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+The Project Gutenberg EBook of Juanita La Larga, by Juan Valera
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Juanita La Larga
+
+Author: Juan Valera
+
+Commentator: Paulino Garagorri, prologue
+
+Release Date: August 8, 2005 [EBook #16484]
+[Date last updated: February 22, 2011]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK JUANITA LA LARGA ***
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+Produced by Chuck Greif
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+JUAN VALERA
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+JUANITA LA LARGA
+
+PROLOGO DE PAULINO GARAGORRI
+
+SALVAT EDITORES, S.A.
+
+1982 Salvat Editores, S.A.
+Impreso en:
+Gráficas Estella, S.A. Estella (Navarra)-1983
+I.S.B.N. 84-345-8003-9 (obra completa)
+I.S.B.N. 84-345-8011-X (tomo 8)
+Depósito Legal: NA-40-1983
+Printed in Spain
+Edición Integra especialmente autorizada
+para BIBLIOTECA BÁSICA SALVAT
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+PROLOGO
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+Don Juan Valera no fue solamente novelista. Escribió mucho, Algo de
+todo, según reza el título de uno de sus libros, y lo hizo a despecho de
+vacilaciones y desengaños. «Varias veces me di ya por vencido, y hasta
+por muerto; mas, apenas dejé de ser escritor, cuando reviví como tal
+bajo diversa forma. Primero fui poeta; luego periodista; luego crítico;
+luego aspiré a filósofo; luego tuve mis intenciones y conatos de
+dramaturgo, y al cabo traté de figurar como novelista.... Bajo esta
+última forma es como la gente me ha recibido menos mal; pero, aun así,
+no las tengo todas conmigo.» Hoy, Valera es un autor clásico reconocido
+en toda historia de nuestra literatura, pero la frase final de la cita
+transcrita no es sólo fórmula de buena crianza para evitar la propia
+ponderación, sino confidencia íntima de un hombre que ha corrido mucho
+pero sin asiento ni rumbo seguro. Pues, además de tantear la carrera de
+escritor, cultivando tan diversos géneros literarios, empeñó su tiempo
+en otras profesiones. En su larga vida (muere cumplidos los ochenta y
+uno) residió muchos años fuera de España--en Nápoles, Lisboa, Río,
+Dresde, Moscú, Francfort, Washington, Bruselas, Viena--, con cargos
+diplomáticos que le confería o retiraba el Gobierno según estuviese
+regido por amigos o enemigos políticos. Y él quiso y logró intervenir
+activamente en la política, como diputado en varias legislaturas, y aun
+llegó a Subsecretario de Estado, pero por muy poco tiempo y al favor de
+la Revolución de Septiembre de 1868, tan gloriosa como fugaz. Tenía,
+además, algo de hacienda propia, heredada, en tierras de Córdoba, con lo
+que a veces salía de apuros y otras se veía envuelto en obligaciones.
+Casó ya cuarentón con una joven a la que doblaba en edad y cuyo
+carácter resultó poco acordado a sus gustos. «Mi casa--escribe a un
+amigo--es el rigor de las desdichas. No me ha valido la posición que
+aquí tengo (de embajador, en Lisboa), los dineros, tal vez más de lo
+conveniente, que gasto, ni nada, para que mi mujer esté alegre y
+satisfecha y no me muela.... En suma, yo estoy archifastidiado. No se
+case usted nunca. Razón tuvo la Iglesia católica en establecer el
+celibato para los clérigos, y clérigos somos usted y yo» (Valera se
+dirigía a Menéndez Pelayo). Su vida fue, pues, movediza, con paréntesis
+y alternativas, y a los giros de la biografía personal hay que sumar los
+grandes cambios que en la sociedad española le tocó presenciar y
+compartir, desde el siniestro Fernando VII--nació en 1824--a las
+frivolidades de don Alfonso XIII--muere en 1905--. Sufrió, además,
+algunos pesares acerbos: la muerte de su hijo primogénito y predilecto,
+cuando él estaba lejos y solo, en Washington; el caso de una distinguida
+joven americana tan perdidamente enamorada, cuando él tenía cumplidos
+los sesenta años, que se suicidó al abandonar Valera aquellas tierras.
+Y, sin embargo, creo difícil hallar en toda la literatura castellana un
+autor que pueda ofrecer tantas páginas risueñas, divertidas y penetradas
+por un amor a la vida que anega las desventuras y limitaciones
+inevitables en una comprensión optimista que, al cabo, valora más la
+complacencia en lo realmente existente que en los defectos y ausencias
+que se echan de menos. No es que don Juan Valera fuese hombre bondadoso
+y contentadizo; por el contrario, sus dotes de crítico, su inteligencia
+penetrante e irónica fueron superlativas, aunque embozadas, porque el
+tiempo que le tocó vivir lo requería. Pero siempre el _panfilismo_--el
+«amor a todo»--, como él decía, sobrenada en sus páginas. Y
+principalmente en su labor, tardía, de novelista.
+
+Las novelas de Valera aparecen en dos etapas. En la primera, en los
+cinco años que median entre 1874 y 1879, se publican _Pepita Jiménez_,
+_Las ilusiones del doctor Faustino_, _El comendador Mendoza_, _Pasarse
+de listo_ y _Doña Luz_, en una racha de excepcional intensidad; tenía
+Valera por entonces entre cincuenta y cincuenta y cinco años, y en la
+dedicatoria que antepuso a _El comendador Mendoza_ figuran las
+confidencias que cité al comienzo. De haber continuado a ese aire, don
+Juan Valera hubiese escrito tanto como Galdós--el más grande de los
+novelistas españoles, y no sólo en cantidad--y su vida y su obra serían
+otras. Mas, a pesar del esfuerzo del autor y de la benévola aceptación
+del público, las cuentas domésticas no cuadraban, se acentuaba la
+«escasez de metales preciosos» y, al amparo de otra oportunidad, Valera
+volvió a la diplomacia. Son los años de Lisboa, Washington, Bruselas,
+Viena. En Viena cumplirá los setenta años, pero al siguiente sale
+Sagasta y entra Cánovas al Gobierno, y Valera se considero obligado a
+dimitir del que sería su último cargo. Vuelto a Madrid, de nuevo se pone
+seguidamente a escribir, o a dictar al amanuense cuando pierde la vista,
+y continuará sin tregua hasta el fin de sus días. En esta última etapa,
+su primer libro será, precisamente, Juanita la Larga (1895); luego
+_Genio y figura_ (1897) y _Morsamor_ (1899), además de componer otros
+varios libros, y aun otra novela, de edición póstuma e inacabada, _Elisa
+la malagueña_.
+
+Las novelas fueron, pues, frutos tardíos en la vida de Valera y
+resultado de dos etapas distantes y relativamente breves. Sin embargo,
+su inspiración no procedía de factores azarosos ni circunstanciales. En
+rigor, y salvando las excepciones que lo confirman, cabe decir que una y
+otra vez Valera escribió y reescribió principalmente una sola novela, la
+biografía de un determinado tipo de mujer, situada en un ambiente que no
+procede de experiencias en tierras y con gentes extrañas, ni siquiera en
+Madrid, sino el de su tierra natal, la ciudad de Cabra, y el municipio
+próximo de Doña Mencía; en ambos lugares es donde sus padres tenían
+alguna propiedad y él pasó en ellos su infancia y mocedad. Luego los
+visitó poco, pero abrigó siempre el propósito de retirarse a Cabra solo
+y con sus libros, a escribir y leer, y ocupar así sus postrimerías. Unas
+estancias con ocasión de la vendimia, en torno al año 72, debieron
+refrescarle emociones y sucesos vividos, y de ese renacimiento de
+impresiones añejas salió precisamente la primera racha de sus novelas.
+Para la segunda bastaron los recuerdos. Otro elemento se reitera
+igualmente en sus novelas: el amor, difícil, entre el varón bastante
+maduro y la mujer todavía en agraz.
+
+Entre las páginas más felices de Valera figuran las que título La
+cordobesa, descripción y análisis precioso de la mujer de su tierra.
+Pues bien, el héroe de sus novelas es precisamente una serie de
+cordobesas a las que vemos vivir en el marco andaluz y lugareño que les
+presta sus gracias y sus límites. Las novelas de Valera están llenas de
+detalles, sin duda observados en la realidad, y no sólo detalles de
+objetos y lugares, sino de gentes y aun personas reales. Sin embargo,
+Valera, al explayarse en el plano teórico, solía insistir en los
+ilimitados fueros de la fantasía y en la postura del arte por el arte.
+Frente al naturalismo zolesco y frente a otros realismos más castizos,
+estimaba que la novela no ha de recluirse en lo verosímil ni contener
+una intención moralizante. Mediante esas afirmaciones amparaba, además,
+a sus propias novelas, en las que presumía de libre invención y libres
+de tesis. Pero, aludiendo en particular a Juanita la Larga, escribía:
+«No sé si este libro es novela o no. Lo he escrito con poquísimo arte,
+combinando recuerdos de mi primera mocedad y aun de mi niñez, pasada en
+tal o cual lugar de la provincia de Córdoba. A fin de tener libre campo
+en que fingir una acción, no determino el lugar en que la acción pasa e
+invento uno, dándole nombre supuesto; pero yo creo que los usos y
+costumbres, los caracteres, las pasiones y hasta los lances de mi relato
+han podido suceder, naturalmente, y tal vez han sucedido, siendo yo, en
+cierto modo, más bien historiador fiel y veraz que novelista rico de
+imaginación y de inventiva. Si no fuese porque ahora está muy de moda
+este género de novelas, copia exacta de la realidad y no creación del
+espíritu poético, yo daría poquísimo valor a mi obra. No lo tiene
+tampoco porque trate de demostrar una tesis metafísica, psicológica,
+social, política o religiosa. Juanita la Larga no propende a demostrar
+ni demuestra cosa alguna. Su mérito, si lo tuviese, ha de estar en que
+divierta.» Y todavía agrega: «Mi libro puede considerarse como un espejo
+o reproducción fotográfica de nombres y de cosas de la provincia en que
+yo he nacido.» Es decir, que, al cabo, en esta obra de plena madurez,
+reconoce el predominio de la vena realista, pero mantiene que en ella no
+pretende demostrar nada oculto ni reservado.
+
+Y, sin embargo, la aventura reiteradamente encarnada en ese determinado
+tipo de mujer que Valera, se complace en describir y animar constituye,
+a mi entender, una tesis y su viviente demostración. Contra el pesimismo
+y el determinismo propios del naturalismo, Valera nos mostrará un mundo
+en el que la libre decisión y el optimismo alcanzan el triunfo. Todas
+sus heroínas tienen algo grave--a los ojos de la sociedad de su
+tiempo--que hacerse perdonar. Y lo que Valera nos muestra es, por así
+decirlo, de lo que es capaz una mujer si tiene resolución y buenas
+hechuras. Pobreza extrema y vileza de nacimiento cierran el horizonte
+de Juanita, hija de Juana la Larga, y le prohíben, por ejemplo, vestirse
+de seda, mas se trata de una criatura indómita y... el lector va a verla
+actuar por sí mismo en las páginas que siguen, y no debo adelantarle las
+sorpresas que le esperan. Pero Valera profesaba ciertamente la religión
+del arte, y esa y otras tesis se hacen casi invisibles tras las
+peripecias de los personajes y la prosa admirable que constituye su
+sobrehaz y su atractivo.
+
+Es opinión compartida--a la que, en esta oportunidad, me sumo--que
+_Juanita la Larga_ es la mejor entre las novelas que escribió Valera. La
+multiplicidad de los personajes con relieve en la trama, sin mengua del
+protagonismo de la heroína; las sucesivas transformaciones de la
+situación, que sin interrupción reinician y amplían la historia; el
+razonable reparto de bondad y malicia entre los que hacen el
+papel--inevitable--de buenos y malos; la perfección que alcanzan algunos
+de los clisés, ya ensayados por el autor en anteriores producciones, son
+algunas de entre las razones que lo justifican, y a las que me cabe
+aludir en las contadas líneas de este prólogo.
+
+_PAULINO GARAGORRI_
+
+
+
+
+I
+
+
+Cierto amigo mío, diputado novel, cuyo nombre no pongo aquí porque no
+viene al caso, estaba entusiasmadísimo con su distrito y singularmente
+con el lugar donde tenía su mayor fuerza, lugar que nosotros
+designaremos con el nombre de Villalegre. Esta rica, aunque pequeña
+población de Andalucía, estaba muy floreciente entonces, porque sus
+fértiles viñedos, que aún no había destruido la filoxera, producían
+exquisitos vinos, que iban a venderse a Jerez para convenirse en
+jerezanos.
+
+No era Villalegre la cabeza del partido judicial, ni oficialmente la
+población más importante del distrito electoral de nuestro amigo; pero
+cuantos allí tenían voto estaban tan subordinados a un grande elector,
+que todos votaban unánimes y, según suele decirse, volcaban el _puchero_
+en favor de la persona que el gran elector designaba. Ya se comprende
+que esta unanimidad daba a Villalegre, en todas las elecciones, la más
+extraordinaria preponderancia.
+
+Agradecido nuestro amigo al cacique de Villalegre, que se llamaba don
+Andrés Rubio, le ponía por las nubes y nos le citaba como prueba y
+ejemplo de que la fortuna no es ciega y de que concede su favor a quien
+es digno de él, pero con cierta limitación, o sea sin salir del círculo
+en que vive y muestra su valer la persona afortunada.
+
+Sin duda, don Andrés Rubio, si hubiera vivido en Roma en los primeros
+siglos de la era cristiana, hubiera sido un Marco Aurelio o un Trajano;
+pero como vivía en Villalegre y en nuestra edad, se contentó y se
+aquietó con ser el cacique, o más bien el César o el emperador de
+Villalegre, donde ejercía mero y mixto imperio y donde le acataban todos
+obedeciéndole gustosos.
+
+El diputado novel, no obstante, ensalzaba más a otro sujeto del
+distrito, porque sin él no se mostraba la omnipotencia bienhechora de
+don Andrés Rubio. Así como Felipe II, Luis XIV, el papa León X y casi
+todos los grandes soberanos han tenido un ministro favorito y constante,
+sin el cual tal vez no hubieran desplegado su maravillosa actitud ni
+hubieran obtenido la hegemonía para su patria, don Andrés Rubio tenía
+también su ministro que, dentro del pequeño círculo donde funcionaba,
+era un Bismarck o un Cavour. Se llamaba este personaje don Francisco
+López y era secretario del Ayuntamiento, pero nadie le llamaba sino don
+Paco.
+
+Aunque había cumplido ya cincuenta y tres años, estaba tan bien
+conservado que parecía mucho más joven. Era alto, enjuto de carnes, ágil
+y recio, con poquísimas canas aún, atusados y negros los bigotes y la
+barba, muy atildado y pulcro en toda su persona y traje, y con ojos
+zarcos, expresivos y grandes. No le faltaba ni muela ni diente, que los
+tenía sanos, firmes y muy blancos e iguales.
+
+Pasaba don Paco por hombre de amenísima y regocijada conversación,
+salpicada de chistes con que hacía reír sin ofender mucho ni lastimar al
+prójimo, y por hábil narrador de historias, porque conocía perfectamente
+la vida y milagros, los lances de amor y fortuna y la riqueza y la
+pobreza de cuantos seres humanos respiraban y vivían en Villalegre y en
+veinte leguas a la redonda.
+
+Esto, en lo tocante al agrado. Para lo útil, don Paco valía más: era un
+verdadero factótum. Como en el pueblo, si bien había dos licenciados y
+tres doctores en Derecho, eran abogados _Peperris_, o sea, de secano,
+todos acudían a don Paco, que rábula y jurisperito, sabía más de leyes
+que el que las inventó, y los ayudaba a componer o componía cualquier
+pedimento o alegato sobre negocio litigioso de algún empeño y cuantía.
+
+El escribano era un zoquete, que había heredado la escribanía de su
+padre, y que sin las luces y la colaboración de don Paco apenas se
+atrevía a redactar ni testamento, ni contrato matrimonial, de
+arrendamiento o de compraventa, ni escritura de particiones. El alcalde
+y los concejales, rústicos labradores, por lo común, a quienes don
+Andrés Rubio hacía elegir o nombrar, le estaban sometidos y devotos, y
+como no entendían de reglamentos ni de disposiciones legales sobre
+administración y hacienda, don Paco era quien repartía las
+contribuciones y lo disponía todo. Cuidaba al mismo tiempo de la
+limpieza de la villa, de la conservación de las Casas Consistoriales y
+demás edificios públicos y del buen orden y abastecimiento de la
+carnicería y de los mercados de granos, legumbres y frutas; y era tan
+campechano y dicharachero, que alcanzaba envidiable favor entre los
+hortelanos y verduleras, quienes solían enviar a su casa, para su
+regalo, según la estación, ya higos almibarados, ya tiernas lechugas, ya
+exquisitas ciruelas claudias o ya los melones más aromáticos y dulces.
+
+El carnicero estaba con don Paco a partir un piñón, y de seguro que si
+alguna becerrita se perniquebraba y había que matarla, lo que es los
+sesos, la lengua y lo mejorcito del lomo no se presentaba en otra mesa
+sino en la de don Paco, a no ser en la de su hija, de quien hablaremos
+después.
+
+Asombrosa era la actividad de don Paco, pero distaba mucho de ser
+estéril. Con tantos oficios florecía él y medraba que era una bendición
+del Cielo, y aunque había empezado en su mocedad por no poseer más que
+el día y la noche, había acabado por ser propietario de buenas fincas.
+Poseía dos hazas en el ruedo, de tres fanegas la una. La otra sólo tenía
+una fanega y cinco celemines; pero como allá en lo antiguo había estado
+el cementerio en aquel sitio, la tierra era muy generosa y producía los
+garbanzos más mantecosos y más gordos y tiernos que se comían en toda la
+provincia, y en cuya comparación eran balines los celebrados garbanzos
+de Alfarnate. Poseía también don Paco quince aranzadas de olivar, cuyos
+olivos no eran ningunos cantacucos, sino muy frondosos y que llevaban
+casi todos los años abundante cosecha de aceitunas, siendo famosas las
+gordales, que él hacía aliñar muy bien, y que, según los peritos en esta
+materia, sobrepujaban a las más sabrosas aceitunas de Córdoba, tan
+celebradas ya en _La gatomaquia_ por el Fénix de los Ingenios, Lope de
+Vega.
+
+Por último, poseía don Paco la casa en que vivía, donde no faltaban
+bodega con diez tinajas de las mejores de Lucena, un pequeño lagar y una
+candiotera con más de veinte pipas entre chicas y grandes. Para llenar
+las pipas y las tinajas era don Paco dueño de un hermoso majuelo, que
+casi tenía seis fanegas de extensión; y aunque su producto no bastaba,
+solía él comprar mosto en tiempo de la vendimia, o más bien comprar uva,
+que pisaba en el lagar de su casa.
+
+Era ésta de las buenas del pueblo, con corral donde había muchas
+gallinas, y con patio enlosado y lleno de macetas de albahaca, brusco,
+evónimo, miramelindos, dompedros y otras flores.
+
+Claro está que para las faenas rústicas del lagar, del trasiego del vino
+y de la confección del aceite, hombres y bestias entraban por una
+puertecilla falsa que había en el corral. En suma, la casa era tal y tan
+cómoda y señoril, que si la hubiera alquilado don Paco, en vez de
+vivirla, no hubiese faltado quien le diese por ella cuatrocientos reales
+al año, limpios de polvo y paja, esto es, pagando la contribución el
+inquilino.
+
+Menester es confesar que todo este florecimiento tenía una terrible
+contra: la dependencia de don Andrés Rubio, dependencia de que era
+imposible o por lo menos dificilísimo zafarse.
+
+Por útiles y habilidosos que los hombres sean, y por muy aptos para
+todo, no se me negará que rara vez llegan a ser de todo punto
+necesarios, singularmente cuando hay por cima de ellos un hombre de
+voluntad enérgica y de incontrastable poderío a quien sirven y de cuyo
+capricho y merced están como colgados. Don Andrés Rubio había, digámoslo
+así, hecho a don Paco; y así como le había hecho, podía deshacerle. No
+le faltarían para ello persona o personas que reemplazasen a don Paco,
+repartiéndose sus empleos, si una sola no era bastante a desempeñarlos
+todos con igual eficacia y tino.
+
+Don Paco tenía plena conciencia de lo que debía y de lo que podía
+esperar y temer aún de don Andrés; de suerte que tanto por gratitud
+cuanto por prudencia previsora, le servía con la mayor lealtad y celo y
+procuraba complacerle siempre. Don Paco, sin embargo, no recelaba mucho
+perder su elevada posición y su envidiable privanza. Además de contar
+con su rarísimo mérito, estaba agarrado a muy buenas aldabas.
+
+
+
+
+II
+
+
+Viudo hacía ya más de veinte años, tenía una hija de veintiocho, que
+había sido la más real moza de todo el lugar, y que era entonces la
+señora más elegante, empingorotada y guapa que en él había, culminando y
+resplandeciendo por su edad, por su belleza y por su aristocrática
+posición, como el sol en el meridiano. Hacía ya diez años que ella había
+logrado cautivar la voluntad del más ilustre caballero del pueblo, del
+mayorazgo don Alvaro Roldán, con quien se había casado y de quien había
+tenido la friolera de siete robustos y florecientes vástagos entre hijos
+e hijas.
+
+El tal don Alvaro vivía aún con todo el aparato y la pompa que suelen
+desplegar los nobles lugareños. Su casa era la mejor que había en
+Villalegre, con una puerta principal adornada, a un lado y a otro, de
+magníficas columnas de piedra berroqueña, estriadas y con capiteles
+corintios. Sobre la puerta estaba el escudo de armas, de piedra también,
+donde figuraban leones y perros, calderas, barcos y castillos y multitud
+de monstruos y de otros objetos simbólicos que para los versados en la
+utilísima ciencia del blasón daban claro testimonio de su antigüedad y
+sublimidad de su prosapia.
+
+Decían las malas lenguas, y en los lugares nunca faltan, que don Alvaro
+estaba atrasado, que tenía hipotecadas algunas de sus mejores fincas y
+que debía bastante dinero; pero yo las supongo hablillas calumniosas,
+porque él vivía como si nada debiese. Le servían muchos criados,
+constantes unos y entrantes y salientes otros; y como era aficionadísimo
+a la caza, no le faltaban una jauría de galgos, podencos y pachones, y
+dos hábiles cazadores o escopetas negras, que solían acompañarle.
+
+En la casa había jardín, y además un desmesurado corralón, donde, para
+mayor recreo y gala, no se encerraban sólo gallinas y pavos, sino, en
+apartados recintos, venados y corzos traídos vivos de Sierra Morena, y
+por último, amarrado a fuerte cadena de hierro, por temor a sus
+travesuras y ferocidades, un enorme mono que había enviado de Marruecos
+un capitán de Infantería, primo del señor.
+
+Doña Inés, que así se llamaba la hija de don Paco, venerada esposa de
+don Alvaro Roldán, tenía también muchos costosos caprichos de varios
+géneros. Se vestía con lujo y elegancia no comunes en los lugares;
+sustentaba canarios, loros y cotorras; era golosísima y delicada de
+paladar, y los mejores platos de carne y los almíbares más apetitosos se
+comían en su mesa. El chocolate, que se elaboraba en su casa dos veces al
+año, gozaba de nombradía en toda la comarca.
+
+Como don Alvaro Roldán estaba ausente más de la mitad del tiempo, ya
+cazando conejos, perdices y liebres, ya en distantes monterías, ya en
+las ferias más concurridas de los cuatro reinos andaluces, doña Inés se
+quedaba sola, pero tenía para distraerse varios recursos, además de la
+lectura de libros serios.
+
+Su criada favorita, llamada Serafina, era una verdadera joya, lo que se
+llama un estuche. Sabía tocar la guitarra rasgueando y de punteo;
+cantaba como una calandria, tanto las melancólicas playeras como el
+regocijado fandango. Su memoria era rico arsenal o archivo de coplas,
+tiernas o picantes, en que la casta musa popular no siempre merecía el
+mencionado calificativo con que algunos la designaban.
+
+No se entienda por esto que doña Inés gustase de conversaciones libres y
+escabrosas. Cuanto no era lícito y puro en el pensamiento y en la
+palabra ofendía sus oídos de austera matrona; pero en un lugar hay que
+sufrir tales libertades o hay que aparentar que no se oyen. El propio
+don Alvaro no era nada mirado en el hablar, ni menos aún lo eran las
+personas que le rodeaban. Valga para ejemplo cierto mozo, de unos quince
+años de edad, hijo del aperador y favorito de don Alvaro, que este tenía
+siempre en casa para que entretuviese a los niños. Como el aperador era
+Calvo de apellido, al mozo le apellidaban Calvete. Y para que se vea lo
+mucho que hubo de sufrir en ocasiones la pulcritud de doña Inés, he de
+citar un caso que de Calvete me han referido.
+
+Antes que cumpliese dos años el primogénito de los Roldanes, logró
+Calvete enseñarle a pronunciar con la mayor perfección cierto vocablo de
+tres sílabas en que hay una aspiración muy fuerte. Encantado con su
+triunfo pedagógico, corrió por toda la casa gritando como un loco:
+
+--¡Señor don Alvaro! ¡Ya lo dice claro! ¡El señorito lo dice claro!
+
+Doña Inés se disgustó y rabió, pero don Alvaro quedó más encantado que
+Calvete y le dio en albricias un doblón de a cuatro duros, después que
+el niño dijo delante de él la palabreja y él admiró el aprovechamiento y
+la precocidad del discípulo y la virtud didáctica del maestro.
+
+Amigas tenía pocas doña Inés, porque casi todas las hidalguillas y
+labradoras de la población estaban muy por bajo de ella en
+entendimiento, ilustración, finura y riqueza.
+
+Quien más acompañaba, por consiguiente, en su soledad a la señora doña
+Inés era el cacique don Andrés Rubio, embobado con el afable trato de
+ella y cautivo de su discreción y de su hermosura. Daba esto ocasión a
+que los maldicientes supusiesen y dijesen mil picardías. Pero ¿quién en
+este mundo está libre de una mala lengua y de un testigo falso? ¿Cómo la
+gente grosera de un lugar ha de comprender la amistad refinada y
+platónica de dos espíritus selectos? El señor cura párroco era de los
+pocos que verdaderamente la comprendían, y así encontraba muy bien
+aquella amistad, y acaso daba gracias a Dios de que existiese, porque
+redundaba en bien de los pobres y de la iglesia, a quien doña Inés y
+don Andrés, puestos de acuerdo, hacían muchos presentes y limosnas.
+
+Era el cura párroco un fraile exclaustrado de Santo Domingo, muy severo
+en su moral, muy religioso y muy amigo del orden, de la disciplina y del
+respeto a la jerarquía social. Casi siempre en sus pláticas, en sus
+conversaciones particulares y en los sermones, que predicaba con
+frecuencia porque era excelente predicador, clamaba mucho contra la
+falta de religión y contra la impiedad que va cundiendo por todas
+partes, con lo cual los ricos pierden la caridad y los pobres la
+resignación y la paciencia, y en unos y en otros germinan y fermentan
+los vicios, las malas pasiones y las peores costumbres.
+
+El padre Anselmo, que así se llamaba el cura párroco, admiraba de buena
+fe a la señora doña Inés como a un modelo de profunda fe religiosa y de
+distinción aristocrática. Era el tipo ideal realizado de la gran señora,
+tal como él se la imaginaba. Ni siquiera le faltaban a doña Inés
+ocasiones en que ejercitar las raras virtudes del prudente disimulo para
+no dar escándalos, de la santa conformidad con la voluntad de Dios y de
+la longanimidad benigna para perdonar las ofensas. Bien sabía toda la
+gente del lugar los malos pasos en que don Alvaro Roldán solía andar
+metido. A menudo, sobre todo en las ferias, jugaba al monte y hasta al
+cañé; y lo que es peor, era tan desgraciado o tan torpe, que casi
+siempre perdía. Para consolarse apelaba a un lastimoso recurso: gustaba
+de empinar el codo, y aunque tenía un vino regocijado y manso, siempre
+era grandísimo tormento para una dama tan en sus puntos tener a su lado
+y como compañero a un borracho.
+
+Por último, aquel empecatado de don Alvaro, aunque tenía tan egregia y
+bella esposa, se dejaba llevar a menudo de las más villanas
+inclinaciones, y en una o en otra de sus dos magníficas caserías alojaba
+con mal disimulado recato a alguna daifa, por lo común forastera, que
+había conocido y con quien había simpatizado, ya en esta feria, ya en la
+otra.
+
+Como se ve, don Alvaro distaba mucho de ser un modelo de perfección. El
+padre Anselmo no ignoraba sus extravíos, contribuyendo esto a hacer más
+respetable a sus ojos a la prudente y sufrida señora.
+
+Era tal la distinción aristocrática de doña Inés, que, sin poder
+remediarlo, hasta en su padre encontraba cierta vulgar ordinariez que la
+afligía no poco; pero como doña Inés tenía muy presentes los
+mandamientos de la Ley de Dios y los observaba con exactitud rigurosa,
+nunca dejaba de honrar a su padre como debía, si bien procuraba honrarle
+desde lejos y no verle con frecuencia, a fin de no perder las ilusiones.
+
+En suma, don Andrés el cacique era la única persona que por naturaleza
+estaba a la altura de doña Inés y era capaz de comprenderla y admirarla.
+Y digo por naturaleza, porque el padre Anselmo, aunque por naturaleza
+era entendido, estaba, además, tan ayudado y tan ilustrado con la gracia
+de Dios, que comprendía como nadie el valor y las excelencias de doña
+Inés, y era muy digno de su trato familiar, teniendo con ella
+piadosísimos coloquios, en los cuales se desataba contra la abominable
+corrupción de nuestro siglo y contra la blasfema incredulidad que
+prevalece en el día y que se va apoderando de todos los espíritus.
+
+
+
+
+III
+
+
+Sin el menor artificio he presentado ya a mis personajes, a varios de
+los personajes principales que han de figurar en la presente historia;
+pero me quedan dos todavía, de los cuales conviene dar previamente
+alguna noticia.
+
+Don Paco, según hemos dicho, era un hombre enciclopédico, de varias
+aptitudes y habilidades; la mano derecha del cacique y la subordinada
+inteligencia que hacía que en el lugar la soberana voluntad del cacique
+se respetase y cumpliese.
+
+Había, sin embargo, en Villalegre otra persona, que en más pequeña
+esfera y en más reducidos términos, si no competía, se acercaba mucho al
+mérito de don Paco por la multitud de sus conocimientos y habilidades y
+por lo hacendosa y lista que era.
+
+Hablo aquí de la famosísima Juana la Larga. Imposible parece que esta
+mujer atinase a hacer bien tantas cosas diversas. Ella trabajaba mucho,
+pero no se ha de negar que con fruto. Tenía casa propia, sin lagar y sin
+bodega, pero en lo restante casi tan buena como la de don Paco. Carecía
+de olivares y de viñas, pero había hecho algunos ahorrillos, que, según
+la voz pública, pasaban de doce mil reales, y que iban creciendo como la
+espuma, porque los tenía dados a rédito a personas muy de fiar, y al
+diez por ciento al año, porque como era mujer muy temerosa de Dios, de
+muy estrecha conciencia y muy caritativa, no quería pasar por usurera.
+
+En sus diferentes oficios, Juana la Larga ganaba por término medio, y
+según los cálculos más juiciosos, sobre ocho reales al día, o dígase
+cerca de tres mil cada año. Y esto sin contar las adehalas, propinas,
+regalos y obsequios que recibía a menudo. Bien es verdad que todo y más
+se lo merecía ella.
+
+Nadie era más a propósito para dirigir una matanza de cerdos. Salaba los
+jamones con singular habilidad. El adobo con que preparaba los lomos
+antes de freírlos en manteca era sabroso y delicadísimo, y teñía la
+manteca de un rojo dorado que hechizaba la vista, daba delicado perfume
+y despertaba el apetito de la persona más desganada cuando entraba por
+sus narices y por sus ojos. Sus longanizas, morcillas, morcones y
+embuchados dejaban muy atrás a lo mejor que en este género se condimenta
+en Extremadura. Y tenía tan hábil mano para todo que hasta cuando
+derretía las mantecas sacaba los más saladitos y crujientes chicharrones
+que se han comido nunca. Así es que los labradores ricos y otras
+personas desahogadas y de buen gusto se disputaban a Juana la Larga para
+que fuese a la casa de ellos a hacer la matanza.
+
+En lo tocante a repostería no era nada inferior; y casi todo el año, y
+particularmente en tres solemnes épocas, no sabía ella cómo acudir a las
+mil partes adonde la llamaban: antes de Pascua de Navidad, a fin de
+confeccionar las chucherías y delicadezas que las personas pudientes y
+sibaríticas suelen entonces mandar hacer para su regalo; por ejemplo,
+los hojaldres y las célebres empanadas con boquerones y picadillo de
+tomate y cebolla que se toman por allí con el chocolate. Hacía, también,
+como nadie, tortillas de azúcar y polvorones que se dejaban muy atrás a
+los tan encomiados de Morón; roscos de huevo y de vino, y mucha variedad
+de bizcochos y de almíbares.
+
+Si Juana no hubiera sabido tanto de otras cosas, se hubiera podido
+asegurar que era una especialidad maravillosa para las frutas de sartén;
+de modo que en los días que preceden a la Semana Santa no daba paz a la
+mano ni a la mente, acudiendo a las casas de los hermanos mayores de las
+cofradías para hacer las esponjosas hojuelas, los gajorros y los
+exquisitos pestiños, que se deshacían en la boca y con los cuales se
+regalaban los apóstoles, los nazarenos, el santo rey David y todos los
+demás profetas y personajes gloriosos del Antiguo y del Nuevo Testamento
+que figuraban en las deliciosas procesiones que por allí se estilan.
+
+No estaba ociosa Juana ni carecía de conveniente habilidad para
+emplearla en la estación de la vendimia. Sus arropes no tenían rival en
+toda aquella provincia, y lo mismo puede decirse de sus excelentes
+gachas de mosto. En otoño, por ser cuando se dan los mejores frutos, se
+castran las colmenas y está fresca la miel, se empleaba Juana en hacer
+carne de membrillo y de manzana, gran variedad de turrones y legítimo y
+esponjado piñonate, cuyos gruesos y dorados granos quedaban ligados con
+la olorosa miel bien batida.
+
+Fuera de esto, Juana se pintaba sola para disponer cualquier pipiripao o
+banquete que debía o quería dar algún señor del pueblo, ya con ocasión
+de boda o bautizo, ya para obsequiar al diputado, al señor gobernador o
+al propio obispo si venía a visitar la villa.
+
+Y no se crea que Juana sabía sólo hacer los guisos locales, sino que
+también había importado y añadido a la cocina indígena no pocos platos
+forasteros de más o menos remotos países, entre las cuales platos o
+manjares descollaban los celebérrimos bizcochos de yema, que sólo hacían
+unas monjas de Ecija, de cuyo secreto tradicional no se comprende por
+qué arte o maña prodigiosa ella había sabido apoderarse. Confeccionaba,
+por último, varios platos de origen francés, cuyos nombres enrevesados
+habían venido a modificarse poniéndose de acuerdo con la pronunciación
+española. Así, por ejemplo, chuletas a la _balsamela_, lenguados
+_inglatines_ y angulas fritas con salmorejo tártaro.
+
+No era todo esto lo más admirable. Lo más admirable era que Juana, sobre
+ser la más sabia cocinera y repostera del lugar, era también su primera
+modista.
+
+Casi siempre tenía una o dos oficialas que cosían para ella, y ella
+cortaba vestidos con tanto arte y primor como Worth o la Doucet en la
+capital de Francia.
+
+Las señoras y señoritas más pudientes y aficionadas al lujo acudían,
+pues, a Juana para sus trajes de empeño, cuando había que lucirlos ya en
+una boda, ya en una feria o ya en el baile que solía darse en las
+Consistoriales el día del Santo Patrón.
+
+Juana, por último, no era sólo sabia y operosa en las artes del deleite,
+sino que ejercía también, aunque no estaba examinada ni tenía título, un
+menester o profesión de la más alta importancia social.
+
+Era peritísima y agilísima para ayudar a cualquier mujer en los más
+duros trances de Lucina, y muchas se confiaban y se entregaban a ella,
+porque jamás se le había desgraciado ninguna criatura, y porque la madre
+como no fuese muy enclenque, a los seis o siete días de salir de su
+cuidado estaba ya en pie, y a menudo iba a misa, y si se presentaba la
+ocasión bailaba el bolero.
+
+Con todas estas habilidades y excelencias, Juana la Larga no podía menos
+de ser querida y estimada en Villalegre, consiguiendo que su severa y
+más alta sociedad o _high-life_ le hubiese perdonado un desliz o
+tropiezo que tuvo en sus mocedades.
+
+
+
+
+IV
+
+
+En el momento en que va a empezar la acción de esta verdadera historia,
+Juana tendría unos cuarenta años muy cumplidos, si bien conservaba aún
+restos de su antigua belleza, que había sido notable cuando ella tenía
+veinte años; pero como entonces era muy pobre y no había descubierto ni
+mostrado sus grandes habilidades, no encontró, a pesar de su mérito,
+novio que le acomodase, y tuvo que permanecer soltera.
+
+A lo que se cuenta, cierto oficial de Caballería que vino por aquellos
+lugares a comprar caballos para la Remonta, y que era guapísimo y muy
+gracioso y divertido, se enamoró de Juana y logró enamorarla. No se sabe
+si le dio palabra de casamiento o no se la dio; pero lo cierto es que el
+bueno del oficial tuvo que irse a la guerra civil, que ardía en las
+Provincias Vascongadas, y allí le mató una bala carlista, que le
+agujereó el cráneo y se le entró en los sesos.
+
+Juana quedó, pues, semiviuda. Póstuma o no póstuma, tuvo una niña
+preciosa, a quien dieron en la pila bautismal el mismo nombre que a su
+madre. El vulgo añadió después al nombre el mismo epíteto, por donde
+esta niña, que será la principal heroína de nuestra historia, vino a ser
+apellidada Juanita la Larga.
+
+Su madre la crió con gran cariño y esmero, sin recatarse y sin disimular
+que ella era su hija, lo cual hubiera sido en aquel lugar, donde todo se
+sabía, el más inútil de los disimulos. Juana crió, pues, a sus pechos a
+Juanita; siempre la llamaba hija, y Juanita desde que empezó a hablar,
+llamaba a Juana madre a boca llena.
+
+Esto era considerado como una gran desvergüenza entre las personas
+severas del lugar, que clamaban contra el escándalo y mal ejemplo; pero
+poco a poco todos se fueron acostumbrando, y al cabo de algunos años
+nada parecía más natural ni más justo sino que Juanita fuese hija de
+Juana, a la cual no faltaron tampoco defensores, ya razonables, ya
+fervorosos, que alababan el cariño y la devoción maternal de la madre a
+la hija, y que cuando eran algo maldicientes no dejaban de comparar a
+Juana con otras que pasaban por honradísimas y que hasta tenían la
+insolencia de presumir de casi santas. De ellas se murmuraba, con más o
+menos fundamento, que habían tenido también fruto, y no de bendición,
+del cual se habían desprendido o enviándole a la Inclusa o sabe Dios o
+el diablo de qué otra manera.
+
+El epíteto de Larga dado a Juanita no era sólo por herencia; sino que
+era también por conquista.
+
+Juanita, a los diecisiete años, había espigado tanto, que era la moza
+más alta y más esbelta que había en el lugar. Algo de la sangre belicosa
+del oficial de Caballería se había infundido en ella, y la crianza libre
+y hombruna que había recibido había desarrollado su agilidad y sus
+bríos. Cuando andaba tenía un aire marcial, al par que gracioso; corría
+como un gamo; tiraba pedradas con tanto tino que mataba los gorriones, y
+de un brinco se plantaba sobre el lomo del mulo más resabiado o del
+potro más cerril. Y no a horcajadas, porque esto no lo consentía su
+decoro y su estética natural e inconsciente, sino sentada, lo cual es
+más difícil; hacía trotar y galopar a la bestia, espoleándola con los
+talones o azotándola con el extremo del ronzal o de la jáquima, cuando
+la tenía y no iba a pelo, sin brida ni rienda de ninguna clase.
+
+Los primeros años de la mocedad de Juanita habían sido dificultosos,
+porque su madre no había alcanzado aún la extraordinaria reputación de
+que después gozaba, no tenía el bienestar y la riqueza de que ya hemos
+hablado.
+
+Juanita no fue nunca a la miga, pero su madre le enseñó a coser y a
+bordar primorosamente; y el maestro de escuela, que le tomó mucho
+cariño, la enseñó a leer y a escribir gratis en sus ratos de ocio.
+
+Desde que tuvo nueve años, Juanita fue de grande auxilio a su madre, que
+hasta mucho más tarde no se dio el lujo de tener una sirvienta.
+
+Juanita barría y aljofifaba, fregaba los platos, enjalbegaba algunos
+cuartos y la fachada de la casa, que era la más limpia de la población,
+y hasta agarraba su cantarillo e iba por agua a la milagrosa fuente del
+ejido, cuyo caño vertía un chorro tan grueso como el brazo de un hombre
+robusto, siendo tal la abundancia del agua, que con ella se regaban
+muchísimas huertas y se hacían frondosos, amenos y deleitables los
+alrededores de Villalegre, contribuyendo no poco a que la villa
+mereciese este nombre.
+
+El agua, además, era exquisita por su transparencia y pureza, como
+filtrada por entre rocas de los cercanos cerros, y tenía muy grato sabor
+y muy saludables condiciones. La gente del pueblo le atribuía, por
+último, algunas prodigiosas cualidades, calificándola de muy _vinagreta_
+y de muy _triguera_. Quería significar con esto que el arriero que
+compraba en Villalegre vinagre de yema, por lo común muy fuerte, llenaba
+sólo dos tercios de la cavidad de la corambre, y la acababa de llenar
+por la mañana temprano, antes de emprender su viaje, mitigando y
+suavizando con el agua de la fuente la fortaleza y acritud del líquido,
+y ganándose así, desde luego, un treinta y tres por ciento, aunque
+vendiese el vinagre al mismo precio en que lo había comprado.
+
+Era también _triguera_ el agua de la fuente, porque sus raras cualidades
+consentían, aunque era difícil operación y que debía hacerse con gran
+sigilo, que valiéndose de una escoba de palma enana, se rociase con ella
+el trigo que se iba a vender, dejándolo expuesto al sol para que se
+secase. Así el trigo recibía mejor sabor, y aunque por fuera quedaba
+seco, guardaba por dentro algo del líquido, y se esponjaba y crecía en
+peso y en volumen.
+
+Todavía esta fuente tenía otro mérito y prestaba otro notable servicio,
+porque, además de un gran pilar en que iban a beber y bebían todas las
+bestias de carga y de labor y los toros, vacas y bueyes, y además de
+otro pilar bajo, que solía ser abrevadero del ganado lanar y de cerda,
+llenaba con sus cristalinas ondas un espacioso albercón cercado de muros
+que lo ocultaban a la vista de los transeúntes, adonde iban las mujeres
+a lavar la ropa, remangadas las enaguas hasta los muslos y metidas en el
+agua hasta la rodilla, como por allí es uso, aun en el rigor del
+invierno. Frondosos y gigantescos álamos negros y pinos y mimbreras
+circundan la fuente y hacen aquel sitio umbrío y deleitoso. Al pie de
+los mejores árboles hay poyos hechos de piedra y de barro y cubiertos de
+losas, en los cuales suelen sentarse los caballeros y las señoras que
+salen de paseo. Casi todas las tardes se arma allí tertulia y grata
+conversación, siendo los más constantes el escribano, el boticario,
+nuestro don Paco y el señor cura, quien al toque de oraciones recita el
+_Angelus Domini_, al que responden todos quitándose el sombrero y
+santiguándose y persignándose.
+
+En torno del pilar charlan las mozas que vienen por agua, cada cual con
+su cantarillo, y suelen hacer el papel de Rebecas con cuantos arrieros
+Eliezeres acuden allí para que beban, si no sus camellos, sus muías y
+sus borricos. También al lado y dentro del albercón, y a poca distancia
+de él, donde hay un vallado o seto vivo de zarzamoras, granados y
+madreselvas, que limita y defiende las huertas, y sobre el cual seto se
+pone a secar la ropa lavada, se extiende y dilata la tertulia
+democrática y popular con mucha charla, risotadas, jaleos y retozos,
+pues no faltan nunca zagalones y hasta hombres ya maduros que acuden por
+allí atraídos por las muchachas, como acuden los gorriones al trigo.
+
+
+
+
+V
+
+
+Juana la Larga, según queda indicado, gracias a su constante actividad,
+buen orden y economía, en todo lo cual su hija la ayudaba con
+inteligencia y celo, había mejorado de posición y de fortuna. Tenía una
+criada muy trabajadora, que barría y fregaba, y bajo la dirección de las
+señoras guisaba también, dejando a estas el tiempo libre para ejercer
+sus lucrativos oficios. El oficio principal de Juanita era coser y
+bordar, para lo cual había desplegado aptitud superior a la de su madre.
+
+Juanita no tenía que emplearse en más bajas ocupaciones. Sin embargo,
+ora fuese por candorosa coquetería, o sea por deseo de lucir la
+gallardía de su persona, deseo de que no se daba cuenta, ora porque
+Juanita necesitase del ejercicio corporal y de mostrar y desplegar la
+energía de su sana naturaleza, Juanita, aun cumplidos ya los diecisiete
+años, gustaba de ir por agua a la fuente del ejido, allanándose a veces,
+a pesar de la desahogada posición de su madre y de ella, a ir al
+albercón a lavar alguna ropa, cuando la ropa era fina y temía ella, o
+aparentaba temer, que manos más rudas que las suyas la estropeasen.
+
+La verdad era que esto de ir al albercón y a la fuente, más que fatiga
+era recreo y solaz para Juanita, la cual divertía a las otras muchachas
+con sus agudos dichos y felices ocurrencias, las hacía reír a casquillo
+quitado y gozaba de popularidad y favor entre ellas.
+
+Era ya Juanita una guapa moza en toda la extensión de la palabra. Las
+faenas caseras no habían estropeado sus lindas y bien torneadas manos, y
+ni el sol ni el aire habían bronceado su tez trigueña. Su pelo negro,
+con reflejos azules, estaba bien cuidado y limpio. No ponía en él ni
+aceite de almendras dulces ni blandurilla de ninguna clase, sino agua
+sola con alguna infusión de hierbas olorosas para lavarlo mejor. Lo
+llevaba recogido muy alto, sobre el colodrillo, en trenza, que, atada
+luego, formaba un moño en figura de dos triángulos equiláteros, que se
+tocaban en uno de los vértices.
+
+Como Juanita decía que «cabeza loca no quiere toca», casi siempre iba a
+la fuente sin pañuelo en la cabeza, luciendo así el primor y la
+pulcritud de su peinado y dejando ver lo bien plantada que estaba la
+cabeza sobre su airoso cuello, sólo sombreado por algunos ricillos
+menudos que se sustraían a la cautividad en que tenía el moño los más
+largos cabellos. Por delante, recogido el pelo, dejaba ver la tersa
+frente, recta y chiquita, y sobre las sienes tenía grandes rizos
+sostenidos con horquillas que llaman por allí _caracoles_, por debajo de
+los cuales había una suave patillita, que no fijaba contra la cara con
+zaragatona o pepitas de membrillo, como hacen otras muchachas, sino que
+dejaba flotar libremente en vagas sortijas o más bien alcayatas donde
+colgar corazones.
+
+La misma libertad en que se había criado, y el constante ejercicio
+corporal, ya en útiles faenas, ya en juegos más de muchacho que de niña,
+habían hecho que Juanita, aunque no tenía la santa ignorancia ni había
+vivido con el recogimiento que recomiendan y procuran otras madres
+celosas, no hubiese pensado todavía en cosas de amor. Era buscada,
+requebrada y solicitada por no pocos mozos; pero, brava y arisca, sabía
+despedir huéspedes, imponer respeto y tener a raya a los más atrevidos.
+
+Sólo se le conocía una inclinación que desde la niñez persistía en ella
+con constancia; pero esta inclinación, al menos por su parte, más que de
+afecto amoroso tenía trazas de fraternal cariño. Quien lo inspiraba,
+compartiéndolo sin duda por menos inocente estilo, era Antoñuelo, el
+hijo del maestro herrador y sobrino del cacique, quien tenía en el lugar
+muy humilde parentela.
+
+Antoñuelo era un mocetón gentil y robusto, muy simpático, aunque de
+cortos alcances, y decidido para todo, y singularmente para admirar a
+Juanita, a quien consideraba y respetaba, sometiendo a ella toda su
+voluntad como por virtud de fascinación o de hechizos.
+
+
+
+
+VI
+
+
+Entregado don Paco a sus constantes y diversos quehaceres, no o no había
+pensado en casarse por segunda vez, sino que nunca había tenido
+amoríos, o, al menos, si alguno había tenido, había sido con tan
+maravilloso recato, que nadie se había enterado de ello en Villalegre,
+lo cual es una inverosimilitud extraordinaria, porque en aquel lugar
+apenas había persona, y menos aún si era de tanta importancia y viso
+como don Paco, que pudiera hacer o decir cosa alguna que no se supiese.
+Hasta los mismos pensamientos se adivinaban allí, se divulgaban y se
+comentaban, como el pensador no pensase con mucho disimulo y muy para
+dentro. Debemos, pues, creer que don Paco no había tenido amoríos, a no
+ser muy efímeros y livianos, y que ni siquiera, durante su larga viudez,
+había pensado en semejante cosa.
+
+Tenía, sin embargo, notable aptitud y tino para conocer y admirar la
+belleza femenina, y hacía ya meses que, casi sin reparar en ello y muy
+involuntariamente, cuando estaba de tertulia con el escribano y el
+boticario y con otros señores en los poyos que había junto a la fuente,
+sus ojos se fijaban con amorosa delectación en Juanita la Larga, que aún
+solía venir a llenar su cántaro y a estar allí de charla con las otras
+muchachas mientras que le llegase su turno.
+
+Indudablemente, don Paco había empezado a sentir hacia Juanita viva
+inclinación, que era difícil de dominar; pero se le pasó bastante tiempo
+sin dar muestra exterior de que la sentía, anhelando acaso ocultársela a
+sí mismo por razones que él se daba.
+
+Fundado en la propia modestia, que le hacía formar un pobre concepto de
+su persona, hallaba que con sus cincuenta y tres años, treinta y seis
+más que Juanita, no podía ya enamorar a la muchacha, la cual o
+desdeñaría su cariño o sólo por interés se movería a correspondele.
+Pensaba luego que Juanita, aunque en aparente libertad, estaba muy
+vigilada por su madre, y como madre e hija vivían con cierto desahogo,
+no era de presumir que, si él tuviese intenciones pecaminosas, ellas
+cediesen, sino que en todo caso cederían _in facie Ecclesiae_ y llevando
+al cura por delante.
+
+La idea de casamiento aterrorizaba a don Paco, y no porque en absoluto
+le repugnase estar casado, sino porque su hija, la señora doña Inés, le
+inspiraba un entrañable cariño, mezclado de terror, y porque ella era
+tan imperiosa como brava, y sin duda se pondría hecha una furia del
+Averno si su padre le diese madrastra, sobre todo de tan ruin posición,
+y si a los siete nietos que ella le había dado, y a los que calculaba
+que podrían venir todavía persistiendo ella en su actitud productora,
+quitase él la esperanza de heredar el majuelo, el olivar y la casa, y de
+gozar en vida suya de no poco de lo que él fuese granjeando con sus
+varias artes. Temblaba don Paco de incurrir en el enojo de su hija, y
+aunque temblaba principalmente por el mismo enojo, no dejaba de recelar
+sus malas consecuencias.
+
+Bien conocía él que no había en el lugar una persona, ni varias juntas,
+que pudieran reemplazarle con éxito en sus diferentes empleos; pero el
+mundo no estaba yermo ni falto de hombres de Estado rústicos, los cuales
+podrían buscarse y traerse de fuera del lugar para que a él le
+reemplazaran. Y bien conocía también que su hija era punto menos que
+omnipotente, porque tenía subyugadas ambas potestades, la temporal y la
+espiritual.
+
+El padre Anselmo la tenía por una santa y por una doctora, y cuanto ella
+decía era para él, sin poderlo remediar, un legítimo corolario de los
+Evangelios y de las Epístolas. El padre Anselmo sería capaz de
+excomulgar a quien ella le mandase. Y en lo tocante al brazo secular,
+era evidentísimo que doña Inés le tenía sujeto a sus caprichos y que
+aplastaría con todo su peso a quien ella quisiese.
+
+Don Paco, en esta disposición de ánimo, razonablemente motivada, aunque
+no hemos de negar que él era dulce, pacífico y algo débil de carácter,
+adelantaba en su imaginación los casos futuros, y presuponiéndose ya
+prendado de Juanita, declarado y aceptado, veía un tropel de males que
+salían del corazón enfurecido de doña Inés como de nueva caja de
+Pandora.
+
+Pesaban tanto en su espíritu estas consideraciones, que, notando que su
+afición oculta iba creciendo, procuraba, o más bien se proponía huir de
+la vista de Juanita, no pasar por su calle para no verla en el portal o
+asomada a la ventana; y no ir a la tertulia de los poyetes, bajo los
+álamos, para no tener que admirarla cuando charlaba con las demás
+zagalonas o con los mozos en la fuente del ejido, o cuando subía o
+bajaba gallardamente, con el cántaro apoyado en la cadera, por la
+cuestecilla que se extiende desde la fuente hasta el lugar.
+
+A pesar de sus prudentes propósitos de retraimiento, una fuerza, al
+parecer superior a su voluntad, le llevaba a veces a pasar por delante
+de la casa de Juanita más de lo que era necesario, a ir a la iglesia
+cuando él sabía que iba a ella con su madre a misa o a sus devociones, y
+a acudir a la tertulia de los poyetes casi todas las tardes.
+
+Para Juanita, que se había pasado todo el día cosiendo y bordando en
+casa, era pretexto solaz o de paseo el ir casi al anochecer a la fuente
+por agua. Su madre encontraba que en la posición algo señoril,
+desahogada y decorosa en que ya imaginaba hallarse, y atendido el
+desenvolvimiento físico de Juanita, que había llegado a transformarse de
+muchachuela en una magnífica y real moza, no estaba bien y era darse
+poquísimo tono el ir por agua a la fuente como la más plebeya y humilde
+pelafustana. Pero a Juanita le divertía este ejercicio, y tenía una
+voluntad indómita. A las observaciones que su madre le hacía daba oídos
+de mercader; acariciaba a su madre para vencer su oposición y disipar su
+disgusto, y seguía yendo a la fuente a pesar de todas las observaciones.
+
+
+
+
+VII
+
+
+Una tarde del mes de mayo, Juanita se entretuvo en la fuente en larga y
+alegre conversación con otras muchachas.
+
+Ya anochecido subía con su cántaro lleno por la cuesta, que en aquel
+momento estaba sola.
+
+La tertulia de los poyetes solía, en primavera y en verano, durar hasta
+las ánimas, hora en que los tertulianos se retiraban para cenar y
+acostarse.
+
+Aquel día don Paco había estado haciendo esfuerzos o, como si dijéramos,
+gimnasia con su voluntad para no ir a la tertulia y ver a Juanita. La
+lucha entre su voluntad razonable y su inclinación había durado
+bastante. Al fin, la voluntad sometida llevó, aunque tarde, a la
+tertulia de los poyetes a toda la persona de don Paco.
+
+La pícara casualidad hizo que al bajar don Paco subiese Juanita, según
+hemos dicho.
+
+Era ya de noche. El cielo estaba despejado, pero sin luna. Las
+estrellas, si resplandecían en el éter infinito, vertían muy débil luz
+sobre la tierra. Acrecentaban la oscuridad, en el punto en que ambos se
+encontraron, algunos frondosos árboles que allí había y el alto vallado
+de zarzamoras y de otros arbustos que se extendía a un lado y a otro por
+casi todo el camino.
+
+Juanita era muy distraída e iba además pensando en sus travesuras de
+muchacha. Don Paco era también distraído. El mismo no sabía en qué
+estaba pensando. Era, además, algo corto de vista.
+
+Lo cierto es que no repararon uno en otro al venir en opuestas
+direcciones, ni oyeron el ruido de los pasos. Chocaron, pues, y se
+dieron un buen empellón.
+
+--Caramba, hombre--dijo Juanita--, mire usted por dónde va y no camine a
+ciegas; por poco me tira el cántaro.
+
+Don Paco, que conoció a Juanita por la voz, contestó con mucha dulzura:
+
+--¡Perdona, hija mía! ¿Te he hecho daño? Ella, que también conoció a don
+Paco en seguida, replicó riendo:
+
+--¿Qué daño me ha de haber hecho usted? Pues qué, ¿soy yo acaso de
+alfeñique?
+
+--No, hija. Bien sólida y firme me pareces. Si en algo eres de
+alfeñique, no es por lo quebradiza, sino por lo dulce.--Entonces seré
+turrón de Alicante: dulce, pero duro.
+
+--Y vaya si me ha parecido duro.
+
+--Si advirtió usted dureza, hablará sólo de su dulzura por adivinanza.
+
+--Pues qué, ¿no podría yo probarla?
+
+--Ya está usted viejo, don Paco, y no podría meterle el diente.
+
+--Pues te equivocas, que yo no estoy tan viejo, y tengo los dientes tan
+cabales y fuertes, que si se tratase de mordiscos, hasta en una piedra
+los daría. Pero yo no quiero emplear contigo sino más blandas y amorosas
+demostraciones.
+
+--¡Ea, quite usted allá, señor don Paco! ¿Qué demostraciones ha de hacer
+usted, si puede ser mi abuelo?
+
+Y como don Paco seguía plantado delante atajándole el camino, Juanita
+continuó:
+
+--Vamos, déjeme usted pasar. Si parece usted un espantajo. ¿Qué diría la
+gente si le ve y le oye hablar aquí y requebrar en la oscuridad a una
+mocita? Capaz será de decir que ha perdido usted la chaveta y que no
+sirve para secretario del Ayuntamiento y consejero de don Andrés.
+
+Don Paco se apartó entonces y dejó pasar a Juanita; pero en vez de
+dirigirse hacia la fuente, se volvió, siguiéndola, hacia el lugar.
+
+--¿Qué hace usted, señor? ¿Por qué no va a su tertulia? Todavía están en
+los poyetes el señor cura, el boticario y el escribano. Váyase usted a
+hablar con ellos.
+
+--Ya es tarde, pronto se volverá y desisto de ir hasta allí. Prefiero
+volver charlando contigo.
+
+--¿Y de qué hemos de charlar nosotros? Yo no sé decir sino tonterías. No
+he leído los libros y papeles que usted lee, y como no le hable de los
+guisos que mi madre hace o de mis bordados y costuras, no sé de qué
+hablar a su merced.
+
+--Hablame de lo que hablas a Antoñuelo cuando estás con él de palique.
+
+--Yo no sé lo que es palique, ni sé si estoy o no estoy a veces de
+palique con Antoñuelo. Lo que sé es que yo no puedo decir a su merced
+las cosas que a él le digo.
+
+--¿Y qué le dices?
+
+--¡Pues no quiere usted saber poco! Ni el padre Anselmo, que es mi
+confesor, pregunta tanto.
+
+--Algo de muy interesante y misterioso tendrá lo que dices a Antoñuelo,
+cuando ni al padre Anselmo se lo confiesas.
+
+--No se lo confieso porque no es pecado, que si fuera pecado se lo
+confesaría. Y no se lo cuento tampoco, porque a él no le importa nada, y
+a usted debe importarle menos que a él.
+
+A todo esto, como iban a buen paso ambos interlocutores, habían ya
+subido la cuesta y se hallaban en el altozano, a la entrada del lugar,
+donde están la iglesia parroquial y las primeras casas.
+
+--Déjeme su merced ahora--dijo Juanita--y no venga, con perjuicio de su
+autoridad, acompañando a una chicuela que lleva un cántaro. ¡Pues no se
+enojaría poco la señora doña Inés, que tiene tantos humos, si viese a su
+señor padre sirviendo de escolta, no a una princesa como ella, sino a
+una pobrecita trabajadora!
+
+--¿Qué había de decir? Diría que yo te estaba encomendando algún
+trabajo.
+
+--No es ésta hora ni ocasión para eso, y, por otra parte, no es a mí,
+sino a mi madre, a quien los trabajos se encargan. Acuda usted a ella si
+algo quiere encargar.
+
+Y diciendo esto, apresuró el paso, hizo a don Paco un gesto imperativo,
+marcándole la calle por donde debía irse y ella se fue por otra que
+formaba ángulo recto con la que don Paco debía seguir.
+
+
+
+
+VIII
+
+
+Mucho caviló don Paco sobre aquel diálogo, midiendo e interpretando la
+palabras de Juanita.
+
+Le había llamado abuelo, pero con amable risa. Todos los hombres,
+abuelos y nietos, solemos prometérnoslas felices y casi siempre nos
+inclinamos a dar la más favorable interpretación a cuanto dicen las
+mujeres que pretendemos.
+
+No se podía dudar, por ser cuestión de una ciencia tan exacta como la
+aritmética, que él hubiera podido ser el abuelo de Juanita. Don Paco
+hacía este cálculo:
+
+--Yo tengo cincuenta y tres años. De diecisiete a cincuenta y tres van
+treinta y seis; a los diecinueve años bien pude yo haber tenido una
+hija, y esta hija bien pudo haberse casado y tener a Juanita a los
+diecisiete.
+
+Después sumaba don Paco:
+
+--Diecinueve más diecisiete, más otros diecisiete que tiene Juanita
+ahora, son cincuenta y tres, que es mi edad; luego muy descansadamente
+pudiera ser yo el abuelo de esa pícara muchacha. _Eppur_, _si
+muove_--proseguía, pues era hombre erudito hasta cierto punto, sabía un
+poco de italiano porque había oído cantar muchas óperas y conocía las
+palabras que se atribuyen a Galileo, así como varias otras sentencias
+expresadas en la lengua de Dante; verbigracia: _Chi va piano, va sano e
+va lontano_.
+
+La primera sentencia, aplicada a su situación, quería significar que él,
+a pesar de poder ser el abuelo de Juanita, quería y podía ser otra cosa
+muy diferente; y la segunda sentencia, que también recordaba don Paco,
+quería significar que él debía ir con tiento, con pies de plomo y sin
+precipitarse, porque no se ganó Zamora en una hora y porque la muchacha
+no era muy arisca en el fondo, ni, probablemente, tan firme y dura de
+entrañas como, merced al encontrón que había tenido con ella, le
+constaba que era de firme y dura en su juvenil superficie. Además, las
+esperanzas, lejos de desvanecerse, crecían en su pecho, hallándose más
+inverosímil abuelo que inverosímil amante. Para corroborar esta
+lisonjera afirmación, se contemplaba don Paco en el espejo en que solía
+afeitarse, el cual, aunque era pequeño, no lo era tanto que no reflejase
+casi toda su persona. El exclamaba al verla, como el pastor Coridón de
+Virgilio o como el Marramaquiz, de Lope:
+
+ ¡Pues no soy tan feo!
+
+Y, verdaderamente, no era feo don Paco, ni parecía viejo tampoco.
+
+A las últimas palabras de Juanita les dio don Paco una interpretación
+lisonjera, pero acaso más comprometida de lo que él deseaba.
+
+Al indicarle la muchacha que hablase con su madre y que le encargase la
+obra de costura que ella debía hacer, ¿no estaba claro que Juanita se
+mostraba propicia a entrar en cierto género de relaciones, aunque no a
+hurto, sino a sabiendas y con beneplácito de la autoridad materna?
+
+Como quiera que fuese, don Paco, sintiéndose prendado de Juanita, se
+allanaba a pasar por todo; pero se propuso, como hombre prudente, no
+aventurarse más de lo necesario y no soltar prenda por lo pronto.
+
+A que él entrase en relaciones serias con Juanita y conducentes a la
+_buena fin_ se oponían dos consideraciones: era la primera la excesiva,
+sospechosa e íntima familiaridad que tenía Juanita con Antoñuelo, el
+hijo del herrador, y era la segunda la casi seguridad del furioso enojo
+de doña Inés cuando llegase a saber que él tenía un compromiso serio con
+Juanita. Doña Inés inspiraba a su padre terror pánico, y siempre trataba
+de huir de su enojo como de una espada desnuda.
+
+Su decidida afición a la muchacha saltaba, no obstante, por encima de
+los obstáculos, como un corcel generoso salta la valla que se le ha
+puesto para atajar su carrera.
+
+En resolución, combatido don Paco por harto contrarios sentimientos,
+aunque se propuso no desistir de la empresa que había formado de manera
+muy vaga, se propuso también proceder con la mayor cautela y ser lo más
+ladino que pudiese, aunque en estos negocios no le sucedía como en los
+negocios del Municipio, y el ser ladino no era su fuerte.
+
+Así discurriendo, pasó don Paco revista a su ropa blanca. Vio que sólo
+tenía media docena de camisas bastante estropeadas y con muchos
+zurcidos. Y como esto era muy poco para él, persona de extremado aseo,
+que, ¡cosa rara en un pequeño lugar!, se ponía limpia tres veces a la
+semana, decidió que estaba justificadísimo el mandar que le hiciesen
+media docena de camisas nuevas, que le hacían muchísima falta, ¿Y quién
+había de hacerlas mejor que Juanita, que era la costurera más hábil de
+Villalegre? ¿Y quién había de cortarlas mejor que su madre, la cual, lo
+mismo que con el mango de la sartén en la izquierda y la paleta en la
+diestra, era una mujer inspirada con las tijeras en la mano y con
+cualquier tela extendida sobre la mesa y marcada ya artísticamente con
+lápiz o con jaboncillo de sastre?
+
+Al día siguiente, decidido ya don Paco, acudió muy de mañana a casa de
+Juana la Larga, y le mandó hacer seis hermosas camisas de madapolán con
+puños y pechera de hilo, ajustándolas a treinta reales cada una. Para
+ganarse la voluntad y excitar el celo de ambas Juanas, les llevó don
+Paco, envuelto en un pañuelo y sin que los profanos viesen lo que
+llevaba, un cestillo lleno de fresas, fruta muy rara en el lugar, y para
+mayor esplendidez sacó, además, del bolsillo del holgado chaquetón que
+solía vestir a diario, nada menos que tres bollos del exquisito
+chocolate que solía hacer doña Inés en su casa, y del cual había
+regalado a su padre una docena de bollos de cuatro onzas cada uno.
+
+Juana la Larga, que era muy golosa y muy aficionada a que la
+obsequiasen, aceptó el presente con gratitud y complacencia; pero como
+no era larga solamente de cuerpo, sino que lo era también de previsión,
+y, si vale decirlo así, de olfato mental, al punto olió y caló la
+intenciones que don Paco traía y sobre las cuales había ya sospechado
+algo.
+
+
+
+
+IX
+
+
+Reza el refrán, que honra y provecho no caben en un saco; pero Juana la
+Larga, sobre ser honrada, rayando su honradez en austeridad para que se
+borrase la mala impresión de sus deslices juveniles, era además, una
+matrona llena de discreción y de juicio, y sabía que el mencionado
+refrán se equivocaba a menudo. Para ella, en el caso que se le acababa
+de presentar, en vez de no caber en un saco, el provecho no podía ser
+sin la honra, y la honra tenía que producir naturalmente el provecho.
+
+Si Juanita se dejaba camelar a tontas y a locas, se exponía a dar al
+traste con su reputación y a ser el blanco de las más feroces
+murmuraciones y a perder siempre la esperanza de hallar un buen marido.
+Y todo ello por unas cuantas chucherías y regalillos de mala muerte.
+Mientras que si Juanita acertaba a ser rígida sin disgustar y ahuyentar
+al pretendiente, pero sin otorgarle tampoco el menor favor de
+importancia antes que el cura diese en la iglesia el pasaporte para los
+favores, convirtiéndolos en actos de deber y cargas de justicia, harto
+posible era que don Paco se emberrenchinase hasta tal punto que entrase
+por el aro, rompiendo todo el tejido de dificultades que al aro pusiesen
+doña Inés y otras personas, y elevando a Juanita a ser legítimamente la
+señora del personaje más importante del lugar, después de don Andrés
+Rubio, el cacique.
+
+Con tales pensamientos en la mente, a par que con notable destreza, y
+desarrollando la cinta que estaba enrollada en una carretilla, tomó
+Juana a don Paco las medidas convenientes. Estuvo con él más dulce que
+una arropía, y aunque le dijo que no tenía que venir a su casa para
+probarse la primera camisa, porque cuando estuviese medio hecha o
+hilvanada se la enviaría para la prueba, le convidó a que algunas
+noches, de nueve a once, cuando no tuviese nada mejor que hacer,
+viniese, sí quería, un rato de tertulia a su casa, porque ni ella ni
+Juanita gustaban de acostarse temprano, y aunque estaban casi siempre
+solas, velaban hasta las doce. Juanita cosía o bordaba; pero como esto
+se hace con las manos, su lengua quedaba expedita y charlaba más que una
+cotorra.
+
+--Yo--añadía Juana la Larga--no coso ni bordo de noche, porque tengo la
+vista perdida, y así estoy mano sobre mano o paso las cuentas de mí
+rosario y rezo. Si alguna vez está usted de mal humor, podemos echar
+juntos cuatro o cinco manos de tute, que yo sé que a usted le agrada. A
+mí me agrada también, pero mi mala suerte y mis cortos medios no me
+permiten jugarlo más que a real cada juego. Y aun así, si se le da a una
+muy mal, bien puede perder veinte o treinta reales en una noche, como
+quien no quiere la cosa.
+
+Ya se comprende que don Paco aceptó el convite y fue de tertulia a casa
+de Juana; al principio, de cuando en cuando; al cabo de poco tiempo,
+todas las noches. Casi siempre jugaba al tute y perdía. Sus pérdidas
+podían evaluarse, una noche con otra, en una peseta diaria. Todo, no
+obstante, lo daba don Paco por bien empleado.
+
+Las camisas estuvieron pronto concluidas y don Paco quedó muy
+satisfecho. En la vida se había puesto otras que mejor le sentasen.
+
+No las hubiera hecho más lindas el camisero más acreditado de París. Las
+lustrosas pecheras no hacían una arruga; los cuellos eran derechos, a la
+diplomática, y los puños muy bonitos y para los botones que en el día se
+estilan, Juana le regaló, en compensación de los muchos regalos que de
+él recibía, un par de botones preciosos de plata sobredorada que mercó
+en la tienda del _Murciano_, tienda bien abastecida, y donde, según
+dicen por allí, había de cuanto Dios crió y de cuanto puede imaginar,
+forjar, tejer y confeccionar la industria humana: naipes, fósforos,
+telas de seda, lana y algodón, especiería, quesos, garbanzos y
+habichuelas, ajonjolí, matalahúva y otras semillas. Casi eran los únicos
+artículos que allí faltaban las carnes de vaca y de carnero y toda la
+pasmosa variedad de sabrosos productos que resultan de la matanza y
+sacrificio de los cerdos.
+
+Ya estuviesen hablando don Paco y Juana, ya estuviesen jugando al tute,
+Juanita rara vez suspendía su costura o su bordado; pero, sin
+suspenderlos, solía tomar parte en la conversación del modo más
+agradable. Nadie venía a interrumpir esta tertulia de los tres, salvo
+Antoñuelo, que escamaba mucho a don Paco y le llenaba de sobresalto y de
+mal humor.
+
+Crecía este de punto porque mientras que don Paco estaba jugando al tute
+y Juana le acusaba las cuarenta, Antoñuelo se sentaba muy cerca de
+Juanita, en el otro extremo de la sala donde ella cosía, y ambos
+cuchicheaban con mucha animación y en voz tan baja, que don Paco no
+podía pescar ni palabra de lo que decían. Con esto se ponía como sobre
+ascuas y muy alborotado y triste, sin que para ocultarlo le valiese el
+disimulo.
+
+Entonces don Paco jugaba peor: solía tener rey y caballo del mismo palo
+y se le olvidaba acusar veinte, o bien, si Juana le jugaba un oro y él
+tenía el as o el tres, se lo guardaba y no lo echaba. Así es que las
+noches en que venía Antoñuelo a la tertulia, sobre la desazón que daba a
+don Paco, le hacía perder un par de pesetas y hasta tres a veces.
+
+Viniese o no viniese Antoñuelo a la tertulia, Juana la Larga estaba
+siempre presente. Don Pablo no hallaba modo de hablar a solas con
+Juanita, ni de abandonar a la madre e imitar a Antoñuelo enredándose en
+cuchicheos con la hija.
+
+Alguna vez que lo intentó, hablando bajo a Juanita, esta le contestó
+alto, haciendo la conversación general y despojándola de todo misterio.
+
+Bien hubiera querido don Paco, cuando Antoñuelo venía, rodear las cosas
+de suerte que le obligase a entretener a la madre, hablando o jugando al
+tute con ella; pero Antoñuelo aseguraba que no sabía jugar al tute y
+daba a entender que nada tenía que decir a Juana.
+
+Con frecuencia salía don Paco tan cargado de esta tertulia, que se
+proponía y casi resolvía no volver a ella o, al menos, ir poco a poco
+retirándose. Pero ya había tomado la maldita costumbre de ir, y todas
+las noches, si lo retardaba algo, empezaban al toque de ánimas a
+hormiguearle y bullirle los pies, y ellos mismos, pronunciándose y
+rebelándose contra su voluntad, le llevaban a escape y como por encanto
+a casa de ambas Juanas.
+
+
+
+
+X
+
+
+Pronto notaron todos los vecinos, cundiendo la noticia por el resto de
+la población, las constantes visitas nocturnas de don Paco; pero como
+Antoñuelo solía ir también, y entre don Paco y Juanita había tan grande
+desproporción de edad, la gente murmuradora lo explicó todo suponiendo
+que Antoñuelo era novio de Juanita, y que don Paco tenía o trataba de
+tener relaciones amorosas con la madre, la cual, a pesar de sus cuarenta
+y cinco años y de los muchos trabajos y disgustos que había pasado en
+esta vida, apenas tenía canas, y estaba ágil, esbelta, y aunque de
+pocas, de bien puestas, frescas, apretadas y al parecer jugosas carnes.
+
+La austeridad esquiva de Juana la Larga durante muchos años, desde que
+tuvo su juvenil tropiezo, no pudo en esta ocasión eximirla de la
+maledicencia. La gente decía que al fin se había dejado tentar y lo daba
+todo por hecho. Cuando veía la gente que Antoñuelo y don Paco iban a las
+nueve a la casa y permanecían allí hasta cerca de las doce, no juzgaba
+aquella tertulia tan inocente como era en realidad, y la calificaba de
+amor por partida doble.
+
+Las bromas que sobre ello dieron a don Paco algunos de sus amigos le
+soliviantaron bastante.
+
+Así es que, excitado, si bien no tenía derecho para pedir explicaciones,
+con más o menos disimulados rodeos, y cuando Antoñuelo no estaba
+presente, se atrevió a pedirlas y a indagar por qué venía Antoñuelo con
+tanta frecuencia y de qué trataba con Juanita en sus largos apartes y
+cuchicheos.
+
+Ambas Juanas, sin alterarse en manera alguna y como la cosa más natural
+y sencilla, lo explicaban todo, afirmando que Juanita y Antoñuelo eran
+exactamente de la misma edad, se habían criado juntos desde que estaban
+en pañales y podían considerarse como hermanos.
+
+Añadían ambas que Antoñuelo era travieso y muy tronera, que daba a su
+padre grandes desazones, que de él podían temerse mayores males aún y
+que a Juanita ni remotamente le convenía para novio; pero ella no
+acertaba a prescindir del cariño fraternal que le tenía, ni a prohibirle
+que viniese a verla, ni a dejar de darle buenos consejos y
+amonestaciones, los cuales eran el asunto de los cuchicheos.
+
+Don Paco aparentaba aquietarse al oír tal explicación; pero en realidad
+no se aquietaba; y mostrando el verdadero interés que el buen nombre de
+Juanita le inspiraba, insinuaba que, aunque todo fuese moral e
+inocentísimo, convenía, a fin de evitar el qué dirán, no recibir a
+Antoñuelo con tanta frecuencia.
+
+Los sermones que predicaba don Paco, más que morales conducentes a
+observar el decoro de Juanita, no se puede decir que fueron predicados
+en desierto. Poco a poco dejaron de menudear las visitas de Antoñuelo;
+sus cuchicheos con Juanita se acortaron, y al fin, cuchicheos y visitas
+vinieron a ser raros.
+
+Esto dio ánimo a don Paco. Creyó notar que se prestaba dócil oído a sus
+cariñosas reprimendas, y se atrevió a predicar también sobre otro punto.
+
+En extremo gustaba él de ver a Juanita charlar en la fuente o subir la
+cuesta con el cantarillo en la cadera o con la ropa ya lavada sobre la
+gentil cabeza, más airosa y gallarda que una ninfa del verde bosque, y
+más majestuosa que la propia princesa Nausicaa, que también lavaba la
+ropa cuando, sin desconcharse ni echar las ínfulas por el suelo, solían
+hacerlo las princesas, allá en los siglos de oro.
+
+Don Paco, que tenía, según hemos apuntado ya, entendimiento de amor de
+hermosura, se quedaba extasiado contemplando el andar de la moza, que no
+tenía el liviano, provocativo y sucio movimiento de caderas y los
+pasitos menudos que suelen tener las chulas, sino que era un andar
+sereno, a grandes pasos, noble y lleno de gracia, como sin duda debía de
+andar Diana Cazadora, o la misma Venus al revelarse al hijo de Anquises
+en las selvas que rodeaban a Cartago.
+
+En Villalegre se gastaban corsés, y hasta era Juana la Larga quien mejor
+los hacía; pero la indómita Juanita nunca quiso meterse en semejante
+apretura ni llevar aquel cilicio que para nada necesitaba ella y que
+entendía que hubiera desfigurado su cuerpo. Sólo llevaba, entre el
+ligero vestido de percal y sobre la camisa y enaguas blancas un justillo
+o corpiño sin hierros ni ballenas, cosa que bastaba a ceñir la estrecha
+y virginal cintura, dejando libre lo demás que, derecho y firme, no había
+menester de sostén ni apoyo.
+
+En el espíritu de don Paco pudo, sin embargo, más que el deleite de ver
+a Juanita en la fuente o volviendo del albercón, la idea de que, estando
+ya muy remotos los siglos de oro, no era posible imitar a la princesa
+Nausicaa, sin rebajarse o avillanarse demasiado; y así, aconsejó y
+amonestó tantas veces y con tan discretas razones a Juanita para que no
+fuese a la fuente, apoyándole siempre la madre de ella, que Juanita
+cedió, al cabo, y dejó de ir a la fuente y al albercón, retrayéndose,
+además, de otros varios ejercicios y faenas que no son propios de una
+señorita.
+
+
+
+
+XI
+
+
+Doña Inés López de Roldán distaba mucho de ser una lugareña vulgar y
+adocenada. Era, por el contrario, distinguidísima; y en su tanto de
+méritos mirados, o sea guardando la debida proporción, pudiéramos
+calificarla de una princesa de Lieveo o de una madame Récamier aldeana.
+Su vida no pasaba ociosa, sino empleada en obras casi siempre buenas y
+en fructuosos afanes. Su caridad para con los pobres era muy elogiada,
+ayudándola en este ejercicio el señor don Andrés Rubio. No descuidaba
+ella por eso el gobierno de su casa, que estaba saltando de limpia, y
+todo muy en orden, a pesar de los siete chiquillos que tenía, el mayor
+de ocho años; pero como la casa era muy grande, a los cinco mayores,
+entregados a una mujer ya anciana y de toda confianza, los tenía en el
+extremo opuesto de aquel en que estaba ella, a fin de que no turbasen
+con sus chillidos y gritería, ya sus solitarias meditaciones, ya sus
+lecturas, ya sus interesantes coloquios con el padre Anselmo, con el
+cacique o con alguna persona de fuste que viniese a visitarla.
+
+A las nueve de la noche en verano, y a las ocho o antes en invierno,
+mandaba acostar a los niños, y desde entonces, hasta las once, y a veces
+hasta más tarde, tenía tertulia, en la cual se discreteaba, y a la cual
+rara vez asistía el señor Roldán, que no presumía ni podía presumir de
+discreto, y a quien las discreciones de su mujer pasmaban y
+enorgullecían, pero al mismo tiempo le excitaban al sueño.
+
+En las horas que le dejaban libre los afanes y cuidados de la casa y aun
+de la administración de la hacienda, de la que suavemente había
+despojado a su marido por no considerarle capaz, doña Inés solía
+ocuparse en lecturas que adornaban y levantaban su espíritu. Rara vez
+perdía su tiempo en leer novelas, condenándolas por insípidas o
+inmorales y libidinosas. De la poesía no era muy partidaria tampoco, y
+sin plagiar a Platón, porque no sabía que Platón lo hubiese preceptuado,
+desterraba de su casa y familia a casi todos los poetas como corruptores
+de las buenas costumbres y enemigos de la verdadera religión y de la paz
+que debe reinar en las bien concertadas repúblicas; pero en cambio,
+doña Inés leía Historia de España y de otros países y, sobre todo,
+muchos libros de devoción. El cura la admiraba tanto al oírle hablar de
+teología que, mentalmente, adornaba sus espaldas con la muceta y su
+cabeza con el bonete y la borla.
+
+Era tan grande la actividad de doña Inés, que a pesar de tan varias
+ocupaciones, aún le quedaba tiempo para satisfacer su anhelo de
+enterarse a fondo de la historia contemporánea y local, que tenía para
+ella más atractivos que la Historia Universal o de épocas y países
+remotos.
+
+Para conocer bien esta historia contemporánea y local y ejercer sobre
+los hechos la más severa crítica, se valía doña Inés de diferentes
+medios, siendo el más importante una criada antigua, que hacía recados,
+que entraba y salía por todas partes y que se llamaba Crispina, émula en
+su favor y privanza de Serafina, la doncella.
+
+Gracias a Crispina, doña Inés estaba al corriente de los noviazgos que
+había en el pueblo, de las pendencias y de los amores, de las amistades
+y enemistades, de lo que se gastaba en vestir en cada casa, de lo que
+este debía y de lo que aquel había dado a premio, y hasta de lo que
+comía o gastaba en comer cada familia. A los que comían bien, doña Inés
+los censuraba por su glotonería y despilfarro, y a los que comían poco y
+mal, los calificaba de miserables, de hambrones y de perecientes.
+
+No tardó, por consiguiente, doña Inés en tener noticia de las aficiones
+de su padre y de sus visitas o tertulias en casa de ambas Juanas.
+Muchísimo la molestó esta grosera bellaquería, que tan duramente la
+apellidaba; pero disimuló y se reportó durante muchos días, sin decir
+nada a su padre. Doña Inés estaba muy adelantada en sus concebidas
+esperanzas de octavo vástago, y en tal delicada situación se cuidaba
+mucho y procuraba no alterarse por ningún motivo, para que las dichas
+esperanzas no se frustraran o se torcieran ruinmente, realizándose de un
+modo prematuro, con deterioro y quebranto de su salud. Pero aunque doña
+Inés no dijo por lo pronto nada a don Paco, se la tenía guardada y
+seguía observando y averiguando por medio de Crispina, en la creencia de
+que era a Juana y no a Juanita a quien su padre pretendía o cortejaba.
+
+Esta creencia mitigaba no poco el disgusto de doña Inés, porgue no podía
+entrar en su cabeza que su padre intentase jamás contraer segundas
+nupcias con Juana la Larga. Así es que lo que censuraba en este muy
+ásperamente era la inmoralidad y el escándalo de unas relaciones
+amorosas contraídas por hombre que tenía más de medio siglo y que iba a
+ser pronto por octava vez abuelo. La enojaba también la condición harto
+plebeya del objeto de los amores de su padre, los cuales, si no dignos
+de aplauso, la hubieran parecido dignos de disculpa a haber sido con
+alguna hidalga recatada y de su posición, como había dos o tres en el
+lugar, que, según pensaba doña Inés, hubieran abierto a don Paco, si él
+hubiera llamado a la puerta de ellas pidiendo entrada. No se cansaba,
+pues, doña Inés de censurar las ruines inclinaciones de su padre. Le
+dolía asimismo que su padre gustase tanto en obsequiar a Juana la Larga,
+suponiendo, según las noticias que le trajo Crispina, que gastaba mucho
+más de lo que ganaba.
+
+--¿Conque juega al tute con ella?
+
+--Sí, señora--contestó Crispina--. Y ya por echarla de fino, ya porque
+está embobado y embelesado mirando a Juana con ojos de carnero a medio
+morir y sin atender al juego, lo cierto es que Juana le pela, ganándole
+diez o doce reales cada noche. Además, los regalos de don Paco llueven
+sin descampar sobre aquella casa; ya envía un pavo, ya una docena de
+morcillas, ya fruta, ya parte del chocolate que le regala su merced,
+hecho por el hombre que viene expresamente desde Córdoba a hacerlo a
+esta casa.
+
+Lo de que don Paco hubiese regalado también parte de su chocolate irritó
+ferozmente a doña Inés; lo consideró una verdadera profanación y casi le
+hizo perder los estribos; pero al fin pensó en la situación en que se
+encontraba, ya fuera de cuenta, y logró reportarse. Su moderación y sus
+cuidados no fueron inútiles.
+
+El 29 de junio, día de San Pedro Apóstol, sintió doña Inés desde muy de
+mañana los primeros dolores, y con gran facilidad dio a luz en aquel
+mismo día a un hermoso niño. La madre y el señor Roldán decidieron que
+debía llamarse Pedro, en honor del Príncipe de los apóstoles en cuyo día
+había nacido y del que eran muy devotos. El señor don Andrés Rubio
+prometió tener al infante en sus brazos en la pila bautismal. Y como el
+infante fue robustísimo y el médico asegurase que no corría peligro su
+vida, retardaron su bautismo hasta mediados del mes de julio, así porque
+ya estaría levantada la señora doña Inés y podría asistir a las fiestas
+que se hiciesen, como porque para entonces se realizaría la anunciada
+visita del señor obispo, el cual, a más de confirmar a todos los
+muchachos que no lo estuviesen, les haría la honra de bautizar al futuro
+Periquito.
+
+El obispo sería hospedado en casa de los señores de Roldán los tres o
+cuatro días que estuviese en Villalegre. Doña Inés, por tanto, pensando
+en los preparativos y en todos los medios que había de emplear para
+hacer con lucimiento recepción tan honrosa, perseveró en refrenar su ira
+contra Juana la Larga, a quien imaginaba seductora de su padre. Y
+disimulando el odio que le había tomado, no quiso dejar de valerse de
+ella en ocasión de tanto empeño. Ya la había llamado el día del
+alumbramiento, porque bien sabía por experiencia que no había en el
+mundo conocido más hábil comadre que Juana.
+
+Y como tampoco había por allí mujer tan dispuesta para preparar y
+dirigir los festines, con tiempo comprometió a Juana a fin de que desde
+dos días antes de la llegada del obispo se viniese a su casa, sin volver
+a la casa propia sino para dormir, y lo preparase y dirigiese todo.
+Juana prometió hacerlo así y lo cumplió muy gustosa.
+
+
+
+
+XII
+
+
+La víspera de la llegada del obispo, que fue el 15 de julio, víspera
+también de la Virgen del Carmen, Juana había trabajado ya mucho, sudando
+el quilo para condimentar los manjares y las golosinas, y hasta para
+disponer el aparato y la magnificencia que habían de desplegarse en la
+recepción y en el hospedaje de su señoría ilustrísima, y en el refresco
+y ambigú que había de darse en aquella casa a todo lo más granado e
+ilustre de la villa, después de terminadas las cristianas ceremonias de
+la confirmación y del bautismo. En ella, doña Inés iba a dar al señor
+obispo más trabajo que nadie, pues tenía siete chiquillos no confirmados
+aún, y uno todavía _moro_, como apellidan en Andalucía a todo ser humano
+antes de recibir el agua sacramental que le trae al gremio de la
+Iglesia.
+
+La noche del 15 de julio hacía muchísimo calor. A eso de las nueve, don
+Paco, según costumbre, se fue de tertulia a casa de Juana la Larga; pero
+Juana seguía trabajando aún en la de los señores de Roldán, y Juanita
+estaba sola con la criada, tomando el fresco en la reja de su sala baja.
+
+La vio don Paco, y llegó a hablarle antes de dirigirse a la puerta.
+Juanita, después de los saludos de costumbre, dijo a don Paco, que
+pretendía que le abriese:
+
+--Mi madre no ha vuelto aún. No sé cuándo volverá. Estando yo sola no
+me atrevo a abrir a usted la puerta y a dejarle entrar. La gente murmura
+ya contra nosotros, y murmurará mil veces más si yo tal cosa hiciera.
+Váyase usted, pues, y perdóneme que no le reciba.
+
+Ninguna objeción acertó a poner don Paco, convencido de lo puesta en
+razón que estaba Juanita. Solamente le dijo:
+
+--Ya que no me recibes, no te vayas de la reja y habla conmigo un rato.
+Aunque la gente nos vea, ¿qué podrán decir?
+
+--Podrán decir que usted no viene a rezar el rosario conmigo; podrán
+creer que yo interesadamente alboroto a usted y le levanto de cascos, y
+podrán censurar que pudiendo ser yo nietecita de usted, tire a ser su
+novia y tal vez su amiga. Con esta suposición me sacarán todos el
+pellejo a túrdigas; y si llega a oídos de su hija de usted, mi señora
+doña Inés López de Roldán y otras hierbas, que usted y yo estamos aquí
+pelando la pava, será capaz de venir, aunque se halla delicada y
+convaleciente, y nos pelará o nos desollará a ambos, ya que no envíe por
+aquí al señor cura acompañado del monaguillo, con el caldero y el hisopo
+del agua bendita, no para que nos case, sino para que nos rocíe y
+refresque con ella, sacándonos los demonios del cuerpo.
+
+--Vamos, Juanita, no seas mala ni digas disparates. No es tan fiero el
+león como lo pintan. Y si tú gustases un poquito de mí, y mi
+conversación te divirtiese en vez de fastidiarte, no tendrías tanto
+miedo de la maledicencia, ni de los furores de mi hija, ni de los
+exorcismos del cura.
+
+--¿Y de dónde saca usted que yo no guste de tener con usted un rato de
+palique? Pocas cosas encuentro yo más divertidas que la conversación de
+usted, y además siempre aprendo algo y gano oyéndole hablar. Yo soy
+ignorante, casi cerril; pero, si el amor propio no me engaña, me parece
+que no soy tonta. Comprendo, pues, y aprecio el agrado y valor que
+tienen sus palabras.
+
+--Entonces, ¿cómo es que no me quieres?
+
+--Entendámonos. ¿De qué suerte de quereres se trata?
+
+--De amor.
+
+--Ya esa es harina de otro costal. Si el amor es como el que tiene el
+padre Anselmo a su breviario, como el que tiene doña Inés a sus libros
+devotos o como el que tiene usted a las leyes o a los reglamentos que
+estudia, mi amor es evidente y yo quiero a usted como ustedes quieren
+esos libros. No menos que ustedes se deleitan en leerlos, me deleito yo
+en oír a usted cuando habla.
+
+--Pero, traidora Juanita, tú me lisonjeas y me matas a la vez. Yo no
+quiero instruirte, sino enamorarte. No aspiro a ser tu libro, sino tu
+novio.
+
+--Jesús, María y José. ¿Está usted loco, don Paco? ¿En qué vendría a
+parar, qué fin que no fuera desastroso podría tener ese noviazgo? ¿No le
+tiemblan a usted las carnes al figurarse la estrepitosa cencerrada que
+nos darían si nos casáramos? Y si el noviazgo no terminase en
+casamiento, ¿adónde iría yo a ocultar mi vergüenza, arrojada de este
+pueblo por seductora de señores ancianos?
+
+Lo de la ancianidad, tantas veces repetido, ofendió mucho a don Paco en
+aquella ocasión, y muy picado, y con tono desabrido, exclamó haciendo
+demostración de retirarse:
+
+--Veo que presientes graves peligros. No quiero que te expongas a ellos
+por mi culpa. Adiós, Juanita.
+
+--Deténgase usted, don Paco; no se vaya usted enojado contra mí. ¿No
+conoce usted muy a las claras que yo le quiero de corazón y que mi mayor
+placer es verle y hablarle? Como soy franca y leal, procuro no retener a
+usted con esperanzas vanas. Mucho me pesaría de que usted me acusase un
+día de que yo le engañaba. Por esto digo a usted que de amor no le
+quiero y me parece que no le querré nunca. Pero lo que es por amistad,
+debe usted contar conmigo hasta la pared de enfrente. ¿Por qué no se
+contenta usted con esa amistad? ¿Por qué me pide usted lo que no puedo
+ni debo darle? No sería flojo el alboroto que se armaría en el pueblo si
+usted y yo fuésemos novios y sí el noviazgo se supiese.
+
+Don Paco se atrevió a decir entonces, en mala hora y con poco acierto:
+
+--¿Pues qué necesidad hay de que nuestro noviazgo se sepa?
+
+--Y usted, ¿por quién me toma para insinuar ese sigilo, dado que sea
+posible? Sólo se oculta lo poco decente, y, por tanto, yo no he de
+ocultar nada aunque pueda. Si me decidiese yo a ser novia de usted,
+sería por considerarlo bueno y honrado, y en vez de ocultarlo como fea
+mancha, lo pregonaría y lo dejaría ver a todos con más orgullo que si
+enseñase una joya, jactándome de ello, en vez de andar con tapujos. Ya
+sabe usted mi modo de pensar. Nada más tenemos que decirnos. Ahora, lo
+repito, váyase usted y déjeme tranquila. Malo es siempre dar que hablar;
+pero dar que hablar sin motivo es malo y tonto.
+
+Don Paco depuso el enojo, no acertó a responder a Juanita con ninguna
+frase concertada y se fue, despidiéndose de ella resignado y triste.
+
+
+
+
+XIII
+
+
+Pasaron días y vino el obispo, como se esperaba.
+
+Su señoría ilustrísima bautizó a los niños _moros_, que aguardaban su
+venida, como los padres del Limbo el santo advenimiento, y confirmó a
+los no confirmados, que se contaban a centenares, entre ellos no pocos
+harto talludos.
+
+Doña Inés se lució dando hospedaje al señor obispo, y este se fue del
+lugar muy maravillado y gozoso de la magnificencia y primor con que allí
+se vivía.
+
+Libre ya doña Inés de tanta extraordinaria faena, se consagró con mayor
+atención al estudio de la historia contemporánea, y al cabo, auxiliada
+por los datos que le suministraba Crispina, y valiéndose de su rara
+sagacidad, vino a comprender que no era a la madre, sino a la hija, a
+quien cortejaba don Paco. Su furor fue entonces muy grande; pero por lo
+mismo se calló y no atormentó a su padre con insinuaciones ni bromas. El
+asunto no se prestaba a bromas ni a medios términos. La ira de doña Inés
+había de estallar y manifestarse de una manera más seria cuando
+estuviese completamente convencida de la locura de su padre, pues de tal
+la calificaba.
+
+Don Paco, entre tanto, si bien daba ya menos pretexto a la murmuración,
+se sentía más enamorado que nunca de Juanita. Pensaba en sus dulces
+desdenes, recapacitaba sobre ellos, hacía doloroso examen de conciencia
+y miraba y cataba la herida de su corazón, como un enfermo contempla con
+amargo deleite la llaga o el cáncer que le lastima y en el que prevé la
+causa de su muerte.
+
+Toda la vida había sido don Paco el hombre más positivo y menos
+romántico que puede imaginarse. Aquel imprevisto sentimentalismo que se
+le había metido en las entrañas y se las abrasaba, le parecía tan
+ridículo que, a par que le afectaba dolorosamente, le hacía reír cuando
+estaba a solas, con risa descompuesta y que solía terminar en algo a
+modo de ataque de nervios.
+
+Don Paco dejó, pues, de ir todas las noches a casa de ambas Juanas; ya
+no veía a Juanita en la fuente y sola, porque él mismo había predicado
+para que no fuese, y, sin embargo, no acertaba a sustraerse a la
+obsesión que Juanita le causaba de continuo, presente siempre a los
+perspicaces ojos de su espíritu, así en la vigilia como en el sueño.
+
+Por dicha, no le atormentaban los celos. Juanita zapateaba, donosa o
+duramente, a cuantos mozos la pretendían, y lo que es Antoñuelo iba ya
+con menos frecuencia a casa de Juanita. Según en el lugar se sonaba,
+andaba él muy extraviado, frecuentando las tabernas en harto malas
+compañías y pasando muchas noches en francachelas y jaranas. Villalegre
+no era el único teatro de sus proezas, sino que, a pesar de las
+amonestaciones y reprensiones de su padre, a menudo muy duras, se solía
+ir de parranda al campo o algunos lugares cercanos, y en dos o tres días
+no aparecía por su casa.
+
+Don Paco no tenía, pues, rivales. Parecía completamente dueño del campo;
+pero el campo estaba tan bien atrincherado, que don Paco no lograba
+entrar en él y se quedaba fuera como los otros. No desistió por eso de
+ir por las noches a casa de ambas Juanas, aunque no de diario.
+
+Como de costumbre, jugaba al tute con la madre; como de costumbre,
+hablaba con Juanita en conversación general, y Juanita hablaba
+igualmente y le oía muy atenta manifestándose finísima amiga suya y
+hasta su admiradora; pero, como de costumbre también, las miradas
+ardientes y los mal reprimidos suspiros de don Paco pasaban sin ser
+notados y eran machacar en hierro frío, o hacían un efecto muy contrario
+al que don Paco deseaba, poniendo a Juanita seria y de mal humor,
+turbando su franca alegría y refrenando sus expansiones amistosas.
+
+De esta suerte, poco venturosa y triunfante para don Paco, se pasaron
+algunos días y llegaron los últimos del mes de julio.
+
+Hacía un calor insufrible. Durante el día los pajaritos se asaban en el
+aire cuando no hallaban sombra en que guarecerse. Durante la noche
+refrescaba bastante. En el claro y sereno cielo resplandecían la luna y
+multitud de estrellas, que, en vez de envolverlo en un manto negro, lo
+teñían de azul con luminosos rasgos de plata y refulgentes bordados de
+oro.
+
+Ambas Juanas no recibían a don Paco en la sala, sino en el patio, donde
+se gozaba de mucha frescura y olía a los dompedros, que daban su más
+rico olor por la noche, a la albahaca y a la hierba luisa, que había en
+no pocos arriates y macetas, y a los jazmines y a las rosas de
+enredadera, que en Andalucía llaman de _pitiminí_, y que trepan por las
+rejas de las ventanas, en los cuartos del primer piso, donde dormían
+Juanita y su madre.
+
+En aquel sitio, tan encantador como modesto, era recibido don Paco.
+Todavía allí, a la luz de un bruñido velón de Lucena, de refulgente
+azófar, se jugaba al tute en una mesilla portátil, pero no con la
+persistencia que bajo techado. Otras distracciones, casi siempre
+gastronómicas, suplían la falta del juego. Juana, que era tan
+industriosa, solía hacer helado en una pequeña cantimplora que tenía;
+pero con más frecuencia se entretenía comiendo ora piñones, ora
+almendras y garbanzos tostados, ora flores de maíz, que Juanita tenía la
+habilidad de hacer saltar muy bien en la sartén, y ora altramuces y, a
+veces, hasta palmitos cuando los arrieros los traían de la provincia de
+Málaga, porque en la de Córdoba no se crían.
+
+Estas rústicas semicenas, dignas de ser celebradas por don Francisco
+Gregorio de Salas en su famoso _Observatorio_, deleitaban más a don Paco
+que hubieran podido deleitarle las antiguas cenas de Trimalción o de
+Apicio y las modernas de la Maison Dorée o del Café Inglés en París,
+pareciéndole mejor aquellos groseros alimentos que la ambrosía que comen
+las deidades del Olimpo, ya que Juanita, comiéndolos, les comunicaba
+cierta celestial u olímpica naturaleza. Dichas chucherías, apéndices de
+la verdadera cena que cada uno había tomado ya en su casa antes de
+empezar la tertulia, probaban además, cuando las dos Juanas y don Paco
+se las comían, sin el menor susto y sin ninguna mala resulta, que
+nuestros tres héroes poseían tres estómagos de los más sanos, eficaces y
+potentes que hay en el mundo.
+
+Una noche en que estaban aquellas señoras muy familiares, conversables y
+benignas con don Paco, se atrevió este a ofrecer algo que pensaba en
+ofrecer tiempo hacía, sin acabar de decidirse por temor de que no
+aceptasen su obsequio.
+
+Desechado el temor, dijo al cabo:
+
+--De hoy en ocho días, el cuatro de agosto, habrá grandes fiestas en
+este pueblo. Habrá procesión, feria, velada, función de iglesia y
+sermón, que predicará el padre Anselmo, contando y celebrando la vida y
+milagros del glorioso Santo Domingo de Guzmán, nuestro patrono y abogado
+en el cielo. Tengo yo una pieza de tela de seda, flexible y rica, por el
+estilo de la de estos mantones que llaman de espumilla o de Manila.
+Carece de bordados y es de color verde oscuro. Me la envió meses ha de
+regalo mi sobrino Jacinto, que está en Filipinas empleado en Hacienda.
+Tiempo hay todavía de hacer con esta tela un precioso vestido de mujer.
+¿Y quién lo llevaría con más garbo y lucimiento que Juanita, si aceptase
+mi presente? La tela es pintiparada para hacer el traje, y si ustedes
+quieren darse prisa, aún tienen tiempo de sobra.
+
+Madre e hija dieron mil gracias a don Paco por su buena intención,
+mostrando repugnancia en aceptar por el qué dirán y sosteniendo que
+cuando viesen a Juanita con traje tan lujoso todo el lugar se
+alborotaría, adivinaría que la seda era regalo de don Paco y él y ellas
+darían una estruendosa campanada.
+
+Nada contestó don Paco a tan juiciosos razonamientos; pero hizo algo más
+elocuente y persuasivo. Tomó de una silla un paquete que había traído
+recatadamente envuelto en un pañuelo, y desdoblándolo, mostró la tela a
+la luz del velón.
+
+Ambas mujeres admiraron aquella hermosura; la calificaron de divina. Los
+ojos y el alma se les iban en pos de la tela. En suma, no pudieron
+resistir y aceptaron el obsequio. Juana quiso mostrarse más difícil y
+Juanita tuvo que ceder y que aceptar antes que ella.
+
+No bien se fue don Paco, a eso de las doce, Juanita dijo a su madre.
+
+--Yo no he sabido resistir. La tela es encantadora. Lo que más me agrada
+de ella es su flexibilidad, porque no tiene tiesura como otras sedas. Se
+ceñirá muy bien al cuerpo y se podrá dar mucho vuelo a las faldas, que
+formarán pliegues muy graciosos. Vamos..., he caído en la tentación.
+¿Qué no van a murmurar y a morder las envidiosas cuando me vean tan
+peripuesta y tan guapa ir a la función de iglesia el día de Santo
+Domingo? Porque tú, mamá, irás con tu mantilla de tul bordado, y me
+emprestarás o me regalarás la otra que tienes de madroños, que me está
+como pintada. Varias veces la he sacado del fondo del arca y me la he
+probado, mirándome al espejo. Mucho van a rabiar cuando me vean tan maja
+las hijas del escribano, que gastan tanta fantasía como si fueran dos
+marquesas, aunque son dos esperpentos y van siempre mal pergeñadas.
+
+--Sí, hija; pues la menor está tan escuchimizada que parece una lombriz
+de caño sucio, y la otra es tan pequeñuela y tan gorda como una bolita.
+Si llega a casarse, a tener hijos y a engordar más, perderá la forma de
+mujer y se convertirá en cochinillo de San Antón. Pero, dejando esto a
+un lado, yo no las tengo todas conmigo. Despertaremos la más tremenda
+envidia y nos pondrán como un regalado trapo.
+
+--Pecho al agua y preparémonos para la lucha. ¿Qué podrán decir de mí?
+¿Que don Paco me viste? Pues yo voy a vestir a don Paco..., y patas.
+Mira: con mis ahorrillos iré mañana a la tienda del _Murciano_ y
+compraré paño de Tarrasa o del mejor que tenga. Calcula tú cuántas
+varas se necesitan. El tiene gabina, castora o como se llame; pero su
+levita, aunque no se la pone más que diez o doce veces al año, está ya
+desvergonzada de puro raída. Sin chistar, con mucho sigilo, vamos tú y
+yo a hacerle una levita nueva, según el último figurín de _La Moda
+Elegante e Ilustrada_ que recibiste de Madrid el otro día. Como tú
+tienes las medidas de don Paco y eres muy hábil, la levita, sin
+probársela ni nada, le caerá muy bien, y ya verás con qué majestad y con
+qué chiste la luce en la procesión, cuando marche en ella entre los
+demás señores del Ayuntamiento. Así no seré yo sola, sino él también,
+quien estrene prenda en tan solemne día.
+
+--Pero, muchacha, eso que dices no es apagar el fuego, sino echarle leña
+para que arda más. Si han de murmurar como uno al verte con el vestido
+nuevo, murmurarán como dos al ver con levita nueva a don Paco.
+
+--Pues que murmuren. Lo que yo me propongo al regalar la levita, además
+de la satisfacción que me cause el obsequiar a don Paco, es que nadie me
+acuse, y sobre todo, que no me acuse yo misma de tener el vestido sin
+dar en pago algo equivalente.
+
+Decididas así las cosas, al otro día se compró el paño. Juana cortó con
+segura destreza la levita y el traje de mujer, y madre e hija y dos
+oficialas trabajaron con tal ahínco, que el tres de agosto, víspera del
+santo, levita y vestido de mujer estaban terminados.
+
+
+
+
+XIV
+
+
+Cuando aquella noche vino don Paco de tertulia, le dieron la sorpresa de
+enseñarle la levita.
+
+El casi se enojó, y hasta se le saltaron las lágrimas de puro
+agradecido.
+
+En el patio mismo se probó la levita; le hicieron dar con ella cuatro o
+cinco paseos, y ambas mujeres encontraron que con la levita estaba don
+Paco muy airoso; y eso que no se veía todo el efecto, porque no había
+traído la gabina, sino el hongo, como de costumbre, y la levita y el
+hongo no armonizan bien.
+
+Animados ya los tres y de buen humor, dijo don Paco:
+
+--No comprendo por qué gustan ustedes tanto de la soledad y están tan
+retraídas. La plaza esta noche estará animadísima. Todo el mundo habrá
+acudido a la verbena y a ver los fuegos, que dicen que serán
+magníficos. Empezarán en punto de las once, y como habrá muchos cohetes
+y dos o tres soles o ruedas, y a lo último un gran castillo, que
+terminará con un espantoso trueno gordo, durará la fiesta hasta después
+de medianoche. La gente quiere que el trueno gordo estalle en el momento
+mismo que empiece el día del santo, y espera que el santo lo oiga desde
+el cielo y se alegre de que sus patrocinados le saluden y feliciten.
+¿Por qué no se animan ustedes y van a gozar de todo esto? Iremos juntos.
+Yo las acompañaré.
+
+--Bien quisiera yo ir--contestó Juana--; pero temo que nos pongan como
+chupa de dómine cuando nos vean reunidos.
+
+--Pues mira, mamá, deja que nos pongan como les de la gana; a mí me sale
+de adentro el ir, y no quiero andar con repulgos. Vamos allá, y arda
+Troya. Como estamos, vamos bien, sin nada en la cabeza; no tenemos más
+que echar a andar.
+
+Sin hacer más reparos, los tres se fueron en seguida a la velada y feria
+que había en la plaza, la cual, con los muchos farolillos y candilejas
+que la iluminaban, parecía una ascua de oro; y por el bullicio y por la
+muchedumbre de gente, que casi la llenaba, era un hormiguero de seres
+humanos.
+
+En los balcones, en las ventanas y en las puertas de las casas, las
+personas de más edad y fuste estaban sentadas en sillas.
+
+Las jóvenes se paseaban o se paraban a contemplar las tiendas de
+mercaderes ambulantes que se extendían por la plaza y por dos o tres
+calles de las que en la plaza desembocan.
+
+Las tiendas a las que se agolpaba más gente eran las de juguetes y
+muñecos. Apenas había chicuelo que no fuese obsequiado por sus padres o
+por los amigos de sus padres con un pito, con una trompeta o con un
+tambor. Y como casi todos desplegaban en seguida su capacidad musical en
+los instrumentos que les habían mercado, el aire resonaba con marcial y
+alegre, aunque algo discordante armonía. Ni faltaban en las tiendas de
+muñecos trompas marinas, siempretiesos, sables y fusiles de madera y de
+latón, y especialmente Santos Domingos de diversos tamaños, todos de
+barro cocido y pintados de vivísimos colores. Estas imágenes eran las
+que más se vendían, porque el santo inspiraba en el pueblo devoción
+fervorosa.
+
+El ambiente estaba embalsamado por el aroma del aceite frito de más de
+quince buñolerías, donde gitanas viejas y mozas freían y despachaban de
+continuo esponjados buñuelos, que unas personas se comían allí mismo con
+aguardiente o con chocolate y otras se los llevaban a su casa,
+ensartados todos en un largo, flexible y verde junco.
+
+Ni faltaban allí tampoco puestos de exquisitas frutas; pero los que más
+atraían la atención de los chicuelos eran los de almecinas, ya que,
+además del gusto de comérselas, proporcionaban la diversión de ejercitar
+la puntería tirando al blanco. Cada muchacho que compraba almecinas
+compraba también un canuto de caña, cerbatana por donde, después de
+haberse comido la poca y negra carne de la fruta, disparaba soplando el
+huesecillo redondo y duro. Estos proyectiles corrían silbando por el
+aire como las balas en una reñida batalla, salvo que eran mucho más
+inocentes, pues apenas hacían daño, si por una maldita y rara casualidad
+no acertaban a darle a alguien en un ojo, pues entonces bien podían
+dejarle tuerto. Caso tan lastimoso, sin embargo, rara vez ocurre, y, por
+consiguiente, la muchedumbre se paseaba tranquila en medio de aquel
+feroz tiroteo. Había, por último, en la feria nocturna siete u ocho
+mesillas de turrón, y hasta tres confiterías, donde lo que con más
+abundancia se despachaba eran las yemas, los roscos de huevo y las
+batatas confitadas.
+
+Se cuenta que cuando algún campesino que presume de muy rumboso quiere
+obsequiar a su novia o a la muchacha a quien va acompañando, se dirige
+al confitero y le pide yemas o batatas.
+
+--¿Cuántas quiere usted?--dice el confitero poniendo en uno de los
+platillos del peso la pesa de cuarterón.
+
+--Eche usted _jierro_--responde el galán.
+
+El confitero pone la pesa de media libra.
+
+--Eche usted más _jierro_--repite varias veces el galán, y el confitero
+va echando casi todas las pesas.
+
+Pero siempre la muchacha, llena de exquisita delicadeza, y con los más
+modestos remilgos, alega la dificultad que hay en trasladar a casa tanta
+balumba y pesadumbre de confites, y asegura que no se los podrá comer en
+una o dos semanas, y que se pondrán agrios, secos o rancios. En fin,
+ella está tan elocuente, que el galán, aunque al principio se resiste
+llamando a la muchacha dama de la media almendra, al cabo se deja
+convencer, pero no de repente, sino poquito a poco; y según va entrando
+el convencimiento en su ánimo y ella sigue hablando, él la interrumpe a
+trechos diciendo al confitero:
+
+--Quite usted _jierro_.
+
+Y de esta suerte acaba por no quedar en el platillo de las pesas más que
+la de cuarterón, y a veces la de dos onzas.
+
+Para que no careciere la velada de ningún atractivo, hubo en ella
+también una banda de música militar, que se había conservado desde la
+época en que hubo milicianos nacionales, gracias a los desvelos y
+esfuerzos de don Andrés Rubio, que había sido comandante de la milicia.
+Los ocho músicos de que constaba la banda vestían aún, cuando iban a
+tocar de ceremonia, el antiguo uniforme de la extinguida institución
+defensora de nuestras libertades. Eran los músicos menestrales o
+jornaleros de los más listos; no tocaban mal, y siempre el Municipio les
+pagaba un buen estipendio: seis y hasta ocho reales a cada uno. De este
+modo se libertaba Villalegre del tributo a que estaba sometida en lo
+antiguo, haciendo venir de la ciudad vecina, siempre que había función,
+a los músicos, a quienes apellidaban en el lugar _tragalentejas_.
+
+Don Paco paseó a sus amigas por toda la feria, dando no poco que
+murmurar, según habían previsto.
+
+Como ellas eran más finas que los jornaleros, ninguno se acercaba a
+hablarles, y como estaban en más humilde posición que las ricas
+labradoras, propietarias e hidalgas, la aristocracia las desdeñaba. El
+nacimiento ilegítimo de Juanita hacía mayor este aislamiento. Juanita no
+tenía ya una amiga. Entre los mozos, como había desdeñado a muchos, los
+pobres no se le acercaban por ofendidos o tímidos, y los ricachos, que
+si ella hubiera sido fácil hubieran porfiado por visitarla en su casa,
+temían desconcharse o rebajarse acompañándola en público. Antoñuelo era
+el único galán que aún se complacía en acompañar a Juanita; pero
+Antoñuelo andaba entonces muy extraviado y se hallaba ausente en una de
+sus correrías por los lugares cercanos.
+
+Las mozas que solían ir por agua a la fuente del ejido, y los arrieros,
+pastores y porquerizos que acudían a dar agua al ganado, considerando
+que desde que Juanita dejó de ir allí se daba tono de señora, no se
+atrevían ya ni a saludarla.
+
+Toda la noche, o sea hasta que los fuegos terminaron, que fue ya cerca
+de la una, madre e hija permanecieron en la plaza, y hubieran estado sin
+otro acompañante que don Paco, si don Pascual, el maestro de escuela, no
+se hubiera unido también a ellas.
+
+Era don Pascual un solterón de más de sesenta años, delicado de salud,
+flaco y pequeño de cuerpo, pero inteligente y dulce de carácter.
+
+Desde que Juanita tuvo seis años don Pascual, prendado de su despejo y
+de su viveza, se había esmerado en enseñarle a leer y escribir, algo de
+cuentas y otros conocimientos elementales.
+
+Juanita había tenido en el maestro de escuela un admirador constante y
+útil, porque había sido para ella, a falta de aya, ayo gratuito y
+celosísimo.
+
+Ella, en cambio, hacía mucho honor a su maestro, pues tomando sus
+lecciones en horas de asueto y cuando la escuela estaba desierta de
+muchachos, salió discípula tan aventajada, que avergonzaba a casi todos
+los que a la escuela asistían.
+
+Nadie sabía mejor que ella el Catecismo de Ripalda y el Epítome de la
+gramática. Nadie conocía mejor las cuatro reglas.
+
+Había aprendido también Juanita algo de geografía y de historia; y ya,
+cuando apenas tenía nueve años, recitaba con mucha gracia varios
+antiguos romances y no pocas fábulas de Samaniego.
+
+Tiempo hacía que don Pascual no visitaba a Juanita ni a su madre.
+
+Primero, las frecuentes visitas de Antoñuelo le habían espantado.
+Después le retrajo más de ir a casa de las dos Juanas el saber que tanto
+las frecuentaba don Paco. Tal vez supuso el bueno del maestro que
+Antoñuelo y don Paco bastaban en aquella casa, y que si él iba estaría
+de non y sería un estorbo.
+
+Aquella noche pasó por acaso don Pascual cerca de Juanita, y esta se
+dirigió a él diciéndole:
+
+--Buenas noches, maestro. ¿Qué le hemos hecho a usted, que tan caro se
+vende y que nos tiene tan olvidadas?
+
+Fueron tantas las cordiales zalamerías de la muchacha, que la
+preocupación de que él pudiera ser estorbo se le borró por completo del
+magín y acompañó a ambas mujeres durante toda la velada, siendo el
+cuarto personaje del grupo.
+
+Ya paseaban los cuatro, ya se sentaban en los bancos de piedra que hay
+en la plaza. Siempre estaban o iban en medio las dos mujeres, y
+alternando, a un lado y otro, ambos galanes.
+
+Ellos quisieron obsequiarlas con confites, pero ninguna de las dos
+consintió tamaño despilfarro. Para que don Paco no lo tomase a desaire,
+dejó Juana que le comprase un buen puñado de cacahuetes y cotufas, que
+se echó en el bolsillo y que iba comiendo. Juanita, que gustaba mucho de
+las castañas, como la Amarilis de Virgilio, se avino a que don Pascual
+le comprase un cuarterón de pilongas, que también se iba comiendo sin el
+menor melindre.
+
+A don Pascual le bastó con una que ella le dio con fineza, porque como
+don Pascual no tenía dientes, no la podía roer ni mascar y la tuvo hora
+y media en la boca, tratando en balde de ablandarla, y recordando que
+sin duda por eso, así como por su baratura, se llaman las castañas
+pilongas caramelos de cadete. Agradablemente pasaron, pues, la velada, y
+fueron de los que más gozaron en ella, sin perdonar los fuegos con los
+que la velada terminó, y que estuvieron espléndidos.
+
+
+Los galanes, ya cerca de la una, acompañaron a ambas Juanas hasta la
+puerta de su casa.
+
+Cada mochuelo a su olivo, como suele decirse. Todos en el lugar se
+retiraron a dormir y trataron de dormir profundamente y de prisa, a fin
+de estar listos y bien apercibidos, desde muy temprano, para las
+magníficas fiestas que había de haber al día siguiente.
+
+
+
+
+XV
+
+
+Desde el amanecer empezó a solemnizarse el 4 de agosto de manera
+estruendosa con repique general de campanas.
+
+Multitud de gente, tanto de la villa como de no pocos lugares cercanos,
+circulaba por la vía pública, acudía a la plaza, donde seguía la feria
+como en la noche antes, o se agolpaba en la carretera por donde había de
+ir la procesión, saliendo de la iglesia de Santo Domingo, que era la
+parroquia, y volviendo a entrar en ella después de haber dado gentil
+paseo por las calles principales. Estas habían sido bien barridas y
+alfombradas luego de juncia y gayomba. Aguardando ver pasar la procesión
+se hallaban muchas personas en las puertas, ventanas y balcones,
+pendientes de cuyas rejas y barandas lucían vistosas colgaduras de
+damasco encarnado, verde y amarillo, o de colchas de algodón estampado
+con enormes floripondios y orladas de rizados y cándidos faralaes.
+
+La población toda estaba de gala. Los hombres, bien afeitados, pues la
+víspera quedaron abiertas las barberías y afeita que afeita hasta muy
+dadas las doce. Los señores más importantes y ricos, cuantos recibían el
+tratamiento de don, estaban de levita y castora, hasta con frac dos o
+tres, el escribano entre ellos. Los jornaleros, de camisa limpia y con
+sus mejores ropas; si eran jóvenes, iban en cuerpo, pero con chivata o
+larga vara de membrillo, oliva o fresno; y si eran ya mayores de edad,
+con capa, para el conveniente decoro, por ser por allí la capa el traje
+de etiqueta, del que no se puede prescindir, aunque se achicharre o
+derrita el humano linaje, como era entonces el caso, porque el sol
+hacía chiribitas.
+
+Las mujeres de todas las clases sociales habían sacado sus trapitos de
+cristianar para adornarse aquel día. Ninguna iba con la cabeza
+descubierta. Todas, sí no tenían mantilla, llevaban mantones de lana
+ligera, o bien pañuelos que denominaban allí _seáticos_, o sea percal
+lustrosísimo, que imita la seda. Las damas pudientes, ya provectas,
+vestían trajes negros u oscuros de tafetán, de sarga malagueña o de
+alepín o de cúbica; y las señoritas, sus hijas, iban con trajes de
+muselina o de otras telas aéreas y vaporosas, pero ninguna sin mantilla,
+ora de tul bordado, ora de blonda catalana o manchega. Sobre la pulidez
+y el aseo del peinado, y como matorral a pie de enhiesta torre,
+relucían, junto a las peinetas de carey, las moñas de jazmines, la
+albahaca y otras hierbas de olor, y las rosas y los claveles rojos,
+amarillos, blancos y disciplinados.
+
+Las flores abundaban en Villalegre, gracias a la fuente del ejido, cuyas
+milagrosas propiedades ya hemos elogiado, y gracias también a otros
+caudalosos veneros, que brotan entre rocas al pie de la inmediata
+sierra, y a varias norias y a no pocos pozos de agua dulce, con los
+cuales se riegan huertos, macetas y arriates.
+
+Por entre los hierros de las cancelas que había en las mejores casas se
+veían los floridos patios, en algunos de los cuales los naranjos y las
+acacias prestaban grata sombra. Las plantas enredaderas trepaban por las
+paredes y formaban tupido cortinaje en las ventanas del primer piso.
+
+En el centro del patio, o refrescaba el ambiente un surtidor que caía en
+roja taza de bruñido jaspe, o se levantaba gran pirámide de tiestos,
+formando compacta masa de flores y verdura.
+
+Las libélulas y las inquietas mariposas revoloteaban en torno, y las
+avispas y las abejas zumbaban buscando miel.
+
+El territorio o término de Villalegre confina con la campiña, donde
+todas son tierras de pan llevar o baldíos incultos, sin huertas, ni
+olivares, ni viñedos. Si algo verdea por aquellos campos es tal cual
+melonar en las hondonadas. Todo lo demás es en aquella estación pajizo,
+ya sembrado, ya barbecho, ya rastrojos, los cuales arden como yesca y
+suelen quemarse para fecundar el suelo. Las plantas que se elevan más
+por allí y dan mayor sombra son las pitas. Son las más leñosas y
+arborescentes los cardos y los girasoles. Así es que en los hogares se
+guisa con cierto producto animal, que no sólo da calor, sino perfume,
+salvando por el aire una o dos leguas de distancia, de suerte que las
+poblaciones se huelen mucho antes de llegar a ellas, y aun de
+columbrarse en el horizonte sus campanarios.
+
+Los gorriones, los jilgueros, las golondrinas y otras cien especies de
+pintados y alegres pajarillos salen a la campiña con el alba, a coger
+semillas, cigarrones y otros bichos con que alimentarse; pero todos
+anidan en el término de Villalegre, y vuelven a él, después de sus
+excursiones, para guarecerse en sus cotos y umbrías, para beber en sus
+cristalinos arroyos y acequias, y para regocijar aquel oasis con sus
+chirridos, trinos y gorjeos.
+
+Aquel día, que era en extremo caluroso, o no habían salido las aves a
+merodear o habían vuelto tempranito, y trinando y piando, mientras que
+arrullaban tórtolas y palomas, hacían salva y música al Santo Patrono,
+así en los alrededores como dentro de la misma villa.
+
+Para mayor ornato y esplendor se habían erigido en ella seis triunfales
+arcos de lozano y verde follaje.
+
+La procesión salió en buen orden de la iglesia a las ocho en punto de la
+mañana. Rompían la marcha el sacristán y los monaguillos, que llevaban
+el estandarte, la manga de la parroquia y dos cruces de plata, a uno y
+otro lado de la manga. Después muchísima cera, esto es, multitud de
+hombres con velas encendidas caminaban en dos hileras. A trechos
+aparecían, conducidas en andas, hasta seis imágenes de santos, todas
+policromas, de barro o de madera. La quinta imagen era la de Santo
+Domingo. Su cara, severa y hermosa. Sobre su inspirada frente relucía
+una estrella de plata sobredorada. Con su mano derecha echaba el santo
+bendiciones. A sus pies había un perro, muy bien figurado, que llevaba
+entre los dientes una antorcha, al parecer encendida, con la cual, según
+el sueño de Santa Juana de Asas, abrasaba e ilustraba el mundo en amor y
+en conocimiento de Dios. Caminaban luego las dos filas de hombres con
+velas ardiendo, y por último venía una bella efigie de la Virgen, que
+estaba sobre los cuernos de la luna, la cual luna era de plata, lo mismo
+que la corona que llevaba la Santísima Celestial Señora.
+
+Era su manto de raso azul celeste, todo él bordado también de plata, y
+que había costado un dineral. Tenía la Virgen en el brazo izquierdo,
+apoyado contra el corazón, a un precioso Niño Jesús con la bola del
+mundo, que ostentaba la cruz en lo más alto. En la mano derecha llevaba
+la Virgen el escapulario del Carmen.
+
+Iban delante de la Virgen, con dalmáticas e incensarios, dos diáconos,
+que por allí llaman _jumeones_.
+
+En mitad de los _jumeones_ descollaba el hermano mayor de la cofradía,
+con túnica de seda azul sobre el frac, y empuñando larga pértiga de
+plata. Este hermano mayor era nada menos que el marido de doña Inés y
+yerno de don Paco, el ilustre don Alvaro Roldán, uno de cuyos
+antepasados había costeado la imagen de la Virgen, así como la de Santo
+Domingo, obras ambas de Montañés, según se jactaban de ello los
+naturales de Villalegre.
+
+En pos de la Virgen, revestido de riquísima capa pluvial, aparecía el
+padre Anselmo, y en torno de él varios capellanes, así indígenas como
+forasteros, con roquetes y sobrepellices, sueltos algunos de ellos, y
+otros seis sosteniendo los argentinos varales del magnífico palio,
+debajo del cual se contoneaba con la debida prosopopeya el ya mencionado
+cura párroco.
+
+Inmediatamente marchaban los individuos del Ayuntamiento, con el alcalde
+a la cabeza, el cual llevaba bengala con puño y borlas de oro. El
+secretario, don Paco, estaba al lado del alcalde, con su levita nueva,
+elegantísimo, y excitando la envidia de otros señores cuyas levitas o
+fraques eran viejos, fuera de moda, y algunos muy pelados, y ya que no
+con remiendos y rasgones, con picaduras de polilla, zurcidos chapuceros
+y tal cual lamparón o mancha de pringue o aceite, no menos conspicua que
+las que notó y censuró el Cid en el hábito del monje don Bermudo.
+
+El cacique, don Andrés Rubio, brillaba en la procesión por su ausencia.
+
+Cercado de una caterva de muchachos, se mostraba luego el hombre más
+forzudo del lugar, con la bandera del santo, cuya asta era larguísima.
+La bandera estaba hecha de retazos cuadrados de tafetán de diversos y
+vivísimos colores. Y era la gala que aquel jayán, cuando había para ello
+espacio bastante, porque el paño de la bandera tenía lo menos cuatro
+varas en cuadro, revolotease la bandera girándola en torno, paralela al
+suelo, de modo que, agachándose los muchachos y hasta algunos hombres y
+mujeres, eran por ella cobijados y benditos. Esta operación del
+revoloteo y el cobijo iba siempre acompañada de un precipitado redoble
+de tambor, tocado por un tamborilero hasta cierto punto eclesiástico y
+consagrado a aquel menester.
+
+No cerraba la procesión ninguna tropa de veras, porque en el pueblo,
+desde que se había extinguido la milicia nacional, no había soldados.
+Sólo había dos guardias civiles. Sin embargo, en lugar de los
+_tragalentejas_; que solían venir en lo antiguo de una ciudad cercana,
+iban los músicos municipales casi siempre tocando y vistiendo aún el
+uniforme de la extinguida milicia.
+
+No contentos con esto los del lugar y considerando y sabiendo, más o
+menos confusamente, que el Santo Patrono había tenido algo de guerrero,
+quisieron que aquella pompa fuese más militar, y tuvieron una felicísima
+idea. A los soldados romanos que salen allí en las procesiones de Semana
+Santa les pusieron en el pecho cruces de terciopelo carmesí y los
+convirtieron de perseguidores de Cristo en perseguidores de herejes de
+los que los amigos del santo habían metido en costura. Los soldados
+romanos estaban vestidos con mucha propiedad, porque en el pueblo había
+un santo nacido en él, el cual santo perteneció a la Legión Tebana; y
+como en compañía de una de sus canillas, hallada en las catacumbas, vino
+de Roma su imagen, el traje que llevaba sirvió de modelo para hacer los
+de los soldados romanos.
+
+En cuanto al traje de los judíos, era tan fantástico, que podía valer
+para cualquier época, si bien tenía el inconveniente de ser tan rico y
+primoroso, que sólo los señoritos más acaudalados del pueblo lo podían
+costear; así es que había pocos judíos, muchos menos que soldados
+romanos; mas no por eso se sometían del todo, sino que de cuando en
+cuando se enredaban a trancazos con los cruzados, armando muy graciosas
+escaramuzas o simulacros de pelea, con los cuales el pueblo se reía y
+era como el sainete o parte cómica de la procesión.
+
+Debemos advertir que estos judíos herejes, tan elegantes en el vestir,
+gastaban ciertas espantosas carátulas, con enormes narices, a veces como
+berenjenas amoratadas y llenas de verrugas, porque los judíos de los
+tiempos antiguos eran más feos que los de ahora, si bien entonces tenían
+la mar de dinero, cuando se vestían con tanto lujo.
+
+La devota muchedumbre no veía pasar la procesión en reverente y mustio
+silencio, sino con alborozo y algazara, prorrumpiendo en nutridos y
+sonoros vivas, entre los cuales se oían a veces proposiciones
+candorosamente heterodoxas y aun un poco blasfemas de puro
+entusiásticas, como, por ejemplo: «¡Viva nuestro glorioso Patriarca, que
+joroba a todos los demonios!» «¡Viva nuestro Santo Patrono, que achica a
+todos los otros santos!»
+
+Para colmo de la devoción y muestras de júbilo, varios mozos tenían
+escopetas y trabucos, y disparaban tiros sin bala ni perdigones, pero
+con mucha pólvora y muy apretada por el taco, a fin de que retumbase más
+el tronido. En suma, la procesión no dejó nada que desear. El público
+quedó muy satisfecho.
+
+
+
+
+XVI
+
+
+A las diez se cantó la misa mayor con órgano, que lo hay allí muy bueno,
+y no sucede lo que en Tocina y en otros lugares de la Andalucía baja,
+donde dicen que, a falta de órgano, tocan la guitarra en la iglesia. De
+esto no respondemos. Puede que sea una calumnia. Lo contamos porque lo
+hemos oído contar.
+
+La Virgen estaba ya de nuevo ocupando su camarín en el altar mayor, cuyo
+retablo, todo de madera tallada y dorada, subía hasta la cumbre del
+ábside, y era caprichoso y atrevido desate del estilo churrigueresco:
+complicado laberinto de retorcidos tallos, colosal hojarasca, frutas,
+armas, monstruos simbólicos y rosetones, por los cuales asomaban sus
+infantiles y aladas cabezas los ángeles y los serafines.
+
+A la derecha, y sobre otro altar, estaba ya también en su nicho el Santo
+Patrono.
+
+Ambos altares resplandecían con muchísimas velas y hachones ardiendo, y
+ramilletes de flores y festones y guirnaldas de arrayán, laurel y
+limonero los engalanaban.
+
+Las paredes del templo, si bien blanqueaban sin mácula por el reciente
+enjalbiego, se veían en parte cubiertas de rojo damasco, aunque el
+damasco era poco, y era más el filipichín que lo remeda.
+
+A ambos lados del altar de Santo Domingo admiraban los fieles multitud
+de exvotos, claro testimonio de la potencia milagrosa de su celestial
+abogado. Allí piernas, ojos, brazos y hasta niños completos, y bastantes
+tablitas pintadas al óleo, donde el milagro se representaba, y por medio
+de un largo letrero escrito al pie quedaba explicado.
+
+La multitud llenaba el templo. En el centro, las mujeres, de rodillas o
+sentadas en el suelo, se abanicaban casi todas. El movimiento de los
+abanicos de diversos colores alegraba la vista. Alrededor estaban los
+hombres, en pie. Sólo ocupaban algunos escaños de nogal los señores del
+Ayuntamiento y el cacique don Andrés, que vino a la iglesia, aunque no a
+la procesión.
+
+Las miradas de los asistentes se fijaban con pasmo en el pecho del
+cacique, donde aquel día brillaba por vez primera la placa de oro,
+diamantes y rubíes y lustrosa banda de una gran cruz que el Gobierno
+acababa de concederle en premio de sus eminentes servicios.
+
+Ambas Juanas, que tampoco habían estado en la procesión, porque la
+habían visto pasar por delante de su casa, sita en la carrera,
+aparecieron en la iglesia cuando ya empezaba la misa. Involuntario y
+general murmullo de admiración se escapó entonces del pecho de los
+hombres. La madre iba delante abriéndose paso con los codos. Detrás
+venía la hija, hecha un sol, con su lindo vestido de seda chinesca, su
+mantilla de madroños, su alta peineta de concha y un montón de claveles
+junto a la peineta. Como el vestido era alto, Juanita no llevaba pañuelo
+y mostraba toda la gallardía y esbeltez de su talle. Parecía la señora
+principal, la reina de aquella función, y apenas podían comprender sus
+compatriotas que fuese ella misma la moza que hacía poco iba con un
+cántaro por agua a la fuente. Era marcial y decidido su paso, pero al
+mismo tiempo majestuoso y modesto.
+
+En la mano, que, en vez de emplearse en humildes y rudos trabajos
+domésticos, se diría que había estado conservada entre algodones, como
+delicada joven, tenía un pericón que manejaba con mucha gracia.
+
+El asombro que causó su entrada en la iglesia bien se puede decir que
+durante tres o cuatro minutos turbó el orden y la tranquilidad que allí
+reinaba. El maestro de escuela, hombre leído y que sabía de memoria el
+Romancero, recordó a este propósito, hablando a la oreja de un concejal,
+el efecto que hizo entrada semejante en la ermita de San Simón de cierta
+niña sevillana, alborotando hasta a los monagos y a los sacristanes,
+quienes
+
+ en vez de decir amén,
+ decían amor, amor.
+
+Tan disparatado triunfo no cogió de susto a doña Inés. Ya tenía ella
+averiguada la transformación de Juanita de zagalona rústica en algo que
+presumía de dama, y ya sabía, merced a las investigaciones de Cristina,
+que Juanita iba a lucir aquel día un maravilloso traje de lo más a la
+moda y señoril que se había visto nunca en aquel lugar y en muchas
+leguas a la redonda. El éxito sobrepujó, no obstante, todos los
+presentimientos y temores de doña Inés. Aunque todavía estaba guapa, a
+pesar de los ocho vástagos que había tenido, se sintió en el fondo del
+alma, inferior a Juanita en hermosura; no dejó de notar, con profunda
+mortificación, que Juanita estaba vestida con mejor gusto que ella;
+hasta en la distinción, aunque doña Inés se preciaba de muy distinguida,
+tuvo recelos de que Juanita le llevaba ventaja. Apenas se daba cuenta la
+señora de Roldán del arte o de la adivinación con que una chicuela que
+se había criado entre pillería andrajosa y casi en medio de la calle,
+como vaca sin cencerro, se había hecho sujeto capaz de tan repentina
+elegancia.
+
+Como Juana la Larga iba tan engreída y tan ufana con el asombroso
+esplendor y con la rara belleza de su niña, no buscó para ponerse con
+ella de rodillas un sitio muy apartado, sino el mejor y más visible.
+Ambas mujeres fueron a plantificarse en un pequeño claro, inmediato a
+los escaños en que estaba el Ayuntamiento y don Paco y don Andrés; claro
+que el respeto y la humildad de otras mujeres habían contribuido a
+formar, y en cuyo límite, no distante, se hallaba doña Inés López de
+Roldán, la cual tomó aquella intrusión por desaforado atrevimiento, y
+ardió en sed de imponerle pronto y severo castigo.
+
+Al efecto había ya prevenido al padre Anselmo, y le tenía muy
+sobreexcitado contra Juanita y contra su madre.
+
+El padre Anselmo distaba mucho de ser malo y de ser ignorante. Sabía no
+poco de teología dogmática y de moral, y poseía notable despejo y
+prodigiosa facundia; pero era terco, persistente en las opiniones que
+una vez aceptaba, y desconocedor de los asuntos mundanos. Doña Inés,
+además, le tenía sorbidos los sesos. Doña Inés le infundía una veneración
+y un cariño alambicadamente espirituales, que la convertían para él en
+oráculo. Era el devoto afecto que se filtra y se cuela a menudo en el
+virtuoso corazón de los ancianos: amor sin deseo y sin vicio; lo que
+hasta llamándose platonismo escandalizaría al mismo que lo siente; lo
+que es tan sutil, tan etéreo y tan limpio como aquel semidivino sentir
+que describe y pinta con rasgos luminosos el conde Baltasar Castiglione
+en las últimas áureas páginas de su _Cortesano_.
+
+El padre Anselmo jamás había leído este libro y no había caído ni podía
+caer en que sentía inclinación tan dulce; pero sin tener conciencia de
+ello reverenciaba a doña Inés como si fuera ángel o santa. Estaba ciego
+para todos los defectos y pecados de ella, y no veía o no creía ver en
+ella sino virtudes: la prudencia, la caridad, el recogimiento y la
+piedad religiosa. Para el padre Anselmo era doña Inés modelo de casadas
+y de madres de familia y dechado ejemplar de señoras distinguidas y
+doctas. En todo cuanto le dijo acerca de Juanita no advirtió otro
+intento que el de evitar o reprimir el escándalo y el mal ejemplo que en
+el lugar se estaba ya dando.
+
+Influido por estas ideas, había preparado el sermón que predicó aquel
+día y que versaba, con aplicación a las circunstancias, sobre el mismo
+tema que él gustaba de tratar siempre: sobre la corrupción de nuestro
+siglo y sobre sus síntomas ominosos, que son alternativamente efectos y
+causas. Porque la falta de religión hace que se hunda la moralidad, como
+edificio cuyos cimientos se socavan, mientras que el excesivo regalo y
+el esmerado atildamiento del cuerpo apartan a las almas de toda seria
+meditación diabólicamente hacia lo temporal y caduco, y abrasándolas en
+el infernal apetito de poseerlo y de gozarlo. De aquí la ambición, la
+codicia y la lascivia, red que Satanás nos tiende, cebo con que nos
+atrae y anzuelo con que nos pesca y nos lleva consigo para devorarnos.
+La incredulidad y la herejía nacen de la molicie y del lujo, y por la
+ambición y la codicia, cunden, se propagan y lo inficionan todo.
+
+El padre ilustró su doctrina con citas históricas. Los albigenses, a
+quienes convirtió Santo Domingo con ayuda de Simón de Monfort, habían
+caído en abominable herejía porque se entregaban a los festines,
+elegancias y malas pasiones. Una pícara mujer que sedujo a Martín Lutero
+tuvo la culpa de que se hiciese protestante media Europa. Y la perversa
+Ana Bolena fue el medio de que se valió el diablo para apoderarse de los
+ingleses, que eran antes fervorosos católicos. La codicia había sido,
+sin embargo, peor que la lascivia, ya que, si bien toda revolución
+herética o impía empezaba con deportes, amoríos y relajación de
+costumbres, siempre era la codicia la que lograba que triunfase,
+convirtiendo la revolución en cucaña, en cuyo extremo superior se ponían
+los bienes de la Iglesia.
+
+--Tal vez--añadía el padre--las personas honradas y pacíficas andarán
+ahora muy confiadas imaginando que ya acabó la era de las revoluciones,
+porque la Iglesia es pobre y no tiene bienes que le quiten; pero ¡ay,
+cuán lastimosamente se equivocan! A falta de bienes de la Iglesia se
+pondrán, o se ponen ya en lo alto de la cucaña, los bienes de los
+particulares ricos. Y aún habrá menos escrúpulos para incautarse de
+ellos, como ahora dicen, porque la incautación (socorrida palabra para
+no emplear otra muy dura que cuadraría mejor) no será sacrílega.
+
+Entonces el padre habló del socialismo, refutándolo y procurando
+demostrar que cada una de sus utopías es sueño y delirio insano. Según
+él, siempre habrá pobres y ricos, y figurándose ya la revolución social
+triunfante, dio por ineludible resultado que los que ahora son ricos
+queden pobres; que algunos de los pobres más listos y audaces se hagan
+ricos y que la muchedumbre de los pobres se aumente en número y padezca
+mayor miseria, porque gran porción de la riqueza se habrá consumido o
+destruido con las huelgas, alborotos y guerras civiles. En cambio, si el
+orden establecido se conserva y se cuida de que nadie se haga rico
+burlando el Código Penal, todos trabajarán y se ingeniarán decentemente,
+por donde crecerán la riqueza y el bienestar; y los ricos serán más
+ricos y serán más, y los pobres serán menos pobres y menesterosos; y
+llegará el día, allá en lo por venir, en que los pobres estén mejor
+tratados que los ricos de ahora. Pero ahora y entonces habrá clases y
+jerarquías sociales, y será justo que se respeten, porque las hay hasta
+en el cielo.
+
+Aquí declamó mucho el padre contra el feroz empeño que muestran hoy
+tantas personas por salir de su clase y elevarse sin mérito suficiente:
+el tendero, sólo porque se enriquece, pretende ser marqués; el usurero,
+duque; el sargento, general, sin ir a la guerra, y las mozuelas
+desvergonzadas, damas y grandes señoras. Contra todos estos abusos
+disertó con vehemencia, o más bien lanzó centellas y rayos, discurriendo
+más por extenso sobre el lujo femenino y encareciendo los males que de
+él proceden.
+
+Al cuerpecito de una niña presumida y muy ataviada lo llamó colmena de
+Lucifer, cuya miel endulza el veneno, y de donde salen las abejas y los
+zánganos de punzantes aguijones, o sea un maldito enjambre de vicios,
+pecados y sandeces.
+
+Además de escandalizar con aquel lujo y de provocar a los hombres hasta
+en los lugares sagrados, turbando el sosiego de los espíritus e
+impidiendo su elevación, se gasta para sustentar dicho lujo más de lo
+que honradamente se gana; se aceptan regalos de los pretendientes y se
+les sonsaca el dinero. Dejándose ir, pues, por pendiente tan
+resbaladiza, las muchachas pobres que se ponen muy majas dan con
+facilidad en busconas. «Bien lo comprendió así--dijo el padre--la sabia
+y gloriosa reina doña Isabel la Católica, cuando se indignó al ver en
+unas fiestas que hubo en Segovia a ciertas aventureras vestidas de seda,
+y prohibió el uso de la seda a las que no fuesen hidalgas y
+ricashembras, lo cual fue providencia discretísima y moralizadora.»
+
+En suma, el padre Anselmo estuvo muy bien aquel día: censuró el vicio
+sin censurar al vicio, y no designó ni aludió a nadie.
+
+De esto se encargó la maliciosa envidia de las mujeres, excitada con
+disimulo por doña Inés. Todas hicieron a la emperejilada Juanita blanco
+de sus insolentes miradas. La consideración del origen ilegítimo de la
+muchacha vino a corroborar la creencia de que era pecadora. Cada cual
+recordó allá en sus adentros alguna de las varias sentencias vulgares
+que sostienen como verdad la transmisión de la culpa por medio de la
+sangre: de tal palo, tal astilla; la cabra tira al monte; quien lo
+hereda, no lo hurta; de casta le viene al galgo el ser rabilargo, y así
+la madre, así la hija y así la manta que las cobija.
+
+No pecaban las dos Juanas por encogidas ni por medrosas; pero apenas
+pudieron resistir la muda y formidable tempestad que descargó sobre
+ellas. Aparentemente estaba más conmovida la madre. Juanita no mostró
+perder la serenidad y el reposo. Su orgullo y el convencimiento de que
+no había incurrido en grave falta la sostuvieron. El dolor, no obstante,
+y la cólera por la inmerecida afrenta bañaron sus mejillas en más
+encendido carmín. Y bajando ella la vista, veló con los párpados y las
+rizadas y largas pestañas la luz de sus ojos, que dos mal reprimidas
+lágrimas humedecieron.
+
+Al terminar la función acertaron madre e hija a escabullirse sin ser
+notadas y a volver precipitadamente a su casa.
+
+
+
+
+XVII
+
+
+Juanita se dejó caer desmadejada en un sillón de brazos. Juana paseaba,
+yendo y volviendo a largos pasos en su salita, como leona en su jaula.
+
+--¡Habráse visto--exclamaba--mayor descoco! ¡Vaya... las mantesonas, las
+pu...ercas! Pues si durase aún la prohibición de seda, ¿cuál de ellas la
+llevaría sin contrabando? Mejores hidalgas y ricashembras nos dé Dios.
+De seda y muy de seda iban las dos hijas del escribano, pero «aunque la
+mona se vista de seda, mona se queda». Son más feas que noche de
+truenos. ¿Y de dónde han sacado su hidalguía? Quizá no sabremos que son
+hijas de la Frasquita, a quien Dios haya perdonado. Era viuda del
+cagarrache del molino de Don Andrés cuando la pretendió y la tomó por
+mujer el escribano. ¿Y por qué la tomó por mujer? Para remediarse,
+porque ella había allegado bastante dinero con un gran corral de
+gallinas, y más aún con su habilidad para aviar pollos. Aunque iba a la
+chita callando y no gastaba pito, la llamaban la _gabacha_. ¡Qué tacto
+en aquellos dedos verdugos! A escape entrecogía ella como con alicates
+lo que andaba buscando a tientas en los pobres animalitos, y los dejaba
+aviados por docenas, sin que se le desgraciase ninguno en la operación.
+Luego los cebada y ponía gordísimos y los vendía muy caros. Yo
+preguntaría al padre Anselmo si oficio tan cruel es propio de
+ricashembras.
+
+Juanita se recobró pronto de su momentáneo abatimiento, y dijo:
+
+--Mira, mamá, no me hables de las hijas del escribano. No las quiero
+mal. Si me miraban con descaro y con susto, fue de puro tontas.
+
+--Pues, hija mía, no sé de qué habían de asustarse. En la menor no se
+reparaba, porque es tan chiquituela y consumida, que parece un gusarapo;
+pero la mayor bien llamativa estaba. Vestida de colorado y tan gorda,
+parecía un tomate enorme con patas. Y luego, ¡qué desvergüenza! Durante
+toda la misa estuvo su novio a la vera de ella, todavía de judío, como
+había figurado en la procesión. ¡Buena hidalguía está la de Pepito, el
+hijo del albardonero! En vez de mercarle traje tan costoso, su padre
+debió hacerle una albarda, que no le vendría mal. Aunque ha vuelto de
+Granada licenciado en leyes, sigue tan burro como se fue, salvo que
+rebuzna en latín y larga las coces ajustadas a Derecho. Pero, en fin, tú
+tienes razón. No debemos quejarnos de ellos. Debemos despreciarlos. El
+arrastrado del padre Anselmo tiene la culpa de todo.
+
+--No maldigas del padre--replicó Juanita--. Es un bendito, espejo de
+santidad. Mucho de lo que dijo en el sermón era juicioso. Y si incurrió
+en exageraciones, bien sé yo por qué. La Reina Católica prohibiría sin
+duda la seda porque en su tiempo se entenderían las cosas de muy otra
+manera que en el día, y además porque la seda costaría entonces un ojo
+de la cara y arruinaría al país. En fin, yo no sé por qué prohibió la
+reina la seda. Acaso no sea verdad que la prohibiese. Pero si lo es o no
+lo es, ¿a mí qué me importa? Yo no me quejo de la reina ni del cura. De
+quien me quejo es de aquella embustera gazmoña de doña Inés, que es la
+que ha armado contra mí todo este gatuperio. Ella me las pagará. ¡Voto a
+Cristo que me las pagará!
+
+Y levantándose entonces de la silla se dirigió hacia su madre con los
+ojos echando chispas, y haciendo la cruz como para persignarse, dijo
+solemnemente:
+
+--Por esta cruz lo juro: yo me vengaré. Ella se acordará de mi durante
+toda su asquerosa vida o me han de borrar el nombre que tengo.
+
+--Sí, hija mía--repuso Juana--, véngate, véngate. Nada más natural y
+razonable, pero sin hacer ninguna barrabasada. Y, sobre todo, no jures,
+que es pecado mortal. Véngate sin juramento; con cachaza y mala
+intención.
+
+--Pierde cuidado. No me faltará cachaza. He de disimular más y he de ser
+más hipocritona que esa indina. Mala intención es lo que no tengo; mi
+intención siempre será buena.
+
+Al llegar a este punto de su interesante diálogo, ambas interlocutoras
+oyeron en la calle terrible estruendo de voces, silbidos y carreras. Se
+asomaron a la ventana y miraron por la celosía. Apenas tuvieron tiempo
+de ver pasar atropellada muchedumbre de gente, y una vaca brava, atada a
+una larga y recia soga, de la que tiraban catorce o quince mozos de los
+más robustos y ágiles. Otros mozos aguijoneaban y enfurecían a la vaca,
+apaleándola con las chivatas y punzándola por detrás con pitacos o
+bohordos de pita.
+
+No siguieron mirando las Juanas lo que ocurría en la calle, porque más
+conmovedor espectáculo se ofreció de repente a sus ojos dentro de la
+sala misma. Apareció don Paco, a quien la criada había abierto la
+puerta, con una gran pelota colorada entre los brazos. Pronto
+reconocieron en aquella pelota a la hija mayor del escribano, que venía
+desmayada y con acardenalado y gordo chichón en la frente. Las mejillas
+y las narices las traía embadurnadas en una sustancia amarilla y
+pegajosa a la que las moscas acudían. Al pronto dio no poco que
+sospechar tal sustancia, pero luego se supo que eran yemas
+despachurradas.
+
+En un cucurucho, que le había feriado el novio, las llevaba doña
+Nicolasita, y no se rompió las narices porque al caer dio con ellas
+sobre las yemas.
+
+Embelesada con la conversación de su novio, que iba a su lado, con la
+carátula en la cabeza como montera y casi tan majo como ella, y seguida
+de su padre y de su hermanita, habían estado todos en la plaza, donde
+Pepito se había despilfarrado feriando los dulces. Allí se habían
+olvidado por completo de que formaba parte del programa de los regocijos
+y festejos con que se celebraba el día del Santo, un toro de cuerda, que
+entonces fue vaca, como hemos dicho.
+
+Al pasar un grupo por la calle donde ambas Juanas vivían, oyeron de
+repente el alboroto y vieron el tropel de los que huían de la vaca, y
+hasta entonces no recordaron el peligro a que se habían expuesto.
+
+El escribano, sin pensar en sus hijas, con frac y todo, se subió por los
+hierros de una reja y logró ponerse en salvo. La hermanita menor, que
+era muy ligera, tal vez por ser tan ruin y enjuta de carnes, se subió
+también a otra reja, donde parecía un mico.
+
+El novio estuvo muy caballeroso y quiso imitar a Edgardo, el héroe de la
+novela de Walter Scott, _Lucía de Lammermoor_, que él había leído; pero
+la vaca no entendía de heroicidades y le derribó al suelo, dándole un
+empellón con el testuz. Por fortuna, la vaca no le hizo daño ni caso,
+porque sólo llamaba su atención y la atraía poderosamente aquella masa
+redonda y colorada que corría delante de ella agitando mucho las faldas.
+Como la calle estaba cubierta de gayomba y de juncia y con muchas gotas
+de cera que habían caído al pasar la procesión, el piso resbalaba
+demasiado. No es, pues, de extrañar que resbalase doña Nicolasita y
+diese en el suelo de hocicos. Gracias a las dos libras de yemas que se
+interpusieron entre su cara y las piedras no se despampanó la pobre.
+Sólo se hizo en la frente el chichón ya mencionado. Su terror fue
+inmenso y causa de su desmayo. Allá, en su fantasía febricitante, creyó
+sentir el cuerno que penetraba traidoramente en sus delicadísimas
+carnes, ya por un lado, ya por otro; y como por el terror, y antes que
+sobreviniese el soponcio, le dio la pataleta, agitaba la falda roja y
+llamaba al toro, o digamos a la vaca, que se le venía encima.
+
+La fuerza de los mozos que la detuvieron tirando de la cuerda impidió
+que hubiese aquel día un desastre y que la función acabase en tragedia.
+
+Don Paco, que venía por allí para visitar a sus amigas, al ver desmayada
+a doña Nicolasita, la levantó en sus brazos y se refugió en casa de
+ellas.
+
+Cuando ambas se enteraron de lo sucedido, olvidando el enojo, cumplieron
+piadosamente con las leyes de la hospitalidad. Hicieron volver de su
+desmayo a la víctima de la vaca, aplicando a sus narices vinagre muy
+fuerte; con el mismo vinagre aguado le pusieron compresas en el chichón
+y se lo vendaron con un pañuelo blanco, de suerte que doña Nicolasita
+parecía un Cupido. Y, por último, le lavaron la cara y le quitaron la
+costra y churretes de yemas.
+
+Don Paco auxilió en todo esto a las dos caritativas mujeres.
+
+El escribano, Pepito y la hermana menor recobrados ya del susto,
+vinieron a la puerta a llamar a doña Nicolasita, la cual, restablecida
+también, salió en busca de ellos, sin dar ocasión ni tiempo a que
+entrasen.
+
+Tal vez pudo creerse que esta precipitación en la partida y el no entrar
+en la casa los otros había sido de puro avergonzado; pero como doña
+Nicolasita no dio las gracias sino de un modo muy seco, y Juana y
+Juanita estaban escamadas, ambas lo atribuyeron a desdén y a estúpido
+recelo de rebajarse y contaminarse en el trato de ellas.
+
+Más amostazada entonces que nunca Juana la Larga, aprovechándose de un
+momento en que Juanita había subido a su cuarto, habló a don Paco de
+esta manera:
+
+--Señor don Paco, de sobra habrá visto usted la afrenta que nos han
+hecho. Su hija de usted, mi señora doña Inés, tiene la culpa de todo. Se
+le figura que le tenemos a usted engatusado, y que le queremos chupar y
+le chupamos los parneses. Harto sabe usted que eso no es verdad. Mi niña
+aceptó el corte de vestido y algún que otro regalo; pero los hemos
+pagado, si no con creces, en lo justo. La levita que lleva usted puesta
+bien vale la seda que mi hija ha lucido hoy y que tanto jaleo ha
+causado. Nosotras queremos mucho a usted, como buenas amigas; pero no le
+queremos tanto para que por usted nos sacrifiquemos; si seguimos
+recibiéndole nos tendrán por unas perdidas, y hasta serán capaces de
+echarnos del lugar. A Juanita le divierte mucho la conversación de
+usted; pero yo no quiero conversación que a nada conduce y que nos puede
+salir muy cara. Conque, con pena lo digo, y sin pensamiento de
+ofenderle, transponga usted, y no vuelva a parecer por esta casa, al
+menos hasta que cambien las circunstancias, sí es que cambian algún día,
+y sí no cambian, no parezca usted nunca.
+
+Don Paco se compungió y se aturdió al oír este discurso y no acertó a
+dar contestación. Algo tartamudeaba; pero la resuelta Juana no le dejaba
+decir palabra. Le empujó hacia la puerta y le echó a la calle antes que
+volviese su hija.
+
+
+
+
+XVIII
+
+
+Atolondrado don Paco con los sucesos de aquel día, y más aún con la
+expulsión de que acababa de ser objeto, no sabía qué camino tomar ni a
+qué carta quedarse, y maquinalmente se fue a su casa a meditar y a hacer
+examen de conciencia. Lo primero que notó fue que la tenía muy limpia.
+No era ningún delito, aunque pudiese pasar por extravagancia, el que
+estuviese enamorado de aquella muchacha que podía ser su nieta. El haber
+ido a su casa todas las noches durante algunas semanas apenas le parecía
+imprudente y digno de censura. De Juanita formaba, sucesiva y a veces
+simultáneamente, distintos conceptos, como sí en el fondo del ser de
+ella hubiese algo de misterioso e indescifrable. De sobra reconocía él
+que Juanita, si no le había dado calabazas, era porque él no se había
+declarado en regla; pero con sus bromas de llamarle abuelo y con la maña
+que ella empleaba para que él no le hablase al oído y para esquivar el
+estar a solas con él, harto claro se veía que no quería admitirle por
+novio ni por amante. Sin embargo, ¿sería esto cálculo o ladino instinto
+de mujer para cautivarle mejor o para entretenerle con esperanzas vagas?
+También recordaba don Paco los cuchicheos de Juanita con Antoñuelo y se
+ponía celoso.
+
+¿Si estaría ella prendada de Antoñuelo, y considerando que como novio no
+le convenía, pensaría en plantarle y en decidirse al fin por don Paco,
+como mejor partido y conveniencia? ¿Si titubearía ella entre su propio
+gusto y lo que su madre, sin duda, le aconsejaba? Como quiera que fuese,
+don Paco tenía estampada en las telas del juicio la imagen de Juanita, y
+cada vez le parecía más hermosa y más deseable. Harto bien notaba que ni
+su madre ni ella habían tratado jamás de medrar a su costa de un modo
+pecaminoso e ilegítimo. La madre acaso le deseaba para yerno. Lo que es
+la hija, hasta entonces no había mostrado desearle, ni menos buscarle
+para amante ni para marido. El había hecho todos los avances. Culpa suya
+era todo aquel furor suscitado contra las dos mujeres, del cual no le
+cabía la menor duda de que doña Inés era promovedora. Consideraba luego
+don Paco, y esto le lisonjeaba y le ponía muy orondo, que Juanita, ya
+que no le amase, se deleitaba con su conversación, le reía los chistes,
+le aplaudía las discreciones, y oyéndole hablar, se mostraba muy atenta
+y como pendiente de sus labios.
+
+En aquella casa, de donde le habían echado, no había recibido sino
+honestos y amistosos favores, en pago de los cuales, y fuese por lo que
+fuese, acababan de recibir ambas mujeres un agravio sangriento, para el
+cual se creía él obligado de hallar satisfacción. Exaltado por estas
+cavilaciones, se decidió don Paco a ir a ver a su hija, a explicarle con
+franqueza y lealtad lo que había pasado y a pedirle cuentas de su
+maligna conducta.
+
+De mucho valor tenía que revestirse para atreverse a dar aquel paso.
+Doña Inés, con su severidad y su tiesura, casi le infundía miedo; pero
+le venció la vergüenza, hizo cuanto pudo para apartarlo de sí, y se
+dirigió, con todos los bríos que pudo recoger y acumular en su ánimo, a
+casa de la señora doña Inés López Roldán, a quien sabía él que hallaría
+sola a la hora de la siesta.
+
+En casa de doña Inés se comía entonces a las dos de la tarde. Don
+Alvaro, cuando no estaba en el campo, se acostaba en seguida, y como
+comía bastante y bebía más del exquisito vino que se cría por allí, y
+que es mejor que el de Jerez, con perdón sea dicho, se tendía en su cama
+y estaba roncando hasta las cuatro o las cinco de la tarde.
+
+A los niños se los llevaban Serafina, el ama, y Calvete al otro extremo
+de la casa, donde no molestaban con su ruido. Doña Inés se quedaba
+entonces sola en su estrado o en su despacho, ya haciendo cuentas, ya
+entregada a sus oraciones, ya leyendo algún libro de devoción o de
+historia.
+
+El cacique don Andrés y otros personajes importantes del lugar no venían
+de visita o de tertulia sino por la noche. Las malas lenguas pueden
+decir cuanto se les antoja, los mal pensados pueden suponer las mayores
+diabluras; pero lo cierto es que doña Inés era recatadísima y, o bien
+tenía razón el padre Anselmo y era una Lucrecia cristiana, o bien sabía,
+con prodigioso artificio, practicar aquel famoso precepto que dice: «Si
+no eres casta, sé cauta.» De aquí que doña Inés pudiese erguir muy alta
+la frente y calificar de brutal y grosera calumnia la más leve
+insinuación que contra su honestidad se atreviese a hacer algún
+deslenguado.
+
+Muy entretenida se hallaba entonces leyendo la vida de Santo Domingo,
+porque a causa de la función de iglesia no había leído aquel día muy de
+mañana el _Año cristiano_, como tenía de costumbre, cuando entró
+Serafina a anunciar que don Paco llegaba a visitarla. Don Paco tenía
+entrada franca en aquella casa; pero Serafina le anunció para tener
+prevenida a su ama. Apenas transcurrió un minuto entre el anuncio y la
+entrada de don Paco diciendo buenos días.
+
+--Buenos días dé Dios a usted, señor padre--dijo doña Inés, levantándose
+de la silla, acudiendo respetuosamente a su padre para besarle la mano y
+convidándole a sentarse, como se sentó, en un sillón, frente a ella.
+
+--Dichosos los ojos que ven a usted--prosiguió doña Inés--. Hace no sé
+cuántas semanas que no pone usted los pies aquí. ¿Qué negocios le traen
+a usted tan ocupado? ¿Qué le ha caído a usted que hacer que no le deja
+siquiera una hora o dos libres por la noche para venir a mi tertulia,
+verme y darme el gusto de que yo le vea, echar algunas manos de tresillo
+o tener un rato de agradable conversación con el padre Anselmo y con los
+demás señores que honran mi casa con su presencia?
+
+Estas cariñosas quejas parecían todas sin intención y como nacidas del
+filial afecto; pero al mismo tiempo era un cruel interrogatorio, que
+turbó a don Paco, y al que tuvo que hacer un esfuerzo para contestar. De
+nada valía el disimulo. Era menester contestar con franqueza, y don
+Paco, armándose de valor, contestó de esta suerte;
+
+--Tienes razón en quejarte, hija mía. Hace tiempo que no vengo a tu
+tertulia, ¿qué quieres? Acaso han sido chocheces, extravagancias de
+viejo; pero yo había tomado la maña de ir a otra tertulia más modesta y
+menos elegante que la tuya, y que, sin embargo, lo confieso, tenía para
+mí singular atractivo.
+
+--¡Válgame Dios, señor padre! Lo había oído decir, pero no lo había
+querido creer hasta que lo oigo de su boca. Extraño me parece que una
+persona de la posición, de la gravedad y de los conocimientos de usted
+se deleite rebajándose y dando conversación, durante horas enteras, a
+dos mujeres tan ordinarias y tan poco edificantes como las Juanas; pero
+más extraño es todavía que no sea la conversación de usted y su tertulia
+con ellas solas, sino que haya usted tenido casi siempre por contertulio
+a Antoñuelo, el hijo del herrador, el más pillete y el más zafio de
+todos los mozos de este lugar. ¡Singular tertulia! ¡Buen par de parejas
+estaban ustedes! La verdad..., yo no sabía qué decir cuando me hablaban
+de esto. Aseguraban unos que Antoñuelo es el novio, o sabe Dios qué, de
+la Juanita, y le endosaban a usted a la Juana. Otros afirmaban que usted
+pretendía a Juanita; pero entonces, ¿en qué se empleaba, qué papel hacía
+el celebérrimo Antoñuelo? ¿Eran ustedes rivales? Confiese usted que ha
+sido una locura, un disparate, lo que ha estado usted haciendo. No niego
+yo que la Juanita es guapa, aunque más que de honrada mocita tiene
+trazas de desaforada marimacho o de desenfrenada potranca. Pero aunque
+fuese Juanita la propia diosa Venus, debía usted (perdóneme, señor
+padre, si se lo digo, por el interés y el amor que me inspira), debía
+usted no avillanarse yendo a diario a su casa. Pecado y vicio sería ir
+allí solo y como favorecido vencedor; pero ir en competencia con
+Antoñuelo, francamente, yo no acierto a calificarlo. Lo mejor que se
+puede decir es que ha sido un delirio. Vuelva usted en su juicio; deje
+de visitar a esas mujeres, y todos trataremos en el pueblo de hacer
+olvidar que usted las ha visitado pretendiendo a una de ellas, hasta
+ahora tal vez en balde. Si ha pecado sólo con la intención, no por eso
+es menor el pecado. Al contrario, ya que no para las personas piadosas y
+timoratas, para gente vulgar y profana es pecado más feo. No se ofenda
+usted si me atrevo a declararlo, con harto dolor lo declaro: la
+ridiculez le acompaña.
+
+Casi todo el valor de que se había armado don Paco a fin de hablar a su
+hija y de quejarse de su conducta, cayó derribado a los pies de la
+señora de Roldán. Sus contundentes razones abrumaban a su padre como una
+lluvia de acicalados chuzos, cuyas puntas se le clavaban en el corazón.
+Mirando todo por el lado poético, se explicaba satisfactoriamente:
+Juanita era el recato, la virtud, el talento y la modestia en persona.
+Era, además, hermosa como una ideal virgen espartana, como la propia
+Diana Cazadora, rica en salud y gallardía; esbelta, fuerte y ágil; con
+todos los atractivos de la más casta, limpia y juvenil hermosura. Si
+Antoñuelo, que era un perdido, iba allí y trataba con la mayor
+familiaridad a Juanita, esto consistía en que Antoñuelo se había criado
+con ella desde la infancia; en que ella le miraba y candorosamente le
+quería como a un hermano, y en que procuraba evitar que se extravíase y
+cayese en el precipicio.
+
+La propia madre de Juanita, aunque había tenido en su mocedad lo que
+llaman en aquellos lugares un tropiezo, estaba-ya purificada por la vida
+ejemplar que había hecho después y por el honroso trabajo con que había
+logrado sustentarse y criar y conservar el fruto de sus desventurados
+amores. Todo esto y más podía valer como respuesta a las observaciones
+de doña Inés. Pero lo cierto era que, despojado el caso de este tinte
+poético, y tal como el prosaico vulgo podía entenderlo, doña Inés tenía
+razón que le sobraba. Para la generalidad de los habitantes de
+Villalegre, Juanita no era más que la mozuela del cántaro, la hija
+ilegítima de Juana la Larga, la chica que había corrido y jugado con los
+pilletes en medio de las calles hasta la edad de nueve o diez años, y la
+que después había conservado una sospechosa e íntima amistad con
+Antoñuelo, el cual pasaba entre todos por un tunante de la peor especie.
+
+De aquí el desairado y mal papel que una persona de los años, de la
+seriedad y la importancia de don Paco no podía menos de hacer en
+apariencia, o bien siendo rival de Antoñuelo, o bien de acuerdo con él
+para cortejar a la madre uno y a la hija el otro. Reponiéndose, no
+obstante, de la consternación que el tremendo discurso de doña Inés le
+había causado, y por lo mismo que ella con su feroz acometida le
+acorralaba y, como suele decirse, le ponía entre la espada y la pared,
+don Paco habló, al fin, con energía, y dijo de esta suerte:
+
+--La gente podrá decir lo que le dé la gana. Yo me río de la gente,
+porque lo que dice es injusto. Tal vez me acusen las apariencias. En
+realidad, no hay culpa, ni falta, ni desdoro en lo que he hecho. Mi
+yerno será un señor muy noble, pero yo no lo soy, y al tratarme con los
+plebeyos, me trato con mis iguales. Sólo se puede exigir de mí que sean
+decentes las personas que trato, y no hay el menor motivo para afirmar
+que las Juanas no lo sean. La vista y la conversación de Juanita me
+deleitaban, y por eso he estado yendo a casa de Juanita todas las
+noches. Soy mayor que tú en edad, saber y gobierno. Sé lo que me hago.
+No necesito de guía. No quiero ni debo aguantar tus sermones. Me basta
+con aguantar el que nos ha echado hoy el padre Anselmo, inocente tal
+vez, pero que tú y otras mujeres envidiosas habéis envenenado con
+vuestra malicia.
+
+--¡Dios mío!--interrumpió doña Inés--. ¡Esto solo me faltaba: que llegue
+la ceguedad de usted hasta suponer que yo envidio a esa hija... de su
+madre! Lo ocurrido es muy natural; la desvergonzada mozuela se ha
+encajado en la iglesia, no vestida humildemente, según su clase, sino
+con el lujo escandaloso de las mujeres cortesanas que bullen en las
+grandes ciudades y que son la perdición de los hombres. ¿De dónde ha
+salido el traje que llevaba puesto? Aquí nadie lo ignora. Era regalo de
+usted.
+
+--No he de negar yo que era regalo mío. Ella lo aceptó por no
+desairarme; pero como me ha dado en cambio prenda de más valor, nadie
+puede decir que se viste a mi costa. Juanita se viste bien o mal con lo
+que gana trabajando de modo honrado y lícito, y no estando vigentes en
+el día la pragmática contra la seda ni ningunas otras leyes suntuarias,
+no sólo de seda, sino de oro y de perlas puede vestirse Juanita si tiene
+dinero para comprar el vestido y si se le antoja engalanarse con él.
+
+--Si el respeto que a usted debo no anudase mí lengua--replicó doña
+Inés--, me atrevería a decir que está usted loco de atar. ¿Cómo defender
+el escándalo, la campanada que ha dado esa chica, transformada de
+repente en princesa, como en los cuentos de hadas? Tiene chiste el que
+le haya dado a usted la levita. Ya se la cobrará con usura. Las puntadas
+de ella y las morcillas y longanizas que sabe hacer su madre no bastan
+para costear levitas a los caballeros, y para seguir emperejilándose con
+ricos trajes y mantillas de madroños, como dicen que en Madrid van a los
+toros las damas de alto copete y las majas de rumbo. El día menos
+pensado, no sólo para ir tan pomposas, sino para comer, faltará dinero a
+las Juanas, y entonces acudirán a usted y a otros a fin de retenerle, y
+como no podrán dar en cambio levitas, harto sabe el diablo lo que darán,
+sí ya no lo han dado.
+
+--Ni han dado ni darán lo que no debe darse--exclamó don Paco, perdiendo
+ya los estribos--. Lo que yo te aseguro es que si Juanita quiere darme
+su mano, yo la aceptaré gustoso, y tú tendrás que respetarla como madre.
+
+--¡Jesús, María y José!, respetar yo a ese arrapiezo.... Se me caería la
+cara de vergüenza si hiciera usted semejante disparate.
+
+--Pues sólo de Juanita depende que no lo haga. Y como no es posible, sin
+que nos peleemos, continuar esta conversación, me voy y te dejo. Adiós,
+hija.
+
+--Señor padre, vaya usted con Dios y El le ilumine para que no continúe
+usted desatinando tan lastimosamente.
+
+Don Paco salió con precipitación y muy enojado de casa de su hija, y no
+quedó ella menos furiosa.
+
+
+
+
+XIX
+
+
+El sermón del padre Anselmo se comentó y se interpretó por todo el lugar
+en perjuicio de ambas Juanas. Nadie sacó la cara por ellas, salvo el
+maestro de escuela, aquella noche, en la Casilla.
+
+La Casilla era y es todavía en algunos lugares el Casino y el Ateneo
+primitivos y castizos.
+
+Por lo general, y así sucedía en Villalegre, la Casilla estaba en sala
+relativamente cómoda y espaciosa, detrás de la botica. Allí se leían los
+periódicos, se fumaba, se charlaba y se jugaba malilla, al tresillo, al
+truquiflor y al tute, y tal vez al ajedrez, al una a la dominó y a las
+damas.
+
+Don Policarpo, el boticario de Villalegre, hacía muy bien los honores
+del establecimiento, donde concurrían casi todos los personajes del
+lugar, a despecho de las mujeres, que eran devotas y que abominaban del
+boticario, porque lejos de estar en olor de santidad, alcanzaba la poco
+envidiable fama de descreído y materialista. Siempre había permanecido
+soltero; tenía una lengua como un hacha, con la que destrozaba las
+reputaciones; y en su maligno rostro, en sus ojos vivarachos y algo
+bizcos, en su nariz aguileña y en su boca sumida y burlona se revelaba
+cierta diabólica y punzante travesura.
+
+En el pueblo se referían estupendas singularidades sobre sus doctrinas y
+facultades científicas, sosteniendo muchos que no todo lo que él hacía y
+decía era natural, sino en gran parte por inspiración y con auxilio del
+demonio; por lo cual, al hablar de sí propio, declaraba él que, si
+hubiese Inquisición aún, ya no viviría, porque le hubieran quemado vivo.
+Era dogma suyo que todas las cosas son lo mismo, y que la diferencia de
+ellas es más aparente que real y más somera que profunda. Produce la
+diferencia de las cosas una fuerza que vive y se agita en ellas,
+ocultando la raíz de su ser, y que, según sus varios efectos y
+operaciones ya se llama calor, ya luz, ya electricidad, ya magnetismo,
+de donde transformaciones y mudanzas y vida y muerte. Esta fuerza era el
+dios de don Policarpo. Por él se jactaba de estar poseído y de ser
+energúmeno.
+
+Para hacer milagros por su medio y en su nombre no tenía don Policarpo
+vara de virtudes; pero, en cambio, tenía una recia, puntiaguda y
+larguísima uña en el dedo meñique de la mano derecha, la cual uña le
+servía de ordinario como mondadientes. Las damas se llenaban de terror
+cuando la veían, como si viesen la de Satanás en persona. Se decía que
+el boticario ya magnetizaba, adormecía y sujetaba a su voluntad a las
+gentes, despidiendo por dicha uña fluido magnético, ya se electrizaba
+todo, restregando con rapidez sus pies contra una piel de lobo, y
+lanzaba por dicha uña un chorro o penacho de chispas azuladas y
+luminosas. Y no faltaba quien añadiese, jurando haberlo visto, que sólo
+con acercar la uña, cuando estaba él bien cargado y saturado de
+electricidad, encendía un candil o disparaba un cañoncito muy cuco que
+se usaba para esta experiencia.
+
+Yo no respondo de que hubiese o no algo de exagerado en tales
+afirmaciones; pero como quiera que fuese, el boticario, aunque
+aborrecido de las damas, a lo que debía de contribuir su fealdad nada
+común, era persona divertida y hospitalaria.
+
+Ninguna noche faltaban en la tertulia de su casa ocho o diez
+tertulianos. No iba el cura por culpa de la impiedad con que allí se
+hablaba; pero iban el médico, dos o tres concejales, el propio señor
+alcalde, varios de los mayores contribuyentes y don Pascual, el maestro
+de escuela.
+
+Don Policarpo comentó el sermón de aquel día con maliciosa agudeza,
+sosteniendo irónicamente que el padre tenía razón.
+
+--Sí, señores--dijo--; ya no hay bienes de la Iglesia que repartir. El
+reparto se ha hecho mal y entre pocas personas que se han enriquecido.
+La futura revolución tendrá, pues, por objeto apoderarse de otros bienes
+y repartirlos con mayor equidad entre todos los pobres.
+
+El maestro de escuela, que era liberal e individualista, respondió de
+este modo:
+
+--No es exacto que la revolución haya despojado inicuamente de sus
+bienes a la Iglesia. Si se los ha expropiado, bien la indemniza. El
+Estado puede expropiar, indemnizando, para utilidad pública. Sin
+embargo, aunque no hubiera tal indemnización, el caso no es idéntico.
+Ninguna asociación tiene por sí los derechos radicales e
+imprescriptibles de los individuos que la componen. El Estado es
+asociación suprema, a la cual están sometidas las otras, sin que puedan
+existir en contra suya. Y si el Estado es árbitro de la vida de ellas,
+¿cómo no ha de serlo de lo que poseen? Lejos de caminar hacia el
+socialismo, yo creo que la civilización propende a extender y afirmar
+más cada día los derechos individuales. ¿Quién se atreverá a decir hoy,
+si no está loco rematado, que el Gobierno o el rey, por respetado y
+poderoso que sea, es señor de vidas y haciendas?
+
+--No nos venga usted con sofismas--interrumpió el boticario--. Si cada
+uno de los individuos que se asocian tienen singularmente derechos
+imprescriptibles, incluso el de asociarse, y si no hay rey ni roque que
+pueda despojar a nadie a su antojo de la hacienda y de la vida, ¿cómo se
+explica que no persista en la suma lo que preexistía aisladamente en
+cada uno de los sumandos?
+
+Apuradillo se vio el maestro de escuela para impugnar el nuevo argumento
+del boticario; pero lo impugnó al fin con razones, si no juiciosas,
+agudas.
+
+Por dicha, los que estaban allí presentes eran propietarios más o menos
+ricos, y varios de ellos habían comprado bienes de la Iglesia. Todos,
+por consiguiente, hallaron que don Pascual discurría mejor que Solón y
+que Licurgo; se pusieron de su lado, dejaron al boticario solo, y
+trataron de sofocar su voz y de aturdirle a fuerza de gritos.
+
+Don Policarpo no se dejaba convencer ni intimidar fácilmente, pero todos
+se cansaron de chillar y se pusieron roncos, terminando por cansancio
+una disputa en que los extremos se habían tocado y en que la impiedad
+atea había estado de acuerdo con el más fervoroso catolicismo. Hubo un
+entreacto: un rato no corto de sosiego. Después recayó de nuevo la
+conversación sobre el sermón de aquel día, sobre el desenfrenado lujo de
+las mujeres y sobre las elegancias de Juanita la Larga.
+
+En este punto, el maestro de escuela impugnó igualmente el sermón y
+defendió con más calor, ahínco y acierto a Juanita.
+
+--Es--decía--una muchacha discreta, honrada y trabajadora. Dios la ha
+hecho hermosísima, y casi, casi estoy por decir que no sólo tiene
+derecho, sino que tiene el deber de acicalarse y de realzar y mostrar la
+hermosura que Dios le ha dado. Lo contrario sería ingratitud para con
+Dios y desdeñar lo que enseña la parábola de los cinco talentos. Y
+extraño mucho que ustedes, que han estado conmigo defendiendo la
+propiedad individual, se vuelvan ahora contra mí y se pongan del lado de
+don Policarpo para impugnar dicha propiedad. Pues qué, si Juanita tiene
+dinero, ¿por qué no ha de gastarlo en cuanto se le antoje y vestirse
+como una reina? ¿Y qué le falta a ella para ser reina o para ser
+emperatriz?
+
+Movido el boticario por su espíritu malicioso, e impulsados los demás
+por el odio y envidia de sus mujeres, respondían, si no con buen
+discurso, con desvergüenzas y con burlas a cuanto don Pascual alegaba.
+
+Juana la Larga fue declarada una largartona de primera fuerza; Juanita,
+una moza extraviada que estaba ya pervirtiendo y corrompiendo las buenas
+costumbres, y don Paco, un viejo chinadísimo, a quien hija y madre
+ponían en ridículo e iban a chupar cuanto poseía.
+
+En lo más recio de la disputa acertó a entrar en la botica el señor don
+Paco, y antes de llegar a la trastienda tuvo el disgusto de oír y de
+comprender los horrores que allí se propalaban.
+
+Todos se callaron, porque cara a cara no querían ofenderle. La herida,
+con todo, estaba ya hecha. Se dio otro giro a la conversación. Se habló
+de cosas distintas. Y don Paco halló lo más prudente no dar a entender
+que había oído, y no traer de nuevo la conversación a tema para él tan
+enojoso.
+
+A fin de disimular, trató de aparecer sereno y alegre; habló de las
+novedades políticas; se congratuló de que don Andrés Rubio acabase de
+obtener una gran cruz y fuese ya excelentísimo; y, por último, echó unas
+cuantas manos de tute con el maestro de escuela.
+
+Embromó al boticario diciendo que no creía en la fuerza electrizadora de
+su uña; y el boticario, a fin de convencerle, le prometió que el día
+menos pensado, cuando estuviese él bien dispuesto, le llamaría y haría
+delante de él la experiencia de encender el candil y de disparar el
+cañonazo.
+
+Don Paco se había reportado, disimulando su pena y su enojo; pero no
+bien volvió a su casa, la pena le arrancó lágrimas y el enojo le hizo
+crispar los puños como sí estuviese delante algún enemigo a quien dar de
+puñaladas.
+
+No podía, sin embargo, reñir con la población entera. Su hija era la más
+culpada, y él la había sufrido. Por más que cavilaba, no veía otro modo
+de vengarse, de castigar a su hija y de adquirir el derecho e imponerse
+el deber de defender a Juanita contra todos que el de ofrecerle su mano
+y casarse con ella.
+
+¡Ay de aquel que se atreviese entonces a decir nada ofensivo contra
+Juanita, aunque ella estrenase cada día otro vestido de seda!
+
+Pensó bien en todo, interrogó a su corazón-, y su corazón le respondió
+que estaba perdidamente enamorado de la muchacha.
+
+Entonces no se paró don Paco en más reflexiones; fue a su bufete y
+escribió a la señora doña Juana Gutiérrez (suprimiendo el alias de la
+_Larga_) una grave epístola pidiendo en forma la mano de su hija.
+
+Llamó en seguida al alguacil y pregonero, que le servía al mismo tiempo
+de criado y ayuda de cámara, y le encargó que al día siguiente, y muy de
+mañana, llevase aquel pliego cerrado a Juana la Larga y se lo entregase
+en mano propia.
+
+
+Hecho esto, se acostó y durmió con alguna tranquilidad, como quien ha
+cumplido un deber, y con alguna satisfacción, como quien ha puesto una
+pica en Flandes.
+
+
+
+
+XX
+
+
+Juana la Larga se llenó de júbilo cuando, a las siete de la mañana,
+recibió la carta y la deletreó con no poca fatiga, porque, si bien sabía
+leer, no leía de corrido y le estorbaba lo negro.
+
+No era Juana muy reflexiva ni previsora, y no pensó en las dificultades;
+sólo pensó en el triunfo que ella y su hija, en su sentir, habían
+alcanzado. Acudió, pues, a la sala baja, donde Juanita estaba cosiendo,
+y con el mayor alborozo le dio parte de lo que ocurría.
+
+Como comentario, la madre no sabía sino exclamar:
+
+--¡Qué victoria! Todas esas perras, cochinas, van a reventar cuando lo
+sepan.
+
+--Pues oye, mamá--contestó Juanita con el mayor reposo--: yo no quiero
+que nadie reviente; lo mejor es que no lo sepa nadie.
+
+--¿Qué quieres decir con eso, muchacha?
+
+--Lo que quiero decir es que nosotros, tú, él y yo, seríamos los
+reventados si hiciésemos tal desatino. No lo sufriría doña Inés; y el
+cura y el cacique, la Iglesia y el Estado, lo temporal y lo eterno,
+caerían sobre nosotros y nos aplastarían. Nos echarían del lugar a
+patadas. Y quién sabe si en otro lugar lograríamos, y cuánto tiempo
+tardaríamos en lograr, tú la reputación y clientela que aquí tienes, yo
+tanta costura, y don Paco el poder que aquí alcanza y su mangoneo
+provechoso, debido en mucha parte a su capacidad, pero no menos aún a la
+sombra y al apoyo de don Andrés, con quien priva.
+
+--¿Y de dónde sacas tú esos agüeros tan angustiosos?
+
+--No es menester ser profeta ni adivino para sacarlos. Y además, ni yo
+estoy enamorada de don Paco, ni él quizá esté enamorado de mí. ¿Para qué
+el casorio? ¿Qué vamos ganando en ello? ¿No comprendes que si me pide es
+por un extremo de delicadeza? Yo se lo agradezco; me lisonjea mucho la
+prueba de aprecio que me da; pero no paso de agradecida y de lisonjeada.
+Porque ha venido a casa de tertulia, y porque me ha regalado el traje, y
+porque las malas lenguas murmuran, piensa él remediar el mal casándose
+conmigo. Pues entonces la misma razón hay para que contigo se case,
+porque también de él y de ti dijeron, o para que me case yo con el hijo
+del herrador, ya que más y peor han hablado de mis relaciones con él que
+de mi relaciones con don Paco. Nada, mamá: todo eso es una tontería, o
+una prueba, si quieres, de que el bueno de don Paco es un caballero
+cabal, aunque no tenga los leones, los pajarracos y los otros
+chirimbolos que tiene su yerno en el escudo.
+
+--Y si tú, hija mía, reconoces y confiesas que don Paco es todo un
+caballero, ¿por qué no le tomas por marido?
+
+--Porque no quiero casarme por cálculo; porque aunque quisiese casarme
+por cálculo, este cálculo de ahora estaría muy mal hecho, y, sobre todo,
+porque yo por nada del mundo he de aprovecharme de la caballerosidad
+generosa de ese hombre para cogerle la palabra y satisfacer mi vanidad y
+mi ambición, ya que amor no le tengo. Su trato me deleita; celebro su
+discreción; le oigo hablar con gusto; pero de esto a desear ser suya y
+casarme con él hay todavía mucha distancia. No quiero salvarla de un
+brinco. Aquí, para entre nosotras, algunas veces he sentido inclinación
+a ir por esa senda, a andar ese camino, y sabe Dios si lo hubiera andado
+sin estos tropezones que ha habido; pero, en fin, aún no lo he andado.
+
+--¡Ay niña, con qué tiquis miquis y sutilezas te me descuelgas! ¡Cómo se
+conoce el saber de que don Pascual te ha atiborrado la mollera! Si
+parece cuanto dices tomado de esos libros que don Pascual te da a leer.
+Pero, en fin, ¿qué contestamos a la carta de don Paco? Yo haré lo que tú
+desees, porque el asunto más importa a ti que a mí y porque tú sabes más
+que Lepe.
+
+--¿Pues qué hemos de contestar sino darle las gracias y decirle que
+nones?
+
+--¿Y a quién le toca escribir eso? Creo que debo escribir yo... y dorar
+la píldora. Yo no lograré poner el oro con mí pluma. Tú lo pondrás. Tú
+irás diciendo y yo iré escribiendo, aunque hago letras que parecen
+garrapatos. ¡Ay!, y más en el día, porque mi escribir ha caído en
+desuso. Desde que murió tu padre en la guerra contra los carlistas, yo
+no escribo sino las cuentas.
+
+--Con buena o con mala letra, es menester que tú escribas la carta; yo
+te la iré dictando.
+
+--Hoy todavía no. ¿Es acaso puñalada de pícaro? ¿Quién nos corre? Antes
+de dar un paso tan importante, conviene que lo medites y consultes con
+la almohada. No es mucho veinticuatro horas de término. Hoy no escribo.
+Mañana, si todavía te aterras a la opinión que ahora tienes, escribiré,
+aunque me pese, lo que tú me digas.
+
+Juanita estaba segura de que no había de variar su resolución por mucho
+que lo meditase. Tuvo, no obstante, que ceder a los ruegos de Juana y
+aguardó hasta el día siguiente, en el cual, dividiéndose el trabajo,
+según queda dicho, fabricaron entre ambas la carta, que, por su
+trascendencia e influjo en los ulteriores sucesos de esta sencilla y
+verdadera historia, hemos de consignar aquí.
+
+La carta decía como sigue:
+
+ Señor don Paco: Muy ufanas estamos mi hija y yo de la honra que
+ usted nos hace en la carta que acabo de recibir. Se lo agradecemos
+ con toda el alma. La niña le quiere a usted mucho y le estima más;
+ pero declara que no puede ni debe aceptar lo que usted propone.
+ Cree ella que fue una imprudencia de su parte ir al sermón vestida
+ como una princesa, para azuzar más en contra suya a la gente, que
+ ya deseaba morderla. Todo el lugar está ahora sublevado. Mal
+ remedio sería la boda. Aumentarían la sublevación y el motín. Su
+ Hija de usted se pondría a la cabeza. Nosotros no podríamos
+ resistir. Los tres tendríamos que irnos con la música a otra parte.
+ En fin, don Paco, Juanita sostiene que sería la boda una locura.
+ Dice, por último, que ella no manda en su corazón, que la
+ diferencia de edad es grande entre ustedes y no quiere a usted de
+ amor, aunque le profesa la amistad más fina. Sería, pues, muy feo
+ de parte de ella abusar de la generosidad de usted para satisfacer
+ su ambición o su vanidad casándose por cálculo, y también sería muy
+ tonto, porque el cálculo estaría mal hecho.
+
+ Lo mejor y lo más discreto es que ustedes no se casen y que nadie
+ sepa que ha dado usted este paso. Doña Inés nos odiaría si
+ aceptásemos la proposición de usted; pero también nos odiará y nos
+ declarará más la guerra si averigua que no aceptamos, pareciendo
+ como que desdeñamos a su padre con infundada soberbia. Importa,
+ pues, ocultar todo esto.
+
+ Ahí devuelvo a usted su carta. Rásguela y rasgue la mía, a fin de
+ que no quede prueba escrita de lo ocurrido, y conserve usted en su
+ memoria grato recuerdo de nosotras. Crea en nuestra profunda
+ gratitud y mande a su afectísima amiga y constante servidora,
+ q.b.s.m.,
+
+ _Juana Gutiérrez_.
+
+
+
+
+XXI
+
+
+Don Paco se sintió lastimado y encantado a la vez con la lectura de la
+carta, que calificó de muy discreta y que miró como dictada por Juanita.
+
+Sí ella le hubiera aceptado por marido, el contento de don Paco hubiera
+sido grande, pero menor su estimación del valor de Juanita que el que
+era entonces al recibir las calabazas. Acaso una vaga sospecha de que
+Juanita aprovechaba la ocasión hubiera aguado el contento de ver que
+ella le aceptaba. Si en extremo le dolía que ella declarase que no le
+amaba, no podía menos de aplaudir la lealtad de la declaración. Don Paco
+estaba conforme en lo tocante al aprecio de las circunstancias que se
+oponían a la boda y que la hacían aparecer a toda juiciosa previsión
+como fuente de disgustos y de males.
+
+
+De aquí que sus sentimientos al leer la carta fuesen de dolor y de
+mortificación de amor propio por el desamor de Juanita; de admiración y
+aplauso por la prudente conducta de la muchacha, y de mayor cariño hacia
+ella, así por la noble franqueza con que exponía las causas que
+justificaban su desdén, como por las amistosas dulzuras con que
+procuraba suavizarlo.
+
+Conoció también don Paco que importaba mucho que su petición y la
+subsiguiente repulsa no llegaran a saberse, y aunque no tuvo valor para
+rasgar o quemar lo que él escribió y la contestación de Juana, guardó
+ambos documentos en el más secreto escondite de su escritorio.
+
+Trató, además, de hacerse superior a su pena y de ver si olvidaba a
+Juanita, o al menos si seguía queriéndola con calma y con cierta
+tibieza, a fin de esperar sin impacientarse que Dios mejorase las horas,
+ya que la esperanza es lo último que se pierde en esta vida.
+
+Y por lo pronto, o bien para conseguir el olvido o bien para enfriar o
+entibiar su fervorosa pasión, resolvió no volver a poner los pies en
+casa de Juanita y evitar su encuentro en la iglesia, en las calles y en
+la plaza.
+
+Juanita, entre tanto, como era poco amiga de la sociedad y gustaba mucho
+de la conversación de don Paco, se afligía del aislamiento y deploraba
+el sacrificio que había tenido que hacer. Allá, en el fondo de su alma,
+cuando estaba a solas con su conciencia, y con el notabilísimo despejo y
+la serenidad imparcial con que ella lo miraba todo, hacía repetidas
+veces las sutiles reflexiones que trataremos de expresar aquí en el
+siguiente soliloquio:
+
+«Me lo tengo bien merecido. He vivido hasta el día desgobernada y muy a
+tontas y a locas. Mi madre, Dios me perdone si la ofendo, tiene poco
+juicio, aunque bien puede ser que lo pierda por el entrañable amor que
+me tiene. Lo cierto es que entre las dos hemos hecho una infinidad de
+tonterías. Justo es que las paguemos. No debo quejarme. En primer lugar,
+siendo yo mocita casadera, y si no ocupando cierta posición, aspirando a
+ocuparla, debí dejar de ir por agua a la fuente y a lavar al albercón.
+Debí darme más tono. Y ya que no me lo di, aún fue mayor disparate el
+querer de repente transformarme en dama y eclipsar y aturdir y excitar
+la envidia y la rabia del señorío mujeril de este lugar. Todavía mi
+súbita transformación hubiera podido tener buen éxito si atino a ganarme
+antes la buena voluntad de la muy poderosa e ilustre señora doña Inés
+López de Roldán. Pero, lejos de eso, lo que hice fue provocar su enojo.
+Si el trato de don Paco me agradaba y me divertía, jamás he pensado yo
+en casarme con él, y aquí viene bien que yo lamente otra locura mía,
+otra completísima falta de cautela en mi madre y en mí. ¿A qué fin
+recibir de tertulia todas las noches a don Paco, sola a veces y a veces
+en compañía de Antoñuelo, lo que casi es peor? Lo hacíamos porque nos
+daba la real gana, sin atender a que somos pobres y a que la gana de los
+pobres no es real, sino súbdita que necesita someterse y hasta morir sin
+hallar satisfacción, a fin de no exponerse a muy crueles castigos.
+Nuestra tertulia era muy inocente; bien puedo sostener que más inocente
+que la de doña Inés. ¿Cómo evitar, no obstante, que doña Inés supiese y
+hasta creyese de buena fe mil abominaciones, excitada por esa chismosa
+de Crispina, que todo lo huele y cuando no lo huele lo inventa? Ella,
+sin duda, le diría primero que Antoñuelo era mi amigo y don Paco el de
+mamá, y después, que yo me había apoderado de los dos, de uno para el
+gusto y del otro para el gasto, y que yo me estaba comiendo las mil
+chucherías que él me traía de regalo y hasta el exquisito y sin par
+chocolate que se fabrica en casa de ella. Comprendo lo furiosa que doña
+Inés se pondría, y más aún al sospechar que don Paco pudiera casarse
+conmigo, porque doña Inés quiere heredar o que hereden sus hijos los
+ahorros y las finquillas que don Paco va reuniendo, para lo cual importa
+que don Paco no se case, o bien que se case con una hidalga viuda que yo
+me sé y que le daría cierto lustre aristocrático, y de seguro no le
+daría hijos, porque está ya pasada y huera, y el caso de Abrahán y de
+Sara no se repite.»
+
+Así, y si no en los términos de que me valgo, en términos muy parecidos,
+discurría Juanita a sus solas. Luego continuaba:
+
+«Es indispensable que yo me enmiende y que ajuste mi conducta a la razón
+y a la conveniencia. Debo tener doble juicio, por mi madre y por mí. Y
+ya que (esto no puede negarse) soy cándida como la paloma, no está bien
+que me olvide de la otra mitad de la sentencia evangélica que he oído
+decir tantas veces al padre Anselmo en sus sermones. Por tanto, en lo
+sucesivo me propongo ser astuta y prudente como la serpiente. La vida de
+zagalona rústica no hay que pensar en hacerla de nuevo. Dios me libre
+también de recaer en la mala tentación de presumir de princesa. Nada de
+volver con la cabeza al aire y con el cántaro por esos andurriales; y
+nada tampoco de ponerme el magnífico vestido de seda mientras no gane
+posición, autoridad y título duradero, suficiente y legítimo, para
+tamaña audacia. Ahora me conviene seguir por un justo término medio:
+salir poco de casa, coser y bordar mucho e ir con frecuencia a la
+iglesia, a misa y a mis devociones, muy humilde, con vestidito de
+percal, y cobijada así, borrar la mala impresión que necia o
+inocentemente he causado, y hasta llegar a adquirir reputación de
+santa.»
+
+Aquí no podía menos de sonreírse Juanita, a pesar de lo fastidiada que
+estaba, y luego proseguía:
+
+«Cierto que yo no soy mala y que amo a Dios sobre todas las cosas y que
+me complazco en darle adoración y culto; pero también, ¡qué diantres!,
+¿por qué no confesarlo?, también me amo y me doy culto a mí misma. Quizá
+sea pecado. Lo que debo hacer es que este segundo culto, para no
+escandalizar a nadie, no sea público, sino misterioso. En lo exterior he
+de parecer como una beata pobre; mas ¿por qué he de privarme del placer
+de cuidar, de asear y de pulir con el mayor esmero este cuerpecito que
+Dios me ha dado? Sin que nadie lo sospeche, he de cuidarlo y he de
+lavarlo como si fuera el de una infanta de España. ¡Qué horror, cielos
+santos, sí llegase a saberlo, por ejemplo, Julián el arriero! Yo le oí
+contar en la fuente mientras daba agua a sus mulos, y haciéndose cruces,
+la indignación que le causó, cuando servía en Córdoba a una marquesa, el
+averiguar, estando él en la cocina, que llevaban a dicha señora un
+enorme lebrillo y dos grandes jarros de agua a su cuarto. "¿Qué harías
+tú--le preguntó una chica--si tu mujer emplease también un lebrillo por
+el estilo?" "Pues yo--contestó él--agarraría una vara y la pondría negra
+a varazos, por indecente y por mantesona." Necesario es que yo haga un
+misterio de mi limpieza, si no quiero que me excomulgue Julián y la
+mayoría de mis compatricios que discurren como él. Mas no por eso he de
+dejar de ser limpia. Además, quiero ser cuidadosa y muy regalada en mi
+ropa blanca interior. En los ratos de ocio, con mis ahorrillos y cuando
+no cosa para la calle, he de hacerme camisas finas y enaguas bordadas
+como no las use mejores una archiduquesa de Austria. Tapado todo ello
+con el mezquino traje exterior, me pareceré a la violeta, que, escondida
+entre las verdes hojas y tal vez entre feos hierbajos, no deja conocer
+que exista como no sea al que tenga la nariz muy fina y por su delicado
+olor la descubra. Seré como aquel personaje de cierto romance que recita
+don Pascual, el cual personaje vestía de peregrino y llevaba una
+esclavina
+
+ que no valían un reale;
+ debajo llevaba otra
+ que valía una ciudade.»
+
+Juanita, al citar estos versos y al aplicárselos, se olvidaba de sus
+melancolías y soltaba una carcajada.
+
+--¿De qué te ríes, niña?--le dijo una vez su madre--. Pues no es cosa de
+risa lo que nos está sucediendo.
+
+--Sí, mamá; es cosa de risa. Mejor es reír que rabiar. Cuando las cosas
+se toman a risa, las penas que causan se mitigan o se consuelan.
+
+Juanita no se contentó con pensar y con proponerse cuanto queda dicho,
+sino que lo cumplió todo con la mayor exactitud y perseverancia.
+
+Pasaron muchos meses.
+
+El cambio de Juanita empezó a notarse y a celebrarse entre las personas
+más devotas del lugar. El padre Anselmo, singularmente, y sin poderlo
+remediar, a despecho de su humildad cristiana y del menosprecio de sí
+mismo, sintió un noble orgullo y se dio a entender que había hecho la
+más repentina y milagrosa conversión, deteniendo a aquella joven y
+simpática pecadora al borde del abismo en que iba ya a precipitarse.
+
+
+
+
+XXII
+
+
+Su rehabilitación costó a Juanita largo tiempo, y además no pocos
+sacrificios, trabajos y esfuerzos de voluntad.
+
+Fue lo más duro para ella el tener que vivir, sobre todo al principio,
+en soledad completa.
+
+
+Se aburría, y a menudo recelaba que iba a enfermar de ictericia. No
+podía ni quería retroceder y charlar de nuevo y reanudar amistades con
+las mozuelas que antes había tratado, las cuales, ofendidas ya, le
+darían acaso mil sofiones; ni menos podía intimar, aunque lo desease,
+con las hidalgas y con las hijas de los labradores ricos, que se
+preciaban de señoritas y que huirían de ella, así por la humilde
+posición de su madre como por su ilegítimo nacimiento y por la mala fama
+que le habían dado en el lugar, y que entre todos sus habitantes cundía.
+
+Juanita tuvo que perder hasta la amistad y el trato de Antoñuelo. Y esto
+no sólo para no seguir dando pábulo a la maledicencia, sino también
+porque Antoñuelo estuvo muy tonto y ella se vio en la precisión de
+despedirle con cajas destempladas y para siempre.
+
+Dos días después de haber predicado el padre Anselmo su famoso sermón,
+Antoñuelo volvió de sus correrías. Entonces no se hablaba en el lugar
+sino del escándalo que Juanita había dado y de la severa y merecida
+lección que del padre Anselmo había recibido.
+
+Ya en la plaza, ya a la sombra de algunos álamos que están en el
+altozano, cerca de la iglesia, y donde se reúne y platica la gente moza,
+varios amigos y conocidos embromaron pesadamente a Antoñuelo por el
+papel desairado y ridículo que suponían que había hecho reverenciando,
+sirviendo y adorando casi como una deidad a una mozuela que le desdeñaba
+y que aceptaba, quién sabe hasta qué punto, los regalos y el amor de un
+rival dichoso.
+
+Las relaciones entre Juanita y Antoñuelo tal vez parecerán inverosímiles
+a quien piense someramente en ello; pero yo creo que son más naturales y
+frecuentes de lo que se imagina.
+
+Desde la infancia habían vivido en la mayor intimidad Antoñuelo y
+Juanita.
+
+Con cortísima diferencia, tenían la misma edad, y podía asegurarse que
+se habían criado juntos. El era zafio, mal educado, travieso y atrevido;
+tenía pocos alcances y una voluntad tan realenga, que ni a su padre se
+sometía; peto en estos mismos defectos se fundaba la amistad de Juanita
+hacia él. Juanita había adquirido y conservaba tai imperio sobre aquel
+muchacho, que lograba que la respetase, temiese y obedeciese como un
+perro a su amo.
+
+A ella no se le pasó jamás por la imaginación el querer a Antoñuelo como
+una mujer quiere a un hombre. Y él, como por una parte la tenía por un
+ser superior y por otra parte sus instintos amorosos eran vulgarísimos,
+procuraba emplearlos y satisfacerlos en más fáciles objetos, y sin darse
+cuenta de ello, e ignorando su esencia y su nombre, consagraba a Juanita
+un afecto puro, ideal y platónico. Sentimientos tales, si bien se
+recapacita, no son extraños al alma de los más vulgares sujetos. Todos o
+casi todos los hombres tienen sed, tienen necesidad de venerar y de
+adorar algo. El espiritual, el sabio, el discreto, comprende con
+facilidad y adora a una entidad metafísica; a Dios, a la virtud o a la
+ciencia. Pero el rudo, el que apenas sabe sino confusamente lo que es
+ciencia, lo que es virtud y lo que es Dios, consagra sin reflexionar ese
+afecto, en él casi instintivo, a un ídolo visible, corpóreo, de bulto.
+
+Juanita era este ídolo para Antoñuelo. Juanita era también su oráculo.
+El oía con religioso respeto sus advertencias y amonestaciones, y de
+buena fe se prometía y prometía al pronto tomarlas para pauta de su
+conducta. Siempre que Antoñuelo se hallaba en la presencia de Juanita,
+se sentía avasallado por su influjo, deslumbrado por su superior
+inteligencia y ligado a la voluntad de ella. Por desgracia, no bien
+Antoñuelo se hallaba ausente de Juanita, el influjo bienhechor
+desaparecía, y los instintos brutales y las malas pasiones acudían en
+tropel y desataban o rompían las ligaduras y arrojaban al olvido los
+buenos consejos y preceptos que Juanita le había dado. Antoñuelo, lejos
+de la fascinación y del encanto que casi milagrosamente le habían
+conservado como ser racional, se convertía en un estúpido y en un
+perdido.
+
+A pesar de la ineficacia, por falta de duración, de su poder purificante
+sobre el alma de Antoñuelo, Juanita le quería, se interesaba por él y
+sentía halagado su orgullo al dominarle, aunque fuera momentáneamente.
+
+Para dar una idea exacta de la inclinación de Juanita hacia aquel mozo,
+diré que se parecía a la que yo he visto que tienen ciertas grandes
+señoras ya por un alano, ya por un mastín corpulento y poderoso que hay
+en casa de ellas, que inspira terror a las visitas, que parece capaz de
+derribar a un hombre de un manotazo y de destrozarle de un mordisco, y
+que, sin embargo, se echa con la mayor humildad a las plantas de su ama
+y siente inexplicable placer si ella con su blanca mano le toca la
+cabeza o con el pie le sacude o le pisa.
+
+En la ocasión de que vamos hablando, las feroces burlas de sus camaradas
+habían transformado a Antoñuelo; su domesticidad y mansedumbre habían
+desaparecido: ya no era perro, sino lobo.
+
+Traía muy estudiado el discurso, si puede llamarse discurso lo que iba a
+decir; y a fin de que no se le borrara de la memoria o se le enmarañara
+en el caletre, deseaba descargarse de él como quien suelta un peso y
+decirlo sin preámbulos. La ocasión se presentó propicia a su deseo.
+
+Juana estaba en la cocina, y Antoñuelo halló sola a Juanita cosiendo en
+la sala. Venía él con el entrecejo fruncido y con marcadas señales en
+toda la cara de muy terrible enojo. Apenas se saludaron él y ella,
+Antoñuelo dijo:
+
+--Vengo a quejarme de ti, a decirte que me has engañado. Por culpa tuya
+he estado haciendo el tonto, y no quiero hacerlo más.
+
+--Pues, hijo mío--dijo ella riendo--, yo no sé cómo te las compondrás
+para no seguir haciendo el tonto. Lo que yo sé es que no tengo la culpa
+de que lo hayas sido hasta ahora, y menos sé aún en qué y cuándo te he
+engañado.
+
+--Me has engañado fingiéndote santa, para que yo, embaucado, te adorase,
+cuando no eres santa, sino una mala mujer. Por todo el lugar no se habla
+de otra cosa sino de tus relaciones con don Paco, y de que te mantiene y
+te viste.
+
+--¿Y has creído tú esas calumnias? ¿Y en vez de defenderme y de
+enfurecerte contra los calumniadores te enfureces contra mí? Juanita
+dejó escapar irreflexiblemente estas últimas frases. Luego se reprimió y
+procuró enmendarlas. Creía bruto a Antoñuelo, pero no lo creía cobarde.
+
+Si dejó de defenderla fue, no por cobardía, sino por maliciosa necesidad
+que acepta lo malo como cierto. De todos modos, más valía así. Mucho
+hubiera contrariado a Juanita que por sacar la cara por ella hubiera
+reñido Antoñuelo, resultando tal vez de la riña heridas o mayores
+desgracias, que hubieran empeorado la situación.
+
+Juanita añadió entonces:
+
+--Bien pensado, hiciste bien en no defenderme. He sido imprudentísima.
+Los que no me conocen tienen algún fundamento para acusarme. Las
+apariencias me condenan. Yo me resigno y perdono a los que me acusan.
+Perdónalos tú también, pero no los creas. Tú, que me conoces de toda la
+vida; tú, que sabes con qué pureza de afecto, con qué ternura de hermana
+te he querido y te quiero aún, no debes, no puedes creer esas infamias;
+pues qué, ¿no comprendes que yo soy capaz de querer a don Paco por el
+mismo estilo que a ti te quiero?
+
+--Esa es grilla, esa es grilla--replicó Antoñuelo--. Tú, con tus
+sutilezas y mentiras, quieres volverme tarumba; pero no lo conseguirás.
+Te burlas de mí porque me crees bobo. No quiero callar. Aunque me pongas
+el dedo en la boca, te morderé y no callaré. En adelante no quiero ser
+tu juguete. Quien te conozca, que te compre. Me han abierto los ojos. Ya
+te conozco. Eres una tramoyana y una perdida. Y tu madre es peor que tú.
+
+La última frase la decía Antoñuelo para desafiar también la cólera de
+Juana, que entraba en la sala de vuelta de la cocina.
+
+--¡Ay niña, niña!--dijo Juana--. ¡Qué paciencia la tuya! ¿Por qué
+aguantas los insultos de este animal de bellota, las coces de este mulo
+resabiado?
+
+--Señora--replicó Antoñuelo--, mire usted lo que dice y no se
+desvergüence conmigo, si no quiere que me olvide yo de que es mujer y le
+ponga las peras a cuarto o la emplume, como merece.
+
+Al oír esto Juana ya no contestó palabra, pero se precipitó sobre el que
+tan atrozmente la ofendía Juanita se interpuso entre su madre y el mozo,
+a fin de evitar la lucha.
+
+--Vete, vete al punto de esta casa y no vuelvas más en tu vida. Para mí
+has muerto. Quiero olvidar hasta el santo de tu nombre. No tengo que
+darte cuenta de mi conducta. Nada me importa ni me aflige el ruin
+concepto que formes de mí. Vete.
+
+Y diciendo y haciendo, interpuesta siempre entre su madre y el mozo,
+recelosa de que se empeñasen en un combate tragicómico, fue empujando
+con suavidad a Antoñuelo hasta la puerta de la calle. Ella misma levantó
+el picaporte, abrió la puerta y echó de su casa al amigo de toda la
+vida. Al hacer esto, en el rostro de Juanita se mostraba más bien la
+tristeza que la cólera; Antoñuelo, al mirarla tan digna, amainó en su
+furor, no persistió en sus improperios, y se fue cabizbajo y silencioso.
+
+
+
+
+XXIII
+
+
+Al disgusto de vivir aisladas ambas Juanas se añadía otro no menor y más
+positivo.
+
+Al principio se difundió tanto la idea de que Juana había llevado su
+complacencia inmoral hasta ser tercera de su hija, que la llamaban menos
+para trabajar en las casas principales por el temor de que fuese ella la
+propia Celestina resucitada y tratara de pervertir a las Melibeas de
+dichas casas. No obstante, y como ya he dicho, aquella malísima
+situación se fue poco a poco suavizando. Además, eran tan notorios y tan
+irreemplazables el arte y la inspiración de Juana para dirigir una
+matanza, para hacer arrope, piñonate, empanadas y tortas, y para
+preparar festines, que las personas de gusto y de medios desecharon los
+recelosos escrúpulos, y, poniéndoles el correctivo de estar a la mira y
+ojo avizor para que Juana no ejerciese sus presuntas artes
+_proxenéticas_, siguieron llamándola a trabajar a sus casas; y los
+ingresos y rentas de Juana, que habían disminuido, volvieron a su estado
+normal, aunque no se aumentaron.
+
+El recogimiento y la austeridad de Juanita al fin surtieron efecto. La
+idea que el padre Anselmo concibió de que había logrado convertir a
+aquella pecadora incipiente y de atraer al aprisco a la ovejita
+descarriada antes que cayese entre las uñas y la boca del lobo, fue
+adquiriendo resonancia y eco entre el vulgo. Juanita fue, pues, mirada,
+si no como paloma sin mancilla, como Magdalena arrepentida y penitente,
+no de la culpa, sino del conato.
+
+Transcurrió más de un año antes que Juanita, a fuerza de ingenio y de
+fatigas, lograse resultado tan brillante.
+
+La rígida doña Inés era la más difícil de ablandar. No quería creer en
+la virtud de la muchacha, y sospechaba que era todo hipocresía.
+
+Cuando llegaban a oídos de Juanita noticias de la terca incredulidad de
+doña Inés y de que la sospechaba de hipócrita, Juanita decía para sí:
+«No es mal sastre el que conoce el paño»; y sin arredrarse seguía por el
+camino que se había trazado.
+
+Llegó en esto el invierno, y doña Inés quiso vestir a todos sus niños
+con buena ropa de abrigo; Juanita alcanzaba ya alta reputación de
+costurera. Todo lo que pudiesen hacer Serafina y otras del lugar era una
+chapucería cursi si se comparaba con las confecciones de nuestra
+heroína, que estaba al corriente de las últimas modas de París, que
+recibía los figurines y que, ajustándose a ellos, sin encadenar
+servilmente su fantasía a una imitación minuciosa, ideaba, trazaba,
+cortaba y hacía trajes para las mujeres, dignos de figurar en los
+salones de la corte y de ser descritos por _Montecristo_ o por
+_Asmodeo_, y para los niños y niñas no inferiores por su gracia y por su
+chic a aquellos con que la prole de un milord opulento o de un banquero
+inglés se engalana.
+
+Ruego al lector que me dé entero crédito y que no imagine que son
+ponderaciones andaluzas, o que mis simpatías hacia Juanita me ciegan. Lo
+que digo es la verdad exacta, pura y no exagerada. Yo he estado en
+Villalegre, he visto algunos trajes hechos por Juanita y me he quedado
+estupefacto. Y cuenta que yo tengo buen gusto. Todo el mundo lo sabe.
+
+En fin, doña Inés se dio a pensar y a repensar en lo muy preciosos que
+estarían sus niños con los trajes que Juanita les hiciese; venció la
+repugnancia que sentía contra ella, la llamó a su casa y le encomendó
+trajes para todos, según la edad y el sexo de cada uno.
+
+Fue Juanita a casa de doña Inés tan pobre y modestamente vestida como si
+saliese de un beaterio, y tan modosita en el hablar, en la voz y en los
+modales, que parecía, sin visos ni asomos de afectación, una criatura
+seráfica.
+
+Esto, sin duda, hubo ya de entreabrirle o de ponerle entornadas las
+puertas del corazón de doña Inés, la cual sabía mucho y pensaría y diría
+en su interior.
+
+--Si no lo finge, en verdad que es muy buena esta muchacha; y sí lo
+finge, sabe más que Cardona: es admirable su fingimiento.
+
+Así, doña Inés se predispuso ya favorablemente.
+
+Su favor valía mucho, y doña Inés acertó a cobrárselo por instinto.
+También hay su poco de gorronería en los grandes y poderosos de la
+tierra. Viene o propósito esta sentencia, porque doña Inés pagó el
+trabajo de Juanita en la tercera parte de lo que valía, aun en aquel
+lugar donde se trabaja barato, y pagó las otras dos terceras partes en
+el favor tan deseado y apetecido que empezó entonces a alcanzar la linda
+costurera.
+
+Los niños, con los trajes hechos por Juanita, salieron tan bien vestidos
+el 1 de noviembre, día de Todos los Santos, que daba gloria verlos, y la
+gente los miraba y los seguía en la calle. La vanidad maternal de doña
+Inés quedó muy satisfecha. Ni la propia Cornelia se ufanó más cuando
+enseñaba a sus Gracos. Pero doña Inés fue más allá de Cornelia: no se
+contentó con lucir a sus hijos, sino que se propuso competir con ellos y
+aun superarlos en indumentaria, y decidió que Juanita también la
+vistiese.
+
+Juanita se prestó a todo con el mejor talante y prodigioso acierto e
+hizo a doña Inés corsés y varios trajes.
+
+Nacieron de aquí la confianza y alguna familiaridad, hasta donde es
+lícito y decoroso que la familiaridad se entable entre una dama
+principal y una trabajadora plebeya; pero al fin, como doña Inés tenía
+que mostrarse a Juanita en paños menores para probarse corsés y
+vestidos, ¿qué mucho que la confianza naciese y creciese?
+
+Juanita supo después, con lentitud y por sus pasos contados, darse tal
+maña, que doña Inés, que ya le había confiado su cuerpo para que lo
+vistiese, empezó a confiarle también y a descubrirle su espíritu, aunque
+sólo hasta cierto punto, porque el espíritu de doña Inés, según pensaba
+Juanita, acaso con malicia sobrada, tenía más conchas que un galápago y
+jamás se desnudaba y se descubría por completo.
+
+Juanita tenía una voz melodiosa y clara y sabía leer muy bien, lo cual
+es bastante raro, dando a lo que leía entonación y sentido. Pronto atinó
+a mostrar a doña Inés que ella poseía habilidad tan útil, y no tardó
+doña Inés, que se fatigaba algo leyendo, en tomar a Juanita por
+lectora.
+
+Claro está que doña Inés, que era mística muy elevada en sus
+pensamientos y un tanto cuanto asceta, aunque más en lo especulativo que
+en lo práctico, hacía que Juanita le leyese vidas de santos y libros
+devotos y morales como _Monte Calvario_, _Gracias de la gracia_, _Gritos
+del infierno_, _Espejo de religiosos_, _Casos raros de vicios y virtudes
+y Estragos de la lujuria_.
+
+Era doña Inés aficionadísima a disertar y a convencer a sus oyentes y
+contradictores cuando disertaba. Si por algo se dolía de haber nacido
+mujer, era por no poder transformarse en predicador o en catedrático.
+
+Juanita supo con tanto pulso seguirle el humor, que no se callaba ni lo
+aceptaba todo desde luego, sino que impugnaba algo sus tesis y discursos
+para darle ocasión de que hablase más y desplegase su elocuencia, a la
+cual acababa por ceder, reconociéndose vencida. De esta suerte se
+alegraba y se exaltaba el ánimo de doña Inés, corroborando la creencia
+que ella tenía en su virtud persuasiva y en su saber y talento, y
+haciéndole creer, además, que después de ella, aunque a muy razonable
+distancia, no había en todo Villalegre, salvo quizá el padre Anselmo,
+persona más talentosa y más sabia que Juanita.
+
+La privanza de esta con doña Inés llegó al fin a su colmo.
+
+En presencia de cualquier persona, Juanita seguía atendiéndola con el
+mayor respeto y dándole el tratamiento de _su merced_; pero en momentos
+de expansión, una vez que Juanita la oyó atentísimamente, impugnó sus
+razones y terminó por ceder a ellas, doña Inés, entusiasmada, se allanó
+hasta el extremo de mandarle que cuando estuviesen las dos solitas la
+tutease.
+
+Estas prodigiosas conquistas de la paciente y despejada muchacha le
+prestaron desde luego confianza en sí misma, y pudieron darle mucha
+honra, sí ella entendiese que la necesitaba; mas apenas le dieron
+material provechoso, que era de lo que más necesidad tenía.
+
+Pensaba doña Inés que no había mejor ni más espléndida paga que su
+afecto. Suponía tal la elevación de alma de Juanita, que hubiera sido
+injuriarla ofrecerle dinero. Un ochavo más que doña Inés le hubiese dado
+sobre el jornal que de ordinario ganaba, hubiera parecido una limosna.
+No era delicado socorrer a Juanita como a una pordiosera.
+
+Y después de estos razonamientos tan juiciosos, como doña Inés no pagaba
+a Juanita sino lo que cosía, y no le pagaba, para no humillarla, ni las
+horas que empleaba leyéndole libros ni el tiempo que perdía escuchando
+sus disertaciones, resultaba doña Inés, por obra y gracia de lo mirada
+que era, tenía lectora y auditorio y acompañante de balde.
+
+
+
+
+XXIV
+
+
+La gloriosa servidumbre en que Juanita había llegado a ponerse, si no
+era útil, era molesta en extremo, porque la amistad de doña Inés no
+podía ser más exigente ni más imperativa. Y mientras más rebosaba
+entusiasmo y ternura, más se recrudecía también en exigencia y en
+imperio.
+
+Había días en que no le quedaba a Juanita ni hora libre ni momento de
+sosiego. Doña Inés la llamaba y se valía de ella para todo.
+
+En los lugares, al menos hace algunos años, pues no sé si habrán variado
+las costumbres, nunca salía una señora principal de visita o de paseo
+sin llevar a una acompañante. Juanita tuvo, por consiguiente, a más de
+leer y de escuchar disertaciones, que acompañar a doña Inés en sus
+visitas y en sus paseos. Y cuando a esta se le antojaba de súbito
+visitar o pasear y no tenía a Juanita en casa, iba a buscarla a la suya,
+haciéndose acompañar hasta allí por Serafina.
+
+En los paseos rara vez leía o hacía leer doña Inés; pero, convertida en
+filósofa peripatética, disertaba de lo lindo, siempre sobre religión,
+moral, menosprecio del mundo, alabanza del recogimiento y de la
+conversión interior y aspiraciones a lo sobrenatural y divino.
+
+Conviene que se sepa que doña Inés tenía un carácter tan dominante, que
+no se aquietaba ni se satisfacía como no decidiese y gobernase cuanto
+hay que decidir y gobernar.
+
+Ella designaba el nombre que había de recibir en la pila bautismal cada
+villalegrino que naciese; ella decretaba, después de estudiar aptitudes,
+capacidades y recursos, el oficio que cada cual había de aprender y
+ejercer, y ella escogía marido para cuantas niñas casaderas vivían en el
+pueblo y pertenecían a familias merecedoras por algún título de su
+atención y cuidado.
+
+El concepto que formaba doña Inés del universo visible y de cuantas
+cosas hay en él y en él se sustentan, era concepto más pesimista que el
+del propio Schopenhauer; pero el de doña Inés estaba dulcificado por dos
+potencias benéficas y fecundas que había en su alma. Ella podría ser, o
+era, más o menos pecadora. Yo no he llegado a ponerlo bien en claro, de
+suerte que, al ir escribiendo esta historia, lo probable es que lo deje
+turbio o nebuloso. De cualquier modo que fuese, y sin escudriñar los
+secretos de doña Inés en lo tocante a la conducta, aseguro con evidencia
+que ella, en lo teórico, sin afectación ni mentira, tenía la más
+acendrada fe religiosa. Con esta fe, y con las otras dos consoladoras y
+divinas virtudes que de ella nacen, doña Inés iluminaba el mundo,
+hermoseándolo con celestiales resplandores.
+
+Toda deformidad moral, todo vicio, toda dolencia, la fealdad física, las
+enfermedades, la miseria, el dolor y la muerte se despojaban en su
+pensamiento de horror y de amargura al considerar que deben sufrirse por
+el amor de Dios, y desvanecerse y disiparse, como la oscuridad de la
+noche cuando aparece la aurora, ante la esperanza de lo trascendente y
+de lo ultramontano. Para doña Inés, este mundo en que vivimos era un
+valle de lágrimas y un transitorio lugar de prueba, indispensable camino
+para otra vida mejor. La presente, pues, aunque fuese muy mala, no era
+nunca mala, ya que en ella, si se padecía con resignación, mientras más
+se padeciese, mejor y más abundante cosecha se recogía y se atesoraba de
+frutos que no se corrompen y de riquezas que nadie roba. Y como doña
+Inés no gustaba de quedarse atrás en nada, sino de adelantarse en todo,
+y ser también importante cosechera de los mencionados frutos y riquezas,
+muy candorosamente estaba persuadida de que padecía o había padecido
+mucho ejerciendo y luciendo su paciencia, compitiendo un poquito con Job
+y granjeándose los medios de ir al cielo derechita, sin tropezar en
+rama, ya se entiende que contando con la misericordia de Dios, que le
+perdonaría sus pecados, si los tenía, pues, según ya he dicho, no lo
+sabemos.
+
+La otra potencia de que se valía doña Inés, sin estudio, espontánea y
+sencillamente para blanquear y hasta para dorar la tenebrosa negrura de
+su concepto _schopenhaueriano_ del mundo, era el sentimiento vivísimo y
+atinado, fuente inexhausta de puros deleites, con que percibía su alma
+toda belleza, tanto espiritual cuanto corpórea. Llamar a esto buen gusto
+me parece poco. El buen gusto, por lo general, es pasivo y estéril. En
+doña Inés alcanzaba actividad creadora. La visión de la belleza
+concebida por doña Inés relucía en las profundidades de su alma y creaba
+allí otro universo ideal, semejante al exterior universo, salvo que de
+él todo mal y toda mengua habían sido expulsados.
+
+Como se ve, no era doña Inés mujer adocenada, sino persona memorable, o
+dígase digna de la historia, por lo cual me complazco yo en ponerla en
+la mía.
+
+Doña Inés, y perdone el pío lector si me repito, a pesar de sus ocho
+vástagos, estaba aún muy guapa; en lo mejor de su edad, bien cuidada,
+alimentada y vestida.
+
+El asomo de rivalidad que brotó en su alma, el día de la intempestiva y
+pomposa aparición de Juanita en la iglesia, había desaparecido
+enteramente, merced a la humildad de la muchacha y a la sumisión con que
+la acataba y servía. Desechados así los celos, la mente y el corazón de
+doña Inés dieron entrada franca al afecto y a la admiración de la
+bondad, del talento y de la hermosura de que Juanita estaba dotada.
+
+No había primor en Juanita que doña Inés no advirtiese, celebrase y
+ponderase. Llegó a notar, a pesar del pobre pañolito con que se cubría
+la chica espalda y pecho, la admirable perfección de toda aquella sana y
+virginal estructura. De su rostro no quiero ni puedo decir más sino que
+le parecía el de un ángel. Y, por último, ponía en Juanita casi, casi
+tanta discreción, ingenio y bondad como en ella misma. En suma, doña
+Inés miraba y estudiaba a Juanita como el sabio crítico, buen gramático
+y mejor estético mira y estudia un bello poema, o como el gran conocedor
+y perito en las artes plásticas mira y estudia una obra maestra de
+escultura.
+
+Cualquiera imaginará que, llegadas las cosas a este punto, Juanita
+podría apoderarse de la voluntad de doña Inés y hacer de ella lo que le
+diese la gana; pero sucedió lo contrarío. Frecuentemente recelaba
+Juanita que se le iba a acabar la paciencia, y allá en sus adentros
+decía: «Peor está que estaba.» A fin de que se comprenda el fundamento
+que tenía Juanita para decir «que estaba peor», pondré aquí uno de los
+discursos que doña Inés, con frecuencia, le dirigía:
+
+--Hija mía--exclamaba--, hay en las condiciones y circunstancias que han
+de influir en tu destino cierta contradicción que puede ser causa de mil
+desventuras. Por tu belleza, por tu talento y por la elevación moral de
+tu alma mereces casarte con un príncipe, dechado de todas las
+perfecciones. Por tu desventurado nacimiento, por la clase humilde a que
+perteneces y por la pobreza que te obliga a residir en este lugar,
+tendrás que quedarte soltera o tendrás que casarte con un labrador rudo
+y zafio. Si te quedas soltera, de continuo te verás expuesta a los tiros
+de la envidia y a las emponzoñadas mordeduras de la calumnia, y te
+rodearán, además, groseras seducciones, a alguna de las cuales quién
+sabe si cederás en un momento de flaqueza, porque todas somos débiles y
+ninguna puede estar segura de no tropezar y de no caer si en un solo
+momento la deja Dios de su mano y no la sostiene con su gracia. Pues no
+digo nada si, movida por la vanidad o por pasiones más tiernas y propias
+de tus verdes años, y cegada por ellas hasta desconocer la ruindad del
+sujeto que te enamora, te casas al fin con un hombre de tu clase, con
+algún palurdo de esta tierra. ¡Qué desgracia la tuya entonces! ¡Pronto
+llegaría el desengaño! Vaya..., me horrorizo de pensar en ello. Sería
+una profanación. Sería un sacrilegio nefando. ¿Cómo entregar tanto
+tesoro a quien sería incapaz de comprenderlo y de saber lo que vale? En
+mi sentir, sería locura semejante a la de echar ramilletes de flores, en
+vez de paja y cebada, en el pesebre del mulo, o la de derramar perlas en
+la pocilga del marrano en vez de un celemín de bellotas. Por otra parte,
+hija mía, ¿cuántos disgustos, desvelos y cuidados no vendrán sobre ti
+con el matrimonio? Quiero prescindir de que tu marido acaso sería pobre;
+y si era también torpe y holgazán, tendrías que matarte trabajando para
+mantenerle; y quiero prescindir de los sobresaltos y penas que te darían
+tus hijos, si los tenías. Lo más espantoso..., aunque no lo sé por
+experiencia, me horripilo de imaginarlo..., es si descubrías en tu
+consorte vicios y miserias que le hiciesen aborrecido y que hasta asco
+te causasen. Acudiría entonces a tu espíritu, ¡obsesión diabólica!, un
+pensamiento pertinaz que puede conducir a los mayores pecados. Figúrate
+tú que pensase y discurriese como ser racional y filantrópico la
+turquesa en que se forman las balas: ¡qué desesperación no tendría de
+que la empleasen tan en perjuicio de la Humanidad! Pues no es menor la
+rabia de la esposa que, cuando va a ser madre, recela que ha de dar al
+mundo como copias exactas de la ruindad o de la perversidad de su
+marido. Tan horrible pensamiento la inclinará a ser infiel o la
+arrastrará a la locura.
+
+Esto, con adornos y variantes, era lo que decía doña Inés casi de diario
+a su amiga y acompañante, sentando premisas, pero sin sacar por lo
+pronto consecuencia alguna.
+
+Otras veces le describía con viveza y con sombríos colores la corrupción
+de nuestro siglo, el bajo nivel en que estaban las almas, las
+mezquindades y maldades del mundo y lo agradable y lo conveniente que
+sería retirarse de él, en vista de que no puede satisfacer ninguna de
+nuestras nobles aspiraciones.
+
+Afirmaba doña Inés que ella había deseado y deseaba siempre buscar un
+santo retiro; pero ya que no podía ser por las mil obligaciones que
+había contraído y que le era indispensable cumplir por enojosas que
+fuesen; porque tenía hijos que criar y educar, marido de que cuidar y
+hacienda que ir conservando y mejorando, a fin de transmitirla a los que
+habían de heredar un nombre ilustre, que deslustrarían al quedar
+huérfanos y abatidos por la villana pobreza.
+
+En resolución, doña Inés quiso persuadir a Juanita, y me parece que
+hasta logró persuadirse ella misma, de que deseaba ser monja, de que por
+imposibilidad no lo era y de que hacía un sacrificio en no serlo.
+
+De todo ello acabó por deducir y por declarar, como lógica solución, que
+Juanita debía huir de los peligros, miserias y adversidades de esta
+sociedad corrompida, la cual no merecía gozar de su presencia, y que
+debía refugiarse en el claustro mientras permaneciese en la tierra, ya
+que la tierra no la merecía y ya que por su valer, para el cielo, sin
+duda, estaba predestinada.
+
+A pesar de las vehementes y sabias exhortaciones de doña Inés, Juanita
+distaba más cada día de hallar peligroso el mundo (maldito el miedo que
+le tenía ella), no lograba persuadirse de que la sociedad fuese tan
+viciosa y tan mala, ni de que el enamorarse y el casarse pudieran
+acarrear tamañas desventuras. De aquí que no tuviese la menor
+inclinación ni vocación a la vida monástica. Pero como a doña Inés se le
+había puesto en la cabeza que ella fuese monja, y cuando formaba un plan
+era punto menos que imposible hacerla desistir, la pobre Juanita se veía
+muy apurada.
+
+A cada momento sentía el conato de echarlo todo a rodar y de declarar a
+doña Inés que Dios no la llamaba por el camino por donde ella quería que
+fuese. Se contenía, no obstante, a fin de no armar la de Dios es Cristo,
+de no perder en un minuto cuanto había conseguido trabajando más de un
+año y de no verse de nuevo en guerra con los poderes constituidos y con
+toda la población que respetaba y obedecía a dichos poderes.
+
+Juanita no dijo que sí; no aceptó lo del monjío, pero no dijo que no;
+pronunció frases vagas o se calló y bajó la cabeza.
+
+Tomando doña Inés para regla de interpretación el refrán de «quien calla
+otorga», dio por sentado que Juanita estaba decidida a entrar en un
+convento, y ya, en su fantasía entusiástica, se la representaba santa,
+cuya vida se intercalaría en las ediciones futuras del _Año Cristiano_.
+Doña Inés dio parte de este triunfo al padre Anselmo, quien se llenó de
+piadoso júbilo, y aun se sintió lisonjeado al prever que él figuraría en
+la vida de la nueva santa como el instrumento de que se valía el Cielo
+para convertirla y glorificarla.
+
+
+
+
+XXV
+
+
+Por dicha no se apresuraba doña Inés para que el plan del monjío de
+Juanita se realizase, y así le daba tiempo de apercibirse a la rebelión
+con fuerza bastante para sacudir el yugo sin menoscabo de sus intereses
+y proyectos.
+
+Si bien doña Inés sentía y confesaba que iba a hacer un inmenso
+sacrificio al desprenderse de Juanita, única mujer que la comprendía en
+el mundo y que podía ser su compañera, en manera alguna quería
+prescindir de este sacrificio, que le daría honra entre los mortales y
+que Dios lo tendría en cuenta para pagárselo en el cielo. Persistía,
+pues, con firmeza en su plan, pero lo retardaba, y mientras lo retardaba
+lo iba completando en sus pormenores, consultándolo todo con el padre
+Anselmo.
+
+Decidió doña Inés pagar ella el dote de Juanita. Sobre lo que vacilaba
+aún era sobre el convento en que debía ponerla. Después de haber
+desechado muchos, pensó en uno que hay en Ecija, con cuya abadesa se
+carteaba, porque era allí donde se hacían los célebres bizcochos de yema
+imitados por Juana la Larga. Afirmaba doña Inés que toda persona que
+tenía buen paladar reconocía al punto la imitación de Juana, porque
+carecía del _quid divinum_ que hay en los legítimos, prestándoles tan
+soberano sabor, que si con grosero y material supuesto pudiésemos
+imaginar que los querubines, cuando bajan a la tierra con algún mensaje
+de arriba, tienen el capricho o se allanan a comer algo, sin duda que no
+comerían otra cosa que los tales bizcochos de yema hechos por las
+mencionadas monjas.
+
+A despecho de tan importantes motivos, no sabemos por qué doña Inés
+desistió de que Juanita fuera al convento de Ecija, y hubo de fijarse al
+fin en las Comendadoras de Santiago, en Granada, donde, si no se hacen
+aquellos peregrinos e inimitables bizcochos, se hacen los mejores
+almíbares de toda Andalucía. Mientras trazaba y preparaba doña Inés todo
+esto en favor de Juanita, de quien se había declarado protectora y
+directora, su cariño hacia la protegida y la discípula iba creciendo más
+y más, dando de sí raras muestras y combinándose en él lo sagrado y lo
+profano.
+
+Un día estuvo doña Inés tan sentimental, que deshizo el peinado de
+Juanita, admiró su abundante, undosa y suave mata de pelo, la besó
+varias veces, calificó de horrible desacato el que las manos rudas e
+impuras de un campesino lograsen tocarla y enredar los dedos en ella, y
+se la figuró ya como cortada al pie del altar el día en que Juanita
+profesase, rogándole que para entonces se la legase a ella, porque ella
+la conservaría como reliquia del más subido precio.
+
+Juanita agradeció mucho esta lisonjera petición de doña Inés, y, casi
+con lágrimas de gratitud en los ojos, prometió a doña Inés que la mata
+de pelo sería suya cuando se la cortase.
+
+Merced a tantas entrevistas y confidencias de las dos amigas, Juanita
+estaba casi todas las tardes en casa de doña Inés, no yéndose de su lado
+o de su casa hasta pasada la hora en que solían venir los señores de la
+tertulia.
+
+Algunos de estos veían a Juanita en la antesala, y como allí estaba sin
+cubrirse la cabeza y sin ocultar y dar sombra a la cara, con el mantón
+muy echado hacia adelante, según el recato y el beaterio lo exigen,
+Juanita, sin poderlo evitar, no les parecía saco de paja, y a menudo la
+miraban por estilo pecaminoso.
+
+Quien más se adelantó en esto fue el propio amo de la casa, el señor don
+Alvaro Roldán, que era muy tentado de la risa. En varias ocasiones,
+hallando a Juanita sola, la requebró con más fervor que chiste y finura,
+y Juanita, que veía en aquel caballero sujeto a propósito para descargar
+su mal humor, le respondía siempre con feroz desabrimiento o con
+sangrienta burla. Y como don Alvaro ni por esas se desengañase y se
+atreviese un día a dar a la muchacha una palmadita en la cara, ella le
+dijo mirándole de arriba abajo con desprecio y enojo:
+
+--Las manos quietas, señor don Alvaro. Conténtese usted con tocar el
+violón, y a mí no me toque. ¡Pues no faltaría más! ¿Será menester que me
+queje yo a doña Inés de la insolencia de usted? Para que una mocita
+decente esté tranquila en esta casa, ¿necesitará la señora atar a usted
+con una cadena al lado del mono?
+
+Don Alvaro, que era tímido, blandengue y avezado a la servidumbre,
+receló que Juanita armase un alboroto, le cobró miedo y desistió de su
+amorosa empresa.
+
+Había al mismo tiempo, ya se entiende que en otras ocasiones y apartes,
+otro personaje más emprendedor y menos asustadizo. Fue este el propio y
+respetado cacique de Villalegre: el excelentísimo señor don Andrés
+Rubio.
+
+También don Andrés, que no faltaba nunca a la tertulia, encontró no
+pocas veces a Juanita, ya en la antesala, ya en los corredores, ya en la
+escalera, ya en el zaguán cuando ella se iba.
+
+Don Andrés había admirado mucho a Juanita el día en que ella se mostró
+imprudentemente tan engalanada en la iglesia, y había conservado de ella
+muy buena impresión. No la defendió en la tertulia por no contradecir a
+doña Inés y por no censurar indirectamente la excesiva severidad del
+padre Anselmo contra el lujo de las mujeres; pero allá en su interior no
+vio nunca malicia en lo que Juanita había hecho, y se limitó a
+calificarlo de inoportuna ligereza, de que la madre era más culpable que
+la hija. De suerte que don Andrés no creyó en su arrepentimiento y en su
+deseo de ser monja.
+
+Don Andrés conocía el carácter de doña Inés y daba por evidente que doña
+Inés, así como en un principio había hecho víctima a Juanita de su
+enojo, imaginándosela, aunque en cierne, una desaforada pecadora,
+después, trocado el enojo en estimación, admiración y cariño, se
+proponía, con el mejor intento y por su manía de gobernarlo y de
+arreglarlo todo, hacer víctima a Juanita empujándola a la santidad por
+un camino que ella no tenía ganas de seguir.
+
+Así predispuesto, don Andrés empezó por mirar a Juanita con cierta
+benigna curiosidad cuando casualmente pasaba cerca de ella y la hallaba
+sola. Después, sin reflexionar en lo que hacía, don Andrés y quién sabe
+si la muchacha misma, ya que hasta la más inocente suele dejarse guiar
+por endiablados instintos, prestaron auxilio a la casualidad y la
+convirtieron en providencia, hallándose casi todos los días y pasando
+tan cerca de ella, que casi tropezaban o se tocaban.
+
+Es natural que Juanita no se escondiese ni huyese, porque ni ella era
+medrosa ni don Andrés era el bu ni una fiera.
+
+Don Andrés era un caballero muy bien educado, pulcro y finísimo,
+soltero, que no había cumplido aún cuarenta años, y verdadero amo y
+señor de Villalegre, donde hacía ya ocho años que reinaba con lo que
+podemos calificar de despotismo ilustrado.
+
+No me incumbe aprobar ni reprobar aquí el despotismo, aunque sea con
+ilustración, ni mostrame partidario o adversario del cacicazgo. Yo tomo
+y empleo el vocablo en cierta acepción, como generalmente se emplea,
+aunque siento que contenga implícita una injuria para las poblaciones en
+que hay cacique, porque es suponerlas salvajes, y no quiero calificar de
+tales a los de Villalegre. Desecho, pues, la suposición implícita y
+acepto y empleo los vocablos de «cacique» y «cacicazgo» como los más
+usados y adecuados para expresar la condición de don Andrés y el poder
+que en Villalegre ejercía. El había heredado este poder de su padre y
+luego le había mejorado y engrandecido mucho, ayudado por la actividad y
+variadas aptitudes de don Paco, y aun por los consejos e inspiraciones
+de doña Inés, quien, según se decía, ya con malicia, ya con sencillo
+aplauso, era la ninfa Egeria de aquel Numa.
+
+El, antes de retirarse al lugar después de la muerte de su padre para
+cuidar de la hacienda y hacer vida de labriego, desengañado y harto del
+estruendo de las grandes ciudades y de sus pompas vanas, había pasado
+mucho tiempo en Madrid, en cuya Universidad había hecho sus estudios, y
+hasta había viajado algo por Francia, Italia e Inglaterra.
+
+Era, por tanto, don Andrés un cacique archiculto y como hay pocos. Y
+conviniendo yo en esto con mi entusiástico amigo el diputado novel,
+afirmo que si todos los caciques fueran como don Andrés, sería gran
+ventura que cada pueblo tuviese su cacique; todo en cada pueblo estaría
+bien aseado y mejor cuidado; daría gusto andar por sus paseos y por sus
+caminos; el maestro de escuela no se moriría de hambre, y se gozaría de
+tan ordenada libertad, que el boticario podría ser impunemente, como don
+Policarpo, brujo y ateo, sin que por esto se suprimiesen ni dejasen de
+celebrarse con devoción, entusiasmo y regocijo hasta las más candorosas
+procesiones, aunque hubiese en ellas judíos, soldados romanos, Longinos
+con lanza y lazarillo después de quedarse ciego, paso de Abrahán y
+apóstoles y profetas.
+
+Todas estas tradicionales, artísticas y pintorescas manifestaciones de
+la piedad religiosa encantaban más a don Andrés que al más sencillo
+devoto de todos los habitantes de Villalegre, y por su gusto no se
+suprimía nada, sino que se aumentaba y se mejoraba bastante.
+
+Tal era el cacique don Andrés Rubio, inclinado a admirar todo lo bello y
+candoroso. ¿Cómo, pues, no había de admirar también a Juanita, dejándose
+llevar de su irreflexiva admiración a modo de quien se desliza y cae sin
+sentir por un suave declive?
+
+
+
+
+XXVI
+
+
+Era ya a mediados del mes de enero, y hacía todo el frío que puede hacer
+en aquel clima tan benigno.
+
+La tertulia de doña Inés estaba más animada y concurrida que nunca,
+sobre todo los jueves, día de gran recepción. En la sala había una
+hermosa chimenea de campana, sobre la cual, así como en la puerta de la
+casa, relucía el escudo de armas de la familia. En el hogar, saliente y
+no empotrado en la pared, alegraban la vista con sus llamas y daban
+grato calor la pasta de orujo, los secos sarmientos y la leña de encina
+y de olivo.
+
+Abundaban allí los muebles cómodos, y nunca faltaba, por lo menos, una
+mesa de tresillo.
+
+De diario eran tertulianos constantes el padre Anselmo y don Andrés. Y
+lo era, así mismo, el médico, ya bastante viejo y chapado a la antigua,
+hombre de pocas palabras, pero sapientísimo tresillista, que solía hacer
+el cuarto en la mesa cuando doña Inés jugaba. A fin de tener esta
+satisfacción honrosa, y tal vez para ganar algunos reales, porque se
+jugaba a diez por cada cien tantos, y él ganaba casi siempre, se
+violentaba el médico hasta el extremo de afeitarse un día sí y otro no,
+y dejar en la antesala la capa y el sombrero, sin entrar con la capa
+sobre los hombros, cuando no embozado y con el sombrero encasquetado
+hasta las cejas, según solía entrar en las demás casas donde iba de
+visita. ¡Tan profundo era el respeto que doña Inés le inspiraba!
+
+Los jueves la concurrencia era mucho mayor y solía haber dos y aun tres
+mesas de tresillo. Venían el alcalde, cuatro o cinco de los mayores
+contribuyentes y el tendero murciano don Ramón, que era la persona más
+acaudalada del lugar después de don Andrés. Venían, por último, don
+Pascual, el maestro de escuela, y don Policarpo, el boticario.
+
+Doña Inés había mostrado cierta repugnancia a que el boticario viniese;
+pero don Andrés había conseguido vencerla, no sin prometer antes leer al
+boticario la cartilla para que no se desmandase ni dejase escapar alguna
+barbaridad impía o librepensadora. Don Andrés le dijo que él respetaba
+como nadie la libertad de conciencia y de enseñanza; pero que si quería
+gozar de la tertulia de los señores de Roldán, debía ser como los
+catedráticos pagados por el Gobierno, que si son prudentes y juiciosos,
+se guardan sus impiedades para mejor ocasión, y en la cátedra, que es su
+tertulia de doña Inés, son muy comedidos y procuran no decir nada que
+ofenda las creencias de quien los paga o de quien los recibe.
+
+El boticario, que tenía mucha gana de ir a la tertulia, aceptó las
+condiciones, y siempre que fue se dejó el libre pensamiento en su casa,
+aunque no pudo dejarse ni quiso cortarse su endiablada y taumatúrgica
+uña.
+
+Durante mucho tiempo fue doña Inés la única señora que en la tertulia
+había. Parecía aquello un club de caballeros con una señora presidenta.
+
+Hacía poco tiempo, no obstante, que se había introducido una
+sorprendente novedad.
+
+A la tertulia de los jueves primero, y más tarde a las de diario,
+asistía otra señora. Era esta la noble viuda doña Agustina Solís y
+Montes de Allende el Agua, matrona de treinta y pico de años, aunque
+lozana, fresca, graciosa, de buenas carnes y mejor parecer, y con
+veintiocho o treinta mil reales de renta sobre poco o más o menos.
+
+No era menester ser un lince para comprender que doña Inés, cuando
+consentía que hubiese otra dama en su tertulia, y aun gustaba de ello,
+era porque había decidido y decretado casarla con su padre, don Paco.
+
+Doña Agustina estaba tan satisfecha de aquella inusitada distinción y
+tan agradecida y sumisa a doña Inés, que sin dificultad recibiera en su
+corazón, como la blanda cera recibe el sello, el nombre, la imagen y el
+afecto de la persona que doña Inés quisiese grabar en él. Y era tanto
+más fácil este grabado cuanto que don Paco no sólo estaba muy de recibo,
+sino que tenía hermosa presencia y la merecida reputación de ser el
+hombre más entendido y discreto de Villalegre. Además, doña Agustina--y
+doña Inés lo sabía de buena tinta--estaba harta de viudez y de tener el
+corazón vacío o como tabla rasa y lisa, y deseaba hallar algo digno de
+que en él se grabase.
+
+Tal vez para buscarlo se componía y se atildaba con esmero, y hasta
+había ido a varias ferias y romerías en otras poblaciones; pero todo
+había sido en balde y no había hallado hasta entonces sujeto que le
+petara.
+
+Doña Inés esperaba con fundamento que le petaría don Paco. Y como
+necesitaba para esto que don Paco la viese, hablase con ella y estuviese
+muy fino, doña Inés, que antes de concebir este proyecto de boda no se
+empeñaba mucho en que viniese su padre a la tertulia, le excitaba ahora
+y casi le mandaba, con el desenfado imperatorio tan propio de ella, que
+no dejase de venir ninguna noche.
+
+Don Paco obedecía y venía, de suerte que de diario Juanita le veía
+entrar, cuando ella estaba en la antesala, si bien don Paco, desdeñado
+y despedido, no se detenía a hablar con ella y pasaba de largo,
+limitándose a decir buenas noches.
+
+Juanita contestaba al saludo con fingida indiferencia; pero a
+hurtadillas miraba a su antiguo pretendiente, y cada vez que le miraba
+le encontraba mejor. El tinte de melancolía que se mostraba en su
+semblante le hacía parecer más digno y más hermoso. Juanita imaginaba,
+ufanándose, que el amor de él, aunque mal pagado, había ennoblecido y
+hermoseado su alma y sus facciones, desterrando de ellas aquella vulgar
+expresión que solía tener antes, cuando él, exento de amor sublime y
+poco venturoso, lucía su ingenio diciendo chuscadas a menudo
+chocarreras.
+
+Así, y no muy poco a poco, sino de prisa, reconoció Juanita que el
+aprecio y la amistad que siempre le había inspirado don Paco se
+convertían en amor, y que el amor aumentaba a pesar de tener más de
+medio siglo su objeto.
+
+Influía muchísimo en este aumento el recelo que Juanita tenía de perder
+a su desdeñado adorador, de que este acabase por sanar de su pasión
+desgraciada y de que al fin cediese a las insinuaciones o casi mandatos
+de su hija.
+
+Dice un precepto vulgar: «Lo que no quieras comer déjalo cocer.» Pero
+apenas hay hembra que cumpla con tal precepto cuando se aplica a cosa de
+amores. Juanita no lo hubiera cumplido aunque no hubiera amado ya a don
+Paco. La consolaba y la hechizaba tener aquella víctima constante y ver
+arder aquel corazón, cual perpetuo holocausto, en aras de su hermosura.
+Aun cuando ella no hubiese aceptado el sacrificio, se hubiese afligido
+mucho de que viniese doña Agustina y le robase el corazón sacrificado.
+Mayor era aún la aflicción de Juanita al notar que el sacrificio de don
+Paco le era cada día más agradable. Tentaciones tenía a menudo de
+detener a don Paco cuando pasaba por la antesala, de decirle que se
+arrepentía de haberle escrito la carta despidiéndole y de encomendarle
+que no entregase a doña Agustina el corazón, porque ella le quería para
+sí y le cuidaría con más regalo y mimo que ninguna otra mujer de la
+tierra.
+
+Cuando Juanita veía pasar por la antesala a doña Agustina, que iba muy
+pomposa a la tertulia, la sangre del valiente oficial de Caballería que
+circulaba en sus venas se alborotaba toda, y necesitaba ella del dominio
+que tenía sobre sí para contener sus ímpetus y no arañar a doña
+Agustina. Otras veces, recordando ciertas mañas, usos y costumbres que
+había tenido en su venturosa y libre niñez, sentía el prurito de agarrar
+a aquella señora y, según solía hacer _in tilo tempore_ con otras niñas
+de su edad y aun mayores, alzarle las faldas y darle una buena mano de
+azotes.
+
+Pero si Juanita era brava, también era discretísima; y firme en sus
+propósitos de ser prudente, se refrenaba y se vencía. Por coincidencia,
+y aunque ella no hubiese leído el soneto de Lope, concebía imágenes
+pastoriles y acaso se figuraba a doña Agustina como a una _mayorala_ o
+_rabadana_ que llevaba en pos de sí, atado con un cordón, el manso que
+ella, la zagala Juanita, había cuidado con esmero, dándole de su sal a
+puñados. Y entonces se le antojaba decir a doña Agustina: «Suelta el
+manso, que es mío; déjalo en libertad, y verás cómo viene a mí.
+
+ Que aún tienen sal las manos de su dueño.»
+
+Sin embargo, Juanita se limitaba a cavilar y a recelar, permaneciendo
+inactiva. Todo lo que entonces hubiese hecho en contradicción con los
+dos proyectos de doña Inés del casamiento de su padre y del monjío de
+ella, hubiera sido la más audaz rebelión contra la tiranía de la reina
+absoluta de Villalegre, y a don Paco y a ella los hubiera puesto en
+peligro de tener que emigrar, como Adán y Eva, expulsados del Paraíso.
+
+Por otra parte, Juanita era tan orgullosa, que por más que le doliese el
+recelo de que doña Agustina le quitase a don Paco, no quería, llamándole
+a sí, acudir al punto a evitarlo y quedarse con la duda de que él, no
+llamado, hubiese podido ceder y entregarse a otro dueño.
+
+
+
+
+XXVII
+
+
+Como en el lugar entendía todo el mundo que cualquier decreto de doña
+Inés infaliblemente había de cumplirse, y como se divulgó que estaba
+decretado el casamiento de don Paco y de doña Agustina, apenas quedó
+persona que no lo diese ya por cosa hecha. No sé encarecer cuan
+fieramente soliviantaba esto y enojaba a Juanita.
+
+Todavía, sin embargo, disculpaba a don Paco recordando que ella le había
+despedido y que él no tenía que guardarle fidelidad. Pensaba en que él
+observaba quizá un prudente disimulo parecido al que ella observaba; y
+de esta suerte se avenía a perdonarle que no se rebelase contra doña
+Inés; que fuese tan obediente que de diario viniese a la tertulia; que
+no pocas noches, según Juanita averiguó, cumpliendo don Paco con el
+mandato de su hija, acompañase a doña Agustina hasta su domicilio, para
+que no fuese sola con la criada que venía en su busca, y que tal vez se
+mostrase cortés y galante con doña Agustina para que doña Inés no
+rabiara.
+
+Con tal moderación discurría a veces Juanita, pero con más frecuencia
+perdía la moderación y se ponía hecha un veneno.
+
+Entonces calificaba a don Paco de inconsecuente, de voluble y de
+interesado; procuraba aborrecerle o despreciarle, y se sentía
+predispuesta, tentada y ansiosa de tomar represalias.
+
+Don Andrés Rubio, entre tanto, seguía viniendo todas las noches en casa
+de doña Inés, y Juanita, con no aprendida coquetería, le echaba miradas
+extrañas, miradas de aquellas que parecen escritura misteriosa, donde la
+misma persona que ha escrito ignora o tiene idea confusa de la
+revelación que hace y donde el que lee cree leer la revelación y concibe
+dulces esperanzas.
+
+De las miradas se pasa a las palabras con suma facilidad, y don Andrés,
+procurando hallar siempre sola a Juanita, se acercaba a ella al ir a
+entrar en la tertulia y le disparaba a boca de jarro, como si fuera su
+boca la ametralladora del dios Cupido, un diluvio de flores y una
+descarga cerrada de piropos ardientes.
+
+Ella, más cauta en el hablar que en el mirar, ya bajaba los ojos y se
+esquivaba sin responder, ya respondía con desvío, si bien templado y
+dulcificado por el respeto y por la afectuosa consideración que
+personaje de tantas campanillas no podía menos de inspirarle. Tampoco
+atinaba Juanita a disimular el contento consolador que tamaña lisonja y
+tales halagos ponían en su pecho.
+
+--Repórtese vuecencia--decía--, y no se burle de una pobrecita muchacha.
+¿Cómo he de creer yo que guste vuecencia de mi ordinariez cuando
+vuecencia está acostumbrado a tantas delicadezas y a tantas finuras?
+Vuecencia ha dado prueba de tan buen gusto, que... vamos, yo no quiero
+creer que tenga ahora estragado el paladar. Déjeme, señor, sosegada; no
+trate de sacarme de mis casillas. ¡Jesús!, bonita se pondría doña Inés
+sí llegase a entender que vuecencia andaba requebrándome y que yo le oía
+faltando al decoro que se debe a esta casa tan respetable.
+
+Y con estas palabras o con otras por el estilo se apartaba Juanita de
+don Andrés y se iba a otro extremo de la antesala.
+
+Cuando don Andrés la perseguía, Juanita se fugaba por los corredores.
+
+Don Andrés cesaba en su persecución para evitar que le viesen.
+
+Deplorando lo poco o nada que adelantaba en la campaña en que se había
+empeñado, y no queriendo ser otro Fabio Cunctator, apeló a más eficaz
+estrategia y se apercibió para emboscadas y asaltos. En vez de buscar a
+Juanita en la antesala, la aguardó en el zaguán, sin entrar en la casa
+hasta que saliese Juanita para irse a dormir a la suya.
+
+Juanita no temía a nadie ni nadie se le atrevía, y se iba sola, aunque
+las calles estuviesen oscuras. Su casa, además, no estaba lejos.
+
+Don Andrés no quiso hacerse el encontradizo; confesó con franqueza que
+la estaba aguardando y la acompañó varias noches seguidas, aunque ella
+siempre lo repugnaba.
+
+Pasmosos fueron el arte que empleó Juanita y el ingenio y la energía de
+voluntad que supo desplegar para tener a raya a don Andrés y conseguir,
+sin romper con él por completo, que no se viniese a las manos. El genio
+de ella, de ordinario alegre y burlón, y la facilidad que tenía para
+echarlo todo a broma le valieron de mucho en aquellas circunstancias
+difíciles. Porque, a la verdad, ella no quería que don Andrés se
+extralimitase, pero no quería tampoco que se le fuese, y era arduo
+problema y cuestión de milagroso equilibrio el mantenerse sin caer ni a
+un lado ni a otro, yendo sin balancín como por una maroma de cuerda
+tirante.
+
+A cada requiebro, a cada proposición que don Andrés le hacía, Juanita
+contestaba con un chiste o con un tan incoherente disparate, que don
+Andrés, aunque mortificado y chafado, no podía tomarlo a mal y tenía que
+reírse.
+
+Juanita, al verse acompañada por don Andrés, apresuraba el paso, y en
+cuatro brincos se plantaba en la puerta de su casa. Don Andrés pugnaba
+entonces por entrar.
+
+--¡Huy! ¡Huy!--exclamaba Juanita--. ¿Está dejado vuecencia de la mano de
+Dios? Pues sería curioso que entrase a jugar al tute con mi mamá, que
+aún está despierta con ansia. ¿Cómo puede querer vuecencia, en lugar de
+hacer con doña Inés una partida de tresillo, hacerle conmigo una partida
+serrana? ¡Válgame Santo Domingo, nuestro patrono! Yo no me lo
+perdonaría.
+
+--Por Dios, no seas retrechera; déjame entrar, déjame entrar, encanto de
+mis ojos.
+
+--¡Cielo santo y qué cosas dice vuecencia! ¡Qué lenguaje emplea! Ese
+debe de ser «el mal lenguaje del demonio», del que tanto habla el
+venerable padre maestro fray Juan de Avila en un libro que me hace leer
+mi señora doña Inés para prepararme a monja.
+
+--¿Y tú quieres serlo?
+
+--Allá lo veremos. A menudo se me antoja que la vocación me acude, sobre
+todo al ver los peligros que rodean a una infeliz criatura desvalida y
+tonta como yo. Pero, en fin, aunque tonta, yo no quiero ser ingrata con
+doña Inés, que me guía por el mejor camino y que me va a pagar el dote
+para entrar en el claustro.
+
+--¿Y qué ingratitud sería la tuya? ¿En qué ofenderías a doña Inés si me
+quisieses?
+
+--¿Le parece a vuecencia que sería la ofensa chica si yo desconcertase
+su plan de hacer de mí una santa y si me transformase?... Vamos, váyase
+vuecencia a la tertulia de doña Inés y no sea pesado.
+
+Juanita repiqueteaba entonces estrepitosamente el aldabón de su puerta,
+y no bien la entreabría o su madre o la criada, se colaba ella, cerraba
+de golpe y casi daba a don Andrés con la puerta en los hocicos.
+
+Con estos lances, tratos y conversaciones, don Andrés se emberrenchinaba
+más cada día, y su circunspección iba desapareciendo. Fuerza es
+confesar, aunque no redunde en alabanza de Juanita, que esta no
+desengañaba ni zapeaba a don Andrés por completo y que se deleitaba en
+retenerle y en provocarle con sus retrecherías.
+
+Es cierto que reconociendo Juanita que era peligroso dejarse acompañar
+por don Andrés todas las noches, espió con maña el momento en que don
+Andrés no la aguardaba en el zaguán, y en lo sucesivo logró escaparse
+siempre a su casa sin ser por don Andrés acompañada.
+
+Cuando pasaron muchas noches escapándose siempre ella, apesadumbrado don
+Andrés, exaltado y como fuera de sí, le dio las más sentidas quejas,
+hallándola sola en la antesala. La vehemencia de los sentimientos del
+cacique se revelaba en su precipitado discurso, en su gesto, en su
+ademán y en su acento conmovido. Sin reparar en nada levantó la voz.
+
+--¡Por las ánimas benditas!--dijo la moza--; témplese vuecencia y mire
+por sí, ya que no mire por mí, y no promueva aquí un alboroto ridículo y
+se convierta en la fábula del lugar y sea la comidilla de todos los
+maldicientes.
+
+--Nada me importan los maldicientes si tú me bendices como yo te
+bendigo. Bendita seas mil y mil veces, y bendita sea la madre que te
+parió.
+
+Y diciendo esto, sin atender a más razones, se echó como loco sobre
+ella, y tan de repente, que ella no pudo sustraerse a sus abrazos y a
+sus besos. Cinco o seis, que en el número no están de acuerdo los
+historiadores, le plantó en las frescas mejillas, que se pusieron rojas
+como la grana. Y no contento, le buscó la boca para besársela, y se la
+halló y se la besó.
+
+No estuvieron sus labios junto a los de ella el tiempo que los de don
+Tristán de Leonís y la reina Iseo, de los que dice el antiguo romance:
+
+
+ Tanto estuvieron unidos
+ cuanto una misa rezada.
+
+
+Al contrario, no bien se recobró Juanita del susto y de la sorpresa,
+puso una cara tan feroz que daba miedo, a pesar de ser tan hermosa, y
+agarrando con ambas manos por los hombros a don Andrés, le sacudió lejos
+de sí con tal fuerza, que vaciló como ebrio y faltó poco para que cayese
+por tierra. Poco antes había entrado don Paco en la antesala; de suerte
+que si vio el empujón, vio también los besos que lo habían motivado.
+
+¿Qué había de hacer don Paco? Hizo como sí nada hubiese visto. Y él y
+don Andrés entraron en la tertulia según costumbre.
+
+
+
+
+XXVIII
+
+
+Al día siguiente ocurrió en Villalegre un caso que sorprendió y dio
+mucho que hablar.
+
+Ni por el Ayuntamiento, ni por casa del alcalde, ni por la escribanía,
+ni por parte alguna pareció don Paco, que de diario acudía a todas para
+desempeñar sus varias funciones. Fueron a casa de él, y tampoco le
+hallaron allí. El alguacil y su mujer, que le servían y cuidaban, no
+sabían cómo ni cuándo se había ido y no daban razón de su paradero.
+
+Pasó todo el día sin que don Paco volviese y sin que se averiguase dónde
+estaba, y creció el asombro. Nadie acertaba a explicar la causa de
+aquella desaparición. Mucho tiempo hacía que por aquella comarca, merced
+al bienestar y prosperidad que reinaban y a la benemérita Guardia Civil,
+no se hablaba de bandidos y secuestradores.
+
+¿Dónde, pues, estaba metido don Paco?
+
+La gente se lo preguntaba y no se daba contestación satisfactoria.
+
+Los amigos, y simultáneamente don Andrés Rubio, se mostraban inquietos.
+Sólo no se alteraba doña Inés. Su carácter estoico y su resignada y
+cristiana conformidad con la voluntad del Altísimo conservaban casi
+siempre inalterable la tranquilidad de su alma. Doña Inés, además, no
+veía nada alarmante en el suceso, y a ella misma y a sus amigos don
+Andrés y el padre Anselmo se lo explicaba del modo más natural. Suponía
+y decía con sigilo que su señor padre, aunque estaba sano y bueno y
+tenía más facha de mozo que de anciano, había empezado a envejecer,
+claudicar y flaquear por el meollo; culpa quizá de lo mucho que con él
+trabajaba y estudiaba. Ello era que, según doña Inés, su padre, desde
+hacía tiempo, daba frecuentes aunque ligeros indicios de extravagancia y
+de chochez prematura. Tal era la causa que hallaba doña Inés para la
+desaparición de don Paco. Y afirmando que sin más razón que su capricho
+se había ido paseando y tal vez vagaba por los desiertos y cercanos
+cerros, pronosticaba que cuando se cansase de vagar volvería a la
+población como tal cosa.
+
+Ni en toda aquella noche ni durante el día inmediato se cumplió, sin
+embargo, el pronóstico de doña Inés.
+
+Cuando volvió Juanita a su casa, entre nueve y diez de la noche, don
+Paco aún no había parecido.
+
+Juanita, que no era estoica ni tan buena cristiana como doña Inés,
+estaba angustiadísima y llena de inquietud y de zozobra, por más que
+hasta entonces lo había disimulado.
+
+Cuando se vio a solas con su madre, no pudo contenerse más y le abrió el
+corazón buscando consuelo.
+
+--Don Paco no ha parecido--le dijo--. Mi corazón presiente mil
+desventuras.
+
+--No te atormentes--contestó la madre--; don Paco parecerá. ¿Qué puede
+haberle sucedido?
+
+--¿Que sé yo? Nada te he dicho, mamá; hasta hoy me lo he callado todo.
+Ahora necesito desahogarme y voy a confesártelo. Soy una mujer
+miserable, indigna, necia. Pude tenerlo por mío y le desdeñé. Ya que le
+pierdo, y quizá para siempre, conozco cuánto vale, y le amo;
+perdidamente le amo. Y para que veas mi indignidad y mi vileza, amándole
+le he faltado: he atravesado su corazón con el puñal venenoso de los
+celos. Yo tengo la culpa, y don Andrés está disculpado. Yo le atraje, yo
+le provoqué, yo le trastorné el juicio, y sí me faltó al respeto, hizo
+lo que yo merecía.
+
+--Niña, no comprendo bien lo que dices. O es que no estoy en autos, o es
+que tú disparatas.
+
+--No disparato ahora, pero he disparatado antes. Repito que he provocado
+a don Andrés para vengarme de doña Inés y para dar picón a don Paco. Yo
+estaba celosa. Temí que él se rindiese a doña Agustina. No comprendí
+cuánto me quería él. Ahora lo comprendo. Y ve tú ahí lo que son las
+mujeres: me halaga, me lisonjea creer que me ama tanto, y esta creencia
+es al mismo tiempo causa de mi pena y del remordimiento que me destroza
+el alma. Nada sé de fijo; pero en mi cabeza me lo imagino todo. Sin duda
+él me espiaba, y en la oscuridad de las calles me vio y me reconoció, o
+me oyó charlar y reír con don Andrés, que me acompañó varias noches. Y
+él, lleno de sospechas y apesadumbrado de creerme liviana, siguió
+espiándome, y anteanoche, en la misma antesala de doña Inés, me
+sorprendió cuando don Andrés me abrazaba y me cubría de besos la cara y
+hasta la boca. Yo le rechacé con furia; pero don Paco pudo suponer, y de
+seguro supuso, que mi furia era fingida porque él había entrado y porque
+yo le había visto y trataba de aparentar inocencia. ¿Sabes tú lo que yo
+temo? Pues temo que don Paco, juzgando una perdida a la mujer que era
+objeto de su adoración, se ha ido desesperado sabe Dios dónde.
+
+--De todo eso tiene la culpa--interpuso Juana--esa perra doña Inés; esa
+degollante, que no pagaría sino quemada viva o frita en aceite.
+
+--Te aseguro, mamá, que no sé cómo la aguanto aún; pero si esto no para
+en bien y ocurre algún estropicio, quien la va a quemar y a freír soy yo
+con estas manos. No; no soy manca todavía. La desollaré, la mataré, la
+descuartizaré. No creas tú que va a quedarse riendo.
+
+Juana, al ver tan exaltada a su hija, temió la posibilidad de un delito,
+y exclamó como persona precavida y juiciosa:
+
+--Prudencia, niña, prudencia; no te aconsejaré yo que la perdones. Bueno
+es ganar el cielo, pero gánalo por otro medio y no con el perdón de
+quien te injuria. Dios es tan misericordioso que nos abre mil caminos
+para llegar a él. Toma, pues, otro y no sigas el de la mansedumbre.
+Conviene hacerse respetar y temer. Conviene que sepan quién eres. Lo que
+yo te aconsejo es que tengas mucho cuidado con lo que haces, porque si
+tú castigas a doña Inés sin precaución, la justicia te empapelaría como
+un ochavo de especias, y hasta te podría meter en la cárcel o enviarte a
+presidio.
+
+--No pretendas asustarme. Si ocurre una desgracia, yo no me paro en
+pelillos; la pincho como a una rata, la araño y le retuerzo el
+pescuezo. Lo haría yo en un arrebato de locura y no sería responsable.
+
+--No serías--replicó Juana--; pero te tendrían por loca y te encerrarían
+en el _manoscomio_, _monomomio_ o como se llame; yo me moriría de pena
+de verte allí.
+
+--¿Pues qué he de hacer, mamá, para castigar bien a doña Inés sin que tú
+te mueras de pena?
+
+--Lo que debes hacer, ya que tienes con ella tanta satisfacción y trato
+íntimo, es cogerla sin testigos y entre cuatro paredes, darle allí tus
+quejas, leerle la sentencia y ejecutarla en seguida.
+
+--¿Y qué quieres que ejecute?
+
+--Acuérdate de tu destreza de cuando niña, de cuando con la cólera
+hervía ya en tus venas la sangre belicosa de tu heroico padre: agarra a
+doña Inés, descorre el telón y ármale tal solfeo en el _nobilísimo
+transportín_, que se lo pongas como un nobilísimo tomate. Ya verás cómo
+lo sufre, se calla y no acude a los tribunales. Una señorona de tantos
+dengues y de tantos pelendengues no ha de tener la sinvergüencería de
+enseñar el cuerpo del delito al Jurado ni a los oidores.
+
+Al oír los sabios consejos de su mamá, Juanita mitigó su cólera, y a
+pesar del dolor que tenía no pudo menos de reírse, figurándose a doña
+Inés, con toda su majestad y entono, azotada e inulta. Luego dijo:
+
+--Aun sin propasarme hasta el extremo de la azotaina, y aun sin cometer
+ningún crimen, he de castigarla valiéndome de la lengua, que ha de
+lanzar contra ella palabras que le abrasen el pecho. Ha de lanzar mi
+lengua más rayos de fuego que la uña del boticario. Cada una de las
+palabras que yo le diga ha de ser como uña ponzoñosa de alacrán que le
+desgarre y envenene las entrañas.
+
+La iracunda exaltación de Juanita no podía sostenerse y se trocó pronto
+en abatimiento y desconsuelo.
+
+--¡Ay Dios mío!--exclamó--. ¡Ay María Santísima de mi alma! ¿Qué va a
+ser de mí si hace él alguna tontería muy gorda, se tira por un tajo o se
+mete fraile? Entonces sí que tendré yo que meterme monja. Pero yo no
+quiero meterme monja. Yo no quiero cortarme el pelo y regalárselo a doña
+Inés. Un esportón de basura será lo que yo le regale.
+
+Y diciendo esto, rompió Juanita en el más desesperado llanto. Abundantes
+lágrimas brotaron de sus ojos y corrían por su hermosa cara; parecía que
+iban a ahogarla los sollozos y se echó por el suelo, cubriéndose el
+rostro con ambas manos y exhalando profundos gemidos.
+
+La madre, que estaba acostumbrada a los furores de Juanita, no había
+tenido muy dolorosa inquietud al verla furiosa; pero como Juanita era
+muy dura para llorar, y como su madre no le había visto verter una sola
+lágrima desde que ella tomaba, cuando niña, alguna que otra perrera, su
+llanto de entonces conmovió y afligió sobre manera a Juana.
+
+--No llores--le dijo--. Dios hará que parezca don Paco, y ni él será
+fraile ni tú serás monja, como no entréis en el mismo convento y celda.
+
+En suma, Juana, llorando ella también, a pesar suyo, hizo prodigiosos
+esfuerzos para calmar a su hija, levantarla del suelo y llevarla a que
+se acostase en su cama. Al fin lo consiguió, la besó con mucho cariño en
+la frente, y dejándola bien arropada y acurrucada, se salió de la alcoba
+diciendo:
+
+--Amanecerá Dios y medraremos.
+
+
+
+
+XXIX
+
+
+No quiero tener por más tiempo suspenso y sobresaltado al lector y en
+incertidumbre sobre la suerte de don Paco.
+
+Nuestro héroe, en efecto, había tenido el más cruel desengaño al ver
+primero a Juanita, acompañada por don Andrés, atravesar a oscuras las
+calles, charlando y riendo, y después al presenciar la última parte del
+coloquio de la antesala y el animadísimo fin que tuvo en los abrazos y
+en los besos.
+
+No quería conceder en su espíritu que Juanita fuese una pirujilla, y, no
+obstante, tenía que dar crédito a sus ojos.
+
+Muy triste y muy callado y taciturno estuvo toda aquella noche en la
+tertulia de su hija. Jugó al tresillo para no tener que hablar; hizo
+malas jugadas y hasta renuncios, por lo embargado que le traían sus
+melancólicas cavilaciones; apenas jugó una vez sin hacer puesta o
+recibir codillo, y perdió quinientos tantos, equivalentes a cincuenta
+reales.
+
+De mal humor se volvió a su casa antes que nadie se fuese.
+
+En balde procuró dormir. No pudo en toda la noche pegar los ojos. Los
+más negros pensamientos caían sobre su alma, como se abate sobre un
+cadáver famélica bandada de grajos y a picotazos le destrozan y le
+comen.
+
+Por lo mismo que él, durante toda la vida, había sido tan formal, tan
+sereno y tan poco apasionado, extrañaba y deploraba ahora el verse presa
+de una pasión vehemente y sin ventura. Se enfurecía, y discurriéndolo
+bien, no hallaba a nadie contra quien descargar su furor con algún
+fundamento. Juanita le había despedido; no era ni su mujer, ni su
+querida, ni su novia. Bien podía hacer de su capa un sayo sin ofenderle.
+Y menos le ofendía aún don Andrés, el cual sospecharía acaso que él
+había tenido, hacía más de un año, relaciones con la muchacha; pero en
+aquel momento le creía, según los informes que le daba doña Inés,
+decidido pretendiente y casi futuro esposo de la fresca viuda doña
+Agustina Solís y Montes de Allende el Agua.
+
+Don Paco se consideraba obligado a echar la absolución a Juanita y a don
+Andrés. Y, sin embargo, contra toda razón y contra toda justicia, sentía
+el prurito de buscar a Juanita, ponerla como hoja de perejil y darle una
+soba, o bien de armar disputa a su valedor y protector el cacique y, con
+un pretexto cualquiera, romperle la crisma.
+
+Todo esto, según la pasión se lo iba sugiriendo y según iba pasando y
+volviendo a pasar por su cerebro como un tropel de diablos que giran en
+danza frenética, no consentía que lograse un instante su reposo. En vez
+de dormir se revolcaba en la cama, y sus nervios excitados le hacían dar
+brincos.
+
+A pesar de todo, se encontraba más cómico que trágico, y se echaba a
+reír, aunque con la risa que apellidan sardónica, no por una hierba,
+sino porque--según había oído contar--entre los antiguos sardos se reían
+así los que eran atormentados y quemados de feroz y sardesca manera en
+honor de los ídolos.
+
+Juanita era el ídolo ante el cual el amor y los celos, sacerdotes y
+ministros del altar de ella, atormentaban y quemaban a don Paco. Como no
+podía sufrirse, pensó con insistencia en matarse, y luego sus doctrinas
+y sus sentimientos religiosos y morales acudían a impedirlo. Y no bien
+lo impedían, don Paco se burlaba de sí mismo y se despreciaba,
+presumiendo que lo que llamaba él religión y moral fuese cobardía acaso.
+
+Después de aquel tempestuoso insomnio, que convirtió en siglos las
+horas, don Paco se levantó del lecho y se vistió antes que llegase la
+del alba.
+
+Abrió la ventana de su cuarto y vio amanecer.
+
+La frescura del aire matutino entibió, a su parecer, aquella a modo de
+fiebre que en sus venas ardía. Y como no se hallaba bien en tan
+estrecho recinto y anhelaba ancho espacio por donde tender la mirada, y
+para techumbre toda la bóveda del cielo, determinó salir, no sólo de la
+casa, sino también de la población, e irse sin rumbo ni propósito, a la
+ventura, pero lejos de los hombres y por los sitios más esquivos y
+solitarios.
+
+Se fue sin que despertasen ni le viesen el alguacil y su mujer. Tuvo, no
+obstante, serenidad y calma relativa. No huyó como un loco, y tomó su
+sombrero y su bastón, o más bien el garrote que de bastón le servía.
+
+Además, como se preparaba para larga peregrinación, aunque sin saber
+adonde, y como a pesar de que pensaba a menudo en el suicidio no pensó
+en que fuese por hambre, ya que en medio de sus mayores pesares y
+quebrantos nunca había perdido el apetito, tomó sus alforjas, colocó en
+ellas alguna ropa blanca y los víveres que pudo hallar, se las echó al
+hombro y se puso en camino, a paso redoblado, casi corriendo, como si
+enemigos invisibles le persiguieran.
+
+Pronto recorrió algunas sendas de las que dividen las huertas que hay en
+torno de la villa. La primavera, con todas sus galas, mostraba allí
+entonces su hermosura y sus atractivos. En el borde de las acequias, por
+donde corría con grato murmullo al lado de la senda el agua fresca y
+clara, había violetas y mil silvestres y tempranas flores que daban olor
+delicioso. Los manzanos y otros frutales estaban también en flor. Y la
+hierba nueva en el suelo y los tiernos renuevos en los álamos y en otros
+árboles lo esmaltaban todo de alegre y brillante verdura. Los pajarillos
+cantaban; el sol naciente doraba ya con vivo resplandor los más altos
+picos de los montes, y un ligero vientecillo doblegaba la hierba y
+agitaba con leve susurro el alto follaje.
+
+Don Paco caminaba tan embebecido en sus malos y negros pensamientos, que
+en nada de esto reparaba.
+
+No tardó en salir de las huertas y en encontrarse entre olivares y
+viñedos; pero él huía de los hombres; no quería ver a nadie ni que nadie
+le viese, y tomó por las menos frecuentadas veredas, dirigiéndose hacia
+la sierra peñascosa, donde la escasez de capa vegetal no permite el
+cultivo, donde no hay gente y donde está pelada la tierra o sólo
+cubierta a trechos de maleza y ásperas jaras, de amargas retamas, de
+tomillo oloroso y de ruines acebuches, chaparros y quejigos.
+
+Aunque le fatigó algo su precipitada carrera, don Paco no se detuvo a
+reposar, sentándose en una peña, hasta que dio por seguro que se
+hallaba en completa soledad, casi en el yermo, sin que nadie le viese,
+le oyese y le perturbase.
+
+Apenas se sentó, se diría que los horribles recuerdos que le habían
+arrojado de la villa, que venían persiguiéndole y que se habían quedado
+algo atrás, le dieron alcance y empezaron a picarle y a morderle otra
+vez. Recordaba con rabia la dependencia servil con que el interés y la
+gratitud le tenían ligado al cacique, el yugo antinatural que le había
+impuesto su hija, los desdenes que Juanita le había prodigado y los
+favores con que a don Andrés regalaba. Pensó después en la burla de que
+sería objeto por parte de todos sus compatriotas cuando se enterasen de
+lo que pasaba en su alma, y se levantó con precipitación para huir más
+lejos y a más esquivos lugares.
+
+Casi corriendo bajó por una cuesta muy pendiente y vino a encontrarse,
+después de media hora de marcha, en una estrecha cañada que se extendía
+entre dos cerros formando declive. Iba saltando por él un arroyuelo y
+sonando al chocar en las piedras. El arroyuelo, al llegar a sitio llano
+y más hondo, se dilataba en remanso circundado de espadaña y de verdes
+juncos. Algunos alerces y gran abundancia de mimbrones daban sombra a
+aquel lugar y lo hermoseaban frondosas adelfas, cubiertas de sus flores
+rojas, y no pocos espinos, escaramujos y rosales silvestres, llenos de
+blancas y encarnadas mosquetas.
+
+Sitio tan apacible convidaba al reposo, y convidaba a beber el agua
+limpia del remanso, cuya haz tranquila, rizándose un poco, delataba la
+mansa corriente o que el agua no estaba estancada y sin renovarse.
+
+El sol, que se había elevado ya sobre el horizonte y se acercaba al
+cénit, difundía mucho calor y luz sobre la tierra; y don Paco, buscando
+sombra, vino a sentarse en un ribazo y se puso a contemplar el agua
+antes de beberla.
+
+En medio de su contemplación, sintió cierta angustia y escarabajeo en su
+estómago, porque hacía cerca de veinte horas que no había comido, había
+andado mucho y no había dormido nada. En suma, fuerza es confesarlo, don
+Paco tuvo hambre.
+
+Miró a todos lados, como si fuese a cometer un crimen, muy receloso de
+que alguien pudiera verle, y convencido ya de que su soledad no podía
+ser mayor, metió la mano en las alforjas y sacó de aquí una blanca
+rosquilla y un bulto envuelto, bien envuelto, en un antiguo número de
+_El Imparcial_.
+
+¿Qué había en este envoltorio? El historiador no debe ocultar nada. En
+el envoltorio que desplegó don Paco había media docena de hermosos
+pedazos de lomo de cerdo, gruesos como el puño, de los que Juana la
+Larga había adobado y frito; de los que con el aliño de orégano,
+pimiento molido, comino y qué sé yo qué otras especias, ya calentados en
+la propia manteca entre la que se conservan en orzas, ya extraídos de la
+manteca y fiambres, seducen a las criaturas más desesperadas y afligidas
+y les dicen: ¡comedme!
+
+Don Paco se preparó a obedecer el irresistible mandato; pero pensando en
+aquel mismo instante en que Juana la Larga, la madre de quien causaba su
+tormento, era quien había guisado aquel lomo, las más tristes memorias
+se le recrudecieron, y con una magra entre los dedos, al ir ya a tirar
+un bocado, se le atragantaron en la garganta los dos tan sabidos versos
+de Garcilaso que dicen:
+
+
+ ¡Oh dulces prendas por mi mal halladas,
+ dulces y alegres cuando Dios quería!
+
+
+No quiso Dios, a pesar de todo, que don Paco las hallase por su mal.
+Aunque se le saltaron las lágrimas pudo más el apetito. Ganas tuvo
+también, en su desesperación, de que las magras se le volviesen veneno;
+pero, en fin, él se comió dos y también la rosquilla.
+
+Hubo un momento en que echó de menos el vino y deploró no haber traído
+la bota. Luego se resignó y bebió agua, bajando la boca hasta la
+superficie del remanso.
+
+Por último, como estaba molido de tanto andar, velar y rabiar, y sentía
+en lo exterior el calor del sol y en lo interior el calor del lomo y de
+la rosquilla, a pesar de su enorme pesadumbre, fue vencido por el sueño
+y se confortó durmiendo profundamente la siesta, durante la cual sus
+desventuras y sus penas se diría que se habían sumergido en aquel arroyo
+como si fuese el Leteo.
+
+
+
+
+XXX
+
+
+Cuando despertó don Paco de su prolongado sueño, el sol se inclinaba
+hacia Occidente; el día estaba expirando.
+
+Las vacilaciones que habían atormentado a don Paco volvieron a
+atormentarle con mayor fuerza mientras más tiempo pasaba. Su fuga del
+lugar le parecía, y no sin razón, que debía de haber sido notada por
+todos y mirada con extrañeza. A él, que ejercía tantos oficios, le
+habrían echado de menos en muchos puntos.
+
+Se le figuraba que, como no había pedido licencia a nadie, y como su
+inusitada desaparición carecía de causa confesada por él, todos sus
+compatricios se esforzarían por hallar esta causa y acabarían por
+suponerla un acto de desesperación o de despecho. Nadie dejaría de
+lamentar su fuga sí él no volvía al lugar; pero si volvía, la compasión
+se transformaría inevitablemente en burla y rechifla.
+
+No quedaría un solo sujeto que no le preguntase con sorna qué había ido
+a hacer al yermo y por qué lo dejaba tan pronto, arrepentido de ser
+anacoreta. Y los que sospechasen, y no dudaba él que algunos
+sospecharían, que había querido suicidarse, tomarían a risa lo del
+suicidio y atribuirían a miedo el que no se hubiese realizado.
+
+Imaginaba él que, vuelto al lugar, no podría sufrir su nueva situación,
+porque se le figuraría que se mofaban de él cuando le mirasen a la cara.
+
+Si se fue, dirían, porque había aquí algo que no podía aguantar, ¿por
+qué vuelve ahora, se resigna y lo aguanta?
+
+Don Andrés, sobre todo, le despreciaría y le escarnecería, allá en sus
+adentros, calculando que la fuga había sido por lo de los besos a
+Juanita y que ahora volvía muy resignado a llevarlos con paciencia y
+hasta a verlos dar de nuevo.
+
+A Juanita misma se la presentaba muy afligida por lo pronto, llena de
+remordimientos porque era o iba a ser motivo u ocasión de su muerte y
+muy inclinada a derramar lágrimas a la memoria de él o sobre su ignorada
+tumba, si es que le enterraban y ella sabía dónde y no estaba lejos;
+pero si Juanita le veía otra vez tan campante, y en las calles de
+Villalegre, acudiendo a sus ordinarios quehaceres, ya en la tertulia de
+doña Inés haciendo la corte a doña Agustina, Juanita le tendría por la
+persona más ruin y cuitada del orbe. Juanita se mofaría de él, y don
+Paco se estremecía al pensar sólo en la posibilidad de semejante
+vilipendio.
+
+Era, sin embargo, muy duro matarse sin gana y sólo para que la gente
+tome a uno en serio, le compadezca y no le embrome.
+
+Hubo momentos en que si don Paco hubiera tenido un revólver, acaso, en
+contravención de todos sus preceptos religiosos y de todas sus sanas
+filosofías, se hubiera pegado un tiro; pero, afortunadamente, don Paco
+no gastaba armas de fuego y no llevaba ni pistola ni escopeta en aquella
+disparatada excursión que estaba haciendo, perseguido por los celos
+como Orestes por las Furias. Una vez se le ocurrió encaramarse en la
+cima de un escarpado peñasco, precipitarse desde allí de cabeza y
+hacerse una tortilla. Pero si no quedaba muerto al punto y sólo se
+rompía un brazo, una pierna o las dos, ¿no le dolería mucho, y
+quedándose vivo añadiría los dolores físicos a los dolores morales de
+que había querido libertarse?
+
+Rumiando con amargura todo lo dicho, anduvo don Paco sin reparar el
+camino que llevaba, hasta que le sorprendió la noche, oscura como boca
+de lobo. Ni luna ni estrellas se veían en el cielo, cubierto de densas
+nubes. Llovía recio y relampagueaba y tronaba.
+
+Nuestro peregrino advirtió con pena que estaba hecho una sopa, y temió
+que la muerte, que anhelaba y repugnaba al mismo tiempo, pudiera
+sobrevenir por la humedad esgrimiendo, en lugar de guadaña, reumas y
+pulmonías.
+
+A la luz de los relámpagos descubrió que había llegado a una extensa
+nava, entre las cumbres de dos cercanos cerros. Había en la nava mucho
+heno, grama abundante y a trechos intrincados matorrales, en que
+tropezaba, o alta hierba que subía hasta sus muslos, porque no había
+senda o porque la había perdido.
+
+De pronto oyó mugidos, y al resplandor fugaz de los relámpagos creyó
+entrever un gran tinglado o cobertizo, debajo del cual se movían bultos
+mugidores, que eran sin duda toros bravos, cabestros, becerros y vacas.
+
+--Hombre del demonio--dijo una bronca voz--, ¿qué viene usted a hacer
+por aquí a estas horas y con esta tormenta tan fuerte?
+
+Don Paco, ocultando el lugar de donde era y sin declarar su nombre, dijo
+que yendo de camino se había extraviado, no sabía dónde estaba y buscaba
+albergue en que pasar la noche.
+
+El boyero, que era piadoso, movido a compasión por la lamentable voz de
+don Paco, salió de debajo del cobertizo, vino a él, le tomó de la mano y
+le sirvió de guía.
+
+Así dieron ambos buen rodeo y llegaron a una choza bastante capaz,
+donde, al amor de la lumbre y en torno de una gran chimenea que tenía
+poco que envidiar a la de doña Inés, aunque carecía de escudo de armas,
+había otros dos pastores, viejos ya, y un chiquillo de diez o doce años,
+que debía de ser hijo del guía de don Paco.
+
+En el hogar ardía un monte de leña, con cuyo calor pudo don Paco
+secarse los vestidos, porque le ofrecieron, y él aceptó, un banquillo
+para que se sentase cerca del fuego.
+
+Apartada de él, sobre un poco de rescoldo y en una trébede se aparecía
+una olla, exhalando a través de la rota y agujereada tapadera espesos y
+olorosos vapores, con no sé qué de restaurante, lo cual produjo en las
+narices de don Paco sensación muy grata, porque con tanto andar se le
+había bajado a los pies el almuerzo. Era lo que había en la olla un
+guiso de habas gordas y tiernas, con lonjas de tocino y cornetillas
+picantes que habían de hacerlo suculento y sabroso.
+
+Los pastores, así como le habían dado techo amigo donde abrigarse de la
+lluvia y pasar la noche, le ofrecieron también su rústica cena.
+
+El rubor tino las mejillas de don Paco al ir a aceptarla; pero no fue
+tan descortés ni tan abstinente que no la aceptase, la agradeciese y aun
+se aprovechase de ella, compitiendo en apetito con los boyeros.
+
+Sin querer le avergonzaron también por otro estilo con su leal
+franqueza. A él, que se ocultaba y mentía, le contaron cuanto había que
+contar de la vida de ellos y de sus lances de fortuna, y de los sucesos
+de la pequeña cortijada, no muy lejos de allí, de que eran naturales.
+Ponderaron también la ferocidad de los toros que ellos cuidaban, se
+quejaron de la poca reputación que tenían y aún pronosticaron que al fin
+habían de abrirse camino hasta la magnífica plaza de Madrid, donde
+competirían con los de Veragua y los de Miura matando caballos a
+porrillo y metiendo en puño los animosos corazones de _Lagartijo_ y de
+_Frascuelo_.
+
+Terminada la cena y la conversación, todos se acostaron sobre sendos
+montones de hierba seca y durmieron como unos patriarcas.
+
+Don Paco se despertó y levantó al rayar el día imitando a los que le
+albergaban. Supuso, para salir del paso, que iba a Córdoba; en este
+supuesto los boyeros le indicaron el camino que debía seguir.
+
+Se despidió don Paco mostrándose agradecidísimo, y pronto se alejó de la
+nava, marchando de prisa por la senda que le habían indicado.
+
+A solas otra vez consigo mismo, los negros pensamientos resurgieron de
+las profundidades de su alma y volvieron a atormentarle.
+
+Como él reflexionaba mucho, se estudiaba y se sumía en el abismo de su
+propia conciencia, procuró explicarse el singular fenómeno que en ella
+se estaba presentando. Entonces creyó percibir que él hasta muy tarde,
+hasta ya viejo, había empleado y gastado la vida en ganarse la vida y
+había carecido, acaso por dicha, de desahogo y de vagar para fingirse
+primores ideales y ponérselos ante los ojos del alma, como atractivo de
+su deseo. Toda aspiración suya había sido hasta entonces modesta,
+prosaica y pacíficamente asequible; pero Juanita había venido en mal
+hora a turbar su calma y a aguijonear su fantasía para que remontase el
+vuelo a muy altas regiones, donde, si bien había más luz, había también
+tempestades que su alma pacífica y sólo acostumbrada al sosiego apenas
+podía sufrir.
+
+En resolución, don Paco vino a creer que la aparición tardía de lo
+ideal, casi muerta ya su juventud, y el nacimiento póstumo de
+aspiraciones que sólo por ella deben ser fomentadas, era lo que le traía
+tan desatinado, tan infeliz y tan loco. Volver al lugar en aquel estado
+de ánimo, con menos pretexto para volverse que el que había tenido para
+irse, le harían sin duda objeto del escarnio de todos sus amigos
+conocidos, como no hiciese la atrocidad de matar a dos o tres, y él, que
+era blando de condición, se consideraba incapaz de ello. Por otra parte,
+y mientras en Villalegre permaneciese, juzgaba él que sería ya inútil
+para todo y que no valdría ni para secretario de Ayuntamiento, ni para
+consejero de don Andrés, ni para colaborador del escribano, ni para
+pasante de los abogados Peperris.
+
+En consecuencia de estos no articulados discursos, decidió al cabo:
+decidió desterrarse para siempre de su patria e ir a otras villas o
+ciudades en busca de reposo y de mejor fortuna.
+
+Sólo así lograría curarse de su amor por la pícara e indigna Juanita,
+hacer pie y caminar por lo firme, en vez de ir por las nubes o de nadar
+por el éter, y sin matarse y sin matar a nadie, sino siendo útil al
+prójimo, ser de nuevo respetado y querido de las gentes.
+
+Ya que los boyeros le habían indicado el camino para ir a Córdoba, don
+Paco, menos alborotado que el día anterior, siguió en aquella dirección,
+pues camino no había. Las estrechas sendas eran muchas, y él a la
+ventura las tomaba, sólo procurando hunde la vista de todo ser humano,
+porque aún tenía vergüenza de que le viesen.
+
+Ora andando, ora parándose a reposar, se le pasó todo el día y llegó su
+segunda noche de vagabundo. No sabía dónde se hallaba; pero creyó que se
+despertaba en él una vaga reminiscencia de aquellos sitios. Era una
+dilatada dehesa o coto, donde había de haber abundancia de conejos y
+liebres. El terreno era quebrado y cubierto de matas o monte bajo. Sólo
+a trechos descollaban algunos pinos, hayas y encinas.
+
+Pronto la oscuridad lo envolvió todo. Aunque no llovía, estaba muy
+nublado, y él distinguía confusamente los objetos. El silencio era
+profundo. Lo rompía sólo, de cuando en cuando, tal cual ráfaga de viento
+suave que agitaba las hojas, o alguna liebre que brincaba o atravesaba
+corriendo por entre las matas.
+
+No sé cómo reconoció o creyó reconocer don Paco que se hallaba en aquel
+momento más cerca de Villalegre; que se hallaba a menos de dos leguas de
+distancia, en un coto propiedad de don Andrés y donde don Andrés solía
+venir a cazar.
+
+Se afirmó más en esta idea al ver de pronto una lucecita que a cierta
+distancia brillaba en las tinieblas, según sucede a menudo a los niños
+cuando en los cuentos de hadas se extravían en un bosque.
+
+Don Paco era valeroso y no propendía, sin ser incrédulo, a recelar
+frecuentes y medrosas apariciones de vestigios, de almas del otro mundo
+o de otros seres sobrenaturales. En aquella ocasión, sin embargo, tuvo
+su poquito de miedo, pero lo venció y caminó resuelto y derecho hacia la
+luz para ver lo que era.
+
+Se había fundado su miedo en que reconoció que la luz salía de la casita
+del viejo guarda del coto, el cual había muerto la víspera de la salida
+de don Paco de Villalegre, y era muy poco probable que don Andrés
+hubiese nombrado en seguida a otro guarda para donde apenas había cosa
+que guardar. La casilla, en opinión de don Paco, tenía que estar
+desierta. ¿Quién había encendido luz y estaba en la casilla? ¿Sería el
+alma en pena del viejo guarda, que tenía fama de haber sido más que
+travieso en sus mocedades y hasta bandolero acogido a indulto?
+
+Don Paco se armó de valor y se dirigió a averiguarlo, contento de
+tropezar con una aventura que de sus desventuras le distrajese.
+
+
+
+
+XXXI
+
+
+Sin hacer ruido, llegó don Paco a la casilla y vio que la puerta estaba
+cerrada con cerrojo que había por dentro. La luz salía por un ventanucho
+pequeño, donde en vez de vidrio había estirado un trapo sucio para
+resguardo contra la lluvia y el frío. Con el estorbo del trapo no se
+podían ver los objetos de dentro; pero don Paco se aproximó y reparó en
+el trapo tres o cuatro agujeros. Aplicó el ojo al más cercano, que era
+bastante capaz, y lo que vio por allí, antes de reflexionar y de
+explicárselo, le llenó de susto. Imaginó que veía a Lucifer en persona,
+aunque vestido de campesino andaluz, con sombrero calañés, chaquetón,
+zahones y polainas. La cara del así vestido era casi negra, inmóvil, con
+espantosa y ancha boca y con colosales narices llenas de verrugas y en
+forma de pico de loro. Don Paco se tranquilizó, no obstante, al
+reconocer que aquello era una carátula de las que se ponen los judíos en
+las procesiones de Villalegre.
+
+El enmascarado guardaba silencio y estaba sentado en una silla, apoyados
+los codos en una vieja y mugrienta mesa de pino.
+
+En otra silla estaba enfrente otra persona, en quien reconoció al punto
+don Paco a don Ramón, el tendero murciano de su lugar, el hombre más
+rico después de don Andrés y el más desaforado hablador que por entonces
+existía en nuestro planeta.
+
+Don Ramón era pequeñuelo, viejo y flaco; pero tenía mucho espíritu y
+agallas y no se acoquinaba por poco.
+
+Notó don Paco que tenía las manos atadas con un cordel a la espalda, y
+dedujo que le habían llevado allí y que le retenían por violencia.
+Pronto las mismas palabras del tendero murciano, tan pródigo de ellas,
+confirmaron la deducción de don Paco.
+
+--Hombre o demonio--decía--, quienquiera que seas, apiádate de mí y no
+me atormentes sin fruto. ¿Cómo había yo de imaginar, al volver esta
+tarde desde mi caserío al pueblo, que no dista más que un cuarto de
+legua, que había de topar contigo y con tu compañero, emboscados entre
+las mimbreras del arroyo del Hondón, y que me habíais de traer por
+fuerza a este lugar? Yo no sospechaba que hubiese secuestradores en el
+día, y caminaba muy seguro. Convéncete, hombre: la ganancia que habíais
+de hacer ya la habéis hecho. No tratéis ahora de lograr más ganancia. La
+codicia rompe el saco. A mí me mataréis, pero también a vosotros os
+darán garrote.
+
+El enmascarado persistió en su silencio, y a lo del garrote sólo
+respondió con un ronquido, especie de interjección que en aquella tierra
+se usa. Don Ramón continuó:
+
+--No acierto a explicarme por dónde llegasteis a averiguar que acababa
+yo de vender mi mejor vino a los jerezanos y que llevaba doce mil reales
+en el bolsillo. Pero, en fin, ya tenéis los doce mil reales. ¿Por qué no
+os contentáis? Valiéndoos de ese tintero de cuerno que traíais
+preparado me habéis hecho escribir a mi mujer para que entregue dos mil
+duros si no quiere que me ahorquen.
+
+--Y te ahorcaremos y te descuartizaremos como no los entregues--dijo el
+enmascarado con voz disimulada y extraña.
+
+--Pues bien: podéis ahorcarme y descuartizarme ya, sin seguir
+moliéndome, porque mi mujer, ¡y vaya si la conozco!, antes que entregar
+los dineros entregará mi vida y la de todos sus parientes, aunque nos
+quiera y nos llore después a moco tendido. Oye: ¿has visto tú la
+tragedia de Guzmán el Bueno?
+
+El enmascarado no dijo que sí ni que no; se limitó a dar otro ronquido.
+Don Ramón continuó:
+
+--Pues Guzmán el Bueno, para no entregar a Tarifa, envió a los moros un
+cuchillo con que degollasen a su hijo muy amado. Los dineros son la
+Tarifa de mi mujer, y no los entregará aunque me degolléis. Lo que no
+hará tampoco, echando con esto la zancadilla a Guzmán el Bueno, es el
+gasto inútil de enviaros el cuchillo, aunque sea el peor de la cocina.
+Ya lo tendréis vosotros, sin que ella lo envíe, para abrirme una gatera
+en las tripas. Pero seamos razonables: ¿qué vais a conseguir con eso?
+Compadécete de mí. Mira también por ti y no seas imprudente. Hará ya dos
+horas que mí mujer me habrá echado de menos, y aun antes de recibir la
+carta que lleva tu compañero, y que no sé cómo ni quién pondrá en sus
+manos, habrá armado ella una revolución en el lugar, habrá tocado a
+rebato, y la pareja de la Guardia Civil y muchos criados míos andarán ya
+buscándome. No tientes más a Dios. Ponme en libertad. Déjame ir en mi
+mulita y yo te lo pagaré si no quieres aguardar a que Dios te lo pague.
+
+El enmascarado siguió sin contestar, aunque dando más ronquidos.
+
+--¿No oyes que yo lo pagaré? Sobre los doce mil reales que tú y tu
+compañero os habéis repartido, yo puedo darte otros ocho mil si me dejas
+libre.
+
+--¿Y cómo?--dijo entonces el enmascarado--. ¿Dónde llevas escondidos
+esos ocho mil reales?
+
+--No seas tonto, hijo mío, no seas tonto. ¿Dónde quieres que los lleve?
+Yo no tenía más que lo que ya habéis tomado; pero tengo un medio seguro
+de recompensar tu buena acción.
+
+--¿Y cuál?
+
+Don Ramón titubeó entonces. El deseo de seducir al de la carátula y
+salir pronto de aquel mal paso, satisfaciendo su afán de hablar, de
+contarlo todo y aun de lucirse, porque era muy jactancioso, luchaba en
+su alma con el temor de empeorar la situación en que se hallaba,
+sobreexcitando la codicia del bandido.
+
+La manía de hablar pudo más, al fin, que toda otra consideración
+juiciosa, y don Ramón explicó que había un ingenioso procedimiento por
+cuya virtud tenía él y ponía dinero donde le daba la gana. Bastaba para
+ello que él escribiese en un papelito determinada cantidad, diciendo
+_páguese_ y firmando. Cualquiera persona que llevase este papelito en la
+faltriquera bien podía estar segura de que era como sí llevase la
+cantidad expresada.
+
+Don Ramón, impulsado por su locuacidad y su fachenda, no supo lo que se
+dijo.... Su explicación de lo que era un cheque o libranza al portador
+entusiasmó al bandido, el cual le mandó al punto con amenazas que allí
+mismo, y en el acto, por valor de dos mil duros, le escribiese y le
+firmase un cheque.
+
+El tendero murciano conoció la tontería que había hecho, pero conoció
+igualmente que tenía fácil enmienda, y explicó al de la carátula que los
+papelitos que allí escribiese y firmase ningún valor tendrían, porque
+habían de ir, para que valiesen, en hojas dispuestas de cierto modo y
+arrancadas de un librejo que él se había dejado en casa.
+
+Nada le valió con todo para apaciguar al de la carátula. O por poner en
+duda que fuesen indispensables tales hojas o por despecho de que se las
+hubiese dejado en casa y no las trajese allí, el bandido, sin atender a
+razones y diciendo repetidas veces «escríbeme el papelito», se puso a
+maltratar a pezcozones al infeliz maniatado.
+
+Don Paco no pudo sufrir más: fue corriendo a la puerta de la casilla,
+por fortuna vieja y desvencijada, y descargando sobre ella con todos sus
+bríos un diluvio de patadas, de puñetazos y garrotazos, consiguió en
+pocos segundos arrancarla de los goznes y derribarla por el suelo con
+estrepitoso sacudimiento, que hizo retemblar las paredes.
+
+El bandido se sobrecogió de terror porque imaginó al principio que el
+viejo guarda, o lleno de envidia por la ventura que otros iban a lograr,
+o enojado porque le profanaban su mansión, donde el día antes había
+estado todavía de cuerpo presente, venía ahora capitaneando una legión
+de demonios para llevárselo al infierno.
+
+¿Qué criatura mortal podía aparecer a aquellas horas y en tan apartado
+sitio?
+
+El bandido, no obstante, se recobró del susto y acudió a la defensa.
+
+Echó mano del trabuco, que tenía en un rincón de la estancia, y fue al
+cuarto contiguo, donde había caído la puerta y estaba la entrada.
+
+Allí apenas se veía, porque la única luz era la de un candil atado en la
+otra estancia a una tomiza que pendía de una viga del techo; pero el de
+la carátula vio el bulto de un hombre que se precipitaba sobre él, y le
+dijo:
+
+--¡Tente o mueres!
+
+Y le apuntó con el trabuco.
+
+Todo ello fue con rapidez maravillosa. Don Paco estaba ya casi encima
+del bandido, y al mismo tiempo que éste disparaba, le sacudió tan
+tremendo garrotazo en el brazo izquierdo, que le hizo soltar el arma y
+dar con ella en el suelo.
+
+El tiro salió antes, pero torcida ya la dirección, las postas, sin tocar
+a don Paco, fueron a agujerear el muro.
+
+El de la carátula retrocedió para evitar nuevo golpe, y aunque magullado
+por el que había recibido, sacó de la faja que rodeaba su cintura una
+truculenta navaja de Albacete, de las de virola y golpetillo, de las que
+llevan la inscripción:
+
+
+ Si esta víbora te pica
+ no hay remedio en la botica;
+
+
+la abrió con el temeroso ruido que produce la rodaja al encajar en el
+muelle, y se lanzó otra vez sobre su adversario; pero el bandido estaba
+ya falto de serenidad y quebrantado por el dolor del primer golpe. No
+supo ser certero y en balde abanicó el ambiente con su mortífero
+instrumento.
+
+Don Paco, sereno y decidido, se apartó a un lado, brincó y salvó el
+bulto y sacudió otra vez tan fiero garrotazo en los lomos del de la
+carátula, que le hizo caer en el suelo boca abajo.
+
+Tendido ya en el suelo el bandido, don Paco se ensañó algo, y sin
+compasión le dio cuatro o cinco palos más.
+
+Como no se quejaba ni rebullía, don Paco le creyó muerto. Se agachó, no
+obstante, con precaución y le quitó de la mano la navaja.
+
+En seguida llegó don Paco a donde estaba don Ramón, que le reconoció, y
+con viva efusión le dio las gracias.
+
+Don Paco desató el cordel que mantenía a don Ramón amarrado.
+
+--Alúmbreme usted con el candil--le dijo--. Voy a ver si ha muerto ese
+hombre.
+
+A la luz del candil se llegó don Paco al que estaba boca abajo tendido
+por el suelo y le puso boca arriba. La carátula se le había caído.
+
+Don Paco y don Ramón se quedaron absortos al reconocer a Antoñuelo.
+
+
+
+
+XXXII
+
+
+Por dicha no había recibido ningún garrotazo en la cabeza; pero estaba
+derrengado, molido y lleno de contusiones.
+
+Seguro ya de que vivía, y por instigación del tendero murciano, que no
+se aquietaba hasta recobrar, en parte al menos, el dinero robado, don
+Paco registró a Antoñuelo y le encontró cuatro mil reales, que devolvió
+a su dueño.
+
+Los otros ocho mil se los había llevado el compañero de Antoñuelo, el
+cual, por director y maestro en el arte, había tomado doble porción de
+botín.
+
+Antoñuelo sentía agudos dolores; no formulaba palabra alguna, pero
+lanzaba gemidos lastimeros.
+
+Don Paco se apresuró a salir de allí, volviendo cuanto antes al lugar
+con el libertado y el vencido.
+
+La poderosa mula de don Ramón, aparejada aún con muy cómoda y ancha
+albarda, se hallaba en un corralejo o pequeño cercado contiguo a la
+casilla.
+
+Sacó don Paco la mula, hizo que montase en ella su dueño y levantando
+después a Antoñuelo, que apenas se podía mover, y llevándole en peso con
+alguna dificultad, le plantó a las ancas. El cargó luego con el trabuco
+y la navaja, trofeos de su victoria, y echando delante la mula y su
+doble carga se dirigió hacia el lugar.
+
+Al ir caminando daba infinitas gracias a Dios porque le había puesto en
+ocasión de castigar un delito y de evitar otros mayores, y porque le
+había proporcionado un medio de volver a la patria con justo motivo y
+sin ningún sonrojo.
+
+Aunque caminaron despacio, llegaron al lugar entre una y dos de la
+noche, sin hallar a nadie en el camino.
+
+Inquieto don Andrés por la suerte de don Paco, había enviado en balde a
+muchas personas para que le buscasen. También la tendera había enviado
+gente en busca de su marido. Todos con mal éxito se habían vuelto al
+lugar antes de medianoche.
+
+Cuando mucho más tarde entraron en él don Paco y su comitiva, los
+villalegrinos estaban durmiendo.
+
+Don Paco, procurando y logrando no llamar la atención, dejó a Antoñuelo
+a la puerta del herrador, su padre. Libre ya don Ramón del poco
+agradable socio de montura, se despidió de don Paco con nuevas y
+fervorosas manifestaciones de gratitud y se largó a su casa.
+
+Don Paco se fue a reposar a la suya.
+
+Como el médico estaba viejo y averiado y tenía no poco que hacer, don
+Policarpo ejercía también, con sentimiento del médico, la medicina y la
+cirugía. El herrador le llamó al punto para que curase a su hijo.
+
+Don Policarpo le atendió muy bien y pronosticó que le curaría pronto,
+porque sus contusiones, si bien en extremo dolorosas, no eran de peligro
+ni daban que temer por su vida.
+
+Apenas amaneció, don Policarpo, sabedor de que don Andrés estaba
+inquietísimo por la suerte de su amigo o como si dijéramos de su
+ministro, fue a casa del cacique, que se despertaba con el alba, y le
+pidió albricias y le dio la buena nueva de que don Paco había parecido.
+Como el boticario sólo había visto al magullado Antoñuelo y no sabía
+bien lo ocurrido, hizo su composición de lugar, y fantaseó y dijo a don
+Andrés que entre don Paco y Antoñuelo había habido una muy reñida pelea,
+sin duda por los bellos ojos de Juanita; que la pelea había sido en
+mitad del campo, durante la noche; que don Paco había quedado ileso y
+que el pobre Antoñuelo estaba tal que se lo podía comer con cuchara,
+pero que él, con su ciencia y sus cuidados, le sanaría muy pronto.
+
+Don Andrés se holgó mucho de que hubiese vuelto sano y salvo el
+secretario del Ayuntamiento, que le era utilísimo y a quien profesaba
+más amistad que a nadie.
+
+No por eso quiso llamar a don Paco ni ir a verle en seguida, turbando el
+reposo de que sin duda había menester; pero no creyó en el duelo o
+pendencia que don Policarpo había supuesto y contado.
+
+Don Andrés, aunque muy estimulado por la curiosidad, se armó de
+paciencia y de calma y aguardó dos o tres horas antes de dar un paso
+para descubrir lo cierto.
+
+Bien sabía él que el mayor amigo y confidente de don Paco era el maestro
+de escuela, y a eso de las ocho, cuando ya la escuela había empezado y
+don Pascual debía de estar en ella, don Andrés le envió a llamar a su
+casa.
+
+El mozo que llevó el recado volvió diciendo que don Pascual había salido
+al rayar el alba, que no había vuelto aún, que los niños estaban dando
+la lección con el ayudante y que no bien volviese don Pascual y supiese
+que don Andrés le llamaba, iría a verle al punto.
+
+
+
+
+XXXIII
+
+
+Don Paco, después de vagar en la soledad por espacio de dos días y
+después de tantas penas, emociones y lances, anheló para desahogo
+confiarse por completo con alguien. ¿Y con quién mejor que con el
+maestro de escuela, hombre de bien, sigiloso y tan excelente y
+desinteresado amigo, primero de Juanita y de él más tarde?
+
+La mujer del alguacil fue, pues, a llamar a don Pascual de parte de don
+Paco.
+
+Don Pascual vino y don Paco se lo contó todo. No le dio ninguna comisión
+ni embajada para Juanita; pero don Pascual, por una benévola usurpación
+de atribuciones y de empleo, se declaró él mismo y se nombró embajador,
+se fue a ver a Juanita que, desvelada y triste, se acababa de levantar y
+le refirió con fidelidad minuciosa los furores y penas de don Paco, sus
+celos, su desesperación, sus propósitos de suicidio o de extrañamiento
+perpetuo, y, por último, el combate de la casilla, el delito de
+Antoñuelo, los golpes que éste había recibido, así como su vuelta y la
+de don Paco a Villalegre.
+
+Contó también que el tendero murciano y su mujer, con más impaciente
+furia, no se conformaban con callarse sin delatar a Antoñuelo y sin
+enviarle a presidio, si no se les devolvían en el término de tres días
+los ocho mil reales que no habían recobrado y que el cómplice de
+Antoñuelo se había llevado consigo.
+
+Según informes adquiridos y comunicados por don Paco, Antoñuelo por nada
+del mundo diría el nombre y la condición del forastero que había
+cometido con él el delito.
+
+Por otra parte, aunque Antoñuelo le delatase, de nada valdría esto para
+recobrar los ocho mil reales por medio de la Justicia, sin envolver en
+el proceso al hijo del herrador y condenarle y perderle.
+
+El afecto profundo y extraño, como de madre o como de hermana, que
+Juanita había sentido por Antoñuelo toda su vida, renació entonces con
+vehemencia en su corazón, olvidándose de los groseros agravios con que
+la había ofendido aquel mozo.
+
+Juanita se propuso salvarle, lograr que se echase tierra al asunto y
+evitar su deshonra y su ida a presidio, aunque para ello fuera menester
+buscar los ocho mil reales en el mismo infierno.
+
+A esta penosa agitación de Juanita se contraponía en su alma otra
+agitación dulcísima, otro sentir, en vez de aflictivo, delicioso y
+beatificante, que aumentaba y enardecía su amor al saberlo tan bien
+pagado, y que lisonjeaba su orgullo. A pesar del dolor y del sobresalto
+que la conducta criminal de Antoñuelo y sus consecuencias le causaban,
+Juanita se juzgó venturosa, y sin duda lo era.
+
+Sólo faltaba ya, y urgía y no daba un instante de espera, el desengañar
+a don Paco, el persuadirle de que ella era inocente, y el convencerle de
+que ella le amaba.
+
+Ya don Pascual, en su largo coloquio con don Paco, había hecho esfuerzos
+para convencerle de la inocencia de Juanita. Don Pascual le aseguró que
+él conocía muy bien el noble y leal carácter de ella y cuan virtuosa y
+honrada había sido siempre en medio de la completa libertad en que había
+vivido, sin que su madre la vigilase y la tuviese siempre a su lado.
+
+Su madre había tenido que ir a las casas donde la llamaban a trabajar,
+dejando a Juanita con una criada o completamente sola cuando ni criada
+tenían. Juanita, además, sin que nadie la acompañase ni mirase por ella,
+había pasado de la niñez a la mocedad en medio de las calles y en trato
+y conversación con toda clase de personas.
+
+Nadie, sin embargo, se le había atrevido, porque ella sabía hacerse
+respetar, y ni las personas maldicientes habían formulado nunca contra
+ella una acusación fundada que pudiera, en manera alguna, deslustrar su
+decoro.
+
+Lo que don Paco había visto, lo que había causado su enojo y su
+desesperación no era, por consiguiente, culpa de Juanita, sino
+inmotivado atrevimiento de don Andrés, quien, si algo logró por
+sorpresa, fue rechazado violentamente en seguida.
+
+Don Pascual sostenía, además, que Juanita no había provocado la audaz
+acometida de don Andrés, a la que daba por única causa el engreimiento
+del cacique y su convicción de que todo había de rendirse a su voluntad
+y ser propicio a su deseo.
+
+No bien se enteró Juanita de todo esto oyendo hablar al maestro de
+escuela, procuró que terminase la visita y que éste se fuera.
+
+Cuando se vio sola, sin hablar a su madre para no perder tiempo, tomó el
+pañolón, se lo echó de cualquier modo en la cabeza y se fue a casa de
+don Paco, escapada.
+
+
+
+
+XXXIV
+
+
+Llegó Juanita a la casa, llamó a la puerta y salió a abrirle la mujer
+del alguacil. Juanita le dijo:
+
+--¿Está don Paco en casa? ¿Está levantado y solo? Necesito verle y
+hablarle sin tardanza.
+
+--Solo y levantado está en la sala de arriba--dijo la mujer del
+alguacil.
+
+Sin aguardar más contestación ni más permiso, Juanita apartó a un lado a
+su interlocutora, echó a correr, subió las escaleras, dejó el manto en
+un banco de la antesalita y entró destocada en la sala donde estaba don
+Paco.
+
+La sorpresa y el júbilo de éste fueron indescriptibles, por más que
+estuviese receloso aún de que en los atrevimientos de don Andrés la
+coquetería de Juanita había entrado por algo. Agradecido a la visita no
+esperada, don Paco se mostró muy fino, pero disimuló su alegría y
+procuró poner el rostro lo más grave y severo que pudo.
+
+--No estés enfurruñado conmigo--dijo Juanita, tuteándole por primera
+vez--. Yo estaba celosa de doña Agustina y enojada contra ti con tan
+poca razón como tú estás ahora enojado; yo quería darte picón. Soy leal.
+Confieso mi culpa y me arrepiento de ella. Es cierto; provoqué a don
+Andrés sin reflexionar lo que hacía. Perdónamelo. Me besó por sorpresa,
+pero lo rechacé con furia. Te lo juro; créeme; te lo juro por la
+salvación de mi alma; no le rechacé porque tú entraste, y más duramente
+lo hubiera rechazado yo si tú no entras. Vengo a decírtelo para que me
+perdones, porque te amo. Quiero que lo sepas: estoy arrepentida de
+haberte despedido y me muero por ti y no puedo vivir sin ti.
+
+¿Qué había de hacer don Paco sino ufanarse, enternecerse, derretirse y
+perdonarlo todo al oír tan dulces y apasionadas frases en tan linda y
+fresca boca? No sabía, sin embargo, qué decir ni qué hacer, y, como
+generalmente ocurre en tales ocasiones, dijo no pocas tonterías.
+
+--Apenas puedo creer--dijo--que no repares ya en mi vejez, que no
+pienses en que puedo ser tu abuelo y que me quieras como aseguras.
+¿Pretendes, acaso, burlarte de mí y trastornarme el juicio? ¿Te propones
+halagarme con la esperanza de una felicidad que no me atrevería yo a
+concebir en sueños, para matarme luego desvaneciéndola?
+
+--No, vida mía; yo no quiero desvanecer tu esperanza, sino realizarla.
+Yo quiero darte la felicidad, si juzgas felicidad el que yo sea tuya. Si
+no me desprecias, si me perdonas, si no me crees indigna, nos casaremos,
+aunque rabie doña Inés de que yo no sea monja, aunque don Andrés te
+retire su favor, aunque se nos haga imposible la permanencia en este
+pueblo y aunque tengamos que irnos por ahí, acaso a vivir
+miserablemente. No lo dudes; si fuese posible que don Andrés se prendase
+de mí hasta el extremo de querer casarse conmigo, yo le despreciaría por
+amor tuyo, aunque fueses tú mil veces más pobre de lo que eres; yo le
+cantaría la copla que dice:
+
+
+ Más vale un jaleo probé
+ y unos pimientos asaos
+ que no tener un usía
+ esaborío a su lao.
+
+
+Don Paco, al oír esto, apenas pudo ya contenerse y ocultar su emoción.
+Un estremecimiento delicioso agitó sus venas, como si por ellas
+corriesen luz y fuego en vez de sangre. Estuvo a punto de echarse a los
+pies de Juanita y besárselos, pero aún se reportó y dijo:
+
+--Quiero creer, creo en tu sinceridad de este momento. Mi modestia, con
+todo, me induce a temer que tal vez te alucinas, que tal vez tú misma te
+engañas, que tal vez te arrepientas del paso que das ahora. Eres tan
+hermosa, que puedes ambicionar cuanto se te antoje. Y don Andrés no es
+un usía desabono como el de la copla; es una persona inteligente,
+estimada y respetada por todos: mejor y mucho más joven que yo.
+
+--Será todo lo que tú quieras; mas para mí tú eres el más inteligente,
+el más joven y el más guapo.
+
+Todavía, escudado por su humildad, trató don Paco de ocultar que estaba
+ya satisfecho, que había depuesto su enojo y que sus recelos se habían
+disipado. Con menos seriedad, sonriendo y entre veras y burlas, dijo;
+
+--Me fío de ti; conozco que hablas con el corazón. No, no piensas en
+engañarme; pero, sin duda, tú misma te engañas. Y para poner más a
+prueba la vehemencia y la firmeza del amor de Juanita, añadió luego:
+
+--Es inverosímil que tú, si don Andrés, como parece evidente, está
+enamoradísimo de ti, le desdeñes y me prefieras y me ames ahora, cuando
+antes, que no tenías a don Andrés, era a mí a quien despreciabas. Pues
+qué, ¿ignoras que yo soy un pobre diablo, dependiente de él, y que él es
+poderoso, rico, respetado y temido aquí, estimado y favorecido por el
+Gobierno y caballero gran cruz con excelencia y todo?
+
+--¿Y qué me importa a mí su excelencia? A ti y no a él debió el Gobierno
+dar la gran cruz, ya que todo lo bueno que se hace en este lugar eres tú
+quien lo hace.
+
+Calló un momento y prosiguió con dulce risa, como quien de súbito tiene
+una idea que le agrada:
+
+--Esta injusticia quiero remediarla yo; pero necesito antes que tú me
+proclames y me jures por tu reina. Sé mi súbdito fiel. Sométeteme.
+Júrame por tu reina y tu reina te premiará. Júrame.
+
+Don Paco se sometió sin más resistencia. Se hincó de rodillas a los pies
+de ella y exclamó entusiasmado:
+
+--¡Te juro!
+
+Juanita, impulsada irresistiblemente por la idea rara que había
+concebido, apartó con gran rapidez el pañolillo, que llevaba al pecho,
+prendido con alfileres, sacó sus tijeras del bolsillo del delantal y se
+desabrochó dos o tres corchetes del vestido. Don Paco, siempre de
+hinojos, la contemplaba embelesado y curioso.
+
+Ella introdujo los dedos por bajo el vestido y desató un listoncillo de
+seda azul que le ceñía al pecho la limpia camisa. Tiró de él y la sacó
+de la jareta, calada y bordada, trabajo primoroso de su diestra mano.
+Cortó, por último, con las tijeras un buen pedazo del listoncillo y se
+lo puso a don Paco en el ojal del chaquetón, afirmándolo con una lazada.
+
+--Yo te concedo, en atención a tus altos méritos y servicios--dijo con
+solemnidad--, esta bonita condecoración, que vale mil veces más que la
+que tiene don Andrés, y te declaro mi caballero y gran cruz de la orden
+de los celos disipados. Por eso es azul el listoncillo, como las flores
+del romero.
+
+Don Paco se levantó sin pizca de celos, porque todo se convirtió en
+amor, y dijo:
+
+--Tú me citaste una copla; no quiero ser menos; voy a citar otra, aunque
+tenga que llamarte en ella no por tu nombre, sino como se llama la madre
+de tu santo:
+
+
+ Las flores del romero
+ niña Isabel,
+ hoy son flores azules,
+ mañana serán miel.
+
+
+--Y si han de ser miel mañana, ¿no es mejor que lo sean en este mismo
+instante?
+
+Don Paco se acercó a Juanita para besarla.
+
+Ella le separó con suavidad y se esquivó poniéndose muy seria y
+exclamando:
+
+--Déjame. No te llegues a mí. Respétame como a tu reina y como mi
+caballero que eres. Las flores del romero serán miel en su día; ahora,
+no. Ve mañana a mi casa, a las diez y media de la noche. Allí hablaremos
+con mi madre. Adiós.
+
+Juanita se dirigió para salir hacía la puerta de la sala. Ya en la
+puerta, volvió la cara, miró a don Paco, se dio a escape más de treinta
+besos en la palma de la mano, sopló en ellos y se los envió a su amigo
+por el aire.
+
+--De cerca y sin alas los quiero yo.
+
+--Ya les cortaremos las alas. En cuantito no sea pecado mortal, los
+tendrás de cerca hasta que te hartes.
+
+Y dicho esto, recogió el mantón en la antesala, bajó brincando por la
+escalera y se puso en la calle.
+
+
+
+
+XXXV
+
+
+En medio de su alegría por haberse reconciliado con don Paco, por estar
+segura de su amor y resuelta a casarse con él, aunque doña Inés y el
+cacique se opusiesen y tuvieran ella, su novio y su madre que ser
+víctimas de la cólera de tan poderosos señores, Juanita sentía profunda
+pena por la suerte de Antoñuelo. Su delito le daba horror y no quería
+volver a verle ni hablarle en la vida; pero le amaba aún con cariño de
+hermana y presentía que ello acibararía con algo como remordimiento las
+mayores venturas que pudiera alcanzar sí no evitaba que Antoñuelo fuera
+procesado, deshonrado públicamente y condenado a presidio. Con egoísmo
+amoroso, sólo del amor mutuo que don Paco y ella se tenían, había ella
+hablado con don Paco. Ya en la calle y separada de él, Juanita volvió a
+pensar en Antoñuelo y a cavilar en un medio de salvarle sin que nadie le
+diese auxilio y siendo ella su única salvadora.
+
+Con este propósito se presentó en casa del tendero murciano, que la
+recibió estando con su mujer, doña Encarnación, solos en la trastienda.
+
+No lloró Juanita, porque tenía muy hondas las lágrimas y rara vez
+lloraba; pero con acento conmovedor y apasionado les rogó que se
+callasen sobre lo ocurrido, prometiéndoles que en el término de seis
+meses ella les daría los ocho mil reales que el forastero se había
+llevado. Contaba para esto con la voluntad de su madre, de la cual
+estaba cierta de disponer como de su propia voluntad. Su madre tenía
+dado a premio dinero bastante para salir de aquel compromiso, y en el
+término marcado de los seis meses podía cobrar dicho dinero. Su madre,
+además, era propietaria de la casa en que vivían, y si bien la casa
+estaba fuertemente gravada con un censo, todavía podía producir,
+vendiéndola, muy cerca de los mencionados ocho mil reales.
+
+Doña Encarnación habló antes que su marido, y dijo al oír aquellas
+proposiciones:
+
+--Tú estas loca, hija mía, y yo supongo que ni tu locura será contagiosa
+ni se la pegarás a tu madre. Imperdonable estupidez sería que ambas os
+arruinaseis por salvar a un pillastre. Anda, déjale que vaya a presidio.
+Aquel es su término natural e inevitable. Si ahora le salvaseis, en
+seguida volvería a hacer de las suyas y a dar nuevo motivo para que le
+apretasen el pescuezo. Vuestro sacrificio no sólo sería inútil, sino
+también perjudicial.
+
+--Los consejos de usted--contestó Juanita--, y perdone usted que se lo
+diga, son aquí los inútiles. Contra mi firme resolución no hay consejo
+que valga. No son consejos, sino dinero o crédito lo que yo necesito. Si
+tuviera yo en mi arca los ocho mil reales, los hubiera traído y se los
+hubiera dado a ustedes en cambio de un papel, firmado por ustedes, donde
+declarasen que Antoñuelo nada les debía y que no tenían contra él la
+menor queja.
+
+No tengo dinero, peco estoy segura de poder reunirlo antes de seis
+meses. ¿Quieren ustedes firmar el documento de que he hablado
+desistiendo de toda queja contra Antoñuelo y recibir en cambio otro
+documento en que yo me comprometa a pagar los ocho mil reales? Este es
+el asunto, y no hay para qué andarse por las ramas. Conteste usted, don
+Ramón, y diga que sí o que no.
+
+--Pues mira, Juanita--contestó el interpelado--, yo digo que no, porque
+no quiero ser cómplice de tu locura y porque un papel firmado por ti,
+que eres menor de edad, no vale un pitoche.
+
+--El pagaré, aunque apenas tengo veinte años, valdría tanto como si yo
+tuviese treinta. Nunca he faltado a mi palabra escrita. Para cumplir el
+compromiso que contrajese me vendería yo si no tuviera dinero.
+
+A don Ramón se le encandilaban algo los ojos, a pesar de que doña
+Encarnación estaba presente, y dejó escapar estas palabras:
+
+--Si tú te vendieses, aunque en el lugar son casi todos pobres, yo no
+dudo de que tendrías los ocho mil reales; pero yo no quiero que tú te
+vendas.
+
+--Ni yo tampoco--replicó la muchacha--. Lo dije por decir. Fue una
+ponderación. Los bienes de mi madre son míos; ella me quiere con toda su
+alma y hará por mí los mayores sacrificios. No dude usted, pues, de que
+dentro de seis meses tendrá los ocho mil reales que ahora me preste, sin
+necesidad de que yo me venda para pagárselos.
+
+Doña Encarnación le interrumpió entonces diciendo:
+
+--Juanita, nosotros tenemos tan buena opinión de ti, que estamos seguros
+de la sinceridad y de la firmeza con que prometes pagar; pero si dentro
+de seis meses no allegas los dineros, o porque tu madre, queriéndote
+mucho, no quiere darlos, o porque no os pagan vuestros deudores y no
+lográis vender la casa, tu sinceridad y tu firmeza nada valdrán
+pecuniariamente, aunque moralmente valgan mucho. Tu misma moralidad para
+este asunto de los dineros, en vez de ser una garantía, es un indicio
+claro del peligro que corremos, si te lo prestamos, de no volverlos a
+ver nunca.
+
+--Sí, hija mía--interpuso don Ramón--; si en este caso me hipotecases tu
+inmoralidad en vez de hipotecarme tu moralidad, estaría yo más seguro de
+cobrar el dinero. Sería una prenda pretoria que daría ricos productos
+por mal que se administrase.
+
+Juanita advirtió que el tendero murciano trataba de tomarle el pelo,
+valiéndose de una expresión que ahora se emplea en estilo chusco, y,
+como era poco sufrida, empezó a perder la paciencia y dijo bajando la
+voz, pero aguzando cada una de sus palabras como si fuese una lanceta:
+
+--Es, déjese usted de bromas insolentes, tío marrano. Piense usted bien
+mi proposición y verá que le tiene cuenta. Si acude a la Justicia, quizá
+tendrá el gusto de ver en presidio a Antoñuelo; pero de fijo que no verá
+nunca los ocho mil reales. En cambio, si los da ahora por recibidos y
+acepta el pagaré que yo le firme, dentro de medio año o antes, y esto es
+tan claro como el sol que nos alumbra, recuperará sus ocho mil reales y
+además los intereses que me ponga por ellos, porque yo no quiero que me
+los adelante por mi linda cara.
+
+--Aunque me insultes llamándome tío marrano, me permitirás que al menos
+por tu linda cara te perdone el insulto. También me mueve tu linda cara,
+y no las mezquinas reflexiones que has hecho por mí, a prestarte los
+ocho mil reales si me prometes que tu madre ha de conformarse con el
+contrato. De todos modos, ya comprenderás tú, porque tienes sobrado
+talento, aunque eres inexperta, que yo corro mucho peligro al hacer el
+préstamo; que el daño emergente no es flojo, y que, por tanto, tampoco
+pueden ser flojos los intereses. No obstante, yo aspiro a que, en vez de
+llamarme marrano, me llames generoso y espléndido. Asómbrate.
+
+Doña Encarnación, que hasta entonces había reprimido la cólera,
+sufriendo el insulto hecho al enclenque de su marido, por temor de andar
+a la gresca con Juanita y aun de quedar vencida y aporreada, no pudo ya
+contenerse al ver y al oír a su marido tan melifluo y tan predispuesto a
+ser dadivoso, y le interrumpió exclamando:
+
+--No te derritas, hombre; no te vuelvas una jalea, no me obligues a que
+sea yo quien te llame tío marrano. Atiende a lo que haces, y ya que te
+expones tanto prestando los dineros, que sea con algún fruto.
+
+--Yo no me derrito, yo atiendo a lo que hago--contestó don Ramón--; pero
+en vez de responder a las injurias con otras injurias quiero ser
+magnánimo y responder con favores y beneficios. Juanita, yo doy por
+recibidos los ocho mil reales que me robaron con tal que tú me firmes
+un pagaré, que vencerá dentro de seis meses, por la expresada cantidad,
+más un pequeño tanto por ciento.
+
+--Mil gracias, señor don Ramón--dijo Juanita--. Escriba usted los dos
+documentos. Yo me llevaré, firmado por usted, el que me asegure que
+Antoñuelo quedará libre, y firmaré y dejaré en poder de usted el que
+declare que le soy deudora.
+
+--Está bien. No hay más que hablar--dijo don Ramón. Y yendo a su
+escritorio redactó los dos documentos en un periquete. En el pagaré se
+comprometía Juanita a pagar, en el término de seis meses, la cantidad de
+diez mil reales.
+
+--Ya ves mi moderación--dijo el tendero murciano al presentar a la
+muchacha el documento para que lo firmase--. Me limito a cobrarte sólo
+un veinticinco por ciento, a pesar del peligro que corro de quedarme sin
+mi dinero, porque, a despecho de todos tus buenos propósitos, no tengas
+un ochavo dentro de los seis meses y tengamos que renovar el pagaré, lo
+cual me traería grandísimos perjuicios.
+
+--Ya lo creo--dijo doña Encarnación--; como que ahora andamos engolfados
+en negocios tan productivos, que ganamos un ciento por ciento al año.
+Créeme, Juanita: prestándote los ocho mil reales nos exponemos a
+quedarnos sin ellos, y además a perder otro veinticinco por ciento, o
+sea, otros dos mil reales, que hubiéramos ganado dando a los ocho mil
+más lucrativo empleo; pero, en fin, ¿qué se ha de hacer? Mi señor esposo
+pierde la chaveta cuando ve un palmito como el tuyo.
+
+--Sea como sea--dijo Juanita--, agradezco a ustedes mucho el favor que
+me hacen. Y guardándose en la faltriquera el otro documento después de
+haberío leído y estimado que estaba bien, se despidió de los mercaderes
+y se fue a su casa.
+
+
+
+
+XXXVI
+
+
+Arrebatado yo por la corriente de los sucesos, por la importancia que
+les doy y por la rapidez con que quiero narrarlos, he descuidado la
+cronología. Está vaga y confusa y conviene fijarla un poco.
+
+Nada más fácil. Baste decir para ello que el día de la fuga de don Paco
+acertó a ser Domingo de Ramos.
+
+Como don Paco vagó todo aquel día y el siguiente, resulta que volvió a
+Villalegre al empezar el Martes Santo.
+
+Son tales las preocupaciones y el embeleso de todos los habitantes de
+Villalegre durante aquella semana, que nadie hubiera notado ni la
+desaparición ni la vuelta de don Paco si no hubiera sido el personaje
+tan notable, tan activo y que por lo común andaba siempre en todo.
+
+Lo que no se hubiese sabido, ni aun en tiempos normales, eran las causas
+de su ida y de su vuelta. Los celos siguieron sepultados en el más
+profundo silencio por los que los causaron y los padecieron: por don
+Andrés, Juanita y don Paco. Y los delitos de Antoñuelo y los medios que
+don Paco empleó para remediar unos y frustrar otros hubo interés en
+callarlos, y se logró que los callaran el tendero y su mujer, únicas
+personas a quienes interesaba decirlos.
+
+Sólo se sabía que Antoñuelo había vuelto apaleado; pero, a pesar de los
+comentarios que se hacían, nadie atinaba con el motivo y pocos
+sospechaban quién había sido el autor del apaleo.
+
+El tiempo aquel era el menos a propósito para que en Villalegre fijase
+el vulgo su atención en lance alguno, por extraordinario que fuese, de
+la vida real contemporánea. La atención general estaba embelesada y
+suspendida por la pasmosa representación simbólico-dramática que iba a
+verificarse durante cuatro días consecutivos, teniendo por actores a la
+mitad o quizá a más de la mitad de los hombres, y por espectadores a la
+otra mitad de ellos, a todas las mujeres y niños y a no pocos
+forasteros.
+
+Las procesiones de Semana Santa empiezan el miércoles y terminan el
+sábado. Yo, pues, las he visto en mi niñez en otra población donde son
+muy parecidas a las de Villalegre, conservo de ellas el más poético
+recuerdo, por donde imagino que las personas que las censuran carecen de
+facultades estéticas o las tienen embotadas. Hasta la rudeza campesina
+de algunos accidentes presta a la representación de que hablo candoroso
+hechizo.
+
+Acaso había accidentes o episodios en dicha representación en que lo
+sagrado y lo profano, lo serio y lo chistoso y lo trágico y lo cómico
+desentonaban algo. Celosos y discretos obispos han hecho sin duda muy
+bien en suprimir estas discordancias o salidas de tono; pero lo esencial
+de la representación, que consta de procesiones y _pasos_, sigue todavía
+y hubiera sido lástima suprimirlo; hubiera sido un crimen de lesa poesía
+popular.
+
+A mi ver, hasta en corregir, atildar y perfeccionar lo que se hace,
+aunque no niego que se presta al atildamiento y a la mejora, es menester
+andarse con tiento. Puede ocurrir, si es lícito que yo me valga de un
+símil literario, lo que ocurre con un escrito en verso o prosa cuando el
+autor, por el prurito de acicalar el estilo, manosea, soba y marchita lo
+que escribió y lo deja mustio, lamido y sin espontaneidad ni gracia.
+
+Conviene, además, para ver aquello con fruto y penetrar su hondo
+sentido, prescindir de refinamientos y de ideas de lujo y de exactitud
+indumentaria, adquiridas en ciudades más ricas y populosas. Sólo así, y
+reflexionándolo bien, se percibe lo sublime y lo bello de la verdad
+dogmática que bajo el velo del símbolo resplandece.
+
+Menester es que no se arredre por lo áspero de la corteza el que anhele
+gozar del dulce alimento que para el espíritu ella cela y contiene.
+
+La representación no se limita a ofrecer al pueblo un trasunto de la
+pasión y muerte de Cristo y de la redención del mundo, sino que en
+cierto modo abarca todo el plan divino y providencial de la Historia,
+como el famoso discurso de Bossuet.
+
+Los seres humanos, sin duda, no se juzgan dignos de representar a los
+seres divinos, ni se creen idóneos para ello, y temen profanar la acción
+interviniendo en ella inmediatamente. De aquí que todos los momentos del
+alto misterio de la redención se figuren por medio de imágenes que se
+llevan en andas, y cuyos movimientos silenciosos y solemnes va
+explicando un predicador desde un púlpito erigido en medio de la plaza y
+que la muchedumbre rodea. Sólo hablan los seres humanos. Los
+sobrehumanos callan, salvo algunos ángeles que cantan lo que dicen.
+
+Así, por ejemplo, el pregonero desde el balcón de las Casas
+Consistoriales lee en voz alta la sentencia que condena a Jesús a muerte
+afrentosa en una cruz, y entre dos ladrones, por enemigo del César y por
+otros muchos delitos.
+
+El predicador exclama entonces:
+
+--Calla, falso pregonero; calla, viperina lengua, y oye la voz del
+ángel, que dice....
+
+En seguida aparece en otro balcón de la casa mejor que está enfrente del
+Ayuntamiento el niño de seis o siete años más bonito, más inteligente y
+de más dulce voz que en el lugar hay; y primorosamente vestido de ángel,
+con tonelete de raso blanco bordado de estrellitas de oro, con
+refulgentes y extendidas alas y con corona de flores, canta una sencilla
+y sublime contraesencia, que comienza diciendo: «Esta es la justicia
+que manda hacer el Eterno Padre....»
+
+Luego explica, con enérgica concisión que no se opone a la claridad, los
+misterios de la encarnación y de la redención, cuando en la plenitud de
+los tiempos se une el Verbo increado con la humana naturaleza,
+glorificándola y haciéndola digna del cielo, padeciendo en ella y por
+ella, a fin de lavar sus culpas.
+
+Sólo hechos meramente naturales, en que intervienen personajes
+secundarios, son representados por hombres.
+
+Hay uno, no obstante, que es muy trascendental y que también los hombres
+representan. Es la prefiguración, el reflejo profético del sacrificio
+del Hijo por el Padre; es el sacrificio de Isaac por Abrahán en la
+cumbre del monte Moria, y que otro ángel impide. El monte está
+representado en medio de la plaza por un tablado cubierto de verdura.
+Abrahán e Isaac no hablan; sólo accionan. Cuando Abrahán tiene ya
+levantada la cuchilla para sacrificar a su hijo, el ángel le detiene
+cantando un romance. Isaac recibe entonces la palma del martirio, que
+ostenta en las procesiones de los días siguientes. Abrahán sacrifica un
+cordero, según los antiguos ritos.
+
+Los principales personajes del Antiguo Testamento discurren en la
+procesión silenciosos y solemnes, como si la Historia Sagrada tomase
+cuerpo y apareciese ante nuestros ojos en visión ideal. ¿Qué daña a la
+mente infantil y a la rústica buena fe que no se ajuste con exactitud
+esta visión a la verdad arqueológica, y que en ella no se desplieguen el
+lujo y la pompa, si la imaginación del vulgo los pone allí con creces? A
+su vista aparecen, y van pasando, Elías, Ezequiel, Daniel, Isaías, Amós
+y los demás profetas, así como los reyes, jueces y príncipes:
+Melquisedec, David, Moisés, Salomón, y qué sé yo cuántos más. Todos
+llevan el rostro inmóvil de la carátula, y en las potencias, aureola o
+nimbo que coronan sus cabezas, inscrito el nombre de cada uno.
+Distínguense, además, por los atributos que en sus manos tienen: David
+lleva el arpa; Salomón, un modelo del templo, y Moisés, las Tablas de la
+Ley.
+
+Como los profetas hicieron vida áspera y penitente, y no se cuidaron
+mucho del primor y de la elegancia en el vestir, se llaman los
+_ensabanados_, porque sus túnicas y mantos están hechos con sábanas. Y,
+por el contrario, los monarcas y grandes señores se engalanan con todo
+el lujo que pueden, llevando por túnica los mejores vestidos de sus
+mujeres o de sus novias, y por mantos las colchas más ricas de las
+camas, por lo cual se llaman los _encolchados_.
+
+Conforme va pasando cada procesión, que suele permanecer tres o cuatro
+horas en la calle, se ejecutan pasillos, que casi siempre explica un
+nazareno cantando una saeta.
+
+Para prevenir y llamar la atención del público hacia cada pasillo, otros
+dos o tres nazarenos hacen sonar las trompetas con melancólico y
+prolongado acento. Así, pongo por caso, cuando los evangelistas van
+escribiendo en unas tablillas lo que pasa y unos judíos tunantes vienen
+por detrás haciendo muchas muecas y contorsiones y les roban los
+estilos, los evangelistas, resignados y tristes, abren entonces los
+brazos y se ponen en cruz. Las trompetas resuenan otra vez para dar el
+pasillo por terminado.
+
+Cosas hay de cierto primor artístico y de bien inspirada delicadeza. Así
+la cruz que llevan en andas, grande y negra, como de ébano bruñido con
+remates primorosos de plata, sin Cristo en ella, que ya se supone
+resucitado y en el cielo, de la que penden siete anchas cintas verdes,
+blancas y rojas, de los tres colores de las virtudes teologales. Del
+extremo de cada cinta va asido un niño o un grupo de niños,
+representando todos en su conjunto y muy lindamente los siete
+sacramentos de la Santa Iglesia.
+
+Otros niños con vestiduras talares y con alas de querubines llevan en
+sus hombros el arca de la alianza, como recuerdo de la ley antigua,
+anterior a la Buena Nueva y la ley de gracia.
+
+En fin, para mi gusto todo está tan bien, que si no fuera por el temor
+de que me tildasen de impertinente y de extenderme demasiado en
+descripciones impropias de este lugar, seguiría relatando sin cansarme y
+con deleite artístico cuanto se representa en Villalegre en aquellos
+cuatro días.
+
+Baste indicar aquí que el Viernes Santo, al anochecer, se celebra el
+santo entierro, en el que no parecen ya las figuras simbólicas de los
+personajes de la antigua ley; sólo hay nazarenos, hermanos de Cruz,
+llevando cada cual a cuestas la suya y haciendo gala de que sea pesada y
+grande, y soldados romanos y no pocos judíos, convertidos ya, en prueba
+de lo cual llevan en las manos sendos rosarios y van rezando
+devotamente. Hay, por último, muchos hombres y niños piadosos que
+alumbran el entierro con velas.
+
+Pero la procesión más solemne y conmovedora es la que se verifica el
+Sábado Santo, desde las nueve de la mañana hasta mediodía.
+
+En ella sale únicamente la imagen de María Santísima de la Soledad, que
+es como el paladión de la villa y que se custodia y venera en el templo
+más antiguo que existe allí, al otro extremo de la nueva parroquia, en
+la cumbre del cerro que domina la población, en la Acrópolis, como si
+dijéramos, y al lado del abandonado castillo del duque, desde donde éste
+salía con su mesnada a combatir a los moros fronterizos y a entrar en
+algarada por las tierras granadinas.
+
+Aquella imagen es una obra maestra del arte cristiano en la época de su
+mayor florecimiento en España. Es cierto que se puede decir que el
+escultor no hizo más que la cabeza y las manos; el pensamiento puro y
+celestial y el medio por cuya virtud puede convertirse en acción el
+pensamiento.
+
+Pero aquellas manos y aquel rostro son de admirable belleza. Aquel
+rostro parece divino, combinándose en él la expresión del dolor más
+profundo y la humilde conformidad con la voluntad del Altísimo. Los ojos
+de la Virgen son hermosos y dulces; el llanto los humedece. En las
+mejillas de la imagen hay dos o tres lágrimas como el rocío en las
+rosas.
+
+En el resto de la imagen no se advierte forma ni dibujo de cuerpo de
+mujer. Todo está cubierto de un riquísimo y extenso manto de terciopelo
+bordado de oro.
+
+El artista, al representar el _Eterno femenino_, la fusión en el dolor
+de las dos excelencias de la mujer, como virgen y madre, se diría que
+huyó de lo corpóreo y sólo quiso prestar forma visible al espíritu.
+
+Sobre los adornos y bordados de la túnica de la Virgen se ven las
+empuñaduras de las siete espadas que le traspasan el pecho.
+
+En la procesión del Sábado Santo, todos los personajes del Antiguo
+Testamento y los judíos y los soldados romanos se desvanecen y se
+eclipsan ante la divina imagen de la Virgen. Sólo la acompañan el clero
+y la muchedumbre piadosa con innumerables velas y cirios encendidos.
+
+Con devoción y recogimiento anda la procesión el camino marcado; pero
+apenas vuelve y entra de nuevo en su iglesia, todas las campanas de la
+villa tocan a gloria con estruendoso repique; un toro de cuerda muy
+bravo sale a la calle, y los aficionados lo lidian y capean; en la
+cárcel se da libertad a un preso, que hace de Barrabás, y en varios
+sitios a propósito, donde hay poco peligro de matar a nadie, se ahorcan
+sendos Judas, o sea, grandes muñecos de trapo, rellenos de estopa y de
+triquitraques, contra los cuales disparan tiros los mozos que tienen
+escopeta, hasta que los Judas arden dando muchos triquitracazos y
+tronidos. De esta suerte terminan con el regocijo de la resurrección del
+Señor las interesantes fiestas de Semana Santa.
+
+
+
+
+XXXVII
+
+
+Todo estaba revuelto aquel día en la parte baja de la casa del cacique.
+Se entregaba la gente a diversos trabajos para preparar una gran fiesta
+que había de realizarse al otro día, Miércoles Santo. La procesión,
+preámbulo de las otras, y que debía ser en dicho miércoles por la tarde,
+era dirigida y costeada todos los años por el señor don Andrés Rubio,
+hermano mayor de la más importante Cofradía.
+
+Habían de salir en esta procesión tres obras maestras de escultura, tan
+pesada cualquiera de ellas que para llevarlas en andas por las calles
+era menester un ejército de nazarenos.
+
+La primera escultura representa al Señor de la Pollinita; Jesús cabalga
+sobre el humilde animal y entra triunfante en Jerusalén.
+
+El pueblo, compuesto de gran número de nazarenos, de soldados romanos y
+de judíos, debía marchar delante de la referida imagen con palmas y con
+grandes y frondosas ramas de olivo.
+
+Después, precedida de todos los _ensabanados_, _encolchados_ y jumeones
+que se pudiese, tenía que salir la _Cena_, cuyo peso es enorme, pues
+consta la imagen completa de trece figuras de tamaño natural, y de la
+mesa, que algo pesa también y que va cubierta y adornada de flores, de
+las más exquisitas frutas que desde el otoño han podido conservarse
+hasta aquel día con el mayor esmero, y de un elevado y complicadísimo
+ramillete de dulces, donde echa el resto el más listo e ingenioso de los
+confiteros.
+
+En pos de la _Cena_, y precedida también de mucha gente, había de salir
+la _Oración del Huerto_, donde Cristo ora de rodillas; un ángel que
+quiere estar en el aire, pero que se apoya en el ramaje de un olivo,
+ofrece a Cristo el cáliz de la amargura, y los discípulos yacen por
+tierra dormidos.
+
+Terminada la procesión, el señor don Andrés tenía que echar el bodegón
+por la ventana y dar de cenar a los apóstoles, a los profetas, a los
+antiguos personajes bíblicos, a la plebe de Jerusalén, a los nazarenos y
+a la guarnición romana.
+
+Las tres obras de escultura de que hemos hablado estaban ya expuestas
+al público el martes, no en las iglesias, sino en una inmensa sala baja
+entapizada de rojo damasco, adornada de cornucopias, flores y verdura, e
+iluminada por la noche con profusión de velas de cera.
+
+Para cuidar de todo esto había elegido don Andrés a Juana la Larga,
+quien en los dos días del martes y del miércoles apenas podía salir de
+casa de don Andrés e ir a la suya, a no ser a la hora de recogerse a
+dormir.
+
+El miércoles, singularmente, el trabajo de Juana era atroz. Ella debía
+condicionar para toda aquella tropa la espléndida cena de vigilia.
+Habría potaje de garbanzos con espinacas; como principal plato de
+resistencia, bacalao en sobrehúsa; y como plato ligero o de chanza
+delicada, una exquisita alboronía, que pudiese celebrar, si resucitase,
+el mismo famoso cocinero de Bagdad, que la inventó, dándole el nombre de
+la bella Alborán, sultana favorita del califa Harun Al Raschid, héroe de
+_Las mil y una noches_, princesa a quien dicho cocinero tuvo la honra de
+dedicarla.
+
+Claro está que para postre no habían de faltar los ineludibles pestiños
+y que había de abundar el vino para apagar la sed que causa la sal
+conservada en el bacalao, a pesar del remojo, y al picante de las mil
+ristras de guindillas y de cornetas que en tal día se consumen.
+
+Se esperaba, además, que llegase a tiempo de Málaga mucho cazón fresco,
+que Juana guisaría y haría servir a todos, o bien solamente a los
+apóstoles, profetas y reyes, si no llegaba cazón suficiente para el
+vulgo.
+
+Por último, Juana había prometido hacer un plato de su invención, con el
+que la gente menuda se chupa por allí los dedos de gusto; plato que
+tiene la singularidad de remedar, en cuanto cabe en lo humano, el
+milagro del pan y peces, pues con dos docenas de huevos y media hogaza
+para pan rallado se hartan cien hombres, gracias al sabroso ajilimójili
+en que ella rehogaba las livianas tortillas después de haberlas frito, y
+en cuyo caldo se remoja pan y se convierte en sopas, que se engullen con
+deleite. A este plato de su invención Juana dio el nombre de
+_hartabellacos_.
+
+Prometía la cena del miércoles ser muy divertida, amenizándola con sus
+chistes un criado muy gracioso que tenía don Andrés y que hacía en todas
+las procesiones el papel de Longino, soldado fanfarrón y galante antes
+de dar la sacrílega lanzada y ciego después, que persigue al lazarillo,
+el cual se le escapa y le hace en las procesiones mil burlas y
+perrerías.
+
+Lamentan algunas personas, pero yo no puedo menos de aplaudirlo en vez
+de lamentarlo, que el señor obispo haya prohibido desde hace mucho
+tiempo que salga en las procesiones otro personaje que salía antes, mil
+veces más cómico que Longino. Era este personaje José, el hijo de Jacob,
+porque, según decía el vulgo, no era ni fu ni fa. No era _ensabanado_,
+porque, como primer ministro y favorito que había sido de Faraón, no
+podía vestirse pobremente con sábanas. Y no era tampoco _encolchado_,
+porque iba sólo con la túnica y no llevaba colcha, o sea, manto o capa,
+a fin de indicar que la mujer de Putifar se había quedado con ella. El
+que hacía de José solía ser el más chusco de los campesinos, que
+aparentaba asustarse al ver muchachas bonitas en los balcones, y ya se
+tapaba los ojos para no verlas, ya huía haciendo contorsiones y dando
+chillidos.
+
+Menester es confesar que hizo muy bien el señor obispo en prohibir la
+aparición de esta figura, dado que sea exacto lo que se cuenta y que no
+se exageren los melindres y chistes del fingido casto José. Comoquiera
+que ello sea, el punto se puede pasar por alto, porque no es de los
+esenciales en esta historia.
+
+Lo esencial es que Juanita tuvo que pasarse sola y sin su madre casi los
+dos días enteros y tuvo que esperar hasta las diez de la noche del
+Miércoles Santo para poder hablar a su madre con reposo.
+
+Por eso Juanita había citado a don Paco en casa de ella para media hora
+después, para las diez y media.
+
+Ahora me incumbe referir aquí, sin más digresiones, los casos memorables
+en que intervino Juanita hasta que llegó dicha hora.
+
+
+
+
+XXXVIII
+
+
+Don Andrés Rubio, en medio del jaleo y trastorno que había en su casa,
+estaba tranquilo sin mezclarse en cosa alguna. Sus dependientes y
+criados, con la hacendosísima Juana a la cabeza, cuidaban de todo y se
+esforzaban a porfía para que saliese con el mayor lucimiento.
+
+Como la casa era tan espaciosa que a no ser por su sencilla rustiquez y
+carencia de adornos arquitectónicos, pudiera pasar por palacio, don
+Andrés, refugiado en sus habitaciones del piso principal, se sustraía al
+bullicio, y, según he indicado ya, estaba tranquilo.
+
+Enciéndase, con todo, que esta tranquilidad no era mental, sino
+corpórea. Mentalmente el cacique estaba agitadísimo. Por medio del
+maestro de escuela, a quien había hecho venir y con quien había hablado,
+sabía ya cuanto el maestro de escuela sabía.
+
+Don Pascual, creyendo hacer un bien a sus amigos, había revelado a don
+Andrés los celos y la desesperación de don Paco, causa de su fuga; lo
+que a don Paco había ocurrido en sus dos días de campo; el amor de
+Juanita, tan enamorada de él como él de ella, y el sentimentalismo de
+Juanita en favor de Antoñuelo y su deseo vehemente de salvarle hallando
+los ocho mil reales para tapar la boca del tendero murciano.
+
+Hasta aquí sabía don Pascual, y hasta aquí supo don Andrés, sin llegar a
+saber lo del pagaré ni la visita de Juanita a don Paco, que fueron
+sucesos posteriores y que don Pascual ignoraba. Don Andrés, por
+experiencia propia, no era muy inclinado a creer en la virtud de las
+mujeres. No tenía tampoco motivo alguno para hacer de Juanita una
+excepción honrosa. Al contrario, la juzgaba desenvuelta, provocativa y
+educada en plena libertad por una madre ordinaria e ignorante, de la
+clase más baja de la sociedad y antigua pecadora más o menos
+arrepentida.
+
+Como hombre a quien la elevada posición no venía de abolengo, porque su
+padre y él se habían levantado por saber y esfuerzos sobre la plebe a
+que pertenecían, don Andrés, sin poderlo remediar, y más bien a causa
+que a pesar de su entendimiento, tenía peor opinión de la gente menuda
+que aquellos que desde tiempo inmemorial o después de una larga serie de
+antepasados ilustres descuellan entre el vulgo. Suelen estos atribuir la
+superioridad que tienen y el acatamiento que se les da a circunstancias
+dichosas: a haber nacido donde han nacido; a una ficción social y legal
+de que en lo íntimo de su alma no pueden jactarse. De aquí que sean
+modestos en el fondo y que por naturaleza consideren igual o superior a
+ellos a la más ínfima y cuitada criatura humana. Por el contrario, don
+Andrés, como no pocas otras personas que por ellas mismas se encumbran,
+se sentía muy superior a cuantos prójimos le rodeaban. Y como él era,
+además, inteligente escrutador del valer propio, y se encontraba, aunque
+apenas osaba confesárselo, con no pocos defectos o vicios, no podía
+menos de atribuir o de conceder muchísimos más a cuantas personas miraba
+en torno de él, dominándolas y humillándolas.
+
+Así predispuesto y valiéndose de los datos que ya tenía, trazó don
+Andrés en su mente el carácter de Juanita y compuso a su manera la
+historia de la muchacha.
+
+Para explicarse el empeño que ella formaba en salvar al hijo del
+herrador, dio por cierto que había sido muy prematuramente su amiga. Y
+en el amor de Juanita a don Paco no vio más que el plan de casarse con
+el hombre más importante que después de él había en la villa.
+
+Ambos planes repugnaban extraordinariamente al cacique. Querer salvar a
+Antoñuelo, aunque Antoñuelo fuese su pariente más o menos lejano, le
+parecía detestable y absurda aberración. Lo que convenía era la
+condenación de Antoñuelo para escarmiento de otros pícaros y para
+seguridad y descanso de las personas pacíficas y honradas. Don Andrés
+había censurado siempre la compasión malsana que los criminales suelen
+inspirar en nuestro país y había apludido la impaciente severidad con
+que los yanquis linchan sin escrúpulo a quien la justicia anda reacia en
+dar el merecido castigo.
+
+El casamiento de don Paco con Juanita le parecía aún mayor
+monstruosidad. Acaso en un principio Juanita gustaría de don Paco, pero
+pronto sentiría la desproporción de edad, porque la de don Paco era
+triple que la de ella, de suerte que don Andrés preveía y deploraba
+proféticamente que Juanita acabaría por poner en ridículo al ilustre
+secretario del Ayuntamiento y por hacerle muy desgraciado. Por otra
+parte, don Andrés temblaba al pensar en el furor de doña Inés cuando
+descubriese que Juanita, con su hipocresía y sus embustes, la había
+estado engañando, y que en vez de meterse monja se casaba con don Paco,
+y daba por madrastra a ella, enlazada ya con la familia más noble de
+toda aquella comarca después de la familia del duque, a la hija
+ilegítima de una mondonguera.
+
+Doña Inés, si tal cosa se realizase, sería capaz de tener un ataque de
+rabia o de estallar como una bomba.
+
+Calculaba don Andrés que él podía prestar dos muy importantes servicios:
+uno, a doña Inés, impidiendo que su padre la avergonzase casándose con
+una muchacha de tan ruin y humilde clase, y otro a don Paco, abriéndole
+los ojos, para que al fin comprendiese que Juanita no le quería sino por
+interés, y que él no debía casarse con ella por ser indigna de su
+cariño.
+
+El desengaño sería cruel para don Paco; pero don Andrés se disculpaba la
+crueldad recordando aquello de «quien bien te quiere te hará llorar» y
+lo otro de «la letra con sangre entra».
+
+Al prestar estos dos servicios no se le ocultaba a don Andrés lo mucho
+que él se exponía. Se exponía, por una parte, a que doña Inés llegase a
+saber que él quería seducir o había seducido a Juanita, lo cual
+enfurecería a doña Inés por dos razones: porque contrariaba sus planes
+místicos de que Juanita fuese monja y porque deslucía o manchaba el
+amor, sin duda platónico, con que el propio don Andrés la estaba, hacía
+más de siete años, complaciendo, tal vez poetizándole la vida y
+consolándola de tener un marido tan perdulario. Y se exponía, además, a
+que don Paco no quisiese aguantar la lección, prescindiese de todos los
+favores que le debía y le buscase camorra.
+
+Don Andrés no se arredraba ante la previsión de un duelo. Manejaba bien
+la espada y la pistola, y don Paco no sabía de esgrima y jamás había
+tomado una pistola en la mano; pero bien podía don Paco, como lugareño
+que era y nada acostumbrado a perfiles y a ceremonias, perder un día la
+cabeza y rompérsela a él, porque tenía la mano pesada y manejaba bien el
+garrote, de lo cual, aunque pacífico, había dado ya diversas pruebas,
+además de la que salió tan cara a Antoñuelo.
+
+La primera vez huyó don Paco porque se juzgaba desdeñado de Juanita y
+razonablemente no podía darse por ofendido ni de que ella favoreciese a
+otro, ni tampoco del amante favorecido.
+
+El caso era muy diferente; don Andrés, aunque no lo sabía, sospechaba
+que Juanita y don Paco se verían o se habrían visto y estarían de
+acuerdo. Cualquier favor, por consiguiente, que a él hiciera Juanita
+sería una infidelidad de esta, y para don Paco un agravio, que
+probablemente no se resignaría a sufrir y del que resolvería tomar
+venganza.
+
+A pesar de tales inconvenientes, don Andrés no se arredraba. Se sentía
+picado de que a él, omnipotente en Villalegre, se le desdeñase de aquel
+modo. El mismo desdén estimulaba más su deseo. Hasta por amor propio
+quería a toda costa triunfar de Juanita. Ardua era la empresa, pero él
+no se la figuraba tan ardua. Juanita había coqueteado con él y le había
+provocado. Era cierto que, cuando la besó en la antesala, ella le
+rechazó con furia; pero ¿no fue, acaso, furia fingida porque entró don
+Paco y le vio entrar ella? Don Andrés dio por seguro que fue furia
+fingida.
+
+«Ya veremos--decía para sí--si me rechaza donde y cuando esté ella
+segura de que no entrará don Paco a interrumpirnos.»
+
+A pesar de su momentánea rivalidad, don Andrés quería de corazón a don
+Paco, reconocía todo su mérito, apreciaba todos sus servicios y distaba
+mucho de querer hacerle el menor daño. Lejos de eso, lo que anhelaba
+era desengañarle en sazón y oponerse a su absurda boda.
+
+De todos modos, a fin de precaverle contra el peligro de que don Paco no
+gustase de ser desengañado, y de que en un instante de celosa locura
+llegase al extremo de apelar al garrote, don Andrés, que de ordinario no
+llevaba armas, tomó un pequeño revólver de seis tiros y se lo guardó en
+la faltriquera.
+
+Antes de salir de casa, a eso de las diez de la mañana, habló don Andrés
+con el criado de mayor confianza y más listo que tenía. Era su
+secretario, su ayuda de cámara, su confidente favorito y al mismo tiempo
+su bufón, porque tenía mucho chiste: baste decir que hacía de Longino en
+las procesiones.
+
+Don Andrés, recomendándole el más profundo sigilo y la mayor cautela,
+hubo de hablarle así:
+
+--Deseo y necesito tener una entrevista a solas con cierta persona, que
+de seguro no querrá venir a mi casa, al menos la vez primera, aunque
+después aprenda el camino y venga con gusto. Posible es también que
+dicha persona se niegue a recibirme si yo directamente, o valiéndome de
+ti, pido a ella que me reciba. Importa, pues, que tú te dirijas a la
+criada de dicha persona y ganes su voluntad, con presentes o comoquiera
+que sea, para que ella hable con su ama y la convenza y la incline a
+darme la cita. Quiero que esto sea en todo el día de hoy o en el de
+mañana, hasta las nueve de la noche. Durante este tiempo la ocasión es
+propicia y conviene no perderla. Acaso ocurra que la persona que yo
+pretendo me cite no se preste a confesar que accede a la cita y gusta de
+aparentar que yo, por traición de su criada, entro, a pesar suyo, en su
+casa y la sorprendo. Para que nadie se entere, porque no quiero
+disgustar ni ofender a nadie, debe ser la cita, y debo ir yo a ella,
+después de anochecido.
+
+--¿Y quién es la persona que ha de citar a vuecencia y que gasta tanto
+melindre?--se atrevió a preguntar Longino.
+
+--Pues la persona--contestó don Andrés bajando más la voz--es Juanita la
+Larga.
+
+Muy sorprendido se mostró Longino al oír esto, lo cual agradó sobre
+manera a don Andrés, porque era prueba evidente del misterio y del
+disimulo con que él hasta entonces había perseguido a la muchacha.
+Cuando Longino no había sospechado lo más leve, era indudable que nadie
+en el lugar lo sospechaba, y que el secreto hasta entonces se había
+guardado entre don Paco, él y ella.
+
+Muy satisfecho Longino del encargo delicadísimo que su señor acababa de
+confiarle, prometió hacer prodigios de destreza para que nada se
+divulgase y para que todo se lograse. Informó, además, a su amo de que
+Rafaela, la criada de ambas Juanas, a quien él conocía, era muy callada,
+muy lista y muy experimentada, porque frisaba ya en los cincuenta años y
+la había corrido en su mocedad, y si bien la Fortuna siempre le había
+sido adversa, ella sabía dónde le apretaba el zapato.
+
+--Otro gallo le cantara--dijo Longino--y no estaría de fregona si la
+Fortuna no fuese tan caprichosa y tan ciega.
+
+Terminado este coloquio, todavía antes de salir de casa tuvo don Andrés
+otra conversación interesante.
+
+Quien habló con él fue una mujer que entraba a verle con frecuencia y
+que le traía y llevaba recados de la señora doña Inés López de Roldán,
+sin duda para los negocios y obras de caridad que ellos trataban y
+hacían juntos.
+
+La interlocutora de don Andrés, ya comprenderá el lector que fue
+Serafina.
+
+Venía a decirle que su ama quería hablar con él y que le rogaba que
+fuese a su casa a la hora de la siesta.
+
+Tan preocupado estaba don Andrés que, por más que el menor deseo de doña
+Inés fuese para él soberano mandato, se excusó de ir por la multitud de
+quehaceres que le agobiaban y sólo prometió ir a la tertulia por la
+noche.
+
+Para que doña Inés se entretuviese en su soledad o en compañía de
+Juanita la Larga, dio don Andrés a Serafina dos bellísimos libros
+devotos que acababan de reimprimirse en Madrid, y que el librero Fe le
+enviaba, sabedor de las inclinaciones ascéticas y místicas de la señora
+principal de Villalegre. Eran estos dos libros _Tratado de la
+tribulación_, de fray Pedro de Ribadeneyra, y _La conquista del reino de
+Dios_, de fray Juan de los Angeles.
+
+Serafina dio a entender a don Andrés que su ama tenía grandísima
+curiosidad de saber quién había apaleado a Antoñuelo y por qué motivo. Y
+juzgando don Andrés que la verdad era el mejor disimulo en este caso,
+contó a Serafina, para que se lo refiriese a su ama, que don Paco,
+después de haber vagado por extravagancia y capricho, descubrió el
+secuestro del tendero murciano, y que para libertarle, y aun para
+defender la propia vida, tuvo que apalear al hijo del herrador, sin
+conocerle hasta después, porque llevaba carátula. Todo se explicaba así
+con la misma verdad, y don Andrés alejaba de la mente de doña Inés hasta
+la menor sospecha.
+
+
+
+
+XXXIX
+
+
+Juanita, después de haber declarado su amor a don Paco y después de
+tener por seguro que no procesarían a Antoñuelo, se puso tan contenta y
+se aquietó de tal suerte, que desistió de todo propósito de venganza
+contra doña Inés, a pesar de lo mucho que doña Inés la había molido. Se
+arrepintió también de su prolongado disimulo y se propuso, sin
+retardarlo ya más que hasta el día siguiente, miércoles, entre diez y
+once de la noche, hacer público su noviazgo y su futuro casamiento con
+don Paco.
+
+Hasta entonces tenía ella una vaga esperanza de poder preparar el ánimo
+de doña Inés, a fin de evitar su enojo; pero si esto no se lograba,
+Juanita estaba decidida, contando con la decisión de don Paco, a
+arrostrar el enojo de doña Inés y el de todo el mundo y a hacer su gusto
+casándose, aunque ella, su futuro y su madre tuvieran que abandonar por
+insufrible el pueblo de Villalegre, perdiendo la posición que en él
+gozaban.
+
+A Juana la había visto un breve instante; pero confiaba tan poco en su
+circunspección y en la serenidad de su juicio, que no se atrevió a
+decirle nada ni a informarla de sus proyectos de repente y sin preámbulo
+alguno. Aguardó, pues, hasta el día siguiente, cuando su madre volviese
+ya de casa de don Andrés después de concluido su trabajo, a la hora en
+que había citado a don Paco, para que él también hablase a su madre y
+los tres se pusiesen de acuerdo.
+
+Entre tanto, Juanita creyó prudente y decoroso no ver a don Paco, y
+violentándose, le impuso la condición de que no la buscase ni tratase de
+verla. Juanita tenía tantos negocios que arreglar y tantas cosas en que
+pensar y que hacer, que no quería que por lo pronto la distrajesen de
+ello sus amores. Era Juanita devotísima de la Virgen de la Soledad, y
+subió a la iglesia que está cerca del castillo y donde se venera su
+imagen a darle gracias por los beneficios ya recibidos y a rogarle
+fervorosamente para que le fortaleciese en sus propósitos, que ella
+creía santos y buenos.
+
+Casi toda la gente estaba en la parte baja y llana de la villa. La parte
+alta, donde está el castillo y la antigua iglesia, se hallaba aquel día
+muy solitaria.
+
+Juanita oró largo rato en el templo, casi desierto. Al salir de él tuvo
+la desagradable sorpresa de encontrarse con don Andrés, que la había
+espiado, que la había visto subir, que la había seguido, y que la
+aguardaba a la puerta.
+
+Grandes fueron la desazón y el sobresalto de la muchacha. Aunque ella
+creía haber disipado todos los celos de don Paco y haberle inspirado
+confianza bastante para que no la vigilara, todavía temió que don Paco,
+o la viese en compañía de don Andrés o supiese por alguien que iba en su
+compañía, y aunque contra ella no formase queja, acabase por ofenderse
+de la obstinación con que don Andrés la perseguía y rompiese con él de
+una manera estruendosa.
+
+Su desazón y sus temores se acrecentaron al ver que don Andrés se acercó
+a ella; la acompañó mientras bajaba la cuesta, la requebró con más
+fervor que respeto, le recordó los besos de la antesala y le hizo las
+más atrevidas proposiciones. Como don Andrés ignoraba el concierto de
+Juanita con el tendero murciano, venció su repugnancia a dejar impunes
+ciertos delitos, y entre otras ofertas, hizo a Juanita la de dar los
+ocho mil reales para que no fuese acusado Antoñuelo.
+
+--Ya no necesito el dinero, señor don Andrés--dijo Juanita--. Don Ramón
+ha recuperado lo que se le debía y ha prometido callarse. Ahora yo
+suplico a vuecencia que me deje y no me persiga, y que no me ofenda
+proponiéndome lo que no puede ser. Y si vuecencia no se retrae de
+seguirme por mí respeto, porque yo se lo suplico con humildad,
+retráigase por el temor de ofender a personas que le son queridas.
+
+--Yo no temo que esas personas se ofendan.
+
+--Pues yo sí lo temo. Temo que se ofenda mi señora doña Inés, a quien
+bien quiero y a quien debo mil favores. Y temo más aún que se ofenda don
+Paco, quien..., fuera disimulo, ya es tiempo de que lo sepa vuecencia si
+no lo sabe..., es mi novio.
+
+--¿Y cómo--dijo don Andrés--recelas tú que don Paco se escape otra vez y
+se vaya a vagar por esos andurriales?
+
+--Mucho me pesaría--replicó Juanita--de que hiciese tal cosa; pero en
+esta nueva ocasión no sería eso lo que él haría, sino algo que yo
+lamentaría mil veces más. Yo quiero que él y vuecencia, a quien debe él
+tantos favores, sigan siendo buenos amigos. Para ello es indispensable
+que se reporte vuecencia y no me falte.
+
+--Al contrario--dijo don Andrés sonriendo con sonrisa algo forzada--.
+Quien me falta eres tú. Dame una cita para verte en tu casa a solas y ya
+verás cómo no te falto. Todo será con recato y sigilo. Nada sabrán ni
+don Paco ni doña Inés, y no tendrán de qué quejarse ni de ti ni de mí.
+
+Llegaban en esto a la plaza, después de haber bajado la cuesta. Juanita,
+sin hacer atención a las últimas palabras de don Andrés, y temerosa de
+que la vieran con él, porque allí había mucha gente, exclamó con cierta
+angustia:
+
+--Por amor de Dios, señor don Andrés, déjeme vuecencia en paz y no se
+comprometa ni me comprometa.
+
+Don Andrés conoció sin duda que tenía razón la muchacha; cedió a su
+súplica y se apartó de ella. Juanita volvió sola a su casa,
+afligidísima, descorazonada y humillada al ver cuan poco respeto
+infundía.
+
+Era mayor su humillación al considerar que en aquellos dos días últimos
+hasta el idiota de don Alvaro, a pesar de los sofiones de que había sido
+objeto, había vuelto a las andadas, mostrándose con ella insolente y
+atrevido.
+
+Luego que entró Juanita en su cuarto, cerró los puños con cólera, se
+echó boca abajo en la cama y sollozó con; amargura.
+
+
+
+
+XL
+
+
+Era doña Inés López de Roldán personaje de carácter tan enrevesado y
+complejo, que a menudo me arrepiento de haberla sacado a relucir como
+una de las dos heroínas de esta historia, porque hallo difícil
+describirla bien y transmitir a mis lectores concepto igual al que tengo
+formado de ella, investigando y dilucidando con claridad el móvil de sus
+pasiones y de sus actos.
+
+Ella misma, como era reflexiva y pensadora, y como en sus ratos de ocio,
+que no eran pocos, había leído y aprendido bastante, se afanaba por
+lograr el propio conocimiento y lo encontraba harto oscuro.
+
+Las doctrinas de esto que llaman teosofía, novísima en Europa, aunque
+antiquísimas en la India, no habían aportado aún por Villalegre, y doña
+Inés no podía, fundándose en ellas, suponer que su ser íntimo constaba
+de siete diversos principios; pero doña Inés sabía que Platón daba, poco
+más o menos, tres almas a todo ser humano. Haciéndose, pues, platónica,
+se puso a sospechar que ella tenía tres almas.
+
+
+Confirmó sus sospechas y casi las convirtió en certidumbre el ver que,
+lejos de tener algo de mérito aquel pensamiento, concordaba en cierto
+modo con la más sana y católica filosofía.
+
+Uno de los libros que con frecuencia y gusto leía doña Inés era el que
+escribió el iluminado y extático varón fray Miguel de la Fuente acerca
+de _Las tres vidas del hombre_. De aquí que no titubease doña Inés en
+compaginar que tenía tres vidas. Yo también lo imagino, y casi me atrevo
+a darlo por seguro. Sólo de esta suerte atino a entrever el tenebroso
+enigma de su figura moral y de su extraña condición y naturaleza.
+
+Había en doña Inés tres energías o poderes distintos, escalonados y
+sobrepuestos, ora de acuerdo los tres, ora independientes y en guerra,
+aunque formando, durante esta vida mortal, la unidad inseparable de su
+singular individuo.
+
+Para cada uno de estos poderes se había buscado doña Inés un ministro, o
+si se quiere, una ministra. Para su alma sensual, que entendía y se
+empleaba en las cosas y negocios corpóreos y vulgares, tenía a Crispina,
+que la ponía al corriente de todos los sucesos del lugar sin elevación
+ni trascendencia. Para su alma sentimental, concupiscible, irascible y
+discursiva; para su facultad y aptitud de aborrecer, amar y calcular,
+sobre todo en relación con lo temporal visible, tenía a la discreta
+criada Serafina. Y para el alma pura o ápice del alma para la suprema
+porción de entendimiento y del afecto, porción toda espiritual y divina,
+simple inteligencia o mente, había estado doña Inés sin ministra durante
+largos años, hasta que por último la había hallado o la había creído
+hallar en Juanita la Larga, a quien tan injustamente despreció y odió de
+oídas y al verla por vez primera.
+
+Fue como perla que se descubre en un muladar y que se estima más cuando
+el que la descubre se persuade de que es fina. Fue flor como hallada en
+tierra inculta, fuera de la cerca del huerto que se cultiva, por eso
+mismo sorprende y enamora más, celándola quien la posee por el temor de
+que la huelle y pisotee a su paso algún animal inmundo.
+
+Así se comprende, en mi sentir, el amor y celoso cuidado con que doña
+Inés miraba a Juanita, que era ya para ella lo más ideal de cuanto podía
+concebir en lo humano.
+
+Tal vez doña Inés reconocía con dolor que su propia alma suprema se
+había inficionado e impurificado un tanto por culpa de circunstancias
+exteriores que habían hecho prevalecer y triunfar en varios puntos las
+otras dos almas, inferior y media. Y a fin de que no se le inficionase
+también el alma pura y superior de la amiga y ministra que había
+encontrado y que era su regalo y consuelo, quería doña Inés que Juanita
+fuese monja, o sea, transplantar la flor del campo abierto y sin defensa
+al huerto cerrado y defendido; pero como al propio tiempo se complacía
+y deleitaba con tener a Juanita cerca de sí, vacilaba aún y retardaba el
+día en, que pensaba obligar a Juanita a retirarse al claustro.
+
+En el momento presente de nuestra historia prevalecía en doña Inés el
+empeño de empujar a Juanita hacia el monjío. Preveía para ella peligros
+inminentes y ansiaba salvarla, aun a costa de privarse de su agradable
+presencia y de su dulce trato.
+
+Se comprenderá qué clase de peligros temía la señora de Roldán si
+echamos una ligera ojeada retrospectiva y ponemos al lector en
+antecedentes.
+
+Dios me libre de ser calumniador y de pecar de malicioso. Quizá fuesen
+ponzoñosas hablillas de la malvada lengua del boticario, a lo que
+parece, acérrimo enemigo de Serafina.
+
+Serafina, que era también burlona y maldiciente, murmuraba, y haciendo
+mucha befa había referido por todas partes que la hija menor del
+escribano, de cuya mala salud y ruin catadura se ha dado ya cuenta,
+estaba prendada del boticario y le deseaba como marido, aunque sólo
+fuese para no ser menos que su hermana mayor, doña Nicolasa, la cual iba
+pronto a casarse con Pepito, el hijo del albardonero, famoso doctor en
+leyes. Sólo se aguardaba para celebrar la boda que el diputado sacase al
+novio un empleo de diez o doce mil reales que le habían pedido hacía más
+de un año. Doña Nicolasita estaba más impaciente que nadie; echaba mil
+maldiciones al diputado, decía que no servía de nada y conspiraba para
+que en las próximas elecciones eligiesen a otro que sacase empleos con
+más facilidad y prontitud.
+
+Entre tanto, o de veras o fingiéndolo, había enfermado su hermana menor,
+y el boticario, que con permiso del médico visitaba también y tenía
+bastantes igualas, era quien asistía a la enfermita, y tenía que
+visitarla dos veces al día o por lo menos de diario.
+
+Don Policarpo no se daba por entendido de la verdadera enfermedad y
+distaba mucho de querer aplicarle el conveniente remedio.
+
+La iguala que tenía con el escribano era de las más cuantiosas del
+lugar: cada año cincuenta reales. Esto, no obstante, le parecía muy poco
+para pagar tanta visita, por lo cual, según Serafina, el boticario
+buscaba compensación recetando mucho y obligando al escribano a gastar
+su dinero en potingues de los que él elaboraba en su casa.
+
+Yo me inclino a presumir que, ofendido el boticario por las burlas de
+Serafina sobre el mencionado negocio, divulgó contra ella lo que voy a
+contar como me lo han contado, sin responder de que sea verdad,
+exageración o mentira.
+
+A lo que parece, don Alvaro Roldán, que andaba antes extraviadísimo,
+lejos de su casa, muy a menudo en otras poblaciones entregado a mil
+liviandades y francachelas y gastándose los dineros con doncellitas
+andantes que hospedaba en sus caserías, se había vuelto sedentario,
+casero, morigerado y mucho más económico. El pícaro del boticario
+colgaba a Serafina el milagro de esta conversión, y aun se atrevía a
+sostener que la señora doña Inés hacía la vista gorda y no se percataba
+de tal milagro, cuya comodidad y baratura no podía menos de celebrar en
+el fondo del alma.
+
+Como quiera que fuese, la verdad es que Serafina, que jamás notó que don
+Andrés persiguiese a Juanita, aunque si lo hubiera notado no lo hubiera
+dicho, porque no le convenía decirlo, notó muy bien los atrevimientos de
+don Alvaro y sus persecuciones a Juanita, y enojada y temerosa de una
+usurpación de atribuciones, acudió a doña Inés con el soplo.
+
+Al principio no dio doña Inés grande importancia a la acusación; pero en
+aquellos últimos días la renovó Serafina con tal vehemencia e
+insistencia, que doña Inés se puso sobre ascuas.
+
+Se puso como se pondría apasionada jardinera si viese que un sapo u otro
+bicho feo y viscoso tratara de deshojar o marchitar la planta florida
+que más la deleitase.
+
+Doña Inés estaba furiosa contra el sapo y llena de miedo también de que,
+interviniendo el diablo, que todo lo añasca, pudiese conseguir el sapo
+su detestable propósito. La misma inocencia de Juanita y la libertad y
+el abandono en que vivía, sin el arrimo y el consejo que suele prestar la
+prudencia de una madre, aumentaban el sobresalto de doña Inés. De aquí
+que ahora estuviera impaciente por consumar su sacrificio de separarse
+de la muchacha enviándola a un convento cuanto antes mejor.
+
+
+
+
+XLI
+
+
+De harto mal talante, y a fin de no faltar a la costumbre convertida ya
+en deber, Juanita acudió a casa de doña Inés para las lecturas y
+coloquios que ambas tenían a solas.
+
+Aquella tarde no hubo lectura, a pesar de los nuevos libros devotos que
+doña Inés había recibido.
+
+La agitación de la ilustre señora no le consentía leer ni tratar de
+nada que no estuviese en inmediata relación con el punto o que no fuese
+el punto mismo que la traía tan inquieta y azarada.
+
+Lo que hizo doña Inés fue extremarse con Juanita en demostraciones de
+cariño. Ella misma se calificó de pastora y apellidó a Juanita inocente
+cordera, dándole a entender, casi con lágrimas y con entrecortados
+suspiros, el fundado temor que la afligía de verla entre las uñas y los
+dientes del lobo. Persistiendo en su metáfora pastoril, exclamó:
+
+--Sí, hija mía; mi dolor sería inmenso si por imprevisión y descuido te
+dejase yo caer entre las garras de la infame bestia que anhela devorarte
+y viese el cándido vellón de la cordera teñido en sangre y manchado con
+la impura baba del monstruo. Es menester que yo te defienda y te ponga
+en salvo. Por mí sola no puedo vigilarte. Lo que puedo hacer, y haré, es
+conducirte pronto al redil, donde irás dócil y estarás segura. No
+acierto a encarecer, ni tú acertarás a figurarte cuan inmenso será mi
+sacrificio al separarme de ti, porque eres mi consuelo y mi encanto.
+Pero Dios quiere que nos separemos y tendré que conformarme con su
+voluntad.
+
+Juanita, más sorprendida que asustada, abría mucho los ojos y no sabía
+qué responder ni qué pensar de todo aquello. Seguía silenciosa y sólo
+decía para sí:
+
+«¿Qué monstruo será este que, según doña Inés, trata de devorarme?
+¿Sabrá ella que don Andrés me persigue y me solicita, y le llamará por
+eso monstruo e infame bestia? Como quiera que ello sea, yo no me atrevo
+aún a decirle que no me da la gana de ir al redil y que fuera de él, y
+sin pastora ni nada, ya cuidaré que no me coma el lobo. Lo mejor, por lo
+pronto, es callarme y aguantar sus majaderías. El redil está lejos aún y
+ya tendré ocasión de sublevarme, de arrancar el cayado de manos de la
+pastora y hasta de sacudirle con él sí se obstina en guiarme y en
+disponer de mí a su antojo.»
+
+Con esta bien meditada resolución, Juanita iba, sin embargo, agotándose.
+Bien podríamos asegurar que a Juanita no le quedaba ya paciencia ni para
+veinticuatro horas. Mucho le dolía no sacar al fin la menor ventaja de
+su sufrimiento y de su disimulo durante año y medio, y tener que
+retroceder al estado de guerra y a la situación en que después del
+sermón del padre Anselmo se había colocado. Por esto determinó sufrir
+aún y esperar hasta el siguiente día.
+
+Después de despedirse de doña Inés a las siete de la noche para volver a
+su casa, Juanita se encontró en la antesala con el señor don Alvaro, el
+cual vino hacia ella con suma galantería, y le dijo:
+
+--Ingrata, cruel hechizo de mi vida, ¿por qué eres tan tonta y tan
+terca? Quiéreme y amánsate. No sabes lo que te pierdes con no quererme.
+
+--¿Qué he de perder yo, so peal?--contestó Juanita dándole un bufido,
+porque allí no había la menor razón para que ella refrenase su cólera.
+
+Bajó las escaleras, y antes de salir a la calle se encontró en el zaguán
+con don Andrés, que estaba aguardándola en acecho y que intentó
+retenerla asiendo su cintura.
+
+Con ligereza se escapó Juanita sin que don Andrés la tocara, y se puso
+en la calle de un brinco. Don Andrés la siguió.
+
+--Déjeme en paz vuecencia--dijo ella--; no sea pesado, no sea
+imprudente. Mire que puede salirle mal este juego.
+
+--¡Hola, hola! ¿Te me vienes con amenazas?
+
+--No son amenazas, son advertencias amistosas, señor don Andrés. Yo no
+pretendo asustarle, sino persuadirle de que tiene ya dueño lo que
+vuecencia pretende poseer por un liviano capricho o por antojo de un
+momento.
+
+--No quiero yo--replicó don Andrés con insolencia--privar al dueño de su
+propiedad. Imagínatela como un hermoso jardín. ¿Dejará de ser suyo y
+perderá el jardín su lozanía y sus primores porque un forastero de buen
+gusto y sigiloso entre en él por algunos momentos o de cuando en cuando
+y goce de sus flores, de su verdura y de sus galas?
+
+--Señor don Andrés, el jardín de que aquí se trata no tiene verduras ni
+flores sino para su amo. Para los demás, sin excluir a vuecencia, sólo
+tiene ortigas, aulagas, cardillos y cardos ajonjeros. Conque así no
+suene vuecencia con entrar en él para deleitarse, porque se expone a
+quedar preso y pegado con el ajonje, y a salir respingando, picado por
+las ortigas y todo cubierto de pinchos y de púas.
+
+Mientras hablaba así y mortificaba a don Andrés, Juanita apretaba el
+paso, y cuando estuvo ya cerca de su casa dio una carrerita, llegó a
+ella, abrió a escape con la llave que guardaba en el bolsillo y cerró la
+puerta de golpe.
+
+Tratando de distraer su mal humor, Juanita se puso a coser con
+precipitación, como si tuviese que terminar una tarea.
+
+Rafaela, la vieja criada, entraba y salía con frecuencia en la sala
+baja, donde se hallaba Juanita, y abandonando la cocina dejaba ver que
+tenía mucha gana de enredar conversación con la joven. Le habló varias
+veces, pero distraída Juanita por sus pensamientos, sólo respondía con
+monosílabos, sin dar pábulo a la conversación, y la conversación
+expiraba.
+
+Rafaela se quedó una vez mirando en silencio la costura de la joven, y
+luego dijo:
+
+--¡Ay, niña, qué pena me da de verte tan afanada trabajando siempre! Tu
+madre también trabaja mucho. ¿Y qué ganan ustedes con esto? Muy poco. El
+trabajo de las mujeres está muy mal pagado. Es casi imposible el ahorro.
+Lo comido por lo servido. Vienen las enfermedades y la vejez y traen
+consigo la miseria. Entonces solemos arrepentimos de no haber sabido
+aprovecha la juventud y de haber desperdiciado las buenas ocasiones.
+
+--Veo que estás muy sentenciosa, Rafaela--interpuso Juanita--. ¿Qué
+quieres indicarme con eso?
+
+--Pues quiero indicar que tú vives con mil apuros, te cansas la vista y
+te estropeas las manos trabajando, y dejas que tu madre trabaje también
+como un azacán. Y todo ¿para qué? Para vivir pobremente, comer mal y
+andar por esas calles hecha un guiñapo, cubierta la cabeza con un
+mantoncillo de mala muerte, cuando si tú quisieras podrías ir vestida
+como una reina y ser la envidia de las más encopetadas y ricas señoras
+de este lugar, sin que la propia doña Inés dejara de contarse en el
+número de las envidiosas.
+
+--¿Y cómo he de hacer yo ese milagro?--preguntó Juanita.
+
+--Nada hay más fácil--contestó Rafaela--. Estamos solas y te hablaré sin
+rodeos. Hay un hombre, el más poderoso del lugar, que se pirra por tus
+pedazos. Con tu sandunga le tienes embobado, y con tu desdén le tienes
+frito. Todo depende de ti. Deja de ser arisca, pronuncia una sola
+palabra y tendrás cuanto quieras.
+
+Disimulando su enojo con una sonrisa, dijo entonces la muchacha:
+
+--¿Y qué palabra es esa que he de pronunciar? ¿Qué conjuro es ese que ha
+de poner en mis manos por arte mágico tan pasmosas riquezas? ¿Quién es
+el hechicero que acudirá a mi evocación y que será tan generoso conmigo?
+
+--¿Pues quién ha de ser, niña?--contestó Rafaela al ver o al imaginar
+que se recibían sin enojo sus insinuaciones--, ¿Quién ha de ser sino el
+propio excelentísimo señor don Andrés Rubio?
+
+--¿Y por dónde lo sabes tú? ¿Quién te encomendó que me vinieses con ese
+recado?
+
+--Me lo encomendó..., nada más natural..., el confidente de don Andrés.
+Me lo encomendó Longino.
+
+--Ahora lo comprendo: como Longino es tan bromista ha querido darnos una
+broma, porque supongo que no me tomará por Cristo ni pensará en darme la
+lanzada.
+
+--Ni lanzada ni broma. Longino te mira con el mayor respeto porque eres
+el ídolo de su señor, y pretende con toda seriedad, que recibas a su
+señor en tu santuario.
+
+--Pues mira, Rafaela--contestó Juanita--, di a Longino con toda seriedad
+también, que es un galopín sin vergüenza, y que él y su amo vayan a
+escardar cebollinos.
+
+--No te alteres, hija; no te subas a la parra--dijo Rafaela al ver
+enojada a Juanita--. ¿Qué se pierde ni qué ofensa se te hace en tentar
+el vado?
+
+--Mejor será que tiente usted al diablo, tía bruja. ¡Arre, fuera de
+aquí; móntese usted en el escobón y transponga al aquelarre!
+
+--No es para tanto furor. Yo te lo proponía por tu bien y sin interés
+alguno. De desagradecidos está el infierno lleno.
+
+Rafaela se fue a la cocina refunfuñando.
+
+Juana volvió poco después de casa del cacique.
+
+Juanita siguió guardando silencio, sin decirle nada de lo ocurrido.
+
+Aquella noche estuvo Juanita inquieta y desvelada. Su orgullo, en su
+sentir humillado, le hería el corazón y no le dejaba dormir. ¿Conque no
+podría ella, por sí misma y libre, hacerse respetar? ¿Sería menester
+acudir a don Paco para que la defendiera, comprometiéndose? ¿Tendría
+razón doña Inés en aconsejarle que fuese monja? ¿Eran tan viles sus
+antecedentes que no podría ella ser estimada y acatada sino bajo la
+protección y tutela de un hombre generoso que le tendiese la mano y la
+sacase del fango en que al parecer había vivido?
+
+Estas y otras semejantes reflexiones atormentaban horriblemente a la
+muchacha y espoleaban su soberbia.
+
+Triste y ojerosa se levantó apenas fue de día.
+
+Dos o tres horas estuvo cavilando, rabiando y formando distintos
+proyectos.
+
+Varias veces pensó en ir a ver a don Paco, a quien había prohibido venir
+a verla hasta las diez y media de la noche, y a quien se había
+propuesto no ver antes. Pensó contarle la insolente pretensión de don
+Andrés para que don Paco le tuviese a raya; pero pronto desistió de tan
+cobarde propósito.
+
+Al fin, como Juanita era muy devota, tomó su mantón y se fue a rezar a
+la iglesia, esperando encontrar allí inspiración y consuelo.
+
+Juana se había ido ya de nuevo a casa de don Andrés a continuar sus
+ocupaciones culinarias y sus preparativos de la gran cena.
+
+No ya esta vez en la iglesia de la Soledad, que está en lo alto del
+cerro, sino en la nueva parroquia, antiguo convento de Santo Domingo,
+donde fue tan maltratada por el sermón, Juanita estuvo rezando
+fervorosamente durante mucho tiempo.
+
+Al salir de la iglesia para volver a su casa se encontró con Longino de
+manos a boca. Longino se acercó a ella, la saludó con socarrona finura y
+le dijo en voz baja, casi al oído:
+
+--No sea usted tan dura y tan sin entrañas. No deje morir a quien se
+muere por usted de mal de amores. Déle la cita que humildemente le pide.
+
+Juanita dio un paso atrás, como quien se aparta de objeto que le inspira
+asco, y lanzó a Longino una mirada de soberano desprecio.
+
+Longino no la comprendió.
+
+Después, con todo sosiego y con toda la frescura de quien ha tomado una
+resolución firme y sabe lo que dice y lo que hace, Juanita contestó:
+
+--Diga usted a su amo que le aguardo esta noche en mí casa, a las ocho
+en punto. Rafaela abrirá la puerta. Yo estaré sola en la sala alta.
+
+
+
+
+XLII
+
+
+Don Paco pasó varias veces aquel día por la puerta de la casa de
+Juanita, pero no se atrevió a entrar en ella antes de la hora convenida.
+
+Aunque Juanita le vio no quiso llamarle ni hablarle, tal vez por temor
+de revelar involuntariamente cosas que quería tener calladas.
+
+Hasta las cuatro de la tarde estuvo sin salir de casa, cosiendo con la
+mayor tranquilidad.
+
+Entonces llamó a Rafaela y le dijo:
+
+--Oye, Rafaela: he mudado de opinión. Tus razones me han convencido.
+Esta noche recibiré al señor don Andrés. Ya está avisado, y creo que no
+faltará. Estáte a la mira tú; ábrele, si es posible, antes que llame, y
+dile que suba a la sala alta, donde yo le aguardo. Tú no subirás ni
+acudirás, suceda lo que suceda. Hasta que no vuelva mi madre ha de
+parecer como si no hubiese nadie en esta casa, sino yo y el señor
+Andrés. ¿Me has comprendido?
+
+--Te he comprendido, y haré como lo dices--contestó Rafaela.
+
+En seguida se marchó Juanita a pasar la tarde con doña Inés, según tenía
+por costumbre.
+
+Con gran devoción y serenidad leyó a su madrina no pocas devociones y
+rezos propios de la Semana Santa, en que estaban.
+
+Quiso en seguida doña Inés preparar y adoctrinar a Juanita para el
+monjío, y echando mano a las obras del padre maestro Juan de Avila, a
+que ella era muy aficionada, le leyó, con comentarios y anotaciones de
+su cosecha, párrafos y aun capítulos enteros del muy edificante tratado
+que el mencionado padre escribió para una monja, explanando profusamente
+aquellas palabras del santo rey David, que dicen: «Oye, hija, e inclina
+tu oreja y olvida tu pueblo y la casa de tu madre--aquí ponía doña Inés
+madre en vez de padre, para que viniese mejor a cuento--, y codiciará el
+rey tu hermosura.» Claro está que este rey era Cristo con quien quería
+doña Inés que Juanita se desposase.
+
+En extremo alabó y ponderó doña Inés los elevados pensamientos de
+Juanita; pero añadió que, a pesar de esos pensamientos elevados, podían
+brotar en su alma imaginaciones feas, de cuyas importunidades y peligros
+debía defenderse.
+
+El engreimiento y la soberbia son muy malos, enojan mucho al Cielo y tal
+vez hacen que el Cielo, para castigarnos, para humillarnos o para
+probarnos mejor, permita que los enemigos del alma le den feroces
+ataques en la parte baja, mientras que su porción elevadísima se cree
+punto menos que glorificada y en íntimos coloquios y en unión estrecha
+con lo divino. Así Moisés, para ejemplo de esto, se hallaba en la cumbre
+del Sinaí conversando con el Altísimo, y la plebe, entre tanto, se le
+alborotó allá abajo, y se puso a adorar los ídolos y se entregó a
+liviandades y torpezas. En vista de lo cual doña Inés aconsejó a Juanita
+que desconfiase de sus bríos y que no se juzgase muy aprovechada y
+segura de su poder sobre la plebe sediciosa ni muy adelantada en el
+camino de la perfección, pues aunque siguiese el camino, bien podían
+estar emboscados cerca de él y salirle al encuentro ladrones, que
+intentasen robarle la joya de la castidad. Para la custodia de esta
+joya, tanto más que la fortaleza, importan la modestia y el constante
+cuidado.
+
+Conviene no desechar el temor de perderla, y conviene huir del peligro,
+porque quien ama el peligro en él perece.
+
+Como doña Inés era muy elocuente, y los puntos susodichos se prestan a
+variadas amplificaciones, el discurso de doña Inés, interrumpido a
+trechos por Juanita, más que para acortarlo para avivarlo, duró hasta
+después de las siete, que era lo que Juanita deseaba.
+
+Cercana ya la hora en que había citado a don Andrés, Juanita consideró
+indispensable hacer a su amiga gravísimas revelaciones.
+
+--He oído con la debida atención--dijo la muchacha--todo lo que acabas
+de decirme, y te confieso que estoy atribulada y amedrentada.
+
+--¿Y cuál es la causa, hija mía, de tu tribulación y de tu susto?
+
+--Pues..., fuera vergüenza...; a ti, que eres mi guía, debo confesarlo
+todo. Tus consejos y advertencias de hoy vienen ya tarde. El
+engreimiento y la soberbia se han apoderado de mí y me han hecho pecar
+acaso mortalmente.
+
+--¿Y cómo es eso?--interrumpió doña Inés, sorprendida y sobresaltada.
+
+--Te diré la verdad--contestó Juanita--. Yo no he querido huir del
+peligro, sino buscarlo y arrostrarlo para triunfar de él. No he querido
+siquiera considerarlo peligro y lo he despreciado. Es más la necia y
+constante amenaza me ha hecho perder la paciencia, y yo misma, para
+acabar de una vez, he emplazado, citado y llamado a singular combate al
+enemigo, que me tiene ya frita y harta de oír sus bravatas y
+provocaciones.
+
+--No te entiendo, explícate bien. ¿De qué bravatas hablas? ¿Quién es el
+enemigo que te provoca?
+
+--Es el enemigo un caballero principal, tan audaz como rico, el cual
+entiende que no debe haber obstáculo que se le oponga ni voluntad que se
+resista.
+
+Muy poética y elevada idea daban las palabras de la muchacha del
+caballero su enemigo; pero doña Inés supuso que la elevación y la poesía
+eran obra de la imaginación de la muchacha, y despojando el concepto de
+las mencionadas cualidades, pensó reconocer en él, sin la menor duda, a
+su marido, don Alvaro, de cuyas pretensiones estaba ya informada por
+Serafina y de cuyos atrevimientos andaba recelosa. Por algo a modo de
+pudor no excitó a Juanita a que pronunciase el nombre del atrevido. Ella
+creía saberlo sin que Juanita lo pronunciara.
+
+Inquieta doña Inés, procuró investigar lo que más le importaba y dijo:
+
+--Pero ¿qué cita es esa a que aludes? ¿A qué duelo, a qué singular
+combate te preparas?
+
+--Haré un esfuerzo--replicó la muchacha--; todo, todo lo sabrás, aunque
+me condenes por audaz o me tengas por loca. El hombre de que te he
+hablado me asedia, me acosa y viene a mí en la calle, en la iglesia y en
+tu misma casa y me hace las más insolentes proposiciones. Espera
+deslumbrarme y seducirme y que le rinda mi albedrío. La fatuidad con que
+él presume y se jacta de lograr todo esto, me ha humillado, me ha vejado
+y me ha ofendido. Quiero vengarme y me vengaré. Quiero desengañar a ese
+hombre y le desengañaré con el más duro desengaño. Por sí mismo y por
+medio de viles terceros se obstina en que yo le reciba a solas en mi
+casa, y me pide una cita. Cansada yo de negársela, sin conseguir que
+desista, que me respete, que forme de mí la opinión que debe y que me
+trate como se trata a una mujer honrada, he accedido a la cita para que
+venga y vea y sepa quién soy, y para tratarle como merece.
+
+--¡Animas benditas!--exclamó doña Inés, poniéndose las manos en la
+cabeza--. Tú no sabes lo que has hecho. Eso es aventuradísimo. Aunque
+sepas resistir, aunque no caigas en la tentación ni peques, ¿no ves que
+te expones a echar tu reputación por los suelos y a que ese malvado
+seductor te venza, y si no te vence se vengue de ti deshonrándote y
+suponiendo que logró lo que deseaba? ¿No adviertes cuan indecoroso es
+para una doncella conceder esas citas, aun cuando sea con el fin de
+quedar en ellas triunfante? ¿Qué horrores no estará él pensando de ti
+desde el momento en que le concediste la cita? Es indispensable que le
+envíes a decir que te arrepientes y que la cita ya no tendrá lugar.
+
+Juanita conoció que el momento era llegado en que tenía que echar a
+rodar su humildad y obediencia, declarándose independiente de su maestra
+y amiga y manifestando lo enérgico e indómito de su voluntad, que a nada
+ni a nadie se doblegaba.
+
+Puesta en pie y yendo hacia doña Inés, le dijo:
+
+--Tú no me conoces todavía. Yo no me arrepiento ni cejo. Bueno fuera que
+creyese el tal señor que yo había tenido un momento de debilidad y que
+luego me había arrepentido. ¿No adviertes que de ese modo me confesaba
+yo culpada, si no del delito, del conato? No; yo no soy débil. Tú te has
+empeñado en creerme cordera, y soy leona. Por el extraño afecto que me
+has cobrado me requiebras y crees linsojearme comparándome a la Sulamita
+y llamándome suave y graciosa como Jerusalén. Ya verás tú que también
+soy terrible como un escuadrón de Caballería que carga a galope sobre el
+enemigo.
+
+Juanita, cerca de doña Inés, la fascinaba mirándola con ojos felinos,
+cuya luz roja parecía mezcla de fuego y de sangre.
+
+Luego prosiguió:
+
+--¿Y qué decoro es ese al que me recomiendas que no falte? ¿Quién
+reconoce ese decoro en la mal nacida como yo, en la hija de una mujer
+que lava mondongos y hace morcillas para ganar su sustento? Todos me
+menosprecian, me tratan mal y piensan peor de mí. Hasta ahora lo he
+sufrido; pero ya se me agotó el sufrimiento. He de ser atroz si es
+necesario. En los mismos libros que tú me has hecho leer no se ensalza
+sólo la servil mansedumbre de Rut, sino más, si cabe, la ferocidad de
+Judit, que degüella al capitán de los asirios, y la espantosa hazaña de
+Jahel, que atraviesa con martillo y clavo las sienes de Sisara.
+
+Notando Juanita que doña Inés se asustaba un poco al verla y al oírla
+tan bárbaramente bíblica, prosiguió sonriendo:
+
+--Pero no te apures ni te sobrecojas. No será menester tocar en tales
+extremos; no llegará la sangre al río. Aunque será severa la lección que
+yo dé, no pasará a ser tragedia, y quedará en sainete.
+
+--Pero ¿qué piensas hacer, hija mía? ¿Qué frenesí es el tuyo?--preguntó
+doña Inés, muy conmovida y cariñosa.
+
+--Ya lo verás, si quieres--contestó Juanita--. Todo lo tengo pensado;
+mas no has de saberlo como no lo veas.
+
+--¿Y cómo? ¿Y dónde?
+
+--Ven conmigo a mi casa. Sólo faltan algunos minutos para que llegue la
+hora de la cita. Con tu presencia me infundirás valor.
+
+--Eso ya es otra cosa--respondió doña Inés.
+
+Doña Inés pensó, sin duda, en el rato de gusto que iba a tener
+contribuyendo a chasquear a don Alvaro, que acudiría muy ufano a la cita
+y se encontraría en ella a su austera consorte.
+
+En efecto, si el lance pasaba así, más que tragedia sería sainete.
+
+Doña Inés perdió el miedo y sintió la irresistible tentación de ver el
+sainete y aun de hacer en él uno de los principales papeles.
+
+--Está bien, Juanita--dijo--. Iré en tu compañía y te prestaré mi
+auxilio. Muy fina prueba de mi amistad te daré con esto, porque yo
+también puedo comprometerme.
+
+--Entendámonos--repuso Juanita--. Yo no quiero tu auxilio. ¿Qué mérito
+tendría entonces mi victoria? Tú no te comprometerás, porque te quedarás
+escondida y nadie sabrá que has estado en mi casa. Y tampoco te
+expondrás a ningún percance, porque verás los toros desde el andamio.
+
+--Sí..., pero explícate...; no me hagas ir a ciegas...; explícate....
+
+--Se va a pasar la hora. Urge ir a mi casa. No hay tiempo para darte
+explicaciones, ni tú las necesitas. Ea, despáchate. Toma un mantón,
+échalo bien a la cara para que no te la vean. La gente anda embelesada
+con la procesión, que probablemente termina en este momento, y no
+reparará ni en ti ni en mí.
+
+Y hablando de esta suerte, la misma Juanita buscó un mantón, se lo puso
+a doña Inés en la cabeza y, llevándola por delante de sí, la empujó y la
+hizo andar.
+
+Dominada doña Inés por aquella imperiosa criatura, se dejó llevar por
+ella.
+
+Ambas llegaron a casa de Juanita. Esta, para que Rafaela no viese que
+entraba en su casa acompañada de otra persona, abrió la puerta con la
+llave que tenía en el bolsillo.
+
+Las dos mujeres, calladas y de puntillas, subieron a la sala alta.
+
+Faltaban ya pocos minutos para dar las ocho.
+
+La alcoba en que dormía Juanita no tenía más luz que la que entraba por
+un ventanillo redondo, abierto sobre la puerta de la alcoba que daba
+salida a la sala. En esta, y no en la alcoba, donde no había espacio
+bastante, se lavaba, se peinaba y se vestía Juanita todas las mañanas.
+En la alcoba apenas había más muebles que la cama, una mesita de noche,
+un armario para vestidos y tres sillas.
+
+Juanita llevó a doña Inés a la alcoba.
+
+--Tú, subida en una silla, verás por ese ventanuco todo lo que pase.
+Acaso no tengas poco de qué admirarte y de qué reírte.
+
+Dicho esto, salió Juanita de la alcoba y dejó en ella a doña Inés como
+presa, cerrando de súbito la puerta y echando por fuera la llave.
+
+--¿Qué haces?--exclamó doña Inés--. ¿Qué necedad es la tuya? ¿Por qué me
+encierras?
+
+Juanita contestó riendo:
+
+--Te encierro para estar segura de tu neutralidad. No te quiero por
+aliada, sino por testigo. Cállate y mira.
+
+Doña Inés, bastante enojada, replicó todavía:
+
+--Abreme. ¿Tendré que arrepentirme de haberme fiado de ti? ¿Qué burlas
+son estas?
+
+--Perdóname, perdóname--dijo Juanita con voz suplicante y dulce--. Tú
+eres mí madrina, mi protectora y yo no quiero ni debo burlarme de ti. No
+dudes que conviene lo que hago. Cállate, por Dios. Ten paciencia. Mira y
+observa sin hablar. Cállate. Oigo ruido. Nuestro hombre ha entrado en
+casa. Ya sube por la escalera. ¡Chitón! Si él sospecha que hay alguien
+aquí, darás un escándalo y harás una tontería.
+
+Doña Inés se resignó y se calló.
+
+Pocos segundos después entró don Andrés Rubio en la sala.
+
+
+
+
+XLIII
+
+
+Juanita no se arrepentía nunca de lo que había hecho, después de haberlo
+reflexionado bien o mal; pero si su voluntad era firme y hasta terca, su
+entendimiento vacilaba y cambiaba a menudo, porque, sucesivamente cuando
+no al mismo tiempo, veía el pro y el contra de todas las cosas.
+
+Al hallarse en presencia de don Andrés le asaltaron dudas y sintió algo
+como remordimiento.
+
+«¿Hasta qué punto--pensó--me puedo permitir la burla que quiero hacer a
+este hombre, y hasta qué punto se la tiene merecida? ¿He sido
+suficientemente acosada para llegar a este extremo?»
+
+Como si ella misma se contestase, y sin dar tiempo a que don Andrés
+dijese palabra, Juanita habló de esta suerte:--Perdone vuecencia, señor
+don Andrés, si le he atraído a mi casa con algo que puede calificarse de
+engaño. Me pidió vuecencia una cita amorosa, y yo se la he concedido....
+
+--Pues entonces--dijo don Andrés--no es mi perdón, sino infinitas
+gracias lo que tengo que darte.
+
+--Así sería--dijo la muchacha--si yo, desmintiendo la lealtad de mi
+carácter, no hubiese en esta ocasión engañado a vuecencia.
+
+Don Andrés era un hombre de mucha calma y de bastante mundo. Presumió
+que la muchacha quería hacerse valer, ir cediendo poco a poco y no
+declararse, desde luego, vencida. Tomó, pues, una silla y se sentó con
+mucho reposo, apercibiéndose a oír lo que la muchacha dijese y hasta a
+contestarle discutiendo tranquilamente con ella. Aunque la discusión y
+el coloquio durasen media hora, serían el andante de un dúo y harían más
+vivo y más grato el _allegro_ que vendría después.
+
+Echados estos cálculos y ajustando a ellos su conducta, don Andrés dijo:
+
+--Veo con sorpresa que he venido a hacer aquí el extraño papel de tu
+confesor. Te me confiesas desleal y engañosa. ¿Qué quieres? Feos pecados
+son esos; pero la pecadora es tan bonita, que yo la perdonaré y la
+absolveré si se arrepiente.
+
+--De nada tengo que arrepentirme. Lo que he hecho lo he hecho porque no
+podía por menos. Vuecencia me perseguía, me comprometía, me exponía y se
+exponía a sí mismo a tener un lance con mi novio. He sido leal y no he
+ocultado a vuecencia que tengo novio y que le quiero y que por nada y
+por nadie del mundo le faltaré nunca. Vuecencia ha sabido por mi boca
+que ese novio mío es su amigo de toda la vida. Si él debe a vuecencia
+muchos favores, también vuecencia se los debe. Y si esto no le arredra,
+y si no desiste de perseguirme y solicitarme, ¿quién es aquí el desleal
+y engañoso, vuecencia o yo?
+
+--No hay de mi parte--contestó don Andrés--ni deslealtad ni engaño. El
+lazo reciente que a don Paco te une bien puede desatarse con la misma
+prontitud con que se ha atado. Ni a él ni a ti os conviene. A él y a ti
+os sirvo y os valgo interviniendo para que el lazo se rompa. Quizá le
+dolería a él por lo pronto, pero más tarde me lo agradecería. Más tarde
+sentiría la satisfacción de verse libre de un absurdo compromiso.
+
+--El compromiso--exclamó Juanita enojada--no es absurdo ni repentino.
+Hace ya cerca de dos años que él me ama de amor, que me respeta cuando
+todos me desdeñaban, que me trata como a una señora y como a una santa
+cuando todos me juzgaban una perdida, que no ha sentido vergüenza ni ha
+vacilado en ofrecerme su mano y en darme su nombre, que aun viéndose
+desdeñado por mí ha seguido amándome y que me ha celado, y creyéndome
+pocos días ha prendada de otro hombre o harto liviana para concederle
+favores, ha faltado poco para que se muera de pena. ¿Qué hay, pues, de
+absurdo ni de repentino en este compromiso? Yo le quiero, y sería la más
+ingrata de las mujeres si no le quisiese. Yo le amo desde hace tiempo,
+aunque hasta ayer no se lo he declarado y no le he dicho que soy suya.
+Suya soy ahora y lo seré siempre, y sería yo muy vil si sólo con el
+pensamiento y si sólo por un leve instante quebrantase la fe que le
+tengo prometida.
+
+--Todo esto estará muy bien. No vengo aquí a discutirlo contigo. Ni para
+que tú me lo digas ni para que yo lo discuta te he pedido yo y tú me has
+concedido la cita. Yo no soy un personaje ridículo y tú no tienes
+derecho para querer hacerme objeto de una necia burla.
+
+--Yo estaba exasperada, señor don Andrés, y si alguna falta hubo en mí,
+harta disculpa tiene. Por mi humilde cuna, por mi baja condición social,
+todos me despreciaban, incluso vuecencia. Confieso que he querido
+vengarme de este desprecio, y aun convertirlo en acto de aprecio,
+haciendo sentir a vuecencia que valgo más de lo que imagina.
+
+--Ahí está tu equivocación, Juanita--dijo don Andrés--. Yo no he creído
+que te menospreciaba y que te humillaba al requebrarte. Sobre poco más o
+menos, tan plebeyo soy yo como tú y tan humilde es mi cuna como la tuya.
+Si tu madre se emplea en adobar cerdos, mi padre, antes de hacerse rico
+como arriero y como labrador, guardó los cerdos en sus primeros años,
+porque fue porquerizo. Conque ya ves que nada nos debemos. Ya ves que es
+una tontería imaginar que yo te he solicitado por la bajeza de tu
+extracción. Lo mismo te hubiera solicitado y te hubiera perseguido,
+porque me enamoras, aunque fueses una reina extraviada por estos
+andurriales o la princesa heredera del mayor imperio del mundo. Además,
+tú eres libre y yo también lo soy. ¿A qué juramentos, a qué deberes
+hubiéramos faltado queriéndonos? ¿Me habías tú dado seriamente parte de
+tu compromiso con don Paco? ¿No podría yo suponer que era una coquetería
+sin formalidad ni consecuencia? Desengáñate: tú has querido mofarte de
+mí sin motivo alguno; tú has querido vengar en mí agravios, imaginados o
+reales, que otros y no yo te han hecho. A decir verdad, tú debiste
+enamorar al padre Anselmo y atraerle a esta cita, si es que la cita
+sigue siendo de burla. El y no yo fue quien reprobó que te vistieses de
+seda. Lo que es yo, aprobé y aplaudí el verte tan bien vestida. Y por
+mi gusto cada día estrenarías tú trajes mejores y más lujosos.
+
+Juanita se aturdió un poco con esta no esperada salida del señor don
+Andrés.
+
+Casi receló que él tenía razón y que ella se había conducido irreflexiva
+y arrebatadamente.
+
+Al fin habló así:
+
+--Yo no voy a sostener ahora que he procedido contra vuecencia con
+motivo bastante. Lo que digo es que estaba, y aún estoy, fuera de mí.
+Nada me importaría que me considerasen con la obligación de no vestirme
+ni de seda, ni de lana, ni de algodón siquiera, sino de esparto. Lo que
+me importa es que me respeten. ¿Qué segundo pecado original es el mío,
+que no hay bautismo que lave? ¿Qué mancha indeleble ha caído sobre mí
+que no hay nada que limpie? ¿Qué vicio innato hay en mi sangre del que
+yo no puedo purificarla? ¿Por qué se supone tal mi flaqueza que necesite
+yo refugiarme en un convento para resistir las seducciones y los
+peligros del mundo? Crea vuecencia, señor don Andrés, que, aunque yo
+tuviera vocación de monja, la perdería si imaginase que era para huir de
+peligros que desprecio y que me siento capaz de arrostrar con el mayor
+denuedo.
+
+Don Andrés se sonrió, halló graciosa y algo disparatada a Juanita al
+oírla quejarse y lamentarse de aquel modo, y le dijo con dulzura:
+
+--Pero, hija mía, con todo eso que dices sólo me pruebas que estás
+quejosa de doña Inés. Quéjate enhorabuena y no me hagas a mí
+responsable. Ni yo quiero que te metas monja, sino todo lo contrario, ni
+por más que miro alrededor de ti descubro los peligros que te cercan. Yo
+no deseo que te vengues de doña Inés ni de nadie; pero, en todo caso, de
+ella y no de mí tendrás razón para vengarte. Y perdona, además, que sea
+franco contigo y que te acuse de un pecado constante y aun prolijo en
+ti: tu hipocresía tenaz. Ha tiempo que debiste tener el valor de no
+fingirte mística y devota, si no lo eras, y de decírselo a doña Inés y
+no seguir engañándola. En tu franqueza pudo haber peligro, aunque tú lo
+exagerabas; pero ya que te jactas de valiente, debiste hacer cara a ese
+peligro sin apartarlo de ti por medio de una falsía.
+
+Juanita se mordió los labios, se compungió un poco y empezó a sospechar
+que, en vez de dar una lección, era ella quien iba a recibirla. Pronto,
+no obstante, se repuso. La misma dureza de la acusación le hizo ver más
+clara su injusticia.
+
+Juanita no había tomado asiento como don Andrés. En pie se agitaba,
+hablaba e iba de un lado a otro.
+
+Parándose y encarándose con don Andrés, le dijo:
+
+--¡Cuán injustamente me acusa vuecencia de hipócrita y de falsa! ¿Qué
+había de hacer yo? La aprobación y el aplauso que vuecencia dice que me
+daba eran tan ocultos como inútiles; eran la carabina de Ambrosio. La
+reprobación general cayó sobre mí y sobre mi madre, y vuecencia no
+protestó ni volvió por nosotras. Se supuso que yo era una perdida. Huyó
+la gente de mí para evitar el contagio, como si yo tuviera la peste.
+Hasta ese desventurado de Antoñuelo me insultó y me abandonó. Sólo don
+Paco fue constante en amarme y en respetarme. Pero, repito, ¿qué había
+yo de hacer? Si yo apreciaba todo el valer de don Paco, aún no le amaba
+de amor. ¿Podía yo abusar entonces de su caballerosidad y tomarle por
+marido y por escudo, arrastrándole conmigo al basurero en que todos los
+del lugar me habían echado? Si yo fuese en realidad una perdida o
+tuviese inclinación a serlo, ¿me cree vuecencia tan estúpida que ignore
+lo que valdría y lo que alcanzaría si a tal oficio me dedicase? Al verme
+en aquel humillante aislamiento por haber querido lucir entre patanes la
+gallardía de mi persona, en vez de quedarme aquí y de ser hipócrita y
+falsa, como vuecencia dice, me hubiera ido a Madrid, a Barcelona, quién
+sabe si a París, donde se entiende lo que es hermoso y elegante y se
+paga bien cuando se pone a la venta, y hace tiempo que viviría yo en un
+palacio y andaría en coche y gastaría en una semana más de lo que vale
+todo el caudal de vuecencia bien dividido. Pues ¿qué ventaja he sacado
+yo de la hipocresía de que vuecencia me acusa? Vivir con más apuros y
+con más miseria que antes, emplear mí tiempo en oír discursos de doña
+Inés y en leer con ella libros devotos y no haber logrado hasta ahora
+con todo ello sino la amistad de doña Inés, que yo apreciaría infinito
+si ella me la diese incondicionalmente y sin sujetarme a sus tiránicos
+caprichos. También he logrado con mi hipocresía llamar hacia mí la
+tardía atención de vuecencia, que ahora, y no antes, me aprueba y me
+aplaude, pero de un modo según el cual no quiero yo ser aprobada ni
+aplaudida.
+
+--Juanita--dijo don Andrés--, yo no he venido aquí a disputar contigo.
+Tendrás razón en estar quejosa de todo el género humano, pero de mí
+debes estar menos quejosa que de nadie.
+
+Mi pecado, si lo hubo, fue de tardanza. No volví por ti a tiempo; ahora
+estoy dispuesto a enmendarme; pero quiéreme. ¿No gustas tú de que te
+respeten? Pues yo también gusto de ser respetado. No debo sufrir que de
+mí hagas tu juguete.
+
+--Yo soy una chica de tan buen humor, que, por fortuna, huyo de lo
+trágico y todo lo tomo a risa. Y más vale así, porque mis compatricios
+me han desesperado tanto, que si yo lo hubiese tomado más por lo serio,
+hubiera sido cosa de armarme de una caja de fósforos y de una lata de
+petróleo y de pegar fuego al lugar. Conque así, mejor es que yo tome a
+vuecencia por juguete que no me le pegue fuego.
+
+--Prefiero el fuego a la burla que ahora quieres hacer de mí.
+
+--Cuánto yerra al decir eso el señor don Andrés--dijo Juanita casi
+cariñosamente--. ¿Por qué ha de tenerse por burlado un hombre de noble
+corazón, si en vez de lograr los fáciles favores y de gozar de las
+compradas caricias de una mujer sin vergüenza, se halla con una mujer
+digna y honrada que anhela merecer y obtener su estimación, que le
+brinda con su más fervorosa amistad y que le tiende confiadamente las
+manos?
+
+Al hablar así con verdadera efusión, Juanita tendió, en efecto, las
+manos a don Andrés. Don Andrés las tomó entre las suyas.
+
+Juanita apareció entonces tan confiada y tan hermosa a los ojos del
+cacique, que este le dijo:
+
+--¿Por qué tu amistad solamente? ¿Por qué no tu amor? Ambos somos
+libres. Amándonos no tendremos que engañar a nadie. No tendremos que
+disimular ni que ocultar nuestro amor como un delito, como un robo.
+
+--Eso no puede ser; yo no amo a vuecencia de amor--contestó Juanita--.
+Yo amo de amor a otro hombre--y desprendió sus manos de las de don
+Andrés, que aún las retenía.
+
+Durante todo este coloquio, doña Inés miraba por la claraboya, y a
+menudo sentía la comenzón de tomar parte en él, hablando desde allí;
+pero el temor de lo ridículo enfrenaba su lengua.
+
+
+
+
+XLIV
+
+
+Don Andrés perdió entonces su circunspección y su calma. No pudo
+contenerse más.
+
+--Ámame--dijo.
+
+Y se abalanzó a Juanita y la ciñó con fuerza entre sus brazos.
+
+Juanita recordó en aquel trance toda su antigua destreza en la lucha,
+cuando se peleaba con los muchachos a brazo partido y los tumbaba en
+medio del arroyo. Ella también se abrazó a don Andrés, le puso la barba
+en el pecho, le empujó al mismo tiempo en sus espaldas con las manos de
+ella y le echó una zancadilla tan hábil, que le derribó al suelo.
+
+Con maravillosa rapidez apartó Juanita sus manos y su cuerpo del cuerpo
+del enemigo, derribado, y quedó erguida sobre él, con la rodilla derecha
+en tierra y con la rodilla izquierda sobre el estómago y el pecho de don
+Andrés, donde pesaba y oprimía como pujante prensa de hierro.
+
+Con la mano izquierda había Juanita agarrado a don Andrés por el
+pescuezo para que no levantase la cabeza, y con la mano derecha tenía
+asido su siniestro brazo.
+
+Juanita estaba así tan guapa, que se parecía, aunque sin alas, al propio
+arcángel San Miguel dando una soba al diablo.
+
+Don Andrés la contemplaba con tal embeleso, que apenas sentía enojo de
+verse vencido. Y como era hombre muy versado en fábulas y en narraciones
+verídicas, trajo a su pensamiento, para que quedasen eclipsadas por
+Juanita, a Pentesilea, a Clorinda y a Bradamante y a otras mujeres
+heroicas que han florecido en el mundo, desde el Ebro, glorioso por las
+zaragozanas, hasta el claro Termodonte, en cuyas fértiles orillas
+reinaron las amazonas.
+
+Por acaso se tocó don Andrés con la diestra, que tenía libre, en el
+bolsillo del chaquetón y notó con amargura los medios inútiles que en él
+traía: de conquista, de ofensa y de defensa. Traía allí un cartucho con
+veinticinco onzas peluconas de Fernando VI y de Carlos III, dignas hoy
+por su rareza de figurar en el más rico gabinete de numismática. Y traía
+asimismo el revólver de seis tiros, bien preparado y cargado; pero como
+hubiera sido felonía villana emplearlo contra una mujer, lo dejó allí
+reposar tranquilo para mejor ocasión.
+
+Entre tanto, y todo esto fue en menos tiempo que el que yo empleo en
+decirlo, la mencionada mano libre se hizo atrevida; pero contra todo
+atrevimiento son valladar y estorbo los bríos del alma, y estos valieron
+bien a la gallarda vencedora.
+
+Al sentir el insolente contacto, el rubor tino sus mejillas; brillaron
+como ascuas sus ojos, la ira trocó en espantosa su linda cara.
+
+Aterrorizaba doña Inés, sacó la cabeza fuera del ventanuco y empezó a
+gritar; pero nadie podía oírla, y menos aún don Andrés, que no estaba
+para oír ni ver cosa alguna.
+
+Juanita le apretaba el cuello con ambas manos, haciéndole sacar tres
+pulgadas de lengua fuera de la boca, como perro jadeante.
+
+Harto le pesaba tener que matarle. No había previsto Juanita que pudiese
+llegar a aquel extremo; pero, puesta en él, estaba resuelta a todo por
+más que le pesase.
+
+Apeando a don Andrés el ya inoportuno tratamiento de vuecencia, le dijo:
+
+--¡Ríndete, o mueres!
+
+Nada contestó don Andrés, porque no podía contestar. Lo que hizo fue
+retirar la diestra atrevida.
+
+Aflojó entonces Juanita el dogal que tenía echado al cuello del cacique,
+y le dijo:
+
+--¿Te rindes a discreción? ¿Te declaras vencido?
+
+--Me declaro vencido; haz de mí lo que quieras.
+
+--¿Aprobarás y aplaudirás ahora que yo me case con don Paco, y serás en
+la boda su padrino?
+
+--Aprobaré, aplaudiré y seré padrino en la boda.
+
+--¿Serás, además, constante y bondadoso amigo mío, sin guardarme rencor
+y pagándome como debes la amistad pura que yo te profeso y la estimación
+con que te miro?
+
+--Seré tu mejor amigo, como lo mereces.
+
+Juanita, entonces, se levantó de un brinco, dejando libre a don Andrés,
+que se levantó también, algo maltrecho, mohíno y humillado por la
+derrota.
+
+Trocada así en piedad la cólera, Juanita hizo esfuerzos de imaginación,
+y entre cándida y maliciosa inventó desatinos para disimular o explicar
+su triunfo.
+
+--No te aflijas--dijo--. Lo que te pasa le hubiera pasado a un jayán: al
+propio Goliat. No soy yo quien te ha vencido, sino el demonio que
+ahogaba a los impuros novios o amantes de la que fue luego mujer de
+Tobías, a fin de guardarla entera para él. Sin duda, don Paco, que es
+muy devoto de San Rafael, Patrono de Córdoba, halló al tal demonio en el
+desierto en que ha estado, y con el auxilio del arcángel le desató y le
+envió a esta casa para que me defendiese. Por él estuviste poco ha, y
+volverías a estar si de nuevo te desmandaras, muy a punto de morir
+ahorcado como un zorzal entre mis dedos, convertidos en percha. Pero no
+pienses más en eso. ¡Qué lástima si hubiera dado yo, sin querer, un día
+de luto a la ya entonces mal llamada Villalegre! Ahora no debemos pensar
+sino en el gran placer que hay en renovar amistades después de una brava
+batalla. Aquí no ha habido ni vencido ni vencedor. Digamos ambos a la
+vez, tú a mí y yo a ti:
+
+
+ Valiente eres, capitán,
+ y cortés como valiente;
+ con tu espada y con tu trato
+ me has cautivado dos veces.
+
+
+Tú eres mi cautivo y yo quiero ser tu cautiva; es decir, más amiga tuya
+que antes.
+
+Y diciendo así, tendió de nuevo ambas manos a don Andrés, más
+cariñosamente y con mayor confianza que la vez primera. Luego añadió:
+
+--Ahora vete con Dios y vuelve por aquí dentro de poco, a las diez y
+media, para que, en presencia de mi madre y de varios amigos, se
+celebren con don Paco mis esponsales.
+
+--Volveré como deseas. Antes de irme te dejaré aquí, para rescate de mi
+pariente Antoñuelo, a quien tanto o más que tú tengo obligación de
+proteger, los ocho mil reales que hay que dar al tendero murciano.
+
+--Ya está arreglado eso. No necesito los ocho mil reales.
+
+--Pues aunque no los necesites, quédate con ellos, y tú y don Pablo
+contad con otros ocho mil más, que os daré como regalo de boda.
+
+Dicho esto se fue don Andrés a la calle, no sin besar galantemente, al
+despedirse, la linda mano que había estado a punto de estrangularle.
+
+Apenas salió don Andrés, Juanita abrió la puerta de su alcoba, donde,
+como en chiquero, había estado doña Inés encerrada. Salió esta de allí
+algo atontada y muda de espanto. Salió igualmente muy mansa y muy
+benigna, y aunque perdidas sus ilusiones respecto al misticismo de
+Juanita, casi tan prendada ahora de su patente bizarría como antes de su
+misticismo, ya convertido en humo.
+
+De todos modos, doña Inés siguió admirando la virtud de Juanita, y aun
+formó desde allí en adelante sobre su casta entereza un concepto muy
+superior al que tenemos de las antiguas heroínas que nos ponen por
+modelo las historias sagradas y profanas.
+
+Doña Inés, discurriendo sobre esto, pensó que al fin y al cabo Susana
+sólo tuvo que defenderse de dos viejos petates y no de un hombre guapo,
+rico y joven aún, como el cacique. Lucrecia, a lo que doña Inés
+entendía, sucumbió, aunque se mató después. Y en cuanto a Timoclea, tan
+ensalzada por Plutarco, y a la que el macedón Alejandro concedió su
+admiración, todavía doña Inés tenía más que criticar, porque Timoclea,
+durante el saco de Tebas, no acertó a defenderse del capitán de los
+tracios, y sólo después le mató arrojándole a un pozo, porque aquel
+bárbaro le pidió dinero; de suerte que, si se lo hubiera dado, en vez de
+pedírselo, él hubiera quedado vivo y la anterior violencia impune.
+
+Razón tenía, pues, doña Inés en seguir admirando a Juanita; en decirle,
+como le dijo, que se alegraría de tenerla por madre política; en
+desistir con gusto de que Juanita se hiciese monja para que no eclipsase
+a la Monja Alférez y fuese la Monja Generala, y en ofrecerle para el
+regalo de su boda la cantidad que pensaba dar para la dote de su monjío.
+
+Llamada por Juanita, acudió Rafaela, que se quedó estupefacta y
+boquiabierta al ver allí a doña Inés, a quien acompañó a su casa. Doña
+Inés prometió volver con don Alvaro a las diez y media.
+
+
+
+
+XLV
+
+
+Cuando Juanita se quedó sola se lavó la cara y las manos, se alisó el
+pelo y sacó del armario el famoso vestido de seda regalo de don Paco.
+
+Ella había tenido cuidado de refrescarlo y de modificarlo, dejándola a
+la moda del día. Con tela que tenía de sobra el corte, y que ella había
+guardado, se había hecho un nuevo corpiño de medio escote, a propósito
+para recepciones y tertulias. Se puso este vestido, se miró al espejo y
+quedó muy satisfecha encontrándose bien.
+
+Al volver Rafaela y al ver a Juanita vestida de gala, tuvo nuevo motivo
+de admiración.
+
+Juanita y la criada encendieron después los tres velones que tenían,
+cada uno con cuatro mecheros.
+
+Encendieron además veinte o veintidós velas de cera, y lo iluminaron
+todo tan ricamente, que la casa parecía aderezada para una solemne
+fiesta.
+
+A poco llegó Juana la Larga, no trastornada, porque era sobria y
+prudente, pero algo sobreexcitada y de buen humor por haber presidido
+la opípara cena en casa de don Andrés Rubio, cenando entre el rey David
+y San Pedro.
+
+Al ver Juana la Larga la iluminación que en su casa había, y cuyo fin
+ignoraba, receló por un instante que se había excedido en beber vino y
+que a causa de aquel exceso veía tantas luces.
+
+Pronto la tranquilizó Juanita explicándoselo todo.
+
+Juana se puso más contenta que unas pascuas.
+
+No bien dieron las diez y media entraron casi a la vez todos los
+convidados. Eran estos doña Inés y don Alvaro, don Andrés Rubio, el
+maestro de escuela don Pascual, el tendero murciano y doña Encarnación,
+su mujer; el padre Anselmo y don Paco, personaje principal de la fiesta.
+Venía este hecho un brinquillo, muy bien afeitado y peinado, con la
+levita nueva, regalo y obra de Juanita, y en el ojal con la
+condecoración azul que ella le había concedido.
+
+Todos estaban ya informados de lo que iba a suceder, unos directamente
+por Juanita, según ya hemos visto, y otros por medio del maestro de
+escuela, a quien Juanita había dado el encargo de convidarlos. No
+fueron, pues, indispensables ni discursos ni explicaciones. Reinó allí
+muy cordial alegría.
+
+Rafaela, auxiliada por Calvete, a quien llamó para este fin, sirvió un
+delicado piscolabis. Para los que no habían cenado o tenían suficiente
+capacidad estomacal hubo chocolate con hojaldres y con torta de aceite;
+y para todos, mostachones, roscos y bizcochos de espumilla con mistela y
+dos o tres clases de rosolis.
+
+Cuando cundió el regocijo y se aumentó la animación de todos, Juanita
+los formó en círculo, asidos de las manos, y se puso a cantar con mucha
+gracia y con muy afinada y buena voz, aunque no había estudiado música,
+el célebre cantar del conde de Cabra:
+
+
+ Yo no quiero al conde de Cabra,
+ conde Cabra, ¡triste de mí!,
+ que a quien quiero solamente,
+ solamente es, ¡ay!, a ti.
+
+
+Al cantar ese «¡ay!, a ti», Juanita miró con ojos muy dulces a don Paco.
+Luego siguió cantando:
+
+
+ Arroz con leche,
+ me quiero casar
+ con un guapo mozo
+ de porte real.
+
+Y tocando con sus manos en los hombros de cuantos había en el corro, sin
+excluir al cura, que la miraba complacido, Juanita fue diciendo:
+
+--Ni con este, ni con este, ni con este.
+
+Al llegar a don Paco, que dejó Juanita para lo último, dijo: «Sino con
+este», y le dio un abrazo muy apretado.
+
+Don Paco la tomó por la cintura, la chilló, la aupó y la levantó a pulso
+dos o tres veces en el aire.
+
+Todos aplaudieron y gritaron:
+
+--¡Que vivan los novios!
+
+Anunciada ya la boda para lo más pronto posible, los futuros esposos
+fueron felicitados.
+
+El padre Anselmo, viendo que don Andrés y los señores de Roldán hacían
+regalos muy lucidos, no quiso ser menos, hasta donde sus recursos lo
+consintieran. Y con el fin de que su regalo tuviese el significado de
+retractación y palinodia, prometió hacer venir de Madrid un lujoso corte
+para un vestido de seda.
+
+El maestro don Pascual estaba harto mal de dinero, pero tenía buenos
+libros, y quiso dar inmediatamente, para regalo, a Juanita algunos tomos
+de la Biblioteca de Ribadeneyra, entre ellos _El Romancero general_ y
+las _Comedias_ Tirso, a cuyas heroínas era Juanita muy semejante por lo
+desenfadada y traviesa.
+
+Don Ramón, que traía en cartera el pagaré para que Juana lo refrendase y
+pusiese en él su visto bueno, en vez de dar o prometer, recibió, por lo
+pronto, las veinticinco onzas peluconas, o sean los ocho mil reales.
+Pero don Ramón se sintió estimulado a competir y hasta a vencer su
+generosidad a los otros. Dijo al oído a su mujer el prurito que sentía
+de ser generoso y doña Encarnación tuvo que dominarse para no arañarle.
+La generosidad triunfó, a pesar de todo, en el corazón del tendero
+murciano.
+
+--Juanita--dijo--, yo te doy dos mil reales para que te merques un
+hermoso brazalete de oro, diamantes y perlas.
+
+Al hablar así, don Ramón devolvió a Juanita el pagaré que ella había
+firmado. En seguida añadió:
+
+--Según el pagaré, tú me eres deudora de diez mil reales, y como me has
+dado ocho mil, me debes dos mil aún. Yo te los perdono.
+
+La generosidad de don Ramón fue solemnizada por toda la concurrencia con
+los más ruidosos aplausos.
+
+ * * * * *
+
+Veinte días después de lo que acabamos de contar se celebraron las bodas
+de Juanita y don Paco.
+
+Los mozos del lugar no prescindieron de la cencerrada que debía darse a
+don Paco como viudo.
+
+El y Juanita la oyeron cómoda y alegremente desde la casa y alcoba de
+don Paco, donde Juanita estaba ya, sin que hasta la una de la noche los
+molestase el desvelo que podía causar aquel ruido. Cesó este al fin,
+convirtiéndose en vivas y aclamaciones, merced a la simpatía que
+inspiraban los novios y a una arroba de vino generoso y a bastantes
+hornazos y bollos que el alguacil y su mujer repartieron entre los
+tocadores de los cencerros.
+
+Así don Paco se durmió al fin con reposo y merced al silencio, y también
+se durmió Juanita, a la vera suya, como mansa cordera y no como fiera
+leona; suave y graciosa como Jerusalén y no terrible como un escuadrón
+de Caballería.
+
+ * * * * *
+
+
+
+
+EPILOGO
+
+
+Después de los sucesos referidos han pasado seis o siete años.
+
+Posible es, por más que a mí no me apesadumbre, que los personajes
+principales que en esta historia figuran a nadie interesen; pero como yo
+he tenido que tratar con ellos y que describir sus caracteres, les he
+cobrado bastante afición, despertando en mi alma curioso interés la
+situación y término en que hoy se hallan.
+
+Interrogado por mí el diputado novel a quien debo el relato, me ha
+comunicado las noticias que voy a transcribir como contera o remate,
+aunque los críticos lo tachen de superfluo.
+
+Don Paco sigue gozando de la privanza del cacique y gobernando en su
+nombre cuanto hay que gobernar en la villa. Juanita, casada con él, le
+adora, le mima y le ha dado dos hermosísimos pimpollos: una niña, que se
+llama Juanita la Larga, tercera de este nombre y apellido, y que promete
+valer tanto como su madre, porque ya es muy linda, picotera y graciosa;
+y un Ricardito, como su abuelo materno, que es un diablejo, ágil,
+robusto y bullicioso, por lo que sus padres le destinan a que sea,
+también como su abuelo, oficial de Caballería.
+
+Juanita no ha embarnecido. Está gallarda y bonita como siempre. Se viste
+de seda, sin que el padre Anselmo la censure en sus sermones, y parece
+una princesa encantada, pues no pasan días por ella. Tampoco envejece
+don Paco, porque la felicidad mantiene, conserva y hasta remoza, y él es
+feliz de veras.
+
+El pobre don Alvaro de Roldán es el que está muy averiado. Hace ya
+tiempo que se quedó lelo, paralítico y con los dedos engarabitados. No
+se sabe si es falta de la lengua o de algún otro órgano del aparato
+vocal; pero lo cierto es que ya no puede decir ni dice, sino:
+
+--Ta, ta, ta, ta, ta.
+
+Doña Inés le cuida con esmero y cariño de esposa; pero como es tan
+moralizadora y tan conmocionante, le reprende a menudo con suavidad.
+
+Cuando, a pesar de su deplorable situación, a Serafina, que le cuida, la
+mira con ojos encandilados y lo ve doña Inés, esta le dice:
+
+
+--¿Es posible, Alvarito, que no te abandone el demonio que te posee? ¡El
+vicio, que huye de todo tu cuerpo, se te mete en la cabeza y no te deja!
+¡Da asco y vergüenza!
+
+--¡Ta, ta, ta, ta, ta!--contesta don Alvaro. Si por señas se queja del
+estómago o del vientre, que le muge como si tuviera allí, no una
+borrega, sino dos o tres becerras, doña Inés exclama:
+
+--Si te lo tengo dicho mil y mil veces: siempre has sido un glotón de
+siete suelas; pero ya, hijo mío, no estás para eso. Tus fuerzas
+digestivas son muy pocas. Menester es que te moderes y que seas sobrio
+si no quieres reventar el día menos pensado.
+
+Y don Alvaro responde:
+
+--¡Ta, ta, ta, ta, ta!
+
+Calvete, que ha pasado de zagalón a ser un mozo muy gentil y brioso, que
+es al mismo tiempo travieso y más malo que la quina, viendo que don
+Alvaro no puede quejarse de sus travesuras, ya que ni habla ni escribe,
+se deleita a menudo en ponerle furioso.
+
+Para ello acude a Serafina, que está muy frescachona y floreciente y que
+sigue tan regocijada como en su primera juventud. En las barbas de don
+Alvaro se pone el bellaco de Calvete a retozar amorosamente con
+Serafina; y don Alvaro, fuera de sí, con espumarajos en la boca, grita
+como un energúmeno:
+
+--¡Ta, ta, ta, ta, ta!
+
+Y cada «ta», por el tono con que don Alvaro lo suelta, parece un centón
+de blasfemia y una letanía de maldiciones.
+
+Doña Inés suele acudir entonces, y dice:
+
+--¿Por qué chillas tanto, diantre de hombre? Lo que tú padeces nada vale
+en comparación de la hiel y vinagre que dieron a Cristo. ¿Piensas tú que
+chilló nunca Job en el muladar tanto como tú chillas ahora? ¡Sufre y
+ganarás el cielo!
+
+--¡Ta, ta, ta, ta, ta!--dice don Alvaro, algo resignado. Doña Inés suele
+también moverse a compasión y dice a Calvete:
+
+--¡Muchacho!, haz alguna de tus chuscadas para que el señor se distraiga
+y regocije.
+
+Y contesta Calvete:
+
+--Pues si las hago a manta y el señor rabia y chilla más. Como está tan
+jaquecoso....
+
+Y exclama don Alvaro:
+
+--¡Ta, ta, ta, ta, ta!
+
+Se cuenta en el lugar--casi no queremos creerlo--que cuando está don
+Alvaro muy mal y siente físicamente muchos dolores arma tan incesante y
+fatigosa retahíla de «ta, ta, ta», que aburre a todo el mundo, alborota
+la casa y hace que doña Inés pierda la circunspección y la paciencia que
+ella suele recomendar, llegando una o dos veces hasta decir a su marido:
+
+--Cállate, hombre indigno, y padece por el amor de Dios, que no sin
+justo motivo te castiga. No te verías así sí no hubieras tenido una vida
+tan depravada. Y, al fin, yo creo que te quejas un poco de vicio. Tú
+tienes miedo porque piensas que te vas a morir. Ya, ya; bien pesado has
+sido para todo y me parece que vas a serlo también para morirte.
+
+Y como don Alvaro contesta con acento muy triste: «¡Ta, ta, ta, ta,
+ta!», el noble corazón de su esposa se enternece; y arrepentida ella de
+las frases duras que se le han escapado, se acerca a don Alvaro con
+cariño, y para función de desagravios le da un blando cogotazo, le pasa
+la blanca mano por la papada y le pega en las narices un amoroso
+capirotazo.
+
+Don Alvaro sonríe consolado, y, beatificado, exclama:
+
+--¡Ta, ta, ta, ta, ta!
+
+Así va tirando aún el ilustre descendiente, según pretende su
+ejecutoria, del más heroico de los doce pares.
+
+En cuanto a doña Inés, afirma mi amigo el diputado que está hermosa y
+fresca todavía, y que pudiera hacer el papel de Angélica, aunque algo
+metida en carnes. Conserva todas sus virtudes, incluso la prolífica, y
+en estos últimos años ha conseguido que los vástagos de su ilustre casa
+lleguen a la docena.
+
+El cacique permanece soltero e imperando en el lugar con la sabiduría y
+la moderación de los Antonios en Roma.
+
+La señora doña Agustina Solís y Montes de Allende el Agua ha sufrido con
+resignación algunos reveses de fortuna. Entre otros, ha perdido un
+pleito de importancia. Sus rentas han quedado reducidas a menos de la
+mitad. Apenas tendrá ahora doce mil reales al año. La disminución de sus
+rentas, en vez de disminuir, ha aumentado sus ganas de casarse. Ha
+buscado compañía doméstica que la consuele. Y tal vez por no encontrar
+partido mejor ha apechugado con el boticario don Policarpo, el cual, si
+bien es feo, es inteligente y tan gracioso que nadie debe maravillarse
+de que seduzca y enamore con su labia a una mujer de talento. Doña
+Agustina, además, se manifiesta muy ufana de haber vencido la
+repugnancia al matrimonio de tan pertinaz solterón, y lo que es más
+trascendental, de haber traído al gremio de los fieles a aquel impío
+extraviado, que ahora va a misa y cumple con todos los preceptos.
+
+A lo que se presume, desde que doña Agustina empezó a mostrársele
+propicia, don Policarpo discurrió sobre poco más o menos de esta suerte:
+
+«No se comprende ni se explica cómo el proceso evolutivo del ser, aunque
+haya durado millones de años, por el concurso fortuito de los átomos, y
+por su fatal y ciego prurito y constante tendencia a la perfección, ha
+podido aparecer sobre nuestro planeta, después de prolongadísima serie
+de transformaciones, un mamífero tan primoroso y apetecible como doña
+Agustina, dotado, además, de claro entendimiento y de voluntad tan
+benigna y con el portentoso don de la palabra, que le sirve para
+transmitir las ideas agradables en contestación a las que salen de mi
+cabeza y a las voliciones de mi corazón. Acrecienta lo inexplicable de
+este prodigio, si no presuponemos una Providencia personal y
+sapientísima que todo lo dirige, el que posea aún el mencionado mamífero
+doce mil reales de renta y el que se vista y calce con sumo primor,
+elegancia y decoro, lo cual implica, por un lado, el desenvolvimiento de
+la sociedad a través de los siglos para crear las leyes, para hacer que
+haya herencia y propiedades individuales; e implica por otro lado, según
+se comprende muy bien cuando se estudia la economía política, la
+multitud de milagros del comercio, de la industria, de las artes
+textiles, indumentarias y de curtidos de cueros, y otras mil agudas
+invenciones, como la división del trabajo y como el objeto que vale por
+sí y representa además y mide con exactitud lo que valen los otros
+objetos, facilitando la circulación y los cambios, sobre todo si se le
+añade cierto descubrimiento más sutil aún, o sea, la virtud
+representativa de todo lo que vale por algo que por sí vale poco o nada
+y que se llama crédito, difícil de adquirir, no obstante, pues yo
+carezco de él, aunque lo deseo. La primera causa de todo lo cual es
+absurdo que sea el acaso, sino una potencia suprema y anterior a todo,
+la cual dio el impulso inicial al linaje humano, le marcó el camino y
+guió con orden su marcha por la interminable senda del progreso.»
+
+Esto o algo por el estilo pensaba don Policarpo, y era creyente.
+
+En aras de su amor a doña Agustina y de su renaciente fe, se cortó
+aquella uña maldita del dedo meñique, vara de virtudes de Satanás, y no
+volvió a electrizar, ni a magnetizar, ni a encender candiles, ni a tirar
+cañonazos con ella.
+
+Se cortó la uña como se cortan los toreros la coleta cuando dejan de
+torear y se retiran a la vida privada.
+
+Se cortó la uña despojándose de sus fuerzas taumatúrgicas y
+teratológicas, por obra y gracia de las tijeras de doña Agustina, que
+fue la piadosa Dalila de este Sansón de nuevo cuño.
+
+Doña Agustina, sobre un fondo de raso color de púrpura, para que
+resaltase mejor, colocó y guardó la uña como trofeo de su victoria en un
+passe-partout muy bonito que colocó en su alcoba.
+
+Por bajo de la uña quiso poner un letrero explicatorio, y rogó a don
+Andrés que lo pusiese. Don Andrés, que, como ya sabemos era muy erudito
+y que así mismo era algo guasón, recordó el cambio glorioso de Napoleón
+I en los últimos años de su vida, y no creyendo menos glorioso el cambio
+del boticario, le aplicó los versos de Manzoni y escribió de buena
+letra, por bajo de la uña y defendido todo por un cristal:
+
+
+ _Bella_, _immortal_, _benéfica_,
+ _fede ai trionfi avezza_,
+ _scrivi ancor questo_.
+
+Juana la Larga es dichosísima al ver la felicidad de su hija y de su
+yerno; adora a sus nietecillos, los consiente, los mima y les ríe todas
+las gracias, hasta las más pesadas y olorosas.
+
+Para que se críen robustos, después que los ha amamantado Juanita, Juana
+los desteta con chorizos, longaniza y asadura de cerdo.
+
+Su actividad culinaria no decae, a pesar de su edad. Sigue haciendo la
+matanza, la carne de membrillo, el arrope y las frutas de sartén en las
+casas más principales. Ha importado nuevos guisos en la cocina local y
+hasta inventado dos o tres, con sorpresa y general aplauso de los
+gastrónomos.
+
+El padre Anselmo está achacosillo y muy viejo, pero alegre y sereno con
+la esperanza de su tránsito a mejor vida. Ya no le pesa, antes se
+regocija, de que Juanita no sea monja, porque la quiere mucho y se le
+cae la baba cuando la ve tan hermosa y cuando oye su dulce voz y sus
+discretas razones.
+
+Doña Inés, no obstante, sigue siendo su preferida, por lo mística que es
+y por la mucha teología que sabe.
+
+Por último, el diputado novel ha pedido y recibido con frecuencia las
+noticias que de Antoñuelo se tienen en el lugar. Allá en el Río de la
+Plata adonde el cacique le obligó a que emigrase, se dedicó al comercio
+y prosperó mucho. Aunque nunca quiso inscribirse en el Consulado, por
+ahorrarse tres o cuatro duros, acudió con frecuencia a la Legación
+pidiendo que España reclamase diplomáticamente en su favor contra mil
+agravios y danos que del Gobierno argentino había recibido, y que
+exigiese, con amenazas de bombardeo, que dicho Gobierno le diera una
+indemnización muy cuantiosa. Pero ni le indemnizaron de nada ni por amor
+suyo hubo bombardeo, y él adquirió tan mala reputación y crédito, que
+consideró prudente irse a Cuba. Ya en La Habana, como es mozo gentil y
+de rostro blanco y sonrosado, logró cautivar el sensible corazón de una
+rica heredera, muy subidita de color. Casado con ella, vivió con tanta
+pompa y decoro, dando comidas y saraos y paseando en quitrín, acompañado
+de su mujer, tan ricamente vestida que parecía la reina de Saba, que se
+empeñó, hipotecó los predios urbanos y rústicos y acabó por tener más
+deudas que pelos en la cabeza.
+
+A lo que parece, a fin de consolarle y de remediarse, se ha hecho ahora
+partidario de la independencia de la Perla de las Antillas, y ya sueña
+con ser en Cuba libre un dictador como el doctor Francia en el Paraguay
+o como Rosas en Buenos Aires, o un emperador como Faustino I en Haití,
+aunque tenga que tiznarse con hollín; ya con más modestia, forma un plan
+que muchas personas creen desatino, aunque tal vez no lo sea. Espera que
+por filibustero y laborante le secuestren los bienes, porque entonces,
+según dice, se irá a Nueva York, se hará ciudadano de la gran República,
+y, nuevo Coriolano español, obligará a su ingrata patria a darle una
+indemnización _di primo cartello_. Aunque tenga que ceder a los
+Fabricios, Cincinatos y Catones de escalera abajo y de quinta clase, que
+acaso haya en las orillas del Potomac, las cuatro quintas partes de lo
+que se extraiga a la paciente y semiforzada longanimidad de España,
+siempre le quedará otra quinta parte, con la cual podrá vivir como un
+príncipe en una magnífica casa de la Quinta Avenida. Allí brillará su
+morena consorte, que habla ya el idioma de Shakespeare y de Milton,
+como la más ilustrada _talkative_ y _funny_ inglesita.
+
+
+ De la fecunda zona,
+ que al sol enamorado circunscribe
+ el vago curso, y cuanto ser se anima
+ en cada vario clima,
+ acariciada de su luz, concibe.
+
+
+
+
+
+
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+
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+works. See paragraph 1.E below.
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+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
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+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
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