año, sobre sus honorarios, tendremos en diez años, una linda dote
+para Elena... Venga á almorzar mañana con el maestro Laubepin y
+acabaremos de arreglar todo esto... ¡Buenas noches, Máximo, buenas
+noches, mi querido hijo!
+
+--¡Que Dios le bendiga, señor!
+
+
+
+
+Castillo de Laroque (d'Arz), mayo, 1.º
+
+
+Ayer dejé á París.
+
+Mi última entrevista con el señor Laubepin fué penosa: he consagrado á
+este anciano los sentimientos de un hijo. En seguida, fué preciso decir
+adiós á Elena. Para hacerla comprender la necesidad en que me hallo de
+aceptar un empleo, fué indispensable dejarle entrever una parte de la
+verdad. Hablé de dificultades pasajeras de fortuna. La pobre niña
+comprendió, según creo, más de lo que yo le decía: sus grandes ojos
+asombrados se llenaron de lágrimas y me saltó al cuello.
+
+Partí.
+
+El ferrocarril me condujo á Rennes, donde pasé la noche. Esta mañana
+monté en una diligencia que debía dejarme, cinco ó seis horas después,
+en la pequeña ciudad de Morbihan, situada á poca distancia del castillo
+de Laroque.
+
+Anduve una diez leguas más allá de Rennes sin llegar á darme cuenta de
+la reputación pintoresca de que goza en el mundo, la vieja Armórica. Un
+país llano, verde y monótono. Eternos manzanos en eternas praderas,
+zanjas y lomas pobladas de arboledas, limitando la vista por ambos
+lados del camino; cuando más algunos pequeños recodos de gracia
+campestre, todo me hacía pensar desde la víspera que la poética Bretaña
+no era sino una hermana pretenciosa de la Baja Normandía. Cansado ya de
+decepciones y de manzanos, había dejado hacía una hora de prestar la
+menor atención al paisaje, y dormitaba tristemente, cuando de pronto me
+pareció apercibir que nuestro pesado carruaje se inclinaba hacia
+adelante más de lo natural; al mismo tiempo, el andar de los caballos
+aflojaba sensiblemente y un ruido de hierros viejos, acompañado de un
+rozamiento particular, me anunciaba, que el último de los conductores
+acababa de aplicar la última arrastradera á la rueda de la última
+diligencia. Una señora vieja que estaba cerca de mí, me tomó el brazo
+con esa viva simpatía que hace nacer la comunidad del peligro.
+
+Saqué la cabeza por la portezuela: descendíamos entre dos pendientes
+elevadas, una cuesta enteramente empinada, concepción de un ingeniero
+demasiado partidario de la línea recta, y medio deslizándonos, medio
+rodando, no tardamos en llegar á un estrecho valle de aspecto siniestro,
+en cuyo fondo un miserable arroyo corría penosamente y sin ruido, entre
+espesos cañaverales; sobre sus orillas derrumbadas se veían algunos
+troncos cubiertos de musgo. El camino atravesaba este río por un puente
+de un solo arco; luego remontaba la pendiente opuesta trazando un surco
+blanco á través de un arenal inmenso, árido y absolutamente desnudo,
+cuya cima cortaba el cielo sensiblemente á nuestro frente. Cerca del
+puente, en el borde del camino se levantaba un casucho solitario, cuyo
+aire de profundo abandono, oprimía el corazón.
+
+Un hombre joven y robusto, partía leña delante de la puerta: un cordón
+negro retenía por detrás sus largos cabellos de un rubio pálido. Levantó
+la cabeza y me sorprendió el carácter extraño de sus facciones y la
+mirada tranquila de sus ojos azules: me saludó en una lengua
+desconocida, con un acento breve, dulce y salvaje. En la ventana de la
+cabaña estaba una mujer hilando: su peinado y el corte de sus vestidos
+reproducían con una exactitud teatral, la imagen de esas heladas
+castellanas de piedra que vemos acostadas encima de los sepulcros.
+
+Aquellas gentes no eran de aspecto vulgar: tenían en el más alto grado
+esa apariencia fácil, graciosa y grave, que llamamos aire distinguido.
+Su fisonomía participa de la expresión triste y pensativa, que muchas
+veces he notado con emoción, en los pueblos que han perdido su
+nacionalidad.
+
+Habíame apeado para subir la cuesta.
+
+El arenal que se confundía con el camino, se extendía á mi alrededor
+hasta perderse de vista; por todas partes pobres aliagas; que se
+arrastraban sobre una tierra negra; aquí y allá, despeñaderos, grutas,
+senderos abandonados y algunos peñascos asomando apenas sobre el suelo,
+pero ni un solo árbol.
+
+Cuando llegué á la meseta, vi á mi derecha la línea sombría del arenal,
+cortar en lontananza una faja de horizonte más lejana aún, ligeramente
+ondeada, azul como la mar, inundada de sol, y que parecía abrir en medio
+de aquel paraje desolado la repentina perspectiva de alguna región
+radiante y pintoresca: era en fin la Bretaña.
+
+Alquilé un calesín en la pequeña ciudad de... para salvar las dos leguas
+que me faltaban aún para terminar mi viaje.
+
+Durante la travesía, que no fué de las más rápidas, recuerdo
+confusamente haber visto pasar ante mis ojos, bosques, claros, lagos y
+oasis de frescura, ocultos entre los valles; pero al aproximarme al
+castillo de Laroque, me sentí asaltado por mil pensamientos penosos que
+dejaban poco lugar á las preocupaciones del turista. Unos instantes
+más, é iba á entrar en una familia desconocida, bajo una especie de
+domesticidad mal disfrazada, con un título que me aseguraba apenas los
+miramientos y el respeto de los criados; esto era nuevo para mí. En el
+momento mismo, en que el señor Laubepin me propuso este empleo, todos
+mis instintos, todos mis hábitos se sublevaron violentamente contra el
+carácter de dependencia particular, inherente á tales funciones. Había
+creído, sin embargo, que era imposible rechazar el empleo sin esquivar,
+al parecer, las solícitas diligencias del anciano en mi favor. Además no
+podía esperar, sino después de muchos años, obtener en funciones más
+independientes, las ventajas que se me ofrecían desde luego, y que me
+permitirían trabajar en seguida en el porvenir de mi hermana. Conseguí,
+pues, vencer mis repugnancias, pero habían sido tan vivas, que se
+despertaban con más fuerza en presencia de la inminente realidad. Tuve
+necesidad de releer en el código que todo hombre lleva dentro de sí
+mismo, los capítulos del deber y del sacrificio; al mismo tiempo me
+repetía que no hay situación por humilde que sea, en la cual no pueda
+sostenerse y aun acrisolarse la dignidad personal. Después me tracé un
+plan de conducta para con los miembros de la familia Laroque,
+prometiéndome atestiguarles un celo concienzudo por sus intereses, y
+una justa deferencia hacia sus personas, igualmente distantes del
+servilismo y de la altivez. Pero no podía disimularme que esta última
+parte de mi tarea, la más delicada sin duda, debía simplificarse ó
+complicarse singularmente, por la naturaleza especial de la índole y de
+los caracteres con quienes iba á estar en contacto. Además el señor
+Laubepin, aunque reconociendo todo lo que mi solicitud tenía de legítimo
+respecto al artículo personal, se había mostrado obstinadamente parco de
+informes y detalles á este respecto. No obstante, al partir me había
+entregado una nota confidencial recomendándome la quemara luego que me
+hubiera servido de ella.
+
+Saqué esta nota de mi cartera y me puse á estudiar sus términos que
+reproduzco aquí exactamente.
+
+_Castillo de Laroque d'Arz_
+
+ESTADO DE LAS PERSONAS QUE HABITAN DICHO CASTILLO
+
+1.º Señor Laroque (Luis Augusto), octogenario, jefe actual de la
+milicia, fuente principal de la riqueza, antiguo marino, célebre bajo el
+primer imperio, en calidad de corsario autorizado; parece que se
+enriqueció en el mar por empresas legales de diversa naturaleza: vivió
+muchos años en las colonias. Oriundo de la Bretaña volvió á ella hará
+como treinta años, en compañía del difunto Pedro Antonio Laroque, su
+hijo único, esposo de la
+
+2.º Señora Laroque (Clara Josefina), nuera del ya nombrado; criolla de
+origen, edad cuarenta años; carácter indolente, espíritu caprichoso,
+algo maniática, buen fondo.
+
+3.º La señorita Laroque (Luisa Margarita), nieta, hija y presunta
+heredera de los anteriores, edad veinte años, criolla y bretona, algo
+quimérica, ¡bella alma!
+
+4.º Señora Aubry, viuda del señor Aubry, cambista, fallecido en Bélgica,
+prima en segundo grado, recogida en la casa, índole agria.
+
+5.º La señorita Helouin (Gabriela Carolina), veintiséis años,
+exinstitutriz, hoy doncella, talento cultivado, carácter dudoso.
+
+--Quemad.
+
+A pesar de la reserva que caracterizaba este documento, no me ha sido
+inútil; conocí que se iban disipando con el horror de lo desconocido,
+parte de mis aprensiones. Por otro lado, si había como lo pretendía el
+señor Laubepin, dos almas cándidas en el castillo de Laroque, era
+seguramente más de lo que había derecho á esperar, sobre una proporción
+de cinco habitantes. Después de dos horas de marcha, el cochero se
+detuvo delante de una puerta de reja, flanqueada por dos pabellones que
+sirven de alojamiento al conserje. Dejé allí la parte pesada del
+equipaje y me encaminé hacia el castillo, llevando en una mano mi saco
+de noche, y decapitando con la caña que llevaba en la otra, las
+margaritas que brotaban en el cesped. Después de haber marchado algunos
+centenares de pasos entre dos filas de enormes castaños, me hallé en un
+vasto jardín de disposición circular, que más lejos parecía
+transformarse en parque; á derecha é izquierda profundas perspectivas
+abiertas entre espesuras compactas y ya verdeando, brazos de agua
+deslizándose bajo los árboles, y blancas barcas guardadas bajo techos
+rústicos. Frente á mí, se eleva el castillo, construcción considerable
+del gusto elegante y semiitaliano de los primeros años de Luis XIII.
+Está precedido por un terraplén que forma, al pie de una gradería, y
+bajo las altas ventanas de la fachada, una especie de jardín particular,
+al que se sube por muchos escalones anchos y bajos. El aspecto alegre y
+fastuoso de esta morada me causó una verdadera contrariedad que no
+disminuyó, cuando, al aproximarme al terraplén, oí un ruido de voces
+jóvenes y alegres que se destacaba sobre los rumores más lejanos de un
+piano. Entraba decididamente en una casa de recreo, muy diferente del
+viejo y severo torreón que me había figurado. Sin embargo, ya no era
+tiempo de reflexiones: subí ligeramente las gradas y me hallé de pronto
+con una escena que, en cualquiera otra circunstancia, hubiera juzgado
+bastante agradable. Sobre uno de los cuadros de césped del jardín, una
+media docena de jóvenes, enlazadas de dos en dos, reían con estrépito,
+bailando alegremente al sol, mientras que un piano hábilmente tocado,
+les enviaba, á través de una ventana abierta, los compases de un
+impetuoso vals. Apenas tuve tiempo de entrever las fisonomías animadas
+de las bailarinas; los cabellos sueltos, los anchos sombreros flotando
+sobre sus espaldas: mi brusca aparición fué saludada por un grito
+general, seguido súbitamente de un silencio profundo; la danza cesó, y
+toda la banda, formada en batalla, esperó gravemente la pasada del
+extranjero, que se detuvo algo confundido. Aunque mi pensamiento no se
+preocupa desde hace algún tiempo de las pretensiones mundanas, confieso
+que en aquel momento habría tirado de buena gana, mi saco de noche. Fué
+menester determinarme, y cuando avanzaba, con el sombrero en la mano
+hacia la doble escalera que da acceso al vestíbulo del castillo, el
+piano se interrumpió de pronto.
+
+Vi presentarse luego en la ventana abierta un enorme perro de Terranova,
+que puso sobre la barra de apoyo su hocico leonino entre sus dos
+velludas patas: un instante después apareció una joven de elevada
+estatura y seria fisonomía, cuyo rostro, un poco bronceado, estaba
+rodeado de una masa espesa de cabellos negros y lustrosos. Sus ojos, que
+me parecieron de dimensiones extraordinarias, interrogaron con una
+curiosidad indolente la escena que tenía lugar en el terrado.
+
+--Y bien ¿qué es lo que hay?--dijo con una voz tranquila.--Le dirigí
+entonces una profunda inclinación, y maldiciendo una vez más mi saco de
+noche, que divertía visiblemente á aquellas niñas, me apresuré á subir
+las gradas de la escalera.
+
+Un criado de cabellos grises vestido de negro, que hallé en el
+vestíbulo, tomó mi nombre: fuí introducido algunos minutos después en un
+vasto salón colgado de amarillo, donde reconocí desde luego á la joven
+que acababa de ver en la ventana, y que seguramente era de una extrema
+belleza. Cerca de la chimenea, que era un verdadero horno, una señora de
+mediana edad y cuyas facciones acusaban fuertemente el tipo criollo, se
+hallaba sepultada en un gran sofá lleno de plumazones, cojines y
+almohadillas de todos tamaños. Un trípode de forma antigua, encima del
+cual había un brasero encendido, estaba colocado á su alcance, y
+aproximaba á él por intervalos sus manos pálidas y flacas. Al lado de la
+señora Laroque estaba sentada una señora que tejía: en su semblante
+triste y poco gracioso, no pude desconocer á la prima en segundo grado,
+viuda del agente de cambio, fallecido en Bélgica.
+
+La primera mirada que arrojó sobre mí la señora Laroque parecióme llena
+de una sorpresa que rayaba en estupor. Me hizo repetir mi nombre.
+
+--Perdóneme... señor...
+
+--Odiot, señora...
+
+--¿Máximo Odiot, el intendente que el señor Laubepin...?
+
+--Sí, señora.
+
+--¿Está usted bien seguro?
+
+--¡Cómo no, señora! perfectamente--respondí sin poder contener una
+sonrisa.
+
+Arrojó una rápida mirada sobre la viuda del agente de cambio, y luego
+sobre la niña de severa frente, como para decirles:--¿Comprenden ustedes
+esto?--Agitóse ligeramente entre sus almohadones y continuó:
+
+--En fin, tenga la bondad de sentarse, señor Odiot. Le agradezco
+infinito, señor, el que quiera consagrarnos su talento. Le aseguro que
+necesitamos mucho de su ayuda, porque, no puede negarse, tenemos la
+desgracia de ser muy ricas... Reparando que á estas palabras, la prima
+en segundo grado, encogía los hombros:
+
+--Sí, mi querida señora Aubry;--prosiguió la señora de Laroque--sostengo
+lo que he dicho. Dios ha querido probarme al hacerme rica. Yo había
+nacido positivamente para la pobreza, para las privaciones, para la
+abnegación y el sacrificio, pero he sido contrariada. Por ejemplo, á mí
+no me habría disgustado un marido enfermo. ¡Pues bien! el señor Laroque
+era un hombre de excelente salud. Vea usted ahí, cómo mi destino ha sido
+y será siempre contrariado desde el principio hasta el fin...
+
+--No diga usted eso--dijo secamente la señora Aubry.--Muy bien le iría
+con la pobreza á usted, que no se escasea ninguna dulzura, ningún
+refinamiento.
+
+--Permítame, querida señora--respondió la señora de Laroque;--yo no
+aprecio en modo alguno los sacrificios estériles. El que yo me condenara
+á las privaciones más duras ¿á qué ó á quién aprovecharía? Porque yo me
+helara desde la mañana hasta la noche, ¿sería usted más dichosa?
+
+La señora Aubry dió á entender con un gesto expresivo que no sería más
+dichosa por eso, pero que consideraba el lenguaje de la señora de
+Laroque como prodigiosamente afectado y ridículo.
+
+--En fin--continuó ésta,--dicha ó desgracia; poco importa. Somos, pues,
+muy ricas, señor Odiot, y por poco caso que haga yo de esta fortuna, mi
+deber es conservarla para mi hija, aunque la pobre niña no se cuide de
+ella más que yo. ¿No es así, Margarita?
+
+A esta pregunta, una débil sonrisa entreabrió los labios desdeñosos de
+la señorita Margarita, y el arco prolongado de sus cejas se extendió
+ligeramente, después de lo cual, aquella fisonomía grave y soberbia
+volvió de nuevo á su reposo.
+
+--Señor--continuó la señora de Laroque,--se le va á mostrar la
+habitación que le hemos destinado, ajustándonos al formal deseo del
+señor Laubepin; pero antes permítame que le conduzca á la habitación de
+mi suegro, que tendrá placer en conocerle. ¿Quiere usted llamar, prima?
+Espero, señor Odiot, que nos hará usted el placer de comer hoy con
+nosotros. Adiós, señor, hasta muy luego.
+
+Fuí confiado á los cuidados de un criado, que me suplicó esperara en la
+pieza contigua á aquélla de que salía, mientras tomaba órdenes del señor
+Laroque. Se había dejado la puerta del salón entreabierta y me fué
+inevitable oir estas palabras pronunciadas por el señor Laroque con el
+tono de bondad, aunque un poco irónico que le es habitual:
+
+--¡Vaya, vaya! no se puede comprender á Laubepin, que me anuncia un
+muchacho de cierta edad, muy sencillo, muy juicioso, ¡y que me envía un
+señor como éste!
+
+La señorita Margarita murmuró algunas palabras, que no pude oir, con
+vivo pesar mío, lo confieso, y á las que su madre respondió:
+
+--No te digo lo contrario, hija; pero no por eso es menos ridículo de
+parte del señor Laubepin. ¿Cómo quieres que un señor como éste vaya á
+correr con zuecos? Mira, Margarita, si le acompañaras á la habitación de
+tu abuelo...
+
+La señorita Margarita entró casi en el momento á la pieza en me hallaba.
+Cuando me vió en ella, pareció poco satisfecha.
+
+--Perdón, señorita; pero el criado me dijo lo esperara aquí.
+
+--Tenga la bondad de seguirme, señor.
+
+La seguí. Me hizo subir una escalera, atravesar muchos corredores, y me
+introdujo por fin en una especie de galería donde me dejó.
+
+Púseme entonces á examinar algunos cuadros suspendidos en el muro. Estas
+pinturas eran en su mayor parte muy mediocres, consagradas á la gloria
+del antiguo corsario del imperio. Había muchos combates de mar, un poco
+ahumados, en los que era evidente sin embargo, que el pequeño brik
+_L'Aimable_, capitán Laroque, veintiséis cañones, causaba á John Bull
+los más sensibles disgustos. Luego venían algunos retratos de pie, del
+capitán Laroque, que naturalmente atrajeron mi especial atención.
+Representaban todos, salvo ligeras variaciones, un hombre de talla
+gigantesca, llevando una especie de uniforme republicano, con grandes
+solapas, cabellos á lo Kleber, y arrojando hacia adelante una mirada
+enérgica, ardiente y sombría; en resumen, una especie de hombre, que no
+tenía nada de agradable. Cuando estudiaba esta gran figura, que realzaba
+maravillosamente la idea que se tiene en general de un corsario, y aun
+de un pirata, la señorita Margarita me suplicó que entrara. Halléme
+entonces frente á un viejo flaco y decrépito, cuyos ojos conservaban
+apenas una chispa vital, y que para acogerme, tocó con mano temblorosa
+el bonete de seda negra que cubría su cráneo luciente como el marfil.
+
+--Abuelo--dijo la señorita Margarita levantando la voz;--es el señor
+Odiot.
+
+El pobre viejo corsario se levantó un poco de su sillón, mirándome con
+una expresión apagada é indecisa. Me senté á un signo de la señorita
+Margarita, que repitió:--El señor Odiot, el nuevo intendente, abuelo.
+
+--¡Ah! buen día, señor--murmuró el anciano.
+
+Siguió una pausa del más obligado silencio. El capitán Laroque, con el
+cuerpo encorvado y la cabeza pendiente, continuaba fijando sobre mí su
+incierta mirada. En fin, pareciendo hallar de pronto un asunto de
+conversación de un interés capital, me dijo con voz sorda y profunda:
+
+--El señor de Beauchêne ha muerto.
+
+No hallé respuesta alguna á esta comunicación inesperada: ignoraba
+absolutamente quién pudiese ser el señor de Beauchêne, y no tomándose la
+señorita Margarita la molestia de decírmelo, me limité á atestiguar, por
+una débil exclamación de pésame, la parte que tomaba en este desgraciado
+suceso. Pero aparentemente esto no era bastante para lo que deseaba el
+viejo capitán, porque agregó un momento después con el mismo tono
+lúgubre:--¡el señor de Beauchêne ha muerto!
+
+Mi asombro se acrecentó ante esta instancia. Veía el pie de la señorita
+Margarita golpear el pavimento con impaciencia: me desesperé y tomando
+al azar la primera frase que me vino al pensamiento:
+
+--¿Y de qué ha muerto?--dije.
+
+No había terminado aún esta pregunta, cuando una mirada colérica de la
+señorita Margarita me advertía que me hacía sospechoso de no sé qué
+irreverencia burlona. Aun cuando no me sintiese realmente culpable sino
+de una necia torpeza, me apresuré á dar á la conversación un giro más
+agradable. Hablé de los cuadros de la galería, de las grandes emociones
+que debían recordar al capitán y del interés respetuoso que sentía al
+contemplar al héroe de aquellas gloriosas páginas. Entré también en
+detalles y cité, con cierto calor, dos ó tres combates en que el brik
+_L'Aimable_ me había parecido realizar verdaderos prodigios.
+
+En tanto que daba yo prueba de esta cortesía de buen gusto, la señorita
+Margarita, con mi mayor sorpresa, continuaba mirándome con un
+descontento y despecho manifiestos. Su abuelo entretanto me prestaba
+oído atento; veía levantarse poco á poco su cabeza. Una extraña sonrisa
+iluminaba su fisonomía descarnada y parecía borrarle las arrugas. De
+pronto, tomando con sus dos manos los brazos de su sillón, se enderezó
+tan alto como era; una llama guerrera brotó de sus profundas órbitas y
+exclamó con una voz sonora que me hizo extremecer:
+
+--¡Barra al viento, todo al viento! ¡Fuego á babor! ¡Atraca, atraca;
+arrojad los ganchos! ¡Con vigor! ¡Ya lo tenemos! ¡Fuego allá arriba! ¡Un
+buen escobajo! ¡Limpiad el puente! ¡A mí ahora! ¡juntos! ¡Sus! ¡al
+inglés, al sajón maldito! ¡hurra!
+
+Arrojando este último grito, que agonizó en su garganta, el anciano,
+inútilmente sostenido por las manos piadosas de su nieta, cayó como
+aniquilado en su sillón. A un signo imperioso de la señorita Laroque,
+salí. Hallé el camino como pude á través del dédalo de corredores y de
+escaleras, lamentándome vivamente de lo inoportuno que había estado en
+mi entrevista con el viejo capitán de _L'Aimable_.
+
+El criado de cabellos grises que me recibió á la llegada, y que se llama
+Alain, me esperaba en el vestíbulo para decirme de parte de la señora
+Laroque que no tenía tiempo de pasar á mi alojamiento antes de comer, y
+que me hallaba bien como estaba.
+
+En el momento mismo en que entraba al salón, una sociedad de unas veinte
+personas salía para el comedor con las ceremonias usuales. Era la vez
+primera desde mi cambio de condición que me hallaba mezclado en una
+reunión mundana. Habituado en otro tiempo á las pequeñas distinciones
+que la etiqueta de los salones acuerda en general al nacimiento y á la
+fortuna, no recibí sin amargura los primeros testimonios de la
+negligencia y el desdén á que inevitablemente me condenaba mi nueva
+situación. Reprimiendo lo mejor que pude estas sublevaciones del falso
+orgullo, ofrecí mi brazo á una joven pequeña, pero bien formada y
+graciosa, que quedaba sola atrás de los convidados, y que era como lo
+supuse la señorita Helouin, la institutriz. Mi asiento en la mesa estaba
+señalado cerca del suyo. En tanto que cada uno se acomodaba, apareció la
+señorita Margarita, como Antígona, guiando la marcha lenta y pesada de
+su abuelo. Vino á sentarse á mi derecha con ese aire de tranquila
+majestad que le es propio, y el poderoso Terranova, que parece ser el
+guardián titular de esta princesa, se acostó de centinela tras de su
+silla. Creí deber expresar sin retardo á mi vecina, el pesar que sentía
+en haber evocado torpemente recuerdos que parecían agitar de una manera
+penosa el ánimo de su abuelo.
+
+--Soy yo quien debe excusarse, señor--respondió,--por no haberle
+prevenido que jamás debe hablarse de los ingleses delante de mi padre...
+¿Conocéis la Bretaña, señor?
+
+Le contesté que no la había conocido hasta aquel día, pero que me
+consideraba muy dichoso en conocerla, y para probar que era digno de
+ella, hablé en estilo lírico de las bellezas pintorescas que me habían
+llamado la atención durante el camino. En el instante en que creía que
+esta diestra lisonja me conciliaba en el más alto grado la benevolencia
+de la joven bretona, vi con asombro dibujarse en su frente los síntomas
+de la impaciencia y del fastidio. Decididamente era yo desgraciado con
+esta niña.
+
+--¡Vamos! veo, señor--dijo con una singular expresión de ironía,--que
+ama usted lo bello, lo que habla á la imaginación y al alma, la
+naturaleza, la verdura, los matorrales, las piedras y las bellas artes.
+Se entenderá usted maravillosamente con la señorita Helouin, que adora
+igualmente todas esas cosas, las que para mí no tienen mérito alguno.
+
+--Pero en nombre del cielo, ¿qué es lo que ama usted entonces?
+
+A esta interrogación, que le dirigí en el tono de una amable jovialidad,
+la señorita Margarita se volvió á mí bruscamente, me lanzó una mirada
+altiva, y respondió secamente:
+
+--Amo á mi perro. ¡Aquí, Mervyn!
+
+Y sumergió afectuosamente su mano en la espesa piel del Terranova, que
+parado sobre las patas de atrás, alargaba ya su formidable cabeza,
+entre mi plato y el de la señorita Margarita. No pude menos de observar
+con nuevo interés la fisonomía de esta mujer, y buscar en ella los
+signos exteriores de la poca sensibilidad de alma de que al parecer hace
+profesión. La señorita Laroque, que me pareció muy alta, sólo debe esta
+apariencia al carácter amplio y perfectamente armonioso de su belleza.
+Es en realidad de una estatura ordinaria; su rostro, de un óvalo algo
+redondeado, y su cuello, de una postura delicada y arrogante, están
+cubiertos ligeramente por un tinte propio de las hijas de Bretaña. Su
+cabellera que señala sobre su frente un espeso relieve, arroja á cada
+movimiento de su cabeza reflejos ondulosos y azulados; su delicada nariz
+parece copiada sobre el divino modelo de una madona romana, y esculpida
+en nácar viviente. Debajo de sus ojos grandes, profundos y pensativos,
+el color algo tostado de sus mejillas, es matizado por una especie de
+aureola más bronceada, que parece una traza proyectada por la sombra de
+las pestañas y como quemada por el rayo ardiente de la mirada.
+Difícilmente podría retratar la dulzura soberana de la sonrisa, que
+viene por intervalos, á animar esta bella fisonomía y á atemperar por no
+sé qué contracción graciosa el brillo de sus grandes ojos. Ciertamente,
+la diosa misma de la poesía, del sueño y de los mundos encantados,
+podía presentarse atrevidamente á los homenajes de los mortales bajo la
+forma de esta niña que sólo ama á su perro. La naturaleza, en sus
+producciones más escogidas, nos presenta á menudo estas crueles
+mistificaciones.
+
+Por otra parte, esto me importa muy poco. Comprendo perfectamente que
+estoy destinado á jugar en la imaginación de la señorita Margarita el
+papel que podría representar en ella un negro, objeto, como se sabe, muy
+poco seductor para las criollas. Por mi parte me jacto de ser tan
+orgulloso como la señorita Margarita; el más imposible de los amores
+para mí, sería aquel que me expusiera á la sospecha de intriga é
+interés. No pienso tampoco tener que armarme de una gran fuerza moral
+contra un peligro que no me parece verosímil, pues la belleza de la
+señorita Laroque es de aquellas que despiertan más la contemplación del
+artista que un sentimiento de naturaleza más humano y más tierno.
+
+Entretanto, sobre el nombre de Mervyn, que la señorita Margarita había
+dado á su guardia de Corps, mi vecina de la izquierda, la señorita
+Helouin, se lanzó á toda vela en el cielo de Arturo, y quiso enseñarme
+que Mervyn era el nombre auténtico del célebre encantador que el vulgo
+llama Merlín. Desde los caballeros de la mesa redonda se remontó hasta
+los tiempos de César y vi desfilar ante mí, en procesión prolija, toda
+la jerarquía de los druidas, de los bardos y de los vates; después de lo
+cual caímos fatalmente de _menhir_ en _dolmen_ y de _galgul_ en
+_cromlech_[1].
+
+[Nota 1: _Menhir_ (de las palabras bretonas, _main_, piedra, _hirr_,
+larga), es un obelisco bruto, algunas veces redondo, generalmente
+cuadrado, colocado verticalmente sobro el suelo. No se halla jamás en él
+una escultura, por grosera que sea, á no ser en el menhir de Plonarez
+(Finisterre), colocada sobre el punto más elevado de los
+Leones.--_Camile Duteil_.
+
+Dolmen: mesa enorme de piedra, que como el menhir, son moradas como
+altares donde se consumaban sangrientos sacrificios.--_Bouill_
+(Diccionario de Historia).
+
+Galgul, es una planta especial.
+
+Cromlech, sitio accidentado.]
+
+Mientras que me extraviaba en las selvas célticas, siguiendo los pasos
+de la señorita Helouin, á la que no falta sino un poco de gordura para
+ser una druidesa muy pasable, la viuda del agente de cambio, colocada
+cerca de nosotros, hacía resonar los ecos de una queja continua y
+monótona como la de un ciego; se habían olvidado de ponerle su
+calentador, se le servía un potaje frío, se le presentaban huesos
+descarnados; ved ahí cómo se la trataba. Por lo demás, ella estaba
+habituada.
+
+--Es triste ser pobre, muy triste. ¡Desearía más bien morir! Sí,
+doctor--decía, dirigiéndose á su vecino, que parecía escuchar sus
+quejas con una afectación de interés un tanto irónico;--sí, doctor, no
+es broma: querría más bien haber muerto. Sería una carga menos para
+todos. Además, piense, doctor. ¡Cuando se ha estado en mi posición,
+cuando uno ha comido en vajilla de plata con sus armas... verse reducida
+á la caridad y á ser el juguete de los criados! No se sabe todo lo que
+yo sufro en esta casa ni se sabrá jamás. Cuando uno tiene orgullo, sufre
+sin quejarse; es por esto que me callo, aunque no deje de pensarlo.
+
+--Eso es, mi querida señora--dijo el doctor, que se llama, según creo,
+Desmarets;--no hablemos más de eso; beba refrescos, que la calmarán.
+
+--¡Nada, nada me calmará, doctor, sino la muerte!
+
+--¡Pues bien, señora, cuando guste!--replicó resueltamente el doctor.
+
+En una región más central, la atención de los convidados estaba
+monopolizada por el palabreo insubstancial, cáustico y fanfarrón de un
+personaje, á quien oí llamar el señor de Bevallan, que goza, al parecer,
+de los derechos de una particular intimidad. Es un hombre bastante alto,
+de una juventud madura, y cuya cabeza recuerda bastante fielmente el
+tipo del rey Francisco I. Se le escucha como á un oráculo, y aun la
+señorita Laroque le concede todo el interés y admiración que parece
+capaz de concebir aún por las cosas de este mundo.
+
+En cuanto á mí, como la mayor parte de las agudezas que oía aplaudir, se
+referían á anécdotas locales y á chismografía de aldea, no he podido
+apreciar hasta aquí sino incompletamente el mérito de este león
+armórico.
+
+Tuve, sin embargo, que congratularme de su urbanidad: me ofreció un
+cigarro después de comer y me llevó al retrete de fumar. Al mismo tiempo
+hacía los honores á tres ó cuatro jóvenes apenas salidos de la
+adolescencia, que lo miraban evidentemente como un modelo de bellas
+maneras y de exquisita pillería.
+
+--¡Y bien, Bevallan!--dijo uno de los jóvenes--¿no renuncia usted, pues,
+á la sacerdotisa del sol?
+
+--¡Jamás!--respondió el señor de Bevallan.--Esperaré diez meses, diez
+años, si es preciso; ¡pero ó la poseeré yo ó nadie!
+
+--Es usted afortunado, viejo bribón; la institutriz le ayudará á tener
+paciencia.
+
+--Debo cortarle la lengua ó las orejas, Arturo--dijo á media voz el
+señor de Bevallan avanzando hacia su interlocutor, y haciéndole una
+rápida seña para que notara mi presencia.
+
+Se pasó entonces en revista, en una encantadora mezcolanza, todos los
+caballos, todos los perros y todas las damas de la comarca. Entre
+paréntesis, sería de desear que las mujeres pudiesen asistir
+secretamente una vez en su vida á una de esas conversaciones que tienen
+lugar entre hombres en la primera efusión que sigue á una abundante
+comida; allí hallarían la medida exacta de la delicadeza de nuestras
+costumbres y de la confianza que ella debe inspirarlas. Por lo demás, yo
+no me jacto de gazmoñería; pero la conversación de que era testigo,
+tenía, según mi opinión, la grave falta de ultrapasar los límites de la
+broma más libre; todo lo tocaba al pasar, lo ultrajaba todo alegremente,
+y tomaba, en fin, un carácter muy gratuito de universal profanación.
+Luego mi educación, muy incompleta sin duda, me ha dejado en el corazón
+un fondo de respeto, que me parece debe ser reservado en medio de las
+más vivas expansiones del buen humor. Entretanto, tenemos hoy en Francia
+á nuestra joven América, que no está contenta sino blasfema un poco
+después de haber bebido; tenemos amables pichones de bandido, esperanzas
+del porvenir, que no han tenido padre ni madre, que no tienen patria,
+que tampoco tienen Dios, pero que parecen el producto bruto de alguna
+máquina sin entrañas y sin alma, que los ha depositado fortuitamente
+sobre este globo, para que le sirvan de mediocre ornamento.
+
+En resumen, el señor de Bevallan, que no teme instituirse profesor
+cínico de estos calaveras sin barba, no me ha gustado, ni pienso haberle
+agradado tampoco. Protesté un poco de fatiga y me retiré.
+
+A mi llamamiento, el viejo Alain tomó una linterna y me guió á través
+del parque hacia la habitación que me estaba destinada. Después de
+algunos minutos de marcha, atravesamos un puente de madera echado sobre
+un río y nos hallamos delante de una puerta maciza y ogival abierta en
+una especie de torre y flanqueada por dos torrecillas. Era esta la
+entrada del antiguo castillo. Robles y abetos seculares forman,
+alrededor de estos despojos feudales, un cerco misterioso que les da un
+aire de profundo retiro. En estas ruinas es donde debo habitar. Mi
+departamento compuesto de tres piezas, elegantemente tapizadas de azul,
+se prolonga encima de la puerta de una torrecilla á la otra. Esta
+melancólica morada no deja de agradarme; ella conviene con mi fortuna.
+Apenas me vi libre del viejo Alain, que es de genio un poco noticiero,
+me puse á escribir el relato de este importante día, interrumpiéndome
+por intervalos para escuchar el murmullo bastante dulce del pequeño río
+que corre bajo mis ventanas, y el grito del tradicional mochuelo, que
+celebra en sus vecinos bosques sus tristes amores.
+
+
+
+
+1.º de julio.
+
+
+Ya es tiempo de que trate de desenredar el hilo de mi existencia
+personal é íntima, perdido desde hace dos meses, en medio de las activas
+obligaciones de mi cargo.
+
+Al día siguiente de mi llegada, después de haber estudiado en mi retiro,
+durante algunas horas, los papeles y registros del padre Hivart, como se
+llama aquí á mi predecesor, fuí á almorzar al castillo, donde no hallé
+más que una pequeña parte de los huéspedes de la víspera. La señora de
+Laroque, que ha vivido en París antes que la salud de su suegro la
+hubiese condenado á un eterno veraneo, conserva fielmente en su retiro
+el gusto por los intereses elevados, elegantes ó frívolos, de que el
+arroyo de la calle de Bac era el espejo, en tiempos del turbante de la
+señora Stäel. Parece, además, haber visitado la mayor parte de las
+grandes ciudades de Europa, y adquirido conocimientos literarios que
+pasan la medida común de la erudición parisiense.
+
+Recibe muchos diarios y revistas, y se aplica á seguir, tanto como le es
+posible á la distancia en que se encuentra, el movimiento de esa
+civilización refinada, de que los teatros, los museos y los libros
+recién publicados son las flores y los frutos más ó menos efímeros.
+Durante el almuerzo se habló de una ópera nueva, y la señora de Laroque
+dirigió sobre este asunto, al señor de Bevallan, una pregunta á que no
+supo responder, aun cuando siempre tenga, si ha de creérsele, un pie y
+un ojo en el Bulevar de los Italianos. La señora de Laroque se dirigió
+entonces hacia mí, manifestando en su aire de distracción la poca
+esperanza que tenía de hallar á su encargado de negocios muy al
+corriente de estas cosas; pero precisa y desgraciadamente, son las
+únicas que conozco. Había oído en Italia la ópera que acababa de darse
+en Francia por la primera vez. La reserva misma de mis respuestas,
+despertó la curiosidad de la señora de Laroque, que me oprimía á
+preguntas, y que se dignó muy luego comunicarme ella misma, sus
+impresiones, sus recuerdos y sus entusiasmos de viaje. No tardamos en
+recorrer como camaradas, los teatros y las galerías más célebres del
+continente, y nuestra conversación, cuando dejamos la mesa, era tan
+animada, que mi interlocutora para no romper su curso, tomó mi brazo,
+sin pensarlo. Fuimos á continuar en el salón nuestras simpáticas
+efusiones, olvidando la señora de Laroque, cada vez más, el tono de
+benévola protección, que hasta entonces me había chocado en su
+conversación particular conmigo.
+
+Me confesó, que el demonio del teatro la atormentaba en alto grado, y
+que meditaba hacer representar comedias en el castillo. Me pidió
+consejos sobre la organización de esta diversión. Yo le hablé entonces,
+con detalles, de las comedias caseras, que había tenido ocasión de ver
+en París y en San Petersburgo; luego no queriendo abusar de mi favor, me
+levanté bruscamente, declarando que pretendía inaugurar sin demora mis
+funciones, por la exploración de un gran cortijo situado á dos leguas
+escasas del castillo. A esta declaración, la señora de Laroque pareció
+súbitamente consternada; me miró, se agitó entre sus almohadillas,
+aproximó sus manos al brasero, y me dijo á media voz:
+
+--¡Ah! ¿qué importa eso? vaya, déjelo usted.
+
+Y como yo insistiese:
+
+--¡Pero, Dios mío!--agregó, con un gracioso ademán,--¡mire usted que los
+caminos están espantosos!... Espere al menos la buena estación.
+
+--No, señora--le dije riendo,--no esperaré ni un minuto; ó soy
+intendente ó no lo soy.
+
+--Señora--dijo el viejo Alain, que se hallaba allí,--se podría
+enganchar para el señor Odiot el carricoche del padre Hivart; no tiene
+elásticos, pero por lo mismo es más sólido.
+
+La señora de Laroque confundió con una mirada fulminante al desgraciado
+Alain, que osaba proponer á un intendente de mi especie, que había
+asistido á un espectáculo en casa de la gran duquesa Elena, el
+carricoche del padre Hivart.
+
+--¿La americana no pasaría por el camino?--preguntó.
+
+--¿La americana, señora? No, á fe mía. No hay riesgo de que pase--dijo
+Alain,--y si pasa no será entera... y aun así, creo que no pasará.
+
+Protesté que iría perfectamente á pie.
+
+--No, no, es imposible, yo no lo quiero. Veamos... tenemos una media
+docena de caballos de silla que no hacen nada... pero probablemente no
+montará usted á caballo.
+
+--Le pido perdón, señora; pero es verdaderamente inútil, voy...
+
+--Alain, haga ensillar un caballo para el señor... Dí tú cuál,
+Margarita.
+
+--Dele á Proserpina--murmuró el señor de Bevallan, riendo en mis barbas.
+
+--¡No, á Proserpina no!--exclamó vivamente la señorita Margarita.
+
+--¿Por qué no Proserpina, señorita?--le dije yo entonces.
+
+--Porque lo arrojaría á tierra--me respondió rotundamente la joven.
+
+--¡Oh! ¿cómo es eso? Perdóneme; ¿quiere usted permitirme que le
+pregunte, señorita, si monta usted ese animal?
+
+--Sí, señor, pero con dificultad.
+
+--¡Pues bien! puede ser que ella sea menor cuando lo haya yo montado una
+ó dos veces. Esto me decide. Haga usted ensillar á Proserpina, Alain.
+
+La señorita Margarita frunció sus negras cejas y se sentó haciendo un
+signo con la mano, como para rechazar toda responsabilidad, en la
+catástrofe inminente que preveía.
+
+--Si necesita usted espuelas, tengo un par á su servicio--agregó
+entonces el señor de Bevallan que decididamente pretendía que yo no
+volviese.
+
+Sin notar, al parecer, la mirada de reproche que la señorita Margarita
+dirigió al obsequioso gentil hombre, acepté sus espuelas. Cinco minutos
+después, un ruido de pisadas desordenadas anunciaba la aproximación de
+Proserpina que traían trabajosamente al pie de la escalera del jardín
+reservado, y que era, entre paréntesis, una yegua muy bella mestiza,
+negra como el azabache. Bajé al punto la escalera. Algunos jóvenes,
+encabezados por Bevallan salieron al terrado, por humanidad según creo,
+y se abrieron al mismo tiempo las tres ventanas del salón para las
+mujeres y los ancianos. Habríame pasado de buena gana sin todo este
+aparato, pero en fin, me resigné, y por otra parte no tenía mucha
+inquietud sobre las consecuencias de la aventura, pues si bien soy un
+novel intendente, soy un antiguo jinete. Apenas caminaba, cuando mi
+padre me había ya plantado sobre un caballo, con gran desesperación de
+mi madre, y después, no desdeñó ningún cuidado, para hacerme su igual en
+este arte en que él sobresalía. Había llevado mi educación en este punto
+hasta el refinamiento, haciéndome vestir muchas veces viejas y pesadas
+armaduras de familia para que realizara con más facilidad los ejercicios
+de equitación que me enseñaba. Entretanto, Proserpina me dejó desenredar
+las riendas y aun tocar su pescuezo sin dar la menor señal de
+irritación, pero no bien sintió mi pie sobre el estribo, se tendió á un
+lado bruscamente, tirando tres ó cuatro soberbias coces por encima de
+las macetas de mármol que adornan la escalera, se paró en dos patas
+haciéndose la graciosa y batiendo el aire con sus manos; luego reposó
+estremeciéndose.
+
+--Difícil para montar--me dijo un criado de caballeriza, guiñando el
+ojo.
+
+--Lo veo, muchacho, pero voy á sorprenderla, mira.--En el mismo instante
+me senté en la silla sin tocar el estribo, y en tanto que Proserpina
+reflexionaba en lo que sucedía, me afirmé sólidamente. Un instante
+después desaparecíamos á galope corto por la avenida de los castaños,
+seguidos por el ruido de algunos aplausos, que el señor de Bevallan tuvo
+la buena inspiración de comenzar.
+
+Este incidente, por insignificante que fuese, no dejó, como pude notarlo
+esa misma noche, de realzar mi crédito en la opinión. Algunos otros
+talentos del mismo valor, de que mi educación me ha provisto, han
+acabado de asegurarme aquí toda la importancia que deseaba, y que debe
+garantizar mi dignidad personal. Por lo demás, se ve muy bien que no
+pretendo de ningún modo abusar de los agasajos y atenciones de que puedo
+ser objeto para usurpar en el castillo un papel poco conforme á las
+modestas funciones que desempeño. Enciérrome en mi torre tan á menudo
+como puedo, sin faltar formalmente á las conveniencias: en una palabra,
+me mantengo estrictamente en mi lugar, á fin de que nadie tenga que
+volverme á él.
+
+Algunos días después de mi llegada, asistí á una de esas comidas de
+ceremonia, que en esta estación son aquí casi cotidianas; oí que mi
+nombre fué pronunciado en tono interrogativo por el gordo subprefecto de
+la pequeña ciudad vecina, que estaba sentado á la derecha de la dama
+castellana. La señora de Laroque que padece de frecuentes distracciones,
+olvidó que yo no estaba lejos de ella, y de buena ó de mala gana, no
+perdí una sola palabra de su respuesta.
+
+--¡Dios mío! no me hable usted de ello; hay en eso un misterio
+inconcebible... Nosotros pensamos que es algún príncipe disfrazado...
+Hay tantos que corren el mundo por humorada... Este posee todos los
+talentos imaginables: monta á caballo, toca el piano y dibuja, todo de
+una manera admirable... Entre nosotros, mi querido subprefecto, creo que
+es un pésimo intendente, pero indudablemente, es un hombre muy
+agradable.
+
+El subprefecto que es también hombre agradable, ó que, al menos cree
+serlo, lo que viene á ser lo mismo para su satisfacción personal, dijo
+entonces graciosamente, acariciando con una mano gordinflona sus
+espléndidas patillas, que había en el castillo muchos ojos bastante
+bellos para explicar tantos misterios; que sospechaba mucho que el
+intendente fuese un pretendiente, y que además el amor era padre
+legítimo de la locura é intendente natural de las desgracias...
+Cambiando de tono repentinamente:
+
+--Sobre todo, señora--agregó,--si usted tiene la menor inquietud con
+respecto á ese individuo, le haré interrogar mañana mismo, por el cabo
+de la gendarmería.
+
+La señora de Laroque clamó contra este exceso de celo galante, y la
+conversación, en lo que á mí concernía, no fué más lejos, pero me dejó
+muy picado, no contra el subprefecto, que por el contrario me gustaba
+muchísimo, sino contra la señora de Laroque, que haciendo á mis
+cualidades privadas una excesiva justicia, no me había parecido
+suficientemente penetrada de mi mérito oficial.
+
+La casualidad quiso que tuviese al día siguiente que renovar la
+escritura de un arriendo considerable. Esta operación se negociaba con
+un paisano viejo y muy astuto, á quien, sin embargo, conseguí ofuscar
+con algunos términos de jurisprudencia, diestramente combinados con las
+reservas de una prudente diplomacia. Arregladas nuestras convenciones,
+el buen hombre colocó tranquilamente sobre mi escritorio, tres paquetes
+de piezas de oro. Si bien la significación de esta entrega, que no se me
+debía, me era del todo incomprensible, me guardé de mostrar una sorpresa
+inconsiderada; pero desenvolviendo los paquetes, me aseguré por medio
+de algunas preguntas indirectas, que esta suma constituía las arras del
+arrendamiento, ó en otros términos la gabela que tienen por costumbre
+los arrendatarios ceder al propietario en cada renovación de contrato.
+Yo no había pensado en reclamar tal cosa, no habiendo hallado mención
+alguna de ella en los contratos anteriores, redactados por mi hábil
+predecesor, y que me servían de modelo. No saqué por el momento ninguna
+conclusión de esta circunstancia, pero cuando fuí á entregar á la señora
+de Laroque este don de fausto advenimiento, su sorpresa me asombró.
+
+--¿Qué significa esto?--me dijo.
+
+Le expliqué la naturaleza de esta gratificación. Me la hizo repetir.
+
+--¿Y es esta la costumbre?--agregó.
+
+--Sí, señora, toda vez que se consiente en un nuevo contrato.
+
+--Pero ha habido en treinta años, según creo, más de diez contratos
+renovados... ¿Cómo es que no hemos oído hablar jamás de semejante cosa?
+
+--No sabré decírselo, señora.
+
+La señora de Laroque cayó en un abismo de reflexiones, en cuyo fondo, es
+probable hallara la sombra venerable del padre Hivart; después alzando
+ligeramente los hombros, fijó su mirada en mí, luego sobre las piezas
+de oro, una vez más sobre mí, y apareció perpleja. En fin,
+arrellanándose en su butaca y suspirando profundamente, me dijo con una
+simplicidad de que le estoy agradecido:
+
+--Está bien, señor: le doy mil gracias.
+
+Este rasgo de grosera probidad, por el cual la señora de Laroque tuvo el
+buen gusto de no cumplimentarme, no dejó por eso de hacerle concebir una
+gran idea de la capacidad y de las virtudes de su intendente. Pude
+juzgarlo algunos días después. Su hija le leía la relación de un viaje
+al polo en que se hablaba de un pájaro extraordinario, _qui ne vole
+pas_.
+
+--Mira--dijo--es como mi intendente.
+
+Espero firmemente haberme adquirido, desde entonces, por el cuidado
+severo con que me ocupo de la tarea que he aceptado, títulos á una
+consideración de género menos negativo. El señor Laubepin, cuando fuí
+recientemente á París, para abrazar á mi hermana, me agradeció con una
+viva sensibilidad el honor que hacía á los compromisos que por mí había
+contraído.
+
+--Valor, Máximo--me dijo:--dotaremos á Elena. La pobre niña no carecerá
+de nada, por decirlo así. Y en cuanto á usted, querido amigo, no tenga
+pesares, créame: posee usted en sí mismo lo que más se parece á la
+felicidad en este mundo, y gracias al Cielo, creo que siempre lo
+poseerá: la paz de la conciencia y la varonil serenidad de una alma
+consagrada al deber.
+
+Este anciano tiene razón, sin duda alguna. Estoy tranquilo y sin
+embargo, no me siento dichoso. Hay en mi alma, que no está aún sazonada
+para los austeros goces del sacrificio, arranques impetuosos de juventud
+y desesperación. Mi vida consagrada y sacrificada sin reserva á otra
+vida más débil y querida, no me pertenece: no tiene porvenir, está en un
+claustro, encerrada para siempre. Mi corazón no debe latir, mi cabeza no
+debe pensar sino por cuenta ajena. En fin, que Elena sea dichosa. La
+vejez se aproxima: ¡que venga pronto! Yo la imploro: su hielo ayudará mi
+valor.
+
+No podría quejarme, además, de una situación que en suma ha engañado mis
+más penosas aprensiones, y que aun ha ultrapasado mis mejores
+esperanzas. Mi trabajo, mis viajes frecuentes á los vecinos
+departamentos, mi afición á la soledad, me tienen á menudo alejado del
+castillo, cuyas reuniones bulliciosas huyo sobre todo. Puede muy bien
+que la amistosa acogida que hallo en él, sea debida en gran parte á lo
+poco que me prodigo. La señora de Laroque, sobre todo, me profesa una
+verdadera afección; me toma por confidente de sus extravagantes y muy
+sinceras manías de pobreza, de sacrificio y abnegación poética que
+forman, con sus multiplicadas precauciones de criolla frívola, un
+singular contraste. Tan pronto envidia á las bohemias cargadas de hijos,
+que arrastran por las calles una miserable carreta, y cuecen su comida
+al abrigo de los cercados, como á las hermanas de la caridad, como á las
+cantineras, cuyas heroicidades ambiciona.
+
+En fin, no cesa de reprochar al finado señor Laroque, hijo, su admirable
+salud que jamás permitió á su mujer desplegar las cualidades de
+enfermera, de que rebosa su corazón. Entretanto, ha tenido, en estos
+últimos días, la idea de agregar á su sillón una especie de nicho en
+forma de garita, para resguardarse de los vientos colados. La hallé,
+mañanas pasadas, instalada triunfalmente en esta especie de kiosco en el
+que espera dulcemente el martirio.
+
+Casi otro tanto puedo decir de los demás habitantes del castillo. La
+señorita Margarita, siempre sumergida como una esfinge nubia en algún
+sueño desconocido, condesciende sin embargo, en repetir bondadosamente
+las piezas de mi predilección. Tiene una voz de contralto admirable, de
+la que se sirve con arte consumado; pero al mismo tiempo con una dejadez
+y una frialdad que podrían creerse calculadas. En efecto, suele suceder
+que, por distracción, deja escapar de sus labios acentos apasionados;
+pero al punto parece humillada, y como avergonzada de este olvido de su
+carácter ó de su papel, y se apresura á entrar de nuevo en los límites
+de una helada corrección.
+
+Algunas partidas de _cientos_ que he tenido la fácil galantería de
+perder con el señor Laroque, me han conciliado los favores del pobre
+anciano, cuyas débiles miradas se clavan algunas veces sobre mí, con una
+atención verdaderamente singular. Podría decirse que algún sueño del
+pasado, alguna semejanza imaginaria, se despierta á medias en las nubes
+de aquella memoria fatigada, en cuyo seno flotan las imágenes confusas
+de todo un siglo. ¡Quería devolverme el dinero que me había ganado!
+Parece que la señora de Aubry, tertuliana habitual del viejo capitán, no
+tiene escrúpulo en aceptar regularmente estas restituciones, lo que no
+le impide ganar frecuentemente al antiguo corsario, con quien tiene en
+esas circunstancias abordajes tumultuosos.
+
+Esta señora, tratada con mucho favor por el señor Laubepin, cuando la
+calificaba simplemente de espíritu agrio, no me inspira ninguna
+simpatía. Sin embargo, por respeto á la casa, me he obligado á ganar su
+afecto, y he llegado á conseguirlo prestando oído complaciente, unas
+veces á sus miserables lamentaciones sobre su condición presente, otras
+á las descripciones enfáticas de su fortuna pasada, de su plata labrada,
+de sus muebles, de sus encajes y de sus guantes.
+
+Es preciso confesar que me hallo en muy buena escuela para aprender á
+desdeñar los bienes que he perdido. En efecto, todos aquí, por su
+actitud y su lenguaje me predican elocuentemente el desprecio de las
+riquezas; desde luego, la señora Aubry, que se puede comparar á esos
+glotones sin vergüenza cuya irritante gula os quita el apetito, y que os
+hacen repugnantes los manjares que alaban; este anciano que _se_
+extingue sobre sus millones tan tristemente como Job sobre el estiércol;
+esa mujer excelente, pero novelesca y estragada, que sueña en medio de
+su importuna prosperidad con el fruto prohibido de la miseria, y en fin,
+la orgullosa Margarita, que lleva como una corona de espinas la diadema
+de belleza y de opulencia con que el Cielo ha oprimido su frente.
+
+¡Extraña niña! Casi todas las mañanas, cuando el tiempo está bueno, la
+veo pasar por debajo de las ventanas de mi torre; me saluda con un grave
+movimiento de cabeza, que hace ondular la pluma negra de su fieltro y
+luego se aleja lentamente por el sombrío sendero que atraviesa las
+ruinas del antiguo castillo. Ordinariamente, el viejo Alain la sigue á
+alguna distancia; otras veces no lleva más compañero que el enorme y
+fiel Mervyn, que alarga el paso al lado de su bella ama, como un oso
+pensativo. Con este tren se va á correr por todo el país vecino
+aventuras de caridad. Podría considerarse su protectora; no hay cabaña
+alguna en seis leguas á la redonda, que no la conozca y la venere como
+la hada de la beneficencia. Los paisanos dicen simplemente, al hablar de
+ella: ¡La señorita! como si hablaran de una de esas hijas de rey, que
+encantan sus leyendas, cuya belleza, poder y misterio les parece ver en
+ella.
+
+Busco entretanto cómo explicarme la nube de sombría preocupación que
+cubre su frente sin cesar, la severidad altiva y desconfiada de su
+mirada, y la amarga sequedad de su lenguaje. Me pregunto, si son estos
+los rasgos naturales de un carácter extravagante y variable; ó los
+síntomas que algún secreto tormento, de remordimientos, de temor ó de
+amor, lo que roe su noble corazón. Por desinteresado que uno sea en la
+cuestión, es imposible no sentir cierta curiosidad ante una persona tan
+extraordinaria. Ayer en la noche, mientras que el viejo Alain, de quien
+soy favorito, me servía mi solitaria comida, le dije:
+
+--¡Qué lindo día ha hecho hoy, Alain! ¿Ha paseado usted?
+
+--Sí, señor: esta mañana salí con la señorita.
+
+--¡Ah!
+
+--¿Pero el señor no nos ha visto pasar?
+
+--Es probable. Los veo pasar muchas veces... Tiene usted una buena
+figura á caballo, Alain.
+
+--El señor es demasiado galante. La señorita tiene mejor figura que yo.
+
+--Efectivamente, es una joven muy bella.
+
+--¡Oh! perfecta, señor, y lo mismo por fuera que por dentro, como la
+señora de Laroque su madre. Diré al señor una cosa. El señor sabe que
+esta propiedad perteneció en otro tiempo al último Conde de Castennec, á
+quien tenía el honor de servir. Cuando la familia Laroque compró el
+castillo, confesaré que me apesadumbré y vacilé mucho para quedarme en
+la casa. Me había criado en el respeto á la nobleza, y me costaba mucho
+servir á gentes sin nacimiento. El señor habrá podido observar que
+siento un particular placer en prestarle mis servicios, y es que le
+hallo un aire muy marcado de nobleza. ¿Está usted seguro, señor, de no
+ser noble?
+
+--Lo temo, mi pobre Alain.
+
+--Por lo demás, esto es lo que quería decir al señor--respondió Alain
+inclinándose con gracia;--he aprendido al servicio de estas señoras, que
+la nobleza de los sentimientos vale tanto como la otra, y en particular
+la del señor Conde Castennec, que tenía la debilidad de pegar á sus
+criados. Es lástima que la señorita no pueda casarse con un noble de
+buen nombre. Entonces nada faltaría á sus perfecciones.
+
+--Pero me parece, Alain, que eso sólo depende de su voluntad.
+
+--Si el señor se refiere al señor de Bevallan, en efecto, sólo depende
+de su voluntad, pues que la ha pedido hace más de seis meses. La señora
+de Laroque no parecía muy opuesta al matrimonio, y en cuanto al señor de
+Bevallan después de los Laroque, es el más rico del país; pero la
+señorita, sin pronunciarse positivamente, ha querido tomar tiempo para
+reflexionar.
+
+--Pero si ama al señor de Bevallan y si puede casarse cuando quiera,
+¿por qué se la ve siempre triste y distraída?
+
+--Es una verdad, señor, que de dos ó tres años á esta parte, la señorita
+ha cambiado completamente. En otro tiempo era alegre como un pájaro y
+ahora, podría decirse, que hay algo que la apesadumbra; pero no creo,
+salvo mis respetos, que sea su amor por ese señor lo que la abate.
+
+--Usted tampoco parece muy tierno por el señor de Bevallan, mi buen
+Alain. Es de una excelente nobleza, sin embargo...
+
+--Lo que no le impide ser un mal individuo, que pasa su tiempo en
+corromper á las jóvenes de la comarca. Y si el señor tiene ojos, puede
+ver que no tendría empacho en hacer de sultán en el castillo, mientras
+consigue algo mejor.
+
+Hubo una pausa silenciosa, después de la cual Alain dijo:
+
+--Qué desgracia es que el señor no tenga de renta siquiera un centenar
+de miles de francos.
+
+--¿Y por qué, Alain?
+
+--¿Por qué?...--dijo Alain moviendo la cabeza con aire pensativo.
+
+
+
+
+25 de julio.
+
+
+En el mes que acaba de pasar, he ganado una amiga y me he hecho, según
+creo, dos enemigas. Las enemigas son la señorita Margarita y la señorita
+Helouin. La amiga, es una señorita de ochenta y ocho años. Temo que no
+haya compensación en el cambio.
+
+La señorita Helouin, con la que quiero arreglar mis cuentas desde luego,
+es una ingrata. Mis pretendidos agravios hacia ella, deberían más bien
+recomendarme á su estimación; pero parece ser una de esas mujeres,
+bastante generales en el mundo, que no cuentan la estimación en el
+número de los sentimientos, que gustan suspirar, ó que se les suspire.
+Desde los primeros tiempos de mi morada en el castillo, una especie de
+conformidad entre la situación de la maestra y la del intendente, la
+modestia común de nuestro estado en la casa, me indujeron á entablar con
+la señorita Helouin las relaciones de una benevolencia afectuosa.
+Siempre me he afanado en manifestar á estas pobres muchachas el interés
+á que su ingrata tarea, su situación precaria, humillante y sin
+porvenir, me parecían hacerlas acreedoras. La señorita Helouin es
+además bonita, inteligente y llena de talento, y aunque prodigue un poco
+todo esto, por la vivacidad de sus salidas, su febril coquetería, y esa
+ligera pedantería que son las propensiones habituales del empleo,
+convengo en que había muy poco mérito en sostener el papel caballeresco
+que me había propuesto. Este papel tomó á mis ojos el carácter de una
+especie de deber, cuando reconocí, como muchas advertencias me lo habían
+hecho presentir, que un león devorador, bajo las facciones del Rey
+Francisco I, rondaba furtivamente á mi joven protegida. Esta duplicidad
+que hace honor á la audacia del señor de Bevallan, pasa, so color de
+amable familiaridad, con una política y un aplomo, que engañan
+fácilmente las miradas poco atentas ó demasiado cándidas. La señora de
+Laroque, y en particular su hija, son completamente ajenas á las
+perversidades de este mundo, y viven demasiado apartadas de toda
+realidad para sentir la sombra de una suposición. En cuanto á mí,
+sumamente irritado contra este insaciable _tragador de corazones_, me
+hice un placer en contrariar sus proyectos: más de una vez distraje la
+atención, que trataba de monopolizar, y me esforcé, sobre todo en
+aminorar en el corazón de la señorita Helouin aquel amargo sentimiento
+de abandono y aislamiento, que da en general tanto precio á los
+consuelos que le son ofrecidos. ¿He ultrapasado alguna vez, en el curso
+de esta lucha indiscreta, la medida delicada de una protección
+fraternal? No lo creo, y los términos mismos del corto diálogo, que ha
+modificado súbitamente la naturaleza de nuestras relaciones, parece
+hablaran en favor de mi reserva. Una noche de la última semana,
+tomábamos el fresco en la azotea; la señorita Helouin á quien en aquel
+día había precisamente tenido ocasión de prestar algunas atenciones
+particulares, tomó ligeramente mi brazo y al mismo tiempo que mordía con
+sus pequeños y blancos dientes un ramito de azahares:
+
+--Es usted muy bueno, señor Máximo--me dijo con voz un poco conmovida...
+
+--Trato de serlo al menos.
+
+--Es usted un verdadero amigo.
+
+--Sí.
+
+--¿Pero un amigo cómo?
+
+--Verdadero, como usted lo ha dicho.
+
+--Un amigo... que me ama...
+
+--Sin duda.
+
+--¿Mucho?
+
+--Seguramente.
+
+--¿Apasionadamente?
+
+--No.
+
+A este monosílabo que articulé muy secamente y apoyé con una firme
+mirada, la señorita Helouin arrojó vivamente su ramito de azahares y
+abandonó mi brazo. Desde esa hora nefasta me trata con un desdén que no
+he merecido, y creería decididamente, que la amistad de un sexo por el
+otro es un sentimiento ilusorio, si mi desgracia no hubiera tenido al
+otro día una especie de indemnización.
+
+Había ido á pasar algunas horas de la noche en el castillo; dos ó tres
+familias que acababan de pasar allí una quincena, se habían marchado
+aquella mañana. No estaban en él sino los parroquianos habituales, el
+cura, el preceptor, el doctor Desmarest, y en fin el general de
+Saint-Cast y su mujer, que habitan, como el doctor, en la pequeña ciudad
+vecina. La señora de Saint-Cast, que parece haber llevado á su marido
+una bella fortuna, estaba entretenida, cuando entré, en una animada
+conversación con la señora de Aubry. Estas dos señoras, siguiendo su
+costumbre, se entendían perfectamente, celebrando cada una á su turno,
+como dos pastores de una égloga, los incomparables encantos de la
+riqueza, en un lenguaje en que la distinción de la forma disputaba á la
+elevación del pensamiento.
+
+--Tiene usted mucha razón, señora--decía la señora de Aubry--no hay sino
+una cosa en el mundo, y esa es ser rica; cuando yo lo era, despreciaba
+de todo corazón á los pobres, así hallo ahora muy natural que se me
+desprecie, y no me quejo de ello.
+
+--Nadie la desprecia por eso, señora--respondía la señora de
+Saint-Cast--seguramente que no, pero es muy cierto, que entre ser rico ó
+pobre hay una terrible diferencia. Vea ahí al general, que puede decirle
+algo de eso; él no tenía absolutamente otra cosa que su espada cuando se
+casó conmigo, y no es con una espada con lo que se pone manteca en la
+sopa, ¿no es verdad, señora?
+
+--¡Oh! no, no, señora--exclamó la señora de Aubry aplaudiendo esta
+atrevida metáfora. El honor y la gloria son muy bellos en las novelas;
+pero yo prefiero con mucho un buen carruaje.
+
+--Sí, ciertamente, y es lo que decía esta mañana al general, al venir
+hasta aquí: ¿es verdad, general?
+
+--Hum--refunfuñó el general, que jugaba tristemente en un rincón, con el
+antiguo corsario.
+
+--No tenía usted nada cuando nos casamos, general--continuó la señora de
+Saint-Cast--¿espero que no tratará de negarlo?
+
+--Usted lo ha dicho ya--murmuró el general.
+
+--Lo que no impide que sin mí, marcharía usted á pie, mi general, lo que
+no le sería muy agradable con sus heridas... porque con seis ó siete mil
+francos de retiro que tiene usted, no podría arrastrar carroza, amigo
+mío... Esta mañana le decía esto, señora, á propósito de nuestro nuevo
+carruaje que es lo más cómodo que puede imaginarse. Es lo cierto que lo
+he pagado muy bien: me cuesta cuatro mil buenos francos de menos en mi
+bolsa.
+
+--¡Ya lo creo, señora! Mi carruaje de gala no me costó menos de cinco
+mil francos, contando el cuero de tigre para los pies, que él solo me
+costó quinientos.
+
+--Yo me he visto obligada á contenerme un poco, pues acabo de renovar mi
+mueblaje del salón; en alfombras y tapices he gastado como quince mil
+francos. Es demasiado lujo para un pobre rincón de provincia, me dirá
+usted, y es muy cierto... Pero toda la ciudad está muy humilde con
+nosotros, y á todos nos gusta ser respetados, ¿no es así, señora?
+
+--Sin duda--replicó la señora de Aubry--á todos nos gusta ser
+respetados, y uno sólo es respetado en proporción del dinero que tiene.
+Por mi parte, me consuelo de que hoy no se me respete, pensando que si
+fuera aún lo que he sido, vería á mis pies á todos los que me
+desprecian.
+
+--¡Excepto á mí, voto á sanes!--exclamó el doctor Desmarest levantándose
+de pronto.--Aun cuando tuviera usted cien millones de renta, no me vería
+á sus pies; se lo aseguro bajo mi palabra de honor. Y me marcho á tomar
+el aire, pues el diablo me lleve, si puedo sufrir más.--Al mismo tiempo
+el bravo doctor salió del salón, llevando toda mi gratitud, pues me
+había hecho un verdadero servicio consolando mi corazón oprimido de
+indignación y disgusto.
+
+Aun cuando el señor Desmarest se halla establecido en la casa sobre el
+pie de un San Juan Boca-de-oro, á quien se sufre la mayor independencia
+en el lenguaje, el apóstrofe había sido demasiado vivo para no causar
+entre los asistentes un sentimiento de malestar que se traducía por un
+silencio embarazoso. La señora de Laroque lo rompió diestramente,
+preguntando á su hija si habían dado las ocho.
+
+--No, madre--respondió Margarita,--pues la señorita de Porhoet no ha
+llegado aún.
+
+Un minuto después, el timbre del péndulo se ponía en movimiento; la
+puerta se abrió, y la señorita Jocelynde de Porhoet-Gaél, llevada del
+brazo por el doctor Desmarest, entró en el salón con una precisión
+astronómica.
+
+La señorita de Porhoet-Gaél, que ha visto pasar este año la octogésima
+octava primavera de su existencia y que tiene la apariencia de una caña
+conservada en seda, es el último vástago de una muy noble raza, cuyos
+abuelos se creen hallar entre los reyes fabulosos de la vieja Armórica.
+Sin embargo, esta casa no toma seriamente pie en la historia, hasta el
+siglo XII en la persona de Juthaal, hijo de Conan _le Tort_,
+descendiente de la rama segunda de Bretaña. Algunas gotas de sangre de
+los Porhoet, han corrido por las venas más ilustres de Francia: en las
+de los Rohan, de los Lusignan, de los Penthièvre, y estos grandes
+señores convenían en que no era la menos pura.
+
+Me acuerdo que estudiando un día, en un acceso de vanidad juvenil, la
+historia de las alianzas de mi familia, me llamó la atención el singular
+nombre de Porhoet y que mi padre, muy erudito en estas materias, me lo
+alabó muchísimo. La señorita Porhoet, que es la única que queda hoy de
+su nombre, no ha querido casarse jamás á fin de conservar el mayor
+tiempo posible en el firmamento de la nobleza francesa, la constelación
+de estas mágicas sílabas: Porhoet-Gaél. La casualidad quiso que un día
+se hablase delante de ella, de los orígenes de la casa de Borbón.--Los
+Borbones--dijo la señorita de Porhoet, metiendo repetidas veces su
+aguja de tejer en su rubia peluca--los Borbones son de buena nobleza,
+pero--tomando repentinamente un aire modesto--hay mejores--añadió.
+
+Por lo demás, es imposible no inclinarse ante esta vieja niña, tan
+augusta, que lleva con una dignidad sin igual la triple y pesada
+majestad del nacimiento, de la edad y de la desgracia. Un proceso
+deplorable, que se obstina en sostener fuera de Francia hace más de
+quince años, ha reducido progresivamente su fortuna, ya muy pequeña, y
+apenas le quedarán hoy un millar de francos de renta. Esta situación,
+desgraciada, no ha quitado nada á su orgullo, ni aumentado nada á su
+carácter: es alegre, igual, cortés; vive, no se sabe cómo, en su casita
+con una sirvienta, y halla aún medios para hacer muchas limosnas. La
+señora de Laroque y su hija profesan á su noble y pobre vecina, una
+pasión que las honra: en su casa es objeto de un respeto atento que
+confunde á la señora de Aubry. He visto á menudo á la señorita Margarita
+abandonar el baile más animado, para ir á asistir al whist de la
+señorita de Porhoet; si el whist de la señorita de Porhoet (á cinco
+céntimos la ficha) llegara á faltar un solo día, el mundo se acabaría.
+Yo también soy uno de los jugadores preferidos de la vieja señorita, y
+la noche de que hablo, no tardamos, el cura, el doctor y yo, en
+instalarnos alrededor de la mesa del whist, en frente y á los lados de
+la descendiente de Conan le Tort.
+
+Es menester saber, que á principios del último siglo, un tío abuelo de
+la señorita de Porhoet, que estaba agregado á la casa del duque de
+Anjou, pasó los Pirineos siguiendo al joven príncipe, que fué después
+Felipe V, y fundó en España una casa que aun reina hoy. Su descendencia
+directa parece haberse extinguido hace una quincena de años, y la
+señorita de Porhoet, que jamás había perdido de vista á sus parientes de
+allende los montes, se creyó al momento heredera de una fortuna que se
+dice ser considerable: sus derechos le fueron disputados muy justamente
+por una de las más antiguas casas de Castilla, aliada á la rama española
+de los Porhoet. De aquí proviene ese proceso que la desgraciada
+octogenaria prosigue con grandes gastos, de jurisdicción en
+jurisdicción, con una persistencia que toca en manía, y aflige á sus
+amigos y divierte á los indiferentes. El doctor Desmarest, á pesar del
+respeto que profesa á la señorita de Porhoet, no deja de tomar partido
+en el número de los burlones; tanto más, cuanto que desaprueba
+formalmente el uso á que la pobre mujer consagra imaginariamente su
+quimérica herencia, á saber: la erección en la ciudad vecina, de una
+catedral del más bello y lujoso estilo, que transmitirá hasta el fin de
+los siglos futuros el nombre de la fundadora con el de una gran raza
+extinguida. Esta catedral, sueño creado sobre un sueño, es el juego
+inocente de esta vieja niña. Ha hecho ejecutar los planos de ella; pasa
+sus días, y algunas veces sus noches, meditando los esplendores,
+cambiándole las disposiciones anteriores y agregándole algunos
+ornamentos: habla de ella como de un monumento edificado y
+practicable.--Estaba en la nave de mi catedral: he notado anoche en el
+ala del Norte de mi catedral una cosa muy chocante; he modificado la
+librea del suizo, etc.
+
+--Y bien, señorita--dijo el doctor, en tanto que barajaba las
+cartas,--¿ha trabajado usted en su catedral desde ayer?
+
+--¡Cómo no, doctor! Y he tenido una idea muy feliz. He reemplazado el
+muro macizo que separaba el coro de la sacristía, por un follaje de
+piedra de mucho trabajo, imitando el de la capilla de Clisson en la
+iglesia de Josselin. Es mucho más ligero.
+
+--Sí, ciertamente; pero entretanto ¿qué noticias tiene usted de España?
+¡Ah, diablo! ¿será verdad como creo haber leído esta mañana en la
+_Revista de Ambos Mundos_, que el joven duque de Villa Hermosa le
+propone á usted la terminación amistosa del pleito por medio de un
+casamiento?
+
+La señorita de Porhoet sacudió con un gesto desdeñoso el penacho de
+cintas ajadas que flotaba sobre su cofia.
+
+--Me negaré redondamente--dijo.
+
+--Sí, sí, usted dice eso, señorita; pero ¿qué significa esa guitarra,
+que se oye hace ya varias noches bajo sus ventanas?
+
+--¡Vaya!
+
+--¿Vaya? ¿Y ese español de capa y botas amarillas, que se ve rondar por
+los alrededores y que suspira sin cesar?...
+
+--Es usted un bromista--dijo la señorita de Porhoet, abriendo
+tranquilamente su caja de rapé.--Ya que quiere usted saberlo, le diré
+que mi encargado me ha escrito de Madrid hace dos días que, con un poco
+de paciencia, veremos sin duda alguna, el fin de nuestros males.
+
+--¡Pardiez, ya lo creo! ¿Sabe usted de dónde sale su agente de negocios?
+De la caverna de Gil Blas directamente. Le sacará á usted hasta el
+último escudo y se burlará de usted en seguida. ¡Ah, qué discreta sería
+si olvidase usted esa locura y viviera tranquila!... ¿Para qué le
+servirían esos millones, veamos? ¿No es usted dichosa y considerada?...
+¿qué más ambiciona? En cuanto á su catedral, no hablo de ella, porque es
+una majadería.
+
+--Mi catedral no es una majadería, sino á los ojos de los majaderos,
+doctor Desmarest; por otra parte yo defiendo mi derecho, combato por la
+justicia: esos bienes me pertenecen; se lo he oído decir á mi padre más
+de cien veces, y jamás pertenecerán, por mi voluntad, á personas tan
+extrañas en definitiva á mi familia, como usted, mi querido amigo, ó
+como el señor, agregó designándome con un signo de cabeza.
+
+Cometí la torpeza de manifestarme tentado por estas palabras, y respondí
+al instante:
+
+--En lo que á mí concierne, señorita, se engaña, porque mi familia ha
+tenido el honor de haberse aliado con la suya, y recíprocamente.
+
+Al oir estas enormes palabras, la señorita de Porhoet, aproximó
+vivamente á su barba puntiaguda las cartas desenvueltas en forma de
+abanico, que tenía en la mano, y enderezando su delgado talle, me miró á
+la cara para asegurarse primero del estado de mi razón; luego recobró su
+calma, por medio de un esfuerzo sobrehumano, y llevando á su afilada
+nariz un poco de polvillo de España:
+
+--Me probará usted eso, joven--me dijo.
+
+Avergonzado de mi ridícula jactancia, y muy embarazado por las curiosas
+miradas que sobre mí había atraído, me incliné torpemente sin responder.
+Nuestro whist se acabó en un silencio profundo. Eran las diez, y me
+preparaba á retirarme, cuando la señorita de Porhoet me tocó el brazo.
+
+--El señor intendente--dijo,--me hará el honor de acompañarme hasta la
+avenida.
+
+La saludé y la seguí. Un instante después nos hallábamos en el parque.
+La sirvienta, vestida á la moda del país, marchaba delante, llevando una
+linterna; luego iba la señorita de Porhoet, derecha y silenciosa,
+levantando con mano cuidadosa y decente los pocos pliegues de su angosta
+saya de seda; había rechazado secamente el ofrecimiento de mi brazo, y
+seguía á su lado, con la cabeza baja, muy poco satisfecho de mi papel.
+Al cabo de algunos minutos de esta fúnebre marcha:
+
+--¡Y bien! señor--me dijo la vieja señorita: hable, pues, lo espero: ha
+dicho usted que mi familia ha sido aliada á la suya, y como un punto de
+alianza de esa especie es enteramente nuevo para mí, le quedaría
+sumamente agradecida, si me lo aclarase.
+
+Yo había decidido por mi parte, que debía guardar á todo precio el
+secreto de mi incógnito.
+
+--¡Dios mío! señorita--le dije,--me atrevo á esperar que excusará usted
+una broma escapada al correr de la conversación...
+
+--¡Una broma!--exclamó la señorita de Porhoet.--La materia en efecto se
+presta mucho á la broma. ¿Y cómo llaman, señor, en este siglo las bromas
+que se dirigen valientemente á una mujer anciana y sin protección y que
+no se dirigirían seguramente á un hombre?
+
+--Señorita, no me deja usted ninguna retirada posible; no me queda otro
+recurso que confiarme á su discreción. No sé si el nombre de los
+Champcey d'Hauterive le es conocido.
+
+--Conozco perfectamente, señor, á los Champcey d'Hauterive, que son una
+buena y una excelente familia del Delfinado. ¿Qué conclusión saca usted
+de eso?
+
+--Yo soy hoy el representante de esa familia.
+
+--¿Usted?--dijo la señorita de Porhoet, haciendo alto
+súbitamente,--¿usted es un Champcey d'Hauterive?
+
+--Desgraciadamente, sí, señorita.
+
+--Eso cambia la especie--dijo;--déme, primo, su brazo, y cuénteme su
+historia.
+
+Creí que en el estado en que las cosas se hallaban, lo mejor era no
+ocultarle nada. Terminaba el penoso relato de los infortunios de mi
+familia, cuando nos hallamos al frente de una casita sumamente estrecha
+y baja, con un palomar de techo puntiagudo y arruinado, en uno de sus
+ángulos.
+
+--Entre, marqués--me dijo la hija de los reyes de Gaél, parada en el
+umbral de su pobre palacio,--entre, se lo suplico.
+
+Un instante después, era introducido en un pequeño salón tristemente
+embaldosado; sobre la pálida tapicería que cubría las paredes, se
+oprimían una docena de retratos antiguos, blasonados con el armiño
+ducal; arriba de la chimenea vi relumbrar un magnífico reloj de concha
+incrustada de cobre, coronado por un grupo que figuraba el carro del
+sol. Algunos sillones de espaldar ovalado, y un antiguo canapé de
+delgadas patas, completaban la decoración de esta pieza, en que todo
+acusaba una rígida limpieza, y en que se respiraba un olor concentrado á
+lirio, rapé de España, y vagos aromas.
+
+--Siéntese--me dijo la anciana señorita, tomando un lugar en el
+canapé;--siéntese, primo, pues aunque en realidad no seamos parientes,
+ni podamos serlo, pues que Juana de Porhoet y Hugo de Champcey
+cometieron, sea dicho entre nosotros, la tontería de no tener un
+vástago, me será agradable, si me lo permite usted, tratarle de primo,
+en la conversación particular, á fin de engañar por un instante el
+sentimiento doloroso de mi soledad en este mundo. Así, pues, primo, vea
+á qué altura se halla; el pasado es rudo seguramente. Sin embargo, le
+sugeriré algunos pensamientos que me son habituales, y que me parece le
+proporcionarán muy serios consuelos. En primer lugar, mi querido
+marqués, me digo yo á menudo que en medio de tantos modregos y antiguos
+criados, que arrastran hoy carroza, hay en la pobreza un perfume
+superior de distinción y de buen gusto. Además, no estoy lejos de creer
+que Dios ha querido reducir á algunos de nosotros á una vida estrecha,
+para que este siglo grosero, material y hambriento de oro, tenga siempre
+bajo sus ojos, en nuestras personas, un género de mérito, de dignidad y
+de brillo en que el oro y la materia no entran para nada, que con nada
+pueda comprarse, y que no es posible venderse. Tal es, primo, según la
+apariencia, la justificación providencial de su fortuna y de la mía.
+
+Manifesté á la señorita de Porhoet, cuán orgulloso me sentía en haber
+sido escogido con ella para dar al mundo la noble enseñanza que le es
+tan necesaria, y de la que parece tan dispuesto á aprovecharse.
+
+--Luego--continuó la señorita de Porhoet;--en cuanto á mí, señor, estoy
+acostumbrada á la indigencia, y me hace sufrir poco; cuando uno ha
+visto en el curso de una vida demasiado larga, un padre digno de su
+nombre y cuatro hermanos dignos de su padre, sucumbir antes de tiempo,
+bajo el plomo ó el acero; cuando uno ha visto perecer sucesivamente
+todos los objetos de su afección y de su culto, sería menester tener el
+alma muy pequeña para preocuparse de una mesa más ó menos abundante ó de
+un adorno más ó menos moderno. Por cierto, marqués, que si mi bienestar
+personal fuera la única causa, puede usted creerme, despreciaría mis
+millones de España; pero me parece conveniente y de buen ejemplo, que
+una casa como la mía, no desaparezca de la tierra sin dejar tras ella,
+una traza durable, un monumento brillante de su grandeza y de sus
+creencias. Es por esto, que á imitación de algunos de nuestros
+antepasados, he pensado, primo mío, y no renunciaré jamás, mientras
+tenga vida, á la piadosa fundación de que habrá oído hablar.
+
+Habiéndose asegurado de mi asentimiento, la vieja y noble señorita
+pareció recogerse, y en tanto que paseaba una melancólica mirada por las
+medio borradas imágenes de sus abuelos, el tic-tac del reloj hereditario
+fué lo único que turbó, en el obscuro salón, el silencio de la media
+noche.
+
+--Habrá--dijo repentinamente la señorita de Porhoet con voz
+solemne,--habrá un cabildo de canónigos regulares dedicados al servicio
+de esa iglesia. Todos los días á la hora de maitines se dirá, en la
+capilla particular de mi familia, una misa rezada por el reposo de mi
+alma y la de mis abuelos. Los pies del oficiante pisarán un mármol, sin
+inscripción, que formará la grada del altar y cubrirá mis restos.
+
+Yo me incliné con la emoción de un visible respeto. La señorita de
+Porhoet tomó mi mano y la apretó dulcemente.
+
+--No estoy loca, primo--continuó,--aunque así se diga. Mi padre, que no
+mentía jamás, me ha asegurado siempre que extinguiéndose los
+descendientes directos de nuestra rama española, sólo nosotros
+tendríamos derecho á la herencia. Su muerte súbita y violenta no le
+permitió desgraciadamente darnos sobre este punto noticias precisas,
+pero no pudiendo dudar de su palabra, no dudo de mi derecho... Sin
+embargo--agregó después de una pausa y con un acento de gran
+tristeza,--si no estoy loca, soy vieja, y esas gentes de allá bien lo
+saben. Me arrastran hace quince años de demora en demora; esperan mi
+muerte, que lo acabará todo... Y créalo usted, no esperarán largo
+tiempo: menester es hacer una de estas mañanas, demasiado lo siento, mi
+último sacrificio... Esa pobre catedral, mi único amor, que había
+reemplazado en mi corazón tantas afecciones rotas... Ella no tendrá
+jamás sino una piedra, y esa será la de mi tumba.
+
+La vieja señorita calló. Enjugó con sus manos enflaquecidas dos lágrimas
+que corrían por su ajada fisonomía; luego agregó esforzándose por
+sonreir:
+
+--Perdón, primo mío: bastante tiene usted con sus desgracias...
+Excúseme... Por otra parte es tarde; retírese. Usted me compromete.
+
+Antes de partir recomendé de nuevo á la discreción de la señorita de
+Porhoet el secreto que me había visto obligado á confiarle. Me respondió
+de una manera un poco evasiva: que podía estar tranquilo, que ella
+sabría velar por mi reposo y mi dignidad. Sin embargo, algunos días
+después he sospechado por el aumento de miramientos con que me honraba
+la señora de Laroque, que mi respetable amiga le había transmitido mi
+confidencia. La señorita Porhoet no titubeó en confesármelo,
+asegurándome que le había sido imposible obrar de otro modo por el honor
+de su familia, y que por otra parte, la señora de Laroque era incapaz de
+traicionar ni para con su hija, un secreto confiado á su delicadeza.
+
+Entretanto, mi confidencia con la anciana señorita me había infundido
+hacia ella un tierno respeto, del que trato de darle pruebas. Desde el
+día siguiente por la noche, apliqué al ornamento interior y exterior de
+su querida catedral todos los recursos de mi lápiz. Esta atención á que
+tan sensible se ha mostrado, ha tomado poco á poco la regularidad de una
+costumbre.
+
+Casi todas las noches, después del whist, me pongo al trabajo, y el
+ideal monumento se enriquece con una estatua, un púlpito ó una
+claraboya. La señorita Margarita, que parece profesar á su vecina una
+especie de culto, ha querido asociarse á mi obra de caridad, consagrando
+á la basílica de los Porhoet un álbum especial que estoy encargado de
+llenar.
+
+He ofrecido además á mi anciana confidente, tomar parte en las
+diligencias, indagaciones ó cuidados de cualquier naturaleza que puedan
+serle suscitados por su litigio. La pobre mujer confesó que le prestaba
+un verdadero servicio; que á la verdad aún podía llevar su
+correspondencia corrientemente, pero que sus ojos debilitados rehusaban
+descifrar los documentos manuscritos de su archivo, y que no había
+querido hasta entonces, hacerse suplir en este trabajo, que tan
+importante puede ser para su causa, á fin de no dar una nueva presa á la
+burla incivil de las gentes del país.
+
+En breve me admitió en calidad de consejero y colaborador. Desde este
+tiempo he estudiado concienzudamente el voluminoso legajo de su proceso,
+y he quedado convencido de que el pleito, que debe ser juzgado en última
+apelación, un día de estos, está completamente perdido de antemano. El
+señor Laubepin, á quien he consultado, es también de esta opinión, que
+me esforzaré en ocultar á mi anciana amiga, tanto como las
+circunstancias lo permitan. Entretanto, le doy el placer de examinar
+pieza por pieza, sus archivos de familia, en los que espero siempre
+descubrir algún título decisivo en su favor. Desgraciadamente, esos
+archivos son muy ricos y el palomar está lleno de ellos desde el techo
+hasta el sótano.
+
+Ayer, había ido muy temprano á casa de la señorita Porhoet, con el fin
+de acabar antes de la hora de almorzar el examen del legajo núm. 115,
+que había comenzado la víspera. No estando aún levantada el ama de la
+casa, me instalé silenciosamente en el salón, mediante la complicidad de
+la sirvienta, y me entregué solitariamente á mi polvorienta tarea. Al
+cabo de cerca de una hora, recorría con extrema alegría la última hoja
+del legajo número 115, cuando vi entrar á la señorita de Porhoet
+arrastrando con trabajo un enorme paquete envuelto con bastante
+limpieza en una tela blanca.
+
+--Buenos días, amable primo--me dijo,--habiendo sabido que trabajaba
+usted por mí esta mañana, yo he querido hacerlo por usted. Le traigo el
+legajo número 116.
+
+Hay, no recuerdo en qué cuento, una princesa desgraciada, á quien se
+encierra en una torre, y á la cual, una hada enemiga de su familia
+impone sucesivamente una serie de trabajos extraordinarios é imposibles;
+confieso que en aquel momento la señorita de Porhoet, á pesar de todas
+sus virtudes me pareció ser parienta próxima de aquella hada.
+
+--He soñado anoche--continuó,--que este legajo contiene la llave de mi
+tesoro español. Me dejará usted, pues, muy agradecida, no difiriendo su
+examen. Terminado este trabajo, me hará el honor de aceptar una comida
+modesta que pretendo ofrecerle bajo la sombra del pabellón de mi jardín.
+
+Me resigné, pues. Inútil es decir, que el bienaventurado legajo 116 no
+contenía, como los precedentes, sino el vano polvo de los siglos. A las
+doce en punto, la anciana señorita vino á tomar mi brazo y me condujo
+ceremoniosamente á un pequeño jardín festoneado de boj, que forma con un
+pedazo de la pradera contigua, todo el dominio actual de los Porhoet.
+La mesa estaba colocada bajo un soto redondo y abovedado, y el sol de un
+bello día de verano arrojaba, á través de las hojas, algunos rayos que
+jugueteaban sobre el brillante y perfumado mantel. Acababa de hacer
+honor al dorado pollo, á la fresca ensalada y á la botella de viejo
+Burdeos que constituían el detalle del festín, cuando la señorita de
+Porhoet, que se hallaba al parecer encantada de mi apetito, hizo recaer
+la conversación sobre la familia Laroque.
+
+--Le confieso--me dijo,--que el antiguo corsario no me gusta nada.
+Recuerdo que cuando llegó al país, tenía un gran mono doméstico, que
+vestía de criado, y con el que se entendía perfectamente. Este animal
+era una verdadera peste para la comarca, y sólo un hombre sin educación
+y sin decencia podía ocuparse en disfrazarlo. Se decía que era un mono,
+y yo consentía en ello, pero en realidad lo que buenamente pienso, es
+que era un negro, tanto más, cuanto que siempre he sospechado que su amo
+ha hecho el tráfico de esta mercancía en la costa de África. Por lo
+demás, el finado señor Laroque, hijo, era un hombre de bien, y excelente
+bajo todos conceptos. En cuanto á las señoras, hablando solamente de la
+señora de Laroque y de su hija y de ningún modo de la viuda de Aubry
+que es una criatura de vil especie, en cuanto á esas damas no hay elogio
+alguno que no merezcan.
+
+Estábamos en esto, cuando el paso acompasado de un caballo se hizo oir
+en el sendero que rodea exteriormente el muro del jardín. En el mismo
+instante dieron algunos golpes secos en una puertecita vecina al
+pabellón.
+
+--¿Quién es?--dijo la señorita de Porhoet.
+
+Levanté los ojos y vi flotar una pluma negra por arriba del muro.
+
+--Abra usted--dijo alegremente desde afuera una voz de timbre grave y
+musical;--abra, ¡que es la gracia de la Francia!
+
+--¡Cómo! ¿es usted monona?--exclamó la anciana señorita.--Corra pronto,
+primo.
+
+Abierta la puerta, estuve á punto de ser volteado por Mervyn que se
+precipitó por entre mis piernas, y vi á la señorita Margarita que se
+ocupaba en atar las riendas de su caballo á las barras de un cercado.
+
+--Buenos días, señor--me dijo--sin mostrar la menor sorpresa por
+hallarme allí. Luego, levantando en su brazo los largos pliegues de su
+saya talar, entró en el jardín.
+
+--Sea bien venida, en tan bello día, la linda niña, y abrázeme--dijo la
+señorita de Porhoet.--Ha corrido usted mucho, loquilla, pues tiene la
+fisonomía sumamente encendida y de los ojos le brota materialmente
+fuego. ¿Qué podría ofrecerle, mi maravilla?
+
+--¡Veamos!--dijo Margarita arrojando una mirada sobre la mesa--¿qué es
+lo que hay aquí? ¡El señor se lo ha comido todo! Además, no tengo hambre
+sino sed.
+
+--Le prohibo beber en el estado en que se halla; pero espere... aún hay
+algunas fresas en este acirate...
+
+--¡Fresas! _o gioja_--cantó la joven.--Tome pronto una de esas grandes
+hojas, y venga conmigo.
+
+Mientras escogía yo la más ancha de las hojas de una higuera, la
+señorita de Porhoet cerró á medias un ojo y siguió con el otro y con
+complacida sonrisa la gallarda marcha de su favorita, á través del
+camino lleno de sol.
+
+--Mírela, primo--me dijo muy quedo--¿no sería digna de ser de los
+nuestros?
+
+Entretanto la señorita Margarita, inclinada sobre el acirate y
+tropezando en su largo vestido, saludaba con un pequeño grito de alegría
+cada fresa que llegaba á descubrir. Yo me mantenía cerca de ella,
+llevando en mi mano la hoja de higuera sobre la que depositaba de tiempo
+en tiempo una fresa, contra dos que engullía para alentar su paciencia.
+Cuando la cosecha le pareció suficiente, volvimos en triunfo al
+pabellón; las fresas que quedaban fueron polvoreadas con azúcar, y
+después comidas por sus lindos y buenos dientes.
+
+--¡Ah, qué bien me sienta esto!--dijo entonces la señorita Margarita,
+arrojando su sombrero sobre un banco y echándose de espaldas contra el
+cercado de olmedillas.--Y ahora para completar mi dicha, mi querida
+señorita, va usted á contarme algunas historias de los pasados tiempos,
+en que era usted una bella guerrera.
+
+La señorita de Porhoet sonriendo y encantada, no se hizo rogar para
+sacar de su memoria los episodios más notables de sus intrépidas
+cabalgatas en la comitiva de los Lescure, y de los Rochejacquelin. Tuve
+en esta ocasión una nueva prueba de la elevación del alma de mi vieja
+amiga, cuando la oí rendir igual homenaje, á todos los héroes de esa
+lucha gigantesca, sin excepción de bandera. Hablaba en particular del
+general Hoche, de quien había sido prisionera de guerra, con una
+admiración casi tierna. La señorita Margarita prestaba á su relato una
+atención tan apasionada, que me asombró. Tan pronto, medio envuelta en
+su nicho de olmedillas y un poco cerradas sus largas pestañas, guardaba
+la inmovilidad de una estatua, ó ya, avivándose más el interés, se ponía
+de codos en la pequeña mesa y sumergiendo su bella mano en las ondas de
+su suelta cabellera, hacía vibrar sobre la vieja señorita el relámpago
+continuo de sus grandes ojos.
+
+Es preciso decirlo: contaré entre las más dulces horas de mi triste
+vida, las que pasé contemplando, sobre aquella noble fisonomía, los
+reflejos de un cielo radioso, mezclado á las impresiones de un corazón
+valiente.
+
+Agotados los recuerdos de la relatora, la señorita Margarita la abrazó,
+y despertando á Mervyn, que dormía á sus pies, anunció que se volvía al
+castillo. No tuve escrúpulo alguno en partir al mismo tiempo que ella,
+convencido de que no podía causarle molestia. Porque en efecto, aparte
+de la extrema insignificancia de mi persona y de mi compañía, á los ojos
+de la rica heredera, el _tête-à-tête_ en general no tiene para ella nada
+de incómodo, habiéndole dado resueltamente, su madre, la educación
+liberal, que ella recibió en una de las colonias británicas: todos saben
+que el método inglés otorga á la mujer, antes del matrimonio, toda la
+independencia con que nosotros la recompensamos el día en que los abusos
+se hacen completamente irreparables.
+
+Salimos, pues, juntos del jardín; le tuve el estribo mientras montaba á
+caballo y nos pusimos en marcha hacia el castillo. Al cabo de algunos
+pasos:
+
+--¡Dios mío! señor--me dijo,--he venido á incomodarlo no muy á tiempo me
+parece. Estaba usted en buena compañía.
+
+--Es verdad, señorita; pero como lo estaba hacía largo tiempo, le
+perdono, y aun le doy las gracias.
+
+--Tiene usted muchas atenciones con nuestra pobre vecina. Mi madre le
+está muy reconocida á usted.
+
+--¿Y la hija de su señora madre?--dije yo sonriendo.
+
+--¡Oh! en cuanto á mí, yo me exalto menos fácilmente. Si tiene usted la
+pretensión de que le admire, es preciso tener la bondad de esperar aún
+un poco de tiempo. No tengo el hábito de juzgar con ligereza las
+acciones humanas, que tienen generalmente dos faces. Confieso que su
+conducta para con la señorita de Porhoet tiene una bella apariencia;
+pero...--hizo una pausa, movió la cabeza y continuó con un tono serio,
+amargo y verdaderamente ultrajante.--Pero no estoy bien segura de que no
+le haga la corte con la esperanza de heredarla.
+
+Sentí que palidecía. Sin embargo, reflexionando el ridículo de responder
+con una fanfarronada á aquella niña, me contuve y le respondí con
+gravedad:--Permítame, señorita, compadecerla sinceramente.
+
+Me pareció muy sorprendida.--¿Compadecerme, señor?
+
+--Sí, señorita, perdone que le exprese la piedad respetuosa, á que me
+parece tiene usted derecho.
+
+--¡La piedad!--dijo deteniendo su caballo y volviendo lentamente hacia
+mí sus ojos medio cerrados por el desprecio.--No tengo la dicha de
+comprenderle á usted.
+
+--Y sin embargo, es bien sencillo, señorita; si la desilusión del bien,
+la duda y la sequedad del alma son los más amargos frutos de la
+experiencia de una larga vida, nada merece más compasión en el mundo,
+que un corazón herido por la desconfianza, antes de haber vivido.
+
+--Señor--replicó la señorita Laroque con una vivacidad muy extraña á su
+habitual lenguaje:--¡no sabe usted lo que dice!--y agregó más
+severamente:--olvida usted á quien habla.
+
+--Es cierto, señorita--respondí con dulzura, inclinándome--he hablado
+sin saber, y he olvidado un poco con quien hablo; pero usted me ha dado
+el ejemplo.
+
+La señorita Margarita con los ojos fijos sobre la cima de los árboles
+que bordaban el camino, me dijo entonces con irónica altivez:--¿Será
+menester pedirle perdón?
+
+--Ciertamente, señorita--respondí con firmeza--si alguno de los dos
+tiene que pedir aquí perdón, sería usted seguramente: usted es rica y yo
+soy pobre; usted puede humillarse... ¡y yo no!
+
+Hubo un momento de silencio. Sus labios apretados, sus narices abiertas,
+la palidez repentina de su frente atestiguaban el combate interior por
+que pasaba. Repentinamente bajando su látigo como para saludar.--¡Pues
+bien--dijo--perdón!--En el mismo instante castigó violentamente su
+caballo, y partió al galope dejándome en medio del camino.
+
+No la he vuelto á ver después.
+
+
+
+
+30 de julio.
+
+
+Nunca es tan vano el cálculo de las probabilidades, como cuando se
+ejerce á propósito de las ideas y de los sentimientos de una mujer. No
+deseando hallarme muy pronto en presencia de la señorita Margarita,
+después de la penosa escena que había tenido lugar entre nosotros, había
+pasado dos días sin mostrarme en el castillo: creía que este corto
+intervalo apenas bastara para calmar los resentimientos, que había
+sublevado en aquel altivo corazón. No obstante, anteayer á las siete de
+la mañana, trabajaba yo cerca de la ventana abierta de mi torreón,
+cuando repentinamente me oí llamar en el tono de una amigable
+jovialidad, por la persona misma á quien creía tener por enemiga.
+
+--Señor Odiot, ¿está usted ahí?
+
+Me presenté en la ventana, y noté en una barca, que se estacionaba cerca
+del puente, á la señorita Margarita, alzando con una mano el ala de su
+gran sombrero de paja bronceada y levantando los ojos hacia mi obscura
+torre.
+
+--Aquí me tiene, señorita--respondí con diligencia.
+
+--Venga á pasear.
+
+Después de las justas alarmas, que durante dos días me habían
+atormentado, tanta condescendencia me hizo temer, como sucede siempre,
+ser el juguete de un sueño insensato.
+
+--Perdón, señorita... ¿cómo decía usted?
+
+--Que venga á dar un pequeño paseo con Alain, Mervyn y yo.
+
+--Con mucho gusto, señorita.
+
+--Entonces, tome su álbum.
+
+Me apresuré á bajar y corrí á la orilla del río.--¡Ah, ah!--me dijo la
+joven riendo;--á lo que parece, ¿está usted de buen humor esta mañana?
+
+Murmuré torpemente algunas palabras confusas, cuyo fin era dar á
+entender que siempre lo estaba, de lo cual la señorita Margarita pareció
+mal convencida; después salté al bote y me senté á su lado.
+
+--¡Vogue, Alain!--dijo al momento. Y el viejo Alain, que se jactaba de
+ser un buen remero, púsose á mover metódicamente los remos, lo que le
+daba el aire de un pájaro pesado que hace vanos esfuerzos para volar.
+
+--Es necesario--continuó diciendo la señorita Margarita--que venga á
+arrancarlo á usted de su castillejo, pues van dos días que se encierra
+en él obstinadamente.
+
+--Señorita, le aseguro que sólo la discreción... el respeto... el
+temor...
+
+--¡Oh Dios mío! ¡el respeto... el temor... se chancea usted!
+Positivamente nosotros valemos menos que usted. Mi madre que pretende,
+yo no sé por qué, que debemos tratarle con una consideración muy
+distinguida, suplicóme, me inmolara en el altar de su orgullo, y como
+hija obediente me inmolo.
+
+Expreséle viva y buenamente mi franco reconocimiento.
+
+--Para no hacer las cosas á medias--respondió--he resuelto darle á usted
+una fiesta arreglada á su gusto: así, he ahí una bella mañana de verano,
+bosques y claros con todos los efectos de luz deseables; pájaros que
+cantan bajo el follaje, una barca misteriosa, que sobre las ondas se
+desliza... Usted que tanto ama esta especie de historias, deberá estar
+contento.
+
+--Encantado, señorita.
+
+--¡Ah, es una felicidad!
+
+Efectivamente, en aquel momento me hallaba bastante satisfecho de mi
+suerte. Las dos riberas entre las cuales nos deslizábamos, estaban
+cubiertas de heno recién cortado, que perfumaba el aire. Veía huir de
+nuestro alrededor las sombrías avenidas del parque, que el sol de la
+mañana sembraba de brillantes regueros de luz; millones de insectos se
+embriagaban con el rocío en los cálices de las flores, zumbando
+alegremente.
+
+Frente á mí se hallaba el buen Alain, que me sonreía á cada golpe de
+remo, con aire de complacencia y protección: más próxima, la señorita
+Margarita vestida de blanco contra su costumbre, bella, fresca y pura
+como una azucena, sacudía con una mano las húmedas perlas que la mañana
+suspendía en el encaje de su sombrero, y presentaba la otra como un
+incentivo á Mervyn, que nos seguía á nado. Verdaderamente que no hubiera
+sido preciso rogarme mucho para llevarme al fin del mundo en aquella
+pequeña y frágil barquilla.
+
+Al salir de los límites del parque, pasando bajo uno de los arcos que
+atraviesan la pared que lo rodea:
+
+--¿No me pregunta á dónde lo llevo, señor?--me dijo la criolla.
+
+--No, señorita: me es completamente indiferente.
+
+--Lo llevo al país de las hadas.
+
+--No lo dudo.
+
+--La señorita Helouin, más competente que yo en materias de poesía, ha
+debido decirle que los bosquecillos que cubren este país en veinte
+leguas á la redonda, son los restos de la antigua selva de Brocélyande
+donde cazaban los antepasados de su amiga la señorita de Porhoet,
+soberanos de Gaél, y donde el abuelo de Mervyn, que ve usted ahí, fué
+encantado, á pesar de ser él mismo encantador, por una señorita llamada
+Bibiana. Muy pronto estaremos en el corazón de la selva. Y si esto no es
+suficiente para exaltarle la imaginación, sepa que estos bosques
+conservan aún mil vestigios de la misteriosa religión de los Celtas, que
+por doquiera se hallan en multitud. Tiene, pues, el derecho de figurarse
+bajo cada una de esas sombras, un druida, con sus blancas vestiduras, y
+de ver relucir una hoz de oro en cada rayo de sol. El culto de esos
+insoportables viejos ha dejado también cerca de aquí, en un sitio
+solitario, romántico, pintoresco, etcétera, un monumento, ante el cual
+las personas predispuestas al éxtasis, tienen por costumbre desmayarse:
+he pensado que tendría usted placer en dibujarlo, y como el sitio no es
+fácil de descubrir, he resuelto servirle de guía, no pidiéndole en
+recompensa sino que me evite las explosiones de un entusiasmo al que no
+podría asociarme.
+
+--Sea, señorita; me contendré.
+
+--¡Se lo suplico!
+
+--Convenido. ¿Y cómo llama usted á ese monumento?
+
+--Yo lo llamo un montón de grandes piedras; los anticuarios lo llaman,
+unos simplemente un _dolmen_, otros, más pretenciosos, un _cromlech_;
+las gentes del país, sin explicar por qué, lo llaman la _migourdit_.
+
+Mientras tanto, descendíamos dulcemente el curso de las aguas entre dos
+fajas de húmedas praderas; algunos bueyes de talla pequeña, negros casi
+todos, y con largos y afilados cuernos se levantaban aquí y allá al
+ruido de los remos y nos miraban pasar con ojos fieros. El valle en que
+serpenteaba el río que iba ensanchándose, por ambos lados estaba cerrado
+por una cadena de colinas, las unas cubiertas de matorrales y secas
+aliagas, las otras de verdeantes sotos. De tiempo en tiempo, una
+quebrada transversal abría entre dos cuestas una perspectiva sinuosa, en
+cuyo fondo se dibujaba la cima azul de una lejana montaña. La señorita
+Margarita, á pesar de su incompetencia, no dejaba de señalar
+sucesivamente á mi atención todos los encantos de aquel paisaje severo y
+dulce, acompañando, sin embargo, cada una de sus observaciones con una
+reserva irónica.
+
+Hacía pocos momentos que un ruido sordo y continuo parecía anunciar la
+vecindad de una catarata, cuando el valle se cerró repentinamente y tomó
+el aspecto de una garganta solitaria y salvaje. A la izquierda, se
+levantaba una alta muralla de rocas salpicadas de musgo; robles y
+abetos, interpolados con yedras y malezas pendientes, se ostentaban en
+las grietas, hasta la cumbre de la escarpada ribera, arrojando una
+sombra misteriosa sobre el agua profunda que bañaba el pie de los
+peñascos. A cierta distancia delante de nosotros, las ondas borbotaban,
+espumaban y desaparecían repentinamente; la rota línea del río se
+dibujaba á través de un humo blanquecino sobre un fondo lejano de
+confuso verdor. A nuestra derecha, la ribera opuesta á la escarpada, no
+presentaba sino una pequeña margen de pradera en declive, sobre la que
+algunas colinas cargadas de bosques, señalaban una franja de sombrío
+terciopelo.
+
+--¡A tierra, señor!--dijo la criolla.
+
+Mientras Alain amarraba la barca á las ramas de un sauce:
+
+--¡Y bien! señor--dijo saltando con ligereza sobre la hierba--¿no se
+halla mal? ¿no está usted trastornado, herido, petrificado? Se dice sin
+embargo que este sitio es lindísimo. A mí me gusta, porque siempre hay
+fresco en él... Pero... sígame en estos bosques, si se atreve, y yo le
+mostraré esas famosas piedras.
+
+La señorita Margarita, viva, ligera y alegre, como jamás la había visto,
+en dos saltos salvó la pradera y tomó una senda que se internaba en la
+arboleda, subiendo la cuesta. Alain y yo, la seguíamos en hilera.
+Después de algunos minutos de una rápida marcha, nuestra conductora se
+detuvo, pareció consultar y reconocer el lugar en que se hallaba, luego
+separando resueltamente dos ramas entrelazadas, dejó el camino trazado y
+se lanzó en plena selva. El viaje se hizo entonces menos agradable. Era
+muy difícil abrirse paso á través de las encinas nuevas aún, pero ya
+vigorosas, de que se componía aquel monte y que entrelazaban, como las
+empalizadas de Robinsón, sus oblícuos troncos y sus tupidas ramas. Alain
+y yo al menos avanzábamos con gran trabajo, encorvados, estrellándonos
+la cabeza á cada paso, y haciendo caer sobre nosotros, á cada uno de
+nuestros pesados movimientos, una lluvia de rocío; pero la señorita
+Margarita, con la destreza superior y la flexibilidad propia de su sexo,
+se deslizaba sin esfuerzo aparente, á través de los intersticios de
+aquel laberinto, riendo de nuestros sufrimientos, y dejando
+negligentemente cimbrar tras ella las flexibles ramas, que venían á
+azotar nuestros rostros.
+
+Llegamos en fin á un claro muy estrecho, que parecía coronar la cumbre
+de esta colina: allí admiré, no sin emoción, la sombría y monstruosa
+mesa de piedra, sostenida por cinco ó seis trozos de mármol que medio
+enterrados forman una caverna verdaderamente llena de un horror sagrado.
+Al primer aspecto, hay en este intacto monumento de tiempos casi
+fabulosos y de religiones primitivas, una potencia de verdad, una
+especie de presencia real, que sobrecoge el alma y la estremece. Algunos
+rayos de sol, penetrando en el follaje, filtraban por las junturas algo
+separadas, jugueteaban sobre el siniestro trozo y prestaban la gracia de
+un idilio á aquel bárbaro altar. La misma Margarita parecía pensativa y
+recogida. En cuanto á mí, después de haber penetrado en la caverna y
+examinado el _dolmen_ bajo todas sus faces, me puse en posición de
+dibujarlo.
+
+Hacía diez minutos que me hallaba absorto en este trabajo sin
+preocuparme de lo que pasaba á mi alrededor, cuando la señorita
+Margarita me dijo de repente:
+
+--¿Quiere usted una Velada para animar el cuadro?--Levanté los ojos.
+Había enrollado alrededor de su frente un espeso follaje de robles y se
+hallaba parada sobre el _dolmen_, ligeramente apoyada sobre un haz de
+tiernos árboles; bajo la media luz de la enramada, su blanca vestidura
+tomaba el brillo del mármol, y sus pupilas chispeaban con un fuego
+extraño, en la sombra proyectada por el relieve de su corona. Estaba
+bella y creo que ella lo conocía. La miré sin hallar nada que decirle.
+
+--Si lo incomodo, me quitaré--me dijo.
+
+--No, no lo haga, se lo suplico.
+
+--Pues bien, despáchese: ponga también á Mervyn: él será el druida, yo
+la druidesa.
+
+Tuve la suerte de reproducir bastante fielmente, gracias á lo vago del
+bosquejo, la poética visión con que era favorecido. Ella se acercó con
+aparente solicitud á examinar mi dibujo.
+
+--No está mal--dijo. Luego arrojó su corona riendo y agregó:--Convenga
+usted en que soy buena.
+
+--Convengo en ello--y habría confesado además, si lo hubiera deseado,
+que no le faltaba su grano de coquetería; pero sin esto no sería mujer,
+y la perfección es odiosa: á las diosas mismas les era necesaria, para
+ser amadas, algo más que su inmortal belleza.
+
+Volvimos á ganar á través del enmarañado soto, el sendero trazado en el
+bosque y descendimos hacia el río.
+
+--Antes de marcharme--dijo la joven--quiero mostrarle la catarata, tanto
+más, cuanto que á mi turno pienso proporcionarme una pequeña diversión.
+¡Ven, Mervyn! ¡Ven, noble perro mío! ¡Qué bello eres, eh!
+
+Muy luego nos hallamos en el ribazo frente á los arrecifes, que bordean
+el lecho del río. El agua se precipitaba desde una altura de algunos
+pies, al fondo de un ancho estanque profundamente encajonado, de forma
+circular que parecía limitar por todos los lados un anfiteatro de
+verdura, salpicado de húmedas rocas. Sin embargo, algunas quebradas
+invisibles recibían el exceso del agua del pequeño lago, y estos arroyos
+iban á reunirse algo más lejos en un lecho común.
+
+--Si no es precisamente el Niágara--me dijo la señorita Margarita,
+elevando un poco la voz para dominar el ruido de la cascada--he oído
+decir, sin embargo, á los conocedores y á los artistas, que es bastante
+bella. ¿La ha admirado usted? ¡Bien! Ahora espero que concederá á Mervyn
+el poco entusiasmo que puede quedarle. ¡Aquí, Mervyn!
+
+El terranova vino á colocarse al lado de su ama, y la miró
+estremeciéndose de impaciencia. La joven entonces, habiendo envuelto en
+su pañuelo algunos guijarros, lo lanzó á la corriente un poco más arriba
+de la catarata. En el mismo momento Mervyn caía como un trozo de piedra
+en el estanque inferior y se alejaba rápidamente de la orilla: el
+pañuelo entretanto siguió el curso de las aguas, llegó á los arrecifes,
+bailó un instante en un remolino, luego pasando como una flecha por
+encima de la redondeada roca, fué á remolinar en una ola de espuma á
+los ojos del perro, que lo cogió con pronto y seguro diente. Mervyn ganó
+después orgullosamente la ribera, donde la señorita Margarita golpeaba
+sus manos.
+
+Este encantador ejercicio se renovó muchas veces con igual éxito. Era la
+sexta vez que se repetía, cuando sucedió, sea que el perro partiese
+demasiado tarde, ó que el pañuelo fuera lanzado demasiado pronto, que
+Mervyn no llegó á tiempo. El pañuelo arrastrado por el remolino de las
+cascadas, fué llevado á las malezas espinosas que se veían un poco más
+lejos en la superficie del agua. Mervyn fué á buscarlo, pero nos
+sorprendimos muchísimo al verlo de pronto revolverse convulsivamente,
+soltar su presa, y levantar la cabeza hacia nosotros arrojándonos
+lamentables aullidos.
+
+--¡Ah, Dios mío! ¿qué tiene?--exclamó la señorita Margarita.
+
+--Parece que se ha enredado en esas malezas. Pronto va á desembarazarse,
+no lo dude usted. A los pocos momentos no sólo fué preciso dudar, sino
+desesperar. La red de bejucos en que había caído el desgraciado
+terranova como en una trampa, nacía directamente de un ensanche del
+pasaje que vertía incesantemente sobre la cabeza de Mervyn, una masa de
+agua espumante. El pobre animal, medio sofocado, cesó de hacer
+esfuerzos para romper sus ligaduras, y sus ladridos quejumbrosos tomaron
+el ahogado acento del estertor. En este momento, la señorita Margarita
+tomó mi brazo, y me dijo casi al oído en voz baja:
+
+--Está perdido... venga, señor... ¡Alejémonos!
+
+Yo la miré: el dolor, la angustia, la contrariedad, alteraban sus
+pálidas facciones, y marcaban debajo de sus ojos un círculo lívido.
+
+--No hay ningún medio--le dije--de hacer bajar hasta aquí la barca; pero
+si quiere usted permitírmelo, sé nadar un poco y me lanzaré á tirar de
+la pata al animal.
+
+--No, no: no lo intente, está demasiado lejos... y luego he oído decir
+siempre, que el río es profundo y peligroso bajo la cascada.
+
+--Tranquilícese, señorita: soy prudente.
+
+Al mismo tiempo arrojé mi levita sobre la hierba y entré en el pequeño
+lago, tomando la precaución de mantenerme á cierta distancia de la
+cascada. El agua era muy profunda, en efecto, pues no pude hacer pie
+hasta el momento en que me aproximé al agonizante Mervyn. No sé si ha
+habido aquí en otro tiempo un islote, que se haya sumergido poco á poco,
+ó si alguna creciente del río ha arrastrado y depuesto en este paraje
+algunos fragmentos arrancados del ribazo; lo que hay de cierto es que un
+espeso entrelazamiento de malezas y ramas se oculta y prospera bajo
+aquellas pérfidas aguas. Puse los pies sobre una de las capas de donde
+parecía surgir el zarzal y conseguí libertar á Mervyn, que una vez dueño
+de sus movimientos volvió á hallar todos sus medios, y se sirvió de
+ellos sin retardo para ganar la orilla, abandonándome de buena gana.
+Este rasgo no era muy conforme con la reputación caballeresca de que
+goza su especie: pero el buen Mervyn, ha vivido mucho entre los hombres
+y supongo que se ha vuelto un poco filósofo. Cuando quise tomar mi
+impulso para seguirle, reconocí con enfado que era detenido, á mi turno,
+por la red de la náyade maligna y celosa, que al parecer reina en estos
+parajes. Una de mis piernas estaba enlazada por nudosos bejucos que
+traté en vano de romper. No se halla uno bastante libre en una agua
+profunda sobre un fondo viscoso, para desplegar todas sus fuerzas:
+estaba por otra parte medio ciego por el repulso continuo de la onda
+espumante. Además sentía que mi situación se hacía equívoca. Arrojé una
+mirada hacia la ribera. La señorita Margarita suspendida del brazo de
+Alain, estaba inclinada sobre el abismo y clavaba sobre mí una mirada de
+mortal ansiedad. Me dije en aquel momento, que sólo de mí dependía ser
+llorado por aquellos hermosos ojos, y dar á una existencia miserable un
+fin digno de envidia. Luego sacudí estos cobardes pensamientos: un
+violento esfuerzo me desprendió, anudéme al cuello el pequeño pañuelo
+hecho pedazos y gané suavemente la ribera. Al abordar, la señorita
+Margarita me tendió su mano temblorosa: esto me pareció recompensarme.
+
+--¡Qué locura!--dijo.--¡Qué locura! Podía usted haber muerto allí ¡y por
+un perro!
+
+--Era el suyo--le respondí á media voz como ella me había hablado.
+
+Esta palabra pareció contrariarla; retiró bruscamente su mano, y
+volviéndose hacia Mervyn que bostezando se secaba al sol, púsose á
+acariciarlo:--¡Oh! tonto, gran tonto--dijo.--¡Qué bestia eres!
+
+En tanto, manaba yo agua sobre la hierba como una regadera, y no sabía
+qué hacer de mi individuo, cuando la joven volviéndose á mí, me dijo con
+bondad:--Señor Máximo tome la barca y márchese pronto. Remando se
+calentará un poco. Yo me volveré con Alain por los bosques. El camino es
+más corto.--Pareciéndome este arreglo conveniente bajo todos aspectos,
+no hice objeción alguna. Me despedí: tuve por segunda vez el placer de
+tocar la mano del ama de Mervyn, y me arrojé á la barca.
+
+Vuelto á casa, me sorprendí al vestirme hallando en mi cuello el
+despedazado pañuelo que había olvidado entregar á la señorita Margarita.
+Ella ciertamente lo creía perdido, y me decidí á apropiármelo como
+premio de mi húmedo torneo. Por la noche fuí al castillo, la señorita
+Laroque me acogió con ese aire de indolencia desdeñosa, de distracción
+sombría y de amargo fastidio que la caracteriza habitualmente, y que
+formaba entonces un singular contraste con la graciosa bondad y la
+festiva vivacidad de mi matinal compañera. Durante la comida, á la cual
+asistía el señor de Bevallan, habló de nuestra excursión; como para
+quitarle todo misterio, lanzó de pasada algunas zumbas á propósito de
+los amantes de la Naturaleza, y terminó contando la mal aventura de
+Mervyn, pero suprimió de este último episodio toda la parte que me
+concernía. Si esta reserva ha tenido por objeto, como lo creo, dar tono
+á mi propia discreción, la señorita se tomaba un inútil trabajo. Sea lo
+que sea, el señor de Bevallan, al oir este relato, nos aturdió con sus
+gritos de desesperación.
+
+--¡Cómo! ¡la señorita Margarita había sufrido aquellas tan largas
+ansiedades! El bravo Mervyn había corrido tan grave peligro, y él,
+Bevallan, ¿no se había hallado allí? ¡Fatalidad! Jamás se consolaría...
+no le quedaba otro remedio que colgarse como Crillon.
+
+--Pues bien, si estuviese yo solo para descolgarlo--me dijo el viejo
+Alain cuando me acompañaba por la noche--emplearía todo el mayor tiempo
+posible para hacerlo.
+
+El día de ayer, no comenzó para mí tan alegremente como el de la
+víspera. Recibí por la mañana una carta de Madrid, que me encargaba
+anunciar á la señorita de Porhoet la pérdida definitiva de su pleito. El
+agente de negocios me hacía saber, además, que la familia con quien se
+pleiteaba, al parecer no aprovecharía de su triunfo, pues se hallaba
+ahora en lucha con la corona, que se había despertado al ruido de
+aquellos millones y que sostiene que la sucesión en litigio le pertenece
+por derecho de abolengo. Después de largas reflexiones me ha parecido
+que sería muy caritativo ocultar á mi vieja amiga la ruina absoluta de
+sus esperanzas. Tengo pues, el proyecto de asegurarme la complicidad de
+su agente en España; él pretextará una nueva demora; por mi parte,
+seguiré el escudriñamiento de los archivos, y haré en fin lo posible
+para que la pobre mujer continúe hasta el fin de sus días alimentando
+sus queridas ilusiones. Por muy legítimo que sea el carácter de este
+engaño, sentí, sin embargo, la necesidad de hacerlo sancionar por alguna
+conciencia delicada.
+
+Me transporté al castillo después de mediodía, é hice mi confesión á la
+señora de Laroque: ella aprobó mi plan y aun me alabó más de lo que el
+caso parecía exigir. Y no fué sin gran sorpresa que la oí terminar
+nuestra conversación con estas palabras:--Ha llegado el momento de
+decirle, señor, que le estoy profundamente agradecida por sus cuidados;
+que cada día me agrada más su compañía y siento más estimación por su
+persona. Querría, señor, perdóneme, porque no puede usted participar de
+este voto, querría que no nos separásemos jamás... y ruego humildemente
+al Cielo haga todos los milagros que sean necesarios para esto... porque
+no se me oculta... que serían menester milagros.
+
+No pude comprender el sentido preciso de este lenguaje, tanto más,
+cuanto que no me explicaba la emoción repentina que brilló en los ojos
+de la excelente mujer. Di las gracias como convenía y me fuí á pasear mi
+tristeza á través de los campos.
+
+Una casualidad, poco singular, para ser franco, me condujo, al cabo de
+una hora de camino, al retirado valle y sobre el borde del estanque que
+había sido teatro de mis recientes proezas. El cerco de follaje y de
+rocas que rodea el pequeño lago, realiza el ideal mismo de la soledad.
+Allí se está verdaderamente en el fin del mundo, en un país virgen, en
+la China, ó donde se quiera. Me tendí sobre la grama y rehice en mi
+imaginación todo el paseo de la víspera, que es de aquellos que no se
+hacen dos veces en el curso de la vida más larga. Sentía que si se me
+ofreciera segunda vez una fortuna parecida, no tendría ya el mismo
+encanto de imprevisión, de calma, y para terminar la palabra, de
+inocencia. Era menester repetírmelo bien: este fresco romance de
+juventud, que perfumaba mi pensamiento, no podía tener sino un capítulo,
+ó más bien una página, y la había leído ya. Sí, esa hora, esa hora de
+amor, para llamarla por su nombre, había sido soberanamente dulce,
+porque no fué premeditada, porque no había pensado en darle su nombre
+sino después de haberla agotado; porque había sentido la ebriedad sin la
+falta. Ahora mi conciencia se ha despertado: véome en la pendiente de un
+amor imposible, ridículo, peor que esto, ¡culpable! Era tiempo de velar
+por mí; ¡pobre desheredado como soy!
+
+Dirigíame tales consejos en este lugar solitario, y no hubiera sido
+absolutamente necesario venir aquí para dirigírmelos, cuando un
+murmullo de voces me sacó repentinamente de mi distracción. Me levanté
+y vi avanzar hacia mí, una reunión de cuatro ó cinco personas que
+acababan de desembarcar. Eran la señorita Margarita, apoyada en el brazo
+del señor de Bevallan, la señorita Helouin y la señora Aubry seguidas de
+Alain y Mervyn. El ruido que hacían al aproximarse, había sido apagado
+por el ruido de las cascadas; sólo estaban á dos pasos de mí, no tuve
+tiempo para retirarme, fué preciso que me resignara al desagrado de
+verme sorprendido en mi actitud de pensador melancólico. Mi presencia en
+este lugar no despertó al parecer, ninguna atención particular; creí
+únicamente ver pasar por la frente de la señorita Margarita, una nube de
+descontento, y me devolvió el saludo con notable sequedad. El señor de
+Bevallan, plantado sobre los bordes del valle, fatigó algún tiempo los
+ecos con los clamores triviales de su admiración... ¡Delicioso!...
+¡pintoresco!... ¡Qué mezcolanza... oh! ¡la pluma de Jorge Sand... el
+pincel de Salvator Rosa!... Todo esto iba acompañado de enérgicos
+gestos, que parecían arrebatar sucesivamente á estos dos grandes
+artistas los instrumentos de su genio. En fin se calmó, y se hizo
+mostrar el paso peligroso donde Mervyn estuvo á punto de perecer. La
+señorita Margarita contó de nuevo la aventura, observando la misma
+discreción en cuanto á la parte que había tenido yo en el desenlace,
+hasta insistió con una especie de crueldad, relativamente para mí, sobre
+los talentos, el valor y la presencia de ánimo que su perro había
+desplegado en aquella heroica circunstancia. Suponía, al parecer, que el
+servicio que había tenido la dicha de prestarle, habría hecho subir á mi
+cerebro algunos humos de presunción que era urgente destruir.
+
+Habiendo la señorita Helouin y la señora Aubry manifestado un vivo deseo
+de ver renovarse las tan ponderadas hazañas de Mervyn, la joven llamó al
+terranova y lanzó como el día anterior su pañuelo á la corriente del
+río, pero á esta señal el valiente Mervyn, en lugar de precipitarse al
+lago, tomó la carrera á lo largo de la ribera yendo y viniendo, con aire
+diligente, ladrando con furor, agitando la cola, dando en fin, mil
+pruebas de un poderoso interés, pero al mismo tiempo de una excelente
+memoria. Decididamente la razón domina el corazón de este animal. En
+vano la señorita Margarita, irritada y confusa, empleó sucesivamente las
+caricias y las amenazas para vencer la obstinación de su favorito; nada
+pudo decidir al inteligente animal á confiar de nuevo su preciosa vida á
+aquellas terribles ondas. Después de tan pomposos anuncios, la
+obstinada prudencia del intrépido Mervyn, tenía en realidad algo de
+ridículo; á mi parecer, tenía yo más que nadie el derecho de reirme y no
+tuve escrúpulo en hacerlo. Además, la hilaridad fué general muy luego, y
+la señorita Margarita acabó por tomar parte en ella, aunque muy
+débilmente.
+
+--Después de todo--dijo,--he perdido otro pañuelo.
+
+El pañuelo arrastrado por el movimiento constante del remolino, había
+ido naturalmente á enredarse en las ramas del fatal matorral, á una
+corta distancia de la opuesta ribera.
+
+--Fíe en mí, señorita--exclamó el señor de Bevallan.--En diez minutos
+tendrá usted su pañuelo, ó no seré quién soy.
+
+Me pareció que la señorita Margarita al oir esta declaración magnánima,
+me lanzaba á hurtadillas una expresiva mirada, como para decirme:--¡Vea
+que á mi alrededor no es tan raro el sacrificio! Luego respondió al
+señor de Bevallan:--¡Por Dios, no haga locuras, el agua es muy profunda!
+Hay un verdadero peligro.
+
+--Eso me es absolutamente indiferente--contestó el señor de Bevallan.
+
+--Dígame, Alain, ¿tiene usted un cuchillo?
+
+--¿Un cuchillo?--repitió la señorita Margarita con el acento de la
+sorpresa.
+
+--Sí, déjeme, déjeme hacer.
+
+--¿Pero qué pretende usted hacer con un cuchillo?
+
+--Pretendo cortar una rama--dijo el señor de Bevallan.
+
+La joven lo miró fíjamente.
+
+--Creía--murmuró--que iba usted á echarse á nado.
+
+--¡A nado!--dijo el señor de Bevallan;--permítame, señorita... en primer
+lugar no estoy en traje de natación... además, le confesaré que no sé
+nadar.
+
+--Si no sabe usted nadar--replicó la joven, con un tono seco,--importa
+muy poco que esté ó no esté en traje de natación.
+
+--Es una observación muy justa--dijo el señor de Bevallan, con una
+festiva tranquilidad;--pero usted no tiene interés particular en que yo
+me ahogue, ¿no es así? Quiere usted su pañuelo, ese es el fin. Desde el
+momento en que yo lo traiga quedará usted satisfecha ¿no es verdad?
+
+--Pues bien--dijo la joven sentándose con resignación;--vaya á cortar su
+rama, señor.
+
+El señor de Bevallan, que no se desconcierta fácilmente, desapareció en
+el monte vecino, donde durante un momento oímos crujir el ramaje; á poco
+rato volvió armado de un largo vástago de avellano y púsose á
+despojarle de sus hojas.
+
+--¿Por ventura piensa usted alcanzar hasta la otra orilla con ese
+palo?--preguntó la señorita Margarita, cuya alegría comenzaba á
+despertarse visiblemente.
+
+--Déjeme hacer, déjeme hacer, por Dios--respondió el imperturbable
+gentilhombre.
+
+Se le dejó obrar. Acabó de preparar su rama y se dirigió hacia la barca.
+Comprendimos entonces que su proyecto era atravesar el río en bote, más
+arriba de la cascada, y una vez en la ribera opuesta, arponear el
+pañuelo que no estaba muy lejos. Este descubrimiento produjo entre los
+asistentes un grito de indignación; las damas, como se sabe, gustan
+mucho de las empresas peligrosas... efectuadas por otros.
+
+--¡Ya, ya, señor de Bevallan, vaya una bella invención!
+
+--Ta, ta, ta, señoras. Es la misma cosa que el huevo de Colón. Era
+preciso saber el cómo.
+
+Sin embargo, contra lo que podía esperarse, esta expedición de tan
+pacífica apariencia, no debía terminar sin emociones ni peligros. El
+señor de Bevallan, en vez de ganar la ribera directamente frente á la
+pequeña ensenada en que estaba amarrada la barca, tuvo la malhadada idea
+de atravesar por un punto más vecino á la catarata. Impelió, pues, el
+bote hasta el medio de la corriente; luego lo dejó arrastrar por ella
+durante un momento; pero no tardó en fijarse de que en la cercanía de la
+cascada, el río, como atraído por el abismo y arrebatado por el vértigo,
+precipitaba su curso con aterradora rapidez; tuvimos la revelación del
+peligro al verlo poner repentinamente el bote de través y comenzar á
+agitar los remos con febril energía. Luchó contra la corriente durante
+algunos segundos con un éxito muy incierto. Sin embargo, se aproximaba
+poco á poco al ribazo opuesto, aun cuando la corriente continuase
+arrastrándolo con espantosa impetuosidad hacia las cataratas, cuyos
+amenazantes rumores debían entonces llenar de horror sus oídos. No
+distaba ya de ellas sino algunos pasos, cuando un esfuerzo supremo le
+llevó hasta cerca de la ribera para que su vida al menos quedase
+asegurada. Tomó entonces un impulso vigoroso y saltó sobre el declive de
+la costa, rechazando con el pie á pesar suyo la abandonada barca, que
+fué inmediatamente arrastrada por encima de los arrecifes y vino á vogar
+en el estanque con la quilla al aire.
+
+En tanto que el peligro duró no habíamos sentido, en presencia de
+aquella escena, otra impresión que la de una viva inquietud; pero
+tranquilizados apenas nuestros espíritus, debían ser heridos vivamente
+por el contraste que ofrecía el desenlace de la aventura con el aplomo
+del que había sido su héroe. La risa es por otra parte tan fácil como
+natural después de alarmas felizmente apaciguadas. Así, no hubo nadie
+entre nosotros que no se abandonase á una franca alegría en el momento
+en que vimos al señor de Bevallan fuera de la barca. Será preciso
+advertir que en este mismo momento se completaba su infortunio por un
+accidente verdaderamente doloroso. El ribazo á que había saltado
+presentaba una pendiente escarpada y húmeda; no bien hubo puesto el pie
+en él, resbalándose cayó de espaldas; algunas sólidas ramas se hallaban
+afortunadamente á su alcance y se agarró de ellas con frenesí, mientras
+sus piernas se agitaban como dos furiosos remos en el agua, por otra
+parte poco profunda, que baña la costa. Habiendo desaparecido entonces
+toda sombra de peligro, el espectáculo de aquel combate fué puramente
+ridículo, y supongo que este cruel pensamiento agregaba á los esfuerzos
+del señor de Bevallan una torpe precipitación que le hacía retardar su
+triunfo. Logró, sin embargo, levantarse de nuevo y tomar pie sobre la
+escarpa; pero súbitamente lo vimos deslizarse otra vez despedazando las
+malezas que se oponían á su pasaje, volviendo á comenzar en el agua,
+con una desesperación evidente, su desordenada pantomima. Era imposible
+contenerse. Creo que jamás la señorita Margarita había asistido á una
+fiesta semejante. Había olvidado absolutamente todo cuidado por su
+dignidad, y como una ninfa ebria, llenaba el soto con los estallidos de
+su alegría casi convulsiva. Golpeaba sus manos, y á través de sus
+carcajadas, gritaba con voz entrecortada:--¡Bravo, bravo, señor de
+Bevallan! ¡Lindísimo, delicioso, pintoresco! ¡Oh, Salvator Rosa!
+
+El señor de Bevallan, entretanto, había acabado por pararse sobre la
+tierra firme. Volviéndose entonces hacia las damas, les dirigió un
+discurso, que el ruido estrepitoso de la cascada no permitía oir
+claramente, pero por los animados gestos, por los movimientos
+descriptivos de sus brazos y el aire torpemente sonriente de su
+fisonomía, podíamos comprender que nos hacía una explicación apologética
+de su desastre.
+
+--Sí, señor, sí--respondió la señorita Margarita, riendo siempre con la
+implacable tranquilidad de una mujer;--¡es un triunfo, un magnífico
+triunfo! ¡Sea enhorabuena!
+
+Cuando recobró un poco su seriedad, me interrogó sobre los medios de
+recobrar la zozobrada barca, que entre paréntesis, es la mejor de
+nuestra flotilla. Prometíle volver al siguiente día con algunos obreros
+y presidir su salvamento; luego nos encaminamos alegremente á través de
+las praderas, en dirección al castillo, en tanto que el señor de
+Bevallan, no estando en traje de natación, debía renunciar á reunírsenos
+y se perdía con aire melancólico tras de las rocas que bordean la
+opuesta ribera.
+
+
+
+
+20 de agosto.
+
+
+En fin, aquella alma extraordinaria me ha entregado el secreto de sus
+tempestades. ¡Desearía que lo hubiera guardado siempre! En los días
+subsiguientes á las escenas que he contado, la señorita Margarita, como
+avergonzada de los movimientos de juventud y franqueza á que un instante
+se había abandonado, dejó caer de nuevo sobre su frente un velo más
+espeso de triste arrogancia, de desconfianza y de desdén. En medio de
+los bulliciosos placeres de las fiestas y bailes que en el castillo se
+sucedían, pasaba ella como una sombra, indiferente, helada, y algunas
+veces hasta irritada. Su ironía atacaba con inconcebible amargura, tan
+pronto á los puros goces del espíritu, á los que proporcionan la
+contemplación y el estudio, como á los más nobles é inviolables
+sentimientos. Si se citaba delante de ella algún rasgo de valor ó de
+virtud, lo volvía al momento para buscarle la faz del egoísmo; si se
+tenía la desgracia de quemar en su presencia el más pequeño grano de
+incienso sobre el altar del arte, al instante lo extinguía de un revés.
+Su risa triste, sarcástica, temible, semejante en sus labios á la burla
+de un ángel caído, se encarnizaba en ajar donde quiera que veía las
+señales de las más generosas facultades del alma humana, el entusiasmo y
+la pasión. Sentía yo que este extraño espíritu de denigración, tomaba
+para conmigo un carácter de persecución especial y de verdadera
+hostilidad. No comprendía y no comprendo aún muy bien, cómo he podido
+merecer estas particulares _atenciones_, pues si es verdad que llevo en
+mi corazón la firme religión de las cosas ideales y eternas, que sólo la
+muerte podía arrancarme (¡oh, gran Dios, qué me quedaría si no tuviera
+esto!) de ningún modo soy inclinado á los éxtasis públicos y mis
+admiraciones como mis amores, jamás importunarán á nadie. Trataba de
+observar con más escrúpulo que nunca aquella especie de pudor que sienta
+tan bien á los verdaderos sentimientos; pues no ganaba nada: era
+sospechoso de poesía. Se me atribuían quimeras novelescas, para tener el
+placer de combatirlas, poníaseme en las manos no sé qué arpa ridícula,
+para proporcionarse la diversión de romperle las cuerdas.
+
+Si bien esta guerra declarada á todo lo que es superior á los intereses
+positivos y á las secas realidades de la vida, no era nueva en el
+carácter de la señorita Margarita, sin embargo, se había exagerado
+bruscamente y envenenado, hasta el punto de herir los corazones que más
+cariño le profesaban. Un día, la señorita de Porhoet, cansada de esa
+incesante burla, le dijo delante de mi:--Querida mía, se ha posesionado
+del corazón de usted, hace algún tiempo, un demonio que haría bien en
+exorcizar lo más pronto posible; de otro modo, acabará usted por formar
+una homogénea trinidad con las señoras de Aubry y de Saint-Cast; quiero
+advertírselo bien claro. Por mi parte no me precio de ser ni haber sido
+jamás una persona muy novelesca, pero me gusta creer que hay aún en el
+mundo algunas almas capaces de sentimientos generosos: creo en el
+desinterés, aun cuando no fuese sino en el mío; creo en el heroísmo,
+pues he conocido héroes. Además, tengo placer en oir cantar á los
+pajarillos bajo mi soto de ojaranza, y en edificar mi catedral en las
+nubes que pasan. Todo esto puede ser muy ridículo; pero me atrevo á
+recordarle que estas ilusiones son los tesoros del pobre, que el señor y
+yo no tenemos otros, y que tenemos la singularidad de no quejarnos.
+
+Otro día que acababa yo de sufrir con mi ordinaria impasibilidad los
+sarcasmos de la señorita Margarita, su madre me llamó aparte.
+
+--Señor Máximo--me dijo,--mi hija le atormenta un poco, le suplico que
+la excuse. Debe notar que su carácter se ha alterado desde hace algún
+tiempo.
+
+--La señorita parece más preocupada que de costumbre...
+
+--¡No es sin razón, Dios mío! Está á punto de tomar una resolución muy
+grave y ese es un momento en que el humor de las jóvenes queda entregado
+á la locura de las brisas.
+
+Inclinéme sin responder.
+
+--Usted es ahora--continuó la señora Laroque--un amigo de la familia;
+por esa razón le quedaré agradecidísima si me dice lo que piensa del
+señor de Bevallan.
+
+--El señor de Bevallan, señora, tiene según creo, una muy buena fortuna
+aunque un poco inferior á la de usted, pero muy buena sin embargo: cerca
+de ciento cuarenta mil francos de renta.
+
+--Sí, pero ¿cómo juzga usted su persona, su carácter?...
+
+--Señora, el señor de Bevallan es lo que se llama un completo caballero.
+No le falta talento y pasa por un hombre galante.
+
+--¿Pero cree usted que haga feliz á mi hija?
+
+--No creo que la haga desgraciada. Sería suponerle una alma depravada.
+
+--¿Qué quiere usted que haga, Dios mío? A mí no me gusta nada, pero es
+el único que no desagrada á Margarita... y por otra parte, ¡hay tan
+pocos hombres que tengan cien mil francos de renta! Debe usted
+comprender que mi hija en su posición no ha dejado de tener
+pretendientes... Hace dos ó tres años que estamos literalmente
+sitiadas... Pues bien, es menester acabar... Yo estoy enferma... Puedo
+morirme de un día á otro... Mi hija quedaría sin protección... Además,
+este es un matrimonio en que se reunen todas las conveniencias, que la
+sociedad aprobará ciertamente, y yo sería culpable si no consintiera en
+él... Se me acusa ya de inspirar á mi hija ideas novelescas... la verdad
+es que yo nada la inspiro. Ella tiene una cabeza completamente suya. En
+fin, ¿qué es lo que me aconseja usted?
+
+--¿Me permitirá, señora, preguntarle cuál es la opinión de la señorita
+de Porhoet? Es una persona llena de juicio y de experiencia y que además
+le profesa á usted un gran cariño...
+
+--¡Ah! si he de creer á la señorita de Porhoet, enviaría muy lejos al
+señor de Bevallan... Pero habla muy fácilmente... ¡cuando él se haya
+marchado no será ella quien casará á mi hija!
+
+--Dios mío, señora, desde el punto de vista de la fortuna, el señor de
+Bevallan es ciertamente un partido poco común, es preciso no
+disimulárselo, y si quiere usted rigurosamente cien mil libras de
+renta...
+
+--Para mí lo mismo son cien mil libras de renta que cien cuartos, mi
+querido señor... Pero no se trata de mí, sino de mi hija... yo no puedo
+darla á un albañil. ¿No es así? A mí me habría gustado ser la mujer de
+un obrero, pero lo que habría hecho mi felicidad, es probable que no
+haga la de mi hija. Y al casarla, debo consultar las ideas generalmente
+recibidas, no las mías.
+
+--Pues bien, señora, si este casamiento le conviene, y conviene
+igualmente á su señorita hija...
+
+--Pero no, si él no me conviene... y no conviene á mi hija... Es un
+casamiento... ¡Dios mío, es un casamiento de conveniencia, eso es todo!
+
+--¿Debo comprender que es una cosa completamente arreglada?
+
+--No, puesto que le pido consejo. Si lo estuviera, mi hija estaría más
+tranquila... esas fluctuaciones son las que la trastornan, y además...
+
+La señora de Laroque, sumergiéndose en la sombra de la pequeña cúpula
+que domina su sillón, agregó: ¿Tiene usted alguna idea de lo que pasa en
+esa desgraciada cabeza?
+
+--Ninguna, señora.
+
+Su mirada chispeante se fijó sobre mí durante un momento. Arrojó un
+profundo suspiro y me dijo con un tono dulce y triste:--Váyase, señor...
+no le detengo más.
+
+La confidencia con que acababa de ser honrado no me sorprendió. Hacía ya
+algún tiempo que la señorita Margarita consagraba visiblemente al señor
+de Bevallan todo el resto de simpatía que conserva aún por la humanidad.
+Estos testimonios, sin embargo, parecían más bien señal de una
+preferencia amistosa que la de una apasionada ternura. Es menester
+decir, además, que esta distinción se explica fácilmente. El señor de
+Bevallan, á quien jamás estimé y de quien he hecho, á pesar mío, en
+estas páginas, más bien la caricatura que el retrato, reune el mayor
+número de cualidades y defectos que habitualmente atraen el sufragio de
+las mujeres. La modestia le falta absolutamente; lo que le viene á las
+mil maravillas, pues las mujeres no la estiman. Tiene esa seguridad
+espiritual burlona y tranquila, que de nada se asusta, que intimida
+fácilmente, y que garantiza siempre, al que está dotado de ella, una
+especie de dominación y una apariencia de superioridad. Su talle
+derecho, sus gallardas facciones, su destreza en los ejercicios físicos,
+su renombre como batidor y cazador, le prestan una autoridad viril, que
+impone al sexo tímido. Hay por fin, en sus ojos un espíritu de audacia,
+de empresa y de conquista no desmentido por sus costumbres, que conmueve
+á las mujeres y subleva en sus almas secretos ardores. Justo es agregar,
+que tales ventajas no tienen en general todo su precio sino sobre
+corazones vulgares; pero el corazón de la señorita Margarita, que yo
+había querido, como sucede siempre, elevar al nivel de su belleza,
+parece hacer ostentación desde hace algún tiempo de sentimientos de un
+orden muy mediocre, y creíala muy capaz de sufrir sin resistencia como
+sin entusiasmo, con la frialdad pasiva de una imaginación inerte, el
+encanto de ese vencedor venal y el yugo consiguiente á un matrimonio de
+conveniencia.
+
+A consecuencia de todo esto, era menester tomar un partido y lo tomé más
+fácilmente de lo que un mes antes hubiera creído, pues había empleado
+todo mi valor en combatir las primeras tentaciones de un amor que el
+buen sentido y el honor reprobaban igualmente, y aquella misma que, sin
+saberlo, me imponía este combate, sin saberlo, también, me había ayudado
+poderosamente á triunfar. Si no había podido ocultarme su belleza, me
+había manifestado su alma, y la mía se había reconcentrado, pequeña
+desgracia sin duda para la millonaria joven, pero verdadera, dicha para
+mí.
+
+Entretanto, hice un viaje á París donde me llamaban los intereses de la
+señora de Laroque y los míos. Volví hace dos días y al llegar al
+castillo, se me dijo que el anciano señor Laroque me llamaba con
+insistencia desde por la mañana. Pasé inmediatamente á su departamento.
+Desde que me divisó, una pálida sonrisa vagó por sus ajadas mejillas,
+detuvo sobre mí una mirada en la que creí ver una expresión de maligna
+alegría y de secreto triunfo, diciéndome luego con voz sorda y
+cavernosa.
+
+--Señor, el señor de Saint-Cast ha muerto.
+
+Esta noticia que aquel singular anciano había querido darme él mismo,
+era exacta. En la noche precedente, el pobre general de Saint-Cast había
+sido atacado de una fuerte aplopegía, y una hora después era arrebatado
+á la existencia opulenta y deliciosa, que debía á su señora. Conocido
+apenas el suceso en el castillo, la señora de Aubry se había hecho
+transportar en seguida á casa de su amiga, y estas dos compañeras, nos
+dijo el doctor Desmarest, habían conferenciado sobre la muerte, la
+rapidez de sus golpes, la imposibilidad de preverlos ó de garantirse
+contra ellos, la inutilidad de los pesares que á nadie resucitan, sobre
+el tiempo que todo lo consuela, acabando por una letanía de ideas
+originales y picantes. Después de lo cual habiéndose sentado á la mesa
+habían recobrado fuerzas muy tranquilamente.
+
+--Vamos, coma usted, señora; es menester sustentarse, Dios lo quiere
+así--decía la señora de Aubry.
+
+A los postres, la señora de Saint-Cast hizo subir una botella de un
+vinillo de España que el pobre general adoraba, en consideración á lo
+cual suplicaba á la señora Aubry lo probara. Rehusando obstinadamente la
+señora de Aubry á probarlo sola, la señora de Saint-Cast se había dejado
+persuadir que Dios quería que también ella bebiese un poco de vino de
+España con un bizcochito. No se brindó por la salud del general.
+
+Ayer por la mañana, la señora de Laroque y su hija, estrictamente
+vestidas de luto, montaron en carruaje: yo tomé un lugar á su lado. A
+las diez nos hallábamos en la pequeña ciudad vecina. Mientras yo asistía
+á los funerales del general, las señoras se reunían con la señora de
+Aubry para formar alrededor de la viuda el círculo de costumbre. Acabada
+la triste ceremonia, volví á la casa mortuoria y fuí introducido con
+algunos amigos íntimos en el célebre salón cuyo mueblaje cuesta quince
+mil francos. En el centro de una fúnebre media luz, distinguí sobre un
+canapé de mil doscientos francos, la sombra inconsolable de la señora de
+Saint-Cast, envuelta en amplios crespones, cuyo precio no tardaremos en
+conocer. A su lado se hallaba la señora de Aubry presentando la imagen
+de la más intensa postración física y moral. Una media docena de
+parientas y de amigas completaban aquel grupo doloroso. Mientras
+nosotros nos colocábamos en fila á la otra extremidad del salón, hubo
+algún ruido de refregones de pie y algunos crujidos del pavimento; luego
+un melancólico silencio reinó de nuevo en el fúnebre recinto. De tiempo
+en tiempo solamente, se elevaba del canapé un suspiro lamentable que la
+señora de Aubry repetía como un eco fiel. En fin apareció un joven que
+se había retardado un poco en la calle tomándose tiempo para acabar un
+cigarro que había encendido al salir del cementerio. Se deslizaba
+discretamente en nuestras filas, cuando la señora de Saint-Cast lo notó.
+
+--¿Es usted, Arturo?--dijo con una voz semejante á un soplo.
+
+--Sí, mi tía--dijo el joven, avanzando como centinela al frente de
+nuestra línea.
+
+--¿Se acabó todo?--respondió la viuda con el mismo tono quejumbroso y
+lánguido.
+
+--Sí, mi tía--respondió con acento breve y deliberado el joven Arturo,
+que parece un mozo bastante satisfecho de sí mismo.
+
+Hubo una pausa; en seguida la señora de Saint-Cast sacó del fondo de su
+alma expirante esta nueva serie de preguntas:
+
+--¿Estuvo bueno?
+
+--Muy bueno, tía, muy bueno.
+
+--¿Mucha gente?
+
+--Toda la ciudad, mi tía, toda la ciudad.
+
+--¿Las tropas?
+
+--Sí, mi tía; toda la guarnición con la música.
+
+La señora de Saint-Cast hizo oir un gemido y agregó:
+
+--¿Y los bomberos?
+
+--Los bomberos también, mi tía, sin duda alguna.
+
+Ignoro lo que este último detalle podría tener de particularmente
+desgarrador para el corazón de la señora de Saint-Cast, pero no pudo
+resistir á él; un desmayo súbito, acompañado de un vahido infantíl llamó
+á su alrededor todos los recursos de la sensibilidad femenil y nos
+proporcionó la ocasión de retirarnos. Yo por mi parte no tuvo reparo en
+aprovecharme de ella. Me era insoportable ver aquella ridícula furia
+ejecutar sus hipócritas farsas sobre la tumba del hombre débil, pero
+bueno y leal, cuya vida había emponzoñado y muy indudablemente
+acortado.
+
+Más tarde, la señora de Laroque me propuso la acompañara á la alquería
+de Langoat, que está situada cinco ó seis leguas más lejos, en dirección
+á la costa. Tenía la intención de ir á comer allí con su hija. La
+arrendataria, que había sido nodriza de la señorita Margarita, estaba
+enferma y proyectaban hacía largo tiempo darle este testimonio de
+interés. Partimos á las dos de la tarde. Era uno de los más ardientes
+días de verano. Las dos portezuelas abiertas dejaban entrar en el
+carruaje los espesos y abrasadores efluvios que un tórrido cielo vertía
+á torrentes sobre los secos arenales.
+
+La conversación se resintió de la languidez de nuestros espíritus. La
+señora de Laroque que se creía en el paraíso, se había por fin
+desembarazado de sus pieles y permanecía sumergida en un dulce éxtasis.
+La señorita Margarita manejaba el abanico con una gravedad española. En
+tanto que subíamos lentamente las interminables cuestas de este país,
+veíamos hormiguear sobre las calcinadas rocas legiones de pequeños
+lagartos con sus plateadas corazas, y oíamos el chirrido continuo de las
+aliagas que abrían al sol sus maduras frutas.
+
+En medio de una de estas laboriosas ascensiones una voz gritó
+repentinamente desde el borde del camino:--¡Deténganse si me hacen el
+favor! Al mismo tiempo una muchachota con las piernas desnudas, una
+rueca en la mano y llevando el antiguo vestido del país y la cofia ducal
+de las paisanas de esa región, franqueó rápidamente el foso; espantó, al
+pasar, algunos carneros, cuya pastora parecía, y vino á plantarse con
+cierta gracia sobre el estribo, presentándonos en el cuadro de la
+portezuela su fisonomía bronceada, resuelta y sonriente.
+
+--Excúsenme, señoras--dijo con el tono breve y melodioso que caracteriza
+el acento de la gente del país--¿me harían el placer de leerme esto?--y
+sacó de su corpiño una carta plegada á la antigua.
+
+--Lea usted, señor--me dijo sonriendo la señora de Laroque y alto si es
+posible.
+
+Tomé la carta, que era un billete de amor. Estaba dirigido con mucha
+minuciosidad á la señorita Cristina Oyadec en la Villa de... comuna
+de... granja de... La escritura era de mano muy inculta, pero que
+parecía sincera. La fecha anunciaba que la señorita Cristina había
+recibido aquella misiva dos ó tres semanas antes: al parecer, la pobre
+joven, no sabiendo leer y no queriendo confiar su secreto á la
+malignidad de los que la rodeaban, había esperado que algún pasajero á
+la vez benévolo y letrado, viniera á darle la clave de aquel misterio
+que le quemaba el seno hacía quince días. Sus ojos azules, ampliamente
+rasgados, fijábanse sobre mí con un aire de contento inexplicable, en
+tanto que yo descifraba penosamente las líneas oblicuas de la carta que
+estaba concebida en estos términos: Señorita: ésta tiene por objeto
+decirle que desde el día en que nos hablamos en el arenal después de
+vísperas, mis intenciones no han cambiado y que me desespero por saber
+las suyas; mi corazón, señorita, es todo suyo, como deseo que el de
+usted sea todo mío, y si esto sucede, puede estar segura y muy cierta,
+que no habrá alma viviente más dichosa, ni en el Cielo ni en la tierra,
+que la de su amigo que no firma, pero que usted sabe quién es, señorita.
+
+--¿Usted sabe quién es, señorita Cristina?--preguntéla al devolverle la
+carta.
+
+--Es muy probable--dijo, mostrándonos sus blancos dientes y sacudiendo
+gravemente su femenil cabeza, iluminada por la felicidad.--¡Gracias,
+señoras y señor!--saltó del estribo y muy luego desapareció en la selva,
+elevando hacia el Cielo las notas alegres y sonoras de alguna canción
+bretona.
+
+La señora de Laroque había seguido con un encanto manifiesto todos los
+detalles de aquella escena pastoril, que acariciaba deliciosamente sus
+quimeras; sonreía y soñaba ante aquella afortunada niña de desnudos
+pies, estaba encantada. Cuando la señorita Oyadec se hubo perdido de
+vista, una idea extraña se ofreció repentina al pensamiento de la señora
+de Laroque: era que, después de todo, no hubiera hecho mal en dar,
+además de su admiración, una pieza de cinco francos á la pastora.
+
+--¡Alain!--exclamó--¡llámela!
+
+--¿Para qué, madre mía?--dijo vivamente la señorita Margarita, que hasta
+entonces no había parecido prestar atención alguna al incidente.
+
+--Pero, hija mía, no puede ser que esa niña no comprenda bien todo el
+placer que yo tendría y que debe tener ella en correr con los pies
+desnudos sobre el polvo, y creo conveniente por lo que pueda suceder,
+dejarle un pequeño recuerdo.
+
+--¡Dinero!--respondió la señorita Margarita;--¡oh! madre mía, no haga
+usted eso. ¡No mezcle el dinero en la dicha de esa niña!
+
+La expresión de este refinado sentimiento que, entre paréntesis, la
+pobre Cristina es probable no hubiera apreciado del todo, no dejó de
+asombrarme en boca de la señorita Margarita, que no peca en general de
+ese puritanismo. Hasta creí que se burlaba, aun cuando su fisonomía no
+indicara ninguna disposición á la jovialidad. Sea lo que sea, broma ó
+no, fué tomada muy á lo serio por su madre y se decidió con entusiasmo á
+dejar á aquel idilio su inocencia y sus pies desnudos.
+
+Después de este bello rasgo, la señora de Laroque, evidentemente muy
+contenta de sí misma, volvió á caer en éxtasis sonriendo, y la señorita
+Margarita continuó de nuevo manejando el abanico con más gravedad. Una
+hora después llegábamos al término de nuestro viaje. Como la mayor parte
+de los cortijos de este país, donde las alturas y las mesetas están
+cubiertas de áridos arenales, la granja de Langot está situada en el
+hueco de un valle atravesado por un riachuelo. La arrendataria, que se
+hallaba mejor, se ocupó sin retardo de los preparativos de la comida,
+cuyos principales elementos habíamos tenido cuidado de llevar. Nos fué
+servida sobre el césped de una pradera, á la sombra de un enorme
+castaño. La señora de Laroque, instalada sobre uno de los cojines del
+carruaje en una actitud sumamente incómoda, no parecía por eso menos
+contenta. Nuestra reunión, decía le recordaba esos grupos de segadores
+que suelen verse en verano, oprimiéndose al abrigo de los cercados y
+cuyos rústicos banquetes nunca había podido contemplar sin envidia. En
+cuanto á mí, es probable que en otros tiempos hubiera hallado una
+dulzura singular en la estrecha y fácil intimidad que esta comida sobre
+el césped, como todas las escenas de este mismo género, establecen
+siempre entre los convidados; pero alejaba, con un penoso sentimiento de
+violencia, este encanto demasiado sujeto al arrepentimiento, y el pan de
+fugitiva fraternidad me parecía amargo.
+
+Cuando acabamos de comer:--¿Ha subido usted alguna vez allá arriba?--me
+dijo la señora de Laroque designando la cumbre de una colina muy elevada
+que domina la pradera.
+
+--No, señora.
+
+--Ha hecho usted muy mal. Vese desde allí un magnífico horizonte. En
+tanto que se pone el tiro, Margarita puede acompañarle, ¿no es así
+Margarita?
+
+--¿Yo, madre mía? No he ido sino una vez y hace largo tiempo... pero
+hallaré el camino. Venga, señor, y prepárese para una ruda ascensión.
+
+Comenzamos en el momento á subir una escarpadísima senda que serpenteaba
+sobre el flanco de la montaña, atravesando aquí y allá algún
+bosquecillo. La joven se detenía de tiempo en tiempo en su rápida y
+ligera ascensión para mirar si la seguía, y un poco jadeante de su
+carrera me sonreía sin hablar.
+
+Llegado que hubimos al desnudo arenal que formaba la meseta, observé á
+alguna distancia una iglesia de aldea cuyo campanario dibujaba en el
+cielo sus vivos contornos.
+
+--Aquí es--me dijo la joven conductora, acelerando el paso.
+
+Detrás de la iglesia había un cementerio cercado de pared. Abrió la
+puerta y se dirigió penosamente á través de las altas hierbas y de las
+zarzas extendidas, especie de gradas en forma de hemiciclo que ocupaban
+su extremidad. Dos ó tres escalones separados por el tiempo y muy
+singularmente adornados por macizas esferas, conducen á una estrecha
+plataforma levantada al nivel del muro; una cruz de granito se levanta
+en el centro. Apenas llegó la señorita Margarita á la plataforma y
+arrojó una mirada en el espacio que se abrió entonces ante ella, cuando
+la vi colocar oblicuamente la mano sobre sus ojos, como si sintiese un
+súbito desvanecimiento. Apresuréme á llegar á su lado. Este bello día al
+aproximarse á su fin alumbraba con sus últimos resplandores una escena
+grande, asombrosa y sublime, que jamás olvidaré. Frente á nosotros y á
+una inmensa profundidad de la plataforma, se extendía hasta perderse de
+vista, una especie de pantano sembrado de placas luminosas y que ofrecía
+el aspecto de una tierra abandonada por el reflujo de un diluvio. La
+ancha bahía avanzaba bajo nuestros pies hasta la base de las sesgadas
+montañas. Sobre los bancos de arena y de fango, una vegetación confusa
+de cañas y de hierbas marinas, se teñía de mil matices igualmente
+sombríos y sin embargo distintos, que contrastaban con la brillante
+superficie de las aguas. A cada uno de sus rápidos pasos hacia el
+horizonte, el sol iluminaba ó sumergía en la sombra alguno de los
+numerosos lagos que salpicaban aquel golfo medio seco; parecía sacar
+sucesivamente de su celeste tesoro las más preciosas materias, la plata,
+el oro, el rubí y el diamante, para hacerlas relumbrar sobre cada punto
+de aquella magnífica llanura. Cuando el astro tocó al término de su
+carrera, una banda vaporosa y ondeada que bordaba á lo lejos el límite
+del extremo de los pantanos, purpureóse de repente con la luz del
+incendio y guardó por un momento la irradiada transparencia de una nube
+surcada por el rayo; hallábame entregado todo entero á la contemplación
+de este cuadro verdaderamente sellado por la grandeza divina, y que
+atravesaba como un rayo más el recuerdo de César, cuando una voz baja
+como oprimida murmuró cerca de mí:--¡Dios mío, esto es magnífico!
+
+Muy lejos estaba yo de esperar de mi joven compañera esta efusión
+simpática. Me volví hacia ella con la prontitud de una sorpresa que no
+disminuyó cuando la alteración de sus facciones y el ligero temblor de
+sus labios, me manifestaron la sinceridad profunda de su admiración.
+
+--¿Confiesa usted que esto es bello?--le dije.
+
+Ella sacudió la cabeza; pero en el mismo instante dos lágrimas
+destacábanse lentamente de sus grandes ojos: sintiólas correr sobre sus
+mejillas; hizo un gesto de despecho, luego arrojándose repentinamente
+sobre la cruz de granito, cuya base le servía de pedestal, abrazóla con
+sus dos manos, apoyó fuertemente su cabeza contra la piedra, y la oí
+sollozar convulsivamente.
+
+No creí deber turbar con ninguna palabra el curso de aquella súbita
+emoción, y alejéme algunos pasos con respeto. Después de un momento,
+viéndola levantar la frente y con mano distraída arreglar sus sueltos
+cabellos, me aproximé á ella.
+
+--¡Qué avergonzada estoy!--murmuró.
+
+--Esté usted más bien gozosa y renuncie, créamelo, á secar la fuente de
+esas lágrimas, porque es sagrada. Jamás las sacará usted de otra parte.
+
+--Es preciso--exclamó la joven con una especie de violencia.--Además ya
+no tiene remedio. Este acceso no ha sido sino una sorpresa... Todo lo
+que es bello y todo lo que es amable... quiero odiarlo y lo odio.
+
+--¿Y por qué? gran Dios.
+
+Miróme á la cara y agregó con un gesto de dignidad y de dolor indecible:
+
+--Porque soy bella y no puedo ser amada.
+
+Entonces como un torrente largo tiempo contenido que rompe en fin sus
+diques, continuó con un arrebato extraordinario:
+
+--Es verdad, sin embargo--y deponía su mano sobre su palpitante
+pecho.--Dios había puesto en este corazón todos los tesoros de que me
+burlo, de que blasfemo á cada hora del día. Pero cuando me ha castigado
+con la riqueza, ¡ah, me ha quitado con una mano lo que me prodigaba con
+la otra! ¿Para qué me sirve la belleza, para qué el desinterés, la
+ternura y el entusiasmo en que me siento consumida? ¡Ah! no es á estos
+encantos á los que se dirigen los homenajes de tantos viles que me
+importunan. Lo adivino, lo sé, lo sé demasiado. Y si alguna vez una alma
+desinteresada, generosa, heroica, me amara por lo que soy, no por lo
+que tengo, ¡yo no lo sabría, no lo creería! La desconfianza siempre...
+Ved ahí mi dolor y mi suplicio. Por esto estoy resuelta... no amaré
+jamás; jamás me arriesgaré á confiar á un corazón vil, indigno y venal
+la pura pasión que abrasa el mío. Mi alma morirá virgen en mi seno...
+Estoy resignada á ello; pero todo lo que es bello, todo lo que hace
+pensar, todo lo que me habla de los Cielos prohibidos, todo lo que agita
+en mí estas llamas inútiles, lo aparto, lo odio, no quiero nada de él.
+
+Detúvose temblorosa de emoción; en seguida, con una voz más baja,
+continuó:
+
+--Señor, no he buscado este momento... no he calculado mis palabras...
+no le había destinado toda esta confianza; pero en fin, he hablado;
+usted lo sabe todo, y si alguna vez he podido herir su sensibilidad,
+creo que ahora me lo perdonará.
+
+Tendióme su mano. Cuando mis labios se posaron sobre aquella mano aún
+tibia y húmeda por las lágrimas, me pareció que una languidez mortal
+corría por mis venas. Margarita volvió la cabeza, arrojó una mirada
+sobre el sombrío horizonte; luego, descendiendo lentamente las
+gradas:--Partamos, dijo.
+
+Un camino más largo, pero más fácil, que la pendiente escarpada de la
+montaña, nos llevó al patio de la granja, sin que una sola palabra se
+hubiera pronunciado entre nosotros. ¡Ay, que podría decir! Yo era más
+sospechoso que nadie. Sentía que cada palabra escapada de mi corazón,
+demasiado lleno, no hubiera hecho sino aumentar más y más la distancia
+que me separa de aquella alma tempestuosa y adorable.
+
+La noche entraba ya, ocultaba las huellas de nuestra común emoción.
+Partimos. La señora de Laroque después de haberme expresado el contento
+que dejaba en ella aquel día, púsose á dormitar. La señorita Margarita,
+invisible é inmóvil en la espesa sombra del carruaje, parecía adormecida
+como su madre: pero cuando alguna vuelta del camino dejaba caer sobre
+ella un rayo de pálida claridad, sus ojos abiertos y fijos manifestaban
+que velaba silenciosamente, frente á frente con su inconsolable
+pensamiento. En cuanto á mí, apenas puedo decir que pensaba; una extrema
+sensación, mezcla de una alegría profunda y de una profunda amargura,
+había invadido todo mi ser, y me abandonaba á ella, como suele uno
+abandonarse á un sueño, del que tiene conciencia, pero no fuerza para
+sacudir su encanto.
+
+Llegamos á media noche. Descendí del carruaje á la entrada de la avenida
+para llegar á mi habitación, atravesando el parque por el camino más
+corto. Al entrar en una obscura alameda, un débil ruido de pasos y de
+voces hirió mi oído y distinguí vagamente dos sombras en las tinieblas.
+La hora era bastante avanzada para justificar la precaución que tomé de
+permanecer oculto en la espesura de un bosque y observar aquellos
+nocturnos rondadores. Pasaron lentamente delante de mí: reconocí á la
+señorita Helouin apoyada en el brazo del señor de Bevallan. En el mismo
+instante el ruido del carruaje los puso en alarma, y después de un
+apretón de mano, se separaron apresuradamente, marchando la señorita en
+dirección al castillo y el señor de Bevallan por la parte de los
+bosques; habiendo entrado en mi habitación y estando aún preocupado con
+este encuentro, me preguntaba con cólera si dejaría al señor de Bevallan
+proseguir libremente sus amores por partida doble, y buscar al mismo
+tiempo y en la misma casa, una novia y una querida. Seguramente soy muy
+de mi edad y de mi tiempo para sentir contra ciertas debilidades el odio
+vigoroso de un puritano, y no tengo tampoco la hipocresía de afectarlo;
+pero pienso que la inmoralidad más libre y más relajada desde este punto
+de vista admite aún algunos grados de dignidad, de elevación y de
+delicadeza. Puede marcharse más ó menos rectamente por estos
+extraviados caminos. Antes que todo, la excusa del amor es amar, pero la
+profusión venal de las ternuras del señor de Bevallan excluye toda
+apariencia de arrebato y de pasión. Tales amores no son ni aun faltas,
+pues no tienen el valor moral de tales, no son sino cálculos y apuestas
+de chalán embrutecido. Los diferentes incidentes de este día reuniéndose
+en mi espíritu acababan de probarme hasta qué punto era indigno de la
+mano y del corazón que osaba ambicionar. Esta unión sería monstruosa, y
+sin embargo, pronto comprendí que no podía usar para romper su intento
+de las armas que la casualidad acababa de proporcionarme. El mejor fin
+no podría justificar los medios bajos, y no hay delación honorable.
+¡Este casamiento se efectuará, pues! ¡El Cielo dejará caer una de las
+más nobles criaturas que haya formado, en los brazos de este frío
+libertino! ¡Sufrirá esta profanación! ¡Ay, sufre tantas! Luego, trataba
+de explicarme por qué extravío de la falsa razón esta joven había
+escogido entre todos á este hombre. Creo adivinarlo. El señor de
+Bevallan es muy rico, debe traer una fortuna casi igual á la suya, esto
+parece ser una especie de garantía; él podría pasarse sin este aumento
+de riqueza: se le presume más desinteresado porque es menos necesitado.
+¡Triste argumento! ¡Enorme engaño es medir por el grado de la fortuna,
+el grado de venalidad de los caracteres! Las tres cuartas partes del
+tiempo, la avidez se hincha con la opulencia, ¡y los más mendigos no son
+los más pobres!
+
+¿No había, sin embargo, ahora alguna apariencia de que la señorita
+Margarita pudiera por sí sola abrir los ojos sobre la indignidad de su
+elección y hallar en alguna inspiración secreta de su propio corazón el
+consejo, que me era prohibido sugerirle? ¿No podía levantarse
+repentinamente en aquel corazón un sentimiento nuevo, inesperado, que de
+un soplo redujera á la nada las vanas resoluciones de la razón? ¿Este
+mismo sentimiento no había nacido ya, y no había recogido yo
+irrecusables testimonios de él? Tantos caprichos extravagantes, tantas
+dudas, combates y lágrimas de que desde algún tiempo había sido el
+objeto ó el testigo, denunciaban, sin duda, una razón vacilante y poco
+dueña de sí misma. No era tan novicio en la vida para ignorar que una
+escena como aquella de que la casualidad me había hecho en esa noche
+misma el confidente y casi el cómplice, por poco premeditada que sea no
+estalla jamás en una atmósfera de indiferencia. Tales emociones, tales
+sacudimientos suponen dos almas alteradas ya por una tempestad común, ó
+que van á serlo.
+
+Pero si era verdad, si me amaba, como era demasiado cierto que yo la
+amaba á ella, podía decir de este amor lo que ella de su belleza:--¿Para
+qué me sirve?--pues no podía esperar que tuviera jamás bastante fuerza
+para triunfar de la eterna desconfianza, que es el error y la virtud de
+esta noble niña; desconfianza cuyo ultraje rechaza mi carácter, pero que
+mi situación más que la de otro alguno es á propósito para inspirarla.
+Entre estas terribles dudas y la reserva más grande aún, que ellas me
+exigen ¿qué milagro podría colmar el abismo?
+
+Y en fin, si aun interviniendo este milagro, se dignara ofrecerme esa
+mano por la que yo daría mi vida, pero que jamás pediría ¿sería dichosa
+nuestra unión? ¿No debería yo temer tarde ó temprano en aquella inquieta
+imaginación el sordo despertar de una mal sofocada desconfianza? ¿Podría
+evitarme yo mismo una cavilación penosa, en el seno de una riqueza
+prestada? ¿Podría gozar, sin malestar, de un amor infestado por un
+beneficio? Nuestro papel de protección para con las mujeres, nos está
+impuesto tan formalmente por todos los sentimientos del honor, que no
+puede ser invertido un solo instante, ni aun de la manera más prohibida,
+sin que se esparza sobre nosotros no sé qué sombra de duda y de
+sospecha. A la verdad, la riqueza no es una ventaja tal que no pueda
+hallar en este mundo ninguna especie de compensación, y supongo que un
+hombre que lleva á su mujer, en cambio de algunos sacos de oro, un
+nombre que ha hecho ilustre, un mérito eminente, una gran posición, un
+porvenir, no debe hallarse ahogado por la gratitud; pero yo tengo las
+manos vacías, y no tengo más porvenir que el presente; de todas las
+ventajas que el mundo aprecia, una sola poseo: mi título, y me hallaría
+demasiado resuelto á no llevarlo para que no pudiera decirse que él era
+el premio de la compra; en pocas palabras, yo recibiría todo y no daría
+nada: un rey puede casarse con una pastora, esto es generoso y
+encantador y puede felicitársele con razón; pero un pastor no puede
+casarse con una reina, porque no tendría el mismo efecto.
+
+He pasado la noche revolviendo todas estas cosas en mi pobre cabeza,
+buscándoles una conclusión, que busco aún. Puede ser que debiera dejar
+sin retardo esta casa y este país. La prudencia lo querría así. Esto no
+puede acabar bien. ¡Cuántos mortales pesares se evitarían á menudo con
+un solo instante de valor y decisión! Debería al menos hallarme abrumado
+de tristeza; jamás he tenido una ocasión tan bella. ¡Pues bien! ¡No
+puedo!... En el fondo de mi trastornado y torturado espíritu hay un
+pensamiento que lo domina todo y que me llena de una alegría
+sobrehumana. Mi alma es libre como un pájaro del cielo. Veo sin cesar y
+veré siempre aquel pequeño cementerio, aquella mar lejana, aquel inmenso
+horizonte, y sobre la radiosa cumbre, aquel ángel de belleza bañado en
+lágrimas divinas. Siento aún su mano bajo mis labios; siento sus
+lágrimas en mis ojos, en mi corazón. ¡La amo!... mañana si es preciso
+tomaré una resolución... ¡Hasta entonces, por Dios, déjeseme en reposo!
+¡Hace tanto tiempo que no hago uso de la dicha! ¡Es probable que muera
+de este amor: pero al menos quiero vivir en paz un día entero!
+
+
+
+
+26 de agosto.
+
+
+Este día, único que imploraba, no me ha sido concedido. Mi debilidad no
+ha esperado mucho tiempo la expiación, que será larga. ¿Cómo lo había
+olvidado? En el orden moral, como en el físico, hay leyes que jamás
+quebrantamos impunemente, cuyos efectos forman en este mundo la
+intervención permanente de lo que se llama la Providencia. Un hombre
+débil y grande, escribiendo con mano casi loca el evangelio de un sabio,
+decía de las pasiones mismas que hicieron su miseria, su oprobio y su
+genio: «Todas son buenas cuando uno las domina, todas son malas cuando
+uno se deja dominar por ellas. Lo que nos prohibe la naturaleza es
+extender nuestras afecciones más allá de nuestras fuerzas; lo que nos
+prohibe la razón, es querer lo que no podemos obtener; lo que nos
+prohibe la conciencia no es ser tentados, sino dejarnos vencer por las
+tentaciones. No depende de nosotros tener ó no tener pasiones, pero sí
+depende reinar sobre ellas. Todos los sentimientos que dominamos son
+legítimos; todos los que nos dominan son criminales... No ligues tu
+corazón sino á la belleza que no perece; que tu condición limite tus
+deseos; que tus deberes vayan antes que tus pasiones; extiende la ley de
+la necesidad á las cosas morales; aprende á perder lo que puede serte
+arrebatado; ¡aprende á dejarlo todo cuando la virtud lo ordene!» Sí, tal
+es la ley, yo la conocía; la he violado, y he sido castigado. Nada más
+justo.
+
+Apenas había puesto el pie sobre la nube de este loco amor, cuando era
+violentamente precipitado de ella, y he recobrado después de cinco días,
+apenas, el valor necesario para trazar las circunstancias casi ridículas
+de mi caída. La señora de Laroque y su hija habían partido por la mañana
+para hacer una nueva visita á la señora de Saint-Cast y traer en seguida
+á la señora de Aubry. Hallé á la señorita Helouin sola en el castillo.
+Le llevaba un trimestre de su pensión; pues si bien por mis funciones
+soy, en general, completamente extraño al orden y disciplina interiores
+de la casa, las señoras han deseado, sin duda por miramientos á la
+señorita Carolina y á mí, que sus sueldos y los míos sean
+excepcionalmente pagados por mí mismo. La joven se hallaba en el pequeño
+gabinete contiguo al salón. Recibióme con una dulzura pensativa, que me
+conmovió. Yo mismo sentía en aquel momento esa tranquilidad de corazón
+que dispone á la confianza y á la bondad. Resolví, echándolas de
+Quijote, tender una mano caritativa á aquella pobre abandonada.
+
+--Señorita--le dije repentinamente--me ha retirado usted su amistad,
+pero la mía le ha quedado entera. ¿Me permite darle una prueba de ella?
+
+Miróme, y murmuró un tímido sí.
+
+--Sépalo, pobre hija mía: se pierde usted.
+
+Levantóse bruscamente.
+
+--¡Me vió la otra noche en el parque!--exclamó.
+
+--Sí, señorita.
+
+--¡Dios mío!--dijo dando un paso hacia mí.--Señor Máximo, le juro que
+soy honrada.
+
+--Lo creo, señorita; pero debo decirle que en esa historieta, muy
+inocente sin duda de parte suya, pero que probablemente lo será menos de
+la otra, aventura usted muy gravemente su reputación y su reposo.
+Suplícole que lo reflexione, y al mismo tiempo, que esté muy segura de
+que nadie sino usted oirá jamás una palabra de mi boca sobre este
+asunto.
+
+Iba á retirarme: ella cayó de rodillas cerca, de un canapé, y estalló en
+sollozos, con la frente apoyada sobre mi mano que había cogido. Yo había
+visto correr, hacía poco tiempo, lágrimas más bellas y más dignas; sin
+embargo, me hallaba conmovido.
+
+--Veamos, mi querida señorita--le dije,--aún no es tarde, ¿es cierto?
+
+Ella sacudió con fuerza la cabeza.
+
+--Pues bien, mi querida niña, tenga valor. Nosotros la salvaremos. ¿Qué
+puedo hacer por usted? Veamos. ¿Hay en poder de ese hombre alguna prenda
+ó alguna carta, que pueda reclamarle de parte de usted? Disponga de mí
+como de un hermano.
+
+Dejó mi mano con cólera.--¡Ah, qué duro es usted!--me dijo--habla de
+salvarme y es usted quien me pierde. Después de haber fingido amarme, me
+rechaza usted... me ha humillado, desesperado... ¡Usted es la única
+causa de lo que sucede!
+
+--Señorita, no es usted justa; jamás he fingido amarla; he sentido por
+usted una afección muy sincera que le profeso aún. Confieso que su
+belleza, su ingenio y sus talentos le dan un perfecto derecho á esperar
+de los que viven cerca de usted algo más que una fraternal amistad;
+pero mi situación en el mundo, los deberes de familia que me están
+impuestos, no me permitían ultrapasar esta medida para con usted sin
+faltar completamente á la probidad. Le digo francamente, que la hallo
+encantadora y le aseguro que manteniendo mis sentimientos hacia usted en
+el límite que la lealtad me lo exigía, no he dejado de contraer un gran
+mérito. No veo en esto nada de muy humillante para usted; lo que podría
+humillarla con muy justo título, señorita, es verse amada por un hombre
+muy resuelto á no casarse con usted.
+
+Arrojóme una mirada diabólica.--¿Qué sabe usted de eso?--dijo.--No todos
+los hombres son corredores de fortuna.
+
+--¡Ah! ¿será usted acaso una perversa, señorita Helouin?--le dije con
+mucha calma.--Siendo eso así, tengo el honor de saludarla...
+
+--¡Señor Máximo!--exclamó precipitándose repentinamente para
+detenerme.--¡Perdóneme! ¡Tenga piedad de mí!... compréndame... ¡Soy tan
+desgraciada!... ¡Figúrese lo que puede ser el pensamiento de una pobre
+criatura como yo, á quien se ha tenido la crueldad de darle un corazón,
+un alma y una inteligencia... y que no puede usar de todo esto sino para
+sufrir... y para odiar! ¿Cuál es mi vida?... ¿Cuál es mi porvenir?...
+Mi vida es el sentimiento de mi pobreza, exaltado sin cesar por los
+refinamientos del lujo, que me rodea... ¡Mi porvenir será sentir, llorar
+amargamente algún día esta misma vida, esta vida de esclava por odiosa,
+que ella sea!... Habla usted de mi juventud, de mi ingenio, de mi
+talento... ¡Ah! Yo querría no haber tenido otro talento que romper
+piedras por las calles... ¡Sería más dichosa!... ¡Mis talentos! ¿y habré
+pasado el mejor tiempo de mi vida en adornar con ellos á otra mujer,
+para que sea más bella, más adorada y más insolente aún?... Y cuando lo
+más puro de mi sangre, haya pasado á las venas de esa muñeca, ella
+saldrá de aquí apoyada en el brazo de un esposo feliz á tomar parte en
+las más bellas fiestas de la vida, en tanto que yo, sola, vieja y
+abandonada iré á morir en algún rincón, con una pensión de doncella...
+¿Qué es lo que he hecho al Cielo para merecer este destino? Veamos. ¿Por
+qué no he de ser feliz como esas mujeres? ¿No valgo tanto como ellas? Si
+soy tan mala, es porque la desgracia me ha ulcerado, es porque la
+injusticia me ha ennegrecido el alma... Yo nací tan dispuesta como
+ellas, más acaso, para ser buena, amante y caritativa... ¡Oh! ¡Dios mío,
+los beneficios cuestan poco, cuando uno es rico, y la benevolencia es
+fácil á los dichosos! ¡Si yo estuviera en su lugar, y ellas en el mío,
+me odiarían, como yo las odio! ¡Nadie ama á sus amos! ¡Ah! esto es
+horrible, ¿no es verdad? Yo también lo sé y eso es lo que me anonada...
+Siento mi abyección, me sonrojo de ella... ¡y la conservo! ¡Ay! Va usted
+á despreciarme ahora más que nunca, señor... ¡Usted, á quien habría
+amado tanto, si me lo hubiera permitido! Usted, que podría volverme todo
+lo que he perdido, la esperanza, la paz, la bondad, la estimación de mi
+misma... ¡Ah! hubo un momento en que me creí salvada... en que tuve por
+la primera vez un pensamiento de dicha, de porvenir, de orgullo...
+¡Desgraciada!
+
+Habíase apoderado de mis dos manos; sumergió en ellas la cabeza, en
+medio de sus largos y flotantes rizos, llorando desesperadamente.
+
+--Mi querida niña--le dije,--comprendo mejor que nadie los pesares y las
+amarguras de su situación; pero permítame decirle que los aumenta mucho,
+nutriendo en su corazón los tristes sentimientos que acaba de
+expresarme. Todo eso es muy feo, no se lo oculto, y acabará por merecer
+todo el rigor de su destino; pero veamos, su imaginación exagera
+singularmente ese rigor. En cuanto al presente, usted es tratada aquí,
+diga lo que quiera, como una amiga, y en el porvenir, no veo nada que
+impida que también salga de esta casa apoyada en el brazo de un esposo
+feliz. Por mi parte, estaré toda mi vida reconocido á su afección; pero
+quiero decirle otra vez más, para acabar con este asunto: tengo deberes
+sagrados que llenar, y no quiero, ni puedo casarme.
+
+Miróme repentinamente.--¿Ni aun con Margarita?--dijo.
+
+--No veo lo que aquí significa el nombre de la señorita Margarita.
+
+Rechazó con una mano los cabellos que inundaban su fisonomía y tendiendo
+la otra hacia mí, con gesto amenazador.--Usted la ama--dijo con voz
+sorda,--ó más bien ama su dote; pero no la obtendrá.
+
+--¡Señorita Helouin!
+
+--¡Ah!--respondió--es usted demasiado niño si creyó abusar de una mujer
+que tenía la locura de amarle. Leo claramente sus maniobras, créame. Por
+otra parte, sé quién es usted... No estaba lejos cuando la señorita de
+Porhoet transmitió á la señora de Laroque vuestra política
+confidencia...
+
+--¡Cómo! ¿Usted escucha á las puertas, señorita?
+
+--No me cuido de sus ultrajes... Por otra parte, me vengaré, y muy
+pronto... ¡Ah! es usted seguramente muy hábil, señor de Champcey y no
+puedo menos de cumplimentarle... Representa admirablemente el papel de
+desinterés y de reserva, que su amigo Laubepin no habrá dejado de
+recomendarle al enviarle aquí... Él sabía con quién tendría que
+entenderse. Conocía demasiado la ridícula manía de esta muchacha. Cree
+usted tener ya su presa ¿no es verdad? Los bellos millones, cuya fuente
+es más ó menos pura, según se dice, pero que serían sin embargo muy á
+propósito para restaurar un marquesado y volver á dorar un escudo...
+Pues bien. Desde este momento puede renunciar á ellos. Porque le juro
+que no conservará usted un día más su máscara, vea aquí la mano que se
+la arrancará.
+
+--Señorita Helouin, es tiempo de poner fin á esta escena, porque ya raya
+en melodrama. Me ha hecho usted una buena jugada para prevenirme sobre
+el terreno de la delación y de la calumnia; pero puede descender á él en
+plena seguridad, pues le doy mi palabra de no imitarla. Después de esto,
+soy su servidor.
+
+Dejé aquella infortunada criatura con un profundo sentimiento de
+disgusto, pero también de piedad.
+
+Aunque haya sospechado siempre que la organización mejor dotada, debe
+irritarse y torcerse, en proporción á sus dones, encontrándose en la
+situación equívoca y mortificante, que ocupa la señorita Helouin, nunca
+mi imaginación hubiera podido sondear hasta el fondo, el abismo lleno de
+hiel que acaba de abrirse ante mis ojos. Ciertamente, cuando se piensa
+en ello, no puede concebirse género de existencia, que someta un alma á
+más envenenadas tentaciones, ni que sea más capaz de desenvolver y de
+aguzar en el corazón las concupiscencias de la envidia, de sublevar á
+cada instante las convulsiones del orgullo, de exasperar todas las
+vanidades y todos los celos naturales en la mujer. Es indudable que el
+mayor número de desgraciadas criaturas á quienes sus necesidades y
+talentos, obligan á profesar este empleo, tan honorable en sí, no
+escapan sino por la moderación de sus sentimientos, con la ayuda de
+Dios, ó por la firmeza de sus principios, á las deplorables agitaciones
+de que no había podido garantirse la señorita Helouin; pero la prueba es
+temible. Algunas veces se me había ocurrido el pensamiento de que mi
+hermana podría hallarse destinada por nuestras desgracias á entrar en
+alguna familia rica en calidad de preceptora: hice entonces juramento,
+sea cual fuere el porvenir que nos estuviera reservado, de dividir con
+Elena la más pobre boardilla, el pan más amargo del trabajo, antes que
+dejarla sentarse al festín envenenado de esa opulenta y odiosa
+servidumbre.
+
+Entretanto, si tenía la firme determinación de dejar el campo libre á la
+señorita Helouin y de no entrar por ningún precio en las recriminaciones
+de una lucha degradante, no podía contemplar sin inquietud las
+consecuencias probables de la guerra desleal que acababa de declararme.
+Estaba evidentemente amenazado en lo que tengo de más sensible, en mi
+amor y en mi honor. Dueña del secreto de mi vida, y del secreto de mi
+corazón, mezclando, con la pérfida habilidad de su sexo, la verdad y la
+mentira, la señorita Helouin podía fácilmente presentar mi conducta bajo
+un aspecto sospechoso, volver contra mí hasta las precauciones y los
+escrúpulos de mi delicadeza, y presentar mis acciones más inocentes bajo
+el color de una intriga meditada. Me era imposible saber con precisión
+qué giro daría á su malevolencia, pero la conocía lo bastante para estar
+seguro que no se engañaría en la elección de los medios. Conocía mejor
+que nadie los puntos débiles de las imaginaciones que trataba de herir.
+Poseía sobre el espíritu de la señorita Margarita y sobre el de su
+madre, el imperio natural del disimulo sobre el candor; gozaba cerca de
+ellas de toda la confianza que nace de un largo hábito y de una
+intimidad cotidiana y sus _amas_, para emplear su lenguaje, no podrían
+sospechar bajo las exterioridades de graciosa jovialidad y de obsequioso
+agasajo, de que se rodea con un arte consumado, el frenesí de orgullo y
+de ingratitud que roe á aquella alma miserable. Era demasiado verosímil
+que una mano tan segura y tan sabia vertería sus venenos con éxito
+completo en corazones así preparados. A la verdad, la señorita Helouin
+podía temer, cediendo á su resentimiento, volver á colocar la mano de la
+señorita Margarita en la del señor Bevallan y apresurar su casamiento,
+que sería la ruina de su propia ambición; pero yo sabía que el odio de
+una mujer no calcula nada y que se atreve á todo. Esperaba, pues, de su
+parte, la más pronta y la más ciega de las venganzas, y tenía razón.
+
+Pasé en una penosa ansiedad las horas que había destinado á más dulces
+pensamientos. Todo lo que la dependencia puede tener de más punzante
+para una conciencia recta, y el desprecio de más desgarrador para un
+corazón que ama, me oprimía en aquellos momentos. La adversidad en mis
+peores días no me sirvió jamás una tan rebosada copa. Traté, sin
+embargo, de trabajar como de costumbre. A eso de las cinco me trasladé
+al castillo. Las señoras habían vuelto al mediodía. Hallé en el salón á
+la señorita Margarita, á la señora de Aubry y al señor Bevallan, con
+dos ó tres huéspedes transeuntes. La señorita Margarita pareció no
+apercibirse de mi presencia, y continuó conversando con el señor de
+Bevallan en un tono de animación, que no le es habitual. Se trataba de
+un baile improvisado, que debía tener lugar aquella misma noche en el
+castillo vecino. Ella debía concurrir con su madre, é instaba al señor
+de Bevallan, para que las acompañara: éste se excusaba alegando que
+había salido de su casa por la mañana, antes de haber recibido la
+invitación y que su _toilette_ no era á propósito. La señorita
+Margarita, insistiendo con una coquetería afectuosa y solícita de la que
+parecía sorprendido su mismo interlocutor, le dijo, que indudablemente
+tenía aún tiempo de ir á su casa, vestirse y volver á buscarlas. Se le
+aguardaría á comer. El señor de Bevallan objetó, que todos sus caballos
+de tiro estaban en el pajar, y que no podía volver á caballo en traje de
+baile. Entonces--repuso la señorita,--irá usted en la americana. Al
+mismo tiempo dirigió por primera vez sus ojos hacia mí, y lanzándome una
+mirada en que vi estallar el rayo:--Señor Odiot--dijo con una voz breve
+de mandato,--vaya á decir que preparen el carruaje.
+
+Esta orden servil estaba tan fuera de la medida de las que acostumbraba
+dirigirme y de las que puede creérseme dispuesto á sufrir, que la
+atención y la curiosidad de los más indiferentes se despertó al
+instante. Hubo un embarazoso silencio: el señor de Bevallan arrojó una
+mirada de asombro sobre la señorita Margarita; luego me miró, tomó un
+aire grave y se levantó. Si se esperaba de mi parte alguna loca
+inspiración de cólera, gran decepción sufrieron. Ciertamente las
+insultantes palabras que acababan de caer sobre mí, de una boca tan
+bella, tan amada y tan bárbara, habían hecho penetrar el frío de la
+muerte hasta las fuentes más profundas de mi vida, y dudo que una lámina
+de acero, abriéndose paso á través de mi corazón, me hubiera causado una
+sensación más horrible; pero jamás me hallé tan tranquilo. El timbre de
+que se sirve habitualmente la señora de Laroque para llamar á sus
+criados se hallaba á mi alcance sobre la mesa: apoyé el dedo en él. Un
+criado entró casi al momento.--Creo--le dije,--que la señorita Margarita
+tiene órdenes que darle.
+
+A estas palabras que había escuchado con una especie de estupor, la
+joven hizo violentamente con la cabeza un signo negativo y despidió al
+criado. Tenía mucha prisa en salir de aquel salón en que me ahogaba;
+pero no pude retirarme ante la actitud provocativa que afectaba el señor
+de Bevallan.
+
+--A fe mía--murmuró,--que es cosa bastante particular.
+
+Fingí no oirlo. La señorita Margarita le dijo dos palabras bruscas en
+voz baja.--Me inclino, señorita--respondió entonces en tono más
+elevado:--séame permitido solamente expresar el pesar sincero que siento
+en no tener el derecho de intervenir en esto.
+
+Levantéme al instante.--Señor de Bevallan--dije colocándome á dos pasos
+de él,--ese pesar es enteramente supérfluo, pues si no he creído deber
+obedecer las órdenes de la señorita, estoy enteramente á las vuestras, y
+voy á esperarlas.
+
+--Muy bien, muy bien, señor; inmejorable--replicó el señor de Bevallan,
+agitando con gracia la mano para serenar á las mujeres.
+
+Nos saludamos y salí.
+
+Comí solitariamente en mi torre, servido como de costumbre por el viejo
+Alain, instruído sin duda por los rumores de antecámara de lo que había
+pasado, pues no cesó de clavarme miradas insinuantes, arrojando por
+intervalos profundos suspiros y observando contra su costumbre un
+taciturno silencio. Sólo interrogado por mí, me hizo saber que las
+señoras habían decidido no ir al baile aquella noche.
+
+Terminada mi breve comida, ordené un poco mis papeles y escribí dos
+palabras al señor Laubepin. Para en todo caso le recomendaba á Elena. La
+idea del abandono en que la dejaría en caso de una desgracia, me
+laceraba el corazón, sin alterar en lo más mínimo mis inmutables
+principios. Puedo engañarme, pero he pensado siempre que el honor, en
+nuestra vida moderna, domina toda la jerarquía de los deberes. Suple hoy
+á tantas virtudes medio borradas en las conciencias, á tantas creencias
+casi muertas, juega en el estado de nuestra sociedad un papel tan
+tutelar, que jamás pasará por mi imaginación la idea de debilitar sus
+derechos, de discutir sus decretos ni de subordinar sus obligaciones. El
+honor, en su carácter indefinido, es alguna cosa superior á la ley y á
+la moral: no se le razona, se lo siente. Es una religión. Si no tenemos
+ya la locura de la cruz, conservemos la locura del honor.
+
+Además, no hay sentimiento profundamente infiltrado en el alma humana,
+que si bien se medita, no sea sancionado por la razón. Es mejor, en todo
+caso, una niña ó una mujer solas en el mundo, que protegida por un
+hermano ó por un marido deshonrado.
+
+Esperaba de un momento á otro algún mensaje del señor de Bevallan.
+Preparábame á pasar á la casa del preceptor de la villa, que es un
+oficial joven, herido en Crimea, y pedirle su concurso, cuando llamaron
+á mi puerta. El que entró fué el señor de Bevallan. Su fisonomía
+expresaba como un débil matiz de embarazo, una especie de bonhomía
+franca y alegre.
+
+--Señor--me dijo en tanto que yo le contemplaba con una sorpresa
+bastante viva,--este paso le parecerá un poco irregular; pero por suerte
+tengo una hoja de servicios, que á Dios gracias, pone mi valor al abrigo
+de toda sospecha. Por otra parte, tengo motivo para sentir esta noche un
+contento tal, que no deja lugar alguno en mi corazón para la hostilidad
+ó el rencor. En fin, obedezco á órdenes, que deben serme más que nunca
+sagradas. En resumen, vengo á tenderle la mano.
+
+Saludéle con gravedad, y le tomé la mano.
+
+--Ahora--agregó, sentándose--me hallo más desahogado para desempeñar mi
+embajada. No ha mucho, señor, la señorita Margarita le ha dado en un
+momento de distracción, algunas instrucciones, que no eran seguramente
+del deber de usted. La susceptibilidad de usted se ha sublevado muy
+justamente, lo reconocemos, y las señoras me han encargado le haga
+aceptar sus disculpas. Sentirían mucho que un error momentáneo les
+privara de sus buenos oficios, apreciados por ellas en todo su valor, y
+rompiera relaciones que consideran de un precio infinito. Por mi parte,
+señor, he adquirido esta noche con gran alegría, el derecho de unir mis
+instancias á las de aquellas señoras; los votos que desde hace largo
+tiempo hacía, acaban de ser aceptados, y le estaré personalmente
+reconocido si no mezcla á los recuerdos dichosos de esta noche, el de
+una separación que sería á la vez perjudicial y dolorosa á la familia en
+que tengo el honor de entrar.
+
+--Señor, no puedo menos que ser muy sensible á los testimonios que me
+rinde en nombre de esas señoras y en el suyo. Pero me perdonará que no
+responda inmediatamente á ellos, por tratarse de una formal
+determinación que exige más libertad de espíritu de la que aún puedo
+gozar.
+
+--Me permitirá al menos llevarles alguna esperanza. Veamos, señor;
+puesto que la ocasión se presenta, rompamos para siempre la sombra de
+hielo que ha existido hasta aquí entre los dos. Por mi parte, estoy muy
+dispuesto á ello. Desde luego, la señora de Laroque, sin desprenderse de
+un secreto que no le pertenece, no me ha dejado ignorar que las
+circunstancias más honorables para usted se ocultan bajo la especie de
+misterio de que se rodea. Además, le debo un reconocimiento particular;
+sé que ha sido usted consultado á propósito de mis pretensiones á la
+mano de la señorita Laroque, y que puedo jactarme de su apreciación.
+
+--¡Dios mío! señor, pienso no haber merecido...
+
+--¡Oh! sé--replicó riendo--que no ha abundado en mi favor; pero en fin,
+no me ha perjudicado. Confieso también que me ha dado pruebas de una
+sagacidad real. Ha dicho que si la señorita Margarita no debía ser
+absolutamente dichosa conmigo, no sería tampoco desgraciada. Muy bien,
+el profeta Daniel no habría hablado con más verdad. Lo cierto es que esa
+niña querida no sería absolutamente dichosa con nadie, pues no hallaría
+en el mundo entero un marido que le hablara en verso desde por la mañana
+hasta la noche... ¡porque eso no se encuentra! Convengo que en este
+punto no soy de más calibre que otro cualquiera; pero, como me ha hecho
+el honor de decir, soy un hombre galante. Verdaderamente, cuando nos
+conozcamos mejor no lo dudará. No soy un diablo malo; soy un buen
+chico... ¡Dios mío!... tengo defectos... ¡los he tenido siempre!... he
+sido loco para las mujeres lindas... ¡eso no puedo negarlo! pero es esa
+precisamente la prueba de que uno tiene buen corazón. Por otra parte,
+véome ya en el puerto... y me felicito de ello, porque, entre nosotros,
+comenzaba á fatigarme. Por fin, no quiero pensar sino en mi mujer y en
+mis hijos. De lo que deduzco con usted, que Margarita será perfectamente
+dichosa, es decir, tanto como puede serlo en este mundo con una cabeza
+como la suya: porque seré bien galante para ella, no le rehusaré nada, y
+aun prevendré todos sus deseos. ¡Pero si me pide la luna y las estrellas
+no puedo ir á descolgarlas para serle agradable!... ¡eso es
+imposible!... ahora mi querido amigo, déme una vez más su mano.
+
+Se la dí. Levantóse.
+
+--Espero que ahora se quedará... Veamos, desarrúgueme un poco esa
+frente... Nosotros le haremos la vida tan dulce como sea posible, pero
+es preciso condescender un poco. ¡Qué diablo!... gusta á usted mucho su
+tristeza... Vive, perdóneme la palabra, como un verdadero buho. ¡Es
+usted una especie de español de esos que ya no se ven!... ¡Sacuda, pues,
+todo eso! Es usted joven, agradable, tiene entendimiento y talento;
+aprovéchese un poco de todas esas cosas... ¿Por qué no hace usted la
+corte á la señorita Helouin? Eso le divertirá... es bonita, y se dejaría
+decir... ¡pero diantres! ¡Yo olvido mi promoción á las grandes
+dignidades!... Vamos, adiós; hasta mañana. ¿No es así?
+
+--Hasta mañana, ciertamente.
+
+Y este hombre galante, que es una especie de español de los que ya no se
+ven, me abandonó á mis reflexiones.
+
+
+
+
+1.º de octubre.
+
+
+¡Singular acontecimiento! Aunque sus consecuencias no hayan sido hasta
+aquí de las más felices, me ha producido mucho bien. Después del duro
+golpe que me hirió, había quedado como entorpecido por el dolor. Esto me
+ha devuelto al menos al sentimiento de la vida y por la primera vez,
+después de tres largas semanas, tengo el valor suficiente para abrir
+estas hojas y tomar de nuevo la pluma.
+
+Habiéndoseme dado toda clase de satisfacciones, pensé que no tenía razón
+alguna para dejar, á lo menos bruscamente, una posición y ventajas que
+después de todo me son necesarias, y cuyo equivalente me sería muy
+difícil hallar inmediatamente. La perspectiva de los sufrimientos
+enteramente personales que me quedaban para afrontar y que, por otra
+parte, yo mismo me había atraído por mi debilidad, no podía autorizarme
+á abandonar deberes en los cuales no eran sólo mis intereses los que se
+hallaban comprometidos. Además, no quería que la señorita Margarita
+pudiese interpretar mi súbita retirada, por el despecho que causa la
+pérdida de una buena partida y me hacía un punto de honor en mostrarle
+hasta el pie del altar una frente impasible; en cuanto al corazón, ella
+no lo vería. En fin, me contenté con escribir al señor Laubepin, que mi
+situación podía hacérseme intolerable, bajo ciertas faces, de un
+instante á otro, y que ambicionaba ávidamente cualquier empleo, si menos
+retribuído, más independiente.
+
+Desde el día siguiente, me presenté en el castillo, donde el señor de
+Bevallan me acogió con cordialidad. Saludé á las señoras con toda la
+naturalidad de que puedo disponer. No hubo, bien entendido, ninguna
+explicación. La señora de Laroque parecióme conmovida y pensativa; la
+señorita Margarita algo vibrante aún, pero política. En cuanto á la
+señorita Helouin, hallábase muy pálida y mantenía los ojos inclinados
+sobre su bordado. La pobre niña no podía felicitarse mucho del resultado
+final de su diplomacia. De tiempo en tiempo trataba de lanzar al
+triunfante señor de Bevallan miradas llenas de desdén y de amenaza; pero
+en esa atmósfera tempestuosa que hubiera inquietado seguramente á un
+novicio, el señor de Bevallan respiraba, circulaba y revoloteaba con la
+más perfecta facilidad. Este aplomo soberano irritaba visiblemente á la
+señorita Helouin, pero, al mismo tiempo, la domaba; sin embargo, si sólo
+hubiera arriesgado perderse con su cómplice, no dudo que le hubiera
+prestado inmediatamente, y con más razón, un servicio análogo al que me
+había dispensado la víspera; pero era probable que, cediendo á su celosa
+cólera y confesando su ingrata duplicidad, se perdiera sola; y tenía
+toda la inteligencia necesaria para comprenderlo. El señor de Bevallan,
+en efecto, no era hombre para haberse franqueado contra ella sin
+reservarse alguna arma severa, que, en caso necesario, usaría con
+inhumana sangre fría. La señorita Helouin podía decirse en verdad, que
+la víspera se había dado fe, bajo su sola palabra, á denuncias mucho más
+falsas; pero no ignoraba, que una mentira que adula ó hiere el corazón,
+halla crédito más fácilmente que una verdad indiferente. Resignábase,
+pues, no sin sentir amargamente, lo supongo, pues comprendía que el arma
+de la traición se vuelve algunas veces contra la mano que la dirige.
+
+Durante este día y los que le siguieron me vi sometido á un género de
+suplicio, que había previsto, pero cuyos punzantes detalles no había
+podido calcular. El casamiento había sido fijado para dentro de un mes;
+deben hacerse, pues, sin retardo y apresuradamente todos los
+preparativos. Los ramos de la señora Prevost llegaron regularmente cada
+mañana; los encajes, las telas, los dijes afluyeron en seguida y fueron
+expuestos noche á noche en el salón, á los ojos de las alborotadas y
+celosas amigas. Fué preciso dar sobre todo esto, mi opinión y mis
+consejos. La señorita Margarita lo solicitaba con una especie de
+afectación cruel. Yo obedecía con agrado; luego entraba en mi torre,
+tomaba de un cajón secreto el despedazado pañuelo que con riesgo de mi
+vida había salvado y enjugaba mis ojos. ¡Cobardía aún! pero ¿qué hacer?
+La amo. La perfidia, la enemistad, errores irreparables, su orgullo y el
+mío, nos separaban para siempre. ¡Sea! ¡pero nada impedirá á este
+corazón vivir y morir por ella!
+
+Por lo que respecta al señor de Bevallan, no sentía odio alguno contra
+él; no lo merece. Es un alma vulgar pero inofensiva. Podía, á Dios
+gracias, recibir sin hipocresía las demostraciones de su trivial
+benevolencia y poner con tranquilidad mi mano entre las suyas; pero si
+su nula personalidad escapaba á mi odio, sentía con una angustia
+profunda, desgarradora, hasta qué punto aquel hombre era indigno de la
+encantadora criatura que poseería muy luego, y á quién jamás
+comprendería. Expresar el cúmulo de pensamientos amargos, de sensaciones
+sin nombre que sublevaban mi alma y que sublevan aún la imagen próxima
+de esta odiosa y desigual alianza, no lo podré, ni lo osaré jamás. El
+amor verdadero tiene algo de sagrado, que imprime un carácter
+sobrehumano á los dolores como á las alegrías que nos da. Hay en la
+mujer que se ama no sé qué divinidad, cuyo secreto parece que uno solo
+posee, que sólo á uno pertenece y cuyo velo no puede ser tocado por una
+mano extraña, sin hacernos sentir un horror que no se parece á otro
+alguno: el estremecimiento de un sacrilegio. ¡No es solamente un bien
+precioso que se nos arrebata; es un altar que se profana en nosotros, un
+misterio que se viola, un Dios que se ultraja! ¡Ved ahí los celos, al
+menos los míos! Creía muy sinceramente, que sólo yo en el mundo tenía
+ojos, inteligencia y corazón, capaces de ver, de comprender y de adorar
+en todas sus perfecciones la belleza de ese ángel, que con cualquier
+otro se hallaría como extraviada y perdida, que estaba destinada á mí
+solo, en cuerpo y alma, por toda la eternidad. Sentía este orgullo
+inmenso, bastante expiado ya por un inmenso dolor.
+
+Sin embargo, un demonio burlón murmuraba á mi oído que según todas las
+previsiones de la humana discreción, Margarita hallaría más paz y
+felicidad real en la amistad templada de un marido razonable, que en la
+pasión real de un esposo caballeresco. ¿Será esto verdad, será esto
+posible? ¡Yo no lo creo! Tendrá la paz: sea; pero al fin la paz no es la
+última palabra de la vida, el símbolo supremo de la felicidad. Si
+bastara no sufrir y petrificarse el corazón para ser dichoso, muchas
+gentes que no lo merecen lo serían. A fuerza de razón y de prosa, se
+acaba por difamar á Dios y degradar su obra. Dios da la paz á los
+muertos, la pasión á los vivos. Hay en la vida, al lado de la vulgaridad
+de los intereses cotidianos, á la que no tengo la niñería de pretender
+escapar, una poesía permitida. ¿Qué digo?... ordenada. Es la revelación
+del alma dotada de la inmortalidad. Es preciso que esa alma se sienta y
+se revele algunas veces, sea por transportes más allá de lo real, por
+aspiraciones más allá de lo posible, ó por tempestades ó por lágrimas.
+Si hay un sufrimiento que vale más que la dicha, ó más bien que es la
+dicha misma, es el de una criatura viviente que conoce todas las
+turbaciones del corazón y todas las quimeras del pensamiento, y que
+divide estos nobles tormentos con un corazón igual, y un fraternal
+pensamiento... Ved ahí el drama que cada uno tiene el derecho, ó para
+decirlo todo, el deber, de introducir en su vida, si tiene el título de
+hombre y quiere justificarlo.
+
+Por lo demás, la pobre niña no gozará esta misma paz tan ponderada. Que
+la unión de dos corazones inertes y de dos imaginaciones heladas
+engendre el reposo de la nada, lo concedo; pero la unión de la vida y de
+la muerte no puede sostenerse sin una violencia horrible y sin perpetuas
+amarguras.
+
+En medio de estas íntimas miserias, cuya intensidad se redobla cada día,
+sólo hallaba algún consuelo al lado de mi pobre y vieja amiga la
+señorita de Porhoet. Ella ignoraba ó fingía ignorar el estado de mi
+corazón, pero, en alusiones encubiertas, y tal vez involuntarias, posaba
+ligeramente sobre mis llagas sangrientas la mano delicada é ingeniosa de
+la mujer.
+
+Hay, por otra parte, en esa alma, viviente emblema de la resignación y
+el sacrificio, y que parece flotar sobre la tierra, un desinterés, una
+tranquilidad y una dulce firmeza, que se derramaban sobre mí. Llegué á
+comprender su inocente locura, y aun asociarme á ella con una especie de
+ingenuidad. Inclinado sobre mi álbum encerrábame con ella durante largas
+horas en su catedral, y respiraba allí por un momento los vagos perfumes
+de una ideal serenidad.
+
+Iba también á buscar casi todos los días en la casa de la anciana
+señorita, otro género de distracción. No hay trabajo al que el hábito
+deje de prestar algún encanto. Para no hacer sospechar á la señorita de
+Porhoet la pérdida definitiva de su pleito, proseguía regularmente la
+exploración de sus archivos de familia. Descubría por intervalos en
+aquella selva de tradiciones y leyendas, rasgos de costumbres que
+despertaban mi curiosidad y transportaban por un momento mi imaginación
+á los tiempos pasados, lejos de la desconsoladora realidad. La señorita
+de Porhoet, cuyas ilusiones eran sostenidas por mi perseverancia, me
+atestiguaba una gratitud que poco merecía, pues había acabado por hallar
+en aquel estudio, en adelante sin utilidad positiva, un interés que
+pagaba mi trabajo y que proporcionaba un solaz saludable á mis pesares.
+
+Entretanto, á medida que el término fatal se aproximaba, la señorita
+Margarita perdía la vivacidad febril de que había parecido animada desde
+el día en que el matrimonio quedó definitivamente arreglado. Recaía al
+menos por instantes, en su actitud familiar de otro tiempo, de dolencia
+pasiva y sombría meditación. Sorprendí una ó dos veces sus miradas
+clavadas sobre mí con una especie de perplejidad extraordinaria. La
+señora de Laroque, por su parte, me miraba á menudo con aire de
+inquietud y de indecisión, como si hubiera deseado y temido al mismo
+tiempo, entablar conmigo alguna conversación penosa. Anteayer, la
+casualidad hizo que me hallase solo con ella en el salón, habiendo
+salido bruscamente la señorita Helouin para dar una orden. La
+conversación indiferente en que nos hallábamos comprometidos cesó al
+instante como por un secreto acuerdo; después de un corto intervalo de
+silencio:
+
+--Señor--me dijo la señora de Laroque con acento penetrado,--deposita
+usted muy mal sus confidencias.
+
+--¡Mis confidencias, señora! No puedo comprenderla. A excepción de la
+señorita de Porhoet, nadie en el castillo ha recibido de mí, ni la
+sombra de una confidencia.
+
+--¡Ay!--respondió--quiero creerlo... lo creo... pero no es bastante.
+
+En el mismo instante entró la señorita Helouin, y todo quedó concluído.
+
+Al día siguiente, es decir, ayer muy temprano, había partido á caballo
+para vigilar en los alrededores el corte de algunos bosques. A eso de
+las cuatro de la tarde volví en dirección al castillo, cuando en un
+brusco recodo del camino halléme súbitamente de frente á frente con la
+señorita Margarita. Estaba sola. Disponíame á pasar, saludándola; pero
+ella detuvo su caballo.
+
+--¡Qué bello día de otoño, señor!--me dijo.
+
+--Sí, señorita. ¿Se pasea usted?
+
+--Ya lo ve. Uso de mis últimos momentos de independencia... y aun abuso,
+pues me siento algo aburrida de mi soledad... Pero Alain es necesario en
+casa... Mi pobre Mervyn está cojo... ¿Quiere usted reemplazarlos, por
+ventura?
+
+--Con el mayor gusto. ¿Adónde va usted?
+
+--No lo sé... tenía la idea de llegar hasta la torre d'Elven.--Y
+señalaba con la punta de su látigo una cumbre brumosa que se elevaba á
+la derecha del camino.--Creo--agregó--que jamás ha hecho usted esa
+peregrinación.
+
+--Es cierto. A menudo he tenido tentación de hacerla, pero sin saber por
+qué, la he aplazado hasta ahora.
+
+--¡Pues bien! eso nos viene perfectamente, pero es ya bastante tarde, y
+si gusta, es preciso apresurarse un poco.
+
+Volví la brida y partimos al galope.
+
+Mientras corríamos trataba de explicarme aquella inesperada fantasía,
+que no dejaba de parecerme un poco premeditada. Supuse que el tiempo y
+la reflexión habrían podido atenuar en el espíritu de la señorita
+Margarita la primera impresión de las calumnias que me habían levantado.
+Aparentemente había acabado por concebir algunas dudas sobre la
+veracidad de la señorita Helouin que se habían comprobado con la
+casualidad, para ofrecerme bajo una forma disfrazada una especie de
+reparación que se creía deberme.
+
+En medio de las preocupaciones que entonces me asaltaban, daba escasa
+importancia al fin particular que nos proponíamos en aquel extraño
+paseo. Sin embargo, había oído á menudo citar á mi alrededor á la torre
+d'Elven, como una de las ruinas más interesantes del país, y jamás había
+recorrido ninguno de los dos caminos que de Rennes ó de Joselyn se
+dirigen hacia el mar, sin contemplar con ávida mirada esa masa indecisa,
+que se ve sobresalir en medio de los lejanos eriales como una enorme
+piedra levantada; pero el tiempo y la ocasión me habían faltado.
+
+La aldea d'Elven que atravesamos, aflojando un poco nuestra carrera, da
+una idea verdaderamente pasmosa de lo que podía ser una villa de la edad
+media. La forma de las casas, bajas y sombrías, no ha cambiado desde
+hace cinco siglos. Cree uno soñar, cuando uno mira por esos anchos
+huecos ovalados y sin marco, que ocupan el lugar de ventanas, aquellos
+grupos de mujeres de salvaje mirada y traje escultural, que en la sombra
+hilan su copo conversando en voz baja y en lengua desconocida. Parece
+que aquellos parduscos espectros acaban de dejar sus losas funerarias,
+para ejecutar entre sí alguna escena de otras edades, cuyo único testigo
+viviente somos nosotros. Esto causa una especie de opresión. La poca
+vida que á nuestro alrededor se manifiesta en la única calle de la
+villa, presenta el mismo carácter de extrañeza y de arcaísmo fielmente
+conservado de un mundo desvanecido.
+
+A poca distancia d'Elven, tomamos un camino extraviado que nos condujo á
+la cumbre de una árida colina. Desde allí percibimos distintamente,
+aunque á mucha distancia, el coloso feudal, dominando frente á nosotros
+en una altura poblada de árboles. El erial en que nos hallábamos, bajaba
+por una escarpada pendiente hacia unas praderas pantanosas guarnecidas
+por una espesa selva. Descendimos por la parte contraria y nos hallamos
+muy luego internados en los bosques. Seguimos entonces una estrecha
+calzada, cuyo empedrado desunido y escabroso ha debido resonar bajo el
+pie herrado de nuestros caballos. Desde largo tiempo había dejado de ver
+la torre d'Elven, cuya posición ni aun podía conjeturar, cuando se
+apareció repentinamente entre el follaje, levantándose á dos pasos de
+nosotros, con la prontitud de una aparición. Esta torre no está
+arruinada; conserva hoy toda su altura primitiva, que pasa de cien
+pies, y las hiladas regulares de granito que componen el magnífico
+aparato octogonal, le dan el aspecto de un trozo formidable cortado
+ayer, por el más puro cincel. Nada más imponente, más orgulloso ni más
+sombrío que este viejo torreón, impasible en medio de los tiempos, y
+aislado en la espesura de los bosques. Arboles de gigantesca altura han
+brotado en los profundos fosos que lo rodean, y su cima alcanza apenas á
+los huecos de las ventanas más bajas. Esta vegetación gigantesca, en que
+se pierde confusamente la base del edificio, acaba de darle un color de
+fantástico misterio. En esta soledad, en medio de las selvas, á la faz
+de aquella masa de extraña arquitectura que surge repentinamente,
+imposible es no pensar en esas torres encantadas donde algunas bellas
+princesas duermen un sueño secular.
+
+--Hasta este día--me dijo la señorita Margarita, á quien yo trataba de
+comunicar mis impresiones,--ahí tiene usted todo lo que conozco de ella,
+pero si le interesa despertar á la princesa, podemos entrar. Por lo que
+he averiguado, hay siempre en estos alrededores un pastor ó pastora, que
+tiene la llave. Atemos nuestros caballos y pongámonos en su busca, usted
+del pastor y yo de la pastora.
+
+Los caballos fueron encerrados en un pequeño cercado vecino á las
+ruinas, y la señorita Margarita y yo nos separamos un momento para hacer
+una especie de batida en los alrededores. Tuvimos el pesar de no hallar
+ni al pastor ni á la pastora. Nuestro deseo de visitar el interior de la
+torre, creció entonces naturalmente con el atractivo del fruto
+prohibido, y pasamos á la ventura un puente echado sobre los fosos. Con
+viva satisfacción nuestra, la maciza puerta de la torre no estaba
+cerrada: sólo tuvimos que empujarla para penetrar en un reducido
+vestíbulo, obscuro, obstruído por las ruinas y que podía en otro tiempo
+haber servido de cuerpo de guardia; de allí pasamos á una vasta sala
+casi circular, cuya chimenea conserva aún sobre su escudo las armas de
+las cruzadas; una ancha ventana abierta á nuestro frente y atravesada
+por la cruz simbólica, netamente cortada en la piedra, iluminaba la
+región interior de aquel recinto, en tanto que la mirada se perdía en la
+sombra incierta de las altas bóvedas casi hundidas. Al ruido de nuestros
+pasos, voló de esta obscuridad una multitud de pájaros invisibles y
+sacudieron sobre nuestras cabezas el polvo de los siglos. Subiendo sobre
+los bancos de granito que se hallan dispuestos á uno y otro lado de la
+pared en forma de gradas, pudimos desde el alféizar de la ventana echar
+una ojeada al exterior sobre la profundidad de los fosos y partes
+arruinadas de la fortaleza; pero habíamos notado desde nuestra entrada
+las primeras gradas de una escalera practicada en el espesor de la
+muralla, y sentíamos una prisa infantíl por llevar adelante nuestros
+descubrimientos. Emprendimos la ascensión; yo abrí la marcha y la
+señorita Margarita me siguió valientemente, entendiéndose, como podía,
+con sus largos vestidos. De lo alto de la plataforma, el panorama es
+inmenso y delicioso. Las suaves tintas del crepúsculo sombreaban en ese
+mismo instante el océano de follaje medio dorado por el otoño; los
+sombríos pantanos, los verdes prados y los horizontes de entrecruzadas
+pendientes que se mezclaban y sucedían bajo nuestros ojos hasta la más
+lejana extremidad. En presencia de este paisaje grandioso, triste é
+infinito, sentíamos la paz de la soledad, el silencio de la noche y la
+melancolía de los tiempos pasados, descender á la vez como un encanto
+poderoso sobre nuestros espíritus y nuestros corazones. Esa hora de
+contemplación común, de emociones divididas, de profunda y pura
+voluptuosidad era, sin duda, la última que me fuera dado vivir á su
+lado, y me extasiaba con una violencia de sensibilidad casi dolorosa.
+Por lo que hace á Margarita, no sé lo que pasaba: habíase sentado sobre
+el borde del parapeto, miraba á lo lejos y callaba. Yo no oía sino el
+soplo un poco precipitado de su aliento.
+
+No podré decir cuántos instantes se pasaron de este modo. Cuando los
+vapores se condensaron en la parte superior de las praderas más bajas, y
+los últimos horizontes comenzaron á borrarse en la sombra creciente,
+Margarita se levantó.
+
+--¡Vamos--dijo á media voz, y como si una cortina hubiese caído sobre
+algún sentido espectáculo--esto acabó!--Luego, comenzó á descender y yo
+la seguí.
+
+Cuando quisimos salir de la torre, grande fué nuestra sorpresa al hallar
+cerrada la puerta. Al parecer, el joven guardián, ignorando nuestra
+presencia, había dado vuelta á la llave, mientras nos hallábamos en la
+plataforma. La primera impresión fué la de la alegría. La torre era
+decididamente una torre encantada. Hice algunos esfuerzos vigorosos para
+romper el encanto; pero el pestillo enorme de la antigua cerradura
+estaba sólidamente asegurado en el granito y tuve que renunciar á
+desprenderlo. Volví entonces mis ataques contra la puerta misma; pero
+los goznes macizos y los tableros de encina chapeados de hierro,
+opusiéronme la resistencia más invencible. Dos ó tres morrillos que tomé
+de los escombros y lancé contra el obstáculo, no consiguieron sino
+hacer vacilar la bóveda y destacar de ella algunos fragmentos, que
+vinieron á caer á nuestros pies. Corrí entonces á la ventana y dí
+algunos gritos, á los que nadie respondió. Durante diez minutos, los
+renové de instante en instante con el mismo éxito, al mismo tiempo que
+aprovechábamos apresuradamente las últimas luces del día para explorar
+minuciosamente todo el interior de la torre; pero excepto la puerta, que
+se hallaba como murada para nosotros, y la gran ventana, que un abismo
+de cerca de treinta pies separaba del fondo de los fosos, no pudimos
+descubrir salida alguna.
+
+Entretanto, la noche acababa de caer sobre los campos, y las tinieblas
+habían invadido la vieja torre. Algunos reflejos de luna penetraban
+solamente por el alféizar de la ventana y blanqueaban oblicuamente la
+piedra de las gradas. La señorita Margarita, que poco á poco había
+perdido toda apariencia de buen humor, dejó aún de responder á las
+conjeturas más ó menos verosímiles con que trataba de engañar sus
+inquietudes. Mientras ella se mantenía en la sombra, silenciosa é
+inmóvil, yo estaba sentado en plena claridad sobre la grada más próxima
+á la ventana: desde allí arrojaba aún por intervalos un grito de
+llamada; pero para decir la verdad, á medida que el éxito de mis
+esfuerzos se hacía más incierto, me sentía presa de una alegría
+irresistible. Veía en efecto, realizarse, para mí, repentinamente, el
+sueño más eterno y más imposible de los amantes; me hallaba encerrado en
+el fondo de un desierto y en la más estrecha soledad, con la mujer que
+amaba. ¡Por largas horas no habría allí, sino ella y yo en el mundo,
+sino su vida y la mía! Pensaba en todos los testimonios de dulce
+protección y de tierno respeto, que iba á tener el derecho y el deber de
+prodigarla; representábame, sus temores calmados, su confianza, su
+sueño; me decía con un encanto profundo, que aquella noche afortunada,
+si no podía darme el amor de aquella criatura querida, iba al menos á
+asegurarme para siempre su más inquebrantable estimación.
+
+Cuando me abandonaba con todo el egoísmo de la pasión á mi secreto
+éxtasis, del que es fácil se dibujara algún reflejo en mi fisonomía, fuí
+despertado repentinamente por estas palabras, que me eran dirigidas con
+voz sorda y en un tono de afectada tranquilidad:
+
+--¿Señor Marqués de Champcey, ha habido muchos cobardes en su familia
+antes que usted?
+
+Levantéme y volví á caer de nuevo sobre el banco de piedra, clavando
+una mirada estúpida en las tinieblas en que entreveía vagamente el
+contorno de la joven. Una sola idea se me ocurrió, pero una idea
+terrible; era que el miedo y el pesar la turbaran el cerebro y que fuera
+á enloquecer.
+
+--¡Margarita!--exclamé sin saber lo que decía.
+
+Esta palabra acabó sin duda de irritarla.
+
+--¡Dios mío! qué odioso es esto--replicó.--¡Qué cobarde, sí, lo repito,
+qué cobarde!
+
+La verdad empezaba á manifestarse á mi espíritu. Descendí uno de los
+escalones.
+
+--¿Qué es lo que hay, pues?--le dije fríamente.
+
+--Es usted--respondió con una brusca vehemencia--quien ha pagado á ese
+hombre, á ese niño, ó lo que sea, para que nos aprisione en esta
+miserable torre. Mañana estaré perdida... deshonrada en la opinión y no
+podré pertenecer sino á usted. He ahí su cálculo, ¿no es verdad? Pero
+éste, se lo aseguro, no tendrá mejor éxito que los otros. Me conoce aún
+muy imperfectamente si cree que no preferiría el deshonor, el claustro,
+la muerte, todo, á la abyección de ligar mi mano y mi vida con la suya.
+Y aun cuando este ardid infame tuviera éxito, aun cuando tuviese la
+debilidad, que ciertamente no tendré, de entregarle mi persona, y lo
+que le importa más, mi fortuna, en cambio de ese bello rasgo de astucia,
+¿qué especie de hombre es usted? Dígame, ¿de qué fango ha salido, para
+querer una fortuna y una mujer adquiridos á ese precio? ¡Ah! hasta
+gracias debe darme de que no acceda á sus deseos. Son imprudentes,
+créamelo, pues si alguna vez la vergüenza pública me arrojara en sus
+brazos le despreciaría de tal modo, que aplastaría su corazón. Sí, aun
+cuando fuese tan duro, tan helado como estas piedras, yo le sacaría
+sangre... yo le haría brotar lágrimas.
+
+--Señorita--dije con toda la calma de que pude disponer--le suplico que
+se recobre, que vuelva á la razón. Le aseguro por mi honor, que me
+ultraja. Tenga á bien reflexionarlo. Sus suposiciones no reposan sobre
+ninguna verosimilitud. Yo no he podido preparar de ninguna manera la
+perfidia de que me acusa, y sobre todo, aunque lo hubiera podido,
+¿cuándo le he dado el derecho de creerme capaz de ello?
+
+--Todo cuanto sé de usted me da ese derecho--exclamó cortando el aire
+con su látigo.--Es menester que le diga una vez por todas, lo que tengo
+en el alma, hace largo tiempo. ¿Qué ha venido á hacer á nuestra casa
+bajo un nombre, y bajo un carácter supuesto? Mi madre y yo éramos
+dichosas, estábamos tranquilas; usted nos ha traído una confusión, un
+desorden y pesares, que nosotras no conocíamos. Para alcanzar su fin,
+para reparar las brechas de su fortuna, ha usurpado nuestra confianza,
+ha hecho trizas nuestro reposo, ha jugado con nuestros sentimientos más
+puros, más verdaderos y más sagrados, ha estropeado y destrozado
+nuestros corazones sin piedad. Vea ahí lo que ha hecho, ó querido hacer,
+poco importa. Pues bien, debo decir que estoy profundamente cansada y
+herida de todo esto; se lo aseguro. Y cuando en este momento acaba de
+ofrecerme en prenda, su honor de gentilhombre, que le ha permitido hacer
+tantas cosas indignas, tengo sin duda el derecho de no creer en él, y no
+creo.
+
+Yo estaba fuera de mí: tomé sus dos manos en un transporte de violencia
+que la dominó:
+
+--¡Margarita, pobre hija mía!... ¡escúcheme! ¡La amo, es cierto, y jamás
+amor más ferviente, más desinteresado, ni más santo, ardió en el corazón
+de un hombre! Pero usted también me ama... ¡Me ama, desgraciada! y sin
+embargo, me mata... Habla de corazón triturado y destrozado... ¡Ah! ¿y
+qué hace usted con el mío? Él le pertenece: yo se lo abandono, pero en
+cuanto á mi honor, lo guardo... está intacto... y antes de poco le
+forzaré á reconocerlo... Y sobre ese honor, le juro que si muero me
+llorará; y que si vivo, jamás... por mucho que la adore... aun cuando la
+viese de rodillas ante mí, jamás sería mi esposa, á menos que usted
+fuese tan pobre como yo, ó yo tan rico como usted. Y ahora, proceda.
+¡Pida á Dios milagros porque ya es tiempo!
+
+La rechacé entonces bruscamente lejos del alféizar de la ventana y me
+lancé sobre las gradas superiores: había concebido un proyecto
+desesperado que ejecuté en el instante con la precipitación de una
+verdadera demencia. Como he dicho antes, la cima de las hayas y de las
+encinas, que se levantan en los fosos de la torre se elevan hasta el
+nivel de la ventana. Con ayuda de mi látigo doblado, atraje á mí la
+extremidad de las ramas más próximas, tomé una á la ventana y me lancé
+en el vacío. Oí mi nombre, arriba de mi cabeza ¡Máximo! proferido
+repentinamente con un grito desgarrador. Las ramas de que me había
+agarrado se inclinaron en toda su largura hacia el abismo: hubo un
+crujido siniestro; estallaron bajo mi peso, y caí rudamente sobre el
+suelo.
+
+Supongo que la naturaleza fangosa del terreno amortiguó la violencia del
+choque, pues me sentí vivo aunque herido. Uno de mis brazos había dado
+sobre el declive de material del cimiento y sentía un dolor tan agudo,
+que mi corazón desfallecía. Experimenté un corto aturdimiento. Fuí
+despertado por la voz desesperada de Margarita.
+
+--¡Máximo! ¡Máximo! por favor, por piedad, en nombre de Dios, hábleme,
+perdóneme.--Me levanté y la vi en el hueco de la ventana, en medio de
+una aureola de pálida luz, con la cabeza desnuda, los cabellos caídos,
+la mano crispada sobre el travesaño de la cruz, y los ojos ardientemente
+fijos sobre el sombrío precipicio.
+
+--No tema nada--le dije.--No me he hecho mal alguno. Tenga solamente
+paciencia por una ó dos horas. Deme el tiempo de ir hasta el castillo,
+es lo más seguro. Esté cierta que guardaré el secreto, y salvaré su
+honor, como acabo de salvar el mío.
+
+Salí penosamente de los fosos y fuí á tomar mi caballo. Servíme de mi
+pañuelo para suspender y fijar mi brazo izquierdo, que me era
+enteramente inútil y me hacía sufrir mucho. Gracias á la claridad de la
+noche hallé fácilmente el camino. Una hora después llegaba al castillo.
+Se me dijo que el doctor Desmarest estaba en el salón. Me apresuré á
+presentarme á él, y hallé allí como una docena de personas, cuyo
+continente acusaba su estado de preocupación y de alarma.
+
+--Doctor--dije alegremente al entrar--mi caballo acaba de asustarse de
+su sombra, me ha tirado en el camino, y creo tener el brazo izquierdo
+estropeado. ¿Quiere usted verlo?
+
+--¿Cómo estropeado?--dijo el señor Desmarest, después de desatar el
+pañuelo--si lo tiene completamente roto, ¡pobre hijo mío!
+
+La señora de Laroque arrojó un débil grito y se aproximó á mí.--Vaya,
+que esta es una noche de desgracias--dijo.
+
+Fingí sorprenderme.
+
+--¡Pues qué! ¿hay alguna otra cosa aún?--exclamé.
+
+--Dios mío, temo que haya sucedido alguna desgracia á mi hija. Salió á
+caballo a las tres, son las ocho, y aún no ha vuelto.
+
+--La señorita Margarita... pero si la he encontrado...
+
+--¿Cómo... dónde, cuándo? perdón, señor, pero es la angustia de una
+madre.
+
+--La he encontrado en el camino, á eso de las cinco. Nos hemos cruzado.
+Ella me dijo, que pensaba llegar hasta la torre d'Elven.
+
+--¡A la torre d'Elven! Se habrá extraviado en los bosques. Es preciso ir
+á buscarla prontamente. Que se den las órdenes.
+
+El señor de Bevallan pidió en el momento caballos. Yo afecté al
+principio querer reunirme á la cabalgata, pero la señora de Laroque y el
+doctor me lo prohibieron enérgicamente, y me dejé persuadir sin trabajo
+de que me era necesario tomar mi lecho, del que á la verdad tenía gran
+necesidad. El señor Desmarest, después de haberme hecho una primera
+cura, montó en carruaje con la señora de Laroque, que iba á esperar en
+la villa d'Elven, el resultado de las pesquisas, que el señor de
+Bevallan debía dirigir en las inmediaciones de la torre.
+
+Eran cerca de las diez cuando Alain vino á anunciarme que la señorita
+Margarita había sido hallada. Me contó la historia de su aprisionamiento
+sin omitir ningún detalle, salvo como es de suponer, los que sólo la
+joven y yo debíamos conocer. La aventura me fué muy pronto confirmada
+por el doctor, en seguida por la señora de Laroque en persona, que
+vinieron sucesivamente á visitarme, y tuve la satisfacción de comprender
+que no se tenía sospecha alguna de la verdad.
+
+He pasado toda la noche renovando con la más fatigosa perseverancia, y
+en medio de las más extravagantes complicaciones del sueño y de la
+fiebre, mi peligroso salto desde lo alto de la ventana del torreón. No
+podía sosegarme. A cada instante, la sensación del vacío me subía á la
+garganta, y me despertaba sobresaltado. En fin, llegó el día y me calmé.
+A las ocho, vi entrar á la señorita de Porhoet que se instaló á mi
+cabecera, con su tejido en la mano. Ella ha hecho los honores de mi
+cuarto á los visitantes, que se han sucedido todo el día. La señora de
+Laroque fué la primera que vino después de mi vieja amiga. Cuando me
+apretaba con una presión prolongada la mano que le tendí, vi deslizarse
+dos lágrimas sobre sus mejillas. ¿Habría recibido las confidencias de su
+hija?
+
+La señorita de Porhoet me ha hecho saber que el anciano señor Laroque se
+halla en cama desde ayer. Ha tenido un ligero ataque de parálisis. Hoy
+ha perdido el habla y su estado da serias inquietudes. Se ha resuelto
+apresurar el matrimonio. El señor Laubepin ha sido llamado de París; se
+le espera mañana y el contrato será firmado al día siguiente bajo su
+dirección.
+
+Esta noche he podido estar de pie algunas horas; pero si he de creer al
+señor Desmarest, he hecho muy mal en escribir con mi fiebre, y soy un
+solemne bestia.
+
+
+
+
+3 de octubre.
+
+
+Parece verdaderamente que un poder maligno se empeñara en inventar las
+pruebas más singulares y más crueles para presentarlas sucesivamente á
+mi conciencia y á mi corazón.
+
+No habiendo llegado el señor Laubepin esta mañana, la señora de Laroque
+me ha hecho pedir algunas instrucciones que le eran necesarias para
+arreglar las bases previas del contrato, el cual como ya he dicho, debe
+ser firmado mañana. Estando condenado á permanecer aún durante algunos
+días en mi habitación, supliqué á la señora de Laroque que me enviara
+los títulos y los documentos particulares que se hallan en poder de su
+padre político y que me eran indispensables para resolver las
+dificultades que se me habían indicado. Se me remitieron dos ó tres
+cajones llenos de papeles, sacados secretamente del gabinete del señor
+Laroque, aprovechando de un momento en que el anciano dormía, pues se
+había mostrado siempre muy celoso de su archivo secreto. En la primera
+pieza que me cayó á mano, el nombre de mi familia, muchas veces
+repetido, hirió bruscamente mis ojos y solicitó mi atención con un
+poder irresistible. He aquí el texto literal de esta pieza:
+
+A MIS HIJOS
+
+«El nombre que os lego, y que he honrado, no es el mío. Mi padre se
+llamaba Savage. Era regidor de una plantación en la isla, entonces
+francesa, de Santa Lucía, perteneciente á una rica y noble familia del
+Delfinado, la de los Champcey d'Hauterive. En 1793 mi padre murió y yo
+heredé, aunque muy joven, la confianza que los Champcey habían
+depositado en él. Hacia el fin de este funesto año, las Antillas
+francesas fueron tomadas por los ingleses, ó les fueron entregadas por
+los colonos insurgentes. El Marqués de Champcey d'Hauterive (Santiago
+Augusto), á quien las órdenes de las convenciones no habían alcanzado
+todavía, mandaba entonces la fragata _Thetis_ y hacía tres años cruzaba
+aquellos mares. Un gran número de colonos franceses esparcidos en las
+Antillas, habían llegado á realizar sus fortunas, amenazadas á cada
+instante. Estos se habían entendido con el comandante Champcey para
+organizar una flotilla de ligeros transportes, á la que habían
+trasladado sus bienes, y que debía emprender su vuelta á la patria bajo
+la protección de los cañones de la _Thetis_. Desde largo tiempo, en
+previsión de desastres inminentes, yo había recibido la orden y el poder
+para vender á cualquier precio la plantación que administraba desde la
+muerte de mi padre. En la noche del 14 de noviembre de 1793, montaba
+solo en un pequeño bote en la punta de Morne au Sable y abandonaba
+furtivamente á Santa Lucía, ocupada ya por el enemigo. Llevaba en papel
+inglés y en guineas el precio que había podido sacar por la plantación.
+El señor de Champcey, gracias al conocimiento minucioso que tenía de
+estos parajes, había podido engañar al crucero inglés y refugiarse en el
+paso difícil y desconocido de Crossilot. Tenía orden de reunirme allí
+aquella misma noche, y sólo esperaba mi llegada á bordo, para salir de
+este paso con la flotilla que escoltaba, y dirigir su proa á Francia. En
+el trayecto tuve la desgracia de caer en manos de los ingleses. Estos
+maestros en traición, me dieron á elegir entre ser fusilado en el acto,
+ó venderles, mediante el millón de que era portador y que me
+abandonaban, el secreto del paso en que se abrigaba la flotilla. Yo era
+joven, la tentación era demasiado fuerte; una media hora después, la
+_Thetis_ era echada á pique, la flotilla tomada, y el señor de Champcey
+gravemente herido. Pasé un año; un año sin sueño. Yo me enloquecía, y
+resolví hacer pagar al inglés maldito los remordimientos que me
+despedazaban. Pasé á la Guadalupe, cambié mi nombre y consagré la mayor
+parte del precio de mi delito á la compra de un brick armado, y corrí
+sobre los ingleses. He lavado durante quince años en su sangre y con la
+mía la mancha que en una hora de debilidad había arrojado sobre el
+pabellón de mi patria. Si bien más de las tres cuartas partes de mi
+fortuna actual ha sido adquirida en gloriosos combates, no por eso es
+otro su origen que el que acabo de indicar.
+
+»Al volver á Francia, en mi vejez, me informé de la situación de los
+Champcey d'Hauterive: era dichosa y opulenta. Continué guardando un
+profundo silencio. ¡Que mis hijos me perdonen! No he podido hallar
+valor, mientras he vivido, para sonrojarme en su presencia; pero la
+muerte debe entregarles este secreto, del que usarán según las
+inspiraciones de su conciencia. Por mi parte, sólo tengo una súplica que
+hacerles: habrá, tarde ó temprano, una guerra entre la Francia y su
+vecina del otro lado del Canal; nos odiamos demasiado; será menester
+reñir; que nosotros los traguemos ó que ellos nos traguen. Si esta
+guerra estallara viviendo alguno de mis hijos ó de mis nietos, deseo que
+donen al Estado una corbeta armada y equipada, con la condición de que
+se llame _La Savage_ y la mande un bretón. A cada andanada que descargue
+sobre la costa de Inglaterra, mis huesos se estremecerán de contento en
+su tumba.--_Ricardo Savage_, conocido por _Laroque_.»
+
+Los recuerdos que despertó repentinamente en mi imaginación esta
+espantosa confesión, me confirmaron su exactitud. Había oído contar
+veinte veces á mi padre, con una mezcla de orgullo y de amargura, el
+rasgo de la vida de mi abuelo á que se hacía alusión en ella. Solamente
+que se creía en mi familia que Ricardo Savage, cuyo nombre tenía muy
+presente, había sido la víctima y no el promotor de la traición, ó de la
+casualidad que había entregado al comandante de la _Thetis_.
+
+Me expliqué entonces las singularidades que á menudo me habían llamado
+la atención en el carácter del viejo marino, y en particular su actitud
+tímida y pensativa cuando se hallaba frente á frente conmigo. Mi padre
+había dicho siempre que yo era un vivo retrato de mi abuelo, el Marqués
+Santiago, y sin duda, algunos resplandores de esta semejanza penetraban
+de tiempo en tiempo, atravesando las nubes de su cerebro, hasta la
+conciencia confusa de aquel anciano.
+
+Apenas dueño de esta secreta revelación, caí en una horrible
+perplejidad. Por mi parte, sólo sentí un débil rencor contra este
+infortunado, en quien las flaquezas del sentido moral habían sido
+purgadas por una larga vida de arrepentimiento, y por una pasión de
+desesperación y de odio, que no carecía de grandeza. Yo mismo no podía
+respirar, sin una especie de admiración, el soplo salvaje que anima aún
+estas líneas trazadas por una mano culpable, pero heroica. Entretanto,
+¿qué debía yo hacer de este terrible secreto? Lo que se me ocurrió de
+pronto, fué el pensamiento de que él destruía todo obstáculo entre
+Margarita y yo, que en adelante aquella fortuna que nos había separado
+debía ser entre nosotros un lazo casi obligatorio, pues yo sólo en el
+mundo podía legitimarla, dividiéndola. A la verdad, este secreto no era
+mío, y aun cuando la más inocente de las casualidades me lo hubiera
+hecho conocer, puede ser que la estricta probidad exigiese que lo dejara
+llegar en su hora, á las manos á que está destinado; ¡pero cómo, si
+esperando ese momento el mal irreparable se consumiría! ¡Los lazos más
+indisolubles nos separarían! ¡La piedra de la tumba iba á caer para
+siempre sobre mi amor, sobre mis esperanzas, sobre mi corazón
+inconsolable! ¿Y lo soportaría cuando podía impedirlo con una sola
+palabra? Y estas pobres mujeres, el día en que la fatal verdad haga
+sonrojar sus frentes, es muy probable dividirán conmigo mis pesares y mi
+desesperación. Y exclamarán las primeras: ¡Ah! si lo sabía usted ¿por
+qué no había hablado?
+
+Pues bien; ni hoy, ni mañana, ni nunca: si sólo de mí depende, la
+vergüenza no sonrojará estas dos nobles frentes. Yo no compraré mi
+felicidad á precio de su humillación. Este secreto que sólo yo poseo,
+que ese anciano mudo para siempre, no puede él mismo traicionar, ya no
+existe; la llama lo ha devorado.
+
+Lo he pensado bien. Comprendo lo que me he atrevido á hacer. Era un
+testamento, una acta sagrada y la he destruido. Además, no era yo sólo
+el que ganaba. Estoy encargado de mi hermana, que hallaría en él una
+fortuna, y sin consultarla, mi mano la ha sumergido de nuevo en la
+pobreza. Sé todo esto; pero dos almas puras, elevadas y orgullosas, no
+serán deshonradas, ni aniquiladas bajo el peso de un crimen de que son
+inocentes. Había en esto un principio de equidad que me ha parecido
+superior á toda justicia literal. Si á mi vez he cometido un crimen, yo
+responderé de él... Pero esta lucha me ha destrozado y ya no puedo más.
+
+
+
+
+4 de octubre.
+
+
+El señor Laubepin llegó, en fin, ayer noche. Vino á apretarme la mano.
+Estaba preocupado, brusco y descontento. Hablóme brevemente del
+matrimonio que se preparaba.
+
+--Operación muy afortunada--dijo,--combinación muy laudable bajo todos
+respectos, en que la Naturaleza y la sociedad hallan á la vez las
+garantías que tienen el derecho de exigir semejantes circunstancias.
+Después de lo cual, joven--me dijo--le deseo una buena noche, mientras
+yo voy á ocuparme en despejar el terreno delicado de las convenciones
+preliminares, á fin de que el carro interesante del matrimonio llegue á
+su término sin inconvenientes.
+
+Hoy á la una del día se reunirán en el salón con el aparato y concurso
+acostumbrados, para proceder á la firma del contrato. Yo no podía
+asistir á esa fiesta, y bendije mi herida que me libraba de semejante
+suplicio. Escribía á mi querida Elena, á quien me esforzaba más que
+nunca á ofrecer mi alma entera, cuando á eso de las tres de la tarde,
+entraron en mi cuarto el señor Laubepin y la señorita de Porhoet. El
+señor Laubepin en sus frecuentes viajes al castillo de Laroque, no había
+podido dejar de apreciar las virtudes de mi venerable amiga y se ha
+formado, desde largo tiempo, entre los dos ancianos, una amistad
+platónica y respetuosa, cuyo carácter se esfuerza en vano el doctor
+Desmarest en desnaturalizar. Después de un cambio de ceremonias, de
+saludos y de reverencias interminables, tomaron las sillas que les
+presenté y ambos se pusieron á contemplarme con un aire de grave
+beatitud.
+
+--Y bien--pregunté--¿se terminó?
+
+--Se terminó--respondieron al mismo tiempo.
+
+--Muy bien--añadió la señorita de Porhoet.
+
+--Maravillosamente--agregó el señor Laubepin, añadiendo después de una
+pausa:--El Bevallan se fué al diablo.
+
+--Y la jovencita Helouin por el mismo camino--continuó la señorita de
+Porhoet.
+
+--¡Dios mío! ¿qué es lo que pasa?--dije, arrojando un grito de sorpresa.
+
+--Amigo mío--me respondió el señor Laubepin;--la unión proyectada
+presentaba todas las ventajas deseables, y habría asegurado, á no
+dudarlo, la felicidad común de los cónyuges, si el matrimonio fuera una
+asociación puramente comercial, pero está muy lejos de serlo. Mi deber,
+cuando mi concurso fué exigido en esta circunstancia interesante, era
+pues, consultar la inclinación de los corazones y las conveniencias de
+los caracteres, no menos que la proporción de las fortunas; pero creí
+observar desde luego, que el matrimonio que se preparaba tenía el
+inconveniente de no satisfacer á nadie, ni á mi excelente amiga la
+señora de Laroque, ni á la interesante novia, ni á los amigos más
+ilustrados de estas damas; á nadie, en fin, sino probablemente al novio,
+de quien me cuido mediocremente. Es verdad (debo esta nota á la señorita
+de Porhoet), es verdad--decía--que el novio es gentilhombre.
+
+--_Gentleman_, si le parece--interrumpió la señorita de Porhoet con un
+acento severo.
+
+--_Gentleman_--continuó el señor Laubepin, aceptando la enmienda:--pero
+es una especie de _gentleman_ que no me gusta.
+
+--Ni á mí--dijo la señorita de Porhoet.--Bellacos de esta especie,
+palafreneros sin costumbres, como éste, que vimos salir en el último
+siglo, dirigidos por el entonces Duque de Chartres, de las caballerizas
+inglesas para preludiar la revolución.
+
+--¡Oh, si no hubieran hecho más que preludiarla!--dijo sentenciosamente
+el señor Laubepin--se les perdonaría.
+
+--Le pido un millón de excusas, mi querido señor, pero hable. Por lo
+demás, no se trata de eso; tenga usted á bien continuar.
+
+--Pues bien--prosiguió el señor Laubepin,--viendo que en general se
+marchaba á esta boda como á un convoy fúnebre, busqué algún medio á la
+vez honorable y legal, si no de volver al señor de Bevallan su palabra,
+al menos de hacérsela recoger. El proceder era tanto más lícito, cuanto
+que en mi ausencia el señor de Bevallan había abusado de la
+inexperiencia de mi excelente amiga la señora de Laroque, y de la
+inexperiencia de mi colega de la villa vecina, para hacerse asegurar
+ventajas exorbitantes. Sin separarme de la letra de las convenciones,
+conseguí modificar sencillamente su espíritu. Sin embargo, el honor y la
+palabra dada me imponían límites que no pude ultrapasar. El contrato, á
+pesar de todo, quedaba aún suficientemente ventajoso para que un hombre
+dotado de alguna elevación de espíritu y animado de una verdadera
+ternura por su futura, pudiese aceptarlo con confianza. ¿El señor de
+Bevallan, sería hombre capaz de ello? Debimos correr riesgo. Le aseguro
+que no dejaba de hallarme conmovido, cuando comencé esta mañana, ante un
+imponente auditorio, la lectura de esta acta irrevocable.
+
+--Por mi parte--interrumpió la señorita de Porhoet--no tenía una sola
+gota de sangre en las venas. La primera parte del contrato, era tan
+conveniente para el enemigo, que lo creí todo perdido.
+
+--Sin duda, señorita; pero como decimos nosotros entre augures, el
+veneno está en la cola, _in cauda venenum_. Era verdaderamente
+agradable, amigo mío, ver la fisonomía del señor de Bevallan y la de mi
+colega de Rennes, que le acompañaba, cuando llegué á descubrir
+bruscamente mis baterías. Al principio se miraron en silencio: luego
+cuchichearon; se levantaron por fin y aproximándose á la mesa ante la
+cual me hallaba sentado, me pidieron en voz baja explicaciones.
+
+--Hablen alto, si gustan, señores--les dije:--no hay aquí necesidad de
+misterios. ¿Qué quieren?
+
+El público empezaba á prestar atención. El señor de Bevallan sin alzar
+la voz me insinuó, que este contrato era una obra de desconfianza.
+
+--¡Una obra de desconfianza, señor!--respondí en el tono más elevado de
+mi garganta.--¿Qué pretende decir con eso? ¿Es contra la señora de
+Laroque, contra mí, ó contra mi colega aquí presente, que dirige
+semejante imputación?...
+
+--¡Chit, silencio! nada de bulla,--dijo entonces el notario de Rennes,
+con el acento más discreto; pero veamos, estaba convenido al principio
+que el régimen dotal sería separado.
+
+--¿El régimen dotal, señor? ¿Y en dónde se trata aquí de régimen dotal?
+
+--Vamos, compañero, bien ve que lo restablece por un subterfugio.
+
+--¿Subterfugio, colega? ¡Permítame que como más antiguo le pida borrar
+esa palabra de su vocabulario!
+
+--Pero, en fin--murmuró el señor de Bevallan,--se me ligan las manos de
+todos lados, se me trata como á un chiquillo.
+
+--¿Cómo, señor, qué es lo que hacemos en este momento? ¿Es esto un
+contrato ó un testamento? ¿Olvida usted que la señora de Laroque vive,
+que su padre vive, que se casa, señor, pero que no hereda? ¡Un poco de
+paciencia; qué diablo!
+
+A estas palabras la señorita Margarita se levantó.--Basta
+ya--dijo;--señor Laubepin, arroje usted al fuego ese contrato. Madre
+mía, haga usted volver al señor sus presentes,--saliendo en seguida con
+un paso de reina ultrajada. La señora de Laroque la siguió. Al mismo
+tiempo lancé el contrato en la chimenea.
+
+--Señor--me dijo entonces el señor de Bevallan con tono amenazador--hay
+aquí una intriga cuyo secreto sabré.
+
+--Señor, voy á decírselo--respondí.--Una joven que con justo orgullo se
+estima á sí misma, había concebido el temor de que sus pretensiones
+amorosas sólo se dirigían á su fortuna; ha querido cerciorarse de ello,
+y no le cabe duda alguna. Tengo el honor de saludarle.
+
+En seguida, amigo mío, fuí á reunirme con las señoras, que me saltaron
+al cuello. Un cuarto de hora después, el señor de Bevallan dejaba el
+castillo con mi colega de Rennes. Su partida y su desgracia han tenido
+por efecto inevitable desencadenar contra él todas las lenguas de los
+criados, y su imprudente intriga con la señorita Helouin ha estallado
+muy luego. La joven, sospechosa hacía algún tiempo por otros motivos, ha
+pedido permiso para retirarse, y no se le ha negado. Inútil es agregar,
+que las señoras le aseguran una existencia honorable... ¡Y bien, hijo
+mío! ¿qué dice de todo esto? ¿Le hace sufrir más? Está tan pálido como
+un muerto...
+
+La verdad es, que estas noticias inesperadas habían excitado en mí
+tantas emociones agradables y penosas á la vez, que me sentía próximo á
+desfallecer.
+
+* * * * * * * * * * *
+
+El señor Laubepin que debe partir mañana al amanecer, volvió esta noche
+á despedirse de mí. Después de algunas palabras embarazosas de parte á
+parte:
+
+--¡Ah, mi querido niño!--me dijo--no le interrogo sobre lo que aquí
+pasa: pero si tiene usted necesidad de un confidente y un consejero, le
+pediría la preferencia.
+
+Yo no podía efectivamente desahogarme en un corazón más amigo, ni más
+seguro. Hice al digno anciano un relato detallado de todas las
+circunstancias que han señalado desde mi llegada al castillo, mis
+relaciones particulares con la señorita Margarita. Hasta le he leído
+algunos trozos de este diario, para precisar mejor el estado de esas
+relaciones y también el estado de mi alma. Excepto el secreto que había
+descubierto la víspera en los archivos del señor Laroque, nada le he
+ocultado.
+
+Cuando terminé, el señor Laubepin cuya frente se había puesto recelosa
+hacía un momento, tomó la palabra.
+
+--Es inútil disimular, amigo mío--dijo--que al enviarle aquí,
+premeditaba unirlo con la señorita Laroque. Al principio todo marchó
+conforme á mis deseos. Los dos corazones, que según mi opinión, son
+dignos el uno del otro, no han podido aproximarse sin entenderse: pero
+ese extravagante acontecimiento, cuyo teatro romántico ha sido la torre
+d'Elven, confieso que me desconcierta enteramente. ¡Qué diantre!
+querido joven, saltar por la ventana, á riesgo de romperse la cabeza,
+era, permítame que se lo diga, una demostración muy suficiente de su
+desinterés; fué, pues, muy supérfluo agregar á este paso honorable y
+delicado, el juramento solemne de no casarse jamás con esa pobre niña á
+no ser eventualidades que es absolutamente imposible esperar. Yo me
+tengo por hombre de recursos, pero me reconozco enteramente incapaz de
+dar á usted doscientos mil francos de rentas ó de quitárselos á la
+señorita Laroque.
+
+--Entonces, señor, déme un consejo. Tengo más confianza en usted, que en
+mí mismo, pues conozco que el infortunio expuesto siempre á la sospecha,
+ha podido irritarme hasta el exceso las susceptibilidades de mi honor.
+Hable. Me inducirá usted á olvidar el juramento indiscreto pero solemne,
+sin embargo, que en este momento es, según creo, lo único que me separa
+de la dicha, que había soñado para su hijo adoptivo.
+
+El señor Laubepin se levantó; sus espesas pestañas cayeron sobre sus
+ojos, y recorrió la habitación á grandes pasos durante algunos minutos;
+luego, deteniéndose ante mí, y tomándome la mano con fuerza:
+
+--Joven--me dijo--es cierto, le amo como á un hijo; pero aun cuando
+debiera despedazar su corazón y el mío con el suyo, jamás transigiré
+con mis principios. Mejor es ultrapasar el honor que quedarse atrás de
+él: en materia de juramentos, todos los que no son exigidos bajo la
+punta de un puñal ó ante la boca de una pistola, es menester no hacerlos
+ó cumplirlos: esa es mi opinión.
+
+--Y también la mía. Mañana partiré con usted.
+
+--No, Máximo, permanezca aquí algún tiempo todavía. Yo no creo en
+milagros, pero creo en Dios, que rara vez permite que sucumbamos por
+nuestras virtudes... Demos un plazo á la Providencia... Sé que le pido
+un gran esfuerzo de valor, pero lo reclamo formalmente de su amistad. Si
+en un mes no recibe noticias mías, entonces partirá.
+
+
+
+
+12 de octubre.
+
+
+Hace dos días que puedo salir de mi retiro y pasar al castillo. No había
+visto á la señorita Margarita desde el instante de nuestra separación en
+la torre d'Elven. Cuando entré, estaba sola en el salón; al reconocerme
+hizo un movimiento involuntario como para levantarse, pero permaneció
+inmóvil y su fisonomía se coloreó repentinamente de una púrpura
+ardiente. Esta fué contagiosa, por que yo mismo sentí que me enrojecía
+hasta la frente.
+
+--¿Cómo está usted, señor?--me dijo al tenderme la mano, pronunciando
+estas simples palabras con un tono de voz tan dulce, tan humilde, ¡ay!
+tan tierno, que habría querido arrojarme de rodillas ante ella. Sin
+embargo, fué preciso contestarla en el tono de una política helada. Me
+miró dolorosamente: luego bajó sus grandes ojos con aire de resignación
+y continuó su trabajo.
+
+Casi en el mismo instante, su madre la hizo llamar al lado de su abuelo,
+cuyo estado se agravaba notablemente. Hacía muchos días que había
+perdido la voz y el movimiento; la parálisis le había invadido casi
+entero. Los últimos destellos de su vida intelectual se habían
+extinguido: únicamente persistía la sensibilidad con el sufrimiento. No
+podía dudarse que el fin del anciano se aproximaba, pero la vida había
+tomado posesión muy fuertemente de aquel enérgico corazón, para
+desprenderse de él, sin una lucha obstinada. El doctor había anunciado
+que la agonía sería larga. Desde la aparición del peligro, la señora de
+Laroque y su hija le habían prodigado sus esfuerzos y sus vigilias con
+la abnegación apasionada y el entusiasmo del sacrificio, que son la
+virtud especial y la gloria de su sexo. Anteayer en la noche, sucumbían
+ya á la fatiga y á la fiebre; el doctor Desmarest y yo, nos ofrecimos
+para suplirlas al lado del señor Laroque durante la noche que comenzaba.
+Consintieron en descansar algunas horas. El doctor muy fatigado también,
+no tardó en anunciarme que iba á recostarse en un lecho que había en la
+pieza vecina.
+
+--Yo no sirvo aquí para nada--me dijo;--todo está hecho, usted lo ve, ya
+ni sufre el pobre hombre... Es un estado de letargo que no tiene nada de
+desagradable, y cuyo despertar será la muerte... de consiguiente puede
+uno estar tranquilo. Si nota algún cambio, me llama, pero creo que esto
+no sucederá hasta mañana. Entre tanto yo me muero de sueño.--Lanzó un
+bostezo sonoro y salió. Su lenguaje y su sangre fría ante el moribundo
+me chocaron. Es, sin embargo, un hombre excelente, pero para tributar á
+la muerte el respeto que le es debido, es necesario no ver únicamente la
+materia bruta que ella disuelve, sino también creer en el principio
+inmortal que desliga.
+
+Una vez solo en la cámara fúnebre, me senté al pie del lecho cuyas
+cortinas habían sido levantadas, y traté de leer á la claridad de una
+lámpara que había cerca de mí, en una pequeña mesa. El libro cayó de mis
+manos: no podía separar mi pensamiento de la singular combinación de
+acontecimientos, que después de tantos años, daba á este culpable
+anciano al nieto de su víctima por testigo y protector de su último
+sueño. Luego en medio de la calma profunda, de la hora y del lugar,
+evocaba á mi pesar las escenas tumultuosas y las sanguinarias violencias
+que habían llenado esta existencia que acababa. Buscaba impresión lejana
+de ellas, en la fisonomía de aquel agonizante secular, sobre sus grandes
+rasgos cuyo pálido relieve se dibujaba en la sombra, como el de una
+máscara de yeso, y sólo veía en ellos la gravedad y el reposo prematuros
+de la tumba. Por intervalos me aproximaba á la cabecera, para
+asegurarme si el soplo vital movía aún aquel pecho destruido.
+
+En fin, hacia la media noche, me invadió una somnolencia irresistible y
+me dormí con la frente apoyada sobre la mano. Repentinamente fuí
+despertado por no sé qué lúgubres estremecimientos; levanté los ojos y
+sentí pasar un escalofrío por la médula de mis huesos. El anciano se
+hallaba medio levantado en su lecho, y tenía fija sobre mí una mirada
+atenta, asombrada, en que brillaba la expresión de una vida y de una
+inteligencia que hasta entonces me habían sido desconocidas. Cuando mi
+mirada encontró la suya, el espectro se estremeció; abrió sus brazos en
+cruz, y me dijo con una voz suplicante, cuyo timbre extraño suspendió el
+movimiento de mi corazón.
+
+--¡Señor Marqués, perdóneme!
+
+Quise levantarme, quise hablar, pero en vano. Me hallaba petrificado en
+mi sillón.
+
+--¡Señor Marqués--continuó,--dígnese perdonarme!
+
+Hallé en fin la fuerza suficiente para acercarme á él; á manera que yo
+me aproximaba, él se retiraba penosamente hacia atrás como para escapar
+á un contacto pavoroso. Levanté una mano, y bajándola suavemente ante
+sus ojos desmesuradamente abiertos y desesperados de terror.
+
+--¡Morid en paz!--le dije--¡Yo le perdono!
+
+No había aún acabado estas palabras cuando su fisonomía marchita se
+iluminó con un relámpago de alegría y de juventud. Al mismo tiempo
+brotaron dos lágrimas de sus hundidas órbitas. Extendió sus manos hacia
+mí: repentinamente, aquella mano se cerró con violencia y se extendió en
+el espacio con un gesto amenazador: vi revolverse y rodar sus ojos entre
+sus órbitas dilatadas, como si una bala le hubiera herido el corazón.
+
+--¡Oh! inglés--murmuró.
+
+Volvió á caer sobre la almohada como una masa inerte. Estaba muerto.
+
+Llamé apresuradamente, y todos acudieron. Muy luego fué rodeado de
+piadosas lágrimas y oraciones. Yo me retiré con el alma profundamente
+conmovida por aquella escena extraordinaria, que debía permanecer
+secreta para siempre, entre aquel muerto y yo.
+
+Este triste suceso de familia ha hecho pesar sobre mí cuidados y deberes
+de que tenía necesidad para justificar á mis propios ojos la
+prolongación de mi morada en la casa. Me es imposible concebir en virtud
+de qué motivos el señor Laubepin me ha aconsejado que demorare mi
+partida. ¿Qué puedo esperar de este aplazamiento? Me parece que esta
+circunstancia ha cedido á una especie de vaga superstición y de
+debilidad pueril, á que no debía haberse doblegado jamás una alma de su
+temple y á la que yo mismo he hecho mal en someterme. ¿Cómo no comprendí
+que me imponía con un aumento de inútil sufrimiento, un papel sin
+franqueza y sin dignidad? ¿Qué haré yo en adelante? ¿No es ahora cuando
+con justo motivo, podría reprochárseme el jugar con los sentimientos más
+sagrados? Mi primera entrevista con la señorita Margarita había bastado
+para revelarme todo el rigor, toda la imposibilidad de la prueba á que
+me hallaba condenado, cuando la muerte del señor Laroque ha venido á dar
+por corto tiempo á mis relaciones alguna naturalidad, y una especie de
+bienestar á mi permanencia en el castillo.
+
+
+
+
+Rennes, 16 de octubre.
+
+
+Todo está dicho, ¡Dios mío! ¡Cuán fuerte era este lazo! ¡De qué manera
+envolvía mi corazón! ¡Hasta qué punto le ha despedazado al romperse!
+
+Ayer en la noche, cerca de las nueve, me hallaba yo de codos en mi
+ventana abierta, cuando fuí sorprendido por una débil luz que se
+aproximaba á mi habitación á través de los sombríos caminos del parque,
+y en una dirección que no acostumbran traer las gentes del castillo. Un
+instante después llamaron á mi puerta, y la señorita de Porhoet entró
+jadeando.
+
+--Primo--me dijo--tengo que hablar á usted.
+
+--¿Hay alguna desgracia?--le pregunté, mirándola á la cara.
+
+--No, no es eso precisamente. Usted mismo juzgará. Siéntese. Mi querido
+hijo; ha pasado usted dos ó tres noches en el castillo durante la
+presente semana ¿no ha observado en él nada nuevo ni de singular, en la
+actitud de las señoras?...
+
+--Nada.
+
+--¿No ha notado al menos en su fisonomía una especie de serenidad no
+acostumbrada?...
+
+--Sí, tal vez... Apartando la melancolía del reciente duelo me han
+parecido más serenas, y aún más dichosas que en otro tiempo.
+
+--Sin duda, le habrían llamado la atención otras particularidades si
+hubiera usted, como yo, vivido desde hace quince años en su intimidad
+cotidiana. Así es que á menudo he sorprendido entre ellas los signos de
+una inteligencia secreta, de una misteriosa complicidad. A más, sus
+hábitos se han modificado sensiblemente. La señora de Laroque ha echado
+á un lado su brasero, su garita, y todas sus inocentes manías de
+criolla; se levanta á una hora fabulosa y se instala desde la aurora con
+Margarita delante de la mesa de trabajo. A ambas les ha entrado un gusto
+apasionado por los bordados, y se informan del dinero que una mujer
+puede ganar por día con este género de labor. Para terminar, hay en esto
+un misterio cuya palabra en vano me desesperaba por encontrar. Ella
+acaba de serme revelada y sin deber entrar en los secretos de usted
+antes de lo que le convenga, he creído deber transmitírsela sin retardo.
+
+Después de las protestas de absoluta confianza, que me apresuré á
+dirigirle, la señorita de Porhoet continuó en su lenguaje dulce y
+firme:
+
+--La señora de Aubry fué á verme esta noche á hurtadillas; comenzó por
+arrojarme sus horribles brazos al cuello, lo que no me gustó nada, y
+luego, á través de mil jeremiadas personales, que excuso repetir, me ha
+suplicado que detenga á sus parientes sobre el borde de su ruina.
+
+--He aquí lo que ha oído escuchando á través de las puertas, según su
+graciosa costumbre; me dijo que esas señoras solicitan en estos momentos
+autorización para abandonar todos sus bienes á una congregación de
+Rennes, á fin de suprimir entre Margarita y usted los inconvenientes que
+les separan. No pudiendo hacerle rico, ellas se hacen pobres. Me ha
+parecido imposible, primo, dejar á usted ignorar esta determinación,
+igualmente digna de esas dos almas generosas y de esas dos cabezas
+quiméricas. Me excusará agregar que su deber es desbaratar á toda costa
+ese proyecto. Me parece inútil hablar del arrepentimiento que
+infaliblemente se prepara á nuestras amigas, y de la responsabilidad
+terrible que las amenaza; usted lo comprende tan bien como yo. Si
+pudiera, amigo mío, aceptar en el instante la mano de Margarita, el
+asunto terminaría del modo más feliz; pero se halla ligado á este
+respecto por un compromiso que, por muy ciego, por muy imprudente que
+haya sido, no es por eso menos obligatorio para su honor. Sólo le queda
+un partido que tomar: dejar este país sin demora y cortar resueltamente
+todas las esperanzas que entretiene su permanencia aquí. Cuando haya
+partido, me será más fácil volver á esas dos niñas á la razón.
+
+--Pues bien, estoy pronto; partiré esta misma noche.
+
+--Muy bien--continuó:--cuando le doy este consejo amigo mío, yo misma
+obedezco á una ley de honor bien rigurosa. Usted endulza los últimos
+momentos de mi larga soledad; me ha vuelto la ilusión de los más dulces
+encantos de la vida, perdidos por mí hace tantos años. Alejándose usted
+hago mi último sacrificio... es inmenso.
+
+Se levantó y me miró un momento sin hablar.
+
+--A mi edad no se abraza á los jóvenes--continuó, sonriendo
+tristemente,--se les bendice. Adiós, querido hijo, y gracias... Que Dios
+le ayude... Yo besé sus manos temblorosas, y ella me dejó
+precipitadamente.
+
+Hice á toda prisa mis aprestos para la partida: luego escribí algunas
+líneas á la señora de Laroque. La suplicaba renunciara á una resolución
+cuyo alcance no había calculado, y de la que por mi parte, estaba
+firmemente determinado á no hacerme cómplice. Le daba mi palabra, y ella
+sabía que podía contarse con ella, que no aceptaría jamás mi felicidad á
+costa de su ruina. Al terminar, para apartarla mejor de su insensato
+proyecto, le hablaba vagamente de un porvenir cercano en que fingía
+entrever esperanzas de fortuna.
+
+A media noche, cuando todos dormían, di un adiós, un cruel adiós á mi
+retiro, á aquella vieja torre ¡en que tanto había sufrido, donde tanto
+había amado! y me deslicé en el castillo por una puerta excusada, cuya
+llave me había sido confiada. Atravesé furtivamente, como un criminal,
+las galerías vacías y sonoras, guiándome lo mejor que pude en las
+tinieblas; llegué al fin al salón, donde la había visto por primera vez.
+Ella y su madre lo habían dejado, hacía apenas una hora; su presencia
+reciente se manifestaba aún por un perfume dulce y tibio, que me
+embriagó súbitamente. Busqué y toqué la cesta en que su mano había
+colgado pocos instantes antes su bordado, comenzado. ¡Ay, pobre corazón!
+Caí de rodillas ante el lugar que ocupaba, y allí, con la frente sobre
+el mármol, lloraba y sollozaba como un niño. ¡Dios mío, cómo la amo!
+
+Aproveché las últimas horas de la noche para hacerme conducir
+secretamente á la pequeña ciudad vecina, donde tomé el carruaje de
+Rennes. Mañana en la noche estaré en París. ¡Pobreza, soledad,
+desesperación, que allí os dejé, voy á hallaros de nuevo! ¡Ultimo sueño
+de mi juventud, sueño del Cielo, adiós!
+
+
+
+
+París.
+
+
+Al día siguiente por la mañana, cuando iba á montar en el ferrocarril,
+entró en el patio del hotel un carruaje de posta, y vi descender de él
+al viejo Alain. Cuando me vió, su fisonomía se iluminó.
+
+--Ah, señor, ¡qué fortuna que no haya partido! Tome esta carta.
+
+--Reconocí la letra del señor Laubepin. Me decía en dos líneas que la
+señorita de Porhoet estaba gravemente enferma y que me llamaba. No me
+tomé sino el tiempo necesario para mudar caballos y me arrojé en la
+silla, después de haber decidido á Alain, no sin trabajo, á que se
+sentara frente á mí. Entonces lo aturdí á preguntas. Le hice repetir la
+noticia que me trajo y que me parecía inconcebible. La señorita Porhoet
+había recibido la víspera, de manos del señor Laubepin, un pliego
+ministerial, que le anunciaba que era puesta en plena y entera posesión
+de la herencia de sus parientes de España.--Y parece--agregaba
+Alain--que se lo debe al señor, que ha descubierto en el palomar algunos
+papeles viejos, en los que nadie soñaba y que han probado el buen
+derecho de la anciana señorita. Yo no sé lo que hay de verdadero en
+esto, pero sí es lástima--me dijo--que á esta respetable señora se le
+haya metido en la cabeza ideas de catedral y que no quiere
+abandonarlas... porque, note usted, que está más aferrada que nunca. Al
+principio, cuando recibió la noticia, cayó redonda en el pavimento y se
+le creyó muerta; pero una hora después empezó á hablar, sin fin ni
+tregua, de su catedral, del coro, de la nave, del cabildo y de los
+canónigos, del ala del Norte y del ala del Sur, de tal modo que para
+calmarla ha sido necesario traerle un arquitecto, albañiles, y poner
+sobre su lecho los planos del malhadado edificio. En fin, después de
+tres horas de conversación sobre el asunto se amodorró un rato; al
+despertarse, ha pedido ver al señor... al señor Marqués (Alain se
+inclinó cerrando los ojos) y se me ha hecho correr en su busca; parece
+que quiere consultarle sobre el coro alto.
+
+Este extraño acontecimiento me causó la más viva sorpresa. Sin embargo,
+con ayuda de mis recuerdos y de los detalles confusos, que me daba
+Alain, llegué á darme una explicación de ellos, que noticias más
+positivas debían confirmar muy luego. Como ya he dicho, el negocio de la
+sucesión de la rama española de los Porhoet había pasado por dos fases.
+Había habido primero, entre la señorita de Porhoet y una gran casa de
+Castilla, un largo proceso que mi vieja amiga había acabado por perder
+en última instancia; luego un nuevo proceso, en el que la señorita de
+Porhoet no figuraba, se había suscitado, á propósito de la misma
+sucesión, entre los herederos españoles y la corona, que pretendía que
+los bienes volvían á ella por derecho de fundación del mayorazgo.
+Mientras esto tenía lugar, continuando siempre mis indagaciones en los
+archivos de los Porhoet había puesto la mano como dos meses antes de mi
+salida del castillo sobre una pieza singular, cuyo texto literal era el
+siguiente:
+
+ «Don Felipe, por la gracia de Dios, Rey de Castilla, de León, de
+ Aragón; de las dos Sicilias, de Jerusalén, de Navarra, de Granada,
+ de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorca, de Sevilla, de
+ Cerdeña, de Córdoba, de Córcega, de Murcia, de Jaén, de los
+ Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las islas Canarias, de las
+ Indias Orientales y Occidentales, islas y tierras firmes del mar
+ Océano, Archiduque de Austria, Duque de Borgoña, de Brabante y de
+ Milán, Conde de Habsburgo, de Flandes, del Tirol y de Barcelona,
+ señor de Vizcaya y de Molina, etc., etc.
+
+ »A ti Herve Juan Joselyn, señor de Porhoet Gaél, Conde de
+ Torrenueva, etc., que me has seguido en mis reinos y servido con
+ una fidelidad ejemplar, prometo, por favor especial, que en caso de
+ extinción de tu descendencia directa y legítima, los bienes de tu
+ casa volverán, aun con detrimento de los derechos de mi corona, á
+ los descendientes directos y legítimos de la rama francesa de los
+ Porhoet-Gaél, mientras ella exista, y hago este compromiso, por mí
+ y mis sucesores sobre mi fe y palabra de rey.
+
+ »Dado en el Escorial el 10 de abril de 1716.
+
+ YO EL REY.»
+
+Al lado de esta pieza, que sólo era una copia traducida, había hallado
+el texto original con las armas de España. No se me había ocultado la
+importancia de este documento, pero había temido exagerármela. Dudaba
+mucho que la validez del título, sobre el que habían pasado tantos
+sucesos y tantos acontecimientos, fuese admitida por el gobierno
+español, y hasta dudaba que tuviera el poder de hacerle lugar, aun
+cuando quisieran hacérselo. Me decidí, pues, á dejar ignorar á la
+señorita de Porhoet, un descubrimiento cuyas consecuencias me parecían
+ser muy problemáticas y me limité á remitir el título al señor Laubepin.
+No recibiendo contestación alguna, no tardé en olvidarlo en medio de
+los cuidados personales que me abrumaban entonces. El gobierno español,
+obrando de una manera contraria á mi injusta desconfianza, no había
+vacilado en desempeñar la palabra del Rey Felipe, y en el momento mismo
+en que un decreto supremo acababa de abocar á la corona la sucesión
+inmensa de los Porhoet, por otro decreto la restituyó noblemente á su
+legítimo heredero.
+
+Eran las nueve de la noche cuando descendí del carruaje, en el húmedo
+umbral de la casita en que acababa de entrar, aunque tardíamente, esta
+fortuna casi real. La sirvienta vino á abrirme; lloraba amargamente. Oí
+al instante la voz grave del señor Laubepin que dijo:--Él es.--Subí
+apresuradamente. El anciano me apretó la mano fuertemente y me
+introdujo, sin pronunciar una palabra, en el cuarto de la señorita de
+Porhoet. El médico y el cura de la villa se mantenían silenciosos en el
+hueco de una ventana. La señora de Laroque estaba arrodillada sobre una
+silla, cerca del lecho; su hija de pie en la cabecera, sostenía las
+almohadas en que reposaba la pálida cabeza de mi pobre y vieja amiga.
+Cuando la enferma me vió, una débil sonrisa iluminó su fisonomía,
+profundamente alterada, y desprendió penosamente uno de sus brazos.
+Tomé su mano, caí de rodillas y no pude contener mis lágrimas.
+
+--¡Hijo mío, mi querido hijo!...--Luego miró fijamente á Laubepin. El
+viejo notario tomó entonces del lecho una hoja de papel, y continuando,
+al parecer, una lectura interrumpida, leyó:
+
+«Por estas causas, instituyo por este testamento ológrafo, por legatario
+universal de todos mis bienes, tanto en España como en Francia, sin
+reserva ni condición alguna, á Máximo Santiago María Odiot, Marqués de
+Champcey d'Hauterive, noble de corazón como de raza. Tal es mi
+voluntad.--_Joselina Juana_, Condesa Porhoet-Gaél.»
+
+En el exceso de mi sorpresa, me había levantado por una especie de
+sacudimiento, é iba á hablar, cuando la señorita de Porhoet, reteniendo
+suavemente mi mano, la colocó en la de Margarita. A este contacto
+repentino, la querida niña se estremeció; inclinó su joven frente sobre
+la almohada fúnebre y murmuró sonrojándose, algunas palabras al oído de
+la moribunda. Yo no hallé expresiones; volví á caer de rodillas y oré á
+Dios. Habíanse pasado algunos minutos en medio de un silencio solemne,
+cuando Margarita retiró repentinamente su mano haciendo un gesto de
+alarma. El doctor se aproximó apresuradamente; yo me levanté. La cabeza
+de la señorita de Porhoet se había desplomado súbitamente hacia atrás,
+su mirada estaba fija, resplandeciente y dirigida al cielo, sus labios
+se entreabrieron, y como si hablara en sueños:
+
+--Dios--dijo--Dios, la veo... allá arriba... sí... el coro... las
+claraboyas... la luz por todas partes... Dos ángeles de rodillas ante la
+Majestad... con albos ropajes... sus alas se agitan. Dios... están
+vivos.--Este grito se extinguió en su boca, que permaneció sonriente:
+cerró los ojos como si durmiese: súbitamente un aire de inmortal
+juventud, se extendió sobre su fisonomía, que se puso desconocida.
+
+Tal muerte coronando tal vida, contiene en sí enseñanzas de las que he
+querido llenar mi alma. Supliqué que se me dejara solo con el sacerdote
+en aquel cuarto. Espero que esta piadosa vigilia no será perdida para
+mí. Sobre aquella fisonomía en que se hallaba impresa una gloriosa paz,
+y donde parecía verdaderamente errar, yo no sé qué reflejo sobrenatural,
+más de una verdad olvidada ó dudosa, se me apareció con una evidencia
+irresistible. Mi noble y santa amiga, yo sabía muy bien que tenías la
+virtud del sacrificio; veo ahora, que habías recibido el premio de
+ella.
+
+Hacia las dos de la mañana sucumbiendo de fatiga quise respirar por un
+momento el aire puro. Descendí la escalera en medio de las tinieblas,
+entre en el jardín, evitando atravesar el salón del piso bajo, donde
+noté luz. La noche estaba profundamente sombría. Cuando me aproximaba á
+la torrecilla que se hallaba al fin del pequeño cercado, sentí un débil
+ruido bajo el soto de ojaranzo; en el mismo instante una forma
+indistinta se desprendió del follaje. Sentí un desvanecimiento
+repentino, mi corazón precipitó sus latidos, y vi al cielo llenarse de
+estrellas.
+
+--¡Margarita!--dije tendiendo los brazos.--Oí un ligero grito, luego mi
+nombre murmurado á media voz... luego... nada... y sentí sus labios
+sobre los míos. ¡Creí que el alma se me escapaba!...
+
+He dado á Elena la mitad de mi fortuna. Margarita es mi mujer, cierro
+para siempre estas páginas. Ya nada tengo que confiarles. Puede decirse
+de los hombres lo que se ha dicho de los pueblos: ¡Felices aquellos que
+no tienen historia!
+
+FIN
+
+
+
+
+
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+
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+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
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+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
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