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| author | Roger Frank <rfrank@pglaf.org> | 2025-10-15 04:46:14 -0700 |
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Pérez Galdos. + </title> + <style type="text/css"> +/*<![CDATA[ XML blockout */ +<!-- + P { margin-top: .75em; + text-align: justify; + margin-bottom: .75em; + } + H1,H2,H3,H4,H5,H6 { + text-align: center; /* all headings centered */ + } + HR { width: 33%; + margin-top: 1em; + margin-bottom: 1em; + } + BODY{margin-left: 10%; + margin-right: 10%; + } +div.center {text-align: center;} + .linenum {position: absolute; top: auto; left: 4%;} /* poetry number */ + .note {margin-left: 2em; margin-right: 2em; margin-bottom: 1em;} /* footnote */ + .blkquot {margin-left: 4em; margin-right: 4em;} /* block indent */ + .pagenum {position: absolute; left: 92%; font-size: smaller; text-align: right;} /* page numbers */ + .sidenote {width: 20%; margin-bottom: 1em; margin-top: 1em; padding-left: 1em; font-size: smaller; float: right; clear: right;} + .poem {margin-left:10%; margin-right:10%; text-align: left;} + .poem br {display: none;} + .poem .stanza {margin: 1em 0em 1em 0em;} + .poem span {display: block; margin: 0; padding-left: 3em; text-indent: -3em;} + .poem span.i2 {display: block; margin-left: 2em;} + .poem span.i4 {display: block; margin-left: 4em;} + .poem .caesura {vertical-align: -200%;} + // --> + /* XML end ]]>*/ + </style> + </head> + <body> + + +<pre> + +The Project Gutenberg EBook of Torquemada en la hoguera, by B. Pérez Galdos + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Torquemada en la hoguera + El artículo de fondo; La mula y el buey; La pluma en el viento; La + conjuración de las palabras; Un tribunal literario; La + princesa y el granuja; Junio + + +Author: B. Pérez Galdos + +Release Date: February 28, 2005 [EBook #15206] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TORQUEMADA EN LA HOGUERA *** + + + + +Produced by Stan Goodman, Mariano Cecowski, Miranda van de Heijning +and the Online Distributed Proofreading Team. + + + + + + +</pre> + + <br /> + <br /> + <a id="Page_1" name='Page_1'></a> + <h2><a id="Page_2" name='Page_2'></a>B. PÉREZ GALDOS</h2> + <br /> + + <h1>TORQUEMADA EN LA HOGUERA</h1> + <br /> + + <div class="center"> + <i>El artículo de fondo.—La mula y el buey. La pluma en el + viento.—La conjuración de las palabras.<br /> + Un tribunal literario.—La Princesa u el granuja.—Junio.</i><br /> + <br /> + <br /> + <b>MADRID<br /> + 1920</b> + </div> + <hr style='width: 65%;' /> + <h2>INDICE</h2> + <div class="center"> + <a href='#TORQUEMADA_EN_LA_HOGUERA'>TORQUEMADA EN LA HOGUERA</a><br /> + <a href='#EL_ARTICULO_DE_FONDO'>EL ARTÍCULO DE FONDO</a><br /> + <a href='#LA_MULA_Y_EL_BUEY'>LA MULA Y EL BUEY</a><br /> + <a href='#LA_PLUMA_EN_EL_VIENTO'>LA PLUMA EN EL VIENTO Ó EL VIAJE DE LA + VIDA</a><br /> + <a href='#LA_CONJURACION_DE_LAS_PALABRAS'>LA CONJURACIÓN DE LAS + PALABRAS</a><br /> + <a href='#UN_TRIBUNAL_LITERARIO'>UN TRIBUNAL LITERARIO</a><br /> + <a href='#LA_PRINCESA_Y_EL_GRANUJA'>LA PRINCESA Y EL GRANUJA</a><br /> + <a href='#JUNIO'>JUNIO</a><br /> + </div> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="Page_6" name='Page_6'></a> <i>Reproduzco en este tomo, á + continuación de la novela</i> TORQUEMADA EN LA HOGUERA, <i>recientemente + escrita, varias composiciones hace tiempo publicadas, y que no me atrevo á + clasificar ahora, pues, no pudiendo en rigor de verdad llamarlas novelas, no + sé qué nombre darles. Algunas podrían nombrarse cuentos, + más que por su brevedad, por el sello de infancia que sus páginas + llevan; otras son como ensayos narrativos ó descriptivos, con un desarrollo + artificioso que oculta la escasez de asunto real; en otras resulta una tendencia + crítica, que hoy parece falsa, pero que sin duda respondía, aunque + vagamente, á ideas ó preocupaciones del tiempo en que fueron escritas, + y en todas ellas el estudio de la realidad apenas se manifiesta en contados pasajes, + como tentativa realizada con desconfianza y timidez.<br /> + </i> + <p><i>Fue mi propósito durante mucho tiempo no sacar nuevamente á luz + estas primicias, anticuadas ya y fastidiosas; pero he tenido que hacerlo al fin + cediendo al ruego de cariñosos amigos míos. Al incluirlas en el + presente tomo, declaro que no está mi conciencia tranquila, y que me acuso de + no haber<a id="Page_7" name='Page_7'></a> tenido suficiente energía de + carácter para seguir rechazando las sugestiones de indulgencia, en favor de + estas obrillas. Temo mucho que el juicio del público concuerde con el que yo + tenía formado, y que mis lectores las sentencien á volver á la + región del olvido, de donde imprudentemente las saco, y que las manden + allá otra vez, por tránsitos de la</i> guardia critica. <i>Si + así resultase, á mi y á mis amigos nos estará la + lección bien merecida.</i></p> + <p><i>Lo único que debo hacer, en descargo de mi conciencia, es marcar al pie de + cada una de estas composiciones la fecha en que fueron escritas; y no porque yo + quiera darlas un valor documental, á falta del literario, sino para atenuar, + hasta donde conseguirlo pueda, el desaliño, trivialidad, escasez de + observación é inconsistencia de ideas que en ellas han de encontrar + aún los que las lean con intención más benévola.</i></p> + <p>B.P.G.</p> + <p>MADRID, Junio de 1889.</p> + <a id="Page_8" name='Page_8'></a> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="TORQUEMADA_EN_LA_HOGUERA" name='TORQUEMADA_EN_LA_HOGUERA'></a> + <h2>TORQUEMADA EN LA HOGUERA</h2> + <a id="Page_9" name='Page_9'></a> <br /> + + <h3>I</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Voy á contar cómo fue al quemadero el inhumano que tantas vidas + infelices consumió en llamas; que á unos les traspasó los + hígados con un hierro candente; á otros les puso en cazuela bien + mechados, y á los demás les achicharró por partes; á + fuego lento, con rebuscada y metódica saña. Voy á contar como + vino el fiero sayón á ser víctima; cómo los odios que + provocó se le volvieron lástima, y las nubes de maldiciones arrojaron + sobre él lluvia de piedad; caso patético, caso muy ejemplar, + señores, digno de contarse para enseñanza de todos, aviso de condenados + y escarmiento de inquisidores.</p> + <p>Mis amigos conocen ya, por lo que de él se me antojó referirles, + á D. Francisco Torquemada, á quien algunos historiadores + inéditos de estos tiempos llaman <i>Torquemada el Peor</i>. ¡Ay de + mis buenos<a id="Page_10" name='Page_10'></a> lectores si conocen al implacable + fogonero de vidas y haciendas por tratos de otra clase, no tan sin malicia, no tan + desinteresados como estas inocentes relaciones entre narrador y lector! Porque si han + tenido algo que ver con él en cosa de más cuenta; si le han ido + á pedir socorro en las pataletas de la agonía pecuniaria, más + les valiera encomendarse á Dios y dejarse morir. Es Torquemada el habilitado + de aquel infierno en que fenecen desnudos y fritos los deudores; hombres de + más necesidades que posibles; empleados con más hijos que sueldo; otros + ávidos de la nómina tras larga cesantía; militares trasladados + de residencia, con familión y suegra de añadidura; personajes de flaco + espíritu, poseedores de un buen destino, pero, con la carcoma de una mujercita + que da tés y empeña el verbo para comprar las pastas; viudas lloronas + que cobran del Montepío civil ó militar y se ven en mil apuros; sujetos + diversos que no aciertan á resolver el problema aritmético en que se + funda la existencia social, y otros muy perdidos, muy faltones, muy destornillados de + cabeza ó rasos de moral, tramposos y embusteros.</p> + <p>Pues todos éstos, el bueno y el malo, el desgraciado y el pillo, cada uno + por su arte propio, pero siempre con su sangre y sus huesos, le amasa ron al sucio de + Torquemada una fortunita que ya la quisieran muchos que se dan lustre en Ma<a + id="Page_11" name='Page_11'></a>drid, muy estirados de guantes, estrenando ropa en + todas las estaciones, y preguntando, como quien no pregunta nada: «Diga usted, + ¿á cómo han quedado hoy los fondos?»</p> + <p>El año de la Revolución, compró Torquemada una casa de + corredor en la calle de San Blas, con vuelta á la de la Leche; finca muy + aprovechada, con veinticuatro habitacioncitas, que daban, descontando insolvencias + inevitables, reparaciones, contribución, etc., una renta de 1.300 reales al + mes, equivalente á un siete ó siete y medio por ciento del capital. + Todos los domingos se personaba en ella mi D. Francisco para hacer la cobranza, los + recibos en una mano, en otra el bastón con puño de asta de ciervo; y + los pobres inquilinos que tenían la desgracia de no poder ser puntuales, + andaban desde el sábado por la tarde con él estómago + descompuesto, porque la adusta cara, el carácter férreo del + propietario, no concordaban con la idea que tenemos del día de fiesta, del + día del Señor, todo descanso y alegría. El año de la + Restauración, ya había duplicado Torquemada la pella con que 13 + cogió la <i>gloriosa</i>, y el radical cambio político + proporcionóle bonitos préstamos y anticipos. Situación nueva, + nóminas frescas, pagas saneadas, negocio limpio. Los gobernadores flamantes + que tenían que hacerse ropa, los funcionarios diversos que salían de la + obscuridad, famélicos, le hicieron un buen Agos<a id="Page_12" + name='Page_12'></a>to. Toda la época de los conservadores fué + regularcita; como que estos le daban juego con las esplendideces propias de la + dominación, y los liberales también con sus ansias y necesidades no + satisfechas. Al entrar en el gobierno, en 1881, los que tanto tiempo estuvieron sin + catarlo, otra vez Torquemada en alza: préstamos de lo fino, adelantos de lo + gordo, y vamos viviendo. Total, que ya le estaba echando el ojo á otra casa, + no de corredor, sino de buena vecindad, casi nueva, bien acondicionada para + inquilinos modestos, y que si no rentaba más que un tres y medio á todo + tirar en cambio su administración y cobranza no darían las jaquecas de + la cansada finca dominguera.</p> + <p>Todo iba como una seda para aquella feroz hormiga, cuando de súbito le + afligió el cielo con tremenda desgracia: se murió su mujer. + Perdónenme mis lectores si les doy la noticia sin la preparación + conveniente, pues sé que apreciaban á Doña Silvia, como la + apreciábamos todos los que tuvimos el honor de tratarla, y conocíamos + sus excelentes prendas y circunstancias. Falleció de cólico miserere, y + he de decir, en aplauso de Torquemada, que no se omitió gasto de médico + y botica para salvarle la vida á la pobre señora. Esta pérdida + fue un golpe cruel para Don Francisco, pues habiendo vivido el matrímonio en + santa y laboriosa paz durante más de cuatro <a id="Page_13" + name='Page_13'></a>lustros, los caracteres de ambos cónyuges se habían + compenetrado de un modo perfecto, llegando á ser ella otro él, y + él como cifra y refundición de ambos. Doña Silvia no sólo + gobernaba la casa con magistral economía, sino que asesoraba á su + pariente en los negocios difíciles, auxiliándole con sus luces y su + experiencia para el préstamo. Ella defendiendo el céntimo en casa para + que no se fuera á la calle, y él barriendo para adentro á fin de + traer todo lo que pasara, formaron un matrimonio sin desperdicio, pareja que + podría servir de modelo á cuantas hormigas hay debajo de la tierra y + encima de ella.</p> + <p>Estuvo Torquemada el <i>Peor</i>, los primeros días de su viudez, sin saber + lo que le pasaba, dudando que pudiera sobrevivir á su cara mitad. + Púsose más amarillo de lo que comunmente estaba, y le salieron algunas + canas en el pelo y en la perilla. Pero el tiempo cumplió como suele cumplir + siempre, endulzando lo amargo, limando con insensible diente las asperezas de la + vida, y aunque el recuerdo de su esposa no se extinguió en el alma del + usurero, el dolor hubo de calmarse; los días fueron perdiendo lentamente su + fúnebre tristeza; despejóse el sol del alma, iluminando de nuevo las + variadas combinaciones numéricas que en ella había; los negocios + distrajeron al aburrido negociante, y á los dos años Torquemada + parecía consolado; pero, entiéndase bien y <a id="Page_14" + name='Page_14'></a>repítase en honor suyo, sin malditas ganas de volver + á casarse.</p> + <p>Dos hijos le quedaron: Rufinita, cuyo nombre no es nuevo para mis amigos; y + Valentinito, que ahora sale por primera vez. Entre la edad de uno y otro hallamos + diez años de diferencia, pues á mi Doña Silvia se le malograron + más ó menos prematuramente todas las crías intermedias, + quedándole sólo la primera y la última. En la época en + que cae lo que voy á referir, Rufinita había cumplido los + veintidós, y Valentín andaba al ras de los doce. Y para que se vea la + buena estrella de aquel animal de D. Francisco, sus dos hijos eran, cada cual por su + estilo, verdaderas joyas, ó como bendiciones de Dios que llovían sobre + él para consolarle en su soledad. Rufina había sacado todas las + capacidades domésticas de su madre, y gobernaba el hogar casi tan bien como + ella. Claro que no tenía el alto tino de los negocios, ni la consumada + trastienda, ni el golpe de vista, ni otras aptitudes entre morales y olfativas de + aquella insigne matrona; pero en formalidad, en honesta compostura y buen parecer, + ninguna chica de su edad le echaba el pie adelante. No era presumida, ni tampoco + descuidada en su persona; no se la podía tachar de desenvuelta, ni tampoco de + huraña. Coqueterías, jamás en ella se conocieron. Un solo novio + tuvo desde la edad en que apunta el querer hasta los <a id="Page_15" + name='Page_15'></a>días en que la presento; el cual, después de mucho + rondar y suspiretear, mostrando por mil medios la rectitud de sus fines, fué + admitido en la casa en los últimos tiempos de Doña Silvia, y + siguió después, con asentimiento del papá, en la misma honrada y + amorosa costumbre. Era un <i>chico de Medicina</i>, chico en toda la extensión + de la palabra, pues levantaba del suelo lo menos que puede levantar un hombre; + estudiosillo, inocente, bonísimo y manchego por más señas. Desde + el cuarto año empezaron aquellas castas relaciones; y en los días de + este relato, concluída ya la carrera y lanzado Quevedito (que así se + llamaba) á la práctica de la facultad, tocaban ya á casarse. + Satisfecho el <i>Peor</i> de la elección de la niña, alababa su + discreción, su desprecio de las vanas apariencias, para atender sólo + á lo sólido y práctico.</p> + <p>Pues digo, si de Rufina volvemos los ojos al tierno vastago de Torquemada, + encontraremos mejor explicación de la vanidad que le infundía su prole, + porque (lo digo sinceramente) no he conocido criatura más mona que aquel + Valentín, ni precocidad tan extraordinaria como la suya. ¡Cosa + más rara! No obstante el parecido con su antipático papá, era el + chiquillo guapísimo, con tal expresión de inteligencia en aquella cara, + que se quedaba uno embobado mirándole; con tales encantos en su persona y + carácter, y rasgos <a id="Page_16" name='Page_16'></a>de conducta tan + superiores á su edad, que verle, hablarle y quererle vivamente, era todo uno. + ¡Y qué hechicera gravedad la suya, no incompatible con la inquietud + propia de la infancia! ¡Que gracia mezclada de no sé qué aplomo + inexplicable á sus años! ¡Qué rayo divino en sus ojos + algunas veces, y otras qué misteriosa y dulce tristeza! Espigadillo de cuerpo, + tenía las piernas delgadas, pero de buena forma; la cabeza más grande + de lo regular, con alguna deformidad en el cráneo. En cuanto á su + aptitud para el estudio, llamémosla verdadero prodigio, asombro de la escuela, + y orgullo y gala de los maestros. De esto hablaré más adelante. + Sólo he de afirmar ahora que el <i>Peor</i> no merecía tal joya, + ¡que había de merecerla! y que si fuese hombre capaz de alabar á + Dios por los bienes con que le agraciaba, motivos tenía el muy tuno para + estarse, como Moisés, tantísimas horas con los brazos levantados al + cielo. No los levantaba, porque sabía que del cielo no había de caerle + ninguna breva de las que á él le gustaban.</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_17" name='Page_17'></a>II</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Vamos á otra cosa: Torquemada no era de esos usureros que se pasan la vida + multiplicando caudales por el gustazo platónico de poseerlos; que viven + sórdidamente para no gastarlos, y al morirse, quisieran, ó bien + llevárselos consigo á la tierra, ó esconderlos donde alma + viviente no los pueda encontrar. No: D. Francisco habría sido así en + otra época; pero no pudo eximirse de la influencia de esta segunda mitad del + siglo XIX, que casi ha hecho una religión de las materialidades decorosas de + la existencia. Aquellos avaros de antiguo caño, que afanaban riquezas y + vivían como mendigos y se morían como perros en un camastro lleno de + pulgas y de billetes de Banco metidos entre la paja, eran los místicos + ó metafísicos de la usura; su egoísmo se sutilizaba en la idea + pura del negocio; adoraban la santísima, la inefable cantidad, sacrificando + á ella su material existencia, las necesidades del cuerpo y de la vida, como + el místico lo pospone todo á la absorbente idea de salvarse. Viviendo + el <i>Peor</i> en una época que arranca de la desamortización, + sufrió, sin comprenderlo, la metamorfosis que ha <a id="Page_18" + name='Page_18'></a>desnaturalizado la usura metafísica, convirtiéndola + en positivista, y si bien es cierto, como lo acredita la historia, que desde el 51 al + 68, su verdadera época de aprendizaje, andaba muy mal trajeado y con + afectación de pobreza, la cara y las manos sin lavar, rascándose + á cada instante en brazos y piernas cual si llevase miseria, el sombrero con + grasa, la capa deshilachada; si bien consta también en las crónicas de + la vecindad que en su casa se comía de vigilia casi todo el año, y que + la señora salía á sus negocios con una toquilla agujereada y + unas botas viejas de su marido, no es menos cierto que, alrededor del 70, la casa + estaba ya en otro pie; que mi Doña Silvia se ponía muy maja en ciertos + días; que D. Francisco se mudaba de camisa más de una vez por quincena; + que en la comida había menos carnero que vaca, y los domingos se + añadía al cocido un despojito de gallina; que aquello de judias + á todo pasto y algunos días pan seco y salchicha cruda, fué + pasando á la historia; que el estofado de contra apareció en + determinadas fechas, por las noches, y también pescados, sobre todo en tiempo + de blandura, que iban baratos; que se iniciaron en aquella mesa las chuletas de + ternera y la cabeza de cerdo, salada en casa por el propio Torquemada, el cual era un + famoso salador; que, en suma y para no cansar, la familia toda empezaba á + tratarse como Dios manda.</p> + <p><a id="Page_19" name='Page_19'></a>Pues en los últimos años de + Doña Silvia, la transformación acentuóse más. Por aquella + época cató la familia los colchones de muelles; Torquemada + empezó á usar chistera de cincuenta reales; disfrutaba dos capas, una + muy buena, con embozos colorados; los hijos iban bien apañaditos; Rufina + tenía un lavabo de los de mírame y no me toques, con jofaina y jarro de + cristal azul, que no se usaba nunca por no estropearlo; Doña Silvia se + engalanó con un abrigo de pieles que parecían de conejo, y dejaba bizca + á toda la calle de Tudescos y callejón del Perro cuando salía + con la <i>visita</i> guarnecida de abalorio; en fin, que pasito á paso y + á codazo limpio, se habían, ido metiendo en la clase media, en nuestra + bonachona clase media, toda necesidades y pretensiones, y que crece tanto, tanto, + ¡ay dolor! que nos estamos quedando sin pueblo.</p> + <p>Pues señor, revienta Doña Silvia, y empuñadas por Rufina las + riendas del gobierno de la casa, la metamorfosis se marca mucho más. A + reinados nuevos, principios nuevos. Comparando lo pequeño con lo grande y lo + privado con lo público, diré que aquello se me parecía á + la entrada de los liberales, con su poquito de sentido revolucionario en lo que hacen + y dicen. Torquemada representaba la idea conservadora; pero transigía, + ¡pues no había de transigir! doblegándose á la + lógica de los tiempos. Apechugó con la ca<a id="Page_20" + name='Page_20'></a>misa limpia cada media semana; con el abandono de la capa + número dos para de día, relegándola al servicio nocturno; con el + destierro absoluto del hongo número tres, que no podía ya con + más sebo; aceptó, sin viva protesta, la renovación de manteles + entre semana, el vino á pasto, el cordero con guisantes (en su tiempo), los + pescados finos en Cuaresma y el pavo en Navidad; toleró la vajilla nueva para + ciertos días; el chaquet con trencilla, que en él era un refinamiento + de etiqueta, y no tuvo nada que decir de las modestas galas de Rufina y de su + hermanito, ni de la alfombra del gabinete, ni de otros muchos progresos que se fueron + metiendo en la casa á modo de contrabando.</p> + <p>Y vió muy pronto D. Francisco que aquellas novedades eran buenas y que su + hija tenía mucho talento, porque ... vamos, parecía cosa del otro + jueves ... echábase mi hombre á la calle y se sentía, con la + buena ropa, más persona que antes; hasta le salían mejores negocios, + más amigos útiles y explotables. Pisaba más fuerte, tosía + más recio, hablaba más alto y atrevíase á levantar el + gallo en la tertulia del café, notándose con bríos para + sustentar una opinión cualquiera, cuando antes, por efecto sin duda del mal + pelaje y de su rutinaria afectación de pobreza, siempre era de la + opinión de los demás. Poco á poco llegó á advertir + en sí los alientos propios de su capacidad <a id="Page_21" + name='Page_21'></a>social y financiera; se tocaba, y el sonido le advertía que + era propietario y rentista. Pero la vanidad no le cegó nunca. Hombre de + composición homogénea, compacta y dura, no podía incurrir en la + tontería de estirar el pie más del largo de la sábana. En su + carácter había algo resistente á las mudanzas de forma impuestas + por la época; y así como no varió nunca su manera de hablar, tampoco + ciertas ideas y prácticas del oficio se modificaron. Prevaleció el + amaneramiento de decir siempre que los tiempos eran muy malos, pero muy malos; el + lamentarse de la desproporción entre sus míseras ganancias y su mucho + trabajar; subsistió aquella melosidad de dicción y aquella costumbre de + preguntar por la familia siempre que saludaba á alguien, y el decir que no + andaba bien de salud, haciendo un mohín de hastío de la vida. + Tenía ya la perilla amarillenta, el bigote más negro que blanco, ambos + adornos de la cara tan recortaditos que antes parecían pegados que nacidos + allí. Fuera de la ropa, mejorada en calidad, si no en la manera de llevarla, + era el mismo que conocimos en casa de Doña Lupe <i>la de los pavos</i>; en su + cara la propia confusión extraña de lo militar y lo + eclesiástico, el color bilioso, los ojos negros y algo soñadores, el + gesto y los modales expresando lo mismo afeminación que hipocresía, la + calva más despoblada y más limpia, y todo el craso, resbaladizo y + repulsivo, muy <a id="Page_22" name='Page_22'></a>pronto siempre, cuando se le + saluda, á dar la mano, por cierto bastante sudada.</p> + <p>De la precoz inteligencia de Valentinito estaba tan orgulloso, que no cabía + en su pellejo. Á medida que el chico avanzaba en sus estudios, Don Francisco + sentía crecer el amor paterno, hasta llegar á la ciega pasión. + En honor del tacaño, debe decirse que, si se conceptuaba reproducido + físicamente en aquel pedazo de su propia naturaleza, sentía la + superioridad del hijo, y por esto se congratulaba más de haberle dado el ser. + Porque Valentinito era el prodigio de los prodigios, un jirón excelso de la + Divinidad caído en la tierra. Y Torquemada, pensando en el porvenir, en lo que + su hijo había de ser, si viviera, no se conceptuaba digno de haberle + engendrado, y sentía ante él la ingénita cortedad de lo que es + materia frente á lo que es espíritu.</p> + <p>En lo que digo de las inauditas dotes intelectuales de aquella criatura, no se + crea que hay la más mínima exageración. Afirmo con toda + ingenuidad que el chico era de lo más estupendo que se puede ver, y que se + presentó en el campo de la enseñanza como esos extraordinarios ingenios + que nacen de tarde en tarde destinados á abrir nuevos caminos á la + humanidad. A más de la inteligencia, que en edad temprana despuntaba en + él como aurora de un día espléndido, poseía todos los + encantos de la infancia: dulzura, gracejo <a id="Page_23" name='Page_23'></a>y + amabilidad. El chiquillo, en suma, enamoraba y no es de extrañar que D. + Francisco y su hija estuvieran loquitos con él. Pasados los primeros + años, no fué preciso castigarle nunca, ni aun siquiera reprenderle. + Aprendió á leer por arte milagroso, en pocos días, como si lo + trajera sabido ya del claustro materno. A los cinco años, sabía muchas + cosas que otros chicos aprenden dificilmente á los doce. Un día me + hablaron de él dos profesores amigos míos que tienen colegio de primera + y segunda enseñanza, lleváronme á verle, y me quedé + asombrado. Jamás vi precocidad semejante ni un apuntar de inteligencia tan + maravilloso. Porque si algunas respuestas las endilgó de taravilla, + demostrando el vigor y riqueza de su memoria, en el tono con que decía otras + se echaba de ver cómo comprendía y apreciaba el sentido.</p> + <p>La Gramática la sabía de carretilla; pero la Geografía la + dominaba como un hombre. Fuera del terreno escolar, pasmaba ver la seguridad de sus + respuestas y observaciones, sin asomos de arrogancia pueril. Tímido y + discreto, no parecía comprender que hubiese mérito en las habilidades + que lucía, y se asombraba de que se las ponderasen y aplaudiesen tanto. + Contáronme que en su casa daba muy poco que hacer. Estudiaba las lecciones con + tal rapidez y facilidad, que le sobraba tiempo para sus juegos, siempre muy so<a + id="Page_24" name='Page_24'></a>sos é inocentes. No le hablaran á + él de bajar á la calle para enredar con los chiquillos de la vecindad. + Sus travesuras eran pacíficas, y consistieron, hasta los cinco años, en + llenar de monigotes y letras el papel de las habitaciones ó arrancarle + algún cacho; en echar desde el balcón á la calle una cuerda muy + larga con la tapa de una cafetera, arriándola hasta tocar el sombrero de un + transeúnte, y recogiéndola después á toda prisa. A + obediente y humilde no le ganaba ningún niño, y por tener todas las + perfecciones, hasta maltrataba la ropa lo menos que maltratarse puede.</p> + <p>Pero sus inauditas facultades no se habían mostrado todavía: + iniciáronse cuando estudió la Aritmética, y se revelaron + más adelante en la segunda enseñanza. Ya desde sus primeros + años, al recibir las nociones elementales de la ciencia de la cantidad, sumaba + y restaba de memoria decenas altas y aun centenas. Calculaba con tino infalible, y su + padre mismo, que era un águila para hacer, en el filo de la + imaginación, cuentas por la regla de interés, le consultaba no pocas + veces. Comenzar Valentín el estudio de las matemáticas de Instituto y + revelar de golpe toda la grandeza de su numen aritmético, fué todo uno. + No aprendía las cosas, las sabía ya, y el libro no hacía + más que despertarle las ideas, abrírselas, digámoslo así, + como si fueran capullos que al calor primaveral se despliegan en flores. Para + él no <a id="Page_25" name='Page_25'></a>había nada difícil, ni + problema que le causara miedo. Un día fué el profesor á su padre + y le dijo: «Ese niño es cosa inexplicable, Sr. Torquemada: ó + tiene el diablo en el cuerpo, ó es el pedazo de Divinidad más hermoso + que ha caido en la tierra. Dentro de poco no tendré nada que enseñarle. + Es Newton resucitado, Sr. D. Francisco; una organización excepcional para las + matemáticas, un genio que sin duda se trae fórmulas nuevas debajo del + brazo para ensanchar el campo de la ciencia. Acuérdese usted de lo que digo: + cuando este chico sea hombre, asombrará y trastornará el + mundo.»</p> + <p>Cómo se quedó Torquemada al oir esto, se comprenderá + fácilmente. Abrazó al profesor, y la satisfacción le rebosaba + por ojos y boca en forma de lágrimas y babas. Desde aquel día, el + hombre no cabía en sí: trataba á su hijo, no ya con amor, sino + con cierto respeto supersticioso. Cuidaba de él como de un ser sobrenatural, + puesto en sus manos por especial privilegio. Vigilaba sus comidas, asustándose + mucho si no mostraba apetito; al verle estudiando, recorría las ventanas para + que no entrase aire, se enteraba de la temperatura exterior antes de dejarle salir, + para determinar si debía ponerse bufanda, ó el <i>carric</i> gordo, + ó las botas de agua; cuando dormía, andaba de puntillas; le llevaba + á paseo los domingos, ó al teatro; y si el angelito hubiese mostrado <a + id="Page_26" name='Page_26'></a>afición á juguetes extraños y + costosos, Torquemada, vencida su sordidez, se los hubiera comprado. Pero el + fenómeno aquél no mostraba afición sino á los libros: + leía rápidamente y como por magia, enterándose de cada + página en un abrir y cerrar de ojos. Su papá le compró una obra + de viajes con mucha estampa de ciudades europeas y de comarcas salvajes. La seriedad + del chico pasmaba á todos los amigos de la casa, y no faltó quien + dijera de él que parecía un viejo. En cosas de malicia era de una + pureza excepcional: no aprendía ningún dicho ni acto feo de los que + saben á su edad los retoños desvergonzados de la presente + generación. Su inocencia y celestial donosura casi nos permitían + conocer á los ángeles como si los hubiéramos tratado, y su + reflexión rayaba en lo maravilloso. Otros niños, cuando les preguntan + lo que quieren ser, responden que obispos ó generales si despuntan por la + vanidad; los que pican por la destreza corporal, dicen que cocheros, atletas ó + payasos de circo; los inclinados á la imitación, actores, pintores ... + Valentinito, al oir la pregunta, alzaba los hombros y no respondía nada. + Cuando más, decía «no sé», y al decirlo, clavaba en + su interlocutor una mirada luminosa y penetrante, vago destello del sin fin de ideas + que tenía en aquel cerebrazo, y que en su día habían de iluminar + toda la tierra.</p> + <p>Mas el <i>Peor</i>, aun reconociendo que no había <a id="Page_27" + name='Page_27'></a>carrera á la altura de su milagroso niño, pensaba + dedicarlo á ingeniero, porque la abogacía es cosa de charlatanes. + Ingeniero; pero ¿de qué? ¿civil ó militar? Pronto + notó que á Valentín no le entusiasmaba la tropa, y que, contra + la ley general de las aficiones infantiles, veía con indiferencia los + uniformes. Pues ingeniero de caminos. Por dictamen del profesor del colegio, + fué puesto Valentín, antes de concluir los años del + bachillerato, en manos de un profesor de estudios preparatorios para carreras + especiales, el cual, luego que tanteó su colosal inteligencia, quedóse + atónito, y un día salió asustado, con las manos en la cabeza, y + corriendo en busca de otros maestros de matemáticas superiores, les dijo: + «Voy á presentarles á ustedes el monstruo de la edad + presente.» Y le presentó, y se maravillaron, pues fué el chico + á la pizarra, y como quien garabatea por enredar y gastar tiza, + resolvió problemas dificilísimos. Luego hizo de memoria diferentes + cálculos y operaciones, que aun para los más peritos no son coser y + cantar. Uno de aquellos maestrazos, queriendo apurarle, le echó el + cálculo de radicales numéricos, y como si le hubieran echado almendras. + Lo mismo era para él la raíz <i>enésima</i> que para otros dar + un par de brincos. Los tíos aquéllos tan sabios se miraban absortos, + declarando no haber visto caso ni remotamente parecido.</p> + <p><a id="Page_28" name='Page_28'></a>Era en verdad interesante aquel cuadro, y digno + de figurar en los anales de la ciencia: cuatro varones de más de cincuenta + años, calvos y medio ciegos de tanto estudiar, maestros de maestros, + congregábanse delante de aquel mocoso que tenía que hacer sus + cálculos en la parte baja del encerado, y la admiración les + tenía mudos y perplejos, pues ya le podían echar dificultades al + angelito, que se las bebía como agua. Otro de los examinadores propuso las + <i>homologías</i> creyendo que Valentín estaba raso de ellas; y cuando + vieron que no, los tales no pudieron contener su entusiasmo: uno le llamó el + Anticristo; otro le cogió en brazos y se lo puso á la pela, y todos se + disputaban sobre quién se le llevaría, ansiosos de completar la + educación del primer matemático del siglo. Valentín les miraba + sin orgullo ni cortedad, inocente y dueño de si, como Cristo niño entre + los doctores.</p> + <br /> + + <h3>III</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Basta de matemáticas, digo yo ahora, pues me urge apuntar que Torquemada + vivía en la misma casa de la calle de Tudescos donde le conocimos cuando + fué á verle la de Bringas para <a id="Page_29" + name='Page_29'></a>pedirle no recuerdo que favor, allá por el 68; y tengo + prisa por presentar á cierto sujeto que conozco hace tiempo, y que hasta ahora + nunca menté para nada: un D. José Bailón, que iba todas las + noches á la casa de nuestro D. Francisco á jugar con él la + partida de damas ó de mus, y cuya intervención en mi cuento es + necesaria ya para que se desarrolle con lógica. Este Sr. Bailón es un + clérigo que ahorcó los hábitos el 69, en Málaga + echándose á revolucionario y á librecultista con tan furibundo + ardor, que ya no pudo volver al rebaño, ni aunque quisiera le habían de + admitir. Lo primero que hizo el condenado fué dejarse crecer las barbas, + despotricarse en los clubs, escribir tremendas catilinarias contra los de su oficio, + y, por fin, operando <i>verbo et gladio,</i> se lanzó á las barricadas + con un trabuco naranjero que tenía la boca lo mismo que una tompeta. Vencido y + dado á los demonios, le catequizaron los protestantes, ajustándole para + predicar y dar lecciones en la capilla, lo que él hacía de + malísima gana y sólo por el arrastrado garbanzo. A Madrid vino cuando + aquella gentil pareja, Don Horacio y Doña Malvina, puso su establecimiento + evangélico en Chamberí. Por un regular estipendio, Bailón les + ayudaba en los oficios, echando unos sermones agridulces, estrafalarios y + fastidiosos. Pero al año de estos tratos, yo no sé lo que <a + id="Page_30" name='Page_30'></a>pasó... ello fué cosa de algún + atrevimiento apostólico de Bailón con las neófitas: lo cierto es + que Doña Malvina, que era persona muy mirada, le dijo en mal español + cuatro frescas; intervino D. Horacio, denostando también á su + coadjutor, y entonces Bailón, que era hombre de muchísima sal para + tales casos, sacó una navaja tamaña como hoy y mañana, y se + dejó decir que si no se quitaban de delante les echaba fuera el mondongo. + Fué tal el pánico de los pobres ingleses, que echaron á correr + pegando gritos y no pararon hasta el tejado. Resumen: que tuvo que abandonar + Bailón aquel acomodo, y después de rodar por ahí dando sablazos, + fue á parar á la redacción de un periódico muy + atrevidillo; como que su misión era echar chinitas de fuego á toda + autoridad: á los curas, á los obispos y al mismo Papa. Esto + ocurría el 73, y de aquella época datan los opúsculos + políticos de actualidad que publicó el clerizonte en el + folletín, y de los cuales hizo tiraditas aparte; bobadas escritas en estilo + bíblico, y que tuvieron, aunque parezca mentira, sus días de + éxito. Como que se vendían bien, y sacaron á su endiablado autor + de más de un apuro.</p> + <p>Pero todo aquello pasó, la fiebre revolucionaria, los folletos, y + Bailón tuvo que esconderse, afeitándose para disfrazarse y poder huir + al extranjero. A los dos años asomó por aquí otra vez, de + bigotes larguísimos, aumentados con parte de la barba, como los que gastaba + Víctor Ma<a id="Page_31" name='Page_31'></a>nuel; y por si traía + ó no traía chismes y mensajes de los emigrados, metiéronle mano + y le tuvieron en el Saladero tres meses. Al año siguiente, sobreseída + la causa, vivía el hombre en Chamberí, y según la + cháchara del barrio, muy á lo bíblico, amancebado con una viuda + rica que tenía rebaño de cabras y además un establecimiento de + burras de leche. Cuento todo esto como me lo contaron, reconociendo que en esta parte + de la historia patriarcal de Bailón hay gran obscuridad. Lo público y + notorio es que la viuda aquélla cascó, y que Bailón + apareció al poco tiempo con dinero. El establecimiento y las burras y cabras + le pertenecían. Arrendólo todo; se fué á vivir al centro + de Madrid, dedicándose á <i>inglés,</i> y no necesito decir + más para que se comprenda de donde vinieron su conocimiento y tratos con + Torquemada, porque bien se ve que éste fué su maestro, le inició + en los misterios del oficio, y le manejó parte de sus capitales como + había manejado los de Doña Lupe <i>la Magnífica,</i> más + conocida por <i>la de los pavos</i>.</p> + <p>Era D. José Bailón un animalote de gran alzada, atlético, de + formas robustas y muy recalcado de facciones, verdadero y vivo estudio + anatómico por su riqueza muscular. Ultimamente había dado otra vez en + afeitarse; pero no tenía cara de cura, ni de fraile, ni de torero. Era + más bien un Dante echado á perder. Dice un amigo <a id="Page_32" + name='Page_32'></a>mío, que por sus pecados ha tenido que vérselas con + Bailón, que éste es el vivo retrato de la sibila de Cumas, pintada por + Miguel Angel, con las demás señoras sibilas y los Profetas en el + maravilloso techo de la Capilla Sixtina. Parece, en efecto, una vieja de raza + titánica que lleva en su ceño todas las iras celestiales. El perfil de + Bailón, y el brazo y pierna, como troncos añosos; el forzudo + tórax, y las posturas que sabía tomar, alzando una pataza y enarcando + el brazo, le asemejaban á esos figurones que andan por los techos de las + catedrales, espatarrados sobre una nube. Lástima que no fuera moda que + anduviéramos en cueros, para que luciese en toda su gallardía + académica este ángel de cornisa. En la época en que lo presento + ahora, pasaba de los cincuenta años.</p> + <p>Torquemada lo estimaba mucho, porque en sus relaciones de negocios, Bailon + hacía gala de gran formalidad y aun de delicadeza. Y como el clérigo + renegado tenía una historia tan variadita y dramática, y sabía + contarla con mucho aquél, adornándola con mentiras, D. Francisco se + embelesaba oyéndole, y en todas las cuestiones de un orden elevado le + tenía por oráculo. D. José era de los que con cuatro ideas y + pocas más palabras se las componen para aparentar que sabe lo que ignoran y + deslumbrar á los ignorantes sin malicia. El más deslumbrado era D. + Francisco, y además el único mortal que leía los folletos bai<a + id="Page_33" name='Page_33'></a>lónicos á los diez años de + publicarse; literatura envejecida casi al nacer, y cuyo fugaz éxito no + comprendemos sino recordando que la democracia sentimental, á estilo de + Jeremías, tuvo también sus quince.</p> + <p>Escribía Bailón aquellas necedades en parrafitos cortos, y á + veces rompía con una cosa muy santa; verbigracia: «Gloria á Dios + en las alturas y paz», etc ... para salir luego por este registro:</p> + <p>«Los tiempos se acercan, tiempos de redención en que el hijo del + Hombre será dueño de la tierra.</p> + <p>»El Verbo depositó hace diez y ocho siglos la semilla divina. En + noche tenebrosa fructificó. He aquí las flores.</p> + <p>»¿Cómo se llaman? Los derechos del pueblo.»</p> + <p>Y á lo mejor, cuando el lector estaba más descuidado, les soltaba + ésta:</p> + <p>«He ahí al tirano. ¡Maldito sea!</p> + <p>»Aplicad el oído y decidme de dónde viene ese rumor vago, + confuso, extraño.</p> + <p>»Posad la mano en la tierra y decidme, por qué se ha estremecido.</p> + <p>»Es el hijo del Hombre que avanza, decidido á recobrar su + primogenitura.</p> + <p>»¿Por qué palidece la faz del tirano? ¡Ah! el tirano ve + que sus horas están contadas ...»</p> + <p>Otras veces empezaba diciendo aquello de: «Joven soldado, ¿á + dónde vas?» Y por fin, después de mucho marear, quedábase + el lector sin <a id="Page_34" name='Page_34'></a>saber á dónde iba el + soldadito, como no fueran todos, autor y público, á Leganés.</p> + <p>Todo esto le parecía de perlas á D. Francisco, hombre de escasa + lectura. Algunas tardes se iban á pasear juntos los dos tacaños, charla + que te charla; y si en negocios era Torquemada la sibila, en otra clase de + conocimientos no había más sibila que el Sr. de Bailón. En + política, sobre todo, el ex-clérigo se las echaba de muy entendido, + principiando por decir que ya no le daba la gana de conspirar; como que tenía + la olla asegurada y no quería exponer su pelleja para hacer el caldo gordo + á cuatro silbantes. Luego pintaba á todos los políticos, desde + el más alto al más obscuro, como un atajo de pilletes, y les sacaba la + cuenta, al céntimo, de cuanto habían rapiñado ... Platicaban + mucho también de reformas urbanas, y como Bailón había estado en + París y Londres, podía comparar. La higiene pública les + preocupaba á entrambos: el clérigo le echaba la culpa de todo á + los miasmas, y formulaba unas teorías biológicas que eran lo que + había que oir. De astronomía y música también se le + alcanzaba algo, no era lego en botánica, ni en veterinaria, ni en el arte de + escoger melones. <a id="Page_35" name='Page_35'></a>Pero en nada lucía tanto + su enciclopédico saber como en cosas de religión. Sus meditaciones y + estudios le habían permitido sondear el grande y temerario problema de nuestro + destino total. «¿A dónde vamos a parar cuando nos morimos? Pues + volvemos a nacer: esto es claro como el agua. Yo me acuerdo—decía + mirando fijamente á su amigo y turbándole con el tono solemne que daba + á sus palabras,—yo me acuerdo de haber vivido antes de ahora. He tenido + en mi mocedad un recuerdo vago de aquella vida, y ahora, á fuerza de meditar, + puedo verla clara. Yo fui sacerdote en Egipto, ¿se entera usted? allá + por los años de que sé yo cuántos ... sí, señor, + sacerdote en Egipto. Me parece que me estoy viendo con una sotana ó vestimenta + de color de azafrán, y unas al modo de orejeras que me caían por los + lados de la cara. Me quemaron vivo, porque ... verá usted ... había en + aquella iglesia, digo, templo, una sacerdotisita que me gustaba ... de lo más + barbián, ¿se entera usted?... ¡y con unos ojos ... así, y + un golpe de caderas, Sr. D. Francisco...! En fin, que aquello se enredó, y la + diosa Isis y el buey Apis lo llevaron muy á mal. Alborotóse todo aquel + cleriguicio, y nos quemaron vivos á la chávala y á mí... + Lo que le cuento es verdad, como ese es sol. Fijese usted bien, amigo; revuelva en su + memoria; rebusque bien en el sótano y en los desvanes de su sér, y + encontrará la certeza de que también usted ha vivido en tiempos + lejanos. Su niño de usted, ese prodigio, debe de haber sido antes el propio + Newton, ó Galileo, ó Euclides. Y por lo que hace á otras cosas, + <a id="Page_36" name='Page_36'></a>mis ideas son bien claras. Infierno y cielo no + existen: papas simbólicas y nada más. Infierno y cielo están + aquí. Aquí pagamos tarde ó temprano todas las que hemos hecho; + aquí recibimos, si no hoy, mañana, nuestro premio, si lo merecemos, y + quien dice mañana, dice el siglo que viene ... Dios, ¡oh! la idea de + Dios tiene mucho busilis ... y para comprenderla hay que devanarse los sesos, como me + los he devanado yo, dale que dale sobre los libros, y meditando luego. Pues Dios ... + (poniendo unos ojazos muy reventones y haciendo con ambas manos el gesto expresivo de + abarcar un grande espacio) es la Humanidad, la Humanidad, ¿se entera usted? lo + cual no quiere decir que deje de ser personal ... ¿Qué cosa es + personal? Fijese bien. Personal es lo que es uno. Y el gran Conjunto, amigo Don + Francisco, el gran Conjunto ... es uno, porque no hay más, y tiene los + atributos de un ser infinitamente infinito. Nosotros, en montón, componemos la + humanidad: somos los átomos que forman el gran todo; somos parte mínima + de Dios, parte minúscula, y nos renovamos como en nuestro cuerpo se renuevan + los átomos de la cochina materia ... ¿se va usted enterando?...</p> + <p>Torquemada no se iba enterando ni poco ni mucho; pero el otro se metía en + un laberinto del cual no salía sino callándose. Lo único que Don + Francisco sacaba de toda aquella monserga, era <a id="Page_37" name='Page_37'></a>que + <i>Dios es la Humanidad</i>, y que la Humanidad es la que nos hace pagar nuestras + picardías ó nos premia por nuestras buenas obras. Lo demás no lo + entendía así le ahorcaran. El sentimiento católico de Torquemada + no había sido nunca muy vivo. Cierto que en tiempos de Doña Silvia iban + los dos á misa, por rutina; pero nada más. Pues después de + viudo, las pocas ideas del Catecismo que el <i>Peor</i> conservaba en su mente, como + papeles ó apuntes inútiles, las barajó con todo aquel + fárrago de la Humanidad-Dios, haciendo un lío de mil demonios.</p> + <p>A decir verdad, ninguna de estas teologías ocupaba largo tiempo el + magín del tacaño, siempre atento á la baja realidad de sus + negocios. Pero llegó un día, mejor dicho, una noche en que tales ideas + hubieron de posesionarse de su mente con cierta tenacidad, por lo que ahorita mismo + voy á referir. Entraba mi hombre en su casa al caer de una tarde del mes de + Febrero, evacuadas mil diligencias con diverso éxito, discurriendo los pasos + que daría al día siguiente, cuando su hija, que le abrió la + puerta, le dijo estas palabras: «No te asustes, papá, no es nada ... + Valentín ha venido malo de la escuela.»</p> + <p>Las desazones del <i>monstruo</i> ponían á D. Francisco en gran + sobresalto. La que se le anunciaba podía ser insignificante, como otras. No + obstante, en la voz de Rufina había cierto temblor, una <a id="Page_38" + name='Page_38'></a>veladura, un timbre extraño, que dejaron á + Torquemada frío y suspenso.</p> + <p>«Yo creo que no es cosa mayor—prosiguió la + señorita.—Parece que le dió un vahido. El maestro fué + quien lo trajo ... en brazos.»</p> + <p>El <i>Peor</i> seguía clavado en el recibimiento, sin acertar á + decir nada ni á dar un paso.</p> + <p>«Le acosté en seguida, y mandé un recado á Quevedo para + que viniera á escape.»</p> + <p>D. Francisco, saliendo de su estupor como si le hubiesen dado un latigazo, + corrió al cuarto del chico, á quien vió en el lecho, con tanto + abrigo encima que parecía sofocado. Tenía la cara encendida, los ojos + dormilones. Su quietud más era de modorra dolorosa que de sueño + tranquilo. El padre aplicó su mano á las sienes del inocente montruo, + que abrasaban.</p> + <p>—Pero ese trasto de Quevedillo.... Así reventara.... No sé en + qué piensa.... Mira, mejor será llamar otro médico que sepa + más.</p> + <p>Su hija procuraba tranquilizarle; pero él se resistía al consuelo. + Aquel hijo no era un hijo cualquiera, y no podía enfermar sin que se alterara + el orden del universo. No probó el afligido padre la comida; no hacía + más que dar vueltas por la casa, esperando al maldito médico, y sin + cesar iba de su cuarto al del niño, y de aquí al comedor, donde se le + presentaba ante los ojos, oprimiéndole el corazón, el encerado en que + Va<a id="Page_39" name='Page_39'></a>lentín trazaba con tiza sus problemas + matemáticos. Aún subsistía lo pintado por la mañana: + garabatos que Torquemada no entendió, pero que casi le hicieron llorar como + una música triste: el signo de raíz, letras por arriba y por abajo, y + en otra parte una red de líneas, formando como estrella de muchos picos con + numeritos en las puntas.</p> + <p>Por fin, alabado sea Dios, llegó el dichoso Quevedito, y D. Francisco le + echó la correspondiente chillería, pues ya le trataba como á + yerno. Visto y examinado el niño, no puso el médico muy buena cara. A + Torquemada se le podía ahogar con un cabello, cuando el doctorcillo, + arrimándole contra la pared y poniéndole ambas manos en los hombros, le + dijo: «No me gusta nada esto; pero hay que esperar á mañana, + á ver si brota alguna erupción. La fiebre es bastante alta. Ya le he + dicho á usted que tuviera mucho cuidado con este fenómeno del chico. + ¡Tanto estudiar, tanto saber, un desarrollo cerebral disparatado! Lo que hay + que hacer con Valentín es ponerle un cencerro al pescuezo, soltarle en el + campo en medio de un ganado, y no traerle á Madrid hasta que esté bien + bruto.»</p> + <p>Torquemada odiaba el campo y no podía comprender que en él hubiese + nada bueno. Pero hizo propósito, si el niño se curaba, de llevarle + á una dehesa á que bebiera leche á pasto y respirase <a + id="Page_40" name='Page_40'></a>aires puros. Los aires puros, bien lo decía + Bailón, eran cosa muy buena. ¡Ah! los malditos miasmas tenían la + culpa de lo que estaba pasando. Tanta rabia sintió D. Francisco, que si coge + un miasma en aquel momento lo parte por el eje. Fué la sibila aquella noche + á pasar un rato con su amigo, y mira por donde se repitió la matraca de + la Humanidad, pareciéndole á Torquemada el clérigo más + enigmático y <i>latero</i> que nunca, sus brazos más largos, su cara + más dura y temerosa. Al quedarse sólo, el usurero no se acostó. + Puesto que Rufina y Quevedo se quedaban á velar, el también + velaría. Contigua á la alcoba del padre estaba la de los hijos, y en + ésta el lecho de Valentín, que pasó la noche + inquietísimo, sofocado, echando lumbre de su piel, los ojos atónitos y + chispeantes, el habla insegura, las ideas desenhebradas, como cuentas de un rosario + cuyo hilo se rompe.</p> + <br /> + + <h3>IV</h3> + <br /> + <br /> + + <p>El día siguiente fué todo sobresalto y amargura. Quevedo + opinó que la enfermedad era <i>inflamación de las meninges</i>, y que + el chico estaba en peligro de muerte. Esto no se lo dijo al padre, <a id="Page_41" + name='Page_41'></a>sino á Bailón para que le fuese preparando. + Torquemada y él se encerraron, y de la conferencia resultó que por poco + se pegan, pues D. Francisco, trastornado por el dolor, llamó á su amigo + embustero y farsante. El desasosiego, la inquietud nerviosa, el desvario del + tacaño sin ventura, no se pueden describir. Tuvo que salir á varias + diligencias de su penoso oficio, y á cada instante tornaba á casa, + jadeante, con medio palmo de lengua fuera, el hongo echado hacia atrás. + Entraba, daba un vistazo, vuelta á salir. Él mismo traía las + medicinas, y en la botica contaba toda la historia ... «un vahído + estando en clase; después calentura horrible ... ¿para qué + sirven los médicos?» Por consejo del mismo Quevedito, mandó venir + á uno de los más eminentes, el cual calificó el caso de + <i>meningitis aguda.</i></p> + <p>La noche del segundo día, Torquemada, rendido de cansancio, se + embutió en uno de los sillones de la sala, y allí se estuvo como media + liorita, dando vueltas á una picara idea, ¡ayí dura y con muchas + esquinas, que se le había metido en el cerebro. «He faltado á la + Humanidad, y esa muy tal y cual me las cobra ahora con los creditos + atrasados.... No: pues si Dios, ó quien quiera que sea, me lleva mi hijo, + ¡me voy á volver más malo, más perro...! Ya verán + entonces lo que es canela fina. Pues no faltaba otra cosa.... Conmigo no juegan.... + Pero no, ¡qué disparates <a id="Page_42" name='Page_42'></a>digo! No me + le quitará, porque yo.... Eso que dicen de que no he hecho bien á + nadie, es mentira. Que me lo prueben ... porque no basta decirlo. ¿Y los + tantísimos á quien he sacado de apuros?... ¿pues y eso? Porque + si á la Humanidad le han ido con cuentos de mí; que si aprieto, que si + no aprieto ... yo probaré.... Ea, que ya me voy cargando: si no he hecho + ningún bien, ahora lo haré, ahora, pues por algo se ha dicho que nunca + para el bien es tarde. Vamos á ver: ¿y si yo me pusiera ahora á + rezar, qué dirían allá arriba? Bailón me parece á + mí que está equivocado, y la Humanidad no debe de ser Dios, sino la + Virgen.... Claro, es hembra, señora.... No, no, no ... no nos fijemos en el + materialismo de la palabra. La Humanidad es Dios, la Virgen y todos los santos + juntos.... Tente, hombre, tente, que te vuelves loco.... Tan sólo saco en + limpio que no habiendo buenas obras, todo es, como si dijéramos, basura ... + ¡Ay Dios, qué pena, qué pena...! Si me pones bueno á mi + hijo, yo no sé qué cosas haría; ¡pero qué cosas tan + magníficas y tan...! ¿Pero quién es el sinvergüenza que + dice que no tengo apuntada ninguna buena obra? Es que me quieren perder, me quieren + quitar á mi hijo, al que ha nacido para enseñar á todos los + sabios y dejarles tamañitos. Y me tienen envidia porque soy su padre, porque + de estos huesos y de esta sangre salió aquela, gloria del mundo.... Envidia; + pero ¡qué envidio<a id="Page_43" name='Page_43'></a>sa es esta puerca + Humanidad! Digo, la Humanidad no, porque es Dios ... los hombres, los + prójimos, nosotros, que somos todos muy pillos, y por eso nos pasa lo que nos + pasa.... Bien merecido nos está... bien merecido nos está.»</p> + <p>Acordóse entonces de que al día siguiente era domingo y no + había extendido los recibos para cobrar los alquileres de su casa. + Después de dedicar á esta operación una media hora, + descansó algunos ratos, estirándose en el sofá de la sala. Por + la mañana, entre nueve y diez, fue á la cobranza dominguera. Con el no + comer y el mal dormir y la acerbísima pena que le destrozaba el alma, estaba + el hombre <i>mismamente</i> del color de una aceituna. Su andar era vacilante, y sus + miradas vagaban inciertas, perdidas, tan pronto barriendo el suelo como + disparándose á las alturas. Cuando el remendón, que en el sucio + portal tenia su taller, vió entrar al casero y reparó en su cara + descompuesta y en aquel andar de beodo, asustóse tanto que se le cayó + el martillo con que clavaba las tachuelas. La presencia de Torquemada en el patio, + que todos los domingos era una desagradabilísima aparición, produjo + aquel día verdadero pánico; y mientras algunas mujeres corrieron + á refugiarse en sus respectivos aposentos, otras, que debían de ser + malas pagadoras, y que observaron la cara que traía la fiera, se fueron + á la calle. La cobranza empezó por <a id="Page_44" + name='Page_44'></a>por los cuartos bajos, y pagaron sin chistar el albañil y + las dos pitilleras, deseando que se les quitase de delante la aborrecida estampa de + Don Francisco. Algo desusado y anormal notaron en él, pues tomaba el dinero + maquinalmente y sin examinarlo con roñosa nimiedad, como otras veces, cual si + tuviera el pensamiento á cien leguas del acto importantísimo que estaba + realizando; no se le oían aquellos refunfuños de perro mordelón, + ni inspeccionó las habitaciones buscando el baldosín roto o el pedazo + de revoco caído, para echar los tiempos á la inquilina.</p> + <p>Al llegar al cuarto de la Rumalda, planchadora, viuda, con su madre enferma en un + camastro y tres niños menores que andaban en el patio enseñando las + carnes por los agujeros de la ropa, Torquemada soltó el gruñido de + ordenanza, y la pobre mujer, con afligida y trémula voz, cual si tuviera que + confesar ante el juez un negro delito, soltó la frase de reglamento: «D. + Francisco, por hoy no se puede. Otro día cumpliré.» No puedo dar + idea del estupor de aquella mujer y de las dos vecinas, que presentes estaban, cuando + vieron que el tacaño no escupió por aquella boca ninguna + maldición ni herejía, cuando le oyeron decir con la voz más + empañada y llorosa del mundo: «No, hija, si no te digo nada ... si no te + apuro ... si no se me ha pasado por la cabeza reñirte... ¡Qué le + hemos de hacer, si no puedes ...!»</p> + <p>—<a id="Page_45" name='Page_45'></a>D. Francisco, es que + ...—murmuró la otra, creyendo que la fiera se expresaba con sarcasmo, y + que tras el sarcasmo vendría la mordida.</p> + <p>—No, hija, si no he chistado ... ¿Cómo se han de decir las + cosas? Es que á ustedes no hay quien las apee de que yo soy un hombre, como + quien dice, tirano ... ¿De dónde sacáis que no hay en mí + compasión, ni ... ni caridad? En vez de agradecerme lo que hago por vosotras, + me calumniáis ... No, no: entendámonos. Tú, Rumalda, estate + tranquila: sé que tienes necesidades, que los tiempos están malos ... + Cuando los tiempos están malos, hijas, ¿qué hemos de hacer sino + ayudarnos los unos á los otros?</p> + <p>Siguió adelante, y en el principal dió con una inquilina muy mal + pagadora, pero de muchísimo corazón para afrontar á la fiera, y + así que le vió llegar, juzgando por el cáriz que venía + más enfurruñado que nunca, salió al encuentro de su aspereza con + estas arrogantes expresiones:</p> + <p>«Oiga usté, á mi no me venga con apreturas. Ya sabe que no lo + hay. <i>Ese</i> está sin trabajo. ¿Quiere que salga á un camino? + ¿No ve la casa sin muebles, como un hospital prestao? ¿De dónde + quiere que lo saque?... Maldita sea su alma ...</p> + <p>—¿Y quién te dice á tí, grandísima tal, + deslenguada y bocona, que yo vengo á sofocarte? A ver si hay alguna tarasca de + éstas que sostenga que yo no tengo humanidad. Atrévase á + decírmelo....»</p> + <p><a id="Page_46" name='Page_46'></a>Eriarboló el garrote, símbolo de + su autoridad y de su mal genio, y en el corrillo que se había formado + sólo se veían bocas abiertas y miradas de estupefacción.</p> + <p>«Pues á tí y á todas les digo que no me importa un + rábano que no me paguéis hoy. ¡Vaya! ¿Cómo lo he de + decir para que lo entiendan?... ¡Con que estando tu marido sin trabajar te iba + yo á poner el dogal al cuello?... Yo sé que me pagarás cuando + puedas, verdad? Porque lo que es intención de pagar, tú la tienes. Pues + entonces, ¿á qué tanto enfurruñarse?... ¡Tontas, + malas cabezas! (esforzándose en producir una sonrisa); ¡vosotras + creyéndome á mí más duro que las peñas, y yo + dejándooslo creer, porque me convenía, porque me convenía, + claro, pues Dios manda que no echemos facha con nuestra humanidad...! Vaya, que sois + todas unos grandísimos peines.... Abur, tú, no te sofoques. Y no creas + que hago esto para que me eches bendiciones. Pero conste que no te ahogo; y para que + veas lo bueno que soy....»</p> + <p>Se detuvo y meditó un momento, llevándose la mano al bolsillo y + mirando al suelo.</p> + <p>«Nada, nada.... Quédate con Dios.»</p> + <p>Y á otra. Cobró en las tres puertas siguientes sin ninguna + dificultad. «D. Francisco, que me ponga usted piedra nueva en la ornilla, que + aquí no se puede guisar....» En otras circunstancias, <a id="Page_47" + name='Page_47'></a>esta reclamación habría sido el principio de una + chillería tremenda, verbigracia: «Pon el traspontín en la + hornilla, sinvergüenza, y arma el fuego encima.»—«Miren el + tío manguitillas, así se le vuelvan veneno los cuartos.» Pero + aquel día todo era paz y concordia, y Torquemada concedía cuanto le + demandaban.</p> + <p>«¡Ay, D. Francisco!—le dijo otra en el número + 11,—tenga los jeringados cincuenta reales. Para poderlos juntar, no hemos + comido más que dos cuartos de gallineja y otros dos de hígado con pan + seco.... Pero por no verle el carácter de esa cara y no oirle, me + mantendría yo con puntas de París.</p> + <p>—Pues mira, eso es un insulto, una injusticia, porque si las he sofocado + otras veces no ha sido por el materialismo del dinero, sino porque me gusta ver + cumplir á la gente ... para que no se diga.... Debe haber dignidad en todos. + ¡A fe que tienes buena idea de mi!... ¿Iba yo á consentir que tus + hijos, estos borregos de Dios, tuviesen hambre?... Deja, déjate el dinero.... + O mejor, para que no lo tomes á desaire: partámoslo y quédate + con veinticinco reales.... Ya me los darás otro día.... + ¡Bribonazas, cuando debíais confesar que soy para vosotras como un + padre, me tachais de inhumano y de qué sé yo qué! No, yo les + aseguro á todas que respeto á la humanidad, que la considero, que la + estimo, que ahora y siempre <a id="Page_48" name='Page_48'></a>haré todo el bien + que pueda y un poquito más.... ¡Hala!»</p> + <p>Asombro, confusión. Tras de él iba el parlero grupo, chismorreando + asi: «A este condenado le ha pasado algún desavío.... D. + Francisco no está bueno de la cafetera. Mirad qué cara de + patíbulo se ha traído. ¡D. Francisco con humanidad! Ahí + tenéis por qué esta saliendo todas las noches en el cielo esa estrella + con rabo. Es que el mundo se va á acabar.»</p> + <p>En el número 16:</p> + <p>«Pero hija de mi alma, so tunanta, ¿tenías á tu + niña mala y no me habías dicho nada? ¿Pues para qué estoy + yo en el mundo? Francamente, eso es un agravio que no te perdono, no te lo perdono. + Eres una indecente; y en prueba de que no tienes ni pizca de sentido, + ¿apostamos á que no adivinas lo que voy á hacer? + ¿Cuánto va á que no lo adivinas?... Pues voy á darte para + que pongas un puchero.... ¡ea! Toma, y di ahora que yo no tengo humanidad. Pero + sois tan mal agradecidas, que me pondréis como chupa de dómine, y hasta + puede que me echéis alguna maldición. Abur.»</p> + <p>En el cuarto de la señá Casiana, una vecina se aventuró + á decirle: «D. Francisco, á nosotras no nos la da usted.... A + usted le pasa algo. ¿Que demonios tiene en esa cabeza ó en ese + corazón de cal y canto?»</p> + <p><a id="Page_49" name='Page_49'></a>Dejóse el afligido casero caer en una + silla, y quitándose el hongo se pasó la mano por la amarilla frente y + la calva sebosa, diciendo tan sólo entre suspiros: «¡No es de cal + y canto, puñales, no es de cal y canto!»</p> + <p>Como observasen que sus ojos se humedecían, y que, mirando al suelo, y + apoyado con ambas manos en el bastón, cargaba sobre éste todo el peso + del cuerpo, meciéndose, le instaron para que se desahogara; pero él no + debió creerlas dignas de ser confidentes de su inmensa, desgarradora pena. + Tomando el dinero, dijo con voz cavernosa: «Si no lo tuvieras, Casiana, lo + mismo sería. Repito que yo no ahogo al pobre ... como que yo también + soy pobre.... Quien dijese (levantándose con zozobra y enfado) que soy + inhumano, miente más que la <i>Gaceta</i>. Yo soy humano; yo compadezco + á los desgraciados; yo les ayudo en lo que puedo, porque así nos lo + manda la Humanidad; y bien sabéis todas que como faltéis á la + Humanidad, lo pagaréis tarde ó temprano, y que si sois buenas + tendréis vuestra recompensa. Yo os juro por esa imagen de la Virgen de las + Angustias con el Hijo muerto en los brazos (señalando una lámina), yo + os juro que si no os he parecido caritativo y bueno, no quiere esto decir que no lo + sea, ¡puñales! y que si son menester pruebas, pruebas se darán. + Dale, que no lo creen ... pues váyanse todas con doscientos mil <a + id="Page_50" name='Page_50'></a>pares de demonios, que á mí, con ser + bueno me basta.... No necesito que nadie me dé bombo. Piojosas, para nada + quiero vuestras gratitudes.... Me paso por las narices vuestras + bendiciones.»</p> + <p>Dicho esto salió de estampía. Todas le miraban por la escalera + abajo, y por el patio adelante, y por el portal afuera, haciendo unos gestos tales + que parecía el mismo demonio persignándose.</p> + <br /> + + <h3>V</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Corrió hacia su casa, y contra su costumbre (pues era hombre que comunmente + prefería despernarse á gastar una peseta), tomó un coche para + llegar más pronto. El corazón dió en decirle que + encontraría buenas noticias, el enfermo aliviado, la cara de Rufina sonriente + al abrir la puerta; y en su impaciencia loca, parecíale que el carruaje no se + movía, que el caballo cojeaba y que el cochero no sacudía bastantes + palos al pobre animal.... «Arrea, hombre. ¡Maldito jaco! Leña en + él—le gritaba.—Mira que tengo mucha prisa.»</p> + <p>Llegó por fin; y al subir jadeante la escalera de su casa, razonaba sus + esperanzas de esta manera: «No salgan ahora diciendo que es por mis <a + id="Page_51" name='Page_51'></a>maldades, pues de todo hay ...» + ¡Qué desengaño al ver la cara de Rufina tan triste, y al oir + aquel <i>lo mismo, papá</i>, que sonó en sus oídos como + fúnebre campanada! Acercóse de puntillas al enfermo y le + examinó. Como el pobre niño se hallara en aquel momento amodorrado, + pudo Don Francisco observarle con relativa calma, pues cuando deliraba y + quería echarse del lecho, revolviendo en torno los espantados ojos, el padre + no tenía valor para presenciar tan doloroso espectáculo y huía + de la alcoba trémulo y despavorido. Era hombre que carecía de valor + para afrontar penas de tal magnitud, sin duda por causa de su deficiencia moral; se + sentía medroso, consternado, y como responsable de tanta desventura y dolor + tan grande. Seguro de la esmeradísima asistencia de Rufina, ninguna falta + hacía el afligido padre junto al lecho de Valentín: al contrario, + más bien era estorbo, pues si le asistiera, de fijo, en su turbación, + equivocaría las medicinas, dándole á beber algo que acelerara su + muerte. Lo que hacía era vigilar sin descanso, acercarse á menudo + á la puerta de la alcoba, y ver lo que ocurría, oir la voz del + niño delirando ó quejándose; pero si los ayes eran muy + lastimeros y el delirar muy fuerte, lo que sentía Torquemada era un deseo + instintivo de echar á correr y ocultarse con su dolor en el último + rincón del mundo. Aquella tarde le acompañaron un rato Bailón, + <a id="Page_52" name='Page_52'></a>el carnicero de abajo, el sastre del principal y + el fotógrafo de arriba, esforzándose todos en consolarle con las frases + de reglamento; mas no acertando Torquemada á sostener la conversación + sobre tema tan triste les daba las gracias con desatenta sequedad. Todo se le volvia + suspirar con bramidos, pasearse á trancos, beber buches de agua y dar + algún puñetazo ea la pared. ¡Tremendo caso aquel! + ¡Cuántas esperanzas desvanecidas!... ¡Aquella flor del mundo + segada y marchita! Esto era para volverse loco. Mas natural sería el + desquiciamiento universal, que la muerte del portentoso niño que había + venido á la tierra para iluminarla con el fanal de su talento ... + ¡Bonitas cosas hacia Dios, la Humanidad, ó quien quiera que fuese el muy + tal y cual que inventó el mundo y nos puso en él! Porque si + habían de llevarse á Valentín, ¿para qué le + trajeron acá, dándole á él, al buen Torquemada, el + privilegio de engendrar tamaño prodigio? ¡Bonito negocio hacía la + Providencia, la Humanidad, ó el arrastrado Conjunto, como decía + Bailón! ¡Llevarse al niño aquél, lumbrera de la ciencia, y + dejar acá todos los tontos! ¿Tenía esto sentido común? + ¿No había motivo para rebelarse contra los de arriba, ponerle como ropa + de pascua y mandarles á paseo?... Si Valentín se moría, + ¿qué quedaba en el mundo obscuridad, ignorancia. Y para el padre, + ¡que golpe! ¡Porque figurémonos todos lo que sería D. <a + id="Page_53" name='Page_53'></a>Francisco cuando su hijo, ya hombre, empezase + á figurar, á confundir á todos los sabios, á volver patas + arriba la ciencia toda!... Torquemada sería en tal caso la segunda persona de + la Humanidad: y sólo por la gloria de haber engendrado al gran + matemático, sería cosa de plantarle en un trono. ¡Vaya un + ingeniero que sería Valentín si viviese! Como que había de hacer + unos ferrocarriles que irían de aquí á Pekín en cinco + minutos, y globos para navegar por los aires, y barcos para andar por debajito del + agua, y otras cosas nunca vistas ni siquiera soñadas. ¡Y el planeta se + iba á perder estas gangas por una estúpida sentencia de los que dan y + quitan la vida!... Nada, nada, envidia pura, envidia. Allá arriba, en las + invisibles cavidades de los altos cielos, alguien se había propuesto + <i>fastidiar</i> á Torquemada. Pero ... pero.... ¿y si no fuese + envidia, sino castigo? ¿Si se había dispuesto así para anonadar + al tacaño cruel, al casero tiránico, al prestamista sin + entrañas? ¡Ah! cuando esta idea entraba en turno, Torquemada + sentía impulsos de correr hacia la pared más próxima y + estrellarse contra ella. Pronto se reaccionaba y volvía sobre sí. No, + no podía ser castigo, porque él no era malo, y si lo fue, ya se + enmendaría. Era envidiable, tirria y malquerencia que le tenían, por + ser autor de tan soberana eminencia. Querían truncarle su porvenir y + arrebatarle aquella alegría y fortuna inmensa <a id="Page_54" + name='Page_54'></a>de sus últimos años.... Porque su hijo, si viviese, + había de ganar muchísimo dinero, pero muchísimo, y de + aquí la celestial intriga. Pero él (lo pensaba lealmente) + renunciaría á las ganancias, pecuniarias del hijo, con tal que le + dejaran la gloria, ¡la gloria! pues para negocios, le bastaba con los suyos + propios.... El último paroxismo de su exaltada mente fue renunciar á + todo el <i>materialismo</i> de la ciencia del niño, con tal que le dejasen la + gloria.</p> + <p>Cuando se quedó solo con él, Bailón le dijo que era preciso + tuviese filosofía; y como Torquemada no entendiese bien el significado y + aplicación de tal palabra, explanó la sibila su idea en esta forma: + «Conviene resignarse, considerando nuestra pequeñez ante estas grandes + evoluciones de la materia ... pues, ó substancia vital. Somos átomos, + amigo D. Francisco, nada más que unos tontos de átomos. Respetemos las + disposiciones del grandísimo Todo á que pertenecemos, y vengan penas. + Para eso está la filosofía, ó si se quiere, la religión: + para hacer pecho á la adversidad. Pues si no fuera asi, no podríamos + vivir.» Todo, lo aceptaba Torquemada menos resignarse. No tenía en su + alma la fuente de donde tal consuelo pudiera salir, y ni siquiera lo + comprendía. Como el otro, después de haber comido bien, insistiera en + aquellas ideas, á D. Francisco se le pasaron ganas de darle un par de + trompadas, destruyen<a id="Page_55" name='Page_55'></a>do en un punto el perfil + más enérgico que dibujara Miguel Ángel. Pero no hizo más + que mirarle con ojos terroríficos, y el otro se asustó y puso punto en + sus teologías.</p> + <p>A prima noche, Quevedito y el otro médico hablaron á Torquemada en + términos desconsoladores. Tenían poca ó ninguna esperanza, + aunque no se atrevían á decir en absoluto que la habían perdido, + y dejaban abierta la puerta á las reparaciones de la naturaleza y á la + misericordia de Dios. Noche horrible fué aquélla. El pobre + Valentín se abrasaba en invisible fuego. Su cara encendida y seca, sus ojos + iluminados por esplendor siniestro, su inquietud ansiosa, sus bruscos saltos en el + lecho, cual si quisiera huir de algo que le asustaba, eran espectáculo + tristísimo que oprimía el corazón. Cuando D. Francisco, transido + de dolor, se acercaba á la abertura de las entornadas batientes de la puerta y + echaba hacia adentro una mirada tímida, creía escuchar, con la + respiración premiosa del niño, algo como el chirrido de su carne + tostándose en el fuego de la calentura. Puso atención á las + expresiones incoherentes del delirio, y le oyó decir: <i>«Equis elevado + al cuadrado, menos uno, partido por dos, más cinco equis menos dos, partido + por cuatro, igual equis por equis más dos, partido por doce.... Papa, + papá, la característica del logaritmo de un entero tiene tantas + unidades menos una como</i>....» Ningún <a id="Page_56" + name='Page_56'></a>tormento de la Inquisición iguala al que sufría + Torquemada oyendo estas cosas. Eran las pavesas del asombroso entendimiento de su + hijo, revolando sobre las llamas en que éste se consumía. Huyó + de allí por no oir la dulce vocecita, y estuvo más de media hora echado + en el sofá de la sala, agarrándose con ambas manos la cabeza como si se + le quisiese escapar. De improviso se levantó, sacudido por una idea; + fué al escritorio donde tenía el dinero; sacó un cartucho de + monedas que debían de ser calderilla, y vacíandoselo en el bolsillo del + pantalón, púsose capa y sombrero, cogió el llavín, y + á la calle.</p> + <p>Salió como si fuera en persecución de un deudor. Después de + mucho andar, parábase en una esquina, miraba con azoramiento á una + parte y otra, y vuelta á correr calle adelante, con paso inglés tras de + su víctima. Al compás de la marcha, sonaba en la pierna derecha el + retintín de las monedas.... Grandes eran su impaciencia y desazón por + no encontrar aquella noche lo que otras le salía tan á menudo al paso, + molestándole y aburriéndole. Por fin ... gracias á Dios ... + acercósele un pobre. «Toma hombre, toma: ¿dónde diablos os + metéis esta noche? Cuando no hacéis falta, salís como moscas, y + cuando se os busca, para socorreros, nada ...» Apareció luego uno de + esos mendigos decentes que piden, sombrero en mano, con lacrimosa cortesía. + «Señor, un pobre <a id="Page_57" + name='Page_57'></a>cesante.—Tenga, tenga más. Aquí estamos los + hombres caritativos para acudir á las miserias.... Dígame: ¿no + me pidió usted noches pasadas? Pues sepa que no le di porque iba muy de prisa. + Y la otra noche y la otra, tampoco le dí porque no llevaba suelto: lo que es + voluntad la tuve, bien, que la tuve.» Claro es que el cesante pordiosero se + quedaba viendo visiones, y no sabía cómo expresar su gratitud. + Más allá, salió de un callejón la fantasma. Era una mujer + que pide en la parte baja de la calle de la Salud, vestida de negro, con un velo + espesísimo que le tapa la cara. «Tome, tome, señora.... Y que me + digan ahora que yo jamás he dado una limosna. ¿Le parece á usted + qué calumnia? Vaya, que ya habrá usted reunido bastantes cuartos esta + noche. Como que hay quien dice que pidiendo así, y con ese velo por la cara, + ha reunido usted un capitalito. Retírese ya, que hace mucho frío ... y + ruegue á Dios por mí.» En la calle del Carmen, en la de Preciados + y Puerta del Sol, á todos los chiquillos que salían dió su perro + por barba. «¡Eh! niño, ¿tú pides ó que haces + ahí, como un bobo?» Esto se lo dijo á un chicuelo que estaba + arrimado á la pared, con las manos á la espalda, descalzos los pies, el + pescuezo envuelto en una bufanda. El muchacho alargó la mano aterida. + «Toma ... Pues qué, ¿no te decía el corazón que yo + había de venir á socorrerte? ¿Tienes frío y hambre? Toma + <a id="Page_58" name='Page_58'></a>más, y lárgate á tu casa, si + la tienes. Aquí estoy yo para sacarte de un apuro; digo, para partir contigo + un pedazo de pan, porque yo también soy pobre y más desgraciado que + tú, ¿sabes? porque el frío, el hambre, se soportan; pero + ¡ay! otras cosas....» Apretó el paso sin reparar en la cara + burlona de su favorecido, y siguió dando, dando, hasta que le quedaron pocas + piezas en el bolsillo. Corriendo hacia su casa, en retirada, miraba al cielo, cosa en + él muy contraria á la costumbre, pues si alguna vez lo miró para + enterarse del tiempo, jamás, hasta aquella noche, lo había contemplado. + ¡Cuantísima estrella! Y qué claras y resplandecientes, cada una + en su sitio, hermosas y graves, millones de millones de miradas que no aciertan + á ver nuestra pequeñez. Lo que más suspendía el ánimo del + tacaño era la idea de que todo aquel cielo estuviese indiferente á su + gran dolor, ó más bien ignorante de él. Por lo demás, + como bonitas, ¡vaya si eran bonitas las estrellas! Las había chicas, + medianas y grandes; algo así como pesetas, medios duros y duros. Al insigne + prestamista le pasó por la cabeza lo siguiente: «Como se ponga bueno, me + ha de ajustar esta cuenta: si acuñáramos todas las estrellas del cielo, + ¿cuánto producirían al 5 por 100 de interés compuesto en + los siglos que van desde que todo eso existe?»</p> + <p>Entró en su casa cerca de la una, sintiendo al<a id="Page_59" + name='Page_59'></a>gún alivio en las congojas de su alma; se adormeció + vestido, y á la mañana del día siguiente la fiebre de + Valentín había remitido bastante. ¿Habría esperanzas? Los + médicos no las daban sino muy vagas, y subordinando su fallo al recargo de la + tarde. El usurero, excitadísimo, se abrazó á tan débil + esperanza como el náufrago se agarra á la flotante astilla. + Viviría, ¡pues no había de vivir!</p> + <p>—Papá—le dijo Rufina llorando,—pídeselo á + la Virgen del Carmen, y déjate de Humanidades.</p> + <p>—¿Crees tú?... Por mí no ha de quedar. Pero te advierto + que no habiendo buenas obras no hay que fiarse de la Virgen. Y acciones cristianas + habrá, cueste lo que cueste: yo te lo aseguro. En las obras de misericordia + está todo el intríngulis. Yo vestiré desnudos, visitare + enfermos, consolaré tristes.... Bien sabe Dios que esa es mi voluntad bien lo + sabe.... No salgamos después con la peripecia de que no lo sabía.... + Digo, como saberlo, lo sabe.... Falta que quiera.</p> + <p>Vino por la noche el recargo, muy fuerte. Los calomelanos y revulsivos no daban + resultado alguno. Tenía el pobre niño las piernas abrasadas á + sinapismos, y la cabeza hecha una lástima con las embrocaciones para obtener + la erupción artificial. Cuando Rufina le cortó el pelito por la tarde, + con objeto de despejar el cráneo, Torquemada oía los tijeretazos como + si se los dieran á él en el corazón. Fué preciso comprar + más hielo para poner<a id="Page_60" name='Page_60'></a>solo en vejigas en la + cabeza, y después hubo que traer el iodoformo; recados que el <i>Peor</i> + desempeñaba con ardiente actividad, saliendo y entrando cada poco tiempo. De + vuelta á casa, ya anochecido, encontró, al doblar la esquina de la + calle de Hita, un anciano mendigo y haraposo, con pantalones de soldado, la cabeza al + aire, un andrajo de chaqueta por los hombros, y mostrando el pecho desnudo. Cara + más venerable no se podía encontrar sino en las estampas del + <i>Año cristiano</i>. Tenía la barba erizada y la frente llena de + arrugas, como San Pedro; el cráneo terso, y dos rizados mechones blancos en + las sienes. «Señor, señor—decía con el temblor de un + frío intenso,—mire cómo estoy, míreme.» Torquemada + pasó de largo, y se detuvo á poca distancia; volvió hacia + atrás, estuvo un rato vacilando, y al fin siguió su camino. En el + cerebro le fulguró esta idea: «Si conforme traigo la capa nueva, trajera + la vieja....»</p> + <br /> + + <h3>VI</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Y al entrar en su casa:</p> + <p>—¡Maldito de mí! No debí dejar escapar aquel acto de + cristiandad.</p> + <p>Dejó la medicina que traía, y, cambiando de <a id="Page_61" + name='Page_61'></a>capa, volvió á echarse á la calle. Al poco + rato, Rufinita, viéndole entrar en cuerpo, le dijo asustada:</p> + <p>—Pero, papá, ¡cómo tienes la cabeza!... ¿En + dónde has dejado la capa?</p> + <p>—Hija de mi alma—contestó el tacaño bajando la voz y + poniendo una cara muy compungida,—tú no comprendes lo que es un buen + rasgo de caridad, de humanidad.... ¿Preguntas por la capa? Ahí te + quiero ver.... Pues se la he dado á un pobre viejo, casi desnudo y muerto de + frío. Yo soy así: no ando con bromas cuando me compadezco del pobre. + Podre parecer duro algunas veces; pero como me ablande.... Veo que te asustas. + ¿Qué vale un triste pedazo de paño?</p> + <p>—¿Era la nueva?</p> + <p>—No, la vieja.... Y ahora, créemelo, me remuerde la conciencia por no + haberle dado la nueva ... y se me alborota también por habértelo dicho. + La caridad no se debe pregonar.</p> + <p>No se habló más de aquello, porque de cosas más graves + debían ambos ocuparse. Rendida de cansancio, Rufina no podía ya con su + cuerpo: cuatro noches hacía que no se acostaba; pero su valeroso + espíritu la sostenía siempre en pie, diligente y amorosa como una + hermana de la caridad. Gracias á la asistenta que tenían en casa; la + señorita podía descansar algunos ratos; y para ayudar á la + asistenta en los trabajos de la coci<a id="Page_62" name='Page_62'></a>na, + quedábase allí por las tardes la trapera de la casa, viejecita que + recogía las basuras y los pocos desperdicios de la comida, <i>ab initio</i>, + ó sea desde que Torquemada y Doña Silvia se casaron, y lo mismo + había hecho en la casa de los padres de Doña Silvia. Llamábanla + la <i>tía Roma</i>, no sé por qué (me inclino á creer que + este nombre es corrupción de Jerónima), y era tan vieja, tan vieja y + tan fea, que su cara parecía un puñado de telarañas revueltas + con ceniza; su nariz de corcho ya no tenía forma; su boca redonda y sin + dientes, menguaba ó crecía, según la distensión de las + arrugas que la formaban. Más arriba, entre aquel revoltijo de piel polvorosa, + lucían los ojos de pescado, dentro de un cerco de pimentón + húmedo. Lo demás de la persona desaparecía bajo un envoltorio de + trapos y dentro de la remendada falda, en la cual había restos de un traje de + la madre de Doña Silvia, cuando era polla. Esta pobre mujer tenía gran + apego á la casa, cuyas barreduras había recogido diariamente durante + luengos años; tuvo en gran estimación á Doña Silvia, la + cual nunca quiso dar á nadie más que á ella los huesos, + mendrugos y piltrafas sobrantes, y amaba entrañablemente á los + niños, principalmente á Valentín, delante de quien se + prosternaba con admiración supersticiosa. Al verle con aquella enfermedad tan + mala, que era, según ella, una reventazón del talento en la cabeza, la + tía <a id="Page_63" name='Page_63'></a>roma no tenía sosiego: iba + mañana y tarde á enterarse; penetraba en la alcoba del chico, y + permanecía largo rato sentada junto al lecho, mirándole silenciosa, sus + ojos como dos fuentes inagotables que inundaban de lágrimas los + flácidos pergaminos de la cara y pescuezo.</p> + <p>Salió la trapera del cuarto para volverse á la cocina, y en el + comedor se encontró al amo que, sentado junto á la mesa y de bruces en + ella, parecía entregarse á profundas meditaciones. La tía Roma, + con el largo trato y su metimiento en la familia, se tomaba confianzas con + él.... «Rece, rece—le dijo, poniéndose delante y dando + vueltas al pañuelo con que pensaba enjugar el llanto caudaloso,—rece, + que buena falta le hace.... ¡Pobre hijo de mis entrañas, qué + malito está!... Mire, mire (señalando al encerado) las cosas tan guapas + que escribió en ese bastidor negro. Yo no entiendo lo que dice ... pero + á cuenta que dirá que debemos ser buenos.... ¡Sabe más ese + ángel!... Como que por eso Dios no nos le quiere dejar....</p> + <p>—¿Qué sabes tú, tía Roma?—dijo Torquemada + poniéndose lívido.—Nos le dejará. ¿Acaso piensas + tú que yo soy tirano y perverso, como creen los tontos y algunos perdidos, + malos pagadores?... Si uno se descuida, le forman la reputación más + perra del mundo.... Pero Dios sabe la verdad.... Si he hecho ó no he hecho + caridades en estos días, eso no es cuenta de nadie: no me gusta que <a + id="Page_64" name='Page_64'></a>me averigüen y pongan en carteles mis buenas + acciones.... Reza tú también, reza mucho hasta que se te seque la boca, + que tú debes de ser allá muy bien mirada, porque en tu vida has tenido + una peseta.... Yo me vuelvo loco, y me pregunto qué culpa tengo yo de haber + ganado algunos jeringados reales.... ¡Ay, tía Roma, si vieras + cómo tengo mi alma! Pídele á Dios que se nos conserve + Valentín, porque si se nos muere, yo no sé lo que pasará: yo me + volveré loco, saldré á la calle y mataré á + alguien. Mi hijo es mío, ¡puñales! y la gloria del mundo. + ¡Al que me le quite...!</p> + <p>—¡Ay qué pena!—murmuró la vieja + ahogándose.—Pero quien sabe ... puede que la Virgen haga el milagro.... + Yo se lo estoy pidiendo con muchísima devoción. Empuje usted por su + lado y prometa ser tan siquiera regular.</p> + <p>—Pues por prometido no quedará.... Tía Roma déjame ... + déjame sólo. No quiero ver á nadie. Me entiendo mejor solo con mi + afán.»</p> + <p><a id="Page_65" name='Page_65'></a>La anciana salió gimiendo, y D. + Francisco, puestas las manos sobre la mesa, apoyó en ellas su frente ardorosa. + Así estuvo no sé cuánto tiempo, hasta que le hizo variar de + postura su amigo Bailón, dándole palmadas en el hombro y + diciéndole: «No hay que amilanarse. Pongamos cara de vaqueta a la + desgracia, y no permitamos que nos acoquine la muy ... Déjese para las mujeres + la cobardía. Ante la Naturaleza, ante el sublime Conjunto, somos unos pedazos + de átomos que no sabemos de la misa la media.</p> + <p>—Váyase usted al rábano con sus Conjuntos y sus + papás,—le dijo Torquemada echando lumbre por los ojos.»</p> + <p>Bailón no insistió; y juzgando que lo mejor era distraerle, + apartando su pensamiento de aquellas sombrías tristezas, pasado un ratito le + habló de cierto negocio que traía en la mollera.</p> + <p>Como quiera que el arrendatario de sus ganados asnales y cabríos hubiese + rescindido el contrato, Bailón decidió explotar aquella industria en + gran escala, poniendo un gran establecimiento de leches á estilo moderno con + servicio puntual á domicilio, precios arreglados, local elegante, + teléfono, etc.... Lo había estudiado, y.... Créame usted amigo + D. Francisco, es un negocio seguro, mayormente si añadimos el ramo de vacas, + porque en Madrid las leches....</p> + <p>—Déjeme usted á mí de leches y de.... + ¿Qué tengo yo que ver con burras ni con vacas?—gritó el + <i>Peor</i> poniéndose en pie y mirándole con desprecio.—Me ve + cómo estoy, ¡puñales! muerto de pena, y me viene á hablar + de la condenada leche.... Hábleme de cómo se consigue que Dios nos haga + caso cuando pedimos lo que necesitamos, hábleme de lo que ... no sé + cómo explicarlo ... de lo que significa ser bueno y ser malo ... porque, + ó yo soy un zote, ó ésta es de las cosas que tienen más + busilis....</p> + <p>—<a id="Page_66" name='Page_66'></a>¡Vaya si lo tienen, vaya si lo + tienen, carambita!» dijo la sibila con expresión de suficiencia, + moviendo la cabeza y entornando los ojos.</p> + <p>En aquel momento tenía el hombre actitud muy diferente de la de su similar + en la Capilla Sixtina: sentado, las manos sobre el puño del bastón, + éste entre las piernas, las piernas dobladas con igualdad: el sombrero + caído para atrás, el cuerpo atlético desfigurado dentro del + gabán de solapas aceitosas, los hombros y cuello plagados de caspa. Y sin + embargo de estas prosas, el muy arrastrado se parecía al Dante y + ¡había sido sacerdote en Egipto! Cosas de la picara humanidad....</p> + <p>«Vaya si lo tienen—repitió la sibila, preparándose + á ilustrar á su amigo con una opinión cardinal.—¡Lo + bueno y lo malo ... como quien dice, luz y tinieblas!»</p> + <p><a id="Page_67" name='Page_67'></a>Bailón hablaba de muy distinta manera de + como escribía. Esto es muy común. Pero aquella vez la solemnidad del + caso exaltó tanto su magín, que se le vinieron a la bocalos conceptos + en la forma propia de su escuela literaria. «He aquí que el hombre + vacila y se confunde ante el gran problema. ¿Qué es el bien? + ¿Qué es el mal? Hijo mío, abre tus oídos a la verdad y + tus ojos a la luz. El bien es amar a nuestros semejantes. Amemos y sabremos lo que es + el bien; aborrezcamos y sabremos lo que es el mal. Hagamos bien a los que nos + aborrecen, y las espinas se nos volverán flores. Esto dijo el justo, esto digo + yo ... Sabiduría de sabidurías, y ciencia de ciencias».</p> + <p>—Sabidurías y armas al hombro—gruñó Torquemada + con abatimiento.—Eso ya lo sabía yo ... pues lo de <i>al prójimo + contra una esquina</i> siempre me ha parecido una barbaridad. No hablemos más + de eso.... No quiero pensar en cosas tristes. No digo más sino que si se me + muere el hijo ... vamos, no quiero pensarlo ... si se me muere, lo mismo me da lo + blanco que lo negro....</p> + <p>En aquél momento oyóse un grito áspero, estridente, lanzado + por Valentín, y que á entrambos los dejó suspensos de terror. + Era el grito meníngeo, semejante al alarido del pavo real. Este extraño + síntoma encefálico se había iniciado aquel día por la + mañana, y revelaba el gravísimo y pavoroso curso de la enfermedad del + pobre niño matemático. Torquemada se hubiera escondido en el centro de + la tierra para no oír tal grito: metióse en su despacho sin hacer caso + de las exhortaciones de Bailón, y dando á éste con la puerta en + el hocico dantesco. Desde el pasillo le sintieron abriendo el cajón de su + mesa, y al poco rato apareció guardando algo en el bolsillo interior de la + americana. Cogió el sombrero, y sin decir nada se fue á la calle.</p> + <p>Explicaré lo que esto significaba y á dónde iba con su cuerpo + aquella tarde el desventurado Don <a id="Page_68" name='Page_68'></a>Francisco. El + día mismo en que cayó malo Valentín, recibió su padre + carta de un antiguo y sacrificado cliente ó deudor suyo, pidiéndole + préstamo con garantía de los muebles de la casa. Las relaciones entre + la víctima y el inquisidor databan de larga fecha, y las ganancias obtenidas + por éste habían sido enormes, porque el otro era débil, muy + delicado, y se dejaba desollar, freir y escabechar como si hubiera nacido para eso. + Hay personas así. Pero llegaron tiempos penosísimos, y el señor + aquél no podía recoger su papel. Cada lunes y cada martes, el + <i>Peor</i> le embestía, le mareaba, le ponía la cuerda al cuello y + tiraba muy fuerte, sin conseguir sacarle ni los intereses vencidos. Fácilmente + se comprenderá la ira del tacaño al recibir la cartita pidiendo un + nuevo préstamo. ¡Qué atroz insolencia! Le habría + contestado mandándole á paseo, si la enfermedad del niño no le + trajera tan afligido y sin ganas de pensar en negocios. Pasaron dos días, y + allá te va otra esquela angustiosa, de <i>in exiremis</i>, como pidiendo la + Unción. En aquellas cortas líneas en que víctima invocaba los + <i>hidalgas sentimientos</i> de verdugo, se hablaba de un compromiso de honor, + proponíanse las condiciones más espantosas, pasaba por todo con tal de + ablandar el corazon de bronce del usurero, y obtener de él la afirmativa. Pues + cogió mi hombre la carta, y hecha pedazos la tiró á la cesta de + papeles, no volvi<a id="Page_69" name='Page_69'></a>do á acordarse más + de semejante cosa. ¡Buena tenía él la cabeza para pensar en los + compromisos y apuros de nadie, aunque fueran los del mismísimo Verbo?</p> + <p>Pero llegó la ocasión aquélla antes descrita, el coloquio con + la tía Roma y con D. José, el grito de Valentín, y he + aquí que al judío le da como una corazonada, se le enciende en la + mollera fuego de inspiración, trinca el sombrero y se va derecho en busca de + su desdichado cliente. El cual era apreciable persona, sólo que de cortos + alcances, con un familión sin fin, y una señora á quien le daba + el hipo por lo elegante. Había desempeñado el tal buenos destinos en la + Península, y en Ultramar, y lo que trajo de allá, no mucho, porque era + hombre de bien, se lo afanó el usurero en menos de un año. + Después le cayó la herencia de un tío; pero como la + señora tenía unos condenados <i>jueves</i> para reunir y agasajar + á la mejor sociedad, los cuartos de la herencia se escurrían de lo + lindo, y sin saber cómo ni cuándo, fueron á parar al + bolsón de Torquemada. Yo no sé qué demonios tenía el + dinero de aquella casa, que era como un acero para correr hacia el imán del + maldecido prestamista. Lo peor del caso es que aun después de hallarse la + familia con el agua al pescuezo, todavía la tarasca aquella tan + <i>fashionable</i> encargaba vestidos á París, invitaba a sus amigas + para un <i>five o'clock <a id="Page_70" name='Page_70'></a>tea</i>, ó + imaginaba cualquier otra majadería por el estilo.</p> + <p>Pues, señor, ahí va D. Francisco hacia la casa del señor + aquél, que, á juzgar por los términos aflictivos de la carta, + debía de estar á punto de caer, con toda su elegancia y sus tés, + en los tribunales, y de exponer á la burla y á la deshonra un nombre + respetable. Por el camino sintió el tacaño que le tiraban de la capa. + Volvióse ... ¿y quién creéis que era? Pues una mujer que + parecía la Magdalena por su cara dolorida y por su hermoso pelo, mal + encubierto con pañuelo de cuadros rojos y azules. El palmito era de la mejor + ley; pero muy ajado ya por fatigosas campañas. Bien se conocía en ella + á la mujer que sabe vestirse, aunque iba en aquella ocasión hecha un + pingo, casi indecente, con falda remendada, mantón de ala de mosca y unas + botas.... ¡Dios, qué botas, y cómo desfiguraban aquel pie tan + bonito.</p> + <p>—¡Isidora!...—exclamó D. Francisco, poniendo cara de + regocijo, cosa en él muy desusada.— ¿A dónde va usted con + ese ajetreado cuerpo?</p> + <p>—<a id="Page_71" name='Page_71'></a>Iba a su casa. Sr. D. Francisco, tenga + compasión de nosotros ... ¿Por qué es usted tan tirano y tan de + piedra? ¿No ve cómo estamos? ¿No tiene tan siquiera un poquito + de humanidad?</p> + <p>—Hija de mi alma, usted me juzga mal ... ¿Y si yo le dijera ahora que + iba pensando en usted ... que me acordaba del recado que me mandó ayer por el + hijo de la portera ... y de lo que usted misma me dijo anteayer en la calle?</p> + <p>—¡Vaya, que no hacerse cargo de nuestra situación!—dijo + la mujer echándose á llorar.—Martín muriéndose ... + el pobrecito ... en aquel buhardillón helado.... Ni cama, ni medicinas, ni con + qué poner un triste puchero para darle una taza de caldo.... ¡Qué + dolor! Don Francisco, tenga cristiandad y no nos abandone. Cierto que no tenemos + crédito; pero á Martín le quedan media docena de estudios muy + bonitos.... Verá usted ... el de la sierra de Guadarrama, precioso ... el de + La Granja, con aquellos arbolitos ... también, y el de ... qué + sé yo qué. Todos muy bonitos: Se los llevaré... pero no sea + malo y compadézcase del pobre artista....</p> + <p>—Eh ... eh ... no llore, mujer.... Mire que yo estoy montado á pelo + ... tengo una aflicción tal dentro de mi alma, Isidora, que ... si sigue usted + llorando, también yo soltaré el trapo. Vayase á su casa, y + espéreme allí. Iré dentro de un ratito.... ¿Qué + ... duda de mi palabra?</p> + <p>—¿Pero de veras que va? No me engañe, por la Virgen + Santísima.</p> + <p>—¿Pero la he engañado yo alguna vez? Otra queja podrá + tener de mí; pero lo que es esa....</p> + <p>—¿Le espero de verdad?... ¡Qué bueno será usted + si va y nos socorre!... ¡Martín se pondrá más contento + cuando se lo diga!</p> + <p>—<a id="Page_72" name='Page_72'></a>Vayase tranquila.... Aguárdeme, y + mientras llego pídale á Dios por mí con todo el fervor que + pueda.</p> + <br /> + + <h3>VII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>No tardó en llegar á la casa del cliente, la cual era un principal + muy bueno, amueblado con mucho lujo y elegancia, con <i>vistas á San + Bernardino</i>. Mientras aguardaba á ser introducido, el <i>Peor</i> + contempló el hermoso perchero y los soberbios cortinajes de la sala, que por + la entornada puerta se alcanzaban á ver, y tanta magnificencia le + sugirió estas reflexiones: «En lo tocante á los muebles, como + buenos lo son ... vaya si lo son.» Recibióle el amigo en su despacho; y + apenas Torquemada le preguntó por la familia, dejóse caer en una silla + con muestras de gran consternación. «¿Pero qué le + pasa?—le dijo el otro.</p> + <p>—No me hable usted, no me hable usted, señor D. Juan. Estoy con el + alma en un hilo.... ¡Mi hijo...!</p> + <p>—¡Pobrecito! Sé que está muy malo.... ¿Pero no + tiene usted esperanzas?</p> + <p>—No, señor.... Digo, esperanzas, lo que se llama esperanzas.... No + sé; estoy loco; mi cabeza es un volcán....</p> + <p>—<a id="Page_73" name='Page_73'></a>¡Sé lo que es + eso!—observó el otro con tristeza.—He perdido dos hijos que eran + mi encanto: el uno de cuatro años, el otro de once.</p> + <p>—Pero su dolor de usted no puede ser como el mío. Yo padre, no me + parezco á los demás padres, porque mi hijo no es como los demás + hijos: es un milagro de sabiduría.... ¡Ay, D. Juan, Don Juan de mi alma, + tenga usted compasión de mí! Pues verá usted.... Al recibir su + carta primera, no pude ocuparme.... La aflicción no me dejaba pensar ... Pero + me acordaba de usted y decía: «Aquel pobre D. Juan, ¡qué + amarguras estará pasando!...» Recibo la segunda esquela y entonces digo: + «Ea, pues lo que es yo no le dejo en ese pantano. Debemos ayudarnos los unos + á los otros en nuestras desgracias.» Así pensé; + sólo que con la batahola que hay en casa, no tuve tiempo de venir ni de + contestar.... Pero hoy, aunque estaba medio muerto de pena, dije: «Voy, voy al + momento á sacar del purgatorio á ese buen amigo D. Juan ...» y + aquí estoy para decirle que aunque me debe usted setenta y tantos mil reales, + que hacen más de noventa con los intereses no percibidos, y aunque he tenido + que darle varias prórrogas, y ... francamente ... me temo tener que darle + alguna más, estoy decidido á hacerle á usted ese préstamo + sobre los muebles para que evite la peripecia que se le viene encima.</p> + <p>—<a id="Page_74" name='Page_74'></a>Ya está + evitada—replicó D. Juan, mirando al prestamista con la mayor + frialdad.—Ya no necesito el préstamo.</p> + <p>—¡Que no lo necesita!—exclamó el tacaño + desconcertado.—Repare usted una cosa, D. Juan. Se lo hago á usted ... al + doce por ciento.</p> + <p>Y viendo que el otro hacía signos negativos, levantóse, y recogiendo + la capa, que se le caía, dió algunos pasos hacia D. Juan, le puso la + mano en el hombro y le dijo:</p> + <p>«Es que usted no quiere tratar conmigo, por aquello de si soy ó no + soy agarrado. ¡Me parece á mí que un doce! ¿Cuándo + las habrá visto usted más gordas!</p> + <p>—Me parece muy razonable el interés; pero, lo repito, ya no me hace + falta.</p> + <p>—¿Se ha sacado usted el premio gordo, por vida de + ...!—exclamó Torquemada con grosería—D. Juan, no gaste + usted bromas conmigo.... ¿Es que duda de que le hable con seriedad? Porque eso + de que no le hace falta.... ¡rábano!... ¡á usted que + sería capaz de tragarse, no digo yo este pico, sino la Casa de la Moneda + enterita ... D. Juan. Don Juan, sepa usted, si no lo sabe, que yo tan bién + tengo mi humanidad como cualquier hijo de vecino, que me intereso por el + prójimo hasta que favorezco á los que me aborrecen. Usted me odia, D. + Juan, usted me detesta, no me lo niegue, porque no me puede pagar: esto es <a + id="Page_75" name='Page_75'></a>claro. Pues bien: para que vea usted de lo que soy + capaz, se lo doy al cinco ... ¡al cinco!»</p> + <p>Y como el otro repitiera con la cabeza los signos negativos, Torquemada se + desconcertó más, y alzando los brazos, con lo cual dicho se está + que la capa fué á parar al suelo, soltó esta andanada:</p> + <p>«¡Tampoco al cinco!... Pues, hombre, menos que el cinco, + ¡caracoles!... á no ser que quiera que le dé también la + camisa que llevo puesta.... ¿Cuando se ha visto usted en otra?... Pues no + sé qué quiere el ángel de Dios.... De esta hecha, me vuelvo + loco. Para que vea, para que vea hasta dónde llega mi generosidad: se lo doy + sin interés.</p> + <p>—Muchas gracias, amigo D. Francisco. No dudo de sus buenas intenciones. Pero + ya nos hemos arreglado. Viendo que usted no me contestaba, me fuí á dar + con un pariente, y tuve ánimos para contarle mi triste situación. + ¡Ojalá lo hubiera hecho antes!</p> + <p>—Pues aviado está el pariente.... Ya puede decir que ha hecho un pan + como unas hostias.... Con muchos negocios de esos.... En fin, usted no lo ha querido + de mí, usted se lo pierde. Vaya diciendo ahora que no tengo buen + corazón, quien no lo tiene es usted....</p> + <p>—¿Yo? Esa sí que es salada.</p> + <p>—Sí, usted, usted (con despecho). En fin, me las guillo, que me + aguardan en otra parte donde <a id="Page_76" name='Page_76'></a>hago muchísima + falta, donde me están esperando como agua de Mayo. Aquí estoy de + más. Abur....»</p> + <p>Despidióle D. Juan en la puerta, y Torquemada bajó la escalera + refunfuñando: «No se puede tratar con gente mal agradecida. Voy á + entenderme con aquellos pobrecitos.... ¡Qué será de ellos sin + mí!»</p> + <p>No tardó en llegar á la otra casa, donde le aguardaban con tanta + ansiedad. Era en la calle de la Luna, edificio de buena apariencia, que albergaba en + el principal á un aristócrata; más arriba familias modestas, y + en el techo un enjambre de pobres. Torquemada recorrió el pasillo obscuro + buscando una puerta. Los números de éstas eran inútiles, porque + no se veían. La suerte fué que Isidora le sintió los pasos y + abrió.</p> + <p>«¡Ah! vivan los hombres de palabra. Pase, pase.»</p> + <p><a id="Page_77" name='Page_77'></a>Hallose D. Francisco dentro de una estancia + cuyo inclinado techo tocaba al piso por la parte contraria a la puerta; arriba, un + ventanón con algunos de sus vidrios rotos, tapados con trapos y papeles; el + suelo, de baldosín, cubierto a trechos de pedazos de alfombra; a un lado un + baúl abierto, dos sillas, un anafre con lumbre; a otro, una cama, sobre la + cual, entre mantas y ropas diversas, medio vestido y medio abrigado, yacía un + hombre como de treinta años, guapo, de barba puntiaguda, ojos grandes, frente + hermosa, demacrado y con los pómulos ligeramente encendidos; en las sienes una + depresión verdosa, y las orejas transparentes como la cera de los devotos que + se cuelgan en los altares. Torquemada le miró sin contestar al saludo y + pensaba así: «El pobre está más tísico que la + Traviatta. ¡Lástima de muchacho! Tan buen pintor y tan mala cabeza ... + ¡Habría podido ganar tanto dinero!».</p> + <p>—Ya ve usted, D. Francisco, cómo estoy ... con este catarrazo que no + me quiere dejar. Siéntese.... ¡Cuanto le agradezco su bondad!</p> + <p>—No hay que agradecer nada.... Pues no faltaba más. ¿No nos + manda Dios vestir á los enfermos, dar de beber al triste, visitar al + desnudo?... ¡Ay! todo lo trabuco. ¡Qué cabeza!... Decía que + para aliviar las desgracias estamos los hombres de corazón blando ... + sí, señor.»</p> + <p>Miró las paredes del buhardillón, cubiertas en gran parte por + multitud de estudios de paisajes, algunos con el cielo para abajo, clavados en la + pared ó arrimados á ella.</p> + <p>«Bonitas cosas hay todavía por aquí.</p> + <p>—En cuanto suelte el constipado, voy á salir al campo—dijo el + enfermo, los ojos iluminados por la fiebre.—¡Tengo una idea, qué + idea!... Creo que me pondré bueno de ocho á diez días, si usted + me socorre, D. Francisco; y en seguida al campo, al campo....</p> + <p>—Al camposanto es á donde tu vas prontito—pensó + Torquemada; y luego en alta voz:—Sí, <a id="Page_78" + name='Page_78'></a>eso es cuestión de ocho ó diez días ... nada + más.... Luego, saldrá usted por ahí... en un coche.... + ¿Sabe usted que la buhardilla es fresquecita?... ¡Caramba! Déjeme + embozar en la capa.</p> + <p>—Pues asómbrese usted—dijo el enfermo + incorporándose.—Aquí me he puesto algo mejor. Los últimos + días que pasamos en el estudio ... que se lo cuente á usted Isidora ... + estuve malísimo; como que nos asustamos, y....»</p> + <p>Le entró tan fuerte golpe de tos, que parecía que se ahogaba. + Isidora acudió á incorporarle, levantando las almohadas. Los ojos del + infeliz parecía que se saltaban, sus deshechos pulmones agitábanse + trabajosamente como fuelles rotos que no pueden expeler ni aspirar el aire; crispaba + los dedos, quedando al fin postrado y como sin vida. Isidora le enjugó el + sudor de la frente, puso en orden la ropa que por ambos lados del angosto lecho se + caía, y le dió á beber un calmante.</p> + <p>«¡Pero qué pasmo tan atroz he cogido!...—exclamó + el artista al reponerse del acceso.</p> + <p>—Habla lo menos posible—le aconsejó Isidora.</p> + <p>—Yo me entenderé con D. Francisco: verás cómo nos + arreglamos. Este D. Francisco es más bueno de lo que parece: es un santo + disfrazado de diablo, ¿verdad?»</p> + <p>Al reirse mostró su dentadura incomparable una de las pocas gracias que le + quedaban en su decadencia triste. Torquemada, echándose el <a id="Page_79" + name='Page_79'></a>de bondadoso, la hizo sentar á su lado y le puso la mano en + el hombro, diciéndole: «Ya lo creo que nos arreglaremos.... Como que con + usted se puede entender uno fácilmente; porque usted, Isidorita, no es como + esas otras mujeronas que no tienen educación. Usted es una persona decente que + ha venido á menos, y tiene todo el aquél de mujer fina, como hija neta + de marqueses.... Bien lo sé... y que le quitaron la posición que le + corresponde esos pillos de la curia....</p> + <p>—¡Ay, Jesús!—exclamó Isidora, exhalando en un + suspiro todas las remembranzas tristes y alegres de su novelesco pasado.—No + hablemos de eso.... Pongámonos en la realidad. D. Francisco, ¿se ha + hecho cargo de nuestra situación? A Martín le embargaron el estudio. + Las deudas eran tantas, que no pudimos salvar más que lo que usted ve + aquí. Después hemos tenido que empeñar toda su ropa y la + mía para poder comer.... No me queda más que lo puesto ... ¡mire + usted qué facha! y á él nada, lo que ve usted sobre la cama. + Necesitamos desempeñar lo preciso; tomar una habitacioncita más + abrigada, la del tercero, que está con papeles; encender lumbre, comprar + medicinas, poner siquiera un buen cocido todos los días.... Un señor de + la beneficencia domiciliaria me trajo ayer dos bonos, y me mandó ir + allá, a donde está la oficina; pero tengo vergüenza de presentarme + con esta facha.... Los que hemos na<a id="Page_80" name='Page_80'></a>cido en cierta + posición, Sr. D. Francisco, por mucho que caigamos, nunca caemos hasta lo + hondo.... Pero vamos al caso: para todo eso que le he dicho, y para que Martín + se reponga y pueda salir al campo, necesitamos tres mil reales ... y no digo cuatro + porque no se asuste. Es lo último. Sí, D. Francisquito de mi alma, y + confiamos en su buen corazón.</p> + <p>—¡Tres mil reales!—dijo el usurero poniendo la cara de duda + reflexiva que para los casos de benevolencia tenía; cara que era ya en + él como una fórmula dilatoria, de las que se usan en diplomacia. + —¡Tres mil realetes!... Hija de mi alma, mire usted.»</p> + <p>Y haciendo con los dedos pulgar é índice una perfecta rosquilla, se + la presentó á Isidora, y prosiguió así: «No + sé si podré disponer de los tres mil reales en el momento. De todos + modos, me parece que podrían ustedes arreglarse con menos. Piénselo + bien, y ajuste sus cuentas. Yo estoy decidido á protegerles y ayudarles para + que mejoren de suerte.... llegaré hasta el sacrificio hasta quitarme el pan de + la boca para que ustedes maten el hambre; pero ... pero reparen que debo mirar + también por mis intereses....</p> + <p>—Pongamos el interés que quiera, D. Francisco —dijo con + énfasis el enfermo, que por lo visto, deseaba acabar pronto.</p> + <p>—No me refiero al materialismo del rédito <a id="Page_81" + name='Page_81'></a>dinero, sino á mis intereses, claro, á mis + intereses. Y doy por hecho que ustedes piensan pagarme algún día.</p> + <p>—Pues claro—replicaron á una Martín é + Isidora.»</p> + <p>Y Torquemada para su coleto: «El día del Juicio por la tarde me + pagaréis: ya sé que éste es dinero perdido.»</p> + <p>El enfermo se incorporó en su lecho, y con cierta exaltación dijo al + prestamista:</p> + <p>«Amigo, ¿cree usted que mi tía, la que está en Puerto + Rico, ha de dejarme en esta situación cuando se entere? Ya estoy viendo la + letra de cuatrocientos ó quinientos pesos que me ha de mandar. Le + escribí por el correo pasado.</p> + <p>—Como no te mande tu tía quinientos puñales—pensó + Torquemada. Y en voz alta:—Y alguna garantía me han de dar ustedes + también ... digo, me parece que....</p> + <p>—¡Toma! los estudios. Escoja los que quiera.»</p> + <p>Echando en redondo una mirada pericial, Torquemada explanó su pensamiento + en esta forma: «Bueno, amigos míos: voy á decirles una cosa que + les va á dejar turulatos. Me he compadecido de tanta miseria; yo no puedo ver + una desgracia semejante sin acudir al instante á remediarla. ¡Ah! + ¿qué idea teníais de mí? Porque otra vez me debieron un + pico y les apuré y les ahogué, ¿creen que soy de mármol? + Tontos, era <a id="Page_82" name='Page_82'></a>porque entonces les ví + triunfando y gastando, y francamente, el dinero que yo gano con tanto afán no + es para tirado en francachelas. No me conocéis, os aseguro que no me + conocéis. Comparen la tiranía de esos chupones que les embargaron el + estudio y os dejaron en cueros vivos; comparen eso, digo, con mi generosidad, y con + este corazón tierno que me ha dado Dios.... Soy tan bueno, tan bueno, que yo + mismo me tengo que alabar y darme las gracias por el bien que hago. Pues verán + qué golpe. Miren....»</p> + <p>Volvió á aparecer la rosquilla, acompañada de estas graves + palabras: «Les voy á dar los tres mil reales, y se los voy á dar + ahora mismo ... pero no es eso lo más gordo, sino que se los voy á dar + sin intereses.... Qué tal, ¿es esto rasgo ó no es rasgo?</p> + <p>—D. Francisco—exclamó Isidora con efusión, + —déjeme que le dé un abrazo.</p> + <p>—Y yo le daré otro si viene acá—gritó el enfermo + queriendo echarse fuera de la cama.</p> + <p>—Sí, vengan todos los cariños que queráis—dijo el + tacaño, dejándose abrazar por ambos.—Pero no me alaben mucho, + porque estas acciones son deber de toda persona que mire por la Humanidad, y no + tienen gran mérito.... Abrécenme otra vez, como si fuera vuestro padre, + y compadézcanme, que yo también lo necesito.... En fe que se me saltan + las lágrimas si me descuido porque soy tan compasivo ... tan....</p> + <p>—<a id="Page_83" name='Page_83'></a>D. Francisco de mis + entretelas—declaró el tísico arropándose bien otra vez con + aquellos andrajos,—es usted la persona más cristiana, más + completa y más humanitaria que hay bajo el sol. Isidora, trae el tintero, la + pluma y el papel sellado que compraste ayer, que voy á hacer un + pagaré.»</p> + <p>La otra le llevó lo pedido; y mientras el desgraciado joven + escribía, Torquemada, meditabundo y con la frente apoyada en un solo dedo, + fijaba en el suelo su mirar reflexivo. Al coger el documento que Isidora le + presentaba, miró á sus deudores con expresión paternal, y + echó el registro afeminado y dulzón de su voz para decirles: + «Hijos de mi alma, no me conocéis, repito que no me conocéis. + Pensáis sin duda que voy à guardarme este pagaré.... Sois unos + bobalicones. Cuando yo hago una obra de caridad, allá te va de veras, con el + alma y con la vida. No os presto los tres mil reales, os los regalo, por vuestra + linda cara. Mirad lo que hago: ras, ras....»</p> + <p>Rompió el papel. Isidora y Martín lo creyeron porque lo estaban + viendo; que si no, no lo hubieran creído.</p> + <p>«Eso se llama hombre cabal.... D. Francisco, muchísimas + gracias—dijo Isidora conmovida. Y el otro, tapándose la boca con las + sábanas para contener el acceso de tos que se iniciaba:</p> + <p>—¡María Santísima, qué hombre tan bueno!</p> + <p>—<a id="Page_84" name='Page_84'></a>Lo único que + haré—dijo D. Francisco levantándose y examinando de cerca los + cuadros,—es aceptar un par de estudios, como recuerdo.... Este de las + montañas nevadas y aquél de los burros pastando.... Mire usted, + Martín, también me llevaré, si le parece, aquella marinita y + este puente con hiedra....»</p> + <p>A Martín le había entrado el acceso y se asfixiaba. Isidora, + acudiendo á auxiliarle, dirigió una mirada furtiva á las tablas + y al escrutinio y elección que de ellas hacía el aprovechado + prestamista.</p> + <p>«Los acepto como recuerdo—dijo éste + apartándolos;—y si les parece bien, también me llevaré + este otro.... Una cosa tengo que advertirles: si temen que con las mudanzas se + estropeen estas pinturas, llévenmelas á casa, que allí las + guardaré y pueden recogerlas el día que quieran.... Vaya? ¿va + pasando esa condenada tos? La semana que entra ya no toserá usted nada, pero + nada. Irá usted al campo ... allá por el puente de San Isidro.... Pero + ¡que cabeza la mía...! se me olvidaba lo principal, que es darles los + tres mil reales.</p> + <p>Venga acá, Isidorita, entérese bien ... Un billete de cien pesetas, + otro, otro ... (Los iba contando mojaba los dedos con saliva á cada billete, + para que no se pegaran.) Setecientas pesetas ... tengo billete de cincuenta, hija. + Otro día lo da.</p> + <p>Tienen ahí ciento cuarenta duros, ó sean dos ochocientos + reales....»</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_85" name='Page_85'></a>VIII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Al ver el dinero, Isidora casi lloraba de gusto, y el enfermo se animó + tanto que parecía haber recobrado la salud. ¡Pobrecillos, estaban tan + mal, habían pasado tan horribles escaseces y miserias! Dos años antes + se conocieron en casa de un prestamista que á entrambos les desollaba vivos. + Se confiaron su situación respectiva, se compadecieron y se amaron: aquella + misma noche durmió Isidora en el estudio. El desgraciado artista y la mujer + perdida hicieron el pacto de fundir sus miserias en una sola, y de ahogar sus penas + en el dulce licor de una confianza enteramente conyugal. El amor les hizo llevadera + la desgracia. Se casaron en el ara del amancebamiento, y á los dos dias de + unión se querían de veras y hallábanse dispuestos á + morirse juntos y á partir lo poco bueno y lo mucho malo que la vida pudiera + traerles. Lucharon contra la pobreza, contra la usura, y sucumbieron sin dejar de + quererse: él siempre amante, solícita y cariñosa ella; ejemplo + ambos de abnegación, de esas altas virtudes que se esconden avergonzadas para + que no las vean la ley y la religión, como el no<a id="Page_86" + name='Page_86'></a>ble haraposo se esconde de sus iguales bien vestidos.</p> + <p>Volvió á abrazarles Torquemada, diciéndoles con melosa voz: + «Hijos míos, sed buenos y que os aproveche el ejemplo que os doy. + Favoreced al pobre, amad al prójimo, y así como yo os he compadecido, + compadecedme á mí, porque soy muy desgraciado.</p> + <p>—Ya sé—dijo Isidora, desprendiéndose de los brazos del + avaro,—que tiene usted al niño malo. ¡Pobrecito! Verá usted + cómo se le pone bueno ahora....</p> + <p>—¡Ahora! ¿Por qué ahora?—preguntó + Torquemada con ansiedad muy viva.</p> + <p>—Pues ... qué sé yo.... Me parece que Dios le ha de favorecer, + le ha de premiar sus buenas obras....</p> + <p>—¡Oh! si mi hijo se muere—afirmó D. Francisco con + desesperación,—no sé qué va á ser de mí.</p> + <p>—No hay que hablar de morirse—gritó el enfermo, á quien + la posesión de los santos cuartos había despabilado y excitado cual si + fuera una toma del estimulante más enérgico.—¿Qué + es eso de morirse? Aquí no se muere nadie. D. Francisco, el niño no se + muere. Pues no faltaba mas. ¿Qué tiene? ¿Meningitis? Yo tuve una + muy fuerte á los diez años; y ya me daban por muerto, cuando + entré en reacción, y viví y aquí me tiene usted dispuesto + á llegar á viejo, y llegaré, porque <a id="Page_87" + name='Page_87'></a>lo que es el catarro, ahora lo largo. Vivirá el + niño, D. Francisco, no tenga duda; vivirá.</p> + <p>—Vivirá—repitió Isidora:—yo se lo voy á + pedir á la Virgencita del Carmen.</p> + <p>—Sí, hija, á la Virgen del Carmen—dijo Torquemada + llevándose el pañuelo á los ojos.—Me parece muy bien. Cada + uno empuje por su lado, á ver si entre todos ...»</p> + <p>El artista, loco de contento, quería comunicárselo al atribulado + padre, y medio se echó de la cama para decirle: «D. Francisco, no llore, + que el chico vive.... Me lo dice el corazón, me lo dice una voz secreta.... + Viviremos todos y seremos felices.</p> + <p>—¡Ay, hijo de mi alma!—exclamó el <i>Peor</i>; y + abrazándole otra vez:—Dios le oiga á usted. ¡Qué + consuelo tan grande me da!</p> + <p>—También usted nos ha consolado á nosotros. Dios se lo tiene + que premiar. Viviremos, sí, sí. Mire, mire: el día en que yo + pueda salir, nos vamos todos al campo, el niño también, de merienda. + Isidora nos hará la comida, y pasaremos un día muy agrabable, + celebrando nuestro restablecimiento.</p> + <p>—Iremos, iremos—dijo el tacaño con efusión, + olvidándose de lo que antes había pensado respecto al <i>campo</i> + á que iría Martín muy pronto.—Sí, y nos + divertiremos mucho, y daremos limosnas á todos los pobres que nos salgan.... + ¡Qué ali<a id="Page_88" name='Page_88'></a>vio siento en mi interior + desde que he hecho ese beneficio!... No, no me lo alaben.... Pues verán: se me + ocurre que aún les puedo hacer otro mucho mayor.</p> + <p>¿Cuál?... A ver, D. Francisquito.</p> + <p>—Pues se me ha ocurrido ... no es idea de ahora, que la tengo hace + tiempo.... Se me ha ocurrido que si la Isidora conserva los papales de su herencia y + sucesión de la casa de Aransis, hemos de intentar sacar eso....»</p> + <p>Isidora le miró entre aturdida y asombrada «¿Otra vez + eso?» fué lo único que dijo.</p> + <p>«Sí, sí, tiene razón D. Francisco—afirmó + el pobre tisico, que estaba de buenas, entregándose con embriaguez á un + loco optimismo.—Se intentará.... Eso no puede quedar asi.</p> + <p>—Tengo el recelo—añadió Torquemada,—de que los que + intervinieron en la acción la otra vez no anduvieron muy listos, ó se + vendieron a la Marquesa vieja.... Lo hemos de ver, lo hemos de ver.</p> + <p>—En cuantito que yo suelte el catarro. Isidora; mi ropa; ve al momento + á traer mi ropa, que me quiero levantar.... ¡Qué bien me siento + ahora! Me dan ganas de ponerme á pintar, D. Francisco. En cuanto el + niño se levante de la cama quiero hacerle el retrato.</p> + <p>—Gracias, gracia ... sois muy buenos ... los tres somos muy buenos, + ¿verdad? Venga un <a id="Page_89" name='Page_89'></a>abrazo, y pedid a Dios + por mí. Tengo que irme, porque estoy con una zozobra que no puedo vivir.</p> + <p>—Nada, nada, que el niño está mejor, que se + salva—repitió el artista cada vez más exaltado.—Si le estoy + viendo, si no me puedo equivocar.»</p> + <p>Isidora se dispuso á salir, con parte del dinero, camino de la casa de + préstamos; pero al pobre artista le acometió la tos y disnea con mayor + fuerza y tuvo que quedarse. D. Francisco se despidió con las expresiones + más cariñosas que sabía y cogiendo los cuadritos salió + con ellos debajo de la capa. Por la escalera iba diciendo: «¡Vaya, que es + bueno ser bueno!... ¡Siento en mi interior una cosa, un consuelo...! ¡Si + tendrá razón Martín! ¡Si se me pondrá bueno aquel + pedazo de mi vida!... Vamos corriendo allá. No me fío, no me + fío. Este botarate tiene las ilusiones de los tísicos en último + grado. Pero ¡quién sabe! se engaña de seguro respecto á + sí mismo, y acierta en lo demás. A donde él va pronto es al + nicho.... Pero los moribundos suelen tener doble vista, y puede que haya <i>visto</i> + la mejoría de Valentín ... voy corriendo, corriendo. + ¡Cuánto me estorban estos malditos cuadros! ¡No dirán ahora + que soy tirano y judío, pues rasgos de estos entran pocos en libra!... No me + dirán que me cobro en pinturas, pues por estos apuntes, en venta, no me + darían ni la mitad de lo que yo dí. Verdad que si se mue<a id="Page_90" + name='Page_90'></a>re valdrán más, porque aquí, cuando un + artista está vivo, nadie le hace maldito caso, y en cuanto se muere de miseria + ó de cansancio, le ponen en las nubes, le llaman genio y qué sé + yo qué... Me parece que no llego nunca á mi casa. ¡Qué + lejos está, estando tan cerca!»</p> + <p>Subió de tres en tres peldaños la escalera de su casa, y le + abrió la puerta la tía Roma, disparándole á boca de jarro + estas palabras: «Señor, el niño parece que está un poquito + más tranquilo.» Oirlo D. Francisco y soltar los cuadros y abrazar + á la vieja, fué todo uno. La trapera lloraba, y el <i>Peor</i> le + dió tres besos en la frente. Después fué derechito á la + alcoba del enfermo y miró desde la puerta. Rufina se abalanzó hacia + él para decirle: «Está desde mediodía más sosegado + ... ¿Ves? Parece que duerme el pobre ángel. Quién sabe. Puede + que se salve. Pero no me atrevo á tener esperanzas, no sea que las perdamos + esta tarde.</p> + <p>Torquemada no cabía en sí de sobresalto y ansiedad. Estaba el hombre + con los nervios tirantes, sin poder permanecer quieto ni un momento, tan pronto con + ganas de echarse á llorar como de soltar la risa. Iba y venía del + comedor á la puerta de la alcoba, de ésta á su despacho, y del + despacho al gabinete. En una de estas volteretas, llamó á la tía + Roma, y metiéndose con ella en la alcoba la hizo sentar, y le dijo:</p> + <p>—Tía Roma, ¿crees tú que se salva el niño?</p> + <p>—<a id="Page_91" name='Page_91'></a>Señor, será lo que Dios + quiera, y nada más. Yo se lo he pedido anoche y esta mañana á la + Virgen del Carmen, con tanta devoción que más no puede ser, llorando + á moco y baba. ¿No me ve cómo tengo los ojos?</p> + <p>—¿Y crees tú...?</p> + <p>—Yo tengo esperanza, señor. Mientras no sea cadáver, + esperanzas ha de haber, aunque digan los médicos lo que dijeren. Si la Virgen + lo manda, los médicos se van á hacer puñales.... Otra: anoche me + quedé dormida rezando, y me pareció que la Virgen bajaba hasta + delantito de mí, y que me decía que sí con la cabeza ... Otra: + ¿no ha rezado usted?</p> + <p>—Sí, mujer; ¡qué preguntas haces! Voy á decirte + una cosa importante. Verás.»</p> + <p>Abrió un vargueño, en cuyos cajoncillos guardaba papeles y alhajas + de gran valor que habían ido á sus manos en garantía de + préstamos usurarios: algunas no eran todavía suyas; otras, sí. + Un rato estuvo abriendo estuches, y á la tía Roma, que jamás + había visto cosa semejante, se le encandilaban los ojos de pez con los + resplandores que de las cajas salían. Eran, según ella, esmeraldas como + nueces, diamantes que arrojaban pálidos rayos, rubíes como pepitas de + granada, y oro finísimo, oro de la mejor ley, que valía cientos de + miles.... Torquemada, después de abrir y cerrar estuches, encontró lo + que <a id="Page_92" name='Page_92'></a>buscaba: una perla enorme, del tamaño + de una avellana, de hermosísimo oriente; y cogiéndola entre los dedos, + la mostró á la vieja.</p> + <p>«¿Qué te parece esta perla, tía Roma?»</p> + <p>—Bonita de veras. Yo no lo entiendo. Valdrá miles de millones. + ¿Verdá usté?</p> + <p>—Pues esta perla—dijo Torquemada en tono triunfal,—es para la + señora Virgen del Carmen. Para ella es, si pone bueno á mi hijo. Te la + enseño, y pongo en tu conocimiento la intención, para que se lo digas. + Si se lo digo yo, de seguro no me lo cree.</p> + <p>—D. Francisco (mirándole con profunda lástima), usted + está malo de la jícara. Dígame, por su vida, ¿para + qué quiere ese requilorio la Virgen del Carmen?</p> + <p>—Toma, para que se lo pongan el día de su santo, el 16 de Julio. + ¡Pues no estará poco maja con esto! Fué regalo de boda de la + excelentísima señora Marquesa de Tellería. Créelo, como + ésta hay pocas.</p> + <p>—Pero, D. Francisco, ¡usted piensa que la Virgen le va á + conceder...! paice bobo ... ¡por ese piazo de cualquier cosa!</p> + <p>—Mira qué oriente. Se puede hacer un alfiler y ponérselo a + ella en el pecho, o al Niño.</p> + <p>—¡Un rayo! ¡Valiente caso hace la Virgen de perlas y + pindonguerías!... Créame á mí: véndala y dele + á los pobres el dinero.</p> + <p><a id="Page_93" name='Page_93'></a>Mira tú, no es mala idea—dijo el + tacaño guardando la joya.—Tú sabes mucho. Seguiré tu + consejo, aunque, si he de serte franco, eso de dar á los pobres viene á + ser una tontería, porque cuanto les das se lo gastan en aguardiente. Pero ya + lo arreglaremos de modo que el dinero de la perla no vaya á parar á las + tabernas ... Y ahora quiero hablarte de otra cosa. Pon muchísima + atención: ¿te acuerdas de cuando mi hija, paseando una tarde por las + afueras con Quevedo y las de Morejón, fué á dar allá, por + donde tú vives, hacia los Tejares del Aragonés, y entró en tu + choza y vino contándome, horrorizada, la pobreza y escasez que allí + vió? ¿Te acuerdas de eso? Contóme Rufina que tu vivienda es un + cubil, una inmundicia hecha con adobes, tablas viejas y planchas de hierro, el techo + de paja y tierra; me dijo que ni tú ni tus nietos tenéis cama, y + dormís sobre un montón de trapos; que los cerdos y las gallinas que + criáis con la basura son allí las personas; y vosotros los animales. + Sí: Rufina me contó esto, y yo debí tenerte lástima y no + te la tuve. Debí regalarte una cama, pues nos has servido bien, querías + mucho á mi mujer, quieres á mis hijos, y en tantos años que + entras aquí jamás nos has robado ni el valor de un triste clavo. Pues + bien: si entonces no se me pasó por la cabeza socorrerte, ahora + sí.»</p> + <p>Diciendo esto, se aproximó al lecho y dió en él <a + id="Page_94" name='Page_94'></a>un fuerte palmetazo con ambas manos, como el que se + suele dar para sacudir los colchones al hacer las camas.</p> + <p>«Tía Roma, ven acá, toca aquí. Mira qué + blandura. ¿Ves este colchón de lana encima de un colchón de + muelles? Pues es para tí, para ti, para que descanses tus huesos duros y te + espatarres á tus anchas.»</p> + <p>Esperaba el tacaño una explosión de gratitud por dádiva tan + espléndida, y ya le parecía estar oyendo las bendiciones de la + tía Roma, cuando ésta salió por un registro muy diferente. Su + cara telarañosa se dilató, y de aquellas úlceras con vista que + se abrían en el lugar de los ojos, salió un resplandor de azoramiento y + susto, mientras volvía la espalda al lecho, dirigiéndose hacia la + puerta.</p> + <p>«Quite, quite allá—dijo:—vaya con lo que se le ocurre ... + ¡Darme á mí los colchones, que ni tan siquiera caben por la + puerta de mi casa!... Y aunque cupieran ... ¡rayo! A cuenta que he vivido + tantismos años durmiendo en duro como una reina, y en estas blanduras no + pegaría los ojos. Dios me libre de tenderme ahí. ¿Sabe lo que le + digo? Que quiero morirme en paz. Cuando venga la de la cara fea me encontrará + sin una mota, pero con la conciencia como los chorros de la plata. No, no quiero los + colchones, que dentro de ellos está su idea ... porque aquí duerme + usted, y por <a id="Page_95" name='Page_95'></a>la noche, cuando se pone á + cavilar, las ideas se meten por la tela adentro y por los muelles, y ahí + estarán como las chinches cuando no hay limpieza. ¡Rayo con el hombre, y + la que me quería encajar!...</p> + <p>Accionaba la viejecilla de una manera gráfica, expresando tan bien, con el + mover de las manos y de los flexibles dedos, cómo la cama del tacaño se + contaminaba de sus ruines pensamientos, que Torquemada la oía con verdadero + furor, asombrado de tanta ingratitud; pero ella, firme y arisca, continuó + despreciando el regalo: «Pos vaya un premio gordo que me caía, Santo + Dios ... ¡Pa que yo durmiera en eso! Ni que estuviera boba, D. Francisco. + ¡Pa que á media noche me salga toda la gusanera de las ideas de usted, y + se me meta por los oídos y por los ojos, volviéndome loca y + dándome una mala muerte...! Porque, bien lo sé yo ... á + mí no me la da usted.... ahí dentro, ahí dentro, están + todos sus pecados, la guerra que le hace al pobre, su tacañería, los + réditos que mama, y todos los números que le andan por la sesera para + ajuntar dinero.... Si yo me durmiera ahí, á la hora de la muerte me + saldrían por un lado y por otro unos sapos con la boca muy grande, unos + culebrones asquerosos que se me enroscarían en el cuerpo, unos diablos muy + feos con bigotazos y con orejas de murciélago, y me cogerían entre + todos para llevarme á <a id="Page_96" name='Page_96'></a>rastras á los + infiernos. Váyase al rayo, y guárdese sus colchones, que yo tengo un + camastro hecho de sacos de trapo, con una manta por encima, que es la gloria + divina.... Ya lo quisiera usted.... Aquéllo sí que es rico para dormir + á pierna suelta....</p> + <p>—Pues dámelo, dámelo, tía Roma—dijo el avaro con + aflicción.—Si mi hijo se salva, me comprometo á dormir en + él lo que me queda de vida, y á no comer más que las bazofias + que tú comes.</p> + <p>—A buenas horas y con sol. Usted quiere ahora poner un puño en el + cielo. ¡Ay, señor, á cada paje su ropaje! A usted le sienta eso + como á la burra las arracadas. Y todo ello es porque está afligido; + pero si se pone bueno el niño, volverá usted á ser más + malo que Holofernes. Mire que ya va para viejo; mire que el mejor día se pone + delante la de la cara pelada, y a ésta sí que no le da usted el + timo.</p> + <p>—¿Pero de dónde sacas tú, estampa de la + sura—replicó Torquemada con ira, agarrándola por el pescuezo y + sacudiéndola,—de dónde sacás tú que yo soy malo, ni + lo he sido nunca?</p> + <p>—Déjeme, suélteme, no me menée, que no soy ninguna pandereta. + Mire que soy más vieja que Jerusalén y he visto mucho mundo y le + conozco a usted desde que se quiso casar con la Silvia. Y bien le aconsejé + á ella <a id="Page_97" name='Page_97'></a>que no se casara ... y le + anuncié las hambres que había de pasar. Ahora que está rico no + se acuerda de cuando empezaba á ganarlo. Yo sí me acuerdo, y me paice + que fué ayer cuando le contaba los garbanzos á la cuitada de Silvia y + todo lo tenía usted bajo llave, y la pobre estaba descomida, trashijada y + ladrando de hambre. Como que si no es por mí, que le traía algún + huevo de ocultis, se hubiera muerto cien veces. ¿Se acuerda de cuando se + levantaba usted á media noche para registrar la cocina á ver si + descubría algo de condumio, que la Silvia hubiera escondido para + comérselo sola? ¿Se acuerda de cuando encontró un pedazo de + jamón en dulce y un medio pastel que me dieron á mí en casa de la + Marquesa, y que yo le traje á la Silvia para que se lo zampara ella sola, sin + darle á usted ni tanto así? ¿Recuerda que al otro día + estaba usted hecho un león, y que cuando entré me tiró al suelo + y me estuvo pateando? Y yo no me enfadé, y volví, y todos los + días le traía algo á la Silvia. Como usted era el que iba + á la compra, no le podíamos sisar, y la infeliz no tenía una + triste chambra que ponerse. Era una mártira, D. Francisco, una mártira; + ¡y usted guardando el dinero y dándolo á peseta por duro al mes! + Y mientre tanto, no comían más que mojama cruda con pan seco y + ensalada. Gracias que yo partía con ustedes lo que me daban en las casas + ricas, y una noche, ¿se acuerda? traje un hueso de jabalí que lo <a + id="Page_98" name='Page_98'></a>estuvo usted echando en el puchero seis días + seguidos, hasta que se quedó mas seco que su alma puñalera. Yo no + tenía obligación de traer nada: lo hacía por la Silvia, á + quien cogí en brazos cuando nació de señá Rufinica, la + del callejón del Perro. Y lo que á usted le ponía furioso era + que yo le guardase las cosas á ella y no se las diera á usted, + ¡un rayo! Como si tuviera yo obligación de llenarle á usted el + buche, perro, más que perro.... Y dígame ahora, ¿me ha dado + alguna vez el valor de un real? Ella sí me daba lo que podía, á + la chita callando; pero usted, el muy capigorrón, ¿qué me ha + dado? Clavos torcidos, y las barreduras de la casa. ¡Véngase ahora con + jipíos y farsa!... Valiente caso le van á hacer.</p> + <p>—Mira, vieja de todos los demonios—le dijo Torquemada + furioso,—por respeto á tu edad no te reviento de una patada. Eres una + embustera, una diabla, con todo el cuerpo lleno de mentiras y enredos. Ahora te da + por desacreditarme después de haber estado más de veinte años + comiendo mi pan. ¡Pero si te conozco, zurrón de veneno; si eso que has + dicho nadie te lo va a creer: ni arriba ni abajo! El demonio está contigo, y + maldita tú eres entre todas las brujas y esperpentos que hay en el cielo ... + digo, en el infierno.»</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_99" name='Page_99'></a>IX</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Estaba el hombre fuera de sí, delirante; y sin echar de ver que la vieja se + había largado á buen paso de la habitación, siguió + hablando como si delante la tuviera. «Espantajo, madre de las telarañas, + si te cojo, verás.... ¡Desacreditarme así!» Iba de una + parte á otra en la estrecha alcoba, y de ésta al gabinete, cual si le + persiguieran sombras; daba cabezadas contra la pared, algunas tan fuertes que + resonaban en toda la casa.</p> + <p>Caía la tarde, y la obscuridad reinaba ya en torno del infeliz + tacaño, cuando éste oyó claro y distinto el grito de pavo real + que Valentín daba en el paroxismo de su altísima fiebre. + «¡Y decían que estaba mejor!... Hijo de mi alma.... Nos han + vendido, nos han engañado.»</p> + <p>Rufina entró llorando en la estancia de la fiera, y le dijo: + «¡Ay, papá, qué malito se ha puesto; pero qué + malito!</p> + <p>—¡Ese trasto de Quevedo!—gritó Torquemada + llevándose un puño á la boca y mordiéndoselo con + rabia.—Le voy á sacar las entrañas.... Él nos le ha + matado.</p> + <p>—Papá, por Dios, no seas así.... No te rebe<a id="Page_100" + name='Page_100'></a>les contra la voluntad de Dios.... Si Él lo + dispone....</p> + <p>—Yo no me rebelo, ¡puñales! yo no me rebelo. Es que no quiero, + no quiero dar á mi hijo, porque es mío, sangre de mi sangre y hueso de + mis huesos....</p> + <p>—Resígnate, resígnate, y tengamos + conformidad—exclamó la hija, hecha un mar de lágrimas.</p> + <p>—No puedo, no me da la gana de resignarme. Esto es un robo.... Envidia, pura + envidia. ¿Qué tiene que hacer Valentín en el cielo? Nada, digan + lo que dijeren; pero nada.... Dios, ¡cuánta mentira, cuánto + embuste! Que si cielo, que si infierno, que si Dios, que si diablo, que si ... tres + mil rábanos. ¡Y la muerte, esa muy pindonga de la muerte, que no se + acuerda de tanto pillo, de tanto farsante, de tanto imbécil, y se le antoja mi + niño, por ser lo mejor que hay en el mundo!... Todo está mal, y el + mundo es un asco, una grandísima porquería.»</p> + <p><a id="Page_101" name='Page_101'></a>Rufina se fue y entró Bailón, + trayéndose una cara muy compungida. Venía de ver al enfermito, que + estaba ya agonizando, rodeado de algunas vecinas y amigos de la casa. + Disponíase el clerizonte a confortar al afligido padre en aquel trance + doloroso, y empezó por darle un abrazo, diciéndole con empañada + voz: «Valor, amigo mío, valor. En estos casos se conocen las almas + fuertes. Acuérdese usted de aquel gran filósofo que expiró en + una cruz dejando consagrados los principios de la Humanidad.</p> + <p>—¡Qué principios ni qué...! ¿quiere usted + marcharse de aquí, so chinche?... Vaya que es de lo más pelmazo y + cargante y apestoso que he visto. Siempre que estoy angustiado me sale con esos + retruécanos.</p> + <p>—Amigo mío, mucha calma. Ante los designios de la Naturaleza, de la + Humanidad, del gran Todo, ¿qué puede el hombre? ¡El hombre! esa + hormiga, menos aún, esa pulga ... todavía mucho menos.</p> + <p>—Ese coquito ... menos aún, ese ... + ¡puñales!—agregó Torquemada con sarcasmo horrible, + remedando la voz de la sibila y enarbolando después el puño + cerrado.—Si no se calla le rompo la cara.... Lo mismo me da á mí + el grandísimo todo que la grandísima nada y el muy piojoso que la + inventó. Déjeme, suélteme, por la condenada alma de su madre, + ó....»</p> + <p>Entró Rufina otra vez, traída por dos amigas suyas, para apartarla + del tristísimo espectáculo de la alcoba. La pobre joven no podía + sostenerse. Cayó de rodillas exhalando gemidos, y al ver á su padre + forcejeando con Bailón, le dijo: «Papá, por Dios, no te pongas + así. Resígnate ... yo estoy resignada, ¿no me ves?... El + pobrecito ... cuando <a id="Page_102" name='Page_102'></a>yo entré... tuvo un + instante ¡ay! en que recobró el conocimiento. Habló con voz + clara, y dijo que veía á los ángeles que le estaban + llamando.</p> + <p>—¡Hijo de mi alma, hijo de mi vida!—gritó Torquemada con + toda la fuerza de sus pulmones, hecho un salvaje, un demente—no vayas, no hagas + caso; que esos son unos pillos que te quieren engañar.... Quédate con + nosotros....»</p> + <p>Dicho esto, cayó redondo al suelo, estiró una pierna, contrajo la + otra y un brazo. Bailón, con toda su fuerza no podía sujetarle, pues + desarrollaba un vigor muscular inverosímil. Al propio tiempo soltaba de su + fruncida boca un rugido feroz y espumarajos. Las contracciones de las extremidades y + el pataleo eran en verdad horrible espectáculo: se clavaba las uñas en + el cuello hasta hacerse sangre. Así estuvo largo rato, sujetado por + Bailón y el carnicero, mientras Rufina, transida de dolor, pero en sus cinco + sentidos, era consolada y atendida por Quevedito y el fotógrafo. + Llenóse la casa de vecinos y amigos, que en tales trances suelen acudir + compadecidos y serviciales. Por fin tuvo término el patatús de + Torquemada, y caído en profundo sopor que á la misma muerte, por lo + quieto, se asemejaba, le cargaron entre cuatro y le arrojaron en su lecho. La + tía Roma, por acuerdo de Quevedito, le daba friegas con un cepillo, rasca que + te rasca, como si le estuviera sacando lustre.</p> + <p>Valentín había espirado ya. Su hermana, que <a id="Page_103" + name='Page_103'></a>quieras que no, allá se fué, le dió mil + besos, y, ayudada de las amigas, se dispuso á cumplir los últimos + deberes con el pobre niño. Era valiente, mucho más valiente que su + padre, el cual cuando volvió en sí de aquel tremendo sincope, y pudo + enterarse de la completa extinción de sus esperanzas, cayó en + profundísimo abatimiento físico y moral. Lloraba en silencio, y daba + unos suspiros que se oían en toda la casa. Transcurrido un buen rato, + pidió que le llevaran café con media tostada, porque sentía + debilidad horrible. La pérdida absoluta de la esperanza le trajo la + sedación nerviosa, y la sedación, estímulos apremiantes de + reparar el fatigado organismo. Á media noche fué preciso administrarle + un substancioso potingue, que fabricaron la hermana del fotógrafo de arriba y + la mujer del carnicero de abajo, con huevos, Jerez y caldo de puchero. «No + sé qué me pasa—decía el <i>Peor</i>;—pero ello es + que parece que se me quiere ir la vida.» El suspirar hondo y el llanto + comprimido le duraron hasta cerca del día, hora en que fué atacado de + un nuevo paroxismo de dolor, diciendo que quería ver á su hijo; + <i>resucitarle, costara lo que costase</i>, é intentaba salirse del lecho, + contra los combinados esfuerzos de Bailón, del carnicero y de los demás + amigos que contenerle y calmarle querían. Por fin lograron que se estuviera + quieto, resultado en que no tuvieron poca parte las filosóficas amo<a + id="Page_104" name='Page_104'></a>nestaciones del clerigucho, y las sabias cosas que + echó por aquella boca el carnicero, hombre de pocas letras, pero muy buen + cristiano. «Tienen razón—dijo D. Francisco, agobiado y sin + aliento.—¿Qué remedio queda más que conformarse? + ¡Conformarse! Es un viaje para el que no se necesitan alforjas. Vean de + qué le vale á uno ser más bueno que el pan, y sacrificarse por + los desgraciados, y hacer bien á los que no nos pueden ver ni en pintura.... + Total, que lo que pensaba emplear en favorecer á cuatro pillos ... ¡mal + empleado dinero, que había de ir á parar á las tabernas, + á los garitos y á las casas de empeño!... digo que esos + dinerales los voy á gastar en hacerle á mi hijo del alma, á esa + gloria, á ese prodigio que no parecía de este mundo, el entierro + más lucido que en Madrid se ha visto. ¡Ah, qué hijo! ¿No + es dolor que me le hayan quitado? Aquello no era hijo: era un diosecito que + engendramos á medias el Padre Eterno y yo.... ¿No creen ustedes que + debo hacerle un entierro magnífico? Ea, ya es de día. Que me traigan + muestras de carros fúnebres ... y vengan papeleta negras para convidar + á todos los profesores.»</p> + <p>Con estos proyectos de vanidad, excitóse el hombre, y á eso de las + nueve de la mañana, levantado y vestido, daba sus disposiciones con aplomo y + serenidad. Almorzó bien, recibía cuantos amigos llegaban á + verle, y á todos les <a id="Page_105" name='Page_105'></a>endilgaba la consabida + historia: «Conformidad.... ¡Qué le hemos de hacer!... Está + visto: lo mismo da que usted se vuelva santo, que se vuelva usted Judas, para el caso + de que le escuchen y le tengan misericordia.... ¡Ah, misericordia!... Lindo + anzuelo sin cebo para que se lo traguen los tontos.»</p> + <p>Y se hizo el lujoso entierro, y acudió á él mucha y lucida + gente, lo que fué para Torquemada motivo de satisfacción y orgullo, + único bálsamo de su hondísima pena. Aquella lúgubre + tarde, después que se llevaron el cadáver del admirable niño, + ocurrieron en la casa escenas lastimosas. Rufina, que iba y venía sin + consuelo, vió á su padre salir del comedor con todo el bigote blanco, y + se espantó creyendo que en un instante se había llenado de canas. Lo + ocurrido fué lo siguiente: fuera de sí, y acometido de un espasmo de + tribulación, el inconsolable padre fué al comedor y descolgó el + encerado en que estaban aún escritos los problemas matemáticos, y + tomándolo por retrato, que fielmente le reproducía las facciones del + adorado hijo, estuvo larguísimo rato dando besos sobre la fría tela + negra, y estrujándose la cara contra ella, con lo que la tiza se le + pegó al bigote mojado de lágrimas, y el infeliz usurero parecía + haber envejecido súbitamente. Todos los presentes se maravillaron de esto, y + hasta se echaron á llorar. Llevóse D. Francisco <a id="Page_106" + name='Page_106'></a>á su cuarto el encerado, y encargó á un + dorador un marco de todo lujo para ponérselo, y colgarlo en el mejor sitio de + aquella estancia.</p> + <p>Al día siguiente, el hombre fue acometido, desde que abrió los ojos, + de la fiebre de los negocios terrenos. Como la señorita había quedado + muy quebrantada por los insomnios y el dolor, no podía atender á las + cosas de la casa: la asistenta y la incansable tía Roma la sustituyeron hasta + donde sustituirla era posible. Y he aquí que cuando la tía Roma + entró á llevarle el chocolate al gran inquisidor, ya estaba éste + en planta, sentado á la mesa de su despacho, escribiendo números con + mano febril. Y como la bruja aquélla tenía tanta confianza con el + señor de la casa, permitiéndose tratarle como á igual, se + llegó á él, le puso sobre el hombro su descarnada y fría + mano, y le dijo: «Nunca aprende ... Ya está otra vez preparando los + trastos de ahorcar. Mala muerte va usted á tener, condenado de Dios, si no se + enmienda.» Y Torquemada arrojó sobre ella una mirada que resultaba + enteramente amarilla, por ser en él de este color lo que en los demás + humanos ojos es blanco, y le respondió de esta manera: «Yo hago lo que + me da mi santísima gana, so mamarracho, vieja más vieja que la Biblia. + Lucido estaría si consultara con tu necedad lo que debo hacer.» + Contemplando un momento el encerado de las matemáticas, exhaló un <a + id="Page_107" name='Page_107'></a>suspiro y prosiguió así: «Si + preparo los trastos, eso no es cuenta tuya ni de nadie, que yo me sé cuanto + hay que saber de tejas abajo y aun de tejas arriba, ¡puñales! Ya + sé que me vas á salir con el materialismo de la misericordia.... A eso + te respondo que si buenos memoriales eché, buenas y gordas calabazas me + dieron. La misericordia que yo tenga, ¡...ñales! que me la claven en la + frente.»</p> + <p>Madrid, Febrero de 1889.</p> + <p>FIN DE LA NOVELA</p> + <a id="Page_108" name='Page_108'></a> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="EL_ARTICULO_DE_FONDO" name='EL_ARTICULO_DE_FONDO'></a> + <h2><a id="Page_109" name='Page_109'></a>EL ARTÍCULO DE FONDO</h2> + <h3>I</h3> + <br /> + <br /> + <br /> + + <p>«Basta de contemplaciones. Basta de contubernios. Basta de flaquezas. Ha + sonado la hora de las energías. Creíamos que los hechos, tan claros ya + en la mente de todo el mundo, se presentarían al fin en su espantosa gravedad + á los ojos del insensato poder, que dirige los negocios públicos. + Juzgando que toda obcecación, por grande que sea, ha de tener su + límite, creíamos que el Gobierno no podría resistir á la + evidencia de su descrédito; creíamos que, deponiendo la terquedad propia + de todos los poderes que no se apoyan en la opinión, se resolvería al + fin á entrar por más despejado y seguro camino, si no consideraba como + la mejor de las enmiendas el abandonar la vida pública. Esperábamos + inquietos, antes los grandes males que afligen á la patria; esperábamos + callando, sin dejar de conocer los diarios y cada vez más graves errores <a + id="Page_110" name='Page_110'></a>«de este insensato Gobierno. Hemos esperado + hasta lo último, hasta que los escándalos han sido intolerables. Hemos + callado, mientras el callar no fué gravísima falta. Ya no hay + esperanza. Es preciso no ocultar la verdad al país, y nosotros + faltaríamos al primero de nuestros deberes, si un momento más + permaneciéramos en esta actitud. Nuestro patriotismo nos impele á obrar + de este modo; y como sabemos que la opinión pública es la + única....»</p> + <p><a id="Page_111" name='Page_111'></a>Al llegar aquí, el autor del + artículo se paró. La inspiración, si así puede decirse, + se le había concluido; y como si el esfuerzo hecho para crear los + párrafos que anteceden produjera fatiga en su imaginación, se detuvo, + con ánimo de proseguir, cuando las varias ideas, que repentinamente y en + tropel vinieron a su imaginación, se disparan.</p> + <p>Era su entendimiento tan pobre, que no hay noticia de que produjera nunca cosas de + provecho, pues no han de tenerse por tales sus lucubraciones soporíferas sobre + el origen de los poderes públicos y el equilibrio de las fuerzas sociales; + era, además de corto, díscolo; porque jamás pudo adquirir ni + sombra de método. Descollaba en las digresiones, y cuando se ocupaba en + desarrollar una tesis cualquiera, no había fuerzas humanas que le concretaran + al asunto, impidiendo sus escapadas, ya al campo de la historia, ya a la selva de la + moral, ya a los vericuetos de la arqueología o de la numismática. Por + todos estos campos, cerros y collados corría complaciente y alborozada la + imaginación del autor del artículo de fondo, cuando interrumpido el + hilo lógico de éste, y olvidado el asunto y desbaratado el plan, + ocuparon su mente, apoderándose de ella de un modo atropellado, violento y + como de sorpresa, las intrusas ideas de que se ha hecho mérito.</p> + <p>Procedían éstas de todos los objetos, de todas las ilusiones, de + todos los recuerdos, de mil fuentes diversas que manaban á un tiempo una + corriente sin fin. Vínole al pensamiento no sé qué fragmento de + historia, con el cual se unía la imagen de un obispo de Astorga, tan testarudo + clérigo como intrépido soldado. Acordábase de las torres + muzárabes que había contemplado en una ciudad antigua, y al mismo + tiempo se le ofrecían á la vista lagos y jardines, no sin que de pronto + afease este espectáculo algún animal de corpulenta forma y repugnante + fealdad. Tan pronto se le representaban los versos de algún romance que + hacía tiempo leyera en amarillos y arrugados códices, como + sentía el rumor de lejana música de órgano, dulcísima y + misteriosa.</p> + <p>¡Con cuánto abandono se entrega la imaginación á este + cómodo vagar, suelta y libre, sin las trabas del árido razonamiento, + sin que una voluntad firme la sujete ni la enfrene para elaborar <a id="Page_112" + name='Page_112'></a>difícilmente el producto literario, uno, lógico, de + forma determinada y con especial contextura! La imaginación del pobre + periodista había logrado escaparse en aquellos momentos, cuando el + artículo no había pasado aún de su edad infantil, y sólo + contaba escaso número de renglones. La imaginación del menguado + escritor, después de correr de aquí para allí, con la alborozada + inquietud de un pájaro que, viendo rotas la cañas de su jaula, se + escapa y vuela á todas partes sin fijarse en ninguna, se concretó al + fin, se fijó, se regularizó poco á poco.</p> + <p><a id="Page_113" name='Page_113'></a>De entre los escasos renglones del + artículo interrumpido poco después de haber sedado a luz su primera + idea, surgen las líneas; las sombras y luces de una inmensa catedral + gótica. Crecen sus haces de columnas, teñidas de suave matiz pardo, + hasta llegar a enorme altura, desparramándose después los retorcidos + tallos para formar las bóvedas. Descienden del techo, cual si estuvieran + suspendidas de elásticas y casi invisibles cuerdas, lámparas de oro, + cuyas luces oscilantes no bastan a eclipsar el diáfano colorido de las + vidrieras, que llenas de santos y figuras resplandecientes, parecen comunicar con el + cielo el interior del templo. Mil figuras van destacándose en la pared, como + si una mano invisible las tallara en la piedra con sobrenatural prontitud, y lozana + flora crece portentosamente a lo largo de las columnas, llevando en sus + cálices animales grotescos o inverosímiles, que parecen haber sido + producidos por ignorado germen en las entrañas mismas de la piedra. Las + estatuas aplastadas sobre los muros se multiplican, aparecen en filas, en series, en + ciclos sin fin, y son todas rígidas, tiesas retratando en sus semblantes el + fastidio del Limbo ó la placidez del Paraíso. Alternan con ellas los + seres simbólicos creados por la estatuaria cristiana, y que parecen engendro + sacrílego del paganismo y la teología. Los dragones, las sibilas, los + monstruos bíblicos que para representar sutiles abstracciones ideó el + genio de la Edad Media, refundiendo los despojos de las sirenas y los centauros + antiguos, muestran sus heterogéneos miembros, en que la figura humana se une + á las más raras formas de la fantástica zoología, ya + religiosa, ya heráldica, inventada por embriagados escultores. Vense en las + paredes blasones de brillantes tintas, sobre suntuosos sepulcros, en que duermen el + sueño del mármol arzobispos y condestables, príncipes y + guerreros, empuñando báculos ó espadas. Los perros y leoncillos + en que apoyan sus pies, parecen prestar atento oído á todo rumor que en + el templo suena. Resplandece en el fondo el estofado riquísimo del altar, + semejante á inmensa ascua de oro cuajada de diminutos ángeles y + querubes que aletean quemándose en el seno de aquella nube <a id="Page_114" + name='Page_114'></a>incandescente, y como si la combustión les diera vida. + Graves y barbudos santos, alineados con la compostura propia de los círculos + celestes aparecen en el centro de este gran Apocalipsis de madera dorada, terminando + tan portentosa máquina un Cristo colosal, cuyos brazos, que se abren + contraídos por los dolores corporales, parece van á estrechar en + supremo abrazo á todo el linaje humano.</p> + <p>Se sienten rezos tenues y confusos, no interrumpidos por pausa alguna, como si la + atmósfera interior del edificio, afectada de una vibración inherente + á su esencia física, modulara un monólogo sin fin. Todo es calma + y respeto. La claridad, las sombras, las formas esculturales, la gallardía de + las líneas, el recóndito sonido que se creería producido por la + oscilación de la masa arquitectónica; aquel sonido, que hace pensar en + la respiración de algún misterioso espíritu, habitante en las + grandes cavidades de piedra; la variedad de objetos, la majestad de los sepulcros, el + idealismo de los efectos de luz, todo esto produce estupor y recogimiento. Se piensa + en Dios y se trata de medir la inmensidad de la idea que ha dado existencia á + tan hermoso conjunto; se siente la más grande admiración hacia los + tiempos que tuvieron fe, corazón y arte para expresar con símbolos + inagotables su arraigada creencia....</p> + <p><a id="Page_115" name='Page_115'></a>Hallábase el menguado autor como en + éxtasis comtemplando en su mente estas hermosuras del arte y de la fe, cuando + un ruido de pasos primero, la inusitada aparición de un hombre después, + le trajeron bruscamente á la realidad, haciéndole fijar la vista en las + cuartillas del artículo de fondo que olvidado yacía sobre la mesa.</p> + <p>El sér que tenía delante era un monstruo, un vestiglo. + Aborrecíale en aquellos momentos más que si viniera á darle la + muerte; y le inspiraba más pavor que si fuese satanás en persona. El + monstruo miró al autor de un modo que le hizo temblar; alargó la mano + pronunciando palabras que aterraron al infeliz, cual si fueran anatemas de la Iglesia + ó sentencia de inquisidores. Estremecióse en su asiento, + erizósele el cabello y miró con angustia y bañado en sudor frio + las incorrectas líneas del interrumpido articulejo.</p> + <br /> + + <h3>II</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Aquel vestiglo, ó en otros términos, pedazo de bárbaro, + venía cubierto de sudor, como si hubiese hecho una larga y precipitada + carrera; y lo mismo su cara que su andrajoso y mugrienta ropa parecian teñidas + de un ligero barniz obscu<a id="Page_116" name='Page_116'></a>ro. La tinta manaba de + sus poros. Se diferenciaba de un carbonero en que su tizne era más consistente + y como si le saliera de dentro. Enteramente igual á un cíclope, si no + tuviera dos ojos, era el tal una de las más poderosas palancas de la + civilización moderna, porque había recibido de la Providencia la alta + misión de mover el manubrio de una máquina de imprimir, que daba + á luz diariamente millones de millones de palabras. Viviendo la mayor parte + del día en el sótano donde la máquina civilizadora funciona, + aquel hombre se había identificado con ella; formaba parte de su mecanismo; y + la armazón ingeniosa, pero inerte, obra pura de las matemáticas, se + convertía en ser inteligente cuando al impulso del monstruo movía sus + ruedas, ejes y cilindros como si fueran órganos animados por recóndita + vida. Ambos se entusiasmaban, se confundían: ella crujiendo convulsamente y + con acompasada celeridad; él, jadeante y lleno de sudor, describiendo curvas y + más curvas con su brazo; ella recibiendo el papel para lanzarle fuera despues + de haber extendido en su superficie un mundo de ideas, y él entonando + algún cantar para hacer más llevadero su trabajo. Horas y horas pasaban + de este modo: la máquina, remedo de la naturaleza, reproduciendo en + millones<br /> + de ejemplares un mismo tipo y una misma forma; el hombre, determinando la fuerza + <a id="Page_117" name='Page_117'></a>impulsora semejante al soplo vital en los organismos + animales. Cuando uno y otro se completaban de aquel modo, difícil era + suponerlos desunidos; y después de admirar el pasmoso resultado de la + combinación de los dos elementos, no habría sido fácil tampoco + decir cuál de los dos era más inteligente.</p> + <p>Pero aquel hombre desempeñaba aún otras altas funciones igualmente + encaminadas á la propagación de las luces. ¿Qué + sería del pensamiento humano si aquel bruto no tuviera la misión de + arreglar la tinta de imprimir, haciéndola más espesa ó + más clara según la intensidad que se quiera dar á la + impresión? Cuando los ejemplares de los periódicos habían sido + dados á luz por la máquina; cuando ésta se paraba fatigada del + alumbramiento y hacía rechinar sus tornillos como si le dolieran; cuando los + ejemplares recién nacidos, húmedos, pegajosos y mal olientes, eran + apilados sobre una gran mesa, el vestiglo los doblaba cariñosamente, les + ponía las fajas, les daba la forma con que circulan por toda la redondez de la + tierra, llevando la idea á las más apartadas regiones, vivificando + cuanto existe; los transportaba al correo, los pesaba, los franqueaba, + tratábalos con el cariño de un padre y creía que él + sólo era autor de tanta maravilla.</p> + <p>No se limitaban á esto sus funciones: él pegaba carteles, + complaciéndose sobremanera en ves<a id="Page_118" name='Page_118'></a>tir de + colorines las esquinas de Madrid, coadyuvando de este modo á una de las + grandes cosas de nuestro siglo, que es la publicidad. Y si tenía un arte + especial para poner cataplasmas á las calles, no era mejor su aptitud para + echarse á cuestas enormes resmas de papel, que allá en su fuero interno + consideraba como el alimento, pienso ó forraje de la máquina. Pues, + digo también era insustituíble para cargar moldes ó formas que + llenas de letras desafían los puños de los hombres más + vigorosos; y además le destinaban á traer y llevar original y pruebas, + misión que cumplía puntualmente al presentarse ante el joven autor de + quien hablo, y decirle que venía <i>á por el artículo</i>, + añadiendo que hacia mucha falta por estar parados y mano sobre mano los + señores cajistas.</p> + <p>El apuro del autor no es para pintarse, y ved aquí explicado el horror, la + indignación, los escalofríos y trasudores que la presencia del + mocetón de la imprenta le produjo. Era preciso acabar el artículo, y + antes de acabarlo, era menester seguirlo, empresa de dificultad colosal, por hallarse + la imaginación del escritor sin ventura á 100.000 leguas del asunto. El + desdichado mandó al mozo que volviera dentro de un breve rato; tomó la + pluma, y recogiendo sus ideas lo mejor que pudo, después de trazar muchos + garabatos en un papelejo, y mirar al techo cuatro <a id="Page_119" + name='Page_119'></a>veces y al papel otras tantas, escribió lo siguiente:</p> + <p>«... Y como sabemos que la opinión pública es la única + norma de la política; como sabemos que los gobiernos que no se guían + por la opinión pública elaboran su propia ruína con la + ruína del país, nos decidimos hoy á alzar nuestra voz para + indicar el peligro. El principal error del Gobierno, preciso es decirlo muy alto, es + su empeño en destruir nuestras instituciones tradicionales, en realizar una + <i>abolición completa de lo pasado</i>. ¿Son las conquistas de la + civilización incompatibles con la historia? ¡Ah! El Gobierno se esfuerza + en extirpar los restos de la fe de nuestros padres, de aquella fe poderosa de que + vemos exacta expresión en las soberbias catedrales de la Edad Media, que + subsisten y subsistirán para asombro de las generaciones. ¡Mezquina edad + presente! ¡Ah! ¡Cómo se engrandece el ánimo al contemplar + las prodigiosas obras que levantó el sentimiento religioso! ¿El + espíritu que de tal manera se reproduce, no debe conservarse en la sociedad, + mediante la acción previsora de los Gobiernos encargados de velar por los + grandes y eternos principios?»</p> + <p>No bien concluído este párrafo, que á nuestro autor le + pareció de perlas, fué interrumpido por un tremendo golpe que + sintió en el hombro. Alzó los ojos y vió ¡cielos! á + un importuno amigo que <a id="Page_120" name='Page_120'></a>tenía la mala + costumbre de insinuarse dando grandes espaldarazos y pellizcos.</p> + <p>Aunque el periodista tenía bastante intimidad con el recién venido, + en aquel momento le fué más antipático que si viera en él + á un alguacil encargado de prenderle. Le miró, apartando la vista del + artículo, nuevamente interrunpido, y esperó con paciencia las palabras + de su amigote.</p> + <br /> + + <h3>III</h3> + <br /> + <br /> + + <p>El cual era en extremo pesado, y tenía un mirar tan parecido á la + estupefacción inalterable de las estatuas, que al verle y oirle venían + á la memoría los solemnes discursos de las esfinges ó los + augurios de cualquier oráculo ó pitonisa. Hablaba en voz baja y en tono + algo cavernoso, lo que no dejaba de estar en armonía con la amarillez de su + semblante y con los cabellos largos que entrambos lados de la cabeza le caían. + Era además tan lúgubre en su carácter y en sus costumbres, que + no faltaba razón á los que habían dado en llamarle + <i>sepulturero</i>.</p> + <p>Con el desdichado autor de quien nos venimos ocupando, tenía este hombre + amistad antigua: ambos habían corrido juntos multitud de aven<a id="Page_121" + name='Page_121'></a>turas, y sin separarse navegaron por los revueltos golfos del + periodismo hasta encallar en los arrecifes de una oficina, de donde no tardó + en arrojarlos un cambio ministerial, y se embarcaron de nuevo en la prensa en busca + de posición social. Comunicábanse sus desgracias y placeres, partiendo + unos y otros fraternalmente, y se ayudaban en sus respectivas crisis financieras, + haciéndose mutuos empréstitos, y girando el uno contra el otro + cuantiosas letras, á pagar noventa días después del Juicio + final. El lúgubre, principálmente, era un gran Ministro de Hacienda, y + resolvía todos sus apuros por medio de grandes acometidas al bolsillo del + joven escritor, que tenía, entre otras cualidades, la de despreciar las vanas + riquezas.</p> + <p>En cambio de estos servicios, el <i>sepulturero</i> ayudaba en sus amores al + escritor, que era por extremo sensible, idealista de la clase más anticuada, + si bien esto se compensaba por su habilidad en escribir billetes amorosos, + manifestación literaria á que sólo sus artículos + políticos podían igualarse. También se consagraba el otro + á tales entretenimientos; pero en su calidad de gran financiero, jamás + le pasó por las mientes, como al escritorcillo, la insensata idea de + casarse.</p> + <p>—Vengo a ponerte sobre aviso—dijo con su hueca, apagada y profunda + voz el lúgubre.—Ha llegado.</p> + <p><a id="Page_122" name='Page_122'></a>Los dos amigos eran asiduos concurrentes + á la ópera, y solían amenizar sus conversaciones con los cantos + y romanzas de que tenían llena la cabeza; y á veces, cuando en el + diálogo encajaba bien, soltaban algún recitativo. Por eso cuando el + lúgubre dijo: <i>Ha venido</i>, el periodista cantó con + afectación de sobresalto:</p> + <p>—<i>¿L'incógnito amante della Rossina?</i></p> + <p>—<i>Apunto quello</i>,—contestó el otro.</p> + <p>—¡Qué contrariedad! ¿Pues no decían que ese + hombre no vendría, que habia ya renunciado á sus proyectos de + matrimonio? ¿No estaban, lo mismo Juanita que su madre, convencidas de que la + familia de ese gaznápiro no podía consentir en semejante boda?</p> + <p>—Ahí verás. Él se ha escapado de su casa y dice que + viene resuelto á dar su blanca mano. Ya sabes que la pécora de + Doña Lorenza bebe los vientos por atraparle, porque parece ha de heredar + cuando muera su tía, el título de Marqués de los Cuatro Vientos. + Es rico: Doña Lorenza sabe de memoria el número de carneros, bueyes y + asnos que posee en sus dehesas <i>il tuo rivale</i>, y está loca de contento. + Si no casa á su hija con él, creo que revienta.</p> + <p>—¡Pero Juanita, Juanita!—exclamó el escritor, mirando al + techo.—Juanita no puede ceder á las despóticas exigencias de esa + tarasca de su madre.</p> + <p>—<a id="Page_123" name='Page_123'></a><i>La ragazza</i> te quiere; pero si + su madre se emperra en que no, y que no ... Yo creo que de esta vez te quedas con + tres palmos de narices. Cuando todas las contrariedades estaban allanadas, viene ese + antiguo pretendiente, que si no agrada á la hija, agrada á la + mamá, y esto basta. <i>¡Poverino!</i></p> + <p>—¡Quita allá!... yo no lo puedo creer. La chica se + resistirá; ha jurado no tener más esposo que yo.</p> + <p>—Sí. Pero tanto la sermonean.... La madre es una rata de Iglesia; + frecuentan su casa, como sabes, multitud de clérigos que, según dicen, + le tienen trastornado el juicio. Le han llevado el cuento de que tú eres un + revolucionario impío; que insultas á Dios y á la Virgen en tus + artículos; que estás excomulgado, y que debes de tener rabo, como los + judíos. Doña Lorenza, que oye siete misas al día y se confiesa + dos veces por semana, te detesta como si fueras el mismo Judas. Ella infundirá + este odio á su niña, haciéndole creer que eres descendiente de + Caifás, y que se va á condenar si se casa contigo.</p> + <p>—¡Monstruoso, inconcebible!</p> + <p>—Esa familia, chico, es la madriguera del obscurantismo. ¡Qué + rancias ideas y costumbres! En vano un espíritu fuerte, como Juanita, se + esfuerza en romper los nudos de la tutela estúpida con que se la quiere + oprimir. Tendrá que <a id="Page_124" name='Page_124'></a>dejarte, y se + casará con ese alcornoque, á quien los clérigos y beatas que + pululan en aquella casa, elogian sin cesar, encomiando sus virtudes, su religiosidad, + su grande amor á la causa carlista y sus inmensos ganados.</p> + <p>—¡Maldito sea el fariseísmo!—exclamó el otro, + indignado contra la teocracia que así se introduce en el seno de las familias + para torcer los más nobles propósitos y amoldarlos á fines + mundanos.</p> + <p>Desahogaba su ira en furibundos apóstrofes, anatemas y dicterios, golpeando + la mesa, lívido y descompuesto, cuando sintióse ruido de pasos y + apareció la fatídica estampa del mozo de la imprenta, que volvía + en busca del comenzado fondo.</p> + <p>—¡El artículo!—suspiró nuestro escritor, echando + mano á las cuartillas, mojando la pluma con detestable humor y echando pestes + contra todos los periódicos y todos los clérigos del orbe.</p> + <p>Pasados algunos segundos, pudo fijar sus ideas, y continuó su interrumpida + obra del modo siguiente:</p> + <p>«Meditemos. Si bien es cierto que el Gobierno tiene la misión de + velar por la conservación y prestigio de los principios morales y religiosos, + también está fuera de toda duda que el más grave error en que + pueden incurrir los poderes públicos es apegarse demasiado á las + instituciones <a id="Page_125" name='Page_125'></a>pasadas, protegiendo la teocracia + y permitiendo que los apóstoles del obscurantismo extiendan su + hipócrita y solapado dominio á toda la sociedad. ¡Oh! la + más espantosa lepra de las naciones es esa masonería clerical, que, + ansiando allegar para su causa mundada toda clase de recursos, no vacila en + apoderarse de la voluntad de las mujeres indoctas y tímidas para entronizarse + mañosamente en las familias, organizarlas á su manera, intervenir en + sus actos más secretos, atar y desatar sus vínculos, y crear de este + modo un influjo universal que, á poco de extendido, no podrá destruirse + sino con una sangrienta hecatombe. ¡Ah! ¡oh! ¡les conocemos + bien!</p> + <p>«¿No es notorio para todo el mundo que el actual Gabinete lejos de + oponerse á tan grave mal, hace cuanto está en su mano para que tome + proporciones? ¿No estamos viendo que los órganos del obscurantismo + aplauden todos los actos del Gobierno, y que existe un pacto tácito entre la + teocracia y el poder, una comunidad de aspiraciones tal, que parecen confundirse los + poderes eclesiástico y civil, cual si viviéramos en los tiempos del + más brutal absolutismo? ¡Ah! ¡Es preciso ya decir la verdad al + país! ¡Oh! ¡Es preciso hablar muy alto y poner las cosas en su + lugar, exigiendo la responsabilidad á quien realmente la tenga!»</p> + <p><a id="Page_126" name='Page_126'></a>Aquí se paró el escritor, mil + veces desdichado, porque se le acabaron las ideas; y no pudo <i>decirla verdad al + país</i>, porque su imaginación no se apartaba de Juanita, de la + impertinente y mojigata mamá, de los clerizontes y monagos que influían + en la casa, de los carneros, bueyes, cabras y asnos del futuro Marqués de los + Cuatro Vientos.</p> + <br /> + + <h3>IV</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Aprovechándose de este intermedio, trató el lúgubre de + entablar de nuevo el consabido palique.</p> + <p>—Pero la situación no es desesperada—dijo.—Con ingenio + puedes vencer y dejar á ese señor de las vacas y carneros con un palmo + de boca abierta.</p> + <p>—Si yo pudiera.... <i>Le mié nozze colei meglio á + affretare.</i></p> + <p>—<i>Io dentr' oggi á finir vo questo affare</i>.... Mira, tengo un + plan.... ¿Sabes que me comprometería á arreglar el asunto + empleando ciertos medios...?</p> + <p>—A ver, ¿qué plan, qué medios son esos? Cualesquiera + que sean, ponlos en práctica inmédiatamente. Tú eres hombre de + ingenio.</p> + <p>—Pero no basta el ingenio—dijo el lúgubre.</p> + <p>—<a id="Page_127" name='Page_127'></a>Para ello es preciso otra cosa ... es + necesario dinero.</p> + <p>—¡Dinero! <i>¡Dovizie!</i> ¿Pero que papel va á + hacer aquí el dichoso dinero?</p> + <p>—Eso lo veremos. Es un plan vasto y difícil de explicar ahora.</p> + <p>—¿Pero se trata de raptos, escalamientos, sobornos? Todo eso + está muy bien en las novelas de á cuarto la entrega.</p> + <p>—No es nada de eso. Tú has de ser el principal actor en esta trama + que preparo.... Es preciso que me des <i>guita</i> y te sometas á cuanto yo te + mande.</p> + <p>—En cuanto á lo segundo, no veo inconveniente ninguno; lo primero es + mucho más difícil, por una razón muy sencilla....</p> + <p>—Si no se tiene, se busca.</p> + <p>—¡Se busca! <i>¿e dove, sciagurato?</i> Pero explícame + tus planes.... Ya me figuro.... ¿Quieres hacerme pasar por rico...? Hombre, + tiene gracia.</p> + <p>—Tú dame el <i>cumquibus</i> y cállate. No es preciso mucho: + basta con unos cuantos miles de reales, cinco ó seis mil.</p> + <p>—¡Cinco ó seis mil! ¡Anda, anda! ¡Si tú + supieras cuál es la situación del tesoro! Chico, yo pensaba pedirte + para una cajetilla.</p> + <p>—Pero, hombre, busca bien—dijo el gran financiero con expresión + de angustia, que indicaba lo triste que era para él hallar tan vacío el + <a id="Page_128" name='Page_128'></a>bolsillo del contribuyente.—¡Y yo + que necesitaba ahora un pico...! nada más que un piquito.</p> + <p>—¡Piquitos á mí!</p> + <p>—Es una gran contrariedad que te halles en tal situación—dijo + el lúgubre en tono de responso.—Yo que contaba.... Además me + había propuesto sacarte en bien de la aventura y hacer que Doña Lorenza + plantara en la calle al de los Cuatro Vientos, para que tu Juanita....</p> + <p>—¡Maldita sea tu estampa y mi miseria!—exclamó el + articulista con desesperación.—Cuando uno se propone un fin noble y + elevado, como es el del matrimonio, y no puede conseguirlo á causa de un + cochino déficit, reniega de la existencia y....</p> + <p>No pudo concluir la frase, porque ante sus ojos se presentó un espectro que + avanzaba lentamente, con expresión siniestra y aterradora. Aquel fantasma era + el monstruo tipográfico, horrible caricatura de Guttenberg, que puntual como + el diablo cuando suena la hora de llevarse su alma, venía en busca del + condenado artículo.</p> + <p>—¡El artículo! ¡Mal rayo me parta! ¡Es preciso + acabarlo!</p> + <p>Y devorado por la ansiedad, trémulo y medio loco, trincó la pluma y + ¡hala!</p> + <p>«Fácil es comprender, escribió, que esta situación no + puede prolongarse mucho, por el aflictivo estado de la Hacienda. Los apuros del Era<a + id="Page_129" name='Page_129'></a>rio son tales, que se nos llena el corazón + de tristeza cuando hacemos un examen detenido de las rentas públicas. Los + ingresos disminuyen de un modo aterrador; aumentan los gastos. Todas las + corporaciones carecen de lo más necesario para cubrir sus atenciones. La miseria + cunde por todas partes, y el ánimo se abate al considerar nuestra + situación. Nos es imposible aspirar á nobles fines, porque en la vida + moderna nada puede lograrse; todas las mejoras materiales y morales son ilusorias + cuando el Estado se halla próximo á una vergonzosa ruina. ¡Ah! Es + preciso llamar sobre esto la atención del país. El Tesoro + público está exhausto. La situación es angustiosa, insostenible, + desesperada. ¡Oh! Hay que exigir la responsabilidad á quien corresponda + apartando de la gestión de los negocios públicos á los hombres + funestos....»</p> + <p>No pudo seguir, porque su amigo, que se había asomado al balcón + mientras él escribía, le llamaba con grandes voces.</p> + <p>—¡Ven, ven ... <i>eccola</i>! Por la calle pasa <i>la ragazza</i> con + Doña Lorenza y el futuro Marquesito. ¡<i>Oh terribil momento</i>!</p> + <p>El desdichado escritor levantóse de su asiento, tiró papel y plumas, + sin cuidarse de que <i>aquellos hombres funestos</i> siguieran ó no encargados + de la gestión de los negocios públicos.</p> + <p>Los dos fijaron la vista con ansiosa curiosidad <a id="Page_130" + name='Page_130'></a>en un grupo que por la calle iba, compuesto de tres personas, + á saber: una vieja por extremo tiesa y con un aire presuntuoso que indicaba su + adoración de todas las cosas tradicionales y venerandas; una joven, de cuya + hermosura no podían tenerse bastantes datos desde el balcón, si bien no + era difícil apreciar la esbeltez de su cuerpo, su andar airoso y su traje, en + que la elegancia y la modestia habían conseguido hermanarse; y por ultimo, un + mozalbete, cuyo semblante no era fácil distinguir, pues sólo se + veía algo de patillas, su poco de lentes y unas miajas de nariz.</p> + <p>El desesperado articulista estuvo á punto de gritar, de arrojar el objeto + que hallara más á mano sobre la inocente pareja que cruzaba la calle. + Púsose lívido al notar que se hablaban con una confianza parecida + á la intimidad, y hasta le pareció escuchar algunas tiernas y + conmovedoras frases. Apretó los puños y echó por aquella boca + sapos y culebras, apartándose del balcón por no presenciar más + tiempo un espectáculo que le enloquecía. Al volverse, su mirada se + cruzó con la mirada del bruto de la imprenta, que inmóvil en medio de + la sala, más feo, más horrible y siniestro que nunca, reclamaba las + nefandas cuartillas. ¡Nada, nada, á rematar el artículo! Ciego de + furor, pálido como la muerte, trémulo, y con extraviados ojos, se + sentó, tomó la pluma y salpicando á diestra y siniestra grandes + man<a id="Page_131" name='Page_131'></a>churrones de tinta, acribillando el papel con + los picotazos de la pluma, enjaretó lo siguiente:</p> + <p>«Sí: hay que apartar de la gestión de los negocios + públicos á esos hombres funestos, que han usurpado el poder de una + manera nunca vista en los anales de la ambición; á esos hombres + inmorales, que han extendido á todas las esferas administrativas sus viciosas + costumbres; á esos hombres que escarnecen al país con sus improvisadas + fortunas. Todo el mundo ve con indignación los abusos, la audacia, el cinismo + de tales hombres, y nosotros participamos de esa patriótica + indignación. ¡Oh! no podemos contenernos. Señalamos á la + execración de todas las gentes honradas á esos Ministros funestos + é inmorales—lo repetimos sin cesar—que han traído á + nuestra patria al estado en que hoy se halla, irritando los ánimos y + estableciendo en todo el país el reinado de la desconfianza, del miedo, de la + cólera, de la venganza. Sí: ¡¡castigo, venganza!! he + aquí las palabras que sintetizan la aspiración nacional en el actual + momento histórico.»</p> + <p>Hubiera seguido desahogando las hieles de su alma, si alguien no le interrumpiera + inopinadamente en aquel crítico momento histórico, entregándole + una carta, cuyo sobre, escrito por mano femenina, le produjo extraordinaria + conmoción. Abrióla con frenesí, rasgando el papel, y <a + id="Page_132" name='Page_132'></a>leyó lo que sigue, trazado con lápiz, + apresuradamente:</p> + <p>«No puedo pintar mi martirio desde que este alcornoque de los Cuatro Vientos + ha venido de Extremadura, con la pretensión de casarse conmigo. Mamá es + <i>partidaria de esta solución</i>, como tu dices; pero yo me mantengo y me + mantendré siempre en la más resuelta oposición. Nada ni nadie me + hará desistir, tontín, y yo te respondo que mi <i>actitud</i>, + ¡vivan las actitudes! será tan firme, que ha de causarte + admiración. El suplicio de tener que oir las simplezas y ver el + antipático semblante de Cuatro Vientos me dará fuerza para resistir al + <i>sistema arbitrario y á las medidas preventivas</i> de + mamá.»</p> + <p>La alegría del autor fué tan grande en aquel <i>momento + histórico</i>, que por poco se desmaya en los brazos de su amigo. + Recobró repentinamente su buen humor, volviendo los colores á su rostro + demacrado. Pero la presencia del siniestro gañán de la imprenta, que + inmóvil permanecía en medio de la sala, le hizo comprender la necesidad + de concluir su obra, que reclamaban con furor los irritados cajistas y el inexorable + regente. Tomó la pluma, y con facilidad notoria terminó de esta + manera.</p> + <p>«Pero en honor de la verdad, y penetrándonos de un alto + espíritu de imparcialidad, deponien<a id="Page_133" name='Page_133'></a>do + pasiones bastardas y hablando el lenguaje de la más estricta justicia, debemos + decir que no tiene el Gobierno toda la culpa de lo que hoy pasa. Sería + obcecación negarle el buen deseo y la aspiración al acierto. ¡Ah! + Su gestión tropieza con los obstáculos que la insensata + oposición de los partidos revolucionarios hace de continuo; y los males que + sufre el país no proceden, por lo general, de las altas regiones. Todos los + Ministros tienen muchísimo talento, y se inspiran ¿á qué + negarlo? en el más puro patriotismo. ¡Ah! nuestro deber es excitar + á todo el mundo para que, por medio de hábiles transacciones, por medio + de sabios temperamentos, puedan el pueblo y el poder hermanarse, inaugurando la serie + de felicidades, de inefables dichas, de prosperidades sin cuento que la Providencia + nos destina.»</p> + <p>Madrid, Abril de 1872.</p> + <a id="Page_134" name='Page_134'></a> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="LA_MULA_Y_EL_BUEY" name='LA_MULA_Y_EL_BUEY'></a> + <h2><a id="Page_135" name='Page_135'></a>LA MULA Y EL BUEY</h2> + <h3>CUENTO DE NAVIDAD</h3> + <br /> + <br /> + + <h3>I</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Cesó de quejarse la pobrecita; movió la cabeza, fijando los tristes + ojos en las personas que rodeaban su lecho; extinguióse poco á poco su + aliento, y expiró. El Ángel de la Guarda, dando un suspiro, alzó + el vuelo y se fué.</p> + <p>La infeliz madre no creía tanta desventura; pero el lindísimo rostro + de Celinina se fué poniendo amarillo y diáfano como cera; + enfriáronse sus miembros, y quedó rígida y dura como el cuerpo + de una muñeca. Entonces llevaron fuera de la alcoba á la madre, al + padre y á los más inmediatos parientes, y dos ó tres amigas y + las criadas se ocuparon en cumplir el último deber con la pobre niña + muerta.</p> + <p>La vistieron con riquísimo traje de batista, la <a id="Page_136" + name='Page_136'></a>falda blanca y ligera como una nube, toda llena de encajes y + rizos que la asemejaban á espuma. Pusiéronle los zapatos, blancos + también y apenas ligeramente gastada la suela, señal de haber dado + pocos pasos, y después tejieron, con sus admirables cabellos de color + castaño obscuro, graciosas trenzas enlazadas con cintas azules. Buscaron + flores naturales; mas no hallándolas, por ser tan impropia de ellas la + estación, tejieron una linda corona con flores de tela, escogiendo las + más bonitas y las que más se parecían á verdaderas rosas + frescas traídas del jardín.</p> + <p>Un hombre antipático trajo una caja algo mayor que la de un violín, + forrada de seda azul con galones de plata, y por dentro guarnecida de raso blanco. + Colocaron dentro á Celinina, sosteniendo su cabeza en preciosa y blanda + almohada, para que no estuviese en postura violenta, y después que la + acomodaron bien en su fúnebre lecho, cruzaron sus manecitas, atándolas + con una cinta, y entre ellas pusiéronle un ramo de rosas blancas, tan + hábilmente hechas por el artista, que parecían hijas del mismo + Abril.</p> + <p>Luego las mujeres aquellas cubrieron de vistosos paños una mesa, + arreglándola como un altar, y sobre ella fué colocada la caja. En breve + tiempo armaron unos al modo de doseles de iglesia, con ricas cortinas blancas, que se + recogían gallardamente á un lado y otro; trajeron de otras <a + id="Page_137" name='Page_137'></a>piezas cantidad de santos é imágenes, + que ordenadamente distribuyeron sobre el altar, como formando la corte funeraria del + ángel difunto, y, sin pérdida de tiempo, encendieron algunas docenas de + luces en los grandes candelabros de la sala, los cuales, en torno á Celinina, + derramaban tristísimas claridades. Después de besar repetidas veces las + heladas mejillas de la pobre niña, dieron por terminada su piadosa obra.</p> + <br /> + + <h3>II</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Allá, en lo más hondo de la casa, sonaban gemidos de hombres y + mujeres. Era el triste lamentar de los padres, que no podían convencerse de la + verdad del aforismo <i>angelitos al cielo</i>, que los amigos administran como + calmante moral en tales trances. Los padres creían entonces que la verdadera y + más propia morada de los angelitos es la tierra; y tampoco podían + admitir la teoría de que es mucho más lamentable y desastrosa la muerte + de los grandes que la de los pequeños. Sentían, mezclada á su + dolor, la profundísima lástima que inspira la agonía de un + niño, y no comprendían que ninguna pena superase á + aquélla que destrozaba sus entrañas.</p> + <p><a id="Page_138" name='Page_138'></a>Mil recuerdos é imágenes + dolorosas les herían, tomando forma de agudísimos puñales que + les traspasaban el corazón. La madre oía sin cesar la encantadora media + lengua de Celinina, diciendo las cosas al revés, y haciendo de las palabras de + nuestro idioma graciosas caricaturas filológicas que afluían de su + linda boca como la música más tierna que puede conmover el + corazón de una madre. Nada caracteriza á un niño como su estilo, + aquel genuino modo de expresarse y decirlo todo con cuatro letras, y aquella + gramática prehistórica, como los primeros vagidos de la palabra en los + albores de la humanidad, y su sencillo arte de declinar y conjugar, que parece la + rectificación inocente de los idiomas regularizados por el uso. El vocabulario + de un niño de tres años, como Celinina, constituye el verdadero tesoro + literario de las familias. ¿Cómo había de olvidar la madre + aquella lengüecita de trapo, que llamaba al sombrero <i>tumeyo</i> y al garbanzo + <i>babancho</i>?</p> + <p>Para colmo de aflicción, vió la buena señora por todas partes + los objetos con que Celinina había alborozado sus últimos días; + y como éstos eran los que preceden á Navidad, rodaban por el suelo + pavos de barro con patas de alambre; un San José sin manos; un pesebre con el + Niño Dios, semejante á una bolita de color de rosa; un Rey Mago montado + en arrogante camello sin cabeza. <a id="Page_139" name='Page_139'></a>Lo que + habían padecido aquellas pobres figuras en los últimos días, + arrastradas de aquí para allí, puestas en ésta ó en la + otra forma, sólo Dios, la mamá y el purísimo espíritu que + había volado al cielo lo sabían.</p> + <p>Estaban las rotas esculturas impregnadas, digámoslo así, del alma de + Celinina, ó vestidas, si se quiere, de una singular claridad muy triste, que + era la claridad de ella. La pobre madre, al mirarlas, temblaba toda, + sintiéndose herida en lo más delicado y sensible de su íntimo + ser. ¡Extraña alianza de las cosas! ¡Cómo lloraban aquellos + pedazos de barro! ¡Llenos parecían de una aflicción intensa, y + tan doloridos, que su vista sola producía tanta amargura como el + espectáculo de la misma criatura moribunda, cuando miraba con suplicantes ojos + á sus padres y les pedía que le quitasen aquel horrible dolor de su + frente abrasada! La más triste cosa del mundo era para la madre aquel pavo con + patas de alambre clavadas en tablilla de barro, y que en sus frecuentes cambios de + postura había perdido el pico y el moco.</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_140" name='Page_140'></a>III</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Pero si era aflictiva la situación de espíritu de la madre, + éralo mucho más la del padre. Aquélla estaba traspasada de + dolor; en éste, el dolor se agravaba con un remordimiento agudísimo. + Contaremos brevemente el peregrino caso advirtiendo que esto quizás + parecerá en extremo pueril á algunos, pero á los que tal crean, + les recordaremos que nada es tan ocasionado á puerilidades como un + íntimo y puro dolor, de esos en que no existe mezcla alguna de intereses de la + tierra, ni el desconsuelo secundario del egoísmo no satisfecho.</p> + <p>Desde que Celinina cayó enferma, sintió el afán de las + poéticas fiestas que más alegran á los niños: las fiestas + de Navidad. Ya se sabe con cuánta ansia desean la llegada de estos + risueños días, y cómo les trastorna el febril anhelo de los + regalitos, de los nacimientos, y las esperanzas del mucho comer y del atracarse de + pavo, mazapan, peladillas y turrón. Algunos se creen capaces, con la mayor + ingenuidad, de embuchar en sus estómagos cuanto ostentan la Plaza Mayor y + calles adyacentes.</p> + <p><a id="Page_141" name='Page_141'></a>Celinina, en sus ratos de mejoría, no + dejaba de la boca el tema de la Pascua; y como sus primitos, que iban á + acompañarla, eran de más edad y sabían cuanto hay que saber en + punto á regalos y nacimientos, se alborotaba más la fantasía de + la pobre niña oyéndoles, y más se encendían sus afanes de + poseer golosinas y juguetes. Delirando, cuando la metía en su horno de + martirios la fiebre, no cesaba de nombrar lo que de tal modo ocupaba su + espíritu, y todo era golpear tambores, tañer zambombas, cantar + villancicos. En la esfera tenebrosa que rodeaba su mente, no había sino pavos + haciendo <i>clau clau</i>; pollos que gritaban <i>pío pío</i>; montes + de turrón que llegaban al cielo formando un Guadarrama de almendras; + nacimientos llenos de luces y que tenían lo menos cincuenta mil millones de + figuras; ramos de dulce, árboles cargados de cuantos juguetes puede idear la + más fecunda imaginación tirolesa; el estanque del Retiro lleno de sopa + de almendras; besugos que miraban á las cocineras con sus ojos cuajados, + naranjas que llovían del cielo, cayendo en más abundancia que las gotas + de agua en día de temporal, y otros mil prodigios que no tienen número + ni medida.</p> + <h3><a id="Page_142" name='Page_142'></a>IV</h3> + <br /> + <br /> + + <p>El padre, por no tener más chicos que Celinina, no cabía en + sí de inquieto y desasosegado. Sus negocios le llamaban fuera de la casa; pero + muy á menudo entraba en ella para ver como iba la enfermita. El mal + seguía su marcha con alternativas traidoras: unas veces dando esperanzas de + remedio, otras quitándolas.</p> + <p>El buen hombre tenía presentimientos tristes. El lecho de Celinina, con la + tierna persona agobiada en él por la fiebre y los dolores, no se apartaba de + su imaginación. Atento á lo que pudiera contribuir á regocijar + el espíritu de la niña, todas las noches, cuando regresaba á la + casa, le traía algún regalito de Pascua, variando siempre de objeto y + especie, pero prescindiendo siempre de toda golosina. Trájole un día + una manada de pavos, tan al vivo hechos, que no les faltaba más que graznar; + otro día sacó de sus bolsillos la mitad de la Sacra Familia, y al + siguiente á San José con el pesebre y portal de Belén. + Después vino con unas preciosas ovejas, á quien conducían + gallardos pastores, y luego se hizo acompañar de unas lavanderas que lavaban, + y de un <a id="Page_143" name='Page_143'></a>choricero que vendía chorizos, y + de un Rey Mago negro, al cual sucedió otro de barba blanca y corona de oro. + Por traer, hasta trajo una vieja que daba azotes en cierta parte á un chico + por no saber la lección.</p> + <p>Conocedora Celinina, por lo que charlaban sus primos, de todo lo necesario + á la buena composición de un nacimiento, conoció que aquella + obra estaba incompleta por la falta de dos figuras muy principales: la mula y el + buey. Ella no sabía lo que significaba la tal mula ni el tal buey; pero atenta + á que todas las cosas fuesen perfectas, reclamó una y otra vez del + solícito padre el par de animales que se había quedado en Santa + Cruz.</p> + <p>Él prometió traerlos, y en su corazón hizo propósito + firmísimo de no volver sin ambas bestias; pero aquel día, que era el + 23, los asuntos y quehaceres se le aumentaron de tal modo, que no tuvo un punto de + reposo. Además de esto, quiso el Cielo que se sacase la lotería, que + tuviera noticia de haber ganado un pleito, que dos amigos cariñosos le + embarazaran toda la mañana ... en fin, el padre entró en la casa sin la + mula, pero también sin el buey.</p> + <p>Gran desconsuelo mostró Celinina al ver que no venían á + completar su tesoro las dos únicas joyas que en él faltaban. El padre + quise al punto remediar su falta; mas la nena se había agravado <a + id="Page_144" name='Page_144'></a>considerablemente durante el día; vino el + médico, y como sus palabras no eran tranquilizadoras, nadie pensó en + bueyes, mas tampoco en mulas.</p> + <p>El 24 resolvió el pobre señor no moverse de la casa. Celinina tuvo + por breve rato un alivio tan patente, que todos concibieron esperanzas, y lleno de + alegría, dijo el padre: «Voy al punto á buscar eso.»</p> + <p>Pero como cae rápidamente un ave herida al remontar el vuelo á lo + más alto, así cayó Celinina en las honduras de una fiebre muy + intensa. Se agitaba trémula y sofocada en los brazos ardientes de la + enfermedad, que la constreñía sacudiéndola para expulsar la + vida. En la confusión de su delirio, y sobre el revuelto oleaje de su + pensamiento, flotaba, como el único objeto salvado de un cataclismo, la idea + fija del deseo que no había sido satisfecho; de aquella codicia da mula y de + aquel suspirado buey, que aún proseguían en estado de esperanza.</p> + <p>El papá salió medio loco, corrió por las calles; pero en + mitad de una de ellas se detuvo y dijo: «¿Quién piensa ahora en + figuras de nacimiento?»</p> + <p>Y corriendo de aquí para allí, subió escaleras, y tocó + campanillas, y abrió puertas sin reposar un instante, hasta que hubo juntado + siete ú ocho médicos, y les llevó á su casa. Era preciso + salvar á Celinina.</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_145" name='Page_145'></a>V</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Pero Dios no quiso que los siete ú ocho (pues la cifra no se sabe á + punto fijo) alumnos de Esculapio contraviniesen la sentencia que él + había dado, y Celinina fué cayendo, cayendo más á cada + hora, y llegó á estar abatida, abrasada, luchando con indescriptibles + congojas, como la mariposa que ha sido golpeada y tiembla sobre el suelo con las alas + rotas. Los padres se inclinaban junto á ella con afán insensato, cual + si quisieran con la sola fuerza del mirar detener aquella existencia que se iba, + suspender la rápida desorganización humana, y con su aliento renovar el + aliento de la pobre mártir que se desvanecía en un suspiro.</p> + <p>Sonaron en la calle tambores y zambombas y alegre chasquido de panderos. Celinina + abrió los ojos, que ya parecían cerrados para siempre; miró + á su padre, y con la mirada tan sólo y un grave murmullo que no + parecía venir ya de lenguas de este mundo, pidió á su padre lo + que éste no había querido traerle. Traspasados de dolor padre y madre, + quisieron engañarla, para que tuviese una alegría en aquel instante de + suprema <a id="Page_146" name='Page_146'></a>aflicción, y presentándole + los pavos, le dijeron:—«Mira, hija de mi alma, aquí tienes la + mulita y el bueyecito.»</p> + <p>Pero Celinina, aun acabándose, tuvo suficiente claridad en su entendimiento + para ver que los pavos no eran otra cosa que pavos, y los rechazó con + agraciado gesto. Después siguió con la vista fija en sus padres, y + ambas manos en la cabeza señalando sus agudos dolores. Poco á poco + fué extinguiéndose en ella aquel acompasado son, que es el + último vibrar de la vida, y al fin todo calló, como calla la + máquina del reloj que se para; y la linda Celinina fué un gracioso + bulto, inerte y frío como mármol, blanco y transparente como la + purificada cera que arde en los altares.</p> + <p>¿Se comprende ahora el remordimiento del padre? Porque Celinina tornara + á la vida, hubiera él recorrido la tierra entera para recoger todos los + bueyes y todas, absolutamente todas las mulas que en ella hay. La idea de no haber + satisfecho aquel inocente deseo era la espada más aguda y fría que + traspasaba su corazón. En vano con el raciocinio quería + arrancársela; pero ¿de qué servía la razón, si era + tan niño entonces como la que dormía en el ataúd, y daba + más importancia á un juguete que á todas las cosas de la tierra + y del cielo?</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_147" name='Page_147'></a>VI</h3> + <br /> + <br /> + + <p>En la casa se apagaron al fin los rumores de la desesperación, como si el + dolor, internándose en el alma, que es su morada propia, cerrara las puertas + de los sentidos para estar más solo y recrearse en sí mismo.</p> + <p>Era Noche-Buena, y si todo callaba en la triste vivienda recién visitada de + la muerte, fuera, en las calles de la ciudad, y en todas las demás casas, + resonaban placenteras bullangas de groseros instrumentos músicos, y + vocería de chiquillos y adultos cantando la venida del Mesías. Desde la + sala donde estaba la niña difunta, las piadosas mujeres que le hacían + compañía oyeron espantosa algazara, que al través del pavimento + del piso superior llegaba hasta ellas, conturbándolas en su pena y devoto + recogimiento. Allá arriba, muchos niños chicos, congregados con mayor + número de niños grandes y felices papás y alborozados + tíos y tías, celebraban la Pascua, locos de alegría ante el + más admirable nacimiento que era dado imaginar, y atentos al fruto de juguetes + y dulces que en sus ramas llevaba un frondoso árbol con mil vistosas + candilejas alumbrado.</p> + <p><a id="Page_148" name='Page_148'></a>Hubo momentos en que con el grande + estrépito de arriba, parecía que retemblaba el techo de la sala, y que + la pobre muerta se estremecía en su caja azul, y que las luces todas + oscilaban, cual si, á su manera, quisieran dar á entender + también que estaban algo peneques. De las tres mujeres que velaban, se + retiraron dos; quedó una sola, y ésta, sintiendo en su cabeza + grandísimo peso, á causa sin duda del cansancio producido por tantas + vigilias, tocó el pecho con la barba y se durmió.</p> + <p>Las luces siguieron oscilando y moviéndose mucho, á pesar de que no + entraba aire en la habitación. Creeríase que invisibles alas se + agitaban en el espacio ocupado por el altar. Los encajes del vestido de Celinina se + movieron también, y las hojas de sus flores de trapo anunciaban el paso de una + brisa juguetona ó de manos muy suaves. Entonces Celinina abrió los + ojos.</p> + <p>Sus ojos negros llenaron la sala con una mirada viva y afanosa que echaron en + derredor y de arriba abajo. Inmediatamente después, separó las manos + sin que opusiera resistencia la cinta que las ataba, y cerrando ambos puños se + frotó con ellos los ojos, como es costumbre en los niños al + despertarse. Luego se incorporó con rápido movimiento, sin esfuerzo + alguno, y mirando al techo, se echó á reir; pero su risa, sensible + á la vista, no podía oirse. El único rumor que fácilmen<a + id="Page_149" name='Page_149'></a>te se percibió era una bullanga de alas + vivamente agitadas, cual si todas las palomas del mundo estuvieran entrando y + saliendo en la sala mortuoria y rozaran con sus plumas el techo y las paredes.</p> + <p>Celinina se puso en pie, extendió los brazos hacia arriba, y al punto le + nacieron unas alitas cortas y blancas. Batiendo con ellas el aire, levantó el + vuelo y desapareció.</p> + <p>Todo continuaba lo mismo: las luces ardiendo, derramando en copiosos chorros la + blanca cera sobre las arandelas; las imágenes en el propio sitio, sin mover + brazo ni pierna ni desplegar sus austeros labios; la mujer sumida plácidamente + en un sueño que debía saberle á gloria; todo seguía lo + mismo, menos la caja azul, que se había quedado vacía.</p> + <br /> + + <h3>VII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>¡Hermosa fiesta la de esta noche en casa de los señores + de——-!</p> + <p>Los tambores atruenan la sala. No hay quien haga comprender á esos + endiablados chicos que se divertirán más renunciando á la + infernal bulla de aquel instrumento de guerra. Para que <a id="Page_150" + name='Page_150'></a>ningún humano oído quede en estado de funcionar al + día siguiente, añaden al tambor esa invención del Averno, + llamada zambomba, cuyo ruido semeja á gruñidos de Satanás. + Completa la sinfonía el pandero, cuyo atroz chirrido de calderetería + vieja alborota los nervios más tranquilos. Y sin embargo, esta discorde + algazara sin melodía y sin ritmo, más primitiva que la música de + los salvajes, es alegre en aquesta singular noche, y tiene cierto sonsonete lejano de + coro celestial.</p> + <p>El Nacimiento no es una obra de arte á los ojos de los adultos; pero los + chicos encuentran tanta belleza en las figuras, expresión tan mística + en el semblante de todas ellas, y propiedad tanta en sus trajes, que no creen haya + salido de manos de los hombres obra más perfecta, y la atribuyen á la + industria peculiar de ciertos ángeles dedicados á ganarse la vida + trabajando en barro. El portal de corcho, imitando un arco romano en ruinas, es + monísimo, y el riachuelo representado por un espejillo con manchas verdes que + remedan acuáticas yerbas y el musgo de las márgenes, parece que corre + por la mesa adelante con plácido murmurio. El puente por donde pasan los + pastores es tal, que nunca se ha visto el cartón tan semejante á la + piedra; al contrario de lo que pasa en muchas obras de nuestros ingenieros modernos, + los cuales hacen puentes de <a id="Page_151" name='Page_151'></a>piedra que parecen + de cartón. El monte que ocupa el centro se confundiría con un pedazo de + los Pirineos, y sus lindas casitas, más pequeñas que las figuras, y sus + árboles figurados con ramitas de evónimus, dejan atrás á + la misma Naturaleza.</p> + <p>En el llano es donde está lo más bello y las figuras más + características: las lavanderas que lavan en el arroyo; los paveros y polleros + conduciendo sus manadas; un guardia civil que lleva dos granujas presos; caballeros + que pasean en lujosas carretelas junto al camello de un Rey Mago, y Perico el ciego + tocando la guitarra en un corrillo donde curiosean los pastores que han vuelto del + Portal. Por medio á medio, pasa un tranvía lo mismito que el del barrio + Salamanca, y como tiene dos <i>rails</i> y sus ruedas, á cada instante le + hacen correr de Oriente á Occidente con gran asombro del Rey Negro, que no + sabe qué endiablada máquina es aquella.</p> + <p>Delante del Portal hay una lindísima plazoleta, cuyo centro lo ocupa una + redoma de peces, y no lejos de allí vende un chico <i>La Correspondencia</i>, + y bailan gentilmente dos majos. La vieja que vende buñuelos y la + castañera de la esquina son las piezas más graciosas de este + maravilloso pueblo de barro, y ellas solas atraen con preferencia las miradas de la + infantil muchedumbre. Sobre todo, aquel chicuelo andrajosa que en una mano tiene un + billete de lotería, <a id="Page_152" name='Page_152'></a>y con la otra le roba + bonitamente las castañas del cesto á la tía Lambrijas, hace + desternillar de risa á todos.</p> + <p>En suma: el Nacimiento <i>número uno</i> de Madrid es el de aquella casa, + una de las más principales, y ha reunido en sus salones á los + niños más lindos y más juiciosos de veinte calles á la + redonda.</p> + <br /> + + <h3>VIII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Pues ¿y el árbol? Está formado de ramas de encina y cedro. El + solícito amigo de la casa que lo ha compuesto con gran trabajo, declara que + jamás salió de sus manos obra tan acabada y perfecta. No se pueden + contar los regalos pendientes de sus hojas. Son, según la suposición de + un chiquitín allí presente, en mayor número que las arenas del + mar. Dulces envueltos en cáscaras de papel rizado; mandarinas, que son los + niños de pecho de las naranjas; castañas arropadas en mantillas de + papel de plata; cajitas que contienen glóbulos de confitería + homeopática; figurillas diversas á pie y á caballo: cuanto Dios + crió para que lo perfeccionase luego la Mahonesa ó lo vendiese Scropp, + ha sido puesto allí por una mano tan generosa como hábil. Alumbraban + aquel ár<a id="Page_153" name='Page_153'></a>bol de la vida candilejas en tal + abundancia, que, según la relación de un convidado de cuatro + años, hay allí más lucecitas que estrellas en el cielo.</p> + <p>El gozo de la caterva infantil no puede compararse á ningún + sentimiento humano: es el gozo inefable de los coros celestiales en presencia del + Sumo Bien y de la Belleza Suma. La superabundancia de satisfacción casi les + hace juiciosos, y están como perplejos, en seráfico arrobamiento, con + todo el alma en los ojos, saboreando de antemano lo que han de comer, y nadando, como + los ángeles bienaventurados, en éter puro de cosas dulces y deliciosas, + en olor de flores y de canela, en la esencia increada del juego y de la golosina.</p> + <br /> + + <h3>IX</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Mas de repente sintieron un rumor que no provenía de ellos. Todos miraron + al techo, y como no veían nada, se contemplaban los unos á los otros, + riendo. Oíase gran murmullo de alas rozando contra la pared y chocando en el + techo. Si estuvieran ciegos, habrían creído que todas las palomas de + todos los palomares del universo <a id="Page_154" name='Page_154'></a>se + habían metido en la sala. Pero no veían nada, absolutamente nada.</p> + <p>Notaron, sí, de súbito, una cosa inexplicable y fenomenal. Todas las + figurillas del Nacimiento se movieron, todas variaron de sitio sin ruido. El coche + del tranvía subió á lo alto de los montes, y los Reyes se + metieron de patas en el arroyo. Los pavos se colaron sin permiso dentro del Portal, y + San José salió todo turbado, cual si quisiera saber el origen de tan + rara confusión. Después, muchas figuras quedaron tendidas en el suelo. + Si al principio las traslaciones se hicieron sin desorden, después se + armó una baraúnda tal, que parecían andar por allí cien + mil manos afanosas de revolverlo todo. Era un cataclismo universal en miniatura. El + monte se venía abajo, faltándole sus cimientos seculares; el riachuelo + variaba de curso, y echando fuera del cauce sus espejillos, inundaba espantosamente + la llanura; las casas hundían el tejado en la arena; el Portal se + estremecía cual si fuera combatido de horribles vientos, y como se apagaron + muchas luces resultó nublado el sol y obscurecidas las luminarias del + día y de la noche.</p> + <p>Entre el estupor que tal fenómeno producía algunos + pequeñuelos reían locamente y otros lloraban. Una vieja supersticiosa + les dijo:</p> + <p>«¿No sabéis quién hace este trastorno? Hácenlo + los niños muertos que están en el cielo, y <a id="Page_155" + name='Page_155'></a>los cuales permite Padre Dios, esta noche, que vengan á + jugar con los Nacimientos.»</p> + <p>Todo aquello tuvo fin, y se sintió otra vez el batir de alas + alejándose.</p> + <p>Acudieron muchos de los presentes á examinar los estragos, y un + señor dijo:</p> + <p>«Es que se ha hundido la mesa y todas las figuras se han + revuelto.»</p> + <p>Empezaron á recoger las figuras y á ponerlas en orden. + Después del minucioso recuento y de reconocer una por una todas las piezas, se + echó de menos algo. Buscaron y rebuscaron; pero sin resultado. Faltaban dos + figuras: la Mula y el Buey.</p> + <br /> + + <h3>X</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Ya cercano el día, iban los alborotadores camino del cielo, más + contentos que unas Pascuas, dando brincos por esas nubes, y eran millones de + millones, todos preciosos, puros, divinos, con alas blancas y cortas que + batían más rápidamente que los más veloces pájaros + de la tierra. La bandada que formaban era más grande que cuanto pueden abarcar + los ojos en el espacio visible, y cubría la luna y las estrellas, como cuando + el firmamento se llena de nubes.</p> + <p><a id="Page_156" name='Page_156'></a>«A prisa, á prisa, caballeritos, + que va á ser de día—dijo uno,—y el Abuelo nos va á + reñir si llegamos tarde. No valen nada los Nacimientos de este año.... + ¡Cuando uno recuerda aquellos tiempos...!»</p> + <p>Celinina iba con ellos, y como por primera vez andaba en aquellas altitudes, se + atolondraba un poco.</p> + <p>«Ven acá—le dijo uno,—dame la mano y volarás + más derecha.... Pero ¿qué llevas ahí?</p> + <p>—Esto—repuso Celinina oprimiendo contra su pecho dos groseros animales + de barro.—Son pa mí, pa mí.</p> + <p>—Mira, chiquilla, tira esos muñecos. Bien se conoce que sales ahora + de la tierra. Has de saber que aunque en el Cielo tenemos juegos eternos; siempre + deliciosos, el Abuelo nos manda al mundo esta noche para que enredemos un poco en los + Nacimientos. Allá arriba se divierten también esta noche, y yo creo que + nos mandan abajo por que les mareamos con el gran ruido que metemos.... Pero si Padre + Dios nos deja bajar y andar por las casas, es á condición de que no + hemos de coger nada, y tú has afanado eso.»</p> + <p>Celinina no se hacía cargo de estas poderosas razones, y apretando + más contra su pecho los dos animales, repitió:</p> + <p>—Pa mí, pa mí.</p> + <p>—Mira, tonta,—añadió el otro,—que si no <a + id="Page_157" name='Page_157'></a>haces caso nos vas á dar un disgusto. Baja en + un vuelo, y deja eso, que es de la tierra y en la tierra debe quedar. En un momento + vas y vuelves, tonta. Yo te espero en esta nube.»</p> + <p>Al fin Celinina cedió, y bajando, entregó á la tierra su + hurto.</p> + <br /> + + <h3>XI</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Por eso observaron que el precioso cadáver de Celinina, aquello que + fué su persona visible, tenía en las manos, en vez del ramo de flores, + dos animalillos de barro. Ni las mujeres que la velaron, ni el padre, ni la madre, + supieron explicarse esto; pero la linda niña, tan llorada de todos, + entró en la tierra apretando en sus frías manecitas la Mula y el + Buey.</p> + <p>Diciembre de 1876.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="Page_158" name='Page_158'></a> <a id="LA_PLUMA_EN_EL_VIENTO" + name='LA_PLUMA_EN_EL_VIENTO'></a> + <h3><a id="Page_159" name='Page_159'></a>LA PLUMA EN EL VIENTO</h3> + <h3>Ó</h3> + <h2>EL VIAJE DE LA VIDA</h2> + <br /> + + <h3>Poe....<a id="FNanchor_1" name='FNanchor_1'></a><a + href='#Footnote_1'><sup>[1]</sup></a></h3> + <br /> + <br /> + + <h3>INTRODUCCIÓN</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Sobre el apelmazado suelo de un corral, entre un cascarón de huevo y una + hoja de rábano, cerca del medio plato donde bebían los pollos y como + á dos pulgadas del jaramago que se había nacido en aquel sitio sin + pedir permiso á nadie, yacía una pequeña y ligerísima + pluma, caída al parecer del cuello de cierta paloma vecina, que diez minutos + antes se había dejado acariciar ¡oh femenil condescendencia! por un D. + Juan que hacía estragos en los tejados de aquellos contornos.</p> + <p><a id="Page_160" name='Page_160'></a>El corral era triste, feo y solitario. Desde + donde estaba la pluma no se veía otra cosa que la copa de algunos + castaños plantados fuera de la tapia; el campanario de la iglesia con su + remate abollado, á manera de sombrero viejo; la vara enorme y deslucida de un + chopo inválido y casi moribundo, y las tejas dé la casa adyacente, que + en días de temporal regaban con abundante lloro el corral y la huerta. La vid, + la zarza trepadora y la madreselva, apenas cubrían entre las tres toda la + extensión de la tapia, erizada de vidrios rotos en su parte superior, que + servía de baluarte inexpugnable contra zorras y chicuelos.</p> + <p>A esto se reducía el paisaje, amén del inmenso y siempre hermoso + cielo, tan espléndido de día, como imponente y misterioso de noche.</p> + <p><a id="Page_161" name='Page_161'></a>La pluma (¿por qué no hemos de + darle vida?) yacía, como dijimos, en compañía de varios objetos + bastante innobles, propios del lugar, y constantemente expuesta a ser hollada por la + bárbara planta de los gansos, de los pollos y aun de otros animalejos menos + limpios y decentes que tenían habitación en algún lodazal + cercano.</p> + <p>No hay para qué decir que la pluma debía de estar muy aburrida; pues + suponiendo un alma en han delicado, aéreo y flexible cuerpo, la consecuencia + es que esta alma no podía vivir contenta en el corral descrito. Por una + misteriosa armonía entre los elementos constitutivos de aquel ser, si el + cuerpo parecía un espectro de materia, el alma había sido creada para + volar y remontarse a las alturas, elevándose a la mayor distancia, posible + sobra el suelo, en cuyo fango jamás debieran tocar los encajes casi + imperceptibles de su sutil vestidura. Para esto había nacido ciertamente; pero + en ella, como en nosotros los hombres, la predestinación continuaba siendo una + vana palabra. Estaba la pobre en el corral, lamentando su suerte, con la vista fija + en el cielo, sin más distracción que ver agitados por el viento los + blancos festones de su ropa inmaculada, y diciendo en la ignota lengua de las plumas: + «No sé cómo aguanto esta vida fastidiosa. Más + valdría cien veces morir.»</p> + <p>Otras muchas cosas igualmente tristes dijo; pero en el mismo instante una + ráfaga de viento que puso en conmoción todas las pajas y objetos + menudos arrojados en el corral, la suspendió, ¡oh inesperada + alegría! alzándola sobre el suelo más de media vara. Por breve + espacio de tiempo estuvo fluctuando de aquí para allí, amenazando caer + unas veces y remontándose otras, con gran algazara de los pollos, quienes al + ver aquella cosa blanca que se paseaba por los aires con tanta majestad, iban tras + ella aguardándola en su caída, con la esperanza de que fuera algo de + comer. Pero el viento sopló más recio, y haciendo un fuerte remolino en + todo el recinto del corral, la sacó fuera velozmente. Cuando ella se + vió más <a id="Page_162" name='Page_162'></a>alta que la tapia, + más alta que la casa, que los castaños, que la cúspide del + chopo, tembló toda de entusiasmo y admiración. Allá arribita, el + viento la meció, sosteniéndola sin violentas sacudidas: parecía + balancearse en visible hamaca ó en los brazos de algún cariñoso + genio. <a id="Page_163" name='Page_163'></a>Desde allí ¡qué + espectáculo! Abajo el corral con sus inquietos pollos escarbando sin cesar; la + huerta, la casa, los castaños, el chopo, ¡qué pequeño lo + que antes parecía tan grande! Después, toda la extensión del + hermoso valle poblado de casas, de árboles, de flores, de ganados; a lo lejos + las montañas con sus laderas cubiertas de bosques, sus eminencias rojizas y + azules y sus cúspides encaperuzadas con una blancura en la cual nuestra + viajera creyó ver enormes montones de plumas, encima el cielo sin fin, el sol + de la mañana dando vivos colores a todo el paisaje, garabateando el agua con + rayos de luz, produciendo temblorosos reflejos en el follaje de los olmos, y + reverberando en las sementeras pajizas, salpicadas aquí y allí de + manchas de amapolas. ¡Esto sí que se llama vivir! Tremenda cosa + sería caer otra vez en el corral.</p> + <p>La pluma, en el colmo de su regocijo, no halló medio mejor de expresarlo + que dando vueltas sobre su eje, para que se orearan bien sus miembros húmedos + y ateridos: se bañó en el sol y se esponjó, ahuecando con cierta + vanidad los flecos diminutos de que se componía su cuerpo. El sol penetraba + por entre los mil intersticios de aquel encaje prodigioso, y nuestra viajera se + vió vestida de hilos de cristal más tenues que los que tienden las + arañas de rama en rama, y cubierta de diamantes, esmeraldas y rubíes + que variaban de luces á cada movimiento, y tan menudos, que los granos de + arena parecerían montañas á su lado.</p> + <p>Extender la vista por el valle, por las montañas, por el horizonte, y + querer recorrerlo todo hasta el fin, fué en la pluma obra de un momento. Su + estupor y alborozo no tenían límites, y si al pronto la sorpresa la + mantuvo en aquella altura, divagando, sin apartarse de su situación primera, + después serenada un poco y sintiendo en su pecho (?) el fuego del entusiasmo, + se lanzó en el inmenso espacio, en brazos del geniecillo. Desaparecieron + corral, casa, aldea; la torre de la iglesia, como gigante despavorido, caminaba + también con grandes zancajos hasta perderse de vista. En la agitación + de aquel vuelo vertiginoso, la pluma subía á veces á tanta + altura, que apenas podía distinguir los objetos; otras descendía hasta + rozar con la tierra, y contemplaba su imagen fugitiva en la superficie verdosa de los + charcos. A veces se remontaba tanto, que parecía confundirse con las nubes y + perderse en los inmensos océanos del espacio; á veces descendía + <a id="Page_164" name='Page_164'></a>tanto, que casi casi tocaba á la tierra, + y en su lenguaje ignoto decía al viento: «Bájame un poco, amigo, + que me mareo en estas alturas,» ó «levántame por favor, + amiguito, que voy á caer en ese lodazal.»</p> + <p>El viento, dócil vehículo, la subía y la bajaba según + su deseo, andando siempre, y pasaban valles, ríos, montes, colinas, pueblos, + sin parar nunca. En su viaje, la pluma no cesaba de admirar cuanto veía. Los + pájaros pasaban cantando junto á ella; las mariposas se + detenían, mirandola con asombro, no acertando á comprender si era cosa + viva o un objeto arrastrado por el viento. Cuando iban cerca de tierra y pasaban + rozando por encima de zarzales y plantas espinosas, creeríase que todas las + púas se erizaban como garras para cogerla, y al volar por encima de un charco, + los gansos de la orilla volvían de medio lado la cabeza mirándola, y + con la esperanza de verla caer, corrían graznando tras + ella:-«Súbeme, amiguito-gritaba-, para no oír a estos + bárbaros».</p> + <br /> + + <h3>CANTO PRIMERO</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Y subían hasta lo alto de la montaña; pasaban la divisoria, y + recorrían otro valle, y así todo el camino, sin detenerse nunca. Tanto + anduvieron <a id="Page_165" name='Page_165'></a>que la pluma, sintiendo satisfecha su + curiosidad, se arremolinó, dió varias vueltas sobre sí misma, y + dijo al genio que la conducía:</p> + <p>«¿Sabes que hemos corrido bastante? ¿No convendría + elegir sitio para descansar un rato? ¡Ay, amigo! Aunque deseaba salir del + corral recorrer el mundo, puedes creer que lo que á mí me gusta es la + vida tranquila y reposada. Por un instante pensé que la felicidad es volar de + aquí para allí, viendo cosas distintas cada minuto, y recibiendo + impresiones diferentes. Ya me voy convenciendo de que es mejor estarse una quietecita + en un paraje que no sea tan feo como el corral, viviendo sin sobresalto ni peligro. + Allí veo, cerca del río, unos grandes árboles, que me parecen el + lugar más hermoso que hemos encontrado en nuestro viaje.»</p> + <p>Acercáronse y vieron, efectivamente, que á la sombra de aquellos + árboles había el sitio más apetecible y delicioso que + podría ambicionar una pluma para pasar sus días. Césped + finísimo cubría el suelo; el río cercano corría con mansa + corriente, ni tan rápida que arrastrara y revolviera la tierra de las verdes + márgenes, ni tan pausada que se enturbiaran sus aguas: fácil era contar + todas las piedrecillas del fondo; mas no la muchedumbre de peces que divagaban por su + transparente cristal. Las ramas de los árboles, cerniendo la viva luz del sol, + mantenían en templada pe<a id="Page_166" name='Page_166'></a>numbra el + pequeño prado; y de allí habían huído todos los insectos + importunos y sucios, así como todas las aves impertinentes y casquivanas. Los + pocos seres que allí estaban de paso ó con residencia fija, eran lo + más culto y distinguido de la creación: insectos vestidos de oro y + condecorados con admirables pedrerías; aves sentimentales y discretas que + cantaban sus amores en cortesano estilo, y sólo á ciertas horas de la + mañana ó de la tarde. Era el mediodía, y todas callaban en lo + alto de las ramas, entreteniendo el espíritu en abstractas meditaciones.</p> + <p>«¡Fresco y bonito lugar es éste!—dijo la pluma + erizándose de entusiasmo al verse allí.—Aquí quiero pasar + toda mi vida, toda, toda, lo repito con seguridad completa de no variar de + propósito.</p> + <p>Vagaba á la sombra de los árboles, resbalando sobre el fresco + césped, cuando vió que se acercaba una pastora, guiando dos docenas de + ovejas con alguno que otro cordero, y un perro que le servía de custodia y + compañía. La pastora se ocupaba, andando, en tejer una corona de flores + que traía en la falda, y era tanta su hermosura, donaire y elegancia, que la + pluma se quedó absorta.</p> + <p><a id="Page_167" name='Page_167'></a>Sentose la joven, y la pluma + remontándose de nuevo por los aires, empezó a dar vueltas en torno + suyo, admirando de cerca y, de lejos, ya la blancura del cutis, ya la + expresión y brillo de los ojos, ya los cabellos negros, ya sus labios + encendidos, todas y cada una de las perfecciones de tan ejemplar criatura.</p> + <p>«Aquí me he de estar toda la vida—exclamaba la viajera en su + enrevesado idioma.—Esto sí que es vivir. Nunca me cansaré de + mirarla, aunque viva mil años. ¡Qué bien he hecho en establecerme + aquí... y qué gran cosa es el amor! Gracias á Dios que he + encontrado la felicidad. ¡Cuan dulcemente se pasa el tiempo mirándola, + ahora y después y siempre! ¿Qué placer iguala al de pasar + rozando sus cabellos, y acariciarle la frente con mis flequitos? ¿Qué + mayor ambición puedo tener que dejarme resbalar por su cuello hasta escurrirme + ... qué sé yo dónde, ó esconderme entre su ropa y su + carne para estarme allí haciéndole cosquillas <i>per saecula + saeculorum</i>? Esto me vuelve loca ... y de veras que estoy loca de amor. + Aquí y sin apartarme de ella un instante, he de pasar toda la vida.»</p> + <p>La pluma volaba y revolaba alrededor de la pastora, hasta que fué á + posarse sutilmente sobre su hombro, y en él hizo mil morisquetas y remilgos + con sus flecos. Vió la muchacha aquel objeto blanco, que al principio + juzgó ser cosa menos delicada caída de las ramas del árbol, y + tomándola, la estrujó entre sus dedos y la arrojó lejos de + sí con indiferencia desdeñosa. Un rato después convocó + á su rebaño y se fué.</p> + <p>Mucho tardó nuestra infortunada viajera en <a id="Page_168" + name='Page_168'></a>volver de su desmayo. Al abrir los ojos, en vano buscó al + objeto de su tierna pasión; reconociendo el sitio, sacudió sus encajes + magullados y rotos, y dió al viento sus quejas en esta forma:</p> + <p>«Ay, vientecillo, sácame de aquí, por las ánimas + benditas; levántame, que me muero de tristeza. Quiero correr otra vez, pues + ahora comprendo que la felicidad no existe en lo que yo creía. ¡Buena + tonta he sido! El amor, no es más que fatigas y dolores. Basta de amor, que + harto conozco ya lo que trae consigo. Volemos otra vez, y vamos a donde tú + quieras, amiguito. De veras te digo que me cargan estos árboles y este + río: estoy ya hasta la corona de céspedes, prados, arroyos y + pajarillos. Démonos una vueltecita por esos mundos. Levántame: quiero + subir hasta las nubes. Eso es; así me gusta: súbeme todo lo que puedas. + Mira, allí a lo lejos se alcanza a ver una casa que ha de ser muy grande: + ¿ves cómo brilla a los rayos del sol, cual si fuese de plata, y a su + lado hay otra y otra, muchas, muchísimas casas? Sin duda aquello es lo que + llaman una ciudad. Eso, eso es lo que yo deseo ver. Gracias a Dios que encuentro lo + que me gusta. Vámonos derechos allá, y dejémonos de montes y + valles, que son lugares impropios para este genio mío ... Ya, ya se ve de + cerca la ciudad. En aquel magnífico palacio que vimos primero nos hemos de + meter. Corre, corre más, que me parece que no llegamos nunca.</p> + <p><b>NOTA:</b></p> + <div class='note'> + <a id="Footnote_1" name='Footnote_1'></a> <a href='#FNanchor_1'>[1]</a> + Perdón ¡oh lector! iba á cometer la irreverencia de llamar + á esto <i>poema</i>. + </div> + <br /> + + <h3><a id="Page_169" name='Page_169'></a>CANTO SEGUNDO</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Pronto se hallaron muy cerca de un soberbio palacio de mármol, tan grande y + bello que hasta el mismo genio misterioso, que conducía á nuestra + amiga, se quedó absorto ante tanta magnificencia. Oíanse por + allí algazaras como de baile ó festín, y músicas + sorprendentes. Flotaban banderas en los minaretes y azoteas, y por las ventanas se + veía discurrir la gente alegre y bulliciosa.</p> + <p>«Adentro, amiguito—dijo la pluma;—colémonos por este + balcón que está de par en par abierto.»</p> + <p>Así lo hicieron, encontrándose dentro de una gran sala en la cual + había hasta cien personas sentadas alrededor de vasta mesa, llena de ricos + manjares y adornada de flores, todo puesto con arte y soberana magnificencia. Era + igual el número de hombres al de mujeres; y si entre aquéllos los + había de distintas edades, éstas eran todas jóvenes y hermosas. + Los criados vestían riquísimos trajes, y un sin fin de músicos + tocaban armoniosas sonatas en lo alto de una gran tribuna.</p> + <p>Los convidados estaban tendidos sobre cojines cubiertos de vistosos tapices; ellas + adornadas con flores, y tan ligera y graciosamente vestidas, que <a id="Page_170" + name='Page_170'></a>su hermosura no podía menos de aparecer realzada con + atavíos tan indiscretos. Las carcajadas, las voces y la música, + impresionando el oído; el aroma de las flores y el olor aperitivo de las + comidas y licores, hiriendo el olfato; la viveza de las miradas, la variedad de + colores, afectando la vista, producían en aquel recinto una fascinación + que habría dado al traste con la fortaleza de todos los ermitaños de la + Tebaida.</p> + <p>La pluma, divagando por la bóveda del salón sintió que desde + la mesa subían á acariciar sus sentidos los dulces vapores de la mesa, + y se embriagaba con la fragancia de los vinos, escanciados sin cesar en copas de oro. + Su entusiasmo y alegría no tenían límites, y la lengua se le + soltó de tal modo, que no cesó de hablar en todo el día, + diciendo a su compañero y conductor:</p> + <p>«Esto si que es delicioso, amiguito; esto sí que es vivir. + ¡Bien te decía yo que aquí habíamos de encontrar la + felicidad; bien me lo anunciaba el corazón! Me están volviendo tarumba + las emanaciones de esas aves, de esas especias, de esas frutas, de esos licores que + parecen, llevar en sí gérmenes de vida y nos infunden aliento y + júbilo. Repara en la incitante belleza do esas mujeres: ¡qué + miradas! ¡qué senos! ¡qué admirable configuración la + de sus cuerpos! ¡qué encantadora risa en sus labios! Pero ¿no te + vuelves loco como yo? Aquí he de estarme toda la vida, ¿sa<a + id="Page_171" name='Page_171'></a>bes? No hay duda que la vida es el placer, y buenos + tontos serán los que se anden por ahí discurriendo insulsamente por + montes y valles. ¡Y yo fuí tan imbécil que vi la felicidad en el + amor insípido que me inspiró aquella pastora! ¡Qué + fácilmente nos equivocamos!... pero ya he conocido mi error, y tengo la + seguridad de no equivocarme más. Es que ya voy teniendo mucha experiencia, no + te creas, y de aquí en adelante ya sé lo que tengo que hacer. Gracias + á Dios que encontré lo definitivo: aquí, aquí hasta que + me muera. ¡Qué placer, y qué embriaguez, y qué mareo tan + deliciosos! ¡Sublime es esto, y cuan desgraciados los que no lo + conocen!»</p> + <p>La comida avanzaba, y la locura de los comensales tocaba á su + límite: las ánforas habían dado ya su última ofrenda de + vino; los convidados las habían hecho llenar de nuevo, y hasta las mujeres, + aturdidas, ó gritaban como furias ó callaban con perezoso + recogimiento.</p> + <p>La pluma se sintió también atontada: empezó á dar + vueltas y más vueltas en el aire, hasta que poco á poco perdió + la conciencia de lo que allí ocurría. Conservando un resto de vago + conocimiento, sintió que las voces se alejaban; que caían los muebles; + que se rompían con estrépito los vasos; que callaban los + músicos; que, obscurecido el sol, lo sustituía una débil + claridad de antorchas; que éstas se extinguían después; que <a + id="Page_172" name='Page_172'></a>todo quedaba en silencio. Entonces se sintió + caer, abandonada de su misterioso genio amigo: vió las flores marchitas y + pisoteadas por el suelo, los restos de la comida arrojados en desorden y exhalando + repugnante olor; todo revuelto y disperso, y ningún ser vivo en la sala. En su + desmayo juzgó que pasaban lentamente horas y más horas, que luego + amanecía, y que por fin alguien daba señales de vida en aquel palacio, + ayer del regocijo y hoy de la tristeza. Los pasos se acercaban, y manos desconocidas + intentaron poner en orden los restos del festín. Luego se sintió + arrastrada violentamente á impulsos de un objeto áspero: abrió + los ojos, ya con la cabeza despejada, y vió que era impelida por una escoba. + La barrían juntamente con multitud de objetos despreciables, ajados, + repugnantes y pestíferos: hojas de flores pisoteadas, pedazos de cristal + aún mojados en vino, huesos de frutas aún cubiertos de saliva, cortezas + de pan, espinas de salmón con alguna hilacha de carne, una cinta manchada de + salsa, fresas espachurradas, entre las cuales lucía un alfiler teñido + del zumo rojizo y que semejaba el puñal de un asesino, piltrafas de + jamón, cascaritas de hojaldre y algunos ojos de pescado que aún fijos + á sus rotas cabezas, parecían contemplar con asombro y terror semejante + espectáculo.</p> + <p>Entre estos objetos, rodando todos en tropel, fue nuestra pluma empujada por la + escoba hasta <a id="Page_173" name='Page_173'></a>parar á un gran cesto, de + donde la arrojaron á un corral mil veces más inmundo que aquel de donde + había salido. Al verse entre tanta basura, magullada, rota, sucia, oliendo + á vino, á especias, á grasa, á saliva, empezó + á lamentarse con estas patéticas frases:</p> + <p>«¡Ay, vientecillo de mi alma, levántame y sácame de + aquí, por Dios y todos los santos! Me muero en este montón de + inmundicia; yo quiero ser libre y pura como antes. A fe que te has lucido, plumita. + ¡Qué error tan grosero! En buena parte has venido á concluir + aquella brillante jornada de placer y felicidad. Que no me digan á mí + que el placer lleva consigo otra cosa que degradaciones, bajezas, dolores y miserias. + ¡Por un ratito de gozo, cuánta amargura! Y gracias á Dios que he + salido con vida. Afortunadamente no seré yo quien vuelva á caer. + Sácame de aquí, amigo, así te dé Dios todos los reinos de + la tierra y del mar; sácame ó me muero en esta podredumbre.»</p> + <p>El geniecillo la levantó con rapidez á grandísima altura, y + allá arriba se ahuecó toda, llena de contento, para purificarse y orear + su cuerpo. Apartó la vista del palacio y de la ciudad, y ambos siguieron luego + su camino sin saber a dónde iban.</p> + <p><a id="Page_174" name='Page_174'></a>«Ni los campos tranquilamente + fastidiosos; ni los palacios, que son mansión del hastío, me hacen a mi + maldita gracia--decía la pluma.—Por fuerza hemos de encontrar pronto lo + que cuadra a mi genio. ¿Ves? O yo me engaño mucho, o aquel + gentío que ocupa la llanura que tenemos delante, nos va a detener allí + con el espectáculo de algún acto sublime. Vamos pronto, que ya siento + viva curiosidad. O yo no sé lo que son ejércitos, o lo que allí + se divisa son dos que van a encontrarse y a reñir. ¡Sublime + acontecimiento! ¡Bendito sea Dios que nos ha deparado ocasión de + presenciar una batalla! He aquí una cosa que me entusiasma. Me pirro yo por + las batallas. ¡La gloria! Te digo que se me va la cabeza cuando hablo de esto. + Tarde ha sido, amigo, pero al fin he encontrado la norma de mi destino. Mira, ya van + a empezar. Coloquémonos encima de aquellos que parecen ser los caudillos de + uno de los dos ejércitos, y veamos la que se va a armar aquí.</p> + <br /> + + <h3>CANTO TERCERO</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Efectivamente, dos grandes y poderosas huestes iban a chocar en aquella planicie. + ¿A qué describir el brillo de las armas, las empresas de los escudos, + el ardor de los combatientes; el relinchar de los corceles y demás accidentes + de la empellada refriega? La pluma, palpitando <a id="Page_175" + name='Page_175'></a>de emoción, vió los primeros encuentros, y no + apartaba los ojos del que parecía ser rey del ejército por quien + más tarde se decidió la victoria. El tal rey llevaba un casco de oro, + armadura de bruñido acero, y oprimía los lomos de soberbio caballo + tordo. Ninguno le igualaba en furor y osadía, razón por la cual su + gente, entusiasmada con tal ejemplo, arrollaba á los contrarios cual si fuesen + manadas de carneros.</p> + <p>Nuestra viajera no sabía cómo expresar su frenético alborozo + ante la sublime tragedia.</p> + <p>«¡La gloria! ¡Qué gran cosa es la + gloria!—exclamaba, siguiendo lo más cerca posible al rey + victorioso.—Estoy en mi centro: ésta es la vida, esto es lo que cuadra + á mi genio, esto es la felicidad: gracias á Dios que he encontrado lo + que quería. ¡Y fuí tan imbécil que perdí el tiempo + en frívolos amores y en livianos placeres! ¡La verdad es que se equivoca + uno tontamente! Pero ya voy teniendo experiencia, y no me equivocaré + más. La gloria es lo que más enaltece el alma. Mira, amiguito + mío, cómo vencen los de aquí. Ya van los otros en retirada. + ¡Grande y poderoso rey! Daría la mitad de mi vida por ponerme encima de + su casco, de aquel áureo yelmo, ante cuya cimera se inclinarán con + pavura todos los monarcas y naciones de la tierra. Vamos, esto me enajena. ¿No + oyes cómo crujen las armas, cómo relinchan los caballos y cómo + blas<a id="Page_176" name='Page_176'></a>feman los combatientes, encendidos en + marcial coraje? ¡Gloriosa muerte la de los unos, y gloriosísima victoria + la de los otros!»</p> + <p>Ésta fue decisiva para el rey del áureo casco y del caballo tordo. + Su ejército triunfante persiguió en veloz carrera al enemigo, y la + pluma siguió la triunfal marcha revoloteando sobre la cabeza del héroe. + Corrían sin fatigarse hasta que llegó la noche. Luego se detuvieron, + satisfechos de haber aniquilado en su fuga al ejército contrario. Acamparon + los vencederos, se armó la tienda del Rey, preparósele comida y lecho; + y en aquella hora de la reflexión y del reposo, pasada la exaltación + primera, hasta la pluma bajó a la tierra cubierta de cadáveres, de + sangre, de ruinas.</p> + <p><a id="Page_177" name='Page_177'></a>Entonces la viajera sintió frío + glacial, extraordinaria fatiga y una modorra que no pudo vencer evocando los + recuerdos del épico combate. En su letargo, creyó sentir los lamentos + de los heridos, mezclados con horrorosas imprecaciones. No tardaron en venir las + madres, las hermanas, los tiernos hijos, sosteniéndose entre sí, porque + el dolor aflojaba sus desmayados cuerpos, alumbrándose con triste linterna + para buscar al padre, al hijo, al esposo, al hermano. Hombres horribles, tipo medio + entre el sayón y el sepulturero, cavaban la profunda y holgada fosa, donde + eran arrojados los infelices muertos de ambos ejércitos. Las santas mujeres + buscaban aún entre aquellos despojos, mal cubiertos por la tierra, á + los seres queridos, y hasta hubieran escarbado para sacarlos de nuevo, si las voces y + los lamentos que más allá se oían no les dieran la esperanza de + que en otro lugar estarían quizás los que buscaban. Graznando + lúgubremente, bajaron los buitres y demás aves que tienen su + festín en los campos de batalla; la lluvia encharcó el piso, amasando + lechos de fango y sangre para los pobres difuntos, y el frío remató + á los heridos que esperaban escapar á la muerte. ¡Tremenda noche! + Volviendo de su letargo, pudo observar la pluma que cuanto había visto no era + alucinación, sino realidad clarísima. Quiso huir; pero se detuvo + sobrecogida, porque en la cercana tienda del rey sonaron gritos y juramentos y fuerte + choque de armas. Varios hombres salieron de allí luchando, y una voz dijo: + «muera el tirano,» y otras exclamaron: «¡han asesinado al + rey!» En efecto, así era: el héroe victorioso había sido + sacrificado por sus ambiciosos generales, ávidos de repartirse el botín + y apoderarse del reino.</p> + <p>«Viento querido, amigo mío, sácame de + aquí—gritó la pluma agitando su fleco para + volar.—Levántame; llévame por esos aires de Dios, que no quiero + ver tantos horrores. ¡Maldita sea la gloria y malditos los pícaros que + la inventaron! <a id="Page_178" name='Page_178'></a>Parece mentira que me haya dejado + alucinar por tan craso disparate. Ya ves que de la gloria no se saca cosa alguna, si + no es la desesperación, el odio, la envidia y todas las bajezas de la + ambición. ¡Cuánto más valen la dulce modestia y una + apacible obscuridad! Gracias á Dios que he salido de las tinieblas del error. + Tres veces me equivoqué; pero al fin la luz ha entrado en mi cabeza y ya tengo + la certeza de no equivocarme más ¡Cuán claro veo ahora todo! + ¡Qué bien considero y profundizo la verdad de las cosas! No, no + volveré á incurrir en tales tonterías. Por supuesto, siempre es + conveniente equivocarse para adquirir experiencia y estudiar y conocer la vida. + Felizmente, ya sé á qué atenerme. Dichosos los que han pasado + tantas amarguras y visto tantísimo mundo.... Pero si no tengo telarañas + en los ojos, amigo vientecillo, allá á lo lejos se distingue una + altísima torre que debe de ser de alguna catedral. Sí: á medida + que nos acercamos se va destacando la mole del edificio.... No parece sino que Dios + nos ha encaminado á este sitio para que nos arrepintamos de nuestras culpas y + aprendamos que El es la única verdad, la única vida y el camino + único, fuente de todas las cosas, consuelo de todas las aflicciones, asilo de + todos los extraviados.... ¡Ay! vamos pronto, que ya tengo deseo de entrar + allí: ¿no oyes repicar de las campanas? ¿no ves cómo el + <a id="Page_179" name='Page_179'></a>perfila con rayos de oro las mil estatuas + erigidas en los pináculos y agujas que rematan el grandioso monumento por una + y otra parte? Date prisa y lleguemos pronto, amiguito; ¡qué pesado te + has vuelto! A ver si encontramos un agujerito por donde introducirnos.»</p> + <br /> + + <h3>CANTO CUARTO</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Dieron vueltas alrededor del templo, que era ojival y de sorprendente hermosura, y + al fin, hallando un vidrio roto, se colaron dentro sin pedir permiso al + sacristán. Soberbio espectáculo se ofreció á las miradas + de nuestros dos viajeros. La vasta nave y sus haces de columnas delicadísimas, + que remataban en palmeras, entretejiéndose para formar la bóveda; las + ventanas rasgadas en toda la extensión del pavimento y cubiertas con el + diáfano muro de cristales de colores; la multitud de figuras representativas; + la fauna, la flora; la riqueza de los altares, las luces, los resplandecientes trajes + de los sacerdotes; el incienso, formando azuladas nubes; el son del órgano, + á veces suave y apagado como la respiración de un n;iño + que duerme, después fuerte y estentóreo como el resoplido de un gigante + colérico; el coro grave, y los rezos quejumbrosos, todo esto <a id="Page_180" + name='Page_180'></a>impresionó de tal modo á nuestra viajera, que + estuvo un buen rato pegada á la bóveda, sin, atreverse á + descender, sobrecogida de admiración, piedad y respeto.</p> + <p>«Me falta poco para llorar, amigo vientecillo—dijo.—Aunque un + poco tardío, mi arrepentimiento es seguro. ¡Con cuánto gozo abro + mis ojos á la luz de la verdad! ¿Y habrá quien sostenga que + puede haber dicha, reposo y paz fuera de la religión sacratísima? Santa + y sublime fe: á tí vengo fatigada de las luchas del mundo, el alma + llena de congojas y atormentada por el recuerdo de mis pasados extravíos. + Inexperta y alucinada, juzgué que el mejor empleo y ocupación de mi ser + era el amor, los goces ó la incitante gloria, cosas ¡ay! de liviana + realidad que se desvanecen pasada la ilusión primera. Mi alma está + pura, y anhela reposarse en el bien. Aborrezco el mundo; pienso sólo en Dios, + imán de nuestros corazones, fuente de toda salud, principio de toda + inteligencia. Aquí, en este santo y bello asilo, creado por el arte y la fe, + he de pasar lo que me resta de vida. Segurísima estoy ahora de no variar de + inclinaciones ni de pensamiento. Aquí, siempre aquí. Dulce es, entre + todas las dulzuras, zambullir el pensamiento en la idea de Dios, adorarle, + contemplarle, confundirnos ante su presencia como granos de polvo ó + frágiles plumas que somos las criaturas <a id="Page_181" + name='Page_181'></a>Vientecillo, puedes marcharte, que yo me quedo aquí para + toda la vida. ¡Cuán feliz soy!»</p> + <p>Calló la pluma y se acurrucó con devota compostura en la punta de + una de las espinas que ceñían la frente del dorado Cristo suspendido en + lo más alto del retablo. Cesaron los cantos, apagáronse las luces. + Rumores extraños de misales que se cierran, de goznes rechinantes, de papeles + de música que se arrollan, de cortinas que se corren tapando un santo, de + llaves que crujen en la enmohecida cerradura, de acólitos que tropiezan + corriendo hacia la sacristía, de rosarios que se guardan, sustituyeron + á la imponente salmodia de antes; y las pisadas de los hombres y las faldas de + las mujeres levantaron ligera nube de polvo que subió á confundirse con + los desgarrados celajes del incienso, vagabundos aún por las altas + bóvedas, como los jirones de nubes que corren por el cielo después de + una tempestad.</p> + <p>Vino la noche, y los vidrios se obscurecieron, tomando tintas suaves y + misteriosas. La gran nave quedó por fin en completa sombra; mas en lo alto de + sus muros velaban, como espectros de moribundo resplandor, las pintadas efigies de + cristal. En el centro del lóbrego santuario lucía un punto de luz: era + la lámpara del altar, que como un alma despierta y vigilante oraba en el + recinto. Su débil claridad apenas iluminaba los <a id="Page_182" + name='Page_182'></a>pies del Santo Cristo próximo, y el blanco cuerpo de un + obispo de mármol que, tendido en su mausoleo, parecía como que á + ratos abría la boca para bostezar.</p> + <p>Pasaron horas y más horas, que por lo largas parecían noches + empalmadas, sin días que las separasen, y la pluma acabó sus rezos y + los volvió á empezar, y acabados de nuevo, y agotado todo el repertorio + de oraciones que sabía, dijo otras que sacaba de su cabeza, hasta que al fin, + no ocurriéndosele nada, aburrida de aburrirse, se dejó decir:</p> + <p>«Vientecillo, me alegro de que no te hayas ido. Ven acá un momento: + ¿sabes que siento así como ganas de dar un paseíto por + ahí fuera? No es que quiera abandonar este sitio, pues lo dicho dicho: + aquí he de estarme toda la vida. Es que, hablando con sinceridad, esto es + bastante triste, no sé, no sé... las horas tienen una longitud + desmesurada. Si me apuras, te diré con mi habitual franqueza que me aburro + soberanamente. ¿Por qué no hemos de salir á refrescarnos la + cabeza y a ver el cielo? pues por mucha que sea nuestra devoción, no hemos de + estar siempre reza que te reza, y conviene dar al ánimo esparcimiento para + cobrar fuerzas y ... ya me entiendes. Salgamos, que en realidad no tiene maldita + gracia que nos estemos aquí hechos unos pasmarotes. Y repara que + después que aquellos señores acabaron <a id="Page_183" + name='Page_183'></a>de cantar, esto está tan solo y obscuro que antes impone + miedo que piedad. Larguémonos fuera un ratito, que una cosa es la fe y otra el + saludable recreo del cuerpo y del alma.</p> + <br /> + + <h3>CANTO QUINTO</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Salieron por donde habían entrado, y al hallarse fuera, la pluma + prorrumpió en exclamaciones:</p> + <p>«¡Oh, gracias á Dios que veo otra vez el profundo cielo, las + altas estrellas y la luna! ¡Qué hermosura! Paréceme que hace + años que no he visto este admirable espectáculo, siempre nuevo y + seductor. Mira, alarguemos nuestro paseíto, que en nada se admira tanto + á Dios como en la naturaleza, ni nada es en ésta tan bello como la + noche. Vaya, con franqueza, amigo viento: ¿no es esto más hermoso que + el antro sombrío y estrecho de la catedral? Compara aquella lámpara con + estas luminarias celestiales que tenemos encima de nuestras cabezas.... Sigamos un + poquitín más allá; que si no volviéramos, ya + encontraríamos otra catedral en que meternos. Hay muchas, mientras que cielos + no hay más que uno.... ¡Cuánto se aprende viviendo! ¿Sabes + lo que se me ha ocurrido? Pues que la religión es cosa admirable; pero que + consagrarse enteramente á ella sin pen<a id="Page_184" name='Page_184'></a>sar + en nada más, me parece una gran majadería. Ya voy teniendo experiencia, + y veo todas las cosas con mucha claridad. Para alabar á Dios y honrarle, me + parece á mí que antes que pasarnos la vida metidas en las iglesias, + debemos las plumas emplear constantemente nuestro pensamiento en conocer y apreciar + las leyes por el mismo Dios creadas. Yo, si quieres que te hable con el + corazón en la mano, no tengo muchas ganas de volver á la catedral, + fuera de que ya hemos perdido el camino y no lo encontraremos fácilmente. + ¿No te parece que debemos lanzarnos por esos espacios anchísimos + buscando en ellos la razón de todas las cosas? Siento tal curiosidad, que no + sé qué haría por satisfacerla. ¡Saber! Ese es el objeto de + nuestra vida; en saber consiste la felicidad. No negaré yo que la Fe es muy + estimable; pero la Ciencia, amigo mío, ¡cuánto más + estimable es! Por consiguiente, te confieso con toda ingenuidad que he variado de + ideas, pero con el firme propósito de que ésta sea la última + vez. Quiero, á fe de pluma de origen divino, examinar cómo y por + qué se mueven esos astros; á qué distancia están unos de + otros; qué tamaño y qué cantidad de agua tienen los mares; + qué hay dentro de la tierra; cómo se hacen la lluvia, el rayo, el + granizo; de qué diablos está compuesto el sol; qué cosa es la + luz y qué el calor, etcétera, etc. Me da la gana de saber todas esas + co<a id="Page_185" name='Page_185'></a>sas. Gracias á Dios que he encontrado + la verdadera y legítima ocupación de mi espíritu. Ni el amor + pastoril, ni los placeres sensuales, ni la terrible y estúpida gloria, ni el + misticismo estéril, enaltecen al ser. ¡El conocimiento! ahí + tienes la vida, la verdadera vida, amigo vientecillo. Bendigo mis errores, de cuyas + tinieblas saqué la luz de mi experiencia y la certeza del destino que tenemos + las plumas. Llévame, amigo, llévame por ahí, pronto, que hay + mucho que ver y mucho que estudiar.»</p> + <p>Corrieron, volaron, y la pluma no se cansaba de sus observaciones especulativas. + Estudió la marcha de los astros y las distancias á que están de + la tierra; atravesó el inmenso Océano de una orilla á otra; + hízose cargo de la configuración y trazado de las costas; midió + el globo, fijando la atención en la diversidad de sus climas y habitantes; + penetró en las cavernas profundas, donde existen los indescifrables documentos + de la Mineralogía, y leyó el gran libro Geológico, en cuyas + páginas ó capas hablan idioma parecido al de los jeroglíficos la + multitud de fósiles, siglos muertos que tan bien saben contar el misterio de + las pasadas vidas; todo lo estudió, lo conoció y se lo metió en + el magín, y entre tanto no cesaba de repetir:</p> + <p>«¡Gran cosa es la Ciencia! ¡Y cuánto me felicito de haber + entrado por este camino, el único <a id="Page_186" name='Page_186'></a>digno + de nuestro noble origen!... Pero lo que me enfada es que nunca llegamos al fin: + á medida que voy aprendiendo, se me presentan nuevos misterios y enigmas. Yo + quisiera aprendérmelo todo de una vez. Es mucho cuento éste de que + nunca se le ve el fondo al odre de la sabiduría. ¡Ay! Vientecillo + perezoso, corre más, á ver si conseguimos llegar á un punto + donde no haya más tierra, ni más mar, ni más cielo, ni + más estrellas.... Esto no se acaba nunca. Corramos, volemos, que no ha de + haber cosa que yo no vea ni examine, ni arcano que no se me revele. He de saber + cómo es Dios, cómo es el alma humana, de dónde salimos las + plumas y á dónde volvemos, después de dar nuestro último + vuelo e el viaje de la existencia.»</p> + <hr style='width: 45%;' /> + <p>Y así transcurrió un lapso de tiempo indeterminable, y ni se + veía el fin de la Ciencia, ni la sed de saber encontraba donde saciarse por + completo. Ya habían recorrido toda la atmósfera que rodea nuestro + planeta; y la buena pluma, cansada y aburrida, sin fuerzas para avanzar más, + giraba alrededor de su eje con desorden y aturdimiento, como un astro que se vuelve + loco y olvida la ley de su rotación.</p> + <p><a id="Page_187" name='Page_187'></a>«¡Ay! vientecillo—exclamaba + lánguidamente,—ya estoy confusa, ya estoy mareada. ¿De qué + vale la ciencia, si al fin, después de tanto investigar más me espanta + lo que ignoro que me satisface lo que sé ¡Ay! compañero + mío de desengaños, <i>sólo sé que no se una condenada + palabra de nada.</i> Esto es para volverse una loca. Llévame á un sitio + recóndito donde encuentre el consuelo del olvido. Quiero aniquilarme; quiero + reposar en completa calma, dando paz al pensamiento y á la imaginación + siempre ambiciosa. ¡Cuántas equivocaciones en tan breve tiempo! Ni el + amor, ni el placer, ni la gloria, ni la religión, ni la ciencia me satisfacen. + El lugar de paz y de contento perdurable con que soñaba para pasar la vida, no + se encuentra en parte alguna. Experiencia lenta y dolorosa, ¿de qué + sirves? Si ese lugar que busco no existe por aquí, forzosamente ha de existir + en alguna otra región. Busquémoslo, amigo leal y ya inseparable.... Veo + que no estás menos aburrido y desilusionado que yo. ¡Ay! yo desfallezco; + apenas puedo sostenerme en tus brazos; todo me desagrada: el aire, la luz, los + árboles, la mar, el espacio, las estrellas, el sol.»</p> + <p>Fijaron la vista en la tierra, de la cual muy cerca estaban, y vieron una como + procesión que se dirigía á un bosquecillo frondoso, entre cuya + verdura se destacaban objetos de blanquísimo mármol. Era un cementerio, + y la procesión un <a id="Page_188" name='Page_188'></a>entierro. Observaron + nuestros viajeros que sobre la tierra había sido colocado un ataúd + pequeño y azul. Abriéronlo algunos de los circunstantes, y todos los + demás se agruparon en derredor para ver las facciones de la muerta: era una + niña como de diez años, coronada de flores, las manecitas cruzadas en + actitud de rezar no se sabe qué y semejante á un ángel de cera, + tan bonito y puro, que al verle todos se admiraban de que se hubiera tomado el + trabajo de vivir.</p> + <p>«Aquí, aquí quiero estar siempre, querido vientecillo. + Suéltame, déjame caer»—dijo la pluma, desasiéndose + de los brazos de su amado conductor, para caer dentro del ataúd.</p> + <p>Este se cerró, y el vientecillo, que empezaba á dar revoloteos para + sacarla con maña, no pudo conseguirlo, y la pluma quedó dentro.</p> + <p>¿Acabarán con esto tus paseos, oh alma humana?</p> + <p>Abril de 1872.</p> + <a id="Page_189" name='Page_189'></a> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="LA_CONJURACION_DE_LAS_PALABRAS" name='LA_CONJURACION_DE_LAS_PALABRAS'></a> + <h2><a id="Page_190" name='Page_190'></a>LA CONJURACIÓN DE LAS PALABRAS</h2> + <br /> + + <p>Erase un gran edificio llamado <i>Diccionario de la Lengua Castellana</i>, de + tamaño tan colosal y fuera de medida, que, al decir de los cronistas, ocupaba + casi la cuarta parte de una mesa, de estas que, destinadas á varios usos, + vemos en las casas de los hombres. Si hemos de creer á un viejo documento + hallado en viejísimo pupitre, cuando ponían al tal edificio en el + estante de su dueño, la tabla que lo sostenía amenazaba desplomarse, + con detrimento de todo lo que había en ella. Formábanlo dos anchos + murallones de cartón, forrados en piel de becerro jaspeado, y en la fachada, + que era también de cuero, se veía un ancho cartel con doradas letras, + que decían al mundo y á la posteridad el nombre y significación + de aquel gran monumento.</p> + <p>Por dentro era un laberinto tan maravilloso, que ni el mismo de Creta se le + igualara. Dividíanlo hasta seiscientas paredes de papel con sus numeros + llamados páginas. Cada espacio estaba subdividido en tres corredores ó + crujías muy <a id="Page_191" name='Page_191'></a>grandes, y en estas + crujías se hallaban innumerables celdas, ocupadas por los ochocientos ó + novecientos mil seres que en aquel vastísimo recinto tenían su + habitación. Estos seres se llamaban palabras.</p> + <hr style='width: 45%;' /> + <p>Una mañana sintióse gran ruido de voces, patadas, choque de armas, + roce de vestidos, llamamientos y relinchos, como si un numeroso ejército se + levantara y vistiese á toda prisa, apercibiéndose para una tremenda + batalla. Y á la verdad, cosa de guerra debía de ser, porque á + poco rato salieron todas ó casi todas las palabras del <i>Diccionario</i>, con + fuertes y relucientes armas, formando un escuadrón tan grande que no cupiera + en la misma Biblioteca Nacional. Magnífico y sorprendente era el + espectáculo que este ejército presentaba, según me dijo el + testigo ocular que lo presenció todo desde un escondrijo inmediato, el cual + testigo ocular era un viejísimo <i>Flos sanctorum</i>, forrado en pergamino + que en el propio estante se hallaba á la sazón.</p> + <p>Avanzó la comitiva hasta que estuvieron todas las palabras fuera del + edificio. Trataré de describir el orden y aparato de aquel ejército + siguiendo fielmente la veraz, escrupulosa y auténtica narración de mi + amigo el <i>Flos sanctorum</i>. <a id="Page_192" name='Page_192'></a>Delante + marchaban unos heraldos llamados Artículos, vestidos con magníficas + dalmáticas y cotas de finísimo acero: no llevaban armas, y sí + los escudos de sus señores los Sustantivos que venían un poco + más atrás. Estos, en número casi infinito, eran tan vistosos y + gallardos que daba gozo verlos. Unos llevaban resplandecientes armas del más + puro metal, y cascos en cuya cimera ondeaban plumas y festones; otros vestían + lorigas de cuero finísimo, recamadas de oro y plata; otros cubrían sus + cuerpos con luengos trajes talares, á modo de senadores venecianos. Aquellos + montaban poderosos potros ricamente enjaezados, y otros iban á pie. Algunos + parecían menos ricos y lujosos que los demás; y aun puede asegurarse + que había bastantes pobremente vestidos, si bien éstos eran poco + vistos, porque el brillo y elegancia de los otros como que les ocultaba y + obscurecía. Junto á los Sustantivos marchaban los Pronombres; que iban + á pie y delante, llevando la brida de los caballos, ó detrás, + sosteniendo la cola del vestido de sus amos, ya guiándoles á guisa de + lazarillos, ya dándoles el brazo para sostén de sus flacos cuerpos, + porque, sea dicho de paso, también había Sustantivos muy valetudinarios + y decrépitos, y algunos parecían próximos á morir. + También se veían no pocos Pronombres representando á sus amos, + que se quedaron en cama por enfermos ó perezosos, y es<a id="Page_193" + name='Page_193'></a>tos Pronombres formaban en la línea de los Sustantivos + como si de tales hubieran categoría. No es necesario decir que los + había de ambos sexos; y las damas cabalgaban con igual donaire que los + hombres, y aun esgrimían las armas con tanto desenfado como ellos.</p> + <p>Detrás venían los Adjetivos, todos á pie; y eran como + servidores ó satélites de los Sustantivos, porque formaban al lado de + ellos, atendiendo á sus órdenes para obedecerlas. Era cosa sabida que + ningún caballero Sustantivo podía hacer cosa derecha sin el auxilio de + un buen escudero de la honrada familia de los Adjetivos; pero éstos, á + pesar de la fuerza y significación que prestaban á sus amos, no + valían solos ni un ardite, y se aniquilaban completamente en cuanto quedaban + solos. Eran brillantes y caprichosos adornos y trajes, de colores vivos y formas muy + determinadas; y era de notar que cuando se acercaban al amo, este tomaba el color y + la forma de aquellos, quedando transformado al exterior aunque en esencia el + mismo.</p> + <p>Como a diez varas de distancia venían los Verbos, que eran unos + señores de lo más extraño y maravilloso que puede concebir la + fantasía.</p> + <p>No es posible decir su sexo, ni medir su estatura, ni pintar sus facciones, ni + contar su edad, ni describirlos con precisión y exactitud. Basta saber que se + movían mucho y á todos lados, y tan <a id="Page_194" + name='Page_194'></a>pronto iban hacia atrás como hacia adelante y se juntaban + dos para andar emparejados. Lo cierto del caso, según me aseguró el + <i>Flos sanctorum</i>, es que sin los tales personajes no se hacía cosa + á derechas en aquella República, y si bien los Sustantivos eran muy + útiles, no podían hacer nada por sí, y eran como instrumentos + ciegos cuando algún señor Verbo no los dirigía. Tras + éstos venían los Adverbios, que tenían cataduras de pinches de + cocina; como que su oficio era prepararles la comida á los Verbos y servirles + en todo. Es fama que eran parientes de los Adjetivos, como lo acreditaban + viejísimos pergaminos genealógicos, y aun había Adjetivos que + desempeñaban en comisión la plaza de Adverbios, para lo cual bastaba + ponerles una cola ó falda que decía: <i>mente</i>.</p> + <p>Las Preposiciones eran enanas, y más que personas parecían cosas, + moviéndose automáticamente: iban junto á los Sustantivos para + llevar recado á algún Verbo, ó viceversa. Las Conjunciones + andaban por todos lados metiendo bulla; y una de ellas especialmente, llamada + <i>que</i>, era el mismo enemigo y á todos los tenía revueltos y + alborotados, porque indisponía á un señor Sustantivo con un + señor Verbo, y á veces trastornaba lo que éste decía, + variando completamente el sentido. Detrás de todos marchaban las + Interjecciones, que no tenían cuerpo, sino tan sólo cabeza, con gran + boca siempre abierta. No se metían <a id="Page_195" name='Page_195'></a>con + nadie, y se manejaban solas; que aunque pocas en número es fama que + sabían hacerse valer.</p> + <p>De estas palabras, algunas eran nobilísimas, y llevaban en sus escudos + delicadas empresas, por donde se venía en conocimiento de su abolengo latino o + árabe; otras, sin alcurnia antigua de que vanagloriarse, eran nuevecillas, + plebeyas o de poco más o menos. Las nobles las trataban con desprecio. Algunas + había también en calidad de emigradas de Francia, esperando el tiempo + de adquirir nacionalidad. Otras, en cambio, indígenas hasta la pared de + enfrente, se caían de puro viejas, y yacían arrinconadas, aunque las + demás guardaran consideración a sus arrugas; y las había tan + petulantes y presumidas, que despreciaban a las demás mirándolas + enfáticamente.</p> + <p>Llegaron á la plaza del Estante la ocuparon de punta á punta. El + verbo <i>Ser</i> hizo una especie de cadalso ó tribuna con dos admiraciones y + algunas comas que por allí rodaban, y subió á él con + intención de despotricarse; pero le quitó la palabra un Sustantivo muy + travieso y hablador llamado <i>Hombre</i>, el cual, subiendo á los hombros de + sus edecanes, los simpáticos Adjetivos <i>Racional</i> y <i>Libre</i>, + saludó á la multitud, quitándose la H, que á guisa de + sombrero le cubría, empezó á hablar en estos ó parecidos + términos:</p> + <p>«Señores: la osadía de los escritores españoles ha + irritado nuestros ánimos, y es preciso darles <a id="Page_196" + name='Page_196'></a>les justo y pronto castigo. Ya no les basta introducir en sus + libros contrabando francés, con gran detrimento de la riqueza nacional, sino + que cuando por casualidad se nos emplea, trastornan nuestro sentido y nos hacen decir + lo contrario de nuestra intención. (<i>Bien, bien</i>.) De nada sirve nuestro + noble origen latino, para que esos tales respeten nuestro significado. Se nos + desfigura de un modo que da grima y dolor. Así, permitidme que me conmueva, + porque las lágrimas brotan de mis ojos y no puedo reprimir la + emoción.» <i>(Nutridos aplausos.)</i></p> + <p>El orador se enjugó las lágrimas con la punta de la <i>e</i>, que de + faldón le servía, y ya se preparaba á continuar, cuando le + distrajo el rumor de una disputa que no lejos se había entablado.</p> + <p>Era que el Sustantivo <i>Sentido</i> estaba dando de mojicones al Adjetivo + <i>Común</i>, y le decía:</p> + <p>«Perro, follón y sucio vocablo, por tí me traen asendereado, y + me ponen como salvaguardia de toda clase de destinos. Desde que cualquier escritor no + entiende palotada de una ciencia, se escuda con el <i>Sentido Común</i>, y ya + le parece que es el más sabio de la tierra. Vete, negro y pestífero + Adjetivo, lejos de mi, ó te juro que no saldrás con vida de mis + manos.»</p> + <p>Y al decir esto, el <i>Sentido</i> enarbóló la <i>t</i>, y + dándole un garrotazo con ella á su escudero, le dejó tan mal + parado, que tuvieron que ponerle un <a id="Page_197" name='Page_197'></a>vendaje en + la <i>o</i>, y bizmarle las costillas de la <i>m</i> porque se iba desangrando por + allí á toda prisa.</p> + <p>«Haya paz, señores—dijo un Sustantivo Femenino llamado + <i>Filosofía</i>, que con dueñescas tocas blancas apareció entre + el tumulto. Mas en cuanto le vió otra palabra llamada <i>Música</i>, se + echó sobre ella y empezó á mesarla los cabellos y á darle + coces, cantando así:</p> + <p>—Miren la bellaca, la sandia, la loca; ¿pues no quiere llevarme + encadenada con una Preposición, diciendo que yo tengo Filosofía? Yo no + tengo sino Música, hermana. Déjeme en paz y púdrase de vieja en + compañía de la <i>Alemana</i> que es otra vieja loca.</p> + <p>—Quita allá, bullanguera—dijo la <i>Filosofía</i> + arrancándole a la <i>Música</i> el penacho ó acento que muy + erguido sobre la <i>u</i> llevaba;—que allá, que para nada vales, ni + sirves más que de pasatiempo pueril.</p> + <p>—Poco á poco, señoras mías—gritó un + Sustantivo, alto, delgado, flaco y medio tísico, llamado el + <i>Sentimiento</i>.—A ver, señora <i>Filosofía</i> si no me dice + usted esas cosas á mi hermana tendremos que vernos las caras. Estése + usted quieta y deje á Perico en su casa, porque todos tenemos trapitos que + lavar, y si yo saco los suyos, ni con colada habrán de quedar limpios.</p> + <p>—Miren el mocoso—dijo la <i>Razón</i> que andaba por + allí en paños menores y un poquillo desme<a id="Page_198" + name='Page_198'></a>lenada,—¿qué sería de esos badulaques + sin mí? No reñir, y cada uno á su puesto, que si me + incomodo....</p> + <p>—No ha de ser—dijo el Sustantivo <i>Mal</i>, que en todo había + de meterse.</p> + <p>—¿Quién le ha dado á usted vela en este entierro, + tío <i>Mal</i>? Váyase al Infierno, que ya está de más en + el mundo.</p> + <p>—No, señoras; perdonen usías, que no estoy sino muy retebien. + Un poco decaidillo andaba; pero después que tomé este lacayo, que ahora + me sirve, me voy remediando.—Y mostró un lacayo, que era el Adjetivo + <i>Necesario</i>.</p> + <p>—Quítenmela, que la mato—chillaba la <i>Religión</i>, + que había venido á las manos con la + <i>Política</i>;—quítenmela, que me ha usurpado el nombre para + disimular en el mundo sus socaliñas y gatuperios.</p> + <p>—Basta de indirectas. ¡Orden!—dijo el Sustantivo + <i>Gobierno</i>, que se presentó para poner paz en el asunto.</p> + <p>-Déjelas que se arañen, hermano—observó la + <i>Justicia</i>;—déjelas que se arañen, que ya sabe vuecencia que + rabian de verse juntas. Procuremos nosotros no andar también á la + greña, y adelante con los faroles.»</p> + <p>Mientras esto ocurría, se presentó un gallardo Sustantivo, vestido + con relucientes armas, y trayendo un escudo con peregrinas figuras y lema <a + id="Page_199" name='Page_199'></a>de plata y oro. Llamábase el <i>Honor</i>, y + venía a quejarse de los innumerables desatinos que hacían los humanos + en su nombre, dándole las más raras aplicaciones, y haciéndole + significar lo que más les venía á cuento. Pero el sustantivo + <i>Moral</i>, que estaba en un rincón atándose un hilo en la que se le + había roto en la anterior refriega, se presentó, atrayendo la + atención general. Quejóse de que se le subían á las + barbas ciertos Adjetivos advenedizos, y concluyó diciendo que no le gustaban + ciertas compañías, y que más le valia andar solo; de lo cual se + rieron otros muchos Sustantivos fachendosos que no llevaban nunca menos de seis + Adjetivos de servidumbre.</p> + <p>Entre tanto, la <i>Inquisición</i>, una viejecilla que no se podía + tener, estaba pegando fuego á la hoguera que había hecho con + interrogantes gastados, palos de <i>T</i> y paréntesis rotos, en la cual + hoguera dicen que queria quemar á la <i>Libertad</i> que andaba dando zancajos + por allí con muchísima gracia y desenvoltura. Por otro lado estaba el + Verbo <i>Matar</i>, dando grandes voces, y cerrando el puño con rabia, + decía de vez en cuando:</p> + <p>«¡Si me conjugo...!»</p> + <p>Oyendo lo cual el Sustantivo <i>Paz</i>, acudió corriendo tan á + prisa, que tropezó en la <i>z</i> con que venía calzada, y cayó + cuan larga era, dando un gran batacazo.</p> + <p>«Allá voy—gritó el Sustantivo <i>Arte</i>, que ya <a + id="Page_200" name='Page_200'></a>se había metido á + zapatero.—Allá voy á componer este zapato, que es cosa de mi + incumbencia.»</p> + <p>Y con unas comas, le clavó la <i>z</i> á la <i>Paz</i>, que + tomó vuelo, y se fué á hacer cabriolas ante el Sustantivo + <i>Cañón</i>, de quien dicen estaba perdidamente enamorada.</p> + <p>No pudiendo ni el Verbo <i>Ser</i>, ni el Sustantivo <i>Hombre</i>, ni el Adjetivo + <i>Racional</i>, poner en orden á aquella gente, y comprendiendo que de + aquella manera iban á ser vencidos en la desigual batalla que con los + escritores españoles tendrían que emprender, resolvieron volverse + á su casa. Dieron orden de que cada cual entrara en su celda, y así se + cumplió, costando gran trabajo encerrar á algunas camorristas, que se + empeñaban en alborotar y hacer el coco.</p> + <p>Resultaron de este tumulto bastantes heridos, que aún están en el + hospital de sangre, ó sea <i>Fe de erratas</i> del <i>Diccionario</i>. Han + determinado congregarse de nuevo para examinar los medios de imponerse á la + gente de letras. Se está redactando las pragmáticas, que + establecerán el orden en las discusiones. No tuvo resultado el + pronunciamiento, por gastar el tiempo los conjurados en estériles debates y + luchas de amor propio, en vez de congregarse para combatir al enemigo común; + así es que concluyó aquello como el Rosario de la Aurora.</p> + <p><a id="Page_201" name='Page_201'></a>El <i>Flos sanctorum</i> me asegura que la + <i>Gramática</i> había mandado al <i>Diccionario</i> una embajada de + géneros, números y casos, para ver si por las buenas, y sin + derramamiento de sangre, se arreglaban los trastornados asuntos de la <i>Lengua + Castellana</i>.</p> + <p>Madrid, Abril de 1868.</p> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="Page_202" name='Page_202'></a> <a id="UN_TRIBUNAL_LITERARIO" + name='UN_TRIBUNAL_LITERARIO'></a> + <h2><a id="Page_203" name='Page_203'></a>UN TRIBUNAL LITERARIO</h2> + <br /> + + <h3>I</h3> + <br /> + <br /> + + <p>«Me gustaría enteramente sentimental, que llegase al alma, que + hiciera llorar.... Yo, cuando leo y no lloro, me parece que no he leído. + ¿Qué quiere usted? Yo soy así—me dijo el Duque de + Cantarranas, haciendo con frente, boca y narices uno de aquellos gestos nerviosos que + le distinguen de los demás duques y de todos los mortales.</p> + <p>Yo le aseguro á usted que será sentimental, será de esas que + dan convulsiones y síncopes; hará llorar á todo el género + humano, querido señor Duque—le contesté abriendo el manuscrito + por la primera página.</p> + <p>—Eso es lo que hace falta, amigo mío: sentimiento, sentimiento. En + este siglo materialista, conviene al arte despertar los nobles afectos. Es preciso + hacer llorar á las muchedumbres, cuyo corazón está endurecido + por la pasión política, <a id="Page_204" name='Page_204'></a>cuya mente + está extraviada por las ideas de vanidad que les han imbuído los + socialistas. Si no pone usted ahí mucho lloro, mucho suspiro, mucho amor + contrariado, mucha terneza, mucha languidez, mucha tórtola y mucha codorniz, + le auguro un éxito triste, y lo que es peor, el tremendo fallo de + reprobación y anatema de la posteridad enfurecida.</p> + <p>Dijo; y afectando la gravedad de un Mecenas, miróme el Duque de Cantarranas + con expresión de superioridad, no sin hacer otro gesto nervioso que + parecía hundirle la nariz, romperle la boca y rasgarle el cuero de la frente, + de su frente olímpica en que resplandecía el genio apacible, + dulzón y melancólico de la poesía sentimental.</p> + <p>Aquello me turbó. ¡Tal autoridad tenía para mí el + prócer insigne! Cerré y abrí el manuscrito varias veces; + pasé fuertemente el dedo por el interior de la parte cosida, queriendo obligar + á las hojas á estar abiertas sin necesidad de sujetarlas con la mano; + paseé la vista por los primeros renglones; leí el título, + tosí, moví la silla, y, con franqueza lo declaro, habría deseado + en aquel momento que un pretexto cualquiera, <i>verbi gracia</i>, un incendio en la + casa vecina, un hundimiento ó terremoto, me hubieran impedido leer, porque, + á la verdad, me hallaba sobrecogido ante el respetable auditorio que á + escucharme iba. Componíase de cuatro ilustres personajes de tanto pe<a + id="Page_205" name='Page_205'></a>so y autoridad en la república de las + letras, que apenas comprendo hoy cómo fuí capaz de convocarles para una + lectura de cosa mía, naturalmente pobre y sin valor. Aterrábame, sobre + todo, el mencionado Duque de los gestos nerviosos, el más eminente + crítico de mi tiempo, según opinión de amigos y adversarios.</p> + <p>Sin embargo, Su Excelencia había ido allí como los demás, + para oírme leer aquel mal parto de mi infecundo ingenio, y era preciso hacer + un esfuerzo. Me llené, pues, de resolución, y empecé á + leer.</p> + <p>Pero permitidme, antes de referir lo que leí, que os dé alguna + noticia del grande, del ilustre, del imponderable Duque de Cantarranas.</p> + <p>Era un hidalguillo de poco más ó menos, atendida su fortuna, que + consistía en una <i>posesión</i> enclavada en Meco, dos casas en + Alcobendas y un coto en la Puebla de Montalbán; también disfrutaba de + unos censos en el mismo lugar y de unos dinerillos dados á rédito. A + esto habían venido los estados de los Cantarranas, ducado cuyo origen es de + los mas empingorotados. Así es que el buen Duque era pobre de solemnidad, + porque la posesión no le daba más que unos dos mil reales, y esos mal + pagados; las casas no producían tres maravedises, porque la una estaba + destechada, y la otra, la solariega por más señas, era un palacio + destartalado, que no esperaba sino un pre<a id="Page_206" name='Page_206'></a>texto + para venirse al suelo con escudo y todo. Nadie lo quería alquilar, porque + tenía fama de estar habitado por brujas, y los alcobendanos decían que + allí se aparecían de noche las irritadas sombras de los Cantarranas + difuntos.</p> + <p>El coto no tenía más que catorce árboles, y esos malos. En + cuanto á caza, ni con hurones se encontraba, por atravesar la finca una + servidumbre desde principios del siglo, en que huyó de allí el + último conejo de que hay noticia. Los dinerillos le producían, salvos + disgustos, apremios y tardanzas, unos tres mil realejos. Así es que Su + Excelencia no poseía más que gloria y un inmenso caudal de + metáforas, que gastaba con la prodigalidad de un millonario. Su ciencia era + mucha, su fortuna escasa, su corazón bueno, su alma una retórica + viviente, su persona ... su persona merece párrafo aparte.</p> + <p>Frisaba en los cuarenta y cinco años; y esto que sé por casualidad, + se confía aquí como sagrado secreto, porque él ni á + tirones pasaba de los treinta y nueve. Era colorado y barbipuntiagudo, con lentes que + parecían haber echado raíces en lo alto de su nariz. Estas llamaron + siempre la atención de los frenólogos por una especial + configuración en que se traslucía lo que él llamaba <i>exquisito + olfato moral</i>. Para la ciencia eran magnífico ejemplar de estudio, un + tesoro; para el vulgo eran meramente grandes. Pero lo más <a id="Page_207" + name='Page_207'></a>table de su cáriz era la afección nerviosa que + padecía, pues no pasaban dos minutos sin que hiciese tantos y tan violentos + visajes, que sólo por respeto á tan alta persona no se morían de + risa los que le miraban.</p> + <p>Su vestido era lección ó tratado de economía + doméstica. Describir cómo variaba los cortes de sus chalecos para que + siempre pareciesen de moda, no es empresa de plumas vulgares. Decir con qué + prolijo esmero cepillaba todas las mañanas sus dos levitas, y con qué + amor profundo les daba aguardiente en la tapa del cuello, cuidando siempre de + cogerlas con las puntas de los dedos para que no se le rompieran, es hazaña + reservada á más puntuales cronistas.</p> + <p>¿Pues y la escrupulosa revista de roturas que pasaba cada día + á sus dos pantalones, y los remojos, planchados y frotamientos con que + martirizaba su gabán, prenda inocente que había encontrado un + purgatorio en este mundo? En cuanto á su sombrero, basta decir que era un + problema de longevidad. Se ignora qué talismán poseía el Duque + para que ni un átomo de polvo, ni una gota de agua manchasen nunca sus + inmaculados pelos. Añádase á esto que siempre fué un + misterio profundo la salud inalterable de un paraguas de ballena que le conocí + toda la vida, y que mejor que el Observatorio podría dar cuenta de todos los + temporales que se han <a id="Page_208" name='Page_208'></a>sucedido en veinte + años. Por lo que hace á los guantes, que habían paseado por + Madrid durante cinco abriles su demacrada amarillez, puede asegurarse que la alquimia + doméstica tomaba mucha parte en aquel prodigio. Además, el Duque + tenía un modo singularísimo de poner las manos, y á esto, + más que á nada, se debe la vida perdurable de aquellas prendas, que + él, usando una de sus figuras predilectas, llamaba <i>el coturno de las + manos</i>. Puede formarse idea de su modo de andar recordando que las botas me + visitaron tres años seguidos, después de tres remontas; y sólo + á un sistema de locomoción tan ingenioso como prudente, se deben las + etapas de vida que tuvieron las que, valiéndonos de la retórica del + Duque, podremos llamar <i>las quirotecas de los pies</i>.</p> + <p>Usaba joyas, muchos anillos, prefiriendo siempre uno, donde campeaba una esmeralda + del tamaño de media peseta, tan disforme, que parecía falsa, y lo era, + en efecto, según testimonio de los más reputados cronistas que de la + casa de Cantarranas han escrito. No reina la misma uniformidad de pareceres, y aun + son muy distintas las versiones respecto á cierta cadena que hermoseaba su + chaleco, pues aunque todos convienen en que era de <i>double</i>, hay quien asegura + ser alhaja de familia, y haber pertenecido á un magnate de la casa, que + fué virrey de Napóles, don<a id="Page_209" name='Page_209'></a>de la + compró á unos genoveses por un grueso puñado de maravedises.</p> + <p>Corría, con visos de muy autorizada, la voz de que el Duque de Cantarranas + era un <i>cursi</i> (ya podemos escribir la palabrilla sin remordimientos; gracias + á la condescendencia del <i>Diccionario</i> de la Academia); pero esto no + sirve sino para probar que los tiros de la envidia se asestan siempre á lo + más alto, del mismo modo que los huracanes hacen mayores estragos en las + corpulentas encinas.</p> + <p>El Duque, por su parte, despreciaba estas hablillas, como cumple á las + almas grandes. Pero llegaron tiempos en que salía poco de día, porque + en su levita había descubierto la astronomía vulgar no sé + qué manchas. En esto se parecía al sol, aunque, por raro + fenómeno, era un sol que no lucía sino por las noches. Frecuentaba + varias tertulias, tomaba café, iba tres veces al año al teatro, paseaba + en invierno por el Prado y en verano por la Montaña, y se retiraba á su + casa después de conversar un rato con el sereno.</p> + <p>La índole de su talento le inclinaba á la contemplación. + Leía mucho, deleitándose sobremanera con las novelas sentimentales, que + tanta boga tuvieron hace cuarenta años. En esto, es fuerza confesar que + vivía un poco atrasadillo, pero los grandes ingenios tienen esa ventaja sobre + el común de las gentes, es decir, pueden que<a id="Page_210" + name='Page_210'></a>darse allí donde les conviene, venciendo el oleaje + revolucionario, que también arrostro á las letras. Para él, las + novelas de Mad. Genlis eran el prototipo, y siempre creyó que ni antiguos ni + modernos habían llegado al zancajo de Mad. de Staël en su <i>Corina</i>. + No le agradaba tanto, aunque sí la tenía en gran aprecio, <i>La nueva + Eloísa</i>, de Rousseau, porque decía que sus pretensiones eruditas y + filosóficas atenuaban en parte el puro encanto de la acción + sentimental. Pero lo que le sacaba de sus casillas eran <i>Las noches de Young</i>, + traducidas por Escóiquiz; y él se sumergía en aquél + océano de tristezas, identificándose de tal modo con el personaje, que + á veces le encontraban por las mañanas pálido, extenuado y sin + acertar á pronunciar palabra que no fuera lúgubre y sombría como + un responso. En su conversación se dejaba ver esta influencia, porque empleaba + frecuentemente la quincalla de figuras retóricas que sus autores favoritos le + habían depositado en el cerebro. Su imagen predilecta era el sauce entre los + vegetales, y la codorniz entre los vertebrados. Cuando veía una higuera, la + llamaba sauce; todos los chopos eran para él cipreses; las gallinas + antojábansele palomas y no hubo jilguero ni calandria que él con la + fuerza de su fantasía, no trocara en ruiseñor. Más de una vez le + oí nombrar Pamela á su criada, y sé que únicamente + dejó de llamar Clarisa á su la<a id="Page_211" + name='Page_211'></a>vandera señá Clara, cuando ésta + manifestó que no gustaba de que la pusiesen motes.</p> + <p>¿Será necesario afirmar que, aun concretado á una + especialidad, el Duque de Cantarranas era un excelente crítico? Baste decir + que sus consejos tenían fuerza de ley y sus dictámenes eran tan + decisivos, que jamás se apeló contra ellos al tribunal augusto de la + opinión pública. Por eso le cité, en unión de los otros + tres personajes que describiré luego, para que juzgase mi obrilla.</p> + <p>Era ésta una novela mal concebida y peor hilvanada, incapaz, por lo tanto, + de hombrearse con las muchas que, por tantos y tan preclaros ingenios producidas, + enaltecen actualmente las letras en este afortunado país. Luego que los cuatro + ilustres senadores que formaban mi auditorio se colocaron bien en sus sillas, + saqué fuerzas de flaqueza, tosí, miré á todos lados con + angustia, respiré con fuerza, y con voz apagada y temblorosa, empecé de + esta manera:</p> + <p>«<i>Capítulo primero</i>.—Alejo era un joven bastante feo, hijo + de honrados padres, chico de estudio, de sanas y muy honestas costumbres, pobre de + solemnidad, y bueno como una manzana. Vivía encajonado en su buhardilla, y + desde allí contemplaba los gorriones que iban á pararse en la chimenea + y los gatos que retozaban por el tejado. Miraba de vez en cuando al cielo, y de vez + en cuando á la tierra, para ver, ya las estrellas, <a id="Page_212" + name='Page_212'></a>ya los simones. Alejo estudiaba abogacía, lo cual le + aburría mucho, y no tenía más distracción que asomarse al + ventanillo de su tugurio. ¿Describiré la habitación de esta + desventurada excrecencia de la sociedad? Sí: voy á describirla.</p> + <p>«Imaginaos cuatro sucias paredes sosteniendo un inclinado techo, al + través del cual el agua del invierno por innumerables goteras se escurre. + Andrajos de uno á modo de papel azul, pendían de los muros; y la cama, + enclavada en un rincón, era paralela al techo, es decir, inclinada por los + pies. Una mesa que no los tenía completos, sostenía apenas dos docenas + de libros muy usados, un tintero y una sombrerera. Allí formaban estrecho + consorcio dos babuchas en muy mal estado, con una guitarra, de la cual habían + huido á toda prisa las cuatro cuerdas, quedando una sola, con que Alejo se + acompañaba cierta seguidilla que sabía desde muy niño. + Allí alternaban dos pares y medio de guantes descosidos, restos de una + conquista, con un tarro de betún y un frasco de agua de Colonia, al cual los + vaivenes de la suerte convirtieron en botella de tinta, después de haber sido + mucho tiempo alcuza de aceite. De inválida percha pendían una capa, una + cartuchera de miliciano (1854), dos chalecos de rayas encarnadas y una faja que + parecía soga. Un clavo sostenía el sombrero perteneciente á la + anterior generación, y un baúl guardaba en sus <a id="Page_213" + name='Page_213'></a>antros algunas piezas de ropa, en las cuales los remiendos, + aunque muchos y diversos, no eran tantos ni tan pintorescos como los agujeros no + remendados.</p> + <p>»Pero asomémonos á la ventana. Desde ella se ve el tejado de + enfrente, con sus buhardillas, sus chimeneas y sus misifuces. Más abajo se + divisa el tercer piso de la casa; bajando más la vista, el segundo, y, por fin + el principal. En éste hay un cierro de cristales con flores, pájaros y + ...¡otra cosa! Alejo miraba continuamente la <i>otra cosa</i>, que + contenía el cierro. ¿Diremos lo que era? Pues era una dama. Alejo la + contemplaba todos los días, y por un singular efecto de imaginación, + estaba viéndola después toda la noche, despierto y en sueños: si + escribía, en el fondo del tintero; si meditaba, revoloteando como espectro de + mariposa alrededor de la macilenta luz que hacía veces de astro en el + paraíso del estudiante.</p> + <p>»Mirando desde allí hacia el piso principal de enfrente, se + distinguía en primer término una mano; después un brazo, el cual + estaba adherido á un admirable busto alabastrino, que sustentaba la cabeza de + la joven, singularmente hermosa ¿Me atreveré á describirla? + ¿Me atreveré á decir que era una de las damas más bellas, + de más alto origen, de más distinguido trato que ha dado á la + sociedad esta raza humana, tan fecunda en duquesas y marquesas? Sí, me + atrevo.</p> + <p><a id="Page_214" name='Page_214'></a>»Desde arriba, Alejo devoraba con sus + ojos una gran cabellera negra, espléndida, profusa; un río de cabellos, + como diría mi amigo el ilustre Cantarranas. (Al oir este símil en que + yo rendía público tributo de admiración al esclarecido + prócer, éste se inclinó con modestia y se ruborizó unas + miajas.) Debajo de estos cabellos, Alejo admiraba un arco blanco en forma de media + luna: era la frente, que desde tan alto punto de vista afectaba esta singular forma. + De la nariz y barba sólo asomaba la punta. Pero lo que se podía + contemplar entero, magnífico, eran los hombros, admirable muestra de escultura + humana, que la tela no podía disimular. Suavemente caía el cabello + sobre la espalda; el color de su rostro al mismo mármol semejaba, y no ha + existido cuello de cisne más blanco, airoso y suave que el suyo ni seno como + aquél, en que parecían haberse dado cita todos los deleites. La gracia + de sus movimientos era tal, que á nuestro joven se le derretía el + cerebro siempre que la consideraba saludando á un traseunte ó á + la amiga de enfrente. Cuando no estaba puesta al balcón, las voces de un + soberbio piano la llevaban, trocada en armonías, á la zahúrda + del pobre estudiante. <a id="Page_215" name='Page_215'></a>Si no la admiraba, la + oía: tal poder tiene el amor que se vale de todos los sentidos para consolidar + su dominio pérfido. Pero, ¡extraño caso! jamás en el largo + espacio de un trienio alzó la vista hacia el nido de Alejo, no observar + aquella cosa fea que desde tan alto la miraba y la escuchaba con el puro fervor del + idealismo.</p> + <br /> + + <p>»Añadamos que Alejo era miope: el estudio y las vigilias + habían aumentado esta flaqueza que no le permitía distinguir tres sobre + un asno. Felizmente, el autor de este libro goza una vista admirable, y, por lo + tanto, puede ver desde la buhardilla de Alejo lo que éste no podía: la + dama, tal cual era en su forma real, despojada de todos los encantos con que la + fantasía de un miope la había revestido; las máculas que le + salpicaban el rostro bastante empañado después de su quinto parto; + podía advertir (y para esto hubo de reunir datos que facilitó cierta + doncella) que para formar aquella sorprendente cabellera habían intervenido, + primero Dios, que la creó no sabemos en qué cabeza, y después un + peluquero muy hábil que se la arregló á la señora. + También hubo de notar que no era su talle tan airoso como desde las boreales + regiones de Alejo parecía, y que la nariz estaba teñida de un ligero + rosicler, no suficiente á disimular su magnitud. En cuanto al piano, + juraría que la dama no tocó en tres años otra cosa que un + <i>pot-pourri</i> que empezaba en <i>Norma</i> y acababa en <i>Barba Azul</i>, pieza + extravagante que su inhabilidad había compuesto de lo que oyó al + maestro; y por último, por lo que respecta al seno, sería capaz de + apostar que ...»</p> + <p><a id="Page_216" name='Page_216'></a>Al llegar aquí me interrumpieron. + Desde que leí lo de las máculas, notaba yo ciertos murmullos mal + contenidos. Fueron en crescendo, hasta que, llegando al citado pasaje, una + exclamación de horror me cortó la palabra y me hizo suspender la + lectura.</p> + <p>Cantarranas estaba nervioso, y la poetisa se abanicaba con furia, ciega de enojo y + hecha un basilisco. No sé si he dicho que una de las cuatro personas de mi + auditorio, era una poetisa. Creo llegada la ocasión de describir á esta + ilustre hembra.</p> + <br /> + + <h3>II</h3> + <br /> + <br /> + + <p><a id="Page_217" name='Page_217'></a>La cual pasaba por literata muy docta y de + mucha fama en todo el mundo, por haber escrito varios tomos de poesía, y + borronado madrigales en todos los álbumes de la humanidad. Cumpliendo cierta + misteriosa ley fisionómica, era rubia como todas las poetisas, y obedeciendo a + la misma fatalidad, alta y huesuda. La adornaba una muy picuda y afilada nariz, y una + boca hecha de encargo para respirar por ella, pues no eran sus órganos + respiratorios los más fáciles y expeditos. No sé qué + tenían sus obras, que llevaban siempre el sello de su nariz, visión que + me persiguió en sueños varias noches; y el mismo efecto de pesadilla me + causaban dos rizos tan largos como poco frondosos, que de una y otra sien le + colgaban. Por lo que el traje, dejaba traslucir, era fácil suponer su cuerpo + como de lo más flaco, amojamado y pobrecillo que en Safos se acostumbra.</p> + <p>Era viuda, casada y soltera. Expliquémonos. Siempre se la oyó decir + que era viuda; todos la tenían por casada, y era en realidad soltera. En una + ocasión vivió en cierto lugar con un periodista provinciano, y + allí pasaban por esposos. El infeliz consorte fué un mártir. + Llamaba ella á las piernas <i>columnas del orden social</i>, lo cual no era + sino gallarda figura retórica, que cubría su mortal aversión + á coser pantalones. Ella no cogia los puntos á los calcetines, porque, + poco fuerte en toda clase de ortografías, siempre tenía en boca aquella + sabia máxima: <i>no se vive sólo de pan</i>, apotegma con que + quería disimular su absoluta ignorancia en materia de guisados. La novela era + su pasión: en el folletín del periódico de su marido, + publicó una que éste, aunque enemigo de prodigar elogios, calificaba de + piramidal. Yo leí tres hojas, y confieso que no me pareció muy + católica. También escribió otra que ella llamaba + <i>eminentemente moral</i>. No quise moralizarme leyéndola, y regalé el + ejemplar á mi criado, el cual lo traspasó á no sé + quién.</p> + <p><a id="Page_218" name='Page_218'></a>Excuso reiterar la veneración que me + infundía la tal señora por su competencia en el arte de novelar. Me + había dicho repetidas veces que quería inculcarme alguno de sus + elevados principios, y con este fin asistía como inexorable juez á la + lectura.</p> + <p>La buena de la poetisa se escandalizó viendo el giro que yo daba á + la acción. Rabiosamente idealista, como pretendían demostrar sus rizos + y su nariz, no podía tolerar que en una ficción novelesca entrasen + damas que no fueran la misma hermosura, galanes que no fueran la caballerosidad en + persona. Por eso, saliendo á defender los fueros del idealismo, tomó la + palabra, y con áspera y chillona voz, me dijo:</p> + <p><a id="Page_219" name='Page_219'></a>«¿Pero está usted loco? + ¿Qué arte, qué ideal, qué estilo es ése? Usted + escribirá sin duda para gente soez y sin delicadeza, no para espíritus + distinguidos. Yo creí que se me había llamado para oír cosas + más cultas, más elegantes. ¡Oh! No comprendo yo así la + novela. Ya veo el sesgo que va usted a dar a eso: terminará con burlas + indignas, como ha empezado. ¡Ay! ¡Encanallar una cosa que empezaba tan + bien! Ahí está el germen de una alta obra moralizadora. + ¡Qué lastima! Esa bohardilla, ese joven pobre que vive en ella, + melancólicamente entretenido en contemplar a la dama del mirador ... y pasan + días, y la mira ... y pasan noches, y la mira ... ¡Que me maten si con + eso no era yo capaz de hacer dos tomos! Y esa dama misteriosa ... yo no diría + quién era hasta el trigésimo capítulo. Tenía usted + admirablemente preparado el terreno para componer una obra de largo aliento. + ¡Qué lastima!</p> + <p>Al oir esto, no sé qué pasó por mí. Puesto que debo + hacer confesión franca de mis impresiones, aunque me sean desfavorables, me + veo precisado a decir que el dictamen de persona tan perita me desconcertó, de + modo que en mucho tiempo no acerté á decir palabra. Sirva el rubor con + que lo confieso de expiación á mi singular audacia y á la + petulante idea de convocar tan esclarecido jurado, para dar á conocer uno de + los más ridículos abortos que de mente humana han podido salir. Al fin + me serené, gracias á algunas frases bondadosas del siempre + magnífico Duque, y haciendo un esfuerzo, respondí á la + poetisa:</p> + <p>«Y dado el principio de la novela; dados los dos personajes, la buhardilla, + el cierro y lo demás, ¿qué discurría usted? + ¿Cómo desarrollaría la acción? (Inútil es decir + que al hacer estas preguntas sólo me guiaba el deseo de aprender, + apoderándome de las recetas que para componer sus artificios literarios usaba + aquella incomparable sibila.)</p> + <p>—¡Oh! ¿Qué haría yo, dice usted?—repuso + acercándose á mí con tal violencia, que pensé que me iba + á saltar los ojos con su nariz,—qué <a id="Page_220" + name='Page_220'></a>haría yo? Seguramente había de <i>tirar</i> mucho + partido de esos elementos. Supongamos que soy la autora: ese joven pobre es muy + hermoso, es moreno é interesante, un tipo meridional, tórrido, un hijo + del desierto. Desde su ventana mira constantemente á la joven, y pasa la noche + oyendo el triste mayar de los tigres (así llamaremos por ahora á los + gatos, hasta encontrar otro animal más poético), y desde allí se + aniquila en el loco amor que le inspira aquella dama misteriosa, misteriooooosa + ...¿Qué haré? ¡Dios mío! Primero describiría + á la dama muy poética ... ticamente, muy lánguida, con cabellos + rubios, muy rubios y flotantes, y una cintura así.... (Al decir esto, hizo un + ademán usual, determinando con los dedos pulgar é índice de + ambas manos un circulo no más grande que la periferia de una cebolla.) La + pintaría muy triste, vestida siempre de blanco, apoyada día y noche en + el barandal, la mano en la mejilla, y contemplando la enredadera que, trepando como + vegetal lagartija por los balcones, hasta sus mismos hombros llegaba.</p> + <p>—Le advierto á usted—dije con timidez—que yo no he puesto + jardín, sino calle.</p> + <p>—No importa—respondió;—yo quito la calle y pongo + pensiles. Continúo: la supondría siempre muy triste, y de vez en cuando + una lágrima <i>asomaba</i> á sus ojos azules, semejando errante gota de + rocío que se detiene á descansar en el cáliz de <a id="Page_221" + name='Page_221'></a>un jacinto. El joven mira á la dama; la dama no mira al + joven. ¿Quién es aquella dama? ¿Es una esposa víctima, + una hija mártir, una doncella pura, lanzada al torbellino de la sociedad por + la furia de las pasiones? ¿Ama ó aborrece? ¿Espera ó + teme? ¡Ah! Esto es lo que yo me guardaría muy bien de decir hasta el + capítulo trigésimo, donde pondría el gran <i>golge teatral</i> + de la obra. Veamos cómo desarrollaría la acción para lograr que + se vieran y se conocieran los dos personajes. Un día la dama llora más + que nunca, y mira más fijamente al jardín; su vestido es más + blanco que nunca, y más rubios que nunca sus cabellos. Un pajarito que + juguetea entre las matas viene á apoyarse en la enredadera, junto á la + mano de la dama, y como al ver la yema del dedo gordo crea que es una cereza, la + pica. La joven da un grito, y en el mismo momento el pajarillo <i>se salva</i> + asustado, remonta el vuelo, y va á posarse en la buhardilla de enfrente. La + dama alza la vista siguiendo al diminuto volátil, y ve ...¿á + quién creeréis que ve? Al joven que ha estado doce capítulos + comiéndosela con los ojos sin que ésta se dignara mirarle. Desde + entonces, una corriente eléctrica se establece entre los dos amantes. + ¡Se habían contemplado! ¡Ay!»</p> + <p>Al llegar aquí, volvíme casualmente hacia el Duque de Cantarranas: + estaba pálido de emoción, una <i>lágrima se asomaba</i> á + sus ojos verdes, se<a id="Page_222" name='Page_222'></a>mejando viajera gota de + rocío que se detiene á reposar en el cáliz de una lechuga. + Sentíame yo confundido, anonadado ante la pasmosa inventiva, la originalidad, + el ingenio de aquella mujer, junto á quien las Safos y Staëlas eran + literatas de tres al cuarto. De los demás personajes de mi auditorio, nada + diré todavía.</p> + <p>«¡Bravo, soberbio!—exclamó Cantarranas aplaudiendo con + fuerza y entusiasmándose, de tal modo, que se le saltó el mal pegado + botón de la camisa, y las puntas del cuello postizo quedaron en el + aire.»</p> + <p>—¿Le gusta á usted mi pensamiento?—preguntó la + poetisa. Esto es el <i>canevas</i> tan sólo; después viene el estilo + y....</p> + <p>—Me entusiasma la idea—repliqué, apuntando con lápiz lo + que ella con el mágico pincel de su fantasía dibujara.</p> + <p>—Ese es el camino que usted debe seguir añadió, dando á + Cantarranas un alfiler para que afirmase el cuello.</p> + <p>—¡Oh! el recurso del pajarillo es encantador.</p> + <p>—El pajarillo—dijo Cantarranas—debe ser el intermediario entre + la dama blanca y el joven meridional.</p> + <p>—Pues yo continuaría desarrollando la acción del modo + siguiente—prosiguió ella.—Veamos: el joven tomó el + pajarillo con sus delicados dedos y dándole algunas miguitas de pan, le + alimentó <a id="Page_223" name='Page_223'></a>varios días, consiguiendo + domesticarle á fuerza de paciencia. Verá usted qué raro: le + tenía suelto en el cuarto sin que intentara evadirse. Un día le + ató un hilito en la pata y le echó á volar; el pájaro + fué á posarse al balcón en donde estaba la dama, que le + acarició mucho y le obsequió con migajitas de bizcocho mojadas en + leche. Volvió después á la buhardilla; el joven le puso un + billete atado al cuello, y el ave se lo llevó á la dama. Así se + estableció una rápida, apasionada y volátil correspondencia, que + duró tres meses. Aquí copiaría yo la correspondencia, que + ocuparía medio libro, de lo más delicado y elegante. Él empezaba + diciendo: «Ignorada señora: Los alados caracteres que le envío + á usted, le dirán, etc ...» Y ella contestaría: + «Desconocido caballero: Con rubor y sobresalto he leído su + epístola y mentiría si no le asegurara que desde luego he creído + encontrar un leal amigo, un amigo nada más ...» Por esto de los amigos + nada más se empieza. Así se prepara al lector á los grandes + aspavientos amorosos que han de venir después.</p> + <p>—¡Qué ternura, qué suavidad, qué + delicadeza!—dijo el Duque en el colmo de la admiración!</p> + <p>—Acepto el pensamiento—manifesté, anotando todo aquel discreto + artificio para encajarlo después en mi obra como mejor me conviniese.</p> + <p>Después que la poetisa hubo mostrado en todo su esplendor, + adornándole con las galanuras del <a id="Page_224" name='Page_224'></a>estilo, + su incomparable ingenio; después que me dejó corrido y vergonzoso por + la diferencia que resultaba entre su inventiva maravillosa y el seco, estéril + y encanijado parto de mi caletre, ¿cómo había de atreverme + á continuar leyendo? Ni á dos tirones me harían despegar los + labios; y allí mismo hubiera roto el manuscrito, si el Duque, que era la misma + benevolencia, no me obligase á proseguir, con ruegos y cortesanías, que + vencieron mi modestia y trocaron en valor mis fundados temores. Busqué, pues, + en mi manuscrito el punto donde había quedado, y leí lo siguiente:</p> + <p>«El joven Alejo era pobre, muy pobre. (Bien—dijo la poetisa.) Sus + padres habían muerto hacía algunos años, y sólo con lo + que le pasaba una tía suya, residente en Alicante, vivía, si vivir era + aquello. La mala sopa y el peor cocido con que Doña Antonia de Trastamara y + Peransúrez le alimentaba eran tales, que no bastarían para mantener en + pie á un cartujo. Y aún así, Doña Antonia de Trastamara y + Peransúrez, tan noble de apellido como fea de catadura, solía quejarse + de que el huésped no pagaba; horrible acusación que hiela la sangre en + las venas, pero que es cierta. (La poetisa articuló una censura que me + resonó en el corazón como un eco siniestro.) Así es que con los + doscientos reales que de Alicante venían, el pobre no tenía más + que para palillos <a id="Page_225" name='Page_225'></a>que era, en verdad, la cosa + que menos necesitara. Luego las deudas se lo comían, y no podía echarse + á la calle sin ver salir de cada adoquín un acreedor. Como era miope, + las monedas falsas parece que le buscaban. ¡Singular atracción del + bolsillo raras veces ocupado! En cuanto á distracciones, no tenía, + aparte la dama citada, sino las murgas que en bandadas venían todas las + noches, por entretener á la gente colgada de los balcones.</p> + <p>—¡Ay! ¡ay!—observó la poetisa;—eso de las + murgas es deplorable. Ya ha vuelto usted á caer en la sentina.»</p> + <p>Al oir esto, otro de los personajes que me escuchaban rompió por primera + vez su silencio, y con atronadora voz, dando en la mesa un puñetazo que nos + asustó á todos, dijo:</p> + <p>«No está sino muy bien, magnífico, sorprendente. Pues + qué, ¿todo ha de ser lloriqueos, blanduras, dengues, melosidades y + tonterías? ¿Se escribe para doncellas de labor y viejas verdes, + ó para hombres formales y gentes de sentido común?»</p> + <p>Quien así hablaba era la tercera eminencia que componía el jurado, y + me parece llegada la ocasión de describirlo.</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_226" name='Page_226'></a>III</h3> + <br /> + <br /> + + <p>D. Marcos había sido novelista. Desde que se casó con la comercianta + en paños de la calle de Postas, dejó las musas, que no le produjeron + nunca gran cosa ni le ayudaron á sacar el vientre de mal año. + Continuaba, sin embargo, con sus aficiones; y ya que no se entregara al penoso + trabajo de la creación, solía dedicarse al de la crítica, + más fácil y llevadero. Siempre en sus novelas (la más + célebre se titulaba <i>El Candil de Anastasio</i>) brillaba la realidad + desnuda. De las muchas diferencias que existían entre su musa y la de + Virgilio, la principal era que la de D. Marcos huía de las sencillas y puras + escenas de la naturaleza; y así como el pez no puede vivir fuera del agua, la + musa susodicha no se encontraba en su centro fuera de las infectas buhardillas, de + los húmedos sótanos, de todos los sitios desapacibles y repugnantes. + Sus pinturas eran descarnados cuadros, y sus tipos predilectos los más + extraños y deformes seres. Un curioso aficionado á la + estadística, hizo constar que en una de sus novelas salían veintiocho + jorobados, ochenta tuertos, sesenta mujeres <i>de estas que llaman del partido</i>, + <a id="Page_227" name='Page_227'></a>hasta dos docenas y media de viejos verdes, y + otras tantas viejas embaucadoras. Su teatro era la alcantarilla, y un fango espeso y + mal oliente cubría todos sus personajes. Y tal era el temperamento de aquel + hombre insigne, que cuanto Dios crió lo veía feo, repugnante y + asqueroso. Estos epítetos los encajaba en cada página, ensartados como + cuentas de rosario. Era prolijo en las descripciones, deteniéndose más + cuando el objeto reproducido estaba lleno de telarañas, habitado por las + chinches ó colonizado por la ilustre familia de las ratas, y su estilo + tenía un desaliño sublime, remedio fiel del desorden de la tempestad. + ¿Será preciso decir que usaba de mano maestra los más negros + colores, y que sus personajes, sin excepción, morían ahogados en + algún sumidero, asfixiados en laguna pestilencial, ó asesinados con + hacha, sierra ú otra herramienta estrambótica? No es preciso, no, pues + andan por el mundo, fatigando las prensas, más de tres docenas de novelas + suyas, que pienso son leídas en toda la redondez del globo.</p> + <p>De su vida privada, se contaban mil aventuras á cual más + interesantes. Mientras fué literato, su fama era grande, su hambre mucha, su + peculio escaso, su porte de esos que llamamos de mal traer. El editor que compraba y + publicaba sus lucubraciones, no era tan resuelto en el pagar como en el imprimir, + achaque propio de quien <a id="Page_228" name='Page_228'></a>comercia con el talento; + y D. Marcos, cuyo nombre sonaba desde las márgenes del Guadalete hasta las del + Llobregat, desfallecía cubierto de laureles, sin más oro que el de su + fantasía, ni otro caudal que el de su gloria. Pero quiso la suerte que la + persona del insigne autor no pareciese costal de paja á una viuda que + tenía comercio de lana y otros excesos en la calle de Postas; hubo tierna + correspondencia, corteses visitas, honesto trato; y al fin uniólos Himeneo, no + sin que todo aquel barrio murmurara sobre el por qué, cómo y + cuándo de la boda. Lo que las musas lloraron este enlace, no es para contado; + porque viéndose en la holgura, trocó el escritor los poco nutritivos + laureles por la prosáica hartura de su nueva vida; y cuéntase que + colgó su pluma de una espetera, como Cide Hamete, para que de ningún + ramplón novelista fuera en lo sucesivo tocada. Después de larga luna de + miel, cual nunca se ha visto en comerciantes de tela, se afirma que no reinó + siempre en el hogar la paz más octaviana. No están conformes los + biógrafos de D. Marcos en la causa de ciertas riñas, que pusieron + á la esposa en peligro de morir á manos de su esposo: unos lo atribuyen + á veleidades del escritor; otros más concienzudos, y buscando siempre + las causas recónditas de los sucesos humanos, á que el pesimismo + adquirido cultivando las letras infiltróse de tal modo en su <a id="Page_229" + name='Page_229'></a>pensamiento, que llenó su vida de melancolía y + fastidio. ¡Tal influjo tienen las grandes ideas en las grandes almas!</p> + <p>A los ojos del profano vulgo, D. Marcos era siempre el mismo. Aconsejaba á + los jóvenes, procurando guiarles por el camino de la alcantarilla. Daba su + opinión siempre que se la pidieran, y no negaba elogios á los + escritores noveles, siempre que fuesen de su escuela colorista, que era la escuela + del betún.</p> + <p>Este es el tercer personaje de los cuatro que formaban mi auditorio, y éste + el que expuso su modo de pensar, diciendo:</p> + <p>«No está sino muy bien. Hay que pintar la vida tal como es: + repugnante, soez, grosera. El mundo es así: no nos toca á nosotros + reformarlo, suponiéndolo á nuestro capricho y antojo; nos cumple + sólo retratar las cosas como son, y las cosas son feas. Ese joven que usted ha + pintado ahí tiene demasiada luz, y le hace falta una buena dosis de negro. Hoy + no saben dar claro-obscuro al estilo, y desde que han dejado de escribir ciertas + personas que yo me sé, está la novela por los suelos. Si usted quiere + hacer una obra ejemplar, rodee á ese caballerito de toda clase de + lástimas y miserias; arroje usted sobre él la sombra siniestra de la + sociedad, y la tal sociedad es de lo más repugnante, asqueroso é + inmundo que yo me he echado á la cara. Y después, si le conviene ofre<a + id="Page_230" name='Page_230'></a>cer una lección moral á sus lectores, + haga que el chico se trueque de la noche á la mañana, por la sola + fuerza del hambre y del hastío, en un ser abyecto, revelando así el + fondo de inmundicia que en el corazón de todo ser humano existe. + Preséntele usted con toda la negra realidad de la vida, braceando en este + océano de cieno, sin poder flotar, y ahogándose, ahogándose, + ahogándose.... Pero, eso sí, déjele usted que se enamore con + hidrofobia de la dama de enfrente, porque en ese gran recurso dramático ha de + cimentarse todo el edificio novelesco. Si yo me encargara de desarrollar el plan, lo + haría de ingenioso modo, nunca visto ni en novelas ni en dramas.</p> + <p>—¿A ver, á ver?—interrogamos todos, yo por afán + de penetrar los pensamientos literarios mi amigo; los demás por curiosidad y + deseo de ver en todo su horror la cloaca intelectual de aquel atroz ingenio.</p> + <p>—Yo haría lo siguiente—continuó:—le + supondría muy desesperado, sin saber qué hace para comunicarse y + entablar relaciones con la dama de enfrente. Suprimo eso del pajarito, que es + insufrible. (La poetisa dejó traslucir, con un movimiento de + indignación, su ultrajado amor de madre.) <a id="Page_231" + name='Page_231'></a>Él piensa unas veces meterse a bandido para robar a la + dama; otras se le ocurre quemar la casa para sacar a la señora en brazos. + Entre tanto se pone flaco, amarillo, cadavérico, con aspecto de loco o de + brujo: la casa se cae a pedazos, y en su miseria se ve obligado a comer ratas. + (Cantarranas cerró los ojos después de mirar al cielo con angustia.) Un + día se le pasa por las mientes un ardid ingenioso, y para esto tengo que + suponer que vive, no en la casa de enfrente, sino en la buhardilla de la misma casa. + Modificada de este modo la escena, fácil es comprender su plan, que consiste + en introducirse por el cañón de la chimenea y colarse hasta el piso + principal.</p> + <p>—¡Qué horror!—exclamó la poetisa tapándose + la cara con las manos.—¡Se va á tiznar! ¡Si al menos tuviera + donde lavarse antes de presentarse á ella!...</p> + <p>—No importa que se tizne—continuó el novelista.—Yo + pintaría á la dama muy hermosa, sí, pero con una + contracción en el rostro que denotara sus feroces instintos. Ha tenido muchos + amantes; es mujer caprichosa: uno de esos caracteres corrompidos que tanto abundan en + la sociedad, marcando los distintos grados de relajacion á que llega en cada + etapa la especie humana. Ha tenido, como decía, muchísimos + querindangos, y al fin viene á enamorarse de un negro traído de Cuba + por cierto banquero, que es un agiotista inicuo, un bandolero de frac.</p> + <p>Con estos antecedentes, ya puedo desarrollar la situación dramática, + de un efecto horriblemente <a id="Page_232" name='Page_232'></a>sublime. Veamos: ella + está en su cuarto, lánguidamente sentada junto á un + veladorcillo, y piensa en el Apolo de Azabache, charolado objeto de su pasión. + Hojea un álbum, y de tiempo en tiempo su rostro se contrae con aquel siniestro + mohín que la hace tan espantablemente guapa. De repente se siente ruido en la + chimenea: la dama tiembla, mira, y ve que de ella sale saltando por encima de los + leños encendidos, un hombre tiznado: en su delirio cree que es el negro: + domínanla al mismo tiempo el estupor y la concupiscencia. La luz se apaga. + ¡Pataplum!... ¿Qué les parece á ustedes esta + situación?</p> + <p>—Digo que es usted el mismo demonio o tiene algún mágico + encantador que lo inspire tan admirables cosas-respondí confuso ante la donosa + invención de D. Marcos, que me parecía en aquel momento superior + cuantos, entre antiguos y modernos, habían imaginado las más sutiles + trazas de novela.</p> + <p>La poetisa estaba un tanto cabizbaja, no se si porque le parecía mejor lo + suyo ó porque, teniendo por detestable el engendro de D. Marcos, consideraba + á qué límite de fatal extravío pueden llegar los + más esclarecidos entendimientos. No estará de más que con la + mayor reserva diga yo aquí, para ilustrar á mis lectores, que la + poetisa tenía, entre otros, un defecto que suele ser cosa corriente entre las + hembras que agarran la <a id="Page_233" name='Page_233'></a>pluma cuando sólo + para la aguja sirven, es decir, la envidia.</p> + <p>«Pues verán ustedes ahora—continuó D. + Marcos—cómo armo yo el desenlace de tan estupendo suceso. A la + mañana siguiente hállase la dama en su tocador, y ha gastado dos pastas + de jabón en quitarse el tizne de la cara. Su rabia es inmensa: está + furiosa; ha descubierto el engaño, y en su desesperación da unos + chillidos que se oyen desde la calle. El joven, por su parte, trata de huir, al ver + el enojo de la que adora. Quiere matar al desconocido mandinga, de quien está + celosísimo; pero en lugar de bajar la escalera, se ve obligado á subir + por el mismo cañón de la chimenea para no ser visto de cierto Conde que + entra á la sazón en la casa.</p> + <p>La fatalidad hace que no pueda subir por el cañón, habiendo sido tan + fácil la bajada; y mientras forcejea trabajosamente para ascender, resbala y + cae al sótano, y de allí, sin saber cómo, á un sumidero, + yendo á parar á la alcantarilla, donde se ahoga como una rata. La ronda + le encuentra al día siguiente, y le llevan, en los carros de la basura, al + cementerio. Como aquí no tenemos <i>Morgue</i>, es preciso renunciar á + un buen efecto final.»</p> + <p>Así habló el realista D. Marcos. Cantarranas estaba más + nervioso que nunca, y la poetisa sacó un pomito de esencias, para aplicarlo al + cartu<a id="Page_234" name='Page_234'></a>cho que tenía por nariz: este + singular pomito era el <i>flacon</i> que había visto en todas las novelas + francesas. Es la verdad que D. Marcos le inspiraba profunda repugnancia, y por eso le + llamaba ella <i>barril de prosa</i>, sin duda por vengarse del otro, que en cierto + artículo critico la llamó una vez <i>espuerta de + tonterías</i>.</p> + <p>Yo no sabía qué hacer en presencia de dos fallos tan autorizados y + al mismo tiempo tan contradictorios. Vacilaba entre figurar á mi héroe + dando migajas de pan al pajarito, ó metiendo la cabeza en los sumideros del + palacio de su amada. Miré al magnífico Duque, y le ví con la + cabeza gacha y colgante, como higo maduro. La poetisa se hallaba en un paroxismo de + furor secreto. ¿Cómo podía yo decidirme por una solución + contraria á las ideas de Cantarranas, cuando éste era mi Mecenas, + ó, para valerme de una de sus más queridas figuras, corpulento roble + que daba sombra á este modesto hisopo de los campos literarios? Y al mismo + tiempo, ¿cómo desairar á Don Marcos, tan experimentado en artes + de novela? ¿Cómo renunciar á su plan, que era el más + nuevo, el más extraño, el más atrevido, el más + sorprendente de cuántos había concebido la humana fantasía? En + tan crítica situación me hallaba con el manuscrito en las manos, la + boca abierta, los ojos asombrados, indeciso el magín y agitado el pecho, + cuando vino á sacarme de mi estupor y <a id="Page_235" + name='Page_235'></a>á cortar el hilo de mis dudas la voz del cuarto de los + personajes que el jurado componían. Hasta entonces había permanecido + mudo, en una butaca vieja, cuyas crines por innumerables agujeros se salían: + allí estaba, con aspecto de esfinge, acentuado por la singular + expresión de su rostro severo. Creo que ha llegado la ocasión de + describir á este personaje, el más importante sin duda de los cuatro, y + voy á hacerlo.</p> + <br /> + + <h3>IV</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Si cuarenta años de incansable laboriosidad, de continuos servicios + prestados al arte, á las letras y á la juventud, son título + bastante para elevar á un hombre sobre sus contemporáneos, ninguno + debiera estar más por cima de la vulgar muchedumbre que D. Severiano Carranza, + conocido entre los árcades de Roma por <i>Flavonio Mastodontiano</i>. Era casi + académico, porque siempre que vacaba un sillón se presentaba candidato, + aunque nunca quisieron elegirle. Su fuerte era la erudición; espigaba en todos + los campos: en la historia, en la poesía, en las artes bellas, en la + filosofía, en la numismática, en la indumentaria. Recuerdo su + última obra, que estremeció al <a id="Page_236" + name='Page_236'></a>mundo de polo á polo, por tratar de una cuestión + grave, á saber: de si el Arcipreste de Hita tenía ó no la + costumbre de ponerse las medias al revés, decidiéndose nuestro autor + por la negativa, con gran escándalo y algazara de las Academias de Leipsick, + Gottinga, Edimburgo y Ratisbona, las cuales dijeron que el célebre Carranza + era un alma de cántaro al atreverse á negar un hecho que formaba parte + del tesoro de creencias de la humanidad. ¿Pues y su disertación sobre + los colmillos del jabalí de Erymantho, que fué causa de un sin fin de + mordiscadas entre los más famosos eruditos? No diré nada, pues corre en + manos de todo el mundo, de su famoso discurso sobre el modo de combinar las + <i>tes</i> y las <i>des</i> en el metro de Arte Mayor, el cual le alzara á los + cuernos de la luna, si antes, para gloria de España y enaltecimiento de + sí propio, no hubiera escrito y dado á la estampa la nunca bastante + encarecida <i>Oda á la invención de la pólvora</i>, en que + llamaba á este producto químico <i>atmósfera + flamínea</i>. Esta es su única obra de fantasía. Las + demás son todas eruditas, porque vive consagrado á los apuntes. Como + crítico, no se le igualaba ni el mismo Cantarranas, aunque no faltan + biógrafos que le equiparan á él, y hubo alguno que + aseguró le aventajaba en muchas cosas. Basta decir que Carranza había + leído cuanto salió de plumas humanas, siendo de notar que todo libro <a + id="Page_237" name='Page_237'></a>que pasase por su memoria dejaba en ella un + pequeño sedimento ó depósito, aunque no fuera más grande + que una gota de agua.</p> + <p>No había fecha que él no supiera, ni nombre que ignorara, ni dato + que le fuera desconocido, ni coincidencia que se escapase á su + penetración y colosal memoria. Bien es verdad que de este almacén + sacaba el cargamento de sus críticas, las cuales tenían más de + indigestas que de sabrosas, porque no existe cosa antigua que no sacara á + colación, ni autor clásico que no desenterrara á cada paso para + llevarle y traerle como á los gigantones en día de Corpus. Escribiendo, + era prolijo: su estilo se componía de las más crespas y ensortijadas + frases que es dado imaginar. Pulía de tal modo su prosa, que parecía + una cabellera con cosmético y bandolina, pudiendo servir de espejo; y sus + versos eran tales, que se les creerían rizados con tenacillas. Nunca + repitió una palabra en un mismo pliego de papel, por miedo á las + redundancias y sonsonetes. En cierta ocasión, habiendo hablado en un + artículo del mondadientes de marfil de una dama, viéndose obligado + á repetirlo por la fuerza de la sintaxis y pareciéndole vulgar la + palabra palillo, llamó á aquel objeto el <i>ebúrneo + estilete</i>. Por esta razón aparecían en sus escritos unas palabrejas + que sus enemigos, en el furor de la envidia, llamaban estrambóticas. Tratarle + á él de pedante era cosa corriente <a id="Page_238" + name='Page_238'></a>entre los malignos gaceterillos, que molestan siempre á + los grandes hombres, como las pulgas al león.</p> + <p>La persona del erudito Carranza era tan notable como sus obras. Componíase + de un destroncado cuerpo sobre dos no muy iguales piernas, brazos pequeños y + los hombros cansadísimos; exornando todo el edificio un sombrero monumental, + bajo el cual solía verse, en días despejados, la cabeza más + arqueológica que ha existido. Después de la corbata, que afectaba + cierto desaliño, lo que más descollaba era la boca, donde en un tiempo + moraron todas las gracias, y ahora no quedaba ni un diente; y la nariz hubiera sido + lo más inverosímil de aquel rostro si no ocuparan el primer lugar unos + espejuelos voluminosos tras los cuales el ojo perspicaz y certero del crítico + fulguraba.</p> + <p>Estos ojos fueron los que me miraron con severidad que me turbó; esta boca + fue la que con voz tan solemne como cascada, tomó la palabra y dijo:</p> + <p>«¡Oh extravío de las imaginaciones juveniles! ¡Oh ruindad + de sentimientos! ¡Oh corrupción del siglo! ¡Oh bajeza de ideas! + ¡Oh pérdida del buen gusto! ¡Oh aniquilamiento de las + clásicas reglas! ¿Hay más formidable máquina de + disparates que la que usted escribió ni mayor balumba de despropósitos + que la que esa señora y ese caballero <a id="Page_239" name='Page_239'></a>han + dicho? ¿En qué tiempos vivimos? ¿Qué república + tenemos? Vaya usted, señora, á coser sus calcetas y á espumar el + puchero, y usted D. Marcos, á cuidar sus hijos si los há, y usted, + joven, á aprender un oficio, que más cuenta le tiene cualquier + ocupación, aunque sea ingrata y vil, que componer libros. Pues qué, + ¿es el campo de las letras dehesa de pasto para toda clase de <i>pecus</i>, + ó jardín frondosísimo donde sólo los más delicados + ingenios pueden hallar deleites y amenidades? Id, cocineros del pensamiento, á + condimentar vulgares sopas y no sabrosos platos; que no es dado á tan groseras + manos preparar los exquisitos manjares que se sirven en el ágape de los + dioses.»</p> + <p>Como Semíramis cuando ve aparecer la sombra de Nino para echarle en cara + sus trapicheos; como Hamlet cuando oye al espectro de su padre revelándole los + delitos de la señá Gertrudis; como Moisés cuando vislumbra + á Jehová en la zarza ardiente, así nos quedamos todos: mudos, + fríos, petrificados de espanto. El apóstrofe de aquel hombre, tenido + por un oráculo; su singular aspecto, su severa mirada y el eco de su + vocecilla, nos infundieron tal pavor, que hubo de transcurrir buen espacio de tiempo + antes que yo tomase aliento, y sacara la poetisa su <i>flacon</i>, y cerrara la boca + el excelente Duque.</p> + <p>Al fin nos repusimos del terror, y Carranza, <a id="Page_240" + name='Page_240'></a>advirtiendo el buen efecto que sus palabras habían + producido, arremetió de nuevo contra nosotros, y de tal modo se + ensañó con D. Marcos, que pienso no le quedara hueso sano. La poetisa + estaba turulata y no hacía más que abanicarse para disimular su enojo, + mientras Cantarranas parecía inclinado, en fuerza de su natural bondad, + á ponerse de parte del tremendo crítico.</p> + <p>«¡Y para esto me han llamado!—decía éste.—La + culpa tiene quien, dejando serias ocupaciones y la sabrosa compañía de + las musas, asiste á estas lecturas, donde le hacen echar los bofes con + tantísimo desatino.»</p> + <p>Entonces yo, desafiando con un arrojo que ahora me espanta la cólera del + Aristarco, le dije:</p> + <p>«Pero ya que he tenido la osadía de traerle a usted aquí, oh + varón insigne, ¿no me será permitido pedirle la más gran + merced que hacerme pudiera, ayudando con sus luces á mejorar este engendro + mío que con tan mala estrella viene al mundo?</p> + <p>—Sí, lo haré de muy buen grado—contestó el sabio, + trocándose repentinamente en el hombre más suave y meloso de la + tierra.—Voy á decir cómo desarrollaría yo mi pensamiento; + pero han de prometerme que no he de ser interrumpido por aplausos ni otra + manifestación semejante. Empezaré, pues, declarando que yo + colocaría la acción de mi obra en tiempos remotos, en los <a + id="Page_241" name='Page_241'></a>tiempos pintorescos é interesantes, cuando + no había alumbrado público, y sí muchas rondas y gran + número de corchetes; cuando los galanes se abrían en canal por una + palabrilla, y las damas andaban con manto por esas callejuelas, seguidas de + Celestinas y rodrigones; cuando se guardaba con siete llaves el honor, sin que eso + quiera decir que no se perdiese en un santiamén. Yo no sé cómo + hay ingenios tan romos que novelan con cosas y personas de la época presente, + donde no existen elementos literarios, según todos los hombres doctos hemos + probado plenamente. Al demonio no se le ocurriría pintar aventuras en una + calle empedrada y con faroles de gas. Por Dios y por los santos, ¿cabe nada + más ridículo que un diálogo amoroso, en que aparece á + cada momento la palabra <i>usted</i>, hecha para preguntar cómo está el + tiempo, los precios de la carne, etc.?... Pues bien: yo figuraría mis + personajes en el siglo XVII, y abriría la escena con gran ruido de cuchilladas + y muchos <i>pardieces</i> y <i>voto á sanes</i>; después el ir y venir + de los alguaciles, y, por último, la voz cascada de una vieja alcahueta que + acude con su farolito á reconocer la cara del muerto.»</p> + <p>Todos nos mirábamos, sorprendidos ante el pintoresco cuadro que en un + periquete habia trazado aquel maestro incomparable.</p> + <p>«El joven pobre que ha puesto usted en la bu<a id="Page_242" + name='Page_242'></a>hardilla, donde está muy retebién, le + figuraría yo un hidalgo de provincias, sin blanca y con malísima + estrella. Ha llegado á Madrid en busca de fortuna, y solicita que le hagan + capitán de Tercios, para lo cual anda de ceca en meca, sin poder conseguir + otra cosa que desprecios. La dama de enfrente es de la más alta nobleza, hija + de algún montero mayor de la Casa Real, ó cosa por el estilo, lo cual + hace que tenga entrada en Palacio, y sea bien quista de Reyes, Príncipes + é Infantes. Meteremos en el ajo algún rapabarbas o criado + socarrón que haga de tercero, porque novela ó comedia sin rapista + charlatán y enredador, es olla sin tocino y sermón sin agustino. + ¡Y cómo había yo de pintar las escenas de tabernas, las + cuchilladas, las pendencias que dirige siempre un tal Maese Blas ó Maese + Pedrillo! ¿Pues y las escenas de amor? ¡Qué discreción, + qué ternezas, qué riqueza metafórica había yo de poner + allí! Carta acá, carta allá, y entrevista en las Descalzas todos + los días, porque la Condesa vieja es tan devota, que no se mueve un + clérigo ni fraile en las iglesias de Madrid sin que ella vaya á meter + sus narices en la función. El hidalguillo tañe su laúd que se + las pela, y la dama le manda décimas y quintillas. Ambos están muy + amartelados. Pero cata aquí que el padre, que es un Condazo muy serio, con su + gorguera de encajes que parece un sol, gran talabarte de pieles y unos + gregüescos <a id="Page_243" name='Page_243'></a>como dos colchones, quiere que + se case con Don Gaspar Hinojosa, Afán de Rivera, etc., etc., etc., que es + Contralor, hijo del Virrey de Nápoles, y Secretario del general <i>qué + sé yo cuántos</i>, que ha tomado á Amberes, Ostende, Maestrich + ú otra plaza cualquiera. El Rey tiene gran empeño en estas nupcias, y + la Reina dice que quiere ser madrina del bodorrio. Ahora es ella. La dama está + fuera de sí, y el hidalguillo se rompe la cabeza para inventar un ardid + cualquiera que le saque de tan espantoso laberinto. ¡Oh terrible + obstáculo! ¡Oh inesperado suceso! ¡Oh veleidades del destino! + ¡Oh amargor de la vida! Lo peor y más trágico del caso es que el + padre se ha enterado de que hay un galán que corteja á la niña, + y se enfurece de tal modo, que si le coge, le parte la cabeza en dos con su espada + toledana. Cuenta al Rey lo que pasa; la Reina le echa fuerte reprimenda á + nuestra heroína, y todos convienen en que el galán aquél es un + majagranzas, que no merece ni descalzarle el chapín á la doncella. El + mozo ya no rasca laúdes ni vihuelas, y se pasea por el Cerrillo de San Blas + muy cabizbajo y melancólico. Los criados del Conde le andan buscando para + darle una paliza; pero escapa de ella, gracias á las tretas del + socarrón de su lacayo, que no por estar muerto de hambre deja de ser maestro + en artimañas y sutilezas. Los amantes van á ser separados para siempre. + Y lo <a id="Page_244" name='Page_244'></a>peor es que el D. Gaspar se + enfurruña, y ya no quiere casarse, y dice que si topa en la calle al pobre + hidalgo, le pondrá como nuevo. ¿Qué hacer? ¡Tate!... + Aquí está el <i>quid</i> de la dificultad ¿Cómo + desenredar esta enmarañada madeja? Pues verán ustedes de qué + manera ingeniosa, con qué donosura y originalidad desato yo este intrincado + nudo, en que el lector, suspenso de los imaginarios hechos, los mira como si fuesen + reales y efectivos. ¿Que les parece á ustedes que voy á + inventar? ¿A ver?»</p> + <p>Todos nos quedamos con la boca abierta, sin saber qué contestarle. Yo, + sobre todo, ¿cómo había de imaginar cosa alguna que igualara + á los profundos pensamientos de aquel pozo de ciencia?</p> + <p>«Pues verán ustedes—prosiguió.—Hallándose + las cosas como he dicho, de repente ...¡Que novedad! ¡Qué + agudísima é inesperada anagnórisis!... Pues es el caso que el + muchacho tiene un tío, oidor en Indias. Este tío oidor, que es todo un + letrado y persona de pro, muere legando un caudal inmenso; de modo que cuando menos + se lo piensa, el hidalguillo se ve con doscientos mil escudos en el arca, y es + más rico que el Conde de enfrente. Cátate que en un momento le + obsequian todos y le guardan más miramientos que si fuera el mismo Duque de + Lerma, Ministro universal. El padre de la dama se ablanda; ésta se <a + id="Page_245" name='Page_245'></a>marcha á Platerías diciendo que va + á comprar unas arracadas, pero con el disimulado fin de ver al hidalguillo y + oir de sus mismo labios la noticia de la herencia; la Reina se desenoja; el Rey dice + que les ha de casar, ó deja de ser quien es. D. Gaspar se va furioso á + las guerras de la Valtellina, donde le matan de un arcabuzazo, y, por fin, los dos + jóvenes se casan, son muy obsequiados, y viven luengos años en paz y en + gracia de Dios. Así, señores, desarrollaría yo el pensamiento de + esta novela, que, expuesta de tal modo, pienso no seria igualada por ninguna de + cuantas en lengua italiana ó española se han escrito, desde Bocaccio + hasta Vicente Espinel, que yo las he leído todas, y aquí pudiera + referirlas <i>ce</i> por <i>be</i>, sin que me quedara una en la cuenta.»</p> + <p>Aquí terminó el dictamen de D. Severiano Carranza, fénix de + los literatos. Esta lección tercera era ya demasiado carga de bochorno y + humillación para mí. Y ¿cómo había yo de continuar + leyendo, si en un dos por tres me habian mostrado aquellos personajes la flaqueza de + mi entendimiento, apto tan sólo para bajas empresas? Me afrentaron, y de sus + enseñanzas saque menos provecho que vergüenza. Sí: lo digo con la + entereza del que ya ha desistido de caminar por el escabroso sendero de la + literatura, y confiesa todos sus yerros y ridiculeces. Cuando D. Seve<a id="Page_246" + name='Page_246'></a>riano acabó, la poetisa hizo un mohín de fastidio, + señal de que el discurso no le había parecido de perlas, D. Marcos se + reía del insigne erudito, y el Duque de Cantarranas ... (rubor me cuesta el + confesarlo, porque le estimo sobremanera, y desearía ocultar todo lo que le + menoscabase; pero la imparcialidad me obliga á decirlo) el Duque se + había dormido, cosa inexplicable en quien siempre fué la misma + cortesía.</p> + <p>Otro suceso doloroso tengo que referir, y sabe Dios cuánto me cuesta + revelar cosas que puedan obscurecer algún tanto la fama que rodea á + estas cuatro venerandas personas. ¿Revelaré este funesto incidente? + ¿Llevaré la mundanal consideración y el efecto particular hasta + el extremo de callar la verdad, hija de Dios, sin la cual ninguna cosa va á + derechas en este mundo? No; que antes que nada es mi conciencia, y además, si + enseño una flaqueza de mis cuatro amigos, no por eso van á perder la + estimación general quienes tantos y tan grandes merecimientos y títulos + de gloria reúnen. Hay momentos en que los más rutilantes + espíritus sufren pasajero eclipse, y entonces, mostrándose la + naturaleza en toda su desnudez, aparecen las malas pasiones que bullen siempre en el + fondo del alma humana.</p> + <p>Esto fué lo que pasó á mis cuatro jueces en aquella noche + funesta. Sucedió que unas palabras de D. Marcos, que fué siempre algo + deslen<a id="Page_247" name='Page_247'></a>guado, irritaron al augusto + crítico. Quiso intervenir Cantarranas, y como la poetisa dijese no sé + qué tontería de las muchas que tenía en la cabeza, D. Marcos la + increpó duramente; salió á defenderla con singular tesón + el Duque, y recibió de pasada, y como sin querer, un furibundo sopapo. Desde + entonces fué aquello un campo de Agramante, y es imposible pintar el jaleo que + se armó. Daba el erudito á D. Marcos, D. Marcos al Duque, este al + erudito, el cual se vengaba en la poetisa, que arañaba á todos y + chillaba como un estornino, siendo tal la baraúnda, que no parecía sino + que una legión de demonios se había metido en mi casa. No pararon los + irritados combatientes hasta que D. Marcos no derramó sangre á + raudales, rasguñado por la poetisa; hasta que ésta no se + desmayó, dejando caer sus postizos bucles, y haciéndome en la frente un + chichón del tamaño de una nuez; hasta que el Duque no se le + fraccionó en dos pedazos completos la mejor levita que tenía; hasta que + Carranza no perdió sus espejuelos y la peluca, que era bermeja y muy + sebosa.</p> + <p>Así terminó la sesión que ha dejado en mí recuerdos + pavorosos. He revelado esta lamentable escena por amor á la verdad y porque + debo ser severo con aquellos que más valen y más fama gozan. De todos + modos, si hago esta confesión, no es con ánimo de publicar debilidades, + sino <a id="Page_248" name='Page_248'></a>por hacer patente lo miserable de la + naturaleza humana, que aún en los más elevados caracteres deja ver + alguna ocasión su fondo de perversidad.</p> + <br /> + + <h3>V</h3> + <br /> + <br /> + + <p>De la novela, inocente causa de tan reñida controversia y desbarajuste + final, ¿que he de decir, sino que salió cual engendrada en aciaga noche + de escándalo? Como quise adoptar las ideas de cada uno, por parecerme todas + excelentes, mi obra resultó análoga á esas capas tan llenas de + remiendos y pegotes, que no se puede saber cuál es el color y la tela + primitivos. Después de la introdución que he leído, + adopté el pensamiento del pajarito y le puse de intermediario entre los dos + amantes. Luego, pareciéndome de perlas el incidente de la chimenea, hice que + Alejo mudara á la casa de enfrente, y que una noche se deslizara muy + callandito por el interior del ennegrecido tubo, apareciéndose á la + dama cuando ésta se percataba menos. Lo del negro no me fué posible + introducirlo; pero sí el magnífico desenlace del tío en Indias, + ideado por el fénix de los críticos, aunque no pude suponerle oidor + sino tabernero, diferencia que importa poco para <a id="Page_249" + name='Page_249'></a>el caso. Así la novela, como hija de distintos + progenitores, venía á ser la cosa más pintoresca, variada y + original del mundo, y bien podía decir su autor: <i>«yo, el menor padre + de todos....»</i> Imprimía, porque ningún editor la quería + tomar, aunque yo, llevando mi modestia hasta lo sublime, la daba por ochenta reales + al contado, y otros ochenta, pagaderos á plazos de dos duros en dos + años.</p> + <p>La puse á la venta en las principales librerías, y en un lustro que + ha corrido llevo despachada la friolera de tres ejemplares, con más los que me + tomaron al fiado, y que espero cobrar, si la cosecha es buena, en el próximo + otoño. Un librero de Sevilla me ha prometido comprarme un ejemplar, si le hago + una rebaja de dos reales; y este pedido, con otras proposiciones que me dirigen de + lejanas tierras, me hace esperar que venderé hasta diez en todo lo que queda + de año. No puedo quejarme, en verdad, porque yo sé que si las cosas + estuvieran mejor y sobrase dinero en el país, no había de quedar un + ejemplar para muestra.</p> + <p>De todos modos, me consuela la singular protección que me dispensa, ahora + como antes, el Duque de Cantarranas, mi ilustre Mecenas, quien ha podido conseguir de + un amigo suyo, dueño de una tienda de ultramarinos, que me compre media + edición al peso, y á veinticinco reales la <a id="Page_250" + name='Page_250'></a>arroba. Si, merced á la solicitud del prócer + ilustre, consigo realizar este negocio, me servirá de estímulo para + proseguir por el fatigoso camino de las letras, que si tiene toda clase de espinas y + zarzales en su largo trayecto, también nos conduce, como sin querer, á + la holgura, á la satisfacción y á la gloria.</p> + <p>Madrid, Septiembre de 1872.</p> + <a id="Page_251" name='Page_251'></a> + <hr style='width: 65%;' /> + <a id="LA_PRINCESA_Y_EL_GRANUJA" name='LA_PRINCESA_Y_EL_GRANUJA'></a> + <h2><a id="Page_252" name='Page_252'></a>LA PRINCESA Y EL GRANUJA</h2> + <h3>I</h3> + <br /> + <br /> + <br /> + + <p>Pacorrito Migajas era un gran personaje. Alzaba del suelo poco más de tres + cuartas, y su edad apenas pasaba de los siete años. Tenía la piel + curtida del sol y del aire, y una carilla avejentada que más bien le + hacía parecer enano que niño. Sus ojos eran negros y vividores, con + grandes pestañas como alambres y resplandor de pillería. Pero su boca + daba miedo de puro fea, y sus orejas, al modo de aventadores, antes parecían + pegadas que nacidas. Vestía gallardamente una camisa de todos colores, por lo + sucia, y pantalón hecho de remiendos, sostenido con un solo tirante. En + invierno abrigábase con una chaqueta que fué de su señor abuelo, + la cual, después de cortadas las mangas por el codo, á Pacorrito le + venía que ni pintada para gabán. En el cuello le daba varias vueltas, + á manera de <a id="Page_253" name='Page_253'></a>serpiente, un guiñapo + con aspiraciones de bufanda, y cubría la mollera con una gorrita que + afanó en el Rastro. No usaba zapatos, por serle esta prenda de + grandísimo estorbo, ni tampoco medias, porque le molestaba el punto.</p> + <p>La familia de Pacorrito Migajas no podía ser más ilustre. Su padre, + acusado de intentar un escalo por la alcantarilla, fué á tomar aires + á Ceuta, donde murió. Su madre, una señora muy apersonada que + por muchos años tuvo puesto de castañas en la Cava de San Miguel, + fué también metida en líos de justicia, y después de + muchos embrollos, y dimes y diretes con jueces y escribanos, me la empaquetaron para + el penal de Alcalá. Aún quedaba á Pacorrito su hermana, pero + ésta, abandonando su plaza en la Fábrica de Tabacos, corrió + á Sevilla en amoroso seguimiento de un cabo de Artillería, y esta es la + hora en que no ha vuelto. Estaba, pues, Migajas solo en el mundo, sin más + familia que él mismo, sin más amparo que el de Dios, ni otro + guía que su propia voluntad.</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_254" name='Page_254'></a>II</h3> + <br /> + <br /> + + <p>¿Pero creerá el pío lector que Pacorrito se acobardó + al verse solo? Ni por pienso. Había tenido ocasión, en su breve + existencia, de conocer los vaivenes del mundo, y algo de lo falso y mentiroso que + encierra esta vida miserable. Llenándose de energía, afrontó la + situación como un héroe. Afortunadamente, tenía buenas + relaciones con diversa gente de su estofa y aun con hombres barbudos que + parecían dispuestos á protegerle, y bulle que bulle, aquí me + meto y allí me saco, consiguió dominar su triste estado.</p> + <p>Vendía fósforos, periódicos y algún billete de + Lotería, tres ramos mercantiles que, explotados con inteligencia, + podían asegurarle honradas ganancias; así es que á Pacorrito + nunca le faltaban cuatro cuartos en el bolsillo para sacar de un apuro á un + compañero, ó para obsequiar á las amigas.</p> + <p>No le inquietaban gran cosa ni las molestias del domicilio ni las exigencias del + casero. Sus palacios eran el Prado en verano, y en invierno los portales de la casa + Panadería. Varón sobrio y enemigo de pompas mundanas, se contentaba <a + id="Page_255" name='Page_255'></a>con un rincón cualquiera donde pasar la + noche. Comía, como los pájaros, lo que encontraba, sin que jamás + se apurase por esto, á causa de la conformidad religiosa que existía en + su alma, y de su instintiva fe en los misteriosos auxilios de la Providencia, que + á ningún ser grande ni chico desampara.</p> + <p>Los que esto lean creerán que Migajas era feliz. Parece natural que lo + fuese. Si carecía de familia, gozaba de preciosísima libertad, y como + sus necesidades eran escasas, vivía holgadamente de su trabajo, sin deber nada + á nadie, sin que le quitaran el sueño cuidados ni ambiciones; pobre, + pero tranquilo; desnudo el cuerpo, pero lleno de paz sabrosa el espíritu. Pues + á pesar de esto, el señor de Migajas no era feliz. ¿Por + qué? Porque estaba enamorado hasta las gachas, como suele decirse.</p> + <p>Sí, señores: aquel Pacorrito tan pequeño y tan feo y tan + pobre y tan solo, amaba. ¡Ley inexorable de la vida, que no permite á + ningún sér, cualquiera que sea, redimirse del despótico yugo del + amor.</p> + <p>Amaba nuestro héroe con soñador idealismo, libre de todo pensamiento + impuro, á veces con ardoroso fuego que en sus venas ponía un hervor de + todos los demonios. Su corazón volcánico tenía sensaciones de + todas clases para el objeto amado, ora dulces y platónicas como las <a + id="Page_256" name='Page_256'></a>de Petrarca, ora arrebatadas como las de Romeo.</p> + <p>¿Y quién había inspirado á Pacorrito pasión tan + terrible? Pues una dama que arrastraba vestidos de seda y terciopelo con vistosas + pieles; una dama de cabellos rubios, que en bucles descendían sobre su + alabastrino cuello. La tal solía gastar quevedos de oro, y á veces + estaba sentada al piano tres días seguidos.</p> + <br /> + + <h3>III</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Sabed cómo la conoció Pacorro y quién era aquélla + celestial hermosura.</p> + <p>Extendía el chico la esfera de sus operaciones mercantiles por la mitad de + una de las calles que afluyen á la Puerta del Sol, calle muy concurrida y con + hermosas tiendas, que de día ostentan en sus escaparates mil prodigios de la + industria, y por las noches se iluminan con la resplandeciente claridad del gas. + Entre estas tiendas, la más bonita es una que pertenece á un + alemán, siempre llena de bagatelas preciosísimas destinadas á + grandes y pequeños. Es el bazar de la infancia infantil y de la adulta. Por + Carnaval se llena de caretas burlescas; en Semana Santa de figuras piadosas; hacia + Navidad de <a id="Page_257" name='Page_257'></a>Nacimientos y árboles cargados + de juguetes, y por Año Nuevo de magníficos objetos para regalos.</p> + <p>La pasión frenética de Pacorrito empezó cuando el + alemán puso en su vitrina una encantadora colección de damas vestidas + con los ricos trajes que imagina la fantasía parisiense. Casi todas + tenían más de media vara de estatura. Sus rostros eran de fina y + purificada cera, y ningún carmín de frescas rosas se igualaba al rubor + de sus castas mejillas. Sus azules ojos de vidrio brillaban inmóviles con + más fulgor que la pupila humana. Sus cabellos, de suavísima lana + rizada, podían compararse, con más razón que los de muchas + damas, á los rayos del sol; y las fresas de Abril, las cerezas de Mayo y el + coral de los hondos mares, parecían cosa fea en comparación de sus + labios rojos.</p> + <p>Eran tan juiciosas, que jamás se movían del sitio en que las + colocaban. Sólo crujía el gozne de madera de sus rodillas, hombros y + codos, cuando el alemán las sentaba al piano, ó las hacía tomar + los lentes para mirar á la calle. De resto, no daban nada que hacer, y + jamás se les oyó decir esta boca es mía.</p> + <p>Entre ellas había ¡ay qué hembra! la más hermosa, la + más alta, la más simpática, la más esbelta, la mejor + vestida, la más señora. Debía de ser mujer de elevada + categoría, á juzgar por <a id="Page_258" name='Page_258'></a>su + ademán grave y pomposo, y cierto airecillo de protección que á + maravilla le sentaba.</p> + <p>—¡Gran mujer!—dijo Pacorrito la primera vez que la vió; y + más de una hora estuvo plantado ante el escaparate, contemplando tan seductora + belleza.</p> + <br /> + + <h3>IV</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Nuestro personaje se hallaba en ese estado particular de exaltación y + desvarío en que aparecen los héroes de las novelas amatorias. <i>Su + cerebro hervía; en su corazón se enrroscaban culebras mordedoras; su + pensamiento era un volcán; deseaba la muerte; aborrecía la vida; + hablaba sin cesar consigo mismo; miraba á la luna; se remontaba al quinto + cielo</i>, etc.</p> + <p>¡Cuántas veces le sorprendió la noche en melancólico + éxtasis delante del cristal, olvidado de todo, hasta de su propio comercio y + modo de vivir! Mas no era por cierto muy desairada la situación del buen + Migajas, quiero decir, que era hasta cierto punto correspondido en su loca + pasión. ¿Quién puede medir la intensidad amorosa de un + corazón de estopa ó serrín? El mundo está lleno de + misterios. La ciencia es vana y jamás llegará á lo íntimo + de las cosas. ¡Oh, Dios! ¿será <a id="Page_259" + name='Page_259'></a>posible algún día demarcar fijamente la esfera de + lo inanimado? ¿Lo inanimado, dónde empieza? Atrás los pedantes + que, deteniéndose delante de una piedra ó de un corcho, le dicen: + «Tú no tienes alma.» Sólo Dios sabe cuáles son las + verdaderas dimensiones de ese Limbo invisible donde yace todo lo que no ama.</p> + <p>Bien seguro estaba Pacorrito de haber hecho tilín á la dama. Esta le + miraba, y sin moverse ni pestañear ni abrir la boca, decíale mil cosas + deleitables, ya dulces como la esperanza, ya tristes como el presentimiento de + sucesos infaustos. Con esto se encendía más y más en el + corazón del amigo Migajas la llama que le devoraba, y su atrevida mente + concebía dramáticos planes de seducción, rapto y aun de + matrimonio.</p> + <p>Una noche, el amartelado galán acudió puntual á la cita. La + señora estaba sentada al piano, las manos suspendidas sobre las teclas, y el + divino rostro vuelto hacia la calle. El granuja y ella se miraron. ¡Ay! + ¡Cuánto idealismo, cuánta pasión en aquella mirada! Los + suspiros sucedieron á los suspiros, y las ternezas á las ternezas, + hasta que un suceso imprevisto cortó el hilo de tan dulce comunicación, + truncando de un golpe la felicidad de los amantes. Fué como esas + súbitas catástrofes que hieren mortalmente los corazones, originando + suicidios, tragedias y otros lamentables casos.</p> + <p><a id="Page_260" name='Page_260'></a>Una mano penetró en el escaparate, por + la parte de la tienda, y cogiendo á la señora por la cintura, se la + llevó dentro. Al asombro de Migajas sucedió una pena tan viva, que + deseó morirse en aquel mismo instante. ¡Ver desaparecer al objeto amado, + cual si se lo tragara la insaciable tumba, y no poder detener aquella existencia que + se escapa, y no poder seguirla aunque fuera al mismo infierno! ¡Desgracia + superior á las fuerzas de un mortal! Migajas estuvo á punto de caer al + suelo; pensó en el suicidio; invocó á Dios y al diablo....</p> + <p>—¡La han vendido!—murmuró sordamente.</p> + <p>Y se arrancó los cabellos, y se arañó el rostro; y en las + pataletas de su desesperación, se le cayeron al suelo los fósforos, los + periódicos y los billetes de Lotería. ¡Intereses del mundo, no + valéis lo que un suspiro!</p> + <br /> + + <h3>V</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Repuesto al cabo de su violenta emoción, el rapaz miró hacia el + interior de la tienda, y vio á unas niñas y á dos ó tres + personas mayores hablando con el alemán. Una de las chicas sostenía en + sus brazos á la dama de los pensamientos <a id="Page_261" + name='Page_261'></a>de Migajas. Hubiérase lanzado éste con + ímpetu salvaje dentro del local; pero se detuvo, temeroso de que, viendo su + facha estrambótica, le adjudicaran una paliza ó le entregasen á + una pareja.</p> + <p>Fijo en la puerta, consideraba los horrores de la trata de blancos, de aquella + nefanda institución tirolesa, en la cual unos cuantos duros deciden la suerte + de honradas criaturas, entregándolas á la destructora ferocidad de + niños mal criados. ¡Ay! ¡Cuán miserable le parecía + á Pacorrito la naturaleza humana!</p> + <p>Los que habían comprado á la señora salieron de la tienda y + entraron en un coche de lujo. ¡Cómo reían los tunantes! Hasta el + más pequeño, que era el más mimoso, se permitía tirar de + los brazos á la desgraciada muñeca, á pesar de tener él + para su exclusivo goce variedad de juguetillos propios de su edad. Las personas + mayores también parecían muy satisfechas de la adquisición.</p> + <p>Mientras el lacayo recibía órdenes, Pacorrito, que era hombre de + resoluciones heróicas y audaces, concibió la idea de colgarse á + la zaga del coche. Así lo hizo, con la agilidad cuadrumana que emplean los + granujas cuando quieren pasear en carruaje de un cabo á otro de la villa.</p> + <p>Alargando el hocico hacia la derecha, veía asomar por la portezuela uno de + los brazos de la dama sacrificada al vil metal. Aquel brazo rígido <a + id="Page_262" name='Page_262'></a>y aquel puño de rosa hablaban + enérgico lenguaje á la imaginación de Migajas, que en medio del + estrépito de las ruedas oía estas palabras: + —¡Sálvame, Pacorrito mío, sálvame!</p> + <br /> + + <h3>VI</h3> + <br /> + <br /> + + <p>En el pórtico de la casa grande, donde se detuvo el coche, cesaron las + ilusiones del granuja, porque un criado le dijo que si manchaba el piso con sus pies + enlodados, le rompería el espinazo. Ante esta abrumadora razón, Migajas + se retiró, lleno el corazón de un ardiente anhelo de venganza.</p> + <p>Su fogoso temperamento le impulsaba á seguir adelante, arrojándose + en brazos de la fortuna, y en las tinieblas de lo imprevisto. Su alma se adaptaba + á las ruidosas y dramáticas aventuras. ¿Qué hizo el muy + pillo? Pues concertarse con los que iban á recoger la basura á la casa + donde estaba en esclavitud su adorada, y por tal medio, que podrá no ser + poético, pero que revela agudeza de ingenio, y un corazón como la copa + de un pino, Migajas se introdujo en el palacio.</p> + <p>¡Cómo le palpitaba el corazón cuando subía y <a + id="Page_263" name='Page_263'></a>penetraba en la cocina! La idea de estar cerca de + <i>ella</i> le confundía de tal suerte, que más de una vez se le + cayó la espuerta de la mano, derramándose en la escalera. Pero de + ningún modo podía saciar la ardiente sed de sus ojos, que anhelaban ver + á la hermosa dama. Sintió lejanos chillidos de niños juguetones; + pero nada más. La gran señora por ninguna parte aparecía.</p> + <p>Los criados de la casa, viéndole tan pequeño y tan feo, le + hacían mil burlas; más uno de ello, que era algo compasivo, le daba + golosinas. Una mañana muy fría, el cocinero, ya fuese por + lástima, ya por maldad, le dio á beber de un vino áspero y + picón como demonios. El granuja sintió dulcísimo calor en todo + el cuerpo, y un vapor ardiente que á la cabeza le subía. Sus piernas + flaqueaban; sus brazos desmayados caían con abandono voluptuoso. Del pecho le + brotaba una risa juguetona, que iba afluyendo de su boca, cual arroyo sin fin, y + Pacorrito reía y se agarraba con ambas manos á la pared para no + caer.</p> + <p>Un puntapié vigoroso, aplicado en semejante parte, modificó un tanto + la risa, y puesta la mano en la parte dolorida, Pacorrito salió de la cocina. + Su cabeza seguía trastornada. Él no sabía á dónde + le conducían sus pasos. Corrió tambaleándose y riendo de nuevo; + pisó fríos ladrillos, y después suave entarimado, y luego tibias + alfombras.</p> + <p><a id="Page_264" name='Page_264'></a>De repente sus ojos se detuvieron en un + objeto que en el suelo yacía. ¡Cielos!... Migajas exhaló un + rugido de dolor, y cayó de rodillas.</p> + <p>Allí, tendida como un cadáver, los vestidos rasgados y en desorden, + partida la frente alabastrina, roto uno de los brazos, desgreñado el pelo, + estaba la señora de sus pensamientos ¡Lastimoso cuadro que partía + el corazón!</p> + <p>Nuestro héroe, durante un rato, no pudo articular palabra. La voz se + ahogaba en su garganta. Estrechó contra su corazón aquél + frío cuerpo inanimado, cubriéndolo de besos ardientes. La señora + tenía abiertos los ojos, y miraba con melancólica dulzura á su + fiel adorador. A pesar de sus horribles heridas y del lastimoso estado de su cuerpo, + la noble dama vivía. Pacorrito lo conoció en la luz singular de sus + quietos ojos azules, que despedían llamaradas de amor y gratitud.</p> + <p>—Señora, ¿quién os trajo á tan triste + estado?—exclamó en tono patético, angustioso.</p> + <p>Pero pronto al dolor agudísimo sucedió la ira, y Pacorrito + pensó tomar venganza de aquel descomunal agravio.</p> + <p>Como en el mismo instante sintiera pasos, cargó en sus brazos á la + gentil dama, echando á correr con ella fuera de la casa. Bajó la + escalera, atravesó el patio, salió á la calle con tanta + velocidad. Su carrera era como la del pájaro que, al <a id="Page_265" + name='Page_265'></a>robar su grano, oye el tiro del cazador, y sintiéndose + ileso, quiere poner entre su persona y la escopeta toda la distancia posible.</p> + <p>Corrió por una, dos, tres, diez calles, hasta que creyéndose + bastante lejos, descansó, poniendo sobre sus rodillas el precioso objeto de su + insensato amor.</p> + <br /> + + <h3>VII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Vino la noche, y Pacorrito vió con placer las dulces sombras que + envolvían el atrevido rapto, protegiendo sus honestos amores. Examinando + atentamente las heridas del descalabrado cuerpo de su adorada, observó que no + eran de gravedad, aunque por los agujeros del cráneo se le verían los + sesos, si los tuviera, y toda la estopa del corazón se salía á + borbotones por diferentes heridas. El traje estaba hecho girones, y parte de la + cabellera se había quedado en el camino durante la veloz corrida. + Inundósele el alma de pena al considerar que carecía de fondos para + hacer frente á situación tan apurada. Con el abandono de su comercio se + le habían vaciado los bolsillos, y una mujer amada, mayormente si no + está bien de salud, es fuente inagotable de gastos. Migajas se tentó + aquella parte de su andrajosa ropa don<a id="Page_266" name='Page_266'></a>de + solía tener la calderilla, y no halló ni tampoco un triste ochavo.</p> + <p>—Ahora—pensó—ahora necesitaré casa, cama, la mar + de médicos y cirujanos, modista, mucha comida, un buen fuego ... y nada + tengo.</p> + <p>Pero como estaba tan fatigado, recostó la cabeza sobre el cuerpo de su + ídolo, y se durmió como un ángel.</p> + <p>Entonces, ¡oh prodigio! la señora se fué reanimando, y + levantándose al fin, mostró á Pacorrito su risueño + semblante, su noble frente sin ninguna herida, su cuerpo esbelto sin la más + leve rotura, su vestido completo y limpio, su cabellera rizosa y perfumada, su + sombrero coquetón, que adornaban diminutas flores; en suma, se mostró + perfecta y acabadamente hermosa, tal como la conoció el muchacho en la + vitrina.</p> + <p>¡Ay! Migajas se quedó deslumhrado, atónito, suspenso, sin + habla. Púsose de rodillas y adoró á la señora como + á una divinidad. Entonces ella tomó la mano al granuja, y con voz + entera, más dulce que el canto de los ruiseñores, le dijo:</p> + <p>—Pacorrito, sígueme, ven conmigo. Quiero demostrarte mi + agradecimiento y el sublime amor que has sabido inspirarme. Has sido constante, leal, + generoso y heróico, porque me has salvado del poder de aquellos + vándalos que me martirizaban. Mereces mi corazón y mi mano. <a + id="Page_267" name='Page_267'></a>Ven, sígueme y no seas bobo, ni te creas + inferior á mí porque estás vestido de pingos.</p> + <p>Observó Migajas la deslumbradora apostura de la dama, el lujo con que + vestía, y lleno de pena exclamó:</p> + <p>—Señora, ¿á dónde he de ir yo con esta + facha?</p> + <p>La hermosa dama no contestó, y tirando de la mano á Pacorrito, le + llevó por misteriosa región de sombras.</p> + <br /> + + <h3>VIII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>El granuja vió al cabo una gran sala iluminada y llena de preciosidades, + cuya forma no pudo precisar bien en el primer momento. Al poco rato, comenzó + á percibir con claridad mil figurillas diversas, como las que poblaban la + tienda donde había conocido á su adorada. Lo que más + llamó su atención fué ver que salieron á recibirles, + luciendo sus flamantes vestidos, todas las damas que acompañaban en el + escaparate á la gran señora.</p> + <p>La cual contestó con una grave y ceremoniosa cortesía á los + saludos de todas ellas. Parecía ser de superior condición, algo como + princesa, reina ó emperatriz. Su gesto soberano y su ga<a id="Page_268" + name='Page_268'></a>llardo continente, sin altanería, revelaban dominio sobre + las demás. Al instante presentó á Pacorrito. Este se + quedó todo turbado y más rojo que una amapola cuando la Princesa, + tomándole de la mano, dijo:</p> + <p>—Presento á ustedes al Sr. D. Pacorro de las Migajas, que viene + á honrarnos esta noche.</p> + <p>Al pobre chico se le cayeron las alas del corazón cuando observó el + desmedido lujo que allí reinaba, comparándolo con su pobreza, sus pies + desnudos, sus calzones sujetos con un tirante y su chaqueta cortada por los + codos.</p> + <p>«Ya adivino lo que piensas—manifestó la Princesa con + disimulo.—Tu traje no es el más conveniente para una fiesta como la de + esta noche. En rigor, de verdad, no estás presentable.</p> + <p>—Señora, mi pícaro sastre—murmuró Pacorrito, + creyendo que una mentirilla pondría á salvo su decoro,—no me ha + acabado la condenada ropa.</p> + <p>—Aquí te vestiremos—indicó la noble dama.</p> + <p>Los lacayos de aquella extraña mansión eran monos pequeños y + graciosísimos. De pajes hacían unos loros diminutos, de esos que llaman + <i>Pericos</i>, y varias pajaritas de papel. Estas no se apartaban un momento de la + señora.</p> + <p>La servidumbre se ocupó al punto de arreglar un poco la desgraciada figura + del buen Migajas. Con unas fosforeras doradas y muy monas en for<a id="Page_269" + name='Page_269'></a>ma de zapatos, le calzaron al momento. Por gorguera le pusieron + medio farolillo de papel encarnado, y de una jardinera de mimbres hiciéronle + una especie de sombrerete pastoril, con graciosas flores adornado. Al cuello le + colgaron, á modo de condecoraciones, la chapa de un kepis elegantísimo, + una fosforera redonda que parecía reloj y el tapón de cristal de un + frasquito de esencias. Las pajaritas tuvieron la buena ocurrencia de ponerle en la + cintura, á guisa de espada ó daga, una lujosa plegadera de marfil. Con + éstas y otras invenciones para ocultar sus haraposos vestidos, el vendedor de + periódicos quedó tan guapo que no parecía el mismo. Mucho se + vanaglorió de su persona cuando le pusieron ante el espejo de un estuche de + costura para que se mirase. Estaba el chico deslumbrador.</p> + <br /> + + <h3>IX</h3> + <br /> + <br /> + + <p>En seguida principió el baile. Varios canarios cantaban en sus jaulas + walses y habaneras, y las cajas de música tocaban solas, así como los + clarinetes y cornetines, que se movían á sí mismos sus llaves + con gran destreza. Los violines también se las componían de un modo + extraño para <a id="Page_270" name='Page_270'></a>pulsarse á sí + propios sus cuerdas, y las trompetas se soplaban unas á otras. La + música era un poco discordante; pero Migajas, en la exaltación de su + espíritu, la hallaba encantadora.</p> + <p>No es necesario decir que la Princesa bailó con nuestro héroe. Las + otras damas tenían por pareja á militares de alta graduación, + ó á soberanos que habían dejado sus caballos á la puerta. + Entre aquellas figuras interesantísimas se veía á Bismarck, al + Emperador do Alemania, á Napoleón y á otros grandes hombres. + Migajas no cabía en su pellejo de puro orgulloso.</p> + <p>Pintar las emociones de su alma cuando se lanzaba á las vertiginosas curvas + del wals con su amada en brazos, fuera imposible. La dulce respiración de la + Princesa y sus cabellos de oro acariciaban blandamente la cara de Pacorrito, + haciéndole cosquillas y causándole cierta embriaguez. La mirada amorosa + de la gentil dama ó un suave quejido de cansancio acababan de + enloquecerle.</p> + <p>En lo mejor del baile, los monos anunciaron que la cena estaba servida, y al punto + se desconcertó el cotarro. Ya nadie pensó más que en comer, y al + bueno de Migajas se le alegraron los espíritus, porque, sin perjuicio de la + espiritualidad de su amor, tenía un hambre de mil demonios.</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_271" name='Page_271'></a>X</h3> + <br /> + <br /> + + <p>El comedor era precioso, y la mesa magnífica; las vajillas y toda la loza + de lo mejor que se ha fabricado para muñecas, y multitud de ramilletes + esparcían su fragancia y mostraban sus colores en pequeños + búcaros, en hueveras, y algunos en dedales.</p> + <p>Pacorrito ocupó el asiento á la derecha de la Princesa. Empezaron + á comer. Servían los pericos y las pajaritas tan bien y con tanta + precisión como los soldados que maniobran en una parada á la orden de + su General. Los platos eran exquisitos, y todos crudos ó fiambres. Si la + comida no disgustó á Migajas al comenzar, pronto empezó á + producirle cierto empacho, aun antes de haber tragado como un buitre. + Componían el festín pedacitos de mazapán, pavos más + chicos que pájaros y que se engullían de un solo bocado, filetes y + besugos como almendras, un rico principio de cañamones y un pastel de alpiste + <i>á la canaria</i>, albóndigas de miga de pan á la + <i>perdigona</i>, fricasé de ojos de faisán en salsa de moras + silvestres, ensalada de musgo, dulces riquísimos y frutas de todas clases, que + los pericos habían <a id="Page_272" name='Page_272'></a>cosechado en un tapiz + donde estaban bordadas, siendo los melones como uvas y las uvas como lentejas.</p> + <p>Durante la comida, todos charlaban por los codos, excepto Pacorrito, que por ser + muy corto de genio no desplegaba sus labios. La presencia de aquellos personajes de + uniforme y entorchados le tenían perplejo, y se asombraba mucho de ver tan + charlatanes y retozones á los que en el escaparate estaban tiesos y mudos cual + si fuesen de barro.</p> + <p>Principalmente el llamado Bismarck no paraba. Decía mil chirigotas, daba + manotadas sobre la mesa, y arrojaba á la Princesa bolitas de pan. Movía + sus brazos como atolondrado, cual si los goznes de éstos tuviesen un hilo, y + oculta mano tirase de él por debajo de la mesa.</p> + <p>«¡Cómo me estoy divirtiendo!—decía el + Canciller.—Querida Princesa, cuando uno se pasa la vida adornando una chimenea, + entre un reloj, una figura de bronce y un tiesto de begonia, estas fiestas le + rejuvenecen y le dan alegría para todo el año.</p> + <p>—¡Ay! dichosos mil veces—dijo la señora con + melancólico acento—los que no tienen otro oficio que adornar chimeneas y + entredoses. Esos se aburren, pero no padecen como nosotras, que vivimos en continuo + martirio, destinadas á servir de juguete á los hombres chicos. No + podré <a id="Page_273" name='Page_273'></a>pintar á usted, señor + de Bismarck, lo que se sufre cuando uno nos tira del brazo derecho, otro del + izquierdo; cuando éste nos rompe la cabeza y aquél nos descuartiza, + ó nos pone de remojo, ó nos abre en canal para ver lo que tenemos + dentro del cuerpo.</p> + <p>—Ya lo supongo—contestó el Canciller abriendo los brazos; + cerrándolos repetidas veces.</p> + <p>—¡Oh, desgraciados, desgraciados!—exclamaron en coro los + Emperadores, Espartero y demás personajes.</p> + <p>—Y menos desgraciada yo—añadió la dama,—que + encontré un protector y amigo en el valeroso y constante Migajas, que supo + librarme del bárbaro suplicio.»</p> + <p>Pacorro se puso colorado hasta la raíz del pelo.</p> + <p>«Valeroso y constante—repitieron á una las muñecas + todas, en tono de admiración.</p> + <p>—Por eso—continuó la Princesa—esta noche, en que nuestro + Genio Creador nos permite reunimos para celebrar el primer día del año, + he querido obsequiarle, trayéndole conmigo, y dándole mi mano de + esposa, en señal de alianza y reconciliación entre el linaje + muñequil y los niños juiciosos y compasivos.</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_274" name='Page_274'></a>XI</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Cuando esto decía, el señor de Bismarck miraba á Pacorrito + con expresión de burla tan picante y maligna, que nuestro insigne héroe + se llenó de coraje. En el mismo instante, el tuno del Canciller disparó + una bolita de pan con tanta puntería, que por poco deja ciego á + Migajas. Pero éste, como era tan prudente y el prototipo de la + circunspección, calló y disimuló.</p> + <p>La Princesa le dirigía miradas de amor y gratitud.</p> + <p>«¡Cómo me estoy divirtiendo!—repitió Bismarck + dando palmadas con sus manos de madera.—Mientras llega la hora de volver junto + al reloj y de oir su incesante tic-tac, divirtámonos, embriaguémonos, + seamos felices. Si el caballero Pacorrito quisiera pregonar <i>La + Correspondencia</i>, nos reiríamos un rato.</p> + <p>—El señor de Migajas—dijo la Princesa mirándole con + benevolencia—no ha venido aquí á divertirnos. Eso no quita que le + oigamos con gusto pregonar <i>La Correspondencia</i> y los fósforos si quiere + hacerlo.»</p> + <p>Hallaba el granuja esta proposición tan con<a id="Page_275" + name='Page_275'></a>traria á su dignidad y decoro, que se llenó de + aflicción y no supo qué contestar á su adorada.</p> + <p>«¡Qué baile!—gritó el Canciller con + desparpajo,—que baile encima de la mesa. Y si no lo quiere hacer, pido que se + le quiten los adornos que se le han puesto, dejándole cubierto de andrajos y + descalzo, como cuando entró aquí.»</p> + <p>Migajas sintió que afluía toda su sangre al corazón. Su + cólera impetuosa no le permitió pronunciar una sola sílaba.</p> + <p>«No seáis cruel, mi querido Príncipe—dijo la + señora sonriendo.—Por lo demás, yo espero quitarle al buen + Migajas esos humos que está echando.»</p> + <p>Una carcajada general acogió estas palabras, y allí era de ver todas + las muñecas, y los más celebres generales y emperadores del mundo, + dándose simultáneamente cachiporrazos en la cabeza como las figuras de + Guignol.</p> + <p>«¡Qué baile! ¡Que pregone <i>La + Correspondencia</i>»—clamaron todos.</p> + <p>Migajas se sintió desfallecer. Era en él tan poderoso el sentimiento + de la dignidad, que antes muriera que pasar por la degradación que se le + proponía. Iba á contestar, cuando el maligno Canciller tomó una + paja larga y fina, sacada al parecer de una costilla de labores, y mojando la punta + en saliva se la metió por una oreja á Pacorrito con tanta presteza, que + éste no se enteró <a id="Page_276" name='Page_276'></a>de la grosera + familiaridad hasta que hubo experimentado la sacudida nerviosa que tales chanzas + ocasionan.</p> + <p>Ciego de furor, echó mano al cinto y blandió la plegadera. Las damas + prorrumpieron en gritos, y la Princesa se desmayó. Pero no aplacado con esto + el fiero Migajas, sino, por el contrario más rabioso, arremetió contra + los insolentes, y, empezó á repartir estacazos á diestra y + siniestra, rompiendo cabezas que era un primor. Oíanse alaridos, ternos, + amenazas. Hasta los pericos graznaban, y las pajaritas movían sus colas de + papel en señal de pánico.</p> + <p>Un momento después, nadie se burlaba del bravo Migajas. El Canciller andaba + recogiendo del suelo sus dos brazos y sus dos piernas (caso raro que no puede + explicarse), y todos los emperadores se habían quedado sin nariz. Poco + á poco, con saliva y cierta destreza ingénita, se iban curando todos + los desperfectos; que esta ventaja tiene la cirugía muñequil. La + Princesa, repuesta de su desmayo con las esencias que en un casco de avellana le + trajeron sus pajes, llamó aparte al granuja, y llevándole á su + camarín reservado, le habló á solas de esta manera:</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_277" name='Page_277'></a>XII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>«Inclito Migajas, lo que acabas de hacer, lejos le amenguar el amor que puse + en tí, lo aumenta, porque me has probado tu valor indómito, triunfando + con facilidad de toda esa caterva de muñecos bufones, la peor casta de seres + que conozco. Movida por los dulces afectos que me impulsan hacia tí, te + propongo ahora solemnemente que seas mi esposo, sin pérdida de + tiempo.»</p> + <p>Pacorrito cayó de rodillas.</p> + <p>«Cuando nos casemos—continuó la señora—no + habrá uno solo de esos emperadorcillos y cancilleretes que no te acate y + reverencie como á mí misma, porque has de saber que yo soy la Reina de + todos los que en aquesta parte del mundo existen, y mis títulos no son + usurpados, sino transmitidos por la divina Ley muñequil que estableciera el + Supremo Genio que nos creó y nos gobierna.</p> + <p>—Señora, señora mía—dijo, ó quiso decir + Migajas—mi dicha es tanta que no puedo expresarla.</p> + <p>—Pues bien—manifestó la señora con majestad—puesto + que quieres ser mi esposo, y por <a id="Page_278" name='Page_278'></a>consiguiente, + Príncipe y señor de estos monigotiles reinos, debo advertirte que para + ello es necesario que renuncies á tu personalidad humana.</p> + <p>—No comprendo lo que quiere decir Vuestra Alteza.</p> + <p>—Tú perteneces al linaje humano, yo no. Siendo distintas nuestras + naturalezas, no podemos unirnos. Es preciso que tú cambies la tuya por la + mía, lo cual puedes hacer fácilmente con sólo quererlo. + Respóndeme, pues. Pacorrito Migajas, hijo del hombre, ¿quieres ser + muñeco?</p> + <p>La singularidad de esta pregunta tuvo en suspenso al granuja durante breve + rato.</p> + <p>«¿Y qué es eso de ser muñeco?—preguntó al + fin.</p> + <p>—Ser como yo. La naturaleza nuestra es quizás más perfecta que + la humana. Nosotros carecemos de vida, aparentemente; pero la tenemos grande en + nosotros mismos. Para los imperfectos sentidos de los hombres, carecemos de + movimiento, de afectos y de palabra; pero no es así. Ya ves cómo nos + movemos, cómo sentimos y cómo hablamos. Nuestro destino no es, en + verdad, muy lisonjero por ahora, porque servimos para entretener á los + niños de tu linaje, y aun á los hombres del mismo; pero, en cambio de + esta desventaja, somos eternos.</p> + <p>—¡Eternos!</p> + <p>—Sí, nosotros vivimos eternamente. Si nos <a id="Page_279" + name='Page_279'></a>rompen esos crueles chiquillos, renacemos de nuestra + destrucción y tornamos á vivir, describiendo sin cesar un tenebroso + círculo desde la tienda á las manos de los niños, y de las manos + de los niños á la fábrica tirolesa, y de la fábrica + á la tienda, por los siglos de los siglos.</p> + <p>—¡Por los siglos de los siglos!—repitió Migajas + absorto.</p> + <p>—Pasamos malísimos ratos, eso sí—añadió la + señora;—pero en cambio no conocemos el morir, y nuestro Genio Creador + nos permite reunirnos en ciertas festividades para celebrar las glorias de la + estirpe, tal como lo hacemos esta noche. No podemos evadir ninguna de las leyes de + nuestra naturaleza; no nos es dado pasar al reino humano, á pesar de que + á los hombres se les permite venir al nuestro, convirtiéndose en + monigotes netos.</p> + <p>—¡Cosa más particular!—exclamó Migajas lleno de + asombro.</p> + <p>—Ya sabes todo lo necesario para la iniciación muñequillesca. + Nuestros dogmas son muy sencillos. Ahora medítalo y responde á mi + pregunta: ¿quieres ser muñeco?</p> + <p>La Princesa tenía unos desplantes de sacerdotisa antigua, que cautivaron + más á Pacorrito.</p> + <p>«Quiero ser muñeco,» afirmó el granuja con aplomo.</p> + <p>Y al punto la Princesa trazó unos endiablados <a id="Page_280" + name='Page_280'></a>signos en el espacio, pronunciando palabrotas que Pacorro no + sabia si eran latín, chino ó caldeo, pero que de seguro serían + tirolés. Después la dama dio un estrecho abrazo al bravo Migajas, y le + dijo:</p> + <p>«Ahora ya eres mi esposo. Yo tengo poder para casar, así como lo + tengo para recibir neófitos en nuestra gran Ley. Amado Principillo mío, + bendito seas por los siglos de los siglos.»</p> + <p>Toda la corte de figurillas entró de repente, cantando con música de + canarios y ruiseñores: «Por los siglos de los siglos.»</p> + <br /> + + <h3>XIII</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Discurrieron por los salones en parejas. Migajas daba el brazo á su + consorte.</p> + <p>«¡Es lástima—dijo ésta—que nuestras horas de + placer sean tan breves! Pronto tendremos que volver á nuestros + puestos.»</p> + <p>El Serenísimo Migajas experimentaba, desde el instante de su + transformación, sensaciones peregrinas. La más extraña era haber + perdido por completo el sentido del paladar y la noción del alimento. Todo lo + que había comido era para él como si su estómago fuese una cesta + ó una caja, <a id="Page_281" name='Page_281'></a>y hubiera encerrado en ella + mil manjares de cartón que ni se digerían, ni alimentaban, ni + tenían peso, substancia ni gusto.</p> + <p>Además, no se sentía dueño de sus movimientos, y tenía + que andar con cierto compás difícil. Notaba en su cuerpo una gran + dureza, como si todo él fuese hueso, madera ó barro. Al tentarse, su + persona sonaba á porcelana. Hasta la ropa era dura, y nada diferente del + cuerpo.</p> + <p>Cuando, solo ya con su mujercita, la estrechó entre sus brazos, no + experimentó sensación alguna de placer divino ni humano, sino el choque + áspero de dos cuerpos duros y fríos. Besóla en las mejillas, y + las encontró heladas. En vano su espíritu, sediento de goces, llamaba + con furor á la naturaleza. La naturaleza en él era cosa de + cacharrería. Sintió palpitar su corazón como una máquina + de reloj Sus pensamientos subsistían, pero todo lo restante era insensible + materia.</p> + <p>La Princesa se mostraba muy complacida.</p> + <p>«¿Qué tienes, amor mío?—preguntó á + Pacorrito viendo su expresión de desconsuelo.</p> + <p>—Me aburro soberanamente, chica—dijo el galán, adquiriendo + confianza.</p> + <p>—Ya te irás acostumbrando. ¡Oh deliciosos instantes! Si + durárais mucho, no podríamos vivir.</p> + <p>—¡A esto llama delicioso tu Alteza!—exclamó + Migajas.—¡Dios mío, qué frialdad, qué dureza, + qué vacío, qué rigidez!</p> + <p>—<a id="Page_282" name='Page_282'></a>Tienes aún los resabios + humanos, y el vicio de los estragados sentidos del hombre. Pacorrito, modera tus + arrebatos ó trastornarás con tu mal ejemplo á todo el + muñequismo viviente.</p> + <p>—¡Vida, vida, sangre, calor, pellejo!—gritó Migajas con + desesperación, agitándose como un insensato.—¿Qué + es esto que pasa en mí?»</p> + <p>La Princesa le estrechó en sus brazos, y besándole con sus rojos + labios de cera, exclamó:</p> + <p>«Eres mío, mío por los siglos de los siglos.»</p> + <p>En aquel instante oyóse gran bulla y muchas voces que decían: + «¡La hora, la hora!»</p> + <p>Doce campanadas saludaron la entrada del Año Nuevo. Todo desapareció + de súbito á los ojos de Pacorrito: Princesa, palacio, muñecos, + emperadores, y se quedó solo.</p> + <br /> + + <h3>XIV</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Se quedó solo y en obscuridad profunda.</p> + <p>Quiso gritar y no tenía voz. Quiso moverse y carecía de movimiento. + Era piedra.</p> + <p>Lleno de congoja esperó. Vino por fin el día, y entonces Pacorrito + se vió en su antigua forma; pero todo de un color, y al parecer de una <a + id="Page_283" name='Page_283'></a>misma materia: cara, brazos, ropa, cabello y hasta + los periódicos que en la mano tenía.</p> + <p>»Ya no me queda duda—exclamó llorando por dentro.—Soy + mismamente como un ladrillo.</p> + <p>Vió que frente á él había un gran cristal con algunas + letras del revés. A un lado multitud de figurillas y objetos de capricho le + acompañaban.</p> + <p>«¡Estoy en el escaparate!... ¡Horror!»</p> + <p>Un mozo le tomó cuidadosamente en la mano, y después de limpiarle el + polvo volvió á ponerle en su sitio.</p> + <p>Su Alteza Serenísima vió que en el pedestal donde estaba colocado, + había una tarjeta con esta cifra: 240 <i>reales</i>.</p> + <p>«Dios mío, es un tesoro lo que valgo. Esto al menos le consuela + á uno.»</p> + <p>Y la gente se detenía por la parte de afuera del cristal, para ver la + graciosa escultura de barro amarillo representando un vendedor de periódicos y + cerillas. Todos alababan la destreza del artista, todos se reían observando la + chusca fisonomía y la chavacana figura del gran Migajas, mientras éste, + en lo íntimo de su insensible barro, no cesaba de exclamar con angustia:</p> + <p>«Muñeco, muñeco, por los siglos de los siglos!»</p> + <p>Enero de 1879.</p> + <br /> + <a id="Page_284" name='Page_284'></a> + <hr style='width: 65%;' /> + <p><a id="Page_285" name='Page_285'></a> <a id="JUNIO" name='JUNIO'></a></p> + <h2>JUNIO<a id="FNanchor_2" name='FNanchor_2'></a><a + href='#Footnote_2'><sup>[2]</sup></a></h2> + <br /> + <br /> + <br /> + + <h3>I</h3> + <br /> + <br /> + + <h3>En el jardín.</h3> + <br /> + <br /> + <br /> + + <p>Mayo se enojará, lo sé; pero rindiendo culto á la verdad, es + preciso decírselo en sus barbas. Sí: el imperio de las flores en + nuestro clima, no le corresponde.</p> + <p>¡Tunante! ¿Qué dirán de él en la otra vida las + almas de aquellas pobrecitas á quienes dejó morir de frío + después de abrasarlas con importunos calores? En cambio, Junio, si alguna vez + las calienta con demasiado celo (porque es algo brusco, llanote y toma muy á + pecho sus obligaciones), también las orea delicadamente con abanico, <a + id="Page_286" name='Page_286'></a>no con el atronador fuelle de los vientos + septentrionales; se desvive por tenerlas en templada atmósfera, las abriga y + las refresca, todo con esmerado pulso y medida; dales savia fecunda, primorosa luz, + sustento benéfico, frescas y transparentes aguas. Hay que ver cómo + derrocha este capitalista sus tesoros, calor, luz, frescura y aire, humedad y lumbre. + Se parecería á muchos ricos de la tierra si no empleara toda su fortuna + en hacer bien.</p> + <p>Aquí están sus obras.</p> + <p>Ved los pensamientos, con sus caritas amarillas y sus caperuzas de terciopelo. + Miran á un lado y á otro, mecidos por el delicioso aliento de la + mañana, y tiemblan de gozo contemplándose tan guapos, tan saludables, + tan vividores. Los ojuelos negros de estos enanos, que, á semejanza de los + ángeles menores, no tienen sino cabeza y alas, nos miran con picaresca + malicia, y hasta parece que se ríen, los muy pillos, cuando el viento les hace + dar cabezadas unos contra otros, agitándolos en toda la extensión de su + inmensa falanje. Los hay pálidos y linfáticos; los hay + sanguíneos y mofletudos; unos se calan el gorrito hasta las cejas; otros lo + echan hacia atrás; éstos parecen calvos; de aquéllos se + diría que gastan barbas, y todos están más alegres que unas + pascuas, y en su charlar ignoto exclaman sin duda: «Compañeros, á + vivir se ha dicho. ¡Buena panzada de aire, de luz y de agua nos estamos + dando!»</p> + <p><a id="Page_287" name='Page_287'></a>Más juiciosas son esas chiquillas que + llaman minutisas, pues si las han puesto en compañía de tales granujas, + saben ellas formar grupos encantadores, ramilletes que parecen corrillos, y jugando + á la rueda sin admitir á ningún intruso, se entienden solas. + Estas lindas estrellas de la tierra, que esmaltan los jardines con su púrpura + risueña, son parientas lejanas del orgulloso clavel. ¡Nadie lo + diría, porque son tan modestas...!</p> + <p>Allí está. ¡Qué noblemente pliega el aromático + turbante blanco y rojo de mil rizos! Salud al califa espléndido, + magnífico, soberano. La embriagadora poesía que de él brota + incita al sibaritismo, á las ardientes pasiones. ¡Ah + calaverón!... Este vicioso es tan popular, que hasta los pobres más + pobres lo crían, aunque sea en una olla rota. Parece que hace soñar, + como el opio, felicidades imposibles. Su fuerte aroma sensual es como una + visión.</p> + <p>No son así las rosas, que aparecen en este mes en primoroso estado de + madurez. Las de Mayo eran niñas, éstas son damas, y en sus abiertas + hojas ahuecadas, blandas, puras, tenues, hay no sé qué magistral arte + del mundo. Si Dios les concediera un soplo más de vida, uno no más, + hablarían seguramente; pero más vale que estén mudas. Una gracia + infinita, una delicadeza incomparable, una hermosura ideal, hacen de esta <a + id="Page_288" name='Page_288'></a>flor la sonrisa de la Naturaleza. Cuando las rosas + mueren, el mundo se pone serio.</p> + <p>Allá lejos, encaramado sobre la tapia ó al arrimo de la antigua + pared, buscando la soledad, buscando la altura, esperando con ansia la sosegada + noche, está el galán, el poeta sentimental, el romántico + jazmín, en una palabra. Pálido y pequeño, toda su vida es alma. + Le tocan, y cae del tallo. Vive del sentimiento, ama la noche, y si los aromas fueran + música, el jazmín seria el ruiseñor.</p> + <p>Fijemos la vista en las gallardas peonías. No se necesitan ciertamente + anteojos para verlas, según son de abultadas y presumidas. No merecen mis + simpatías estas enfáticas señoras que todo lo gastan en trapos; + y si está fuera de duda que son bellas, ello es que antes admiran que + enamoran, y su hermosura más tiene de aparente que de real. Nada, nada; + aquí hay algo postizo: estas señoras se pintan.</p> + <p>Grande y vistosa es también aquélla. Saludemos á la magnolia, + princesa india que ha venido de viaje y se ha quedado en nuestro clima. No + está bien de salud la señora; pero ¡qué + aristocrática, qué regia es esta amazona! No se contenta con ser + fragante y deliciosa flor, sino que quiere ser árbol, es decir, hombre. Ved + cómo cabalga en la alta rama, y atrevida mira cara á cara al olmo + corpulento, al castaño de mil flores y al quijotesco eucaliptus.</p> + <p><a id="Page_289" name='Page_289'></a>Por el suelo rastrea muchedumbre de pajes y + espoliques, alelíes, espuelas de caballero, gentezuela menuda que vive de la + adulación, á la sombra de los grandes señores, y el + bíblico lirio, vestido siempre de Nazareno. La madreselva, arisca y + melancólica por la nostalgia que la perturba, busca el campo de donde contra + su voluntad la han traído; mira ansiosa á todos lados para orientarse; + se va arrastrando por los troncos, por las barandillas, por las escalinatas, hasta + que logra tocar con su crispada mano la cerca; sube; va trepando, trepando, y se + asoma para ver horizontes y el libre espacio y hacerse la ilusión de que es + libre. Esta flor, como muchas personas, no tiene más que manos, y son blancas, + finas, aromáticas; pero aunque contrae sus finos dedos, cual si fuera á + coger alguna cosa, jamás coge nada.</p> + <p>¡Paso al pueblo! La inmensa república de geranios todo lo llena. + Parece que no hay tierra bastante para estos gorros colorados que se reproducen con + facilidad maravillosa, y crecen como la plebe, duran como la ignorancia, y resisten + fríos y soles como la pobreza. Para que nada falte, hasta los cactus, caterva + de repugnantes bufones, se engalanan con gorritos de vistosas plumas; otros se ponen + gregüescos amarillos, y algunos se encargan vestidos completos de + Mefistófeles, como estudiantes en Carnaval, y <a id="Page_290" + name='Page_290'></a>tienen el descaro de vestir con ellos sus ventrudos cuerpos. + Otros, flacos y verrugosos, siguen con las manos en los bolsillos, riéndose de + todo y agitando el bastón con borlas de escarlata. Pero á nadie hacen + gracia estas caricaturas vegetales, flores que parecen lagartos, sapos que parecen + plantas, y viven aislados, sin sociedad, visitados tan sólo de las abejas, que + á menudo vienen á decirles un secreto al oído.</p> + <p>Si las violetas no hubiesen exhalado su último aroma en Mayo; si los + jacintos no estuvieran ya en el limbo de sus jóvenes cebolletas; si las + dalias, por el contrario, no durmiesen aún en el vientre de sus batatas; si + las petunias no se hallaran en estado de lactancia, y las campanillas dando los + primeros pasos; si las francesillas no hubiesen bajado también al frío + sepulcro de sus arañuelas, y las extrañas no estuvieran aún + cortando sus múltiples gasas de bailarina para presentarse en el Otoño, + el panorama floreal de Junio sería completo.</p> + <p><b>NOTA:</b></p> + <div class='note'> + <a id="Footnote_2" name='Footnote_2'></a> <a href='#FNanchor_2'>[2]</a> + Escribióse este artículo para la serie descriptiva de los doce meses + del año, publicada por la <i>Ilustración Española y + Americana</i> en su <i>Almanaque</i> de 1877. + </div> + <br /> + + <h3>II</h3> + <br /> + <br /> + + <h3>En el campo.</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Un monstruo, un gigante, un figurón, que parece hombre y no es más + que espantajo, bracea y gesticula en medio del campo. Es el funciona<a id="Page_291" + name='Page_291'></a>rio inamovible encargado de advertir á los gorriones que + el trigo no se ha sembrado para ellos. ¡Ah! los gorriones, lo más + canalla de la creación, la casta de pillos y rateros más desvergonzados + que hay sobre la tierra. Cuando hicieron sus nidos, se metían en las casas + para robar, de los costureros de las señoras, hilachas y trapos, de que luego, + con la mayor destreza, hacían sábanas, almohadas y edredones para sus + hijuelos. Ahora, estos graciosos bandidos andan por esos mundos ejerciendo su + depravada rapacidad en los trigos y en las hortalizas. Todo se lo comen, todo lo + pican, todo lo han de catar, como si fuese preciso que dieran su opinión sobre + cuanto Dios cría en esta época. Si al menos fueran como las amapolas, + que aunque se meten en todas partes, no toman nada ...¡Qué hermosos + están los trigos! Llovió tan á tiempo, que la espiga ha salido + robusta y cuajada de corpulentos granos. Ya se está poniendo rubio, y como + continúe el tiempo seco y tibio (pues la lluvia, por San Juan, quita vino y no + da pan) pronto se le podrá meter la hoz.</p> + <p>El labrador no le quita los ojos sino para mirar al cielo. Este es el mes + crítico, el mes de las esperanzas, el resumen del año, la cifra + adicional de esta larga cuenta de gastos y beneficios que doce meses dura. El + labrador está contento, y espera pagar la contribución, los intereses + del préstamo que le hizo el judío de la localidad; <a id="Page_292" + name='Page_292'></a>comprar aperos nuevos, remendar la casa, regalarse por San Juan, + y aun guardar en el bolso tal cual pieza de á cinco duros para lo que pueda + sobrevenir.</p> + <p>Escarda los trigos y los garbanzos, las lechugas, las habas; aporca las patatas, y + todas las siembras de primavera. Pasa revista á los árboles frutales, + á ver cómo van cuajando. Las cerezas abundan. En cuanto á los + perales, todavía no se sabe á punto fijo lo que darán; pero esta + noble familia, que es sumamente cortés y atenta, manda en este mes, como + regalo extraordinario, unas peritas sabrosas, que aceptamos con júbilo. San + Juan las trae, las apadrina y les da su nombre. El mismo santo, al venir con su + puntualidad acostumbrada, ha traído en el morral excelentes brevas, y es tan + fino y liberal, que dice que para el año que viene traerá lo mismo.</p> + <p>El labrador azufra las viñas, y después las aporca y arrodriga, + dándoles unos bastoncitos para que se apoyen y estiren sus entumecidos brazos. + Luego se ocupa en sembrar al aire libre zanahorias, perifollos, escarolas diversas, + coles de Milán rizadas, brécoles, malpicas, perejil y otras muchas + clases que constituyen la jerarquía ensaladesca, y entre las cuales hay + excelentes personas que nos acompañan á la mesa y se dejan comer.</p> + <p>También atiende á una faena tan interesante <a id="Page_293" + name='Page_293'></a>como útil. Llama á las ovejas y les dice: + «Con el calor que se ha entrado, señoras, para nada necesitáis + esos gabanes de invierno.» ¡Es admirable el equipo de la muchedumbre + pecuaria! Carnero hay que ostenta un carrik con el cual se envanecerían muchos + hombres; otros llevan luengo capote ruso de blanquísima y espesa + lana.—«Venga todo eso, y al fresco, caballeritos—añade el + ganadero—que vuestro próvido sastre os vestirá gratis el + año que viene, mientras yo tengo que arreglarme con vuestra ropa de + desecho.» Suenan las tijeras y empieza la operación de descortar + gabanes, paletós y bufandas. Hasta las ovejas más enseñoradas se + quedan sin sus manteletas, y los corderillos pierden sus chaquetitas de + astracán.</p> + <p>En el corral aparece un día la gallina, muy satisfecha. Allá, como + Dios le da á entender, con sus cacareos sonoros, le dice al amo que ya tiene + <i>veinte criados más que le sirvan</i>. Y es buena casta de chicuelos: no + será preciso ponerles ama de cría, que ya saben ellos buscarse la vida. + Con el cuerpecillo cubierto de pelos y algo de cascarón adherido aún + á semejante parte, corren alrededor de su madre, asombrados de todo: del + cielo, de la luz, del aire, dándose el parabién por haber sabido + escapar de aquel lóbrego huevo donde los tenían encerrados contra toda + justicia y razón. Los patitos ven un charco, sienten bullir en su <a + id="Page_294" name='Page_294'></a>mente el genio de Colón, y zás ... al + agua. Cuando regresan, la gallina les echa una reprimenda por su osadía; pero + son tan mal criados, que al poco rato vuelven á hacer lo mismo.</p> + <p>Los pavos grandecitos se ponen las corbatas rojas y la monterilla, y se van al + campo en manadas, sin juntarse con nadie más que con los de la familia, porque + estos fatuos son muy linajudos, y andan á compás, gravemente, + pronunciando palabrotas huecas y aun echando unos discursazos, como los de ciertos + oradores, llenos de apóstrofes y epifonemas, pero sin pizca de sentido.</p> + <p>Allá en el monte, entre las negras encinas y los tomillos, una escena + lamentable ocurre. Millares de señoras enfurecidas zumban y pican, defendiendo + el fruto de su maravillosa industria. Son las más diestras y más + pulcras fabricantes de mermeladas, almíbares y caramelos que hay en la + creación, y es por demás lastimoso que de la riquísima + confitería con tanto afán y labor tan prolija formada en largos + días, venga á incautarse un zafio ganapán, que con sus manos + lavadas (ó sucias) se apropia el delicioso néctar. Y no trate de + disculparse el desvergonzado gorrón diciendo que con la miel va á hacer + medicinas, y con la cera velas para los santos ...«Aquí no se admiten + subterfugios. Atrás, pillo, ladrón, descamisado, demagogo. Pero todo es + inútil. Se lleva, se <a id="Page_295" name='Page_295'></a>lleva nuestra + cosecha, nuestro bienestar, nuestra riqueza. Pobres hermanas arruinadas, + ¿qué haremos para recobrar la perdida colmena?» Empezar otra.</p> + <p>Más allá.... Pero no: ya no se oye aquel persistente chasquido de + hojas magulladas; ya no percibimos el rumor de los voraces dientes. + ¡Silencio!... Industriales de la tierra, fabricantes, obreros, tejedores, + artífices, todo el mundo de rodillas. El gusano de seda ha empezado su + capullo.</p> + <br /> + + <h3>III</h3> + <br /> + <br /> + + <h3>En la cocina.</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Como los prados están tan apetitosos para los ganados, la carne de este mes + es la mejor del año. La vaca y el carnero hacen honor á su alto + renombre.</p> + <p>Todavía hay fresa abundante, y las cerezas entran enredadas unas en otras, + porque no les gusta ir solas; que bien se conoce su cortedad de genio en el vivo + rubor que enciende sus mejillas. Las uvas y melones no vienen aún; pero Toledo + nos manda sabrosos albaricoques.</p> + <p>Los guisantes, los rabanitos y las alcachofas se presentan en la plaza todos los + días, acompaña<a id="Page_296" name='Page_296'></a>dos de algún + espárrago tardío, que pide mil perdones por no haber venido antes.</p> + <p>Los pollos nuevos, que hasta ahora no servían más que para guisados, + entran, y con mucha urbanidad nos piden que los asemos con setas. Galantemente + recomiendan, previa presentación, á sus primos los patitos y á + sus parientes las palomas silvestres.</p> + <p>Un caballero, un prócer, un lord, aparece, sombrero en mano, suplicando que + lo metan de una vez en la cazuela, sin olvidarse de advertir que aquélla ha de + ser grande. Es talludo y obeso; viste impermeable blanco, y su rosada piel indica que + tenemos en casa á un caballero inglés. Es el señor de + Salmón. ¡Adelante!</p> + <p>Tras él aparecen, pidiendo fuego y aceite y aromáticas especias, los + primeros lenguados, y traen afectuosos recaditos de las ostras, que no pueden venir + mientras los meses carezcan de <i>r</i>; y también asoman algunos rodaballos y + menudos pajeles.</p> + <p>¿Quién más llega? La señora anguila, que viene en + embajada de parte del agua dulce ...¡Adelante!</p> + <br /> + + <h3><a id="Page_297" name='Page_297'></a>IV</h3> + <br /> + <br /> + + <h3>En la religión.</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Por más prisa que se da el pobrecito, no puede llegar hasta el día + 13. Viene jadeante, fatigado, los desnudos pies llenos de sangre por los picotazos de + las zarzas. En el camino ha estado predicando á las aves y á los peces, + y por eso no ha podido venir más pronto. Además, trae gran pesadumbre + sobre sus manos, que sustentan un libro, y sobre el libro un divino Niño, que + es el Redentor del mundo. Trae también una vara de azucenas.</p> + <p>Su humilde hábito franciscano está lleno de remiendos, señal + inequívoca de pobreza. Es su semblante juvenil, pálido, ardoroso, + calenturiento, porque la devoción le inflama, y sublime, místico amor + le espiritualiza.</p> + <p>Tiénele preocupado y melancólico el sinnúmero de matrimonios + que le piden y que no puede dar, así como el mal éxito de los que + concedió generosamente el año pasado. Prepárase á recibir + cantidad mediana de solicitudes pidiendo novios y no pocas demandas de buenas novias. + ¡Ay! él es tan bueno que está dispuesto á darlas, y las + daría si las hubiera.</p> + <p><a id="Page_298" name='Page_298'></a>¡Salve, santo de la juventud, de la + inocencia, de los tiernos amores, de las esperanzas risueñas! ¡Salve, + adorno preciosísimo de los ciclos celestiales, joven sublime, gran soldado de + Cristo, apóstol de la humanidad, amor del pobre, huésped + cariñoso de las moradas modestas! ¡Salve, encarnación de la fe + sencilla, de las creencias puras á que debieron paz y consuelo las edades + todas! Al poner tu descalzo pie en el rústico altar del pobre, parece que las + lóbregas estancias se llenan de celeste luz. Rosadas nubes te circundan, y de + tus azucenas se desprenden finísimos aromas que embelesan el alma, + dándole á conocer el puro ambiente que en la mansión de los + justos se respira.</p> + <p>Recibe las piadosas ofrendas del pobre; acepta el fulgor de esas luces de aceite, + que palidecen entre los torrentes de claridad divina que traes contigo, y presta + oídos á los ruegos, á las recomendaciones y solicitudes hechas + con limpio corazón.</p> + <p>En algunos pueblos son tan impíos, tan ingratos los labradores (esto lo he + visto), que cuando San Antonio no accede al suministro de novios, le vuelven de + espaldas en el altar, poniéndole con la cara hacia la pared, y sé que + una doncella desesperada le metió en el pozo atándole una cuerda al + cuello; pero estas excepciones irreverentes y sacrílegas no merman en general + la devoción y popularidad del santo paduano, ideal <a id="Page_299" + name='Page_299'></a>figura del catolicismo, y uno de los seres más perfectos y + menos imitados, mientras anduvo en carne mortal por la tierra.</p> + <p>Tras él viene otro no menos grande. Se ha detenido administrando el primer + Sacramento; pero ya está ahí: sólo que no gusta de entrar hasta + el día 24, y ni un solo año ha faltado á la costumbre. + Recíbele, como á San Antonio, la hueste frescachona de albahacas, unas + plantas humildes, olorosas, con olor de huerto más que de jardín, y muy + frescas y diminutas. Las hay como avellanas, en tiestecitos del tamaño de + almendras.</p> + <p>Acompáñanle ciertos heraldos que se llaman las rosquillas de la + tía Javiera, y á su paso, el suelo está empedrado de + buñuelos. Blanquecinas hojas del árbol del Paraíso embalsaman la + atmósfera en torno suyo. Todas las flores de la estación salen á + relucir sus lindas personas en graciosos grupos que se llaman ramos. Matas diversas + adornan las casas, y los altares parece que reverdecen y se cubren de + vegetación. En las calles, en los campos, en el cerro, en la cabaña, en + el monte, no se encuentra un medio bastante expresivo para declarar la alegría + que inunda el mundo, y en vez de poner flores, encienden hogueras. Rosas y llamas + saludan al enviado de Dios.</p> + <p>Inefable contento llena los pueblos; lo que no es extraño, porque todo el + mundo se llama Juan. <a id="Page_300" name='Page_300'></a>La madrugada del 24 es la + más poética de las 365 que hay en el año. No amanece, no, como + en los demás días. Hay playas donde aparecen fantásticas + ciudades. El sol no se presenta sobre el horizonte con la circunspección que + parece inherente á sujeto de tanto peso y calidad, no. Su Majestad entra + bailando, haciendo graciosas cabriolas y volteretas, cual si hubiera perdido el + juicio ó empinado el codo. En las puertas de todas las casas, pucheros, + palanganas, barreños llenos de agua reflejan las locuras del Rey de los + astros, y los dibujos que la juguetona luz hace en el líquido espejo son + representaciones más ó menos claras del destino individual.</p> + <p>El rocío de esta madrugada tiene una misión tan singular como + interesante: sirve para conservar la belleza, y hasta las feas se lavan en él, + seguras de hermosear durante el año. Una clara de huevo puesta en vaso de agua + la noche anterior toma las más extrañas formas, y es jeroglífico + cuyos signos hablan, cuyas figuras emblemáticas anuncian las contingencias de + la vida. Si la caprichosa albúmina fabrica un ataúd, la muerte + está cerca.</p> + <p>El santo ha perdido mucho tiempo la noche anterior recorriendo á la + calladita las casas para dejar juguetes en los zapatos de los chicos; después + ha puesto ramos en las ventanas de las mozas; y como éstas son tantas y no es + prudente <a id="Page_301" name='Page_301'></a>desenojar á ninguna de ellas, el + primo de Jesús llega un poco tarde á la iglesia. Verdad es que tenemos + misa mayor, la cual no exige extraordinario madrugar. ¡Qué solemnidad, + qué alegría, qué exaltado entusiasmo respira la iglesia! El + sermón versa sobre la infancia de Jesús, asunto que no puede ser + más bonito; y oyendo las palabras del cura, parece que es el santo quien + habla, porque alza el dedo y su boca entreabierta expresa muy al vivo la + emisión de la palabra.</p> + <p>Como el año ha sido bueno, la procesión no deja nada que desear en + punto á brincos, cohetes, vivas, cantares, piporrazos, aleluyas, flores, + ramos, tortas, plegarias. Por la tarde, algunas cabezas dan en el suelo ó se + estrellan contra la esquina. Es el alcohol que sube al pulpito.</p> + <p>De noche, sobre el negro cielo, surgen las más hermosas especies de una + flora rutilante, tallos de fuego que se elevan rápidamente, y alla arriba + echan de improviso cantidad de flores, de luz, que duran un momento y se deshojan + cayendo en chispas: son los cohetes. Flores gigantescas dan vueltas, como las + imágenes luminosas del sueño calenturiento; y torres fabricadas con + arena de estrellas destácanse imponentes, hasta que un soplo las destruye, + cual si fueran ilusiones, y todo queda más obscuro que antes. Una + ráfaga luminosa flota en el negro espacio, última chispa de la + pólvora moribunda, que sonríe al espi<a id="Page_302" + name='Page_302'></a>rar. Es una cinta que pasa veloz: el gallardete de la cruz del + santo. San Juan se marcha.</p> + <p>Los días pasan alegremente, y el 29 aparecen dos grandes llaves; tras de + las llaves, una mano que las empuña; tras de la mano, un brazo; después + una hermosa cabeza calva, un cuerpo robusto, un hombre con humilde saya y los pies + desnudos. Es el Príncipe de los Apóstoles, el primero de todos los + santos, el Pescador, Pedro, la piedra, el cimiento, la cabeza de la Iglesia. Mucho + hay que decir de él, muchísimo; pero el mismo santo nos lo estorba, + porque frunce el ceño, adelanta un paso, empuña la llave, da vuelta.... + ¡charrás! y nos cierra este capítulo.</p> + <br /> + + <h3>V</h3> + <br /> + <br /> + + <h3>En las escuelas.</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Suspenso. Suspenso. Suspenso. Suspenso.</p> + <p>Los campos se llenan de amapolas, el aire de mariposas, de flores el jardín + y la Universidad de calabazas.</p> + <p>Muchos rapaces, sin embargo, se inflan al recibir la nota de <i>sobresaliente</i>, + en señal de que han salido del aula hechos unos pozos de ciencia, y así + se lo creen los papás. La estación da bachilleres en artes con + más abundancia que tri<a id="Page_303" name='Page_303'></a>go, y es un + contento ver tanto sabio como sale á las anchas esferas del mundo. Por todas + partes, matemáticos jugando al trompo, químicos que saltan en la comba, + y filósofos que cabalgan en un palo.</p> + <p>Los abogadillos en ciernes inundan los pueblos, y al verles, los autos agitan + alegres sus macilentas hojas. Los mediquillos de veintiún años salen + á tomar el pulso á la vida, con gran regocijo de la muerte. ¡Oh! + mes prolífico entre todos los meses; mes de los frutos, de las flores, de las + colmenas, de los mosquitos, de los exámenes; principal delegado del Criador, + porque todo lo crías, hasta los licenciados, falanje infinita de donde sale el + bullidor enjambre de los políticos, semillero de pretendientes, de empleados, + cesantes y agitadores.</p> + <br /> + + <h3>VI</h3> + <br /> + <br /> + + <h3>En la Historia.</h3> + <br /> + <br /> + + <p>Pero también nos trajiste cosecha de grandes hombres. El día 3 nos + diste al Marqués de la Concordia (1743); el 5 al economista Adam Smith (1723); + el 6 creaste al gran Corneille, Príncipe de los trágicos franceses + (1606), y bautizaste á Velázquez, rey de nuestros pintores (1599); el + día 8 no te pareció bien dar uno solo, y nos <a id="Page_304" + name='Page_304'></a>echaste dos: el ingeniero inglés Stephenson (1781), y el + orador español Olózaga (1805). El 10 vinieron un marino francés, + Duguay-Trouin (1673), y el predicador Flechier (1632). El 11, entre la opulencia de + la primavera andaluza, llena de luz, flores, aires tibios, arroyos murmuradores y + poesía, Córdoba sonrió, y le diste á Góngora + (1561). El 12 aumentaste con Arjona (1771) el número de los poetas menores. El + 13 concediste á Young, melancólico cantor de las <i>Noches</i> (1773). + Pero estos dones te parecían mezquinos, y el 15 dijiste con orgullo: + «allá va eso,» y nació en Holanda Rembrandt (1606). Para + que los españoles no nos enojáramos, nos regalaste el 17 á Espoz + y Mina (1781). Los ingleses, que no querían ser menos, recibieron el 18 + á Castelreagh (1769). Pero tú querías halagar á Francia + en aquella semana, y en un solo día, el 19, le diste á su primer + prosista, Pascal (1623), y á Lamennais (1782), y el 20 á Leconte (1812) + y el 21 á RoyerCollard (1763) y el 22 á Delille (1758). ¡Ay! + Comprendiste que á Alemania no le habías dado nada, y el mismo + día 22 la obsequiaste con Guillermo Humboldt (1767). Mehul (1763) y Malborough + (1650) fueron regalitos del día 24; Carlos XII (1682) del 27.</p> + <p>Reservabas, sin embargo, tus mejores dones para los últimos días, y + el 28 dijiste á la humanidad: «Ahí tienes á + Rousseau» (1712). En un <a id="Page_305" name='Page_305'></a>solo día, + el 29, ¡fecundidad asombrosa! hiciste tres obras maestras, que se llamaron: + Rubens (1577), Leopardi (1798) y Bastiat (1801). El mundo insaciable pedía + más, y el 30 le otorgaste un Emperador, Pedro el Grande (1672), y un artista, + Horacio Vernet (1789).</p> + <p>Problema: dada tu fecundidad para producir grandes hombres, ¡oh Junio! si + hubieras tenido treinta y un días, ¿á quién nos hubieras + dado en el último? Ese hombre que no ha nacido, ¿quién es? + ó mejor, ¿quién sería?</p> + <hr style='width: 45%;' /> + <p>Pero también has matado gente. El 1.° te llevaste á Berthier; el + 2 á D. Alvaro de Luna; el 4 á Laura, la novia de Petrarca; el 5 + á Egmongt y Horn; el 8 á Jorge Sand; el 10 á Camôens; el + 11 á Bacon; el 12 á Xavier de Maistre; el 14 á Kleber; el 17 + á D. Fermín Caballero; el 21 á Moratín; el 24 á + Zumalacárregui; el 25 á Monseñor D'Affre; el 26 á + Pizarro; el 27 al Marqués del Duero, y el 28 á Guillén de + Castro. Has segado, hermanito, has segado bastante. Esto prueba que tienes + días tristes. Muchos cayeron en ellos. En cuanto á mi, deseo que me + dejes para tu 31.</p> + <p>Madrid, 1876.</p> + <a id="Page_306" name='Page_306'></a> + + + + + + + +<pre> + + + + + +End of Project Gutenberg's Torquemada en la hoguera, by B. Pérez Galdos + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK TORQUEMADA EN LA HOGUERA *** + +***** This file should be named 15206-h.htm or 15206-h.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/5/2/0/15206/ + +Produced by Stan Goodman, Mariano Cecowski, Miranda van de Heijning +and the Online Distributed Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. 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