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+The Project Gutenberg EBook of Novelas y teatro, by Cervantes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Novelas y teatro
+
+Author: Cervantes
+
+Release Date: February 20, 2005 [EBook #15115]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
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+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NOVELAS Y TEATRO ***
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+
+Produced by Juliet Sutherland, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team.
+
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+
+
+ BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE
+ DIRIGIDA POR RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
+ TOMO XXI
+
+ C E R V A N T E S
+ NOVELAS Y TEATRO
+
+ SELECCIÓN HECHA POR
+ JOSEFINA SELA
+
+ _Dibujos de F. Marco._
+
+
+ MADRID, MCMXXII
+
+ INSTITUTO - ESCUELA
+ JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS
+
+
+ TIPOGRAFÍA DE LA "REVISTA DE ARCHIVOS", OLÓZAGA, I, MADRID
+
+
+
+
+LA GITANILLA
+
+Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para
+ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian
+para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y
+molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos
+como acidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte. Una,
+pues, desta nación, gitana vieja, que podía ser jubilada en la ciencia
+de Caco, crió una muchacha en nombre de nieta suya, a quien puso
+nombre Preciosa, y a quien enseñó todas sus gitanerías, y modos de
+embelecos, y trazas de hurtar. Salió la tal Preciosa la más única
+bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la más hermosa y
+discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre
+cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles,
+ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien más que
+otras gentes están sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro
+ni curtir las manos; y lo que es más, que la crianza tosca en que se
+criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de
+gitana, porque era en extremo cortés y bien razonada. La abuela
+conoció el tesoro que en la nieta tenía, y así, determinó el águila
+vieja sacar a volar su aguilucho y enseñarle a vivir por sus uñas.
+
+Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y
+zarabandas y de otros versos, especialmente de romances, que los
+cantaba con especial donaire. Porque su taimada abuela echó de ver que
+tales juguetes y gracias, en los pocos años y en la mucha hermosura de
+su nieta, habían de ser felicísimos atractivos e incentivos para
+acrecentar su caudal; y así, se los procuró y buscó por todas las vías
+que pudo, y no faltó poeta que se los diese.
+
+Crióse Preciosa en diversas partes de Castilla, y a los quince años de
+su edad su abuela putativa la volvió a la Corte y a su antiguo rancho,
+que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los campos de
+Santa Bárbara, pensando en la Corte vender su mercadería, donde todo
+se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en
+Madrid fué un día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, con una
+danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y
+un gitano, gran bailarín, que las guiaba; y aunque todas iban limpias
+y bien aderezadas, el aseo de Preciosa era tal, que poco a poco fué
+enamorando los ojos de cuantos la miraban. De entre el son del
+tamborín y castañetas y fuga del baile salió un rumor que encarecía la
+belleza y donaire de la Gitanilla, y corrían los muchachos a verla y
+los hombres a mirarla. Pero cuando la oyeron cantar, por ser la danza
+cantada, ¡allí fué ello! Allí sí que cobró aliento la fama de la
+Gitanilla, y de común consentimiento de los diputados de la fiesta,
+desde luego le señalaron el premio y joya de la mejor danza; y cuando
+llegaron a hacerla en la iglesia de Santa María, delante de la imagen
+de Santa Ana, después de haber bailado todas, tomó Preciosa unas
+sonajas, al son de las cuales, dando en redondo largas y ligerísimas
+vueltas, cantó #_un_# romance.
+
+[Ilustración: ...y corrían los muchachos a verla y los hombres a
+mirarla.]
+
+El cantar de Preciosa fué para admirar a cuantos la escuchaban. Unos
+decían: "¡Dios te bendiga, la muchacha!" Otros: "¡Lástima es que esta
+mozuela sea gitana! En verdad en verdad que merecía ser hija de un
+gran señor."
+
+Acabáronse las vísperas, y la fiesta de Santa Ana, y quedó Preciosa
+algo cansada; pero tan celebrada de hermosa, de aguda y de discreta, y
+de bailadora, que a corrillos se hablaba della en toda la Corte. De
+allí a quince días volvió a Madrid con otras tres muchachas, con
+sonajas y con un baile nuevo, todas apercebidas de romances y de
+cantarcillos alegres, pero todos honestos. Nunca se apartaba della la
+gitana vieja, hecha su Argos, temerosa no se la despabilasen y
+traspusiesen; llamábala nieta, y ella la tenía por abuela. Pusiéronse
+a bailar a la sombra en la calle de Toledo, y de los que las venían
+siguiendo se hizo luego un gran corro; y en tanto que bailaban, la
+vieja pedía limosna a los circunstantes, y llovían en ella ochavos y
+cuartos como piedras a tablado; que también la hermosura tiene fuerza
+de despertar la caridad dormida.
+
+Acabado el baile, dijo Preciosa:
+
+--Si me dan cuatro cuartos, les cantaré un romance yo sola, lindísimo
+en extremo, que trata de cuando la Reina nuestra señora Margarita
+salió a misa en Valladolid y fué a San Llorente: dígoles que es
+famoso, y compuesto por un poeta de los del número, como capitán del
+batallón.
+
+Apenas hubo dicho esto, cuando casi todos los que en la rueda estaban
+dijeron a voces:
+
+--Cántale, Preciosa, y ves aquí mis cuatro cuartos.
+
+Y así granizaron sobre ella cuartos, que la vieja no se daba manos a
+cogerlos. Hecho, pues, su agosto, y su vendimia, repicó Preciosa sus
+sonajas, y al tono correntío y loquesco cantó el romance.
+
+Apenas #_lo_# acabó cuando del ilustre auditorio y grave senado que la
+oía, de muchas se formó una voz sola, que dijo:
+
+--¡Torna a cantar, Preciosica; que no faltarán cuartos como tierra!
+
+Más de docientas personas estaban mirando el baile y escuchando el
+canto de las gitanas, y en la fuga dél acertó a pasar por allí uno de
+los tinientes de la villa, y viendo tanta gente junta, preguntó qué
+era, y fuéle respondido que estaban escuchando a la Gitanilla hermosa,
+que cantaba. Llegóse el Tiniente, que era curioso, y escuchó un rato,
+y por no ir contra su gravedad, no escuchó el romance hasta la fin; y
+habiéndole parecido por todo extremo bien la Gitanilla, mando a un
+paje suyo dijese a la gitana vieja que al anochecer fuese a su casa
+con las gitanillas; que quería que las oyese dona Clara su mujer.
+Hizolo así el paje, y la vieja dijo que sí iria.
+
+Acabaron el baile y el canto y se fueron la calle adelante, y desde
+una reja llamaron unos caballeros a las gitanas. Asomóse Preciosa a la
+reja, que era baja, y vió en una sala muy bien aderezada y muy fresca
+muchos caballeros que, unos paseándose y otros jugando a diversos
+juegos, se entretenían.
+
+--¿Quiérenme dar barato, ceñores?--dijo Preciosa, que, como gitana,
+hablaba ceceoso, y esto es artificio en ellas; que no naturaleza.
+
+A la voz de Preciosa, y a su rostro, dejaron los que jugaban el juego,
+y el paseo los paseantes, y los unos y los otros acudieron a la reja
+por verla, que ya tenían noticia della, y dijeron:
+
+--Entren, entren las gitanillas; que aquí les daremos barato.
+
+--Caro sería ello--respondió Preciosa--si nos pellizcacen.
+
+--No, a fe de caballeros--respondió uno--; bien puedes entrar, niña,
+segura que nadie te tocará a la vira de tu zapato; no, por el hábito
+que traigo en el pecho.
+
+Y púsose la mano sobre uno de Calatrava.
+
+--Si tú quieres entrar, Preciosa--dijo una de las tres gitanillas que
+iban con ella--, entra enhorabuena; que yo no pienso entrar adonde hay
+tantos hombres.
+
+--Mira, Cristina--respondió Preciosa--: de lo que te has de guardar es
+de un hombre solo y a solas, y no de tantos juntos; porque antes el
+ser muchos quita el miedo y el recelo de ser ofendidas. Advierte,
+Cristinica, y está cierta de una cosa: que la mujer que se determina a
+ser honrada, entre un ejército de soldados lo puede ser. Verdad es que
+es bueno huír de las ocasiones; pero han de ser de las secretas, y no
+de las públicas.
+
+--Entremos, Preciosa--dijo Cristina--; que tú sabes más que un sabio.
+
+Animólas la gitana vieja, y entraron; y apenas hubo entrado Preciosa,
+cuando el caballero del hábito vió _un_ papel que traía en el seno, y
+llegándose a ella se le tomó, y dijo Preciosa:
+
+--¡Y no me le tome, señor; que es un romance que me acaban de dar
+ahora, que aún no le he leído!
+
+--Y ¿sabes tú leer, hija?--dijo uno.
+
+--Y escribir--respondió la vieja--; que a mi nieta hela criado yo como
+si fuera hija de un letrado.
+
+Abrió el caballero el papel, y vió que venía dentro dél un escudo de
+oro, y dijo:
+
+--En verdad, Preciosa, que trae esta carta el porte dentro: toma este
+escudo que en el romance viene.
+
+--Basta--dijo Preciosa---, que me ha tratado de pobre el poeta. Pues
+cierto que es más milagro darme a mí un poeta un escudo que yo
+recebirle: si con esta añadidura han de venir sus romances, traslade
+todo el _Romancero general_, y envíemelos uno a uno; que yo les
+tentaré el pulso, y si vinieren duros, seré yo blanda en recebillos.
+
+Admirados quedaron los que oían a la Gitanica, así de su discreción
+como del donaire con que hablaba.
+
+Los que jugaban le dieron barato, y aun los que no jugaban. Cogió la
+hucha de la vieja treinta reales, y más rica y más alegre que una
+Pascua de Flores, antecogió sus corderas y fuése en casa del señor
+Teniente, quedando que otro día volvería con su manada a dar contento
+a aquellos tan liberales señores.
+
+Ya tenía aviso la señora doña Clara, mujer del señor Teniente, como
+habían de ir a su casa las gitanillas, y estábalas esperando como el
+agua de Mayo ella y sus doncellas y dueñas, con las de otra señora
+vecina suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa; y apenas
+hubieron entrado las gitanas, cuando entre las demás resplandeció
+Preciosa como la luz de una antorcha entre otras luces menores; y así,
+corrieron todas a ella: unas la abrazaban, otras la miraban, éstas la
+bendecían, aquéllas la alababan. Doña Clara decía:
+
+--¡Este sí que se puede decir cabello de oro! ¡Estos sí que son ojos
+de esmeraldas!
+
+La señora su vecina la desmenuzaba toda, y hacía pepitoria de todos
+sus miembros y coyunturas. Y llegando a alabar un pequeño hoyo que
+Preciosa tenía en la barba, dijo:
+
+--¡Ay, qué hoyo! En este hoyo han de tropezar cuantos ojos le miraren.
+
+Oyó esto un escudero de brazo de la señora doña Clara, que allí
+estaba, de luenga barba y largos años, y dijo:
+
+--¡Por Dios, tan linda es la Gitanilla, que hecha de plata o de
+alcorza no podría ser mejor! ¿Sabes decir la buenaventura, niña?
+
+--De tres o cuatro maneras--respondió Preciosa.
+
+--Y ¿eso más?--dijo doña Clara---. Por vida del Tiniente, mi señor,
+que me la has de decir, niña de oro, y niña de plata, y niña de
+perlas, y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo más que puedo
+decir.
+
+--Dénle, dénle la palma de la mano a la niña, y con que haga la
+cruz--dijo la vieja--, y verán qué de cosas les dice; que sabe más que
+un doctor de melecina.
+
+Echó mano a la faldriquera la señora Tenienta, y halló que no tenía
+blanca. Pidió un cuarto a sus criadas, y ninguna le tuvo, ni la señora
+vecina tampoco. Lo cual visto por Preciosa dijo:
+
+--Todas las cruces, en cuanto cruces, son buenas; pero las de plata o
+de oro son mejores; y el señalar la cruz en la palma de la mano con
+moneda de cobre sepan vuesas mercedes que menoscaba la buenaventura, a
+lo menos, la mía; y así, tengo afición a hacer la cruz primera con
+algún escudo de oro, o con algún real de a ocho, o, por lo menos, de a
+cuatro; que soy como los sacristanes: que cuando hay buena ofrenda, se
+regocijan.
+
+--Donaire tienes, niña, por tu vida--dijo la señora vecina.
+
+Y volviéndose al escudero, le dijo:
+
+--Vos, señor Contreras, ¿tendréis a mano algún real de a cuatro?
+Dádmele; que en viniendo el doctor mi marido os le volveré.
+
+--Sí tengo--respondió Contreras--; pero téngole empeñado en veinte y
+dos maravedís, que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en
+volandas.
+
+--No tenemos entre todas un cuarto--dijo doña Clara---, ¿y pedís
+veinte y dos maravedís? Andad, Contreras, que siempre fuistes
+impertinente.
+
+Una doncella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa, dijo
+a Preciosa:
+
+--Niña, ¿hará algo al caso que se haga la cruz con un dedal de plata?
+
+--Antes--respondió Preciosa--se hacen las cruces mejores del mundo con
+dedales de plata, como sean muchos.
+
+--Uno tengo yo--replicó la doncella---; si éste basta, hele aquí, con
+condición que también se me ha de decir a mí la buenaventura.
+
+--¿Por un dedal tantas buenasventuras?--dijo la gitana vieja---.
+Nieta, acaba presto; que se hace noche.
+
+Tomó Preciosa el dedal y la mano de la señora Teniente y dijo _#la
+buenaventura; y en acabándola#_ encendió el deseo de todas las
+circunstantes en querer saber la suya, y así se lo rogaron todas; pero
+ella las remitió para el viernes venidero, prometiéndole que tendrían
+reales de plata para hacer las cruces. En esto, vino el señor
+Tiniente, a quien contaron maravillas de la Gitanilla; él las hizo
+bailar un poco, y confirmó por verdaderas y bien dadas las alabanzas
+que a Preciosa habían dado; y poniendo la mano en la faldriquera, hizo
+señal de querer darle algo; y habiéndola espulgado, y sacudido, y
+rascado muchas veces, al cabo sacó la mano vacía, y dijo:
+
+--¡Por Dios que no tengo blanca! Dadle vos, doña Clara, un real a
+Preciosica; que yo os le daré después.
+
+[Ilustración: ...y poniendo la mano en la faldriquera, ...]
+
+--¡Bueno es eso, señor, por cierto! ¡Sí, ahí está el real de
+manifiesto! No hemos tenido entre todas nosotras un cuarto para hacer
+la señal de la cruz, ¿y quiere que tengamos un real?
+
+--Pues dadle alguna valoncica vuestra, o alguna cosita; que otro día
+nos volverá a ver Preciosa, y la regalaremos mejor.
+
+A lo cual dijo doña Clara:
+
+--Pues porque otra vez venga, no quiero dar nada ahora a Preciosa.
+
+--Antes si no me dan nada--dijo Preciosa---, nunca más volveré acá.
+Mas sí volveré, a servir a tan principales señores; pero trairé
+tragado que no me han de dar nada, y ahorraréme la fatiga del
+esperallo. Coheche vuesa merced, señor Tiniente; coheche, y tendrá
+dineros, y no haga usos nuevos; que morirá de hambre. Mire, señora:
+por ahí he oído decir (y aunque moza, entiendo que no son buenos
+dichos) que de los oficios se ha de sacar dineros para pagar las
+condenaciones de las residencias y para pretender otros cargos.
+
+--Así lo dicen y lo hacen los desalmados--replicó el Teniente---; pero
+el juez que da buena residencia no tendrá que pagar condenación
+alguna, y el haber usado bien su oficio será el valedor para que le
+den otro.
+
+--Habla vuesa merced muy a lo santo, señor Teniente--respondió
+Preciosa---; ándese a eso y cortarémosle de los harapos para
+reliquias.
+
+--Mucho sabes, Preciosa--dijo el Tiniente---. Calla, que yo daré traza
+que sus Majestades te vean, porque eres pieza de reyes.
+
+--Querránme para truhana--respondió Preciosa---, y yo no lo sabré ser,
+y todo irá perdido. Si me quisiesen para discreta, aún llevarme hían;
+pero en algunos palacimás medran los truhanes que los discretos. Yo me
+hallo bien con ser gitana y pobre, y corra la suerte por donde el
+cielo quisiere.
+
+--Ea, niña--dijo la gitana vieja--, no hables más; que has hablado
+mucho, y sabes más de lo que yo te he enseñado; no te asotiles tanto,
+que te despuntarás; habla de aquello que tus años permiten, y no te
+metas en altanerías; que no hay ninguna que no amenace caída.
+
+--¡El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo!--dijo a esta sazón el
+Tiniente.
+
+Despidiéronse las gitanas, y al irse, dijo la doncella del dedal:
+
+--Preciosa, dime la buenaventura, o vuélveme mi dedal; que no me queda
+con qué hacer labor.
+
+--Señora doncella--respondió Preciosa---, haga cuenta que se la he
+dicho, y provéase de otro dedal, o no haga vainillas hasta el viernes,
+que yo volveré y le diré más venturas y aventuras que las que tiene un
+libro de caballerías.
+
+Fuéronse, y juntáronse con las muchas labradoras que a la hora de las
+avemarías suelen salir de Madrid para volverse a sus aldeas, y entre
+otras vuelven muchas, con quien siempre se acompañaban las gitanas, y
+volvían seguras. Porque la gitana vieja vivía en continuo temor no le
+salteasen a su Preciosa.
+
+Sucedió, pues, que la mañana de un día que volvían a Madrid a coger la
+garrama con las demás gitanillas, en un valle pequeño que está obra de
+quinientos pasos antes que se llegue a la villa, vieron un mancebo
+gallardo y ricamente aderezado de camino. La espada y daga que traía
+eran, como decirse suele, una ascua de oro; sombrero con rico cintillo
+y con plumas de diversas colores adornado. Repararon las gitanas en
+viéndole y pusiéronsele a mirar muy de espacio, admiradas de que a
+tales horas un tan hermoso mancebo estuviese en tal lugar, a pie y
+solo. El se llegó a ellas, y hablando con la gitana mayor, le dijo:
+
+--Por vida vuestra, amiga, que me hagáis placer que vos y Preciosa me
+oyáis aquí aparte dos palabras, que serán de vuestro provecho.
+
+--Como no nos desviemos mucho, ni no nos tardemos mucho, sea en buen
+hora--respondió la vieja.
+
+Y llamando a Preciosa, se desviaron de las otras obra de veinte pasos,
+y así en pie, como estaban, el mancebo les dijo:
+
+--Yo vengo de manera rendido a la discreción y belleza de Preciosa,
+que después de haberme hecho mucha fuerza para excusar llegar a este
+punto, al cabo he quedado más rendido y más imposibilitado de
+excusallo. Yo, señoras mías (que siempre os he de dar este nombre, si
+el cielo mi pretensión favorece), soy caballero, como lo puede mostrar
+este hábito--y apartando el herreruelo, descubrió en el pecho uno de
+los más calificados que hay en España---; soy hijo de Fulano--que por
+buenos respectos aquí no se declara su nombre---; estoy debajo de su
+tutela y amparo; soy hijo único, y el que espera un razonable
+mayorazgo. Mi padre está aquí en la Corte pretendiendo un cargo, y ya
+está consultado, y tiene casi ciertas esperanzas de salir con él. Y
+con ser de la calidad y nobleza que os he referido, y de la que casi
+se os debe ya de ir trasluciendo, con todo eso, quisiera ser un gran
+señor para levantar a mi grandeza la humildad de Preciosa, haciéndola
+mi igual y mi señora. Quiero servirla del modo que ella más gustare:
+su voluntad es la mía. Para con ella es de cera mi alma, donde podrá
+imprimir lo que quisiere; y para conservarlo y guardarlo no será como
+impreso en cera, sino como esculpido en marmóles, cuya dureza se opone
+a la duración de los tiempos. Si creéis esta verdad, no admitirá
+ningún desmayo mi esperanza; pero si no me creéis, siempre me tendrá
+temeroso vuestra duda. Mi nombre es éste--y díjoselo---; el de mi
+padre ya os le he dicho; la casa donde vive es en tal calle, y tiene
+tales y tales señas; vecinos tiene de quien podréis informaros, y aun
+de los que no son vecinos también; que no es tan escura la calidad y
+el nombre de mi padre y el mío, que no le sepan en los patios de
+palacio, y aun en toda la Corte. Cien escudos traigo aquí en oro para
+daros en arra y señal de lo que pienso daros; porque no ha de negar la
+hacienda el que da el alma.
+
+En tanto que el caballero esto decía, le estaba mirando. Preciosa
+atentamente, y sin duda que no le debieron de parecer mal ni sus
+razones ni su talle; y volviéndose a la vieja, le dijo:
+
+--Perdóneme, abuela, de que me tomo licencia para responder a este
+señor.
+
+--Responde lo que quisieres, nieta--respondió la vieja---; que yo sé
+que tienes discreción para todo.
+
+Y Preciosa dijo:
+
+--Yo, señor caballero, aunque soy gitana, pobre y humildemente nacida,
+tengo un cierto espiritillo fantástico acá dentro, que a grandes cosas
+me lleva. A mí ni me mueven promesas, ni me desmoronan dádivas, ni me
+inclinan sumisiones, ni me espantan finezas y aunque de quince años
+(que, según la cuenta de mi abuela, para este San Miguel los haré),
+soy ya vieja en los pensamientos y alcanzo más de aquello que mi edad
+promete, más por mi buen natural que por la experiencia. #_El_# temor
+engendra en mí un recato tal, que ningunas palabras creo y de muchas
+obras dudo. Si quisiéredes ser mi esposo, yo lo seré vuestra: pero han
+de preceder muchas condiciones y averiguaciones primero. Primero
+tengo; de saber si sois el que decís; luego, hallando esta verdad,
+habéis de dejar la casa de vuestros padres y la habéis de trocar con
+nuestros ranchos, y tomando el traje de gitano, habéis de cursar dos
+años en nuestras escuelas, en el cual tiempo me satisfaré yo de
+vuestra condición, y vos de la mía; al cabo del cual, si vos os
+contentáredes de mí, y yo de vos, me entregaré por vuestra esposa. Y
+habéis de considerar que en el tiempo de este noviciado podría ser que
+cobrásedes la vista, que ahora debéis de tener perdida, o, por lo
+menos, turbada, y viésedes que os convenía huir de lo que ahora seguís
+con tanto ahinco; y cobrando la libertad perdida, con un buen
+arrepentimiento se perdona cualquier culpa. Si con estas condiciones
+queréis entrar a ser soldado de nuestra milicia, en vuestra mano está,
+pues faltando alguna dellas, no habéis de tocar un dedo de la mía.
+
+Pasmóse el mozo a las razones de Preciosa, y púsose como embelesado,
+mirando al suelo, dando muestras que consideraba lo que responder
+debía. Viendo lo cual Preciosa, tornó a decirle:
+
+--No es éste caso de tan poco momento, que en los que aquí nos ofrece
+el tiempo pueda ni deba resolverse: volveos, señor, a la villa, y
+considerad de espacio lo que viéredes que más os convenga, y en este
+mismo lugar me podéis hablar todas las fiestas que quisiéredes, al ir
+o venir de Madrid.
+
+--Satanás tienes en tu pecho, muchacha--dijo a esta sazón la gitana
+vieja---: ¡mira que dices cosas, que no las diría un colegial de
+Salamanca! ¿cómo es esto? que me tienes loca, y te estoy escuchando
+como a una persona espiritada, que habla latín sin saberlo.
+
+--Calle, abuela--respondió Preciosa---, y sepa que todas las cosas que
+me oye son nonada y son de burlas, para las muchas que de más veras me
+quedan en el pecho.
+
+Todo cuanto Preciosa decía, y toda la discreción que mostraba, era
+añadir leña al fuego que ardía en el pecho del caballero. Finalmente,
+quedaron en que de allí a ocho días se verían en aquel mismo lugar,
+donde él vendría a dar cuenta del término en que sus negocios estaban,
+y ellas habrían tenido tiempo de informarse de la verdad que les había
+dicho. Sacó el mozo una bolsilla de brocado, donde dijo que iban cien
+escudos de oro, y dióselos a la vieja; pero no quería Preciosa que los
+tomaste en ninguna manera; a quien la gitana dijo:
+
+--Calla, niña; que la mejor señal que este señor ha dado de estar
+rendido es haber entregado las armas en señal de rendimiento; y el
+dar, en cualquiera ocasión que sea, siempre fué indicio de generoso
+pecho. Y acuérdate de aquel refrán que dice: "Al cielo rogando, y con
+el mazo dando." Y más, que no quiero yo que por mí pierdan las gitanas
+el nombre que por luengos siglos tienen adquerido de codiciosas y
+aprovechadas. ¿Cien escudos quieres tú que deseche, Preciosa, y de oro
+en oro, que pueden andar cosidos en el alforza de una saya que no
+valga dos reales, y tenerlos allí como quien tiene un juro sobre las
+yerbas de Extremadura? Y si alguno de nuestros hijos, nietos o
+parientes cayere, por alguna desgracia, en manos de la justicia,
+¿habrá favor tan bueno que llegue a la oreja del juez y del escribano,
+como destos escudos, si llegan a sus bolsas? Tres veces por tres
+delitos diferentes me he visito casi puesta en el asno para ser
+azotada, y de la una me libró un jarro de plata, y de la otra una
+sarta de perlas, y de la otra cuarenta reales de a ocho, que había
+trocado por cuartos, dando veinte reales más por el cambio. Mira,
+niña, que andamos en oficio muy peligroso y lleno de tropiezos y de
+ocasiones forzosas, y no hay defensas que más presto nos amparen y
+socorran como las armas invencibles del gran Filipo: no hay pasar
+adelante de su _plus ultra_. Por un doblón de dos caras se nos muestra
+alegre la triste del procurador y de todos los ministros de la muerte,
+que son arpías de nosotras las pobres gitanas, y más precian pelarnos
+y desollarnos a nosotras que a un salteador de caminos; jamás, por más
+rotas y desastradas que nos vean, nos tienen por pobres; que dicen que
+somos como los jubones de los gabachos de Belmonte: rotos y
+grasientos, y llenos de doblones.
+
+--Por vida suya, abuela, que no diga más; que lleva término de alegar
+tantas leyes en favor de quedarse con el dinero, que agote las de los
+Emperadores; quédese con ellos, y buen provecho le hagan, y plega a
+Dios que los entierre en sepultura donde jamás tornen a ver la
+claridad del sol, ni haya necesidad que la vean. A estas nuestras
+compañeras será forzoso darles algo; que ha mucho que nos esperan, y
+ya deben de estar enfadadas.
+
+[Ilustración: Por vida suya, abuela, que no diga más; ...]
+
+--Así verán ellas--replicó la vieja--moneda déstas como veen al Turco
+agora. Este buen señor verá si le ha quedado alguna moneda de plata, o
+cuartos, y los repartirá entre ellas, que con poco quedarán contentas.
+
+--Sí traigo--dijo él galán.
+
+Y sacó de la faldriquera tres reales de a ocho, que repartió entre las
+tres gitanillas, con que quedaron más alegres y más satisfechas que
+suele quedar un autor de comedias cuando, en competencia de otro, le
+suelen retular por las esquinas: "_Víctor, Víctor._"
+
+En resolución, concertaron la venida de allí a ocho días, y que se
+había de llamar, cuando fuése gitano, Andrés Caballero, porque también
+había gitanos entre ellos deste apellido.
+
+Andrés (que así le llamaremos de aquí adelante) las dejó, y se entró
+en Madrid, y ellas, contentísimas, hicieron lo mismo. Preciosa, algo
+aficionada de la gallarda disposición de Andrés, ya deseaba informarse
+si era el que había dicho; entró en Madrid, y como ella llevaba puesta
+la mira en buscar la casa del padre de Andrés, sin querer detenerse a
+bailar en ninguna parte, en poco espacio se puso en la calle do
+estaba, que ella muy bien sabía; y habiendo andado hasta la mitad,
+alzó los ojos a unos balcones de hierro dorados, que le habían dado
+por señas, y vió en ellos a un caballero de hasta edad de cincuenta
+años, con un hábito de cruz colorada en los pechos, de venerable
+gravedad y presencia; el cual apenas también hubo visto la Gitanilla
+cuando dijo:
+
+--Subid, niñas; que aquí os darán limosna.
+
+A esta voz acudieron al balcón otros tres caballeros, y entre ellos
+vino el enamorado Andrés, que cuando vió a Preciosa, perdió la color y
+estuvo a punto de perder los sentidos: tanto fué el sobresalto que
+recibió con su vista. Subieron las gitanillas todas, sino la grande,
+que se quedó abajo para informarse de los criados de las verdades de
+Andrés. Al entrar las gitanillas en la sala, estaba diciendo el
+caballero anciano a los demás:
+
+--Esta debe ser, sin duda, la Gitanilla hermosa que dicen que anda por
+Madrid.
+
+--Ella es--replicó Andrés--, y sin duda es la más hermosa criatura que
+se ha visto.
+
+--Así lo dicen--dijo Preciosa, que lo oyó todo en entrando--; pero en
+verdad que se deben de engañar en la mitad del justo precio. Bonita,
+bien creo que lo soy; pero tan hermosa como dicen, ni por pienso.
+
+--¡Por vida de don Juanico mi hijo--dijo el anciano---, que aún sois
+más hermosa de lo que dicen, linda gitana!
+
+--Y ¿quién es don Juanico su hijo?--preguntó Preciosa.
+
+--Ese galán que está a vuestro lado--respondió el caballero.
+
+--En verdad que pensé--dijo Preciosa--que juraba vuesa merced por
+algún niño de dos años. ¡Mirad qué don Juanico, y qué brinco! A mi
+verdad que pudiera ya estar casado, y que, según tiene unas rayas en
+la frente, no pasarán tres años sin que lo esté, y muy a su gusto, si
+es que desde aquí allá no se le pierde, o se le trueca.
+
+--Basta--dijo uno de los presentes--; que sabe la Gitanilla desrayas.
+
+#_A lo que_# respondió Preciosa.
+
+--Lo que veo con los ojos, con el dedo lo adivino: yo sé del señor don
+Juanico, sin rayas, que es algo enamoradizo, impetuoso y acelerado, y
+gran prometedor de cosas que parecen imposibles; y plega a Dios que no
+sea mentirosito, que sería lo peor de todo. Un viaje ha de hacer agora
+muy lejos de aquí, y uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla; el
+hombre pone, y Dios dispone; quizá pensará que va a Oñez, y dará en
+Gamboa.
+
+A esto respondió don Juan:
+
+--En verdad, gitanica, que has acertado en muchas cosas de mi
+condición; pero en lo de ser mentiroso vas muy fuera de la verdad,
+porque me precio de decirla en todo acontecimiento. En lo del viaje
+largo has acertado, pues, sin duda, siendo Dios servido, dentro de
+cuatro o cinco días me partiré a Flandes, aunque tú me amenazas que he
+de torcer el camino, y no querría que en él me sucediese algún desmán
+que lo estorbase.
+
+--Calle, señorito--respondió Preciosa--, y encomiéndese a Dios; que
+todo se hará bien; y sepa que yo no sé nada de lo que digo, y no es
+maravilla que como hablo mucho y a bulto, acierte en alguna cosa, y yo
+querría acertar en persuadirte a que no te partieses, sino que
+sosegases el pecho, y te estuvieses con tus padres, para darles buena
+vejez; porque no estoy bien con estas idas y venidas a Flandes,
+principalmente los mozos de tan tierna edad como la tuya. Déjate
+crecer un poco, para que puedas llevar los trabajos de la guerra,
+cuanto más que harta guerra tienes en tu casa: hartos combates
+amorosos te sobresaltan el pecho. Sosiega, sosiega, alborotadito, y
+mira lo que haces primero que te cases, y danos una limosnita por Dios
+y por quien tú eres; que en verdad que creo que eres bien nacido. Y si
+a esto se junta el ser verdadero, yo cantaré la gala al vencimiento de
+haber acertado en cuanto te he dicho.
+
+--Otra vez te he dicho, niña--respondió el don Juan que había de ser
+Andrés Caballero--, que en todo aciertas sino en el temor que tienes
+que no debo de ser muy verdadero; que en esto te engañas, sin alguna
+duda; la palabra que yo doy en el campo, la cumpliré en la ciudad y
+adonde quiera, sin serme pedida; pues no se puede preciar de caballero
+quien toca en el vicio de mentiroso. Mi padre te dará limosna por Dios
+y por mí; que en verdad que esta mañana di cuanto tenía a unas damas.
+
+Subió, en esto, la gitana vieja, y dijo:
+
+--Nieta, acaba; que es tarde, y hay mucho que hacer y más que decir.
+
+--Por vida de Preciosita--#_dijo el padre de Andrés_#--que bailéis un
+poco con vuestras compañeras; aquí tengo un doblón de oro de a dos
+caras, que ninguna es como la vuestra, aunque son de dos reyes.
+
+Apenas hubo oído esto la vieja cuando dijo:
+
+--Ea, niñas, haldas en cinta y dad contento a estos señores.
+
+Tomó las sonajas Preciosa, y dieron sus vueltas, hicieron y
+deshicieron todos sus lazos, con tanto donaire y desenvoltura, que
+tras los pies se llevaban los ojos de cuantos las miraban,
+especialmente los de Andrés, que así se iban entre los pies de
+Preciosa como si allí tuvieran el centro de su gloria.
+
+Despidiéronse las gitanas, y al irse dijo Preciosa a don Juan:
+
+--Mire, señor: cualquiera día desta semana es próspero para partidas,
+y ninguno es aciago; apresure el irse lo más presto que pudiere; que
+le aguarda una vida ancha, libre y muy gustosa, si quiere acomodarse a
+ella.
+
+--No es tan libre la del soldado, a mi parecer--respondió don Juan--,
+que no tenga más de sujeción que de libertad; pero, con todo esto,
+haré como viere.
+
+--Más veréis de lo que pensáis--respondió Preciosa---, y Dios os lleve
+y traiga con bien, como vuestra buena presencia merece.
+
+Con estas últimas palabras quedó contento Andrés, y las gitanas se
+fueron contentísimas. Trocaron el doblón, repartiéronle entre todas
+igualmente, aunque la vieja guardiana llevaba siempre parte y media de
+lo que se juntaba, así por la mayoridad, como por ser ella el aguja
+por quien se guiaban en el maremagno de sus bailes, donaires, y aun de
+sus embustes.
+
+Llegóse, en fin, el día que Andrés Caballero se apareció una mañana en
+el primer lugar de su aparecimiento, sobre una mula de alquiler, sin
+criado alguno; halló en él a Preciosa y a su abuela, de las cuales
+conocido, le recibieron con mucho gusto. El les dijo que le guiasen al
+rancho antes que entrase el día y con él se descubriesen las señas que
+llevaba, si acaso le buscasen. Ellas, que, como advertidas, vinieron
+solas, dieron la vuelta, y de allí a poco rato llegaron a sus
+barracas. Entró Andrés en la una, que era la mayor del rancho, y luego
+acudieron a verle diez o doce gitanos, todos mozos y todos gallardos y
+bien hechos, a quien ya la vieja había dado cuenta del nuevo compañero
+que les había de venir, sin tener necesidad de encomendarles el
+secreto; que ellos le guardan con sagacidad y puntualidad nunca vista.
+Echaron luego ojo a la mula, y dijo uno dellos:
+
+--Esta se podrá vender el jueves en Toledo.
+
+--Eso no--dijo Andrés--, porque no hay mula de alquiler que no sea
+conocida de todos los mozos de mulas que trajinan por España.
+
+
+--¡Par Dios, señor Andrés!--dijo uno de los gitanos---, que aunque la
+mula tuviera más señales que las que han de preceder al día tremendo,
+aquí la transformáramos de manera que no la conociera ni el dueño que
+la ha criado.
+
+--Con todo eso--respondió Andrés--, por esta vez se ha de seguir y
+tomar el parecer mío. A esta mula se ha de dar muerte, y ha de ser
+enterrado donde aun los huesos no parezcan.
+
+--¡Pecado grande!--dijo otro gitano--: ¿a una inocente se ha de quitar
+la vida? No diga tal el buen Andrés, sino haga una cosa: mírela bien
+agora de manera que se le queden estampadas todas sus señales en la
+memoria, y déjenmela llevar a mí; y si de aquí a dos horas la
+conociere, que me lardeen como a un negro fugitivo.
+
+--En ninguna manera consentiré--dijo Andrés--que la mula no muera,
+aunque más me aseguren su transformación: yo temo ser descubierto si a
+ella no la cubre la tierra. Y si se hace por el provecho que de
+venderla puede seguirse, no vengo tan desnudo a esta cofradía, que no
+pueda pagar de entrada más de lo que valen cuatro mulas.
+
+--Pues así lo quiere el señor Andrés Caballero--dijo otro gitano--,
+muera la sin culpa, y Dios sabe si me pesa, así por su mocedad, pues
+aún no ha cerrado (cosa no usada entre mulas de alquiler), como porque
+debe ser andariega, pues no tiene costras en las ijadas, ni llagas, de
+la espuela.
+
+Dilatóse su muerte hasta la noche, y en lo que quedaba de aquel día se
+hicieron las ceremonias de la entrada de Andrés a ser gitano, que
+fueron: desembarazaron luego un rancho de los mejores del aduar, y
+adornáronle de ramos y juncia; y sentándose Andrés sobre un medio
+alcornoque, pusiéronle en las manos un martillo y unas tenazas, y al
+son de dos guitarras que dos gitanos tañían, le hicieron dar dos
+cabriolas; luego le desnudaron un brazo, y con una cinta de seda nueva
+y un garrote le dieron dos vueltas blandamente. A todo se halló
+presente Preciosa, y otras muchas gitanas, viejas y mozas, que las
+unas con maravilla, otras con amor, le miraban: tal era la gallarda
+disposición de Andrés, que hasta los gitanos le quedaron
+aficionadísimos.
+
+Hechas, pues, las referidas ceremonias, un gitano viejo tomó por la
+mano a Preciosa, y puesto delante de Andrés, dijo:
+
+--Esta muchacha, que es la flor y la nata de toda la hermosura de las
+gitanas que sabemos que viven en España, te la entregamos por esposa,
+porque la libre y ancha vida nuestra no está sujeta a melindres ni a
+muchas ceremonias. Mírala bien, y mira si te agrada, o si vees en ella
+alguna cosa que te descontente, y si la vees, escoge entre las
+doncellas que aquí están la que más te contentare; que la que
+escogieres te daremos; pero has de saber que una vez escogida, no la
+has de dejar por otra. Con #_nuestras_# leyes y estatutos nos
+conservamos y vivimos alegres; somos señores de los campos, de los
+sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos:
+los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas,
+uvas; las huertas, hortaliza; las fuentes, agua; los ríos, peces, y
+los vedados, caza; sombra las peñas, aire fresco las quiebras, y casas
+las cuevas. Para nosotros las inclemencias del cielo son oreos,
+refrigerio las nieves, baños la lluvia, músicas los truenos y hachas
+los relámpagos; para nosotros son los duros terreros colchones de
+blandas plumas; el cuero curtido de nuestros cuerpos nos sirve de
+arnés impenetrable que nos defiende; a nuestra ligereza no la impiden
+grillos, ni la detienen barrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro
+ánimo no le tuercen cordeles, ni le menoscaban garruchas, ni le ahogan
+tocas, ni le doman potros. Del sí al no no hacemos diferencia cuando
+nos conviene: siempre nos preciamos más de mártires que de confesores;
+para nosotros se crían las bestias de carga en los campos y se cortan
+las faldriqueras en las ciudades. No hay águila, ni ninguna otra ave
+de rapiña que más presto se abalance a la presa que se le ofrece, que
+nosotros nos abalanzamos a las ocasiones que algún interés nos
+señalen; y, finalmente, tenemos muchas habilidades que felice fin nos
+prometen; porque en la cárcel cantamos, en el potro callamos, de día
+trabajamos, y de noche hurtamos, o, por mejor decir, avisamos que
+nadie viva descuidado de mirar dónde pone su hacienda. No nos fatiga
+el temor de perder la honra, ni nos desvela la ambición de
+acrecentarla, ni sustentamos bandos, ni madrugamos a dar memoriales,
+ni a acompañar magnates, ni a solicitar favores. Por dorados techos y
+suntuosos palacios estimamos estas barracas y movibles ranchos; por
+cuadros y países de Flandes, los que nos da la naturaleza en esos
+levantados riscos y nevadas peñas, tendidos prados y espesos bosques
+que a cada paso a los ojos se nos muestran. Somos astrólogos rústicos,
+porque como casi siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas
+sabemos las que son del día y las que son de la noche; vemos cómo
+arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y cómo ella sale
+con su compañera el alba, alegrando el aire, enfriando el agua y
+humedeciendo la tierra, y luego, tras ella, el sol, _dorando cumbres_
+(como dijo el otro poeta) _y rizando montes_; ni tememos quedar
+helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, ni
+quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca; un mismo
+rostro hacemos al sol que al yelo, a la esterilidad que a la
+abundancia. En conclusión, somos gente que vivimos por nuestra
+industria y pico, y sin entremeternos con el antiguo refrán: "Iglesia,
+o mar, o casa real", tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con
+lo que tenemos. Todo esto os he dicho, generoso mancebo, por que no
+ignoréis la vida a que habéis venido y el trato que habéis de
+profesar, el cual os he pintado aquí en borrón; que otras muchas e
+infinitas cosas iréis descubriendo en él con el tiempo, no menos
+dignas de consideración que las que habéis oído.
+
+Calló en diciendo esto el elocuente y viejo gitano, y el novicio dijo
+que se holgaba mucho de haber sabido tan loables estatutos, y que él
+pensaba hacer profesión en aquella orden tan puesta en razón y en
+políticos fundamentos, y que sólo le pesaba no haber venido más presto
+en conocimiento de tan alegre vida, y que desde aquel punto renunciaba
+la profesión de caballero y la vanagloria de su ilustre linaje, y lo
+ponía todo debajo del yugo, o, por mejor decir, debajo de las leyes
+con que ellos vivían, pues con tan alta recompensa le satisfacían el
+deseo de servirlos, entregándole a la divina Preciosa, por quien él
+dejaría coronas e imperios y sólo los desearía para servirla.
+
+A lo cual respondió Preciosa:
+
+--Puesto que estos señores legisladores han hallado por sus leyes que
+soy tuya, y que por tuya te me han entregado, yo he hallado por la ley
+de mi voluntad, que es la más fuerte de todas, que no quiero serlo si
+no es con las condiciones que antes que aquí vinieses entre los dos
+concertamos. Dos años has de vivir en nuestra compañía primero que de
+la mía goces, porque tú no te arrepientas por ligero, ni yo quede
+engañada por presurosa. Condiciones rompen leyes; las que te he puesto
+sabes: si las quisieres guardar, podrá ser que sea tuya y tú seas mío,
+y donde no, aún no es muerta la mula, tus vestidos están enteros, y de
+tus dineros no te falta un ardite; la ausencia que has hecho no ha
+sido aún de un día; que de lo que dél falta te puedes servir y dar
+lugar que consideres lo que más te conviene. Estos señores #_no_#
+pueden entregarte mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser
+libre en tanto que yo quisiere. Si te quedas, te estimaré en mucho; si
+te vuelves, no te tendré en menos; porque, a mi parecer, los ímpetus
+amorosos corren a rienda suelta, hasta que encuentran con la razón o
+con el desengaño; y no querría yo que fueses tú para conmigo como es
+el cazador, que en alcanzando la liebre que sigue, la coge, y la deja,
+por correr tras otra que le huye. Ojos hay engañados que a la primera
+vista tan bien les parece el oropel como el oro; pero a poco rato bien
+conocen la diferencia que hay de lo fino a lo falso. Esta mi hermosura
+que tú dices que tengo, que la estimas sobre el sol y la encareces
+sobre el oro, ¿qué sé yo si de cerca te parecerá sombra, y tocada,
+cairás en que es de alquimia? Dos años te doy de tiempo para que
+tantees y ponderes lo que será bien que escojas o será justo que
+deseches; que la prenda que una vez comprada, nadie se puede deshacer
+della sino con la muerte, bien es que haya tiempo, y mucho, para
+miralla y remiralla, y ver en ella las faltas o las virtudes que
+tiene.
+
+--Tienes razón ¡oh Preciosa!--dijo a este punto Andrés---; y así, si
+quieres que asegure tus temores y menoscabe tus sospechas jurándote
+que no saldré un punto de las órdenes que me pusieres, mira qué
+juramento quieres que haga, o qué otra seguridad puedo darte; que a
+todo me hallarás dispuesto.
+
+--No quiero juramentos, señor Andrés, ni quiero promesas; sólo quiero
+remitirlo todo a la experiencia deste noviciado.
+
+--Sea ansí--respondió Andrés--. Sola una cosa pido a estos señores y
+compañeros míos, y es que no me fuercen a que hurte ninguna cosa, por
+tiempo de un mes siquiera; porque me parece que no he de acertar a ser
+ladrón si antes no preceden muchas liciones.
+
+--Calla, hijo--dijo el gitano viejo--; que aquí te industriaremos de
+manera, que salgas un águila en el oficio; y cuando le sepas, has de
+gustar dél de modo, que te comas las manos tras él. ¡Ya es cosa de
+burla salir vacío por la mañana y volver cargado a la noche al rancho!
+
+--De azotes he visto yo volver a algunos desos vacíos--dijo Andrés.
+
+--No se toman truchas, etcétera--replicó el viejo--: todas las cosas
+desta vida están sujetas a diversos peligros, y las acciones del
+ladrón, al de las galeras, azotes y horca; pero no porque corra un
+navío tormenta, o se anegue, han de dejar los otros de navegar. ¡Bueno
+sería que porque la guerra come los hombres y los caballos, dejase de
+haber soldados! Cuanto más, que el que es azotado por justicia entre
+nosotros, es tener un hábito en las espaldas, que le parece mejor que
+si le trujese en los pechos, y de los buenos. El toque está en no
+acabar acoceando el aire en la flor de nuestra juventud y a los
+primeros delitos; que el mosqueo de las espaldas, ni el apalear el
+agua en las galeras, no lo estimamos en un cacao. Hijo Andrés, reposad
+ahora en el nido debajo de nuestras alas; que a su tiempo os sacaremos
+a volar, y en parte donde no volváis sin presa, y lo dicho dicho: que
+os habéis de lamer los dedos tras cada hurto.
+
+--Pues para recompensar--dijo Andrés--lo que yo podía hurtar en este
+tiempo que se me da de venia, quiero repartir docientos escudos de oro
+entre todos los del rancho.
+
+Apenas hubo dicho esto cuando arremetieron a él muchos gitanos, y
+levantándole en los brazos y sobre los hombros, le cantaban el
+"¡Víctor, víctor, y el grande Andrés!", añadiendo: "¡Y viva, viva
+Preciosa, amada prenda suya!"
+
+Las gitanas hicieron lo mismo con Preciosa, no sin envidia de Cristina
+y de otras gitanillas que se hallaron presentes; que la envidia
+también se aloja en los aduares de los bárbaros y en las chozas de
+pastores como en palacios de príncipes, y esto de ver medrar al vecino
+que me parece que no tiene más méritos que yo, fatiga.
+
+Hecho esto, comieron lautamente; repartióse el dinero prometido con
+equidad y justicia; renováronse las alabanzas de Andrés; subieron al
+cielo la hermosura de Preciosa. Llegó la noche, acocotaron la mula, y
+enterráronla de modo, que quedó seguro Andrés de ser por ella
+descubierto; y también enterraron con ella sus alhajas, como fueron
+silla, y freno, y cinchas, a uso de los indios, que sepultan con ellos
+sus más ricas preseas.
+
+De todo lo que había visto y oído, y de los ingenios de los gitanos,
+quedó admirado Andrés, y con propósito de seguir y conseguir su
+empresa sin entremeterse nada en sus costumbres, o, a lo menos,
+excusarlo por todas las vías que pudiese, pensando exentarse de la
+jurisdición de obedecellos en las cosas injustas que le mandasen, a
+costa de su dinero. Otro día les rogó Andrés que mudasen de sitio y se
+alejasen de Madrid, porque temía ser conocido si allí estaba; ellos
+dijeron que ya tenían determinado irse a los montes de Toledo, y desde
+allí correr y garramar toda la tierra circunvecina. Levantaron, pues,
+el rancho, y diéronle a Andrés una pollina en que fuese; pero él no la
+quiso, sino irse a pie, sirviendo de lacayo a Preciosa, que sobre otra
+iba, ella contentísima de ver cómo triunfaba de su gallardo escudero,
+y él ni más ni menos, de ver junto a sí a la que había hecho señora de
+su albedrío.
+
+De allí a cuatro días llegaron a una aldea dos leguas de Toledo, donde
+asentaron su aduar, dando primero algunas prendas de plata al alcalde
+del pueblo, en fianzas de que en él ni en todo su término no hurtarían
+ninguna cosa. Hecho esto, todas las gitanas viejas, y algunas mozas, y
+los gitanos, se esparcieron por todos los lugares, o, a lo menos,
+apartados por cuatro o cinco leguas de aquel donde habían asentado su
+real. Fué con ellos Andrés a tomar la primera lición de ladrón; pero
+aunque le dieron muchas en aquella salida, ninguna se le asentó; antes
+correspondiendo a su buena sangre, con cada hurto que sus maestros
+hacían se le arrancaba a él el alma, y tal vez hubo que pagó de su
+dinero los hurtos que sus compañeros habían hecho, conmovido de las
+lágrimas de sus dueños; de lo cual los gitanos se desesperaban,
+diciéndole que era contravenir a sus estatutos y ordenanzas, que
+prohibían la entrada a la caridad en sus pechos, la cual en
+teniéndola, habían de dejar de ser ladrones, cosa que no les estaba
+bien en ninguna manera. Viendo, pues, esto Andrés, dijo que él quería
+hurtar por sí solo, sin ir en compañía de nadie; porque para huír del
+peligro tenía ligereza, y para acometelle no le faltaba el ánimo; así,
+que el premio o el castigo de lo que hurtase quería que fuese suyo.
+
+Procuraron los gitanos disuadirle deste propósito, diciéndole que le
+podrían suceder ocasiones donde fuese necesaria la compañía, así para
+acometer como para defenderse, y que una persona sola no podía hacer
+grandes presas. Pero, por más que dijeron, Andrés quiso ser ladrón
+solo y señero, con intención de apartarse de la cuadrilla y comprar
+por su dinero alguna cosa que pudiese decir que la había hurtado, y
+deste modo cargar lo que menos pudiese sobre su conciencia. Usando,
+pues, desta industria, en menos de un mes trujo más provecho a la
+compañía que trujeron cuatro de los más estirados ladrones della; de
+que no poco se holgaba Preciosa, viendo a su tierno amante tan lindo y
+tan despejado ladrón; pero, con todo esto, estaba temerosa de alguna
+desgracia; que no quisiera ella verle en afrenta por todo el tesoro de
+Venecia, obligada a tenerle aquella buena voluntad los muchos
+servicios y regalos que su Andrés le hacía.
+
+Poco más de un mes se estuvieron en los términos de Toledo, donde
+hicieron su Agosto, aunque era por el mes de Septiembre, y desde allí
+se entraron en Extremadura, por ser tierra rica y caliente. Pasaba
+Andrés con Preciosa honestos, discretos y enamorados coloquios, y ella
+poco a poco se iba enamorando de la discreción y buen trato de su
+amante, y él, del mismo modo, sí pudiera crecer su amor, fuera
+creciendo: tal era la honestidad, discreción y belleza de su Preciosa.
+A doquiera que llegaban, él se llevaba el precio y las apuestas de
+corredor y de saltar más que ninguno; jugaba a los bolos y a la pelota
+extremadamente; tiraba la barra con mucha fuerza y singular destreza;
+finalmente, en poco tiempo voló su fama por toda Extremadura, y no
+había lugar donde no se hablase de la gallarda disposición del gitano
+Andrés Caballero y de sus gracias y habilidades, y al par desta fama
+corría la de la hermosura de la Gitanilla, y no había villa, lugar ni
+aldea donde no los llamasen para regocijar las fiestas votivas suyas,
+o para otros particulares regocijos. Desta manera iba el aduar rico,
+próspero y contento. Fueron de parecer _#los gitanos de ir a Sevilla,
+pero#_ la abuela de Preciosa dijo que ella no podía ir a causa que los
+años pasados había hecho una burla en Sevilla a un gorrero llamado
+Triguillos, muy conocido en ella, al cual le había hecho meter en una
+tinaja de agua hasta el cuello, desnudo en carnes, y en la cabeza
+puesta una corona de ciprés, esperando el filo de la media noche para
+salir de la tinaja a cavar y sacar un gran tesoro que ella le había
+hecho creer que estaba en cierta parte de su casa. Dijo que como oyó
+el buen gorrero tocar a maitines, por no perder la coyuntura, se dió
+tanta priesa a salir de la tinaja, que dió con ella y con él en el
+suelo, y con el golpe y con los cascos se magulló las carnes,
+derramóse el agua, y él quedó nadando en ella, y dando voces que se
+anegaba. Acudieron su mujer y sus vecinos con luces, y halláronle
+haciendo efectos de nadador, soplando y arrastrando la barriga por el
+suelo; y meneando brazos y piernas con mucha priesa, y diciendo a
+grandes voces: "¡Socorro, señores, que me ahogo", tal le tenía el
+miedo, que verdaderamente pensó que se ahogaba. Abrazáronse con él,
+sacáronle de aquel peligro, volvió en sí, contó la burla de la gitana,
+y, con todo eso, cavó en la parte señalada más de un estado en hondo,
+a pesar de todos cuantos le decían que era embuste mío; y si no se lo
+estorbara un vecino suyo, que tocaba ya en los cimientos de su casa,
+él diera con entrambas en el suelo, si le dejaran cavar todo cuanto él
+quisiera. Súpose este cuento por toda la ciudad, y hasta los muchachos
+le señalaban con el dedo y contaban su credulidad y mi embuste.
+
+Esto contó la gitana vieja, y esto dio por excusa para no ir a
+Sevilla. Los gitanos determinaron de torcer el camino a mano
+izquierda.
+
+Dejaron, pues, a Extremadura y entráronse en la Mancha, y poco a poco
+fueron caminando al reino de Murcia. En todas las aldeas y lugares que
+pasaban había desafíos de pelota, de esgrima, de correr, de saltar, de
+tirar la barra y de otros ejercicios de fuerza, maña y ligereza, y de
+todo salía vencedor Andrés.
+
+#_Una_# mañana se levantó el aduar, y se fueron a alojar en un lugar
+de la jurisdición de Murcia, tres leguas de la ciudad, donde le
+sucedió a Andrés una desgracia que le puso en punto de perder la vida;
+y fué que, después de haber dado en aquel lugar algunos vasos y
+prendas de plata en fianzas, como tenían de costumbre, Preciosa y su
+abuela, y Cristina con otras dos gitanillas, y Andrés, se alojaron en
+un mesón de un viuda rica al cual tenia una hija, de edad de diez y
+siete o diez y ocho años, algo más desenvuelta que hermosa, y, por más
+señas, se llamaba Juana Carducha. Esta, habiendo visto bailar a las
+gitanas y gitanos, la tomó el diablo, y se propuso tomar por marido
+#_a Andrés_# si él quisiese, aunque a todos sus parientes les pesase;
+y así, buscó coyuntura para decírselo y hallóla en un corral, donde
+Andrés había entrado a requerir dos pollinos. Llegóse a él, y con
+priesa, por no ser vista, le dijo:
+
+--Andrés--que ya sabía su nombre---, yo soy doncella y rica; que mi
+madre no tiene otro hijo sino a mí, y este mesón es suyo, y amén
+desto, tiene muchos majuelos, y otros dos pares de casas. Hasme
+parecido bien: si me quieres por esposa, a ti está; respóndeme presto,
+y si eres discreto, quédate, y verás qué vida nos damos.
+
+Admirado quedó Andrés de la resolución de la Carducha, y con la
+presteza que ella pedía le respondió:
+
+--Señora doncella, yo estoy apalabrado para casarme, y los gitanos no
+nos casamos sino con gitanas: guárdela Dios por la merced que me
+quería hacer, de quien yo no soy digno.
+
+No estuvo en dos dedos de caerse muerta la Carducha con la aceda
+respuesta de Andrés, a quien replicara si no viera que entraban en el
+corral otras gitanas. Salióse corrida y asendereada, y de buena gana
+se vengara si pudiera. Andrés, como discreto, determinó de poner
+tierra en medio, y desviarse de aquella ocasión que el diablo le
+ofrecía, y así, pidió a todos los gitanos que aquella noche se
+partiesen de aquel lugar. Ellos, que siempre le obedecían, lo pusieron
+luego por obra, y cobrando sus fianzas aquella tarde, se fueron.
+
+La Carducha ordenó de hacer quedar a Andrés por fuerza, ya que de
+grado no podía; y así, con la industria, sagacidad y secreto que su
+mal intento le enseñó, puso entre las alhajas de Andrés, que ella
+conoció por suyas, unos ricos corales y dos patenas de plata, con
+otros brincos suyos, y apenas habían salido del mesón, cuando dió
+voces, diciendo que aquellos gitanos le llevaban robadas sus joyas; a
+cuyas voces acudió la justicia y toda la gente del pueblo. Los gitanos
+hicieron alto, y todos juraban que ninguna cosa llevaban hurtada y que
+ellos harían patentes todos los sacos y repuestos de su aduar. Desto
+se congojó mucho la gitana vieja, temiendo que en aquel escrutinio no
+se manifestasen los dijes de la Preciosa y los vestidos de Andrés, que
+ella con gran cuidado y recato guardaba; pero la buena de la Carducha
+lo remedió con mucha brevedad todo, porque al segundo envoltorio que
+miraron dijo que preguntasen cuál era el de aquel gitano gran
+bailador; que ella le había visto entrar en su aposento dos veces, y
+que podría ser que aquél las llevase. Entendió Andrés que por él lo
+decía, y riéndose, dijo:
+
+--Señora doncella, ésta es mi recámara y éste es mi pollino: si vos
+halláredes en ella ni en él lo que os falta, yo os lo pagaré con las
+setenas, fuera de sujetarme al castigo que la ley da a los ladrones.
+
+Acudieron luego los ministros de la justicia a desvalijar el pollino,
+y a pocas vueltas dieron con el hurto; de que quedó tan espantado
+Andrés y tan absorto, que no pareció sino estatua, sin voz, de piedra
+dura.
+
+--¿No sospeché yo bien?--dijo a esta sazón la Carducha--. ¡Mirad con
+qué buena cara se encubre un ladrón tan grande!
+
+A todo callaba Andrés, suspenso e imaginativo, y no acababa de caer en
+la traición de la Carducha. En esto, se llegó a él un soldado bizarro,
+sobrino del Alcalde, y sin más ni más alzó la mano, y le dió un
+bofetón, tal, que le hizo volver de su embelesamiento y le hizo
+acordar que no era Andrés Caballero, sino don Juan y caballero; y
+arremetiendo al soldado con mucha presteza y más cólera, le arrancó su
+misma espada de la vaina, y se la envainó en el cuerpo, dando con él
+muerto en tierra.
+
+[Ilustración: ...le arrancó su misma espada de la vaina, y se la
+envainó en el cuerpo, ...]
+
+Aquí fué el gritar del pueblo; aquí el amohinarse el tío Alcalde; aquí
+el desmayarse Preciosa, y el turbarse Andrés de verla desmayada; aquí
+el acudir todos a las armas y dar tras el homicida. Creció la
+confusión, creció la grita, y por acudir Andrés al desmayo de
+Preciosa, dejó de acudir a su defensa; finalmente, tantos cargaron
+sobre Andrés, que le prendieron y le aherrojaron con dos muy gruesas
+cadenas. Bien quisiera el Alcalde ahorcarle luego, si estuviera en su
+mano; pero hubo de remitirle a Murcia, por ser de su jurisdición. No
+le llevaron hasta otro día, y en el que allí estuvo pasó Andrés muchos
+martirios y vituperios, que el indignado Alcalde, y sus ministros, y
+todos los del lugar le hicieron. Prendió el Alcalde todos los más
+gitanos y gitanas que pudo, porque los más huyeron. Finalmente, con la
+sumaria del caso y con una gran cáfila de gitanos, entraron el Alcalde
+y sus ministros con otra mucha gente armada en Murcia, entre los
+cuales iba Preciosa y el pobre Andrés, ceñido de cadenas, sobre un
+macho, y con esposas y piedeamigo. Salió toda Murcia a ver los presos;
+que ya se tenía noticia de la muerte del soldado. Pero la hermosura de
+Preciosa aquel día fué tanta, que ninguno la miraba que no la
+bendecía, y llegó la nueva de su belleza a los oídos de la señora
+Corregidora, que por curiosidad de verla hizo que el Corregidor su
+marido mandase que aquella gitanica no entrase en la cárcel, y todos
+los demás sí, y a Andrés le pusieron en un estrecho calabozo, cuya
+escuridad y la falta de la luz de Preciosa le trataron de manera, que
+bien pensó no salir de allí sino para la sepultura. Llevaron a
+Preciosa con su abuela a que la Corregidora la viese, y así como la
+vió dijo:
+
+--Con razón la alaban de hermosa.
+
+Y llegándola a sí, la abrazó tiernamente, y no se hartaba de mirarla,
+y preguntó a su abuela que qué edad tendría aquella niña.
+
+--Quince años--respondió la gitana--, dos meses más a menos.
+
+--Esos tuviera agora la desdichada de mi Costanza. ¡Ay, amigas, que
+esta niña me ha renovado mi desventura!--dijo la Corregidora.
+
+Tomó, en esto, Preciosa las manos de la Corregidora, y besándoselas
+muchas veces, se las bañaba con lágrimas y le decía:
+
+--Señora mía, el gitano que está preso no tiene culpa, porque fué
+provocado: llamáronle ladrón, y no lo es; diéronle un bofetón en su
+rostro, que es tal, que en él se descubre la bondad de su ánimo. Por
+Dios y por quien vos sois, señora, que le hagáis guardar su justicia,
+y que el señor Corregidor no se dé priesa a ejecutar en él el castigo
+con que las leyes le amenazan; y si algún agrado os ha dado mi
+hermosura, entretenedla con entretener el preso, porque en el fin de
+su vida está el de la mía. El ha de ser mi esposo, y justos y honestos
+impedimentos han estorbado que aún hasta ahora no nos habemos dado las
+manos. Si dineros fueren menester para alcanzar perdón de la parte,
+todo nuestro aduar se venderá en pública almoneda, y se dará aún más
+de lo que pidieren. Señora mía, si sabéis qué es amor, y algún tiempo
+le tuvistes, y ahora le tenéis a vuestro esposo, doleos de mí, que amo
+tierna y honestamente al mío.
+
+Estando en esto, entró el Corregidor, y hallando a su mujer y a
+Preciosa llorosas y encadenadas, quedó suspenso, así de su llanto como
+de la hermosura; preguntó la causa de aquel sentimiento, y la
+respuesta que dió Preciosa fué soltar las manos de la Corregidora y
+asirse de los pies del Corregidor, diciéndole:
+
+--¡Señor, misericordia, misericordia! ¡Si mi esposo muere, yo soy
+muerta! ¡El no tiene culpa; pero si la tiene, déseme a mí la pena; y
+si esto no puede ser, a lo menos, entreténgase el pleito en tanto que
+se procuran y buscan los medios posibles para su remedio; que podrá
+ser que al que no pecó de malicia le enviase el cielo la salud de
+gracia.
+
+Con nueva suspensión quedó el Corregidor de oír las discretas razones
+de la Gitanilla, y que ya, si no fuera por no dar indicios de
+flaqueza, le acompañara en sus lágrimas. En tanto que esto pasaba,
+estaba la gitana vieja considerando grandes, muchas y diversas cosas,
+y al cabo de toda esta suspensión e imaginación, dijo:
+
+--Espérenme vuesas mercedes, señores míos, un poco; que yo haré que
+estos llantos se conviertan en risa, aunque a mí me cueste la vida.
+
+Y así, con ligero paso se salió de donde estaba, dejando a los
+presentes confusos con lo que dicho había. En tanto, pues, que ella
+volvía, nunca dejó Preciosa las lágrimas ni los ruegos de que se
+entretuviese la causa de su esposo, con intención de avisar a su
+padre, que viniese a entender en ella. Volvió la gitana con un pequeño
+cofre debajo del brazo, y dijo al Corregidor que con su mujer y ella
+se entrasen en un aposento; que tenía grandes cosas que decirles en
+secreto. El Corregidor, creyendo que algunos hurtos de los gitanos
+quería descubrirle, por tenerle propicio en el pleito del preso, al
+momento se retiró con ella y con su mujer en su recámara, adonde la
+gitana, hincándose de rodillas ante los dos, les dijo:
+
+--Si las buenas nuevas que os quiero dar, señores, no merecieren
+alcanzar en albricias el perdón de un gran pecado mío, aquí estoy para
+recebir el castigo que quisiéredes darme; pero antes que le confiese
+quiero que me digáis, señores, primero, si conocéis estas joyas.
+
+Y descubriendo un cofrecico donde venían las de Preciosa, se le puso
+en las manos al Corregidor, y en abriéndole, vio aquellos dijes
+pueriles; pero no cayó lo que podían significar. Mirólos también la
+Corregidora, pero tampoco dió en la cuenta: sólo dijo:
+
+--Estos son adornos de alguna pequeña criatura.
+
+--Así es la verdad--dijo la gitana--; y de qué criatura sean lo dice
+ese escrito que está en ese papel doblado.
+
+Abrióle con priesa el Corregidor, y leyó que decía: "Llamábase la niña
+doña Costanza de Azevedo y de Meneses; su madre, doña Guiomar de
+Meneses, y su padre, don Fernando de Azevedo, caballero del hábito de
+Calatrava. Desparecíla día de la Ascensión del Señor, a las ocho de la
+mañana, del año de mil y quinientos y noventa y cinco. Traía la niña
+puestos estos brincos que en este cofre están guardados."
+
+Apenas hubo oído la Corregidora las razones del papel, cuando
+reconoció los brincos, se los puso a la boca y dándoles infinitos
+besos, se cayó desmayada. Acudió el Corregidor a ella, antes que a
+preguntar a la gitana por su hija, y habiendo vuelto en sí, dijo:
+
+--Mujer buena, antes ángel que gitana, ¿adonde está el dueño, digo, la
+criatura cuyos eran estos dijes?
+
+--¿Adónde, señora?--respondió la gitana--. En vuestra casa la tenéis:
+aquella gitanica que os sacó las lágrimas de los ojos es su dueño, y
+es sin duda alguna vuestra hija; que yo la hurté en Madrid de vuestra
+casa el día y hora que ese papel dice.
+
+Oyendo esto la turbada señora, soltó los chapines, y desalada y
+corriendo salió a la sala adonde había dejado a Preciosa, y hallóla
+rodeada de sus doncellas y criadas, todavía llorando; arremetió a
+ella, y sin decirle nada, con gran priesa le desabrochó el pecho y
+miró si tenía una señal pequeña, a modo de lunar blanco, con que había
+nacido, y hallóle ya grande; que con el tiempo se había dilatado.
+Luego, con la misma celeridad, la descalzó, y descubrió un pie de
+nieve y de marfil, hecho a torno, y vio en él lo que buscaba; que era
+que los dos dedos últimos del pie derecho se trababan el uno con el
+otro por medio con un poquito de carne, la cual, cuando niña, nunca se
+la habían querido cortar, por no darle pesadumbre. El pecho, los
+dedos, los brincos, el día señalado del hurto, la confesión de la
+gitana, y el sobresalto y alegría que habían recebido sus padres
+cuando la vieron, con toda verdad confirmaron en el alma de la
+Corregidora ser Preciosa su hija; y así, cogiéndola en sus brazos, se
+volvió con ella adonde el Corregidor y la gitana estaban.
+
+Iba Preciosa confusa, que no sabía a qué efeto se habían hecho con
+ella aquellas diligencias, y más viéndose llevar en brazos de la
+Corregidora, y que le daba de un beso hasta ciento. Llegó, en fin, con
+la preciosa carga doña Guiomar a la presencia de su marido, y
+trasladándola de sus brazos a los del Corregidor, le dijo:
+
+--Recebid, señor, a vuestra hija Costanza; que ésta es sin duda: no lo
+dudéis, señor, en ningún modo; que la señal de los dedos juntos y la
+del pecho he visto, y más, que a mí me lo está diciendo el alma desde
+él instante que mis ojos la vieron.
+
+--No lo dudo--respondió el Corregidor, teniendo en sus brazos a
+Preciosa--; que los mismos efetos han pasado por la mía que por la
+vuestra; y más, que tantas puntualidades juntas, ¿cómo podían suceder,
+si no fuera por milagro?
+
+Toda la gente de casa andaba absorta, preguntando unos a otros qué
+sería aquello, y todos daban bien lejos del blanco; que ¿quién había
+de imaginar que la Gitanilla era hija de sus señores?
+
+El Corregidor dijo a su mujer, y a su hija, y a la gitana vieja que
+aquel caso estuviese secreto hasta que él le descubriese; y asimismo
+dijo a la vieja que él la perdonaba el agravio que le había hecho en
+hurtarle el alma, pues la recompensa de habérsela vuelto mayores
+albricias merecía, y que sólo le pesaba de que sabiendo ella la
+calidad de Preciosa, la hubiese desposado con un gitano, y más con un
+ladrón y homicida.
+
+--¡Ay!--dijo a esto Preciosa--, señor mío, que ni es gitano ni ladrón,
+puesto que es matador. Pero fuélo del que le quitó la honra, y no pudo
+hacer menos de mostrar quién era, y matarle.
+
+--¿Cómo que no es gitano, hija mía?--dijo doña Guiomar.
+
+Entonces la gitana vieja contó brevemente la historia de Andrés
+Caballero, y que era hijo de don Francisco de Cárcamo, caballero del
+hábito de Santiago, y que se llamaba don Juan de Cárcamo, asimismo del
+mismo hábito, cuyos vestidos ella tenía cuando los mudó en los de
+gitano. Contó también el concierto que entre Preciosa y don Juan
+estaba hecho de aguardar dos años de aprobación para desposarse o no;
+puso en su punto la honestidad de entrambos y la agradable condición
+de don Juan. Tanto se admiraron desto como del hallazgo de su hija, y
+mandó él Corregidor a la gitana que fuese por los vestidos de don
+Juan. Ella lo hizo ansí, y volvió con otro gitano que los trujo.
+
+En tanto que ella iba y volvía, hicieron sus padres a Preciosa cien
+mil preguntas, a quien respondió con tanta discreción y gracia, que
+aunque no la hubieran reconocido por hija, los enamorara.
+Preguntáronla si tenía alguna afición a don Juan. Respondió que no más
+de aquella que le obligaba a ser agradecida a quien se había querido
+humillar a ser gitano por ella; pero que ya no se extendería a más él
+agradecimiento de aquello que sus señores padres quisiesen.
+
+--Calla, hija Preciosa--dijo su padre--(que este nombre de Preciosa
+quiero que se te quede, en memoria de tu pérdida y de tu hallazgo);
+que yo, como tu padre, tomo a cargo el ponerte en estado que no
+desdiga de quién eres.
+
+Suspiró oyendo esto Preciosa, y su madre, como era discreta, entendió
+que suspiraba de enamorada de don Juan, dijo a su marido:
+
+--Señor, siendo tan principal don Juan de Cárcamo como lo es, y
+queriendo tanto a nuestra hija, no nos estaría mal dársela por esposa.
+
+Y él respondió:
+
+--Aún hoy la habemos hallado, ¿y ya queréis que la perdamos? Gocémosla
+algún tiempo; que en casándola, no será nuestra, sino de su marido.
+
+--Razón tenéis, señor--respondió ella--; pero dad orden de sacar a don
+Juan, que debe de estar en algún calabozo.
+
+--Si estará--dijo Preciosa--; que a un ladrón,
+matador, y, sobre todo, gitano, no le habrán dado mejor estancia.
+
+--Yo quiero ir a verle, como que le voy a tomar la confesión
+--respondió el Corregidor---, y de nuevo os encargo, señora, que nadie
+sepa esta historia hasta que yo lo quiera.
+
+Llegóse la noche, y siendo casi las diez, sacaron a Andrés de la
+cárcel, sin las esposas y el piedeamigo; pero no sin una gran cadena
+que desde los pies todo el cuerpo le ceñía. Llegó deste modo, sin ser
+visto de nadie, sino de los que le traían, en casa del Corregidor, y
+con silencio y recento le entraron en un aposento donde estaban
+solamente doña Guiomar, el Corregidor, Preciosa y otros dos criados de
+casa. Pero cuando Preciosa vió a don Juan ceñido y aherrojado con tan
+gran cadena, descolorido el rostro y los ojos con muestra de haber
+llorado, se le cubrió el corazón, y se arrimó al brazo de su madre,
+que junto a ella estaba, la cual, abrazándola consigo, le dijo:
+
+--Vuelve en ti niña; que todo lo que vees ha de redundar en tu gusto y
+provecho.
+
+Con todo esto, quería saber de Andrés, si la suerte encaminase sus
+sucesos de manera que le hallase esposo de Preciosa, si se tendría por
+dichoso, ya siendo Andrés Caballero, o ya don Juan de Cárcamo.
+
+Así como oyó Andrés nombrarse por su nombre, dijo:
+
+--Pues Preciosa no ha querido contenerse en los límites del silencio,
+y ha descubierto quién soy, aunque esa buena dicha me hallara hecho
+monarca del mundo, la tuviera en tanto, que pusiera término a mis
+deseos, sin osar desear otro bien sino el del cielo.
+
+--Pues por ese buen ánimo que habéis mostrado, señor don Juan de
+Cárcamo, a su tiempo haré que Preciosa sea vuestra legítima consorte,
+y agora os la doy y entrego en esperanza, por la más rica joya de mi
+casa, y de mi vida, y de mi alma; y estimadla en lo que decís, porque
+en ella os doy a doña Costanza de Meneses, mi única hija, la cual, si
+os iguala en el amor, no os desdice nada en el linaje.
+
+Atónito quedó Andrés viendo el amor que le mostraban, y en breves
+razones doña Guiomar contó la pérdida de su hija y su hallazgo, con
+las certísimas señas que la gitana vieja había dado de su hurto; con
+que acabó don Juan de quedar atónito y suspenso, pero alegre sobre
+todo encarecimiento: abrazó a sus suegros; llamólos padres y señores
+suyos; besó las manos a Preciosa, que con lágrimas le pedía las suyas.
+
+Vistióse don Juan los vestidos de camino que allí había traído la
+gitana; volviéronse las prisiones y cadenas de hierro en libertad y
+cadenas de oro; la tristeza de los gitanos presos, en alegría, pues
+otro día los dieron en fiado. Recibió el tío del muerto la promesa de
+dos mil ducados, que le hicieron porque bajase de la querella y
+perdonase a don Juan.
+
+Dijo el Corregidor a don Juan que tenía por nueva cierta que su padre
+don Francisco de Cárcamo estaba proveído por corregidor de aquella
+ciudad, y que sería bien esperalle, para que con su beneplácito y
+consentimiento se hiciesen las bodas. Don Juan dijo que no saldría de
+lo que él ordenase; pero que, ante todas cosas, se había de desposar
+con Preciosa. Concedió licencia el Arzobispo para que con sola una
+amonestación se hiciese. Hizo fiestas la ciudad, por ser muy bien
+quisto el Corregidor, con luminarias, toros y cañas el día del
+desposorio; quedóse la gitana vieja en casa; que no se quiso apartar
+de su nieta Preciosa.
+
+Llegaron las nuevas a la Corte del caso y casamiento de la Gitanilla;
+supo don Francisco de Cárcamo ser su hijo el gitano, y ser la Preciosa
+la Gitanilla que él había visto, cuya hermosura disculpó con él la
+liviandad de su hijo, que ya le tenía por perdido, por saber que no
+había ido a Flandes; y más porque vió cuan bien le estaba el casarse
+con hija de tan gran caballero y tan rico como era don Fernando de
+Azevedo. Dió priesa a su partida, por llegar presto a ver a sus hijos,
+y dentro de veinte días ya estaba en Murcia, con cuya llegada se
+renovaron los gustos, se hicieron las bodas, se contaron las vidas, y
+los poetas de la ciudad, que hay algunos, y muy buenos, tomaron a
+cargo celebrar el extraño caso, juntamente con la sin igual belleza de
+la Gitanilla. Y de tal manera escribió el famoso licenciado Pozo, que
+en sus versos durará la fama de la Preciosa mientras los siglos
+duraren.
+
+Olvidábaseme de decir cómo la mesonera descubrió a la justicia no ser
+verdad lo del hurto de Andrés el gitano, y confesó su culpa, a quien
+no respondió pena alguna, porque en la alegría del hallazgo de los
+desposados se enterró la venganza y resucitó la clemencia.
+
+
+
+
+LA ILUSTRE FREGONA
+
+En Burgos, ciudad ilustre y famosa, no ha muchos años que en ella
+vivían dos caballeros principales y ricos: el uno se llamaba don Diego
+de Carriazo, y el otro, don Juan de Avendaño. El don Diego tuvo un
+hijo, a quien llamó de su mismo nombre, y el don Juan otro, a quien
+puso don Tomás de Avendaño. A estos dos caballeros mozos, como quien
+han de ser las principales personas deste cuento, por excusar y
+ahorrar letras, les llamaremos con solos los nombres de Carriazo y de
+Avendaño. Trece años, o poco más, tendría Carriazo, cuando, llevado de
+una inclinación picaresca, sin forzarle a ello algún mal tratamiento
+que sus padres le hiciesen, sólo por su gusto y antojo, se desgarró,
+como dicen los muchachos, de casa de sus padres, y se fué por ese
+mundo adelante, tan contento de la vida libre, que en la mitad de las
+incomodidades y miserias que trae consigo no echaba menos la
+abundancia de la casa de su padre, ni el andar a pie le cansaba, ni el
+frío le ofendía, ni el calor le enfadaba: para él todos los tiempos
+del año le eran dulce y templada primavera; tan bien dormía en parvas
+como en colchones; con tanto gusto se soterraba en un pajar de un
+mesón como si se acostara entre dos sábanas de Holanda. Finalmente, él
+salió tan bien con el asumpto de pícaro, que pudiera leer cátedra en
+la facultad al famoso de Alfarache.
+
+En tres años que tardó en parecer y volver a su casa aprendió a jugar
+a la taba en Madrid, y al rentoy en las Ventillas de Toledo, y a presa
+y pinta en pie en las barbacanas de Sevilla; pero con serle anejo a
+este género de vida la miseria y estrecheza, mostraba Carriazo ser un
+príncipe en sus cosas: a tiro de escopeta, en mil señales, descubría
+ser bien nacido, porque era generoso y bien partido con sus camaradas.
+En Carriazo vió el mundo un pícaro virtuoso, limpio, bien criado y más
+que medianamente discreto. Pasó por todos los grados de pícaro, hasta
+que se graduó de maestro en las almadrabas de Zahara, donde es el
+_finibusterræ_ de la picaresca.
+
+El último verano le dijo tan bien la suerte, que ganó a los naipes
+cerca de setecientos reales, con los cuales quiso vestirse, y volverse
+a Burgos y a los ojos de su madre, que habían derramado por él muchas
+lágrimas. Despidióse de sus amigos, que los tenía muchos y muy buenos;
+prometióles que el verano siguiente sería con ellos, si enfermedad o
+muerte no lo estorbase; dejó con ellos la mitad de su alma, todos sus
+deseos entregó a aquellas secas arenas, que a él le parecían más
+frescas y verdes que los campos Elíseos. Y por estar ya acostumbrado
+de caminar a pie, tomó el camino en la mano, y sobre dos alpargates se
+llegó desde Zahara hasta Valladolid, cantando "Tres ánades, madre".
+Estúvose allí quince días para reformar la color del rostro, sacándola
+de mulata a flamenca, y para trastejarse, y sacarse del borrador de
+pícaro y ponerse en limpio de caballero. Todo esto hizo según y como
+le dieron comodidad quinientos reales con que llegó a Valladolid, y
+aún dellos reservó ciento para alquilar una mula y un mozo, con que se
+presentó a sus padres honrado y contento. Ellos le recibieron con
+mucha alegría, y todos sus amigos y parientes vinieron a darles el
+parabién de la buena venida del señor don Diego de Carriazo su hijo.
+
+Entre los que vinieron a ver el recién llegado fueron don Juan de
+Avendaño y su hijo don Tomás, con quien Carriazo, por ser ambos de una
+misma edad y vecinos, trabó y confirmó una amistad estrechísima. Contó
+Carriazo a sus padres, y a todos, mil magníficas y luengas mentiras de
+cosas que le habían sucedido en los tres años de su ausencia; pero
+nunca tocó, ni por pienso, en las almadrabas, puesto que en ellas
+tenía de contino puesta la imaginación, especialmente cuando vio que
+se llegaba el tiempo donde había prometido a sus amigos la vuelta. Ni
+le entretenía la caza, en que su padre le ocupaba, ni los muchos,
+honestos y gustosos convites que en aquella ciudad se usan le daban
+gusto: todo pasatiempo le cansaba, y a todos los mayores que se le
+ofrecían anteponía el que había recebido en las almadrabas.
+
+Avendaño su amigo, viéndole muchas veces melancólico e imaginativo,
+fiado en su amistad, se atrevió a preguntarle la causa, y se obligó a
+remediarla, si pudiese y fuese menester, con su sangre misma. No quiso
+Carriazo tenérsela encubierta, por no hacer agravio a la grande
+amistad que profesaban; y así, le contó punto por punto la vida de
+jábega, y cómo todas sus tristezas y pensamientos nacían del deseo que
+tenía de volver a ella: pintósela de modo, que Avendaño, cuando le
+acabó de oir, antes alabó que vituperó su gusto. En fin, el de la
+plática fué disponer Carriazo la voluntad de Avendaño de manera, que
+determinó de irse con él a gozar un verano de aquella felicísima vida
+que le había descrito, de lo cual quedó sobremodo contento Carriazo,
+por parecerle que había ganado un testigo de abono que calificase su
+baja determinación. Trazaron ansimismo de juntar todo el dinero que
+pudiesen; y el mejor modo que hallaron fué que de allí a dos meses
+había de ir Avendaño a Salamanca, donde por su gusto tres años había
+estado estudiando las lenguas griega y latina, y su padre quería que
+pasase adelante y estudiase la facultad que él quisiese; y que del
+dinero que le diese habría para lo que deseaban.
+
+En este tiempo propuso Carriazo a su padre que tema voluntad de irse
+con Avendaño a estudiar a Salamanca. Vino su padre con tanto gusto en
+ello, que hablando al de Avendaño, ordenaron de ponerles junios casa
+en Salamanca, con todos los requisitos que pedía ser hijos suyos.
+Llegóse el tiempo de la partida; proveyéronles de dineros, y enviaron
+con ellos un ayo que los gobernase, que tenia más de hombre de bien
+que de discreto. Los padres dieron documentos a sus hijos de lo que
+habían de hacer, y de como se habían de gobernar para salir
+aprovechados en la virtud y en las ciencias, que es el fruto que todo
+estudiante debe pretender sacar de sus trabajos y vigilias,
+principalmente los bien nacidos. Mostráronse los hijos humildes y
+obedientes; lloraron las madres; recibieron la bendición de todos;
+pusiéronse en camino con mulas propias y con dos criados de casa, amén
+del ayo, que se había dejado crecer la barba, por que diese autoridad
+a su cargo.
+
+En llegando a la ciudad de Valladolid dijeron al ayo que querían
+estarse en aquél lugar dos días para verle, porque nunca le habían
+visto, ni estado en él. Reprehendiólos mucho el ayo, severa y
+ásperamente, la estada, diciéndoles que los que iban a estudiar con
+tanta priesa como ellos no se habían de detener una hora a mirar
+niñerías.
+
+Los mancebitos, que tenían ya hecho su agosto, y su vendimia, pues
+habían ya robado cuatrocientos escudos de oro que llevaba su mayor,
+dijeron que sólo los dejase aquel día, en el cual querían ir a ver la
+fuente de Argales, que la comenzaban a conducir a la ciudad por
+grandes y espaciosos acueductos. En efecto, aunque con dolor de su
+ánima, les dió licencia.
+
+Los mancebos, con sólo un criado y a caballo en dos muy buenas y
+caseras mulas, salieron a ver la fuente de Argales, famosa por su
+antigüedad y sus aguas. Llegaron, y cuando creyó el criado que sacaba
+Avendaño de las bolsas del cojín alguna cosa con que beber, vió que
+sacó una carta cerrada, diciéndole que luego al punto volviese a la
+ciudad y se la diese a su ayo, y que en dándosela les esperase en la
+puerta del Campo. Obedeció el criado, tomó la carta, volvió a la
+ciudad, y ellos volvieron las riendas, y aquella noche durmieron en
+Mojados, y de allí a dos días, en Madrid, y en otros cuatro se
+vendieron las mulas en pública plaza, y hubo quien les fiase por seis
+escudos de prometido, y aun quien les diese el dinero en oro por sus
+cabales. Vistiéronse a lo payo, con capotillos de dos haldas, zahones
+o zaragüelles y medias de paño pardo. Ropero hubo que por la mañana
+les compró sus vestidos, y a la noche los había mudado de manera, que
+no los conociera #su# propia madre. Puestos, pues, a la ligera y del
+modo que Avendaño quiso y supo, se pusieron en camino de Toledo _ad
+pedem litteræ_ y sin espadas; que también el ropero, aunque no atañía
+a su menester, se las había comprado.
+
+Dejémoslos ir, por ahora, pues van contentos y alegres, y volvamos a
+contar lo que el ayo hizo cuando abrió la carta que el criado le llevó
+y halló que decía desta manera:
+
+"Vuesa merced será servido, señor Pedro Alonso, de tener paciencia y
+dar la vuelta a Burgos, donde dirá a nuestros padres que, habiendo
+nosotros sus hijos, con madura consideración, considerado cuán más
+propias son de los caballeros las armas que las letras, habemos
+determinado de trocar a Salamanca por Bruselas, y a España por
+Flandes. Los cuatrocientos escudos llevamos; las mulas pensamos
+vender. Nuestra hidalga intención y el largo camino es bastante
+disculpa de nuestro yerro, aunque nadie le juzgará por tal, si no es
+cobarde. Nuestra partida es ahora; la vuelta será cuando Dios fuere
+servido, el cual guarde a vuesa merced como puede y estos sus menores
+discípulos deseamos. De la fuente de Argales, puesto ya el pie en el
+estribo para caminar a Flandes.--_Carriazo y Avendaño_."
+
+Quedó Pedro Alonso suspenso en leyendo la epístola, y acudió presto a
+su valija, y el hallarla vacía le acabó de confirmar la verdad de la
+carta; y luego al punto, en la mula que le había quedado, se partió a
+Burgos a dar las nuevas a sus amos con toda presteza, porque con ella
+pusiesen remedio y diesen traza de alcanzar a sus hijos; pero destas
+cosas no dice nada el autor desta novela, porque así como dejó puesto
+a caballo a Pedro Alonso, volvió a contar de lo que les sucedió a
+Avendaño y a Carriazo a la entrada de Illescas, diciendo que al entrar
+de la puerta de la villa encontraron dos mozos de mulas, al parecer
+andaluces, en calzones de lienzo anchos, jubones acuchillados de
+anjeo, sus coletos de ante, dagas de ganchos y espadas sin tiros; al
+parecer, el uno venía de Sevilla y el otro iba a ella. El que iba
+estaba diciendo al otro:
+
+--Esta noche no vayas a posar donde sueles, sino en la posada del
+Sevillano, porque verás en ella la más hermosa fregona que se sabe:
+Marinilla la de la venta Tejada es asco en su comparación. Es dura
+como un mármol y zahareña como villana de Sayago, y áspera como una
+ortiga; pero tiene una cara de pascua y un rostro de buen año: en una
+mejilla tiene el sol, y en la otra la luna; la una es hecha de rosas y
+la otra de claveles, y en entrambas hay también azucenas y jazmines.
+No te digo más sino que la veas, y verás que no te he dicho nada,
+según lo que te pudiera decir, acerca de su hermosura.
+
+Con esto se despidieron los dos mozos de mulas, cuya plática y
+conversación dejó mudos a los dos amigos que escuchado la habían,
+especialmente a Avendaño, en quien la simple relación que el mozo de
+mulas había hecho de la hermosura de la fregona despertó en él un
+intenso deseo de verla.
+
+En repetir las palabras de los mozos y en remedar y contrahacer el
+modo y los ademanes con que las decían entretuvieron el camino hasta
+Toledo; y luego, siendo la guía Carriazo, que ya otra vez había estado
+en aquella Ciudad, bajando por la Sangre de Cristo, dieron con la
+posada del Sevillano; pero no se atrevieron a pedirla allí, porque su
+traje no lo pedía. Era ya anochecido, y aunque Carriazo importunaba a
+Avendaño que fuesen a otra parte a buscar posada, no le pudo quitar de
+la puerta de la del Sevillano, esperando si acaso parecía la tan
+celebrada fregona. Entrabase la noche, y la fregona no salía;
+desesperábase Carriazo, y Avendaño se estaba quedo; el cual, por salir
+con su intención, con excusa de preguntar por unos caballeros de
+Burgos que iban a la ciudad de Sevilla, se entró hasta el patio de la
+posada; y apenas hubo entrado, cuando de una sala que en el patio
+estaba vio salir una moza, al parecer de quince años, poco más o
+menos, vestida como labradora, con una vela encendida en un candelero.
+
+No puso Avendaño los ojos en el vestido y traje de la moza, sino en su
+rostro, que le parecía ver en él los que suelen pintar de los ángeles;
+quedó suspenso y atónito de su hermosura, y no acertó a preguntarle
+nada: tal era su suspensión y embelesamiento. La moza, viendo aquel
+hombre delante de sí, le dijo:
+
+--¿Qué busca, hermano? ¿Es por ventura criado de alguno de los
+huéspedes de casa?
+
+--No soy criado de ninguno, sino vuestro--respondió Avendaño, todo
+lleno de turbación y sobresalto.
+
+[Ilustración: No soy criado de ninguno, sino vuestro...]
+
+La moza, que de aquel modo se vio responder, dijo:
+
+--Vaya, hermano, norabuena; que las que servimos no hemos menester
+criados.
+
+Y llamando a su señor le dijo:
+
+--Mire, señor, lo que busca este mancebo.
+
+Salió su amo y preguntóle qué buscaba. El respondió que a unos
+caballeros de Burgos que iban a Sevilla, uno de los cuales era su
+señor, el cual le había enviado delante por Alcalá de Henares, donde
+había de hacer un negocio que les importaba, y que junto con esto le
+mandó que se viniese a Toledo y de esperase en la posada del
+Sevillano, donde vendría a apearse, y que pensaba que llegaría aquella
+noche, o otro día, a más tardar. Tan buen color dió Avendaño a su
+mentira, que a la cuenta del huésped pasó por verdad, pues le dijo:
+
+--Quédese, amigo, en la posada; que aquí podrá esperar a su señor
+hasta que venga.
+
+--Muchas mercedes, señor huésped--respondió Avendaño---, y mande vuesa
+merced que se me dé un aposento para mí y un compañero que viene
+conmigo, que está allí fuera; que dineros traemos para pagarlo tan
+bien como otro.
+
+--En buen hora--respondió el huésped.
+
+Y volviéndose a la moza, dijo:
+
+--Costancica, di a Argüello que lleve a estos galanes al aposento del
+rincón, y que les eche sábanas limpias.
+
+--Sí haré, señor--respondió Costanza; que así se llamaba la doncella.
+
+Y haciendo una reverencia a su amo, se les quitó delante. #_Avendaño_#
+salió a dar cuenta a Carriazo de lo que había visto y de lo que dejaba
+negociado; el cual por mil señales conoció cómo su amigo venía herido
+de la amorosa pestilencia; pero no le quiso decir nada por entonces,
+hasta ver si lo merecía la causa de quien nacían las extraordinarias
+alabanzas y grandes hipérboles con que la belleza de Costanza sobre
+los mismos cielos levantaba.
+
+Entraron, en fin, en la posada, y la Argüello, que era una mujer de
+hasta cuarenta y cinco años, superintendente de las camas y aderezo de
+los aposentos, los llevó a uno que ni era de caballeros ni de criados,
+sino de gente que podía hacer medio entre los dos extremos. Pidieron
+de cenar; respondióles Argüello que en aquella posada no daban de
+comer a nadie, puesto que guisaban y aderezaban lo que los huéspedes
+traían de fuera comprado; pero que bodegones y casas de estado había
+cerca, donde sin escrúpulo de conciencia podían ir a cenar lo que
+quisiesen. Tomaron los dos el consejo de Argüello, y dieron con sus
+cuerpos en un bodego.
+
+Lo poco o nada que Avendaño comía admiraba mucho a Carriazo. Por
+enterarse del todo de los pensamientos de su amigo, al volverse a la
+posada, le dijo:
+
+--Conviene que mañana madruguemos, porque antes que entre la calor
+estemos ya en Orgaz.
+
+--No estoy en eso--respondió Avendaño---; porque pienso antes que
+desta ciudad me parta ver lo que dicen que hay famoso en ella, como es
+el Sagrario, el artificio de Juanelo, las Vistillas de San Agustín, la
+Huerta del Rey y la Vega.
+
+--Norabuena--respondió Carriazo--: eso en dos días se podrá ver.
+
+--En verdad que lo he de tomar de espacio; que no vamos a Roma a
+alcanzar alguna vacante.
+
+--¡Ta, ta!--replicó Carriazo---. A mí me maten, amigo, si no estáis
+vos con más deseo de quedaros en Toledo que de seguir nuestra
+comenzada romería.
+
+--Así es la verdad--respondió Avendaño.
+
+En estas pláticas llegaron a la posada, y aún se le pasó en otras
+semejantes la mitad de la noche.
+
+Durmió el que pudo hasta la mañana, la cual venida, se levantaron los
+dos, entrambos con deseo de ver a Costanza. A entrambos se los cumplió
+Costanza, saliendo de la sala de su amo, tan hermosa, que a los dos
+les pareció que todas cuantas alabanzas le había dado di mozo de mulas
+eran cortas y de ningún encarecimiento. Su vestido era una saya y
+corpiños de paño verde, con unos ribetes del mismo paño. Los corpiños
+eran bajos; pero la camisa, alta, plegado el cuello, con un cabezón
+labrado de seda negra, puesta una gargantilla de estrellas de azabache
+sobre un pedazo de una coluna de alabastro: que no era menos blanca su
+garganta; ceñida con un cordón de San Francisco, y de una cinta
+pendiente, al lado derecho, un gran manojo de llaves. No traía
+chinelas, sino zapatos de dos suelas, colorados, con unas calzas que
+no se le parecían, sino cuanto por un perfil mostraban también ser
+coloradas. Traía tranzados los cabellos con unas cintas blancas de
+hiladillo; pero tan largo el tranzado, que por las espaldas le pasaba
+de la cintura; el color salía de castaño y tocaba en rubio; pero, al
+parecer, tan limpio, tan igual y tan peinado, que ninguno, aunque
+fuera de hebras de oro, se le pudiera comparar. Pendíanle de las
+orejas dos calabacillas de vidrio, que parecían perlas: los mismos
+cabellos le servían de garbín y de tocas.
+
+Cuando salió de la sala, se persignó y santiguó, y con mucha devoción
+y sosiego hizo una profunda reverencia a una imagen de Nuestra Señora,
+que en una de las paredes del patio estaba colgada; y alzando los
+ojos, vió a los dos que mirándola estaban, y apenas los hubo visto,
+cuando se retiró y volvió a entrar en la sala.
+
+Resta ahora por decir qué es lo que le pareció a Carriazo de la
+hermosura de Costanza; que de lo que le pareció a Avendaño, ya está
+dicho, cuando la vió la vez primera. No digo más sino que a Carriazo
+le pareció tan bien como a su compañero; pero enamoróle mucho menos; y
+tan menos, que quisiera no anochecer en la posada, sino partirse luego
+para sus almadrabas. Acudieron los mozos de los huéspedes a pedir
+cebada; salió el huésped de casa a dársela, maldiciendo a sus mozas,
+que por ellas se le había ido un mozo que la solía dar con muy buena
+cuenta y razón, sin que le hubiese hecho menos, a su parecer, un solo
+grano. Avendaño, que oyó esto, dijo:
+
+--No se fatigue, señor huésped: déme el libro de la cuenta; que los
+días que hubiere de estar aquí, yo la tendré tan buena en dar la
+cebada y paja que pidieren, que no eche menos al mozo que dice que se
+le ha ido.
+
+--En verdad que os lo agradezca, mancebo--respondió el huésped---,
+porque yo no puedo atender a esto; que tengo otras muchas cosas a que
+acudir fuera de casa. Bajad; daros he el libro, y mirad que estos
+mozos de mulas son el mismo diablo, y hacen trampantojos un celemín de
+cebada con menos conciencia que si fuese de paja.
+
+Bajó al patio Avendaño y entregóse en el libro, y comenzó a despachar
+celemines como agua, y a asentarlos por tan buena orden, que el
+huésped, que lo estaba mirando, quedó contento; y tanto, que dijo:
+
+--Pluguiese a Dios que vuestro amo no viniese, y que a vos os diese
+gana de quedaros en casa; que a fe que otro gallo os cantase. Porque
+el mozo que se me fué, vino a mi casa, habrá ocho meses, roto y flaco,
+y ahora lleva dos pares de vestidos muy buenos, y va gordo como una
+nutria. Porque quiero que sepáis, hijo, que en esta casa hay muchos
+provechos, amén de los salarios.
+
+--Si yo me quedase--replicó Avendaño---, no repararía mucho en la
+ganancia; que con cualquiera cosa me contentaría a trueco de estar en
+esta ciudad, que me dicen que es la mejor de España.
+
+--A lo menos--respondió el huésped---, es de las mejores y más
+abundantes que hay en ella; mas otra cosa nos falta ahora, que es
+buscar quien vaya por agua al río; que también se me fué otro mozo que
+con un asno que tengo famoso me tenía rebosando las tinajas, y hecha
+un lago de agua la casa; y una de las causas porque los mozos de muías
+se huelgan de traer sus amos a mi posada es por la abundancia de agua
+que hallan siempre en ella; porque no llevan su ganado al río, sino
+dentro de casa beben las cabalgaduras en grandes barreños.
+
+Todo esto estaba oyendo Carriazo, el cual, viendo que ya Avendaño
+estaba acomodado y con oficio en casa, no quiso él quedarse a buenas
+noches, y más, que consideró el gran gusto que haría a Avendaño si le
+seguía al humor; y así, dijo al huésped:
+
+--Venga el asno, señor huésped; que también sabré yo cinchalle y
+cargalle como sabe mi compañero asentar en el libro su mercancía.
+
+--Sí--dijo Avendaño---, mi compañero Lope Asturiano servirá de traer
+agua como un príncipe, y yo le fío.
+
+#_Enjaezó_# Carriazo el asno, y subiendo en él de un brinco, se
+encaminó al río, dejando a Avendaño muy alegre de haber visto su
+gallarda resolución.
+
+He aquí tenemos ya (en buena hora se cuente) a Avendaño hecho mozo del
+mesón, con nombre de Tomás Pedro, que así dijo que se llamaba, y a
+Carriazo, con el de Lope Asturiano, hecho aguador: transformaciones
+dignas de anteponerse a las del narigudo poeta.
+
+#_Al día siguiente_# caminaba nuestro buen Lope Asturiano la vuelta
+del río, por la cuesta del Carmen, puestos los pensamientos en sus
+almadrabas y en la súbita mutación de su estado. O ya fuese por esto,
+o porque la suerte así lo ordenase, en un paso estrecho, al bajar de
+la cuesta, encontró con un asno de un aguador, que subía cargado; y
+como él descendía, y su asno era gallardo, bien dispuesto y poco
+trabajado, tal encuentro dió al cansado y flaco que subía, que dió con
+él en el suelo, y por haberse quebrado los cántaros, se derramó
+también el agua, por cuya desgracia el aguador antiguo, despechado y
+lleno de cólera, arremetió al aguador moderno, que aún se estaba
+caballero, y antes que se desenvolviese y apease le había pegado y
+asentado una docena de palos tales, que no le supieron bien al
+Asturiano. Apeóse, en fin; pero con tan malas entrañas, que arremetió
+a su enemigo, y asiéndole con ambas manos por la garganta, dió con él
+en el suelo, y tal golpe dió con la cabeza sobre una piedra, que se la
+abrió por dos partes, saliendo tanta sangre, que pensó que le había
+muerto.
+
+Otros muchos aguadores que allí venían, como vieron a su compañero tan
+mal parado, arremetieron a Lope y tuviéronle asido fuertemente,
+gritando:
+
+--¡Justicia, justicia! ¡Que este aguador ha muerto a un hombre!
+
+Y a vuelta destas razones y gritos, le molían a mojicones y a palos.
+Otros acudieron al caído, y vieron que tenía hendida la cabeza y que
+casi estaba expirando. Subieron las voces de boca en boca por la
+cuesta arriba, y en la plaza del Carmen dieron en los oídos de un
+alguacil, el cual, con dos corchetes, con más ligereza que si volara,
+se puso en el lugar de la pendencia, a tiempo que ya el herido estaba
+atravesado sobre su asno, y di de Lope asido, y Lope rodeado de más de
+veinte aguadores que no le dejaban rodear, antes le brumaban las
+costillas de manera, que más se pudiera temer de su vida que de la del
+herido, según menudeaban sobre él les puños y las varas aquellos
+vengadores de la ajena injuria.
+
+Llegó el alguacil, apartó la gente, entregó a sus corchetes al
+Asturiano, y antecogiendo a su asno, y al herido sobre el suyo, dió
+con ellos en la cárcel, acompañado de tanta gente, y de tantos
+muchachos que le seguían, que apenas podía hender por las calles. Al
+rumor de la gente, salió Tomás Pedro y su amo a la puerta de casa, a
+ver de qué procedía tanta grita, y descubrieron a Lope entre los dos
+corchetes, lleno de sangre el rostro y la boca; miró luego por su asno
+el huésped, y vióle en poder de otro corchete que ya se les había
+juntado; preguntó la causa de aquellas prisiones; fuéle respondida la
+verdad del suceso; pesóle por su asno, temiendo que le había #_de
+perder,_# o, a lo menos, hacer más costas por cobrarle que él valía.
+Tomás Pedro siguió a su compañero, sin que le dejasen llegar a
+hablarle una palabra; tanta era la gente que lo impedía y el recato de
+los corchetes y del alguacil que le llevaba. Finalmente, no le dejó
+hasta verle poner en la cárcel, y en un calabozo, con dos pares de
+grillos, y al herido en la enfermería, donde se halló a verle curar, y
+vió que la herida era peligrosa, y mucho, y lo mismo dijo el cirujano.
+El alguacil se llevó a su casa los dos asnos, y más cinco reales de a
+ocho que los corchetes habían quitado a Lope.
+
+Volvióse a la posada lleno de confusión y de tristeza; halló al que ya
+tenía por amo con no menos pesadumbre que él traía, a quien dijo de la
+manera que quedaba su compañero, y del peligro de muerte en que estaba
+el herido, y del suceso de su asno. Díjole más: que a su desgracia se
+le había añadido otra de no menor fastidio, y era, que un grande amigo
+de su señor le había encontrado en el camino y le había dicho que su
+señor, por ir muy de priesa y ahorrar dos leguas de camino, desde
+Madrid había pasado por la barca de Azeca, y que aquella noche dormía
+en Orgaz, y que le había dado doce escudos que le diese, con orden de
+que se fuese a Sevilla, donde le esperaba.
+
+--Pero no puede ser así--añadió Tomás---, pues no será razón que yo
+deje a mi amigo y camarada en la cárcel y en tanto peligro: mi amo me
+podrá perdonar por ahora; cuanto más que él es tan bueno y honrado,
+que dará por bien cualquier falta que le hiciere, a trueco que no la
+haga a mi camarada. Vuesa merced, señor amo, me la haga de tomar este
+dinero y acudir a este negocio; y en tanto que esto se gasta, yo
+escribiré a mi señor lo que pasa, y sé que me enviará dineros que
+basten a sacarnos de cualquier peligro.
+
+Abrió los ojos de un palmo el huésped, alegre de ver que en parte iba
+saneando la pérdida de su asno. Tomó el dinero, y consoló a Tomás,
+diciéndole que él tenía personas en Toledo de tal calidad, que valían
+mucho con la justicia, especialmente una señora monja, parienta del
+Corregidor, que le mandaba con el pie, y que una lavandera del
+monasterio de la tal monja tenía una hija que era grandísima amiga de
+una hermana de un fraile muy familiar y conocido del confesor de la
+dicha monja; la cual lavandera lavaba la ropa en casa...
+
+--Y como ésta pida a su hija, que sí pedirá, hable a la hermana del
+fraile, que hable a su hermano, que hable al confesor, y el confesor a
+la monja, y la monja guste de dar un billete (que será cosa fácil)
+para el Corregidor, donde le pida encarecidamente mire por el negocio
+de Tomás, sin duda alguna se podrá esperar buen suceso. Y esto ha de
+ser con tal que el aguador no muera, y con que no falte ungüento para
+untar a todos los ministros de la justicia; porque si no están
+untados, gruñen más que carretas de bueyes.
+
+En gracia le cayó a Tomás los ofrecimientos del favor que su amo le
+había hecho, y los infinitos y revueltos arcaduces por donde le había
+derivado; y aunque conoció que antes lo había dicho de socarrón que de
+inocente, con todo eso, le agradeció su buen ánimo y le entregó di
+dinero, con promesa que no faltaría mucho más, según él tenía la
+confianza en su señor, como ya le había dicho. En resolución, dentro
+de quince días estuvo fuera de peligro el herido, y a los veinte
+declaró el cirujano que estaba del todo sano, y ya en este tiempo
+había dado traza Tomás como le viniesen cincuenta estudos de Sevilla,
+y sacándolos él de su seno, se los entregó al huésped con cartas y
+cédula fingida de su amo; y como al huésped le iba poco en averiguar
+la verdad de aquella correspondencia, cogía el dinero, que, por ser en
+escudos de oro, le alegraba mucho. Por seis ducados se apartó de la
+querella el herido; en diez, y en el asno y las costas, sentenciaron
+al Asturiano. Salió de la cárcel; pero no quiso volver a estar con su
+compañero. #_Díjole_# que lo que pensaba hacer era, ya que él estaba
+determinado de seguir y pasar adelante con su propósito, comprar un
+asno y usar el oficio de aguador en tanto que estuviesen en Toledo;
+que con aquella cubierta no sería juzgado ni preso por vagamundo, y
+que con sola una carga de agua se podía andar todo el día por la
+ciudad a sus anchuras, mirando bobas.
+
+--Antes mirarás hermosas que bobas en esta ciudad, que tiene fama de
+tener las más discretas mujeres de España, y que andan a una su
+discreción con su hermosura; y si no, míralo por Costancica, de cuyas
+sobras de belleza puede enriquecer, no sólo a las hermosas desta
+ciudad, sino a las de todo el mundo.
+
+--Paso, señor Tomás--replicó Lope--: vámonos poquito a poquito en esto
+de las alabanzas de la señora fregona, si no quiere que, como le tengo
+por loco, le tenga por hereje.
+
+--¿Fregona has llamado a Costanza, hermano Lope?--respondió Tomás--.
+Dios te lo perdone y te traiga a verdadero conocimiento de tu yerro.
+
+--Pues, ¿no es fregona?--replicó el Asturiano.
+
+--Hasta ahora le tengo por ver fregar el primer plato.
+
+--No importa--dijo Lope--no haberle visto fregar el primer plato, si
+le has visto fregar el segundo, y aun el centésimo.
+
+--Yo te digo, hermano--replicó Tomás--, que ella no friega, ni
+entiende en otra cosa que en su labor, y en ser guarda de la plata
+labrada que hay en casa, que es mucha.
+
+--Pues ¿cómo la llaman por toda la ciudad--dijo Lope--_la fregona
+ilustre_, si es que no friega? Mas sin duda debe de ser que como
+friega plata, y no loza, la dan el nombre de ilustre. Pero, dejando
+esto aparte, dime, Tomás: ¿en qué estado están tus esperanzas?
+
+--En el de perdición--respondió Tomás--; porque en todos estos días
+que has estado preso nunca la he podido hablar una palabra.
+
+--Pues ¿qué piensas hacer con el imposible que se te ofrece en la
+conquista desta Porcia, desta Minerva y desta nueva Penélope, que en
+figura de doncella, y de fregona, te enamora, te acobarda y te
+desvanece?
+
+--Haz la burla que de mí quisieres, amigo Lope; que yo sé que estoy
+enamorado del más hermoso rostro que pudo formar la naturaleza, y de
+la más incomparable honestidad que ahora se puede usar en el mundo.
+Costanza se llama, y no Porcia, Minerva o Penélope. No es posible que,
+aunque lo procuro, pueda un breve término contemplar, si así se puede
+decir, en la bajeza de su estado, porque luego acuden a borrarme este
+pensamiento su belleza, su donaire, su sosiego, su honestidad y
+recogimiento, y me dan a entender que debajo de aquella rústica
+corteza debe de estar encerrada y escondida alguna mina de gran valor
+y de merecimiento grande. Finalmente, sea lo que se fuere, yo la
+quiero bien. Y ya te he dicho, amigo, que puedes hacer tu gusto, o ya
+en irte a tu romería, o ya comprar el asno y hacerte aguador, como
+tienes determinado.
+
+_#Al otro día#_ acudió Tomás a dar cebada, y Lope se fué al mercado de
+las bestias, que es allí junto, a comprar un asno que fuese tal como
+bueno.
+
+Habiendo salido aquel día Costanza con una toca ceñida por las
+mejillas, y dicho a quien se lo preguntó que por qué se la había
+puesto, que tenía un gran dolor de muelas, Tomás, a quien sus deseos
+avivaban el entendimiento, en un instante discurrió lo que sería bueno
+que hiciese, y dijo:
+
+--Señora Costanza, yo le daré una oración en escrito que a dos veces
+que la rece, se le quitará como con la mano su dolor.
+
+--Norabuena--respondió Costanza--; que yo la rezaré, porque sé leer.
+
+--Ha de ser con condición--dijo Tomás--, que no la ha de mostrar a
+nadie; porque la estimo en mucho, y no será bien que por saberla
+muchos se menosprecie.
+
+--Yo le prometo--dijo Costanza--, Tomás, que no la dé a nadie; y
+démela luego, porque me fatiga mucho el dolor.
+
+--Yo la trasladaré de la memoria--respondió Tomás--, y luego se la
+daré.
+
+Estas fueron las primeras razones que Tomás dijo a Costanza y Costanza
+a Tomás en todo el tiempo que había que estaba en casa, que ya pasaban
+de veinticuatro días. Retiróse Tomás, y escribió la oración, y tuvo
+lugar de dársela a Costanza sin que nadie lo viese, y ella, con mucho
+gusto y más devoción, se entró en un aposento a solas, y abriendo el
+papel, vió que decía desta manera:
+
+"Señora de mi alma: Yo soy un caballero natural de Burgos; si alcanzo
+de días a mi padre, heredo un mayorazgo de seis mil ducados de renta.
+A la fama de vuestra hermosura, que por muchas leguas se extiende,
+dejé mi patria, mudé vestido, y en el traje que me veis, vine a servir
+a nuestro dueño; si vos lo quisiéredes ser mío, por los medios que más
+a vuestra honestidad convengan, mirad qué pruebas queréis que haga
+para enteraros desta verdad; y enterada en ella, siendo gusto vuestro,
+seré vuestro esposo y me tendré por el más bien afortunado del mundo."
+
+En tanto que Tomás entendió que Costanza se había ido a leer su papel,
+le estuvo palpitando el corazón, temiendo y esperando, o ya la
+sentencia de su muerte, o la restauración de su vida. Salió, en esto,
+Costanza, tan hermosa, aunque rebozada, que si pudiera recebir aumento
+su hermosura con algún accidente se pudiera juzgar que el sobresalto
+de haber visto en el papel de Tomás otra cosa tan lejos de la que
+pensaba había acrecentado su belleza. Salió con el papel entre las
+manos hecho menudas piezas, y dijo a Tomás:
+
+--Hermano Tomás, esta tu oración más parece hechicería y embuste que
+oración santa, y así, yo no la quiero creer ni usar della, y por eso
+la he rasgado, porque no la vea nadie que sea más crédula que yo.
+Aprende otras oraciones más fáciles, porque ésta será imposible que te
+sea de provecho.
+
+En diciendo esto, se entró con su ama, y Tomás quedó suspenso; pero
+algo consolado, viendo que en solo el pecho de Costanza quedaba el
+secreto de su deseo.
+
+En tanto que esto sucedió en la posada, andaba el Asturiano comprando
+el asno donde los vendían; y aunque halló muchos, ninguno le
+satisfizo, puesto que un gitano anduvo muy solícito por encajalle uno
+que más caminaba por el azogue que le había echado en los oídos que
+por ligereza suya; pero lo que contentaba con el paso desagradaba con
+el cuerpo, que era muy pequeño, y no del grandor y talle que Lope
+quería, que le buscaba suficiente para llevarle a él por añadidura,
+ora fuesen vacíos o llenos los cántaros. Llegóse a él, en esto, un
+mozo, y dijole al oído:
+
+--Galán, si busca bestia cómoda para el oficio de aguador, yo tengo un
+asno aquí cerca, en un prado, que no le hay mejor ni mayor en la
+ciudad; y aconséjole que no compre bestia de gitanos, porque aunque
+parezcan sanas y buenas, todas son falsas y llenas de dolamas; si
+quiere comprar la que le conviene, véngase conmigo y calle la boca.
+
+Creyóle el Asturiano, y díjole que guiase adonde estaba el asno que
+tanto encarecía. Fuéronse los dos mano a mano, como dicen, hasta que
+llegaron a la Huerta del Rey, donde a la sombra de una azuda hallaron
+muchos aguadores, cuyos asnos pacían en un prado que allí cerca
+estaba. Mostró el vendedor su asno, tal, que le hinchó el ojo al
+Asturiano, y de todos los que allí estaban fué alabado el asno de
+fuerte, de caminador y comedor sobremanera. Hicieron su concierto, y
+sin otra seguridad ni información, siendo corredores y medianeros los
+demás aguadores, dió diez y seis ducados por el asno, con todos los
+adherentes del oficio. Hizo la paga real en escudos de oro. Diéronle
+el parabién de la compra, y de la entrada en el oficio, y
+certificáronle que había comprado un asno dichosísimo, porque el dueño
+que le dejaba, sin que se le mancase ni matase, había ganado con él en
+menos tiempo de un año, después de haberse sustentado a él y al asno
+honradamente, dos pares de vestidos, y más aquellos diez y seis
+ducados con que pensaba volver a su tierra.
+
+Amén de los corredores del asno, estaban otros cuatro aguadores
+jugando a la primera, tendidos en el suelo, sirviéndoles de bufete la
+tierra y de sobremesa sus capas. Púsose el Asturiano a mirarlos, y vió
+que no jugaban como aguadores, sino como arcedianos, porque tenía de
+resto cada uno más de cien reales en cuartos y en plata. Llegó una
+mano de echar todos el resto, y si uno no diera partido a otro él
+hiciera mesa gallega. Finalmente, a los dos en aquel resto se les
+acabó el dinero y se levantaron; viendo lo cual el vendedor del asno,
+dijo que si hubiera cuarto, que él jugara, porque era enemigo de jugar
+en tercio. El Asturiano dijo que él haría cuarto. Sentáronse luego,
+anduvo la cosa de buena manera, y queriendo jugar antes el dinero que
+el tiempo, en poco rato perdió Lope seis escudos que tenia, y viéndose
+sin blanca, dijo que si le querían jugar el asno, que él le jugaría.
+Acetáronle el envite, y hizo de resto un cuarto del asno, diciendo que
+por cuartos quería jugarle. Dijole tan mal, que en cuatro restos
+consecutivamente perdió los cuatro cuartos del asno, y ganóselos el
+mismo que se le había vendido; y levantándose para volverse a
+entregarse en él, dijo el Asturiano que advirtiesen que él solamente
+había jugado los cuatro cuartos del asno; pero la cola, que se la
+diesen, y se le llevasen norabuena.
+
+Causóles risa a todos la demanda de la cola, y hubo letrados que
+fueron de parecer que no tenía razón en lo que pedía, diciendo que
+cuando se vende un carnero o otra res alguna, no se saca ni quita la
+cola, que con uno de los cuartos traseros ha de ir forzosamente. A lo
+cual replicó Lope que los carneros de Berbería ordinariamente tienen
+cinco cuartos, y que el quinto es de la cola, y cuando los tales
+carneros se cuartean, tanto vale la cola como cualquier cuarto; y que
+a lo de ir la cola junto con la res que se vende viva y no se cuartea,
+que lo concedía; pero que la suya no fué vendida, sino jugada, y que
+nunca su intención fué jugar la cola, y que al punto se la volviesen
+luego con todo lo a ella anejo y concerniente, que era desde la punta
+del celebro, contada la osamenta del espinazo, donde ella tomaba
+principio y decendía, hasta parar en los últimos pelos della.
+
+--Dadme vos--dijo uno--que ello sea así como decís, y que os la den
+como la pedís, y sentaos junto a lo que del asno queda.
+
+--¡Pues así es!--replicó Lope--. Venga mi cola; si no, por Dios que
+no me lleven el asno si bien viniesen por él cuantos aguadores hay en
+el mundo; y no piensen que por ser tantos los que aquí están me han de
+hacer superchería, porque soy yo un hombre que me sabré llegar a otro
+hombre y meterle dos palmos de daga por las tripas, sin que sepa de
+quién, por dónde, o cómo le vino; y más, que no quiero que me paguen
+la cola rata por cantidad, sino que quiero que me la den en ser y la
+corten del asno, como tengo dicho.
+
+Al ganancioso y a los demás les pareció no ser bien llevar aquel
+negocio por fuerza, porque juzgaron ser de tal brío el Asturiano, que
+no consentiría que se la hiciesen, y uno dellos, que parecía de más
+razón y discurso, los concertó en que se echase la cola contra un
+cuarto del asno a una quínola, o a dos y pasante. Fueron contentos,
+ganó la quínola Lope, picóse el otro, echó el otro cuarto, y a otras
+tres manos quedó sin asno. Quiso jugar el dinero; no quería Lope; pero
+tanto le porfiaron todos, que lo hubo de hacer, con que hizo el viaje
+del desposado, dejándole sin un solo maravedí; y fué tanta la
+pesadumbre que desto recibió el perdidoso, que se arrojó en el suelo y
+comenzó a darse de calabazadas por la tierra. Lope, como bien nacido y
+como liberal y compasivo, le levantó y le volvió todo el dinero que le
+había ganado, y los diez y seis ducados del asno, y aun de los que él
+tenía repartió con los circunstantes, cuya extraña liberalidad pasmó a
+todos; y si fueran los tiempos y las ocasiones del Tamorlán, le
+alzaran por rey de los aguadores.
+
+Con grande acompañamiento volvió Lope a la ciudad, donde contó a Temas
+lo sucedido. No quedó taberna, ni bodegón, ni junta de pícaros donde
+no se supiese el juego del asno, el esquite por la cola y el brío y la
+liberalidad del Asturiano; pero como la mala bestia del vulgo, por la
+mayor parte, es mala, maldita y maldiciente, no tomó de memoria la
+liberalidad, brío y buenas partes del gran Lope, sino solamente la
+cola; y así, apenas hubo andado dos días por la ciudad echando agua,
+cuando se vió señalar de muchos con el dedo, que decían: "Este es el
+aguador de la cola." Estuvieron los muchachos atentos, supieron el
+caso, y no había asomado Lope por la entrada de cualquiera calle,
+cuando por toda ella le gritaban, quién de aquí y quién de allí:
+"¡Asturiano, daca la cola! ¡Daca la cola, Asturiano!" Lope, que se vió
+asaetear de tantas lenguas y con tantas voces, dió en callar, creyendo
+que en su mucho silencio se anegara tanta insolencia; mas ni por esas;
+pues mientras más callaba, más los muchachos gritaban; y así, probó a
+mudar su paciencia en cólera, y apeándose del asno, dió a palos tras
+los muchachos, que fué afinar el polvorín y ponerle fuego, y fué otro
+cortar las cabezas de la serpiente, pues en lugar de una que quitaba,
+apaleando a algún muchacho, nacían en el mismo instante, no otras
+siete, sino setecientas, que con mayor ahinco y menudeo le pedían la
+cola. Finalmente, tuvo por bien de retirarse a una posada que había
+tomado fuera de la de su compañero, y de estarse en ella hasta que la
+influencia de aquel mal planeta pasase, y se borrase de la memoria de
+los muchachos aquella demanda mala de la cola que le pedían.
+
+Seis días se pasaron sin que saliese de casa, si no era de noche, que
+iba a ver a Tomás y a preguntarle del estado en que se hallaba, el
+cual le contó que _#no#_ había podido hablar una sola palabra _#con
+Costanza#_. Lope le contó a él la priesa que le daban los muchachos
+pidiéndole la cola, porque él había pedido la de su asno, con que hizo
+el famoso esquite. Aconsejóle Tomás que no saliese de casa, a lo
+menos, sobre el asno, y que si saliese, fuese por calles solas y
+apartadas, y que cuando esto no bastase, bastaría dejar el oficio,
+último remedio de poner fin a tan poco honesta demanda. Retiróse, con
+esto, a su posada Lope, con determinación de no salir della en otros
+seis días, a lo menos, con el asno.
+
+Las once serían de la noche, cuando de improviso y sin pensarlo vieron
+entrar en la posada muchas varas de justicia y, al cabo, el
+Corregidor. Alborotóse el huésped, y aun los huéspedes; porque así
+como los cometas cuando se muestran siempre causan temores de
+desgracias e infortunios, ni más ni menos la justicia, cuando de
+repente y de tropel se entra en una casa, sobresalta y atemoriza hasta
+las conciencias no culpadas. Entróse el Corregidor en una sala, y
+llamó al huésped de casa, el cual vino temblando a ver lo que el señor
+Corregidor quería. Y así como le vió el Corregidor, le preguntó con
+mucha gravedad:
+
+--¿Sois vos el huésped?
+
+--Sí, señor--respondió él--; para lo que vuesa merced me quisiere
+mandar.
+
+Mandó el Corregidor que saliesen de la sala todos los que en ella
+estaban y que le dejasen solo con el huésped. Hiciéronlo así, y
+quedándose solos, dijo el Corregidor al huésped:
+
+--¿Dónde está una muchacha que dicen que sirve en esta casa, tan
+hermosa, que por toda la ciudad la llaman la _ilustre fregona_?
+
+--Señor--respondió el huésped--, esa _fregona ilustre_ que dicen es
+verdad que está en esta casa; pero ni es mi criada, ni deja de serlo.
+--No entiendo lo que decís, huésped, en eso de ser y no ser vuestra
+criada la fregona.
+
+--Yo he dicho bien--añadió el huésped--; y si vuesa merced me da
+licencia, le diré lo que hay en esto, lo cual jamás he dicho a persona
+alguna.
+
+--Primero quiero ver a la fregona que saber otra cosa; llamadla acá
+--dijo d Corregidor.
+
+Asomóse el huésped a la puerta de la sala, y dijo:
+
+--¿Oíslo, señora? Haced que entre aquí Costancica.
+
+Sin aguardar que otra vez la llamasen, tomó, _#Costanza#_, una vela
+encendida sobre un candelero de plata, y con más vergüenza que temor
+fué donde el Corregidor estaba.
+
+Así como el Corregidor la vió, mandó al huésped que cerrase la puerta
+de la sala; lo cual hecho, el Corregidor se levantó, y tomando el
+candelero que Costanza traía, llegándole la luz al rostro, la anduvo
+mirando toda de arriba abajo; y como Costanza estaba con sobresalto,
+habíasele encendido la color del rostro, y estaba tan hermosa y tan
+honesta, que al Corregidor le pareció que estaba mirando la hermosura
+de un ángel en la tierra; y después de haberla bien mirado, dijo:
+
+--Huésped, ésta no es joya para estar en el bajo engaste de un mesón.
+Digo, doncella, que no solamente os pueden y deben llamar _ilustre_,
+sino _ilustrísima_; pero estos títulos no habían de caer sobre el
+nombre de _fregona_, sino sobre el de una duquesa.
+
+--No es _fregona_, señor--dijo el huésped--; que no sirve de otra
+cosa en casa que de traer las llaves de la plata, que por la bondad de
+Dios tengo alguna, con que se sirven los huéspedes honrados que a esta
+posada vienen.
+
+--Con todo eso--dijo el Corregidor--, digo, huésped, que ni es
+decente ni conviene que esta doncella esté en un mesón. ¿Es parienta
+vuestra por ventura?
+
+--Ni es mi parienta, ni es mi criada; y si vuesa merced gustare de
+saber quién es, como ella no esté delante, oirá vuesa merced cosas
+que, juntamente con darle gusto, le admiren.
+
+--Sí gustaré--dijo el Corregidor--; y sálgase Costancica allá fuera,
+y prométase de mí lo que de su mismo padre pudiera prometerse; que su
+mucha honestidad y hermosura obligan a que todos los que la vieren se
+ofrezcan a su servicio.
+
+No respondió palabra Costanza, sino con mucha mesura hizo una profunda
+reverencia al Corregidor, y salióse de la sala, y halló a su ama
+desalada esperándola, para saber della qué era lo que el Corregidor la
+quería. Ella le contó lo que había pasado, y cómo su señor quedaba con
+él para contalle no sé qué cosas que no quería que ella las oyese.
+
+No acabó de sosegarse la huéspeda, y siempre estuvo rezando hasta que
+se fué el Corregidor y vió salir libre a su marido, el cual, en tanto
+que estuvo con el Corregidor le dijo:
+
+--Hoy hacen, señor, según mi cuenta, quince años, un mes y cuatro días
+que llegó a esta posada una señora en hábito de peregrina, en una
+litera, _#con una niña recién nacida#_, y acompañada de cuatro criados
+de a caballo, y de dos dueñas y una doncella, que en un coche venían.
+Traía asimismo dos acémilas cubiertas con dos ricos reposteros, y
+cargadas con una rica cama y con aderezos de cocina; finalmente, el
+aparato era principal, y la peregrina representaba ser una gran
+señora; y aunque en la edad mostraba ser de cuarenta o pocos más años,
+no por eso dejaba de parecer hermosa en todo extremo. Venía enferma y
+descolorida, y tan fatigada, que mandó que luego le hiciesen la cama,
+y en esta misma sala se la hicieron sus criados. Yo y mi mujer
+preguntamos a _#éstos#_ quién era la tal señora y cómo se llamaba, de
+adónde venía y adónde iba, y por qué causa se vestía aquel hábito de
+peregrina. A todas estas preguntas, que le hicimos no hubo alguno que
+nos respondiese otra cosa sino que aquella peregrina era una señora
+principal y rica de Castilla la Vieja, y que porque había algunos
+meses que estaba enferma de hidropesía, había ofrecido de ir a Nuestra
+Señora de Guadalupe en romería, por la cual promesa iba en aquel
+hábito. En cuanto a decir su nombre, traían orden de no llamarla sino
+la señora peregrina. Esto supimos por entonces; pero a cabo de tres
+días que, por enferma, la señora peregrina se estaba en casa, una de
+las dueñas nos llamó a mí y a mi mujer de su parte; fuimos a ver lo
+que quería, y a puerta cerrada y delante de sus criadas, casi con
+lágrimas en los ojos, nos dijo creo que estas mismas razones: "Señores
+míos, los cielos me son testigos que sin culpa mía me hallo en _#un#_
+riguroso trance _#y me veo obligada, por cuestión de honra, a apartar
+de mi lado a esta niña#_. Y es menester, amigos, _#busquéis con todo
+secreto donde llevarla a criar#_, buscando también mentiras que decir
+a quien _#la#_ entregáredes; que por ahora será en la ciudad, y
+después quiero que se lleve a una aldea. De lo que después se hubiere
+de hacer, cuando de Guadalupe vuelva lo sabréis, porque el tiempo me
+habrá dado lugar de que piense y escoja lo mejor que me convenga."
+
+[Ilustración: ...que llegó a esta posada una señora en hábito de
+peregrina, ...]
+
+Aquí dió fin a su razonamiento la lastimada peregrina, y principio a
+un copioso llanto, que, en parte, fué consolado por las muchas y
+buenas razones que mi mujer le dijo. Finalmente, _#ésta se fué#_ a
+buscar donde llevar _#la niña, que era#_ la más hermosa que mis ojos
+hasta entonces habían visto, y es esta misma que vuesa merced acaba de
+ver ahora.
+
+Fué _#la madre#_ a su romería. Cuando volvió, estaba ya la niña dada a
+criar por mi orden, con nombre de mi sobrina, en una aldea dos leguas
+de aquí. En el bautismo se le puso por nombre Costanza; que así lo
+dejó ordenado su madre, la cual, contenta de lo que yo había hecho, al
+tiempo de despedirse me dió una cadena de oro, que hasta agora tengo,
+de la cual quitó seis trozos, los cuales dijo que traería la persona
+que por la niña viniese. También cortó un blanco pergamino a vueltas y
+a ondas, a la traza y manera como cuando se enclavijan las manos y en
+los dedos se escribe alguna cosa, que estando enclavijados los dedos
+se pueden leer, y después de apartadas las manos queda dividida la
+razón, porque se dividen las letras, que en volviendo a enclavijar los
+dedos, se juntan y corresponden de manera, que se pueden leer
+continuadamente: digo que el un pergamino sirve de alma del otro, y
+encajados se leerán, y divididos no es posible, si no es adivinando la
+mitad del pergamino; y casi toda la cadena quedó en mi poder, y todo
+lo tengo, esperando el contraseño hasta ahora, puesto que ella me dijo
+que dentro de dos años enviaría por su hija, encargándome que la
+criase, no como quien ella era, sino del modo que se suele criar una
+labradora; que la perdonase el no decirme su nombre, ni quién era; que
+lo guardaba para otra ocasión más importante. En resolución, dándome
+cuatrocientos escudos de oro y abrazando a mi mujer con tiernas
+lágrimas, se partió, dejándonos admirados de su discreción, valor,
+hermosura y recato. Costanza se crió en el aldea dos años y luego la
+truje conmigo, y siempre la he traído en hábito de labradora, como su
+madre me lo dejó mandado. Quince años, un mes y cuatro días ha que
+aguardo a quien ha de venir por ella, y la mucha tardanza me ha
+consumido la esperanza de ver esta venida; y si en este año en que
+estamos no vienen, tengo determinado de prohijalla y darle toda mi
+hacienda, que vale más de seis mil ducados, Dios sea bendito.
+
+Resta ahora, señor Corregidor, decir a vuesa merced, si es posible que
+yo sepa decirlas, las bondades y las virtudes de Costancica. Ella, lo
+primero y principal, es devotísima de Nuestra Señora; confiesa y
+comulga cada mes; sabe escribir y leer; no hay mayor randera en
+Toledo; canta a la almohadilla como unos ángeles; en ser honesta no
+hay quien la iguale. Pues en lo que toca a ser hermosa, ya vuesa
+merced lo ha visto.
+
+Calló el huésped, y tardó un gran rato el Corregidor en hablarle; tan
+suspenso le tenía el suceso que el huésped le había contado. En fin,
+le dijo que le trujese allí la cadena y el pergamino; que quería
+verlo. Fué el huésped por ello, y trayéndoselo, vió que era así como
+le había dicho. Tuvo por discreta la señal del conocimiento y juzgó
+por muy rica a la señora peregrina que tal cadena había dejado al
+huésped; y teniendo en pensamiento de sacar de aquella posada la
+hermosa muchacha cuando hubiese concertado un monasterio donde
+llevarla, por entonces se contentó de llevar sólo el pergamino,
+encargando al huésped que si acaso viniesen por Costanza, le avisase y
+diese noticia de quién era el que por ella venía, antes que le
+mostrase la cadena, que dejaba en su poder. Con esto, se fué, tan
+admirado del cuento y suceso de _la ilustre fregona_ como de su
+incomparable hermosura.
+
+Todo el tiempo que gastó el huésped en estar con el Corregidor y el
+que ocupó Costanza cuando la llamaron, estuvo Tomás fuera de si,
+combatida el alma de mil varios pensamientos, sin acertar jamás con
+ninguno de su gusto; pero cuando vio que el Corregidor se iba y que
+Costanza se quedaba, respiró su espíritu y volviéronle los pulsos, que
+ya casi desamparado le tenían. No osó preguntar al huésped lo que el
+Corregidor quería, ni el huésped lo dijo a nadie sino a su mujer; con
+que ella también volvió en si, dando gracias a Dios que de tan grande
+sobresaltó la había librado.
+
+El día siguiente, cerca de la una, entraron en la posada con cuatro
+hombres de a caballo dos caballeros ancianos de venerables presencias,
+habiendo primero preguntado uno de dos mozos que a pie con ellos
+venían si era aquella la posada del Sevillano; y habiéndole respondido
+que sí, se entraron todos en ella. Apeáronse los cuatro y fueron a
+apear a los dos ancianos, señal por do se conoció que aquellos dos
+eran señores de los seis. Salió Costanza con su acostumbrada gentileza
+a ver los nuevos huéspedes, y apenas la hubo visto uno de los dos
+ancianos cuando dijo al otro:
+
+--Yo creo, señor don Juan, que hemos hallado todo aquello que venimos
+a buscar.
+
+Tomás, que acudió a dar recado a las cabalgaduras, conoció luego a dos
+criados de su padre, y luego conoció a su padre y al padre de Calmazo,
+que eran los dos ancianos a quien los demás respectaban; y aunque se
+admiró de su venida, consideró que debían de ir a buscar a él y a
+Carriazo a las almadrabas: que no habría faltado quien les hubiese
+dicho que en ellas, y no en Flandes, los hallarían; pero no se atrevió
+a dejarse conocer en aquel traje: antes, aventurándolo todo, puesta la
+mano en el rostro, pasó por delante dellos y fué a buscar a Costanza,
+y quiso la buena suerte que la hallase sola; y apriesa y con lengua
+turbada, temeroso que ella no le daría lugar para decirle nada, le
+dijo:
+
+--Costanza, uno de estos dos caballeros ancianos que aquí han llegado
+ahora es mi padre, que es aquel que oyeres llamar don Juan de
+Avendaño: infórmate de sus criados si tiene un hijo que se llama don
+Tomás de Avendaño, que soy yo, y de aquí podrás ir coligiendo y
+averiguando que te he dicho verdad en cuanto a la calidad de mi
+persona, y que te la diré en cuanto de mi parte te tengo ofrecido. Y
+quédate adiós; que hasta que ellos se vayan no pienso volver a esta
+casa.
+
+No le respondió nada Costanza ni él aguardó a que le respondiese, sino
+volviéndose a salir, cubierto como había entrado, se fué a dar cuenta
+a Carriazo de cómo sus padres estaban en la posada. Dió voces el
+huésped a Tomás, que viniese a dar cebada; pero como no pareció, dióla
+él mismo. Uno de los dos ancianos llamó aparte a una de las dos mozas
+gallegas, y preguntóle cómo se llamaba aquella muchacha hermosa que
+habían visto, y que si era hija o parienta del huésped, o huéspeda de
+casa. La Gallega le respondió:
+
+--La moza se llama Costanza; ni es parienta del huésped ni de la
+huéspeda, ni sé lo que es.
+
+El caballero, sin esperar a que le quitasen las espuelas, llamó al
+huésped, y retirándose con él aparte en una sala, le dijo:
+
+--Yo, señor huésped, vengo a quitaros una prenda mía que ha algunos
+años que tenéis en vuestro poder; para quitárosla os traigo mil
+escudos de oro, y estos trozos de cadena, y este pergamino.
+
+Y diciendo esto, sacó los seis de la señal de la cadena que él tenía.
+Asimismo conoció el pergamino, y alegre sobremanera con el
+ofrecimiento de los mil escudos, respondió:
+
+--Señor, la prenda que queréis quitar está en casa; pero no está en
+día la cadena ni el pergamino con que se ha de hacer la prueba de la
+verdad que yo creo que vuesa merced trata; y así, le suplico tenga
+paciencia; que yo vuelvo luego.
+
+Y al momento fué a avisar al Corregidor de lo que pasaba, y de como
+estaban dos caballeros en su posada, que venían por Costanza.
+
+Acababa de comer el Corregidor, y con el deseo que tenía de ver el fin
+de aquella historia, subió luego a caballo y vino a la posada del
+Sevillano, llevando consigo el pergamino de la muestra. Y apenas hubo
+visto a los dos caballeros, cuando, abiertos los brazos, fué a abrazar
+al uno, diciendo:
+
+--¡Válame Dios! ¿Qué buena venida es ésta, señor don Juan de Avendaño,
+primo y señor mío?
+
+El caballero le abrazó asimismo, diciéndole:
+
+---Sin duda, señor primo, habrá sido buena mi venida, pues os veo, y
+con la salud que siempre os deseo. Abrazad, primo, a este caballero,
+que es el señor don Diego de Carriazo, gran señor y amigo mío.
+
+--Ya conozco al señor don Diego--respondió el Corregidor--, y le soy
+muy servidor.
+
+Y abrazándose los dos, después de haberse recebido con grande amor y
+grandes cortesías, se entraron en una sala, donde se quedaron solos
+con el huésped, el cual ya tenía consigo la cadena, y dijo:
+
+--Ya el señor Corregidor sabe a lo que vuesa merced viene, señor don
+Diego de Carriazo: vuesa merced saque los trozos que faltan a esta
+cadena, y el señor Corregidor sacará el pergamino, que está en su
+poder, y hagamos la prueba que ha tantos años que espero a que se
+haga.
+
+--Desa manera--respondió don Diego--, no habrá necesidad de dar
+cuenta de nuevo al señor Corregidor de nuestra venida, pues bien se
+verá que ha sido a lo que vos, señor huésped, habréis dicho.
+
+--Algo me ha dicho; pero mucho me quedó por saber. El pergamino, hele
+aquí. Sacó don Diego el otro, y juntando las dos partes se hicieron
+una, y a las letras del que tenía el huésped, que eran E T E L S Ñ V D
+D R, respondían en el otro pergamino éstas: S A S A E AL ER A E A, que
+todas juntas decían: ÉSTA ES LA SEÑAL VERDADERA. Cotejáronse luego los
+trozos de la cadena, y hallaron ser las señas verdaderas.
+
+--¡Esto está hecho!--dijo el Corregidor--. Resta ahora saber, si es
+posible, quién son los padres desta hermosísima prenda.
+
+--El padre--respondió don Diego--yo lo soy; la madre ya no vive:
+basta saber que fué tan principal que pudiera yo ser su criado.
+
+A estas razones llegaba don Diego cuando oyeron que en la puerta de la
+calle decían a grandes voces:
+
+--Díganle a Tomás Pedro, el mozo de la cebada, cómo llevan a su amigo
+el Asturiano preso; que acuda a la cárcel, que allí le espera.
+
+A la voz de _cárcel_ y de _preso_, dijo el Corregidor que entrase el
+preso y el alguacil que le llevaba. Dijeron al alguacil que el
+Corregidor, que estaba allí, le mandaba entrar con el preso, y así lo
+hubo de hacer.
+
+Venía el Asturiano todos los dientes bañados en sangre, y muy mal
+parado, y muy bien asido del alguacil, y así como entró en la sala,
+conoció a su padre y al de Avendaño. Turbóse, y por no ser conocido,
+con un paño, como que se limpiaba la sangre, se cubrió el rostro.
+Preguntó el Corregidor que qué había hecho aquel mozo, que tan mal
+parado le llevaban. Respondió el alguacil que aquel mozo era un
+aguador que le llamaban el Asturiano, a quien los muchachos por las
+calles decían: "¡Daca la cola, Asturiano; daca la cola!", y luego en
+breves palabras contó la causa porque le pedían la tal cola, de que no
+riyeron poco todos. Dijo más, que saliendo por la puente de Alcántara,
+dándole los muchachos priesa con la demanda de la cola, se había
+apeado del asno, y dando tras todos, alcanzó a uno, a quien dejaba
+medio muerto a palos; y que queriéndole prender se había resistido, y
+que por eso iba tan mal parado.
+
+[Ilustración: "¡Daca la cola, Asturiano; daca la cola!"...]
+
+Mandó el Corregidor que se descubriese el rostro, y porfiando a no
+querer descubrirse, llegó el alguacil y quitóle el pañuelo, y al punto
+le conoció su padre, y dijo todo alterado:
+
+--Hijo don Diego, ¿cómo estás desta manera? ¿Qué traje es éste? ¿Aún
+no se te han olvidado tus picardías?
+
+Hincó las rodillas Carriazo, y fuese a poner a los pies de su padre,
+que, con lágrimas en los ojos, le tuvo abrazado un buen espacio. Don
+Juan de Avendaño, como sabía que don Diego había venido con don Tomás
+su hijo, preguntóle por él; a lo cual respondió que don Tomás de
+Avendaño era el mozo que daba cebada y paja en aquella posada. Con
+esto que el Asturiano dijo se acabó de apoderar la admiración en todos
+los presentes, y mandó el Corregidor al huésped que trujese allí al
+mozo de la cebada.
+
+--Yo creo que no está en casa--respondió el huésped--; pero yo le
+buscaré.
+
+Y así, fué a buscalle.
+
+Preguntó don Diego a Carriazo que qué transformaciones eran aquéllas,
+y qué les había movido a ser él aguador y don Tomás mozo de mesón. A
+lo cual respondió Carriazo que no podía satisfacer a aquellas
+preguntas tan en público; que él respondería a solas.
+
+Estaba Tomás Pedro escondido en su aposento, para ver desde allí, sin
+ser visto, lo que hacían su padre y el de Carriazo. Teníale suspenso
+la venida del Corregidor y el alboroto que en toda la casa andaba. No
+faltó quien le dijese al huésped como estaba allí escondido; subió por
+él, y más por fuerza que por grado, le hizo bajar; y aun no bajara si
+el mismo Corregidor no saliera al patio y le llamara por su nombre,
+diciendo:
+
+--Baje vuesa merced, señor pariente; que aquí no le aguardan osos ni
+leones.
+
+Bajó Tomás, y con los ojos bajos y sumisión grande se hincó de
+rodillas ante su padre, el cual le abrazó con grandísimo contento, a
+fuer del que tuvo el padre del Hijo Pródigo cuando le cobró de
+perdido.
+
+Ya, en esto, había venido un coche del Corregidor, para volver en él,
+pues la gran fiesta no permitía volver a caballo. Hizo llamar a
+Costanza, y tomándola de la mano, se la presentó a su padre, diciendo:
+
+--Recebid, señor don Diego, esta prenda, y estimalda por la más rica
+que acertáredes a desear. Y vos, hermosa doncella, besad la mano a
+vuestro padre, y dad gracias a Dios, que con tan honrado suceso ha
+enmendado, subido y mejorado la bajeza de vuestro estado.
+
+Costanza, que no sabía ni imaginaba lo que le había acontecido, toda
+turbada y temblando, no supo hacer otra cosa que hincarse de rodillas
+ante su padre, y tomándole las manos se las comenzó a besar
+tiernamente, bañándoselas con infinitas lágrimas que por sus
+hermosísimos ojos derramaba.
+
+En tanto que esto pasaba, había persuadido el Corregidor a su primo
+don Juan que se viniesen todos con él a su casa; y aunque don Juan lo
+rehusaba, fueron tantas las persuasiones del Corregidor, que lo hubo
+de conceder; y así, entraron en el coche todos. Pero cuando dijo el
+Corregidor a Costanza que entrase también en el coche, se le anubló el
+corazón, y ella y la huéspeda se asieron una a otra, y comenzaron a
+hacer tan amargo llanto que quebraba los corazones de cuantos le
+escuchaban.
+
+El Corregidor, enternecido, mandó que asimismo la huéspeda entrase en
+el coche, y que no se apartase de su hija, pues por tal la tenía,
+hasta que saliese de Toledo. Así, la huéspeda y todos entraron en el
+coche, y fueron a casa del Corregidor, donde fueron bien recebidos de
+su mujer, que era una principal señora. Comieron regalada y
+sumptuosamente, y después de comer contó Carriazo a su padre cómo por
+amores de Costanza don Tomás se había puesto a servir en el mesón, y
+que estaba enamorado de tal manera della, que sin que le hubiera
+descubierto ser tan principal como era siendo su hija, la tomara por
+mujer en el estado de fregona. Vistió luego la mujer del Corregidor a
+Costanza con unos vestidos de una hija que tenía de la misma edad y
+cuerpo de Costanza, y si parecía hermosa con los de labradora, con los
+cortesanos parecía cosa del cielo: tan bien la cuadraban, que daba a
+entender que desde que nació había sido señora y usado los mejores
+trajes que el uso trae consigo.
+
+Entre el Corregidor y don Diego de Carriazo y don Juan de Avendaño se
+concertaron en que don Tomás se casase con Costanza, dándole su padre
+los treinta mil escudos que su madre le había dejado, y el aguador don
+Diego de Carriazo casase con la hija del Corregidor.
+
+Desta manera quedaron todos contentos, alegres y satisfechos, y la
+nueva de los casamientos y de la ventura de _la fregona ilustre_ se
+extendió por la ciudad, y acudía infinita gente a ver a Costanza en el
+nuevo hábito, en el cual tan señora se mostraba como se ha dicho.
+
+Un mes se estuvieron en Toledo, al cabo del cual se volvieron a Burgos
+don Diego de Carriazo y su mujer, su padre y Costanza, con su marido
+don Tomás. Quedó el Sevillano rico con los mil escudos, y con muchas
+joyas que Costanza dio a su señora: que siempre con este nombre
+llamaba a la que la había criado. Dio ocasión la historia de _la
+fregona ilustre_ a que los poetas del dorado Tajo ejercitasen sus
+plumas en solenizar y en alabar la sin par hermosura de Costanza, la
+cual aún vive en compañía de su buen mozo de mesón, y Carriazo ni más
+ni menos, con tres hijos, que sin tomar el estillo del padre ni
+acordarse si hay almadrabas en el mundo, hoy están todos estudiando en
+Salamanca; y su padre, apenas vee algún asno de aguador, cuando se le
+representa y viene a la memoria el que tuvo en Toledo, y teme que
+cuando menos se cate ha de remanecer en alguna sátira el "¡Daca la
+cola, Asturiano! ¡Asturiano, daca la cola!"
+
+
+
+
+HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA
+
+
+LIBRO I
+
+CAPITULO XXII
+
+_Donde el capitán da cuenta de las grandes fiestas que acostumbraba a
+hacer en su reino el rey Policarpo_.
+
+--"Una de las islas que están junto a la de Hibernia me dio el cielo
+por patria: es tan grande, que toma nombre de reino, el cual no se
+hereda, ni viene por sucesión de padre a hijo; sus moradores le eligen
+a su beneplácito, procurando siempre que sea el más virtuoso y mejor
+hombre que en él se hallara; y sin intervenir de por medio ruegos o
+negociaciones, y sin que los soliciten promesas ni dádivas, de común
+consentimiento de todos sale el rey y toma el cetro absoluto del
+mando, el cual le dura mientras le dura la vida o mientras no se
+empeora en ella. Y con esto, los que no son reyes procuran ser
+virtuosos para serlo, y los que lo son, pugnan serlo más para no dejar
+de ser reyes; con esto se cortan las alas a la ambición, se atierra la
+codicia, y aunque la hipocresía suele andar lista, a largo andar se le
+cae la máscara y queda sin el alcanzado premio; con esto los pueblos
+viven quietos, campea la justicia y resplandece la misericordia,
+despáchanse con brevedad los memoriales de los pobres, y los que dan
+los ricos, no por serlo son mejor despachados; no agobian la vara de
+la justicia las dádivas ni la carne y sangre de los parentescos: todas
+las negociaciones guardan sus puntos y andan en sus quicios;
+finalmente, reino es donde se vive sin temor de los insolentes y donde
+cada uno goza lo que es suyo.
+
+"Esta costumbre, a mi parecer justa y santa, puso el cetro del reino
+en las manos de Policarpo, varón insigne y famoso, así en las armas
+como en las letras, el cual tenía cuando vino a ser rey dos hijas de
+extremada belleza, la mayor llamada Policarpa y la menor Sinforosa; no
+tenían madre, que no les hizo falta cuando murió sino en la compañía:
+que sus virtudes y agradables costumbres eran ayas de sí mismas, dando
+maravilloso ejemplo a todo el reino. Con estas buenas partes, así
+ellas como el padre se hacían amables, se estimaban de todos. Los
+reyes, por parecerles que la malencolía en los vasallos suele
+despertar malos pensamientos, procuran tener alegre el pueblo y
+entretenido con fiestas públicas y a veces con ordinarias comedias;
+principalmente solenizaban el día que fueron asumptos al reino con
+hacer que se renovasen los juegos que los gentiles llamaban Olímpicos,
+en el mejor modo que podían. Señalaban premio a los corredores,
+honraban a los diestros, coronaban a los tiradores y subían al cielo
+de la alabanza a los que derribaban a otros en la tierra. Hacíase este
+espectáculo junto a la marina, en una espaciosa playa, a quien
+quitaban él sol infinita cantidad de ramos entretejidos que la dejaban
+a la sombra; ponían en la mitad un suntuoso teatro, en el cual,
+sentado el rey y la real familia, miraban los apacibles juegos.
+Llegóse un día déstos, y Policarpo procuró aventajarse en
+magnificencia y grandeza en solenizarle sobre todos cuantos hasta allí
+se habían hecho; y cuando ya el teatro estaba ocupado con su persona y
+con los mejores del reino, y cuando ya los instrumentos bélicos y los
+apacibles querían dar señal que las fiestas se comenzasen, y cuando ya
+cuatro corredores, mancebos ágiles y sueltos, tenían los pies
+izquierdos delante y los derechos alzados, que no les impedía otra
+cosa el soltarse a la carrera sino soltar una cuerda que les servía de
+raya y de señal, que en soltándola habían de volar a un término
+señalado, donde habían de dar fin a su carrera, digo que en este
+tiempo vieron venir por la mar un barco que le blanqueaban los
+costados el ser recién despalmado, y le facilitaban el romper del agua
+seis remos que de cada banda traía, impelidos de doce, al parecer,
+gallardos mancebos, de dilatadas espaldas y pechos y de nervudos
+brazos; venían vestidos de blanco todos, sino el que guiaba el timón,
+que venía de encarnado, como marinero. Llegó con furia el barco a la
+orilla, y el encallar en ella y el saltar todos los que en él venían
+en tierra fué una misma cosa. Mandó Policarpo que no saliesen a la
+carrera hasta saber qué gente era aquélla y a lo que venía, puesto que
+imaginó que debían de venir a hallarse en las fiestas y a probar su
+gallardía en los juegos. El primero que se adelantó a hablar al rey
+fué el que servía de timonero, mancebo de poca edad, cuyas mejillas,
+desembarazadas y limpias, mostraban ser de nieve y de grana; los
+cabellos, anillos de oro; y cada una parte de las del rostro tan
+perfecta, y todas juntas tan hermosas, que formaban un compuesto
+admirable. Luego la hermosa presencia del mozo arrebató la vista y aun
+los corazones de cuantos le miraron, y yo desde luego le quedé
+aficionadísimo. Lo que dijo al rey:
+
+"--Señor, estos mis compañeros y yo, habiendo tenido noticia destos
+juegos, venimos a servirte y hallarnos en ellos, y no de lejas
+tierras, sino desde una nave que dejamos en la isla Scinta, que no
+está lejos de aquí; y como el viento no hizo a nuestro propósito para
+encaminar aquí la nave, nos aprovechamos de esta barca y de los remos
+y de la fuerza de nuestros brazos. Todos somos nobles y deseosos de
+ganar honra, y por la que debes hacer, como rey que eres, a los
+extranjeros que a tu presencia llegan, te suplicamos nos concedas
+licencia para mostrar o nuestras fuerzas o nuestros ingenios, en honra
+y provecho nuestro y gusto tuyo.
+
+"--Por cierto--respondió Policarpo--, agraciado joven, que vos pedís
+lo que queréis con tanta gracia y cortesía, que sería cosa injusta el
+negároslo. Honrad mis fiestas en lo que quisiéredes; dejadme a mí el
+cargo de premiároslo: que, según vuestra gallarda presencia muestra,
+poca esperanza dejáis a ninguno de alcanzar los primeros premios.
+
+"Dobló la rodilla el hermoso mancebo y se inclinó la cabeza en señal
+de crianza y agradecimiento, y en dos brincos se puso ante la cuerda
+que detenía a los cuatro ligeros corredores; sus doce compañeros se
+pusieron a un lado, a ser espectadores de la carrera. Sonó una
+trompeta, soltaron la cuerda, y arrojáronse al vuelo los cinco; pero
+aún no habrían dado veinte pasos, cuando, con más de seis se les
+aventajó el recién venido, y a los treinta, ya los llevaba de ventaja
+más de quince; finalmente, se los dejó a poco más de la mitad del
+camino, como si fueran estatuas inmovibles, con admiración de todos
+los circunstantes, especialmente de Sinforosa, que le seguía con la
+vista, así corriendo como estando quedo, porque la belleza y agilidad
+del mozo era bastante para llevar tras sí las voluntades, no sólo de
+los ojos de cuantos le miraban. Comenzó luego la invidia a apoderarse
+de los pechos de los que se habían de probar en los juegos, viendo con
+cuánta facilidad se había llevado el extranjero el precio de la
+carrera. Fué el segundo certamen el de la esgrima: tomó el ganancioso
+la espada negra, con la cual, a seis que le salieron, cada uno de por
+sí, les cerró las bocas, mosqueó las narices, les selló los ojos y les
+santiguó las cabezas, sin que a él le tocasen, como decirse suele, un
+pelo de la ropa. Alzó la voz el pueblo, y de común consentimiento le
+dieron el premio primero. Luego se acomodaron otros seis a la lucha,
+donde con mayor gallardía dio de sí muestra el mozo: descubrió sus
+dilatadas espaldas, sus anchos y fortísimos pechos, y los nervios y
+músculos de sus fuertes brazos, con los cuales, y con destreza y maña
+increíble, hizo que las espaldas de los seis luchadores, a despecho y
+pesar suyo, quedasen impresas en la tierra. Asió luego de una pesada
+barra que estaba hincada en el suelo, porque le dijeron que era el
+tirarla el cuarto certamen; sompesóla, y haciendo de señas a la gente
+que estaba delante para que le diesen lugar donde el tiro cupiese,
+tomando la barra por la una punta, sin volver el brazo atrás, la
+impelió con tanta fuerza, que, pasando los límites de la marina, fué
+menester que el mar se los diese, en el cual bien adentro quedó
+sepultada la barra. Esta monstruosidad, notada de sus contrarios, les
+desmayó los bríos, y no osaron probarse en la contienda. Pusiéronle
+luego la ballesta en las manos y algunas flechas, y mostráronle un
+árbol muy alto y muy liso, al cabo del cual estaba hincada una media
+lanza, y en ella, de un hilo, estaba asida una paloma, a la cual
+habían de tirar no más de un tiro los que en aquel certamen quisiesen
+probarse.
+
+"Uno, que presumía de certero, se adelantó y tomó la mano, creo yo,
+pensando derribar la paloma antes que otro; tiró, y clavó su flecha
+casi en el fin de la lanza, del cual golpe, azorada la paloma, se
+levantó en el aire; y luego, otro no menos presumido que el primero,
+tiró con tan gentil certería, que rompió el hilo donde estaba asida la
+paloma, que suelta y libre del lazo que la detenía, entregó su
+libertad al viento y batió las alas con priesa. Pero el ya
+acostumbrado a ganar los primeros premios disparó su flecha; y, como
+si mandara lo que había de hacer, y ella tuviera entendimiento para
+obedecerle, así lo hizo, pues, dividiendo el aire con un rasgado y
+tendido silbo, llegó a la paloma y le pasó el corazón de parte a
+parte, quitándole a un mismo punto el vuelo y la vida. Renováronse con
+esto las voces de los presentes y las alabanzas del extranjero; el
+cual en la carrera, en la esgrima, en la lucha, en la barra y en el
+tirar de la ballesta, y entre otras muchas pruebas que no cuento, con
+grandísimas ventajas se llevó los primeros premios, quitando el
+trabajo a sus compañeros de probarse en ellas. Cuando se acabaron los
+juegos, sería el crepúsculo de la noche; y cuando el rey Policarpo
+quería levantarse de su asiento, con los jueces que con él estaban,
+para premiar al vencedor mancebo, vió que, puesto de rodillas ante él,
+le dijo:
+
+"--Nuestra nave quedó sola y desamparada; la noche cierra algo escura;
+los premios que puedo esperar, que por ser de tu mano se deben estimar
+en lo posible, quiero, ¡oh gran señor!, que los dilates hasta otro
+tiempo, que con más espacio y comodidad pienso volver a servirte.
+
+"Abrazóle el rey, preguntóle su nombre, y dijo que se llamaba
+Periandro. Quitóse en esto la bella Sinforosa una guirnalda de flores
+con que adornaba su hermosísima cabeza, y la puso sobre la del
+gallardo mancebo, y, con honesta gracia, le dijo al ponérsela:
+
+"--Cuando mi padre sea tan venturoso de que volváis a verle, veréis
+cómo no vendréis a servirle sino a ser servido."
+
+
+LIBRO II
+
+CAPITULO X
+
+_Cuenta Periandro el suceso de su viaje_.
+
+--"El principio y preámbulo de mi historia, ya que queréis, señores,
+que os la cuente, quiero que sea éste: que nos contempléis a mi
+hermana y a mí, con una anciana ama suya, embarcados en una nave cuyo
+dueño, en el lugar de parecer mercader, era un gran corsario. Las
+riberas de una isla barríamos; quiero decir que íbamos tan cerca de
+ella que distintamente conocíamos, no solamente los árboles, pero sus
+diferencias. Mi hermana, cansada de haber andado algunos días por el
+mar, deseó salir a recrearse a la tierra; pidióselo al capitán, y como
+sus ruegos tienen siempre fuerza de mandamiento, consintió el capitán
+en el de su ruego, y en la pequeña barca de la nave, con solo un
+marinero, nos echó en tierra a mí y a mi hermana y a Cloelia, que éste
+era el nombre de su ama. Al tomar tierra vio él marinero que un
+pequeño río, por una pequeña boca, entraba a dar al mar su tributo;
+hacíanle sombra por una y otra ribera gran cantidad de verdes y
+hojosos árboles, a quien servían de cristalinos espejos sus
+transparentes aguas. Rogámosle se entrase por el río, pues la amenidad
+del sitio nos convidaba. Hízolo así, y comenzó a subir por el río
+arriba, y habiendo perdido de vista la nave, soltando los remos, se
+detuvo y dijo: "Mirad, señores, del modo que habéis de hacer este
+viaje, y haced cuenta que esta pequeña barca que ahora os lleva es
+vuestro navío, porque no habéis de volver más al que en la mar os
+queda aguardando, si ya esta señora no quiere perder la honra y vos
+que decís que sois su hermano, la vida." Díjome, en fin, que el
+capitán del navío quería darme a mí la muerte, y que atendiésemos a
+nuestro remedio, que él nos seguiría y acompañaría en todo lugar y en
+todo acontecimiento. Si nos turbamos con esta nueva júzguelo el que
+estuviere acostumbrado a recebirlas malas de los bienes que espera.
+Agradecíle el aviso y ofrecíle la recompensa cuando nos viésemos en
+más felice estado. "Aun bien--dijo Cloelia--, que traigo conmigo las
+joyas de mi señora." Y aconsejándonos los cuatro de lo que hacer
+debíamos, fué parecer del marinero que nos entrásemos el río adentro;
+quizá descubriríamos algún lugar que nos defendiese, si acaso los de
+la nave viniesen a buscarnos. "Mas no vendrán--dijo--, porque no hay
+gente en todas estas islas que no piense ser cosarios todos cuantos
+surcan estas riberas, y en viendo la nave o naves luego toman las
+armas para defenderse, y si no es con asaltos nocturnos y secretos,
+nunca salen medrados los cosarios." Parecióme bien su consejo; tomé yo
+el un remo y ayúdele a llevar el trabajo. Subimos por el río arriba, y
+habiendo andado como dos millas, llegó a nuestros oídos el son de
+muchos y varios instrumentos formado, y luego se nos ofreció a la
+vista una selva de árboles movibles que de la una ribera a la otra
+ligeramente cruzaban; llegamos más cerca, y conocimos ser barcas
+enramadas lo que parecían árboles, y que el son le formaban los
+instrumentos que tañían los que en ellas iban. Apenas nos hubieron
+descubierto, cuando se vinieron a nosotros y rodearon nuestro barco
+por todas partes. Levantóse en pie mi hermana, y, echándose sus
+hermosos cabellos a las espaldas, tomados por la frente con una cinta
+leonada o listón que le dio su ama, hizo de sí casi divina e improvisa
+muestra; que, como después supe, por tal la tuvieron todos los que en
+las barcas venían, los cuales, a voces, como dijo el marinero, que las
+entendía, decían: "¿Qué es esto? ¿Qué deidad es ésta que viene a
+visitarnos y a dar el parabién al pescador Carino y a la sin par
+Selviana de sus felicísimas bodas?" Luego dieron cabo a nuestra barca
+y nos llevaron a desembarcar no lejos del lugar donde nos habían
+encontrado.
+
+[Ilustración: ¿Qué deidad es ésta que viene a visitarnos?]
+
+"Apenas pusimos los pies en la ribera, cuando un escuadrón de
+pescadores, que así lo mostraban ser en su traje, nos rodearon, y uno
+por uno, llenos de admiración y reverencia, llegaron a besar las
+orillas del vestido de Auristela, _mi hermana_, la cual, a pesar del
+temor que la congojaba de las nuevas que la habían dado, se mostró a
+aquel punto tan hermosa, que yo disculpo el error de aquellos que la
+tuvieron por divina. Poco desviados de la ribera, vimos un tálamo en
+gruesos troncos de sabina sustentado, cubierto de verde juncia, y
+oloroso con diversas flores, que servían de alcatifas al suelo; vimos
+ansimismo levantarse de unos asientos dos mujeres y dos hombres, ellas
+mozas y ellos gallardos mancebos; la una, hermosa sobremanera, y la
+otra, fea sobremanera; el uno, gallardo y gentil hombre, y el otro, no
+tanto; y todos cuatro se pusieron de rodillas ante Auristela, y el más
+gentil hombre dijo: "¡Oh, tú, quienquiera que seas, que no puedes ser
+sino cosa del cielo! Mi hermano y yo, con el extremo a nuestras
+fuerzas posible, te agradecemos esta merced que nos haces honrando
+nuestras pobres y ya de hoy más ricas bodas. Ven, señora, y si, en
+lugar de los palacios de cristal que en el profundo mar dejas, como
+una de sus habitadoras, hallares en nuestros ranchos las paredes de
+conchas y los tejados de mimbres, o, por mejor decir, las paredes de
+mimbres y los tejados de conchas, hallarás, por lo menos, los deseos
+de oro y las voluntades de perlas para servirte. Y hago esta
+comparación, que parece impropia, porque no hallo cosa mejor que el
+oro ni más hermosa que las perlas." Inclinóse a abrazarle Auristela,
+confirmando con su gravedad, cortesía y hermosura la opinión que della
+tenían. El pescador menos gallardo se apartó a dar orden a la demás
+turba a que levantasen las voces en alabanzas de la recién venida
+extranjera y que tocasen todos los instrumentos en señal del regocijo.
+Las dos pescadoras, fea y hermosa, con sumisión humilde, besaron las
+manos a Auristela, y ella las abrazó cortés y amigablemente. El
+marinero, contentísimo del suceso, dió cuenta a los pescadores del
+navío que en el mar quedaba, diciéndoles que era de cosarios, de quien
+se temía que habían de venir por aquella doncella, que era una
+principal señora, hija de reyes; que para mover los corazones a su
+defensa le pareció ser necesario levantar este testimonio a mi
+hermana. Apenas entendieron esto, cuando dejaron los instrumentos
+regocijados y acudieron a los bélicos, que tocaron "¡Arma, arma!" por
+entrambas riberas.
+
+"Llegó en esto la noche; recogímonos al mismo rancho de los
+desposados, pusiéronse centinelas hasta la misma boca del río,
+cebáronse las nasas, tendiéronse las redes y acomodáronse los
+anzuelos, todo con intención de regalar y servir a sus nuevos
+huéspedes; y, por más honrarlos, los dos recién desposados no
+quisieron aquella noche pasarla con sus esposas, sino dejar los
+ranchos solos a ellas, y a Auristela y a Cloelia, y que ellos, con sus
+amigos, conmigo y con el marinero, se les hiciese guarda y centinela;
+y aunque sobraba la claridad del cielo por la que ofrecía la de la
+creciente luna, y en la tierra ardían las hogueras que el nuevo
+regocijo había encendido, quisieron los desposados que cenásemos en el
+campo los varones y dentro del rancho las mujeres. Hízose así, y fué
+la cena tan abundante, que pareció que la tierra se quiso aventajar al
+mar, y el mar a la tierra, en ofrecer la una sus carnes y la otra sus
+pescados.
+
+"Pasóse la noche; vino el día, cuya alborada fué regocijadísima,
+porque con nuevos y verdes ramos parecieron adornadas las barcas de
+los pescadores; sonaron los instrumentos con nuevos y alegres sones;
+alzaron las voces todos, con que se aumentó la alegría; salieron los
+desposados para irse a poner en el tálamo donde habían estado el día
+de antes; vistiéronse Selviana y Leoncia de nuevas ropas de boda.
+
+"Celebróse la fiesta, y luego salieron de entre las barcas del río
+cuatro despalmadas, vistosas por las diversas colores con que venían
+pintadas, y los remos, que eran seis de cada banda, ni más ni menos;
+las banderetas, que venían muchas por los filaretes, ansimismo eran de
+varios colores; los doce remeros de cada una venían vestidos de
+blanquísimo y delgado lienzo, de aquel mismo modo que yo vine cuando
+entré la vez primera en esta isla. Luego conocí que querían las barcas
+correr el palio, que se mostraba puesto en el árbol de otra barca,
+desviada de las cuatro como tres carreras de caballo; era el palio de
+tafetán verde, listado de oro, vistoso y grande, pues alcanzaba a
+besar y aun a pasearse por las aguas. El rumor de la gente y el son de
+los instrumentos era tan grande, que no se dejaba entender lo que
+mandaba el capitán del mar, que en otra pintada barca venía.
+Apartáronse las enramadas barcas a una y otra parte del río, dejando
+un espacio llano en medio, por donde las cuatro competidoras barcas
+volasen, sin estorbar la vista a la infinita gente que desde el tálamo
+y desde ambas riberas estaba atenta a mirarlas; y estando ya los
+bogadores asidos de las manillas de los remos, descubiertos los
+brazos, donde se parecían los gruesos nervios, las anchas venas y los
+torcidos músculos, atendían la señal de la partida, impacientes por la
+tardanza, y fogosos, bien ansí como lo suele estar el generoso can de
+Irlanda, cuando su dueño no le quiere soltar de la trailla a hacer la
+presa que a la vista se le muestra.
+
+"Llegó, en fin, la señal esperada, y a un mismo tiempo arrancaron
+todas cuatro barcas, que no por el agua, sino por el viento parecía
+que volaban. La que traía por insignia a la Buena Fortuna, cuando
+estaba desmayada y casi para dejar la empresa, apretó, como decirse
+suele, los puños, y, deslizándose por un lado, pasó delante de todas.
+Cambiáronse los gritos de los que miraban, cuyas voces sirvieron de
+aliento a sus bogadores, que, embebidos en el gusto de verse
+mejorados, les parecía que, si los que quedaban atrás entonces les
+llevaran la misma ventaja, no dudaran de alcanzarlos ni de ganar el
+premio, como lo ganaron, más por ventura que por ligereza. En fin: la
+Buena Fortuna fué la que la tuvo buena entonces.
+
+CAPITULO XII
+
+--"La fiesta de mis pescadores, tan regocijada como pobre, excedió a
+las de los triunfos romanos: que tal vez en la llaneza y en la
+humildad suelen esconderse los regocijos más aventajados. Pero como
+las venturas humanas estén por la mayor parte pendientes de hilos
+delgados, y los de la mudanza fácilmente se quiebran y desbaratan,
+como se quebraron las de mis pescadores, y se retorcieron y
+fortificaron mis desgracias, aquella noche la pasamos todos en una
+isla pequeña que en la mitad del río se hacía, convidados del verde
+sitio y apacible lugar. Holgábanse los desposados, y ordenaron que en
+aquella isla del río se renovasen las fiestas y se continuasen por
+tres días. La sazón del tiempo, que era la del verano, la comodidad
+del sitio, el resplandor de la luna, el susurro de las fuentes, la
+fruta de los árboles, el olor de las flores, cada cosa déstas de por
+sí, y todas juntas, convidaban a tener por acertado el parecer de que
+allí estuviésemos el tiempo que las fiestas durasen.
+
+"Pero apenas nos habíamos reducido a la isla, cuando, de entre un
+pedazo de bosque que en ella estaba, salieron hasta cincuenta
+salteadores armados a la ligera, bien como aquellos que quieren robar
+y huír, todo a un mismo punto; y como los descuidados acometidos
+suelen ser vencidos con su mismo descuido, casi sin ponernos en
+defensa, turbados con el sobresalto, antes nos pusimos a mirar que
+acometer a los ladrones, los cuales, como hambrientos lobos,
+arremetieron al rebaño de las simples ovejas, y se llevaron, si no en
+la boca, en los brazos, a mi hermana Auristela, a Cloelia, su ama, y a
+Selviana y a Leoncia, como si solamente vinieran a ofendellas, porque
+se dejaron muchas otras mujeres a quien la naturaleza había dotado de
+singular hermosura. Yo, a quien el extraño caso más colérico que
+suspenso me puso, me arrojé tras los salteadores, los seguí con los
+ojos y con las voces, afrentándolos, como si ellos fueran capaces de
+sentir afrentas, solamente para irritarlos a que mis injurias les
+moviesen a volver a tomar venganza de ellas: pero ellos, atentos a
+salir con su intento, o no oyeron, o no quisieron vengarse, y así se
+desaparecieron; y luego los desposados y yo, con algunos de los
+principales pescadores, nos juntamos, como suele decirse, a consejo,
+sobre qué haríamos para enmendar nuestro yerro y cobrar nuestras
+prendas. Uno dijo: "No es posible sino que alguna nave de salteadores
+está en la mar, y en parte donde con facilidad ha echado esta gente en
+tierra, quizá sabidores de nuestra junta y de nuestras fiestas. Si
+esto es ansí, como sin duda lo imagino, el mejor remedio es que salgan
+algunos barcos de los nuestros, y les ofrezcan todo el rescate que por
+la presa quisieren, sin detenerse en él, tanto más cuanto que las
+prendas de esposas, hasta las mismas vidas de sus mismos esposos
+merecen en rescate." "Yo seré--dije entonces--el que haré esa
+diligencia: que, para conmigo, tanto vale la prenda de mi hermana como
+si fuera la vida de todos los del mundo." Lo mismo dijeron Carino y
+Solercio, ellos llorando en público, y yo muriendo en secreto.
+
+"Cuando tomamos esta resolución, comenzaba anochecer; pero, con todo
+eso, nos entramos en un barco los desposados y yo, con seis remeros;
+pero, cuando salimos al mar descubierto, había acabado de cerrar la
+noche, por cuya escuridad no vimos bajel alguno. Determinamos de
+esperar el venidero día, por ver si con la claridad descubríamos algún
+navío, y quiso la suerte que descubriésemos dos, el uno que salía del
+abrigo de la tierra, y el otro que venía a tomarla; conocí que el que
+dejaba la tierra era el mismo de quien habíamos salido a la isla, así
+en las banderas como en las velas, que venían cruzadas con una cruz
+roja; los que venían de fuera las traían verdes, y los unos y los
+otros eran cosarios. Pues como yo imaginé que el navío que salía de la
+isla era el de los salteadores de la presa, hice poner en una lanza
+una bandera blanca de seguro; vine arrimando al costado del navío,
+para tratar del rescate, llevando cuidado de que no me prendiese.
+Asomóse el capitán al borde, y cuando quise alzar la voz para
+hablarle, puedo decir que me la turbó y suspendió y cortó en la mitad
+del camino un espantoso trueno que formó el disparar de un tiro de
+artillería de la nave de fuera, en señal de que desafiaba a la batalla
+al navío de tierra. Al mismo punto le fué respondido con otro no menos
+poderoso, y, en un instante, se comenzaron a cañonear las dos naves,
+como si fueran de dos conocidos y irritados enemigos. Desvióse nuestro
+barco de en mitad de la furia, y desde lejos estuvimos mirando la
+batalla; y habiendo jugado la artillería casi una hora, se aferraron
+los dos navíos con una no vista furia. Los del navío de fuera, o más
+venturosos, o, por mejor decir, más valientes, saltaron en el navío de
+tierra, y en un instante desembarazaron toda la cubierta, quitando la
+vida a sus enemigos, sin dejar a ninguno con ella.
+
+"Viéndose, pues, libres de sus ofensores, se dieron a saquear el navío
+de las cosas más preciosas que tenía, que por ser de cosarios no era
+mucho, aunque en mi estimación eran las mejores del mundo, porque se
+llevaron de las primeras a mi hermana, a Selviana, a Leoncia y a
+Cloelia, con que enriquecieron su nave, pareciéndoles que en la
+hermosura de Auristela llevaban un precioso y nunca visto rescate.
+Quise llegar con mi barca a hablar con el capitán de los vencedores;
+pero como mi ventura andaba siempre en los aires, uno de tierra sopló
+y hizo apartar el navío. No pude llegar a él ni ofrecer imposibles por
+el rescate de la presa, y así fué forzoso el volvernos, sin ninguna
+esperanza de cobrar nuestra pérdida; y, por no ser otra la derrota que
+el navío llevaba que aquella que el viento le permitía, no podimos por
+entonces juzgar el camino que haría, ni señal que nos diese a entender
+quiénes fuesen los vencedores, para juzgar siquiera, sabiendo su
+patria, las esperanzas de nuestro remedio. El voló, en fin, por el mar
+adelante, y nosotros, desmayados y tristes, nos entramos en el río,
+donde todos los barcos de los pescadores nos estaban esperando. No sé
+si os diga, señores, lo que es forzoso deciros: un cierto espíritu se
+entró entonces en mi pecho, que, sin mudarme el ser, me pareció que le
+tenía más que de hombre, y así, levantándome en pie sobre la barca,
+hice que la rodeasen todas las demás y estuviesen atentos a éstas o
+otras semejantes razones que les dije: "La baja fortuna jamás se
+enmendó con la ociosidad ni con la pereza; en los ánimos encogidos
+nunca tuvo lugar la buena dicha; nosotros mismos nos fabricamos
+nuestra ventura, y no hay alma que no sea capaz de levantarse a su
+asiento; los cobardes, aunque nazcan ricos, siempre son pobres, como
+los avaros mendigos. Esto os digo ¡oh amigos míos! para moveros y
+incitaros a que mejoréis vuestra suerte y a que dejéis el pobre ajuar
+de unas redes y de unos estrechos barcos, y busquéis los tesoros que
+tiene en sí encerrados el generoso trabajo: llamo generoso al trabajo
+del que se ocupa en cosas grandes. Si suda el cavador rompiendo la
+tierra, y apenas saca premio que le sustente más que un día, sin ganar
+fama alguna, ¿por qué no tomará, en lugar de la azada, una lanza, y,
+sin temor del sol ni de todas las inclemencias del cielo, procurará
+ganar con el sustento fama que le engrandezca sobre los demás hombres?
+La guerra, así como es madrastra de los cobardes, es madre de los
+valientes, y los premios que por ella se alcanzan se pueden llamar
+ultramundanos. ¡Ea, pues, amigos, juventud valerosa, poned los ojos en
+aquel navío que se lleva las caras prendas de vuestros parientes,
+encerrándonos en estotro que en la ribera nos dejaron, casi, a lo que
+creo, por ordenación del cielo! Vamos tras él, y hagámonos piratas, no
+codiciosos, como son los demás, sino justicieros, como lo seremos
+nosotros. A todos se nos entiende el arte de la marinería; bastimentos
+hallaremos en el navío, con todo lo necesario a la navegación, porque
+sus contrarios no le despojaron más que de las mujeres; y si es grande
+el agravio que hemos recebido, grandísima es la ocasión que para
+vengarle se nos ofrece. Sígame, pues, el que quisiere, que yo os
+suplico, y Carino y Solercio os lo ruegan, que bien sé que no me han
+de dejar en esta valerosa empresa."
+
+"Apenas hube acabado de decir estas razones, cuando se oyó el murmureo
+por todas las barcas, procedido de que unos con otros se aconsejaban
+de lo que harían, y entre todos salió una voz que dijo: "Embárcate,
+generoso huésped, y sé nuestro capitán y nuestra guía, que todos te
+seguiremos." Esta tan improvisa resolución de todos me sirvió de
+felice auspicio, y, por temer que la dilación de poner en obra mi buen
+pensamiento no les diese ocasión de madurar su discurso, me adelanté
+con mi barco, al cual siguieron otros casi cuarenta; llegué a
+reconocer el navío: entré dentro, escudriñéle todo, miré lo que tenía
+y lo que le faltaba, y hallé todo lo que me pudo pedir el deseo que
+fuese necesario para el viaje. Aconsejéles que ninguno volviese a
+tierra, por quitar la ocasión de que el llanto de las mujeres y el de
+los queridos hijos no fuese parte para dejar de poner en efeto
+resolución tan gallarda. Todos lo hicieron así, y desde allí se
+despidieron con la imaginación de sus padres, hijos y mujeres. ¡Caso
+extraño, y que ha menester que la cortesía ayude a darle crédito!
+Ninguno volvió a tierra, ni se acomodó de más vestidos de aquellos con
+que había entrado en el navío, en el cual, sin repartir los oficios,
+todos servían de marineros y de pilotos, excepto yo, que fuí nombrado
+por capitán por gusto de todos. Y, encomendándome a Dios, comencé
+luego a ejercer mi oficio, y lo primero que mandé fué desembarazar el
+navío de los muertos que habían sido en la pasada refriega, y
+limpiarle de la sangre de que estaba lleno; ordené que se buscasen
+todas las armas, ansí ofensivas como defensivas, que en él había, y,
+repartiéndolas entre todos, di a cada uno la que, a mi parecer, mejor
+le estaba; requerí los bastimentos, y, conforme a la gente, tanteé
+para cuántos días serían bastantes, poco más o menos. Hecho esto, y
+hecha oración al cielo, suplicándole encaminase nuestro viaje y
+favoreciese nuestros tan honrados pensamientos, mandé izar las velas,
+que aún se estaban atadas a las entenas, y que las diéramos al viento,
+que, como se ha dicho, soplaba de la tierra, y, tan alegres como
+atrevidos, y tan atrevidos como confiados, comenzamos a navegar por la
+misma derrota que nos pareció que llevaba el navío de la presa.
+
+"Veisme aquí, señores que me estáis escuchando, hecho pescador y
+casamentero rico con mi querida hermana, y pobre sin ella, robado de
+salteadores y subido al grado de capitán contra ellos: que las vueltas
+de mi fortuna no tienen un punto donde paren ni términos que las
+encierren.
+
+CAPITULO XVI
+
+--"Dos meses anduvimos por el mar sin que nos sucediese cosa de
+consideración alguna, puesto que le escombramos de más de sesenta
+navíos de cosarios que, por serlo verdaderos, adjudicamos sus robos a
+nuestro navío y le llenamos de innumerables despojos, con que mis
+compañeros iban alegres, y no les pesaba de haber trocado el oficio de
+pescadores en el de piratas, porque ellos no eran ladrones sino de
+ladrones, ni robaban sino lo robado.
+
+"Sucedió, pues, que un porfiado viento nos salteó una noche, que, sin
+dar lugar a que amainásemos algún tanto o templásemos las velas, en
+aquel término que las halló, las tendió y acosó, de modo que, como he
+dicho, más de un mes navegamos por una misma derrota; tanto, que,
+tomando mi piloto el altura del polo donde nos tomó el viento, y
+tanteando las leguas que hacíamos por hora, y los días que habíamos
+navegado, hallamos ser cuatrocientas leguas, poco más o menos. Volvió
+el piloto a tomar la altura, y vió que estaba debajo del norte, en el
+paraje de Noruega, y con voz grande y mayor tristeza dijo:
+"Desdichados de nosotros, que si el viento no nos concede a dar la
+vuelta para seguir otro camino, en éste se acabará el de nuestra vida,
+porque estamos en el mar glacial, digo, en el mar helado; y si aquí
+nos saltea el hielo, quedaremos empedrados en estas aguas." Apenas
+hubo dicho esto, cuando sentimos que el navío tocaba por los lados y
+por la quilla como en movibles peñas, por donde se conoció que ya el
+mar se comenzaba a helar, cuyos montes de hielo, que por dentro se
+formaban, impedían el movimiento del navío. Amainamos de golpe,
+porque, topando en ellos, no se abriese, y en todo aquel día y aquella
+noche se congelaron las aguas tan duramente y se apretaron de modo
+que, cogiéndonos en medio, dejaron al navío engastado en ellas, como
+lo suele estar la piedra en el anillo. Casi como en un instante
+comenzó el hielo a entumecer los cuerpos ya entristecer nuestras
+almas, y haciendo el miedo su oficio, considerando el manifiesto
+peligro, no nos dimos más días de vida que los que pudiese sustentar
+el bastimento que en el navío hubiese, en el cual bastimento desde
+aquel punto se puso tasa y se repartió por orden, tan miserable y
+estrechamente, que desde luego comenzó a matarnos la hambre. Tendimos
+la vista por todas partes, y no topamos con ella en cosa que pudiese
+alentar nuestra esperanza, si no fué con un bulto negro que, a nuestro
+parecer, estaría de nosotros seis o ocho millas; pero luego imaginamos
+que debía de ser algún navío a quien la común desgracia de hielo tenía
+aprisionado. Este peligro sobrepuja y se adelanta a los infinitos en
+que de perder la vida me he visto, porque un miedo dilatado y un temor
+no vencido fatiga más el alma que una repentina muerte: que en el
+acabar súbito se ahorran los miedos y los temores que la muerte trae
+consigo, que suelen ser tan malos como la misma muerte. Esta, pues,
+que nos amenazaba, tan hambrienta como larga, nos hizo tomar una
+resolución, si no desesperada, temeraria, por lo menos, y fué que
+consideramos que, si los bastimentos se nos acababan, el morir de
+hambre era la más rabiosa muerte que puede caber en la imaginación
+humana; y así, determinamos de salirnos del navío y caminar por encima
+del yelo, y ir a ver si en el que se parecía habría alguna cosa de que
+aprovecharnos, o ya de grado, o ya por fuerza.
+
+"Púsose en obra nuestro pensamiento, y en un instante vieron las aguas
+sobre sí formado, con pies enjutos, un escuadrón pequeño, pero de
+valentísimos soldados, y siendo yo la guía, resbalando, cayendo y
+levantando, llegamos al otro navío, que lo era casi tan grande como el
+nuestro. Había gente él que, puesta sobre el borde, adevinando la
+intención de nuestra venida, a voces comenzó uno a decirnos: "¿A qué
+venís, gente desesperada? ¿Qué buscáis? ¿Venís, por ventura, a
+apresurar nuestra muerte y a morir con nosotros? Volveos a vuestro
+navío, y si os faltan bastimentos, roed las jarcias y encerrad en
+vuestros estómagos los embreados leños, si es posible, porque pensar
+que os hemos de dar acogida será pensamiento vano y contra los
+preceptos de la caridad, que ha de comenzar de sí mismo. Dos meses
+dicen que suele durar este yelo que nos detiene; para quince días
+tenemos sustento; si es bien que le repartamos con vosotros, a vuestra
+consideración lo dejo." A lo que yo le respondí: "En los apretados
+peligros toda razón se atropella; no hay respeto que valga ni buen
+término que se guarde. Acogednos en vuestro navío de grado, y
+juntaremos en él el bastimento que en el nuestro queda, y comámoslo
+amigablemente, antes que la precisa necesidad nos haga mover las armas
+y usar de la fuerza." Esto le respondí yo, creyendo no decían verdad
+en la cantidad del bastimento que señalaban; pero ellos, viéndose
+superiores y aventajados en el puesto, no temieron nuestras amenazas
+ni admitieron nuestros ruegos; antes arremetieron a las armas y se
+pusieron en orden de defenderse. Los nuestros, a quien la
+desesperación, de valientes, hizo valentísimos, añadiendo a la
+temeridad nuevos bríos, arremetieron al navío y casi sin recebir
+herida le entraron y le ganaron, y alzóse una voz entre nosotros que a
+todos les quitásemos la vida por ahorrar de balas y de estómagos por
+donde se fuese el bastimento que en el navío hallásemos. Yo fuí de
+parecer contrario, y, quizá por tenerle bueno, en esto nos socorrió el
+cielo, como después diré, aunque primero quiero deciros que este navío
+era el de los cosarios que habían robado a mi hermana y a las dos
+recién desposadas pescadoras. Apenas le hube reconocido, cuando dije a
+voces: "¿Adónde tenéis, ladrones, nuestras almas? ¿Adónde están las
+vidas que nos robastes? ¿Qué habéis hecho de mi hermana Auristela y de
+las dos, Selviana y Leoncia, partes, mitades de los corazones de mis
+buenos amigos Carino y Solercio?" A lo que uno me respondió: "Esas
+mujeres pescadoras que dices las vendió nuestro capitán, que ya es
+muerto, a Arnaldo, príncipe de Dinamarca."
+
+CAPITULO XVIII
+
+--"En tanto que los míos andaban escudriñando y tanteando los
+bastimentos que había en el empedrado navío, a deshora, y de
+improviso, de la parte de tierra descubrimos que sobre los hielos
+caminaba un escuadrón de armada gente, de más de cuatro mil personas
+formado. Dejónos más helados que el mismo mar vista semejante,
+aprestando las armas, más por muestra de ser hombres que con
+pensamiento de defenderse. Caminaban sobre sólo un pie, dándose con el
+derecho sobre el calcaño izquierdo, con que se impelían y resbalaban
+sobre el mar grandísimo trecho, y luego, volviendo a reiterar el
+golpe, tornaban a resbalar otra gran pieza de camino; y desta suerte,
+en un instante fueron con nosotros y nos rodearon por todas partes, y
+uno de ellos, que, como después supe, era el capitán de todos,
+llegándose cerca de nuestro navío, a trecho que pudo ser oído,
+asegurando la paz con un paño blanco que volteaba sobre el brazo, en
+lengua polaca, con voz clara, dijo: "Cratilo, rey de Bituania y señor
+destos mares, tiene por costumbre de requerirlos con gente armada, y
+sacar de ellos los navíos que del hielo están detenidos, a lo menos la
+gente y la mercancía que tuvieren, por cuyo beneficio se paga con
+tomarla por suya. Si vosotros gustáredes de acetar este partido, sin
+defenderos, gozaréis de las vidas y de la libertad, que no se os ha de
+cautivar en ningún modo; miradlo, y si no, aparejaos a defenderos de
+nuestras armas, continuo vencedoras."
+
+"Contentóme la brevedad y la resolución del que nos hablaba.
+Respondíle que me dejase tomar parecer con nosotros mismos, y fué el
+que mis pescadores me dieron, decir que el fin de todos los males, y
+el mayor de ellos, era el acabar la vida, la cual se había de
+sustentar por todos los medios posibles, como no fuesen por los de la
+infamia; y que, pues en los partidos que nos ofrecían no intervenía
+ninguna, y del perder la vida estábamos tan ciertos, como dudosos de
+la defensa, sería bien rendirnos y dar lugar a la mala fortuna que
+entonces nos perseguía, pues podría ser que nos guardase para mejor
+ocasión. Casi esta misma respuesta di al capitán del escuadrón, y al
+punto, más con apariencia de guerra que con muestras de paz,
+arremetieron al navío, y en un instante le desvalijaron todo, y
+trasladaron cuanto en él había, hasta la misma artillería y jarcias, a
+unos cueros de bueyes que sobre el hielo tendieron; liándolos por
+encima, aseguraron poderlos llevar tirándolos con cuerdas, sin que se
+perdiese cosa alguna. Robaron ansimismo lo que hallaron en el otro
+nuestro navío, y, poniéndonos a nosotros sobre otras pieles, alzando
+una alegre vocería, nos tiraron y nos llevaron a tierra, que debía de
+estar desde el lugar del navío como veinte millas. Paréceme a mí que
+debía de ser cosa de ver caminar tanta gente por cima de las aguas a
+pie enjuto, sin usar allí el cielo alguno de sus milagros.
+
+"En fin, aquella noche llegamos a la ribera, de la cual no salimos
+hasta otro día por la mañana, que la vimos coronada de infinito número
+de gente, que a ver la presa de los helados y yertos habían venido.
+Venía entre ellos, sobre un hermoso caballo, el rey Cratilo, que, por
+las insignias reales con que se adornaba, conocimos ser quien era;
+venía a su lado, asimismo a caballo, una hermosísima mujer, armada de
+unas armas blancas, a quien no podían acabar de encubrir un velo negro
+con que venían cubiertas. Llevóme tras sí la vista, tanto su buen
+parecer como la gallardía del rey Cratilo, y, mirándola con atención,
+conocí ser la hermosa Sulpicia, a quien la cortesía de mis compañeros
+pocos días #_antes_# habían dado la libertad que entonces gozaba.
+Acudió el rey a ver los rendidos, y, llevándome el capitán asido de la
+mano, le dijo: "En este solo mancebo ¡oh valeroso rey Cratilo! me
+parece que te presento la más rica presa que en razón de persona
+humana hasta agora humanos ojos han visto." "¡Santos cielos!--dijo a
+esta sazón la hermosa Sulpicia, arrojándose del caballo al suelo--. O
+yo no tengo vista en los ojos, o es éste mi libertador, Periandro." Y
+el decir esto y añudarme el cuello con sus brazos, fué todo uno, cuyas
+extrañas y amorosas muestras obligaron también a Cratilo a que del
+caballo se arrojase y con las mismas señales de alegría me recibiese.
+Entonces la desmayada esperanza de algún buen suceso estaba lejos de
+los pechos de mis pescadores; pero cobrando aliento en las muestras
+alegres con que vieron recebirme, les hizo brotar por los ojos el
+contento y por las bocas las gracias que dieron a Dios del no esperado
+beneficio: que ya le contaban, no por beneficio, sino por singular y
+conocida merced. Sulpicia dijo a Cratilo: "Este mancebo es un sujeto
+donde tiene su asiento la suma cortesía y su albergue la misma
+liberalidad; y aunque yo tengo hecha esta experiencia, quiero que tu
+discreción la acredite, sacando por su gallarda presencia--y en esto
+bien se vee que hablaba como agradecida, y aun como engañada--en
+limpio esta verdad que te digo. Este fué el que me dió libertad
+después de la muerte de mi marido; éste el que no despreció mis
+tesoros, sino el que no los quiso; éste fué el que, después de
+recebidas mis dádivas, me las volvió mejoradas, con el deseo de
+dármelas mayores, si pudiera; éste fué, en fin, el que, acomodándose,
+o, por mejor decir, haciendo acomodar a su gusto el de sus soldados,
+dándome doce que me acompañasen, me tiene ahora en tu presencia." Yo,
+entonces, a lo que creo, rojo el rostro con las alabanzas, o ya
+aduladoras o demasiadas, que de mí oía, no supe más que hincarme de
+rodillas ante Cratilo, pidiéndole las manos, que no me las dió para
+besárselas, sino para levantarme del suelo. En este entretanto, los
+doce pescadores que habían venido en guarda de Sulpicia, andaban entre
+la demás gente buscando a sus compañeros, abrazándose unos a otros, y,
+llenos de contento y regocijo, se contaban sus buenas y malas suertes:
+los del mar, exageraban su yelo, y los de la tierra, sus riquezas. "A
+mí--decía el uno--me ha dado Sulpicia esta cadena de oro." "A
+mí--decía otro--esta joya, que vale por dos de esas cadenas." "A
+mí--replicaba éste--me dió tanto dinero." Y aquél repetía: "Más me ha
+dado a mí en este solo anillo de diamantes que a todos vosotros
+juntos."
+
+"A todas estas pláticas puso silencio un gran rumor que se levantó
+entre la gente, causado del que hacia un poderosísimo caballo bárbaro,
+a quien dos valientes lacayos traían del freno, sin poderse averiguar
+con él. Era de color morcillo, pintado todo de moscas blancas, que
+sobremanera le hacían hermoso; venía en pelo, porque no consentía
+ensillarse del mismo rey; pero no le guardaba este respeto después de
+puesto encima, no siendo bastantes a detenerle mil montes de embarazos
+que ante él se pusieran, de lo que el rey estaba tan pesaroso, que
+diera una ciudad a quien sus malos siniestros le quitara. Todo esto me
+contó el rey breve y sucintamente.
+
+CAPITULO XX
+
+--"La grandeza, la ferocidad y la hermosura del caballo que os he
+descrito tenían tan enamorado a Cratilo, y tan deseoso de verle manso,
+como a mí de mostrar que deseaba servirle, pareciéndome que el cielo
+me presentaba ocasión para hacerme agradable a los ojos de quien por
+señor tenía, y a poder acreditar con algo las alabanzas que la hermosa
+Sulpicia de mí al rey había dicho. Y así, no tan maduro como
+presuroso, fuí donde estaba el caballo, y subí en él sin poner el pie
+en el estribo, pues no le tenía, y arremetí con él, sin que el freno
+fuese parte para detenerle, y llegué a la punta de una peña que sobre
+la mar pendía, y, apretándole de nuevo las piernas, con tan mal grado
+suyo como gusto mío, le hice volar por el aire y dar con entrambos en
+la profundidad del mar; y en la mitad del vuelo me acordé que, pues el
+mar estaba helado, me había de hacer pedazos con el golpe, y tuve mi
+muerte y la suya por cierta. Pero no fué así, porque el cielo, que
+para otras cosas que él sabe me debe de tener guardado, hizo que las
+piernas y brazos del poderoso caballo resistiesen el golpe, sin
+recebir yo otro daño que haberme sacudido de sí el caballo y echado a
+rodar, resbalando por gran espacio. Ninguno hubo en la ribera que no
+pensase y creyese que yo quedaba muerto; pero cuando me vieron
+levantar en pie, aunque tuvieron el suceso a milagro, juzgaron a
+locura mi atrevimiento.
+
+[Ilustración: Le hice volar por el aire y dar con entrambos en la
+profundidad del mar.]
+
+"Volví a la ribera con el caballo, volví asimismo a subir en él, y,
+por los mismos pasos que primero, le incité a saltar segunda vez; pero
+no fué posible, porque, puesto en la punta de la levantada peña, hizo
+tanta fuerza por no arrojarse, que puso las ancas en el suelo y rompió
+las riendas, quedándose clavado en la tierra. Cubrióse luego de un
+sudor de pies a cabeza, tan lleno de miedo, que le volvió de león en
+cordero y de animal indomable en generoso caballo, de manera que los
+muchachos se atrevieron a manosearle, y los caballerizos del rey,
+enjaezándole, subieron en él y le corrieron con seguridad, y él mostró
+su ligereza y su bondad, hasta entonces jamás vista; de lo que el rey
+quedó contentísimo y Sulpicia alegre, por ver que mis obras habían
+respondido a sus palabras.
+
+"Tres meses estuvo en su rigor el yelo, y éstos se tardaron en acabar
+un navío que el rey tenía comenzado para correr en convenible tiempo
+aquellos mares, limpiándolos de cosarios, enriqueciéndose con sus
+robos. En este entretanto, le hice algunos servicios en la caza, donde
+me mostré sagaz y experimentado, y gran sufridor de trabajos; porque
+en ningún ejercicio corresponde así al de la guerra como el de la
+caza, a quien es anejo el cansancio, la sed y la hambre, y aun a veces
+la muerte. La liberalidad de la hermosa Sulpicia se mostró conmigo y
+con los míos extremada, y la cortesía de Cratilo le corrió parejas.
+Los doce pescadores que trujo consigo Sulpicia estaban ya ricos, y los
+que conmigo se perdieron, estaban ganados. Acabóse el navío; mandó el
+rey aderezarle y pertrecharle de todas las cosas necesarias
+largamente, y luego me hizo capitán dél, a toda mi voluntad, sin
+obligarme a que hiciese cosa más de aquella que fuese de mi gusto. Y
+después de haberle besado las manos por tan gran beneficio, le dije
+que me diese licencia de ir a buscar a mi hermana Auristela, de quien
+tenía noticia que estaba en poder del rey de Dinamarca. Cratilo me la
+dió para todo aquello que quisiese hacer, diciéndome que a más le
+tenía obligado mi buen término, hablando como rey, a quien es anejo
+tanto el hacer mercedes como la afabilidad y, si se puede decir, la
+buena crianza. Esta tuvo Sulpicia en todo extremo, acompañándola con
+la liberalidad, con la cual, ricos y contentos, yo y los míos nos
+embarcamos, sin que quedase ninguno.
+
+"La primer derrota que tomamos fué a Dinamarca, donde creí hallar a mi
+hermana, y lo que hallé fueron nuevas de que, de la ribera del mar, a
+ella y a otras doncellas las habían robado cosarios. Renováronse mis
+trabajos, y comenzaron de nuevo mis lástimas, a quien acompañaron las
+de Carino y Solercio, los cuales creyeron que en la desgracia de mi
+hermana y en su prisión se debía de comprehender la de sus esposas.
+
+"Barrimos todos los mares, rodeamos todas o las más islas destos
+contornos, preguntando siempre por nuevas de mi hermana, pareciéndome
+a mí, con paz sea dicho de todas las hermosas del mundo, que la luz de
+su rostro no podía estar encubierta por ser escuro el lugar donde
+estuviese, y que la suma discreción suya había de ser el hilo que la
+sacase de cualquier laberinto. Prendimos cosarios, soltamos
+prisioneros; restituímos haciendas a sus dueños, alzámonos con las mal
+ganadas de otros, y con esto, colmando nuestro navío de mil diferentes
+bienes de fortuna, quisieron los míos volver a sus redes y a sus casas
+y a los brazos de sus hijos, imaginando Carino y Solercio ser posible
+hallar a sus esposas en su tierra, ya que en las ajenas no las
+hallaban. Antes desto llegamos a aquella isla, que, a lo que creo, se
+llama Scinta, donde supimos las fiestas de Policarpo, y a todos nos
+vino voluntad de hallarnos en ellas. No pudo llegar nuestra nave, por
+ser el viento contrario, y así, en traje de marineros bogadores, nos
+entramos en aquel barco luengo, como ya queda dicho. Allí gané los
+premios, allí fuí coronado por vencedor de todas las contiendas, y de
+allí tomó ocasión Sinforosa de desear saber quién yo era, como se vió
+por las diligencias que para ello hizo. Vuelto al navío, y resueltos
+los míos de dejarme, les rogué que me dejasen el barco, como en premio
+de los trabajos que con ellos había pasado. Dejáronmele, y aun me
+dejaran el navío, si yo le quisiera, diciéndome que, si me dejaban
+solo, no era otra la ocasión, sino porque les parecía ser sólo mi
+deseo, y tan imposible de alcanzarle, como lo había mostrado la
+experiencia en las diligencias que habíamos hecho para conseguirle.
+
+"En resolución: con seis pescadores que quisieron seguirme, llevados
+del premio que les di y del que les ofrecí, abrazando a mis amigos, me
+embarqué, y puse la proa en _#una#_ isla bárbara, de cuyos moradores
+sabía ya la costumbre y la falsa profecía que los tenía engañados, la
+cual no os refiero porque sé que la sabéis. Di al través en aquella
+isla; fuí preso y llevado donde estaban los vivos enterrados:
+sacáronme otro día para ser sacrificado; sucedió la tormenta del mar;
+desbaratáronse los leños que servían de barcas; salí al mar ancho en
+un pedazo dellas, con cadenas que me rodeaban el cuello y esposas que
+me ataban las manos; caí en las misericordiosas del príncipe Arnaldo,
+que está presente, por cuya orden entré en la isla para ser espía que
+investigase si estaba en ella mi hermana, no sabiendo que yo fuese
+hermano de Auristela, la cual otro día vino en traje de varón a ser
+sacrificada. Conocíla, dolióme su dolor, previne su muerte con decir
+que era hembra, como ya lo había dicho Cloelia, su ama, que la
+acompañaba; y el modo cómo allí las dos vinieron, ella lo dirá cuando
+quisiere. Lo que en la isla nos sucedió, ya lo sabéis, y con esto y
+con lo que a mi hermana le queda por decir, quedaréis satisfechos de
+casi todo aquello que acertare a pediros el deseo en la certeza de
+nuestros sucesos."
+
+
+LIBRO III
+
+CAPITULO X
+
+_#En#_ un lugar, no muy pequeño ni muy grande, de cuyo nombre no me
+acuerdo, y en mitad de la plaza dél, _#había#_ mucha gente junta,
+todos atentos mirando y escuchando a dos mancebos que, en traje de
+recién rescatados de cautivos, estaban declarando las figuras de un
+pintado lienzo que tenían tendido en el suelo; parecía que se habían
+descargado de dos pesadas cadenas que tenían junto a sí, insignias y
+relatoras de su pesada desventura; y uno dellos, que debía de ser de
+hasta veinticuatro años, con voz clara y en todo extremo experta
+lengua, crujiendo de cuando en cuando un corbacho, o, por mejor decir,
+azote que en la mano tenía, le sacudía de manera que penetraba los
+oídos y ponía los estallidos en el cielo, bien así como hace el
+cochero, que, castigando o amenazando sus caballos, hace resonar su
+látigo por los aires.
+
+Entre los que la larga plática escuchaban, estaban los dos alcaldes
+del pueblo, ambos ancianos, pero no tanto el uno como el otro. Por
+donde comenzó su arenga el libre cautivo, fué diciendo:
+
+--Esta, señores, que aquí veis pintada, es la ciudad de Argel, gomia y
+tarasca de todas las riberas del mar Mediterráneo, puerto universal de
+cosarios, y amparo y refugio de ladrones, que, deste pequeñuelo puerto
+que aquí va pintado, salen con sus bajeles a inquietar el mundo, pues
+se atreven a pasar el plus ultra de las colunas de Hércules, y a
+acometer y robar las apartadas islas, que, por estar rodeadas del
+inmenso mar Océano, pensaban estar seguras, a lo menos de los bajeles
+turquescos. Este bajel que aquí veis reducido a pequeño, porque lo
+pide así la pintura, es una galeota de ventidós bancos, cuyo dueño y
+capitán es el turco que en la crujía va en pie, con un brazo en la
+mano, que cortó a aquel cristiano que allí veis, para que le sirva de
+rebenque y azote a los demás cristianos que van amarrados a sus
+bancos, temeroso no le alcancen estas cuatro galeras que aquí veis,
+que le van entrando y dando caza. Aquel cautivo primero del primer
+banco, cuyo rostro le disfigura la sangre que se le ha pegado de los
+golpes del brazo muerto, soy yo, que servía de espalder en esta
+galeota; y el otro que está junto a mí es éste mi compañero, no tan
+sangriento, porque fué menos apaleado. Escuchad, señores, y estad
+atentos: quizá la aprehensión deste lastimero cuento os llevará a los
+oídos las amenazadoras y vituperosas voces que ha dado este perro de
+Dragut, que así se llamaba el arráez de la galeota, cosario tan famoso
+como cruel, y tan cruel como Falaris o Busiris, tiranos de Sicilia; a
+lo menos, a mí me suena agora el _rospeni_, el _manahora_ y el
+_denimaniyoc_, que, con coraje endiablado, va diciendo que todas éstas
+son palabras y razones turquescas, encaminadas a la deshonra y
+vituperio de los cautivos cristianos: llámanlos de judíos, hombres de
+poco valor, de fee negra y de pensamientos viles, y, para mayor horror
+y espanto, con los brazos muertos azotan los cuerpos vivos.
+
+Parece ser que uno de los dos alcaldes había estado cautivo en Argel
+mucho tiempo, el cual, con baja voz, dijo a su compañero:
+
+--Este cautivo, hasta agora, parece que va diciendo verdad, y que en
+lo general no es cautivo falso; pero yo le examinaré en lo particular,
+y veremos cómo da la cuerda; porque quiero que sepáis que yo iba
+dentro desta galeota, y no me acuerdo de haberle conocido por espalder
+de ella, si no fué a un Alonso Moclin, natural de Vélez-Málaga.
+
+Y volviéndose al cautivo, le dijo:
+
+--Decidme, amigo, cúyas eran las galeras que os daban caza, y si
+conseguistes por ella la libertad deseada.
+
+--Las galeras--respondió el cautivo--eran de don Sancho de Leyva; la
+libertad no la conseguimos, porque no nos alcanzaron; tuvímosla
+después, porque nos alzamos con una galeota que desde Sargel iba a
+Argel cargada de trigo; venimos a Orán con ella, y desde allí a
+Málaga, de donde mi compañero y yo nos pusimos en camino de Italia,
+con intención de servir a su majestad, que Dios guarde, en el
+ejercicio de la guerra.
+
+--Decidme, amigos--replicó el alcalde--: ¿cautivastes juntos?
+¿Llevaron os a Argel del primer boleo, o a otra parte de Berbería?
+
+--No cautivamos juntos--respondió el otro cautivo--, porque yo cautivé
+junto a Alicante, en un navío de lanas que pasaba a Génova; mi
+compañero en los Percheles de Málaga, adonde era pescador. Conocímonos
+en Tetuán, dentro de una mazmorra; hemos sido amigos, y corrido una
+misma fortuna mucho tiempo; y, para diez o doce cuartos que apenas nos
+han ofrecido de limosna sobre el lienzo, mucho nos aprieta el señor
+alcalde.
+
+--No mucho, señor galán--replicó el alcalde--, que aún no están dadas
+todas las vueltas de la mancuerda; escúcheme y dígame: ¿Cuántas
+puertas tiene Argel, y cuántas fuentes, y cuántos pozos de agua dulce?
+
+--¡La pregunta es boba!--respondió el primer cautivo--; tantas puertas
+tiene como tiene casas, y tantas fuentes, que yo no las sé, y tantos
+pozos que no los he visto, y los trabajos que yo en él he pasado me
+han quitado la memoria de mí mismo; y si el señor alcalde quiere ir
+contra la caridad cristiana, recogeremos los cuartos y alzaremos la
+tienda, y a Dios aho, que tan buen pan hacen aquí como en Francia.
+
+Entonces el alcalde llamó a un hombre de los que estaban en el corro,
+que al parecer servía de pregonero en el lugar, y tal vez de verdugo
+cuando se ofrecía, y dijóle:
+
+--Gil Berrueco, id a la plaza, y traedme aquí luego los primeros dos
+asnos que topáredes; que, por vida del rey nuestro señor, que han de
+pasear las calles en ellos estos dos señores cautivos, que con tanta
+libertad quieren usurpar la limosna de los verdaderos pobres,
+contándonos mentiras y embelecos, estando sanos como una manzana y con
+más fuerzas para tomar una azada en la mano, que no un corbacho para
+dar estallidos en seco. Yo he estado en Argel cinco años esclavo, y sé
+que no me dais señas dél en ninguna cosa de cuantas habéis dicho.
+
+--¡Cuerpo del mundo!--respondió el cautivo--. ¿Es posible que ha de
+querer el señor alcalde que seamos ricos de memoria, siendo tan pobres
+de dineros, y que, por una niñería que no importa tres ardites, quiera
+quitar la honra a dos tan insignes estudiantes como nosotros, y
+juntamente quitar a su majestad dos valientes soldados, que íbamos a
+esas Italias y a esos Flandes a romper, a destrozar, a herir y a matar
+los enemigos de la santa fe católica que topáramos? Porque, si va a
+decir verdad, que en fin es hija de Dios, quiero que sepa el señor
+alcalde que nosotros no somos cautivos, sino estudiantes de Salamanca,
+y, en la mitad y en lo mejor de nuestros estudios, nos vino gana de
+ver mundo y de saber a qué sabía la vida de la guerra, como sabíamos
+el gusto de la vida de la paz. Para facilitar y poner en obra este
+deseo, acertaron a pasar por allí unos cautivos, que también lo debían
+de ser falsos como nosotros agora; les compramos este lienzo y nos
+informamos de algunas cosas de las de Argel, que nos pareció ser
+bastantes y necesarias para acreditar nuestro embeleco; vendimos
+nuestros libros y nuestras alhajas a menosprecio, y, cargados con esta
+mercadería, hemos llegado hasta aquí; pensamos pasar adelante, si es
+que el señor alcalde no manda otra cosa.
+
+--Lo que pienso hacer es--replicó el alcalde--daros cada cien azotes,
+y, en lugar de la pica que vais a arrastrar en Flandes, poneros un
+remo en las manos que le cimbréis en el agua en las galeras, con quien
+quizá haréis más servicio a su majestad que con la pica.
+
+--¿Querráse--replicó el mozo hablador--mostrar agora el señor alcalde
+ser un legislador de Atenas, y que la riguridad de su oficio llegue a
+los oídos de los señores del Consejo, donde, acreditándole con ellos,
+le tengan por severo y justiciero, y le cometan negocios de
+importancia, donde muestre su severidad y su justicia? Pues sepa el
+señor alcalde que _summum jus, summa injuria_.
+
+--Mirad cómo habláis, hermano--replicó el segundo alcalde--, que aquí
+no hay justicia con lujuria: que todos los alcaldes deste lugar han
+sido, son y serán limpios y castos como el pelo de la masa; y hablad
+menos, que os será sano.
+
+Volvió en esto el pregonero, y dijo:
+
+--Señor alcalde, yo no he topado en la plaza asnos ningunos, sino a
+los dos regidores Berrueco y Crespo, que andan en ella paseándose.
+
+--Por asnos os envié yo, majadero, que no por regidores; pero volved y
+traeldos acá, por sí o por no, que quiero que se hallen presentes al
+pronunciar desta sentencia, que ha de ser, sin embargo, y no ha de
+quedar por falta de asnos; que, gracias sean dadas al cielo, hartos
+hay en este lugar,
+
+--No le tendrá vuesa merced, señor alcalde, en el cielo--replicó el
+mozo--si pasa adelante con esa reguridad. Por quien Dios es, que vuesa
+merced considere que no hemos robado tanto que podemos dar a censo ni
+fundar ningún mayorazgo; apenas granjeamos el mísero sustento con
+nuestra industria, que no deja de ser trabajosa, como lo es la de los
+oficiales y jornaleros. Mis padres no nos enseñaron oficio alguno, y
+así, nos es forzoso que remitamos a la industria lo que habíamos de
+remitir a las manos si tuviéramos oficio. Castíguense los que
+cohechan, los escaladores de casas, los salteadores de caminos, los
+testigos falsos por dineros, los mal entretenidos en la república, los
+ociosos y baldíos en ella, que no sirven de otra cosa que de
+acrecentar el número de los perdidos, y dejen a los míseros que van su
+camino derecho a servir a su majestad con la fuerza de sus brazos y
+con la agudeza de sus ingenios, porque no hay mejores soldados que los
+que se trasplantan de la tierra de los estudios en los campos de la
+guerra; ninguno salió de estudiante para soldado que no lo fuese por
+extremo, porque cuando se avienen y se juntan las fuerzas con el
+ingenio, y el ingenio con las fuerzas, hacen un compuesto milagroso,
+con quien Marte se alegra, la paz se sustenta y la república se
+engrandece.
+
+Admirados estaban todos los circunstantes, así de las razones del
+mozo, como de la velocidad con que hablaba, el cual, prosiguiendo,
+dijo:
+
+--Espúlguenos el señor alcalde, mírenos y remírenos, y haga escrutinio
+de las costuras de nuestros vestidos, y si en todo nuestro poder
+hallare seis reales, no sólo nos mande dar ciento, sino seis cuentos
+de azotes. Veamos, pues, si la adquisición de tan pequeña cantidad de
+interés merece ser castigada con afrentas y martirizada con galeras; y
+así, otra vez digo que el señor alcalde se remire en esto, no se
+arroje y precipite apasionadamente a hacer lo que, después de hecho,
+quizá le causara pesadumbre. Los jueces discretos castigan, pero no
+toman venganza de los delitos; los prudentes y los piadosos mezclan la
+equidad con la justicia, y, entre el rigor y la clemencia, dan luz de
+su buen entendimiento.
+
+--Por Dios--dijo el segundo alcalde--, que este mancebo ha hablado
+bien, aunque ha hablado mucho, y que, no solamente no tengo de
+consentir que los azoten, sino que los tengo de llevar a mi casa y
+ayudarles para su camino, con condición que le lleven derecho, sin
+andar surcando la tierra de una en otras partes, porque, si así lo
+hiciesen, más parecerían viciosos que necesitados.
+
+Ya el primer alcalde, manso y piadoso, blando y compasivo, dijo:
+
+--No quiero que vayan a vuestra casa, sino a la mía, donde les quiero
+dar una lición de las cosas de Argel, tal, que de aquí adelante
+ninguno les coja en mal latín en cuanto a su fingida historia.
+
+Los cautivos se lo agradecieron, y los circunstantes alabaron su
+honrada determinación.
+
+CAPITULO XI
+
+Llegóse el día, y tomaron los peregrinos el #_camino_# de Valencia;
+los cuales, otro día, al salir de la aurora, que por los balcones de
+Oriente se asomaba, barriendo el cielo de las estrellas y aderezando
+el camino por donde el sol había de hacer su acostumbrada carrera,
+Bartolomé, que así creo se llamaba el guiador del bagaje, viendo salir
+el sol tan alegre y regocijado, bordando las nubes de los cielos con
+diversas colores, de manera que no se podía ofrecer otra cosa más
+alegre y más hermosa a la vista, y con rústica discreción dijo:
+
+---Verdad debió de decir el predicador que predicaba los días pasados
+en nuestro pueblo cuando dijo que los cielos y la tierra anunciaban y
+declaraban las grandezas del Señor. Pardiez que, si yo no conociera a
+Dios por lo que me han enseñado mis padres y los sacerdotes y ancianos
+de mi lugar, le viniera a rastrear y conocer viendo la inmensa
+grandeza destos cielos, que me dicen que son muchos, o, a lo menos,
+que llegan a once, y por la grandeza deste sol que nos alumbra, que,
+con no parecer mayor que una rodela, es muchas veces mayor que toda la
+tierra, y más que, con ser tan grande, afirman que es tan ligero que
+camina en venticuatro horas más de trecientas mil leguas. La verdad
+que sea, yo no creo nada desto; pero dícenlo tantos hombres de bien,
+que, aunque hago fuerza al entendimiento, lo creo. Pero de lo que más
+me admiro es que debajo de nosotros hay otras gentes, a quien llaman
+antípodas, sobre cuyas cabezas, los que andamos acá arriba, traemos
+puestos los pies, cosa que me parece imposible; que, para tan gran
+carga como la nuestra, fuera menester que tuvieran ellos las cabezas
+de bronce.
+
+Rióse Periandro de la rústica astrología del mozo, y díjole:
+
+--Buscar querría razones acomodadas ¡oh Bartolomé! para darte a
+entender el error en que estás y la verdadera postura del mundo, para
+lo cual era menester tomar muy de atrás sus principios; pero
+acomodándome con tu ingenio, habré de coartar el mío y decirte sola
+una cosa: y es que quiero que entiendas por verdad infalible que la
+tierra es centro del cielo; llamo centro un punto indivisible a quien
+todas las líneas de su circunferencia van a parar; tampoco me parece
+que has de entender esto; y así, dejando estos términos, quiero que te
+contentes con saber que toda la tierra tiene por alto el cielo, y en
+cualquier parte della donde los hombres estén han de estar cubiertos
+con el cielo; así que, como a nosotros el cielo que ves nos cubre,
+asimismo cubre a los antípodas que dicen, sin estorbo alguno, y como,
+naturalmente, lo ordenó la Naturaleza, mayordoma del verdadero Dios,
+criador del cielo y de la tierra.
+
+No se descontentó el mozo de oír las razones de Periandro, que también
+dieron gusto a Auristela, a la condesa y a su hermano. Con estas y
+otras cosas iba enseñando y entreteniendo el camino Periandro.
+
+De allí a algunos días, llegó nuestro hermoso escuadrón a un lugar de
+moriscos, que estaba puesto como una legua de la marina, en el reino
+de Valencia. Hallaron en él, no mesón en que albergarse, sino todas
+las casas del lugar con agradable hospicio los convidaban; viendo lo
+cual, Antonio dijo:
+
+--Yo no sé quién dice mal desta gente, que todos me parecen unos
+santos.
+
+--Con palmas--dijo Periandro--recibieron al Señor en Jerusalén los
+mismos que de allí a pocos días le pusieron en una cruz. Agora bien: a
+Dios y a la ventura, como decirse suele, acetemos el convite que nos
+hace este buen viejo, que con su casa nos convida.
+
+Y era así verdad, que un anciano morisco, casi por fuerza, asiéndolos
+por las esclavinas, los metió en casa, y dio muestras de agasajarlos
+no morisca, sino cristianamente. Salió a servirlos una hija suya,
+vestida en traje morisco, y en él tan hermosa, que las más gallardas
+cristianas tuvieran a ventura el parecería: que en las gracias que
+Naturaleza reparte, también suele favorecer a las bárbaras de Citia,
+como a las ciudadanas de Toledo. Esta, pues, hermosa y mora, en lengua
+aljamiada, asiendo a Costanza y a Auristela de las manos, se encerró
+con ellas en una sala baja, y, estando solas, sin soltarles las manos,
+recatadamente miró a todas partes, temerosa de ser escuchada, y,
+después que hubo asegurado el miedo que mostraba, les dijo:
+
+--¡Ay, señoras, y cómo habéis venido como mansas y simples ovejas al
+matadero! ¿Veis este viejo, que con vergüenza digo que es mi padre,
+véisle tan agasajador vuestro? Pues sabed que no pretende otra cosa
+sino ser vuestro verdugo. Esta noche se han de llevar en peso, si así
+se puede decir, diez y seis bajeles de cosarios berberiscos, a toda la
+gente de este lugar, con todas sus haciendas, sin dejar en él cosa que
+les mueva a volver a buscarla. Piensan estos desventurados que en
+Berbería está el gusto de sus cuerpos y la salvación de sus almas, sin
+advertir que, de muchos pueblos que allá se han pasado casi enteros,
+ninguno hay que dé otras nuevas sino de arrepentimiento, el cual les
+viene juntamente con las quejas de su daño. Los moros de Berbería
+pregonan glorias de aquella tierra, al sabor de las cuales corren los
+moriscos de ésta, y dan en los lazos de su desventura. Si queréis
+estorbar la vuestra y conservar la libertad en que vuestros padres os
+engendraron, salid luego de esta casa y acogedos a la iglesia, que en
+ella hallaréis quien os ampare, que es el cura, que sólo él y el
+escribano son en este lugar cristianos viejos. Hallaréis también allí
+al jadraque Jarife, que es un tío mío, moro sólo en el nombre, y en
+las obras cristiano. Contaldes lo que pasa, y decid que os lo dijo
+Rafala, que con esto seréis creídos y amparados; y no lo echéis en
+burla, si no queréis que las veras os desengañen a vuestra costa: que
+no hay mayor engaño que venir el desengaño tarde.
+
+El susto, las acciones con que Rafala esto decía, se asentó en las
+almas de Auristela y de Constanza, de manera que fué creída, y no le
+respondieron otra cosa que fuese más que agradecimientos. Llamaron
+luego a Periandro y a Antonio, y, contándoles lo que pasaba, sin tomar
+ocasión aparente, se salieron de la casa con todo lo que tenían.
+Bartolomé, que quisiera más descansar que mudar de posada, pesóle de
+la mudanza; pero, en efeto, obedeció a sus señores. Llegaron a la
+iglesia, donde fueron bien recebidos del cura y del jadraque, a quien
+contaron lo que Rafala les había dicho. El cura dijo:
+
+--Muchos días ha, señores, que nos dan sobresalto con la venida de
+esos bajeles de Berbería; y aunque es costumbre suya hacer estas
+entradas, la tardanza de ésta me tenía ya algo descuidado. Entrad,
+hijos, que buena torre tenemos, y buenas y ferradas puertas la
+iglesia, que, si no es muy de propósito, no pueden ser derribadas ni
+abrasadas.
+
+--¡Ay--dijo a esta sazón el jadraque--, si han de ver mis ojos, antes
+que se cierren, libre esta tierra destas espinas y malezas que la
+oprimen! ¡Ay, cuándo llegará el tiempo que tiene profetizado un abuelo
+mío, famoso en la astrología, donde se verá España de todas partes
+entera y maciza en la religión cristiana, que ella sola es el rincón
+del mundo donde está recogida y venerada la verdadera verdad de
+Cristo! Morisco soy, señores, y ojalá que negarlo pudiera; pero no por
+esto dejo de ser cristiano: que las divinas gracias las da Dios a
+quien él es servido, el cual tiene por costumbre, como vosotros mejor
+sabéis, de hacer salir su sol sobre los buenos y los malos, y llover
+sobre los justos y los injustos. Digo, pues, que este mi abuelo dejó
+dicho que, cerca de estos tiempos, reinaría en España un rey de la
+Casa de Austria, en cuyo ánimo cabría la dificultosa resolución de
+desterrar los moriscos de ella, bien así como el que arroja de su seno
+la serpiente que le está royendo las entrañas, o bien así como quien
+aparta la neguilla del trigo, o escarda o arranca la mala yerba de los
+sembrados. Ven ya, ¡oh venturoso mozo, y rey prudente!, y pon en
+ejecución el gallardo decreto de este destierro, sin que se te oponga
+el temor que ha de quedar esta tierra desierta y sin gente, y el de
+que no será bien la que en efeto está en ella bautizada; que, aunque
+éstos sean temores de consideración, el efeto de tan grande obra los
+hará vanos, mostrando la experiencia, dentro de poco tiempo, que, con
+los nuevos cristianos viejos que esta tierra se poblare, se volverá a
+fertilizar y a poner en mucho mejor punto que agora tiene. Tendrán sus
+señores, si no tantos y tan humildes vasallos, serán los que tuvieren
+católicos, con cuyo amparo estarán estos caminos seguros, y la paz
+podrá llevar en las manos las riquezas, sin que los salteadores se las
+lleven.
+
+Esto dicho, cerraron bien las puertas, fortaleciéronlas con los bancos
+de los asientos, subiéronse a la torre, alzaron una escalera levadiza,
+llevóse el cura consigo el Santísimo Sacramento en su relicario,
+proveyéronse de piedras, armaron dos escopetas, dejó el bagaje mondo y
+desnudo a la puerta de la iglesia Bartolomé el mozo, y encerróse con
+sus amos; y todos, con ojo alerta y manos listas, y con ánimos
+determinados, estuvieron esperando el asalto, de quien avisados
+estaban por la hija del morisco. Pasó la media noche, que la midió por
+las estrellas el cura; tendía los ojos por todo el mar que desde allí
+se parecía, y no había nube que con la luz de la luna se pareciese,
+que no pensase sino que fuesen los bajeles turquescos; y, aguijando a
+las campanas, comenzó a repicallas tan apriesa y tan recio, que todos
+aquellos valles y todas aquellas riberas retumbaban, a cuyo son los
+atajadores de aquellas marinas se juntaron y las corrieron todas; pero
+no aprovechó su diligencia para que los bajeles no llegasen a la
+ribera y echasen la gente en tierra. La del lugar, que los esperaba,
+cargados con sus más ricos y mejores alhajas, adonde fueron recebidos
+de los turcos con grande grita y algazara, al son de muchas dulzainas
+y de otros instrumentos, que, puesto que eran bélicos, eran
+regocijados, pegaron fuego al lugar, y asimismo a las puertas de la
+iglesia, no para esperar a entrarla, sino por hacer el mal que
+pudiesen; dejaron a Bartolomé a pie, porque le dejarretaron el bagaje;
+derribaron una cruz de piedra que estaba a la salida del pueblo,
+llamando a grandes voces el nombre de Mahoma; se entregaron a los
+turcos, ladrones pacíficos y deshonestos públicos. Desde la lengua del
+agua, como dicen, comenzaron a sentir la pobreza que les amenazaba su
+mudanza, y la deshonra en que ponían a sus mujeres y a sus hijos.
+Muchas veces, y quizá algunas no en vano, dispararon Antonio y
+Periandro las escopetas; muchas piedras arrojó Bartolomé, y todas a la
+parte donde había dejado el bagaje, y muchas flechas el jadraque; pero
+muchas más lágrimas echaron Auristela y Constanza, pidiendo a Dios,
+que presente tenían, que de tan manifiesto peligro los librase, y
+ansimismo que no ofendiese el fuego a su templo, el cual no ardió, no
+por milagro, sino porque las puertas eran de hierro, y porque fué poco
+el fuego que se les aplicó. Poco faltaba para llegar el día, cuando
+los bajeles, cargados con la presa, se hicieron al mar, alzando
+regocijados lilíes, y tocando infinitos atabales y dulzainas, y en
+esto vieron venir dos personas corriendo hacia la iglesia, la una de
+la parte de la marina, y la otra de la de tierra, que, llegando cerca,
+conoció el jadraque que la una era su sobrina Rafala, que, con una
+cruz de caña en las manos, venía diciendo a voces:
+
+--Cristiana, cristiana y libre, y libre por la gracia y misericordia
+de Dios!
+
+La otra conocieron ser el escribano, que acaso aquella noche estaba
+fuera del lugar, y, al son del arma de las campanas, venía a ver el
+suceso, que lloró, no por la pérdida de sus hijos y de su mujer, que
+allí no los tenía, sino por la de su casa, que halló robada y
+abrasada. Dejaron entrar el día y que los bajeles se alargasen, y que
+los atajadores tuviesen lugar de asegurar la costa, y entonces bajaron
+de la torre y abrieron la iglesia, donde entró Rafala, bañado con
+alegres lágrimas el rostro, y acrecentando con su sobresalto su
+hermosura, hizo oración a las imágenes y luego se abrazó con su tío,
+besando primero las manos al cura. El escribano, ni adoró ni besó las
+manos a nadie, porque le tenía ocupada el alma el sentimiento de la
+pérdida de su hacienda. Pasó el sobresalto, volvieron los espíritus de
+los retraídos a su lugar, y el jadraque, cobrando aliento nuevo,
+volviendo a pensar en la profecía de su abuelo, casi como lleno de
+celestial espíritu, dijo:
+
+--¡Ea, mancebo generoso; ea, rey invencible; atropella, rompe,
+desbarata todo género de inconvenientes, y déjanos a España tersa,
+limpia y desembarazada desta mi malla casta, que tanto la asombra y
+menoscaba! ¡Ea, consejero tan prudente como ilustre, nuevo Atlante del
+peso de esta monarquía, ayuda y facilita con tus consejos a esta
+necesaria transmigración; llénense estos mares de tus galeras,
+cargadas del inútil peso de la generación agarena; vayan arrojadas a
+las contrarias riberas las zarzas, las malezas y las otras yerbas que
+estorban el crecimiento de la fertilidad y abundancia cristiana! Que
+si los pocos hebreos que pasaron a Egipto multiplicaron tanto, que en
+su salida se contaron más de seiscientas mil familias, ¿qué se podrá
+temer de éstos, que son más y viven más holgadamente? No los esquilman
+las religiones, no los entresacan las Indias, no los quintan las
+guerras; todos se casan, todos, o los más, engendran, de do se sigue y
+se infiere que su multiplicación y aumento ha de ser innumerable. ¡Ea,
+pues, vuelvo a decir; vayan, vayan, señor, y deja la taza de tu reino
+resplandeciente como el sol y hermosa como el cielo!
+
+Dos días estuvieron en aquel lugar los peregrinos, volviendo a
+enterarse en lo que les faltaba, y Bartolomé se acomodó de bagaje, los
+peregrinos agradecieron al cura su buen acogimiento y alabaron los
+buenos pensamientos del jadraque, y, abrazando a Rafala, se
+despidieron de todos y siguieron su camino.
+
+[Ilustración:--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en
+guarda de la confianza...]
+
+
+
+
+NOVELA Y COLOQUIO
+
+QUE PASO ENTRE CIPION Y BERGANZA, PERROS DEL HOSPITAL DE LA
+RESURRECCIÓN, QUE ESTÁ EN LA CIUDAD DE VALLADOLID, FUERA DE LA PUERTA
+DEL CAMPO, A QUIEN COMÚNMENTE LLAMAN LOS PERROS DE MAHUDES
+
+CIPIÓN.--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de
+la confianza y retirémonos a esta soledad y entre esas esteras, donde
+podremos gozar sin ser sentidos desta no vista merced que el cielo en
+un mismo punto a los dos nos ha hecho.
+
+BERGANZA.--Cipión hermano, óyote hablar, y sé que te hablo, y no puedo
+creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de
+naturaleza.
+
+CIPIÓN.--Así es la verdad, Berganza, y viene a ser mayor este milagro
+en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como
+si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella, que la diferencia
+que hay del animal bruto al hombre, es ser el hombre animal racional,
+y el bruto, irracional.
+
+BERGANZA.--Todo lo que dices, Cipión, entiendo, y el decirlo tú y
+entenderlo yo me causa nueva admiración y nueva maravilla. Bien es
+verdad que en el discurso de mi vida diversas y muchas veces he oído
+decir grandes prerrogativas nuestras; tanto, que parece que algunos
+han querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan
+agudo en muchas cosas, que da indicios y señales de faltar poco para
+mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento, capaz de discurso.
+
+CIPIÓN.--Lo que yo he oído alabar y encarecer es nuestra mucha
+memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; tanto, que nos
+suelen pintar por símbolo de la amistad.
+
+BERGANZA.--Bien sé que ha habido perros tan agradecidos, que se han
+arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura.
+Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus
+señores, sin apartarse dellas, sin comer, hasta que se les acababa la
+vida. Sé también que después del elefante, el perro tiene el primer
+lugar de parecer que tiene entendimiento; luego, el caballo, y el
+último, la jimia.
+
+CIPIÓN.--Ansí es; pero bien confesarás que ni has visto ni oído decir
+jamás que haya hablado ningún elefante, perro, caballo o mona; por
+donde me doy a entender que este nuestro hablar tan de improviso cae
+debajo del número de aquellas cosas que llaman portentos. Pero sea lo
+que fuere, nosotros hablamos, sea portento o no; que lo que el cielo
+tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que
+lo pueda prevenir; no sabemos cuánto durará esta nuestra ventura,
+sepamos aprovecharnos della, y hablemos toda esta noche, sin dar lugar
+al sueño que nos impida este gusto, de mí por largos tiempos deseado.
+
+BERGANZA.--Y aun de mí, que desde que tuve fuerzas para roer un hueso,
+tuve deseo de hablar, para decir cosas que depositaba en la memoria, y
+allí, de antiguas y muchas, o se enmohecían o se me olvidaban. Empero
+ahora, que tan sin pensado me veo enriquecido deste divino don de la
+habla, pienso gozarle y aprovecharme dél lo más que pudiere, dándome
+priesa a decir todo aquello que se me acordare, aunque sea atropellada
+y confusamente, porque no sé cuándo me volverán a pedir este bien, que
+por prestado tengo.
+
+CIPIÓN.--Sea ésta la manera, Berganza amigo: que esta noche me cuentes
+tu vida y los trances por donde has venido al punto en que ahora te
+hallas, y si mañana en la noche estuviéremos con habla, yo te contairé
+la mía; porque mejor será gastar el tiempo en contar las propias que
+en procurar saber las ajenas vidas.
+
+BERGANZA.--Siempre, Cipión, te he tenido por discreto y por amigo, y
+ahora más que nunca, pues como amigo quieres decirme tus sucesos y
+saber los míos, y como discreto has repartido el tiempo, donde podamos
+manifestallos.
+
+CIPIÓN.--Habla hasta que amanezca, o hasta que seamos sentidos; que yo
+te escucharé de muy buena gana, sin impedirte sino cuando viere ser
+necesario.
+
+BERGANZA.--Paréceme que la primera vez que vi el sol fué en Sevilla, y
+en su matadero, que está fuera de la Puerta de la Carne; por donde
+imaginara (si no fuera por lo que después te diré) que mis padres
+debieron de ser alanos de aquellos que crían los ministros de aquella
+confusión, a quien llaman jiferos. El primero que conocí por amo fué
+uno llamado Nicolás el Romo, mozo robusto, doblado y colérico, como lo
+son todos aquellos que ejercitan la jifería: este tal Nicolás me
+enseñaba a mí y a otros cachorros a que, en compañía de alanos viejos
+arremetiésemos a los toros y les hiciésemos presa de las orejas. Con
+mucha facilidad salí un águila en esto. #_Un día_# puse pies en
+polvorosa, y tomando el camino en las manos y en los pies, por detrás
+de San Bernardo, me fuí por aquellos campos de Dios, adonde la fortuna
+quisiese llevarme. Aquella noche dormí al cielo abierto, y otro día me
+deparó la suerte un hato o rebaño de ovejas y carneros. Así como le
+vi, creí que había hallado en él el centro de mi reposo, pareciéndome
+ser propio y natural oficio de los perros guardar ganado, que es obra
+donde se encierra una virtud grande, como es amparar y defender de los
+poderosos y soberbios los humildes y los que poco pueden. Apenas me
+hubo visto uno de tres pastores que el ganado guardaban cuando
+diciendo: "¡To, to!" me llamó, y yo, que otra cosa no deseaba, me
+llegué a él, bajando da cabeza y meneando la cola. Trújome la mano por
+el lomo, abrióme la boca, escupióme en ella, miróme las presas,
+conoció mi edad, y dijo a otros pastores que yo tenía todas las
+señales de ser perro de casta. Llegó a este instante el señor del
+ganado sobre una yegua rucia a la jineta, con lanza y adarga, que más
+parecía atajador de la costa que señor de ganado. Preguntó al pastor:
+"¿Qué perro es éste, que tiene señales de ser bueno?" "Bien lo puede
+vuesa merced creer--respondió el pastor--, que yo le he cotejado bien,
+y no hay señal en él que no muestre y prometa que ha de ser un gran
+perro. Agora se llegó aquí, y no sé cúyo sea, aunque sé que no es de
+los rebaños de la redonda." "Pues así es--respondió el señor--, ponle
+luego el collar de Leoncillo, el perro que se murió, y denle la ración
+que a los demás, y acaríciale porque tome cariño al hato y se quede en
+él." En diciendo esto se fué, y el pastor me puso luego al cuello unas
+carlancas llenas de puntas de acero, habiéndome dado primero en un
+dornajo gran cantidad de sopas en leche. Y asimismo me puso nombre y
+me llamó _Barcino_. Vime harto y contento con el segundo amo y con el
+nuevo oficio; mostréme solícito y diligente en la guarda del rebaño,
+sin apartarme dél sino las siestas, que me iba a pasarlas, o ya a la
+sombra de algún árbol, o de algún ribazo o peña, o a la de alguna
+mata, a la margen de algún arroyo de los muchos que por allí corrían.
+Y estas horas de mi sosiego no las pasaba ociosas, porque en ellas
+ocupaba la memoria en acordarme de muchas cosas, especialmente en la
+vida que había tenido en el Matadero. Pero habrélas de callar, porque
+no me tengáis por largo y por murmurador.
+
+CIPIÓN.--Por haber oído decir que dijo un gran poeta de los antiguos
+que era difícil cosa el no escribir sátiras, consentiré que murmures
+un poco de luz, y no de sangre; quiero decir que señales, y no hieras
+ni des mate a ninguno en cosa señalada; que no es buena la
+murmuración, aunque haga reír a muchos, si mata a uno; y si puedes
+agradar sin ella, te tendré por muy discreto.
+
+BERGANZA.--Yo tomaré tu consejo, y esperaré con gran deseo que llegue
+el tiempo en que me cuentes tus sucesos; que de quien tan bien sabe
+conocer y enmendar los defetos que tengo en contar los míos, bien se
+puede esperar que contará los suyos de manera que enseñen y deleiten a
+un mismo punto. Digo, pues, que yo me hallaba bien con el oficio de
+guardar ganado, por parecerme que comía el pan de mi sudor y trabajo,
+y que la ociosidad, raíz y madre de todos los vicios, no tenía que ver
+conmigo, a causa que si los días holgaba, las noches no dormía,
+dándonos asaltos a menudo y tocándonos a arma los lobos; y apenas me
+habían dicho los pastores: "¡Al lobo, Barcino!", cuando acudía,
+primero que los otros perros, a la parte que me señalaban que estaba
+el lobo; corría los valles, escudriñaba los montes, desentrañaba las
+selvas, saltaba barrancos, cruzaba caminos, y a la mañana volvía al
+hato, sin haber hallado lobo ni rastro dél, anhelando, cansado, hecho
+pedazos y los pies abiertos de los garranchos, y hallaba en el hato, o
+ya una oveja muerta, o un carnero degollado y medio comido del lobo.
+Desesperábame de ver de cuán poco servía mi mucho cuidado y
+diligencia. Venía el señor del ganado; salían los pastores a recebirle
+con las pieles de la res muerta; culpaba a los pastores par
+negligentes, y mandaba castigar a los perros por perezosos; llovían
+sobre nosotros palos, y sobre ellos reprehensiones; y así, viéndome un
+día castigado sin culpa, y que mi cuidado, ligereza y braveza no eran
+de provecho para coger el lobo, determiné de mudar estilo, no
+desviándome a buscarle, como tenía de costumbre, lejos del rebaño,
+sino estarme junto a él; que pues el lobo allí venía allí sería más
+cierta la presa. Cada semana nos tocaban a rebato, y en una escurísima
+noche tuve yo vista para ver los lobos, de quien era imposible que el
+ganado se guardase. Agácheme detrás de una mata, pasaron los perros,
+mis compañeros, adelante, y desde allí oteé, y vi que dos pastores
+asieron de un carnero de los mejores del aprisco y le mataron, de
+manera que verdaderamente pareció a la mañana que había sido su
+verdugo d lobo. Pasméme, quedé suspenso cuando vi que los pastores
+eran los lobos, y que despedazaban el ganado los mismos que le habían
+de guardar. Al punto hacían saber a su amo la presa del lobo, dábanle
+el pellejo y parte de la carne, y comíanse ellos lo más y lo mejor.
+Volvía a reñirles el señor, y volvía también el castigo de los perros.
+No había lobos; menguaba el rebaño; quisiera yo descubrillo; hallábame
+mudo; todo lo cual me traía lleno de admiración y de congoja. "¡Válame
+Dios!--decía entre mí--. ¿Quién podrá remediar esta maldad? ¿Quién
+será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las
+centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os mata?"
+
+CIPIÓN.--Y decías muy bien, Berganza; porque no hay mayor ni más sotil
+ladrón que el doméstico, y así, mueren muchos más de los confiados que
+de los recatados; pero el daño está en que es imposible que puedan
+pasar bien las gentes en el mundo si no se fía y se confía. Mas
+quédese aquí esto, que no quiero que parezcamos predicadores. Pasa
+adelante.
+
+BERGANZA.--Paso adelante, y digo que determiné dejar aquel oficio,
+aunque parecía tan bueno, y escoger otro, donde por hacerle bien, ya
+que no fuese remunerado, no fuese castigado. Volvíme a Sevilla, que es
+amparo de pobres y refugio de desechados; que en su grandeza no sólo
+caben los pequeños, pero no se echan de ver los grandes. Arriméme a la
+puerta de una gran casa de un mercader, hice mis acostumbradas
+diligencias, y a pocos lances me quedé en ella. Recibiéronme para
+tenerme atado detrás de la puerta de día, y suelto de noche; servía
+con gran cuidado y diligencia; ladraba a los forasteros y gruñía a los
+que no eran muy conocidos; no dormía de noche, visitando los corrales,
+subiendo a los terrados, hecho universal centinela de la mía y de las
+cosas ajenas. Agradóse tanto mi amo de mi buen servicio, que mandó que
+me tratasen bien y me diesen ración de pan y los huesos que se
+levantasen o arrojasen de su mesa, con las sobras de la cocina, a lo
+que yo me mostraba agradecido, dando infinitos saltos cuando veía a mi
+amo, especialmente cuando venía de fuera; que eran tantas las muestras
+de regocijo que daba, y tantos los saltos, que mi amo ordenó que me
+desatasen y me dejasen andar suelto de día y de noche. Como me vi
+suelto, corrí a él, rodéele todo, sin osar llegarte con las manos,
+acordándome de la fábula de Isopo, cuando aquel asno tan asno, que
+quiso hacer a su señor las mismas caricias que le hacía una perrilla
+regalada suya, que le granjearon ser molido a palos. Parecióme que en
+esta fábula se nos dio a entender que las gracias y donaires de
+algunos no están bien en otros. Este mercader, pues, tenía dos hijos,
+el uno de doce y el otro de hasta catorce años, los cuales estudiaban
+gramática en el estudio de la Compañía de Jesús; iban con autoridad,
+con ayo y con pajes que les llevaban los libros y aquel que llaman
+_vademecum_. El verlos ir con tanto aparato, en sillas si hacía sol,
+en coche si llovía, me hizo considerar y reparar en la mucha llaneza
+con que su padre iba a la Lonja a negociar sus negocios, porque no
+llevaba otro criado que un negro, y algunas veces se desmandaba a ir
+en un machuelo aun no bien aderezado.
+
+CIPIÓN.--Hais de saber, Berganza, que es costumbre y condición de los
+mercaderes de Sevilla, y aun de las otras ciudades, mostrar su
+autoridad y riqueza, no en sus personas, sino en las de sus hijos;
+porque los mercaderes son mayores en su sombra que en sí mismos. Y
+como ellos por maravilla atienden a otra cosa que a sus tratos y
+contratos, trátanse modestamente; y como la ambición y la riqueza
+muere por manifestarse, revienta por sus hijos, y así los tratan y
+autorizan como si fuesen hijos de algún príncipe; y algunos hay que
+les procuran títulos, y ponerles en el pecho la marca que tanto
+distingue la gente principal de la plebeya.
+
+BERGANZA.--Ambición es, pero ambición generosa, la de aquel que
+pretende mejorar su estado sin perjuicio de tercero.
+
+CIPIÓN.--Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con
+daño de tercero.
+
+BERGANZA.--Ya hemos dicho que no hemos de murmurar.
+
+CIPIÓN.--Sí, que yo no murmuro de nadie.
+
+BERGANZA.--Ahora acabo de confirmar por verdad lo que muchas veces he
+oído decir. Acaba un maldiciente murmurador de echar a perder diez
+linajes y de caluniar veinte buenos, y si alguno le reprehende por lo
+que ha dicho, responde que él no ha dicho nada; y que si ha dicho
+algo, no lo ha dicho por tanto; y que si pensara que alguno se había
+de agraviar, no lo dijera.
+
+CIPIÓN.--Así es verdad, y yo confieso mi yerro, y quiero que me le
+perdones, pues te he perdonado tantos; echemos pelillos a la mar, como
+dicen los muchachos, y no murmuremos de aquí adelante; y sigue tu
+cuento, que le dejaste en la autoridad con que los hijos del mercader
+tu amo iban al estudio de la Compañía de Jesús.
+
+BERGANZA.--Digo que los hijos de mi amo se dejaron un día un
+cartapacio en el patio, donde yo a la sazón estaba; así del
+_vademecum_ y fuíme tras ellos, con intención de no soltalle hasta el
+estudio. Sucedióme todo como lo deseaba: que mis amos, que me vieron
+venir con el _vademecum_ en la boca, asido sotilmente de las cintas,
+mandaron a un paje me le quitase; mas yo no lo consentí, ni le solté
+hasta que entré en el aula con él, cosa que causó risa a todos los
+estudiantes. Lleguéme al mayor de mis amos, y, a mi parecer, con mucha
+crianza, se le puse en las manos, y quedéme sentado en cuclillas a la
+puerta del aula, mirando de hito en hito al maestro que en la cátedra
+leía. No sé qué tiene la virtud, que, con alcanzárseme a mí tan poco,
+o nada, della, luego recibí gusto de ver el amor, el término, la
+solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros
+enseñaban a aquellos niños, enderezando las tiernas varas de su
+juventud, porque no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de
+la virtud, que juntamente con las letras les mostraban. Consideraba
+cómo los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los
+animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban
+con cordura, y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de
+los vicios, y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que,
+aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron
+criados. Mis amos gustaron de que les llevase siempre el _vademecum_,
+lo que hice de muy buena voluntad; con lo cual tenía una vida de rey,
+y aun mejor, porque era descansada, a causa que los estudiantes dieron
+en burlarse conmigo, y domestiquéme con ellos de tal manera, que me
+metían la mano en la boca y los más chiquillos subían sobre mí;
+arrojaban los bonetes o sombreros, y yo se los volvía a la mano
+limpiamente y con muestras de grande regocijo. Dieron en darme de
+comer cuanto ellos podían, y gustaban de ver que cuando me daban
+nueces o avellanas, las partía como mona, dejando las cáscaras y
+comiendo lo tierno. Tal hubo que, por hacer prueba de mi habilidad, me
+trujo en un pañuelo gran cantidad de ensalada, la cual comí como si
+fuera persona. Era tiempo de invierno, cuando campean en Sevilla los
+molletes y mantequillas, de quien era tan bien servido, que más de dos
+_Antonios_ se empeñaron o vendieron para que yo almorzase, Finalmente,
+yo pasaba una vida de estudiante sin hambre y sin sarna, que es lo que
+más se puede encarecer para decir que era buena. Desta gloria y desta
+quietud me vino a quitar una señora que, a mi parecer, llaman por ahí
+razón de estado, que cuando con ella se cumple se ha de descumplir con
+otras razones muchas. Es el caso que a aquellos señores maestros les
+pareció que la media hora que hay de lición a lición la ocupaban los
+estudiantes, no en repasar las liciones, sino en holgarse conmigo; y
+así, ordenaron a mis amos que no me llevasen más al estudio;
+obedecieron, volviéronme a casa y a la antigua guarda de la puerta, y,
+sin acordarse señor el viejo de la merced que me habían hecho de que
+de día y de noche anduviese suelto, volví a entregar el cuello a la
+cadena y el cuerpo a una esterilla que detrás de la puerta me
+pusieron. ¡Ay, amigo Cipión, si supieses cuán dura cosa es de sufrir
+el pasar de un estado felice a un desdichado! Mira: cuando las
+miserias y desdichas tienen larga la corriente y son continuas, o se
+acaban presto con la muerte, o la continuación dellas hace un hábito y
+costumbre en padecellas, que suele en su mayor rigor servir de alivio;
+mas cuando de la suerte desdichada y calamitosa, sin pensarlo y de
+improviso, se sale a gozar de otra suerte próspera, venturosa y
+alegre, y de allí a poco se vuelve a padecer la suerte primera, y a
+los primeros trabajos y desdichas, es un dolor tan riguroso, que si no
+acaba la vida es por atormentarla más viviendo. Digo, en fin, que
+volví a mi ración perruna, y a los huesos que una negra de casa me
+arrojaba, y aun éstos me dezmaban dos gatos romanos; que, como sueltos
+y ligeros, érales fácil quitarme lo que no caía debajo del distrito
+que alcanzaba mi cadena. Cipión hermano, así el Cielo te conceda el
+bien que deseas, que, sin que te enfades, me dejes ahora filosofar un
+poco; porque si dejase de decir las cosas que en este instante me han
+venido a la memoria de aquellas que entonces me ocurrieron, me parece
+que no sería mi historia cabal ni de fruto alguno.
+
+CIPIÓN.--Advierte, Berganza, no sea tentación del demonio esa gana de
+filosofar que dices te ha venido; porque no tiene la murmuración mejor
+velo para paliar y encubrir su maldad disoluta que darse a entender el
+murmurador que todo cuanto dice son sentencias de filósofos, y que el
+decir mal es reprehensión, y el descubrir los defetos ajenos, buen
+celo. Y no hay vida de ningún murmurante que, si la consideras y
+escudriñas, no la halles llena de vicios y de insolencias. Y debajo de
+saber esto, filosofea ahora cuanto quisieres.
+
+BERGANZA.--Seguro puedes estar, Cipión, de que más murmure, porque así
+lo tengo prosupuesto. Es, pues, el caso, que como me estaba todo el
+día ocioso, y la ociosidad sea madre de los pensamientos, di en
+repasar por la memoria algunos latines que me quedaron en ella de
+muchos que oí cuando fuí con mis amos al estudio, con que, a mi
+parecer, me hallé algo más mejorado de entendimiento, y determiné,
+como si hablar supiera, aprovecharme dellos en las ocasiones que se me
+ofreciesen; pero en manera diferente de la que se suelen aprovechar
+algunos ignorantes. Hay algunos romancistas que en las conversaciones
+disparan de cuando en cuando con algún latín breve y compendioso,
+dando a entender a los que no lo entienden que son grandes latinos, y
+apenas saben declinar un nombre ni conjugar un verbo.
+
+CIPIÓN.--Por menor daño tengo ése que el que hacen los que
+verdaderamente saben latín, de los cuales hay algunos tan imprudentes,
+que hablando con un zapatero o con un sastre arrojan latines como
+agua.
+
+BERGANZA.--Deso podemos inferir que tanto peca el que dice latines
+delante de quien los ignora como el que los dice ignorándolos.
+
+CIPIÓN.--Para saber callar en romance y hablar en latín, discreción es
+menester, hermano Berganza.
+
+BERGANZA.--Así es, porque también se puede decir una necedad en latín
+como en romance.
+
+CIPIÓN.--Dejemos esto, y comienza a decir tus filosofías.
+
+BERGANZA.--Ya las he dicho: éstas son que acabo de decir.
+
+CIPIÓN.--¿Cuáles?
+
+BERGANZA.--Estas de los latines y romances, que yo comencé y tú
+acabaste.
+
+CIPIÓN.--¿Al murmurar llamas filosofar? ¡Así va ello! Canoniza,
+canoniza, Berganza, a la maldita plaga de la murmuración, y dale el
+nombre que quisieres; que ella dará a nosotros el de cínicos, que
+quiere decir perros murmuradores; y por tu vida que calles ya y sigas
+tu historia.
+
+BERGANZA.--¿Cómo la tengo de seguir si callo?
+
+CIPIÓN.--Quiero decir que la sigas de golpe, sin que la hagas que
+parezca pulpo, según la vas añadiendo colas.
+
+BERGANZA.--Habla con propiedad; que no se llaman colas las del pulpo.
+Y digo que, no contenta mi fortuna de haberme quitado de mis estudios
+y de la vida que en ellos pasaba, tan regocijada y compuesta, y
+haberme puesto atraillado tras de una puerta, y de haber trocado la
+liberalidad de los estudiantes en la mezquinidad de la negra, ordenó
+de sobresaltarme en lo que ya por quietud y descanso tenía. Mira,
+Cipión, ten por cierto y averiguado, como yo lo tengo, que al
+desdichado las desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en
+los últimos rincones de la tierra. Dígolo porque la negra de casa, una
+vez, me trujo una esponja frita con manteca; conocí #_su_# maldad; vi
+que era peor que comer zarazas, porque a quien la come se le hincha el
+estómago y no sale dél sin llevarse tras sí la vida; y acordé de poner
+tierra en medio. Halléme un día suelto, y sin decir a Dios a ninguno
+de casa, me puse en la calle; por un agujero de la muralla salí al
+campo, y antes que amaneciese me puse en Mairena, que es un lugar que
+está cuatro leguas de Sevilla. Quiso mi buena suerte que hallé allí
+una compañía de soldados, que, según oí decir, se iban a embarcar a
+Cartagena. Estaban en ella cuatro rufianes, y el atambor era uno que
+había sido corchete, y gran chocarrero, como lo suelen ser los más
+atambores. Determiné de acomodarme con él, si él quisiese, y seguir
+aquella jornada, aunque me llevase a Italia o a Flandes; porque me
+parece a mí, y aun a ti te debe parecer lo mismo, que puesto que dice
+el refrán: "Quien necio es en su villa, necio es en Castilla", el
+andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres
+discretos.
+
+CIPIÓN.--Es eso tan verdad, que me acuerdo haber oído decir a un amo
+que tuve de bonísimo ingenio, que al famoso griego llamado Ulises le
+dieron renombre de prudente por sólo haber andado muchas tierras y
+comunicado con diversas gentes y varias naciones; y así, alabo la
+intención que tuviste de irte donde te llevasen.
+
+BERGANZA.--Es, pues, el caso que el atambor, por tener con qué mostrar
+más sus chacorrerías, comenzó a enseñarme a bailar al son del atambor
+y a hacer otras monerías, tan ajenas de poder aprenderlas otro perro
+que no fuera yo, como las oirás cuando te las diga. En menos de quince
+días, con mi buen ingenio y con la diligencia que puso el que había
+escogido por patrón, supe saltar por el Rey de Francia y no saltar por
+la mala tabernera; enseñóme a hacer corvetas como caballo napolitano,
+y a andar a la redonda como mula de atahona, con otras cosas que, si
+yo no tuviera cuenta en no adelantarme a mostrarlas, pusiera en duda
+si era algún demonio en figura de perro el que las hacía. Púsome
+nombre del _perro sabio_ y no habíamos llegado al alojamiento cuando,
+tocando su atambor, andaba por todo el lugar pregonando que todas las
+personas que quisiesen venir a ver las maravillosas gracias y
+habilidades del perro sabio, en tal casa, o en tal hospital, las
+mostraban, a ocho, o a cuatro maravedís, según era el pueblo, grande o
+chico. Con estos encarecimientos no quedaba persona en todo el lugar
+que no me fuese a ver, y ninguno había que no saliese admirado y
+contento de haberme visto. Triunfaba mi amo con la mucha ganancia; y
+viendo cuán bien sabía imitar el corcel napolitano, hízome unas
+cubiertas de guadamací y una silla pequeña, que me acomodó en las
+espaldas, y sobre ella puso una figura liviana de un hombre, con una
+lancilla de correr sortija, y enseñóme a correr derechamente a una
+sortija que entre dos palos ponía; y el día que había de correrla
+pregonaba que aquel día corría sortija el perro sabio, y hacía otras
+nuevas y nunca vistas galanterías, las cuales de mi santiscario, como
+dicen, las hacía, por no sacar mentiroso a mi amo. Llegamos, pues, por
+nuestras jornadas contadas a Montilla, villa del famoso y gran
+cristiano Marqués de Priego, señor de la casa de Aguilar y de
+Montilla. Alojaron a mi amo, porque él lo procuró, en un hospital,
+echó luego el ordinario bando, y como ya la fama se había adelantado a
+llevar las nuevas de las habilidades y gracias del perro sabio, en
+menos de una hora se llenó el patio de gente. Alegróse mi amo viendo
+que la cosecha iba de guilla, y mostróse aquel día chacorrero en
+demasía. Lo primero en que comenzaba la fiesta era en los saltos que
+yo daba por un aro de cedazo, que parecía de cuba; conjurábame por las
+ordinarias preguntas, y cuando él bajaba una varilla de membrillo que
+en la mano tenía, era señal del salto; y cuando la tenía alta, de que
+me estuviese quedo. El primer conjuro deste día--memorable entre todos
+los de mi vida--fué decirme: "Ea, Gavilán amigo, salta por la pompa y
+aparato de doña Pimpinela de Plafagonia. ¿No te cuadra el conjuro,
+hijo Gavilán? Pues salta por el bachiller Pasillas, que se firma
+licenciado sin tener grado alguno. ¡Oh, perezoso estás! ¿Por qué no
+saltas? Pero ya entiendo y alcanzo tus marrullerías: ahora salta por
+el licor de Esquivias, famoso al par del de Ciudad Real, San Martín y
+Ribadavia." Bajó la varilla y salté yo, y noté sus malicias y malas
+entrañas. Volvióse luego al pueblo, y en voz alta dijo: "No piense
+vuesa merced, senado valeroso, que es cosa de burla lo que este perro
+sabe; veinte y cuatro piezas He tengo enseñadas, que por la menor
+dellas volaría un gavilán; quiero decir que por ver la menor se pueden
+caminar treinta leguas. Sabe bailar la zarabanda y chacona mejor que
+su inventora misma; bébese una azumbre de vino sin dejar gota; entona
+un _sol fa mi re_ tan bien como un sacristán; todas estas cosas, y
+otras muchas que me quedan por decir, las irán viendo vuesas mercedes
+en los días que estuviere aquí la compañía; y por ahora dé otro salto
+nuestro sabio, y luego entraremos en lo grueso. Con esto suspendió el
+auditorio que había llamado senado, y les encendió el deseo de no
+dejar de ver todo lo que yo sabía. Volvióse a mí mi amo, y dijo:
+"Volved, hijo Gavilán, y con gentil agilidad y destreza deshaced los
+saltos que habéis hecho; pero ha de ser a devoción de la famosa
+hechicera que dicen que hubo en este lugar." Apenas hubo dicho esto,
+cuando alzó la voz la hospitalera, que era una vieja, al parecer, de
+más de sesenta años, diciendo: "¡Bellaco, charlatán, embaidor, aquí no
+hay hechicera alguna! Si lo decís por la Camacha, ya ella pagó su
+pecado, y está donde Dios se sabe; si lo decís por mí, chacorrero, ni
+yo soy ni he sido hechicera en mi vida; y si he tenido fama de haberlo
+sido, merced a los testigos falsos, y a la ley del encaje, y al juez
+arrojadizo y mal informado, ya sabe todo di mundo la vida que hago, en
+penitencia, no de los hechizos que no hice, sino de otros muchos
+pecados, otros que, como pecadora, he cometido. Así que, socarrón
+tamborilero, salid del hospital; si no, por vida de mi santiguada que
+os haga salir más que de paso." Y con esto comenzó a dar tantos gritos
+y a decir tantas y tan atropelladas injurias a mi amo que #_le_# puso
+en confusión y sobresalto; finalmente, no dejó que pasase adelante la
+fiesta en ningún modo. No le pesó a mi amo del alboroto, porque se
+quedó con los dineros, y aplazó para otro día y en otro hospital lo
+que en aquél había faltado. Fuése la gente maldiciendo a la vieja,
+añadiendo al nombre de hechicera el de bruja. Con todo esto, nos
+quedamos en el hospital aquella noche; y encontrándome la vieja en el
+corral solo, me dijo: "¿Eres tú, hijo Montiel? ¿Eres tú, por ventura,
+hijo?" Alcé la cabeza y miréla muy de espacio; lo cual, visto por
+ella, con lágrimas en los ojos se vino a mí, y me echó los brazos al
+cuello. Esto que ahora te quiero contar te lo había de haber dicho al
+principio de mi cuento, y así excusáramos la admiración que nos causó
+el vernos con habla. Porque has de saber que la vieja me dijo: "Hijo
+Montiel, vente tras mí, y sabrás mi aposento, y procura que esta noche
+nos veamos a solas en él, que yo dejaré abierta la puerta; y sabe que
+tengo muchas cosas que decirte de tu vida y para tu provecho." Bajé yo
+la cabeza en señal de obedecerla, por lo cual ella se acabó de enterar
+en que yo era el perro Montiel que buscaba, según después me lo dijo.
+Quedé atónito y confuso, esperando la noche, por ver en lo que paraba
+aquel misterio o prodigio de haberme hablado la vieja; y como había
+oído llamarla de hechicera, esperaba de su vista y habla grandes
+cosas. Llegóse, en fin, el punto de verme con ella en su aposento, que
+era escuro, estrecho y bajo, y solamente claro con la débil luz de un
+candil de barro que en él estaba; atizóle la vieja y sentóse sobre una
+arquilla, y llegóme junto a sí, y, sin hablar palabra, me volvió a
+abrazar. Lo primero que me dijo fué:
+
+"Bien esperaba yo en el Cielo que antes que estos mis ojos se cerrasen
+con el último sueño te había de ver, hijo mío, y ya que te he visto,
+venga la muerte y lléveme desta cansada vida. Has de saber, hijo, que
+en esta villa vivió la más famosa hechicera que hubo en el mundo, a
+quien llamaron _la Camacha de Montilla_; tuvo fama que convertía los
+hombres en animales, lo que yo nunca he podido alcanzar cómo se haga.
+Sea lo que fuere, lo que me pesa es que yo ni tu madre, que fuimos
+discípulas de la buena Camacha, nunca llegamos a saber tanto como
+ella.
+
+"Tu madre, hijo, se llamó _la Montiela_, que después de la Camacha fué
+famosa; yo me llamo _la Cañizares_, si ya no tan sabia como las dos, a
+lo menos de tan buenos deseos como cualquiera dellas. Tu madre no
+murió de enfermedad alguna, sino de dolor de que supo que la Camacha,
+su maestra, de envidia que la tuvo porque se le iba subiendo a las
+barbas en saber tanto como ella, o por otra pendenzuela de celos, que
+nunca pude averiguar, _#un día, convirtió a sus tres hijos en
+perros#_. La Camacha se fué y se llevó los cachorros; yo me quedé con
+tu madre, la cual no podía creer lo que le había sucedido. Llegóse el
+fin de la Camacha, y estando en la última hora de su vida llamó a tu
+madre y le dijo que no tuviese pena: que ellos volverían a su ser
+cuando menos lo pensasen. Tomólo tu madre de memoria, y yo lo fijé en
+la mía para si sucediese tiempo de poderlo decir a alguno de vosotros;
+y para poder conoceros, a todos los perros que veo de tu color los
+llamo con el nombre de tu madre, no por pensar que los perros han de
+saber el nombre, sino por ver si respondían a ser llamados tan
+diferentemente como se llaman los otros perros. Y esta tarde, como te
+vi hacer tantas cosas, y que te llaman _el perro sabio_, y, también,
+como alzaste la cabeza a mirarme cuando te llamé en el corral, he
+creído que tú eres hijo de la Montiela, a quien con grandísimo gusto
+doy noticia de tus sucesos. Lo que has de hacer, hijo, es encomendarte
+a Dios allá en tu corazón, y espera que éstas, que no quiero llamarlas
+profecías, sino adivinanzas, han de suceder presto y prósperamente;
+que, pues la buena de la Camacha las dijo, sucederán, sin duda alguna,
+y tú y tu hermano, si es vivo, os veréis como deseáis.
+
+"De lo que a mí me pesa es que estoy tan cerca de mi acabamiento que
+no tendré lugar de verlo."
+
+Finalmente, me dijo que aquella noche pensaba untarse para ir a uno de
+sus usados convites, y que cuando allá estuviese, pensaba preguntar a
+su dueño algo de lo que estaba por sucederme.
+
+Levantóse y tomando el candil se entró en otro aposentillo más
+estrecho; seguíla, combatido de mil varios pensamientos y admirado de
+lo que había oído y de lo que esperaba ver. Colgó la Cañizares el
+candil de la pared, y con mucha priesa, sacando de un rincón una olla
+vidriada, metió en ella la mano, y murmurando entre dientes, se untó
+desde los pies a la cabeza, que tenía sin toca. Antes que se acabase
+de untar me dijo que, ora se quedase su cuerpo en aquel aposento sin
+sentido; ora desapareciese dél, que no me espantase, ni dejase de
+aguardar allí hasta la mañana, porque sabría las nuevas de lo que me
+quedaba por pasar hasta ser hombre. Díjele bajando la cabeza que sí
+haría, y con esto acabó su untura, y se tendió en el suelo como
+muerta. Llegué mi boca a la suya, y vi que no respiraba poco ni mucho.
+
+Quise morderla, por ver si volvía en sí, y no hallé parte en toda ella
+que el asco no me lo estorbase; pero, con todo esto, la así de un
+carcaño y la saqué arrastrando al patio; mas ni por esto dió muestras
+de tener sentido. Allí, con mirar al cielo y verme en parte ancha, se
+me quitó el temor; a lo menos se templó de manera que tuve ánimo de
+esperar a ver en lo que paraba la ida y vuelta de aquella mala hembra
+y lo que me contaba de mis sucesos. Se pasó la noche y se vino d día,
+que nos halló a los dos en mitad del patio, ella no vuelta en sí, y a
+mí junto a ella, en cuclillas, atento, mirando su espantosa y fea
+catadura. Acudió la gente del hospital, y viendo aquel retablo, unos
+decían: "Ya la bendita Cañizares es muerta; mirad cuán desfigurada y
+flaca la tenía la penitencia"; otros, más considerados, la tomaron el
+pulso, y vieron que le tenía, y que no era muerta, por do se dieron a
+entender que estaba en éxtasis y arrobada, de puro buena. Otros hubo
+que dijeron: "Esta vieja, sin duda, debe de ser bruja, y debe de estar
+untada; que entre los que la conocemos, más fama tiene de bruja que de
+santa." Curiosos hubo que se llegaron a hincarle alfileres por las
+carnes, desde la punta hasta la cabeza; ni por eso recordaba la
+dormilona, ni volvió en sí hasta las siete del día; y como se sintió
+acribada de los alfileres y mordida de los carcañares, y magullada del
+arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que la
+estaban mirando, creyó, y creyó la verdad, que yo había sido el autor
+de su deshonra; y así, arremetió a mí, y echándome ambas manos a la
+garganta, procuraba ahogarme, diciendo: "¡Oh, bellaco, desagradecido,
+ignorante y malicioso! Y ¿es este el pago que merecen las buenas obras
+que a tu madre hice y de las que te pensaba hacer a ti?" Yo, que me vi
+en peligro de perder la vida entre las uñas de aquella fiera arpía,
+sacudíme, y asiéndola la zamarreé y arrastré por todo el patio; y ella
+daba voces, que la librasen de los dientes de aquel maligno espíritu.
+
+Con estas razones de la mala vieja creyeron los más que yo debía de
+ser algún demonio de los que tienen ojeriza continua con los buenos
+cristianos, y unos acudieron a echarme agua bendita, otros no osaban
+llegar a quitarme, otros daban voces que me conjurasen; la vieja
+gruñía; yo apretaba los dientes; crecía la confusión, y mi amo, que ya
+había llegado al ruido, se desesperaba, oyendo decir que yo era
+demonio. Otros, que no sabían de exorcismos, acudieron a tres o cuatro
+garrotes, con los cuales comenzaron a santiguarme los lomos; escocióme
+la burla, solté la vieja, y en tres saltos me puse en la calle y en
+pocos más salí de la villa, perseguido de una infinidad de muchachos,
+que iban a grandes voces diciendo: "¡Apártense, que rabia el perro
+sabio!" Otros decían: "¡No rabia, sino que es demonio en figura de
+perro!" Con este molimiento, a campana herida salí del pueblo,
+siguiéndome muchos que indubitablemente creyeron que era demonio, así
+por las cosas que me habían visto hacer como por las palabras que la
+vieja dijo cuando despertó de su maldito sueño. Dime tanta priesa a
+huir y a quitarme delante de sus ojos, que creyeron que me había
+desaparecido como demonio; en seis horas anduve doce leguas, y llegué
+a un rancho de gitanos, que estaba en un campo junto a Granada; allí
+me reparé un poco, porque algunos de los gitanos me conocieron por el
+perro sabio, y con no pequeño gozo me acogieron y escondieron en una
+cueva, porque no me hallasen si fuese buscado, con intención, a lo que
+después entendí, de ganar conmigo, como lo hacía el atambor mi amo.
+Veinte días estuve con ellos.
+
+CIPIÓN.--Antes, Berganza, que pases adelante, es bien que reparemos en
+lo que te dijo la bruja, y averigüemos si puede ser verdad la grande
+mentira a quien das crédito. Mira, Berganza, grandísimo disparate
+sería creer que la Camacha mudase los hombres en bestias; todas estas
+cosas y las semejantes son embelecos, mentiras o apariencias del
+demonio; y si a nosotros nos parece ahora que tenemos algún
+entendimiento y razón, pues hablamos siendo verdaderamente perros, o
+estando en su figura, ya hemos dicho que éste es caso portentoso y
+jamás visto, y que aunque le tocamos con las manos no le habernos de
+dar crédito, hasta tanto que el suceso dél nos muestre lo que conviene
+que creamos. ¿Quiéreslo ver más claro? La Camacha fué burladora falsa,
+y la Cañizares embustera, y la Montiela tonta, maliciosa y bellaca,
+con perdón sea dicho, si acaso es nuestra madre, de entrambos o tuya;
+que yo no la quiero tener por madre.
+
+BERGANZA.--Digo que tienes razón, Cipión hermano, y que eres más
+discreto de lo que pensaba; y vengo a pensar y creer que todo lo que
+hasta aquí hemos pasado, y lo que estamos pasando, es sueño, y que
+somos perros; pero no por esto dejemos de gozar deste bien de la habla
+que tenemos y de la excelencia tan grande de tener discurso humano
+todo el tiempo que pudiéremos.
+
+CIPIÓN.--De buena gana te escucho, por obligarte a que me escuches
+cuando te cuente, si el cielo fuere servido, los sucesos de mi vida.
+
+BERGANZA.--Al cabo de veinte días los #_gitanos_# me quisieron llevar
+a Murcia. No me pareció bien el viaje que llevaban, y así, determiné
+soltarme, como lo hice, y saliéndome de Granada di en una huerta de un
+morisco, que me acogió de buena voluntad, y yo quedé con mejor,
+pareciéndome que no me querría para más de para guardarle la huerta,
+oficio, a mi cuenta, de menos trabajo que el de guardar ganado; y como
+no había allí altercar sobre tanto más cuanto al salario, fué cosa
+fácil hallar el morisco criado a quien mandar y yo amo a quien servir.
+Estuve con él más de un mes, no por el gusto de la vida que tenía,
+sino por el que me daba saber la de mi amo, y por ella la de todos
+cuantos moriscos viven en España. ¡Oh, cuántas y cuáles cosas te
+pudiera decir, Cipión amigo, desta morisca canalla, si no temiera no
+poderlas dar fin en dos semanas! Como mi amo era mezquino, como lo son
+todos los de su casta, sustentábame con pan de mijo y con algunas
+sobras de zahinas, común sustento suyo; pero esta miseria me ayudó a
+llevar el Cielo por un modo tan extraño como el que ahora oirás. Cada
+mañana, juntamente con el alba, amanecía sentado al pie de un granado,
+de muchos que en la huerta había, un mancebo, al parecer estudiante,
+vestido de bayeta, no tan negra ni tan peluda, que no pareciese parda
+y tundida. Ocupábase en escribir en un cartapacio, y de cuando en
+cuando se daba palmadas en la frente y se mordía las uñas, estando
+mirando al cielo; y otras veces se ponía tan imaginativo que no movía
+pie ni mano, ni aun las pestañas: tal era su embelesamiento. Una vez
+me llegué junto a él sin que me echase de ver; oíle murmurar entre
+dientes, y al cabo de un buen espacio dió una gran voz, diciendo:
+"¡Vive el Señor que es la mejor octava que he hecho en todos los días
+de mi vida!" Y escribiendo apriesa en su cartapacio, daba muestras de
+gran contento; todo lo cual me dio a entender que el desdichado era
+poeta. Hícele mis acostumbradas caricias, por asegurarle de mi
+mansedumbre; écheme a sus pies, y él, con esta seguridad, prosiguió en
+sus pensamientos y tornó a rascarse la cabeza y a sus arrobos, y a
+volver a escribir lo que había pensado. Después de haber escrito
+algunas coplas de #_una_# comedia, con mucho sosiego y espacio sacó de
+la faldriquera algunos mendrugos de pan y obra de veinte pasas, que, a
+mi parecer, entiendo que se las conté, y aun estoy en duda si eran
+tantas, porque juntamente con ellas hacían bulto ciertas migajas de
+pan que las acompañaban. Sopló y apartó las migajas, y una a una se
+comió las pasas y los palillos, porque no le vi arrojar ninguno,
+ayudándolas con los mendrugos, que, morados con la borra de la
+faldriquera, parecían mohosos, y eran tan duros de condición, que
+aunque él procuró enternecerlos paseándolos por la boca una y muchas
+veces, no fué posible moverlos de su terquedad; todo lo cual redundó
+en mi provecho, porque me los arrojó, diciendo: "¡To, to! Toma, que
+buen provecho te hagan." "¡Mirad--dije entre mí--qué néctar o
+ambrosía me da este poeta, de los que ellos dicen que se mantienen los
+dioses y su Apolo allá en el cielo!" En fin, por la mayor parte,
+grande es la miseria de los poetas; pero mayor era mi necesidad, pues
+me obligó a comer lo que él desechaba. En tanto que duró la
+composición de su comedia, no dejó de venir a la huerta, ni a mí me
+faltaron mendrugos, porque los repartía conmigo con mucha liberalidad,
+y luego nos íbamos a la noria, donde, yo de bruces y él con un
+canjilón satisfacíamos la sed como unos monarcas. Pero faltó el poeta,
+y sobró en mí la hambre, tanto, que determiné dejar al morisco y
+entrarme en la ciudad a buscar ventura, que la halla el que se muda.
+Al entrar de la ciudad vi que salía del famoso monasterio de San
+Jerónimo, mi poeta, que, como me vio, se vino a mí con los brazos
+abiertos, y yo me fuí a él con nuevas muestras de regocijo por haberle
+hallado. Luego al instante comenzó a desembaular pedazos de pan, más
+tiernos que los que solía llevar a la huerta, y a entregarlos a mis
+dientes sin repasarlos por los suyos, merced que con nuevo gusto
+satisfizo mi hambre. Los tiernos mendrugos y el haber visto salir a mi
+poeta del monasterio dicho me pusieron en sospecha de que tenía las
+musas vergonzantes, como otros muchos las tienen. Encaminóse a la
+ciudad, y yo le seguí, con determinación de tenerle por amo, si él
+quisiese, imaginando que de las sobras de su castillo se podía
+mantener mi real. De lance en lance #_vine a parar en casa de un autor
+de comedías_# y con una compañía llegué a esta ciudad de Valladolid,
+donde en un entremés me dieron una herida que me llegó casi al fin de
+la vida; no pude vengarme, por estar enfrenado entonces, y después, a
+sangre fría, no quise; que la venganza pensada arguye crueldad y mal
+ánimo. Cansóme aquel ejercicio, no por ser trabajo, sino porque veía
+en él cosas que juntamente pedían enmienda y castigo; y como a mí
+estaba más el sentillo que el remediallo, acordé de no verlo, y así,
+me acogí a sagrado, como hacen aquellos que dejan los vicios cuando no
+pueden ejercitallos, aunque más vale tarde que nunca. Digo, pues, que
+viéndote una noche llevar la linterna con el buen cristiano Mahudes,
+te consideré contento y justa y santamente ocupado; y lleno de buena
+envidia quise seguir tus pasos, y con esta loable intención me puse
+delante de Mahudes, que luego me eligió para tu compañero y me trujo a
+este hospital. ¿Ves cuan larga ha sido mi plática? ¿Ves mis muchos y
+diversos sucesos? ¿Consideras mis caminos y mis amos tantos? Pues todo
+lo que has oído es nada, comparado a lo que te pudiera contar.
+
+CIPIÓN.--Y con esto pongamos fin a esta plática; que la luz que entra
+por estos resquicios muestra que es muy entrado el día, y esta noche
+que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio de la habla, será
+la mía, para contarte mi vida.
+
+BERGANZA.--Sea ansí, y mira que acudas a este mismo puesto.
+
+
+
+
+EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS
+
+(_Salen_ CHANFALLA _y la_ CHERINOS.)
+
+CHANFALLA.--No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis
+advertimientos, principalmente los que te he dado para este nuevo
+embuste.
+
+CHIRINOS.--Chanfalla ilustre, lo que en mí fuere, tenlo como de molde;
+que tanta memoria tengo como entendimiento, a quien se junta una
+voluntad de acertar a satisfacerte que excede a las demás potencias.
+
+CHANFALLA.--Chirinos, poco a poco estamos ya en el pueblo, y estos que
+aquí vienen deben de ser, como lo son sin duda, el Gobernador y los
+Alcaldes. Salgámosles al encuentro, y date un filo a la lengua en la
+piedra de la adulación; pero no despuntes de aguda.
+
+(_Salen el_ GOBERNADOR _y_ BENITO REPOLLO, _alcalde_;JUAN _#Tostado#,
+regidor, y_ PEDRO CAPACHO, _escribano_.)
+
+Beso a vuesas mercedes las manos. ¿Quién de vuesas mercedes es el
+Gobernador de este pueblo?
+
+GOBERNADOR.--Yo soy el Gobernador; ¿qué es lo que queréis, buen
+hombre?
+
+CHANFALLA.--A tener yo dos onzas de entendimiento, hubiera echado de
+ver que esa peripatética y anchurosa presencia no podía ser de otro
+que del dignísimo Gobernador de este honrado pueblo.
+
+GOBERNADOR.--Y bien, ¿qué es lo que queréis, hombre honrado?
+
+CHIRINOS.--Honrados días viva vuesa merced que así nos honra; en fin,
+la encina da bellotas, el pero, peras; la parra, uvas, y el honrado,
+honra, sin poder hacer otra cosa.
+
+BENITO.--Sentencia _ciceronianca_, sin quitar ni poner un punto.
+
+CAPACHO.--_Ciceroniana_ quiso decir el señor alcalde Benito Repollo.
+
+BENITO.--Siempre quiero decir lo que es mejor, sino que las más veces
+no acierto; en fin, buen hombre, ¿qué queréis?
+
+CHANFALLA.--Yo, señores míos, soy Montiel, el que trae el Retablo de
+las Maravillas; hanme enviado a llamar de la corte los señores
+cofrades de los hospitales, porque no hay autor de comedias en ella, y
+perecen los hospitales; y con mi ida se remediará todo.
+
+GOBERNADOR.--Y ¿qué quiere decir Retablo de las Maravillas?
+
+CHANFALLA.--Por las maravillosas cosas que en él se enseñan y
+muestran, viene a ser llamado Retablo de las Maravillas; el cual
+fabricó y compuso el sabio Tontonelo debajo de tales paralelos,
+rumbos, astros y estrellas; con tales puntos, caracteres y
+observaciones, que ninguno puede ver las cosas que en él se muestran,
+que tenga alguna raza de confeso, o sea _#hijo de padres ladrones#_; y
+el que fuere contagiado destas dos tan usadas enfermedades, despídase
+de ver las cosas jamás vistas ni oídas de mi Retablo.
+
+BENITO.--Ahora echo de ver que cada día se ven en el mundo cosas
+nuevas. Y ¡qué! ¿se llamaba Tontonelo el sabio que el Retablo compuso?
+
+CHERINOS.--Tontonelo se llamaba, nacido en la ciudad de Tontonela;
+hombre de quien hay fama que le llegaba la barba a la cintura.
+
+BENITO.--Por la mayor parte, los hombres de grandes barbas son
+sabihondos.
+
+GOBERNADOR.--Señor regidor Juan _#Tostado#_, yo determino, debajo de
+su buen parecer, que esta noche se despose la señora Teresa
+_#Tostada#_, su hija, de quien yo soy padrino, y en regocijo de la
+fiesta, quiero que el señor Montiel muestre en vuestra casa su
+Retablo.
+
+JUAN.--Eso tengo yo por servir al señor Gobernador, con cuyo parecer
+me convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa en contrario.
+
+CHIRINOS.--La cosa que hay en contrario es, que si no se nos paga
+primero nuestro trabajo, así verán las figuras como por el cerro de
+Ubeda. ¿Y vuesas mercedes, señores Justicias, tienen conciencia y alma
+en esos cuerpos? Bueno sería que entrase esta noche todo el pueblo en
+casa del señor Juan _#Tostado#_, o como es su gracia, y viese lo
+contenido en el tal retablo, y mañana, cuando quisiésemos mostralle al
+pueblo, no hubiese ánima que le viese: no, señores, no, señores; _ante
+omnia_ nos han de pagar lo que fuere justo.
+
+BENITO.--Señora autora, aquí no os ha de pagar ninguna Antona, ni
+ningún Antoño; el señor regidor Juan _#Tostado#_ os pagará más que
+honradamente, y si no el Concejo. ¡Bien conocéis el lugar por cierto!
+Aquí, hermana, no aguardamos a que ninguna Antona pague por nosotros.
+
+CAPACHO.--¡Pecador de mí, señor Benito Repollo, y qué lejos da del
+blanco! No dice la señora autora que pague ninguna Antona, sino que le
+paguen adelantado, y ante todas cosas, que eso quiere decir _ante
+omnia_.
+
+BENITO.--Mirad, escribano Pedro Capacho; haced vos que me hablen a
+derechas, que yo entenderé a pie llano; vos, que sois leído y
+escribido, podéis entender esas algarabías de allende, que yo, no.
+
+JUAN.--Ahora bien, ¿contentarse ha el señor autor con que yo le dé
+adelantados media docena de ducados? Y más, que se tendrá cuidado que
+no entre gente del pueblo esta noche en mi casa.
+
+CHANFALLA.--Soy contento; porque yo me fío de la diligencia de vuesa
+merced y de su buen término.
+
+JUAN.--Pues véngase conmigo, recibirá el dinero y verá mi casa y la
+comodidad que hay en ella para mostrar ese Retablo.
+
+CHANFALLA.--Vamos, y no se les pase de las mientes las calidades que
+han de tener los que se atrevieren a mirar el maravilloso Retablo.
+
+BENITO.--A mi cargo queda eso, y séle decir que por mi parte puedo ir
+seguro a juicio, pues tengo el padre alcalde; cuatro dedos de enjundia
+de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi
+linaje: miren si veré el tal Retablo.
+
+CAPACHO.--Todos le pensarnos ver, señor Benito Repollo.
+
+JUAN.--No nacimos acá en las malvas, señor Pedro Capacho.
+
+GOBERNADOR.--Todo será menester, según voy viendo, señores Alcalde,
+Regidor y Escribano.
+
+JUAN.--Vamos, autor, y manos a la obra; que Juan _#Tostado#_ me llamo,
+hijo de Antón _#Tostado#_ y de Juana Macha; y no digo más en abono, y
+seguro que podré ponerme cara a cara y a pie quedo delante del
+referido Retablo.
+
+CHERINOS.--Dios lo haga.
+
+(_Entranse_ JUAN _#Tostado# y_ CHANFALLA.)
+
+GOBERNADOR.--Señora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la Corte, de
+fama y rumbo, especialmente de los llamados cómicos?; porque yo tengo
+mis puntas y collar de poeta, y pícome de la farándula y carátula.
+Veinte y dos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas a las
+otras; y estoy aguardando coyuntura para ir a la Corte y enriquecer
+con ellas media docena de autores.
+
+CHERINOS.--A lo que vuesa merced, señor Gobernador, me pregunta de los
+poetas, no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y
+todos piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y
+que siempre se usan, y así no hay para qué nombrallos. Pero dígame
+vuesa merced, por su vida: ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama?
+
+GOBERNADOR.--A mí, señora autora, me llaman el Licenciado Gomecillos.
+
+CHERINOS.--¡Válame Dios! ¿Y que vuesa merced es el señor Licenciado
+Gomecillos, el que compuso aquellas coplas tan famosas de _Lucifer
+estaba malo, y tómale mal de fuera_?
+
+GOBERNADOR.--Malas lenguas hubo que me quisieron ahijar esas coplas, y
+así fueron mías como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo
+quiero negar, fueron aquellas que trataron del diluvio de Sevilla; que
+puesto que los poetas son ladrones unos de otros, nunca me precié de
+hurtar nada a nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que
+quisiere.
+
+(_Vuelve_ CHANFALLA.)
+
+CHANFALLA.--Señores, vuesas mercedes vengan, que todo está a punto, y
+no falta más que comenzar.
+
+CHIRINOS.--¿Está ya el dinero _in Corbona_?
+
+CHANFALLA.--Y aun entre las telas del corazón.
+
+CHIRINOS.--Pues doyte por aviso, Chanfalla, que el Gobernador es
+poeta.
+
+CHANFALLA.--¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo! Pues dale por engañado, porque
+todos los de humor semejante son hechos a la macacona, gente
+descuidada, crédula y no nada maliciosa.
+
+BENITO.--Vamos, autor, que me saltan los pies por ver esas maravillas.
+
+(_Entranse todos_.)
+
+(_Salen_ JUANA _#Tostada# y_ TERESA REPOLLA, _labradoras; la una como
+desposada, que es la #Tostada#_.)
+
+TOSTADA.--Aquí te puedes sentar, Teresa Repolla amiga, que tendremos
+el Retablo enfrente; y pues sabes las condiciones que han de tener los
+miradores del Retablo, no te descuides, que sería una gran desgracia.
+
+TERESA.--Ya sabes, Juana _#Tostada#_, que soy tu prima, y no digo más.
+Tan cierto tuviera yo el cielo como tengo cierto ver todo aquello que
+el Retablo mostrare. Por el siglo de mi madre, que me sacase los
+mismos ojos de mi cara, si alguna desgracia me aconteciese bonita soy
+yo para eso.
+
+JUANA _#Tostada#_.--Sosiégate, prima, que toda la gente viene.
+
+(_Entran el_ GOBERNADOR, BENITO REPOLLO, JUAN _#Tostado#_, PEDRO
+CAPACHO, _el autor y la autora y otra gente del pueblo, y un sobrino
+de Benito que ha de ser aquel gentilhombre que baila_.)
+
+CHANFALLA.--Siéntense todos; el Retablo ha de estar detrás de este
+repostero, y la autora también.
+
+GOBERNADOR.--El señor Montiel comience su obra.
+
+BENITO.--Poca balumba trae este autor para tan gran Retablo.
+
+JUAN.--Todo debe de ser de maravillas.
+
+CHANFALLA.--Atención, señores, que comienzo:--¡Oh tú, quienquiera que
+fuiste, que fabricaste este Retablo con tan maravilloso artificio, que
+alcanzó renombre _de las Maravillas_! Por la virtud que en él se
+encierra, te conjuro, apremio y mando que luego incontinente muestres
+a estos señores algunas de las tus maravillosas maravillas, para que
+se regocijen y tomen placer, sin escándalo alguno. Ea, que ya veo que
+has otorgado mi petición, pues por aquella parte asoma la figura del
+valentísimo Sansón, abrazado con las colunas del templo, para
+derriballe por el suelo y tomar venganza de sus enemigos. ¡Tente,
+valeroso caballero, tente, por la gracia de Dios Padre; no hagas tal
+desaguisado, porque no cojas debajo y hagas tortilla tanto y tan noble
+gente como aquí se ha juntado!
+
+BENITO.--¡Véngase, cuerpo de tal, conmigo! Bueno sería que, en lugar
+de habernos venido a holgar, quedásemos aquí hechos plasta. ¡Téngase,
+señor Sancho, pesia a mis males, que se lo ruegan buenos!
+
+CAPACHO.--¿Veisle vos, _#Tostado#_?
+
+JUAN.--Pues ¿no le había de ver? ¿Tengo yo los ojos en el colodrillo?
+
+CAPACHO [#_aparte_#].--Milagroso caso es éste: así veo yo a Sansón
+ahora como el Gran Turco. Pues en verdad que me tengo por legítimo y
+cristiano viejo.
+
+CHIRINOS.--¡Guárdate, hombre, que sale el mesmo toro que mató al
+ganapán en Salamanca! ¡Échate, hombre; échate, hombre; ¡Dios te libre!
+¡Dios te libre!
+
+[Ilustración: ¡Échense todos, échense todos! ...]
+
+CHANFALLA.--¡Échense todos, échense todos! ¡Húchoho! ¡húchoho!
+¡húchoho!
+
+(_Echanse todos y alborótanse_.)
+
+BENITO.--El diablo lleva en el cuerpo el torillo; sus partes tiene de
+hosco y de bragado; si no me tiendo, me lleva de vuelo.
+
+JUAN.--Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos
+alboroten, y no lo digo por mí, sino por estas mochachas que no les ha
+quedado gota de sangre en el cuerpo de la ferocidad del toro.
+
+#_Tostada_#.--Y ¡cómo, padre! No pienso volver en mí en tres días; ya
+me vi en sus cuernos, que los tiene agudos como una lesna.
+
+JUAN.--No fueras tú mi hija y no lo vieras.
+
+GOBERNADOR [#_aparte_#].--Basta que todos ven lo que yo no veo; pero
+al fin habré de decir que lo veo, por la negra honrilla.
+
+CHIRINOS.--Esa manada de ratones que allá va, deciende por línea recta
+de aquellos que se criaron en el arca de Noé; dellos son blancos,
+dellos albarazados, dellos jaspeados, y dellos azules, y finalmente,
+todos son ratones.
+
+#_Tostada_#.--¡Jesús! ¡Ay de mí! ¡Ténganme que me arrojaré por aquella
+ventana! ¿Ratones? ¡Desdichada! Amiga, apriétate las faldas y mira no
+te muerdan; y ¡monta que son pocos! Por el siglo de mi abuela, que
+pasan de milenta.
+
+REPOLLA.--Yo sí soy la desdichada, porque se me entran sin reparo
+ninguno; un ratón morenico me tiene asida de una rodilla. ¡Socorro
+venga del cielo, pues en la tierra me falta!
+
+CHANFALLA.---Esta agua, que con tanta priesa se deja descolgar de las
+nubes, es de la fuente que da origen y principio al río Jordán; toda
+mujer a quien tocare en d rostro se le volverá como de plata bruñida,
+y a los hombres se les volverán las barbas como de oro.
+
+#_Tostada_#.--¿Oyes, amiga? Descubre el rostro, pues ves lo que te
+importa. ¡Oh, qué licor tan sabroso! Cúbrase, padre, no se moje.
+
+JUAN.--Todos nos cubrimos, hija.
+
+BENITO.--Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra.
+
+CAPACHO [#_aparte_#].--Yo estoy más seco que un esparto.
+
+GOBERNADOR [#_aparte_#].--¿Qué diablos puede ser esto, que aún no me
+ha tocado una gota, donde todos se ahogan? #_Si empiezo a pensar mal de
+la honradez de mis padres._#
+
+CAPACHO.--Fresca es el agua del santo río Jordán; y aunque me cubrí lo
+que pude todavía me alcanzó un poco en los bigotes, y apostaré que los
+tengo rubios como un oro.
+
+BENITO.--Y aun peor cincuenta veces.
+
+CHERINOS.--Allá van hasta dos docenas de leones rampantes y de osos
+colmeneros; todo viviente se guarde; que, aunque fantásticos, no
+dejarán de dar alguna pesadumbre, y aun de hacer las fuerzas de
+Hércules, con espadas desenvainadas.
+
+JUAN.--Ea, señor autor, ¡cuerpo de nos! ¿Y agora nos quiere llenar la
+casa de osos y de leones?
+
+BENITO.--¡Mirad qué ruiseñores y calandrias nos envía Tontonelo, sino
+leones y dragones! Señor autor, y salgan figuras más apacibles, o aquí
+nos contentamos con las vistas, y Dios le guíe, y no pare más en el
+pueblo un momento.
+
+#_Tostada_#.--Señor Benito Repollo, deje salir ese oso y leones,
+siquiera por nosotras, y recebiremos mucho contento.
+
+JUAN.--Pues, hija, de antes te espantabas de los ratones, ¿y agora
+pides osos y leones?
+
+#_Tostada_#.--Todo lo nuevo aplace, señor padre.
+
+CHIRINOS.--Esa doncella que agora se muestra tan galana y tan
+compuesta, es la llamada Herodías, cuyo baile alcanzó en premio la
+cabeza del Precursor de la vida; si hay quien la ayude a bailar verán
+maravillas.
+
+BENITO.--Esta sí ¡cuerpo del mundo! que es figura hermosa, apacible y
+reluciente. Sobrino Repollo, tú que sabes de achaque de castañetas,
+ayúdala y será la fiesta de cuatro capas.
+
+SOBRINO.--Que me place, tío Benito Repollo.
+
+(_Tocan la_ Zarabanda.)
+
+CAPACHO.--¡Toma mi abuelo, si es antiguo el baile de la Zarabanda y de
+la Chacona!
+
+BENITO.--¡Ea, sobrino! ... #_Pero diga, señor autor, si esa Herodías_#
+es judía, ¿cómo vee estas maravillas?
+
+CHANFALLA.--Todas las reglas tienen excepción, señor Alcalde.
+
+(_Suena una trompeta o corneta dentro del teatro, y entra un furrier
+de compañías._)
+
+FURRIER.--¿Quién es aquí el señor Gobernador?
+
+GOBERNADOR.--Yo soy: ¿qué manda vuesa merced?
+
+FURRIER.--Que luego, al punto, mande hacer alojamiento para treinta
+hombres de armas, que llegarán aquí dentro de media hora, y aun antes,
+que ya suena la trompeta. Y adiós.
+
+(#_Vase_#.)
+
+BENITO.--Yo apostaré que los envía el sabio Tontonelo.
+
+CHANFALLA.--No hay tal; que esta es una compañía de caballos, que
+estaba alojada dos leguas de aquí.
+
+BENITO.--Ahora yo conozco bien a Tontonelo, y sé que vos y él sois
+unos grandísimos bellacos; y mirá que os mando que mandéis a Tontonelo
+no tenga atrevimiento de enviar estos hombres de armas, que le haré
+dar docientos azotes en las espaldas, que se vean unos a otros.
+
+CHANFALLA.--Digo, señor alcalde, que no los envía Tontonelo.
+
+BENITO.--Digo que los envía Tontonelo, como ha enviado las otras
+sabandijas que yo he visto.
+
+CAPACHO.--Todos las habernos visto, señor Benito Repollo.
+
+BENITO.--No digo yo que no, señor Pedro Capacho.
+
+_(Vuelve el furrier.)_
+
+FURRIER.--Ea, ¿está ya hecho el alojamiento?, que ya están los
+caballos en el pueblo.
+
+BENITO.--¿Qué, todavía ha salido con la suya Tontonelo? Pues yo os
+voto a tal, autor de humos y de embelecos, que me lo habéis de pagar.
+
+CHANFALLA.--Séanme testigos que me amenaza el alcalde.
+
+CHIRINOS.--Séanme testigos que dice el Alcalde que lo que manda S.M.
+lo manda el sabio Tontonelo.
+
+BENITO.--Atontoneleada te vean mis ojos, plega a Dios todopoderoso.
+
+GOBERNADOR.--Yo para mí tengo que verdaderamente estos hombres de
+armas no deben de ser de burlas.
+
+FURRIER.--¿De burlas habían de ser, señor Gobernador? ¿Está en su
+seso?
+
+JUAN.--Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos visto
+aquí. Por vida del autor, que haga salir otra vez a la doncella
+Herodías, por que vea este señor lo que nunca ha visto; quizá con esto
+le cohecharemos para que se vaya presto del lugar.
+
+CHANFALLA.--Eso en buen hora, y veisla aquí a de vuelve, y hace de
+señas a su bailador a que de nuevo la ayude.
+
+SOBRINO.--Por mí no quedará, por cierto.
+
+BENITO.--Eso sí, sobrino, cánsala, cánsala; vueltas y más vueltas;
+¡vive Dios, que es un azogue la muchacha! ¡Al hoyo, al hoyo! ¡A ello,
+a ello!
+
+FURRIER.--¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de doncella es ésta y
+qué baile y qué Tontonelo?
+
+CAPACHO.--¿Luego no vee la doncella herodiana el señor furrier?
+
+FURRIER.--¿Qué diablos de doncella tengo de ver?
+
+CAPACHO.--Basta: de _ex illis_ es.
+
+GOBERNADOR.--De _ex illis_ es, de _ex illis_ es.
+
+JUAN.--De ellos es, de ellos, el señor furrier; de ellos es.
+
+FURRIER.--Por Dios vivo, que si echo mano a la espada, que los haga
+salir por las ventanas, que no por la puerta.
+
+CAPACHO.--Basta, de _ex illis_ es.
+
+BENITO.--Basta; de ellos es, pues no vee nada.
+
+FURRIER.--¡Canalla! Si otra vez me dicen que soy de ellos no les
+dejaré hueso sano.
+
+BENITO.--Nunca los confesos ni _ladrones_ fueron valientes; y por eso
+no podemos dejar de decir: de ellos es, de ellos es.
+
+FURRIER.--¡Cuerpo de Dios con los villanos! Esperad.
+
+_(Mete mano a la espada y acuchíllase con todos, y la Cherinos
+descuelga la manta y dice:)_
+
+El diablo ha sido la trompeta y la venida de los hombres de armas; más
+parece que los llamaron con campanilla.
+
+CHANFALLA.--El suceso ha sido extraordinario; la virtud del Retablo se
+queda en su punto, y mañana lo podemos mostrar al pueblo; y nosotros
+mismos podemos cantar el triunfo de esta batalla diciendo: ¡Vivan
+Chirinos y Chanfalla!
+
+
+
+
+EL CERCO DE NUMANCIA
+
+FIGURAS SIGUIENTES:
+
+CIPIÓN, romano.
+IUGURTA, romano.
+_Gayo_ MARIO, romano.
+QUINTO FABIO, romano.
+CUATRO SOLDADOS ROMANOS.
+DOS NUMANTINOS, EMBAJADORES.
+TEÓGENES, numantino.
+CARAVINO, numantino.
+CUATRO GOBERNADORES NUMANTINOS.
+MARANDRO, numantino.
+DOS SACERDOTES NUMANTINOS.
+UN HOMBRE NUMANTINO.
+_Un Demonio_.
+CUATRO MUJERES DE NUMANCIA.
+LIRA, doncella.
+DOS CIUDADANOS NUMANTINOS.
+UNA MUJER DE NUMANCIA.
+UN HIJO SUYO.
+_Otro hijo de aquélla._
+UNA MUJER DE NUMANCIA.
+UN SOLDADO NUMANTINO.
+GUERRA.
+ENFERMEDAD.
+HAMBRE.
+VARIATO, muchacho, que es el
+ que se arroja de la torre.
+UN NUMANTINO.
+ERMILIO, soldado romano.
+
+
+JORNADA PRIMERA
+
+Entra CIPIÓN, y IUGURTA y MARIO y un alarde de soldados armados a lo
+antiguo, sin arcabuces, y CIPIÓN se sube sobre una peña que estará
+allí, y dice:
+
+CIP. En el fiero ademán, en los _#lozanos#_
+ Marciales aderezos y vistosos,
+ Bien os conozco, amigos, por romanos:
+ Romanos, digo, fuertes y animosos;
+ Mas en las blancas y delicadas manos,
+ Y en las teces de rostros tan lustrosos,
+ Allá en Bretaña parecéis criados,
+ Y de padres flamencos engendrados.
+ El general discuido vuestro, amigos,
+ El no mirar por lo que tanto os toca,
+ Levanta los caídos enemigos,
+ Que vuestro esfuerzo y opinión apoca.
+ Desta ciudad los muros son testigos,
+ Que aun hoy está cual bien fu_#n#_dada roca,
+ De vuestras perezosas fuerzas vanas,
+ Que sólo el nombre tienen de romanas.
+ ¿Paréceos, hijos, que es gentil hazaña
+ Que tiemble del romano nombre el mundo,
+ Y que vosotros solos en España
+ Le aniquiléis y echéis en el profundo?
+ ¿Qué flojedad es ésta tan extraña?
+ ¿Qué flojedad? Si yo mal no me fundo,
+ Es flojedad nacida de pereza,
+ Enemiga mortal de fortaleza.
+ ¿Pensáis que sólo _#atierra#_ la muralla
+ El almete y la acerada punta,
+ Y que sólo atropella la batalla
+ La multitud de gentes y armas junta?
+ Si esfuerzo de cordura no señala
+ Que todo lo previene y lo barrunta,
+ Poco aprovechan muchos escuadrones,
+ Y menos infinitas municiones.
+ Si a militar concierto se reduce
+ Cualque pequeño ejército que sea,
+ Veréis que como sol claro reluce,
+ Y alcanza las victorias que desea;
+ Pero si a flojedad él se conduce,
+ Aunque abreviado el mundo en él se vea,
+ En un momento quedará deshecho
+ Por más reglada mano y fuerte pecho.
+ Avergonzaos, varones esforzados,
+ Porque, a nuestro pesar, con arrogancia,
+ Tan pocos españoles, y encerrados,
+ Defiendan este nido de Numancia.
+ Deciséis años son, y más, pasados,
+ Que mantienen la guerra y la ganancia
+ De haber vencido con feroces manos
+ Millares de millares de romanos.
+ No me huela el soldado otros olores
+ Que el olor de la pez y de resina,
+ Ni por golosidad de los sabores
+ Traiga siempre aparato de cocina:
+ Que el que usa en la guerra estos primores,
+ Muy mal podrá sufrir la cota fina;
+ No quiero otro primor ni otra fragancia,
+ En tanto que español viva en Numancia.
+ En blandas camas, entre juego y vino,
+ Hállase mal el trabajoso Marte;
+ Otro aparejo busca, otro camino;
+ Otros brazos levantan su estandarte;
+ Cada cual se fabrica su destino;
+ No tiene allí fortuna alguna parte;
+ La pereza fortuna baja cría;
+ La diligencia, imperio y monarquía.
+ Estoy con todo esto tan seguro
+ De que al fin mostraréis que sois romanos,
+ Que tengo en nada el defendido muro
+ Destos rebeldes bárbaros hispanos,
+ Y así, os prometo por mi diestra y juro
+ Que, si igualáis al ánimo las manos,
+ Que las mías se alarguen en pagaros,
+ Y mi lengua también en alabaros.
+
+Míranse los soldados unos a otros, y hacen señas a uno dellos, que se
+llama GAYO MARIO, que responda por todos, y dice:
+
+GAYO. Si con atentos ojos has mirado,
+ Inclito general, en los semblantes
+ Que a tus breves razones han mostrado
+ Los que tienes agora circunstantes,
+ Cuál habrás visto sin color, turbado,
+ Y cuál con ella, indicios bien bastantes
+ De que _el_ temor y la vergüenza _a_ una
+ Nos aflige, molesta e importuna:
+ Vergüenza, de mirar ser reducidos
+ A término tan bajo por su culpa,
+ Que viendo ser por ti reprehendidos,
+ No saben a esa falta hacer disculpa;
+ Temor, de tantos yerros cometidos;
+ Y la torpe pereza que los culpa
+ Los tiene de tal modo, que se holgaran
+ Antes morir que en esto se hallaran.
+ Pero el lugar y tiempo que los queda
+ Para mostrar alguna recompensa,
+ Es causa que con menos fuerza puedan
+ Fatigarte el rigor de tal ofensa.
+ De hoy más, con presta voluntad y leda,
+ El más mínimo déstos #_cuida_# y piensa
+ De ofrecer sin revés a tu servicio
+ La hacienda, vida, honra en sacrificio.
+ Admite, pues, de sus intentos sanos
+ Al justo ofrecimiento, señor mío,
+ Y considera al fin que son romanos,
+ En quien nunca faltó del todo brío.
+ Vosotros levantad las diestras manos,
+ En señal que aprobáis el voto mío.
+S.1.° Todo lo que habéis dicho confirmamos.
+S.2.° Y lo juramos todos.
+TODOS. Sí juramos.
+CIP. Pues, arrimado a tal ofrecimiento,
+ Crece ya desde hoy mi confianza,
+ Creciendo en vuestros pechos ardimiento,
+ Y del viejo vivir nuestra mudanza.
+ Vuestras promesas no se lleve el viento;
+ Hacerlas verdaderas con la lanza;
+ Que las mías saldrán tan verdaderas,
+ Cuanto fuere el valor de vuestras veras.
+S.1.° Dos numantinos con seguro vienen
+ A darte, Cipión, una embajada.
+CIP. ¿Por qué no llegan ya? ¿En qué se detienen?
+SOL. Esperan que licencia les sea dada.
+CIP. Si son embajadores, ya la tienen.
+SOL. Embajadores son.
+CIP. Daldes entrada.
+
+Entran dos numantinos, embajadores.
+
+N.1.° Si nos das, gran señor, grata licencia,
+ Decirte he la embajada que traemos;
+ Do estamos, #_o_# ante sola tu presencia,
+ Todo a lo que venimos te diremos.
+CIP. Decid; que adonde quiera doy audiencia.
+N.1.° Pues con ese seguro que tenemos,
+ De tu real grandeza concedido,
+ Daré principio a lo que soy venido.
+ Numancia, de quien yo soy ciudadano,
+ Inclito general, a ti me envía,
+ Como al más fuerte capitán romano
+ Que ha cubierto la noche y visto el día,
+ A pedirte, señor, la amiga mano,
+ En señal de que cesa la porfía
+ Tan trabada y cruel de tantos años,
+ Que ha causado sus propios y tus daños.
+ Dice que nunca de la ley y fueros
+ Del Senado romano se apartara,
+ Si el #in#sufrible mando y desafueros
+ De un cónsul y otro no le fatigara.
+ Ellos con duros estatutos fieros,
+ Y con su extraña condición avara,
+ Pusieron tan gran yugo a nuestros cuellos,
+ Que forzados salimos del y dellos,
+ Y, en todo el largo tiempo que ha durado
+ Entrambas partes la contienda, es cierto
+ Que ningún general hemos hallado
+ Con quien poder tratar algún concierto.
+ Empero agora, que ha querido el hado
+ Reducir nuestra nave a tan buen puerto,
+ Las velas de la gavia recogemos,
+ Y a cualquiera partido nos ponemos.
+ No imagines que temor nos lleva
+ A pedirte las paces con instancia,
+ Pues la larga experiencia ha dado prueba
+ Del poder valeroso de Numancia.
+ Tu virtud y valor es quien nos ceba,
+ Y nos declara, que será ganancia
+ Mayor que cuantas desear podemos
+ Si por señor y amigo te tenemos.
+ A esto ha sido la venida nuestra.
+ Respóndenos, señor, lo que te place.
+CIP. ¡Tarde de arrepentidos dais la muestra!
+ Poco vuestra amistad me satisface.
+ De nuevo ejercitad la fuerte diestra,
+ Que quiero ver lo que la mía hace;
+ Quizá que ha puesto en ella la ventura
+ La gloria nuestra y vuestra sepoltura.
+ A desvergüenza de tan largos años,
+ Es poca recompensa pedir paces.
+ Seguid la guerra y renovad los daños.
+ Salgan de nuevo las valientes haces.
+N.1.° La falsa confianza mil engaños
+ Consigo trae; advierte lo que haces,
+ Señor, que esa arrogancia que nos muestras,
+ Remunera el valor en nuestras diestras;
+ Y pues niegas la paz que con buen celo
+ Te ha sido por nosotros demandada,
+ De hoy más la causa nuestra con el cielo
+ Quedará por mejor calificada,
+ Y antes que pises de Numancia el suelo,
+ Probarás dó se extiende la indignada
+ Fuerza de aquel que, siéndote enemigo,
+ Quiere ser tu vasallo y fiel amigo.
+CIP. ¿Tenéis más que decir?
+N. No: mas tenemos
+ Que hacer, pues tú, señor, ansí lo quieres,
+ Sin querer la amistad que te ofrecemos,
+ Correspondiendo mal de ser quien eres.
+ Pero entonces verás lo que podremos
+ Cuando nos muestres tú lo que pudieres;
+ Que es una cosa razonar de paces,
+ Y otra romper por las armadas haces.
+CIP. Verdad decís; y ansí, para mostraros
+ Si sé tratar en paz y hablar en guerra,
+ No os quiero por amigos aceptaros,
+ Ni lo seré jamás de vuestra tierra.
+ Y con esto podéis luego tornaros.
+N. ¿Que en es_to_ tu querer, señor, se encierra?
+CIP. Ya te he dicho que sí.
+N.2.° Pues, ¡sus!, al hecho;
+ Que guerra ama el numantino pecho.
+
+
+JORNADA SEGUNDA
+
+Salen TEÓGENES y CARAVINO, con otros _tres_ numantinos, gobernadores
+de Numancia, y siéntanse.
+
+TEÓG. Paréceme, varones esforzados,
+ Que en nuestros da_ñ_os con rigor influyen
+ Los tristes signos y contrarios hados,
+ Pues nuestra fuerza humana desminuyen.
+ Tiénennos los romanos encerrados,
+ Y con cobardes manos nos destruyen.
+ Ni con matar muriendo no hay vengarnos,
+ Ni podemos sin alas escaparnos.
+ Mirá si imagináis algún remedio
+ Para salir de tanta desventura,
+ Porque este largo y trabajoso asedio
+ Sólo promete presta sepoltura.
+ El ancho foso nos estorba el medio
+ De probar con las armas la ventura,
+ Aunque a veces valientes, fuertes brazos,
+ Rompen mil _contrapuestos_ embarazos.
+CAR. ¡A Júpiter pluguiera soberano
+ Que nuestra juventud sola se viera
+ Con todo el cruel ejército romano
+ Adonde el brazo rodear pudiera,
+ Que allí al valor de la española mano
+ La misma muerte poco estorbo hiciera
+ Para dejar de abrir franco camino
+ A la salud del pueblo numantino!
+ Mas pues en tales términos nos vemos,
+ Que estamos como damas encerrados,
+ Hagamos todo cuanto hacer podemos
+ Para mostrar los ánimos osados:
+ A nuestros enemigos convidemos
+ A singular batalla; que, cansados
+ Deste cerco tan largo, ser podría
+ Quisiesen acabarle por tal vía.
+ Y cuando este remedio no suceda
+ A la justa medida del deseo,
+ Otro camino de intentar nos queda,
+ Aunque más trabajoso a lo que creo:
+ Este foso y muralla que nos #veda#
+ El paso al enemigo que allí veo,
+ En un tropel de noche le rompamos,
+ Y por ayuda a los amigos vamos.
+N.1.° O sea por el foso, o por la muerte,
+ De abrir tenemos paso a nuestra vida;
+ Que es dolor insufrible el de la muerte,
+ Si llega cuando más vive la vida.
+ Remedio a las miserias es la #m#uerte,
+ Si se acrecientan ellas con la vida,
+ Y suele tanto más ser excelente
+ Cuando se muere más honradamente.
+N.2.° Esta #in#sufrible hambre macilenta,
+ Que tanto nos persigue y nos rodea,
+ Hace que en vuestro parecer consienta,
+ Puesto que temerario y duro sea;
+ Muriendo, excusaremos tanta afrenta;
+ Y quien morir de hambre no desea,
+ Arrójese conmigo al foso, y haga
+ Camino su remedio con la daga.
+N.3.° Primero que vengáis al trance duro
+ Desta resolución que habéis tomado,
+ Paréceme ser bien que desde el muro
+ Nuestro fiero enemigo sea #avisado#,
+ Diciéndole que dé campo seguro
+ A un numantino y a otro su soldado,
+ Y que la muerte de uno sea sentencia
+ Que acabe nuestra antigua diferencia.
+ Son los romanos tan soberbia gente,
+ Que luego aceptarán este partido;
+ Y si lo aceptan, #creo# firmemente
+ Que nuestro #amargo# daño ha #f#enecido,
+ Pues está #un# numantino aquí presente,
+ Cuyo valor me tiene persuadido
+ Que él solo contra tres de los romanos
+ Quitará la victoria de las manos.
+ Para morir, jamás le falta tiempo
+ Al que quiere morir desesperado.
+ Siempre seremos a sazón y a tiempo
+ Para mostrar muriendo el pecho osado;
+ Mas, porque no se pase en balde el tiempo,
+ Mira si os cuadra lo que he demandado,
+ Y, si no os parece, dad un modo
+ Que mejor venga y que convenga a todo.
+TEÓG. Yo desde aquí me ofrezco, si os parece
+ Que puede de mi esfuerzo algo fiarse,
+ De salir a esta duda que se ofrece,
+ Si por ventura viene a efectuarse.
+CAR. Más honra tu valor claro merece;
+ Bien pueden de tu esfuerzo confiarse
+ Más difíciles cosas, y aun mayores,
+ Por ser el que es mejor de los mejores.
+ #_Y pues tú ocupas el lugar primero_#
+ De la honra y valor con causa justa,
+ Yo, que en todo me cuento por postrero,
+ Quiero ser el h#_e_#raldo de esta justa.
+N.1.° Pues yo con todo el pueblo me prefiero
+ Hacer de lo que Júpiter más gusta,
+ Que son los sacrificios y oblaciones,
+ Si van con enmendados corazones.
+N.2.° Vámo#_no_#s, y con presta diligencia
+ Hagamos cuanto aquí propuesto habernos.
+ Antes que la pestífera dolencia
+ De la hambre nos ponga en los extremos.
+ Si tiene el cielo dada la sentencia
+ De que en este rigor fiero acabemos,
+ Revóquela, si acaso lo merece
+ La presta enmienda que Numancia ofrece.
+
+Vanse.
+
+Salen dos numantinos vestidos como sacerdotes antiguos, y han de traer
+asido de los cuernos en medio un carnero grande, coronado de oliva y
+otras flores, y un paje con una fuente de plata y una toalla, y otro
+con un jarro de agua, y otros dos con dos jarros de vino, y otro con
+otra fuente de plata con un poco de incienso, y otros con fuego y
+leña, y otro que ponga una mesa con un tapete donde se ponga todo lo
+que hubiere en la comedia, en hábitos de numantinos; y luego los
+sacerdotes, dejando el uno el carnero de la mano, diga, y han de
+entrar TEÓGENES y muchos numantinos.
+
+S.1.° Señales ciertas de dolores ciertos
+ Se me han presentado en el camino,
+ Y los canos cabellos tengo yertos.
+S.2.° Si acaso yo no soy mal adivino,
+ Nunca con bien saldremos de esta impresa.
+ ¡Ay, desdichado pueblo numantino!
+S.1.° Hagamos nuestro oficio con la priesa
+ Que nos incitan los agüeros tristes.
+ Poned, amigos, hacia aquí esa mesa.
+S.2.° El vino, incienso y agua que trujistes
+ Poneldo encima, y apartaos afuera,
+ Y arrepentíos de cuanto mal hicistes;
+ Que la _#oblación#_ mejor y la primera
+ Que se ha de ofrecer al alto cielo
+ Es el alma limpia y voluntad sincera.
+S.1.° El fuego no le hagáis vos en el suelo,
+ Que aquí viene brasero para ello,
+ Que así lo pide el religioso celo.
+S.2.° Lavaos las manos y limpiaos el cuello.
+ Dad acá el agua: ¿el fuego no se enciende?
+N. No hay quien pueda, señor#_es_#, encendello.
+S.2.° ¡Oh Júpiter! ¿Qué es esto que pretende
+ De hacer en nuestro daño el hado esquivo?
+ ¿Cómo el fuego en la tea no se enciende?
+N. Ya p#_a_#rece, señor, que está algo vivo.
+S.2.° Quítate afuera. ¡Oh flaca llama escura,
+ Que dolor en mirarte tal recibo!
+ ¿No miras cómo el humo se apresura
+ A caminar al lado de Poniente,
+ Y la amarilla llama, mal segura,
+ Sus puntas encamina hacia el Oriente?
+ ¡Desdichada señal, señal notoria
+ Que nuestro mal y daño está patente!
+S.1.° Aunque lleven romanos la victoria
+ De nuestra muerte, en humo ha de tornarse
+ Y en llamas vivas nuestra muerte y gloria.
+S.2.° Pues debe con el vino ruciarse
+ El sacro fuego, dad acá ese vino,
+ Y el incienso también que ha de quemarse.
+
+Rocía el fuego con el vino a la redonda, y luego pone el incienso en
+el fuego, y dice:
+
+ Al bien del triste pueblo numantino
+ Endereza, ¡oh gran Júpiter!, la fuerza
+ Propici#_a_#, del contrario amargo sino.
+ Ansí como este ardiente fuego fuerza
+ A que en humo se vaya el sacro incienso,
+ Así se haga al enemigo fuerza
+ Para que en humo, eterno padre inmenso,
+ Todo su bien, toda su gloria vaya,
+ Ansí como tú puedes y yo pienso;
+ Tengan los cielos su poder a raya,
+ Ansí como esta víctima tenemos,
+ Y, lo que ella ha de haber, él también haya.
+S.1.° Mal responde el agüero; mal podremos
+ Ofrecer esperanza al pueblo triste,
+ _#Para salir del mal que poseemos#_.
+
+Hácese ruido debajo del tablado con un barril lleno de piedras, y
+dispárese un cohete volador.
+
+S.2.° ¿No oyes un ruido, amigo? Di, ¿no viste
+ El rayo ardiente que pasó volando?
+ Presa#_g_#io verdadero de esto fuiste.
+S.1.° Turbado estoy; de miedo estoy temblando.
+ ¡Oh qué señales!, a lo que yo veo,
+ ¡Qué amargo fin está#_n_# pronosticando!
+ ¿No ves un escuadrón airado y feo?
+ ¿Vees unas águilas feas que pelean
+ Con otras aves en marcial rodeo?
+S.2.° Sólo su esfuerzo y su rigor emplean
+ En encerrar las aves en un cabo,
+ Y con astucia y arte las rodean.
+S.1.° Tal seña#_l vit_#upero y no la alabo,
+ ¿Aguilas imperiales vencedoras?
+ ¡Tú verás de Numancia presto el cabo!
+S.2.° Aguilas, de gran mal anunciadoras,
+ Partíos, que ya el agüero vuestro entiendo,
+ Ya e#_n_# efecto contadas son las horas.
+S.1.° Con todo, el sacrificio hacer pretendo
+ De esta inocente víctima, guardada
+ Para pagar el dios del gesto horrendo.
+S.2.° ¡Oh gran Pl#_u_#tón, #_a_# quien por s#_u_#erte dada
+ _#Le fué la habitación#_ del reino oscuro
+ Y el mando en la infernal _#triste#_ morada!
+ Atapa la profunda escura boca
+ Por do salen las tres fieras hermanas
+ A hacernos el daño que nos toca,
+ Y sian de dañarnos tan livianas
+ Sus intenciones, que las lleve el viento,
+ Como se lleva el pelo de estas lanas.
+
+Quita algunos pelos del carnero y échalos al aire.
+
+S.1.° Y ansí como te baño y ensangriento
+ Este cuchillo #_en_# esta sangre pura,
+ Con alma limpia y limpio pensamiento,
+ Ansí la tierra de Numancia dura
+ Se bañe con la sangre de romanos,
+ Y aun los sirva también de sepoltura.
+
+Sale por el hueco del tablado un DEMONIO hasta el medio cuerpo, y ha
+de arrebatar el carnero y volverse a disparar el fuego y todos los
+sacrificios.
+
+S.2.° Mas ¿quién me ha arrebatado de las manos
+ La víctima? ¿Qué es esto, dioses santos?
+ ¿Qué prodigios son estos tan insanos?
+ No #_os_# han entern#_eci_#do ya los llantos
+ Deste pueblo lloroso y afligido,
+ Ni la arpada voz de aquestos cantos;
+ Antes creo que se han endurecido,
+ Cual pueden inferir en las señales
+ Tan fieras como aquí han acontecido.
+ Nuestros vivos remedios son mortales;
+ Toda nuestra pereza es diligencia,
+ #_Y los bienes ajenos, nuestros males._#
+NUM. En fin, dado han los cielos la sentencia
+ De nuestro fin amargo y miserable.
+ No nos quiere valer ya su clemencia;
+ Lloremos, pues es fin tan lamentable,
+ Nuestra desdicha; que la edad postrera
+ Dél y de nuestras fuerzas siempre hable.
+
+
+JORNADA TERCERA
+
+Salen CIPIÓN, IUGURTA, y MARIO, romanos.
+
+CIP. En forma estoy contento en mirar cómo
+ Corresponde a mi gusto la ventura,
+ Y esta libre nación soberbia domo
+ Sin fuerzas, solamente con cordura.
+ En viendo la ocasión, luego la tomo,
+ Porque sé cuánto corre y se apresura,
+ Y si se pasa; en cosas de la guerra,
+ El crédito consume y vida atierra.
+ Juzgaba de ésa el loco desvarío
+ Tener los enemigos encerrados,
+ Y que era mengua del romano brío
+ No vencellos con modos más usados.
+ Bien sé que lo habrán dicho; mas yo fío
+ Que, los que fueren plácticos soldados
+ Dirán que es de tener en mayor cuenta
+ La victoria que menos ensangrienta.
+ ¿Qué gloria puede haber más levantada,
+ En las cosas de guerra que aquí digo,
+ Que, sin quitar de su lugar la espada,
+ Vencer y sujetar al enemigo?
+ Que, cuando la victoria es granjeada
+ Con la sangre vertida del amigo,
+ El gusto mengua que causar pudiera
+ La que sin sangre tal ganada fuera.
+
+Tocan una trompeta del muro de Numancia.
+
+IUG. Oye, señor, que de Numancia suena
+ El son de una trompeta, y me aseguro
+ Que decirte, algo desde allá se ordena,
+ Pues el salir acá lo estorba el muro.
+ Caravino se ha puesto en una almena,
+ Y una señal ha hecho de seguro:
+ Lleguémonos más cerca.
+CIP. Ea, lleguemos.
+ No más: que desde aquí lo entenderemos.
+
+Pónese CARAVINO en la muralla, con una bandera o lanza en la mano, y
+dice:
+
+CAR. ¡Romanos!; ¡Ah, romanos! ¿Puede acaso
+ Ser de vosotros esta voz oída?
+MAR. Puesto que más abajas, y hables paso,
+ De cualquier tu razón será entendida.
+CAR. Decid al general que alargue el paso
+ Al foso, porque viene dirigida
+ a él una embajada.
+CIP. Dila presto,
+ que #_yo_# soy Cipión.
+CAR. Escucha el resto.
+ Dice Numancia, general prudente,
+ Que consideres bien que ha muchos años
+ Que entre la nuestra y tu romana gente
+ Duran los males de la guerra extraños,
+ Y que, por evitar que no se aumente
+ La dura pestilencia destos daños,
+ Quiere, si tú quisieres, acaballa
+ Con una breve y singular batalla.
+ Un soldado se ofrece de los nuestros
+ A combatir cerrado en estacada
+ Con cualquiera esforzado de los vuestros,
+ Para acabar contienda tan trabada;
+ Y al que los hados fueren tan siniestros,
+ Que allí le deje#_n_# sin la vida amada,
+ Si fuere d nuestro, darémoste la tierra;
+ Si el tuyo fuere, acábese la guerra:
+ Y por seguridad deste concierto,
+ daremos a tu gusto las rehenes.
+ Bien sé que en él vendrás, porque estás cierto
+ De los soldados que a tu cargo tienes,
+ Y sabes que el menor, a campo abierto,
+ Hará sudar el pecho, rostro y sienes
+ Al más aventajado de Numancia;
+ Ansí que está segura tu ganancia.
+ Porque a la ejecución se venga luego,
+ Respóndeme, señor, si estás en ello.
+CIP. Donaire es lo que dices, risa y juego,
+ Y loco el que piensa de hacello.
+ Usad el medio del humilde ruego,
+ Si queréis que se escape vuestro cuello
+ De probar el rigor y filos diestros
+ Del romano cuchillo y brazos nuestros.
+ La _fiera_ que en la jaula está encerrada
+ Por su selvatoquez y fuerza dura,
+ Si puede allí con mano ser domada,
+ Y con el tiempo y medios de cordura,
+ Quien la dejase libre y desatada
+ Daría grandes muestras de locura.
+ Bestias sois, y, por tales, encerradas
+ Os tengo donde habéis de ser domadas.
+ Mía será Numancia a pesar vuestro,
+ Sin que me cueste un mínimo soldado,
+ Y el que tenéis vosotros por más diestro,
+ Rompa por ese foso trincheado;
+ Y si en esto os parece que yo muestro
+ Un poco mi valor acobardado,
+ El viento lleve _agora_ esta vergüenza,
+ Y vuélvala la fama cuando venza.
+
+Vanse CIPIÓN y los suyos, y dice CARAVINO.
+
+CAR. ¿No escuchas más, cobarde? ¿Ya te ascondes?
+ ¿Enfádate la igual justa batalla?
+ Mal con tu nombradía correspondes;
+ Mal podrás de este modo sustentalla;
+ En fin, como cobarde me respondes.
+ Cobardes sois, romanos, vil canalla,
+ Con vuestra muchedumbre confiados,
+ Y no en los diestros brazos levantados.
+ En _formado_ escuadrón, o manga suelta
+ En la campaña rasa, do no pueda
+ Estorbar la mortal fiera revuelta
+ El ancho foso y muro que la veda,
+ Será bien que, sin dar el pie la vuelta?
+ Y sin tener jamás la espada queda,
+ _Ese_ ejército mucho bravo vuestro
+ Se viera con el poco flaco nuestro;
+ Mas, como siempre estáis acostumbrados
+ A vencer con ventajas y con mañas,
+ Estos conciertos, en valor fundados,
+ No los admiten bien vuestras marañas;
+ _Liebres en pieles fieras disfrazados,
+ Load y engrandeced vuestras hazañas_,
+ Que espero en el gran Júpiter dejaros
+ Sujetos a Numancia y a sus fueros.
+
+Vase, y torna a salir fuera con TEÓGENES, y CARAVINO, y MARANDRO, y
+otros.
+
+TEÓG. En términos nos tiene nuestra suerte,
+ Dulces amigos, que sería ventura
+ De acabar nuestros daños con la muerte;
+ El desafío no ha importado un cero;
+ ¿De intentar qué me queda? No lo siento,
+ Uno es aceptar el fin postrero.
+ Esta noche se muestre el ardimiento
+ Del numantino acelerado pecho,
+ Y póngase por obra nuestro intento.
+ El enemigo muro sea deshecho;
+ Salgamos a morir a la campaña,
+ Y no como cobardes en estrecho.
+ Bien sé que sólo sirve esta hazaña
+ De que a nuestro morir se mude el modo,
+ Que con ella la muerte se acompaña.
+CAR. Con este parecer yo me acomodo;
+ Morir quiero rompiendo el fuerte muro,
+ Y deshacello por mi mano todo;
+ Mas tienen una cosa mal siguro:
+ Que, si nuestras mujeres saben esto,
+ De que no haremos nada os aseguro.
+ Cuando otra vez tuvimos presupuesto
+ De huírnos y dejallas, cada uno
+ Fiado en su caballo y vuelo presto,
+ Ellas, que el trato a ellas importuno
+ Supieron, al momento nos robaron
+ Los frenos, sin dejarnos sólo uno.
+ Entonces el huír nos estorbaron,
+ Y ansí lo harán agora fácilmente,
+ Si las lágrimas muestran que mostraron.
+MAR. Nuestro disinio a todas es patente,
+ Todas lo saben ya, y no queda alguna
+ Que no se queje dello amargamente,
+ Y dicen que, en la buena o ruin fortuna,
+ Quieren en vida o muerte acompañaros,
+ Aunque su compañía os sea importuna.
+
+Entran cuatro mujeres de Numancia, cada una con un niño en brazos y
+otros de las manos, y LIRA, doncella.
+
+ Veislas aquí do vienen a rogaros
+ No las dejéis en tantos embarazos;
+ Aunque seáis de acero han de ablandaros;
+ Los tiernos hijos vuestros en los brazos
+ Las tristes traen: ¿no veis con qué señales
+ De amor les dan los últimos abrazos?
+M.1.ª ¿Qué pensáis, varones claros?
+ ¿Revolvéis aún todavía
+ En la triste fantasía
+ De dejarnos y ausentaros?
+ ¿Y a los libres hijos vuestros
+ Queréis esclavos dejallos?
+ ¿No será mejor _ahogallos_
+ Con los propios brazos vuestros?
+ No apresuréis el camino
+ Al morir, porque su estambre
+ Cuidado tiene la hambre
+ De cercenarla contino.
+M.3.ª Hijos de estas tristes madres,
+ ¿Qué es esto? ¿Cómo no habláis
+ Y con lágrimas rogáis
+ Que no os dejen vuestros padres?
+ Baste que la hambre insana
+ Os acaben con dolor,
+ Sin esperar el rigor
+ De la aspereza romana.
+ Decildes que os engendraron
+ Libres, y libres nacistes,
+ Y que vuestras madres tristes
+ También libres os criaron.
+ Decildes que, pues la suerte
+ Nuestra va tan decaída,
+ Que, como os dieron la vida,
+ Ansí mismo os den la muerte;
+ ¡Oh muros de esta ciudad!
+ Si podéis hablar, decid,
+ Y mil veces repetid:
+ "¡Numantinos, libertad
+ Los templos, las casas vuestras
+ Levantadas en concordia!
+ Hoy piden misericordia
+ Hijos y mujeres vuestras.
+ Ablandad, caros varones,
+ Esos pechos diamantinos,
+ Y mostrad, cual numantinos,
+ Amorosos corazones;
+ Que no por romper el muro
+ Se remedia un mal tamaño;
+ Antes en ello está el daño
+ Más propincuo y más seguro."
+LIRA. También las tristes doncellas
+ Ponen en vuestra defensa
+ El remedio de su ofensa
+ Y el alivio a sus querellas.
+ Desesperación notoria
+ Es ésta que hacer queréis,
+ Adonde sólo hallaréis
+ Breve muerte y larga gloria.
+ Mas ya que salga mejor
+ Que yo pienso esta hazaña,
+ ¿Qué ciudad hay en España
+ Que quiera daros favor?
+ Mi pobre ingenio os advierte
+ Que si hacéis esta salida,
+ Al enemigo dais vida
+ Y a toda Numancia muerte.
+ De vuestro acuerdo gentil
+ Los romanos burlarán;
+ Pero, decidme: ¿qué harán
+ Tres mil con ochenta mil?
+ Aunque tuviesen abiertos
+ Los muros y su defensa,
+ Seríades con ofensa
+ Mal vengados y bien muertos.
+ Mejor es que la ventura
+ O el daño que el cielo ordena,
+ O nos salve o nos condena
+ Dé la vida o sepoltura.
+TEÓG. Limpiad los ojos húmidos del llanto,
+ Mujeres tiernas, y tené entendido
+ Que vuestra angustia la sentimos tanto,
+ Que responde al amor nuestro subido.
+ Ora crezca el dolor, ora el quebranto
+ Sea por nuestro bien disminuído,
+ Jamás en muerte o vida os dejaremos;
+ Antes en muerte y vida os serviremos.
+ Pensábamos salir al foso, ciertos
+ Antes de allí morir que de escaparnos,
+ Pues fuera quedar vivos aunque muertos,
+ Si muriendo pudiéramos vengarnos;
+ Mas, pues nuestros disinios descubiertos
+ Han sido, y es _locura_ aventurarnos,
+ Amados y hijos y mujeres nuestras,
+ Nuestras vidas serán de hoy más las vuestras.
+ Sólo se ha de mirar que el enemigo
+ No alcance de nosotros triunfo o gloria;
+ Antes ha de servir él de testigo
+ Que aprueben y determinen la historia;
+ Y si todos venís en lo que digo,
+ Mil siglos durará nuestra memoria,
+ Y es que no quede cosa aquí en Numancia
+ De do el contrario pueda hacer ganancia.
+ En medio de la plaza se haga un fuego,
+ En cuya ardiente llama licenciosa
+ Nuestras riquezas todas se echen luego,
+ Desde la pobre a la más rica cosa;
+ Y esto podréis tener a dulce juego,
+ Cuando os declare la intención honrosa
+ Que se ha de efectuar después que sea
+ Abrasada cualquier rica presea.
+ Y para entretener por algún hora
+ La hambre que ya roe nuestros huesos,
+ Haréis descuartizar luego a la hora
+ Esos tristes romanos que están presos.
+ Y sin del chico al grande hacer mejora,
+ Repártase entre todos, que con esos
+ Será nuestra comida celebrada
+ Por España, cruel, necesitada.
+CAR. Amigos, ¿qué os parece? ¿Estáis en esto?
+ Digo que a mí me tiene satisfecho,
+ Y que a la ejecución se venga presto
+ De un tan extraño y tan honroso hecho.
+TEÓG. Pues yo de mi intención os diré el resto:
+ Después que sea lo que digo hecho,
+ Vamos a ser ministros todos luego
+ De encender el ardiente y rico fuego.
+M.1.ª Nosotras desde aquí ya comenzamos
+ A dar con voluntad nuestros arreos,
+ Y a las vuestras las vidas entregamos
+ Como se han entregado los deseos.
+LIRA. Pues caminemos presto; vamos, vamos,
+ Y abrásense en un punto los trofeos
+ Que pudieran hacer ricas las manos,
+ Y aun hartar la codicia de romanos.
+
+Vanse todos, y salen dos NUMANTINOS.
+
+N.1.° ¡Derrama, dulce hermano, por los ojos
+ El alma en llanto amargo convertida!
+ ¡Venga la muerte y lleve los despojos
+ De nuestra miserable y triste vida!
+N.2.° Bien poco durarán estos enojos;
+ Que ya la muerte viene apercebida
+ Para llevar en presto y breve vuelo
+ A cuantos pisan de Numancia el suelo.
+ En la plaza mayor ya levantada
+ Queda un ardiente y cudiciosa hoguera,
+ Que de nuestras riquezas menistrada,
+ Sus llamas suben a la cuarta esfera.
+ Allí, con triste priesa acelerada
+ Y con mortal y tímida carrera,
+ Acuden todos, como santa ofrenda,
+ A sustentar las llamas con su hacienda.
+ Allí la perla del rosado #_Oriente_#,
+ Y el oro en mil vasijas fabricado,
+ Y el diamante y rubí más excelente,
+ Y la estimada púrpura y brocado,
+ En medio del rigor fogoso ardiente
+ De la encendida llama se ha arrojado:
+ Despojos que pudieran los romanos
+ Hinchir los senos y ocupar las manos.
+
+Aquí salen con cargas de ropa por una parte y éntranse, por otra.
+
+ #_Vuelve al triste espectáculo la vista_#;
+ Verás con cuánta priesa y cuánta gana
+ Toda Numancia en numerosa vista
+ Aguija a sustentar la llama insana;
+ Y no con verde leño o seca arista,
+ No con materia al consumir liviana,
+ Sino con sus haciendas mal gozadas,
+ Pues se guardaron para ser quemadas.
+N.1.° Si con esto acabara nuestro daño,
+ Pudiéramos llevallo con paciencia;
+ Mas, ¡ay!, que se ha de dar, si no me engaño,
+ De que muramos todos cruel sentencia.
+ ¡Primero que el rigor bárbaro extraño
+ Muestre #_en_# nuestras gargantas su inclemencia,
+ Verdugos de nosotros nuestras manos
+ Serán, y no los pérfidos romanos!
+ Han ordenado que no quede alguna
+ Mujer, niño ni viejo con la vida,
+ Pues al fin la cruel hambre importuna
+ Con más fiero rigor es su homicida.
+
+Sale una mujer con una criatura en los brazos y otra de la mano, y
+ropa para echar en el fuego.
+
+MADR. ¡Oh duro vivir molesto!
+ ¡Terrible y triste agonía!
+HIJO. Madre, ¿por ventura, habría
+ Quien nos diese pan por esto?
+MADR. ¿Pan, hijo? ¡Ni aun otra cosa
+ Que semeje de comer!
+HIJO. Pues ¿tengo de fenecer
+ De dura hambre rabiosa?
+ ¡Con poco pan que me deis,
+ Madre, no os pediré más!
+MADR. Hijo, ¡qué pena me das!
+HIJO. ¿Por qué, madre, no queréis?
+MADR. Sí quiero; mas ¿qué haré,
+ Que no sé donde buscallo?
+HIJO. Bien podréis, madre, comprallo;
+ Si no, yo lo compraré.
+ Mas, por quitarme de afán,
+ Si alguno conmigo topa,
+ Le daré toda esta ropa
+ Por un pedazo de pan.
+MADR. ¿Qué mamas, triste criatura?
+ ¿No sientes que, a mi despecho,
+ Sacas ya del flaco pecho,
+ Por leche, la sangre pura?
+ Lleva la carne a pedazos,
+ Y procura de hartarte,
+ Que no pueden ya llevarte
+ Mis flacos, cansados brazos.
+ Hijos, mi dulce alegría,
+ ¿Con qué os podré sustentar,
+ Si apenas tengo qué os dar
+ De la propia sangre mía?
+ ¡Oh hambre terrible y fuerte,
+ Cómo me acabas la vida!
+ ¡Oh guerra, sólo venida
+ Para causarme la muerte!
+HIJO. ¡Madre mía, que me fino!
+ Aguijemos. ¿A dó vamos,
+ Que parece que alargamos
+ La hambre con el camino?
+MADR. Hijo, cerca está la plaza
+ Adonde echaremos luego
+ En mitad del vivo fuego
+ El _peso_ que te embaraza.
+
+
+JORNADA CUARTA
+
+Tocan al arma con gran priesa, y a este rumor sale CIPIÓN, y IUGURTA,
+y MARIO, alborotados.
+
+CIP. ¿Qué es esto, capitanes? ¿Quién nos toca
+ Al arma en tal sazón? ¿Es, por ventura,
+ Alguna gente desmandada y loca
+ Que viene a demandar su sepoltura?
+ Mas no sea algún motín el que provoca
+ Tocar al arma en recia coyuntura:
+ Que tan seguro estoy del enemigo,
+ Que tengo más temor al que es amigo.
+
+Sale QUINTO FABIO con el espada desnuda, y dice:
+
+QUIN. Sosiega el pecho, general prudente,
+ Que ya de esta arma la ocación se sabe,
+ Puesto que ha sido a costa de tu gente,
+ De aquel en quien más brío o fuerza cabe.
+ Dos numantinos con soberbia frente,
+ _#Cuyo valor será razón se alabe#_,
+ Saltando el ancho foso y la muralla,
+ Han movido a tu campo cruel batalla.
+ A las primeras guardas envistieron,
+ Y en medio de mil lanzas se arrojaron,
+ Y con tal furia y rabia arremetieron,
+ Que libre paso al campo les dejaron.
+ Las tiendas de Fabricio acometieron,
+ Y allí su fuerza y _su_ valor mostraron
+ De modo, que en un punto seis soldados
+ Fueron de agudas puntas traspasados.
+ Con presta diligencia discurriendo
+ Iban de tienda en tienda, hasta que hallaron
+ Un poco de bizcocho, el cual cogieron;
+ El paso, y no el furor, atrás tornaron.
+ El uno de ellos se escapó huyendo;
+ Al otro mil espadas le acabaron,
+ Por donde infiero que la hambre ha sido
+ Quien les dió atrevimiento tan subido.
+CIP. Si, estando deshambridos y encerrados,
+ Muestran tan demasiado atrevimiento,
+ ¿Qué hicieran siendo libres y enterados
+ En sus fuerzas primeras y ardimiento?
+ ¡Indómitos! ¡Al fin seréis domados,
+ Porque contra el furor vuestro violento
+ Se tiene de poner la industria nuestra,
+ Que de domar soberbios es maestra!
+
+Vanse todos.
+
+Sale una mujer, armada con una lanza en la mano y un escudo, que
+significa la GUERRA, y trae consigo la ENFERMEDAD y la HAMBRE: la
+ENFERMEDAD arrimada a una muleta y rodeada de paños la cabeza, con una
+máscara amarilla; y la HAMBRE saldrá con un desnudillo de muerte, y
+encima, una ropa de bocací amarilla y una máscara descolorida.
+
+GUERR. Hambre, Enfermedad, ejecutores
+ De mis terribles mandos y severos,
+ De vidas y salud consumidores,
+ Con quien no vale ruego, mando o fieros,
+ Pues ya de mi intención sois sabidores,
+ No hay para qué de nuevo encareceros
+ De cuánto gusto me será y contento
+ Que luego, luego, hagáis mi mandamiento.
+ La fuerza incontrastable de los hados,
+ Cuyos efectos nunca salen vanos,
+ Me fuerzan que de mí sean ayudados
+ Estos sagaces mílites romanos.
+ Ellos serán un tiempo levantados,
+ Y abatidos también estos hispanos;
+ Pero tiempo vendrá en que yo me mude,
+ Y dañe al alto y al pequeño ayude;
+ Que yo, que soy la poderosa Guerra,
+ De tantas madres desterrada en vano,
+ Aunque quien me maldice a veces yerra,
+ Pues no sabe el valor de esta mi mano,
+ Sé bien que en todo el orbe de la tierra,
+ Seré llevada del valor hispano
+ En la dulce ocasión que estén reinando
+ Un Carlos, y un Filipo, y un Fernando.
+ENF. Si ya la Hambre, nuestra amiga _querida_.
+ No hubiera tomado con instancia
+ A su cargo de ser fiera homicida
+ De todos cuantos viven en Numancia,
+ Fuera de mí _tu_ voluntad cumplida,
+ De modo que se viera la ganancia
+ Fácil y rica que _el_ romano hubiera,
+ Harto mejor de aquello que se espera.
+ Mas ella, en cuanto su _poder alcanza_,
+ Ya tiene tal el pueblo numantino,
+ Que de esperar alguna buena andanza,
+ Le ha tomado las sendas y el camino;
+ Mas del furor la rigurosa lanza,
+ La influencia del contrario sino,
+ Le trata con tan áspera violencia,
+ Que no es menester hambre ni dolencia.
+ El Furor y la Rabia, tus secuaces,
+ Han tomado en su pecho tal asiento,
+ Que, cual si fuese de romanas haces,
+ Cada cual de esa sangre está sediento.
+ Muertos, incendios, iras son sus paces;
+ En el morir han puesto su contento,
+ Y, por quitar el triunfo a los romanos,
+ Ellos mesmos se matan con sus manos.
+HAMBR. Volved los ojos, y veréis ardiendo
+ De la ciudad los encumbrados techos.
+ Escuchad los suspiros que saliendo
+ Van de mil tristes, lastimados pechos.
+ Oíd la voz y lamentable estruendo
+ De bellas damas a quien, ya deshechos
+ Los tiernos miembros de ceniza y fuego,
+ No valen padre, amigo, amor ni ruego.
+ Cual salen las ovejas descuidadas,
+ Siendo del fiero lobo acometidas,
+ _Andar aquí y allí descarriadas_,
+ Con temor de perder las simples vidas,
+ Tal niños y mujeres desdichadas,
+ Viendo ya las espadas homicidas,
+ Andan de calle en calle, ¡oh hado insano!,
+ Su cierta muerte dilatando en vano.
+ No hay plaza, no hay rincón, no hay calle o casa
+ Que de sangre y de muertos no esté llena;
+ El hierro mata, el duro fuego abrasa,
+ Y el rigor ferocísimo condena.
+ Presto veréis que por el suelo tasa
+ Hasta la más subida y alta almena,
+ Y las casas y templos más preciados
+ En polvo y en cenizas son tornados.
+ Venid; veréis que _en_ los amados cuellos
+ De tiernos hijos y mujer querida,
+ Teogenes afila agora y prueba en ellos
+ De su espada cruel corte homicida,
+ Y cómo ya, después de muertos ellos,
+ Estima en poco la cansada vida,
+ Buscando de morir un modo extraño,
+ Que causó en el suyo más de un daño.
+GUERR. Vamos, pues, y ninguno se descuide
+ De ejecutar por eso aquí su fuerza,
+ Y a lo que digo sólo atienda y cuide,
+ Sin que de mi intención un punto tuerza.
+
+Vanse, y sale TEÓGENES con dos espadas desnudas y ensangrentadas las
+manos.
+
+TEÓG. Sangre de mis entrañas derramada,
+ Pues sois aquella de los hijos míos;
+ Mano, contra _ti_ mesma acelerada,
+ Llena de honrosos y crueles bríos;
+ Fortuna, en daño mío conjurada;
+ Cielos, de justa piedad vacíos:
+ Ofrecedme en tan dura, amarga suerte,
+ Alguna honrosa, aunque cercana muerte.
+ Valientes numantinos, haced cuenta
+ Que yo soy algún pérfido romano,
+ Y vengad en mi pecho vuestra afrenta,
+ Ensangrentando en él espada y mano.
+ Una de estas espadas os presenta
+ Mi airada furia y mi dolor insano;
+ Que, muriendo en batalla, no se siente
+ Tanto el rigor del último accidente.
+
+Vase, y sale CIPIÓN, y IUGURTA, y QUINTO FABIO, y MARIO, y ERMILIO y
+otros soldados romanos.
+
+CIP. Si no me engaña el pensamiento mío,
+ O salen mentirosas las señales
+ _Que_ habéis visto _en_ Numancia, del estruendo
+ Y lamentable son, y ardiente llama,
+ Sin duda alguna _que_ recelo y temo
+ Que el bárbaro furor del enemigo
+ Contra su propio pecho no se vuelva.
+ _Ya no parece gente en la muralla_,
+ Ni suenan las usadas centinelas;
+ Todo está en calma y en silencio puesto,
+ Como si en paz tranquila y sosegada
+ Estuviesen los fieros numantinos.
+MAR. Presto podrás salir de aquesa duda,
+ Porque, si tú lo quieres, yo me ofrezco
+ De subir sobre el muro, aunque me ponga
+ Al riguroso trance que se ofrece,
+ Sólo por ver aquello que en Numancia
+ Hacen nuestros soberbios enemigos.
+CIP. Arrima, pues, ¡_oh_ Mario!, alguna escala
+ A la muralla, y haz lo que prometes.
+MAR. Id por la escala luego, y vos, Ermilio,
+ Haced que mi rodela se me traiga,
+ Y la celada blanca de las plumas;
+ Que a fe que tengo de perder la vida
+ O sacar de esta duda al campo todo.
+ERM. Ves aquí la rodela y la celada;
+ La escala vesla allí: la trajo Limpio.
+MAR. Encomiéndame a Júpiter inmenso,
+ Que yo voy a cumplir lo prometido.
+IUG. Alza más la rodela, Mario,
+ Encoge el cuerpo, y encubre la cabeza.
+ ¡Animo, que ya llegas a lo alto!
+ ¿Qué ves?
+MAR. !Oh santos dioses! _Y_ ¿qué es esto?
+IUG. ¿De qué te admiras?
+MAR. De mirar de sangre
+ Un rojo lago, y de ver mil cuerpos
+ Tendidos por las calles de Numancia,
+ De mil agudas puntas traspasados.
+CIP. ¿Qué? ¿No hay ninguno vivo?
+MAR. ¡Ni por pienso!
+ A lo menos, ninguno se me ofrece
+ En todo cuanto alcanzo con la vista.
+CIP. Salta, pues, dentro, y mira por tu vida.
+
+Salta MARIO en la ciudad. _Síguele Iugurta y al poco rato_ torna a
+salir _el primero_ por la muralla, y dice:
+
+MAR. En balde, ilustre general prudente,
+ Han sido nuestras fuerzas ocupadas.
+ En balde te has mostrado diligente,
+ Pues en humo y en viento son tornadas
+ Las ciertas esperanzas de victoria,
+ De tu industria contino aseguradas.
+ En lamentable fin la triste historia
+ De la ciudad invicta de Numancia
+ Merece ser eterna en la memoria;
+ Sacado han de su pérdida ganancia;
+ Quitádote han el triunfo de las manos,
+ Muriendo con magnánima constancia;
+ Nuestros disinios han salido vanos,
+ Pues ha podido más su honroso intento
+ Que toda la potencia de romanos.
+ El fatigado pueblo en fin violento
+ Acaba la miseria de su vida,
+ Dando triste remate al largo cuento.
+ Numancia está en un lago convertida,
+ De roja sangre y de mil cuerpos llena,
+ De quien fué su rigor propio homicida.
+ De la pesada y sin igual cadena
+ Dura de esclavitud se han escapado
+ Con presta audacia, de temor ajena.
+ En medio de la plaza levantado
+ Está un ardiente fuego temeroso,
+ De sus cuerpos y haciendas sustentado.
+ Al tiempo llegué a verlo, que el furioso
+ Teogenes, valiente numantino,
+ De fenecer su vida deseoso,
+ Maldiciendo su corto amargo sino,
+ En medio se arrojaba de la llama,
+ Lleno de temerario desatino,
+ Y al arrojarse dijo: "Clara fama,
+ Ocupa aquí tus lenguas y tus ojos
+ En esta hazaña, que a contar te llama.
+ ¡Venid, romanos, ya por los despojos
+ Desta ciudad, en polvo y humo vueltos,
+ Y sus flores y frutos en abrojos!"
+ De allí, con pies y pensamientos sueltos,
+ Gran parte de la tierra he rodeado,
+ Por las calles y pasos más revueltos,
+ Y un solo numantino no he hallado
+ Que poderte traer vivo siquiera,
+ Para que fueras dél bien informado
+ Por qué ocasión, de qué suerte o manera
+ Acometieron tan grave desvarío,
+ Apresurando la mortal carrera.
+CIP. ¿Estaba, por ventura, el pecho mío
+ De bárbara arrogancia y muertes lleno,
+ Y de piedad justísima vacío?
+ ¿Es de mi condición, por dicha, ajeno
+ Usar benignidad con el rendido,
+ Como conviene al vencedor que es bueno?
+ #_¡Mal_#, por cierto, tenían conocido
+ El valor en Numancia de mi pecho,
+ Para vencer y perdonar nacido!
+QUIN. Iugurta te hará más satisfecho,
+ Señor, de aquello que saber deseas,
+ Que vesle vuelve lleno de despecho.
+
+Asómase IUGURTA a la muralla.
+
+IUG. Prudente general, en vano empleas
+ Más aquí tu valor. Vuelve a otra parte
+ La industria singular de que te arreas.
+ No hay en Numancia cosa en que ocuparte.
+ Todos son muertos, y sólo uno #_creo_#
+ Que queda vivo para el trunfo darte,
+ Allí en aquella torre, según veo.
+ Yo vi denantes un muchacho; estaba
+ Turbado en vista y de gentil arreo.
+CIP. Si eso fuese verdad, eso bastaba
+ Para trunfar en Roma de Numancia,
+ Que es lo que más agora deseaba.
+ Lleguémonos allá, y haced instancia
+ Como el muchacho venga aquestas manos
+ Vivo, que es lo que agora es de importancia.
+
+Dice VARIATO, muchacho, desde la torre:
+
+VAR. ¿Dónde venís, o qué buscáis, romanos?
+ Si en Numancia queréis entrar por fuerte,
+ Haréislo sin contraste, a pasos llanos;
+ Pero mi lengua desde aquí os advierte
+ Que yo las llaves mal guardadas tengo
+ Desta ciudad, de quien trunfó la muerte.
+CIP. Por ésas, joven, deseoso vengo,
+ Y más de que tú hagas insperiencia,
+ Si en este pecho piedad sostengo.
+VAR. ¡Tarde, cruel, ofreces tu clemencia,
+ Pues no hay con quien usarla: que yo quiero
+ Pasar por el rigor de la sentencia
+ Que con suceso amargo y lastimero
+ De nuestros padres y patria tan querida
+ Causó el último fin terrible y fiero!
+QUIN. _#Dime#_: ¿tienes, por suerte, aborrecida,
+ Ciego de un temerario desvarío,
+ Tu floreciente edad y tierna vida?
+CIP. Tiempla, pequeño joven, templa el brío;
+ Sujeta el valor tuyo, que es pequeño,
+ Al mayor de mi honroso poderío;
+ Que desde aquí te doy la fee y empeño
+ Mi palabra, que solo de ti seas
+ Tú mismo el propio, el conocido dueño;
+ _#Y#_ que de ricas joyas y preseas
+ Vivas lo que vivieres abastado,
+ Como yo podré darte y tú deseas,
+ Si a mí te entregas y te das de grado.
+VAR. Todo el furor de cuantos ya son muertos
+ En este pueblo y en polvo reducido,
+ Todo _#el huir#_ los pactos y conciertos,
+ Ni el dar a sujeción jamás oído,
+ Sus iras, sus rancores descubiertos,
+ Está en mi pecho solamente unido.
+ Yo heredé de Numancia todo el brío;
+ Ved, si pensáis vencerme, es desvarío.
+ Patria querida, pueblo desdichado,
+ No temas, ni imagines que admire
+ De lo que debo ser de ti engendrado,
+ Ni que promesa o miedo me retire,
+ Ora me falte el suelo, el cielo, el hado,
+ Ora vencerme todo el mundo aspire;
+ Que imposible será que yo _#no#_ haga
+ A tu valor la merecida paga.
+ Que si a esconderme aquí me trujo el miedo
+ De la cercana y espantosa muerte,
+ Ella me sacará con más denuedo,
+ Con el deseo de seguir tu suerte;
+ De vil temor pasado, como puedo,
+ Será la enmienda agora osada y fuerte,
+ Y el temor de mi edad tierna, inocente
+ Pagaré con morir osadamente.
+ Yo os aseguro, ¡oh fuertes ciudadanos!,
+ Que no falte por mí la intención vuestra
+ _#De que no triunfen pérfidos romanos#_,
+ Si ya no fuere de ceniza nuestra.
+ Saldrán conmigo sus intentos vanos,
+ _#Ora#_ levanten contra mí su diestra,
+ O me aseguren con promesa incierta
+ A vida y a regalos ancha puerta.
+ Tened, romanos, sosegad el brío,
+ Y no os canséis _#en#_ asaltar el muro;
+ Con que fuera mayor el poderío
+ Vuestro, de no vencerme estad seguro.
+ Pero muéstrese ya el intento mío,
+ Y si ha sido el amor perfecto y puro
+ Que yo tuve a mi patria tan querida,
+ Asegúrelo luego esta caída.
+
+Arrójase el muchacho de la torre, y dice CIPIÓN:
+
+CIP. ¡Oh! ¡Nunca vi tan memorable hazaña!
+ ¡Niño de anciano y valeroso pecho,
+ Que, no sólo a Numancia, mas a España
+ Has adquirido gloria en este hecho!
+ Con tal vida y virtud heroica, extraña,
+ Queda muerto y perdido mi derecho.
+ Tú con esta caída levantaste
+ Tu fama, y mis victorias derribaste.
+ Que fuera viva y en su ser Numancia,
+ Sólo porque vivieras me holgara;
+ Tú solo me has llevado la ganancia
+ Desta larga contienda, ilustre y rara;
+ Lleva, pues, niño, lleva la ganancia
+ Y la gloria que el cielo te prepara,
+ Por haber, derribándote, vencido
+ Al que, subiendo, queda más caído.
+
+
+
+
+PEDRO DE URDEMALAS
+
+
+JORNADA PRIMERA
+
+Salen MARTÍN CRESPO, alcalde, _#recién elegido; su mozo Pedro de
+Urdemalas#_ y SANCHO MACHO y DIEGO TARUGO, regidores.
+
+TAR. Plácenos, Martín Crespo, del suceso;
+ Desechéisla por otra de brocado,
+ Sin que jamás un voto os salga avieso.
+ALC. Diego Tarugo, lo que me ha costado
+ Aquesta vara, sólo Dios lo sabe,
+ Y mi vino y capones y ganado.
+ El que no te conoce, ese te alabe,
+ deseo de mandar.
+SANCH. Yo aqueso digo;
+ Que sé que en él todo cuidado cabe.
+ Véala yo en poder de mi enemigo,
+ Vara que es por presentes adquirida.
+ALC. Pues ahora la tiene un vuestro amigo.
+SANCH. De vos, Crespo, será tan bien regida,
+ Que no la doble dádiva ni ruego.
+ALC. No, juro a mí, mientras tuviere vida.
+ Cuando mujer me informe, estaré ciego;
+ Al ruego del hidalgo, sordo y mudo;
+ Que a la severidad todo me entrego.
+TAR. Ya veo en vuestro tiempo, y no lo dudo,
+ Sentencias de Salmón, el rey discreto,
+ Que el niño dividió con hierro agudo.
+ALC. Al menos de mi parte, yo prometo
+ De arrimarme a la ley en cuanto pueda,
+ Sin alterar un mínimo decreto.
+SANCH. Como yo lo deseo, así suceda,
+ Y adiós.
+ALC. Fortuna os tenga, Sancho Macho,
+ En la empinada cumbre de su rueda.
+TAR. Sin que el temor o amor os ponga empacho,
+ Juzgad, Crespo, terrible y brevemente,
+ Que la tardanza en toda cosa tacho;
+ Y adiós quedad.
+ALC. En fin, sois buen pariente.
+
+Entranse SANCHO MACHO y DIEGO TARUGO.
+
+ Pedro, que escuchando estás,
+ ¿Cómo de mi buen suceso
+ El parabién no me das?
+ Ya soy alcalde y confieso
+ Que lo seré por demás,
+ Si tú no me das favor,
+ Y muestras algún primor
+ Con que juzgue rectamente;
+ Que te tengo por prudente,
+ Más que a un cura y a un doctor.
+PEDR. Es aqueso tan verdad,
+ Cual lo dirá la experiencia,
+ Porque con facilidad
+ Luego os mostraré una ciencia,
+ Que os dé nombre y calidad.
+ Llegaraos Licurgo apenas,
+ Y la celebrada Atenas
+ Callará sus doctas leyes:
+ Envidiaros han los reyes
+ Y las escuelas más buenas.
+ Yo os meteré en la capilla
+ Dos docenas de sentencias
+ Que al mundo den maravilla,
+ Todas con sus diferencias
+ Civiles o de rencilla;
+ Y la que primero a mano
+ Os viniere, está bien llano
+ Que no ha de haber más que ver.
+ALC. Desde hoy más, Pedro, has de ser,
+ No mi mozo, mas mi hermano.
+ Ven, y mostrarásme el modo
+ Como yo ponga en efeto
+ Lo que has dicho, en parte, o todo.
+PEDR. Pues más cosas te prometo.
+ALC. A cualquiera me acomodo.
+
+Entranse el ALCALDE y PEDRO.
+
+Salen otra vez SANCHO MACHO y TARUGO.
+
+SANCH. Mirad, Tarugo, bien siento,
+ Que aunque el parabién le distes
+ A Crespo de su contento,
+ Otro paramal tuvistes
+ Guardado en el pensamiento;
+ Porque, en efeto, es mancilla
+ Que se rija aquesta villa
+ Por la persona más necia
+ Que hay desde Flandes a Grecia,
+ Y desde Egipto a Castilla.
+TAR. Hoy mostrará la experiencia,
+ Buen regidor Sancho Macho,
+ Adónde llega la ciencia
+ De Crespo, a quien yo no tacho
+ Hasta la primera audiencia;
+ Y pues agora ha de ser,
+ Soy, Macho, de parecer,
+ Que le oigamos.
+SANCH. Sea así,
+ Aunque tengo para mí
+ Que un simple en él se ha de ver.
+
+Entran LAGARTIJA y HORNACHUELOS, labradores.
+
+HORN. ¿De quién, señores, sabremos
+ Si el alcalde en casa está?
+TAR. Aquí los dos le atendemos.
+LAG. Señal es que aquí saldrá.
+SANCH. Tan cierta, que ya le vemos.
+
+Salen el ALCALDE y REDONDO, escribano, y PEDRO.
+
+ALC. ¡Oh valientes regidores!
+RED. Siéntense vuesas mercedes.
+ALC. Sin ceremonia, señores.
+TAR. En cortés exceder puedes
+ A los corteses mayores.
+ALC. Siéntese aquí el escribano,
+ Y a mi izquierda y diestra mano
+ Los regidores estén;
+ Y tú, Pedro, estarás bien
+ A mis espaldas.
+PEDR. Es llano.
+ Aquí en tu capilla están
+ Las sentencias suficientes
+ A cuantos pleitos vendrán,
+ Aunque nunca pares mientes
+ A la relación que harán.
+ Y si alguna no estuviere,
+ A tu asesor te refiere;
+ Que yo lo seré de modo
+ Que te saque bien de todo,
+ Y sea lo que se fuere.
+RED. ¿Quieren algo, señores?
+LAG. Sí querríamos.
+RED. Pues digan, que aquí está el señor alcalde,
+ Que les hará justicia rectamente.
+ALC. Perdónemelo Dios lo que ahora digo,
+ Y no me sea tomado por soberbia:
+ Tan tiestamente pienso hacer justicia,
+ Como si fuese un sonador romano.
+RED. _Senador_, Martín Crespo.
+ALC. Allá va todo.
+ Digan su pleito apriesa y brevemente;
+ Que apenas me le habrán dicho, en mi ánima,
+ Cuando les dé sentencia rota y justa.
+RED. _Recta_, señor alcalde.
+ALC. Allá va todo.
+HORN. Prestóme Lagartija tres reales;
+ Volvíle dos; la deuda queda en uno,
+ Y él dice que le debo cuatro justos:
+ Este es el pleito, brevedad, y dije.
+ ¿Es aquesto verdad, buen Lagartija?
+LAG. Verdad; pero yo hallo por mi cuenta,
+ O que yo soy un asno, o que Hornachuelos
+ Me queda a deber cuatro.
+ALC. ¡Bravo caso!
+LAG. No hay más en nuestro pleito, y me rezumo
+ En lo que sentenciare el señor Crespo.
+RED. Rezumo por _resumo_: allá va todo.
+ALC. ¿Qué decís vos a esto, Hornachuelos?
+HORN. No hay que decir: yo en todo me arremeto
+ Al señor Martín Crespo.
+RED. _Me remito_,
+ Pese a mi abuelo.
+ALC. Dejadle que arremeta;
+ ¿Qué se os da a vos, Redondo?
+RED. A mí nonada.
+ALC. Pedro, sácame, amigo, una sentencia
+ Desa capilla, la que está más cerca.
+RED. Antes de ver el pleito ¿hay ya sentencia?
+ALC. Ahí se podrá ver quién es Callejas.
+PEDR. Léase esta sentencia, y punto en boca.
+RED. "En el pleito que tratan N. y F..."
+PEDR. Zutano con Fulano significan
+ La N. con la F. entre dos puntos.
+RED. Así es verdad, y digo, "que en el pleito
+ Que trata este Fulano con Zutano,
+ Que debo condenar, fallo y condeno
+ Al dicho puerco de Zutano a muerte,
+ Porque fué matador de la criatura
+ Del ya dicho Fulano". Yo no atino
+ Qué disparate es éste deste puerco,
+ Y de tantos Fulanos y Zutanos;
+ Ni sé cómo es posible que esto cuadre
+ Ni esquine con el pleito de estos hombres.
+ALC. Redondo está en lo cierto: Pedro amigo,
+ Mete la mano y saca otra sentencia;
+ Podría ser que fuese de provecho.
+PEDR. Yo, que soy asesor vuestro, me atrevo
+ De dar sentencia luego cual convenga.
+LAG. Por mí, mas que la dé un jumento nuevo.
+SANCH. Digo que el asesor es extremado.
+HORN. Sentencia, norabuena.
+ALC. Pedro, vaya,
+ Que en tu magín mi honra deposito.
+PEDR. Deposite primero Hornachuelos,
+ Para mí el asesor, doce reales.
+HORN. Pues sola la mitad importa el pleito.
+PEDR. Así es verdad; que Lagartija el bueno
+ Tres reales de a dos os dió prestados,
+ Y destos le volvistes dos sencillos,
+ Y por aquesta cuenta debéis cuatro,
+ Y no, cual decís vos, no más de uno.
+LAG. Ello es ansí, sin que le falte cosa.
+HORN. No lo puedo negar, vencido quedo,
+ Y pagaré los doce con los cuatro.
+RED. Ensúciome en Catón y en Justiniano,
+ ¡Oh Pedro de Urde, montañés famoso,
+ Que así lo muestra el nombre y el ingenio!
+HORN. Yo voy por el dinero, y voy corrido.
+LAG. Yo me contento con haber vencido.
+
+Entranse LAGARTIJA y HORNACHUELOS.
+
+Salen CLEMENTE y CLEMENCIA, _#hija de Martín Crespo#_, como pastor y
+pastora, embozados.
+
+CLEM. Permítase que hablemos embozados
+ Ante tan justiciero ayuntamiento.
+ALC. Mas que habléis en un costal atados,
+ Porque a oír, y no a ver, aquí me siento.
+CLEM. Los siglos, que renombre de dorados
+ Les dió la antigüedad, con justo intento,
+ Ya se ven en los nuestros, pues que vemos
+ En ellos de justicia los extremos.
+ Vemos un Crespo alcalde.
+ALC. Dios os guarde.
+ Dejad aquesas lonjas a una parte.
+RED. _Lisonjas_ decir quiso.
+ALC. Y porque es tarde,
+ De vuestro intento en breve nos dad parte.
+CLEM. Con verdadera lengua, cierto alarde
+ Hace de lo que quiero, parte a parte.
+ALC. Decid; que ni soy sordo, ni lo he sido.
+CLEM. Desde mis tiernos años,
+ De mi fatal estrella conducido.
+ Sin las nubes de engaños,
+ El sol, que en este velo está escondido,
+ Miré para adoralle,
+ Porque esto hizo el que llegó a miralle.
+ Sus rayos se imprimieron
+ En lo mejor del alma, de tal modo,
+ Que en sí la convirtieron.
+ Todo soy fuego, yo soy fuego todo,
+ Y con todo, me hielo,
+ Si el sol me falta, que me eclipsa un velo.
+ Grata correspondencia
+ Tuvo mi justo y mi cabal deseo;
+ Que amor me dió licencia
+ A hacer de mi alma rico empleo.
+ En fin, esta pastora,
+ Así como la adoro, ella me adora.
+ A hurto de su padre,
+ Que es de su libertad duro tirano,
+ Que ella no tiene madre,
+ De esposa me entregó la fe y la mano
+ Y agora, temerosa
+ Del padre, no confiesa ser mi esposa.
+ Teme que el padre rico
+ Se afrente de mi humilde medianía,
+ Porque hace el pellico
+ Al monje en esta edad de tiranía.
+ El me sobra en riqueza,
+ Pero no en la que da naturaleza.
+ Como él, yo soy tan bueno:
+ Tan rico no; y a su riqueza igualo
+ Con estar siempre ajeno
+ De todo vicio perezoso y malo,
+ Y entre buenos es fuero
+ Que valga la virtud más que el dinero.
+ Pido que ante ti vuelva
+ A confirmar el sí de ser mi esposa,
+ Y en serlo se resuelva,
+ Sin estar de su padre temerosa,
+ Pues que no aparta el hombre
+ A los que Dios juntó en su gracia y nombre.
+ALC. ¿Qué respondéis a esto,
+ Sol, que entre nubes se cubrió a deshora?
+CLEM. Su proceder honesto
+ La tendrá muda, por mi mal, agora;
+ Pero señales puede
+ Hacer, con que su intento claro quede.
+ALC. ¿Sois su esposa, doncella?
+PEDR. La cabeza bajó; señal bien clara
+ Que no lo niega ella.
+SANCH. Pues ¿en qué, Martín Crespo, se repara?
+ALC. En que de mi capilla
+ Se saque la sentencia, y en oílla.
+ Pedro, sácala al punto.
+PEDR. Yo sé que ésta saldrá pintiparada,
+ Porque, a lo que barrunto,
+ Siempre fué la verdad acreditada
+ Por atajo o rodeo,
+ Y esta sentencia lo dirá que leo.
+
+Saca un papel de la capilla, y léele Pedro.
+
+ "Yo, Martín Crespo, alcalde, determino
+ Que sea la pollina del pollino."
+RED. Vaso de suertes es vuestra capilla:
+ Y ésta que ha sido agora pronunciada,
+ Aunque es para entre bestias, maravilla,
+ Y aun da muestras de ser cosa pensada.
+CLEM. El alma en Dios, y en tierra la rodilla,
+ La vuestra besaré, como a extremada
+ Coluna que sustenta el edificio
+ Donde moran las ciencias y el juicio.
+ALC. Puesto que redundara esta sentencia,
+ Hijo, en haberos dado el alma mía,
+ Porque no es otra cosa mi Clemencia,
+ Me fuera de gran gusto y alegría;
+ Y alégrenos agora la presencia
+ Vuestra, que está en razón y en cortesía,
+ Pues ya lo desleído y sentenciado
+ Será sin duda alguna ejecutado.
+CLEM. Pues con ese seguro, padre mío,
+ El velo quito y a tus pies me postro.
+ Mal haces en usar deste desvío,
+ Pues soy tu hija y no espantable monstro;
+ Tú has dado la sentencia a tu albedrío,
+ Y si es injusta, es bien que te dé en rostro;
+ Pero si justa es, haz que se apruebe,
+ Con que a debida ejecución se lleve.
+ALC. Lo que escribí, escribí: bien dices, hija;
+ Y así, a Clemente admito por mi hijo,
+ Y el mundo deste proceder colija,
+ Que más por ley que por pasión me rijo.
+SANCH. No hay alma aquí que no se regocija
+ De vuestro no pensado regocijo.
+TAR. Ni lengua que a Martín Crespo no alabe
+ Por hombre ingeniosísimo y que sabe.
+
+
+
+
+INDICE
+ PÁGS.
+
+ LA GITANILLA 5
+
+ LA ILUSTRE FREGONA 65
+
+ HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA 119
+
+ NOVELA Y COLOQUIO QUE PASÓ ENTRE CIPIÓN Y BERGANZA 181
+
+ EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS 213
+
+ EL CERCO DE NUMANCIA 231
+
+ PEDRO DE URDEMALAS 275
+
+
+
+
+
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+Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
+terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
+entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.
+
+1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be
+used on or associated in any way with an electronic work by people who
+agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few
+things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
+even without complying with the full terms of this agreement. See
+paragraph 1.C below. There are a lot of things you can do with Project
+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
+located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
+copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
+works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
+are removed. Of course, we hope that you will support the Project
+Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
+freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
+this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
+the work. You can easily comply with the terms of this agreement by
+keeping this work in the same format with its attached full Project
+Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.
+
+1.D. The copyright laws of the place where you are located also govern
+what you can do with this work. Copyright laws in most countries are in
+a constant state of change. If you are outside the United States, check
+the laws of your country in addition to the terms of this agreement
+before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
+creating derivative works based on this work or any other Project
+Gutenberg-tm work. The Foundation makes no representations concerning
+the copyright status of any work in any country outside the United
+States.
+
+1.E. Unless you have removed all references to Project Gutenberg:
+
+1.E.1. The following sentence, with active links to, or other immediate
+access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
+whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
+phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
+Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
+copied or distributed:
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+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
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+with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
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+through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
+Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
+1.E.9.
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+1.E.3. If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
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+must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
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+to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
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+
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+License terms from this work, or any files containing a part of this
+work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.
+
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+compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
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+posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
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+License as specified in paragraph 1.E.1.
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+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
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+unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.
+
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+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
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+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
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+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
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+
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+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
+ does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
+ License. You must require such a user to return or
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+ and discontinue all use of and all access to other copies of
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+
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+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
+
+- You comply with all other terms of this agreement for free
+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
+
+1.E.9. If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
+electronic work or group of works on different terms than are set
+forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
+both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
+Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark. Contact the
+Foundation as set forth in Section 3 below.
+
+1.F.
+
+1.F.1. Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
+effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
+public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
+collection. Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
+works, and the medium on which they may be stored, may contain
+"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
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+providing it to you may choose to give you a second opportunity to
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+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
+
+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
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+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
+
+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
+providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
+with this agreement, and any volunteers associated with the production,
+promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
+harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
+that arise directly or indirectly from any of the following which you do
+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
+work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
+Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.
+
+
+Section 2. Information about the Mission of Project Gutenberg-tm
+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
+
+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
+
+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
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