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You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + + + + +Title: Filosofia Fundamental I-IV, Volumen 2 + + +Author: Jaime Balmes + + + +Release Date: June 25, 2005 [eBook #16132] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + + +***START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFIA FUNDAMENTAL I-IV, +VOLUMEN 2*** + + +E-text prepared by Miranda van de Heijning, Larry Bergey, and the Project +Gutenberg Online Distributed Proofreading Team from page images generously +made available by the Bibliothèque nationale de France (BnF/Gallica) + + + +FILOSOFÍA FUNDAMENTAL + +por + +D. JAIME BALMES, PRESBÍTERO + +TOMO II. + +Barcelona: IMPRENTA DE A. BRUSI. 1818. + +LIBRO SEGUNDO. + +DE LAS SENSACIONES. + + + + + + +CAPÍTULO I. + +LA SENSACION EN SÍ MISMA. + + +[1.] La sensacion, considerada en sí, es una mera afeccion interior; +pero va casi siempre acompañada de un juicio mas ó menos explícito, mas +ó menos notado por el mismo que siente y juzga. + +Veo dos molduras á una distancia conveniente: no descubro entre ellas +ninguna diferencia. Aquí hay dos cosas. + +1ª. Esa afeccion interior, ó apellídese como se quiera, que llamamos +_ver_. En cuanto á esto, no me cabe ni puede caberme duda. Podré estar +dispierto ó dormido, en sano juicio, ó demente; podrán ser las molduras +semejantes ó desemejantes, y hasta existir ó no existir; pero en +cualquiera de dichas suposiciones, dentro de mí pasa esta representacion +que llamo _ver las molduras_. + +2ª. Juzgo que en realidad, á mas de la afeccion que experimento, +existen las dos molduras, están colocadas en frente de mí, y son ambas +de relieve. En esto cabe error: por ejemplo, si duermo, si deliro; si en +vez de tenerlas delante, las tengo á la espalda, y me hace ilusion un +espejo que me las refleja; si no hay mas que un papel colocado detras de +un vidrio cuya construccion es á propósito para que reciba mi retina la +misma impresion que con la presencia del objeto; ó si no habiendo +ninguna de dichas ilusiones, un pintor hábil ha dado al lienzo la misma +apariencia que si fueran de relieve; ó siendo la una de perspectiva, no +lo es la otra. + +De esto se infiere que existiendo el mismo hecho interno que se llama +_sensacion_, pueden suceder los casos siguientes. + +1º. Que no haya nada en lo exterior. + +2º. Que haya las molduras, pero colocadas en distinta posicion. + +3º. Que haya un objeto exterior, pero nó las molduras. + +4º. Que estas existan, pero que sean ambas planas, ó una de relieve y +otra plana. + +Este resultado conduce á una consecuencia evidente y es, que la _simple_ +sensacion no tiene una relacion necesaria con el objeto externo; pues +ella puede existir, y existe en efecto muchas veces, sin objeto real. + +Esta correspondencia entre lo interno y lo externo es de la incumbencia +del juicio que acompaña á la sensacion, nó de la sensacion misma. + +Si los brutos objetivan las sensaciones, como es muy probable, el +instinto suplirá en ellos el juicio; ó se hallarán en el mismo caso que +el hombre antes del uso de las facultades intelectuales. + +La sensacion pues, considerada en sí, no atestigua: es un hecho que pasa +en nuestra alma: si efectivamente ha habido accion de un objeto externo +sobre nuestros órganos, y si este objeto es tal como parece, no le toca +el discernirlo á ella que es una afeccion de nuestro ser, un hecho +simple, nada mas. + +[2.] Figurémonos un animal reducido al solo sentido del tacto, y aun +este, nó desarrollado como en nosotros, sino circunscrito á pocas y +groseras afecciones, como las de caliente ó frio, húmedo ó seco, y +comparémosle con la sensibilidad humana: ¡qué inmensa distancia! la +sensibilidad en dicho animal, está en los confines de lo insensible; y +en el hombre se acerca ya á la region de la inteligencia; su +representacion sensible, es tan extensa y variada, que reproduce en lo +interior todo un mundo, y podria reproducir otros infinitos. Nosotros +nos hallamos en el grado mas alto de la escala, al menos en lo sujeto á +nuestra observacion: ¿quién es capaz de señalar el mas elevado posible? + +[3.] Por desplegada ó perfecta que se suponga la sensibilidad, dista +mucho de la inteligencia, y permanece siempre separada de la misma, como +de una facultad de especie diferente. Por cuya razon, aun cuando +supongamos que las facultades sensitivas sean capaces de una +perfectibilidad indefinida, no se infiere de esto que pudiesen elevarse +jamás á la esfera de la inteligencia propiamente dicha. Esta +perfectibilidad seria en un órden diverso, que nunca podria confundirse +con el de los seres intelectuales. Si suponemos que un color se +perfecciona hasta lo infinito, jamás llegará á ser un sonido, ó un sabor +ó un olor, y vice-versa; ¿por qué? porque la perfectibilidad está +circunscrita al órden respectivo; de la propia suerte, y con mas razon, +por mas que la facultad sensitiva se perfeccionase, jamás llegaria á ser +inteligencia. + +Esta observacion es importante para prevenir uno de los errores mas +funestos de nuestra época, que consiste en mirar el universo, como el +resultado de una fuerza misteriosa, que desplegándose con un movimiento +espontáneo, pero necesario y continuo, va engendrando los seres y +elevando sucesivamente las especies con una perenne transformacion. Así, +la mayor perfeccion del organismo vegetal produciria las facultades +animales; estas, perfeccionándose, se convertirian en sensitivas; y á +medida que irian progresando en el órden de las sensaciones, se +acercarian á la region de la inteligencia, que al fin podrian alcanzar. +Con este sistema tiene no poca analogía el que hace del pensamiento una +sensacion transformada: con él queda borrada la línea divisoria entre +los seres inteligentes y los no inteligentes; las sensaciones de la +ostra podrian irse perfeccionando hasta convertirse en una inteligencia +superior á la de Bossuet ó Leibnitz; el desarrollo de las facultades del +hombre estatua, seria un emblema del desarrollo del universo. + +[4.] Ya se ha podido notar que al presente hablo de la facultad +sensitiva en sí misma, prescindiendo de sus relaciones con los objetos +externos: y por lo mismo comprendo en la palabra _sensacion_, todas las +afecciones de los sentidos, ya sean actualmente producidas, ya +recordadas, ya imaginadas, es decir todas las afecciones, en toda la +extension de la escala, desde que hay conciencia directa de las mismas, +ó están presentes al ser que las experimenta, hasta que se llega al +límite en que comienza la inteligencia propiamente dicha. + +No es posible tirar aquí la línea divisoria entre lo sensible y lo +inteligente; esto exige extensas y profundas consideraciones sobre la +sensacion comparada con la idea; lo que no corresponde á este lugar: +pero bueno será haber señalado la existencia de esta línea para que no +haya confusion en una materia delicadísima, y en la que no se yerra sin +consecuencias trascendentales. + +[5.] ¿En qué consiste la sensacion? ¿cuál es su naturaleza íntima? Solo +sabemos que es una modificacion de nuestro ser, y nos es imposible +explicarla. Todas las palabras no bastan para dar idea de una sensacion +á quien no la experimenta; el ciego de nacimiento estaria oyendo cuanto +han dicho y escrito los filósofos sobre la luz y los colores, sin poder +imaginarse lo que son los colores y la luz. + +En esto no cabe otra enseñanza que la experiencia; de suerte que si +suponemos un hombre con una alteracion de sentido tal que lo verde le +parezca constantemente amarillo, y lo amarillo verde, no saldrá jamás de +su equivocacion á pesar de un continuo trato con los demás hombres; y no +llegará nunca á sospechar que durante toda su vida ha estado empleando +las dos palabras, verde y amarillo, tomándolas en sentido diferente del +que les daban los otros. + +[6.] Por analogía, y hasta por inclinacion natural, creemos que los +brutos no son meras máquinas, y que tienen tambien sensaciones. La +inmensa escala en que se hallan distribuidos los irracionales, +manifiesta que la facultad de sentir está esparcida por el universo con +una profusion asombrosa, y en grados muy diferentes. + +Nuestra experiencia se limita al globo que habitamos: ¿los límites de la +vida sensitiva, son los mismos que los de nuestra experiencia? Aun con +respecto al globo, la observacion está circunscrita á lo que permite la +imperfeccion de nuestros sentidos y de los instrumentos auxiliares: +¿hasta qué punto se prolonga la cadena de la vida? ¿dónde está el +término? En los seres que tenemos por inanimados, ¿hay alguna +participacion de esa facultad misteriosa? ¿Se compondrá el universo de +un conjunto de mónadas dotadas de cierta percepcion, como pretende +Leibnitz? Esto es una hipótesis destituida de fundamento; pero siendo +tan limitados nuestros medios de observacion, andemos con mesura al +señalar un linde á la region de la vida. + +[7.] Comunmente se habla de la facultad de sentir cual de una cosa de un +órden muy inferior; así es en efecto, si se la compara con las +facultades intelectuales; pero esto no quita que considerada en sí, sea +un fenómeno admirable, capaz de asombrar y confundir á quien medite +sobre él. + +Sentir!... con esta sola idea se da un salto inmenso en la escala de los +seres. ¿Qué es lo insensible comparado con lo sensible? Lo insensible +es, mas no experimenta que sea; nada hay en él, sino él mismo; lo +sensible experimenta que es, y hay en él algo mas que él mismo, todo +cuanto él siente, todo cuanto se representa en él. Lo insensible, aun +rodeado de seres, está en completo aislamiento, en la soledad; lo +sensible, aun solo, puede estar en un mundo de representaciones de +variedad infinita. + +[8.] La idea del _yo_ es aplicable en cierto modo á todo ser sensitivo; +pues no se concibe la sensacion, sin un ser _permanente_, que +experimenta lo _transitorio_; es decir sin un ser _uno_, en medio de la +_multiplicidad_. Todo ser sensible, si fuese capaz de reflexion, podria +á su manera decir, _yo_; porque de todos se verifica que es _uno mismo_ +el ser que experimenta la _variedad_ de sensaciones. Sin este vínculo, +sin esa unidad, no hay un ser sensible, sino _sucesion_ de sensaciones, +como fenómenos inconexos del todo. + +[9.] No hay sensacion sin conciencia directa; pues que no siendo esta +otra cosa que la misma presencia del fenómeno al ser que lo experimenta, +seria contradictorio el decir que se siente sin conciencia. Una +sensacion experimentada es una sensacion presente; no se concibe, es un +absurdo, una sensacion no presente, es decir no sentida (V. Lib. 1. §. +226.) + +[10.] Toda sensacion trae consigo presencia, ó sea conciencia directa, +mas nó representacion. Esta es una distincion que me parece de +importancia. Las sensaciones del olfato, del sabor, del oido, no son +representativas: son inmanentes en sí y en su objeto: esto es que un ser +que las experimentase, podria creerse encerrado dentro de sí propio, y +en una soledad absoluta, sin relacion con otros seres; pero el tacto y +sobre todo la vista, son de suyo representativos, envuelven relacion á +objetos; y aunque el ejercicio de ellos sea inmanente, incluyen no +obstante, alguna relacion á otros seres, y nó como á simples _causas_ de +la afeccion interna, sino como á _originales_ representados en la +sensacion. + +La clase de seres sensibles dotados de facultad representativa, parece +de un órden muy superior á los demás; entonces hay no solo conciencia +en el ser, sino tambien una fuerza misteriosa por la cual ve dentro de +sí un mundo entero. + +[11.] ¿Cuál es el grado mas perfecto de la vida sensitiva? ¿Cuál el mas +imperfecto? No pudiendo juzgar de estas cosas sino por experiencia y por +analogía, nada se puede responder á dichas cuestiones. Pero atendida la +inmensidad de la escala que la experiencia nos pone á la vista, podemos +conjeturar que la naturaleza es mucho mas rica de lo que nosotros nos +imaginamos. Dejémosle sus profundos arcanos, y contentémonos con +sospechar que existen. + + + + +CAPÍTULO II. + +LA MATERIA NO PUEDE SENTIR. + + +[12.] El fenómeno de la sensibilidad nos revela la existencia de un +órden de seres distintos de la materia. La organizacion material por +perfecta que se la suponga, no puede elevarse á la sensacion; la materia +es de todo punto incapaz de sentir; por manera que el absurdo sistema +del materialismo es insuficiente para explicar no solo los fenómenos de +la inteligencia, sino tambien los de la sensacion. + +Poco importa que nosotros no sepamos en qué consiste la naturaleza +íntima del ser sensible, ni aun de la materia; bástanos conocer +propiedades que les son esenciales para poder inferir con toda +seguridad, que pertenecen á órdenes totalmente distintos. No es verdad +que sea necesaria la idea cabal de la esencia de dos cosas, para +demostrar que tienen entre sí absoluta contradiccion; mil veces +consideramos dos figuras geométricas cuya propiedad constitutiva nos es +desconocida, y sin embargo no dejamos de ver que son muy diferentes, y +que es imposible que la una sea la otra. + +La materia, opínese como se quiera sobre su propiedad constitutiva, es +por necesidad un ser compuesto: una materia sin partes, no es materia. +Un ser compuesto, aunque pueda decirse _uno_, en cuanto sus partes +tienen entre sí union y conspiran á un mismo fin, es siempre un conjunto +de muchos seres; pues que las partes, por estar unidas, no dejan de ser +distintas. Si la sensacion perteneciese á un ser compuesto, lo sensible +no seria un ser solo, sino un conjunto de seres; es así que la sensacion +pertenece esencialmente á un ser _uno_, y no se la puede dividir sin +destruirla, luego ningun ser compuesto es capaz de sensacion; luego la +materia, por mas bien organizada que se la suponga, no puede sentir. + +Observando lo que sucede en nosotros, y discurriendo por analogía con +respecto á otros seres sensibles, podemos notar que entre la variedad de +sensaciones hay un ser solo que las percibe; el mismo ser es el que +oye, el que ve, el que toca, el que huele, el que saborea; el mismo ser +es el que recuerda estas sensaciones cuando han desaparecido, el que las +busca cuando le son agradables, el que las huye si le son ingratas, el +que goza con las primeras, el que sufre con las segundas; esto entra en +la idea de ser sensible; por manera que si en los brutos no hubiese ese +sujeto _comun_ de todas las sensaciones, _uno_ en medio de la +multiplicidad, _idéntico_ entre la diversidad, _permanente_ debajo de la +sucesion, no serian seres sensibles tales como nosotros los concebimos, +no sentirian propiamente hablando, pues que no hay sensacion tal como +aquí la entendemos, cuando no hay un ser al cual afecta, un ser que la +percibe. + +Si fingimos un flujo y reflujo de sensaciones sin ningun vínculo, sin un +ser único que las experimente, lo que nos resulta no es un ser sensible, +sino un conjunto de fenómenos, de los cuales cada uno por sí solo nos +presenta la misma dificultad que todos reunidos; es decir, la necesidad +de un ser que le experimente. + +[13.] Tomemos un compuesto de dos partes, A y B, y veamos si se puede +lograr la sensacion de un sonido por ejemplo. Si ambas partes sienten, ó +ambas sienten todo el sonido, ó cada cual una porcion de él; si ambas le +sienten por entero, una de ellas está de sobras, pues que no tratamos +mas que de explicar la realizacion del fenómeno, que ya se verificaria +con una sola. Si cada parte siente, nó el sonido por entero, sino una +porcion de él, tenemos el sonido dividido. ¿Y qué es la division de un +sonido? + +Además, aun hecha la imaginaria division de sonido, tampoco nos resulta +explicado el fenómeno; porque la parte del sonido sentida por A, no será +sentida por B; luego jamás podrá resultar una sensacion completa. + +¿Fingirémos que A y B se ponen en relacion, comunicándose recíprocamente +la parte que les corresponde? pero en tal caso tendremos que A siente +todo lo suyo, y además lo que la comunica B; entonces, ¿á qué viene la B +si A lo siente todo? ¿por qué no poner toda la sensacion primitiva en A? +Salta á los ojos que dicha comunicacion es una hipótesis disparatada, +pues que con ella resultaria que para formar la sensacion total seria +indispensable una sucesiva comunicacion de las partes entre sí, y que +cada una sintiese lo propio y lo que la transmitiesen las demás, +formándose de este modo, nó una sensacion sola, sino cuantas partes +hubiese, y resultando nó un ser sensible solo, sino en número igual al +de las partes. + +Esta hipótesis de la comunicacion al fin viene á parar á la admision de +nuestro sistema: pues que reconoce la necesidad de la unidad para +constituir la sensacion. ¿Por qué se comunicarian las partes lo que +respectivamente hubiesen sentido? porque nó de otro modo podria +constituirse la sensacion total, y de esta suerte se haria recibir á +cada parte lo que de sí misma no tenia. ¿Y con qué objeto? para que +cada una lo sintiese todo; luego la sensacion necesita estar toda en un +solo sujeto; luego al paso que se niega la unidad, se la reconoce +necesaria. + +[14.] Estas partes A y B, ó serian simples ó nó; si fueran simples, ¿á +qué empeñarse en sostener el materialismo, si al fin se habia de llegar +á seres simples? Decir que la sensacion es un efecto de la organizacion, +y sin embargo ponerla en un ser simple, es una contradiccion manifiesta; +porque lo simple no puede estar organizado; no hay organizacion cuando +no hay partes organizadas. Si se admite el ser simple, y en él se pone +la sensacion, entonces la organizacion será, si se quiere, un medio, un +conducto, ó una condicion indispensable para la realizacion del +fenómeno; pero no será ella el sujeto de este, sino el ser simple. Si +las partes no son simples, estarán compuestas de otras; en cuyo caso se +podrá preguntar de ellas, lo mismo que de las primeras; habiéndose de +llegar á seres simples ó proceder hasta lo infinito. Si se admite este +proceso, el ser sensible no será uno solo, sino infinitos, y las +dificultades que teníamos con solas dos partes A y B, se multiplicarán +hasta lo infinito, resultando en cada ser sensible, nó uno sino +infinitos, y en cada sensacion nó una sino infinitas. + +[15.] Surge aquí una dificultad gravísima. Si la materia es incapaz de +sentir, el alma de los brutos no es materia, si es inmaterial, es +espíritu, lo que no se puede admitir. + +Esta dificultad se desvanece fijando bien el sentido de las palabras. No +es lo mismo un ser inmaterial que un espíritu; todo espíritu es +inmaterial: pero nó todo ser inmaterial es espíritu. Inmaterial, +significa negacion de la materia; espíritu significa algo mas: pues que +por esta palabra entendemos un ser simple dotado de inteligencia y de +libre albedrio. El alma de los brutos será pues inmaterial sin que sea +espíritu. + +Dicen algunos: lo que no es cuerpo es espíritu, no hay medio entre estas +dos clases de seres. ¿Por qué? ¿En qué se funda tamaña seguridad? Si se +dijese que no hay medio entre lo material é inmaterial, se diria bien; +porque efectivamente no hay medio entre el sí y el nó; cualquier cosa es +ó no es; pero en la idea de espíritu entra mucho mas que simple negacion +de materia; entra la idea de un principio activo, inteligente y libre. + +[16.] Pero entonces, se dirá, ¿en qué consiste la naturaleza del alma +del bruto? y yo preguntaré, ¿en qué consiste la naturaleza de la mayor +parte de las cosas que se nos ofrecen? Esta naturaleza, ¿la conocemos en +sí ó en sus actos? Nuestra misma alma, ¿la vemos acaso intuitivamente? +¿por ventura no la conocemos por los actos de que tenemos conciencia? +pues bien; de un modo semejante conocemos el alma sensitiva por sus +actos, esto es, por el sentir; conocemos que no es materia, porque la +materia es incapaz de sensacion; y á la manera que de nuestra alma +sabemos que es un ser simple, principio activo dotado de inteligencia y +libertad, podremos decir que el alma de los brutos es un ser simple +dotado de la facultad de sentir y de instintos y apetitos en el órden +sensible. + +Yo no sé lo que es este principio activo considerado en sí; pero sus +actos me le revelan como una fuerza superior á los cuerpos; como una de +tantas actividades que vivifican la naturaleza. Esa fuerza vivificante +la encuentro en una porcion de materia admirablemente organizada, y cuya +organizacion conspira á un fin que es el ejercicio armónico de las +facultades de ese viviente que llamamos animal; el no saber lo que es +esa fuerza en sí misma, no me impide el afirmar su existencia, ya que +los fenómenos me la revelan de una manera incontestable. + +[17.] ¿Cuál será entonces el destino de esas almas ó de esas fuerzas +vitales, en destruyéndose la organizacion que ellas vivifican? ¿Se +reducirán á la nada ya que no pueden descomponerse por no constar de +partes? ¿continuarán existiendo, esperando que les toque el turno de +presidir á una nueva organizacion? Aquí hay varias cuestiones que es +bueno deslindar para examinarlas luego por separado. + +Si el alma de los brutos no consta de partes, no puede perecer por +desorganizacion; no se desorganiza lo que no está organizado, y no lo +está lo que no tiene partes organizables. + +De esto se infiere que el alma de los brutos no puede perecer por +corrupcion propiamente dicha, pues que así se ha de verificar de todo +ser que no esté compuesto de materia. No veo que bajo este aspecto pueda +ofrecerse ninguna dificultad; pero la cuestion no está resuelta sino en +su parte negativa, pues hasta aquí solo sabemos que el alma de los +brutos no se corrompe ó no muere por descomposicion; fáltanos saber qué +se hace de ella; ¿se anonada? ¿continúa existiendo? y en tal caso, ¿de +qué manera? Estas son cuestiones diferentes. + +Ante todo conviene advertir que aquí caben conjeturas, mas bien sobre la +posibilidad que sobre la realidad; la filosofía puede hacernos columbrar +lo que puede haber, mas nó lo que hay; pues la realidad no puede sernos +conocida sin la experiencia, y esta nos falta en el caso presente. En +buena filosofía, cuando se pregunta lo que hay en este punto, la mejor +respuesta es: no lo sé; cuando se pregunta qué es lo que puede haber, +entonces entra el raciocinio fundado en los principios generales, y muy +particularmente en la analogía. + +[18.] Suele decirse que nada se aniquila; esta proposicion ha menester +explicaciones. ¿Qué significa aniquilarse? dejar de ser, sin que reste +nada de lo que antes habia; si se desorganiza un cuerpo, deja de ser +como cuerpo organizado, pero la materia resta; no hay pues +aniquilamiento. ¿Es verdad que nada se aniquila? Segun algunos, es +preciso distinguir entre sustancias y accidentes; como estos últimos son +una especie de seres incompletos, no hay inconveniente en que dejen de +ser sin que reste nada de ellos, pero en esa desaparicion no habrá +aniquilamiento propiamente dicho: así vemos que las cosas se transforman +continuamente, es decir, que padecen una sucesion de accidentes, los +cuales dejan de existir cuando la cosa deja de ser modificada de la +manera respectiva. En cuanto á las sustancias, si dejasen de ser habria +verdadero aniquilamiento; pero esto no se verifica porque ninguna +sustancia se aniquila. Así piensan algunos; ignoro lo que hay de verdad +en este sistema, pues no sé cual es el fundamento sólido en que puede +estribar. Si hay una sustancia destinada á un objeto, en cesando este +¿por qué no podria aniquilarse? Un ser criado, necesita continuamente de +la accion conservadora del Ser criador; por lo cual se dice que la +conservacion es una creacion continua; cuando cese el objeto á que se +destina la sustancia criada, qué inconveniente habrá en que se aniquile? +No veo que esto repugne ni á la sabiduría ni á la bondad de Dios; cuando +un artífice tiene un instrumento que deja de servir, lo desecha ó lo +inutiliza: esto en Dios equivaldria á quitar la accion conservadora, y +en la criatura, á reducirse á la nada; si no repugna á la sabiduría y +bondad de Dios el que un ser organizado se desorganice ó deje de existir +como ser organizado, ¿por qué les repugnará el que una sustancia deje de +existir en habiendo cumplido el objeto al cual estaba destinada? de +esto se infiere que no seria contrario á la sana filosofía el sostener +que las almas de los brutos se reducen á la nada. + +[19.] Pero supongamos que no se quiera acudir al aniquilamiento; ¿hay +algun inconveniente en que continúen en su existencia? si lo hay, no lo +alcanzo. + +¿Para qué servirian? no lo sé; pero es lícito conjeturar que absorbidas +de nuevo en el piélago de la naturaleza no serian inútiles. Tampoco +sabemos á qué sirven muchos otros seres, y no obstante, ni por eso +negamos su existencia, ni ponemos en duda su utilidad. ¿Quién nos ha +dicho que la fuerza vital que reside en el bruto no haya de tener ningun +objeto en destruyéndose la organizacion que ella animaba? La destruccion +de una planta ¿acarrea por ventura la extincion de todas las fuerzas +vitales que en esta residen? y esas fuerzas, por no ejercer su accion +sobre el ser organizado que se acaba de destruir, ¿dejan por ventura de +ser útiles en el misterioso laboratorio de la naturaleza? ¿Quién nos ha +dicho que una fuerza vital no puede ser útil sino ejerciéndose sobre un +objeto de nuestra observacion? ¿quién nos ha dicho que en los arcanos de +la naturaleza las fuerzas vitales no obran en sentidos muy diferentes, +muy varios, y que los efectos de su actividad no se presentan de maneras +muy diferentes, segun las circunstancias en que se encuentran, todo con +arreglo á las leyes establecidas por la sabiduría infinita? La +magnífica profusion con que están esparcidas las materias seminales, el +sinnúmero de gérmenes que por todas partes descubrimos, esa inmensa +cantidad de materia susceptible de trasformacion y asimilacion en el +viviente, los misterios de la generacion en el reino vegetal y animal, +¿todo esto no nos indica que hay derramadas por el universo un sinnúmero +de fuerzas vitales, que ejercen su actividad de manera muy varia y en +una escala de extension asombrosa? ¿Quién nos asegura que un mismo +principio vital no pueda presentar fenómenos muy diversos segun las +condiciones á que está sometido? el que reside en la bellota ¿no es el +mismo de la corpulenta encina que ha desafiado el ímpetu de los +huracanes durante algunos siglos? Si la experiencia no lo atestiguase +¿quién seria capaz de sospechar que el principio vital de un gusano +informe y asqueroso es el mismo de una bellísima mariposa? Véase pues +como no es contrario ni á la razon ni á la experiencia, el suponer que +el alma de los brutos, esa fuerza vital que en ellos reside, sea lo que +fuere, continúa despues de destruida la organizacion de su cuerpo, y que +absorbida de nuevo en los tesoros de la naturaleza, se conserva en +ellos, nó como un ser inútil, sino ejerciendo su actividad en diferentes +sentidos segun las condiciones á que se halle sujeta [I]. + + + + +CAPÍTULO III. + +El Sueño y la Vigilia. + + +[20.] El hecho de la sensacion está enlazado con otros, y de este enlace +resulta una gran parte de nuestros conocimientos. Se ha dicho con tono +de mucha seguridad, que no era posible demostrar por las sensaciones la +existencia de los cuerpos, pues que siendo aquellas una cosa puramente +interna, no era dable que nos condujesen á inferir la existencia de otra +externa, y no habia inconveniente en que todas nuestras sensaciones +fuesen un conjunto de fenómenos individuales, encerrados dentro de +nuestra alma. A primera vista parece imposible soltar la dificultad: sin +embargo, si se la examina á fondo, se echará de ver que se le ha dado +mas importancia de la que merece. + +[21.] La primera objecion que suele hacerse contra el testimonio de los +sentidos se funda en la dificultad de distinguir con certeza el estado +de vigilia del de sueño. Dormidos recibimos impresiones semejantes á las +que nos afectan despiertos: ¿cómo nos aseguraremos de que la ilusion no +es perpetua? El abate de La-Mennais, con aquella exageracion que le +caracteriza, ha dicho: «Quien demostrase que la vida entera no es un +sueño, una quimera indefinible, haria mas de lo que han podido todos los +filósofos hasta hoy.» + +Yo creo que hay en esto graves dificultades, pero no puedo persuadirme +que sean insolubles. Voy ante todo á examinar, si el sueño y la vigilia +son diferentes, no solo á los ojos del sentido comun, sino tambien de la +razon. La-Mennais pretende que solo en el tribunal del consentimiento +comun puede obtenerse un fallo definitivo y satisfactorio: yo estoy +convencido de que el raciocinio mas severo puede llegar al mismo +resultado á que nos conducen de consuno, el sentido íntimo, el sentido +comun, y el consentimiento comun, ó en otros términos, el testimonio de +nuestro ser y el de nuestros semejantes. + +[22.] El hombre encuentra en sí de una manera completamente +satisfactoria la certeza de la diferencia entre el sueño y la vigilia: +para saber que estamos despiertos no necesitamos del testimonio de los +demás. + +La diferencia entre dichos estados no debe buscarse únicamente en la +claridad y viveza de las sensaciones, y certeza actual que ellas +engendran. Es indudable que á veces en el sueño se nos presentan las +imágenes con tanta claridad como sí estuviéramos despiertos, y que por +el momento la certeza es completa. ¿Quién no ha experimentado durante el +sueño, viva alegría, ó terribles angustias? Es verdad que alguna y muy +rara vez, al dispertar, tenemos la reminiscencia de que en el acto mismo +del sueño asomaba la duda de si soñábamos; pero esto sucede con poca +frecuencia; y en general puede asegurarse, que el sueño no anda +acompañado de ese crepúsculo de razon reflexiva, que nos advierte de +nuestro estado, y de la ilusion que padecemos. Por lo comun, mientras +dura el sueño, no abrigamos duda sobre lo que soñamos; y abrazamos á un +amigo con tierna efusion, ó lloramos desconsolados sobre su tumba, con +las mismas afecciones que nos produciria la realidad. + +[23.] La diferencia no se halla en la incertidumbre del momento; pues +que por el contrario, solemos tener certeza completa. ¿Dónde está pues? +¿cómo la señala la razon? ¿cómo viene la filosofía en apoyo del sentido +íntimo y del sentido comun? Esto es lo que vamos á examinar. + +Prescindiendo de si las sensaciones tienen alguna relacion con objetos +externos, de si su testimonio es suficiente para este ó aquel caso, y +considerándolas únicamente como fenómenos de nuestra alma, existen dos +órdenes de hechos completamente distintos por caractéres muy marcados: +el sueño y la vigilia. En lo íntimo de nuestra alma, estos dos estados +son completamente distintos: aun en el sistema de los idealistas, es +preciso reconocer esta distincion. + +Reflexionando sobre lo que experimentamos desde que vivimos, ó desde que +tenemos conciencia de lo que pasa dentro de nosotros, podemos observar, +que hay en nuestro ser dos clases de fenómenos. De una manera periódica +y constante, experimentamos dos series de sensaciones: las unas mas ó +menos claras, mas ó menos vivas, limitadas simplemente á su objeto, sin +el concurso de muchas de nuestras facultades, y sobre todo sin reflexion +sobre ellas mismas; en pos vienen otras, siempre claras, siempre vivas, +acompañadas de actos de todas nuestras facultades, con reflexion sobre +ellas, sobre su diferencia de las anteriores, con entera sujecion á +nuestra libre voluntad, en todo lo relativo á variarlas, modificarlas, +hacerlas desaparecer y reproducirlas, de mil maneras diferentes. + +Yo veo el papel sobre que escribo; reflexiono sobre esta vision, y me la +quito cuando quiero y vuelvo á tenerla cuando me agrada; y enlazo esta +sensacion con otras, y con mil pensamientos, con mil caprichos, si así +me gusta. Lo que me sucede en este acto, me ha sucedido siempre, y me +sucede mientras se verifica en mí esa serie de fenómenos en este estado +que llamo de vigilia; mas si sueño que escribo, aun cuando no me +acontezca lo que suele, de no acertar á dirigir la pluma, de no ver bien +claro, de confundirse todo, no me siento con ese ejercicio simultáneo de +todas mis facultades, no reflexiono sobre el estado en que me encuentro; +no me hallo con esa conciencia plena de lo que hago, con ese dominio de +mí mismo, con esa luz clara y viva, que en el estado de vigilia se +derramaba sobre todos mis actos y sobre sus objetos. Dispierto, pienso +en lo que hice, en lo que hago, en lo que haré: recuerdo los sueños y +los califico de ilusiones, y los juzgo como especies inconexas, +extravagantes, y los comparo con el órden y la consecuencia de lo que se +me ofrece en la vigilia. Nada de esto hago mientras sueño: quizás habrá +tambien una sensacion clara, viva; pero es de una manera independiente +de mi voluntad; es una impresion aislada, es el uso de una facultad +sola, sin el auxilio de las demás, sin comparaciones fijas y constantes, +como las que recibo mientras estoy despierto; y sobre todo ese fenómeno +desaparece en breve, y ó vuelvo á estar sumido en un estado en que no +tengo conciencia de mi ser, ó entro en otro, en que se reproduce la +misma serie de fenómenos que antes: claros, lúcidos, conexos; sufriendo +el exámen de la razon que los compara entre sí, y con los anteriores. +Luego, aparte toda idea de mundo externo, y aun de todo otro ser fuera +de nosotros, tenemos la certeza de la distincion de los dos órdenes de +fenómenos, que comprendemos en las palabras, sueño y vigilia. + +Cuando pues se ha pretendido atacar la certeza de nuestros conocimientos +fundándose en la dificultad de distinguir entre dichos estados, se ha +echado mano de un argumento fútil, apoyado en un hecho completamente +falso. Tan distante estoy de creer en la imposibilidad de distinguir +filosóficamente la vigilia del sueño, que antes bien opino que la +diferencia entre estos dos estados es uno de los hechos mas claros y +ciertos de nuestra naturaleza. + +Asentada esta verdad, y supuesto que nadie duda de que las sensaciones +que experimentamos durante el sueño, no son producidas por objetos +exteriores, y que por tanto no se las ha tomado nunca como medio de +adquirir la verdad, pasemos á otra cuestion de mas dificultad é +importancia. + + + + +CAPÍTULO IV. + +RELACION DE LAS SENSACIONES CON UN MUNDO EXTERNO. + + +[24.] Nuestras sensaciones, ¿tienen alguna relacion con objetos +externos, ó son simples fenómenos de nuestra naturaleza? De la +existencia de este mundo interno que resulta del conjunto de las escenas +ofrecidas por las sensaciones, ¿podemos inferir la existencia de un +mundo externo? + +No se trata aquí de la práctica sino de la teoría: esta cuestion +únicamente se refiere á las fuerzas del raciocinio, nó á la voz de la +naturaleza: voz mas fuerte que todos los discursos, y á que nos es +imposible resistir. Sea cual fuere el resultado que nos diere el exámen +filosófico de las relaciones entre el mundo ideal y el real, es preciso +someternos á esa necesidad de nuestra naturaleza, que nos hace creer en +la existencia de dichas relaciones. La humanidad, en la inmensa mayoría +de sus individuos, no ha pensado jamás, ni probablemente pensará, en +semejante exámen; y sin embargo, para ella, la existencia de un mundo +real, distinto de nosotros, y en continua comunicacion con nosotros, +está al abrigo de toda duda. La naturaleza es antes que la filosofía. + +No quiero indicar con esto que la razon sea impotente á manifestar la +legitimidad de la ilacion con que se deduce lo real de lo ideal, ó la +existencia del mundo externo de la del interno; solo me propongo señalar +á la filosofía un linde, que si no la ilustra, al menos le inspire +sobriedad en sus investigaciones, y desconfianza en sus resultados. Y +con efecto: salta á los ojos que debe de ser errónea una ciencia que se +oponga á una necesidad y contradiga un hecho palpable: no merece el +nombre de filosofía, la que se pone en lucha con una ley que somete á su +indeclinable imperio la humanidad entera, incluso el filósofo que contra +esta ley se atreve á protestar. Todo lo que ella puede decir contra esa +ley será tan especioso como se quiera; pero no será mas que una vana +cavilacion: cavilacion que si la flaqueza del entendimiento no bastare á +deshacer, se encargaria de resistirla la naturaleza, hasta que una nueva +existencia en otra vida nos venga á revelar lo que hay en la profundidad +de esos arcanos, y cómo se enlazan esos eslabones cuyos puntos de +contacto no divisará la razon, mientras la naturaleza experimenta la +irresistible trabazon con que la ligan en todos los momentos de su +existencia. + +[25.] Que las sensaciones son algo mas que simples fenómenos de nuestra +alma, que son efectos de una causa distinta de nosotros, lo demuestra la +comparacion de ellas entre sí; unas las referimos á un objeto externo, y +otras nó: estos dos órdenes de fenómenos presentan caractéres muy +distintos. + +Ahora hay en mi interior la representacion del país en que he nacido y +vivido en mis primeros años. Se me ofrece con toda claridad la espaciosa +llanura con sus campos y praderas, con sus bajas colinas que ora forman +montecillos aislados, ora se prolongan en varias direcciones, +aplanándose hasta confundirse con el nivel del llano, ó levantándose +gradualmente hasta entroncarse con los ramales de las montañas. Veo la +elevada cordillera de estas que rodea toda la llanura, y que hace de +ella una vasta cuenca, donde no se divisa mas salida que por la parte +del sud, y una que otra quebradura que parece rasgar en algunos puntos +la grandiosa muralla alzada por la naturaleza. Todo esto se me +representa muy bien en mi interior, á pesar de hallarme á mas de cien +leguas de distancia: y se me representará cuantas veces yo quiera, y por +el tiempo que yo quiera. Quizás podrá acontecer que sin el concurso de +mi voluntad se me ofrezca el mismo espectáculo; pero siempre soy libre +de distraerme, corriendo por decirlo así el telon, para no ver aquella +escena; así como de levantarle de nuevo cuando tenga ganas de +presenciarla. + +Lo que me acontece en dicho ejemplo, se verifica con respecto á +muchísimos otros; y así es que experimento dentro de mí una serie de +fenómenos que me representan objetos externos, pero sin ninguna +necesidad que me fuerce á estar sometido á ellos; pues los quito y los +reproduzco con simples actos de mi libre albedrío. + +Al propio tiempo me acontece que siento en mí otra clase de fenómenos +que no están pendientes de mi voluntad, que yo no puedo excitar ó quitar +cuando quiero; sino que están sometidos á ciertas condiciones, de las +que me es imposible prescindir, so pena de no alcanzar lo que me +propongo. + +Ahora estoy experimentando que se me representa un cuadro: ó en lenguaje +comun, veo un cuadro que tengo delante. Supongamos que este sea un +fenómeno puramente interno, y observemos las condiciones de su +existencia, prescindiendo de toda realidad externa, inclusa la de mi +cuerpo, y de los órganos por los cuales se me transmite, ó parece +transmitirse la sensacion. + +Ahora experimento la sensacion.... ahora nó: ¿qué ha mediado? la +sensacion de un movimiento, que ha producido otra sensacion de ver y que +ha destruido la vision primera; ó pasando del lenguaje ideal al real, +he interpuesto la mano entre los ojos y el objeto. ¿Cómo es que mientras +hay la sensacion última, no puedo reproducir la primera? Si existen +objetos exteriores, si mis sensaciones son producidas por ellos, se ve +claro que estarán sujetas á las condiciones que los mismos les impongan: +pero si mis sensaciones; no son mas que fenómenos internos, entonces no +hay medio de explicarlo. + +Esto es tanto mas incomprensible cuanto que en las sensaciones que +nosotros consideramos como simples fenómenos, sin relacion inmediata con +ningun objeto exterior, no hallamos íntima dependencia de unas con +respecto á otras; y antes por el contrario notamos mucha discordancia. + +Los fenómenos puramente internos, es decir, aquellos que nosotros +reputamos verdaderamente por tales, tienen mucha dependencia de la +voluntad, con relacion á su existencia y tambien á sus modificaciones. +Yo reproduzco siempre que quiero en mi imaginacion, una escena en que se +me representa la columna de la plaza Vendome de Paris; y la hago +desaparecer cuando me gusta. Lo propio me sucede en todos los demás +objetos que recuerdo haber visto: su presencia en mi interior depende de +mi voluntad. Es cierto que á veces se representan objetos que no +quisiera, y que cuesta trabajo hacerlos desaparecer, pero tambien lo es +que bastan algunos esfuerzos para que al fin desaparezcan. Habremos +visto á una persona moribunda: y durante algunos dias permanece +estampada en nuestra imaginacion con su semblante pálido y sudoriento, +sus ojos desencajados, sus manos convulsivas, las contorsiones de su +boca, su penoso estertor interrumpido por algunos ayes lastimeros; no +somos dueños del todo de que no se nos presente repetidas veces la +ingrata imágen; pero es bien seguro que si para distraernos nos +proponemos un cálculo muy complicado, ó resolver un problema muy +difícil, conseguiremos que la imágen desaparezca. Por donde se ve que +aun en los casos excepcionales, con tal que estemos en sano juicio, +siempre ejerce nuestra voluntad una grande influencia sobre los +fenómenos puramente internos. + +No sucede así con los que están en relacion inmediata con lo exterior; +si me hallo en presencia del moribundo no podré menos de verle y de +oirle: si aquellas sensaciones no son mas que un fenómeno interno, este +fenómeno es de un órden muy distinto del otro: el uno es del todo +independiente de mi voluntad, el otro nó. + +Los fenómenos puramente internos están relacionados entre sí de una +manera muy diferente de los demás: en las relaciones de aquellos influye +tambien mucho la voluntad, en los otros nó. Además, los primeros se +ofrecen ó por un simple acto de voluntad, ó por sí mismos, aisladamente, +sin ninguna necesidad de encadenamiento con otros que los precedan. +Escribo en Madrid y de repente se me ocurre la presencia del Támesis, +con sus innumerables embarcaciones de vela y vapor. Para esto no he +necesitado pasar por la serie de fenómenos en que se me representa eso +que llamamos España y Francia. El Támesis me lo puedo representar, +despues de mil sensaciones inconexas entre sí y con él; pero si se ha de +producir en mí el fenómeno que llamo _ver_, entonces será preciso que me +resigne á hacer desfilar en mi interior toda la serie de fenómenos que +lleva consigo un viaje: y nó como quiera, sino sintiendo real y +verdaderamente todos los placeres y las incomodidades que le acompañan: +y formando una verdadera voluntad de marcharme y de acudir puntualmente +á tal hora, so pena de encontrarme sin esa sensacion que llamo _ver la +diligencia_, y con esa otra sensacion que llamo ver un dependiente de la +oficina que no me quiere devolver el dinero, y sin otra sensacion que +llamo ver y tocar mi equipaje, y con todas las sensaciones ingratas que +resultan de semejantes descuidos. + +Cuando esta serie de fenómenos internos ó en lenguaje comun, aventuras +de viaje, me las quiero representar solo interiormente, lo dispongo á +medida de mi gusto: me paro, ando con mas rapidez, de un salto atravieso +cien leguas, me traslado de un punto á otro sin pasar por los +intermedios, en fin, no hallo ninguno de los inconvenientes que me hacen +tan pesado eso que llamamos realidad. Estoy en un mundo donde yo mando, +quiero: y el coche está pronto, y el mayoral en su puesto, y el +postillon en el suyo, y vuelo como llevado en alas del viento. + +Los bellos paisajes, los ingratos eriales, los montes gigantescos, las +llanuras cuyo confin se une con el cielo, todo desfila á mis ojos con +una rapidez admirable: me canso de ir por tierra, y sin mas ni mas me +planto en la cubierta de un barco en alta mar, y veo las olas agitadas, +y oigo su mugido, y cual azotan los costados de la embarcacion, y la voz +del piloto que da sus órdenes; veo las maniobras de los marineros, +recorro las cámaras, hablo con los viajeros, todo sin sentir mal olor, +sin padecer las ansias del mareo, ni presenciar las de otros. + +[26.] Las sensaciones puramente internas, si bien tienen entre sí algun +enlace, mayormente cuando proceden de las externas, este enlace no es +tal que no podamos modificarle de mil maneras. Cuando pensamos en el +obelisco de la plaza de la Concordia, naturalmente se nos presentan las +fuentes, y estatuas y surtidores, y el palacio de las Tullerías, y el +Templo de la Madalena, y los Campos Elíseos, y el Palacio de la Cámara +de los Diputados: pero está en nuestras manos cambiar la escena, y sin +mas que querer, trasladamos el obelisco en medio de la plaza de Oriente, +y estamos mirando qué efecto produce allí: hasta que satisfechos de la +operacion le colocamos otra vez en su puesto ó no pensamos mas en él. + +Pero si se trata de la vision, ó sea el fenómeno externo, en vano nos +esforzaremos en hacer semejantes maniobras: cada cosa está en su lugar, +ó á lo menos así lo parece: y las sensaciones están encadenadas entre sí +con eslabones de hierro. La una viene despues de la otra, y nos es +imposible salvar las intermedias. + +Resulta pues que la simple observacion de lo que pasa en nuestro +interior, nos atestigua la existencia de dos órdenes de fenómenos +totalmente distintos: en el uno, todo, ó casi todo, depende de nuestra +voluntad, en el otro nada; en aquel, los fenómenos tienen entre sí +ciertas relaciones, pero muy variables, y sujetas en buena parte á +nuestro capricho; en este, vemos dependientes los unos de los otros, y +no se producen sino bajo determinadas condiciones. No puedo ver si no +abro las ventanas para que entre la luz: el fenómeno de ventana y vision +están necesariamente enlazados. Pero es notable que no lo están siempre: +de noche las abro y no veo; y necesito otro fenómeno auxiliar que es la +luz artificial; y por mas que quiero no puedo alterar esa ley de +dependencia. + +[27.] ¿Qué indica todo esto? indica que los fenómenos independientes de +nuestra voluntad y que están sujetos en su existencia y en sus +accidentes á leyes que nosotros no podemos alterar, son efectos de seres +distintos de nosotros mismos. No son nosotros mismos, porque existimos +muchas veces sin ellos; no son causados por nuestra voluntad, pues se +presentan sin el concurso de ella, y muchas veces contra ella; no son +efecto uno de otro en el órden puramente interior, porque acontece con +mucha frecuencia que habiéndose seguido mil y mil veces un fenómeno á +otro, deja de repente de existir el segundo por mas que se reproduzca el +primero. Esto me conducen al exámen de una hipótesis con el cual se +confirmará mas y mas la doctrina establecida. + + + + +CAPÍTULO V. + +UNA HIPÓTESIS IDEALISTA. + + +[28.] Si el sistema de los idealistas ha de subsistir, es preciso +suponer que ese enlace y dependencia de los fenómenos que nosotros +referimos á los objetos externos, solo existe en nuestro interior, y que +la causalidad que atribuimos á los objetos externos, solo pertenece á +nuestros propios actos. + +Tirando de un cordon que está en el despacho, hace largo años que suena +una campanilla; ó en lenguaje idealista, el fenómeno interno formado de +ese conjunto de sensaciones en que entra eso que llamamos _cordon y +tirar de él_, produce ó trae consigo eso otro que apellidamos _sonido de +la campanilla_. Por el hábito, ó una ley oculta cualquiera, existirá +esa relacion de dos fenómenos cuya sucesion nunca interrumpida nos causa +la ilusion, por la cual trasladamos al órden real lo que es puramente +fantástico. Esta es la explicacion menos irracional de que pueden echar +mano; pero con pocas observaciones se puede hacer sentir todo lo fútil +de semejante respuesta. + +Hoy; tiramos del cordon, y cosa extraña, la campanilla no suena... ¿cuál +será la causa? El fenómeno causante existe; porque sin duda pasa dentro +de nosotros el acto que llamamos, tirar del cordon; y sin embargo +tiramos y volvemos á tirar, y la campanilla no suena. ¿Quién ha alterado +la sucesion fenomenal? ¿por qué poco antes un fenómeno producia el otro, +y ahora nó? En mi interior no ha ocurrido novedad: el primer fenómeno lo +experimento con la misma claridad y viveza que antes; ¿cómo es que no se +presenta el segundo? ¿cómo es que este último lo experimentaba siempre +que queria, con solo excitar el primero, y ahora nó? El acto de mi +voluntad lo ejerzo con la misma eficacia que antes; ¿quién ha hecho que +mi voluntad sea impotente? + +De aquí se infieren dos cosas: 1.ª que el segundo fenómeno no dependia +del primero, considerado este únicamente como un hecho puramente +interno, pues que ahora existe este del mismo modo que en los casos +anteriores, y sin embargo no produce el otro; 2.ª que tampoco depende +del acto de mi voluntad; pues que el acto es firme y resuelto como +antes, y no logra nada. + +A pesar de esto no puede dudarse que habia algun enlace entre los dos +fenómenos, ya que infinitas veces se ha observado que el uno seguia al +otro; lo que no puede explicarse por una mera casualidad. No siendo pues +el uno causa del otro en el órden interior, debieron tener una +dependencia en el órden exterior: es decir, que en el caso que estoy +examinando, aunque continuó existiendo la causa que producia el uno, +debióse de interrumpir la conexion que esta causa tenia con la que +producia el otro: y así era en efecto; tirando del cordon no venia el +sonido, por la sencilla razon de que habian quitado la campanilla. Esto +se comprende, habiendo causas externas de lo que se llaman sensaciones: +pero si estas se reducen á simples fenómenos internos, no se puede +señalar un motivo razonable. + +[29.] Y es de notar que cuando quiero explicarme la falta de la sucesion +de estas sensaciones que antes iban siempre unidas, puedo recurrir á +muchas que son muy diferentes como fenómenos internos, que como tales no +tienen ninguna relacion ni semejanza, y que solo pueden tener algun +enlace en cuanto corresponden á objetos externos. Al buscar por qué no +suena la campanilla, para explicarme la razon de que se haya alterado el +órden regular en mis apariencias, puedo pensar en varias causas, que por +ahora consideraremos tambien como meras apariencias, ó fenómenos +internos: puedo recibir las sensaciones siguientes: el cordon roto, el +cordon enzarzado, la campanilla rota, la campanilla quitada, la +campanilla sin badajuelo; á todas estas sensaciones puedo yo referir la +falta del sonido; y el referirlo á ellas será lo mas irracional del +mundo si las considero como simples hechos internos, pues como +sensaciones en nada se parecen; y solo discurro racionalmente si á cada +una de estas sensaciones le hago corresponder un objeto externo, +bastante por sí solo á interrumpir la conexion del acto de tirar del +cordon, con la vibracion del aire productora del sonido. + +[30.] De estas reflexiones se deduce: + +1º. Que considerando nuestras sensaciones como fenómenos puramente +internos, se dividen en dos clases muy diferentes: unos que dependen de +nuestra voluntad, otros independientes de ella; unos inconexos entre sí, +ó variables en sus relaciones, á gusto del que los experimenta; otros +sujetos á cierta conexion que nosotros no podemos destruir ni variar. + +2º. Que así la existencia como las modificaciones de esta última clase, +provienen de causas que no son nosotros, de causas independientes de +nuestra voluntad, y que están fuera de nosotros. Luego el instinto que +nos impulsa á referir dichas sensaciones á objetos externos, está +confirmado por la razon; luego el testimonio de los sentidos es +admisible en el tribunal de la filosofía, en cuanto nos asegura de la +realidad de los objetos. + +Con esto queda demostrada en cierto modo la existencia de los cuerpos, +pues que examinando filosóficamente el concepto de cuerpo, encontramos +en él el de una cosa distinta de nuestro ser, y cuya presencia nos causa +tales ó cuales sensaciones. La esencia íntima de los cuerpos nos es +desconocida; y aun cuando se conociera, esto no serviria de nada para +nuestro propósito, pues no tratamos de la idea que en tal caso se +formaria el filósofo, sino de la que se forman la generalidad de los +hombres. + + + + +CAPÍTULO VI. + +SI LA CAUSA EXTERNA É INMEDIATA DE LAS SENSACIONES ES UNA CAUSA LIBRE. + + +[31.] Contra la existencia de los cuerpos, se puede objetar una +dificultad, grave á primera vista, pero que en realidad es muy fútil. +¿Quién sabe, se dirá, si hay alguna causa que produzca en nosotros todos +los fenómenos que experimentamos, sin ser nada parecido á la idea que +nos formamos de un cuerpo? Dios, si quisiese, podria causar en nosotros +una ó muchas sensaciones, sin mediar ningun cuerpo: ¿quién nos asegura +que esto no sucede? ¿quién nos da la certeza de que no puedan hacer lo +mismo otros seres, y por tanto de que no sea una pura ilusion todo +cuanto imaginamos sobre un mundo corpóreo? + +[32.] La primera y mas sencilla solucion que se ofrece es que Dios, +siendo infinitamente veraz, no puede engañarnos, ni permitir que otras +criaturas nos engañen constantemente y de una manera para nosotros +irresistible: pero esta solucion, si bien muy fundada, muy razonable y +juiciosa, tiene el inconveniente de recurrir al órden moral para +cimentar el físico, y así no dejará satisfechos completamente á los que +desearian ver demostrada la verdad del testimonio de los sentidos, con +argumentos sacados de la misma naturaleza de las cosas. Yo creo que esto +último se puede conseguir: voy á intentarlo. + +[33.] Nuestras sensaciones no provienen _inmediatamente_ de una causa +libre: tanto el ser que las experimenta, como el que las produce, están +sujetos á leyes fijas, á una necesidad. Nos convenceremos de esto si +reflexionamos que poniéndonos bajo ciertas condiciones, no podemos dejar +de experimentar determinada sensacion, y que en faltando dichas +condiciones, nos es imposible experimentarla: lo que prueba que tanto +nosotros como el ser que nos causa la impresion, estamos sometidos á un +órden necesario. Si así no fuese, no seríamos dueños de producir la +sensacion ni aun mediante ciertas condiciones: porque como la causa de +ella no estaria sujeta á una ley, sino á su libre voluntad, sucederia +una y mil veces que la nuestra no estaria de acuerdo con la suya, y por +lo mismo no existiria la impresion que deseábamos. + +Sabemos que despues de experimentada la sensacion de tacto con que nos +parece que un cuerpo tupido cubre nuestros ojos, no vemos; y por mas que +queramos no es imposible producir en nosotros la sensacion que llamamos +_ver_; al contrario, en quitándose la sensacion del contacto del cuerpo +tupido, y en hora y lugar correspondientes, nos es imposible dejar de +experimentar la sensacion de ver diferentes objetos; esto prueba que en +esta parte nosotros estamos sometidos á una necesidad; pero tambien +prueba que el ser que nos causa las sensaciones está sujeto á una +necesidad semejante, ya que puesta la condicion de tapar los ojos, una y +mil veces á nuestro capricho, desaparece tambien una y mil veces la +sensacion; y dada la condicion de tenerlos destapados y abiertos en un +lugar iluminado, y de repetir una y mil veces la prueba á nuestro +capricho, una y mil veces se presenta tambien la sensacion: la misma, si +lo dejamos todo en el mismo estado; variada conforme á nuestro gusto, si +variamos de lugar, ó varian los objetos que en él haya. + +Luego existen fuera de nosotros un conjunto de seres sometidos á leyes +necesarias, los cuales producen nuestras sensaciones. + +[34.] Es tambien de notar que la influencia que ejercen sobre nosotros +no solo no dimana en ellos de eleccion ni espontaneidad, sino que ni aun +se presentan como dotados de actividad propia. El cuadro que está en la +pared me producirias mil veces una misma sensacion, si mil veces fijo la +vista en él; y salvo el deterioro del tiempo, estaria produciendo la +misma por toda la eternidad. + +Es evidente además, que dichos seres están sujetos á nuestra accion; +pues aplicándolos de diferentes maneras somos dueños de hacerles +producir impresiones diferentes. Estoy tocando una bola, y la +continuidad de la sensacion de un cuerpo liso, duro y esférico, me +asegura de que es uno mismo el ser que la produce durante cierto tiempo; +y no obstante, en este intervalo, con la vista recibo del mismo objeto +sensaciones muy varias, presentándole á la luz de diferentes maneras. + +[35.] La sujecion de estos seres á leyes necesarias, no es precisamente +con respecto á las sensaciones, sino que mas bien es un enlace que +tienen entre sí. La conexion de las impresiones que de ellos recibimos, +es efecto de la dependencia que unos tienen con respecto á otros: de +suerte que para producir una impresion determinada, empleamos muchas +veces un objeto, que no sirve para ello, si se le considera en sí, pero +que nos proporciona lo que deseamos poniendo en accion á otro. El +descorrer una cortinilla nada tiene que ver con un magnífico paisaje; y +sin embargo muchas veces no hacemos mas cuando queremos proporcionarnos +la agradable vista: la relacion á que entonces atendemos no es la de las +sensaciones sino la de sus objetos: la conexion que tienen estos es la +que nos induce á valernos del uno para conseguir el otro. + +Luego hay fuera de nosotros un conjunto de seres sometidos á leyes +fijas, tanto con respecto á nuestras sensaciones como entre sí: luego +existe el mundo externo; luego el interno que nos le representa, no es +una pura ilusion. + + + + +CAPÍTULO VII. + +ANÁLISIS DE LA OBJETIVIDAD DE LAS SENSACIONES. + + +[36.] El mundo externo, ¿es tal como nosotros nos le figuramos? Estos +seres que nos causan las sensaciones, y que llamamos _cuerpos_, ¿son en +realidad lo que nosotros creemos? Despues de demostrada la existencia de +dichos seres, y su necesaria sujecion á leyes constantes, ¿no podemos +dudar todavía de si hemos demostrado la existencia de los cuerpos? +¿Basta para este objeto, el haber probado que existen seres externos, en +relacion con nosotros y entre sí, por medio de leyes fijas y necesarias, +independientes de ellos y de nosotros? + +[37.] Para comprender á fondo esta cuestion, será conveniente +simplificarla, reduciéndola á un solo objeto. + +Tengo á mi vista y en mi mano una manzana. Por lo demostrado mas arriba, +estoy cierto de que existe un ser externo, relacionado con otros seres y +con el mio por leyes necesarias; estoy cierto que de él me vienen +diferentes impresiones: veo su color, figura y tamaño; percibo su olor, +experimento su sabor; siento en la mano su magnitud, su peso, su figura, +sus concavidades y convexidades, y oigo tambien el leve ruido que +despide cuando la manoteo. + +La idea de cuerpo es una idea compuesta; por manera que la de la manzana +será: la de una cosa externa, extensa, colorada, olorosa y sabrosa. +Siempre que se reunan estas circunstancias, esto es, siempre que yo +reciba de un objeto las mismas impresiones, diré que tengo á la vista +una manzana. + +[38.] Examinemos ahora hasta qué punto corresponde el objeto á las +sensaciones que nos causa. + +¿Qué entendemos significar cuando decimos que es una cosa sabrosa? Nada +mas sino que nos produce en el paladar una impresion agradable: lo +propio se verifica con respecto al olfato. Luego las dos palabras +olorosa y sabrosa, solo expresan la _causalidad_ de estas sensaciones, +residente en el objeto externo. Tocante al color, se puede afirmar lo +mismo; porque si bien comunmente transferimos la sensacion al objeto y +nos ponemos en cierta contradiccion con la teoría filosófica del color y +de la luz, esta contradiccion no es mas que aparente; pues en el fondo, +bien examinado el juicio, solo consiste en referir la impresion á +objetos determinados; por manera que cuando por primera vez oimos en las +cátedras de física que los colores no están en el objeto, fácilmente nos +acostumbramos á conciliar la teoría filosófica con la impresion del +sentido; pues al fin esa teoría no altera la verdad de que tales ó +cuales impresiones nos vienen de estos ó aquellos puntos de los +diferentes objetos. + +[39.] En esta parte, no es difícil explicar los fenómenos de las +sensaciones, ni la correspondencia de ellas con los objetos externos; +porque para salvar esta correspondencia basta que ellos sean realmente +la causa (ú ocasion) de las mismas. No es tan fácil la tarea en lo +tocante á la extension; pues esta propiedad es como la base de todas las +otras sensibles: y prescindiendo de si constituye ó nó la esencia de los +cuerpos, lo cierto es que nosotros no concebimos cuerpo donde no hay +extension. + +[40.] Se palpará la diferencia que va de la extension á las demás +calidades sensibles con la observacion siguiente. Cuando no hemos +pensado jamás en la relacion de los objetos externos con nuestras +sensaciones, tenemos no sé qué confusion sobre estos puntos; y el color, +el olor, el sabor y hasta el sonido, los transferimos en cierto modo á +los mismos objetos, considerando confusamente estas cosas como calidades +inherentes á ellos. Así el niño y el rústico creen que el color verde +está realmente en las hojas, que el olor está en la rosa, el sonido en +la campana, el sabor en la fruta. Pero es fácil de notar que este es un +juicio confuso de que no se dan cuenta á sí mismos con toda claridad; +juicio que puede ser alterado y aun destruido, sin destruir ni alterar +el conjunto de las relaciones de nuestros sentidos con los objetos. Así, +aun en edad muy tierna, nos acostumbramos con facilidad á referir el +color á la luz, y hasta á no fijarle en esta definitivamente, sino á +mirarle como una impresion producida en nuestro sentido por la accion de +este agente misterioso. El olor tampoco nos cuesta trabajo considerarle +como una sensacion dimanada de la accion de los efluvios de un cuerpo +sobre el órgano del olfato; así como el sonido dejamos de considerarle +cual una cosa inherente al cuerpo sonoro, y no vemos en él mas que la +impresion causada en el sentido por la vibracion del aire, conmovido á +su vez por la vibracion del cuerpo sonoro. + +Estas consideraciones filosóficas que á primera vista nos parecian estar +en contradiccion con nuestro juicio, no alteran para nosotros el mundo +externo; no causan un trastorno en las ideas que nos formamos de él; +solo nos hacen fijar mas la atencion en algunas relaciones que +deslindábamos mal; y no nos permiten atribuir á los objetos, mas de lo +que tienen en realidad. Nos hacen limitar el testimonio de los sentidos +á la esfera que les pertenece, rectifican en algun modo los juicios que +habíamos formado; pero el mundo continúa siendo el mismo que antes; solo +que los encantos de la naturaleza, los hemos encontrado en mas íntima +relacion con nuestro ser, notando que en ellos tienen mas parte nuestra +organizacion y nuestra alma de lo que nos habíamos imaginado. + +[41.] Pero destruyamos la extension, quitemos á los objetos externos +esta calidad, finjamos que ella no es mas que una simple sensacion, sin +que sepamos otra cosa sino que hay un objeto que nos la causa, y desde +entonces, el mundo corpóreo desaparece. Todo el sistema del universo se +reducirá á un conjunto de seres que nos causan diferentes impresiones; +pero quitada la extension ya no nos formamos idea del cuerpo, ya no +sabemos si todo lo que hemos pensado sobre el mundo es algo mas que una +pura ilusion. Yo me resigno fácilmente á deshacerme de lo que creia en +mi infancia de que el color que veo en mi mano esté en ella, de que el +ruido que hace al chocar con la otra esté en ella; pero no puedo de +ningun modo privarla de la extension; no puedo imaginar que la distancia +de la palma al extremo de los dedos no sea mas que una pura sensacion, +de que solo haya un ser que me la cause, sin saber si en la realidad +esta distancia existe. A la fruta que encuentro sabrosa, le quito sin +mucho trabajo los honores del sabor; y considerándola filosóficamente, +no tengo inconveniente en admitir que en ella no hay nada semejante á +este sabor, y sí tan solo, que está compuesta de tal suerte que afecta +el órgano del paladar de la manera conveniente para que yo reciba la +sensacion agradable; pero no puedo quitar á la fruta su extension, no +puedo de ningun modo considerarla como una cosa indivisible; no me es +dable mirar las distancias de uno á otro punto de ella como meras +sensaciones. Cuando me esfuerzo por contemplar como indivisible en sí el +objeto sabroso, me esfuerzo en vano; y si por un momento me parece que +llego á vencer el instinto de la naturaleza, todo se me trastorna: con +el mismo derecho que hago de la fruta una cosa indivisible lo hago del +universo; y el universo indivisible no es para mí el universo; mi +inteligencia se confunde, todo se aniquila al rededor de mí: sufro algo +mas que la vista del caos; el caos se me presenta al menos como alguna +cosa, bien que con horrible confusion de elementos en espantosas +tinieblas; pero ahora sufro algo mas, pues el universo corpóreo, tal +como le habia concebido, vuelve á la nada. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +Sensacion de la Extension. + + +[42.] Dos sentidos perciben la extension; la vista y el tacto; el olor, +el sabor, el sonido, andan acompañados de la extension, pero son cosa +muy diferente. La vista no percibe nada que no sea extenso; la extension +es de todo punto inseparable de dicha sensacion. Embebidos en una +deliciosa armonía de muchos instrumentos, podremos saborearnos en la +percepcion de los sonidos hasta olvidarnos de la extension de los +instrumentos, del aire, y de nuestros órganos: pero al contemplar un +cuadro, aun en medio del entusiasmo mas ardiente, no puede desaparecer +la extension. Si de la _transfiguracion_ de Rafael quitamos la +extension, la maravilla desaparece; porque en la esencia de ella, aun +considerándola como simple fenómeno de nuestra alma, entran por +necesidad la continuidad y las distancias. + +Lo propio se verifica con respecto al tacto, bien que nó con tanta +generalidad. La dureza ó la blandura, la aspereza ó la lisura, la +angulosidad ó la rotundidad traen consigo la extension: pero no puede +negarse que hay ciertas impresiones de tacto, en las que no es tan claro +que vayan acompañadas de ella. El agudo dolor de una punzada, y otros +que se sienten sin causa exterior conocida, no se refieren con tanta +claridad á la extension, y parecen tener algo de aquella simplicidad que +distingue las impresiones que nos llegan por el conducto de otros +sentidos. + +Como quiera, es cierto que el percibir la extension pertenece de una +manera particular á la vista y al tacto. + +[43.] Para formarnos ideas claras sobre la extension en sus relaciones +con la sensacion, la analizaremos con algun detenimiento. + +En primer lugar es digno de notarse que la extension envuelve +multiplicidad; un ser extenso es por necesidad un conjunto de seres: +estos se hallarán mas ó menos unidos entre sí, por medio de un vínculo +que los hará formar un todo: pero esto no quita que ellos no sean +muchos. Un hermoso cuadro donde domina la unidad de pensamiento del +artista, no deja de ser un compuesto de muchas partes; el vínculo +_moral_ que las une, no las identifica; solo las enlaza, las ordena, las +hace concurrir á un fin. La firmísima adhesion que entre sí tienen las +moléculas de que está formado el diamante, no hace que estas moléculas +no sean distintas: el vínculo material las une, no las identifica. + +Sin multiplicidad pues, no hay extension; donde hay extension, no hay +un ser solo, en todo el rigor de la palabra, sino muchos. + +[44.] Pero la multiplicidad no constituye la extension, porque puede +existir la primera sin la segunda. La multiplicidad de sonidos no forma +la extension, la multiplicidad de sabores ni de olores tampoco: nosotros +concebimos multiplicidad de seres de diferentes órdenes así en el mundo +material, como en el moral y en el intelectual, sin que se envuelva en +esa multiplicidad la idea de extension. Aun limitándonos al órden +puramente matemático, encontramos multiplicidad sin extension en las +cantidades aritméticas y algebráicas. Luego la multiplicidad, si bien es +necesaria para constituir la extension, no basta ella sola para +constituirla. + +Reflexionando sobre la especie de multiplicidad requerida para formar la +extension, notaremos que ha de andar acompañada de la continuidad. Las +sensaciones así de vista como de tacto, envuelven la continuidad: pues +ni me es posible ver ni tocar, sin que reciba la impresion de objetos +continuos, inmediatos los unos á los otros, coexistentes en su duracion +y que á un mismo tiempo se me ofrecen como continuados unos con otros en +el espacio. Sin esta continuidad, la multiplicidad no constituye la +extension. Así por ejemplo, si tomo cuatro ó mas puntos en el papel en +que escribo, y por una abstraccion los considero indivisibles, esta +multiplicidad no me constituye la extension: necesito unirlos por medio +de líneas, cuando menos imaginarias; y á falta de continuidad del cuerpo +en que los suponia situados, me será preciso valerme de la continuidad +del espacio: es decir, mirar este espacio como un conjunto de puntos, +cuya continuacion enlaza los primeros. Por mas esfuerzos que haga no me +será posible considerar como extension un conjunto de puntos +indivisibles no continuos, ni unidos por líneas: aquel conjunto será +para mí como si fuera de otros seres, que nada tuviesen que ver con la +extension. Y es digno de notarse, que si les doy un lugar determinado en +el espacio, es tambien enlazándolos por medio de líneas imaginarias con +otros puntos: pues nó de otra manera puedo concebir distancias, ni +situacion en el espacio. Que si de todo esto quisiese prescindir, +entonces ó paso á la nada intelectual, es decir aniquilo toda idea del +objeto, ó me traslado á otro órden de seres que ninguna relacion tengan +ni con la extension ni con el espacio. Habré dejado la materia y las +sensaciones, y me habré remontado á la region de los espíritus. + +[45.] Luego la multiplicidad y la continuidad son necesarias para +constituir la extension. ¿Y bastan estas dos condiciones? creo que sí; +pues donde ellas existen, existe la extension: con ellas dos solas, +enteramente solas, nos formamos la idea de la extension. El objeto de la +geometría es la extension; y en ella solo entran multiplicidad y +continuidad. Las líneas, las superficies, los volúmenes, tales como son +objeto de la geometría, prescinden de todo lo que no sea esa +continuidad, mirada en su mayor abstraccion. Por esto le basta el +espacio vacío; ó mejor se diria, que por esto exige el espacio vacío; +pues que cuando hace la aplicacion á los cuerpos, no encuentra toda la +exactitud que hallaba en la continuidad en abstracto. + +[46.] Si la multiplicidad y la continuidad en el espacio constituyen la +extension, esta existe realmente en los objetos que nos causan las +sensaciones. Ya he demostrado que á estas les corresponden objetos +externos, fundándome en la relacion misma de los fenómenos entre sí, y +con las causas que los producen: es así que esta relacion existe tambien +con respecto á la multiplicidad y á la continuidad, luego estas dos +propiedades se hallan realmente en la naturaleza. Las impresiones que +recibimos por la vista y el tacto, aun limitándonos á un solo objeto, +son múltiplas y por tanto corresponden á muchos objetos; son continuas y +por lo mismo corresponden á objetos continuos. + +Aclararé algo mas esta razon. Mi vista fijada sobre un cuadro recibe una +impresion que le viene de muchos puntos diferentes; siendo de notar que +esta impresion resulta sin interrupcion en toda la superficie que se me +ofrece. Si como llevo demostrado, la vista de un punto externo me basta +para convencerme de su existencia, la de muchos me bastará para estar +seguro de la de muchos; y la continuidad de la impresion me cerciora +tambien de la continuidad de los puntos imprimentes. + +Si toco un objeto visto, el tacto me confirma el testimonio en la parte +que á él le corresponde, es decir la multiplicidad y la continuidad. +Experimento la misma sucesion continuada de sensaciones, lo que me +indica la existencia y la continuidad de los objetos que las causan. + +[47.] En resúmen: la extension supone la coexistencia de muchos objetos, +pero de tal suerte que estén unos á continuacion de otros; de ambas +cosas nos aseguran las sensaciones: luego el testimonio de los sentidos +basta para estar ciertos de que hay objetos extensos, y pueden +producirnos varias impresiones. Estas ideas contienen cuanto encerramos +en la idea de cuerpo: luego el testimonio de los sentidos nos cerciora +de la existencia de los cuerpos. + + + + +CAPÍTULO IX. + +OBJETIVIDAD DE LA SENSACION DE EXTENSION. + + +[48.] Probado ya que el testimonio de los sentidos es suficiente para +asegurarnos de la existencia de los cuerpos, veamos hasta qué punto son +exactas las ideas que de los mismos nos hace formar. No basta saber que +podemos estar seguros de la existencia de la extension, es preciso +investigar si ella es en realidad tal cual nos la presentan los +sentidos; y lo que digo de la extension puede aplicarse á las demás +propiedades de los cuerpos. + +En mi concepto, la única sensacion que nosotros trasladamos al exterior, +y que no podemos menos de trasladar, es la de extension; todas las otras +se refieren á los objetos, solo como efectos á causas, nó como copias á +originales. El olor, el sabor, el sonido, no nos representan nada que +sea parecido á los objetos que los causan; pero la extension sí: la +extension la atribuimos á los objetos, y no podemos concebirlos sin +ella. El sonido fuera de mí, no es sonido; no es mas que una simple +vibracion del aire, producida por la vibracion de un cuerpo; el sabor +fuera de mí, no es sabor; no es mas que un cuerpo aplicado á un órgano, +y que le causa una modificacion, mecánica ó química; y lo propio se +verifica con el olor. Aun en la luz y los colores, fuera de mí, no hay +mas que un flúido que cae sobre una superficie, y que directa ó +reflexamente, llega ó puede llegar á los ojos; pero la extension fuera +de mí, independientemente de toda relacion con los sentidos, es +verdadera extension, es algo cuya existencia y naturaleza no necesitan +de mis sentidos. Cuando yo la siento, ó cuando me la imagino, hay entre +mis impresiones y ella, algo mas que la relacion de un efecto á una +causa: hay la representacion, la imágen interior, de lo que existe en +lo exterior. + +[49.] Para que se comprenda perfectamente y se sienta con viveza la +verdad de lo que acabo de asentar, voy á ofrecer al lector un cuadro del +cual se vayan eliminando sucesivamente determinadas sensaciones, +haciéndole notar el grado de eliminacion á que se puede llegar y del +cual no se pasa. + +Supongamos que todos los animales pierden de una vez el sentido del +paladar, ó que todos los cuerpos de la naturaleza son destituidos de la +propiedad de causar por su contacto con un órgano, la sensacion que +llamamos sabor. A pesar de esto el mundo externo existe como antes. Los +mismos cuerpos que nos causaban las sensaciones ahora perdidas, +continuarán existiendo y podrán ser aplicados al mismo órgano que antes +afectaban, causando en aquella parte las sensaciones del tacto, como de +blando ó duro, frio ó caliente, ú otras semejantes. O los cuerpos +sabrosos ó los órganos animales habrán sufrido alguna mudanza, con la +que se ha cortado la relacion que antes tenian: se nota que una causa +que antes producia un efecto, es ahora impotente para producirle. Esto +puede haber acontecido por una modificacion de los cuerpos, que en nada +altera su naturaleza, en cuanto nosotros la concebimos; y tambien es +posible que sin haberse mudado ellos, haya sobrevenido esta diferencia +con sola la alteracion de los órganos. Pero en todo caso, la +desaparicion de la sensacion, no ha hecho desaparecer del universo nada +semejante á ella; si la alteracion se ha verificado solo en los órganos, +los cuerpos exteriores quedan intactos: y si ha tenido lugar en los +cuerpos, esta alteracion les ha hecho perder una propiedad _causante_ de +la sensacion, mas nó una propiedad _representada_ por la sensacion. + +Ya hemos privado á los alimentos de todos sus sabores: el universo +existe como antes: privémosle de sus olores, alterando los cuerpos +odoríferos, ó el órgano del olfato. ¿Qué resultará? lo mismo que hemos +notado con respecto al sabor. Los cuerpos odoríferos continuarán +existiendo, y hasta enviando á nuestro órgano los efluvios que antes +producian la sensacion del olor; no habrá mas novedad que la no +existencia de esta sensacion: faltará en nuestros órganos la disposicion +para recibir la impresion necesaria, ó habrá desaparecido del universo +una causalidad: mas nó una cosa representada por la sensacion. Los +jardines no serán despojados de su belleza simétrica, los prados de su +lozanía y verdor: el árbol ostentará su frondosa copa, y el hermoso +fruto continuará pendiente de las ramas mecidas por el viento. + +Prosigamos en nuestra tarea destructora, ensordeciendo de repente á +todos los animales. Los músicos de los conciertos se convertirán en +actores de una silenciosa pantomima; el campanero tirando de la cuerda, +hará dar vueltas al metal mudo; las conversaciones se reducirán á +gestos orales; los gritos de los brutos, no serán mas que abrir y cerrar +bocas; pero el aire vibrará como antes; sus colunas vendrán á herir el +tímpano como antes; todo existirá como antes: nada faltará en el +universo sino una sensacion. El rayo brillará en los aires, los rios +proseguirán en su magestuosa carrera, los torrentes se precipitarán con +la misma rapidez, la soberbia cascada saltará del altísimo risco, +desplegando sus variados lienzos, y sus espumantes oleadas. + +Vamos por fin á cometer la mayor de las crueldades: ceguemos en un +momento á todos los vivientes que hay sobre la tierra, y aun á todos los +que pueda haber en los astros. El sol continúa esparciendo sus inmensas +madejas; ese flúido que llamamos luz, refleja en las superficies, se +refringe segun los cuerpos que atraviesa, y llega á las retinas de los +ojos antes videntes, ahora convertidas en insensibles membranas, +colocadas tras un cristal; pero todo eso que se llama color y sensacion +de luz, todo ha desaparecido. Sin embargo el universo existe todavía: y +los cuerpos celestes prosiguen recorriendo como antes sus órbitas +inmensas. + +Como la sensacion de la luz y de los colores, nos es mas difícil +abstraerla de los objetos; ó en otros términos, como tenemos cierta +propension á imaginar que efectivamente existen fuera de nosotros las +impresiones que no están mas que en nosotros, considerando la sensacion +como una representacion de lo exterior, es algo mas costoso el concebir +que cegados todos los vivientes, no queda nada de lo que nos representan +estas sensaciones, y sí únicamente un flúido que refleja en ciertas +superficies, ó que atraviesa por los demás cuerpos, ni mas ni menos que +otro flúido invisible. Por lo cual, en obsequio de los que tengan +dificultad en dejar de realizar en lo exterior lo que solo existe en su +interior, haré la suposicion de otra manera; pues que esto me bastará +para demostrar, como se puede eliminar de los objetos todo lo relativo á +las varias sensaciones, excepto lo tocante á la extension. + +Así, no cegaremos á los animales; no tendremos la crueldad de Ulises en +la caverna de Polifemo; pero desahogaremos el instinto destructor +trastornando el mundo. Poco nos importa que los hombres y los animales +no se queden ciegos, si logramos que no vean. + +Dejaremos pues intactos los órganos, pero en cambio despojaremos al +universo de su luz. Apagaremos como febles antorchas el sol, las +estrellas, los astros todos; extinguiremos los mas leves destellos que +brillen sobre la tierra: las bujías que alumbran la mansion del hombre, +los fuegos que resplandecen junto á la cabaña del pastor, las pálidas +llamas que revolotean en la broza del cementerio, hasta las chispas que +arroja el pedernal. Todo quedará en la oscuridad mas profunda; +imaginaremos reproducidas aquellas tinieblas que yacian sobre la faz del +abismo antes que la palabra criadora dijese: «hágase la luz.» + +Pero conviene advertir que al dejar el mundo en tan horrible oscuridad, +no hemos alterado ninguna de sus otras leyes; existen como antes, las +gigantescas moles recorriendo con asombrosa rapidez y admirable +precision sus órbitas inmensas. De donde se infiere que haciendo +abstraccion del olor, del sabor, del sonido, de los colores, de la luz, +el mundo existe todavía, sin que nos cueste ningun trabajo concebirle de +esta manera. Aun mas, hasta de la sensacion del tacto podemos +prescindir, pues será fácil suponer que no percibimos ninguna impresion +por este sentido; las de color ó frio, blandura ó dureza, cuyas causas +quedarian en los cuerpos, podemos sustituirlas unas con otras y aun +hacerlas desaparecer, sin que por eso creyésemos que el universo dejaba +de existir. + +[50.] Despues de hechas todas estas abstracciones, ensayemos otra, y +veamos lo que sucede. Hagamos desaparecer la extension. A esta prueba el +universo no resiste: las moles de los astros desaparecen; la tierra se +anonada bajo nuestras plantas; las distancias dejan de existir; el +movimiento es un absurdo; nuestro propio cuerpo se desvanece; el +universo entero se hunde en la nada, ó si continúa siendo algo, es cosa +del todo diferente de lo que ahora nos figuramos. + +Es indudable: si prescindimos de la extension, si esta sensacion, ó +idea, ó sea lo que fuere, que sobre ella tenemos, no la realizamos en lo +exterior, si no la consideramos como una representacion de lo que +existe fuera de nosotros, todo se trastorna; no sabemos qué pensar ni de +nuestras sensaciones, ni de sus relaciones con los objetos que las +causan: todo da vueltas en derredor, nos falta una de las bases de +nuestros conocimientos, tendemos en vano los brazos para asirnos de +algun punto fijo, y preguntamos con desconsuelo, si todo lo que sentimos +no es mas que una pura ilusion, si serán una verdad las extravagancias +de Berkeley. + +[51.] Aun con respecto á la extension es digno de observarse, que si +bien la objetivamos trasladándola á lo exterior, no es de todo punto +exacto que esté representada por la sensacion. Mejor se diria que es un +receptáculo de ciertas sensaciones, que no un objeto de ellas; una +condicion necesaria para las funciones de algunos sentidos, que no una +cosa sentida. La extension abstraida de las sensaciones de la vista y +del tacto, se reduce á lo que hemos dicho mas arriba, la multiplicidad y +la continuidad; el conocimiento de esto, nos viene de los sentidos, pero +es diferente de lo que nos representan los sentidos. Cuando á las +impresiones que he recibido de la vista les quito el color y la luz me +queda ciertamente la idea de una cosa extensa, mas nó de una cosa +visible, ni de un objeto representado por la sensacion. De la propia +suerte si despojo las impresiones que me han venido por el tacto, de las +calidades que afectan este sentido, no se aniquila el objeto que las +causaba, pero no está representado por las impresiones que él me +transmite. + +[52.] Estas observaciones manifiestan que no trasladamos á lo exterior +nuestras sensaciones, que estas son un medio por el cual se informa, +nuestra alma, mas nó imágenes en que ella contemple los objetos. Todas +ellas le indican una causa exterior; pero algunas, como las de la vista +y del tacto, le manifiestan de un modo particular la multiplicidad y la +continuidad, ó sea la extension. + +De esto se infiere tambien, que el mundo exterior no es una pura +ilusion, que existe en realidad con sus moles inmensas, sus variados +movimientos, su geometría infinita; pero que gran parte de su belleza y +encantos se hallan mas bien en nosotros que en él. La mano todopoderosa +é infinitamente sabia que le ha criado, ha ostentado su sabiduría y su +poder de una manera particular en los seres sensibles, y sobre todo en +los inteligentes. ¿Qué seria el universo si no hubiera quien sintiese y +entendiese? En esa íntima relacion, en la incesante comunicacion de los +objetos con los seres sensibles, están la hermosura, la armonía, los +arcanos de la naturaleza. El mas precioso cuadro, si no hubiese quien le +mirara y percibiese su belleza, seria un conjunto de lineamentos, un +geroglífico de caractéres indescifrados: pero desde el momento que está +á la vista de un ser que siente y conoce, el cuadro se anima, es lo que +debe ser; y en esta misteriosa comunicacion, el objeto gana en bellezas +todo lo que comunica de hechizo. + +Suponed que un conjunto de instrumentos dispuestos con el conveniente +mecanismo ejecutan con admirable precision las mejores concepciones de +Bellini ó de Mozart; ¿á qué se reduce todo falta un ser sensible? á +vibraciones del aire combinadas con cierta ley; á puros movimientos de +un flúido sometidos á una precision geométrica. Introducid á un hombre: +entonces la geometría se convierte en armonía celestial, entonces hay +música, hay encantos. + +La simetría de las tablas de un jardin, la lozanía de sus arbustos, el +color y esmalte de sus flores, la fragancia de sus aromas, ¿qué son sin +un ser sensible? figuras geométricas, superficies dispuestas con arreglo +á ciertas leyes, volúmenes de tal ó cual clase, columnas de flúidos que +salen de ellos, y se desparraman por el espacio; pero introducid al +hombre, entonces las figuras geométricas se revisten de mil gracias, las +flores se cubren de galanos colores, las columnas de flúido se +convierten en exquisitos aromas. + + + + +CAPÍTULO X. + +VALOR DEL TACTO PARA OBJETIVAR LAS SENSACIONES. + + +[53]. Se ha dicho que el tacto es el testigo mas seguro y quizás el +único, de la existencia de los cuerpos; pues sin él todas las +sensaciones no pasarian de simples modificaciones de nuestro ser, y no +podríamos atribuirles ningun objeto exterior. Yo no creo que esto sea +verdad. Por el tacto recibimos una impresion lo mismo que por los demás +sentidos; en todos los casos esta impresion es una afeccion de nuestro +ser, y nó una cosa externa; y cuando por la continuacion de estas +impresiones, por su órden y por su independencia de nuestra voluntad, +juzgamos que proceden de objetos que están fuera de nosotros, este +juicio se verifica no solo con respecto á las impresiones del tacto, +sino tambien de los demás sentidos. + +[54.] Una de las razones en que se ha pretendido fundar la superioridad +del tacto para atestiguar la existencia de los cuerpos, es que él nos da +la idea ó la sensacion de la extension; porque si suponemos que un +hombre está privado de todos los sentidos excepto el tacto, y recorre +con su mano la superficie de su cuerpo, experimenta la continuidad de la +sensacion, en la cual va envuelta la de extension. Esta observacion de +los partidarios de la supremacía del tacto, no convence de lo que se +proponen. Porque al recorrer con la vista varios objetos, ó las +diferentes partes de uno mismo, experimentamos la sensacion de +continuidad tan claramente como con el tacto. No se puede concebir por +qué la sensacion de la extension ha de ser mas clara cuando se pasa la +mano á lo largo de una barandilla, que cuando se la mira con los ojos. + +[55.] Los sostenedores de dicha opinion alegan que por el tacto de +nuestro cuerpo adquirimos una sensacion doble, lo que no se verifica con +los demás sentidos: pasando la mano por la frente, sentimos con la +frente y con la mano; verificándose una continuidad de sensaciones, que +todas tienen su orígen y término en nosotros mismos. Así tenemos la +conciencia de que nos pertenecen tanto la sensacion de la mano como la +de la frente. + +Pero esta razon que algunos han creido concluyente, es sin embargo +sumamente fútil: adolece del sofisma que los dialécticos llaman +_peticion de principio_, pues supone lo mismo que se trata de probar. En +efecto: el hombre destituido de todos los sentidos excepto el del tacto, +experimentará las dos sensaciones y su continuidad; pero ¿de esto qué +podrá inferir? ¿Sabe por ventura que tenga mano ni frente? suponemos que +nó; la dificultad está pues en explicar cómo adquiere dicho +conocimiento. Ambas sensaciones le pertenecen, de esto tiene una +conciencia íntima, pero ignora de dónde dimanan. La coincidencia de las +dos sensaciones ¿le prueba por ventura algo en favor de la existencia de +la frente y de la mano, objetos de que suponemos que no tiene ninguna +idea? + +Si esta coincidencia probase lo que se quiere, con mas razon probaria +que la combinacion de unos sentidos con otros, nos lleva al conocimiento +de la existencia de los cuerpos, y por consiguiente que dicho +conocimiento no se engendra exclusivamente por el tacto. Yo experimento +que siempre que tengo la sensacion de un movimiento que es ponerme la +mano delante de los ojos, pierdo la vista de los objetos, y se me +presenta otro que es siempre el mismo: la mano; si de esta coincidencia +infiero la existencia de los objetos externos, queda destruida la +supremacía del tacto, pues que para la formacion de semejante juicio +influye la vista. Observo tambien que al tener la sensacion que resulta +de dar una mano con otra, experimento la sensacion de oir el ruido de la +palmada: luego si la coincidencia vale, influirá el oido como el tacto. +Lo que digo de la palmada, puede aplicarse á lo que experimento +recorriendo con la mano una parte del cuerpo, por ejemplo toda la +longitud del brazo, de suerte que el roce produzca ruido. En este caso, +hay las dos sensaciones, coincidentes y continuas. + +Se replicará tal vez que estos ejemplos se refieren á diferentes +sentidos, y que producen sensaciones de diversa especie: pero esto no +altera nada: porque, si el ser que siente infiere la existencia de los +objetos de la coincidencia de las varias sensaciones, queda destruida la +supremacía del tacto que es lo que nos proponíamos demostrar. + +[56.] La sensacion de la mano no es la misma que la de la frente, porque +aquella estará mas ó menos fria, mas ó menos caliente, mas ó menos +fina, mas ó menos blanda, y así no será la misma sensacion la causada en +la mano por la frente, que la producida en la frente por la mano. Siendo +de notar que cuanto menor supongamos la diferencia entre las dos +sensaciones, menos viva será la percepcion de su dualidad, y por tanto +menos notable la coincidencia en que se funda el juicio. Por manera que +bien analizada la materia venimos á parar á que para formar juicio de la +existencia de los objetos contribuye especialmente la diversidad de las +sensaciones; y por tanto será mas conducente á este fin, la combinacion +de dos sentidos que las dos sensaciones de uno solo. Así, lejos de que +el tacto haya de considerarse como único ni superior en este punto, solo +ha de ser tenido como auxiliar de los otros. + +[57.] Y en realidad, apenas cabe duda en que el tacto necesita tambien +del auxilio de los demás sentidos, y que los juicios que del mismo +resultan se parecen á los que dimanan de estos. Es probable que solo +despues de repetidos experimentos referimos la sensacion del tacto al +objeto que la causa, y aun á la parte afectada. El hombre á quien se ha +amputado la mano, experimenta el dolor como si la conservase; y esto +¿por qué? porque con la repeticion de actos ha formado el hábito de +referir la impresion cerebral al punto donde terminan los nervios que se +la transmiten. Luego no hay una relacion necesaria entre el tacto y el +objeto: y este sentido puede sufrir ilusiones como los demás. Luego no +es exacto lo que se ha dicho de que la idea del cuerpo nace debajo de +nuestra mano, si esto se entiende como privativo del tacto; pues lo +mismo se verifica de los demás sentidos y particularmente de la vista. + + + + +CAPÍTULO XI. + +INFERIORIDAD DEL TACTO COMPARADO CON OTROS SENTIDOS. + + +[58.] Esta superioridad, ó mejor, este privilegio exclusivo que +Condillac y otros filósofos han concedido al tacto, á mas de no tener +ningun fundamento como acabamos de ver, parece estar en contradiccion +con la misma naturaleza de este sentido. Cabalmente se da la supremacía +al mas material, por decirlo así, al mas rudo de todos ellos. + +Nadie puede saber las ideas que de las cosas se formaria un hombre +reducido á solo el tacto: pero me parece que lejos de ponerse en +comunicacion clara y viva con el mundo exterior, y de que tuviese la +suficiente basa para fundar sus conocimientos, debiera vegetar en la mas +profunda ignorancia, y sufrir las equivocaciones mas trascendentales. + +[59.] Al comparar el tacto con la vista, y aun con el oido y el olfato, +desde luego se ofrece una diferencia importantísima, en favor de estos y +contra aquel. El tacto no nos transmite la impresion sino de los objetos +que están inmediatos á nuestro cuerpo; cuando los otros tres, y +especialmente la vista, nos ponen en comunicacion con objetos muy +distantes. Las estrellas fijas están separadas de nosotros por una +distancia tal que apenas cabe en nuestra imaginacion, y sin embargo las +vemos; no llegan á tanto ciertamente ni el olfato ni el oido; pero el +primero no deja de advertirnos de la existencia de un jardin que está á +muchos pasos de nosotros; y el segundo nos da noticia de una batalla que +se ha trabado á muchas leguas de nuestra vivienda, de la chispa +eléctrica que ha rasgado la nube en el confin del horizonte, ó de la +tempestad que brama en la inmensidad de los mares. + +[60.] Esa limitacion del tacto á lo que está en sus inmediaciones, +traeria consigo la estrechez de las ideas que se originarian de él solo, +y lo constituyen por necesidad en un grado muy inferior al de los otros +tres, y en particular de la vista. Para formarnos ideas claras en este +punto, comparemos el alcance de la vista y del tacto con respecto á un +objeto: un edificio. Por medio de la vista tomamos en pocos instantes +idea de la fachada, y de sus demás partes exteriores: y en breve tiempo +nos enteramos de su disposicion interior, y hasta de sus muebles y +adornos. ¿Cómo se puede lograr esto por el tacto? Es imposible. Aun +suponiéndole muy delicado, y muy tenaz memoria de las impresiones que +anduviese comunicando, se necesitarian larga horas para recorrer con la +mano el frontispicio, y formarnos de él alguna idea. ¿Qué no seria con +respecto á todo lo exterior del edificio? ¿qué si hablamos de lo +interior? Salta á los ojos que seria menester renunciar á semejante +tarea, y que tal preciosa labor de una cornisa, de un pedestal, de un +peristilo; tal magnificencia de una torre, de una cúpula; tal osadía de +un arco, de una bóveda, de una flecha, que el ojo aprecia en un +instante, le costarian al pobre que solo poseyese el tacto, andar mucho +á gatas y encaramarse por peligrosos andamios, y exponerse á resbalar +por horrendos precipicios, y todavia sin poder lograr ni la millonésima +parte de lo que con tanta facilidad y rapidez consiguieron los ojos. + +Extiéndanse estas consideraciones á una ciudad, á vastos países, al +universo, y véase qué superioridad tan inmensa tiene la vista sobre el +tacto. + +[61.] Esta superioridad no se presenta tan de bulto cuando se compara el +tacto con otros sentidos; sin embargo no deja tambien de existir, y en +un grado muy alto. + +Desde luego ocurre una diferencia, cual es la de las distancias. Es +cierto que mediando estas, tambien el tacto puede sentir en algun modo: +como por ejemplo la presencia ó la ausencia del sol por medio del calor +y del frio; y de la misma manera la presencia ó la ausencia, y la mayor +ó menor cercanía de algunos cuerpos; pero estas impresiones, á mas de +que están muy lejos de tener la misma variedad y rapidez de las del +oido, tampoco nos darian idea de distancia, si no tuviéramos mas sentido +que el tacto. + +Calor y frio, sequedad y humedad, á esto se reducen las impresiones que +algunos cuerpos distantes pueden ejercer sobre el tacto; y claro es que +las impresiones son de tal naturaleza que podrian dar lugar á numerosas +y graves equivocaciones. + +[62.] Si suponemos que un hombre que solo posea el tacto, haya llegado á +conocer la presencia y la ausencia del sol sobre el horizonte, siendo su +única norma la temperatura del ambiente, y dependiendo esta de mil +causas que nada tienen que ver con el astro del dia, sucederá con mucha +frecuencia que el cambio natural ó artificial de ella deberá inducirte á +error. La humedad que experimentará á las inmediaciones de un lago donde +le llevan á bañarse, hará que con ella conozca la inmediacion del agua; +¿pero no sentirá mil veces una impresion de humedad por causas que +obrarán sobre la atmósfera, del todo independientes de las aguas de un +lago? + +Es cierto que la concentracion de todas las fuerzas sensitivas en un +solo sentido, la ninguna distraccion, la atencion continua sobre un +mismo género de sensaciones, podrá llevar la delicadeza del tacto á un +punto de perfeccion que probablemente no concebimos nosotros; así como +el hábito de encadenar las ideas con respecto á un solo órden de +sensaciones, y de formar los juicios con relacion á ellas solas, +produciria una precision, exactitud y variedad muy superior á cuanto +podemos imaginar; pero por mas que sobre este punto se quieran extender +las conjeturas, siempre es claro que hay aquí un límite, cual es la +naturaleza del órgano y de sus relaciones con los cuerpos. Este órgano +estaria siempre limitado á los objetos contiguos, para recibir +impresiones bien determinadas; y con respecto á los distantes, los que +pudiesen obrar sobre él, lo ejecutarian causándole la impresion que la +naturaleza de ambos consiente; frio ó calor, sequedad ó humedad, y aun +si se quiere, cierta presion en mayor ó menor grado; y en cuanto á +muchísimos otros, es imposible imaginar que tuviesen accion ninguna. Por +mas que se ensanche el círculo de esta clase de sensaciones siempre ha +de ser muy reducido. Además, es necesario advertir que esta +perfectibilidad del tacto por efecto de su aislamiento, no es propiedad +suya exclusiva, sino que se extiende tambien á los otros sentidos, como +que está fundada en las leyes de la organizacion, y en las de la +generacion de nuestras ideas. + +[63.] Para comprender la superioridad que en esta parte lleva el oido al +tacto, basta considerar 1.º la relacion de las distancias; 2.º la +variedad de los objetos; 3.º la rapidez de la sucesion de las +impresiones; 4.º la simultaneidad, tan vasta en el oido, y tan limitada +en el tacto; 5.º las relaciones con la palabra. + +Relacion de las distancias. Claro es que en este punto se aventaja al +tacto el oido; aquel necesita en general la inmediacion, este nó; y aun +de suyo requiere para la buena apreciacion del objeto, cierta distancia +acomodada á la clase del sonido. ¿De cuántos y cuántos objetos +distantes, no nos informa el oido, con respecto á los cuales nada puede +decirnos el tacto? El galope del caballo que amenaza atropellarnos, el +ruido del torrente que nos puede arrebatar, el trueno que retumba y nos +anuncia la tormenta, el estruendo del cañón que nos da noticia de que ha +principiado una batalla, el ruido de las carreras, de la gritería, de +los tambores y campanas, que nos indican el estallido de la cólera +popular, la música estrepitosa que nos informa de la alegría causada por +una fausta nueva, el concierto dedicado á los placeres del salon, el +canto que nos hechiza con melancólicos recuerdos, con sentimientos de +esperanza y de amor, el ay! que nos avisa del sufrimiento, el llanto que +nos aflige con la idea del infortunio; todo esto nos dice el oido; sobre +todo esto nada puede decirnos el tacto. + +Variedad de los objetos. Los objetos distantes de que nos da noticia el +tacto son por necesidad muy poco variados; y por lo mismo las ideas que +solo de él resultasen, estarian sujetas á una confusion deplorable, y á +mucha incertidumbre. El oido al contrario, nos informa de infinitos +objetos sumamente diferentes, y lo ejecuta con toda precision y +exactitud. + +Rapidez de la sucesion de las impresiones. Es evidente que en esta parte +lleva el oido al tacto una superioridad incalculable. Este cuando +percibe por yuxtaposicion, necesita recorrer sucesivamente los objetos y +aun las diferentes partes de uno mismo, si ha de recibir impresiones +variadas: lo que exige largo tiempo por poco numerosos que sean. Si los +objetos no obran por yuxtaposicion, sino por otro medio, todavía se +necesita mas tiempo para la sucesion, y es mucha menor la variedad. +Compárese esta lentitud á la rapidez con que el oido percibe todo linaje +de sonidos en las combinaciones musicales, las infinitas inflexiones de +la voz, el sinnúmero de articulaciones distintas, la infinidad de ruidos +de todas especies que sin interrupcion sentimos y clasificamos, y +referimos á sus objetos correspondientes. + +La simultaneidad de sensaciones tan vasta en el oido, es sumamente +reducida en el tacto: cuando existe en este, es solo con relacion á +pocos objetos; mas en aquel se extiende á muchos y muy diferentes. + +Pero lo que decide mas victoriosamente la superioridad del oido sobre el +tacto, es la facilidad que nos da de ponernos en comunicacion con el +espíritu de nuestros semejantes por medio de la palabra: facilidad que +resulta de la rapidez de las sucesiones que mas arriba hemos notado. Sin +duda que esta comunicacion de espíritu á espíritu puede tambien +establecerse por el tacto, expresando las palabras por caractéres +bastante abultados para ser distinguidos; pero, ¿qué diferencia tan +inmensa entre estas impresiones y las del oido? Aun suponiendo que el +hábito y la concentracion de todas las fuerzas sensitivas, llegasen á +producir una facilidad tal de recorrer las líneas con los dedos, que +superase en mucho á la que vemos en los mas diestros tocadores de +instrumentos músicos; ¿cómo puede compararse una velocidad semejante con +la que nos proporciona el oido? ¿Cuánto tiempo no será menester para +recorrer unas tablas donde esté escrito un discurso que oimos en breves +minutos? Y además, para hacerse oir, todos los hombres tienen, medios, +les basta servirse de los órganos; para lo otro es necesario preparar +las tablas, y unas mismas no pueden ser útiles, sino para un objeto, y +simultáneamente no pueden servir para dos personas; cuando por medio del +oido, un hombre solo comunica en breve rato infinidad de ideas á +millares de oyentes. + + + + +CAPÍTULO XII. + +SI LA SOLA VISTA PODRIA DARNOS IDEA DE UNA SUPERFICIE. + + +[64.] Creo haber hecho palpable la inferioridad del tacto con respecto á +la vista y al oido; y por consiguiente haber hecho sentir la extrañeza +de que se le haya querido señalar como base de todos los conocimientos, +radicando en él la certeza de los juicios á que los demás sentidos nos +conducen, y estableciéndole por árbitro soberano para fallar en última +apelacion en las dudas que pudieran ofrecerse. + +Tengo tambien manifestado no ser verdad que solo por medio del tacto +podamos hacer la transicion del mundo interior al exterior, ó de la +existencia de las sensaciones á la de los objetos que las causan: pues +que á mas de haber combatido la razon principal, ó mejor la única, en +que se intentaba cimentar este privilegio, he demostrado el modo con que +se hace esta transicion con respecto á todos los sentidos, fundándome en +la misma naturaleza y encadenamiento de los fenómenos internos. + +He dicho tambien y probado que la única sensacion que objetivábamos era +la de la extension; y que en todas las demás, solo habia una relacion de +causalidad, esto es, un enlace de cierta sensacion ó de un fenómeno +interno, con un objeto externo, sin que trasladásemos á este nada +semejante á lo que experimentábamos en aquel. + +[65.] Tocante á la extension, son dos los sentidos que de seguro nos +informan de ella: el tacto y la vista; prescindiremos por ahora, de si +es una verdadera _sensacion_ lo que de la extension tenemos, ó si es una +_idea_ de un órden diferente, la cual resulte de la sensacion. +Proponiéndome examinar este punto despues, me limitaré por ahora á +comparar la vista con el tacto en lo relativo á darnos la sensacion de +la extension, ó sí se quiere, á suministrarnos lo necesario para +formarnos idea de ella. + +Desde luego se echa de ver que la extension se halla bajo el dominio del +tacto: y esto considerando la extension no solo en superficie sino +tambien en volúmen. A la vista no se le puede negar la misma facultad +con respecto á las superficies, porque es imposible ver sin que al mismo +tiempo se ofrezca al menos un plano. El punto inextenso no puede +pintarse en la retina: desde el momento que un objeto se pinta, tiene +partes pintadas. Ni aun por un esfuerzo de imaginacion podemos concebir +colores inextensos: ¿qué es un color si no hay superficie sobre la cual +se extienda? + +[66.] Condillac ha estado tan severo con el sentido de la vista, que no +ha querido concederle la facultad de percibir la extension ni aun en +superficie. Como este filósofo es uno de los que mas han contribuido á +la propagacion y arraigo de una opinion tan equivocada, examinaré su +doctrina, y las razones en que la funda. A la simple lectura de los +capítulos en que la expone, salta á los ojos que no estaba bien seguro +de la verdad de ella, sintiéndose contrariado por la inexperiencia y la +razon. + +En el _Tratado de las sensaciones_ (f p., c. XI), donde examina las +ideas de un hombre limitado al sentido de la vista, asienta que los +colores se distinguen á nuestros ojos, porque parecen formar una +superficie de la cual ocupan ellos una parte; y luego pregunta: «nuestra +estatua, juzgando que es á un tiempo muchos colores, ¿se sentiria á sí +misma como una especie de superficie colorada?» Es menester advertir que +segun Condillac, la estatua circunscrita á un sentido, se creeria la +sensacion misma; es decir, pensaria que es el olor, el sonido ó el +sabor, segun fueran el olfato, el oido ó el paladar, los sentidos que +tuviese en ejercicio, por cuya razon, si en las sensaciones de la vista +entrase la superficie, la estatua deberia creerse superficie colorada. +Prescindiré de la exactitud de estas observaciones, concretándome al +punto principal que es la relacion de la vista con la superficie. + +[67.] Segun Condillac, la estatua no llegaria á creerse superficie +colorada; esto es, que percibiendo el color, no percibiria la +superficie. Dejemos hablar al mismo filósofo, pues bastarán sus propias +palabras para condenar su opinion y descubrirnos la incertidumbre con +que la profesaba, ó la oscuridad que en ella padecia. «La idea de la +extension supone la percepcion de muchas cosas _unas fuera de otras; +esta percepcion no podemos negarla á la estatua_, pues que siente que se +repite fuera de sí misma tantas veces como hay colores que la +modifican; mientras es lo encarnado, se siente _fuera_ de lo verde: +mientras es lo verde, se siente _fuera_ de lo encarnado; y así de lo +demás.» Cualquiera creeria que conforme á estos principios, Condillac +iba á establecer que la vista nos da idea de la extension, pues que nos +hace percibir las cosas, unas _fuera_ de las otras, en lo que segun el +mismo autor, consiste precisamente la idea de la extension; pero muy al +contrario, Condillac, lejos de proseguir por el verdadero camino, se +extravía lastimosamente, y á mas de ponerse en desacuerdo con los +principios que acaba de asentar, altera notablemente el estado de la +cuestion y continúa: «mas para tener la idea distinta y precisa de una +magnitud, es necesario ver como las cosas percibidas unas fuera de +otras, se ligan, se terminan mutuamente, y como todas juntas tienen +límites que las circunscriben.» Esto, repito, es alterar el estado de la +cuestion: no se trata por ahora de una idea distinta y precisa, sino +solamente de una idea. Hasta qué punto la vista podria perfeccionar la +idea de la extension, esta es una cuestion diferente; aunque salta á los +ojos que si la vista por sí sola puede darnos idea de la extension, el +continuado ejercicio de este sentido iria perfeccionando la misma idea. + +[68.] La estatua, en opinion de Condillac, no podria sentirse +circunscrita á ningun límite porque no conoceria nada fuera de ella +misma; pero ¿no acaba de decirnos el autor que la estatua se creeria +los diferentes colores, que estos se hallan unos fuera de otros, y que +cuando seria el uno se sentiria fuera del otro? ¿no hay por ventura con +esto solo, nó uno sino muchos límites? + +Este argumento no se ocultaba del todo á Condillac; despues de haber +preguntado si el _yo_ de la estatua modificado por una superficie azul +orlada de blanco, no se creeria un azul terminado, dice: «á primera +vista nos inclinaríamos á pensarlo así; pero la opinion contraria es +mucho mas verosímil.» Y por que? «la estatua no puede sentirse extensa +por esta superficie, sino en cuanto cada parte le da la misma +modificacion; cada una debe producir la sensacion de azul; pero si es +modificada de la misma manera por un pié de esta superficie que por una +pulgada ó una línea, no puede representarse en esta modificacion, una +magnitud mas bien que otra; luego no se representa ninguna, luego una +sensacion de color no trae consigo una idea de extension.» Es fácil +notar que ó Condillac supone lo mismo que se disputa, ó no dice nada +conducente á resolver la cuestion. Segun él la estatua es modificada de +la misma manera por un pié de una superficie colorada que por una línea; +si con esto quiere significar que las dos modificaciones son idénticas +bajo todos aspectos, supone lo mismo que debe probar: porque esto es +cabalmente lo que se disputa, á saber, si las superficies diferentes en +magnitud producen tambien sensacion diferente; y si quiere significar, +como parecen indicarlo sus palabras, que la sensacion como color, y +solamente en cuanto color, es la misma en un pié que en una línea, dice +una verdad muy cierta, pero que no nos sirve para nada. Es indudable que +la sensacion de azul, en cuanto azul, es la misma en diferentes +magnitudes, y nadie piensa en negárselo; pero la cuestion no está en +eso; la cuestion está en si permaneciendo uno mismo el color, la +sensacion de la vista se modifica de diferente manera, segun la variedad +de las magnitudes en que la superficie colorada se le presenta. +Condillac lo niega, bien que de un modo incierto y fluctuante: pero creo +que esta negativa es tan infundada, que se puede demostrar todo lo +contrario. + +[69.] Yo pregunto á Condillac, si puede haber color sin superficie, si +puede pintarse en la retina un objeto inextenso, si podemos ni aun +concebir un color sin extension; nada de esto es posible: luego la +vision está acompañada necesariamente de la extension. + +[70.] Condillac pone la idea de extension en que unas cosas se nos +presenten _fuera_ de otras; esto, segun confiesa él mismo, se verifica +con la sensacion del color; luego la vision de lo colorado debe producir +la idea de la extension. El efugio de Condillac, es sumamente débil: nos +dice que para tener idea de la extension es necesario tenerla de los +límites; pero en primer lugar ya llevo demostrado por la misma doctrina +del autor, que estos límites son sentidos; y además, es muy singular +pretension la de otorgar á la vista la facultad de darnos idea de una +extension ilimitada, y negarle la de producir idea del límite: como si +por lo mismo que vemos lo extenso, no naciera la idea del límite, cuando +nó de otras causas, de la misma limitacion del órgano; como si no fuera +mas inconcebible la sensacion ilimitada que la limitada. + +Pero quiero suponer que el límite no es sentido; la extension ilimitada +¿deja de ser extension? ¿no es mas bien la extension por excelencia? ¿La +idea de un espacio sin fin, por ser ilimitada, deja de ser idea de +extension? + +[71.] Pónganse delante de los ojos dos círculos colorados, uno de una +pulgada de diámetro, y otro de una vara: prescindiendo de toda sensacion +de tacto ¿el efecto producido en la retina será el mismo? es evidente +que nó: á esto se opone la experiencia, se opone la razon fundada en las +leyes de la reflexion de la luz y en principios matemáticos. Si esta +impresion es diferente, la diferencia será sentida; luego la diferencia +de las magnitudes podrá ser apreciada. + +Pero quiero suponer que desoyendo la experiencia y la razon, se empeña +alguno en sostener que la sensacion de los dos círculos será la misma: +voy á hacer palpable la extrañeza y hasta la ridiculez de esta opinion. +Imaginemos que los dos círculos son de color encarnado y terminados por +una línea azul; tomemos el círculo menor y pongámosle dentro del mayor +confundiendo sus centros; pregunto: ¿el ojo que mire la figura, no verá +el círculo menor dentro del mayor? ¿no verá la línea azul que termina el +círculo de una pulgada de diámetro, contenida dentro de la otra línea +azul que termina el círculo de una vara? es evidente que sí. Ahora bien: +sentir la extension, ¿es acaso otra cosa que sentir unas partes fuera de +otras? sentir la diferencia de magnitudes ¿no es sentir las unas mayores +que las otras y conteniendo las otras? es evidente que sí. Luego el ojo +siente la magnitud; luego siente la extension. + +[72.] Todavía se puede confirmar mas y mas la verdad que estoy +demostrando. La experiencia nos enseña, y cuando esta no existiese, la +razon nos lo diria, que el campo visual tiene un límite, segun la +distancia á que nos hallamos del objeto. Así, cuando fijamos la vista +sobre una pared de mucha extension, no la vemos toda, sino una parte de +ella. Supongamos que en un campo visual hay un objeto de una magnitud +dada, pero que no llena ni con mucho la superficie abarcada por el ojo: +segun el sistema de Condillac, la vision no puede ser diferente, con tal +que el color sea el mismo; de lo cual resultará que la sensacion será +idéntica, ya sea que el objeto ocupe una pequeñísima parte del campo +visual, ya sea que lo ocupe casi todo. Resultará tambien, que si este +campo visual es un gran lienzo blanco por ejemplo de cien varas +cuadradas, y el objeto es un lienzo azul de una vara cuadrada, la +sensacion será la misma que si el lienzo azul fuese de una pulgada ó de +noventa varas cuadradas. + +[73.] Estos argumentos que cuando menos en confuso, debian de +ofrecérsele á Condillac, le hacian expresarse con vacilacion, y hasta +con lenguaje contradictorio. Ya lo hemos podido notar en los pasajes +anteriores; pero todavía se ve mas claro en los siguientes. «Nos falta +el término para expresar con exactitud el sentimiento que tiene de sí +misma la estatua modificada por muchos colores á un tiempo; pero al fin +ella conoce que existe de muchas maneras, se percibe en cierto modo +_como un punto colorado mas allá del cual hay otros_ en que ella se +vuelve á encontrar; y bajo este aspecto se puede decir que _se siente +extensa_.» Antes nos habia dicho que el color no le pareceria extenso á +la estatua, hasta que instruida la vista por el tacto, su formasen los +ojos la costumbre de referir la sensacion simple y única, á todos los +puntos de la superficie; á renglon seguido afirma lo contrario como +acabamos de ver; ya la estatua se siente extensa: y el ideólogo no +encuentra otro medio para evitar la contradiccion, sino el de +advertirnos que el sentimiento de la extension seria vago, pues que +careceria de límites. Esta es una contradiccion que ya se ha hecho +palpable mas arriba; ¿de dónde esa carencia de límites? si en un campo +visual de cien varas de superficie blanca, se suponen varias figuras de +diferentes colores, verde, encarnado, la vista percibirá los límites de +aquellas figuras, como es evidente; ¿dónde pues ha descubierto +Condillac esa ilimitacion de que nos habla? + +[74.] La observacion de que, aun cuando la sensacion del color +envolviese la de extension, no se seguiria que nos la produjese, á causa +de que nosotros no sacamos de las sensaciones todas las ideas que estas +contienen, sino únicamente las que sabemos notar, aunque muy verdadera, +no conduce á nada en la cuestion presente: no se trata de lo que +nosotros podríamos sacar de la sensacion, sino de lo que hay en ella; y +si Condillac asienta que de la del tacto podemos sacar la idea de +extension ¿con qué derecho podrá negarnos esta facultad con respecto á +la vista, supuesto que la idea de extension se halle contenida en ambas +sensaciones? + +Si no me engaño, hay aquí una confesion tácita de la falsedad de su +opinion. La idea de la extension se hallará en la sensacion de la vista, +pero no podremos sacarla; ¿por qué? porque es vaga; mas entonces, ¿quién +quita que el ejercicio, trayendo la comparacion y la reflexion, la haga +precisa? La dificultad está en adquirirla de un modo ú otro; el +perfeccionarla es obra del tiempo. + +Es indudable que las primeras sensaciones de la vista no tendrian la +exactitud á que llegan despues de mucho ejercicio; pero lo propio se +verificaria del tacto. Este sentido se perfecciona como todos los +demás, tambien necesita su educacion por decirio así: y los ciegos de +nacimiento que á fuerza de concentracion y de trabajo, llegan á poseerle +con una delicadeza asombrosa, nos ofrecen de esta verdad una prueba +patente. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +EL CIEGO DE CHESELDEN. + + +[75.] El ciego de Cheselden, de quien nos habla Condillac en +confirmacion de sus opiniones, no presenta ningun fenómeno en que se +puedan apoyar. Era este ciego un jovencito de 13 á 14 años, á quien +Cheselden, distinguido cirujano de Lóndres, hizo la operacion de las +cataratas, primero en un ojo despues en el otro. Antes de la operacion, +alcanzaba á distinguir el dia de la noche; y con mucha luz, hasta +conocia lo blanco, lo negro y lo encarnado. Esta circunstancia es +importante, y sobre ella conviene fijar la atencion. Los fenómenos mas +notables, y que mas relacion tienen con la cuestion que nos ocupa, +fueron los siguientes. + +1.º Cuando comenzó á ver, creyó que los objetos tocaban la superficie +exterior de su ojo. Esto parece indicar que la vista por sí sola, no +puede hacernos juzgar de las distancias; pero bien examinada la cosa se +echa de ver que el argumento no es concluyente. Nadie pretenderá que la +vista en el primer momento de su ejercicio, pueda comunicarnos ideas +igualmente claras y exactas, que cuando con la experiencia nos hemos +acostumbrado á comparar sus diferentes impresiones. Lo mismo que en la +vista se verifica en el tacto; un ciego con su larga costumbre de +guiarse por solas las sensaciones del tacto en muchos de sus +movimientos, llega á conocer la posicion y distancias de los objetos con +una precision admirable. Si suponemos un hombre privado del sentido del +tacto, y que le adquiere de repente, tampoco juzgará con acierto de los +objetos de este sentido, sino despues de haberle ejercitado. La +experiencia nos enseña que la perfeccion del tacto recorre una grande +escala: en los ciegos la vemos en su punto mas alto; y es probable que +el mínimum de su perfeccion en los primeros instantes de su ejercicio, +se pareceria mucho al de la vista en el acto de caer las cataratas; +tambien los objetos se presentarian en confuso, sin que el sujeto que +los experimentara, pudiese apreciar bien sus diferencias, antes que la +práctica le hubiese amaestrado en discernir y clasificar. + +Con respecto á las distancias es de notar que el ciego de Cheselden, no +solo estaba privado del hábito de conocerlas, sino que le tenia en +contrario. Por lo mismo que no era completamente ciego, la luz que +percibia al través de las cataratas, y que si era muy abundante, hasta +le hacia distinguir entre lo blanco, negro y encarnado, se le presentaba +como pegada al mismo ojo, de lo cual podemos formarnos idea observando +lo que nos acontece cerrando los ojos cuando hay mucha luz. De esto +resulta que al ver, debió de imaginarse que la nueva vision era la misma +que la antecedente, y que por tanto no le sucedia otra cosa que un +simple cambio de objeto. Para apreciar la fuerza de la vista con +respecto á las distancias, mejor hubiera sido un ciego absoluto, porque +no hubiera tenido ningun hábito contrario ni favorable al conocimiento +de las mismas. + +2.º Le costó mucho trabajo el concebir que hubiese otros objetos mas +allá de los que él veia; no acertaba á distinguir los límites; todo le +parecia inmenso. Tampoco sabia concebir cómo la casa podia parecerle mas +grande que su gabinete; aun cuando sabia por experiencia que este era +mas pequeño que aquella. + +De estos hechos quiere inferir Condillac la confirmacion de su sistema; +yo extraño que sobre datos semejantes se pretenda fundar toda una +filosofía. Someto á la consideracion del lector las observaciones +siguientes. + +[76.] Se trata de un niño de 13 á 14 años; falto por consiguiente de +todo espíritu de observacion, y que como es natural, expresaria con el +mayor desórden las impresiones que experimentaba en una situacion tan +singular y tan nueva. + +El órgano de la vista ejercitándose por primera vez, debia ser sumamente +débil, y por consiguiente servir de un modo muy incompleto para las +funciones sensitivas. A cada paso experimentamos que haciendo un +tránsito repentino de la oscuridad á la luz, si esta es muy viva, apenas +divisamos los objetos, y lo vemos todo con mucha confusion; ¿qué habia +de suceder al pobre niño que á la edad de 13 años abria los ojos por +primera vez? + +Segun refiere el mismo Cheselden, los objetos se le presentaban al ciego +en tal confusion que no los distinguia, fuera cual fuese la forma y la +magnitud. Esto confirma lo que acabo de indicar, á saber, que la +confusion dependia en buena parte, si nó en todo, de que el órgano +producia mal las impresiones; pues que si estas hubieran sido del modo +conveniente, habria distinguido los límites entre diferentes colores; ya +que tratándose de la simple sensacion, ver es distinguir. + +Se nos hace notar que no reconocia con la vista los objetos que tenia +conocidos con el tacto: mas esto solo prueba que no habiendo podido +comparar los dos órdenes de sensaciones, no sabia lo que correspondia en +la una á las impresiones de la otra. Por el tacto conoceria los cuerpos +esféricos: pero como ignoraba la impresion que una esfera hacia en el +ojo, claro es que al presentarle una bola que hubiese manoseado mil +veces, no podia ni siquiera sospechar que el objeto visto fuera el mismo +objeto tocado. Esto me conduce á otra observacion que considero muy +importante. + +[77.] Los experimentos fueron recogidos de boca de un hombre que hablaba +en una lengua que no conocia; tal era el niño que debia expresar sus +sensaciones en el órden visual. Aclararé esta observacion. Como las +sensaciones son hechos simples, el que está falto de un sentido, carece +absolutamente de todas las ideas originadas de la sensacion de que se +halla privado; de lo cual resulta que no conoce nada de la lengua +relativa á dicho sentido; y que las ideas que une á las palabras, son +del todo diferentes de las que quieren expresar los que poseen aquel +sentido. El ciego hablará de colores y de todas las impresiones +relativas á la vista, porque oye continuamente hablar de estas cosas; +mas para él, la palabra ver no significa ver, ni la luz luz, ni el color +color, tales como lo entendemos nosotros; sino otras ideas compuestas +que él se habrá formado, segun las circunstancias, y conforme á las +explicaciones que haya oido. Véase pues qué importancia se puede dar á +lo que diria un niño con el atolondramiento propio de su edad, +hallándose en una situacion tan nueva y tan extraña, y habiendo de +expresarse en una lengua que ignoraba. Se le preguntaria, por ejemplo, +si distinguia una figura mayor de otra menor, sin considerar que las +palabras mayor y menor, comprendidas por él en cuanto expresaban ideas +abstractas, ó se referian á las sensaciones del tacto, no lo eran cuando +se las aplicaba á los objetos vistos; pues que él no sabia ni podia +saber, qué significaba la palabra mayor, tratándose de una sensacion que +experimentaba por primera vez. Si en la superficie de un círculo se le +pintaban otros círculos menores, de color diferente, él veria los +pequeños dentro de los grandes, pues no era posible otra cosa supuesto +que veia; pero al preguntársele si el uno le parecia mayor que los +otros, si distinguia los límites que separaban á los pequeños entre sí, +él, que no habia tenido tiempo de aprender el lenguaje relativo á las +nuevas sensaciones, debia de dar respuestas muy disparatadas, que los +observadores tomarian quizás por la expresion de fenómenos curiosos. Se +le hablaria de figuras, de lindes, de extremos, de magnitud, de +posicion, de distancias y de cuanto se refiere á la vista; y como él +ignoraba el lenguaje, é ignoraba que lo ignorase, debia de sostener la +conversacion de una manera muy extraña. Un observador mas atento y mas +sagaz, hubiera notado que ocurrian con frecuencia lances tan chistosos +como suceden cuando se habla con un sordo que se empeña en contestar sin +haber oido. + +La contradiccion que se nota en la misma relacion de Cheselden, confirma +las anteriores conjeturas. El oculista nos cuenta que el niño no podia +distinguir los objetos por mas diferentes que fueran en forma y tamaño; +y sin embargo añade que encontraba mas agradables los que eran mas +regulares; luego los distinguía; sin este discernimiento, la sensacion +no podia ser mas ni menos grata. + +Y aquí es de notar que en la alternativa de la contradiccion, debemos +optar por el discernimiento, teniendo como tenemos en pro una razon muy +poderosa. Cuando se le ofrecerian dos figuras una regular otra +irregular, y se le harian preguntas sobre las diferencias y semejanzas +de las mismas, responderia disparatadamente hasta el punto de hacer +sospechar que no las distinguia. La razon de esto, á mas de la confusion +de las sensaciones que mas ó menos, siempre padeceria, se halla en la +ignorancia de lenguaje; pues aun cuando las distinguiera perfectamente, +no podia ni entender lo que se le preguntaba, ni expresar lo que sentia. +Pero cuando se le interrogaba sobre una calidad de la impresion, para +producir placer ó disgusto, entonces se hallaba en un terreno comun a +todas las sensaciones: las ideas de grato y de ingrato, no eran para él +cosas nuevas, y por lo mismo sobre ellas podia decir sin vacilar: «esto +me gusta mas, aquello no me agrada tanto.» + +En resúmen, creo que los fenómenos del ciego de Cheselden solo prueban +que la vista, como todos los demás sentidos, ha menester cierta +educacion; que sus primeras impresiones son por necesidad confusas; que +el órgano no adquiere la debida robustez y precision sino despues de +largo ejercicio; y finalmente que los juicios formados en consecuencia, +han de ser muy inexactos, hasta que la comparacion acompañada de la +reflexion haya enseñado á rectificar las equivocaciones. (Véase Lib. I. +§ 56). + + + + +CAPÍTULO XIV. + +SE EXAMINA SI LA VISTA PUEDE DARNOS IDEA DEL VOLÚMEN. + + +[78.] Se ha dicho que la vista no era capaz de darnos idea de un sólido +ó de un volúmen, y que para esto era indispensable el auxilio del tacto. +Creo poder demostrar lo contrario hasta la evidencia. + +¿Qué es un sólido? Es un conjunto de tres dimensiones; si la vista nos +hace formar idea de la superficie, en la cual entran por necesidad dos +dimensiones, ¿por qué no podrá lo mismo con respecto á la otra? Esta +sola reflexion basta para demostrar que se ha negado sin razon á este +sentido la facultad indicada; sin embargo no quiero limitarme á esto, +sino que probaré la existencia de la expresada facultad con la rigurosa +observacion y el análisis de los fenómenos visuales. + +[79.] Convengo de buen grado en que si suponemos un hombre reducido al +solo sentido de la vista, con los ojos inmóviles, y fijos sobre un +objeto tambien inmóvil, no alcanzará á discernir entre lo que en dicho +objeto haya de sólido y lo de mera perspectiva: ó en otros términos, +todos los objetos pintados permanentemente en su retina, se le +presentarán como proyectados en un plano. La razon de esto se funda en +las mismas leyes del órgano de este sentido, y de la transmision de sus +impresiones al cerebro. El alma refiere la sensacion al extremo del rayo +visual; y como en el caso presente, no habria podido hacer comparaciones +de ninguna clase, no tendria ningun motivo para colocar esos extremos, +unos mas lejanos que otros, lo que constituye la tercera dimension. + +Para comprender mejor esta verdad, supongamos que el objeto visto fuese +un cubo dispuesto de tal manera que se presentasen al ojo tres de sus +caras. Claro es que los tres planos aunque iguales, no se ofrecerian al +ojo de la misma manera, por efecto de que su posicion respectiva no les +permitiria enviar al ojo sus rayos de luz de un modo igual. Pero como el +alma no habria tenido ocasion de comparar esta sensacion con ninguna +otra, no seria capaz de apreciar la diferencia producida por la distinta +posicion y la mayor distancia; y así referiria todos los puntos á un +mismo plano, tomando por desiguales las caras del cubo que en realidad +no lo eran. + +La vista pues en tal caso, presentaria todo el objeto en un plano de +perspectiva; y como además no habria medio de apreciar ni aun de conocer +la distancia del ojo al objeto, probablemente se creeria el objeto +pegado al mismo ojo, ó hablando con mas verdad y rigor, la sensacion no +nos representaria mas que un simple fenómeno cuyas relaciones y causa no +podríamos explicarnos. + +[80.] Es probable, que si permaneciendo fijo el ojo, pudiéramos abrir y +cerrar los párpados, ya nos formaríamos idea de que el objeto visto está +fuera de nosotros; de suerte que con solo este movimiento, tendríamos ya +un punto de comparacion, por la sucesion de desaparecer y reproducirse +alternativamente la sensacion del objeto con la interposicion ó no +interposicion de un obstáculo. Entonces naceria ya por necesidad la idea +de una distancia poca ó mucha; y como esta seria en direccion +perpendicular al plano del objeto visto, tendríamos idea del sólido. + +Afortunadamente la naturaleza ha sido mas benéfica para nosotros, y no +hemos de limitarnos á un supuesto que tanto escatima los medios de +adquirir ideas de las cosas. Sin embargo no habrá sido inútil examinar +el fenómeno en esta suposicion, porque de este exámen sacaremos luz para +la inteligencia de lo que me propongo demostrar. + +[81.] En mi concepto, la vista para dar orígen á la idea de un sólido, +necesita del movimiento. El movimiento es una condicion indispensable; +siendo de notar que basta que esté en los objetos, ó en el ojo. + +Para mayor claridad supondremos el ojo inmóvil; veamos cómo por el +movimiento de los objetos, puede la sola sensacion de la vista +presentarnos el sólido, ó engendrar la idea de él. Toda la dificultad +está, en manifestar cómo se puede añadir á las dos dimensiones que +constituyen el plano, la tercera que completa el sólido. + +Sea un ojo fijo mirando hácia un punto A, donde está colocado un +paralelepípedo recto y rectángulo B, de manera que se oculten +enteramente las dos bases, y que la recta que va del centro del ojo á la +arista, divida el ángulo diedro en dos partes iguales. Supondremos +tambien cada una de las caras del paralelepípedo de diferente color, +siendo respectivamente, blanca, negra, verde y encarnada. En este caso, +el ojo ve los dos planos en uno mismo; por manera que la arista se le +ofrece como una recta que divide dos partes de un mismo plano, las +cuales solo se diferencian en el color. Le es imposible concebir la +inclinacion de los dos planos: pues refiriendo el objeto al extremo de +la visual, y no habiendo podido comparar las variedades que resultan de +la diferencia de distancias, de la posicion, y del modo con que el +objeto recibe la luz, no puede hacer mas que distinguir las varias +partes de un mismo plano. + +En esto es fácil hacer la contraprueba. Es bien sabido que la +perspectiva puede llegar á la perfecta imitacion de un sólido; ahora +bien, si suponemos que en vez de tener á la vista el sólido B, no hay +mas que un plano donde están exactamente representados las dos caras +vistas, la sensacion será la misma, la ilusion podrá ser completa: luego +hay dos medios diferentes de producir una sensacion idéntica; luego +cuando no precede comparacion, no cabe discernimiento entre los dos +medios; y es claro que la idea que naturalmente resultaria seria la mas +simple, esto es, la del plano. + +[82.] Si suponemos que el paralelepípedo B gira alrededor de un eje +vertical, irá presentando sucesivamente al ojo los cuatro planos; y +segun la mayor ó menor inclinacion de ellos á la visual se presentarán +mayores ó menores: de suerte que el máximum de la superficie de un plano +ofrecido al ojo, será cuando el plano sea perpendicular á la visual; y +el mínimum ó cero, cuando le sea paralelo. + +La sucesion y variedad de las sensaciones hará nacer desde luego la idea +de movimiento, pues los mismos planos del paralelepípedo se presentarán +ocupando distintos lugares. La uniformidad con que se irán sucesivamente +ofreciendo siempre de la misma manera, sugerirá tambien la idea de que +por ejemplo el verde que sale pocos momentos despues del negro, es el +mismo que se habia visto poco antes, y así de los demás: y como +constantemente, tras del uno se ocultará el otro, nacerá naturalmente +la idea de la extension en la direccion ó prolongacion de la visual, lo +que basta para formar idea de un volúmen. + +Con la vista de un plano, teníamos ya las dos dimensiones que +constituyen la superficie: para formarnos la idea del volúmen solo +faltaba la idea de otra dimension, que no estuviese en el mismo plano, +la que se habrá engendrado por el movimiento del paralelepípedo. + +[83.] Este movimiento que antes se verificaba al rededor de un eje +vertical, puede despues suponerse en torno de un eje horizontal; y +entonces se nos presentarán sucesivamente dos caras opuestas, y las +bases del paralelepípedo, con diferentes aspectos, segun su varia +posicion, ó en otros términos, segun el ángulo de los planos con la +visual. Estas apariencias contribuirán mas y mas á producir la idea de +otra dimension que no está en el plano primitivo, y por tanto á suplir +lo que faltase para tener idea del volúmen. + +[84.] De la propia suerte que hemos supuesto el objeto en movimiento y +el ojo fijo, podemos suponer fijo el objeto, y en movimiento el ojo: el +resultado será el mismo: porque es claro que si el ojo se mueve +alrededor del paralelepípedo, ya en torno del eje vertical ya del +horizontal, experimentará las mismas impresiones que cuando él estaba +quieto, y el paralelepípedo se movia. Con lo cual, aunque supongamos que +el sujeto que ve, está destituido enteramente del sentido del tacto, y +que así no puede percibir el movimiento propio, no obstante tendrá lo +suficiente para formarse con solas las impresiones de la vista, las +ideas que constituyen la del volúmen. Verdad es que no le será posible +discernir si es él quien se mueve, ó si es el objeto; pero esto no quita +la formacion de la idea compuesta de las tres dimensiones. + + + + +CAPÍTULO XV. + +LA VISTA Y EL MOVIMIENTO. + + +[85.] He dicho que al observador no le será posible discernir si es él +quien se mueve ó bien el objeto; de lo que resulta que la simple vision +no es suficiente: esto es verdad, y se demuestra fácilmente si se +considera que en un barco, no obstante el estar seguros de que nosotros +nos movemos, se nos presentan de tal suerte en movimiento los objetos +circunvencinos, que la ilusion, es completa. Aun mas: si el movimiento +del observador y el del objeto son simultáneos, en una misma direccion, +y con la misma velocidad, desaparece toda idea de movimiento: como se +echa de ver en los objetos que tenemos á la vista en el camarote de un +barco. + +Es de notar que si se combinan dos movimientos en el objeto, uno en +nuestra direccion y otro en otra, percibimos este y nó aquel. Así nos +sucede cuando en los canales encontramos un caballo que camina en la +misma direccion junto á la ventana de la barca: parécenos que el animal +salta, sin adelantar: de los dos movimientos que tiene á un tiempo, solo +notamos el vertical, mas nó el horizontal. + +La razon de esto es fácil de señalar: no podemos juzgar del objeto sino +por las impresiones; cuando la impresion varía, nace la idea del +movimiento, en otro caso nó. Si el objeto ó el ojo se mueven, hay +sucesion de impresiones en la retina, hay pues idea de movimiento. Pero +si el movimiento del objeto es seguido por el movimiento del ojo, se +compensa el de aquel con el de este, y por tanto la impresion de la +retina es la misma. Se verifica pues lo propio que si ambos estuviesen +quietos. + +[86.] Así se observa que si hay movimiento en el objeto y en el ojo, +pero en velocidad desigual, solo percibimos la diferencia; esto es, que +si nosotros andamos como 3 y el objeto como 5, solo nos parecerá que el +objeto anda como 2; ó sea la diferencia del 3 al 5. Si nuestro +movimiento es mas rápido, hasta los objetos movidos en la misma +direccion nos parecerá que se mueven en la contraria: así cuando en un +barco andamos en la direccion de la corriente, con mas velocidad que el +agua, parécenos que esta corre hácia arriba. Y si no se nos ofrece +corriendo con velocidad igual á la de un objeto en quietud en el mismo +lugar, es porque moviéndose en la misma direccion que nosotros, solo se +nos hace sensible la diferencia. No percibiendo nosotros el movimiento +del barco que anda como 5, un objeto fijo que esté á sus inmediaciones +se nos presentará movido con la velocidad igual á 5. Si damos que el +agua corre con velocidad igual á 3, su movimiento hácia arriba solo se +nos presentará igual á 5-3=2. + +[87.] De estas consideraciones parece inferirse que si bien la vista es +suficiente para darnos idea del movimiento, no basta para hacernos +discernir el propio del ajeno; y así, aun cuando el tacto no sea +necesario para lo primero, lo será para lo segundo. Mas esto no es +verdad: con la vista sola, podríamos llegar á distinguir entre el +movimiento del ojo y el del objeto; y si bien en algunos casos no +alcanzaríamos á ello, lo propio se verifica con el tacto. Ante todo +conviene notar que en los ejemplos aducidos, de nada nos sirve el tacto +para desvanecer la ilusion, siendo aun menos á propósito que la vista. +En efecto: quien no poseyese sino el sentido del tacto, ¿cómo podria +distinguir el movimiento de la embarcacion, que se desliza suavemente á +lo largo de un canal? Con el auxilio de la vista, llegamos tal vez á +notar el movimiento de la embarcacion, sobre todo si atendemos á los +objetos á cuyas inmediaciones va pasando; pero con el tacto, de suyo +limitado á lo que afecta inmediatamente el cuerpo, no nos es posible +discernir nada del movimiento, cuando el cuerpo no está afectado por él. +Es tambien digno de notarse que el movimiento discernido por el tacto, +tampoco se refiere al objeto sino despues de haberse adquirido este +hábito por medio de una comparacion repetida: si suponemos que por +primera vez la mano se desliza sobre un cuerpo, no discerniríamos, si la +mano se desliza sobre el cuerpo, ó el cuerpo debajo la mano. La razon de +esto es muy sencilla: la sensacion del movimiento es esencialmente una +sensacion sucesiva; y esta sucesion existe, ya sea el miembro lo que se +mueva, ya sea el cuerpo. Demos que la mano recorra la longitud de un +cuerpo de superficie variada; iremos experimentando la variedad de +sensaciones correspondientes á la superficie; y si despues estando +quieta la mano, pasa el cuerpo por ella con la misma velocidad de +movimiento, y con igual presion y roce, las sensaciones serán idénticas. +La experiencia está de acuerdo con la razon: cualquiera puede haber +observado que al apoyarnos sobre un objeto resbaladizo, hay á veces +incertidumbre de si es nuestro cuerpo lo que resbala, ó el que tiene +debajo. Luego, hasta con el tacto se verifica que el discernimiento +entre el movimiento del miembro y el del objeto, no nace de la simple +sensacion. + +[88.] En esta parte pues, el tacto no se aventaja á la vista; examinemos +si esta por sí sola, es capaz, de hacernos distinguir entre el +movimiento del ojo y el del objeto. Ya hemos notado que una sola +sensacion con respecto á un solo objeto, no es suficiente; pero no es +difícil demostrar que con la comparacion de varias sensaciones podemos +obtener este resultado. + +Situado un ojo en un punto A, mirando el objeto B, este se presenta en +el fondo del campo visual como proyectado en un plano. Para mayor +claridad, imaginémonos que el objeto B es una columna en medio de un +gran salon, y que el punto A es un ángulo de la misma pieza. La columna +será vista como estampada en un punto de la pared opuesta. Si el ojo +cambia de lugar, la columna se presentará en otro punto; de manera que +si suponemos que el ojo da vuelta al rededor de la columna, esta se irá +presentando sucesivamente en todos los puntos de todas las paredes del +salon. Esta sucesion de fenómenos puede verificarse de la misma manera, +suponiendo la columna móvil y el ojo fijo: porque es evidente que si +situado un observador en el centro, la columna va dando vueltas, esta, +sin que el observador se mueva, se irá pintando en todas las paredes. +Luego una sensacion visual sola con respecto á un solo objeto, no +bastaria para discernir si lo que se mueve es el objeto ó el ojo. + +Pero añadamos la vision simultánea de otros objetos, y no será difícil +descubrir cómo este discernimiento se engendra. Supongamos que el ojo al +propio tiempo que ve la columna, ve otros cuerpos interpuestos entre él +y las paredes: por ejemplo grandes candelabros, quinqués ó tambien otras +columnas. Veamos lo que sucede con el movimiento del ojo: al paso que la +columna se proyecta en un punto diferente de la pared, se altera la +posicion de todos los demás objetos; las otras columnas, los +candelabros, los quinqués, todo se proyecta en puntos diferentes: hay un +cambio total de posicion en todos los objetos. Veamos lo que sucede sin +el movimiento del ojo; moviéndose la columna sola, nada se altera sino +ella: los demás objetos continúan proyectados en los mismos puntos. +Luego la simple vista nos presenta dos órdenes de fenómenos de +movimiento totalmente diferentes. + +1.º Uno en que todos los objetos mudan de posicion. + +2.º Otro en que solo la muda uno. + +Estos dos órdenes de fenómenos no podrian menos de ser notados; y es +evidente que con la ayuda de la reflexion, excitada é ilustrada por la +repeticion de los fenómenos, se llegaria á inferir que cuando hay una +alteracion total y constante de todos los objetos, no son estos los que +se mueven sino el ojo; y que por el contrario, si el variar de posicion +se verifica únicamente en alguno ó algunos objetos, permaneciendo los +demás en la misma posicion, lo que se mueve no es el ojo, sino los +objetos que la toman diferente. + +Cuando todo se alteraria en rededor nuestro, inferiríamos que es el ojo +lo que se mueve; cuando uno ó pocos objetos, deduciríamos que se mueven +estos y nó el ojo. Y si bien se observa, no solo es esto lo que +sucederia sino tambien lo que sucede; porque las ideas nacidas del tacto +son de suyo muy limitadas; y así no es posible que de él nazcan las de +los movimientos de objetos distantes, que no se pueden tocar. + +[89.] Creo haber demostrado que la pretendida superioridad del tacto +carece de fundamento; que no es verdadera la opinion que le señala como +base de nuestro conocimiento con relacion á los objetos externos, +haciéndole la piedra de toque de la certeza de las sensaciones +trasmitidas por los demás sentidos. Sin él podemos adquirir la seguridad +de la existencia de los cuerpos; sin él nos formamos idea de la +superficie y del volúmen; sin él conocemos el movimiento; sin él +alcanzamos á distinguir cuando ese movimiento pertenece al objeto ó al +órgano que recibe la impresion. La teoría de las sensaciones que acabo +de exponer, los resultados que se deducen de las relaciones de +dependencia ó independencia de los fenómenos entre sí, y con nuestra +voluntad, todo se aplica á la vista lo propio que al tacto. + +[90.] Resumiendo las doctrinas explicadas hasta aquí resulta lo +siguiente: + +1.º Distinguimos el sueño de la vigilia, aun prescindiendo de la +objetividad de las sensaciones. + +2.º Distinguimos dos órdenes de fenómenos de sensacion interna y +externa; prescindiendo tambien de la objetividad. + +3.º Los sentidos nos cercioran de la existencia de los cuerpos. + +4.º Las sensaciones no tienen en lo exterior objeto parecido á lo que +nos representan, excepto la _extension_ y el movimiento. + +5.º El tacto no goza del privilegio de ser la piedra de toque de la +certeza. + +6.º Todo cuanto sabemos por conducto de los sentidos se reduce á que hay +seres externos, extensos, sujetos á leyes necesarias, y que nos causan +los efectos llamados sensaciones. + + + + +CAPÍTULO XVI. + +POSIBILIDAD DE OTROS SENTIDOS. + + +[91.] La-Mennais ha escrito: «¿Quién nos dice que un sexto sentido no +perturbaria el acuerdo de los demás? ¿En qué se podria fundar la +negativa? Supongámonos sentidos diferentes de los que nos ha dado la +naturaleza, ¿nuestras sensaciones é ideas no serian diferentes tambien? +Quizás, para arruinar toda nuestra ciencia, bastaria una ligera +modificacion en nuestros órganos. Quizás haya seres organizados de tal +manera que estando sus sensaciones en oposicion con las nuestras, es +verdadero para nosotros lo que es falso para ellos, y vice-versa. Porque +al fin, si bien se observa, ¿qué relacion necesaria se descubre entre +nuestras sensaciones y la realidad de las cosas? Y aun cuando existiese, +¿cómo nos lo harian conocer nuestros sentidos?» (_Ensayo sobre la +Indiferencia._ Tom. 2. cap. 13). + +Estas palabras encierran varias cuestiones sumamente graves, dignas de +ser examinadas con detenimiento. + +[92.] ¿Hay imposibilidad intrínseca que se oponga á una organizacion +diferente de la que poseemos, y por lo mismo, á un género y órden de +sensaciones totalmente diverso del que experimentamos? Parece que nó; y +si esta imposibilidad existe, el hombre no la conoce. + +Sea cual fuere la opinion que se adopte con respecto al modo con que los +objetos externos obran sobre el alma por medio de los órganos del +cuerpo, no resulta ninguna relacion necesaria, ni siquiera analogía, +entre el objeto y el efecto que en nosotros produce. + +Un cuerpo recibe en su superficie los rayos del flúido que llamamos +_luz_; estos reflejando, vienen á parar á la retina, es decir á otra +superficie, que está en comunicacion con el cerebro: hasta aquí todo va +bien; todo se comprende; hay un flúido que se mueve, que va de una +superficie á otra, y que puede causar este ó aquel efecto puramente +físico, en la materia cerebral: pero ¿qué relacion hay entre todo esto +y esa impresion de un órden totalmente distinto, que se llama _ver_? esa +impresion que ni es el flúido, ni el movimiento, sino una afeccion de +que tiene íntima conciencia el ser que vive, que piensa, el _yo_? + +Si en vez del mecanismo del flúido luminoso, suponemos otro totalmente +distinto, por ejemplo el del aire que vibra y va á dar en el tímpano, +¿qué razon _esencial_ hay para que no produzca una sensacion semejante á +la de la vista? Preciso es confesar que razon _esencial_, no se puede +señalar ninguna. A quien no tuviese idea de la organizacion actual, tan +incomprensible le pareceria lo uno como lo otro. + +[93.] Lo dicho del oido y de la vista, es aplicable á los demás +sentidos: en todos hay un órgano corpóreo, afectado por un cuerpo: vemos +superficies, ó presentadas las unas delante de las otras, ó +sobrepuestas; vemos movimientos de esta ó aquella clase; pero, ¿cómo +salvar la inmensa distancia que va de estos fenómenos físicos al +fenómeno de la sensacion? Por mi parte no encuentro medio: este es un +punto en que se detiene la inteligencia humana; todas las apariencias +indican que no hay mas relacion entre estos dos órdenes de fenómenos que +la establecida _libremente_ por la voluntad del Criador; si existe +alguna conexion necesaria, esta necesidad es para el hombre un secreto. +Considérense los tejidos que reciben la impresion de los objetos, la +masa de que se forma el sistema nervioso conducto de la sensacion; y +véase qué relacion hay entre los fenómenos físicos de esta materia, y el +admirable conjunto de los fenómenos sensibles; no se encuentra ninguna. + +[94.] Sube de punto la dificultad si se considera que los órganos, aun +conservándose sin lesion alguna, cesan de producir sensaciones desde el +momento que están incomunicados con la masa cerebral, ó que esta sufre +algun trastorno: por manera que la vision se verifica en la cavidad del +cráneo, en medio de la mas completa oscuridad; y toda esa admirable +magia de las sensaciones con que se presenta á nuestro espíritu el +magnífico espectáculo del universo, con que llegan hasta el fondo de +nuestra alma los prodigios de la música, con que nos saboreamos en +exquisitos manjares, en delicados aromas; todo esto se verifica por +medio de la masa cerebral, es decir, de una materia blanquecina, al +parecer informe y grosera, y de la cual nadie pudiera sospechar que +estuviese dedicada á funciones tan nobles. + +[95.] ¿Qué razon hay para que afectado el nervio A en comunicacion con +dicha masa, hayamos de experimentar la sensacion que llamamos _ver_, y +afectado el nervio B, la que llamamos _oir_, y así de los demás +sentidos? Razon la habrá, pero no la conocemos; y probablemente no es +otra que la libre voluntad del Criador. Con esto la filosofía confiesa +su debilidad, es cierto; pero ¿no manifiesta tambien su alcance, viendo +que de un fenómeno á otro hay distancia inmensa, y que no puede haber +entre ellos mas punto de comunicacion que el establecido por la misma +mano del Todopoderoso? Cuando hay causas segundas, el mérito de la +filosofía está en señalarlas; pero cuando no existen, este mérito se +cifra en elevarse á la primera. Un _no sé_ es á veces mas sublime para +la razon humana, que los esfuerzos impotentes de un orgullo destemplado; +el entendimiento tambien puede ser alto comprendiendo su ignorancia; +porque es alto el entendimiento que comprende altas verdades; y á veces +la ignorancia es tambien una verdad muy alta. + +[96.] Es posible pues un nuevo sentido; ó al menos no descubrimos en su +existencia ninguna imposibilidad. Si el sordo que no tiene idea de los +sonidos, el ciego que no sabe lo que son colores, procederian muy mal +negando la posibilidad de las sensaciones de que ellos carecen; no +discurriríamos con mas acierto nosotros afirmando que no es posible un +órden de sensaciones diferente del que tenemos. + +Si se examina á la luz de la razon el sistema de las sensaciones +actuales, no se descubre ninguna dependencia esencial entre ellas y su +órgano respectivo, ni entre este y el objeto y circunstancias con que es +afectado. ¿Por qué la impresion de la luz sobre los ojos me ha de causar +una sensacion determinada, que no pueda resultar de la misma impresion +en otra parte? ¿Por qué el cerebro no podria recibir de varias maneras +una impresion semejante? Y además; ¿por qué ha de ser cabalmente ese +flúido que apellidamos _luz_, el que nos cause esta impresion? ¿Qué +repugnancia se descubre en que la misma sensacion de _ver_ dimane de +otras afecciones cerebrales? Un golpe en la cabeza nos produce la +sensacion de muchos puntos luminosos; y de aquí el dicho vulgar «me ha +hecho ver las estrellas en medio del dia.» Preciso es confesar, que la +filosofía nada sabe sobre estos arcanos; y que hasta ahora no ha sido +capaz de penetrar en ellos: nada puede responder á las cuestiones +propuestas; ve un órden de hechos, mas nó un enlace necesario entre los +mismos; antes bien, juzgando por las ideas que tiene sobre los espíritus +y los cuerpos, todo la lleva á creer que para esos fenómenos de nuestra +vida, no hay mas razon que la voluntad del Criador. + +[97.] Si es posible un órden de sensaciones enteramente nuevo, no +envuelve ninguna contradiccion un animal dotado de un sexto ó séptimo +sentido: la imaginacion no alcanza lo que serian las nuevas sensaciones, +pero la razon no ve en ellas ninguna imposibilidad. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +EXISTENCIA DE NUEVOS SENTIDOS. + + +[98.] ¿Es cierto que nosotros mismos no tengamos mas que cinco maneras +de sentir? Yo abrigo sobre esto algunas dudas. Para presentarlas con +toda claridad, y resolver las cuestiones á que dan pié, conviene fijar +bien la significacion de las palabras. + +¿Qué es sentir? En la acepcion mas ordinaria, expresa percibir la +impresion que se nos trasmite por alguno de los órganos de los cinco +sentidos. Tomada la palabra en dicha acepcion, claro es que debe +limitarse á estos solos; pero considerado en cuanto expresa cierta clase +de fenómenos animales, significa experimentar alguna afeccion, motivada +por una impresion del organismo. Y esto es tanta verdad que en el mismo +uso comun se emplea la palabra sentir, en una acepcion mas lata, no +limitándola á las impresiones de los cinco sentidos. Y si bien es cierto +que cuando se expresa esta idea substantivamente, se hace gran +diferencia entre el _sentimiento_, y la _sensacion;_ no obstante, aun en +este caso, la fuerza misma de las cosas lleva repetidas veces á emplear +la palabra _sensacion_, en acepciones que nada tienen que ver con las de +los cinco sentidos. Así se dice: «la noticia causó una sensacion +profunda.» «No pudo resistir al impulso de sensaciones tan vivas etc. +etc.;» en cuyos casos es evidente que no se trata de ver, oir, oler, +gustar y tocar, sino de un órden de afecciones del alma totalmente +diverso. + +[99.] He dicho que la fuerza de las cosas induce á emplear la palabra +en sentido mas lato; y esta fuerza consiste en que bien examinada la +materia, se echa de ver que la acepcion lata es mas exacta que la +circunscrita. Porque á los ojos de la filosofía, el fenómeno de sentir +consiste en resultar en el alma una afeccion determinada por una +impresion orgánica; y claro es que existiendo esta afeccion sea del +órden que fuere, y sea cual fuere tambien el órgano afectado, el +fenómeno animal es en substancia el mismo. La diferencia está en la +clase de afeccion, y del órgano que es su conducto; pero la esencia del +fenómeno no se muda. Y si llamamos sensaciones á especies de afecciones +tan diversas como las de la vista y del tacto, ¿por qué no podremos +aplicar este nombre á otras impresiones causadas por un órgano +cualquiera? + +[100.] Pero sea lo que fuere del uso de las palabras sentir y sensacion, +lo cierto es que á mas de las afecciones de los cinco sentidos, +experimentamos muchas otras causadas por impresiones orgánicas. ¿Qué son +las pasiones sino afecciones del alma nacidas de cierta disposicion de +los órganos? El amor, la ira, la compasion, la alegría, la tristeza, y +tantas otras que nos agitan y perturban, ¿no son excitadas muchas veces +por la simple presencia de un objeto? + +[101.] Se dirá que hay una diferencia esencial entre las impresiones de +los sentidos y las de las pasiones, y es que aquellas prescinden de toda +idea anterior, de toda reflexion, y estas las suponen siempre mas ó +menos desenvueltas. Así, presentado un objeto á nuestros ojos abiertos +no podemos menos de verle, y siempre de la misma manera; y sin embargo +este mismo objeto unas veces excitará en nosotros una pasion, otras +otra, á veces ninguna, y casi siempre con mucha variacion en sus grados +de intensidad. No es además la simple presencia del objeto lo que nos +afecta; son necesarias distintas condiciones; como por ejemplo, el +recuerdo de un beneficio ó de una injuria, la idea de sus padecimientos +etc.; con lo cual se echa de ver que hay una diferencia esencial entre +estas dos clases de impresiones. + +Si bien se reflexiona sobre la dificultad que acabo de proponer, se +encontrará que por mas especiosa que sea, y por mucha verdad que +encierre, no destruye nada de lo establecido mas arriba. En efecto: yo +no he dicho que las nuevas impresiones no estuviesen sujetas á +condiciones muy diferentes de las que median para los cinco sentidos; +antes al contrario, he supuesto siempre, que la diferencia podia estar +no solo en la clase de impresion y en la diversidad del órgano, sino +tambien en la manera con que este era afectado, y circunstancias con que +por su conducto se producia la sensacion en el alma; solo he sostenido +que el fenómeno animal era en substancia el mismo, que vemos en él las +tres cosas que constituyen su naturaleza, objeto corpóreo; órgano +afectado por este; impresion producida en el alma. Que esta impresion +para existir, necesite del adminículo de esta ó aquella idea, de este ó +aquel recuerdo, no quita que el fenómeno exista, y que sea el mismo: hay +una condicion nueva y nada mas. + +[102.] Pero aun se puede hacer aquí otra observacion: no hay necesidad +de admitir que sea menester alguna idea ó reflexion para que nazcan en +el alma ciertas impresiones á la vista de un objeto: la experiencia de +cada dia nos enseña lo contrario. ¿Cómo es que la presencia de un +objeto, cautive en un instante un corazon tierno, y quizás inocente? ¿De +dónde nace aquella fascinacion repentina, no precedida de ninguna idea, +que no trae consigo reflexiones, y que apenas las consiente? No hay el +pensamiento de goces groseros, pues quizá ni aun sabe su existencia el +que experimenta la emocion, y por la vez primera siente en su pecho una +turbacion antes desconocida; luego es preciso recurrir á una afeccion +orgánica, semejante á lo que se experimenta en los demás sentidos. +Enhorabuena que sean necesarias ciertas condiciones de edad y de +temperamento, que haya sido necesario entre mil objetos uno con +circunstancias particulares, de las que no acierta á darse cuenta á sí +propio el corazon conmovido: pero la verdad es, que hay un objeto +externo, una afeccion del organismo, y una impresion en el alma, todo +coexistiendo enlazado por un vínculo misterioso, pero innegable. + +En los fenómenos relativos á la reproduccion es fácil notar una serie +de impresiones vivísimas, nacidas de la simple presencia de los objetos: +y si bien es verdad que suelen presuponer la accion de algunos de los +cinco sentidos, no obstante las variadas afecciones que con este motivo +se producen en el alma, pertenecen á un órden totalmente distinto. Y +para saber que estas afecciones dependen de la organizacion, no son +necesarios conocimientos fisiológicos; basta recordar que la edad, el +estado de la salud, el temperamento, los alimentos, el clima, las +estaciones, y otras causas semejantes, tienen en esta clase de fenómenos +muchísima influencia. + +[103.] Entre los sentimientos y las sensaciones hay una diferencia que, +si bien no altera la esencia del hecho, fisiológica y psicológicamente +considerado, no obstante parece modificarle algun tanto en sus +relaciones intelectuales y morales. Las pasiones se excitan comunmente +por un objeto animado y sensible; y por lo mismo parece que mas bien hay +una comunicacion de espíritu con espíritu, de alma con alma, que nó de +cuerpo con cuerpo. Una mirada lánguida y dolorosa no solo de una persona +humana, sino tambien de un animal, excita instantáneamente en nuestro +pecho el sentimiento de la compasion; pero la mirada no causa este +efecto sino en cuanto nos expresa el sufrimiento de aquel viviente. Esta +observacion es exacta; mas no prueba otra cosa sino que hay en la +naturaleza misteriosos conductos por los cuales se nos trasmite el +conocimiento de cosas ocultas; pero esta trasmision se hace por medio +de un cuerpo, que afecta de un modo particular nuestra organizacion. +Habrá si se quiere una magia hasta cierto punto mas admirable, mas +penetrante, mas espiritual, que la de los simples sentidos; pero la +diferencia estará en el mas y en el menos, nó en la naturaleza del +fenómeno. + +Es cierto que los vivientes, y en particular los de una misma especie, +están de continuo en una comunicacion que excita recíprocamente sus +afecciones; y que muchas de estas suponen una correspondencia +misteriosa, trasmitida por agentes enteramente desconocidos. La +naturaleza física está inundada de flúidos cuyas calidades va +descubriendo todos los dias la observacion científica; los fenómenos de +la electricidad y del galvanismo nos han revelado secretos que no +sospechábamos siquiera; ¿quién sabe por qué medios funciona, ese vasto y +complicado sistema de la vida animal, desparramado por el universo?... +Es probable que hay profundos secretos que descubrir en la +correspondencia de las organizaciones, y en el modo con que influyen +unas sobre otras; pero secretos que quizás estén velados para siempre á +los ojos del débil mortal. + +[104.] No es verdad tampoco que la excitacion de las pasiones sea +únicamente debida á la correspondencia con otro ser sensible; mil veces +dimana de causas inanimadas que afectan nuestra organizacion. ¿Por qué +nos hallamos ahora alegres, despues tristes, al presente pacíficos, +luego irritables, sin que hayamos estado en comunicacion con ningun ser +viviente? Claro es, que esto depende de haber sido afectada nuestra +organizacion, sin relacion á lo que experimenta otro ser sensible. + +[105.] Luego, á mas de las impresiones causadas por los cinco sentidos, +hay otras que dimanan de seres puramente corpóreos, inanimados. Luego, á +mas del órden de fenómenos de las sensaciones comunes, hay otros que no +se diferencian de ellos, sino en la clase de impresion, y en el órgano +por el cual se nos trasmiten. Luego, no hay mas diferencia de estas +impresiones á las primeras, que lo que va de las recibidas por uno de +los cinco sentidos, á las recibidas por otro. Luego, no es exacto que no +haya sino cinco modos de sentir. + + + + +CAPÍTULO XVIII, + +SOLUCION DEFINITIVA DE LA DIFICULTAD DE LA-MENNAIS. + + +[106.] ¿Qué inferiremos de esto? una consecuencia muy importante: la +solucion de la dificultad presentada por La-Mennais. La existencia de +otros sentidos nos traeria otras sensaciones; es cierto; mas no +perturbaria el acuerdo de las actuales. ¿Por qué? Porque hemos +demostrado que los cuerpos afectan nuestra organizacion de una manera +diferente, y producen impresiones diversas de las de los cinco sentidos; +y sin embargo con esto no se turba el acuerdo de las sensaciones, ni se +alteran nuestras ideas: luego la suposicion de La-Mennais no traeria +consigo el desórden que él sospecha. + +[107.] Las sensaciones en sí mismas, no son mas que afecciones del alma; +y en lo exterior, no tienen otra cosa que les corresponda sino la +existencia y extension de los cuerpos: luego un nuevo órden de +sensaciones solo seria un nuevo órden de afecciones, que no alteraria en +nada nuestras ideas. + +Por lo dicho hasta aquí, se echa de ver que la suposicion de La-Mennais +está ya realizada; porque existen sensaciones diferentes de las de los +cinco sentidos; luego no se puede atacar con semejante suposicion el +órden y la naturaleza de nuestras ideas, y la certeza de nuestras +conocimientos. + +De un instrumento músico ricamente trabajado de una madera aromática, +salen gratas impresiones para el oido, la vista, el tacto y el olfato; +lo uno no destruye ni altera lo otro; si suponemos pues que el mismo +objeto está en nuevas relaciones con nuestra organizacion, produciendo +en el alma impresiones nuevas, ¿por qué será imposible que existan estas +junto con aquellas? Lo melodioso del sonido, ¿cesa por ventura al +excitarse en nuestra alma mil afectos diferentes, que en su naturaleza +nada tienen que ver con él? nó ciertamente. ¿A qué pues temer el +trastorno de nuestros conocimientos por la introduccion de un nuevo +órden de sensaciones? ¿A qué dar tanta importancia á una suposicion, +cuyos efectos podemos calcular muy bien, pues que examinados á fondo los +actuales fenómenos sensitivos, la vemos ya realizada? + +[108.] Es verdad que no conocemos otro medio de ponernos en contacto con +los cuerpos exteriores, sino por uno de los cinco sentidos; pero tambien +lo es que existiendo ese contacto, hay correspondencias tan misteriosas +entre el alma y los objetos externos, que son totalmente inexplicables, +atendiendo tan solo á las simples sensaciones por cuyo medio se ha +establecido la comunicacion. + +Notemos lo que sucede con los mágicos efectos de la música. +Reflexionando sobre ellos se descubre que son de dos órdenes: el +puramente auditivo, y el intelectual y moral: el uno se detiene por +decirlo así en el tímpano, el otro llega al cerebro y al corazon; y tal +hombre será de organizacion muy á propósito para lo uno que no lo será +para lo otro. Dos sugetos oyen una sonata, ambos perciben igualmente la +música _material_; mas no experimentan los mismos efectos intelectuales +y morales. Ambos advertirán el mas mínimo desliz de la voz, de un +instrumento, del compás; ambos admirarán el arte y el acierto del +compositor; ambos gozarán con el mágico embeleso; pero mientras el +cerebro y el corazon del uno habrán salido apenas de su estado ordinario +y no percibirán mas que un placer _material_; se habrán exaltado sobre +manera el corazon y el cerebro del otro: su fantasía se sentirá con +multiplicadas fuerzas, bullirán en su cabeza los pensamientos y las +imágenes, cual si al son del mágico instrumento descendieran sobre su +frente inspiraciones divinas. Su corazon estará vivamente agitado: la +dulcísima ternura, la profunda y suave melancolía, el odio, el amor, la +ira, la generosidad, la audacia, el ímpetu, nacerán repentinamente en su +pecho; sentiriáse bajo una influencia mágica que le conmueve á pesar +suyo: las vibraciones de una cuerda habrán levantado en su corazon +misteriosas tempestades que los esfuerzos de la razon bastan apenas á +dominar. + +[109.] Esto ¿qué nos dice? Nos dice que á mas de las relaciones comunes +entre los objetos y los órganos de los sentidos, hay otras mas íntimas y +delicadas entre aquellos y el sistema de nuestra organizacion; y que nos +constan por la experiencia con igual certeza que las comunes. Hay en +ellas mas variedad entre los distintos individuos; son mas desconocidas +las condiciones necesarias para que resulten efectos determinados; pero +no cabe duda sobre su existencia; y esto es suficiente para que á los +ojos de la sana filosofía no causen mella esas suposiciones con que se +pretende minar el edificio de nuestros conocimientos. + +[110.] Resulta pues demostrado lo que se ha de contestar á la siguiente +dificultad: «si se nos diese un nuevo sentido ¿qué sucederia?» Nada que +destruyese la certeza de nuestros conocimientos, ni alterase el órden y +naturaleza de las ideas; no ocurriria otra novedad, sino que sobre los +muchos modos con que nuestra organizacion es afectada por los objetos, +habria uno mas. Nos sucederia lo que á un hombre que estuviese privado +del olfato, y se lo diesen de repente: tendria una sensacion mas; nos +sucederia lo que á un hombre en cuyo pecho brota de repente un +sentimiento que antes no habia experimentado: tiene una afeccion mas. +Las nuevas impresiones se colocan en su puesto, y no destruyen ni +alteran las otras. + + + + +LIBRO TERCERO. + +LA EXTENSION Y EL ESPACIO. + + + + +CAPÍTULO I. + +LA EXTENSION INSEPARABLE DE LA IDEA DE CUERPO. + + +[1.] Supuesto que entre los objetos de las sensaciones la extension es +lo único que para nosotros existe en lo exterior, como algo mas que un +principio de causalidad, examinemos á fondo qué es la extension. + +Por de pronto, parece que la idea de extension es inseparable de la de +cuerpo. Yo por lo menos no alcanzo á concebir lo que es un cuerpo +inextenso. En faltando la extension, desaparecen las partes, desaparece +todo cuanto tiene relacion con nuestros sentidos: ó no queda objeto, ó +es una cosa muy diferente de cuanto encerramos en la idea de cuerpo. +Concibamos una manzana: hagámosla de repente inextensa; ¿á qué se +reduce? + +Prescindiré por ahora de si tiene razon Descartes cuando hace consistir +en la extension la esencia del cuerpo; pero sé muy bien que sin la +extension no concibo el cuerpo. No afirmo la identidad de dos cosas, +sino la inseparabilidad de dos ideas en nuestro entendimiento. No se +trata de una opinion, sino de un hecho, que el sentido íntimo nos +atestigua. + +Es verdad que haciendo abstraccion de la extension, se puede concebir +una substancia, ó mas generalmente, un ser, pero entonces ya no hay +idea de cuerpo, si no la queremos confundir con la de substancia ó la +de ser, en general. + +[2.] Todas las nociones que tenemos de los cuerpos nos vienen por los +sentidos; faltando la extension, faltan todas las demás sensaciones; +pues sin ella no hay ni tacto, ni color, ni sonido, ni olor; resulta +pues, ó un objeto reducido á una cosa de que no tenemos ninguna idea, ó +solo nos quedará una nocion abstracta, por la cual no podremos +distinguirle de los otros: una pura abstraccion, nada mas. + +[3.] Si se quisieran deshacer las dificultades que se oponen á la +separacion de las dos ideas, extension y cuerpo, seria preciso +determinar la esencia del cuerpo; y cuando conociéramos su esencia +distinta de la extension, entonces habríamos soltado la dificultad; de +otra manera, nó. + +[4.] Para comprender mas á fondo la razon de esta inseparabilidad, es +necesario tener presente el hecho consignado ya mas arriba, á saber, que +la extension es la base de todas las demás sensaciones; siendo con +respecto á ellas una especie de recipiente, de _substratum_, que no se +confunde con ninguna, que no depende de ninguna en particular, y que es +para todas una condicion indispensable. + +Tengo á la vista una manzana, y voy á examinar la relacion que entre si +tienen las sensaciones que me produce. + +Es evidente que puedo prescindir del olor sin destruir ninguna de las +otras sensaciones que de ella emanan. Siendo inodora, todavía me queda +extensa, colorada, sabrosa, y aun sonora en cuanto es capaz de producir +algun ruido. De la propia suerte puedo prescindir del sabor, y aun del +color, y de cuanto tiene relacion con la vista; pues aun en este caso me +resulta un objeto tangible, y por lo mismo, extenso, figurado, y con las +demás propiedades que afectan el tacto. + +Si en vez de prescindir de lo que se refiere á la vista quiero +prescindir de lo que pertenece directamente al tacto mismo, puedo +tambien hacerlo sin destruir las demás sensaciones: pues todavía se +ofrecerá á mis ojos la manzana con su extension, figura y colores, y +podrá conservar las calidades relativas á los demás sentidos. + +Aun puedo llevar mas allá la abstraccion. Si despojo á la manzana de +todas las calidades que la ofrecen á mis sentidos, privándola de sabor, +de olor, de color, de luz, y además de calor ó frio, de blandura ó +dureza, y de cuanto puede hacerla sensible al tacto, todavía me queda la +extension; nó sensible, pero sí concebible. La extension existe, +prescindiendo de su visibilidad, pues que existe para el ciego; +prescindiendo de lo tangible, pues existe para la simple vista; +prescindiendo del olor, sabor y sonido, pues existe para los privados de +dichos sentidos, con tal que tengan ó vista ó tacto. + +[5.] Aquí ocurre una dificultad: parece muy posible que haya +equivocacion en lo que se ha dicho de la existencia de la extension +abstrayendo de las demás sensaciones; porque si bien al hacer esta +abstraccion nos concebimos privados de las sensaciones, no perdemos sin +embargo la _imaginacion_ de las mismas: así, cuando quito á la manzana +todo color, toda luz, se me ofrece la manzana extensa, es cierto; pero +es porque todavía imagino el color, ó si me esfuerzo en privarla de él, +me resta como un objeto negro, en un fondo mas ó menos oscuro, distinto +de la manzana. Esto parece probar que hay ilusion en dichas +abstracciones, y que no hay ninguna abstraccion completa; pues á la +realidad de ellas, sucede la imaginacion de las mismas, ó de otras que +las suplen para que la extension sea percibida. + +Esta objecion es especiosa, y seria muy difícil desvanecerla +satisfactoriamente, si la existencia de hombres privados de la vista no +la disipase de un soplo. En efecto: ninguna de dichas imaginaciones +tienen cabida tratándose de un ciego: para él no hay ni color, ni +sombras, ni luz, ni oscuridad, ni nada de cuanto se refiere á la vista; +y sin embargo él concibe la extension: luego la dificultad claudica por +su basa, viene al suelo. + +[6.] Pero al menos, se nos replicará, es menester confesar que la idea +de extension tiene necesaria relacion de dependencia con las sensaciones +del tacto: los ciegos poseen como nosotros este sentido, y por él +adquieren la idea de extension. Luego la idea de extension es +inseparable de las sensaciones del tacto. Tampoco esta consecuencia es +legítima. Es verdad que por el tacto nos viene la idea de la extension; +que este sentido basta para darla, como se ve en los ciegos; pero no lo +es que el tacto sea necesario para ella. Ya he demostrado mas arriba que +la simple vista es suficiente para proporcionarnos el conocimiento de +las tres dimensiones, que es lo que constituye el volúmen, ó la +extension en todo su complemento. Además, aquí puedo prescindir de la +idea de volúmen, me basta la de superficie; la extension de superficie +es inseparable de la vision. No hay vision cuando no hay color, ó luz, +de un modo ú otro; y esto es imposible, basta imaginarlo, cuando no hay +superficie. + +Otra razon. Los geómetras, conciben sin duda la extension; y sin embargo +prescinden absolutamente de sus relaciones con el tacto y la vista: +luego no hay entre estas y aquella ninguna conexion necesaria. + +En un objeto cualquiera sometido á la vista, ¿cuál será la calidad +relativa al tacto, necesaria para darnos idea de la extension? +Examinémoslo, y veremos que ninguna. Tenemos delante un líquido; ¿se +necesita la fluidez? nó: pues congelándose, queda todavía la extension. +¿El frio ó el calor? nó: pues salva la extension, le haremos pasar por +muchos grados del termómetro, sin alteracion visible. Imagínese la +calidad que se quiera de las relativas al tacto, y se notará que se la +puede variar, modificar, ó quitar del todo, sin alterar la extension +visible. + +Nos acontece muchas veces que tenemos muy clara, viva, determinada la +idea de la extension de un objeto, sin saber nada sobre sus calidades +relativas al tacto. Veo de lejos un objeto: su color y figura se me +presentan á los ojos con todos sus pormenores; pero no sé de qué materia +es, si de mármol, ó de barro, ó de cera; ni cuál es el estado de la +materia, si es blanda ó dura, húmeda ó seca, caliente ó fria. Hasta +puedo ignorar si es tangible; como sucede en las figuras que se forman +de simples vapores imperceptibles al tacto. + +[7.] Sin extension no hay vision ni tacto, ni tampoco es posible ninguna +de las otras sensaciones. En cuanto al sabor no es difícil convencerse +de ello si se advierte, que exige el tacto, y que faltando este, no +puede existir aquel. No se presenta tan clara esta verdad con respecto +al olor y al sonido; porque si bien es cierto que en nosotros estas +sensaciones no se separan de la idea de extension, envolviéndola siempre +de un modo ú otro, no obstante queda todavía por saber lo que sucederia +á quien estuviese privado de todos los sentidos, excepto el oido y el +olfato. Pero sin que sea necesario entrar en conjeturas en un supuesto +semejante, basta el saber: 1.º Que sobre nuestra organizacion no puede +obrar nada que no sea extenso, á no ser por medios que nos son +enteramente desconocidos, y que ninguna idea nos dan de lo que +entendemos por cuerpo, 2.º Que aun suponiendo que se recibiesen las +sensaciones del oido y del olfato sin acompañarlas ninguna idea de +extension, ellas en tal caso no serian para nosotros mas que simples +fenómenos de nuestro espíritu, que no nos pondrian en comunicacion con +el mundo externo, tal como ahora lo comprendemos; porque si no +conociéramos que proceden de otra causa no tendríamos mas conciencia que +la del _yo_; y si lo conociéramos, esta causa no se nos ofreceria sino +como un agente que influia sobre nosotros, y de ningun modo como un ser +que tuviese nada parecido á lo que entendemos por cuerpo. 3.º Que en tal +caso, no tendríamos ninguna idea de nuestra propia organizacion, ni del +universo; pues es claro que reducido todo á fenómenos internos, y á su +relacion con los agentes que los produjesen, siempre faltando la idea de +extension, ni el universo ni nuestro cuerpo mismo serian para nosotros +nada de lo que son ahora. ¿Qué seria el mundo inextenso? ¿ni nuestro +cuerpo mismo? 4.º Que por ahora nos limitábamos á demostrar la +dependencia en que segun el sistema actual, se hallan todas las +sensaciones con respecto á la extension; y esto no se destruye, aun +suponiendo que quien no poseyese mas que olfato ú oido, no se formase +idea de la extension, ni la necesitase para experimentar sus +sensaciones. 5.º Que aun en esta suposicion, siempre queda en pié la +proposicion asentada: que la idea de la extension es independiente de +las demás sensaciones. 6.º Que permanece tambien firme la verdad cuya +demostracion nos proponíamos principalmente; á saber: que para nosotros +la idea de extension es inseparable de la de cuerpo. + +[8.] Esta inseparabilidad es tan cierta que los teólogos al explicar el +augusto misterio de la Eucaristía, han distinguido en la extension del +cuerpo, la relacion de las partes entre sí, y la relacion con el lugar: +_in ordine ad se, et in ordine ad locum_; diciendo que el sagrado cuerpo +de nuestro Señor Jesucristo está en aquel augusto Sacramento con la +extension _in ordine ad se_, aunque carezca de la CAPÍTULO _in ordine ad +locum._ Esto prueba que los teólogos han visto no ser posible al hombre +perder toda idea de extension, sin perder al mismo tiempo toda idea de +cuerpo; y así han excogitado la ingeniosa distincion que hemos visto, y +de la cual pienso hacerme cargo en otro lugar. + + + + +CAPÍTULO II. + +IMPERCEPTIBILIDAD DE LA EXTENSION COMO OBJETO DIRECTO É INMEDIATO DE LAS +SENSACIONES. + + +[9.] La extension tiene la particularidad muy notable de ser percibida +por diferentes sentidos: en cuanto á la vista y al tacto, es evidente; y +tampoco es difícil convencerse de lo mismo con respecto á los demás. +Percibimos el sabor en diferentes puntos del paladar; referimos el +sonido y el olor á puntos distintos en el espacio: y todo esto envuelve +la idea de extension. + +Pero lo singular que se ofrece en la extension es que siendo una base +indispensable para todas las sensaciones, y por lo mismo siendo +percibida por todos los sentidos, ella en sí, y separada de toda otra +calidad, es imperceptible á todos. La vista no percibe lo que de un modo +ú otro no está iluminado; el oido no percibe lo que no suena, ni el +paladar lo que no sabe, ni el olfato lo que no huele, ni el tacto lo que +no es ó caliente ó frio, seco ó húmedo, duro ó blando, sólido ó líquido, +etc. etc.; y sin embargo nada de esto es la extension; ni nada de esto +_en particular_, es necesario para que sea percibida la extension, pues +que de todas estas calidades la encontramos á cada paso separada, sin +dejar de ser perceptible. _En particular_ pues, ninguna es necesaria á +su perceptibilidad, pero disyuntivamente sí: una ú otra de estas +calidades le es indispensable; si alguna de ellas no la acompaña, es +enteramente imperceptible al sentido. + +De esto se infiere que la extension es una condicion necesaria á +nuestras sensaciones; pero ella en sí misma, no es sentida. Mas por no +ser sentida no deja de ser conocida: y esto me lleva á otras +consideraciones, que saliendo del órden fenomenal, y entrando en el +trascendental, dan lugar á cuestiones sumamente graves, sumamente +difíciles, insolubles hasta ahora, y que es de temer lo sean tambien en +adelante. + +[10.] Hemos visto que la extension en sí misma, no se confunde con el +objeto de las demás sensaciones: ¿en qué consiste pues? Considerada en +su naturaleza propia, ¿qué es? + +En la idea de extension podemos considerar dos cosas: lo que ella es en +nosotros y lo que nos representa: ó en otros términos, su relacion con +el sujeto ó con el objeto. Lo primero, como que está sometido á +observacion inmediata, pues que existe en nosotros mismos, es difícil, +mas nó imposible de explicar; lo segundo, como que versa sobre el objeto +de una idea sumamente abstracta y trascendental, y además necesita de +raciocinios, cuyos hilos se rompen fácilmente sin que el razonador +advierta la rotura, es tan difícil que raya en lo imposible. + +[11.] La extension considerada en nosotros no es una sensacion, sino una +idea. La imaginamos á veces bajo forma sensible confundiéndola con un +objeto determinado, ó figurándonos una vaga oscuridad en que yacen los +cuerpos; pero esto son puras imaginaciones, nada mas. El ciego de +nacimiento no puede tener ninguna de estas representaciones interiores, +y no obstante concibe muy bien la extension. Nosotros mismos pensamos +sobre la extension, prescindiendo de todas estas formas bajo las cuales +nos la imaginamos. + +Con dos sensaciones diferentes, la de la vista y la del tacto, no hay +mas que una sola idea de la extension. Esto es concluyente para +demostrar que la extension es mas bien inteligible que sensible. + +Sea lo que fuere de las relaciones de la extension con la sensacion, no +puede negarse que es una idea, si se reflexiona que sobre la extension +se funda toda una ciencia: la geometría. Con lo cual se echa de ver que +si bien en nuestro interior hay varias representaciones de la extension, +estas no son sino formas particulares de que por decirlo así revestimos +la idea, segun los casos que ocurren; pero lo que hay en ella de +fundamental, de esencial, es de un órden diferente, superior, que nada +tiene que ver con esas aplicaciones, las cuales vienen á ser como el +encerado interior de que se vale el entendimiento para explanar y +aplicar su idea. En esta entran las dimensiones, mas nó determinadas, nó +aplicadas, nó representativas de algo en particular; sino puramente +concebidas. + +[12.] La idea de la extension es un hecho primario en nuestro espíritu. +No puede haber sido producida por las sensaciones: es alguna cosa que +las precede, si nó en tiempo, al menos en órden de ser. No hay +fundamento para asegurar si antes de la primera impresion de los +sentidos existe en el espíritu la idea de extension; pero es imposible +concebir estas impresiones sin que les sirva de base la extension. Ya +sea una idea innata, ya se desarrolle ó nazca en el espíritu con las +impresiones, no cabe duda en que es una cosa distinta de ellas, +necesaria para todas, é independiente de cada una en particular. + +Tampoco negaré que cuando se reciben las primeras impresiones sea tal +vez desconocida la extension como idea separada; pero lo cierto es que +despues se separa, se deshace de la forma corpórea, se espiritualiza por +decirlo así; y que este fenómeno, puede ser ocasionado por la sensacion, +mas nó causado. + +En la vision, prescindiendo de la extension, tenemos el color: y por mas +que cavilemos no encontramos en él nada de donde pueda nacer una idea +tan fecunda como la de extension. Lo que sí observamos desde luego es +que el mismo color es imperceptible sin la extension; y que por lo mismo +lejos de que esta pueda nacer de aquel, es al contrario una condicion +indispensable para que pueda sernos percibido. + +Los colores, en cuanto _sentidos_, no son mas que fenómenos +individuales, que nada tienen que ver entre sí, ni con la idea general +de la extension. Lo que digo de ellos, puede aplicarse á todas las +impresiones del tacto. + + + + +CAPÍTULO III. + +FECUNDIDAD CIENTÍFICA DE LA IDEA DE EXTENSION. + + +[13.] Para comprender mas á fondo la superioridad de la idea de la +extension sobre las simples sensaciones; ó mas bien, para comprender que +de la extension en sí, hay verdadera idea, pero que no la hay de los +demás objetos directos é inmediatos de las sensaciones, haré observar un +hecho, que no sé si se ha observado todavía, y es: que entre los objetos +de los sentidos, _solo la extension da orígen á una ciencia_. + +Este hecho es muy importante; para explicarle cual se merece, +estableceré las proposiciones siguientes. + +PROPOSICION PRIMERA. + +La extension es la base de la geometría. + +PROPOSICION SEGUNDA. + +La extension no solo es base de la geometría, sino que todo cuanto +conocemos de la naturaleza corpórea, se reduce á pormenores, +aplicaciones, y modificaciones de la extension, agregándose empero las +ideas de número y tiempo. + +PROPOSICION TERCERA. + +Cuanto conocemos sobre las sensaciones, que merezca el nombre de +ciencia, se comprende en las modificaciones de la extension. + +PROPOSICION CUARTA. + +No nos formamos idea fija de nada corpóreo, no tenemos regla para nada +en el mundo sensible, carecemos de toda medida, andamos á ciegas, si no +tomamos por norma la extension. + +Las proposiciones que acabo de establecer no expresan mas que hechos: +bastará consignarlos, para que resulten demostradas aquellas. + +[14.] La extension es la base de la geometría. Esto es evidente. La +geometría solo se ocupa de dimensiones, cuya idea es esencial á la +extension. + +Cuando trata de figuras, tampoco sale de la extension; pues la figura no +es mas que una extension con ciertas limitaciones. En el cuadrilátero +hay dos triángulos; para distinguirlos basta señalar su límite +respectivo, la diagonal. La idea de figura no es mas que la de extension +terminada: y la figura será de tal ó cual especie, segun sea su +terminacion. La idea de figura, no sale por consiguiente de la idea de +extension; es solo una aplicacion de ella. + +Y es de notar que la terminacion ó el límite, no es una idea positiva, +es una pura negacion: cuando tengo la extension, si quiero formar todas +las figuras posibles, no necesito concebir de nuevo, me basta +prescindir; nó añadir, quitar. Así en el cuadrilátero para concebir el +triángulo, me basta prescindir de una de las mitades separadas por la +diagonal. Si en el pentágono quiero concebir el cuadrilátero, me basta +prescindir del triángulo que resulta de tirar la diagonal de un ángulo á +otro inmediato. Estas observaciones son aplicables á todas las figuras: +por manera que la idea de extension es como un fondo inmenso en que +basta _limitar_ para que resulte todo lo que se quiera. + +Esto no hace que el entendimiento en la formacion de las figuras, no +pueda proceder por adicion ó por el método sintético; y así como la +sustraccion de uno de los triángulos del cuadrilátero ha formado el otro +triángulo, de la yuxtaposicion ó adicion de dos triángulos que tengan +entre sí un lado igual, resultará tambien un cuadrilátero. Así es como +de los puntos se engendran las líneas, y de las líneas las superficies, +y de estas los volúmenes. En todos los casos la idea de figura no es mas +que la de una extension terminada; pues las cantidades de que se la +constituye y la que resulta, no son mas que una extension con ciertas +limitaciones. + +[15.] Aquí no puedo menos de hacer una observacion que en mi concepto, +aclara mucho la idea de figura. Comparados entre sí los dos métodos para +la formacion de ella, el sintético ó de composicion ó adicion, y el +analítico ó el de substraccion ó limitacion; se nota que es mas natural +el segundo que el primero; que lo que aquel hace permanece en la +figura, porque es esencial á ella; y lo que hace este, solo sirve para +constituirla; pero luego de constituida, se borra por decirlo así la +huella de su formacion. + +Un ejemplo aclarará mi idea. Para concebir un rectángulo me basta +limitar el espacio indefinido con cuatro líneas en posicion rectangular; +es decir, _afirmar_ una parte positiva, y _negar_ lo demás; pues las +líneas terminantes no son en sí nada, y solo representan el límite de +que no pasa el espacio que tomo. De esta terminacion, ó de esta negacion +de todo lo que no está en la superficie del rectángulo, no puedo +prescindir nunca, porque si prescindo destruyo el rectángulo. La +negacion pues en que consiste el método, permanece siempre; el modo de +la generacion de la idea es inseparable de la misma idea. + +Por el contrario, si para formar el rectángulo procedo por adicion +juntando dos triángulos rectángulos por sus hipotenusas, las ideas de +las partes componentes no son necesarias para la idea del rectángulo, +tan pronto como esté realizada la yuxtaposicion: el rectángulo se +concibe aun prescindiendo de la diagonal; la idea de esta nada tiene que +ver con la del rectángulo. + +Resulta pues demostrado que la idea de la extension es la única base de +la geometría: y que esta idea es un fondo comun en el cual basta limitar +ó prescindir, para obtener cuanto forma el objeto de dicha ciencia. La +figura no es mas que extension con una limitacion; una extension +positiva acompañada de una negacion. Luego todo lo que hay de positivo +en el objeto de la geometría, no es mas que extension. + +[16.] Que todo cuanto conocemos de la naturaleza corpórea se reduce á +modificaciones, ó propiedades de la extension, resulta demostrado si se +advierte que las ciencias naturales se limitan á conocer ó el +movimiento, ó bien la diferente relacion de las cosas en el espacio: +esto no es mas que conocer diferentes clases de extension. + +La estática se ocupa en determinar las leyes del equilibrio de los +cuerpos: ¿pero cómo? ¿Es por ventura, penetrando en la naturaleza de las +causas? Nó; pues que se limita á fijar las condiciones á que está sujeto +el fenómeno; y en este no entran mas ideas que, _direccion de la +fuerza_, es decir una _línea_ en el espacio, y velocidad, esto es, la +relacion del espacio con el tiempo. + +Aquí no se mezcla pues con la idea de la extension, otra que la del +tiempo. De esta me ocuparé despues manifestando que el tiempo separado +de las cosas, no es nada; y por consiguiente aun cuando su idea se +mezcle aquí con la de extension, no se altera la verdad de lo +establecido. En la estática todo lo que se refiere á otras sensaciones +desaparece; al resolver los problemas de la composicion y descomposicion +de las fuerzas, se prescinde absolutamente del color, olor y demás +calidades sensibles del cuerpo movido. + +Lo dicho de la estática, puede aplicarse á la dinámica, hidrostática, +hidráulica, astronomía, y cuanto tiene relacion con el movimiento. + +[17.] Ocurre aquí una dificultad: con la idea del espacio y la del +tiempo, parece combinarse otra distinta de ellas, y esencial para +completar la idea del movimiento: la del cuerpo movido. Este no es el +tiempo, no es tampoco el espacio mismo, pues que el espacio no se mueve: +luego su idea es distinta. + +Á esto debe responderse: 1.º Que yo hablo de la extension, nó del +espacio solo; lo que importa tener presente por lo que despues diré. 2.º +Que lo único que la ciencia considera como cosa movida, es un punto. Así +en los sistemas de fuerzas hay un punto de aplicacion para cada una de +las componentes, y otro punto para la resultante. A este punto no se le +considera con ninguna propiedad; es para el movimiento lo que el centro +para el círculo; á él se refiere todo, pero él en sí mismo no es nada, +sino en cuanto ocupa una posicion determinada en el espacio, puede +cambiar segun la cantidad y direccion de las fuerzas, y recorrer el +espacio, ó engendrar en él una línea, con mas ó menos velocidad, de tal +ó cual naturaleza, y con estas ó aquellas condiciones. Las fuerzas B y C +obran sobre el punto A impulsando un cuerpo; la ciencia no considera en +el cuerpo mas que el punto por donde pasa la resultante de las fuerzas B +y C, y prescinde absolutamente de los demás puntos, que al moverse el +punto A por la diagonal, se moverán tambien por estar unidos con él. + +[18.] Cuando digo que las ciencias naturales se limitan á la extension, +solo entiendo excluir las demás sensaciones, mas nó las ideas: así se ve +claro que entran en combinacion las de tiempo y número. En este sentido, +es tanta verdad lo que he dicho de que la mecánica se limita á +consideraciones sobre la extension, que todos sus teoremas y problemas +los reduce á expresiones geométricas: siendo de notar que aun la idea de +tiempo, está expresada tambien por líneas. + +En toda fuerza se consideran tres cosas: direccion, punto de aplicacion +é intensidad. La direccion está representada por una línea. El punto de +aplicacion, está representado por un punto en el espacio. La intensidad +está representada, nó en sí, sino por el efecto que puede producir: y +este efecto se expresa por la mayor ó menor longitud de una línea. En +este efecto está comprendido el tiempo, pues el valor de un movimiento +no está determinado hasta que se sabe su velocidad, la cual no es mas +que la relacion del espacio con el tiempo; luego, aun despues de +combinada con la idea de extension, la del tiempo, lo que resulta se +expresa todavia por líneas, es decir, por la extension. + +[19.] Todavía hay otra circunstancia notable que manifiesta la +fecundidad de la idea de la extension, y es que comprende en la +expresion de las leyes de la naturaleza casos á que no llega la idea de +número. Si suponemos dos fuerzas rectangulares AB, AC, enteramente +iguales, y aplicadas al punto A, la resultante será AR. Ahora +considerando que AR es la hipotenusa de un triángulo rectángulo, será +AR²=AC²+AB²; y extrayendo la raíz, tendrémos AR=raíz cuadrada{AC²+AB²} +Suponiendo que cada fuerza componente sea igual á 1, resultará +AR=raíz cuadrada{1²+1²}=raíz cuadrada{2}; valor que no se puede expresar +en números enteros ni quebrados, y que sin embargo se expresa muy +fácilmente por medio de la hipotenusa. + +[20.] En las ciencias físicas se emplean á menudo las palabras de +fuerza, agente, causa y otras semejantes; pero las ideas que ellas +expresan, no forman parte de la ciencia, sino en cuanto están +representadas por los efectos. Y no es que la buena filosofía confunda +los efectos con las causas, pero no conociendo el físico otra cosa que +el fenómeno, solo á él puede atenerse: limitándose por lo que toca á la +causa, á la idea abstracta de causalidad, que nada le ofrece de +determinado, y por lo mismo no la hace entrar en combinacion en sus +trabajos científicos. Newton se inmortalizó con su sistema de la +atraccion universal, y sin embargo comienza por confesar su ignorancia +sobre la causa del efecto que consigna. Cuando se quiere salir de los +fenómenos y del cálculo á que ellos dan lugar, se entra en el terreno de +la metafísica. + +[21.] Las ciencias naturales aprecian calidades de los cuerpos que nada +tienen que ver con la extension, como por ejemplo el calor y otras +semejantes; lo que parece echar por tierra lo dicho sobre la extension. +Sin embargo, esta dificultad tan especiosa se disipa examinando el modo +con que la ciencia mide estas calidades; y el último resultado, lejos +de arruinar lo que he establecido, lo consolida, extiende y aclara. + +¿Cómo se aprecia el calor? ¿por relacion á la sensacion que nos causa? +de ninguna manera. Al entrar en una pieza de temperatura muy elevada +experimentamos una viva sensacion de calor, que á poco rato desaparece +continuando la temperatura la misma. Al estrechar la mano de otro, la +encontramos mas ó menos caliente ó fria, segun tenemos la nuestra. + +El calor y el frio se miden, nó en sí mismos, ni con relacion á nuestras +sensaciones, sino al efecto que producen: y este no sale de las +modificaciones de la extension. El termómetro nos determina la +temperatura por la mayor ó menor elevacion del mercurio en una _línea_. +Sus grados están expresados por partes de la línea y marcados en ella. + +No ignoro que lo que se intenta apreciar es cosa distinta de la +extension; pero lo cierto es que solo se puede conseguir refiriéndonos á +ella, ateniéndonos á efectos que sean modificaciones de la misma. Así +por ejemplo, el grado de calor de que resulta la ebullicion del agua, se +aprecia en el termómetro de Réaumur por el grado 80; y con la simple +vista conocemos este grado por la agitacion del agua, esto es, por el +movimiento, tambien relativo á la extension. A la misma se reducen la +rarefaccion y condensacion de los cuerpos, pues solo se trata de ocupar +mayor ó menor espacio, de tener mayores ó menores dimensiones, y por +tanto mayor ó menor extension. + +[22.] De la luz y de los colores nada sabemos científicamente, sino lo +relativo á las diferentes direcciones y combinaciones de los rayos +luminosos; pues que en llegando á la sensacion misma de tal ó cual +especie, ya nos limitamos á sentir; no sabemos de aquello otra cosa sino +que lo sentimos. Combinando de distintos modos los rayos luminosos, y +dirigiéndolos del modo conveniente, sabemos que podemos modificar +nuestra sensacion: pero en esto mismo no hay mas que conocimiento +científico de la extension en el medio de que nos valemos, y sensacion +experimentada á consecuencia de él. Todo lo demás nos es completamente +desconocido. + +[23.] Lo propio pudiéramos aplicar á todas las demás sensaciones, +inclusas las del tacto. ¿Qué es lo que apellidamos dureza de un cuerpo? +Esa resistencia que sentimos cuando lo tocamos. Pues bien, si +prescindimos de la sensacion que en sí nada nos ofrece sino la +conciencia de ella misma, ¿qué encontramos? la impenetrabilidad. ¿Y qué +entendemos por impenetrabilidad? La imposibilidad de ocupar dos cuerpos +á un mismo tiempo el mismo espacio. Ya nos encontramos con la extension. +Si por dureza entendemos la cohesion de las moléculas, ¿en qué consiste +la cohesion? En la yuxtaposicion de las partes de tal manera, que no se +puedan separar sino muy difícilmente. Y ¿qué es separarse? Es ir á +ocupar un lugar diferente del que se ocupa. Hénos aquí pues otra vez en +las ideas de extension. + +Del mismo sonido, nada sabemos científicamente, sino lo relativo á +extension y movimiento. Es sabido que la escala musical se expresa por +una serie de números fraccionarios que representan las vibraciones del +aire. + +[24.] Con estos ejemplos queda demostrada la tercera de las +proposiciones asentadas, de que todo cuanto conocemos sobre las +sensaciones, que merezca el nombre de ciencia, se comprende en las +modificaciones de la extension. + +[25.] Del mismo modo queda demostrada la cuarta proposicion, á saber, +que en faltándonos la idea de extension, carecemos de toda idea de cosa +corpórea, que nos quedamos sin medida fija de ninguna clase con respecto +á los fenómenos, que andamos enteramente á ciegas. Basta hacer la prueba +para convencerse de ello. Prescindamos por un instante de la idea de +extension, y notaremos que nos es imposible dar un paso. Los ejemplos +aducidos en los párrafos anteriores para probar la proposicion segunda, +hacen inútiles otras explicaciones. + +[26.] La extension, aunque esencialmente compuesta de partes, tiene sin +embargo, algo fijo, inalterable, y en cierto modo simple. Hay mas ó +menos extension, pero nó diferentes especies de ella. Una línea recta +será mas ó menos larga que otra; mas nó larga de diferente manera. Una +superficie plana será mas ó menos grande que otra, mas nó de diferente +manera. Un volúmen de una clase determinada será mas ó menos grande que +otro de la misma especie, mas nó de diferente manera. + +Cuando se dice que en la idea de la extension objetivamente tomada, hay +_cierta especie_ de simplicidad, no se quiere significar que sea una +cosa _enteramente_ simple; pues que se añade que su _objeto_ es +_esencialmente_ compuesto; tampoco se trata de prescindir de los +elementos esenciales para completarla, que son las tres dimensiones, ni +de otra idea que tambien se envuelve en ella, esto es, su capacidad de +ser limitada de varios modos, ó su limitabilidad; solo se trata de hacer +notar que para todas las diferencias de las figuras bastan estas +nociones fundamentales, que en sí jamás se modifican, que siempre +ofrecen á nuestro entendimiento una misma cosa. + +Comparemos una recta con una curva. La recta es una direccion siempre +constante. La curva es una direccion siempre variada. ¿Y qué es una +direccion siempre variada? un conjunto de _direcciones rectas +infinitamente pequeñas._ Por esto la circunferencia se considera como un +polígono de infinitos lados. Luego con la sola variedad de direcciones, +reducidas á valores infinitesimales, se forma la curva. Esta teoría que +explica la diferencia de lo recto á lo curvo, es evidentemente aplicable +á las superficies y á los volúmenes. + +Comparemos un cuadrilátero con un pentágono: ¿qué hay en el segundo que +no tenga el primero? un lado mas en el perímetro; y en la área, el +espacio comprendido por el triángulo formado por la diagonal tirada de +un ángulo á otro inmediato. ¿Pero las líneas son de diferente especie en +uno y en otro? ¿Las superficies en sí mismas se distinguen, sino por +estar terminadas de diferente modo? Nó. ¿Y qué es la terminacion? ¿No es +la misma limitacion? Luego lo esencial de la idea de extension, á saber, +direcciones y limitabilidad, permanecen siempre inalterables. + +Esta fijeza intrínseca es indispensable para la ciencia: lo mudable, +puede ser objeto de percepcion, mas nó de percepcion científica. + + + + +CAPÍTULO IV. + +REALIDAD DE LA EXTENSION. + + +[27.] Entremos ahora en otras cuestiones mas difíciles. ¿La extension en +sí misma, prescindiendo de la idea, es algo? si es algo, ¿qué es? ¿Se +identifica con el cuerpo? ¿Constituye su esencia? ¿Es lo mismo que el +espacio? + +He demostrado (Lib. II. Cap. IX.) que la extension existe fuera de +nosotros: que no es una pura ilusion de nuestros sentidos; y de +consiguiente está resuelta la primera cuestion: á saber, si la extension +es algo. + +Sea lo que fuere de su naturaleza, sea lo que fuere de nuestra +ignorancia sobre este punto, hay en la realidad algo que corresponde á +nuestra idea de la extension. Quien niegue esta verdad, es necesario que +se resigne á negarlo todo, excepto la conciencia de sí propio, si es que +tambien no intente levantar dudas sobre ella. Digan lo que quieran los +idealistas, no hay, ni ha habido ningun hombre en su sano juicio, que +haya dudado seriamente de la existencia de un mundo exterior: esta +conviccion es para el hombre una necesidad, contra la cual forcejaria en +vano. + +El mundo exterior es para nosotros inseparable de lo que nos representa +la idea de extension: ó no existe ó es extenso. Si se nos persuade de +que no es extenso, no será difícil convencernos de que no existe. Yo por +mi parte, tanta dificultad encuentro en concebir el mundo sin extension +como sin existencia: cuando creyese que su extension es una pura +ilusion, creeria sin trabajo que tampoco es mas que ilusion su +existencia misma. + +[28.] Y es de notar, que si bien no hay dificultad en conceder que +ignoramos la naturaleza íntima de la extension, no obstante es preciso +convenir en que conocemos de ella alguna cosa: es decir las dimensiones, +y cuanto sirve de base para la geometría. Por manera que la dificultad +no está en saber lo que es la extension geométricamente considerada, +sino lo que es en la realidad. La esencia geométrica la conocemos: pero +nos falta saber si esta misma esencia realizada, es algo que se confunda +con otra cosa real, ó si es únicamente una propiedad que nos es +conocida, sin que conozcamos el ser á que pertenece. Sin esta +distincion, negaríamos la base de la geometría; porque es evidente que +si no conociésemos la esencia de la extension del modo sobredicho, no +estaríamos seguros de si edificamos sobre el aire, cuando levantamos +sobre la idea de la extension toda la ciencia geométrica. + +[29.] Así pues, y bajo este aspecto, estamos tambien seguros de que la +extension existe fuera de nosotros, que hay verdaderas dimensiones. Esta +idea acompaña por necesidad la del mundo externo como hemos dicho mas +arriba; y las dimensiones en lo exterior, han de estar sujetas á los +mismos principios que las que concebimos, so pena de trastornarse la +misma idea que tenemos formada del mundo externo; y no quiero decir con +esto que un círculo real pueda ser un círculo geométrico; pero sí que de +aquel ha de verificarse lo que de este, en proporcion á la mayor ó menor +exactitud con que se haya construido; y que mas allá del alcance de los +instrumentos mas perfectos y delicados, puedo concebir en la misma +realidad de las cosas un círculo ú otra figura que se aproxime cuanto se +quiera á la idea geométrica. La punta mas fina no señalará jamás un +punto indivisible, ni trazará una línea sin ninguna latitud: pero en la +misma superficie donde se traza, hay infinita divisibilidad, para que mi +entendimiento pueda concebir en ella un caso, en que la realidad estará +infinitamente cercana de la idea geométrica. + +[30.] La astronomía y todas las ciencias físicas estriban sobre la +suposicion de que la extension real, está sujeta á los mismos principios +que la ideal; y que la experiencia se acerca tanto mas á la teoría, +cuanto mas exactamente se cumplen en la primera las condiciones de la +segunda. El arte de construir los instrumentos matemáticos, llevado en +la actualidad á una perfeccion asombrosa, mira tambien el órden ideal, +como el tipo del real; y el progreso en este, es la aproximacion á los +modelos que ofrece aquel. + +La teoría dirige las operaciones de la práctica, y estas á su vez +confirman con el resultado las previsiones de la teoría. Luego la +extension existe no solo en el órden ideal, sino tambien en el real; +luego la extension es algo, independientemente de nuestras ideas: luego +la geometría, esa vasta representacion de un mundo de líneas y figuras, +tiene un objeto real en la naturaleza. + +¿Hasta qué punto llega la correspondencia de lo real con lo ideal? Esto +lo examinaré en el capítulo siguiente. + + + + +CAPÍTULO V. + +LA EXACTITUD GEOMÉTRICA REALIZADA EN LA NATURALEZA. + + +[31.] El desacuerdo que notamos entre los fenómenos y las teorías +geométricas, nos induce á creer que la realidad es grosera, y que la +pureza y la exactitud solo se hallan en nuestras ideas. Esta es una +opinion equivocada, que procede de falta de meditacion. La realidad es +tan geométrica como nuestras ideas; la geometría existe realizada, en +toda su pureza, en todo su rigor, en toda su exactitud. No se asombre el +lector de semejante paradoja: bien pronto se convencerá de que esta +paradoja es una proposicion muy racional, muy verdadera, muy fundada. + +Ante todo conviene demostrar que las ideas que son como los elementos de +la geometría, tienen objetos existentes en realidad, sujetos á las +mismas condiciones que ellas, sin ninguna diferencia. Si demostramos +esto, fácilmente se inferirá que la geometría con todo su rigor, existe +no solo en el órden de las ideas, sino tambien en el de los hechos. + +[32.] Comencemos por el punto. En el órden ideal, el punto es una cosa +indivisible, límite de la línea, elemento generador de ella, y que ocupa +un lugar determinado en el espacio. Límite de la línea: porque +prescindiendo de toda longitud, llegamos al punto; el cual, para que no +se nos desvanezca completamente ó se nos reduzca á un puro nada, +perdiendo así el entendimiento todo objeto, necesitamos considerarle +como un término de la línea al que esta, á medida que se acorta, se +acerca de continuo, sin que pueda llegar jamás á él, mientras conserve +alguna longitud. Elemento generador de la línea: pues cuando queremos +formarnos idea de una dimension lineal, consideramos el punto en +movimiento. La ocupacion de lugar determinado en el espacio es otra +condicion indispensable para la idea del punto, si ha de servirnos en +las figuras geométricas. El centro del círculo es un punto: en sí mismo +es indivisible; no llena ningun espacio; pero si ha de servirnos como +centro, es preciso que á él podamos referir todos los radios: para esto +necesita ocupar una posicion determinada, equidistante de los puntos de +la circunferencia. En general: la geometría necesita dimensiones, y +estas han menester puntos en que comiencen, por donde pasen, en que +acaben y con respecto á los cuales se midan las distancias, las +inclinaciones y todo lo relativo á la posicion de las líneas y de los +planos; nada de esto podria concebirse si el punto, aunque inextenso, +no ocupase en el espacio un lugar determinado. + +[33.] ¿Existe en la naturaleza algo que corresponda al punto geométrico, +que reuna todas sus condiciones, con tanta exactitud como puede desearlo +la ciencia en su mas puro idealismo? creo que sí. + +Al examinar los filósofos el arcano de la divisibilidad de la materia, +han adoptado diferentes opiniones. La una establece que existen puntos +inextensos en los cuales se termina la division, y de los que se forman +todos los compuestos. La otra afirma que no es dable llegar á elementos +simples, pero que la division se puede llevar hasta lo infinito, +acercándose continuamente al límite de la composicion, que sin embargo +no es posible alcanzar. La primera de estas opiniones equivale á admitir +realizados los puntos geométricos; la segunda, aunque no parezca tan +favorable á dicha realizacion, viene á parar á ella. + +Las moléculas inextensas son el punto geométrico realizado, en toda su +exactitud. Son límite de la dimension, pues que en ellas termina la +division; son elemento generador de la dimension, pues que con ellas se +forma la extension; ocupan un lugar determinado en el espacio, pues que +de ellas se forman los cuerpos con todas sus determinaciones en el mismo +espacio. Luego, ateniéndonos á esta opinion, profesada por filósofos tan +eminentes como Leibnitz y Boscowich, resulta que el punto geométrico +existe en la naturaleza con toda la exactitud del órden científico. + +La opinion que niega la existencia de los puntos inextensos, admite sin +embargo, y debe admitir por necesidad, la divisibilidad hasta lo +infinito. Lo extenso tiene partes, luego cabe la division entre ellas; +estas partes á su vez, ó son extensas ó inextensas; si inextensas, se +falta al supuesto y se admite la opinion de los puntos inextensos; si +extensas, son susceptibles de division; y así es menester ó llegar á +puntos indivisibles ó continuar la division hasta lo infinito. + +He observado que esta opinion, si bien no tan claramente favorable como +la otra, á la existencia real de los puntos geométricos, al fin viene á +reconocer dicha realizacion. Las partes en que se divide el compuesto, +no se hacen con la division sino que preexisten á la division; para que +esta sea posible es necesario que las partes existan; existen, nó porque +se las puede dividir, sino que se las puede dividir porque existen. Esta +opinion pues, no admite expresamente la existencia de los puntos +inextensos; pero admite que se puede caminar hácia ellos por toda una +eternidad, no solo en el órden ideal sino tambien en el real, pues que +la divisibilidad no se afirma de las ideas, sino de la materia misma. + +Enhorabuena que nuestra experiencia tenga un límite en la division, pero +la divisibilidad en sí misma no le tiene; un ser dotado de mas medios +que nosotros pudiera llevar la division mas allá; en esta escala no hay +límites, pues que en último recurso nos hallamos con Dios cuyo poder +infinito puede llevar la division hasta lo infinito, cuya inteligencia +infinita ve en un instante todas esas partes en que se haria la +division. + +Ahora bien: prescindiendo de las dificultades á que está sujeta una +opinion que parece suponer la existencia de aquello que niega, +preguntaré si toda la exactitud geométrica puede exigir mas rigor que el +que se halla en los puntos á los cuales llegaria la omnipotencia +infinita, considerándola ejerciendo su accion divisora por toda una +eternidad, ó en otros términos, en las partes vistas por la inteligencia +infinita, en un ser infinitamente divisible. Esto no solo satisface á +nuestra imaginacion y á nuestras ideas en lo tocante á exactitud, sino +que parece ir mas allá de lo que ellas alcanzan. La experiencia nos +enseña que el _imaginar_ un punto inextenso nos es imposible: y el +_pensarlo_ en el órden puramente intelectual, no es mas que concebir la +posibilidad de esa divisibilidad infinita y colocarse de repente en el +último extremo: extremo que sin duda distará mucho todavía de aquel en +que se coloca, nó la abstraccion, sino la vision de la inteligencia +infinita. + +Si existe el punto geométrico, existe la línea geométrica, que no será +mas que una serie de los puntos inextensos; ó si no queremos +reconocerles esta calidad, una serie de los extremos á que se acerca la +division continuada hasta lo infinito. El conjunto de las líneas +geométricas formará las superficies; el de estas los sólidos; hallándose +acorde, así en su naturaleza como en su formacion, el órden real con el +ideal. + +[34.] Esta teoría de la geometría realizada, abraza todas las ciencias +que tienen por objeto la naturaleza. Cuando se dice por ejemplo que la +realidad no corresponde con exactitud á las teorías de la mecánica, se +habla con mucha impropiedad: debiera decirse mas bien que no es la +realidad la que falla, sino los medios de experimentarla; lo que se +achaca á la realidad, debiera achacarse á la limitacion de nuestra +experiencia. + +El centro de gravedad en un cuerpo es el punto en el cual concurren +todas las fuerzas de gravitacion que se hallan en el mismo cuerpo. La +mecánica supone este punto indivisible; y con arreglo á dicho supuesto, +establece y demuestra sus teoremas y plantea y resuelve sus problemas. +Aquí cesa el mecánico, y comienza el maquinista, que en la práctica no +puede encontrar jamás ese riguroso centro de gravedad, supuesto en la +teoría. Las operaciones discuerdan de los principios; y es menester +corregirlas apartándose de lo que estos prescriben. ¿Y por qué? ¿es que +en la naturaleza no exista el centro de gravedad con toda la exactitud +que la ciencia supone? nó; el centro existe; no es él lo que falta, sino +los medios de encontrarle. La naturaleza va tan allá como la ciencia, ni +una ni otra se quedan atrás: lo que no puede seguirlas son nuestros +medios de experiencia. + +El mecánico determina el punto indivisible en que está el centro de +gravedad, suponiendo la superficie sin grueso, las líneas sin latitud, y +la longitud dividida en un punto designable en el espacio, pero sin +extension ninguna. A estas condiciones satisface cumplidamente la +naturaleza: el punto existe; y la realidad no tiene la culpa de la +limitacion de nuestra experiencia. El punto existe admitiendo cualquiera +de las dos opiniones arriba mencionadas. Ateniéndonos á la que está en +favor de los puntos inextensos, resulta sin ninguna dificultad existente +el centro de gravedad, en toda su pureza científica. La otra no se +atreve á tanto; pero viene á decirnos: «veis esa molécula, ese pequeño +globo de un diámetro infinitesimal, cuya pequeñez no alcanza á +representarse la imaginacion? hacedle mas pequeño dividiéndole por toda +la eternidad en progresion geométrica decreciente, en la razon mayor que +podais concebir, y os iréis acercando siempre al centro de gravedad sin +alcanzarle jamás; la naturaleza no os faltará nunca: el límite se +retirará delante de vosotros; pero sabréis de cierto que os acercais á +él. Allá dentro de esa molécula está lo que buscais; adelantad de +continuo hácia su interior: no lo encontraréis, pero allí está.» No creo +que la realidad en este caso desmerezca de la exactitud científica: la +teoría mecánica ni imaginada ni concebida, no va mas allá. + +[35.] Estas consideraciones dejan fuera de toda duda que la geometría en +toda su exactitud, que las teorías en todo su rigor, existen en la +naturaleza. Si fuésemos capaces de seguirla con nuestra experiencia, +encontraríamos conforme el órden real con el ideal, y descubriríamos que +cuando la experiencia está contra la teoría, con tal que esta no sea +errada, es porque la limitacion de nuestros medios nos hace prescindir +de las condiciones impuestas por la misma teoría. El maquinista que +construye un sistema de ruedas dentadas se ve precisado á corregir sus +reglas teóricas á causa del roce y otras circunstancias procedentes de +la materia en que construye: si le fuera posible ver de un golpe el seno +de la naturaleza, descubriría en el roce por ejemplo, un nuevo sistema +de engranaje infinitesimal, confirmando con admirable exactitud las +mismas reglas, que una experiencia grosera le hacia creer desmentidas +por la realidad. + +[36.] Si el universo es admirable en sus moles de inmenso grandor, no lo +es menos en sus partes de infinita pequeñez: estamos entre dos +infinitos; y el débil hombre que no alcanza ni al uno ni al otro, debe +contentarse con sentirlos; esperando que una nueva existencia le aclare +los arcanos en que ahora no divisa sino profundas tinieblas. + + + + +CAPÍTULO VI. + +ACLARACIONES SOBRE LA EXTENSION. + + +[37.] Si la extension es algo, como tenemos ya demostrado, ¿qué es? + +En el cuerpo hallamos la extension; en el espacio hallamos tambien la +extension: pues que en ambos hallamos lo que la constituye +esencialmente: las dimensiones. ¿La extension de los cuerpos es la misma +que la del espacio? + +Tengo á mi vista y en mi mano la pluma, en la que hay ciertamente +extension. Ella se mueve, y con ella su extension se mueve tambien. Su +movimiento se ejecuta en el espacio que permanece inmóvil. En el +instante A, la extension de la pluma se encuentra ocupando la parte A' +del espacio; en el momento B, la misma extension de la pluma se halla +ocupando la parte B' del espacio distinta de la parte A'; luego ni la +parte A' del espacio, ni la parte B', se identifican con la extension +del cuerpo. + +Esto parece tener toda la fuerza de una demostracion, que para mayor +claridad y generalidad reduciré á un silogismo. Las cosas que se separan +ó se pueden separar, son distintas; es así que la extension de los +cuerpos se puede separar y se separa de cualquiera parte del espacio, +luego la extension de los cuerpos y la del espacio son cosas distintas. +He dicho que este raciocinio parece tener toda la fuerza de una +demostracion; sin embargo, no deja de estar sujeto á graves +dificultades; pero como estas no se pueden entender sin haber analizado +profundamente la idea del espacio, me reservo manifestar mi opinion, +para cuando trate este punto en los capítulos siguientes. + +[38.] ¿La extension de un cuerpo es el mismo cuerpo? Yo no concibo +cuerpo sin extension: pero esto no prueba que la extension sea el mismo +cuerpo. Mi espíritu ha adquirido el conocimiento de los cuerpos por +medio de los sentidos: estos me han dado ó _dispertado_, la idea de la +extension, pero nada me han dicho sobre la íntima naturaleza del cuerpo +que sentia. + +En esos seres que llamamos cuerpos, encontramos potencia para producir +en nosotros impresiones muy distintas de la de extension. De cosas de +igual extension recibimos impresiones muy diversas: hay pues en las +mismas algo mas que la extension. Si no hubiese mas que esta, donde ella +seria igual, habria el mismo efecto: la experiencia nos enseña lo +contrario. + +Además, concebimos extension en el puro espacio, y no obstante, no +concebimos cuerpo. Este no existe cuando no hay movilidad, y el espacio +es inmóvil. No existe cuando no hay capacidad de producir impresiones, y +la sola extension del espacio no tiene esta capacidad. + +Luego la simple idea de la extension, no contiene, ni aun en el estado +de nuestros conocimientos, toda la idea del cuerpo. Ignoramos en qué +consiste la esencia de este: pero sabemos que entra en la idea que de él +tenemos, algo mas que extension. + +[39.] Cuando se afirma que el cuerpo es inconcebible sin extension, no +se quiere decir que la extension sea la nocion constitutiva de la +esencia del cuerpo. Esta esencia nos es desconocida, y por tanto no +podemos saber lo que entra ó nó en ella. Hé aquí el sentido razonable de +esta inseparabilidad de las dos ideas, extension y cuerpo. Como nosotros +no tenemos conocimiento de los cuerpos _à priori_, y cuanto de ellos +sabemos, inclusa su existencia, lo recibimos de los sentidos; todo lo +que pensamos ó imaginamos sobre los cuerpos, ha de suponer la que sirve +de base á nuestras sensaciones. Esta base como hemos visto mas arriba, +es la extension: sin ella no sentimos: y sin ella por consiguiente, el +cuerpo deja de existir para nosotros, ó se reduce á un ser que no +distinguimos de los demás. + +Aclararé estas ideas. Si despojo á los cuerpos de la extension, y les +dejo solo la naturaleza de un ser, causa de las impresiones que recibo, +entonces este ser no se distingue para mí, de un espíritu que me +produjese los mismos efectos. Veo el papel, y me causa la impresion de +una superficie blanca. No cabe duda que Dios podria producir en mi +espíritu la misma sensacion, sin que existiese ningun cuerpo. Entonces +suponiendo que yo supiera que á mi sensacion no le corresponde un objeto +externo extenso, y que solo es causada por un ser que obra sobre mí, es +evidente que en mi espíritu habria dos cosas: 1.ª El fenómeno de la +sensacion, el cual en todos los supuestos seria el mismo. 2.ª La idea +del ser que me la produce; y en esta idea no habria mas que la de un +ser distinto de mí, que obra sobre mí: tendria con relacion á lo +externo, dos ideas, distincion y causalidad. + +Ahora bien: á este papel le despojo de la extension; ¿qué resta? Lo +mismo que antes. 1.º Un fenómeno interno atestiguado por mi conciencia. +2.º La idea de un ser causa de este fenómeno. Nada mas. + +Yo no sé si esto será todavía un cuerpo; pero sé que en la idea del +cuerpo tal como me la formo, hago entrar algo mas: sé que esto para mí, +no se distingue de los otros seres; y que si en su íntima naturaleza hay +algo que le distinga de ellos, este algo me es desconocido (V. cap. 1). + +[40.] Hé aquí pues en qué sentido digo que la idea de extension es para +nosotros inseparable de la del cuerpo. Mas de esto no se infiere que +estas cosas se identifiquen; y hasta profundizando la materia, quizá se +encontraria que lejos de existir esta identidad, la extension y el +cuerpo son dos cosas enteramente distintas. Ya hemos visto que esto era +cierto refiriéndonos á la idea, lo que es un indicio de que lo propio +sucede en la realidad. + +[41.] Pocas ideas tenemos mas claras que la de extension geométricamente +considerada; toda tentativa para explicarla es inútil; con la simple +intuicion la conocemos mejor de lo que pudieran decirnos volúmenes +enteros. Esta idea es en sí tan luminosa, que sobre ella se funda un +cuerpo de ciencia, el mas extenso y evidente que posee la humanidad: la +geometría. Luego hay razones para creer que conocemos la verdadera +esencia de la extension, considerada en sí misma; pues que conocemos sus +propiedades _necesarias_, y con tal evidencia, que en ella estriba +nuestro mayor edificio científico. Y sin embargo en esta idea no +descubrimos, ni impenetrabilidad, ni ninguna de las propiedades del +cuerpo; antes por el contrario, vemos una capacidad indiferente para +todas ellas. Concebimos tan fácilmente una extension penetrable como +impenetrable; vacía como llena; blanca como verde; con propiedades para +ponerse en relacion con nuestros órganos como sin ellas. Extension +concebimos en un cuerpo con disposicion para afectar á otros, como en el +puro espacio: en el sol que ilumina y calienta el mundo, como en las +vagas dimensiones de una inmensidad enteramente vacía. + + + + +CAPÍTULO VII. + +ESPACIO-NADA. + + +[42.] Por lo explicado en los capítulos anteriores se habrá podido +notar, que en las ideas de extension se mezcla siempre la de espacio; y +que cuando se quiere fijar la naturaleza _real_ de aquella, se nos +ofrecen tambien las cuestiones sobre la naturaleza de este. No es +posible explicar ninguna de las dos cosas, si se deja en la oscuridad +alguna de ellas; por lo mismo voy á ocuparme detenidamente en las +cuestiones sobre el espacio, así bajo el aspecto ideal como el real, +pues solo de esta manera podremos proceder con alguna claridad al +determinar la naturaleza de la extension. + +[43.] _El espacio_: hé aquí uno de los profundos misterios que en el +órden natural se ofrecen al flaco entendimiento del hombre. Cuanto mas +se ahonda en él, mas oscuro se le encuentra: el espíritu se halla como +sumergido en las mismas tinieblas que nos figuramos allá en los inmensos +abismos de los espacios imaginarios. Ignora si lo que se le presenta son +ilusiones ó realidades. Por un momento le parece haber alcanzado la +verdad, y luego descubre que ha estrechado en sus brazos una vana +sombra. Forma discursos, que en otras materias tendria por concluyentes, +y que no lo son en esta, porque se hallan en oposicion con otros que +parecen concluyentes tambien. Diríase que se encuentra con el límite que +á sus investigaciones le ha puesto el Criador: y que al empeñarse en +traspasarle, se desvanece, siente que sus fuerzas flaquean, que su vida +se extingue, como la de todo viviente al salir del elemento que le es +propio. + +Cuando se ven algunos filósofos pasando ligeramente sobre las cuestiones +relativas al espacio, y lisonjeándose de explicarlas en dos palabras, +bien se puede asegurar que ó no han meditado mucho sobre la dificultad +que ellas encierran, ó que meditando, no la han comprendido. No +procedieron así, Descartes, Malebranche, Newton, y Leibnitz. + +El profundizar este abismo insondable no es perder el tiempo en una +discusion inútil; aun cuando no se llegue á encontrar lo que se busca, +se obtiene un resultado muy provechoso, pues se tocan los límites +señalados á nuestro espíritu. Es conveniente que conozcamos lo que se +puede saber y lo que nó; de este conocimiento saca la filosofía +consideraciones muy elevadas y provechosas. Además, que aun con pocas +esperanzas de buen resultado, no es dable dejar sin exámen una idea que +tan de cerca toca á la base de todos nuestros conocimientos relativos á +los objetos corpóreos: la extension. Algun motivo hay para investigar +cuando todos los filósofos han investigado: ¿y qué sabemos si á largos +siglos de esfuerzos les está reservada la luz, como el galardon de la +constancia? + +[44.] ¿Qué es pues el espacio? ¿Es algo en la realidad? ¿Es solo una +idea? Si es una idea, ¿le corresponde un objeto en el mundo externo? ¿Es +una pura ilusion? La palabra espacio, ¿está vacía de sentido? + +Si no sabemos lo que es el espacio, fijemos al menos el sentido de la +palabra; que con esto, fijaremos tambien en algun modo el estado de la +cuestion. Por espacio entendemos la extension en que imaginamos +colocados los cuerpos: esa capacidad de contenerlos, á la que no +atribuimos ninguna calidad de ellos, excepto la extension misma. + +Si suponemos un vaso herméticamente cerrado, cuyo interior quede vacío, +reduciéndose á la nada cuanto en él se contiene, y sin que de ningun +modo se introduzca nada nuevo; aquella cavidad, aquella capacidad que +resulta, y que en nuestro modo de entender, puede ser llenada con un +cuerpo, aquello es una parte del espacio. Imaginemos el mundo como un +inmenso vaso en que están contenidos todos los cuerpos: vaciémosle de +repente; hé aquí una cavidad con espacio igual al universo. Figurémonos, +que mas allá de los límites del mundo, hay capacidad para otros cuerpos, +hé aquí el espacio sin fin ó imaginario. + +El espacio se nos presenta á primera vista, si nó como infinito, al +menos como indefinido. Porque en cualquier punto donde concibamos +colocado un cuerpo, concebimos tambien que se puede mover: describiendo +toda clase de líneas; tomando variedad de direcciones, y alejándose +indefinidamente del lugar en que se hallaba. Luego á esa capacidad, á +esas dimensiones, no les imaginamos límite alguno. Luego el espacio se +nos presenta como indefinido. + +[45.] Será el espacio un puro nada? + +Asientan algunos que el espacio, prescindiendo de toda superficie de los +cuerpos, y considerado como un simple intervalo, es un puro nada; +admitiendo que con él solo, puede verificarse el que dos cuerpos sean +realmente distantes; y añaden además que aun suponiendo todo el universo +reducido á la nada, excepto un solo cuerpo, este podria variar de lugar, +moviéndose. Yo creo que esta opinion encierra contradicciones, que +difícilmente se pueden conciliar. Quien dice _extension-nada_, se +contradice en los términos; y sin embargo á esto se reduce la opinion de +que estamos hablando. + +[46.] Si en un aposento se reduce á la nada todo lo que en él se +contiene, parece que las paredes no pueden quedar distantes. La idea de +distancia, incluye la de un medio entre los objetos: la nada no puede +ser un medio, es nada. Si el intervalo es nada, no hay distancia: estas +serán palabras vacías de sentido. Decir que la nada puede tener +propiedades, es destruir todas las ideas, es afirmar la posibilidad del +ser y no ser á un mismo tiempo, y subvertir por consiguiente el +fundamentos de los conocimientos humanos. + +[47.] Decir que aniquilándose todo lo contenido queda un espacio +negativo, es jugar con las palabras y dejar en pié la misma dificultad. +Este espacio negativo, es algo ó nada: si es algo, cae la opinion que +combatimos; si nada, la dificultad permanece la misma. + +[48.] Si se responde que á pesar de no quedar nada entre las +superficies, ellas sin embargo quedan con la capacidad de contener; +observaré que esta capacidad no está en las superficies mismas, sino en +la distancia respectiva: de lo contrario, dispuestas de cualquier modo +las superficies conservarian siempre la misma capacidad, lo que es +absurdo. No hemos pues adelantado un paso: falta explicar lo que es esa +capacidad, esa distancia; la cuestion está intacta todavía. + +[49.] Tal vez pudiera replicarse que aniquilado lo contenido dentro de +las superficies, no se destruye el volúmen que forman; y en la idea de +este volúmen entra la de capacidad. Pero yo replicaré que la idea del +volúmen envuelve la de distancia; que si esta no existe, no hay volúmen; +y que no hay tal distancia, si esta distancia es un puro nada. + +[50.] Cavilando para soltar estas dificultades tan apremiadoras, ocurre +una respuesta especiosa á primera vista, pero que bien examinada, es tan +fútil como las demás. La distancia, pudiéramos decir, es una pura +negacion de contacto; la negacion es un puro nada; luego con este nada +tenemos lo que buscamos. Repito que esta solucion es tan fútil como las +demás: porque si la distancia no es mas que la negacion del contacto no +habrá distancias mayores ó menores, todas serán iguales; pues que en +habiendo negacion de contacto, ya habrá todo lo que puede haber. Lo +mismo existe la negacion del contacto entre dos superficies que disten +entre sí una millonésima de línea, como un millon de leguas. Esta +negacion pues, nada explica, deja subsistente la misma dificultad. + +[51.] Lejos de que la idea de distancia pueda explicarse por la de +contacto, como su opuesta, por el contrario, la de contacto solo puede +explicarse por la de distancia. Si se pregunta en qué consiste la +contigüidad de dos superficies, lo explicamos por la inmediacion; +decimos que se tocan porque no hay nada entre los dos, porque no hay +distancia. En la idea de contacto, no entran las calidades relativas á +los sentidos, ni tampoco las de la accion que uno de los cuerpos +contiguos puede ejercer sobre el otro, como por ejemplo el impulso ó la +compresion: la contigüidad es una idea negativa, puramente geométrica: +no encierra nada mas que negacion de distancia. La contigüidad no tiene +mas ni menos; para ser todo lo que puede ser, le basta el que no haya +distancia; es una verdadera negacion. Dos cosas pueden ser mas ó menos +distantes: pero no pueden tocarse mas ó menos, con respecto á unas +mismas partes. Lo que sí puede haber es contacto en mas puntos; pero nó +mas contacto entre los mismos puntos. + +[52.] Esforcemos mas el argumento en favor de la realidad del espacio, +en el supuesto de que se le atribuyan capacidad y distancias. Supongamos +una esfera de dos piés de diámetro, enteramente vacía. Dentro no queda +mas que espacio: si el espacio es nada, no queda nada. + +Pregunto ahora: en lo interior de la esfera vacía ¿es posible el +movimiento? Parece indudable; nada se opone; hay un cuerpo movible; hay +una extension mayor que la del cuerpo; hay distancias que recorrer. +Además que si el movimiento no fuera posible, seria imposible tambien +que la esfera se llenase con ningun cuerpo, despues de estar vacía, ni +que se vaciase en estando llena. Ni el vaciarse ni el llenarse puede +hacerse sin movimiento de los cuerpos en lo interior de la esfera; y +este movimiento no se hace de un cuerpo dentro de otro cuerpo, sino en +el espacio: 1.º Porque los cuerpos son impenetrables: 2.º Porque cuando +se llena la esfera despues de haber estado vacía, el cuerpo que entra no +encuentra otro cuerpo; y el que sale cuando la esfera se vacia, va +recorriendo el espacio que abandona, en el cual nada hay sino él, y nada +queda en saliendo él. + +Luego suponiendo una esfera vacía, dentro de ella puede haber +movimiento. Ahora bien: si el espacio contenido es un puro nada, el +movimiento es nada tambien; y por lo mismo no existe. El movimiento ni +puede existir ni concebirse, sino recorriendo cierta distancia: en esto +consiste su esencia; si la distancia es nada, no recorre nada; luego no +hay movimiento. ¿Qué significará que el cuerpo haya recorrido la mitad +del diámetro, ó sea un pié? Si esto no es nada, no significará nada. Yo +no sé qué se puede responder á estas razones fundadas todas en aquel +axioma: la nada no tiene ninguna propiedad. + +[53.] Por grandes que sean las dificultades que se opongan á conceder al +espacio una realidad, no alcanzo que puedan ser tan graves como las que +militan contra su nada, en el supuesto de que se le quiera otorgar +extension. Aquellas, como veremos luego, estriban mas bien en ciertos +inconvenientes nacidos de nuestra manera de concebir, que en razones +fundadas en sólidos principios; cuando las que acabamos de proponer se +apoyan en las ideas que sirven de base á todo conocimiento: en aquella +proposicion evidentísima: la nada no tiene ninguna propiedad. Si esta +proposicion no es admitida como axioma inconcuso, se arruinan todos los +conocimientos humanos, incluso el principio de contradiccion: pues +contradiccion evidente será que la nada tenga alguna propiedad, ni +partes; que de la nada se pueda afirmar nada; que en la nada se pueda +mover nada; que en la idea de la nada se pueda fundar una ciencia como +la geometría; que á la nada se refieran todos los cálculos que se hacen +sobre la naturaleza. + + + + +CAPÍTULO VIII. + +OPINION DE DESCARTES Y DE LEIBNITZ, SOBRE EL ESPACIO. + + +[54.] Si el espacio es algo, ¿qué es? Hé aquí otra dificultad sumamente +grave: combatir á los adversarios ha sido fácil; sostener la posicion +que se escoja, no lo será tanto. ¿Podria decirse que el espacio no es +otra cosa que la extension misma de los cuerpos; la cual concebida en +abstracto, nos da la idea de eso que llamamos espacio puro; y que la +diversidad de puntos y posiciones, no son mas que modificaciones de la +extension? + +Por lo pronto se echa de ver que si el espacio es la extension misma de +los cuerpos, donde no habrá cuerpo no habrá espacio. Luego el vacío es +imposible. Esta consecuencia es inevitable. + +Así han pensado dos filósofos tan insignes como Descartes y Leibnitz; +pero no sé por qué ambos han querido señalar al universo una extension +indefinida. Es verdad que de esta suerte eludian la dificultad de los +espacios que imaginamos mas allá de los límites del universo; pues que +si el universo no es limitado, no puede haber nada fuera de límites: y +por tanto todo lo que podemos imaginar está dentro del universo. Pero +no se trata de eludir las dificultades sino de soltarlas; de que una +opinion conduzca á eludir una dificultad, nada resulta en pro de su +solidez. + +[55.] Segun Descartes la esencia del cuerpo consiste en la extension; y +como en el espacio concebimos por necesidad extension, se sigue que +cuerpo, extension y espacio, son tres cosas esencialmente idénticas. El +vacío tal como suele concebirse, es decir una extension ó espacio sin +cuerpo, es cosa contradictoria; pues que equivale á suponer cuerpo, por +lo mismo que se supone extension; y no cuerpo, por lo mismo que se le +supone quitado. + +Descartes acepta basta las últimas consecuencias de esta doctrina. Así, +proponiéndose la dificultad fundada en que imaginamos que Dios podria +quitar toda la materia contenida dentro de un vaso, permaneciendo la +misma figura del vaso, contesta resueltamente que esto es imposible. +«Para que podamos, dice, corregir una opinion tan falsa, observaremos, +que no hay enlace necesario entre el vaso y tal cuerpo que le llena; +pero sí le hay tan absolutamente necesario entre la figura cóncava del +vaso, y la extension que debe estar comprendida en esta concavidad; que +no hay mas repugnancia en concebir una montaña sin valle, que una tal +concavidad sin la extension que ella contiene, y esta extension sin +alguna cosa extensa; á causa de que la nada, como se ha observado ya +muchas veces, no puede tener extension. Por cuya razon, si se nos +pregunta qué sucederia en caso que Dios quitase todo el cuerpo que hay +en un vaso, sin permitir que entrase otro, responderemos que los lados +de este vaso se encontrarian tan cercanos, que se tocarian +inmediatamente. Porque es necesario que dos cuerpos se toquen cuando no +hay nada entre ellos; pues habria contradiccion en que estos dos cuerpos +estuviesen apartados, es decir, que hubiese distancia del uno al otro, y +que esta distancia no fuese nada. La distancia es una propiedad de la +extension que no puede existir sin la extension» (Princ. de la Filos. p. +2. § 18). + +[56.] Si Descartes se ciñese á argumentar que el espacio, pues que +contiene verdaderas distancias, no puede ser un puro nada, su raciocinio +pareceria concluyente; pero cuando añade que el espacio es el cuerpo, +por la razon de que el espacio es extension, y la extension constituye +la esencia del cuerpo, asienta una cosa que no prueba. De que no +concibamos ó imaginemos cuerpo sin extension, solo se sigue que la +extension es una propiedad del cuerpo, sin la cual nosotros no le +concebimos, mas nó que sea su esencia. Para estar seguros de esto, seria +necesario que así como tenemos la idea de la extension, la tuviésemos +tambien del cuerpo, para ver si entre ellas hay identidad. Mas de los +cuerpos nada sabemos sino lo que experimentamos por los sentidos; sin +que nos haya sido dado el penetrar su íntima naturaleza. + +¿De dónde nace la inseparabilidad de las ideas extension y cuerpo? Nace +de que la idea que tenemos del cuerpo es una idea confusa, pues la +concebimos como una substancia que está en ciertas relaciones con +nosotros, y nos causa las impresiones que llamamos sensaciones. Y como +segun hemos demostrado mas arriba, la base de las sensaciones es la +extension, este es el único conducto por el cual nosotros nos ponemos en +relacion con el cuerpo. Cuando esta base nos falta, porque prescindimos +de ella, no nos queda del cuerpo mas que una idea general de ser, ó de +substancia, sin nada que le caracterice y le distinga de lo demás. Todo +esto lo hallamos en el órden de nuestras ideas; pero no podemos inferir, +que en los cuerpos mismos no haya en realidad nada mas que extension. + +[57.] Con el mismo raciocinio se destruye la opinion de la extension +indefinida ó infinita. Desenvolviendo Descartes su doctrina sobre la +idea de la extension, dice: «Sabremos tambien que este mundo, ó la +materia extensa que compone el universo, no tiene límites: porque donde +quiera que nos propongamos fingirlos, podemos imaginar mas allá, +espacios indefinidamente extensos, que no solo imaginamos, sino que +concebimos ser tales en efecto como los imaginamos; de suerte que +contienen un cuerpo indefinidamente extenso; porque la idea de la +extension que concebimos en todo espacio, es la verdadera idea que +debemos tener del cuerpo» (Ib. p. 2. § 21). + +En este pasaje, á mas del error relativo á la esencia de los cuerpos, +hay el tránsito gratúito de un órden puramente ideal, ó mas bien +imaginario, á un órden real. Es cierto que donde quiera que yo imagine +los límites del universo, como cerrándole con una inmensa bóveda, +imagino todavía fuera de la bóveda nuevas inmensidades de espacio en que +mi fantasía se sumerge; pero de esto inferir que la realidad es como yo +la imagino, no parece muy ajustado á las reglas de una sana lógica. Si +esto es tan claro como supone Descartes, sí es no solo imaginacion, sino +concepcion fundada en ideas claras y distintas, ¿cómo es que son muchos +los filósofos que no ven en todo esto mas que un juego de la +imaginacion? + +[58.] Leibnitz opina que el espacio es «una relacion, un órden, no solo +entre las cosas existentes, sino tambien entre las posibles, como si +ellas existiesen» (Nuevos Ensayos sobre el entendimiento humano, Lib. 2, +cap. 13, § 17). Cree tambien que el vacío es imposible, mas no se funda +en la razon de Descartes. Hé aquí sus palabras. + +«_Philalethes_. Los que toman la materia y la extension por una misma +cosa, pretenden que las paredes interiores de un cuerpo cóncavo y vacío +se tocarian; pero el espacio que hay entre dos cuerpos basta para +impedir su contacto mutuo. + +«_Theophilo_. Yo opino de la misma manera: porque aunque no admita +vacío, distingo la materia de la extension, y confieso que si hubiese +vacío en una esfera, nó por esto se tocarian los polos opuestos. Pero yo +creo que este caso no lo admite la perfeccion divina» (Ib. §. 21). + +[59.] Me parece que Leibnitz comete en este pasaje una peticion de +principio. Dice que en el caso supuesto las paredes no se tocarian, +porque el espacio que hay entre ellas basta á impedirlo; pero esto es +cabalmente lo que se ha de probar: la existencia real de este espacio. +Esto es lo que niega Descartes. + +[60.] Comparando las opiniones de Descartes y Leibnitz, se puede notar +que ambos convienen en negar al espacio una realidad distinta de los +cuerpos; pero fundando su dictámen en razones muy diferentes. Descartes +pone la esencia del cuerpo en la extension; donde hay extension hay +cuerpo: donde hay espacio hay extension: por consiguiente no hay ni +puede haber vacío. Leibnitz no cree intrínsecamente absurda una +capacidad vacía; y si no la admite, es porque, en su concepto, repugna á +la perfeccion divina. Los dos ilustres filósofos llegaban á un mismo +punto partiendo de principios muy diversos: Descartes estriba en razones +metafísicas, fundadas en la esencia de las cosas; Leibnitz no se apoya +en la esencia absoluta, sino en sus relaciones con la perfeccion divina. +La capacidad vacía, no era contradictoria en sentir de Leibnitz, sino en +cuanto se oponia al optimismo. + +[61.] Como quiera, es bien notable que tres filósofos tan insignes como +Aristóteles, Descartes y Leibnitz, hayan estado de acuerdo en negar la +existencia de esa capacidad que se llama espacio, considerada como un +ser distinto de los cuerpos, y con posibilidad de existir sin ellos. La +diversidad de sus opiniones solo prueba que en el fondo de la cuestion +hay una dificultad algo mas grave de lo que parecen creer algunos +ideólogos, que con tanta facilidad explican la idea del espacio y su +generacion, como si se tratase de cosas muy sencillas. + + + + +CAPÍTULO IX. + +OPINION DE LOS QUE ATRIBUYEN AL ESPACIO UNA NATURALEZA DISTINTA DE LOS +CUERPOS. + + +[62.] Por las consideraciones que preceden, parece poco menos que +demostrada la contradiccion que encierra un espacio-nada. Si es una +capacidad, con dimensiones que se pueden medir realmente, tiene +verdaderas propiedades, y por tanto no es un puro nada. Nosotros tenemos +idea del espacio; en ella se funda toda una ciencia tan cierta, tan +evidente como la geometría; esta idea nos es necesaria tambien para +concebir el movimiento. A esta idea no puede corresponder un mero nada. + +¿El espacio será algo distinto de la extension misma de los cuerpos? A +la opinion que esto sostiene suele objetársele que el espacio ha de ser +ó cuerpo ó espíritu; que si no es cuerpo será espíritu, lo que es +contradictorio: porque lo esencialmente compuesto de partes, como el +espacio, no puede ser simple como el espíritu. + +Razones fuertes militan contra la opinion que atribuye al espacio una +naturaleza distinta de la del cuerpo, pero no creo que lo sea mucho la +que acabo de proponer, pues en negando la disyuntiva, todo el argumento +queda arruinado. ¿Cómo se prueba que no haya medio entre cuerpo y +espíritu? De ninguna manera. Además, no conocemos la esencia del cuerpo, +tampoco la del espíritu; ¿y nos arrogaremos el derecho de afirmar que no +existe nada en el universo que no sea uno de estos extremos cuya +naturaleza nos es desconocida? + +[63.] Se replicará que no hay medio entre lo simple y compuesto, como no +le hay entre el sí y el nó; y que por tanto, no hay medio entre el +cuerpo que es compuesto, y el espíritu que es simple. Convengo en que no +hay medio entre lo simple y lo compuesto; y que cuanto existe es uno ú +otro; pero nó en que todo lo compuesto sea cuerpo, ni todo lo simple +espíritu. + +Esta proposicion: «Todo cuerpo es compuesto» no es idéntica á esta otra: +«Todo compuesto es cuerpo.» Luego puede haber compuestos que no sean +cuerpos. La composicion, el tener partes, es una propiedad del cuerpo; +mas esto no constituye su esencia, ó al menos nosotros lo ignoramos. De +lo contrario seria preciso abrazar la opinion de Descartes, de que la +esencia del cuerpo la constituye la extension. ¿Qué sabemos sobre si +puede haber cosas que tengan partes y no sean cuerpo? + +[64.] Adviértase que el estado mismo de la cuestion nos hacia suponer el +espacio como substancia, es decir subsistente por sí mismo, +independientemente de la inherencia á otro ser: por lo mismo, habiendo +soltado la dificultad en este supuesto, lo queda en el caso mas difícil, +y por consiguiente en todos. Además, que suponiendo el espacio distinto +del cuerpo, y sin embargo verdadera realidad, seria indispensable +suponerle substancia, pues no estaria inherente á nada. + +[65.] Para explicar lo que he dicho de que por ser una cosa simple no es +necesario que sea espíritu, observaré que: «Todo espíritu es simple» no +es lo mismo que «todo simple es espíritu.» La simplicidad es necesaria +al espíritu, mas no constituye su esencia. La idea de simple, expresa la +negacion de partes; y la esencia del espíritu no puede consistir en una +negacion. + +[66.] Contra la opinion que atribuye al espacio una naturaleza distinta +del cuerpo, haciéndole una substancia extensa, tampoco parece valer el +argumento de los que de ahí quisieran deducir su infinidad; porque aun +en este supuesto, no hay ningun inconveniente en señalarle un límite. +¿Qué hay entonces mas allá? nada. Nosotros concebimos todavía una vaga +extension, pero la imaginacion no es la realidad. Tambien imaginamos lo +mismo refiriéndonos á una época que nos figuramos anterior á la creacion +del mundo: si pues la imaginacion probase algo en favor de la infinidad +del mundo, probaria tambien en favor de su eternidad. + +Y aquí recordaré que los argumentos con que he combatido el +espacio-nada, no estriban en lo que nosotros imaginamos; sino en que es +imposible que la nada sea extension, ni tenga ninguna propiedad. Esta es +la razon capital con que he impugnado á los que pretenden ser posible +que se conciban y existan las propiedades que se atribuyen al espacio, y +que sin embargo el espacio sea un puro nada. + + + + +CAPÍTULO X. + +OPINION DE LOS QUE CREEN QUE EL ESPACIO ES LA INMENSIDAD DE DIOS. + + +[67.] Abrumados por tan graves dificultades algunos filósofos, no +pudiendo conciliar con la nada esa realidad que se nos ofrece en el +espacio, ni tampoco concebir en ninguna cosa criada, la inmovilidad, +infinidad, y perpetuidad que en el espacio imaginamos; han dicho que el +espacio era la misma inmensidad de Dios. Esto á primera vista parece +una absurda extravagancia; pero si bien demostraremos luego la falsedad +de esta opinion, es necesario hacer justicia no solo á la recta +intencion de los que la han sostenido, y sanas explicaciones de que +procuraban echar mano, sino tambien al motivo que los llevó á tal +extremidad, que por cierto, aunque nada sólido, no es tampoco +despreciable. + +[68.] Hé aquí cómo se puede discurrir en pro de dicha opinion. El +espacio es algo. Antes que Dios criase el mundo, el espacio existia. No +es posible concebir que los cuerpos existan, sin espacio en que se +extiendan. Antes de que existan, concebimos esa capacidad en que pueden +colocarse: luego el espacio es eterno. No hay movimiento sin espacio; y +en el primer instante de ser criados los cuerpos, se pudieron mover y se +movieron. Aunque no supongamos mas que un solo cuerpo en el mundo, +podria moverse, y este movimiento podria prolongarse hasta lo infinito. +Luego el espacio es infinito. Si Dios anonadase todo el universo, menos +un cuerpo solo, este cuerpo tambien se podria mover en todas +direcciones, prolongadas hasta lo infinito. Si despues fuese reducido á +la nada el cuerpo único, quedaria la extension en que se movia: en ella +podrian crearse nuevos cuerpos, nuevos mundos. Luego el espacio es +indestructible. Un ser eterno, infinito, indestructible, no puede ser +criado; luego el espacio es increado. Luego es Dios mismo. Luego ha de +ser Dios en cuanto nosotros lo concebimos con relacion á la extension: +luego el espacio es la inmensidad de Dios. La inmensidad es aquel +atributo por el cual Dios está en todas partes: este atributo es el que +dice relacion á la CAPÍTULO. El espacio pues será la inmensidad de Dios. +Adoptada esta teoría no hay inconveniente en hacer el espacio infinito, +eterno, indestructible. + +[69.] Esta opinion tiene en contra de sí, el que destruye la simplicidad +de Dios. Sí el espacio es una propiedad de Dios, es Dios mismo; pues +todo lo que hay en Dios, es Dios. Luego, siendo el espacio esencialmente +extenso, Dios será extenso tambien. + +Clarke vió la fuerza de este argumento, fuerza que además le hacian +sentir los argumentos de su adversario Leibnitz; pero responde á él de +una manera muy débil. Dice que el espacio tiene partes, mas nó +separables. Luego, sean como fueren, las tiene. Es cierto que en la idea +del espacio distinguimos las partes, sin separarlas; pero las concebimos +realmente en él; y sin ellas no concebimos el espacio. En este supuesto, +¿á qué se reducirán las pruebas en favor de la inmaterialidad del alma? +Si la sabiduría infinita pudiera ser extensa, ¿por qué no podria serlo +con mucha mas razon el alma humana? + +Empujado por su idea favorita, llegó Clarke á escribir lo que no era de +esperar de un hombre como él. «En cuestiones de esta naturaleza, dice, +cuando se habla de partes, se entienden _partes separables_, +compuestas, y desunidas, tales como las de la materia, que por esta +razon es siempre un compuesto, y nó una substancia simple. La materia no +es una sola substancia, sino un compuesto de substancias. Por esto, _en +mi concepto, la materia es incapaz de pensamiento_. Esta incapacidad no +le viene de la extension, sino de que sus partes son substancias +distintas, desunidas é independientes las unas de las otras» (Fragmento +de una carta). Esta explicacion tiende á arruinar la simplicidad del ser +pensante; pues que por simplicidad siempre se ha entendido la absoluta +carencia de partes, nó de tal ó cual especie de partes. La +inseparabilidad no destruye la existencia de las partes, solo afirma la +fuerza de su cohesion. + +[70.] Tambien seria de temer que esta doctrina abriese la puerta al +panteismo. Al mismo Clarke se le objetó ya el que con ella se hacia á +Dios alma del mundo; y aunque se defendió de este cargo, no obstante +siempre queda en pié una dificultad que no se le propuso, y que sin +embargo no deja de ser grave. Si no hay inconveniente en decir que Dios +es el espacio, ó que el espacio es una propiedad de Dios, ¿qué se opone +á que digamos que Dios es el mundo, ó que el mundo es una propiedad de +Dios? Si el mundo es extenso, tambien lo es el espacio; si pues Dios y +espacio no son cosas contradictorias en un mismo ser, ¿por qué lo serán +Dios y el universo? + +Dice Clarke que los cuerpos están compuestos de diferentes substancias; +¿pero se sabe de los cuerpos otra cosa sino que son extensos, y que nos +producen ciertas impresiones? claro es que nó. Pues entonces, no +repugnando á Dios la extension, y mucho menos la causalidad de las +impresiones, no habria inconveniente en decir que lo que Clarke llama +substancias distintas, no son mas que partes, ó si se quiere +propiedades, de la substancia infinita. Newton llegó á decir que el +espacio era el sensorio de Dios; y aunque Clarke sostiene contra +Leibnitz que la expresion de Newton tenia un sentido muy racional, pues +no era mas que una comparacion, no obstante el filósofo aleman insiste +de tal suerte sobre este cargo que bien se deja conocer le habia hecho +malísimo efecto una palabra semejante. + +[71.] Todo lo que sea mezclar á Dios con la naturaleza, ó ponerle en +comunicacion perenne con ella, excepto con actos purísimos de +entendimiento y voluntad, nos lleva á una pendiente sumamente +resbaladiza, en la cual es difícil no precipitarse hasta el fondo: y en +ese fondo está el panteismo, que no es mas que una fase del ateismo +(II). + + + + +CAPÍTULO XI. + +OPINION DE FENELON. + + +[72.] La opinion de Clarke tiene mucha semejanza con la de Fenelon, +quien en su _Tratado de la existencia y atributos de Dios_ explica el de +la inmensidad, de una manera que á primera vista sorprende. Dice así: +«Despues de haber considerado la eternidad y la inmutabilidad de Dios, +que son una misma cosa, debo examinar su inmensidad. Siendo por sí +mismo, es soberanamente; y siendo soberanamente, tiene todo ser en sí; +teniendo todo ser en sí, tiene sin duda la extension; la extension es +una manera de ser de que yo tengo idea. Ya he visto que mis ideas sobre +las esencias de las cosas son grados reales del ser, que existen +actualmente en Dios, y son posibles fuera de él, porque él mismo los +puede producir; luego la extension existe en Dios, y él no puede +producirla á fuera, sino porque la tiene encerrada en la plenitud de su +ser.» + +Hasta cierto punto las palabras de Fenelon pueden ser interpretadas con +un sentido que no rechaza el comun de los teólogos. Distinguen estos +dos clases de perfecciones: unas que no envuelven ninguna imperfeccion, +como la sabiduría, la santidad, la justicia; otras que envuelven alguna +imperfeccion, como por ejemplo, las que pertenecen á los cuerpos, la +extension, la figura etc. Las primeras que tambien se llaman +perfecciones _simpliciter_, se hallan en Dios _formaliter_, esto es, +tales como ellas son; pues que su naturaleza propia no incluye +imperfeccion de ninguna clase; y por consiguiente puestas en Dios, ni +disminuyen ni afean su perfeccion infinita; las segundas, que tambien se +llaman perfecciones _secundum quid_, están en Dios, nó _formaliter,_ +porque la imperfeccion que envuelven repugna á la perfeccion infinita, +sino _virtualiter eminenter_, esto es, que todo cuanto ellas encierran +de perfeccion, de ser, se encuentra en Dios, perfeccion infinita, ser +infinito; que por esta razon, Dios las puede producir en lo exterior, +con su omnipotencia creadora; pero en cuanto preexisten en el ser +infinito, están depuradas de toda limitacion, de toda imperfeccion, é +identificadas con la esencia infinita, tienen un modo de ser, muy +superior á lo que son en realidad: lo que se ha expresado con la palabra +_eminenter_. Entre estas perfecciones _secundum quid_, se ha contado +siempre la extension. + +[73.] Si el ilustre arzobispo de Cambrai se ciñese á este sentido, nada +tendríamos que observar con respecto á su doctrina; pero las palabras +que siguen parecen indicar que se inclinaba á la opinion de los que +afirman que el espacio es la misma inmensidad de Dios, «¿Por qué pues, +continúa, no le llamo extenso y corpóreo? porque hay muchísima +diferencia, como yo lo he notado, entre atribuir á Dios todo lo positivo +de la extension, y atribuírsela con un límite ó una negacion: _quien +pone la extension sin límites, cambia la extension en inmensidad_; quien +pone la extension con un límite, hace la naturaleza corpórea. «Por estas +palabras se podria creer que Fenelon no distingue dos modos de ser de la +extension, como lo hacen los teólogos: y que atribuye á Dios todo lo +positivo de la extension, solo que se la da sin límite. De esto parece +resultar que Dios es propiamente extenso, bien que con extension +infinita. Con todo el respeto que se merece la ilustre sombra de uno de +los primeros ornamentos de la Iglesia Católica, de uno de los hombres +mas grandes de los tiempos modernos, me atrevo á decir que semejante +opinion no me parece sostenible. Un Dios propiamente extenso, aunque +fuera con extension infinita, no es Dios; lo extenso es esencialmente +compuesto; Dios es esencialmente simple: estas son cosas +contradictorias. + +[74.] Pero oigamos al ilustre Prelado que continúa exponiendo y +defendiendo su opinion de la manera siguiente. «Desde que no poneis +límite á la extension, le quitais la figura, la divisibilidad, el +movimiento, la impenetrabilidad: la figura, porque esta no es mas que +una manera de ser limitado por una superficie; la divisibilidad, porque +lo que es infinito como hemos visto ya, no puede ser disminuido, y por +consiguiente ni dividido, ni compuesto, ni divisible; el movimiento, +porque si suponeis un todo que no tiene ni partes ni límites, no puede +moverse de su lugar, pues que no puede haber un lugar fuera del +verdadero infinito; tampoco puede cambiarse el arreglo en la situacion +de _sus partes, pues que no siendo compuesto no las tiene_; la +impenetrabilidad en fin, porque la impenetrabilidad es inconcebible si +no se conciben dos cuerpos limitados, de los cuales el uno no es el +otro, y no puede ocupar el mismo espacio que el otro. Estos dos cuerpos +no existen en la CAPÍTULO infinita é indivisible; luego en ella no hay +impenetrabilidad. Asentados estos principios, se sigue que todo lo +positivo de la extension se halla en Dios, sin que sea ni figurado, ni +capaz de movimiento, ni divisible, ni impenetrable, ni palpable, ni +mensurable.» + +Por este pasaje se ve con toda claridad que Fenelon estaba muy lejos de +imaginar un Dios compuesto, un Dios con partes: repetidas veces, y en +pocas líneas, lo niega terminantemente, como era de esperar de su alta +penetracion, y pureza de doctrinas. Pero esto, que deja en salvo la +rectitud de intencion, no satisface las condiciones de la exactitud +filosófica. Por de pronto confieso ingenuamente, que si la extension se +ha de tomar en el sentido propio, no concibo cómo el quitarle los +límites le quita tambien las partes; por el contrario, me parece que una +extension infinita tendrá partes infinitas. Si es infinita, no tendrá +figura; porque en la idea de figura se encierra la de límite; pero si es +extension verdadera, será como un fondo inmenso en que se podrán trazar +todas las figuras imaginables. Ella en sí no tendrá ninguna figura +propia; pero será el recipiente de todas las figuras; el piélago +inagotable de donde todas surgirán. Lo que en ella se trace, estará en +ella; los puntos con que las figuras se terminen, en ella estarán. +¿Quién no ve en esto, las partes, la composicion? La extension infinita +será incapaz de figura, nó por su carencia de partes, nó por su +simplicidad, sino por sus partes infinitas, por su composicion infinita. + +Convengo en que una extension infinita no será divisible, si por dividir +entendemos separar; porque en aquella inmensa plenitud todo estaria en +su puesto con una fijeza infinita. Así nos imaginamos el espacio con sus +partes inmóviles, lugar de todo movimiento: con sus partes inseparables, +campo de todas las separaciones; pero no se trata de separacion sino de +division; si hay extension verdadera, será divisible: concebimos el +espacio con sus partes inseparables, pero divisibles; pues que las +medimos, las contamos, y con respecto á ellas, nos formamos idea de la +magnitud, distancia y movimiento de los cuerpos. + +[75.] Estas reflexiones tan obvias y tan concluyentes, no podian +ocultarse á la penetracion del ilustre filósofo, que parece preferir la +inconsecuencia ó la oscuridad del lenguaje, á los fatales corolarios que +emanan de su primera proposicion. Habia dicho sin rodeos ni +restricciones, que todo lo positivo de la extension se hallaba en Dios, +excepto el límite; habia afirmado que la extension con límite era +corpórea, y que para convertir la extension en inmensidad, bastaba +quitarle el límite; por consiguiente atribuia á Dios extension +verdadera, bien que infinita; y luego, queriendo explicar y robustecer +su doctrina, nos dice que esa extension no tiene partes. ¿Qué es una +extension sin partes? ¿hay quien pueda concebirla? ¿la extension no +envuelve por necesidad, un órden de cosas de las cuales las unas están +fuera de las otras? Así se ha entendido siempre; hablar pues de una +extension sin partes, es hablar de una extension impropiamente dicha; +cuando se habla de semejante extension, no basta decir que no tiene +límites, es necesario añadir que es de otra naturaleza; que la palabra +extension, se toma en un sentido totalmente diverso. Así parece +conocerlo, á pesar de la oscuridad de las anteriores palabras, cuando se +levanta en alas de su religion y de su genio, y continúa: «Dios no está +en ningun lugar, ni en ningun tiempo; porque su ser absoluto é infinito +no tiene _ninguna relacion á los lugares y á los tiempos_, que no son +mas que límites y restricciones del ser. Preguntar si está mas allá del +universo, si excede de las extremidades de este en longitud, latitud y +profundidad; es proponer una cuestion tan absurda como el preguntar, si +era antes que el mundo fuese y si será cuando el mundo no sea. Así como +en Dios no puede haber pasado ni futuro, no puede haber ni mas acá ni +mas allá; la permanencia excluye toda medida de sucesion, la inmensidad +excluye toda medida de extension; no ha sido, no será, es; no está aquí, +no está allá, no está mas allá de ningun límite: es absolutamente, todas +las expresiones que le refieren á algun término, que le fijan en algun +lugar, son impropias é indecentes. ¿Dónde está pues? él es; y es de tal +modo, que es preciso guardarse de preguntar dónde; lo que no es sino á +medias, con límites, es de tal modo una cierta cosa, que no es sino esta +misma cosa; pero Dios no es precisamente una cosa singular y +restringida, es todo, es el ser, ó para decirlo mejor, diciéndolo mas +sencillamente: _él es_; cuantas menos palabras se dicen de él, mas cosas +se expresan: _es_; guardaos de añadir nada.» + +[76.] En estas magníficas palabras, y otras que pueden leerse en el +lugar citado, la elevacion y el grandor de ideas sobre Dios y su +inmensidad, hacen olvidar las dificultades contra la primera +proposicion, que si no es falsa, ó inexacta, no está expresada con toda +la claridad deseable. Por esto, no me atrevo á sostener que su opinion +coincida con la de Clarke; ya que en el elocuente escritor, el cristiano +y el poeta parece que rectifican al filósofo. + + + + +CAPÍTULO XII. + +SE EXPLICA EN QUÉ CONSISTE EL ESPACIO. + + +[77.] Ya hemos visto que no está fundada en razon la opinion de +Descartes, que confunde enteramente el espacio con el cuerpo, haciendo +consistir la esencia de este en la extension misma, y afirmando que +donde quiera que concebimos espacio, allí hay cuerpo. Pero tal vez se +acercaria mas á la verdad quien dijese, que en efecto el espacio no es +mas que la extension misma de los cuerpos; prescindiendo de que +constituya ó no la esencia de ellos, y negando además su infinidad. + +[78.] Examinemos esta opinion. Analizando la generacion de la idea del +espacio, se encuentra que no es mas que la idea de la extension en +abstracto. Si tengo ante mis ojos una naranja, puedo llegar por medio de +abstracciones á la idea de una extension pura, igual á la de la naranja. +Para esto comenzaré por prescindir de su color, sabor, olor, blandura ó +dureza, y de cuanto pueda afectar mis sentidos. Entonces no me queda +mas que un ser extenso: el cual, si le despojo de la movilidad, se +reduce á una porcion de espacio igual al volúmen de la naranja. + +Claro es que estas abstracciones puedo hacerlas sobre el universo +entero: lo que me dará la idea de todo el espacio en que está el +universo. + +[79.] Aquí voy á soltar una dificultad que se puede oponer á esta +explicacion de la idea del espacio; y me aprovecharé de la oportunidad +para aclarar algun tanto el orígen de la idea de un espacio infinito, ó +sea el espacio imaginario. + +La dificultad es la siguiente: formando la idea de un volúmen de espacio +por la simple abstraccion de las calidades que acompañan á la extension, +no se concibe mas espacio que un volúmen igual al del cuerpo sobre el +cual se ha hecho la abstraccion. Luego la abstraccion hecha sobre una +naranja no nos dará mas que un volúmen de espacio igual al de una +naranja; así como la hecha sobre el universo, no nos dará mas que un +volúmen de espacio igual al que concibamos en el universo. Pero de esto +jamás resultará la idea de un espacio sin límites, cual se nos ofrece +siempre que pensamos en el espacio considerado en sí mismo. + +Solucion. Abstrayendo, prescindimos de lo particular y nos elevamos á lo +comun. Si en el oro hago abstraccion de las propiedades que le +constituyen oro, y atiendo únicamente á las que posee como metal, me +quedo con una idea mucho mas lata, la de _metal_, que conviene no solo +al oro, sino tambien á todos los demás metales. Con la abstraccion he +borrado el límite que separaba el oro de los demás metales, y me he +formado una idea que se extiende á todos, que no especifica ni excluye +ninguno. Si de la idea de metal, abstraigo lo que le constituye metal, y +me atengo únicamente á lo que le constituye _mineral_, he borrado otro +límite, y la idea es mas general todavía. Y si subiendo por la misma +escala, paso sucesivamente por la idea de inorgánico, cuerpo, +substancia, hasta la de _ser_, habré llegado á un punto en que la idea +se extiende á todo[1]. + +[Nota 1: Prescindo ahora de lo que suele observarse sobre el diferente +modo con que la idea de ser es aplicable á Dios y á las criaturas.] + +Con esto se echa de ver que la abstraccion lleva á la generalizacion, +borrando sucesivamente los límites que distinguen y como que separan los +objetos. Aplicando esta doctrina á las abstracciones sobre los cuerpos, +encontraremos la razon de la ilimitabilidad de la idea del espacio. + +Cuando hechas las abstracciones sobre la naranja, me quedo únicamente +con la idea de su extension, no he llevado todavía la abstraccion al mas +alto punto posible: porque no concibo aun la extension en sí misma, sino +la extension de la naranja: concibo _su_ extension, nó _la_ extension. +Pero si prescindo de ese _su_, si me atengo á la extension en sí misma, +entonces la idea de figura se desvanece, la extension se dilata +indefinidamente; me es imposible señalarle ningun término, porque todo +límite me daria una extension determinada, una extension particular, nó +la extension en sí misma. Entonces se retiran por decirlo así las +fronteras del universo; pues por grande que este sea, en llegando á un +límite, nos ofrece una extension particular, nó la misma extension. Hé +aquí como parece que se engendra en nosotros la idea de los espacios +imaginarios. + +[80.] Esto que se ha explicado con el simple órden del entendimiento, lo +podemos confirmar con la observacion de los fenómenos de la imaginacion. +Cuando _imagino_ la extension de una naranja, le imagino un límite, de +este ó aquel color, de esta ó aquellas calidades: pues no cabe imaginar +figura sin líneas que la terminen. Este límite en nuestra imaginacion, +es distinto en algo de la extension que encierra y de la extension de +que separa lo encerrado: pues si no se nos presentase con alguna cosa +característica, no podríamos imaginarle como límite, no llenaria su +objeto que es hacernos distinguir aquello que limita. Luego la +abstraccion no es completa; pues en la imaginacion hay todavía una cosa +muy determinada, que son las líneas que constituyen el límite. Borrad +estos límites, y la imaginacion se dilata; y á medida que los límites se +retiran, ella se dilata mas, hasta sumirse en una especie de abismo +tenebroso, sin fin, como nos imaginamos mas allá del universo. + +Aclararé esta explicacion con un ejemplo muy sencillo. Nuestra +imaginacion se parece á un encerado en que está pintada una figura. +Cuando en el encerado vemos la línea blanca, que forma la figura, vemos +tambien la figura; pero si borramos la línea, nos quedamos con la figura +uniforme de todo el encerado. Y si suponemos que se retiran +indefinidamente las líneas que terminan el encerado, buscaremos en vano +una figura; no tendremos mas que una superficie negra que se va +extendiendo indefinidamente. Hé aquí con bastante semejanza el modo con +que nace la imaginacion de un espacio sin fin. + +[81.] Cuando pedimos la idea de la extension en abstracto, y sin embargo +terminada, pedimos una cosa contradictoria. El límite quita á la +extension la generalidad: la generalidad destruye el límite. No cabe +pues idea abstracta de extension con límite. Luego concibiendo la +extension en toda su abstraccion, concebiremos la extension sin límite; +y esforzándose la imaginacion en seguir al entendimiento, imaginará un +espacio indefinido. + +[82.] Resumiendo esta doctrina y deduciendo sus consecuencias, podríamos +decir: + +1.º Que el espacio no es mas que la extension misma de los cuerpos. + +2.º Que la idea del espacio es la idea de la extension. + +3.º Que las diferentes partes concebidas en el espacio, son las ideas de +extensiones particulares, en las que no hemos prescindido de sus +límites. + +4.º Que la idea del espacio infinito, es la idea de la extension en +toda su generalidad, y por tanto prescindiendo del límite. + +5.º Que la imaginacion de un espacio indefinido nace necesariamente del +esfuerzo de la imaginacion que destruye los límites, siguiendo la marcha +generalizadora del entendimiento. + +6.º Que donde no hay cuerpo no hay espacio. + +7.º Que lo que se llama distancia no es otra cosa que la interposicion +de un cuerpo. + +8.º Que en desapareciendo todo cuerpo intermedio, no hay distancia; hay +pues inmediacion, hay contacto, por necesidad absoluta. + +9.º Que si existiesen dos cuerpos solos en el universo, es +metafísicamente imposible que disten entre sí. + +10.º Que el vacío grande ó pequeño, coacervado ó diseminado, es +absolutamente imposible. + +[83.] Estas son las consecuencias que se deducen de la doctrina expuesta +en este capítulo. Si el lector me pregunta lo que pienso sobre ellas, y +el principio en que estriban, confesaré ingenuamente, que si bien el +principio me parece verdadero, y las consecuencias legítimas, no +obstante, la extrañeza de algunas de ellas, y todavía mas las de otras +que haré notar en lo sucesivo, me infunden sospechas de que en el +principio se oculta algun error, ó que el raciocinio con que se infieren +las consecuencias, adolece de algun vicio que no es fácil notar. Así, +mas bien presento una serie de conjeturas, y de raciocinios para +apoyarlas, que no una opinion bien determinada. Con esto, comprenderá el +lector lo que quiero significar por la palabra _demostracion_, cuando en +lo sucesivo la vea empleada repetidas veces, al tratarse de la deduccion +de algunas consecuencias sumamente extrañas; bien que dignas en mi +concepto de llamar la atencion. Digo esto, no solo para explicar lo que +pasa en mi espíritu, sino tambien para prevenir al lector contra la +excesiva confianza en estas materias, sea cual fuere la opinion que se +adopte. Antes de comenzar las investigaciones sobre el espacio ya hice +notar, que en estas cuestiones se ofrecen argumentos en opuesto sentido, +que al parecer son igualmente concluyentes: lo que indica que la razon +humana toca á sus límites, y hace sospechar que la investigacion sale de +la esfera á que está ceñido el espíritu, por alguna condicion primaria +de su naturaleza. + +Sea como fuere, prosigamos conjeturando: y ya que no podamos traspasar +ciertos límites, ejercitemos el entendimiento recorriéndolos en toda su +extension. Así, cuando nos hallamos sobre un terreno elevado, circuido +de insondables abismos, nos complacemos en dar vueltas por la +circunferencia, mirando la inmensa profundidad que hay bajo nuestros +piés. + +Voy ahora á deducir otros resultados, soltando en cuanto alcance las +dificultades que se ofrezcan; y haciendo algunas aplicaciones cuya +inmensa trascendencia produce incertidumbre é inspira timidez. + + + + +CAPÍTULO XIII. + +NUEVAS DIFICULTADES. + + +[84.] Si el espacio no es mas que la extension misma de los cuerpos, se +seguirá que la extension carecerá de recipiente; es decir, que no tendrá +lugar donde colocarse. Esto parece hallarse en contradiccion con +nuestras ideas mas comunes; pues por lo mismo que concebimos una cosa +extensa, concebimos tambien la necesidad de un lugar igual á ella, en +que pueda caber y situarse. + +Esta dificultad, á primera vista muy grave, se desvanece muy fácilmente, +negando que toda cosa extensa necesite un lugar distinto de ella en que +colocarse. ¿Qué es este lugar? Es una extension en que ella cabe. Ahora +bien, ¿esta extension ó lugar, ha menester á su vez otra extension en +que colocarse, ó nó? si lo primero, diré lo mismo del nuevo lugar, en +que se coloque el primer lugar, y así hasta lo infinito. Esto es +evidentemente imposible, y por tanto deberemos convenir en que es falso +que toda extension necesite otra extension en que colocarse. Así como la +extension del espacio no habria menester de otra extension, del mismo +modo la extension de los cuerpos no necesitará el espacio: no hay +ninguna diferencia entre los dos casos; luego la necesidad de un lugar +para toda extension, es una cosa imaginaria que la razon contradice. +Luego la extension puede existir en sí misma, luego no hay inconveniente +en que la de los cuerpos exista de este modo. + +[85.] ¿Qué será pues en tal caso el cambiar de lugar? No otra cosa sino +el cambiar los cuerpos de posicion respectiva. Así se explica el +movimiento. + +Supónganse tres cuerpos A, B, C, situados en el espacio: sus distancias +respectivas no son mas que los otros cuerpos interpuestos. El cambio que +produzca una nueva posicion, será el movimiento. + +[86.] Luego un cuerpo solo no puede moverse. Porque el movimiento +encierra por necesidad el correr distancia, y no hay distancia cuando no +hay mas que un cuerpo. + +Este resultado á primera vista parece absurdo, por contrariar nuestro +modo de sentir, é imaginar; no obstante, si examinamos con atencion ese +mismo modo de imaginar y sentir, veremos que los fenómenos de nuestro +espíritu se hallan de acuerdo con esta teoría. + +El movimiento para nosotros no significa nada, no es sentido, no es +percibido de ningun modo, cuando no le podemos referir á la posicion de +diferentes cuerpos entre sí. Si recorremos un canal encerrados en un +gabinete de la barca que nos lleva, nos movemos realmente, sin que lo +sintamos de ningun modo. Solo conocemos este movimiento cuando mirando +los objetos exteriores, vemos que hay una continua alteracion. Aun en +este caso, el movimiento nos parece no estar en nosotros, sino en los +objetos que nos rodean; de suerte que el mismo, mismísimo fenómeno se +verificaria con respecto á nosotros, moviéndose la barca sola, y +permaneciendo inmóviles los objetos, que estando ella inmóvil, y +moviéndose los objetos, con tal que el movimiento de estos se combinase +cual conviene. (V. Lib. II. cap. XV). + +Luego si se quita el sacudimiento, que es lo único que nos haria conocer +algun movimiento propio, no distinguimos si somos nosotros quien se +mueve, ó si son los objetos; siendo de notar que naturalmente nos +inclinamos á referir el movimiento á ellos, mas bien que á nosotros. +Cuando nos alejamos de un puerto, sabemos bien que no es el puerto lo +que se aleja; y no obstante la ilusion es completa, el puerto huye. + +De esto se infiere que el movimiento no es mas para nosotros que el +cambio de posicion respectiva de los cuerpos. Si no hubiésemos +experimentado este cambio, no tendríamos idea de movimiento. Así es que +nada niega la posibilidad de que los fenómenos del movimiento diurno se +nos presenten los mismos, sea que el cielo gire al rededor de nosotros +de oriente á occidente, sea que la tierra gire sobre su eje de occidente +á oriente. + +Luego el movimiento de un cuerpo solo, es una pura ilusion: y por +consiguiente nada prueba el argumento que en él se funda contra la +doctrina explicada sobre el espacio. + +De aquí se infiere tambien, que considerado el universo entero como un +solo cuerpo, no es móvil, y que todos sus movimientos se verifican solo +en su interior. + +[87.] Pero una de las consecuencias mas curiosas y extrañas que resultan +de esta teoría, es la demostracion _à priori_ de que el universo no +puede estar terminado sino de cierto modo, excluyéndose una muchedumbre +de figuras porque le repugnan esencialmente. + +En efecto: segun la doctrina que precede, un cuerpo solo, no podria +tener ninguna de las partes de su superficie en disposicion tal, que la +línea mas corta de un punto á otro cualquiera, pasase por fuera del +cuerpo. Ese _fuera_, existiendo el cuerpo enteramente solo, seria un +puro nada; luego en él no hay distancias que puedan ser medidas por +líneas. Con esto se excluyen una muchedumbre de figuras irregulares, y +encontramos la regularidad geométrica brotando en cierto modo una idea +metafísica. + +Se infiere de lo dicho que un cuerpo con ángulos entrantes, existiendo +solo, es un absurdo. Porque su figura exige que el punto A, vértice de +un ángulo saliente, diste del punto D, vértice de otro ángulo, la +distancia A D. Esta distancia no puede existir, porque donde no hay +cuerpo, no hay distancia. Luego existiria y no existiria la distancia á +un mismo tiempo, lo que es contradictorio. + +Tenemos pues que este cuerpo solo, es un absurdo, en no llenándose el +volúmen indicado por las capacidades contenidas en los ángulos +entrantes. + +Con el resultado anterior concuerda de un modo particular, lo que +notamos en la naturaleza; la cual parece inclinarse á terminarlo todo +por líneas y superficies curvas. Curvas son las órbitas de los astros; y +superficies curvas terminan tambien los astros mismos. Es verdad que las +grandes irregularidades que se notan en la superficie de ellos, parecen +destruir la conjetura; pero es necesario advertir que en estas +irregularidades no está el límite de su figura, sino en la atmósfera que +los rodea; y que siendo un flúido no las tendrá. + +[88.] Aquí se ofrece otra consecuencia bastante extraña, y es que +estamos precisados á admitir la existencia de una superficie geométrica +perfecta: y esto _à priori_. + +Si donde no hay cuerpo, la distancia es metafísicamente imposible, esto +se verificará así en las grandes como en las pequeñas, aun en las +infinitésimas: por cuya razon se ha dicho que era imposible todo vacío +diseminado. Ahora bien; es evidente que una superficie no es perfecta, +si en ella hay puntos que salen mas que otros; de suerte que se va +acercando mas á la perfeccion geométrica, cuanto menos salen. Si pues +ninguno puede salir, resultará realizada la superficie geométrica. Es +así que por lo demostrado, la superficie última del universo se halla en +este caso; luego resulta lo que nos proponemos demostrar. + +Hemos demostrado que era imposible que la última superficie tuviese la +forma exterior con ángulos entrantes. Luego será tambien imposible que +la tenga con prominencias, aun las mas pequeñas. La diferencia está en +el mas y en el menos; lo que no destruye la imposibilidad metafísica. +Luego es absolutamente necesario que en la última superficie +desaparezcan todos los ángulos entrantes, aun los infinitésimos. Lo que +dará una superficie geométrica perfecta. + + + + +CAPÍTULO XIV. + +OTRA CONSECUENCIA IMPORTANTÍSIMA. + + +[89.] Voy por fin á sacar la última consecuencia, notable por lo +trascendental, y que parece digna de ser examinada con detenimiento, +por los que hacen marchar de frente sus estudios físicos y metafísicos. +Héla aquí. + +La existencia de la gravitacion universal, es demostrable _à priori_. + +Demostracion. La gravitacion universal, es una ley de la naturaleza por +la cual unos cuerpos se dirigen hácia otros (prescindimos ahora del +modo). Esta direccion es metafísicamente necesaria, si se supone que +donde no hay cuerpo no hay distancia. Porque en este caso, no pueden +existir dos cuerpos separados: la ley de contigüidad, es una necesidad +metafísica; y por consiguiente la aproximacion incesante de unos cuerpos +á otros, es una perenne obediencia á esta necesidad. + +La velocidad de la aproximacion estará en razon de la velocidad con que +se aparta el medio. El límite de la velocidad de este movimiento es la +relacion del espacio, con un instante indivisible: cual podemos +imaginarlo si Dios anonadase de repente el cuerpo intermedio. + +Como las moles sólidas que vemos rodar sobre nuestras cabezas, estarian +en tal caso sumergidas en un flúido, si este por su naturaleza, se +presta mucho á cambiar de posicion, resulta que los astros han de estar +sujetos á la ley de aproximacion, porque el intermedio que los separa se +retira incesantemente en varias direcciones. Si supusiéramos pues este +flúido enteramente inmóvil, cesaria la necesidad metafísica de la +aproximacion. + +[90.] Esta teoría parece conducir á explicar el mecanismo del universo +por simples leyes geométricas, haciendo desaparecer lo que se llamó +primero calidades ocultas, y despues fuerzas. + +Si bien no hay dificultad en explicar por ideas metafísicas y +geométricas el hecho mismo de la gravitacion, en cuanto significa tan +solo la tendencia de los cuerpos á aproximarse; las hay, y muy grandes, +en determinar por este órden de ideas las condiciones á que se halla +sometida la gravitacion. + +[91.] Si el movimiento de aproximacion dependiera solo del medio, á +desiguales medios seguiria desigualdad de movimiento. ¿Y cómo se +calcula, cómo se gradúa esta desigualdad, en medios no sujetos á nuestra +observacion? + +[92.] A mas de esta dificultad, hay otra todavía mas grave, cual es, el +que los cuerpos que se moverian en un medio, no tendrian direcciones +fijas, sino que estas variarian con la variedad de la direccion del +medio. Si la gravitacion del cuerpo A hácia el cuerpo B, depende +únicamente del movimiento con que su medio se retira, tendremos que la +gravitacion no será por la recta A B, sino que seguirá las undulaciones +descritas por el medio. Lo que es contra la experiencia. + +[93.] De estas consideraciones resulta, que aun cuando la gravitacion +naciese naturalmente de la posicion misma de los cuerpos, esta necesidad +no produciria el órden, si los resultados de ella no estuviesen +sometidos á ciertas leyes. Y por tanto los fenómenos de la naturaleza, +aunque radicados en cierto modo en una necesidad, supuesta la existencia +y posicion de los cuerpos, serian de suyo contingentes en lo relativo á +la aplicacion y desarrollo de esta misma necesidad. + +[94.] Profundizando mas esta materia se descubre, que la tendencia á la +aproximacion, aun supuesta necesaria, no seria bastante para engendrar +el movimiento, ni tampoco para conservarle. En efecto: siempre que un +cuerpo se retirase, seria necesario que otro le siguiese, para no +interrumpir la contigüidad; pero como estando todo lleno, no habria +ninguna razon para que ningun cuerpo se apartase de otro, no habria +tampoco ninguna causa de movimiento. De lo que se infiere que las ideas +geométricas no bastan para explicar el orígen del movimiento, sino que +es necesario encontrar su causa en otra parte. Si la contigüidad es una +necesidad metafísica, supuesta la existencia de los cuerpos, se seguirá +que moviéndose el cuerpo A en un sentido cualquiera, se han de mover +tambien los contiguos, B, C; pero si suponemos que la contigüidad existe +ya, no hay ninguna razon porque el A comience á moverse; luego no hay +tampoco ninguna razon para que haya movimiento en los B, C. + +En un instante cualquiera, aun supuesto el movimiento, la contigüidad ó +el lleno existirán; pues el estado de la cuestion supone que esta +condicion nunca falta como metafísicamente necesaria; luego nunca habrá +razen para que el movimiento prosiga, pues en todos los instantes +imaginables, no habrá motivo para que continúe. El movimiento del cuerpo +A arrastrará el cuerpo B; este el C, y así sucesivamente. Si el +movimiento del cuerpo A, no tiene otro orígen que la necesidad de que se +continúe con B, tampoco el de C podrá tener otro orígen sino su +contigüidad con B; sí el movimiento se hace únicamente para no +interrumpirla, se infiere que, existiendo ella siempre, como +absolutamente necesaria, no habrá ninguna razon para que el movimiento +comience, ó comenzado dure. + +[95.] Las leyes de la naturaleza no pueden pues explicarse por ideas +geométricas y metafísicas, aunque se suponga que la aproximacion es una +necesidad intrínseca de los cuerpos. En cualquier supuesto es necesario +buscar fuera de la materia una causa superior que imprima, regularice y +conserve el movimiento. + + + + +CAPÍTULO XV. + +ILUSION DE LOS PUNTOS FIJOS EN EL ESPACIO. + + +[96.] No siendo el espacio otra cosa que la extension misma de los +cuerpos, y por tanto no existiendo espacio donde no existen cuerpos, se +sigue que esa extension que concebimos distinta de ellos, con +dimensiones fijas, con puntos fijos, inmóvil en sí, y receptáculo de +todo lo que se mueve, es una pura ilusion, á la cual nada corresponde en +la realidad. + +Para aclarar mas esta doctrina, y soltar al propio tiempo algunas +dificultades que contra ella se ofrecen, es necesario analizar la idea +de fijeza que tenemos con respecto al espacio. Como en el mundo se nos +presentan algunos puntos inmóviles, con respecto á los cuales concebimos +las direcciones, se engendra en nuestro ánimo la idea de fijeza de +dichos puntos, y con relacion á ellos, y por causa de ellos, nos +imaginamos la fijeza, la inmovilidad, como una de las propiedades que +distinguen á ese receptáculo ideal que apellidamos espacio. Los cuatro +puntos cardinales del mundo: oriente, occidente, norte y sud, han debido +comenzar naturalmente por producir esta idea de fijeza. Sin embargo no +será difícil manifestar que no hay tal fijeza, y que la idea de ella es +una pura ilusion. + +[97.] Comencemos por destruir la fijeza de oriente y occidente. En +primer lugar, suponiendo á la tierra un movimiento diurno de rotacion +sobre su eje, como en la actualidad se lo suponen los astrónomos, los +puntos de oriente y occidente, lejos de ser fijos, cambian +incesantemente para todos los lugares de la tierra. Así suponiendo un +observador en A, punto de la tierra, su oriente será el punto B, y su +occidente el punto C. Si la tierra gira sobre su eje, el oriente y +occidente del observador corresponderán sucesivamente á los m, n, p, q, +etc., en el confin que imaginamos como la bóveda celeste. Luego, aun +suponiendo esta bóveda fija, el oriente y el occidente no significan +nada fijo. + +Si se negase el movimiento de rotacion de la tierra, las apariencias +serian las mismas que si en efecto la rotacion existiese; y por tanto, +nunca se puede decir mas, sino que la fijeza es una apariencia. Además, +suponiendo la tierra en quietud y el cielo en rotacion, todavía es mas +imposible señalar los puntos fijos de oriente y occidente: porque en tal +caso, los mismos puntos del cielo á que los referíamos, estarian en +continuo movimiento. + +Lo repito: todo esto son meras apariencias: el hombre que nada sepa +sobre la esfericidad de la tierra, y que se la imagine como un plano, si +camina de occidente á oriente, creerá que los dos puntos permanecen +inmóviles, no obstante de que cambian incesantamente: se imagina que va +dejando siempre á su espalda el lugar de donde salió, no obstante de que +en habiendo recorrido la circunferencia de la tierra, se volveria á +encontrar en él. + +[98.] El norte y el sud parecen ofrecer mas dificultad por razon de su +fijeza en cuanto á nosotros; pero tampoco será difícil manifestar que no +hay en dicha fijeza nada absoluto, y que lo mas que puede decirse es que +hay una fijeza aparente. Sean N y S los polos norte y sud. Si +imaginamos que giran á un mismo tiempo la tierra y la bóveda celeste de +sud á norte, es claro que la fijeza de los puntos N S no existirá: y sin +embargo el observador A creerá que todo continúa fijo, porque las +apariencias serán absolutamente las mismas. + +Para un observador que camina del ecuador hácia un polo, este se levanta +de continuo sobre el horizonte; para otro que permanece en un mismo +lugar, el polo está quieto. + +Aun para un mismo lugar de la tierra, cambia la altura del polo, por la +variacion del ángulo formado por el plano de la eclíptica con el plano +del ecuador; variacion que segun unos, es de 48" por siglo, y segun +otros, 0", 521 por año, lo que da 52, 1" por siglo. + +[99.] Resulta de estas observaciones, que en la situacion de los cuerpos +no hay nada absoluto, que todo es relativo; que un cuerpo puede existir +solo; pero que la situacion entonces no existe, porque es una idea +puramente relativa, y no hay relacion cuando falta punto de comparacion; +que absolutamente hablando, no hay _arriba_ ni _abajo_, y que aun cuando +imaginemos esos puntos como fijos, esa imaginacion no es mas que la +comparacion que hacemos entre dos puntos; siendo abajo, aquel hácia el +cual gravitamos, y arriba, el opuesto; como se ve en los antípodas, que +llaman abajo, lo que nosotros arriba, y arriba, lo que nosotros abajo. + +[100.] Sin puntos á los cuales se refiera la direccion, es imposible la +direccion. Luego las direcciones sin la existencia de los cuerpos, son +cosas puramente ideales; luego un cuerno solo, tampoco las tendria, +fuera de su propia extension. + +[101.] Contra esta explicacion se presenta una dificultad, á primera +vista muy grave, pero que en realidad vale muy poco. Si existiese un +cuerpo solo, ¿podria Dios darle movimiento? Negarlo, parece una +limitacion de la omnipotencia; concederlo, es destruir todo lo que se ha +dicho contra el espacio distinto de los cuerpos. + +Esta dificultad saca su gravedad aparente de una confusion de ideas, +efecto de no comprenderse bien el estado de la cuestion. Para soltarla +preguntaré á quien me la proponga: ¿El movimiento de que se trata es +_intrínsecamente imposible_, ó nó. Si lo es, no hay inconveniente en +decir que Dios no lo puede hacer; pues que la omnipotencia no se +extiende á cosas contradictorias; si se me dice que no es imposible, +entonces volvemos á las cuestiones sobre la naturaleza del espacio, y +hay que examinar si las razones en que se ha probado dicha +imposibilidad, son verdaderas ó nó. + +Las cuestiones relativas á la omnipotencia, no son de este lugar, su +resolucion es un simple corolario de la resolucion principal. Si se +demuestra la imposibilidad, el decir que no lo puede la omnipotencia, no +es limitarla; así como no se limita cuando se afirma que no puede hacer +que un triángulo sea un círculo. Si la imposibilidad no se demuestra, +entonces, no entra para nada la cuestion de la omnipotencia. + +[102.] El argumento fundado en la existencia del vacío, tampoco destruye +la doctrina establecida. Los físicos lo admiten generalmente, y lo +suponen necesario para explicar el movimiento, la condensacion, la +rarefaccion, y otros fenómenos de la naturaleza. A esto responderé lo +siguiente. + +1.º Descartes y Leibnitz, son votos en materia de física tanto +experimental como trascendental; y sin embargo no admitieron vacío. + +2.º La observacion no puede consignar en ninguna parte la existencia del +vacío: ya porque el diseminado, ocuparia espacios tan diminutos que no +los alcanzaria ningun instrumento; ya porque la observacion no puede +ejercerse sino sobre lo que afecta nuestros sentidos, y á esto quizás no +llegan algunos cuerpos por su excesiva tenuidad. + +3.º Nada se puede resolver de cierto sobre las modificaciones íntimas de +la materia, en el movimiento y en la condensacion y rarefaccion, sin +conocer los elementos de que ella se compone. + +4.º Así como no se comprende bien ni la infinita divisibilidad, ni la +composicion de un extenso con puntos inextensos; no es extraño que no se +comprendan los fenómenos, que parecen incompatibles con la negacion del +vacío. + +5.º La existencia del vacío es una cuestion metafísica, que está fuera +de las regiones de la experiencia, y que por tanto en nada afecta el +sistema de las ciencias de observacion. + +[103.] Haciendo consistir la idea del espacio en la de extension +abstracta ó generalizada, conciliamos todo lo que en ella se nos +presenta de necesario, de absoluto, de infinito, con su realidad +objetiva. Esta realidad, es la extension misma de las cosas; la +necesidad, la infinidad, no se encuentran en las cosas mismas, sino en +la idea abstracta. Los objetos en sí están ceñidos á la esfera de la +realidad, y por tanto á la limitacion, á la contingencia; la objetividad +de la idea abstracta comprende lo existente y lo posible; y por +consiguiente no tiene límites, ni está sometida á ninguna contingencia. + + + + +CAPÍTULO XVI. + +OBSERVACIONES SOBRE LA OPINION DE KANT. + + +[104.] Ya hemos visto que la extension considerada en nosotros, sale de +los límites de las sensaciones; es una verdadera idea: es base de +algunas sensaciones; y es al propio tiempo una idea pura. En cuanto se +refiere á la sensacion, es como el fundamento de nuestras facultades +sensitivas; en cuanto idea, es la raíz de la geometría. Esta distincion +es importante; y nos servirá luego para apreciar en su justo valor la +opinion de Kant sobre el espacio. + +[105.] Mas ó menos, todas nuestras sensaciones se ligan con la +extension; bien que considerando la sensacion _á priori_, +independientemente de todo hábito, y completamente aislada, parece que +solo las de la vista y del tacto, están necesariamente ligadas con un +objeto extenso. Un viviente que careciera de estos dos sentidos, no +parece que debiera estar privado de recibir las impresiones del oido, y +del olor; quizás tampoco del sabor, porque si bien es verdad que con las +sensaciones del paladar van siempre unidas las del tacto, como duro, +blando, caliente, frio etc. etc., tambien es cierto que estas +sensaciones son enteramente distintas de la del sabor, y no tenemos +ninguna razon para asegurar que no puedan separarse. + +[106.] La extension, considerada en nosotros, ó sea en su intuicion, +puede ser mirada, como una condicion necesaria de nuestras facultades +sensitivas; Kant vió esta verdad; pero la exagera cuando niega al +espacio una realidad objetiva, afirmando que no es mas que una condicion +subjetiva _a priori_ para que puedan recibirse las impresiones: la forma +de los fenómenos, esto es, de las apariencias; pero nada en la realidad. +Ya he dicho que el espacio como distinto de los cuerpos, es nada; pero +el objeto de la idea del espacio es la misma extension de los cuerpos; ó +mejor, esta extension es el fundamento de donde sacamos la idea general +del espacio, y ella á su vez, queda tambien comprendida en la idea +general. + +[107.] Decir como Kant, que el espacio es la forma bajo la cual se nos +presentan los fenómenos, y que es una condicion subjetiva necesaria para +la percepcion de ellos, equivale á decir que los fenómenos, +presentándose como extensos, necesitan que el espíritu sea capaz de +percibir la extension; lo que es mucha verdad; pero nada explica sobre +la naturaleza de la idea del espacio ni en sí, ni en su objeto. «El +espacio, dice Kant, no es un concepto empírico derivado de las +intuiciones exteriores: pues para que ciertas sensaciones sean referidas +á objetos externos, es decir, á alguna cosa que está en un lugar +diferente del que yo ocupo, y hasta para que yo pueda representarme las +cosas como exteriores unas á otras, esto es, no solo como diferentes, +sino como ocupando lugares distintos, la representacion del espacio debe +estar ya puesta en principio. De donde se sigue que la representacion +del espacio no puede derivarse de las relaciones del fenómeno exterior +por la experiencia, y que antes bien la experiencia misma no es jamás +posible sino por esta representacion» (Esthetica trascendental, Seccion +1). + +[108.] Aquí hay una confusion de ideas que conviene aclarar. ¿Qué se +necesita para el fenómeno de la sensacion de lo extenso? Adviértase que +no trato de la apreciacion de las dimensiones, sino simplemente de la +extension representada, sea como fuere. Para este fenómeno, no veo yo +que se necesite nada _à priori_; á no ser que se entienda la facultad de +sentir, la que en efecto existe _à priori_, es decir que es un hecho +primitivo de nuestra alma en sus relaciones con la organizacion del +cuerpo que le está unido, y de los demás que le rodean. Bajo ciertas +condiciones de nuestra organizacion, y de los cuerpos que la afectan, el +alma recibe las impresiones de ver ó tocar, y con ellas la de la +extension. Esta no se presenta en abstracto, ni como separada de las +demás sensaciones que la acompañan, sino en confuso con ellas. El alma +no reflexiona entonces para considerar lo uno puesto aquí, lo otro allá, +lo demás acullá, sino que tiene una intuicion de esta disposicion de las +partes, nada mas. Mientras el hecho se limita á la pura sensacion, es +comun al sabio, al ignorante, al adulto, al niño, y hasta á todos los +animales. Esto, no necesita nada _à priori_, si por tal no se entiende, +la facultad de sentir: lo que no significando otra cosa sino que un ser +para sentir, es necesario que tenga la facultad de sentir, no se debe +anunciar como un descubrimiento filosófico. + +[109.] No hay tal descubrimiento en la doctrina de Kant sobre el +espacio: no hay mas que, por una parte, la consignacion de un hecho muy +sabido; y por otra, la renovacion del idealismo. La consignacion de un +hecho muy sabido: pues á esto equivale el hacer notar que la intuicion +del espacio es una condicion subjetiva necesaria para que podamos +percibir las cosas unas _fuera_ de otras. La renovacion del idealismo; +en cuanto se niega á esta extension toda realidad, considerando las +cosas, y su disposicion en el espacio, como puros _fenómenos_, ó sea +meras apariencias. La parte de observacion es verdadera en el fondo; +porque en efecto, nos es imposible percibir la exterioridad de las cosas +entre sí, y con respecto á nosotros, sin la intuicion del espacio; pero +tal vez no está expresada con bastante exactitud, porque esta intuicion +del espacio es la misma percepcion de la exterioridad; y por +consiguiente, mas bien debiera decirse que la intuicion del espacio y +esta percepcion son cosas idénticas, que no que la primera sea una +condicion indispensable para la segunda. + +[110.] Anteriormente á las impresiones, no hay semejante intuicion; y +reflexionando bien sobre ella, en cuanto es pura intuicion, y separada +de los conceptos intelectuales, no es concebible sin andar acompañada de +alguna representacion de los cinco sentidos. Imaginémonos el espacio +puro, sin ninguna de estas representaciones, sin dejarle siquiera esa +vaguedad sombría que fingimos en las regiones de mas allá del universo; +¿qué nos resta? La imaginacion se encuentra sin objeto: la intuicion +cesa; y solo nos quedan los conceptos puramente intelectuales, que nos +formamos de la extension; las ideas de un órden de seres posibles, la +afirmacion ó la negacion de la existencia de este órden; segun sean las +opiniones que profesemos sobre la realidad ó no realidad del espacio. + +[111.] Es claro que de una serie de puras sensaciones, nada resulta +general, nada que pueda servir de fundamento á una ciencia. Son un +conjunto de fenómenos que dejarán huella en la memoria del ser sensible, +que se enlazarán de cierto modo, para que en repitiéndose la +representacion del uno, se excite la del otro; pero no darán ningun +resultado general, que sirva de fundamento á la geometría. El perro +habrá visto á un hombre que se inclinaba hácia el suelo, que despues se +movia, y le arrojaba una piedra; y á consecuencia habrá experimentado +una sensacion dolorosa; cuando vea pues á otro hombre en la actitud de +inclinarse, y en seguida tomando el ademan de la otra vez, echará á +correr; porque enlazadas en su memoria las sensaciones de inclinarse, +del ademan, y del dolor, se excitará la tercera con la presencia de las +dos primeras: y el instinto de preservarse del daño, le inspirará la +fuga. + +[112.] Cuando estas sensaciones se hallan en un ser inteligente, excitan +otros fenómenos internos, distintos de la mera intuicion sensitiva. Sea +que en nuestro espíritu se hallen las ideas generales, sea que se formen +con el auxilio de la sensacion, lo cierto es que se desarrollan en +presencia de ella. Así en el caso presente, no solo tenemos la intuicion +sensitiva de la extension, sino que percibimos algo comun á todas las +cosas extensas: la extension deja de ser un objeto particular, y pasa á +ser como una forma general aplicable á todas las cosas extensas. +Entonces, ya no hay la intuicion de lo extenso, hay la percepcion de la +extension en sí; entonces, comienza la reflexion sobre la idea, y su +consiguiente descomposicion; de lo cual brotan como fecundos gérmenes +algunos principios, que se desarrollan hasta lo infinito, formando ese +inmenso árbol de ciencia que se apellida geometría. + +[113.] El tránsito de la sensacion á la idea, de lo contingente á lo +necesario, del hecho particular á la ciencia general, ofrece importantes +consideraciones sobre el orígen y naturaleza de las ideas, y elevado +carácter del espíritu humano. + +Kant parece haber confundido la imaginacion del espacio con la idea: á +pesar de sus esfuerzos analíticos, no ha profundizado tanto como él se +figura, cuando considera el espacio como un receptáculo de los +fenómenos; esta, repito, es una idea muy comun; solo que Kant le ha +destruido la objetividad, haciendo del espacio una condicion puramente +subjetiva. Segun este filósofo, el mundo es el conjunto de las +apariencias que se presentan á nuestro espíritu: y así como nos +imaginamos en lo externo, un receptáculo sin límites que lo contenga +todo, y no sea nada de lo contenido, así él ha colocado en nuestro +interior el espacio, como una condicion preliminar, como una forma de +los fenómenos, como una capacidad en la cual los pudiéramos distribuir y +ordenar. + +[114.] En esto ha confundido Kant la imaginacion vaga, con la idea. Hé +aquí los límites de estas cosas. Vemos un objeto: tenemos la sensacion, +y la intuicion de la extension. El espacio percibido ó sentido, es en +este caso la extension misma sentida. Imaginamos muchos objetos +extensos, y una capacidad en que todo está contenido. Ella se nos +presenta en nuestra imaginacion, como la inmensidad de las regiones +etéreas, como abismos insondables, como regiones tenebrosas, mas allá de +los límites de la creacion. Hasta aquí no hay idea, no hay mas que +imaginacion, nacida de que al comenzar á ver los cuerpos, no vemos el +aire que los rodea, y la trasparencia de este nos permite ver objetos +lejanos, y así desde nuestra infancia nos acostumbramos á imaginar una +capacidad vacía, donde están situados todos los cuerpos y distinta de +ellos. + +Hasta aquí no hay idea del espacio, no hay sino imaginacion de él; +especie de idea sensible, tosca, comun probablemente al hombre y al +bruto. La verdadera idea, la digna únicamente de este nombre, es la que +tiene el espíritu cuando concibe la extension en sí misma, sin ninguna +mezcla de sensacion, y que es como la semilla de toda la ciencia +geométrica. + +[115.] Y aquí es menester observar que la palabra representacion, +aplicada á las ideas puramente intelectuales, debe ser tomada en sentido +metafórico, á no ser que eliminemos de su significado todo cuanto se +puede referir al órden sensible. Por las ideas conocemos los objetos; +pero no se nos representan los objetos. La representacion propiamente +dicha, no tiene lugar sino en la imaginacion, que por necesidad se +refiere á cosas sensibles. Si demuestro las propiedades del triángulo, +claro es que le conozco, que tengo una idea de él; pero esta idea no es +aquella representacion interior que se me ofrece como en un encerado. +Esta representacion la tiene todo el mundo, la tienen los mismos +irracionales; y sin embargo no se puede decir que los brutos tengan idea +del triángulo. Aquella representacion es igualmente perfecta en todos; +no hay en ella mas y menos; quien se imagina tres líneas, cerrando una +área, posee la representacion del triángulo con tanta perfeccion como +Arquímedes; lo que no puede verificarse de la misma idea del triángulo, +que evidentemente es susceptible de muchos grados de perfeccion. + +[116.] La representacion del triángulo está siempre limitada á cierto +tamaño y figura. Cuando imaginamos un triángulo, se nos ofrecen sus +lados con tal ó cual extension, y sus ángulos mas ó menos grandes. La +imaginacion, al representársele un triángulo obtusángulo, ve una cosa +muy diferente de uno rectángulo ó acutángulo; mas la idea del triángulo +en sí, no está sujeta ni á tamaños ni á figuras particulares; se +extiende á todas las figuras triangulares de todos los tamaños. La idea +general de triángulo prescinde por necesidad de todas las especies de +triángulos; y la imaginacion del triángulo es por necesidad la +representacion de un triángulo de tal ó cual especie. Luego la +representacion y la idea son cosas muy diversas, aun refiriéndose á +objetos sensibles. + +[117.] Lo propio sucede con el espacio. La representacion de él no es su +idea. En esa representacion se nos ofrece siempre algo determinado: una +claridad como la del aire iluminado por el sol; una negrura como la del +mismo aire en una noche tenebrosa. En la idea, no hay nada de esto: +cuando se raciocina sobre la extension, sobre las distancias, no debe +entrar nada de esto. + +La idea del espacio es una; las representaciones son muchas; la idea es +comun al ciego como al que tiene vista; para ambos es igualmente el +fundamento de la geometría; pero la representacion es muy diferente en +ellos. El que tiene vista se representa el espacio como una reproduccion +confusa de las sensaciones de este sentido; el ciego, solo se le puede +representar como una repeticion confusa de las sensaciones del tacto. + +La representacion del espacio es solo indefinida, y esto +progresivamente: la imaginacion recorre un espacio tras de otro; pero no +se representa de un golpe un espacio sin límites: esto le es imposible: +si se esfuerza por lograrlo, le sucede lo mismo que á la vista si +quisiera abarcar un objeto sin fin. La imaginacion es una especie de +vista interior, se extiende hasta cierto punto; pero allí encuentra un +término. Puede, es verdad, retirar este término, y dilatarse mas allá, +pero sucesivamente, y siempre con la condicion de encontrar otro. El +espacio no se le representa infinito, sino indefinido; es decir que +despues de un límite dado encuentra todavía mas espacio; sin que nunca +alcance á imaginar una totalidad infinita. Lo contrario sucede en la +idea: instantáneamente, concebimos lo que se entiende por espacio +infinito: disputamos desde luego sobre su posibilidad ó imposibilidad, +le distinguimos perfectamente del indefinido, preguntando de este si en +realidad tiene límites ó no; llamándole finito en el primer caso, é +infinito en el segundo. Vemos en la palabra indefinido, la expresion de +la impotencia de encontrar límites; pero distinguimos muy bien entre el +existir esos límites y el ser encontrados. Con lo cual se ve que la idea +nos ofrece cosas muy diferentes de la representacion. + +El mirar el espacio como una simple condicion de la sensibilidad, es +confundir los dos aspectos bajo los cuales se debe considerar la +extension: como base de las sensaciones, y como idea; como el campo de +todas las representaciones sensibles, y como el orígen de la geometría. +Repetidas veces he insistido sobre esta distincion, y no me cansaré de +recordarla; porque en ella se encuentra la línea que separa el órden +sensible, del órden intelectual puro, las sensaciones, de las ideas. + + + + +CAPÍTULO XVII. + +INUTILIDAD DE LA DOCTRINA DE KANT, PARA RESOLVER EL PROBLEMA DE LA +POSIBILIDAD DE LA EXPERIENCIA. + + +[118.] Creo que la _Estética trascendental_, ó sea la teoría de la +sensibilidad, de Kant, no es bastante trascendental, pues se ciñe +demasiado á la parte empírica, y no se eleva á la altura que su título +hacia esperar. El problema de la posibilidad de la experiencia, que Kant +se proponia resolver, ó queda absolutamente intacto con su doctrina, ó +está resuelto en un sentido rigurosamente idealista. Queda intacto, si +nos atenemos á la parte de observacion; pues no se hace mas que repetir +lo que ya sabíamos, consignándose el hecho de la percepcion de la +_exterioridad_ de las cosas; está resuelto en un sentido rigurosamente +idealista, en cuanto estas cosas son consideradas solo como fenómenos ó +apariencias. + +[119.] El espacio puramente subjetivo, ó no explica nada sobre los +problemas del mundo externo, ó los niega, negando toda realidad. ¿Qué +adelanta la filosofía con afirmar que el espacio es una condicion +puramente subjetiva? Antes de Kant, ¿se ignoraba por ventura, que +teníamos la percepcion de la exterioridad de los fenómenos? Nó por +cierto: la dificultad no estaba en la existencia de esta percepcion +atestiguada por el sentido íntimo; sino en su valor para inferir la +existencia de un mundo externo, en sus relaciones con él; la dificultad +estaba, nó en la parte subjetiva de la percepcion, sino en la objetiva. + +[120.] Decir que no hay mas en esta percepcion, que una condicion de +subjetividad, es cortar el nudo en vez de desatarle; no es explicar el +modo de la posibilidad de la experiencia, sino negar la posibilidad de +esta experiencia. + +¿Qué significa la experiencia, si no hay mas que lo subjetivo? +Enhorabuena que haya el _fenómeno_ de la objetividad, es decir, la +_apariencia_; pero entonces la naturaleza no es mas que pura apariencia: +y á nuestras percepciones experimentales no corresponde nada en la +realidad. Tenemos pues reducida la experiencia á la percepcion de las +apariencias; y como aun esta misma experiencia puramente fenomenal, no +es posible, sino por una condicion puramente subjetiva, la intuicion del +espacio, tendremos que toda la experiencia se refunde en lo puramente +subjetivo; y nos hallamos en el sistema de Fichte, admitiendo el _yo_ +como el hecho primitivo, cuyo desarrollo constituye el universo. Así el +sistema de Kant da orígen al de Fichte; el discípulo no hace mas que +sacar la consecuencia de los principios de su maestro. + +[121.] Para la mayor inteligencia del enlace de dichas doctrinas, +reflexionemos sobre el sistema de Kant. Si el espacio no es mas que una +cosa puramente subjetiva, una condicion de la sensibilidad, y de la +posibilidad de la experiencia, se sigue que el espíritu lejos de recibir +nada del objeto, hace todo lo que hay en el objeto, ó mas bien lo que +consideramos en él. Las cosas en sí no son extensas, sino que la +extension es una forma de que las reviste el espíritu: á la manera que +no son coloradas, ni sabrosas, ni olorosas, ni sonoras, sino en cuanto +trasladamos á ellas, lo que solo está en nosotros. Reducido todo á meras +apariencias, no queda en lo externo, ni aun el principio de causalidad +de la extension subjetiva; el espíritu no la recibe, la da á los +objetos. Estos no son mas que fenómenos; y por consiguiente el alma no +ve nada mas que lo que hay en ella, ni conoce otro mundo que el que ella +misma construye: asi vemos surgir del _yo_ el mundo real, ó mas bien, +este mundo real no es mas que el ideal construido por el mismo +espíritu. En este supuesto, las leyes de la naturaleza son las leyes de +nuestro mismo espíritu; y en vez de que debamos buscar en aquella los +seres, tipo de nuestras ideas; debemos mirar á estas como el principio +generador de todo lo que existe, ó parece existir; y las leyes del +universo no serán mas que las condiciones subjetivas del _yo_ aplicadas +á los fenómenos. + +[122.] Algunos discípulos de Kant, no se asustan con las consecuencias +idealistas; las comparaciones de que se valen para exponer su doctrina, +indican que las aceptan sin sobresalto. Si se aplica un sello á un +pedazo de cera blanda, el sello se grabará en la cera: si suponemos al +sello capaz de percepcion, verá en la cera la marca propia, y atribuirá +al objeto lo que él mismo le ha dado. Si un vaso lleno de agua fuese +capaz de percepcion, atribuiria al agua la forma, que en realidad no es +mas que la forma del vaso mismo, del cual se comunica al agua. De una +manera semejante, el alma construye el mundo externo: aplicándole sus +sellos y sus formas, y creyendo luego que le viene á ella de fuera, lo +que de ella misma se ha comunicado á lo de fuera. + +[123.] Menester es confesar que Kant, en la segunda edicion de su +_Crítica de la razon pura_, rechaza las consecuencias indicadas, y +combate expresamente el idealismo. Hasta qué punto contradiga la +segunda edicion á la primera, no hay necesidad de examinarlo aquí: solo +observaré que esta contradiccion le ha sido echada en cara al filósofo +aleman; y que en su primera edicion se hallan palabras tan terminantes +en favor del idealismo, que no deja uno de sorprenderse cuando en la +segunda se encuentra con el mismo autor, combatiendo vigorosamente el +sistema de los idealistas. Como quiera, me basta haber manifestado las +consecuencias de la doctrina: si el autor la entendia de un modo +diferente del que expresaban sus palabras, esto es una cuestion mas bien +personal que filosófica (III.) + + + + +CAPÍTULO XVIII. + +EL PROBLEMA DE LA EXPERIENCIA SENSIBLE. + + +[124.] El gran problema de la filosofía no está en explicar la +posibilidad de la experiencia; sino en señalar la razon de la conciencia +de la experiencia, en cuanto experiencia. Esta en sí, es un hecho de +nuestra alma, atestiguado por el sentido íntimo; pero el _saber_ que +este hecho es de experiencia, es una cosa muy distinta de la misma +experiencia; pues que con saber esto, hacemos el tránsito de lo +subjetivo á lo objetivo, refiriendo á lo exterior lo que experimentamos +en lo inferior. + +Referimos los objetos á diferentes puntos del espacio; los consideramos +unos fuera de otros: decir que este instinto de referencia es una +condicion de nuestro sujeto y de la experiencia sensible, es consignar +un hecho estéril. La dificultad está en saber, por qué tenemos el +instinto de semejante referencia: por qué la representacion de una +extension se halla en nuestra alma; por qué esa CAPÍTULO subjetiva que +reside en un ser simple, se ha de ofrecer á nuestra percepcion como la +imágen de una cosa exterior realmente extensa. + +[125.] La Estética trascendental puede proponerse los problemas +siguientes: + +1.º Explicar lo que es la representacion subjetiva de la extension, +prescindiendo absolutamente de toda objetividad. + +2.º Por qué esta representacion se halla en nuestra alma. + +3.º Por qué un ser uno, ha de contener en sí la representacion de la +multiplicidad; y un ser inextenso, la de la extension. + +4.º Por qué pasamos de la extension ideal á la real. + +5.º Determinar hasta qué punto se puede aplicar á la extension lo que se +dice de las demás sensaciones: á las cuales se las considera como +fenómenos de nuestra alma, sin objeto _semejante_ en lo exterior, y sin +mas correspondencia con el mundo externo que la relacion de efectos á +causas. + +[126.] ¿Qué es la representacion subjetiva de la extension, +prescindiendo de toda objetividad? Un hecho de nuestra alma: no cabe +mas explicacion: quien lo tenga sabe lo que es; quien no lo tenga, nó; +exceptuando las inteligencias superiores, las cuales podrán conocer lo +que es dicha representacion, sin experimentarla tal como nosotros. + +[127.] No alcanzo que se pueda explicar el por qué se halla en nuestra +alma la representacion de la extension; tanto valdria preguntar por qué +somos inteligentes y sensibles. Para nosotros no hay otra razon _à +priori_, sino que tales nos ha hecho el Criador. Dicha representacion se +puede hallar en nosotros, y se halla en efecto, pues que así lo +experimentamos: pero esa experiencia interna es el límite de la +filosofía: mas arriba no hay nada para nosotros que sea objeto de +observacion inmediata. El raciocinio nos lleva al descubrimiento de una +causa que nos ha criado; mas nó á un fenómeno raíz del fenómeno de la +experiencia. + +[128.] ¿Por qué un ser uno, ha de contener la representacion de la +multiplicidad; y un ser inextenso, la de la extension? Esto equivale á +plantear el problema de la inteligencia; que por lo mismo que es +inteligencia, es una y simple, y capaz de percibir la multiplicidad y la +composicion. + +[129.] ¿Por qué pasamos de la extension ideal á la real? por un impulso +natural irresistible, confirmado con el asentimiento de la razon, como +lo he demostrado en el tomo I, y tambien en este, al tratar de la +objetividad de las sensaciones. + +[130.] De los cinco problemas nos falta resolver el último: determinar +hasta qué punto se puede aplicar á la extension lo que se dice de las +demás sensaciones, á las cuales se las considera como fenómenos de +nuestra alma, sin objeto _semejante_ en lo exterior, y sin mas +correspondencia con el mundo externo que la relacion de efectos á +causas. + +[131.] Segun se resuelva este último problema, queda resuelta la +cuestion en pro ó en contra de los idealistas. Si es aplicable á la +extension, lo que se dice de las demás sensaciones, el idealismo +triunfa; el mundo real, si existe, es un ser que nada tiene de parecido +á lo que nosotros pensamos. + +Por lo dicho al tratar de las sensaciones (Lib. II, capítulos VII, VIII +y IX, y Lib. III, cap. IV) resulta probado que la extension es una cosa +real, independiente de nuestras sensaciones; y además llevo explicado +(Lib. II, cap. VIII, y Lib. III, cap. VI) que nos representa la +multiplicidad y la continuidad: esto basta para combatir el idealismo, +como y tambien para que se entienda hasta cierto punto, en qué consiste +la extension; pero como en los citados lugares no se habia analizado aun +la idea del espacio, íntimamente ligada con la de extension, no ha sido +posible entrar en otro linaje de consideraciones en que elevándose +sobre el órden fenomenal, se mire á la extension bajo un aspecto +trascendental, examinándola en sí, prescindiendo de todas sus relaciones +con el mundo de las apariencias. Esto es lo que me propongo hacer en los +capítulos siguientes. + +[132.] Entramos en un terreno sumamente escabroso: se trata de +distinguir en las cosas lo que tienen de aparente de lo que encierran de +real; el entendimiento, que en nosotros siempre anda acompañado de +representaciones sensibles, debe prescindir de ellas; lo que equivale á +ponerse en cierta lucha con una condicion á que se halla sometido +naturalmente en el ejercicio de sus funciones. + + + + +CAPÍTULO XIX. + +CONSIDERACIONES SOBRE LA EXTENSION, ABSTRAIDA DE LOS FENÓMENOS. + + +[133.] Lo extenso no es un ser solo; sino un conjunto de seres: la +extension contiene por necesidad partes, unas fuera de otras, y por +consiguiente distintas; la union entre ellas no es la identidad; por lo +mismo que se unen, se suponen distintas, porque nada se une consigo +mismo. + +Segun esto parece que la extension en sí misma, y como distinta de las +cosas extensas, no es nada; fingir la extension como un ser cuya +naturaleza propia se puede investigar, es entregarse á un juego de +imaginacion. + +La extension no se identifica con ninguno de los seres unidos, +considerado en particular; mas bien parece el _resultado_ de su union. +Esto se verifica, ya supongamos la extension engendrada por puntos +inextensos, ó por puntos extensos, pero divisibles hasta lo infinito. Si +se suponen puntos inextensos, es evidente que la extension no es ellos; +pues que extenso é inextenso, son cosas contradictorias. Si se los +supone extensos, tampoco se identifican con la extension: porque esta +incluye la idea de un todo; y ningun todo es idéntico con ninguna de sus +partes: en una línea de cuatro piés de extension, no hay identidad entre +la misma línea y cada una de sus partes igual á un pié. Así como +consideramos estas partes de un pié, podemos fingirlas de una pulgada, y +dividirlas hasta lo infinito; en ningun caso se verificará que una parte +sea igual con otra de las menores de que se compone; luego ninguna +extension es idéntica con los seres extensos tomados en particular. + +[134.] Envolviéndose en la idea de extension la de multiplicidad, parece +que la extension debe mirarse, no como un ser en sí, sino como un +resultado de la union de muchos seres; pero ¿qué es semejante resultado? +es lo que llamamos continuidad; ya hemos visto (Lib. II, Cap. VIII), +que para constituir la extension no basta la multiplicidad. Esta entra +en la idea de número, y sin embargo el número no nos representa una cosa +extensa. Concebimos tambien un conjunto de actos, de facultades, de +actividades, de substancias, de seres de varias clases, sin que +concibamos extension; no obstante de que en dichos conceptos entra la +multiplicidad. + +[135.] Luego la continuidad es necesaria para completar la idea de la +extension. ¿Qué es la continuidad? el estar unas partes fuera de otras; +pero juntas. Mas ¿qué significa _fuera_, qué significa _juntas_? Dentro +y fuera, junto y separado, implican extension; presuponen lo mismo que +se quiere explicar; la cosa definida entra en la definicion, bajo el +mismo concepto que necesita ser definida. Precisamente, cuando se busca +lo que es la continuidad de la extension, se pregunta, qué es el estar +dentro y fuera, y junto y separado. + +[136.] Conviene no olvidar esta observacion para no satisfacerse con las +explicaciones que se hallan en casi todos los libros. Definir la +extension por las palabras _dentro_ y _fuera_, no es decir nada bajo el +aspecto filosófico; es expresar con distintas palabras una misma cosa. +Sin duda, que si se trata de consignar simplemente el fenómeno, es lo +mas sencillo emplear este lenguaje; pero la filosofía queda muy poco +satisfecha. Esta es una explicacion práctica; mas nó especulativa. Lo +propio se puede decir de la definicion de la extension por el espacio ó +los lugares. ¿Qué es la extension? la ocupacion de un lugar:--pero ¿qué +es el lugar?--una porcion del espacio terminado por ciertas +superficies:--¿qué es el espacio?--esa extension en que consideramos +colocados los cuerpos, ó la capacidad de recibirlos.--Pero, aun dando +por supuesta la existencia del espacio como una cosa absoluta, ¿qué es +en los mismos cuerpos la capacidad para _llenar_ el espacio? ¿Quién no +ve que se explica una cosa por sí misma, que hay un círculo de que no se +sale? La extension del espacio se explica por la capacidad de _recibir_; +la extension de los cuerpos por la capacidad de _llenar_: siempre queda +intacta la idea de extension: no se la define: se la expresa con +distintas palabras, que significan una misma cosa. + +Con suponer la existencia del espacio, como una cosa absoluta, nada se +adelanta; pero además, esta suposicion es enteramente gratúita. El tomar +la extension del espacio como un término de referencia por el cual se +pueda explicar la extension de los cuerpos, equivale tambien á +presuponer hallado lo que se ha de buscar. + +Si estas palabras, dentro y fuera, queremos explicarlas refiriéndonos á +distintos puntos designados ó designables en el espacio, incurrimos en +el mismo error, definimos la cosa por sí propia; porque la misma +dificultad tenemos con respecto al espacio para saber lo que es dentro y +fuera, y junto y separado, ó contiguo y distante. Si presuponemos pues +la extension del espacio como una cosa absoluta, y con respecto á ella +pretendemos explicar las demás extensiones, nos hacemos la ilusion mas +completa: se trata de explicar la extension en sí misma, la del espacio +necesita ser explicada como las demás: presuponerla es dar por resuelta +la cuestion que se ha de resolver. + +[137.] La extension con respecto á sus dimensiones, parece independiente +de la cosa extensa, en un mismo lugar. Con absoluta fijeza, puede +presentársenos una extension con idénticas dimensiones, á pesar del +cambio continuo de la cosa extensa. Si suponemos el tránsito de una +serie de objetos por un campo visual fijo, las cosas extensas varian sin +cesar, y la extension es la misma. Supongamos un lienzo que va +corriéndose detrás de una ventana que tenemos á la vista: la cosa +extensa es diferente de continuo, pues que la parte del lienzo que vemos +en el instante A, es distinta de la que vemos en el instante B; y sin +embargo la extension en sus dimensiones, no ha variado. Esto en cuanto á +las superficies; no es difícil aplicar la misma doctrina á los +volúmenes. Un lugar puede llenarse sucesivamente de infinitas materias, +permaneciendo el mismo volúmen de su capacidad. En la identidad de la +extension concebida, no tienen ninguna parte las paredes del vaso: +porque en el mismo lugar que este ocupa, pueden colocarse infinitos +vasos de la misma extension: el aire circunvecino, ú otro cuerpo +cualquiera que rodee las paredes del vaso, tampoco tiene nada que ver +con la identidad de la extension: porque ese aire puede cambiarse, y en +efecto se cambia continuamente, sin que el volúmen se altere. + +[138.] La fijeza de las dimensiones, no obstante la variedad de los +objetos, nada prueba en favor de la subjetividad pura de la extension, +aun cuando se supongan indiscernibles los objetos que han variado; de lo +contrario resultaria, que la variedad de dimensiones probaria en favor +de la objetividad de ellas: y por consiguiente el argumento se +retorceria contra los adversarios con la misma fuerza. Esta fijeza nos +indica que hay objetos distintos que pueden producir una impresion +semejante; y que nos podemos formar idea de una dimension determinada, ó +de una figura, prescindiendo del objeto particular á que corresponde ó +puede corresponder. Nadie duda de que la representacion de las +dimensiones esté en nosotros, sin necesidad de referirla á nada en +particular: la cuestion está en si dichas dimensiones están realizadas, +y cuál es su naturaleza, independientemente de sus relaciones con +nosotros. + +[139.] Si admitimos que la continuidad concebida no tiene objeto +externo, ni en el espacio puro ni en los cuerpos ¿á qué se reduce el +mundo corpóreo? á un conjunto de seres que de un modo ú otro, ejercen su +accion sobre nuestro ser y en cierto órden. + +Adviértase que las dificultades que se objeten contra la continuidad +fenomenal realizada, no se deshacen apelando á las necesidades de la +organizacion corpórea del ser sensible. Quien dijese: ¿cómo podrán los +seres externos ejercer accion sobre nosotros, si ellos en sí no tienen +la continuidad con que se nos presentan? ¿cómo podrán influir sobre +nuestros órganos? manifestaria que no ha comprendido el estado de la +cuestion: porque es evidente que si despojamos al mundo externo de la +continuidad real, dejándole solo la fenomenal, quedará privado de ella +nuestra misma organizacion, que no es mas que una parte de este mismo +universo. Hay aquí una relacion recíproca, una especie de paralelismo de +fenómenos y realidades, que se explican y se completan recíprocamente. +Si el universo es un conjunto de seres que obran sobre nosotros en +cierto órden, nuestra organizacion será otro conjunto de seres que +recibirá la influencia en el mismo órden; ó no se explica pues ninguna +de las dos cosas, ó explicada la una se explica la otra: con tal que +este órden sea fijo y constante, y la correspondencia la misma, nada se +altera, sea cual fuere la hipótesis adoptada para la explicacion del +fenómeno. + +[140.] Téngase tambien en cuenta, que en esta parte de la filosofía, lo +que se trata de conocer es la realidad, sujetándola á la condicion de +explicar el fenómeno, y no ponerse en contradiccion con el órden de +nuestras ideas. + +Se podria objetar á los que quiten al mundo externo las calidades +fenomenales ó aparentes de la continuidad, el que destruyen la geometría +que se funda en la idea del continuo fenomenal; pero esta dificultad +claudica por su base, porque supone que la idea geométrica es fenomenal, +cuando es trascendental. Ya hemos visto que la idea de extension no es +una sensacion, sino una idea pura, y que las representaciones +imaginarias en que se sensibiliza, no son la idea, sino formas de que la +misma idea se reviste. + +[141.] Toda extension fenomenal se nos presenta con cierta magnitud: y +la geometría prescinde de toda magnitud. Los teoremas y problemas se +refieren á las figuras en general, prescindiendo absolutamente del +tamaño: y cuando esto entra en consideracion, es únicamente en cuanto +relativo. En triángulos de bases iguales, los de _mayor_ altura serán +_mayores_ en superficie: aquí la palabra _mayor_ se refiere al tamaño, +es verdad; pero nó á ningun tamaño absoluto, sino puramente relativo: +se trata, mas bien que de la magnitud, de la _relacion_ de las +magnitudes. Así el teorema se verificará, sea que se hable de triángulos +de una extension inmensa, como de triángulos infinitesimales. Luego la +geometría prescinde absolutamente de las magnitudes consideradas como +fenómenos, y solo se sirve de ellas en cuanto la representacion sensible +puede auxiliar á la percepcion intelectual. + +[142.] Esta es una verdad importante que se evidenciará mas y mas al +combatir el sistema de Condillac en el tratado de las ideas, donde +manifestaré que ni aun las que tenemos de los cuerpos, son ni pueden ser +una sensacion transformada. Segun estos principios, la geometría es la +ciencia de un órden de seres, la cual sensibiliza sus ideas puras en una +representacion fenomenal. Esta representacion es necesaria, supuesto que +la ciencia geométrica se halla en un ser sometido á este fenómeno; pero +en sí y considerada la ciencia en toda su pureza, no ha menester dicha +representacion. + +[143.] Para que no parezca tan estraña esta doctrina, y se presente mas +aceptable, preguntaré si los espíritus puros poseen la ciencia +geométrica; es cierto que sí, de lo contrario seria menester inferir que +Dios, el autor del universo, á quien con profunda verdad se ha llamado +el gran geómetra, no conoce la geometría. Ahora bien; ¿tiene Dios esas +representaciones con que nosotros imaginamos la extension? nó: estas +representaciones son una especie de continuacion de la sensibilidad, +que no se halla en Dios; son el ejercicio del sentido interno, que no se +halla en Dios. Estas son las representaciones á que llama Santo Tomás +_phantasmata_, las cuales segun el mismo Santo Doctor, no se hallan ni +en Dios, ni en ningun espíritu puro, ni aun en el alma separada del +cuerpo. Luego es posible, y existe en realidad la ciencia geométrica, +sin la representacion sensible: luego no hay inconveniente en distinguir +dos extensiones, una fenomenal, otra real; sin que por esto se destruyan +ni la realidad ni el fenómeno, con tal que se deje entre los dos la +debida correspondencia; con tal que el hilo que enlaza nuestro ser con +los otros seres no se rompa, poniendo en contradiccion las condiciones +de nuestra naturaleza con las de los objetos que se le ofrecen (IV). + + + + +CAPÍTULO XX. + +SI HAY MAGNITUDES ABSOLUTAS. + + +[144.] Se hará mas verosímil la doctrina que precede si se atiende á que +todas las percepciones puramente intelectuales sobre la extension, se +reducen al conocimiento de órden y de relaciones. A los ojos de la +ciencia, ni aun geométrica, parece que nada hay absoluto: lo absoluto +en todo lo tocante á la extension, es una imaginacion grosera, que la +observacion de los mismos fenómenos basta á destruir. + +En el órden de las apariencias, no hay ninguna magnitud absoluta, todas +son relativas; ni aun nosotros nos formamos idea de una magnitud, sino +con respecto á otra que nos sirve de medida. Lo que es absoluto es el +número, nó la extension: la magnitud es absoluta en cuanto numerada, mas +nó en sí misma. En una superficie de cuatro piés cuadrados se encierran +dos ideas: el número de las partes á que se refiere, y la clase de estas +partes: el número es una idea fija; pero la clase de estas partes es +puramente relativa. Procuraré hacerlo sensible. + +[145.] Cuando digo, una superficie de cuatro piés cuadrados, el número +cuatro es una idea simple, fija, que no se altera por nada; pero cuando +quiero saber lo que es el pié cuadrado, no puedo explicarlo sino por +relaciones. Se me pregunta qué es un pié cuadrado, y no sé qué +responder, sino apelando á la comparacion del pié cuadrado con la vara +cuadrada ó con la pulgada cuadrada; pero entonces se me puede replicar +qué es la pulgada cuadrada, qué es la vara cuadrada, y me veo precisado +otra vez, á recurrir á otras medidas mayores ó menores, por ejemplo á +millas cuadradas ó á líneas cuadradas: ¿dónde encontraré la magnitud +fija? en ninguna parte. Ensayémoslo. + +[146.] ¿Esta medida fija será alguna dimension de mi cuerpo? ¿la mano, +el pié, el codo? pero, ¿quién no ve que las dimensiones de mi cuerpo, no +son la medida universal, y que todos los hombres pudrian tener igual +pretension? ¿Quién no ve que las dimensiones de un miembro, aun en un +mismo individuo, están sujetas á mil mudanzas mas ó menos perceptibles? +¿se tomará por medida fija el radio de la tierra por ejemplo, ó de un +cuerpo celeste? Pero, ninguna preferencia merece el uno sobre el otro. +Nadie ignora que los astrónomos toman á veces por unidad el radio de la +tierra, otras el de su órbita. Y además, si suponemos que estos radios +hubiesen sido mayores ó menores, ¿no podríamos tomarlos igualmente por +medida? el preferirlos á otros objetos, es porque los suponemos +constantes; de la propia suerte que formamos las medidas de metal ó de +otra materia permanente, para que no se nos alteren con facilidad. + +Esas magnitudes, aun los mismos astrónomos las consideran como puramente +relativas; pues que una misma la tienen por infinita ó por infinitésima, +segun el punto de vista bajo el cual la consideran; el radio de la +órbita terrestre es infinito, si se le compara con una pequeña +desigualdad de la superficie de la tierra; y es una cantidad +infinitamente pequeña, si se le compara con la distancia de las +estrellas fijas. + +De esas mismas medidas que consideramos constantes, no nos formamos idea +sino refiriéndolas á medidas manuales: ¿qué nos representa la magnitud +del radio terrestre si no sabemos en cuántos millones de metros está +valuado? ¿y á su vez, qué nos representa el metro, si no le referimos á +alguna cosa constante? + +[147.] Hay algo absoluto en las magnitudes, se podria objetar; un pié +por ejemplo, es esta longitud que vemos ó tocamos, nada mas ni menos; la +superficie de una vara cuadrada es esto mismo que vemos y tocamos, nada +mas ni menos; y lo mismo podríamos aplicar á los volúmenes. No hay +necesidad de buscar en otra parte, lo que se nos presenta en la +intuicion sensible de una manera tan clara. Esta objecion supone que en +la intuicion hay algo fijo y constante, lo que es falso. Apelemos á la +experiencia. + +Probablemente los hombres ven las magnitudes con mucha variedad segun la +disposicion de sus ojos. Por de pronto nadie ignora que esto sucede +cuando median ciertas distancias, pues que el uno ve con toda claridad +lo que el otro ni siquiera divisa; para el uno es superficie, lo que +para otro no llega á ser ni un punto. Todos experimentamos á cada paso +la gran variedad de magnitud en los objetos, cuando nos ponemos ó +quitamos los anteojos, ó los tomamos de diferente graduacion. Luego en +la magnitud fenomenal, no hay nada fijo, todo está sujeto á mudanzas +continuas. + +Si tuviéramos los ojos microscópicos, los objetos que ahora nos son +invisibles, se nos presentarian de grandes dimensiones; y como la +perfeccion microscópica puede continuarse hasta lo infinito, no es +absurdo suponer que hay animales á quienes lo que para nosotros es +invisible, se les presenta como de dimensiones mayores que el radio de +la tierra. La construccion del ojo podria suponerse en un sentido +inverso, y como tambien en este caso la progresion podria llevarse hasta +lo infinito, tal magnitud que para nosotros es inmensa, podria ser +todavía invisible. Para ese ojo de vision colosal, el globo de la tierra +seria quizás un átomo imperceptible; ¿y no es esto lo que sucede con +solo suponer la distancia? ¿moles de inmenso grandor, no se nos +presentan como pequeñísimos puntos luminosos en la bóveda del +firmamento? + +[148.] De estas consideraciones resulta con toda evidencia que en la +magnitud visual no hay nada absoluto, que todo es relativo; dependiendo +del hábito, de la construccion del órgano y de otras circunstancias, el +que los objetos se nos ofrezcan mayores ó menores. Reflexionando sobre +esta materia se observa que la variedad en las apariencias es altamente +filosófica, pues que no se descubre ninguna relacion necesaria entre el +tamaño del órgano y el del objeto. ¿Qué tiene que ver una superficie de +pocas líneas, como es nuestra retina, con la magnitud de las superficies +que en ella se pintan? + +[149.] Si de la vista pasamos al tacto, no encontraremos mas motivos +para establecer la fijeza de la magnitud fenomenal. Este sentido nos da +idea de las magnitudes por el tiempo que gastamos en recorrerlas y la +velocidad de nuestro movimiento; las ideas de tiempo y de velocidad son +tambien relativas: y ellas á su vez se refieren al espacio recorrido. +Cuando tratamos de medir la velocidad, decimos que es el espacio +dividido por el tiempo; si nos proponemos medir el tiempo, decimos que +es el espacio dividido por la velocidad; y si tratamos de medir el +espacio, decimos que es la velocidad multiplicada por el tiempo. Hé aquí +un conjunto de ideas y de cosas correlativas; las unas no pueden medirse +sin las otras; y su medida resulta del conjunto de sus relaciones. Esto, +¿qué indica? indica que en esas ideas no hay nada absoluto, que todo es +relativo; pues tienen el carácter de toda relacion, la cual queda +incompleta ó mas bien nula, cuando le falta el término á que se ordena. + +[150.] Si quisiéramos determinar estas medidas por la impresion que el +movimiento nos causa, tampoco conseguiríamos nada. Por ejemplo; si nos +propusiéramos determinar el grado de velocidad, por la agitacion que +sentimos en nuestro cuerpo, tendríamos que la medida seria diferente +segun lo fuera la agitacion; ¿y quién ignora que esta agitacion depende +de las mayores ó menores fuerzas del que se agita, y muy particularmente +de su magnitud? El tierno niño, á quien su padre lleva de la mano, ha +de andar corriendo, cuando su padre no ha hecho mas que tomar un paso +acelerado. + +Para hacer sensible la imposibilidad de la medida fija por medio de las +impresiones, comparemos el movimiento de un caballo con el de un animal +microscópico. El caballo adelantará una vara con un movimiento que +apenas se le habrá hecho sensible; para recorrer la misma distancia el +animal microscópico, tendrá que desplegar toda su actividad, y correr +quizás un dia entero. El caballo no habria creido moverse de su lugar, y +el pobre animalillo se encontraria por la noche sumamente fatigado, como +quien ha hecho una larguísima jornada; comparad ahora el movimiento del +caballo con el de esos gigantes de la fábula que para escalar el cielo +ponian una montaña sobre otra, y veréis que lo que para el caballo es +una larga carrera no será mas para el gigante que un pequeño movimiento +de piernas. + +[151.] En este punto, parece que el arte está de acuerdo con la ciencia. +En el arte, el tamaño no significa nada; lo único á que se atiende es la +proporcion ó sea la relacion. Un retrato de finísima miniatura, nos +representa la persona con igual viveza que otro de dimensiones +naturales. Aplíquese el mismo principio á la variedad de los objetos +abrazados por el arte; en ninguno se notará que el pensamiento artístico +se refiera directamente á la magnitud; la proporcion, lo _relativo_ es +todo; lo absoluto no es nada. Así vemos trasladado el sistema de las +relaciones al órden de las apariencias, en cuanto afectan las +facultades susceptibles de placer: armonizándose de una manera admirable +la razon con el sentimiento, de la propia suerte que habíamos encontrado +armonizados el entendimiento y el sentido. + + + + +CAPÍTULO XXI. + +INTELIGIBILIDAD PURA DEL MUNDO EXTENSO. + + +[152.] Los objetos en sí no cambian de naturaleza, por la diversidad de +apariencias que produzcan en uno ó muchos sujetos. Un polígono que rueda +con velocidad, nos parece una circunferencia: los astros se nos ofrecen +como pequeñas moles: y considerando diferentes clases de objetos, +podríamos notar que segun son las circunstancias, hay mucha variedad de +apariencias. La naturaleza de un ser, no está en lo que parece, sino en +lo que es. Supongamos que en el universo no hubiese ningun ser +sensitivo; no pareceria á nadie lo que ahora, en el órden de la +sensibilidad; pues faltando los seres sensitivos, faltarian sus +representaciones: entonces ¿qué seria el mundo? hé aquí un gran problema +de metafísica. + +[153.] Un espíritu puro, que siempre se le ha de suponer existente, +pues aun cuando se anonadasen todos los finitos, siempre quedaria el +infinito que es Dios, conoceria el mundo extenso _tal como es en sí_, y +no tendria las representaciones sensibles que nosotros tenemos, ni +externas ni internas. Esto es cierto; á no ser que queramos atribuir +imaginacion y sensibilidad á los espíritus puros, y hasta al mismo Dios. + +En este supuesto, pregunto, ¿qué conoceria del mundo externo ese +espíritu puro? ó hablando con mas propiedad, ¿qué conoce, ya que ese +espíritu existe y con inteligencia infinita? + +[154.] Lo que este espíritu conoce del mundo externo, aquello es el +mundo; porque este espíritu es infalible. Ahora bien: este espíritu no +conoce bajo ninguna forma sensible; luego el mundo es inteligible sin +ninguna de las formas de la sensibilidad, luego puede ser objeto de una +inteligencia pura. + +En lo dicho no hay dificultad por lo que toca á las sensaciones: +bástanos decir que el espíritu puro conoce perfectamente el principio de +causalidad que reside en los objetos, productor de las impresiones que +experimentamos. Esto se concibe bien sin que sea necesario atribuir al +espíritu inteligente, ninguna sensacion de la cosa entendida. + +No es tan fácil explicar lo que sucede con la extension. Porque si +decimos que solo conoce el principio de causalidad de la representacion +subjetiva de lo extenso, resulta que en los objetos no hay la verdadera +extension; pues que viendo él todo lo que hay, si no la ve, no la hay. +Estamos pues en el idealismo de Berkeley: un mundo externo sin +extension, no es el mundo tal como lo reputa el sentido comun: es el +mundo de los idealistas. Por el contrario, si afirmamos que conoce la +extension, entonces parece que le atribuimos la representacion sensible; +pues que la extension representada parece envolver la representacion +sensible. ¿Qué es una extension sin líneas, superficies y figuras? Y +estos objetos tales como los entendemos nosotros, son sensibles: si +dichas palabras se toman en otra acepcion, entonces la extension del +mundo será tambien de otra especie, no será nada de lo que nos +figuramos; será una cosa de que no tenemos idea; y hénos aquí otra vez +cayendo en el idealismo. + +[155.] Para soltar esta dificultad, en efecto muy apremiadora, no hay +otro medio que recordar la distincion que tanto he recomendado, entre la +extension-sensacion, y la extension-idea. La primera, no puede ser +subjetiva, sino para un ser sensible: la segunda puede serlo, y lo es, +para un ser puramente intelectual. La extension-sensacion es una cosa +subjetiva, es una apariencia: su objeto existe en la realidad; pero sin +incluir en su esencia, nada mas que lo necesario para producir la +sensacion. La extension-idea, será tambien subjetiva; pero tendrá un +objeto real, que le corresponderá para satisfacer todas las condiciones +que se hallan en la idea. + +[156.] Segun esta teoría ¿resultan dos geometrías? Es menester +distinguir. La geometría científica, la ideal pura, será la misma; salva +la diferencia de los entendimientos que la posean. Pero á pesar de estas +diferencias, lo que será verdad para la una, lo será para la otra. La +geometría empírica ó sea la parte representativa de la geometría, será +diferente: nosotros tenemos idea de la nuestra, nó de las demás. + +[157.] Para comprender mejor esta distincion, conviene notar que en +nosotros mismos, podemos observar dos partes en la geometría; la una es +la puramente científica, la otra de representacion sensible: en aquella, +está el enlace de las ideas; en esta, las imágenes, los casos +particulares, en que sensibilizamos las ideas: en aquella el fondo, en +esta la forma. Pero no obstante la diferencia de estas dos cosas, no nos +es posible separarlas del todo: la idea geométrica no puede estar sin la +representacion sensible: nos es preciso entender _per conversionem ad +phantasmata_ como decian los escolásticos. Así pues, los dos órdenes +geométricos, el sensible y el intelectual, aunque diferentes, van +siempre juntos en nosotros: ya porque la idea geométrica pura ha nacido +de la sensible, ó la ha necesitado para dispertarse; ya tambien, porque +quizás esta es una condicion primitiva, necesaria, impuesta á nuestro +espíritu por lo mismo que está unido á un cuerpo. + +[158.] Así se explica cómo la geometría pura es separable de la +sensible; y cómo no hay inconveniente en admitirla en los seres +intelectuales puros, sin mezcla de ninguna de las formas bajo las cuales +el ser sensible se representa la idea geométrica. + +[159.] En tal caso ¿qué será la extension en sí, despojada de toda forma +sensible? Aquí conviene todavía aclarar algunas ideas. Cuando se trata +de extension despojada de formas sensibles, no se entiende privarla de +su capacidad para ser _sentida_; solo se quiere prescindir de esta +capacidad en sus relaciones con el ser sensible. Así la extension queda +reducida, nó á un espacio imaginario; nó á un ser infinito y eterno; +sino á un órden de seres; al conjunto de sus relaciones constantes, +sometidas á leyes necesarias. Esto en sí, ¿qué es? no lo sé: pero sé que +existe esta relacion constante, y esas leyes necesarias: esto lo sé en +cuanto á la realidad, por la experiencia, que así me lo atestigua; en +cuanto á la posibilidad, lo conozco por el testimonio de mis ideas, que +con su enlace arrancan mi asenso por medio de su evidencia intrínseca. + +[160.] Esta evidencia, se refiere á un aspecto del objeto, es verdad; en +el objeto hay muchas cosas que yo no conozco, es verdad tambien; pero +esto solo prueba que nuestra ciencia es incompleta, nó que sea ilusoria +ni falsa. + +[161.] La inteligibilidad pura del mundo sensible, se nos hace difícil +de concebir, ya porque nuestras ideas andan siempre acompañadas de +representaciones de la imaginacion; ya tambien, porque nos proponemos +explicarlo todo por medio de simples adiciones ó sustracciones de +partes: como si todos los problemas del universo se pudiesen reducir á +expresiones de líneas, superficies y volúmenes. La geometría representa +un gran papel en todo lo concerniente á la apreciacion de los fenómenos +de la naturaleza; pero en queriendo penetrar en la esencia de las cosas, +es preciso dejar la geometría y armarse con la metafísica. + +No hay filosofía mas seductora, que la que reduce el mundo á movimientos +y figuras; pero tampoco la hay mas superficial; apenas se ha +reflexionado un poco sobre la realidad de las cosas, cuando ya se +descubre la insuficiencia de semejante sistema. Entonces se descubre, +que si la imaginacion está satisfecha, no lo está el entendimiento: y +¡cosa notable! como que el entendimiento toma una noble venganza de las +ilusiones que le hacia su infiel compañera, cuando al obligarla á +fijarse sobre los objetos, la envuelve en un piélago de tinieblas y +contradicciones. Los que se han burlado de las formas, de los actos, de +las fuerzas, y de otras palabras semejantes, empleadas con mas ó menos +exactitud en diferentes escuelas, debieran haber considerado que aun en +el mundo físico, hay algo mas de lo que está sujeto á nuestros sentidos; +y que los mismos fenómenos que se nos ofrecen en el campo sensible, no +se explican por meras representaciones sensibles. La física no es +completa, sino pide sus luces á la metafísica. + +La mejor prueba de lo que acabo de decir, la encontraremos en el +capítulo siguiente, donde veremos á la imaginacion enredada en sus +propias representaciones. + + + + +CAPÍTULO XXII. + +LA DIVISIBILIDAD INFINITA. + + +[162.] La divisibilidad de la materia es el secreto que atormenta la +filosofía. La materia es divisible, por lo mismo que es extensa, y no +hay extension sin partes. Estas ó serán extensas ó nó; si lo son, serán +otra vez divisibles, si no lo son, serán simples; y resultará que en la +division de la materia hemos de llegar á puntos inextensos. + +Si se quiere evitar esta última consecuencia, es preciso apelar á la +divisibilidad hasta lo infinito: bien que este recurso, mas bien parece +un medio de eludir la dificultad, que no una verdadera solucion. Ya +indiqué en otra parte (Cap. V) que con la divisibilidad hasta lo +infinito, se suponia al parecer, lo mismo que se negaba. La division no +hace las partes sino que las supone: una cosa simple no puede dividirse; +luego en el compuesto divisible hasta lo infinito, preexisten las +partes en que puede hacerse la division. + +Imaginémonos que Dios con su infinito poder hace toda la division +posible; ¿se agotará la divisibilidad? Si se dice que nó, parece que se +ponen límites á la omnipotencia; si se dice que sí, habremos llegado á +los puntos simples; pues de lo contrario no habria sido agotada la +divisibilidad. + +Aun suponiendo que Dios no ejecuta esta division, es cierto que con su +inteligencia infinita ve todas las partos en que el compuesto es +divisible: estas partes han de ser simples; pues de lo contrario la +inteligencia infinita no veria el límite de la divisibilidad. Si se +responde, que este límite no existe, y por consiguiente no puede ser +visto; replicaré que entonces se ha de admitir un número infinito de +partes en cada porcion de materia: en tal caso, no hay límite en la +divisibilidad, porque el número de partes es inagotable; pero este +número infinito tal como sea, será visto por la inteligencia infinita: y +tambien serán conocidas todas estas partes tales como sean. Queda pues +la misma dificultad; ó son simples ó compuestas; si son simples, la +opinion que combatimos ha venido á parar á los puntos inextensos; si +compuestas, echaremos mano del mismo argumento: serán otra vez +divisibles. Resultará pues un nuevo número infinito en cada una de las +partes del primer número infinito; pero como esta serie de infinidades +será conocida siempre por la inteligencia infinita, es necesario llegar +á los puntos simples, ó decir que la inteligencia infinita no conoce +todo lo que hay en la materia. + +Con replicar que las partes no son actuales, sino posibles, no se +deshace la dificultad. En primer lugar: partes posibles, ya son partes +existentes; pues que si no hay partes reales, hay simplicidad real, y +por consiguiente indivisibilidad. Además, si son posibles, pueden +hacerse existentes, si interviene un poder infinito; en tal caso, ¿qué +son esas partes? son extensas ó inextensas; volvemos á la misma +dificultad. + +[163.] Dicen algunos que la cantidad matemática ó el cuerpo +matemáticamente considerado, es divisible hasta lo infinito; mas nó los +cuerpos naturales, á causa de que en estos, la forma natural exige una +cantidad determinada. Esta era una explicacion que se daba en las +escuelas, pero desde luego se echa de ver que se afirman sin bastante +fundamento, esas formas naturales que exigen una cierta cantidad, mas +allá de la cual no se puede hacer la division. Esto no puede constar ni +_à priori_ ni _à posteriori_: nó _à priori_, porque no conocemos la +esencia de los cuerpos para decir que hay un punto en el cual termina +la divisibilidad, por no consentirla la forma natural; nó _à +posteriori_, porque los medios de observacion de que podemos disponer, +son demasiado groseros para que podamos alcanzar el último límite de la +division, y encontramos con una parte que no la consienta. Además, que +en llegando á esta cantidad de la cual no puede pasar la division, nos +hallamos con una cantidad verdadera, pues tal se la supone; si es +cantidad, es extensa, luego tiene partes; luego es divisible; luego no +parece que haya ninguna forma natural que pueda poner límite á la +division. + +[164.] La distincion entre el cuerpo matemático y el natural no parece +admisible en lo tocante á la divisibilidad: esta resulta de la +naturaleza de la extension misma, la cual se halla realmente en los +cuerpos naturales, como idealmente en el cuerpo matemático. Decir que en +el cuerpo natural, las partes no se hallan en acto sino en potencia, +puede significar dos cosas; que no están actualmente separadas, ó que no +son distintas: el no estar separadas no da ni quita nada para la +division, pues que esta puede concebirse sin separar las partes; si se +quiere significar que estas no son distintas entre sí, en tal caso la +division es imposible, porque la division no se puede ni siquiera +concebir, cuando no hay cosas distintas. + +[165.] Parece que se ha excogitado la mencionada distincion por no +verse en la precision de admitir la divisibilidad infinita en los +cuerpos naturales. Reflexionando sobre este punto se echa de ver que +habiendo la dificultad con respecto á los cuerpos matemáticos, el +misterio filosófico subsiste por entero. Este misterio se cifra en que +no se puede señalar un límite á la division, mientras hay algo extenso; +y en que, si para señalar este límite se llega á puntos simples, +entonces no hay medio para reconstituir la extension. Por manera que la +dificultad surge de la misma naturaleza de las cosas extensas, ya sean +concebidas, ya realizadas; y el órden real no puede menos de resentirse +de todos los inconvenientes del ideal. Si con puntos inextensos no se +puede constituir la extension pensada, tampoco se podrá constituir la +extension verdadera; y si la extension pensada no es susceptible de +límites en su division hasta llegar á puntos simples, lo propio sucederá +con la verdadera: naciendo estos inconvenientes de la misma esencia de +la extension, son inseparables de ella. + + + + +CAPÍTULO XXIII. + +LOS PUNTOS INEXTENSOS. + + +[166.] Contra la existencia de los puntos inextensos militan dos +razones poderosas: primera, el que se los ha de suponer en número +infinito, pues no parece posible de otro modo, el llegar á lo simple, +partiendo de lo extenso; segunda, que aun suponiéndolos en número +infinito, son incapaces de dar por resultado la extension. Estas dos +razones son tan poderosas que hacen excusables todas las cavilaciones en +sentido contrario; pues por mas extrañas que parezcan, dejan de serlo +cuando se las compara con la extrañeza de que con lo simple se haya de +formar lo extenso, y que en una porcion cualquiera de materia haya de +haber un número infinito de partes. + +[167.] No parece que se pueda llegar á puntos inextensos sino pasando +por una division infinita: lo inextenso es cero en el órden de la +extension; y en una progresion geométrica decreciente no se llega á +cero, sino continuándola hasta lo infinito. Lo que nos dice el cálculo +matemático, nos lo hace sensible la imaginacion. Donde quiera que hay +dos partes unidas, hay una cara por la cual se tocan, y otra en lo +exterior que no está en contacto. Separando la interior de la exterior, +nos encontramos con dos nuevas caras: una en contacto y otra nó. +Continuando la division, nos sucederá siempre lo mismo: luego para +llegar á lo inextenso, hemos de pasar por una serie infinita: lo que en +otros términos equivale á decir que no llegarémos jamás. Por manera que +para continuar la division hasta lo infinito nos vemos precisados á +suponer partes infinitas, y por tanto, la existencia de un número +infinito actual. Desde el momento que suponemos existente este número +infinito, parece que se nos convierte en finito, pues que vemos ya un +término á la division; y sobre todo vemos números mayores que él. +Supongamos que este número infinito de partes se encuentra en una +pulgada cúbica: yo digo que hay números mayores que este supuesto +infinito: por ejemplo, el de un pié cúbico que contendrá 1728 veces el +llamado infinito contenido en la pulgada cúbica. + +Así resulta que la opinion de los puntos inextensos, queriendo evitar la +division infinita, viene á caer en ella; como sus adversarios +proponiéndose huir de los puntos inextensos, parece que al fin llegan á +reconocer su existencia. La imaginacion se pierde, y el entendimiento se +confunde. + +[168.] La otra dificultad no es menos inextricable: supongamos que hemos +llegado á los puntos inextensos, ¿cómo reconstituimos la extension? Lo +inextenso no tiene dimensiones; luego por mas que se sumen puntos +inextensos no formaremos ninguna extension. Imaginémenos que se reunen +dos puntos: como ni uno ni otro ocupan ningun lugar, tampoco lo llenarán +ambos juntos. No puede decirse que se compenetren, pues no hay +penetracion cuando no hay extension; lo que se debe decir es que siendo +todos cero en el órden de la extension, su suma, por grande que sea el +número de los sumandos, no llegará á formar nada extenso. + +[169.] Aquí ocurre una dificultad: es cierto que una suma de ceros solo +da por resultado cero; pero es cosa admitida entre los matemáticos, que +ciertas expresiones iguales á cero, pueden dar por producto una cantidad +finita, si se las multiplica por otra infinita. + +0+0+0+0+Nx0=0; pero si tenemos: (0/M)=0; y multiplicamos la expresion +por (M/0)=infinito resultará (0/M)x(M/0)=(0xM)/(Mx0)=(0/0) que puede ser +igual á una cantidad finita cualquiera, que expresaremos por A. Así se +demuestra aun con los solos principios del álgebra elementar; y pasando +á la sublime, tenemos (dz/dx)=(0/0)=B; expresando B el coeficiente +diferencial, que puede ser un valor finito. ¿Estas doctrinas matemáticas +pueden servir para explicar la generacion de lo extenso, partiendo de +puntos inextensos? creo que nó. + +Desde luego salta á los ojos, que no siendo la multiplicacion mas que +una adicion abreviada, si una adicion infinita de ceros, no puede dar +mas que cero; tampoco podrá resultar otra cosa de la multiplicacion, +aunque sea infinito el otro factor. ¿Por qué pues los resultados +matemáticos nos dicen lo contrario? No es verdad que haya semejante +contradiccion; solo es aparente. En la multiplicacion de lo infinitésimo +por lo infinito, se puede obtener por producto una cantidad finita, +porque lo infinitésimo no se considera como un verdadero cero, sino como +una cantidad menor que todas las imaginables, pero que todavía es algo. +Desde el momento que se faltase á esta condicion, todas las operaciones +serian absurdas, pues versarian sobre un puro nada. ¿Diremos por esto +que las expresiones (dz/dx)=(0/0) sean tan solo aproximativas? nó; +porque expresan la relacion del límite del decremento, de la cual se +verifica que es igual á B, solo cuando las diferenciales son iguales á +cero; pero como el geómetra no considera mas que el límite en sí mismo, +salta por todos los intervalos del decremento, y se coloca desde luego +en el punto donde está la verdadera exactitud. ¿Por qué pues se opera +sobre estas cantidades? porque las operaciones son una especie de +lenguaje algebráico, que marcan el camino que se ha seguido en los +cálculos, y recuerdan el enlace del límite con la cantidad á que se +refiere. + +[170.] De la unidad, que no es número, resulta el número. ¿Por qué de +los puntos sin extension no puede resultar la CAPÍTULO? La disparidad es +grande. En lo inextenso, como tal, no entra mas que la idea negativa de +la extension; pero en la unidad, si bien está negado el número, la +negacion no constituye su naturaleza, nadie ha definido jamás á la +unidad «la negacion del número» y todos definimos lo inextenso «lo que +no tiene extension.» La unidad es un ser cualquiera tomado en general, +no considerando en él, division; el número es un conjunto de unidades; +luego en la idea de número entra la de unidad, de un ser _indiviso_; no +siendo mas el número que la repeticion de esta unidad. Todo número se +resuelve en la unidad; por lo mismo que es número, la contiene de una +manera determinada: lo extenso no puede resolverse en lo inextenso, sino +procediendo hasta lo infinito, ó haciéndose la descomposicion de alguna +manera que nosotros no alcanzamos. + + + + +CAPÍTULO XXIV. + +UNA CONJETURA SOBRE LA NOCION TRASCENDENTAL DE LA EXTENSION. + + +[171.] Los argumentos que militan tanto en pro como en contra de los +puntos inextensos, y de la infinita divisibilidad de la materia, parecen +todos concluyentes: de suerte que el entendimiento como que recela +haberse encontrado con demostraciones contradictorias. Cree descubrir +absurdos en la divisibilidad infinita; absurdos, si le señala límites, +absurdos, si niega los puntos inextensos, absurdos, si los admite. +Cuando ataca la opinion contraria se siente invencible; pero su fuerza +se convierte en profunda debilidad, tan pronto como quiere establecer y +defender la propia. Y sin embargo la razon no puede contradecirse: dos +demostraciones contradictorias serian la contradiccion de la razon misma +y equivaldrian á su ruina completa; la contradiccion pues no existe ni +puede existir, sino en la apariencia. ¿Pero dónde está el nudo? ¿cómo se +desata? ¿quién puede lisonjearse de conseguirlo? La excesiva confianza +en este punto seria un seguro indicio de que no se comprende el estado +de la cuestion: y la vanidad quedaria castigada, resultando convencida +de ignorante. Con estas salvedades, permítaseme emitir algunas +observaciones sobre esta cuestion misteriosa. + +[172.] Me inclino á creer que en las investigaciones sobre los primeros +elementos de la materia, se padece una equivocacion que imposibilita +para llegar al resultado. Se busca si la extension puede resultar de +puntos inextensos; y el método que se emplea consiste en imaginarlos +aproximados, y ver si con ellos puede llenarse alguna parte del espacio. +Esto en mi juicio, equivale á querer que la negacion corresponda á la +afirmacion. El punto inextenso nada nos representa determinado, sino la +negacion de la extension; cuando le exigimos pues que junto con otros +ocupe el espacio, le exigimos que siendo inextenso sea extenso. Parece +que hay aquí un juego de la imaginacion que nos hace presuponer la +extension, en el mismo acto en que pretendemos asistir á su generacion +primitiva. El espacio, tal como le concebimos, es una verdadera +extension; y segun llevo manifestado, es la idea de la extension en +toda su generalidad: fingir pues que lo inextenso ha de llenar el +espacio, es exigir á la no extension que se convierta en extension. Es +verdad que esto es lo que precisamente se pide, y que por lo mismo aquí +está todo el punto de la dificultad; pero la equivocacion parece +consistir en que esta dificultad se la quiere resolver por el simple +método de yuxtaposicion, y que por consiguiente se exige de los puntos +inextensos una cosa evidentemente contradictoria. + +[173.] Para saber cómo se engendra la extension, seria necesario poderse +despojar de todas las representaciones sensibles, de todas las ideas, +que mas ó menos estén afectadas por el fenómeno; y poder trasladarse á +la contemplacion de la misma realidad con ojo tan simple, con mirada tan +penetrante, como un espíritu puro; seria necesario que todas las ideas +geométricas pudiesen despojarse de las formas fenomenales, ó sea de +todas las representaciones de la imaginacion; y ofrecerse al +entendimiento depuradas de todo lo que las mezcla con el órden sensible; +seria necesario saber hasta qué punto la extension, la continuidad real, +está acorde con la fenomenal; esto es, eliminar del objeto percibido +todo lo que tiene relacion con el sujeto que le percibe. + +[174.] Ya vimos que en la extension se encontraban dos cosas: +multiplicidad y continuidad; tocante á la primera, no se ofrece ninguna +dificultad en que resulte de los puntos inextensos: con tal que haya +varias unidades, resulta el número, sean aquellas simples ó compuestas. +El secreto está en la continuidad, en eso que la intuicion sensible nos +presenta tan claro como la base de las representaciones de la +imaginacion; y que sin embargo enreda al entendimiento con lazos +inextricables. Quizás podria decirse que la continuidad, prescindiendo +de la representacion sensible y considerada únicamente en el órden +trascendental, esto es en su realidad, tal como puede ofrecerse á un +espíritu puro, no es mas que la relacion constante de muchos seres, los +cuales son de tal naturaleza que pueden producir en el ser sensitivo el +fenómeno que llamamos representacion, y ser percibidos en esa intuicion +que es como su recipente y que se llama representacion del espacio. + +Con esta hipótesis la extension en el mundo externo es real, no solo +como un principio de causalidad de nuestras impresiones, sino como un +objeto sometido á las relaciones necesarias que nosotros concebimos. + +[175.] Pero entonces, se preguntará, ¿el mundo externo es tal como +nosotros lo imaginamos? á esto conviene responder observando que con +arreglo á lo que se ha dicho al tratar de las sensaciones, es menester +despojarle de lo que estas tienen de subjetivo, y que por una inocente +ilusion, convertimos en objetivo; y que en cuanto á la extension, existe +efectivamente fuera de nosotros, independiente de nuestras sensaciones, +pero que considerada en sí misma, no tiene nada de lo que estas le +atribuyen, sino lo que percibe el entendimiento puro, sin la mezcla de +ninguna representacion sensible. + +[176.] No parece que hay ningun inconveniente en admitir esta teoría, +que á un tiempo afirma la realidad del mundo corpóreo y disipa las +dificultades del mas acendrado idealismo. Para presentar en pocas +palabras mi opinion diré: que la extension en sí misma, el universo todo +en sí mismo, es tal como Dios lo conoce; y en el conocimiento de Dios no +se mezcla ninguna de estas representaciones sensibles de que anda +siempre acompañada nuestra flaca percepcion. En tal caso, lo que resta +de positivo en la extension es la multiplicidad con cierto órden +constante. La continuidad en sí no es mas que este órden; y en cuanto +representada sensiblemente en nosotros, es un fenómeno puramente +subjetivo que no afecta á la realidad. + +[177.] Hasta se puede señalar una razon por que se nos haya dado la +intuicion sensible. Nuestra alma está unida á un cuerpo organizado, es +decir á un conjunto de seres ligados con relacion constante entre sí, y +con los demás cuerpos del universo. Para que la armonía no se +quebrantase y el alma que presidia la organizacion pudiese ejercer sus +funciones de la manera conveniente, era necesario que tuviese una +representacion continua de ese conjunto de relaciones del cuerpo propio +y de los extraños. Esta representacion debia ser simultánea, é +independiente de las combinaciones intelectuales; pues que sin esto no +era posible el ejercicio de las facultades animales, con la prontitud y +perseverancia que exige la satisfaccion de las necesidades de la vida. +Por esta razon se habrá dado á todos los seres sensibles, aun á los +destituidos de razon, esa intuicion de la extension ó del espacio, que +viene á ser en el viviente como un campo sin límites, donde se retratan +las diferentes partes del universo. + + + + +CAPÍTULO XXV. + +ARMONÍA DEL ÓRDEN REAL, FENOMENAL, É IDEAL. + + +[178.] En el mundo externo podemos considerar dos naturalezas: una real, +otra fenomenal; la primera es propia, absoluta: la segunda, es relativa +al ser que percibe el fenómeno: por la primera, el mundo _es_; por la +segunda, _aparece_. + +Un ser intelectual puro conoce lo que el mundo _es_; un ser sensible +experimenta lo que _aparece_. En nosotros mismos podemos notar esta +dualidad: en cuanto sensibles, experimentamos el fenómeno: en cuanto +inteligentes, ya que no conozcamos la realidad, nos esforzamos en +columbrarla por medio de raciocinios y conjeturas. + +[179.] El mundo externo en su naturaleza real, prescindiendo +absolutamente de la fenomenal, no es una ilusion. Su existencia nos es +conocida no solo por los fenómenos, sino tambien por los principios del +entendimiento puro, superiores á todo lo individual y contingente. +Dichos principios, apoyados un los datos de la experiencia, esto es, en +las sensaciones cuya existencia nos atestigua el sentido íntimo, nos +aseguran de que la objetividad de las sensaciones, ó sea la realidad de +un mundo externo, es una verdad. + +[180.] Esta distincion entre lo esencial y lo accidental, y entre lo +absoluto y lo relativo, era conocida en las escuelas. La extension no +era considerada como la esencia de los cuerpos, sino como un accidente; +las relaciones de los cuerpos con nuestros sentidos, no se fundaban +inmediatamente en la esencia, sino en los accidentes. La esencia de los +cuerpos, la constituian la materia y la forma substancial unidas: la +materia recibiendo la forma, y la forma actuando la materia. Ni la +materia ni la forma substancial eran inmediatamente perceptibles para el +sentido, pues que esta percepcion necesitaba la determinacion de la +figura y otros accidentes, distintos de la esencia del cuerpo. + +Así es que distinguian los escolásticos objetos sensibles de tres +clases: propio, comun y por accidente: _proprium, commune, et per +accidens._ El propio es el que se ofrece inmediatamente al sentido, y no +es percibido sino por uno solo: el color, el sonido, el olor, y el +sabor. El comun, es el que es percibido por varios sentidos, como la +figura, la cual es objeto de la vista y del tacto. El accidental, ó _per +accidens_, es el que no es percibido directamente por ningun sentido, +que está oculto bajo las calidades sensibles, y se nos descubre por +medio de estas: como las substancias. Lo sensible _per accidens_, está +enlazado con las calidades sensibles; pero estas no lo ofrecen al +entendimiento como una imágen el original, sino como un signo la cosa +significada. De aquí es que á lo sensible _per accidens_, no se le +suponian las emisiones de especies para reducir al acto á la facultad +sensitiva: era mas bien inteligible que sensible. + +[181.] En el universo corpóreo, considerado _en su esencia_, no hay +necesidad de suponer nada que sea semejante á la representacion +sensible, pero sí es necesario suponer una correspondencia entre el +objeto y la idea; de otro modo seria menester admitir, que las verdades +geométricas pueden ser desmentidas por la experiencia. + +[182.] Aunque la extension no sea mas que un órden de seres de que +nosotros no podemos formar perfecto concepto, por no sernos dable +depurar las ideas de toda forma sensible, este órden ha de corresponder +á nuestras ideas, y aun á nuestras representaciones sensibles, en cuanto +es necesario para comprobar la verdad de las ideas. Es evidente que el +órden fenomenal, aunque distinto del real, está sin embargo ligado con +él y depende del mismo, por leyes constantes: si suponemos que no hay un +paralelismo entre la realidad y el fenómeno, y que en aquella no hay +todas las condiciones necesarias para satisfacer las exigencias de este, +no habrá ninguna razon porque los fenómenos estén sometidos á leyes +constantes, y no suframos en nuestra experiencia perturbaciones +continuas. No suponiendo una correspondencia fija y constante entre la +realidad y la apariencia, el mundo para nosotros se convierte en un +caos; y se nos hace imposible toda experiencia constantemente ordenada. + +[183.] Desenvolvamos la observacion que precede. Una de las +proposiciones elementales de la geometría dice: los ángulos opuestos al +vértice son iguales. Para demostrar su verdad, necesito la intuicion +interna de dos líneas que se cortan prolongándose por ambos lados; pero +la proposicion geométrica no se ciñe á ninguna de aquellas intuiciones +particulares, sino que se extiende á todas las imaginables, sin ningun +límite en su número, sin ninguna determinacion en cuanto á la medida de +los ángulos, ni á la longitud de las líneas, ni á su posicion en el +espacio. Hé aquí la idea pura, abarcando infinitos casos; cuando la +intuicion sensible no representa mas que uno solo, si se trata de un +mismo tiempo, y varios aisladamente, si se trata de representaciones +sucesivas. El entendimiento no se limita á afirmar esta relacion entre +las ideas, sino que aplica lo mismo á la realidad, y dice: donde quiera +que se realicen las condiciones de este órden ideal, se verificará en el +real lo mismo que estoy viendo en mis ideas; y si estas condiciones no +se realizan con toda exactitud, en proporcion de esta se verificará mas +ó menos la relacion expresada: cuanto mas delicadas sean las líneas +reales que se corten, cuanto mas se aproximen á la perfeccion en cuanto +á ser rectas, tanto mas aproximadamente se verificará la relacion de la +igualdad de los ángulos. Este convencimiento se funda en el principio de +contradiccion, el cual resultaria falso si la proposicion no se +verificase; y se halla confirmado por la experiencia, en cuanto esta +puede alcanzar de algun modo las condiciones puestas en el órden ideal. + +[184.] Ahora bien: en la realidad ¿qué es lo que corresponde á dicha +proposicion? una línea existente ó real, será un órden de seres; dos +líneas que se corten serán dos órdenes de seres, con una relacion +determinada; el ángulo será el resultado de esta relacion, ó mejor la +relacion misma; y la igualdad del ángulo opuesto será la correspondencia +de estas relaciones en razon de igualdad, por la continuacion del mismo +órden en otro sentido. Este conjunto de relaciones entre los órdenes de +los seres, y la correspondencia de estos órdenes entre sí, será lo que +corresponde en la realidad á la idea geométrica pura, ó bien á la idea +separada de toda representacion sensible. Con tal que las relaciones de +la idea tengan sus objetos correspondientes en las relaciones de la +realidad, la geometría existe no solo en el órden ideal sino tambien en +el real. Como el fenómeno, ó sea la representacion sensible, está +sometido á las mismas condiciones que la idea, habiendo tambien en el +órden de los fenómenos ciertas relaciones en la misma razon que en la +idea y en el hecho, tendremos acordes la idea, el fenómeno y la +realidad, y explicado por qué el órden intelectual se confirma con la +experiencia, y esta á su vez recibe con toda seguridad la direccion de +aquel. + +[185.] Esta armonía ha de tener una causa; es menester buscar un +principio donde se pueda encontrar la razon suficiente de ese acuerdo +admirable entre cosas tan distintas: y aquí surgen nuevos problemas que +por una parte abruman el entendimiento y por otra lo ensanchan y le +alientan, con el grandioso espectáculo que ofrecen á su vista, y el +campo inmenso que le brindan á recorrer. + + + + +CAPÍTULO XXVI. + +CARÁCTER DE LAS RELACIONES DEL ÓRDEN REAL CON EL FENOMENAL. + + +[186.] El acuerdo de la idea, del fenómeno y de la realidad, ¿es +necesario, esto es, fundado en la esencia de las cosas, ó ha sido +establecido libremente por la voluntad del Criador? + +Si el mundo no tuviese mas realidad que la expresada por la +representacion sensible, si las apariencias contuviesen una copia exacta +de la esencia íntima de las cosas, seria menester decir que este acuerdo +es inalterable, que las cosas no son mas que lo que parecen; y que en el +supuesto que existan, han de ser tales como parecen, y esto por absoluta +necesidad; pues que ninguna cosa puede estar en contradiccion con su +nocion constitutiva. Lo que ahora es extenso, seria por necesidad +extenso; y no podria menos de serlo del _mismo modo_ que nos lo parece, +y bajo las _mismas condiciones_: la relacion de los cuerpos entre sí +estaria necesariamente sujeta á las mismas leyes fenomenales: todo lo +que fuera apartarse de este órden seria una contradiccion, que no cae ni +bajo el poder de la omnipotencia. + +[187.] Los cuerpos se nos presentan en la intuicion sensible con +magnitudes determinadas, y estas en cierta relacion fija, que nosotros +calculamos, comparándola con una extension inmóvil, cual nos figuramos +el espacio. Por la magnitud ocupan los cuerpos cierto lugar, tambien +determinado, aunque mudable con el movimiento. Por la relacion de las +magnitudes, ocupan mayor ó menor lugar, y se excluyen recíprocamente de +uno mismo: esta exclusion la llamamos impenetrabilidad. La cuestion que +aquí se ofrece es la siguiente: la determinacion de las magnitudes, y la +relacion de ellas con respecto á la ocupacion de lugares, ¿son cosas +absolutamente necesarias de manera que su alteracion envuelva +contradiccion? nó. + +[188.] La relacion al lugar, considerando á este como una porcion del +espacio puro, no significa nada; pues ya hemos visto que este espacio no +es mas que una simple abstraccion de nuestro entendimiento, y que en sí +mismo no tiene ninguna realidad: es nada. Luego la relacion á él, será +tambien nada, á causa de que la relacion es nula, cuando falta el +término á que se ordena. Luego todas las relaciones de los cuerpos á los +lugares, no pueden ser otra cosa que las relaciones de los cuerpos entre +sí. + +[189.] Este es el principal punto de vista en las presentes cuestiones; +el entendimiento se confunde, cuando comienza por suponer al espacio una +naturaleza absoluta, con relaciones necesarias con todos los cuerpos. +Recuérdese la doctrina de los capítulos (XII, XIII, XIV y XV) donde se +explica cómo se engendra en nosotros la idea del espacio, qué objeto le +corresponde en la realidad y de qué manera; y se echará de ver que esas +relaciones absolutas y esenciales, que creemos descubrir entre los +cuerpos y una capacidad _vacía y real_, son ilusiones de nuestra +imaginacion, efecto de que no depuramos bastante el órden ideal, de que +no le separamos de las impresiones sensibles. En estas cuestiones, no se +puede entender nada, ni aun el sentido de ellas, si no se hace un +esfuerzo por lograr esta separacion, en cuanto es posible á nuestra +naturaleza. Si esto se consigue, las cuestiones que voy á examinar en +los capítulos siguientes, parecerán muy filosóficas; y su resolucion, si +nó verdadera, al menos verosímil; pero si se confunden cosas tan +distintas como son el órden intelectual puro, y el sensible, dichas +cuestiones parecerán absurdas. Es inadmisible el idealismo que destruye +el mundo real; pero no lo es menos el empirismo que aniquila el órden +ideal; si no pudiéramos elevarnos sobre las representaciones sensibles, +debiéramos renunciar á la filosofía, dejando el pensar, y limitándonos á +sentir. + + + + +CAPÍTULO XXVII. + +SI TODO HA DE ESTAR EN ALGUN LUGAR. + + +[190.] ¿Es necesario que todo lo que existe esté en algun lugar? hé aquí +una cuestion extraña á primera vista, pero en el fondo muy filosófica. +_Ser_, no es lo mismo que _estar_ en un lugar; el ser, ya se tome +sustantivamente en cuanto significa existir, ya copulativamente en +cuanto expresa la relacion de un predicado con un sujeto, no envuelve la +idea de estar en un lugar. La relacion de un objeto con un lugar, no le +es necesaria, pues que no la encontramos en su nocion: es una cosa +añadida, ya se la demos nosotros atribuyéndosela con mas ó menos +fundamento, ya la tenga en realidad, ó comunicada por otro, ó en cuanto +se le considera en relacion con otro. + +La imaginacion no se figura nada que no esté _situado_; pero el +entendimiento puede concebir las cosas sin situacion en ningun lugar. +Cuando reflexionamos sobre la esencia de los objetos, ¿los consideramos +por ventura con alguna situacion? nó. El acto intelectual va acompañado +de las representaciones sensibles, que á veces le auxilian, y otras le +embarazan y confunden; pero en todo caso el acto del entendimiento es +siempre distinto de ellas. + +[191.] ¿Qué razon hay para decir que todo ha de estar en algun lugar? +ninguna. La imaginacion no lo alcanza; pero el entendimiento no descubre +ningun absurdo; antes por el contrario, lo ve muy ajustado á los +principios de la filosofía. Si el lugar considerado en sí, no es mas que +una porcion del espacio terminada por alguna superficie, y el espacio +abstraido de los cuerpos no es nada; la relacion á los lugares, ó sea á +puntos designados ó designables en el espacio, no será nada; es preciso +pues apelar á los cuerpos para encontrar un término de la relacion; +luego si suponemos un ser que no tenga ninguna relacion con los cuerpos, +no es necesario que esté en ningun lugar. + +[192.] La relacion de un ser con los cuerpos puede ser de tres maneras: +la de conmensurabilidad, como lo es la de las líneas, superficies y +volúmenes entre sí; la de generacion, como concebimos que la línea se +engendra por el punto; y la de accion, en general, como concebimos la de +los espíritus puros sobre la materia. La primera relacion no existe ni +puede existir, cuando el objeto que ha de tenerla carece de dimensiones: +pues entonces no es mensurable; la segunda, solo cabe en los puntos +inextensos ó infinitésimos, con que se engendra la extension; de lo que +se infiere que dichas dos relaciones no pueden tener cabida sino entre +los cuerpos ó sus elementos generadores. Luego todo lo que no sea cuerpo +ó elemento corpóreo, no puede estar _situado_ bajo ninguno de estos +conceptos. En cuanto á la tercera relacion, esto es, la de accion de una +causa sobre un cuerpo, puede hallarse en todos los agentes capaces de +obrar sobre la materia; pero es evidente que la situacion que de ésto +resulte, será muy diferente de la que concebimos en los cuerpos ó en sus +elementos: es cosa de un órden totalmente distinto, que mas bien se +refiere á la idea pura de causalidad, que nó á la intuicion del espacio. + +[193.] Es claro que podemos concebir un ser que no sea cuerpo, ni +elemento de los cuerpos, ni ejerza sobre los mismos ninguna accion: en +cuyo caso, este ser no tendrá ninguna de las tres relaciones expresadas; +luego no estará en ningun lugar: y el decir que está aquí ó que está +allá, que está cercano ó que está distante, será emplear palabras sin +sentido. + +[194.] A la luz de esta doctrina se resuelven con facilidad las +cuestiones siguientes. + +¿Dónde estaria un espíritu puro que no tuviese ninguna relacion de +causalidad ó influencia de ninguna clase, sobre el mundo corpóreo? en +ninguna parte. La respuesta no parecerá extraña, sino á quien no haya +comprendido que la pregunta es absurda. En el caso supuesto, no hay +_donde_; porque el donde envuelve una relacion, y aquí no hay ninguna. + +¿Dónde estarian los espíritus puros, si no existiese el mundo corpóreo? +en ninguna parte: á no ser que se quiera decir que estarian en sí +mismos. Pero entonces la palabra _estar_ no significa la situacion de +que hablamos aquí; sino mas bien ó la existencia del espíritu, ó su +identidad consigo mismo. + +¿Dónde estaba Dios antes de criar el mundo? _era; no estaba_ en ninguna +parte: porque no habia partes. + +[195.] Aquí haré notar una equivocacion de Kant. Ha creido este filósofo +que el espacio era concebido por nosotros como una condicion de toda +existencia en general; y en esto ha fundado una de sus razones para +sostener que el espacio era una forma puramente subjetiva. Al explicar +en la segunda edicion de su _Crítica de la razon pura_, cómo debe +entenderse la subjetividad del espacio, parece afirmar que nosotros no +concebimos ni aun las cosas del órden intelectual puro, sin referirlas +al espacio. Hace la observacion de que en la teología natural, al +tratarse de un objeto que no puede serlo de intuicion sensible ni para +nosotros, ni para sí mismo, se tiene mucho cuidado de no atribuir á su +intuicion ó manera de ver, el tiempo y el espacio, condiciones de las +intuiciones humanas: «pero, añade, con qué derecho puede procederse así +cuando antes se ha hecho del espacio y del tiempo las formas de las +cosas en sí mismas, y formas tales que como condiciones de la existencia +de las cosas _à priori_, subsisten aun despues de haberlo aniquilado +todo con el pensamiento: porque como condiciones de toda existencia en +general, deben serlo tambien de la existencia de Dios. Si el espacio y +el tiempo no se los hace formas objetivas de _todas_ las cosas, _solo +resta_ hacerlos formas subjetivas de nuestro modo de intuicion, tanto +interna como externa. Tiene razon Kant en que el espacio y el tiempo no +deben ser considerados como formas reales, incapaces de ser anonadadas, +y por consiguiente necesarias y eternas; pero no alcanzo la razon de la +disyuntiva por la cual pretende que si no hacemos al espacio y al tiempo +formas objetivas de _todas_ las cosas, estamos precisados á convertirlas +en subjetivas, de suerte que en el caso contrario el espacio y el tiempo +serian una condicion de la existencia del mismo Dios. + +[196.] El espacio lo consideramos como condicion actual de la existencia +de las cosas situables; pero nó de todas las cosas. En los espíritus +puros se concibe la existencia sin necesidad de relacion á ningun lugar, +y por tanto independiente de posicion en el espacio. + +En este punto, como en todos los relativos al órden intelectual puro, se +encuentran en los teólogos doctrinas sumamente importantes, dignas de +ser consultadas por los que quieren profundizar las cuestiones +filosóficas; en ellos hubiera podido encontrar el autor de la _Crítica +de la razon pura_, observaciones que le habrian aclarado dificultades +cuya solucion le embarazaba: en la cuestion presente, habria podido ver +cuán inexacto es el que el espacio sea una condicion de la existencia de +todas las cosas, al encontrar la bellísima y profunda teoría con que +muchos escolásticos explican la presencia de Dios en el mundo corpóreo, +la de los ángeles en diferentes lugares, la de sus movimientos de un +punto á otro sin pasar por el medio, y la manera con que el alma se +halla toda en todo el cuerpo, y toda en cualquiera de las partes del +mismo. En esas obras tan poco consultadas como dignas de serlo, habria +podido notar el filósofo aleman, que la presencia en un lugar tratándose +de los espíritus, era una cosa enteramente distinta de la presencia de +los cuerpos; y que nada tenia que ver con la intuicion del espacio, ni +en cuanto es base de la representacion sensible, ni aun en cuanto es una +idea geométrica. + +[197.] Busca Santo Tomás (1. P. cuest. 8. art. 1.) si Dios está en todas +las cosas, y responde que sí: mas para probar su aserto, no echa mano de +la necesidad de que todo esté situado, antes por el contrario, se olvida +de la idea de espacio, y apela á la de causalidad. «Siendo Dios el mismo +ser por su esencia, es necesario que el ser criado sea su propio efecto: +como el inflamar es propio del fuego. Este efecto, Dios le causa en las +cosas, no solo cuando empiezan á ser por primera vez, sino mientras se +conservan en el ser: como la luz del aire, mientras se conserva +iluminado, dimana del sol. Es necesario pues, que mientras la cosa tiene +el ser, Dios le esté presente, segun el modo con que ella tiene el ser: +el ser es lo mas íntimo que hay en cualquiera cosa, y lo que está mas +profundamente inherente á ella: porque es lo formal de todo lo que hay +en la cosa: así pues, Dios está en todas las cosas, é íntimamente.» + +El estar situado en el espacio es estar contenido en el mismo: así +concebimos todo lo que consideramos situado en él: Santo Tomás rechaza +este sentido, cuando se trata de los seres espirituales, y dice, que si +bien los corpóreos están en las cosas como contenidos; los espirituales +por el contrario, contienen las cosas en que están. + +En el artículo segundo pregunta si Dios está en todos los lugares, +_ubique_; y dice que Dios está en todas las cosas dándoles el ser, y la +fuerza y la operacion; y en todo lugar, dándole el ser y la capacidad, +_virtutem locativam_. Se propone el argumento de que las cosas +incorpóreas no están en ningun lugar: y responde con las siguientes +palabras altamente filosóficas: «Las cosas incorpóreas no están en el +lugar por el contacto de cantidad dimensiva, sino por el contacto de la +actividad, _virtutis_.» Luego, explicando cómo lo indivisible puede +estar en diferentes lugares dice: «lo indivisible es de dos clases; uno +que es término de lo continuo, como el punto en lo permanente y el +momento en lo sucesivo. Lo indivisible en lo permanente, no puede estar +en muchas partes de un lugar, ó en muchos lugares, á causa de que tiene +una situacion determinada: así como lo indivisible en la accion ó el +movimiento, no puede estar en muchas partes del tiempo porque tiene un +órden determinado en el movimiento ó en la accion. Pero hay otro +indivisible que _está fuera de todo género de continuo_, y de este modo +las substancias incorpóreas como Dios, el ángel y el alma, se llaman +indivisibles. Lo que es indivisible de esta manera, no se aplica á lo +continuo _como cosa que le pertenenezca_, sino en cuanto lo toca con su +actividad: y así segun que esta pueda extenderse á uno ó muchos objetos, +á lo pequeño ó á lo grande, se halla en uno ó muchos lugares y en un +lugar pequeño ó grande.» + +¿Qué cosa mas clara, refiriéndonos á la intuicion del espacio, que +cuando una cosa está toda en un lugar, nada haya de ella fuera de aquel +lugar? y sin embargo el santo Doctor, elevándose sobre las +representaciones sensibles, asienta resueltamente que Dios puede estar +todo en todo, y todo en cualquier parte; como el alma está toda en +cualquier parte del cuerpo. ¿Y por qué? porque lo que se llama totalidad +en las cosas corpóreas, se refiere á la cantidad; y la totalidad de las +incorpóreas es totalidad de esencia, que por consiguiente no es +conmensurable con una cantidad, ni está ceñida á ningun lugar. + +En el Tratado de los ángeles, (1. P. cuest. 52. art. 1.) al decir que +están en el lugar, advierte que esto se afirma equívocamente, +_æquivocè_[2]. + +[Nota 2: Término _equivoco_ llaman los dialécticos el que en distintas +cosas tiene significacion totalmente diversa: suelen poner el ejemplo de +la palabra _leon_ y otras, que se aplican, equívocamente, á un animal, y +á una constelacion celeste. «Æquivoca sunt quorum nomen commune est, et +ratio per nomen significata, simpliciter diversa.» Así hablaban las +escuelas.] del ángel y del cuerpo: porque el cuerpo está en el lugar, +aplicado á él por el contacto de la cantidad dimensiva; pero el ángel +está únicamente por la cantidad virtual, esto es, en cuanto ejerce su +accion sobre algun cuerpo: por lo cual no se debe decir que el ángel +esté situado en lo continuo, _habeat situm in continuo_. + +En el Tratado del alma, (1.P. cuest.70. art.8.) afirma que esta, se +halla toda en todo el cuerpo y toda en cualquiera de las partes; y +vuelve á distinguir entre la totalidad de esencia y la totalidad +cuantitativa; valiéndose de un razonamiento semejante al que hemos visto +con respecto á los ángeles. Los que se hayan reido de esta doctrina, que +se descubre tanto mas profunda cuanto mas se reflexiona sobre ella, se +han manifestado superficiales en lo concerniente á las relaciones de las +cosas espirituales con las corpóreas. En general, es peligroso el reirse +de opiniones sostenidas por grandes hombres en materias tan graves; +porque si no aciertan, tienen por lo menos en su favor razones fuertes. +Nada mas contrario á las representaciones sensibles que la posibilidad +de hallarse una cosa á un mismo tiempo en diferentes lugares; pero nada +mas filosófico que esta posibilidad, cuando se han analizado +profundamente las relaciones de la extension con las cosas inextensas, y +se ha descubierto la diferencia que va de la situacion cuantitativa á la +situacion de causalidad. + +[198.] Infiérese de estas doctrinas que el estar en el espacio no es una +condicion general de todas las existencias, ni aun segun nuestro modo de +concebir: pues concebimos muy bien una cosa existiendo, sin relacion á +ningun lugar. En este punto, se confunde la imaginacion con el +entendimiento, y se cree imposible para este lo que solo lo es para +aquella. Es cierto que nada podemos _imaginar_, sin referirlo á puntos +del espacio: y que por lo mismo nos sucede que aun al ocuparnos de los +objetos del entendimiento puro, siempre se nos ofrece alguna +representacion sensible: pero no es verdad que el entendimiento se +conforme con esas representaciones, pues que las tiene por falsas. Como +la imaginacion es una especie de continuacion de la sensibilidad, ó sea +un sentido interno, y la base de las sensaciones es la extension, no nos +es posible ejercitar este sentido interno, sin que se nos ofrezca el +espacio, que como hemos visto, no es mas que la idea de extension en +general. Así pues, la situacion en el espacio es una condicion general +de todas las cosas en cuanto sentidas, pero nó en cuanto entendidas. + + + + +CAPÍTULO XXVIII. + +CONTINGENCIA DE LAS RELACIONES CORPÓREAS. + + +[199.] La situacion en el lugar, es la relacion de un cuerpo con otros: +¿estas relaciones son necesarias? condicionalmente, sí; esencialmente, +nó; quiero decir: que Dios las ha establecido así, y en este concepto +son necesarias: pero Dios habria podido establecerlas de otra manera, y +puede aun en la actualidad alterarlas, sin variar la esencia de las +cosas. + +Si se admite, como no se puede menos, una correspondencia entre lo +subjetivo y lo objetivo, ó entre la apariencia y la realidad, no es +dable negar que las relaciones de los cuerpos, son constantes; esta +constancia dimana de alguna necesidad. Pero, el que el órden actual se +halle sujeto á leyes fijas, no prueba que estas radiquen en la esencia +de las cosas, de tal manera que, supuesta la existencia de los objetos, +sus relaciones no hubiesen podido ser muy diferentes de lo que son en la +actualidad. + +[200.] Para afirmar que el órden actual del universo es intrínsecamente +necesario, seria preciso conocer su misma esencia, y nosotros no podemos +alcanzar á tanto, á causa de que los objetos no están presentes á +nuestro entendimiento sino mediatamente, y bajo un aspecto, cual es, el +que los pone en relacion con nuestras facultades sensitivas. La mejor +prueba de la ignorancia en que nos hallamos sobre la esencia de los +cuerpos, es la mucha division que en esta parte ha reinado en las +escuelas; sosteniendo unos que la extension, ó sea las dimensiones, +constituian la esencia de los cuerpos; y afirmando otros que la +extension no era mas que un accidente, no solo distinto de la substancia +corpórea, sino tambien separable. + +La profunda oscuridad de que están rodeadas las cuestiones en que se +trata de investigar los elementos constitutivos de los cuerpos, +manifiesta que estos seres son desconocidos en cuanto á su esencia, y +que solo sabemos de ellos, lo que tiene relacion con nuestra +sensibilidad. + +[201.] El aspecto bajo el cual se presenta un ser, no es necesario que +contenga toda su naturaleza: decir que en los cuerpos no hay mas que lo +que nosotros sentimos, es erigir nuestras facultades en regla de las +cosas en sí mismas: pretension intolerable en un ser que experimenta á +cada paso los límites de su actividad, que en sus relaciones con el +mundo corpóreo se encuentra casi siempre en una disposicion pasiva; y +que cuando quiere ejercer sus facultades en lo exterior, se ve precisado +á sujetarse á las leyes del mundo externo, so pena de luchar con +obstáculos absolutamente invencibles. + +Si ignoramos la esencia de los cuerpos, nada podemos resolver sobre lo +que es intrínsecamente necesario en ellos; exceptuando la composicion, +que se nos manifiesta, aun en el órden sensible, y de que no podemos +despojarlos sin incurrir en contradiccion. Simplicidad y composicion, +envuelven ser y no ser; lo que en un mismo objeto, es incompatible. + +[202.] De estas doctrinas se infiere, que en todo lo perteneciente á las +relaciones de los cuerpos, debemos abstenernos de juzgar bajo el punto +de vista absoluto, y limitarnos al condicional. Podemos decir: «esto +sucede ahora; esto ha de suceder segun el órden actualmente +establecido;» pero no podemos decir: «esto sucede, y esto ha de suceder +por necesidad absoluta.» El tránsito de la primera proposicion á la +segunda, supone el conocimiento de que el aspecto bajo el cual se nos +presenta el mundo externo, es la imágen de su esencia, conocimiento que +ningun hombre puede tener. + +[203.] Una de las equivocaciones mas graves de Descartes fue el no +hacerse cargo de esta diferencia: el constituir la esencia de los +cuerpos en las dimensiones, es confundir el mundo real con el fenomenal, +tomando un aspecto de las cosas por la naturaleza de ellas. Es verdad +que lo que nos afecta tiene extension, y que esta es la base de las +relaciones de nuestra sensibilidad con el mundo externo; pero de aquí +inferir que este mundo considerado en su esencia, no es mas que lo que +se nos presenta en las dimensiones, es como si se tomasen por la esencia +de un hombre, los lineamientos que constituyen su figura. + +[204.] La diversidad de aspectos bajo los cuales se ofrece á nuestros +sentidos el mundo externo, es una advertencia de que no debemos +confundir lo que en él hay de absoluto con lo que tiene de relativo. Un +hombre privado de un sentido, no discurrirá bien, si infiere que el +mundo no tiene mas aspectos que los que él percibe: ¿qué sabemos +nosotros sobre el modo con que los objetos se presentan á los espíritus +puros, ni sobre las muchas otras fases con que se pudieran ofrecer á +nuestra sensibilidad? + +Dejemos pues á la naturaleza sus secretos: no limitemos la omnipotencia, +afirmando que el órden del mundo es intrínsecamente necesario de tal +manera, que las relaciones actuales no se pueden alterar sin +contradiccion; y cuando se nos pregunte sobre la posibilidad de un nuevo +órden de relaciones entre los seres que apellidamos cuerpos, no +resolvamos ligeramente la cuestion, tomando por único tipo de todo lo +posible, el flaco alcance de nuestras facultades. ¿Qué pensaríamos del +ciego que se riese de los que ven, al oirlos hablar sobre las relaciones +de los objetos en cuanto vistos. Tales nos presentaríamos nosotros á los +ojos de un espíritu puro, cuando hablásemos de la imposibilidad de un +órden diferente del que se ofrece á nuestra sensibilidad. + +[205.] Si examinamos á la luz de esta doctrina, los primeros principios +de las ciencias físicas, echaremos de ver que encierran una buena parte +de condicional, pues que solo son verdaderos, en el supuesto que se +realizan los datos suministrados por la experiencia. Si la ocupacion de +un lugar, si la relacion de los lugares, no son cosas esenciales á los +cuerpos, resulta que las distancias y por consiguiente los movimientos, +son hechos condicionales, en los cuales la verdad existe solo bajo +determinados supuestos. Así todas las ciencias naturales, que como hemos +visto ya, se reducen á cálculo de extension y movimiento, no penetran en +la esencia de las cosas, y se limitan á un aspecto, cual es el +presentado á nuestra experiencia. Por manera que, en dichas ciencias no +hay nada absoluto en todo el rigor de la palabra; y en esta parte se +hallan á mucha distancia de la metafísica, la cual, ó no conoce nada, ó +conoce cosas absolutamente necesarias. Esta doctrina ha menester +ulteriores aclaraciones, que se encontrarán en los capítulos siguientes. + + + + +CAPÍTULO XXIX. + +SOLUCION DE DOS DIFICULTADES. + + +[206.] La teoría que supone variables las relaciones de los cuerpos, ¿no +acarrea por necesidad la ruina de todas las ciencias naturales? ¿puede +haber ciencia cuando no hay objeto necesario? puede haber necesidad +compatible con la variabilidad? + +Las ciencias naturales tienen dos partes: una física y otra geométrica: +la primera, supone los datos suministrados por la experiencia; la +segunda forma sus cálculos con arreglo á los mismos datos. Alterad el +órden de las relaciones de los seres externos, y los datos serán +diferentes; tendremos una experiencia nueva de la que resultará una +ciencia física nueva: el cálculo será el mismo, solo que á nuevos datos +corresponderán nuevos resultados. Hé aquí desvanecida la dificultad. +Todas las ciencias físicas estriban en la observacion; todas sus +combinaciones se ejecutan sobre los datos suministrados por la +observacion; luego todas las ciencias físicas envuelven una parte +condicional, no son enteramente absolutas. La teoría de la gravitacion +universal se desenvuelve como un cuerpo de ciencia geométrica, es +verdad; pero cómo? pudiendo partir de los datos ofrecidos por la +experiencia; destruid estos datos, el cuerpo de ciencia física se +convierte en un cuerpo de geometría pura. En mecánica, los problemas de +la composicion y descomposicion de las fuerzas, tienen un sentido físico +en cuanto presuponen los datos de la experiencia; si prescindimos de +esta, nada nos queda sino un compuesto de líneas que nada significan, +cuando se las llama fuerzas: entonces la mecánica no es mas que un +sistema de aplicaciones geométricas. + +[207.] Surge aquí otra dificultad, que en apariencia es mas grave que la +anterior: si las relaciones de los cuerpos no son esenciales y están +sujetas á variacion; si lo que sobre ellos calculamos, no está fundado +en datos de necesidad intrínseca; parece que se destruye la geometría +misma, ó se la circunscribe de tal modo al órden ideal, que no puede +estar segura de que en descendiendo al campo de la experiencia, no +encuentre falso lo que ella tiene por verdadero, y verdadero lo que ella +reputa falso. Por ejemplo: las distancias de los cuerpos se calculan por +consideraciones geométricas: si la relacion de distancias es variable, +pudiendo estar un cuerpo en muchos lugares á un mismo tiempo, la +geometría resulta falsa. Semejante suposicion no es mas que una +aplicacion de la teoría precedente; pues que si las relaciones se hacen +variables, esa variacion podrá afectar á las distancias, que en sí +mismas no son mas que una relacion. He dicho que esta dificultad era en +apariencia mas grave que la anterior, porque saliendo del campo de la +experiencia, afecta el mismo órden de nuestras ideas: órden que debemos +tener por indestructible, si no queremos privarnos de la razon misma. +¿Qué fuera de nuestra razon, si la geometría pudiese ser desmentida por +la realidad? ¿qué fuera un órden de ideas que pudiese estar en +contradiccion con los hechos? Repito sin embargo, que la fuerza de esta +dificultad es aparente; y para soltarla observaré que bien analizada, no +tiene mas fuerza que la que hemos desvanecido con respecto á las +ciencias naturales. Hagámoslo sensible con un ejemplo. + +Un cuerpo que dista cien varas de otro, no puede distar una vara sola: á +esto la geometría se opone: si las relaciones de los cuerpos son +variables, esta proposicion no significará nada con respecto á la +realidad; luego la geometría quedará desmentida. Admito la consecuencia: +pero añado que el principio en que se funda, entraña una suposicion +contraria á la de mi teoría. Alteradas ó destruidas las relaciones de +los cuerpos, se destruye la distancia que es una relacion: luego no +habrá ni distancia de cien varas, ni de una vara, ni de ninguna especie; +es así que la contradiccion se funda en la suposicion de la existencia +simultánea de las distancias de cien varas y de una vara, luego no +existiendo las distancias no hay contradiccion. Si entonces se pregunta +cuánto distan? la pregunta es absurda: el _cuanto_ supone que distan: si +no distan, el _cuanto_ no tiene sentido. + +[208.] Esta solucion se funda en un principio fundamental que conviene +no perder nunca de vista. La verdad geométrica se verifica en la +realidad, cuando en la realidad existen las condiciones geométricas: si +estas faltan, no hay geometría real. La consecuencia no tiene nada +extraño; pues lo propio se verifica en el órden puramente ideal: aun en +este, la geometría se funda en postulados; si no los hay, no hay +geometría. Dos triángulos de igual base y altura son equivalentes en +superficie; esto es verdad si suponemos los órdenes de puntos que +llamamos líneas, y las líneas en ese órden que llamamos formar ángulos y +reunirse en tres puntos; si no presuponemos esos órdenes, ese conjunto +de relaciones, el teorema geométrico no significa nada. + +[209.] La geometría en sí misma, ó sea en el órden puramente ideal, se +funda en el principio de contradiccion: siendo este verdadero por +absoluta necesidad, lo es tambien aquella. Pero el principio de +contradiccion, como todos los del órden puramente ideal, prescinde de la +existencia, y no se aplica á nada en la práctica, si no se supone algun +hecho en el cual pueda estribar. El sí y el nó, á un mismo tiempo, son +imposibles: pero el principio no resuelve nada ni en pro ni en contra de +ninguno de los extremos: solo dice, que verificado el uno, no se +verifica el otro: resuelve contra el _sí_, suponiéndose el _nó_, y +contra el _nó_, suponiéndose el _sí_: esto es, ha menester siempre una +condicion, un dato, que solo la experiencia puede suministrar. Lo propio +sucede con la geometría: todos sus teoremas y problemas, se refieren á +ese campo ideal que tenemos dentro de nosotros: en ese campo hay ciertas +condiciones que conducen á determinadas consecuencias, en fuerza del +principio de contradiccion: donde quiera que las condiciones se +verifiquen, se verificarán tambien las consecuencias: pero si aquellas +faltan, estas faltarán tambien. Las ciencias ideales, se refieren á un +_enlace_ de consecuencias con principios, en el órden posible; nó á los +hechos en sí mismos. Salvado el enlace, la ciencia se salva. + + + + +CAPÍTULO XXX. + +LA SENSIBILIDAD PASIVA. + + +[210.] La sensibilidad activa, ó sea la facultad de sentir, es objeto de +grandes cuestiones filosóficas; no son menores las que puede ofrecernos +la sensibilidad pasiva, ó sea la capacidad de un objeto para ser +sentido. + +¿Todo lo que existe puede ser sentido? + +Para resolver acertadamente esta cuestion es preciso recordar, que ser +sentido puede entenderse de dos maneras: 1.º causar una impresion en el +ser sensitivo: 2.º ser objeto inmediato de la intuicion sensible. Lo +primero puede verificarse de todo ser, capaz de producir la impresion; +lo segundo, solo puede verificarse de un ser que reuna las condiciones +incluidas en la intuicion. + +[211.] Producir la impresion, es simplemente _causar_; y la causalidad +no repugna á los seres simples. De aquí es que no hay ningun +inconveniente en que un espíritu nos produzca de esta manera una de las +impresiones sensibles: de lo contrario seria menester decir que Dios no +puede ejercer su accion sobre nuestra alma, causando en ella la +sensacion sin el intermedio de los cuerpos. Esta causalidad, no podria +llamarse sensibilidad pasiva: el ser que la tuviese, no seria +propiamente sentido. La relacion de la sensacion, al ser que la +produjese, seria únicamente la del efecto á su causa. + +[212.] Ser objeto inmediato de la intuicion sensible, es presentarse á +ella, como un original á su copia; y bajo este aspecto, no puede ser +sentido sino lo que es extenso: esto es, lo que encierra en sí la +multiplicidad, combinada con eso que llamamos continuidad, y que sea lo +que fuere en sí, es una condicion absolutamente necesaria para nuestras +facultades sensitivas, en cuanto se refieren á objetos externos. + +[213.] De esta manera, lo simple no puede ser sensible: afirmar lo +contrario, seria caer en una contradiccion manifiesta. Nuestra intuicion +sensible, á la cual, por instinto y por razon, le damos un objeto real, +se refiere á este objeto, como esencialmente compuesto, y en este órden +que llamamos continuidad: si pues convertimos á este objeto en simple, +destruimos el objeto como sensible: y por consiguiente afirmamos y +negamos su objetividad sensible. El suponer en ejercicio una facultad, y +quererla privar de las condiciones á que sus funciones están sometidas +necesariamente, es una contradiccion. + +[214.] Se observará tal vez, que no hay necesidad de trasladar al objeto +las condiciones del sujeto, y que por lo mismo, aun siendo el objeto +simple, se puede ofrecer al sentido; pero esto es cambiar el estado de +la cuestion: porque, ó la intuicion sensible se refiere al objeto ó nó: +si lo primero, el objeto no puede ser simple; si lo segundo, estamos +otra vez en la cuestion del idealismo, combatido ya en varios lugares de +esta obra. + +[215.] Si se replica que en nuestra alma, siendo simple, hay la +representacion de lo compuesto; observaré que no es lo mismo la +percepcion subjetiva de lo compuesto, que la representacion objetiva: +así como no es lo mismo ofrecerse objetivamente como múltiplo, ó +percibir lo múltiplo. Nuestra alma percibe lo múltiplo, y por lo mismo +que lo percibe, ella no puede serlo, es necesario que sea una. Esto en +cuanto á lo subjetivo; por lo que toca á lo objetivo, conviene notar, +que las representaciones sensibles no las tenemos siempre de objetos +reales, pero se refieren siempre á objetos cuando menos posibles, es +decir que la intuicion, no está enteramente vacía, sino que á falta del +órden de la realidad, necesita el de la posibilidad. + +[216.] El mundo externo, como que encierra la multiplicidad, ó sea un +conjunto de muchos seres, y es además susceptible de este órden que +llamamos continuidad, puede ser objeto de la intuicion sensible, como en +realidad lo experimentamos. Pero esta sensibilidad pasiva, no le es +intrínsecamente necesaria: quiero decir, que el mismo conjunto de seres +que componen el universo, podria Dios haberle dispuesto de tal manera +que no fuese sensible. La razon de esto no es otra que la variabilidad +de las relaciones de los cuerpos: porque es evidente que si estas no +existiesen, ó no estuviesen sometidas á las condiciones exigidas para la +representacion sensible, esta no podria verificarse, y el mundo quedaria +despojado de su sensibilidad. + +[217.] De esta consecuencia á que nos lleva la filosofía trascendental, +tenemos algunos indicios en la experiencia misma, la cual á cada paso +nos enseña que los cuerpos sensibles dejan de serlo, y los insensibles +se nos hacen sensibles, con solo mediar una pequeña alteracion. La +condensacion del aire lo hace visible; la rarefaccion, invisible; un +cuerpo líquido es tangible, y pierde esta calidad, pasando al estado de +vapor. La variedad que dimana de las alteraciones del objeto, puede +tambien provenir de las modificaciones del órgano. Basta recordar lo que +le sucede á la vista, segun está auxiliada ó privada de ciertos +instrumentos. Si pues, aun salvas las leyes que ahora son fundamentales +en las relaciones de los cuerpos, notamos esos tránsitos de lo sensible +á lo insensible, ¿por qué no podria haber un cambio radical en dichas +relaciones, que hiciese los cuerpos de todo punto insensibles? + +[218.] Con variar las relaciones de los seres que componen el universo +corpóreo, lo sensible podria convertirse en insensible; y por el +contrario, deberemos decir que hay muchos seres insensibles, que con una +disposicion diferente, podrian hacérsenos sensibles. Hasta cierto punto, +tenemos en esta parte algo mas que leves conjeturas: los hechos hablan. +A medida que se va dilatando el campo de la experiencia, se descubren +nuevos fenómenos: ahí están los de la atraccion magnética, de la +electricidad, y del galvanismo. En estos fenómenos, obran agentes que en +sí mismos son imperceptibles al sentido: ¿por qué no habrian podido +estar dispuestos de manera que los sintiéramos como á los demás cuerpos? +¿En qué punto está el límite de la escala de esos agentes? Nosotros no +le conocemos: y discurriendo por analogía podemos conjeturar que está +muy lejos todavía, para lisonjearnos de alcanzarle. + +La perfeccion de un órgano sensitivo por medio de instrumentos, es una +disposicion por la cual variamos el sistema ordinario de las relaciones +de nuestro cuerpo con los que le rodean: y esta perfeccion está en una +escala indefinida, en la cual descubrimos tanta mayor extension, cuanto +mas adelantamos en ella. Es probable pues, que en el universo hay muchos +seres imperceptibles á nuestros sentidos, y para cuya percepcion seria +bastante una modificacion de los órganos, ó un cambio en algunas leyes +de la naturaleza. ¡Ancho campo de atrevidas conjeturas, y meditaciones +sublimes! + + + + +CAPÍTULO XXXI. + +POSIBILIDAD DE UNA MAYOR ESFERA EN LA SENSIBILIDAD ACTIVA. + + +[219.] Habiendo tratado de la sensibilidad pasiva en el órden de la +posibilidad, ocurre naturalmente una cuestion semejante con respecto á +la sensibilidad activa de los seres sometidos á condiciones diferentes +de las en que se halla nuestra alma, mientras está unida al cuerpo. + +Hablo únicamente de la posibilidad, porque estando limitados á lo que +nos enseña la experiencia, ignoramos lo que hay en la esfera de los +seres con quienes no estamos en comunicacion: si algo sabemos de ellos, +es lo que Dios nos ha revelado: y la revelacion es para enseñarnos, nó +la filosofía, sino la virtud. + +[220.] El examinar hasta qué punto sea posible la sensibilidad activa en +un órden diferente del que nosotros experimentamos, á mas de suscitar +cuestiones curiosas y agradables, ofrece la oportunidad de aclarar con +nuevas consideraciones la naturaleza de este fenómeno, en sus relaciones +con la organizacion corpórea. Hasta media una razon particular para que +nos ocupemos de esta materia, y consiste en el interés que debe +inspirarnos todo cuanto se refiere á un nuevo estado, á que dentro de +poco hemos de pasar. Breves son los momentos concedidos al débil hombre +para morar sobre la tierra: todos nos acercamos con asombrosa rapidez al +instante supremo, en que la frágil organizacion que envuelve nuestro +espíritu inmortal, se disolverá, deshaciéndose en polvo; entonces, el +ser que dentro de nosotros siente, piensa y quiere, se hallará en un +estado nuevo, separado de la organizacion corpórea. ¿Cuáles serán +entonces sus facultades? Esta cuestion no puede sernos indiferente; se +trata de nosotros, y de lo que ha de suceder en breve plazo. + +[221.] Cuando se pregunta si un espíritu puro es capaz de sentir, se +resuelve la cuestion negativamente, porque al tratar de la sensibilidad +activa se supone que no puede tener lugar, en no mediando algun cuerpo. +Yo creo que la cuestion es susceptible de algunas aclaraciones que voy á +exponer. + +Fijemos ante todo el verdadero significado de las palabras. A veces se +entiende en general por espíritu puro el que no está unido con ningun +cuerpo; pero hablando con mas rigor, se limita el significado del +adjetivo _puro_, al espíritu que ni está unido con un cuerpo, ni está +destinado á dicha union; así el alma humana es un espíritu, mas nó un +espíritu puro: porque ó está unida actualmente con el cuerpo, ó está +destinada todavía á esta union. + +A primera vista parece que en esta cuestion, limitándonos á la esfera de +la posibilidad, no cabe diferencia entre las dos acepciones de la +palabra _puro_; porque si al alma separada del cuerpo no le repugna +esencialmente el sentir, tampoco repugnará á los demás espíritus. La +paridad no es cierta; mas por ahora, al hablar en general de un espíritu +puro, comprenderé tambien á las almas separadas de sus cuerpos. + +[222.] ¿Qué entendemos por sentir? Esta palabra puede significar dos +cosas: 1.ª recibir una impresion por medio de órganos corpóreos: 2.ª +experimentar simplemente la impresion, independientemente del órgano +corpóreo. Por ejemplo: veo un objeto: aquí hay la afeccion que llamo +_ver_, y el mecanismo con que el objeto transmite la luz á la retina, y +esta una determinada impresion al cerebro. Estas son cosas muy +diferentes: la primera es un hecho de mi espíritu, la segunda una +modificacion corpórea. + +[223.] Es claro que si por sentir, entendemos recibir la impresion de un +órgano corpóreo, el espíritu que no tenga cuerpo no podrá sentir; pero +si solo entendemos la afeccion considerada subjetivamente, prescindiendo +del medio por el cual se produce, ó se comunica, entonces la cuestion se +traslada á otro terreno, y para resolverla afirmativa ó negativamente, +de nada sirve la existencia ó no existencia de los cuerpos. + +[224.] En este caso, la cuestion es la siguiente: ¿un espíritu puro +puede tener esas representaciones y afecciones de varias clases, que +llamamos sensibles? + +Desde luego salta á los ojos que la simplicidad no se opone á la +facultad sensitiva: nuestra alma siente, sin embargo de que es simple. +En el ejercicio de las facultades sensitivas, la ayuda el cuerpo; pero +este auxilio es instrumental; y no de tal manera que sienta _por el +cuerpo_, como el que ejerce una accion por medio de un instrumento: +quien siente es el alma misma; y la accion instrumental del cuerpo se +reduce á poner ciertas condiciones, de las cuales resulta la sensacion, +por influjo físico ú ocasional. Luego la simplicidad de un espíritu puro +nada prueba contra la posibilidad de las facultades sensitivas: +semejante argumento probaria demasiado; y por consiguiente no prueba +nada. + +[225.] De esto se infiere que no hay ninguna repugnancia _intrínseca_ +en que Dios comunique á un espíritu puro facultades sensitivas; ya sean +de representacion, como esas en que se nos ofrece el mundo corpóreo; ya +sean puramente subjetivas, como las de placer ó de dolor. + +[226.] Aunque estas funciones en el órden actual, dependan de ciertas +condiciones á que están sujetos los cuerpos; no obstante, consideradas +en sí, en cuanto son una modificacion del alma, no presentan ninguna +relacion esencial con el mundo corpóreo. Parece pues, que seria +contrario á los principios de una sana filosofía, el decir que el alma +separada del cuerpo no puede experimentar afecciones semejantes á las +que siente mientras se halla en esta vida. Si esto no repugna al alma +separada, ¿por qué repugnaria á otros espíritus? + +Las facultades sensitivas son una especie de percepcion de un órden +inferior; aunque las veamos en seres unidas á cuerpos, no son ejercidas +inmediatamente por un órgano corpóreo; lejos de repugnar á la +simplicidad, la exigen: y por esta razon hemos visto ya, que la materia +es incapaz de sentir (Lib. II, Cap. II.). Graves filósofos son de +parecer que la causalidad de los cuerpos con respecto á las sensaciones, +es meramente ocasional; y esta opinion estriba en la dificultad de +explicar cómo un ser compuesto puede producir afecciones de ninguna +clase en un ser simple. Lejos pues de que haya ninguna repugnancia entre +la simplicidad y las facultades sensitivas, hay un enlace necesario: +ningun ser compuesto puede ser sensitivo. + +[227.] Quizás se pudiera creer que no queda ya ninguna duda con respecto +á la posibilidad de la sensacion, independientemente de los órganos +corpóreos: y que para decir lo contrario, seria preciso sostener que +Dios no puede producir por sí mismo, lo que produce por medio de las +causas segundas. Las observaciones hechas hasta aquí, parecen agotar la +cuestion; pero reflexionando mas sobre ella, echaremos de ver que está +poco menos que intacta. + +Conviene no perder de vista que aquí nos ceñimos á examinar la +posibilidad de las facultades sensitivas, comparándola con un solo +atributo de los seres, la simplicidad. Esto limita sobre manera la +cuestion, haciendo que no se la pueda resolver sino bajo un aspecto. La +simplicidad, es una propiedad negativa: con decir que una cosa es +simple, le negamos las partes, pero no afirmamos ninguna de sus +propiedades: decimos lo que no es, mas nó lo que es. De esto se infiere, +que al sostener que las facultades sensitivas no repugnan +intrínsecamente á un espíritu puro, debemos restringir la proposicion; y +nos expresaríamos con mas exactitud, si en vez de decir: «Las facultades +sensitivas no repugnan á un espíritu puro,» dijésemos: «las facultades +sensitivas no repugnan á _la simplicidad_ de un espíritu puro.» + +[228.] Esta última observacion presenta en mi juicio, la cuestion en su +verdadero punto de vista: lo demás es confundir las ideas, y resolver +problemas sin los datos suficientes. En efecto: ¿quién sabe, si la +repugnancia que no se halla entre la sensibilidad y la simplicidad, se +hallará entre la sensibilidad y algun atributo que nosotros no +conocemos? este argumento no vale para el alma humana, de la cual +sabemos que es capaz de sentir; pero vale para los demás espíritus, de +los cuales ni conocemos la esencia, ni tampoco hemos esperimentado cuál +es el carácter de sus facultades perceptivas. + +[229.] Uno de los caractéres distintivos de la percepcion sensitiva, es +la referencia á objetos individuales; y esto, nó en lo tocante á la +esencia de ellos, sino en cuanto están en cierta disposicion, cuyas +variedades no afectan á su íntima naturaleza. La misma extension, que +por instinto y por reflexion objetivamos, es mas bien un resultado, de +las relaciones de los seres, que entran en el compuesto extenso, que nó +los seres mismos. Esto manifiesta que las facultades sensitivas son el +último grado en el órden de la percepcion; pues que sus funciones se +limitan á indicar al ser que las posee, cierta disposicion de los +objetos externos, sin enseñarle nada sobre la naturaleza de los mismos. +Como los espíritus puros están en un grado mas alto en la escala de los +seres perceptivos, y uno de los caractéres de la inteligencia es el +penetrar en la íntima naturaleza de las cosas; podria muy bien suceder +que á inteligencias mas elevadas que la nuestra, les repugnase la +facultad sensitiva, nó por razon de la simplicidad, sino por el género +de su percepcion. + +[230.] Esta conjetura la podemos fundar en una razon de analogía, por lo +que sucede en nosotros mismos. Las representaciones sensibles, son con +frecuencia, útiles auxiliares para la percepcion puramente intelectual; +pero tampoco cabe duda, que otras veces nos embarazan y confunden. +Cualquiera habrá podido experimentar que en las meditaciones sobre +objetos muy abstractos, las representaciones sensibles son una especie +de rémora de la inteligencia, de la cual quisiéramos deshacernos por +algunos instantes, si esto fuera dable á nuestra flaqueza. Las +representaciones sensibles se parecen en tales casos, á sombras que se +atraviesan entre el ojo intelectual y el objeto; la necesidad de +estarlas removiendo de continuo, retarda y debilita la percepcion. Nos +proponemos por ejemplo, pensar en la causalidad: es claro que en esta +idea tomada en abstracto, no debe ni puede entrar ninguna representacion +sensible; y no obstante, por mas que nos esforcemos, la representacion +nos ocurre: ora será la misma palabra _causalidad_, escrita ó hablada; +ora la imágen de un hombre que ejecute alguna cosa; ora la de otro +agente cualquiera; pero nunca podremos deshacernos de toda +representacion sensible. El entendimiento se ve precisado á decirse de +continuo á sí propio: «no es esto la idea de causalidad; esto es una +imágen, una comparacion, una expresion» defendiéndose sin casar de +ilusiones que le harian confundir lo particular con lo universal, lo +contingente con lo necesario, la apariencia con la realidad. + +[231.] De lo dicho debemos inferir, que la repugnancia de las facultades +sensitivas á la naturaleza de un espíritu puro, podria muy bien dimanar +del carácter de su misma inteligencia; la cual, á causa de su +perfeccion, no consintiese esa dualidad perceptiva que experimentamos en +nosotros. El objeto del entendimiento es la esencia de la cosa, +_quidditas_, como se espresaban los escolásticos; y las representaciones +sensibles nada nos dicen sobre esta esencia. Nos ofrecen un aspecto de +las cosas, y aun este se halla limitado á la percepcion de la extension; +pues en lo tocante á las demás sensaciones, mas bien experimentamos un +hecho subjetivo que el instinto y la razon nos hacen atribuir á causas +externas, que no percibimos la disposicion misma de los objetos. + +[232.] Esta última observacion me sugiere otra que puede apoyar la +conjetura de que, en elevándose la inteligencia á cierto grado, es +incompatible con las facultades sensitivas. En las sensaciones podemos +notar, que nada nos dirian ni aun sobre ese aspecto ó disposicion del +mundo externo, si no tuvieran por base la extension; ¿á qué se reduce el +mundo corpóreo si le suponemos inextenso? Habiendo pues demostrado (Cap. +II.) que la extension, aunque base de algunas sensaciones, no es objeto +directo é inmediato de la sensacion, resulta que lo único que en las +facultades sensitivas nos hace percibir algo sobre la realidad de los +objetos, no es propiamente sensible. Luego si el carácter de la +percepcion intelectual, es el conocer la realidad del objeto; cuanto mas +se eleve la inteligencia, mas distante se hallará de la sensacion; +pudiendo llegar caso en que las facultades intelectuales y las +sensitivas sean incompatibles en un mismo sujeto. + +[233.] Comprenderemos mejor la fuerza de la observacion que precede, +echando una ojeada sobre la escala de los seres, y notando lo que +sucede, á medida que son mas perfectos. + +El aislamiento en un ser, indica imperfeccion: la mas ínfima idea que de +un objeto nos formamos, es cuando le concebimos limitado absolutamente á +su existencia, sin ninguna actividad interna, ni externa, completamente +inerte. Así nos figuramos una piedra: tiene su existencia con su forma +determinada: es lo que ha sido hecha, y nada mas: conserva la forma que +le han dado, pero no encierra ninguna actividad, para comunicarse con +otros seres; no tiene ninguna conciencia de lo que es; en todas sus +relaciones está completamente pasiva; recibe, pero no da ni puede dar. + +[234.] A medida que los seres se levantan en la escala de la perfeccion, +cesa el aislamiento: con las propiedades pasivas, se combinan las +activas: tales concebimos los agentes corpóreos, que si bien no llegan +aun á la categoría de _vivientes_, toman ya una parte activa en la +produccion de los fenómenos que salen del laboratorio de la naturaleza. +En estos seres, á mas de lo que tienen, encontramos lo que pueden: sus +relaciones con los otros son muchas y variadas: su existencia no se +limita á su propio círculo; se dilata, comunicándose en cierto modo á lo +demás. + +[235.] Al entrar en el órden de los seres orgánicos, ya nos hallamos con +una naturaleza mas expansiva: la vida es una continua expansion. El ser +viviente, se extiende en algun modo al tiempo en que habrá cesado de +existir, encerrando en sí mismo los gérmenes reproductivos; no solo es +para sí propio, sino tambien para los otros; en su pequeñez, no es mas +que un imperceptible eslabon de la inmensa cadena de la naturaleza; pero +este eslabon vibra, por decirlo así; y sus vibraciones se propagan hasta +los confines mas remotos. + +[236.] Cuando la vida se eleva hasta la sensacion, se extiende todavía +mas; el que siente, encierra en algun modo el universo: con la +conciencia de lo que experimenta, se pone en nuevas relaciones con todo +cuanto obra sobre él. La percepcion es inmanente, esto es, reside en el +mismo sujeto: pero con la subjetividad se combina la objetividad, por la +cual el universo viene á reflejarse en un punto. Entonces el ser no +existe solo en sí mismo; es en algun modo las demás cosas: verificándose +aquel dicho de los escolásticos, tan lleno de profundo sentido: «lo que +conoce es la cosa conocida.» En las sensaciones hay cierto órden: son +tanto mas perfectas, cuanto menos subjetivas: las mas nobles, son las +que nos ponen en comunicacion con los objetos considerados en sí; las +que no se limitan á la experiencia de lo que los objetos nos causan, +sino al conocimiento de lo que son. + +[237.] Hay para la objetividad de las sensaciones una base que es la +extension: y esta, ya no es directa é inmediatamente sentida: lo único +que nos traslada por decirlo así, á lo exterior, ya no es propiamente +sentido. La extension, que ya nos enseña algo sobre la realidad de los +seres, en lo tocante á cierta disposicion de ellos entre sí, es mas bien +objeto de la inteligencia, que de una facultad sensitiva; la sensacion +acaba, y la ciencia nace. Y la ciencia no se limita á lo que aparece de +los objetos, sino á lo que hay en los mismos; el entendimiento no se +detiene en lo subjetivo, pasa á lo objetivo; y cuando no puede alcanzar +la realidad, se dilata por las regiones de la posibilidad. + +[238.] De esta ojeada que acabamos de echar sobre la escala de los +seres, resulta que la perfeccion de estos es proporcional á su +expansion; que á medida que son mas perfectos, salen mas de la esfera +propia, y penetran en la ajena. De aquí es que la percepcion, cuanto mas +alta, es menos subjetiva: el mas ínfimo grado cual es la sensacion, se +limita á lo experimentado por el sujeto percipiente; el mas alto grado, +la inteligencia, prescinde de lo experimentado y se ocupa de lo real, +como de su propio objeto. + +[239.] Deberemos inferir de lo dicho que si pudiéramos conocer la +naturaleza íntima de los espíritus puros, quizás encontraríamos que las +facultades sensitivas, son de todo punto incompatibles con la elevacion +de su inteligencia: y que las analogías que fundamos en el carácter de +nuestras percepciones, no sirven de nada, refiriéndonos á un modo de +entender mas perfecto que el nuestro. Como quiera, es preciso convenir +en que la cuestion estaria resuelta de un modo muy incompleto, si la +hubiésemos limitado al solo aspecto de la simplicidad; y que las +consideraciones sobre el carácter de la inteligencia deben hacernos +cautos para no afirmar como posible, lo que quizá veríamos imposible, si +conociésemos mejor la naturaleza de las cosas. + +[240.] Hasta aquí he hablado refiriéndome á la _posibilidad intrínseca_, +de las cosas; ¿qué pensaremos de la realidad? esta es una cuestion de +hecho que solo puede resolverse con datos suministrados por la +experiencia, y estos datos nos faltan: porque no estamos en inmediata +comunicacion, ni con las almas separadas, ni con los espíritus puros. + +[241.] Si quisiéramos buscar alguna razon para negar al alma todas las +facultades sensitivas, tan pronto como esté separada del cuerpo, é +igualmente á todos los espíritus puros, podríamos encontrarla, mas bien +que en la esencia de las cosas, en consideraciones sobre el fin á que +estas facultades se destinan. El alma, mientras está unida al cuerpo, +preside á una organizacion sometida á las leyes generales del universo +corpóreo. Para ejercer sus funciones de la manera conveniente, es +necesario que esté en incesante comunicacion con su propio cuerpo y con +los que le rodean, teniendo la intuicion sensible de las relaciones +corpóreas, siendo avisada por el dolor de cualquier desórden que en su +cuerpo ocurra, y guiándose por el sentimiento del placer, como por un +instinto que dirigido y templado por la razon, puede indicarle lo +provechoso ó lo necesario. Cuando el alma no está unido al cuerpo, no +hay motivo para que tenga ninguna de esas afecciones, no habiéndolas +menester para dirigirse en sus actos: y como esta razon militaria con +respecto á todos los espíritus puros, se puede conjeturar la causa de la +diferencia que debiera haber entre el estado de nuestra alma en esta +vida, y el de los seres espirituales no unidos á ningun cuerpo. + +[242.] Este argumento, tomado del fin de las cosas, no puede +considerarse como una prueba; no tiene mas valor que el de una +conjetura: porque no sabiendo hasta qué punto el alma separada y los +espíritus puros, podrán estar en relaciones con algunos cuerpos, +ignoramos tambien si estas afecciones sensibles podrian serles +necesarias ó útiles para fines que están fuera de nuestro alcance. +Además, aun suponiendo que ni el alma separada ni los espíritus puros, +no tuviesen relacion alguna con ningun cuerpo, tampoco podríamos afirmar +con entera seguridad que las afecciones sensibles les fuesen inútiles; +por el contrario, en cuanto nosotros podemos alcanzar, parece que +despojar al alma de su imaginacion y de sus sentimientos, es quitarle +dos bellísimas facultades, que á mas de auxiliar su entendimiento, son +un móvil poderoso en muchos de sus actos. + +Tenemos alguna dificultad en formarnos idea del dolor ni del placer, +sino mediando afecciones de sentimiento. En la voluntad del órden +puramente intelectual, concebimos el querer ó el no querer: actos de +relacion simplicísima, que no nos significan afeccion placentera ó +ingrata. Muchas veces nos acontece querer una cosa, y no obstante +experimentar gran disgusto en ella: y por el contrario, nos sucede muy á +menudo que sentimos un placer en aquello que no queremos. Luego el +querer y el no querer, por sí solos, y mientras estamos en esta vida, no +implican placer ó disgusto, son independientes de estas afecciones, y +pueden estar en oposicion con ellas. + +[243.] Se podria observar que esta discordancia proviene de que las +facultades sensibles se hallan en desacuerdo con las intelectuales; +esto, aunque sea mucha verdad, no se opone á lo que estamos diciendo. +Siempre es indudable que la voluntad del órden intelectual, cuando está +en oposicion con las afecciones sensibles, no envuelve placer, ni +destruye el disgusto; triunfa es verdad, en fuerza de su libre albedrío, +pero su triunfo se parece al de un dueño que obligado á recabar +obediencia con prescripciones severas, experimenta disgusto, al propio +tiempo que consigue la ejecucion de sus mandatos. ¿Quién sabe pues, si +la voluntad, aun despues de esta vida, andará acompañada de afecciones +semejantes á las que ahora siente, bien que depuradas de la parte +grosera que mezcla en las mismas, el cuerpo que agrava el alma? No +parece que haya en esto ninguna repugnancia intrínseca; y si las +cuestiones filosóficas pudiesen resolverse por sentimiento, me atreveria +á conjeturar que ese bello conjunto de facultades que llamamos +_corazon_, no desciende al sepulcro, sino que vuela con el alma á las +regiones inmortales. + +[244.] Tocante á la imaginacion, á esa facultad misteriosa, que á mas de +representarnos el mundo real, posee una fecundidad inagotable para +crearse otros nuevos, desplegando á los ojos del alma ricos y +esplendentes panoramas, tampoco parece que pudiera desdorar á un alma +separada del cuerpo. Las inefables armonías que hemos de suponer en la +naturaleza ¿por qué no podrian ser percibidas de un modo sensible? +Guardémonos de aventurar proposiciones sobre arcanos que nos son +desconocidos: pero guardémonos tambien de señalar lindes á la +Omnipotencia, llamando imposible lo que á los ojos de una sana +filosofía, está en el órden de la posibilidad. + + + + +CAPÍTULO XXXII. + +POSIBILIDAD DE LA PENETRACION DE LOS CUERPOS. + + +[245.] Cuanto mas se medita sobre el mundo corpóreo, mas se descubre la +contingencia de muchas de sus relaciones; y por consiguiente, la +necesidad de recurrir á una causa superior que las haya establecido. +Hasta las propiedades que nos parecen mas absolutas, dejan de serlo +cuando se las somete al exámen de la razon. ¿Qué cosa mas necesaria que +la impenetrabilidad? Y sin embargo, desde el momento que se la analiza +severamente, se la encuentra reducida á un hecho de experiencia, que no +se funda en la íntima naturaleza de los objetos, y que por lo mismo +puede existir ó dejar de existir, sin ninguna contradiccion. + +[246.] La impenetrabilidad, es aquella propiedad de los cuerpos, por la +cual no pueden estar juntos en un mismo lugar. Para todos los que no +hacen del espacio puro una realidad independiente de los cuerpos, esta +definicion no significa nada: pues que si el lugar como espacio puro, no +es nada, hablar de un _lugar mismo_, con abstraccion de los cuerpos, es +hablar de nada. Luego, la impenetrabilidad no puede ser otra cosa que +cierta relacion, ó de los cuerpos ó de las ideas. + +[247.] Ante todo conviene distinguir entre el órden real, y el puramente +ideal. La impenetrabilidad puede considerarse de dos especies, física y +geométrica. La física, es la que vemos en la naturaleza; la geométrica +es la que se halla en nuestras ideas. Dos globos de metal no pueden +estar en un mismo lugar; he aquí la impenetrabilidad física. Las ideas +de dos globos nos ofrecen dos extensiones que se excluyen recíprocamente +en la representacion sensible; he aquí la impenetrabilidad geométrica. +Cuando imaginamos que los dos globos coinciden perfectamente, ya no hay +dos, sino uno solo; cuando imaginamos que un globo ocupa una parte del +otro, resulta una figura nueva, ó bien el uno es considerado como una +porcion del otro, y por consiguiente está contenido en su idea; así se +ve en el caso en que el menor se mete dentro del mayor. En ambos +supuestos se consideran los globos penetrándose en todo ó en parte, +pero esta penetracion no es mas que la designacion de ciertas partes en +el uno, considerado como un puro espacio, en las que se coloca el otro, +considerado tambien como un puro espacio. La impenetrabilidad geométrica +no existe sino cuando los dos objetos se suponen separados, y solo en +cuanto están separados; en cuyo caso la impenetrabilidad es +absolutamente necesaria, pues la penetracion equivaldria á poner +confundido lo que se supone separado, esto es, se afirmaria la +separacion y la no separacion, lo que es contradictorio. Luego la +impenetrabilidad geométrica nada prueba en favor de la impenetrabilidad +física; pues que existe en el solo caso de que esté presupuesta, es +decir, que se la exija so pena de incurrir en contradiccion. Es evidente +que lo mismo se verificaria en la realidad; pues que si suponemos dos +cuerpos separados, no pueden compenetrarse mientras estén separados, sin +que se caiga en una contradiccion manifiesta. En este punto, el órden +ideal nada nos enseña sobre el real. + +[248.] ¿La compenetracion puede existir en la realidad? ¿un globo de +metal, por ejemplo, podria entrar dentro de otro globo de metal, como +hacemos entrar uno dentro del otro, dos globos geométricos? claro es que +no se trata del órden regular, que desmiente suposiciones semejantes; +sino de la misma esencia de las cosas. En este supuesto, afirmo que no +hay ninguna contradiccion en hacer los cuerpos penetrables; y que el +análisis de esta materia enseña que la impenetrabilidad de los cuerpos +nada tiene de esencial. + +Ya hemos visto que la idea de lugar como espacio puro, es una +abstraccion; luego es una suposicion enteramente imaginaria, aquella en +que á cada cuerpo le damos cierta extension, para llenar un cierto +espacio, de tal manera que no pueda menos de llenarle, y no le sea dable +á un mismo tiempo admitir otro en un mismo lugar. La situacion de los +cuerpos, en general, es el conjunto de sus relaciones; la extension +particular de cada cuerpo, no es mas que un conjunto de las relaciones +de sus partes entre sí; hasta llegar ó á puntos inextensos, ó de una +pequeñez infinita, á la cual podemos aproximarnos por una division +infinita. + +El conjunto de las relaciones de seres indivisibles ó infinitésimos +constituye lo que llamamos extension y espacio, y todo cuanto se +comprende en el vasto campo que se nos ofrece en la representacion +sensible. ¿Quién nos ha dicho que estas relaciones no son variables? +¿nuestra experiencia es acaso el límite de la naturaleza de las cosas? +es evidente que nó. El universo no se ha calcado sobre nuestra +experiencia, sino que nuestra experiencia ha dimanado de él: decir que +no hay ni puede haber nada sino lo que la misma nos atestigua, es hacer +á nuestro _yo_ el tipo del universo, es afirmar que sus leyes están +radicadas en nosotros y son emanaciones de nuestro ser: orgullo necio +para ese átomo imperceptible que se presenta por algunos instantes en el +inmenso teatro de la naturaleza y luego desaparece; orgullo necio, para +ese espíritu que á pesar del grandor de su capacidad, siente su +impotencia para sustraerse á esas leyes, á esos fenómenos, que segun la +monstruosa suposicion, debieran ser obra de él mismo. + + + + +CAPÍTULO XXXIII. + +UN TRIUNFO DE LA RELIGION EN EL TERRENO DE LA FILOSOFÍA. + + +[249.] Del análisis que acabo de hacer en los capítulos precedentes, +resulta que en los objetos extensos hay dos cosas: multiplicidad y +continuidad: la primera es absolutamente necesaria, si ha de haber +extension: en esta entran partes distintas, y lo distinto no puede ser +idéntico sin contradiccion manifiesta; la continuidad representada en la +impresion sensible, no es esencial á las cosas extensas; porque no es +mas que el resultado de un conjunto de relaciones, inseparables en el +órden actual de la sensibilidad, mas nó absolutamente necesarias en el +órden de la realidad. La filosofía trascendental, elevándose sobre las +representaciones sensibles, saliendo de los fenómenos y entrando en la +contemplacion de los seres en sí mismos, no descubre en ninguna parte +la necesidad de dichas relaciones, y se ve precisada á considerarlas +como simples hechos, que podrian dejar de ser, sin ninguna +contradiccion. De esta suerte se salva la correspondencia del fenómeno +con la realidad, y se armoniza el mundo interno con el externo; mas no +se trasladan á este todas las condiciones subjetivas de aquel de tal +manera, que lo necesario para nuestras representaciones, lo sea tambien +en sí y con necesidad absoluta. + +[250.] Al llegar á este punto de la filosofía trascendental, el espíritu +se halla como situado en una cúspide elevada, desde la cual descubriese +nuevos mundos: y grato es decirlo, y consolador el experimentarlo; entre +esos mundos se descubre una nueva prueba en favor de la divinidad de la +religion católica, y se recibe una leccion muy saludable para no +entregarse á los devaneos de una filosofía insensata, que cree divisar +contradicciones donde quiera que se le ofrecen sombras augustas. + +[251.] Hay en la religion católica un misterio que la Iglesia celebra +con ceremonias augustas, y que el cristiano adora con fe y con amor. El +incrédulo ha visto el tabernáculo sacrosanto, y sonriéndose con desden, +ha dicho: «hé aquí un monumento de supersticion; hé aquí al hombre +adorando el absurdo.» No siendo esta una obra teológica, sino +filosófica, podria prescindir de responder á las objeciones de la +incredulidad; pero la ocasion me parece tan oportuna para soltar +dificultades levantadas por la superficialidad y la ligereza, que no +puedo menos de aprovecharla. El género de la obra, me obliga á ser breve +en esta discusion; pero la importancia del objeto reclama que no le pase +por alto; mayormente cuando los autores católicos que han escrito de +filosofía han sólido tambien hacer algunas aclaraciones sobre esta +materia, en los lugares que han creido mas oportunos, y muy +particularmente al tratar de la extension. + +[252.] El misterio de la Eucaristía es un hecho sobrenatural, +incomprensible al débil hombre, inexplicable con palabras humanas; esto +lo confiesan los católicos; esto lo reconoce la Iglesia. No se trata +pues de señalar una razon filosófica para aclarar este arcano; ningun +fiel será osado á llevar tan lejos su vanidad: se trata únicamente de +saber si el misterio es absurdo en sí, esto es, intrínsecamente +contradictorio; porque si tal fuera, el dogma no seria una verdad sino +un error: la omnipotencia divina no se extiende á lo absurdo. La +cuestion está en si el hecho, sin embargo de estar fuera de las leyes de +la naturaleza, es intrínsecamente posible: porque en tal caso la +cuestion sale del terreno de la filosofía y entra en el de la crítica: +el incrédulo, si admite la existencia de Dios, debe admitir su +omnipotencia; y entonces no deberemos disputar sobre si Dios puede ó nó +hacer este milagro, sino únicamente si lo ha hecho. + +[253.] Las dificultades que se pueden objetar contra el augusto misterio +de la Eucaristía se reducen á lo siguiente: un cuerpo está sin las +condiciones á que están sometidos los otros cuerpos; no produce ninguna +de las impresiones sensibles que recibimos de los demás; y por fin, se +halla á un mismo tiempo en muchos lugares. Para soltar cumplidamente +estas objeciones conviene fijar las ideas. + +[254.] Las doctrinas expuestas en la teoría de la sensibilidad contenida +en este volúmen, convencen de cuán falsamente se ha dicho que el +misterio de la Eucaristía es imposible. Bajo las sagradas especies hay +un cuerpo que no afecta nuestros sentidos: aquí encontramos un milagro, +mas nó una cosa imposible. He manifestado que no hay ninguna relacion +necesaria entre los cuerpos y nuestra sensibilidad; el enlace que ahora +experimentamos, no puede explicarse por ninguna propiedad intrínseca del +espíritu y de los cuerpos, así, es menester recurrir á una causa +superior que libremente haya establecido dichas relaciones. La misma +causa puede suspenderlas, luego bajo este punto de vista, la cuestion +está reducida á lo siguiente: ¿puede la omnipotencia divina hacer que un +cuerpo no nos produzca los fenómenos de la sensibilidad, suspendiéndose +las leyes que Dios ha establecido libremente? Presentada la cuestion de +esta manera, no es susceptible de dos soluciones: es necesario ó +resolverla afirmativamente ó negar la omnipotencia. + +[255.] Los que se propongan convencer de absurdo nuestro dogma, deben +probar lo siguiente. + +1.º Que la sensibilidad pasiva, es tan esencial á los cuerpos, que no la +pueden perder sin que falte el principio de contradiccion. + +2.º Que las relaciones de nuestros órganos, con los objetos, son +intrínsecamente inmutables. + +3.º Que la transmision de las impresiones del órgano á las facultades +sensitivas del alma, es tambien esencial, y no puede faltar en ningun +supuesto. + +Si no se dan por verdaderas las proposiciones anteriores, caen todas las +dificultades que se funden en los fenómenos de la sensibilidad. Con solo +faltar una de estas tres proposiciones, todas las dificultades tienen +solucion: porque es evidente que los fenómenos de la sensibilidad pueden +alterarse por tres causas: + +1.ª La ausencia de las disposiciones necesarias al cuerpo, para ser +objeto de sensibilidad. + +2.ª La interrupcion de las relaciones ordinarias, entre nuestros órganos +y el cuerpo. + +3.ª La falta de la transmision de las impresiones de los órganos á las +facultades sensitivas. + +Es decir: que nos basta que una de las tres primeras proposiciones sea +falsa, para que el incrédulo no pueda dar un paso. + +[256.] Quien acometiese la empresa de probar las tres proposiciones, no +solo podria estar seguro de no alcanzar su objeto, sino que con solo +intentarlo, manifestaria que no ha meditado sobre los fenómenos de la +sensibilidad, ni posee sobre estas materias mas filosofía, que las +nociones del vulgo. No es necesario ser filósofo, basta haber adquirido +una ligera instruccion filosófica, para saber que una empresa semejante +supone completa ignorancia de la historia de la filosofía. Como quiera, +no necesito insistir sobre este punto, porque tengo ya largamente +ventiladas estas cuestiones, en los dos libros de que se compone el tomo +presente. + +[257.] La solucion anterior podria bastar para desvanecer +satisfactoriamente la dificultad fundada en el modo particular con que +un cuerpo está sin las condiciones de extension á que vemos sometidos +los otros: porque desde el momento que se supone suspendida la +correspondencia de un cuerpo con nuestros sentidos, como estos son el +único conducto que nos informa de lo que pasa en lo exterior, no podemos +afirmar que se verifique ningun absurdo en cosa de que no tenemos +experiencia. Para percibir la extension, necesitamos sentirla; luego no +podemos decir nada relativo á la extension sobre un objeto que no +sentimos. Pero aunque esta respuesta podria atajar el curso de las +objeciones, no quiero limitarme á ella. + +[258.] ¿Qué es la extension? en la realidad es un conjunto de relaciones +de los seres que entran en la composicion de lo extenso. Estas +relaciones no son intrínsecamente necesarias, como llevo manifestado; +luego Dios puede alterarlas. Resulta de esto que la cuestion viene á +parar al mismo punto que la anterior: ¿puede la omnipotencia divina +suspender, ó alterar, ó quitar del todo, relaciones que no sean +necesarias con necesidad intrínseca? es evidente que sí. La dificultad +pues, no está en lo que ha podido ser, sino en lo que es: otra vez nos +hallamos fuera del terreno de la filosofía, en el campo de los hechos, ó +sea en el exámen de los motivos de credibilidad. + +[259.] El otro argumento, sobre hallarse un cuerpo á un mismo tiempo en +muchos lugares, aunque en apariencia mas fuerte, se reduce en el fondo á +lo mismo que el anterior. Estar en un lugar tal como lo entendemos +ahora, es hallarse con la extension propia, en la forma ordinaria, y con +las relaciones ordinarias tambien, con respecto á la extension de otros +cuerpos. Si se supone un cuerpo con la extension sometida á otras +condiciones, sin la relacion ordinaria á la extension de los demás; +falta el supuesto en que hacemos estribar la imposibilidad de estar un +cuerpo á un mismo tiempo en muchos lugares; luego habiendo probado que +la omnipotencia divina puede alterar y hasta quitar estas relaciones, no +hay ninguna contradiccion en que falte lo que de ellas debia resultar. + +[260.] Y hé aquí cómo las distinciones de los escolásticos entre las dos +clases de extension: _in ordine ad se, et in ordine ad locum_, y la +manera cuantitativa y la sacramental, que á los ojos de una filosofía +ligera podian parecer sutilezas vanas, excogitadas para eludir la +dificultad, eran observaciones profundas que el análisis de la realidad +y del fenómeno en el órden sensible, vienen á confirmar. Y no quiero +decir con esto que al darse en las escuelas las distinciones expresadas, +se comprendiera siempre perfectamente, toda la verdad, toda la +delicadeza filosófica que ellas encerraban; ni que se las acompañase de +todo el exámen analítico de que eran susceptibles; prescindo ahora del +mérito de los hombres, y miro únicamente al fondo de las cosas; pero +cuanto menor se quisiera suponer la inteligencia filosófica en los que +las empleaban, tanto mas admirable se nos presenta esa augusta religion +que inspira á sus defensores pensamientos fecundos, que los siglos +venideros pueden desarrollar. Las escuelas filosóficas disputaban +vivamente sobre la extension, sobre los accidentes, sobre las facultades +sensitivas; el dogma católico enseñaba una verdad contraria á todas las +apariencias: esto equivalia á estimular para que se examinase mas +profundamente la distancia del fenómeno á la realidad; la diferencia +entre lo contingente y lo necesario: el augusto misterio pesaba sobre la +filosofía suscitando cuestiones que probablemente no se hubieran +ofrecido jamás al entendimiento del hombre. + +[261.] Con profunda verdad dijo Bacon de Verulamio que poca filosofía +aparta de la religion y que mucha filosofía conduce á ella; un estudio +detenido de las dificultades que se objetan al cristianismo manifiesta +una verdad, que además está confirmada por la historia de diez y ocho +siglos: las dificultades contra la religion católica, cuando se +presentan muy graves, lejos de probar nada contra ella, encierran alguna +prueba que la confirma mas y mas; el secreto para que esta prueba se +manifieste, es esforzar la dificultad misma, y examinarla profundamente +bajo todos sus aspectos. El pecado original es un misterio, pero este +misterio explica el mundo entero; la Encarnacion es un misterio, pero +este misterio explica las tradiciones del humano linaje; la fe está +llena de misterios, pero esta fe satisface una de las mas grandes +necesidades de la razon; la historia de la creacion es un misterio, pero +este misterio esclarece el caos, alumbra el mundo, descifra la historia +de la humanidad; todo el cristianismo es un conjunto de misterios, pero +esos misterios se enlazan por ocultos senderos, con todo lo que hay de +profundo, de grande, de sublime, de bello, de tierno en el cielo y en la +tierra; se enlazan con el individuo, con la familia, con la sociedad, +con Dios, con el entendimiento, con el corazon, con las lenguas, con la +ciencia, con el arte. El investigador que no se acuerda de la religion, +y que tal vez busca medios para combatirla, la encuentra en la entrada y +en la salida de los caminos misteriosos, junto á la cuna del niño, como +al umbral de los sepulcros, en el tiempo como en la eternidad, +explicándolo todo con una palabra, arrostrando impasible los +despropósitos de la ignorancia y los sarcasmos del incrédulo, y +esperando tranquila que el curso de los siglos venga á dar la razon, al +que para tenerla no necesitaba que los siglos comenzaran á correr. + + + + +CAPÍTULO XXXIV. + +CONCLUSION Y RESÚMEN. + + +[262.] Antes de comenzar el tratado sobre las ideas, fijémonos todavía +algunos momentos en el orígen y carácter de las que tenemos sobre la +extension; lo cual contribuirá á que se eche de ver el fruto recogido en +las investigaciones precedentes, y nos preparará el camino para las +sucesivas. + +La fecundidad científica que tiene en nuestro espíritu esta idea, prueba +la distancia que va de la impresion sensible, á la percepcion +intelectual. No sabemos, ni podemos saber, si esta idea con todo su +grandor y fecundidad, existia en nuestro espíritu antes de recibir la +impresion sensible: si existia, no teníamos conciencia de ella; bajo +este concepto, el decir que es una idea innata, es aventurar una +proposicion sin prueba; pero no lo es el afirmar que hay dos órdenes de +fenómenos internos totalmente distintos; que la sensacion no ha podido +producir la idea; que esta idea es inmensamente superior á la impresion +externa, y aun á la intuicion interna sensitiva; y que por tanto, si no +existia antes en el espíritu, tampoco ha podido nacer de la sensacion, +como un efecto de su causa. + +[263.] Y hénos aquí haciendo un tránsito importante del órden de las +sensaciones al órden de las ideas; hénos aquí descubriendo en nuestro +espíritu un nuevo género de hechos. Poco importa que estos hechos +preexistiesen á la impresion, ó sean resultado de la presencia de la +impresion. En el primer caso vemos en el espíritu un depósito de +gérmenes, que para desarrollarse, solo necesitaban el calor de la vida; +en el segundo, hallamos en el espíritu una fecundidad productiva de esos +mismos gérmenes. En ambos encontramos un ser privilegiado en la +naturaleza; un ser grande, que de un golpe se eleva sobre la region de +la materia, y que excitado por las impresiones exteriores, dispierta +para una vida que no cabe en este mismo mundo, que le acaba de +dispertar. + +[264.] En este sentido pues, hay ideas innatas; ideas que no han podido +dimanar de las sensaciones. En este sentido todas las ideas generales y +necesarias son innatas; porque ninguna de ellas ha podido dimanar de la +sensacion. Toda sensacion no es mas que un fenómeno, un hecho +particular, contingente; incapaz por lo mismo de producir las ideas +generales, las ideas de las relaciones necesarias de los seres. La +vista, ó la representacion imaginaria de un triángulo, es un fenómeno +contingente, que nada nos dice sobre las relaciones necesarias de los +lados y de los ángulos entre sí. Para llegar á percibir estas +relaciones, esta necesidad, se requiere algo mas; ese algo mas, llamadle +ideas innatas, fuerza, fecundidad, actividad del espíritu, ó como +querais: lo cierto es que existe, que no ha podido nacer de la +sensacion, y que pertenece á un órden totalmente distinto de los +fenómenos sensibles, inmensamente superior. + +[265.] Despues de tan dilatadas investigaciones sobre los fenómenos de +la sensacion, hemos llegado por fin á encontrar una idea, la de la +extension: idea luminosa, fundamento de la geometría, y de todas sus +aplicaciones á las leyes de la naturaleza. + +Parece pues que el espíritu humano, para todas sus relaciones con el +mundo material, tiene una idea matriz: la de la extension. Esta, +modificada de infinitas maneras, da orígen á todas las ciencias que +tienen por objeto la materia. En esa idea se liga todo lo material; de +ella dimana todo conocimiento de lo material. Ella es una cosa pura, con +sus relaciones necesarias, con sus ramificaciones necesarias tambien; es +como una luz que ha sido dada al rey de la creacion, para conocer y +admirar los prodigios de la naturaleza. + +[266.] Esta asombrosa simplicidad en tan complicada multiplicidad, la +encontraremos tambien en otro órden de ideas; y de aquí inferiremos, que +todo el edificio de las ciencias, todos los conocimientos humanos, se +fundan en un pequeño número de ideas matrices: quizás en dos solas. Son +estas ideas, nó representaciones sensibles, sino objeto de intuiciones +puras; no se pueden descomponer, pero se pueden aplicar á infinitas +cosas; no se explican con palabras, como un conjunto que comprende +varios conceptos: la palabra con respecto á ellas, no ha de ser mas que +una especie de excitante, con que un espíritu obra sobre otro espíritu, +nó para enseñarle una cosa, sino para hacerle concentrar en sí mismo, +para que note que la tiene ya dentro de sí, y aprenda en cierto modo lo +que ya sabe. + +Tratad de explicar la CAPÍTULO: la idea, por la cual percibimos ese +órden que no acertamos á expresar en palabras, pero sobre el que +fundamos la experiencia sensible, y la ciencia geométrica, los términos +os faltan: «unas partes fuera de otras;» decis; pero ¿qué son _partes_, +y qué es dentro y fuera, si no teneis la idea de extension? Señalad una +cosa extensa: haced que el espíritu á quien os dirigís, se concentre, y +ejerza su accion generalizadora. ¿Este triángulo es ese cuadrilátero? nó +¿Son ambos extensos? sí. ¿Esta superficie es ese volúmen? nó. ¿Son ambos +extensos? sí. ¿Todos los triángulos son diferentes de los cuadriláteros? +sí. ¿Todas las superficies, todos los volúmenes tienen extension? sí. +¿Cómo habeis pasado de un hecho á todos? ¿de lo contingente á lo +necesario? ¿Habeis explicado lo que es la extension? nó. ¿Habeis +explicado en qué convienen esas cosas diferentes entre sí? nó. Lo que +habeis hecho pues, no ha sido mas que excitar la actividad del espíritu, +hacerle dirigir la atencion hácia la idea general de extension, y esta +idea él la aplica á varias cosas diferentes y las encuentra que +convienen; y las distintas modificaciones de ella, las aplica á varias +cosas que convienen, y las encuentra diferentes. No le habeis enseñado +pues verdades geométricas, las habeis despertado en su espíritu; ó +preexistian en él ó tenia la facultad de producirlas. + +[267.] Recojamos ahora el resultado de las investigaciones hechas hasta +aquí. No doy igual valor á todas las proposiciones que siguen: en los +respectivos lugares llevo explicada mi opinion sobre ellas, pero +considero útil el presentarlas en resúmen, para facilitar la +inteligencia y auxiliar la memoria. + +1. Hay certeza inmediata de nuestras relaciones con seres distintos de +nosotros. + +2. Hay certeza de la existencia de un mundo externo. + +3. El mundo externo no es mas para nosotros que un ser extenso que nos +afecta, y que está sometido á leyes constantes que podemos determinar. + +4. Tenemos idea de la extension. + +5. La idea de la extension es excitada por las sensaciones, pero no se +confunde con ellas. + +6. La idea de la extension, es la idea matriz, fundamental, en todo lo +relativo al conocimiento de los cuerpos. + +7. La idea de la extension no debe confundirse con la representacion +imaginaria de la extension. + +8. Un espacio extenso, y que sin embargo no sea nada real, es un +absurdo. + +9. El espacio no es nada real distinto de la extension misma de los +cuerpos. + +10. Donde no hay cuerpos, no hay distancias. + +11. El movimiento es la mudanza de las situaciones de los cuerpos entre +sí. + +12. No hay vacío, ni puede haberlo de ninguna clase. + +13. La idea del espacio es la idea de la extension en abstracto. + +14. La imaginacion de un espacio sin límites no es mas que un esfuerzo +de la imaginacion, para seguir al entendimiento en la abstraccion de la +extension. Nace tambien de la costumbre de ver por medios transparentes +y de movernos por flúidos sin resistencia. + +15. Como nosotros no sabemos de los cuerpos sino que son extensos y nos +afectan; lo que reune estas dos condiciones es para nosotros cuerpo. + +16. Pero como no conocemos la esencia del cuerpo, no sabemos si puede +existir un cuerpo sin extension. + +17. Tampoco sabemos á qué modificaciones puede estar sujeta la extension +de un cuerpo con respecto á otros. + +18. Los elementos de que se componen los cuerpos nos son desconocidos. + +19. La aproximacion de unos cuerpos á otros, y por consiguiente la +gravitacion universal, parece ser un efecto necesario de sus relaciones +actuales. + +20. La necesidad de la aproximacion no basta para explicar ni las leyes +del movimiento, ni su principio, ni su continuacion. + +21. La idea del espacio no es una condicion absolutamente necesaria para +sentir. + +22. La idea de la extension tiene una objetividad real. + +23. El tránsito de la subjetividad á la objetividad es en lo tocante á +la extension, un hecho primitivo de nuestra naturaleza. + +24. Luego los fenómenos corpóreos tienen una existencia real fuera de +nosotros. + +25. Luego del testimonio de los sentidos nace una verdadera certeza, no +solo fenomenal, sino tambien científica. + +26. La razon al examinar la relacion de la subjetividad con la +objetividad en las sensaciones, justifica con su exámen el instinto de +la naturaleza. + +27. La geometría considera la extension en abstracto; pero con certeza +de que cuando en la realidad se dé el postulado, resultarán las +consecuencias; y que la aproximacion del postulado dará consecuencias +aproximadas. + +28. A pesar de la certeza sobre la realidad de un mundo externo, no +conocemos su esencia. + +29. Ignoramos lo que es este mundo, visto por un espíritu puro. + +30. La intuicion sensible á que se refiere nuestra geometría, no +constituye la esencia del conocimiento científico; y puede estar +separada de él. + +31. No es intrínsecamente imposible un cambio en las relaciones de los +seres corpóreos entre sí, y con nuestras facultades sensitivas. + +FIN DEL TOMO SEGUNDO. + + + + +NOTAS + +(SOBRE EL CAPÍTULO II.) + + +(I.) La inmaterialidad del alma de los brutos, no es un descubrimiento +de la filosofía moderna: los escolásticos la conocieron tambien, y +llevaron sus ideas sobre este punto hasta afirmar que ningun principio +vital era cuerpo. En este sentido, enseñaban que aun el principio de +vida de las plantas ó sea su alma, era una cosa superior al cuerpo. +Santo Tomás, (1. P. Q. 75. art. 1.) busca en general si el alma es +cuerpo: «ulrum anima sit corpus.» y dice lo siguiente: + +Respondeo dicendum, quod ad inquirendum de natura animæ, oportet +præsupponere, _quod anima dicitur esse primum principium vitæ_, in iis +quæ apud nos vivunt. Animata enim viventia dicimus, res vero inanimatas +vita carentes, vita autem maxime manifestatur duplici opere, scilicet +cognitionis et motus. Horum autem principium antiqui philosophi +imaginationem trascendere non valentes, aliquod corpus ponebant, sola +corpora res esse dicentes, et quod non est corpus, nihil esse, et +secundum, hoc animam aliquod corpus esse dicebant. Hujus autem opinionis +falsitas, licet multipliciter ostendi possit, tamen uno utemur, quo +etiam communius et certius patet animam corpus non esse. Manifestum est +enim, quod non quodcumque vitalis operationis principium est anima; sic +enim oculus esset anima, cum sit quoddam principium visionis, et idem +esset dicendum de aliis animæ instrumentis: sed primum principium vitæ +dicimus esse animam. Quamvis autem aliquod corpus possit esse quoddam +principium vitæ, sicut cor est principium vitæ in animali; lamen non +potest esse primum principium vitæ aliquod corpus. Manifestum est enim, +quod esse principium vitæ, vel vivens, non convenit corpori ex hoc quod +est corpus, alioquin omne corpus esset vivens, aut principium vitæ, +convenit igitur alicui corpori quòd sit vivens, vel etiam principium +vitæ, per hoc quòd est tale corpus. Quòd autem est actu tale, habet hoc +ab aliquo principio, quod dicitur actus eius, _Anima igitur quæ est +primum principium vitæ, non est corpus, sed corporis actus_, sicut calor +qui est principium calefactionis, non est corpus, sed quidam corporis +actus. + +A pesar de esta doctrina, podia quedar todavía alguna duda sobre si en +el alma, aunque no fuera cuerpo, entraba la materia como un principio +componente; y asi es que pregunta el Santo Doctor (1. P. Q. 75 art. 5.) +si el alma se compone de materia y forma, y responde que nó; y esto, +hablando del alma en general, en cuanto es principio de vida, +prescindiendo de que sea _intelectual ó no_. Hé aquí sus palabras. + +Respondeo dicendum, quòd _anima non habet materiam_, et hoc potest +considerari dupliciter. _Primo quidem, ex ratione animæ in communi_, est +enim de ratione animæ quòd sit forma alicuius corporis. Aut igitur est +forma secundum se totam, aut secundum aliquam partem sui. Si secundum se +totam, impossibile est quòd pars eius sit materia, si dicatur materia +aliquid eius in potentia tantum, quia forma in quantum forma est actus. +Id autem quòd est in potentia tantum, non potest esse pars actus, cum +potentia repugnet actui, utpote contra actum divisa. Si autem sit forma +secundum aliquam partem sui, illam partem dicemus esse animam, et illam +materiam cuius primo est actus, dicemus esse primum animatum. Secundo +specialiter ex ratione humanæ animæ, in quantum est intellectiva. + +Aunque los pasajes anteriores son bastante esplícitos; hay otro que +todavia lo es mas, donde afirma expresamente que las almas de los +animales perfectos son indivisibles absolutamente, de suerte que la +division no puede convenirles _ni per se, ni per accidens_. Se propone +la cuestion (1. P. Q. 76. art. 8.) de si el alma en general, está toda +en cualquiera parte del cuerpo; y responde que sí; distinguiendo entre +la totalidad de esencia y la cuantitativa; y dice lo siguiente. + +Sed forma quæ requirit diversitatem in partibus, sicut est anima, _et +precipue animalium perfectorum_, non equaliter se habet ad totum et ad +partes; unde _non dividitur per accidens, scilicet per divisionem +quantitatis_. Sic ergo totalitas quantitativa, non potest attribui +animæ, nec per se nec per accidens. Sed totalitas secunda, quæ +attenditur secundum rationis et essentiæ perfectionem, proprie et per +se, convenit formis. + +Segun parece, esta doctrina de Santo Tomás encontraba oposicion en +algunos que no podian concebir cómo podia ser _inextensa_ el alma de los +brutos; creyendo que la inextension era exclusiva propiedad del alma +intelectual. De esta objecion se hace cargo su comentador el cardenal +Cayetano, y defiende resueltamente con Santo Tomás, que las almas de +los brutos son inextensas. + +Por las palabras del sabio cardenal, se echa de ver que entendia la +doctrina de Santo Tomás, sobre la indivisibilidad del alma de los +brutos, con todo el rigor de los términos, pues que se propone la +objecion del modo siguiente. + +Dubium secundo est circa eandem totalitatem quoniam S. Thomas à communi +opinione discordare videtur hoc in loco, eo quòd ponat _præter animam +intellectivam_, aliquam aliam formam in materia _inextensam, scilicet +animam sensitivam animalium perfectorum_, cum tamen vix possit +sustineri, quod anima intellectiva de foris veniens, informet secundum +esse, et sit inextensa. + +En la solucion de la dificultad, lejos de apelar á interpretaciones del +texto, reconoce abiertamente la indivisibilidad del alma de los brutos, +y trata con cierto desden á los que opinaban en contrario. + +Ad secundum dubium dicitur, quod doctrina hic tradita, _est quidem +contra modernorum communem phantasiam, sed non contra philosophicus +rationes, parum est autem de horum auctoritate curandum_. Cum autem +dicitur, quod sine ratione hoc est dictum, respondetur quod ratio +insinuata est à posteriori, quia scilicet diversam totaliter habet +habitudinem ad totum et partem ipsa forma ex propria ratione. Si enim +habet totaliter diversan habitudinem ad totum et ad partes, _hoc +provenit ex indivisibilitate formæ_. Quia si divideretur forma ad +divisionem totius, jam pars formæ proportionaretur parti corporis, et +cum pars quantitativa formæ sit tota essentia formæ, ergo ipsa forma +secundum rationem suæ essentiæ non habet totaliter diversam habitudinem +ad totum et ad partes: sed utrumque, scilicet tam totum quam partem +respicit, ut proportionatum perfectibile. Et confirmari potest ista +ratio, quia forma extensa ex vi solius divisionis, non desinit esse +secundum illam partem quam habet in parte decisa: imo quæ quodammodo +erat per modum potentiæ, perficitur, et fit actu seorsum, ut patet in +formis naturalibus, ergo à destructione consequentis, si ex sola +divisione pars decisa non potest retinere eandem speciem, _ergo non erat +extensa et divisibilis ad divisionem subjecti_.......................... +........................................................................ + +_Non est ergo sine ratione dictum, quod animæ aliquæ præter +intellectivam sunt tantæ perfectionis quod sunt inextensæ, tam per se +quam per accidens_: quamquain potentiæ omnes earum sint extensæ per +accidens: qualitates enim, sunt corporis partibus accomodatæ. + + + * * * * * + + +(SOBRE EL CAPÍTULO X DEL LIBRO III). + +(II). Leibnitz y Clarke sostuvieron sobre el espacio una polémica muy +interesante, de la cual voy á presentar algunas muestras. Leibnitz habia +escrito una carta á S.A.R. Madama la princesa de Gales, en la que +recordando el dicho de Newton de que el espacio es el órgano de que Dios +se sirve para sentir las cosas, arguye contra esta opinion, y observa +que si Dios para sentir las cosas, ha menester de algun medio, no +dependen enteramente de él y no son producidas por él. + +Contestacion de Clarke. + +El caballero Newton no dice que el espacio sea el órgano de que Dios se +sirve para percibir las cosas, ni que Dios tenga necesidad de ningun +medio para percibirlas; por el contrario, dice que estando Dios presente +en todas partes, percibe las cosas por su presencia inmediata en todo el +espacio donde ellas están, sin intervencion ni auxilio de ningun órgano +ni medio. Para hacer esto mas inteligible, lo aclara con una +comparacion diciendo, que así como el alma por estar presente á las +imágenes que se forman en el cerebro por medio de los órganos de los +sentidos, ve estas imágenes como si fueran las cosas mismas que ellas +representan, del mismo modo Dios lo ve todo por su presencia inmediata, +estando actualmente presente á las cosas mismas, á todas las que existen +en el universo, como el alma está presente á todas las imágenes que se +forman en el cerebro. Newton considera el cerebro y los órganos de los +sentidos, como el medio por el cual se forman las imágenes, mas nó como +el medio por el cual el alma ve ó percibe las imágenes cuando están +formadas; y en el universo no considera las cosas como si fueran +imágenes formadas por un cierto medio ó por órganos, sino como cosas +reales que el mismo Dios ha hecho y que ve en todos los lugares donde se +hallan, sin intervencion de ningun medio. Esto es todo lo que Newton ha +querido significar por la comparacion de que se vale cuando supone que +el espacio infinito es por decirlo así el sensorio, _sensorium_, del ser +que está presente en todas partes. + +Réplica de Leibnitz. + +Se halla expresamente en el apéndice de la Optica de Newton, que el +espacio es el _sensorio_ de Dios; esta palabra ha significado siempre el +órgano de la sensacion. Él y sus amigos, pueden explicarse si quieren de +otra manera; no me opongo á esto. + +Se supone que la presencia del alma basta para que perciba lo que pasa +en el cerebro; pero esto es precisamente lo que el padre Malebranche y +toda la escuela cartesiana niegan, y con razon. Algo mas se requiere que +la sola presencia para que una cosa represente lo que pasa en otra. Para +esto se necesita alguna comunicacion explicable, algun modo de +influencia. El espacio, segun Newton, está íntimamente presente al +cuerpo que contiene, y está comensurado con él; ¿se sigue por ventura +de esto, que el espacio perciba lo que pasa en el cuerpo y que se +acuerde de ello cuando el cuerpo se ha retirado? Además, que siendo el +alma indivisible, su presencia inmediata que podríamos imaginar en el +cuerpo, no seria sino en un punto; ¿cómo podria percibir lo que se hace +fuera de este punto? Yo pretendo ser el primero que ha explicado, cómo +el alma percibe lo que pasa en el cuerpo. + +La razon por la cual Dios lo percibe todo, no es su simple presencia, +sino su operacion; porque conserva las cosas por una operacion que +produce continuamente lo que en ellas hay de perfeccion y de bondad; +pero no teniendo las almas influencia inmediata sobre los cuerpos, ni +los cuerpos sobre las almas, su correspondencia inmediata no puede ser +explicada por la presencia. + + +Respuesta de Clarke. + +La palabra _sensorium_ no significa propiamente el órgano, sino el lugar +de la sensacion: el ojo, la oreja etc. son órganos, pero nó sensorios: +por otra parte el caballero Newton no dice que el espacio sea el +sensorio sino que es (por via de comparacion) como si dijéramos el +sensorio. + +No se ha supuesto nunca que la presencia del alma baste para la +percepcion; solo se ha dicho que esta presencia es necesaria para que el +alma perciba: si el alma no estuviese presente á las imágenes de las +cosas percibidas, no podria percibirlas; pero su presencia no basta, si +ella no es una sustancia viviente. Las sustancias inanimadas, aunque +presentes, no perciben nada; y una sustancia viviente no es capaz de +percepcion sino en el lugar donde está presente, ya lo esté á las cosas +mismas como Dios á todo el universo, ya á las imágenes de las cosas, +como el alma en su sensorio. Es imposible que una cosa obre, ó que algun +sujeto obre sobre ella, en un lugar donde la misma no está: asi como es +imposible que esté en un lugar donde no está. Aunque el alma sea +indivisible, no se sigue que esté presente en un solo punto; el espacio +finito ó infinito es absolutamente indivisible, hasta por el +pensamiento; porque no se puede imaginar que sus partes se separen la +una de la otra, sin imaginar que ellas salen por decirlo así de sí +mismas; y sin embargo el espacio no es un solo punto. + +Dios no percibe las cosas por su simple presencia ni porque obra sobre +ellas, sino porque está no solo presente en todas partes, sino que es un +ser viviente é inteligente. Lo mismo debe decirse del alma en su pequeña +esfera; percibe las imágenes á las cuales está presente, y no podria +percibirlas sin estarlo; pero la percepcion no la tiene por su simple +presencia, sino porque es una sustancia viviente. + +Réplica de Leibnitz. + +Esos señores sostienen que el espacio es un ser real absoluto; pero esto +conduce á grandes dificultades; porque parece que este ser será eterno é +infinito, y por esto han creido algunos que era el mismo Dios, ó bien su +atributo, su inmensidad; pero como el espacio tiene partes, no puede +convenir á Dios. + +Ya he notado mas de una vez que yo miro el espacio como una cosa +puramente relativa, para un órden de coexistencias, así como el tiempo +es un órden de sucesiones, porque el espacio marca en los términos de la +posibilidad, un órden de cosas que existen á un mismo tiempo, en cuanto +existen juntas, sin entrar en sus maneras de existir: y cuando se ven +muchas cosas juntas, se percibe este órden entre ellas. + +Para refutar la imaginacion de los que toman al espacio por una +sustancia ó al menos por algun ser absoluto, tengo muchas +demostraciones; pero ahora solo quiero valerme de la indicada por la +misma oportunidad. Digo pues que si el espacio fuera un ser absoluto, +sucederia algo de que no se podria señalar razon suficiente, lo que es +nuestro axioma. Hé aquí la prueba. El espacio es alguna cosa uniforme +absolutamente; y si se prescinde de las cosas situadas en él, uno de los +puntos del espacio no se diferencia en nada del otro. Síguese de aquí, +supuesto que el espacio sea alguna cosa en sí mismo fuera del órden de +los cuerpos, que es imposible que haya una razon por la cual Dios +guardando las mismas situaciones de los cuerpos entre ellos, haya +colocado los cuerpos en el espacio de esta manera y nó de otra, y porque +no lo ha puesto todo al revés, cambiando por ejemplo el oriente en +occidente. Pero si el espacio no es mas que este órden ó relacion, y no +es sin los cuerpos otra cosa que la posibilidad de colocarlos, estos dos +estados, el uno tal cual es ahora, y el otro supuesto al revés, no se +diferenciarian: esta diferencia solo se halla en la suposicion quimérica +de la realidad de un espacio en si mismo................................ + +Será difícil hacernos creer que en el uso ordinario _sensorium_, solo +signifique el órgano de la sensacion................................. + +La simple presencia de una sustancia animada no basta para la +percepcion; un ciego ó un distraido no ve: es preciso explicar cómo el +alma percibe lo que hay fuera de ella. + +Dios no está presente á las cosas por situacion, sino por esencia; su +presencia se manifiesta por su operacion inmediata. + +Respuesta de Clarke. + +Es indudable que nada existe sin que haya razon suficiente de su +existencia, y que nada existe de una manera mas bien que de otra, sin +una razon suficiente para esta manera de existir; pero en cuanto á las +cosas indiferentes en sí mismas, la _simple voluntad_ es una razon +suficiente para darles la existencia ó para hacerlas existir de una +cierta manera: y esta voluntad no necesita ser determinada por una +causa extraña..................................................... +.................................................................. + +El espacio no es una sustancia, ni un ser eterno é infinito, sino una +propiedad ó una consecuencia de la existencia de un ser infinito y +eterno; el espacio infinito es la inmensidad, pero la inmensidad no es +Dios[3], luego el espacio infinito no es Dios. Lo que aquí se dice de +las partes del espacio, no es una dificultad: el espacio infinito es +absoluta y esencialmente indivisible; y es una contradiccion en los +términos el suponer que sea dividido, porque seria preciso que hubiese +un espacio entre las partes que se suponen divididas, lo que es suponer +que el espacio es dividido y no dividido á un mismo tiempo[4].......... +....................................................................... + +[Nota 3: En esta proposicion, ó Clarke se expresa con inexactitud y +oscuridad, ó incurre en error. La inmensidad de Dios, es Dios mismo; +todo atributo de Dios, es el mismo Dios.] + +[Nota 4: Aquí Clarke confunde la division con la separacion: véase lo +que digo en los capítulos X y XI de este libro.] + +No se trata de saber lo que Goclenio[5] entiende por la palabra +_sensorium_, sino el significado que el caballero Newton dió á esta +palabra; sí Goclenio cree que el ojo, la oreja, ú otro cualquiera órgano +de los sentidos, es el sensorio, se engaña. Además, que cuando un autor +emplea un término del arte, y declara el sentido que le da ¿para qué +buscar el que le hayan atribuido otros escritores? Scapula traduce la +palabra de que hablamos, por _domicilium_, es decir, lugar donde el alma +reside. + +[Nota 5: Goclenio es el autor de un Diccionario filosófico citado por +Leibnitz.] + +Réplica de Leibnitz. + +Si el espacio infinito es la inmensidad, el espacio finito será lo +opuesto de la inmensidad, es decir, la mensurabilidad ó la extension +limitada: la extension debe ser una propiedad de lo extenso; si este +espacio es vacío será un atributo sin sujeto, una extension sin cosa +extensa............................................................. + +Decir que el espacio infinito es sin partes, es decir que los espacios +finitos no le componen, y que el espacio infinito podria subsistir, aun +cuando todos los espacios finitos fuesen anonadados.................... + +Yo quisiera ver el pasaje de un filósofo que hubiese tomado la palabra +_sensorium_ en otro sentido que Goclenio. + +Si Scapula dice que el sensorio es el lugar donde reside el +entendimiento, hablará del órgano de la sensacion interna: así no se +apartará de la significacion de Goclenio. + +Sensorio ha significado siempre el órgano de la sensacion: la glándula +pineal seria, segun Descartes, el sensorio en la acepcion que le da +Scapula. + +En esta materia no hay expresion menos conveniente que la que atribuye á +Dios un sensorio; parece que le hace alma del mundo; y será difícil +explicar el uso que hace Newton de esta palabra, en un sentido que le +pueda justificar. + +Respuesta de Clarke. + +Se insiste aun sobre el uso de la palabra _sensorium_, aunque Newton le +haya puesto un correctivo: nada tengo que añadir. + +El espacio destituido de cuerpo es una propiedad de una sustancia +inmaterial; el espacio no está limitado por los cuerpos, sino que existe +igualmente en ellos y fuera de ellos: el espacio no está encerrado +entre los cuerpos, sino que estos hallándose en el espacio inmenso, son +limitados por sus dimensiones propias. + +El espacio vacío no es un atributo sin sujeto, pues que no entendemos un +espacio donde no haya nada, sino un espacio sin cuerpos. Dios está +ciertamente presente en todo el espacio vacío; y quizás hay en este +espacio muchas otras sustancias que no son materiales, y que por +consiguiente no pueden ser tangibles, ni percibidas por ninguno de +nuestros sentidos. + +El espacio no es una sustancia, sino un atributo de un ser necesario; y +debe, como todos los atributos de un ser necesario, existir mas +necesariamente que las sustancias mismas que no son necesarias. El +espacio es inmenso, inmutable, eterno, y lo mismo debe decirse de la +duracion; mas no se sigue de esto que haya nada eterno fuera de Dios, +porque el espacio y la duracion no están fuera de Dios; son +consecuencias inmediatas y necesarias de su existencia, sin las cuales +no seria eterno, ni se hallaria presente en todas partes. + +Los infinitos no se componen de finitos, sino como los finitos se +componen de infinitésimos. Ya he manifestado mas arriba, en qué sentido +puede decirse que el espacio tiene partes y que no las tiene. Las +partes, en el sentido que se da á esta palabra cuando se la aplica á los +cuerpos, son separables, compuestas, desunidas, independientes las unas +de las otras, y capaces de movimiento. Pero, aunque la imaginacion pueda +en algun modo concebir partes en el espacio infinito, sin embargo como +estas partes impropiamente dichas, quedan esencialmente inmóviles é +inseparables las unas de las otras, se sigue que el espacio es +esencialmente simple, y absolutamente indivisible [6]. + +[Nota 6: Aquí Clarke vuelve á confundir la divisibilidad con la +separabilidad, y esta confusion le lleva á proposiciones +contradictorias.] + +Réplica de Leibnitz. + +Como yo habia objetado que el espacio tomado por una cosa real y +absoluta seria eterno, impasible é independiente de Dios, se ha tratado +de eludir esta dificultad diciendo que el espacio es una propiedad de +Dios; ya objeté á esto en mi escrito precedente, que la propiedad de +Dios es la inmensidad; pero que el espacio conmensurado con los cuerpos, +no es lo mismo que la inmensidad de Dios................................ + +He preguntado, supuesto que el espacio sea una propiedad, de qué cosa +podrá serlo un espacio vacío, limitado, cual lo imaginamos en el +recipiente de donde se haya quitado el aire. No me parece razonable +decir que este espacio vacío, redondo ó cuadrado, sea una propiedad de +Dios.................................................................. + +Si los espacios limitados y el espacio infinito son la propiedad de +Dios, será preciso, cosa extraña! que la propiedad de Dios sea compuesta +de afecciones de las criaturas, porque todos los espacios finitos juntos +componen el espacio infinito............................................ +........................................................................ + +Si el espacio es una propiedad de Dios, entra en la esencia de Dios; es +así que el espacio tiene partes, luego tambien los tendria la esencia de +Dios. _Spectatum admisi_................................................ + +Además los espacios, ora están vacíos ora llenos; luego habrá en la +esencia de Dios partes ora vacías ora llenas y por consiguiente sujetas +á un cambio perpetuo. Los cuerpos, llenando el espacio, llenarian una +parte de la esencia de Dios, y serian conmensurados con ella; y en la +suposicion de un vacío, una parte de la esencia de Dios estará en el +recipiente; este Dios con partes se parecerá mucho al Dios de los +estóicos, que era el universo todo entero, considerado como un animal +divino............................................................... + +La inmensidad de Dios hace que Dios esté en todos los espacios; si Dios +está en el espacio, ¿cómo puede decirse que el espacio está en Dios, ó +que es su propiedad? Se dice que la propiedad está en el sujeto: pero +¿quién ha oido jamás que el sujeto esté en su propiedad? + +Como yo habia objetado que el espacio tiene partes, se busca un efugio, +alejándose de la significacion usual de los términos, porque estas +partes no son separables, y no podrian apartarse las unas de las otras +por escision; pero basta que el espacio tenga partes, sean estas +separables ó nó, y se las puede asignar en el espacio, ya por los +cuerpos que están en él, ya por las líneas y superficies que se pueden +tirar. Se alega la excusa de que no se ha dicho que el espacio fuera el +sensorio de Dios, sino _como_ su sensorio. Parece que lo uno es tan poco +conveniente é inteligible como lo otro.................................. + +Si Dios siente lo que pasa en el mundo por medio de un sensorio, parece +que las cosas obran sobre él, y que es como concebimos el alma del +mundo. Se me imputa que repito las objeciones sin hacerme cargo de las +respuestas; pero yo no veo que se me haya soltado esta dificultad: mejor +seria renunciar enteramente á ese pretendido sensorio. + +No me es posible copiar otros pasajes de esta interesante polémica, que +puede leerse por extenso en la coleccion de las obras de Leibnitz: pero +bastan esas muestras para que se vea la importancia que daban á las +cuestiones sobre el espacio, filósofos eminentes. + + + * * * * * + + + +(SOBRE EL CAPÍTULO XVII DEL LIBRO III.) + +(III). Para que el lector forme concepto cabal de la opinion de Kant +sobre el espacio, y juzgue por sí mismo de si hay ó nó la contradiccion +indicada, pongo á continuacion algunos pasajes del autor. + +«El concepto trascendental de los fenómenos[7] en el espacio, es una +advertencia crítica de que en general, _nada_ de lo percibido en el +espacio, _es una cosa en sí_; que el espacio es además una forma de las +cosas, que tal vez les seria propia, si fuesen consideradas en sí +mismas; pero que los objetos en sí, nos son completamente desconocidos; +y que lo que llamamos _objetos exteriores no es otra cosa que las +representaciones puras de nuestra sensibilidad_, cuya forma es el +espacio, y cuyo correlativo verdadero, es decir, la cosa en si misma, es +por esta razon totalmente desconocida, y lo será siempre; pero sobre la +cual no se interroga jamás á la experiencia.» (Estética trascendental, +seccion primera). + +[Nota 7: Kant define el fenómeno: «el objeto indeterminado de una +intuicion empírica.» Llama intuicion empírica: «la que se refiere á un +objeto por medio de la sensacion.» Entiende por sensacion: «el efecto de +un objeto sobre la facultad representativa, en cuanto nosotros somos +afectados por él.» Estética trascendental, primera parte.] + +«Es de todo punto cierto, y no solo posible ó verosímil, que el espacio +y el tiempo como condiciones necesarias de toda experiencia, tanto +interna como externa, son condiciones puramente subjetivas de toda +nuestra intuicion. Luego es igualmente cierto que _todos los objetos con +relacion al espacio y al tiempo, no son mas que simples fenómenos, y nó +cosas en sí_, si se los considera segun el modo con que nos son dadas. +Mucho se puede decir _à priori_ de la forma de los objetos, pero nada +de la cosa en sí, que debe servir de base á estos fenómenos.» + +Esta doctrina de Kant le atrajo la inculpacion de idealismo, y provocó +explicaciones del filósofo aleman, que algunos consideran como una +contradiccion manifiesta. + +Hé aquí cómo se defiende Kant de la nota de idealismo: «Cuando digo que +en el espacio y el tiempo, la intuicion de los objetos exteriores y la +del espíritu, representan estas dos cosas tales como ellas afectan +nuestros sentidos, _no quiero decir que los objetos sean una pura +apariencia_; porque en el fenómeno, los objetos y hasta las propiedades +que nosotros les atribuimos, son siempre consideradas como alguna cosa +dada realmente; sino que como esta calidad de ser dada, depende +únicamente de la manera de percibir del sujeto en su relacion con el +objeto dado, este objeto como fenómeno, es diferente de sí mismo, como +objeto en sí. _Yo no digo que los cuerpos parezcan simplemente_ que son +exteriores, ó que mi alma _parezca simplemente_ haberme sido dada en mi +conciencia: cuando yo afirmo que la calidad del espacio y del tiempo +(conforme á la cual yo pongo el cuerpo y el alma como siendo la +condicion de su existencia) existe únicamente en mi modo de intuicion y +nó en los objetos en sí mismos, caeria en error si convirtiese en pura +apariencia lo que debo tomar por un fenómeno; pero esto no tiene lugar +si se admite mi principio de la idealidad de todas nuestras intuiciones +sensibles. Por el contrario, si se atribuye una realidad objetiva á +todas esas formas de las representaciones sensibles, no se puede evitar +el que todo se convierta en pura apariencia; porque si se considera el +espacio y el tiempo como calidades que deban hallarse, en cuanto á su +posibilidad, en las cosas en sí, y se reflexiona sobre los absurdos en +que entonces se cae, pues que dos cosas infinitas que no pueden ser +sustancias ni nada inherente á las sustancias, y que son no obstante +alguna cosa existente y hasta la condicion necesaria de la existencia de +todas las cosas, subsistirian todavía, aun cuando todo lo demás fuese +anonadado, en tal caso no se puede reprender al excelente Berkeley de +haber reducido los cuerpos á una mera apariencia.» (Ibid. 2.ª edicion). + +En su _Lógica trascendental_, se encuentra tambien una refutacion del +idealismo. En dicho lugar, Kant establece el siguiente teorema: + +«La simple conciencia de mi propia existencia, determinada +empíricamente, prueba la existencia de los objetos, fuera de mí, en el +espacio.» + +No me es posible exponer aquí las doctrinas de Kant en su _Lógica +trascendental_; me basta haber indicado sus aclaraciones sobre la +realidad de los objetos; otros las llaman retractaciones ó +contradicciones, y hasta señalan varias causas que de nada sirven en el +terreno de la filosofía. + + + * * * * * + + +(SOBRE EL CAPÍTULO XIX DEL LIBRO III.) + +(IV.) Los escolásticos separaban siempre con mucho cuidado el órden +sensible del inteligible. No es Kant el primero que ha descubierto las +fronteras que separan el mundo inteligible del sensible; las cosas en sí +como objetos de un entendimiento puro, _noumena_, como él las llama, y +las cosas en cuanto representadas en la intuicion sensible: _phenomena_. +Las representaciones sensibles, tan lejos estaban de bastar á la +inteligencia, segun la opinion de los escolásticos, que antes bien se +les negaba el carácter de inteligibles. El entendimiento podia conocer +las cosas sensibles, pero le era necesario abstraerlas de las +condiciones materiales: por su limitacion habia menester la intuicion de +los objetos en representaciones sensibles: _conversio ad phantasmata_; +pero esas intuiciones no eran el acto intelectual, sino una condicion +necesaria para su ejercicio. De esta teoría dimanó la del _entendimiento +agente_, de que se han reido algunos con sobrada ligereza. Esta +hipótesis, sea cual fuere su valor intrínseco, tiene en su apoyo +consideraciones de gran peso, si prescindiendo de las formas con que se +la ha expresado, se atiende tan solo á su profundidad ideológica. + +Al leer algunos pasajes de la _Lógica trascendental_ de Kant, sobre los +fenómenos y los noumenos, sobre la intuicion sensible necesaria en los +conceptos puros, sobre la distincion entre estos y aquella, sobre los +mundos sensible é inteligible, correspondientes á las facultades +sensitivas é intelectuales, se podria sospechar que el filósofo aleman +habia leido á los escolásticos. No importa que él se aparte de las +doctrinas de las escuelas: los autores que nos ilustran, no son solo +aquellos cuyas opiniones profesamos. + +Al tratar de las ideas, tendré ocasion de manifestar mis opiniones sobre +este particular; y así por ahora, me ceñiré á copiar algunos textos de +Santo Tomás, el representante mas ilustre de la filosofía escolástica. +En ellos verá el lector la necesidad para nosotros, de las +representaciones sensibles, _phantasmata_; y la línea divisoria entre +estas representaciones, y el órden intelectual puro. + +(Pars 1. Q. LXXIX. art. 3.) Sed quia Arístoteles non posuit formas rerum +naturalium subsistere sine materia, _formæ autem in materia existentes +non sunt intelligibiles actu_; sequebatur, quod naturæ, seu formæ rerum +sensibilium quas intelligimus, non essent intelligibiles actu. Nihil +autem reducitur de potentia in actum, nisi per aliquod ens actu: sicut +sensus fit in actu per sensibile in actu. Oportet igitur ponere aliquam +virtutem ex parte intellectus, quæ faceret intelligibilia in actu per +abstractionem specierum à _conditionibus materialibus_. Et hæc est +necessitas ponendi intellectum agentem. + +(P. 1. Q LXXIX. art. 4.) Ad cuius evidentiam considerandum est, quod +supra animam intellectivam humanam, necesse est ponere aliquem +superiorem intellectum, à quo anima virtutem intelligendi obtineat... +..................................................................... + +Nihil autem est perfectius in inferioribus rebus anima humana. Unde +oportet dicere, quòd in ipsa sit aliqua virtus derivata à superiori +intellectu, per quam possit _phantasmata illustrare_. Et hoc experimento +cognoscimus, dum percipimus _nos abstrahere formas universales à +conditionibus particularibus, quòd est facere actu intelligibilia_. + +(P. 1. Q. LXXXIV. art. 1.) Etiam in ipsis sensibilibus videmus, quod +forma alio modo est in uno sensibilium, quam in altero; puta cum in uno +est albado intensior, in alio remisior, et cum in uno est albedo cum +dulcedine, in alio sine dulcedine. Et per hunc etiam modum, forma +sensibilis alio modo est in re, quæ est extra animam, et alio modo in +sensu, qui suscipit formas sensibilium absque materia, sicut colorem +auri sine auro. Et similiter intellectus species corporum, quæ sunt +materiales et mobiles, recipit immaterialiter, et immobiliter, secundum +modum suum, nam receptum est in recipiente per modum recipientis. +Dicendum est ergo, quod anima per intellectum cognoscit corpora, +_cognitione immateriali, universali et necessaria_. + +(P. 1. Q. LXXXIV. art. 6.) Et ideo ad causandam intellectualem +operationem secundum Aristotelem non sufficit sola impressio sensibilium +corporum, sed requiritur aliquid nobilius, quia agens est honorabilius +patiente, ut ipse dicit. Non autem ita quod intellectualis operatio +causetur, ex sola impressione aliquarum rerum superiorum, ut Plato +posuit, sed illud superius, et nobilius agens, quod vocat intellectum +agentem, de quo jam supra diximus quòd _facit phantasmata à sensibus +acceptu intelligibilia in actu_, per modum abstractionis cuiusdam. +Secundum hoc ergo, ex parte phantasmatum intellectualis operatio à sensu +causatur. Sed quia phantasmata non sufficiunt immutare intellectum +possibilem, sed oportet quod fiant intelligibilia actu per intellectum +agentem, non potest dici quòd sensibilis cognitio sit totalis, et +perfecta causa intellectualis cognitionis, sed magis quodammodo est +materia causæ. + + +FIN DE LAS NOTAS. + + + + + +INDICE DE LAS MATERIAS DEL TOMO SEGUNDO + + +LIBRO SEGUNDO. + +DE LAS SENSACIONES. + +CAPÍTULO PRIMERO. _la sensacion en sí misma._ + +Qué es la sensacion. Juicio que le acompaña. Escala de los seres +sensibles. La sensibilidad y la inteligencia. Perfectibilidad de la +sensacion. Su límite. Una consecuencia importante contra un error de +nuestra época. Lo que se comprende en la palabra sensacion. Naturaleza +de este fenómeno. Sensibilidad de los brutos. Nobleza de las facultades +sensibles. La idea del _yo_ aplicada a los seres sensitivos. La +sensacion y la conciencia directa. Representaciones y afecciones. + +CAPÍTULO II. _La materia no puede sentir_. + +Existencia de seres distintos de la materia. Para demostrar su +insensibilidad no necesitamos conocer su esencia. Demostracion. El alma +de los brutos. Su naturaleza. Su destino. Su anonadamiento y su +duracion. Conjeturas sobre estas dos opiniones. + +CAPÍTULO III. _El sueño y la vigilia_. + +Estado de la cuestion. Opinion de La-Mennais. Dónde se ha de fundar la +distincion entre el sueño y la vigilia. Dos clases de hechos muy +diferentes en el órden puramente interno. Sus caractéres. Aplicacion. + +CAPÍTULO IV. _Relacion de las sensaciones con el mundo externo_. + +Estado de la cuestion. La naturaleza y la filosofía. Dos órdenes de +fenómenos en el órden puramente interno. Sus diferencias. Resultado en +favor de la existencia de un mundo externo. + +CAPÍTULO V. _Una hipótesis idealista_. + +Imposibilidad de explicar los fenómenos del mundo interno sin el +externo. Dos consecuencias importantes. + +CAPÍTULO VI. _Si la causa externa inmediata de las sensaciones es una +causa libre_. + +Una dificultad contra el testimonio de los sentidos. Solucion fundada en +la veracidad de Dios. Otra solucion fundada en la misma naturaleza de +los fenómenos. Relacion de los objetos con nuestra sensibilidad. Su +sujecion á leyes necesarias. Consecuencia en pro de un mundo externo. + +CAPÍTULO VII. _Análisis de la objetividad de las sensaciones_. + +Qué son los cuerpos. Análisis de la idea de cuerpo. Su relacion con las +sensaciones. Diferencia entre la extension y las demás calidades +sensibles. Necesidad de la extension para un mundo externo. + +CAPÍTULO VIII. _Sensacion de la extension_. Es percibida por varios +sentidos. Análisis de la extension. Su multiplicidad. Su continuidad. +Coexistencia incluida en la extension. + +CAPÍTULO IX. _Objetividad de la sensacion de extension_. + +Es la única sensacion que objetivamos. Ejemplo en que se van destruyendo +todas las sensaciones. La extension receptáculo de las sensaciones. La +extension es mas bien percibida que sentida. Importancia de los seres +sensitivos en el órden del universo. + +CAPÍTULO X. _Valor del tacto para objetivar las sensaciones_. + +Opinion de los que miran el tacto como el sentido mas seguro y hasta el +único. Se responde á sus argumentos. Sensacion doble. Peticion de +principio. Ilusiones del tacto. + +CAPÍTULO XI. _Inferioridad del tacto comparado con otros sentidos_. + +Condillac. Extrañeza de su opinion. El tacto y la vista. Ejemplos en +prueba de su inferioridad. El tacto y el oido. Aplicaciones. + +CAPÍTULO XII. _Si la sola vista podria darnos idea de una superficie_. + +Condillac. Se combate su opinion. Contradiccion en que incurre. Pruebas +en favor de la vista. El color y la extension. Confesion de Condillac. +Una consecuencia. + +CAPÍTULO XIII. _El ciego de Cheselden_. + +Fenómenos que presentó. Observaciones sobre estos fenómenos. +Equivocaciones que se padecerian. Razones en apoyo de esta conjetura. +Observaciones contradictorias que se nos refieren. Qué prueban dichos +fenómenos. + +CAPÍTULO XIV. _Se examina si la vista puede darnos idea del volúmen_. + +Una razon concluyente fundada en la idea del sólido. Otras razones +fundadas en la experiencia. + +CAPÍTULO XV. _La vista y el movimiento_. + +Se explica cómo la vista puede dar idea del movimiento. Resúmen de las +doctrinas de los capítulos anteriores. + +CAPÍTULO XVI. _Posibilidad de otros sentidos_. + +Un pasaje de La-Mennais. Dificultades que suscita. Los cuerpos y las +sensaciones. Posibilidad de un nuevo órden de sensaciones. + +CAPÍTULO XVII. _Existencia de nuevos sentidos_. + +Explicacion de la palabra, sentir. Diferentes clases de impresiones +sensibles. La sensacion y el sentimiento. Sus semejanzas y diferencias. + +CAPÍTULO XVIII. _Solucion definitiva de la dificultad de La-Mennais_. + +Se explica cómo un nuevo sentido no alteraria el órden de nuestras +ideas. Ejemplo. Efectos de la música. Consecuencia. Resultado +definitivo. + +LIBRO TERCERO. + +LA EXTENSION Y EL ESPACIO. + +CAPÍTULO I. _La extension inseparable de la idea de cuerpo_. Cómo se +entiende esta inseparabilidad. Análisis. Una dificultad. Solucion. Una +réplica. Contestacion. Una distincion de los teólogos. + +CAPÍTULO II. _Imperceptibilidad de la extension como objeto directo e +inmediato de las sensaciones_. + +Explicacion. La extension considerada en nosotros es una idea y un hecho +primario. + +CAPÍTULO III. _Fecundidad científica de la idea de extension_. + +Cuatro proposiciones. Es base de la geometría. De las ciencias +naturales. Es necesaria para las medidas. Pruebas y ejemplos. +Simplicidad de la idea de extension. + +CAPÍTULO IV. _Realidad de la extension_. + +Esta realidad es necesaria, si no se quiere destruir la realidad del +mundo externo. La realidad de la extension y la geometría. + +CAPÍTULO V. _La exactitud geométrica realizada en la naturaleza._ La +realidad es geométrica. Pruebas. Exámen de dos opiniones sobre la +divisibilidad de la materia. El mismo resultado en ambos supuestos. + +CAPÍTULO VI. _Aclaraciones sobre la extension_. + +La extension y los cuerpos. Mas aclaraciones sobre la inseparabilidad de +estas dos ideas. Si conocemos la esencia de la extension. + +CAPÍTULO VII. _Espacio-nada_. + +Importancia de las cuestiones sobre el espacio. Grandes dificultades. Se +plantea la cuestion. En la nada no hay distancias. Razones contra los +que las admiten, negando la realidad al espacio. + +CAPÍTULO VIII. _Opinion de Descartes y de Leibnitz sobre el espacio_. + +Doctrina de Descartes. Impugnacion. Doctrina de Leibnitz. Una +observacion sobre ella. + +CAPÍTULO IX. _Opinion de los que atribuyen al espacio una naturaleza +distinta de los cuerpos_. + +Insubsistencia de un argumento que se le objeta. Verdadera dificultad en +contra. + +CAPÍTULO X. _Opinion de los que creen que el espacio es la inmensidad de +Dios_. + +Doctrina de Clarke. Impugnacion. Consecuencias peligrosas. Newton. +Opinion de Leibnitz. Una observacion. + +CAPÍTULO XI. _Opinion de Fenelon_. + +Un pasaje notable. Una doctrina de los teólogos sobre las perfecciones +de Dios. Se examina la doctrina de Fenelon. Es inadmisible. Duda sobre +el verdadero sentido de sus palabras. + +CAPÍTULO XII. _Se explica en qué consiste el espacio_. + +Análisis de la generacion de su idea. Algunas proposiciones en que se +resume la doctrina. Incertidumbre inseparable de estas materias. + +CAPÍTULO XIII. _Nuevas dificultades_. + +La extension y el lugar. Qué es el cambio de lugar. Un cuerpo solo no +puede moverse. El movimiento es esencialmente relativo. Demostracion _á +priori_ de la imposibilidad de ciertas figuras en un cuerpo solo. Una +superficie geométrica perfecta. + +CAPÍTULO XIV. _Una consecuencia importantísima_. + +Demostracion _á priori_ de la gravitacion universal. No basta para +explicar la existencia del movimiento, ni su regularidad. + +CAPÍTULO XV. _Ilusion de los puntos fijos en el espacio_. + +Se examina la fijeza de los cuatro puntos cardinales. Todas las +situaciones en un lugar son ideas relativas. Si Dios podria dar +movimiento á un cuerpo solo. Explicacion. El vacio. Opinion de Descartes +y de Leibnitz. Ventajas de hacer consistir la idea del espacio en la de +extension abstracta ó generalizada. + +CAPÍTULO XVI. _Observaciones sobre la opinion de Kant_. + +Doctrina de este filósofo. Confusion de ideas. No hizo el descubrimiento +que él se figura. Pruebas. No debemos confundir la imaginacion del +espacio con su idea. Límites de estas dos cosas. Ejemplos. + +CAPÍTULO XVII. _Inutilidad de la doctrina de Kant para resolver el +problema de la posibilidad de la experiencia_. + +Sus tendencias al idealismo. Da orígen al sistema de Fichte. Kant en +contradiccion con algunos de sus discípulos en materia de idealismo. + +CAPÍTULO XVIII. _El problema de la experiencia sensible_. + +En qué consiste el problema de la experiencia. Cinco problemas De la +Estética trascendental. Se resuelven los cuatro primeros. Se plantea el +último. + +CAPÍTULO XIX. _Consideraciones sobre la extension abstraida de los +fenómenos_. + +La extension no es ninguno de los seres que entran en la cosa extensa. +Análisis de la extension. Qué es la continuidad. Inutilidad de las +definiciones con que se acostumbra explicarla. La extension fenomenal y +la extension geométrica. Conjeturas. Doctrina de Santo Tomás sobre las +representaciones sensibles. + +CAPÍTULO XX. _Si hay magnitudes absolutas_. + +Consideraciones sobre la fijeza de las medidas. Variedad de la vision. +Ojos microscópicos. Inutilidad del tacto para la medida fija. Ejemplo. +Acuerdo del arte y de la ciencia. + +CAPÍTULO XXI. _Inteligibilidad pura del mundo extenso_. + +La realidad y las apariencias. Qué es el mundo corpóreo a los ojos de un +espíritu puro. Dos geometrías. La pura y la empírica. La geometría pura +es separable de la sensible. Qué es la extension despojada de toda forma +sensible. Por qué se nos hace difícil el concebir la inteligibilidad +pura del mundo corpóreo. Insuficiencia de la geometría. Necesidad de la +metafísica. Insuficiencia de la filosofía que reduce al mundo á +movimientos y figuras. + +CAPÍTULO XXII. _La divisibilidad infinita_. + +Argumentos en contra. El cuerpo matemático y el cuerpo natural. +Insuficiencia de esta distincion para resolver la dificultad. + +CAPÍTULO XXIII. _Los puntos inextensos_. + +Dos argumentos en contra. Uno en pro fundado en consideraciones +matemáticas. Réplica. Insubsistencia del que se funda en la paridad del +número engendrado por la unidad. + +CAPÍTULO XXIV. _Una conjetura sobre la nocion trascendental de la +extension_. + +Una equivocacion que se padece en las investigaciones sobre los primeros +elementos de la extension. Se indica una conjetura sobre la verdadera +naturaleza de la continuidad. Se explica si el mundo externo es tal como +nosotros lo imaginamos. Acuerdo de la teoría con la realidad. Por qué se +nos ha dado la intuicion sensible. + +CAPÍTULO XXV. _Armonía del órden real, fenomenal é ideal_. + +Distincion entre la realidad y el fenómeno. Doctrina de las escuelas. +Esencia y accidentes de los cuerpos. Paralelismo de los fenómenos con la +realidad. Su relacion constante. En qué consiste. Aplicaciones. + +CAPÍTULO XXVI. _Carácter de las relaciones del órden real con el +fenomenal_. + +Estas relaciones no son de necesidad intrínseca. Aplicaciones. Necesidad +de distinguir entre el órden intelectual puro y el sensible. + +CAPÍTULO XXVII. _Si todo ha de estar en algun lugar_. + +Diferencia entre el ser y estar. No hay razon para que todo esté en +algun lugar. Tres relaciones de un ser con los cuerpos. Consecuencias. +Solucion de varias cuestiones. Una equivocacion de Kant. Doctrina de los +teólogos. Consecuencia importante. + +CAPÍTULO XXVIII. _Contingencia de las relaciones corpóreas_. + +El órden actual del universo no es intrínsecamente necesario. Aspecto y +esencia de los seres. Consideraciones sobre esta diferencia. Una +observacion sobre las ciencias naturales. + +CAPÍTULO XXIX. _Solucion de dos dificultades_. + +Dos partes de las ciencias naturales. Una física y otra geométrica. Cómo +son verdaderas las ciencias físicas y qué condiciones han menester. +Distancias contradictorias. Explicacion. Un principio fundamental para +el acuerdo de la geometría y la realidad. Postulados necesarios para +geometría. Carácter de las ciencias ideales. + +CAPÍTULO XXX. _La sensibilidad pasiva_. + +Qué es ser sentido. Dos significaciones. Lo simple no puede ser +propiamente sentido. El mundo externo podria no ser sensible. +Experiencia. Lo insensible podria hacerse sensible. Conjeturas. + +CAPÍTULO XXXI. _Posibilidad de una mayor esfera en la sensibilidad +activa_. + +Estado de la cuestion. Su interés. Significado de las palabras espíritu +puro. La sensibilidad y la simplicidad. Posibilidad intrínseca de la +sensibilidad en un espíritu puro. Cómo puede entenderse. Nuevo aspecto +de la cuestion. La sensibilidad y la inteligencia. Posibilidad de una +repugnancia. Razones de analogía. Objeto del entendimiento. Carácter de +las facultades sensitivas. Reseña de la escala de los seres. +Consecuencia. Estado de la cuestion con respecto a la realidad. +Conjeturas sobre las facultades perceptivas de las almas separadas y de +los espíritus puros. Afecciones sensibles. Placer y dolor. Querer y no +querer. Observaciones sobre la voluntad intelectual pura. La imaginacion +y la armonía del universo. + +CAPÍTULO XXXII. _Posibilidad de la penetracion de los cuerpos_. + +Contingencia de sus relaciones. Observaciones sobre el significado de la +palabra impenetrabilidad. Penetracion geométrica. Penetracion física. +Posibilidad intrínseca de la penetracion física. + +CAPÍTULO XXXIII. _Un triunfo de la Religion en el terreno de la +filosofía_. + +Solucion de algunas dificultades que se objetan al augusto misterio de +la Eucaristía. Consecuencia importante. + +CAPÍTULO XXXIV. _Conclusion y resúmen_. + +Observaciones sobre la idea de la extension. Su carácter, orígen y +aplicaciones. Proposiciones en que se resume la doctrina contenida en +este tomo. + +--Notas + + +FIN. + + + + +***END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK FILOSOFIA FUNDAMENTAL I-IV, VOLUMEN +2*** + + +******* This file should be named 16132-8.txt or 16132-8.zip ******* + + +This and all associated files of various formats will be found in: +https://www.gutenberg.org/dirs/1/6/1/3/16132 + + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.gutenberg.org/fundraising/pglaf. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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