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diff --git a/15115-8.txt b/15115-8.txt new file mode 100644 index 0000000..50e04b0 --- /dev/null +++ b/15115-8.txt @@ -0,0 +1,7022 @@ +The Project Gutenberg EBook of Novelas y teatro, by Cervantes + +This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with +almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or +re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included +with this eBook or online at www.gutenberg.org + + +Title: Novelas y teatro + +Author: Cervantes + +Release Date: February 20, 2005 [EBook #15115] + +Language: Spanish + +Character set encoding: ISO-8859-1 + +*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NOVELAS Y TEATRO *** + + + + +Produced by Juliet Sutherland, Mariano Cecowski and the Online +Distributed Proofreading Team. + + + + + + + BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE + DIRIGIDA POR RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL + TOMO XXI + + C E R V A N T E S + NOVELAS Y TEATRO + + SELECCIÓN HECHA POR + JOSEFINA SELA + + _Dibujos de F. Marco._ + + + MADRID, MCMXXII + + INSTITUTO - ESCUELA + JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS + + + TIPOGRAFÍA DE LA "REVISTA DE ARCHIVOS", OLÓZAGA, I, MADRID + + + + +LA GITANILLA + +Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para +ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian +para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y +molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos +como acidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte. Una, +pues, desta nación, gitana vieja, que podía ser jubilada en la ciencia +de Caco, crió una muchacha en nombre de nieta suya, a quien puso +nombre Preciosa, y a quien enseñó todas sus gitanerías, y modos de +embelecos, y trazas de hurtar. Salió la tal Preciosa la más única +bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la más hermosa y +discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre +cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles, +ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien más que +otras gentes están sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro +ni curtir las manos; y lo que es más, que la crianza tosca en que se +criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de +gitana, porque era en extremo cortés y bien razonada. La abuela +conoció el tesoro que en la nieta tenía, y así, determinó el águila +vieja sacar a volar su aguilucho y enseñarle a vivir por sus uñas. + +Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y +zarabandas y de otros versos, especialmente de romances, que los +cantaba con especial donaire. Porque su taimada abuela echó de ver que +tales juguetes y gracias, en los pocos años y en la mucha hermosura de +su nieta, habían de ser felicísimos atractivos e incentivos para +acrecentar su caudal; y así, se los procuró y buscó por todas las vías +que pudo, y no faltó poeta que se los diese. + +Crióse Preciosa en diversas partes de Castilla, y a los quince años de +su edad su abuela putativa la volvió a la Corte y a su antiguo rancho, +que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los campos de +Santa Bárbara, pensando en la Corte vender su mercadería, donde todo +se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en +Madrid fué un día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, con una +danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y +un gitano, gran bailarín, que las guiaba; y aunque todas iban limpias +y bien aderezadas, el aseo de Preciosa era tal, que poco a poco fué +enamorando los ojos de cuantos la miraban. De entre el son del +tamborín y castañetas y fuga del baile salió un rumor que encarecía la +belleza y donaire de la Gitanilla, y corrían los muchachos a verla y +los hombres a mirarla. Pero cuando la oyeron cantar, por ser la danza +cantada, ¡allí fué ello! Allí sí que cobró aliento la fama de la +Gitanilla, y de común consentimiento de los diputados de la fiesta, +desde luego le señalaron el premio y joya de la mejor danza; y cuando +llegaron a hacerla en la iglesia de Santa María, delante de la imagen +de Santa Ana, después de haber bailado todas, tomó Preciosa unas +sonajas, al son de las cuales, dando en redondo largas y ligerísimas +vueltas, cantó #_un_# romance. + +[Ilustración: ...y corrían los muchachos a verla y los hombres a +mirarla.] + +El cantar de Preciosa fué para admirar a cuantos la escuchaban. Unos +decían: "¡Dios te bendiga, la muchacha!" Otros: "¡Lástima es que esta +mozuela sea gitana! En verdad en verdad que merecía ser hija de un +gran señor." + +Acabáronse las vísperas, y la fiesta de Santa Ana, y quedó Preciosa +algo cansada; pero tan celebrada de hermosa, de aguda y de discreta, y +de bailadora, que a corrillos se hablaba della en toda la Corte. De +allí a quince días volvió a Madrid con otras tres muchachas, con +sonajas y con un baile nuevo, todas apercebidas de romances y de +cantarcillos alegres, pero todos honestos. Nunca se apartaba della la +gitana vieja, hecha su Argos, temerosa no se la despabilasen y +traspusiesen; llamábala nieta, y ella la tenía por abuela. Pusiéronse +a bailar a la sombra en la calle de Toledo, y de los que las venían +siguiendo se hizo luego un gran corro; y en tanto que bailaban, la +vieja pedía limosna a los circunstantes, y llovían en ella ochavos y +cuartos como piedras a tablado; que también la hermosura tiene fuerza +de despertar la caridad dormida. + +Acabado el baile, dijo Preciosa: + +--Si me dan cuatro cuartos, les cantaré un romance yo sola, lindísimo +en extremo, que trata de cuando la Reina nuestra señora Margarita +salió a misa en Valladolid y fué a San Llorente: dígoles que es +famoso, y compuesto por un poeta de los del número, como capitán del +batallón. + +Apenas hubo dicho esto, cuando casi todos los que en la rueda estaban +dijeron a voces: + +--Cántale, Preciosa, y ves aquí mis cuatro cuartos. + +Y así granizaron sobre ella cuartos, que la vieja no se daba manos a +cogerlos. Hecho, pues, su agosto, y su vendimia, repicó Preciosa sus +sonajas, y al tono correntío y loquesco cantó el romance. + +Apenas #_lo_# acabó cuando del ilustre auditorio y grave senado que la +oía, de muchas se formó una voz sola, que dijo: + +--¡Torna a cantar, Preciosica; que no faltarán cuartos como tierra! + +Más de docientas personas estaban mirando el baile y escuchando el +canto de las gitanas, y en la fuga dél acertó a pasar por allí uno de +los tinientes de la villa, y viendo tanta gente junta, preguntó qué +era, y fuéle respondido que estaban escuchando a la Gitanilla hermosa, +que cantaba. Llegóse el Tiniente, que era curioso, y escuchó un rato, +y por no ir contra su gravedad, no escuchó el romance hasta la fin; y +habiéndole parecido por todo extremo bien la Gitanilla, mando a un +paje suyo dijese a la gitana vieja que al anochecer fuese a su casa +con las gitanillas; que quería que las oyese dona Clara su mujer. +Hizolo así el paje, y la vieja dijo que sí iria. + +Acabaron el baile y el canto y se fueron la calle adelante, y desde +una reja llamaron unos caballeros a las gitanas. Asomóse Preciosa a la +reja, que era baja, y vió en una sala muy bien aderezada y muy fresca +muchos caballeros que, unos paseándose y otros jugando a diversos +juegos, se entretenían. + +--¿Quiérenme dar barato, ceñores?--dijo Preciosa, que, como gitana, +hablaba ceceoso, y esto es artificio en ellas; que no naturaleza. + +A la voz de Preciosa, y a su rostro, dejaron los que jugaban el juego, +y el paseo los paseantes, y los unos y los otros acudieron a la reja +por verla, que ya tenían noticia della, y dijeron: + +--Entren, entren las gitanillas; que aquí les daremos barato. + +--Caro sería ello--respondió Preciosa--si nos pellizcacen. + +--No, a fe de caballeros--respondió uno--; bien puedes entrar, niña, +segura que nadie te tocará a la vira de tu zapato; no, por el hábito +que traigo en el pecho. + +Y púsose la mano sobre uno de Calatrava. + +--Si tú quieres entrar, Preciosa--dijo una de las tres gitanillas que +iban con ella--, entra enhorabuena; que yo no pienso entrar adonde hay +tantos hombres. + +--Mira, Cristina--respondió Preciosa--: de lo que te has de guardar es +de un hombre solo y a solas, y no de tantos juntos; porque antes el +ser muchos quita el miedo y el recelo de ser ofendidas. Advierte, +Cristinica, y está cierta de una cosa: que la mujer que se determina a +ser honrada, entre un ejército de soldados lo puede ser. Verdad es que +es bueno huír de las ocasiones; pero han de ser de las secretas, y no +de las públicas. + +--Entremos, Preciosa--dijo Cristina--; que tú sabes más que un sabio. + +Animólas la gitana vieja, y entraron; y apenas hubo entrado Preciosa, +cuando el caballero del hábito vió _un_ papel que traía en el seno, y +llegándose a ella se le tomó, y dijo Preciosa: + +--¡Y no me le tome, señor; que es un romance que me acaban de dar +ahora, que aún no le he leído! + +--Y ¿sabes tú leer, hija?--dijo uno. + +--Y escribir--respondió la vieja--; que a mi nieta hela criado yo como +si fuera hija de un letrado. + +Abrió el caballero el papel, y vió que venía dentro dél un escudo de +oro, y dijo: + +--En verdad, Preciosa, que trae esta carta el porte dentro: toma este +escudo que en el romance viene. + +--Basta--dijo Preciosa---, que me ha tratado de pobre el poeta. Pues +cierto que es más milagro darme a mí un poeta un escudo que yo +recebirle: si con esta añadidura han de venir sus romances, traslade +todo el _Romancero general_, y envíemelos uno a uno; que yo les +tentaré el pulso, y si vinieren duros, seré yo blanda en recebillos. + +Admirados quedaron los que oían a la Gitanica, así de su discreción +como del donaire con que hablaba. + +Los que jugaban le dieron barato, y aun los que no jugaban. Cogió la +hucha de la vieja treinta reales, y más rica y más alegre que una +Pascua de Flores, antecogió sus corderas y fuése en casa del señor +Teniente, quedando que otro día volvería con su manada a dar contento +a aquellos tan liberales señores. + +Ya tenía aviso la señora doña Clara, mujer del señor Teniente, como +habían de ir a su casa las gitanillas, y estábalas esperando como el +agua de Mayo ella y sus doncellas y dueñas, con las de otra señora +vecina suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa; y apenas +hubieron entrado las gitanas, cuando entre las demás resplandeció +Preciosa como la luz de una antorcha entre otras luces menores; y así, +corrieron todas a ella: unas la abrazaban, otras la miraban, éstas la +bendecían, aquéllas la alababan. Doña Clara decía: + +--¡Este sí que se puede decir cabello de oro! ¡Estos sí que son ojos +de esmeraldas! + +La señora su vecina la desmenuzaba toda, y hacía pepitoria de todos +sus miembros y coyunturas. Y llegando a alabar un pequeño hoyo que +Preciosa tenía en la barba, dijo: + +--¡Ay, qué hoyo! En este hoyo han de tropezar cuantos ojos le miraren. + +Oyó esto un escudero de brazo de la señora doña Clara, que allí +estaba, de luenga barba y largos años, y dijo: + +--¡Por Dios, tan linda es la Gitanilla, que hecha de plata o de +alcorza no podría ser mejor! ¿Sabes decir la buenaventura, niña? + +--De tres o cuatro maneras--respondió Preciosa. + +--Y ¿eso más?--dijo doña Clara---. Por vida del Tiniente, mi señor, +que me la has de decir, niña de oro, y niña de plata, y niña de +perlas, y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo más que puedo +decir. + +--Dénle, dénle la palma de la mano a la niña, y con que haga la +cruz--dijo la vieja--, y verán qué de cosas les dice; que sabe más que +un doctor de melecina. + +Echó mano a la faldriquera la señora Tenienta, y halló que no tenía +blanca. Pidió un cuarto a sus criadas, y ninguna le tuvo, ni la señora +vecina tampoco. Lo cual visto por Preciosa dijo: + +--Todas las cruces, en cuanto cruces, son buenas; pero las de plata o +de oro son mejores; y el señalar la cruz en la palma de la mano con +moneda de cobre sepan vuesas mercedes que menoscaba la buenaventura, a +lo menos, la mía; y así, tengo afición a hacer la cruz primera con +algún escudo de oro, o con algún real de a ocho, o, por lo menos, de a +cuatro; que soy como los sacristanes: que cuando hay buena ofrenda, se +regocijan. + +--Donaire tienes, niña, por tu vida--dijo la señora vecina. + +Y volviéndose al escudero, le dijo: + +--Vos, señor Contreras, ¿tendréis a mano algún real de a cuatro? +Dádmele; que en viniendo el doctor mi marido os le volveré. + +--Sí tengo--respondió Contreras--; pero téngole empeñado en veinte y +dos maravedís, que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en +volandas. + +--No tenemos entre todas un cuarto--dijo doña Clara---, ¿y pedís +veinte y dos maravedís? Andad, Contreras, que siempre fuistes +impertinente. + +Una doncella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa, dijo +a Preciosa: + +--Niña, ¿hará algo al caso que se haga la cruz con un dedal de plata? + +--Antes--respondió Preciosa--se hacen las cruces mejores del mundo con +dedales de plata, como sean muchos. + +--Uno tengo yo--replicó la doncella---; si éste basta, hele aquí, con +condición que también se me ha de decir a mí la buenaventura. + +--¿Por un dedal tantas buenasventuras?--dijo la gitana vieja---. +Nieta, acaba presto; que se hace noche. + +Tomó Preciosa el dedal y la mano de la señora Teniente y dijo _#la +buenaventura; y en acabándola#_ encendió el deseo de todas las +circunstantes en querer saber la suya, y así se lo rogaron todas; pero +ella las remitió para el viernes venidero, prometiéndole que tendrían +reales de plata para hacer las cruces. En esto, vino el señor +Tiniente, a quien contaron maravillas de la Gitanilla; él las hizo +bailar un poco, y confirmó por verdaderas y bien dadas las alabanzas +que a Preciosa habían dado; y poniendo la mano en la faldriquera, hizo +señal de querer darle algo; y habiéndola espulgado, y sacudido, y +rascado muchas veces, al cabo sacó la mano vacía, y dijo: + +--¡Por Dios que no tengo blanca! Dadle vos, doña Clara, un real a +Preciosica; que yo os le daré después. + +[Ilustración: ...y poniendo la mano en la faldriquera, ...] + +--¡Bueno es eso, señor, por cierto! ¡Sí, ahí está el real de +manifiesto! No hemos tenido entre todas nosotras un cuarto para hacer +la señal de la cruz, ¿y quiere que tengamos un real? + +--Pues dadle alguna valoncica vuestra, o alguna cosita; que otro día +nos volverá a ver Preciosa, y la regalaremos mejor. + +A lo cual dijo doña Clara: + +--Pues porque otra vez venga, no quiero dar nada ahora a Preciosa. + +--Antes si no me dan nada--dijo Preciosa---, nunca más volveré acá. +Mas sí volveré, a servir a tan principales señores; pero trairé +tragado que no me han de dar nada, y ahorraréme la fatiga del +esperallo. Coheche vuesa merced, señor Tiniente; coheche, y tendrá +dineros, y no haga usos nuevos; que morirá de hambre. Mire, señora: +por ahí he oído decir (y aunque moza, entiendo que no son buenos +dichos) que de los oficios se ha de sacar dineros para pagar las +condenaciones de las residencias y para pretender otros cargos. + +--Así lo dicen y lo hacen los desalmados--replicó el Teniente---; pero +el juez que da buena residencia no tendrá que pagar condenación +alguna, y el haber usado bien su oficio será el valedor para que le +den otro. + +--Habla vuesa merced muy a lo santo, señor Teniente--respondió +Preciosa---; ándese a eso y cortarémosle de los harapos para +reliquias. + +--Mucho sabes, Preciosa--dijo el Tiniente---. Calla, que yo daré traza +que sus Majestades te vean, porque eres pieza de reyes. + +--Querránme para truhana--respondió Preciosa---, y yo no lo sabré ser, +y todo irá perdido. Si me quisiesen para discreta, aún llevarme hían; +pero en algunos palacimás medran los truhanes que los discretos. Yo me +hallo bien con ser gitana y pobre, y corra la suerte por donde el +cielo quisiere. + +--Ea, niña--dijo la gitana vieja--, no hables más; que has hablado +mucho, y sabes más de lo que yo te he enseñado; no te asotiles tanto, +que te despuntarás; habla de aquello que tus años permiten, y no te +metas en altanerías; que no hay ninguna que no amenace caída. + +--¡El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo!--dijo a esta sazón el +Tiniente. + +Despidiéronse las gitanas, y al irse, dijo la doncella del dedal: + +--Preciosa, dime la buenaventura, o vuélveme mi dedal; que no me queda +con qué hacer labor. + +--Señora doncella--respondió Preciosa---, haga cuenta que se la he +dicho, y provéase de otro dedal, o no haga vainillas hasta el viernes, +que yo volveré y le diré más venturas y aventuras que las que tiene un +libro de caballerías. + +Fuéronse, y juntáronse con las muchas labradoras que a la hora de las +avemarías suelen salir de Madrid para volverse a sus aldeas, y entre +otras vuelven muchas, con quien siempre se acompañaban las gitanas, y +volvían seguras. Porque la gitana vieja vivía en continuo temor no le +salteasen a su Preciosa. + +Sucedió, pues, que la mañana de un día que volvían a Madrid a coger la +garrama con las demás gitanillas, en un valle pequeño que está obra de +quinientos pasos antes que se llegue a la villa, vieron un mancebo +gallardo y ricamente aderezado de camino. La espada y daga que traía +eran, como decirse suele, una ascua de oro; sombrero con rico cintillo +y con plumas de diversas colores adornado. Repararon las gitanas en +viéndole y pusiéronsele a mirar muy de espacio, admiradas de que a +tales horas un tan hermoso mancebo estuviese en tal lugar, a pie y +solo. El se llegó a ellas, y hablando con la gitana mayor, le dijo: + +--Por vida vuestra, amiga, que me hagáis placer que vos y Preciosa me +oyáis aquí aparte dos palabras, que serán de vuestro provecho. + +--Como no nos desviemos mucho, ni no nos tardemos mucho, sea en buen +hora--respondió la vieja. + +Y llamando a Preciosa, se desviaron de las otras obra de veinte pasos, +y así en pie, como estaban, el mancebo les dijo: + +--Yo vengo de manera rendido a la discreción y belleza de Preciosa, +que después de haberme hecho mucha fuerza para excusar llegar a este +punto, al cabo he quedado más rendido y más imposibilitado de +excusallo. Yo, señoras mías (que siempre os he de dar este nombre, si +el cielo mi pretensión favorece), soy caballero, como lo puede mostrar +este hábito--y apartando el herreruelo, descubrió en el pecho uno de +los más calificados que hay en España---; soy hijo de Fulano--que por +buenos respectos aquí no se declara su nombre---; estoy debajo de su +tutela y amparo; soy hijo único, y el que espera un razonable +mayorazgo. Mi padre está aquí en la Corte pretendiendo un cargo, y ya +está consultado, y tiene casi ciertas esperanzas de salir con él. Y +con ser de la calidad y nobleza que os he referido, y de la que casi +se os debe ya de ir trasluciendo, con todo eso, quisiera ser un gran +señor para levantar a mi grandeza la humildad de Preciosa, haciéndola +mi igual y mi señora. Quiero servirla del modo que ella más gustare: +su voluntad es la mía. Para con ella es de cera mi alma, donde podrá +imprimir lo que quisiere; y para conservarlo y guardarlo no será como +impreso en cera, sino como esculpido en marmóles, cuya dureza se opone +a la duración de los tiempos. Si creéis esta verdad, no admitirá +ningún desmayo mi esperanza; pero si no me creéis, siempre me tendrá +temeroso vuestra duda. Mi nombre es éste--y díjoselo---; el de mi +padre ya os le he dicho; la casa donde vive es en tal calle, y tiene +tales y tales señas; vecinos tiene de quien podréis informaros, y aun +de los que no son vecinos también; que no es tan escura la calidad y +el nombre de mi padre y el mío, que no le sepan en los patios de +palacio, y aun en toda la Corte. Cien escudos traigo aquí en oro para +daros en arra y señal de lo que pienso daros; porque no ha de negar la +hacienda el que da el alma. + +En tanto que el caballero esto decía, le estaba mirando. Preciosa +atentamente, y sin duda que no le debieron de parecer mal ni sus +razones ni su talle; y volviéndose a la vieja, le dijo: + +--Perdóneme, abuela, de que me tomo licencia para responder a este +señor. + +--Responde lo que quisieres, nieta--respondió la vieja---; que yo sé +que tienes discreción para todo. + +Y Preciosa dijo: + +--Yo, señor caballero, aunque soy gitana, pobre y humildemente nacida, +tengo un cierto espiritillo fantástico acá dentro, que a grandes cosas +me lleva. A mí ni me mueven promesas, ni me desmoronan dádivas, ni me +inclinan sumisiones, ni me espantan finezas y aunque de quince años +(que, según la cuenta de mi abuela, para este San Miguel los haré), +soy ya vieja en los pensamientos y alcanzo más de aquello que mi edad +promete, más por mi buen natural que por la experiencia. #_El_# temor +engendra en mí un recato tal, que ningunas palabras creo y de muchas +obras dudo. Si quisiéredes ser mi esposo, yo lo seré vuestra: pero han +de preceder muchas condiciones y averiguaciones primero. Primero +tengo; de saber si sois el que decís; luego, hallando esta verdad, +habéis de dejar la casa de vuestros padres y la habéis de trocar con +nuestros ranchos, y tomando el traje de gitano, habéis de cursar dos +años en nuestras escuelas, en el cual tiempo me satisfaré yo de +vuestra condición, y vos de la mía; al cabo del cual, si vos os +contentáredes de mí, y yo de vos, me entregaré por vuestra esposa. Y +habéis de considerar que en el tiempo de este noviciado podría ser que +cobrásedes la vista, que ahora debéis de tener perdida, o, por lo +menos, turbada, y viésedes que os convenía huir de lo que ahora seguís +con tanto ahinco; y cobrando la libertad perdida, con un buen +arrepentimiento se perdona cualquier culpa. Si con estas condiciones +queréis entrar a ser soldado de nuestra milicia, en vuestra mano está, +pues faltando alguna dellas, no habéis de tocar un dedo de la mía. + +Pasmóse el mozo a las razones de Preciosa, y púsose como embelesado, +mirando al suelo, dando muestras que consideraba lo que responder +debía. Viendo lo cual Preciosa, tornó a decirle: + +--No es éste caso de tan poco momento, que en los que aquí nos ofrece +el tiempo pueda ni deba resolverse: volveos, señor, a la villa, y +considerad de espacio lo que viéredes que más os convenga, y en este +mismo lugar me podéis hablar todas las fiestas que quisiéredes, al ir +o venir de Madrid. + +--Satanás tienes en tu pecho, muchacha--dijo a esta sazón la gitana +vieja---: ¡mira que dices cosas, que no las diría un colegial de +Salamanca! ¿cómo es esto? que me tienes loca, y te estoy escuchando +como a una persona espiritada, que habla latín sin saberlo. + +--Calle, abuela--respondió Preciosa---, y sepa que todas las cosas que +me oye son nonada y son de burlas, para las muchas que de más veras me +quedan en el pecho. + +Todo cuanto Preciosa decía, y toda la discreción que mostraba, era +añadir leña al fuego que ardía en el pecho del caballero. Finalmente, +quedaron en que de allí a ocho días se verían en aquel mismo lugar, +donde él vendría a dar cuenta del término en que sus negocios estaban, +y ellas habrían tenido tiempo de informarse de la verdad que les había +dicho. Sacó el mozo una bolsilla de brocado, donde dijo que iban cien +escudos de oro, y dióselos a la vieja; pero no quería Preciosa que los +tomaste en ninguna manera; a quien la gitana dijo: + +--Calla, niña; que la mejor señal que este señor ha dado de estar +rendido es haber entregado las armas en señal de rendimiento; y el +dar, en cualquiera ocasión que sea, siempre fué indicio de generoso +pecho. Y acuérdate de aquel refrán que dice: "Al cielo rogando, y con +el mazo dando." Y más, que no quiero yo que por mí pierdan las gitanas +el nombre que por luengos siglos tienen adquerido de codiciosas y +aprovechadas. ¿Cien escudos quieres tú que deseche, Preciosa, y de oro +en oro, que pueden andar cosidos en el alforza de una saya que no +valga dos reales, y tenerlos allí como quien tiene un juro sobre las +yerbas de Extremadura? Y si alguno de nuestros hijos, nietos o +parientes cayere, por alguna desgracia, en manos de la justicia, +¿habrá favor tan bueno que llegue a la oreja del juez y del escribano, +como destos escudos, si llegan a sus bolsas? Tres veces por tres +delitos diferentes me he visito casi puesta en el asno para ser +azotada, y de la una me libró un jarro de plata, y de la otra una +sarta de perlas, y de la otra cuarenta reales de a ocho, que había +trocado por cuartos, dando veinte reales más por el cambio. Mira, +niña, que andamos en oficio muy peligroso y lleno de tropiezos y de +ocasiones forzosas, y no hay defensas que más presto nos amparen y +socorran como las armas invencibles del gran Filipo: no hay pasar +adelante de su _plus ultra_. Por un doblón de dos caras se nos muestra +alegre la triste del procurador y de todos los ministros de la muerte, +que son arpías de nosotras las pobres gitanas, y más precian pelarnos +y desollarnos a nosotras que a un salteador de caminos; jamás, por más +rotas y desastradas que nos vean, nos tienen por pobres; que dicen que +somos como los jubones de los gabachos de Belmonte: rotos y +grasientos, y llenos de doblones. + +--Por vida suya, abuela, que no diga más; que lleva término de alegar +tantas leyes en favor de quedarse con el dinero, que agote las de los +Emperadores; quédese con ellos, y buen provecho le hagan, y plega a +Dios que los entierre en sepultura donde jamás tornen a ver la +claridad del sol, ni haya necesidad que la vean. A estas nuestras +compañeras será forzoso darles algo; que ha mucho que nos esperan, y +ya deben de estar enfadadas. + +[Ilustración: Por vida suya, abuela, que no diga más; ...] + +--Así verán ellas--replicó la vieja--moneda déstas como veen al Turco +agora. Este buen señor verá si le ha quedado alguna moneda de plata, o +cuartos, y los repartirá entre ellas, que con poco quedarán contentas. + +--Sí traigo--dijo él galán. + +Y sacó de la faldriquera tres reales de a ocho, que repartió entre las +tres gitanillas, con que quedaron más alegres y más satisfechas que +suele quedar un autor de comedias cuando, en competencia de otro, le +suelen retular por las esquinas: "_Víctor, Víctor._" + +En resolución, concertaron la venida de allí a ocho días, y que se +había de llamar, cuando fuése gitano, Andrés Caballero, porque también +había gitanos entre ellos deste apellido. + +Andrés (que así le llamaremos de aquí adelante) las dejó, y se entró +en Madrid, y ellas, contentísimas, hicieron lo mismo. Preciosa, algo +aficionada de la gallarda disposición de Andrés, ya deseaba informarse +si era el que había dicho; entró en Madrid, y como ella llevaba puesta +la mira en buscar la casa del padre de Andrés, sin querer detenerse a +bailar en ninguna parte, en poco espacio se puso en la calle do +estaba, que ella muy bien sabía; y habiendo andado hasta la mitad, +alzó los ojos a unos balcones de hierro dorados, que le habían dado +por señas, y vió en ellos a un caballero de hasta edad de cincuenta +años, con un hábito de cruz colorada en los pechos, de venerable +gravedad y presencia; el cual apenas también hubo visto la Gitanilla +cuando dijo: + +--Subid, niñas; que aquí os darán limosna. + +A esta voz acudieron al balcón otros tres caballeros, y entre ellos +vino el enamorado Andrés, que cuando vió a Preciosa, perdió la color y +estuvo a punto de perder los sentidos: tanto fué el sobresalto que +recibió con su vista. Subieron las gitanillas todas, sino la grande, +que se quedó abajo para informarse de los criados de las verdades de +Andrés. Al entrar las gitanillas en la sala, estaba diciendo el +caballero anciano a los demás: + +--Esta debe ser, sin duda, la Gitanilla hermosa que dicen que anda por +Madrid. + +--Ella es--replicó Andrés--, y sin duda es la más hermosa criatura que +se ha visto. + +--Así lo dicen--dijo Preciosa, que lo oyó todo en entrando--; pero en +verdad que se deben de engañar en la mitad del justo precio. Bonita, +bien creo que lo soy; pero tan hermosa como dicen, ni por pienso. + +--¡Por vida de don Juanico mi hijo--dijo el anciano---, que aún sois +más hermosa de lo que dicen, linda gitana! + +--Y ¿quién es don Juanico su hijo?--preguntó Preciosa. + +--Ese galán que está a vuestro lado--respondió el caballero. + +--En verdad que pensé--dijo Preciosa--que juraba vuesa merced por +algún niño de dos años. ¡Mirad qué don Juanico, y qué brinco! A mi +verdad que pudiera ya estar casado, y que, según tiene unas rayas en +la frente, no pasarán tres años sin que lo esté, y muy a su gusto, si +es que desde aquí allá no se le pierde, o se le trueca. + +--Basta--dijo uno de los presentes--; que sabe la Gitanilla desrayas. + +#_A lo que_# respondió Preciosa. + +--Lo que veo con los ojos, con el dedo lo adivino: yo sé del señor don +Juanico, sin rayas, que es algo enamoradizo, impetuoso y acelerado, y +gran prometedor de cosas que parecen imposibles; y plega a Dios que no +sea mentirosito, que sería lo peor de todo. Un viaje ha de hacer agora +muy lejos de aquí, y uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla; el +hombre pone, y Dios dispone; quizá pensará que va a Oñez, y dará en +Gamboa. + +A esto respondió don Juan: + +--En verdad, gitanica, que has acertado en muchas cosas de mi +condición; pero en lo de ser mentiroso vas muy fuera de la verdad, +porque me precio de decirla en todo acontecimiento. En lo del viaje +largo has acertado, pues, sin duda, siendo Dios servido, dentro de +cuatro o cinco días me partiré a Flandes, aunque tú me amenazas que he +de torcer el camino, y no querría que en él me sucediese algún desmán +que lo estorbase. + +--Calle, señorito--respondió Preciosa--, y encomiéndese a Dios; que +todo se hará bien; y sepa que yo no sé nada de lo que digo, y no es +maravilla que como hablo mucho y a bulto, acierte en alguna cosa, y yo +querría acertar en persuadirte a que no te partieses, sino que +sosegases el pecho, y te estuvieses con tus padres, para darles buena +vejez; porque no estoy bien con estas idas y venidas a Flandes, +principalmente los mozos de tan tierna edad como la tuya. Déjate +crecer un poco, para que puedas llevar los trabajos de la guerra, +cuanto más que harta guerra tienes en tu casa: hartos combates +amorosos te sobresaltan el pecho. Sosiega, sosiega, alborotadito, y +mira lo que haces primero que te cases, y danos una limosnita por Dios +y por quien tú eres; que en verdad que creo que eres bien nacido. Y si +a esto se junta el ser verdadero, yo cantaré la gala al vencimiento de +haber acertado en cuanto te he dicho. + +--Otra vez te he dicho, niña--respondió el don Juan que había de ser +Andrés Caballero--, que en todo aciertas sino en el temor que tienes +que no debo de ser muy verdadero; que en esto te engañas, sin alguna +duda; la palabra que yo doy en el campo, la cumpliré en la ciudad y +adonde quiera, sin serme pedida; pues no se puede preciar de caballero +quien toca en el vicio de mentiroso. Mi padre te dará limosna por Dios +y por mí; que en verdad que esta mañana di cuanto tenía a unas damas. + +Subió, en esto, la gitana vieja, y dijo: + +--Nieta, acaba; que es tarde, y hay mucho que hacer y más que decir. + +--Por vida de Preciosita--#_dijo el padre de Andrés_#--que bailéis un +poco con vuestras compañeras; aquí tengo un doblón de oro de a dos +caras, que ninguna es como la vuestra, aunque son de dos reyes. + +Apenas hubo oído esto la vieja cuando dijo: + +--Ea, niñas, haldas en cinta y dad contento a estos señores. + +Tomó las sonajas Preciosa, y dieron sus vueltas, hicieron y +deshicieron todos sus lazos, con tanto donaire y desenvoltura, que +tras los pies se llevaban los ojos de cuantos las miraban, +especialmente los de Andrés, que así se iban entre los pies de +Preciosa como si allí tuvieran el centro de su gloria. + +Despidiéronse las gitanas, y al irse dijo Preciosa a don Juan: + +--Mire, señor: cualquiera día desta semana es próspero para partidas, +y ninguno es aciago; apresure el irse lo más presto que pudiere; que +le aguarda una vida ancha, libre y muy gustosa, si quiere acomodarse a +ella. + +--No es tan libre la del soldado, a mi parecer--respondió don Juan--, +que no tenga más de sujeción que de libertad; pero, con todo esto, +haré como viere. + +--Más veréis de lo que pensáis--respondió Preciosa---, y Dios os lleve +y traiga con bien, como vuestra buena presencia merece. + +Con estas últimas palabras quedó contento Andrés, y las gitanas se +fueron contentísimas. Trocaron el doblón, repartiéronle entre todas +igualmente, aunque la vieja guardiana llevaba siempre parte y media de +lo que se juntaba, así por la mayoridad, como por ser ella el aguja +por quien se guiaban en el maremagno de sus bailes, donaires, y aun de +sus embustes. + +Llegóse, en fin, el día que Andrés Caballero se apareció una mañana en +el primer lugar de su aparecimiento, sobre una mula de alquiler, sin +criado alguno; halló en él a Preciosa y a su abuela, de las cuales +conocido, le recibieron con mucho gusto. El les dijo que le guiasen al +rancho antes que entrase el día y con él se descubriesen las señas que +llevaba, si acaso le buscasen. Ellas, que, como advertidas, vinieron +solas, dieron la vuelta, y de allí a poco rato llegaron a sus +barracas. Entró Andrés en la una, que era la mayor del rancho, y luego +acudieron a verle diez o doce gitanos, todos mozos y todos gallardos y +bien hechos, a quien ya la vieja había dado cuenta del nuevo compañero +que les había de venir, sin tener necesidad de encomendarles el +secreto; que ellos le guardan con sagacidad y puntualidad nunca vista. +Echaron luego ojo a la mula, y dijo uno dellos: + +--Esta se podrá vender el jueves en Toledo. + +--Eso no--dijo Andrés--, porque no hay mula de alquiler que no sea +conocida de todos los mozos de mulas que trajinan por España. + + +--¡Par Dios, señor Andrés!--dijo uno de los gitanos---, que aunque la +mula tuviera más señales que las que han de preceder al día tremendo, +aquí la transformáramos de manera que no la conociera ni el dueño que +la ha criado. + +--Con todo eso--respondió Andrés--, por esta vez se ha de seguir y +tomar el parecer mío. A esta mula se ha de dar muerte, y ha de ser +enterrado donde aun los huesos no parezcan. + +--¡Pecado grande!--dijo otro gitano--: ¿a una inocente se ha de quitar +la vida? No diga tal el buen Andrés, sino haga una cosa: mírela bien +agora de manera que se le queden estampadas todas sus señales en la +memoria, y déjenmela llevar a mí; y si de aquí a dos horas la +conociere, que me lardeen como a un negro fugitivo. + +--En ninguna manera consentiré--dijo Andrés--que la mula no muera, +aunque más me aseguren su transformación: yo temo ser descubierto si a +ella no la cubre la tierra. Y si se hace por el provecho que de +venderla puede seguirse, no vengo tan desnudo a esta cofradía, que no +pueda pagar de entrada más de lo que valen cuatro mulas. + +--Pues así lo quiere el señor Andrés Caballero--dijo otro gitano--, +muera la sin culpa, y Dios sabe si me pesa, así por su mocedad, pues +aún no ha cerrado (cosa no usada entre mulas de alquiler), como porque +debe ser andariega, pues no tiene costras en las ijadas, ni llagas, de +la espuela. + +Dilatóse su muerte hasta la noche, y en lo que quedaba de aquel día se +hicieron las ceremonias de la entrada de Andrés a ser gitano, que +fueron: desembarazaron luego un rancho de los mejores del aduar, y +adornáronle de ramos y juncia; y sentándose Andrés sobre un medio +alcornoque, pusiéronle en las manos un martillo y unas tenazas, y al +son de dos guitarras que dos gitanos tañían, le hicieron dar dos +cabriolas; luego le desnudaron un brazo, y con una cinta de seda nueva +y un garrote le dieron dos vueltas blandamente. A todo se halló +presente Preciosa, y otras muchas gitanas, viejas y mozas, que las +unas con maravilla, otras con amor, le miraban: tal era la gallarda +disposición de Andrés, que hasta los gitanos le quedaron +aficionadísimos. + +Hechas, pues, las referidas ceremonias, un gitano viejo tomó por la +mano a Preciosa, y puesto delante de Andrés, dijo: + +--Esta muchacha, que es la flor y la nata de toda la hermosura de las +gitanas que sabemos que viven en España, te la entregamos por esposa, +porque la libre y ancha vida nuestra no está sujeta a melindres ni a +muchas ceremonias. Mírala bien, y mira si te agrada, o si vees en ella +alguna cosa que te descontente, y si la vees, escoge entre las +doncellas que aquí están la que más te contentare; que la que +escogieres te daremos; pero has de saber que una vez escogida, no la +has de dejar por otra. Con #_nuestras_# leyes y estatutos nos +conservamos y vivimos alegres; somos señores de los campos, de los +sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos: +los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas, +uvas; las huertas, hortaliza; las fuentes, agua; los ríos, peces, y +los vedados, caza; sombra las peñas, aire fresco las quiebras, y casas +las cuevas. Para nosotros las inclemencias del cielo son oreos, +refrigerio las nieves, baños la lluvia, músicas los truenos y hachas +los relámpagos; para nosotros son los duros terreros colchones de +blandas plumas; el cuero curtido de nuestros cuerpos nos sirve de +arnés impenetrable que nos defiende; a nuestra ligereza no la impiden +grillos, ni la detienen barrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro +ánimo no le tuercen cordeles, ni le menoscaban garruchas, ni le ahogan +tocas, ni le doman potros. Del sí al no no hacemos diferencia cuando +nos conviene: siempre nos preciamos más de mártires que de confesores; +para nosotros se crían las bestias de carga en los campos y se cortan +las faldriqueras en las ciudades. No hay águila, ni ninguna otra ave +de rapiña que más presto se abalance a la presa que se le ofrece, que +nosotros nos abalanzamos a las ocasiones que algún interés nos +señalen; y, finalmente, tenemos muchas habilidades que felice fin nos +prometen; porque en la cárcel cantamos, en el potro callamos, de día +trabajamos, y de noche hurtamos, o, por mejor decir, avisamos que +nadie viva descuidado de mirar dónde pone su hacienda. No nos fatiga +el temor de perder la honra, ni nos desvela la ambición de +acrecentarla, ni sustentamos bandos, ni madrugamos a dar memoriales, +ni a acompañar magnates, ni a solicitar favores. Por dorados techos y +suntuosos palacios estimamos estas barracas y movibles ranchos; por +cuadros y países de Flandes, los que nos da la naturaleza en esos +levantados riscos y nevadas peñas, tendidos prados y espesos bosques +que a cada paso a los ojos se nos muestran. Somos astrólogos rústicos, +porque como casi siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas +sabemos las que son del día y las que son de la noche; vemos cómo +arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y cómo ella sale +con su compañera el alba, alegrando el aire, enfriando el agua y +humedeciendo la tierra, y luego, tras ella, el sol, _dorando cumbres_ +(como dijo el otro poeta) _y rizando montes_; ni tememos quedar +helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, ni +quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca; un mismo +rostro hacemos al sol que al yelo, a la esterilidad que a la +abundancia. En conclusión, somos gente que vivimos por nuestra +industria y pico, y sin entremeternos con el antiguo refrán: "Iglesia, +o mar, o casa real", tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con +lo que tenemos. Todo esto os he dicho, generoso mancebo, por que no +ignoréis la vida a que habéis venido y el trato que habéis de +profesar, el cual os he pintado aquí en borrón; que otras muchas e +infinitas cosas iréis descubriendo en él con el tiempo, no menos +dignas de consideración que las que habéis oído. + +Calló en diciendo esto el elocuente y viejo gitano, y el novicio dijo +que se holgaba mucho de haber sabido tan loables estatutos, y que él +pensaba hacer profesión en aquella orden tan puesta en razón y en +políticos fundamentos, y que sólo le pesaba no haber venido más presto +en conocimiento de tan alegre vida, y que desde aquel punto renunciaba +la profesión de caballero y la vanagloria de su ilustre linaje, y lo +ponía todo debajo del yugo, o, por mejor decir, debajo de las leyes +con que ellos vivían, pues con tan alta recompensa le satisfacían el +deseo de servirlos, entregándole a la divina Preciosa, por quien él +dejaría coronas e imperios y sólo los desearía para servirla. + +A lo cual respondió Preciosa: + +--Puesto que estos señores legisladores han hallado por sus leyes que +soy tuya, y que por tuya te me han entregado, yo he hallado por la ley +de mi voluntad, que es la más fuerte de todas, que no quiero serlo si +no es con las condiciones que antes que aquí vinieses entre los dos +concertamos. Dos años has de vivir en nuestra compañía primero que de +la mía goces, porque tú no te arrepientas por ligero, ni yo quede +engañada por presurosa. Condiciones rompen leyes; las que te he puesto +sabes: si las quisieres guardar, podrá ser que sea tuya y tú seas mío, +y donde no, aún no es muerta la mula, tus vestidos están enteros, y de +tus dineros no te falta un ardite; la ausencia que has hecho no ha +sido aún de un día; que de lo que dél falta te puedes servir y dar +lugar que consideres lo que más te conviene. Estos señores #_no_# +pueden entregarte mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser +libre en tanto que yo quisiere. Si te quedas, te estimaré en mucho; si +te vuelves, no te tendré en menos; porque, a mi parecer, los ímpetus +amorosos corren a rienda suelta, hasta que encuentran con la razón o +con el desengaño; y no querría yo que fueses tú para conmigo como es +el cazador, que en alcanzando la liebre que sigue, la coge, y la deja, +por correr tras otra que le huye. Ojos hay engañados que a la primera +vista tan bien les parece el oropel como el oro; pero a poco rato bien +conocen la diferencia que hay de lo fino a lo falso. Esta mi hermosura +que tú dices que tengo, que la estimas sobre el sol y la encareces +sobre el oro, ¿qué sé yo si de cerca te parecerá sombra, y tocada, +cairás en que es de alquimia? Dos años te doy de tiempo para que +tantees y ponderes lo que será bien que escojas o será justo que +deseches; que la prenda que una vez comprada, nadie se puede deshacer +della sino con la muerte, bien es que haya tiempo, y mucho, para +miralla y remiralla, y ver en ella las faltas o las virtudes que +tiene. + +--Tienes razón ¡oh Preciosa!--dijo a este punto Andrés---; y así, si +quieres que asegure tus temores y menoscabe tus sospechas jurándote +que no saldré un punto de las órdenes que me pusieres, mira qué +juramento quieres que haga, o qué otra seguridad puedo darte; que a +todo me hallarás dispuesto. + +--No quiero juramentos, señor Andrés, ni quiero promesas; sólo quiero +remitirlo todo a la experiencia deste noviciado. + +--Sea ansí--respondió Andrés--. Sola una cosa pido a estos señores y +compañeros míos, y es que no me fuercen a que hurte ninguna cosa, por +tiempo de un mes siquiera; porque me parece que no he de acertar a ser +ladrón si antes no preceden muchas liciones. + +--Calla, hijo--dijo el gitano viejo--; que aquí te industriaremos de +manera, que salgas un águila en el oficio; y cuando le sepas, has de +gustar dél de modo, que te comas las manos tras él. ¡Ya es cosa de +burla salir vacío por la mañana y volver cargado a la noche al rancho! + +--De azotes he visto yo volver a algunos desos vacíos--dijo Andrés. + +--No se toman truchas, etcétera--replicó el viejo--: todas las cosas +desta vida están sujetas a diversos peligros, y las acciones del +ladrón, al de las galeras, azotes y horca; pero no porque corra un +navío tormenta, o se anegue, han de dejar los otros de navegar. ¡Bueno +sería que porque la guerra come los hombres y los caballos, dejase de +haber soldados! Cuanto más, que el que es azotado por justicia entre +nosotros, es tener un hábito en las espaldas, que le parece mejor que +si le trujese en los pechos, y de los buenos. El toque está en no +acabar acoceando el aire en la flor de nuestra juventud y a los +primeros delitos; que el mosqueo de las espaldas, ni el apalear el +agua en las galeras, no lo estimamos en un cacao. Hijo Andrés, reposad +ahora en el nido debajo de nuestras alas; que a su tiempo os sacaremos +a volar, y en parte donde no volváis sin presa, y lo dicho dicho: que +os habéis de lamer los dedos tras cada hurto. + +--Pues para recompensar--dijo Andrés--lo que yo podía hurtar en este +tiempo que se me da de venia, quiero repartir docientos escudos de oro +entre todos los del rancho. + +Apenas hubo dicho esto cuando arremetieron a él muchos gitanos, y +levantándole en los brazos y sobre los hombros, le cantaban el +"¡Víctor, víctor, y el grande Andrés!", añadiendo: "¡Y viva, viva +Preciosa, amada prenda suya!" + +Las gitanas hicieron lo mismo con Preciosa, no sin envidia de Cristina +y de otras gitanillas que se hallaron presentes; que la envidia +también se aloja en los aduares de los bárbaros y en las chozas de +pastores como en palacios de príncipes, y esto de ver medrar al vecino +que me parece que no tiene más méritos que yo, fatiga. + +Hecho esto, comieron lautamente; repartióse el dinero prometido con +equidad y justicia; renováronse las alabanzas de Andrés; subieron al +cielo la hermosura de Preciosa. Llegó la noche, acocotaron la mula, y +enterráronla de modo, que quedó seguro Andrés de ser por ella +descubierto; y también enterraron con ella sus alhajas, como fueron +silla, y freno, y cinchas, a uso de los indios, que sepultan con ellos +sus más ricas preseas. + +De todo lo que había visto y oído, y de los ingenios de los gitanos, +quedó admirado Andrés, y con propósito de seguir y conseguir su +empresa sin entremeterse nada en sus costumbres, o, a lo menos, +excusarlo por todas las vías que pudiese, pensando exentarse de la +jurisdición de obedecellos en las cosas injustas que le mandasen, a +costa de su dinero. Otro día les rogó Andrés que mudasen de sitio y se +alejasen de Madrid, porque temía ser conocido si allí estaba; ellos +dijeron que ya tenían determinado irse a los montes de Toledo, y desde +allí correr y garramar toda la tierra circunvecina. Levantaron, pues, +el rancho, y diéronle a Andrés una pollina en que fuese; pero él no la +quiso, sino irse a pie, sirviendo de lacayo a Preciosa, que sobre otra +iba, ella contentísima de ver cómo triunfaba de su gallardo escudero, +y él ni más ni menos, de ver junto a sí a la que había hecho señora de +su albedrío. + +De allí a cuatro días llegaron a una aldea dos leguas de Toledo, donde +asentaron su aduar, dando primero algunas prendas de plata al alcalde +del pueblo, en fianzas de que en él ni en todo su término no hurtarían +ninguna cosa. Hecho esto, todas las gitanas viejas, y algunas mozas, y +los gitanos, se esparcieron por todos los lugares, o, a lo menos, +apartados por cuatro o cinco leguas de aquel donde habían asentado su +real. Fué con ellos Andrés a tomar la primera lición de ladrón; pero +aunque le dieron muchas en aquella salida, ninguna se le asentó; antes +correspondiendo a su buena sangre, con cada hurto que sus maestros +hacían se le arrancaba a él el alma, y tal vez hubo que pagó de su +dinero los hurtos que sus compañeros habían hecho, conmovido de las +lágrimas de sus dueños; de lo cual los gitanos se desesperaban, +diciéndole que era contravenir a sus estatutos y ordenanzas, que +prohibían la entrada a la caridad en sus pechos, la cual en +teniéndola, habían de dejar de ser ladrones, cosa que no les estaba +bien en ninguna manera. Viendo, pues, esto Andrés, dijo que él quería +hurtar por sí solo, sin ir en compañía de nadie; porque para huír del +peligro tenía ligereza, y para acometelle no le faltaba el ánimo; así, +que el premio o el castigo de lo que hurtase quería que fuese suyo. + +Procuraron los gitanos disuadirle deste propósito, diciéndole que le +podrían suceder ocasiones donde fuese necesaria la compañía, así para +acometer como para defenderse, y que una persona sola no podía hacer +grandes presas. Pero, por más que dijeron, Andrés quiso ser ladrón +solo y señero, con intención de apartarse de la cuadrilla y comprar +por su dinero alguna cosa que pudiese decir que la había hurtado, y +deste modo cargar lo que menos pudiese sobre su conciencia. Usando, +pues, desta industria, en menos de un mes trujo más provecho a la +compañía que trujeron cuatro de los más estirados ladrones della; de +que no poco se holgaba Preciosa, viendo a su tierno amante tan lindo y +tan despejado ladrón; pero, con todo esto, estaba temerosa de alguna +desgracia; que no quisiera ella verle en afrenta por todo el tesoro de +Venecia, obligada a tenerle aquella buena voluntad los muchos +servicios y regalos que su Andrés le hacía. + +Poco más de un mes se estuvieron en los términos de Toledo, donde +hicieron su Agosto, aunque era por el mes de Septiembre, y desde allí +se entraron en Extremadura, por ser tierra rica y caliente. Pasaba +Andrés con Preciosa honestos, discretos y enamorados coloquios, y ella +poco a poco se iba enamorando de la discreción y buen trato de su +amante, y él, del mismo modo, sí pudiera crecer su amor, fuera +creciendo: tal era la honestidad, discreción y belleza de su Preciosa. +A doquiera que llegaban, él se llevaba el precio y las apuestas de +corredor y de saltar más que ninguno; jugaba a los bolos y a la pelota +extremadamente; tiraba la barra con mucha fuerza y singular destreza; +finalmente, en poco tiempo voló su fama por toda Extremadura, y no +había lugar donde no se hablase de la gallarda disposición del gitano +Andrés Caballero y de sus gracias y habilidades, y al par desta fama +corría la de la hermosura de la Gitanilla, y no había villa, lugar ni +aldea donde no los llamasen para regocijar las fiestas votivas suyas, +o para otros particulares regocijos. Desta manera iba el aduar rico, +próspero y contento. Fueron de parecer _#los gitanos de ir a Sevilla, +pero#_ la abuela de Preciosa dijo que ella no podía ir a causa que los +años pasados había hecho una burla en Sevilla a un gorrero llamado +Triguillos, muy conocido en ella, al cual le había hecho meter en una +tinaja de agua hasta el cuello, desnudo en carnes, y en la cabeza +puesta una corona de ciprés, esperando el filo de la media noche para +salir de la tinaja a cavar y sacar un gran tesoro que ella le había +hecho creer que estaba en cierta parte de su casa. Dijo que como oyó +el buen gorrero tocar a maitines, por no perder la coyuntura, se dió +tanta priesa a salir de la tinaja, que dió con ella y con él en el +suelo, y con el golpe y con los cascos se magulló las carnes, +derramóse el agua, y él quedó nadando en ella, y dando voces que se +anegaba. Acudieron su mujer y sus vecinos con luces, y halláronle +haciendo efectos de nadador, soplando y arrastrando la barriga por el +suelo; y meneando brazos y piernas con mucha priesa, y diciendo a +grandes voces: "¡Socorro, señores, que me ahogo", tal le tenía el +miedo, que verdaderamente pensó que se ahogaba. Abrazáronse con él, +sacáronle de aquel peligro, volvió en sí, contó la burla de la gitana, +y, con todo eso, cavó en la parte señalada más de un estado en hondo, +a pesar de todos cuantos le decían que era embuste mío; y si no se lo +estorbara un vecino suyo, que tocaba ya en los cimientos de su casa, +él diera con entrambas en el suelo, si le dejaran cavar todo cuanto él +quisiera. Súpose este cuento por toda la ciudad, y hasta los muchachos +le señalaban con el dedo y contaban su credulidad y mi embuste. + +Esto contó la gitana vieja, y esto dio por excusa para no ir a +Sevilla. Los gitanos determinaron de torcer el camino a mano +izquierda. + +Dejaron, pues, a Extremadura y entráronse en la Mancha, y poco a poco +fueron caminando al reino de Murcia. En todas las aldeas y lugares que +pasaban había desafíos de pelota, de esgrima, de correr, de saltar, de +tirar la barra y de otros ejercicios de fuerza, maña y ligereza, y de +todo salía vencedor Andrés. + +#_Una_# mañana se levantó el aduar, y se fueron a alojar en un lugar +de la jurisdición de Murcia, tres leguas de la ciudad, donde le +sucedió a Andrés una desgracia que le puso en punto de perder la vida; +y fué que, después de haber dado en aquel lugar algunos vasos y +prendas de plata en fianzas, como tenían de costumbre, Preciosa y su +abuela, y Cristina con otras dos gitanillas, y Andrés, se alojaron en +un mesón de un viuda rica al cual tenia una hija, de edad de diez y +siete o diez y ocho años, algo más desenvuelta que hermosa, y, por más +señas, se llamaba Juana Carducha. Esta, habiendo visto bailar a las +gitanas y gitanos, la tomó el diablo, y se propuso tomar por marido +#_a Andrés_# si él quisiese, aunque a todos sus parientes les pesase; +y así, buscó coyuntura para decírselo y hallóla en un corral, donde +Andrés había entrado a requerir dos pollinos. Llegóse a él, y con +priesa, por no ser vista, le dijo: + +--Andrés--que ya sabía su nombre---, yo soy doncella y rica; que mi +madre no tiene otro hijo sino a mí, y este mesón es suyo, y amén +desto, tiene muchos majuelos, y otros dos pares de casas. Hasme +parecido bien: si me quieres por esposa, a ti está; respóndeme presto, +y si eres discreto, quédate, y verás qué vida nos damos. + +Admirado quedó Andrés de la resolución de la Carducha, y con la +presteza que ella pedía le respondió: + +--Señora doncella, yo estoy apalabrado para casarme, y los gitanos no +nos casamos sino con gitanas: guárdela Dios por la merced que me +quería hacer, de quien yo no soy digno. + +No estuvo en dos dedos de caerse muerta la Carducha con la aceda +respuesta de Andrés, a quien replicara si no viera que entraban en el +corral otras gitanas. Salióse corrida y asendereada, y de buena gana +se vengara si pudiera. Andrés, como discreto, determinó de poner +tierra en medio, y desviarse de aquella ocasión que el diablo le +ofrecía, y así, pidió a todos los gitanos que aquella noche se +partiesen de aquel lugar. Ellos, que siempre le obedecían, lo pusieron +luego por obra, y cobrando sus fianzas aquella tarde, se fueron. + +La Carducha ordenó de hacer quedar a Andrés por fuerza, ya que de +grado no podía; y así, con la industria, sagacidad y secreto que su +mal intento le enseñó, puso entre las alhajas de Andrés, que ella +conoció por suyas, unos ricos corales y dos patenas de plata, con +otros brincos suyos, y apenas habían salido del mesón, cuando dió +voces, diciendo que aquellos gitanos le llevaban robadas sus joyas; a +cuyas voces acudió la justicia y toda la gente del pueblo. Los gitanos +hicieron alto, y todos juraban que ninguna cosa llevaban hurtada y que +ellos harían patentes todos los sacos y repuestos de su aduar. Desto +se congojó mucho la gitana vieja, temiendo que en aquel escrutinio no +se manifestasen los dijes de la Preciosa y los vestidos de Andrés, que +ella con gran cuidado y recato guardaba; pero la buena de la Carducha +lo remedió con mucha brevedad todo, porque al segundo envoltorio que +miraron dijo que preguntasen cuál era el de aquel gitano gran +bailador; que ella le había visto entrar en su aposento dos veces, y +que podría ser que aquél las llevase. Entendió Andrés que por él lo +decía, y riéndose, dijo: + +--Señora doncella, ésta es mi recámara y éste es mi pollino: si vos +halláredes en ella ni en él lo que os falta, yo os lo pagaré con las +setenas, fuera de sujetarme al castigo que la ley da a los ladrones. + +Acudieron luego los ministros de la justicia a desvalijar el pollino, +y a pocas vueltas dieron con el hurto; de que quedó tan espantado +Andrés y tan absorto, que no pareció sino estatua, sin voz, de piedra +dura. + +--¿No sospeché yo bien?--dijo a esta sazón la Carducha--. ¡Mirad con +qué buena cara se encubre un ladrón tan grande! + +A todo callaba Andrés, suspenso e imaginativo, y no acababa de caer en +la traición de la Carducha. En esto, se llegó a él un soldado bizarro, +sobrino del Alcalde, y sin más ni más alzó la mano, y le dió un +bofetón, tal, que le hizo volver de su embelesamiento y le hizo +acordar que no era Andrés Caballero, sino don Juan y caballero; y +arremetiendo al soldado con mucha presteza y más cólera, le arrancó su +misma espada de la vaina, y se la envainó en el cuerpo, dando con él +muerto en tierra. + +[Ilustración: ...le arrancó su misma espada de la vaina, y se la +envainó en el cuerpo, ...] + +Aquí fué el gritar del pueblo; aquí el amohinarse el tío Alcalde; aquí +el desmayarse Preciosa, y el turbarse Andrés de verla desmayada; aquí +el acudir todos a las armas y dar tras el homicida. Creció la +confusión, creció la grita, y por acudir Andrés al desmayo de +Preciosa, dejó de acudir a su defensa; finalmente, tantos cargaron +sobre Andrés, que le prendieron y le aherrojaron con dos muy gruesas +cadenas. Bien quisiera el Alcalde ahorcarle luego, si estuviera en su +mano; pero hubo de remitirle a Murcia, por ser de su jurisdición. No +le llevaron hasta otro día, y en el que allí estuvo pasó Andrés muchos +martirios y vituperios, que el indignado Alcalde, y sus ministros, y +todos los del lugar le hicieron. Prendió el Alcalde todos los más +gitanos y gitanas que pudo, porque los más huyeron. Finalmente, con la +sumaria del caso y con una gran cáfila de gitanos, entraron el Alcalde +y sus ministros con otra mucha gente armada en Murcia, entre los +cuales iba Preciosa y el pobre Andrés, ceñido de cadenas, sobre un +macho, y con esposas y piedeamigo. Salió toda Murcia a ver los presos; +que ya se tenía noticia de la muerte del soldado. Pero la hermosura de +Preciosa aquel día fué tanta, que ninguno la miraba que no la +bendecía, y llegó la nueva de su belleza a los oídos de la señora +Corregidora, que por curiosidad de verla hizo que el Corregidor su +marido mandase que aquella gitanica no entrase en la cárcel, y todos +los demás sí, y a Andrés le pusieron en un estrecho calabozo, cuya +escuridad y la falta de la luz de Preciosa le trataron de manera, que +bien pensó no salir de allí sino para la sepultura. Llevaron a +Preciosa con su abuela a que la Corregidora la viese, y así como la +vió dijo: + +--Con razón la alaban de hermosa. + +Y llegándola a sí, la abrazó tiernamente, y no se hartaba de mirarla, +y preguntó a su abuela que qué edad tendría aquella niña. + +--Quince años--respondió la gitana--, dos meses más a menos. + +--Esos tuviera agora la desdichada de mi Costanza. ¡Ay, amigas, que +esta niña me ha renovado mi desventura!--dijo la Corregidora. + +Tomó, en esto, Preciosa las manos de la Corregidora, y besándoselas +muchas veces, se las bañaba con lágrimas y le decía: + +--Señora mía, el gitano que está preso no tiene culpa, porque fué +provocado: llamáronle ladrón, y no lo es; diéronle un bofetón en su +rostro, que es tal, que en él se descubre la bondad de su ánimo. Por +Dios y por quien vos sois, señora, que le hagáis guardar su justicia, +y que el señor Corregidor no se dé priesa a ejecutar en él el castigo +con que las leyes le amenazan; y si algún agrado os ha dado mi +hermosura, entretenedla con entretener el preso, porque en el fin de +su vida está el de la mía. El ha de ser mi esposo, y justos y honestos +impedimentos han estorbado que aún hasta ahora no nos habemos dado las +manos. Si dineros fueren menester para alcanzar perdón de la parte, +todo nuestro aduar se venderá en pública almoneda, y se dará aún más +de lo que pidieren. Señora mía, si sabéis qué es amor, y algún tiempo +le tuvistes, y ahora le tenéis a vuestro esposo, doleos de mí, que amo +tierna y honestamente al mío. + +Estando en esto, entró el Corregidor, y hallando a su mujer y a +Preciosa llorosas y encadenadas, quedó suspenso, así de su llanto como +de la hermosura; preguntó la causa de aquel sentimiento, y la +respuesta que dió Preciosa fué soltar las manos de la Corregidora y +asirse de los pies del Corregidor, diciéndole: + +--¡Señor, misericordia, misericordia! ¡Si mi esposo muere, yo soy +muerta! ¡El no tiene culpa; pero si la tiene, déseme a mí la pena; y +si esto no puede ser, a lo menos, entreténgase el pleito en tanto que +se procuran y buscan los medios posibles para su remedio; que podrá +ser que al que no pecó de malicia le enviase el cielo la salud de +gracia. + +Con nueva suspensión quedó el Corregidor de oír las discretas razones +de la Gitanilla, y que ya, si no fuera por no dar indicios de +flaqueza, le acompañara en sus lágrimas. En tanto que esto pasaba, +estaba la gitana vieja considerando grandes, muchas y diversas cosas, +y al cabo de toda esta suspensión e imaginación, dijo: + +--Espérenme vuesas mercedes, señores míos, un poco; que yo haré que +estos llantos se conviertan en risa, aunque a mí me cueste la vida. + +Y así, con ligero paso se salió de donde estaba, dejando a los +presentes confusos con lo que dicho había. En tanto, pues, que ella +volvía, nunca dejó Preciosa las lágrimas ni los ruegos de que se +entretuviese la causa de su esposo, con intención de avisar a su +padre, que viniese a entender en ella. Volvió la gitana con un pequeño +cofre debajo del brazo, y dijo al Corregidor que con su mujer y ella +se entrasen en un aposento; que tenía grandes cosas que decirles en +secreto. El Corregidor, creyendo que algunos hurtos de los gitanos +quería descubrirle, por tenerle propicio en el pleito del preso, al +momento se retiró con ella y con su mujer en su recámara, adonde la +gitana, hincándose de rodillas ante los dos, les dijo: + +--Si las buenas nuevas que os quiero dar, señores, no merecieren +alcanzar en albricias el perdón de un gran pecado mío, aquí estoy para +recebir el castigo que quisiéredes darme; pero antes que le confiese +quiero que me digáis, señores, primero, si conocéis estas joyas. + +Y descubriendo un cofrecico donde venían las de Preciosa, se le puso +en las manos al Corregidor, y en abriéndole, vio aquellos dijes +pueriles; pero no cayó lo que podían significar. Mirólos también la +Corregidora, pero tampoco dió en la cuenta: sólo dijo: + +--Estos son adornos de alguna pequeña criatura. + +--Así es la verdad--dijo la gitana--; y de qué criatura sean lo dice +ese escrito que está en ese papel doblado. + +Abrióle con priesa el Corregidor, y leyó que decía: "Llamábase la niña +doña Costanza de Azevedo y de Meneses; su madre, doña Guiomar de +Meneses, y su padre, don Fernando de Azevedo, caballero del hábito de +Calatrava. Desparecíla día de la Ascensión del Señor, a las ocho de la +mañana, del año de mil y quinientos y noventa y cinco. Traía la niña +puestos estos brincos que en este cofre están guardados." + +Apenas hubo oído la Corregidora las razones del papel, cuando +reconoció los brincos, se los puso a la boca y dándoles infinitos +besos, se cayó desmayada. Acudió el Corregidor a ella, antes que a +preguntar a la gitana por su hija, y habiendo vuelto en sí, dijo: + +--Mujer buena, antes ángel que gitana, ¿adonde está el dueño, digo, la +criatura cuyos eran estos dijes? + +--¿Adónde, señora?--respondió la gitana--. En vuestra casa la tenéis: +aquella gitanica que os sacó las lágrimas de los ojos es su dueño, y +es sin duda alguna vuestra hija; que yo la hurté en Madrid de vuestra +casa el día y hora que ese papel dice. + +Oyendo esto la turbada señora, soltó los chapines, y desalada y +corriendo salió a la sala adonde había dejado a Preciosa, y hallóla +rodeada de sus doncellas y criadas, todavía llorando; arremetió a +ella, y sin decirle nada, con gran priesa le desabrochó el pecho y +miró si tenía una señal pequeña, a modo de lunar blanco, con que había +nacido, y hallóle ya grande; que con el tiempo se había dilatado. +Luego, con la misma celeridad, la descalzó, y descubrió un pie de +nieve y de marfil, hecho a torno, y vio en él lo que buscaba; que era +que los dos dedos últimos del pie derecho se trababan el uno con el +otro por medio con un poquito de carne, la cual, cuando niña, nunca se +la habían querido cortar, por no darle pesadumbre. El pecho, los +dedos, los brincos, el día señalado del hurto, la confesión de la +gitana, y el sobresalto y alegría que habían recebido sus padres +cuando la vieron, con toda verdad confirmaron en el alma de la +Corregidora ser Preciosa su hija; y así, cogiéndola en sus brazos, se +volvió con ella adonde el Corregidor y la gitana estaban. + +Iba Preciosa confusa, que no sabía a qué efeto se habían hecho con +ella aquellas diligencias, y más viéndose llevar en brazos de la +Corregidora, y que le daba de un beso hasta ciento. Llegó, en fin, con +la preciosa carga doña Guiomar a la presencia de su marido, y +trasladándola de sus brazos a los del Corregidor, le dijo: + +--Recebid, señor, a vuestra hija Costanza; que ésta es sin duda: no lo +dudéis, señor, en ningún modo; que la señal de los dedos juntos y la +del pecho he visto, y más, que a mí me lo está diciendo el alma desde +él instante que mis ojos la vieron. + +--No lo dudo--respondió el Corregidor, teniendo en sus brazos a +Preciosa--; que los mismos efetos han pasado por la mía que por la +vuestra; y más, que tantas puntualidades juntas, ¿cómo podían suceder, +si no fuera por milagro? + +Toda la gente de casa andaba absorta, preguntando unos a otros qué +sería aquello, y todos daban bien lejos del blanco; que ¿quién había +de imaginar que la Gitanilla era hija de sus señores? + +El Corregidor dijo a su mujer, y a su hija, y a la gitana vieja que +aquel caso estuviese secreto hasta que él le descubriese; y asimismo +dijo a la vieja que él la perdonaba el agravio que le había hecho en +hurtarle el alma, pues la recompensa de habérsela vuelto mayores +albricias merecía, y que sólo le pesaba de que sabiendo ella la +calidad de Preciosa, la hubiese desposado con un gitano, y más con un +ladrón y homicida. + +--¡Ay!--dijo a esto Preciosa--, señor mío, que ni es gitano ni ladrón, +puesto que es matador. Pero fuélo del que le quitó la honra, y no pudo +hacer menos de mostrar quién era, y matarle. + +--¿Cómo que no es gitano, hija mía?--dijo doña Guiomar. + +Entonces la gitana vieja contó brevemente la historia de Andrés +Caballero, y que era hijo de don Francisco de Cárcamo, caballero del +hábito de Santiago, y que se llamaba don Juan de Cárcamo, asimismo del +mismo hábito, cuyos vestidos ella tenía cuando los mudó en los de +gitano. Contó también el concierto que entre Preciosa y don Juan +estaba hecho de aguardar dos años de aprobación para desposarse o no; +puso en su punto la honestidad de entrambos y la agradable condición +de don Juan. Tanto se admiraron desto como del hallazgo de su hija, y +mandó él Corregidor a la gitana que fuese por los vestidos de don +Juan. Ella lo hizo ansí, y volvió con otro gitano que los trujo. + +En tanto que ella iba y volvía, hicieron sus padres a Preciosa cien +mil preguntas, a quien respondió con tanta discreción y gracia, que +aunque no la hubieran reconocido por hija, los enamorara. +Preguntáronla si tenía alguna afición a don Juan. Respondió que no más +de aquella que le obligaba a ser agradecida a quien se había querido +humillar a ser gitano por ella; pero que ya no se extendería a más él +agradecimiento de aquello que sus señores padres quisiesen. + +--Calla, hija Preciosa--dijo su padre--(que este nombre de Preciosa +quiero que se te quede, en memoria de tu pérdida y de tu hallazgo); +que yo, como tu padre, tomo a cargo el ponerte en estado que no +desdiga de quién eres. + +Suspiró oyendo esto Preciosa, y su madre, como era discreta, entendió +que suspiraba de enamorada de don Juan, dijo a su marido: + +--Señor, siendo tan principal don Juan de Cárcamo como lo es, y +queriendo tanto a nuestra hija, no nos estaría mal dársela por esposa. + +Y él respondió: + +--Aún hoy la habemos hallado, ¿y ya queréis que la perdamos? Gocémosla +algún tiempo; que en casándola, no será nuestra, sino de su marido. + +--Razón tenéis, señor--respondió ella--; pero dad orden de sacar a don +Juan, que debe de estar en algún calabozo. + +--Si estará--dijo Preciosa--; que a un ladrón, +matador, y, sobre todo, gitano, no le habrán dado mejor estancia. + +--Yo quiero ir a verle, como que le voy a tomar la confesión +--respondió el Corregidor---, y de nuevo os encargo, señora, que nadie +sepa esta historia hasta que yo lo quiera. + +Llegóse la noche, y siendo casi las diez, sacaron a Andrés de la +cárcel, sin las esposas y el piedeamigo; pero no sin una gran cadena +que desde los pies todo el cuerpo le ceñía. Llegó deste modo, sin ser +visto de nadie, sino de los que le traían, en casa del Corregidor, y +con silencio y recento le entraron en un aposento donde estaban +solamente doña Guiomar, el Corregidor, Preciosa y otros dos criados de +casa. Pero cuando Preciosa vió a don Juan ceñido y aherrojado con tan +gran cadena, descolorido el rostro y los ojos con muestra de haber +llorado, se le cubrió el corazón, y se arrimó al brazo de su madre, +que junto a ella estaba, la cual, abrazándola consigo, le dijo: + +--Vuelve en ti niña; que todo lo que vees ha de redundar en tu gusto y +provecho. + +Con todo esto, quería saber de Andrés, si la suerte encaminase sus +sucesos de manera que le hallase esposo de Preciosa, si se tendría por +dichoso, ya siendo Andrés Caballero, o ya don Juan de Cárcamo. + +Así como oyó Andrés nombrarse por su nombre, dijo: + +--Pues Preciosa no ha querido contenerse en los límites del silencio, +y ha descubierto quién soy, aunque esa buena dicha me hallara hecho +monarca del mundo, la tuviera en tanto, que pusiera término a mis +deseos, sin osar desear otro bien sino el del cielo. + +--Pues por ese buen ánimo que habéis mostrado, señor don Juan de +Cárcamo, a su tiempo haré que Preciosa sea vuestra legítima consorte, +y agora os la doy y entrego en esperanza, por la más rica joya de mi +casa, y de mi vida, y de mi alma; y estimadla en lo que decís, porque +en ella os doy a doña Costanza de Meneses, mi única hija, la cual, si +os iguala en el amor, no os desdice nada en el linaje. + +Atónito quedó Andrés viendo el amor que le mostraban, y en breves +razones doña Guiomar contó la pérdida de su hija y su hallazgo, con +las certísimas señas que la gitana vieja había dado de su hurto; con +que acabó don Juan de quedar atónito y suspenso, pero alegre sobre +todo encarecimiento: abrazó a sus suegros; llamólos padres y señores +suyos; besó las manos a Preciosa, que con lágrimas le pedía las suyas. + +Vistióse don Juan los vestidos de camino que allí había traído la +gitana; volviéronse las prisiones y cadenas de hierro en libertad y +cadenas de oro; la tristeza de los gitanos presos, en alegría, pues +otro día los dieron en fiado. Recibió el tío del muerto la promesa de +dos mil ducados, que le hicieron porque bajase de la querella y +perdonase a don Juan. + +Dijo el Corregidor a don Juan que tenía por nueva cierta que su padre +don Francisco de Cárcamo estaba proveído por corregidor de aquella +ciudad, y que sería bien esperalle, para que con su beneplácito y +consentimiento se hiciesen las bodas. Don Juan dijo que no saldría de +lo que él ordenase; pero que, ante todas cosas, se había de desposar +con Preciosa. Concedió licencia el Arzobispo para que con sola una +amonestación se hiciese. Hizo fiestas la ciudad, por ser muy bien +quisto el Corregidor, con luminarias, toros y cañas el día del +desposorio; quedóse la gitana vieja en casa; que no se quiso apartar +de su nieta Preciosa. + +Llegaron las nuevas a la Corte del caso y casamiento de la Gitanilla; +supo don Francisco de Cárcamo ser su hijo el gitano, y ser la Preciosa +la Gitanilla que él había visto, cuya hermosura disculpó con él la +liviandad de su hijo, que ya le tenía por perdido, por saber que no +había ido a Flandes; y más porque vió cuan bien le estaba el casarse +con hija de tan gran caballero y tan rico como era don Fernando de +Azevedo. Dió priesa a su partida, por llegar presto a ver a sus hijos, +y dentro de veinte días ya estaba en Murcia, con cuya llegada se +renovaron los gustos, se hicieron las bodas, se contaron las vidas, y +los poetas de la ciudad, que hay algunos, y muy buenos, tomaron a +cargo celebrar el extraño caso, juntamente con la sin igual belleza de +la Gitanilla. Y de tal manera escribió el famoso licenciado Pozo, que +en sus versos durará la fama de la Preciosa mientras los siglos +duraren. + +Olvidábaseme de decir cómo la mesonera descubrió a la justicia no ser +verdad lo del hurto de Andrés el gitano, y confesó su culpa, a quien +no respondió pena alguna, porque en la alegría del hallazgo de los +desposados se enterró la venganza y resucitó la clemencia. + + + + +LA ILUSTRE FREGONA + +En Burgos, ciudad ilustre y famosa, no ha muchos años que en ella +vivían dos caballeros principales y ricos: el uno se llamaba don Diego +de Carriazo, y el otro, don Juan de Avendaño. El don Diego tuvo un +hijo, a quien llamó de su mismo nombre, y el don Juan otro, a quien +puso don Tomás de Avendaño. A estos dos caballeros mozos, como quien +han de ser las principales personas deste cuento, por excusar y +ahorrar letras, les llamaremos con solos los nombres de Carriazo y de +Avendaño. Trece años, o poco más, tendría Carriazo, cuando, llevado de +una inclinación picaresca, sin forzarle a ello algún mal tratamiento +que sus padres le hiciesen, sólo por su gusto y antojo, se desgarró, +como dicen los muchachos, de casa de sus padres, y se fué por ese +mundo adelante, tan contento de la vida libre, que en la mitad de las +incomodidades y miserias que trae consigo no echaba menos la +abundancia de la casa de su padre, ni el andar a pie le cansaba, ni el +frío le ofendía, ni el calor le enfadaba: para él todos los tiempos +del año le eran dulce y templada primavera; tan bien dormía en parvas +como en colchones; con tanto gusto se soterraba en un pajar de un +mesón como si se acostara entre dos sábanas de Holanda. Finalmente, él +salió tan bien con el asumpto de pícaro, que pudiera leer cátedra en +la facultad al famoso de Alfarache. + +En tres años que tardó en parecer y volver a su casa aprendió a jugar +a la taba en Madrid, y al rentoy en las Ventillas de Toledo, y a presa +y pinta en pie en las barbacanas de Sevilla; pero con serle anejo a +este género de vida la miseria y estrecheza, mostraba Carriazo ser un +príncipe en sus cosas: a tiro de escopeta, en mil señales, descubría +ser bien nacido, porque era generoso y bien partido con sus camaradas. +En Carriazo vió el mundo un pícaro virtuoso, limpio, bien criado y más +que medianamente discreto. Pasó por todos los grados de pícaro, hasta +que se graduó de maestro en las almadrabas de Zahara, donde es el +_finibusterræ_ de la picaresca. + +El último verano le dijo tan bien la suerte, que ganó a los naipes +cerca de setecientos reales, con los cuales quiso vestirse, y volverse +a Burgos y a los ojos de su madre, que habían derramado por él muchas +lágrimas. Despidióse de sus amigos, que los tenía muchos y muy buenos; +prometióles que el verano siguiente sería con ellos, si enfermedad o +muerte no lo estorbase; dejó con ellos la mitad de su alma, todos sus +deseos entregó a aquellas secas arenas, que a él le parecían más +frescas y verdes que los campos Elíseos. Y por estar ya acostumbrado +de caminar a pie, tomó el camino en la mano, y sobre dos alpargates se +llegó desde Zahara hasta Valladolid, cantando "Tres ánades, madre". +Estúvose allí quince días para reformar la color del rostro, sacándola +de mulata a flamenca, y para trastejarse, y sacarse del borrador de +pícaro y ponerse en limpio de caballero. Todo esto hizo según y como +le dieron comodidad quinientos reales con que llegó a Valladolid, y +aún dellos reservó ciento para alquilar una mula y un mozo, con que se +presentó a sus padres honrado y contento. Ellos le recibieron con +mucha alegría, y todos sus amigos y parientes vinieron a darles el +parabién de la buena venida del señor don Diego de Carriazo su hijo. + +Entre los que vinieron a ver el recién llegado fueron don Juan de +Avendaño y su hijo don Tomás, con quien Carriazo, por ser ambos de una +misma edad y vecinos, trabó y confirmó una amistad estrechísima. Contó +Carriazo a sus padres, y a todos, mil magníficas y luengas mentiras de +cosas que le habían sucedido en los tres años de su ausencia; pero +nunca tocó, ni por pienso, en las almadrabas, puesto que en ellas +tenía de contino puesta la imaginación, especialmente cuando vio que +se llegaba el tiempo donde había prometido a sus amigos la vuelta. Ni +le entretenía la caza, en que su padre le ocupaba, ni los muchos, +honestos y gustosos convites que en aquella ciudad se usan le daban +gusto: todo pasatiempo le cansaba, y a todos los mayores que se le +ofrecían anteponía el que había recebido en las almadrabas. + +Avendaño su amigo, viéndole muchas veces melancólico e imaginativo, +fiado en su amistad, se atrevió a preguntarle la causa, y se obligó a +remediarla, si pudiese y fuese menester, con su sangre misma. No quiso +Carriazo tenérsela encubierta, por no hacer agravio a la grande +amistad que profesaban; y así, le contó punto por punto la vida de +jábega, y cómo todas sus tristezas y pensamientos nacían del deseo que +tenía de volver a ella: pintósela de modo, que Avendaño, cuando le +acabó de oir, antes alabó que vituperó su gusto. En fin, el de la +plática fué disponer Carriazo la voluntad de Avendaño de manera, que +determinó de irse con él a gozar un verano de aquella felicísima vida +que le había descrito, de lo cual quedó sobremodo contento Carriazo, +por parecerle que había ganado un testigo de abono que calificase su +baja determinación. Trazaron ansimismo de juntar todo el dinero que +pudiesen; y el mejor modo que hallaron fué que de allí a dos meses +había de ir Avendaño a Salamanca, donde por su gusto tres años había +estado estudiando las lenguas griega y latina, y su padre quería que +pasase adelante y estudiase la facultad que él quisiese; y que del +dinero que le diese habría para lo que deseaban. + +En este tiempo propuso Carriazo a su padre que tema voluntad de irse +con Avendaño a estudiar a Salamanca. Vino su padre con tanto gusto en +ello, que hablando al de Avendaño, ordenaron de ponerles junios casa +en Salamanca, con todos los requisitos que pedía ser hijos suyos. +Llegóse el tiempo de la partida; proveyéronles de dineros, y enviaron +con ellos un ayo que los gobernase, que tenia más de hombre de bien +que de discreto. Los padres dieron documentos a sus hijos de lo que +habían de hacer, y de como se habían de gobernar para salir +aprovechados en la virtud y en las ciencias, que es el fruto que todo +estudiante debe pretender sacar de sus trabajos y vigilias, +principalmente los bien nacidos. Mostráronse los hijos humildes y +obedientes; lloraron las madres; recibieron la bendición de todos; +pusiéronse en camino con mulas propias y con dos criados de casa, amén +del ayo, que se había dejado crecer la barba, por que diese autoridad +a su cargo. + +En llegando a la ciudad de Valladolid dijeron al ayo que querían +estarse en aquél lugar dos días para verle, porque nunca le habían +visto, ni estado en él. Reprehendiólos mucho el ayo, severa y +ásperamente, la estada, diciéndoles que los que iban a estudiar con +tanta priesa como ellos no se habían de detener una hora a mirar +niñerías. + +Los mancebitos, que tenían ya hecho su agosto, y su vendimia, pues +habían ya robado cuatrocientos escudos de oro que llevaba su mayor, +dijeron que sólo los dejase aquel día, en el cual querían ir a ver la +fuente de Argales, que la comenzaban a conducir a la ciudad por +grandes y espaciosos acueductos. En efecto, aunque con dolor de su +ánima, les dió licencia. + +Los mancebos, con sólo un criado y a caballo en dos muy buenas y +caseras mulas, salieron a ver la fuente de Argales, famosa por su +antigüedad y sus aguas. Llegaron, y cuando creyó el criado que sacaba +Avendaño de las bolsas del cojín alguna cosa con que beber, vió que +sacó una carta cerrada, diciéndole que luego al punto volviese a la +ciudad y se la diese a su ayo, y que en dándosela les esperase en la +puerta del Campo. Obedeció el criado, tomó la carta, volvió a la +ciudad, y ellos volvieron las riendas, y aquella noche durmieron en +Mojados, y de allí a dos días, en Madrid, y en otros cuatro se +vendieron las mulas en pública plaza, y hubo quien les fiase por seis +escudos de prometido, y aun quien les diese el dinero en oro por sus +cabales. Vistiéronse a lo payo, con capotillos de dos haldas, zahones +o zaragüelles y medias de paño pardo. Ropero hubo que por la mañana +les compró sus vestidos, y a la noche los había mudado de manera, que +no los conociera #su# propia madre. Puestos, pues, a la ligera y del +modo que Avendaño quiso y supo, se pusieron en camino de Toledo _ad +pedem litteræ_ y sin espadas; que también el ropero, aunque no atañía +a su menester, se las había comprado. + +Dejémoslos ir, por ahora, pues van contentos y alegres, y volvamos a +contar lo que el ayo hizo cuando abrió la carta que el criado le llevó +y halló que decía desta manera: + +"Vuesa merced será servido, señor Pedro Alonso, de tener paciencia y +dar la vuelta a Burgos, donde dirá a nuestros padres que, habiendo +nosotros sus hijos, con madura consideración, considerado cuán más +propias son de los caballeros las armas que las letras, habemos +determinado de trocar a Salamanca por Bruselas, y a España por +Flandes. Los cuatrocientos escudos llevamos; las mulas pensamos +vender. Nuestra hidalga intención y el largo camino es bastante +disculpa de nuestro yerro, aunque nadie le juzgará por tal, si no es +cobarde. Nuestra partida es ahora; la vuelta será cuando Dios fuere +servido, el cual guarde a vuesa merced como puede y estos sus menores +discípulos deseamos. De la fuente de Argales, puesto ya el pie en el +estribo para caminar a Flandes.--_Carriazo y Avendaño_." + +Quedó Pedro Alonso suspenso en leyendo la epístola, y acudió presto a +su valija, y el hallarla vacía le acabó de confirmar la verdad de la +carta; y luego al punto, en la mula que le había quedado, se partió a +Burgos a dar las nuevas a sus amos con toda presteza, porque con ella +pusiesen remedio y diesen traza de alcanzar a sus hijos; pero destas +cosas no dice nada el autor desta novela, porque así como dejó puesto +a caballo a Pedro Alonso, volvió a contar de lo que les sucedió a +Avendaño y a Carriazo a la entrada de Illescas, diciendo que al entrar +de la puerta de la villa encontraron dos mozos de mulas, al parecer +andaluces, en calzones de lienzo anchos, jubones acuchillados de +anjeo, sus coletos de ante, dagas de ganchos y espadas sin tiros; al +parecer, el uno venía de Sevilla y el otro iba a ella. El que iba +estaba diciendo al otro: + +--Esta noche no vayas a posar donde sueles, sino en la posada del +Sevillano, porque verás en ella la más hermosa fregona que se sabe: +Marinilla la de la venta Tejada es asco en su comparación. Es dura +como un mármol y zahareña como villana de Sayago, y áspera como una +ortiga; pero tiene una cara de pascua y un rostro de buen año: en una +mejilla tiene el sol, y en la otra la luna; la una es hecha de rosas y +la otra de claveles, y en entrambas hay también azucenas y jazmines. +No te digo más sino que la veas, y verás que no te he dicho nada, +según lo que te pudiera decir, acerca de su hermosura. + +Con esto se despidieron los dos mozos de mulas, cuya plática y +conversación dejó mudos a los dos amigos que escuchado la habían, +especialmente a Avendaño, en quien la simple relación que el mozo de +mulas había hecho de la hermosura de la fregona despertó en él un +intenso deseo de verla. + +En repetir las palabras de los mozos y en remedar y contrahacer el +modo y los ademanes con que las decían entretuvieron el camino hasta +Toledo; y luego, siendo la guía Carriazo, que ya otra vez había estado +en aquella Ciudad, bajando por la Sangre de Cristo, dieron con la +posada del Sevillano; pero no se atrevieron a pedirla allí, porque su +traje no lo pedía. Era ya anochecido, y aunque Carriazo importunaba a +Avendaño que fuesen a otra parte a buscar posada, no le pudo quitar de +la puerta de la del Sevillano, esperando si acaso parecía la tan +celebrada fregona. Entrabase la noche, y la fregona no salía; +desesperábase Carriazo, y Avendaño se estaba quedo; el cual, por salir +con su intención, con excusa de preguntar por unos caballeros de +Burgos que iban a la ciudad de Sevilla, se entró hasta el patio de la +posada; y apenas hubo entrado, cuando de una sala que en el patio +estaba vio salir una moza, al parecer de quince años, poco más o +menos, vestida como labradora, con una vela encendida en un candelero. + +No puso Avendaño los ojos en el vestido y traje de la moza, sino en su +rostro, que le parecía ver en él los que suelen pintar de los ángeles; +quedó suspenso y atónito de su hermosura, y no acertó a preguntarle +nada: tal era su suspensión y embelesamiento. La moza, viendo aquel +hombre delante de sí, le dijo: + +--¿Qué busca, hermano? ¿Es por ventura criado de alguno de los +huéspedes de casa? + +--No soy criado de ninguno, sino vuestro--respondió Avendaño, todo +lleno de turbación y sobresalto. + +[Ilustración: No soy criado de ninguno, sino vuestro...] + +La moza, que de aquel modo se vio responder, dijo: + +--Vaya, hermano, norabuena; que las que servimos no hemos menester +criados. + +Y llamando a su señor le dijo: + +--Mire, señor, lo que busca este mancebo. + +Salió su amo y preguntóle qué buscaba. El respondió que a unos +caballeros de Burgos que iban a Sevilla, uno de los cuales era su +señor, el cual le había enviado delante por Alcalá de Henares, donde +había de hacer un negocio que les importaba, y que junto con esto le +mandó que se viniese a Toledo y de esperase en la posada del +Sevillano, donde vendría a apearse, y que pensaba que llegaría aquella +noche, o otro día, a más tardar. Tan buen color dió Avendaño a su +mentira, que a la cuenta del huésped pasó por verdad, pues le dijo: + +--Quédese, amigo, en la posada; que aquí podrá esperar a su señor +hasta que venga. + +--Muchas mercedes, señor huésped--respondió Avendaño---, y mande vuesa +merced que se me dé un aposento para mí y un compañero que viene +conmigo, que está allí fuera; que dineros traemos para pagarlo tan +bien como otro. + +--En buen hora--respondió el huésped. + +Y volviéndose a la moza, dijo: + +--Costancica, di a Argüello que lleve a estos galanes al aposento del +rincón, y que les eche sábanas limpias. + +--Sí haré, señor--respondió Costanza; que así se llamaba la doncella. + +Y haciendo una reverencia a su amo, se les quitó delante. #_Avendaño_# +salió a dar cuenta a Carriazo de lo que había visto y de lo que dejaba +negociado; el cual por mil señales conoció cómo su amigo venía herido +de la amorosa pestilencia; pero no le quiso decir nada por entonces, +hasta ver si lo merecía la causa de quien nacían las extraordinarias +alabanzas y grandes hipérboles con que la belleza de Costanza sobre +los mismos cielos levantaba. + +Entraron, en fin, en la posada, y la Argüello, que era una mujer de +hasta cuarenta y cinco años, superintendente de las camas y aderezo de +los aposentos, los llevó a uno que ni era de caballeros ni de criados, +sino de gente que podía hacer medio entre los dos extremos. Pidieron +de cenar; respondióles Argüello que en aquella posada no daban de +comer a nadie, puesto que guisaban y aderezaban lo que los huéspedes +traían de fuera comprado; pero que bodegones y casas de estado había +cerca, donde sin escrúpulo de conciencia podían ir a cenar lo que +quisiesen. Tomaron los dos el consejo de Argüello, y dieron con sus +cuerpos en un bodego. + +Lo poco o nada que Avendaño comía admiraba mucho a Carriazo. Por +enterarse del todo de los pensamientos de su amigo, al volverse a la +posada, le dijo: + +--Conviene que mañana madruguemos, porque antes que entre la calor +estemos ya en Orgaz. + +--No estoy en eso--respondió Avendaño---; porque pienso antes que +desta ciudad me parta ver lo que dicen que hay famoso en ella, como es +el Sagrario, el artificio de Juanelo, las Vistillas de San Agustín, la +Huerta del Rey y la Vega. + +--Norabuena--respondió Carriazo--: eso en dos días se podrá ver. + +--En verdad que lo he de tomar de espacio; que no vamos a Roma a +alcanzar alguna vacante. + +--¡Ta, ta!--replicó Carriazo---. A mí me maten, amigo, si no estáis +vos con más deseo de quedaros en Toledo que de seguir nuestra +comenzada romería. + +--Así es la verdad--respondió Avendaño. + +En estas pláticas llegaron a la posada, y aún se le pasó en otras +semejantes la mitad de la noche. + +Durmió el que pudo hasta la mañana, la cual venida, se levantaron los +dos, entrambos con deseo de ver a Costanza. A entrambos se los cumplió +Costanza, saliendo de la sala de su amo, tan hermosa, que a los dos +les pareció que todas cuantas alabanzas le había dado di mozo de mulas +eran cortas y de ningún encarecimiento. Su vestido era una saya y +corpiños de paño verde, con unos ribetes del mismo paño. Los corpiños +eran bajos; pero la camisa, alta, plegado el cuello, con un cabezón +labrado de seda negra, puesta una gargantilla de estrellas de azabache +sobre un pedazo de una coluna de alabastro: que no era menos blanca su +garganta; ceñida con un cordón de San Francisco, y de una cinta +pendiente, al lado derecho, un gran manojo de llaves. No traía +chinelas, sino zapatos de dos suelas, colorados, con unas calzas que +no se le parecían, sino cuanto por un perfil mostraban también ser +coloradas. Traía tranzados los cabellos con unas cintas blancas de +hiladillo; pero tan largo el tranzado, que por las espaldas le pasaba +de la cintura; el color salía de castaño y tocaba en rubio; pero, al +parecer, tan limpio, tan igual y tan peinado, que ninguno, aunque +fuera de hebras de oro, se le pudiera comparar. Pendíanle de las +orejas dos calabacillas de vidrio, que parecían perlas: los mismos +cabellos le servían de garbín y de tocas. + +Cuando salió de la sala, se persignó y santiguó, y con mucha devoción +y sosiego hizo una profunda reverencia a una imagen de Nuestra Señora, +que en una de las paredes del patio estaba colgada; y alzando los +ojos, vió a los dos que mirándola estaban, y apenas los hubo visto, +cuando se retiró y volvió a entrar en la sala. + +Resta ahora por decir qué es lo que le pareció a Carriazo de la +hermosura de Costanza; que de lo que le pareció a Avendaño, ya está +dicho, cuando la vió la vez primera. No digo más sino que a Carriazo +le pareció tan bien como a su compañero; pero enamoróle mucho menos; y +tan menos, que quisiera no anochecer en la posada, sino partirse luego +para sus almadrabas. Acudieron los mozos de los huéspedes a pedir +cebada; salió el huésped de casa a dársela, maldiciendo a sus mozas, +que por ellas se le había ido un mozo que la solía dar con muy buena +cuenta y razón, sin que le hubiese hecho menos, a su parecer, un solo +grano. Avendaño, que oyó esto, dijo: + +--No se fatigue, señor huésped: déme el libro de la cuenta; que los +días que hubiere de estar aquí, yo la tendré tan buena en dar la +cebada y paja que pidieren, que no eche menos al mozo que dice que se +le ha ido. + +--En verdad que os lo agradezca, mancebo--respondió el huésped---, +porque yo no puedo atender a esto; que tengo otras muchas cosas a que +acudir fuera de casa. Bajad; daros he el libro, y mirad que estos +mozos de mulas son el mismo diablo, y hacen trampantojos un celemín de +cebada con menos conciencia que si fuese de paja. + +Bajó al patio Avendaño y entregóse en el libro, y comenzó a despachar +celemines como agua, y a asentarlos por tan buena orden, que el +huésped, que lo estaba mirando, quedó contento; y tanto, que dijo: + +--Pluguiese a Dios que vuestro amo no viniese, y que a vos os diese +gana de quedaros en casa; que a fe que otro gallo os cantase. Porque +el mozo que se me fué, vino a mi casa, habrá ocho meses, roto y flaco, +y ahora lleva dos pares de vestidos muy buenos, y va gordo como una +nutria. Porque quiero que sepáis, hijo, que en esta casa hay muchos +provechos, amén de los salarios. + +--Si yo me quedase--replicó Avendaño---, no repararía mucho en la +ganancia; que con cualquiera cosa me contentaría a trueco de estar en +esta ciudad, que me dicen que es la mejor de España. + +--A lo menos--respondió el huésped---, es de las mejores y más +abundantes que hay en ella; mas otra cosa nos falta ahora, que es +buscar quien vaya por agua al río; que también se me fué otro mozo que +con un asno que tengo famoso me tenía rebosando las tinajas, y hecha +un lago de agua la casa; y una de las causas porque los mozos de muías +se huelgan de traer sus amos a mi posada es por la abundancia de agua +que hallan siempre en ella; porque no llevan su ganado al río, sino +dentro de casa beben las cabalgaduras en grandes barreños. + +Todo esto estaba oyendo Carriazo, el cual, viendo que ya Avendaño +estaba acomodado y con oficio en casa, no quiso él quedarse a buenas +noches, y más, que consideró el gran gusto que haría a Avendaño si le +seguía al humor; y así, dijo al huésped: + +--Venga el asno, señor huésped; que también sabré yo cinchalle y +cargalle como sabe mi compañero asentar en el libro su mercancía. + +--Sí--dijo Avendaño---, mi compañero Lope Asturiano servirá de traer +agua como un príncipe, y yo le fío. + +#_Enjaezó_# Carriazo el asno, y subiendo en él de un brinco, se +encaminó al río, dejando a Avendaño muy alegre de haber visto su +gallarda resolución. + +He aquí tenemos ya (en buena hora se cuente) a Avendaño hecho mozo del +mesón, con nombre de Tomás Pedro, que así dijo que se llamaba, y a +Carriazo, con el de Lope Asturiano, hecho aguador: transformaciones +dignas de anteponerse a las del narigudo poeta. + +#_Al día siguiente_# caminaba nuestro buen Lope Asturiano la vuelta +del río, por la cuesta del Carmen, puestos los pensamientos en sus +almadrabas y en la súbita mutación de su estado. O ya fuese por esto, +o porque la suerte así lo ordenase, en un paso estrecho, al bajar de +la cuesta, encontró con un asno de un aguador, que subía cargado; y +como él descendía, y su asno era gallardo, bien dispuesto y poco +trabajado, tal encuentro dió al cansado y flaco que subía, que dió con +él en el suelo, y por haberse quebrado los cántaros, se derramó +también el agua, por cuya desgracia el aguador antiguo, despechado y +lleno de cólera, arremetió al aguador moderno, que aún se estaba +caballero, y antes que se desenvolviese y apease le había pegado y +asentado una docena de palos tales, que no le supieron bien al +Asturiano. Apeóse, en fin; pero con tan malas entrañas, que arremetió +a su enemigo, y asiéndole con ambas manos por la garganta, dió con él +en el suelo, y tal golpe dió con la cabeza sobre una piedra, que se la +abrió por dos partes, saliendo tanta sangre, que pensó que le había +muerto. + +Otros muchos aguadores que allí venían, como vieron a su compañero tan +mal parado, arremetieron a Lope y tuviéronle asido fuertemente, +gritando: + +--¡Justicia, justicia! ¡Que este aguador ha muerto a un hombre! + +Y a vuelta destas razones y gritos, le molían a mojicones y a palos. +Otros acudieron al caído, y vieron que tenía hendida la cabeza y que +casi estaba expirando. Subieron las voces de boca en boca por la +cuesta arriba, y en la plaza del Carmen dieron en los oídos de un +alguacil, el cual, con dos corchetes, con más ligereza que si volara, +se puso en el lugar de la pendencia, a tiempo que ya el herido estaba +atravesado sobre su asno, y di de Lope asido, y Lope rodeado de más de +veinte aguadores que no le dejaban rodear, antes le brumaban las +costillas de manera, que más se pudiera temer de su vida que de la del +herido, según menudeaban sobre él les puños y las varas aquellos +vengadores de la ajena injuria. + +Llegó el alguacil, apartó la gente, entregó a sus corchetes al +Asturiano, y antecogiendo a su asno, y al herido sobre el suyo, dió +con ellos en la cárcel, acompañado de tanta gente, y de tantos +muchachos que le seguían, que apenas podía hender por las calles. Al +rumor de la gente, salió Tomás Pedro y su amo a la puerta de casa, a +ver de qué procedía tanta grita, y descubrieron a Lope entre los dos +corchetes, lleno de sangre el rostro y la boca; miró luego por su asno +el huésped, y vióle en poder de otro corchete que ya se les había +juntado; preguntó la causa de aquellas prisiones; fuéle respondida la +verdad del suceso; pesóle por su asno, temiendo que le había #_de +perder,_# o, a lo menos, hacer más costas por cobrarle que él valía. +Tomás Pedro siguió a su compañero, sin que le dejasen llegar a +hablarle una palabra; tanta era la gente que lo impedía y el recato de +los corchetes y del alguacil que le llevaba. Finalmente, no le dejó +hasta verle poner en la cárcel, y en un calabozo, con dos pares de +grillos, y al herido en la enfermería, donde se halló a verle curar, y +vió que la herida era peligrosa, y mucho, y lo mismo dijo el cirujano. +El alguacil se llevó a su casa los dos asnos, y más cinco reales de a +ocho que los corchetes habían quitado a Lope. + +Volvióse a la posada lleno de confusión y de tristeza; halló al que ya +tenía por amo con no menos pesadumbre que él traía, a quien dijo de la +manera que quedaba su compañero, y del peligro de muerte en que estaba +el herido, y del suceso de su asno. Díjole más: que a su desgracia se +le había añadido otra de no menor fastidio, y era, que un grande amigo +de su señor le había encontrado en el camino y le había dicho que su +señor, por ir muy de priesa y ahorrar dos leguas de camino, desde +Madrid había pasado por la barca de Azeca, y que aquella noche dormía +en Orgaz, y que le había dado doce escudos que le diese, con orden de +que se fuese a Sevilla, donde le esperaba. + +--Pero no puede ser así--añadió Tomás---, pues no será razón que yo +deje a mi amigo y camarada en la cárcel y en tanto peligro: mi amo me +podrá perdonar por ahora; cuanto más que él es tan bueno y honrado, +que dará por bien cualquier falta que le hiciere, a trueco que no la +haga a mi camarada. Vuesa merced, señor amo, me la haga de tomar este +dinero y acudir a este negocio; y en tanto que esto se gasta, yo +escribiré a mi señor lo que pasa, y sé que me enviará dineros que +basten a sacarnos de cualquier peligro. + +Abrió los ojos de un palmo el huésped, alegre de ver que en parte iba +saneando la pérdida de su asno. Tomó el dinero, y consoló a Tomás, +diciéndole que él tenía personas en Toledo de tal calidad, que valían +mucho con la justicia, especialmente una señora monja, parienta del +Corregidor, que le mandaba con el pie, y que una lavandera del +monasterio de la tal monja tenía una hija que era grandísima amiga de +una hermana de un fraile muy familiar y conocido del confesor de la +dicha monja; la cual lavandera lavaba la ropa en casa... + +--Y como ésta pida a su hija, que sí pedirá, hable a la hermana del +fraile, que hable a su hermano, que hable al confesor, y el confesor a +la monja, y la monja guste de dar un billete (que será cosa fácil) +para el Corregidor, donde le pida encarecidamente mire por el negocio +de Tomás, sin duda alguna se podrá esperar buen suceso. Y esto ha de +ser con tal que el aguador no muera, y con que no falte ungüento para +untar a todos los ministros de la justicia; porque si no están +untados, gruñen más que carretas de bueyes. + +En gracia le cayó a Tomás los ofrecimientos del favor que su amo le +había hecho, y los infinitos y revueltos arcaduces por donde le había +derivado; y aunque conoció que antes lo había dicho de socarrón que de +inocente, con todo eso, le agradeció su buen ánimo y le entregó di +dinero, con promesa que no faltaría mucho más, según él tenía la +confianza en su señor, como ya le había dicho. En resolución, dentro +de quince días estuvo fuera de peligro el herido, y a los veinte +declaró el cirujano que estaba del todo sano, y ya en este tiempo +había dado traza Tomás como le viniesen cincuenta estudos de Sevilla, +y sacándolos él de su seno, se los entregó al huésped con cartas y +cédula fingida de su amo; y como al huésped le iba poco en averiguar +la verdad de aquella correspondencia, cogía el dinero, que, por ser en +escudos de oro, le alegraba mucho. Por seis ducados se apartó de la +querella el herido; en diez, y en el asno y las costas, sentenciaron +al Asturiano. Salió de la cárcel; pero no quiso volver a estar con su +compañero. #_Díjole_# que lo que pensaba hacer era, ya que él estaba +determinado de seguir y pasar adelante con su propósito, comprar un +asno y usar el oficio de aguador en tanto que estuviesen en Toledo; +que con aquella cubierta no sería juzgado ni preso por vagamundo, y +que con sola una carga de agua se podía andar todo el día por la +ciudad a sus anchuras, mirando bobas. + +--Antes mirarás hermosas que bobas en esta ciudad, que tiene fama de +tener las más discretas mujeres de España, y que andan a una su +discreción con su hermosura; y si no, míralo por Costancica, de cuyas +sobras de belleza puede enriquecer, no sólo a las hermosas desta +ciudad, sino a las de todo el mundo. + +--Paso, señor Tomás--replicó Lope--: vámonos poquito a poquito en esto +de las alabanzas de la señora fregona, si no quiere que, como le tengo +por loco, le tenga por hereje. + +--¿Fregona has llamado a Costanza, hermano Lope?--respondió Tomás--. +Dios te lo perdone y te traiga a verdadero conocimiento de tu yerro. + +--Pues, ¿no es fregona?--replicó el Asturiano. + +--Hasta ahora le tengo por ver fregar el primer plato. + +--No importa--dijo Lope--no haberle visto fregar el primer plato, si +le has visto fregar el segundo, y aun el centésimo. + +--Yo te digo, hermano--replicó Tomás--, que ella no friega, ni +entiende en otra cosa que en su labor, y en ser guarda de la plata +labrada que hay en casa, que es mucha. + +--Pues ¿cómo la llaman por toda la ciudad--dijo Lope--_la fregona +ilustre_, si es que no friega? Mas sin duda debe de ser que como +friega plata, y no loza, la dan el nombre de ilustre. Pero, dejando +esto aparte, dime, Tomás: ¿en qué estado están tus esperanzas? + +--En el de perdición--respondió Tomás--; porque en todos estos días +que has estado preso nunca la he podido hablar una palabra. + +--Pues ¿qué piensas hacer con el imposible que se te ofrece en la +conquista desta Porcia, desta Minerva y desta nueva Penélope, que en +figura de doncella, y de fregona, te enamora, te acobarda y te +desvanece? + +--Haz la burla que de mí quisieres, amigo Lope; que yo sé que estoy +enamorado del más hermoso rostro que pudo formar la naturaleza, y de +la más incomparable honestidad que ahora se puede usar en el mundo. +Costanza se llama, y no Porcia, Minerva o Penélope. No es posible que, +aunque lo procuro, pueda un breve término contemplar, si así se puede +decir, en la bajeza de su estado, porque luego acuden a borrarme este +pensamiento su belleza, su donaire, su sosiego, su honestidad y +recogimiento, y me dan a entender que debajo de aquella rústica +corteza debe de estar encerrada y escondida alguna mina de gran valor +y de merecimiento grande. Finalmente, sea lo que se fuere, yo la +quiero bien. Y ya te he dicho, amigo, que puedes hacer tu gusto, o ya +en irte a tu romería, o ya comprar el asno y hacerte aguador, como +tienes determinado. + +_#Al otro día#_ acudió Tomás a dar cebada, y Lope se fué al mercado de +las bestias, que es allí junto, a comprar un asno que fuese tal como +bueno. + +Habiendo salido aquel día Costanza con una toca ceñida por las +mejillas, y dicho a quien se lo preguntó que por qué se la había +puesto, que tenía un gran dolor de muelas, Tomás, a quien sus deseos +avivaban el entendimiento, en un instante discurrió lo que sería bueno +que hiciese, y dijo: + +--Señora Costanza, yo le daré una oración en escrito que a dos veces +que la rece, se le quitará como con la mano su dolor. + +--Norabuena--respondió Costanza--; que yo la rezaré, porque sé leer. + +--Ha de ser con condición--dijo Tomás--, que no la ha de mostrar a +nadie; porque la estimo en mucho, y no será bien que por saberla +muchos se menosprecie. + +--Yo le prometo--dijo Costanza--, Tomás, que no la dé a nadie; y +démela luego, porque me fatiga mucho el dolor. + +--Yo la trasladaré de la memoria--respondió Tomás--, y luego se la +daré. + +Estas fueron las primeras razones que Tomás dijo a Costanza y Costanza +a Tomás en todo el tiempo que había que estaba en casa, que ya pasaban +de veinticuatro días. Retiróse Tomás, y escribió la oración, y tuvo +lugar de dársela a Costanza sin que nadie lo viese, y ella, con mucho +gusto y más devoción, se entró en un aposento a solas, y abriendo el +papel, vió que decía desta manera: + +"Señora de mi alma: Yo soy un caballero natural de Burgos; si alcanzo +de días a mi padre, heredo un mayorazgo de seis mil ducados de renta. +A la fama de vuestra hermosura, que por muchas leguas se extiende, +dejé mi patria, mudé vestido, y en el traje que me veis, vine a servir +a nuestro dueño; si vos lo quisiéredes ser mío, por los medios que más +a vuestra honestidad convengan, mirad qué pruebas queréis que haga +para enteraros desta verdad; y enterada en ella, siendo gusto vuestro, +seré vuestro esposo y me tendré por el más bien afortunado del mundo." + +En tanto que Tomás entendió que Costanza se había ido a leer su papel, +le estuvo palpitando el corazón, temiendo y esperando, o ya la +sentencia de su muerte, o la restauración de su vida. Salió, en esto, +Costanza, tan hermosa, aunque rebozada, que si pudiera recebir aumento +su hermosura con algún accidente se pudiera juzgar que el sobresalto +de haber visto en el papel de Tomás otra cosa tan lejos de la que +pensaba había acrecentado su belleza. Salió con el papel entre las +manos hecho menudas piezas, y dijo a Tomás: + +--Hermano Tomás, esta tu oración más parece hechicería y embuste que +oración santa, y así, yo no la quiero creer ni usar della, y por eso +la he rasgado, porque no la vea nadie que sea más crédula que yo. +Aprende otras oraciones más fáciles, porque ésta será imposible que te +sea de provecho. + +En diciendo esto, se entró con su ama, y Tomás quedó suspenso; pero +algo consolado, viendo que en solo el pecho de Costanza quedaba el +secreto de su deseo. + +En tanto que esto sucedió en la posada, andaba el Asturiano comprando +el asno donde los vendían; y aunque halló muchos, ninguno le +satisfizo, puesto que un gitano anduvo muy solícito por encajalle uno +que más caminaba por el azogue que le había echado en los oídos que +por ligereza suya; pero lo que contentaba con el paso desagradaba con +el cuerpo, que era muy pequeño, y no del grandor y talle que Lope +quería, que le buscaba suficiente para llevarle a él por añadidura, +ora fuesen vacíos o llenos los cántaros. Llegóse a él, en esto, un +mozo, y dijole al oído: + +--Galán, si busca bestia cómoda para el oficio de aguador, yo tengo un +asno aquí cerca, en un prado, que no le hay mejor ni mayor en la +ciudad; y aconséjole que no compre bestia de gitanos, porque aunque +parezcan sanas y buenas, todas son falsas y llenas de dolamas; si +quiere comprar la que le conviene, véngase conmigo y calle la boca. + +Creyóle el Asturiano, y díjole que guiase adonde estaba el asno que +tanto encarecía. Fuéronse los dos mano a mano, como dicen, hasta que +llegaron a la Huerta del Rey, donde a la sombra de una azuda hallaron +muchos aguadores, cuyos asnos pacían en un prado que allí cerca +estaba. Mostró el vendedor su asno, tal, que le hinchó el ojo al +Asturiano, y de todos los que allí estaban fué alabado el asno de +fuerte, de caminador y comedor sobremanera. Hicieron su concierto, y +sin otra seguridad ni información, siendo corredores y medianeros los +demás aguadores, dió diez y seis ducados por el asno, con todos los +adherentes del oficio. Hizo la paga real en escudos de oro. Diéronle +el parabién de la compra, y de la entrada en el oficio, y +certificáronle que había comprado un asno dichosísimo, porque el dueño +que le dejaba, sin que se le mancase ni matase, había ganado con él en +menos tiempo de un año, después de haberse sustentado a él y al asno +honradamente, dos pares de vestidos, y más aquellos diez y seis +ducados con que pensaba volver a su tierra. + +Amén de los corredores del asno, estaban otros cuatro aguadores +jugando a la primera, tendidos en el suelo, sirviéndoles de bufete la +tierra y de sobremesa sus capas. Púsose el Asturiano a mirarlos, y vió +que no jugaban como aguadores, sino como arcedianos, porque tenía de +resto cada uno más de cien reales en cuartos y en plata. Llegó una +mano de echar todos el resto, y si uno no diera partido a otro él +hiciera mesa gallega. Finalmente, a los dos en aquel resto se les +acabó el dinero y se levantaron; viendo lo cual el vendedor del asno, +dijo que si hubiera cuarto, que él jugara, porque era enemigo de jugar +en tercio. El Asturiano dijo que él haría cuarto. Sentáronse luego, +anduvo la cosa de buena manera, y queriendo jugar antes el dinero que +el tiempo, en poco rato perdió Lope seis escudos que tenia, y viéndose +sin blanca, dijo que si le querían jugar el asno, que él le jugaría. +Acetáronle el envite, y hizo de resto un cuarto del asno, diciendo que +por cuartos quería jugarle. Dijole tan mal, que en cuatro restos +consecutivamente perdió los cuatro cuartos del asno, y ganóselos el +mismo que se le había vendido; y levantándose para volverse a +entregarse en él, dijo el Asturiano que advirtiesen que él solamente +había jugado los cuatro cuartos del asno; pero la cola, que se la +diesen, y se le llevasen norabuena. + +Causóles risa a todos la demanda de la cola, y hubo letrados que +fueron de parecer que no tenía razón en lo que pedía, diciendo que +cuando se vende un carnero o otra res alguna, no se saca ni quita la +cola, que con uno de los cuartos traseros ha de ir forzosamente. A lo +cual replicó Lope que los carneros de Berbería ordinariamente tienen +cinco cuartos, y que el quinto es de la cola, y cuando los tales +carneros se cuartean, tanto vale la cola como cualquier cuarto; y que +a lo de ir la cola junto con la res que se vende viva y no se cuartea, +que lo concedía; pero que la suya no fué vendida, sino jugada, y que +nunca su intención fué jugar la cola, y que al punto se la volviesen +luego con todo lo a ella anejo y concerniente, que era desde la punta +del celebro, contada la osamenta del espinazo, donde ella tomaba +principio y decendía, hasta parar en los últimos pelos della. + +--Dadme vos--dijo uno--que ello sea así como decís, y que os la den +como la pedís, y sentaos junto a lo que del asno queda. + +--¡Pues así es!--replicó Lope--. Venga mi cola; si no, por Dios que +no me lleven el asno si bien viniesen por él cuantos aguadores hay en +el mundo; y no piensen que por ser tantos los que aquí están me han de +hacer superchería, porque soy yo un hombre que me sabré llegar a otro +hombre y meterle dos palmos de daga por las tripas, sin que sepa de +quién, por dónde, o cómo le vino; y más, que no quiero que me paguen +la cola rata por cantidad, sino que quiero que me la den en ser y la +corten del asno, como tengo dicho. + +Al ganancioso y a los demás les pareció no ser bien llevar aquel +negocio por fuerza, porque juzgaron ser de tal brío el Asturiano, que +no consentiría que se la hiciesen, y uno dellos, que parecía de más +razón y discurso, los concertó en que se echase la cola contra un +cuarto del asno a una quínola, o a dos y pasante. Fueron contentos, +ganó la quínola Lope, picóse el otro, echó el otro cuarto, y a otras +tres manos quedó sin asno. Quiso jugar el dinero; no quería Lope; pero +tanto le porfiaron todos, que lo hubo de hacer, con que hizo el viaje +del desposado, dejándole sin un solo maravedí; y fué tanta la +pesadumbre que desto recibió el perdidoso, que se arrojó en el suelo y +comenzó a darse de calabazadas por la tierra. Lope, como bien nacido y +como liberal y compasivo, le levantó y le volvió todo el dinero que le +había ganado, y los diez y seis ducados del asno, y aun de los que él +tenía repartió con los circunstantes, cuya extraña liberalidad pasmó a +todos; y si fueran los tiempos y las ocasiones del Tamorlán, le +alzaran por rey de los aguadores. + +Con grande acompañamiento volvió Lope a la ciudad, donde contó a Temas +lo sucedido. No quedó taberna, ni bodegón, ni junta de pícaros donde +no se supiese el juego del asno, el esquite por la cola y el brío y la +liberalidad del Asturiano; pero como la mala bestia del vulgo, por la +mayor parte, es mala, maldita y maldiciente, no tomó de memoria la +liberalidad, brío y buenas partes del gran Lope, sino solamente la +cola; y así, apenas hubo andado dos días por la ciudad echando agua, +cuando se vió señalar de muchos con el dedo, que decían: "Este es el +aguador de la cola." Estuvieron los muchachos atentos, supieron el +caso, y no había asomado Lope por la entrada de cualquiera calle, +cuando por toda ella le gritaban, quién de aquí y quién de allí: +"¡Asturiano, daca la cola! ¡Daca la cola, Asturiano!" Lope, que se vió +asaetear de tantas lenguas y con tantas voces, dió en callar, creyendo +que en su mucho silencio se anegara tanta insolencia; mas ni por esas; +pues mientras más callaba, más los muchachos gritaban; y así, probó a +mudar su paciencia en cólera, y apeándose del asno, dió a palos tras +los muchachos, que fué afinar el polvorín y ponerle fuego, y fué otro +cortar las cabezas de la serpiente, pues en lugar de una que quitaba, +apaleando a algún muchacho, nacían en el mismo instante, no otras +siete, sino setecientas, que con mayor ahinco y menudeo le pedían la +cola. Finalmente, tuvo por bien de retirarse a una posada que había +tomado fuera de la de su compañero, y de estarse en ella hasta que la +influencia de aquel mal planeta pasase, y se borrase de la memoria de +los muchachos aquella demanda mala de la cola que le pedían. + +Seis días se pasaron sin que saliese de casa, si no era de noche, que +iba a ver a Tomás y a preguntarle del estado en que se hallaba, el +cual le contó que _#no#_ había podido hablar una sola palabra _#con +Costanza#_. Lope le contó a él la priesa que le daban los muchachos +pidiéndole la cola, porque él había pedido la de su asno, con que hizo +el famoso esquite. Aconsejóle Tomás que no saliese de casa, a lo +menos, sobre el asno, y que si saliese, fuese por calles solas y +apartadas, y que cuando esto no bastase, bastaría dejar el oficio, +último remedio de poner fin a tan poco honesta demanda. Retiróse, con +esto, a su posada Lope, con determinación de no salir della en otros +seis días, a lo menos, con el asno. + +Las once serían de la noche, cuando de improviso y sin pensarlo vieron +entrar en la posada muchas varas de justicia y, al cabo, el +Corregidor. Alborotóse el huésped, y aun los huéspedes; porque así +como los cometas cuando se muestran siempre causan temores de +desgracias e infortunios, ni más ni menos la justicia, cuando de +repente y de tropel se entra en una casa, sobresalta y atemoriza hasta +las conciencias no culpadas. Entróse el Corregidor en una sala, y +llamó al huésped de casa, el cual vino temblando a ver lo que el señor +Corregidor quería. Y así como le vió el Corregidor, le preguntó con +mucha gravedad: + +--¿Sois vos el huésped? + +--Sí, señor--respondió él--; para lo que vuesa merced me quisiere +mandar. + +Mandó el Corregidor que saliesen de la sala todos los que en ella +estaban y que le dejasen solo con el huésped. Hiciéronlo así, y +quedándose solos, dijo el Corregidor al huésped: + +--¿Dónde está una muchacha que dicen que sirve en esta casa, tan +hermosa, que por toda la ciudad la llaman la _ilustre fregona_? + +--Señor--respondió el huésped--, esa _fregona ilustre_ que dicen es +verdad que está en esta casa; pero ni es mi criada, ni deja de serlo. +--No entiendo lo que decís, huésped, en eso de ser y no ser vuestra +criada la fregona. + +--Yo he dicho bien--añadió el huésped--; y si vuesa merced me da +licencia, le diré lo que hay en esto, lo cual jamás he dicho a persona +alguna. + +--Primero quiero ver a la fregona que saber otra cosa; llamadla acá +--dijo d Corregidor. + +Asomóse el huésped a la puerta de la sala, y dijo: + +--¿Oíslo, señora? Haced que entre aquí Costancica. + +Sin aguardar que otra vez la llamasen, tomó, _#Costanza#_, una vela +encendida sobre un candelero de plata, y con más vergüenza que temor +fué donde el Corregidor estaba. + +Así como el Corregidor la vió, mandó al huésped que cerrase la puerta +de la sala; lo cual hecho, el Corregidor se levantó, y tomando el +candelero que Costanza traía, llegándole la luz al rostro, la anduvo +mirando toda de arriba abajo; y como Costanza estaba con sobresalto, +habíasele encendido la color del rostro, y estaba tan hermosa y tan +honesta, que al Corregidor le pareció que estaba mirando la hermosura +de un ángel en la tierra; y después de haberla bien mirado, dijo: + +--Huésped, ésta no es joya para estar en el bajo engaste de un mesón. +Digo, doncella, que no solamente os pueden y deben llamar _ilustre_, +sino _ilustrísima_; pero estos títulos no habían de caer sobre el +nombre de _fregona_, sino sobre el de una duquesa. + +--No es _fregona_, señor--dijo el huésped--; que no sirve de otra +cosa en casa que de traer las llaves de la plata, que por la bondad de +Dios tengo alguna, con que se sirven los huéspedes honrados que a esta +posada vienen. + +--Con todo eso--dijo el Corregidor--, digo, huésped, que ni es +decente ni conviene que esta doncella esté en un mesón. ¿Es parienta +vuestra por ventura? + +--Ni es mi parienta, ni es mi criada; y si vuesa merced gustare de +saber quién es, como ella no esté delante, oirá vuesa merced cosas +que, juntamente con darle gusto, le admiren. + +--Sí gustaré--dijo el Corregidor--; y sálgase Costancica allá fuera, +y prométase de mí lo que de su mismo padre pudiera prometerse; que su +mucha honestidad y hermosura obligan a que todos los que la vieren se +ofrezcan a su servicio. + +No respondió palabra Costanza, sino con mucha mesura hizo una profunda +reverencia al Corregidor, y salióse de la sala, y halló a su ama +desalada esperándola, para saber della qué era lo que el Corregidor la +quería. Ella le contó lo que había pasado, y cómo su señor quedaba con +él para contalle no sé qué cosas que no quería que ella las oyese. + +No acabó de sosegarse la huéspeda, y siempre estuvo rezando hasta que +se fué el Corregidor y vió salir libre a su marido, el cual, en tanto +que estuvo con el Corregidor le dijo: + +--Hoy hacen, señor, según mi cuenta, quince años, un mes y cuatro días +que llegó a esta posada una señora en hábito de peregrina, en una +litera, _#con una niña recién nacida#_, y acompañada de cuatro criados +de a caballo, y de dos dueñas y una doncella, que en un coche venían. +Traía asimismo dos acémilas cubiertas con dos ricos reposteros, y +cargadas con una rica cama y con aderezos de cocina; finalmente, el +aparato era principal, y la peregrina representaba ser una gran +señora; y aunque en la edad mostraba ser de cuarenta o pocos más años, +no por eso dejaba de parecer hermosa en todo extremo. Venía enferma y +descolorida, y tan fatigada, que mandó que luego le hiciesen la cama, +y en esta misma sala se la hicieron sus criados. Yo y mi mujer +preguntamos a _#éstos#_ quién era la tal señora y cómo se llamaba, de +adónde venía y adónde iba, y por qué causa se vestía aquel hábito de +peregrina. A todas estas preguntas, que le hicimos no hubo alguno que +nos respondiese otra cosa sino que aquella peregrina era una señora +principal y rica de Castilla la Vieja, y que porque había algunos +meses que estaba enferma de hidropesía, había ofrecido de ir a Nuestra +Señora de Guadalupe en romería, por la cual promesa iba en aquel +hábito. En cuanto a decir su nombre, traían orden de no llamarla sino +la señora peregrina. Esto supimos por entonces; pero a cabo de tres +días que, por enferma, la señora peregrina se estaba en casa, una de +las dueñas nos llamó a mí y a mi mujer de su parte; fuimos a ver lo +que quería, y a puerta cerrada y delante de sus criadas, casi con +lágrimas en los ojos, nos dijo creo que estas mismas razones: "Señores +míos, los cielos me son testigos que sin culpa mía me hallo en _#un#_ +riguroso trance _#y me veo obligada, por cuestión de honra, a apartar +de mi lado a esta niña#_. Y es menester, amigos, _#busquéis con todo +secreto donde llevarla a criar#_, buscando también mentiras que decir +a quien _#la#_ entregáredes; que por ahora será en la ciudad, y +después quiero que se lleve a una aldea. De lo que después se hubiere +de hacer, cuando de Guadalupe vuelva lo sabréis, porque el tiempo me +habrá dado lugar de que piense y escoja lo mejor que me convenga." + +[Ilustración: ...que llegó a esta posada una señora en hábito de +peregrina, ...] + +Aquí dió fin a su razonamiento la lastimada peregrina, y principio a +un copioso llanto, que, en parte, fué consolado por las muchas y +buenas razones que mi mujer le dijo. Finalmente, _#ésta se fué#_ a +buscar donde llevar _#la niña, que era#_ la más hermosa que mis ojos +hasta entonces habían visto, y es esta misma que vuesa merced acaba de +ver ahora. + +Fué _#la madre#_ a su romería. Cuando volvió, estaba ya la niña dada a +criar por mi orden, con nombre de mi sobrina, en una aldea dos leguas +de aquí. En el bautismo se le puso por nombre Costanza; que así lo +dejó ordenado su madre, la cual, contenta de lo que yo había hecho, al +tiempo de despedirse me dió una cadena de oro, que hasta agora tengo, +de la cual quitó seis trozos, los cuales dijo que traería la persona +que por la niña viniese. También cortó un blanco pergamino a vueltas y +a ondas, a la traza y manera como cuando se enclavijan las manos y en +los dedos se escribe alguna cosa, que estando enclavijados los dedos +se pueden leer, y después de apartadas las manos queda dividida la +razón, porque se dividen las letras, que en volviendo a enclavijar los +dedos, se juntan y corresponden de manera, que se pueden leer +continuadamente: digo que el un pergamino sirve de alma del otro, y +encajados se leerán, y divididos no es posible, si no es adivinando la +mitad del pergamino; y casi toda la cadena quedó en mi poder, y todo +lo tengo, esperando el contraseño hasta ahora, puesto que ella me dijo +que dentro de dos años enviaría por su hija, encargándome que la +criase, no como quien ella era, sino del modo que se suele criar una +labradora; que la perdonase el no decirme su nombre, ni quién era; que +lo guardaba para otra ocasión más importante. En resolución, dándome +cuatrocientos escudos de oro y abrazando a mi mujer con tiernas +lágrimas, se partió, dejándonos admirados de su discreción, valor, +hermosura y recato. Costanza se crió en el aldea dos años y luego la +truje conmigo, y siempre la he traído en hábito de labradora, como su +madre me lo dejó mandado. Quince años, un mes y cuatro días ha que +aguardo a quien ha de venir por ella, y la mucha tardanza me ha +consumido la esperanza de ver esta venida; y si en este año en que +estamos no vienen, tengo determinado de prohijalla y darle toda mi +hacienda, que vale más de seis mil ducados, Dios sea bendito. + +Resta ahora, señor Corregidor, decir a vuesa merced, si es posible que +yo sepa decirlas, las bondades y las virtudes de Costancica. Ella, lo +primero y principal, es devotísima de Nuestra Señora; confiesa y +comulga cada mes; sabe escribir y leer; no hay mayor randera en +Toledo; canta a la almohadilla como unos ángeles; en ser honesta no +hay quien la iguale. Pues en lo que toca a ser hermosa, ya vuesa +merced lo ha visto. + +Calló el huésped, y tardó un gran rato el Corregidor en hablarle; tan +suspenso le tenía el suceso que el huésped le había contado. En fin, +le dijo que le trujese allí la cadena y el pergamino; que quería +verlo. Fué el huésped por ello, y trayéndoselo, vió que era así como +le había dicho. Tuvo por discreta la señal del conocimiento y juzgó +por muy rica a la señora peregrina que tal cadena había dejado al +huésped; y teniendo en pensamiento de sacar de aquella posada la +hermosa muchacha cuando hubiese concertado un monasterio donde +llevarla, por entonces se contentó de llevar sólo el pergamino, +encargando al huésped que si acaso viniesen por Costanza, le avisase y +diese noticia de quién era el que por ella venía, antes que le +mostrase la cadena, que dejaba en su poder. Con esto, se fué, tan +admirado del cuento y suceso de _la ilustre fregona_ como de su +incomparable hermosura. + +Todo el tiempo que gastó el huésped en estar con el Corregidor y el +que ocupó Costanza cuando la llamaron, estuvo Tomás fuera de si, +combatida el alma de mil varios pensamientos, sin acertar jamás con +ninguno de su gusto; pero cuando vio que el Corregidor se iba y que +Costanza se quedaba, respiró su espíritu y volviéronle los pulsos, que +ya casi desamparado le tenían. No osó preguntar al huésped lo que el +Corregidor quería, ni el huésped lo dijo a nadie sino a su mujer; con +que ella también volvió en si, dando gracias a Dios que de tan grande +sobresaltó la había librado. + +El día siguiente, cerca de la una, entraron en la posada con cuatro +hombres de a caballo dos caballeros ancianos de venerables presencias, +habiendo primero preguntado uno de dos mozos que a pie con ellos +venían si era aquella la posada del Sevillano; y habiéndole respondido +que sí, se entraron todos en ella. Apeáronse los cuatro y fueron a +apear a los dos ancianos, señal por do se conoció que aquellos dos +eran señores de los seis. Salió Costanza con su acostumbrada gentileza +a ver los nuevos huéspedes, y apenas la hubo visto uno de los dos +ancianos cuando dijo al otro: + +--Yo creo, señor don Juan, que hemos hallado todo aquello que venimos +a buscar. + +Tomás, que acudió a dar recado a las cabalgaduras, conoció luego a dos +criados de su padre, y luego conoció a su padre y al padre de Calmazo, +que eran los dos ancianos a quien los demás respectaban; y aunque se +admiró de su venida, consideró que debían de ir a buscar a él y a +Carriazo a las almadrabas: que no habría faltado quien les hubiese +dicho que en ellas, y no en Flandes, los hallarían; pero no se atrevió +a dejarse conocer en aquel traje: antes, aventurándolo todo, puesta la +mano en el rostro, pasó por delante dellos y fué a buscar a Costanza, +y quiso la buena suerte que la hallase sola; y apriesa y con lengua +turbada, temeroso que ella no le daría lugar para decirle nada, le +dijo: + +--Costanza, uno de estos dos caballeros ancianos que aquí han llegado +ahora es mi padre, que es aquel que oyeres llamar don Juan de +Avendaño: infórmate de sus criados si tiene un hijo que se llama don +Tomás de Avendaño, que soy yo, y de aquí podrás ir coligiendo y +averiguando que te he dicho verdad en cuanto a la calidad de mi +persona, y que te la diré en cuanto de mi parte te tengo ofrecido. Y +quédate adiós; que hasta que ellos se vayan no pienso volver a esta +casa. + +No le respondió nada Costanza ni él aguardó a que le respondiese, sino +volviéndose a salir, cubierto como había entrado, se fué a dar cuenta +a Carriazo de cómo sus padres estaban en la posada. Dió voces el +huésped a Tomás, que viniese a dar cebada; pero como no pareció, dióla +él mismo. Uno de los dos ancianos llamó aparte a una de las dos mozas +gallegas, y preguntóle cómo se llamaba aquella muchacha hermosa que +habían visto, y que si era hija o parienta del huésped, o huéspeda de +casa. La Gallega le respondió: + +--La moza se llama Costanza; ni es parienta del huésped ni de la +huéspeda, ni sé lo que es. + +El caballero, sin esperar a que le quitasen las espuelas, llamó al +huésped, y retirándose con él aparte en una sala, le dijo: + +--Yo, señor huésped, vengo a quitaros una prenda mía que ha algunos +años que tenéis en vuestro poder; para quitárosla os traigo mil +escudos de oro, y estos trozos de cadena, y este pergamino. + +Y diciendo esto, sacó los seis de la señal de la cadena que él tenía. +Asimismo conoció el pergamino, y alegre sobremanera con el +ofrecimiento de los mil escudos, respondió: + +--Señor, la prenda que queréis quitar está en casa; pero no está en +día la cadena ni el pergamino con que se ha de hacer la prueba de la +verdad que yo creo que vuesa merced trata; y así, le suplico tenga +paciencia; que yo vuelvo luego. + +Y al momento fué a avisar al Corregidor de lo que pasaba, y de como +estaban dos caballeros en su posada, que venían por Costanza. + +Acababa de comer el Corregidor, y con el deseo que tenía de ver el fin +de aquella historia, subió luego a caballo y vino a la posada del +Sevillano, llevando consigo el pergamino de la muestra. Y apenas hubo +visto a los dos caballeros, cuando, abiertos los brazos, fué a abrazar +al uno, diciendo: + +--¡Válame Dios! ¿Qué buena venida es ésta, señor don Juan de Avendaño, +primo y señor mío? + +El caballero le abrazó asimismo, diciéndole: + +---Sin duda, señor primo, habrá sido buena mi venida, pues os veo, y +con la salud que siempre os deseo. Abrazad, primo, a este caballero, +que es el señor don Diego de Carriazo, gran señor y amigo mío. + +--Ya conozco al señor don Diego--respondió el Corregidor--, y le soy +muy servidor. + +Y abrazándose los dos, después de haberse recebido con grande amor y +grandes cortesías, se entraron en una sala, donde se quedaron solos +con el huésped, el cual ya tenía consigo la cadena, y dijo: + +--Ya el señor Corregidor sabe a lo que vuesa merced viene, señor don +Diego de Carriazo: vuesa merced saque los trozos que faltan a esta +cadena, y el señor Corregidor sacará el pergamino, que está en su +poder, y hagamos la prueba que ha tantos años que espero a que se +haga. + +--Desa manera--respondió don Diego--, no habrá necesidad de dar +cuenta de nuevo al señor Corregidor de nuestra venida, pues bien se +verá que ha sido a lo que vos, señor huésped, habréis dicho. + +--Algo me ha dicho; pero mucho me quedó por saber. El pergamino, hele +aquí. Sacó don Diego el otro, y juntando las dos partes se hicieron +una, y a las letras del que tenía el huésped, que eran E T E L S Ñ V D +D R, respondían en el otro pergamino éstas: S A S A E AL ER A E A, que +todas juntas decían: ÉSTA ES LA SEÑAL VERDADERA. Cotejáronse luego los +trozos de la cadena, y hallaron ser las señas verdaderas. + +--¡Esto está hecho!--dijo el Corregidor--. Resta ahora saber, si es +posible, quién son los padres desta hermosísima prenda. + +--El padre--respondió don Diego--yo lo soy; la madre ya no vive: +basta saber que fué tan principal que pudiera yo ser su criado. + +A estas razones llegaba don Diego cuando oyeron que en la puerta de la +calle decían a grandes voces: + +--Díganle a Tomás Pedro, el mozo de la cebada, cómo llevan a su amigo +el Asturiano preso; que acuda a la cárcel, que allí le espera. + +A la voz de _cárcel_ y de _preso_, dijo el Corregidor que entrase el +preso y el alguacil que le llevaba. Dijeron al alguacil que el +Corregidor, que estaba allí, le mandaba entrar con el preso, y así lo +hubo de hacer. + +Venía el Asturiano todos los dientes bañados en sangre, y muy mal +parado, y muy bien asido del alguacil, y así como entró en la sala, +conoció a su padre y al de Avendaño. Turbóse, y por no ser conocido, +con un paño, como que se limpiaba la sangre, se cubrió el rostro. +Preguntó el Corregidor que qué había hecho aquel mozo, que tan mal +parado le llevaban. Respondió el alguacil que aquel mozo era un +aguador que le llamaban el Asturiano, a quien los muchachos por las +calles decían: "¡Daca la cola, Asturiano; daca la cola!", y luego en +breves palabras contó la causa porque le pedían la tal cola, de que no +riyeron poco todos. Dijo más, que saliendo por la puente de Alcántara, +dándole los muchachos priesa con la demanda de la cola, se había +apeado del asno, y dando tras todos, alcanzó a uno, a quien dejaba +medio muerto a palos; y que queriéndole prender se había resistido, y +que por eso iba tan mal parado. + +[Ilustración: "¡Daca la cola, Asturiano; daca la cola!"...] + +Mandó el Corregidor que se descubriese el rostro, y porfiando a no +querer descubrirse, llegó el alguacil y quitóle el pañuelo, y al punto +le conoció su padre, y dijo todo alterado: + +--Hijo don Diego, ¿cómo estás desta manera? ¿Qué traje es éste? ¿Aún +no se te han olvidado tus picardías? + +Hincó las rodillas Carriazo, y fuese a poner a los pies de su padre, +que, con lágrimas en los ojos, le tuvo abrazado un buen espacio. Don +Juan de Avendaño, como sabía que don Diego había venido con don Tomás +su hijo, preguntóle por él; a lo cual respondió que don Tomás de +Avendaño era el mozo que daba cebada y paja en aquella posada. Con +esto que el Asturiano dijo se acabó de apoderar la admiración en todos +los presentes, y mandó el Corregidor al huésped que trujese allí al +mozo de la cebada. + +--Yo creo que no está en casa--respondió el huésped--; pero yo le +buscaré. + +Y así, fué a buscalle. + +Preguntó don Diego a Carriazo que qué transformaciones eran aquéllas, +y qué les había movido a ser él aguador y don Tomás mozo de mesón. A +lo cual respondió Carriazo que no podía satisfacer a aquellas +preguntas tan en público; que él respondería a solas. + +Estaba Tomás Pedro escondido en su aposento, para ver desde allí, sin +ser visto, lo que hacían su padre y el de Carriazo. Teníale suspenso +la venida del Corregidor y el alboroto que en toda la casa andaba. No +faltó quien le dijese al huésped como estaba allí escondido; subió por +él, y más por fuerza que por grado, le hizo bajar; y aun no bajara si +el mismo Corregidor no saliera al patio y le llamara por su nombre, +diciendo: + +--Baje vuesa merced, señor pariente; que aquí no le aguardan osos ni +leones. + +Bajó Tomás, y con los ojos bajos y sumisión grande se hincó de +rodillas ante su padre, el cual le abrazó con grandísimo contento, a +fuer del que tuvo el padre del Hijo Pródigo cuando le cobró de +perdido. + +Ya, en esto, había venido un coche del Corregidor, para volver en él, +pues la gran fiesta no permitía volver a caballo. Hizo llamar a +Costanza, y tomándola de la mano, se la presentó a su padre, diciendo: + +--Recebid, señor don Diego, esta prenda, y estimalda por la más rica +que acertáredes a desear. Y vos, hermosa doncella, besad la mano a +vuestro padre, y dad gracias a Dios, que con tan honrado suceso ha +enmendado, subido y mejorado la bajeza de vuestro estado. + +Costanza, que no sabía ni imaginaba lo que le había acontecido, toda +turbada y temblando, no supo hacer otra cosa que hincarse de rodillas +ante su padre, y tomándole las manos se las comenzó a besar +tiernamente, bañándoselas con infinitas lágrimas que por sus +hermosísimos ojos derramaba. + +En tanto que esto pasaba, había persuadido el Corregidor a su primo +don Juan que se viniesen todos con él a su casa; y aunque don Juan lo +rehusaba, fueron tantas las persuasiones del Corregidor, que lo hubo +de conceder; y así, entraron en el coche todos. Pero cuando dijo el +Corregidor a Costanza que entrase también en el coche, se le anubló el +corazón, y ella y la huéspeda se asieron una a otra, y comenzaron a +hacer tan amargo llanto que quebraba los corazones de cuantos le +escuchaban. + +El Corregidor, enternecido, mandó que asimismo la huéspeda entrase en +el coche, y que no se apartase de su hija, pues por tal la tenía, +hasta que saliese de Toledo. Así, la huéspeda y todos entraron en el +coche, y fueron a casa del Corregidor, donde fueron bien recebidos de +su mujer, que era una principal señora. Comieron regalada y +sumptuosamente, y después de comer contó Carriazo a su padre cómo por +amores de Costanza don Tomás se había puesto a servir en el mesón, y +que estaba enamorado de tal manera della, que sin que le hubiera +descubierto ser tan principal como era siendo su hija, la tomara por +mujer en el estado de fregona. Vistió luego la mujer del Corregidor a +Costanza con unos vestidos de una hija que tenía de la misma edad y +cuerpo de Costanza, y si parecía hermosa con los de labradora, con los +cortesanos parecía cosa del cielo: tan bien la cuadraban, que daba a +entender que desde que nació había sido señora y usado los mejores +trajes que el uso trae consigo. + +Entre el Corregidor y don Diego de Carriazo y don Juan de Avendaño se +concertaron en que don Tomás se casase con Costanza, dándole su padre +los treinta mil escudos que su madre le había dejado, y el aguador don +Diego de Carriazo casase con la hija del Corregidor. + +Desta manera quedaron todos contentos, alegres y satisfechos, y la +nueva de los casamientos y de la ventura de _la fregona ilustre_ se +extendió por la ciudad, y acudía infinita gente a ver a Costanza en el +nuevo hábito, en el cual tan señora se mostraba como se ha dicho. + +Un mes se estuvieron en Toledo, al cabo del cual se volvieron a Burgos +don Diego de Carriazo y su mujer, su padre y Costanza, con su marido +don Tomás. Quedó el Sevillano rico con los mil escudos, y con muchas +joyas que Costanza dio a su señora: que siempre con este nombre +llamaba a la que la había criado. Dio ocasión la historia de _la +fregona ilustre_ a que los poetas del dorado Tajo ejercitasen sus +plumas en solenizar y en alabar la sin par hermosura de Costanza, la +cual aún vive en compañía de su buen mozo de mesón, y Carriazo ni más +ni menos, con tres hijos, que sin tomar el estillo del padre ni +acordarse si hay almadrabas en el mundo, hoy están todos estudiando en +Salamanca; y su padre, apenas vee algún asno de aguador, cuando se le +representa y viene a la memoria el que tuvo en Toledo, y teme que +cuando menos se cate ha de remanecer en alguna sátira el "¡Daca la +cola, Asturiano! ¡Asturiano, daca la cola!" + + + + +HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA + + +LIBRO I + +CAPITULO XXII + +_Donde el capitán da cuenta de las grandes fiestas que acostumbraba a +hacer en su reino el rey Policarpo_. + +--"Una de las islas que están junto a la de Hibernia me dio el cielo +por patria: es tan grande, que toma nombre de reino, el cual no se +hereda, ni viene por sucesión de padre a hijo; sus moradores le eligen +a su beneplácito, procurando siempre que sea el más virtuoso y mejor +hombre que en él se hallara; y sin intervenir de por medio ruegos o +negociaciones, y sin que los soliciten promesas ni dádivas, de común +consentimiento de todos sale el rey y toma el cetro absoluto del +mando, el cual le dura mientras le dura la vida o mientras no se +empeora en ella. Y con esto, los que no son reyes procuran ser +virtuosos para serlo, y los que lo son, pugnan serlo más para no dejar +de ser reyes; con esto se cortan las alas a la ambición, se atierra la +codicia, y aunque la hipocresía suele andar lista, a largo andar se le +cae la máscara y queda sin el alcanzado premio; con esto los pueblos +viven quietos, campea la justicia y resplandece la misericordia, +despáchanse con brevedad los memoriales de los pobres, y los que dan +los ricos, no por serlo son mejor despachados; no agobian la vara de +la justicia las dádivas ni la carne y sangre de los parentescos: todas +las negociaciones guardan sus puntos y andan en sus quicios; +finalmente, reino es donde se vive sin temor de los insolentes y donde +cada uno goza lo que es suyo. + +"Esta costumbre, a mi parecer justa y santa, puso el cetro del reino +en las manos de Policarpo, varón insigne y famoso, así en las armas +como en las letras, el cual tenía cuando vino a ser rey dos hijas de +extremada belleza, la mayor llamada Policarpa y la menor Sinforosa; no +tenían madre, que no les hizo falta cuando murió sino en la compañía: +que sus virtudes y agradables costumbres eran ayas de sí mismas, dando +maravilloso ejemplo a todo el reino. Con estas buenas partes, así +ellas como el padre se hacían amables, se estimaban de todos. Los +reyes, por parecerles que la malencolía en los vasallos suele +despertar malos pensamientos, procuran tener alegre el pueblo y +entretenido con fiestas públicas y a veces con ordinarias comedias; +principalmente solenizaban el día que fueron asumptos al reino con +hacer que se renovasen los juegos que los gentiles llamaban Olímpicos, +en el mejor modo que podían. Señalaban premio a los corredores, +honraban a los diestros, coronaban a los tiradores y subían al cielo +de la alabanza a los que derribaban a otros en la tierra. Hacíase este +espectáculo junto a la marina, en una espaciosa playa, a quien +quitaban él sol infinita cantidad de ramos entretejidos que la dejaban +a la sombra; ponían en la mitad un suntuoso teatro, en el cual, +sentado el rey y la real familia, miraban los apacibles juegos. +Llegóse un día déstos, y Policarpo procuró aventajarse en +magnificencia y grandeza en solenizarle sobre todos cuantos hasta allí +se habían hecho; y cuando ya el teatro estaba ocupado con su persona y +con los mejores del reino, y cuando ya los instrumentos bélicos y los +apacibles querían dar señal que las fiestas se comenzasen, y cuando ya +cuatro corredores, mancebos ágiles y sueltos, tenían los pies +izquierdos delante y los derechos alzados, que no les impedía otra +cosa el soltarse a la carrera sino soltar una cuerda que les servía de +raya y de señal, que en soltándola habían de volar a un término +señalado, donde habían de dar fin a su carrera, digo que en este +tiempo vieron venir por la mar un barco que le blanqueaban los +costados el ser recién despalmado, y le facilitaban el romper del agua +seis remos que de cada banda traía, impelidos de doce, al parecer, +gallardos mancebos, de dilatadas espaldas y pechos y de nervudos +brazos; venían vestidos de blanco todos, sino el que guiaba el timón, +que venía de encarnado, como marinero. Llegó con furia el barco a la +orilla, y el encallar en ella y el saltar todos los que en él venían +en tierra fué una misma cosa. Mandó Policarpo que no saliesen a la +carrera hasta saber qué gente era aquélla y a lo que venía, puesto que +imaginó que debían de venir a hallarse en las fiestas y a probar su +gallardía en los juegos. El primero que se adelantó a hablar al rey +fué el que servía de timonero, mancebo de poca edad, cuyas mejillas, +desembarazadas y limpias, mostraban ser de nieve y de grana; los +cabellos, anillos de oro; y cada una parte de las del rostro tan +perfecta, y todas juntas tan hermosas, que formaban un compuesto +admirable. Luego la hermosa presencia del mozo arrebató la vista y aun +los corazones de cuantos le miraron, y yo desde luego le quedé +aficionadísimo. Lo que dijo al rey: + +"--Señor, estos mis compañeros y yo, habiendo tenido noticia destos +juegos, venimos a servirte y hallarnos en ellos, y no de lejas +tierras, sino desde una nave que dejamos en la isla Scinta, que no +está lejos de aquí; y como el viento no hizo a nuestro propósito para +encaminar aquí la nave, nos aprovechamos de esta barca y de los remos +y de la fuerza de nuestros brazos. Todos somos nobles y deseosos de +ganar honra, y por la que debes hacer, como rey que eres, a los +extranjeros que a tu presencia llegan, te suplicamos nos concedas +licencia para mostrar o nuestras fuerzas o nuestros ingenios, en honra +y provecho nuestro y gusto tuyo. + +"--Por cierto--respondió Policarpo--, agraciado joven, que vos pedís +lo que queréis con tanta gracia y cortesía, que sería cosa injusta el +negároslo. Honrad mis fiestas en lo que quisiéredes; dejadme a mí el +cargo de premiároslo: que, según vuestra gallarda presencia muestra, +poca esperanza dejáis a ninguno de alcanzar los primeros premios. + +"Dobló la rodilla el hermoso mancebo y se inclinó la cabeza en señal +de crianza y agradecimiento, y en dos brincos se puso ante la cuerda +que detenía a los cuatro ligeros corredores; sus doce compañeros se +pusieron a un lado, a ser espectadores de la carrera. Sonó una +trompeta, soltaron la cuerda, y arrojáronse al vuelo los cinco; pero +aún no habrían dado veinte pasos, cuando, con más de seis se les +aventajó el recién venido, y a los treinta, ya los llevaba de ventaja +más de quince; finalmente, se los dejó a poco más de la mitad del +camino, como si fueran estatuas inmovibles, con admiración de todos +los circunstantes, especialmente de Sinforosa, que le seguía con la +vista, así corriendo como estando quedo, porque la belleza y agilidad +del mozo era bastante para llevar tras sí las voluntades, no sólo de +los ojos de cuantos le miraban. Comenzó luego la invidia a apoderarse +de los pechos de los que se habían de probar en los juegos, viendo con +cuánta facilidad se había llevado el extranjero el precio de la +carrera. Fué el segundo certamen el de la esgrima: tomó el ganancioso +la espada negra, con la cual, a seis que le salieron, cada uno de por +sí, les cerró las bocas, mosqueó las narices, les selló los ojos y les +santiguó las cabezas, sin que a él le tocasen, como decirse suele, un +pelo de la ropa. Alzó la voz el pueblo, y de común consentimiento le +dieron el premio primero. Luego se acomodaron otros seis a la lucha, +donde con mayor gallardía dio de sí muestra el mozo: descubrió sus +dilatadas espaldas, sus anchos y fortísimos pechos, y los nervios y +músculos de sus fuertes brazos, con los cuales, y con destreza y maña +increíble, hizo que las espaldas de los seis luchadores, a despecho y +pesar suyo, quedasen impresas en la tierra. Asió luego de una pesada +barra que estaba hincada en el suelo, porque le dijeron que era el +tirarla el cuarto certamen; sompesóla, y haciendo de señas a la gente +que estaba delante para que le diesen lugar donde el tiro cupiese, +tomando la barra por la una punta, sin volver el brazo atrás, la +impelió con tanta fuerza, que, pasando los límites de la marina, fué +menester que el mar se los diese, en el cual bien adentro quedó +sepultada la barra. Esta monstruosidad, notada de sus contrarios, les +desmayó los bríos, y no osaron probarse en la contienda. Pusiéronle +luego la ballesta en las manos y algunas flechas, y mostráronle un +árbol muy alto y muy liso, al cabo del cual estaba hincada una media +lanza, y en ella, de un hilo, estaba asida una paloma, a la cual +habían de tirar no más de un tiro los que en aquel certamen quisiesen +probarse. + +"Uno, que presumía de certero, se adelantó y tomó la mano, creo yo, +pensando derribar la paloma antes que otro; tiró, y clavó su flecha +casi en el fin de la lanza, del cual golpe, azorada la paloma, se +levantó en el aire; y luego, otro no menos presumido que el primero, +tiró con tan gentil certería, que rompió el hilo donde estaba asida la +paloma, que suelta y libre del lazo que la detenía, entregó su +libertad al viento y batió las alas con priesa. Pero el ya +acostumbrado a ganar los primeros premios disparó su flecha; y, como +si mandara lo que había de hacer, y ella tuviera entendimiento para +obedecerle, así lo hizo, pues, dividiendo el aire con un rasgado y +tendido silbo, llegó a la paloma y le pasó el corazón de parte a +parte, quitándole a un mismo punto el vuelo y la vida. Renováronse con +esto las voces de los presentes y las alabanzas del extranjero; el +cual en la carrera, en la esgrima, en la lucha, en la barra y en el +tirar de la ballesta, y entre otras muchas pruebas que no cuento, con +grandísimas ventajas se llevó los primeros premios, quitando el +trabajo a sus compañeros de probarse en ellas. Cuando se acabaron los +juegos, sería el crepúsculo de la noche; y cuando el rey Policarpo +quería levantarse de su asiento, con los jueces que con él estaban, +para premiar al vencedor mancebo, vió que, puesto de rodillas ante él, +le dijo: + +"--Nuestra nave quedó sola y desamparada; la noche cierra algo escura; +los premios que puedo esperar, que por ser de tu mano se deben estimar +en lo posible, quiero, ¡oh gran señor!, que los dilates hasta otro +tiempo, que con más espacio y comodidad pienso volver a servirte. + +"Abrazóle el rey, preguntóle su nombre, y dijo que se llamaba +Periandro. Quitóse en esto la bella Sinforosa una guirnalda de flores +con que adornaba su hermosísima cabeza, y la puso sobre la del +gallardo mancebo, y, con honesta gracia, le dijo al ponérsela: + +"--Cuando mi padre sea tan venturoso de que volváis a verle, veréis +cómo no vendréis a servirle sino a ser servido." + + +LIBRO II + +CAPITULO X + +_Cuenta Periandro el suceso de su viaje_. + +--"El principio y preámbulo de mi historia, ya que queréis, señores, +que os la cuente, quiero que sea éste: que nos contempléis a mi +hermana y a mí, con una anciana ama suya, embarcados en una nave cuyo +dueño, en el lugar de parecer mercader, era un gran corsario. Las +riberas de una isla barríamos; quiero decir que íbamos tan cerca de +ella que distintamente conocíamos, no solamente los árboles, pero sus +diferencias. Mi hermana, cansada de haber andado algunos días por el +mar, deseó salir a recrearse a la tierra; pidióselo al capitán, y como +sus ruegos tienen siempre fuerza de mandamiento, consintió el capitán +en el de su ruego, y en la pequeña barca de la nave, con solo un +marinero, nos echó en tierra a mí y a mi hermana y a Cloelia, que éste +era el nombre de su ama. Al tomar tierra vio él marinero que un +pequeño río, por una pequeña boca, entraba a dar al mar su tributo; +hacíanle sombra por una y otra ribera gran cantidad de verdes y +hojosos árboles, a quien servían de cristalinos espejos sus +transparentes aguas. Rogámosle se entrase por el río, pues la amenidad +del sitio nos convidaba. Hízolo así, y comenzó a subir por el río +arriba, y habiendo perdido de vista la nave, soltando los remos, se +detuvo y dijo: "Mirad, señores, del modo que habéis de hacer este +viaje, y haced cuenta que esta pequeña barca que ahora os lleva es +vuestro navío, porque no habéis de volver más al que en la mar os +queda aguardando, si ya esta señora no quiere perder la honra y vos +que decís que sois su hermano, la vida." Díjome, en fin, que el +capitán del navío quería darme a mí la muerte, y que atendiésemos a +nuestro remedio, que él nos seguiría y acompañaría en todo lugar y en +todo acontecimiento. Si nos turbamos con esta nueva júzguelo el que +estuviere acostumbrado a recebirlas malas de los bienes que espera. +Agradecíle el aviso y ofrecíle la recompensa cuando nos viésemos en +más felice estado. "Aun bien--dijo Cloelia--, que traigo conmigo las +joyas de mi señora." Y aconsejándonos los cuatro de lo que hacer +debíamos, fué parecer del marinero que nos entrásemos el río adentro; +quizá descubriríamos algún lugar que nos defendiese, si acaso los de +la nave viniesen a buscarnos. "Mas no vendrán--dijo--, porque no hay +gente en todas estas islas que no piense ser cosarios todos cuantos +surcan estas riberas, y en viendo la nave o naves luego toman las +armas para defenderse, y si no es con asaltos nocturnos y secretos, +nunca salen medrados los cosarios." Parecióme bien su consejo; tomé yo +el un remo y ayúdele a llevar el trabajo. Subimos por el río arriba, y +habiendo andado como dos millas, llegó a nuestros oídos el son de +muchos y varios instrumentos formado, y luego se nos ofreció a la +vista una selva de árboles movibles que de la una ribera a la otra +ligeramente cruzaban; llegamos más cerca, y conocimos ser barcas +enramadas lo que parecían árboles, y que el son le formaban los +instrumentos que tañían los que en ellas iban. Apenas nos hubieron +descubierto, cuando se vinieron a nosotros y rodearon nuestro barco +por todas partes. Levantóse en pie mi hermana, y, echándose sus +hermosos cabellos a las espaldas, tomados por la frente con una cinta +leonada o listón que le dio su ama, hizo de sí casi divina e improvisa +muestra; que, como después supe, por tal la tuvieron todos los que en +las barcas venían, los cuales, a voces, como dijo el marinero, que las +entendía, decían: "¿Qué es esto? ¿Qué deidad es ésta que viene a +visitarnos y a dar el parabién al pescador Carino y a la sin par +Selviana de sus felicísimas bodas?" Luego dieron cabo a nuestra barca +y nos llevaron a desembarcar no lejos del lugar donde nos habían +encontrado. + +[Ilustración: ¿Qué deidad es ésta que viene a visitarnos?] + +"Apenas pusimos los pies en la ribera, cuando un escuadrón de +pescadores, que así lo mostraban ser en su traje, nos rodearon, y uno +por uno, llenos de admiración y reverencia, llegaron a besar las +orillas del vestido de Auristela, _mi hermana_, la cual, a pesar del +temor que la congojaba de las nuevas que la habían dado, se mostró a +aquel punto tan hermosa, que yo disculpo el error de aquellos que la +tuvieron por divina. Poco desviados de la ribera, vimos un tálamo en +gruesos troncos de sabina sustentado, cubierto de verde juncia, y +oloroso con diversas flores, que servían de alcatifas al suelo; vimos +ansimismo levantarse de unos asientos dos mujeres y dos hombres, ellas +mozas y ellos gallardos mancebos; la una, hermosa sobremanera, y la +otra, fea sobremanera; el uno, gallardo y gentil hombre, y el otro, no +tanto; y todos cuatro se pusieron de rodillas ante Auristela, y el más +gentil hombre dijo: "¡Oh, tú, quienquiera que seas, que no puedes ser +sino cosa del cielo! Mi hermano y yo, con el extremo a nuestras +fuerzas posible, te agradecemos esta merced que nos haces honrando +nuestras pobres y ya de hoy más ricas bodas. Ven, señora, y si, en +lugar de los palacios de cristal que en el profundo mar dejas, como +una de sus habitadoras, hallares en nuestros ranchos las paredes de +conchas y los tejados de mimbres, o, por mejor decir, las paredes de +mimbres y los tejados de conchas, hallarás, por lo menos, los deseos +de oro y las voluntades de perlas para servirte. Y hago esta +comparación, que parece impropia, porque no hallo cosa mejor que el +oro ni más hermosa que las perlas." Inclinóse a abrazarle Auristela, +confirmando con su gravedad, cortesía y hermosura la opinión que della +tenían. El pescador menos gallardo se apartó a dar orden a la demás +turba a que levantasen las voces en alabanzas de la recién venida +extranjera y que tocasen todos los instrumentos en señal del regocijo. +Las dos pescadoras, fea y hermosa, con sumisión humilde, besaron las +manos a Auristela, y ella las abrazó cortés y amigablemente. El +marinero, contentísimo del suceso, dió cuenta a los pescadores del +navío que en el mar quedaba, diciéndoles que era de cosarios, de quien +se temía que habían de venir por aquella doncella, que era una +principal señora, hija de reyes; que para mover los corazones a su +defensa le pareció ser necesario levantar este testimonio a mi +hermana. Apenas entendieron esto, cuando dejaron los instrumentos +regocijados y acudieron a los bélicos, que tocaron "¡Arma, arma!" por +entrambas riberas. + +"Llegó en esto la noche; recogímonos al mismo rancho de los +desposados, pusiéronse centinelas hasta la misma boca del río, +cebáronse las nasas, tendiéronse las redes y acomodáronse los +anzuelos, todo con intención de regalar y servir a sus nuevos +huéspedes; y, por más honrarlos, los dos recién desposados no +quisieron aquella noche pasarla con sus esposas, sino dejar los +ranchos solos a ellas, y a Auristela y a Cloelia, y que ellos, con sus +amigos, conmigo y con el marinero, se les hiciese guarda y centinela; +y aunque sobraba la claridad del cielo por la que ofrecía la de la +creciente luna, y en la tierra ardían las hogueras que el nuevo +regocijo había encendido, quisieron los desposados que cenásemos en el +campo los varones y dentro del rancho las mujeres. Hízose así, y fué +la cena tan abundante, que pareció que la tierra se quiso aventajar al +mar, y el mar a la tierra, en ofrecer la una sus carnes y la otra sus +pescados. + +"Pasóse la noche; vino el día, cuya alborada fué regocijadísima, +porque con nuevos y verdes ramos parecieron adornadas las barcas de +los pescadores; sonaron los instrumentos con nuevos y alegres sones; +alzaron las voces todos, con que se aumentó la alegría; salieron los +desposados para irse a poner en el tálamo donde habían estado el día +de antes; vistiéronse Selviana y Leoncia de nuevas ropas de boda. + +"Celebróse la fiesta, y luego salieron de entre las barcas del río +cuatro despalmadas, vistosas por las diversas colores con que venían +pintadas, y los remos, que eran seis de cada banda, ni más ni menos; +las banderetas, que venían muchas por los filaretes, ansimismo eran de +varios colores; los doce remeros de cada una venían vestidos de +blanquísimo y delgado lienzo, de aquel mismo modo que yo vine cuando +entré la vez primera en esta isla. Luego conocí que querían las barcas +correr el palio, que se mostraba puesto en el árbol de otra barca, +desviada de las cuatro como tres carreras de caballo; era el palio de +tafetán verde, listado de oro, vistoso y grande, pues alcanzaba a +besar y aun a pasearse por las aguas. El rumor de la gente y el son de +los instrumentos era tan grande, que no se dejaba entender lo que +mandaba el capitán del mar, que en otra pintada barca venía. +Apartáronse las enramadas barcas a una y otra parte del río, dejando +un espacio llano en medio, por donde las cuatro competidoras barcas +volasen, sin estorbar la vista a la infinita gente que desde el tálamo +y desde ambas riberas estaba atenta a mirarlas; y estando ya los +bogadores asidos de las manillas de los remos, descubiertos los +brazos, donde se parecían los gruesos nervios, las anchas venas y los +torcidos músculos, atendían la señal de la partida, impacientes por la +tardanza, y fogosos, bien ansí como lo suele estar el generoso can de +Irlanda, cuando su dueño no le quiere soltar de la trailla a hacer la +presa que a la vista se le muestra. + +"Llegó, en fin, la señal esperada, y a un mismo tiempo arrancaron +todas cuatro barcas, que no por el agua, sino por el viento parecía +que volaban. La que traía por insignia a la Buena Fortuna, cuando +estaba desmayada y casi para dejar la empresa, apretó, como decirse +suele, los puños, y, deslizándose por un lado, pasó delante de todas. +Cambiáronse los gritos de los que miraban, cuyas voces sirvieron de +aliento a sus bogadores, que, embebidos en el gusto de verse +mejorados, les parecía que, si los que quedaban atrás entonces les +llevaran la misma ventaja, no dudaran de alcanzarlos ni de ganar el +premio, como lo ganaron, más por ventura que por ligereza. En fin: la +Buena Fortuna fué la que la tuvo buena entonces. + +CAPITULO XII + +--"La fiesta de mis pescadores, tan regocijada como pobre, excedió a +las de los triunfos romanos: que tal vez en la llaneza y en la +humildad suelen esconderse los regocijos más aventajados. Pero como +las venturas humanas estén por la mayor parte pendientes de hilos +delgados, y los de la mudanza fácilmente se quiebran y desbaratan, +como se quebraron las de mis pescadores, y se retorcieron y +fortificaron mis desgracias, aquella noche la pasamos todos en una +isla pequeña que en la mitad del río se hacía, convidados del verde +sitio y apacible lugar. Holgábanse los desposados, y ordenaron que en +aquella isla del río se renovasen las fiestas y se continuasen por +tres días. La sazón del tiempo, que era la del verano, la comodidad +del sitio, el resplandor de la luna, el susurro de las fuentes, la +fruta de los árboles, el olor de las flores, cada cosa déstas de por +sí, y todas juntas, convidaban a tener por acertado el parecer de que +allí estuviésemos el tiempo que las fiestas durasen. + +"Pero apenas nos habíamos reducido a la isla, cuando, de entre un +pedazo de bosque que en ella estaba, salieron hasta cincuenta +salteadores armados a la ligera, bien como aquellos que quieren robar +y huír, todo a un mismo punto; y como los descuidados acometidos +suelen ser vencidos con su mismo descuido, casi sin ponernos en +defensa, turbados con el sobresalto, antes nos pusimos a mirar que +acometer a los ladrones, los cuales, como hambrientos lobos, +arremetieron al rebaño de las simples ovejas, y se llevaron, si no en +la boca, en los brazos, a mi hermana Auristela, a Cloelia, su ama, y a +Selviana y a Leoncia, como si solamente vinieran a ofendellas, porque +se dejaron muchas otras mujeres a quien la naturaleza había dotado de +singular hermosura. Yo, a quien el extraño caso más colérico que +suspenso me puso, me arrojé tras los salteadores, los seguí con los +ojos y con las voces, afrentándolos, como si ellos fueran capaces de +sentir afrentas, solamente para irritarlos a que mis injurias les +moviesen a volver a tomar venganza de ellas: pero ellos, atentos a +salir con su intento, o no oyeron, o no quisieron vengarse, y así se +desaparecieron; y luego los desposados y yo, con algunos de los +principales pescadores, nos juntamos, como suele decirse, a consejo, +sobre qué haríamos para enmendar nuestro yerro y cobrar nuestras +prendas. Uno dijo: "No es posible sino que alguna nave de salteadores +está en la mar, y en parte donde con facilidad ha echado esta gente en +tierra, quizá sabidores de nuestra junta y de nuestras fiestas. Si +esto es ansí, como sin duda lo imagino, el mejor remedio es que salgan +algunos barcos de los nuestros, y les ofrezcan todo el rescate que por +la presa quisieren, sin detenerse en él, tanto más cuanto que las +prendas de esposas, hasta las mismas vidas de sus mismos esposos +merecen en rescate." "Yo seré--dije entonces--el que haré esa +diligencia: que, para conmigo, tanto vale la prenda de mi hermana como +si fuera la vida de todos los del mundo." Lo mismo dijeron Carino y +Solercio, ellos llorando en público, y yo muriendo en secreto. + +"Cuando tomamos esta resolución, comenzaba anochecer; pero, con todo +eso, nos entramos en un barco los desposados y yo, con seis remeros; +pero, cuando salimos al mar descubierto, había acabado de cerrar la +noche, por cuya escuridad no vimos bajel alguno. Determinamos de +esperar el venidero día, por ver si con la claridad descubríamos algún +navío, y quiso la suerte que descubriésemos dos, el uno que salía del +abrigo de la tierra, y el otro que venía a tomarla; conocí que el que +dejaba la tierra era el mismo de quien habíamos salido a la isla, así +en las banderas como en las velas, que venían cruzadas con una cruz +roja; los que venían de fuera las traían verdes, y los unos y los +otros eran cosarios. Pues como yo imaginé que el navío que salía de la +isla era el de los salteadores de la presa, hice poner en una lanza +una bandera blanca de seguro; vine arrimando al costado del navío, +para tratar del rescate, llevando cuidado de que no me prendiese. +Asomóse el capitán al borde, y cuando quise alzar la voz para +hablarle, puedo decir que me la turbó y suspendió y cortó en la mitad +del camino un espantoso trueno que formó el disparar de un tiro de +artillería de la nave de fuera, en señal de que desafiaba a la batalla +al navío de tierra. Al mismo punto le fué respondido con otro no menos +poderoso, y, en un instante, se comenzaron a cañonear las dos naves, +como si fueran de dos conocidos y irritados enemigos. Desvióse nuestro +barco de en mitad de la furia, y desde lejos estuvimos mirando la +batalla; y habiendo jugado la artillería casi una hora, se aferraron +los dos navíos con una no vista furia. Los del navío de fuera, o más +venturosos, o, por mejor decir, más valientes, saltaron en el navío de +tierra, y en un instante desembarazaron toda la cubierta, quitando la +vida a sus enemigos, sin dejar a ninguno con ella. + +"Viéndose, pues, libres de sus ofensores, se dieron a saquear el navío +de las cosas más preciosas que tenía, que por ser de cosarios no era +mucho, aunque en mi estimación eran las mejores del mundo, porque se +llevaron de las primeras a mi hermana, a Selviana, a Leoncia y a +Cloelia, con que enriquecieron su nave, pareciéndoles que en la +hermosura de Auristela llevaban un precioso y nunca visto rescate. +Quise llegar con mi barca a hablar con el capitán de los vencedores; +pero como mi ventura andaba siempre en los aires, uno de tierra sopló +y hizo apartar el navío. No pude llegar a él ni ofrecer imposibles por +el rescate de la presa, y así fué forzoso el volvernos, sin ninguna +esperanza de cobrar nuestra pérdida; y, por no ser otra la derrota que +el navío llevaba que aquella que el viento le permitía, no podimos por +entonces juzgar el camino que haría, ni señal que nos diese a entender +quiénes fuesen los vencedores, para juzgar siquiera, sabiendo su +patria, las esperanzas de nuestro remedio. El voló, en fin, por el mar +adelante, y nosotros, desmayados y tristes, nos entramos en el río, +donde todos los barcos de los pescadores nos estaban esperando. No sé +si os diga, señores, lo que es forzoso deciros: un cierto espíritu se +entró entonces en mi pecho, que, sin mudarme el ser, me pareció que le +tenía más que de hombre, y así, levantándome en pie sobre la barca, +hice que la rodeasen todas las demás y estuviesen atentos a éstas o +otras semejantes razones que les dije: "La baja fortuna jamás se +enmendó con la ociosidad ni con la pereza; en los ánimos encogidos +nunca tuvo lugar la buena dicha; nosotros mismos nos fabricamos +nuestra ventura, y no hay alma que no sea capaz de levantarse a su +asiento; los cobardes, aunque nazcan ricos, siempre son pobres, como +los avaros mendigos. Esto os digo ¡oh amigos míos! para moveros y +incitaros a que mejoréis vuestra suerte y a que dejéis el pobre ajuar +de unas redes y de unos estrechos barcos, y busquéis los tesoros que +tiene en sí encerrados el generoso trabajo: llamo generoso al trabajo +del que se ocupa en cosas grandes. Si suda el cavador rompiendo la +tierra, y apenas saca premio que le sustente más que un día, sin ganar +fama alguna, ¿por qué no tomará, en lugar de la azada, una lanza, y, +sin temor del sol ni de todas las inclemencias del cielo, procurará +ganar con el sustento fama que le engrandezca sobre los demás hombres? +La guerra, así como es madrastra de los cobardes, es madre de los +valientes, y los premios que por ella se alcanzan se pueden llamar +ultramundanos. ¡Ea, pues, amigos, juventud valerosa, poned los ojos en +aquel navío que se lleva las caras prendas de vuestros parientes, +encerrándonos en estotro que en la ribera nos dejaron, casi, a lo que +creo, por ordenación del cielo! Vamos tras él, y hagámonos piratas, no +codiciosos, como son los demás, sino justicieros, como lo seremos +nosotros. A todos se nos entiende el arte de la marinería; bastimentos +hallaremos en el navío, con todo lo necesario a la navegación, porque +sus contrarios no le despojaron más que de las mujeres; y si es grande +el agravio que hemos recebido, grandísima es la ocasión que para +vengarle se nos ofrece. Sígame, pues, el que quisiere, que yo os +suplico, y Carino y Solercio os lo ruegan, que bien sé que no me han +de dejar en esta valerosa empresa." + +"Apenas hube acabado de decir estas razones, cuando se oyó el murmureo +por todas las barcas, procedido de que unos con otros se aconsejaban +de lo que harían, y entre todos salió una voz que dijo: "Embárcate, +generoso huésped, y sé nuestro capitán y nuestra guía, que todos te +seguiremos." Esta tan improvisa resolución de todos me sirvió de +felice auspicio, y, por temer que la dilación de poner en obra mi buen +pensamiento no les diese ocasión de madurar su discurso, me adelanté +con mi barco, al cual siguieron otros casi cuarenta; llegué a +reconocer el navío: entré dentro, escudriñéle todo, miré lo que tenía +y lo que le faltaba, y hallé todo lo que me pudo pedir el deseo que +fuese necesario para el viaje. Aconsejéles que ninguno volviese a +tierra, por quitar la ocasión de que el llanto de las mujeres y el de +los queridos hijos no fuese parte para dejar de poner en efeto +resolución tan gallarda. Todos lo hicieron así, y desde allí se +despidieron con la imaginación de sus padres, hijos y mujeres. ¡Caso +extraño, y que ha menester que la cortesía ayude a darle crédito! +Ninguno volvió a tierra, ni se acomodó de más vestidos de aquellos con +que había entrado en el navío, en el cual, sin repartir los oficios, +todos servían de marineros y de pilotos, excepto yo, que fuí nombrado +por capitán por gusto de todos. Y, encomendándome a Dios, comencé +luego a ejercer mi oficio, y lo primero que mandé fué desembarazar el +navío de los muertos que habían sido en la pasada refriega, y +limpiarle de la sangre de que estaba lleno; ordené que se buscasen +todas las armas, ansí ofensivas como defensivas, que en él había, y, +repartiéndolas entre todos, di a cada uno la que, a mi parecer, mejor +le estaba; requerí los bastimentos, y, conforme a la gente, tanteé +para cuántos días serían bastantes, poco más o menos. Hecho esto, y +hecha oración al cielo, suplicándole encaminase nuestro viaje y +favoreciese nuestros tan honrados pensamientos, mandé izar las velas, +que aún se estaban atadas a las entenas, y que las diéramos al viento, +que, como se ha dicho, soplaba de la tierra, y, tan alegres como +atrevidos, y tan atrevidos como confiados, comenzamos a navegar por la +misma derrota que nos pareció que llevaba el navío de la presa. + +"Veisme aquí, señores que me estáis escuchando, hecho pescador y +casamentero rico con mi querida hermana, y pobre sin ella, robado de +salteadores y subido al grado de capitán contra ellos: que las vueltas +de mi fortuna no tienen un punto donde paren ni términos que las +encierren. + +CAPITULO XVI + +--"Dos meses anduvimos por el mar sin que nos sucediese cosa de +consideración alguna, puesto que le escombramos de más de sesenta +navíos de cosarios que, por serlo verdaderos, adjudicamos sus robos a +nuestro navío y le llenamos de innumerables despojos, con que mis +compañeros iban alegres, y no les pesaba de haber trocado el oficio de +pescadores en el de piratas, porque ellos no eran ladrones sino de +ladrones, ni robaban sino lo robado. + +"Sucedió, pues, que un porfiado viento nos salteó una noche, que, sin +dar lugar a que amainásemos algún tanto o templásemos las velas, en +aquel término que las halló, las tendió y acosó, de modo que, como he +dicho, más de un mes navegamos por una misma derrota; tanto, que, +tomando mi piloto el altura del polo donde nos tomó el viento, y +tanteando las leguas que hacíamos por hora, y los días que habíamos +navegado, hallamos ser cuatrocientas leguas, poco más o menos. Volvió +el piloto a tomar la altura, y vió que estaba debajo del norte, en el +paraje de Noruega, y con voz grande y mayor tristeza dijo: +"Desdichados de nosotros, que si el viento no nos concede a dar la +vuelta para seguir otro camino, en éste se acabará el de nuestra vida, +porque estamos en el mar glacial, digo, en el mar helado; y si aquí +nos saltea el hielo, quedaremos empedrados en estas aguas." Apenas +hubo dicho esto, cuando sentimos que el navío tocaba por los lados y +por la quilla como en movibles peñas, por donde se conoció que ya el +mar se comenzaba a helar, cuyos montes de hielo, que por dentro se +formaban, impedían el movimiento del navío. Amainamos de golpe, +porque, topando en ellos, no se abriese, y en todo aquel día y aquella +noche se congelaron las aguas tan duramente y se apretaron de modo +que, cogiéndonos en medio, dejaron al navío engastado en ellas, como +lo suele estar la piedra en el anillo. Casi como en un instante +comenzó el hielo a entumecer los cuerpos ya entristecer nuestras +almas, y haciendo el miedo su oficio, considerando el manifiesto +peligro, no nos dimos más días de vida que los que pudiese sustentar +el bastimento que en el navío hubiese, en el cual bastimento desde +aquel punto se puso tasa y se repartió por orden, tan miserable y +estrechamente, que desde luego comenzó a matarnos la hambre. Tendimos +la vista por todas partes, y no topamos con ella en cosa que pudiese +alentar nuestra esperanza, si no fué con un bulto negro que, a nuestro +parecer, estaría de nosotros seis o ocho millas; pero luego imaginamos +que debía de ser algún navío a quien la común desgracia de hielo tenía +aprisionado. Este peligro sobrepuja y se adelanta a los infinitos en +que de perder la vida me he visto, porque un miedo dilatado y un temor +no vencido fatiga más el alma que una repentina muerte: que en el +acabar súbito se ahorran los miedos y los temores que la muerte trae +consigo, que suelen ser tan malos como la misma muerte. Esta, pues, +que nos amenazaba, tan hambrienta como larga, nos hizo tomar una +resolución, si no desesperada, temeraria, por lo menos, y fué que +consideramos que, si los bastimentos se nos acababan, el morir de +hambre era la más rabiosa muerte que puede caber en la imaginación +humana; y así, determinamos de salirnos del navío y caminar por encima +del yelo, y ir a ver si en el que se parecía habría alguna cosa de que +aprovecharnos, o ya de grado, o ya por fuerza. + +"Púsose en obra nuestro pensamiento, y en un instante vieron las aguas +sobre sí formado, con pies enjutos, un escuadrón pequeño, pero de +valentísimos soldados, y siendo yo la guía, resbalando, cayendo y +levantando, llegamos al otro navío, que lo era casi tan grande como el +nuestro. Había gente él que, puesta sobre el borde, adevinando la +intención de nuestra venida, a voces comenzó uno a decirnos: "¿A qué +venís, gente desesperada? ¿Qué buscáis? ¿Venís, por ventura, a +apresurar nuestra muerte y a morir con nosotros? Volveos a vuestro +navío, y si os faltan bastimentos, roed las jarcias y encerrad en +vuestros estómagos los embreados leños, si es posible, porque pensar +que os hemos de dar acogida será pensamiento vano y contra los +preceptos de la caridad, que ha de comenzar de sí mismo. Dos meses +dicen que suele durar este yelo que nos detiene; para quince días +tenemos sustento; si es bien que le repartamos con vosotros, a vuestra +consideración lo dejo." A lo que yo le respondí: "En los apretados +peligros toda razón se atropella; no hay respeto que valga ni buen +término que se guarde. Acogednos en vuestro navío de grado, y +juntaremos en él el bastimento que en el nuestro queda, y comámoslo +amigablemente, antes que la precisa necesidad nos haga mover las armas +y usar de la fuerza." Esto le respondí yo, creyendo no decían verdad +en la cantidad del bastimento que señalaban; pero ellos, viéndose +superiores y aventajados en el puesto, no temieron nuestras amenazas +ni admitieron nuestros ruegos; antes arremetieron a las armas y se +pusieron en orden de defenderse. Los nuestros, a quien la +desesperación, de valientes, hizo valentísimos, añadiendo a la +temeridad nuevos bríos, arremetieron al navío y casi sin recebir +herida le entraron y le ganaron, y alzóse una voz entre nosotros que a +todos les quitásemos la vida por ahorrar de balas y de estómagos por +donde se fuese el bastimento que en el navío hallásemos. Yo fuí de +parecer contrario, y, quizá por tenerle bueno, en esto nos socorrió el +cielo, como después diré, aunque primero quiero deciros que este navío +era el de los cosarios que habían robado a mi hermana y a las dos +recién desposadas pescadoras. Apenas le hube reconocido, cuando dije a +voces: "¿Adónde tenéis, ladrones, nuestras almas? ¿Adónde están las +vidas que nos robastes? ¿Qué habéis hecho de mi hermana Auristela y de +las dos, Selviana y Leoncia, partes, mitades de los corazones de mis +buenos amigos Carino y Solercio?" A lo que uno me respondió: "Esas +mujeres pescadoras que dices las vendió nuestro capitán, que ya es +muerto, a Arnaldo, príncipe de Dinamarca." + +CAPITULO XVIII + +--"En tanto que los míos andaban escudriñando y tanteando los +bastimentos que había en el empedrado navío, a deshora, y de +improviso, de la parte de tierra descubrimos que sobre los hielos +caminaba un escuadrón de armada gente, de más de cuatro mil personas +formado. Dejónos más helados que el mismo mar vista semejante, +aprestando las armas, más por muestra de ser hombres que con +pensamiento de defenderse. Caminaban sobre sólo un pie, dándose con el +derecho sobre el calcaño izquierdo, con que se impelían y resbalaban +sobre el mar grandísimo trecho, y luego, volviendo a reiterar el +golpe, tornaban a resbalar otra gran pieza de camino; y desta suerte, +en un instante fueron con nosotros y nos rodearon por todas partes, y +uno de ellos, que, como después supe, era el capitán de todos, +llegándose cerca de nuestro navío, a trecho que pudo ser oído, +asegurando la paz con un paño blanco que volteaba sobre el brazo, en +lengua polaca, con voz clara, dijo: "Cratilo, rey de Bituania y señor +destos mares, tiene por costumbre de requerirlos con gente armada, y +sacar de ellos los navíos que del hielo están detenidos, a lo menos la +gente y la mercancía que tuvieren, por cuyo beneficio se paga con +tomarla por suya. Si vosotros gustáredes de acetar este partido, sin +defenderos, gozaréis de las vidas y de la libertad, que no se os ha de +cautivar en ningún modo; miradlo, y si no, aparejaos a defenderos de +nuestras armas, continuo vencedoras." + +"Contentóme la brevedad y la resolución del que nos hablaba. +Respondíle que me dejase tomar parecer con nosotros mismos, y fué el +que mis pescadores me dieron, decir que el fin de todos los males, y +el mayor de ellos, era el acabar la vida, la cual se había de +sustentar por todos los medios posibles, como no fuesen por los de la +infamia; y que, pues en los partidos que nos ofrecían no intervenía +ninguna, y del perder la vida estábamos tan ciertos, como dudosos de +la defensa, sería bien rendirnos y dar lugar a la mala fortuna que +entonces nos perseguía, pues podría ser que nos guardase para mejor +ocasión. Casi esta misma respuesta di al capitán del escuadrón, y al +punto, más con apariencia de guerra que con muestras de paz, +arremetieron al navío, y en un instante le desvalijaron todo, y +trasladaron cuanto en él había, hasta la misma artillería y jarcias, a +unos cueros de bueyes que sobre el hielo tendieron; liándolos por +encima, aseguraron poderlos llevar tirándolos con cuerdas, sin que se +perdiese cosa alguna. Robaron ansimismo lo que hallaron en el otro +nuestro navío, y, poniéndonos a nosotros sobre otras pieles, alzando +una alegre vocería, nos tiraron y nos llevaron a tierra, que debía de +estar desde el lugar del navío como veinte millas. Paréceme a mí que +debía de ser cosa de ver caminar tanta gente por cima de las aguas a +pie enjuto, sin usar allí el cielo alguno de sus milagros. + +"En fin, aquella noche llegamos a la ribera, de la cual no salimos +hasta otro día por la mañana, que la vimos coronada de infinito número +de gente, que a ver la presa de los helados y yertos habían venido. +Venía entre ellos, sobre un hermoso caballo, el rey Cratilo, que, por +las insignias reales con que se adornaba, conocimos ser quien era; +venía a su lado, asimismo a caballo, una hermosísima mujer, armada de +unas armas blancas, a quien no podían acabar de encubrir un velo negro +con que venían cubiertas. Llevóme tras sí la vista, tanto su buen +parecer como la gallardía del rey Cratilo, y, mirándola con atención, +conocí ser la hermosa Sulpicia, a quien la cortesía de mis compañeros +pocos días #_antes_# habían dado la libertad que entonces gozaba. +Acudió el rey a ver los rendidos, y, llevándome el capitán asido de la +mano, le dijo: "En este solo mancebo ¡oh valeroso rey Cratilo! me +parece que te presento la más rica presa que en razón de persona +humana hasta agora humanos ojos han visto." "¡Santos cielos!--dijo a +esta sazón la hermosa Sulpicia, arrojándose del caballo al suelo--. O +yo no tengo vista en los ojos, o es éste mi libertador, Periandro." Y +el decir esto y añudarme el cuello con sus brazos, fué todo uno, cuyas +extrañas y amorosas muestras obligaron también a Cratilo a que del +caballo se arrojase y con las mismas señales de alegría me recibiese. +Entonces la desmayada esperanza de algún buen suceso estaba lejos de +los pechos de mis pescadores; pero cobrando aliento en las muestras +alegres con que vieron recebirme, les hizo brotar por los ojos el +contento y por las bocas las gracias que dieron a Dios del no esperado +beneficio: que ya le contaban, no por beneficio, sino por singular y +conocida merced. Sulpicia dijo a Cratilo: "Este mancebo es un sujeto +donde tiene su asiento la suma cortesía y su albergue la misma +liberalidad; y aunque yo tengo hecha esta experiencia, quiero que tu +discreción la acredite, sacando por su gallarda presencia--y en esto +bien se vee que hablaba como agradecida, y aun como engañada--en +limpio esta verdad que te digo. Este fué el que me dió libertad +después de la muerte de mi marido; éste el que no despreció mis +tesoros, sino el que no los quiso; éste fué el que, después de +recebidas mis dádivas, me las volvió mejoradas, con el deseo de +dármelas mayores, si pudiera; éste fué, en fin, el que, acomodándose, +o, por mejor decir, haciendo acomodar a su gusto el de sus soldados, +dándome doce que me acompañasen, me tiene ahora en tu presencia." Yo, +entonces, a lo que creo, rojo el rostro con las alabanzas, o ya +aduladoras o demasiadas, que de mí oía, no supe más que hincarme de +rodillas ante Cratilo, pidiéndole las manos, que no me las dió para +besárselas, sino para levantarme del suelo. En este entretanto, los +doce pescadores que habían venido en guarda de Sulpicia, andaban entre +la demás gente buscando a sus compañeros, abrazándose unos a otros, y, +llenos de contento y regocijo, se contaban sus buenas y malas suertes: +los del mar, exageraban su yelo, y los de la tierra, sus riquezas. "A +mí--decía el uno--me ha dado Sulpicia esta cadena de oro." "A +mí--decía otro--esta joya, que vale por dos de esas cadenas." "A +mí--replicaba éste--me dió tanto dinero." Y aquél repetía: "Más me ha +dado a mí en este solo anillo de diamantes que a todos vosotros +juntos." + +"A todas estas pláticas puso silencio un gran rumor que se levantó +entre la gente, causado del que hacia un poderosísimo caballo bárbaro, +a quien dos valientes lacayos traían del freno, sin poderse averiguar +con él. Era de color morcillo, pintado todo de moscas blancas, que +sobremanera le hacían hermoso; venía en pelo, porque no consentía +ensillarse del mismo rey; pero no le guardaba este respeto después de +puesto encima, no siendo bastantes a detenerle mil montes de embarazos +que ante él se pusieran, de lo que el rey estaba tan pesaroso, que +diera una ciudad a quien sus malos siniestros le quitara. Todo esto me +contó el rey breve y sucintamente. + +CAPITULO XX + +--"La grandeza, la ferocidad y la hermosura del caballo que os he +descrito tenían tan enamorado a Cratilo, y tan deseoso de verle manso, +como a mí de mostrar que deseaba servirle, pareciéndome que el cielo +me presentaba ocasión para hacerme agradable a los ojos de quien por +señor tenía, y a poder acreditar con algo las alabanzas que la hermosa +Sulpicia de mí al rey había dicho. Y así, no tan maduro como +presuroso, fuí donde estaba el caballo, y subí en él sin poner el pie +en el estribo, pues no le tenía, y arremetí con él, sin que el freno +fuese parte para detenerle, y llegué a la punta de una peña que sobre +la mar pendía, y, apretándole de nuevo las piernas, con tan mal grado +suyo como gusto mío, le hice volar por el aire y dar con entrambos en +la profundidad del mar; y en la mitad del vuelo me acordé que, pues el +mar estaba helado, me había de hacer pedazos con el golpe, y tuve mi +muerte y la suya por cierta. Pero no fué así, porque el cielo, que +para otras cosas que él sabe me debe de tener guardado, hizo que las +piernas y brazos del poderoso caballo resistiesen el golpe, sin +recebir yo otro daño que haberme sacudido de sí el caballo y echado a +rodar, resbalando por gran espacio. Ninguno hubo en la ribera que no +pensase y creyese que yo quedaba muerto; pero cuando me vieron +levantar en pie, aunque tuvieron el suceso a milagro, juzgaron a +locura mi atrevimiento. + +[Ilustración: Le hice volar por el aire y dar con entrambos en la +profundidad del mar.] + +"Volví a la ribera con el caballo, volví asimismo a subir en él, y, +por los mismos pasos que primero, le incité a saltar segunda vez; pero +no fué posible, porque, puesto en la punta de la levantada peña, hizo +tanta fuerza por no arrojarse, que puso las ancas en el suelo y rompió +las riendas, quedándose clavado en la tierra. Cubrióse luego de un +sudor de pies a cabeza, tan lleno de miedo, que le volvió de león en +cordero y de animal indomable en generoso caballo, de manera que los +muchachos se atrevieron a manosearle, y los caballerizos del rey, +enjaezándole, subieron en él y le corrieron con seguridad, y él mostró +su ligereza y su bondad, hasta entonces jamás vista; de lo que el rey +quedó contentísimo y Sulpicia alegre, por ver que mis obras habían +respondido a sus palabras. + +"Tres meses estuvo en su rigor el yelo, y éstos se tardaron en acabar +un navío que el rey tenía comenzado para correr en convenible tiempo +aquellos mares, limpiándolos de cosarios, enriqueciéndose con sus +robos. En este entretanto, le hice algunos servicios en la caza, donde +me mostré sagaz y experimentado, y gran sufridor de trabajos; porque +en ningún ejercicio corresponde así al de la guerra como el de la +caza, a quien es anejo el cansancio, la sed y la hambre, y aun a veces +la muerte. La liberalidad de la hermosa Sulpicia se mostró conmigo y +con los míos extremada, y la cortesía de Cratilo le corrió parejas. +Los doce pescadores que trujo consigo Sulpicia estaban ya ricos, y los +que conmigo se perdieron, estaban ganados. Acabóse el navío; mandó el +rey aderezarle y pertrecharle de todas las cosas necesarias +largamente, y luego me hizo capitán dél, a toda mi voluntad, sin +obligarme a que hiciese cosa más de aquella que fuese de mi gusto. Y +después de haberle besado las manos por tan gran beneficio, le dije +que me diese licencia de ir a buscar a mi hermana Auristela, de quien +tenía noticia que estaba en poder del rey de Dinamarca. Cratilo me la +dió para todo aquello que quisiese hacer, diciéndome que a más le +tenía obligado mi buen término, hablando como rey, a quien es anejo +tanto el hacer mercedes como la afabilidad y, si se puede decir, la +buena crianza. Esta tuvo Sulpicia en todo extremo, acompañándola con +la liberalidad, con la cual, ricos y contentos, yo y los míos nos +embarcamos, sin que quedase ninguno. + +"La primer derrota que tomamos fué a Dinamarca, donde creí hallar a mi +hermana, y lo que hallé fueron nuevas de que, de la ribera del mar, a +ella y a otras doncellas las habían robado cosarios. Renováronse mis +trabajos, y comenzaron de nuevo mis lástimas, a quien acompañaron las +de Carino y Solercio, los cuales creyeron que en la desgracia de mi +hermana y en su prisión se debía de comprehender la de sus esposas. + +"Barrimos todos los mares, rodeamos todas o las más islas destos +contornos, preguntando siempre por nuevas de mi hermana, pareciéndome +a mí, con paz sea dicho de todas las hermosas del mundo, que la luz de +su rostro no podía estar encubierta por ser escuro el lugar donde +estuviese, y que la suma discreción suya había de ser el hilo que la +sacase de cualquier laberinto. Prendimos cosarios, soltamos +prisioneros; restituímos haciendas a sus dueños, alzámonos con las mal +ganadas de otros, y con esto, colmando nuestro navío de mil diferentes +bienes de fortuna, quisieron los míos volver a sus redes y a sus casas +y a los brazos de sus hijos, imaginando Carino y Solercio ser posible +hallar a sus esposas en su tierra, ya que en las ajenas no las +hallaban. Antes desto llegamos a aquella isla, que, a lo que creo, se +llama Scinta, donde supimos las fiestas de Policarpo, y a todos nos +vino voluntad de hallarnos en ellas. No pudo llegar nuestra nave, por +ser el viento contrario, y así, en traje de marineros bogadores, nos +entramos en aquel barco luengo, como ya queda dicho. Allí gané los +premios, allí fuí coronado por vencedor de todas las contiendas, y de +allí tomó ocasión Sinforosa de desear saber quién yo era, como se vió +por las diligencias que para ello hizo. Vuelto al navío, y resueltos +los míos de dejarme, les rogué que me dejasen el barco, como en premio +de los trabajos que con ellos había pasado. Dejáronmele, y aun me +dejaran el navío, si yo le quisiera, diciéndome que, si me dejaban +solo, no era otra la ocasión, sino porque les parecía ser sólo mi +deseo, y tan imposible de alcanzarle, como lo había mostrado la +experiencia en las diligencias que habíamos hecho para conseguirle. + +"En resolución: con seis pescadores que quisieron seguirme, llevados +del premio que les di y del que les ofrecí, abrazando a mis amigos, me +embarqué, y puse la proa en _#una#_ isla bárbara, de cuyos moradores +sabía ya la costumbre y la falsa profecía que los tenía engañados, la +cual no os refiero porque sé que la sabéis. Di al través en aquella +isla; fuí preso y llevado donde estaban los vivos enterrados: +sacáronme otro día para ser sacrificado; sucedió la tormenta del mar; +desbaratáronse los leños que servían de barcas; salí al mar ancho en +un pedazo dellas, con cadenas que me rodeaban el cuello y esposas que +me ataban las manos; caí en las misericordiosas del príncipe Arnaldo, +que está presente, por cuya orden entré en la isla para ser espía que +investigase si estaba en ella mi hermana, no sabiendo que yo fuese +hermano de Auristela, la cual otro día vino en traje de varón a ser +sacrificada. Conocíla, dolióme su dolor, previne su muerte con decir +que era hembra, como ya lo había dicho Cloelia, su ama, que la +acompañaba; y el modo cómo allí las dos vinieron, ella lo dirá cuando +quisiere. Lo que en la isla nos sucedió, ya lo sabéis, y con esto y +con lo que a mi hermana le queda por decir, quedaréis satisfechos de +casi todo aquello que acertare a pediros el deseo en la certeza de +nuestros sucesos." + + +LIBRO III + +CAPITULO X + +_#En#_ un lugar, no muy pequeño ni muy grande, de cuyo nombre no me +acuerdo, y en mitad de la plaza dél, _#había#_ mucha gente junta, +todos atentos mirando y escuchando a dos mancebos que, en traje de +recién rescatados de cautivos, estaban declarando las figuras de un +pintado lienzo que tenían tendido en el suelo; parecía que se habían +descargado de dos pesadas cadenas que tenían junto a sí, insignias y +relatoras de su pesada desventura; y uno dellos, que debía de ser de +hasta veinticuatro años, con voz clara y en todo extremo experta +lengua, crujiendo de cuando en cuando un corbacho, o, por mejor decir, +azote que en la mano tenía, le sacudía de manera que penetraba los +oídos y ponía los estallidos en el cielo, bien así como hace el +cochero, que, castigando o amenazando sus caballos, hace resonar su +látigo por los aires. + +Entre los que la larga plática escuchaban, estaban los dos alcaldes +del pueblo, ambos ancianos, pero no tanto el uno como el otro. Por +donde comenzó su arenga el libre cautivo, fué diciendo: + +--Esta, señores, que aquí veis pintada, es la ciudad de Argel, gomia y +tarasca de todas las riberas del mar Mediterráneo, puerto universal de +cosarios, y amparo y refugio de ladrones, que, deste pequeñuelo puerto +que aquí va pintado, salen con sus bajeles a inquietar el mundo, pues +se atreven a pasar el plus ultra de las colunas de Hércules, y a +acometer y robar las apartadas islas, que, por estar rodeadas del +inmenso mar Océano, pensaban estar seguras, a lo menos de los bajeles +turquescos. Este bajel que aquí veis reducido a pequeño, porque lo +pide así la pintura, es una galeota de ventidós bancos, cuyo dueño y +capitán es el turco que en la crujía va en pie, con un brazo en la +mano, que cortó a aquel cristiano que allí veis, para que le sirva de +rebenque y azote a los demás cristianos que van amarrados a sus +bancos, temeroso no le alcancen estas cuatro galeras que aquí veis, +que le van entrando y dando caza. Aquel cautivo primero del primer +banco, cuyo rostro le disfigura la sangre que se le ha pegado de los +golpes del brazo muerto, soy yo, que servía de espalder en esta +galeota; y el otro que está junto a mí es éste mi compañero, no tan +sangriento, porque fué menos apaleado. Escuchad, señores, y estad +atentos: quizá la aprehensión deste lastimero cuento os llevará a los +oídos las amenazadoras y vituperosas voces que ha dado este perro de +Dragut, que así se llamaba el arráez de la galeota, cosario tan famoso +como cruel, y tan cruel como Falaris o Busiris, tiranos de Sicilia; a +lo menos, a mí me suena agora el _rospeni_, el _manahora_ y el +_denimaniyoc_, que, con coraje endiablado, va diciendo que todas éstas +son palabras y razones turquescas, encaminadas a la deshonra y +vituperio de los cautivos cristianos: llámanlos de judíos, hombres de +poco valor, de fee negra y de pensamientos viles, y, para mayor horror +y espanto, con los brazos muertos azotan los cuerpos vivos. + +Parece ser que uno de los dos alcaldes había estado cautivo en Argel +mucho tiempo, el cual, con baja voz, dijo a su compañero: + +--Este cautivo, hasta agora, parece que va diciendo verdad, y que en +lo general no es cautivo falso; pero yo le examinaré en lo particular, +y veremos cómo da la cuerda; porque quiero que sepáis que yo iba +dentro desta galeota, y no me acuerdo de haberle conocido por espalder +de ella, si no fué a un Alonso Moclin, natural de Vélez-Málaga. + +Y volviéndose al cautivo, le dijo: + +--Decidme, amigo, cúyas eran las galeras que os daban caza, y si +conseguistes por ella la libertad deseada. + +--Las galeras--respondió el cautivo--eran de don Sancho de Leyva; la +libertad no la conseguimos, porque no nos alcanzaron; tuvímosla +después, porque nos alzamos con una galeota que desde Sargel iba a +Argel cargada de trigo; venimos a Orán con ella, y desde allí a +Málaga, de donde mi compañero y yo nos pusimos en camino de Italia, +con intención de servir a su majestad, que Dios guarde, en el +ejercicio de la guerra. + +--Decidme, amigos--replicó el alcalde--: ¿cautivastes juntos? +¿Llevaron os a Argel del primer boleo, o a otra parte de Berbería? + +--No cautivamos juntos--respondió el otro cautivo--, porque yo cautivé +junto a Alicante, en un navío de lanas que pasaba a Génova; mi +compañero en los Percheles de Málaga, adonde era pescador. Conocímonos +en Tetuán, dentro de una mazmorra; hemos sido amigos, y corrido una +misma fortuna mucho tiempo; y, para diez o doce cuartos que apenas nos +han ofrecido de limosna sobre el lienzo, mucho nos aprieta el señor +alcalde. + +--No mucho, señor galán--replicó el alcalde--, que aún no están dadas +todas las vueltas de la mancuerda; escúcheme y dígame: ¿Cuántas +puertas tiene Argel, y cuántas fuentes, y cuántos pozos de agua dulce? + +--¡La pregunta es boba!--respondió el primer cautivo--; tantas puertas +tiene como tiene casas, y tantas fuentes, que yo no las sé, y tantos +pozos que no los he visto, y los trabajos que yo en él he pasado me +han quitado la memoria de mí mismo; y si el señor alcalde quiere ir +contra la caridad cristiana, recogeremos los cuartos y alzaremos la +tienda, y a Dios aho, que tan buen pan hacen aquí como en Francia. + +Entonces el alcalde llamó a un hombre de los que estaban en el corro, +que al parecer servía de pregonero en el lugar, y tal vez de verdugo +cuando se ofrecía, y dijóle: + +--Gil Berrueco, id a la plaza, y traedme aquí luego los primeros dos +asnos que topáredes; que, por vida del rey nuestro señor, que han de +pasear las calles en ellos estos dos señores cautivos, que con tanta +libertad quieren usurpar la limosna de los verdaderos pobres, +contándonos mentiras y embelecos, estando sanos como una manzana y con +más fuerzas para tomar una azada en la mano, que no un corbacho para +dar estallidos en seco. Yo he estado en Argel cinco años esclavo, y sé +que no me dais señas dél en ninguna cosa de cuantas habéis dicho. + +--¡Cuerpo del mundo!--respondió el cautivo--. ¿Es posible que ha de +querer el señor alcalde que seamos ricos de memoria, siendo tan pobres +de dineros, y que, por una niñería que no importa tres ardites, quiera +quitar la honra a dos tan insignes estudiantes como nosotros, y +juntamente quitar a su majestad dos valientes soldados, que íbamos a +esas Italias y a esos Flandes a romper, a destrozar, a herir y a matar +los enemigos de la santa fe católica que topáramos? Porque, si va a +decir verdad, que en fin es hija de Dios, quiero que sepa el señor +alcalde que nosotros no somos cautivos, sino estudiantes de Salamanca, +y, en la mitad y en lo mejor de nuestros estudios, nos vino gana de +ver mundo y de saber a qué sabía la vida de la guerra, como sabíamos +el gusto de la vida de la paz. Para facilitar y poner en obra este +deseo, acertaron a pasar por allí unos cautivos, que también lo debían +de ser falsos como nosotros agora; les compramos este lienzo y nos +informamos de algunas cosas de las de Argel, que nos pareció ser +bastantes y necesarias para acreditar nuestro embeleco; vendimos +nuestros libros y nuestras alhajas a menosprecio, y, cargados con esta +mercadería, hemos llegado hasta aquí; pensamos pasar adelante, si es +que el señor alcalde no manda otra cosa. + +--Lo que pienso hacer es--replicó el alcalde--daros cada cien azotes, +y, en lugar de la pica que vais a arrastrar en Flandes, poneros un +remo en las manos que le cimbréis en el agua en las galeras, con quien +quizá haréis más servicio a su majestad que con la pica. + +--¿Querráse--replicó el mozo hablador--mostrar agora el señor alcalde +ser un legislador de Atenas, y que la riguridad de su oficio llegue a +los oídos de los señores del Consejo, donde, acreditándole con ellos, +le tengan por severo y justiciero, y le cometan negocios de +importancia, donde muestre su severidad y su justicia? Pues sepa el +señor alcalde que _summum jus, summa injuria_. + +--Mirad cómo habláis, hermano--replicó el segundo alcalde--, que aquí +no hay justicia con lujuria: que todos los alcaldes deste lugar han +sido, son y serán limpios y castos como el pelo de la masa; y hablad +menos, que os será sano. + +Volvió en esto el pregonero, y dijo: + +--Señor alcalde, yo no he topado en la plaza asnos ningunos, sino a +los dos regidores Berrueco y Crespo, que andan en ella paseándose. + +--Por asnos os envié yo, majadero, que no por regidores; pero volved y +traeldos acá, por sí o por no, que quiero que se hallen presentes al +pronunciar desta sentencia, que ha de ser, sin embargo, y no ha de +quedar por falta de asnos; que, gracias sean dadas al cielo, hartos +hay en este lugar, + +--No le tendrá vuesa merced, señor alcalde, en el cielo--replicó el +mozo--si pasa adelante con esa reguridad. Por quien Dios es, que vuesa +merced considere que no hemos robado tanto que podemos dar a censo ni +fundar ningún mayorazgo; apenas granjeamos el mísero sustento con +nuestra industria, que no deja de ser trabajosa, como lo es la de los +oficiales y jornaleros. Mis padres no nos enseñaron oficio alguno, y +así, nos es forzoso que remitamos a la industria lo que habíamos de +remitir a las manos si tuviéramos oficio. Castíguense los que +cohechan, los escaladores de casas, los salteadores de caminos, los +testigos falsos por dineros, los mal entretenidos en la república, los +ociosos y baldíos en ella, que no sirven de otra cosa que de +acrecentar el número de los perdidos, y dejen a los míseros que van su +camino derecho a servir a su majestad con la fuerza de sus brazos y +con la agudeza de sus ingenios, porque no hay mejores soldados que los +que se trasplantan de la tierra de los estudios en los campos de la +guerra; ninguno salió de estudiante para soldado que no lo fuese por +extremo, porque cuando se avienen y se juntan las fuerzas con el +ingenio, y el ingenio con las fuerzas, hacen un compuesto milagroso, +con quien Marte se alegra, la paz se sustenta y la república se +engrandece. + +Admirados estaban todos los circunstantes, así de las razones del +mozo, como de la velocidad con que hablaba, el cual, prosiguiendo, +dijo: + +--Espúlguenos el señor alcalde, mírenos y remírenos, y haga escrutinio +de las costuras de nuestros vestidos, y si en todo nuestro poder +hallare seis reales, no sólo nos mande dar ciento, sino seis cuentos +de azotes. Veamos, pues, si la adquisición de tan pequeña cantidad de +interés merece ser castigada con afrentas y martirizada con galeras; y +así, otra vez digo que el señor alcalde se remire en esto, no se +arroje y precipite apasionadamente a hacer lo que, después de hecho, +quizá le causara pesadumbre. Los jueces discretos castigan, pero no +toman venganza de los delitos; los prudentes y los piadosos mezclan la +equidad con la justicia, y, entre el rigor y la clemencia, dan luz de +su buen entendimiento. + +--Por Dios--dijo el segundo alcalde--, que este mancebo ha hablado +bien, aunque ha hablado mucho, y que, no solamente no tengo de +consentir que los azoten, sino que los tengo de llevar a mi casa y +ayudarles para su camino, con condición que le lleven derecho, sin +andar surcando la tierra de una en otras partes, porque, si así lo +hiciesen, más parecerían viciosos que necesitados. + +Ya el primer alcalde, manso y piadoso, blando y compasivo, dijo: + +--No quiero que vayan a vuestra casa, sino a la mía, donde les quiero +dar una lición de las cosas de Argel, tal, que de aquí adelante +ninguno les coja en mal latín en cuanto a su fingida historia. + +Los cautivos se lo agradecieron, y los circunstantes alabaron su +honrada determinación. + +CAPITULO XI + +Llegóse el día, y tomaron los peregrinos el #_camino_# de Valencia; +los cuales, otro día, al salir de la aurora, que por los balcones de +Oriente se asomaba, barriendo el cielo de las estrellas y aderezando +el camino por donde el sol había de hacer su acostumbrada carrera, +Bartolomé, que así creo se llamaba el guiador del bagaje, viendo salir +el sol tan alegre y regocijado, bordando las nubes de los cielos con +diversas colores, de manera que no se podía ofrecer otra cosa más +alegre y más hermosa a la vista, y con rústica discreción dijo: + +---Verdad debió de decir el predicador que predicaba los días pasados +en nuestro pueblo cuando dijo que los cielos y la tierra anunciaban y +declaraban las grandezas del Señor. Pardiez que, si yo no conociera a +Dios por lo que me han enseñado mis padres y los sacerdotes y ancianos +de mi lugar, le viniera a rastrear y conocer viendo la inmensa +grandeza destos cielos, que me dicen que son muchos, o, a lo menos, +que llegan a once, y por la grandeza deste sol que nos alumbra, que, +con no parecer mayor que una rodela, es muchas veces mayor que toda la +tierra, y más que, con ser tan grande, afirman que es tan ligero que +camina en venticuatro horas más de trecientas mil leguas. La verdad +que sea, yo no creo nada desto; pero dícenlo tantos hombres de bien, +que, aunque hago fuerza al entendimiento, lo creo. Pero de lo que más +me admiro es que debajo de nosotros hay otras gentes, a quien llaman +antípodas, sobre cuyas cabezas, los que andamos acá arriba, traemos +puestos los pies, cosa que me parece imposible; que, para tan gran +carga como la nuestra, fuera menester que tuvieran ellos las cabezas +de bronce. + +Rióse Periandro de la rústica astrología del mozo, y díjole: + +--Buscar querría razones acomodadas ¡oh Bartolomé! para darte a +entender el error en que estás y la verdadera postura del mundo, para +lo cual era menester tomar muy de atrás sus principios; pero +acomodándome con tu ingenio, habré de coartar el mío y decirte sola +una cosa: y es que quiero que entiendas por verdad infalible que la +tierra es centro del cielo; llamo centro un punto indivisible a quien +todas las líneas de su circunferencia van a parar; tampoco me parece +que has de entender esto; y así, dejando estos términos, quiero que te +contentes con saber que toda la tierra tiene por alto el cielo, y en +cualquier parte della donde los hombres estén han de estar cubiertos +con el cielo; así que, como a nosotros el cielo que ves nos cubre, +asimismo cubre a los antípodas que dicen, sin estorbo alguno, y como, +naturalmente, lo ordenó la Naturaleza, mayordoma del verdadero Dios, +criador del cielo y de la tierra. + +No se descontentó el mozo de oír las razones de Periandro, que también +dieron gusto a Auristela, a la condesa y a su hermano. Con estas y +otras cosas iba enseñando y entreteniendo el camino Periandro. + +De allí a algunos días, llegó nuestro hermoso escuadrón a un lugar de +moriscos, que estaba puesto como una legua de la marina, en el reino +de Valencia. Hallaron en él, no mesón en que albergarse, sino todas +las casas del lugar con agradable hospicio los convidaban; viendo lo +cual, Antonio dijo: + +--Yo no sé quién dice mal desta gente, que todos me parecen unos +santos. + +--Con palmas--dijo Periandro--recibieron al Señor en Jerusalén los +mismos que de allí a pocos días le pusieron en una cruz. Agora bien: a +Dios y a la ventura, como decirse suele, acetemos el convite que nos +hace este buen viejo, que con su casa nos convida. + +Y era así verdad, que un anciano morisco, casi por fuerza, asiéndolos +por las esclavinas, los metió en casa, y dio muestras de agasajarlos +no morisca, sino cristianamente. Salió a servirlos una hija suya, +vestida en traje morisco, y en él tan hermosa, que las más gallardas +cristianas tuvieran a ventura el parecería: que en las gracias que +Naturaleza reparte, también suele favorecer a las bárbaras de Citia, +como a las ciudadanas de Toledo. Esta, pues, hermosa y mora, en lengua +aljamiada, asiendo a Costanza y a Auristela de las manos, se encerró +con ellas en una sala baja, y, estando solas, sin soltarles las manos, +recatadamente miró a todas partes, temerosa de ser escuchada, y, +después que hubo asegurado el miedo que mostraba, les dijo: + +--¡Ay, señoras, y cómo habéis venido como mansas y simples ovejas al +matadero! ¿Veis este viejo, que con vergüenza digo que es mi padre, +véisle tan agasajador vuestro? Pues sabed que no pretende otra cosa +sino ser vuestro verdugo. Esta noche se han de llevar en peso, si así +se puede decir, diez y seis bajeles de cosarios berberiscos, a toda la +gente de este lugar, con todas sus haciendas, sin dejar en él cosa que +les mueva a volver a buscarla. Piensan estos desventurados que en +Berbería está el gusto de sus cuerpos y la salvación de sus almas, sin +advertir que, de muchos pueblos que allá se han pasado casi enteros, +ninguno hay que dé otras nuevas sino de arrepentimiento, el cual les +viene juntamente con las quejas de su daño. Los moros de Berbería +pregonan glorias de aquella tierra, al sabor de las cuales corren los +moriscos de ésta, y dan en los lazos de su desventura. Si queréis +estorbar la vuestra y conservar la libertad en que vuestros padres os +engendraron, salid luego de esta casa y acogedos a la iglesia, que en +ella hallaréis quien os ampare, que es el cura, que sólo él y el +escribano son en este lugar cristianos viejos. Hallaréis también allí +al jadraque Jarife, que es un tío mío, moro sólo en el nombre, y en +las obras cristiano. Contaldes lo que pasa, y decid que os lo dijo +Rafala, que con esto seréis creídos y amparados; y no lo echéis en +burla, si no queréis que las veras os desengañen a vuestra costa: que +no hay mayor engaño que venir el desengaño tarde. + +El susto, las acciones con que Rafala esto decía, se asentó en las +almas de Auristela y de Constanza, de manera que fué creída, y no le +respondieron otra cosa que fuese más que agradecimientos. Llamaron +luego a Periandro y a Antonio, y, contándoles lo que pasaba, sin tomar +ocasión aparente, se salieron de la casa con todo lo que tenían. +Bartolomé, que quisiera más descansar que mudar de posada, pesóle de +la mudanza; pero, en efeto, obedeció a sus señores. Llegaron a la +iglesia, donde fueron bien recebidos del cura y del jadraque, a quien +contaron lo que Rafala les había dicho. El cura dijo: + +--Muchos días ha, señores, que nos dan sobresalto con la venida de +esos bajeles de Berbería; y aunque es costumbre suya hacer estas +entradas, la tardanza de ésta me tenía ya algo descuidado. Entrad, +hijos, que buena torre tenemos, y buenas y ferradas puertas la +iglesia, que, si no es muy de propósito, no pueden ser derribadas ni +abrasadas. + +--¡Ay--dijo a esta sazón el jadraque--, si han de ver mis ojos, antes +que se cierren, libre esta tierra destas espinas y malezas que la +oprimen! ¡Ay, cuándo llegará el tiempo que tiene profetizado un abuelo +mío, famoso en la astrología, donde se verá España de todas partes +entera y maciza en la religión cristiana, que ella sola es el rincón +del mundo donde está recogida y venerada la verdadera verdad de +Cristo! Morisco soy, señores, y ojalá que negarlo pudiera; pero no por +esto dejo de ser cristiano: que las divinas gracias las da Dios a +quien él es servido, el cual tiene por costumbre, como vosotros mejor +sabéis, de hacer salir su sol sobre los buenos y los malos, y llover +sobre los justos y los injustos. Digo, pues, que este mi abuelo dejó +dicho que, cerca de estos tiempos, reinaría en España un rey de la +Casa de Austria, en cuyo ánimo cabría la dificultosa resolución de +desterrar los moriscos de ella, bien así como el que arroja de su seno +la serpiente que le está royendo las entrañas, o bien así como quien +aparta la neguilla del trigo, o escarda o arranca la mala yerba de los +sembrados. Ven ya, ¡oh venturoso mozo, y rey prudente!, y pon en +ejecución el gallardo decreto de este destierro, sin que se te oponga +el temor que ha de quedar esta tierra desierta y sin gente, y el de +que no será bien la que en efeto está en ella bautizada; que, aunque +éstos sean temores de consideración, el efeto de tan grande obra los +hará vanos, mostrando la experiencia, dentro de poco tiempo, que, con +los nuevos cristianos viejos que esta tierra se poblare, se volverá a +fertilizar y a poner en mucho mejor punto que agora tiene. Tendrán sus +señores, si no tantos y tan humildes vasallos, serán los que tuvieren +católicos, con cuyo amparo estarán estos caminos seguros, y la paz +podrá llevar en las manos las riquezas, sin que los salteadores se las +lleven. + +Esto dicho, cerraron bien las puertas, fortaleciéronlas con los bancos +de los asientos, subiéronse a la torre, alzaron una escalera levadiza, +llevóse el cura consigo el Santísimo Sacramento en su relicario, +proveyéronse de piedras, armaron dos escopetas, dejó el bagaje mondo y +desnudo a la puerta de la iglesia Bartolomé el mozo, y encerróse con +sus amos; y todos, con ojo alerta y manos listas, y con ánimos +determinados, estuvieron esperando el asalto, de quien avisados +estaban por la hija del morisco. Pasó la media noche, que la midió por +las estrellas el cura; tendía los ojos por todo el mar que desde allí +se parecía, y no había nube que con la luz de la luna se pareciese, +que no pensase sino que fuesen los bajeles turquescos; y, aguijando a +las campanas, comenzó a repicallas tan apriesa y tan recio, que todos +aquellos valles y todas aquellas riberas retumbaban, a cuyo son los +atajadores de aquellas marinas se juntaron y las corrieron todas; pero +no aprovechó su diligencia para que los bajeles no llegasen a la +ribera y echasen la gente en tierra. La del lugar, que los esperaba, +cargados con sus más ricos y mejores alhajas, adonde fueron recebidos +de los turcos con grande grita y algazara, al son de muchas dulzainas +y de otros instrumentos, que, puesto que eran bélicos, eran +regocijados, pegaron fuego al lugar, y asimismo a las puertas de la +iglesia, no para esperar a entrarla, sino por hacer el mal que +pudiesen; dejaron a Bartolomé a pie, porque le dejarretaron el bagaje; +derribaron una cruz de piedra que estaba a la salida del pueblo, +llamando a grandes voces el nombre de Mahoma; se entregaron a los +turcos, ladrones pacíficos y deshonestos públicos. Desde la lengua del +agua, como dicen, comenzaron a sentir la pobreza que les amenazaba su +mudanza, y la deshonra en que ponían a sus mujeres y a sus hijos. +Muchas veces, y quizá algunas no en vano, dispararon Antonio y +Periandro las escopetas; muchas piedras arrojó Bartolomé, y todas a la +parte donde había dejado el bagaje, y muchas flechas el jadraque; pero +muchas más lágrimas echaron Auristela y Constanza, pidiendo a Dios, +que presente tenían, que de tan manifiesto peligro los librase, y +ansimismo que no ofendiese el fuego a su templo, el cual no ardió, no +por milagro, sino porque las puertas eran de hierro, y porque fué poco +el fuego que se les aplicó. Poco faltaba para llegar el día, cuando +los bajeles, cargados con la presa, se hicieron al mar, alzando +regocijados lilíes, y tocando infinitos atabales y dulzainas, y en +esto vieron venir dos personas corriendo hacia la iglesia, la una de +la parte de la marina, y la otra de la de tierra, que, llegando cerca, +conoció el jadraque que la una era su sobrina Rafala, que, con una +cruz de caña en las manos, venía diciendo a voces: + +--Cristiana, cristiana y libre, y libre por la gracia y misericordia +de Dios! + +La otra conocieron ser el escribano, que acaso aquella noche estaba +fuera del lugar, y, al son del arma de las campanas, venía a ver el +suceso, que lloró, no por la pérdida de sus hijos y de su mujer, que +allí no los tenía, sino por la de su casa, que halló robada y +abrasada. Dejaron entrar el día y que los bajeles se alargasen, y que +los atajadores tuviesen lugar de asegurar la costa, y entonces bajaron +de la torre y abrieron la iglesia, donde entró Rafala, bañado con +alegres lágrimas el rostro, y acrecentando con su sobresalto su +hermosura, hizo oración a las imágenes y luego se abrazó con su tío, +besando primero las manos al cura. El escribano, ni adoró ni besó las +manos a nadie, porque le tenía ocupada el alma el sentimiento de la +pérdida de su hacienda. Pasó el sobresalto, volvieron los espíritus de +los retraídos a su lugar, y el jadraque, cobrando aliento nuevo, +volviendo a pensar en la profecía de su abuelo, casi como lleno de +celestial espíritu, dijo: + +--¡Ea, mancebo generoso; ea, rey invencible; atropella, rompe, +desbarata todo género de inconvenientes, y déjanos a España tersa, +limpia y desembarazada desta mi malla casta, que tanto la asombra y +menoscaba! ¡Ea, consejero tan prudente como ilustre, nuevo Atlante del +peso de esta monarquía, ayuda y facilita con tus consejos a esta +necesaria transmigración; llénense estos mares de tus galeras, +cargadas del inútil peso de la generación agarena; vayan arrojadas a +las contrarias riberas las zarzas, las malezas y las otras yerbas que +estorban el crecimiento de la fertilidad y abundancia cristiana! Que +si los pocos hebreos que pasaron a Egipto multiplicaron tanto, que en +su salida se contaron más de seiscientas mil familias, ¿qué se podrá +temer de éstos, que son más y viven más holgadamente? No los esquilman +las religiones, no los entresacan las Indias, no los quintan las +guerras; todos se casan, todos, o los más, engendran, de do se sigue y +se infiere que su multiplicación y aumento ha de ser innumerable. ¡Ea, +pues, vuelvo a decir; vayan, vayan, señor, y deja la taza de tu reino +resplandeciente como el sol y hermosa como el cielo! + +Dos días estuvieron en aquel lugar los peregrinos, volviendo a +enterarse en lo que les faltaba, y Bartolomé se acomodó de bagaje, los +peregrinos agradecieron al cura su buen acogimiento y alabaron los +buenos pensamientos del jadraque, y, abrazando a Rafala, se +despidieron de todos y siguieron su camino. + +[Ilustración:--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en +guarda de la confianza...] + + + + +NOVELA Y COLOQUIO + +QUE PASO ENTRE CIPION Y BERGANZA, PERROS DEL HOSPITAL DE LA +RESURRECCIÓN, QUE ESTÁ EN LA CIUDAD DE VALLADOLID, FUERA DE LA PUERTA +DEL CAMPO, A QUIEN COMÚNMENTE LLAMAN LOS PERROS DE MAHUDES + +CIPIÓN.--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de +la confianza y retirémonos a esta soledad y entre esas esteras, donde +podremos gozar sin ser sentidos desta no vista merced que el cielo en +un mismo punto a los dos nos ha hecho. + +BERGANZA.--Cipión hermano, óyote hablar, y sé que te hablo, y no puedo +creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de +naturaleza. + +CIPIÓN.--Así es la verdad, Berganza, y viene a ser mayor este milagro +en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como +si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella, que la diferencia +que hay del animal bruto al hombre, es ser el hombre animal racional, +y el bruto, irracional. + +BERGANZA.--Todo lo que dices, Cipión, entiendo, y el decirlo tú y +entenderlo yo me causa nueva admiración y nueva maravilla. Bien es +verdad que en el discurso de mi vida diversas y muchas veces he oído +decir grandes prerrogativas nuestras; tanto, que parece que algunos +han querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan +agudo en muchas cosas, que da indicios y señales de faltar poco para +mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento, capaz de discurso. + +CIPIÓN.--Lo que yo he oído alabar y encarecer es nuestra mucha +memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; tanto, que nos +suelen pintar por símbolo de la amistad. + +BERGANZA.--Bien sé que ha habido perros tan agradecidos, que se han +arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura. +Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus +señores, sin apartarse dellas, sin comer, hasta que se les acababa la +vida. Sé también que después del elefante, el perro tiene el primer +lugar de parecer que tiene entendimiento; luego, el caballo, y el +último, la jimia. + +CIPIÓN.--Ansí es; pero bien confesarás que ni has visto ni oído decir +jamás que haya hablado ningún elefante, perro, caballo o mona; por +donde me doy a entender que este nuestro hablar tan de improviso cae +debajo del número de aquellas cosas que llaman portentos. Pero sea lo +que fuere, nosotros hablamos, sea portento o no; que lo que el cielo +tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que +lo pueda prevenir; no sabemos cuánto durará esta nuestra ventura, +sepamos aprovecharnos della, y hablemos toda esta noche, sin dar lugar +al sueño que nos impida este gusto, de mí por largos tiempos deseado. + +BERGANZA.--Y aun de mí, que desde que tuve fuerzas para roer un hueso, +tuve deseo de hablar, para decir cosas que depositaba en la memoria, y +allí, de antiguas y muchas, o se enmohecían o se me olvidaban. Empero +ahora, que tan sin pensado me veo enriquecido deste divino don de la +habla, pienso gozarle y aprovecharme dél lo más que pudiere, dándome +priesa a decir todo aquello que se me acordare, aunque sea atropellada +y confusamente, porque no sé cuándo me volverán a pedir este bien, que +por prestado tengo. + +CIPIÓN.--Sea ésta la manera, Berganza amigo: que esta noche me cuentes +tu vida y los trances por donde has venido al punto en que ahora te +hallas, y si mañana en la noche estuviéremos con habla, yo te contairé +la mía; porque mejor será gastar el tiempo en contar las propias que +en procurar saber las ajenas vidas. + +BERGANZA.--Siempre, Cipión, te he tenido por discreto y por amigo, y +ahora más que nunca, pues como amigo quieres decirme tus sucesos y +saber los míos, y como discreto has repartido el tiempo, donde podamos +manifestallos. + +CIPIÓN.--Habla hasta que amanezca, o hasta que seamos sentidos; que yo +te escucharé de muy buena gana, sin impedirte sino cuando viere ser +necesario. + +BERGANZA.--Paréceme que la primera vez que vi el sol fué en Sevilla, y +en su matadero, que está fuera de la Puerta de la Carne; por donde +imaginara (si no fuera por lo que después te diré) que mis padres +debieron de ser alanos de aquellos que crían los ministros de aquella +confusión, a quien llaman jiferos. El primero que conocí por amo fué +uno llamado Nicolás el Romo, mozo robusto, doblado y colérico, como lo +son todos aquellos que ejercitan la jifería: este tal Nicolás me +enseñaba a mí y a otros cachorros a que, en compañía de alanos viejos +arremetiésemos a los toros y les hiciésemos presa de las orejas. Con +mucha facilidad salí un águila en esto. #_Un día_# puse pies en +polvorosa, y tomando el camino en las manos y en los pies, por detrás +de San Bernardo, me fuí por aquellos campos de Dios, adonde la fortuna +quisiese llevarme. Aquella noche dormí al cielo abierto, y otro día me +deparó la suerte un hato o rebaño de ovejas y carneros. Así como le +vi, creí que había hallado en él el centro de mi reposo, pareciéndome +ser propio y natural oficio de los perros guardar ganado, que es obra +donde se encierra una virtud grande, como es amparar y defender de los +poderosos y soberbios los humildes y los que poco pueden. Apenas me +hubo visto uno de tres pastores que el ganado guardaban cuando +diciendo: "¡To, to!" me llamó, y yo, que otra cosa no deseaba, me +llegué a él, bajando da cabeza y meneando la cola. Trújome la mano por +el lomo, abrióme la boca, escupióme en ella, miróme las presas, +conoció mi edad, y dijo a otros pastores que yo tenía todas las +señales de ser perro de casta. Llegó a este instante el señor del +ganado sobre una yegua rucia a la jineta, con lanza y adarga, que más +parecía atajador de la costa que señor de ganado. Preguntó al pastor: +"¿Qué perro es éste, que tiene señales de ser bueno?" "Bien lo puede +vuesa merced creer--respondió el pastor--, que yo le he cotejado bien, +y no hay señal en él que no muestre y prometa que ha de ser un gran +perro. Agora se llegó aquí, y no sé cúyo sea, aunque sé que no es de +los rebaños de la redonda." "Pues así es--respondió el señor--, ponle +luego el collar de Leoncillo, el perro que se murió, y denle la ración +que a los demás, y acaríciale porque tome cariño al hato y se quede en +él." En diciendo esto se fué, y el pastor me puso luego al cuello unas +carlancas llenas de puntas de acero, habiéndome dado primero en un +dornajo gran cantidad de sopas en leche. Y asimismo me puso nombre y +me llamó _Barcino_. Vime harto y contento con el segundo amo y con el +nuevo oficio; mostréme solícito y diligente en la guarda del rebaño, +sin apartarme dél sino las siestas, que me iba a pasarlas, o ya a la +sombra de algún árbol, o de algún ribazo o peña, o a la de alguna +mata, a la margen de algún arroyo de los muchos que por allí corrían. +Y estas horas de mi sosiego no las pasaba ociosas, porque en ellas +ocupaba la memoria en acordarme de muchas cosas, especialmente en la +vida que había tenido en el Matadero. Pero habrélas de callar, porque +no me tengáis por largo y por murmurador. + +CIPIÓN.--Por haber oído decir que dijo un gran poeta de los antiguos +que era difícil cosa el no escribir sátiras, consentiré que murmures +un poco de luz, y no de sangre; quiero decir que señales, y no hieras +ni des mate a ninguno en cosa señalada; que no es buena la +murmuración, aunque haga reír a muchos, si mata a uno; y si puedes +agradar sin ella, te tendré por muy discreto. + +BERGANZA.--Yo tomaré tu consejo, y esperaré con gran deseo que llegue +el tiempo en que me cuentes tus sucesos; que de quien tan bien sabe +conocer y enmendar los defetos que tengo en contar los míos, bien se +puede esperar que contará los suyos de manera que enseñen y deleiten a +un mismo punto. Digo, pues, que yo me hallaba bien con el oficio de +guardar ganado, por parecerme que comía el pan de mi sudor y trabajo, +y que la ociosidad, raíz y madre de todos los vicios, no tenía que ver +conmigo, a causa que si los días holgaba, las noches no dormía, +dándonos asaltos a menudo y tocándonos a arma los lobos; y apenas me +habían dicho los pastores: "¡Al lobo, Barcino!", cuando acudía, +primero que los otros perros, a la parte que me señalaban que estaba +el lobo; corría los valles, escudriñaba los montes, desentrañaba las +selvas, saltaba barrancos, cruzaba caminos, y a la mañana volvía al +hato, sin haber hallado lobo ni rastro dél, anhelando, cansado, hecho +pedazos y los pies abiertos de los garranchos, y hallaba en el hato, o +ya una oveja muerta, o un carnero degollado y medio comido del lobo. +Desesperábame de ver de cuán poco servía mi mucho cuidado y +diligencia. Venía el señor del ganado; salían los pastores a recebirle +con las pieles de la res muerta; culpaba a los pastores par +negligentes, y mandaba castigar a los perros por perezosos; llovían +sobre nosotros palos, y sobre ellos reprehensiones; y así, viéndome un +día castigado sin culpa, y que mi cuidado, ligereza y braveza no eran +de provecho para coger el lobo, determiné de mudar estilo, no +desviándome a buscarle, como tenía de costumbre, lejos del rebaño, +sino estarme junto a él; que pues el lobo allí venía allí sería más +cierta la presa. Cada semana nos tocaban a rebato, y en una escurísima +noche tuve yo vista para ver los lobos, de quien era imposible que el +ganado se guardase. Agácheme detrás de una mata, pasaron los perros, +mis compañeros, adelante, y desde allí oteé, y vi que dos pastores +asieron de un carnero de los mejores del aprisco y le mataron, de +manera que verdaderamente pareció a la mañana que había sido su +verdugo d lobo. Pasméme, quedé suspenso cuando vi que los pastores +eran los lobos, y que despedazaban el ganado los mismos que le habían +de guardar. Al punto hacían saber a su amo la presa del lobo, dábanle +el pellejo y parte de la carne, y comíanse ellos lo más y lo mejor. +Volvía a reñirles el señor, y volvía también el castigo de los perros. +No había lobos; menguaba el rebaño; quisiera yo descubrillo; hallábame +mudo; todo lo cual me traía lleno de admiración y de congoja. "¡Válame +Dios!--decía entre mí--. ¿Quién podrá remediar esta maldad? ¿Quién +será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las +centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os mata?" + +CIPIÓN.--Y decías muy bien, Berganza; porque no hay mayor ni más sotil +ladrón que el doméstico, y así, mueren muchos más de los confiados que +de los recatados; pero el daño está en que es imposible que puedan +pasar bien las gentes en el mundo si no se fía y se confía. Mas +quédese aquí esto, que no quiero que parezcamos predicadores. Pasa +adelante. + +BERGANZA.--Paso adelante, y digo que determiné dejar aquel oficio, +aunque parecía tan bueno, y escoger otro, donde por hacerle bien, ya +que no fuese remunerado, no fuese castigado. Volvíme a Sevilla, que es +amparo de pobres y refugio de desechados; que en su grandeza no sólo +caben los pequeños, pero no se echan de ver los grandes. Arriméme a la +puerta de una gran casa de un mercader, hice mis acostumbradas +diligencias, y a pocos lances me quedé en ella. Recibiéronme para +tenerme atado detrás de la puerta de día, y suelto de noche; servía +con gran cuidado y diligencia; ladraba a los forasteros y gruñía a los +que no eran muy conocidos; no dormía de noche, visitando los corrales, +subiendo a los terrados, hecho universal centinela de la mía y de las +cosas ajenas. Agradóse tanto mi amo de mi buen servicio, que mandó que +me tratasen bien y me diesen ración de pan y los huesos que se +levantasen o arrojasen de su mesa, con las sobras de la cocina, a lo +que yo me mostraba agradecido, dando infinitos saltos cuando veía a mi +amo, especialmente cuando venía de fuera; que eran tantas las muestras +de regocijo que daba, y tantos los saltos, que mi amo ordenó que me +desatasen y me dejasen andar suelto de día y de noche. Como me vi +suelto, corrí a él, rodéele todo, sin osar llegarte con las manos, +acordándome de la fábula de Isopo, cuando aquel asno tan asno, que +quiso hacer a su señor las mismas caricias que le hacía una perrilla +regalada suya, que le granjearon ser molido a palos. Parecióme que en +esta fábula se nos dio a entender que las gracias y donaires de +algunos no están bien en otros. Este mercader, pues, tenía dos hijos, +el uno de doce y el otro de hasta catorce años, los cuales estudiaban +gramática en el estudio de la Compañía de Jesús; iban con autoridad, +con ayo y con pajes que les llevaban los libros y aquel que llaman +_vademecum_. El verlos ir con tanto aparato, en sillas si hacía sol, +en coche si llovía, me hizo considerar y reparar en la mucha llaneza +con que su padre iba a la Lonja a negociar sus negocios, porque no +llevaba otro criado que un negro, y algunas veces se desmandaba a ir +en un machuelo aun no bien aderezado. + +CIPIÓN.--Hais de saber, Berganza, que es costumbre y condición de los +mercaderes de Sevilla, y aun de las otras ciudades, mostrar su +autoridad y riqueza, no en sus personas, sino en las de sus hijos; +porque los mercaderes son mayores en su sombra que en sí mismos. Y +como ellos por maravilla atienden a otra cosa que a sus tratos y +contratos, trátanse modestamente; y como la ambición y la riqueza +muere por manifestarse, revienta por sus hijos, y así los tratan y +autorizan como si fuesen hijos de algún príncipe; y algunos hay que +les procuran títulos, y ponerles en el pecho la marca que tanto +distingue la gente principal de la plebeya. + +BERGANZA.--Ambición es, pero ambición generosa, la de aquel que +pretende mejorar su estado sin perjuicio de tercero. + +CIPIÓN.--Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con +daño de tercero. + +BERGANZA.--Ya hemos dicho que no hemos de murmurar. + +CIPIÓN.--Sí, que yo no murmuro de nadie. + +BERGANZA.--Ahora acabo de confirmar por verdad lo que muchas veces he +oído decir. Acaba un maldiciente murmurador de echar a perder diez +linajes y de caluniar veinte buenos, y si alguno le reprehende por lo +que ha dicho, responde que él no ha dicho nada; y que si ha dicho +algo, no lo ha dicho por tanto; y que si pensara que alguno se había +de agraviar, no lo dijera. + +CIPIÓN.--Así es verdad, y yo confieso mi yerro, y quiero que me le +perdones, pues te he perdonado tantos; echemos pelillos a la mar, como +dicen los muchachos, y no murmuremos de aquí adelante; y sigue tu +cuento, que le dejaste en la autoridad con que los hijos del mercader +tu amo iban al estudio de la Compañía de Jesús. + +BERGANZA.--Digo que los hijos de mi amo se dejaron un día un +cartapacio en el patio, donde yo a la sazón estaba; así del +_vademecum_ y fuíme tras ellos, con intención de no soltalle hasta el +estudio. Sucedióme todo como lo deseaba: que mis amos, que me vieron +venir con el _vademecum_ en la boca, asido sotilmente de las cintas, +mandaron a un paje me le quitase; mas yo no lo consentí, ni le solté +hasta que entré en el aula con él, cosa que causó risa a todos los +estudiantes. Lleguéme al mayor de mis amos, y, a mi parecer, con mucha +crianza, se le puse en las manos, y quedéme sentado en cuclillas a la +puerta del aula, mirando de hito en hito al maestro que en la cátedra +leía. No sé qué tiene la virtud, que, con alcanzárseme a mí tan poco, +o nada, della, luego recibí gusto de ver el amor, el término, la +solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros +enseñaban a aquellos niños, enderezando las tiernas varas de su +juventud, porque no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de +la virtud, que juntamente con las letras les mostraban. Consideraba +cómo los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los +animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban +con cordura, y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de +los vicios, y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que, +aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron +criados. Mis amos gustaron de que les llevase siempre el _vademecum_, +lo que hice de muy buena voluntad; con lo cual tenía una vida de rey, +y aun mejor, porque era descansada, a causa que los estudiantes dieron +en burlarse conmigo, y domestiquéme con ellos de tal manera, que me +metían la mano en la boca y los más chiquillos subían sobre mí; +arrojaban los bonetes o sombreros, y yo se los volvía a la mano +limpiamente y con muestras de grande regocijo. Dieron en darme de +comer cuanto ellos podían, y gustaban de ver que cuando me daban +nueces o avellanas, las partía como mona, dejando las cáscaras y +comiendo lo tierno. Tal hubo que, por hacer prueba de mi habilidad, me +trujo en un pañuelo gran cantidad de ensalada, la cual comí como si +fuera persona. Era tiempo de invierno, cuando campean en Sevilla los +molletes y mantequillas, de quien era tan bien servido, que más de dos +_Antonios_ se empeñaron o vendieron para que yo almorzase, Finalmente, +yo pasaba una vida de estudiante sin hambre y sin sarna, que es lo que +más se puede encarecer para decir que era buena. Desta gloria y desta +quietud me vino a quitar una señora que, a mi parecer, llaman por ahí +razón de estado, que cuando con ella se cumple se ha de descumplir con +otras razones muchas. Es el caso que a aquellos señores maestros les +pareció que la media hora que hay de lición a lición la ocupaban los +estudiantes, no en repasar las liciones, sino en holgarse conmigo; y +así, ordenaron a mis amos que no me llevasen más al estudio; +obedecieron, volviéronme a casa y a la antigua guarda de la puerta, y, +sin acordarse señor el viejo de la merced que me habían hecho de que +de día y de noche anduviese suelto, volví a entregar el cuello a la +cadena y el cuerpo a una esterilla que detrás de la puerta me +pusieron. ¡Ay, amigo Cipión, si supieses cuán dura cosa es de sufrir +el pasar de un estado felice a un desdichado! Mira: cuando las +miserias y desdichas tienen larga la corriente y son continuas, o se +acaban presto con la muerte, o la continuación dellas hace un hábito y +costumbre en padecellas, que suele en su mayor rigor servir de alivio; +mas cuando de la suerte desdichada y calamitosa, sin pensarlo y de +improviso, se sale a gozar de otra suerte próspera, venturosa y +alegre, y de allí a poco se vuelve a padecer la suerte primera, y a +los primeros trabajos y desdichas, es un dolor tan riguroso, que si no +acaba la vida es por atormentarla más viviendo. Digo, en fin, que +volví a mi ración perruna, y a los huesos que una negra de casa me +arrojaba, y aun éstos me dezmaban dos gatos romanos; que, como sueltos +y ligeros, érales fácil quitarme lo que no caía debajo del distrito +que alcanzaba mi cadena. Cipión hermano, así el Cielo te conceda el +bien que deseas, que, sin que te enfades, me dejes ahora filosofar un +poco; porque si dejase de decir las cosas que en este instante me han +venido a la memoria de aquellas que entonces me ocurrieron, me parece +que no sería mi historia cabal ni de fruto alguno. + +CIPIÓN.--Advierte, Berganza, no sea tentación del demonio esa gana de +filosofar que dices te ha venido; porque no tiene la murmuración mejor +velo para paliar y encubrir su maldad disoluta que darse a entender el +murmurador que todo cuanto dice son sentencias de filósofos, y que el +decir mal es reprehensión, y el descubrir los defetos ajenos, buen +celo. Y no hay vida de ningún murmurante que, si la consideras y +escudriñas, no la halles llena de vicios y de insolencias. Y debajo de +saber esto, filosofea ahora cuanto quisieres. + +BERGANZA.--Seguro puedes estar, Cipión, de que más murmure, porque así +lo tengo prosupuesto. Es, pues, el caso, que como me estaba todo el +día ocioso, y la ociosidad sea madre de los pensamientos, di en +repasar por la memoria algunos latines que me quedaron en ella de +muchos que oí cuando fuí con mis amos al estudio, con que, a mi +parecer, me hallé algo más mejorado de entendimiento, y determiné, +como si hablar supiera, aprovecharme dellos en las ocasiones que se me +ofreciesen; pero en manera diferente de la que se suelen aprovechar +algunos ignorantes. Hay algunos romancistas que en las conversaciones +disparan de cuando en cuando con algún latín breve y compendioso, +dando a entender a los que no lo entienden que son grandes latinos, y +apenas saben declinar un nombre ni conjugar un verbo. + +CIPIÓN.--Por menor daño tengo ése que el que hacen los que +verdaderamente saben latín, de los cuales hay algunos tan imprudentes, +que hablando con un zapatero o con un sastre arrojan latines como +agua. + +BERGANZA.--Deso podemos inferir que tanto peca el que dice latines +delante de quien los ignora como el que los dice ignorándolos. + +CIPIÓN.--Para saber callar en romance y hablar en latín, discreción es +menester, hermano Berganza. + +BERGANZA.--Así es, porque también se puede decir una necedad en latín +como en romance. + +CIPIÓN.--Dejemos esto, y comienza a decir tus filosofías. + +BERGANZA.--Ya las he dicho: éstas son que acabo de decir. + +CIPIÓN.--¿Cuáles? + +BERGANZA.--Estas de los latines y romances, que yo comencé y tú +acabaste. + +CIPIÓN.--¿Al murmurar llamas filosofar? ¡Así va ello! Canoniza, +canoniza, Berganza, a la maldita plaga de la murmuración, y dale el +nombre que quisieres; que ella dará a nosotros el de cínicos, que +quiere decir perros murmuradores; y por tu vida que calles ya y sigas +tu historia. + +BERGANZA.--¿Cómo la tengo de seguir si callo? + +CIPIÓN.--Quiero decir que la sigas de golpe, sin que la hagas que +parezca pulpo, según la vas añadiendo colas. + +BERGANZA.--Habla con propiedad; que no se llaman colas las del pulpo. +Y digo que, no contenta mi fortuna de haberme quitado de mis estudios +y de la vida que en ellos pasaba, tan regocijada y compuesta, y +haberme puesto atraillado tras de una puerta, y de haber trocado la +liberalidad de los estudiantes en la mezquinidad de la negra, ordenó +de sobresaltarme en lo que ya por quietud y descanso tenía. Mira, +Cipión, ten por cierto y averiguado, como yo lo tengo, que al +desdichado las desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en +los últimos rincones de la tierra. Dígolo porque la negra de casa, una +vez, me trujo una esponja frita con manteca; conocí #_su_# maldad; vi +que era peor que comer zarazas, porque a quien la come se le hincha el +estómago y no sale dél sin llevarse tras sí la vida; y acordé de poner +tierra en medio. Halléme un día suelto, y sin decir a Dios a ninguno +de casa, me puse en la calle; por un agujero de la muralla salí al +campo, y antes que amaneciese me puse en Mairena, que es un lugar que +está cuatro leguas de Sevilla. Quiso mi buena suerte que hallé allí +una compañía de soldados, que, según oí decir, se iban a embarcar a +Cartagena. Estaban en ella cuatro rufianes, y el atambor era uno que +había sido corchete, y gran chocarrero, como lo suelen ser los más +atambores. Determiné de acomodarme con él, si él quisiese, y seguir +aquella jornada, aunque me llevase a Italia o a Flandes; porque me +parece a mí, y aun a ti te debe parecer lo mismo, que puesto que dice +el refrán: "Quien necio es en su villa, necio es en Castilla", el +andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres +discretos. + +CIPIÓN.--Es eso tan verdad, que me acuerdo haber oído decir a un amo +que tuve de bonísimo ingenio, que al famoso griego llamado Ulises le +dieron renombre de prudente por sólo haber andado muchas tierras y +comunicado con diversas gentes y varias naciones; y así, alabo la +intención que tuviste de irte donde te llevasen. + +BERGANZA.--Es, pues, el caso que el atambor, por tener con qué mostrar +más sus chacorrerías, comenzó a enseñarme a bailar al son del atambor +y a hacer otras monerías, tan ajenas de poder aprenderlas otro perro +que no fuera yo, como las oirás cuando te las diga. En menos de quince +días, con mi buen ingenio y con la diligencia que puso el que había +escogido por patrón, supe saltar por el Rey de Francia y no saltar por +la mala tabernera; enseñóme a hacer corvetas como caballo napolitano, +y a andar a la redonda como mula de atahona, con otras cosas que, si +yo no tuviera cuenta en no adelantarme a mostrarlas, pusiera en duda +si era algún demonio en figura de perro el que las hacía. Púsome +nombre del _perro sabio_ y no habíamos llegado al alojamiento cuando, +tocando su atambor, andaba por todo el lugar pregonando que todas las +personas que quisiesen venir a ver las maravillosas gracias y +habilidades del perro sabio, en tal casa, o en tal hospital, las +mostraban, a ocho, o a cuatro maravedís, según era el pueblo, grande o +chico. Con estos encarecimientos no quedaba persona en todo el lugar +que no me fuese a ver, y ninguno había que no saliese admirado y +contento de haberme visto. Triunfaba mi amo con la mucha ganancia; y +viendo cuán bien sabía imitar el corcel napolitano, hízome unas +cubiertas de guadamací y una silla pequeña, que me acomodó en las +espaldas, y sobre ella puso una figura liviana de un hombre, con una +lancilla de correr sortija, y enseñóme a correr derechamente a una +sortija que entre dos palos ponía; y el día que había de correrla +pregonaba que aquel día corría sortija el perro sabio, y hacía otras +nuevas y nunca vistas galanterías, las cuales de mi santiscario, como +dicen, las hacía, por no sacar mentiroso a mi amo. Llegamos, pues, por +nuestras jornadas contadas a Montilla, villa del famoso y gran +cristiano Marqués de Priego, señor de la casa de Aguilar y de +Montilla. Alojaron a mi amo, porque él lo procuró, en un hospital, +echó luego el ordinario bando, y como ya la fama se había adelantado a +llevar las nuevas de las habilidades y gracias del perro sabio, en +menos de una hora se llenó el patio de gente. Alegróse mi amo viendo +que la cosecha iba de guilla, y mostróse aquel día chacorrero en +demasía. Lo primero en que comenzaba la fiesta era en los saltos que +yo daba por un aro de cedazo, que parecía de cuba; conjurábame por las +ordinarias preguntas, y cuando él bajaba una varilla de membrillo que +en la mano tenía, era señal del salto; y cuando la tenía alta, de que +me estuviese quedo. El primer conjuro deste día--memorable entre todos +los de mi vida--fué decirme: "Ea, Gavilán amigo, salta por la pompa y +aparato de doña Pimpinela de Plafagonia. ¿No te cuadra el conjuro, +hijo Gavilán? Pues salta por el bachiller Pasillas, que se firma +licenciado sin tener grado alguno. ¡Oh, perezoso estás! ¿Por qué no +saltas? Pero ya entiendo y alcanzo tus marrullerías: ahora salta por +el licor de Esquivias, famoso al par del de Ciudad Real, San Martín y +Ribadavia." Bajó la varilla y salté yo, y noté sus malicias y malas +entrañas. Volvióse luego al pueblo, y en voz alta dijo: "No piense +vuesa merced, senado valeroso, que es cosa de burla lo que este perro +sabe; veinte y cuatro piezas He tengo enseñadas, que por la menor +dellas volaría un gavilán; quiero decir que por ver la menor se pueden +caminar treinta leguas. Sabe bailar la zarabanda y chacona mejor que +su inventora misma; bébese una azumbre de vino sin dejar gota; entona +un _sol fa mi re_ tan bien como un sacristán; todas estas cosas, y +otras muchas que me quedan por decir, las irán viendo vuesas mercedes +en los días que estuviere aquí la compañía; y por ahora dé otro salto +nuestro sabio, y luego entraremos en lo grueso. Con esto suspendió el +auditorio que había llamado senado, y les encendió el deseo de no +dejar de ver todo lo que yo sabía. Volvióse a mí mi amo, y dijo: +"Volved, hijo Gavilán, y con gentil agilidad y destreza deshaced los +saltos que habéis hecho; pero ha de ser a devoción de la famosa +hechicera que dicen que hubo en este lugar." Apenas hubo dicho esto, +cuando alzó la voz la hospitalera, que era una vieja, al parecer, de +más de sesenta años, diciendo: "¡Bellaco, charlatán, embaidor, aquí no +hay hechicera alguna! Si lo decís por la Camacha, ya ella pagó su +pecado, y está donde Dios se sabe; si lo decís por mí, chacorrero, ni +yo soy ni he sido hechicera en mi vida; y si he tenido fama de haberlo +sido, merced a los testigos falsos, y a la ley del encaje, y al juez +arrojadizo y mal informado, ya sabe todo di mundo la vida que hago, en +penitencia, no de los hechizos que no hice, sino de otros muchos +pecados, otros que, como pecadora, he cometido. Así que, socarrón +tamborilero, salid del hospital; si no, por vida de mi santiguada que +os haga salir más que de paso." Y con esto comenzó a dar tantos gritos +y a decir tantas y tan atropelladas injurias a mi amo que #_le_# puso +en confusión y sobresalto; finalmente, no dejó que pasase adelante la +fiesta en ningún modo. No le pesó a mi amo del alboroto, porque se +quedó con los dineros, y aplazó para otro día y en otro hospital lo +que en aquél había faltado. Fuése la gente maldiciendo a la vieja, +añadiendo al nombre de hechicera el de bruja. Con todo esto, nos +quedamos en el hospital aquella noche; y encontrándome la vieja en el +corral solo, me dijo: "¿Eres tú, hijo Montiel? ¿Eres tú, por ventura, +hijo?" Alcé la cabeza y miréla muy de espacio; lo cual, visto por +ella, con lágrimas en los ojos se vino a mí, y me echó los brazos al +cuello. Esto que ahora te quiero contar te lo había de haber dicho al +principio de mi cuento, y así excusáramos la admiración que nos causó +el vernos con habla. Porque has de saber que la vieja me dijo: "Hijo +Montiel, vente tras mí, y sabrás mi aposento, y procura que esta noche +nos veamos a solas en él, que yo dejaré abierta la puerta; y sabe que +tengo muchas cosas que decirte de tu vida y para tu provecho." Bajé yo +la cabeza en señal de obedecerla, por lo cual ella se acabó de enterar +en que yo era el perro Montiel que buscaba, según después me lo dijo. +Quedé atónito y confuso, esperando la noche, por ver en lo que paraba +aquel misterio o prodigio de haberme hablado la vieja; y como había +oído llamarla de hechicera, esperaba de su vista y habla grandes +cosas. Llegóse, en fin, el punto de verme con ella en su aposento, que +era escuro, estrecho y bajo, y solamente claro con la débil luz de un +candil de barro que en él estaba; atizóle la vieja y sentóse sobre una +arquilla, y llegóme junto a sí, y, sin hablar palabra, me volvió a +abrazar. Lo primero que me dijo fué: + +"Bien esperaba yo en el Cielo que antes que estos mis ojos se cerrasen +con el último sueño te había de ver, hijo mío, y ya que te he visto, +venga la muerte y lléveme desta cansada vida. Has de saber, hijo, que +en esta villa vivió la más famosa hechicera que hubo en el mundo, a +quien llamaron _la Camacha de Montilla_; tuvo fama que convertía los +hombres en animales, lo que yo nunca he podido alcanzar cómo se haga. +Sea lo que fuere, lo que me pesa es que yo ni tu madre, que fuimos +discípulas de la buena Camacha, nunca llegamos a saber tanto como +ella. + +"Tu madre, hijo, se llamó _la Montiela_, que después de la Camacha fué +famosa; yo me llamo _la Cañizares_, si ya no tan sabia como las dos, a +lo menos de tan buenos deseos como cualquiera dellas. Tu madre no +murió de enfermedad alguna, sino de dolor de que supo que la Camacha, +su maestra, de envidia que la tuvo porque se le iba subiendo a las +barbas en saber tanto como ella, o por otra pendenzuela de celos, que +nunca pude averiguar, _#un día, convirtió a sus tres hijos en +perros#_. La Camacha se fué y se llevó los cachorros; yo me quedé con +tu madre, la cual no podía creer lo que le había sucedido. Llegóse el +fin de la Camacha, y estando en la última hora de su vida llamó a tu +madre y le dijo que no tuviese pena: que ellos volverían a su ser +cuando menos lo pensasen. Tomólo tu madre de memoria, y yo lo fijé en +la mía para si sucediese tiempo de poderlo decir a alguno de vosotros; +y para poder conoceros, a todos los perros que veo de tu color los +llamo con el nombre de tu madre, no por pensar que los perros han de +saber el nombre, sino por ver si respondían a ser llamados tan +diferentemente como se llaman los otros perros. Y esta tarde, como te +vi hacer tantas cosas, y que te llaman _el perro sabio_, y, también, +como alzaste la cabeza a mirarme cuando te llamé en el corral, he +creído que tú eres hijo de la Montiela, a quien con grandísimo gusto +doy noticia de tus sucesos. Lo que has de hacer, hijo, es encomendarte +a Dios allá en tu corazón, y espera que éstas, que no quiero llamarlas +profecías, sino adivinanzas, han de suceder presto y prósperamente; +que, pues la buena de la Camacha las dijo, sucederán, sin duda alguna, +y tú y tu hermano, si es vivo, os veréis como deseáis. + +"De lo que a mí me pesa es que estoy tan cerca de mi acabamiento que +no tendré lugar de verlo." + +Finalmente, me dijo que aquella noche pensaba untarse para ir a uno de +sus usados convites, y que cuando allá estuviese, pensaba preguntar a +su dueño algo de lo que estaba por sucederme. + +Levantóse y tomando el candil se entró en otro aposentillo más +estrecho; seguíla, combatido de mil varios pensamientos y admirado de +lo que había oído y de lo que esperaba ver. Colgó la Cañizares el +candil de la pared, y con mucha priesa, sacando de un rincón una olla +vidriada, metió en ella la mano, y murmurando entre dientes, se untó +desde los pies a la cabeza, que tenía sin toca. Antes que se acabase +de untar me dijo que, ora se quedase su cuerpo en aquel aposento sin +sentido; ora desapareciese dél, que no me espantase, ni dejase de +aguardar allí hasta la mañana, porque sabría las nuevas de lo que me +quedaba por pasar hasta ser hombre. Díjele bajando la cabeza que sí +haría, y con esto acabó su untura, y se tendió en el suelo como +muerta. Llegué mi boca a la suya, y vi que no respiraba poco ni mucho. + +Quise morderla, por ver si volvía en sí, y no hallé parte en toda ella +que el asco no me lo estorbase; pero, con todo esto, la así de un +carcaño y la saqué arrastrando al patio; mas ni por esto dió muestras +de tener sentido. Allí, con mirar al cielo y verme en parte ancha, se +me quitó el temor; a lo menos se templó de manera que tuve ánimo de +esperar a ver en lo que paraba la ida y vuelta de aquella mala hembra +y lo que me contaba de mis sucesos. Se pasó la noche y se vino d día, +que nos halló a los dos en mitad del patio, ella no vuelta en sí, y a +mí junto a ella, en cuclillas, atento, mirando su espantosa y fea +catadura. Acudió la gente del hospital, y viendo aquel retablo, unos +decían: "Ya la bendita Cañizares es muerta; mirad cuán desfigurada y +flaca la tenía la penitencia"; otros, más considerados, la tomaron el +pulso, y vieron que le tenía, y que no era muerta, por do se dieron a +entender que estaba en éxtasis y arrobada, de puro buena. Otros hubo +que dijeron: "Esta vieja, sin duda, debe de ser bruja, y debe de estar +untada; que entre los que la conocemos, más fama tiene de bruja que de +santa." Curiosos hubo que se llegaron a hincarle alfileres por las +carnes, desde la punta hasta la cabeza; ni por eso recordaba la +dormilona, ni volvió en sí hasta las siete del día; y como se sintió +acribada de los alfileres y mordida de los carcañares, y magullada del +arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que la +estaban mirando, creyó, y creyó la verdad, que yo había sido el autor +de su deshonra; y así, arremetió a mí, y echándome ambas manos a la +garganta, procuraba ahogarme, diciendo: "¡Oh, bellaco, desagradecido, +ignorante y malicioso! Y ¿es este el pago que merecen las buenas obras +que a tu madre hice y de las que te pensaba hacer a ti?" Yo, que me vi +en peligro de perder la vida entre las uñas de aquella fiera arpía, +sacudíme, y asiéndola la zamarreé y arrastré por todo el patio; y ella +daba voces, que la librasen de los dientes de aquel maligno espíritu. + +Con estas razones de la mala vieja creyeron los más que yo debía de +ser algún demonio de los que tienen ojeriza continua con los buenos +cristianos, y unos acudieron a echarme agua bendita, otros no osaban +llegar a quitarme, otros daban voces que me conjurasen; la vieja +gruñía; yo apretaba los dientes; crecía la confusión, y mi amo, que ya +había llegado al ruido, se desesperaba, oyendo decir que yo era +demonio. Otros, que no sabían de exorcismos, acudieron a tres o cuatro +garrotes, con los cuales comenzaron a santiguarme los lomos; escocióme +la burla, solté la vieja, y en tres saltos me puse en la calle y en +pocos más salí de la villa, perseguido de una infinidad de muchachos, +que iban a grandes voces diciendo: "¡Apártense, que rabia el perro +sabio!" Otros decían: "¡No rabia, sino que es demonio en figura de +perro!" Con este molimiento, a campana herida salí del pueblo, +siguiéndome muchos que indubitablemente creyeron que era demonio, así +por las cosas que me habían visto hacer como por las palabras que la +vieja dijo cuando despertó de su maldito sueño. Dime tanta priesa a +huir y a quitarme delante de sus ojos, que creyeron que me había +desaparecido como demonio; en seis horas anduve doce leguas, y llegué +a un rancho de gitanos, que estaba en un campo junto a Granada; allí +me reparé un poco, porque algunos de los gitanos me conocieron por el +perro sabio, y con no pequeño gozo me acogieron y escondieron en una +cueva, porque no me hallasen si fuese buscado, con intención, a lo que +después entendí, de ganar conmigo, como lo hacía el atambor mi amo. +Veinte días estuve con ellos. + +CIPIÓN.--Antes, Berganza, que pases adelante, es bien que reparemos en +lo que te dijo la bruja, y averigüemos si puede ser verdad la grande +mentira a quien das crédito. Mira, Berganza, grandísimo disparate +sería creer que la Camacha mudase los hombres en bestias; todas estas +cosas y las semejantes son embelecos, mentiras o apariencias del +demonio; y si a nosotros nos parece ahora que tenemos algún +entendimiento y razón, pues hablamos siendo verdaderamente perros, o +estando en su figura, ya hemos dicho que éste es caso portentoso y +jamás visto, y que aunque le tocamos con las manos no le habernos de +dar crédito, hasta tanto que el suceso dél nos muestre lo que conviene +que creamos. ¿Quiéreslo ver más claro? La Camacha fué burladora falsa, +y la Cañizares embustera, y la Montiela tonta, maliciosa y bellaca, +con perdón sea dicho, si acaso es nuestra madre, de entrambos o tuya; +que yo no la quiero tener por madre. + +BERGANZA.--Digo que tienes razón, Cipión hermano, y que eres más +discreto de lo que pensaba; y vengo a pensar y creer que todo lo que +hasta aquí hemos pasado, y lo que estamos pasando, es sueño, y que +somos perros; pero no por esto dejemos de gozar deste bien de la habla +que tenemos y de la excelencia tan grande de tener discurso humano +todo el tiempo que pudiéremos. + +CIPIÓN.--De buena gana te escucho, por obligarte a que me escuches +cuando te cuente, si el cielo fuere servido, los sucesos de mi vida. + +BERGANZA.--Al cabo de veinte días los #_gitanos_# me quisieron llevar +a Murcia. No me pareció bien el viaje que llevaban, y así, determiné +soltarme, como lo hice, y saliéndome de Granada di en una huerta de un +morisco, que me acogió de buena voluntad, y yo quedé con mejor, +pareciéndome que no me querría para más de para guardarle la huerta, +oficio, a mi cuenta, de menos trabajo que el de guardar ganado; y como +no había allí altercar sobre tanto más cuanto al salario, fué cosa +fácil hallar el morisco criado a quien mandar y yo amo a quien servir. +Estuve con él más de un mes, no por el gusto de la vida que tenía, +sino por el que me daba saber la de mi amo, y por ella la de todos +cuantos moriscos viven en España. ¡Oh, cuántas y cuáles cosas te +pudiera decir, Cipión amigo, desta morisca canalla, si no temiera no +poderlas dar fin en dos semanas! Como mi amo era mezquino, como lo son +todos los de su casta, sustentábame con pan de mijo y con algunas +sobras de zahinas, común sustento suyo; pero esta miseria me ayudó a +llevar el Cielo por un modo tan extraño como el que ahora oirás. Cada +mañana, juntamente con el alba, amanecía sentado al pie de un granado, +de muchos que en la huerta había, un mancebo, al parecer estudiante, +vestido de bayeta, no tan negra ni tan peluda, que no pareciese parda +y tundida. Ocupábase en escribir en un cartapacio, y de cuando en +cuando se daba palmadas en la frente y se mordía las uñas, estando +mirando al cielo; y otras veces se ponía tan imaginativo que no movía +pie ni mano, ni aun las pestañas: tal era su embelesamiento. Una vez +me llegué junto a él sin que me echase de ver; oíle murmurar entre +dientes, y al cabo de un buen espacio dió una gran voz, diciendo: +"¡Vive el Señor que es la mejor octava que he hecho en todos los días +de mi vida!" Y escribiendo apriesa en su cartapacio, daba muestras de +gran contento; todo lo cual me dio a entender que el desdichado era +poeta. Hícele mis acostumbradas caricias, por asegurarle de mi +mansedumbre; écheme a sus pies, y él, con esta seguridad, prosiguió en +sus pensamientos y tornó a rascarse la cabeza y a sus arrobos, y a +volver a escribir lo que había pensado. Después de haber escrito +algunas coplas de #_una_# comedia, con mucho sosiego y espacio sacó de +la faldriquera algunos mendrugos de pan y obra de veinte pasas, que, a +mi parecer, entiendo que se las conté, y aun estoy en duda si eran +tantas, porque juntamente con ellas hacían bulto ciertas migajas de +pan que las acompañaban. Sopló y apartó las migajas, y una a una se +comió las pasas y los palillos, porque no le vi arrojar ninguno, +ayudándolas con los mendrugos, que, morados con la borra de la +faldriquera, parecían mohosos, y eran tan duros de condición, que +aunque él procuró enternecerlos paseándolos por la boca una y muchas +veces, no fué posible moverlos de su terquedad; todo lo cual redundó +en mi provecho, porque me los arrojó, diciendo: "¡To, to! Toma, que +buen provecho te hagan." "¡Mirad--dije entre mí--qué néctar o +ambrosía me da este poeta, de los que ellos dicen que se mantienen los +dioses y su Apolo allá en el cielo!" En fin, por la mayor parte, +grande es la miseria de los poetas; pero mayor era mi necesidad, pues +me obligó a comer lo que él desechaba. En tanto que duró la +composición de su comedia, no dejó de venir a la huerta, ni a mí me +faltaron mendrugos, porque los repartía conmigo con mucha liberalidad, +y luego nos íbamos a la noria, donde, yo de bruces y él con un +canjilón satisfacíamos la sed como unos monarcas. Pero faltó el poeta, +y sobró en mí la hambre, tanto, que determiné dejar al morisco y +entrarme en la ciudad a buscar ventura, que la halla el que se muda. +Al entrar de la ciudad vi que salía del famoso monasterio de San +Jerónimo, mi poeta, que, como me vio, se vino a mí con los brazos +abiertos, y yo me fuí a él con nuevas muestras de regocijo por haberle +hallado. Luego al instante comenzó a desembaular pedazos de pan, más +tiernos que los que solía llevar a la huerta, y a entregarlos a mis +dientes sin repasarlos por los suyos, merced que con nuevo gusto +satisfizo mi hambre. Los tiernos mendrugos y el haber visto salir a mi +poeta del monasterio dicho me pusieron en sospecha de que tenía las +musas vergonzantes, como otros muchos las tienen. Encaminóse a la +ciudad, y yo le seguí, con determinación de tenerle por amo, si él +quisiese, imaginando que de las sobras de su castillo se podía +mantener mi real. De lance en lance #_vine a parar en casa de un autor +de comedías_# y con una compañía llegué a esta ciudad de Valladolid, +donde en un entremés me dieron una herida que me llegó casi al fin de +la vida; no pude vengarme, por estar enfrenado entonces, y después, a +sangre fría, no quise; que la venganza pensada arguye crueldad y mal +ánimo. Cansóme aquel ejercicio, no por ser trabajo, sino porque veía +en él cosas que juntamente pedían enmienda y castigo; y como a mí +estaba más el sentillo que el remediallo, acordé de no verlo, y así, +me acogí a sagrado, como hacen aquellos que dejan los vicios cuando no +pueden ejercitallos, aunque más vale tarde que nunca. Digo, pues, que +viéndote una noche llevar la linterna con el buen cristiano Mahudes, +te consideré contento y justa y santamente ocupado; y lleno de buena +envidia quise seguir tus pasos, y con esta loable intención me puse +delante de Mahudes, que luego me eligió para tu compañero y me trujo a +este hospital. ¿Ves cuan larga ha sido mi plática? ¿Ves mis muchos y +diversos sucesos? ¿Consideras mis caminos y mis amos tantos? Pues todo +lo que has oído es nada, comparado a lo que te pudiera contar. + +CIPIÓN.--Y con esto pongamos fin a esta plática; que la luz que entra +por estos resquicios muestra que es muy entrado el día, y esta noche +que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio de la habla, será +la mía, para contarte mi vida. + +BERGANZA.--Sea ansí, y mira que acudas a este mismo puesto. + + + + +EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS + +(_Salen_ CHANFALLA _y la_ CHERINOS.) + +CHANFALLA.--No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis +advertimientos, principalmente los que te he dado para este nuevo +embuste. + +CHIRINOS.--Chanfalla ilustre, lo que en mí fuere, tenlo como de molde; +que tanta memoria tengo como entendimiento, a quien se junta una +voluntad de acertar a satisfacerte que excede a las demás potencias. + +CHANFALLA.--Chirinos, poco a poco estamos ya en el pueblo, y estos que +aquí vienen deben de ser, como lo son sin duda, el Gobernador y los +Alcaldes. Salgámosles al encuentro, y date un filo a la lengua en la +piedra de la adulación; pero no despuntes de aguda. + +(_Salen el_ GOBERNADOR _y_ BENITO REPOLLO, _alcalde_;JUAN _#Tostado#, +regidor, y_ PEDRO CAPACHO, _escribano_.) + +Beso a vuesas mercedes las manos. ¿Quién de vuesas mercedes es el +Gobernador de este pueblo? + +GOBERNADOR.--Yo soy el Gobernador; ¿qué es lo que queréis, buen +hombre? + +CHANFALLA.--A tener yo dos onzas de entendimiento, hubiera echado de +ver que esa peripatética y anchurosa presencia no podía ser de otro +que del dignísimo Gobernador de este honrado pueblo. + +GOBERNADOR.--Y bien, ¿qué es lo que queréis, hombre honrado? + +CHIRINOS.--Honrados días viva vuesa merced que así nos honra; en fin, +la encina da bellotas, el pero, peras; la parra, uvas, y el honrado, +honra, sin poder hacer otra cosa. + +BENITO.--Sentencia _ciceronianca_, sin quitar ni poner un punto. + +CAPACHO.--_Ciceroniana_ quiso decir el señor alcalde Benito Repollo. + +BENITO.--Siempre quiero decir lo que es mejor, sino que las más veces +no acierto; en fin, buen hombre, ¿qué queréis? + +CHANFALLA.--Yo, señores míos, soy Montiel, el que trae el Retablo de +las Maravillas; hanme enviado a llamar de la corte los señores +cofrades de los hospitales, porque no hay autor de comedias en ella, y +perecen los hospitales; y con mi ida se remediará todo. + +GOBERNADOR.--Y ¿qué quiere decir Retablo de las Maravillas? + +CHANFALLA.--Por las maravillosas cosas que en él se enseñan y +muestran, viene a ser llamado Retablo de las Maravillas; el cual +fabricó y compuso el sabio Tontonelo debajo de tales paralelos, +rumbos, astros y estrellas; con tales puntos, caracteres y +observaciones, que ninguno puede ver las cosas que en él se muestran, +que tenga alguna raza de confeso, o sea _#hijo de padres ladrones#_; y +el que fuere contagiado destas dos tan usadas enfermedades, despídase +de ver las cosas jamás vistas ni oídas de mi Retablo. + +BENITO.--Ahora echo de ver que cada día se ven en el mundo cosas +nuevas. Y ¡qué! ¿se llamaba Tontonelo el sabio que el Retablo compuso? + +CHERINOS.--Tontonelo se llamaba, nacido en la ciudad de Tontonela; +hombre de quien hay fama que le llegaba la barba a la cintura. + +BENITO.--Por la mayor parte, los hombres de grandes barbas son +sabihondos. + +GOBERNADOR.--Señor regidor Juan _#Tostado#_, yo determino, debajo de +su buen parecer, que esta noche se despose la señora Teresa +_#Tostada#_, su hija, de quien yo soy padrino, y en regocijo de la +fiesta, quiero que el señor Montiel muestre en vuestra casa su +Retablo. + +JUAN.--Eso tengo yo por servir al señor Gobernador, con cuyo parecer +me convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa en contrario. + +CHIRINOS.--La cosa que hay en contrario es, que si no se nos paga +primero nuestro trabajo, así verán las figuras como por el cerro de +Ubeda. ¿Y vuesas mercedes, señores Justicias, tienen conciencia y alma +en esos cuerpos? Bueno sería que entrase esta noche todo el pueblo en +casa del señor Juan _#Tostado#_, o como es su gracia, y viese lo +contenido en el tal retablo, y mañana, cuando quisiésemos mostralle al +pueblo, no hubiese ánima que le viese: no, señores, no, señores; _ante +omnia_ nos han de pagar lo que fuere justo. + +BENITO.--Señora autora, aquí no os ha de pagar ninguna Antona, ni +ningún Antoño; el señor regidor Juan _#Tostado#_ os pagará más que +honradamente, y si no el Concejo. ¡Bien conocéis el lugar por cierto! +Aquí, hermana, no aguardamos a que ninguna Antona pague por nosotros. + +CAPACHO.--¡Pecador de mí, señor Benito Repollo, y qué lejos da del +blanco! No dice la señora autora que pague ninguna Antona, sino que le +paguen adelantado, y ante todas cosas, que eso quiere decir _ante +omnia_. + +BENITO.--Mirad, escribano Pedro Capacho; haced vos que me hablen a +derechas, que yo entenderé a pie llano; vos, que sois leído y +escribido, podéis entender esas algarabías de allende, que yo, no. + +JUAN.--Ahora bien, ¿contentarse ha el señor autor con que yo le dé +adelantados media docena de ducados? Y más, que se tendrá cuidado que +no entre gente del pueblo esta noche en mi casa. + +CHANFALLA.--Soy contento; porque yo me fío de la diligencia de vuesa +merced y de su buen término. + +JUAN.--Pues véngase conmigo, recibirá el dinero y verá mi casa y la +comodidad que hay en ella para mostrar ese Retablo. + +CHANFALLA.--Vamos, y no se les pase de las mientes las calidades que +han de tener los que se atrevieren a mirar el maravilloso Retablo. + +BENITO.--A mi cargo queda eso, y séle decir que por mi parte puedo ir +seguro a juicio, pues tengo el padre alcalde; cuatro dedos de enjundia +de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi +linaje: miren si veré el tal Retablo. + +CAPACHO.--Todos le pensarnos ver, señor Benito Repollo. + +JUAN.--No nacimos acá en las malvas, señor Pedro Capacho. + +GOBERNADOR.--Todo será menester, según voy viendo, señores Alcalde, +Regidor y Escribano. + +JUAN.--Vamos, autor, y manos a la obra; que Juan _#Tostado#_ me llamo, +hijo de Antón _#Tostado#_ y de Juana Macha; y no digo más en abono, y +seguro que podré ponerme cara a cara y a pie quedo delante del +referido Retablo. + +CHERINOS.--Dios lo haga. + +(_Entranse_ JUAN _#Tostado# y_ CHANFALLA.) + +GOBERNADOR.--Señora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la Corte, de +fama y rumbo, especialmente de los llamados cómicos?; porque yo tengo +mis puntas y collar de poeta, y pícome de la farándula y carátula. +Veinte y dos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas a las +otras; y estoy aguardando coyuntura para ir a la Corte y enriquecer +con ellas media docena de autores. + +CHERINOS.--A lo que vuesa merced, señor Gobernador, me pregunta de los +poetas, no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y +todos piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y +que siempre se usan, y así no hay para qué nombrallos. Pero dígame +vuesa merced, por su vida: ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama? + +GOBERNADOR.--A mí, señora autora, me llaman el Licenciado Gomecillos. + +CHERINOS.--¡Válame Dios! ¿Y que vuesa merced es el señor Licenciado +Gomecillos, el que compuso aquellas coplas tan famosas de _Lucifer +estaba malo, y tómale mal de fuera_? + +GOBERNADOR.--Malas lenguas hubo que me quisieron ahijar esas coplas, y +así fueron mías como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo +quiero negar, fueron aquellas que trataron del diluvio de Sevilla; que +puesto que los poetas son ladrones unos de otros, nunca me precié de +hurtar nada a nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que +quisiere. + +(_Vuelve_ CHANFALLA.) + +CHANFALLA.--Señores, vuesas mercedes vengan, que todo está a punto, y +no falta más que comenzar. + +CHIRINOS.--¿Está ya el dinero _in Corbona_? + +CHANFALLA.--Y aun entre las telas del corazón. + +CHIRINOS.--Pues doyte por aviso, Chanfalla, que el Gobernador es +poeta. + +CHANFALLA.--¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo! Pues dale por engañado, porque +todos los de humor semejante son hechos a la macacona, gente +descuidada, crédula y no nada maliciosa. + +BENITO.--Vamos, autor, que me saltan los pies por ver esas maravillas. + +(_Entranse todos_.) + +(_Salen_ JUANA _#Tostada# y_ TERESA REPOLLA, _labradoras; la una como +desposada, que es la #Tostada#_.) + +TOSTADA.--Aquí te puedes sentar, Teresa Repolla amiga, que tendremos +el Retablo enfrente; y pues sabes las condiciones que han de tener los +miradores del Retablo, no te descuides, que sería una gran desgracia. + +TERESA.--Ya sabes, Juana _#Tostada#_, que soy tu prima, y no digo más. +Tan cierto tuviera yo el cielo como tengo cierto ver todo aquello que +el Retablo mostrare. Por el siglo de mi madre, que me sacase los +mismos ojos de mi cara, si alguna desgracia me aconteciese bonita soy +yo para eso. + +JUANA _#Tostada#_.--Sosiégate, prima, que toda la gente viene. + +(_Entran el_ GOBERNADOR, BENITO REPOLLO, JUAN _#Tostado#_, PEDRO +CAPACHO, _el autor y la autora y otra gente del pueblo, y un sobrino +de Benito que ha de ser aquel gentilhombre que baila_.) + +CHANFALLA.--Siéntense todos; el Retablo ha de estar detrás de este +repostero, y la autora también. + +GOBERNADOR.--El señor Montiel comience su obra. + +BENITO.--Poca balumba trae este autor para tan gran Retablo. + +JUAN.--Todo debe de ser de maravillas. + +CHANFALLA.--Atención, señores, que comienzo:--¡Oh tú, quienquiera que +fuiste, que fabricaste este Retablo con tan maravilloso artificio, que +alcanzó renombre _de las Maravillas_! Por la virtud que en él se +encierra, te conjuro, apremio y mando que luego incontinente muestres +a estos señores algunas de las tus maravillosas maravillas, para que +se regocijen y tomen placer, sin escándalo alguno. Ea, que ya veo que +has otorgado mi petición, pues por aquella parte asoma la figura del +valentísimo Sansón, abrazado con las colunas del templo, para +derriballe por el suelo y tomar venganza de sus enemigos. ¡Tente, +valeroso caballero, tente, por la gracia de Dios Padre; no hagas tal +desaguisado, porque no cojas debajo y hagas tortilla tanto y tan noble +gente como aquí se ha juntado! + +BENITO.--¡Véngase, cuerpo de tal, conmigo! Bueno sería que, en lugar +de habernos venido a holgar, quedásemos aquí hechos plasta. ¡Téngase, +señor Sancho, pesia a mis males, que se lo ruegan buenos! + +CAPACHO.--¿Veisle vos, _#Tostado#_? + +JUAN.--Pues ¿no le había de ver? ¿Tengo yo los ojos en el colodrillo? + +CAPACHO [#_aparte_#].--Milagroso caso es éste: así veo yo a Sansón +ahora como el Gran Turco. Pues en verdad que me tengo por legítimo y +cristiano viejo. + +CHIRINOS.--¡Guárdate, hombre, que sale el mesmo toro que mató al +ganapán en Salamanca! ¡Échate, hombre; échate, hombre; ¡Dios te libre! +¡Dios te libre! + +[Ilustración: ¡Échense todos, échense todos! ...] + +CHANFALLA.--¡Échense todos, échense todos! ¡Húchoho! ¡húchoho! +¡húchoho! + +(_Echanse todos y alborótanse_.) + +BENITO.--El diablo lleva en el cuerpo el torillo; sus partes tiene de +hosco y de bragado; si no me tiendo, me lleva de vuelo. + +JUAN.--Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos +alboroten, y no lo digo por mí, sino por estas mochachas que no les ha +quedado gota de sangre en el cuerpo de la ferocidad del toro. + +#_Tostada_#.--Y ¡cómo, padre! No pienso volver en mí en tres días; ya +me vi en sus cuernos, que los tiene agudos como una lesna. + +JUAN.--No fueras tú mi hija y no lo vieras. + +GOBERNADOR [#_aparte_#].--Basta que todos ven lo que yo no veo; pero +al fin habré de decir que lo veo, por la negra honrilla. + +CHIRINOS.--Esa manada de ratones que allá va, deciende por línea recta +de aquellos que se criaron en el arca de Noé; dellos son blancos, +dellos albarazados, dellos jaspeados, y dellos azules, y finalmente, +todos son ratones. + +#_Tostada_#.--¡Jesús! ¡Ay de mí! ¡Ténganme que me arrojaré por aquella +ventana! ¿Ratones? ¡Desdichada! Amiga, apriétate las faldas y mira no +te muerdan; y ¡monta que son pocos! Por el siglo de mi abuela, que +pasan de milenta. + +REPOLLA.--Yo sí soy la desdichada, porque se me entran sin reparo +ninguno; un ratón morenico me tiene asida de una rodilla. ¡Socorro +venga del cielo, pues en la tierra me falta! + +CHANFALLA.---Esta agua, que con tanta priesa se deja descolgar de las +nubes, es de la fuente que da origen y principio al río Jordán; toda +mujer a quien tocare en d rostro se le volverá como de plata bruñida, +y a los hombres se les volverán las barbas como de oro. + +#_Tostada_#.--¿Oyes, amiga? Descubre el rostro, pues ves lo que te +importa. ¡Oh, qué licor tan sabroso! Cúbrase, padre, no se moje. + +JUAN.--Todos nos cubrimos, hija. + +BENITO.--Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra. + +CAPACHO [#_aparte_#].--Yo estoy más seco que un esparto. + +GOBERNADOR [#_aparte_#].--¿Qué diablos puede ser esto, que aún no me +ha tocado una gota, donde todos se ahogan? #_Si empiezo a pensar mal de +la honradez de mis padres._# + +CAPACHO.--Fresca es el agua del santo río Jordán; y aunque me cubrí lo +que pude todavía me alcanzó un poco en los bigotes, y apostaré que los +tengo rubios como un oro. + +BENITO.--Y aun peor cincuenta veces. + +CHERINOS.--Allá van hasta dos docenas de leones rampantes y de osos +colmeneros; todo viviente se guarde; que, aunque fantásticos, no +dejarán de dar alguna pesadumbre, y aun de hacer las fuerzas de +Hércules, con espadas desenvainadas. + +JUAN.--Ea, señor autor, ¡cuerpo de nos! ¿Y agora nos quiere llenar la +casa de osos y de leones? + +BENITO.--¡Mirad qué ruiseñores y calandrias nos envía Tontonelo, sino +leones y dragones! Señor autor, y salgan figuras más apacibles, o aquí +nos contentamos con las vistas, y Dios le guíe, y no pare más en el +pueblo un momento. + +#_Tostada_#.--Señor Benito Repollo, deje salir ese oso y leones, +siquiera por nosotras, y recebiremos mucho contento. + +JUAN.--Pues, hija, de antes te espantabas de los ratones, ¿y agora +pides osos y leones? + +#_Tostada_#.--Todo lo nuevo aplace, señor padre. + +CHIRINOS.--Esa doncella que agora se muestra tan galana y tan +compuesta, es la llamada Herodías, cuyo baile alcanzó en premio la +cabeza del Precursor de la vida; si hay quien la ayude a bailar verán +maravillas. + +BENITO.--Esta sí ¡cuerpo del mundo! que es figura hermosa, apacible y +reluciente. Sobrino Repollo, tú que sabes de achaque de castañetas, +ayúdala y será la fiesta de cuatro capas. + +SOBRINO.--Que me place, tío Benito Repollo. + +(_Tocan la_ Zarabanda.) + +CAPACHO.--¡Toma mi abuelo, si es antiguo el baile de la Zarabanda y de +la Chacona! + +BENITO.--¡Ea, sobrino! ... #_Pero diga, señor autor, si esa Herodías_# +es judía, ¿cómo vee estas maravillas? + +CHANFALLA.--Todas las reglas tienen excepción, señor Alcalde. + +(_Suena una trompeta o corneta dentro del teatro, y entra un furrier +de compañías._) + +FURRIER.--¿Quién es aquí el señor Gobernador? + +GOBERNADOR.--Yo soy: ¿qué manda vuesa merced? + +FURRIER.--Que luego, al punto, mande hacer alojamiento para treinta +hombres de armas, que llegarán aquí dentro de media hora, y aun antes, +que ya suena la trompeta. Y adiós. + +(#_Vase_#.) + +BENITO.--Yo apostaré que los envía el sabio Tontonelo. + +CHANFALLA.--No hay tal; que esta es una compañía de caballos, que +estaba alojada dos leguas de aquí. + +BENITO.--Ahora yo conozco bien a Tontonelo, y sé que vos y él sois +unos grandísimos bellacos; y mirá que os mando que mandéis a Tontonelo +no tenga atrevimiento de enviar estos hombres de armas, que le haré +dar docientos azotes en las espaldas, que se vean unos a otros. + +CHANFALLA.--Digo, señor alcalde, que no los envía Tontonelo. + +BENITO.--Digo que los envía Tontonelo, como ha enviado las otras +sabandijas que yo he visto. + +CAPACHO.--Todos las habernos visto, señor Benito Repollo. + +BENITO.--No digo yo que no, señor Pedro Capacho. + +_(Vuelve el furrier.)_ + +FURRIER.--Ea, ¿está ya hecho el alojamiento?, que ya están los +caballos en el pueblo. + +BENITO.--¿Qué, todavía ha salido con la suya Tontonelo? Pues yo os +voto a tal, autor de humos y de embelecos, que me lo habéis de pagar. + +CHANFALLA.--Séanme testigos que me amenaza el alcalde. + +CHIRINOS.--Séanme testigos que dice el Alcalde que lo que manda S.M. +lo manda el sabio Tontonelo. + +BENITO.--Atontoneleada te vean mis ojos, plega a Dios todopoderoso. + +GOBERNADOR.--Yo para mí tengo que verdaderamente estos hombres de +armas no deben de ser de burlas. + +FURRIER.--¿De burlas habían de ser, señor Gobernador? ¿Está en su +seso? + +JUAN.--Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos visto +aquí. Por vida del autor, que haga salir otra vez a la doncella +Herodías, por que vea este señor lo que nunca ha visto; quizá con esto +le cohecharemos para que se vaya presto del lugar. + +CHANFALLA.--Eso en buen hora, y veisla aquí a de vuelve, y hace de +señas a su bailador a que de nuevo la ayude. + +SOBRINO.--Por mí no quedará, por cierto. + +BENITO.--Eso sí, sobrino, cánsala, cánsala; vueltas y más vueltas; +¡vive Dios, que es un azogue la muchacha! ¡Al hoyo, al hoyo! ¡A ello, +a ello! + +FURRIER.--¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de doncella es ésta y +qué baile y qué Tontonelo? + +CAPACHO.--¿Luego no vee la doncella herodiana el señor furrier? + +FURRIER.--¿Qué diablos de doncella tengo de ver? + +CAPACHO.--Basta: de _ex illis_ es. + +GOBERNADOR.--De _ex illis_ es, de _ex illis_ es. + +JUAN.--De ellos es, de ellos, el señor furrier; de ellos es. + +FURRIER.--Por Dios vivo, que si echo mano a la espada, que los haga +salir por las ventanas, que no por la puerta. + +CAPACHO.--Basta, de _ex illis_ es. + +BENITO.--Basta; de ellos es, pues no vee nada. + +FURRIER.--¡Canalla! Si otra vez me dicen que soy de ellos no les +dejaré hueso sano. + +BENITO.--Nunca los confesos ni _ladrones_ fueron valientes; y por eso +no podemos dejar de decir: de ellos es, de ellos es. + +FURRIER.--¡Cuerpo de Dios con los villanos! Esperad. + +_(Mete mano a la espada y acuchíllase con todos, y la Cherinos +descuelga la manta y dice:)_ + +El diablo ha sido la trompeta y la venida de los hombres de armas; más +parece que los llamaron con campanilla. + +CHANFALLA.--El suceso ha sido extraordinario; la virtud del Retablo se +queda en su punto, y mañana lo podemos mostrar al pueblo; y nosotros +mismos podemos cantar el triunfo de esta batalla diciendo: ¡Vivan +Chirinos y Chanfalla! + + + + +EL CERCO DE NUMANCIA + +FIGURAS SIGUIENTES: + +CIPIÓN, romano. +IUGURTA, romano. +_Gayo_ MARIO, romano. +QUINTO FABIO, romano. +CUATRO SOLDADOS ROMANOS. +DOS NUMANTINOS, EMBAJADORES. +TEÓGENES, numantino. +CARAVINO, numantino. +CUATRO GOBERNADORES NUMANTINOS. +MARANDRO, numantino. +DOS SACERDOTES NUMANTINOS. +UN HOMBRE NUMANTINO. +_Un Demonio_. +CUATRO MUJERES DE NUMANCIA. +LIRA, doncella. +DOS CIUDADANOS NUMANTINOS. +UNA MUJER DE NUMANCIA. +UN HIJO SUYO. +_Otro hijo de aquélla._ +UNA MUJER DE NUMANCIA. +UN SOLDADO NUMANTINO. +GUERRA. +ENFERMEDAD. +HAMBRE. +VARIATO, muchacho, que es el + que se arroja de la torre. +UN NUMANTINO. +ERMILIO, soldado romano. + + +JORNADA PRIMERA + +Entra CIPIÓN, y IUGURTA y MARIO y un alarde de soldados armados a lo +antiguo, sin arcabuces, y CIPIÓN se sube sobre una peña que estará +allí, y dice: + +CIP. En el fiero ademán, en los _#lozanos#_ + Marciales aderezos y vistosos, + Bien os conozco, amigos, por romanos: + Romanos, digo, fuertes y animosos; + Mas en las blancas y delicadas manos, + Y en las teces de rostros tan lustrosos, + Allá en Bretaña parecéis criados, + Y de padres flamencos engendrados. + El general discuido vuestro, amigos, + El no mirar por lo que tanto os toca, + Levanta los caídos enemigos, + Que vuestro esfuerzo y opinión apoca. + Desta ciudad los muros son testigos, + Que aun hoy está cual bien fu_#n#_dada roca, + De vuestras perezosas fuerzas vanas, + Que sólo el nombre tienen de romanas. + ¿Paréceos, hijos, que es gentil hazaña + Que tiemble del romano nombre el mundo, + Y que vosotros solos en España + Le aniquiléis y echéis en el profundo? + ¿Qué flojedad es ésta tan extraña? + ¿Qué flojedad? Si yo mal no me fundo, + Es flojedad nacida de pereza, + Enemiga mortal de fortaleza. + ¿Pensáis que sólo _#atierra#_ la muralla + El almete y la acerada punta, + Y que sólo atropella la batalla + La multitud de gentes y armas junta? + Si esfuerzo de cordura no señala + Que todo lo previene y lo barrunta, + Poco aprovechan muchos escuadrones, + Y menos infinitas municiones. + Si a militar concierto se reduce + Cualque pequeño ejército que sea, + Veréis que como sol claro reluce, + Y alcanza las victorias que desea; + Pero si a flojedad él se conduce, + Aunque abreviado el mundo en él se vea, + En un momento quedará deshecho + Por más reglada mano y fuerte pecho. + Avergonzaos, varones esforzados, + Porque, a nuestro pesar, con arrogancia, + Tan pocos españoles, y encerrados, + Defiendan este nido de Numancia. + Deciséis años son, y más, pasados, + Que mantienen la guerra y la ganancia + De haber vencido con feroces manos + Millares de millares de romanos. + No me huela el soldado otros olores + Que el olor de la pez y de resina, + Ni por golosidad de los sabores + Traiga siempre aparato de cocina: + Que el que usa en la guerra estos primores, + Muy mal podrá sufrir la cota fina; + No quiero otro primor ni otra fragancia, + En tanto que español viva en Numancia. + En blandas camas, entre juego y vino, + Hállase mal el trabajoso Marte; + Otro aparejo busca, otro camino; + Otros brazos levantan su estandarte; + Cada cual se fabrica su destino; + No tiene allí fortuna alguna parte; + La pereza fortuna baja cría; + La diligencia, imperio y monarquía. + Estoy con todo esto tan seguro + De que al fin mostraréis que sois romanos, + Que tengo en nada el defendido muro + Destos rebeldes bárbaros hispanos, + Y así, os prometo por mi diestra y juro + Que, si igualáis al ánimo las manos, + Que las mías se alarguen en pagaros, + Y mi lengua también en alabaros. + +Míranse los soldados unos a otros, y hacen señas a uno dellos, que se +llama GAYO MARIO, que responda por todos, y dice: + +GAYO. Si con atentos ojos has mirado, + Inclito general, en los semblantes + Que a tus breves razones han mostrado + Los que tienes agora circunstantes, + Cuál habrás visto sin color, turbado, + Y cuál con ella, indicios bien bastantes + De que _el_ temor y la vergüenza _a_ una + Nos aflige, molesta e importuna: + Vergüenza, de mirar ser reducidos + A término tan bajo por su culpa, + Que viendo ser por ti reprehendidos, + No saben a esa falta hacer disculpa; + Temor, de tantos yerros cometidos; + Y la torpe pereza que los culpa + Los tiene de tal modo, que se holgaran + Antes morir que en esto se hallaran. + Pero el lugar y tiempo que los queda + Para mostrar alguna recompensa, + Es causa que con menos fuerza puedan + Fatigarte el rigor de tal ofensa. + De hoy más, con presta voluntad y leda, + El más mínimo déstos #_cuida_# y piensa + De ofrecer sin revés a tu servicio + La hacienda, vida, honra en sacrificio. + Admite, pues, de sus intentos sanos + Al justo ofrecimiento, señor mío, + Y considera al fin que son romanos, + En quien nunca faltó del todo brío. + Vosotros levantad las diestras manos, + En señal que aprobáis el voto mío. +S.1.° Todo lo que habéis dicho confirmamos. +S.2.° Y lo juramos todos. +TODOS. Sí juramos. +CIP. Pues, arrimado a tal ofrecimiento, + Crece ya desde hoy mi confianza, + Creciendo en vuestros pechos ardimiento, + Y del viejo vivir nuestra mudanza. + Vuestras promesas no se lleve el viento; + Hacerlas verdaderas con la lanza; + Que las mías saldrán tan verdaderas, + Cuanto fuere el valor de vuestras veras. +S.1.° Dos numantinos con seguro vienen + A darte, Cipión, una embajada. +CIP. ¿Por qué no llegan ya? ¿En qué se detienen? +SOL. Esperan que licencia les sea dada. +CIP. Si son embajadores, ya la tienen. +SOL. Embajadores son. +CIP. Daldes entrada. + +Entran dos numantinos, embajadores. + +N.1.° Si nos das, gran señor, grata licencia, + Decirte he la embajada que traemos; + Do estamos, #_o_# ante sola tu presencia, + Todo a lo que venimos te diremos. +CIP. Decid; que adonde quiera doy audiencia. +N.1.° Pues con ese seguro que tenemos, + De tu real grandeza concedido, + Daré principio a lo que soy venido. + Numancia, de quien yo soy ciudadano, + Inclito general, a ti me envía, + Como al más fuerte capitán romano + Que ha cubierto la noche y visto el día, + A pedirte, señor, la amiga mano, + En señal de que cesa la porfía + Tan trabada y cruel de tantos años, + Que ha causado sus propios y tus daños. + Dice que nunca de la ley y fueros + Del Senado romano se apartara, + Si el #in#sufrible mando y desafueros + De un cónsul y otro no le fatigara. + Ellos con duros estatutos fieros, + Y con su extraña condición avara, + Pusieron tan gran yugo a nuestros cuellos, + Que forzados salimos del y dellos, + Y, en todo el largo tiempo que ha durado + Entrambas partes la contienda, es cierto + Que ningún general hemos hallado + Con quien poder tratar algún concierto. + Empero agora, que ha querido el hado + Reducir nuestra nave a tan buen puerto, + Las velas de la gavia recogemos, + Y a cualquiera partido nos ponemos. + No imagines que temor nos lleva + A pedirte las paces con instancia, + Pues la larga experiencia ha dado prueba + Del poder valeroso de Numancia. + Tu virtud y valor es quien nos ceba, + Y nos declara, que será ganancia + Mayor que cuantas desear podemos + Si por señor y amigo te tenemos. + A esto ha sido la venida nuestra. + Respóndenos, señor, lo que te place. +CIP. ¡Tarde de arrepentidos dais la muestra! + Poco vuestra amistad me satisface. + De nuevo ejercitad la fuerte diestra, + Que quiero ver lo que la mía hace; + Quizá que ha puesto en ella la ventura + La gloria nuestra y vuestra sepoltura. + A desvergüenza de tan largos años, + Es poca recompensa pedir paces. + Seguid la guerra y renovad los daños. + Salgan de nuevo las valientes haces. +N.1.° La falsa confianza mil engaños + Consigo trae; advierte lo que haces, + Señor, que esa arrogancia que nos muestras, + Remunera el valor en nuestras diestras; + Y pues niegas la paz que con buen celo + Te ha sido por nosotros demandada, + De hoy más la causa nuestra con el cielo + Quedará por mejor calificada, + Y antes que pises de Numancia el suelo, + Probarás dó se extiende la indignada + Fuerza de aquel que, siéndote enemigo, + Quiere ser tu vasallo y fiel amigo. +CIP. ¿Tenéis más que decir? +N. No: mas tenemos + Que hacer, pues tú, señor, ansí lo quieres, + Sin querer la amistad que te ofrecemos, + Correspondiendo mal de ser quien eres. + Pero entonces verás lo que podremos + Cuando nos muestres tú lo que pudieres; + Que es una cosa razonar de paces, + Y otra romper por las armadas haces. +CIP. Verdad decís; y ansí, para mostraros + Si sé tratar en paz y hablar en guerra, + No os quiero por amigos aceptaros, + Ni lo seré jamás de vuestra tierra. + Y con esto podéis luego tornaros. +N. ¿Que en es_to_ tu querer, señor, se encierra? +CIP. Ya te he dicho que sí. +N.2.° Pues, ¡sus!, al hecho; + Que guerra ama el numantino pecho. + + +JORNADA SEGUNDA + +Salen TEÓGENES y CARAVINO, con otros _tres_ numantinos, gobernadores +de Numancia, y siéntanse. + +TEÓG. Paréceme, varones esforzados, + Que en nuestros da_ñ_os con rigor influyen + Los tristes signos y contrarios hados, + Pues nuestra fuerza humana desminuyen. + Tiénennos los romanos encerrados, + Y con cobardes manos nos destruyen. + Ni con matar muriendo no hay vengarnos, + Ni podemos sin alas escaparnos. + Mirá si imagináis algún remedio + Para salir de tanta desventura, + Porque este largo y trabajoso asedio + Sólo promete presta sepoltura. + El ancho foso nos estorba el medio + De probar con las armas la ventura, + Aunque a veces valientes, fuertes brazos, + Rompen mil _contrapuestos_ embarazos. +CAR. ¡A Júpiter pluguiera soberano + Que nuestra juventud sola se viera + Con todo el cruel ejército romano + Adonde el brazo rodear pudiera, + Que allí al valor de la española mano + La misma muerte poco estorbo hiciera + Para dejar de abrir franco camino + A la salud del pueblo numantino! + Mas pues en tales términos nos vemos, + Que estamos como damas encerrados, + Hagamos todo cuanto hacer podemos + Para mostrar los ánimos osados: + A nuestros enemigos convidemos + A singular batalla; que, cansados + Deste cerco tan largo, ser podría + Quisiesen acabarle por tal vía. + Y cuando este remedio no suceda + A la justa medida del deseo, + Otro camino de intentar nos queda, + Aunque más trabajoso a lo que creo: + Este foso y muralla que nos #veda# + El paso al enemigo que allí veo, + En un tropel de noche le rompamos, + Y por ayuda a los amigos vamos. +N.1.° O sea por el foso, o por la muerte, + De abrir tenemos paso a nuestra vida; + Que es dolor insufrible el de la muerte, + Si llega cuando más vive la vida. + Remedio a las miserias es la #m#uerte, + Si se acrecientan ellas con la vida, + Y suele tanto más ser excelente + Cuando se muere más honradamente. +N.2.° Esta #in#sufrible hambre macilenta, + Que tanto nos persigue y nos rodea, + Hace que en vuestro parecer consienta, + Puesto que temerario y duro sea; + Muriendo, excusaremos tanta afrenta; + Y quien morir de hambre no desea, + Arrójese conmigo al foso, y haga + Camino su remedio con la daga. +N.3.° Primero que vengáis al trance duro + Desta resolución que habéis tomado, + Paréceme ser bien que desde el muro + Nuestro fiero enemigo sea #avisado#, + Diciéndole que dé campo seguro + A un numantino y a otro su soldado, + Y que la muerte de uno sea sentencia + Que acabe nuestra antigua diferencia. + Son los romanos tan soberbia gente, + Que luego aceptarán este partido; + Y si lo aceptan, #creo# firmemente + Que nuestro #amargo# daño ha #f#enecido, + Pues está #un# numantino aquí presente, + Cuyo valor me tiene persuadido + Que él solo contra tres de los romanos + Quitará la victoria de las manos. + Para morir, jamás le falta tiempo + Al que quiere morir desesperado. + Siempre seremos a sazón y a tiempo + Para mostrar muriendo el pecho osado; + Mas, porque no se pase en balde el tiempo, + Mira si os cuadra lo que he demandado, + Y, si no os parece, dad un modo + Que mejor venga y que convenga a todo. +TEÓG. Yo desde aquí me ofrezco, si os parece + Que puede de mi esfuerzo algo fiarse, + De salir a esta duda que se ofrece, + Si por ventura viene a efectuarse. +CAR. Más honra tu valor claro merece; + Bien pueden de tu esfuerzo confiarse + Más difíciles cosas, y aun mayores, + Por ser el que es mejor de los mejores. + #_Y pues tú ocupas el lugar primero_# + De la honra y valor con causa justa, + Yo, que en todo me cuento por postrero, + Quiero ser el h#_e_#raldo de esta justa. +N.1.° Pues yo con todo el pueblo me prefiero + Hacer de lo que Júpiter más gusta, + Que son los sacrificios y oblaciones, + Si van con enmendados corazones. +N.2.° Vámo#_no_#s, y con presta diligencia + Hagamos cuanto aquí propuesto habernos. + Antes que la pestífera dolencia + De la hambre nos ponga en los extremos. + Si tiene el cielo dada la sentencia + De que en este rigor fiero acabemos, + Revóquela, si acaso lo merece + La presta enmienda que Numancia ofrece. + +Vanse. + +Salen dos numantinos vestidos como sacerdotes antiguos, y han de traer +asido de los cuernos en medio un carnero grande, coronado de oliva y +otras flores, y un paje con una fuente de plata y una toalla, y otro +con un jarro de agua, y otros dos con dos jarros de vino, y otro con +otra fuente de plata con un poco de incienso, y otros con fuego y +leña, y otro que ponga una mesa con un tapete donde se ponga todo lo +que hubiere en la comedia, en hábitos de numantinos; y luego los +sacerdotes, dejando el uno el carnero de la mano, diga, y han de +entrar TEÓGENES y muchos numantinos. + +S.1.° Señales ciertas de dolores ciertos + Se me han presentado en el camino, + Y los canos cabellos tengo yertos. +S.2.° Si acaso yo no soy mal adivino, + Nunca con bien saldremos de esta impresa. + ¡Ay, desdichado pueblo numantino! +S.1.° Hagamos nuestro oficio con la priesa + Que nos incitan los agüeros tristes. + Poned, amigos, hacia aquí esa mesa. +S.2.° El vino, incienso y agua que trujistes + Poneldo encima, y apartaos afuera, + Y arrepentíos de cuanto mal hicistes; + Que la _#oblación#_ mejor y la primera + Que se ha de ofrecer al alto cielo + Es el alma limpia y voluntad sincera. +S.1.° El fuego no le hagáis vos en el suelo, + Que aquí viene brasero para ello, + Que así lo pide el religioso celo. +S.2.° Lavaos las manos y limpiaos el cuello. + Dad acá el agua: ¿el fuego no se enciende? +N. No hay quien pueda, señor#_es_#, encendello. +S.2.° ¡Oh Júpiter! ¿Qué es esto que pretende + De hacer en nuestro daño el hado esquivo? + ¿Cómo el fuego en la tea no se enciende? +N. Ya p#_a_#rece, señor, que está algo vivo. +S.2.° Quítate afuera. ¡Oh flaca llama escura, + Que dolor en mirarte tal recibo! + ¿No miras cómo el humo se apresura + A caminar al lado de Poniente, + Y la amarilla llama, mal segura, + Sus puntas encamina hacia el Oriente? + ¡Desdichada señal, señal notoria + Que nuestro mal y daño está patente! +S.1.° Aunque lleven romanos la victoria + De nuestra muerte, en humo ha de tornarse + Y en llamas vivas nuestra muerte y gloria. +S.2.° Pues debe con el vino ruciarse + El sacro fuego, dad acá ese vino, + Y el incienso también que ha de quemarse. + +Rocía el fuego con el vino a la redonda, y luego pone el incienso en +el fuego, y dice: + + Al bien del triste pueblo numantino + Endereza, ¡oh gran Júpiter!, la fuerza + Propici#_a_#, del contrario amargo sino. + Ansí como este ardiente fuego fuerza + A que en humo se vaya el sacro incienso, + Así se haga al enemigo fuerza + Para que en humo, eterno padre inmenso, + Todo su bien, toda su gloria vaya, + Ansí como tú puedes y yo pienso; + Tengan los cielos su poder a raya, + Ansí como esta víctima tenemos, + Y, lo que ella ha de haber, él también haya. +S.1.° Mal responde el agüero; mal podremos + Ofrecer esperanza al pueblo triste, + _#Para salir del mal que poseemos#_. + +Hácese ruido debajo del tablado con un barril lleno de piedras, y +dispárese un cohete volador. + +S.2.° ¿No oyes un ruido, amigo? Di, ¿no viste + El rayo ardiente que pasó volando? + Presa#_g_#io verdadero de esto fuiste. +S.1.° Turbado estoy; de miedo estoy temblando. + ¡Oh qué señales!, a lo que yo veo, + ¡Qué amargo fin está#_n_# pronosticando! + ¿No ves un escuadrón airado y feo? + ¿Vees unas águilas feas que pelean + Con otras aves en marcial rodeo? +S.2.° Sólo su esfuerzo y su rigor emplean + En encerrar las aves en un cabo, + Y con astucia y arte las rodean. +S.1.° Tal seña#_l vit_#upero y no la alabo, + ¿Aguilas imperiales vencedoras? + ¡Tú verás de Numancia presto el cabo! +S.2.° Aguilas, de gran mal anunciadoras, + Partíos, que ya el agüero vuestro entiendo, + Ya e#_n_# efecto contadas son las horas. +S.1.° Con todo, el sacrificio hacer pretendo + De esta inocente víctima, guardada + Para pagar el dios del gesto horrendo. +S.2.° ¡Oh gran Pl#_u_#tón, #_a_# quien por s#_u_#erte dada + _#Le fué la habitación#_ del reino oscuro + Y el mando en la infernal _#triste#_ morada! + Atapa la profunda escura boca + Por do salen las tres fieras hermanas + A hacernos el daño que nos toca, + Y sian de dañarnos tan livianas + Sus intenciones, que las lleve el viento, + Como se lleva el pelo de estas lanas. + +Quita algunos pelos del carnero y échalos al aire. + +S.1.° Y ansí como te baño y ensangriento + Este cuchillo #_en_# esta sangre pura, + Con alma limpia y limpio pensamiento, + Ansí la tierra de Numancia dura + Se bañe con la sangre de romanos, + Y aun los sirva también de sepoltura. + +Sale por el hueco del tablado un DEMONIO hasta el medio cuerpo, y ha +de arrebatar el carnero y volverse a disparar el fuego y todos los +sacrificios. + +S.2.° Mas ¿quién me ha arrebatado de las manos + La víctima? ¿Qué es esto, dioses santos? + ¿Qué prodigios son estos tan insanos? + No #_os_# han entern#_eci_#do ya los llantos + Deste pueblo lloroso y afligido, + Ni la arpada voz de aquestos cantos; + Antes creo que se han endurecido, + Cual pueden inferir en las señales + Tan fieras como aquí han acontecido. + Nuestros vivos remedios son mortales; + Toda nuestra pereza es diligencia, + #_Y los bienes ajenos, nuestros males._# +NUM. En fin, dado han los cielos la sentencia + De nuestro fin amargo y miserable. + No nos quiere valer ya su clemencia; + Lloremos, pues es fin tan lamentable, + Nuestra desdicha; que la edad postrera + Dél y de nuestras fuerzas siempre hable. + + +JORNADA TERCERA + +Salen CIPIÓN, IUGURTA, y MARIO, romanos. + +CIP. En forma estoy contento en mirar cómo + Corresponde a mi gusto la ventura, + Y esta libre nación soberbia domo + Sin fuerzas, solamente con cordura. + En viendo la ocasión, luego la tomo, + Porque sé cuánto corre y se apresura, + Y si se pasa; en cosas de la guerra, + El crédito consume y vida atierra. + Juzgaba de ésa el loco desvarío + Tener los enemigos encerrados, + Y que era mengua del romano brío + No vencellos con modos más usados. + Bien sé que lo habrán dicho; mas yo fío + Que, los que fueren plácticos soldados + Dirán que es de tener en mayor cuenta + La victoria que menos ensangrienta. + ¿Qué gloria puede haber más levantada, + En las cosas de guerra que aquí digo, + Que, sin quitar de su lugar la espada, + Vencer y sujetar al enemigo? + Que, cuando la victoria es granjeada + Con la sangre vertida del amigo, + El gusto mengua que causar pudiera + La que sin sangre tal ganada fuera. + +Tocan una trompeta del muro de Numancia. + +IUG. Oye, señor, que de Numancia suena + El son de una trompeta, y me aseguro + Que decirte, algo desde allá se ordena, + Pues el salir acá lo estorba el muro. + Caravino se ha puesto en una almena, + Y una señal ha hecho de seguro: + Lleguémonos más cerca. +CIP. Ea, lleguemos. + No más: que desde aquí lo entenderemos. + +Pónese CARAVINO en la muralla, con una bandera o lanza en la mano, y +dice: + +CAR. ¡Romanos!; ¡Ah, romanos! ¿Puede acaso + Ser de vosotros esta voz oída? +MAR. Puesto que más abajas, y hables paso, + De cualquier tu razón será entendida. +CAR. Decid al general que alargue el paso + Al foso, porque viene dirigida + a él una embajada. +CIP. Dila presto, + que #_yo_# soy Cipión. +CAR. Escucha el resto. + Dice Numancia, general prudente, + Que consideres bien que ha muchos años + Que entre la nuestra y tu romana gente + Duran los males de la guerra extraños, + Y que, por evitar que no se aumente + La dura pestilencia destos daños, + Quiere, si tú quisieres, acaballa + Con una breve y singular batalla. + Un soldado se ofrece de los nuestros + A combatir cerrado en estacada + Con cualquiera esforzado de los vuestros, + Para acabar contienda tan trabada; + Y al que los hados fueren tan siniestros, + Que allí le deje#_n_# sin la vida amada, + Si fuere d nuestro, darémoste la tierra; + Si el tuyo fuere, acábese la guerra: + Y por seguridad deste concierto, + daremos a tu gusto las rehenes. + Bien sé que en él vendrás, porque estás cierto + De los soldados que a tu cargo tienes, + Y sabes que el menor, a campo abierto, + Hará sudar el pecho, rostro y sienes + Al más aventajado de Numancia; + Ansí que está segura tu ganancia. + Porque a la ejecución se venga luego, + Respóndeme, señor, si estás en ello. +CIP. Donaire es lo que dices, risa y juego, + Y loco el que piensa de hacello. + Usad el medio del humilde ruego, + Si queréis que se escape vuestro cuello + De probar el rigor y filos diestros + Del romano cuchillo y brazos nuestros. + La _fiera_ que en la jaula está encerrada + Por su selvatoquez y fuerza dura, + Si puede allí con mano ser domada, + Y con el tiempo y medios de cordura, + Quien la dejase libre y desatada + Daría grandes muestras de locura. + Bestias sois, y, por tales, encerradas + Os tengo donde habéis de ser domadas. + Mía será Numancia a pesar vuestro, + Sin que me cueste un mínimo soldado, + Y el que tenéis vosotros por más diestro, + Rompa por ese foso trincheado; + Y si en esto os parece que yo muestro + Un poco mi valor acobardado, + El viento lleve _agora_ esta vergüenza, + Y vuélvala la fama cuando venza. + +Vanse CIPIÓN y los suyos, y dice CARAVINO. + +CAR. ¿No escuchas más, cobarde? ¿Ya te ascondes? + ¿Enfádate la igual justa batalla? + Mal con tu nombradía correspondes; + Mal podrás de este modo sustentalla; + En fin, como cobarde me respondes. + Cobardes sois, romanos, vil canalla, + Con vuestra muchedumbre confiados, + Y no en los diestros brazos levantados. + En _formado_ escuadrón, o manga suelta + En la campaña rasa, do no pueda + Estorbar la mortal fiera revuelta + El ancho foso y muro que la veda, + Será bien que, sin dar el pie la vuelta? + Y sin tener jamás la espada queda, + _Ese_ ejército mucho bravo vuestro + Se viera con el poco flaco nuestro; + Mas, como siempre estáis acostumbrados + A vencer con ventajas y con mañas, + Estos conciertos, en valor fundados, + No los admiten bien vuestras marañas; + _Liebres en pieles fieras disfrazados, + Load y engrandeced vuestras hazañas_, + Que espero en el gran Júpiter dejaros + Sujetos a Numancia y a sus fueros. + +Vase, y torna a salir fuera con TEÓGENES, y CARAVINO, y MARANDRO, y +otros. + +TEÓG. En términos nos tiene nuestra suerte, + Dulces amigos, que sería ventura + De acabar nuestros daños con la muerte; + El desafío no ha importado un cero; + ¿De intentar qué me queda? No lo siento, + Uno es aceptar el fin postrero. + Esta noche se muestre el ardimiento + Del numantino acelerado pecho, + Y póngase por obra nuestro intento. + El enemigo muro sea deshecho; + Salgamos a morir a la campaña, + Y no como cobardes en estrecho. + Bien sé que sólo sirve esta hazaña + De que a nuestro morir se mude el modo, + Que con ella la muerte se acompaña. +CAR. Con este parecer yo me acomodo; + Morir quiero rompiendo el fuerte muro, + Y deshacello por mi mano todo; + Mas tienen una cosa mal siguro: + Que, si nuestras mujeres saben esto, + De que no haremos nada os aseguro. + Cuando otra vez tuvimos presupuesto + De huírnos y dejallas, cada uno + Fiado en su caballo y vuelo presto, + Ellas, que el trato a ellas importuno + Supieron, al momento nos robaron + Los frenos, sin dejarnos sólo uno. + Entonces el huír nos estorbaron, + Y ansí lo harán agora fácilmente, + Si las lágrimas muestran que mostraron. +MAR. Nuestro disinio a todas es patente, + Todas lo saben ya, y no queda alguna + Que no se queje dello amargamente, + Y dicen que, en la buena o ruin fortuna, + Quieren en vida o muerte acompañaros, + Aunque su compañía os sea importuna. + +Entran cuatro mujeres de Numancia, cada una con un niño en brazos y +otros de las manos, y LIRA, doncella. + + Veislas aquí do vienen a rogaros + No las dejéis en tantos embarazos; + Aunque seáis de acero han de ablandaros; + Los tiernos hijos vuestros en los brazos + Las tristes traen: ¿no veis con qué señales + De amor les dan los últimos abrazos? +M.1.ª ¿Qué pensáis, varones claros? + ¿Revolvéis aún todavía + En la triste fantasía + De dejarnos y ausentaros? + ¿Y a los libres hijos vuestros + Queréis esclavos dejallos? + ¿No será mejor _ahogallos_ + Con los propios brazos vuestros? + No apresuréis el camino + Al morir, porque su estambre + Cuidado tiene la hambre + De cercenarla contino. +M.3.ª Hijos de estas tristes madres, + ¿Qué es esto? ¿Cómo no habláis + Y con lágrimas rogáis + Que no os dejen vuestros padres? + Baste que la hambre insana + Os acaben con dolor, + Sin esperar el rigor + De la aspereza romana. + Decildes que os engendraron + Libres, y libres nacistes, + Y que vuestras madres tristes + También libres os criaron. + Decildes que, pues la suerte + Nuestra va tan decaída, + Que, como os dieron la vida, + Ansí mismo os den la muerte; + ¡Oh muros de esta ciudad! + Si podéis hablar, decid, + Y mil veces repetid: + "¡Numantinos, libertad + Los templos, las casas vuestras + Levantadas en concordia! + Hoy piden misericordia + Hijos y mujeres vuestras. + Ablandad, caros varones, + Esos pechos diamantinos, + Y mostrad, cual numantinos, + Amorosos corazones; + Que no por romper el muro + Se remedia un mal tamaño; + Antes en ello está el daño + Más propincuo y más seguro." +LIRA. También las tristes doncellas + Ponen en vuestra defensa + El remedio de su ofensa + Y el alivio a sus querellas. + Desesperación notoria + Es ésta que hacer queréis, + Adonde sólo hallaréis + Breve muerte y larga gloria. + Mas ya que salga mejor + Que yo pienso esta hazaña, + ¿Qué ciudad hay en España + Que quiera daros favor? + Mi pobre ingenio os advierte + Que si hacéis esta salida, + Al enemigo dais vida + Y a toda Numancia muerte. + De vuestro acuerdo gentil + Los romanos burlarán; + Pero, decidme: ¿qué harán + Tres mil con ochenta mil? + Aunque tuviesen abiertos + Los muros y su defensa, + Seríades con ofensa + Mal vengados y bien muertos. + Mejor es que la ventura + O el daño que el cielo ordena, + O nos salve o nos condena + Dé la vida o sepoltura. +TEÓG. Limpiad los ojos húmidos del llanto, + Mujeres tiernas, y tené entendido + Que vuestra angustia la sentimos tanto, + Que responde al amor nuestro subido. + Ora crezca el dolor, ora el quebranto + Sea por nuestro bien disminuído, + Jamás en muerte o vida os dejaremos; + Antes en muerte y vida os serviremos. + Pensábamos salir al foso, ciertos + Antes de allí morir que de escaparnos, + Pues fuera quedar vivos aunque muertos, + Si muriendo pudiéramos vengarnos; + Mas, pues nuestros disinios descubiertos + Han sido, y es _locura_ aventurarnos, + Amados y hijos y mujeres nuestras, + Nuestras vidas serán de hoy más las vuestras. + Sólo se ha de mirar que el enemigo + No alcance de nosotros triunfo o gloria; + Antes ha de servir él de testigo + Que aprueben y determinen la historia; + Y si todos venís en lo que digo, + Mil siglos durará nuestra memoria, + Y es que no quede cosa aquí en Numancia + De do el contrario pueda hacer ganancia. + En medio de la plaza se haga un fuego, + En cuya ardiente llama licenciosa + Nuestras riquezas todas se echen luego, + Desde la pobre a la más rica cosa; + Y esto podréis tener a dulce juego, + Cuando os declare la intención honrosa + Que se ha de efectuar después que sea + Abrasada cualquier rica presea. + Y para entretener por algún hora + La hambre que ya roe nuestros huesos, + Haréis descuartizar luego a la hora + Esos tristes romanos que están presos. + Y sin del chico al grande hacer mejora, + Repártase entre todos, que con esos + Será nuestra comida celebrada + Por España, cruel, necesitada. +CAR. Amigos, ¿qué os parece? ¿Estáis en esto? + Digo que a mí me tiene satisfecho, + Y que a la ejecución se venga presto + De un tan extraño y tan honroso hecho. +TEÓG. Pues yo de mi intención os diré el resto: + Después que sea lo que digo hecho, + Vamos a ser ministros todos luego + De encender el ardiente y rico fuego. +M.1.ª Nosotras desde aquí ya comenzamos + A dar con voluntad nuestros arreos, + Y a las vuestras las vidas entregamos + Como se han entregado los deseos. +LIRA. Pues caminemos presto; vamos, vamos, + Y abrásense en un punto los trofeos + Que pudieran hacer ricas las manos, + Y aun hartar la codicia de romanos. + +Vanse todos, y salen dos NUMANTINOS. + +N.1.° ¡Derrama, dulce hermano, por los ojos + El alma en llanto amargo convertida! + ¡Venga la muerte y lleve los despojos + De nuestra miserable y triste vida! +N.2.° Bien poco durarán estos enojos; + Que ya la muerte viene apercebida + Para llevar en presto y breve vuelo + A cuantos pisan de Numancia el suelo. + En la plaza mayor ya levantada + Queda un ardiente y cudiciosa hoguera, + Que de nuestras riquezas menistrada, + Sus llamas suben a la cuarta esfera. + Allí, con triste priesa acelerada + Y con mortal y tímida carrera, + Acuden todos, como santa ofrenda, + A sustentar las llamas con su hacienda. + Allí la perla del rosado #_Oriente_#, + Y el oro en mil vasijas fabricado, + Y el diamante y rubí más excelente, + Y la estimada púrpura y brocado, + En medio del rigor fogoso ardiente + De la encendida llama se ha arrojado: + Despojos que pudieran los romanos + Hinchir los senos y ocupar las manos. + +Aquí salen con cargas de ropa por una parte y éntranse, por otra. + + #_Vuelve al triste espectáculo la vista_#; + Verás con cuánta priesa y cuánta gana + Toda Numancia en numerosa vista + Aguija a sustentar la llama insana; + Y no con verde leño o seca arista, + No con materia al consumir liviana, + Sino con sus haciendas mal gozadas, + Pues se guardaron para ser quemadas. +N.1.° Si con esto acabara nuestro daño, + Pudiéramos llevallo con paciencia; + Mas, ¡ay!, que se ha de dar, si no me engaño, + De que muramos todos cruel sentencia. + ¡Primero que el rigor bárbaro extraño + Muestre #_en_# nuestras gargantas su inclemencia, + Verdugos de nosotros nuestras manos + Serán, y no los pérfidos romanos! + Han ordenado que no quede alguna + Mujer, niño ni viejo con la vida, + Pues al fin la cruel hambre importuna + Con más fiero rigor es su homicida. + +Sale una mujer con una criatura en los brazos y otra de la mano, y +ropa para echar en el fuego. + +MADR. ¡Oh duro vivir molesto! + ¡Terrible y triste agonía! +HIJO. Madre, ¿por ventura, habría + Quien nos diese pan por esto? +MADR. ¿Pan, hijo? ¡Ni aun otra cosa + Que semeje de comer! +HIJO. Pues ¿tengo de fenecer + De dura hambre rabiosa? + ¡Con poco pan que me deis, + Madre, no os pediré más! +MADR. Hijo, ¡qué pena me das! +HIJO. ¿Por qué, madre, no queréis? +MADR. Sí quiero; mas ¿qué haré, + Que no sé donde buscallo? +HIJO. Bien podréis, madre, comprallo; + Si no, yo lo compraré. + Mas, por quitarme de afán, + Si alguno conmigo topa, + Le daré toda esta ropa + Por un pedazo de pan. +MADR. ¿Qué mamas, triste criatura? + ¿No sientes que, a mi despecho, + Sacas ya del flaco pecho, + Por leche, la sangre pura? + Lleva la carne a pedazos, + Y procura de hartarte, + Que no pueden ya llevarte + Mis flacos, cansados brazos. + Hijos, mi dulce alegría, + ¿Con qué os podré sustentar, + Si apenas tengo qué os dar + De la propia sangre mía? + ¡Oh hambre terrible y fuerte, + Cómo me acabas la vida! + ¡Oh guerra, sólo venida + Para causarme la muerte! +HIJO. ¡Madre mía, que me fino! + Aguijemos. ¿A dó vamos, + Que parece que alargamos + La hambre con el camino? +MADR. Hijo, cerca está la plaza + Adonde echaremos luego + En mitad del vivo fuego + El _peso_ que te embaraza. + + +JORNADA CUARTA + +Tocan al arma con gran priesa, y a este rumor sale CIPIÓN, y IUGURTA, +y MARIO, alborotados. + +CIP. ¿Qué es esto, capitanes? ¿Quién nos toca + Al arma en tal sazón? ¿Es, por ventura, + Alguna gente desmandada y loca + Que viene a demandar su sepoltura? + Mas no sea algún motín el que provoca + Tocar al arma en recia coyuntura: + Que tan seguro estoy del enemigo, + Que tengo más temor al que es amigo. + +Sale QUINTO FABIO con el espada desnuda, y dice: + +QUIN. Sosiega el pecho, general prudente, + Que ya de esta arma la ocación se sabe, + Puesto que ha sido a costa de tu gente, + De aquel en quien más brío o fuerza cabe. + Dos numantinos con soberbia frente, + _#Cuyo valor será razón se alabe#_, + Saltando el ancho foso y la muralla, + Han movido a tu campo cruel batalla. + A las primeras guardas envistieron, + Y en medio de mil lanzas se arrojaron, + Y con tal furia y rabia arremetieron, + Que libre paso al campo les dejaron. + Las tiendas de Fabricio acometieron, + Y allí su fuerza y _su_ valor mostraron + De modo, que en un punto seis soldados + Fueron de agudas puntas traspasados. + Con presta diligencia discurriendo + Iban de tienda en tienda, hasta que hallaron + Un poco de bizcocho, el cual cogieron; + El paso, y no el furor, atrás tornaron. + El uno de ellos se escapó huyendo; + Al otro mil espadas le acabaron, + Por donde infiero que la hambre ha sido + Quien les dió atrevimiento tan subido. +CIP. Si, estando deshambridos y encerrados, + Muestran tan demasiado atrevimiento, + ¿Qué hicieran siendo libres y enterados + En sus fuerzas primeras y ardimiento? + ¡Indómitos! ¡Al fin seréis domados, + Porque contra el furor vuestro violento + Se tiene de poner la industria nuestra, + Que de domar soberbios es maestra! + +Vanse todos. + +Sale una mujer, armada con una lanza en la mano y un escudo, que +significa la GUERRA, y trae consigo la ENFERMEDAD y la HAMBRE: la +ENFERMEDAD arrimada a una muleta y rodeada de paños la cabeza, con una +máscara amarilla; y la HAMBRE saldrá con un desnudillo de muerte, y +encima, una ropa de bocací amarilla y una máscara descolorida. + +GUERR. Hambre, Enfermedad, ejecutores + De mis terribles mandos y severos, + De vidas y salud consumidores, + Con quien no vale ruego, mando o fieros, + Pues ya de mi intención sois sabidores, + No hay para qué de nuevo encareceros + De cuánto gusto me será y contento + Que luego, luego, hagáis mi mandamiento. + La fuerza incontrastable de los hados, + Cuyos efectos nunca salen vanos, + Me fuerzan que de mí sean ayudados + Estos sagaces mílites romanos. + Ellos serán un tiempo levantados, + Y abatidos también estos hispanos; + Pero tiempo vendrá en que yo me mude, + Y dañe al alto y al pequeño ayude; + Que yo, que soy la poderosa Guerra, + De tantas madres desterrada en vano, + Aunque quien me maldice a veces yerra, + Pues no sabe el valor de esta mi mano, + Sé bien que en todo el orbe de la tierra, + Seré llevada del valor hispano + En la dulce ocasión que estén reinando + Un Carlos, y un Filipo, y un Fernando. +ENF. Si ya la Hambre, nuestra amiga _querida_. + No hubiera tomado con instancia + A su cargo de ser fiera homicida + De todos cuantos viven en Numancia, + Fuera de mí _tu_ voluntad cumplida, + De modo que se viera la ganancia + Fácil y rica que _el_ romano hubiera, + Harto mejor de aquello que se espera. + Mas ella, en cuanto su _poder alcanza_, + Ya tiene tal el pueblo numantino, + Que de esperar alguna buena andanza, + Le ha tomado las sendas y el camino; + Mas del furor la rigurosa lanza, + La influencia del contrario sino, + Le trata con tan áspera violencia, + Que no es menester hambre ni dolencia. + El Furor y la Rabia, tus secuaces, + Han tomado en su pecho tal asiento, + Que, cual si fuese de romanas haces, + Cada cual de esa sangre está sediento. + Muertos, incendios, iras son sus paces; + En el morir han puesto su contento, + Y, por quitar el triunfo a los romanos, + Ellos mesmos se matan con sus manos. +HAMBR. Volved los ojos, y veréis ardiendo + De la ciudad los encumbrados techos. + Escuchad los suspiros que saliendo + Van de mil tristes, lastimados pechos. + Oíd la voz y lamentable estruendo + De bellas damas a quien, ya deshechos + Los tiernos miembros de ceniza y fuego, + No valen padre, amigo, amor ni ruego. + Cual salen las ovejas descuidadas, + Siendo del fiero lobo acometidas, + _Andar aquí y allí descarriadas_, + Con temor de perder las simples vidas, + Tal niños y mujeres desdichadas, + Viendo ya las espadas homicidas, + Andan de calle en calle, ¡oh hado insano!, + Su cierta muerte dilatando en vano. + No hay plaza, no hay rincón, no hay calle o casa + Que de sangre y de muertos no esté llena; + El hierro mata, el duro fuego abrasa, + Y el rigor ferocísimo condena. + Presto veréis que por el suelo tasa + Hasta la más subida y alta almena, + Y las casas y templos más preciados + En polvo y en cenizas son tornados. + Venid; veréis que _en_ los amados cuellos + De tiernos hijos y mujer querida, + Teogenes afila agora y prueba en ellos + De su espada cruel corte homicida, + Y cómo ya, después de muertos ellos, + Estima en poco la cansada vida, + Buscando de morir un modo extraño, + Que causó en el suyo más de un daño. +GUERR. Vamos, pues, y ninguno se descuide + De ejecutar por eso aquí su fuerza, + Y a lo que digo sólo atienda y cuide, + Sin que de mi intención un punto tuerza. + +Vanse, y sale TEÓGENES con dos espadas desnudas y ensangrentadas las +manos. + +TEÓG. Sangre de mis entrañas derramada, + Pues sois aquella de los hijos míos; + Mano, contra _ti_ mesma acelerada, + Llena de honrosos y crueles bríos; + Fortuna, en daño mío conjurada; + Cielos, de justa piedad vacíos: + Ofrecedme en tan dura, amarga suerte, + Alguna honrosa, aunque cercana muerte. + Valientes numantinos, haced cuenta + Que yo soy algún pérfido romano, + Y vengad en mi pecho vuestra afrenta, + Ensangrentando en él espada y mano. + Una de estas espadas os presenta + Mi airada furia y mi dolor insano; + Que, muriendo en batalla, no se siente + Tanto el rigor del último accidente. + +Vase, y sale CIPIÓN, y IUGURTA, y QUINTO FABIO, y MARIO, y ERMILIO y +otros soldados romanos. + +CIP. Si no me engaña el pensamiento mío, + O salen mentirosas las señales + _Que_ habéis visto _en_ Numancia, del estruendo + Y lamentable son, y ardiente llama, + Sin duda alguna _que_ recelo y temo + Que el bárbaro furor del enemigo + Contra su propio pecho no se vuelva. + _Ya no parece gente en la muralla_, + Ni suenan las usadas centinelas; + Todo está en calma y en silencio puesto, + Como si en paz tranquila y sosegada + Estuviesen los fieros numantinos. +MAR. Presto podrás salir de aquesa duda, + Porque, si tú lo quieres, yo me ofrezco + De subir sobre el muro, aunque me ponga + Al riguroso trance que se ofrece, + Sólo por ver aquello que en Numancia + Hacen nuestros soberbios enemigos. +CIP. Arrima, pues, ¡_oh_ Mario!, alguna escala + A la muralla, y haz lo que prometes. +MAR. Id por la escala luego, y vos, Ermilio, + Haced que mi rodela se me traiga, + Y la celada blanca de las plumas; + Que a fe que tengo de perder la vida + O sacar de esta duda al campo todo. +ERM. Ves aquí la rodela y la celada; + La escala vesla allí: la trajo Limpio. +MAR. Encomiéndame a Júpiter inmenso, + Que yo voy a cumplir lo prometido. +IUG. Alza más la rodela, Mario, + Encoge el cuerpo, y encubre la cabeza. + ¡Animo, que ya llegas a lo alto! + ¿Qué ves? +MAR. !Oh santos dioses! _Y_ ¿qué es esto? +IUG. ¿De qué te admiras? +MAR. De mirar de sangre + Un rojo lago, y de ver mil cuerpos + Tendidos por las calles de Numancia, + De mil agudas puntas traspasados. +CIP. ¿Qué? ¿No hay ninguno vivo? +MAR. ¡Ni por pienso! + A lo menos, ninguno se me ofrece + En todo cuanto alcanzo con la vista. +CIP. Salta, pues, dentro, y mira por tu vida. + +Salta MARIO en la ciudad. _Síguele Iugurta y al poco rato_ torna a +salir _el primero_ por la muralla, y dice: + +MAR. En balde, ilustre general prudente, + Han sido nuestras fuerzas ocupadas. + En balde te has mostrado diligente, + Pues en humo y en viento son tornadas + Las ciertas esperanzas de victoria, + De tu industria contino aseguradas. + En lamentable fin la triste historia + De la ciudad invicta de Numancia + Merece ser eterna en la memoria; + Sacado han de su pérdida ganancia; + Quitádote han el triunfo de las manos, + Muriendo con magnánima constancia; + Nuestros disinios han salido vanos, + Pues ha podido más su honroso intento + Que toda la potencia de romanos. + El fatigado pueblo en fin violento + Acaba la miseria de su vida, + Dando triste remate al largo cuento. + Numancia está en un lago convertida, + De roja sangre y de mil cuerpos llena, + De quien fué su rigor propio homicida. + De la pesada y sin igual cadena + Dura de esclavitud se han escapado + Con presta audacia, de temor ajena. + En medio de la plaza levantado + Está un ardiente fuego temeroso, + De sus cuerpos y haciendas sustentado. + Al tiempo llegué a verlo, que el furioso + Teogenes, valiente numantino, + De fenecer su vida deseoso, + Maldiciendo su corto amargo sino, + En medio se arrojaba de la llama, + Lleno de temerario desatino, + Y al arrojarse dijo: "Clara fama, + Ocupa aquí tus lenguas y tus ojos + En esta hazaña, que a contar te llama. + ¡Venid, romanos, ya por los despojos + Desta ciudad, en polvo y humo vueltos, + Y sus flores y frutos en abrojos!" + De allí, con pies y pensamientos sueltos, + Gran parte de la tierra he rodeado, + Por las calles y pasos más revueltos, + Y un solo numantino no he hallado + Que poderte traer vivo siquiera, + Para que fueras dél bien informado + Por qué ocasión, de qué suerte o manera + Acometieron tan grave desvarío, + Apresurando la mortal carrera. +CIP. ¿Estaba, por ventura, el pecho mío + De bárbara arrogancia y muertes lleno, + Y de piedad justísima vacío? + ¿Es de mi condición, por dicha, ajeno + Usar benignidad con el rendido, + Como conviene al vencedor que es bueno? + #_¡Mal_#, por cierto, tenían conocido + El valor en Numancia de mi pecho, + Para vencer y perdonar nacido! +QUIN. Iugurta te hará más satisfecho, + Señor, de aquello que saber deseas, + Que vesle vuelve lleno de despecho. + +Asómase IUGURTA a la muralla. + +IUG. Prudente general, en vano empleas + Más aquí tu valor. Vuelve a otra parte + La industria singular de que te arreas. + No hay en Numancia cosa en que ocuparte. + Todos son muertos, y sólo uno #_creo_# + Que queda vivo para el trunfo darte, + Allí en aquella torre, según veo. + Yo vi denantes un muchacho; estaba + Turbado en vista y de gentil arreo. +CIP. Si eso fuese verdad, eso bastaba + Para trunfar en Roma de Numancia, + Que es lo que más agora deseaba. + Lleguémonos allá, y haced instancia + Como el muchacho venga aquestas manos + Vivo, que es lo que agora es de importancia. + +Dice VARIATO, muchacho, desde la torre: + +VAR. ¿Dónde venís, o qué buscáis, romanos? + Si en Numancia queréis entrar por fuerte, + Haréislo sin contraste, a pasos llanos; + Pero mi lengua desde aquí os advierte + Que yo las llaves mal guardadas tengo + Desta ciudad, de quien trunfó la muerte. +CIP. Por ésas, joven, deseoso vengo, + Y más de que tú hagas insperiencia, + Si en este pecho piedad sostengo. +VAR. ¡Tarde, cruel, ofreces tu clemencia, + Pues no hay con quien usarla: que yo quiero + Pasar por el rigor de la sentencia + Que con suceso amargo y lastimero + De nuestros padres y patria tan querida + Causó el último fin terrible y fiero! +QUIN. _#Dime#_: ¿tienes, por suerte, aborrecida, + Ciego de un temerario desvarío, + Tu floreciente edad y tierna vida? +CIP. Tiempla, pequeño joven, templa el brío; + Sujeta el valor tuyo, que es pequeño, + Al mayor de mi honroso poderío; + Que desde aquí te doy la fee y empeño + Mi palabra, que solo de ti seas + Tú mismo el propio, el conocido dueño; + _#Y#_ que de ricas joyas y preseas + Vivas lo que vivieres abastado, + Como yo podré darte y tú deseas, + Si a mí te entregas y te das de grado. +VAR. Todo el furor de cuantos ya son muertos + En este pueblo y en polvo reducido, + Todo _#el huir#_ los pactos y conciertos, + Ni el dar a sujeción jamás oído, + Sus iras, sus rancores descubiertos, + Está en mi pecho solamente unido. + Yo heredé de Numancia todo el brío; + Ved, si pensáis vencerme, es desvarío. + Patria querida, pueblo desdichado, + No temas, ni imagines que admire + De lo que debo ser de ti engendrado, + Ni que promesa o miedo me retire, + Ora me falte el suelo, el cielo, el hado, + Ora vencerme todo el mundo aspire; + Que imposible será que yo _#no#_ haga + A tu valor la merecida paga. + Que si a esconderme aquí me trujo el miedo + De la cercana y espantosa muerte, + Ella me sacará con más denuedo, + Con el deseo de seguir tu suerte; + De vil temor pasado, como puedo, + Será la enmienda agora osada y fuerte, + Y el temor de mi edad tierna, inocente + Pagaré con morir osadamente. + Yo os aseguro, ¡oh fuertes ciudadanos!, + Que no falte por mí la intención vuestra + _#De que no triunfen pérfidos romanos#_, + Si ya no fuere de ceniza nuestra. + Saldrán conmigo sus intentos vanos, + _#Ora#_ levanten contra mí su diestra, + O me aseguren con promesa incierta + A vida y a regalos ancha puerta. + Tened, romanos, sosegad el brío, + Y no os canséis _#en#_ asaltar el muro; + Con que fuera mayor el poderío + Vuestro, de no vencerme estad seguro. + Pero muéstrese ya el intento mío, + Y si ha sido el amor perfecto y puro + Que yo tuve a mi patria tan querida, + Asegúrelo luego esta caída. + +Arrójase el muchacho de la torre, y dice CIPIÓN: + +CIP. ¡Oh! ¡Nunca vi tan memorable hazaña! + ¡Niño de anciano y valeroso pecho, + Que, no sólo a Numancia, mas a España + Has adquirido gloria en este hecho! + Con tal vida y virtud heroica, extraña, + Queda muerto y perdido mi derecho. + Tú con esta caída levantaste + Tu fama, y mis victorias derribaste. + Que fuera viva y en su ser Numancia, + Sólo porque vivieras me holgara; + Tú solo me has llevado la ganancia + Desta larga contienda, ilustre y rara; + Lleva, pues, niño, lleva la ganancia + Y la gloria que el cielo te prepara, + Por haber, derribándote, vencido + Al que, subiendo, queda más caído. + + + + +PEDRO DE URDEMALAS + + +JORNADA PRIMERA + +Salen MARTÍN CRESPO, alcalde, _#recién elegido; su mozo Pedro de +Urdemalas#_ y SANCHO MACHO y DIEGO TARUGO, regidores. + +TAR. Plácenos, Martín Crespo, del suceso; + Desechéisla por otra de brocado, + Sin que jamás un voto os salga avieso. +ALC. Diego Tarugo, lo que me ha costado + Aquesta vara, sólo Dios lo sabe, + Y mi vino y capones y ganado. + El que no te conoce, ese te alabe, + deseo de mandar. +SANCH. Yo aqueso digo; + Que sé que en él todo cuidado cabe. + Véala yo en poder de mi enemigo, + Vara que es por presentes adquirida. +ALC. Pues ahora la tiene un vuestro amigo. +SANCH. De vos, Crespo, será tan bien regida, + Que no la doble dádiva ni ruego. +ALC. No, juro a mí, mientras tuviere vida. + Cuando mujer me informe, estaré ciego; + Al ruego del hidalgo, sordo y mudo; + Que a la severidad todo me entrego. +TAR. Ya veo en vuestro tiempo, y no lo dudo, + Sentencias de Salmón, el rey discreto, + Que el niño dividió con hierro agudo. +ALC. Al menos de mi parte, yo prometo + De arrimarme a la ley en cuanto pueda, + Sin alterar un mínimo decreto. +SANCH. Como yo lo deseo, así suceda, + Y adiós. +ALC. Fortuna os tenga, Sancho Macho, + En la empinada cumbre de su rueda. +TAR. Sin que el temor o amor os ponga empacho, + Juzgad, Crespo, terrible y brevemente, + Que la tardanza en toda cosa tacho; + Y adiós quedad. +ALC. En fin, sois buen pariente. + +Entranse SANCHO MACHO y DIEGO TARUGO. + + Pedro, que escuchando estás, + ¿Cómo de mi buen suceso + El parabién no me das? + Ya soy alcalde y confieso + Que lo seré por demás, + Si tú no me das favor, + Y muestras algún primor + Con que juzgue rectamente; + Que te tengo por prudente, + Más que a un cura y a un doctor. +PEDR. Es aqueso tan verdad, + Cual lo dirá la experiencia, + Porque con facilidad + Luego os mostraré una ciencia, + Que os dé nombre y calidad. + Llegaraos Licurgo apenas, + Y la celebrada Atenas + Callará sus doctas leyes: + Envidiaros han los reyes + Y las escuelas más buenas. + Yo os meteré en la capilla + Dos docenas de sentencias + Que al mundo den maravilla, + Todas con sus diferencias + Civiles o de rencilla; + Y la que primero a mano + Os viniere, está bien llano + Que no ha de haber más que ver. +ALC. Desde hoy más, Pedro, has de ser, + No mi mozo, mas mi hermano. + Ven, y mostrarásme el modo + Como yo ponga en efeto + Lo que has dicho, en parte, o todo. +PEDR. Pues más cosas te prometo. +ALC. A cualquiera me acomodo. + +Entranse el ALCALDE y PEDRO. + +Salen otra vez SANCHO MACHO y TARUGO. + +SANCH. Mirad, Tarugo, bien siento, + Que aunque el parabién le distes + A Crespo de su contento, + Otro paramal tuvistes + Guardado en el pensamiento; + Porque, en efeto, es mancilla + Que se rija aquesta villa + Por la persona más necia + Que hay desde Flandes a Grecia, + Y desde Egipto a Castilla. +TAR. Hoy mostrará la experiencia, + Buen regidor Sancho Macho, + Adónde llega la ciencia + De Crespo, a quien yo no tacho + Hasta la primera audiencia; + Y pues agora ha de ser, + Soy, Macho, de parecer, + Que le oigamos. +SANCH. Sea así, + Aunque tengo para mí + Que un simple en él se ha de ver. + +Entran LAGARTIJA y HORNACHUELOS, labradores. + +HORN. ¿De quién, señores, sabremos + Si el alcalde en casa está? +TAR. Aquí los dos le atendemos. +LAG. Señal es que aquí saldrá. +SANCH. Tan cierta, que ya le vemos. + +Salen el ALCALDE y REDONDO, escribano, y PEDRO. + +ALC. ¡Oh valientes regidores! +RED. Siéntense vuesas mercedes. +ALC. Sin ceremonia, señores. +TAR. En cortés exceder puedes + A los corteses mayores. +ALC. Siéntese aquí el escribano, + Y a mi izquierda y diestra mano + Los regidores estén; + Y tú, Pedro, estarás bien + A mis espaldas. +PEDR. Es llano. + Aquí en tu capilla están + Las sentencias suficientes + A cuantos pleitos vendrán, + Aunque nunca pares mientes + A la relación que harán. + Y si alguna no estuviere, + A tu asesor te refiere; + Que yo lo seré de modo + Que te saque bien de todo, + Y sea lo que se fuere. +RED. ¿Quieren algo, señores? +LAG. Sí querríamos. +RED. Pues digan, que aquí está el señor alcalde, + Que les hará justicia rectamente. +ALC. Perdónemelo Dios lo que ahora digo, + Y no me sea tomado por soberbia: + Tan tiestamente pienso hacer justicia, + Como si fuese un sonador romano. +RED. _Senador_, Martín Crespo. +ALC. Allá va todo. + Digan su pleito apriesa y brevemente; + Que apenas me le habrán dicho, en mi ánima, + Cuando les dé sentencia rota y justa. +RED. _Recta_, señor alcalde. +ALC. Allá va todo. +HORN. Prestóme Lagartija tres reales; + Volvíle dos; la deuda queda en uno, + Y él dice que le debo cuatro justos: + Este es el pleito, brevedad, y dije. + ¿Es aquesto verdad, buen Lagartija? +LAG. Verdad; pero yo hallo por mi cuenta, + O que yo soy un asno, o que Hornachuelos + Me queda a deber cuatro. +ALC. ¡Bravo caso! +LAG. No hay más en nuestro pleito, y me rezumo + En lo que sentenciare el señor Crespo. +RED. Rezumo por _resumo_: allá va todo. +ALC. ¿Qué decís vos a esto, Hornachuelos? +HORN. No hay que decir: yo en todo me arremeto + Al señor Martín Crespo. +RED. _Me remito_, + Pese a mi abuelo. +ALC. Dejadle que arremeta; + ¿Qué se os da a vos, Redondo? +RED. A mí nonada. +ALC. Pedro, sácame, amigo, una sentencia + Desa capilla, la que está más cerca. +RED. Antes de ver el pleito ¿hay ya sentencia? +ALC. Ahí se podrá ver quién es Callejas. +PEDR. Léase esta sentencia, y punto en boca. +RED. "En el pleito que tratan N. y F..." +PEDR. Zutano con Fulano significan + La N. con la F. entre dos puntos. +RED. Así es verdad, y digo, "que en el pleito + Que trata este Fulano con Zutano, + Que debo condenar, fallo y condeno + Al dicho puerco de Zutano a muerte, + Porque fué matador de la criatura + Del ya dicho Fulano". Yo no atino + Qué disparate es éste deste puerco, + Y de tantos Fulanos y Zutanos; + Ni sé cómo es posible que esto cuadre + Ni esquine con el pleito de estos hombres. +ALC. Redondo está en lo cierto: Pedro amigo, + Mete la mano y saca otra sentencia; + Podría ser que fuese de provecho. +PEDR. Yo, que soy asesor vuestro, me atrevo + De dar sentencia luego cual convenga. +LAG. Por mí, mas que la dé un jumento nuevo. +SANCH. Digo que el asesor es extremado. +HORN. Sentencia, norabuena. +ALC. Pedro, vaya, + Que en tu magín mi honra deposito. +PEDR. Deposite primero Hornachuelos, + Para mí el asesor, doce reales. +HORN. Pues sola la mitad importa el pleito. +PEDR. Así es verdad; que Lagartija el bueno + Tres reales de a dos os dió prestados, + Y destos le volvistes dos sencillos, + Y por aquesta cuenta debéis cuatro, + Y no, cual decís vos, no más de uno. +LAG. Ello es ansí, sin que le falte cosa. +HORN. No lo puedo negar, vencido quedo, + Y pagaré los doce con los cuatro. +RED. Ensúciome en Catón y en Justiniano, + ¡Oh Pedro de Urde, montañés famoso, + Que así lo muestra el nombre y el ingenio! +HORN. Yo voy por el dinero, y voy corrido. +LAG. Yo me contento con haber vencido. + +Entranse LAGARTIJA y HORNACHUELOS. + +Salen CLEMENTE y CLEMENCIA, _#hija de Martín Crespo#_, como pastor y +pastora, embozados. + +CLEM. Permítase que hablemos embozados + Ante tan justiciero ayuntamiento. +ALC. Mas que habléis en un costal atados, + Porque a oír, y no a ver, aquí me siento. +CLEM. Los siglos, que renombre de dorados + Les dió la antigüedad, con justo intento, + Ya se ven en los nuestros, pues que vemos + En ellos de justicia los extremos. + Vemos un Crespo alcalde. +ALC. Dios os guarde. + Dejad aquesas lonjas a una parte. +RED. _Lisonjas_ decir quiso. +ALC. Y porque es tarde, + De vuestro intento en breve nos dad parte. +CLEM. Con verdadera lengua, cierto alarde + Hace de lo que quiero, parte a parte. +ALC. Decid; que ni soy sordo, ni lo he sido. +CLEM. Desde mis tiernos años, + De mi fatal estrella conducido. + Sin las nubes de engaños, + El sol, que en este velo está escondido, + Miré para adoralle, + Porque esto hizo el que llegó a miralle. + Sus rayos se imprimieron + En lo mejor del alma, de tal modo, + Que en sí la convirtieron. + Todo soy fuego, yo soy fuego todo, + Y con todo, me hielo, + Si el sol me falta, que me eclipsa un velo. + Grata correspondencia + Tuvo mi justo y mi cabal deseo; + Que amor me dió licencia + A hacer de mi alma rico empleo. + En fin, esta pastora, + Así como la adoro, ella me adora. + A hurto de su padre, + Que es de su libertad duro tirano, + Que ella no tiene madre, + De esposa me entregó la fe y la mano + Y agora, temerosa + Del padre, no confiesa ser mi esposa. + Teme que el padre rico + Se afrente de mi humilde medianía, + Porque hace el pellico + Al monje en esta edad de tiranía. + El me sobra en riqueza, + Pero no en la que da naturaleza. + Como él, yo soy tan bueno: + Tan rico no; y a su riqueza igualo + Con estar siempre ajeno + De todo vicio perezoso y malo, + Y entre buenos es fuero + Que valga la virtud más que el dinero. + Pido que ante ti vuelva + A confirmar el sí de ser mi esposa, + Y en serlo se resuelva, + Sin estar de su padre temerosa, + Pues que no aparta el hombre + A los que Dios juntó en su gracia y nombre. +ALC. ¿Qué respondéis a esto, + Sol, que entre nubes se cubrió a deshora? +CLEM. Su proceder honesto + La tendrá muda, por mi mal, agora; + Pero señales puede + Hacer, con que su intento claro quede. +ALC. ¿Sois su esposa, doncella? +PEDR. La cabeza bajó; señal bien clara + Que no lo niega ella. +SANCH. Pues ¿en qué, Martín Crespo, se repara? +ALC. En que de mi capilla + Se saque la sentencia, y en oílla. + Pedro, sácala al punto. +PEDR. Yo sé que ésta saldrá pintiparada, + Porque, a lo que barrunto, + Siempre fué la verdad acreditada + Por atajo o rodeo, + Y esta sentencia lo dirá que leo. + +Saca un papel de la capilla, y léele Pedro. + + "Yo, Martín Crespo, alcalde, determino + Que sea la pollina del pollino." +RED. Vaso de suertes es vuestra capilla: + Y ésta que ha sido agora pronunciada, + Aunque es para entre bestias, maravilla, + Y aun da muestras de ser cosa pensada. +CLEM. El alma en Dios, y en tierra la rodilla, + La vuestra besaré, como a extremada + Coluna que sustenta el edificio + Donde moran las ciencias y el juicio. +ALC. Puesto que redundara esta sentencia, + Hijo, en haberos dado el alma mía, + Porque no es otra cosa mi Clemencia, + Me fuera de gran gusto y alegría; + Y alégrenos agora la presencia + Vuestra, que está en razón y en cortesía, + Pues ya lo desleído y sentenciado + Será sin duda alguna ejecutado. +CLEM. Pues con ese seguro, padre mío, + El velo quito y a tus pies me postro. + Mal haces en usar deste desvío, + Pues soy tu hija y no espantable monstro; + Tú has dado la sentencia a tu albedrío, + Y si es injusta, es bien que te dé en rostro; + Pero si justa es, haz que se apruebe, + Con que a debida ejecución se lleve. +ALC. Lo que escribí, escribí: bien dices, hija; + Y así, a Clemente admito por mi hijo, + Y el mundo deste proceder colija, + Que más por ley que por pasión me rijo. +SANCH. No hay alma aquí que no se regocija + De vuestro no pensado regocijo. +TAR. Ni lengua que a Martín Crespo no alabe + Por hombre ingeniosísimo y que sabe. + + + + +INDICE + PÁGS. + + LA GITANILLA 5 + + LA ILUSTRE FREGONA 65 + + HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA 119 + + NOVELA Y COLOQUIO QUE PASÓ ENTRE CIPIÓN Y BERGANZA 181 + + EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS 213 + + EL CERCO DE NUMANCIA 231 + + PEDRO DE URDEMALAS 275 + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of Novelas y teatro, by Cervantes + +*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NOVELAS Y TEATRO *** + +***** This file should be named 15115-8.txt or 15115-8.zip ***** +This and all associated files of various formats will be found in: + https://www.gutenberg.org/1/5/1/1/15115/ + +Produced by Juliet Sutherland, Mariano Cecowski and the Online +Distributed Proofreading Team. + + +Updated editions will replace the previous one--the old editions +will be renamed. + +Creating the works from public domain print editions means that no +one owns a United States copyright in these works, so the Foundation +(and you!) can copy and distribute it in the United States without +permission and without paying copyright royalties. Special rules, +set forth in the General Terms of Use part of this license, apply to +copying and distributing Project Gutenberg-tm electronic works to +protect the PROJECT GUTENBERG-tm concept and trademark. Project +Gutenberg is a registered trademark, and may not be used if you +charge for the eBooks, unless you receive specific permission. If you +do not charge anything for copies of this eBook, complying with the +rules is very easy. You may use this eBook for nearly any purpose +such as creation of derivative works, reports, performances and +research. They may be modified and printed and given away--you may do +practically ANYTHING with public domain eBooks. 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If you do not agree to abide by all +the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy +all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession. +If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project +Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the +terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or +entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8. + +1.B. "Project Gutenberg" is a registered trademark. It may only be +used on or associated in any way with an electronic work by people who +agree to be bound by the terms of this agreement. There are a few +things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works +even without complying with the full terms of this agreement. See +paragraph 1.C below. 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It exists +because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from +people in all walks of life. + +Volunteers and financial support to provide volunteers with the +assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's +goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will +remain freely available for generations to come. In 2001, the Project +Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure +and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations. +To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation +and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4 +and the Foundation web page at https://www.pglaf.org. + + +Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive +Foundation + +The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit +501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the +state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal +Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification +number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at +https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg +Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent +permitted by U.S. federal laws and your state's laws. + +The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S. +Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered +throughout numerous locations. Its business office is located at +809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email +business@pglaf.org. 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