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+The Project Gutenberg eBook, Filosofia Fundamental I-IV, Volumen 2, by
+Jaime Balmes
+
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+
+
+
+Title: Filosofia Fundamental I-IV, Volumen 2
+
+
+Author: Jaime Balmes
+
+
+
+Release Date: June 25, 2005 [eBook #16132]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+
+***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFIA FUNDAMENTAL I-IV,
+VOLUMEN 2***
+
+
+E-text prepared by Miranda van de Heijning, Larry Bergey, and the Project
+Gutenberg Online Distributed Proofreading Team from page images generously
+made available by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica)
+
+
+
+FILOSOFÍA FUNDAMENTAL
+
+por
+
+D. JAIME BALMES, PRESBÍTERO
+
+TOMO II.
+
+Barcelona: IMPRENTA DE A. BRUSI. 1818.
+
+LIBRO SEGUNDO.
+
+DE LAS SENSACIONES.
+
+
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+LA SENSACION EN SÍ MISMA.
+
+
+[1.] La sensacion, considerada en sí, es una mera afeccion interior;
+pero va casi siempre acompañada de un juicio mas ó menos explícito, mas
+ó menos notado por el mismo que siente y juzga.
+
+Veo dos molduras á una distancia conveniente: no descubro entre ellas
+ninguna diferencia. Aquí hay dos cosas.
+
+1ª. Esa afeccion interior, ó apellídese como se quiera, que llamamos
+_ver_. En cuanto á esto, no me cabe ni puede caberme duda. Podré estar
+dispierto ó dormido, en sano juicio, ó demente; podrán ser las molduras
+semejantes ó desemejantes, y hasta existir ó no existir; pero en
+cualquiera de dichas suposiciones, dentro de mí pasa esta representacion
+que llamo _ver las molduras_.
+
+2ª. Juzgo que en realidad, á mas de la afeccion que experimento,
+existen las dos molduras, están colocadas en frente de mí, y son ambas
+de relieve. En esto cabe error: por ejemplo, si duermo, si deliro; si en
+vez de tenerlas delante, las tengo á la espalda, y me hace ilusion un
+espejo que me las refleja; si no hay mas que un papel colocado detras de
+un vidrio cuya construccion es á propósito para que reciba mi retina la
+misma impresion que con la presencia del objeto; ó si no habiendo
+ninguna de dichas ilusiones, un pintor hábil ha dado al lienzo la misma
+apariencia que si fueran de relieve; ó siendo la una de perspectiva, no
+lo es la otra.
+
+De esto se infiere que existiendo el mismo hecho interno que se llama
+_sensacion_, pueden suceder los casos siguientes.
+
+1º. Que no haya nada en lo exterior.
+
+2º. Que haya las molduras, pero colocadas en distinta posicion.
+
+3º. Que haya un objeto exterior, pero nó las molduras.
+
+4º. Que estas existan, pero que sean ambas planas, ó una de relieve y
+otra plana.
+
+Este resultado conduce á una consecuencia evidente y es, que la _simple_
+sensacion no tiene una relacion necesaria con el objeto externo; pues
+ella puede existir, y existe en efecto muchas veces, sin objeto real.
+
+Esta correspondencia entre lo interno y lo externo es de la incumbencia
+del juicio que acompaña á la sensacion, nó de la sensacion misma.
+
+Si los brutos objetivan las sensaciones, como es muy probable, el
+instinto suplirá en ellos el juicio; ó se hallarán en el mismo caso que
+el hombre antes del uso de las facultades intelectuales.
+
+La sensacion pues, considerada en sí, no atestigua: es un hecho que pasa
+en nuestra alma: si efectivamente ha habido accion de un objeto externo
+sobre nuestros órganos, y si este objeto es tal como parece, no le toca
+el discernirlo á ella que es una afeccion de nuestro ser, un hecho
+simple, nada mas.
+
+[2.] Figurémonos un animal reducido al solo sentido del tacto, y aun
+este, nó desarrollado como en nosotros, sino circunscrito á pocas y
+groseras afecciones, como las de caliente ó frio, húmedo ó seco, y
+comparémosle con la sensibilidad humana: ¡qué inmensa distancia! la
+sensibilidad en dicho animal, está en los confines de lo insensible; y
+en el hombre se acerca ya á la region de la inteligencia; su
+representacion sensible, es tan extensa y variada, que reproduce en lo
+interior todo un mundo, y podria reproducir otros infinitos. Nosotros
+nos hallamos en el grado mas alto de la escala, al menos en lo sujeto á
+nuestra observacion: ¿quién es capaz de señalar el mas elevado posible?
+
+[3.] Por desplegada ó perfecta que se suponga la sensibilidad, dista
+mucho de la inteligencia, y permanece siempre separada de la misma, como
+de una facultad de especie diferente. Por cuya razon, aun cuando
+supongamos que las facultades sensitivas sean capaces de una
+perfectibilidad indefinida, no se infiere de esto que pudiesen elevarse
+jamás á la esfera de la inteligencia propiamente dicha. Esta
+perfectibilidad seria en un órden diverso, que nunca podria confundirse
+con el de los seres intelectuales. Si suponemos que un color se
+perfecciona hasta lo infinito, jamás llegará á ser un sonido, ó un sabor
+ó un olor, y vice-versa; ¿por qué? porque la perfectibilidad está
+circunscrita al órden respectivo; de la propia suerte, y con mas razon,
+por mas que la facultad sensitiva se perfeccionase, jamás llegaria á ser
+inteligencia.
+
+Esta observacion es importante para prevenir uno de los errores mas
+funestos de nuestra época, que consiste en mirar el universo, como el
+resultado de una fuerza misteriosa, que desplegándose con un movimiento
+espontáneo, pero necesario y continuo, va engendrando los seres y
+elevando sucesivamente las especies con una perenne transformacion. Así,
+la mayor perfeccion del organismo vegetal produciria las facultades
+animales; estas, perfeccionándose, se convertirian en sensitivas; y á
+medida que irian progresando en el órden de las sensaciones, se
+acercarian á la region de la inteligencia, que al fin podrian alcanzar.
+Con este sistema tiene no poca analogía el que hace del pensamiento una
+sensacion transformada: con él queda borrada la línea divisoria entre
+los seres inteligentes y los no inteligentes; las sensaciones de la
+ostra podrian irse perfeccionando hasta convertirse en una inteligencia
+superior á la de Bossuet ó Leibnitz; el desarrollo de las facultades del
+hombre estatua, seria un emblema del desarrollo del universo.
+
+[4.] Ya se ha podido notar que al presente hablo de la facultad
+sensitiva en sí misma, prescindiendo de sus relaciones con los objetos
+externos: y por lo mismo comprendo en la palabra _sensacion_, todas las
+afecciones de los sentidos, ya sean actualmente producidas, ya
+recordadas, ya imaginadas, es decir todas las afecciones, en toda la
+extension de la escala, desde que hay conciencia directa de las mismas,
+ó están presentes al ser que las experimenta, hasta que se llega al
+límite en que comienza la inteligencia propiamente dicha.
+
+No es posible tirar aquí la línea divisoria entre lo sensible y lo
+inteligente; esto exige extensas y profundas consideraciones sobre la
+sensacion comparada con la idea; lo que no corresponde á este lugar:
+pero bueno será haber señalado la existencia de esta línea para que no
+haya confusion en una materia delicadísima, y en la que no se yerra sin
+consecuencias trascendentales.
+
+[5.] ¿En qué consiste la sensacion? ¿cuál es su naturaleza íntima? Solo
+sabemos que es una modificacion de nuestro ser, y nos es imposible
+explicarla. Todas las palabras no bastan para dar idea de una sensacion
+á quien no la experimenta; el ciego de nacimiento estaria oyendo cuanto
+han dicho y escrito los filósofos sobre la luz y los colores, sin poder
+imaginarse lo que son los colores y la luz.
+
+En esto no cabe otra enseñanza que la experiencia; de suerte que si
+suponemos un hombre con una alteracion de sentido tal que lo verde le
+parezca constantemente amarillo, y lo amarillo verde, no saldrá jamás de
+su equivocacion á pesar de un continuo trato con los demás hombres; y no
+llegará nunca á sospechar que durante toda su vida ha estado empleando
+las dos palabras, verde y amarillo, tomándolas en sentido diferente del
+que les daban los otros.
+
+[6.] Por analogía, y hasta por inclinacion natural, creemos que los
+brutos no son meras máquinas, y que tienen tambien sensaciones. La
+inmensa escala en que se hallan distribuidos los irracionales,
+manifiesta que la facultad de sentir está esparcida por el universo con
+una profusion asombrosa, y en grados muy diferentes.
+
+Nuestra experiencia se limita al globo que habitamos: ¿los límites de la
+vida sensitiva, son los mismos que los de nuestra experiencia? Aun con
+respecto al globo, la observacion está circunscrita á lo que permite la
+imperfeccion de nuestros sentidos y de los instrumentos auxiliares:
+¿hasta qué punto se prolonga la cadena de la vida? ¿dónde está el
+término? En los seres que tenemos por inanimados, ¿hay alguna
+participacion de esa facultad misteriosa? ¿Se compondrá el universo de
+un conjunto de mónadas dotadas de cierta percepcion, como pretende
+Leibnitz? Esto es una hipótesis destituida de fundamento; pero siendo
+tan limitados nuestros medios de observacion, andemos con mesura al
+señalar un linde á la region de la vida.
+
+[7.] Comunmente se habla de la facultad de sentir cual de una cosa de un
+órden muy inferior; así es en efecto, si se la compara con las
+facultades intelectuales; pero esto no quita que considerada en sí, sea
+un fenómeno admirable, capaz de asombrar y confundir á quien medite
+sobre él.
+
+Sentir!... con esta sola idea se da un salto inmenso en la escala de los
+seres. ¿Qué es lo insensible comparado con lo sensible? Lo insensible
+es, mas no experimenta que sea; nada hay en él, sino él mismo; lo
+sensible experimenta que es, y hay en él algo mas que él mismo, todo
+cuanto él siente, todo cuanto se representa en él. Lo insensible, aun
+rodeado de seres, está en completo aislamiento, en la soledad; lo
+sensible, aun solo, puede estar en un mundo de representaciones de
+variedad infinita.
+
+[8.] La idea del _yo_ es aplicable en cierto modo á todo ser sensitivo;
+pues no se concibe la sensacion, sin un ser _permanente_, que
+experimenta lo _transitorio_; es decir sin un ser _uno_, en medio de la
+_multiplicidad_. Todo ser sensible, si fuese capaz de reflexion, podria
+á su manera decir, _yo_; porque de todos se verifica que es _uno mismo_
+el ser que experimenta la _variedad_ de sensaciones. Sin este vínculo,
+sin esa unidad, no hay un ser sensible, sino _sucesion_ de sensaciones,
+como fenómenos inconexos del todo.
+
+[9.] No hay sensacion sin conciencia directa; pues que no siendo esta
+otra cosa que la misma presencia del fenómeno al ser que lo experimenta,
+seria contradictorio el decir que se siente sin conciencia. Una
+sensacion experimentada es una sensacion presente; no se concibe, es un
+absurdo, una sensacion no presente, es decir no sentida (V. Lib. 1. §.
+226.)
+
+[10.] Toda sensacion trae consigo presencia, ó sea conciencia directa,
+mas nó representacion. Esta es una distincion que me parece de
+importancia. Las sensaciones del olfato, del sabor, del oido, no son
+representativas: son inmanentes en sí y en su objeto: esto es que un ser
+que las experimentase, podria creerse encerrado dentro de sí propio, y
+en una soledad absoluta, sin relacion con otros seres; pero el tacto y
+sobre todo la vista, son de suyo representativos, envuelven relacion á
+objetos; y aunque el ejercicio de ellos sea inmanente, incluyen no
+obstante, alguna relacion á otros seres, y nó como á simples _causas_ de
+la afeccion interna, sino como á _originales_ representados en la
+sensacion.
+
+La clase de seres sensibles dotados de facultad representativa, parece
+de un órden muy superior á los demás; entonces hay no solo conciencia
+en el ser, sino tambien una fuerza misteriosa por la cual ve dentro de
+sí un mundo entero.
+
+[11.] ¿Cuál es el grado mas perfecto de la vida sensitiva? ¿Cuál el mas
+imperfecto? No pudiendo juzgar de estas cosas sino por experiencia y por
+analogía, nada se puede responder á dichas cuestiones. Pero atendida la
+inmensidad de la escala que la experiencia nos pone á la vista, podemos
+conjeturar que la naturaleza es mucho mas rica de lo que nosotros nos
+imaginamos. Dejémosle sus profundos arcanos, y contentémonos con
+sospechar que existen.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+LA MATERIA NO PUEDE SENTIR.
+
+
+[12.] El fenómeno de la sensibilidad nos revela la existencia de un
+órden de seres distintos de la materia. La organizacion material por
+perfecta que se la suponga, no puede elevarse á la sensacion; la materia
+es de todo punto incapaz de sentir; por manera que el absurdo sistema
+del materialismo es insuficiente para explicar no solo los fenómenos de
+la inteligencia, sino tambien los de la sensacion.
+
+Poco importa que nosotros no sepamos en qué consiste la naturaleza
+íntima del ser sensible, ni aun de la materia; bástanos conocer
+propiedades que les son esenciales para poder inferir con toda
+seguridad, que pertenecen á órdenes totalmente distintos. No es verdad
+que sea necesaria la idea cabal de la esencia de dos cosas, para
+demostrar que tienen entre sí absoluta contradiccion; mil veces
+consideramos dos figuras geométricas cuya propiedad constitutiva nos es
+desconocida, y sin embargo no dejamos de ver que son muy diferentes, y
+que es imposible que la una sea la otra.
+
+La materia, opínese como se quiera sobre su propiedad constitutiva, es
+por necesidad un ser compuesto: una materia sin partes, no es materia.
+Un ser compuesto, aunque pueda decirse _uno_, en cuanto sus partes
+tienen entre sí union y conspiran á un mismo fin, es siempre un conjunto
+de muchos seres; pues que las partes, por estar unidas, no dejan de ser
+distintas. Si la sensacion perteneciese á un ser compuesto, lo sensible
+no seria un ser solo, sino un conjunto de seres; es así que la sensacion
+pertenece esencialmente á un ser _uno_, y no se la puede dividir sin
+destruirla, luego ningun ser compuesto es capaz de sensacion; luego la
+materia, por mas bien organizada que se la suponga, no puede sentir.
+
+Observando lo que sucede en nosotros, y discurriendo por analogía con
+respecto á otros seres sensibles, podemos notar que entre la variedad de
+sensaciones hay un ser solo que las percibe; el mismo ser es el que
+oye, el que ve, el que toca, el que huele, el que saborea; el mismo ser
+es el que recuerda estas sensaciones cuando han desaparecido, el que las
+busca cuando le son agradables, el que las huye si le son ingratas, el
+que goza con las primeras, el que sufre con las segundas; esto entra en
+la idea de ser sensible; por manera que si en los brutos no hubiese ese
+sujeto _comun_ de todas las sensaciones, _uno_ en medio de la
+multiplicidad, _idéntico_ entre la diversidad, _permanente_ debajo de la
+sucesion, no serian seres sensibles tales como nosotros los concebimos,
+no sentirian propiamente hablando, pues que no hay sensacion tal como
+aquí la entendemos, cuando no hay un ser al cual afecta, un ser que la
+percibe.
+
+Si fingimos un flujo y reflujo de sensaciones sin ningun vínculo, sin un
+ser único que las experimente, lo que nos resulta no es un ser sensible,
+sino un conjunto de fenómenos, de los cuales cada uno por sí solo nos
+presenta la misma dificultad que todos reunidos; es decir, la necesidad
+de un ser que le experimente.
+
+[13.] Tomemos un compuesto de dos partes, A y B, y veamos si se puede
+lograr la sensacion de un sonido por ejemplo. Si ambas partes sienten, ó
+ambas sienten todo el sonido, ó cada cual una porcion de él; si ambas le
+sienten por entero, una de ellas está de sobras, pues que no tratamos
+mas que de explicar la realizacion del fenómeno, que ya se verificaria
+con una sola. Si cada parte siente, nó el sonido por entero, sino una
+porcion de él, tenemos el sonido dividido. ¿Y qué es la division de un
+sonido?
+
+Además, aun hecha la imaginaria division de sonido, tampoco nos resulta
+explicado el fenómeno; porque la parte del sonido sentida por A, no será
+sentida por B; luego jamás podrá resultar una sensacion completa.
+
+¿Fingirémos que A y B se ponen en relacion, comunicándose recíprocamente
+la parte que les corresponde? pero en tal caso tendremos que A siente
+todo lo suyo, y además lo que la comunica B; entonces, ¿á qué viene la B
+si A lo siente todo? ¿por qué no poner toda la sensacion primitiva en A?
+Salta á los ojos que dicha comunicacion es una hipótesis disparatada,
+pues que con ella resultaria que para formar la sensacion total seria
+indispensable una sucesiva comunicacion de las partes entre sí, y que
+cada una sintiese lo propio y lo que la transmitiesen las demás,
+formándose de este modo, nó una sensacion sola, sino cuantas partes
+hubiese, y resultando nó un ser sensible solo, sino en número igual al
+de las partes.
+
+Esta hipótesis de la comunicacion al fin viene á parar á la admision de
+nuestro sistema: pues que reconoce la necesidad de la unidad para
+constituir la sensacion. ¿Por qué se comunicarian las partes lo que
+respectivamente hubiesen sentido? porque nó de otro modo podria
+constituirse la sensacion total, y de esta suerte se haria recibir á
+cada parte lo que de sí misma no tenia. ¿Y con qué objeto? para que
+cada una lo sintiese todo; luego la sensacion necesita estar toda en un
+solo sujeto; luego al paso que se niega la unidad, se la reconoce
+necesaria.
+
+[14.] Estas partes A y B, ó serian simples ó nó; si fueran simples, ¿á
+qué empeñarse en sostener el materialismo, si al fin se habia de llegar
+á seres simples? Decir que la sensacion es un efecto de la organizacion,
+y sin embargo ponerla en un ser simple, es una contradiccion manifiesta;
+porque lo simple no puede estar organizado; no hay organizacion cuando
+no hay partes organizadas. Si se admite el ser simple, y en él se pone
+la sensacion, entonces la organizacion será, si se quiere, un medio, un
+conducto, ó una condicion indispensable para la realizacion del
+fenómeno; pero no será ella el sujeto de este, sino el ser simple. Si
+las partes no son simples, estarán compuestas de otras; en cuyo caso se
+podrá preguntar de ellas, lo mismo que de las primeras; habiéndose de
+llegar á seres simples ó proceder hasta lo infinito. Si se admite este
+proceso, el ser sensible no será uno solo, sino infinitos, y las
+dificultades que teníamos con solas dos partes A y B, se multiplicarán
+hasta lo infinito, resultando en cada ser sensible, nó uno sino
+infinitos, y en cada sensacion nó una sino infinitas.
+
+[15.] Surge aquí una dificultad gravísima. Si la materia es incapaz de
+sentir, el alma de los brutos no es materia, si es inmaterial, es
+espíritu, lo que no se puede admitir.
+
+Esta dificultad se desvanece fijando bien el sentido de las palabras. No
+es lo mismo un ser inmaterial que un espíritu; todo espíritu es
+inmaterial: pero nó todo ser inmaterial es espíritu. Inmaterial,
+significa negacion de la materia; espíritu significa algo mas: pues que
+por esta palabra entendemos un ser simple dotado de inteligencia y de
+libre albedrio. El alma de los brutos será pues inmaterial sin que sea
+espíritu.
+
+Dicen algunos: lo que no es cuerpo es espíritu, no hay medio entre estas
+dos clases de seres. ¿Por qué? ¿En qué se funda tamaña seguridad? Si se
+dijese que no hay medio entre lo material é inmaterial, se diria bien;
+porque efectivamente no hay medio entre el sí y el nó; cualquier cosa es
+ó no es; pero en la idea de espíritu entra mucho mas que simple negacion
+de materia; entra la idea de un principio activo, inteligente y libre.
+
+[16.] Pero entonces, se dirá, ¿en qué consiste la naturaleza del alma
+del bruto? y yo preguntaré, ¿en qué consiste la naturaleza de la mayor
+parte de las cosas que se nos ofrecen? Esta naturaleza, ¿la conocemos en
+sí ó en sus actos? Nuestra misma alma, ¿la vemos acaso intuitivamente?
+¿por ventura no la conocemos por los actos de que tenemos conciencia?
+pues bien; de un modo semejante conocemos el alma sensitiva por sus
+actos, esto es, por el sentir; conocemos que no es materia, porque la
+materia es incapaz de sensacion; y á la manera que de nuestra alma
+sabemos que es un ser simple, principio activo dotado de inteligencia y
+libertad, podremos decir que el alma de los brutos es un ser simple
+dotado de la facultad de sentir y de instintos y apetitos en el órden
+sensible.
+
+Yo no sé lo que es este principio activo considerado en sí; pero sus
+actos me le revelan como una fuerza superior á los cuerpos; como una de
+tantas actividades que vivifican la naturaleza. Esa fuerza vivificante
+la encuentro en una porcion de materia admirablemente organizada, y cuya
+organizacion conspira á un fin que es el ejercicio armónico de las
+facultades de ese viviente que llamamos animal; el no saber lo que es
+esa fuerza en sí misma, no me impide el afirmar su existencia, ya que
+los fenómenos me la revelan de una manera incontestable.
+
+[17.] ¿Cuál será entonces el destino de esas almas ó de esas fuerzas
+vitales, en destruyéndose la organizacion que ellas vivifican? ¿Se
+reducirán á la nada ya que no pueden descomponerse por no constar de
+partes? ¿continuarán existiendo, esperando que les toque el turno de
+presidir á una nueva organizacion? Aquí hay varias cuestiones que es
+bueno deslindar para examinarlas luego por separado.
+
+Si el alma de los brutos no consta de partes, no puede perecer por
+desorganizacion; no se desorganiza lo que no está organizado, y no lo
+está lo que no tiene partes organizables.
+
+De esto se infiere que el alma de los brutos no puede perecer por
+corrupcion propiamente dicha, pues que así se ha de verificar de todo
+ser que no esté compuesto de materia. No veo que bajo este aspecto pueda
+ofrecerse ninguna dificultad; pero la cuestion no está resuelta sino en
+su parte negativa, pues hasta aquí solo sabemos que el alma de los
+brutos no se corrompe ó no muere por descomposicion; fáltanos saber qué
+se hace de ella; ¿se anonada? ¿continúa existiendo? y en tal caso, ¿de
+qué manera? Estas son cuestiones diferentes.
+
+Ante todo conviene advertir que aquí caben conjeturas, mas bien sobre la
+posibilidad que sobre la realidad; la filosofía puede hacernos columbrar
+lo que puede haber, mas nó lo que hay; pues la realidad no puede sernos
+conocida sin la experiencia, y esta nos falta en el caso presente. En
+buena filosofía, cuando se pregunta lo que hay en este punto, la mejor
+respuesta es: no lo sé; cuando se pregunta qué es lo que puede haber,
+entonces entra el raciocinio fundado en los principios generales, y muy
+particularmente en la analogía.
+
+[18.] Suele decirse que nada se aniquila; esta proposicion ha menester
+explicaciones. ¿Qué significa aniquilarse? dejar de ser, sin que reste
+nada de lo que antes habia; si se desorganiza un cuerpo, deja de ser
+como cuerpo organizado, pero la materia resta; no hay pues
+aniquilamiento. ¿Es verdad que nada se aniquila? Segun algunos, es
+preciso distinguir entre sustancias y accidentes; como estos últimos son
+una especie de seres incompletos, no hay inconveniente en que dejen de
+ser sin que reste nada de ellos, pero en esa desaparicion no habrá
+aniquilamiento propiamente dicho: así vemos que las cosas se transforman
+continuamente, es decir, que padecen una sucesion de accidentes, los
+cuales dejan de existir cuando la cosa deja de ser modificada de la
+manera respectiva. En cuanto á las sustancias, si dejasen de ser habria
+verdadero aniquilamiento; pero esto no se verifica porque ninguna
+sustancia se aniquila. Así piensan algunos; ignoro lo que hay de verdad
+en este sistema, pues no sé cual es el fundamento sólido en que puede
+estribar. Si hay una sustancia destinada á un objeto, en cesando este
+¿por qué no podria aniquilarse? Un ser criado, necesita continuamente de
+la accion conservadora del Ser criador; por lo cual se dice que la
+conservacion es una creacion continua; cuando cese el objeto á que se
+destina la sustancia criada, qué inconveniente habrá en que se aniquile?
+No veo que esto repugne ni á la sabiduría ni á la bondad de Dios; cuando
+un artífice tiene un instrumento que deja de servir, lo desecha ó lo
+inutiliza: esto en Dios equivaldria á quitar la accion conservadora, y
+en la criatura, á reducirse á la nada; si no repugna á la sabiduría y
+bondad de Dios el que un ser organizado se desorganice ó deje de existir
+como ser organizado, ¿por qué les repugnará el que una sustancia deje de
+existir en habiendo cumplido el objeto al cual estaba destinada? de
+esto se infiere que no seria contrario á la sana filosofía el sostener
+que las almas de los brutos se reducen á la nada.
+
+[19.] Pero supongamos que no se quiera acudir al aniquilamiento; ¿hay
+algun inconveniente en que continúen en su existencia? si lo hay, no lo
+alcanzo.
+
+¿Para qué servirian? no lo sé; pero es lícito conjeturar que absorbidas
+de nuevo en el piélago de la naturaleza no serian inútiles. Tampoco
+sabemos á qué sirven muchos otros seres, y no obstante, ni por eso
+negamos su existencia, ni ponemos en duda su utilidad. ¿Quién nos ha
+dicho que la fuerza vital que reside en el bruto no haya de tener ningun
+objeto en destruyéndose la organizacion que ella animaba? La destruccion
+de una planta ¿acarrea por ventura la extincion de todas las fuerzas
+vitales que en esta residen? y esas fuerzas, por no ejercer su accion
+sobre el ser organizado que se acaba de destruir, ¿dejan por ventura de
+ser útiles en el misterioso laboratorio de la naturaleza? ¿Quién nos ha
+dicho que una fuerza vital no puede ser útil sino ejerciéndose sobre un
+objeto de nuestra observacion? ¿quién nos ha dicho que en los arcanos de
+la naturaleza las fuerzas vitales no obran en sentidos muy diferentes,
+muy varios, y que los efectos de su actividad no se presentan de maneras
+muy diferentes, segun las circunstancias en que se encuentran, todo con
+arreglo á las leyes establecidas por la sabiduría infinita? La
+magnífica profusion con que están esparcidas las materias seminales, el
+sinnúmero de gérmenes que por todas partes descubrimos, esa inmensa
+cantidad de materia susceptible de trasformacion y asimilacion en el
+viviente, los misterios de la generacion en el reino vegetal y animal,
+¿todo esto no nos indica que hay derramadas por el universo un sinnúmero
+de fuerzas vitales, que ejercen su actividad de manera muy varia y en
+una escala de extension asombrosa? ¿Quién nos asegura que un mismo
+principio vital no pueda presentar fenómenos muy diversos segun las
+condiciones á que está sometido? el que reside en la bellota ¿no es el
+mismo de la corpulenta encina que ha desafiado el ímpetu de los
+huracanes durante algunos siglos? Si la experiencia no lo atestiguase
+¿quién seria capaz de sospechar que el principio vital de un gusano
+informe y asqueroso es el mismo de una bellísima mariposa? Véase pues
+como no es contrario ni á la razon ni á la experiencia, el suponer que
+el alma de los brutos, esa fuerza vital que en ellos reside, sea lo que
+fuere, continúa despues de destruida la organizacion de su cuerpo, y que
+absorbida de nuevo en los tesoros de la naturaleza, se conserva en
+ellos, nó como un ser inútil, sino ejerciendo su actividad en diferentes
+sentidos segun las condiciones á que se halle sujeta [I].
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+El Sueño y la Vigilia.
+
+
+[20.] El hecho de la sensacion está enlazado con otros, y de este enlace
+resulta una gran parte de nuestros conocimientos. Se ha dicho con tono
+de mucha seguridad, que no era posible demostrar por las sensaciones la
+existencia de los cuerpos, pues que siendo aquellas una cosa puramente
+interna, no era dable que nos condujesen á inferir la existencia de otra
+externa, y no habia inconveniente en que todas nuestras sensaciones
+fuesen un conjunto de fenómenos individuales, encerrados dentro de
+nuestra alma. A primera vista parece imposible soltar la dificultad: sin
+embargo, si se la examina á fondo, se echará de ver que se le ha dado
+mas importancia de la que merece.
+
+[21.] La primera objecion que suele hacerse contra el testimonio de los
+sentidos se funda en la dificultad de distinguir con certeza el estado
+de vigilia del de sueño. Dormidos recibimos impresiones semejantes á las
+que nos afectan despiertos: ¿cómo nos aseguraremos de que la ilusion no
+es perpetua? El abate de La-Mennais, con aquella exageracion que le
+caracteriza, ha dicho: «Quien demostrase que la vida entera no es un
+sueño, una quimera indefinible, haria mas de lo que han podido todos los
+filósofos hasta hoy.»
+
+Yo creo que hay en esto graves dificultades, pero no puedo persuadirme
+que sean insolubles. Voy ante todo á examinar, si el sueño y la vigilia
+son diferentes, no solo á los ojos del sentido comun, sino tambien de la
+razon. La-Mennais pretende que solo en el tribunal del consentimiento
+comun puede obtenerse un fallo definitivo y satisfactorio: yo estoy
+convencido de que el raciocinio mas severo puede llegar al mismo
+resultado á que nos conducen de consuno, el sentido íntimo, el sentido
+comun, y el consentimiento comun, ó en otros términos, el testimonio de
+nuestro ser y el de nuestros semejantes.
+
+[22.] El hombre encuentra en sí de una manera completamente
+satisfactoria la certeza de la diferencia entre el sueño y la vigilia:
+para saber que estamos despiertos no necesitamos del testimonio de los
+demás.
+
+La diferencia entre dichos estados no debe buscarse únicamente en la
+claridad y viveza de las sensaciones, y certeza actual que ellas
+engendran. Es indudable que á veces en el sueño se nos presentan las
+imágenes con tanta claridad como sí estuviéramos despiertos, y que por
+el momento la certeza es completa. ¿Quién no ha experimentado durante el
+sueño, viva alegría, ó terribles angustias? Es verdad que alguna y muy
+rara vez, al dispertar, tenemos la reminiscencia de que en el acto mismo
+del sueño asomaba la duda de si soñábamos; pero esto sucede con poca
+frecuencia; y en general puede asegurarse, que el sueño no anda
+acompañado de ese crepúsculo de razon reflexiva, que nos advierte de
+nuestro estado, y de la ilusion que padecemos. Por lo comun, mientras
+dura el sueño, no abrigamos duda sobre lo que soñamos; y abrazamos á un
+amigo con tierna efusion, ó lloramos desconsolados sobre su tumba, con
+las mismas afecciones que nos produciria la realidad.
+
+[23.] La diferencia no se halla en la incertidumbre del momento; pues
+que por el contrario, solemos tener certeza completa. ¿Dónde está pues?
+¿cómo la señala la razon? ¿cómo viene la filosofía en apoyo del sentido
+íntimo y del sentido comun? Esto es lo que vamos á examinar.
+
+Prescindiendo de si las sensaciones tienen alguna relacion con objetos
+externos, de si su testimonio es suficiente para este ó aquel caso, y
+considerándolas únicamente como fenómenos de nuestra alma, existen dos
+órdenes de hechos completamente distintos por caractéres muy marcados:
+el sueño y la vigilia. En lo íntimo de nuestra alma, estos dos estados
+son completamente distintos: aun en el sistema de los idealistas, es
+preciso reconocer esta distincion.
+
+Reflexionando sobre lo que experimentamos desde que vivimos, ó desde que
+tenemos conciencia de lo que pasa dentro de nosotros, podemos observar,
+que hay en nuestro ser dos clases de fenómenos. De una manera periódica
+y constante, experimentamos dos series de sensaciones: las unas mas ó
+menos claras, mas ó menos vivas, limitadas simplemente á su objeto, sin
+el concurso de muchas de nuestras facultades, y sobre todo sin reflexion
+sobre ellas mismas; en pos vienen otras, siempre claras, siempre vivas,
+acompañadas de actos de todas nuestras facultades, con reflexion sobre
+ellas, sobre su diferencia de las anteriores, con entera sujecion á
+nuestra libre voluntad, en todo lo relativo á variarlas, modificarlas,
+hacerlas desaparecer y reproducirlas, de mil maneras diferentes.
+
+Yo veo el papel sobre que escribo; reflexiono sobre esta vision, y me la
+quito cuando quiero y vuelvo á tenerla cuando me agrada; y enlazo esta
+sensacion con otras, y con mil pensamientos, con mil caprichos, si así
+me gusta. Lo que me sucede en este acto, me ha sucedido siempre, y me
+sucede mientras se verifica en mí esa serie de fenómenos en este estado
+que llamo de vigilia; mas si sueño que escribo, aun cuando no me
+acontezca lo que suele, de no acertar á dirigir la pluma, de no ver bien
+claro, de confundirse todo, no me siento con ese ejercicio simultáneo de
+todas mis facultades, no reflexiono sobre el estado en que me encuentro;
+no me hallo con esa conciencia plena de lo que hago, con ese dominio de
+mí mismo, con esa luz clara y viva, que en el estado de vigilia se
+derramaba sobre todos mis actos y sobre sus objetos. Dispierto, pienso
+en lo que hice, en lo que hago, en lo que haré: recuerdo los sueños y
+los califico de ilusiones, y los juzgo como especies inconexas,
+extravagantes, y los comparo con el órden y la consecuencia de lo que se
+me ofrece en la vigilia. Nada de esto hago mientras sueño: quizás habrá
+tambien una sensacion clara, viva; pero es de una manera independiente
+de mi voluntad; es una impresion aislada, es el uso de una facultad
+sola, sin el auxilio de las demás, sin comparaciones fijas y constantes,
+como las que recibo mientras estoy despierto; y sobre todo ese fenómeno
+desaparece en breve, y ó vuelvo á estar sumido en un estado en que no
+tengo conciencia de mi ser, ó entro en otro, en que se reproduce la
+misma serie de fenómenos que antes: claros, lúcidos, conexos; sufriendo
+el exámen de la razon que los compara entre sí, y con los anteriores.
+Luego, aparte toda idea de mundo externo, y aun de todo otro ser fuera
+de nosotros, tenemos la certeza de la distincion de los dos órdenes de
+fenómenos, que comprendemos en las palabras, sueño y vigilia.
+
+Cuando pues se ha pretendido atacar la certeza de nuestros conocimientos
+fundándose en la dificultad de distinguir entre dichos estados, se ha
+echado mano de un argumento fútil, apoyado en un hecho completamente
+falso. Tan distante estoy de creer en la imposibilidad de distinguir
+filosóficamente la vigilia del sueño, que antes bien opino que la
+diferencia entre estos dos estados es uno de los hechos mas claros y
+ciertos de nuestra naturaleza.
+
+Asentada esta verdad, y supuesto que nadie duda de que las sensaciones
+que experimentamos durante el sueño, no son producidas por objetos
+exteriores, y que por tanto no se las ha tomado nunca como medio de
+adquirir la verdad, pasemos á otra cuestion de mas dificultad é
+importancia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+RELACION DE LAS SENSACIONES CON UN MUNDO EXTERNO.
+
+
+[24.] Nuestras sensaciones, ¿tienen alguna relacion con objetos
+externos, ó son simples fenómenos de nuestra naturaleza? De la
+existencia de este mundo interno que resulta del conjunto de las escenas
+ofrecidas por las sensaciones, ¿podemos inferir la existencia de un
+mundo externo?
+
+No se trata aquí de la práctica sino de la teoría: esta cuestion
+únicamente se refiere á las fuerzas del raciocinio, nó á la voz de la
+naturaleza: voz mas fuerte que todos los discursos, y á que nos es
+imposible resistir. Sea cual fuere el resultado que nos diere el exámen
+filosófico de las relaciones entre el mundo ideal y el real, es preciso
+someternos á esa necesidad de nuestra naturaleza, que nos hace creer en
+la existencia de dichas relaciones. La humanidad, en la inmensa mayoría
+de sus individuos, no ha pensado jamás, ni probablemente pensará, en
+semejante exámen; y sin embargo, para ella, la existencia de un mundo
+real, distinto de nosotros, y en continua comunicacion con nosotros,
+está al abrigo de toda duda. La naturaleza es antes que la filosofía.
+
+No quiero indicar con esto que la razon sea impotente á manifestar la
+legitimidad de la ilacion con que se deduce lo real de lo ideal, ó la
+existencia del mundo externo de la del interno; solo me propongo señalar
+á la filosofía un linde, que si no la ilustra, al menos le inspire
+sobriedad en sus investigaciones, y desconfianza en sus resultados. Y
+con efecto: salta á los ojos que debe de ser errónea una ciencia que se
+oponga á una necesidad y contradiga un hecho palpable: no merece el
+nombre de filosofía, la que se pone en lucha con una ley que somete á su
+indeclinable imperio la humanidad entera, incluso el filósofo que contra
+esta ley se atreve á protestar. Todo lo que ella puede decir contra esa
+ley será tan especioso como se quiera; pero no será mas que una vana
+cavilacion: cavilacion que si la flaqueza del entendimiento no bastare á
+deshacer, se encargaria de resistirla la naturaleza, hasta que una nueva
+existencia en otra vida nos venga á revelar lo que hay en la profundidad
+de esos arcanos, y cómo se enlazan esos eslabones cuyos puntos de
+contacto no divisará la razon, mientras la naturaleza experimenta la
+irresistible trabazon con que la ligan en todos los momentos de su
+existencia.
+
+[25.] Que las sensaciones son algo mas que simples fenómenos de nuestra
+alma, que son efectos de una causa distinta de nosotros, lo demuestra la
+comparacion de ellas entre sí; unas las referimos á un objeto externo, y
+otras nó: estos dos órdenes de fenómenos presentan caractéres muy
+distintos.
+
+Ahora hay en mi interior la representacion del país en que he nacido y
+vivido en mis primeros años. Se me ofrece con toda claridad la espaciosa
+llanura con sus campos y praderas, con sus bajas colinas que ora forman
+montecillos aislados, ora se prolongan en varias direcciones,
+aplanándose hasta confundirse con el nivel del llano, ó levantándose
+gradualmente hasta entroncarse con los ramales de las montañas. Veo la
+elevada cordillera de estas que rodea toda la llanura, y que hace de
+ella una vasta cuenca, donde no se divisa mas salida que por la parte
+del sud, y una que otra quebradura que parece rasgar en algunos puntos
+la grandiosa muralla alzada por la naturaleza. Todo esto se me
+representa muy bien en mi interior, á pesar de hallarme á mas de cien
+leguas de distancia: y se me representará cuantas veces yo quiera, y por
+el tiempo que yo quiera. Quizás podrá acontecer que sin el concurso de
+mi voluntad se me ofrezca el mismo espectáculo; pero siempre soy libre
+de distraerme, corriendo por decirlo así el telon, para no ver aquella
+escena; así como de levantarle de nuevo cuando tenga ganas de
+presenciarla.
+
+Lo que me acontece en dicho ejemplo, se verifica con respecto á
+muchísimos otros; y así es que experimento dentro de mí una serie de
+fenómenos que me representan objetos externos, pero sin ninguna
+necesidad que me fuerce á estar sometido á ellos; pues los quito y los
+reproduzco con simples actos de mi libre albedrío.
+
+Al propio tiempo me acontece que siento en mí otra clase de fenómenos
+que no están pendientes de mi voluntad, que yo no puedo excitar ó quitar
+cuando quiero; sino que están sometidos á ciertas condiciones, de las
+que me es imposible prescindir, so pena de no alcanzar lo que me
+propongo.
+
+Ahora estoy experimentando que se me representa un cuadro: ó en lenguaje
+comun, veo un cuadro que tengo delante. Supongamos que este sea un
+fenómeno puramente interno, y observemos las condiciones de su
+existencia, prescindiendo de toda realidad externa, inclusa la de mi
+cuerpo, y de los órganos por los cuales se me transmite, ó parece
+transmitirse la sensacion.
+
+Ahora experimento la sensacion.... ahora nó: ¿qué ha mediado? la
+sensacion de un movimiento, que ha producido otra sensacion de ver y que
+ha destruido la vision primera; ó pasando del lenguaje ideal al real,
+he interpuesto la mano entre los ojos y el objeto. ¿Cómo es que mientras
+hay la sensacion última, no puedo reproducir la primera? Si existen
+objetos exteriores, si mis sensaciones son producidas por ellos, se ve
+claro que estarán sujetas á las condiciones que los mismos les impongan:
+pero si mis sensaciones; no son mas que fenómenos internos, entonces no
+hay medio de explicarlo.
+
+Esto es tanto mas incomprensible cuanto que en las sensaciones que
+nosotros consideramos como simples fenómenos, sin relacion inmediata con
+ningun objeto exterior, no hallamos íntima dependencia de unas con
+respecto á otras; y antes por el contrario notamos mucha discordancia.
+
+Los fenómenos puramente internos, es decir, aquellos que nosotros
+reputamos verdaderamente por tales, tienen mucha dependencia de la
+voluntad, con relacion á su existencia y tambien á sus modificaciones.
+Yo reproduzco siempre que quiero en mi imaginacion, una escena en que se
+me representa la columna de la plaza Vendome de Paris; y la hago
+desaparecer cuando me gusta. Lo propio me sucede en todos los demás
+objetos que recuerdo haber visto: su presencia en mi interior depende de
+mi voluntad. Es cierto que á veces se representan objetos que no
+quisiera, y que cuesta trabajo hacerlos desaparecer, pero tambien lo es
+que bastan algunos esfuerzos para que al fin desaparezcan. Habremos
+visto á una persona moribunda: y durante algunos dias permanece
+estampada en nuestra imaginacion con su semblante pálido y sudoriento,
+sus ojos desencajados, sus manos convulsivas, las contorsiones de su
+boca, su penoso estertor interrumpido por algunos ayes lastimeros; no
+somos dueños del todo de que no se nos presente repetidas veces la
+ingrata imágen; pero es bien seguro que si para distraernos nos
+proponemos un cálculo muy complicado, ó resolver un problema muy
+difícil, conseguiremos que la imágen desaparezca. Por donde se ve que
+aun en los casos excepcionales, con tal que estemos en sano juicio,
+siempre ejerce nuestra voluntad una grande influencia sobre los
+fenómenos puramente internos.
+
+No sucede así con los que están en relacion inmediata con lo exterior;
+si me hallo en presencia del moribundo no podré menos de verle y de
+oirle: si aquellas sensaciones no son mas que un fenómeno interno, este
+fenómeno es de un órden muy distinto del otro: el uno es del todo
+independiente de mi voluntad, el otro nó.
+
+Los fenómenos puramente internos están relacionados entre sí de una
+manera muy diferente de los demás: en las relaciones de aquellos influye
+tambien mucho la voluntad, en los otros nó. Además, los primeros se
+ofrecen ó por un simple acto de voluntad, ó por sí mismos, aisladamente,
+sin ninguna necesidad de encadenamiento con otros que los precedan.
+Escribo en Madrid y de repente se me ocurre la presencia del Támesis,
+con sus innumerables embarcaciones de vela y vapor. Para esto no he
+necesitado pasar por la serie de fenómenos en que se me representa eso
+que llamamos España y Francia. El Támesis me lo puedo representar,
+despues de mil sensaciones inconexas entre sí y con él; pero si se ha de
+producir en mí el fenómeno que llamo _ver_, entonces será preciso que me
+resigne á hacer desfilar en mi interior toda la serie de fenómenos que
+lleva consigo un viaje: y nó como quiera, sino sintiendo real y
+verdaderamente todos los placeres y las incomodidades que le acompañan:
+y formando una verdadera voluntad de marcharme y de acudir puntualmente
+á tal hora, so pena de encontrarme sin esa sensacion que llamo _ver la
+diligencia_, y con esa otra sensacion que llamo ver un dependiente de la
+oficina que no me quiere devolver el dinero, y sin otra sensacion que
+llamo ver y tocar mi equipaje, y con todas las sensaciones ingratas que
+resultan de semejantes descuidos.
+
+Cuando esta serie de fenómenos internos ó en lenguaje comun, aventuras
+de viaje, me las quiero representar solo interiormente, lo dispongo á
+medida de mi gusto: me paro, ando con mas rapidez, de un salto atravieso
+cien leguas, me traslado de un punto á otro sin pasar por los
+intermedios, en fin, no hallo ninguno de los inconvenientes que me hacen
+tan pesado eso que llamamos realidad. Estoy en un mundo donde yo mando,
+quiero: y el coche está pronto, y el mayoral en su puesto, y el
+postillon en el suyo, y vuelo como llevado en alas del viento.
+
+Los bellos paisajes, los ingratos eriales, los montes gigantescos, las
+llanuras cuyo confin se une con el cielo, todo desfila á mis ojos con
+una rapidez admirable: me canso de ir por tierra, y sin mas ni mas me
+planto en la cubierta de un barco en alta mar, y veo las olas agitadas,
+y oigo su mugido, y cual azotan los costados de la embarcacion, y la voz
+del piloto que da sus órdenes; veo las maniobras de los marineros,
+recorro las cámaras, hablo con los viajeros, todo sin sentir mal olor,
+sin padecer las ansias del mareo, ni presenciar las de otros.
+
+[26.] Las sensaciones puramente internas, si bien tienen entre sí algun
+enlace, mayormente cuando proceden de las externas, este enlace no es
+tal que no podamos modificarle de mil maneras. Cuando pensamos en el
+obelisco de la plaza de la Concordia, naturalmente se nos presentan las
+fuentes, y estatuas y surtidores, y el palacio de las Tullerías, y el
+Templo de la Madalena, y los Campos Elíseos, y el Palacio de la Cámara
+de los Diputados: pero está en nuestras manos cambiar la escena, y sin
+mas que querer, trasladamos el obelisco en medio de la plaza de Oriente,
+y estamos mirando qué efecto produce allí: hasta que satisfechos de la
+operacion le colocamos otra vez en su puesto ó no pensamos mas en él.
+
+Pero si se trata de la vision, ó sea el fenómeno externo, en vano nos
+esforzaremos en hacer semejantes maniobras: cada cosa está en su lugar,
+ó á lo menos así lo parece: y las sensaciones están encadenadas entre sí
+con eslabones de hierro. La una viene despues de la otra, y nos es
+imposible salvar las intermedias.
+
+Resulta pues que la simple observacion de lo que pasa en nuestro
+interior, nos atestigua la existencia de dos órdenes de fenómenos
+totalmente distintos: en el uno, todo, ó casi todo, depende de nuestra
+voluntad, en el otro nada; en aquel, los fenómenos tienen entre sí
+ciertas relaciones, pero muy variables, y sujetas en buena parte á
+nuestro capricho; en este, vemos dependientes los unos de los otros, y
+no se producen sino bajo determinadas condiciones. No puedo ver si no
+abro las ventanas para que entre la luz: el fenómeno de ventana y vision
+están necesariamente enlazados. Pero es notable que no lo están siempre:
+de noche las abro y no veo; y necesito otro fenómeno auxiliar que es la
+luz artificial; y por mas que quiero no puedo alterar esa ley de
+dependencia.
+
+[27.] ¿Qué indica todo esto? indica que los fenómenos independientes de
+nuestra voluntad y que están sujetos en su existencia y en sus
+accidentes á leyes que nosotros no podemos alterar, son efectos de seres
+distintos de nosotros mismos. No son nosotros mismos, porque existimos
+muchas veces sin ellos; no son causados por nuestra voluntad, pues se
+presentan sin el concurso de ella, y muchas veces contra ella; no son
+efecto uno de otro en el órden puramente interior, porque acontece con
+mucha frecuencia que habiéndose seguido mil y mil veces un fenómeno á
+otro, deja de repente de existir el segundo por mas que se reproduzca el
+primero. Esto me conducen al exámen de una hipótesis con el cual se
+confirmará mas y mas la doctrina establecida.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+UNA HIPÓTESIS IDEALISTA.
+
+
+[28.] Si el sistema de los idealistas ha de subsistir, es preciso
+suponer que ese enlace y dependencia de los fenómenos que nosotros
+referimos á los objetos externos, solo existe en nuestro interior, y que
+la causalidad que atribuimos á los objetos externos, solo pertenece á
+nuestros propios actos.
+
+Tirando de un cordon que está en el despacho, hace largo años que suena
+una campanilla; ó en lenguaje idealista, el fenómeno interno formado de
+ese conjunto de sensaciones en que entra eso que llamamos _cordon y
+tirar de él_, produce ó trae consigo eso otro que apellidamos _sonido de
+la campanilla_. Por el hábito, ó una ley oculta cualquiera, existirá
+esa relacion de dos fenómenos cuya sucesion nunca interrumpida nos causa
+la ilusion, por la cual trasladamos al órden real lo que es puramente
+fantástico. Esta es la explicacion menos irracional de que pueden echar
+mano; pero con pocas observaciones se puede hacer sentir todo lo fútil
+de semejante respuesta.
+
+Hoy; tiramos del cordon, y cosa extraña, la campanilla no suena... ¿cuál
+será la causa? El fenómeno causante existe; porque sin duda pasa dentro
+de nosotros el acto que llamamos, tirar del cordon; y sin embargo
+tiramos y volvemos á tirar, y la campanilla no suena. ¿Quién ha alterado
+la sucesion fenomenal? ¿por qué poco antes un fenómeno producia el otro,
+y ahora nó? En mi interior no ha ocurrido novedad: el primer fenómeno lo
+experimento con la misma claridad y viveza que antes; ¿cómo es que no se
+presenta el segundo? ¿cómo es que este último lo experimentaba siempre
+que queria, con solo excitar el primero, y ahora nó? El acto de mi
+voluntad lo ejerzo con la misma eficacia que antes; ¿quién ha hecho que
+mi voluntad sea impotente?
+
+De aquí se infieren dos cosas: 1.ª que el segundo fenómeno no dependia
+del primero, considerado este únicamente como un hecho puramente
+interno, pues que ahora existe este del mismo modo que en los casos
+anteriores, y sin embargo no produce el otro; 2.ª que tampoco depende
+del acto de mi voluntad; pues que el acto es firme y resuelto como
+antes, y no logra nada.
+
+A pesar de esto no puede dudarse que habia algun enlace entre los dos
+fenómenos, ya que infinitas veces se ha observado que el uno seguia al
+otro; lo que no puede explicarse por una mera casualidad. No siendo pues
+el uno causa del otro en el órden interior, debieron tener una
+dependencia en el órden exterior: es decir, que en el caso que estoy
+examinando, aunque continuó existiendo la causa que producia el uno,
+debióse de interrumpir la conexion que esta causa tenia con la que
+producia el otro: y así era en efecto; tirando del cordon no venia el
+sonido, por la sencilla razon de que habian quitado la campanilla. Esto
+se comprende, habiendo causas externas de lo que se llaman sensaciones:
+pero si estas se reducen á simples fenómenos internos, no se puede
+señalar un motivo razonable.
+
+[29.] Y es de notar que cuando quiero explicarme la falta de la sucesion
+de estas sensaciones que antes iban siempre unidas, puedo recurrir á
+muchas que son muy diferentes como fenómenos internos, que como tales no
+tienen ninguna relacion ni semejanza, y que solo pueden tener algun
+enlace en cuanto corresponden á objetos externos. Al buscar por qué no
+suena la campanilla, para explicarme la razon de que se haya alterado el
+órden regular en mis apariencias, puedo pensar en varias causas, que por
+ahora consideraremos tambien como meras apariencias, ó fenómenos
+internos: puedo recibir las sensaciones siguientes: el cordon roto, el
+cordon enzarzado, la campanilla rota, la campanilla quitada, la
+campanilla sin badajuelo; á todas estas sensaciones puedo yo referir la
+falta del sonido; y el referirlo á ellas será lo mas irracional del
+mundo si las considero como simples hechos internos, pues como
+sensaciones en nada se parecen; y solo discurro racionalmente si á cada
+una de estas sensaciones le hago corresponder un objeto externo,
+bastante por sí solo á interrumpir la conexion del acto de tirar del
+cordon, con la vibracion del aire productora del sonido.
+
+[30.] De estas reflexiones se deduce:
+
+1º. Que considerando nuestras sensaciones como fenómenos puramente
+internos, se dividen en dos clases muy diferentes: unos que dependen de
+nuestra voluntad, otros independientes de ella; unos inconexos entre sí,
+ó variables en sus relaciones, á gusto del que los experimenta; otros
+sujetos á cierta conexion que nosotros no podemos destruir ni variar.
+
+2º. Que así la existencia como las modificaciones de esta última clase,
+provienen de causas que no son nosotros, de causas independientes de
+nuestra voluntad, y que están fuera de nosotros. Luego el instinto que
+nos impulsa á referir dichas sensaciones á objetos externos, está
+confirmado por la razon; luego el testimonio de los sentidos es
+admisible en el tribunal de la filosofía, en cuanto nos asegura de la
+realidad de los objetos.
+
+Con esto queda demostrada en cierto modo la existencia de los cuerpos,
+pues que examinando filosóficamente el concepto de cuerpo, encontramos
+en él el de una cosa distinta de nuestro ser, y cuya presencia nos causa
+tales ó cuales sensaciones. La esencia íntima de los cuerpos nos es
+desconocida; y aun cuando se conociera, esto no serviria de nada para
+nuestro propósito, pues no tratamos de la idea que en tal caso se
+formaria el filósofo, sino de la que se forman la generalidad de los
+hombres.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+SI LA CAUSA EXTERNA É INMEDIATA DE LAS SENSACIONES ES UNA CAUSA LIBRE.
+
+
+[31.] Contra la existencia de los cuerpos, se puede objetar una
+dificultad, grave á primera vista, pero que en realidad es muy fútil.
+¿Quién sabe, se dirá, si hay alguna causa que produzca en nosotros todos
+los fenómenos que experimentamos, sin ser nada parecido á la idea que
+nos formamos de un cuerpo? Dios, si quisiese, podria causar en nosotros
+una ó muchas sensaciones, sin mediar ningun cuerpo: ¿quién nos asegura
+que esto no sucede? ¿quién nos da la certeza de que no puedan hacer lo
+mismo otros seres, y por tanto de que no sea una pura ilusion todo
+cuanto imaginamos sobre un mundo corpóreo?
+
+[32.] La primera y mas sencilla solucion que se ofrece es que Dios,
+siendo infinitamente veraz, no puede engañarnos, ni permitir que otras
+criaturas nos engañen constantemente y de una manera para nosotros
+irresistible: pero esta solucion, si bien muy fundada, muy razonable y
+juiciosa, tiene el inconveniente de recurrir al órden moral para
+cimentar el físico, y así no dejará satisfechos completamente á los que
+desearian ver demostrada la verdad del testimonio de los sentidos, con
+argumentos sacados de la misma naturaleza de las cosas. Yo creo que esto
+último se puede conseguir: voy á intentarlo.
+
+[33.] Nuestras sensaciones no provienen _inmediatamente_ de una causa
+libre: tanto el ser que las experimenta, como el que las produce, están
+sujetos á leyes fijas, á una necesidad. Nos convenceremos de esto si
+reflexionamos que poniéndonos bajo ciertas condiciones, no podemos dejar
+de experimentar determinada sensacion, y que en faltando dichas
+condiciones, nos es imposible experimentarla: lo que prueba que tanto
+nosotros como el ser que nos causa la impresion, estamos sometidos á un
+órden necesario. Si así no fuese, no seríamos dueños de producir la
+sensacion ni aun mediante ciertas condiciones: porque como la causa de
+ella no estaria sujeta á una ley, sino á su libre voluntad, sucederia
+una y mil veces que la nuestra no estaria de acuerdo con la suya, y por
+lo mismo no existiria la impresion que deseábamos.
+
+Sabemos que despues de experimentada la sensacion de tacto con que nos
+parece que un cuerpo tupido cubre nuestros ojos, no vemos; y por mas que
+queramos no es imposible producir en nosotros la sensacion que llamamos
+_ver_; al contrario, en quitándose la sensacion del contacto del cuerpo
+tupido, y en hora y lugar correspondientes, nos es imposible dejar de
+experimentar la sensacion de ver diferentes objetos; esto prueba que en
+esta parte nosotros estamos sometidos á una necesidad; pero tambien
+prueba que el ser que nos causa las sensaciones está sujeto á una
+necesidad semejante, ya que puesta la condicion de tapar los ojos, una y
+mil veces á nuestro capricho, desaparece tambien una y mil veces la
+sensacion; y dada la condicion de tenerlos destapados y abiertos en un
+lugar iluminado, y de repetir una y mil veces la prueba á nuestro
+capricho, una y mil veces se presenta tambien la sensacion: la misma, si
+lo dejamos todo en el mismo estado; variada conforme á nuestro gusto, si
+variamos de lugar, ó varian los objetos que en él haya.
+
+Luego existen fuera de nosotros un conjunto de seres sometidos á leyes
+necesarias, los cuales producen nuestras sensaciones.
+
+[34.] Es tambien de notar que la influencia que ejercen sobre nosotros
+no solo no dimana en ellos de eleccion ni espontaneidad, sino que ni aun
+se presentan como dotados de actividad propia. El cuadro que está en la
+pared me producirias mil veces una misma sensacion, si mil veces fijo la
+vista en él; y salvo el deterioro del tiempo, estaria produciendo la
+misma por toda la eternidad.
+
+Es evidente además, que dichos seres están sujetos á nuestra accion;
+pues aplicándolos de diferentes maneras somos dueños de hacerles
+producir impresiones diferentes. Estoy tocando una bola, y la
+continuidad de la sensacion de un cuerpo liso, duro y esférico, me
+asegura de que es uno mismo el ser que la produce durante cierto tiempo;
+y no obstante, en este intervalo, con la vista recibo del mismo objeto
+sensaciones muy varias, presentándole á la luz de diferentes maneras.
+
+[35.] La sujecion de estos seres á leyes necesarias, no es precisamente
+con respecto á las sensaciones, sino que mas bien es un enlace que
+tienen entre sí. La conexion de las impresiones que de ellos recibimos,
+es efecto de la dependencia que unos tienen con respecto á otros: de
+suerte que para producir una impresion determinada, empleamos muchas
+veces un objeto, que no sirve para ello, si se le considera en sí, pero
+que nos proporciona lo que deseamos poniendo en accion á otro. El
+descorrer una cortinilla nada tiene que ver con un magnífico paisaje; y
+sin embargo muchas veces no hacemos mas cuando queremos proporcionarnos
+la agradable vista: la relacion á que entonces atendemos no es la de las
+sensaciones sino la de sus objetos: la conexion que tienen estos es la
+que nos induce á valernos del uno para conseguir el otro.
+
+Luego hay fuera de nosotros un conjunto de seres sometidos á leyes
+fijas, tanto con respecto á nuestras sensaciones como entre sí: luego
+existe el mundo externo; luego el interno que nos le representa, no es
+una pura ilusion.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ANÁLISIS DE LA OBJETIVIDAD DE LAS SENSACIONES.
+
+
+[36.] El mundo externo, ¿es tal como nosotros nos le figuramos? Estos
+seres que nos causan las sensaciones, y que llamamos _cuerpos_, ¿son en
+realidad lo que nosotros creemos? Despues de demostrada la existencia de
+dichos seres, y su necesaria sujecion á leyes constantes, ¿no podemos
+dudar todavía de si hemos demostrado la existencia de los cuerpos?
+¿Basta para este objeto, el haber probado que existen seres externos, en
+relacion con nosotros y entre sí, por medio de leyes fijas y necesarias,
+independientes de ellos y de nosotros?
+
+[37.] Para comprender á fondo esta cuestion, será conveniente
+simplificarla, reduciéndola á un solo objeto.
+
+Tengo á mi vista y en mi mano una manzana. Por lo demostrado mas arriba,
+estoy cierto de que existe un ser externo, relacionado con otros seres y
+con el mio por leyes necesarias; estoy cierto que de él me vienen
+diferentes impresiones: veo su color, figura y tamaño; percibo su olor,
+experimento su sabor; siento en la mano su magnitud, su peso, su figura,
+sus concavidades y convexidades, y oigo tambien el leve ruido que
+despide cuando la manoteo.
+
+La idea de cuerpo es una idea compuesta; por manera que la de la manzana
+será: la de una cosa externa, extensa, colorada, olorosa y sabrosa.
+Siempre que se reunan estas circunstancias, esto es, siempre que yo
+reciba de un objeto las mismas impresiones, diré que tengo á la vista
+una manzana.
+
+[38.] Examinemos ahora hasta qué punto corresponde el objeto á las
+sensaciones que nos causa.
+
+¿Qué entendemos significar cuando decimos que es una cosa sabrosa? Nada
+mas sino que nos produce en el paladar una impresion agradable: lo
+propio se verifica con respecto al olfato. Luego las dos palabras
+olorosa y sabrosa, solo expresan la _causalidad_ de estas sensaciones,
+residente en el objeto externo. Tocante al color, se puede afirmar lo
+mismo; porque si bien comunmente transferimos la sensacion al objeto y
+nos ponemos en cierta contradiccion con la teoría filosófica del color y
+de la luz, esta contradiccion no es mas que aparente; pues en el fondo,
+bien examinado el juicio, solo consiste en referir la impresion á
+objetos determinados; por manera que cuando por primera vez oimos en las
+cátedras de física que los colores no están en el objeto, fácilmente nos
+acostumbramos á conciliar la teoría filosófica con la impresion del
+sentido; pues al fin esa teoría no altera la verdad de que tales ó
+cuales impresiones nos vienen de estos ó aquellos puntos de los
+diferentes objetos.
+
+[39.] En esta parte, no es difícil explicar los fenómenos de las
+sensaciones, ni la correspondencia de ellas con los objetos externos;
+porque para salvar esta correspondencia basta que ellos sean realmente
+la causa (ú ocasion) de las mismas. No es tan fácil la tarea en lo
+tocante á la extension; pues esta propiedad es como la base de todas las
+otras sensibles: y prescindiendo de si constituye ó nó la esencia de los
+cuerpos, lo cierto es que nosotros no concebimos cuerpo donde no hay
+extension.
+
+[40.] Se palpará la diferencia que va de la extension á las demás
+calidades sensibles con la observacion siguiente. Cuando no hemos
+pensado jamás en la relacion de los objetos externos con nuestras
+sensaciones, tenemos no sé qué confusion sobre estos puntos; y el color,
+el olor, el sabor y hasta el sonido, los transferimos en cierto modo á
+los mismos objetos, considerando confusamente estas cosas como calidades
+inherentes á ellos. Así el niño y el rústico creen que el color verde
+está realmente en las hojas, que el olor está en la rosa, el sonido en
+la campana, el sabor en la fruta. Pero es fácil de notar que este es un
+juicio confuso de que no se dan cuenta á sí mismos con toda claridad;
+juicio que puede ser alterado y aun destruido, sin destruir ni alterar
+el conjunto de las relaciones de nuestros sentidos con los objetos. Así,
+aun en edad muy tierna, nos acostumbramos con facilidad á referir el
+color á la luz, y hasta á no fijarle en esta definitivamente, sino á
+mirarle como una impresion producida en nuestro sentido por la accion de
+este agente misterioso. El olor tampoco nos cuesta trabajo considerarle
+como una sensacion dimanada de la accion de los efluvios de un cuerpo
+sobre el órgano del olfato; así como el sonido dejamos de considerarle
+cual una cosa inherente al cuerpo sonoro, y no vemos en él mas que la
+impresion causada en el sentido por la vibracion del aire, conmovido á
+su vez por la vibracion del cuerpo sonoro.
+
+Estas consideraciones filosóficas que á primera vista nos parecian estar
+en contradiccion con nuestro juicio, no alteran para nosotros el mundo
+externo; no causan un trastorno en las ideas que nos formamos de él;
+solo nos hacen fijar mas la atencion en algunas relaciones que
+deslindábamos mal; y no nos permiten atribuir á los objetos, mas de lo
+que tienen en realidad. Nos hacen limitar el testimonio de los sentidos
+á la esfera que les pertenece, rectifican en algun modo los juicios que
+habíamos formado; pero el mundo continúa siendo el mismo que antes; solo
+que los encantos de la naturaleza, los hemos encontrado en mas íntima
+relacion con nuestro ser, notando que en ellos tienen mas parte nuestra
+organizacion y nuestra alma de lo que nos habíamos imaginado.
+
+[41.] Pero destruyamos la extension, quitemos á los objetos externos
+esta calidad, finjamos que ella no es mas que una simple sensacion, sin
+que sepamos otra cosa sino que hay un objeto que nos la causa, y desde
+entonces, el mundo corpóreo desaparece. Todo el sistema del universo se
+reducirá á un conjunto de seres que nos causan diferentes impresiones;
+pero quitada la extension ya no nos formamos idea del cuerpo, ya no
+sabemos si todo lo que hemos pensado sobre el mundo es algo mas que una
+pura ilusion. Yo me resigno fácilmente á deshacerme de lo que creia en
+mi infancia de que el color que veo en mi mano esté en ella, de que el
+ruido que hace al chocar con la otra esté en ella; pero no puedo de
+ningun modo privarla de la extension; no puedo imaginar que la distancia
+de la palma al extremo de los dedos no sea mas que una pura sensacion,
+de que solo haya un ser que me la cause, sin saber si en la realidad
+esta distancia existe. A la fruta que encuentro sabrosa, le quito sin
+mucho trabajo los honores del sabor; y considerándola filosóficamente,
+no tengo inconveniente en admitir que en ella no hay nada semejante á
+este sabor, y sí tan solo, que está compuesta de tal suerte que afecta
+el órgano del paladar de la manera conveniente para que yo reciba la
+sensacion agradable; pero no puedo quitar á la fruta su extension, no
+puedo de ningun modo considerarla como una cosa indivisible; no me es
+dable mirar las distancias de uno á otro punto de ella como meras
+sensaciones. Cuando me esfuerzo por contemplar como indivisible en sí el
+objeto sabroso, me esfuerzo en vano; y si por un momento me parece que
+llego á vencer el instinto de la naturaleza, todo se me trastorna: con
+el mismo derecho que hago de la fruta una cosa indivisible lo hago del
+universo; y el universo indivisible no es para mí el universo; mi
+inteligencia se confunde, todo se aniquila al rededor de mí: sufro algo
+mas que la vista del caos; el caos se me presenta al menos como alguna
+cosa, bien que con horrible confusion de elementos en espantosas
+tinieblas; pero ahora sufro algo mas, pues el universo corpóreo, tal
+como le habia concebido, vuelve á la nada.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+Sensacion de la Extension.
+
+
+[42.] Dos sentidos perciben la extension; la vista y el tacto; el olor,
+el sabor, el sonido, andan acompañados de la extension, pero son cosa
+muy diferente. La vista no percibe nada que no sea extenso; la extension
+es de todo punto inseparable de dicha sensacion. Embebidos en una
+deliciosa armonía de muchos instrumentos, podremos saborearnos en la
+percepcion de los sonidos hasta olvidarnos de la extension de los
+instrumentos, del aire, y de nuestros órganos: pero al contemplar un
+cuadro, aun en medio del entusiasmo mas ardiente, no puede desaparecer
+la extension. Si de la _transfiguracion_ de Rafael quitamos la
+extension, la maravilla desaparece; porque en la esencia de ella, aun
+considerándola como simple fenómeno de nuestra alma, entran por
+necesidad la continuidad y las distancias.
+
+Lo propio se verifica con respecto al tacto, bien que nó con tanta
+generalidad. La dureza ó la blandura, la aspereza ó la lisura, la
+angulosidad ó la rotundidad traen consigo la extension: pero no puede
+negarse que hay ciertas impresiones de tacto, en las que no es tan claro
+que vayan acompañadas de ella. El agudo dolor de una punzada, y otros
+que se sienten sin causa exterior conocida, no se refieren con tanta
+claridad á la extension, y parecen tener algo de aquella simplicidad que
+distingue las impresiones que nos llegan por el conducto de otros
+sentidos.
+
+Como quiera, es cierto que el percibir la extension pertenece de una
+manera particular á la vista y al tacto.
+
+[43.] Para formarnos ideas claras sobre la extension en sus relaciones
+con la sensacion, la analizaremos con algun detenimiento.
+
+En primer lugar es digno de notarse que la extension envuelve
+multiplicidad; un ser extenso es por necesidad un conjunto de seres:
+estos se hallarán mas ó menos unidos entre sí, por medio de un vínculo
+que los hará formar un todo: pero esto no quita que ellos no sean
+muchos. Un hermoso cuadro donde domina la unidad de pensamiento del
+artista, no deja de ser un compuesto de muchas partes; el vínculo
+_moral_ que las une, no las identifica; solo las enlaza, las ordena, las
+hace concurrir á un fin. La firmísima adhesion que entre sí tienen las
+moléculas de que está formado el diamante, no hace que estas moléculas
+no sean distintas: el vínculo material las une, no las identifica.
+
+Sin multiplicidad pues, no hay extension; donde hay extension, no hay
+un ser solo, en todo el rigor de la palabra, sino muchos.
+
+[44.] Pero la multiplicidad no constituye la extension, porque puede
+existir la primera sin la segunda. La multiplicidad de sonidos no forma
+la extension, la multiplicidad de sabores ni de olores tampoco: nosotros
+concebimos multiplicidad de seres de diferentes órdenes así en el mundo
+material, como en el moral y en el intelectual, sin que se envuelva en
+esa multiplicidad la idea de extension. Aun limitándonos al órden
+puramente matemático, encontramos multiplicidad sin extension en las
+cantidades aritméticas y algebráicas. Luego la multiplicidad, si bien es
+necesaria para constituir la extension, no basta ella sola para
+constituirla.
+
+Reflexionando sobre la especie de multiplicidad requerida para formar la
+extension, notaremos que ha de andar acompañada de la continuidad. Las
+sensaciones así de vista como de tacto, envuelven la continuidad: pues
+ni me es posible ver ni tocar, sin que reciba la impresion de objetos
+continuos, inmediatos los unos á los otros, coexistentes en su duracion
+y que á un mismo tiempo se me ofrecen como continuados unos con otros en
+el espacio. Sin esta continuidad, la multiplicidad no constituye la
+extension. Así por ejemplo, si tomo cuatro ó mas puntos en el papel en
+que escribo, y por una abstraccion los considero indivisibles, esta
+multiplicidad no me constituye la extension: necesito unirlos por medio
+de líneas, cuando menos imaginarias; y á falta de continuidad del cuerpo
+en que los suponia situados, me será preciso valerme de la continuidad
+del espacio: es decir, mirar este espacio como un conjunto de puntos,
+cuya continuacion enlaza los primeros. Por mas esfuerzos que haga no me
+será posible considerar como extension un conjunto de puntos
+indivisibles no continuos, ni unidos por líneas: aquel conjunto será
+para mí como si fuera de otros seres, que nada tuviesen que ver con la
+extension. Y es digno de notarse, que si les doy un lugar determinado en
+el espacio, es tambien enlazándolos por medio de líneas imaginarias con
+otros puntos: pues nó de otra manera puedo concebir distancias, ni
+situacion en el espacio. Que si de todo esto quisiese prescindir,
+entonces ó paso á la nada intelectual, es decir aniquilo toda idea del
+objeto, ó me traslado á otro órden de seres que ninguna relacion tengan
+ni con la extension ni con el espacio. Habré dejado la materia y las
+sensaciones, y me habré remontado á la region de los espíritus.
+
+[45.] Luego la multiplicidad y la continuidad son necesarias para
+constituir la extension. ¿Y bastan estas dos condiciones? creo que sí;
+pues donde ellas existen, existe la extension: con ellas dos solas,
+enteramente solas, nos formamos la idea de la extension. El objeto de la
+geometría es la extension; y en ella solo entran multiplicidad y
+continuidad. Las líneas, las superficies, los volúmenes, tales como son
+objeto de la geometría, prescinden de todo lo que no sea esa
+continuidad, mirada en su mayor abstraccion. Por esto le basta el
+espacio vacío; ó mejor se diria, que por esto exige el espacio vacío;
+pues que cuando hace la aplicacion á los cuerpos, no encuentra toda la
+exactitud que hallaba en la continuidad en abstracto.
+
+[46.] Si la multiplicidad y la continuidad en el espacio constituyen la
+extension, esta existe realmente en los objetos que nos causan las
+sensaciones. Ya he demostrado que á estas les corresponden objetos
+externos, fundándome en la relacion misma de los fenómenos entre sí, y
+con las causas que los producen: es así que esta relacion existe tambien
+con respecto á la multiplicidad y á la continuidad, luego estas dos
+propiedades se hallan realmente en la naturaleza. Las impresiones que
+recibimos por la vista y el tacto, aun limitándonos á un solo objeto,
+son múltiplas y por tanto corresponden á muchos objetos; son continuas y
+por lo mismo corresponden á objetos continuos.
+
+Aclararé algo mas esta razon. Mi vista fijada sobre un cuadro recibe una
+impresion que le viene de muchos puntos diferentes; siendo de notar que
+esta impresion resulta sin interrupcion en toda la superficie que se me
+ofrece. Si como llevo demostrado, la vista de un punto externo me basta
+para convencerme de su existencia, la de muchos me bastará para estar
+seguro de la de muchos; y la continuidad de la impresion me cerciora
+tambien de la continuidad de los puntos imprimentes.
+
+Si toco un objeto visto, el tacto me confirma el testimonio en la parte
+que á él le corresponde, es decir la multiplicidad y la continuidad.
+Experimento la misma sucesion continuada de sensaciones, lo que me
+indica la existencia y la continuidad de los objetos que las causan.
+
+[47.] En resúmen: la extension supone la coexistencia de muchos objetos,
+pero de tal suerte que estén unos á continuacion de otros; de ambas
+cosas nos aseguran las sensaciones: luego el testimonio de los sentidos
+basta para estar ciertos de que hay objetos extensos, y pueden
+producirnos varias impresiones. Estas ideas contienen cuanto encerramos
+en la idea de cuerpo: luego el testimonio de los sentidos nos cerciora
+de la existencia de los cuerpos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+OBJETIVIDAD DE LA SENSACION DE EXTENSION.
+
+
+[48.] Probado ya que el testimonio de los sentidos es suficiente para
+asegurarnos de la existencia de los cuerpos, veamos hasta qué punto son
+exactas las ideas que de los mismos nos hace formar. No basta saber que
+podemos estar seguros de la existencia de la extension, es preciso
+investigar si ella es en realidad tal cual nos la presentan los
+sentidos; y lo que digo de la extension puede aplicarse á las demás
+propiedades de los cuerpos.
+
+En mi concepto, la única sensacion que nosotros trasladamos al exterior,
+y que no podemos menos de trasladar, es la de extension; todas las otras
+se refieren á los objetos, solo como efectos á causas, nó como copias á
+originales. El olor, el sabor, el sonido, no nos representan nada que
+sea parecido á los objetos que los causan; pero la extension sí: la
+extension la atribuimos á los objetos, y no podemos concebirlos sin
+ella. El sonido fuera de mí, no es sonido; no es mas que una simple
+vibracion del aire, producida por la vibracion de un cuerpo; el sabor
+fuera de mí, no es sabor; no es mas que un cuerpo aplicado á un órgano,
+y que le causa una modificacion, mecánica ó química; y lo propio se
+verifica con el olor. Aun en la luz y los colores, fuera de mí, no hay
+mas que un flúido que cae sobre una superficie, y que directa ó
+reflexamente, llega ó puede llegar á los ojos; pero la extension fuera
+de mí, independientemente de toda relacion con los sentidos, es
+verdadera extension, es algo cuya existencia y naturaleza no necesitan
+de mis sentidos. Cuando yo la siento, ó cuando me la imagino, hay entre
+mis impresiones y ella, algo mas que la relacion de un efecto á una
+causa: hay la representacion, la imágen interior, de lo que existe en
+lo exterior.
+
+[49.] Para que se comprenda perfectamente y se sienta con viveza la
+verdad de lo que acabo de asentar, voy á ofrecer al lector un cuadro del
+cual se vayan eliminando sucesivamente determinadas sensaciones,
+haciéndole notar el grado de eliminacion á que se puede llegar y del
+cual no se pasa.
+
+Supongamos que todos los animales pierden de una vez el sentido del
+paladar, ó que todos los cuerpos de la naturaleza son destituidos de la
+propiedad de causar por su contacto con un órgano, la sensacion que
+llamamos sabor. A pesar de esto el mundo externo existe como antes. Los
+mismos cuerpos que nos causaban las sensaciones ahora perdidas,
+continuarán existiendo y podrán ser aplicados al mismo órgano que antes
+afectaban, causando en aquella parte las sensaciones del tacto, como de
+blando ó duro, frio ó caliente, ú otras semejantes. O los cuerpos
+sabrosos ó los órganos animales habrán sufrido alguna mudanza, con la
+que se ha cortado la relacion que antes tenian: se nota que una causa
+que antes producia un efecto, es ahora impotente para producirle. Esto
+puede haber acontecido por una modificacion de los cuerpos, que en nada
+altera su naturaleza, en cuanto nosotros la concebimos; y tambien es
+posible que sin haberse mudado ellos, haya sobrevenido esta diferencia
+con sola la alteracion de los órganos. Pero en todo caso, la
+desaparicion de la sensacion, no ha hecho desaparecer del universo nada
+semejante á ella; si la alteracion se ha verificado solo en los órganos,
+los cuerpos exteriores quedan intactos: y si ha tenido lugar en los
+cuerpos, esta alteracion les ha hecho perder una propiedad _causante_ de
+la sensacion, mas nó una propiedad _representada_ por la sensacion.
+
+Ya hemos privado á los alimentos de todos sus sabores: el universo
+existe como antes: privémosle de sus olores, alterando los cuerpos
+odoríferos, ó el órgano del olfato. ¿Qué resultará? lo mismo que hemos
+notado con respecto al sabor. Los cuerpos odoríferos continuarán
+existiendo, y hasta enviando á nuestro órgano los efluvios que antes
+producian la sensacion del olor; no habrá mas novedad que la no
+existencia de esta sensacion: faltará en nuestros órganos la disposicion
+para recibir la impresion necesaria, ó habrá desaparecido del universo
+una causalidad: mas nó una cosa representada por la sensacion. Los
+jardines no serán despojados de su belleza simétrica, los prados de su
+lozanía y verdor: el árbol ostentará su frondosa copa, y el hermoso
+fruto continuará pendiente de las ramas mecidas por el viento.
+
+Prosigamos en nuestra tarea destructora, ensordeciendo de repente á
+todos los animales. Los músicos de los conciertos se convertirán en
+actores de una silenciosa pantomima; el campanero tirando de la cuerda,
+hará dar vueltas al metal mudo; las conversaciones se reducirán á
+gestos orales; los gritos de los brutos, no serán mas que abrir y cerrar
+bocas; pero el aire vibrará como antes; sus colunas vendrán á herir el
+tímpano como antes; todo existirá como antes: nada faltará en el
+universo sino una sensacion. El rayo brillará en los aires, los rios
+proseguirán en su magestuosa carrera, los torrentes se precipitarán con
+la misma rapidez, la soberbia cascada saltará del altísimo risco,
+desplegando sus variados lienzos, y sus espumantes oleadas.
+
+Vamos por fin á cometer la mayor de las crueldades: ceguemos en un
+momento á todos los vivientes que hay sobre la tierra, y aun á todos los
+que pueda haber en los astros. El sol continúa esparciendo sus inmensas
+madejas; ese flúido que llamamos luz, refleja en las superficies, se
+refringe segun los cuerpos que atraviesa, y llega á las retinas de los
+ojos antes videntes, ahora convertidas en insensibles membranas,
+colocadas tras un cristal; pero todo eso que se llama color y sensacion
+de luz, todo ha desaparecido. Sin embargo el universo existe todavía: y
+los cuerpos celestes prosiguen recorriendo como antes sus órbitas
+inmensas.
+
+Como la sensacion de la luz y de los colores, nos es mas difícil
+abstraerla de los objetos; ó en otros términos, como tenemos cierta
+propension á imaginar que efectivamente existen fuera de nosotros las
+impresiones que no están mas que en nosotros, considerando la sensacion
+como una representacion de lo exterior, es algo mas costoso el concebir
+que cegados todos los vivientes, no queda nada de lo que nos representan
+estas sensaciones, y sí únicamente un flúido que refleja en ciertas
+superficies, ó que atraviesa por los demás cuerpos, ni mas ni menos que
+otro flúido invisible. Por lo cual, en obsequio de los que tengan
+dificultad en dejar de realizar en lo exterior lo que solo existe en su
+interior, haré la suposicion de otra manera; pues que esto me bastará
+para demostrar, como se puede eliminar de los objetos todo lo relativo á
+las varias sensaciones, excepto lo tocante á la extension.
+
+Así, no cegaremos á los animales; no tendremos la crueldad de Ulises en
+la caverna de Polifemo; pero desahogaremos el instinto destructor
+trastornando el mundo. Poco nos importa que los hombres y los animales
+no se queden ciegos, si logramos que no vean.
+
+Dejaremos pues intactos los órganos, pero en cambio despojaremos al
+universo de su luz. Apagaremos como febles antorchas el sol, las
+estrellas, los astros todos; extinguiremos los mas leves destellos que
+brillen sobre la tierra: las bujías que alumbran la mansion del hombre,
+los fuegos que resplandecen junto á la cabaña del pastor, las pálidas
+llamas que revolotean en la broza del cementerio, hasta las chispas que
+arroja el pedernal. Todo quedará en la oscuridad mas profunda;
+imaginaremos reproducidas aquellas tinieblas que yacian sobre la faz del
+abismo antes que la palabra criadora dijese: «hágase la luz.»
+
+Pero conviene advertir que al dejar el mundo en tan horrible oscuridad,
+no hemos alterado ninguna de sus otras leyes; existen como antes, las
+gigantescas moles recorriendo con asombrosa rapidez y admirable
+precision sus órbitas inmensas. De donde se infiere que haciendo
+abstraccion del olor, del sabor, del sonido, de los colores, de la luz,
+el mundo existe todavía, sin que nos cueste ningun trabajo concebirle de
+esta manera. Aun mas, hasta de la sensacion del tacto podemos
+prescindir, pues será fácil suponer que no percibimos ninguna impresion
+por este sentido; las de color ó frio, blandura ó dureza, cuyas causas
+quedarian en los cuerpos, podemos sustituirlas unas con otras y aun
+hacerlas desaparecer, sin que por eso creyésemos que el universo dejaba
+de existir.
+
+[50.] Despues de hechas todas estas abstracciones, ensayemos otra, y
+veamos lo que sucede. Hagamos desaparecer la extension. A esta prueba el
+universo no resiste: las moles de los astros desaparecen; la tierra se
+anonada bajo nuestras plantas; las distancias dejan de existir; el
+movimiento es un absurdo; nuestro propio cuerpo se desvanece; el
+universo entero se hunde en la nada, ó si continúa siendo algo, es cosa
+del todo diferente de lo que ahora nos figuramos.
+
+Es indudable: si prescindimos de la extension, si esta sensacion, ó
+idea, ó sea lo que fuere, que sobre ella tenemos, no la realizamos en lo
+exterior, si no la consideramos como una representacion de lo que
+existe fuera de nosotros, todo se trastorna; no sabemos qué pensar ni de
+nuestras sensaciones, ni de sus relaciones con los objetos que las
+causan: todo da vueltas en derredor, nos falta una de las bases de
+nuestros conocimientos, tendemos en vano los brazos para asirnos de
+algun punto fijo, y preguntamos con desconsuelo, si todo lo que sentimos
+no es mas que una pura ilusion, si serán una verdad las extravagancias
+de Berkeley.
+
+[51.] Aun con respecto á la extension es digno de observarse, que si
+bien la objetivamos trasladándola á lo exterior, no es de todo punto
+exacto que esté representada por la sensacion. Mejor se diria que es un
+receptáculo de ciertas sensaciones, que no un objeto de ellas; una
+condicion necesaria para las funciones de algunos sentidos, que no una
+cosa sentida. La extension abstraida de las sensaciones de la vista y
+del tacto, se reduce á lo que hemos dicho mas arriba, la multiplicidad y
+la continuidad; el conocimiento de esto, nos viene de los sentidos, pero
+es diferente de lo que nos representan los sentidos. Cuando á las
+impresiones que he recibido de la vista les quito el color y la luz me
+queda ciertamente la idea de una cosa extensa, mas nó de una cosa
+visible, ni de un objeto representado por la sensacion. De la propia
+suerte si despojo las impresiones que me han venido por el tacto, de las
+calidades que afectan este sentido, no se aniquila el objeto que las
+causaba, pero no está representado por las impresiones que él me
+transmite.
+
+[52.] Estas observaciones manifiestan que no trasladamos á lo exterior
+nuestras sensaciones, que estas son un medio por el cual se informa,
+nuestra alma, mas nó imágenes en que ella contemple los objetos. Todas
+ellas le indican una causa exterior; pero algunas, como las de la vista
+y del tacto, le manifiestan de un modo particular la multiplicidad y la
+continuidad, ó sea la extension.
+
+De esto se infiere tambien, que el mundo exterior no es una pura
+ilusion, que existe en realidad con sus moles inmensas, sus variados
+movimientos, su geometría infinita; pero que gran parte de su belleza y
+encantos se hallan mas bien en nosotros que en él. La mano todopoderosa
+é infinitamente sabia que le ha criado, ha ostentado su sabiduría y su
+poder de una manera particular en los seres sensibles, y sobre todo en
+los inteligentes. ¿Qué seria el universo si no hubiera quien sintiese y
+entendiese? En esa íntima relacion, en la incesante comunicacion de los
+objetos con los seres sensibles, están la hermosura, la armonía, los
+arcanos de la naturaleza. El mas precioso cuadro, si no hubiese quien le
+mirara y percibiese su belleza, seria un conjunto de lineamentos, un
+geroglífico de caractéres indescifrados: pero desde el momento que está
+á la vista de un ser que siente y conoce, el cuadro se anima, es lo que
+debe ser; y en esta misteriosa comunicacion, el objeto gana en bellezas
+todo lo que comunica de hechizo.
+
+Suponed que un conjunto de instrumentos dispuestos con el conveniente
+mecanismo ejecutan con admirable precision las mejores concepciones de
+Bellini ó de Mozart; ¿á qué se reduce todo falta un ser sensible? á
+vibraciones del aire combinadas con cierta ley; á puros movimientos de
+un flúido sometidos á una precision geométrica. Introducid á un hombre:
+entonces la geometría se convierte en armonía celestial, entonces hay
+música, hay encantos.
+
+La simetría de las tablas de un jardin, la lozanía de sus arbustos, el
+color y esmalte de sus flores, la fragancia de sus aromas, ¿qué son sin
+un ser sensible? figuras geométricas, superficies dispuestas con arreglo
+á ciertas leyes, volúmenes de tal ó cual clase, columnas de flúidos que
+salen de ellos, y se desparraman por el espacio; pero introducid al
+hombre, entonces las figuras geométricas se revisten de mil gracias, las
+flores se cubren de galanos colores, las columnas de flúido se
+convierten en exquisitos aromas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+VALOR DEL TACTO PARA OBJETIVAR LAS SENSACIONES.
+
+
+[53]. Se ha dicho que el tacto es el testigo mas seguro y quizás el
+único, de la existencia de los cuerpos; pues sin él todas las
+sensaciones no pasarian de simples modificaciones de nuestro ser, y no
+podríamos atribuirles ningun objeto exterior. Yo no creo que esto sea
+verdad. Por el tacto recibimos una impresion lo mismo que por los demás
+sentidos; en todos los casos esta impresion es una afeccion de nuestro
+ser, y nó una cosa externa; y cuando por la continuacion de estas
+impresiones, por su órden y por su independencia de nuestra voluntad,
+juzgamos que proceden de objetos que están fuera de nosotros, este
+juicio se verifica no solo con respecto á las impresiones del tacto,
+sino tambien de los demás sentidos.
+
+[54.] Una de las razones en que se ha pretendido fundar la superioridad
+del tacto para atestiguar la existencia de los cuerpos, es que él nos da
+la idea ó la sensacion de la extension; porque si suponemos que un
+hombre está privado de todos los sentidos excepto el tacto, y recorre
+con su mano la superficie de su cuerpo, experimenta la continuidad de la
+sensacion, en la cual va envuelta la de extension. Esta observacion de
+los partidarios de la supremacía del tacto, no convence de lo que se
+proponen. Porque al recorrer con la vista varios objetos, ó las
+diferentes partes de uno mismo, experimentamos la sensacion de
+continuidad tan claramente como con el tacto. No se puede concebir por
+qué la sensacion de la extension ha de ser mas clara cuando se pasa la
+mano á lo largo de una barandilla, que cuando se la mira con los ojos.
+
+[55.] Los sostenedores de dicha opinion alegan que por el tacto de
+nuestro cuerpo adquirimos una sensacion doble, lo que no se verifica con
+los demás sentidos: pasando la mano por la frente, sentimos con la
+frente y con la mano; verificándose una continuidad de sensaciones, que
+todas tienen su orígen y término en nosotros mismos. Así tenemos la
+conciencia de que nos pertenecen tanto la sensacion de la mano como la
+de la frente.
+
+Pero esta razon que algunos han creido concluyente, es sin embargo
+sumamente fútil: adolece del sofisma que los dialécticos llaman
+_peticion de principio_, pues supone lo mismo que se trata de probar. En
+efecto: el hombre destituido de todos los sentidos excepto el del tacto,
+experimentará las dos sensaciones y su continuidad; pero ¿de esto qué
+podrá inferir? ¿Sabe por ventura que tenga mano ni frente? suponemos que
+nó; la dificultad está pues en explicar cómo adquiere dicho
+conocimiento. Ambas sensaciones le pertenecen, de esto tiene una
+conciencia íntima, pero ignora de dónde dimanan. La coincidencia de las
+dos sensaciones ¿le prueba por ventura algo en favor de la existencia de
+la frente y de la mano, objetos de que suponemos que no tiene ninguna
+idea?
+
+Si esta coincidencia probase lo que se quiere, con mas razon probaria
+que la combinacion de unos sentidos con otros, nos lleva al conocimiento
+de la existencia de los cuerpos, y por consiguiente que dicho
+conocimiento no se engendra exclusivamente por el tacto. Yo experimento
+que siempre que tengo la sensacion de un movimiento que es ponerme la
+mano delante de los ojos, pierdo la vista de los objetos, y se me
+presenta otro que es siempre el mismo: la mano; si de esta coincidencia
+infiero la existencia de los objetos externos, queda destruida la
+supremacía del tacto, pues que para la formacion de semejante juicio
+influye la vista. Observo tambien que al tener la sensacion que resulta
+de dar una mano con otra, experimento la sensacion de oir el ruido de la
+palmada: luego si la coincidencia vale, influirá el oido como el tacto.
+Lo que digo de la palmada, puede aplicarse á lo que experimento
+recorriendo con la mano una parte del cuerpo, por ejemplo toda la
+longitud del brazo, de suerte que el roce produzca ruido. En este caso,
+hay las dos sensaciones, coincidentes y continuas.
+
+Se replicará tal vez que estos ejemplos se refieren á diferentes
+sentidos, y que producen sensaciones de diversa especie: pero esto no
+altera nada: porque, si el ser que siente infiere la existencia de los
+objetos de la coincidencia de las varias sensaciones, queda destruida la
+supremacía del tacto que es lo que nos proponíamos demostrar.
+
+[56.] La sensacion de la mano no es la misma que la de la frente, porque
+aquella estará mas ó menos fria, mas ó menos caliente, mas ó menos
+fina, mas ó menos blanda, y así no será la misma sensacion la causada en
+la mano por la frente, que la producida en la frente por la mano. Siendo
+de notar que cuanto menor supongamos la diferencia entre las dos
+sensaciones, menos viva será la percepcion de su dualidad, y por tanto
+menos notable la coincidencia en que se funda el juicio. Por manera que
+bien analizada la materia venimos á parar á que para formar juicio de la
+existencia de los objetos contribuye especialmente la diversidad de las
+sensaciones; y por tanto será mas conducente á este fin, la combinacion
+de dos sentidos que las dos sensaciones de uno solo. Así, lejos de que
+el tacto haya de considerarse como único ni superior en este punto, solo
+ha de ser tenido como auxiliar de los otros.
+
+[57.] Y en realidad, apenas cabe duda en que el tacto necesita tambien
+del auxilio de los demás sentidos, y que los juicios que del mismo
+resultan se parecen á los que dimanan de estos. Es probable que solo
+despues de repetidos experimentos referimos la sensacion del tacto al
+objeto que la causa, y aun á la parte afectada. El hombre á quien se ha
+amputado la mano, experimenta el dolor como si la conservase; y esto
+¿por qué? porque con la repeticion de actos ha formado el hábito de
+referir la impresion cerebral al punto donde terminan los nervios que se
+la transmiten. Luego no hay una relacion necesaria entre el tacto y el
+objeto: y este sentido puede sufrir ilusiones como los demás. Luego no
+es exacto lo que se ha dicho de que la idea del cuerpo nace debajo de
+nuestra mano, si esto se entiende como privativo del tacto; pues lo
+mismo se verifica de los demás sentidos y particularmente de la vista.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+INFERIORIDAD DEL TACTO COMPARADO CON OTROS SENTIDOS.
+
+
+[58.] Esta superioridad, ó mejor, este privilegio exclusivo que
+Condillac y otros filósofos han concedido al tacto, á mas de no tener
+ningun fundamento como acabamos de ver, parece estar en contradiccion
+con la misma naturaleza de este sentido. Cabalmente se da la supremacía
+al mas material, por decirlo así, al mas rudo de todos ellos.
+
+Nadie puede saber las ideas que de las cosas se formaria un hombre
+reducido á solo el tacto: pero me parece que lejos de ponerse en
+comunicacion clara y viva con el mundo exterior, y de que tuviese la
+suficiente basa para fundar sus conocimientos, debiera vegetar en la mas
+profunda ignorancia, y sufrir las equivocaciones mas trascendentales.
+
+[59.] Al comparar el tacto con la vista, y aun con el oido y el olfato,
+desde luego se ofrece una diferencia importantísima, en favor de estos y
+contra aquel. El tacto no nos transmite la impresion sino de los objetos
+que están inmediatos á nuestro cuerpo; cuando los otros tres, y
+especialmente la vista, nos ponen en comunicacion con objetos muy
+distantes. Las estrellas fijas están separadas de nosotros por una
+distancia tal que apenas cabe en nuestra imaginacion, y sin embargo las
+vemos; no llegan á tanto ciertamente ni el olfato ni el oido; pero el
+primero no deja de advertirnos de la existencia de un jardin que está á
+muchos pasos de nosotros; y el segundo nos da noticia de una batalla que
+se ha trabado á muchas leguas de nuestra vivienda, de la chispa
+eléctrica que ha rasgado la nube en el confin del horizonte, ó de la
+tempestad que brama en la inmensidad de los mares.
+
+[60.] Esa limitacion del tacto á lo que está en sus inmediaciones,
+traeria consigo la estrechez de las ideas que se originarian de él solo,
+y lo constituyen por necesidad en un grado muy inferior al de los otros
+tres, y en particular de la vista. Para formarnos ideas claras en este
+punto, comparemos el alcance de la vista y del tacto con respecto á un
+objeto: un edificio. Por medio de la vista tomamos en pocos instantes
+idea de la fachada, y de sus demás partes exteriores: y en breve tiempo
+nos enteramos de su disposicion interior, y hasta de sus muebles y
+adornos. ¿Cómo se puede lograr esto por el tacto? Es imposible. Aun
+suponiéndole muy delicado, y muy tenaz memoria de las impresiones que
+anduviese comunicando, se necesitarian larga horas para recorrer con la
+mano el frontispicio, y formarnos de él alguna idea. ¿Qué no seria con
+respecto á todo lo exterior del edificio? ¿qué si hablamos de lo
+interior? Salta á los ojos que seria menester renunciar á semejante
+tarea, y que tal preciosa labor de una cornisa, de un pedestal, de un
+peristilo; tal magnificencia de una torre, de una cúpula; tal osadía de
+un arco, de una bóveda, de una flecha, que el ojo aprecia en un
+instante, le costarian al pobre que solo poseyese el tacto, andar mucho
+á gatas y encaramarse por peligrosos andamios, y exponerse á resbalar
+por horrendos precipicios, y todavia sin poder lograr ni la millonésima
+parte de lo que con tanta facilidad y rapidez consiguieron los ojos.
+
+Extiéndanse estas consideraciones á una ciudad, á vastos países, al
+universo, y véase qué superioridad tan inmensa tiene la vista sobre el
+tacto.
+
+[61.] Esta superioridad no se presenta tan de bulto cuando se compara el
+tacto con otros sentidos; sin embargo no deja tambien de existir, y en
+un grado muy alto.
+
+Desde luego ocurre una diferencia, cual es la de las distancias. Es
+cierto que mediando estas, tambien el tacto puede sentir en algun modo:
+como por ejemplo la presencia ó la ausencia del sol por medio del calor
+y del frio; y de la misma manera la presencia ó la ausencia, y la mayor
+ó menor cercanía de algunos cuerpos; pero estas impresiones, á mas de
+que están muy lejos de tener la misma variedad y rapidez de las del
+oido, tampoco nos darian idea de distancia, si no tuviéramos mas sentido
+que el tacto.
+
+Calor y frio, sequedad y humedad, á esto se reducen las impresiones que
+algunos cuerpos distantes pueden ejercer sobre el tacto; y claro es que
+las impresiones son de tal naturaleza que podrian dar lugar á numerosas
+y graves equivocaciones.
+
+[62.] Si suponemos que un hombre que solo posea el tacto, haya llegado á
+conocer la presencia y la ausencia del sol sobre el horizonte, siendo su
+única norma la temperatura del ambiente, y dependiendo esta de mil
+causas que nada tienen que ver con el astro del dia, sucederá con mucha
+frecuencia que el cambio natural ó artificial de ella deberá inducirte á
+error. La humedad que experimentará á las inmediaciones de un lago donde
+le llevan á bañarse, hará que con ella conozca la inmediacion del agua;
+¿pero no sentirá mil veces una impresion de humedad por causas que
+obrarán sobre la atmósfera, del todo independientes de las aguas de un
+lago?
+
+Es cierto que la concentracion de todas las fuerzas sensitivas en un
+solo sentido, la ninguna distraccion, la atencion continua sobre un
+mismo género de sensaciones, podrá llevar la delicadeza del tacto á un
+punto de perfeccion que probablemente no concebimos nosotros; así como
+el hábito de encadenar las ideas con respecto á un solo órden de
+sensaciones, y de formar los juicios con relacion á ellas solas,
+produciria una precision, exactitud y variedad muy superior á cuanto
+podemos imaginar; pero por mas que sobre este punto se quieran extender
+las conjeturas, siempre es claro que hay aquí un límite, cual es la
+naturaleza del órgano y de sus relaciones con los cuerpos. Este órgano
+estaria siempre limitado á los objetos contiguos, para recibir
+impresiones bien determinadas; y con respecto á los distantes, los que
+pudiesen obrar sobre él, lo ejecutarian causándole la impresion que la
+naturaleza de ambos consiente; frio ó calor, sequedad ó humedad, y aun
+si se quiere, cierta presion en mayor ó menor grado; y en cuanto á
+muchísimos otros, es imposible imaginar que tuviesen accion ninguna. Por
+mas que se ensanche el círculo de esta clase de sensaciones siempre ha
+de ser muy reducido. Además, es necesario advertir que esta
+perfectibilidad del tacto por efecto de su aislamiento, no es propiedad
+suya exclusiva, sino que se extiende tambien á los otros sentidos, como
+que está fundada en las leyes de la organizacion, y en las de la
+generacion de nuestras ideas.
+
+[63.] Para comprender la superioridad que en esta parte lleva el oido al
+tacto, basta considerar 1.º la relacion de las distancias; 2.º la
+variedad de los objetos; 3.º la rapidez de la sucesion de las
+impresiones; 4.º la simultaneidad, tan vasta en el oido, y tan limitada
+en el tacto; 5.º las relaciones con la palabra.
+
+Relacion de las distancias. Claro es que en este punto se aventaja al
+tacto el oido; aquel necesita en general la inmediacion, este nó; y aun
+de suyo requiere para la buena apreciacion del objeto, cierta distancia
+acomodada á la clase del sonido. ¿De cuántos y cuántos objetos
+distantes, no nos informa el oido, con respecto á los cuales nada puede
+decirnos el tacto? El galope del caballo que amenaza atropellarnos, el
+ruido del torrente que nos puede arrebatar, el trueno que retumba y nos
+anuncia la tormenta, el estruendo del cañón que nos da noticia de que ha
+principiado una batalla, el ruido de las carreras, de la gritería, de
+los tambores y campanas, que nos indican el estallido de la cólera
+popular, la música estrepitosa que nos informa de la alegría causada por
+una fausta nueva, el concierto dedicado á los placeres del salon, el
+canto que nos hechiza con melancólicos recuerdos, con sentimientos de
+esperanza y de amor, el ay! que nos avisa del sufrimiento, el llanto que
+nos aflige con la idea del infortunio; todo esto nos dice el oido; sobre
+todo esto nada puede decirnos el tacto.
+
+Variedad de los objetos. Los objetos distantes de que nos da noticia el
+tacto son por necesidad muy poco variados; y por lo mismo las ideas que
+solo de él resultasen, estarian sujetas á una confusion deplorable, y á
+mucha incertidumbre. El oido al contrario, nos informa de infinitos
+objetos sumamente diferentes, y lo ejecuta con toda precision y
+exactitud.
+
+Rapidez de la sucesion de las impresiones. Es evidente que en esta parte
+lleva el oido al tacto una superioridad incalculable. Este cuando
+percibe por yuxtaposicion, necesita recorrer sucesivamente los objetos y
+aun las diferentes partes de uno mismo, si ha de recibir impresiones
+variadas: lo que exige largo tiempo por poco numerosos que sean. Si los
+objetos no obran por yuxtaposicion, sino por otro medio, todavía se
+necesita mas tiempo para la sucesion, y es mucha menor la variedad.
+Compárese esta lentitud á la rapidez con que el oido percibe todo linaje
+de sonidos en las combinaciones musicales, las infinitas inflexiones de
+la voz, el sinnúmero de articulaciones distintas, la infinidad de ruidos
+de todas especies que sin interrupcion sentimos y clasificamos, y
+referimos á sus objetos correspondientes.
+
+La simultaneidad de sensaciones tan vasta en el oido, es sumamente
+reducida en el tacto: cuando existe en este, es solo con relacion á
+pocos objetos; mas en aquel se extiende á muchos y muy diferentes.
+
+Pero lo que decide mas victoriosamente la superioridad del oido sobre el
+tacto, es la facilidad que nos da de ponernos en comunicacion con el
+espíritu de nuestros semejantes por medio de la palabra: facilidad que
+resulta de la rapidez de las sucesiones que mas arriba hemos notado. Sin
+duda que esta comunicacion de espíritu á espíritu puede tambien
+establecerse por el tacto, expresando las palabras por caractéres
+bastante abultados para ser distinguidos; pero, ¿qué diferencia tan
+inmensa entre estas impresiones y las del oido? Aun suponiendo que el
+hábito y la concentracion de todas las fuerzas sensitivas, llegasen á
+producir una facilidad tal de recorrer las líneas con los dedos, que
+superase en mucho á la que vemos en los mas diestros tocadores de
+instrumentos músicos; ¿cómo puede compararse una velocidad semejante con
+la que nos proporciona el oido? ¿Cuánto tiempo no será menester para
+recorrer unas tablas donde esté escrito un discurso que oimos en breves
+minutos? Y además, para hacerse oir, todos los hombres tienen, medios,
+les basta servirse de los órganos; para lo otro es necesario preparar
+las tablas, y unas mismas no pueden ser útiles, sino para un objeto, y
+simultáneamente no pueden servir para dos personas; cuando por medio del
+oido, un hombre solo comunica en breve rato infinidad de ideas á
+millares de oyentes.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+SI LA SOLA VISTA PODRIA DARNOS IDEA DE UNA SUPERFICIE.
+
+
+[64.] Creo haber hecho palpable la inferioridad del tacto con respecto á
+la vista y al oido; y por consiguiente haber hecho sentir la extrañeza
+de que se le haya querido señalar como base de todos los conocimientos,
+radicando en él la certeza de los juicios á que los demás sentidos nos
+conducen, y estableciéndole por árbitro soberano para fallar en última
+apelacion en las dudas que pudieran ofrecerse.
+
+Tengo tambien manifestado no ser verdad que solo por medio del tacto
+podamos hacer la transicion del mundo interior al exterior, ó de la
+existencia de las sensaciones á la de los objetos que las causan: pues
+que á mas de haber combatido la razon principal, ó mejor la única, en
+que se intentaba cimentar este privilegio, he demostrado el modo con que
+se hace esta transicion con respecto á todos los sentidos, fundándome en
+la misma naturaleza y encadenamiento de los fenómenos internos.
+
+He dicho tambien y probado que la única sensacion que objetivábamos era
+la de la extension; y que en todas las demás, solo habia una relacion de
+causalidad, esto es, un enlace de cierta sensacion ó de un fenómeno
+interno, con un objeto externo, sin que trasladásemos á este nada
+semejante á lo que experimentábamos en aquel.
+
+[65.] Tocante á la extension, son dos los sentidos que de seguro nos
+informan de ella: el tacto y la vista; prescindiremos por ahora, de si
+es una verdadera _sensacion_ lo que de la extension tenemos, ó si es una
+_idea_ de un órden diferente, la cual resulte de la sensacion.
+Proponiéndome examinar este punto despues, me limitaré por ahora á
+comparar la vista con el tacto en lo relativo á darnos la sensacion de
+la extension, ó sí se quiere, á suministrarnos lo necesario para
+formarnos idea de ella.
+
+Desde luego se echa de ver que la extension se halla bajo el dominio del
+tacto: y esto considerando la extension no solo en superficie sino
+tambien en volúmen. A la vista no se le puede negar la misma facultad
+con respecto á las superficies, porque es imposible ver sin que al mismo
+tiempo se ofrezca al menos un plano. El punto inextenso no puede
+pintarse en la retina: desde el momento que un objeto se pinta, tiene
+partes pintadas. Ni aun por un esfuerzo de imaginacion podemos concebir
+colores inextensos: ¿qué es un color si no hay superficie sobre la cual
+se extienda?
+
+[66.] Condillac ha estado tan severo con el sentido de la vista, que no
+ha querido concederle la facultad de percibir la extension ni aun en
+superficie. Como este filósofo es uno de los que mas han contribuido á
+la propagacion y arraigo de una opinion tan equivocada, examinaré su
+doctrina, y las razones en que la funda. A la simple lectura de los
+capítulos en que la expone, salta á los ojos que no estaba bien seguro
+de la verdad de ella, sintiéndose contrariado por la inexperiencia y la
+razon.
+
+En el _Tratado de las sensaciones_ (f p., c. XI), donde examina las
+ideas de un hombre limitado al sentido de la vista, asienta que los
+colores se distinguen á nuestros ojos, porque parecen formar una
+superficie de la cual ocupan ellos una parte; y luego pregunta: «nuestra
+estatua, juzgando que es á un tiempo muchos colores, ¿se sentiria á sí
+misma como una especie de superficie colorada?» Es menester advertir que
+segun Condillac, la estatua circunscrita á un sentido, se creeria la
+sensacion misma; es decir, pensaria que es el olor, el sonido ó el
+sabor, segun fueran el olfato, el oido ó el paladar, los sentidos que
+tuviese en ejercicio, por cuya razon, si en las sensaciones de la vista
+entrase la superficie, la estatua deberia creerse superficie colorada.
+Prescindiré de la exactitud de estas observaciones, concretándome al
+punto principal que es la relacion de la vista con la superficie.
+
+[67.] Segun Condillac, la estatua no llegaria á creerse superficie
+colorada; esto es, que percibiendo el color, no percibiria la
+superficie. Dejemos hablar al mismo filósofo, pues bastarán sus propias
+palabras para condenar su opinion y descubrirnos la incertidumbre con
+que la profesaba, ó la oscuridad que en ella padecia. «La idea de la
+extension supone la percepcion de muchas cosas _unas fuera de otras;
+esta percepcion no podemos negarla á la estatua_, pues que siente que se
+repite fuera de sí misma tantas veces como hay colores que la
+modifican; mientras es lo encarnado, se siente _fuera_ de lo verde:
+mientras es lo verde, se siente _fuera_ de lo encarnado; y así de lo
+demás.» Cualquiera creeria que conforme á estos principios, Condillac
+iba á establecer que la vista nos da idea de la extension, pues que nos
+hace percibir las cosas, unas _fuera_ de las otras, en lo que segun el
+mismo autor, consiste precisamente la idea de la extension; pero muy al
+contrario, Condillac, lejos de proseguir por el verdadero camino, se
+extravía lastimosamente, y á mas de ponerse en desacuerdo con los
+principios que acaba de asentar, altera notablemente el estado de la
+cuestion y continúa: «mas para tener la idea distinta y precisa de una
+magnitud, es necesario ver como las cosas percibidas unas fuera de
+otras, se ligan, se terminan mutuamente, y como todas juntas tienen
+límites que las circunscriben.» Esto, repito, es alterar el estado de la
+cuestion: no se trata por ahora de una idea distinta y precisa, sino
+solamente de una idea. Hasta qué punto la vista podria perfeccionar la
+idea de la extension, esta es una cuestion diferente; aunque salta á los
+ojos que si la vista por sí sola puede darnos idea de la extension, el
+continuado ejercicio de este sentido iria perfeccionando la misma idea.
+
+[68.] La estatua, en opinion de Condillac, no podria sentirse
+circunscrita á ningun límite porque no conoceria nada fuera de ella
+misma; pero ¿no acaba de decirnos el autor que la estatua se creeria
+los diferentes colores, que estos se hallan unos fuera de otros, y que
+cuando seria el uno se sentiria fuera del otro? ¿no hay por ventura con
+esto solo, nó uno sino muchos límites?
+
+Este argumento no se ocultaba del todo á Condillac; despues de haber
+preguntado si el _yo_ de la estatua modificado por una superficie azul
+orlada de blanco, no se creeria un azul terminado, dice: «á primera
+vista nos inclinaríamos á pensarlo así; pero la opinion contraria es
+mucho mas verosímil.» Y por que? «la estatua no puede sentirse extensa
+por esta superficie, sino en cuanto cada parte le da la misma
+modificacion; cada una debe producir la sensacion de azul; pero si es
+modificada de la misma manera por un pié de esta superficie que por una
+pulgada ó una línea, no puede representarse en esta modificacion, una
+magnitud mas bien que otra; luego no se representa ninguna, luego una
+sensacion de color no trae consigo una idea de extension.» Es fácil
+notar que ó Condillac supone lo mismo que se disputa, ó no dice nada
+conducente á resolver la cuestion. Segun él la estatua es modificada de
+la misma manera por un pié de una superficie colorada que por una línea;
+si con esto quiere significar que las dos modificaciones son idénticas
+bajo todos aspectos, supone lo mismo que debe probar: porque esto es
+cabalmente lo que se disputa, á saber, si las superficies diferentes en
+magnitud producen tambien sensacion diferente; y si quiere significar,
+como parecen indicarlo sus palabras, que la sensacion como color, y
+solamente en cuanto color, es la misma en un pié que en una línea, dice
+una verdad muy cierta, pero que no nos sirve para nada. Es indudable que
+la sensacion de azul, en cuanto azul, es la misma en diferentes
+magnitudes, y nadie piensa en negárselo; pero la cuestion no está en
+eso; la cuestion está en si permaneciendo uno mismo el color, la
+sensacion de la vista se modifica de diferente manera, segun la variedad
+de las magnitudes en que la superficie colorada se le presenta.
+Condillac lo niega, bien que de un modo incierto y fluctuante: pero creo
+que esta negativa es tan infundada, que se puede demostrar todo lo
+contrario.
+
+[69.] Yo pregunto á Condillac, si puede haber color sin superficie, si
+puede pintarse en la retina un objeto inextenso, si podemos ni aun
+concebir un color sin extension; nada de esto es posible: luego la
+vision está acompañada necesariamente de la extension.
+
+[70.] Condillac pone la idea de extension en que unas cosas se nos
+presenten _fuera_ de otras; esto, segun confiesa él mismo, se verifica
+con la sensacion del color; luego la vision de lo colorado debe producir
+la idea de la extension. El efugio de Condillac, es sumamente débil: nos
+dice que para tener idea de la extension es necesario tenerla de los
+límites; pero en primer lugar ya llevo demostrado por la misma doctrina
+del autor, que estos límites son sentidos; y además, es muy singular
+pretension la de otorgar á la vista la facultad de darnos idea de una
+extension ilimitada, y negarle la de producir idea del límite: como si
+por lo mismo que vemos lo extenso, no naciera la idea del límite, cuando
+nó de otras causas, de la misma limitacion del órgano; como si no fuera
+mas inconcebible la sensacion ilimitada que la limitada.
+
+Pero quiero suponer que el límite no es sentido; la extension ilimitada
+¿deja de ser extension? ¿no es mas bien la extension por excelencia? ¿La
+idea de un espacio sin fin, por ser ilimitada, deja de ser idea de
+extension?
+
+[71.] Pónganse delante de los ojos dos círculos colorados, uno de una
+pulgada de diámetro, y otro de una vara: prescindiendo de toda sensacion
+de tacto ¿el efecto producido en la retina será el mismo? es evidente
+que nó: á esto se opone la experiencia, se opone la razon fundada en las
+leyes de la reflexion de la luz y en principios matemáticos. Si esta
+impresion es diferente, la diferencia será sentida; luego la diferencia
+de las magnitudes podrá ser apreciada.
+
+Pero quiero suponer que desoyendo la experiencia y la razon, se empeña
+alguno en sostener que la sensacion de los dos círculos será la misma:
+voy á hacer palpable la extrañeza y hasta la ridiculez de esta opinion.
+Imaginemos que los dos círculos son de color encarnado y terminados por
+una línea azul; tomemos el círculo menor y pongámosle dentro del mayor
+confundiendo sus centros; pregunto: ¿el ojo que mire la figura, no verá
+el círculo menor dentro del mayor? ¿no verá la línea azul que termina el
+círculo de una pulgada de diámetro, contenida dentro de la otra línea
+azul que termina el círculo de una vara? es evidente que sí. Ahora bien:
+sentir la extension, ¿es acaso otra cosa que sentir unas partes fuera de
+otras? sentir la diferencia de magnitudes ¿no es sentir las unas mayores
+que las otras y conteniendo las otras? es evidente que sí. Luego el ojo
+siente la magnitud; luego siente la extension.
+
+[72.] Todavía se puede confirmar mas y mas la verdad que estoy
+demostrando. La experiencia nos enseña, y cuando esta no existiese, la
+razon nos lo diria, que el campo visual tiene un límite, segun la
+distancia á que nos hallamos del objeto. Así, cuando fijamos la vista
+sobre una pared de mucha extension, no la vemos toda, sino una parte de
+ella. Supongamos que en un campo visual hay un objeto de una magnitud
+dada, pero que no llena ni con mucho la superficie abarcada por el ojo:
+segun el sistema de Condillac, la vision no puede ser diferente, con tal
+que el color sea el mismo; de lo cual resultará que la sensacion será
+idéntica, ya sea que el objeto ocupe una pequeñísima parte del campo
+visual, ya sea que lo ocupe casi todo. Resultará tambien, que si este
+campo visual es un gran lienzo blanco por ejemplo de cien varas
+cuadradas, y el objeto es un lienzo azul de una vara cuadrada, la
+sensacion será la misma que si el lienzo azul fuese de una pulgada ó de
+noventa varas cuadradas.
+
+[73.] Estos argumentos que cuando menos en confuso, debian de
+ofrecérsele á Condillac, le hacian expresarse con vacilacion, y hasta
+con lenguaje contradictorio. Ya lo hemos podido notar en los pasajes
+anteriores; pero todavía se ve mas claro en los siguientes. «Nos falta
+el término para expresar con exactitud el sentimiento que tiene de sí
+misma la estatua modificada por muchos colores á un tiempo; pero al fin
+ella conoce que existe de muchas maneras, se percibe en cierto modo
+_como un punto colorado mas allá del cual hay otros_ en que ella se
+vuelve á encontrar; y bajo este aspecto se puede decir que _se siente
+extensa_.» Antes nos habia dicho que el color no le pareceria extenso á
+la estatua, hasta que instruida la vista por el tacto, su formasen los
+ojos la costumbre de referir la sensacion simple y única, á todos los
+puntos de la superficie; á renglon seguido afirma lo contrario como
+acabamos de ver; ya la estatua se siente extensa: y el ideólogo no
+encuentra otro medio para evitar la contradiccion, sino el de
+advertirnos que el sentimiento de la extension seria vago, pues que
+careceria de límites. Esta es una contradiccion que ya se ha hecho
+palpable mas arriba; ¿de dónde esa carencia de límites? si en un campo
+visual de cien varas de superficie blanca, se suponen varias figuras de
+diferentes colores, verde, encarnado, la vista percibirá los límites de
+aquellas figuras, como es evidente; ¿dónde pues ha descubierto
+Condillac esa ilimitacion de que nos habla?
+
+[74.] La observacion de que, aun cuando la sensacion del color
+envolviese la de extension, no se seguiria que nos la produjese, á causa
+de que nosotros no sacamos de las sensaciones todas las ideas que estas
+contienen, sino únicamente las que sabemos notar, aunque muy verdadera,
+no conduce á nada en la cuestion presente: no se trata de lo que
+nosotros podríamos sacar de la sensacion, sino de lo que hay en ella; y
+si Condillac asienta que de la del tacto podemos sacar la idea de
+extension ¿con qué derecho podrá negarnos esta facultad con respecto á
+la vista, supuesto que la idea de extension se halle contenida en ambas
+sensaciones?
+
+Si no me engaño, hay aquí una confesion tácita de la falsedad de su
+opinion. La idea de la extension se hallará en la sensacion de la vista,
+pero no podremos sacarla; ¿por qué? porque es vaga; mas entonces, ¿quién
+quita que el ejercicio, trayendo la comparacion y la reflexion, la haga
+precisa? La dificultad está en adquirirla de un modo ú otro; el
+perfeccionarla es obra del tiempo.
+
+Es indudable que las primeras sensaciones de la vista no tendrian la
+exactitud á que llegan despues de mucho ejercicio; pero lo propio se
+verificaria del tacto. Este sentido se perfecciona como todos los
+demás, tambien necesita su educacion por decirio así: y los ciegos de
+nacimiento que á fuerza de concentracion y de trabajo, llegan á poseerle
+con una delicadeza asombrosa, nos ofrecen de esta verdad una prueba
+patente.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+EL CIEGO DE CHESELDEN.
+
+
+[75.] El ciego de Cheselden, de quien nos habla Condillac en
+confirmacion de sus opiniones, no presenta ningun fenómeno en que se
+puedan apoyar. Era este ciego un jovencito de 13 á 14 años, á quien
+Cheselden, distinguido cirujano de Lóndres, hizo la operacion de las
+cataratas, primero en un ojo despues en el otro. Antes de la operacion,
+alcanzaba á distinguir el dia de la noche; y con mucha luz, hasta
+conocia lo blanco, lo negro y lo encarnado. Esta circunstancia es
+importante, y sobre ella conviene fijar la atencion. Los fenómenos mas
+notables, y que mas relacion tienen con la cuestion que nos ocupa,
+fueron los siguientes.
+
+1.º Cuando comenzó á ver, creyó que los objetos tocaban la superficie
+exterior de su ojo. Esto parece indicar que la vista por sí sola, no
+puede hacernos juzgar de las distancias; pero bien examinada la cosa se
+echa de ver que el argumento no es concluyente. Nadie pretenderá que la
+vista en el primer momento de su ejercicio, pueda comunicarnos ideas
+igualmente claras y exactas, que cuando con la experiencia nos hemos
+acostumbrado á comparar sus diferentes impresiones. Lo mismo que en la
+vista se verifica en el tacto; un ciego con su larga costumbre de
+guiarse por solas las sensaciones del tacto en muchos de sus
+movimientos, llega á conocer la posicion y distancias de los objetos con
+una precision admirable. Si suponemos un hombre privado del sentido del
+tacto, y que le adquiere de repente, tampoco juzgará con acierto de los
+objetos de este sentido, sino despues de haberle ejercitado. La
+experiencia nos enseña que la perfeccion del tacto recorre una grande
+escala: en los ciegos la vemos en su punto mas alto; y es probable que
+el mínimum de su perfeccion en los primeros instantes de su ejercicio,
+se pareceria mucho al de la vista en el acto de caer las cataratas;
+tambien los objetos se presentarian en confuso, sin que el sujeto que
+los experimentara, pudiese apreciar bien sus diferencias, antes que la
+práctica le hubiese amaestrado en discernir y clasificar.
+
+Con respecto á las distancias es de notar que el ciego de Cheselden, no
+solo estaba privado del hábito de conocerlas, sino que le tenia en
+contrario. Por lo mismo que no era completamente ciego, la luz que
+percibia al través de las cataratas, y que si era muy abundante, hasta
+le hacia distinguir entre lo blanco, negro y encarnado, se le presentaba
+como pegada al mismo ojo, de lo cual podemos formarnos idea observando
+lo que nos acontece cerrando los ojos cuando hay mucha luz. De esto
+resulta que al ver, debió de imaginarse que la nueva vision era la misma
+que la antecedente, y que por tanto no le sucedia otra cosa que un
+simple cambio de objeto. Para apreciar la fuerza de la vista con
+respecto á las distancias, mejor hubiera sido un ciego absoluto, porque
+no hubiera tenido ningun hábito contrario ni favorable al conocimiento
+de las mismas.
+
+2.º Le costó mucho trabajo el concebir que hubiese otros objetos mas
+allá de los que él veia; no acertaba á distinguir los límites; todo le
+parecia inmenso. Tampoco sabia concebir cómo la casa podia parecerle mas
+grande que su gabinete; aun cuando sabia por experiencia que este era
+mas pequeño que aquella.
+
+De estos hechos quiere inferir Condillac la confirmacion de su sistema;
+yo extraño que sobre datos semejantes se pretenda fundar toda una
+filosofía. Someto á la consideracion del lector las observaciones
+siguientes.
+
+[76.] Se trata de un niño de 13 á 14 años; falto por consiguiente de
+todo espíritu de observacion, y que como es natural, expresaria con el
+mayor desórden las impresiones que experimentaba en una situacion tan
+singular y tan nueva.
+
+El órgano de la vista ejercitándose por primera vez, debia ser sumamente
+débil, y por consiguiente servir de un modo muy incompleto para las
+funciones sensitivas. A cada paso experimentamos que haciendo un
+tránsito repentino de la oscuridad á la luz, si esta es muy viva, apenas
+divisamos los objetos, y lo vemos todo con mucha confusion; ¿qué habia
+de suceder al pobre niño que á la edad de 13 años abria los ojos por
+primera vez?
+
+Segun refiere el mismo Cheselden, los objetos se le presentaban al ciego
+en tal confusion que no los distinguia, fuera cual fuese la forma y la
+magnitud. Esto confirma lo que acabo de indicar, á saber, que la
+confusion dependia en buena parte, si nó en todo, de que el órgano
+producia mal las impresiones; pues que si estas hubieran sido del modo
+conveniente, habria distinguido los límites entre diferentes colores; ya
+que tratándose de la simple sensacion, ver es distinguir.
+
+Se nos hace notar que no reconocia con la vista los objetos que tenia
+conocidos con el tacto: mas esto solo prueba que no habiendo podido
+comparar los dos órdenes de sensaciones, no sabia lo que correspondia en
+la una á las impresiones de la otra. Por el tacto conoceria los cuerpos
+esféricos: pero como ignoraba la impresion que una esfera hacia en el
+ojo, claro es que al presentarle una bola que hubiese manoseado mil
+veces, no podia ni siquiera sospechar que el objeto visto fuera el mismo
+objeto tocado. Esto me conduce á otra observacion que considero muy
+importante.
+
+[77.] Los experimentos fueron recogidos de boca de un hombre que hablaba
+en una lengua que no conocia; tal era el niño que debia expresar sus
+sensaciones en el órden visual. Aclararé esta observacion. Como las
+sensaciones son hechos simples, el que está falto de un sentido, carece
+absolutamente de todas las ideas originadas de la sensacion de que se
+halla privado; de lo cual resulta que no conoce nada de la lengua
+relativa á dicho sentido; y que las ideas que une á las palabras, son
+del todo diferentes de las que quieren expresar los que poseen aquel
+sentido. El ciego hablará de colores y de todas las impresiones
+relativas á la vista, porque oye continuamente hablar de estas cosas;
+mas para él, la palabra ver no significa ver, ni la luz luz, ni el color
+color, tales como lo entendemos nosotros; sino otras ideas compuestas
+que él se habrá formado, segun las circunstancias, y conforme á las
+explicaciones que haya oido. Véase pues qué importancia se puede dar á
+lo que diria un niño con el atolondramiento propio de su edad,
+hallándose en una situacion tan nueva y tan extraña, y habiendo de
+expresarse en una lengua que ignoraba. Se le preguntaria, por ejemplo,
+si distinguia una figura mayor de otra menor, sin considerar que las
+palabras mayor y menor, comprendidas por él en cuanto expresaban ideas
+abstractas, ó se referian á las sensaciones del tacto, no lo eran cuando
+se las aplicaba á los objetos vistos; pues que él no sabia ni podia
+saber, qué significaba la palabra mayor, tratándose de una sensacion que
+experimentaba por primera vez. Si en la superficie de un círculo se le
+pintaban otros círculos menores, de color diferente, él veria los
+pequeños dentro de los grandes, pues no era posible otra cosa supuesto
+que veia; pero al preguntársele si el uno le parecia mayor que los
+otros, si distinguia los límites que separaban á los pequeños entre sí,
+él, que no habia tenido tiempo de aprender el lenguaje relativo á las
+nuevas sensaciones, debia de dar respuestas muy disparatadas, que los
+observadores tomarian quizás por la expresion de fenómenos curiosos. Se
+le hablaria de figuras, de lindes, de extremos, de magnitud, de
+posicion, de distancias y de cuanto se refiere á la vista; y como él
+ignoraba el lenguaje, é ignoraba que lo ignorase, debia de sostener la
+conversacion de una manera muy extraña. Un observador mas atento y mas
+sagaz, hubiera notado que ocurrian con frecuencia lances tan chistosos
+como suceden cuando se habla con un sordo que se empeña en contestar sin
+haber oido.
+
+La contradiccion que se nota en la misma relacion de Cheselden, confirma
+las anteriores conjeturas. El oculista nos cuenta que el niño no podia
+distinguir los objetos por mas diferentes que fueran en forma y tamaño;
+y sin embargo añade que encontraba mas agradables los que eran mas
+regulares; luego los distinguía; sin este discernimiento, la sensacion
+no podia ser mas ni menos grata.
+
+Y aquí es de notar que en la alternativa de la contradiccion, debemos
+optar por el discernimiento, teniendo como tenemos en pro una razon muy
+poderosa. Cuando se le ofrecerian dos figuras una regular otra
+irregular, y se le harian preguntas sobre las diferencias y semejanzas
+de las mismas, responderia disparatadamente hasta el punto de hacer
+sospechar que no las distinguia. La razon de esto, á mas de la confusion
+de las sensaciones que mas ó menos, siempre padeceria, se halla en la
+ignorancia de lenguaje; pues aun cuando las distinguiera perfectamente,
+no podia ni entender lo que se le preguntaba, ni expresar lo que sentia.
+Pero cuando se le interrogaba sobre una calidad de la impresion, para
+producir placer ó disgusto, entonces se hallaba en un terreno comun a
+todas las sensaciones: las ideas de grato y de ingrato, no eran para él
+cosas nuevas, y por lo mismo sobre ellas podia decir sin vacilar: «esto
+me gusta mas, aquello no me agrada tanto.»
+
+En resúmen, creo que los fenómenos del ciego de Cheselden solo prueban
+que la vista, como todos los demás sentidos, ha menester cierta
+educacion; que sus primeras impresiones son por necesidad confusas; que
+el órgano no adquiere la debida robustez y precision sino despues de
+largo ejercicio; y finalmente que los juicios formados en consecuencia,
+han de ser muy inexactos, hasta que la comparacion acompañada de la
+reflexion haya enseñado á rectificar las equivocaciones. (Véase Lib. I.
+§ 56).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+SE EXAMINA SI LA VISTA PUEDE DARNOS IDEA DEL VOLÚMEN.
+
+
+[78.] Se ha dicho que la vista no era capaz de darnos idea de un sólido
+ó de un volúmen, y que para esto era indispensable el auxilio del tacto.
+Creo poder demostrar lo contrario hasta la evidencia.
+
+¿Qué es un sólido? Es un conjunto de tres dimensiones; si la vista nos
+hace formar idea de la superficie, en la cual entran por necesidad dos
+dimensiones, ¿por qué no podrá lo mismo con respecto á la otra? Esta
+sola reflexion basta para demostrar que se ha negado sin razon á este
+sentido la facultad indicada; sin embargo no quiero limitarme á esto,
+sino que probaré la existencia de la expresada facultad con la rigurosa
+observacion y el análisis de los fenómenos visuales.
+
+[79.] Convengo de buen grado en que si suponemos un hombre reducido al
+solo sentido de la vista, con los ojos inmóviles, y fijos sobre un
+objeto tambien inmóvil, no alcanzará á discernir entre lo que en dicho
+objeto haya de sólido y lo de mera perspectiva: ó en otros términos,
+todos los objetos pintados permanentemente en su retina, se le
+presentarán como proyectados en un plano. La razon de esto se funda en
+las mismas leyes del órgano de este sentido, y de la transmision de sus
+impresiones al cerebro. El alma refiere la sensacion al extremo del rayo
+visual; y como en el caso presente, no habria podido hacer comparaciones
+de ninguna clase, no tendria ningun motivo para colocar esos extremos,
+unos mas lejanos que otros, lo que constituye la tercera dimension.
+
+Para comprender mejor esta verdad, supongamos que el objeto visto fuese
+un cubo dispuesto de tal manera que se presentasen al ojo tres de sus
+caras. Claro es que los tres planos aunque iguales, no se ofrecerian al
+ojo de la misma manera, por efecto de que su posicion respectiva no les
+permitiria enviar al ojo sus rayos de luz de un modo igual. Pero como el
+alma no habria tenido ocasion de comparar esta sensacion con ninguna
+otra, no seria capaz de apreciar la diferencia producida por la distinta
+posicion y la mayor distancia; y así referiria todos los puntos á un
+mismo plano, tomando por desiguales las caras del cubo que en realidad
+no lo eran.
+
+La vista pues en tal caso, presentaria todo el objeto en un plano de
+perspectiva; y como además no habria medio de apreciar ni aun de conocer
+la distancia del ojo al objeto, probablemente se creeria el objeto
+pegado al mismo ojo, ó hablando con mas verdad y rigor, la sensacion no
+nos representaria mas que un simple fenómeno cuyas relaciones y causa no
+podríamos explicarnos.
+
+[80.] Es probable, que si permaneciendo fijo el ojo, pudiéramos abrir y
+cerrar los párpados, ya nos formaríamos idea de que el objeto visto está
+fuera de nosotros; de suerte que con solo este movimiento, tendríamos ya
+un punto de comparacion, por la sucesion de desaparecer y reproducirse
+alternativamente la sensacion del objeto con la interposicion ó no
+interposicion de un obstáculo. Entonces naceria ya por necesidad la idea
+de una distancia poca ó mucha; y como esta seria en direccion
+perpendicular al plano del objeto visto, tendríamos idea del sólido.
+
+Afortunadamente la naturaleza ha sido mas benéfica para nosotros, y no
+hemos de limitarnos á un supuesto que tanto escatima los medios de
+adquirir ideas de las cosas. Sin embargo no habrá sido inútil examinar
+el fenómeno en esta suposicion, porque de este exámen sacaremos luz para
+la inteligencia de lo que me propongo demostrar.
+
+[81.] En mi concepto, la vista para dar orígen á la idea de un sólido,
+necesita del movimiento. El movimiento es una condicion indispensable;
+siendo de notar que basta que esté en los objetos, ó en el ojo.
+
+Para mayor claridad supondremos el ojo inmóvil; veamos cómo por el
+movimiento de los objetos, puede la sola sensacion de la vista
+presentarnos el sólido, ó engendrar la idea de él. Toda la dificultad
+está, en manifestar cómo se puede añadir á las dos dimensiones que
+constituyen el plano, la tercera que completa el sólido.
+
+Sea un ojo fijo mirando hácia un punto A, donde está colocado un
+paralelepípedo recto y rectángulo B, de manera que se oculten
+enteramente las dos bases, y que la recta que va del centro del ojo á la
+arista, divida el ángulo diedro en dos partes iguales. Supondremos
+tambien cada una de las caras del paralelepípedo de diferente color,
+siendo respectivamente, blanca, negra, verde y encarnada. En este caso,
+el ojo ve los dos planos en uno mismo; por manera que la arista se le
+ofrece como una recta que divide dos partes de un mismo plano, las
+cuales solo se diferencian en el color. Le es imposible concebir la
+inclinacion de los dos planos: pues refiriendo el objeto al extremo de
+la visual, y no habiendo podido comparar las variedades que resultan de
+la diferencia de distancias, de la posicion, y del modo con que el
+objeto recibe la luz, no puede hacer mas que distinguir las varias
+partes de un mismo plano.
+
+En esto es fácil hacer la contraprueba. Es bien sabido que la
+perspectiva puede llegar á la perfecta imitacion de un sólido; ahora
+bien, si suponemos que en vez de tener á la vista el sólido B, no hay
+mas que un plano donde están exactamente representados las dos caras
+vistas, la sensacion será la misma, la ilusion podrá ser completa: luego
+hay dos medios diferentes de producir una sensacion idéntica; luego
+cuando no precede comparacion, no cabe discernimiento entre los dos
+medios; y es claro que la idea que naturalmente resultaria seria la mas
+simple, esto es, la del plano.
+
+[82.] Si suponemos que el paralelepípedo B gira alrededor de un eje
+vertical, irá presentando sucesivamente al ojo los cuatro planos; y
+segun la mayor ó menor inclinacion de ellos á la visual se presentarán
+mayores ó menores: de suerte que el máximum de la superficie de un plano
+ofrecido al ojo, será cuando el plano sea perpendicular á la visual; y
+el mínimum ó cero, cuando le sea paralelo.
+
+La sucesion y variedad de las sensaciones hará nacer desde luego la idea
+de movimiento, pues los mismos planos del paralelepípedo se presentarán
+ocupando distintos lugares. La uniformidad con que se irán sucesivamente
+ofreciendo siempre de la misma manera, sugerirá tambien la idea de que
+por ejemplo el verde que sale pocos momentos despues del negro, es el
+mismo que se habia visto poco antes, y así de los demás: y como
+constantemente, tras del uno se ocultará el otro, nacerá naturalmente
+la idea de la extension en la direccion ó prolongacion de la visual, lo
+que basta para formar idea de un volúmen.
+
+Con la vista de un plano, teníamos ya las dos dimensiones que
+constituyen la superficie: para formarnos la idea del volúmen solo
+faltaba la idea de otra dimension, que no estuviese en el mismo plano,
+la que se habrá engendrado por el movimiento del paralelepípedo.
+
+[83.] Este movimiento que antes se verificaba al rededor de un eje
+vertical, puede despues suponerse en torno de un eje horizontal; y
+entonces se nos presentarán sucesivamente dos caras opuestas, y las
+bases del paralelepípedo, con diferentes aspectos, segun su varia
+posicion, ó en otros términos, segun el ángulo de los planos con la
+visual. Estas apariencias contribuirán mas y mas á producir la idea de
+otra dimension que no está en el plano primitivo, y por tanto á suplir
+lo que faltase para tener idea del volúmen.
+
+[84.] De la propia suerte que hemos supuesto el objeto en movimiento y
+el ojo fijo, podemos suponer fijo el objeto, y en movimiento el ojo: el
+resultado será el mismo: porque es claro que si el ojo se mueve
+alrededor del paralelepípedo, ya en torno del eje vertical ya del
+horizontal, experimentará las mismas impresiones que cuando él estaba
+quieto, y el paralelepípedo se movia. Con lo cual, aunque supongamos que
+el sujeto que ve, está destituido enteramente del sentido del tacto, y
+que así no puede percibir el movimiento propio, no obstante tendrá lo
+suficiente para formarse con solas las impresiones de la vista, las
+ideas que constituyen la del volúmen. Verdad es que no le será posible
+discernir si es él quien se mueve, ó si es el objeto; pero esto no quita
+la formacion de la idea compuesta de las tres dimensiones.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+LA VISTA Y EL MOVIMIENTO.
+
+
+[85.] He dicho que al observador no le será posible discernir si es él
+quien se mueve ó bien el objeto; de lo que resulta que la simple vision
+no es suficiente: esto es verdad, y se demuestra fácilmente si se
+considera que en un barco, no obstante el estar seguros de que nosotros
+nos movemos, se nos presentan de tal suerte en movimiento los objetos
+circunvencinos, que la ilusion, es completa. Aun mas: si el movimiento
+del observador y el del objeto son simultáneos, en una misma direccion,
+y con la misma velocidad, desaparece toda idea de movimiento: como se
+echa de ver en los objetos que tenemos á la vista en el camarote de un
+barco.
+
+Es de notar que si se combinan dos movimientos en el objeto, uno en
+nuestra direccion y otro en otra, percibimos este y nó aquel. Así nos
+sucede cuando en los canales encontramos un caballo que camina en la
+misma direccion junto á la ventana de la barca: parécenos que el animal
+salta, sin adelantar: de los dos movimientos que tiene á un tiempo, solo
+notamos el vertical, mas nó el horizontal.
+
+La razon de esto es fácil de señalar: no podemos juzgar del objeto sino
+por las impresiones; cuando la impresion varía, nace la idea del
+movimiento, en otro caso nó. Si el objeto ó el ojo se mueven, hay
+sucesion de impresiones en la retina, hay pues idea de movimiento. Pero
+si el movimiento del objeto es seguido por el movimiento del ojo, se
+compensa el de aquel con el de este, y por tanto la impresion de la
+retina es la misma. Se verifica pues lo propio que si ambos estuviesen
+quietos.
+
+[86.] Así se observa que si hay movimiento en el objeto y en el ojo,
+pero en velocidad desigual, solo percibimos la diferencia; esto es, que
+si nosotros andamos como 3 y el objeto como 5, solo nos parecerá que el
+objeto anda como 2; ó sea la diferencia del 3 al 5. Si nuestro
+movimiento es mas rápido, hasta los objetos movidos en la misma
+direccion nos parecerá que se mueven en la contraria: así cuando en un
+barco andamos en la direccion de la corriente, con mas velocidad que el
+agua, parécenos que esta corre hácia arriba. Y si no se nos ofrece
+corriendo con velocidad igual á la de un objeto en quietud en el mismo
+lugar, es porque moviéndose en la misma direccion que nosotros, solo se
+nos hace sensible la diferencia. No percibiendo nosotros el movimiento
+del barco que anda como 5, un objeto fijo que esté á sus inmediaciones
+se nos presentará movido con la velocidad igual á 5. Si damos que el
+agua corre con velocidad igual á 3, su movimiento hácia arriba solo se
+nos presentará igual á 5-3=2.
+
+[87.] De estas consideraciones parece inferirse que si bien la vista es
+suficiente para darnos idea del movimiento, no basta para hacernos
+discernir el propio del ajeno; y así, aun cuando el tacto no sea
+necesario para lo primero, lo será para lo segundo. Mas esto no es
+verdad: con la vista sola, podríamos llegar á distinguir entre el
+movimiento del ojo y el del objeto; y si bien en algunos casos no
+alcanzaríamos á ello, lo propio se verifica con el tacto. Ante todo
+conviene notar que en los ejemplos aducidos, de nada nos sirve el tacto
+para desvanecer la ilusion, siendo aun menos á propósito que la vista.
+En efecto: quien no poseyese sino el sentido del tacto, ¿cómo podria
+distinguir el movimiento de la embarcacion, que se desliza suavemente á
+lo largo de un canal? Con el auxilio de la vista, llegamos tal vez á
+notar el movimiento de la embarcacion, sobre todo si atendemos á los
+objetos á cuyas inmediaciones va pasando; pero con el tacto, de suyo
+limitado á lo que afecta inmediatamente el cuerpo, no nos es posible
+discernir nada del movimiento, cuando el cuerpo no está afectado por él.
+Es tambien digno de notarse que el movimiento discernido por el tacto,
+tampoco se refiere al objeto sino despues de haberse adquirido este
+hábito por medio de una comparacion repetida: si suponemos que por
+primera vez la mano se desliza sobre un cuerpo, no discerniríamos, si la
+mano se desliza sobre el cuerpo, ó el cuerpo debajo la mano. La razon de
+esto es muy sencilla: la sensacion del movimiento es esencialmente una
+sensacion sucesiva; y esta sucesion existe, ya sea el miembro lo que se
+mueva, ya sea el cuerpo. Demos que la mano recorra la longitud de un
+cuerpo de superficie variada; iremos experimentando la variedad de
+sensaciones correspondientes á la superficie; y si despues estando
+quieta la mano, pasa el cuerpo por ella con la misma velocidad de
+movimiento, y con igual presion y roce, las sensaciones serán idénticas.
+La experiencia está de acuerdo con la razon: cualquiera puede haber
+observado que al apoyarnos sobre un objeto resbaladizo, hay á veces
+incertidumbre de si es nuestro cuerpo lo que resbala, ó el que tiene
+debajo. Luego, hasta con el tacto se verifica que el discernimiento
+entre el movimiento del miembro y el del objeto, no nace de la simple
+sensacion.
+
+[88.] En esta parte pues, el tacto no se aventaja á la vista; examinemos
+si esta por sí sola, es capaz, de hacernos distinguir entre el
+movimiento del ojo y el del objeto. Ya hemos notado que una sola
+sensacion con respecto á un solo objeto, no es suficiente; pero no es
+difícil demostrar que con la comparacion de varias sensaciones podemos
+obtener este resultado.
+
+Situado un ojo en un punto A, mirando el objeto B, este se presenta en
+el fondo del campo visual como proyectado en un plano. Para mayor
+claridad, imaginémonos que el objeto B es una columna en medio de un
+gran salon, y que el punto A es un ángulo de la misma pieza. La columna
+será vista como estampada en un punto de la pared opuesta. Si el ojo
+cambia de lugar, la columna se presentará en otro punto; de manera que
+si suponemos que el ojo da vuelta al rededor de la columna, esta se irá
+presentando sucesivamente en todos los puntos de todas las paredes del
+salon. Esta sucesion de fenómenos puede verificarse de la misma manera,
+suponiendo la columna móvil y el ojo fijo: porque es evidente que si
+situado un observador en el centro, la columna va dando vueltas, esta,
+sin que el observador se mueva, se irá pintando en todas las paredes.
+Luego una sensacion visual sola con respecto á un solo objeto, no
+bastaria para discernir si lo que se mueve es el objeto ó el ojo.
+
+Pero añadamos la vision simultánea de otros objetos, y no será difícil
+descubrir cómo este discernimiento se engendra. Supongamos que el ojo al
+propio tiempo que ve la columna, ve otros cuerpos interpuestos entre él
+y las paredes: por ejemplo grandes candelabros, quinqués ó tambien otras
+columnas. Veamos lo que sucede con el movimiento del ojo: al paso que la
+columna se proyecta en un punto diferente de la pared, se altera la
+posicion de todos los demás objetos; las otras columnas, los
+candelabros, los quinqués, todo se proyecta en puntos diferentes: hay un
+cambio total de posicion en todos los objetos. Veamos lo que sucede sin
+el movimiento del ojo; moviéndose la columna sola, nada se altera sino
+ella: los demás objetos continúan proyectados en los mismos puntos.
+Luego la simple vista nos presenta dos órdenes de fenómenos de
+movimiento totalmente diferentes.
+
+1.º Uno en que todos los objetos mudan de posicion.
+
+2.º Otro en que solo la muda uno.
+
+Estos dos órdenes de fenómenos no podrian menos de ser notados; y es
+evidente que con la ayuda de la reflexion, excitada é ilustrada por la
+repeticion de los fenómenos, se llegaria á inferir que cuando hay una
+alteracion total y constante de todos los objetos, no son estos los que
+se mueven sino el ojo; y que por el contrario, si el variar de posicion
+se verifica únicamente en alguno ó algunos objetos, permaneciendo los
+demás en la misma posicion, lo que se mueve no es el ojo, sino los
+objetos que la toman diferente.
+
+Cuando todo se alteraria en rededor nuestro, inferiríamos que es el ojo
+lo que se mueve; cuando uno ó pocos objetos, deduciríamos que se mueven
+estos y nó el ojo. Y si bien se observa, no solo es esto lo que
+sucederia sino tambien lo que sucede; porque las ideas nacidas del tacto
+son de suyo muy limitadas; y así no es posible que de él nazcan las de
+los movimientos de objetos distantes, que no se pueden tocar.
+
+[89.] Creo haber demostrado que la pretendida superioridad del tacto
+carece de fundamento; que no es verdadera la opinion que le señala como
+base de nuestro conocimiento con relacion á los objetos externos,
+haciéndole la piedra de toque de la certeza de las sensaciones
+trasmitidas por los demás sentidos. Sin él podemos adquirir la seguridad
+de la existencia de los cuerpos; sin él nos formamos idea de la
+superficie y del volúmen; sin él conocemos el movimiento; sin él
+alcanzamos á distinguir cuando ese movimiento pertenece al objeto ó al
+órgano que recibe la impresion. La teoría de las sensaciones que acabo
+de exponer, los resultados que se deducen de las relaciones de
+dependencia ó independencia de los fenómenos entre sí, y con nuestra
+voluntad, todo se aplica á la vista lo propio que al tacto.
+
+[90.] Resumiendo las doctrinas explicadas hasta aquí resulta lo
+siguiente:
+
+1.º Distinguimos el sueño de la vigilia, aun prescindiendo de la
+objetividad de las sensaciones.
+
+2.º Distinguimos dos órdenes de fenómenos de sensacion interna y
+externa; prescindiendo tambien de la objetividad.
+
+3.º Los sentidos nos cercioran de la existencia de los cuerpos.
+
+4.º Las sensaciones no tienen en lo exterior objeto parecido á lo que
+nos representan, excepto la _extension_ y el movimiento.
+
+5.º El tacto no goza del privilegio de ser la piedra de toque de la
+certeza.
+
+6.º Todo cuanto sabemos por conducto de los sentidos se reduce á que hay
+seres externos, extensos, sujetos á leyes necesarias, y que nos causan
+los efectos llamados sensaciones.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+POSIBILIDAD DE OTROS SENTIDOS.
+
+
+[91.] La-Mennais ha escrito: «¿Quién nos dice que un sexto sentido no
+perturbaria el acuerdo de los demás? ¿En qué se podria fundar la
+negativa? Supongámonos sentidos diferentes de los que nos ha dado la
+naturaleza, ¿nuestras sensaciones é ideas no serian diferentes tambien?
+Quizás, para arruinar toda nuestra ciencia, bastaria una ligera
+modificacion en nuestros órganos. Quizás haya seres organizados de tal
+manera que estando sus sensaciones en oposicion con las nuestras, es
+verdadero para nosotros lo que es falso para ellos, y vice-versa. Porque
+al fin, si bien se observa, ¿qué relacion necesaria se descubre entre
+nuestras sensaciones y la realidad de las cosas? Y aun cuando existiese,
+¿cómo nos lo harian conocer nuestros sentidos?» (_Ensayo sobre la
+Indiferencia._ Tom. 2. cap. 13).
+
+Estas palabras encierran varias cuestiones sumamente graves, dignas de
+ser examinadas con detenimiento.
+
+[92.] ¿Hay imposibilidad intrínseca que se oponga á una organizacion
+diferente de la que poseemos, y por lo mismo, á un género y órden de
+sensaciones totalmente diverso del que experimentamos? Parece que nó; y
+si esta imposibilidad existe, el hombre no la conoce.
+
+Sea cual fuere la opinion que se adopte con respecto al modo con que los
+objetos externos obran sobre el alma por medio de los órganos del
+cuerpo, no resulta ninguna relacion necesaria, ni siquiera analogía,
+entre el objeto y el efecto que en nosotros produce.
+
+Un cuerpo recibe en su superficie los rayos del flúido que llamamos
+_luz_; estos reflejando, vienen á parar á la retina, es decir á otra
+superficie, que está en comunicacion con el cerebro: hasta aquí todo va
+bien; todo se comprende; hay un flúido que se mueve, que va de una
+superficie á otra, y que puede causar este ó aquel efecto puramente
+físico, en la materia cerebral: pero ¿qué relacion hay entre todo esto
+y esa impresion de un órden totalmente distinto, que se llama _ver_? esa
+impresion que ni es el flúido, ni el movimiento, sino una afeccion de
+que tiene íntima conciencia el ser que vive, que piensa, el _yo_?
+
+Si en vez del mecanismo del flúido luminoso, suponemos otro totalmente
+distinto, por ejemplo el del aire que vibra y va á dar en el tímpano,
+¿qué razon _esencial_ hay para que no produzca una sensacion semejante á
+la de la vista? Preciso es confesar que razon _esencial_, no se puede
+señalar ninguna. A quien no tuviese idea de la organizacion actual, tan
+incomprensible le pareceria lo uno como lo otro.
+
+[93.] Lo dicho del oido y de la vista, es aplicable á los demás
+sentidos: en todos hay un órgano corpóreo, afectado por un cuerpo: vemos
+superficies, ó presentadas las unas delante de las otras, ó
+sobrepuestas; vemos movimientos de esta ó aquella clase; pero, ¿cómo
+salvar la inmensa distancia que va de estos fenómenos físicos al
+fenómeno de la sensacion? Por mi parte no encuentro medio: este es un
+punto en que se detiene la inteligencia humana; todas las apariencias
+indican que no hay mas relacion entre estos dos órdenes de fenómenos que
+la establecida _libremente_ por la voluntad del Criador; si existe
+alguna conexion necesaria, esta necesidad es para el hombre un secreto.
+Considérense los tejidos que reciben la impresion de los objetos, la
+masa de que se forma el sistema nervioso conducto de la sensacion; y
+véase qué relacion hay entre los fenómenos físicos de esta materia, y el
+admirable conjunto de los fenómenos sensibles; no se encuentra ninguna.
+
+[94.] Sube de punto la dificultad si se considera que los órganos, aun
+conservándose sin lesion alguna, cesan de producir sensaciones desde el
+momento que están incomunicados con la masa cerebral, ó que esta sufre
+algun trastorno: por manera que la vision se verifica en la cavidad del
+cráneo, en medio de la mas completa oscuridad; y toda esa admirable
+magia de las sensaciones con que se presenta á nuestro espíritu el
+magnífico espectáculo del universo, con que llegan hasta el fondo de
+nuestra alma los prodigios de la música, con que nos saboreamos en
+exquisitos manjares, en delicados aromas; todo esto se verifica por
+medio de la masa cerebral, es decir, de una materia blanquecina, al
+parecer informe y grosera, y de la cual nadie pudiera sospechar que
+estuviese dedicada á funciones tan nobles.
+
+[95.] ¿Qué razon hay para que afectado el nervio A en comunicacion con
+dicha masa, hayamos de experimentar la sensacion que llamamos _ver_, y
+afectado el nervio B, la que llamamos _oir_, y así de los demás
+sentidos? Razon la habrá, pero no la conocemos; y probablemente no es
+otra que la libre voluntad del Criador. Con esto la filosofía confiesa
+su debilidad, es cierto; pero ¿no manifiesta tambien su alcance, viendo
+que de un fenómeno á otro hay distancia inmensa, y que no puede haber
+entre ellos mas punto de comunicacion que el establecido por la misma
+mano del Todopoderoso? Cuando hay causas segundas, el mérito de la
+filosofía está en señalarlas; pero cuando no existen, este mérito se
+cifra en elevarse á la primera. Un _no sé_ es á veces mas sublime para
+la razon humana, que los esfuerzos impotentes de un orgullo destemplado;
+el entendimiento tambien puede ser alto comprendiendo su ignorancia;
+porque es alto el entendimiento que comprende altas verdades; y á veces
+la ignorancia es tambien una verdad muy alta.
+
+[96.] Es posible pues un nuevo sentido; ó al menos no descubrimos en su
+existencia ninguna imposibilidad. Si el sordo que no tiene idea de los
+sonidos, el ciego que no sabe lo que son colores, procederian muy mal
+negando la posibilidad de las sensaciones de que ellos carecen; no
+discurriríamos con mas acierto nosotros afirmando que no es posible un
+órden de sensaciones diferente del que tenemos.
+
+Si se examina á la luz de la razon el sistema de las sensaciones
+actuales, no se descubre ninguna dependencia esencial entre ellas y su
+órgano respectivo, ni entre este y el objeto y circunstancias con que es
+afectado. ¿Por qué la impresion de la luz sobre los ojos me ha de causar
+una sensacion determinada, que no pueda resultar de la misma impresion
+en otra parte? ¿Por qué el cerebro no podria recibir de varias maneras
+una impresion semejante? Y además; ¿por qué ha de ser cabalmente ese
+flúido que apellidamos _luz_, el que nos cause esta impresion? ¿Qué
+repugnancia se descubre en que la misma sensacion de _ver_ dimane de
+otras afecciones cerebrales? Un golpe en la cabeza nos produce la
+sensacion de muchos puntos luminosos; y de aquí el dicho vulgar «me ha
+hecho ver las estrellas en medio del dia.» Preciso es confesar, que la
+filosofía nada sabe sobre estos arcanos; y que hasta ahora no ha sido
+capaz de penetrar en ellos: nada puede responder á las cuestiones
+propuestas; ve un órden de hechos, mas nó un enlace necesario entre los
+mismos; antes bien, juzgando por las ideas que tiene sobre los espíritus
+y los cuerpos, todo la lleva á creer que para esos fenómenos de nuestra
+vida, no hay mas razon que la voluntad del Criador.
+
+[97.] Si es posible un órden de sensaciones enteramente nuevo, no
+envuelve ninguna contradiccion un animal dotado de un sexto ó séptimo
+sentido: la imaginacion no alcanza lo que serian las nuevas sensaciones,
+pero la razon no ve en ellas ninguna imposibilidad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+EXISTENCIA DE NUEVOS SENTIDOS.
+
+
+[98.] ¿Es cierto que nosotros mismos no tengamos mas que cinco maneras
+de sentir? Yo abrigo sobre esto algunas dudas. Para presentarlas con
+toda claridad, y resolver las cuestiones á que dan pié, conviene fijar
+bien la significacion de las palabras.
+
+¿Qué es sentir? En la acepcion mas ordinaria, expresa percibir la
+impresion que se nos trasmite por alguno de los órganos de los cinco
+sentidos. Tomada la palabra en dicha acepcion, claro es que debe
+limitarse á estos solos; pero considerado en cuanto expresa cierta clase
+de fenómenos animales, significa experimentar alguna afeccion, motivada
+por una impresion del organismo. Y esto es tanta verdad que en el mismo
+uso comun se emplea la palabra sentir, en una acepcion mas lata, no
+limitándola á las impresiones de los cinco sentidos. Y si bien es cierto
+que cuando se expresa esta idea substantivamente, se hace gran
+diferencia entre el _sentimiento_, y la _sensacion;_ no obstante, aun en
+este caso, la fuerza misma de las cosas lleva repetidas veces á emplear
+la palabra _sensacion_, en acepciones que nada tienen que ver con las de
+los cinco sentidos. Así se dice: «la noticia causó una sensacion
+profunda.» «No pudo resistir al impulso de sensaciones tan vivas etc.
+etc.;» en cuyos casos es evidente que no se trata de ver, oir, oler,
+gustar y tocar, sino de un órden de afecciones del alma totalmente
+diverso.
+
+[99.] He dicho que la fuerza de las cosas induce á emplear la palabra
+en sentido mas lato; y esta fuerza consiste en que bien examinada la
+materia, se echa de ver que la acepcion lata es mas exacta que la
+circunscrita. Porque á los ojos de la filosofía, el fenómeno de sentir
+consiste en resultar en el alma una afeccion determinada por una
+impresion orgánica; y claro es que existiendo esta afeccion sea del
+órden que fuere, y sea cual fuere tambien el órgano afectado, el
+fenómeno animal es en substancia el mismo. La diferencia está en la
+clase de afeccion, y del órgano que es su conducto; pero la esencia del
+fenómeno no se muda. Y si llamamos sensaciones á especies de afecciones
+tan diversas como las de la vista y del tacto, ¿por qué no podremos
+aplicar este nombre á otras impresiones causadas por un órgano
+cualquiera?
+
+[100.] Pero sea lo que fuere del uso de las palabras sentir y sensacion,
+lo cierto es que á mas de las afecciones de los cinco sentidos,
+experimentamos muchas otras causadas por impresiones orgánicas. ¿Qué son
+las pasiones sino afecciones del alma nacidas de cierta disposicion de
+los órganos? El amor, la ira, la compasion, la alegría, la tristeza, y
+tantas otras que nos agitan y perturban, ¿no son excitadas muchas veces
+por la simple presencia de un objeto?
+
+[101.] Se dirá que hay una diferencia esencial entre las impresiones de
+los sentidos y las de las pasiones, y es que aquellas prescinden de toda
+idea anterior, de toda reflexion, y estas las suponen siempre mas ó
+menos desenvueltas. Así, presentado un objeto á nuestros ojos abiertos
+no podemos menos de verle, y siempre de la misma manera; y sin embargo
+este mismo objeto unas veces excitará en nosotros una pasion, otras
+otra, á veces ninguna, y casi siempre con mucha variacion en sus grados
+de intensidad. No es además la simple presencia del objeto lo que nos
+afecta; son necesarias distintas condiciones; como por ejemplo, el
+recuerdo de un beneficio ó de una injuria, la idea de sus padecimientos
+etc.; con lo cual se echa de ver que hay una diferencia esencial entre
+estas dos clases de impresiones.
+
+Si bien se reflexiona sobre la dificultad que acabo de proponer, se
+encontrará que por mas especiosa que sea, y por mucha verdad que
+encierre, no destruye nada de lo establecido mas arriba. En efecto: yo
+no he dicho que las nuevas impresiones no estuviesen sujetas á
+condiciones muy diferentes de las que median para los cinco sentidos;
+antes al contrario, he supuesto siempre, que la diferencia podia estar
+no solo en la clase de impresion y en la diversidad del órgano, sino
+tambien en la manera con que este era afectado, y circunstancias con que
+por su conducto se producia la sensacion en el alma; solo he sostenido
+que el fenómeno animal era en substancia el mismo, que vemos en él las
+tres cosas que constituyen su naturaleza, objeto corpóreo; órgano
+afectado por este; impresion producida en el alma. Que esta impresion
+para existir, necesite del adminículo de esta ó aquella idea, de este ó
+aquel recuerdo, no quita que el fenómeno exista, y que sea el mismo: hay
+una condicion nueva y nada mas.
+
+[102.] Pero aun se puede hacer aquí otra observacion: no hay necesidad
+de admitir que sea menester alguna idea ó reflexion para que nazcan en
+el alma ciertas impresiones á la vista de un objeto: la experiencia de
+cada dia nos enseña lo contrario. ¿Cómo es que la presencia de un
+objeto, cautive en un instante un corazon tierno, y quizás inocente? ¿De
+dónde nace aquella fascinacion repentina, no precedida de ninguna idea,
+que no trae consigo reflexiones, y que apenas las consiente? No hay el
+pensamiento de goces groseros, pues quizá ni aun sabe su existencia el
+que experimenta la emocion, y por la vez primera siente en su pecho una
+turbacion antes desconocida; luego es preciso recurrir á una afeccion
+orgánica, semejante á lo que se experimenta en los demás sentidos.
+Enhorabuena que sean necesarias ciertas condiciones de edad y de
+temperamento, que haya sido necesario entre mil objetos uno con
+circunstancias particulares, de las que no acierta á darse cuenta á sí
+propio el corazon conmovido: pero la verdad es, que hay un objeto
+externo, una afeccion del organismo, y una impresion en el alma, todo
+coexistiendo enlazado por un vínculo misterioso, pero innegable.
+
+En los fenómenos relativos á la reproduccion es fácil notar una serie
+de impresiones vivísimas, nacidas de la simple presencia de los objetos:
+y si bien es verdad que suelen presuponer la accion de algunos de los
+cinco sentidos, no obstante las variadas afecciones que con este motivo
+se producen en el alma, pertenecen á un órden totalmente distinto. Y
+para saber que estas afecciones dependen de la organizacion, no son
+necesarios conocimientos fisiológicos; basta recordar que la edad, el
+estado de la salud, el temperamento, los alimentos, el clima, las
+estaciones, y otras causas semejantes, tienen en esta clase de fenómenos
+muchísima influencia.
+
+[103.] Entre los sentimientos y las sensaciones hay una diferencia que,
+si bien no altera la esencia del hecho, fisiológica y psicológicamente
+considerado, no obstante parece modificarle algun tanto en sus
+relaciones intelectuales y morales. Las pasiones se excitan comunmente
+por un objeto animado y sensible; y por lo mismo parece que mas bien hay
+una comunicacion de espíritu con espíritu, de alma con alma, que nó de
+cuerpo con cuerpo. Una mirada lánguida y dolorosa no solo de una persona
+humana, sino tambien de un animal, excita instantáneamente en nuestro
+pecho el sentimiento de la compasion; pero la mirada no causa este
+efecto sino en cuanto nos expresa el sufrimiento de aquel viviente. Esta
+observacion es exacta; mas no prueba otra cosa sino que hay en la
+naturaleza misteriosos conductos por los cuales se nos trasmite el
+conocimiento de cosas ocultas; pero esta trasmision se hace por medio
+de un cuerpo, que afecta de un modo particular nuestra organizacion.
+Habrá si se quiere una magia hasta cierto punto mas admirable, mas
+penetrante, mas espiritual, que la de los simples sentidos; pero la
+diferencia estará en el mas y en el menos, nó en la naturaleza del
+fenómeno.
+
+Es cierto que los vivientes, y en particular los de una misma especie,
+están de continuo en una comunicacion que excita recíprocamente sus
+afecciones; y que muchas de estas suponen una correspondencia
+misteriosa, trasmitida por agentes enteramente desconocidos. La
+naturaleza física está inundada de flúidos cuyas calidades va
+descubriendo todos los dias la observacion científica; los fenómenos de
+la electricidad y del galvanismo nos han revelado secretos que no
+sospechábamos siquiera; ¿quién sabe por qué medios funciona, ese vasto y
+complicado sistema de la vida animal, desparramado por el universo?...
+Es probable que hay profundos secretos que descubrir en la
+correspondencia de las organizaciones, y en el modo con que influyen
+unas sobre otras; pero secretos que quizás estén velados para siempre á
+los ojos del débil mortal.
+
+[104.] No es verdad tampoco que la excitacion de las pasiones sea
+únicamente debida á la correspondencia con otro ser sensible; mil veces
+dimana de causas inanimadas que afectan nuestra organizacion. ¿Por qué
+nos hallamos ahora alegres, despues tristes, al presente pacíficos,
+luego irritables, sin que hayamos estado en comunicacion con ningun ser
+viviente? Claro es, que esto depende de haber sido afectada nuestra
+organizacion, sin relacion á lo que experimenta otro ser sensible.
+
+[105.] Luego, á mas de las impresiones causadas por los cinco sentidos,
+hay otras que dimanan de seres puramente corpóreos, inanimados. Luego, á
+mas del órden de fenómenos de las sensaciones comunes, hay otros que no
+se diferencian de ellos, sino en la clase de impresion, y en el órgano
+por el cual se nos trasmiten. Luego, no hay mas diferencia de estas
+impresiones á las primeras, que lo que va de las recibidas por uno de
+los cinco sentidos, á las recibidas por otro. Luego, no es exacto que no
+haya sino cinco modos de sentir.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII,
+
+SOLUCION DEFINITIVA DE LA DIFICULTAD DE LA-MENNAIS.
+
+
+[106.] ¿Qué inferiremos de esto? una consecuencia muy importante: la
+solucion de la dificultad presentada por La-Mennais. La existencia de
+otros sentidos nos traeria otras sensaciones; es cierto; mas no
+perturbaria el acuerdo de las actuales. ¿Por qué? Porque hemos
+demostrado que los cuerpos afectan nuestra organizacion de una manera
+diferente, y producen impresiones diversas de las de los cinco sentidos;
+y sin embargo con esto no se turba el acuerdo de las sensaciones, ni se
+alteran nuestras ideas: luego la suposicion de La-Mennais no traeria
+consigo el desórden que él sospecha.
+
+[107.] Las sensaciones en sí mismas, no son mas que afecciones del alma;
+y en lo exterior, no tienen otra cosa que les corresponda sino la
+existencia y extension de los cuerpos: luego un nuevo órden de
+sensaciones solo seria un nuevo órden de afecciones, que no alteraria en
+nada nuestras ideas.
+
+Por lo dicho hasta aquí, se echa de ver que la suposicion de La-Mennais
+está ya realizada; porque existen sensaciones diferentes de las de los
+cinco sentidos; luego no se puede atacar con semejante suposicion el
+órden y la naturaleza de nuestras ideas, y la certeza de nuestras
+conocimientos.
+
+De un instrumento músico ricamente trabajado de una madera aromática,
+salen gratas impresiones para el oido, la vista, el tacto y el olfato;
+lo uno no destruye ni altera lo otro; si suponemos pues que el mismo
+objeto está en nuevas relaciones con nuestra organizacion, produciendo
+en el alma impresiones nuevas, ¿por qué será imposible que existan estas
+junto con aquellas? Lo melodioso del sonido, ¿cesa por ventura al
+excitarse en nuestra alma mil afectos diferentes, que en su naturaleza
+nada tienen que ver con él? nó ciertamente. ¿A qué pues temer el
+trastorno de nuestros conocimientos por la introduccion de un nuevo
+órden de sensaciones? ¿A qué dar tanta importancia á una suposicion,
+cuyos efectos podemos calcular muy bien, pues que examinados á fondo los
+actuales fenómenos sensitivos, la vemos ya realizada?
+
+[108.] Es verdad que no conocemos otro medio de ponernos en contacto con
+los cuerpos exteriores, sino por uno de los cinco sentidos; pero tambien
+lo es que existiendo ese contacto, hay correspondencias tan misteriosas
+entre el alma y los objetos externos, que son totalmente inexplicables,
+atendiendo tan solo á las simples sensaciones por cuyo medio se ha
+establecido la comunicacion.
+
+Notemos lo que sucede con los mágicos efectos de la música.
+Reflexionando sobre ellos se descubre que son de dos órdenes: el
+puramente auditivo, y el intelectual y moral: el uno se detiene por
+decirlo así en el tímpano, el otro llega al cerebro y al corazon; y tal
+hombre será de organizacion muy á propósito para lo uno que no lo será
+para lo otro. Dos sugetos oyen una sonata, ambos perciben igualmente la
+música _material_; mas no experimentan los mismos efectos intelectuales
+y morales. Ambos advertirán el mas mínimo desliz de la voz, de un
+instrumento, del compás; ambos admirarán el arte y el acierto del
+compositor; ambos gozarán con el mágico embeleso; pero mientras el
+cerebro y el corazon del uno habrán salido apenas de su estado ordinario
+y no percibirán mas que un placer _material_; se habrán exaltado sobre
+manera el corazon y el cerebro del otro: su fantasía se sentirá con
+multiplicadas fuerzas, bullirán en su cabeza los pensamientos y las
+imágenes, cual si al son del mágico instrumento descendieran sobre su
+frente inspiraciones divinas. Su corazon estará vivamente agitado: la
+dulcísima ternura, la profunda y suave melancolía, el odio, el amor, la
+ira, la generosidad, la audacia, el ímpetu, nacerán repentinamente en su
+pecho; sentiriáse bajo una influencia mágica que le conmueve á pesar
+suyo: las vibraciones de una cuerda habrán levantado en su corazon
+misteriosas tempestades que los esfuerzos de la razon bastan apenas á
+dominar.
+
+[109.] Esto ¿qué nos dice? Nos dice que á mas de las relaciones comunes
+entre los objetos y los órganos de los sentidos, hay otras mas íntimas y
+delicadas entre aquellos y el sistema de nuestra organizacion; y que nos
+constan por la experiencia con igual certeza que las comunes. Hay en
+ellas mas variedad entre los distintos individuos; son mas desconocidas
+las condiciones necesarias para que resulten efectos determinados; pero
+no cabe duda sobre su existencia; y esto es suficiente para que á los
+ojos de la sana filosofía no causen mella esas suposiciones con que se
+pretende minar el edificio de nuestros conocimientos.
+
+[110.] Resulta pues demostrado lo que se ha de contestar á la siguiente
+dificultad: «si se nos diese un nuevo sentido ¿qué sucederia?» Nada que
+destruyese la certeza de nuestros conocimientos, ni alterase el órden y
+naturaleza de las ideas; no ocurriria otra novedad, sino que sobre los
+muchos modos con que nuestra organizacion es afectada por los objetos,
+habria uno mas. Nos sucederia lo que á un hombre que estuviese privado
+del olfato, y se lo diesen de repente: tendria una sensacion mas; nos
+sucederia lo que á un hombre en cuyo pecho brota de repente un
+sentimiento que antes no habia experimentado: tiene una afeccion mas.
+Las nuevas impresiones se colocan en su puesto, y no destruyen ni
+alteran las otras.
+
+
+
+
+LIBRO TERCERO.
+
+LA EXTENSION Y EL ESPACIO.
+
+
+
+
+CAPÍTULO I.
+
+LA EXTENSION INSEPARABLE DE LA IDEA DE CUERPO.
+
+
+[1.] Supuesto que entre los objetos de las sensaciones la extension es
+lo único que para nosotros existe en lo exterior, como algo mas que un
+principio de causalidad, examinemos á fondo qué es la extension.
+
+Por de pronto, parece que la idea de extension es inseparable de la de
+cuerpo. Yo por lo menos no alcanzo á concebir lo que es un cuerpo
+inextenso. En faltando la extension, desaparecen las partes, desaparece
+todo cuanto tiene relacion con nuestros sentidos: ó no queda objeto, ó
+es una cosa muy diferente de cuanto encerramos en la idea de cuerpo.
+Concibamos una manzana: hagámosla de repente inextensa; ¿á qué se
+reduce?
+
+Prescindiré por ahora de si tiene razon Descartes cuando hace consistir
+en la extension la esencia del cuerpo; pero sé muy bien que sin la
+extension no concibo el cuerpo. No afirmo la identidad de dos cosas,
+sino la inseparabilidad de dos ideas en nuestro entendimiento. No se
+trata de una opinion, sino de un hecho, que el sentido íntimo nos
+atestigua.
+
+Es verdad que haciendo abstraccion de la extension, se puede concebir
+una substancia, ó mas generalmente, un ser, pero entonces ya no hay
+idea de cuerpo, si no la queremos confundir con la de substancia ó la
+de ser, en general.
+
+[2.] Todas las nociones que tenemos de los cuerpos nos vienen por los
+sentidos; faltando la extension, faltan todas las demás sensaciones;
+pues sin ella no hay ni tacto, ni color, ni sonido, ni olor; resulta
+pues, ó un objeto reducido á una cosa de que no tenemos ninguna idea, ó
+solo nos quedará una nocion abstracta, por la cual no podremos
+distinguirle de los otros: una pura abstraccion, nada mas.
+
+[3.] Si se quisieran deshacer las dificultades que se oponen á la
+separacion de las dos ideas, extension y cuerpo, seria preciso
+determinar la esencia del cuerpo; y cuando conociéramos su esencia
+distinta de la extension, entonces habríamos soltado la dificultad; de
+otra manera, nó.
+
+[4.] Para comprender mas á fondo la razon de esta inseparabilidad, es
+necesario tener presente el hecho consignado ya mas arriba, á saber, que
+la extension es la base de todas las demás sensaciones; siendo con
+respecto á ellas una especie de recipiente, de _substratum_, que no se
+confunde con ninguna, que no depende de ninguna en particular, y que es
+para todas una condicion indispensable.
+
+Tengo á la vista una manzana, y voy á examinar la relacion que entre si
+tienen las sensaciones que me produce.
+
+Es evidente que puedo prescindir del olor sin destruir ninguna de las
+otras sensaciones que de ella emanan. Siendo inodora, todavía me queda
+extensa, colorada, sabrosa, y aun sonora en cuanto es capaz de producir
+algun ruido. De la propia suerte puedo prescindir del sabor, y aun del
+color, y de cuanto tiene relacion con la vista; pues aun en este caso me
+resulta un objeto tangible, y por lo mismo, extenso, figurado, y con las
+demás propiedades que afectan el tacto.
+
+Si en vez de prescindir de lo que se refiere á la vista quiero
+prescindir de lo que pertenece directamente al tacto mismo, puedo
+tambien hacerlo sin destruir las demás sensaciones: pues todavía se
+ofrecerá á mis ojos la manzana con su extension, figura y colores, y
+podrá conservar las calidades relativas á los demás sentidos.
+
+Aun puedo llevar mas allá la abstraccion. Si despojo á la manzana de
+todas las calidades que la ofrecen á mis sentidos, privándola de sabor,
+de olor, de color, de luz, y además de calor ó frio, de blandura ó
+dureza, y de cuanto puede hacerla sensible al tacto, todavía me queda la
+extension; nó sensible, pero sí concebible. La extension existe,
+prescindiendo de su visibilidad, pues que existe para el ciego;
+prescindiendo de lo tangible, pues existe para la simple vista;
+prescindiendo del olor, sabor y sonido, pues existe para los privados de
+dichos sentidos, con tal que tengan ó vista ó tacto.
+
+[5.] Aquí ocurre una dificultad: parece muy posible que haya
+equivocacion en lo que se ha dicho de la existencia de la extension
+abstrayendo de las demás sensaciones; porque si bien al hacer esta
+abstraccion nos concebimos privados de las sensaciones, no perdemos sin
+embargo la _imaginacion_ de las mismas: así, cuando quito á la manzana
+todo color, toda luz, se me ofrece la manzana extensa, es cierto; pero
+es porque todavía imagino el color, ó si me esfuerzo en privarla de él,
+me resta como un objeto negro, en un fondo mas ó menos oscuro, distinto
+de la manzana. Esto parece probar que hay ilusion en dichas
+abstracciones, y que no hay ninguna abstraccion completa; pues á la
+realidad de ellas, sucede la imaginacion de las mismas, ó de otras que
+las suplen para que la extension sea percibida.
+
+Esta objecion es especiosa, y seria muy difícil desvanecerla
+satisfactoriamente, si la existencia de hombres privados de la vista no
+la disipase de un soplo. En efecto: ninguna de dichas imaginaciones
+tienen cabida tratándose de un ciego: para él no hay ni color, ni
+sombras, ni luz, ni oscuridad, ni nada de cuanto se refiere á la vista;
+y sin embargo él concibe la extension: luego la dificultad claudica por
+su basa, viene al suelo.
+
+[6.] Pero al menos, se nos replicará, es menester confesar que la idea
+de extension tiene necesaria relacion de dependencia con las sensaciones
+del tacto: los ciegos poseen como nosotros este sentido, y por él
+adquieren la idea de extension. Luego la idea de extension es
+inseparable de las sensaciones del tacto. Tampoco esta consecuencia es
+legítima. Es verdad que por el tacto nos viene la idea de la extension;
+que este sentido basta para darla, como se ve en los ciegos; pero no lo
+es que el tacto sea necesario para ella. Ya he demostrado mas arriba que
+la simple vista es suficiente para proporcionarnos el conocimiento de
+las tres dimensiones, que es lo que constituye el volúmen, ó la
+extension en todo su complemento. Además, aquí puedo prescindir de la
+idea de volúmen, me basta la de superficie; la extension de superficie
+es inseparable de la vision. No hay vision cuando no hay color, ó luz,
+de un modo ú otro; y esto es imposible, basta imaginarlo, cuando no hay
+superficie.
+
+Otra razon. Los geómetras, conciben sin duda la extension; y sin embargo
+prescinden absolutamente de sus relaciones con el tacto y la vista:
+luego no hay entre estas y aquella ninguna conexion necesaria.
+
+En un objeto cualquiera sometido á la vista, ¿cuál será la calidad
+relativa al tacto, necesaria para darnos idea de la extension?
+Examinémoslo, y veremos que ninguna. Tenemos delante un líquido; ¿se
+necesita la fluidez? nó: pues congelándose, queda todavía la extension.
+¿El frio ó el calor? nó: pues salva la extension, le haremos pasar por
+muchos grados del termómetro, sin alteracion visible. Imagínese la
+calidad que se quiera de las relativas al tacto, y se notará que se la
+puede variar, modificar, ó quitar del todo, sin alterar la extension
+visible.
+
+Nos acontece muchas veces que tenemos muy clara, viva, determinada la
+idea de la extension de un objeto, sin saber nada sobre sus calidades
+relativas al tacto. Veo de lejos un objeto: su color y figura se me
+presentan á los ojos con todos sus pormenores; pero no sé de qué materia
+es, si de mármol, ó de barro, ó de cera; ni cuál es el estado de la
+materia, si es blanda ó dura, húmeda ó seca, caliente ó fria. Hasta
+puedo ignorar si es tangible; como sucede en las figuras que se forman
+de simples vapores imperceptibles al tacto.
+
+[7.] Sin extension no hay vision ni tacto, ni tampoco es posible ninguna
+de las otras sensaciones. En cuanto al sabor no es difícil convencerse
+de ello si se advierte, que exige el tacto, y que faltando este, no
+puede existir aquel. No se presenta tan clara esta verdad con respecto
+al olor y al sonido; porque si bien es cierto que en nosotros estas
+sensaciones no se separan de la idea de extension, envolviéndola siempre
+de un modo ú otro, no obstante queda todavía por saber lo que sucederia
+á quien estuviese privado de todos los sentidos, excepto el oido y el
+olfato. Pero sin que sea necesario entrar en conjeturas en un supuesto
+semejante, basta el saber: 1.º Que sobre nuestra organizacion no puede
+obrar nada que no sea extenso, á no ser por medios que nos son
+enteramente desconocidos, y que ninguna idea nos dan de lo que
+entendemos por cuerpo, 2.º Que aun suponiendo que se recibiesen las
+sensaciones del oido y del olfato sin acompañarlas ninguna idea de
+extension, ellas en tal caso no serian para nosotros mas que simples
+fenómenos de nuestro espíritu, que no nos pondrian en comunicacion con
+el mundo externo, tal como ahora lo comprendemos; porque si no
+conociéramos que proceden de otra causa no tendríamos mas conciencia que
+la del _yo_; y si lo conociéramos, esta causa no se nos ofreceria sino
+como un agente que influia sobre nosotros, y de ningun modo como un ser
+que tuviese nada parecido á lo que entendemos por cuerpo. 3.º Que en tal
+caso, no tendríamos ninguna idea de nuestra propia organizacion, ni del
+universo; pues es claro que reducido todo á fenómenos internos, y á su
+relacion con los agentes que los produjesen, siempre faltando la idea de
+extension, ni el universo ni nuestro cuerpo mismo serian para nosotros
+nada de lo que son ahora. ¿Qué seria el mundo inextenso? ¿ni nuestro
+cuerpo mismo? 4.º Que por ahora nos limitábamos á demostrar la
+dependencia en que segun el sistema actual, se hallan todas las
+sensaciones con respecto á la extension; y esto no se destruye, aun
+suponiendo que quien no poseyese mas que olfato ú oido, no se formase
+idea de la extension, ni la necesitase para experimentar sus
+sensaciones. 5.º Que aun en esta suposicion, siempre queda en pié la
+proposicion asentada: que la idea de la extension es independiente de
+las demás sensaciones. 6.º Que permanece tambien firme la verdad cuya
+demostracion nos proponíamos principalmente; á saber: que para nosotros
+la idea de extension es inseparable de la de cuerpo.
+
+[8.] Esta inseparabilidad es tan cierta que los teólogos al explicar el
+augusto misterio de la Eucaristía, han distinguido en la extension del
+cuerpo, la relacion de las partes entre sí, y la relacion con el lugar:
+_in ordine ad se, et in ordine ad locum_; diciendo que el sagrado cuerpo
+de nuestro Señor Jesucristo está en aquel augusto Sacramento con la
+extension _in ordine ad se_, aunque carezca de la CAPÍTULO _in ordine ad
+locum._ Esto prueba que los teólogos han visto no ser posible al hombre
+perder toda idea de extension, sin perder al mismo tiempo toda idea de
+cuerpo; y así han excogitado la ingeniosa distincion que hemos visto, y
+de la cual pienso hacerme cargo en otro lugar.
+
+
+
+
+CAPÍTULO II.
+
+IMPERCEPTIBILIDAD DE LA EXTENSION COMO OBJETO DIRECTO É INMEDIATO DE LAS
+SENSACIONES.
+
+
+[9.] La extension tiene la particularidad muy notable de ser percibida
+por diferentes sentidos: en cuanto á la vista y al tacto, es evidente; y
+tampoco es difícil convencerse de lo mismo con respecto á los demás.
+Percibimos el sabor en diferentes puntos del paladar; referimos el
+sonido y el olor á puntos distintos en el espacio: y todo esto envuelve
+la idea de extension.
+
+Pero lo singular que se ofrece en la extension es que siendo una base
+indispensable para todas las sensaciones, y por lo mismo siendo
+percibida por todos los sentidos, ella en sí, y separada de toda otra
+calidad, es imperceptible á todos. La vista no percibe lo que de un modo
+ú otro no está iluminado; el oido no percibe lo que no suena, ni el
+paladar lo que no sabe, ni el olfato lo que no huele, ni el tacto lo que
+no es ó caliente ó frio, seco ó húmedo, duro ó blando, sólido ó líquido,
+etc. etc.; y sin embargo nada de esto es la extension; ni nada de esto
+_en particular_, es necesario para que sea percibida la extension, pues
+que de todas estas calidades la encontramos á cada paso separada, sin
+dejar de ser perceptible. _En particular_ pues, ninguna es necesaria á
+su perceptibilidad, pero disyuntivamente sí: una ú otra de estas
+calidades le es indispensable; si alguna de ellas no la acompaña, es
+enteramente imperceptible al sentido.
+
+De esto se infiere que la extension es una condicion necesaria á
+nuestras sensaciones; pero ella en sí misma, no es sentida. Mas por no
+ser sentida no deja de ser conocida: y esto me lleva á otras
+consideraciones, que saliendo del órden fenomenal, y entrando en el
+trascendental, dan lugar á cuestiones sumamente graves, sumamente
+difíciles, insolubles hasta ahora, y que es de temer lo sean tambien en
+adelante.
+
+[10.] Hemos visto que la extension en sí misma, no se confunde con el
+objeto de las demás sensaciones: ¿en qué consiste pues? Considerada en
+su naturaleza propia, ¿qué es?
+
+En la idea de extension podemos considerar dos cosas: lo que ella es en
+nosotros y lo que nos representa: ó en otros términos, su relacion con
+el sujeto ó con el objeto. Lo primero, como que está sometido á
+observacion inmediata, pues que existe en nosotros mismos, es difícil,
+mas nó imposible de explicar; lo segundo, como que versa sobre el objeto
+de una idea sumamente abstracta y trascendental, y además necesita de
+raciocinios, cuyos hilos se rompen fácilmente sin que el razonador
+advierta la rotura, es tan difícil que raya en lo imposible.
+
+[11.] La extension considerada en nosotros no es una sensacion, sino una
+idea. La imaginamos á veces bajo forma sensible confundiéndola con un
+objeto determinado, ó figurándonos una vaga oscuridad en que yacen los
+cuerpos; pero esto son puras imaginaciones, nada mas. El ciego de
+nacimiento no puede tener ninguna de estas representaciones interiores,
+y no obstante concibe muy bien la extension. Nosotros mismos pensamos
+sobre la extension, prescindiendo de todas estas formas bajo las cuales
+nos la imaginamos.
+
+Con dos sensaciones diferentes, la de la vista y la del tacto, no hay
+mas que una sola idea de la extension. Esto es concluyente para
+demostrar que la extension es mas bien inteligible que sensible.
+
+Sea lo que fuere de las relaciones de la extension con la sensacion, no
+puede negarse que es una idea, si se reflexiona que sobre la extension
+se funda toda una ciencia: la geometría. Con lo cual se echa de ver que
+si bien en nuestro interior hay varias representaciones de la extension,
+estas no son sino formas particulares de que por decirlo así revestimos
+la idea, segun los casos que ocurren; pero lo que hay en ella de
+fundamental, de esencial, es de un órden diferente, superior, que nada
+tiene que ver con esas aplicaciones, las cuales vienen á ser como el
+encerado interior de que se vale el entendimiento para explanar y
+aplicar su idea. En esta entran las dimensiones, mas nó determinadas, nó
+aplicadas, nó representativas de algo en particular; sino puramente
+concebidas.
+
+[12.] La idea de la extension es un hecho primario en nuestro espíritu.
+No puede haber sido producida por las sensaciones: es alguna cosa que
+las precede, si nó en tiempo, al menos en órden de ser. No hay
+fundamento para asegurar si antes de la primera impresion de los
+sentidos existe en el espíritu la idea de extension; pero es imposible
+concebir estas impresiones sin que les sirva de base la extension. Ya
+sea una idea innata, ya se desarrolle ó nazca en el espíritu con las
+impresiones, no cabe duda en que es una cosa distinta de ellas,
+necesaria para todas, é independiente de cada una en particular.
+
+Tampoco negaré que cuando se reciben las primeras impresiones sea tal
+vez desconocida la extension como idea separada; pero lo cierto es que
+despues se separa, se deshace de la forma corpórea, se espiritualiza por
+decirlo así; y que este fenómeno, puede ser ocasionado por la sensacion,
+mas nó causado.
+
+En la vision, prescindiendo de la extension, tenemos el color: y por mas
+que cavilemos no encontramos en él nada de donde pueda nacer una idea
+tan fecunda como la de extension. Lo que sí observamos desde luego es
+que el mismo color es imperceptible sin la extension; y que por lo mismo
+lejos de que esta pueda nacer de aquel, es al contrario una condicion
+indispensable para que pueda sernos percibido.
+
+Los colores, en cuanto _sentidos_, no son mas que fenómenos
+individuales, que nada tienen que ver entre sí, ni con la idea general
+de la extension. Lo que digo de ellos, puede aplicarse á todas las
+impresiones del tacto.
+
+
+
+
+CAPÍTULO III.
+
+FECUNDIDAD CIENTÍFICA DE LA IDEA DE EXTENSION.
+
+
+[13.] Para comprender mas á fondo la superioridad de la idea de la
+extension sobre las simples sensaciones; ó mas bien, para comprender que
+de la extension en sí, hay verdadera idea, pero que no la hay de los
+demás objetos directos é inmediatos de las sensaciones, haré observar un
+hecho, que no sé si se ha observado todavía, y es: que entre los objetos
+de los sentidos, _solo la extension da orígen á una ciencia_.
+
+Este hecho es muy importante; para explicarle cual se merece,
+estableceré las proposiciones siguientes.
+
+PROPOSICION PRIMERA.
+
+La extension es la base de la geometría.
+
+PROPOSICION SEGUNDA.
+
+La extension no solo es base de la geometría, sino que todo cuanto
+conocemos de la naturaleza corpórea, se reduce á pormenores,
+aplicaciones, y modificaciones de la extension, agregándose empero las
+ideas de número y tiempo.
+
+PROPOSICION TERCERA.
+
+Cuanto conocemos sobre las sensaciones, que merezca el nombre de
+ciencia, se comprende en las modificaciones de la extension.
+
+PROPOSICION CUARTA.
+
+No nos formamos idea fija de nada corpóreo, no tenemos regla para nada
+en el mundo sensible, carecemos de toda medida, andamos á ciegas, si no
+tomamos por norma la extension.
+
+Las proposiciones que acabo de establecer no expresan mas que hechos:
+bastará consignarlos, para que resulten demostradas aquellas.
+
+[14.] La extension es la base de la geometría. Esto es evidente. La
+geometría solo se ocupa de dimensiones, cuya idea es esencial á la
+extension.
+
+Cuando trata de figuras, tampoco sale de la extension; pues la figura no
+es mas que una extension con ciertas limitaciones. En el cuadrilátero
+hay dos triángulos; para distinguirlos basta señalar su límite
+respectivo, la diagonal. La idea de figura no es mas que la de extension
+terminada: y la figura será de tal ó cual especie, segun sea su
+terminacion. La idea de figura, no sale por consiguiente de la idea de
+extension; es solo una aplicacion de ella.
+
+Y es de notar que la terminacion ó el límite, no es una idea positiva,
+es una pura negacion: cuando tengo la extension, si quiero formar todas
+las figuras posibles, no necesito concebir de nuevo, me basta
+prescindir; nó añadir, quitar. Así en el cuadrilátero para concebir el
+triángulo, me basta prescindir de una de las mitades separadas por la
+diagonal. Si en el pentágono quiero concebir el cuadrilátero, me basta
+prescindir del triángulo que resulta de tirar la diagonal de un ángulo á
+otro inmediato. Estas observaciones son aplicables á todas las figuras:
+por manera que la idea de extension es como un fondo inmenso en que
+basta _limitar_ para que resulte todo lo que se quiera.
+
+Esto no hace que el entendimiento en la formacion de las figuras, no
+pueda proceder por adicion ó por el método sintético; y así como la
+sustraccion de uno de los triángulos del cuadrilátero ha formado el otro
+triángulo, de la yuxtaposicion ó adicion de dos triángulos que tengan
+entre sí un lado igual, resultará tambien un cuadrilátero. Así es como
+de los puntos se engendran las líneas, y de las líneas las superficies,
+y de estas los volúmenes. En todos los casos la idea de figura no es mas
+que la de una extension terminada; pues las cantidades de que se la
+constituye y la que resulta, no son mas que una extension con ciertas
+limitaciones.
+
+[15.] Aquí no puedo menos de hacer una observacion que en mi concepto,
+aclara mucho la idea de figura. Comparados entre sí los dos métodos para
+la formacion de ella, el sintético ó de composicion ó adicion, y el
+analítico ó el de substraccion ó limitacion; se nota que es mas natural
+el segundo que el primero; que lo que aquel hace permanece en la
+figura, porque es esencial á ella; y lo que hace este, solo sirve para
+constituirla; pero luego de constituida, se borra por decirlo así la
+huella de su formacion.
+
+Un ejemplo aclarará mi idea. Para concebir un rectángulo me basta
+limitar el espacio indefinido con cuatro líneas en posicion rectangular;
+es decir, _afirmar_ una parte positiva, y _negar_ lo demás; pues las
+líneas terminantes no son en sí nada, y solo representan el límite de
+que no pasa el espacio que tomo. De esta terminacion, ó de esta negacion
+de todo lo que no está en la superficie del rectángulo, no puedo
+prescindir nunca, porque si prescindo destruyo el rectángulo. La
+negacion pues en que consiste el método, permanece siempre; el modo de
+la generacion de la idea es inseparable de la misma idea.
+
+Por el contrario, si para formar el rectángulo procedo por adicion
+juntando dos triángulos rectángulos por sus hipotenusas, las ideas de
+las partes componentes no son necesarias para la idea del rectángulo,
+tan pronto como esté realizada la yuxtaposicion: el rectángulo se
+concibe aun prescindiendo de la diagonal; la idea de esta nada tiene que
+ver con la del rectángulo.
+
+Resulta pues demostrado que la idea de la extension es la única base de
+la geometría: y que esta idea es un fondo comun en el cual basta limitar
+ó prescindir, para obtener cuanto forma el objeto de dicha ciencia. La
+figura no es mas que extension con una limitacion; una extension
+positiva acompañada de una negacion. Luego todo lo que hay de positivo
+en el objeto de la geometría, no es mas que extension.
+
+[16.] Que todo cuanto conocemos de la naturaleza corpórea se reduce á
+modificaciones, ó propiedades de la extension, resulta demostrado si se
+advierte que las ciencias naturales se limitan á conocer ó el
+movimiento, ó bien la diferente relacion de las cosas en el espacio:
+esto no es mas que conocer diferentes clases de extension.
+
+La estática se ocupa en determinar las leyes del equilibrio de los
+cuerpos: ¿pero cómo? ¿Es por ventura, penetrando en la naturaleza de las
+causas? Nó; pues que se limita á fijar las condiciones á que está sujeto
+el fenómeno; y en este no entran mas ideas que, _direccion de la
+fuerza_, es decir una _línea_ en el espacio, y velocidad, esto es, la
+relacion del espacio con el tiempo.
+
+Aquí no se mezcla pues con la idea de la extension, otra que la del
+tiempo. De esta me ocuparé despues manifestando que el tiempo separado
+de las cosas, no es nada; y por consiguiente aun cuando su idea se
+mezcle aquí con la de extension, no se altera la verdad de lo
+establecido. En la estática todo lo que se refiere á otras sensaciones
+desaparece; al resolver los problemas de la composicion y descomposicion
+de las fuerzas, se prescinde absolutamente del color, olor y demás
+calidades sensibles del cuerpo movido.
+
+Lo dicho de la estática, puede aplicarse á la dinámica, hidrostática,
+hidráulica, astronomía, y cuanto tiene relacion con el movimiento.
+
+[17.] Ocurre aquí una dificultad: con la idea del espacio y la del
+tiempo, parece combinarse otra distinta de ellas, y esencial para
+completar la idea del movimiento: la del cuerpo movido. Este no es el
+tiempo, no es tampoco el espacio mismo, pues que el espacio no se mueve:
+luego su idea es distinta.
+
+Á esto debe responderse: 1.º Que yo hablo de la extension, nó del
+espacio solo; lo que importa tener presente por lo que despues diré. 2.º
+Que lo único que la ciencia considera como cosa movida, es un punto. Así
+en los sistemas de fuerzas hay un punto de aplicacion para cada una de
+las componentes, y otro punto para la resultante. A este punto no se le
+considera con ninguna propiedad; es para el movimiento lo que el centro
+para el círculo; á él se refiere todo, pero él en sí mismo no es nada,
+sino en cuanto ocupa una posicion determinada en el espacio, puede
+cambiar segun la cantidad y direccion de las fuerzas, y recorrer el
+espacio, ó engendrar en él una línea, con mas ó menos velocidad, de tal
+ó cual naturaleza, y con estas ó aquellas condiciones. Las fuerzas B y C
+obran sobre el punto A impulsando un cuerpo; la ciencia no considera en
+el cuerpo mas que el punto por donde pasa la resultante de las fuerzas B
+y C, y prescinde absolutamente de los demás puntos, que al moverse el
+punto A por la diagonal, se moverán tambien por estar unidos con él.
+
+[18.] Cuando digo que las ciencias naturales se limitan á la extension,
+solo entiendo excluir las demás sensaciones, mas nó las ideas: así se ve
+claro que entran en combinacion las de tiempo y número. En este sentido,
+es tanta verdad lo que he dicho de que la mecánica se limita á
+consideraciones sobre la extension, que todos sus teoremas y problemas
+los reduce á expresiones geométricas: siendo de notar que aun la idea de
+tiempo, está expresada tambien por líneas.
+
+En toda fuerza se consideran tres cosas: direccion, punto de aplicacion
+é intensidad. La direccion está representada por una línea. El punto de
+aplicacion, está representado por un punto en el espacio. La intensidad
+está representada, nó en sí, sino por el efecto que puede producir: y
+este efecto se expresa por la mayor ó menor longitud de una línea. En
+este efecto está comprendido el tiempo, pues el valor de un movimiento
+no está determinado hasta que se sabe su velocidad, la cual no es mas
+que la relacion del espacio con el tiempo; luego, aun despues de
+combinada con la idea de extension, la del tiempo, lo que resulta se
+expresa todavia por líneas, es decir, por la extension.
+
+[19.] Todavía hay otra circunstancia notable que manifiesta la
+fecundidad de la idea de la extension, y es que comprende en la
+expresion de las leyes de la naturaleza casos á que no llega la idea de
+número. Si suponemos dos fuerzas rectangulares AB, AC, enteramente
+iguales, y aplicadas al punto A, la resultante será AR. Ahora
+considerando que AR es la hipotenusa de un triángulo rectángulo, será
+AR²=AC²+AB²; y extrayendo la raíz, tendrémos AR=raíz cuadrada{AC²+AB²}
+Suponiendo que cada fuerza componente sea igual á 1, resultará
+AR=raíz cuadrada{1²+1²}=raíz cuadrada{2}; valor que no se puede expresar
+en números enteros ni quebrados, y que sin embargo se expresa muy
+fácilmente por medio de la hipotenusa.
+
+[20.] En las ciencias físicas se emplean á menudo las palabras de
+fuerza, agente, causa y otras semejantes; pero las ideas que ellas
+expresan, no forman parte de la ciencia, sino en cuanto están
+representadas por los efectos. Y no es que la buena filosofía confunda
+los efectos con las causas, pero no conociendo el físico otra cosa que
+el fenómeno, solo á él puede atenerse: limitándose por lo que toca á la
+causa, á la idea abstracta de causalidad, que nada le ofrece de
+determinado, y por lo mismo no la hace entrar en combinacion en sus
+trabajos científicos. Newton se inmortalizó con su sistema de la
+atraccion universal, y sin embargo comienza por confesar su ignorancia
+sobre la causa del efecto que consigna. Cuando se quiere salir de los
+fenómenos y del cálculo á que ellos dan lugar, se entra en el terreno de
+la metafísica.
+
+[21.] Las ciencias naturales aprecian calidades de los cuerpos que nada
+tienen que ver con la extension, como por ejemplo el calor y otras
+semejantes; lo que parece echar por tierra lo dicho sobre la extension.
+Sin embargo, esta dificultad tan especiosa se disipa examinando el modo
+con que la ciencia mide estas calidades; y el último resultado, lejos
+de arruinar lo que he establecido, lo consolida, extiende y aclara.
+
+¿Cómo se aprecia el calor? ¿por relacion á la sensacion que nos causa?
+de ninguna manera. Al entrar en una pieza de temperatura muy elevada
+experimentamos una viva sensacion de calor, que á poco rato desaparece
+continuando la temperatura la misma. Al estrechar la mano de otro, la
+encontramos mas ó menos caliente ó fria, segun tenemos la nuestra.
+
+El calor y el frio se miden, nó en sí mismos, ni con relacion á nuestras
+sensaciones, sino al efecto que producen: y este no sale de las
+modificaciones de la extension. El termómetro nos determina la
+temperatura por la mayor ó menor elevacion del mercurio en una _línea_.
+Sus grados están expresados por partes de la línea y marcados en ella.
+
+No ignoro que lo que se intenta apreciar es cosa distinta de la
+extension; pero lo cierto es que solo se puede conseguir refiriéndonos á
+ella, ateniéndonos á efectos que sean modificaciones de la misma. Así
+por ejemplo, el grado de calor de que resulta la ebullicion del agua, se
+aprecia en el termómetro de Réaumur por el grado 80; y con la simple
+vista conocemos este grado por la agitacion del agua, esto es, por el
+movimiento, tambien relativo á la extension. A la misma se reducen la
+rarefaccion y condensacion de los cuerpos, pues solo se trata de ocupar
+mayor ó menor espacio, de tener mayores ó menores dimensiones, y por
+tanto mayor ó menor extension.
+
+[22.] De la luz y de los colores nada sabemos científicamente, sino lo
+relativo á las diferentes direcciones y combinaciones de los rayos
+luminosos; pues que en llegando á la sensacion misma de tal ó cual
+especie, ya nos limitamos á sentir; no sabemos de aquello otra cosa sino
+que lo sentimos. Combinando de distintos modos los rayos luminosos, y
+dirigiéndolos del modo conveniente, sabemos que podemos modificar
+nuestra sensacion: pero en esto mismo no hay mas que conocimiento
+científico de la extension en el medio de que nos valemos, y sensacion
+experimentada á consecuencia de él. Todo lo demás nos es completamente
+desconocido.
+
+[23.] Lo propio pudiéramos aplicar á todas las demás sensaciones,
+inclusas las del tacto. ¿Qué es lo que apellidamos dureza de un cuerpo?
+Esa resistencia que sentimos cuando lo tocamos. Pues bien, si
+prescindimos de la sensacion que en sí nada nos ofrece sino la
+conciencia de ella misma, ¿qué encontramos? la impenetrabilidad. ¿Y qué
+entendemos por impenetrabilidad? La imposibilidad de ocupar dos cuerpos
+á un mismo tiempo el mismo espacio. Ya nos encontramos con la extension.
+Si por dureza entendemos la cohesion de las moléculas, ¿en qué consiste
+la cohesion? En la yuxtaposicion de las partes de tal manera, que no se
+puedan separar sino muy difícilmente. Y ¿qué es separarse? Es ir á
+ocupar un lugar diferente del que se ocupa. Hénos aquí pues otra vez en
+las ideas de extension.
+
+Del mismo sonido, nada sabemos científicamente, sino lo relativo á
+extension y movimiento. Es sabido que la escala musical se expresa por
+una serie de números fraccionarios que representan las vibraciones del
+aire.
+
+[24.] Con estos ejemplos queda demostrada la tercera de las
+proposiciones asentadas, de que todo cuanto conocemos sobre las
+sensaciones, que merezca el nombre de ciencia, se comprende en las
+modificaciones de la extension.
+
+[25.] Del mismo modo queda demostrada la cuarta proposicion, á saber,
+que en faltándonos la idea de extension, carecemos de toda idea de cosa
+corpórea, que nos quedamos sin medida fija de ninguna clase con respecto
+á los fenómenos, que andamos enteramente á ciegas. Basta hacer la prueba
+para convencerse de ello. Prescindamos por un instante de la idea de
+extension, y notaremos que nos es imposible dar un paso. Los ejemplos
+aducidos en los párrafos anteriores para probar la proposicion segunda,
+hacen inútiles otras explicaciones.
+
+[26.] La extension, aunque esencialmente compuesta de partes, tiene sin
+embargo, algo fijo, inalterable, y en cierto modo simple. Hay mas ó
+menos extension, pero nó diferentes especies de ella. Una línea recta
+será mas ó menos larga que otra; mas nó larga de diferente manera. Una
+superficie plana será mas ó menos grande que otra, mas nó de diferente
+manera. Un volúmen de una clase determinada será mas ó menos grande que
+otro de la misma especie, mas nó de diferente manera.
+
+Cuando se dice que en la idea de la extension objetivamente tomada, hay
+_cierta especie_ de simplicidad, no se quiere significar que sea una
+cosa _enteramente_ simple; pues que se añade que su _objeto_ es
+_esencialmente_ compuesto; tampoco se trata de prescindir de los
+elementos esenciales para completarla, que son las tres dimensiones, ni
+de otra idea que tambien se envuelve en ella, esto es, su capacidad de
+ser limitada de varios modos, ó su limitabilidad; solo se trata de hacer
+notar que para todas las diferencias de las figuras bastan estas
+nociones fundamentales, que en sí jamás se modifican, que siempre
+ofrecen á nuestro entendimiento una misma cosa.
+
+Comparemos una recta con una curva. La recta es una direccion siempre
+constante. La curva es una direccion siempre variada. ¿Y qué es una
+direccion siempre variada? un conjunto de _direcciones rectas
+infinitamente pequeñas._ Por esto la circunferencia se considera como un
+polígono de infinitos lados. Luego con la sola variedad de direcciones,
+reducidas á valores infinitesimales, se forma la curva. Esta teoría que
+explica la diferencia de lo recto á lo curvo, es evidentemente aplicable
+á las superficies y á los volúmenes.
+
+Comparemos un cuadrilátero con un pentágono: ¿qué hay en el segundo que
+no tenga el primero? un lado mas en el perímetro; y en la área, el
+espacio comprendido por el triángulo formado por la diagonal tirada de
+un ángulo á otro inmediato. ¿Pero las líneas son de diferente especie en
+uno y en otro? ¿Las superficies en sí mismas se distinguen, sino por
+estar terminadas de diferente modo? Nó. ¿Y qué es la terminacion? ¿No es
+la misma limitacion? Luego lo esencial de la idea de extension, á saber,
+direcciones y limitabilidad, permanecen siempre inalterables.
+
+Esta fijeza intrínseca es indispensable para la ciencia: lo mudable,
+puede ser objeto de percepcion, mas nó de percepcion científica.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IV.
+
+REALIDAD DE LA EXTENSION.
+
+
+[27.] Entremos ahora en otras cuestiones mas difíciles. ¿La extension en
+sí misma, prescindiendo de la idea, es algo? si es algo, ¿qué es? ¿Se
+identifica con el cuerpo? ¿Constituye su esencia? ¿Es lo mismo que el
+espacio?
+
+He demostrado (Lib. II. Cap. IX.) que la extension existe fuera de
+nosotros: que no es una pura ilusion de nuestros sentidos; y de
+consiguiente está resuelta la primera cuestion: á saber, si la extension
+es algo.
+
+Sea lo que fuere de su naturaleza, sea lo que fuere de nuestra
+ignorancia sobre este punto, hay en la realidad algo que corresponde á
+nuestra idea de la extension. Quien niegue esta verdad, es necesario que
+se resigne á negarlo todo, excepto la conciencia de sí propio, si es que
+tambien no intente levantar dudas sobre ella. Digan lo que quieran los
+idealistas, no hay, ni ha habido ningun hombre en su sano juicio, que
+haya dudado seriamente de la existencia de un mundo exterior: esta
+conviccion es para el hombre una necesidad, contra la cual forcejaria en
+vano.
+
+El mundo exterior es para nosotros inseparable de lo que nos representa
+la idea de extension: ó no existe ó es extenso. Si se nos persuade de
+que no es extenso, no será difícil convencernos de que no existe. Yo por
+mi parte, tanta dificultad encuentro en concebir el mundo sin extension
+como sin existencia: cuando creyese que su extension es una pura
+ilusion, creeria sin trabajo que tampoco es mas que ilusion su
+existencia misma.
+
+[28.] Y es de notar, que si bien no hay dificultad en conceder que
+ignoramos la naturaleza íntima de la extension, no obstante es preciso
+convenir en que conocemos de ella alguna cosa: es decir las dimensiones,
+y cuanto sirve de base para la geometría. Por manera que la dificultad
+no está en saber lo que es la extension geométricamente considerada,
+sino lo que es en la realidad. La esencia geométrica la conocemos: pero
+nos falta saber si esta misma esencia realizada, es algo que se confunda
+con otra cosa real, ó si es únicamente una propiedad que nos es
+conocida, sin que conozcamos el ser á que pertenece. Sin esta
+distincion, negaríamos la base de la geometría; porque es evidente que
+si no conociésemos la esencia de la extension del modo sobredicho, no
+estaríamos seguros de si edificamos sobre el aire, cuando levantamos
+sobre la idea de la extension toda la ciencia geométrica.
+
+[29.] Así pues, y bajo este aspecto, estamos tambien seguros de que la
+extension existe fuera de nosotros, que hay verdaderas dimensiones. Esta
+idea acompaña por necesidad la del mundo externo como hemos dicho mas
+arriba; y las dimensiones en lo exterior, han de estar sujetas á los
+mismos principios que las que concebimos, so pena de trastornarse la
+misma idea que tenemos formada del mundo externo; y no quiero decir con
+esto que un círculo real pueda ser un círculo geométrico; pero sí que de
+aquel ha de verificarse lo que de este, en proporcion á la mayor ó menor
+exactitud con que se haya construido; y que mas allá del alcance de los
+instrumentos mas perfectos y delicados, puedo concebir en la misma
+realidad de las cosas un círculo ú otra figura que se aproxime cuanto se
+quiera á la idea geométrica. La punta mas fina no señalará jamás un
+punto indivisible, ni trazará una línea sin ninguna latitud: pero en la
+misma superficie donde se traza, hay infinita divisibilidad, para que mi
+entendimiento pueda concebir en ella un caso, en que la realidad estará
+infinitamente cercana de la idea geométrica.
+
+[30.] La astronomía y todas las ciencias físicas estriban sobre la
+suposicion de que la extension real, está sujeta á los mismos principios
+que la ideal; y que la experiencia se acerca tanto mas á la teoría,
+cuanto mas exactamente se cumplen en la primera las condiciones de la
+segunda. El arte de construir los instrumentos matemáticos, llevado en
+la actualidad á una perfeccion asombrosa, mira tambien el órden ideal,
+como el tipo del real; y el progreso en este, es la aproximacion á los
+modelos que ofrece aquel.
+
+La teoría dirige las operaciones de la práctica, y estas á su vez
+confirman con el resultado las previsiones de la teoría. Luego la
+extension existe no solo en el órden ideal, sino tambien en el real;
+luego la extension es algo, independientemente de nuestras ideas: luego
+la geometría, esa vasta representacion de un mundo de líneas y figuras,
+tiene un objeto real en la naturaleza.
+
+¿Hasta qué punto llega la correspondencia de lo real con lo ideal? Esto
+lo examinaré en el capítulo siguiente.
+
+
+
+
+CAPÍTULO V.
+
+LA EXACTITUD GEOMÉTRICA REALIZADA EN LA NATURALEZA.
+
+
+[31.] El desacuerdo que notamos entre los fenómenos y las teorías
+geométricas, nos induce á creer que la realidad es grosera, y que la
+pureza y la exactitud solo se hallan en nuestras ideas. Esta es una
+opinion equivocada, que procede de falta de meditacion. La realidad es
+tan geométrica como nuestras ideas; la geometría existe realizada, en
+toda su pureza, en todo su rigor, en toda su exactitud. No se asombre el
+lector de semejante paradoja: bien pronto se convencerá de que esta
+paradoja es una proposicion muy racional, muy verdadera, muy fundada.
+
+Ante todo conviene demostrar que las ideas que son como los elementos de
+la geometría, tienen objetos existentes en realidad, sujetos á las
+mismas condiciones que ellas, sin ninguna diferencia. Si demostramos
+esto, fácilmente se inferirá que la geometría con todo su rigor, existe
+no solo en el órden de las ideas, sino tambien en el de los hechos.
+
+[32.] Comencemos por el punto. En el órden ideal, el punto es una cosa
+indivisible, límite de la línea, elemento generador de ella, y que ocupa
+un lugar determinado en el espacio. Límite de la línea: porque
+prescindiendo de toda longitud, llegamos al punto; el cual, para que no
+se nos desvanezca completamente ó se nos reduzca á un puro nada,
+perdiendo así el entendimiento todo objeto, necesitamos considerarle
+como un término de la línea al que esta, á medida que se acorta, se
+acerca de continuo, sin que pueda llegar jamás á él, mientras conserve
+alguna longitud. Elemento generador de la línea: pues cuando queremos
+formarnos idea de una dimension lineal, consideramos el punto en
+movimiento. La ocupacion de lugar determinado en el espacio es otra
+condicion indispensable para la idea del punto, si ha de servirnos en
+las figuras geométricas. El centro del círculo es un punto: en sí mismo
+es indivisible; no llena ningun espacio; pero si ha de servirnos como
+centro, es preciso que á él podamos referir todos los radios: para esto
+necesita ocupar una posicion determinada, equidistante de los puntos de
+la circunferencia. En general: la geometría necesita dimensiones, y
+estas han menester puntos en que comiencen, por donde pasen, en que
+acaben y con respecto á los cuales se midan las distancias, las
+inclinaciones y todo lo relativo á la posicion de las líneas y de los
+planos; nada de esto podria concebirse si el punto, aunque inextenso,
+no ocupase en el espacio un lugar determinado.
+
+[33.] ¿Existe en la naturaleza algo que corresponda al punto geométrico,
+que reuna todas sus condiciones, con tanta exactitud como puede desearlo
+la ciencia en su mas puro idealismo? creo que sí.
+
+Al examinar los filósofos el arcano de la divisibilidad de la materia,
+han adoptado diferentes opiniones. La una establece que existen puntos
+inextensos en los cuales se termina la division, y de los que se forman
+todos los compuestos. La otra afirma que no es dable llegar á elementos
+simples, pero que la division se puede llevar hasta lo infinito,
+acercándose continuamente al límite de la composicion, que sin embargo
+no es posible alcanzar. La primera de estas opiniones equivale á admitir
+realizados los puntos geométricos; la segunda, aunque no parezca tan
+favorable á dicha realizacion, viene á parar á ella.
+
+Las moléculas inextensas son el punto geométrico realizado, en toda su
+exactitud. Son límite de la dimension, pues que en ellas termina la
+division; son elemento generador de la dimension, pues que con ellas se
+forma la extension; ocupan un lugar determinado en el espacio, pues que
+de ellas se forman los cuerpos con todas sus determinaciones en el mismo
+espacio. Luego, ateniéndonos á esta opinion, profesada por filósofos tan
+eminentes como Leibnitz y Boscowich, resulta que el punto geométrico
+existe en la naturaleza con toda la exactitud del órden científico.
+
+La opinion que niega la existencia de los puntos inextensos, admite sin
+embargo, y debe admitir por necesidad, la divisibilidad hasta lo
+infinito. Lo extenso tiene partes, luego cabe la division entre ellas;
+estas partes á su vez, ó son extensas ó inextensas; si inextensas, se
+falta al supuesto y se admite la opinion de los puntos inextensos; si
+extensas, son susceptibles de division; y así es menester ó llegar á
+puntos indivisibles ó continuar la division hasta lo infinito.
+
+He observado que esta opinion, si bien no tan claramente favorable como
+la otra, á la existencia real de los puntos geométricos, al fin viene á
+reconocer dicha realizacion. Las partes en que se divide el compuesto,
+no se hacen con la division sino que preexisten á la division; para que
+esta sea posible es necesario que las partes existan; existen, nó porque
+se las puede dividir, sino que se las puede dividir porque existen. Esta
+opinion pues, no admite expresamente la existencia de los puntos
+inextensos; pero admite que se puede caminar hácia ellos por toda una
+eternidad, no solo en el órden ideal sino tambien en el real, pues que
+la divisibilidad no se afirma de las ideas, sino de la materia misma.
+
+Enhorabuena que nuestra experiencia tenga un límite en la division, pero
+la divisibilidad en sí misma no le tiene; un ser dotado de mas medios
+que nosotros pudiera llevar la division mas allá; en esta escala no hay
+límites, pues que en último recurso nos hallamos con Dios cuyo poder
+infinito puede llevar la division hasta lo infinito, cuya inteligencia
+infinita ve en un instante todas esas partes en que se haria la
+division.
+
+Ahora bien: prescindiendo de las dificultades á que está sujeta una
+opinion que parece suponer la existencia de aquello que niega,
+preguntaré si toda la exactitud geométrica puede exigir mas rigor que el
+que se halla en los puntos á los cuales llegaria la omnipotencia
+infinita, considerándola ejerciendo su accion divisora por toda una
+eternidad, ó en otros términos, en las partes vistas por la inteligencia
+infinita, en un ser infinitamente divisible. Esto no solo satisface á
+nuestra imaginacion y á nuestras ideas en lo tocante á exactitud, sino
+que parece ir mas allá de lo que ellas alcanzan. La experiencia nos
+enseña que el _imaginar_ un punto inextenso nos es imposible: y el
+_pensarlo_ en el órden puramente intelectual, no es mas que concebir la
+posibilidad de esa divisibilidad infinita y colocarse de repente en el
+último extremo: extremo que sin duda distará mucho todavía de aquel en
+que se coloca, nó la abstraccion, sino la vision de la inteligencia
+infinita.
+
+Si existe el punto geométrico, existe la línea geométrica, que no será
+mas que una serie de los puntos inextensos; ó si no queremos
+reconocerles esta calidad, una serie de los extremos á que se acerca la
+division continuada hasta lo infinito. El conjunto de las líneas
+geométricas formará las superficies; el de estas los sólidos; hallándose
+acorde, así en su naturaleza como en su formacion, el órden real con el
+ideal.
+
+[34.] Esta teoría de la geometría realizada, abraza todas las ciencias
+que tienen por objeto la naturaleza. Cuando se dice por ejemplo que la
+realidad no corresponde con exactitud á las teorías de la mecánica, se
+habla con mucha impropiedad: debiera decirse mas bien que no es la
+realidad la que falla, sino los medios de experimentarla; lo que se
+achaca á la realidad, debiera achacarse á la limitacion de nuestra
+experiencia.
+
+El centro de gravedad en un cuerpo es el punto en el cual concurren
+todas las fuerzas de gravitacion que se hallan en el mismo cuerpo. La
+mecánica supone este punto indivisible; y con arreglo á dicho supuesto,
+establece y demuestra sus teoremas y plantea y resuelve sus problemas.
+Aquí cesa el mecánico, y comienza el maquinista, que en la práctica no
+puede encontrar jamás ese riguroso centro de gravedad, supuesto en la
+teoría. Las operaciones discuerdan de los principios; y es menester
+corregirlas apartándose de lo que estos prescriben. ¿Y por qué? ¿es que
+en la naturaleza no exista el centro de gravedad con toda la exactitud
+que la ciencia supone? nó; el centro existe; no es él lo que falta, sino
+los medios de encontrarle. La naturaleza va tan allá como la ciencia, ni
+una ni otra se quedan atrás: lo que no puede seguirlas son nuestros
+medios de experiencia.
+
+El mecánico determina el punto indivisible en que está el centro de
+gravedad, suponiendo la superficie sin grueso, las líneas sin latitud, y
+la longitud dividida en un punto designable en el espacio, pero sin
+extension ninguna. A estas condiciones satisface cumplidamente la
+naturaleza: el punto existe; y la realidad no tiene la culpa de la
+limitacion de nuestra experiencia. El punto existe admitiendo cualquiera
+de las dos opiniones arriba mencionadas. Ateniéndonos á la que está en
+favor de los puntos inextensos, resulta sin ninguna dificultad existente
+el centro de gravedad, en toda su pureza científica. La otra no se
+atreve á tanto; pero viene á decirnos: «veis esa molécula, ese pequeño
+globo de un diámetro infinitesimal, cuya pequeñez no alcanza á
+representarse la imaginacion? hacedle mas pequeño dividiéndole por toda
+la eternidad en progresion geométrica decreciente, en la razon mayor que
+podais concebir, y os iréis acercando siempre al centro de gravedad sin
+alcanzarle jamás; la naturaleza no os faltará nunca: el límite se
+retirará delante de vosotros; pero sabréis de cierto que os acercais á
+él. Allá dentro de esa molécula está lo que buscais; adelantad de
+continuo hácia su interior: no lo encontraréis, pero allí está.» No creo
+que la realidad en este caso desmerezca de la exactitud científica: la
+teoría mecánica ni imaginada ni concebida, no va mas allá.
+
+[35.] Estas consideraciones dejan fuera de toda duda que la geometría en
+toda su exactitud, que las teorías en todo su rigor, existen en la
+naturaleza. Si fuésemos capaces de seguirla con nuestra experiencia,
+encontraríamos conforme el órden real con el ideal, y descubriríamos que
+cuando la experiencia está contra la teoría, con tal que esta no sea
+errada, es porque la limitacion de nuestros medios nos hace prescindir
+de las condiciones impuestas por la misma teoría. El maquinista que
+construye un sistema de ruedas dentadas se ve precisado á corregir sus
+reglas teóricas á causa del roce y otras circunstancias procedentes de
+la materia en que construye: si le fuera posible ver de un golpe el seno
+de la naturaleza, descubriría en el roce por ejemplo, un nuevo sistema
+de engranaje infinitesimal, confirmando con admirable exactitud las
+mismas reglas, que una experiencia grosera le hacia creer desmentidas
+por la realidad.
+
+[36.] Si el universo es admirable en sus moles de inmenso grandor, no lo
+es menos en sus partes de infinita pequeñez: estamos entre dos
+infinitos; y el débil hombre que no alcanza ni al uno ni al otro, debe
+contentarse con sentirlos; esperando que una nueva existencia le aclare
+los arcanos en que ahora no divisa sino profundas tinieblas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VI.
+
+ACLARACIONES SOBRE LA EXTENSION.
+
+
+[37.] Si la extension es algo, como tenemos ya demostrado, ¿qué es?
+
+En el cuerpo hallamos la extension; en el espacio hallamos tambien la
+extension: pues que en ambos hallamos lo que la constituye
+esencialmente: las dimensiones. ¿La extension de los cuerpos es la misma
+que la del espacio?
+
+Tengo á mi vista y en mi mano la pluma, en la que hay ciertamente
+extension. Ella se mueve, y con ella su extension se mueve tambien. Su
+movimiento se ejecuta en el espacio que permanece inmóvil. En el
+instante A, la extension de la pluma se encuentra ocupando la parte A'
+del espacio; en el momento B, la misma extension de la pluma se halla
+ocupando la parte B' del espacio distinta de la parte A'; luego ni la
+parte A' del espacio, ni la parte B', se identifican con la extension
+del cuerpo.
+
+Esto parece tener toda la fuerza de una demostracion, que para mayor
+claridad y generalidad reduciré á un silogismo. Las cosas que se separan
+ó se pueden separar, son distintas; es así que la extension de los
+cuerpos se puede separar y se separa de cualquiera parte del espacio,
+luego la extension de los cuerpos y la del espacio son cosas distintas.
+He dicho que este raciocinio parece tener toda la fuerza de una
+demostracion; sin embargo, no deja de estar sujeto á graves
+dificultades; pero como estas no se pueden entender sin haber analizado
+profundamente la idea del espacio, me reservo manifestar mi opinion,
+para cuando trate este punto en los capítulos siguientes.
+
+[38.] ¿La extension de un cuerpo es el mismo cuerpo? Yo no concibo
+cuerpo sin extension: pero esto no prueba que la extension sea el mismo
+cuerpo. Mi espíritu ha adquirido el conocimiento de los cuerpos por
+medio de los sentidos: estos me han dado ó _dispertado_, la idea de la
+extension, pero nada me han dicho sobre la íntima naturaleza del cuerpo
+que sentia.
+
+En esos seres que llamamos cuerpos, encontramos potencia para producir
+en nosotros impresiones muy distintas de la de extension. De cosas de
+igual extension recibimos impresiones muy diversas: hay pues en las
+mismas algo mas que la extension. Si no hubiese mas que esta, donde ella
+seria igual, habria el mismo efecto: la experiencia nos enseña lo
+contrario.
+
+Además, concebimos extension en el puro espacio, y no obstante, no
+concebimos cuerpo. Este no existe cuando no hay movilidad, y el espacio
+es inmóvil. No existe cuando no hay capacidad de producir impresiones, y
+la sola extension del espacio no tiene esta capacidad.
+
+Luego la simple idea de la extension, no contiene, ni aun en el estado
+de nuestros conocimientos, toda la idea del cuerpo. Ignoramos en qué
+consiste la esencia de este: pero sabemos que entra en la idea que de él
+tenemos, algo mas que extension.
+
+[39.] Cuando se afirma que el cuerpo es inconcebible sin extension, no
+se quiere decir que la extension sea la nocion constitutiva de la
+esencia del cuerpo. Esta esencia nos es desconocida, y por tanto no
+podemos saber lo que entra ó nó en ella. Hé aquí el sentido razonable de
+esta inseparabilidad de las dos ideas, extension y cuerpo. Como nosotros
+no tenemos conocimiento de los cuerpos _à priori_, y cuanto de ellos
+sabemos, inclusa su existencia, lo recibimos de los sentidos; todo lo
+que pensamos ó imaginamos sobre los cuerpos, ha de suponer la que sirve
+de base á nuestras sensaciones. Esta base como hemos visto mas arriba,
+es la extension: sin ella no sentimos: y sin ella por consiguiente, el
+cuerpo deja de existir para nosotros, ó se reduce á un ser que no
+distinguimos de los demás.
+
+Aclararé estas ideas. Si despojo á los cuerpos de la extension, y les
+dejo solo la naturaleza de un ser, causa de las impresiones que recibo,
+entonces este ser no se distingue para mí, de un espíritu que me
+produjese los mismos efectos. Veo el papel, y me causa la impresion de
+una superficie blanca. No cabe duda que Dios podria producir en mi
+espíritu la misma sensacion, sin que existiese ningun cuerpo. Entonces
+suponiendo que yo supiera que á mi sensacion no le corresponde un objeto
+externo extenso, y que solo es causada por un ser que obra sobre mí, es
+evidente que en mi espíritu habria dos cosas: 1.ª El fenómeno de la
+sensacion, el cual en todos los supuestos seria el mismo. 2.ª La idea
+del ser que me la produce; y en esta idea no habria mas que la de un
+ser distinto de mí, que obra sobre mí: tendria con relacion á lo
+externo, dos ideas, distincion y causalidad.
+
+Ahora bien: á este papel le despojo de la extension; ¿qué resta? Lo
+mismo que antes. 1.º Un fenómeno interno atestiguado por mi conciencia.
+2.º La idea de un ser causa de este fenómeno. Nada mas.
+
+Yo no sé si esto será todavía un cuerpo; pero sé que en la idea del
+cuerpo tal como me la formo, hago entrar algo mas: sé que esto para mí,
+no se distingue de los otros seres; y que si en su íntima naturaleza hay
+algo que le distinga de ellos, este algo me es desconocido (V. cap. 1).
+
+[40.] Hé aquí pues en qué sentido digo que la idea de extension es para
+nosotros inseparable de la del cuerpo. Mas de esto no se infiere que
+estas cosas se identifiquen; y hasta profundizando la materia, quizá se
+encontraria que lejos de existir esta identidad, la extension y el
+cuerpo son dos cosas enteramente distintas. Ya hemos visto que esto era
+cierto refiriéndonos á la idea, lo que es un indicio de que lo propio
+sucede en la realidad.
+
+[41.] Pocas ideas tenemos mas claras que la de extension geométricamente
+considerada; toda tentativa para explicarla es inútil; con la simple
+intuicion la conocemos mejor de lo que pudieran decirnos volúmenes
+enteros. Esta idea es en sí tan luminosa, que sobre ella se funda un
+cuerpo de ciencia, el mas extenso y evidente que posee la humanidad: la
+geometría. Luego hay razones para creer que conocemos la verdadera
+esencia de la extension, considerada en sí misma; pues que conocemos sus
+propiedades _necesarias_, y con tal evidencia, que en ella estriba
+nuestro mayor edificio científico. Y sin embargo en esta idea no
+descubrimos, ni impenetrabilidad, ni ninguna de las propiedades del
+cuerpo; antes por el contrario, vemos una capacidad indiferente para
+todas ellas. Concebimos tan fácilmente una extension penetrable como
+impenetrable; vacía como llena; blanca como verde; con propiedades para
+ponerse en relacion con nuestros órganos como sin ellas. Extension
+concebimos en un cuerpo con disposicion para afectar á otros, como en el
+puro espacio: en el sol que ilumina y calienta el mundo, como en las
+vagas dimensiones de una inmensidad enteramente vacía.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VII.
+
+ESPACIO-NADA.
+
+
+[42.] Por lo explicado en los capítulos anteriores se habrá podido
+notar, que en las ideas de extension se mezcla siempre la de espacio; y
+que cuando se quiere fijar la naturaleza _real_ de aquella, se nos
+ofrecen tambien las cuestiones sobre la naturaleza de este. No es
+posible explicar ninguna de las dos cosas, si se deja en la oscuridad
+alguna de ellas; por lo mismo voy á ocuparme detenidamente en las
+cuestiones sobre el espacio, así bajo el aspecto ideal como el real,
+pues solo de esta manera podremos proceder con alguna claridad al
+determinar la naturaleza de la extension.
+
+[43.] _El espacio_: hé aquí uno de los profundos misterios que en el
+órden natural se ofrecen al flaco entendimiento del hombre. Cuanto mas
+se ahonda en él, mas oscuro se le encuentra: el espíritu se halla como
+sumergido en las mismas tinieblas que nos figuramos allá en los inmensos
+abismos de los espacios imaginarios. Ignora si lo que se le presenta son
+ilusiones ó realidades. Por un momento le parece haber alcanzado la
+verdad, y luego descubre que ha estrechado en sus brazos una vana
+sombra. Forma discursos, que en otras materias tendria por concluyentes,
+y que no lo son en esta, porque se hallan en oposicion con otros que
+parecen concluyentes tambien. Diríase que se encuentra con el límite que
+á sus investigaciones le ha puesto el Criador: y que al empeñarse en
+traspasarle, se desvanece, siente que sus fuerzas flaquean, que su vida
+se extingue, como la de todo viviente al salir del elemento que le es
+propio.
+
+Cuando se ven algunos filósofos pasando ligeramente sobre las cuestiones
+relativas al espacio, y lisonjeándose de explicarlas en dos palabras,
+bien se puede asegurar que ó no han meditado mucho sobre la dificultad
+que ellas encierran, ó que meditando, no la han comprendido. No
+procedieron así, Descartes, Malebranche, Newton, y Leibnitz.
+
+El profundizar este abismo insondable no es perder el tiempo en una
+discusion inútil; aun cuando no se llegue á encontrar lo que se busca,
+se obtiene un resultado muy provechoso, pues se tocan los límites
+señalados á nuestro espíritu. Es conveniente que conozcamos lo que se
+puede saber y lo que nó; de este conocimiento saca la filosofía
+consideraciones muy elevadas y provechosas. Además, que aun con pocas
+esperanzas de buen resultado, no es dable dejar sin exámen una idea que
+tan de cerca toca á la base de todos nuestros conocimientos relativos á
+los objetos corpóreos: la extension. Algun motivo hay para investigar
+cuando todos los filósofos han investigado: ¿y qué sabemos si á largos
+siglos de esfuerzos les está reservada la luz, como el galardon de la
+constancia?
+
+[44.] ¿Qué es pues el espacio? ¿Es algo en la realidad? ¿Es solo una
+idea? Si es una idea, ¿le corresponde un objeto en el mundo externo? ¿Es
+una pura ilusion? La palabra espacio, ¿está vacía de sentido?
+
+Si no sabemos lo que es el espacio, fijemos al menos el sentido de la
+palabra; que con esto, fijaremos tambien en algun modo el estado de la
+cuestion. Por espacio entendemos la extension en que imaginamos
+colocados los cuerpos: esa capacidad de contenerlos, á la que no
+atribuimos ninguna calidad de ellos, excepto la extension misma.
+
+Si suponemos un vaso herméticamente cerrado, cuyo interior quede vacío,
+reduciéndose á la nada cuanto en él se contiene, y sin que de ningun
+modo se introduzca nada nuevo; aquella cavidad, aquella capacidad que
+resulta, y que en nuestro modo de entender, puede ser llenada con un
+cuerpo, aquello es una parte del espacio. Imaginemos el mundo como un
+inmenso vaso en que están contenidos todos los cuerpos: vaciémosle de
+repente; hé aquí una cavidad con espacio igual al universo. Figurémonos,
+que mas allá de los límites del mundo, hay capacidad para otros cuerpos,
+hé aquí el espacio sin fin ó imaginario.
+
+El espacio se nos presenta á primera vista, si nó como infinito, al
+menos como indefinido. Porque en cualquier punto donde concibamos
+colocado un cuerpo, concebimos tambien que se puede mover: describiendo
+toda clase de líneas; tomando variedad de direcciones, y alejándose
+indefinidamente del lugar en que se hallaba. Luego á esa capacidad, á
+esas dimensiones, no les imaginamos límite alguno. Luego el espacio se
+nos presenta como indefinido.
+
+[45.] Será el espacio un puro nada?
+
+Asientan algunos que el espacio, prescindiendo de toda superficie de los
+cuerpos, y considerado como un simple intervalo, es un puro nada;
+admitiendo que con él solo, puede verificarse el que dos cuerpos sean
+realmente distantes; y añaden además que aun suponiendo todo el universo
+reducido á la nada, excepto un solo cuerpo, este podria variar de lugar,
+moviéndose. Yo creo que esta opinion encierra contradicciones, que
+difícilmente se pueden conciliar. Quien dice _extension-nada_, se
+contradice en los términos; y sin embargo á esto se reduce la opinion de
+que estamos hablando.
+
+[46.] Si en un aposento se reduce á la nada todo lo que en él se
+contiene, parece que las paredes no pueden quedar distantes. La idea de
+distancia, incluye la de un medio entre los objetos: la nada no puede
+ser un medio, es nada. Si el intervalo es nada, no hay distancia: estas
+serán palabras vacías de sentido. Decir que la nada puede tener
+propiedades, es destruir todas las ideas, es afirmar la posibilidad del
+ser y no ser á un mismo tiempo, y subvertir por consiguiente el
+fundamentos de los conocimientos humanos.
+
+[47.] Decir que aniquilándose todo lo contenido queda un espacio
+negativo, es jugar con las palabras y dejar en pié la misma dificultad.
+Este espacio negativo, es algo ó nada: si es algo, cae la opinion que
+combatimos; si nada, la dificultad permanece la misma.
+
+[48.] Si se responde que á pesar de no quedar nada entre las
+superficies, ellas sin embargo quedan con la capacidad de contener;
+observaré que esta capacidad no está en las superficies mismas, sino en
+la distancia respectiva: de lo contrario, dispuestas de cualquier modo
+las superficies conservarian siempre la misma capacidad, lo que es
+absurdo. No hemos pues adelantado un paso: falta explicar lo que es esa
+capacidad, esa distancia; la cuestion está intacta todavía.
+
+[49.] Tal vez pudiera replicarse que aniquilado lo contenido dentro de
+las superficies, no se destruye el volúmen que forman; y en la idea de
+este volúmen entra la de capacidad. Pero yo replicaré que la idea del
+volúmen envuelve la de distancia; que si esta no existe, no hay volúmen;
+y que no hay tal distancia, si esta distancia es un puro nada.
+
+[50.] Cavilando para soltar estas dificultades tan apremiadoras, ocurre
+una respuesta especiosa á primera vista, pero que bien examinada, es tan
+fútil como las demás. La distancia, pudiéramos decir, es una pura
+negacion de contacto; la negacion es un puro nada; luego con este nada
+tenemos lo que buscamos. Repito que esta solucion es tan fútil como las
+demás: porque si la distancia no es mas que la negacion del contacto no
+habrá distancias mayores ó menores, todas serán iguales; pues que en
+habiendo negacion de contacto, ya habrá todo lo que puede haber. Lo
+mismo existe la negacion del contacto entre dos superficies que disten
+entre sí una millonésima de línea, como un millon de leguas. Esta
+negacion pues, nada explica, deja subsistente la misma dificultad.
+
+[51.] Lejos de que la idea de distancia pueda explicarse por la de
+contacto, como su opuesta, por el contrario, la de contacto solo puede
+explicarse por la de distancia. Si se pregunta en qué consiste la
+contigüidad de dos superficies, lo explicamos por la inmediacion;
+decimos que se tocan porque no hay nada entre los dos, porque no hay
+distancia. En la idea de contacto, no entran las calidades relativas á
+los sentidos, ni tampoco las de la accion que uno de los cuerpos
+contiguos puede ejercer sobre el otro, como por ejemplo el impulso ó la
+compresion: la contigüidad es una idea negativa, puramente geométrica:
+no encierra nada mas que negacion de distancia. La contigüidad no tiene
+mas ni menos; para ser todo lo que puede ser, le basta el que no haya
+distancia; es una verdadera negacion. Dos cosas pueden ser mas ó menos
+distantes: pero no pueden tocarse mas ó menos, con respecto á unas
+mismas partes. Lo que sí puede haber es contacto en mas puntos; pero nó
+mas contacto entre los mismos puntos.
+
+[52.] Esforcemos mas el argumento en favor de la realidad del espacio,
+en el supuesto de que se le atribuyan capacidad y distancias. Supongamos
+una esfera de dos piés de diámetro, enteramente vacía. Dentro no queda
+mas que espacio: si el espacio es nada, no queda nada.
+
+Pregunto ahora: en lo interior de la esfera vacía ¿es posible el
+movimiento? Parece indudable; nada se opone; hay un cuerpo movible; hay
+una extension mayor que la del cuerpo; hay distancias que recorrer.
+Además que si el movimiento no fuera posible, seria imposible tambien
+que la esfera se llenase con ningun cuerpo, despues de estar vacía, ni
+que se vaciase en estando llena. Ni el vaciarse ni el llenarse puede
+hacerse sin movimiento de los cuerpos en lo interior de la esfera; y
+este movimiento no se hace de un cuerpo dentro de otro cuerpo, sino en
+el espacio: 1.º Porque los cuerpos son impenetrables: 2.º Porque cuando
+se llena la esfera despues de haber estado vacía, el cuerpo que entra no
+encuentra otro cuerpo; y el que sale cuando la esfera se vacia, va
+recorriendo el espacio que abandona, en el cual nada hay sino él, y nada
+queda en saliendo él.
+
+Luego suponiendo una esfera vacía, dentro de ella puede haber
+movimiento. Ahora bien: si el espacio contenido es un puro nada, el
+movimiento es nada tambien; y por lo mismo no existe. El movimiento ni
+puede existir ni concebirse, sino recorriendo cierta distancia: en esto
+consiste su esencia; si la distancia es nada, no recorre nada; luego no
+hay movimiento. ¿Qué significará que el cuerpo haya recorrido la mitad
+del diámetro, ó sea un pié? Si esto no es nada, no significará nada. Yo
+no sé qué se puede responder á estas razones fundadas todas en aquel
+axioma: la nada no tiene ninguna propiedad.
+
+[53.] Por grandes que sean las dificultades que se opongan á conceder al
+espacio una realidad, no alcanzo que puedan ser tan graves como las que
+militan contra su nada, en el supuesto de que se le quiera otorgar
+extension. Aquellas, como veremos luego, estriban mas bien en ciertos
+inconvenientes nacidos de nuestra manera de concebir, que en razones
+fundadas en sólidos principios; cuando las que acabamos de proponer se
+apoyan en las ideas que sirven de base á todo conocimiento: en aquella
+proposicion evidentísima: la nada no tiene ninguna propiedad. Si esta
+proposicion no es admitida como axioma inconcuso, se arruinan todos los
+conocimientos humanos, incluso el principio de contradiccion: pues
+contradiccion evidente será que la nada tenga alguna propiedad, ni
+partes; que de la nada se pueda afirmar nada; que en la nada se pueda
+mover nada; que en la idea de la nada se pueda fundar una ciencia como
+la geometría; que á la nada se refieran todos los cálculos que se hacen
+sobre la naturaleza.
+
+
+
+
+CAPÍTULO VIII.
+
+OPINION DE DESCARTES Y DE LEIBNITZ, SOBRE EL ESPACIO.
+
+
+[54.] Si el espacio es algo, ¿qué es? Hé aquí otra dificultad sumamente
+grave: combatir á los adversarios ha sido fácil; sostener la posicion
+que se escoja, no lo será tanto. ¿Podria decirse que el espacio no es
+otra cosa que la extension misma de los cuerpos; la cual concebida en
+abstracto, nos da la idea de eso que llamamos espacio puro; y que la
+diversidad de puntos y posiciones, no son mas que modificaciones de la
+extension?
+
+Por lo pronto se echa de ver que si el espacio es la extension misma de
+los cuerpos, donde no habrá cuerpo no habrá espacio. Luego el vacío es
+imposible. Esta consecuencia es inevitable.
+
+Así han pensado dos filósofos tan insignes como Descartes y Leibnitz;
+pero no sé por qué ambos han querido señalar al universo una extension
+indefinida. Es verdad que de esta suerte eludian la dificultad de los
+espacios que imaginamos mas allá de los límites del universo; pues que
+si el universo no es limitado, no puede haber nada fuera de límites: y
+por tanto todo lo que podemos imaginar está dentro del universo. Pero
+no se trata de eludir las dificultades sino de soltarlas; de que una
+opinion conduzca á eludir una dificultad, nada resulta en pro de su
+solidez.
+
+[55.] Segun Descartes la esencia del cuerpo consiste en la extension; y
+como en el espacio concebimos por necesidad extension, se sigue que
+cuerpo, extension y espacio, son tres cosas esencialmente idénticas. El
+vacío tal como suele concebirse, es decir una extension ó espacio sin
+cuerpo, es cosa contradictoria; pues que equivale á suponer cuerpo, por
+lo mismo que se supone extension; y no cuerpo, por lo mismo que se le
+supone quitado.
+
+Descartes acepta basta las últimas consecuencias de esta doctrina. Así,
+proponiéndose la dificultad fundada en que imaginamos que Dios podria
+quitar toda la materia contenida dentro de un vaso, permaneciendo la
+misma figura del vaso, contesta resueltamente que esto es imposible.
+«Para que podamos, dice, corregir una opinion tan falsa, observaremos,
+que no hay enlace necesario entre el vaso y tal cuerpo que le llena;
+pero sí le hay tan absolutamente necesario entre la figura cóncava del
+vaso, y la extension que debe estar comprendida en esta concavidad; que
+no hay mas repugnancia en concebir una montaña sin valle, que una tal
+concavidad sin la extension que ella contiene, y esta extension sin
+alguna cosa extensa; á causa de que la nada, como se ha observado ya
+muchas veces, no puede tener extension. Por cuya razon, si se nos
+pregunta qué sucederia en caso que Dios quitase todo el cuerpo que hay
+en un vaso, sin permitir que entrase otro, responderemos que los lados
+de este vaso se encontrarian tan cercanos, que se tocarian
+inmediatamente. Porque es necesario que dos cuerpos se toquen cuando no
+hay nada entre ellos; pues habria contradiccion en que estos dos cuerpos
+estuviesen apartados, es decir, que hubiese distancia del uno al otro, y
+que esta distancia no fuese nada. La distancia es una propiedad de la
+extension que no puede existir sin la extension» (Princ. de la Filos. p.
+2. § 18).
+
+[56.] Si Descartes se ciñese á argumentar que el espacio, pues que
+contiene verdaderas distancias, no puede ser un puro nada, su raciocinio
+pareceria concluyente; pero cuando añade que el espacio es el cuerpo,
+por la razon de que el espacio es extension, y la extension constituye
+la esencia del cuerpo, asienta una cosa que no prueba. De que no
+concibamos ó imaginemos cuerpo sin extension, solo se sigue que la
+extension es una propiedad del cuerpo, sin la cual nosotros no le
+concebimos, mas nó que sea su esencia. Para estar seguros de esto, seria
+necesario que así como tenemos la idea de la extension, la tuviésemos
+tambien del cuerpo, para ver si entre ellas hay identidad. Mas de los
+cuerpos nada sabemos sino lo que experimentamos por los sentidos; sin
+que nos haya sido dado el penetrar su íntima naturaleza.
+
+¿De dónde nace la inseparabilidad de las ideas extension y cuerpo? Nace
+de que la idea que tenemos del cuerpo es una idea confusa, pues la
+concebimos como una substancia que está en ciertas relaciones con
+nosotros, y nos causa las impresiones que llamamos sensaciones. Y como
+segun hemos demostrado mas arriba, la base de las sensaciones es la
+extension, este es el único conducto por el cual nosotros nos ponemos en
+relacion con el cuerpo. Cuando esta base nos falta, porque prescindimos
+de ella, no nos queda del cuerpo mas que una idea general de ser, ó de
+substancia, sin nada que le caracterice y le distinga de lo demás. Todo
+esto lo hallamos en el órden de nuestras ideas; pero no podemos inferir,
+que en los cuerpos mismos no haya en realidad nada mas que extension.
+
+[57.] Con el mismo raciocinio se destruye la opinion de la extension
+indefinida ó infinita. Desenvolviendo Descartes su doctrina sobre la
+idea de la extension, dice: «Sabremos tambien que este mundo, ó la
+materia extensa que compone el universo, no tiene límites: porque donde
+quiera que nos propongamos fingirlos, podemos imaginar mas allá,
+espacios indefinidamente extensos, que no solo imaginamos, sino que
+concebimos ser tales en efecto como los imaginamos; de suerte que
+contienen un cuerpo indefinidamente extenso; porque la idea de la
+extension que concebimos en todo espacio, es la verdadera idea que
+debemos tener del cuerpo» (Ib. p. 2. § 21).
+
+En este pasaje, á mas del error relativo á la esencia de los cuerpos,
+hay el tránsito gratúito de un órden puramente ideal, ó mas bien
+imaginario, á un órden real. Es cierto que donde quiera que yo imagine
+los límites del universo, como cerrándole con una inmensa bóveda,
+imagino todavía fuera de la bóveda nuevas inmensidades de espacio en que
+mi fantasía se sumerge; pero de esto inferir que la realidad es como yo
+la imagino, no parece muy ajustado á las reglas de una sana lógica. Si
+esto es tan claro como supone Descartes, sí es no solo imaginacion, sino
+concepcion fundada en ideas claras y distintas, ¿cómo es que son muchos
+los filósofos que no ven en todo esto mas que un juego de la
+imaginacion?
+
+[58.] Leibnitz opina que el espacio es «una relacion, un órden, no solo
+entre las cosas existentes, sino tambien entre las posibles, como si
+ellas existiesen» (Nuevos Ensayos sobre el entendimiento humano, Lib. 2,
+cap. 13, § 17). Cree tambien que el vacío es imposible, mas no se funda
+en la razon de Descartes. Hé aquí sus palabras.
+
+«_Philalethes_. Los que toman la materia y la extension por una misma
+cosa, pretenden que las paredes interiores de un cuerpo cóncavo y vacío
+se tocarian; pero el espacio que hay entre dos cuerpos basta para
+impedir su contacto mutuo.
+
+«_Theophilo_. Yo opino de la misma manera: porque aunque no admita
+vacío, distingo la materia de la extension, y confieso que si hubiese
+vacío en una esfera, nó por esto se tocarian los polos opuestos. Pero yo
+creo que este caso no lo admite la perfeccion divina» (Ib. §. 21).
+
+[59.] Me parece que Leibnitz comete en este pasaje una peticion de
+principio. Dice que en el caso supuesto las paredes no se tocarian,
+porque el espacio que hay entre ellas basta á impedirlo; pero esto es
+cabalmente lo que se ha de probar: la existencia real de este espacio.
+Esto es lo que niega Descartes.
+
+[60.] Comparando las opiniones de Descartes y Leibnitz, se puede notar
+que ambos convienen en negar al espacio una realidad distinta de los
+cuerpos; pero fundando su dictámen en razones muy diferentes. Descartes
+pone la esencia del cuerpo en la extension; donde hay extension hay
+cuerpo: donde hay espacio hay extension: por consiguiente no hay ni
+puede haber vacío. Leibnitz no cree intrínsecamente absurda una
+capacidad vacía; y si no la admite, es porque, en su concepto, repugna á
+la perfeccion divina. Los dos ilustres filósofos llegaban á un mismo
+punto partiendo de principios muy diversos: Descartes estriba en razones
+metafísicas, fundadas en la esencia de las cosas; Leibnitz no se apoya
+en la esencia absoluta, sino en sus relaciones con la perfeccion divina.
+La capacidad vacía, no era contradictoria en sentir de Leibnitz, sino en
+cuanto se oponia al optimismo.
+
+[61.] Como quiera, es bien notable que tres filósofos tan insignes como
+Aristóteles, Descartes y Leibnitz, hayan estado de acuerdo en negar la
+existencia de esa capacidad que se llama espacio, considerada como un
+ser distinto de los cuerpos, y con posibilidad de existir sin ellos. La
+diversidad de sus opiniones solo prueba que en el fondo de la cuestion
+hay una dificultad algo mas grave de lo que parecen creer algunos
+ideólogos, que con tanta facilidad explican la idea del espacio y su
+generacion, como si se tratase de cosas muy sencillas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO IX.
+
+OPINION DE LOS QUE ATRIBUYEN AL ESPACIO UNA NATURALEZA DISTINTA DE LOS
+CUERPOS.
+
+
+[62.] Por las consideraciones que preceden, parece poco menos que
+demostrada la contradiccion que encierra un espacio-nada. Si es una
+capacidad, con dimensiones que se pueden medir realmente, tiene
+verdaderas propiedades, y por tanto no es un puro nada. Nosotros tenemos
+idea del espacio; en ella se funda toda una ciencia tan cierta, tan
+evidente como la geometría; esta idea nos es necesaria tambien para
+concebir el movimiento. A esta idea no puede corresponder un mero nada.
+
+¿El espacio será algo distinto de la extension misma de los cuerpos? A
+la opinion que esto sostiene suele objetársele que el espacio ha de ser
+ó cuerpo ó espíritu; que si no es cuerpo será espíritu, lo que es
+contradictorio: porque lo esencialmente compuesto de partes, como el
+espacio, no puede ser simple como el espíritu.
+
+Razones fuertes militan contra la opinion que atribuye al espacio una
+naturaleza distinta de la del cuerpo, pero no creo que lo sea mucho la
+que acabo de proponer, pues en negando la disyuntiva, todo el argumento
+queda arruinado. ¿Cómo se prueba que no haya medio entre cuerpo y
+espíritu? De ninguna manera. Además, no conocemos la esencia del cuerpo,
+tampoco la del espíritu; ¿y nos arrogaremos el derecho de afirmar que no
+existe nada en el universo que no sea uno de estos extremos cuya
+naturaleza nos es desconocida?
+
+[63.] Se replicará que no hay medio entre lo simple y compuesto, como no
+le hay entre el sí y el nó; y que por tanto, no hay medio entre el
+cuerpo que es compuesto, y el espíritu que es simple. Convengo en que no
+hay medio entre lo simple y lo compuesto; y que cuanto existe es uno ú
+otro; pero nó en que todo lo compuesto sea cuerpo, ni todo lo simple
+espíritu.
+
+Esta proposicion: «Todo cuerpo es compuesto» no es idéntica á esta otra:
+«Todo compuesto es cuerpo.» Luego puede haber compuestos que no sean
+cuerpos. La composicion, el tener partes, es una propiedad del cuerpo;
+mas esto no constituye su esencia, ó al menos nosotros lo ignoramos. De
+lo contrario seria preciso abrazar la opinion de Descartes, de que la
+esencia del cuerpo la constituye la extension. ¿Qué sabemos sobre si
+puede haber cosas que tengan partes y no sean cuerpo?
+
+[64.] Adviértase que el estado mismo de la cuestion nos hacia suponer el
+espacio como substancia, es decir subsistente por sí mismo,
+independientemente de la inherencia á otro ser: por lo mismo, habiendo
+soltado la dificultad en este supuesto, lo queda en el caso mas difícil,
+y por consiguiente en todos. Además, que suponiendo el espacio distinto
+del cuerpo, y sin embargo verdadera realidad, seria indispensable
+suponerle substancia, pues no estaria inherente á nada.
+
+[65.] Para explicar lo que he dicho de que por ser una cosa simple no es
+necesario que sea espíritu, observaré que: «Todo espíritu es simple» no
+es lo mismo que «todo simple es espíritu.» La simplicidad es necesaria
+al espíritu, mas no constituye su esencia. La idea de simple, expresa la
+negacion de partes; y la esencia del espíritu no puede consistir en una
+negacion.
+
+[66.] Contra la opinion que atribuye al espacio una naturaleza distinta
+del cuerpo, haciéndole una substancia extensa, tampoco parece valer el
+argumento de los que de ahí quisieran deducir su infinidad; porque aun
+en este supuesto, no hay ningun inconveniente en señalarle un límite.
+¿Qué hay entonces mas allá? nada. Nosotros concebimos todavía una vaga
+extension, pero la imaginacion no es la realidad. Tambien imaginamos lo
+mismo refiriéndonos á una época que nos figuramos anterior á la creacion
+del mundo: si pues la imaginacion probase algo en favor de la infinidad
+del mundo, probaria tambien en favor de su eternidad.
+
+Y aquí recordaré que los argumentos con que he combatido el
+espacio-nada, no estriban en lo que nosotros imaginamos; sino en que es
+imposible que la nada sea extension, ni tenga ninguna propiedad. Esta es
+la razon capital con que he impugnado á los que pretenden ser posible
+que se conciban y existan las propiedades que se atribuyen al espacio, y
+que sin embargo el espacio sea un puro nada.
+
+
+
+
+CAPÍTULO X.
+
+OPINION DE LOS QUE CREEN QUE EL ESPACIO ES LA INMENSIDAD DE DIOS.
+
+
+[67.] Abrumados por tan graves dificultades algunos filósofos, no
+pudiendo conciliar con la nada esa realidad que se nos ofrece en el
+espacio, ni tampoco concebir en ninguna cosa criada, la inmovilidad,
+infinidad, y perpetuidad que en el espacio imaginamos; han dicho que el
+espacio era la misma inmensidad de Dios. Esto á primera vista parece
+una absurda extravagancia; pero si bien demostraremos luego la falsedad
+de esta opinion, es necesario hacer justicia no solo á la recta
+intencion de los que la han sostenido, y sanas explicaciones de que
+procuraban echar mano, sino tambien al motivo que los llevó á tal
+extremidad, que por cierto, aunque nada sólido, no es tampoco
+despreciable.
+
+[68.] Hé aquí cómo se puede discurrir en pro de dicha opinion. El
+espacio es algo. Antes que Dios criase el mundo, el espacio existia. No
+es posible concebir que los cuerpos existan, sin espacio en que se
+extiendan. Antes de que existan, concebimos esa capacidad en que pueden
+colocarse: luego el espacio es eterno. No hay movimiento sin espacio; y
+en el primer instante de ser criados los cuerpos, se pudieron mover y se
+movieron. Aunque no supongamos mas que un solo cuerpo en el mundo,
+podria moverse, y este movimiento podria prolongarse hasta lo infinito.
+Luego el espacio es infinito. Si Dios anonadase todo el universo, menos
+un cuerpo solo, este cuerpo tambien se podria mover en todas
+direcciones, prolongadas hasta lo infinito. Si despues fuese reducido á
+la nada el cuerpo único, quedaria la extension en que se movia: en ella
+podrian crearse nuevos cuerpos, nuevos mundos. Luego el espacio es
+indestructible. Un ser eterno, infinito, indestructible, no puede ser
+criado; luego el espacio es increado. Luego es Dios mismo. Luego ha de
+ser Dios en cuanto nosotros lo concebimos con relacion á la extension:
+luego el espacio es la inmensidad de Dios. La inmensidad es aquel
+atributo por el cual Dios está en todas partes: este atributo es el que
+dice relacion á la CAPÍTULO. El espacio pues será la inmensidad de Dios.
+Adoptada esta teoría no hay inconveniente en hacer el espacio infinito,
+eterno, indestructible.
+
+[69.] Esta opinion tiene en contra de sí, el que destruye la simplicidad
+de Dios. Sí el espacio es una propiedad de Dios, es Dios mismo; pues
+todo lo que hay en Dios, es Dios. Luego, siendo el espacio esencialmente
+extenso, Dios será extenso tambien.
+
+Clarke vió la fuerza de este argumento, fuerza que además le hacian
+sentir los argumentos de su adversario Leibnitz; pero responde á él de
+una manera muy débil. Dice que el espacio tiene partes, mas nó
+separables. Luego, sean como fueren, las tiene. Es cierto que en la idea
+del espacio distinguimos las partes, sin separarlas; pero las concebimos
+realmente en él; y sin ellas no concebimos el espacio. En este supuesto,
+¿á qué se reducirán las pruebas en favor de la inmaterialidad del alma?
+Si la sabiduría infinita pudiera ser extensa, ¿por qué no podria serlo
+con mucha mas razon el alma humana?
+
+Empujado por su idea favorita, llegó Clarke á escribir lo que no era de
+esperar de un hombre como él. «En cuestiones de esta naturaleza, dice,
+cuando se habla de partes, se entienden _partes separables_,
+compuestas, y desunidas, tales como las de la materia, que por esta
+razon es siempre un compuesto, y nó una substancia simple. La materia no
+es una sola substancia, sino un compuesto de substancias. Por esto, _en
+mi concepto, la materia es incapaz de pensamiento_. Esta incapacidad no
+le viene de la extension, sino de que sus partes son substancias
+distintas, desunidas é independientes las unas de las otras» (Fragmento
+de una carta). Esta explicacion tiende á arruinar la simplicidad del ser
+pensante; pues que por simplicidad siempre se ha entendido la absoluta
+carencia de partes, nó de tal ó cual especie de partes. La
+inseparabilidad no destruye la existencia de las partes, solo afirma la
+fuerza de su cohesion.
+
+[70.] Tambien seria de temer que esta doctrina abriese la puerta al
+panteismo. Al mismo Clarke se le objetó ya el que con ella se hacia á
+Dios alma del mundo; y aunque se defendió de este cargo, no obstante
+siempre queda en pié una dificultad que no se le propuso, y que sin
+embargo no deja de ser grave. Si no hay inconveniente en decir que Dios
+es el espacio, ó que el espacio es una propiedad de Dios, ¿qué se opone
+á que digamos que Dios es el mundo, ó que el mundo es una propiedad de
+Dios? Si el mundo es extenso, tambien lo es el espacio; si pues Dios y
+espacio no son cosas contradictorias en un mismo ser, ¿por qué lo serán
+Dios y el universo?
+
+Dice Clarke que los cuerpos están compuestos de diferentes substancias;
+¿pero se sabe de los cuerpos otra cosa sino que son extensos, y que nos
+producen ciertas impresiones? claro es que nó. Pues entonces, no
+repugnando á Dios la extension, y mucho menos la causalidad de las
+impresiones, no habria inconveniente en decir que lo que Clarke llama
+substancias distintas, no son mas que partes, ó si se quiere
+propiedades, de la substancia infinita. Newton llegó á decir que el
+espacio era el sensorio de Dios; y aunque Clarke sostiene contra
+Leibnitz que la expresion de Newton tenia un sentido muy racional, pues
+no era mas que una comparacion, no obstante el filósofo aleman insiste
+de tal suerte sobre este cargo que bien se deja conocer le habia hecho
+malísimo efecto una palabra semejante.
+
+[71.] Todo lo que sea mezclar á Dios con la naturaleza, ó ponerle en
+comunicacion perenne con ella, excepto con actos purísimos de
+entendimiento y voluntad, nos lleva á una pendiente sumamente
+resbaladiza, en la cual es difícil no precipitarse hasta el fondo: y en
+ese fondo está el panteismo, que no es mas que una fase del ateismo
+(II).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XI.
+
+OPINION DE FENELON.
+
+
+[72.] La opinion de Clarke tiene mucha semejanza con la de Fenelon,
+quien en su _Tratado de la existencia y atributos de Dios_ explica el de
+la inmensidad, de una manera que á primera vista sorprende. Dice así:
+«Despues de haber considerado la eternidad y la inmutabilidad de Dios,
+que son una misma cosa, debo examinar su inmensidad. Siendo por sí
+mismo, es soberanamente; y siendo soberanamente, tiene todo ser en sí;
+teniendo todo ser en sí, tiene sin duda la extension; la extension es
+una manera de ser de que yo tengo idea. Ya he visto que mis ideas sobre
+las esencias de las cosas son grados reales del ser, que existen
+actualmente en Dios, y son posibles fuera de él, porque él mismo los
+puede producir; luego la extension existe en Dios, y él no puede
+producirla á fuera, sino porque la tiene encerrada en la plenitud de su
+ser.»
+
+Hasta cierto punto las palabras de Fenelon pueden ser interpretadas con
+un sentido que no rechaza el comun de los teólogos. Distinguen estos
+dos clases de perfecciones: unas que no envuelven ninguna imperfeccion,
+como la sabiduría, la santidad, la justicia; otras que envuelven alguna
+imperfeccion, como por ejemplo, las que pertenecen á los cuerpos, la
+extension, la figura etc. Las primeras que tambien se llaman
+perfecciones _simpliciter_, se hallan en Dios _formaliter_, esto es,
+tales como ellas son; pues que su naturaleza propia no incluye
+imperfeccion de ninguna clase; y por consiguiente puestas en Dios, ni
+disminuyen ni afean su perfeccion infinita; las segundas, que tambien se
+llaman perfecciones _secundum quid_, están en Dios, nó _formaliter,_
+porque la imperfeccion que envuelven repugna á la perfeccion infinita,
+sino _virtualiter eminenter_, esto es, que todo cuanto ellas encierran
+de perfeccion, de ser, se encuentra en Dios, perfeccion infinita, ser
+infinito; que por esta razon, Dios las puede producir en lo exterior,
+con su omnipotencia creadora; pero en cuanto preexisten en el ser
+infinito, están depuradas de toda limitacion, de toda imperfeccion, é
+identificadas con la esencia infinita, tienen un modo de ser, muy
+superior á lo que son en realidad: lo que se ha expresado con la palabra
+_eminenter_. Entre estas perfecciones _secundum quid_, se ha contado
+siempre la extension.
+
+[73.] Si el ilustre arzobispo de Cambrai se ciñese á este sentido, nada
+tendríamos que observar con respecto á su doctrina; pero las palabras
+que siguen parecen indicar que se inclinaba á la opinion de los que
+afirman que el espacio es la misma inmensidad de Dios, «¿Por qué pues,
+continúa, no le llamo extenso y corpóreo? porque hay muchísima
+diferencia, como yo lo he notado, entre atribuir á Dios todo lo positivo
+de la extension, y atribuírsela con un límite ó una negacion: _quien
+pone la extension sin límites, cambia la extension en inmensidad_; quien
+pone la extension con un límite, hace la naturaleza corpórea. «Por estas
+palabras se podria creer que Fenelon no distingue dos modos de ser de la
+extension, como lo hacen los teólogos: y que atribuye á Dios todo lo
+positivo de la extension, solo que se la da sin límite. De esto parece
+resultar que Dios es propiamente extenso, bien que con extension
+infinita. Con todo el respeto que se merece la ilustre sombra de uno de
+los primeros ornamentos de la Iglesia Católica, de uno de los hombres
+mas grandes de los tiempos modernos, me atrevo á decir que semejante
+opinion no me parece sostenible. Un Dios propiamente extenso, aunque
+fuera con extension infinita, no es Dios; lo extenso es esencialmente
+compuesto; Dios es esencialmente simple: estas son cosas
+contradictorias.
+
+[74.] Pero oigamos al ilustre Prelado que continúa exponiendo y
+defendiendo su opinion de la manera siguiente. «Desde que no poneis
+límite á la extension, le quitais la figura, la divisibilidad, el
+movimiento, la impenetrabilidad: la figura, porque esta no es mas que
+una manera de ser limitado por una superficie; la divisibilidad, porque
+lo que es infinito como hemos visto ya, no puede ser disminuido, y por
+consiguiente ni dividido, ni compuesto, ni divisible; el movimiento,
+porque si suponeis un todo que no tiene ni partes ni límites, no puede
+moverse de su lugar, pues que no puede haber un lugar fuera del
+verdadero infinito; tampoco puede cambiarse el arreglo en la situacion
+de _sus partes, pues que no siendo compuesto no las tiene_; la
+impenetrabilidad en fin, porque la impenetrabilidad es inconcebible si
+no se conciben dos cuerpos limitados, de los cuales el uno no es el
+otro, y no puede ocupar el mismo espacio que el otro. Estos dos cuerpos
+no existen en la CAPÍTULO infinita é indivisible; luego en ella no hay
+impenetrabilidad. Asentados estos principios, se sigue que todo lo
+positivo de la extension se halla en Dios, sin que sea ni figurado, ni
+capaz de movimiento, ni divisible, ni impenetrable, ni palpable, ni
+mensurable.»
+
+Por este pasaje se ve con toda claridad que Fenelon estaba muy lejos de
+imaginar un Dios compuesto, un Dios con partes: repetidas veces, y en
+pocas líneas, lo niega terminantemente, como era de esperar de su alta
+penetracion, y pureza de doctrinas. Pero esto, que deja en salvo la
+rectitud de intencion, no satisface las condiciones de la exactitud
+filosófica. Por de pronto confieso ingenuamente, que si la extension se
+ha de tomar en el sentido propio, no concibo cómo el quitarle los
+límites le quita tambien las partes; por el contrario, me parece que una
+extension infinita tendrá partes infinitas. Si es infinita, no tendrá
+figura; porque en la idea de figura se encierra la de límite; pero si es
+extension verdadera, será como un fondo inmenso en que se podrán trazar
+todas las figuras imaginables. Ella en sí no tendrá ninguna figura
+propia; pero será el recipiente de todas las figuras; el piélago
+inagotable de donde todas surgirán. Lo que en ella se trace, estará en
+ella; los puntos con que las figuras se terminen, en ella estarán.
+¿Quién no ve en esto, las partes, la composicion? La extension infinita
+será incapaz de figura, nó por su carencia de partes, nó por su
+simplicidad, sino por sus partes infinitas, por su composicion infinita.
+
+Convengo en que una extension infinita no será divisible, si por dividir
+entendemos separar; porque en aquella inmensa plenitud todo estaria en
+su puesto con una fijeza infinita. Así nos imaginamos el espacio con sus
+partes inmóviles, lugar de todo movimiento: con sus partes inseparables,
+campo de todas las separaciones; pero no se trata de separacion sino de
+division; si hay extension verdadera, será divisible: concebimos el
+espacio con sus partes inseparables, pero divisibles; pues que las
+medimos, las contamos, y con respecto á ellas, nos formamos idea de la
+magnitud, distancia y movimiento de los cuerpos.
+
+[75.] Estas reflexiones tan obvias y tan concluyentes, no podian
+ocultarse á la penetracion del ilustre filósofo, que parece preferir la
+inconsecuencia ó la oscuridad del lenguaje, á los fatales corolarios que
+emanan de su primera proposicion. Habia dicho sin rodeos ni
+restricciones, que todo lo positivo de la extension se hallaba en Dios,
+excepto el límite; habia afirmado que la extension con límite era
+corpórea, y que para convertir la extension en inmensidad, bastaba
+quitarle el límite; por consiguiente atribuia á Dios extension
+verdadera, bien que infinita; y luego, queriendo explicar y robustecer
+su doctrina, nos dice que esa extension no tiene partes. ¿Qué es una
+extension sin partes? ¿hay quien pueda concebirla? ¿la extension no
+envuelve por necesidad, un órden de cosas de las cuales las unas están
+fuera de las otras? Así se ha entendido siempre; hablar pues de una
+extension sin partes, es hablar de una extension impropiamente dicha;
+cuando se habla de semejante extension, no basta decir que no tiene
+límites, es necesario añadir que es de otra naturaleza; que la palabra
+extension, se toma en un sentido totalmente diverso. Así parece
+conocerlo, á pesar de la oscuridad de las anteriores palabras, cuando se
+levanta en alas de su religion y de su genio, y continúa: «Dios no está
+en ningun lugar, ni en ningun tiempo; porque su ser absoluto é infinito
+no tiene _ninguna relacion á los lugares y á los tiempos_, que no son
+mas que límites y restricciones del ser. Preguntar si está mas allá del
+universo, si excede de las extremidades de este en longitud, latitud y
+profundidad; es proponer una cuestion tan absurda como el preguntar, si
+era antes que el mundo fuese y si será cuando el mundo no sea. Así como
+en Dios no puede haber pasado ni futuro, no puede haber ni mas acá ni
+mas allá; la permanencia excluye toda medida de sucesion, la inmensidad
+excluye toda medida de extension; no ha sido, no será, es; no está aquí,
+no está allá, no está mas allá de ningun límite: es absolutamente, todas
+las expresiones que le refieren á algun término, que le fijan en algun
+lugar, son impropias é indecentes. ¿Dónde está pues? él es; y es de tal
+modo, que es preciso guardarse de preguntar dónde; lo que no es sino á
+medias, con límites, es de tal modo una cierta cosa, que no es sino esta
+misma cosa; pero Dios no es precisamente una cosa singular y
+restringida, es todo, es el ser, ó para decirlo mejor, diciéndolo mas
+sencillamente: _él es_; cuantas menos palabras se dicen de él, mas cosas
+se expresan: _es_; guardaos de añadir nada.»
+
+[76.] En estas magníficas palabras, y otras que pueden leerse en el
+lugar citado, la elevacion y el grandor de ideas sobre Dios y su
+inmensidad, hacen olvidar las dificultades contra la primera
+proposicion, que si no es falsa, ó inexacta, no está expresada con toda
+la claridad deseable. Por esto, no me atrevo á sostener que su opinion
+coincida con la de Clarke; ya que en el elocuente escritor, el cristiano
+y el poeta parece que rectifican al filósofo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XII.
+
+SE EXPLICA EN QUÉ CONSISTE EL ESPACIO.
+
+
+[77.] Ya hemos visto que no está fundada en razon la opinion de
+Descartes, que confunde enteramente el espacio con el cuerpo, haciendo
+consistir la esencia de este en la extension misma, y afirmando que
+donde quiera que concebimos espacio, allí hay cuerpo. Pero tal vez se
+acercaria mas á la verdad quien dijese, que en efecto el espacio no es
+mas que la extension misma de los cuerpos; prescindiendo de que
+constituya ó no la esencia de ellos, y negando además su infinidad.
+
+[78.] Examinemos esta opinion. Analizando la generacion de la idea del
+espacio, se encuentra que no es mas que la idea de la extension en
+abstracto. Si tengo ante mis ojos una naranja, puedo llegar por medio de
+abstracciones á la idea de una extension pura, igual á la de la naranja.
+Para esto comenzaré por prescindir de su color, sabor, olor, blandura ó
+dureza, y de cuanto pueda afectar mis sentidos. Entonces no me queda
+mas que un ser extenso: el cual, si le despojo de la movilidad, se
+reduce á una porcion de espacio igual al volúmen de la naranja.
+
+Claro es que estas abstracciones puedo hacerlas sobre el universo
+entero: lo que me dará la idea de todo el espacio en que está el
+universo.
+
+[79.] Aquí voy á soltar una dificultad que se puede oponer á esta
+explicacion de la idea del espacio; y me aprovecharé de la oportunidad
+para aclarar algun tanto el orígen de la idea de un espacio infinito, ó
+sea el espacio imaginario.
+
+La dificultad es la siguiente: formando la idea de un volúmen de espacio
+por la simple abstraccion de las calidades que acompañan á la extension,
+no se concibe mas espacio que un volúmen igual al del cuerpo sobre el
+cual se ha hecho la abstraccion. Luego la abstraccion hecha sobre una
+naranja no nos dará mas que un volúmen de espacio igual al de una
+naranja; así como la hecha sobre el universo, no nos dará mas que un
+volúmen de espacio igual al que concibamos en el universo. Pero de esto
+jamás resultará la idea de un espacio sin límites, cual se nos ofrece
+siempre que pensamos en el espacio considerado en sí mismo.
+
+Solucion. Abstrayendo, prescindimos de lo particular y nos elevamos á lo
+comun. Si en el oro hago abstraccion de las propiedades que le
+constituyen oro, y atiendo únicamente á las que posee como metal, me
+quedo con una idea mucho mas lata, la de _metal_, que conviene no solo
+al oro, sino tambien á todos los demás metales. Con la abstraccion he
+borrado el límite que separaba el oro de los demás metales, y me he
+formado una idea que se extiende á todos, que no especifica ni excluye
+ninguno. Si de la idea de metal, abstraigo lo que le constituye metal, y
+me atengo únicamente á lo que le constituye _mineral_, he borrado otro
+límite, y la idea es mas general todavía. Y si subiendo por la misma
+escala, paso sucesivamente por la idea de inorgánico, cuerpo,
+substancia, hasta la de _ser_, habré llegado á un punto en que la idea
+se extiende á todo[1].
+
+[Nota 1: Prescindo ahora de lo que suele observarse sobre el diferente
+modo con que la idea de ser es aplicable á Dios y á las criaturas.]
+
+Con esto se echa de ver que la abstraccion lleva á la generalizacion,
+borrando sucesivamente los límites que distinguen y como que separan los
+objetos. Aplicando esta doctrina á las abstracciones sobre los cuerpos,
+encontraremos la razon de la ilimitabilidad de la idea del espacio.
+
+Cuando hechas las abstracciones sobre la naranja, me quedo únicamente
+con la idea de su extension, no he llevado todavía la abstraccion al mas
+alto punto posible: porque no concibo aun la extension en sí misma, sino
+la extension de la naranja: concibo _su_ extension, nó _la_ extension.
+Pero si prescindo de ese _su_, si me atengo á la extension en sí misma,
+entonces la idea de figura se desvanece, la extension se dilata
+indefinidamente; me es imposible señalarle ningun término, porque todo
+límite me daria una extension determinada, una extension particular, nó
+la extension en sí misma. Entonces se retiran por decirlo así las
+fronteras del universo; pues por grande que este sea, en llegando á un
+límite, nos ofrece una extension particular, nó la misma extension. Hé
+aquí como parece que se engendra en nosotros la idea de los espacios
+imaginarios.
+
+[80.] Esto que se ha explicado con el simple órden del entendimiento, lo
+podemos confirmar con la observacion de los fenómenos de la imaginacion.
+Cuando _imagino_ la extension de una naranja, le imagino un límite, de
+este ó aquel color, de esta ó aquellas calidades: pues no cabe imaginar
+figura sin líneas que la terminen. Este límite en nuestra imaginacion,
+es distinto en algo de la extension que encierra y de la extension de
+que separa lo encerrado: pues si no se nos presentase con alguna cosa
+característica, no podríamos imaginarle como límite, no llenaria su
+objeto que es hacernos distinguir aquello que limita. Luego la
+abstraccion no es completa; pues en la imaginacion hay todavía una cosa
+muy determinada, que son las líneas que constituyen el límite. Borrad
+estos límites, y la imaginacion se dilata; y á medida que los límites se
+retiran, ella se dilata mas, hasta sumirse en una especie de abismo
+tenebroso, sin fin, como nos imaginamos mas allá del universo.
+
+Aclararé esta explicacion con un ejemplo muy sencillo. Nuestra
+imaginacion se parece á un encerado en que está pintada una figura.
+Cuando en el encerado vemos la línea blanca, que forma la figura, vemos
+tambien la figura; pero si borramos la línea, nos quedamos con la figura
+uniforme de todo el encerado. Y si suponemos que se retiran
+indefinidamente las líneas que terminan el encerado, buscaremos en vano
+una figura; no tendremos mas que una superficie negra que se va
+extendiendo indefinidamente. Hé aquí con bastante semejanza el modo con
+que nace la imaginacion de un espacio sin fin.
+
+[81.] Cuando pedimos la idea de la extension en abstracto, y sin embargo
+terminada, pedimos una cosa contradictoria. El límite quita á la
+extension la generalidad: la generalidad destruye el límite. No cabe
+pues idea abstracta de extension con límite. Luego concibiendo la
+extension en toda su abstraccion, concebiremos la extension sin límite;
+y esforzándose la imaginacion en seguir al entendimiento, imaginará un
+espacio indefinido.
+
+[82.] Resumiendo esta doctrina y deduciendo sus consecuencias, podríamos
+decir:
+
+1.º Que el espacio no es mas que la extension misma de los cuerpos.
+
+2.º Que la idea del espacio es la idea de la extension.
+
+3.º Que las diferentes partes concebidas en el espacio, son las ideas de
+extensiones particulares, en las que no hemos prescindido de sus
+límites.
+
+4.º Que la idea del espacio infinito, es la idea de la extension en
+toda su generalidad, y por tanto prescindiendo del límite.
+
+5.º Que la imaginacion de un espacio indefinido nace necesariamente del
+esfuerzo de la imaginacion que destruye los límites, siguiendo la marcha
+generalizadora del entendimiento.
+
+6.º Que donde no hay cuerpo no hay espacio.
+
+7.º Que lo que se llama distancia no es otra cosa que la interposicion
+de un cuerpo.
+
+8.º Que en desapareciendo todo cuerpo intermedio, no hay distancia; hay
+pues inmediacion, hay contacto, por necesidad absoluta.
+
+9.º Que si existiesen dos cuerpos solos en el universo, es
+metafísicamente imposible que disten entre sí.
+
+10.º Que el vacío grande ó pequeño, coacervado ó diseminado, es
+absolutamente imposible.
+
+[83.] Estas son las consecuencias que se deducen de la doctrina expuesta
+en este capítulo. Si el lector me pregunta lo que pienso sobre ellas, y
+el principio en que estriban, confesaré ingenuamente, que si bien el
+principio me parece verdadero, y las consecuencias legítimas, no
+obstante, la extrañeza de algunas de ellas, y todavía mas las de otras
+que haré notar en lo sucesivo, me infunden sospechas de que en el
+principio se oculta algun error, ó que el raciocinio con que se infieren
+las consecuencias, adolece de algun vicio que no es fácil notar. Así,
+mas bien presento una serie de conjeturas, y de raciocinios para
+apoyarlas, que no una opinion bien determinada. Con esto, comprenderá el
+lector lo que quiero significar por la palabra _demostracion_, cuando en
+lo sucesivo la vea empleada repetidas veces, al tratarse de la deduccion
+de algunas consecuencias sumamente extrañas; bien que dignas en mi
+concepto de llamar la atencion. Digo esto, no solo para explicar lo que
+pasa en mi espíritu, sino tambien para prevenir al lector contra la
+excesiva confianza en estas materias, sea cual fuere la opinion que se
+adopte. Antes de comenzar las investigaciones sobre el espacio ya hice
+notar, que en estas cuestiones se ofrecen argumentos en opuesto sentido,
+que al parecer son igualmente concluyentes: lo que indica que la razon
+humana toca á sus límites, y hace sospechar que la investigacion sale de
+la esfera á que está ceñido el espíritu, por alguna condicion primaria
+de su naturaleza.
+
+Sea como fuere, prosigamos conjeturando: y ya que no podamos traspasar
+ciertos límites, ejercitemos el entendimiento recorriéndolos en toda su
+extension. Así, cuando nos hallamos sobre un terreno elevado, circuido
+de insondables abismos, nos complacemos en dar vueltas por la
+circunferencia, mirando la inmensa profundidad que hay bajo nuestros
+piés.
+
+Voy ahora á deducir otros resultados, soltando en cuanto alcance las
+dificultades que se ofrezcan; y haciendo algunas aplicaciones cuya
+inmensa trascendencia produce incertidumbre é inspira timidez.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIII.
+
+NUEVAS DIFICULTADES.
+
+
+[84.] Si el espacio no es mas que la extension misma de los cuerpos, se
+seguirá que la extension carecerá de recipiente; es decir, que no tendrá
+lugar donde colocarse. Esto parece hallarse en contradiccion con
+nuestras ideas mas comunes; pues por lo mismo que concebimos una cosa
+extensa, concebimos tambien la necesidad de un lugar igual á ella, en
+que pueda caber y situarse.
+
+Esta dificultad, á primera vista muy grave, se desvanece muy fácilmente,
+negando que toda cosa extensa necesite un lugar distinto de ella en que
+colocarse. ¿Qué es este lugar? Es una extension en que ella cabe. Ahora
+bien, ¿esta extension ó lugar, ha menester á su vez otra extension en
+que colocarse, ó nó? si lo primero, diré lo mismo del nuevo lugar, en
+que se coloque el primer lugar, y así hasta lo infinito. Esto es
+evidentemente imposible, y por tanto deberemos convenir en que es falso
+que toda extension necesite otra extension en que colocarse. Así como la
+extension del espacio no habria menester de otra extension, del mismo
+modo la extension de los cuerpos no necesitará el espacio: no hay
+ninguna diferencia entre los dos casos; luego la necesidad de un lugar
+para toda extension, es una cosa imaginaria que la razon contradice.
+Luego la extension puede existir en sí misma, luego no hay inconveniente
+en que la de los cuerpos exista de este modo.
+
+[85.] ¿Qué será pues en tal caso el cambiar de lugar? No otra cosa sino
+el cambiar los cuerpos de posicion respectiva. Así se explica el
+movimiento.
+
+Supónganse tres cuerpos A, B, C, situados en el espacio: sus distancias
+respectivas no son mas que los otros cuerpos interpuestos. El cambio que
+produzca una nueva posicion, será el movimiento.
+
+[86.] Luego un cuerpo solo no puede moverse. Porque el movimiento
+encierra por necesidad el correr distancia, y no hay distancia cuando no
+hay mas que un cuerpo.
+
+Este resultado á primera vista parece absurdo, por contrariar nuestro
+modo de sentir, é imaginar; no obstante, si examinamos con atencion ese
+mismo modo de imaginar y sentir, veremos que los fenómenos de nuestro
+espíritu se hallan de acuerdo con esta teoría.
+
+El movimiento para nosotros no significa nada, no es sentido, no es
+percibido de ningun modo, cuando no le podemos referir á la posicion de
+diferentes cuerpos entre sí. Si recorremos un canal encerrados en un
+gabinete de la barca que nos lleva, nos movemos realmente, sin que lo
+sintamos de ningun modo. Solo conocemos este movimiento cuando mirando
+los objetos exteriores, vemos que hay una continua alteracion. Aun en
+este caso, el movimiento nos parece no estar en nosotros, sino en los
+objetos que nos rodean; de suerte que el mismo, mismísimo fenómeno se
+verificaria con respecto á nosotros, moviéndose la barca sola, y
+permaneciendo inmóviles los objetos, que estando ella inmóvil, y
+moviéndose los objetos, con tal que el movimiento de estos se combinase
+cual conviene. (V. Lib. II. cap. XV).
+
+Luego si se quita el sacudimiento, que es lo único que nos haria conocer
+algun movimiento propio, no distinguimos si somos nosotros quien se
+mueve, ó si son los objetos; siendo de notar que naturalmente nos
+inclinamos á referir el movimiento á ellos, mas bien que á nosotros.
+Cuando nos alejamos de un puerto, sabemos bien que no es el puerto lo
+que se aleja; y no obstante la ilusion es completa, el puerto huye.
+
+De esto se infiere que el movimiento no es mas para nosotros que el
+cambio de posicion respectiva de los cuerpos. Si no hubiésemos
+experimentado este cambio, no tendríamos idea de movimiento. Así es que
+nada niega la posibilidad de que los fenómenos del movimiento diurno se
+nos presenten los mismos, sea que el cielo gire al rededor de nosotros
+de oriente á occidente, sea que la tierra gire sobre su eje de occidente
+á oriente.
+
+Luego el movimiento de un cuerpo solo, es una pura ilusion: y por
+consiguiente nada prueba el argumento que en él se funda contra la
+doctrina explicada sobre el espacio.
+
+De aquí se infiere tambien, que considerado el universo entero como un
+solo cuerpo, no es móvil, y que todos sus movimientos se verifican solo
+en su interior.
+
+[87.] Pero una de las consecuencias mas curiosas y extrañas que resultan
+de esta teoría, es la demostracion _à priori_ de que el universo no
+puede estar terminado sino de cierto modo, excluyéndose una muchedumbre
+de figuras porque le repugnan esencialmente.
+
+En efecto: segun la doctrina que precede, un cuerpo solo, no podria
+tener ninguna de las partes de su superficie en disposicion tal, que la
+línea mas corta de un punto á otro cualquiera, pasase por fuera del
+cuerpo. Ese _fuera_, existiendo el cuerpo enteramente solo, seria un
+puro nada; luego en él no hay distancias que puedan ser medidas por
+líneas. Con esto se excluyen una muchedumbre de figuras irregulares, y
+encontramos la regularidad geométrica brotando en cierto modo una idea
+metafísica.
+
+Se infiere de lo dicho que un cuerpo con ángulos entrantes, existiendo
+solo, es un absurdo. Porque su figura exige que el punto A, vértice de
+un ángulo saliente, diste del punto D, vértice de otro ángulo, la
+distancia A D. Esta distancia no puede existir, porque donde no hay
+cuerpo, no hay distancia. Luego existiria y no existiria la distancia á
+un mismo tiempo, lo que es contradictorio.
+
+Tenemos pues que este cuerpo solo, es un absurdo, en no llenándose el
+volúmen indicado por las capacidades contenidas en los ángulos
+entrantes.
+
+Con el resultado anterior concuerda de un modo particular, lo que
+notamos en la naturaleza; la cual parece inclinarse á terminarlo todo
+por líneas y superficies curvas. Curvas son las órbitas de los astros; y
+superficies curvas terminan tambien los astros mismos. Es verdad que las
+grandes irregularidades que se notan en la superficie de ellos, parecen
+destruir la conjetura; pero es necesario advertir que en estas
+irregularidades no está el límite de su figura, sino en la atmósfera que
+los rodea; y que siendo un flúido no las tendrá.
+
+[88.] Aquí se ofrece otra consecuencia bastante extraña, y es que
+estamos precisados á admitir la existencia de una superficie geométrica
+perfecta: y esto _à priori_.
+
+Si donde no hay cuerpo, la distancia es metafísicamente imposible, esto
+se verificará así en las grandes como en las pequeñas, aun en las
+infinitésimas: por cuya razon se ha dicho que era imposible todo vacío
+diseminado. Ahora bien; es evidente que una superficie no es perfecta,
+si en ella hay puntos que salen mas que otros; de suerte que se va
+acercando mas á la perfeccion geométrica, cuanto menos salen. Si pues
+ninguno puede salir, resultará realizada la superficie geométrica. Es
+así que por lo demostrado, la superficie última del universo se halla en
+este caso; luego resulta lo que nos proponemos demostrar.
+
+Hemos demostrado que era imposible que la última superficie tuviese la
+forma exterior con ángulos entrantes. Luego será tambien imposible que
+la tenga con prominencias, aun las mas pequeñas. La diferencia está en
+el mas y en el menos; lo que no destruye la imposibilidad metafísica.
+Luego es absolutamente necesario que en la última superficie
+desaparezcan todos los ángulos entrantes, aun los infinitésimos. Lo que
+dará una superficie geométrica perfecta.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIV.
+
+OTRA CONSECUENCIA IMPORTANTÍSIMA.
+
+
+[89.] Voy por fin á sacar la última consecuencia, notable por lo
+trascendental, y que parece digna de ser examinada con detenimiento,
+por los que hacen marchar de frente sus estudios físicos y metafísicos.
+Héla aquí.
+
+La existencia de la gravitacion universal, es demostrable _à priori_.
+
+Demostracion. La gravitacion universal, es una ley de la naturaleza por
+la cual unos cuerpos se dirigen hácia otros (prescindimos ahora del
+modo). Esta direccion es metafísicamente necesaria, si se supone que
+donde no hay cuerpo no hay distancia. Porque en este caso, no pueden
+existir dos cuerpos separados: la ley de contigüidad, es una necesidad
+metafísica; y por consiguiente la aproximacion incesante de unos cuerpos
+á otros, es una perenne obediencia á esta necesidad.
+
+La velocidad de la aproximacion estará en razon de la velocidad con que
+se aparta el medio. El límite de la velocidad de este movimiento es la
+relacion del espacio, con un instante indivisible: cual podemos
+imaginarlo si Dios anonadase de repente el cuerpo intermedio.
+
+Como las moles sólidas que vemos rodar sobre nuestras cabezas, estarian
+en tal caso sumergidas en un flúido, si este por su naturaleza, se
+presta mucho á cambiar de posicion, resulta que los astros han de estar
+sujetos á la ley de aproximacion, porque el intermedio que los separa se
+retira incesantemente en varias direcciones. Si supusiéramos pues este
+flúido enteramente inmóvil, cesaria la necesidad metafísica de la
+aproximacion.
+
+[90.] Esta teoría parece conducir á explicar el mecanismo del universo
+por simples leyes geométricas, haciendo desaparecer lo que se llamó
+primero calidades ocultas, y despues fuerzas.
+
+Si bien no hay dificultad en explicar por ideas metafísicas y
+geométricas el hecho mismo de la gravitacion, en cuanto significa tan
+solo la tendencia de los cuerpos á aproximarse; las hay, y muy grandes,
+en determinar por este órden de ideas las condiciones á que se halla
+sometida la gravitacion.
+
+[91.] Si el movimiento de aproximacion dependiera solo del medio, á
+desiguales medios seguiria desigualdad de movimiento. ¿Y cómo se
+calcula, cómo se gradúa esta desigualdad, en medios no sujetos á nuestra
+observacion?
+
+[92.] A mas de esta dificultad, hay otra todavía mas grave, cual es, el
+que los cuerpos que se moverian en un medio, no tendrian direcciones
+fijas, sino que estas variarian con la variedad de la direccion del
+medio. Si la gravitacion del cuerpo A hácia el cuerpo B, depende
+únicamente del movimiento con que su medio se retira, tendremos que la
+gravitacion no será por la recta A B, sino que seguirá las undulaciones
+descritas por el medio. Lo que es contra la experiencia.
+
+[93.] De estas consideraciones resulta, que aun cuando la gravitacion
+naciese naturalmente de la posicion misma de los cuerpos, esta necesidad
+no produciria el órden, si los resultados de ella no estuviesen
+sometidos á ciertas leyes. Y por tanto los fenómenos de la naturaleza,
+aunque radicados en cierto modo en una necesidad, supuesta la existencia
+y posicion de los cuerpos, serian de suyo contingentes en lo relativo á
+la aplicacion y desarrollo de esta misma necesidad.
+
+[94.] Profundizando mas esta materia se descubre, que la tendencia á la
+aproximacion, aun supuesta necesaria, no seria bastante para engendrar
+el movimiento, ni tampoco para conservarle. En efecto: siempre que un
+cuerpo se retirase, seria necesario que otro le siguiese, para no
+interrumpir la contigüidad; pero como estando todo lleno, no habria
+ninguna razon para que ningun cuerpo se apartase de otro, no habria
+tampoco ninguna causa de movimiento. De lo que se infiere que las ideas
+geométricas no bastan para explicar el orígen del movimiento, sino que
+es necesario encontrar su causa en otra parte. Si la contigüidad es una
+necesidad metafísica, supuesta la existencia de los cuerpos, se seguirá
+que moviéndose el cuerpo A en un sentido cualquiera, se han de mover
+tambien los contiguos, B, C; pero si suponemos que la contigüidad existe
+ya, no hay ninguna razon porque el A comience á moverse; luego no hay
+tampoco ninguna razon para que haya movimiento en los B, C.
+
+En un instante cualquiera, aun supuesto el movimiento, la contigüidad ó
+el lleno existirán; pues el estado de la cuestion supone que esta
+condicion nunca falta como metafísicamente necesaria; luego nunca habrá
+razen para que el movimiento prosiga, pues en todos los instantes
+imaginables, no habrá motivo para que continúe. El movimiento del cuerpo
+A arrastrará el cuerpo B; este el C, y así sucesivamente. Si el
+movimiento del cuerpo A, no tiene otro orígen que la necesidad de que se
+continúe con B, tampoco el de C podrá tener otro orígen sino su
+contigüidad con B; sí el movimiento se hace únicamente para no
+interrumpirla, se infiere que, existiendo ella siempre, como
+absolutamente necesaria, no habrá ninguna razon para que el movimiento
+comience, ó comenzado dure.
+
+[95.] Las leyes de la naturaleza no pueden pues explicarse por ideas
+geométricas y metafísicas, aunque se suponga que la aproximacion es una
+necesidad intrínseca de los cuerpos. En cualquier supuesto es necesario
+buscar fuera de la materia una causa superior que imprima, regularice y
+conserve el movimiento.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XV.
+
+ILUSION DE LOS PUNTOS FIJOS EN EL ESPACIO.
+
+
+[96.] No siendo el espacio otra cosa que la extension misma de los
+cuerpos, y por tanto no existiendo espacio donde no existen cuerpos, se
+sigue que esa extension que concebimos distinta de ellos, con
+dimensiones fijas, con puntos fijos, inmóvil en sí, y receptáculo de
+todo lo que se mueve, es una pura ilusion, á la cual nada corresponde en
+la realidad.
+
+Para aclarar mas esta doctrina, y soltar al propio tiempo algunas
+dificultades que contra ella se ofrecen, es necesario analizar la idea
+de fijeza que tenemos con respecto al espacio. Como en el mundo se nos
+presentan algunos puntos inmóviles, con respecto á los cuales concebimos
+las direcciones, se engendra en nuestro ánimo la idea de fijeza de
+dichos puntos, y con relacion á ellos, y por causa de ellos, nos
+imaginamos la fijeza, la inmovilidad, como una de las propiedades que
+distinguen á ese receptáculo ideal que apellidamos espacio. Los cuatro
+puntos cardinales del mundo: oriente, occidente, norte y sud, han debido
+comenzar naturalmente por producir esta idea de fijeza. Sin embargo no
+será difícil manifestar que no hay tal fijeza, y que la idea de ella es
+una pura ilusion.
+
+[97.] Comencemos por destruir la fijeza de oriente y occidente. En
+primer lugar, suponiendo á la tierra un movimiento diurno de rotacion
+sobre su eje, como en la actualidad se lo suponen los astrónomos, los
+puntos de oriente y occidente, lejos de ser fijos, cambian
+incesantemente para todos los lugares de la tierra. Así suponiendo un
+observador en A, punto de la tierra, su oriente será el punto B, y su
+occidente el punto C. Si la tierra gira sobre su eje, el oriente y
+occidente del observador corresponderán sucesivamente á los m, n, p, q,
+etc., en el confin que imaginamos como la bóveda celeste. Luego, aun
+suponiendo esta bóveda fija, el oriente y el occidente no significan
+nada fijo.
+
+Si se negase el movimiento de rotacion de la tierra, las apariencias
+serian las mismas que si en efecto la rotacion existiese; y por tanto,
+nunca se puede decir mas, sino que la fijeza es una apariencia. Además,
+suponiendo la tierra en quietud y el cielo en rotacion, todavía es mas
+imposible señalar los puntos fijos de oriente y occidente: porque en tal
+caso, los mismos puntos del cielo á que los referíamos, estarian en
+continuo movimiento.
+
+Lo repito: todo esto son meras apariencias: el hombre que nada sepa
+sobre la esfericidad de la tierra, y que se la imagine como un plano, si
+camina de occidente á oriente, creerá que los dos puntos permanecen
+inmóviles, no obstante de que cambian incesantamente: se imagina que va
+dejando siempre á su espalda el lugar de donde salió, no obstante de que
+en habiendo recorrido la circunferencia de la tierra, se volveria á
+encontrar en él.
+
+[98.] El norte y el sud parecen ofrecer mas dificultad por razon de su
+fijeza en cuanto á nosotros; pero tampoco será difícil manifestar que no
+hay en dicha fijeza nada absoluto, y que lo mas que puede decirse es que
+hay una fijeza aparente. Sean N y S los polos norte y sud. Si
+imaginamos que giran á un mismo tiempo la tierra y la bóveda celeste de
+sud á norte, es claro que la fijeza de los puntos N S no existirá: y sin
+embargo el observador A creerá que todo continúa fijo, porque las
+apariencias serán absolutamente las mismas.
+
+Para un observador que camina del ecuador hácia un polo, este se levanta
+de continuo sobre el horizonte; para otro que permanece en un mismo
+lugar, el polo está quieto.
+
+Aun para un mismo lugar de la tierra, cambia la altura del polo, por la
+variacion del ángulo formado por el plano de la eclíptica con el plano
+del ecuador; variacion que segun unos, es de 48" por siglo, y segun
+otros, 0", 521 por año, lo que da 52, 1" por siglo.
+
+[99.] Resulta de estas observaciones, que en la situacion de los cuerpos
+no hay nada absoluto, que todo es relativo; que un cuerpo puede existir
+solo; pero que la situacion entonces no existe, porque es una idea
+puramente relativa, y no hay relacion cuando falta punto de comparacion;
+que absolutamente hablando, no hay _arriba_ ni _abajo_, y que aun cuando
+imaginemos esos puntos como fijos, esa imaginacion no es mas que la
+comparacion que hacemos entre dos puntos; siendo abajo, aquel hácia el
+cual gravitamos, y arriba, el opuesto; como se ve en los antípodas, que
+llaman abajo, lo que nosotros arriba, y arriba, lo que nosotros abajo.
+
+[100.] Sin puntos á los cuales se refiera la direccion, es imposible la
+direccion. Luego las direcciones sin la existencia de los cuerpos, son
+cosas puramente ideales; luego un cuerno solo, tampoco las tendria,
+fuera de su propia extension.
+
+[101.] Contra esta explicacion se presenta una dificultad, á primera
+vista muy grave, pero que en realidad vale muy poco. Si existiese un
+cuerpo solo, ¿podria Dios darle movimiento? Negarlo, parece una
+limitacion de la omnipotencia; concederlo, es destruir todo lo que se ha
+dicho contra el espacio distinto de los cuerpos.
+
+Esta dificultad saca su gravedad aparente de una confusion de ideas,
+efecto de no comprenderse bien el estado de la cuestion. Para soltarla
+preguntaré á quien me la proponga: ¿El movimiento de que se trata es
+_intrínsecamente imposible_, ó nó. Si lo es, no hay inconveniente en
+decir que Dios no lo puede hacer; pues que la omnipotencia no se
+extiende á cosas contradictorias; si se me dice que no es imposible,
+entonces volvemos á las cuestiones sobre la naturaleza del espacio, y
+hay que examinar si las razones en que se ha probado dicha
+imposibilidad, son verdaderas ó nó.
+
+Las cuestiones relativas á la omnipotencia, no son de este lugar, su
+resolucion es un simple corolario de la resolucion principal. Si se
+demuestra la imposibilidad, el decir que no lo puede la omnipotencia, no
+es limitarla; así como no se limita cuando se afirma que no puede hacer
+que un triángulo sea un círculo. Si la imposibilidad no se demuestra,
+entonces, no entra para nada la cuestion de la omnipotencia.
+
+[102.] El argumento fundado en la existencia del vacío, tampoco destruye
+la doctrina establecida. Los físicos lo admiten generalmente, y lo
+suponen necesario para explicar el movimiento, la condensacion, la
+rarefaccion, y otros fenómenos de la naturaleza. A esto responderé lo
+siguiente.
+
+1.º Descartes y Leibnitz, son votos en materia de física tanto
+experimental como trascendental; y sin embargo no admitieron vacío.
+
+2.º La observacion no puede consignar en ninguna parte la existencia del
+vacío: ya porque el diseminado, ocuparia espacios tan diminutos que no
+los alcanzaria ningun instrumento; ya porque la observacion no puede
+ejercerse sino sobre lo que afecta nuestros sentidos, y á esto quizás no
+llegan algunos cuerpos por su excesiva tenuidad.
+
+3.º Nada se puede resolver de cierto sobre las modificaciones íntimas de
+la materia, en el movimiento y en la condensacion y rarefaccion, sin
+conocer los elementos de que ella se compone.
+
+4.º Así como no se comprende bien ni la infinita divisibilidad, ni la
+composicion de un extenso con puntos inextensos; no es extraño que no se
+comprendan los fenómenos, que parecen incompatibles con la negacion del
+vacío.
+
+5.º La existencia del vacío es una cuestion metafísica, que está fuera
+de las regiones de la experiencia, y que por tanto en nada afecta el
+sistema de las ciencias de observacion.
+
+[103.] Haciendo consistir la idea del espacio en la de extension
+abstracta ó generalizada, conciliamos todo lo que en ella se nos
+presenta de necesario, de absoluto, de infinito, con su realidad
+objetiva. Esta realidad, es la extension misma de las cosas; la
+necesidad, la infinidad, no se encuentran en las cosas mismas, sino en
+la idea abstracta. Los objetos en sí están ceñidos á la esfera de la
+realidad, y por tanto á la limitacion, á la contingencia; la objetividad
+de la idea abstracta comprende lo existente y lo posible; y por
+consiguiente no tiene límites, ni está sometida á ninguna contingencia.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVI.
+
+OBSERVACIONES SOBRE LA OPINION DE KANT.
+
+
+[104.] Ya hemos visto que la extension considerada en nosotros, sale de
+los límites de las sensaciones; es una verdadera idea: es base de
+algunas sensaciones; y es al propio tiempo una idea pura. En cuanto se
+refiere á la sensacion, es como el fundamento de nuestras facultades
+sensitivas; en cuanto idea, es la raíz de la geometría. Esta distincion
+es importante; y nos servirá luego para apreciar en su justo valor la
+opinion de Kant sobre el espacio.
+
+[105.] Mas ó menos, todas nuestras sensaciones se ligan con la
+extension; bien que considerando la sensacion _á priori_,
+independientemente de todo hábito, y completamente aislada, parece que
+solo las de la vista y del tacto, están necesariamente ligadas con un
+objeto extenso. Un viviente que careciera de estos dos sentidos, no
+parece que debiera estar privado de recibir las impresiones del oido, y
+del olor; quizás tampoco del sabor, porque si bien es verdad que con las
+sensaciones del paladar van siempre unidas las del tacto, como duro,
+blando, caliente, frio etc. etc., tambien es cierto que estas
+sensaciones son enteramente distintas de la del sabor, y no tenemos
+ninguna razon para asegurar que no puedan separarse.
+
+[106.] La extension, considerada en nosotros, ó sea en su intuicion,
+puede ser mirada, como una condicion necesaria de nuestras facultades
+sensitivas; Kant vió esta verdad; pero la exagera cuando niega al
+espacio una realidad objetiva, afirmando que no es mas que una condicion
+subjetiva _a priori_ para que puedan recibirse las impresiones: la forma
+de los fenómenos, esto es, de las apariencias; pero nada en la realidad.
+Ya he dicho que el espacio como distinto de los cuerpos, es nada; pero
+el objeto de la idea del espacio es la misma extension de los cuerpos; ó
+mejor, esta extension es el fundamento de donde sacamos la idea general
+del espacio, y ella á su vez, queda tambien comprendida en la idea
+general.
+
+[107.] Decir como Kant, que el espacio es la forma bajo la cual se nos
+presentan los fenómenos, y que es una condicion subjetiva necesaria para
+la percepcion de ellos, equivale á decir que los fenómenos,
+presentándose como extensos, necesitan que el espíritu sea capaz de
+percibir la extension; lo que es mucha verdad; pero nada explica sobre
+la naturaleza de la idea del espacio ni en sí, ni en su objeto. «El
+espacio, dice Kant, no es un concepto empírico derivado de las
+intuiciones exteriores: pues para que ciertas sensaciones sean referidas
+á objetos externos, es decir, á alguna cosa que está en un lugar
+diferente del que yo ocupo, y hasta para que yo pueda representarme las
+cosas como exteriores unas á otras, esto es, no solo como diferentes,
+sino como ocupando lugares distintos, la representacion del espacio debe
+estar ya puesta en principio. De donde se sigue que la representacion
+del espacio no puede derivarse de las relaciones del fenómeno exterior
+por la experiencia, y que antes bien la experiencia misma no es jamás
+posible sino por esta representacion» (Esthetica trascendental, Seccion
+1).
+
+[108.] Aquí hay una confusion de ideas que conviene aclarar. ¿Qué se
+necesita para el fenómeno de la sensacion de lo extenso? Adviértase que
+no trato de la apreciacion de las dimensiones, sino simplemente de la
+extension representada, sea como fuere. Para este fenómeno, no veo yo
+que se necesite nada _à priori_; á no ser que se entienda la facultad de
+sentir, la que en efecto existe _à priori_, es decir que es un hecho
+primitivo de nuestra alma en sus relaciones con la organizacion del
+cuerpo que le está unido, y de los demás que le rodean. Bajo ciertas
+condiciones de nuestra organizacion, y de los cuerpos que la afectan, el
+alma recibe las impresiones de ver ó tocar, y con ellas la de la
+extension. Esta no se presenta en abstracto, ni como separada de las
+demás sensaciones que la acompañan, sino en confuso con ellas. El alma
+no reflexiona entonces para considerar lo uno puesto aquí, lo otro allá,
+lo demás acullá, sino que tiene una intuicion de esta disposicion de las
+partes, nada mas. Mientras el hecho se limita á la pura sensacion, es
+comun al sabio, al ignorante, al adulto, al niño, y hasta á todos los
+animales. Esto, no necesita nada _à priori_, si por tal no se entiende,
+la facultad de sentir: lo que no significando otra cosa sino que un ser
+para sentir, es necesario que tenga la facultad de sentir, no se debe
+anunciar como un descubrimiento filosófico.
+
+[109.] No hay tal descubrimiento en la doctrina de Kant sobre el
+espacio: no hay mas que, por una parte, la consignacion de un hecho muy
+sabido; y por otra, la renovacion del idealismo. La consignacion de un
+hecho muy sabido: pues á esto equivale el hacer notar que la intuicion
+del espacio es una condicion subjetiva necesaria para que podamos
+percibir las cosas unas _fuera_ de otras. La renovacion del idealismo;
+en cuanto se niega á esta extension toda realidad, considerando las
+cosas, y su disposicion en el espacio, como puros _fenómenos_, ó sea
+meras apariencias. La parte de observacion es verdadera en el fondo;
+porque en efecto, nos es imposible percibir la exterioridad de las cosas
+entre sí, y con respecto á nosotros, sin la intuicion del espacio; pero
+tal vez no está expresada con bastante exactitud, porque esta intuicion
+del espacio es la misma percepcion de la exterioridad; y por
+consiguiente, mas bien debiera decirse que la intuicion del espacio y
+esta percepcion son cosas idénticas, que no que la primera sea una
+condicion indispensable para la segunda.
+
+[110.] Anteriormente á las impresiones, no hay semejante intuicion; y
+reflexionando bien sobre ella, en cuanto es pura intuicion, y separada
+de los conceptos intelectuales, no es concebible sin andar acompañada de
+alguna representacion de los cinco sentidos. Imaginémonos el espacio
+puro, sin ninguna de estas representaciones, sin dejarle siquiera esa
+vaguedad sombría que fingimos en las regiones de mas allá del universo;
+¿qué nos resta? La imaginacion se encuentra sin objeto: la intuicion
+cesa; y solo nos quedan los conceptos puramente intelectuales, que nos
+formamos de la extension; las ideas de un órden de seres posibles, la
+afirmacion ó la negacion de la existencia de este órden; segun sean las
+opiniones que profesemos sobre la realidad ó no realidad del espacio.
+
+[111.] Es claro que de una serie de puras sensaciones, nada resulta
+general, nada que pueda servir de fundamento á una ciencia. Son un
+conjunto de fenómenos que dejarán huella en la memoria del ser sensible,
+que se enlazarán de cierto modo, para que en repitiéndose la
+representacion del uno, se excite la del otro; pero no darán ningun
+resultado general, que sirva de fundamento á la geometría. El perro
+habrá visto á un hombre que se inclinaba hácia el suelo, que despues se
+movia, y le arrojaba una piedra; y á consecuencia habrá experimentado
+una sensacion dolorosa; cuando vea pues á otro hombre en la actitud de
+inclinarse, y en seguida tomando el ademan de la otra vez, echará á
+correr; porque enlazadas en su memoria las sensaciones de inclinarse,
+del ademan, y del dolor, se excitará la tercera con la presencia de las
+dos primeras: y el instinto de preservarse del daño, le inspirará la
+fuga.
+
+[112.] Cuando estas sensaciones se hallan en un ser inteligente, excitan
+otros fenómenos internos, distintos de la mera intuicion sensitiva. Sea
+que en nuestro espíritu se hallen las ideas generales, sea que se formen
+con el auxilio de la sensacion, lo cierto es que se desarrollan en
+presencia de ella. Así en el caso presente, no solo tenemos la intuicion
+sensitiva de la extension, sino que percibimos algo comun á todas las
+cosas extensas: la extension deja de ser un objeto particular, y pasa á
+ser como una forma general aplicable á todas las cosas extensas.
+Entonces, ya no hay la intuicion de lo extenso, hay la percepcion de la
+extension en sí; entonces, comienza la reflexion sobre la idea, y su
+consiguiente descomposicion; de lo cual brotan como fecundos gérmenes
+algunos principios, que se desarrollan hasta lo infinito, formando ese
+inmenso árbol de ciencia que se apellida geometría.
+
+[113.] El tránsito de la sensacion á la idea, de lo contingente á lo
+necesario, del hecho particular á la ciencia general, ofrece importantes
+consideraciones sobre el orígen y naturaleza de las ideas, y elevado
+carácter del espíritu humano.
+
+Kant parece haber confundido la imaginacion del espacio con la idea: á
+pesar de sus esfuerzos analíticos, no ha profundizado tanto como él se
+figura, cuando considera el espacio como un receptáculo de los
+fenómenos; esta, repito, es una idea muy comun; solo que Kant le ha
+destruido la objetividad, haciendo del espacio una condicion puramente
+subjetiva. Segun este filósofo, el mundo es el conjunto de las
+apariencias que se presentan á nuestro espíritu: y así como nos
+imaginamos en lo externo, un receptáculo sin límites que lo contenga
+todo, y no sea nada de lo contenido, así él ha colocado en nuestro
+interior el espacio, como una condicion preliminar, como una forma de
+los fenómenos, como una capacidad en la cual los pudiéramos distribuir y
+ordenar.
+
+[114.] En esto ha confundido Kant la imaginacion vaga, con la idea. Hé
+aquí los límites de estas cosas. Vemos un objeto: tenemos la sensacion,
+y la intuicion de la extension. El espacio percibido ó sentido, es en
+este caso la extension misma sentida. Imaginamos muchos objetos
+extensos, y una capacidad en que todo está contenido. Ella se nos
+presenta en nuestra imaginacion, como la inmensidad de las regiones
+etéreas, como abismos insondables, como regiones tenebrosas, mas allá de
+los límites de la creacion. Hasta aquí no hay idea, no hay mas que
+imaginacion, nacida de que al comenzar á ver los cuerpos, no vemos el
+aire que los rodea, y la trasparencia de este nos permite ver objetos
+lejanos, y así desde nuestra infancia nos acostumbramos á imaginar una
+capacidad vacía, donde están situados todos los cuerpos y distinta de
+ellos.
+
+Hasta aquí no hay idea del espacio, no hay sino imaginacion de él;
+especie de idea sensible, tosca, comun probablemente al hombre y al
+bruto. La verdadera idea, la digna únicamente de este nombre, es la que
+tiene el espíritu cuando concibe la extension en sí misma, sin ninguna
+mezcla de sensacion, y que es como la semilla de toda la ciencia
+geométrica.
+
+[115.] Y aquí es menester observar que la palabra representacion,
+aplicada á las ideas puramente intelectuales, debe ser tomada en sentido
+metafórico, á no ser que eliminemos de su significado todo cuanto se
+puede referir al órden sensible. Por las ideas conocemos los objetos;
+pero no se nos representan los objetos. La representacion propiamente
+dicha, no tiene lugar sino en la imaginacion, que por necesidad se
+refiere á cosas sensibles. Si demuestro las propiedades del triángulo,
+claro es que le conozco, que tengo una idea de él; pero esta idea no es
+aquella representacion interior que se me ofrece como en un encerado.
+Esta representacion la tiene todo el mundo, la tienen los mismos
+irracionales; y sin embargo no se puede decir que los brutos tengan idea
+del triángulo. Aquella representacion es igualmente perfecta en todos;
+no hay en ella mas y menos; quien se imagina tres líneas, cerrando una
+área, posee la representacion del triángulo con tanta perfeccion como
+Arquímedes; lo que no puede verificarse de la misma idea del triángulo,
+que evidentemente es susceptible de muchos grados de perfeccion.
+
+[116.] La representacion del triángulo está siempre limitada á cierto
+tamaño y figura. Cuando imaginamos un triángulo, se nos ofrecen sus
+lados con tal ó cual extension, y sus ángulos mas ó menos grandes. La
+imaginacion, al representársele un triángulo obtusángulo, ve una cosa
+muy diferente de uno rectángulo ó acutángulo; mas la idea del triángulo
+en sí, no está sujeta ni á tamaños ni á figuras particulares; se
+extiende á todas las figuras triangulares de todos los tamaños. La idea
+general de triángulo prescinde por necesidad de todas las especies de
+triángulos; y la imaginacion del triángulo es por necesidad la
+representacion de un triángulo de tal ó cual especie. Luego la
+representacion y la idea son cosas muy diversas, aun refiriéndose á
+objetos sensibles.
+
+[117.] Lo propio sucede con el espacio. La representacion de él no es su
+idea. En esa representacion se nos ofrece siempre algo determinado: una
+claridad como la del aire iluminado por el sol; una negrura como la del
+mismo aire en una noche tenebrosa. En la idea, no hay nada de esto:
+cuando se raciocina sobre la extension, sobre las distancias, no debe
+entrar nada de esto.
+
+La idea del espacio es una; las representaciones son muchas; la idea es
+comun al ciego como al que tiene vista; para ambos es igualmente el
+fundamento de la geometría; pero la representacion es muy diferente en
+ellos. El que tiene vista se representa el espacio como una reproduccion
+confusa de las sensaciones de este sentido; el ciego, solo se le puede
+representar como una repeticion confusa de las sensaciones del tacto.
+
+La representacion del espacio es solo indefinida, y esto
+progresivamente: la imaginacion recorre un espacio tras de otro; pero no
+se representa de un golpe un espacio sin límites: esto le es imposible:
+si se esfuerza por lograrlo, le sucede lo mismo que á la vista si
+quisiera abarcar un objeto sin fin. La imaginacion es una especie de
+vista interior, se extiende hasta cierto punto; pero allí encuentra un
+término. Puede, es verdad, retirar este término, y dilatarse mas allá,
+pero sucesivamente, y siempre con la condicion de encontrar otro. El
+espacio no se le representa infinito, sino indefinido; es decir que
+despues de un límite dado encuentra todavía mas espacio; sin que nunca
+alcance á imaginar una totalidad infinita. Lo contrario sucede en la
+idea: instantáneamente, concebimos lo que se entiende por espacio
+infinito: disputamos desde luego sobre su posibilidad ó imposibilidad,
+le distinguimos perfectamente del indefinido, preguntando de este si en
+realidad tiene límites ó no; llamándole finito en el primer caso, é
+infinito en el segundo. Vemos en la palabra indefinido, la expresion de
+la impotencia de encontrar límites; pero distinguimos muy bien entre el
+existir esos límites y el ser encontrados. Con lo cual se ve que la idea
+nos ofrece cosas muy diferentes de la representacion.
+
+El mirar el espacio como una simple condicion de la sensibilidad, es
+confundir los dos aspectos bajo los cuales se debe considerar la
+extension: como base de las sensaciones, y como idea; como el campo de
+todas las representaciones sensibles, y como el orígen de la geometría.
+Repetidas veces he insistido sobre esta distincion, y no me cansaré de
+recordarla; porque en ella se encuentra la línea que separa el órden
+sensible, del órden intelectual puro, las sensaciones, de las ideas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVII.
+
+INUTILIDAD DE LA DOCTRINA DE KANT, PARA RESOLVER EL PROBLEMA DE LA
+POSIBILIDAD DE LA EXPERIENCIA.
+
+
+[118.] Creo que la _Estética trascendental_, ó sea la teoría de la
+sensibilidad, de Kant, no es bastante trascendental, pues se ciñe
+demasiado á la parte empírica, y no se eleva á la altura que su título
+hacia esperar. El problema de la posibilidad de la experiencia, que Kant
+se proponia resolver, ó queda absolutamente intacto con su doctrina, ó
+está resuelto en un sentido rigurosamente idealista. Queda intacto, si
+nos atenemos á la parte de observacion; pues no se hace mas que repetir
+lo que ya sabíamos, consignándose el hecho de la percepcion de la
+_exterioridad_ de las cosas; está resuelto en un sentido rigurosamente
+idealista, en cuanto estas cosas son consideradas solo como fenómenos ó
+apariencias.
+
+[119.] El espacio puramente subjetivo, ó no explica nada sobre los
+problemas del mundo externo, ó los niega, negando toda realidad. ¿Qué
+adelanta la filosofía con afirmar que el espacio es una condicion
+puramente subjetiva? Antes de Kant, ¿se ignoraba por ventura, que
+teníamos la percepcion de la exterioridad de los fenómenos? Nó por
+cierto: la dificultad no estaba en la existencia de esta percepcion
+atestiguada por el sentido íntimo; sino en su valor para inferir la
+existencia de un mundo externo, en sus relaciones con él; la dificultad
+estaba, nó en la parte subjetiva de la percepcion, sino en la objetiva.
+
+[120.] Decir que no hay mas en esta percepcion, que una condicion de
+subjetividad, es cortar el nudo en vez de desatarle; no es explicar el
+modo de la posibilidad de la experiencia, sino negar la posibilidad de
+esta experiencia.
+
+¿Qué significa la experiencia, si no hay mas que lo subjetivo?
+Enhorabuena que haya el _fenómeno_ de la objetividad, es decir, la
+_apariencia_; pero entonces la naturaleza no es mas que pura apariencia:
+y á nuestras percepciones experimentales no corresponde nada en la
+realidad. Tenemos pues reducida la experiencia á la percepcion de las
+apariencias; y como aun esta misma experiencia puramente fenomenal, no
+es posible, sino por una condicion puramente subjetiva, la intuicion del
+espacio, tendremos que toda la experiencia se refunde en lo puramente
+subjetivo; y nos hallamos en el sistema de Fichte, admitiendo el _yo_
+como el hecho primitivo, cuyo desarrollo constituye el universo. Así el
+sistema de Kant da orígen al de Fichte; el discípulo no hace mas que
+sacar la consecuencia de los principios de su maestro.
+
+[121.] Para la mayor inteligencia del enlace de dichas doctrinas,
+reflexionemos sobre el sistema de Kant. Si el espacio no es mas que una
+cosa puramente subjetiva, una condicion de la sensibilidad, y de la
+posibilidad de la experiencia, se sigue que el espíritu lejos de recibir
+nada del objeto, hace todo lo que hay en el objeto, ó mas bien lo que
+consideramos en él. Las cosas en sí no son extensas, sino que la
+extension es una forma de que las reviste el espíritu: á la manera que
+no son coloradas, ni sabrosas, ni olorosas, ni sonoras, sino en cuanto
+trasladamos á ellas, lo que solo está en nosotros. Reducido todo á meras
+apariencias, no queda en lo externo, ni aun el principio de causalidad
+de la extension subjetiva; el espíritu no la recibe, la da á los
+objetos. Estos no son mas que fenómenos; y por consiguiente el alma no
+ve nada mas que lo que hay en ella, ni conoce otro mundo que el que ella
+misma construye: asi vemos surgir del _yo_ el mundo real, ó mas bien,
+este mundo real no es mas que el ideal construido por el mismo
+espíritu. En este supuesto, las leyes de la naturaleza son las leyes de
+nuestro mismo espíritu; y en vez de que debamos buscar en aquella los
+seres, tipo de nuestras ideas; debemos mirar á estas como el principio
+generador de todo lo que existe, ó parece existir; y las leyes del
+universo no serán mas que las condiciones subjetivas del _yo_ aplicadas
+á los fenómenos.
+
+[122.] Algunos discípulos de Kant, no se asustan con las consecuencias
+idealistas; las comparaciones de que se valen para exponer su doctrina,
+indican que las aceptan sin sobresalto. Si se aplica un sello á un
+pedazo de cera blanda, el sello se grabará en la cera: si suponemos al
+sello capaz de percepcion, verá en la cera la marca propia, y atribuirá
+al objeto lo que él mismo le ha dado. Si un vaso lleno de agua fuese
+capaz de percepcion, atribuiria al agua la forma, que en realidad no es
+mas que la forma del vaso mismo, del cual se comunica al agua. De una
+manera semejante, el alma construye el mundo externo: aplicándole sus
+sellos y sus formas, y creyendo luego que le viene á ella de fuera, lo
+que de ella misma se ha comunicado á lo de fuera.
+
+[123.] Menester es confesar que Kant, en la segunda edicion de su
+_Crítica de la razon pura_, rechaza las consecuencias indicadas, y
+combate expresamente el idealismo. Hasta qué punto contradiga la
+segunda edicion á la primera, no hay necesidad de examinarlo aquí: solo
+observaré que esta contradiccion le ha sido echada en cara al filósofo
+aleman; y que en su primera edicion se hallan palabras tan terminantes
+en favor del idealismo, que no deja uno de sorprenderse cuando en la
+segunda se encuentra con el mismo autor, combatiendo vigorosamente el
+sistema de los idealistas. Como quiera, me basta haber manifestado las
+consecuencias de la doctrina: si el autor la entendia de un modo
+diferente del que expresaban sus palabras, esto es una cuestion mas bien
+personal que filosófica (III.)
+
+
+
+
+CAPÍTULO XVIII.
+
+EL PROBLEMA DE LA EXPERIENCIA SENSIBLE.
+
+
+[124.] El gran problema de la filosofía no está en explicar la
+posibilidad de la experiencia; sino en señalar la razon de la conciencia
+de la experiencia, en cuanto experiencia. Esta en sí, es un hecho de
+nuestra alma, atestiguado por el sentido íntimo; pero el _saber_ que
+este hecho es de experiencia, es una cosa muy distinta de la misma
+experiencia; pues que con saber esto, hacemos el tránsito de lo
+subjetivo á lo objetivo, refiriendo á lo exterior lo que experimentamos
+en lo inferior.
+
+Referimos los objetos á diferentes puntos del espacio; los consideramos
+unos fuera de otros: decir que este instinto de referencia es una
+condicion de nuestro sujeto y de la experiencia sensible, es consignar
+un hecho estéril. La dificultad está en saber, por qué tenemos el
+instinto de semejante referencia: por qué la representacion de una
+extension se halla en nuestra alma; por qué esa CAPÍTULO subjetiva que
+reside en un ser simple, se ha de ofrecer á nuestra percepcion como la
+imágen de una cosa exterior realmente extensa.
+
+[125.] La Estética trascendental puede proponerse los problemas
+siguientes:
+
+1.º Explicar lo que es la representacion subjetiva de la extension,
+prescindiendo absolutamente de toda objetividad.
+
+2.º Por qué esta representacion se halla en nuestra alma.
+
+3.º Por qué un ser uno, ha de contener en sí la representacion de la
+multiplicidad; y un ser inextenso, la de la extension.
+
+4.º Por qué pasamos de la extension ideal á la real.
+
+5.º Determinar hasta qué punto se puede aplicar á la extension lo que se
+dice de las demás sensaciones: á las cuales se las considera como
+fenómenos de nuestra alma, sin objeto _semejante_ en lo exterior, y sin
+mas correspondencia con el mundo externo que la relacion de efectos á
+causas.
+
+[126.] ¿Qué es la representacion subjetiva de la extension,
+prescindiendo de toda objetividad? Un hecho de nuestra alma: no cabe
+mas explicacion: quien lo tenga sabe lo que es; quien no lo tenga, nó;
+exceptuando las inteligencias superiores, las cuales podrán conocer lo
+que es dicha representacion, sin experimentarla tal como nosotros.
+
+[127.] No alcanzo que se pueda explicar el por qué se halla en nuestra
+alma la representacion de la extension; tanto valdria preguntar por qué
+somos inteligentes y sensibles. Para nosotros no hay otra razon _à
+priori_, sino que tales nos ha hecho el Criador. Dicha representacion se
+puede hallar en nosotros, y se halla en efecto, pues que así lo
+experimentamos: pero esa experiencia interna es el límite de la
+filosofía: mas arriba no hay nada para nosotros que sea objeto de
+observacion inmediata. El raciocinio nos lleva al descubrimiento de una
+causa que nos ha criado; mas nó á un fenómeno raíz del fenómeno de la
+experiencia.
+
+[128.] ¿Por qué un ser uno, ha de contener la representacion de la
+multiplicidad; y un ser inextenso, la de la extension? Esto equivale á
+plantear el problema de la inteligencia; que por lo mismo que es
+inteligencia, es una y simple, y capaz de percibir la multiplicidad y la
+composicion.
+
+[129.] ¿Por qué pasamos de la extension ideal á la real? por un impulso
+natural irresistible, confirmado con el asentimiento de la razon, como
+lo he demostrado en el tomo I, y tambien en este, al tratar de la
+objetividad de las sensaciones.
+
+[130.] De los cinco problemas nos falta resolver el último: determinar
+hasta qué punto se puede aplicar á la extension lo que se dice de las
+demás sensaciones, á las cuales se las considera como fenómenos de
+nuestra alma, sin objeto _semejante_ en lo exterior, y sin mas
+correspondencia con el mundo externo que la relacion de efectos á
+causas.
+
+[131.] Segun se resuelva este último problema, queda resuelta la
+cuestion en pro ó en contra de los idealistas. Si es aplicable á la
+extension, lo que se dice de las demás sensaciones, el idealismo
+triunfa; el mundo real, si existe, es un ser que nada tiene de parecido
+á lo que nosotros pensamos.
+
+Por lo dicho al tratar de las sensaciones (Lib. II, capítulos VII, VIII
+y IX, y Lib. III, cap. IV) resulta probado que la extension es una cosa
+real, independiente de nuestras sensaciones; y además llevo explicado
+(Lib. II, cap. VIII, y Lib. III, cap. VI) que nos representa la
+multiplicidad y la continuidad: esto basta para combatir el idealismo,
+como y tambien para que se entienda hasta cierto punto, en qué consiste
+la extension; pero como en los citados lugares no se habia analizado aun
+la idea del espacio, íntimamente ligada con la de extension, no ha sido
+posible entrar en otro linaje de consideraciones en que elevándose
+sobre el órden fenomenal, se mire á la extension bajo un aspecto
+trascendental, examinándola en sí, prescindiendo de todas sus relaciones
+con el mundo de las apariencias. Esto es lo que me propongo hacer en los
+capítulos siguientes.
+
+[132.] Entramos en un terreno sumamente escabroso: se trata de
+distinguir en las cosas lo que tienen de aparente de lo que encierran de
+real; el entendimiento, que en nosotros siempre anda acompañado de
+representaciones sensibles, debe prescindir de ellas; lo que equivale á
+ponerse en cierta lucha con una condicion á que se halla sometido
+naturalmente en el ejercicio de sus funciones.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XIX.
+
+CONSIDERACIONES SOBRE LA EXTENSION, ABSTRAIDA DE LOS FENÓMENOS.
+
+
+[133.] Lo extenso no es un ser solo; sino un conjunto de seres: la
+extension contiene por necesidad partes, unas fuera de otras, y por
+consiguiente distintas; la union entre ellas no es la identidad; por lo
+mismo que se unen, se suponen distintas, porque nada se une consigo
+mismo.
+
+Segun esto parece que la extension en sí misma, y como distinta de las
+cosas extensas, no es nada; fingir la extension como un ser cuya
+naturaleza propia se puede investigar, es entregarse á un juego de
+imaginacion.
+
+La extension no se identifica con ninguno de los seres unidos,
+considerado en particular; mas bien parece el _resultado_ de su union.
+Esto se verifica, ya supongamos la extension engendrada por puntos
+inextensos, ó por puntos extensos, pero divisibles hasta lo infinito. Si
+se suponen puntos inextensos, es evidente que la extension no es ellos;
+pues que extenso é inextenso, son cosas contradictorias. Si se los
+supone extensos, tampoco se identifican con la extension: porque esta
+incluye la idea de un todo; y ningun todo es idéntico con ninguna de sus
+partes: en una línea de cuatro piés de extension, no hay identidad entre
+la misma línea y cada una de sus partes igual á un pié. Así como
+consideramos estas partes de un pié, podemos fingirlas de una pulgada, y
+dividirlas hasta lo infinito; en ningun caso se verificará que una parte
+sea igual con otra de las menores de que se compone; luego ninguna
+extension es idéntica con los seres extensos tomados en particular.
+
+[134.] Envolviéndose en la idea de extension la de multiplicidad, parece
+que la extension debe mirarse, no como un ser en sí, sino como un
+resultado de la union de muchos seres; pero ¿qué es semejante resultado?
+es lo que llamamos continuidad; ya hemos visto (Lib. II, Cap. VIII),
+que para constituir la extension no basta la multiplicidad. Esta entra
+en la idea de número, y sin embargo el número no nos representa una cosa
+extensa. Concebimos tambien un conjunto de actos, de facultades, de
+actividades, de substancias, de seres de varias clases, sin que
+concibamos extension; no obstante de que en dichos conceptos entra la
+multiplicidad.
+
+[135.] Luego la continuidad es necesaria para completar la idea de la
+extension. ¿Qué es la continuidad? el estar unas partes fuera de otras;
+pero juntas. Mas ¿qué significa _fuera_, qué significa _juntas_? Dentro
+y fuera, junto y separado, implican extension; presuponen lo mismo que
+se quiere explicar; la cosa definida entra en la definicion, bajo el
+mismo concepto que necesita ser definida. Precisamente, cuando se busca
+lo que es la continuidad de la extension, se pregunta, qué es el estar
+dentro y fuera, y junto y separado.
+
+[136.] Conviene no olvidar esta observacion para no satisfacerse con las
+explicaciones que se hallan en casi todos los libros. Definir la
+extension por las palabras _dentro_ y _fuera_, no es decir nada bajo el
+aspecto filosófico; es expresar con distintas palabras una misma cosa.
+Sin duda, que si se trata de consignar simplemente el fenómeno, es lo
+mas sencillo emplear este lenguaje; pero la filosofía queda muy poco
+satisfecha. Esta es una explicacion práctica; mas nó especulativa. Lo
+propio se puede decir de la definicion de la extension por el espacio ó
+los lugares. ¿Qué es la extension? la ocupacion de un lugar:--pero ¿qué
+es el lugar?--una porcion del espacio terminado por ciertas
+superficies:--¿qué es el espacio?--esa extension en que consideramos
+colocados los cuerpos, ó la capacidad de recibirlos.--Pero, aun dando
+por supuesta la existencia del espacio como una cosa absoluta, ¿qué es
+en los mismos cuerpos la capacidad para _llenar_ el espacio? ¿Quién no
+ve que se explica una cosa por sí misma, que hay un círculo de que no se
+sale? La extension del espacio se explica por la capacidad de _recibir_;
+la extension de los cuerpos por la capacidad de _llenar_: siempre queda
+intacta la idea de extension: no se la define: se la expresa con
+distintas palabras, que significan una misma cosa.
+
+Con suponer la existencia del espacio, como una cosa absoluta, nada se
+adelanta; pero además, esta suposicion es enteramente gratúita. El tomar
+la extension del espacio como un término de referencia por el cual se
+pueda explicar la extension de los cuerpos, equivale tambien á
+presuponer hallado lo que se ha de buscar.
+
+Si estas palabras, dentro y fuera, queremos explicarlas refiriéndonos á
+distintos puntos designados ó designables en el espacio, incurrimos en
+el mismo error, definimos la cosa por sí propia; porque la misma
+dificultad tenemos con respecto al espacio para saber lo que es dentro y
+fuera, y junto y separado, ó contiguo y distante. Si presuponemos pues
+la extension del espacio como una cosa absoluta, y con respecto á ella
+pretendemos explicar las demás extensiones, nos hacemos la ilusion mas
+completa: se trata de explicar la extension en sí misma, la del espacio
+necesita ser explicada como las demás: presuponerla es dar por resuelta
+la cuestion que se ha de resolver.
+
+[137.] La extension con respecto á sus dimensiones, parece independiente
+de la cosa extensa, en un mismo lugar. Con absoluta fijeza, puede
+presentársenos una extension con idénticas dimensiones, á pesar del
+cambio continuo de la cosa extensa. Si suponemos el tránsito de una
+serie de objetos por un campo visual fijo, las cosas extensas varian sin
+cesar, y la extension es la misma. Supongamos un lienzo que va
+corriéndose detrás de una ventana que tenemos á la vista: la cosa
+extensa es diferente de continuo, pues que la parte del lienzo que vemos
+en el instante A, es distinta de la que vemos en el instante B; y sin
+embargo la extension en sus dimensiones, no ha variado. Esto en cuanto á
+las superficies; no es difícil aplicar la misma doctrina á los
+volúmenes. Un lugar puede llenarse sucesivamente de infinitas materias,
+permaneciendo el mismo volúmen de su capacidad. En la identidad de la
+extension concebida, no tienen ninguna parte las paredes del vaso:
+porque en el mismo lugar que este ocupa, pueden colocarse infinitos
+vasos de la misma extension: el aire circunvecino, ú otro cuerpo
+cualquiera que rodee las paredes del vaso, tampoco tiene nada que ver
+con la identidad de la extension: porque ese aire puede cambiarse, y en
+efecto se cambia continuamente, sin que el volúmen se altere.
+
+[138.] La fijeza de las dimensiones, no obstante la variedad de los
+objetos, nada prueba en favor de la subjetividad pura de la extension,
+aun cuando se supongan indiscernibles los objetos que han variado; de lo
+contrario resultaria, que la variedad de dimensiones probaria en favor
+de la objetividad de ellas: y por consiguiente el argumento se
+retorceria contra los adversarios con la misma fuerza. Esta fijeza nos
+indica que hay objetos distintos que pueden producir una impresion
+semejante; y que nos podemos formar idea de una dimension determinada, ó
+de una figura, prescindiendo del objeto particular á que corresponde ó
+puede corresponder. Nadie duda de que la representacion de las
+dimensiones esté en nosotros, sin necesidad de referirla á nada en
+particular: la cuestion está en si dichas dimensiones están realizadas,
+y cuál es su naturaleza, independientemente de sus relaciones con
+nosotros.
+
+[139.] Si admitimos que la continuidad concebida no tiene objeto
+externo, ni en el espacio puro ni en los cuerpos ¿á qué se reduce el
+mundo corpóreo? á un conjunto de seres que de un modo ú otro, ejercen su
+accion sobre nuestro ser y en cierto órden.
+
+Adviértase que las dificultades que se objeten contra la continuidad
+fenomenal realizada, no se deshacen apelando á las necesidades de la
+organizacion corpórea del ser sensible. Quien dijese: ¿cómo podrán los
+seres externos ejercer accion sobre nosotros, si ellos en sí no tienen
+la continuidad con que se nos presentan? ¿cómo podrán influir sobre
+nuestros órganos? manifestaria que no ha comprendido el estado de la
+cuestion: porque es evidente que si despojamos al mundo externo de la
+continuidad real, dejándole solo la fenomenal, quedará privado de ella
+nuestra misma organizacion, que no es mas que una parte de este mismo
+universo. Hay aquí una relacion recíproca, una especie de paralelismo de
+fenómenos y realidades, que se explican y se completan recíprocamente.
+Si el universo es un conjunto de seres que obran sobre nosotros en
+cierto órden, nuestra organizacion será otro conjunto de seres que
+recibirá la influencia en el mismo órden; ó no se explica pues ninguna
+de las dos cosas, ó explicada la una se explica la otra: con tal que
+este órden sea fijo y constante, y la correspondencia la misma, nada se
+altera, sea cual fuere la hipótesis adoptada para la explicacion del
+fenómeno.
+
+[140.] Téngase tambien en cuenta, que en esta parte de la filosofía, lo
+que se trata de conocer es la realidad, sujetándola á la condicion de
+explicar el fenómeno, y no ponerse en contradiccion con el órden de
+nuestras ideas.
+
+Se podria objetar á los que quiten al mundo externo las calidades
+fenomenales ó aparentes de la continuidad, el que destruyen la geometría
+que se funda en la idea del continuo fenomenal; pero esta dificultad
+claudica por su base, porque supone que la idea geométrica es fenomenal,
+cuando es trascendental. Ya hemos visto que la idea de extension no es
+una sensacion, sino una idea pura, y que las representaciones
+imaginarias en que se sensibiliza, no son la idea, sino formas de que la
+misma idea se reviste.
+
+[141.] Toda extension fenomenal se nos presenta con cierta magnitud: y
+la geometría prescinde de toda magnitud. Los teoremas y problemas se
+refieren á las figuras en general, prescindiendo absolutamente del
+tamaño: y cuando esto entra en consideracion, es únicamente en cuanto
+relativo. En triángulos de bases iguales, los de _mayor_ altura serán
+_mayores_ en superficie: aquí la palabra _mayor_ se refiere al tamaño,
+es verdad; pero nó á ningun tamaño absoluto, sino puramente relativo:
+se trata, mas bien que de la magnitud, de la _relacion_ de las
+magnitudes. Así el teorema se verificará, sea que se hable de triángulos
+de una extension inmensa, como de triángulos infinitesimales. Luego la
+geometría prescinde absolutamente de las magnitudes consideradas como
+fenómenos, y solo se sirve de ellas en cuanto la representacion sensible
+puede auxiliar á la percepcion intelectual.
+
+[142.] Esta es una verdad importante que se evidenciará mas y mas al
+combatir el sistema de Condillac en el tratado de las ideas, donde
+manifestaré que ni aun las que tenemos de los cuerpos, son ni pueden ser
+una sensacion transformada. Segun estos principios, la geometría es la
+ciencia de un órden de seres, la cual sensibiliza sus ideas puras en una
+representacion fenomenal. Esta representacion es necesaria, supuesto que
+la ciencia geométrica se halla en un ser sometido á este fenómeno; pero
+en sí y considerada la ciencia en toda su pureza, no ha menester dicha
+representacion.
+
+[143.] Para que no parezca tan estraña esta doctrina, y se presente mas
+aceptable, preguntaré si los espíritus puros poseen la ciencia
+geométrica; es cierto que sí, de lo contrario seria menester inferir que
+Dios, el autor del universo, á quien con profunda verdad se ha llamado
+el gran geómetra, no conoce la geometría. Ahora bien; ¿tiene Dios esas
+representaciones con que nosotros imaginamos la extension? nó: estas
+representaciones son una especie de continuacion de la sensibilidad,
+que no se halla en Dios; son el ejercicio del sentido interno, que no se
+halla en Dios. Estas son las representaciones á que llama Santo Tomás
+_phantasmata_, las cuales segun el mismo Santo Doctor, no se hallan ni
+en Dios, ni en ningun espíritu puro, ni aun en el alma separada del
+cuerpo. Luego es posible, y existe en realidad la ciencia geométrica,
+sin la representacion sensible: luego no hay inconveniente en distinguir
+dos extensiones, una fenomenal, otra real; sin que por esto se destruyan
+ni la realidad ni el fenómeno, con tal que se deje entre los dos la
+debida correspondencia; con tal que el hilo que enlaza nuestro ser con
+los otros seres no se rompa, poniendo en contradiccion las condiciones
+de nuestra naturaleza con las de los objetos que se le ofrecen (IV).
+
+
+
+
+CAPÍTULO XX.
+
+SI HAY MAGNITUDES ABSOLUTAS.
+
+
+[144.] Se hará mas verosímil la doctrina que precede si se atiende á que
+todas las percepciones puramente intelectuales sobre la extension, se
+reducen al conocimiento de órden y de relaciones. A los ojos de la
+ciencia, ni aun geométrica, parece que nada hay absoluto: lo absoluto
+en todo lo tocante á la extension, es una imaginacion grosera, que la
+observacion de los mismos fenómenos basta á destruir.
+
+En el órden de las apariencias, no hay ninguna magnitud absoluta, todas
+son relativas; ni aun nosotros nos formamos idea de una magnitud, sino
+con respecto á otra que nos sirve de medida. Lo que es absoluto es el
+número, nó la extension: la magnitud es absoluta en cuanto numerada, mas
+nó en sí misma. En una superficie de cuatro piés cuadrados se encierran
+dos ideas: el número de las partes á que se refiere, y la clase de estas
+partes: el número es una idea fija; pero la clase de estas partes es
+puramente relativa. Procuraré hacerlo sensible.
+
+[145.] Cuando digo, una superficie de cuatro piés cuadrados, el número
+cuatro es una idea simple, fija, que no se altera por nada; pero cuando
+quiero saber lo que es el pié cuadrado, no puedo explicarlo sino por
+relaciones. Se me pregunta qué es un pié cuadrado, y no sé qué
+responder, sino apelando á la comparacion del pié cuadrado con la vara
+cuadrada ó con la pulgada cuadrada; pero entonces se me puede replicar
+qué es la pulgada cuadrada, qué es la vara cuadrada, y me veo precisado
+otra vez, á recurrir á otras medidas mayores ó menores, por ejemplo á
+millas cuadradas ó á líneas cuadradas: ¿dónde encontraré la magnitud
+fija? en ninguna parte. Ensayémoslo.
+
+[146.] ¿Esta medida fija será alguna dimension de mi cuerpo? ¿la mano,
+el pié, el codo? pero, ¿quién no ve que las dimensiones de mi cuerpo, no
+son la medida universal, y que todos los hombres pudrian tener igual
+pretension? ¿Quién no ve que las dimensiones de un miembro, aun en un
+mismo individuo, están sujetas á mil mudanzas mas ó menos perceptibles?
+¿se tomará por medida fija el radio de la tierra por ejemplo, ó de un
+cuerpo celeste? Pero, ninguna preferencia merece el uno sobre el otro.
+Nadie ignora que los astrónomos toman á veces por unidad el radio de la
+tierra, otras el de su órbita. Y además, si suponemos que estos radios
+hubiesen sido mayores ó menores, ¿no podríamos tomarlos igualmente por
+medida? el preferirlos á otros objetos, es porque los suponemos
+constantes; de la propia suerte que formamos las medidas de metal ó de
+otra materia permanente, para que no se nos alteren con facilidad.
+
+Esas magnitudes, aun los mismos astrónomos las consideran como puramente
+relativas; pues que una misma la tienen por infinita ó por infinitésima,
+segun el punto de vista bajo el cual la consideran; el radio de la
+órbita terrestre es infinito, si se le compara con una pequeña
+desigualdad de la superficie de la tierra; y es una cantidad
+infinitamente pequeña, si se le compara con la distancia de las
+estrellas fijas.
+
+De esas mismas medidas que consideramos constantes, no nos formamos idea
+sino refiriéndolas á medidas manuales: ¿qué nos representa la magnitud
+del radio terrestre si no sabemos en cuántos millones de metros está
+valuado? ¿y á su vez, qué nos representa el metro, si no le referimos á
+alguna cosa constante?
+
+[147.] Hay algo absoluto en las magnitudes, se podria objetar; un pié
+por ejemplo, es esta longitud que vemos ó tocamos, nada mas ni menos; la
+superficie de una vara cuadrada es esto mismo que vemos y tocamos, nada
+mas ni menos; y lo mismo podríamos aplicar á los volúmenes. No hay
+necesidad de buscar en otra parte, lo que se nos presenta en la
+intuicion sensible de una manera tan clara. Esta objecion supone que en
+la intuicion hay algo fijo y constante, lo que es falso. Apelemos á la
+experiencia.
+
+Probablemente los hombres ven las magnitudes con mucha variedad segun la
+disposicion de sus ojos. Por de pronto nadie ignora que esto sucede
+cuando median ciertas distancias, pues que el uno ve con toda claridad
+lo que el otro ni siquiera divisa; para el uno es superficie, lo que
+para otro no llega á ser ni un punto. Todos experimentamos á cada paso
+la gran variedad de magnitud en los objetos, cuando nos ponemos ó
+quitamos los anteojos, ó los tomamos de diferente graduacion. Luego en
+la magnitud fenomenal, no hay nada fijo, todo está sujeto á mudanzas
+continuas.
+
+Si tuviéramos los ojos microscópicos, los objetos que ahora nos son
+invisibles, se nos presentarian de grandes dimensiones; y como la
+perfeccion microscópica puede continuarse hasta lo infinito, no es
+absurdo suponer que hay animales á quienes lo que para nosotros es
+invisible, se les presenta como de dimensiones mayores que el radio de
+la tierra. La construccion del ojo podria suponerse en un sentido
+inverso, y como tambien en este caso la progresion podria llevarse hasta
+lo infinito, tal magnitud que para nosotros es inmensa, podria ser
+todavía invisible. Para ese ojo de vision colosal, el globo de la tierra
+seria quizás un átomo imperceptible; ¿y no es esto lo que sucede con
+solo suponer la distancia? ¿moles de inmenso grandor, no se nos
+presentan como pequeñísimos puntos luminosos en la bóveda del
+firmamento?
+
+[148.] De estas consideraciones resulta con toda evidencia que en la
+magnitud visual no hay nada absoluto, que todo es relativo; dependiendo
+del hábito, de la construccion del órgano y de otras circunstancias, el
+que los objetos se nos ofrezcan mayores ó menores. Reflexionando sobre
+esta materia se observa que la variedad en las apariencias es altamente
+filosófica, pues que no se descubre ninguna relacion necesaria entre el
+tamaño del órgano y el del objeto. ¿Qué tiene que ver una superficie de
+pocas líneas, como es nuestra retina, con la magnitud de las superficies
+que en ella se pintan?
+
+[149.] Si de la vista pasamos al tacto, no encontraremos mas motivos
+para establecer la fijeza de la magnitud fenomenal. Este sentido nos da
+idea de las magnitudes por el tiempo que gastamos en recorrerlas y la
+velocidad de nuestro movimiento; las ideas de tiempo y de velocidad son
+tambien relativas: y ellas á su vez se refieren al espacio recorrido.
+Cuando tratamos de medir la velocidad, decimos que es el espacio
+dividido por el tiempo; si nos proponemos medir el tiempo, decimos que
+es el espacio dividido por la velocidad; y si tratamos de medir el
+espacio, decimos que es la velocidad multiplicada por el tiempo. Hé aquí
+un conjunto de ideas y de cosas correlativas; las unas no pueden medirse
+sin las otras; y su medida resulta del conjunto de sus relaciones. Esto,
+¿qué indica? indica que en esas ideas no hay nada absoluto, que todo es
+relativo; pues tienen el carácter de toda relacion, la cual queda
+incompleta ó mas bien nula, cuando le falta el término á que se ordena.
+
+[150.] Si quisiéramos determinar estas medidas por la impresion que el
+movimiento nos causa, tampoco conseguiríamos nada. Por ejemplo; si nos
+propusiéramos determinar el grado de velocidad, por la agitacion que
+sentimos en nuestro cuerpo, tendríamos que la medida seria diferente
+segun lo fuera la agitacion; ¿y quién ignora que esta agitacion depende
+de las mayores ó menores fuerzas del que se agita, y muy particularmente
+de su magnitud? El tierno niño, á quien su padre lleva de la mano, ha
+de andar corriendo, cuando su padre no ha hecho mas que tomar un paso
+acelerado.
+
+Para hacer sensible la imposibilidad de la medida fija por medio de las
+impresiones, comparemos el movimiento de un caballo con el de un animal
+microscópico. El caballo adelantará una vara con un movimiento que
+apenas se le habrá hecho sensible; para recorrer la misma distancia el
+animal microscópico, tendrá que desplegar toda su actividad, y correr
+quizás un dia entero. El caballo no habria creido moverse de su lugar, y
+el pobre animalillo se encontraria por la noche sumamente fatigado, como
+quien ha hecho una larguísima jornada; comparad ahora el movimiento del
+caballo con el de esos gigantes de la fábula que para escalar el cielo
+ponian una montaña sobre otra, y veréis que lo que para el caballo es
+una larga carrera no será mas para el gigante que un pequeño movimiento
+de piernas.
+
+[151.] En este punto, parece que el arte está de acuerdo con la ciencia.
+En el arte, el tamaño no significa nada; lo único á que se atiende es la
+proporcion ó sea la relacion. Un retrato de finísima miniatura, nos
+representa la persona con igual viveza que otro de dimensiones
+naturales. Aplíquese el mismo principio á la variedad de los objetos
+abrazados por el arte; en ninguno se notará que el pensamiento artístico
+se refiera directamente á la magnitud; la proporcion, lo _relativo_ es
+todo; lo absoluto no es nada. Así vemos trasladado el sistema de las
+relaciones al órden de las apariencias, en cuanto afectan las
+facultades susceptibles de placer: armonizándose de una manera admirable
+la razon con el sentimiento, de la propia suerte que habíamos encontrado
+armonizados el entendimiento y el sentido.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXI.
+
+INTELIGIBILIDAD PURA DEL MUNDO EXTENSO.
+
+
+[152.] Los objetos en sí no cambian de naturaleza, por la diversidad de
+apariencias que produzcan en uno ó muchos sujetos. Un polígono que rueda
+con velocidad, nos parece una circunferencia: los astros se nos ofrecen
+como pequeñas moles: y considerando diferentes clases de objetos,
+podríamos notar que segun son las circunstancias, hay mucha variedad de
+apariencias. La naturaleza de un ser, no está en lo que parece, sino en
+lo que es. Supongamos que en el universo no hubiese ningun ser
+sensitivo; no pareceria á nadie lo que ahora, en el órden de la
+sensibilidad; pues faltando los seres sensitivos, faltarian sus
+representaciones: entonces ¿qué seria el mundo? hé aquí un gran problema
+de metafísica.
+
+[153.] Un espíritu puro, que siempre se le ha de suponer existente,
+pues aun cuando se anonadasen todos los finitos, siempre quedaria el
+infinito que es Dios, conoceria el mundo extenso _tal como es en sí_, y
+no tendria las representaciones sensibles que nosotros tenemos, ni
+externas ni internas. Esto es cierto; á no ser que queramos atribuir
+imaginacion y sensibilidad á los espíritus puros, y hasta al mismo Dios.
+
+En este supuesto, pregunto, ¿qué conoceria del mundo externo ese
+espíritu puro? ó hablando con mas propiedad, ¿qué conoce, ya que ese
+espíritu existe y con inteligencia infinita?
+
+[154.] Lo que este espíritu conoce del mundo externo, aquello es el
+mundo; porque este espíritu es infalible. Ahora bien: este espíritu no
+conoce bajo ninguna forma sensible; luego el mundo es inteligible sin
+ninguna de las formas de la sensibilidad, luego puede ser objeto de una
+inteligencia pura.
+
+En lo dicho no hay dificultad por lo que toca á las sensaciones:
+bástanos decir que el espíritu puro conoce perfectamente el principio de
+causalidad que reside en los objetos, productor de las impresiones que
+experimentamos. Esto se concibe bien sin que sea necesario atribuir al
+espíritu inteligente, ninguna sensacion de la cosa entendida.
+
+No es tan fácil explicar lo que sucede con la extension. Porque si
+decimos que solo conoce el principio de causalidad de la representacion
+subjetiva de lo extenso, resulta que en los objetos no hay la verdadera
+extension; pues que viendo él todo lo que hay, si no la ve, no la hay.
+Estamos pues en el idealismo de Berkeley: un mundo externo sin
+extension, no es el mundo tal como lo reputa el sentido comun: es el
+mundo de los idealistas. Por el contrario, si afirmamos que conoce la
+extension, entonces parece que le atribuimos la representacion sensible;
+pues que la extension representada parece envolver la representacion
+sensible. ¿Qué es una extension sin líneas, superficies y figuras? Y
+estos objetos tales como los entendemos nosotros, son sensibles: si
+dichas palabras se toman en otra acepcion, entonces la extension del
+mundo será tambien de otra especie, no será nada de lo que nos
+figuramos; será una cosa de que no tenemos idea; y hénos aquí otra vez
+cayendo en el idealismo.
+
+[155.] Para soltar esta dificultad, en efecto muy apremiadora, no hay
+otro medio que recordar la distincion que tanto he recomendado, entre la
+extension-sensacion, y la extension-idea. La primera, no puede ser
+subjetiva, sino para un ser sensible: la segunda puede serlo, y lo es,
+para un ser puramente intelectual. La extension-sensacion es una cosa
+subjetiva, es una apariencia: su objeto existe en la realidad; pero sin
+incluir en su esencia, nada mas que lo necesario para producir la
+sensacion. La extension-idea, será tambien subjetiva; pero tendrá un
+objeto real, que le corresponderá para satisfacer todas las condiciones
+que se hallan en la idea.
+
+[156.] Segun esta teoría ¿resultan dos geometrías? Es menester
+distinguir. La geometría científica, la ideal pura, será la misma; salva
+la diferencia de los entendimientos que la posean. Pero á pesar de estas
+diferencias, lo que será verdad para la una, lo será para la otra. La
+geometría empírica ó sea la parte representativa de la geometría, será
+diferente: nosotros tenemos idea de la nuestra, nó de las demás.
+
+[157.] Para comprender mejor esta distincion, conviene notar que en
+nosotros mismos, podemos observar dos partes en la geometría; la una es
+la puramente científica, la otra de representacion sensible: en aquella,
+está el enlace de las ideas; en esta, las imágenes, los casos
+particulares, en que sensibilizamos las ideas: en aquella el fondo, en
+esta la forma. Pero no obstante la diferencia de estas dos cosas, no nos
+es posible separarlas del todo: la idea geométrica no puede estar sin la
+representacion sensible: nos es preciso entender _per conversionem ad
+phantasmata_ como decian los escolásticos. Así pues, los dos órdenes
+geométricos, el sensible y el intelectual, aunque diferentes, van
+siempre juntos en nosotros: ya porque la idea geométrica pura ha nacido
+de la sensible, ó la ha necesitado para dispertarse; ya tambien, porque
+quizás esta es una condicion primitiva, necesaria, impuesta á nuestro
+espíritu por lo mismo que está unido á un cuerpo.
+
+[158.] Así se explica cómo la geometría pura es separable de la
+sensible; y cómo no hay inconveniente en admitirla en los seres
+intelectuales puros, sin mezcla de ninguna de las formas bajo las cuales
+el ser sensible se representa la idea geométrica.
+
+[159.] En tal caso ¿qué será la extension en sí, despojada de toda forma
+sensible? Aquí conviene todavía aclarar algunas ideas. Cuando se trata
+de extension despojada de formas sensibles, no se entiende privarla de
+su capacidad para ser _sentida_; solo se quiere prescindir de esta
+capacidad en sus relaciones con el ser sensible. Así la extension queda
+reducida, nó á un espacio imaginario; nó á un ser infinito y eterno;
+sino á un órden de seres; al conjunto de sus relaciones constantes,
+sometidas á leyes necesarias. Esto en sí, ¿qué es? no lo sé: pero sé que
+existe esta relacion constante, y esas leyes necesarias: esto lo sé en
+cuanto á la realidad, por la experiencia, que así me lo atestigua; en
+cuanto á la posibilidad, lo conozco por el testimonio de mis ideas, que
+con su enlace arrancan mi asenso por medio de su evidencia intrínseca.
+
+[160.] Esta evidencia, se refiere á un aspecto del objeto, es verdad; en
+el objeto hay muchas cosas que yo no conozco, es verdad tambien; pero
+esto solo prueba que nuestra ciencia es incompleta, nó que sea ilusoria
+ni falsa.
+
+[161.] La inteligibilidad pura del mundo sensible, se nos hace difícil
+de concebir, ya porque nuestras ideas andan siempre acompañadas de
+representaciones de la imaginacion; ya tambien, porque nos proponemos
+explicarlo todo por medio de simples adiciones ó sustracciones de
+partes: como si todos los problemas del universo se pudiesen reducir á
+expresiones de líneas, superficies y volúmenes. La geometría representa
+un gran papel en todo lo concerniente á la apreciacion de los fenómenos
+de la naturaleza; pero en queriendo penetrar en la esencia de las cosas,
+es preciso dejar la geometría y armarse con la metafísica.
+
+No hay filosofía mas seductora, que la que reduce el mundo á movimientos
+y figuras; pero tampoco la hay mas superficial; apenas se ha
+reflexionado un poco sobre la realidad de las cosas, cuando ya se
+descubre la insuficiencia de semejante sistema. Entonces se descubre,
+que si la imaginacion está satisfecha, no lo está el entendimiento: y
+¡cosa notable! como que el entendimiento toma una noble venganza de las
+ilusiones que le hacia su infiel compañera, cuando al obligarla á
+fijarse sobre los objetos, la envuelve en un piélago de tinieblas y
+contradicciones. Los que se han burlado de las formas, de los actos, de
+las fuerzas, y de otras palabras semejantes, empleadas con mas ó menos
+exactitud en diferentes escuelas, debieran haber considerado que aun en
+el mundo físico, hay algo mas de lo que está sujeto á nuestros sentidos;
+y que los mismos fenómenos que se nos ofrecen en el campo sensible, no
+se explican por meras representaciones sensibles. La física no es
+completa, sino pide sus luces á la metafísica.
+
+La mejor prueba de lo que acabo de decir, la encontraremos en el
+capítulo siguiente, donde veremos á la imaginacion enredada en sus
+propias representaciones.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXII.
+
+LA DIVISIBILIDAD INFINITA.
+
+
+[162.] La divisibilidad de la materia es el secreto que atormenta la
+filosofía. La materia es divisible, por lo mismo que es extensa, y no
+hay extension sin partes. Estas ó serán extensas ó nó; si lo son, serán
+otra vez divisibles, si no lo son, serán simples; y resultará que en la
+division de la materia hemos de llegar á puntos inextensos.
+
+Si se quiere evitar esta última consecuencia, es preciso apelar á la
+divisibilidad hasta lo infinito: bien que este recurso, mas bien parece
+un medio de eludir la dificultad, que no una verdadera solucion. Ya
+indiqué en otra parte (Cap. V) que con la divisibilidad hasta lo
+infinito, se suponia al parecer, lo mismo que se negaba. La division no
+hace las partes sino que las supone: una cosa simple no puede dividirse;
+luego en el compuesto divisible hasta lo infinito, preexisten las
+partes en que puede hacerse la division.
+
+Imaginémonos que Dios con su infinito poder hace toda la division
+posible; ¿se agotará la divisibilidad? Si se dice que nó, parece que se
+ponen límites á la omnipotencia; si se dice que sí, habremos llegado á
+los puntos simples; pues de lo contrario no habria sido agotada la
+divisibilidad.
+
+Aun suponiendo que Dios no ejecuta esta division, es cierto que con su
+inteligencia infinita ve todas las partos en que el compuesto es
+divisible: estas partes han de ser simples; pues de lo contrario la
+inteligencia infinita no veria el límite de la divisibilidad. Si se
+responde, que este límite no existe, y por consiguiente no puede ser
+visto; replicaré que entonces se ha de admitir un número infinito de
+partes en cada porcion de materia: en tal caso, no hay límite en la
+divisibilidad, porque el número de partes es inagotable; pero este
+número infinito tal como sea, será visto por la inteligencia infinita: y
+tambien serán conocidas todas estas partes tales como sean. Queda pues
+la misma dificultad; ó son simples ó compuestas; si son simples, la
+opinion que combatimos ha venido á parar á los puntos inextensos; si
+compuestas, echaremos mano del mismo argumento: serán otra vez
+divisibles. Resultará pues un nuevo número infinito en cada una de las
+partes del primer número infinito; pero como esta serie de infinidades
+será conocida siempre por la inteligencia infinita, es necesario llegar
+á los puntos simples, ó decir que la inteligencia infinita no conoce
+todo lo que hay en la materia.
+
+Con replicar que las partes no son actuales, sino posibles, no se
+deshace la dificultad. En primer lugar: partes posibles, ya son partes
+existentes; pues que si no hay partes reales, hay simplicidad real, y
+por consiguiente indivisibilidad. Además, si son posibles, pueden
+hacerse existentes, si interviene un poder infinito; en tal caso, ¿qué
+son esas partes? son extensas ó inextensas; volvemos á la misma
+dificultad.
+
+[163.] Dicen algunos que la cantidad matemática ó el cuerpo
+matemáticamente considerado, es divisible hasta lo infinito; mas nó los
+cuerpos naturales, á causa de que en estos, la forma natural exige una
+cantidad determinada. Esta era una explicacion que se daba en las
+escuelas, pero desde luego se echa de ver que se afirman sin bastante
+fundamento, esas formas naturales que exigen una cierta cantidad, mas
+allá de la cual no se puede hacer la division. Esto no puede constar ni
+_à priori_ ni _à posteriori_: nó _à priori_, porque no conocemos la
+esencia de los cuerpos para decir que hay un punto en el cual termina
+la divisibilidad, por no consentirla la forma natural; nó _à
+posteriori_, porque los medios de observacion de que podemos disponer,
+son demasiado groseros para que podamos alcanzar el último límite de la
+division, y encontramos con una parte que no la consienta. Además, que
+en llegando á esta cantidad de la cual no puede pasar la division, nos
+hallamos con una cantidad verdadera, pues tal se la supone; si es
+cantidad, es extensa, luego tiene partes; luego es divisible; luego no
+parece que haya ninguna forma natural que pueda poner límite á la
+division.
+
+[164.] La distincion entre el cuerpo matemático y el natural no parece
+admisible en lo tocante á la divisibilidad: esta resulta de la
+naturaleza de la extension misma, la cual se halla realmente en los
+cuerpos naturales, como idealmente en el cuerpo matemático. Decir que en
+el cuerpo natural, las partes no se hallan en acto sino en potencia,
+puede significar dos cosas; que no están actualmente separadas, ó que no
+son distintas: el no estar separadas no da ni quita nada para la
+division, pues que esta puede concebirse sin separar las partes; si se
+quiere significar que estas no son distintas entre sí, en tal caso la
+division es imposible, porque la division no se puede ni siquiera
+concebir, cuando no hay cosas distintas.
+
+[165.] Parece que se ha excogitado la mencionada distincion por no
+verse en la precision de admitir la divisibilidad infinita en los
+cuerpos naturales. Reflexionando sobre este punto se echa de ver que
+habiendo la dificultad con respecto á los cuerpos matemáticos, el
+misterio filosófico subsiste por entero. Este misterio se cifra en que
+no se puede señalar un límite á la division, mientras hay algo extenso;
+y en que, si para señalar este límite se llega á puntos simples,
+entonces no hay medio para reconstituir la extension. Por manera que la
+dificultad surge de la misma naturaleza de las cosas extensas, ya sean
+concebidas, ya realizadas; y el órden real no puede menos de resentirse
+de todos los inconvenientes del ideal. Si con puntos inextensos no se
+puede constituir la extension pensada, tampoco se podrá constituir la
+extension verdadera; y si la extension pensada no es susceptible de
+límites en su division hasta llegar á puntos simples, lo propio sucederá
+con la verdadera: naciendo estos inconvenientes de la misma esencia de
+la extension, son inseparables de ella.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIII.
+
+LOS PUNTOS INEXTENSOS.
+
+
+[166.] Contra la existencia de los puntos inextensos militan dos
+razones poderosas: primera, el que se los ha de suponer en número
+infinito, pues no parece posible de otro modo, el llegar á lo simple,
+partiendo de lo extenso; segunda, que aun suponiéndolos en número
+infinito, son incapaces de dar por resultado la extension. Estas dos
+razones son tan poderosas que hacen excusables todas las cavilaciones en
+sentido contrario; pues por mas extrañas que parezcan, dejan de serlo
+cuando se las compara con la extrañeza de que con lo simple se haya de
+formar lo extenso, y que en una porcion cualquiera de materia haya de
+haber un número infinito de partes.
+
+[167.] No parece que se pueda llegar á puntos inextensos sino pasando
+por una division infinita: lo inextenso es cero en el órden de la
+extension; y en una progresion geométrica decreciente no se llega á
+cero, sino continuándola hasta lo infinito. Lo que nos dice el cálculo
+matemático, nos lo hace sensible la imaginacion. Donde quiera que hay
+dos partes unidas, hay una cara por la cual se tocan, y otra en lo
+exterior que no está en contacto. Separando la interior de la exterior,
+nos encontramos con dos nuevas caras: una en contacto y otra nó.
+Continuando la division, nos sucederá siempre lo mismo: luego para
+llegar á lo inextenso, hemos de pasar por una serie infinita: lo que en
+otros términos equivale á decir que no llegarémos jamás. Por manera que
+para continuar la division hasta lo infinito nos vemos precisados á
+suponer partes infinitas, y por tanto, la existencia de un número
+infinito actual. Desde el momento que suponemos existente este número
+infinito, parece que se nos convierte en finito, pues que vemos ya un
+término á la division; y sobre todo vemos números mayores que él.
+Supongamos que este número infinito de partes se encuentra en una
+pulgada cúbica: yo digo que hay números mayores que este supuesto
+infinito: por ejemplo, el de un pié cúbico que contendrá 1728 veces el
+llamado infinito contenido en la pulgada cúbica.
+
+Así resulta que la opinion de los puntos inextensos, queriendo evitar la
+division infinita, viene á caer en ella; como sus adversarios
+proponiéndose huir de los puntos inextensos, parece que al fin llegan á
+reconocer su existencia. La imaginacion se pierde, y el entendimiento se
+confunde.
+
+[168.] La otra dificultad no es menos inextricable: supongamos que hemos
+llegado á los puntos inextensos, ¿cómo reconstituimos la extension? Lo
+inextenso no tiene dimensiones; luego por mas que se sumen puntos
+inextensos no formaremos ninguna extension. Imaginémenos que se reunen
+dos puntos: como ni uno ni otro ocupan ningun lugar, tampoco lo llenarán
+ambos juntos. No puede decirse que se compenetren, pues no hay
+penetracion cuando no hay extension; lo que se debe decir es que siendo
+todos cero en el órden de la extension, su suma, por grande que sea el
+número de los sumandos, no llegará á formar nada extenso.
+
+[169.] Aquí ocurre una dificultad: es cierto que una suma de ceros solo
+da por resultado cero; pero es cosa admitida entre los matemáticos, que
+ciertas expresiones iguales á cero, pueden dar por producto una cantidad
+finita, si se las multiplica por otra infinita.
+
+0+0+0+0+Nx0=0; pero si tenemos: (0/M)=0; y multiplicamos la expresion
+por (M/0)=infinito resultará (0/M)x(M/0)=(0xM)/(Mx0)=(0/0) que puede ser
+igual á una cantidad finita cualquiera, que expresaremos por A. Así se
+demuestra aun con los solos principios del álgebra elementar; y pasando
+á la sublime, tenemos (dz/dx)=(0/0)=B; expresando B el coeficiente
+diferencial, que puede ser un valor finito. ¿Estas doctrinas matemáticas
+pueden servir para explicar la generacion de lo extenso, partiendo de
+puntos inextensos? creo que nó.
+
+Desde luego salta á los ojos, que no siendo la multiplicacion mas que
+una adicion abreviada, si una adicion infinita de ceros, no puede dar
+mas que cero; tampoco podrá resultar otra cosa de la multiplicacion,
+aunque sea infinito el otro factor. ¿Por qué pues los resultados
+matemáticos nos dicen lo contrario? No es verdad que haya semejante
+contradiccion; solo es aparente. En la multiplicacion de lo infinitésimo
+por lo infinito, se puede obtener por producto una cantidad finita,
+porque lo infinitésimo no se considera como un verdadero cero, sino como
+una cantidad menor que todas las imaginables, pero que todavía es algo.
+Desde el momento que se faltase á esta condicion, todas las operaciones
+serian absurdas, pues versarian sobre un puro nada. ¿Diremos por esto
+que las expresiones (dz/dx)=(0/0) sean tan solo aproximativas? nó;
+porque expresan la relacion del límite del decremento, de la cual se
+verifica que es igual á B, solo cuando las diferenciales son iguales á
+cero; pero como el geómetra no considera mas que el límite en sí mismo,
+salta por todos los intervalos del decremento, y se coloca desde luego
+en el punto donde está la verdadera exactitud. ¿Por qué pues se opera
+sobre estas cantidades? porque las operaciones son una especie de
+lenguaje algebráico, que marcan el camino que se ha seguido en los
+cálculos, y recuerdan el enlace del límite con la cantidad á que se
+refiere.
+
+[170.] De la unidad, que no es número, resulta el número. ¿Por qué de
+los puntos sin extension no puede resultar la CAPÍTULO? La disparidad es
+grande. En lo inextenso, como tal, no entra mas que la idea negativa de
+la extension; pero en la unidad, si bien está negado el número, la
+negacion no constituye su naturaleza, nadie ha definido jamás á la
+unidad «la negacion del número» y todos definimos lo inextenso «lo que
+no tiene extension.» La unidad es un ser cualquiera tomado en general,
+no considerando en él, division; el número es un conjunto de unidades;
+luego en la idea de número entra la de unidad, de un ser _indiviso_; no
+siendo mas el número que la repeticion de esta unidad. Todo número se
+resuelve en la unidad; por lo mismo que es número, la contiene de una
+manera determinada: lo extenso no puede resolverse en lo inextenso, sino
+procediendo hasta lo infinito, ó haciéndose la descomposicion de alguna
+manera que nosotros no alcanzamos.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIV.
+
+UNA CONJETURA SOBRE LA NOCION TRASCENDENTAL DE LA EXTENSION.
+
+
+[171.] Los argumentos que militan tanto en pro como en contra de los
+puntos inextensos, y de la infinita divisibilidad de la materia, parecen
+todos concluyentes: de suerte que el entendimiento como que recela
+haberse encontrado con demostraciones contradictorias. Cree descubrir
+absurdos en la divisibilidad infinita; absurdos, si le señala límites,
+absurdos, si niega los puntos inextensos, absurdos, si los admite.
+Cuando ataca la opinion contraria se siente invencible; pero su fuerza
+se convierte en profunda debilidad, tan pronto como quiere establecer y
+defender la propia. Y sin embargo la razon no puede contradecirse: dos
+demostraciones contradictorias serian la contradiccion de la razon misma
+y equivaldrian á su ruina completa; la contradiccion pues no existe ni
+puede existir, sino en la apariencia. ¿Pero dónde está el nudo? ¿cómo se
+desata? ¿quién puede lisonjearse de conseguirlo? La excesiva confianza
+en este punto seria un seguro indicio de que no se comprende el estado
+de la cuestion: y la vanidad quedaria castigada, resultando convencida
+de ignorante. Con estas salvedades, permítaseme emitir algunas
+observaciones sobre esta cuestion misteriosa.
+
+[172.] Me inclino á creer que en las investigaciones sobre los primeros
+elementos de la materia, se padece una equivocacion que imposibilita
+para llegar al resultado. Se busca si la extension puede resultar de
+puntos inextensos; y el método que se emplea consiste en imaginarlos
+aproximados, y ver si con ellos puede llenarse alguna parte del espacio.
+Esto en mi juicio, equivale á querer que la negacion corresponda á la
+afirmacion. El punto inextenso nada nos representa determinado, sino la
+negacion de la extension; cuando le exigimos pues que junto con otros
+ocupe el espacio, le exigimos que siendo inextenso sea extenso. Parece
+que hay aquí un juego de la imaginacion que nos hace presuponer la
+extension, en el mismo acto en que pretendemos asistir á su generacion
+primitiva. El espacio, tal como le concebimos, es una verdadera
+extension; y segun llevo manifestado, es la idea de la extension en
+toda su generalidad: fingir pues que lo inextenso ha de llenar el
+espacio, es exigir á la no extension que se convierta en extension. Es
+verdad que esto es lo que precisamente se pide, y que por lo mismo aquí
+está todo el punto de la dificultad; pero la equivocacion parece
+consistir en que esta dificultad se la quiere resolver por el simple
+método de yuxtaposicion, y que por consiguiente se exige de los puntos
+inextensos una cosa evidentemente contradictoria.
+
+[173.] Para saber cómo se engendra la extension, seria necesario poderse
+despojar de todas las representaciones sensibles, de todas las ideas,
+que mas ó menos estén afectadas por el fenómeno; y poder trasladarse á
+la contemplacion de la misma realidad con ojo tan simple, con mirada tan
+penetrante, como un espíritu puro; seria necesario que todas las ideas
+geométricas pudiesen despojarse de las formas fenomenales, ó sea de
+todas las representaciones de la imaginacion; y ofrecerse al
+entendimiento depuradas de todo lo que las mezcla con el órden sensible;
+seria necesario saber hasta qué punto la extension, la continuidad real,
+está acorde con la fenomenal; esto es, eliminar del objeto percibido
+todo lo que tiene relacion con el sujeto que le percibe.
+
+[174.] Ya vimos que en la extension se encontraban dos cosas:
+multiplicidad y continuidad; tocante á la primera, no se ofrece ninguna
+dificultad en que resulte de los puntos inextensos: con tal que haya
+varias unidades, resulta el número, sean aquellas simples ó compuestas.
+El secreto está en la continuidad, en eso que la intuicion sensible nos
+presenta tan claro como la base de las representaciones de la
+imaginacion; y que sin embargo enreda al entendimiento con lazos
+inextricables. Quizás podria decirse que la continuidad, prescindiendo
+de la representacion sensible y considerada únicamente en el órden
+trascendental, esto es en su realidad, tal como puede ofrecerse á un
+espíritu puro, no es mas que la relacion constante de muchos seres, los
+cuales son de tal naturaleza que pueden producir en el ser sensitivo el
+fenómeno que llamamos representacion, y ser percibidos en esa intuicion
+que es como su recipente y que se llama representacion del espacio.
+
+Con esta hipótesis la extension en el mundo externo es real, no solo
+como un principio de causalidad de nuestras impresiones, sino como un
+objeto sometido á las relaciones necesarias que nosotros concebimos.
+
+[175.] Pero entonces, se preguntará, ¿el mundo externo es tal como
+nosotros lo imaginamos? á esto conviene responder observando que con
+arreglo á lo que se ha dicho al tratar de las sensaciones, es menester
+despojarle de lo que estas tienen de subjetivo, y que por una inocente
+ilusion, convertimos en objetivo; y que en cuanto á la extension, existe
+efectivamente fuera de nosotros, independiente de nuestras sensaciones,
+pero que considerada en sí misma, no tiene nada de lo que estas le
+atribuyen, sino lo que percibe el entendimiento puro, sin la mezcla de
+ninguna representacion sensible.
+
+[176.] No parece que hay ningun inconveniente en admitir esta teoría,
+que á un tiempo afirma la realidad del mundo corpóreo y disipa las
+dificultades del mas acendrado idealismo. Para presentar en pocas
+palabras mi opinion diré: que la extension en sí misma, el universo todo
+en sí mismo, es tal como Dios lo conoce; y en el conocimiento de Dios no
+se mezcla ninguna de estas representaciones sensibles de que anda
+siempre acompañada nuestra flaca percepcion. En tal caso, lo que resta
+de positivo en la extension es la multiplicidad con cierto órden
+constante. La continuidad en sí no es mas que este órden; y en cuanto
+representada sensiblemente en nosotros, es un fenómeno puramente
+subjetivo que no afecta á la realidad.
+
+[177.] Hasta se puede señalar una razon por que se nos haya dado la
+intuicion sensible. Nuestra alma está unida á un cuerpo organizado, es
+decir á un conjunto de seres ligados con relacion constante entre sí, y
+con los demás cuerpos del universo. Para que la armonía no se
+quebrantase y el alma que presidia la organizacion pudiese ejercer sus
+funciones de la manera conveniente, era necesario que tuviese una
+representacion continua de ese conjunto de relaciones del cuerpo propio
+y de los extraños. Esta representacion debia ser simultánea, é
+independiente de las combinaciones intelectuales; pues que sin esto no
+era posible el ejercicio de las facultades animales, con la prontitud y
+perseverancia que exige la satisfaccion de las necesidades de la vida.
+Por esta razon se habrá dado á todos los seres sensibles, aun á los
+destituidos de razon, esa intuicion de la extension ó del espacio, que
+viene á ser en el viviente como un campo sin límites, donde se retratan
+las diferentes partes del universo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXV.
+
+ARMONÍA DEL ÓRDEN REAL, FENOMENAL, É IDEAL.
+
+
+[178.] En el mundo externo podemos considerar dos naturalezas: una real,
+otra fenomenal; la primera es propia, absoluta: la segunda, es relativa
+al ser que percibe el fenómeno: por la primera, el mundo _es_; por la
+segunda, _aparece_.
+
+Un ser intelectual puro conoce lo que el mundo _es_; un ser sensible
+experimenta lo que _aparece_. En nosotros mismos podemos notar esta
+dualidad: en cuanto sensibles, experimentamos el fenómeno: en cuanto
+inteligentes, ya que no conozcamos la realidad, nos esforzamos en
+columbrarla por medio de raciocinios y conjeturas.
+
+[179.] El mundo externo en su naturaleza real, prescindiendo
+absolutamente de la fenomenal, no es una ilusion. Su existencia nos es
+conocida no solo por los fenómenos, sino tambien por los principios del
+entendimiento puro, superiores á todo lo individual y contingente.
+Dichos principios, apoyados un los datos de la experiencia, esto es, en
+las sensaciones cuya existencia nos atestigua el sentido íntimo, nos
+aseguran de que la objetividad de las sensaciones, ó sea la realidad de
+un mundo externo, es una verdad.
+
+[180.] Esta distincion entre lo esencial y lo accidental, y entre lo
+absoluto y lo relativo, era conocida en las escuelas. La extension no
+era considerada como la esencia de los cuerpos, sino como un accidente;
+las relaciones de los cuerpos con nuestros sentidos, no se fundaban
+inmediatamente en la esencia, sino en los accidentes. La esencia de los
+cuerpos, la constituian la materia y la forma substancial unidas: la
+materia recibiendo la forma, y la forma actuando la materia. Ni la
+materia ni la forma substancial eran inmediatamente perceptibles para el
+sentido, pues que esta percepcion necesitaba la determinacion de la
+figura y otros accidentes, distintos de la esencia del cuerpo.
+
+Así es que distinguian los escolásticos objetos sensibles de tres
+clases: propio, comun y por accidente: _proprium, commune, et per
+accidens._ El propio es el que se ofrece inmediatamente al sentido, y no
+es percibido sino por uno solo: el color, el sonido, el olor, y el
+sabor. El comun, es el que es percibido por varios sentidos, como la
+figura, la cual es objeto de la vista y del tacto. El accidental, ó _per
+accidens_, es el que no es percibido directamente por ningun sentido,
+que está oculto bajo las calidades sensibles, y se nos descubre por
+medio de estas: como las substancias. Lo sensible _per accidens_, está
+enlazado con las calidades sensibles; pero estas no lo ofrecen al
+entendimiento como una imágen el original, sino como un signo la cosa
+significada. De aquí es que á lo sensible _per accidens_, no se le
+suponian las emisiones de especies para reducir al acto á la facultad
+sensitiva: era mas bien inteligible que sensible.
+
+[181.] En el universo corpóreo, considerado _en su esencia_, no hay
+necesidad de suponer nada que sea semejante á la representacion
+sensible, pero sí es necesario suponer una correspondencia entre el
+objeto y la idea; de otro modo seria menester admitir, que las verdades
+geométricas pueden ser desmentidas por la experiencia.
+
+[182.] Aunque la extension no sea mas que un órden de seres de que
+nosotros no podemos formar perfecto concepto, por no sernos dable
+depurar las ideas de toda forma sensible, este órden ha de corresponder
+á nuestras ideas, y aun á nuestras representaciones sensibles, en cuanto
+es necesario para comprobar la verdad de las ideas. Es evidente que el
+órden fenomenal, aunque distinto del real, está sin embargo ligado con
+él y depende del mismo, por leyes constantes: si suponemos que no hay un
+paralelismo entre la realidad y el fenómeno, y que en aquella no hay
+todas las condiciones necesarias para satisfacer las exigencias de este,
+no habrá ninguna razon porque los fenómenos estén sometidos á leyes
+constantes, y no suframos en nuestra experiencia perturbaciones
+continuas. No suponiendo una correspondencia fija y constante entre la
+realidad y la apariencia, el mundo para nosotros se convierte en un
+caos; y se nos hace imposible toda experiencia constantemente ordenada.
+
+[183.] Desenvolvamos la observacion que precede. Una de las
+proposiciones elementales de la geometría dice: los ángulos opuestos al
+vértice son iguales. Para demostrar su verdad, necesito la intuicion
+interna de dos líneas que se cortan prolongándose por ambos lados; pero
+la proposicion geométrica no se ciñe á ninguna de aquellas intuiciones
+particulares, sino que se extiende á todas las imaginables, sin ningun
+límite en su número, sin ninguna determinacion en cuanto á la medida de
+los ángulos, ni á la longitud de las líneas, ni á su posicion en el
+espacio. Hé aquí la idea pura, abarcando infinitos casos; cuando la
+intuicion sensible no representa mas que uno solo, si se trata de un
+mismo tiempo, y varios aisladamente, si se trata de representaciones
+sucesivas. El entendimiento no se limita á afirmar esta relacion entre
+las ideas, sino que aplica lo mismo á la realidad, y dice: donde quiera
+que se realicen las condiciones de este órden ideal, se verificará en el
+real lo mismo que estoy viendo en mis ideas; y si estas condiciones no
+se realizan con toda exactitud, en proporcion de esta se verificará mas
+ó menos la relacion expresada: cuanto mas delicadas sean las líneas
+reales que se corten, cuanto mas se aproximen á la perfeccion en cuanto
+á ser rectas, tanto mas aproximadamente se verificará la relacion de la
+igualdad de los ángulos. Este convencimiento se funda en el principio de
+contradiccion, el cual resultaria falso si la proposicion no se
+verificase; y se halla confirmado por la experiencia, en cuanto esta
+puede alcanzar de algun modo las condiciones puestas en el órden ideal.
+
+[184.] Ahora bien: en la realidad ¿qué es lo que corresponde á dicha
+proposicion? una línea existente ó real, será un órden de seres; dos
+líneas que se corten serán dos órdenes de seres, con una relacion
+determinada; el ángulo será el resultado de esta relacion, ó mejor la
+relacion misma; y la igualdad del ángulo opuesto será la correspondencia
+de estas relaciones en razon de igualdad, por la continuacion del mismo
+órden en otro sentido. Este conjunto de relaciones entre los órdenes de
+los seres, y la correspondencia de estos órdenes entre sí, será lo que
+corresponde en la realidad á la idea geométrica pura, ó bien á la idea
+separada de toda representacion sensible. Con tal que las relaciones de
+la idea tengan sus objetos correspondientes en las relaciones de la
+realidad, la geometría existe no solo en el órden ideal sino tambien en
+el real. Como el fenómeno, ó sea la representacion sensible, está
+sometido á las mismas condiciones que la idea, habiendo tambien en el
+órden de los fenómenos ciertas relaciones en la misma razon que en la
+idea y en el hecho, tendremos acordes la idea, el fenómeno y la
+realidad, y explicado por qué el órden intelectual se confirma con la
+experiencia, y esta á su vez recibe con toda seguridad la direccion de
+aquel.
+
+[185.] Esta armonía ha de tener una causa; es menester buscar un
+principio donde se pueda encontrar la razon suficiente de ese acuerdo
+admirable entre cosas tan distintas: y aquí surgen nuevos problemas que
+por una parte abruman el entendimiento y por otra lo ensanchan y le
+alientan, con el grandioso espectáculo que ofrecen á su vista, y el
+campo inmenso que le brindan á recorrer.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVI.
+
+CARÁCTER DE LAS RELACIONES DEL ÓRDEN REAL CON EL FENOMENAL.
+
+
+[186.] El acuerdo de la idea, del fenómeno y de la realidad, ¿es
+necesario, esto es, fundado en la esencia de las cosas, ó ha sido
+establecido libremente por la voluntad del Criador?
+
+Si el mundo no tuviese mas realidad que la expresada por la
+representacion sensible, si las apariencias contuviesen una copia exacta
+de la esencia íntima de las cosas, seria menester decir que este acuerdo
+es inalterable, que las cosas no son mas que lo que parecen; y que en el
+supuesto que existan, han de ser tales como parecen, y esto por absoluta
+necesidad; pues que ninguna cosa puede estar en contradiccion con su
+nocion constitutiva. Lo que ahora es extenso, seria por necesidad
+extenso; y no podria menos de serlo del _mismo modo_ que nos lo parece,
+y bajo las _mismas condiciones_: la relacion de los cuerpos entre sí
+estaria necesariamente sujeta á las mismas leyes fenomenales: todo lo
+que fuera apartarse de este órden seria una contradiccion, que no cae ni
+bajo el poder de la omnipotencia.
+
+[187.] Los cuerpos se nos presentan en la intuicion sensible con
+magnitudes determinadas, y estas en cierta relacion fija, que nosotros
+calculamos, comparándola con una extension inmóvil, cual nos figuramos
+el espacio. Por la magnitud ocupan los cuerpos cierto lugar, tambien
+determinado, aunque mudable con el movimiento. Por la relacion de las
+magnitudes, ocupan mayor ó menor lugar, y se excluyen recíprocamente de
+uno mismo: esta exclusion la llamamos impenetrabilidad. La cuestion que
+aquí se ofrece es la siguiente: la determinacion de las magnitudes, y la
+relacion de ellas con respecto á la ocupacion de lugares, ¿son cosas
+absolutamente necesarias de manera que su alteracion envuelva
+contradiccion? nó.
+
+[188.] La relacion al lugar, considerando á este como una porcion del
+espacio puro, no significa nada; pues ya hemos visto que este espacio no
+es mas que una simple abstraccion de nuestro entendimiento, y que en sí
+mismo no tiene ninguna realidad: es nada. Luego la relacion á él, será
+tambien nada, á causa de que la relacion es nula, cuando falta el
+término á que se ordena. Luego todas las relaciones de los cuerpos á los
+lugares, no pueden ser otra cosa que las relaciones de los cuerpos entre
+sí.
+
+[189.] Este es el principal punto de vista en las presentes cuestiones;
+el entendimiento se confunde, cuando comienza por suponer al espacio una
+naturaleza absoluta, con relaciones necesarias con todos los cuerpos.
+Recuérdese la doctrina de los capítulos (XII, XIII, XIV y XV) donde se
+explica cómo se engendra en nosotros la idea del espacio, qué objeto le
+corresponde en la realidad y de qué manera; y se echará de ver que esas
+relaciones absolutas y esenciales, que creemos descubrir entre los
+cuerpos y una capacidad _vacía y real_, son ilusiones de nuestra
+imaginacion, efecto de que no depuramos bastante el órden ideal, de que
+no le separamos de las impresiones sensibles. En estas cuestiones, no se
+puede entender nada, ni aun el sentido de ellas, si no se hace un
+esfuerzo por lograr esta separacion, en cuanto es posible á nuestra
+naturaleza. Si esto se consigue, las cuestiones que voy á examinar en
+los capítulos siguientes, parecerán muy filosóficas; y su resolucion, si
+nó verdadera, al menos verosímil; pero si se confunden cosas tan
+distintas como son el órden intelectual puro, y el sensible, dichas
+cuestiones parecerán absurdas. Es inadmisible el idealismo que destruye
+el mundo real; pero no lo es menos el empirismo que aniquila el órden
+ideal; si no pudiéramos elevarnos sobre las representaciones sensibles,
+debiéramos renunciar á la filosofía, dejando el pensar, y limitándonos á
+sentir.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVII.
+
+SI TODO HA DE ESTAR EN ALGUN LUGAR.
+
+
+[190.] ¿Es necesario que todo lo que existe esté en algun lugar? hé aquí
+una cuestion extraña á primera vista, pero en el fondo muy filosófica.
+_Ser_, no es lo mismo que _estar_ en un lugar; el ser, ya se tome
+sustantivamente en cuanto significa existir, ya copulativamente en
+cuanto expresa la relacion de un predicado con un sujeto, no envuelve la
+idea de estar en un lugar. La relacion de un objeto con un lugar, no le
+es necesaria, pues que no la encontramos en su nocion: es una cosa
+añadida, ya se la demos nosotros atribuyéndosela con mas ó menos
+fundamento, ya la tenga en realidad, ó comunicada por otro, ó en cuanto
+se le considera en relacion con otro.
+
+La imaginacion no se figura nada que no esté _situado_; pero el
+entendimiento puede concebir las cosas sin situacion en ningun lugar.
+Cuando reflexionamos sobre la esencia de los objetos, ¿los consideramos
+por ventura con alguna situacion? nó. El acto intelectual va acompañado
+de las representaciones sensibles, que á veces le auxilian, y otras le
+embarazan y confunden; pero en todo caso el acto del entendimiento es
+siempre distinto de ellas.
+
+[191.] ¿Qué razon hay para decir que todo ha de estar en algun lugar?
+ninguna. La imaginacion no lo alcanza; pero el entendimiento no descubre
+ningun absurdo; antes por el contrario, lo ve muy ajustado á los
+principios de la filosofía. Si el lugar considerado en sí, no es mas que
+una porcion del espacio terminada por alguna superficie, y el espacio
+abstraido de los cuerpos no es nada; la relacion á los lugares, ó sea á
+puntos designados ó designables en el espacio, no será nada; es preciso
+pues apelar á los cuerpos para encontrar un término de la relacion;
+luego si suponemos un ser que no tenga ninguna relacion con los cuerpos,
+no es necesario que esté en ningun lugar.
+
+[192.] La relacion de un ser con los cuerpos puede ser de tres maneras:
+la de conmensurabilidad, como lo es la de las líneas, superficies y
+volúmenes entre sí; la de generacion, como concebimos que la línea se
+engendra por el punto; y la de accion, en general, como concebimos la de
+los espíritus puros sobre la materia. La primera relacion no existe ni
+puede existir, cuando el objeto que ha de tenerla carece de dimensiones:
+pues entonces no es mensurable; la segunda, solo cabe en los puntos
+inextensos ó infinitésimos, con que se engendra la extension; de lo que
+se infiere que dichas dos relaciones no pueden tener cabida sino entre
+los cuerpos ó sus elementos generadores. Luego todo lo que no sea cuerpo
+ó elemento corpóreo, no puede estar _situado_ bajo ninguno de estos
+conceptos. En cuanto á la tercera relacion, esto es, la de accion de una
+causa sobre un cuerpo, puede hallarse en todos los agentes capaces de
+obrar sobre la materia; pero es evidente que la situacion que de ésto
+resulte, será muy diferente de la que concebimos en los cuerpos ó en sus
+elementos: es cosa de un órden totalmente distinto, que mas bien se
+refiere á la idea pura de causalidad, que nó á la intuicion del espacio.
+
+[193.] Es claro que podemos concebir un ser que no sea cuerpo, ni
+elemento de los cuerpos, ni ejerza sobre los mismos ninguna accion: en
+cuyo caso, este ser no tendrá ninguna de las tres relaciones expresadas;
+luego no estará en ningun lugar: y el decir que está aquí ó que está
+allá, que está cercano ó que está distante, será emplear palabras sin
+sentido.
+
+[194.] A la luz de esta doctrina se resuelven con facilidad las
+cuestiones siguientes.
+
+¿Dónde estaria un espíritu puro que no tuviese ninguna relacion de
+causalidad ó influencia de ninguna clase, sobre el mundo corpóreo? en
+ninguna parte. La respuesta no parecerá extraña, sino á quien no haya
+comprendido que la pregunta es absurda. En el caso supuesto, no hay
+_donde_; porque el donde envuelve una relacion, y aquí no hay ninguna.
+
+¿Dónde estarian los espíritus puros, si no existiese el mundo corpóreo?
+en ninguna parte: á no ser que se quiera decir que estarian en sí
+mismos. Pero entonces la palabra _estar_ no significa la situacion de
+que hablamos aquí; sino mas bien ó la existencia del espíritu, ó su
+identidad consigo mismo.
+
+¿Dónde estaba Dios antes de criar el mundo? _era; no estaba_ en ninguna
+parte: porque no habia partes.
+
+[195.] Aquí haré notar una equivocacion de Kant. Ha creido este filósofo
+que el espacio era concebido por nosotros como una condicion de toda
+existencia en general; y en esto ha fundado una de sus razones para
+sostener que el espacio era una forma puramente subjetiva. Al explicar
+en la segunda edicion de su _Crítica de la razon pura_, cómo debe
+entenderse la subjetividad del espacio, parece afirmar que nosotros no
+concebimos ni aun las cosas del órden intelectual puro, sin referirlas
+al espacio. Hace la observacion de que en la teología natural, al
+tratarse de un objeto que no puede serlo de intuicion sensible ni para
+nosotros, ni para sí mismo, se tiene mucho cuidado de no atribuir á su
+intuicion ó manera de ver, el tiempo y el espacio, condiciones de las
+intuiciones humanas: «pero, añade, con qué derecho puede procederse así
+cuando antes se ha hecho del espacio y del tiempo las formas de las
+cosas en sí mismas, y formas tales que como condiciones de la existencia
+de las cosas _à priori_, subsisten aun despues de haberlo aniquilado
+todo con el pensamiento: porque como condiciones de toda existencia en
+general, deben serlo tambien de la existencia de Dios. Si el espacio y
+el tiempo no se los hace formas objetivas de _todas_ las cosas, _solo
+resta_ hacerlos formas subjetivas de nuestro modo de intuicion, tanto
+interna como externa. Tiene razon Kant en que el espacio y el tiempo no
+deben ser considerados como formas reales, incapaces de ser anonadadas,
+y por consiguiente necesarias y eternas; pero no alcanzo la razon de la
+disyuntiva por la cual pretende que si no hacemos al espacio y al tiempo
+formas objetivas de _todas_ las cosas, estamos precisados á convertirlas
+en subjetivas, de suerte que en el caso contrario el espacio y el tiempo
+serian una condicion de la existencia del mismo Dios.
+
+[196.] El espacio lo consideramos como condicion actual de la existencia
+de las cosas situables; pero nó de todas las cosas. En los espíritus
+puros se concibe la existencia sin necesidad de relacion á ningun lugar,
+y por tanto independiente de posicion en el espacio.
+
+En este punto, como en todos los relativos al órden intelectual puro, se
+encuentran en los teólogos doctrinas sumamente importantes, dignas de
+ser consultadas por los que quieren profundizar las cuestiones
+filosóficas; en ellos hubiera podido encontrar el autor de la _Crítica
+de la razon pura_, observaciones que le habrian aclarado dificultades
+cuya solucion le embarazaba: en la cuestion presente, habria podido ver
+cuán inexacto es el que el espacio sea una condicion de la existencia de
+todas las cosas, al encontrar la bellísima y profunda teoría con que
+muchos escolásticos explican la presencia de Dios en el mundo corpóreo,
+la de los ángeles en diferentes lugares, la de sus movimientos de un
+punto á otro sin pasar por el medio, y la manera con que el alma se
+halla toda en todo el cuerpo, y toda en cualquiera de las partes del
+mismo. En esas obras tan poco consultadas como dignas de serlo, habria
+podido notar el filósofo aleman, que la presencia en un lugar tratándose
+de los espíritus, era una cosa enteramente distinta de la presencia de
+los cuerpos; y que nada tenia que ver con la intuicion del espacio, ni
+en cuanto es base de la representacion sensible, ni aun en cuanto es una
+idea geométrica.
+
+[197.] Busca Santo Tomás (1. P. cuest. 8. art. 1.) si Dios está en todas
+las cosas, y responde que sí: mas para probar su aserto, no echa mano de
+la necesidad de que todo esté situado, antes por el contrario, se olvida
+de la idea de espacio, y apela á la de causalidad. «Siendo Dios el mismo
+ser por su esencia, es necesario que el ser criado sea su propio efecto:
+como el inflamar es propio del fuego. Este efecto, Dios le causa en las
+cosas, no solo cuando empiezan á ser por primera vez, sino mientras se
+conservan en el ser: como la luz del aire, mientras se conserva
+iluminado, dimana del sol. Es necesario pues, que mientras la cosa tiene
+el ser, Dios le esté presente, segun el modo con que ella tiene el ser:
+el ser es lo mas íntimo que hay en cualquiera cosa, y lo que está mas
+profundamente inherente á ella: porque es lo formal de todo lo que hay
+en la cosa: así pues, Dios está en todas las cosas, é íntimamente.»
+
+El estar situado en el espacio es estar contenido en el mismo: así
+concebimos todo lo que consideramos situado en él: Santo Tomás rechaza
+este sentido, cuando se trata de los seres espirituales, y dice, que si
+bien los corpóreos están en las cosas como contenidos; los espirituales
+por el contrario, contienen las cosas en que están.
+
+En el artículo segundo pregunta si Dios está en todos los lugares,
+_ubique_; y dice que Dios está en todas las cosas dándoles el ser, y la
+fuerza y la operacion; y en todo lugar, dándole el ser y la capacidad,
+_virtutem locativam_. Se propone el argumento de que las cosas
+incorpóreas no están en ningun lugar: y responde con las siguientes
+palabras altamente filosóficas: «Las cosas incorpóreas no están en el
+lugar por el contacto de cantidad dimensiva, sino por el contacto de la
+actividad, _virtutis_.» Luego, explicando cómo lo indivisible puede
+estar en diferentes lugares dice: «lo indivisible es de dos clases; uno
+que es término de lo continuo, como el punto en lo permanente y el
+momento en lo sucesivo. Lo indivisible en lo permanente, no puede estar
+en muchas partes de un lugar, ó en muchos lugares, á causa de que tiene
+una situacion determinada: así como lo indivisible en la accion ó el
+movimiento, no puede estar en muchas partes del tiempo porque tiene un
+órden determinado en el movimiento ó en la accion. Pero hay otro
+indivisible que _está fuera de todo género de continuo_, y de este modo
+las substancias incorpóreas como Dios, el ángel y el alma, se llaman
+indivisibles. Lo que es indivisible de esta manera, no se aplica á lo
+continuo _como cosa que le pertenenezca_, sino en cuanto lo toca con su
+actividad: y así segun que esta pueda extenderse á uno ó muchos objetos,
+á lo pequeño ó á lo grande, se halla en uno ó muchos lugares y en un
+lugar pequeño ó grande.»
+
+¿Qué cosa mas clara, refiriéndonos á la intuicion del espacio, que
+cuando una cosa está toda en un lugar, nada haya de ella fuera de aquel
+lugar? y sin embargo el santo Doctor, elevándose sobre las
+representaciones sensibles, asienta resueltamente que Dios puede estar
+todo en todo, y todo en cualquier parte; como el alma está toda en
+cualquier parte del cuerpo. ¿Y por qué? porque lo que se llama totalidad
+en las cosas corpóreas, se refiere á la cantidad; y la totalidad de las
+incorpóreas es totalidad de esencia, que por consiguiente no es
+conmensurable con una cantidad, ni está ceñida á ningun lugar.
+
+En el Tratado de los ángeles, (1. P. cuest. 52. art. 1.) al decir que
+están en el lugar, advierte que esto se afirma equívocamente,
+_æquivocè_[2].
+
+[Nota 2: Término _equivoco_ llaman los dialécticos el que en distintas
+cosas tiene significacion totalmente diversa: suelen poner el ejemplo de
+la palabra _leon_ y otras, que se aplican, equívocamente, á un animal, y
+á una constelacion celeste. «Æquivoca sunt quorum nomen commune est, et
+ratio per nomen significata, simpliciter diversa.» Así hablaban las
+escuelas.] del ángel y del cuerpo: porque el cuerpo está en el lugar,
+aplicado á él por el contacto de la cantidad dimensiva; pero el ángel
+está únicamente por la cantidad virtual, esto es, en cuanto ejerce su
+accion sobre algun cuerpo: por lo cual no se debe decir que el ángel
+esté situado en lo continuo, _habeat situm in continuo_.
+
+En el Tratado del alma, (1.P. cuest.70. art.8.) afirma que esta, se
+halla toda en todo el cuerpo y toda en cualquiera de las partes; y
+vuelve á distinguir entre la totalidad de esencia y la totalidad
+cuantitativa; valiéndose de un razonamiento semejante al que hemos visto
+con respecto á los ángeles. Los que se hayan reido de esta doctrina, que
+se descubre tanto mas profunda cuanto mas se reflexiona sobre ella, se
+han manifestado superficiales en lo concerniente á las relaciones de las
+cosas espirituales con las corpóreas. En general, es peligroso el reirse
+de opiniones sostenidas por grandes hombres en materias tan graves;
+porque si no aciertan, tienen por lo menos en su favor razones fuertes.
+Nada mas contrario á las representaciones sensibles que la posibilidad
+de hallarse una cosa á un mismo tiempo en diferentes lugares; pero nada
+mas filosófico que esta posibilidad, cuando se han analizado
+profundamente las relaciones de la extension con las cosas inextensas, y
+se ha descubierto la diferencia que va de la situacion cuantitativa á la
+situacion de causalidad.
+
+[198.] Infiérese de estas doctrinas que el estar en el espacio no es una
+condicion general de todas las existencias, ni aun segun nuestro modo de
+concebir: pues concebimos muy bien una cosa existiendo, sin relacion á
+ningun lugar. En este punto, se confunde la imaginacion con el
+entendimiento, y se cree imposible para este lo que solo lo es para
+aquella. Es cierto que nada podemos _imaginar_, sin referirlo á puntos
+del espacio: y que por lo mismo nos sucede que aun al ocuparnos de los
+objetos del entendimiento puro, siempre se nos ofrece alguna
+representacion sensible: pero no es verdad que el entendimiento se
+conforme con esas representaciones, pues que las tiene por falsas. Como
+la imaginacion es una especie de continuacion de la sensibilidad, ó sea
+un sentido interno, y la base de las sensaciones es la extension, no nos
+es posible ejercitar este sentido interno, sin que se nos ofrezca el
+espacio, que como hemos visto, no es mas que la idea de extension en
+general. Así pues, la situacion en el espacio es una condicion general
+de todas las cosas en cuanto sentidas, pero nó en cuanto entendidas.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXVIII.
+
+CONTINGENCIA DE LAS RELACIONES CORPÓREAS.
+
+
+[199.] La situacion en el lugar, es la relacion de un cuerpo con otros:
+¿estas relaciones son necesarias? condicionalmente, sí; esencialmente,
+nó; quiero decir: que Dios las ha establecido así, y en este concepto
+son necesarias: pero Dios habria podido establecerlas de otra manera, y
+puede aun en la actualidad alterarlas, sin variar la esencia de las
+cosas.
+
+Si se admite, como no se puede menos, una correspondencia entre lo
+subjetivo y lo objetivo, ó entre la apariencia y la realidad, no es
+dable negar que las relaciones de los cuerpos, son constantes; esta
+constancia dimana de alguna necesidad. Pero, el que el órden actual se
+halle sujeto á leyes fijas, no prueba que estas radiquen en la esencia
+de las cosas, de tal manera que, supuesta la existencia de los objetos,
+sus relaciones no hubiesen podido ser muy diferentes de lo que son en la
+actualidad.
+
+[200.] Para afirmar que el órden actual del universo es intrínsecamente
+necesario, seria preciso conocer su misma esencia, y nosotros no podemos
+alcanzar á tanto, á causa de que los objetos no están presentes á
+nuestro entendimiento sino mediatamente, y bajo un aspecto, cual es, el
+que los pone en relacion con nuestras facultades sensitivas. La mejor
+prueba de la ignorancia en que nos hallamos sobre la esencia de los
+cuerpos, es la mucha division que en esta parte ha reinado en las
+escuelas; sosteniendo unos que la extension, ó sea las dimensiones,
+constituian la esencia de los cuerpos; y afirmando otros que la
+extension no era mas que un accidente, no solo distinto de la substancia
+corpórea, sino tambien separable.
+
+La profunda oscuridad de que están rodeadas las cuestiones en que se
+trata de investigar los elementos constitutivos de los cuerpos,
+manifiesta que estos seres son desconocidos en cuanto á su esencia, y
+que solo sabemos de ellos, lo que tiene relacion con nuestra
+sensibilidad.
+
+[201.] El aspecto bajo el cual se presenta un ser, no es necesario que
+contenga toda su naturaleza: decir que en los cuerpos no hay mas que lo
+que nosotros sentimos, es erigir nuestras facultades en regla de las
+cosas en sí mismas: pretension intolerable en un ser que experimenta á
+cada paso los límites de su actividad, que en sus relaciones con el
+mundo corpóreo se encuentra casi siempre en una disposicion pasiva; y
+que cuando quiere ejercer sus facultades en lo exterior, se ve precisado
+á sujetarse á las leyes del mundo externo, so pena de luchar con
+obstáculos absolutamente invencibles.
+
+Si ignoramos la esencia de los cuerpos, nada podemos resolver sobre lo
+que es intrínsecamente necesario en ellos; exceptuando la composicion,
+que se nos manifiesta, aun en el órden sensible, y de que no podemos
+despojarlos sin incurrir en contradiccion. Simplicidad y composicion,
+envuelven ser y no ser; lo que en un mismo objeto, es incompatible.
+
+[202.] De estas doctrinas se infiere, que en todo lo perteneciente á las
+relaciones de los cuerpos, debemos abstenernos de juzgar bajo el punto
+de vista absoluto, y limitarnos al condicional. Podemos decir: «esto
+sucede ahora; esto ha de suceder segun el órden actualmente
+establecido;» pero no podemos decir: «esto sucede, y esto ha de suceder
+por necesidad absoluta.» El tránsito de la primera proposicion á la
+segunda, supone el conocimiento de que el aspecto bajo el cual se nos
+presenta el mundo externo, es la imágen de su esencia, conocimiento que
+ningun hombre puede tener.
+
+[203.] Una de las equivocaciones mas graves de Descartes fue el no
+hacerse cargo de esta diferencia: el constituir la esencia de los
+cuerpos en las dimensiones, es confundir el mundo real con el fenomenal,
+tomando un aspecto de las cosas por la naturaleza de ellas. Es verdad
+que lo que nos afecta tiene extension, y que esta es la base de las
+relaciones de nuestra sensibilidad con el mundo externo; pero de aquí
+inferir que este mundo considerado en su esencia, no es mas que lo que
+se nos presenta en las dimensiones, es como si se tomasen por la esencia
+de un hombre, los lineamientos que constituyen su figura.
+
+[204.] La diversidad de aspectos bajo los cuales se ofrece á nuestros
+sentidos el mundo externo, es una advertencia de que no debemos
+confundir lo que en él hay de absoluto con lo que tiene de relativo. Un
+hombre privado de un sentido, no discurrirá bien, si infiere que el
+mundo no tiene mas aspectos que los que él percibe: ¿qué sabemos
+nosotros sobre el modo con que los objetos se presentan á los espíritus
+puros, ni sobre las muchas otras fases con que se pudieran ofrecer á
+nuestra sensibilidad?
+
+Dejemos pues á la naturaleza sus secretos: no limitemos la omnipotencia,
+afirmando que el órden del mundo es intrínsecamente necesario de tal
+manera, que las relaciones actuales no se pueden alterar sin
+contradiccion; y cuando se nos pregunte sobre la posibilidad de un nuevo
+órden de relaciones entre los seres que apellidamos cuerpos, no
+resolvamos ligeramente la cuestion, tomando por único tipo de todo lo
+posible, el flaco alcance de nuestras facultades. ¿Qué pensaríamos del
+ciego que se riese de los que ven, al oirlos hablar sobre las relaciones
+de los objetos en cuanto vistos. Tales nos presentaríamos nosotros á los
+ojos de un espíritu puro, cuando hablásemos de la imposibilidad de un
+órden diferente del que se ofrece á nuestra sensibilidad.
+
+[205.] Si examinamos á la luz de esta doctrina, los primeros principios
+de las ciencias físicas, echaremos de ver que encierran una buena parte
+de condicional, pues que solo son verdaderos, en el supuesto que se
+realizan los datos suministrados por la experiencia. Si la ocupacion de
+un lugar, si la relacion de los lugares, no son cosas esenciales á los
+cuerpos, resulta que las distancias y por consiguiente los movimientos,
+son hechos condicionales, en los cuales la verdad existe solo bajo
+determinados supuestos. Así todas las ciencias naturales, que como hemos
+visto ya, se reducen á cálculo de extension y movimiento, no penetran en
+la esencia de las cosas, y se limitan á un aspecto, cual es el
+presentado á nuestra experiencia. Por manera que, en dichas ciencias no
+hay nada absoluto en todo el rigor de la palabra; y en esta parte se
+hallan á mucha distancia de la metafísica, la cual, ó no conoce nada, ó
+conoce cosas absolutamente necesarias. Esta doctrina ha menester
+ulteriores aclaraciones, que se encontrarán en los capítulos siguientes.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXIX.
+
+SOLUCION DE DOS DIFICULTADES.
+
+
+[206.] La teoría que supone variables las relaciones de los cuerpos, ¿no
+acarrea por necesidad la ruina de todas las ciencias naturales? ¿puede
+haber ciencia cuando no hay objeto necesario? puede haber necesidad
+compatible con la variabilidad?
+
+Las ciencias naturales tienen dos partes: una física y otra geométrica:
+la primera, supone los datos suministrados por la experiencia; la
+segunda forma sus cálculos con arreglo á los mismos datos. Alterad el
+órden de las relaciones de los seres externos, y los datos serán
+diferentes; tendremos una experiencia nueva de la que resultará una
+ciencia física nueva: el cálculo será el mismo, solo que á nuevos datos
+corresponderán nuevos resultados. Hé aquí desvanecida la dificultad.
+Todas las ciencias físicas estriban en la observacion; todas sus
+combinaciones se ejecutan sobre los datos suministrados por la
+observacion; luego todas las ciencias físicas envuelven una parte
+condicional, no son enteramente absolutas. La teoría de la gravitacion
+universal se desenvuelve como un cuerpo de ciencia geométrica, es
+verdad; pero cómo? pudiendo partir de los datos ofrecidos por la
+experiencia; destruid estos datos, el cuerpo de ciencia física se
+convierte en un cuerpo de geometría pura. En mecánica, los problemas de
+la composicion y descomposicion de las fuerzas, tienen un sentido físico
+en cuanto presuponen los datos de la experiencia; si prescindimos de
+esta, nada nos queda sino un compuesto de líneas que nada significan,
+cuando se las llama fuerzas: entonces la mecánica no es mas que un
+sistema de aplicaciones geométricas.
+
+[207.] Surge aquí otra dificultad, que en apariencia es mas grave que la
+anterior: si las relaciones de los cuerpos no son esenciales y están
+sujetas á variacion; si lo que sobre ellos calculamos, no está fundado
+en datos de necesidad intrínseca; parece que se destruye la geometría
+misma, ó se la circunscribe de tal modo al órden ideal, que no puede
+estar segura de que en descendiendo al campo de la experiencia, no
+encuentre falso lo que ella tiene por verdadero, y verdadero lo que ella
+reputa falso. Por ejemplo: las distancias de los cuerpos se calculan por
+consideraciones geométricas: si la relacion de distancias es variable,
+pudiendo estar un cuerpo en muchos lugares á un mismo tiempo, la
+geometría resulta falsa. Semejante suposicion no es mas que una
+aplicacion de la teoría precedente; pues que si las relaciones se hacen
+variables, esa variacion podrá afectar á las distancias, que en sí
+mismas no son mas que una relacion. He dicho que esta dificultad era en
+apariencia mas grave que la anterior, porque saliendo del campo de la
+experiencia, afecta el mismo órden de nuestras ideas: órden que debemos
+tener por indestructible, si no queremos privarnos de la razon misma.
+¿Qué fuera de nuestra razon, si la geometría pudiese ser desmentida por
+la realidad? ¿qué fuera un órden de ideas que pudiese estar en
+contradiccion con los hechos? Repito sin embargo, que la fuerza de esta
+dificultad es aparente; y para soltarla observaré que bien analizada, no
+tiene mas fuerza que la que hemos desvanecido con respecto á las
+ciencias naturales. Hagámoslo sensible con un ejemplo.
+
+Un cuerpo que dista cien varas de otro, no puede distar una vara sola: á
+esto la geometría se opone: si las relaciones de los cuerpos son
+variables, esta proposicion no significará nada con respecto á la
+realidad; luego la geometría quedará desmentida. Admito la consecuencia:
+pero añado que el principio en que se funda, entraña una suposicion
+contraria á la de mi teoría. Alteradas ó destruidas las relaciones de
+los cuerpos, se destruye la distancia que es una relacion: luego no
+habrá ni distancia de cien varas, ni de una vara, ni de ninguna especie;
+es así que la contradiccion se funda en la suposicion de la existencia
+simultánea de las distancias de cien varas y de una vara, luego no
+existiendo las distancias no hay contradiccion. Si entonces se pregunta
+cuánto distan? la pregunta es absurda: el _cuanto_ supone que distan: si
+no distan, el _cuanto_ no tiene sentido.
+
+[208.] Esta solucion se funda en un principio fundamental que conviene
+no perder nunca de vista. La verdad geométrica se verifica en la
+realidad, cuando en la realidad existen las condiciones geométricas: si
+estas faltan, no hay geometría real. La consecuencia no tiene nada
+extraño; pues lo propio se verifica en el órden puramente ideal: aun en
+este, la geometría se funda en postulados; si no los hay, no hay
+geometría. Dos triángulos de igual base y altura son equivalentes en
+superficie; esto es verdad si suponemos los órdenes de puntos que
+llamamos líneas, y las líneas en ese órden que llamamos formar ángulos y
+reunirse en tres puntos; si no presuponemos esos órdenes, ese conjunto
+de relaciones, el teorema geométrico no significa nada.
+
+[209.] La geometría en sí misma, ó sea en el órden puramente ideal, se
+funda en el principio de contradiccion: siendo este verdadero por
+absoluta necesidad, lo es tambien aquella. Pero el principio de
+contradiccion, como todos los del órden puramente ideal, prescinde de la
+existencia, y no se aplica á nada en la práctica, si no se supone algun
+hecho en el cual pueda estribar. El sí y el nó, á un mismo tiempo, son
+imposibles: pero el principio no resuelve nada ni en pro ni en contra de
+ninguno de los extremos: solo dice, que verificado el uno, no se
+verifica el otro: resuelve contra el _sí_, suponiéndose el _nó_, y
+contra el _nó_, suponiéndose el _sí_: esto es, ha menester siempre una
+condicion, un dato, que solo la experiencia puede suministrar. Lo propio
+sucede con la geometría: todos sus teoremas y problemas, se refieren á
+ese campo ideal que tenemos dentro de nosotros: en ese campo hay ciertas
+condiciones que conducen á determinadas consecuencias, en fuerza del
+principio de contradiccion: donde quiera que las condiciones se
+verifiquen, se verificarán tambien las consecuencias: pero si aquellas
+faltan, estas faltarán tambien. Las ciencias ideales, se refieren á un
+_enlace_ de consecuencias con principios, en el órden posible; nó á los
+hechos en sí mismos. Salvado el enlace, la ciencia se salva.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXX.
+
+LA SENSIBILIDAD PASIVA.
+
+
+[210.] La sensibilidad activa, ó sea la facultad de sentir, es objeto de
+grandes cuestiones filosóficas; no son menores las que puede ofrecernos
+la sensibilidad pasiva, ó sea la capacidad de un objeto para ser
+sentido.
+
+¿Todo lo que existe puede ser sentido?
+
+Para resolver acertadamente esta cuestion es preciso recordar, que ser
+sentido puede entenderse de dos maneras: 1.º causar una impresion en el
+ser sensitivo: 2.º ser objeto inmediato de la intuicion sensible. Lo
+primero puede verificarse de todo ser, capaz de producir la impresion;
+lo segundo, solo puede verificarse de un ser que reuna las condiciones
+incluidas en la intuicion.
+
+[211.] Producir la impresion, es simplemente _causar_; y la causalidad
+no repugna á los seres simples. De aquí es que no hay ningun
+inconveniente en que un espíritu nos produzca de esta manera una de las
+impresiones sensibles: de lo contrario seria menester decir que Dios no
+puede ejercer su accion sobre nuestra alma, causando en ella la
+sensacion sin el intermedio de los cuerpos. Esta causalidad, no podria
+llamarse sensibilidad pasiva: el ser que la tuviese, no seria
+propiamente sentido. La relacion de la sensacion, al ser que la
+produjese, seria únicamente la del efecto á su causa.
+
+[212.] Ser objeto inmediato de la intuicion sensible, es presentarse á
+ella, como un original á su copia; y bajo este aspecto, no puede ser
+sentido sino lo que es extenso: esto es, lo que encierra en sí la
+multiplicidad, combinada con eso que llamamos continuidad, y que sea lo
+que fuere en sí, es una condicion absolutamente necesaria para nuestras
+facultades sensitivas, en cuanto se refieren á objetos externos.
+
+[213.] De esta manera, lo simple no puede ser sensible: afirmar lo
+contrario, seria caer en una contradiccion manifiesta. Nuestra intuicion
+sensible, á la cual, por instinto y por razon, le damos un objeto real,
+se refiere á este objeto, como esencialmente compuesto, y en este órden
+que llamamos continuidad: si pues convertimos á este objeto en simple,
+destruimos el objeto como sensible: y por consiguiente afirmamos y
+negamos su objetividad sensible. El suponer en ejercicio una facultad, y
+quererla privar de las condiciones á que sus funciones están sometidas
+necesariamente, es una contradiccion.
+
+[214.] Se observará tal vez, que no hay necesidad de trasladar al objeto
+las condiciones del sujeto, y que por lo mismo, aun siendo el objeto
+simple, se puede ofrecer al sentido; pero esto es cambiar el estado de
+la cuestion: porque, ó la intuicion sensible se refiere al objeto ó nó:
+si lo primero, el objeto no puede ser simple; si lo segundo, estamos
+otra vez en la cuestion del idealismo, combatido ya en varios lugares de
+esta obra.
+
+[215.] Si se replica que en nuestra alma, siendo simple, hay la
+representacion de lo compuesto; observaré que no es lo mismo la
+percepcion subjetiva de lo compuesto, que la representacion objetiva:
+así como no es lo mismo ofrecerse objetivamente como múltiplo, ó
+percibir lo múltiplo. Nuestra alma percibe lo múltiplo, y por lo mismo
+que lo percibe, ella no puede serlo, es necesario que sea una. Esto en
+cuanto á lo subjetivo; por lo que toca á lo objetivo, conviene notar,
+que las representaciones sensibles no las tenemos siempre de objetos
+reales, pero se refieren siempre á objetos cuando menos posibles, es
+decir que la intuicion, no está enteramente vacía, sino que á falta del
+órden de la realidad, necesita el de la posibilidad.
+
+[216.] El mundo externo, como que encierra la multiplicidad, ó sea un
+conjunto de muchos seres, y es además susceptible de este órden que
+llamamos continuidad, puede ser objeto de la intuicion sensible, como en
+realidad lo experimentamos. Pero esta sensibilidad pasiva, no le es
+intrínsecamente necesaria: quiero decir, que el mismo conjunto de seres
+que componen el universo, podria Dios haberle dispuesto de tal manera
+que no fuese sensible. La razon de esto no es otra que la variabilidad
+de las relaciones de los cuerpos: porque es evidente que si estas no
+existiesen, ó no estuviesen sometidas á las condiciones exigidas para la
+representacion sensible, esta no podria verificarse, y el mundo quedaria
+despojado de su sensibilidad.
+
+[217.] De esta consecuencia á que nos lleva la filosofía trascendental,
+tenemos algunos indicios en la experiencia misma, la cual á cada paso
+nos enseña que los cuerpos sensibles dejan de serlo, y los insensibles
+se nos hacen sensibles, con solo mediar una pequeña alteracion. La
+condensacion del aire lo hace visible; la rarefaccion, invisible; un
+cuerpo líquido es tangible, y pierde esta calidad, pasando al estado de
+vapor. La variedad que dimana de las alteraciones del objeto, puede
+tambien provenir de las modificaciones del órgano. Basta recordar lo que
+le sucede á la vista, segun está auxiliada ó privada de ciertos
+instrumentos. Si pues, aun salvas las leyes que ahora son fundamentales
+en las relaciones de los cuerpos, notamos esos tránsitos de lo sensible
+á lo insensible, ¿por qué no podria haber un cambio radical en dichas
+relaciones, que hiciese los cuerpos de todo punto insensibles?
+
+[218.] Con variar las relaciones de los seres que componen el universo
+corpóreo, lo sensible podria convertirse en insensible; y por el
+contrario, deberemos decir que hay muchos seres insensibles, que con una
+disposicion diferente, podrian hacérsenos sensibles. Hasta cierto punto,
+tenemos en esta parte algo mas que leves conjeturas: los hechos hablan.
+A medida que se va dilatando el campo de la experiencia, se descubren
+nuevos fenómenos: ahí están los de la atraccion magnética, de la
+electricidad, y del galvanismo. En estos fenómenos, obran agentes que en
+sí mismos son imperceptibles al sentido: ¿por qué no habrian podido
+estar dispuestos de manera que los sintiéramos como á los demás cuerpos?
+¿En qué punto está el límite de la escala de esos agentes? Nosotros no
+le conocemos: y discurriendo por analogía podemos conjeturar que está
+muy lejos todavía, para lisonjearnos de alcanzarle.
+
+La perfeccion de un órgano sensitivo por medio de instrumentos, es una
+disposicion por la cual variamos el sistema ordinario de las relaciones
+de nuestro cuerpo con los que le rodean: y esta perfeccion está en una
+escala indefinida, en la cual descubrimos tanta mayor extension, cuanto
+mas adelantamos en ella. Es probable pues, que en el universo hay muchos
+seres imperceptibles á nuestros sentidos, y para cuya percepcion seria
+bastante una modificacion de los órganos, ó un cambio en algunas leyes
+de la naturaleza. ¡Ancho campo de atrevidas conjeturas, y meditaciones
+sublimes!
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXI.
+
+POSIBILIDAD DE UNA MAYOR ESFERA EN LA SENSIBILIDAD ACTIVA.
+
+
+[219.] Habiendo tratado de la sensibilidad pasiva en el órden de la
+posibilidad, ocurre naturalmente una cuestion semejante con respecto á
+la sensibilidad activa de los seres sometidos á condiciones diferentes
+de las en que se halla nuestra alma, mientras está unida al cuerpo.
+
+Hablo únicamente de la posibilidad, porque estando limitados á lo que
+nos enseña la experiencia, ignoramos lo que hay en la esfera de los
+seres con quienes no estamos en comunicacion: si algo sabemos de ellos,
+es lo que Dios nos ha revelado: y la revelacion es para enseñarnos, nó
+la filosofía, sino la virtud.
+
+[220.] El examinar hasta qué punto sea posible la sensibilidad activa en
+un órden diferente del que nosotros experimentamos, á mas de suscitar
+cuestiones curiosas y agradables, ofrece la oportunidad de aclarar con
+nuevas consideraciones la naturaleza de este fenómeno, en sus relaciones
+con la organizacion corpórea. Hasta media una razon particular para que
+nos ocupemos de esta materia, y consiste en el interés que debe
+inspirarnos todo cuanto se refiere á un nuevo estado, á que dentro de
+poco hemos de pasar. Breves son los momentos concedidos al débil hombre
+para morar sobre la tierra: todos nos acercamos con asombrosa rapidez al
+instante supremo, en que la frágil organizacion que envuelve nuestro
+espíritu inmortal, se disolverá, deshaciéndose en polvo; entonces, el
+ser que dentro de nosotros siente, piensa y quiere, se hallará en un
+estado nuevo, separado de la organizacion corpórea. ¿Cuáles serán
+entonces sus facultades? Esta cuestion no puede sernos indiferente; se
+trata de nosotros, y de lo que ha de suceder en breve plazo.
+
+[221.] Cuando se pregunta si un espíritu puro es capaz de sentir, se
+resuelve la cuestion negativamente, porque al tratar de la sensibilidad
+activa se supone que no puede tener lugar, en no mediando algun cuerpo.
+Yo creo que la cuestion es susceptible de algunas aclaraciones que voy á
+exponer.
+
+Fijemos ante todo el verdadero significado de las palabras. A veces se
+entiende en general por espíritu puro el que no está unido con ningun
+cuerpo; pero hablando con mas rigor, se limita el significado del
+adjetivo _puro_, al espíritu que ni está unido con un cuerpo, ni está
+destinado á dicha union; así el alma humana es un espíritu, mas nó un
+espíritu puro: porque ó está unida actualmente con el cuerpo, ó está
+destinada todavía á esta union.
+
+A primera vista parece que en esta cuestion, limitándonos á la esfera de
+la posibilidad, no cabe diferencia entre las dos acepciones de la
+palabra _puro_; porque si al alma separada del cuerpo no le repugna
+esencialmente el sentir, tampoco repugnará á los demás espíritus. La
+paridad no es cierta; mas por ahora, al hablar en general de un espíritu
+puro, comprenderé tambien á las almas separadas de sus cuerpos.
+
+[222.] ¿Qué entendemos por sentir? Esta palabra puede significar dos
+cosas: 1.ª recibir una impresion por medio de órganos corpóreos: 2.ª
+experimentar simplemente la impresion, independientemente del órgano
+corpóreo. Por ejemplo: veo un objeto: aquí hay la afeccion que llamo
+_ver_, y el mecanismo con que el objeto transmite la luz á la retina, y
+esta una determinada impresion al cerebro. Estas son cosas muy
+diferentes: la primera es un hecho de mi espíritu, la segunda una
+modificacion corpórea.
+
+[223.] Es claro que si por sentir, entendemos recibir la impresion de un
+órgano corpóreo, el espíritu que no tenga cuerpo no podrá sentir; pero
+si solo entendemos la afeccion considerada subjetivamente, prescindiendo
+del medio por el cual se produce, ó se comunica, entonces la cuestion se
+traslada á otro terreno, y para resolverla afirmativa ó negativamente,
+de nada sirve la existencia ó no existencia de los cuerpos.
+
+[224.] En este caso, la cuestion es la siguiente: ¿un espíritu puro
+puede tener esas representaciones y afecciones de varias clases, que
+llamamos sensibles?
+
+Desde luego salta á los ojos que la simplicidad no se opone á la
+facultad sensitiva: nuestra alma siente, sin embargo de que es simple.
+En el ejercicio de las facultades sensitivas, la ayuda el cuerpo; pero
+este auxilio es instrumental; y no de tal manera que sienta _por el
+cuerpo_, como el que ejerce una accion por medio de un instrumento:
+quien siente es el alma misma; y la accion instrumental del cuerpo se
+reduce á poner ciertas condiciones, de las cuales resulta la sensacion,
+por influjo físico ú ocasional. Luego la simplicidad de un espíritu puro
+nada prueba contra la posibilidad de las facultades sensitivas:
+semejante argumento probaria demasiado; y por consiguiente no prueba
+nada.
+
+[225.] De esto se infiere que no hay ninguna repugnancia _intrínseca_
+en que Dios comunique á un espíritu puro facultades sensitivas; ya sean
+de representacion, como esas en que se nos ofrece el mundo corpóreo; ya
+sean puramente subjetivas, como las de placer ó de dolor.
+
+[226.] Aunque estas funciones en el órden actual, dependan de ciertas
+condiciones á que están sujetos los cuerpos; no obstante, consideradas
+en sí, en cuanto son una modificacion del alma, no presentan ninguna
+relacion esencial con el mundo corpóreo. Parece pues, que seria
+contrario á los principios de una sana filosofía, el decir que el alma
+separada del cuerpo no puede experimentar afecciones semejantes á las
+que siente mientras se halla en esta vida. Si esto no repugna al alma
+separada, ¿por qué repugnaria á otros espíritus?
+
+Las facultades sensitivas son una especie de percepcion de un órden
+inferior; aunque las veamos en seres unidas á cuerpos, no son ejercidas
+inmediatamente por un órgano corpóreo; lejos de repugnar á la
+simplicidad, la exigen: y por esta razon hemos visto ya, que la materia
+es incapaz de sentir (Lib. II, Cap. II.). Graves filósofos son de
+parecer que la causalidad de los cuerpos con respecto á las sensaciones,
+es meramente ocasional; y esta opinion estriba en la dificultad de
+explicar cómo un ser compuesto puede producir afecciones de ninguna
+clase en un ser simple. Lejos pues de que haya ninguna repugnancia entre
+la simplicidad y las facultades sensitivas, hay un enlace necesario:
+ningun ser compuesto puede ser sensitivo.
+
+[227.] Quizás se pudiera creer que no queda ya ninguna duda con respecto
+á la posibilidad de la sensacion, independientemente de los órganos
+corpóreos: y que para decir lo contrario, seria preciso sostener que
+Dios no puede producir por sí mismo, lo que produce por medio de las
+causas segundas. Las observaciones hechas hasta aquí, parecen agotar la
+cuestion; pero reflexionando mas sobre ella, echaremos de ver que está
+poco menos que intacta.
+
+Conviene no perder de vista que aquí nos ceñimos á examinar la
+posibilidad de las facultades sensitivas, comparándola con un solo
+atributo de los seres, la simplicidad. Esto limita sobre manera la
+cuestion, haciendo que no se la pueda resolver sino bajo un aspecto. La
+simplicidad, es una propiedad negativa: con decir que una cosa es
+simple, le negamos las partes, pero no afirmamos ninguna de sus
+propiedades: decimos lo que no es, mas nó lo que es. De esto se infiere,
+que al sostener que las facultades sensitivas no repugnan
+intrínsecamente á un espíritu puro, debemos restringir la proposicion; y
+nos expresaríamos con mas exactitud, si en vez de decir: «Las facultades
+sensitivas no repugnan á un espíritu puro,» dijésemos: «las facultades
+sensitivas no repugnan á _la simplicidad_ de un espíritu puro.»
+
+[228.] Esta última observacion presenta en mi juicio, la cuestion en su
+verdadero punto de vista: lo demás es confundir las ideas, y resolver
+problemas sin los datos suficientes. En efecto: ¿quién sabe, si la
+repugnancia que no se halla entre la sensibilidad y la simplicidad, se
+hallará entre la sensibilidad y algun atributo que nosotros no
+conocemos? este argumento no vale para el alma humana, de la cual
+sabemos que es capaz de sentir; pero vale para los demás espíritus, de
+los cuales ni conocemos la esencia, ni tampoco hemos esperimentado cuál
+es el carácter de sus facultades perceptivas.
+
+[229.] Uno de los caractéres distintivos de la percepcion sensitiva, es
+la referencia á objetos individuales; y esto, nó en lo tocante á la
+esencia de ellos, sino en cuanto están en cierta disposicion, cuyas
+variedades no afectan á su íntima naturaleza. La misma extension, que
+por instinto y por reflexion objetivamos, es mas bien un resultado, de
+las relaciones de los seres, que entran en el compuesto extenso, que nó
+los seres mismos. Esto manifiesta que las facultades sensitivas son el
+último grado en el órden de la percepcion; pues que sus funciones se
+limitan á indicar al ser que las posee, cierta disposicion de los
+objetos externos, sin enseñarle nada sobre la naturaleza de los mismos.
+Como los espíritus puros están en un grado mas alto en la escala de los
+seres perceptivos, y uno de los caractéres de la inteligencia es el
+penetrar en la íntima naturaleza de las cosas; podria muy bien suceder
+que á inteligencias mas elevadas que la nuestra, les repugnase la
+facultad sensitiva, nó por razon de la simplicidad, sino por el género
+de su percepcion.
+
+[230.] Esta conjetura la podemos fundar en una razon de analogía, por lo
+que sucede en nosotros mismos. Las representaciones sensibles, son con
+frecuencia, útiles auxiliares para la percepcion puramente intelectual;
+pero tampoco cabe duda, que otras veces nos embarazan y confunden.
+Cualquiera habrá podido experimentar que en las meditaciones sobre
+objetos muy abstractos, las representaciones sensibles son una especie
+de rémora de la inteligencia, de la cual quisiéramos deshacernos por
+algunos instantes, si esto fuera dable á nuestra flaqueza. Las
+representaciones sensibles se parecen en tales casos, á sombras que se
+atraviesan entre el ojo intelectual y el objeto; la necesidad de
+estarlas removiendo de continuo, retarda y debilita la percepcion. Nos
+proponemos por ejemplo, pensar en la causalidad: es claro que en esta
+idea tomada en abstracto, no debe ni puede entrar ninguna representacion
+sensible; y no obstante, por mas que nos esforcemos, la representacion
+nos ocurre: ora será la misma palabra _causalidad_, escrita ó hablada;
+ora la imágen de un hombre que ejecute alguna cosa; ora la de otro
+agente cualquiera; pero nunca podremos deshacernos de toda
+representacion sensible. El entendimiento se ve precisado á decirse de
+continuo á sí propio: «no es esto la idea de causalidad; esto es una
+imágen, una comparacion, una expresion» defendiéndose sin casar de
+ilusiones que le harian confundir lo particular con lo universal, lo
+contingente con lo necesario, la apariencia con la realidad.
+
+[231.] De lo dicho debemos inferir, que la repugnancia de las facultades
+sensitivas á la naturaleza de un espíritu puro, podria muy bien dimanar
+del carácter de su misma inteligencia; la cual, á causa de su
+perfeccion, no consintiese esa dualidad perceptiva que experimentamos en
+nosotros. El objeto del entendimiento es la esencia de la cosa,
+_quidditas_, como se espresaban los escolásticos; y las representaciones
+sensibles nada nos dicen sobre esta esencia. Nos ofrecen un aspecto de
+las cosas, y aun este se halla limitado á la percepcion de la extension;
+pues en lo tocante á las demás sensaciones, mas bien experimentamos un
+hecho subjetivo que el instinto y la razon nos hacen atribuir á causas
+externas, que no percibimos la disposicion misma de los objetos.
+
+[232.] Esta última observacion me sugiere otra que puede apoyar la
+conjetura de que, en elevándose la inteligencia á cierto grado, es
+incompatible con las facultades sensitivas. En las sensaciones podemos
+notar, que nada nos dirian ni aun sobre ese aspecto ó disposicion del
+mundo externo, si no tuvieran por base la extension; ¿á qué se reduce el
+mundo corpóreo si le suponemos inextenso? Habiendo pues demostrado (Cap.
+II.) que la extension, aunque base de algunas sensaciones, no es objeto
+directo é inmediato de la sensacion, resulta que lo único que en las
+facultades sensitivas nos hace percibir algo sobre la realidad de los
+objetos, no es propiamente sensible. Luego si el carácter de la
+percepcion intelectual, es el conocer la realidad del objeto; cuanto mas
+se eleve la inteligencia, mas distante se hallará de la sensacion;
+pudiendo llegar caso en que las facultades intelectuales y las
+sensitivas sean incompatibles en un mismo sujeto.
+
+[233.] Comprenderemos mejor la fuerza de la observacion que precede,
+echando una ojeada sobre la escala de los seres, y notando lo que
+sucede, á medida que son mas perfectos.
+
+El aislamiento en un ser, indica imperfeccion: la mas ínfima idea que de
+un objeto nos formamos, es cuando le concebimos limitado absolutamente á
+su existencia, sin ninguna actividad interna, ni externa, completamente
+inerte. Así nos figuramos una piedra: tiene su existencia con su forma
+determinada: es lo que ha sido hecha, y nada mas: conserva la forma que
+le han dado, pero no encierra ninguna actividad, para comunicarse con
+otros seres; no tiene ninguna conciencia de lo que es; en todas sus
+relaciones está completamente pasiva; recibe, pero no da ni puede dar.
+
+[234.] A medida que los seres se levantan en la escala de la perfeccion,
+cesa el aislamiento: con las propiedades pasivas, se combinan las
+activas: tales concebimos los agentes corpóreos, que si bien no llegan
+aun á la categoría de _vivientes_, toman ya una parte activa en la
+produccion de los fenómenos que salen del laboratorio de la naturaleza.
+En estos seres, á mas de lo que tienen, encontramos lo que pueden: sus
+relaciones con los otros son muchas y variadas: su existencia no se
+limita á su propio círculo; se dilata, comunicándose en cierto modo á lo
+demás.
+
+[235.] Al entrar en el órden de los seres orgánicos, ya nos hallamos con
+una naturaleza mas expansiva: la vida es una continua expansion. El ser
+viviente, se extiende en algun modo al tiempo en que habrá cesado de
+existir, encerrando en sí mismo los gérmenes reproductivos; no solo es
+para sí propio, sino tambien para los otros; en su pequeñez, no es mas
+que un imperceptible eslabon de la inmensa cadena de la naturaleza; pero
+este eslabon vibra, por decirlo así; y sus vibraciones se propagan hasta
+los confines mas remotos.
+
+[236.] Cuando la vida se eleva hasta la sensacion, se extiende todavía
+mas; el que siente, encierra en algun modo el universo: con la
+conciencia de lo que experimenta, se pone en nuevas relaciones con todo
+cuanto obra sobre él. La percepcion es inmanente, esto es, reside en el
+mismo sujeto: pero con la subjetividad se combina la objetividad, por la
+cual el universo viene á reflejarse en un punto. Entonces el ser no
+existe solo en sí mismo; es en algun modo las demás cosas: verificándose
+aquel dicho de los escolásticos, tan lleno de profundo sentido: «lo que
+conoce es la cosa conocida.» En las sensaciones hay cierto órden: son
+tanto mas perfectas, cuanto menos subjetivas: las mas nobles, son las
+que nos ponen en comunicacion con los objetos considerados en sí; las
+que no se limitan á la experiencia de lo que los objetos nos causan,
+sino al conocimiento de lo que son.
+
+[237.] Hay para la objetividad de las sensaciones una base que es la
+extension: y esta, ya no es directa é inmediatamente sentida: lo único
+que nos traslada por decirlo así, á lo exterior, ya no es propiamente
+sentido. La extension, que ya nos enseña algo sobre la realidad de los
+seres, en lo tocante á cierta disposicion de ellos entre sí, es mas bien
+objeto de la inteligencia, que de una facultad sensitiva; la sensacion
+acaba, y la ciencia nace. Y la ciencia no se limita á lo que aparece de
+los objetos, sino á lo que hay en los mismos; el entendimiento no se
+detiene en lo subjetivo, pasa á lo objetivo; y cuando no puede alcanzar
+la realidad, se dilata por las regiones de la posibilidad.
+
+[238.] De esta ojeada que acabamos de echar sobre la escala de los
+seres, resulta que la perfeccion de estos es proporcional á su
+expansion; que á medida que son mas perfectos, salen mas de la esfera
+propia, y penetran en la ajena. De aquí es que la percepcion, cuanto mas
+alta, es menos subjetiva: el mas ínfimo grado cual es la sensacion, se
+limita á lo experimentado por el sujeto percipiente; el mas alto grado,
+la inteligencia, prescinde de lo experimentado y se ocupa de lo real,
+como de su propio objeto.
+
+[239.] Deberemos inferir de lo dicho que si pudiéramos conocer la
+naturaleza íntima de los espíritus puros, quizás encontraríamos que las
+facultades sensitivas, son de todo punto incompatibles con la elevacion
+de su inteligencia: y que las analogías que fundamos en el carácter de
+nuestras percepciones, no sirven de nada, refiriéndonos á un modo de
+entender mas perfecto que el nuestro. Como quiera, es preciso convenir
+en que la cuestion estaria resuelta de un modo muy incompleto, si la
+hubiésemos limitado al solo aspecto de la simplicidad; y que las
+consideraciones sobre el carácter de la inteligencia deben hacernos
+cautos para no afirmar como posible, lo que quizá veríamos imposible, si
+conociésemos mejor la naturaleza de las cosas.
+
+[240.] Hasta aquí he hablado refiriéndome á la _posibilidad intrínseca_,
+de las cosas; ¿qué pensaremos de la realidad? esta es una cuestion de
+hecho que solo puede resolverse con datos suministrados por la
+experiencia, y estos datos nos faltan: porque no estamos en inmediata
+comunicacion, ni con las almas separadas, ni con los espíritus puros.
+
+[241.] Si quisiéramos buscar alguna razon para negar al alma todas las
+facultades sensitivas, tan pronto como esté separada del cuerpo, é
+igualmente á todos los espíritus puros, podríamos encontrarla, mas bien
+que en la esencia de las cosas, en consideraciones sobre el fin á que
+estas facultades se destinan. El alma, mientras está unida al cuerpo,
+preside á una organizacion sometida á las leyes generales del universo
+corpóreo. Para ejercer sus funciones de la manera conveniente, es
+necesario que esté en incesante comunicacion con su propio cuerpo y con
+los que le rodean, teniendo la intuicion sensible de las relaciones
+corpóreas, siendo avisada por el dolor de cualquier desórden que en su
+cuerpo ocurra, y guiándose por el sentimiento del placer, como por un
+instinto que dirigido y templado por la razon, puede indicarle lo
+provechoso ó lo necesario. Cuando el alma no está unido al cuerpo, no
+hay motivo para que tenga ninguna de esas afecciones, no habiéndolas
+menester para dirigirse en sus actos: y como esta razon militaria con
+respecto á todos los espíritus puros, se puede conjeturar la causa de la
+diferencia que debiera haber entre el estado de nuestra alma en esta
+vida, y el de los seres espirituales no unidos á ningun cuerpo.
+
+[242.] Este argumento, tomado del fin de las cosas, no puede
+considerarse como una prueba; no tiene mas valor que el de una
+conjetura: porque no sabiendo hasta qué punto el alma separada y los
+espíritus puros, podrán estar en relaciones con algunos cuerpos,
+ignoramos tambien si estas afecciones sensibles podrian serles
+necesarias ó útiles para fines que están fuera de nuestro alcance.
+Además, aun suponiendo que ni el alma separada ni los espíritus puros,
+no tuviesen relacion alguna con ningun cuerpo, tampoco podríamos afirmar
+con entera seguridad que las afecciones sensibles les fuesen inútiles;
+por el contrario, en cuanto nosotros podemos alcanzar, parece que
+despojar al alma de su imaginacion y de sus sentimientos, es quitarle
+dos bellísimas facultades, que á mas de auxiliar su entendimiento, son
+un móvil poderoso en muchos de sus actos.
+
+Tenemos alguna dificultad en formarnos idea del dolor ni del placer,
+sino mediando afecciones de sentimiento. En la voluntad del órden
+puramente intelectual, concebimos el querer ó el no querer: actos de
+relacion simplicísima, que no nos significan afeccion placentera ó
+ingrata. Muchas veces nos acontece querer una cosa, y no obstante
+experimentar gran disgusto en ella: y por el contrario, nos sucede muy á
+menudo que sentimos un placer en aquello que no queremos. Luego el
+querer y el no querer, por sí solos, y mientras estamos en esta vida, no
+implican placer ó disgusto, son independientes de estas afecciones, y
+pueden estar en oposicion con ellas.
+
+[243.] Se podria observar que esta discordancia proviene de que las
+facultades sensibles se hallan en desacuerdo con las intelectuales;
+esto, aunque sea mucha verdad, no se opone á lo que estamos diciendo.
+Siempre es indudable que la voluntad del órden intelectual, cuando está
+en oposicion con las afecciones sensibles, no envuelve placer, ni
+destruye el disgusto; triunfa es verdad, en fuerza de su libre albedrío,
+pero su triunfo se parece al de un dueño que obligado á recabar
+obediencia con prescripciones severas, experimenta disgusto, al propio
+tiempo que consigue la ejecucion de sus mandatos. ¿Quién sabe pues, si
+la voluntad, aun despues de esta vida, andará acompañada de afecciones
+semejantes á las que ahora siente, bien que depuradas de la parte
+grosera que mezcla en las mismas, el cuerpo que agrava el alma? No
+parece que haya en esto ninguna repugnancia intrínseca; y si las
+cuestiones filosóficas pudiesen resolverse por sentimiento, me atreveria
+á conjeturar que ese bello conjunto de facultades que llamamos
+_corazon_, no desciende al sepulcro, sino que vuela con el alma á las
+regiones inmortales.
+
+[244.] Tocante á la imaginacion, á esa facultad misteriosa, que á mas de
+representarnos el mundo real, posee una fecundidad inagotable para
+crearse otros nuevos, desplegando á los ojos del alma ricos y
+esplendentes panoramas, tampoco parece que pudiera desdorar á un alma
+separada del cuerpo. Las inefables armonías que hemos de suponer en la
+naturaleza ¿por qué no podrian ser percibidas de un modo sensible?
+Guardémonos de aventurar proposiciones sobre arcanos que nos son
+desconocidos: pero guardémonos tambien de señalar lindes á la
+Omnipotencia, llamando imposible lo que á los ojos de una sana
+filosofía, está en el órden de la posibilidad.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXII.
+
+POSIBILIDAD DE LA PENETRACION DE LOS CUERPOS.
+
+
+[245.] Cuanto mas se medita sobre el mundo corpóreo, mas se descubre la
+contingencia de muchas de sus relaciones; y por consiguiente, la
+necesidad de recurrir á una causa superior que las haya establecido.
+Hasta las propiedades que nos parecen mas absolutas, dejan de serlo
+cuando se las somete al exámen de la razon. ¿Qué cosa mas necesaria que
+la impenetrabilidad? Y sin embargo, desde el momento que se la analiza
+severamente, se la encuentra reducida á un hecho de experiencia, que no
+se funda en la íntima naturaleza de los objetos, y que por lo mismo
+puede existir ó dejar de existir, sin ninguna contradiccion.
+
+[246.] La impenetrabilidad, es aquella propiedad de los cuerpos, por la
+cual no pueden estar juntos en un mismo lugar. Para todos los que no
+hacen del espacio puro una realidad independiente de los cuerpos, esta
+definicion no significa nada: pues que si el lugar como espacio puro, no
+es nada, hablar de un _lugar mismo_, con abstraccion de los cuerpos, es
+hablar de nada. Luego, la impenetrabilidad no puede ser otra cosa que
+cierta relacion, ó de los cuerpos ó de las ideas.
+
+[247.] Ante todo conviene distinguir entre el órden real, y el puramente
+ideal. La impenetrabilidad puede considerarse de dos especies, física y
+geométrica. La física, es la que vemos en la naturaleza; la geométrica
+es la que se halla en nuestras ideas. Dos globos de metal no pueden
+estar en un mismo lugar; he aquí la impenetrabilidad física. Las ideas
+de dos globos nos ofrecen dos extensiones que se excluyen recíprocamente
+en la representacion sensible; he aquí la impenetrabilidad geométrica.
+Cuando imaginamos que los dos globos coinciden perfectamente, ya no hay
+dos, sino uno solo; cuando imaginamos que un globo ocupa una parte del
+otro, resulta una figura nueva, ó bien el uno es considerado como una
+porcion del otro, y por consiguiente está contenido en su idea; así se
+ve en el caso en que el menor se mete dentro del mayor. En ambos
+supuestos se consideran los globos penetrándose en todo ó en parte,
+pero esta penetracion no es mas que la designacion de ciertas partes en
+el uno, considerado como un puro espacio, en las que se coloca el otro,
+considerado tambien como un puro espacio. La impenetrabilidad geométrica
+no existe sino cuando los dos objetos se suponen separados, y solo en
+cuanto están separados; en cuyo caso la impenetrabilidad es
+absolutamente necesaria, pues la penetracion equivaldria á poner
+confundido lo que se supone separado, esto es, se afirmaria la
+separacion y la no separacion, lo que es contradictorio. Luego la
+impenetrabilidad geométrica nada prueba en favor de la impenetrabilidad
+física; pues que existe en el solo caso de que esté presupuesta, es
+decir, que se la exija so pena de incurrir en contradiccion. Es evidente
+que lo mismo se verificaria en la realidad; pues que si suponemos dos
+cuerpos separados, no pueden compenetrarse mientras estén separados, sin
+que se caiga en una contradiccion manifiesta. En este punto, el órden
+ideal nada nos enseña sobre el real.
+
+[248.] ¿La compenetracion puede existir en la realidad? ¿un globo de
+metal, por ejemplo, podria entrar dentro de otro globo de metal, como
+hacemos entrar uno dentro del otro, dos globos geométricos? claro es que
+no se trata del órden regular, que desmiente suposiciones semejantes;
+sino de la misma esencia de las cosas. En este supuesto, afirmo que no
+hay ninguna contradiccion en hacer los cuerpos penetrables; y que el
+análisis de esta materia enseña que la impenetrabilidad de los cuerpos
+nada tiene de esencial.
+
+Ya hemos visto que la idea de lugar como espacio puro, es una
+abstraccion; luego es una suposicion enteramente imaginaria, aquella en
+que á cada cuerpo le damos cierta extension, para llenar un cierto
+espacio, de tal manera que no pueda menos de llenarle, y no le sea dable
+á un mismo tiempo admitir otro en un mismo lugar. La situacion de los
+cuerpos, en general, es el conjunto de sus relaciones; la extension
+particular de cada cuerpo, no es mas que un conjunto de las relaciones
+de sus partes entre sí; hasta llegar ó á puntos inextensos, ó de una
+pequeñez infinita, á la cual podemos aproximarnos por una division
+infinita.
+
+El conjunto de las relaciones de seres indivisibles ó infinitésimos
+constituye lo que llamamos extension y espacio, y todo cuanto se
+comprende en el vasto campo que se nos ofrece en la representacion
+sensible. ¿Quién nos ha dicho que estas relaciones no son variables?
+¿nuestra experiencia es acaso el límite de la naturaleza de las cosas?
+es evidente que nó. El universo no se ha calcado sobre nuestra
+experiencia, sino que nuestra experiencia ha dimanado de él: decir que
+no hay ni puede haber nada sino lo que la misma nos atestigua, es hacer
+á nuestro _yo_ el tipo del universo, es afirmar que sus leyes están
+radicadas en nosotros y son emanaciones de nuestro ser: orgullo necio
+para ese átomo imperceptible que se presenta por algunos instantes en el
+inmenso teatro de la naturaleza y luego desaparece; orgullo necio, para
+ese espíritu que á pesar del grandor de su capacidad, siente su
+impotencia para sustraerse á esas leyes, á esos fenómenos, que segun la
+monstruosa suposicion, debieran ser obra de él mismo.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXIII.
+
+UN TRIUNFO DE LA RELIGION EN EL TERRENO DE LA FILOSOFÍA.
+
+
+[249.] Del análisis que acabo de hacer en los capítulos precedentes,
+resulta que en los objetos extensos hay dos cosas: multiplicidad y
+continuidad: la primera es absolutamente necesaria, si ha de haber
+extension: en esta entran partes distintas, y lo distinto no puede ser
+idéntico sin contradiccion manifiesta; la continuidad representada en la
+impresion sensible, no es esencial á las cosas extensas; porque no es
+mas que el resultado de un conjunto de relaciones, inseparables en el
+órden actual de la sensibilidad, mas nó absolutamente necesarias en el
+órden de la realidad. La filosofía trascendental, elevándose sobre las
+representaciones sensibles, saliendo de los fenómenos y entrando en la
+contemplacion de los seres en sí mismos, no descubre en ninguna parte
+la necesidad de dichas relaciones, y se ve precisada á considerarlas
+como simples hechos, que podrian dejar de ser, sin ninguna
+contradiccion. De esta suerte se salva la correspondencia del fenómeno
+con la realidad, y se armoniza el mundo interno con el externo; mas no
+se trasladan á este todas las condiciones subjetivas de aquel de tal
+manera, que lo necesario para nuestras representaciones, lo sea tambien
+en sí y con necesidad absoluta.
+
+[250.] Al llegar á este punto de la filosofía trascendental, el espíritu
+se halla como situado en una cúspide elevada, desde la cual descubriese
+nuevos mundos: y grato es decirlo, y consolador el experimentarlo; entre
+esos mundos se descubre una nueva prueba en favor de la divinidad de la
+religion católica, y se recibe una leccion muy saludable para no
+entregarse á los devaneos de una filosofía insensata, que cree divisar
+contradicciones donde quiera que se le ofrecen sombras augustas.
+
+[251.] Hay en la religion católica un misterio que la Iglesia celebra
+con ceremonias augustas, y que el cristiano adora con fe y con amor. El
+incrédulo ha visto el tabernáculo sacrosanto, y sonriéndose con desden,
+ha dicho: «hé aquí un monumento de supersticion; hé aquí al hombre
+adorando el absurdo.» No siendo esta una obra teológica, sino
+filosófica, podria prescindir de responder á las objeciones de la
+incredulidad; pero la ocasion me parece tan oportuna para soltar
+dificultades levantadas por la superficialidad y la ligereza, que no
+puedo menos de aprovecharla. El género de la obra, me obliga á ser breve
+en esta discusion; pero la importancia del objeto reclama que no le pase
+por alto; mayormente cuando los autores católicos que han escrito de
+filosofía han sólido tambien hacer algunas aclaraciones sobre esta
+materia, en los lugares que han creido mas oportunos, y muy
+particularmente al tratar de la extension.
+
+[252.] El misterio de la Eucaristía es un hecho sobrenatural,
+incomprensible al débil hombre, inexplicable con palabras humanas; esto
+lo confiesan los católicos; esto lo reconoce la Iglesia. No se trata
+pues de señalar una razon filosófica para aclarar este arcano; ningun
+fiel será osado á llevar tan lejos su vanidad: se trata únicamente de
+saber si el misterio es absurdo en sí, esto es, intrínsecamente
+contradictorio; porque si tal fuera, el dogma no seria una verdad sino
+un error: la omnipotencia divina no se extiende á lo absurdo. La
+cuestion está en si el hecho, sin embargo de estar fuera de las leyes de
+la naturaleza, es intrínsecamente posible: porque en tal caso la
+cuestion sale del terreno de la filosofía y entra en el de la crítica:
+el incrédulo, si admite la existencia de Dios, debe admitir su
+omnipotencia; y entonces no deberemos disputar sobre si Dios puede ó nó
+hacer este milagro, sino únicamente si lo ha hecho.
+
+[253.] Las dificultades que se pueden objetar contra el augusto misterio
+de la Eucaristía se reducen á lo siguiente: un cuerpo está sin las
+condiciones á que están sometidos los otros cuerpos; no produce ninguna
+de las impresiones sensibles que recibimos de los demás; y por fin, se
+halla á un mismo tiempo en muchos lugares. Para soltar cumplidamente
+estas objeciones conviene fijar las ideas.
+
+[254.] Las doctrinas expuestas en la teoría de la sensibilidad contenida
+en este volúmen, convencen de cuán falsamente se ha dicho que el
+misterio de la Eucaristía es imposible. Bajo las sagradas especies hay
+un cuerpo que no afecta nuestros sentidos: aquí encontramos un milagro,
+mas nó una cosa imposible. He manifestado que no hay ninguna relacion
+necesaria entre los cuerpos y nuestra sensibilidad; el enlace que ahora
+experimentamos, no puede explicarse por ninguna propiedad intrínseca del
+espíritu y de los cuerpos, así, es menester recurrir á una causa
+superior que libremente haya establecido dichas relaciones. La misma
+causa puede suspenderlas, luego bajo este punto de vista, la cuestion
+está reducida á lo siguiente: ¿puede la omnipotencia divina hacer que un
+cuerpo no nos produzca los fenómenos de la sensibilidad, suspendiéndose
+las leyes que Dios ha establecido libremente? Presentada la cuestion de
+esta manera, no es susceptible de dos soluciones: es necesario ó
+resolverla afirmativamente ó negar la omnipotencia.
+
+[255.] Los que se propongan convencer de absurdo nuestro dogma, deben
+probar lo siguiente.
+
+1.º Que la sensibilidad pasiva, es tan esencial á los cuerpos, que no la
+pueden perder sin que falte el principio de contradiccion.
+
+2.º Que las relaciones de nuestros órganos, con los objetos, son
+intrínsecamente inmutables.
+
+3.º Que la transmision de las impresiones del órgano á las facultades
+sensitivas del alma, es tambien esencial, y no puede faltar en ningun
+supuesto.
+
+Si no se dan por verdaderas las proposiciones anteriores, caen todas las
+dificultades que se funden en los fenómenos de la sensibilidad. Con solo
+faltar una de estas tres proposiciones, todas las dificultades tienen
+solucion: porque es evidente que los fenómenos de la sensibilidad pueden
+alterarse por tres causas:
+
+1.ª La ausencia de las disposiciones necesarias al cuerpo, para ser
+objeto de sensibilidad.
+
+2.ª La interrupcion de las relaciones ordinarias, entre nuestros órganos
+y el cuerpo.
+
+3.ª La falta de la transmision de las impresiones de los órganos á las
+facultades sensitivas.
+
+Es decir: que nos basta que una de las tres primeras proposiciones sea
+falsa, para que el incrédulo no pueda dar un paso.
+
+[256.] Quien acometiese la empresa de probar las tres proposiciones, no
+solo podria estar seguro de no alcanzar su objeto, sino que con solo
+intentarlo, manifestaria que no ha meditado sobre los fenómenos de la
+sensibilidad, ni posee sobre estas materias mas filosofía, que las
+nociones del vulgo. No es necesario ser filósofo, basta haber adquirido
+una ligera instruccion filosófica, para saber que una empresa semejante
+supone completa ignorancia de la historia de la filosofía. Como quiera,
+no necesito insistir sobre este punto, porque tengo ya largamente
+ventiladas estas cuestiones, en los dos libros de que se compone el tomo
+presente.
+
+[257.] La solucion anterior podria bastar para desvanecer
+satisfactoriamente la dificultad fundada en el modo particular con que
+un cuerpo está sin las condiciones de extension á que vemos sometidos
+los otros: porque desde el momento que se supone suspendida la
+correspondencia de un cuerpo con nuestros sentidos, como estos son el
+único conducto que nos informa de lo que pasa en lo exterior, no podemos
+afirmar que se verifique ningun absurdo en cosa de que no tenemos
+experiencia. Para percibir la extension, necesitamos sentirla; luego no
+podemos decir nada relativo á la extension sobre un objeto que no
+sentimos. Pero aunque esta respuesta podria atajar el curso de las
+objeciones, no quiero limitarme á ella.
+
+[258.] ¿Qué es la extension? en la realidad es un conjunto de relaciones
+de los seres que entran en la composicion de lo extenso. Estas
+relaciones no son intrínsecamente necesarias, como llevo manifestado;
+luego Dios puede alterarlas. Resulta de esto que la cuestion viene á
+parar al mismo punto que la anterior: ¿puede la omnipotencia divina
+suspender, ó alterar, ó quitar del todo, relaciones que no sean
+necesarias con necesidad intrínseca? es evidente que sí. La dificultad
+pues, no está en lo que ha podido ser, sino en lo que es: otra vez nos
+hallamos fuera del terreno de la filosofía, en el campo de los hechos, ó
+sea en el exámen de los motivos de credibilidad.
+
+[259.] El otro argumento, sobre hallarse un cuerpo á un mismo tiempo en
+muchos lugares, aunque en apariencia mas fuerte, se reduce en el fondo á
+lo mismo que el anterior. Estar en un lugar tal como lo entendemos
+ahora, es hallarse con la extension propia, en la forma ordinaria, y con
+las relaciones ordinarias tambien, con respecto á la extension de otros
+cuerpos. Si se supone un cuerpo con la extension sometida á otras
+condiciones, sin la relacion ordinaria á la extension de los demás;
+falta el supuesto en que hacemos estribar la imposibilidad de estar un
+cuerpo á un mismo tiempo en muchos lugares; luego habiendo probado que
+la omnipotencia divina puede alterar y hasta quitar estas relaciones, no
+hay ninguna contradiccion en que falte lo que de ellas debia resultar.
+
+[260.] Y hé aquí cómo las distinciones de los escolásticos entre las dos
+clases de extension: _in ordine ad se, et in ordine ad locum_, y la
+manera cuantitativa y la sacramental, que á los ojos de una filosofía
+ligera podian parecer sutilezas vanas, excogitadas para eludir la
+dificultad, eran observaciones profundas que el análisis de la realidad
+y del fenómeno en el órden sensible, vienen á confirmar. Y no quiero
+decir con esto que al darse en las escuelas las distinciones expresadas,
+se comprendiera siempre perfectamente, toda la verdad, toda la
+delicadeza filosófica que ellas encerraban; ni que se las acompañase de
+todo el exámen analítico de que eran susceptibles; prescindo ahora del
+mérito de los hombres, y miro únicamente al fondo de las cosas; pero
+cuanto menor se quisiera suponer la inteligencia filosófica en los que
+las empleaban, tanto mas admirable se nos presenta esa augusta religion
+que inspira á sus defensores pensamientos fecundos, que los siglos
+venideros pueden desarrollar. Las escuelas filosóficas disputaban
+vivamente sobre la extension, sobre los accidentes, sobre las facultades
+sensitivas; el dogma católico enseñaba una verdad contraria á todas las
+apariencias: esto equivalia á estimular para que se examinase mas
+profundamente la distancia del fenómeno á la realidad; la diferencia
+entre lo contingente y lo necesario: el augusto misterio pesaba sobre la
+filosofía suscitando cuestiones que probablemente no se hubieran
+ofrecido jamás al entendimiento del hombre.
+
+[261.] Con profunda verdad dijo Bacon de Verulamio que poca filosofía
+aparta de la religion y que mucha filosofía conduce á ella; un estudio
+detenido de las dificultades que se objetan al cristianismo manifiesta
+una verdad, que además está confirmada por la historia de diez y ocho
+siglos: las dificultades contra la religion católica, cuando se
+presentan muy graves, lejos de probar nada contra ella, encierran alguna
+prueba que la confirma mas y mas; el secreto para que esta prueba se
+manifieste, es esforzar la dificultad misma, y examinarla profundamente
+bajo todos sus aspectos. El pecado original es un misterio, pero este
+misterio explica el mundo entero; la Encarnacion es un misterio, pero
+este misterio explica las tradiciones del humano linaje; la fe está
+llena de misterios, pero esta fe satisface una de las mas grandes
+necesidades de la razon; la historia de la creacion es un misterio, pero
+este misterio esclarece el caos, alumbra el mundo, descifra la historia
+de la humanidad; todo el cristianismo es un conjunto de misterios, pero
+esos misterios se enlazan por ocultos senderos, con todo lo que hay de
+profundo, de grande, de sublime, de bello, de tierno en el cielo y en la
+tierra; se enlazan con el individuo, con la familia, con la sociedad,
+con Dios, con el entendimiento, con el corazon, con las lenguas, con la
+ciencia, con el arte. El investigador que no se acuerda de la religion,
+y que tal vez busca medios para combatirla, la encuentra en la entrada y
+en la salida de los caminos misteriosos, junto á la cuna del niño, como
+al umbral de los sepulcros, en el tiempo como en la eternidad,
+explicándolo todo con una palabra, arrostrando impasible los
+despropósitos de la ignorancia y los sarcasmos del incrédulo, y
+esperando tranquila que el curso de los siglos venga á dar la razon, al
+que para tenerla no necesitaba que los siglos comenzaran á correr.
+
+
+
+
+CAPÍTULO XXXIV.
+
+CONCLUSION Y RESÚMEN.
+
+
+[262.] Antes de comenzar el tratado sobre las ideas, fijémonos todavía
+algunos momentos en el orígen y carácter de las que tenemos sobre la
+extension; lo cual contribuirá á que se eche de ver el fruto recogido en
+las investigaciones precedentes, y nos preparará el camino para las
+sucesivas.
+
+La fecundidad científica que tiene en nuestro espíritu esta idea, prueba
+la distancia que va de la impresion sensible, á la percepcion
+intelectual. No sabemos, ni podemos saber, si esta idea con todo su
+grandor y fecundidad, existia en nuestro espíritu antes de recibir la
+impresion sensible: si existia, no teníamos conciencia de ella; bajo
+este concepto, el decir que es una idea innata, es aventurar una
+proposicion sin prueba; pero no lo es el afirmar que hay dos órdenes de
+fenómenos internos totalmente distintos; que la sensacion no ha podido
+producir la idea; que esta idea es inmensamente superior á la impresion
+externa, y aun á la intuicion interna sensitiva; y que por tanto, si no
+existia antes en el espíritu, tampoco ha podido nacer de la sensacion,
+como un efecto de su causa.
+
+[263.] Y hénos aquí haciendo un tránsito importante del órden de las
+sensaciones al órden de las ideas; hénos aquí descubriendo en nuestro
+espíritu un nuevo género de hechos. Poco importa que estos hechos
+preexistiesen á la impresion, ó sean resultado de la presencia de la
+impresion. En el primer caso vemos en el espíritu un depósito de
+gérmenes, que para desarrollarse, solo necesitaban el calor de la vida;
+en el segundo, hallamos en el espíritu una fecundidad productiva de esos
+mismos gérmenes. En ambos encontramos un ser privilegiado en la
+naturaleza; un ser grande, que de un golpe se eleva sobre la region de
+la materia, y que excitado por las impresiones exteriores, dispierta
+para una vida que no cabe en este mismo mundo, que le acaba de
+dispertar.
+
+[264.] En este sentido pues, hay ideas innatas; ideas que no han podido
+dimanar de las sensaciones. En este sentido todas las ideas generales y
+necesarias son innatas; porque ninguna de ellas ha podido dimanar de la
+sensacion. Toda sensacion no es mas que un fenómeno, un hecho
+particular, contingente; incapaz por lo mismo de producir las ideas
+generales, las ideas de las relaciones necesarias de los seres. La
+vista, ó la representacion imaginaria de un triángulo, es un fenómeno
+contingente, que nada nos dice sobre las relaciones necesarias de los
+lados y de los ángulos entre sí. Para llegar á percibir estas
+relaciones, esta necesidad, se requiere algo mas; ese algo mas, llamadle
+ideas innatas, fuerza, fecundidad, actividad del espíritu, ó como
+querais: lo cierto es que existe, que no ha podido nacer de la
+sensacion, y que pertenece á un órden totalmente distinto de los
+fenómenos sensibles, inmensamente superior.
+
+[265.] Despues de tan dilatadas investigaciones sobre los fenómenos de
+la sensacion, hemos llegado por fin á encontrar una idea, la de la
+extension: idea luminosa, fundamento de la geometría, y de todas sus
+aplicaciones á las leyes de la naturaleza.
+
+Parece pues que el espíritu humano, para todas sus relaciones con el
+mundo material, tiene una idea matriz: la de la extension. Esta,
+modificada de infinitas maneras, da orígen á todas las ciencias que
+tienen por objeto la materia. En esa idea se liga todo lo material; de
+ella dimana todo conocimiento de lo material. Ella es una cosa pura, con
+sus relaciones necesarias, con sus ramificaciones necesarias tambien; es
+como una luz que ha sido dada al rey de la creacion, para conocer y
+admirar los prodigios de la naturaleza.
+
+[266.] Esta asombrosa simplicidad en tan complicada multiplicidad, la
+encontraremos tambien en otro órden de ideas; y de aquí inferiremos, que
+todo el edificio de las ciencias, todos los conocimientos humanos, se
+fundan en un pequeño número de ideas matrices: quizás en dos solas. Son
+estas ideas, nó representaciones sensibles, sino objeto de intuiciones
+puras; no se pueden descomponer, pero se pueden aplicar á infinitas
+cosas; no se explican con palabras, como un conjunto que comprende
+varios conceptos: la palabra con respecto á ellas, no ha de ser mas que
+una especie de excitante, con que un espíritu obra sobre otro espíritu,
+nó para enseñarle una cosa, sino para hacerle concentrar en sí mismo,
+para que note que la tiene ya dentro de sí, y aprenda en cierto modo lo
+que ya sabe.
+
+Tratad de explicar la CAPÍTULO: la idea, por la cual percibimos ese
+órden que no acertamos á expresar en palabras, pero sobre el que
+fundamos la experiencia sensible, y la ciencia geométrica, los términos
+os faltan: «unas partes fuera de otras;» decis; pero ¿qué son _partes_,
+y qué es dentro y fuera, si no teneis la idea de extension? Señalad una
+cosa extensa: haced que el espíritu á quien os dirigís, se concentre, y
+ejerza su accion generalizadora. ¿Este triángulo es ese cuadrilátero? nó
+¿Son ambos extensos? sí. ¿Esta superficie es ese volúmen? nó. ¿Son ambos
+extensos? sí. ¿Todos los triángulos son diferentes de los cuadriláteros?
+sí. ¿Todas las superficies, todos los volúmenes tienen extension? sí.
+¿Cómo habeis pasado de un hecho á todos? ¿de lo contingente á lo
+necesario? ¿Habeis explicado lo que es la extension? nó. ¿Habeis
+explicado en qué convienen esas cosas diferentes entre sí? nó. Lo que
+habeis hecho pues, no ha sido mas que excitar la actividad del espíritu,
+hacerle dirigir la atencion hácia la idea general de extension, y esta
+idea él la aplica á varias cosas diferentes y las encuentra que
+convienen; y las distintas modificaciones de ella, las aplica á varias
+cosas que convienen, y las encuentra diferentes. No le habeis enseñado
+pues verdades geométricas, las habeis despertado en su espíritu; ó
+preexistian en él ó tenia la facultad de producirlas.
+
+[267.] Recojamos ahora el resultado de las investigaciones hechas hasta
+aquí. No doy igual valor á todas las proposiciones que siguen: en los
+respectivos lugares llevo explicada mi opinion sobre ellas, pero
+considero útil el presentarlas en resúmen, para facilitar la
+inteligencia y auxiliar la memoria.
+
+1. Hay certeza inmediata de nuestras relaciones con seres distintos de
+nosotros.
+
+2. Hay certeza de la existencia de un mundo externo.
+
+3. El mundo externo no es mas para nosotros que un ser extenso que nos
+afecta, y que está sometido á leyes constantes que podemos determinar.
+
+4. Tenemos idea de la extension.
+
+5. La idea de la extension es excitada por las sensaciones, pero no se
+confunde con ellas.
+
+6. La idea de la extension, es la idea matriz, fundamental, en todo lo
+relativo al conocimiento de los cuerpos.
+
+7. La idea de la extension no debe confundirse con la representacion
+imaginaria de la extension.
+
+8. Un espacio extenso, y que sin embargo no sea nada real, es un
+absurdo.
+
+9. El espacio no es nada real distinto de la extension misma de los
+cuerpos.
+
+10. Donde no hay cuerpos, no hay distancias.
+
+11. El movimiento es la mudanza de las situaciones de los cuerpos entre
+sí.
+
+12. No hay vacío, ni puede haberlo de ninguna clase.
+
+13. La idea del espacio es la idea de la extension en abstracto.
+
+14. La imaginacion de un espacio sin límites no es mas que un esfuerzo
+de la imaginacion, para seguir al entendimiento en la abstraccion de la
+extension. Nace tambien de la costumbre de ver por medios transparentes
+y de movernos por flúidos sin resistencia.
+
+15. Como nosotros no sabemos de los cuerpos sino que son extensos y nos
+afectan; lo que reune estas dos condiciones es para nosotros cuerpo.
+
+16. Pero como no conocemos la esencia del cuerpo, no sabemos si puede
+existir un cuerpo sin extension.
+
+17. Tampoco sabemos á qué modificaciones puede estar sujeta la extension
+de un cuerpo con respecto á otros.
+
+18. Los elementos de que se componen los cuerpos nos son desconocidos.
+
+19. La aproximacion de unos cuerpos á otros, y por consiguiente la
+gravitacion universal, parece ser un efecto necesario de sus relaciones
+actuales.
+
+20. La necesidad de la aproximacion no basta para explicar ni las leyes
+del movimiento, ni su principio, ni su continuacion.
+
+21. La idea del espacio no es una condicion absolutamente necesaria para
+sentir.
+
+22. La idea de la extension tiene una objetividad real.
+
+23. El tránsito de la subjetividad á la objetividad es en lo tocante á
+la extension, un hecho primitivo de nuestra naturaleza.
+
+24. Luego los fenómenos corpóreos tienen una existencia real fuera de
+nosotros.
+
+25. Luego del testimonio de los sentidos nace una verdadera certeza, no
+solo fenomenal, sino tambien científica.
+
+26. La razon al examinar la relacion de la subjetividad con la
+objetividad en las sensaciones, justifica con su exámen el instinto de
+la naturaleza.
+
+27. La geometría considera la extension en abstracto; pero con certeza
+de que cuando en la realidad se dé el postulado, resultarán las
+consecuencias; y que la aproximacion del postulado dará consecuencias
+aproximadas.
+
+28. A pesar de la certeza sobre la realidad de un mundo externo, no
+conocemos su esencia.
+
+29. Ignoramos lo que es este mundo, visto por un espíritu puro.
+
+30. La intuicion sensible á que se refiere nuestra geometría, no
+constituye la esencia del conocimiento científico; y puede estar
+separada de él.
+
+31. No es intrínsecamente imposible un cambio en las relaciones de los
+seres corpóreos entre sí, y con nuestras facultades sensitivas.
+
+FIN DEL TOMO SEGUNDO.
+
+
+
+
+NOTAS
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO II.)
+
+
+(I.) La inmaterialidad del alma de los brutos, no es un descubrimiento
+de la filosofía moderna: los escolásticos la conocieron tambien, y
+llevaron sus ideas sobre este punto hasta afirmar que ningun principio
+vital era cuerpo. En este sentido, enseñaban que aun el principio de
+vida de las plantas ó sea su alma, era una cosa superior al cuerpo.
+Santo Tomás, (1. P. Q. 75. art. 1.) busca en general si el alma es
+cuerpo: «ulrum anima sit corpus.» y dice lo siguiente:
+
+Respondeo dicendum, quod ad inquirendum de natura animæ, oportet
+præsupponere, _quod anima dicitur esse primum principium vitæ_, in iis
+quæ apud nos vivunt. Animata enim viventia dicimus, res vero inanimatas
+vita carentes, vita autem maxime manifestatur duplici opere, scilicet
+cognitionis et motus. Horum autem principium antiqui philosophi
+imaginationem trascendere non valentes, aliquod corpus ponebant, sola
+corpora res esse dicentes, et quod non est corpus, nihil esse, et
+secundum, hoc animam aliquod corpus esse dicebant. Hujus autem opinionis
+falsitas, licet multipliciter ostendi possit, tamen uno utemur, quo
+etiam communius et certius patet animam corpus non esse. Manifestum est
+enim, quod non quodcumque vitalis operationis principium est anima; sic
+enim oculus esset anima, cum sit quoddam principium visionis, et idem
+esset dicendum de aliis animæ instrumentis: sed primum principium vitæ
+dicimus esse animam. Quamvis autem aliquod corpus possit esse quoddam
+principium vitæ, sicut cor est principium vitæ in animali; lamen non
+potest esse primum principium vitæ aliquod corpus. Manifestum est enim,
+quod esse principium vitæ, vel vivens, non convenit corpori ex hoc quod
+est corpus, alioquin omne corpus esset vivens, aut principium vitæ,
+convenit igitur alicui corpori quòd sit vivens, vel etiam principium
+vitæ, per hoc quòd est tale corpus. Quòd autem est actu tale, habet hoc
+ab aliquo principio, quod dicitur actus eius, _Anima igitur quæ est
+primum principium vitæ, non est corpus, sed corporis actus_, sicut calor
+qui est principium calefactionis, non est corpus, sed quidam corporis
+actus.
+
+A pesar de esta doctrina, podia quedar todavía alguna duda sobre si en
+el alma, aunque no fuera cuerpo, entraba la materia como un principio
+componente; y asi es que pregunta el Santo Doctor (1. P. Q. 75 art. 5.)
+si el alma se compone de materia y forma, y responde que nó; y esto,
+hablando del alma en general, en cuanto es principio de vida,
+prescindiendo de que sea _intelectual ó no_. Hé aquí sus palabras.
+
+Respondeo dicendum, quòd _anima non habet materiam_, et hoc potest
+considerari dupliciter. _Primo quidem, ex ratione animæ in communi_, est
+enim de ratione animæ quòd sit forma alicuius corporis. Aut igitur est
+forma secundum se totam, aut secundum aliquam partem sui. Si secundum se
+totam, impossibile est quòd pars eius sit materia, si dicatur materia
+aliquid eius in potentia tantum, quia forma in quantum forma est actus.
+Id autem quòd est in potentia tantum, non potest esse pars actus, cum
+potentia repugnet actui, utpote contra actum divisa. Si autem sit forma
+secundum aliquam partem sui, illam partem dicemus esse animam, et illam
+materiam cuius primo est actus, dicemus esse primum animatum. Secundo
+specialiter ex ratione humanæ animæ, in quantum est intellectiva.
+
+Aunque los pasajes anteriores son bastante esplícitos; hay otro que
+todavia lo es mas, donde afirma expresamente que las almas de los
+animales perfectos son indivisibles absolutamente, de suerte que la
+division no puede convenirles _ni per se, ni per accidens_. Se propone
+la cuestion (1. P. Q. 76. art. 8.) de si el alma en general, está toda
+en cualquiera parte del cuerpo; y responde que sí; distinguiendo entre
+la totalidad de esencia y la cuantitativa; y dice lo siguiente.
+
+Sed forma quæ requirit diversitatem in partibus, sicut est anima, _et
+precipue animalium perfectorum_, non equaliter se habet ad totum et ad
+partes; unde _non dividitur per accidens, scilicet per divisionem
+quantitatis_. Sic ergo totalitas quantitativa, non potest attribui
+animæ, nec per se nec per accidens. Sed totalitas secunda, quæ
+attenditur secundum rationis et essentiæ perfectionem, proprie et per
+se, convenit formis.
+
+Segun parece, esta doctrina de Santo Tomás encontraba oposicion en
+algunos que no podian concebir cómo podia ser _inextensa_ el alma de los
+brutos; creyendo que la inextension era exclusiva propiedad del alma
+intelectual. De esta objecion se hace cargo su comentador el cardenal
+Cayetano, y defiende resueltamente con Santo Tomás, que las almas de
+los brutos son inextensas.
+
+Por las palabras del sabio cardenal, se echa de ver que entendia la
+doctrina de Santo Tomás, sobre la indivisibilidad del alma de los
+brutos, con todo el rigor de los términos, pues que se propone la
+objecion del modo siguiente.
+
+Dubium secundo est circa eandem totalitatem quoniam S. Thomas à communi
+opinione discordare videtur hoc in loco, eo quòd ponat _præter animam
+intellectivam_, aliquam aliam formam in materia _inextensam, scilicet
+animam sensitivam animalium perfectorum_, cum tamen vix possit
+sustineri, quod anima intellectiva de foris veniens, informet secundum
+esse, et sit inextensa.
+
+En la solucion de la dificultad, lejos de apelar á interpretaciones del
+texto, reconoce abiertamente la indivisibilidad del alma de los brutos,
+y trata con cierto desden á los que opinaban en contrario.
+
+Ad secundum dubium dicitur, quod doctrina hic tradita, _est quidem
+contra modernorum communem phantasiam, sed non contra philosophicus
+rationes, parum est autem de horum auctoritate curandum_. Cum autem
+dicitur, quod sine ratione hoc est dictum, respondetur quod ratio
+insinuata est à posteriori, quia scilicet diversam totaliter habet
+habitudinem ad totum et partem ipsa forma ex propria ratione. Si enim
+habet totaliter diversan habitudinem ad totum et ad partes, _hoc
+provenit ex indivisibilitate formæ_. Quia si divideretur forma ad
+divisionem totius, jam pars formæ proportionaretur parti corporis, et
+cum pars quantitativa formæ sit tota essentia formæ, ergo ipsa forma
+secundum rationem suæ essentiæ non habet totaliter diversam habitudinem
+ad totum et ad partes: sed utrumque, scilicet tam totum quam partem
+respicit, ut proportionatum perfectibile. Et confirmari potest ista
+ratio, quia forma extensa ex vi solius divisionis, non desinit esse
+secundum illam partem quam habet in parte decisa: imo quæ quodammodo
+erat per modum potentiæ, perficitur, et fit actu seorsum, ut patet in
+formis naturalibus, ergo à destructione consequentis, si ex sola
+divisione pars decisa non potest retinere eandem speciem, _ergo non erat
+extensa et divisibilis ad divisionem subjecti_..........................
+........................................................................
+
+_Non est ergo sine ratione dictum, quod animæ aliquæ præter
+intellectivam sunt tantæ perfectionis quod sunt inextensæ, tam per se
+quam per accidens_: quamquain potentiæ omnes earum sint extensæ per
+accidens: qualitates enim, sunt corporis partibus accomodatæ.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO X DEL LIBRO III).
+
+(II). Leibnitz y Clarke sostuvieron sobre el espacio una polémica muy
+interesante, de la cual voy á presentar algunas muestras. Leibnitz habia
+escrito una carta á S.A.R. Madama la princesa de Gales, en la que
+recordando el dicho de Newton de que el espacio es el órgano de que Dios
+se sirve para sentir las cosas, arguye contra esta opinion, y observa
+que si Dios para sentir las cosas, ha menester de algun medio, no
+dependen enteramente de él y no son producidas por él.
+
+Contestacion de Clarke.
+
+El caballero Newton no dice que el espacio sea el órgano de que Dios se
+sirve para percibir las cosas, ni que Dios tenga necesidad de ningun
+medio para percibirlas; por el contrario, dice que estando Dios presente
+en todas partes, percibe las cosas por su presencia inmediata en todo el
+espacio donde ellas están, sin intervencion ni auxilio de ningun órgano
+ni medio. Para hacer esto mas inteligible, lo aclara con una
+comparacion diciendo, que así como el alma por estar presente á las
+imágenes que se forman en el cerebro por medio de los órganos de los
+sentidos, ve estas imágenes como si fueran las cosas mismas que ellas
+representan, del mismo modo Dios lo ve todo por su presencia inmediata,
+estando actualmente presente á las cosas mismas, á todas las que existen
+en el universo, como el alma está presente á todas las imágenes que se
+forman en el cerebro. Newton considera el cerebro y los órganos de los
+sentidos, como el medio por el cual se forman las imágenes, mas nó como
+el medio por el cual el alma ve ó percibe las imágenes cuando están
+formadas; y en el universo no considera las cosas como si fueran
+imágenes formadas por un cierto medio ó por órganos, sino como cosas
+reales que el mismo Dios ha hecho y que ve en todos los lugares donde se
+hallan, sin intervencion de ningun medio. Esto es todo lo que Newton ha
+querido significar por la comparacion de que se vale cuando supone que
+el espacio infinito es por decirlo así el sensorio, _sensorium_, del ser
+que está presente en todas partes.
+
+Réplica de Leibnitz.
+
+Se halla expresamente en el apéndice de la Optica de Newton, que el
+espacio es el _sensorio_ de Dios; esta palabra ha significado siempre el
+órgano de la sensacion. Él y sus amigos, pueden explicarse si quieren de
+otra manera; no me opongo á esto.
+
+Se supone que la presencia del alma basta para que perciba lo que pasa
+en el cerebro; pero esto es precisamente lo que el padre Malebranche y
+toda la escuela cartesiana niegan, y con razon. Algo mas se requiere que
+la sola presencia para que una cosa represente lo que pasa en otra. Para
+esto se necesita alguna comunicacion explicable, algun modo de
+influencia. El espacio, segun Newton, está íntimamente presente al
+cuerpo que contiene, y está comensurado con él; ¿se sigue por ventura
+de esto, que el espacio perciba lo que pasa en el cuerpo y que se
+acuerde de ello cuando el cuerpo se ha retirado? Además, que siendo el
+alma indivisible, su presencia inmediata que podríamos imaginar en el
+cuerpo, no seria sino en un punto; ¿cómo podria percibir lo que se hace
+fuera de este punto? Yo pretendo ser el primero que ha explicado, cómo
+el alma percibe lo que pasa en el cuerpo.
+
+La razon por la cual Dios lo percibe todo, no es su simple presencia,
+sino su operacion; porque conserva las cosas por una operacion que
+produce continuamente lo que en ellas hay de perfeccion y de bondad;
+pero no teniendo las almas influencia inmediata sobre los cuerpos, ni
+los cuerpos sobre las almas, su correspondencia inmediata no puede ser
+explicada por la presencia.
+
+
+Respuesta de Clarke.
+
+La palabra _sensorium_ no significa propiamente el órgano, sino el lugar
+de la sensacion: el ojo, la oreja etc. son órganos, pero nó sensorios:
+por otra parte el caballero Newton no dice que el espacio sea el
+sensorio sino que es (por via de comparacion) como si dijéramos el
+sensorio.
+
+No se ha supuesto nunca que la presencia del alma baste para la
+percepcion; solo se ha dicho que esta presencia es necesaria para que el
+alma perciba: si el alma no estuviese presente á las imágenes de las
+cosas percibidas, no podria percibirlas; pero su presencia no basta, si
+ella no es una sustancia viviente. Las sustancias inanimadas, aunque
+presentes, no perciben nada; y una sustancia viviente no es capaz de
+percepcion sino en el lugar donde está presente, ya lo esté á las cosas
+mismas como Dios á todo el universo, ya á las imágenes de las cosas,
+como el alma en su sensorio. Es imposible que una cosa obre, ó que algun
+sujeto obre sobre ella, en un lugar donde la misma no está: asi como es
+imposible que esté en un lugar donde no está. Aunque el alma sea
+indivisible, no se sigue que esté presente en un solo punto; el espacio
+finito ó infinito es absolutamente indivisible, hasta por el
+pensamiento; porque no se puede imaginar que sus partes se separen la
+una de la otra, sin imaginar que ellas salen por decirlo así de sí
+mismas; y sin embargo el espacio no es un solo punto.
+
+Dios no percibe las cosas por su simple presencia ni porque obra sobre
+ellas, sino porque está no solo presente en todas partes, sino que es un
+ser viviente é inteligente. Lo mismo debe decirse del alma en su pequeña
+esfera; percibe las imágenes á las cuales está presente, y no podria
+percibirlas sin estarlo; pero la percepcion no la tiene por su simple
+presencia, sino porque es una sustancia viviente.
+
+Réplica de Leibnitz.
+
+Esos señores sostienen que el espacio es un ser real absoluto; pero esto
+conduce á grandes dificultades; porque parece que este ser será eterno é
+infinito, y por esto han creido algunos que era el mismo Dios, ó bien su
+atributo, su inmensidad; pero como el espacio tiene partes, no puede
+convenir á Dios.
+
+Ya he notado mas de una vez que yo miro el espacio como una cosa
+puramente relativa, para un órden de coexistencias, así como el tiempo
+es un órden de sucesiones, porque el espacio marca en los términos de la
+posibilidad, un órden de cosas que existen á un mismo tiempo, en cuanto
+existen juntas, sin entrar en sus maneras de existir: y cuando se ven
+muchas cosas juntas, se percibe este órden entre ellas.
+
+Para refutar la imaginacion de los que toman al espacio por una
+sustancia ó al menos por algun ser absoluto, tengo muchas
+demostraciones; pero ahora solo quiero valerme de la indicada por la
+misma oportunidad. Digo pues que si el espacio fuera un ser absoluto,
+sucederia algo de que no se podria señalar razon suficiente, lo que es
+nuestro axioma. Hé aquí la prueba. El espacio es alguna cosa uniforme
+absolutamente; y si se prescinde de las cosas situadas en él, uno de los
+puntos del espacio no se diferencia en nada del otro. Síguese de aquí,
+supuesto que el espacio sea alguna cosa en sí mismo fuera del órden de
+los cuerpos, que es imposible que haya una razon por la cual Dios
+guardando las mismas situaciones de los cuerpos entre ellos, haya
+colocado los cuerpos en el espacio de esta manera y nó de otra, y porque
+no lo ha puesto todo al revés, cambiando por ejemplo el oriente en
+occidente. Pero si el espacio no es mas que este órden ó relacion, y no
+es sin los cuerpos otra cosa que la posibilidad de colocarlos, estos dos
+estados, el uno tal cual es ahora, y el otro supuesto al revés, no se
+diferenciarian: esta diferencia solo se halla en la suposicion quimérica
+de la realidad de un espacio en si mismo................................
+
+Será difícil hacernos creer que en el uso ordinario _sensorium_, solo
+signifique el órgano de la sensacion.................................
+
+La simple presencia de una sustancia animada no basta para la
+percepcion; un ciego ó un distraido no ve: es preciso explicar cómo el
+alma percibe lo que hay fuera de ella.
+
+Dios no está presente á las cosas por situacion, sino por esencia; su
+presencia se manifiesta por su operacion inmediata.
+
+Respuesta de Clarke.
+
+Es indudable que nada existe sin que haya razon suficiente de su
+existencia, y que nada existe de una manera mas bien que de otra, sin
+una razon suficiente para esta manera de existir; pero en cuanto á las
+cosas indiferentes en sí mismas, la _simple voluntad_ es una razon
+suficiente para darles la existencia ó para hacerlas existir de una
+cierta manera: y esta voluntad no necesita ser determinada por una
+causa extraña.....................................................
+..................................................................
+
+El espacio no es una sustancia, ni un ser eterno é infinito, sino una
+propiedad ó una consecuencia de la existencia de un ser infinito y
+eterno; el espacio infinito es la inmensidad, pero la inmensidad no es
+Dios[3], luego el espacio infinito no es Dios. Lo que aquí se dice de
+las partes del espacio, no es una dificultad: el espacio infinito es
+absoluta y esencialmente indivisible; y es una contradiccion en los
+términos el suponer que sea dividido, porque seria preciso que hubiese
+un espacio entre las partes que se suponen divididas, lo que es suponer
+que el espacio es dividido y no dividido á un mismo tiempo[4]..........
+.......................................................................
+
+[Nota 3: En esta proposicion, ó Clarke se expresa con inexactitud y
+oscuridad, ó incurre en error. La inmensidad de Dios, es Dios mismo;
+todo atributo de Dios, es el mismo Dios.]
+
+[Nota 4: Aquí Clarke confunde la division con la separacion: véase lo
+que digo en los capítulos X y XI de este libro.]
+
+No se trata de saber lo que Goclenio[5] entiende por la palabra
+_sensorium_, sino el significado que el caballero Newton dió á esta
+palabra; sí Goclenio cree que el ojo, la oreja, ú otro cualquiera órgano
+de los sentidos, es el sensorio, se engaña. Además, que cuando un autor
+emplea un término del arte, y declara el sentido que le da ¿para qué
+buscar el que le hayan atribuido otros escritores? Scapula traduce la
+palabra de que hablamos, por _domicilium_, es decir, lugar donde el alma
+reside.
+
+[Nota 5: Goclenio es el autor de un Diccionario filosófico citado por
+Leibnitz.]
+
+Réplica de Leibnitz.
+
+Si el espacio infinito es la inmensidad, el espacio finito será lo
+opuesto de la inmensidad, es decir, la mensurabilidad ó la extension
+limitada: la extension debe ser una propiedad de lo extenso; si este
+espacio es vacío será un atributo sin sujeto, una extension sin cosa
+extensa.............................................................
+
+Decir que el espacio infinito es sin partes, es decir que los espacios
+finitos no le componen, y que el espacio infinito podria subsistir, aun
+cuando todos los espacios finitos fuesen anonadados....................
+
+Yo quisiera ver el pasaje de un filósofo que hubiese tomado la palabra
+_sensorium_ en otro sentido que Goclenio.
+
+Si Scapula dice que el sensorio es el lugar donde reside el
+entendimiento, hablará del órgano de la sensacion interna: así no se
+apartará de la significacion de Goclenio.
+
+Sensorio ha significado siempre el órgano de la sensacion: la glándula
+pineal seria, segun Descartes, el sensorio en la acepcion que le da
+Scapula.
+
+En esta materia no hay expresion menos conveniente que la que atribuye á
+Dios un sensorio; parece que le hace alma del mundo; y será difícil
+explicar el uso que hace Newton de esta palabra, en un sentido que le
+pueda justificar.
+
+Respuesta de Clarke.
+
+Se insiste aun sobre el uso de la palabra _sensorium_, aunque Newton le
+haya puesto un correctivo: nada tengo que añadir.
+
+El espacio destituido de cuerpo es una propiedad de una sustancia
+inmaterial; el espacio no está limitado por los cuerpos, sino que existe
+igualmente en ellos y fuera de ellos: el espacio no está encerrado
+entre los cuerpos, sino que estos hallándose en el espacio inmenso, son
+limitados por sus dimensiones propias.
+
+El espacio vacío no es un atributo sin sujeto, pues que no entendemos un
+espacio donde no haya nada, sino un espacio sin cuerpos. Dios está
+ciertamente presente en todo el espacio vacío; y quizás hay en este
+espacio muchas otras sustancias que no son materiales, y que por
+consiguiente no pueden ser tangibles, ni percibidas por ninguno de
+nuestros sentidos.
+
+El espacio no es una sustancia, sino un atributo de un ser necesario; y
+debe, como todos los atributos de un ser necesario, existir mas
+necesariamente que las sustancias mismas que no son necesarias. El
+espacio es inmenso, inmutable, eterno, y lo mismo debe decirse de la
+duracion; mas no se sigue de esto que haya nada eterno fuera de Dios,
+porque el espacio y la duracion no están fuera de Dios; son
+consecuencias inmediatas y necesarias de su existencia, sin las cuales
+no seria eterno, ni se hallaria presente en todas partes.
+
+Los infinitos no se componen de finitos, sino como los finitos se
+componen de infinitésimos. Ya he manifestado mas arriba, en qué sentido
+puede decirse que el espacio tiene partes y que no las tiene. Las
+partes, en el sentido que se da á esta palabra cuando se la aplica á los
+cuerpos, son separables, compuestas, desunidas, independientes las unas
+de las otras, y capaces de movimiento. Pero, aunque la imaginacion pueda
+en algun modo concebir partes en el espacio infinito, sin embargo como
+estas partes impropiamente dichas, quedan esencialmente inmóviles é
+inseparables las unas de las otras, se sigue que el espacio es
+esencialmente simple, y absolutamente indivisible [6].
+
+[Nota 6: Aquí Clarke vuelve á confundir la divisibilidad con la
+separabilidad, y esta confusion le lleva á proposiciones
+contradictorias.]
+
+Réplica de Leibnitz.
+
+Como yo habia objetado que el espacio tomado por una cosa real y
+absoluta seria eterno, impasible é independiente de Dios, se ha tratado
+de eludir esta dificultad diciendo que el espacio es una propiedad de
+Dios; ya objeté á esto en mi escrito precedente, que la propiedad de
+Dios es la inmensidad; pero que el espacio conmensurado con los cuerpos,
+no es lo mismo que la inmensidad de Dios................................
+
+He preguntado, supuesto que el espacio sea una propiedad, de qué cosa
+podrá serlo un espacio vacío, limitado, cual lo imaginamos en el
+recipiente de donde se haya quitado el aire. No me parece razonable
+decir que este espacio vacío, redondo ó cuadrado, sea una propiedad de
+Dios..................................................................
+
+Si los espacios limitados y el espacio infinito son la propiedad de
+Dios, será preciso, cosa extraña! que la propiedad de Dios sea compuesta
+de afecciones de las criaturas, porque todos los espacios finitos juntos
+componen el espacio infinito............................................
+........................................................................
+
+Si el espacio es una propiedad de Dios, entra en la esencia de Dios; es
+así que el espacio tiene partes, luego tambien los tendria la esencia de
+Dios. _Spectatum admisi_................................................
+
+Además los espacios, ora están vacíos ora llenos; luego habrá en la
+esencia de Dios partes ora vacías ora llenas y por consiguiente sujetas
+á un cambio perpetuo. Los cuerpos, llenando el espacio, llenarian una
+parte de la esencia de Dios, y serian conmensurados con ella; y en la
+suposicion de un vacío, una parte de la esencia de Dios estará en el
+recipiente; este Dios con partes se parecerá mucho al Dios de los
+estóicos, que era el universo todo entero, considerado como un animal
+divino...............................................................
+
+La inmensidad de Dios hace que Dios esté en todos los espacios; si Dios
+está en el espacio, ¿cómo puede decirse que el espacio está en Dios, ó
+que es su propiedad? Se dice que la propiedad está en el sujeto: pero
+¿quién ha oido jamás que el sujeto esté en su propiedad?
+
+Como yo habia objetado que el espacio tiene partes, se busca un efugio,
+alejándose de la significacion usual de los términos, porque estas
+partes no son separables, y no podrian apartarse las unas de las otras
+por escision; pero basta que el espacio tenga partes, sean estas
+separables ó nó, y se las puede asignar en el espacio, ya por los
+cuerpos que están en él, ya por las líneas y superficies que se pueden
+tirar. Se alega la excusa de que no se ha dicho que el espacio fuera el
+sensorio de Dios, sino _como_ su sensorio. Parece que lo uno es tan poco
+conveniente é inteligible como lo otro..................................
+
+Si Dios siente lo que pasa en el mundo por medio de un sensorio, parece
+que las cosas obran sobre él, y que es como concebimos el alma del
+mundo. Se me imputa que repito las objeciones sin hacerme cargo de las
+respuestas; pero yo no veo que se me haya soltado esta dificultad: mejor
+seria renunciar enteramente á ese pretendido sensorio.
+
+No me es posible copiar otros pasajes de esta interesante polémica, que
+puede leerse por extenso en la coleccion de las obras de Leibnitz: pero
+bastan esas muestras para que se vea la importancia que daban á las
+cuestiones sobre el espacio, filósofos eminentes.
+
+
+ * * * * *
+
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XVII DEL LIBRO III.)
+
+(III). Para que el lector forme concepto cabal de la opinion de Kant
+sobre el espacio, y juzgue por sí mismo de si hay ó nó la contradiccion
+indicada, pongo á continuacion algunos pasajes del autor.
+
+«El concepto trascendental de los fenómenos[7] en el espacio, es una
+advertencia crítica de que en general, _nada_ de lo percibido en el
+espacio, _es una cosa en sí_; que el espacio es además una forma de las
+cosas, que tal vez les seria propia, si fuesen consideradas en sí
+mismas; pero que los objetos en sí, nos son completamente desconocidos;
+y que lo que llamamos _objetos exteriores no es otra cosa que las
+representaciones puras de nuestra sensibilidad_, cuya forma es el
+espacio, y cuyo correlativo verdadero, es decir, la cosa en si misma, es
+por esta razon totalmente desconocida, y lo será siempre; pero sobre la
+cual no se interroga jamás á la experiencia.» (Estética trascendental,
+seccion primera).
+
+[Nota 7: Kant define el fenómeno: «el objeto indeterminado de una
+intuicion empírica.» Llama intuicion empírica: «la que se refiere á un
+objeto por medio de la sensacion.» Entiende por sensacion: «el efecto de
+un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto nosotros somos
+afectados por él.» Estética trascendental, primera parte.]
+
+«Es de todo punto cierto, y no solo posible ó verosímil, que el espacio
+y el tiempo como condiciones necesarias de toda experiencia, tanto
+interna como externa, son condiciones puramente subjetivas de toda
+nuestra intuicion. Luego es igualmente cierto que _todos los objetos con
+relacion al espacio y al tiempo, no son mas que simples fenómenos, y nó
+cosas en sí_, si se los considera segun el modo con que nos son dadas.
+Mucho se puede decir _à priori_ de la forma de los objetos, pero nada
+de la cosa en sí, que debe servir de base á estos fenómenos.»
+
+Esta doctrina de Kant le atrajo la inculpacion de idealismo, y provocó
+explicaciones del filósofo aleman, que algunos consideran como una
+contradiccion manifiesta.
+
+Hé aquí cómo se defiende Kant de la nota de idealismo: «Cuando digo que
+en el espacio y el tiempo, la intuicion de los objetos exteriores y la
+del espíritu, representan estas dos cosas tales como ellas afectan
+nuestros sentidos, _no quiero decir que los objetos sean una pura
+apariencia_; porque en el fenómeno, los objetos y hasta las propiedades
+que nosotros les atribuimos, son siempre consideradas como alguna cosa
+dada realmente; sino que como esta calidad de ser dada, depende
+únicamente de la manera de percibir del sujeto en su relacion con el
+objeto dado, este objeto como fenómeno, es diferente de sí mismo, como
+objeto en sí. _Yo no digo que los cuerpos parezcan simplemente_ que son
+exteriores, ó que mi alma _parezca simplemente_ haberme sido dada en mi
+conciencia: cuando yo afirmo que la calidad del espacio y del tiempo
+(conforme á la cual yo pongo el cuerpo y el alma como siendo la
+condicion de su existencia) existe únicamente en mi modo de intuicion y
+nó en los objetos en sí mismos, caeria en error si convirtiese en pura
+apariencia lo que debo tomar por un fenómeno; pero esto no tiene lugar
+si se admite mi principio de la idealidad de todas nuestras intuiciones
+sensibles. Por el contrario, si se atribuye una realidad objetiva á
+todas esas formas de las representaciones sensibles, no se puede evitar
+el que todo se convierta en pura apariencia; porque si se considera el
+espacio y el tiempo como calidades que deban hallarse, en cuanto á su
+posibilidad, en las cosas en sí, y se reflexiona sobre los absurdos en
+que entonces se cae, pues que dos cosas infinitas que no pueden ser
+sustancias ni nada inherente á las sustancias, y que son no obstante
+alguna cosa existente y hasta la condicion necesaria de la existencia de
+todas las cosas, subsistirian todavía, aun cuando todo lo demás fuese
+anonadado, en tal caso no se puede reprender al excelente Berkeley de
+haber reducido los cuerpos á una mera apariencia.» (Ibid. 2.ª edicion).
+
+En su _Lógica trascendental_, se encuentra tambien una refutacion del
+idealismo. En dicho lugar, Kant establece el siguiente teorema:
+
+«La simple conciencia de mi propia existencia, determinada
+empíricamente, prueba la existencia de los objetos, fuera de mí, en el
+espacio.»
+
+No me es posible exponer aquí las doctrinas de Kant en su _Lógica
+trascendental_; me basta haber indicado sus aclaraciones sobre la
+realidad de los objetos; otros las llaman retractaciones ó
+contradicciones, y hasta señalan varias causas que de nada sirven en el
+terreno de la filosofía.
+
+
+ * * * * *
+
+
+(SOBRE EL CAPÍTULO XIX DEL LIBRO III.)
+
+(IV.) Los escolásticos separaban siempre con mucho cuidado el órden
+sensible del inteligible. No es Kant el primero que ha descubierto las
+fronteras que separan el mundo inteligible del sensible; las cosas en sí
+como objetos de un entendimiento puro, _noumena_, como él las llama, y
+las cosas en cuanto representadas en la intuicion sensible: _phenomena_.
+Las representaciones sensibles, tan lejos estaban de bastar á la
+inteligencia, segun la opinion de los escolásticos, que antes bien se
+les negaba el carácter de inteligibles. El entendimiento podia conocer
+las cosas sensibles, pero le era necesario abstraerlas de las
+condiciones materiales: por su limitacion habia menester la intuicion de
+los objetos en representaciones sensibles: _conversio ad phantasmata_;
+pero esas intuiciones no eran el acto intelectual, sino una condicion
+necesaria para su ejercicio. De esta teoría dimanó la del _entendimiento
+agente_, de que se han reido algunos con sobrada ligereza. Esta
+hipótesis, sea cual fuere su valor intrínseco, tiene en su apoyo
+consideraciones de gran peso, si prescindiendo de las formas con que se
+la ha expresado, se atiende tan solo á su profundidad ideológica.
+
+Al leer algunos pasajes de la _Lógica trascendental_ de Kant, sobre los
+fenómenos y los noumenos, sobre la intuicion sensible necesaria en los
+conceptos puros, sobre la distincion entre estos y aquella, sobre los
+mundos sensible é inteligible, correspondientes á las facultades
+sensitivas é intelectuales, se podria sospechar que el filósofo aleman
+habia leido á los escolásticos. No importa que él se aparte de las
+doctrinas de las escuelas: los autores que nos ilustran, no son solo
+aquellos cuyas opiniones profesamos.
+
+Al tratar de las ideas, tendré ocasion de manifestar mis opiniones sobre
+este particular; y así por ahora, me ceñiré á copiar algunos textos de
+Santo Tomás, el representante mas ilustre de la filosofía escolástica.
+En ellos verá el lector la necesidad para nosotros, de las
+representaciones sensibles, _phantasmata_; y la línea divisoria entre
+estas representaciones, y el órden intelectual puro.
+
+(Pars 1. Q. LXXIX. art. 3.) Sed quia Arístoteles non posuit formas rerum
+naturalium subsistere sine materia, _formæ autem in materia existentes
+non sunt intelligibiles actu_; sequebatur, quod naturæ, seu formæ rerum
+sensibilium quas intelligimus, non essent intelligibiles actu. Nihil
+autem reducitur de potentia in actum, nisi per aliquod ens actu: sicut
+sensus fit in actu per sensibile in actu. Oportet igitur ponere aliquam
+virtutem ex parte intellectus, quæ faceret intelligibilia in actu per
+abstractionem specierum à _conditionibus materialibus_. Et hæc est
+necessitas ponendi intellectum agentem.
+
+(P. 1. Q LXXIX. art. 4.) Ad cuius evidentiam considerandum est, quod
+supra animam intellectivam humanam, necesse est ponere aliquem
+superiorem intellectum, à quo anima virtutem intelligendi obtineat...
+.....................................................................
+
+Nihil autem est perfectius in inferioribus rebus anima humana. Unde
+oportet dicere, quòd in ipsa sit aliqua virtus derivata à superiori
+intellectu, per quam possit _phantasmata illustrare_. Et hoc experimento
+cognoscimus, dum percipimus _nos abstrahere formas universales à
+conditionibus particularibus, quòd est facere actu intelligibilia_.
+
+(P. 1. Q. LXXXIV. art. 1.) Etiam in ipsis sensibilibus videmus, quod
+forma alio modo est in uno sensibilium, quam in altero; puta cum in uno
+est albado intensior, in alio remisior, et cum in uno est albedo cum
+dulcedine, in alio sine dulcedine. Et per hunc etiam modum, forma
+sensibilis alio modo est in re, quæ est extra animam, et alio modo in
+sensu, qui suscipit formas sensibilium absque materia, sicut colorem
+auri sine auro. Et similiter intellectus species corporum, quæ sunt
+materiales et mobiles, recipit immaterialiter, et immobiliter, secundum
+modum suum, nam receptum est in recipiente per modum recipientis.
+Dicendum est ergo, quod anima per intellectum cognoscit corpora,
+_cognitione immateriali, universali et necessaria_.
+
+(P. 1. Q. LXXXIV. art. 6.) Et ideo ad causandam intellectualem
+operationem secundum Aristotelem non sufficit sola impressio sensibilium
+corporum, sed requiritur aliquid nobilius, quia agens est honorabilius
+patiente, ut ipse dicit. Non autem ita quod intellectualis operatio
+causetur, ex sola impressione aliquarum rerum superiorum, ut Plato
+posuit, sed illud superius, et nobilius agens, quod vocat intellectum
+agentem, de quo jam supra diximus quòd _facit phantasmata à sensibus
+acceptu intelligibilia in actu_, per modum abstractionis cuiusdam.
+Secundum hoc ergo, ex parte phantasmatum intellectualis operatio à sensu
+causatur. Sed quia phantasmata non sufficiunt immutare intellectum
+possibilem, sed oportet quod fiant intelligibilia actu per intellectum
+agentem, non potest dici quòd sensibilis cognitio sit totalis, et
+perfecta causa intellectualis cognitionis, sed magis quodammodo est
+materia causæ.
+
+
+FIN DE LAS NOTAS.
+
+
+
+
+
+INDICE DE LAS MATERIAS DEL TOMO SEGUNDO
+
+
+LIBRO SEGUNDO.
+
+DE LAS SENSACIONES.
+
+CAPÍTULO PRIMERO. _la sensacion en sí misma._
+
+Qué es la sensacion. Juicio que le acompaña. Escala de los seres
+sensibles. La sensibilidad y la inteligencia. Perfectibilidad de la
+sensacion. Su límite. Una consecuencia importante contra un error de
+nuestra época. Lo que se comprende en la palabra sensacion. Naturaleza
+de este fenómeno. Sensibilidad de los brutos. Nobleza de las facultades
+sensibles. La idea del _yo_ aplicada a los seres sensitivos. La
+sensacion y la conciencia directa. Representaciones y afecciones.
+
+CAPÍTULO II. _La materia no puede sentir_.
+
+Existencia de seres distintos de la materia. Para demostrar su
+insensibilidad no necesitamos conocer su esencia. Demostracion. El alma
+de los brutos. Su naturaleza. Su destino. Su anonadamiento y su
+duracion. Conjeturas sobre estas dos opiniones.
+
+CAPÍTULO III. _El sueño y la vigilia_.
+
+Estado de la cuestion. Opinion de La-Mennais. Dónde se ha de fundar la
+distincion entre el sueño y la vigilia. Dos clases de hechos muy
+diferentes en el órden puramente interno. Sus caractéres. Aplicacion.
+
+CAPÍTULO IV. _Relacion de las sensaciones con el mundo externo_.
+
+Estado de la cuestion. La naturaleza y la filosofía. Dos órdenes de
+fenómenos en el órden puramente interno. Sus diferencias. Resultado en
+favor de la existencia de un mundo externo.
+
+CAPÍTULO V. _Una hipótesis idealista_.
+
+Imposibilidad de explicar los fenómenos del mundo interno sin el
+externo. Dos consecuencias importantes.
+
+CAPÍTULO VI. _Si la causa externa inmediata de las sensaciones es una
+causa libre_.
+
+Una dificultad contra el testimonio de los sentidos. Solucion fundada en
+la veracidad de Dios. Otra solucion fundada en la misma naturaleza de
+los fenómenos. Relacion de los objetos con nuestra sensibilidad. Su
+sujecion á leyes necesarias. Consecuencia en pro de un mundo externo.
+
+CAPÍTULO VII. _Análisis de la objetividad de las sensaciones_.
+
+Qué son los cuerpos. Análisis de la idea de cuerpo. Su relacion con las
+sensaciones. Diferencia entre la extension y las demás calidades
+sensibles. Necesidad de la extension para un mundo externo.
+
+CAPÍTULO VIII. _Sensacion de la extension_. Es percibida por varios
+sentidos. Análisis de la extension. Su multiplicidad. Su continuidad.
+Coexistencia incluida en la extension.
+
+CAPÍTULO IX. _Objetividad de la sensacion de extension_.
+
+Es la única sensacion que objetivamos. Ejemplo en que se van destruyendo
+todas las sensaciones. La extension receptáculo de las sensaciones. La
+extension es mas bien percibida que sentida. Importancia de los seres
+sensitivos en el órden del universo.
+
+CAPÍTULO X. _Valor del tacto para objetivar las sensaciones_.
+
+Opinion de los que miran el tacto como el sentido mas seguro y hasta el
+único. Se responde á sus argumentos. Sensacion doble. Peticion de
+principio. Ilusiones del tacto.
+
+CAPÍTULO XI. _Inferioridad del tacto comparado con otros sentidos_.
+
+Condillac. Extrañeza de su opinion. El tacto y la vista. Ejemplos en
+prueba de su inferioridad. El tacto y el oido. Aplicaciones.
+
+CAPÍTULO XII. _Si la sola vista podria darnos idea de una superficie_.
+
+Condillac. Se combate su opinion. Contradiccion en que incurre. Pruebas
+en favor de la vista. El color y la extension. Confesion de Condillac.
+Una consecuencia.
+
+CAPÍTULO XIII. _El ciego de Cheselden_.
+
+Fenómenos que presentó. Observaciones sobre estos fenómenos.
+Equivocaciones que se padecerian. Razones en apoyo de esta conjetura.
+Observaciones contradictorias que se nos refieren. Qué prueban dichos
+fenómenos.
+
+CAPÍTULO XIV. _Se examina si la vista puede darnos idea del volúmen_.
+
+Una razon concluyente fundada en la idea del sólido. Otras razones
+fundadas en la experiencia.
+
+CAPÍTULO XV. _La vista y el movimiento_.
+
+Se explica cómo la vista puede dar idea del movimiento. Resúmen de las
+doctrinas de los capítulos anteriores.
+
+CAPÍTULO XVI. _Posibilidad de otros sentidos_.
+
+Un pasaje de La-Mennais. Dificultades que suscita. Los cuerpos y las
+sensaciones. Posibilidad de un nuevo órden de sensaciones.
+
+CAPÍTULO XVII. _Existencia de nuevos sentidos_.
+
+Explicacion de la palabra, sentir. Diferentes clases de impresiones
+sensibles. La sensacion y el sentimiento. Sus semejanzas y diferencias.
+
+CAPÍTULO XVIII. _Solucion definitiva de la dificultad de La-Mennais_.
+
+Se explica cómo un nuevo sentido no alteraria el órden de nuestras
+ideas. Ejemplo. Efectos de la música. Consecuencia. Resultado
+definitivo.
+
+LIBRO TERCERO.
+
+LA EXTENSION Y EL ESPACIO.
+
+CAPÍTULO I. _La extension inseparable de la idea de cuerpo_. Cómo se
+entiende esta inseparabilidad. Análisis. Una dificultad. Solucion. Una
+réplica. Contestacion. Una distincion de los teólogos.
+
+CAPÍTULO II. _Imperceptibilidad de la extension como objeto directo e
+inmediato de las sensaciones_.
+
+Explicacion. La extension considerada en nosotros es una idea y un hecho
+primario.
+
+CAPÍTULO III. _Fecundidad científica de la idea de extension_.
+
+Cuatro proposiciones. Es base de la geometría. De las ciencias
+naturales. Es necesaria para las medidas. Pruebas y ejemplos.
+Simplicidad de la idea de extension.
+
+CAPÍTULO IV. _Realidad de la extension_.
+
+Esta realidad es necesaria, si no se quiere destruir la realidad del
+mundo externo. La realidad de la extension y la geometría.
+
+CAPÍTULO V. _La exactitud geométrica realizada en la naturaleza._ La
+realidad es geométrica. Pruebas. Exámen de dos opiniones sobre la
+divisibilidad de la materia. El mismo resultado en ambos supuestos.
+
+CAPÍTULO VI. _Aclaraciones sobre la extension_.
+
+La extension y los cuerpos. Mas aclaraciones sobre la inseparabilidad de
+estas dos ideas. Si conocemos la esencia de la extension.
+
+CAPÍTULO VII. _Espacio-nada_.
+
+Importancia de las cuestiones sobre el espacio. Grandes dificultades. Se
+plantea la cuestion. En la nada no hay distancias. Razones contra los
+que las admiten, negando la realidad al espacio.
+
+CAPÍTULO VIII. _Opinion de Descartes y de Leibnitz sobre el espacio_.
+
+Doctrina de Descartes. Impugnacion. Doctrina de Leibnitz. Una
+observacion sobre ella.
+
+CAPÍTULO IX. _Opinion de los que atribuyen al espacio una naturaleza
+distinta de los cuerpos_.
+
+Insubsistencia de un argumento que se le objeta. Verdadera dificultad en
+contra.
+
+CAPÍTULO X. _Opinion de los que creen que el espacio es la inmensidad de
+Dios_.
+
+Doctrina de Clarke. Impugnacion. Consecuencias peligrosas. Newton.
+Opinion de Leibnitz. Una observacion.
+
+CAPÍTULO XI. _Opinion de Fenelon_.
+
+Un pasaje notable. Una doctrina de los teólogos sobre las perfecciones
+de Dios. Se examina la doctrina de Fenelon. Es inadmisible. Duda sobre
+el verdadero sentido de sus palabras.
+
+CAPÍTULO XII. _Se explica en qué consiste el espacio_.
+
+Análisis de la generacion de su idea. Algunas proposiciones en que se
+resume la doctrina. Incertidumbre inseparable de estas materias.
+
+CAPÍTULO XIII. _Nuevas dificultades_.
+
+La extension y el lugar. Qué es el cambio de lugar. Un cuerpo solo no
+puede moverse. El movimiento es esencialmente relativo. Demostracion _á
+priori_ de la imposibilidad de ciertas figuras en un cuerpo solo. Una
+superficie geométrica perfecta.
+
+CAPÍTULO XIV. _Una consecuencia importantísima_.
+
+Demostracion _á priori_ de la gravitacion universal. No basta para
+explicar la existencia del movimiento, ni su regularidad.
+
+CAPÍTULO XV. _Ilusion de los puntos fijos en el espacio_.
+
+Se examina la fijeza de los cuatro puntos cardinales. Todas las
+situaciones en un lugar son ideas relativas. Si Dios podria dar
+movimiento á un cuerpo solo. Explicacion. El vacio. Opinion de Descartes
+y de Leibnitz. Ventajas de hacer consistir la idea del espacio en la de
+extension abstracta ó generalizada.
+
+CAPÍTULO XVI. _Observaciones sobre la opinion de Kant_.
+
+Doctrina de este filósofo. Confusion de ideas. No hizo el descubrimiento
+que él se figura. Pruebas. No debemos confundir la imaginacion del
+espacio con su idea. Límites de estas dos cosas. Ejemplos.
+
+CAPÍTULO XVII. _Inutilidad de la doctrina de Kant para resolver el
+problema de la posibilidad de la experiencia_.
+
+Sus tendencias al idealismo. Da orígen al sistema de Fichte. Kant en
+contradiccion con algunos de sus discípulos en materia de idealismo.
+
+CAPÍTULO XVIII. _El problema de la experiencia sensible_.
+
+En qué consiste el problema de la experiencia. Cinco problemas De la
+Estética trascendental. Se resuelven los cuatro primeros. Se plantea el
+último.
+
+CAPÍTULO XIX. _Consideraciones sobre la extension abstraida de los
+fenómenos_.
+
+La extension no es ninguno de los seres que entran en la cosa extensa.
+Análisis de la extension. Qué es la continuidad. Inutilidad de las
+definiciones con que se acostumbra explicarla. La extension fenomenal y
+la extension geométrica. Conjeturas. Doctrina de Santo Tomás sobre las
+representaciones sensibles.
+
+CAPÍTULO XX. _Si hay magnitudes absolutas_.
+
+Consideraciones sobre la fijeza de las medidas. Variedad de la vision.
+Ojos microscópicos. Inutilidad del tacto para la medida fija. Ejemplo.
+Acuerdo del arte y de la ciencia.
+
+CAPÍTULO XXI. _Inteligibilidad pura del mundo extenso_.
+
+La realidad y las apariencias. Qué es el mundo corpóreo a los ojos de un
+espíritu puro. Dos geometrías. La pura y la empírica. La geometría pura
+es separable de la sensible. Qué es la extension despojada de toda forma
+sensible. Por qué se nos hace difícil el concebir la inteligibilidad
+pura del mundo corpóreo. Insuficiencia de la geometría. Necesidad de la
+metafísica. Insuficiencia de la filosofía que reduce al mundo á
+movimientos y figuras.
+
+CAPÍTULO XXII. _La divisibilidad infinita_.
+
+Argumentos en contra. El cuerpo matemático y el cuerpo natural.
+Insuficiencia de esta distincion para resolver la dificultad.
+
+CAPÍTULO XXIII. _Los puntos inextensos_.
+
+Dos argumentos en contra. Uno en pro fundado en consideraciones
+matemáticas. Réplica. Insubsistencia del que se funda en la paridad del
+número engendrado por la unidad.
+
+CAPÍTULO XXIV. _Una conjetura sobre la nocion trascendental de la
+extension_.
+
+Una equivocacion que se padece en las investigaciones sobre los primeros
+elementos de la extension. Se indica una conjetura sobre la verdadera
+naturaleza de la continuidad. Se explica si el mundo externo es tal como
+nosotros lo imaginamos. Acuerdo de la teoría con la realidad. Por qué se
+nos ha dado la intuicion sensible.
+
+CAPÍTULO XXV. _Armonía del órden real, fenomenal é ideal_.
+
+Distincion entre la realidad y el fenómeno. Doctrina de las escuelas.
+Esencia y accidentes de los cuerpos. Paralelismo de los fenómenos con la
+realidad. Su relacion constante. En qué consiste. Aplicaciones.
+
+CAPÍTULO XXVI. _Carácter de las relaciones del órden real con el
+fenomenal_.
+
+Estas relaciones no son de necesidad intrínseca. Aplicaciones. Necesidad
+de distinguir entre el órden intelectual puro y el sensible.
+
+CAPÍTULO XXVII. _Si todo ha de estar en algun lugar_.
+
+Diferencia entre el ser y estar. No hay razon para que todo esté en
+algun lugar. Tres relaciones de un ser con los cuerpos. Consecuencias.
+Solucion de varias cuestiones. Una equivocacion de Kant. Doctrina de los
+teólogos. Consecuencia importante.
+
+CAPÍTULO XXVIII. _Contingencia de las relaciones corpóreas_.
+
+El órden actual del universo no es intrínsecamente necesario. Aspecto y
+esencia de los seres. Consideraciones sobre esta diferencia. Una
+observacion sobre las ciencias naturales.
+
+CAPÍTULO XXIX. _Solucion de dos dificultades_.
+
+Dos partes de las ciencias naturales. Una física y otra geométrica. Cómo
+son verdaderas las ciencias físicas y qué condiciones han menester.
+Distancias contradictorias. Explicacion. Un principio fundamental para
+el acuerdo de la geometría y la realidad. Postulados necesarios para
+geometría. Carácter de las ciencias ideales.
+
+CAPÍTULO XXX. _La sensibilidad pasiva_.
+
+Qué es ser sentido. Dos significaciones. Lo simple no puede ser
+propiamente sentido. El mundo externo podria no ser sensible.
+Experiencia. Lo insensible podria hacerse sensible. Conjeturas.
+
+CAPÍTULO XXXI. _Posibilidad de una mayor esfera en la sensibilidad
+activa_.
+
+Estado de la cuestion. Su interés. Significado de las palabras espíritu
+puro. La sensibilidad y la simplicidad. Posibilidad intrínseca de la
+sensibilidad en un espíritu puro. Cómo puede entenderse. Nuevo aspecto
+de la cuestion. La sensibilidad y la inteligencia. Posibilidad de una
+repugnancia. Razones de analogía. Objeto del entendimiento. Carácter de
+las facultades sensitivas. Reseña de la escala de los seres.
+Consecuencia. Estado de la cuestion con respecto a la realidad.
+Conjeturas sobre las facultades perceptivas de las almas separadas y de
+los espíritus puros. Afecciones sensibles. Placer y dolor. Querer y no
+querer. Observaciones sobre la voluntad intelectual pura. La imaginacion
+y la armonía del universo.
+
+CAPÍTULO XXXII. _Posibilidad de la penetracion de los cuerpos_.
+
+Contingencia de sus relaciones. Observaciones sobre el significado de la
+palabra impenetrabilidad. Penetracion geométrica. Penetracion física.
+Posibilidad intrínseca de la penetracion física.
+
+CAPÍTULO XXXIII. _Un triunfo de la Religion en el terreno de la
+filosofía_.
+
+Solucion de algunas dificultades que se objetan al augusto misterio de
+la Eucaristía. Consecuencia importante.
+
+CAPÍTULO XXXIV. _Conclusion y resúmen_.
+
+Observaciones sobre la idea de la extension. Su carácter, orígen y
+aplicaciones. Proposiciones en que se resume la doctrina contenida en
+este tomo.
+
+--Notas
+
+
+FIN.
+
+
+
+
+***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFIA FUNDAMENTAL I-IV, VOLUMEN
+2***
+
+
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+works. See paragraph 1.E below.
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+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
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+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
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+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf.
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+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
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+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://www.gutenberg.org/about/contact
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