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+The Project Gutenberg EBook of Novelas y teatro, by Cervantes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
+
+
+Title: Novelas y teatro
+
+Author: Cervantes
+
+Release Date: February 20, 2005 [EBook #15115]
+
+Language: Spanish
+
+Character set encoding: ISO-8859-1
+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NOVELAS Y TEATRO ***
+
+
+
+
+Produced by Juliet Sutherland, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team.
+
+
+
+
+
+
+ BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE
+ DIRIGIDA POR RAMÓN MENÉNDEZ PIDAL
+ TOMO XXI
+
+ C E R V A N T E S
+ NOVELAS Y TEATRO
+
+ SELECCIÓN HECHA POR
+ JOSEFINA SELA
+
+ _Dibujos de F. Marco._
+
+
+ MADRID, MCMXXII
+
+ INSTITUTO - ESCUELA
+ JUNTA PARA AMPLIACIÓN DE ESTUDIOS
+
+
+ TIPOGRAFÍA DE LA "REVISTA DE ARCHIVOS", OLÓZAGA, I, MADRID
+
+
+
+
+LA GITANILLA
+
+Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo para
+ser ladrones: nacen de padres ladrones, críanse con ladrones, estudian
+para ladrones y, finalmente, salen con ser ladrones corrientes y
+molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar y el hurtar son en ellos
+como acidentes inseparables, que no se quitan sino con la muerte. Una,
+pues, desta nación, gitana vieja, que podía ser jubilada en la ciencia
+de Caco, crió una muchacha en nombre de nieta suya, a quien puso
+nombre Preciosa, y a quien enseñó todas sus gitanerías, y modos de
+embelecos, y trazas de hurtar. Salió la tal Preciosa la más única
+bailadora que se hallaba en todo el gitanismo, y la más hermosa y
+discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre
+cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los soles,
+ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien más que
+otras gentes están sujetos los gitanos, pudieron deslustrar su rostro
+ni curtir las manos; y lo que es más, que la crianza tosca en que se
+criaba no descubría en ella sino ser nacida de mayores prendas que de
+gitana, porque era en extremo cortés y bien razonada. La abuela
+conoció el tesoro que en la nieta tenía, y así, determinó el águila
+vieja sacar a volar su aguilucho y enseñarle a vivir por sus uñas.
+
+Salió Preciosa rica de villancicos, de coplas, seguidillas y
+zarabandas y de otros versos, especialmente de romances, que los
+cantaba con especial donaire. Porque su taimada abuela echó de ver que
+tales juguetes y gracias, en los pocos años y en la mucha hermosura de
+su nieta, habían de ser felicísimos atractivos e incentivos para
+acrecentar su caudal; y así, se los procuró y buscó por todas las vías
+que pudo, y no faltó poeta que se los diese.
+
+Crióse Preciosa en diversas partes de Castilla, y a los quince años de
+su edad su abuela putativa la volvió a la Corte y a su antiguo rancho,
+que es adonde ordinariamente le tienen los gitanos, en los campos de
+Santa Bárbara, pensando en la Corte vender su mercadería, donde todo
+se compra y todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en
+Madrid fué un día de Santa Ana, patrona y abogada de la villa, con una
+danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y cuatro muchachas, y
+un gitano, gran bailarín, que las guiaba; y aunque todas iban limpias
+y bien aderezadas, el aseo de Preciosa era tal, que poco a poco fué
+enamorando los ojos de cuantos la miraban. De entre el son del
+tamborín y castañetas y fuga del baile salió un rumor que encarecía la
+belleza y donaire de la Gitanilla, y corrían los muchachos a verla y
+los hombres a mirarla. Pero cuando la oyeron cantar, por ser la danza
+cantada, ¡allí fué ello! Allí sí que cobró aliento la fama de la
+Gitanilla, y de común consentimiento de los diputados de la fiesta,
+desde luego le señalaron el premio y joya de la mejor danza; y cuando
+llegaron a hacerla en la iglesia de Santa María, delante de la imagen
+de Santa Ana, después de haber bailado todas, tomó Preciosa unas
+sonajas, al son de las cuales, dando en redondo largas y ligerísimas
+vueltas, cantó #_un_# romance.
+
+[Ilustración: ...y corrían los muchachos a verla y los hombres a
+mirarla.]
+
+El cantar de Preciosa fué para admirar a cuantos la escuchaban. Unos
+decían: "¡Dios te bendiga, la muchacha!" Otros: "¡Lástima es que esta
+mozuela sea gitana! En verdad en verdad que merecía ser hija de un
+gran señor."
+
+Acabáronse las vísperas, y la fiesta de Santa Ana, y quedó Preciosa
+algo cansada; pero tan celebrada de hermosa, de aguda y de discreta, y
+de bailadora, que a corrillos se hablaba della en toda la Corte. De
+allí a quince días volvió a Madrid con otras tres muchachas, con
+sonajas y con un baile nuevo, todas apercebidas de romances y de
+cantarcillos alegres, pero todos honestos. Nunca se apartaba della la
+gitana vieja, hecha su Argos, temerosa no se la despabilasen y
+traspusiesen; llamábala nieta, y ella la tenía por abuela. Pusiéronse
+a bailar a la sombra en la calle de Toledo, y de los que las venían
+siguiendo se hizo luego un gran corro; y en tanto que bailaban, la
+vieja pedía limosna a los circunstantes, y llovían en ella ochavos y
+cuartos como piedras a tablado; que también la hermosura tiene fuerza
+de despertar la caridad dormida.
+
+Acabado el baile, dijo Preciosa:
+
+--Si me dan cuatro cuartos, les cantaré un romance yo sola, lindísimo
+en extremo, que trata de cuando la Reina nuestra señora Margarita
+salió a misa en Valladolid y fué a San Llorente: dígoles que es
+famoso, y compuesto por un poeta de los del número, como capitán del
+batallón.
+
+Apenas hubo dicho esto, cuando casi todos los que en la rueda estaban
+dijeron a voces:
+
+--Cántale, Preciosa, y ves aquí mis cuatro cuartos.
+
+Y así granizaron sobre ella cuartos, que la vieja no se daba manos a
+cogerlos. Hecho, pues, su agosto, y su vendimia, repicó Preciosa sus
+sonajas, y al tono correntío y loquesco cantó el romance.
+
+Apenas #_lo_# acabó cuando del ilustre auditorio y grave senado que la
+oía, de muchas se formó una voz sola, que dijo:
+
+--¡Torna a cantar, Preciosica; que no faltarán cuartos como tierra!
+
+Más de docientas personas estaban mirando el baile y escuchando el
+canto de las gitanas, y en la fuga dél acertó a pasar por allí uno de
+los tinientes de la villa, y viendo tanta gente junta, preguntó qué
+era, y fuéle respondido que estaban escuchando a la Gitanilla hermosa,
+que cantaba. Llegóse el Tiniente, que era curioso, y escuchó un rato,
+y por no ir contra su gravedad, no escuchó el romance hasta la fin; y
+habiéndole parecido por todo extremo bien la Gitanilla, mando a un
+paje suyo dijese a la gitana vieja que al anochecer fuese a su casa
+con las gitanillas; que quería que las oyese dona Clara su mujer.
+Hizolo así el paje, y la vieja dijo que sí iria.
+
+Acabaron el baile y el canto y se fueron la calle adelante, y desde
+una reja llamaron unos caballeros a las gitanas. Asomóse Preciosa a la
+reja, que era baja, y vió en una sala muy bien aderezada y muy fresca
+muchos caballeros que, unos paseándose y otros jugando a diversos
+juegos, se entretenían.
+
+--¿Quiérenme dar barato, ceñores?--dijo Preciosa, que, como gitana,
+hablaba ceceoso, y esto es artificio en ellas; que no naturaleza.
+
+A la voz de Preciosa, y a su rostro, dejaron los que jugaban el juego,
+y el paseo los paseantes, y los unos y los otros acudieron a la reja
+por verla, que ya tenían noticia della, y dijeron:
+
+--Entren, entren las gitanillas; que aquí les daremos barato.
+
+--Caro sería ello--respondió Preciosa--si nos pellizcacen.
+
+--No, a fe de caballeros--respondió uno--; bien puedes entrar, niña,
+segura que nadie te tocará a la vira de tu zapato; no, por el hábito
+que traigo en el pecho.
+
+Y púsose la mano sobre uno de Calatrava.
+
+--Si tú quieres entrar, Preciosa--dijo una de las tres gitanillas que
+iban con ella--, entra enhorabuena; que yo no pienso entrar adonde hay
+tantos hombres.
+
+--Mira, Cristina--respondió Preciosa--: de lo que te has de guardar es
+de un hombre solo y a solas, y no de tantos juntos; porque antes el
+ser muchos quita el miedo y el recelo de ser ofendidas. Advierte,
+Cristinica, y está cierta de una cosa: que la mujer que se determina a
+ser honrada, entre un ejército de soldados lo puede ser. Verdad es que
+es bueno huír de las ocasiones; pero han de ser de las secretas, y no
+de las públicas.
+
+--Entremos, Preciosa--dijo Cristina--; que tú sabes más que un sabio.
+
+Animólas la gitana vieja, y entraron; y apenas hubo entrado Preciosa,
+cuando el caballero del hábito vió _un_ papel que traía en el seno, y
+llegándose a ella se le tomó, y dijo Preciosa:
+
+--¡Y no me le tome, señor; que es un romance que me acaban de dar
+ahora, que aún no le he leído!
+
+--Y ¿sabes tú leer, hija?--dijo uno.
+
+--Y escribir--respondió la vieja--; que a mi nieta hela criado yo como
+si fuera hija de un letrado.
+
+Abrió el caballero el papel, y vió que venía dentro dél un escudo de
+oro, y dijo:
+
+--En verdad, Preciosa, que trae esta carta el porte dentro: toma este
+escudo que en el romance viene.
+
+--Basta--dijo Preciosa---, que me ha tratado de pobre el poeta. Pues
+cierto que es más milagro darme a mí un poeta un escudo que yo
+recebirle: si con esta añadidura han de venir sus romances, traslade
+todo el _Romancero general_, y envíemelos uno a uno; que yo les
+tentaré el pulso, y si vinieren duros, seré yo blanda en recebillos.
+
+Admirados quedaron los que oían a la Gitanica, así de su discreción
+como del donaire con que hablaba.
+
+Los que jugaban le dieron barato, y aun los que no jugaban. Cogió la
+hucha de la vieja treinta reales, y más rica y más alegre que una
+Pascua de Flores, antecogió sus corderas y fuése en casa del señor
+Teniente, quedando que otro día volvería con su manada a dar contento
+a aquellos tan liberales señores.
+
+Ya tenía aviso la señora doña Clara, mujer del señor Teniente, como
+habían de ir a su casa las gitanillas, y estábalas esperando como el
+agua de Mayo ella y sus doncellas y dueñas, con las de otra señora
+vecina suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa; y apenas
+hubieron entrado las gitanas, cuando entre las demás resplandeció
+Preciosa como la luz de una antorcha entre otras luces menores; y así,
+corrieron todas a ella: unas la abrazaban, otras la miraban, éstas la
+bendecían, aquéllas la alababan. Doña Clara decía:
+
+--¡Este sí que se puede decir cabello de oro! ¡Estos sí que son ojos
+de esmeraldas!
+
+La señora su vecina la desmenuzaba toda, y hacía pepitoria de todos
+sus miembros y coyunturas. Y llegando a alabar un pequeño hoyo que
+Preciosa tenía en la barba, dijo:
+
+--¡Ay, qué hoyo! En este hoyo han de tropezar cuantos ojos le miraren.
+
+Oyó esto un escudero de brazo de la señora doña Clara, que allí
+estaba, de luenga barba y largos años, y dijo:
+
+--¡Por Dios, tan linda es la Gitanilla, que hecha de plata o de
+alcorza no podría ser mejor! ¿Sabes decir la buenaventura, niña?
+
+--De tres o cuatro maneras--respondió Preciosa.
+
+--Y ¿eso más?--dijo doña Clara---. Por vida del Tiniente, mi señor,
+que me la has de decir, niña de oro, y niña de plata, y niña de
+perlas, y niña de carbuncos, y niña del cielo, que es lo más que puedo
+decir.
+
+--Dénle, dénle la palma de la mano a la niña, y con que haga la
+cruz--dijo la vieja--, y verán qué de cosas les dice; que sabe más que
+un doctor de melecina.
+
+Echó mano a la faldriquera la señora Tenienta, y halló que no tenía
+blanca. Pidió un cuarto a sus criadas, y ninguna le tuvo, ni la señora
+vecina tampoco. Lo cual visto por Preciosa dijo:
+
+--Todas las cruces, en cuanto cruces, son buenas; pero las de plata o
+de oro son mejores; y el señalar la cruz en la palma de la mano con
+moneda de cobre sepan vuesas mercedes que menoscaba la buenaventura, a
+lo menos, la mía; y así, tengo afición a hacer la cruz primera con
+algún escudo de oro, o con algún real de a ocho, o, por lo menos, de a
+cuatro; que soy como los sacristanes: que cuando hay buena ofrenda, se
+regocijan.
+
+--Donaire tienes, niña, por tu vida--dijo la señora vecina.
+
+Y volviéndose al escudero, le dijo:
+
+--Vos, señor Contreras, ¿tendréis a mano algún real de a cuatro?
+Dádmele; que en viniendo el doctor mi marido os le volveré.
+
+--Sí tengo--respondió Contreras--; pero téngole empeñado en veinte y
+dos maravedís, que cené anoche; dénmelos; que yo iré por él en
+volandas.
+
+--No tenemos entre todas un cuarto--dijo doña Clara---, ¿y pedís
+veinte y dos maravedís? Andad, Contreras, que siempre fuistes
+impertinente.
+
+Una doncella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa, dijo
+a Preciosa:
+
+--Niña, ¿hará algo al caso que se haga la cruz con un dedal de plata?
+
+--Antes--respondió Preciosa--se hacen las cruces mejores del mundo con
+dedales de plata, como sean muchos.
+
+--Uno tengo yo--replicó la doncella---; si éste basta, hele aquí, con
+condición que también se me ha de decir a mí la buenaventura.
+
+--¿Por un dedal tantas buenasventuras?--dijo la gitana vieja---.
+Nieta, acaba presto; que se hace noche.
+
+Tomó Preciosa el dedal y la mano de la señora Teniente y dijo _#la
+buenaventura; y en acabándola#_ encendió el deseo de todas las
+circunstantes en querer saber la suya, y así se lo rogaron todas; pero
+ella las remitió para el viernes venidero, prometiéndole que tendrían
+reales de plata para hacer las cruces. En esto, vino el señor
+Tiniente, a quien contaron maravillas de la Gitanilla; él las hizo
+bailar un poco, y confirmó por verdaderas y bien dadas las alabanzas
+que a Preciosa habían dado; y poniendo la mano en la faldriquera, hizo
+señal de querer darle algo; y habiéndola espulgado, y sacudido, y
+rascado muchas veces, al cabo sacó la mano vacía, y dijo:
+
+--¡Por Dios que no tengo blanca! Dadle vos, doña Clara, un real a
+Preciosica; que yo os le daré después.
+
+[Ilustración: ...y poniendo la mano en la faldriquera, ...]
+
+--¡Bueno es eso, señor, por cierto! ¡Sí, ahí está el real de
+manifiesto! No hemos tenido entre todas nosotras un cuarto para hacer
+la señal de la cruz, ¿y quiere que tengamos un real?
+
+--Pues dadle alguna valoncica vuestra, o alguna cosita; que otro día
+nos volverá a ver Preciosa, y la regalaremos mejor.
+
+A lo cual dijo doña Clara:
+
+--Pues porque otra vez venga, no quiero dar nada ahora a Preciosa.
+
+--Antes si no me dan nada--dijo Preciosa---, nunca más volveré acá.
+Mas sí volveré, a servir a tan principales señores; pero trairé
+tragado que no me han de dar nada, y ahorraréme la fatiga del
+esperallo. Coheche vuesa merced, señor Tiniente; coheche, y tendrá
+dineros, y no haga usos nuevos; que morirá de hambre. Mire, señora:
+por ahí he oído decir (y aunque moza, entiendo que no son buenos
+dichos) que de los oficios se ha de sacar dineros para pagar las
+condenaciones de las residencias y para pretender otros cargos.
+
+--Así lo dicen y lo hacen los desalmados--replicó el Teniente---; pero
+el juez que da buena residencia no tendrá que pagar condenación
+alguna, y el haber usado bien su oficio será el valedor para que le
+den otro.
+
+--Habla vuesa merced muy a lo santo, señor Teniente--respondió
+Preciosa---; ándese a eso y cortarémosle de los harapos para
+reliquias.
+
+--Mucho sabes, Preciosa--dijo el Tiniente---. Calla, que yo daré traza
+que sus Majestades te vean, porque eres pieza de reyes.
+
+--Querránme para truhana--respondió Preciosa---, y yo no lo sabré ser,
+y todo irá perdido. Si me quisiesen para discreta, aún llevarme hían;
+pero en algunos palacimás medran los truhanes que los discretos. Yo me
+hallo bien con ser gitana y pobre, y corra la suerte por donde el
+cielo quisiere.
+
+--Ea, niña--dijo la gitana vieja--, no hables más; que has hablado
+mucho, y sabes más de lo que yo te he enseñado; no te asotiles tanto,
+que te despuntarás; habla de aquello que tus años permiten, y no te
+metas en altanerías; que no hay ninguna que no amenace caída.
+
+--¡El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo!--dijo a esta sazón el
+Tiniente.
+
+Despidiéronse las gitanas, y al irse, dijo la doncella del dedal:
+
+--Preciosa, dime la buenaventura, o vuélveme mi dedal; que no me queda
+con qué hacer labor.
+
+--Señora doncella--respondió Preciosa---, haga cuenta que se la he
+dicho, y provéase de otro dedal, o no haga vainillas hasta el viernes,
+que yo volveré y le diré más venturas y aventuras que las que tiene un
+libro de caballerías.
+
+Fuéronse, y juntáronse con las muchas labradoras que a la hora de las
+avemarías suelen salir de Madrid para volverse a sus aldeas, y entre
+otras vuelven muchas, con quien siempre se acompañaban las gitanas, y
+volvían seguras. Porque la gitana vieja vivía en continuo temor no le
+salteasen a su Preciosa.
+
+Sucedió, pues, que la mañana de un día que volvían a Madrid a coger la
+garrama con las demás gitanillas, en un valle pequeño que está obra de
+quinientos pasos antes que se llegue a la villa, vieron un mancebo
+gallardo y ricamente aderezado de camino. La espada y daga que traía
+eran, como decirse suele, una ascua de oro; sombrero con rico cintillo
+y con plumas de diversas colores adornado. Repararon las gitanas en
+viéndole y pusiéronsele a mirar muy de espacio, admiradas de que a
+tales horas un tan hermoso mancebo estuviese en tal lugar, a pie y
+solo. El se llegó a ellas, y hablando con la gitana mayor, le dijo:
+
+--Por vida vuestra, amiga, que me hagáis placer que vos y Preciosa me
+oyáis aquí aparte dos palabras, que serán de vuestro provecho.
+
+--Como no nos desviemos mucho, ni no nos tardemos mucho, sea en buen
+hora--respondió la vieja.
+
+Y llamando a Preciosa, se desviaron de las otras obra de veinte pasos,
+y así en pie, como estaban, el mancebo les dijo:
+
+--Yo vengo de manera rendido a la discreción y belleza de Preciosa,
+que después de haberme hecho mucha fuerza para excusar llegar a este
+punto, al cabo he quedado más rendido y más imposibilitado de
+excusallo. Yo, señoras mías (que siempre os he de dar este nombre, si
+el cielo mi pretensión favorece), soy caballero, como lo puede mostrar
+este hábito--y apartando el herreruelo, descubrió en el pecho uno de
+los más calificados que hay en España---; soy hijo de Fulano--que por
+buenos respectos aquí no se declara su nombre---; estoy debajo de su
+tutela y amparo; soy hijo único, y el que espera un razonable
+mayorazgo. Mi padre está aquí en la Corte pretendiendo un cargo, y ya
+está consultado, y tiene casi ciertas esperanzas de salir con él. Y
+con ser de la calidad y nobleza que os he referido, y de la que casi
+se os debe ya de ir trasluciendo, con todo eso, quisiera ser un gran
+señor para levantar a mi grandeza la humildad de Preciosa, haciéndola
+mi igual y mi señora. Quiero servirla del modo que ella más gustare:
+su voluntad es la mía. Para con ella es de cera mi alma, donde podrá
+imprimir lo que quisiere; y para conservarlo y guardarlo no será como
+impreso en cera, sino como esculpido en marmóles, cuya dureza se opone
+a la duración de los tiempos. Si creéis esta verdad, no admitirá
+ningún desmayo mi esperanza; pero si no me creéis, siempre me tendrá
+temeroso vuestra duda. Mi nombre es éste--y díjoselo---; el de mi
+padre ya os le he dicho; la casa donde vive es en tal calle, y tiene
+tales y tales señas; vecinos tiene de quien podréis informaros, y aun
+de los que no son vecinos también; que no es tan escura la calidad y
+el nombre de mi padre y el mío, que no le sepan en los patios de
+palacio, y aun en toda la Corte. Cien escudos traigo aquí en oro para
+daros en arra y señal de lo que pienso daros; porque no ha de negar la
+hacienda el que da el alma.
+
+En tanto que el caballero esto decía, le estaba mirando. Preciosa
+atentamente, y sin duda que no le debieron de parecer mal ni sus
+razones ni su talle; y volviéndose a la vieja, le dijo:
+
+--Perdóneme, abuela, de que me tomo licencia para responder a este
+señor.
+
+--Responde lo que quisieres, nieta--respondió la vieja---; que yo sé
+que tienes discreción para todo.
+
+Y Preciosa dijo:
+
+--Yo, señor caballero, aunque soy gitana, pobre y humildemente nacida,
+tengo un cierto espiritillo fantástico acá dentro, que a grandes cosas
+me lleva. A mí ni me mueven promesas, ni me desmoronan dádivas, ni me
+inclinan sumisiones, ni me espantan finezas y aunque de quince años
+(que, según la cuenta de mi abuela, para este San Miguel los haré),
+soy ya vieja en los pensamientos y alcanzo más de aquello que mi edad
+promete, más por mi buen natural que por la experiencia. #_El_# temor
+engendra en mí un recato tal, que ningunas palabras creo y de muchas
+obras dudo. Si quisiéredes ser mi esposo, yo lo seré vuestra: pero han
+de preceder muchas condiciones y averiguaciones primero. Primero
+tengo; de saber si sois el que decís; luego, hallando esta verdad,
+habéis de dejar la casa de vuestros padres y la habéis de trocar con
+nuestros ranchos, y tomando el traje de gitano, habéis de cursar dos
+años en nuestras escuelas, en el cual tiempo me satisfaré yo de
+vuestra condición, y vos de la mía; al cabo del cual, si vos os
+contentáredes de mí, y yo de vos, me entregaré por vuestra esposa. Y
+habéis de considerar que en el tiempo de este noviciado podría ser que
+cobrásedes la vista, que ahora debéis de tener perdida, o, por lo
+menos, turbada, y viésedes que os convenía huir de lo que ahora seguís
+con tanto ahinco; y cobrando la libertad perdida, con un buen
+arrepentimiento se perdona cualquier culpa. Si con estas condiciones
+queréis entrar a ser soldado de nuestra milicia, en vuestra mano está,
+pues faltando alguna dellas, no habéis de tocar un dedo de la mía.
+
+Pasmóse el mozo a las razones de Preciosa, y púsose como embelesado,
+mirando al suelo, dando muestras que consideraba lo que responder
+debía. Viendo lo cual Preciosa, tornó a decirle:
+
+--No es éste caso de tan poco momento, que en los que aquí nos ofrece
+el tiempo pueda ni deba resolverse: volveos, señor, a la villa, y
+considerad de espacio lo que viéredes que más os convenga, y en este
+mismo lugar me podéis hablar todas las fiestas que quisiéredes, al ir
+o venir de Madrid.
+
+--Satanás tienes en tu pecho, muchacha--dijo a esta sazón la gitana
+vieja---: ¡mira que dices cosas, que no las diría un colegial de
+Salamanca! ¿cómo es esto? que me tienes loca, y te estoy escuchando
+como a una persona espiritada, que habla latín sin saberlo.
+
+--Calle, abuela--respondió Preciosa---, y sepa que todas las cosas que
+me oye son nonada y son de burlas, para las muchas que de más veras me
+quedan en el pecho.
+
+Todo cuanto Preciosa decía, y toda la discreción que mostraba, era
+añadir leña al fuego que ardía en el pecho del caballero. Finalmente,
+quedaron en que de allí a ocho días se verían en aquel mismo lugar,
+donde él vendría a dar cuenta del término en que sus negocios estaban,
+y ellas habrían tenido tiempo de informarse de la verdad que les había
+dicho. Sacó el mozo una bolsilla de brocado, donde dijo que iban cien
+escudos de oro, y dióselos a la vieja; pero no quería Preciosa que los
+tomaste en ninguna manera; a quien la gitana dijo:
+
+--Calla, niña; que la mejor señal que este señor ha dado de estar
+rendido es haber entregado las armas en señal de rendimiento; y el
+dar, en cualquiera ocasión que sea, siempre fué indicio de generoso
+pecho. Y acuérdate de aquel refrán que dice: "Al cielo rogando, y con
+el mazo dando." Y más, que no quiero yo que por mí pierdan las gitanas
+el nombre que por luengos siglos tienen adquerido de codiciosas y
+aprovechadas. ¿Cien escudos quieres tú que deseche, Preciosa, y de oro
+en oro, que pueden andar cosidos en el alforza de una saya que no
+valga dos reales, y tenerlos allí como quien tiene un juro sobre las
+yerbas de Extremadura? Y si alguno de nuestros hijos, nietos o
+parientes cayere, por alguna desgracia, en manos de la justicia,
+¿habrá favor tan bueno que llegue a la oreja del juez y del escribano,
+como destos escudos, si llegan a sus bolsas? Tres veces por tres
+delitos diferentes me he visito casi puesta en el asno para ser
+azotada, y de la una me libró un jarro de plata, y de la otra una
+sarta de perlas, y de la otra cuarenta reales de a ocho, que había
+trocado por cuartos, dando veinte reales más por el cambio. Mira,
+niña, que andamos en oficio muy peligroso y lleno de tropiezos y de
+ocasiones forzosas, y no hay defensas que más presto nos amparen y
+socorran como las armas invencibles del gran Filipo: no hay pasar
+adelante de su _plus ultra_. Por un doblón de dos caras se nos muestra
+alegre la triste del procurador y de todos los ministros de la muerte,
+que son arpías de nosotras las pobres gitanas, y más precian pelarnos
+y desollarnos a nosotras que a un salteador de caminos; jamás, por más
+rotas y desastradas que nos vean, nos tienen por pobres; que dicen que
+somos como los jubones de los gabachos de Belmonte: rotos y
+grasientos, y llenos de doblones.
+
+--Por vida suya, abuela, que no diga más; que lleva término de alegar
+tantas leyes en favor de quedarse con el dinero, que agote las de los
+Emperadores; quédese con ellos, y buen provecho le hagan, y plega a
+Dios que los entierre en sepultura donde jamás tornen a ver la
+claridad del sol, ni haya necesidad que la vean. A estas nuestras
+compañeras será forzoso darles algo; que ha mucho que nos esperan, y
+ya deben de estar enfadadas.
+
+[Ilustración: Por vida suya, abuela, que no diga más; ...]
+
+--Así verán ellas--replicó la vieja--moneda déstas como veen al Turco
+agora. Este buen señor verá si le ha quedado alguna moneda de plata, o
+cuartos, y los repartirá entre ellas, que con poco quedarán contentas.
+
+--Sí traigo--dijo él galán.
+
+Y sacó de la faldriquera tres reales de a ocho, que repartió entre las
+tres gitanillas, con que quedaron más alegres y más satisfechas que
+suele quedar un autor de comedias cuando, en competencia de otro, le
+suelen retular por las esquinas: "_Víctor, Víctor._"
+
+En resolución, concertaron la venida de allí a ocho días, y que se
+había de llamar, cuando fuése gitano, Andrés Caballero, porque también
+había gitanos entre ellos deste apellido.
+
+Andrés (que así le llamaremos de aquí adelante) las dejó, y se entró
+en Madrid, y ellas, contentísimas, hicieron lo mismo. Preciosa, algo
+aficionada de la gallarda disposición de Andrés, ya deseaba informarse
+si era el que había dicho; entró en Madrid, y como ella llevaba puesta
+la mira en buscar la casa del padre de Andrés, sin querer detenerse a
+bailar en ninguna parte, en poco espacio se puso en la calle do
+estaba, que ella muy bien sabía; y habiendo andado hasta la mitad,
+alzó los ojos a unos balcones de hierro dorados, que le habían dado
+por señas, y vió en ellos a un caballero de hasta edad de cincuenta
+años, con un hábito de cruz colorada en los pechos, de venerable
+gravedad y presencia; el cual apenas también hubo visto la Gitanilla
+cuando dijo:
+
+--Subid, niñas; que aquí os darán limosna.
+
+A esta voz acudieron al balcón otros tres caballeros, y entre ellos
+vino el enamorado Andrés, que cuando vió a Preciosa, perdió la color y
+estuvo a punto de perder los sentidos: tanto fué el sobresalto que
+recibió con su vista. Subieron las gitanillas todas, sino la grande,
+que se quedó abajo para informarse de los criados de las verdades de
+Andrés. Al entrar las gitanillas en la sala, estaba diciendo el
+caballero anciano a los demás:
+
+--Esta debe ser, sin duda, la Gitanilla hermosa que dicen que anda por
+Madrid.
+
+--Ella es--replicó Andrés--, y sin duda es la más hermosa criatura que
+se ha visto.
+
+--Así lo dicen--dijo Preciosa, que lo oyó todo en entrando--; pero en
+verdad que se deben de engañar en la mitad del justo precio. Bonita,
+bien creo que lo soy; pero tan hermosa como dicen, ni por pienso.
+
+--¡Por vida de don Juanico mi hijo--dijo el anciano---, que aún sois
+más hermosa de lo que dicen, linda gitana!
+
+--Y ¿quién es don Juanico su hijo?--preguntó Preciosa.
+
+--Ese galán que está a vuestro lado--respondió el caballero.
+
+--En verdad que pensé--dijo Preciosa--que juraba vuesa merced por
+algún niño de dos años. ¡Mirad qué don Juanico, y qué brinco! A mi
+verdad que pudiera ya estar casado, y que, según tiene unas rayas en
+la frente, no pasarán tres años sin que lo esté, y muy a su gusto, si
+es que desde aquí allá no se le pierde, o se le trueca.
+
+--Basta--dijo uno de los presentes--; que sabe la Gitanilla desrayas.
+
+#_A lo que_# respondió Preciosa.
+
+--Lo que veo con los ojos, con el dedo lo adivino: yo sé del señor don
+Juanico, sin rayas, que es algo enamoradizo, impetuoso y acelerado, y
+gran prometedor de cosas que parecen imposibles; y plega a Dios que no
+sea mentirosito, que sería lo peor de todo. Un viaje ha de hacer agora
+muy lejos de aquí, y uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla; el
+hombre pone, y Dios dispone; quizá pensará que va a Oñez, y dará en
+Gamboa.
+
+A esto respondió don Juan:
+
+--En verdad, gitanica, que has acertado en muchas cosas de mi
+condición; pero en lo de ser mentiroso vas muy fuera de la verdad,
+porque me precio de decirla en todo acontecimiento. En lo del viaje
+largo has acertado, pues, sin duda, siendo Dios servido, dentro de
+cuatro o cinco días me partiré a Flandes, aunque tú me amenazas que he
+de torcer el camino, y no querría que en él me sucediese algún desmán
+que lo estorbase.
+
+--Calle, señorito--respondió Preciosa--, y encomiéndese a Dios; que
+todo se hará bien; y sepa que yo no sé nada de lo que digo, y no es
+maravilla que como hablo mucho y a bulto, acierte en alguna cosa, y yo
+querría acertar en persuadirte a que no te partieses, sino que
+sosegases el pecho, y te estuvieses con tus padres, para darles buena
+vejez; porque no estoy bien con estas idas y venidas a Flandes,
+principalmente los mozos de tan tierna edad como la tuya. Déjate
+crecer un poco, para que puedas llevar los trabajos de la guerra,
+cuanto más que harta guerra tienes en tu casa: hartos combates
+amorosos te sobresaltan el pecho. Sosiega, sosiega, alborotadito, y
+mira lo que haces primero que te cases, y danos una limosnita por Dios
+y por quien tú eres; que en verdad que creo que eres bien nacido. Y si
+a esto se junta el ser verdadero, yo cantaré la gala al vencimiento de
+haber acertado en cuanto te he dicho.
+
+--Otra vez te he dicho, niña--respondió el don Juan que había de ser
+Andrés Caballero--, que en todo aciertas sino en el temor que tienes
+que no debo de ser muy verdadero; que en esto te engañas, sin alguna
+duda; la palabra que yo doy en el campo, la cumpliré en la ciudad y
+adonde quiera, sin serme pedida; pues no se puede preciar de caballero
+quien toca en el vicio de mentiroso. Mi padre te dará limosna por Dios
+y por mí; que en verdad que esta mañana di cuanto tenía a unas damas.
+
+Subió, en esto, la gitana vieja, y dijo:
+
+--Nieta, acaba; que es tarde, y hay mucho que hacer y más que decir.
+
+--Por vida de Preciosita--#_dijo el padre de Andrés_#--que bailéis un
+poco con vuestras compañeras; aquí tengo un doblón de oro de a dos
+caras, que ninguna es como la vuestra, aunque son de dos reyes.
+
+Apenas hubo oído esto la vieja cuando dijo:
+
+--Ea, niñas, haldas en cinta y dad contento a estos señores.
+
+Tomó las sonajas Preciosa, y dieron sus vueltas, hicieron y
+deshicieron todos sus lazos, con tanto donaire y desenvoltura, que
+tras los pies se llevaban los ojos de cuantos las miraban,
+especialmente los de Andrés, que así se iban entre los pies de
+Preciosa como si allí tuvieran el centro de su gloria.
+
+Despidiéronse las gitanas, y al irse dijo Preciosa a don Juan:
+
+--Mire, señor: cualquiera día desta semana es próspero para partidas,
+y ninguno es aciago; apresure el irse lo más presto que pudiere; que
+le aguarda una vida ancha, libre y muy gustosa, si quiere acomodarse a
+ella.
+
+--No es tan libre la del soldado, a mi parecer--respondió don Juan--,
+que no tenga más de sujeción que de libertad; pero, con todo esto,
+haré como viere.
+
+--Más veréis de lo que pensáis--respondió Preciosa---, y Dios os lleve
+y traiga con bien, como vuestra buena presencia merece.
+
+Con estas últimas palabras quedó contento Andrés, y las gitanas se
+fueron contentísimas. Trocaron el doblón, repartiéronle entre todas
+igualmente, aunque la vieja guardiana llevaba siempre parte y media de
+lo que se juntaba, así por la mayoridad, como por ser ella el aguja
+por quien se guiaban en el maremagno de sus bailes, donaires, y aun de
+sus embustes.
+
+Llegóse, en fin, el día que Andrés Caballero se apareció una mañana en
+el primer lugar de su aparecimiento, sobre una mula de alquiler, sin
+criado alguno; halló en él a Preciosa y a su abuela, de las cuales
+conocido, le recibieron con mucho gusto. El les dijo que le guiasen al
+rancho antes que entrase el día y con él se descubriesen las señas que
+llevaba, si acaso le buscasen. Ellas, que, como advertidas, vinieron
+solas, dieron la vuelta, y de allí a poco rato llegaron a sus
+barracas. Entró Andrés en la una, que era la mayor del rancho, y luego
+acudieron a verle diez o doce gitanos, todos mozos y todos gallardos y
+bien hechos, a quien ya la vieja había dado cuenta del nuevo compañero
+que les había de venir, sin tener necesidad de encomendarles el
+secreto; que ellos le guardan con sagacidad y puntualidad nunca vista.
+Echaron luego ojo a la mula, y dijo uno dellos:
+
+--Esta se podrá vender el jueves en Toledo.
+
+--Eso no--dijo Andrés--, porque no hay mula de alquiler que no sea
+conocida de todos los mozos de mulas que trajinan por España.
+
+
+--¡Par Dios, señor Andrés!--dijo uno de los gitanos---, que aunque la
+mula tuviera más señales que las que han de preceder al día tremendo,
+aquí la transformáramos de manera que no la conociera ni el dueño que
+la ha criado.
+
+--Con todo eso--respondió Andrés--, por esta vez se ha de seguir y
+tomar el parecer mío. A esta mula se ha de dar muerte, y ha de ser
+enterrado donde aun los huesos no parezcan.
+
+--¡Pecado grande!--dijo otro gitano--: ¿a una inocente se ha de quitar
+la vida? No diga tal el buen Andrés, sino haga una cosa: mírela bien
+agora de manera que se le queden estampadas todas sus señales en la
+memoria, y déjenmela llevar a mí; y si de aquí a dos horas la
+conociere, que me lardeen como a un negro fugitivo.
+
+--En ninguna manera consentiré--dijo Andrés--que la mula no muera,
+aunque más me aseguren su transformación: yo temo ser descubierto si a
+ella no la cubre la tierra. Y si se hace por el provecho que de
+venderla puede seguirse, no vengo tan desnudo a esta cofradía, que no
+pueda pagar de entrada más de lo que valen cuatro mulas.
+
+--Pues así lo quiere el señor Andrés Caballero--dijo otro gitano--,
+muera la sin culpa, y Dios sabe si me pesa, así por su mocedad, pues
+aún no ha cerrado (cosa no usada entre mulas de alquiler), como porque
+debe ser andariega, pues no tiene costras en las ijadas, ni llagas, de
+la espuela.
+
+Dilatóse su muerte hasta la noche, y en lo que quedaba de aquel día se
+hicieron las ceremonias de la entrada de Andrés a ser gitano, que
+fueron: desembarazaron luego un rancho de los mejores del aduar, y
+adornáronle de ramos y juncia; y sentándose Andrés sobre un medio
+alcornoque, pusiéronle en las manos un martillo y unas tenazas, y al
+son de dos guitarras que dos gitanos tañían, le hicieron dar dos
+cabriolas; luego le desnudaron un brazo, y con una cinta de seda nueva
+y un garrote le dieron dos vueltas blandamente. A todo se halló
+presente Preciosa, y otras muchas gitanas, viejas y mozas, que las
+unas con maravilla, otras con amor, le miraban: tal era la gallarda
+disposición de Andrés, que hasta los gitanos le quedaron
+aficionadísimos.
+
+Hechas, pues, las referidas ceremonias, un gitano viejo tomó por la
+mano a Preciosa, y puesto delante de Andrés, dijo:
+
+--Esta muchacha, que es la flor y la nata de toda la hermosura de las
+gitanas que sabemos que viven en España, te la entregamos por esposa,
+porque la libre y ancha vida nuestra no está sujeta a melindres ni a
+muchas ceremonias. Mírala bien, y mira si te agrada, o si vees en ella
+alguna cosa que te descontente, y si la vees, escoge entre las
+doncellas que aquí están la que más te contentare; que la que
+escogieres te daremos; pero has de saber que una vez escogida, no la
+has de dejar por otra. Con #_nuestras_# leyes y estatutos nos
+conservamos y vivimos alegres; somos señores de los campos, de los
+sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los ríos:
+los montes nos ofrecen leña de balde; los árboles, frutas; las viñas,
+uvas; las huertas, hortaliza; las fuentes, agua; los ríos, peces, y
+los vedados, caza; sombra las peñas, aire fresco las quiebras, y casas
+las cuevas. Para nosotros las inclemencias del cielo son oreos,
+refrigerio las nieves, baños la lluvia, músicas los truenos y hachas
+los relámpagos; para nosotros son los duros terreros colchones de
+blandas plumas; el cuero curtido de nuestros cuerpos nos sirve de
+arnés impenetrable que nos defiende; a nuestra ligereza no la impiden
+grillos, ni la detienen barrancos, ni la contrastan paredes; a nuestro
+ánimo no le tuercen cordeles, ni le menoscaban garruchas, ni le ahogan
+tocas, ni le doman potros. Del sí al no no hacemos diferencia cuando
+nos conviene: siempre nos preciamos más de mártires que de confesores;
+para nosotros se crían las bestias de carga en los campos y se cortan
+las faldriqueras en las ciudades. No hay águila, ni ninguna otra ave
+de rapiña que más presto se abalance a la presa que se le ofrece, que
+nosotros nos abalanzamos a las ocasiones que algún interés nos
+señalen; y, finalmente, tenemos muchas habilidades que felice fin nos
+prometen; porque en la cárcel cantamos, en el potro callamos, de día
+trabajamos, y de noche hurtamos, o, por mejor decir, avisamos que
+nadie viva descuidado de mirar dónde pone su hacienda. No nos fatiga
+el temor de perder la honra, ni nos desvela la ambición de
+acrecentarla, ni sustentamos bandos, ni madrugamos a dar memoriales,
+ni a acompañar magnates, ni a solicitar favores. Por dorados techos y
+suntuosos palacios estimamos estas barracas y movibles ranchos; por
+cuadros y países de Flandes, los que nos da la naturaleza en esos
+levantados riscos y nevadas peñas, tendidos prados y espesos bosques
+que a cada paso a los ojos se nos muestran. Somos astrólogos rústicos,
+porque como casi siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas
+sabemos las que son del día y las que son de la noche; vemos cómo
+arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y cómo ella sale
+con su compañera el alba, alegrando el aire, enfriando el agua y
+humedeciendo la tierra, y luego, tras ella, el sol, _dorando cumbres_
+(como dijo el otro poeta) _y rizando montes_; ni tememos quedar
+helados por su ausencia cuando nos hiere a soslayo con sus rayos, ni
+quedar abrasados cuando con ellos particularmente nos toca; un mismo
+rostro hacemos al sol que al yelo, a la esterilidad que a la
+abundancia. En conclusión, somos gente que vivimos por nuestra
+industria y pico, y sin entremeternos con el antiguo refrán: "Iglesia,
+o mar, o casa real", tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con
+lo que tenemos. Todo esto os he dicho, generoso mancebo, por que no
+ignoréis la vida a que habéis venido y el trato que habéis de
+profesar, el cual os he pintado aquí en borrón; que otras muchas e
+infinitas cosas iréis descubriendo en él con el tiempo, no menos
+dignas de consideración que las que habéis oído.
+
+Calló en diciendo esto el elocuente y viejo gitano, y el novicio dijo
+que se holgaba mucho de haber sabido tan loables estatutos, y que él
+pensaba hacer profesión en aquella orden tan puesta en razón y en
+políticos fundamentos, y que sólo le pesaba no haber venido más presto
+en conocimiento de tan alegre vida, y que desde aquel punto renunciaba
+la profesión de caballero y la vanagloria de su ilustre linaje, y lo
+ponía todo debajo del yugo, o, por mejor decir, debajo de las leyes
+con que ellos vivían, pues con tan alta recompensa le satisfacían el
+deseo de servirlos, entregándole a la divina Preciosa, por quien él
+dejaría coronas e imperios y sólo los desearía para servirla.
+
+A lo cual respondió Preciosa:
+
+--Puesto que estos señores legisladores han hallado por sus leyes que
+soy tuya, y que por tuya te me han entregado, yo he hallado por la ley
+de mi voluntad, que es la más fuerte de todas, que no quiero serlo si
+no es con las condiciones que antes que aquí vinieses entre los dos
+concertamos. Dos años has de vivir en nuestra compañía primero que de
+la mía goces, porque tú no te arrepientas por ligero, ni yo quede
+engañada por presurosa. Condiciones rompen leyes; las que te he puesto
+sabes: si las quisieres guardar, podrá ser que sea tuya y tú seas mío,
+y donde no, aún no es muerta la mula, tus vestidos están enteros, y de
+tus dineros no te falta un ardite; la ausencia que has hecho no ha
+sido aún de un día; que de lo que dél falta te puedes servir y dar
+lugar que consideres lo que más te conviene. Estos señores #_no_#
+pueden entregarte mi alma, que es libre y nació libre, y ha de ser
+libre en tanto que yo quisiere. Si te quedas, te estimaré en mucho; si
+te vuelves, no te tendré en menos; porque, a mi parecer, los ímpetus
+amorosos corren a rienda suelta, hasta que encuentran con la razón o
+con el desengaño; y no querría yo que fueses tú para conmigo como es
+el cazador, que en alcanzando la liebre que sigue, la coge, y la deja,
+por correr tras otra que le huye. Ojos hay engañados que a la primera
+vista tan bien les parece el oropel como el oro; pero a poco rato bien
+conocen la diferencia que hay de lo fino a lo falso. Esta mi hermosura
+que tú dices que tengo, que la estimas sobre el sol y la encareces
+sobre el oro, ¿qué sé yo si de cerca te parecerá sombra, y tocada,
+cairás en que es de alquimia? Dos años te doy de tiempo para que
+tantees y ponderes lo que será bien que escojas o será justo que
+deseches; que la prenda que una vez comprada, nadie se puede deshacer
+della sino con la muerte, bien es que haya tiempo, y mucho, para
+miralla y remiralla, y ver en ella las faltas o las virtudes que
+tiene.
+
+--Tienes razón ¡oh Preciosa!--dijo a este punto Andrés---; y así, si
+quieres que asegure tus temores y menoscabe tus sospechas jurándote
+que no saldré un punto de las órdenes que me pusieres, mira qué
+juramento quieres que haga, o qué otra seguridad puedo darte; que a
+todo me hallarás dispuesto.
+
+--No quiero juramentos, señor Andrés, ni quiero promesas; sólo quiero
+remitirlo todo a la experiencia deste noviciado.
+
+--Sea ansí--respondió Andrés--. Sola una cosa pido a estos señores y
+compañeros míos, y es que no me fuercen a que hurte ninguna cosa, por
+tiempo de un mes siquiera; porque me parece que no he de acertar a ser
+ladrón si antes no preceden muchas liciones.
+
+--Calla, hijo--dijo el gitano viejo--; que aquí te industriaremos de
+manera, que salgas un águila en el oficio; y cuando le sepas, has de
+gustar dél de modo, que te comas las manos tras él. ¡Ya es cosa de
+burla salir vacío por la mañana y volver cargado a la noche al rancho!
+
+--De azotes he visto yo volver a algunos desos vacíos--dijo Andrés.
+
+--No se toman truchas, etcétera--replicó el viejo--: todas las cosas
+desta vida están sujetas a diversos peligros, y las acciones del
+ladrón, al de las galeras, azotes y horca; pero no porque corra un
+navío tormenta, o se anegue, han de dejar los otros de navegar. ¡Bueno
+sería que porque la guerra come los hombres y los caballos, dejase de
+haber soldados! Cuanto más, que el que es azotado por justicia entre
+nosotros, es tener un hábito en las espaldas, que le parece mejor que
+si le trujese en los pechos, y de los buenos. El toque está en no
+acabar acoceando el aire en la flor de nuestra juventud y a los
+primeros delitos; que el mosqueo de las espaldas, ni el apalear el
+agua en las galeras, no lo estimamos en un cacao. Hijo Andrés, reposad
+ahora en el nido debajo de nuestras alas; que a su tiempo os sacaremos
+a volar, y en parte donde no volváis sin presa, y lo dicho dicho: que
+os habéis de lamer los dedos tras cada hurto.
+
+--Pues para recompensar--dijo Andrés--lo que yo podía hurtar en este
+tiempo que se me da de venia, quiero repartir docientos escudos de oro
+entre todos los del rancho.
+
+Apenas hubo dicho esto cuando arremetieron a él muchos gitanos, y
+levantándole en los brazos y sobre los hombros, le cantaban el
+"¡Víctor, víctor, y el grande Andrés!", añadiendo: "¡Y viva, viva
+Preciosa, amada prenda suya!"
+
+Las gitanas hicieron lo mismo con Preciosa, no sin envidia de Cristina
+y de otras gitanillas que se hallaron presentes; que la envidia
+también se aloja en los aduares de los bárbaros y en las chozas de
+pastores como en palacios de príncipes, y esto de ver medrar al vecino
+que me parece que no tiene más méritos que yo, fatiga.
+
+Hecho esto, comieron lautamente; repartióse el dinero prometido con
+equidad y justicia; renováronse las alabanzas de Andrés; subieron al
+cielo la hermosura de Preciosa. Llegó la noche, acocotaron la mula, y
+enterráronla de modo, que quedó seguro Andrés de ser por ella
+descubierto; y también enterraron con ella sus alhajas, como fueron
+silla, y freno, y cinchas, a uso de los indios, que sepultan con ellos
+sus más ricas preseas.
+
+De todo lo que había visto y oído, y de los ingenios de los gitanos,
+quedó admirado Andrés, y con propósito de seguir y conseguir su
+empresa sin entremeterse nada en sus costumbres, o, a lo menos,
+excusarlo por todas las vías que pudiese, pensando exentarse de la
+jurisdición de obedecellos en las cosas injustas que le mandasen, a
+costa de su dinero. Otro día les rogó Andrés que mudasen de sitio y se
+alejasen de Madrid, porque temía ser conocido si allí estaba; ellos
+dijeron que ya tenían determinado irse a los montes de Toledo, y desde
+allí correr y garramar toda la tierra circunvecina. Levantaron, pues,
+el rancho, y diéronle a Andrés una pollina en que fuese; pero él no la
+quiso, sino irse a pie, sirviendo de lacayo a Preciosa, que sobre otra
+iba, ella contentísima de ver cómo triunfaba de su gallardo escudero,
+y él ni más ni menos, de ver junto a sí a la que había hecho señora de
+su albedrío.
+
+De allí a cuatro días llegaron a una aldea dos leguas de Toledo, donde
+asentaron su aduar, dando primero algunas prendas de plata al alcalde
+del pueblo, en fianzas de que en él ni en todo su término no hurtarían
+ninguna cosa. Hecho esto, todas las gitanas viejas, y algunas mozas, y
+los gitanos, se esparcieron por todos los lugares, o, a lo menos,
+apartados por cuatro o cinco leguas de aquel donde habían asentado su
+real. Fué con ellos Andrés a tomar la primera lición de ladrón; pero
+aunque le dieron muchas en aquella salida, ninguna se le asentó; antes
+correspondiendo a su buena sangre, con cada hurto que sus maestros
+hacían se le arrancaba a él el alma, y tal vez hubo que pagó de su
+dinero los hurtos que sus compañeros habían hecho, conmovido de las
+lágrimas de sus dueños; de lo cual los gitanos se desesperaban,
+diciéndole que era contravenir a sus estatutos y ordenanzas, que
+prohibían la entrada a la caridad en sus pechos, la cual en
+teniéndola, habían de dejar de ser ladrones, cosa que no les estaba
+bien en ninguna manera. Viendo, pues, esto Andrés, dijo que él quería
+hurtar por sí solo, sin ir en compañía de nadie; porque para huír del
+peligro tenía ligereza, y para acometelle no le faltaba el ánimo; así,
+que el premio o el castigo de lo que hurtase quería que fuese suyo.
+
+Procuraron los gitanos disuadirle deste propósito, diciéndole que le
+podrían suceder ocasiones donde fuese necesaria la compañía, así para
+acometer como para defenderse, y que una persona sola no podía hacer
+grandes presas. Pero, por más que dijeron, Andrés quiso ser ladrón
+solo y señero, con intención de apartarse de la cuadrilla y comprar
+por su dinero alguna cosa que pudiese decir que la había hurtado, y
+deste modo cargar lo que menos pudiese sobre su conciencia. Usando,
+pues, desta industria, en menos de un mes trujo más provecho a la
+compañía que trujeron cuatro de los más estirados ladrones della; de
+que no poco se holgaba Preciosa, viendo a su tierno amante tan lindo y
+tan despejado ladrón; pero, con todo esto, estaba temerosa de alguna
+desgracia; que no quisiera ella verle en afrenta por todo el tesoro de
+Venecia, obligada a tenerle aquella buena voluntad los muchos
+servicios y regalos que su Andrés le hacía.
+
+Poco más de un mes se estuvieron en los términos de Toledo, donde
+hicieron su Agosto, aunque era por el mes de Septiembre, y desde allí
+se entraron en Extremadura, por ser tierra rica y caliente. Pasaba
+Andrés con Preciosa honestos, discretos y enamorados coloquios, y ella
+poco a poco se iba enamorando de la discreción y buen trato de su
+amante, y él, del mismo modo, sí pudiera crecer su amor, fuera
+creciendo: tal era la honestidad, discreción y belleza de su Preciosa.
+A doquiera que llegaban, él se llevaba el precio y las apuestas de
+corredor y de saltar más que ninguno; jugaba a los bolos y a la pelota
+extremadamente; tiraba la barra con mucha fuerza y singular destreza;
+finalmente, en poco tiempo voló su fama por toda Extremadura, y no
+había lugar donde no se hablase de la gallarda disposición del gitano
+Andrés Caballero y de sus gracias y habilidades, y al par desta fama
+corría la de la hermosura de la Gitanilla, y no había villa, lugar ni
+aldea donde no los llamasen para regocijar las fiestas votivas suyas,
+o para otros particulares regocijos. Desta manera iba el aduar rico,
+próspero y contento. Fueron de parecer _#los gitanos de ir a Sevilla,
+pero#_ la abuela de Preciosa dijo que ella no podía ir a causa que los
+años pasados había hecho una burla en Sevilla a un gorrero llamado
+Triguillos, muy conocido en ella, al cual le había hecho meter en una
+tinaja de agua hasta el cuello, desnudo en carnes, y en la cabeza
+puesta una corona de ciprés, esperando el filo de la media noche para
+salir de la tinaja a cavar y sacar un gran tesoro que ella le había
+hecho creer que estaba en cierta parte de su casa. Dijo que como oyó
+el buen gorrero tocar a maitines, por no perder la coyuntura, se dió
+tanta priesa a salir de la tinaja, que dió con ella y con él en el
+suelo, y con el golpe y con los cascos se magulló las carnes,
+derramóse el agua, y él quedó nadando en ella, y dando voces que se
+anegaba. Acudieron su mujer y sus vecinos con luces, y halláronle
+haciendo efectos de nadador, soplando y arrastrando la barriga por el
+suelo; y meneando brazos y piernas con mucha priesa, y diciendo a
+grandes voces: "¡Socorro, señores, que me ahogo", tal le tenía el
+miedo, que verdaderamente pensó que se ahogaba. Abrazáronse con él,
+sacáronle de aquel peligro, volvió en sí, contó la burla de la gitana,
+y, con todo eso, cavó en la parte señalada más de un estado en hondo,
+a pesar de todos cuantos le decían que era embuste mío; y si no se lo
+estorbara un vecino suyo, que tocaba ya en los cimientos de su casa,
+él diera con entrambas en el suelo, si le dejaran cavar todo cuanto él
+quisiera. Súpose este cuento por toda la ciudad, y hasta los muchachos
+le señalaban con el dedo y contaban su credulidad y mi embuste.
+
+Esto contó la gitana vieja, y esto dio por excusa para no ir a
+Sevilla. Los gitanos determinaron de torcer el camino a mano
+izquierda.
+
+Dejaron, pues, a Extremadura y entráronse en la Mancha, y poco a poco
+fueron caminando al reino de Murcia. En todas las aldeas y lugares que
+pasaban había desafíos de pelota, de esgrima, de correr, de saltar, de
+tirar la barra y de otros ejercicios de fuerza, maña y ligereza, y de
+todo salía vencedor Andrés.
+
+#_Una_# mañana se levantó el aduar, y se fueron a alojar en un lugar
+de la jurisdición de Murcia, tres leguas de la ciudad, donde le
+sucedió a Andrés una desgracia que le puso en punto de perder la vida;
+y fué que, después de haber dado en aquel lugar algunos vasos y
+prendas de plata en fianzas, como tenían de costumbre, Preciosa y su
+abuela, y Cristina con otras dos gitanillas, y Andrés, se alojaron en
+un mesón de un viuda rica al cual tenia una hija, de edad de diez y
+siete o diez y ocho años, algo más desenvuelta que hermosa, y, por más
+señas, se llamaba Juana Carducha. Esta, habiendo visto bailar a las
+gitanas y gitanos, la tomó el diablo, y se propuso tomar por marido
+#_a Andrés_# si él quisiese, aunque a todos sus parientes les pesase;
+y así, buscó coyuntura para decírselo y hallóla en un corral, donde
+Andrés había entrado a requerir dos pollinos. Llegóse a él, y con
+priesa, por no ser vista, le dijo:
+
+--Andrés--que ya sabía su nombre---, yo soy doncella y rica; que mi
+madre no tiene otro hijo sino a mí, y este mesón es suyo, y amén
+desto, tiene muchos majuelos, y otros dos pares de casas. Hasme
+parecido bien: si me quieres por esposa, a ti está; respóndeme presto,
+y si eres discreto, quédate, y verás qué vida nos damos.
+
+Admirado quedó Andrés de la resolución de la Carducha, y con la
+presteza que ella pedía le respondió:
+
+--Señora doncella, yo estoy apalabrado para casarme, y los gitanos no
+nos casamos sino con gitanas: guárdela Dios por la merced que me
+quería hacer, de quien yo no soy digno.
+
+No estuvo en dos dedos de caerse muerta la Carducha con la aceda
+respuesta de Andrés, a quien replicara si no viera que entraban en el
+corral otras gitanas. Salióse corrida y asendereada, y de buena gana
+se vengara si pudiera. Andrés, como discreto, determinó de poner
+tierra en medio, y desviarse de aquella ocasión que el diablo le
+ofrecía, y así, pidió a todos los gitanos que aquella noche se
+partiesen de aquel lugar. Ellos, que siempre le obedecían, lo pusieron
+luego por obra, y cobrando sus fianzas aquella tarde, se fueron.
+
+La Carducha ordenó de hacer quedar a Andrés por fuerza, ya que de
+grado no podía; y así, con la industria, sagacidad y secreto que su
+mal intento le enseñó, puso entre las alhajas de Andrés, que ella
+conoció por suyas, unos ricos corales y dos patenas de plata, con
+otros brincos suyos, y apenas habían salido del mesón, cuando dió
+voces, diciendo que aquellos gitanos le llevaban robadas sus joyas; a
+cuyas voces acudió la justicia y toda la gente del pueblo. Los gitanos
+hicieron alto, y todos juraban que ninguna cosa llevaban hurtada y que
+ellos harían patentes todos los sacos y repuestos de su aduar. Desto
+se congojó mucho la gitana vieja, temiendo que en aquel escrutinio no
+se manifestasen los dijes de la Preciosa y los vestidos de Andrés, que
+ella con gran cuidado y recato guardaba; pero la buena de la Carducha
+lo remedió con mucha brevedad todo, porque al segundo envoltorio que
+miraron dijo que preguntasen cuál era el de aquel gitano gran
+bailador; que ella le había visto entrar en su aposento dos veces, y
+que podría ser que aquél las llevase. Entendió Andrés que por él lo
+decía, y riéndose, dijo:
+
+--Señora doncella, ésta es mi recámara y éste es mi pollino: si vos
+halláredes en ella ni en él lo que os falta, yo os lo pagaré con las
+setenas, fuera de sujetarme al castigo que la ley da a los ladrones.
+
+Acudieron luego los ministros de la justicia a desvalijar el pollino,
+y a pocas vueltas dieron con el hurto; de que quedó tan espantado
+Andrés y tan absorto, que no pareció sino estatua, sin voz, de piedra
+dura.
+
+--¿No sospeché yo bien?--dijo a esta sazón la Carducha--. ¡Mirad con
+qué buena cara se encubre un ladrón tan grande!
+
+A todo callaba Andrés, suspenso e imaginativo, y no acababa de caer en
+la traición de la Carducha. En esto, se llegó a él un soldado bizarro,
+sobrino del Alcalde, y sin más ni más alzó la mano, y le dió un
+bofetón, tal, que le hizo volver de su embelesamiento y le hizo
+acordar que no era Andrés Caballero, sino don Juan y caballero; y
+arremetiendo al soldado con mucha presteza y más cólera, le arrancó su
+misma espada de la vaina, y se la envainó en el cuerpo, dando con él
+muerto en tierra.
+
+[Ilustración: ...le arrancó su misma espada de la vaina, y se la
+envainó en el cuerpo, ...]
+
+Aquí fué el gritar del pueblo; aquí el amohinarse el tío Alcalde; aquí
+el desmayarse Preciosa, y el turbarse Andrés de verla desmayada; aquí
+el acudir todos a las armas y dar tras el homicida. Creció la
+confusión, creció la grita, y por acudir Andrés al desmayo de
+Preciosa, dejó de acudir a su defensa; finalmente, tantos cargaron
+sobre Andrés, que le prendieron y le aherrojaron con dos muy gruesas
+cadenas. Bien quisiera el Alcalde ahorcarle luego, si estuviera en su
+mano; pero hubo de remitirle a Murcia, por ser de su jurisdición. No
+le llevaron hasta otro día, y en el que allí estuvo pasó Andrés muchos
+martirios y vituperios, que el indignado Alcalde, y sus ministros, y
+todos los del lugar le hicieron. Prendió el Alcalde todos los más
+gitanos y gitanas que pudo, porque los más huyeron. Finalmente, con la
+sumaria del caso y con una gran cáfila de gitanos, entraron el Alcalde
+y sus ministros con otra mucha gente armada en Murcia, entre los
+cuales iba Preciosa y el pobre Andrés, ceñido de cadenas, sobre un
+macho, y con esposas y piedeamigo. Salió toda Murcia a ver los presos;
+que ya se tenía noticia de la muerte del soldado. Pero la hermosura de
+Preciosa aquel día fué tanta, que ninguno la miraba que no la
+bendecía, y llegó la nueva de su belleza a los oídos de la señora
+Corregidora, que por curiosidad de verla hizo que el Corregidor su
+marido mandase que aquella gitanica no entrase en la cárcel, y todos
+los demás sí, y a Andrés le pusieron en un estrecho calabozo, cuya
+escuridad y la falta de la luz de Preciosa le trataron de manera, que
+bien pensó no salir de allí sino para la sepultura. Llevaron a
+Preciosa con su abuela a que la Corregidora la viese, y así como la
+vió dijo:
+
+--Con razón la alaban de hermosa.
+
+Y llegándola a sí, la abrazó tiernamente, y no se hartaba de mirarla,
+y preguntó a su abuela que qué edad tendría aquella niña.
+
+--Quince años--respondió la gitana--, dos meses más a menos.
+
+--Esos tuviera agora la desdichada de mi Costanza. ¡Ay, amigas, que
+esta niña me ha renovado mi desventura!--dijo la Corregidora.
+
+Tomó, en esto, Preciosa las manos de la Corregidora, y besándoselas
+muchas veces, se las bañaba con lágrimas y le decía:
+
+--Señora mía, el gitano que está preso no tiene culpa, porque fué
+provocado: llamáronle ladrón, y no lo es; diéronle un bofetón en su
+rostro, que es tal, que en él se descubre la bondad de su ánimo. Por
+Dios y por quien vos sois, señora, que le hagáis guardar su justicia,
+y que el señor Corregidor no se dé priesa a ejecutar en él el castigo
+con que las leyes le amenazan; y si algún agrado os ha dado mi
+hermosura, entretenedla con entretener el preso, porque en el fin de
+su vida está el de la mía. El ha de ser mi esposo, y justos y honestos
+impedimentos han estorbado que aún hasta ahora no nos habemos dado las
+manos. Si dineros fueren menester para alcanzar perdón de la parte,
+todo nuestro aduar se venderá en pública almoneda, y se dará aún más
+de lo que pidieren. Señora mía, si sabéis qué es amor, y algún tiempo
+le tuvistes, y ahora le tenéis a vuestro esposo, doleos de mí, que amo
+tierna y honestamente al mío.
+
+Estando en esto, entró el Corregidor, y hallando a su mujer y a
+Preciosa llorosas y encadenadas, quedó suspenso, así de su llanto como
+de la hermosura; preguntó la causa de aquel sentimiento, y la
+respuesta que dió Preciosa fué soltar las manos de la Corregidora y
+asirse de los pies del Corregidor, diciéndole:
+
+--¡Señor, misericordia, misericordia! ¡Si mi esposo muere, yo soy
+muerta! ¡El no tiene culpa; pero si la tiene, déseme a mí la pena; y
+si esto no puede ser, a lo menos, entreténgase el pleito en tanto que
+se procuran y buscan los medios posibles para su remedio; que podrá
+ser que al que no pecó de malicia le enviase el cielo la salud de
+gracia.
+
+Con nueva suspensión quedó el Corregidor de oír las discretas razones
+de la Gitanilla, y que ya, si no fuera por no dar indicios de
+flaqueza, le acompañara en sus lágrimas. En tanto que esto pasaba,
+estaba la gitana vieja considerando grandes, muchas y diversas cosas,
+y al cabo de toda esta suspensión e imaginación, dijo:
+
+--Espérenme vuesas mercedes, señores míos, un poco; que yo haré que
+estos llantos se conviertan en risa, aunque a mí me cueste la vida.
+
+Y así, con ligero paso se salió de donde estaba, dejando a los
+presentes confusos con lo que dicho había. En tanto, pues, que ella
+volvía, nunca dejó Preciosa las lágrimas ni los ruegos de que se
+entretuviese la causa de su esposo, con intención de avisar a su
+padre, que viniese a entender en ella. Volvió la gitana con un pequeño
+cofre debajo del brazo, y dijo al Corregidor que con su mujer y ella
+se entrasen en un aposento; que tenía grandes cosas que decirles en
+secreto. El Corregidor, creyendo que algunos hurtos de los gitanos
+quería descubrirle, por tenerle propicio en el pleito del preso, al
+momento se retiró con ella y con su mujer en su recámara, adonde la
+gitana, hincándose de rodillas ante los dos, les dijo:
+
+--Si las buenas nuevas que os quiero dar, señores, no merecieren
+alcanzar en albricias el perdón de un gran pecado mío, aquí estoy para
+recebir el castigo que quisiéredes darme; pero antes que le confiese
+quiero que me digáis, señores, primero, si conocéis estas joyas.
+
+Y descubriendo un cofrecico donde venían las de Preciosa, se le puso
+en las manos al Corregidor, y en abriéndole, vio aquellos dijes
+pueriles; pero no cayó lo que podían significar. Mirólos también la
+Corregidora, pero tampoco dió en la cuenta: sólo dijo:
+
+--Estos son adornos de alguna pequeña criatura.
+
+--Así es la verdad--dijo la gitana--; y de qué criatura sean lo dice
+ese escrito que está en ese papel doblado.
+
+Abrióle con priesa el Corregidor, y leyó que decía: "Llamábase la niña
+doña Costanza de Azevedo y de Meneses; su madre, doña Guiomar de
+Meneses, y su padre, don Fernando de Azevedo, caballero del hábito de
+Calatrava. Desparecíla día de la Ascensión del Señor, a las ocho de la
+mañana, del año de mil y quinientos y noventa y cinco. Traía la niña
+puestos estos brincos que en este cofre están guardados."
+
+Apenas hubo oído la Corregidora las razones del papel, cuando
+reconoció los brincos, se los puso a la boca y dándoles infinitos
+besos, se cayó desmayada. Acudió el Corregidor a ella, antes que a
+preguntar a la gitana por su hija, y habiendo vuelto en sí, dijo:
+
+--Mujer buena, antes ángel que gitana, ¿adonde está el dueño, digo, la
+criatura cuyos eran estos dijes?
+
+--¿Adónde, señora?--respondió la gitana--. En vuestra casa la tenéis:
+aquella gitanica que os sacó las lágrimas de los ojos es su dueño, y
+es sin duda alguna vuestra hija; que yo la hurté en Madrid de vuestra
+casa el día y hora que ese papel dice.
+
+Oyendo esto la turbada señora, soltó los chapines, y desalada y
+corriendo salió a la sala adonde había dejado a Preciosa, y hallóla
+rodeada de sus doncellas y criadas, todavía llorando; arremetió a
+ella, y sin decirle nada, con gran priesa le desabrochó el pecho y
+miró si tenía una señal pequeña, a modo de lunar blanco, con que había
+nacido, y hallóle ya grande; que con el tiempo se había dilatado.
+Luego, con la misma celeridad, la descalzó, y descubrió un pie de
+nieve y de marfil, hecho a torno, y vio en él lo que buscaba; que era
+que los dos dedos últimos del pie derecho se trababan el uno con el
+otro por medio con un poquito de carne, la cual, cuando niña, nunca se
+la habían querido cortar, por no darle pesadumbre. El pecho, los
+dedos, los brincos, el día señalado del hurto, la confesión de la
+gitana, y el sobresalto y alegría que habían recebido sus padres
+cuando la vieron, con toda verdad confirmaron en el alma de la
+Corregidora ser Preciosa su hija; y así, cogiéndola en sus brazos, se
+volvió con ella adonde el Corregidor y la gitana estaban.
+
+Iba Preciosa confusa, que no sabía a qué efeto se habían hecho con
+ella aquellas diligencias, y más viéndose llevar en brazos de la
+Corregidora, y que le daba de un beso hasta ciento. Llegó, en fin, con
+la preciosa carga doña Guiomar a la presencia de su marido, y
+trasladándola de sus brazos a los del Corregidor, le dijo:
+
+--Recebid, señor, a vuestra hija Costanza; que ésta es sin duda: no lo
+dudéis, señor, en ningún modo; que la señal de los dedos juntos y la
+del pecho he visto, y más, que a mí me lo está diciendo el alma desde
+él instante que mis ojos la vieron.
+
+--No lo dudo--respondió el Corregidor, teniendo en sus brazos a
+Preciosa--; que los mismos efetos han pasado por la mía que por la
+vuestra; y más, que tantas puntualidades juntas, ¿cómo podían suceder,
+si no fuera por milagro?
+
+Toda la gente de casa andaba absorta, preguntando unos a otros qué
+sería aquello, y todos daban bien lejos del blanco; que ¿quién había
+de imaginar que la Gitanilla era hija de sus señores?
+
+El Corregidor dijo a su mujer, y a su hija, y a la gitana vieja que
+aquel caso estuviese secreto hasta que él le descubriese; y asimismo
+dijo a la vieja que él la perdonaba el agravio que le había hecho en
+hurtarle el alma, pues la recompensa de habérsela vuelto mayores
+albricias merecía, y que sólo le pesaba de que sabiendo ella la
+calidad de Preciosa, la hubiese desposado con un gitano, y más con un
+ladrón y homicida.
+
+--¡Ay!--dijo a esto Preciosa--, señor mío, que ni es gitano ni ladrón,
+puesto que es matador. Pero fuélo del que le quitó la honra, y no pudo
+hacer menos de mostrar quién era, y matarle.
+
+--¿Cómo que no es gitano, hija mía?--dijo doña Guiomar.
+
+Entonces la gitana vieja contó brevemente la historia de Andrés
+Caballero, y que era hijo de don Francisco de Cárcamo, caballero del
+hábito de Santiago, y que se llamaba don Juan de Cárcamo, asimismo del
+mismo hábito, cuyos vestidos ella tenía cuando los mudó en los de
+gitano. Contó también el concierto que entre Preciosa y don Juan
+estaba hecho de aguardar dos años de aprobación para desposarse o no;
+puso en su punto la honestidad de entrambos y la agradable condición
+de don Juan. Tanto se admiraron desto como del hallazgo de su hija, y
+mandó él Corregidor a la gitana que fuese por los vestidos de don
+Juan. Ella lo hizo ansí, y volvió con otro gitano que los trujo.
+
+En tanto que ella iba y volvía, hicieron sus padres a Preciosa cien
+mil preguntas, a quien respondió con tanta discreción y gracia, que
+aunque no la hubieran reconocido por hija, los enamorara.
+Preguntáronla si tenía alguna afición a don Juan. Respondió que no más
+de aquella que le obligaba a ser agradecida a quien se había querido
+humillar a ser gitano por ella; pero que ya no se extendería a más él
+agradecimiento de aquello que sus señores padres quisiesen.
+
+--Calla, hija Preciosa--dijo su padre--(que este nombre de Preciosa
+quiero que se te quede, en memoria de tu pérdida y de tu hallazgo);
+que yo, como tu padre, tomo a cargo el ponerte en estado que no
+desdiga de quién eres.
+
+Suspiró oyendo esto Preciosa, y su madre, como era discreta, entendió
+que suspiraba de enamorada de don Juan, dijo a su marido:
+
+--Señor, siendo tan principal don Juan de Cárcamo como lo es, y
+queriendo tanto a nuestra hija, no nos estaría mal dársela por esposa.
+
+Y él respondió:
+
+--Aún hoy la habemos hallado, ¿y ya queréis que la perdamos? Gocémosla
+algún tiempo; que en casándola, no será nuestra, sino de su marido.
+
+--Razón tenéis, señor--respondió ella--; pero dad orden de sacar a don
+Juan, que debe de estar en algún calabozo.
+
+--Si estará--dijo Preciosa--; que a un ladrón,
+matador, y, sobre todo, gitano, no le habrán dado mejor estancia.
+
+--Yo quiero ir a verle, como que le voy a tomar la confesión
+--respondió el Corregidor---, y de nuevo os encargo, señora, que nadie
+sepa esta historia hasta que yo lo quiera.
+
+Llegóse la noche, y siendo casi las diez, sacaron a Andrés de la
+cárcel, sin las esposas y el piedeamigo; pero no sin una gran cadena
+que desde los pies todo el cuerpo le ceñía. Llegó deste modo, sin ser
+visto de nadie, sino de los que le traían, en casa del Corregidor, y
+con silencio y recento le entraron en un aposento donde estaban
+solamente doña Guiomar, el Corregidor, Preciosa y otros dos criados de
+casa. Pero cuando Preciosa vió a don Juan ceñido y aherrojado con tan
+gran cadena, descolorido el rostro y los ojos con muestra de haber
+llorado, se le cubrió el corazón, y se arrimó al brazo de su madre,
+que junto a ella estaba, la cual, abrazándola consigo, le dijo:
+
+--Vuelve en ti niña; que todo lo que vees ha de redundar en tu gusto y
+provecho.
+
+Con todo esto, quería saber de Andrés, si la suerte encaminase sus
+sucesos de manera que le hallase esposo de Preciosa, si se tendría por
+dichoso, ya siendo Andrés Caballero, o ya don Juan de Cárcamo.
+
+Así como oyó Andrés nombrarse por su nombre, dijo:
+
+--Pues Preciosa no ha querido contenerse en los límites del silencio,
+y ha descubierto quién soy, aunque esa buena dicha me hallara hecho
+monarca del mundo, la tuviera en tanto, que pusiera término a mis
+deseos, sin osar desear otro bien sino el del cielo.
+
+--Pues por ese buen ánimo que habéis mostrado, señor don Juan de
+Cárcamo, a su tiempo haré que Preciosa sea vuestra legítima consorte,
+y agora os la doy y entrego en esperanza, por la más rica joya de mi
+casa, y de mi vida, y de mi alma; y estimadla en lo que decís, porque
+en ella os doy a doña Costanza de Meneses, mi única hija, la cual, si
+os iguala en el amor, no os desdice nada en el linaje.
+
+Atónito quedó Andrés viendo el amor que le mostraban, y en breves
+razones doña Guiomar contó la pérdida de su hija y su hallazgo, con
+las certísimas señas que la gitana vieja había dado de su hurto; con
+que acabó don Juan de quedar atónito y suspenso, pero alegre sobre
+todo encarecimiento: abrazó a sus suegros; llamólos padres y señores
+suyos; besó las manos a Preciosa, que con lágrimas le pedía las suyas.
+
+Vistióse don Juan los vestidos de camino que allí había traído la
+gitana; volviéronse las prisiones y cadenas de hierro en libertad y
+cadenas de oro; la tristeza de los gitanos presos, en alegría, pues
+otro día los dieron en fiado. Recibió el tío del muerto la promesa de
+dos mil ducados, que le hicieron porque bajase de la querella y
+perdonase a don Juan.
+
+Dijo el Corregidor a don Juan que tenía por nueva cierta que su padre
+don Francisco de Cárcamo estaba proveído por corregidor de aquella
+ciudad, y que sería bien esperalle, para que con su beneplácito y
+consentimiento se hiciesen las bodas. Don Juan dijo que no saldría de
+lo que él ordenase; pero que, ante todas cosas, se había de desposar
+con Preciosa. Concedió licencia el Arzobispo para que con sola una
+amonestación se hiciese. Hizo fiestas la ciudad, por ser muy bien
+quisto el Corregidor, con luminarias, toros y cañas el día del
+desposorio; quedóse la gitana vieja en casa; que no se quiso apartar
+de su nieta Preciosa.
+
+Llegaron las nuevas a la Corte del caso y casamiento de la Gitanilla;
+supo don Francisco de Cárcamo ser su hijo el gitano, y ser la Preciosa
+la Gitanilla que él había visto, cuya hermosura disculpó con él la
+liviandad de su hijo, que ya le tenía por perdido, por saber que no
+había ido a Flandes; y más porque vió cuan bien le estaba el casarse
+con hija de tan gran caballero y tan rico como era don Fernando de
+Azevedo. Dió priesa a su partida, por llegar presto a ver a sus hijos,
+y dentro de veinte días ya estaba en Murcia, con cuya llegada se
+renovaron los gustos, se hicieron las bodas, se contaron las vidas, y
+los poetas de la ciudad, que hay algunos, y muy buenos, tomaron a
+cargo celebrar el extraño caso, juntamente con la sin igual belleza de
+la Gitanilla. Y de tal manera escribió el famoso licenciado Pozo, que
+en sus versos durará la fama de la Preciosa mientras los siglos
+duraren.
+
+Olvidábaseme de decir cómo la mesonera descubrió a la justicia no ser
+verdad lo del hurto de Andrés el gitano, y confesó su culpa, a quien
+no respondió pena alguna, porque en la alegría del hallazgo de los
+desposados se enterró la venganza y resucitó la clemencia.
+
+
+
+
+LA ILUSTRE FREGONA
+
+En Burgos, ciudad ilustre y famosa, no ha muchos años que en ella
+vivían dos caballeros principales y ricos: el uno se llamaba don Diego
+de Carriazo, y el otro, don Juan de Avendaño. El don Diego tuvo un
+hijo, a quien llamó de su mismo nombre, y el don Juan otro, a quien
+puso don Tomás de Avendaño. A estos dos caballeros mozos, como quien
+han de ser las principales personas deste cuento, por excusar y
+ahorrar letras, les llamaremos con solos los nombres de Carriazo y de
+Avendaño. Trece años, o poco más, tendría Carriazo, cuando, llevado de
+una inclinación picaresca, sin forzarle a ello algún mal tratamiento
+que sus padres le hiciesen, sólo por su gusto y antojo, se desgarró,
+como dicen los muchachos, de casa de sus padres, y se fué por ese
+mundo adelante, tan contento de la vida libre, que en la mitad de las
+incomodidades y miserias que trae consigo no echaba menos la
+abundancia de la casa de su padre, ni el andar a pie le cansaba, ni el
+frío le ofendía, ni el calor le enfadaba: para él todos los tiempos
+del año le eran dulce y templada primavera; tan bien dormía en parvas
+como en colchones; con tanto gusto se soterraba en un pajar de un
+mesón como si se acostara entre dos sábanas de Holanda. Finalmente, él
+salió tan bien con el asumpto de pícaro, que pudiera leer cátedra en
+la facultad al famoso de Alfarache.
+
+En tres años que tardó en parecer y volver a su casa aprendió a jugar
+a la taba en Madrid, y al rentoy en las Ventillas de Toledo, y a presa
+y pinta en pie en las barbacanas de Sevilla; pero con serle anejo a
+este género de vida la miseria y estrecheza, mostraba Carriazo ser un
+príncipe en sus cosas: a tiro de escopeta, en mil señales, descubría
+ser bien nacido, porque era generoso y bien partido con sus camaradas.
+En Carriazo vió el mundo un pícaro virtuoso, limpio, bien criado y más
+que medianamente discreto. Pasó por todos los grados de pícaro, hasta
+que se graduó de maestro en las almadrabas de Zahara, donde es el
+_finibusterræ_ de la picaresca.
+
+El último verano le dijo tan bien la suerte, que ganó a los naipes
+cerca de setecientos reales, con los cuales quiso vestirse, y volverse
+a Burgos y a los ojos de su madre, que habían derramado por él muchas
+lágrimas. Despidióse de sus amigos, que los tenía muchos y muy buenos;
+prometióles que el verano siguiente sería con ellos, si enfermedad o
+muerte no lo estorbase; dejó con ellos la mitad de su alma, todos sus
+deseos entregó a aquellas secas arenas, que a él le parecían más
+frescas y verdes que los campos Elíseos. Y por estar ya acostumbrado
+de caminar a pie, tomó el camino en la mano, y sobre dos alpargates se
+llegó desde Zahara hasta Valladolid, cantando "Tres ánades, madre".
+Estúvose allí quince días para reformar la color del rostro, sacándola
+de mulata a flamenca, y para trastejarse, y sacarse del borrador de
+pícaro y ponerse en limpio de caballero. Todo esto hizo según y como
+le dieron comodidad quinientos reales con que llegó a Valladolid, y
+aún dellos reservó ciento para alquilar una mula y un mozo, con que se
+presentó a sus padres honrado y contento. Ellos le recibieron con
+mucha alegría, y todos sus amigos y parientes vinieron a darles el
+parabién de la buena venida del señor don Diego de Carriazo su hijo.
+
+Entre los que vinieron a ver el recién llegado fueron don Juan de
+Avendaño y su hijo don Tomás, con quien Carriazo, por ser ambos de una
+misma edad y vecinos, trabó y confirmó una amistad estrechísima. Contó
+Carriazo a sus padres, y a todos, mil magníficas y luengas mentiras de
+cosas que le habían sucedido en los tres años de su ausencia; pero
+nunca tocó, ni por pienso, en las almadrabas, puesto que en ellas
+tenía de contino puesta la imaginación, especialmente cuando vio que
+se llegaba el tiempo donde había prometido a sus amigos la vuelta. Ni
+le entretenía la caza, en que su padre le ocupaba, ni los muchos,
+honestos y gustosos convites que en aquella ciudad se usan le daban
+gusto: todo pasatiempo le cansaba, y a todos los mayores que se le
+ofrecían anteponía el que había recebido en las almadrabas.
+
+Avendaño su amigo, viéndole muchas veces melancólico e imaginativo,
+fiado en su amistad, se atrevió a preguntarle la causa, y se obligó a
+remediarla, si pudiese y fuese menester, con su sangre misma. No quiso
+Carriazo tenérsela encubierta, por no hacer agravio a la grande
+amistad que profesaban; y así, le contó punto por punto la vida de
+jábega, y cómo todas sus tristezas y pensamientos nacían del deseo que
+tenía de volver a ella: pintósela de modo, que Avendaño, cuando le
+acabó de oir, antes alabó que vituperó su gusto. En fin, el de la
+plática fué disponer Carriazo la voluntad de Avendaño de manera, que
+determinó de irse con él a gozar un verano de aquella felicísima vida
+que le había descrito, de lo cual quedó sobremodo contento Carriazo,
+por parecerle que había ganado un testigo de abono que calificase su
+baja determinación. Trazaron ansimismo de juntar todo el dinero que
+pudiesen; y el mejor modo que hallaron fué que de allí a dos meses
+había de ir Avendaño a Salamanca, donde por su gusto tres años había
+estado estudiando las lenguas griega y latina, y su padre quería que
+pasase adelante y estudiase la facultad que él quisiese; y que del
+dinero que le diese habría para lo que deseaban.
+
+En este tiempo propuso Carriazo a su padre que tema voluntad de irse
+con Avendaño a estudiar a Salamanca. Vino su padre con tanto gusto en
+ello, que hablando al de Avendaño, ordenaron de ponerles junios casa
+en Salamanca, con todos los requisitos que pedía ser hijos suyos.
+Llegóse el tiempo de la partida; proveyéronles de dineros, y enviaron
+con ellos un ayo que los gobernase, que tenia más de hombre de bien
+que de discreto. Los padres dieron documentos a sus hijos de lo que
+habían de hacer, y de como se habían de gobernar para salir
+aprovechados en la virtud y en las ciencias, que es el fruto que todo
+estudiante debe pretender sacar de sus trabajos y vigilias,
+principalmente los bien nacidos. Mostráronse los hijos humildes y
+obedientes; lloraron las madres; recibieron la bendición de todos;
+pusiéronse en camino con mulas propias y con dos criados de casa, amén
+del ayo, que se había dejado crecer la barba, por que diese autoridad
+a su cargo.
+
+En llegando a la ciudad de Valladolid dijeron al ayo que querían
+estarse en aquél lugar dos días para verle, porque nunca le habían
+visto, ni estado en él. Reprehendiólos mucho el ayo, severa y
+ásperamente, la estada, diciéndoles que los que iban a estudiar con
+tanta priesa como ellos no se habían de detener una hora a mirar
+niñerías.
+
+Los mancebitos, que tenían ya hecho su agosto, y su vendimia, pues
+habían ya robado cuatrocientos escudos de oro que llevaba su mayor,
+dijeron que sólo los dejase aquel día, en el cual querían ir a ver la
+fuente de Argales, que la comenzaban a conducir a la ciudad por
+grandes y espaciosos acueductos. En efecto, aunque con dolor de su
+ánima, les dió licencia.
+
+Los mancebos, con sólo un criado y a caballo en dos muy buenas y
+caseras mulas, salieron a ver la fuente de Argales, famosa por su
+antigüedad y sus aguas. Llegaron, y cuando creyó el criado que sacaba
+Avendaño de las bolsas del cojín alguna cosa con que beber, vió que
+sacó una carta cerrada, diciéndole que luego al punto volviese a la
+ciudad y se la diese a su ayo, y que en dándosela les esperase en la
+puerta del Campo. Obedeció el criado, tomó la carta, volvió a la
+ciudad, y ellos volvieron las riendas, y aquella noche durmieron en
+Mojados, y de allí a dos días, en Madrid, y en otros cuatro se
+vendieron las mulas en pública plaza, y hubo quien les fiase por seis
+escudos de prometido, y aun quien les diese el dinero en oro por sus
+cabales. Vistiéronse a lo payo, con capotillos de dos haldas, zahones
+o zaragüelles y medias de paño pardo. Ropero hubo que por la mañana
+les compró sus vestidos, y a la noche los había mudado de manera, que
+no los conociera #su# propia madre. Puestos, pues, a la ligera y del
+modo que Avendaño quiso y supo, se pusieron en camino de Toledo _ad
+pedem litteræ_ y sin espadas; que también el ropero, aunque no atañía
+a su menester, se las había comprado.
+
+Dejémoslos ir, por ahora, pues van contentos y alegres, y volvamos a
+contar lo que el ayo hizo cuando abrió la carta que el criado le llevó
+y halló que decía desta manera:
+
+"Vuesa merced será servido, señor Pedro Alonso, de tener paciencia y
+dar la vuelta a Burgos, donde dirá a nuestros padres que, habiendo
+nosotros sus hijos, con madura consideración, considerado cuán más
+propias son de los caballeros las armas que las letras, habemos
+determinado de trocar a Salamanca por Bruselas, y a España por
+Flandes. Los cuatrocientos escudos llevamos; las mulas pensamos
+vender. Nuestra hidalga intención y el largo camino es bastante
+disculpa de nuestro yerro, aunque nadie le juzgará por tal, si no es
+cobarde. Nuestra partida es ahora; la vuelta será cuando Dios fuere
+servido, el cual guarde a vuesa merced como puede y estos sus menores
+discípulos deseamos. De la fuente de Argales, puesto ya el pie en el
+estribo para caminar a Flandes.--_Carriazo y Avendaño_."
+
+Quedó Pedro Alonso suspenso en leyendo la epístola, y acudió presto a
+su valija, y el hallarla vacía le acabó de confirmar la verdad de la
+carta; y luego al punto, en la mula que le había quedado, se partió a
+Burgos a dar las nuevas a sus amos con toda presteza, porque con ella
+pusiesen remedio y diesen traza de alcanzar a sus hijos; pero destas
+cosas no dice nada el autor desta novela, porque así como dejó puesto
+a caballo a Pedro Alonso, volvió a contar de lo que les sucedió a
+Avendaño y a Carriazo a la entrada de Illescas, diciendo que al entrar
+de la puerta de la villa encontraron dos mozos de mulas, al parecer
+andaluces, en calzones de lienzo anchos, jubones acuchillados de
+anjeo, sus coletos de ante, dagas de ganchos y espadas sin tiros; al
+parecer, el uno venía de Sevilla y el otro iba a ella. El que iba
+estaba diciendo al otro:
+
+--Esta noche no vayas a posar donde sueles, sino en la posada del
+Sevillano, porque verás en ella la más hermosa fregona que se sabe:
+Marinilla la de la venta Tejada es asco en su comparación. Es dura
+como un mármol y zahareña como villana de Sayago, y áspera como una
+ortiga; pero tiene una cara de pascua y un rostro de buen año: en una
+mejilla tiene el sol, y en la otra la luna; la una es hecha de rosas y
+la otra de claveles, y en entrambas hay también azucenas y jazmines.
+No te digo más sino que la veas, y verás que no te he dicho nada,
+según lo que te pudiera decir, acerca de su hermosura.
+
+Con esto se despidieron los dos mozos de mulas, cuya plática y
+conversación dejó mudos a los dos amigos que escuchado la habían,
+especialmente a Avendaño, en quien la simple relación que el mozo de
+mulas había hecho de la hermosura de la fregona despertó en él un
+intenso deseo de verla.
+
+En repetir las palabras de los mozos y en remedar y contrahacer el
+modo y los ademanes con que las decían entretuvieron el camino hasta
+Toledo; y luego, siendo la guía Carriazo, que ya otra vez había estado
+en aquella Ciudad, bajando por la Sangre de Cristo, dieron con la
+posada del Sevillano; pero no se atrevieron a pedirla allí, porque su
+traje no lo pedía. Era ya anochecido, y aunque Carriazo importunaba a
+Avendaño que fuesen a otra parte a buscar posada, no le pudo quitar de
+la puerta de la del Sevillano, esperando si acaso parecía la tan
+celebrada fregona. Entrabase la noche, y la fregona no salía;
+desesperábase Carriazo, y Avendaño se estaba quedo; el cual, por salir
+con su intención, con excusa de preguntar por unos caballeros de
+Burgos que iban a la ciudad de Sevilla, se entró hasta el patio de la
+posada; y apenas hubo entrado, cuando de una sala que en el patio
+estaba vio salir una moza, al parecer de quince años, poco más o
+menos, vestida como labradora, con una vela encendida en un candelero.
+
+No puso Avendaño los ojos en el vestido y traje de la moza, sino en su
+rostro, que le parecía ver en él los que suelen pintar de los ángeles;
+quedó suspenso y atónito de su hermosura, y no acertó a preguntarle
+nada: tal era su suspensión y embelesamiento. La moza, viendo aquel
+hombre delante de sí, le dijo:
+
+--¿Qué busca, hermano? ¿Es por ventura criado de alguno de los
+huéspedes de casa?
+
+--No soy criado de ninguno, sino vuestro--respondió Avendaño, todo
+lleno de turbación y sobresalto.
+
+[Ilustración: No soy criado de ninguno, sino vuestro...]
+
+La moza, que de aquel modo se vio responder, dijo:
+
+--Vaya, hermano, norabuena; que las que servimos no hemos menester
+criados.
+
+Y llamando a su señor le dijo:
+
+--Mire, señor, lo que busca este mancebo.
+
+Salió su amo y preguntóle qué buscaba. El respondió que a unos
+caballeros de Burgos que iban a Sevilla, uno de los cuales era su
+señor, el cual le había enviado delante por Alcalá de Henares, donde
+había de hacer un negocio que les importaba, y que junto con esto le
+mandó que se viniese a Toledo y de esperase en la posada del
+Sevillano, donde vendría a apearse, y que pensaba que llegaría aquella
+noche, o otro día, a más tardar. Tan buen color dió Avendaño a su
+mentira, que a la cuenta del huésped pasó por verdad, pues le dijo:
+
+--Quédese, amigo, en la posada; que aquí podrá esperar a su señor
+hasta que venga.
+
+--Muchas mercedes, señor huésped--respondió Avendaño---, y mande vuesa
+merced que se me dé un aposento para mí y un compañero que viene
+conmigo, que está allí fuera; que dineros traemos para pagarlo tan
+bien como otro.
+
+--En buen hora--respondió el huésped.
+
+Y volviéndose a la moza, dijo:
+
+--Costancica, di a Argüello que lleve a estos galanes al aposento del
+rincón, y que les eche sábanas limpias.
+
+--Sí haré, señor--respondió Costanza; que así se llamaba la doncella.
+
+Y haciendo una reverencia a su amo, se les quitó delante. #_Avendaño_#
+salió a dar cuenta a Carriazo de lo que había visto y de lo que dejaba
+negociado; el cual por mil señales conoció cómo su amigo venía herido
+de la amorosa pestilencia; pero no le quiso decir nada por entonces,
+hasta ver si lo merecía la causa de quien nacían las extraordinarias
+alabanzas y grandes hipérboles con que la belleza de Costanza sobre
+los mismos cielos levantaba.
+
+Entraron, en fin, en la posada, y la Argüello, que era una mujer de
+hasta cuarenta y cinco años, superintendente de las camas y aderezo de
+los aposentos, los llevó a uno que ni era de caballeros ni de criados,
+sino de gente que podía hacer medio entre los dos extremos. Pidieron
+de cenar; respondióles Argüello que en aquella posada no daban de
+comer a nadie, puesto que guisaban y aderezaban lo que los huéspedes
+traían de fuera comprado; pero que bodegones y casas de estado había
+cerca, donde sin escrúpulo de conciencia podían ir a cenar lo que
+quisiesen. Tomaron los dos el consejo de Argüello, y dieron con sus
+cuerpos en un bodego.
+
+Lo poco o nada que Avendaño comía admiraba mucho a Carriazo. Por
+enterarse del todo de los pensamientos de su amigo, al volverse a la
+posada, le dijo:
+
+--Conviene que mañana madruguemos, porque antes que entre la calor
+estemos ya en Orgaz.
+
+--No estoy en eso--respondió Avendaño---; porque pienso antes que
+desta ciudad me parta ver lo que dicen que hay famoso en ella, como es
+el Sagrario, el artificio de Juanelo, las Vistillas de San Agustín, la
+Huerta del Rey y la Vega.
+
+--Norabuena--respondió Carriazo--: eso en dos días se podrá ver.
+
+--En verdad que lo he de tomar de espacio; que no vamos a Roma a
+alcanzar alguna vacante.
+
+--¡Ta, ta!--replicó Carriazo---. A mí me maten, amigo, si no estáis
+vos con más deseo de quedaros en Toledo que de seguir nuestra
+comenzada romería.
+
+--Así es la verdad--respondió Avendaño.
+
+En estas pláticas llegaron a la posada, y aún se le pasó en otras
+semejantes la mitad de la noche.
+
+Durmió el que pudo hasta la mañana, la cual venida, se levantaron los
+dos, entrambos con deseo de ver a Costanza. A entrambos se los cumplió
+Costanza, saliendo de la sala de su amo, tan hermosa, que a los dos
+les pareció que todas cuantas alabanzas le había dado di mozo de mulas
+eran cortas y de ningún encarecimiento. Su vestido era una saya y
+corpiños de paño verde, con unos ribetes del mismo paño. Los corpiños
+eran bajos; pero la camisa, alta, plegado el cuello, con un cabezón
+labrado de seda negra, puesta una gargantilla de estrellas de azabache
+sobre un pedazo de una coluna de alabastro: que no era menos blanca su
+garganta; ceñida con un cordón de San Francisco, y de una cinta
+pendiente, al lado derecho, un gran manojo de llaves. No traía
+chinelas, sino zapatos de dos suelas, colorados, con unas calzas que
+no se le parecían, sino cuanto por un perfil mostraban también ser
+coloradas. Traía tranzados los cabellos con unas cintas blancas de
+hiladillo; pero tan largo el tranzado, que por las espaldas le pasaba
+de la cintura; el color salía de castaño y tocaba en rubio; pero, al
+parecer, tan limpio, tan igual y tan peinado, que ninguno, aunque
+fuera de hebras de oro, se le pudiera comparar. Pendíanle de las
+orejas dos calabacillas de vidrio, que parecían perlas: los mismos
+cabellos le servían de garbín y de tocas.
+
+Cuando salió de la sala, se persignó y santiguó, y con mucha devoción
+y sosiego hizo una profunda reverencia a una imagen de Nuestra Señora,
+que en una de las paredes del patio estaba colgada; y alzando los
+ojos, vió a los dos que mirándola estaban, y apenas los hubo visto,
+cuando se retiró y volvió a entrar en la sala.
+
+Resta ahora por decir qué es lo que le pareció a Carriazo de la
+hermosura de Costanza; que de lo que le pareció a Avendaño, ya está
+dicho, cuando la vió la vez primera. No digo más sino que a Carriazo
+le pareció tan bien como a su compañero; pero enamoróle mucho menos; y
+tan menos, que quisiera no anochecer en la posada, sino partirse luego
+para sus almadrabas. Acudieron los mozos de los huéspedes a pedir
+cebada; salió el huésped de casa a dársela, maldiciendo a sus mozas,
+que por ellas se le había ido un mozo que la solía dar con muy buena
+cuenta y razón, sin que le hubiese hecho menos, a su parecer, un solo
+grano. Avendaño, que oyó esto, dijo:
+
+--No se fatigue, señor huésped: déme el libro de la cuenta; que los
+días que hubiere de estar aquí, yo la tendré tan buena en dar la
+cebada y paja que pidieren, que no eche menos al mozo que dice que se
+le ha ido.
+
+--En verdad que os lo agradezca, mancebo--respondió el huésped---,
+porque yo no puedo atender a esto; que tengo otras muchas cosas a que
+acudir fuera de casa. Bajad; daros he el libro, y mirad que estos
+mozos de mulas son el mismo diablo, y hacen trampantojos un celemín de
+cebada con menos conciencia que si fuese de paja.
+
+Bajó al patio Avendaño y entregóse en el libro, y comenzó a despachar
+celemines como agua, y a asentarlos por tan buena orden, que el
+huésped, que lo estaba mirando, quedó contento; y tanto, que dijo:
+
+--Pluguiese a Dios que vuestro amo no viniese, y que a vos os diese
+gana de quedaros en casa; que a fe que otro gallo os cantase. Porque
+el mozo que se me fué, vino a mi casa, habrá ocho meses, roto y flaco,
+y ahora lleva dos pares de vestidos muy buenos, y va gordo como una
+nutria. Porque quiero que sepáis, hijo, que en esta casa hay muchos
+provechos, amén de los salarios.
+
+--Si yo me quedase--replicó Avendaño---, no repararía mucho en la
+ganancia; que con cualquiera cosa me contentaría a trueco de estar en
+esta ciudad, que me dicen que es la mejor de España.
+
+--A lo menos--respondió el huésped---, es de las mejores y más
+abundantes que hay en ella; mas otra cosa nos falta ahora, que es
+buscar quien vaya por agua al río; que también se me fué otro mozo que
+con un asno que tengo famoso me tenía rebosando las tinajas, y hecha
+un lago de agua la casa; y una de las causas porque los mozos de muías
+se huelgan de traer sus amos a mi posada es por la abundancia de agua
+que hallan siempre en ella; porque no llevan su ganado al río, sino
+dentro de casa beben las cabalgaduras en grandes barreños.
+
+Todo esto estaba oyendo Carriazo, el cual, viendo que ya Avendaño
+estaba acomodado y con oficio en casa, no quiso él quedarse a buenas
+noches, y más, que consideró el gran gusto que haría a Avendaño si le
+seguía al humor; y así, dijo al huésped:
+
+--Venga el asno, señor huésped; que también sabré yo cinchalle y
+cargalle como sabe mi compañero asentar en el libro su mercancía.
+
+--Sí--dijo Avendaño---, mi compañero Lope Asturiano servirá de traer
+agua como un príncipe, y yo le fío.
+
+#_Enjaezó_# Carriazo el asno, y subiendo en él de un brinco, se
+encaminó al río, dejando a Avendaño muy alegre de haber visto su
+gallarda resolución.
+
+He aquí tenemos ya (en buena hora se cuente) a Avendaño hecho mozo del
+mesón, con nombre de Tomás Pedro, que así dijo que se llamaba, y a
+Carriazo, con el de Lope Asturiano, hecho aguador: transformaciones
+dignas de anteponerse a las del narigudo poeta.
+
+#_Al día siguiente_# caminaba nuestro buen Lope Asturiano la vuelta
+del río, por la cuesta del Carmen, puestos los pensamientos en sus
+almadrabas y en la súbita mutación de su estado. O ya fuese por esto,
+o porque la suerte así lo ordenase, en un paso estrecho, al bajar de
+la cuesta, encontró con un asno de un aguador, que subía cargado; y
+como él descendía, y su asno era gallardo, bien dispuesto y poco
+trabajado, tal encuentro dió al cansado y flaco que subía, que dió con
+él en el suelo, y por haberse quebrado los cántaros, se derramó
+también el agua, por cuya desgracia el aguador antiguo, despechado y
+lleno de cólera, arremetió al aguador moderno, que aún se estaba
+caballero, y antes que se desenvolviese y apease le había pegado y
+asentado una docena de palos tales, que no le supieron bien al
+Asturiano. Apeóse, en fin; pero con tan malas entrañas, que arremetió
+a su enemigo, y asiéndole con ambas manos por la garganta, dió con él
+en el suelo, y tal golpe dió con la cabeza sobre una piedra, que se la
+abrió por dos partes, saliendo tanta sangre, que pensó que le había
+muerto.
+
+Otros muchos aguadores que allí venían, como vieron a su compañero tan
+mal parado, arremetieron a Lope y tuviéronle asido fuertemente,
+gritando:
+
+--¡Justicia, justicia! ¡Que este aguador ha muerto a un hombre!
+
+Y a vuelta destas razones y gritos, le molían a mojicones y a palos.
+Otros acudieron al caído, y vieron que tenía hendida la cabeza y que
+casi estaba expirando. Subieron las voces de boca en boca por la
+cuesta arriba, y en la plaza del Carmen dieron en los oídos de un
+alguacil, el cual, con dos corchetes, con más ligereza que si volara,
+se puso en el lugar de la pendencia, a tiempo que ya el herido estaba
+atravesado sobre su asno, y di de Lope asido, y Lope rodeado de más de
+veinte aguadores que no le dejaban rodear, antes le brumaban las
+costillas de manera, que más se pudiera temer de su vida que de la del
+herido, según menudeaban sobre él les puños y las varas aquellos
+vengadores de la ajena injuria.
+
+Llegó el alguacil, apartó la gente, entregó a sus corchetes al
+Asturiano, y antecogiendo a su asno, y al herido sobre el suyo, dió
+con ellos en la cárcel, acompañado de tanta gente, y de tantos
+muchachos que le seguían, que apenas podía hender por las calles. Al
+rumor de la gente, salió Tomás Pedro y su amo a la puerta de casa, a
+ver de qué procedía tanta grita, y descubrieron a Lope entre los dos
+corchetes, lleno de sangre el rostro y la boca; miró luego por su asno
+el huésped, y vióle en poder de otro corchete que ya se les había
+juntado; preguntó la causa de aquellas prisiones; fuéle respondida la
+verdad del suceso; pesóle por su asno, temiendo que le había #_de
+perder,_# o, a lo menos, hacer más costas por cobrarle que él valía.
+Tomás Pedro siguió a su compañero, sin que le dejasen llegar a
+hablarle una palabra; tanta era la gente que lo impedía y el recato de
+los corchetes y del alguacil que le llevaba. Finalmente, no le dejó
+hasta verle poner en la cárcel, y en un calabozo, con dos pares de
+grillos, y al herido en la enfermería, donde se halló a verle curar, y
+vió que la herida era peligrosa, y mucho, y lo mismo dijo el cirujano.
+El alguacil se llevó a su casa los dos asnos, y más cinco reales de a
+ocho que los corchetes habían quitado a Lope.
+
+Volvióse a la posada lleno de confusión y de tristeza; halló al que ya
+tenía por amo con no menos pesadumbre que él traía, a quien dijo de la
+manera que quedaba su compañero, y del peligro de muerte en que estaba
+el herido, y del suceso de su asno. Díjole más: que a su desgracia se
+le había añadido otra de no menor fastidio, y era, que un grande amigo
+de su señor le había encontrado en el camino y le había dicho que su
+señor, por ir muy de priesa y ahorrar dos leguas de camino, desde
+Madrid había pasado por la barca de Azeca, y que aquella noche dormía
+en Orgaz, y que le había dado doce escudos que le diese, con orden de
+que se fuese a Sevilla, donde le esperaba.
+
+--Pero no puede ser así--añadió Tomás---, pues no será razón que yo
+deje a mi amigo y camarada en la cárcel y en tanto peligro: mi amo me
+podrá perdonar por ahora; cuanto más que él es tan bueno y honrado,
+que dará por bien cualquier falta que le hiciere, a trueco que no la
+haga a mi camarada. Vuesa merced, señor amo, me la haga de tomar este
+dinero y acudir a este negocio; y en tanto que esto se gasta, yo
+escribiré a mi señor lo que pasa, y sé que me enviará dineros que
+basten a sacarnos de cualquier peligro.
+
+Abrió los ojos de un palmo el huésped, alegre de ver que en parte iba
+saneando la pérdida de su asno. Tomó el dinero, y consoló a Tomás,
+diciéndole que él tenía personas en Toledo de tal calidad, que valían
+mucho con la justicia, especialmente una señora monja, parienta del
+Corregidor, que le mandaba con el pie, y que una lavandera del
+monasterio de la tal monja tenía una hija que era grandísima amiga de
+una hermana de un fraile muy familiar y conocido del confesor de la
+dicha monja; la cual lavandera lavaba la ropa en casa...
+
+--Y como ésta pida a su hija, que sí pedirá, hable a la hermana del
+fraile, que hable a su hermano, que hable al confesor, y el confesor a
+la monja, y la monja guste de dar un billete (que será cosa fácil)
+para el Corregidor, donde le pida encarecidamente mire por el negocio
+de Tomás, sin duda alguna se podrá esperar buen suceso. Y esto ha de
+ser con tal que el aguador no muera, y con que no falte ungüento para
+untar a todos los ministros de la justicia; porque si no están
+untados, gruñen más que carretas de bueyes.
+
+En gracia le cayó a Tomás los ofrecimientos del favor que su amo le
+había hecho, y los infinitos y revueltos arcaduces por donde le había
+derivado; y aunque conoció que antes lo había dicho de socarrón que de
+inocente, con todo eso, le agradeció su buen ánimo y le entregó di
+dinero, con promesa que no faltaría mucho más, según él tenía la
+confianza en su señor, como ya le había dicho. En resolución, dentro
+de quince días estuvo fuera de peligro el herido, y a los veinte
+declaró el cirujano que estaba del todo sano, y ya en este tiempo
+había dado traza Tomás como le viniesen cincuenta estudos de Sevilla,
+y sacándolos él de su seno, se los entregó al huésped con cartas y
+cédula fingida de su amo; y como al huésped le iba poco en averiguar
+la verdad de aquella correspondencia, cogía el dinero, que, por ser en
+escudos de oro, le alegraba mucho. Por seis ducados se apartó de la
+querella el herido; en diez, y en el asno y las costas, sentenciaron
+al Asturiano. Salió de la cárcel; pero no quiso volver a estar con su
+compañero. #_Díjole_# que lo que pensaba hacer era, ya que él estaba
+determinado de seguir y pasar adelante con su propósito, comprar un
+asno y usar el oficio de aguador en tanto que estuviesen en Toledo;
+que con aquella cubierta no sería juzgado ni preso por vagamundo, y
+que con sola una carga de agua se podía andar todo el día por la
+ciudad a sus anchuras, mirando bobas.
+
+--Antes mirarás hermosas que bobas en esta ciudad, que tiene fama de
+tener las más discretas mujeres de España, y que andan a una su
+discreción con su hermosura; y si no, míralo por Costancica, de cuyas
+sobras de belleza puede enriquecer, no sólo a las hermosas desta
+ciudad, sino a las de todo el mundo.
+
+--Paso, señor Tomás--replicó Lope--: vámonos poquito a poquito en esto
+de las alabanzas de la señora fregona, si no quiere que, como le tengo
+por loco, le tenga por hereje.
+
+--¿Fregona has llamado a Costanza, hermano Lope?--respondió Tomás--.
+Dios te lo perdone y te traiga a verdadero conocimiento de tu yerro.
+
+--Pues, ¿no es fregona?--replicó el Asturiano.
+
+--Hasta ahora le tengo por ver fregar el primer plato.
+
+--No importa--dijo Lope--no haberle visto fregar el primer plato, si
+le has visto fregar el segundo, y aun el centésimo.
+
+--Yo te digo, hermano--replicó Tomás--, que ella no friega, ni
+entiende en otra cosa que en su labor, y en ser guarda de la plata
+labrada que hay en casa, que es mucha.
+
+--Pues ¿cómo la llaman por toda la ciudad--dijo Lope--_la fregona
+ilustre_, si es que no friega? Mas sin duda debe de ser que como
+friega plata, y no loza, la dan el nombre de ilustre. Pero, dejando
+esto aparte, dime, Tomás: ¿en qué estado están tus esperanzas?
+
+--En el de perdición--respondió Tomás--; porque en todos estos días
+que has estado preso nunca la he podido hablar una palabra.
+
+--Pues ¿qué piensas hacer con el imposible que se te ofrece en la
+conquista desta Porcia, desta Minerva y desta nueva Penélope, que en
+figura de doncella, y de fregona, te enamora, te acobarda y te
+desvanece?
+
+--Haz la burla que de mí quisieres, amigo Lope; que yo sé que estoy
+enamorado del más hermoso rostro que pudo formar la naturaleza, y de
+la más incomparable honestidad que ahora se puede usar en el mundo.
+Costanza se llama, y no Porcia, Minerva o Penélope. No es posible que,
+aunque lo procuro, pueda un breve término contemplar, si así se puede
+decir, en la bajeza de su estado, porque luego acuden a borrarme este
+pensamiento su belleza, su donaire, su sosiego, su honestidad y
+recogimiento, y me dan a entender que debajo de aquella rústica
+corteza debe de estar encerrada y escondida alguna mina de gran valor
+y de merecimiento grande. Finalmente, sea lo que se fuere, yo la
+quiero bien. Y ya te he dicho, amigo, que puedes hacer tu gusto, o ya
+en irte a tu romería, o ya comprar el asno y hacerte aguador, como
+tienes determinado.
+
+_#Al otro día#_ acudió Tomás a dar cebada, y Lope se fué al mercado de
+las bestias, que es allí junto, a comprar un asno que fuese tal como
+bueno.
+
+Habiendo salido aquel día Costanza con una toca ceñida por las
+mejillas, y dicho a quien se lo preguntó que por qué se la había
+puesto, que tenía un gran dolor de muelas, Tomás, a quien sus deseos
+avivaban el entendimiento, en un instante discurrió lo que sería bueno
+que hiciese, y dijo:
+
+--Señora Costanza, yo le daré una oración en escrito que a dos veces
+que la rece, se le quitará como con la mano su dolor.
+
+--Norabuena--respondió Costanza--; que yo la rezaré, porque sé leer.
+
+--Ha de ser con condición--dijo Tomás--, que no la ha de mostrar a
+nadie; porque la estimo en mucho, y no será bien que por saberla
+muchos se menosprecie.
+
+--Yo le prometo--dijo Costanza--, Tomás, que no la dé a nadie; y
+démela luego, porque me fatiga mucho el dolor.
+
+--Yo la trasladaré de la memoria--respondió Tomás--, y luego se la
+daré.
+
+Estas fueron las primeras razones que Tomás dijo a Costanza y Costanza
+a Tomás en todo el tiempo que había que estaba en casa, que ya pasaban
+de veinticuatro días. Retiróse Tomás, y escribió la oración, y tuvo
+lugar de dársela a Costanza sin que nadie lo viese, y ella, con mucho
+gusto y más devoción, se entró en un aposento a solas, y abriendo el
+papel, vió que decía desta manera:
+
+"Señora de mi alma: Yo soy un caballero natural de Burgos; si alcanzo
+de días a mi padre, heredo un mayorazgo de seis mil ducados de renta.
+A la fama de vuestra hermosura, que por muchas leguas se extiende,
+dejé mi patria, mudé vestido, y en el traje que me veis, vine a servir
+a nuestro dueño; si vos lo quisiéredes ser mío, por los medios que más
+a vuestra honestidad convengan, mirad qué pruebas queréis que haga
+para enteraros desta verdad; y enterada en ella, siendo gusto vuestro,
+seré vuestro esposo y me tendré por el más bien afortunado del mundo."
+
+En tanto que Tomás entendió que Costanza se había ido a leer su papel,
+le estuvo palpitando el corazón, temiendo y esperando, o ya la
+sentencia de su muerte, o la restauración de su vida. Salió, en esto,
+Costanza, tan hermosa, aunque rebozada, que si pudiera recebir aumento
+su hermosura con algún accidente se pudiera juzgar que el sobresalto
+de haber visto en el papel de Tomás otra cosa tan lejos de la que
+pensaba había acrecentado su belleza. Salió con el papel entre las
+manos hecho menudas piezas, y dijo a Tomás:
+
+--Hermano Tomás, esta tu oración más parece hechicería y embuste que
+oración santa, y así, yo no la quiero creer ni usar della, y por eso
+la he rasgado, porque no la vea nadie que sea más crédula que yo.
+Aprende otras oraciones más fáciles, porque ésta será imposible que te
+sea de provecho.
+
+En diciendo esto, se entró con su ama, y Tomás quedó suspenso; pero
+algo consolado, viendo que en solo el pecho de Costanza quedaba el
+secreto de su deseo.
+
+En tanto que esto sucedió en la posada, andaba el Asturiano comprando
+el asno donde los vendían; y aunque halló muchos, ninguno le
+satisfizo, puesto que un gitano anduvo muy solícito por encajalle uno
+que más caminaba por el azogue que le había echado en los oídos que
+por ligereza suya; pero lo que contentaba con el paso desagradaba con
+el cuerpo, que era muy pequeño, y no del grandor y talle que Lope
+quería, que le buscaba suficiente para llevarle a él por añadidura,
+ora fuesen vacíos o llenos los cántaros. Llegóse a él, en esto, un
+mozo, y dijole al oído:
+
+--Galán, si busca bestia cómoda para el oficio de aguador, yo tengo un
+asno aquí cerca, en un prado, que no le hay mejor ni mayor en la
+ciudad; y aconséjole que no compre bestia de gitanos, porque aunque
+parezcan sanas y buenas, todas son falsas y llenas de dolamas; si
+quiere comprar la que le conviene, véngase conmigo y calle la boca.
+
+Creyóle el Asturiano, y díjole que guiase adonde estaba el asno que
+tanto encarecía. Fuéronse los dos mano a mano, como dicen, hasta que
+llegaron a la Huerta del Rey, donde a la sombra de una azuda hallaron
+muchos aguadores, cuyos asnos pacían en un prado que allí cerca
+estaba. Mostró el vendedor su asno, tal, que le hinchó el ojo al
+Asturiano, y de todos los que allí estaban fué alabado el asno de
+fuerte, de caminador y comedor sobremanera. Hicieron su concierto, y
+sin otra seguridad ni información, siendo corredores y medianeros los
+demás aguadores, dió diez y seis ducados por el asno, con todos los
+adherentes del oficio. Hizo la paga real en escudos de oro. Diéronle
+el parabién de la compra, y de la entrada en el oficio, y
+certificáronle que había comprado un asno dichosísimo, porque el dueño
+que le dejaba, sin que se le mancase ni matase, había ganado con él en
+menos tiempo de un año, después de haberse sustentado a él y al asno
+honradamente, dos pares de vestidos, y más aquellos diez y seis
+ducados con que pensaba volver a su tierra.
+
+Amén de los corredores del asno, estaban otros cuatro aguadores
+jugando a la primera, tendidos en el suelo, sirviéndoles de bufete la
+tierra y de sobremesa sus capas. Púsose el Asturiano a mirarlos, y vió
+que no jugaban como aguadores, sino como arcedianos, porque tenía de
+resto cada uno más de cien reales en cuartos y en plata. Llegó una
+mano de echar todos el resto, y si uno no diera partido a otro él
+hiciera mesa gallega. Finalmente, a los dos en aquel resto se les
+acabó el dinero y se levantaron; viendo lo cual el vendedor del asno,
+dijo que si hubiera cuarto, que él jugara, porque era enemigo de jugar
+en tercio. El Asturiano dijo que él haría cuarto. Sentáronse luego,
+anduvo la cosa de buena manera, y queriendo jugar antes el dinero que
+el tiempo, en poco rato perdió Lope seis escudos que tenia, y viéndose
+sin blanca, dijo que si le querían jugar el asno, que él le jugaría.
+Acetáronle el envite, y hizo de resto un cuarto del asno, diciendo que
+por cuartos quería jugarle. Dijole tan mal, que en cuatro restos
+consecutivamente perdió los cuatro cuartos del asno, y ganóselos el
+mismo que se le había vendido; y levantándose para volverse a
+entregarse en él, dijo el Asturiano que advirtiesen que él solamente
+había jugado los cuatro cuartos del asno; pero la cola, que se la
+diesen, y se le llevasen norabuena.
+
+Causóles risa a todos la demanda de la cola, y hubo letrados que
+fueron de parecer que no tenía razón en lo que pedía, diciendo que
+cuando se vende un carnero o otra res alguna, no se saca ni quita la
+cola, que con uno de los cuartos traseros ha de ir forzosamente. A lo
+cual replicó Lope que los carneros de Berbería ordinariamente tienen
+cinco cuartos, y que el quinto es de la cola, y cuando los tales
+carneros se cuartean, tanto vale la cola como cualquier cuarto; y que
+a lo de ir la cola junto con la res que se vende viva y no se cuartea,
+que lo concedía; pero que la suya no fué vendida, sino jugada, y que
+nunca su intención fué jugar la cola, y que al punto se la volviesen
+luego con todo lo a ella anejo y concerniente, que era desde la punta
+del celebro, contada la osamenta del espinazo, donde ella tomaba
+principio y decendía, hasta parar en los últimos pelos della.
+
+--Dadme vos--dijo uno--que ello sea así como decís, y que os la den
+como la pedís, y sentaos junto a lo que del asno queda.
+
+--¡Pues así es!--replicó Lope--. Venga mi cola; si no, por Dios que
+no me lleven el asno si bien viniesen por él cuantos aguadores hay en
+el mundo; y no piensen que por ser tantos los que aquí están me han de
+hacer superchería, porque soy yo un hombre que me sabré llegar a otro
+hombre y meterle dos palmos de daga por las tripas, sin que sepa de
+quién, por dónde, o cómo le vino; y más, que no quiero que me paguen
+la cola rata por cantidad, sino que quiero que me la den en ser y la
+corten del asno, como tengo dicho.
+
+Al ganancioso y a los demás les pareció no ser bien llevar aquel
+negocio por fuerza, porque juzgaron ser de tal brío el Asturiano, que
+no consentiría que se la hiciesen, y uno dellos, que parecía de más
+razón y discurso, los concertó en que se echase la cola contra un
+cuarto del asno a una quínola, o a dos y pasante. Fueron contentos,
+ganó la quínola Lope, picóse el otro, echó el otro cuarto, y a otras
+tres manos quedó sin asno. Quiso jugar el dinero; no quería Lope; pero
+tanto le porfiaron todos, que lo hubo de hacer, con que hizo el viaje
+del desposado, dejándole sin un solo maravedí; y fué tanta la
+pesadumbre que desto recibió el perdidoso, que se arrojó en el suelo y
+comenzó a darse de calabazadas por la tierra. Lope, como bien nacido y
+como liberal y compasivo, le levantó y le volvió todo el dinero que le
+había ganado, y los diez y seis ducados del asno, y aun de los que él
+tenía repartió con los circunstantes, cuya extraña liberalidad pasmó a
+todos; y si fueran los tiempos y las ocasiones del Tamorlán, le
+alzaran por rey de los aguadores.
+
+Con grande acompañamiento volvió Lope a la ciudad, donde contó a Temas
+lo sucedido. No quedó taberna, ni bodegón, ni junta de pícaros donde
+no se supiese el juego del asno, el esquite por la cola y el brío y la
+liberalidad del Asturiano; pero como la mala bestia del vulgo, por la
+mayor parte, es mala, maldita y maldiciente, no tomó de memoria la
+liberalidad, brío y buenas partes del gran Lope, sino solamente la
+cola; y así, apenas hubo andado dos días por la ciudad echando agua,
+cuando se vió señalar de muchos con el dedo, que decían: "Este es el
+aguador de la cola." Estuvieron los muchachos atentos, supieron el
+caso, y no había asomado Lope por la entrada de cualquiera calle,
+cuando por toda ella le gritaban, quién de aquí y quién de allí:
+"¡Asturiano, daca la cola! ¡Daca la cola, Asturiano!" Lope, que se vió
+asaetear de tantas lenguas y con tantas voces, dió en callar, creyendo
+que en su mucho silencio se anegara tanta insolencia; mas ni por esas;
+pues mientras más callaba, más los muchachos gritaban; y así, probó a
+mudar su paciencia en cólera, y apeándose del asno, dió a palos tras
+los muchachos, que fué afinar el polvorín y ponerle fuego, y fué otro
+cortar las cabezas de la serpiente, pues en lugar de una que quitaba,
+apaleando a algún muchacho, nacían en el mismo instante, no otras
+siete, sino setecientas, que con mayor ahinco y menudeo le pedían la
+cola. Finalmente, tuvo por bien de retirarse a una posada que había
+tomado fuera de la de su compañero, y de estarse en ella hasta que la
+influencia de aquel mal planeta pasase, y se borrase de la memoria de
+los muchachos aquella demanda mala de la cola que le pedían.
+
+Seis días se pasaron sin que saliese de casa, si no era de noche, que
+iba a ver a Tomás y a preguntarle del estado en que se hallaba, el
+cual le contó que _#no#_ había podido hablar una sola palabra _#con
+Costanza#_. Lope le contó a él la priesa que le daban los muchachos
+pidiéndole la cola, porque él había pedido la de su asno, con que hizo
+el famoso esquite. Aconsejóle Tomás que no saliese de casa, a lo
+menos, sobre el asno, y que si saliese, fuese por calles solas y
+apartadas, y que cuando esto no bastase, bastaría dejar el oficio,
+último remedio de poner fin a tan poco honesta demanda. Retiróse, con
+esto, a su posada Lope, con determinación de no salir della en otros
+seis días, a lo menos, con el asno.
+
+Las once serían de la noche, cuando de improviso y sin pensarlo vieron
+entrar en la posada muchas varas de justicia y, al cabo, el
+Corregidor. Alborotóse el huésped, y aun los huéspedes; porque así
+como los cometas cuando se muestran siempre causan temores de
+desgracias e infortunios, ni más ni menos la justicia, cuando de
+repente y de tropel se entra en una casa, sobresalta y atemoriza hasta
+las conciencias no culpadas. Entróse el Corregidor en una sala, y
+llamó al huésped de casa, el cual vino temblando a ver lo que el señor
+Corregidor quería. Y así como le vió el Corregidor, le preguntó con
+mucha gravedad:
+
+--¿Sois vos el huésped?
+
+--Sí, señor--respondió él--; para lo que vuesa merced me quisiere
+mandar.
+
+Mandó el Corregidor que saliesen de la sala todos los que en ella
+estaban y que le dejasen solo con el huésped. Hiciéronlo así, y
+quedándose solos, dijo el Corregidor al huésped:
+
+--¿Dónde está una muchacha que dicen que sirve en esta casa, tan
+hermosa, que por toda la ciudad la llaman la _ilustre fregona_?
+
+--Señor--respondió el huésped--, esa _fregona ilustre_ que dicen es
+verdad que está en esta casa; pero ni es mi criada, ni deja de serlo.
+--No entiendo lo que decís, huésped, en eso de ser y no ser vuestra
+criada la fregona.
+
+--Yo he dicho bien--añadió el huésped--; y si vuesa merced me da
+licencia, le diré lo que hay en esto, lo cual jamás he dicho a persona
+alguna.
+
+--Primero quiero ver a la fregona que saber otra cosa; llamadla acá
+--dijo d Corregidor.
+
+Asomóse el huésped a la puerta de la sala, y dijo:
+
+--¿Oíslo, señora? Haced que entre aquí Costancica.
+
+Sin aguardar que otra vez la llamasen, tomó, _#Costanza#_, una vela
+encendida sobre un candelero de plata, y con más vergüenza que temor
+fué donde el Corregidor estaba.
+
+Así como el Corregidor la vió, mandó al huésped que cerrase la puerta
+de la sala; lo cual hecho, el Corregidor se levantó, y tomando el
+candelero que Costanza traía, llegándole la luz al rostro, la anduvo
+mirando toda de arriba abajo; y como Costanza estaba con sobresalto,
+habíasele encendido la color del rostro, y estaba tan hermosa y tan
+honesta, que al Corregidor le pareció que estaba mirando la hermosura
+de un ángel en la tierra; y después de haberla bien mirado, dijo:
+
+--Huésped, ésta no es joya para estar en el bajo engaste de un mesón.
+Digo, doncella, que no solamente os pueden y deben llamar _ilustre_,
+sino _ilustrísima_; pero estos títulos no habían de caer sobre el
+nombre de _fregona_, sino sobre el de una duquesa.
+
+--No es _fregona_, señor--dijo el huésped--; que no sirve de otra
+cosa en casa que de traer las llaves de la plata, que por la bondad de
+Dios tengo alguna, con que se sirven los huéspedes honrados que a esta
+posada vienen.
+
+--Con todo eso--dijo el Corregidor--, digo, huésped, que ni es
+decente ni conviene que esta doncella esté en un mesón. ¿Es parienta
+vuestra por ventura?
+
+--Ni es mi parienta, ni es mi criada; y si vuesa merced gustare de
+saber quién es, como ella no esté delante, oirá vuesa merced cosas
+que, juntamente con darle gusto, le admiren.
+
+--Sí gustaré--dijo el Corregidor--; y sálgase Costancica allá fuera,
+y prométase de mí lo que de su mismo padre pudiera prometerse; que su
+mucha honestidad y hermosura obligan a que todos los que la vieren se
+ofrezcan a su servicio.
+
+No respondió palabra Costanza, sino con mucha mesura hizo una profunda
+reverencia al Corregidor, y salióse de la sala, y halló a su ama
+desalada esperándola, para saber della qué era lo que el Corregidor la
+quería. Ella le contó lo que había pasado, y cómo su señor quedaba con
+él para contalle no sé qué cosas que no quería que ella las oyese.
+
+No acabó de sosegarse la huéspeda, y siempre estuvo rezando hasta que
+se fué el Corregidor y vió salir libre a su marido, el cual, en tanto
+que estuvo con el Corregidor le dijo:
+
+--Hoy hacen, señor, según mi cuenta, quince años, un mes y cuatro días
+que llegó a esta posada una señora en hábito de peregrina, en una
+litera, _#con una niña recién nacida#_, y acompañada de cuatro criados
+de a caballo, y de dos dueñas y una doncella, que en un coche venían.
+Traía asimismo dos acémilas cubiertas con dos ricos reposteros, y
+cargadas con una rica cama y con aderezos de cocina; finalmente, el
+aparato era principal, y la peregrina representaba ser una gran
+señora; y aunque en la edad mostraba ser de cuarenta o pocos más años,
+no por eso dejaba de parecer hermosa en todo extremo. Venía enferma y
+descolorida, y tan fatigada, que mandó que luego le hiciesen la cama,
+y en esta misma sala se la hicieron sus criados. Yo y mi mujer
+preguntamos a _#éstos#_ quién era la tal señora y cómo se llamaba, de
+adónde venía y adónde iba, y por qué causa se vestía aquel hábito de
+peregrina. A todas estas preguntas, que le hicimos no hubo alguno que
+nos respondiese otra cosa sino que aquella peregrina era una señora
+principal y rica de Castilla la Vieja, y que porque había algunos
+meses que estaba enferma de hidropesía, había ofrecido de ir a Nuestra
+Señora de Guadalupe en romería, por la cual promesa iba en aquel
+hábito. En cuanto a decir su nombre, traían orden de no llamarla sino
+la señora peregrina. Esto supimos por entonces; pero a cabo de tres
+días que, por enferma, la señora peregrina se estaba en casa, una de
+las dueñas nos llamó a mí y a mi mujer de su parte; fuimos a ver lo
+que quería, y a puerta cerrada y delante de sus criadas, casi con
+lágrimas en los ojos, nos dijo creo que estas mismas razones: "Señores
+míos, los cielos me son testigos que sin culpa mía me hallo en _#un#_
+riguroso trance _#y me veo obligada, por cuestión de honra, a apartar
+de mi lado a esta niña#_. Y es menester, amigos, _#busquéis con todo
+secreto donde llevarla a criar#_, buscando también mentiras que decir
+a quien _#la#_ entregáredes; que por ahora será en la ciudad, y
+después quiero que se lleve a una aldea. De lo que después se hubiere
+de hacer, cuando de Guadalupe vuelva lo sabréis, porque el tiempo me
+habrá dado lugar de que piense y escoja lo mejor que me convenga."
+
+[Ilustración: ...que llegó a esta posada una señora en hábito de
+peregrina, ...]
+
+Aquí dió fin a su razonamiento la lastimada peregrina, y principio a
+un copioso llanto, que, en parte, fué consolado por las muchas y
+buenas razones que mi mujer le dijo. Finalmente, _#ésta se fué#_ a
+buscar donde llevar _#la niña, que era#_ la más hermosa que mis ojos
+hasta entonces habían visto, y es esta misma que vuesa merced acaba de
+ver ahora.
+
+Fué _#la madre#_ a su romería. Cuando volvió, estaba ya la niña dada a
+criar por mi orden, con nombre de mi sobrina, en una aldea dos leguas
+de aquí. En el bautismo se le puso por nombre Costanza; que así lo
+dejó ordenado su madre, la cual, contenta de lo que yo había hecho, al
+tiempo de despedirse me dió una cadena de oro, que hasta agora tengo,
+de la cual quitó seis trozos, los cuales dijo que traería la persona
+que por la niña viniese. También cortó un blanco pergamino a vueltas y
+a ondas, a la traza y manera como cuando se enclavijan las manos y en
+los dedos se escribe alguna cosa, que estando enclavijados los dedos
+se pueden leer, y después de apartadas las manos queda dividida la
+razón, porque se dividen las letras, que en volviendo a enclavijar los
+dedos, se juntan y corresponden de manera, que se pueden leer
+continuadamente: digo que el un pergamino sirve de alma del otro, y
+encajados se leerán, y divididos no es posible, si no es adivinando la
+mitad del pergamino; y casi toda la cadena quedó en mi poder, y todo
+lo tengo, esperando el contraseño hasta ahora, puesto que ella me dijo
+que dentro de dos años enviaría por su hija, encargándome que la
+criase, no como quien ella era, sino del modo que se suele criar una
+labradora; que la perdonase el no decirme su nombre, ni quién era; que
+lo guardaba para otra ocasión más importante. En resolución, dándome
+cuatrocientos escudos de oro y abrazando a mi mujer con tiernas
+lágrimas, se partió, dejándonos admirados de su discreción, valor,
+hermosura y recato. Costanza se crió en el aldea dos años y luego la
+truje conmigo, y siempre la he traído en hábito de labradora, como su
+madre me lo dejó mandado. Quince años, un mes y cuatro días ha que
+aguardo a quien ha de venir por ella, y la mucha tardanza me ha
+consumido la esperanza de ver esta venida; y si en este año en que
+estamos no vienen, tengo determinado de prohijalla y darle toda mi
+hacienda, que vale más de seis mil ducados, Dios sea bendito.
+
+Resta ahora, señor Corregidor, decir a vuesa merced, si es posible que
+yo sepa decirlas, las bondades y las virtudes de Costancica. Ella, lo
+primero y principal, es devotísima de Nuestra Señora; confiesa y
+comulga cada mes; sabe escribir y leer; no hay mayor randera en
+Toledo; canta a la almohadilla como unos ángeles; en ser honesta no
+hay quien la iguale. Pues en lo que toca a ser hermosa, ya vuesa
+merced lo ha visto.
+
+Calló el huésped, y tardó un gran rato el Corregidor en hablarle; tan
+suspenso le tenía el suceso que el huésped le había contado. En fin,
+le dijo que le trujese allí la cadena y el pergamino; que quería
+verlo. Fué el huésped por ello, y trayéndoselo, vió que era así como
+le había dicho. Tuvo por discreta la señal del conocimiento y juzgó
+por muy rica a la señora peregrina que tal cadena había dejado al
+huésped; y teniendo en pensamiento de sacar de aquella posada la
+hermosa muchacha cuando hubiese concertado un monasterio donde
+llevarla, por entonces se contentó de llevar sólo el pergamino,
+encargando al huésped que si acaso viniesen por Costanza, le avisase y
+diese noticia de quién era el que por ella venía, antes que le
+mostrase la cadena, que dejaba en su poder. Con esto, se fué, tan
+admirado del cuento y suceso de _la ilustre fregona_ como de su
+incomparable hermosura.
+
+Todo el tiempo que gastó el huésped en estar con el Corregidor y el
+que ocupó Costanza cuando la llamaron, estuvo Tomás fuera de si,
+combatida el alma de mil varios pensamientos, sin acertar jamás con
+ninguno de su gusto; pero cuando vio que el Corregidor se iba y que
+Costanza se quedaba, respiró su espíritu y volviéronle los pulsos, que
+ya casi desamparado le tenían. No osó preguntar al huésped lo que el
+Corregidor quería, ni el huésped lo dijo a nadie sino a su mujer; con
+que ella también volvió en si, dando gracias a Dios que de tan grande
+sobresaltó la había librado.
+
+El día siguiente, cerca de la una, entraron en la posada con cuatro
+hombres de a caballo dos caballeros ancianos de venerables presencias,
+habiendo primero preguntado uno de dos mozos que a pie con ellos
+venían si era aquella la posada del Sevillano; y habiéndole respondido
+que sí, se entraron todos en ella. Apeáronse los cuatro y fueron a
+apear a los dos ancianos, señal por do se conoció que aquellos dos
+eran señores de los seis. Salió Costanza con su acostumbrada gentileza
+a ver los nuevos huéspedes, y apenas la hubo visto uno de los dos
+ancianos cuando dijo al otro:
+
+--Yo creo, señor don Juan, que hemos hallado todo aquello que venimos
+a buscar.
+
+Tomás, que acudió a dar recado a las cabalgaduras, conoció luego a dos
+criados de su padre, y luego conoció a su padre y al padre de Calmazo,
+que eran los dos ancianos a quien los demás respectaban; y aunque se
+admiró de su venida, consideró que debían de ir a buscar a él y a
+Carriazo a las almadrabas: que no habría faltado quien les hubiese
+dicho que en ellas, y no en Flandes, los hallarían; pero no se atrevió
+a dejarse conocer en aquel traje: antes, aventurándolo todo, puesta la
+mano en el rostro, pasó por delante dellos y fué a buscar a Costanza,
+y quiso la buena suerte que la hallase sola; y apriesa y con lengua
+turbada, temeroso que ella no le daría lugar para decirle nada, le
+dijo:
+
+--Costanza, uno de estos dos caballeros ancianos que aquí han llegado
+ahora es mi padre, que es aquel que oyeres llamar don Juan de
+Avendaño: infórmate de sus criados si tiene un hijo que se llama don
+Tomás de Avendaño, que soy yo, y de aquí podrás ir coligiendo y
+averiguando que te he dicho verdad en cuanto a la calidad de mi
+persona, y que te la diré en cuanto de mi parte te tengo ofrecido. Y
+quédate adiós; que hasta que ellos se vayan no pienso volver a esta
+casa.
+
+No le respondió nada Costanza ni él aguardó a que le respondiese, sino
+volviéndose a salir, cubierto como había entrado, se fué a dar cuenta
+a Carriazo de cómo sus padres estaban en la posada. Dió voces el
+huésped a Tomás, que viniese a dar cebada; pero como no pareció, dióla
+él mismo. Uno de los dos ancianos llamó aparte a una de las dos mozas
+gallegas, y preguntóle cómo se llamaba aquella muchacha hermosa que
+habían visto, y que si era hija o parienta del huésped, o huéspeda de
+casa. La Gallega le respondió:
+
+--La moza se llama Costanza; ni es parienta del huésped ni de la
+huéspeda, ni sé lo que es.
+
+El caballero, sin esperar a que le quitasen las espuelas, llamó al
+huésped, y retirándose con él aparte en una sala, le dijo:
+
+--Yo, señor huésped, vengo a quitaros una prenda mía que ha algunos
+años que tenéis en vuestro poder; para quitárosla os traigo mil
+escudos de oro, y estos trozos de cadena, y este pergamino.
+
+Y diciendo esto, sacó los seis de la señal de la cadena que él tenía.
+Asimismo conoció el pergamino, y alegre sobremanera con el
+ofrecimiento de los mil escudos, respondió:
+
+--Señor, la prenda que queréis quitar está en casa; pero no está en
+día la cadena ni el pergamino con que se ha de hacer la prueba de la
+verdad que yo creo que vuesa merced trata; y así, le suplico tenga
+paciencia; que yo vuelvo luego.
+
+Y al momento fué a avisar al Corregidor de lo que pasaba, y de como
+estaban dos caballeros en su posada, que venían por Costanza.
+
+Acababa de comer el Corregidor, y con el deseo que tenía de ver el fin
+de aquella historia, subió luego a caballo y vino a la posada del
+Sevillano, llevando consigo el pergamino de la muestra. Y apenas hubo
+visto a los dos caballeros, cuando, abiertos los brazos, fué a abrazar
+al uno, diciendo:
+
+--¡Válame Dios! ¿Qué buena venida es ésta, señor don Juan de Avendaño,
+primo y señor mío?
+
+El caballero le abrazó asimismo, diciéndole:
+
+---Sin duda, señor primo, habrá sido buena mi venida, pues os veo, y
+con la salud que siempre os deseo. Abrazad, primo, a este caballero,
+que es el señor don Diego de Carriazo, gran señor y amigo mío.
+
+--Ya conozco al señor don Diego--respondió el Corregidor--, y le soy
+muy servidor.
+
+Y abrazándose los dos, después de haberse recebido con grande amor y
+grandes cortesías, se entraron en una sala, donde se quedaron solos
+con el huésped, el cual ya tenía consigo la cadena, y dijo:
+
+--Ya el señor Corregidor sabe a lo que vuesa merced viene, señor don
+Diego de Carriazo: vuesa merced saque los trozos que faltan a esta
+cadena, y el señor Corregidor sacará el pergamino, que está en su
+poder, y hagamos la prueba que ha tantos años que espero a que se
+haga.
+
+--Desa manera--respondió don Diego--, no habrá necesidad de dar
+cuenta de nuevo al señor Corregidor de nuestra venida, pues bien se
+verá que ha sido a lo que vos, señor huésped, habréis dicho.
+
+--Algo me ha dicho; pero mucho me quedó por saber. El pergamino, hele
+aquí. Sacó don Diego el otro, y juntando las dos partes se hicieron
+una, y a las letras del que tenía el huésped, que eran E T E L S Ñ V D
+D R, respondían en el otro pergamino éstas: S A S A E AL ER A E A, que
+todas juntas decían: ÉSTA ES LA SEÑAL VERDADERA. Cotejáronse luego los
+trozos de la cadena, y hallaron ser las señas verdaderas.
+
+--¡Esto está hecho!--dijo el Corregidor--. Resta ahora saber, si es
+posible, quién son los padres desta hermosísima prenda.
+
+--El padre--respondió don Diego--yo lo soy; la madre ya no vive:
+basta saber que fué tan principal que pudiera yo ser su criado.
+
+A estas razones llegaba don Diego cuando oyeron que en la puerta de la
+calle decían a grandes voces:
+
+--Díganle a Tomás Pedro, el mozo de la cebada, cómo llevan a su amigo
+el Asturiano preso; que acuda a la cárcel, que allí le espera.
+
+A la voz de _cárcel_ y de _preso_, dijo el Corregidor que entrase el
+preso y el alguacil que le llevaba. Dijeron al alguacil que el
+Corregidor, que estaba allí, le mandaba entrar con el preso, y así lo
+hubo de hacer.
+
+Venía el Asturiano todos los dientes bañados en sangre, y muy mal
+parado, y muy bien asido del alguacil, y así como entró en la sala,
+conoció a su padre y al de Avendaño. Turbóse, y por no ser conocido,
+con un paño, como que se limpiaba la sangre, se cubrió el rostro.
+Preguntó el Corregidor que qué había hecho aquel mozo, que tan mal
+parado le llevaban. Respondió el alguacil que aquel mozo era un
+aguador que le llamaban el Asturiano, a quien los muchachos por las
+calles decían: "¡Daca la cola, Asturiano; daca la cola!", y luego en
+breves palabras contó la causa porque le pedían la tal cola, de que no
+riyeron poco todos. Dijo más, que saliendo por la puente de Alcántara,
+dándole los muchachos priesa con la demanda de la cola, se había
+apeado del asno, y dando tras todos, alcanzó a uno, a quien dejaba
+medio muerto a palos; y que queriéndole prender se había resistido, y
+que por eso iba tan mal parado.
+
+[Ilustración: "¡Daca la cola, Asturiano; daca la cola!"...]
+
+Mandó el Corregidor que se descubriese el rostro, y porfiando a no
+querer descubrirse, llegó el alguacil y quitóle el pañuelo, y al punto
+le conoció su padre, y dijo todo alterado:
+
+--Hijo don Diego, ¿cómo estás desta manera? ¿Qué traje es éste? ¿Aún
+no se te han olvidado tus picardías?
+
+Hincó las rodillas Carriazo, y fuese a poner a los pies de su padre,
+que, con lágrimas en los ojos, le tuvo abrazado un buen espacio. Don
+Juan de Avendaño, como sabía que don Diego había venido con don Tomás
+su hijo, preguntóle por él; a lo cual respondió que don Tomás de
+Avendaño era el mozo que daba cebada y paja en aquella posada. Con
+esto que el Asturiano dijo se acabó de apoderar la admiración en todos
+los presentes, y mandó el Corregidor al huésped que trujese allí al
+mozo de la cebada.
+
+--Yo creo que no está en casa--respondió el huésped--; pero yo le
+buscaré.
+
+Y así, fué a buscalle.
+
+Preguntó don Diego a Carriazo que qué transformaciones eran aquéllas,
+y qué les había movido a ser él aguador y don Tomás mozo de mesón. A
+lo cual respondió Carriazo que no podía satisfacer a aquellas
+preguntas tan en público; que él respondería a solas.
+
+Estaba Tomás Pedro escondido en su aposento, para ver desde allí, sin
+ser visto, lo que hacían su padre y el de Carriazo. Teníale suspenso
+la venida del Corregidor y el alboroto que en toda la casa andaba. No
+faltó quien le dijese al huésped como estaba allí escondido; subió por
+él, y más por fuerza que por grado, le hizo bajar; y aun no bajara si
+el mismo Corregidor no saliera al patio y le llamara por su nombre,
+diciendo:
+
+--Baje vuesa merced, señor pariente; que aquí no le aguardan osos ni
+leones.
+
+Bajó Tomás, y con los ojos bajos y sumisión grande se hincó de
+rodillas ante su padre, el cual le abrazó con grandísimo contento, a
+fuer del que tuvo el padre del Hijo Pródigo cuando le cobró de
+perdido.
+
+Ya, en esto, había venido un coche del Corregidor, para volver en él,
+pues la gran fiesta no permitía volver a caballo. Hizo llamar a
+Costanza, y tomándola de la mano, se la presentó a su padre, diciendo:
+
+--Recebid, señor don Diego, esta prenda, y estimalda por la más rica
+que acertáredes a desear. Y vos, hermosa doncella, besad la mano a
+vuestro padre, y dad gracias a Dios, que con tan honrado suceso ha
+enmendado, subido y mejorado la bajeza de vuestro estado.
+
+Costanza, que no sabía ni imaginaba lo que le había acontecido, toda
+turbada y temblando, no supo hacer otra cosa que hincarse de rodillas
+ante su padre, y tomándole las manos se las comenzó a besar
+tiernamente, bañándoselas con infinitas lágrimas que por sus
+hermosísimos ojos derramaba.
+
+En tanto que esto pasaba, había persuadido el Corregidor a su primo
+don Juan que se viniesen todos con él a su casa; y aunque don Juan lo
+rehusaba, fueron tantas las persuasiones del Corregidor, que lo hubo
+de conceder; y así, entraron en el coche todos. Pero cuando dijo el
+Corregidor a Costanza que entrase también en el coche, se le anubló el
+corazón, y ella y la huéspeda se asieron una a otra, y comenzaron a
+hacer tan amargo llanto que quebraba los corazones de cuantos le
+escuchaban.
+
+El Corregidor, enternecido, mandó que asimismo la huéspeda entrase en
+el coche, y que no se apartase de su hija, pues por tal la tenía,
+hasta que saliese de Toledo. Así, la huéspeda y todos entraron en el
+coche, y fueron a casa del Corregidor, donde fueron bien recebidos de
+su mujer, que era una principal señora. Comieron regalada y
+sumptuosamente, y después de comer contó Carriazo a su padre cómo por
+amores de Costanza don Tomás se había puesto a servir en el mesón, y
+que estaba enamorado de tal manera della, que sin que le hubiera
+descubierto ser tan principal como era siendo su hija, la tomara por
+mujer en el estado de fregona. Vistió luego la mujer del Corregidor a
+Costanza con unos vestidos de una hija que tenía de la misma edad y
+cuerpo de Costanza, y si parecía hermosa con los de labradora, con los
+cortesanos parecía cosa del cielo: tan bien la cuadraban, que daba a
+entender que desde que nació había sido señora y usado los mejores
+trajes que el uso trae consigo.
+
+Entre el Corregidor y don Diego de Carriazo y don Juan de Avendaño se
+concertaron en que don Tomás se casase con Costanza, dándole su padre
+los treinta mil escudos que su madre le había dejado, y el aguador don
+Diego de Carriazo casase con la hija del Corregidor.
+
+Desta manera quedaron todos contentos, alegres y satisfechos, y la
+nueva de los casamientos y de la ventura de _la fregona ilustre_ se
+extendió por la ciudad, y acudía infinita gente a ver a Costanza en el
+nuevo hábito, en el cual tan señora se mostraba como se ha dicho.
+
+Un mes se estuvieron en Toledo, al cabo del cual se volvieron a Burgos
+don Diego de Carriazo y su mujer, su padre y Costanza, con su marido
+don Tomás. Quedó el Sevillano rico con los mil escudos, y con muchas
+joyas que Costanza dio a su señora: que siempre con este nombre
+llamaba a la que la había criado. Dio ocasión la historia de _la
+fregona ilustre_ a que los poetas del dorado Tajo ejercitasen sus
+plumas en solenizar y en alabar la sin par hermosura de Costanza, la
+cual aún vive en compañía de su buen mozo de mesón, y Carriazo ni más
+ni menos, con tres hijos, que sin tomar el estillo del padre ni
+acordarse si hay almadrabas en el mundo, hoy están todos estudiando en
+Salamanca; y su padre, apenas vee algún asno de aguador, cuando se le
+representa y viene a la memoria el que tuvo en Toledo, y teme que
+cuando menos se cate ha de remanecer en alguna sátira el "¡Daca la
+cola, Asturiano! ¡Asturiano, daca la cola!"
+
+
+
+
+HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA
+
+
+LIBRO I
+
+CAPITULO XXII
+
+_Donde el capitán da cuenta de las grandes fiestas que acostumbraba a
+hacer en su reino el rey Policarpo_.
+
+--"Una de las islas que están junto a la de Hibernia me dio el cielo
+por patria: es tan grande, que toma nombre de reino, el cual no se
+hereda, ni viene por sucesión de padre a hijo; sus moradores le eligen
+a su beneplácito, procurando siempre que sea el más virtuoso y mejor
+hombre que en él se hallara; y sin intervenir de por medio ruegos o
+negociaciones, y sin que los soliciten promesas ni dádivas, de común
+consentimiento de todos sale el rey y toma el cetro absoluto del
+mando, el cual le dura mientras le dura la vida o mientras no se
+empeora en ella. Y con esto, los que no son reyes procuran ser
+virtuosos para serlo, y los que lo son, pugnan serlo más para no dejar
+de ser reyes; con esto se cortan las alas a la ambición, se atierra la
+codicia, y aunque la hipocresía suele andar lista, a largo andar se le
+cae la máscara y queda sin el alcanzado premio; con esto los pueblos
+viven quietos, campea la justicia y resplandece la misericordia,
+despáchanse con brevedad los memoriales de los pobres, y los que dan
+los ricos, no por serlo son mejor despachados; no agobian la vara de
+la justicia las dádivas ni la carne y sangre de los parentescos: todas
+las negociaciones guardan sus puntos y andan en sus quicios;
+finalmente, reino es donde se vive sin temor de los insolentes y donde
+cada uno goza lo que es suyo.
+
+"Esta costumbre, a mi parecer justa y santa, puso el cetro del reino
+en las manos de Policarpo, varón insigne y famoso, así en las armas
+como en las letras, el cual tenía cuando vino a ser rey dos hijas de
+extremada belleza, la mayor llamada Policarpa y la menor Sinforosa; no
+tenían madre, que no les hizo falta cuando murió sino en la compañía:
+que sus virtudes y agradables costumbres eran ayas de sí mismas, dando
+maravilloso ejemplo a todo el reino. Con estas buenas partes, así
+ellas como el padre se hacían amables, se estimaban de todos. Los
+reyes, por parecerles que la malencolía en los vasallos suele
+despertar malos pensamientos, procuran tener alegre el pueblo y
+entretenido con fiestas públicas y a veces con ordinarias comedias;
+principalmente solenizaban el día que fueron asumptos al reino con
+hacer que se renovasen los juegos que los gentiles llamaban Olímpicos,
+en el mejor modo que podían. Señalaban premio a los corredores,
+honraban a los diestros, coronaban a los tiradores y subían al cielo
+de la alabanza a los que derribaban a otros en la tierra. Hacíase este
+espectáculo junto a la marina, en una espaciosa playa, a quien
+quitaban él sol infinita cantidad de ramos entretejidos que la dejaban
+a la sombra; ponían en la mitad un suntuoso teatro, en el cual,
+sentado el rey y la real familia, miraban los apacibles juegos.
+Llegóse un día déstos, y Policarpo procuró aventajarse en
+magnificencia y grandeza en solenizarle sobre todos cuantos hasta allí
+se habían hecho; y cuando ya el teatro estaba ocupado con su persona y
+con los mejores del reino, y cuando ya los instrumentos bélicos y los
+apacibles querían dar señal que las fiestas se comenzasen, y cuando ya
+cuatro corredores, mancebos ágiles y sueltos, tenían los pies
+izquierdos delante y los derechos alzados, que no les impedía otra
+cosa el soltarse a la carrera sino soltar una cuerda que les servía de
+raya y de señal, que en soltándola habían de volar a un término
+señalado, donde habían de dar fin a su carrera, digo que en este
+tiempo vieron venir por la mar un barco que le blanqueaban los
+costados el ser recién despalmado, y le facilitaban el romper del agua
+seis remos que de cada banda traía, impelidos de doce, al parecer,
+gallardos mancebos, de dilatadas espaldas y pechos y de nervudos
+brazos; venían vestidos de blanco todos, sino el que guiaba el timón,
+que venía de encarnado, como marinero. Llegó con furia el barco a la
+orilla, y el encallar en ella y el saltar todos los que en él venían
+en tierra fué una misma cosa. Mandó Policarpo que no saliesen a la
+carrera hasta saber qué gente era aquélla y a lo que venía, puesto que
+imaginó que debían de venir a hallarse en las fiestas y a probar su
+gallardía en los juegos. El primero que se adelantó a hablar al rey
+fué el que servía de timonero, mancebo de poca edad, cuyas mejillas,
+desembarazadas y limpias, mostraban ser de nieve y de grana; los
+cabellos, anillos de oro; y cada una parte de las del rostro tan
+perfecta, y todas juntas tan hermosas, que formaban un compuesto
+admirable. Luego la hermosa presencia del mozo arrebató la vista y aun
+los corazones de cuantos le miraron, y yo desde luego le quedé
+aficionadísimo. Lo que dijo al rey:
+
+"--Señor, estos mis compañeros y yo, habiendo tenido noticia destos
+juegos, venimos a servirte y hallarnos en ellos, y no de lejas
+tierras, sino desde una nave que dejamos en la isla Scinta, que no
+está lejos de aquí; y como el viento no hizo a nuestro propósito para
+encaminar aquí la nave, nos aprovechamos de esta barca y de los remos
+y de la fuerza de nuestros brazos. Todos somos nobles y deseosos de
+ganar honra, y por la que debes hacer, como rey que eres, a los
+extranjeros que a tu presencia llegan, te suplicamos nos concedas
+licencia para mostrar o nuestras fuerzas o nuestros ingenios, en honra
+y provecho nuestro y gusto tuyo.
+
+"--Por cierto--respondió Policarpo--, agraciado joven, que vos pedís
+lo que queréis con tanta gracia y cortesía, que sería cosa injusta el
+negároslo. Honrad mis fiestas en lo que quisiéredes; dejadme a mí el
+cargo de premiároslo: que, según vuestra gallarda presencia muestra,
+poca esperanza dejáis a ninguno de alcanzar los primeros premios.
+
+"Dobló la rodilla el hermoso mancebo y se inclinó la cabeza en señal
+de crianza y agradecimiento, y en dos brincos se puso ante la cuerda
+que detenía a los cuatro ligeros corredores; sus doce compañeros se
+pusieron a un lado, a ser espectadores de la carrera. Sonó una
+trompeta, soltaron la cuerda, y arrojáronse al vuelo los cinco; pero
+aún no habrían dado veinte pasos, cuando, con más de seis se les
+aventajó el recién venido, y a los treinta, ya los llevaba de ventaja
+más de quince; finalmente, se los dejó a poco más de la mitad del
+camino, como si fueran estatuas inmovibles, con admiración de todos
+los circunstantes, especialmente de Sinforosa, que le seguía con la
+vista, así corriendo como estando quedo, porque la belleza y agilidad
+del mozo era bastante para llevar tras sí las voluntades, no sólo de
+los ojos de cuantos le miraban. Comenzó luego la invidia a apoderarse
+de los pechos de los que se habían de probar en los juegos, viendo con
+cuánta facilidad se había llevado el extranjero el precio de la
+carrera. Fué el segundo certamen el de la esgrima: tomó el ganancioso
+la espada negra, con la cual, a seis que le salieron, cada uno de por
+sí, les cerró las bocas, mosqueó las narices, les selló los ojos y les
+santiguó las cabezas, sin que a él le tocasen, como decirse suele, un
+pelo de la ropa. Alzó la voz el pueblo, y de común consentimiento le
+dieron el premio primero. Luego se acomodaron otros seis a la lucha,
+donde con mayor gallardía dio de sí muestra el mozo: descubrió sus
+dilatadas espaldas, sus anchos y fortísimos pechos, y los nervios y
+músculos de sus fuertes brazos, con los cuales, y con destreza y maña
+increíble, hizo que las espaldas de los seis luchadores, a despecho y
+pesar suyo, quedasen impresas en la tierra. Asió luego de una pesada
+barra que estaba hincada en el suelo, porque le dijeron que era el
+tirarla el cuarto certamen; sompesóla, y haciendo de señas a la gente
+que estaba delante para que le diesen lugar donde el tiro cupiese,
+tomando la barra por la una punta, sin volver el brazo atrás, la
+impelió con tanta fuerza, que, pasando los límites de la marina, fué
+menester que el mar se los diese, en el cual bien adentro quedó
+sepultada la barra. Esta monstruosidad, notada de sus contrarios, les
+desmayó los bríos, y no osaron probarse en la contienda. Pusiéronle
+luego la ballesta en las manos y algunas flechas, y mostráronle un
+árbol muy alto y muy liso, al cabo del cual estaba hincada una media
+lanza, y en ella, de un hilo, estaba asida una paloma, a la cual
+habían de tirar no más de un tiro los que en aquel certamen quisiesen
+probarse.
+
+"Uno, que presumía de certero, se adelantó y tomó la mano, creo yo,
+pensando derribar la paloma antes que otro; tiró, y clavó su flecha
+casi en el fin de la lanza, del cual golpe, azorada la paloma, se
+levantó en el aire; y luego, otro no menos presumido que el primero,
+tiró con tan gentil certería, que rompió el hilo donde estaba asida la
+paloma, que suelta y libre del lazo que la detenía, entregó su
+libertad al viento y batió las alas con priesa. Pero el ya
+acostumbrado a ganar los primeros premios disparó su flecha; y, como
+si mandara lo que había de hacer, y ella tuviera entendimiento para
+obedecerle, así lo hizo, pues, dividiendo el aire con un rasgado y
+tendido silbo, llegó a la paloma y le pasó el corazón de parte a
+parte, quitándole a un mismo punto el vuelo y la vida. Renováronse con
+esto las voces de los presentes y las alabanzas del extranjero; el
+cual en la carrera, en la esgrima, en la lucha, en la barra y en el
+tirar de la ballesta, y entre otras muchas pruebas que no cuento, con
+grandísimas ventajas se llevó los primeros premios, quitando el
+trabajo a sus compañeros de probarse en ellas. Cuando se acabaron los
+juegos, sería el crepúsculo de la noche; y cuando el rey Policarpo
+quería levantarse de su asiento, con los jueces que con él estaban,
+para premiar al vencedor mancebo, vió que, puesto de rodillas ante él,
+le dijo:
+
+"--Nuestra nave quedó sola y desamparada; la noche cierra algo escura;
+los premios que puedo esperar, que por ser de tu mano se deben estimar
+en lo posible, quiero, ¡oh gran señor!, que los dilates hasta otro
+tiempo, que con más espacio y comodidad pienso volver a servirte.
+
+"Abrazóle el rey, preguntóle su nombre, y dijo que se llamaba
+Periandro. Quitóse en esto la bella Sinforosa una guirnalda de flores
+con que adornaba su hermosísima cabeza, y la puso sobre la del
+gallardo mancebo, y, con honesta gracia, le dijo al ponérsela:
+
+"--Cuando mi padre sea tan venturoso de que volváis a verle, veréis
+cómo no vendréis a servirle sino a ser servido."
+
+
+LIBRO II
+
+CAPITULO X
+
+_Cuenta Periandro el suceso de su viaje_.
+
+--"El principio y preámbulo de mi historia, ya que queréis, señores,
+que os la cuente, quiero que sea éste: que nos contempléis a mi
+hermana y a mí, con una anciana ama suya, embarcados en una nave cuyo
+dueño, en el lugar de parecer mercader, era un gran corsario. Las
+riberas de una isla barríamos; quiero decir que íbamos tan cerca de
+ella que distintamente conocíamos, no solamente los árboles, pero sus
+diferencias. Mi hermana, cansada de haber andado algunos días por el
+mar, deseó salir a recrearse a la tierra; pidióselo al capitán, y como
+sus ruegos tienen siempre fuerza de mandamiento, consintió el capitán
+en el de su ruego, y en la pequeña barca de la nave, con solo un
+marinero, nos echó en tierra a mí y a mi hermana y a Cloelia, que éste
+era el nombre de su ama. Al tomar tierra vio él marinero que un
+pequeño río, por una pequeña boca, entraba a dar al mar su tributo;
+hacíanle sombra por una y otra ribera gran cantidad de verdes y
+hojosos árboles, a quien servían de cristalinos espejos sus
+transparentes aguas. Rogámosle se entrase por el río, pues la amenidad
+del sitio nos convidaba. Hízolo así, y comenzó a subir por el río
+arriba, y habiendo perdido de vista la nave, soltando los remos, se
+detuvo y dijo: "Mirad, señores, del modo que habéis de hacer este
+viaje, y haced cuenta que esta pequeña barca que ahora os lleva es
+vuestro navío, porque no habéis de volver más al que en la mar os
+queda aguardando, si ya esta señora no quiere perder la honra y vos
+que decís que sois su hermano, la vida." Díjome, en fin, que el
+capitán del navío quería darme a mí la muerte, y que atendiésemos a
+nuestro remedio, que él nos seguiría y acompañaría en todo lugar y en
+todo acontecimiento. Si nos turbamos con esta nueva júzguelo el que
+estuviere acostumbrado a recebirlas malas de los bienes que espera.
+Agradecíle el aviso y ofrecíle la recompensa cuando nos viésemos en
+más felice estado. "Aun bien--dijo Cloelia--, que traigo conmigo las
+joyas de mi señora." Y aconsejándonos los cuatro de lo que hacer
+debíamos, fué parecer del marinero que nos entrásemos el río adentro;
+quizá descubriríamos algún lugar que nos defendiese, si acaso los de
+la nave viniesen a buscarnos. "Mas no vendrán--dijo--, porque no hay
+gente en todas estas islas que no piense ser cosarios todos cuantos
+surcan estas riberas, y en viendo la nave o naves luego toman las
+armas para defenderse, y si no es con asaltos nocturnos y secretos,
+nunca salen medrados los cosarios." Parecióme bien su consejo; tomé yo
+el un remo y ayúdele a llevar el trabajo. Subimos por el río arriba, y
+habiendo andado como dos millas, llegó a nuestros oídos el son de
+muchos y varios instrumentos formado, y luego se nos ofreció a la
+vista una selva de árboles movibles que de la una ribera a la otra
+ligeramente cruzaban; llegamos más cerca, y conocimos ser barcas
+enramadas lo que parecían árboles, y que el son le formaban los
+instrumentos que tañían los que en ellas iban. Apenas nos hubieron
+descubierto, cuando se vinieron a nosotros y rodearon nuestro barco
+por todas partes. Levantóse en pie mi hermana, y, echándose sus
+hermosos cabellos a las espaldas, tomados por la frente con una cinta
+leonada o listón que le dio su ama, hizo de sí casi divina e improvisa
+muestra; que, como después supe, por tal la tuvieron todos los que en
+las barcas venían, los cuales, a voces, como dijo el marinero, que las
+entendía, decían: "¿Qué es esto? ¿Qué deidad es ésta que viene a
+visitarnos y a dar el parabién al pescador Carino y a la sin par
+Selviana de sus felicísimas bodas?" Luego dieron cabo a nuestra barca
+y nos llevaron a desembarcar no lejos del lugar donde nos habían
+encontrado.
+
+[Ilustración: ¿Qué deidad es ésta que viene a visitarnos?]
+
+"Apenas pusimos los pies en la ribera, cuando un escuadrón de
+pescadores, que así lo mostraban ser en su traje, nos rodearon, y uno
+por uno, llenos de admiración y reverencia, llegaron a besar las
+orillas del vestido de Auristela, _mi hermana_, la cual, a pesar del
+temor que la congojaba de las nuevas que la habían dado, se mostró a
+aquel punto tan hermosa, que yo disculpo el error de aquellos que la
+tuvieron por divina. Poco desviados de la ribera, vimos un tálamo en
+gruesos troncos de sabina sustentado, cubierto de verde juncia, y
+oloroso con diversas flores, que servían de alcatifas al suelo; vimos
+ansimismo levantarse de unos asientos dos mujeres y dos hombres, ellas
+mozas y ellos gallardos mancebos; la una, hermosa sobremanera, y la
+otra, fea sobremanera; el uno, gallardo y gentil hombre, y el otro, no
+tanto; y todos cuatro se pusieron de rodillas ante Auristela, y el más
+gentil hombre dijo: "¡Oh, tú, quienquiera que seas, que no puedes ser
+sino cosa del cielo! Mi hermano y yo, con el extremo a nuestras
+fuerzas posible, te agradecemos esta merced que nos haces honrando
+nuestras pobres y ya de hoy más ricas bodas. Ven, señora, y si, en
+lugar de los palacios de cristal que en el profundo mar dejas, como
+una de sus habitadoras, hallares en nuestros ranchos las paredes de
+conchas y los tejados de mimbres, o, por mejor decir, las paredes de
+mimbres y los tejados de conchas, hallarás, por lo menos, los deseos
+de oro y las voluntades de perlas para servirte. Y hago esta
+comparación, que parece impropia, porque no hallo cosa mejor que el
+oro ni más hermosa que las perlas." Inclinóse a abrazarle Auristela,
+confirmando con su gravedad, cortesía y hermosura la opinión que della
+tenían. El pescador menos gallardo se apartó a dar orden a la demás
+turba a que levantasen las voces en alabanzas de la recién venida
+extranjera y que tocasen todos los instrumentos en señal del regocijo.
+Las dos pescadoras, fea y hermosa, con sumisión humilde, besaron las
+manos a Auristela, y ella las abrazó cortés y amigablemente. El
+marinero, contentísimo del suceso, dió cuenta a los pescadores del
+navío que en el mar quedaba, diciéndoles que era de cosarios, de quien
+se temía que habían de venir por aquella doncella, que era una
+principal señora, hija de reyes; que para mover los corazones a su
+defensa le pareció ser necesario levantar este testimonio a mi
+hermana. Apenas entendieron esto, cuando dejaron los instrumentos
+regocijados y acudieron a los bélicos, que tocaron "¡Arma, arma!" por
+entrambas riberas.
+
+"Llegó en esto la noche; recogímonos al mismo rancho de los
+desposados, pusiéronse centinelas hasta la misma boca del río,
+cebáronse las nasas, tendiéronse las redes y acomodáronse los
+anzuelos, todo con intención de regalar y servir a sus nuevos
+huéspedes; y, por más honrarlos, los dos recién desposados no
+quisieron aquella noche pasarla con sus esposas, sino dejar los
+ranchos solos a ellas, y a Auristela y a Cloelia, y que ellos, con sus
+amigos, conmigo y con el marinero, se les hiciese guarda y centinela;
+y aunque sobraba la claridad del cielo por la que ofrecía la de la
+creciente luna, y en la tierra ardían las hogueras que el nuevo
+regocijo había encendido, quisieron los desposados que cenásemos en el
+campo los varones y dentro del rancho las mujeres. Hízose así, y fué
+la cena tan abundante, que pareció que la tierra se quiso aventajar al
+mar, y el mar a la tierra, en ofrecer la una sus carnes y la otra sus
+pescados.
+
+"Pasóse la noche; vino el día, cuya alborada fué regocijadísima,
+porque con nuevos y verdes ramos parecieron adornadas las barcas de
+los pescadores; sonaron los instrumentos con nuevos y alegres sones;
+alzaron las voces todos, con que se aumentó la alegría; salieron los
+desposados para irse a poner en el tálamo donde habían estado el día
+de antes; vistiéronse Selviana y Leoncia de nuevas ropas de boda.
+
+"Celebróse la fiesta, y luego salieron de entre las barcas del río
+cuatro despalmadas, vistosas por las diversas colores con que venían
+pintadas, y los remos, que eran seis de cada banda, ni más ni menos;
+las banderetas, que venían muchas por los filaretes, ansimismo eran de
+varios colores; los doce remeros de cada una venían vestidos de
+blanquísimo y delgado lienzo, de aquel mismo modo que yo vine cuando
+entré la vez primera en esta isla. Luego conocí que querían las barcas
+correr el palio, que se mostraba puesto en el árbol de otra barca,
+desviada de las cuatro como tres carreras de caballo; era el palio de
+tafetán verde, listado de oro, vistoso y grande, pues alcanzaba a
+besar y aun a pasearse por las aguas. El rumor de la gente y el son de
+los instrumentos era tan grande, que no se dejaba entender lo que
+mandaba el capitán del mar, que en otra pintada barca venía.
+Apartáronse las enramadas barcas a una y otra parte del río, dejando
+un espacio llano en medio, por donde las cuatro competidoras barcas
+volasen, sin estorbar la vista a la infinita gente que desde el tálamo
+y desde ambas riberas estaba atenta a mirarlas; y estando ya los
+bogadores asidos de las manillas de los remos, descubiertos los
+brazos, donde se parecían los gruesos nervios, las anchas venas y los
+torcidos músculos, atendían la señal de la partida, impacientes por la
+tardanza, y fogosos, bien ansí como lo suele estar el generoso can de
+Irlanda, cuando su dueño no le quiere soltar de la trailla a hacer la
+presa que a la vista se le muestra.
+
+"Llegó, en fin, la señal esperada, y a un mismo tiempo arrancaron
+todas cuatro barcas, que no por el agua, sino por el viento parecía
+que volaban. La que traía por insignia a la Buena Fortuna, cuando
+estaba desmayada y casi para dejar la empresa, apretó, como decirse
+suele, los puños, y, deslizándose por un lado, pasó delante de todas.
+Cambiáronse los gritos de los que miraban, cuyas voces sirvieron de
+aliento a sus bogadores, que, embebidos en el gusto de verse
+mejorados, les parecía que, si los que quedaban atrás entonces les
+llevaran la misma ventaja, no dudaran de alcanzarlos ni de ganar el
+premio, como lo ganaron, más por ventura que por ligereza. En fin: la
+Buena Fortuna fué la que la tuvo buena entonces.
+
+CAPITULO XII
+
+--"La fiesta de mis pescadores, tan regocijada como pobre, excedió a
+las de los triunfos romanos: que tal vez en la llaneza y en la
+humildad suelen esconderse los regocijos más aventajados. Pero como
+las venturas humanas estén por la mayor parte pendientes de hilos
+delgados, y los de la mudanza fácilmente se quiebran y desbaratan,
+como se quebraron las de mis pescadores, y se retorcieron y
+fortificaron mis desgracias, aquella noche la pasamos todos en una
+isla pequeña que en la mitad del río se hacía, convidados del verde
+sitio y apacible lugar. Holgábanse los desposados, y ordenaron que en
+aquella isla del río se renovasen las fiestas y se continuasen por
+tres días. La sazón del tiempo, que era la del verano, la comodidad
+del sitio, el resplandor de la luna, el susurro de las fuentes, la
+fruta de los árboles, el olor de las flores, cada cosa déstas de por
+sí, y todas juntas, convidaban a tener por acertado el parecer de que
+allí estuviésemos el tiempo que las fiestas durasen.
+
+"Pero apenas nos habíamos reducido a la isla, cuando, de entre un
+pedazo de bosque que en ella estaba, salieron hasta cincuenta
+salteadores armados a la ligera, bien como aquellos que quieren robar
+y huír, todo a un mismo punto; y como los descuidados acometidos
+suelen ser vencidos con su mismo descuido, casi sin ponernos en
+defensa, turbados con el sobresalto, antes nos pusimos a mirar que
+acometer a los ladrones, los cuales, como hambrientos lobos,
+arremetieron al rebaño de las simples ovejas, y se llevaron, si no en
+la boca, en los brazos, a mi hermana Auristela, a Cloelia, su ama, y a
+Selviana y a Leoncia, como si solamente vinieran a ofendellas, porque
+se dejaron muchas otras mujeres a quien la naturaleza había dotado de
+singular hermosura. Yo, a quien el extraño caso más colérico que
+suspenso me puso, me arrojé tras los salteadores, los seguí con los
+ojos y con las voces, afrentándolos, como si ellos fueran capaces de
+sentir afrentas, solamente para irritarlos a que mis injurias les
+moviesen a volver a tomar venganza de ellas: pero ellos, atentos a
+salir con su intento, o no oyeron, o no quisieron vengarse, y así se
+desaparecieron; y luego los desposados y yo, con algunos de los
+principales pescadores, nos juntamos, como suele decirse, a consejo,
+sobre qué haríamos para enmendar nuestro yerro y cobrar nuestras
+prendas. Uno dijo: "No es posible sino que alguna nave de salteadores
+está en la mar, y en parte donde con facilidad ha echado esta gente en
+tierra, quizá sabidores de nuestra junta y de nuestras fiestas. Si
+esto es ansí, como sin duda lo imagino, el mejor remedio es que salgan
+algunos barcos de los nuestros, y les ofrezcan todo el rescate que por
+la presa quisieren, sin detenerse en él, tanto más cuanto que las
+prendas de esposas, hasta las mismas vidas de sus mismos esposos
+merecen en rescate." "Yo seré--dije entonces--el que haré esa
+diligencia: que, para conmigo, tanto vale la prenda de mi hermana como
+si fuera la vida de todos los del mundo." Lo mismo dijeron Carino y
+Solercio, ellos llorando en público, y yo muriendo en secreto.
+
+"Cuando tomamos esta resolución, comenzaba anochecer; pero, con todo
+eso, nos entramos en un barco los desposados y yo, con seis remeros;
+pero, cuando salimos al mar descubierto, había acabado de cerrar la
+noche, por cuya escuridad no vimos bajel alguno. Determinamos de
+esperar el venidero día, por ver si con la claridad descubríamos algún
+navío, y quiso la suerte que descubriésemos dos, el uno que salía del
+abrigo de la tierra, y el otro que venía a tomarla; conocí que el que
+dejaba la tierra era el mismo de quien habíamos salido a la isla, así
+en las banderas como en las velas, que venían cruzadas con una cruz
+roja; los que venían de fuera las traían verdes, y los unos y los
+otros eran cosarios. Pues como yo imaginé que el navío que salía de la
+isla era el de los salteadores de la presa, hice poner en una lanza
+una bandera blanca de seguro; vine arrimando al costado del navío,
+para tratar del rescate, llevando cuidado de que no me prendiese.
+Asomóse el capitán al borde, y cuando quise alzar la voz para
+hablarle, puedo decir que me la turbó y suspendió y cortó en la mitad
+del camino un espantoso trueno que formó el disparar de un tiro de
+artillería de la nave de fuera, en señal de que desafiaba a la batalla
+al navío de tierra. Al mismo punto le fué respondido con otro no menos
+poderoso, y, en un instante, se comenzaron a cañonear las dos naves,
+como si fueran de dos conocidos y irritados enemigos. Desvióse nuestro
+barco de en mitad de la furia, y desde lejos estuvimos mirando la
+batalla; y habiendo jugado la artillería casi una hora, se aferraron
+los dos navíos con una no vista furia. Los del navío de fuera, o más
+venturosos, o, por mejor decir, más valientes, saltaron en el navío de
+tierra, y en un instante desembarazaron toda la cubierta, quitando la
+vida a sus enemigos, sin dejar a ninguno con ella.
+
+"Viéndose, pues, libres de sus ofensores, se dieron a saquear el navío
+de las cosas más preciosas que tenía, que por ser de cosarios no era
+mucho, aunque en mi estimación eran las mejores del mundo, porque se
+llevaron de las primeras a mi hermana, a Selviana, a Leoncia y a
+Cloelia, con que enriquecieron su nave, pareciéndoles que en la
+hermosura de Auristela llevaban un precioso y nunca visto rescate.
+Quise llegar con mi barca a hablar con el capitán de los vencedores;
+pero como mi ventura andaba siempre en los aires, uno de tierra sopló
+y hizo apartar el navío. No pude llegar a él ni ofrecer imposibles por
+el rescate de la presa, y así fué forzoso el volvernos, sin ninguna
+esperanza de cobrar nuestra pérdida; y, por no ser otra la derrota que
+el navío llevaba que aquella que el viento le permitía, no podimos por
+entonces juzgar el camino que haría, ni señal que nos diese a entender
+quiénes fuesen los vencedores, para juzgar siquiera, sabiendo su
+patria, las esperanzas de nuestro remedio. El voló, en fin, por el mar
+adelante, y nosotros, desmayados y tristes, nos entramos en el río,
+donde todos los barcos de los pescadores nos estaban esperando. No sé
+si os diga, señores, lo que es forzoso deciros: un cierto espíritu se
+entró entonces en mi pecho, que, sin mudarme el ser, me pareció que le
+tenía más que de hombre, y así, levantándome en pie sobre la barca,
+hice que la rodeasen todas las demás y estuviesen atentos a éstas o
+otras semejantes razones que les dije: "La baja fortuna jamás se
+enmendó con la ociosidad ni con la pereza; en los ánimos encogidos
+nunca tuvo lugar la buena dicha; nosotros mismos nos fabricamos
+nuestra ventura, y no hay alma que no sea capaz de levantarse a su
+asiento; los cobardes, aunque nazcan ricos, siempre son pobres, como
+los avaros mendigos. Esto os digo ¡oh amigos míos! para moveros y
+incitaros a que mejoréis vuestra suerte y a que dejéis el pobre ajuar
+de unas redes y de unos estrechos barcos, y busquéis los tesoros que
+tiene en sí encerrados el generoso trabajo: llamo generoso al trabajo
+del que se ocupa en cosas grandes. Si suda el cavador rompiendo la
+tierra, y apenas saca premio que le sustente más que un día, sin ganar
+fama alguna, ¿por qué no tomará, en lugar de la azada, una lanza, y,
+sin temor del sol ni de todas las inclemencias del cielo, procurará
+ganar con el sustento fama que le engrandezca sobre los demás hombres?
+La guerra, así como es madrastra de los cobardes, es madre de los
+valientes, y los premios que por ella se alcanzan se pueden llamar
+ultramundanos. ¡Ea, pues, amigos, juventud valerosa, poned los ojos en
+aquel navío que se lleva las caras prendas de vuestros parientes,
+encerrándonos en estotro que en la ribera nos dejaron, casi, a lo que
+creo, por ordenación del cielo! Vamos tras él, y hagámonos piratas, no
+codiciosos, como son los demás, sino justicieros, como lo seremos
+nosotros. A todos se nos entiende el arte de la marinería; bastimentos
+hallaremos en el navío, con todo lo necesario a la navegación, porque
+sus contrarios no le despojaron más que de las mujeres; y si es grande
+el agravio que hemos recebido, grandísima es la ocasión que para
+vengarle se nos ofrece. Sígame, pues, el que quisiere, que yo os
+suplico, y Carino y Solercio os lo ruegan, que bien sé que no me han
+de dejar en esta valerosa empresa."
+
+"Apenas hube acabado de decir estas razones, cuando se oyó el murmureo
+por todas las barcas, procedido de que unos con otros se aconsejaban
+de lo que harían, y entre todos salió una voz que dijo: "Embárcate,
+generoso huésped, y sé nuestro capitán y nuestra guía, que todos te
+seguiremos." Esta tan improvisa resolución de todos me sirvió de
+felice auspicio, y, por temer que la dilación de poner en obra mi buen
+pensamiento no les diese ocasión de madurar su discurso, me adelanté
+con mi barco, al cual siguieron otros casi cuarenta; llegué a
+reconocer el navío: entré dentro, escudriñéle todo, miré lo que tenía
+y lo que le faltaba, y hallé todo lo que me pudo pedir el deseo que
+fuese necesario para el viaje. Aconsejéles que ninguno volviese a
+tierra, por quitar la ocasión de que el llanto de las mujeres y el de
+los queridos hijos no fuese parte para dejar de poner en efeto
+resolución tan gallarda. Todos lo hicieron así, y desde allí se
+despidieron con la imaginación de sus padres, hijos y mujeres. ¡Caso
+extraño, y que ha menester que la cortesía ayude a darle crédito!
+Ninguno volvió a tierra, ni se acomodó de más vestidos de aquellos con
+que había entrado en el navío, en el cual, sin repartir los oficios,
+todos servían de marineros y de pilotos, excepto yo, que fuí nombrado
+por capitán por gusto de todos. Y, encomendándome a Dios, comencé
+luego a ejercer mi oficio, y lo primero que mandé fué desembarazar el
+navío de los muertos que habían sido en la pasada refriega, y
+limpiarle de la sangre de que estaba lleno; ordené que se buscasen
+todas las armas, ansí ofensivas como defensivas, que en él había, y,
+repartiéndolas entre todos, di a cada uno la que, a mi parecer, mejor
+le estaba; requerí los bastimentos, y, conforme a la gente, tanteé
+para cuántos días serían bastantes, poco más o menos. Hecho esto, y
+hecha oración al cielo, suplicándole encaminase nuestro viaje y
+favoreciese nuestros tan honrados pensamientos, mandé izar las velas,
+que aún se estaban atadas a las entenas, y que las diéramos al viento,
+que, como se ha dicho, soplaba de la tierra, y, tan alegres como
+atrevidos, y tan atrevidos como confiados, comenzamos a navegar por la
+misma derrota que nos pareció que llevaba el navío de la presa.
+
+"Veisme aquí, señores que me estáis escuchando, hecho pescador y
+casamentero rico con mi querida hermana, y pobre sin ella, robado de
+salteadores y subido al grado de capitán contra ellos: que las vueltas
+de mi fortuna no tienen un punto donde paren ni términos que las
+encierren.
+
+CAPITULO XVI
+
+--"Dos meses anduvimos por el mar sin que nos sucediese cosa de
+consideración alguna, puesto que le escombramos de más de sesenta
+navíos de cosarios que, por serlo verdaderos, adjudicamos sus robos a
+nuestro navío y le llenamos de innumerables despojos, con que mis
+compañeros iban alegres, y no les pesaba de haber trocado el oficio de
+pescadores en el de piratas, porque ellos no eran ladrones sino de
+ladrones, ni robaban sino lo robado.
+
+"Sucedió, pues, que un porfiado viento nos salteó una noche, que, sin
+dar lugar a que amainásemos algún tanto o templásemos las velas, en
+aquel término que las halló, las tendió y acosó, de modo que, como he
+dicho, más de un mes navegamos por una misma derrota; tanto, que,
+tomando mi piloto el altura del polo donde nos tomó el viento, y
+tanteando las leguas que hacíamos por hora, y los días que habíamos
+navegado, hallamos ser cuatrocientas leguas, poco más o menos. Volvió
+el piloto a tomar la altura, y vió que estaba debajo del norte, en el
+paraje de Noruega, y con voz grande y mayor tristeza dijo:
+"Desdichados de nosotros, que si el viento no nos concede a dar la
+vuelta para seguir otro camino, en éste se acabará el de nuestra vida,
+porque estamos en el mar glacial, digo, en el mar helado; y si aquí
+nos saltea el hielo, quedaremos empedrados en estas aguas." Apenas
+hubo dicho esto, cuando sentimos que el navío tocaba por los lados y
+por la quilla como en movibles peñas, por donde se conoció que ya el
+mar se comenzaba a helar, cuyos montes de hielo, que por dentro se
+formaban, impedían el movimiento del navío. Amainamos de golpe,
+porque, topando en ellos, no se abriese, y en todo aquel día y aquella
+noche se congelaron las aguas tan duramente y se apretaron de modo
+que, cogiéndonos en medio, dejaron al navío engastado en ellas, como
+lo suele estar la piedra en el anillo. Casi como en un instante
+comenzó el hielo a entumecer los cuerpos ya entristecer nuestras
+almas, y haciendo el miedo su oficio, considerando el manifiesto
+peligro, no nos dimos más días de vida que los que pudiese sustentar
+el bastimento que en el navío hubiese, en el cual bastimento desde
+aquel punto se puso tasa y se repartió por orden, tan miserable y
+estrechamente, que desde luego comenzó a matarnos la hambre. Tendimos
+la vista por todas partes, y no topamos con ella en cosa que pudiese
+alentar nuestra esperanza, si no fué con un bulto negro que, a nuestro
+parecer, estaría de nosotros seis o ocho millas; pero luego imaginamos
+que debía de ser algún navío a quien la común desgracia de hielo tenía
+aprisionado. Este peligro sobrepuja y se adelanta a los infinitos en
+que de perder la vida me he visto, porque un miedo dilatado y un temor
+no vencido fatiga más el alma que una repentina muerte: que en el
+acabar súbito se ahorran los miedos y los temores que la muerte trae
+consigo, que suelen ser tan malos como la misma muerte. Esta, pues,
+que nos amenazaba, tan hambrienta como larga, nos hizo tomar una
+resolución, si no desesperada, temeraria, por lo menos, y fué que
+consideramos que, si los bastimentos se nos acababan, el morir de
+hambre era la más rabiosa muerte que puede caber en la imaginación
+humana; y así, determinamos de salirnos del navío y caminar por encima
+del yelo, y ir a ver si en el que se parecía habría alguna cosa de que
+aprovecharnos, o ya de grado, o ya por fuerza.
+
+"Púsose en obra nuestro pensamiento, y en un instante vieron las aguas
+sobre sí formado, con pies enjutos, un escuadrón pequeño, pero de
+valentísimos soldados, y siendo yo la guía, resbalando, cayendo y
+levantando, llegamos al otro navío, que lo era casi tan grande como el
+nuestro. Había gente él que, puesta sobre el borde, adevinando la
+intención de nuestra venida, a voces comenzó uno a decirnos: "¿A qué
+venís, gente desesperada? ¿Qué buscáis? ¿Venís, por ventura, a
+apresurar nuestra muerte y a morir con nosotros? Volveos a vuestro
+navío, y si os faltan bastimentos, roed las jarcias y encerrad en
+vuestros estómagos los embreados leños, si es posible, porque pensar
+que os hemos de dar acogida será pensamiento vano y contra los
+preceptos de la caridad, que ha de comenzar de sí mismo. Dos meses
+dicen que suele durar este yelo que nos detiene; para quince días
+tenemos sustento; si es bien que le repartamos con vosotros, a vuestra
+consideración lo dejo." A lo que yo le respondí: "En los apretados
+peligros toda razón se atropella; no hay respeto que valga ni buen
+término que se guarde. Acogednos en vuestro navío de grado, y
+juntaremos en él el bastimento que en el nuestro queda, y comámoslo
+amigablemente, antes que la precisa necesidad nos haga mover las armas
+y usar de la fuerza." Esto le respondí yo, creyendo no decían verdad
+en la cantidad del bastimento que señalaban; pero ellos, viéndose
+superiores y aventajados en el puesto, no temieron nuestras amenazas
+ni admitieron nuestros ruegos; antes arremetieron a las armas y se
+pusieron en orden de defenderse. Los nuestros, a quien la
+desesperación, de valientes, hizo valentísimos, añadiendo a la
+temeridad nuevos bríos, arremetieron al navío y casi sin recebir
+herida le entraron y le ganaron, y alzóse una voz entre nosotros que a
+todos les quitásemos la vida por ahorrar de balas y de estómagos por
+donde se fuese el bastimento que en el navío hallásemos. Yo fuí de
+parecer contrario, y, quizá por tenerle bueno, en esto nos socorrió el
+cielo, como después diré, aunque primero quiero deciros que este navío
+era el de los cosarios que habían robado a mi hermana y a las dos
+recién desposadas pescadoras. Apenas le hube reconocido, cuando dije a
+voces: "¿Adónde tenéis, ladrones, nuestras almas? ¿Adónde están las
+vidas que nos robastes? ¿Qué habéis hecho de mi hermana Auristela y de
+las dos, Selviana y Leoncia, partes, mitades de los corazones de mis
+buenos amigos Carino y Solercio?" A lo que uno me respondió: "Esas
+mujeres pescadoras que dices las vendió nuestro capitán, que ya es
+muerto, a Arnaldo, príncipe de Dinamarca."
+
+CAPITULO XVIII
+
+--"En tanto que los míos andaban escudriñando y tanteando los
+bastimentos que había en el empedrado navío, a deshora, y de
+improviso, de la parte de tierra descubrimos que sobre los hielos
+caminaba un escuadrón de armada gente, de más de cuatro mil personas
+formado. Dejónos más helados que el mismo mar vista semejante,
+aprestando las armas, más por muestra de ser hombres que con
+pensamiento de defenderse. Caminaban sobre sólo un pie, dándose con el
+derecho sobre el calcaño izquierdo, con que se impelían y resbalaban
+sobre el mar grandísimo trecho, y luego, volviendo a reiterar el
+golpe, tornaban a resbalar otra gran pieza de camino; y desta suerte,
+en un instante fueron con nosotros y nos rodearon por todas partes, y
+uno de ellos, que, como después supe, era el capitán de todos,
+llegándose cerca de nuestro navío, a trecho que pudo ser oído,
+asegurando la paz con un paño blanco que volteaba sobre el brazo, en
+lengua polaca, con voz clara, dijo: "Cratilo, rey de Bituania y señor
+destos mares, tiene por costumbre de requerirlos con gente armada, y
+sacar de ellos los navíos que del hielo están detenidos, a lo menos la
+gente y la mercancía que tuvieren, por cuyo beneficio se paga con
+tomarla por suya. Si vosotros gustáredes de acetar este partido, sin
+defenderos, gozaréis de las vidas y de la libertad, que no se os ha de
+cautivar en ningún modo; miradlo, y si no, aparejaos a defenderos de
+nuestras armas, continuo vencedoras."
+
+"Contentóme la brevedad y la resolución del que nos hablaba.
+Respondíle que me dejase tomar parecer con nosotros mismos, y fué el
+que mis pescadores me dieron, decir que el fin de todos los males, y
+el mayor de ellos, era el acabar la vida, la cual se había de
+sustentar por todos los medios posibles, como no fuesen por los de la
+infamia; y que, pues en los partidos que nos ofrecían no intervenía
+ninguna, y del perder la vida estábamos tan ciertos, como dudosos de
+la defensa, sería bien rendirnos y dar lugar a la mala fortuna que
+entonces nos perseguía, pues podría ser que nos guardase para mejor
+ocasión. Casi esta misma respuesta di al capitán del escuadrón, y al
+punto, más con apariencia de guerra que con muestras de paz,
+arremetieron al navío, y en un instante le desvalijaron todo, y
+trasladaron cuanto en él había, hasta la misma artillería y jarcias, a
+unos cueros de bueyes que sobre el hielo tendieron; liándolos por
+encima, aseguraron poderlos llevar tirándolos con cuerdas, sin que se
+perdiese cosa alguna. Robaron ansimismo lo que hallaron en el otro
+nuestro navío, y, poniéndonos a nosotros sobre otras pieles, alzando
+una alegre vocería, nos tiraron y nos llevaron a tierra, que debía de
+estar desde el lugar del navío como veinte millas. Paréceme a mí que
+debía de ser cosa de ver caminar tanta gente por cima de las aguas a
+pie enjuto, sin usar allí el cielo alguno de sus milagros.
+
+"En fin, aquella noche llegamos a la ribera, de la cual no salimos
+hasta otro día por la mañana, que la vimos coronada de infinito número
+de gente, que a ver la presa de los helados y yertos habían venido.
+Venía entre ellos, sobre un hermoso caballo, el rey Cratilo, que, por
+las insignias reales con que se adornaba, conocimos ser quien era;
+venía a su lado, asimismo a caballo, una hermosísima mujer, armada de
+unas armas blancas, a quien no podían acabar de encubrir un velo negro
+con que venían cubiertas. Llevóme tras sí la vista, tanto su buen
+parecer como la gallardía del rey Cratilo, y, mirándola con atención,
+conocí ser la hermosa Sulpicia, a quien la cortesía de mis compañeros
+pocos días #_antes_# habían dado la libertad que entonces gozaba.
+Acudió el rey a ver los rendidos, y, llevándome el capitán asido de la
+mano, le dijo: "En este solo mancebo ¡oh valeroso rey Cratilo! me
+parece que te presento la más rica presa que en razón de persona
+humana hasta agora humanos ojos han visto." "¡Santos cielos!--dijo a
+esta sazón la hermosa Sulpicia, arrojándose del caballo al suelo--. O
+yo no tengo vista en los ojos, o es éste mi libertador, Periandro." Y
+el decir esto y añudarme el cuello con sus brazos, fué todo uno, cuyas
+extrañas y amorosas muestras obligaron también a Cratilo a que del
+caballo se arrojase y con las mismas señales de alegría me recibiese.
+Entonces la desmayada esperanza de algún buen suceso estaba lejos de
+los pechos de mis pescadores; pero cobrando aliento en las muestras
+alegres con que vieron recebirme, les hizo brotar por los ojos el
+contento y por las bocas las gracias que dieron a Dios del no esperado
+beneficio: que ya le contaban, no por beneficio, sino por singular y
+conocida merced. Sulpicia dijo a Cratilo: "Este mancebo es un sujeto
+donde tiene su asiento la suma cortesía y su albergue la misma
+liberalidad; y aunque yo tengo hecha esta experiencia, quiero que tu
+discreción la acredite, sacando por su gallarda presencia--y en esto
+bien se vee que hablaba como agradecida, y aun como engañada--en
+limpio esta verdad que te digo. Este fué el que me dió libertad
+después de la muerte de mi marido; éste el que no despreció mis
+tesoros, sino el que no los quiso; éste fué el que, después de
+recebidas mis dádivas, me las volvió mejoradas, con el deseo de
+dármelas mayores, si pudiera; éste fué, en fin, el que, acomodándose,
+o, por mejor decir, haciendo acomodar a su gusto el de sus soldados,
+dándome doce que me acompañasen, me tiene ahora en tu presencia." Yo,
+entonces, a lo que creo, rojo el rostro con las alabanzas, o ya
+aduladoras o demasiadas, que de mí oía, no supe más que hincarme de
+rodillas ante Cratilo, pidiéndole las manos, que no me las dió para
+besárselas, sino para levantarme del suelo. En este entretanto, los
+doce pescadores que habían venido en guarda de Sulpicia, andaban entre
+la demás gente buscando a sus compañeros, abrazándose unos a otros, y,
+llenos de contento y regocijo, se contaban sus buenas y malas suertes:
+los del mar, exageraban su yelo, y los de la tierra, sus riquezas. "A
+mí--decía el uno--me ha dado Sulpicia esta cadena de oro." "A
+mí--decía otro--esta joya, que vale por dos de esas cadenas." "A
+mí--replicaba éste--me dió tanto dinero." Y aquél repetía: "Más me ha
+dado a mí en este solo anillo de diamantes que a todos vosotros
+juntos."
+
+"A todas estas pláticas puso silencio un gran rumor que se levantó
+entre la gente, causado del que hacia un poderosísimo caballo bárbaro,
+a quien dos valientes lacayos traían del freno, sin poderse averiguar
+con él. Era de color morcillo, pintado todo de moscas blancas, que
+sobremanera le hacían hermoso; venía en pelo, porque no consentía
+ensillarse del mismo rey; pero no le guardaba este respeto después de
+puesto encima, no siendo bastantes a detenerle mil montes de embarazos
+que ante él se pusieran, de lo que el rey estaba tan pesaroso, que
+diera una ciudad a quien sus malos siniestros le quitara. Todo esto me
+contó el rey breve y sucintamente.
+
+CAPITULO XX
+
+--"La grandeza, la ferocidad y la hermosura del caballo que os he
+descrito tenían tan enamorado a Cratilo, y tan deseoso de verle manso,
+como a mí de mostrar que deseaba servirle, pareciéndome que el cielo
+me presentaba ocasión para hacerme agradable a los ojos de quien por
+señor tenía, y a poder acreditar con algo las alabanzas que la hermosa
+Sulpicia de mí al rey había dicho. Y así, no tan maduro como
+presuroso, fuí donde estaba el caballo, y subí en él sin poner el pie
+en el estribo, pues no le tenía, y arremetí con él, sin que el freno
+fuese parte para detenerle, y llegué a la punta de una peña que sobre
+la mar pendía, y, apretándole de nuevo las piernas, con tan mal grado
+suyo como gusto mío, le hice volar por el aire y dar con entrambos en
+la profundidad del mar; y en la mitad del vuelo me acordé que, pues el
+mar estaba helado, me había de hacer pedazos con el golpe, y tuve mi
+muerte y la suya por cierta. Pero no fué así, porque el cielo, que
+para otras cosas que él sabe me debe de tener guardado, hizo que las
+piernas y brazos del poderoso caballo resistiesen el golpe, sin
+recebir yo otro daño que haberme sacudido de sí el caballo y echado a
+rodar, resbalando por gran espacio. Ninguno hubo en la ribera que no
+pensase y creyese que yo quedaba muerto; pero cuando me vieron
+levantar en pie, aunque tuvieron el suceso a milagro, juzgaron a
+locura mi atrevimiento.
+
+[Ilustración: Le hice volar por el aire y dar con entrambos en la
+profundidad del mar.]
+
+"Volví a la ribera con el caballo, volví asimismo a subir en él, y,
+por los mismos pasos que primero, le incité a saltar segunda vez; pero
+no fué posible, porque, puesto en la punta de la levantada peña, hizo
+tanta fuerza por no arrojarse, que puso las ancas en el suelo y rompió
+las riendas, quedándose clavado en la tierra. Cubrióse luego de un
+sudor de pies a cabeza, tan lleno de miedo, que le volvió de león en
+cordero y de animal indomable en generoso caballo, de manera que los
+muchachos se atrevieron a manosearle, y los caballerizos del rey,
+enjaezándole, subieron en él y le corrieron con seguridad, y él mostró
+su ligereza y su bondad, hasta entonces jamás vista; de lo que el rey
+quedó contentísimo y Sulpicia alegre, por ver que mis obras habían
+respondido a sus palabras.
+
+"Tres meses estuvo en su rigor el yelo, y éstos se tardaron en acabar
+un navío que el rey tenía comenzado para correr en convenible tiempo
+aquellos mares, limpiándolos de cosarios, enriqueciéndose con sus
+robos. En este entretanto, le hice algunos servicios en la caza, donde
+me mostré sagaz y experimentado, y gran sufridor de trabajos; porque
+en ningún ejercicio corresponde así al de la guerra como el de la
+caza, a quien es anejo el cansancio, la sed y la hambre, y aun a veces
+la muerte. La liberalidad de la hermosa Sulpicia se mostró conmigo y
+con los míos extremada, y la cortesía de Cratilo le corrió parejas.
+Los doce pescadores que trujo consigo Sulpicia estaban ya ricos, y los
+que conmigo se perdieron, estaban ganados. Acabóse el navío; mandó el
+rey aderezarle y pertrecharle de todas las cosas necesarias
+largamente, y luego me hizo capitán dél, a toda mi voluntad, sin
+obligarme a que hiciese cosa más de aquella que fuese de mi gusto. Y
+después de haberle besado las manos por tan gran beneficio, le dije
+que me diese licencia de ir a buscar a mi hermana Auristela, de quien
+tenía noticia que estaba en poder del rey de Dinamarca. Cratilo me la
+dió para todo aquello que quisiese hacer, diciéndome que a más le
+tenía obligado mi buen término, hablando como rey, a quien es anejo
+tanto el hacer mercedes como la afabilidad y, si se puede decir, la
+buena crianza. Esta tuvo Sulpicia en todo extremo, acompañándola con
+la liberalidad, con la cual, ricos y contentos, yo y los míos nos
+embarcamos, sin que quedase ninguno.
+
+"La primer derrota que tomamos fué a Dinamarca, donde creí hallar a mi
+hermana, y lo que hallé fueron nuevas de que, de la ribera del mar, a
+ella y a otras doncellas las habían robado cosarios. Renováronse mis
+trabajos, y comenzaron de nuevo mis lástimas, a quien acompañaron las
+de Carino y Solercio, los cuales creyeron que en la desgracia de mi
+hermana y en su prisión se debía de comprehender la de sus esposas.
+
+"Barrimos todos los mares, rodeamos todas o las más islas destos
+contornos, preguntando siempre por nuevas de mi hermana, pareciéndome
+a mí, con paz sea dicho de todas las hermosas del mundo, que la luz de
+su rostro no podía estar encubierta por ser escuro el lugar donde
+estuviese, y que la suma discreción suya había de ser el hilo que la
+sacase de cualquier laberinto. Prendimos cosarios, soltamos
+prisioneros; restituímos haciendas a sus dueños, alzámonos con las mal
+ganadas de otros, y con esto, colmando nuestro navío de mil diferentes
+bienes de fortuna, quisieron los míos volver a sus redes y a sus casas
+y a los brazos de sus hijos, imaginando Carino y Solercio ser posible
+hallar a sus esposas en su tierra, ya que en las ajenas no las
+hallaban. Antes desto llegamos a aquella isla, que, a lo que creo, se
+llama Scinta, donde supimos las fiestas de Policarpo, y a todos nos
+vino voluntad de hallarnos en ellas. No pudo llegar nuestra nave, por
+ser el viento contrario, y así, en traje de marineros bogadores, nos
+entramos en aquel barco luengo, como ya queda dicho. Allí gané los
+premios, allí fuí coronado por vencedor de todas las contiendas, y de
+allí tomó ocasión Sinforosa de desear saber quién yo era, como se vió
+por las diligencias que para ello hizo. Vuelto al navío, y resueltos
+los míos de dejarme, les rogué que me dejasen el barco, como en premio
+de los trabajos que con ellos había pasado. Dejáronmele, y aun me
+dejaran el navío, si yo le quisiera, diciéndome que, si me dejaban
+solo, no era otra la ocasión, sino porque les parecía ser sólo mi
+deseo, y tan imposible de alcanzarle, como lo había mostrado la
+experiencia en las diligencias que habíamos hecho para conseguirle.
+
+"En resolución: con seis pescadores que quisieron seguirme, llevados
+del premio que les di y del que les ofrecí, abrazando a mis amigos, me
+embarqué, y puse la proa en _#una#_ isla bárbara, de cuyos moradores
+sabía ya la costumbre y la falsa profecía que los tenía engañados, la
+cual no os refiero porque sé que la sabéis. Di al través en aquella
+isla; fuí preso y llevado donde estaban los vivos enterrados:
+sacáronme otro día para ser sacrificado; sucedió la tormenta del mar;
+desbaratáronse los leños que servían de barcas; salí al mar ancho en
+un pedazo dellas, con cadenas que me rodeaban el cuello y esposas que
+me ataban las manos; caí en las misericordiosas del príncipe Arnaldo,
+que está presente, por cuya orden entré en la isla para ser espía que
+investigase si estaba en ella mi hermana, no sabiendo que yo fuese
+hermano de Auristela, la cual otro día vino en traje de varón a ser
+sacrificada. Conocíla, dolióme su dolor, previne su muerte con decir
+que era hembra, como ya lo había dicho Cloelia, su ama, que la
+acompañaba; y el modo cómo allí las dos vinieron, ella lo dirá cuando
+quisiere. Lo que en la isla nos sucedió, ya lo sabéis, y con esto y
+con lo que a mi hermana le queda por decir, quedaréis satisfechos de
+casi todo aquello que acertare a pediros el deseo en la certeza de
+nuestros sucesos."
+
+
+LIBRO III
+
+CAPITULO X
+
+_#En#_ un lugar, no muy pequeño ni muy grande, de cuyo nombre no me
+acuerdo, y en mitad de la plaza dél, _#había#_ mucha gente junta,
+todos atentos mirando y escuchando a dos mancebos que, en traje de
+recién rescatados de cautivos, estaban declarando las figuras de un
+pintado lienzo que tenían tendido en el suelo; parecía que se habían
+descargado de dos pesadas cadenas que tenían junto a sí, insignias y
+relatoras de su pesada desventura; y uno dellos, que debía de ser de
+hasta veinticuatro años, con voz clara y en todo extremo experta
+lengua, crujiendo de cuando en cuando un corbacho, o, por mejor decir,
+azote que en la mano tenía, le sacudía de manera que penetraba los
+oídos y ponía los estallidos en el cielo, bien así como hace el
+cochero, que, castigando o amenazando sus caballos, hace resonar su
+látigo por los aires.
+
+Entre los que la larga plática escuchaban, estaban los dos alcaldes
+del pueblo, ambos ancianos, pero no tanto el uno como el otro. Por
+donde comenzó su arenga el libre cautivo, fué diciendo:
+
+--Esta, señores, que aquí veis pintada, es la ciudad de Argel, gomia y
+tarasca de todas las riberas del mar Mediterráneo, puerto universal de
+cosarios, y amparo y refugio de ladrones, que, deste pequeñuelo puerto
+que aquí va pintado, salen con sus bajeles a inquietar el mundo, pues
+se atreven a pasar el plus ultra de las colunas de Hércules, y a
+acometer y robar las apartadas islas, que, por estar rodeadas del
+inmenso mar Océano, pensaban estar seguras, a lo menos de los bajeles
+turquescos. Este bajel que aquí veis reducido a pequeño, porque lo
+pide así la pintura, es una galeota de ventidós bancos, cuyo dueño y
+capitán es el turco que en la crujía va en pie, con un brazo en la
+mano, que cortó a aquel cristiano que allí veis, para que le sirva de
+rebenque y azote a los demás cristianos que van amarrados a sus
+bancos, temeroso no le alcancen estas cuatro galeras que aquí veis,
+que le van entrando y dando caza. Aquel cautivo primero del primer
+banco, cuyo rostro le disfigura la sangre que se le ha pegado de los
+golpes del brazo muerto, soy yo, que servía de espalder en esta
+galeota; y el otro que está junto a mí es éste mi compañero, no tan
+sangriento, porque fué menos apaleado. Escuchad, señores, y estad
+atentos: quizá la aprehensión deste lastimero cuento os llevará a los
+oídos las amenazadoras y vituperosas voces que ha dado este perro de
+Dragut, que así se llamaba el arráez de la galeota, cosario tan famoso
+como cruel, y tan cruel como Falaris o Busiris, tiranos de Sicilia; a
+lo menos, a mí me suena agora el _rospeni_, el _manahora_ y el
+_denimaniyoc_, que, con coraje endiablado, va diciendo que todas éstas
+son palabras y razones turquescas, encaminadas a la deshonra y
+vituperio de los cautivos cristianos: llámanlos de judíos, hombres de
+poco valor, de fee negra y de pensamientos viles, y, para mayor horror
+y espanto, con los brazos muertos azotan los cuerpos vivos.
+
+Parece ser que uno de los dos alcaldes había estado cautivo en Argel
+mucho tiempo, el cual, con baja voz, dijo a su compañero:
+
+--Este cautivo, hasta agora, parece que va diciendo verdad, y que en
+lo general no es cautivo falso; pero yo le examinaré en lo particular,
+y veremos cómo da la cuerda; porque quiero que sepáis que yo iba
+dentro desta galeota, y no me acuerdo de haberle conocido por espalder
+de ella, si no fué a un Alonso Moclin, natural de Vélez-Málaga.
+
+Y volviéndose al cautivo, le dijo:
+
+--Decidme, amigo, cúyas eran las galeras que os daban caza, y si
+conseguistes por ella la libertad deseada.
+
+--Las galeras--respondió el cautivo--eran de don Sancho de Leyva; la
+libertad no la conseguimos, porque no nos alcanzaron; tuvímosla
+después, porque nos alzamos con una galeota que desde Sargel iba a
+Argel cargada de trigo; venimos a Orán con ella, y desde allí a
+Málaga, de donde mi compañero y yo nos pusimos en camino de Italia,
+con intención de servir a su majestad, que Dios guarde, en el
+ejercicio de la guerra.
+
+--Decidme, amigos--replicó el alcalde--: ¿cautivastes juntos?
+¿Llevaron os a Argel del primer boleo, o a otra parte de Berbería?
+
+--No cautivamos juntos--respondió el otro cautivo--, porque yo cautivé
+junto a Alicante, en un navío de lanas que pasaba a Génova; mi
+compañero en los Percheles de Málaga, adonde era pescador. Conocímonos
+en Tetuán, dentro de una mazmorra; hemos sido amigos, y corrido una
+misma fortuna mucho tiempo; y, para diez o doce cuartos que apenas nos
+han ofrecido de limosna sobre el lienzo, mucho nos aprieta el señor
+alcalde.
+
+--No mucho, señor galán--replicó el alcalde--, que aún no están dadas
+todas las vueltas de la mancuerda; escúcheme y dígame: ¿Cuántas
+puertas tiene Argel, y cuántas fuentes, y cuántos pozos de agua dulce?
+
+--¡La pregunta es boba!--respondió el primer cautivo--; tantas puertas
+tiene como tiene casas, y tantas fuentes, que yo no las sé, y tantos
+pozos que no los he visto, y los trabajos que yo en él he pasado me
+han quitado la memoria de mí mismo; y si el señor alcalde quiere ir
+contra la caridad cristiana, recogeremos los cuartos y alzaremos la
+tienda, y a Dios aho, que tan buen pan hacen aquí como en Francia.
+
+Entonces el alcalde llamó a un hombre de los que estaban en el corro,
+que al parecer servía de pregonero en el lugar, y tal vez de verdugo
+cuando se ofrecía, y dijóle:
+
+--Gil Berrueco, id a la plaza, y traedme aquí luego los primeros dos
+asnos que topáredes; que, por vida del rey nuestro señor, que han de
+pasear las calles en ellos estos dos señores cautivos, que con tanta
+libertad quieren usurpar la limosna de los verdaderos pobres,
+contándonos mentiras y embelecos, estando sanos como una manzana y con
+más fuerzas para tomar una azada en la mano, que no un corbacho para
+dar estallidos en seco. Yo he estado en Argel cinco años esclavo, y sé
+que no me dais señas dél en ninguna cosa de cuantas habéis dicho.
+
+--¡Cuerpo del mundo!--respondió el cautivo--. ¿Es posible que ha de
+querer el señor alcalde que seamos ricos de memoria, siendo tan pobres
+de dineros, y que, por una niñería que no importa tres ardites, quiera
+quitar la honra a dos tan insignes estudiantes como nosotros, y
+juntamente quitar a su majestad dos valientes soldados, que íbamos a
+esas Italias y a esos Flandes a romper, a destrozar, a herir y a matar
+los enemigos de la santa fe católica que topáramos? Porque, si va a
+decir verdad, que en fin es hija de Dios, quiero que sepa el señor
+alcalde que nosotros no somos cautivos, sino estudiantes de Salamanca,
+y, en la mitad y en lo mejor de nuestros estudios, nos vino gana de
+ver mundo y de saber a qué sabía la vida de la guerra, como sabíamos
+el gusto de la vida de la paz. Para facilitar y poner en obra este
+deseo, acertaron a pasar por allí unos cautivos, que también lo debían
+de ser falsos como nosotros agora; les compramos este lienzo y nos
+informamos de algunas cosas de las de Argel, que nos pareció ser
+bastantes y necesarias para acreditar nuestro embeleco; vendimos
+nuestros libros y nuestras alhajas a menosprecio, y, cargados con esta
+mercadería, hemos llegado hasta aquí; pensamos pasar adelante, si es
+que el señor alcalde no manda otra cosa.
+
+--Lo que pienso hacer es--replicó el alcalde--daros cada cien azotes,
+y, en lugar de la pica que vais a arrastrar en Flandes, poneros un
+remo en las manos que le cimbréis en el agua en las galeras, con quien
+quizá haréis más servicio a su majestad que con la pica.
+
+--¿Querráse--replicó el mozo hablador--mostrar agora el señor alcalde
+ser un legislador de Atenas, y que la riguridad de su oficio llegue a
+los oídos de los señores del Consejo, donde, acreditándole con ellos,
+le tengan por severo y justiciero, y le cometan negocios de
+importancia, donde muestre su severidad y su justicia? Pues sepa el
+señor alcalde que _summum jus, summa injuria_.
+
+--Mirad cómo habláis, hermano--replicó el segundo alcalde--, que aquí
+no hay justicia con lujuria: que todos los alcaldes deste lugar han
+sido, son y serán limpios y castos como el pelo de la masa; y hablad
+menos, que os será sano.
+
+Volvió en esto el pregonero, y dijo:
+
+--Señor alcalde, yo no he topado en la plaza asnos ningunos, sino a
+los dos regidores Berrueco y Crespo, que andan en ella paseándose.
+
+--Por asnos os envié yo, majadero, que no por regidores; pero volved y
+traeldos acá, por sí o por no, que quiero que se hallen presentes al
+pronunciar desta sentencia, que ha de ser, sin embargo, y no ha de
+quedar por falta de asnos; que, gracias sean dadas al cielo, hartos
+hay en este lugar,
+
+--No le tendrá vuesa merced, señor alcalde, en el cielo--replicó el
+mozo--si pasa adelante con esa reguridad. Por quien Dios es, que vuesa
+merced considere que no hemos robado tanto que podemos dar a censo ni
+fundar ningún mayorazgo; apenas granjeamos el mísero sustento con
+nuestra industria, que no deja de ser trabajosa, como lo es la de los
+oficiales y jornaleros. Mis padres no nos enseñaron oficio alguno, y
+así, nos es forzoso que remitamos a la industria lo que habíamos de
+remitir a las manos si tuviéramos oficio. Castíguense los que
+cohechan, los escaladores de casas, los salteadores de caminos, los
+testigos falsos por dineros, los mal entretenidos en la república, los
+ociosos y baldíos en ella, que no sirven de otra cosa que de
+acrecentar el número de los perdidos, y dejen a los míseros que van su
+camino derecho a servir a su majestad con la fuerza de sus brazos y
+con la agudeza de sus ingenios, porque no hay mejores soldados que los
+que se trasplantan de la tierra de los estudios en los campos de la
+guerra; ninguno salió de estudiante para soldado que no lo fuese por
+extremo, porque cuando se avienen y se juntan las fuerzas con el
+ingenio, y el ingenio con las fuerzas, hacen un compuesto milagroso,
+con quien Marte se alegra, la paz se sustenta y la república se
+engrandece.
+
+Admirados estaban todos los circunstantes, así de las razones del
+mozo, como de la velocidad con que hablaba, el cual, prosiguiendo,
+dijo:
+
+--Espúlguenos el señor alcalde, mírenos y remírenos, y haga escrutinio
+de las costuras de nuestros vestidos, y si en todo nuestro poder
+hallare seis reales, no sólo nos mande dar ciento, sino seis cuentos
+de azotes. Veamos, pues, si la adquisición de tan pequeña cantidad de
+interés merece ser castigada con afrentas y martirizada con galeras; y
+así, otra vez digo que el señor alcalde se remire en esto, no se
+arroje y precipite apasionadamente a hacer lo que, después de hecho,
+quizá le causara pesadumbre. Los jueces discretos castigan, pero no
+toman venganza de los delitos; los prudentes y los piadosos mezclan la
+equidad con la justicia, y, entre el rigor y la clemencia, dan luz de
+su buen entendimiento.
+
+--Por Dios--dijo el segundo alcalde--, que este mancebo ha hablado
+bien, aunque ha hablado mucho, y que, no solamente no tengo de
+consentir que los azoten, sino que los tengo de llevar a mi casa y
+ayudarles para su camino, con condición que le lleven derecho, sin
+andar surcando la tierra de una en otras partes, porque, si así lo
+hiciesen, más parecerían viciosos que necesitados.
+
+Ya el primer alcalde, manso y piadoso, blando y compasivo, dijo:
+
+--No quiero que vayan a vuestra casa, sino a la mía, donde les quiero
+dar una lición de las cosas de Argel, tal, que de aquí adelante
+ninguno les coja en mal latín en cuanto a su fingida historia.
+
+Los cautivos se lo agradecieron, y los circunstantes alabaron su
+honrada determinación.
+
+CAPITULO XI
+
+Llegóse el día, y tomaron los peregrinos el #_camino_# de Valencia;
+los cuales, otro día, al salir de la aurora, que por los balcones de
+Oriente se asomaba, barriendo el cielo de las estrellas y aderezando
+el camino por donde el sol había de hacer su acostumbrada carrera,
+Bartolomé, que así creo se llamaba el guiador del bagaje, viendo salir
+el sol tan alegre y regocijado, bordando las nubes de los cielos con
+diversas colores, de manera que no se podía ofrecer otra cosa más
+alegre y más hermosa a la vista, y con rústica discreción dijo:
+
+---Verdad debió de decir el predicador que predicaba los días pasados
+en nuestro pueblo cuando dijo que los cielos y la tierra anunciaban y
+declaraban las grandezas del Señor. Pardiez que, si yo no conociera a
+Dios por lo que me han enseñado mis padres y los sacerdotes y ancianos
+de mi lugar, le viniera a rastrear y conocer viendo la inmensa
+grandeza destos cielos, que me dicen que son muchos, o, a lo menos,
+que llegan a once, y por la grandeza deste sol que nos alumbra, que,
+con no parecer mayor que una rodela, es muchas veces mayor que toda la
+tierra, y más que, con ser tan grande, afirman que es tan ligero que
+camina en venticuatro horas más de trecientas mil leguas. La verdad
+que sea, yo no creo nada desto; pero dícenlo tantos hombres de bien,
+que, aunque hago fuerza al entendimiento, lo creo. Pero de lo que más
+me admiro es que debajo de nosotros hay otras gentes, a quien llaman
+antípodas, sobre cuyas cabezas, los que andamos acá arriba, traemos
+puestos los pies, cosa que me parece imposible; que, para tan gran
+carga como la nuestra, fuera menester que tuvieran ellos las cabezas
+de bronce.
+
+Rióse Periandro de la rústica astrología del mozo, y díjole:
+
+--Buscar querría razones acomodadas ¡oh Bartolomé! para darte a
+entender el error en que estás y la verdadera postura del mundo, para
+lo cual era menester tomar muy de atrás sus principios; pero
+acomodándome con tu ingenio, habré de coartar el mío y decirte sola
+una cosa: y es que quiero que entiendas por verdad infalible que la
+tierra es centro del cielo; llamo centro un punto indivisible a quien
+todas las líneas de su circunferencia van a parar; tampoco me parece
+que has de entender esto; y así, dejando estos términos, quiero que te
+contentes con saber que toda la tierra tiene por alto el cielo, y en
+cualquier parte della donde los hombres estén han de estar cubiertos
+con el cielo; así que, como a nosotros el cielo que ves nos cubre,
+asimismo cubre a los antípodas que dicen, sin estorbo alguno, y como,
+naturalmente, lo ordenó la Naturaleza, mayordoma del verdadero Dios,
+criador del cielo y de la tierra.
+
+No se descontentó el mozo de oír las razones de Periandro, que también
+dieron gusto a Auristela, a la condesa y a su hermano. Con estas y
+otras cosas iba enseñando y entreteniendo el camino Periandro.
+
+De allí a algunos días, llegó nuestro hermoso escuadrón a un lugar de
+moriscos, que estaba puesto como una legua de la marina, en el reino
+de Valencia. Hallaron en él, no mesón en que albergarse, sino todas
+las casas del lugar con agradable hospicio los convidaban; viendo lo
+cual, Antonio dijo:
+
+--Yo no sé quién dice mal desta gente, que todos me parecen unos
+santos.
+
+--Con palmas--dijo Periandro--recibieron al Señor en Jerusalén los
+mismos que de allí a pocos días le pusieron en una cruz. Agora bien: a
+Dios y a la ventura, como decirse suele, acetemos el convite que nos
+hace este buen viejo, que con su casa nos convida.
+
+Y era así verdad, que un anciano morisco, casi por fuerza, asiéndolos
+por las esclavinas, los metió en casa, y dio muestras de agasajarlos
+no morisca, sino cristianamente. Salió a servirlos una hija suya,
+vestida en traje morisco, y en él tan hermosa, que las más gallardas
+cristianas tuvieran a ventura el parecería: que en las gracias que
+Naturaleza reparte, también suele favorecer a las bárbaras de Citia,
+como a las ciudadanas de Toledo. Esta, pues, hermosa y mora, en lengua
+aljamiada, asiendo a Costanza y a Auristela de las manos, se encerró
+con ellas en una sala baja, y, estando solas, sin soltarles las manos,
+recatadamente miró a todas partes, temerosa de ser escuchada, y,
+después que hubo asegurado el miedo que mostraba, les dijo:
+
+--¡Ay, señoras, y cómo habéis venido como mansas y simples ovejas al
+matadero! ¿Veis este viejo, que con vergüenza digo que es mi padre,
+véisle tan agasajador vuestro? Pues sabed que no pretende otra cosa
+sino ser vuestro verdugo. Esta noche se han de llevar en peso, si así
+se puede decir, diez y seis bajeles de cosarios berberiscos, a toda la
+gente de este lugar, con todas sus haciendas, sin dejar en él cosa que
+les mueva a volver a buscarla. Piensan estos desventurados que en
+Berbería está el gusto de sus cuerpos y la salvación de sus almas, sin
+advertir que, de muchos pueblos que allá se han pasado casi enteros,
+ninguno hay que dé otras nuevas sino de arrepentimiento, el cual les
+viene juntamente con las quejas de su daño. Los moros de Berbería
+pregonan glorias de aquella tierra, al sabor de las cuales corren los
+moriscos de ésta, y dan en los lazos de su desventura. Si queréis
+estorbar la vuestra y conservar la libertad en que vuestros padres os
+engendraron, salid luego de esta casa y acogedos a la iglesia, que en
+ella hallaréis quien os ampare, que es el cura, que sólo él y el
+escribano son en este lugar cristianos viejos. Hallaréis también allí
+al jadraque Jarife, que es un tío mío, moro sólo en el nombre, y en
+las obras cristiano. Contaldes lo que pasa, y decid que os lo dijo
+Rafala, que con esto seréis creídos y amparados; y no lo echéis en
+burla, si no queréis que las veras os desengañen a vuestra costa: que
+no hay mayor engaño que venir el desengaño tarde.
+
+El susto, las acciones con que Rafala esto decía, se asentó en las
+almas de Auristela y de Constanza, de manera que fué creída, y no le
+respondieron otra cosa que fuese más que agradecimientos. Llamaron
+luego a Periandro y a Antonio, y, contándoles lo que pasaba, sin tomar
+ocasión aparente, se salieron de la casa con todo lo que tenían.
+Bartolomé, que quisiera más descansar que mudar de posada, pesóle de
+la mudanza; pero, en efeto, obedeció a sus señores. Llegaron a la
+iglesia, donde fueron bien recebidos del cura y del jadraque, a quien
+contaron lo que Rafala les había dicho. El cura dijo:
+
+--Muchos días ha, señores, que nos dan sobresalto con la venida de
+esos bajeles de Berbería; y aunque es costumbre suya hacer estas
+entradas, la tardanza de ésta me tenía ya algo descuidado. Entrad,
+hijos, que buena torre tenemos, y buenas y ferradas puertas la
+iglesia, que, si no es muy de propósito, no pueden ser derribadas ni
+abrasadas.
+
+--¡Ay--dijo a esta sazón el jadraque--, si han de ver mis ojos, antes
+que se cierren, libre esta tierra destas espinas y malezas que la
+oprimen! ¡Ay, cuándo llegará el tiempo que tiene profetizado un abuelo
+mío, famoso en la astrología, donde se verá España de todas partes
+entera y maciza en la religión cristiana, que ella sola es el rincón
+del mundo donde está recogida y venerada la verdadera verdad de
+Cristo! Morisco soy, señores, y ojalá que negarlo pudiera; pero no por
+esto dejo de ser cristiano: que las divinas gracias las da Dios a
+quien él es servido, el cual tiene por costumbre, como vosotros mejor
+sabéis, de hacer salir su sol sobre los buenos y los malos, y llover
+sobre los justos y los injustos. Digo, pues, que este mi abuelo dejó
+dicho que, cerca de estos tiempos, reinaría en España un rey de la
+Casa de Austria, en cuyo ánimo cabría la dificultosa resolución de
+desterrar los moriscos de ella, bien así como el que arroja de su seno
+la serpiente que le está royendo las entrañas, o bien así como quien
+aparta la neguilla del trigo, o escarda o arranca la mala yerba de los
+sembrados. Ven ya, ¡oh venturoso mozo, y rey prudente!, y pon en
+ejecución el gallardo decreto de este destierro, sin que se te oponga
+el temor que ha de quedar esta tierra desierta y sin gente, y el de
+que no será bien la que en efeto está en ella bautizada; que, aunque
+éstos sean temores de consideración, el efeto de tan grande obra los
+hará vanos, mostrando la experiencia, dentro de poco tiempo, que, con
+los nuevos cristianos viejos que esta tierra se poblare, se volverá a
+fertilizar y a poner en mucho mejor punto que agora tiene. Tendrán sus
+señores, si no tantos y tan humildes vasallos, serán los que tuvieren
+católicos, con cuyo amparo estarán estos caminos seguros, y la paz
+podrá llevar en las manos las riquezas, sin que los salteadores se las
+lleven.
+
+Esto dicho, cerraron bien las puertas, fortaleciéronlas con los bancos
+de los asientos, subiéronse a la torre, alzaron una escalera levadiza,
+llevóse el cura consigo el Santísimo Sacramento en su relicario,
+proveyéronse de piedras, armaron dos escopetas, dejó el bagaje mondo y
+desnudo a la puerta de la iglesia Bartolomé el mozo, y encerróse con
+sus amos; y todos, con ojo alerta y manos listas, y con ánimos
+determinados, estuvieron esperando el asalto, de quien avisados
+estaban por la hija del morisco. Pasó la media noche, que la midió por
+las estrellas el cura; tendía los ojos por todo el mar que desde allí
+se parecía, y no había nube que con la luz de la luna se pareciese,
+que no pensase sino que fuesen los bajeles turquescos; y, aguijando a
+las campanas, comenzó a repicallas tan apriesa y tan recio, que todos
+aquellos valles y todas aquellas riberas retumbaban, a cuyo son los
+atajadores de aquellas marinas se juntaron y las corrieron todas; pero
+no aprovechó su diligencia para que los bajeles no llegasen a la
+ribera y echasen la gente en tierra. La del lugar, que los esperaba,
+cargados con sus más ricos y mejores alhajas, adonde fueron recebidos
+de los turcos con grande grita y algazara, al son de muchas dulzainas
+y de otros instrumentos, que, puesto que eran bélicos, eran
+regocijados, pegaron fuego al lugar, y asimismo a las puertas de la
+iglesia, no para esperar a entrarla, sino por hacer el mal que
+pudiesen; dejaron a Bartolomé a pie, porque le dejarretaron el bagaje;
+derribaron una cruz de piedra que estaba a la salida del pueblo,
+llamando a grandes voces el nombre de Mahoma; se entregaron a los
+turcos, ladrones pacíficos y deshonestos públicos. Desde la lengua del
+agua, como dicen, comenzaron a sentir la pobreza que les amenazaba su
+mudanza, y la deshonra en que ponían a sus mujeres y a sus hijos.
+Muchas veces, y quizá algunas no en vano, dispararon Antonio y
+Periandro las escopetas; muchas piedras arrojó Bartolomé, y todas a la
+parte donde había dejado el bagaje, y muchas flechas el jadraque; pero
+muchas más lágrimas echaron Auristela y Constanza, pidiendo a Dios,
+que presente tenían, que de tan manifiesto peligro los librase, y
+ansimismo que no ofendiese el fuego a su templo, el cual no ardió, no
+por milagro, sino porque las puertas eran de hierro, y porque fué poco
+el fuego que se les aplicó. Poco faltaba para llegar el día, cuando
+los bajeles, cargados con la presa, se hicieron al mar, alzando
+regocijados lilíes, y tocando infinitos atabales y dulzainas, y en
+esto vieron venir dos personas corriendo hacia la iglesia, la una de
+la parte de la marina, y la otra de la de tierra, que, llegando cerca,
+conoció el jadraque que la una era su sobrina Rafala, que, con una
+cruz de caña en las manos, venía diciendo a voces:
+
+--Cristiana, cristiana y libre, y libre por la gracia y misericordia
+de Dios!
+
+La otra conocieron ser el escribano, que acaso aquella noche estaba
+fuera del lugar, y, al son del arma de las campanas, venía a ver el
+suceso, que lloró, no por la pérdida de sus hijos y de su mujer, que
+allí no los tenía, sino por la de su casa, que halló robada y
+abrasada. Dejaron entrar el día y que los bajeles se alargasen, y que
+los atajadores tuviesen lugar de asegurar la costa, y entonces bajaron
+de la torre y abrieron la iglesia, donde entró Rafala, bañado con
+alegres lágrimas el rostro, y acrecentando con su sobresalto su
+hermosura, hizo oración a las imágenes y luego se abrazó con su tío,
+besando primero las manos al cura. El escribano, ni adoró ni besó las
+manos a nadie, porque le tenía ocupada el alma el sentimiento de la
+pérdida de su hacienda. Pasó el sobresalto, volvieron los espíritus de
+los retraídos a su lugar, y el jadraque, cobrando aliento nuevo,
+volviendo a pensar en la profecía de su abuelo, casi como lleno de
+celestial espíritu, dijo:
+
+--¡Ea, mancebo generoso; ea, rey invencible; atropella, rompe,
+desbarata todo género de inconvenientes, y déjanos a España tersa,
+limpia y desembarazada desta mi malla casta, que tanto la asombra y
+menoscaba! ¡Ea, consejero tan prudente como ilustre, nuevo Atlante del
+peso de esta monarquía, ayuda y facilita con tus consejos a esta
+necesaria transmigración; llénense estos mares de tus galeras,
+cargadas del inútil peso de la generación agarena; vayan arrojadas a
+las contrarias riberas las zarzas, las malezas y las otras yerbas que
+estorban el crecimiento de la fertilidad y abundancia cristiana! Que
+si los pocos hebreos que pasaron a Egipto multiplicaron tanto, que en
+su salida se contaron más de seiscientas mil familias, ¿qué se podrá
+temer de éstos, que son más y viven más holgadamente? No los esquilman
+las religiones, no los entresacan las Indias, no los quintan las
+guerras; todos se casan, todos, o los más, engendran, de do se sigue y
+se infiere que su multiplicación y aumento ha de ser innumerable. ¡Ea,
+pues, vuelvo a decir; vayan, vayan, señor, y deja la taza de tu reino
+resplandeciente como el sol y hermosa como el cielo!
+
+Dos días estuvieron en aquel lugar los peregrinos, volviendo a
+enterarse en lo que les faltaba, y Bartolomé se acomodó de bagaje, los
+peregrinos agradecieron al cura su buen acogimiento y alabaron los
+buenos pensamientos del jadraque, y, abrazando a Rafala, se
+despidieron de todos y siguieron su camino.
+
+[Ilustración:--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en
+guarda de la confianza...]
+
+
+
+
+NOVELA Y COLOQUIO
+
+QUE PASO ENTRE CIPION Y BERGANZA, PERROS DEL HOSPITAL DE LA
+RESURRECCIÓN, QUE ESTÁ EN LA CIUDAD DE VALLADOLID, FUERA DE LA PUERTA
+DEL CAMPO, A QUIEN COMÚNMENTE LLAMAN LOS PERROS DE MAHUDES
+
+CIPIÓN.--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de
+la confianza y retirémonos a esta soledad y entre esas esteras, donde
+podremos gozar sin ser sentidos desta no vista merced que el cielo en
+un mismo punto a los dos nos ha hecho.
+
+BERGANZA.--Cipión hermano, óyote hablar, y sé que te hablo, y no puedo
+creerlo, por parecerme que el hablar nosotros pasa de los términos de
+naturaleza.
+
+CIPIÓN.--Así es la verdad, Berganza, y viene a ser mayor este milagro
+en que no solamente hablamos, sino en que hablamos con discurso, como
+si fuéramos capaces de razón, estando tan sin ella, que la diferencia
+que hay del animal bruto al hombre, es ser el hombre animal racional,
+y el bruto, irracional.
+
+BERGANZA.--Todo lo que dices, Cipión, entiendo, y el decirlo tú y
+entenderlo yo me causa nueva admiración y nueva maravilla. Bien es
+verdad que en el discurso de mi vida diversas y muchas veces he oído
+decir grandes prerrogativas nuestras; tanto, que parece que algunos
+han querido sentir que tenemos un natural distinto, tan vivo y tan
+agudo en muchas cosas, que da indicios y señales de faltar poco para
+mostrar que tenemos un no sé qué de entendimiento, capaz de discurso.
+
+CIPIÓN.--Lo que yo he oído alabar y encarecer es nuestra mucha
+memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra; tanto, que nos
+suelen pintar por símbolo de la amistad.
+
+BERGANZA.--Bien sé que ha habido perros tan agradecidos, que se han
+arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la misma sepultura.
+Otros han estado sobre las sepulturas donde estaban enterrados sus
+señores, sin apartarse dellas, sin comer, hasta que se les acababa la
+vida. Sé también que después del elefante, el perro tiene el primer
+lugar de parecer que tiene entendimiento; luego, el caballo, y el
+último, la jimia.
+
+CIPIÓN.--Ansí es; pero bien confesarás que ni has visto ni oído decir
+jamás que haya hablado ningún elefante, perro, caballo o mona; por
+donde me doy a entender que este nuestro hablar tan de improviso cae
+debajo del número de aquellas cosas que llaman portentos. Pero sea lo
+que fuere, nosotros hablamos, sea portento o no; que lo que el cielo
+tiene ordenado que suceda, no hay diligencia ni sabiduría humana que
+lo pueda prevenir; no sabemos cuánto durará esta nuestra ventura,
+sepamos aprovecharnos della, y hablemos toda esta noche, sin dar lugar
+al sueño que nos impida este gusto, de mí por largos tiempos deseado.
+
+BERGANZA.--Y aun de mí, que desde que tuve fuerzas para roer un hueso,
+tuve deseo de hablar, para decir cosas que depositaba en la memoria, y
+allí, de antiguas y muchas, o se enmohecían o se me olvidaban. Empero
+ahora, que tan sin pensado me veo enriquecido deste divino don de la
+habla, pienso gozarle y aprovecharme dél lo más que pudiere, dándome
+priesa a decir todo aquello que se me acordare, aunque sea atropellada
+y confusamente, porque no sé cuándo me volverán a pedir este bien, que
+por prestado tengo.
+
+CIPIÓN.--Sea ésta la manera, Berganza amigo: que esta noche me cuentes
+tu vida y los trances por donde has venido al punto en que ahora te
+hallas, y si mañana en la noche estuviéremos con habla, yo te contairé
+la mía; porque mejor será gastar el tiempo en contar las propias que
+en procurar saber las ajenas vidas.
+
+BERGANZA.--Siempre, Cipión, te he tenido por discreto y por amigo, y
+ahora más que nunca, pues como amigo quieres decirme tus sucesos y
+saber los míos, y como discreto has repartido el tiempo, donde podamos
+manifestallos.
+
+CIPIÓN.--Habla hasta que amanezca, o hasta que seamos sentidos; que yo
+te escucharé de muy buena gana, sin impedirte sino cuando viere ser
+necesario.
+
+BERGANZA.--Paréceme que la primera vez que vi el sol fué en Sevilla, y
+en su matadero, que está fuera de la Puerta de la Carne; por donde
+imaginara (si no fuera por lo que después te diré) que mis padres
+debieron de ser alanos de aquellos que crían los ministros de aquella
+confusión, a quien llaman jiferos. El primero que conocí por amo fué
+uno llamado Nicolás el Romo, mozo robusto, doblado y colérico, como lo
+son todos aquellos que ejercitan la jifería: este tal Nicolás me
+enseñaba a mí y a otros cachorros a que, en compañía de alanos viejos
+arremetiésemos a los toros y les hiciésemos presa de las orejas. Con
+mucha facilidad salí un águila en esto. #_Un día_# puse pies en
+polvorosa, y tomando el camino en las manos y en los pies, por detrás
+de San Bernardo, me fuí por aquellos campos de Dios, adonde la fortuna
+quisiese llevarme. Aquella noche dormí al cielo abierto, y otro día me
+deparó la suerte un hato o rebaño de ovejas y carneros. Así como le
+vi, creí que había hallado en él el centro de mi reposo, pareciéndome
+ser propio y natural oficio de los perros guardar ganado, que es obra
+donde se encierra una virtud grande, como es amparar y defender de los
+poderosos y soberbios los humildes y los que poco pueden. Apenas me
+hubo visto uno de tres pastores que el ganado guardaban cuando
+diciendo: "¡To, to!" me llamó, y yo, que otra cosa no deseaba, me
+llegué a él, bajando da cabeza y meneando la cola. Trújome la mano por
+el lomo, abrióme la boca, escupióme en ella, miróme las presas,
+conoció mi edad, y dijo a otros pastores que yo tenía todas las
+señales de ser perro de casta. Llegó a este instante el señor del
+ganado sobre una yegua rucia a la jineta, con lanza y adarga, que más
+parecía atajador de la costa que señor de ganado. Preguntó al pastor:
+"¿Qué perro es éste, que tiene señales de ser bueno?" "Bien lo puede
+vuesa merced creer--respondió el pastor--, que yo le he cotejado bien,
+y no hay señal en él que no muestre y prometa que ha de ser un gran
+perro. Agora se llegó aquí, y no sé cúyo sea, aunque sé que no es de
+los rebaños de la redonda." "Pues así es--respondió el señor--, ponle
+luego el collar de Leoncillo, el perro que se murió, y denle la ración
+que a los demás, y acaríciale porque tome cariño al hato y se quede en
+él." En diciendo esto se fué, y el pastor me puso luego al cuello unas
+carlancas llenas de puntas de acero, habiéndome dado primero en un
+dornajo gran cantidad de sopas en leche. Y asimismo me puso nombre y
+me llamó _Barcino_. Vime harto y contento con el segundo amo y con el
+nuevo oficio; mostréme solícito y diligente en la guarda del rebaño,
+sin apartarme dél sino las siestas, que me iba a pasarlas, o ya a la
+sombra de algún árbol, o de algún ribazo o peña, o a la de alguna
+mata, a la margen de algún arroyo de los muchos que por allí corrían.
+Y estas horas de mi sosiego no las pasaba ociosas, porque en ellas
+ocupaba la memoria en acordarme de muchas cosas, especialmente en la
+vida que había tenido en el Matadero. Pero habrélas de callar, porque
+no me tengáis por largo y por murmurador.
+
+CIPIÓN.--Por haber oído decir que dijo un gran poeta de los antiguos
+que era difícil cosa el no escribir sátiras, consentiré que murmures
+un poco de luz, y no de sangre; quiero decir que señales, y no hieras
+ni des mate a ninguno en cosa señalada; que no es buena la
+murmuración, aunque haga reír a muchos, si mata a uno; y si puedes
+agradar sin ella, te tendré por muy discreto.
+
+BERGANZA.--Yo tomaré tu consejo, y esperaré con gran deseo que llegue
+el tiempo en que me cuentes tus sucesos; que de quien tan bien sabe
+conocer y enmendar los defetos que tengo en contar los míos, bien se
+puede esperar que contará los suyos de manera que enseñen y deleiten a
+un mismo punto. Digo, pues, que yo me hallaba bien con el oficio de
+guardar ganado, por parecerme que comía el pan de mi sudor y trabajo,
+y que la ociosidad, raíz y madre de todos los vicios, no tenía que ver
+conmigo, a causa que si los días holgaba, las noches no dormía,
+dándonos asaltos a menudo y tocándonos a arma los lobos; y apenas me
+habían dicho los pastores: "¡Al lobo, Barcino!", cuando acudía,
+primero que los otros perros, a la parte que me señalaban que estaba
+el lobo; corría los valles, escudriñaba los montes, desentrañaba las
+selvas, saltaba barrancos, cruzaba caminos, y a la mañana volvía al
+hato, sin haber hallado lobo ni rastro dél, anhelando, cansado, hecho
+pedazos y los pies abiertos de los garranchos, y hallaba en el hato, o
+ya una oveja muerta, o un carnero degollado y medio comido del lobo.
+Desesperábame de ver de cuán poco servía mi mucho cuidado y
+diligencia. Venía el señor del ganado; salían los pastores a recebirle
+con las pieles de la res muerta; culpaba a los pastores par
+negligentes, y mandaba castigar a los perros por perezosos; llovían
+sobre nosotros palos, y sobre ellos reprehensiones; y así, viéndome un
+día castigado sin culpa, y que mi cuidado, ligereza y braveza no eran
+de provecho para coger el lobo, determiné de mudar estilo, no
+desviándome a buscarle, como tenía de costumbre, lejos del rebaño,
+sino estarme junto a él; que pues el lobo allí venía allí sería más
+cierta la presa. Cada semana nos tocaban a rebato, y en una escurísima
+noche tuve yo vista para ver los lobos, de quien era imposible que el
+ganado se guardase. Agácheme detrás de una mata, pasaron los perros,
+mis compañeros, adelante, y desde allí oteé, y vi que dos pastores
+asieron de un carnero de los mejores del aprisco y le mataron, de
+manera que verdaderamente pareció a la mañana que había sido su
+verdugo d lobo. Pasméme, quedé suspenso cuando vi que los pastores
+eran los lobos, y que despedazaban el ganado los mismos que le habían
+de guardar. Al punto hacían saber a su amo la presa del lobo, dábanle
+el pellejo y parte de la carne, y comíanse ellos lo más y lo mejor.
+Volvía a reñirles el señor, y volvía también el castigo de los perros.
+No había lobos; menguaba el rebaño; quisiera yo descubrillo; hallábame
+mudo; todo lo cual me traía lleno de admiración y de congoja. "¡Válame
+Dios!--decía entre mí--. ¿Quién podrá remediar esta maldad? ¿Quién
+será poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que las
+centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os mata?"
+
+CIPIÓN.--Y decías muy bien, Berganza; porque no hay mayor ni más sotil
+ladrón que el doméstico, y así, mueren muchos más de los confiados que
+de los recatados; pero el daño está en que es imposible que puedan
+pasar bien las gentes en el mundo si no se fía y se confía. Mas
+quédese aquí esto, que no quiero que parezcamos predicadores. Pasa
+adelante.
+
+BERGANZA.--Paso adelante, y digo que determiné dejar aquel oficio,
+aunque parecía tan bueno, y escoger otro, donde por hacerle bien, ya
+que no fuese remunerado, no fuese castigado. Volvíme a Sevilla, que es
+amparo de pobres y refugio de desechados; que en su grandeza no sólo
+caben los pequeños, pero no se echan de ver los grandes. Arriméme a la
+puerta de una gran casa de un mercader, hice mis acostumbradas
+diligencias, y a pocos lances me quedé en ella. Recibiéronme para
+tenerme atado detrás de la puerta de día, y suelto de noche; servía
+con gran cuidado y diligencia; ladraba a los forasteros y gruñía a los
+que no eran muy conocidos; no dormía de noche, visitando los corrales,
+subiendo a los terrados, hecho universal centinela de la mía y de las
+cosas ajenas. Agradóse tanto mi amo de mi buen servicio, que mandó que
+me tratasen bien y me diesen ración de pan y los huesos que se
+levantasen o arrojasen de su mesa, con las sobras de la cocina, a lo
+que yo me mostraba agradecido, dando infinitos saltos cuando veía a mi
+amo, especialmente cuando venía de fuera; que eran tantas las muestras
+de regocijo que daba, y tantos los saltos, que mi amo ordenó que me
+desatasen y me dejasen andar suelto de día y de noche. Como me vi
+suelto, corrí a él, rodéele todo, sin osar llegarte con las manos,
+acordándome de la fábula de Isopo, cuando aquel asno tan asno, que
+quiso hacer a su señor las mismas caricias que le hacía una perrilla
+regalada suya, que le granjearon ser molido a palos. Parecióme que en
+esta fábula se nos dio a entender que las gracias y donaires de
+algunos no están bien en otros. Este mercader, pues, tenía dos hijos,
+el uno de doce y el otro de hasta catorce años, los cuales estudiaban
+gramática en el estudio de la Compañía de Jesús; iban con autoridad,
+con ayo y con pajes que les llevaban los libros y aquel que llaman
+_vademecum_. El verlos ir con tanto aparato, en sillas si hacía sol,
+en coche si llovía, me hizo considerar y reparar en la mucha llaneza
+con que su padre iba a la Lonja a negociar sus negocios, porque no
+llevaba otro criado que un negro, y algunas veces se desmandaba a ir
+en un machuelo aun no bien aderezado.
+
+CIPIÓN.--Hais de saber, Berganza, que es costumbre y condición de los
+mercaderes de Sevilla, y aun de las otras ciudades, mostrar su
+autoridad y riqueza, no en sus personas, sino en las de sus hijos;
+porque los mercaderes son mayores en su sombra que en sí mismos. Y
+como ellos por maravilla atienden a otra cosa que a sus tratos y
+contratos, trátanse modestamente; y como la ambición y la riqueza
+muere por manifestarse, revienta por sus hijos, y así los tratan y
+autorizan como si fuesen hijos de algún príncipe; y algunos hay que
+les procuran títulos, y ponerles en el pecho la marca que tanto
+distingue la gente principal de la plebeya.
+
+BERGANZA.--Ambición es, pero ambición generosa, la de aquel que
+pretende mejorar su estado sin perjuicio de tercero.
+
+CIPIÓN.--Pocas o ninguna vez se cumple con la ambición que no sea con
+daño de tercero.
+
+BERGANZA.--Ya hemos dicho que no hemos de murmurar.
+
+CIPIÓN.--Sí, que yo no murmuro de nadie.
+
+BERGANZA.--Ahora acabo de confirmar por verdad lo que muchas veces he
+oído decir. Acaba un maldiciente murmurador de echar a perder diez
+linajes y de caluniar veinte buenos, y si alguno le reprehende por lo
+que ha dicho, responde que él no ha dicho nada; y que si ha dicho
+algo, no lo ha dicho por tanto; y que si pensara que alguno se había
+de agraviar, no lo dijera.
+
+CIPIÓN.--Así es verdad, y yo confieso mi yerro, y quiero que me le
+perdones, pues te he perdonado tantos; echemos pelillos a la mar, como
+dicen los muchachos, y no murmuremos de aquí adelante; y sigue tu
+cuento, que le dejaste en la autoridad con que los hijos del mercader
+tu amo iban al estudio de la Compañía de Jesús.
+
+BERGANZA.--Digo que los hijos de mi amo se dejaron un día un
+cartapacio en el patio, donde yo a la sazón estaba; así del
+_vademecum_ y fuíme tras ellos, con intención de no soltalle hasta el
+estudio. Sucedióme todo como lo deseaba: que mis amos, que me vieron
+venir con el _vademecum_ en la boca, asido sotilmente de las cintas,
+mandaron a un paje me le quitase; mas yo no lo consentí, ni le solté
+hasta que entré en el aula con él, cosa que causó risa a todos los
+estudiantes. Lleguéme al mayor de mis amos, y, a mi parecer, con mucha
+crianza, se le puse en las manos, y quedéme sentado en cuclillas a la
+puerta del aula, mirando de hito en hito al maestro que en la cátedra
+leía. No sé qué tiene la virtud, que, con alcanzárseme a mí tan poco,
+o nada, della, luego recibí gusto de ver el amor, el término, la
+solicitud y la industria con que aquellos benditos padres y maestros
+enseñaban a aquellos niños, enderezando las tiernas varas de su
+juventud, porque no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de
+la virtud, que juntamente con las letras les mostraban. Consideraba
+cómo los reñían con suavidad, los castigaban con misericordia, los
+animaban con ejemplos, los incitaban con premios y los sobrellevaban
+con cordura, y, finalmente, cómo les pintaban la fealdad y horror de
+los vicios, y les dibujaban la hermosura de las virtudes, para que,
+aborrecidos ellos y amadas ellas, consiguiesen el fin para que fueron
+criados. Mis amos gustaron de que les llevase siempre el _vademecum_,
+lo que hice de muy buena voluntad; con lo cual tenía una vida de rey,
+y aun mejor, porque era descansada, a causa que los estudiantes dieron
+en burlarse conmigo, y domestiquéme con ellos de tal manera, que me
+metían la mano en la boca y los más chiquillos subían sobre mí;
+arrojaban los bonetes o sombreros, y yo se los volvía a la mano
+limpiamente y con muestras de grande regocijo. Dieron en darme de
+comer cuanto ellos podían, y gustaban de ver que cuando me daban
+nueces o avellanas, las partía como mona, dejando las cáscaras y
+comiendo lo tierno. Tal hubo que, por hacer prueba de mi habilidad, me
+trujo en un pañuelo gran cantidad de ensalada, la cual comí como si
+fuera persona. Era tiempo de invierno, cuando campean en Sevilla los
+molletes y mantequillas, de quien era tan bien servido, que más de dos
+_Antonios_ se empeñaron o vendieron para que yo almorzase, Finalmente,
+yo pasaba una vida de estudiante sin hambre y sin sarna, que es lo que
+más se puede encarecer para decir que era buena. Desta gloria y desta
+quietud me vino a quitar una señora que, a mi parecer, llaman por ahí
+razón de estado, que cuando con ella se cumple se ha de descumplir con
+otras razones muchas. Es el caso que a aquellos señores maestros les
+pareció que la media hora que hay de lición a lición la ocupaban los
+estudiantes, no en repasar las liciones, sino en holgarse conmigo; y
+así, ordenaron a mis amos que no me llevasen más al estudio;
+obedecieron, volviéronme a casa y a la antigua guarda de la puerta, y,
+sin acordarse señor el viejo de la merced que me habían hecho de que
+de día y de noche anduviese suelto, volví a entregar el cuello a la
+cadena y el cuerpo a una esterilla que detrás de la puerta me
+pusieron. ¡Ay, amigo Cipión, si supieses cuán dura cosa es de sufrir
+el pasar de un estado felice a un desdichado! Mira: cuando las
+miserias y desdichas tienen larga la corriente y son continuas, o se
+acaban presto con la muerte, o la continuación dellas hace un hábito y
+costumbre en padecellas, que suele en su mayor rigor servir de alivio;
+mas cuando de la suerte desdichada y calamitosa, sin pensarlo y de
+improviso, se sale a gozar de otra suerte próspera, venturosa y
+alegre, y de allí a poco se vuelve a padecer la suerte primera, y a
+los primeros trabajos y desdichas, es un dolor tan riguroso, que si no
+acaba la vida es por atormentarla más viviendo. Digo, en fin, que
+volví a mi ración perruna, y a los huesos que una negra de casa me
+arrojaba, y aun éstos me dezmaban dos gatos romanos; que, como sueltos
+y ligeros, érales fácil quitarme lo que no caía debajo del distrito
+que alcanzaba mi cadena. Cipión hermano, así el Cielo te conceda el
+bien que deseas, que, sin que te enfades, me dejes ahora filosofar un
+poco; porque si dejase de decir las cosas que en este instante me han
+venido a la memoria de aquellas que entonces me ocurrieron, me parece
+que no sería mi historia cabal ni de fruto alguno.
+
+CIPIÓN.--Advierte, Berganza, no sea tentación del demonio esa gana de
+filosofar que dices te ha venido; porque no tiene la murmuración mejor
+velo para paliar y encubrir su maldad disoluta que darse a entender el
+murmurador que todo cuanto dice son sentencias de filósofos, y que el
+decir mal es reprehensión, y el descubrir los defetos ajenos, buen
+celo. Y no hay vida de ningún murmurante que, si la consideras y
+escudriñas, no la halles llena de vicios y de insolencias. Y debajo de
+saber esto, filosofea ahora cuanto quisieres.
+
+BERGANZA.--Seguro puedes estar, Cipión, de que más murmure, porque así
+lo tengo prosupuesto. Es, pues, el caso, que como me estaba todo el
+día ocioso, y la ociosidad sea madre de los pensamientos, di en
+repasar por la memoria algunos latines que me quedaron en ella de
+muchos que oí cuando fuí con mis amos al estudio, con que, a mi
+parecer, me hallé algo más mejorado de entendimiento, y determiné,
+como si hablar supiera, aprovecharme dellos en las ocasiones que se me
+ofreciesen; pero en manera diferente de la que se suelen aprovechar
+algunos ignorantes. Hay algunos romancistas que en las conversaciones
+disparan de cuando en cuando con algún latín breve y compendioso,
+dando a entender a los que no lo entienden que son grandes latinos, y
+apenas saben declinar un nombre ni conjugar un verbo.
+
+CIPIÓN.--Por menor daño tengo ése que el que hacen los que
+verdaderamente saben latín, de los cuales hay algunos tan imprudentes,
+que hablando con un zapatero o con un sastre arrojan latines como
+agua.
+
+BERGANZA.--Deso podemos inferir que tanto peca el que dice latines
+delante de quien los ignora como el que los dice ignorándolos.
+
+CIPIÓN.--Para saber callar en romance y hablar en latín, discreción es
+menester, hermano Berganza.
+
+BERGANZA.--Así es, porque también se puede decir una necedad en latín
+como en romance.
+
+CIPIÓN.--Dejemos esto, y comienza a decir tus filosofías.
+
+BERGANZA.--Ya las he dicho: éstas son que acabo de decir.
+
+CIPIÓN.--¿Cuáles?
+
+BERGANZA.--Estas de los latines y romances, que yo comencé y tú
+acabaste.
+
+CIPIÓN.--¿Al murmurar llamas filosofar? ¡Así va ello! Canoniza,
+canoniza, Berganza, a la maldita plaga de la murmuración, y dale el
+nombre que quisieres; que ella dará a nosotros el de cínicos, que
+quiere decir perros murmuradores; y por tu vida que calles ya y sigas
+tu historia.
+
+BERGANZA.--¿Cómo la tengo de seguir si callo?
+
+CIPIÓN.--Quiero decir que la sigas de golpe, sin que la hagas que
+parezca pulpo, según la vas añadiendo colas.
+
+BERGANZA.--Habla con propiedad; que no se llaman colas las del pulpo.
+Y digo que, no contenta mi fortuna de haberme quitado de mis estudios
+y de la vida que en ellos pasaba, tan regocijada y compuesta, y
+haberme puesto atraillado tras de una puerta, y de haber trocado la
+liberalidad de los estudiantes en la mezquinidad de la negra, ordenó
+de sobresaltarme en lo que ya por quietud y descanso tenía. Mira,
+Cipión, ten por cierto y averiguado, como yo lo tengo, que al
+desdichado las desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en
+los últimos rincones de la tierra. Dígolo porque la negra de casa, una
+vez, me trujo una esponja frita con manteca; conocí #_su_# maldad; vi
+que era peor que comer zarazas, porque a quien la come se le hincha el
+estómago y no sale dél sin llevarse tras sí la vida; y acordé de poner
+tierra en medio. Halléme un día suelto, y sin decir a Dios a ninguno
+de casa, me puse en la calle; por un agujero de la muralla salí al
+campo, y antes que amaneciese me puse en Mairena, que es un lugar que
+está cuatro leguas de Sevilla. Quiso mi buena suerte que hallé allí
+una compañía de soldados, que, según oí decir, se iban a embarcar a
+Cartagena. Estaban en ella cuatro rufianes, y el atambor era uno que
+había sido corchete, y gran chocarrero, como lo suelen ser los más
+atambores. Determiné de acomodarme con él, si él quisiese, y seguir
+aquella jornada, aunque me llevase a Italia o a Flandes; porque me
+parece a mí, y aun a ti te debe parecer lo mismo, que puesto que dice
+el refrán: "Quien necio es en su villa, necio es en Castilla", el
+andar tierras y comunicar con diversas gentes hace a los hombres
+discretos.
+
+CIPIÓN.--Es eso tan verdad, que me acuerdo haber oído decir a un amo
+que tuve de bonísimo ingenio, que al famoso griego llamado Ulises le
+dieron renombre de prudente por sólo haber andado muchas tierras y
+comunicado con diversas gentes y varias naciones; y así, alabo la
+intención que tuviste de irte donde te llevasen.
+
+BERGANZA.--Es, pues, el caso que el atambor, por tener con qué mostrar
+más sus chacorrerías, comenzó a enseñarme a bailar al son del atambor
+y a hacer otras monerías, tan ajenas de poder aprenderlas otro perro
+que no fuera yo, como las oirás cuando te las diga. En menos de quince
+días, con mi buen ingenio y con la diligencia que puso el que había
+escogido por patrón, supe saltar por el Rey de Francia y no saltar por
+la mala tabernera; enseñóme a hacer corvetas como caballo napolitano,
+y a andar a la redonda como mula de atahona, con otras cosas que, si
+yo no tuviera cuenta en no adelantarme a mostrarlas, pusiera en duda
+si era algún demonio en figura de perro el que las hacía. Púsome
+nombre del _perro sabio_ y no habíamos llegado al alojamiento cuando,
+tocando su atambor, andaba por todo el lugar pregonando que todas las
+personas que quisiesen venir a ver las maravillosas gracias y
+habilidades del perro sabio, en tal casa, o en tal hospital, las
+mostraban, a ocho, o a cuatro maravedís, según era el pueblo, grande o
+chico. Con estos encarecimientos no quedaba persona en todo el lugar
+que no me fuese a ver, y ninguno había que no saliese admirado y
+contento de haberme visto. Triunfaba mi amo con la mucha ganancia; y
+viendo cuán bien sabía imitar el corcel napolitano, hízome unas
+cubiertas de guadamací y una silla pequeña, que me acomodó en las
+espaldas, y sobre ella puso una figura liviana de un hombre, con una
+lancilla de correr sortija, y enseñóme a correr derechamente a una
+sortija que entre dos palos ponía; y el día que había de correrla
+pregonaba que aquel día corría sortija el perro sabio, y hacía otras
+nuevas y nunca vistas galanterías, las cuales de mi santiscario, como
+dicen, las hacía, por no sacar mentiroso a mi amo. Llegamos, pues, por
+nuestras jornadas contadas a Montilla, villa del famoso y gran
+cristiano Marqués de Priego, señor de la casa de Aguilar y de
+Montilla. Alojaron a mi amo, porque él lo procuró, en un hospital,
+echó luego el ordinario bando, y como ya la fama se había adelantado a
+llevar las nuevas de las habilidades y gracias del perro sabio, en
+menos de una hora se llenó el patio de gente. Alegróse mi amo viendo
+que la cosecha iba de guilla, y mostróse aquel día chacorrero en
+demasía. Lo primero en que comenzaba la fiesta era en los saltos que
+yo daba por un aro de cedazo, que parecía de cuba; conjurábame por las
+ordinarias preguntas, y cuando él bajaba una varilla de membrillo que
+en la mano tenía, era señal del salto; y cuando la tenía alta, de que
+me estuviese quedo. El primer conjuro deste día--memorable entre todos
+los de mi vida--fué decirme: "Ea, Gavilán amigo, salta por la pompa y
+aparato de doña Pimpinela de Plafagonia. ¿No te cuadra el conjuro,
+hijo Gavilán? Pues salta por el bachiller Pasillas, que se firma
+licenciado sin tener grado alguno. ¡Oh, perezoso estás! ¿Por qué no
+saltas? Pero ya entiendo y alcanzo tus marrullerías: ahora salta por
+el licor de Esquivias, famoso al par del de Ciudad Real, San Martín y
+Ribadavia." Bajó la varilla y salté yo, y noté sus malicias y malas
+entrañas. Volvióse luego al pueblo, y en voz alta dijo: "No piense
+vuesa merced, senado valeroso, que es cosa de burla lo que este perro
+sabe; veinte y cuatro piezas He tengo enseñadas, que por la menor
+dellas volaría un gavilán; quiero decir que por ver la menor se pueden
+caminar treinta leguas. Sabe bailar la zarabanda y chacona mejor que
+su inventora misma; bébese una azumbre de vino sin dejar gota; entona
+un _sol fa mi re_ tan bien como un sacristán; todas estas cosas, y
+otras muchas que me quedan por decir, las irán viendo vuesas mercedes
+en los días que estuviere aquí la compañía; y por ahora dé otro salto
+nuestro sabio, y luego entraremos en lo grueso. Con esto suspendió el
+auditorio que había llamado senado, y les encendió el deseo de no
+dejar de ver todo lo que yo sabía. Volvióse a mí mi amo, y dijo:
+"Volved, hijo Gavilán, y con gentil agilidad y destreza deshaced los
+saltos que habéis hecho; pero ha de ser a devoción de la famosa
+hechicera que dicen que hubo en este lugar." Apenas hubo dicho esto,
+cuando alzó la voz la hospitalera, que era una vieja, al parecer, de
+más de sesenta años, diciendo: "¡Bellaco, charlatán, embaidor, aquí no
+hay hechicera alguna! Si lo decís por la Camacha, ya ella pagó su
+pecado, y está donde Dios se sabe; si lo decís por mí, chacorrero, ni
+yo soy ni he sido hechicera en mi vida; y si he tenido fama de haberlo
+sido, merced a los testigos falsos, y a la ley del encaje, y al juez
+arrojadizo y mal informado, ya sabe todo di mundo la vida que hago, en
+penitencia, no de los hechizos que no hice, sino de otros muchos
+pecados, otros que, como pecadora, he cometido. Así que, socarrón
+tamborilero, salid del hospital; si no, por vida de mi santiguada que
+os haga salir más que de paso." Y con esto comenzó a dar tantos gritos
+y a decir tantas y tan atropelladas injurias a mi amo que #_le_# puso
+en confusión y sobresalto; finalmente, no dejó que pasase adelante la
+fiesta en ningún modo. No le pesó a mi amo del alboroto, porque se
+quedó con los dineros, y aplazó para otro día y en otro hospital lo
+que en aquél había faltado. Fuése la gente maldiciendo a la vieja,
+añadiendo al nombre de hechicera el de bruja. Con todo esto, nos
+quedamos en el hospital aquella noche; y encontrándome la vieja en el
+corral solo, me dijo: "¿Eres tú, hijo Montiel? ¿Eres tú, por ventura,
+hijo?" Alcé la cabeza y miréla muy de espacio; lo cual, visto por
+ella, con lágrimas en los ojos se vino a mí, y me echó los brazos al
+cuello. Esto que ahora te quiero contar te lo había de haber dicho al
+principio de mi cuento, y así excusáramos la admiración que nos causó
+el vernos con habla. Porque has de saber que la vieja me dijo: "Hijo
+Montiel, vente tras mí, y sabrás mi aposento, y procura que esta noche
+nos veamos a solas en él, que yo dejaré abierta la puerta; y sabe que
+tengo muchas cosas que decirte de tu vida y para tu provecho." Bajé yo
+la cabeza en señal de obedecerla, por lo cual ella se acabó de enterar
+en que yo era el perro Montiel que buscaba, según después me lo dijo.
+Quedé atónito y confuso, esperando la noche, por ver en lo que paraba
+aquel misterio o prodigio de haberme hablado la vieja; y como había
+oído llamarla de hechicera, esperaba de su vista y habla grandes
+cosas. Llegóse, en fin, el punto de verme con ella en su aposento, que
+era escuro, estrecho y bajo, y solamente claro con la débil luz de un
+candil de barro que en él estaba; atizóle la vieja y sentóse sobre una
+arquilla, y llegóme junto a sí, y, sin hablar palabra, me volvió a
+abrazar. Lo primero que me dijo fué:
+
+"Bien esperaba yo en el Cielo que antes que estos mis ojos se cerrasen
+con el último sueño te había de ver, hijo mío, y ya que te he visto,
+venga la muerte y lléveme desta cansada vida. Has de saber, hijo, que
+en esta villa vivió la más famosa hechicera que hubo en el mundo, a
+quien llamaron _la Camacha de Montilla_; tuvo fama que convertía los
+hombres en animales, lo que yo nunca he podido alcanzar cómo se haga.
+Sea lo que fuere, lo que me pesa es que yo ni tu madre, que fuimos
+discípulas de la buena Camacha, nunca llegamos a saber tanto como
+ella.
+
+"Tu madre, hijo, se llamó _la Montiela_, que después de la Camacha fué
+famosa; yo me llamo _la Cañizares_, si ya no tan sabia como las dos, a
+lo menos de tan buenos deseos como cualquiera dellas. Tu madre no
+murió de enfermedad alguna, sino de dolor de que supo que la Camacha,
+su maestra, de envidia que la tuvo porque se le iba subiendo a las
+barbas en saber tanto como ella, o por otra pendenzuela de celos, que
+nunca pude averiguar, _#un día, convirtió a sus tres hijos en
+perros#_. La Camacha se fué y se llevó los cachorros; yo me quedé con
+tu madre, la cual no podía creer lo que le había sucedido. Llegóse el
+fin de la Camacha, y estando en la última hora de su vida llamó a tu
+madre y le dijo que no tuviese pena: que ellos volverían a su ser
+cuando menos lo pensasen. Tomólo tu madre de memoria, y yo lo fijé en
+la mía para si sucediese tiempo de poderlo decir a alguno de vosotros;
+y para poder conoceros, a todos los perros que veo de tu color los
+llamo con el nombre de tu madre, no por pensar que los perros han de
+saber el nombre, sino por ver si respondían a ser llamados tan
+diferentemente como se llaman los otros perros. Y esta tarde, como te
+vi hacer tantas cosas, y que te llaman _el perro sabio_, y, también,
+como alzaste la cabeza a mirarme cuando te llamé en el corral, he
+creído que tú eres hijo de la Montiela, a quien con grandísimo gusto
+doy noticia de tus sucesos. Lo que has de hacer, hijo, es encomendarte
+a Dios allá en tu corazón, y espera que éstas, que no quiero llamarlas
+profecías, sino adivinanzas, han de suceder presto y prósperamente;
+que, pues la buena de la Camacha las dijo, sucederán, sin duda alguna,
+y tú y tu hermano, si es vivo, os veréis como deseáis.
+
+"De lo que a mí me pesa es que estoy tan cerca de mi acabamiento que
+no tendré lugar de verlo."
+
+Finalmente, me dijo que aquella noche pensaba untarse para ir a uno de
+sus usados convites, y que cuando allá estuviese, pensaba preguntar a
+su dueño algo de lo que estaba por sucederme.
+
+Levantóse y tomando el candil se entró en otro aposentillo más
+estrecho; seguíla, combatido de mil varios pensamientos y admirado de
+lo que había oído y de lo que esperaba ver. Colgó la Cañizares el
+candil de la pared, y con mucha priesa, sacando de un rincón una olla
+vidriada, metió en ella la mano, y murmurando entre dientes, se untó
+desde los pies a la cabeza, que tenía sin toca. Antes que se acabase
+de untar me dijo que, ora se quedase su cuerpo en aquel aposento sin
+sentido; ora desapareciese dél, que no me espantase, ni dejase de
+aguardar allí hasta la mañana, porque sabría las nuevas de lo que me
+quedaba por pasar hasta ser hombre. Díjele bajando la cabeza que sí
+haría, y con esto acabó su untura, y se tendió en el suelo como
+muerta. Llegué mi boca a la suya, y vi que no respiraba poco ni mucho.
+
+Quise morderla, por ver si volvía en sí, y no hallé parte en toda ella
+que el asco no me lo estorbase; pero, con todo esto, la así de un
+carcaño y la saqué arrastrando al patio; mas ni por esto dió muestras
+de tener sentido. Allí, con mirar al cielo y verme en parte ancha, se
+me quitó el temor; a lo menos se templó de manera que tuve ánimo de
+esperar a ver en lo que paraba la ida y vuelta de aquella mala hembra
+y lo que me contaba de mis sucesos. Se pasó la noche y se vino d día,
+que nos halló a los dos en mitad del patio, ella no vuelta en sí, y a
+mí junto a ella, en cuclillas, atento, mirando su espantosa y fea
+catadura. Acudió la gente del hospital, y viendo aquel retablo, unos
+decían: "Ya la bendita Cañizares es muerta; mirad cuán desfigurada y
+flaca la tenía la penitencia"; otros, más considerados, la tomaron el
+pulso, y vieron que le tenía, y que no era muerta, por do se dieron a
+entender que estaba en éxtasis y arrobada, de puro buena. Otros hubo
+que dijeron: "Esta vieja, sin duda, debe de ser bruja, y debe de estar
+untada; que entre los que la conocemos, más fama tiene de bruja que de
+santa." Curiosos hubo que se llegaron a hincarle alfileres por las
+carnes, desde la punta hasta la cabeza; ni por eso recordaba la
+dormilona, ni volvió en sí hasta las siete del día; y como se sintió
+acribada de los alfileres y mordida de los carcañares, y magullada del
+arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que la
+estaban mirando, creyó, y creyó la verdad, que yo había sido el autor
+de su deshonra; y así, arremetió a mí, y echándome ambas manos a la
+garganta, procuraba ahogarme, diciendo: "¡Oh, bellaco, desagradecido,
+ignorante y malicioso! Y ¿es este el pago que merecen las buenas obras
+que a tu madre hice y de las que te pensaba hacer a ti?" Yo, que me vi
+en peligro de perder la vida entre las uñas de aquella fiera arpía,
+sacudíme, y asiéndola la zamarreé y arrastré por todo el patio; y ella
+daba voces, que la librasen de los dientes de aquel maligno espíritu.
+
+Con estas razones de la mala vieja creyeron los más que yo debía de
+ser algún demonio de los que tienen ojeriza continua con los buenos
+cristianos, y unos acudieron a echarme agua bendita, otros no osaban
+llegar a quitarme, otros daban voces que me conjurasen; la vieja
+gruñía; yo apretaba los dientes; crecía la confusión, y mi amo, que ya
+había llegado al ruido, se desesperaba, oyendo decir que yo era
+demonio. Otros, que no sabían de exorcismos, acudieron a tres o cuatro
+garrotes, con los cuales comenzaron a santiguarme los lomos; escocióme
+la burla, solté la vieja, y en tres saltos me puse en la calle y en
+pocos más salí de la villa, perseguido de una infinidad de muchachos,
+que iban a grandes voces diciendo: "¡Apártense, que rabia el perro
+sabio!" Otros decían: "¡No rabia, sino que es demonio en figura de
+perro!" Con este molimiento, a campana herida salí del pueblo,
+siguiéndome muchos que indubitablemente creyeron que era demonio, así
+por las cosas que me habían visto hacer como por las palabras que la
+vieja dijo cuando despertó de su maldito sueño. Dime tanta priesa a
+huir y a quitarme delante de sus ojos, que creyeron que me había
+desaparecido como demonio; en seis horas anduve doce leguas, y llegué
+a un rancho de gitanos, que estaba en un campo junto a Granada; allí
+me reparé un poco, porque algunos de los gitanos me conocieron por el
+perro sabio, y con no pequeño gozo me acogieron y escondieron en una
+cueva, porque no me hallasen si fuese buscado, con intención, a lo que
+después entendí, de ganar conmigo, como lo hacía el atambor mi amo.
+Veinte días estuve con ellos.
+
+CIPIÓN.--Antes, Berganza, que pases adelante, es bien que reparemos en
+lo que te dijo la bruja, y averigüemos si puede ser verdad la grande
+mentira a quien das crédito. Mira, Berganza, grandísimo disparate
+sería creer que la Camacha mudase los hombres en bestias; todas estas
+cosas y las semejantes son embelecos, mentiras o apariencias del
+demonio; y si a nosotros nos parece ahora que tenemos algún
+entendimiento y razón, pues hablamos siendo verdaderamente perros, o
+estando en su figura, ya hemos dicho que éste es caso portentoso y
+jamás visto, y que aunque le tocamos con las manos no le habernos de
+dar crédito, hasta tanto que el suceso dél nos muestre lo que conviene
+que creamos. ¿Quiéreslo ver más claro? La Camacha fué burladora falsa,
+y la Cañizares embustera, y la Montiela tonta, maliciosa y bellaca,
+con perdón sea dicho, si acaso es nuestra madre, de entrambos o tuya;
+que yo no la quiero tener por madre.
+
+BERGANZA.--Digo que tienes razón, Cipión hermano, y que eres más
+discreto de lo que pensaba; y vengo a pensar y creer que todo lo que
+hasta aquí hemos pasado, y lo que estamos pasando, es sueño, y que
+somos perros; pero no por esto dejemos de gozar deste bien de la habla
+que tenemos y de la excelencia tan grande de tener discurso humano
+todo el tiempo que pudiéremos.
+
+CIPIÓN.--De buena gana te escucho, por obligarte a que me escuches
+cuando te cuente, si el cielo fuere servido, los sucesos de mi vida.
+
+BERGANZA.--Al cabo de veinte días los #_gitanos_# me quisieron llevar
+a Murcia. No me pareció bien el viaje que llevaban, y así, determiné
+soltarme, como lo hice, y saliéndome de Granada di en una huerta de un
+morisco, que me acogió de buena voluntad, y yo quedé con mejor,
+pareciéndome que no me querría para más de para guardarle la huerta,
+oficio, a mi cuenta, de menos trabajo que el de guardar ganado; y como
+no había allí altercar sobre tanto más cuanto al salario, fué cosa
+fácil hallar el morisco criado a quien mandar y yo amo a quien servir.
+Estuve con él más de un mes, no por el gusto de la vida que tenía,
+sino por el que me daba saber la de mi amo, y por ella la de todos
+cuantos moriscos viven en España. ¡Oh, cuántas y cuáles cosas te
+pudiera decir, Cipión amigo, desta morisca canalla, si no temiera no
+poderlas dar fin en dos semanas! Como mi amo era mezquino, como lo son
+todos los de su casta, sustentábame con pan de mijo y con algunas
+sobras de zahinas, común sustento suyo; pero esta miseria me ayudó a
+llevar el Cielo por un modo tan extraño como el que ahora oirás. Cada
+mañana, juntamente con el alba, amanecía sentado al pie de un granado,
+de muchos que en la huerta había, un mancebo, al parecer estudiante,
+vestido de bayeta, no tan negra ni tan peluda, que no pareciese parda
+y tundida. Ocupábase en escribir en un cartapacio, y de cuando en
+cuando se daba palmadas en la frente y se mordía las uñas, estando
+mirando al cielo; y otras veces se ponía tan imaginativo que no movía
+pie ni mano, ni aun las pestañas: tal era su embelesamiento. Una vez
+me llegué junto a él sin que me echase de ver; oíle murmurar entre
+dientes, y al cabo de un buen espacio dió una gran voz, diciendo:
+"¡Vive el Señor que es la mejor octava que he hecho en todos los días
+de mi vida!" Y escribiendo apriesa en su cartapacio, daba muestras de
+gran contento; todo lo cual me dio a entender que el desdichado era
+poeta. Hícele mis acostumbradas caricias, por asegurarle de mi
+mansedumbre; écheme a sus pies, y él, con esta seguridad, prosiguió en
+sus pensamientos y tornó a rascarse la cabeza y a sus arrobos, y a
+volver a escribir lo que había pensado. Después de haber escrito
+algunas coplas de #_una_# comedia, con mucho sosiego y espacio sacó de
+la faldriquera algunos mendrugos de pan y obra de veinte pasas, que, a
+mi parecer, entiendo que se las conté, y aun estoy en duda si eran
+tantas, porque juntamente con ellas hacían bulto ciertas migajas de
+pan que las acompañaban. Sopló y apartó las migajas, y una a una se
+comió las pasas y los palillos, porque no le vi arrojar ninguno,
+ayudándolas con los mendrugos, que, morados con la borra de la
+faldriquera, parecían mohosos, y eran tan duros de condición, que
+aunque él procuró enternecerlos paseándolos por la boca una y muchas
+veces, no fué posible moverlos de su terquedad; todo lo cual redundó
+en mi provecho, porque me los arrojó, diciendo: "¡To, to! Toma, que
+buen provecho te hagan." "¡Mirad--dije entre mí--qué néctar o
+ambrosía me da este poeta, de los que ellos dicen que se mantienen los
+dioses y su Apolo allá en el cielo!" En fin, por la mayor parte,
+grande es la miseria de los poetas; pero mayor era mi necesidad, pues
+me obligó a comer lo que él desechaba. En tanto que duró la
+composición de su comedia, no dejó de venir a la huerta, ni a mí me
+faltaron mendrugos, porque los repartía conmigo con mucha liberalidad,
+y luego nos íbamos a la noria, donde, yo de bruces y él con un
+canjilón satisfacíamos la sed como unos monarcas. Pero faltó el poeta,
+y sobró en mí la hambre, tanto, que determiné dejar al morisco y
+entrarme en la ciudad a buscar ventura, que la halla el que se muda.
+Al entrar de la ciudad vi que salía del famoso monasterio de San
+Jerónimo, mi poeta, que, como me vio, se vino a mí con los brazos
+abiertos, y yo me fuí a él con nuevas muestras de regocijo por haberle
+hallado. Luego al instante comenzó a desembaular pedazos de pan, más
+tiernos que los que solía llevar a la huerta, y a entregarlos a mis
+dientes sin repasarlos por los suyos, merced que con nuevo gusto
+satisfizo mi hambre. Los tiernos mendrugos y el haber visto salir a mi
+poeta del monasterio dicho me pusieron en sospecha de que tenía las
+musas vergonzantes, como otros muchos las tienen. Encaminóse a la
+ciudad, y yo le seguí, con determinación de tenerle por amo, si él
+quisiese, imaginando que de las sobras de su castillo se podía
+mantener mi real. De lance en lance #_vine a parar en casa de un autor
+de comedías_# y con una compañía llegué a esta ciudad de Valladolid,
+donde en un entremés me dieron una herida que me llegó casi al fin de
+la vida; no pude vengarme, por estar enfrenado entonces, y después, a
+sangre fría, no quise; que la venganza pensada arguye crueldad y mal
+ánimo. Cansóme aquel ejercicio, no por ser trabajo, sino porque veía
+en él cosas que juntamente pedían enmienda y castigo; y como a mí
+estaba más el sentillo que el remediallo, acordé de no verlo, y así,
+me acogí a sagrado, como hacen aquellos que dejan los vicios cuando no
+pueden ejercitallos, aunque más vale tarde que nunca. Digo, pues, que
+viéndote una noche llevar la linterna con el buen cristiano Mahudes,
+te consideré contento y justa y santamente ocupado; y lleno de buena
+envidia quise seguir tus pasos, y con esta loable intención me puse
+delante de Mahudes, que luego me eligió para tu compañero y me trujo a
+este hospital. ¿Ves cuan larga ha sido mi plática? ¿Ves mis muchos y
+diversos sucesos? ¿Consideras mis caminos y mis amos tantos? Pues todo
+lo que has oído es nada, comparado a lo que te pudiera contar.
+
+CIPIÓN.--Y con esto pongamos fin a esta plática; que la luz que entra
+por estos resquicios muestra que es muy entrado el día, y esta noche
+que viene, si no nos ha dejado este grande beneficio de la habla, será
+la mía, para contarte mi vida.
+
+BERGANZA.--Sea ansí, y mira que acudas a este mismo puesto.
+
+
+
+
+EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS
+
+(_Salen_ CHANFALLA _y la_ CHERINOS.)
+
+CHANFALLA.--No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis
+advertimientos, principalmente los que te he dado para este nuevo
+embuste.
+
+CHIRINOS.--Chanfalla ilustre, lo que en mí fuere, tenlo como de molde;
+que tanta memoria tengo como entendimiento, a quien se junta una
+voluntad de acertar a satisfacerte que excede a las demás potencias.
+
+CHANFALLA.--Chirinos, poco a poco estamos ya en el pueblo, y estos que
+aquí vienen deben de ser, como lo son sin duda, el Gobernador y los
+Alcaldes. Salgámosles al encuentro, y date un filo a la lengua en la
+piedra de la adulación; pero no despuntes de aguda.
+
+(_Salen el_ GOBERNADOR _y_ BENITO REPOLLO, _alcalde_;JUAN _#Tostado#,
+regidor, y_ PEDRO CAPACHO, _escribano_.)
+
+Beso a vuesas mercedes las manos. ¿Quién de vuesas mercedes es el
+Gobernador de este pueblo?
+
+GOBERNADOR.--Yo soy el Gobernador; ¿qué es lo que queréis, buen
+hombre?
+
+CHANFALLA.--A tener yo dos onzas de entendimiento, hubiera echado de
+ver que esa peripatética y anchurosa presencia no podía ser de otro
+que del dignísimo Gobernador de este honrado pueblo.
+
+GOBERNADOR.--Y bien, ¿qué es lo que queréis, hombre honrado?
+
+CHIRINOS.--Honrados días viva vuesa merced que así nos honra; en fin,
+la encina da bellotas, el pero, peras; la parra, uvas, y el honrado,
+honra, sin poder hacer otra cosa.
+
+BENITO.--Sentencia _ciceronianca_, sin quitar ni poner un punto.
+
+CAPACHO.--_Ciceroniana_ quiso decir el señor alcalde Benito Repollo.
+
+BENITO.--Siempre quiero decir lo que es mejor, sino que las más veces
+no acierto; en fin, buen hombre, ¿qué queréis?
+
+CHANFALLA.--Yo, señores míos, soy Montiel, el que trae el Retablo de
+las Maravillas; hanme enviado a llamar de la corte los señores
+cofrades de los hospitales, porque no hay autor de comedias en ella, y
+perecen los hospitales; y con mi ida se remediará todo.
+
+GOBERNADOR.--Y ¿qué quiere decir Retablo de las Maravillas?
+
+CHANFALLA.--Por las maravillosas cosas que en él se enseñan y
+muestran, viene a ser llamado Retablo de las Maravillas; el cual
+fabricó y compuso el sabio Tontonelo debajo de tales paralelos,
+rumbos, astros y estrellas; con tales puntos, caracteres y
+observaciones, que ninguno puede ver las cosas que en él se muestran,
+que tenga alguna raza de confeso, o sea _#hijo de padres ladrones#_; y
+el que fuere contagiado destas dos tan usadas enfermedades, despídase
+de ver las cosas jamás vistas ni oídas de mi Retablo.
+
+BENITO.--Ahora echo de ver que cada día se ven en el mundo cosas
+nuevas. Y ¡qué! ¿se llamaba Tontonelo el sabio que el Retablo compuso?
+
+CHERINOS.--Tontonelo se llamaba, nacido en la ciudad de Tontonela;
+hombre de quien hay fama que le llegaba la barba a la cintura.
+
+BENITO.--Por la mayor parte, los hombres de grandes barbas son
+sabihondos.
+
+GOBERNADOR.--Señor regidor Juan _#Tostado#_, yo determino, debajo de
+su buen parecer, que esta noche se despose la señora Teresa
+_#Tostada#_, su hija, de quien yo soy padrino, y en regocijo de la
+fiesta, quiero que el señor Montiel muestre en vuestra casa su
+Retablo.
+
+JUAN.--Eso tengo yo por servir al señor Gobernador, con cuyo parecer
+me convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa en contrario.
+
+CHIRINOS.--La cosa que hay en contrario es, que si no se nos paga
+primero nuestro trabajo, así verán las figuras como por el cerro de
+Ubeda. ¿Y vuesas mercedes, señores Justicias, tienen conciencia y alma
+en esos cuerpos? Bueno sería que entrase esta noche todo el pueblo en
+casa del señor Juan _#Tostado#_, o como es su gracia, y viese lo
+contenido en el tal retablo, y mañana, cuando quisiésemos mostralle al
+pueblo, no hubiese ánima que le viese: no, señores, no, señores; _ante
+omnia_ nos han de pagar lo que fuere justo.
+
+BENITO.--Señora autora, aquí no os ha de pagar ninguna Antona, ni
+ningún Antoño; el señor regidor Juan _#Tostado#_ os pagará más que
+honradamente, y si no el Concejo. ¡Bien conocéis el lugar por cierto!
+Aquí, hermana, no aguardamos a que ninguna Antona pague por nosotros.
+
+CAPACHO.--¡Pecador de mí, señor Benito Repollo, y qué lejos da del
+blanco! No dice la señora autora que pague ninguna Antona, sino que le
+paguen adelantado, y ante todas cosas, que eso quiere decir _ante
+omnia_.
+
+BENITO.--Mirad, escribano Pedro Capacho; haced vos que me hablen a
+derechas, que yo entenderé a pie llano; vos, que sois leído y
+escribido, podéis entender esas algarabías de allende, que yo, no.
+
+JUAN.--Ahora bien, ¿contentarse ha el señor autor con que yo le dé
+adelantados media docena de ducados? Y más, que se tendrá cuidado que
+no entre gente del pueblo esta noche en mi casa.
+
+CHANFALLA.--Soy contento; porque yo me fío de la diligencia de vuesa
+merced y de su buen término.
+
+JUAN.--Pues véngase conmigo, recibirá el dinero y verá mi casa y la
+comodidad que hay en ella para mostrar ese Retablo.
+
+CHANFALLA.--Vamos, y no se les pase de las mientes las calidades que
+han de tener los que se atrevieren a mirar el maravilloso Retablo.
+
+BENITO.--A mi cargo queda eso, y séle decir que por mi parte puedo ir
+seguro a juicio, pues tengo el padre alcalde; cuatro dedos de enjundia
+de cristiano viejo rancioso tengo sobre los cuatro costados de mi
+linaje: miren si veré el tal Retablo.
+
+CAPACHO.--Todos le pensarnos ver, señor Benito Repollo.
+
+JUAN.--No nacimos acá en las malvas, señor Pedro Capacho.
+
+GOBERNADOR.--Todo será menester, según voy viendo, señores Alcalde,
+Regidor y Escribano.
+
+JUAN.--Vamos, autor, y manos a la obra; que Juan _#Tostado#_ me llamo,
+hijo de Antón _#Tostado#_ y de Juana Macha; y no digo más en abono, y
+seguro que podré ponerme cara a cara y a pie quedo delante del
+referido Retablo.
+
+CHERINOS.--Dios lo haga.
+
+(_Entranse_ JUAN _#Tostado# y_ CHANFALLA.)
+
+GOBERNADOR.--Señora autora, ¿qué poetas se usan ahora en la Corte, de
+fama y rumbo, especialmente de los llamados cómicos?; porque yo tengo
+mis puntas y collar de poeta, y pícome de la farándula y carátula.
+Veinte y dos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas a las
+otras; y estoy aguardando coyuntura para ir a la Corte y enriquecer
+con ellas media docena de autores.
+
+CHERINOS.--A lo que vuesa merced, señor Gobernador, me pregunta de los
+poetas, no le sabré responder; porque hay tantos, que quitan el sol; y
+todos piensan que son famosos. Los poetas cómicos son los ordinarios y
+que siempre se usan, y así no hay para qué nombrallos. Pero dígame
+vuesa merced, por su vida: ¿cómo es su buena gracia? ¿Cómo se llama?
+
+GOBERNADOR.--A mí, señora autora, me llaman el Licenciado Gomecillos.
+
+CHERINOS.--¡Válame Dios! ¿Y que vuesa merced es el señor Licenciado
+Gomecillos, el que compuso aquellas coplas tan famosas de _Lucifer
+estaba malo, y tómale mal de fuera_?
+
+GOBERNADOR.--Malas lenguas hubo que me quisieron ahijar esas coplas, y
+así fueron mías como del Gran Turco. Las que yo compuse, y no lo
+quiero negar, fueron aquellas que trataron del diluvio de Sevilla; que
+puesto que los poetas son ladrones unos de otros, nunca me precié de
+hurtar nada a nadie: con mis versos me ayude Dios, y hurte el que
+quisiere.
+
+(_Vuelve_ CHANFALLA.)
+
+CHANFALLA.--Señores, vuesas mercedes vengan, que todo está a punto, y
+no falta más que comenzar.
+
+CHIRINOS.--¿Está ya el dinero _in Corbona_?
+
+CHANFALLA.--Y aun entre las telas del corazón.
+
+CHIRINOS.--Pues doyte por aviso, Chanfalla, que el Gobernador es
+poeta.
+
+CHANFALLA.--¿Poeta? ¡Cuerpo del mundo! Pues dale por engañado, porque
+todos los de humor semejante son hechos a la macacona, gente
+descuidada, crédula y no nada maliciosa.
+
+BENITO.--Vamos, autor, que me saltan los pies por ver esas maravillas.
+
+(_Entranse todos_.)
+
+(_Salen_ JUANA _#Tostada# y_ TERESA REPOLLA, _labradoras; la una como
+desposada, que es la #Tostada#_.)
+
+TOSTADA.--Aquí te puedes sentar, Teresa Repolla amiga, que tendremos
+el Retablo enfrente; y pues sabes las condiciones que han de tener los
+miradores del Retablo, no te descuides, que sería una gran desgracia.
+
+TERESA.--Ya sabes, Juana _#Tostada#_, que soy tu prima, y no digo más.
+Tan cierto tuviera yo el cielo como tengo cierto ver todo aquello que
+el Retablo mostrare. Por el siglo de mi madre, que me sacase los
+mismos ojos de mi cara, si alguna desgracia me aconteciese bonita soy
+yo para eso.
+
+JUANA _#Tostada#_.--Sosiégate, prima, que toda la gente viene.
+
+(_Entran el_ GOBERNADOR, BENITO REPOLLO, JUAN _#Tostado#_, PEDRO
+CAPACHO, _el autor y la autora y otra gente del pueblo, y un sobrino
+de Benito que ha de ser aquel gentilhombre que baila_.)
+
+CHANFALLA.--Siéntense todos; el Retablo ha de estar detrás de este
+repostero, y la autora también.
+
+GOBERNADOR.--El señor Montiel comience su obra.
+
+BENITO.--Poca balumba trae este autor para tan gran Retablo.
+
+JUAN.--Todo debe de ser de maravillas.
+
+CHANFALLA.--Atención, señores, que comienzo:--¡Oh tú, quienquiera que
+fuiste, que fabricaste este Retablo con tan maravilloso artificio, que
+alcanzó renombre _de las Maravillas_! Por la virtud que en él se
+encierra, te conjuro, apremio y mando que luego incontinente muestres
+a estos señores algunas de las tus maravillosas maravillas, para que
+se regocijen y tomen placer, sin escándalo alguno. Ea, que ya veo que
+has otorgado mi petición, pues por aquella parte asoma la figura del
+valentísimo Sansón, abrazado con las colunas del templo, para
+derriballe por el suelo y tomar venganza de sus enemigos. ¡Tente,
+valeroso caballero, tente, por la gracia de Dios Padre; no hagas tal
+desaguisado, porque no cojas debajo y hagas tortilla tanto y tan noble
+gente como aquí se ha juntado!
+
+BENITO.--¡Véngase, cuerpo de tal, conmigo! Bueno sería que, en lugar
+de habernos venido a holgar, quedásemos aquí hechos plasta. ¡Téngase,
+señor Sancho, pesia a mis males, que se lo ruegan buenos!
+
+CAPACHO.--¿Veisle vos, _#Tostado#_?
+
+JUAN.--Pues ¿no le había de ver? ¿Tengo yo los ojos en el colodrillo?
+
+CAPACHO [#_aparte_#].--Milagroso caso es éste: así veo yo a Sansón
+ahora como el Gran Turco. Pues en verdad que me tengo por legítimo y
+cristiano viejo.
+
+CHIRINOS.--¡Guárdate, hombre, que sale el mesmo toro que mató al
+ganapán en Salamanca! ¡Échate, hombre; échate, hombre; ¡Dios te libre!
+¡Dios te libre!
+
+[Ilustración: ¡Échense todos, échense todos! ...]
+
+CHANFALLA.--¡Échense todos, échense todos! ¡Húchoho! ¡húchoho!
+¡húchoho!
+
+(_Echanse todos y alborótanse_.)
+
+BENITO.--El diablo lleva en el cuerpo el torillo; sus partes tiene de
+hosco y de bragado; si no me tiendo, me lleva de vuelo.
+
+JUAN.--Señor autor, haga, si puede, que no salgan figuras que nos
+alboroten, y no lo digo por mí, sino por estas mochachas que no les ha
+quedado gota de sangre en el cuerpo de la ferocidad del toro.
+
+#_Tostada_#.--Y ¡cómo, padre! No pienso volver en mí en tres días; ya
+me vi en sus cuernos, que los tiene agudos como una lesna.
+
+JUAN.--No fueras tú mi hija y no lo vieras.
+
+GOBERNADOR [#_aparte_#].--Basta que todos ven lo que yo no veo; pero
+al fin habré de decir que lo veo, por la negra honrilla.
+
+CHIRINOS.--Esa manada de ratones que allá va, deciende por línea recta
+de aquellos que se criaron en el arca de Noé; dellos son blancos,
+dellos albarazados, dellos jaspeados, y dellos azules, y finalmente,
+todos son ratones.
+
+#_Tostada_#.--¡Jesús! ¡Ay de mí! ¡Ténganme que me arrojaré por aquella
+ventana! ¿Ratones? ¡Desdichada! Amiga, apriétate las faldas y mira no
+te muerdan; y ¡monta que son pocos! Por el siglo de mi abuela, que
+pasan de milenta.
+
+REPOLLA.--Yo sí soy la desdichada, porque se me entran sin reparo
+ninguno; un ratón morenico me tiene asida de una rodilla. ¡Socorro
+venga del cielo, pues en la tierra me falta!
+
+CHANFALLA.---Esta agua, que con tanta priesa se deja descolgar de las
+nubes, es de la fuente que da origen y principio al río Jordán; toda
+mujer a quien tocare en d rostro se le volverá como de plata bruñida,
+y a los hombres se les volverán las barbas como de oro.
+
+#_Tostada_#.--¿Oyes, amiga? Descubre el rostro, pues ves lo que te
+importa. ¡Oh, qué licor tan sabroso! Cúbrase, padre, no se moje.
+
+JUAN.--Todos nos cubrimos, hija.
+
+BENITO.--Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal maestra.
+
+CAPACHO [#_aparte_#].--Yo estoy más seco que un esparto.
+
+GOBERNADOR [#_aparte_#].--¿Qué diablos puede ser esto, que aún no me
+ha tocado una gota, donde todos se ahogan? #_Si empiezo a pensar mal de
+la honradez de mis padres._#
+
+CAPACHO.--Fresca es el agua del santo río Jordán; y aunque me cubrí lo
+que pude todavía me alcanzó un poco en los bigotes, y apostaré que los
+tengo rubios como un oro.
+
+BENITO.--Y aun peor cincuenta veces.
+
+CHERINOS.--Allá van hasta dos docenas de leones rampantes y de osos
+colmeneros; todo viviente se guarde; que, aunque fantásticos, no
+dejarán de dar alguna pesadumbre, y aun de hacer las fuerzas de
+Hércules, con espadas desenvainadas.
+
+JUAN.--Ea, señor autor, ¡cuerpo de nos! ¿Y agora nos quiere llenar la
+casa de osos y de leones?
+
+BENITO.--¡Mirad qué ruiseñores y calandrias nos envía Tontonelo, sino
+leones y dragones! Señor autor, y salgan figuras más apacibles, o aquí
+nos contentamos con las vistas, y Dios le guíe, y no pare más en el
+pueblo un momento.
+
+#_Tostada_#.--Señor Benito Repollo, deje salir ese oso y leones,
+siquiera por nosotras, y recebiremos mucho contento.
+
+JUAN.--Pues, hija, de antes te espantabas de los ratones, ¿y agora
+pides osos y leones?
+
+#_Tostada_#.--Todo lo nuevo aplace, señor padre.
+
+CHIRINOS.--Esa doncella que agora se muestra tan galana y tan
+compuesta, es la llamada Herodías, cuyo baile alcanzó en premio la
+cabeza del Precursor de la vida; si hay quien la ayude a bailar verán
+maravillas.
+
+BENITO.--Esta sí ¡cuerpo del mundo! que es figura hermosa, apacible y
+reluciente. Sobrino Repollo, tú que sabes de achaque de castañetas,
+ayúdala y será la fiesta de cuatro capas.
+
+SOBRINO.--Que me place, tío Benito Repollo.
+
+(_Tocan la_ Zarabanda.)
+
+CAPACHO.--¡Toma mi abuelo, si es antiguo el baile de la Zarabanda y de
+la Chacona!
+
+BENITO.--¡Ea, sobrino! ... #_Pero diga, señor autor, si esa Herodías_#
+es judía, ¿cómo vee estas maravillas?
+
+CHANFALLA.--Todas las reglas tienen excepción, señor Alcalde.
+
+(_Suena una trompeta o corneta dentro del teatro, y entra un furrier
+de compañías._)
+
+FURRIER.--¿Quién es aquí el señor Gobernador?
+
+GOBERNADOR.--Yo soy: ¿qué manda vuesa merced?
+
+FURRIER.--Que luego, al punto, mande hacer alojamiento para treinta
+hombres de armas, que llegarán aquí dentro de media hora, y aun antes,
+que ya suena la trompeta. Y adiós.
+
+(#_Vase_#.)
+
+BENITO.--Yo apostaré que los envía el sabio Tontonelo.
+
+CHANFALLA.--No hay tal; que esta es una compañía de caballos, que
+estaba alojada dos leguas de aquí.
+
+BENITO.--Ahora yo conozco bien a Tontonelo, y sé que vos y él sois
+unos grandísimos bellacos; y mirá que os mando que mandéis a Tontonelo
+no tenga atrevimiento de enviar estos hombres de armas, que le haré
+dar docientos azotes en las espaldas, que se vean unos a otros.
+
+CHANFALLA.--Digo, señor alcalde, que no los envía Tontonelo.
+
+BENITO.--Digo que los envía Tontonelo, como ha enviado las otras
+sabandijas que yo he visto.
+
+CAPACHO.--Todos las habernos visto, señor Benito Repollo.
+
+BENITO.--No digo yo que no, señor Pedro Capacho.
+
+_(Vuelve el furrier.)_
+
+FURRIER.--Ea, ¿está ya hecho el alojamiento?, que ya están los
+caballos en el pueblo.
+
+BENITO.--¿Qué, todavía ha salido con la suya Tontonelo? Pues yo os
+voto a tal, autor de humos y de embelecos, que me lo habéis de pagar.
+
+CHANFALLA.--Séanme testigos que me amenaza el alcalde.
+
+CHIRINOS.--Séanme testigos que dice el Alcalde que lo que manda S.M.
+lo manda el sabio Tontonelo.
+
+BENITO.--Atontoneleada te vean mis ojos, plega a Dios todopoderoso.
+
+GOBERNADOR.--Yo para mí tengo que verdaderamente estos hombres de
+armas no deben de ser de burlas.
+
+FURRIER.--¿De burlas habían de ser, señor Gobernador? ¿Está en su
+seso?
+
+JUAN.--Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos visto
+aquí. Por vida del autor, que haga salir otra vez a la doncella
+Herodías, por que vea este señor lo que nunca ha visto; quizá con esto
+le cohecharemos para que se vaya presto del lugar.
+
+CHANFALLA.--Eso en buen hora, y veisla aquí a de vuelve, y hace de
+señas a su bailador a que de nuevo la ayude.
+
+SOBRINO.--Por mí no quedará, por cierto.
+
+BENITO.--Eso sí, sobrino, cánsala, cánsala; vueltas y más vueltas;
+¡vive Dios, que es un azogue la muchacha! ¡Al hoyo, al hoyo! ¡A ello,
+a ello!
+
+FURRIER.--¿Está loca esta gente? ¿Qué diablos de doncella es ésta y
+qué baile y qué Tontonelo?
+
+CAPACHO.--¿Luego no vee la doncella herodiana el señor furrier?
+
+FURRIER.--¿Qué diablos de doncella tengo de ver?
+
+CAPACHO.--Basta: de _ex illis_ es.
+
+GOBERNADOR.--De _ex illis_ es, de _ex illis_ es.
+
+JUAN.--De ellos es, de ellos, el señor furrier; de ellos es.
+
+FURRIER.--Por Dios vivo, que si echo mano a la espada, que los haga
+salir por las ventanas, que no por la puerta.
+
+CAPACHO.--Basta, de _ex illis_ es.
+
+BENITO.--Basta; de ellos es, pues no vee nada.
+
+FURRIER.--¡Canalla! Si otra vez me dicen que soy de ellos no les
+dejaré hueso sano.
+
+BENITO.--Nunca los confesos ni _ladrones_ fueron valientes; y por eso
+no podemos dejar de decir: de ellos es, de ellos es.
+
+FURRIER.--¡Cuerpo de Dios con los villanos! Esperad.
+
+_(Mete mano a la espada y acuchíllase con todos, y la Cherinos
+descuelga la manta y dice:)_
+
+El diablo ha sido la trompeta y la venida de los hombres de armas; más
+parece que los llamaron con campanilla.
+
+CHANFALLA.--El suceso ha sido extraordinario; la virtud del Retablo se
+queda en su punto, y mañana lo podemos mostrar al pueblo; y nosotros
+mismos podemos cantar el triunfo de esta batalla diciendo: ¡Vivan
+Chirinos y Chanfalla!
+
+
+
+
+EL CERCO DE NUMANCIA
+
+FIGURAS SIGUIENTES:
+
+CIPIÓN, romano.
+IUGURTA, romano.
+_Gayo_ MARIO, romano.
+QUINTO FABIO, romano.
+CUATRO SOLDADOS ROMANOS.
+DOS NUMANTINOS, EMBAJADORES.
+TEÓGENES, numantino.
+CARAVINO, numantino.
+CUATRO GOBERNADORES NUMANTINOS.
+MARANDRO, numantino.
+DOS SACERDOTES NUMANTINOS.
+UN HOMBRE NUMANTINO.
+_Un Demonio_.
+CUATRO MUJERES DE NUMANCIA.
+LIRA, doncella.
+DOS CIUDADANOS NUMANTINOS.
+UNA MUJER DE NUMANCIA.
+UN HIJO SUYO.
+_Otro hijo de aquélla._
+UNA MUJER DE NUMANCIA.
+UN SOLDADO NUMANTINO.
+GUERRA.
+ENFERMEDAD.
+HAMBRE.
+VARIATO, muchacho, que es el
+ que se arroja de la torre.
+UN NUMANTINO.
+ERMILIO, soldado romano.
+
+
+JORNADA PRIMERA
+
+Entra CIPIÓN, y IUGURTA y MARIO y un alarde de soldados armados a lo
+antiguo, sin arcabuces, y CIPIÓN se sube sobre una peña que estará
+allí, y dice:
+
+CIP. En el fiero ademán, en los _#lozanos#_
+ Marciales aderezos y vistosos,
+ Bien os conozco, amigos, por romanos:
+ Romanos, digo, fuertes y animosos;
+ Mas en las blancas y delicadas manos,
+ Y en las teces de rostros tan lustrosos,
+ Allá en Bretaña parecéis criados,
+ Y de padres flamencos engendrados.
+ El general discuido vuestro, amigos,
+ El no mirar por lo que tanto os toca,
+ Levanta los caídos enemigos,
+ Que vuestro esfuerzo y opinión apoca.
+ Desta ciudad los muros son testigos,
+ Que aun hoy está cual bien fu_#n#_dada roca,
+ De vuestras perezosas fuerzas vanas,
+ Que sólo el nombre tienen de romanas.
+ ¿Paréceos, hijos, que es gentil hazaña
+ Que tiemble del romano nombre el mundo,
+ Y que vosotros solos en España
+ Le aniquiléis y echéis en el profundo?
+ ¿Qué flojedad es ésta tan extraña?
+ ¿Qué flojedad? Si yo mal no me fundo,
+ Es flojedad nacida de pereza,
+ Enemiga mortal de fortaleza.
+ ¿Pensáis que sólo _#atierra#_ la muralla
+ El almete y la acerada punta,
+ Y que sólo atropella la batalla
+ La multitud de gentes y armas junta?
+ Si esfuerzo de cordura no señala
+ Que todo lo previene y lo barrunta,
+ Poco aprovechan muchos escuadrones,
+ Y menos infinitas municiones.
+ Si a militar concierto se reduce
+ Cualque pequeño ejército que sea,
+ Veréis que como sol claro reluce,
+ Y alcanza las victorias que desea;
+ Pero si a flojedad él se conduce,
+ Aunque abreviado el mundo en él se vea,
+ En un momento quedará deshecho
+ Por más reglada mano y fuerte pecho.
+ Avergonzaos, varones esforzados,
+ Porque, a nuestro pesar, con arrogancia,
+ Tan pocos españoles, y encerrados,
+ Defiendan este nido de Numancia.
+ Deciséis años son, y más, pasados,
+ Que mantienen la guerra y la ganancia
+ De haber vencido con feroces manos
+ Millares de millares de romanos.
+ No me huela el soldado otros olores
+ Que el olor de la pez y de resina,
+ Ni por golosidad de los sabores
+ Traiga siempre aparato de cocina:
+ Que el que usa en la guerra estos primores,
+ Muy mal podrá sufrir la cota fina;
+ No quiero otro primor ni otra fragancia,
+ En tanto que español viva en Numancia.
+ En blandas camas, entre juego y vino,
+ Hállase mal el trabajoso Marte;
+ Otro aparejo busca, otro camino;
+ Otros brazos levantan su estandarte;
+ Cada cual se fabrica su destino;
+ No tiene allí fortuna alguna parte;
+ La pereza fortuna baja cría;
+ La diligencia, imperio y monarquía.
+ Estoy con todo esto tan seguro
+ De que al fin mostraréis que sois romanos,
+ Que tengo en nada el defendido muro
+ Destos rebeldes bárbaros hispanos,
+ Y así, os prometo por mi diestra y juro
+ Que, si igualáis al ánimo las manos,
+ Que las mías se alarguen en pagaros,
+ Y mi lengua también en alabaros.
+
+Míranse los soldados unos a otros, y hacen señas a uno dellos, que se
+llama GAYO MARIO, que responda por todos, y dice:
+
+GAYO. Si con atentos ojos has mirado,
+ Inclito general, en los semblantes
+ Que a tus breves razones han mostrado
+ Los que tienes agora circunstantes,
+ Cuál habrás visto sin color, turbado,
+ Y cuál con ella, indicios bien bastantes
+ De que _el_ temor y la vergüenza _a_ una
+ Nos aflige, molesta e importuna:
+ Vergüenza, de mirar ser reducidos
+ A término tan bajo por su culpa,
+ Que viendo ser por ti reprehendidos,
+ No saben a esa falta hacer disculpa;
+ Temor, de tantos yerros cometidos;
+ Y la torpe pereza que los culpa
+ Los tiene de tal modo, que se holgaran
+ Antes morir que en esto se hallaran.
+ Pero el lugar y tiempo que los queda
+ Para mostrar alguna recompensa,
+ Es causa que con menos fuerza puedan
+ Fatigarte el rigor de tal ofensa.
+ De hoy más, con presta voluntad y leda,
+ El más mínimo déstos #_cuida_# y piensa
+ De ofrecer sin revés a tu servicio
+ La hacienda, vida, honra en sacrificio.
+ Admite, pues, de sus intentos sanos
+ Al justo ofrecimiento, señor mío,
+ Y considera al fin que son romanos,
+ En quien nunca faltó del todo brío.
+ Vosotros levantad las diestras manos,
+ En señal que aprobáis el voto mío.
+S.1.° Todo lo que habéis dicho confirmamos.
+S.2.° Y lo juramos todos.
+TODOS. Sí juramos.
+CIP. Pues, arrimado a tal ofrecimiento,
+ Crece ya desde hoy mi confianza,
+ Creciendo en vuestros pechos ardimiento,
+ Y del viejo vivir nuestra mudanza.
+ Vuestras promesas no se lleve el viento;
+ Hacerlas verdaderas con la lanza;
+ Que las mías saldrán tan verdaderas,
+ Cuanto fuere el valor de vuestras veras.
+S.1.° Dos numantinos con seguro vienen
+ A darte, Cipión, una embajada.
+CIP. ¿Por qué no llegan ya? ¿En qué se detienen?
+SOL. Esperan que licencia les sea dada.
+CIP. Si son embajadores, ya la tienen.
+SOL. Embajadores son.
+CIP. Daldes entrada.
+
+Entran dos numantinos, embajadores.
+
+N.1.° Si nos das, gran señor, grata licencia,
+ Decirte he la embajada que traemos;
+ Do estamos, #_o_# ante sola tu presencia,
+ Todo a lo que venimos te diremos.
+CIP. Decid; que adonde quiera doy audiencia.
+N.1.° Pues con ese seguro que tenemos,
+ De tu real grandeza concedido,
+ Daré principio a lo que soy venido.
+ Numancia, de quien yo soy ciudadano,
+ Inclito general, a ti me envía,
+ Como al más fuerte capitán romano
+ Que ha cubierto la noche y visto el día,
+ A pedirte, señor, la amiga mano,
+ En señal de que cesa la porfía
+ Tan trabada y cruel de tantos años,
+ Que ha causado sus propios y tus daños.
+ Dice que nunca de la ley y fueros
+ Del Senado romano se apartara,
+ Si el #in#sufrible mando y desafueros
+ De un cónsul y otro no le fatigara.
+ Ellos con duros estatutos fieros,
+ Y con su extraña condición avara,
+ Pusieron tan gran yugo a nuestros cuellos,
+ Que forzados salimos del y dellos,
+ Y, en todo el largo tiempo que ha durado
+ Entrambas partes la contienda, es cierto
+ Que ningún general hemos hallado
+ Con quien poder tratar algún concierto.
+ Empero agora, que ha querido el hado
+ Reducir nuestra nave a tan buen puerto,
+ Las velas de la gavia recogemos,
+ Y a cualquiera partido nos ponemos.
+ No imagines que temor nos lleva
+ A pedirte las paces con instancia,
+ Pues la larga experiencia ha dado prueba
+ Del poder valeroso de Numancia.
+ Tu virtud y valor es quien nos ceba,
+ Y nos declara, que será ganancia
+ Mayor que cuantas desear podemos
+ Si por señor y amigo te tenemos.
+ A esto ha sido la venida nuestra.
+ Respóndenos, señor, lo que te place.
+CIP. ¡Tarde de arrepentidos dais la muestra!
+ Poco vuestra amistad me satisface.
+ De nuevo ejercitad la fuerte diestra,
+ Que quiero ver lo que la mía hace;
+ Quizá que ha puesto en ella la ventura
+ La gloria nuestra y vuestra sepoltura.
+ A desvergüenza de tan largos años,
+ Es poca recompensa pedir paces.
+ Seguid la guerra y renovad los daños.
+ Salgan de nuevo las valientes haces.
+N.1.° La falsa confianza mil engaños
+ Consigo trae; advierte lo que haces,
+ Señor, que esa arrogancia que nos muestras,
+ Remunera el valor en nuestras diestras;
+ Y pues niegas la paz que con buen celo
+ Te ha sido por nosotros demandada,
+ De hoy más la causa nuestra con el cielo
+ Quedará por mejor calificada,
+ Y antes que pises de Numancia el suelo,
+ Probarás dó se extiende la indignada
+ Fuerza de aquel que, siéndote enemigo,
+ Quiere ser tu vasallo y fiel amigo.
+CIP. ¿Tenéis más que decir?
+N. No: mas tenemos
+ Que hacer, pues tú, señor, ansí lo quieres,
+ Sin querer la amistad que te ofrecemos,
+ Correspondiendo mal de ser quien eres.
+ Pero entonces verás lo que podremos
+ Cuando nos muestres tú lo que pudieres;
+ Que es una cosa razonar de paces,
+ Y otra romper por las armadas haces.
+CIP. Verdad decís; y ansí, para mostraros
+ Si sé tratar en paz y hablar en guerra,
+ No os quiero por amigos aceptaros,
+ Ni lo seré jamás de vuestra tierra.
+ Y con esto podéis luego tornaros.
+N. ¿Que en es_to_ tu querer, señor, se encierra?
+CIP. Ya te he dicho que sí.
+N.2.° Pues, ¡sus!, al hecho;
+ Que guerra ama el numantino pecho.
+
+
+JORNADA SEGUNDA
+
+Salen TEÓGENES y CARAVINO, con otros _tres_ numantinos, gobernadores
+de Numancia, y siéntanse.
+
+TEÓG. Paréceme, varones esforzados,
+ Que en nuestros da_ñ_os con rigor influyen
+ Los tristes signos y contrarios hados,
+ Pues nuestra fuerza humana desminuyen.
+ Tiénennos los romanos encerrados,
+ Y con cobardes manos nos destruyen.
+ Ni con matar muriendo no hay vengarnos,
+ Ni podemos sin alas escaparnos.
+ Mirá si imagináis algún remedio
+ Para salir de tanta desventura,
+ Porque este largo y trabajoso asedio
+ Sólo promete presta sepoltura.
+ El ancho foso nos estorba el medio
+ De probar con las armas la ventura,
+ Aunque a veces valientes, fuertes brazos,
+ Rompen mil _contrapuestos_ embarazos.
+CAR. ¡A Júpiter pluguiera soberano
+ Que nuestra juventud sola se viera
+ Con todo el cruel ejército romano
+ Adonde el brazo rodear pudiera,
+ Que allí al valor de la española mano
+ La misma muerte poco estorbo hiciera
+ Para dejar de abrir franco camino
+ A la salud del pueblo numantino!
+ Mas pues en tales términos nos vemos,
+ Que estamos como damas encerrados,
+ Hagamos todo cuanto hacer podemos
+ Para mostrar los ánimos osados:
+ A nuestros enemigos convidemos
+ A singular batalla; que, cansados
+ Deste cerco tan largo, ser podría
+ Quisiesen acabarle por tal vía.
+ Y cuando este remedio no suceda
+ A la justa medida del deseo,
+ Otro camino de intentar nos queda,
+ Aunque más trabajoso a lo que creo:
+ Este foso y muralla que nos #veda#
+ El paso al enemigo que allí veo,
+ En un tropel de noche le rompamos,
+ Y por ayuda a los amigos vamos.
+N.1.° O sea por el foso, o por la muerte,
+ De abrir tenemos paso a nuestra vida;
+ Que es dolor insufrible el de la muerte,
+ Si llega cuando más vive la vida.
+ Remedio a las miserias es la #m#uerte,
+ Si se acrecientan ellas con la vida,
+ Y suele tanto más ser excelente
+ Cuando se muere más honradamente.
+N.2.° Esta #in#sufrible hambre macilenta,
+ Que tanto nos persigue y nos rodea,
+ Hace que en vuestro parecer consienta,
+ Puesto que temerario y duro sea;
+ Muriendo, excusaremos tanta afrenta;
+ Y quien morir de hambre no desea,
+ Arrójese conmigo al foso, y haga
+ Camino su remedio con la daga.
+N.3.° Primero que vengáis al trance duro
+ Desta resolución que habéis tomado,
+ Paréceme ser bien que desde el muro
+ Nuestro fiero enemigo sea #avisado#,
+ Diciéndole que dé campo seguro
+ A un numantino y a otro su soldado,
+ Y que la muerte de uno sea sentencia
+ Que acabe nuestra antigua diferencia.
+ Son los romanos tan soberbia gente,
+ Que luego aceptarán este partido;
+ Y si lo aceptan, #creo# firmemente
+ Que nuestro #amargo# daño ha #f#enecido,
+ Pues está #un# numantino aquí presente,
+ Cuyo valor me tiene persuadido
+ Que él solo contra tres de los romanos
+ Quitará la victoria de las manos.
+ Para morir, jamás le falta tiempo
+ Al que quiere morir desesperado.
+ Siempre seremos a sazón y a tiempo
+ Para mostrar muriendo el pecho osado;
+ Mas, porque no se pase en balde el tiempo,
+ Mira si os cuadra lo que he demandado,
+ Y, si no os parece, dad un modo
+ Que mejor venga y que convenga a todo.
+TEÓG. Yo desde aquí me ofrezco, si os parece
+ Que puede de mi esfuerzo algo fiarse,
+ De salir a esta duda que se ofrece,
+ Si por ventura viene a efectuarse.
+CAR. Más honra tu valor claro merece;
+ Bien pueden de tu esfuerzo confiarse
+ Más difíciles cosas, y aun mayores,
+ Por ser el que es mejor de los mejores.
+ #_Y pues tú ocupas el lugar primero_#
+ De la honra y valor con causa justa,
+ Yo, que en todo me cuento por postrero,
+ Quiero ser el h#_e_#raldo de esta justa.
+N.1.° Pues yo con todo el pueblo me prefiero
+ Hacer de lo que Júpiter más gusta,
+ Que son los sacrificios y oblaciones,
+ Si van con enmendados corazones.
+N.2.° Vámo#_no_#s, y con presta diligencia
+ Hagamos cuanto aquí propuesto habernos.
+ Antes que la pestífera dolencia
+ De la hambre nos ponga en los extremos.
+ Si tiene el cielo dada la sentencia
+ De que en este rigor fiero acabemos,
+ Revóquela, si acaso lo merece
+ La presta enmienda que Numancia ofrece.
+
+Vanse.
+
+Salen dos numantinos vestidos como sacerdotes antiguos, y han de traer
+asido de los cuernos en medio un carnero grande, coronado de oliva y
+otras flores, y un paje con una fuente de plata y una toalla, y otro
+con un jarro de agua, y otros dos con dos jarros de vino, y otro con
+otra fuente de plata con un poco de incienso, y otros con fuego y
+leña, y otro que ponga una mesa con un tapete donde se ponga todo lo
+que hubiere en la comedia, en hábitos de numantinos; y luego los
+sacerdotes, dejando el uno el carnero de la mano, diga, y han de
+entrar TEÓGENES y muchos numantinos.
+
+S.1.° Señales ciertas de dolores ciertos
+ Se me han presentado en el camino,
+ Y los canos cabellos tengo yertos.
+S.2.° Si acaso yo no soy mal adivino,
+ Nunca con bien saldremos de esta impresa.
+ ¡Ay, desdichado pueblo numantino!
+S.1.° Hagamos nuestro oficio con la priesa
+ Que nos incitan los agüeros tristes.
+ Poned, amigos, hacia aquí esa mesa.
+S.2.° El vino, incienso y agua que trujistes
+ Poneldo encima, y apartaos afuera,
+ Y arrepentíos de cuanto mal hicistes;
+ Que la _#oblación#_ mejor y la primera
+ Que se ha de ofrecer al alto cielo
+ Es el alma limpia y voluntad sincera.
+S.1.° El fuego no le hagáis vos en el suelo,
+ Que aquí viene brasero para ello,
+ Que así lo pide el religioso celo.
+S.2.° Lavaos las manos y limpiaos el cuello.
+ Dad acá el agua: ¿el fuego no se enciende?
+N. No hay quien pueda, señor#_es_#, encendello.
+S.2.° ¡Oh Júpiter! ¿Qué es esto que pretende
+ De hacer en nuestro daño el hado esquivo?
+ ¿Cómo el fuego en la tea no se enciende?
+N. Ya p#_a_#rece, señor, que está algo vivo.
+S.2.° Quítate afuera. ¡Oh flaca llama escura,
+ Que dolor en mirarte tal recibo!
+ ¿No miras cómo el humo se apresura
+ A caminar al lado de Poniente,
+ Y la amarilla llama, mal segura,
+ Sus puntas encamina hacia el Oriente?
+ ¡Desdichada señal, señal notoria
+ Que nuestro mal y daño está patente!
+S.1.° Aunque lleven romanos la victoria
+ De nuestra muerte, en humo ha de tornarse
+ Y en llamas vivas nuestra muerte y gloria.
+S.2.° Pues debe con el vino ruciarse
+ El sacro fuego, dad acá ese vino,
+ Y el incienso también que ha de quemarse.
+
+Rocía el fuego con el vino a la redonda, y luego pone el incienso en
+el fuego, y dice:
+
+ Al bien del triste pueblo numantino
+ Endereza, ¡oh gran Júpiter!, la fuerza
+ Propici#_a_#, del contrario amargo sino.
+ Ansí como este ardiente fuego fuerza
+ A que en humo se vaya el sacro incienso,
+ Así se haga al enemigo fuerza
+ Para que en humo, eterno padre inmenso,
+ Todo su bien, toda su gloria vaya,
+ Ansí como tú puedes y yo pienso;
+ Tengan los cielos su poder a raya,
+ Ansí como esta víctima tenemos,
+ Y, lo que ella ha de haber, él también haya.
+S.1.° Mal responde el agüero; mal podremos
+ Ofrecer esperanza al pueblo triste,
+ _#Para salir del mal que poseemos#_.
+
+Hácese ruido debajo del tablado con un barril lleno de piedras, y
+dispárese un cohete volador.
+
+S.2.° ¿No oyes un ruido, amigo? Di, ¿no viste
+ El rayo ardiente que pasó volando?
+ Presa#_g_#io verdadero de esto fuiste.
+S.1.° Turbado estoy; de miedo estoy temblando.
+ ¡Oh qué señales!, a lo que yo veo,
+ ¡Qué amargo fin está#_n_# pronosticando!
+ ¿No ves un escuadrón airado y feo?
+ ¿Vees unas águilas feas que pelean
+ Con otras aves en marcial rodeo?
+S.2.° Sólo su esfuerzo y su rigor emplean
+ En encerrar las aves en un cabo,
+ Y con astucia y arte las rodean.
+S.1.° Tal seña#_l vit_#upero y no la alabo,
+ ¿Aguilas imperiales vencedoras?
+ ¡Tú verás de Numancia presto el cabo!
+S.2.° Aguilas, de gran mal anunciadoras,
+ Partíos, que ya el agüero vuestro entiendo,
+ Ya e#_n_# efecto contadas son las horas.
+S.1.° Con todo, el sacrificio hacer pretendo
+ De esta inocente víctima, guardada
+ Para pagar el dios del gesto horrendo.
+S.2.° ¡Oh gran Pl#_u_#tón, #_a_# quien por s#_u_#erte dada
+ _#Le fué la habitación#_ del reino oscuro
+ Y el mando en la infernal _#triste#_ morada!
+ Atapa la profunda escura boca
+ Por do salen las tres fieras hermanas
+ A hacernos el daño que nos toca,
+ Y sian de dañarnos tan livianas
+ Sus intenciones, que las lleve el viento,
+ Como se lleva el pelo de estas lanas.
+
+Quita algunos pelos del carnero y échalos al aire.
+
+S.1.° Y ansí como te baño y ensangriento
+ Este cuchillo #_en_# esta sangre pura,
+ Con alma limpia y limpio pensamiento,
+ Ansí la tierra de Numancia dura
+ Se bañe con la sangre de romanos,
+ Y aun los sirva también de sepoltura.
+
+Sale por el hueco del tablado un DEMONIO hasta el medio cuerpo, y ha
+de arrebatar el carnero y volverse a disparar el fuego y todos los
+sacrificios.
+
+S.2.° Mas ¿quién me ha arrebatado de las manos
+ La víctima? ¿Qué es esto, dioses santos?
+ ¿Qué prodigios son estos tan insanos?
+ No #_os_# han entern#_eci_#do ya los llantos
+ Deste pueblo lloroso y afligido,
+ Ni la arpada voz de aquestos cantos;
+ Antes creo que se han endurecido,
+ Cual pueden inferir en las señales
+ Tan fieras como aquí han acontecido.
+ Nuestros vivos remedios son mortales;
+ Toda nuestra pereza es diligencia,
+ #_Y los bienes ajenos, nuestros males._#
+NUM. En fin, dado han los cielos la sentencia
+ De nuestro fin amargo y miserable.
+ No nos quiere valer ya su clemencia;
+ Lloremos, pues es fin tan lamentable,
+ Nuestra desdicha; que la edad postrera
+ Dél y de nuestras fuerzas siempre hable.
+
+
+JORNADA TERCERA
+
+Salen CIPIÓN, IUGURTA, y MARIO, romanos.
+
+CIP. En forma estoy contento en mirar cómo
+ Corresponde a mi gusto la ventura,
+ Y esta libre nación soberbia domo
+ Sin fuerzas, solamente con cordura.
+ En viendo la ocasión, luego la tomo,
+ Porque sé cuánto corre y se apresura,
+ Y si se pasa; en cosas de la guerra,
+ El crédito consume y vida atierra.
+ Juzgaba de ésa el loco desvarío
+ Tener los enemigos encerrados,
+ Y que era mengua del romano brío
+ No vencellos con modos más usados.
+ Bien sé que lo habrán dicho; mas yo fío
+ Que, los que fueren plácticos soldados
+ Dirán que es de tener en mayor cuenta
+ La victoria que menos ensangrienta.
+ ¿Qué gloria puede haber más levantada,
+ En las cosas de guerra que aquí digo,
+ Que, sin quitar de su lugar la espada,
+ Vencer y sujetar al enemigo?
+ Que, cuando la victoria es granjeada
+ Con la sangre vertida del amigo,
+ El gusto mengua que causar pudiera
+ La que sin sangre tal ganada fuera.
+
+Tocan una trompeta del muro de Numancia.
+
+IUG. Oye, señor, que de Numancia suena
+ El son de una trompeta, y me aseguro
+ Que decirte, algo desde allá se ordena,
+ Pues el salir acá lo estorba el muro.
+ Caravino se ha puesto en una almena,
+ Y una señal ha hecho de seguro:
+ Lleguémonos más cerca.
+CIP. Ea, lleguemos.
+ No más: que desde aquí lo entenderemos.
+
+Pónese CARAVINO en la muralla, con una bandera o lanza en la mano, y
+dice:
+
+CAR. ¡Romanos!; ¡Ah, romanos! ¿Puede acaso
+ Ser de vosotros esta voz oída?
+MAR. Puesto que más abajas, y hables paso,
+ De cualquier tu razón será entendida.
+CAR. Decid al general que alargue el paso
+ Al foso, porque viene dirigida
+ a él una embajada.
+CIP. Dila presto,
+ que #_yo_# soy Cipión.
+CAR. Escucha el resto.
+ Dice Numancia, general prudente,
+ Que consideres bien que ha muchos años
+ Que entre la nuestra y tu romana gente
+ Duran los males de la guerra extraños,
+ Y que, por evitar que no se aumente
+ La dura pestilencia destos daños,
+ Quiere, si tú quisieres, acaballa
+ Con una breve y singular batalla.
+ Un soldado se ofrece de los nuestros
+ A combatir cerrado en estacada
+ Con cualquiera esforzado de los vuestros,
+ Para acabar contienda tan trabada;
+ Y al que los hados fueren tan siniestros,
+ Que allí le deje#_n_# sin la vida amada,
+ Si fuere d nuestro, darémoste la tierra;
+ Si el tuyo fuere, acábese la guerra:
+ Y por seguridad deste concierto,
+ daremos a tu gusto las rehenes.
+ Bien sé que en él vendrás, porque estás cierto
+ De los soldados que a tu cargo tienes,
+ Y sabes que el menor, a campo abierto,
+ Hará sudar el pecho, rostro y sienes
+ Al más aventajado de Numancia;
+ Ansí que está segura tu ganancia.
+ Porque a la ejecución se venga luego,
+ Respóndeme, señor, si estás en ello.
+CIP. Donaire es lo que dices, risa y juego,
+ Y loco el que piensa de hacello.
+ Usad el medio del humilde ruego,
+ Si queréis que se escape vuestro cuello
+ De probar el rigor y filos diestros
+ Del romano cuchillo y brazos nuestros.
+ La _fiera_ que en la jaula está encerrada
+ Por su selvatoquez y fuerza dura,
+ Si puede allí con mano ser domada,
+ Y con el tiempo y medios de cordura,
+ Quien la dejase libre y desatada
+ Daría grandes muestras de locura.
+ Bestias sois, y, por tales, encerradas
+ Os tengo donde habéis de ser domadas.
+ Mía será Numancia a pesar vuestro,
+ Sin que me cueste un mínimo soldado,
+ Y el que tenéis vosotros por más diestro,
+ Rompa por ese foso trincheado;
+ Y si en esto os parece que yo muestro
+ Un poco mi valor acobardado,
+ El viento lleve _agora_ esta vergüenza,
+ Y vuélvala la fama cuando venza.
+
+Vanse CIPIÓN y los suyos, y dice CARAVINO.
+
+CAR. ¿No escuchas más, cobarde? ¿Ya te ascondes?
+ ¿Enfádate la igual justa batalla?
+ Mal con tu nombradía correspondes;
+ Mal podrás de este modo sustentalla;
+ En fin, como cobarde me respondes.
+ Cobardes sois, romanos, vil canalla,
+ Con vuestra muchedumbre confiados,
+ Y no en los diestros brazos levantados.
+ En _formado_ escuadrón, o manga suelta
+ En la campaña rasa, do no pueda
+ Estorbar la mortal fiera revuelta
+ El ancho foso y muro que la veda,
+ Será bien que, sin dar el pie la vuelta?
+ Y sin tener jamás la espada queda,
+ _Ese_ ejército mucho bravo vuestro
+ Se viera con el poco flaco nuestro;
+ Mas, como siempre estáis acostumbrados
+ A vencer con ventajas y con mañas,
+ Estos conciertos, en valor fundados,
+ No los admiten bien vuestras marañas;
+ _Liebres en pieles fieras disfrazados,
+ Load y engrandeced vuestras hazañas_,
+ Que espero en el gran Júpiter dejaros
+ Sujetos a Numancia y a sus fueros.
+
+Vase, y torna a salir fuera con TEÓGENES, y CARAVINO, y MARANDRO, y
+otros.
+
+TEÓG. En términos nos tiene nuestra suerte,
+ Dulces amigos, que sería ventura
+ De acabar nuestros daños con la muerte;
+ El desafío no ha importado un cero;
+ ¿De intentar qué me queda? No lo siento,
+ Uno es aceptar el fin postrero.
+ Esta noche se muestre el ardimiento
+ Del numantino acelerado pecho,
+ Y póngase por obra nuestro intento.
+ El enemigo muro sea deshecho;
+ Salgamos a morir a la campaña,
+ Y no como cobardes en estrecho.
+ Bien sé que sólo sirve esta hazaña
+ De que a nuestro morir se mude el modo,
+ Que con ella la muerte se acompaña.
+CAR. Con este parecer yo me acomodo;
+ Morir quiero rompiendo el fuerte muro,
+ Y deshacello por mi mano todo;
+ Mas tienen una cosa mal siguro:
+ Que, si nuestras mujeres saben esto,
+ De que no haremos nada os aseguro.
+ Cuando otra vez tuvimos presupuesto
+ De huírnos y dejallas, cada uno
+ Fiado en su caballo y vuelo presto,
+ Ellas, que el trato a ellas importuno
+ Supieron, al momento nos robaron
+ Los frenos, sin dejarnos sólo uno.
+ Entonces el huír nos estorbaron,
+ Y ansí lo harán agora fácilmente,
+ Si las lágrimas muestran que mostraron.
+MAR. Nuestro disinio a todas es patente,
+ Todas lo saben ya, y no queda alguna
+ Que no se queje dello amargamente,
+ Y dicen que, en la buena o ruin fortuna,
+ Quieren en vida o muerte acompañaros,
+ Aunque su compañía os sea importuna.
+
+Entran cuatro mujeres de Numancia, cada una con un niño en brazos y
+otros de las manos, y LIRA, doncella.
+
+ Veislas aquí do vienen a rogaros
+ No las dejéis en tantos embarazos;
+ Aunque seáis de acero han de ablandaros;
+ Los tiernos hijos vuestros en los brazos
+ Las tristes traen: ¿no veis con qué señales
+ De amor les dan los últimos abrazos?
+M.1.ª ¿Qué pensáis, varones claros?
+ ¿Revolvéis aún todavía
+ En la triste fantasía
+ De dejarnos y ausentaros?
+ ¿Y a los libres hijos vuestros
+ Queréis esclavos dejallos?
+ ¿No será mejor _ahogallos_
+ Con los propios brazos vuestros?
+ No apresuréis el camino
+ Al morir, porque su estambre
+ Cuidado tiene la hambre
+ De cercenarla contino.
+M.3.ª Hijos de estas tristes madres,
+ ¿Qué es esto? ¿Cómo no habláis
+ Y con lágrimas rogáis
+ Que no os dejen vuestros padres?
+ Baste que la hambre insana
+ Os acaben con dolor,
+ Sin esperar el rigor
+ De la aspereza romana.
+ Decildes que os engendraron
+ Libres, y libres nacistes,
+ Y que vuestras madres tristes
+ También libres os criaron.
+ Decildes que, pues la suerte
+ Nuestra va tan decaída,
+ Que, como os dieron la vida,
+ Ansí mismo os den la muerte;
+ ¡Oh muros de esta ciudad!
+ Si podéis hablar, decid,
+ Y mil veces repetid:
+ "¡Numantinos, libertad
+ Los templos, las casas vuestras
+ Levantadas en concordia!
+ Hoy piden misericordia
+ Hijos y mujeres vuestras.
+ Ablandad, caros varones,
+ Esos pechos diamantinos,
+ Y mostrad, cual numantinos,
+ Amorosos corazones;
+ Que no por romper el muro
+ Se remedia un mal tamaño;
+ Antes en ello está el daño
+ Más propincuo y más seguro."
+LIRA. También las tristes doncellas
+ Ponen en vuestra defensa
+ El remedio de su ofensa
+ Y el alivio a sus querellas.
+ Desesperación notoria
+ Es ésta que hacer queréis,
+ Adonde sólo hallaréis
+ Breve muerte y larga gloria.
+ Mas ya que salga mejor
+ Que yo pienso esta hazaña,
+ ¿Qué ciudad hay en España
+ Que quiera daros favor?
+ Mi pobre ingenio os advierte
+ Que si hacéis esta salida,
+ Al enemigo dais vida
+ Y a toda Numancia muerte.
+ De vuestro acuerdo gentil
+ Los romanos burlarán;
+ Pero, decidme: ¿qué harán
+ Tres mil con ochenta mil?
+ Aunque tuviesen abiertos
+ Los muros y su defensa,
+ Seríades con ofensa
+ Mal vengados y bien muertos.
+ Mejor es que la ventura
+ O el daño que el cielo ordena,
+ O nos salve o nos condena
+ Dé la vida o sepoltura.
+TEÓG. Limpiad los ojos húmidos del llanto,
+ Mujeres tiernas, y tené entendido
+ Que vuestra angustia la sentimos tanto,
+ Que responde al amor nuestro subido.
+ Ora crezca el dolor, ora el quebranto
+ Sea por nuestro bien disminuído,
+ Jamás en muerte o vida os dejaremos;
+ Antes en muerte y vida os serviremos.
+ Pensábamos salir al foso, ciertos
+ Antes de allí morir que de escaparnos,
+ Pues fuera quedar vivos aunque muertos,
+ Si muriendo pudiéramos vengarnos;
+ Mas, pues nuestros disinios descubiertos
+ Han sido, y es _locura_ aventurarnos,
+ Amados y hijos y mujeres nuestras,
+ Nuestras vidas serán de hoy más las vuestras.
+ Sólo se ha de mirar que el enemigo
+ No alcance de nosotros triunfo o gloria;
+ Antes ha de servir él de testigo
+ Que aprueben y determinen la historia;
+ Y si todos venís en lo que digo,
+ Mil siglos durará nuestra memoria,
+ Y es que no quede cosa aquí en Numancia
+ De do el contrario pueda hacer ganancia.
+ En medio de la plaza se haga un fuego,
+ En cuya ardiente llama licenciosa
+ Nuestras riquezas todas se echen luego,
+ Desde la pobre a la más rica cosa;
+ Y esto podréis tener a dulce juego,
+ Cuando os declare la intención honrosa
+ Que se ha de efectuar después que sea
+ Abrasada cualquier rica presea.
+ Y para entretener por algún hora
+ La hambre que ya roe nuestros huesos,
+ Haréis descuartizar luego a la hora
+ Esos tristes romanos que están presos.
+ Y sin del chico al grande hacer mejora,
+ Repártase entre todos, que con esos
+ Será nuestra comida celebrada
+ Por España, cruel, necesitada.
+CAR. Amigos, ¿qué os parece? ¿Estáis en esto?
+ Digo que a mí me tiene satisfecho,
+ Y que a la ejecución se venga presto
+ De un tan extraño y tan honroso hecho.
+TEÓG. Pues yo de mi intención os diré el resto:
+ Después que sea lo que digo hecho,
+ Vamos a ser ministros todos luego
+ De encender el ardiente y rico fuego.
+M.1.ª Nosotras desde aquí ya comenzamos
+ A dar con voluntad nuestros arreos,
+ Y a las vuestras las vidas entregamos
+ Como se han entregado los deseos.
+LIRA. Pues caminemos presto; vamos, vamos,
+ Y abrásense en un punto los trofeos
+ Que pudieran hacer ricas las manos,
+ Y aun hartar la codicia de romanos.
+
+Vanse todos, y salen dos NUMANTINOS.
+
+N.1.° ¡Derrama, dulce hermano, por los ojos
+ El alma en llanto amargo convertida!
+ ¡Venga la muerte y lleve los despojos
+ De nuestra miserable y triste vida!
+N.2.° Bien poco durarán estos enojos;
+ Que ya la muerte viene apercebida
+ Para llevar en presto y breve vuelo
+ A cuantos pisan de Numancia el suelo.
+ En la plaza mayor ya levantada
+ Queda un ardiente y cudiciosa hoguera,
+ Que de nuestras riquezas menistrada,
+ Sus llamas suben a la cuarta esfera.
+ Allí, con triste priesa acelerada
+ Y con mortal y tímida carrera,
+ Acuden todos, como santa ofrenda,
+ A sustentar las llamas con su hacienda.
+ Allí la perla del rosado #_Oriente_#,
+ Y el oro en mil vasijas fabricado,
+ Y el diamante y rubí más excelente,
+ Y la estimada púrpura y brocado,
+ En medio del rigor fogoso ardiente
+ De la encendida llama se ha arrojado:
+ Despojos que pudieran los romanos
+ Hinchir los senos y ocupar las manos.
+
+Aquí salen con cargas de ropa por una parte y éntranse, por otra.
+
+ #_Vuelve al triste espectáculo la vista_#;
+ Verás con cuánta priesa y cuánta gana
+ Toda Numancia en numerosa vista
+ Aguija a sustentar la llama insana;
+ Y no con verde leño o seca arista,
+ No con materia al consumir liviana,
+ Sino con sus haciendas mal gozadas,
+ Pues se guardaron para ser quemadas.
+N.1.° Si con esto acabara nuestro daño,
+ Pudiéramos llevallo con paciencia;
+ Mas, ¡ay!, que se ha de dar, si no me engaño,
+ De que muramos todos cruel sentencia.
+ ¡Primero que el rigor bárbaro extraño
+ Muestre #_en_# nuestras gargantas su inclemencia,
+ Verdugos de nosotros nuestras manos
+ Serán, y no los pérfidos romanos!
+ Han ordenado que no quede alguna
+ Mujer, niño ni viejo con la vida,
+ Pues al fin la cruel hambre importuna
+ Con más fiero rigor es su homicida.
+
+Sale una mujer con una criatura en los brazos y otra de la mano, y
+ropa para echar en el fuego.
+
+MADR. ¡Oh duro vivir molesto!
+ ¡Terrible y triste agonía!
+HIJO. Madre, ¿por ventura, habría
+ Quien nos diese pan por esto?
+MADR. ¿Pan, hijo? ¡Ni aun otra cosa
+ Que semeje de comer!
+HIJO. Pues ¿tengo de fenecer
+ De dura hambre rabiosa?
+ ¡Con poco pan que me deis,
+ Madre, no os pediré más!
+MADR. Hijo, ¡qué pena me das!
+HIJO. ¿Por qué, madre, no queréis?
+MADR. Sí quiero; mas ¿qué haré,
+ Que no sé donde buscallo?
+HIJO. Bien podréis, madre, comprallo;
+ Si no, yo lo compraré.
+ Mas, por quitarme de afán,
+ Si alguno conmigo topa,
+ Le daré toda esta ropa
+ Por un pedazo de pan.
+MADR. ¿Qué mamas, triste criatura?
+ ¿No sientes que, a mi despecho,
+ Sacas ya del flaco pecho,
+ Por leche, la sangre pura?
+ Lleva la carne a pedazos,
+ Y procura de hartarte,
+ Que no pueden ya llevarte
+ Mis flacos, cansados brazos.
+ Hijos, mi dulce alegría,
+ ¿Con qué os podré sustentar,
+ Si apenas tengo qué os dar
+ De la propia sangre mía?
+ ¡Oh hambre terrible y fuerte,
+ Cómo me acabas la vida!
+ ¡Oh guerra, sólo venida
+ Para causarme la muerte!
+HIJO. ¡Madre mía, que me fino!
+ Aguijemos. ¿A dó vamos,
+ Que parece que alargamos
+ La hambre con el camino?
+MADR. Hijo, cerca está la plaza
+ Adonde echaremos luego
+ En mitad del vivo fuego
+ El _peso_ que te embaraza.
+
+
+JORNADA CUARTA
+
+Tocan al arma con gran priesa, y a este rumor sale CIPIÓN, y IUGURTA,
+y MARIO, alborotados.
+
+CIP. ¿Qué es esto, capitanes? ¿Quién nos toca
+ Al arma en tal sazón? ¿Es, por ventura,
+ Alguna gente desmandada y loca
+ Que viene a demandar su sepoltura?
+ Mas no sea algún motín el que provoca
+ Tocar al arma en recia coyuntura:
+ Que tan seguro estoy del enemigo,
+ Que tengo más temor al que es amigo.
+
+Sale QUINTO FABIO con el espada desnuda, y dice:
+
+QUIN. Sosiega el pecho, general prudente,
+ Que ya de esta arma la ocación se sabe,
+ Puesto que ha sido a costa de tu gente,
+ De aquel en quien más brío o fuerza cabe.
+ Dos numantinos con soberbia frente,
+ _#Cuyo valor será razón se alabe#_,
+ Saltando el ancho foso y la muralla,
+ Han movido a tu campo cruel batalla.
+ A las primeras guardas envistieron,
+ Y en medio de mil lanzas se arrojaron,
+ Y con tal furia y rabia arremetieron,
+ Que libre paso al campo les dejaron.
+ Las tiendas de Fabricio acometieron,
+ Y allí su fuerza y _su_ valor mostraron
+ De modo, que en un punto seis soldados
+ Fueron de agudas puntas traspasados.
+ Con presta diligencia discurriendo
+ Iban de tienda en tienda, hasta que hallaron
+ Un poco de bizcocho, el cual cogieron;
+ El paso, y no el furor, atrás tornaron.
+ El uno de ellos se escapó huyendo;
+ Al otro mil espadas le acabaron,
+ Por donde infiero que la hambre ha sido
+ Quien les dió atrevimiento tan subido.
+CIP. Si, estando deshambridos y encerrados,
+ Muestran tan demasiado atrevimiento,
+ ¿Qué hicieran siendo libres y enterados
+ En sus fuerzas primeras y ardimiento?
+ ¡Indómitos! ¡Al fin seréis domados,
+ Porque contra el furor vuestro violento
+ Se tiene de poner la industria nuestra,
+ Que de domar soberbios es maestra!
+
+Vanse todos.
+
+Sale una mujer, armada con una lanza en la mano y un escudo, que
+significa la GUERRA, y trae consigo la ENFERMEDAD y la HAMBRE: la
+ENFERMEDAD arrimada a una muleta y rodeada de paños la cabeza, con una
+máscara amarilla; y la HAMBRE saldrá con un desnudillo de muerte, y
+encima, una ropa de bocací amarilla y una máscara descolorida.
+
+GUERR. Hambre, Enfermedad, ejecutores
+ De mis terribles mandos y severos,
+ De vidas y salud consumidores,
+ Con quien no vale ruego, mando o fieros,
+ Pues ya de mi intención sois sabidores,
+ No hay para qué de nuevo encareceros
+ De cuánto gusto me será y contento
+ Que luego, luego, hagáis mi mandamiento.
+ La fuerza incontrastable de los hados,
+ Cuyos efectos nunca salen vanos,
+ Me fuerzan que de mí sean ayudados
+ Estos sagaces mílites romanos.
+ Ellos serán un tiempo levantados,
+ Y abatidos también estos hispanos;
+ Pero tiempo vendrá en que yo me mude,
+ Y dañe al alto y al pequeño ayude;
+ Que yo, que soy la poderosa Guerra,
+ De tantas madres desterrada en vano,
+ Aunque quien me maldice a veces yerra,
+ Pues no sabe el valor de esta mi mano,
+ Sé bien que en todo el orbe de la tierra,
+ Seré llevada del valor hispano
+ En la dulce ocasión que estén reinando
+ Un Carlos, y un Filipo, y un Fernando.
+ENF. Si ya la Hambre, nuestra amiga _querida_.
+ No hubiera tomado con instancia
+ A su cargo de ser fiera homicida
+ De todos cuantos viven en Numancia,
+ Fuera de mí _tu_ voluntad cumplida,
+ De modo que se viera la ganancia
+ Fácil y rica que _el_ romano hubiera,
+ Harto mejor de aquello que se espera.
+ Mas ella, en cuanto su _poder alcanza_,
+ Ya tiene tal el pueblo numantino,
+ Que de esperar alguna buena andanza,
+ Le ha tomado las sendas y el camino;
+ Mas del furor la rigurosa lanza,
+ La influencia del contrario sino,
+ Le trata con tan áspera violencia,
+ Que no es menester hambre ni dolencia.
+ El Furor y la Rabia, tus secuaces,
+ Han tomado en su pecho tal asiento,
+ Que, cual si fuese de romanas haces,
+ Cada cual de esa sangre está sediento.
+ Muertos, incendios, iras son sus paces;
+ En el morir han puesto su contento,
+ Y, por quitar el triunfo a los romanos,
+ Ellos mesmos se matan con sus manos.
+HAMBR. Volved los ojos, y veréis ardiendo
+ De la ciudad los encumbrados techos.
+ Escuchad los suspiros que saliendo
+ Van de mil tristes, lastimados pechos.
+ Oíd la voz y lamentable estruendo
+ De bellas damas a quien, ya deshechos
+ Los tiernos miembros de ceniza y fuego,
+ No valen padre, amigo, amor ni ruego.
+ Cual salen las ovejas descuidadas,
+ Siendo del fiero lobo acometidas,
+ _Andar aquí y allí descarriadas_,
+ Con temor de perder las simples vidas,
+ Tal niños y mujeres desdichadas,
+ Viendo ya las espadas homicidas,
+ Andan de calle en calle, ¡oh hado insano!,
+ Su cierta muerte dilatando en vano.
+ No hay plaza, no hay rincón, no hay calle o casa
+ Que de sangre y de muertos no esté llena;
+ El hierro mata, el duro fuego abrasa,
+ Y el rigor ferocísimo condena.
+ Presto veréis que por el suelo tasa
+ Hasta la más subida y alta almena,
+ Y las casas y templos más preciados
+ En polvo y en cenizas son tornados.
+ Venid; veréis que _en_ los amados cuellos
+ De tiernos hijos y mujer querida,
+ Teogenes afila agora y prueba en ellos
+ De su espada cruel corte homicida,
+ Y cómo ya, después de muertos ellos,
+ Estima en poco la cansada vida,
+ Buscando de morir un modo extraño,
+ Que causó en el suyo más de un daño.
+GUERR. Vamos, pues, y ninguno se descuide
+ De ejecutar por eso aquí su fuerza,
+ Y a lo que digo sólo atienda y cuide,
+ Sin que de mi intención un punto tuerza.
+
+Vanse, y sale TEÓGENES con dos espadas desnudas y ensangrentadas las
+manos.
+
+TEÓG. Sangre de mis entrañas derramada,
+ Pues sois aquella de los hijos míos;
+ Mano, contra _ti_ mesma acelerada,
+ Llena de honrosos y crueles bríos;
+ Fortuna, en daño mío conjurada;
+ Cielos, de justa piedad vacíos:
+ Ofrecedme en tan dura, amarga suerte,
+ Alguna honrosa, aunque cercana muerte.
+ Valientes numantinos, haced cuenta
+ Que yo soy algún pérfido romano,
+ Y vengad en mi pecho vuestra afrenta,
+ Ensangrentando en él espada y mano.
+ Una de estas espadas os presenta
+ Mi airada furia y mi dolor insano;
+ Que, muriendo en batalla, no se siente
+ Tanto el rigor del último accidente.
+
+Vase, y sale CIPIÓN, y IUGURTA, y QUINTO FABIO, y MARIO, y ERMILIO y
+otros soldados romanos.
+
+CIP. Si no me engaña el pensamiento mío,
+ O salen mentirosas las señales
+ _Que_ habéis visto _en_ Numancia, del estruendo
+ Y lamentable son, y ardiente llama,
+ Sin duda alguna _que_ recelo y temo
+ Que el bárbaro furor del enemigo
+ Contra su propio pecho no se vuelva.
+ _Ya no parece gente en la muralla_,
+ Ni suenan las usadas centinelas;
+ Todo está en calma y en silencio puesto,
+ Como si en paz tranquila y sosegada
+ Estuviesen los fieros numantinos.
+MAR. Presto podrás salir de aquesa duda,
+ Porque, si tú lo quieres, yo me ofrezco
+ De subir sobre el muro, aunque me ponga
+ Al riguroso trance que se ofrece,
+ Sólo por ver aquello que en Numancia
+ Hacen nuestros soberbios enemigos.
+CIP. Arrima, pues, ¡_oh_ Mario!, alguna escala
+ A la muralla, y haz lo que prometes.
+MAR. Id por la escala luego, y vos, Ermilio,
+ Haced que mi rodela se me traiga,
+ Y la celada blanca de las plumas;
+ Que a fe que tengo de perder la vida
+ O sacar de esta duda al campo todo.
+ERM. Ves aquí la rodela y la celada;
+ La escala vesla allí: la trajo Limpio.
+MAR. Encomiéndame a Júpiter inmenso,
+ Que yo voy a cumplir lo prometido.
+IUG. Alza más la rodela, Mario,
+ Encoge el cuerpo, y encubre la cabeza.
+ ¡Animo, que ya llegas a lo alto!
+ ¿Qué ves?
+MAR. !Oh santos dioses! _Y_ ¿qué es esto?
+IUG. ¿De qué te admiras?
+MAR. De mirar de sangre
+ Un rojo lago, y de ver mil cuerpos
+ Tendidos por las calles de Numancia,
+ De mil agudas puntas traspasados.
+CIP. ¿Qué? ¿No hay ninguno vivo?
+MAR. ¡Ni por pienso!
+ A lo menos, ninguno se me ofrece
+ En todo cuanto alcanzo con la vista.
+CIP. Salta, pues, dentro, y mira por tu vida.
+
+Salta MARIO en la ciudad. _Síguele Iugurta y al poco rato_ torna a
+salir _el primero_ por la muralla, y dice:
+
+MAR. En balde, ilustre general prudente,
+ Han sido nuestras fuerzas ocupadas.
+ En balde te has mostrado diligente,
+ Pues en humo y en viento son tornadas
+ Las ciertas esperanzas de victoria,
+ De tu industria contino aseguradas.
+ En lamentable fin la triste historia
+ De la ciudad invicta de Numancia
+ Merece ser eterna en la memoria;
+ Sacado han de su pérdida ganancia;
+ Quitádote han el triunfo de las manos,
+ Muriendo con magnánima constancia;
+ Nuestros disinios han salido vanos,
+ Pues ha podido más su honroso intento
+ Que toda la potencia de romanos.
+ El fatigado pueblo en fin violento
+ Acaba la miseria de su vida,
+ Dando triste remate al largo cuento.
+ Numancia está en un lago convertida,
+ De roja sangre y de mil cuerpos llena,
+ De quien fué su rigor propio homicida.
+ De la pesada y sin igual cadena
+ Dura de esclavitud se han escapado
+ Con presta audacia, de temor ajena.
+ En medio de la plaza levantado
+ Está un ardiente fuego temeroso,
+ De sus cuerpos y haciendas sustentado.
+ Al tiempo llegué a verlo, que el furioso
+ Teogenes, valiente numantino,
+ De fenecer su vida deseoso,
+ Maldiciendo su corto amargo sino,
+ En medio se arrojaba de la llama,
+ Lleno de temerario desatino,
+ Y al arrojarse dijo: "Clara fama,
+ Ocupa aquí tus lenguas y tus ojos
+ En esta hazaña, que a contar te llama.
+ ¡Venid, romanos, ya por los despojos
+ Desta ciudad, en polvo y humo vueltos,
+ Y sus flores y frutos en abrojos!"
+ De allí, con pies y pensamientos sueltos,
+ Gran parte de la tierra he rodeado,
+ Por las calles y pasos más revueltos,
+ Y un solo numantino no he hallado
+ Que poderte traer vivo siquiera,
+ Para que fueras dél bien informado
+ Por qué ocasión, de qué suerte o manera
+ Acometieron tan grave desvarío,
+ Apresurando la mortal carrera.
+CIP. ¿Estaba, por ventura, el pecho mío
+ De bárbara arrogancia y muertes lleno,
+ Y de piedad justísima vacío?
+ ¿Es de mi condición, por dicha, ajeno
+ Usar benignidad con el rendido,
+ Como conviene al vencedor que es bueno?
+ #_¡Mal_#, por cierto, tenían conocido
+ El valor en Numancia de mi pecho,
+ Para vencer y perdonar nacido!
+QUIN. Iugurta te hará más satisfecho,
+ Señor, de aquello que saber deseas,
+ Que vesle vuelve lleno de despecho.
+
+Asómase IUGURTA a la muralla.
+
+IUG. Prudente general, en vano empleas
+ Más aquí tu valor. Vuelve a otra parte
+ La industria singular de que te arreas.
+ No hay en Numancia cosa en que ocuparte.
+ Todos son muertos, y sólo uno #_creo_#
+ Que queda vivo para el trunfo darte,
+ Allí en aquella torre, según veo.
+ Yo vi denantes un muchacho; estaba
+ Turbado en vista y de gentil arreo.
+CIP. Si eso fuese verdad, eso bastaba
+ Para trunfar en Roma de Numancia,
+ Que es lo que más agora deseaba.
+ Lleguémonos allá, y haced instancia
+ Como el muchacho venga aquestas manos
+ Vivo, que es lo que agora es de importancia.
+
+Dice VARIATO, muchacho, desde la torre:
+
+VAR. ¿Dónde venís, o qué buscáis, romanos?
+ Si en Numancia queréis entrar por fuerte,
+ Haréislo sin contraste, a pasos llanos;
+ Pero mi lengua desde aquí os advierte
+ Que yo las llaves mal guardadas tengo
+ Desta ciudad, de quien trunfó la muerte.
+CIP. Por ésas, joven, deseoso vengo,
+ Y más de que tú hagas insperiencia,
+ Si en este pecho piedad sostengo.
+VAR. ¡Tarde, cruel, ofreces tu clemencia,
+ Pues no hay con quien usarla: que yo quiero
+ Pasar por el rigor de la sentencia
+ Que con suceso amargo y lastimero
+ De nuestros padres y patria tan querida
+ Causó el último fin terrible y fiero!
+QUIN. _#Dime#_: ¿tienes, por suerte, aborrecida,
+ Ciego de un temerario desvarío,
+ Tu floreciente edad y tierna vida?
+CIP. Tiempla, pequeño joven, templa el brío;
+ Sujeta el valor tuyo, que es pequeño,
+ Al mayor de mi honroso poderío;
+ Que desde aquí te doy la fee y empeño
+ Mi palabra, que solo de ti seas
+ Tú mismo el propio, el conocido dueño;
+ _#Y#_ que de ricas joyas y preseas
+ Vivas lo que vivieres abastado,
+ Como yo podré darte y tú deseas,
+ Si a mí te entregas y te das de grado.
+VAR. Todo el furor de cuantos ya son muertos
+ En este pueblo y en polvo reducido,
+ Todo _#el huir#_ los pactos y conciertos,
+ Ni el dar a sujeción jamás oído,
+ Sus iras, sus rancores descubiertos,
+ Está en mi pecho solamente unido.
+ Yo heredé de Numancia todo el brío;
+ Ved, si pensáis vencerme, es desvarío.
+ Patria querida, pueblo desdichado,
+ No temas, ni imagines que admire
+ De lo que debo ser de ti engendrado,
+ Ni que promesa o miedo me retire,
+ Ora me falte el suelo, el cielo, el hado,
+ Ora vencerme todo el mundo aspire;
+ Que imposible será que yo _#no#_ haga
+ A tu valor la merecida paga.
+ Que si a esconderme aquí me trujo el miedo
+ De la cercana y espantosa muerte,
+ Ella me sacará con más denuedo,
+ Con el deseo de seguir tu suerte;
+ De vil temor pasado, como puedo,
+ Será la enmienda agora osada y fuerte,
+ Y el temor de mi edad tierna, inocente
+ Pagaré con morir osadamente.
+ Yo os aseguro, ¡oh fuertes ciudadanos!,
+ Que no falte por mí la intención vuestra
+ _#De que no triunfen pérfidos romanos#_,
+ Si ya no fuere de ceniza nuestra.
+ Saldrán conmigo sus intentos vanos,
+ _#Ora#_ levanten contra mí su diestra,
+ O me aseguren con promesa incierta
+ A vida y a regalos ancha puerta.
+ Tened, romanos, sosegad el brío,
+ Y no os canséis _#en#_ asaltar el muro;
+ Con que fuera mayor el poderío
+ Vuestro, de no vencerme estad seguro.
+ Pero muéstrese ya el intento mío,
+ Y si ha sido el amor perfecto y puro
+ Que yo tuve a mi patria tan querida,
+ Asegúrelo luego esta caída.
+
+Arrójase el muchacho de la torre, y dice CIPIÓN:
+
+CIP. ¡Oh! ¡Nunca vi tan memorable hazaña!
+ ¡Niño de anciano y valeroso pecho,
+ Que, no sólo a Numancia, mas a España
+ Has adquirido gloria en este hecho!
+ Con tal vida y virtud heroica, extraña,
+ Queda muerto y perdido mi derecho.
+ Tú con esta caída levantaste
+ Tu fama, y mis victorias derribaste.
+ Que fuera viva y en su ser Numancia,
+ Sólo porque vivieras me holgara;
+ Tú solo me has llevado la ganancia
+ Desta larga contienda, ilustre y rara;
+ Lleva, pues, niño, lleva la ganancia
+ Y la gloria que el cielo te prepara,
+ Por haber, derribándote, vencido
+ Al que, subiendo, queda más caído.
+
+
+
+
+PEDRO DE URDEMALAS
+
+
+JORNADA PRIMERA
+
+Salen MARTÍN CRESPO, alcalde, _#recién elegido; su mozo Pedro de
+Urdemalas#_ y SANCHO MACHO y DIEGO TARUGO, regidores.
+
+TAR. Plácenos, Martín Crespo, del suceso;
+ Desechéisla por otra de brocado,
+ Sin que jamás un voto os salga avieso.
+ALC. Diego Tarugo, lo que me ha costado
+ Aquesta vara, sólo Dios lo sabe,
+ Y mi vino y capones y ganado.
+ El que no te conoce, ese te alabe,
+ deseo de mandar.
+SANCH. Yo aqueso digo;
+ Que sé que en él todo cuidado cabe.
+ Véala yo en poder de mi enemigo,
+ Vara que es por presentes adquirida.
+ALC. Pues ahora la tiene un vuestro amigo.
+SANCH. De vos, Crespo, será tan bien regida,
+ Que no la doble dádiva ni ruego.
+ALC. No, juro a mí, mientras tuviere vida.
+ Cuando mujer me informe, estaré ciego;
+ Al ruego del hidalgo, sordo y mudo;
+ Que a la severidad todo me entrego.
+TAR. Ya veo en vuestro tiempo, y no lo dudo,
+ Sentencias de Salmón, el rey discreto,
+ Que el niño dividió con hierro agudo.
+ALC. Al menos de mi parte, yo prometo
+ De arrimarme a la ley en cuanto pueda,
+ Sin alterar un mínimo decreto.
+SANCH. Como yo lo deseo, así suceda,
+ Y adiós.
+ALC. Fortuna os tenga, Sancho Macho,
+ En la empinada cumbre de su rueda.
+TAR. Sin que el temor o amor os ponga empacho,
+ Juzgad, Crespo, terrible y brevemente,
+ Que la tardanza en toda cosa tacho;
+ Y adiós quedad.
+ALC. En fin, sois buen pariente.
+
+Entranse SANCHO MACHO y DIEGO TARUGO.
+
+ Pedro, que escuchando estás,
+ ¿Cómo de mi buen suceso
+ El parabién no me das?
+ Ya soy alcalde y confieso
+ Que lo seré por demás,
+ Si tú no me das favor,
+ Y muestras algún primor
+ Con que juzgue rectamente;
+ Que te tengo por prudente,
+ Más que a un cura y a un doctor.
+PEDR. Es aqueso tan verdad,
+ Cual lo dirá la experiencia,
+ Porque con facilidad
+ Luego os mostraré una ciencia,
+ Que os dé nombre y calidad.
+ Llegaraos Licurgo apenas,
+ Y la celebrada Atenas
+ Callará sus doctas leyes:
+ Envidiaros han los reyes
+ Y las escuelas más buenas.
+ Yo os meteré en la capilla
+ Dos docenas de sentencias
+ Que al mundo den maravilla,
+ Todas con sus diferencias
+ Civiles o de rencilla;
+ Y la que primero a mano
+ Os viniere, está bien llano
+ Que no ha de haber más que ver.
+ALC. Desde hoy más, Pedro, has de ser,
+ No mi mozo, mas mi hermano.
+ Ven, y mostrarásme el modo
+ Como yo ponga en efeto
+ Lo que has dicho, en parte, o todo.
+PEDR. Pues más cosas te prometo.
+ALC. A cualquiera me acomodo.
+
+Entranse el ALCALDE y PEDRO.
+
+Salen otra vez SANCHO MACHO y TARUGO.
+
+SANCH. Mirad, Tarugo, bien siento,
+ Que aunque el parabién le distes
+ A Crespo de su contento,
+ Otro paramal tuvistes
+ Guardado en el pensamiento;
+ Porque, en efeto, es mancilla
+ Que se rija aquesta villa
+ Por la persona más necia
+ Que hay desde Flandes a Grecia,
+ Y desde Egipto a Castilla.
+TAR. Hoy mostrará la experiencia,
+ Buen regidor Sancho Macho,
+ Adónde llega la ciencia
+ De Crespo, a quien yo no tacho
+ Hasta la primera audiencia;
+ Y pues agora ha de ser,
+ Soy, Macho, de parecer,
+ Que le oigamos.
+SANCH. Sea así,
+ Aunque tengo para mí
+ Que un simple en él se ha de ver.
+
+Entran LAGARTIJA y HORNACHUELOS, labradores.
+
+HORN. ¿De quién, señores, sabremos
+ Si el alcalde en casa está?
+TAR. Aquí los dos le atendemos.
+LAG. Señal es que aquí saldrá.
+SANCH. Tan cierta, que ya le vemos.
+
+Salen el ALCALDE y REDONDO, escribano, y PEDRO.
+
+ALC. ¡Oh valientes regidores!
+RED. Siéntense vuesas mercedes.
+ALC. Sin ceremonia, señores.
+TAR. En cortés exceder puedes
+ A los corteses mayores.
+ALC. Siéntese aquí el escribano,
+ Y a mi izquierda y diestra mano
+ Los regidores estén;
+ Y tú, Pedro, estarás bien
+ A mis espaldas.
+PEDR. Es llano.
+ Aquí en tu capilla están
+ Las sentencias suficientes
+ A cuantos pleitos vendrán,
+ Aunque nunca pares mientes
+ A la relación que harán.
+ Y si alguna no estuviere,
+ A tu asesor te refiere;
+ Que yo lo seré de modo
+ Que te saque bien de todo,
+ Y sea lo que se fuere.
+RED. ¿Quieren algo, señores?
+LAG. Sí querríamos.
+RED. Pues digan, que aquí está el señor alcalde,
+ Que les hará justicia rectamente.
+ALC. Perdónemelo Dios lo que ahora digo,
+ Y no me sea tomado por soberbia:
+ Tan tiestamente pienso hacer justicia,
+ Como si fuese un sonador romano.
+RED. _Senador_, Martín Crespo.
+ALC. Allá va todo.
+ Digan su pleito apriesa y brevemente;
+ Que apenas me le habrán dicho, en mi ánima,
+ Cuando les dé sentencia rota y justa.
+RED. _Recta_, señor alcalde.
+ALC. Allá va todo.
+HORN. Prestóme Lagartija tres reales;
+ Volvíle dos; la deuda queda en uno,
+ Y él dice que le debo cuatro justos:
+ Este es el pleito, brevedad, y dije.
+ ¿Es aquesto verdad, buen Lagartija?
+LAG. Verdad; pero yo hallo por mi cuenta,
+ O que yo soy un asno, o que Hornachuelos
+ Me queda a deber cuatro.
+ALC. ¡Bravo caso!
+LAG. No hay más en nuestro pleito, y me rezumo
+ En lo que sentenciare el señor Crespo.
+RED. Rezumo por _resumo_: allá va todo.
+ALC. ¿Qué decís vos a esto, Hornachuelos?
+HORN. No hay que decir: yo en todo me arremeto
+ Al señor Martín Crespo.
+RED. _Me remito_,
+ Pese a mi abuelo.
+ALC. Dejadle que arremeta;
+ ¿Qué se os da a vos, Redondo?
+RED. A mí nonada.
+ALC. Pedro, sácame, amigo, una sentencia
+ Desa capilla, la que está más cerca.
+RED. Antes de ver el pleito ¿hay ya sentencia?
+ALC. Ahí se podrá ver quién es Callejas.
+PEDR. Léase esta sentencia, y punto en boca.
+RED. "En el pleito que tratan N. y F..."
+PEDR. Zutano con Fulano significan
+ La N. con la F. entre dos puntos.
+RED. Así es verdad, y digo, "que en el pleito
+ Que trata este Fulano con Zutano,
+ Que debo condenar, fallo y condeno
+ Al dicho puerco de Zutano a muerte,
+ Porque fué matador de la criatura
+ Del ya dicho Fulano". Yo no atino
+ Qué disparate es éste deste puerco,
+ Y de tantos Fulanos y Zutanos;
+ Ni sé cómo es posible que esto cuadre
+ Ni esquine con el pleito de estos hombres.
+ALC. Redondo está en lo cierto: Pedro amigo,
+ Mete la mano y saca otra sentencia;
+ Podría ser que fuese de provecho.
+PEDR. Yo, que soy asesor vuestro, me atrevo
+ De dar sentencia luego cual convenga.
+LAG. Por mí, mas que la dé un jumento nuevo.
+SANCH. Digo que el asesor es extremado.
+HORN. Sentencia, norabuena.
+ALC. Pedro, vaya,
+ Que en tu magín mi honra deposito.
+PEDR. Deposite primero Hornachuelos,
+ Para mí el asesor, doce reales.
+HORN. Pues sola la mitad importa el pleito.
+PEDR. Así es verdad; que Lagartija el bueno
+ Tres reales de a dos os dió prestados,
+ Y destos le volvistes dos sencillos,
+ Y por aquesta cuenta debéis cuatro,
+ Y no, cual decís vos, no más de uno.
+LAG. Ello es ansí, sin que le falte cosa.
+HORN. No lo puedo negar, vencido quedo,
+ Y pagaré los doce con los cuatro.
+RED. Ensúciome en Catón y en Justiniano,
+ ¡Oh Pedro de Urde, montañés famoso,
+ Que así lo muestra el nombre y el ingenio!
+HORN. Yo voy por el dinero, y voy corrido.
+LAG. Yo me contento con haber vencido.
+
+Entranse LAGARTIJA y HORNACHUELOS.
+
+Salen CLEMENTE y CLEMENCIA, _#hija de Martín Crespo#_, como pastor y
+pastora, embozados.
+
+CLEM. Permítase que hablemos embozados
+ Ante tan justiciero ayuntamiento.
+ALC. Mas que habléis en un costal atados,
+ Porque a oír, y no a ver, aquí me siento.
+CLEM. Los siglos, que renombre de dorados
+ Les dió la antigüedad, con justo intento,
+ Ya se ven en los nuestros, pues que vemos
+ En ellos de justicia los extremos.
+ Vemos un Crespo alcalde.
+ALC. Dios os guarde.
+ Dejad aquesas lonjas a una parte.
+RED. _Lisonjas_ decir quiso.
+ALC. Y porque es tarde,
+ De vuestro intento en breve nos dad parte.
+CLEM. Con verdadera lengua, cierto alarde
+ Hace de lo que quiero, parte a parte.
+ALC. Decid; que ni soy sordo, ni lo he sido.
+CLEM. Desde mis tiernos años,
+ De mi fatal estrella conducido.
+ Sin las nubes de engaños,
+ El sol, que en este velo está escondido,
+ Miré para adoralle,
+ Porque esto hizo el que llegó a miralle.
+ Sus rayos se imprimieron
+ En lo mejor del alma, de tal modo,
+ Que en sí la convirtieron.
+ Todo soy fuego, yo soy fuego todo,
+ Y con todo, me hielo,
+ Si el sol me falta, que me eclipsa un velo.
+ Grata correspondencia
+ Tuvo mi justo y mi cabal deseo;
+ Que amor me dió licencia
+ A hacer de mi alma rico empleo.
+ En fin, esta pastora,
+ Así como la adoro, ella me adora.
+ A hurto de su padre,
+ Que es de su libertad duro tirano,
+ Que ella no tiene madre,
+ De esposa me entregó la fe y la mano
+ Y agora, temerosa
+ Del padre, no confiesa ser mi esposa.
+ Teme que el padre rico
+ Se afrente de mi humilde medianía,
+ Porque hace el pellico
+ Al monje en esta edad de tiranía.
+ El me sobra en riqueza,
+ Pero no en la que da naturaleza.
+ Como él, yo soy tan bueno:
+ Tan rico no; y a su riqueza igualo
+ Con estar siempre ajeno
+ De todo vicio perezoso y malo,
+ Y entre buenos es fuero
+ Que valga la virtud más que el dinero.
+ Pido que ante ti vuelva
+ A confirmar el sí de ser mi esposa,
+ Y en serlo se resuelva,
+ Sin estar de su padre temerosa,
+ Pues que no aparta el hombre
+ A los que Dios juntó en su gracia y nombre.
+ALC. ¿Qué respondéis a esto,
+ Sol, que entre nubes se cubrió a deshora?
+CLEM. Su proceder honesto
+ La tendrá muda, por mi mal, agora;
+ Pero señales puede
+ Hacer, con que su intento claro quede.
+ALC. ¿Sois su esposa, doncella?
+PEDR. La cabeza bajó; señal bien clara
+ Que no lo niega ella.
+SANCH. Pues ¿en qué, Martín Crespo, se repara?
+ALC. En que de mi capilla
+ Se saque la sentencia, y en oílla.
+ Pedro, sácala al punto.
+PEDR. Yo sé que ésta saldrá pintiparada,
+ Porque, a lo que barrunto,
+ Siempre fué la verdad acreditada
+ Por atajo o rodeo,
+ Y esta sentencia lo dirá que leo.
+
+Saca un papel de la capilla, y léele Pedro.
+
+ "Yo, Martín Crespo, alcalde, determino
+ Que sea la pollina del pollino."
+RED. Vaso de suertes es vuestra capilla:
+ Y ésta que ha sido agora pronunciada,
+ Aunque es para entre bestias, maravilla,
+ Y aun da muestras de ser cosa pensada.
+CLEM. El alma en Dios, y en tierra la rodilla,
+ La vuestra besaré, como a extremada
+ Coluna que sustenta el edificio
+ Donde moran las ciencias y el juicio.
+ALC. Puesto que redundara esta sentencia,
+ Hijo, en haberos dado el alma mía,
+ Porque no es otra cosa mi Clemencia,
+ Me fuera de gran gusto y alegría;
+ Y alégrenos agora la presencia
+ Vuestra, que está en razón y en cortesía,
+ Pues ya lo desleído y sentenciado
+ Será sin duda alguna ejecutado.
+CLEM. Pues con ese seguro, padre mío,
+ El velo quito y a tus pies me postro.
+ Mal haces en usar deste desvío,
+ Pues soy tu hija y no espantable monstro;
+ Tú has dado la sentencia a tu albedrío,
+ Y si es injusta, es bien que te dé en rostro;
+ Pero si justa es, haz que se apruebe,
+ Con que a debida ejecución se lleve.
+ALC. Lo que escribí, escribí: bien dices, hija;
+ Y así, a Clemente admito por mi hijo,
+ Y el mundo deste proceder colija,
+ Que más por ley que por pasión me rijo.
+SANCH. No hay alma aquí que no se regocija
+ De vuestro no pensado regocijo.
+TAR. Ni lengua que a Martín Crespo no alabe
+ Por hombre ingeniosísimo y que sabe.
+
+
+
+
+INDICE
+ PÁGS.
+
+ LA GITANILLA 5
+
+ LA ILUSTRE FREGONA 65
+
+ HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA 119
+
+ NOVELA Y COLOQUIO QUE PASÓ ENTRE CIPIÓN Y BERGANZA 181
+
+ EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS 213
+
+ EL CERCO DE NUMANCIA 231
+
+ PEDRO DE URDEMALAS 275
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Novelas y teatro, by Cervantes
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NOVELAS Y TEATRO ***
+
+***** This file should be named 15115-8.txt or 15115-8.zip *****
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+Produced by Juliet Sutherland, Mariano Cecowski and the Online
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+(and you!) can copy and distribute it in the United States without
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+do not charge anything for copies of this eBook, complying with the
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+such as creation of derivative works, reports, performances and
+research. They may be modified and printed and given away--you may do
+practically ANYTHING with public domain eBooks. Redistribution is
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+redistribution.
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+even without complying with the full terms of this agreement. See
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+Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
+and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
+works. See paragraph 1.E below.
+
+1.C. The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
+or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
+Gutenberg-tm electronic works. Nearly all the individual works in the
+collection are in the public domain in the United States. If an
+individual work is in the public domain in the United States and you are
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+electronic work, or any part of this electronic work, without
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+request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
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+License as specified in paragraph 1.E.1.
+
+1.E.7. Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
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+that
+
+- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
+ the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
+ you already use to calculate your applicable taxes. The fee is
+ owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
+ has agreed to donate royalties under this paragraph to the
+ Project Gutenberg Literary Archive Foundation. Royalty payments
+ must be paid within 60 days following each date on which you
+ prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
+ returns. Royalty payments should be clearly marked as such and
+ sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
+ address specified in Section 4, "Information about donations to
+ the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."
+
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+ you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
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+ money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
+ electronic work is discovered and reported to you within 90 days
+ of receipt of the work.
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+ distribution of Project Gutenberg-tm works.
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+Foundation as set forth in Section 3 below.
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+1.F.
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+receive the work electronically in lieu of a refund. If the second copy
+is also defective, you may demand a refund in writing without further
+opportunities to fix the problem.
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+1.F.4. Except for the limited right of replacement or refund set forth
+in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS' WITH NO OTHER
+WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
+WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.
+
+1.F.5. Some states do not allow disclaimers of certain implied
+warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
+If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
+law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
+interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
+the applicable state law. The invalidity or unenforceability of any
+provision of this agreement shall not void the remaining provisions.
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+1.F.6. INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
+trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
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+or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
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+
+Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
+electronic works in formats readable by the widest variety of computers
+including obsolete, old, middle-aged and new computers. It exists
+because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
+people in all walks of life.
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+Volunteers and financial support to provide volunteers with the
+assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
+goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
+remain freely available for generations to come. In 2001, the Project
+Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
+and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
+To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
+and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.
+
+
+Section 3. Information about the Project Gutenberg Literary Archive
+Foundation
+
+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
+501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
+state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
+Revenue Service. The Foundation's EIN or federal tax identification
+number is 64-6221541. Its 501(c)(3) letter is posted at
+https://pglaf.org/fundraising. Contributions to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
+permitted by U.S. federal laws and your state's laws.
+
+The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
+Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
+throughout numerous locations. Its business office is located at
+809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
+business@pglaf.org. Email contact links and up to date contact
+information can be found at the Foundation's web site and official
+page at https://pglaf.org
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+For additional contact information:
+ Dr. Gregory B. Newby
+ Chief Executive and Director
+ gbnewby@pglaf.org
+
+
+Section 4. Information about Donations to the Project Gutenberg
+Literary Archive Foundation
+
+Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
+spread public support and donations to carry out its mission of
+increasing the number of public domain and licensed works that can be
+freely distributed in machine readable form accessible by the widest
+array of equipment including outdated equipment. Many small donations
+($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
+status with the IRS.
+
+The Foundation is committed to complying with the laws regulating
+charities and charitable donations in all 50 states of the United
+States. Compliance requirements are not uniform and it takes a
+considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
+with these requirements. We do not solicit donations in locations
+where we have not received written confirmation of compliance. To
+SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
+particular state visit https://pglaf.org
+
+While we cannot and do not solicit contributions from states where we
+have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
+against accepting unsolicited donations from donors in such states who
+approach us with offers to donate.
+
+International donations are gratefully accepted, but we cannot make
+any statements concerning tax treatment of donations received from
+outside the United States. U.S. laws alone swamp our small staff.
+
+Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
+methods and addresses. Donations are accepted in a number of other
+ways including including checks, online payments and credit card
+donations. To donate, please visit: https://pglaf.org/donate
+
+
+Section 5. General Information About Project Gutenberg-tm electronic
+works.
+
+Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
+concept of a library of electronic works that could be freely shared
+with anyone. For thirty years, he produced and distributed Project
+Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.
+
+
+Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
+editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
+unless a copyright notice is included. Thus, we do not necessarily
+keep eBooks in compliance with any particular paper edition.
+
+
+Most people start at our Web site which has the main PG search facility:
+
+ https://www.gutenberg.org
+
+This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
+including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
+Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
+subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.
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+<!DOCTYPE html PUBLIC "-//W3C//DTD HTML 4.01 Transitional//EN">
+<html>
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+<title>The Project Gutenberg e-Book of Novelas y Teatro by Cervantes</title>
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+The Project Gutenberg EBook of Novelas y teatro, by Cervantes
+
+This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
+almost no restrictions whatsoever. You may copy it, give it away or
+re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
+with this eBook or online at www.gutenberg.org
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+Title: Novelas y teatro
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+Author: Cervantes
+
+Release Date: February 20, 2005 [EBook #15115]
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+
+*** START OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NOVELAS Y TEATRO ***
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+
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+Produced by Juliet Sutherland, Mariano Cecowski and the Online
+Distributed Proofreading Team.
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+<a name='p003' id="p003"></a><br>
+<br>
+<br>
+<h2><b>BIBLIOTECA LITERARIA DEL ESTUDIANTE</b></h2>
+<h3><b>DIRIGIDA POR RAM&Oacute;N MEN&Eacute;NDEZ PIDAL</b></h3>
+<h3><b>TOMO XXI</b></h3>
+<br>
+<br>
+<h1><b>CERVANTES</b></h1>
+<h2><b>NOVELAS Y TEATRO</b></h2>
+<br>
+<br>
+<h3><b>SELECCI&Oacute;N HECHA POR</b></h3>
+<h2><b>JOSEFINA SELA</b></h2>
+<h3><i>Dibujos de F. Marco.</i></h3>
+<br>
+<br>
+<center>MADRID, MCMXXII</center>
+<br>
+<h2>INSTITUTO - ESCUELA</h2>
+<h3>JUNTA PARA AMPLIACI&Oacute;N DE ESTUDIOS</h3>
+<a name='p004' id="p004"></a>
+<center>TIPOGRAF&Iacute;A DE LA "REVISTA DE ARCHIVOS",
+OL&Oacute;ZAGA, I, MADRID</center>
+<br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<div class='table'>
+<ul>
+<li><b><a name='index_p003_LA_GITANILLA' href=
+'#return_p003_LA_GITANILLA' id="index_p003_LA_GITANILLA">LA
+GITANILLA</a></b></li>
+<li><b><a name='index_p063_LA_ILUSTRE_FREGONA' href=
+'#return_p063_LA_ILUSTRE_FREGONA' id=
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+<li><b><a name='index_p117_HISTORIA_DE_LOS_TRABAJOS' href=
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+PERSILES Y SIGISMUNDA</a></b></li>
+<li style="list-style: none">
+<ul>
+<li><b><a name='index_p117_LIBRO_I' href='#return_p117_LIBRO_I' id=
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+<li><b><a name='index_p117_CAPITULO_XXII' href=
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+<li><b><a name='index_p124_LIBRO_II' href='#return_p124_LIBRO_II'
+id="index_p124_LIBRO_II"><b>LIBRO II</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p124_CAPITULO_X' href=
+'#return_p124_CAPITULO_X' id="index_p124_CAPITULO_X"><b>CAPITULO
+X</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p133_CAPITULO_XII' href=
+'#return_p133_CAPITULO_XII' id=
+"index_p133_CAPITULO_XII"><b>CAPITULO XII</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p141_CAPITULO_XVI' href=
+'#return_p141_CAPITULO_XVI' id=
+"index_p141_CAPITULO_XVI"><b>CAPITULO XVI</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p145_CAPITULO_XVIII' href=
+'#return_p145_CAPITULO_XVIII' id=
+"index_p145_CAPITULO_XVIII"><b>CAPITULO XVIII</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p150_CAPITULO_XX' href=
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+XX</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p157_LIBRO_III' href='#return_p157_LIBRO_III'
+id="index_p157_LIBRO_III"><b>LIBRO III</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p157_CAPITULO_X' href=
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+X</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p165_CAPITULO_XI' href=
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+XI</b></a></b></li>
+</ul>
+</li>
+<li><b><a name='index_p179_NOVELA_Y_COLOQUIO' href=
+'#return_p179_NOVELA_Y_COLOQUIO' id=
+"index_p179_NOVELA_Y_COLOQUIO">NOVELA Y COLOQUIO</a></b></li>
+<li><b><a name='index_p211_EL_RETABLO_DE_LAS_MARAVILLAS' href=
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+MARAVILLAS</a></b></li>
+<li><b><a name='index_p229_EL_CERCO_DE_NUMANCIA' href=
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+"index_p229_EL_CERCO_DE_NUMANCIA">EL CERCO DE NUMANCIA</a></b></li>
+<li style="list-style: none">
+<ul>
+<li><b><a name='index_p229_JORNADA_PRIMERA' href=
+'#return_p229_JORNADA_PRIMERA' id=
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+'#return_p237_JORNADA_SEGUNDA' id=
+"index_p237_JORNADA_SEGUNDA"><b>JORNADA SEGUNDA</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p245_JORNADA_TERCERA' href=
+'#return_p245_JORNADA_TERCERA' id=
+"index_p245_JORNADA_TERCERA"><b>JORNADA TERCERA</b></a></b></li>
+<li><b><a name='index_p258_JORNADA_CUARTA' href=
+'#return_p258_JORNADA_CUARTA' id=
+"index_p258_JORNADA_CUARTA"><b>JORNADA CUARTA</b></a></b></li>
+</ul>
+</li>
+<li><b><a name='index_p273_PEDRO_DE_URDEMALAS' href=
+'#return_p273_PEDRO_DE_URDEMALAS' id=
+"index_p273_PEDRO_DE_URDEMALAS">PEDRO DE URDEMALAS</a></b></li>
+<li style="list-style: none">
+<ul>
+<li><b><a name='index_p273_JORNADA_PRIMERA' href=
+'#return_p273_JORNADA_PRIMERA' id=
+"index_p273_JORNADA_PRIMERA"><b>JORNADA PRIMERA</b></a></b></li>
+</ul>
+</li>
+<li><b><a name='index_p285_INDICE' href='#return_p285_INDICE' id=
+"index_p285_INDICE">INDICE</a></b></li>
+</ul>
+</div>
+<a name='p005' id="p005"></a><br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<h2><a name='return_p003_LA_GITANILLA' href=
+'#index_p003_LA_GITANILLA' id="return_p003_LA_GITANILLA">LA
+GITANILLA</a></h2>
+<p>Parece que los gitanos y gitanas solamente nacieron en el mundo
+para ser ladrones: nacen de padres ladrones, cr&iacute;anse con
+ladrones, estudian para ladrones y, finalmente, salen con ser
+ladrones corrientes y molientes a todo ruedo, y la gana del hurtar
+y el hurtar son en ellos como acidentes inseparables, que no se
+quitan sino con la muerte. Una, pues, desta naci&oacute;n, gitana
+vieja, que pod&iacute;a ser jubilada en la ciencia de Caco,
+cri&oacute; una muchacha en nombre de nieta suya, a quien puso
+nombre Preciosa, y a quien ense&ntilde;&oacute; todas sus
+gitaner&iacute;as, y modos de embelecos, y trazas de hurtar.
+Sali&oacute; la tal Preciosa la m&aacute;s &uacute;nica bailadora
+que se hallaba en todo el gitanismo, y la m&aacute;s hermosa y
+discreta que pudiera hallarse, no entre los gitanos, sino entre
+cuantas hermosas y discretas pudiera pregonar la fama. Ni los
+soles, ni los aires, ni todas las inclemencias del cielo, a quien
+m&aacute;s que otras gentes est&aacute;n sujetos los gitanos,
+pudieron deslustrar su rostro ni curtir las manos; y lo que es
+m&aacute;s, que la crianza tosca en que se criaba no <a name='p006'
+id="p006"></a>descubr&iacute;a en ella sino ser nacida de mayores
+prendas que de gitana, porque era en extremo cort&eacute;s y bien
+razonada. La abuela conoci&oacute; el tesoro que en la nieta
+ten&iacute;a, y as&iacute;, determin&oacute; el &aacute;guila vieja
+sacar a volar su aguilucho y ense&ntilde;arle a vivir por sus
+u&ntilde;as.</p>
+<p>Sali&oacute; Preciosa rica de villancicos, de coplas,
+seguidillas y zarabandas y de otros versos, especialmente de
+romances, que los cantaba con especial donaire. Porque su taimada
+abuela ech&oacute; de ver que tales juguetes y gracias, en los
+pocos a&ntilde;os y en la mucha hermosura de su nieta,
+hab&iacute;an de ser felic&iacute;simos atractivos e incentivos
+para acrecentar su caudal; y as&iacute;, se los procur&oacute; y
+busc&oacute; por todas las v&iacute;as que pudo, y no falt&oacute;
+poeta que se los diese.</p>
+<p>Cri&oacute;se Preciosa en diversas partes de Castilla, y a los
+quince a&ntilde;os de su edad su abuela putativa la volvi&oacute; a
+la Corte y a su antiguo rancho, que es adonde ordinariamente le
+tienen los gitanos, en los campos de Santa B&aacute;rbara, pensando
+en la Corte vender su mercader&iacute;a, donde todo se compra y
+todo se vende. Y la primera entrada que hizo Preciosa en Madrid
+fu&eacute; un d&iacute;a de Santa Ana, patrona y abogada de la
+villa, con una danza en que iban ocho gitanas, cuatro ancianas y
+cuatro muchachas, y un gitano, gran bailar&iacute;n, que las
+guiaba; y aunque todas iban limpias y bien aderezadas, el aseo de
+Preciosa era tal, que poco a poco fu&eacute; enamorando los ojos de
+cuantos la miraban. De entre el son del tambor&iacute;n y
+casta&ntilde;etas y fuga del baile sali&oacute; un rumor <a name=
+'p007' id="p007"></a><a name='p008' id="p008"></a><a name='p009'
+id="p009"></a> que encarec&iacute;a la belleza y donaire de la
+Gitanilla, y corr&iacute;an los muchachos a verla y los hombres a
+mirarla. Pero cuando la oyeron cantar, por ser la danza cantada,
+&iexcl;all&iacute; fu&eacute; ello! All&iacute; s&iacute; que
+cobr&oacute; aliento la fama de la Gitanilla, y de com&uacute;n
+consentimiento de los diputados de la fiesta, desde luego le
+se&ntilde;alaron el premio y joya de la mejor danza; y cuando
+llegaron a hacerla en la iglesia de Santa Mar&iacute;a, delante de
+la imagen de Santa Ana, despu&eacute;s de haber bailado todas,
+tom&oacute; Preciosa unas sonajas, al son de las cuales, dando en
+redondo largas y liger&iacute;simas vueltas, cant&oacute;
+<b><i>un</i></b> romance.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d005.png'><img src='./images/d005.png'
+width='30%' alt=
+'...y corr&iacute;an los muchachos a verla y los hombres a mirarla.'>
+</a><br>
+<br>
+...y corr&iacute;an los muchachos a verla y los hombres a
+mirarla.</center>
+<br>
+<p>El cantar de Preciosa fu&eacute; para admirar a cuantos la
+escuchaban. Unos dec&iacute;an: "&iexcl;Dios te bendiga, la
+muchacha!" Otros: "&iexcl;L&aacute;stima es que esta mozuela sea
+gitana! En verdad en verdad que merec&iacute;a ser hija de un gran
+se&ntilde;or."</p>
+<p>Acab&aacute;ronse las v&iacute;speras, y la fiesta de Santa Ana,
+y qued&oacute; Preciosa algo cansada; pero tan celebrada de
+hermosa, de aguda y de discreta, y de bailadora, que a corrillos se
+hablaba della en toda la Corte. De all&iacute; a quince d&iacute;as
+volvi&oacute; a Madrid con otras tres muchachas, con sonajas y con
+un baile nuevo, todas apercebidas de romances y de cantarcillos
+alegres, pero todos honestos. Nunca se apartaba della la gitana
+vieja, hecha su Argos, temerosa no se la despabilasen y
+traspusiesen; llam&aacute;bala nieta, y ella la ten&iacute;a por
+abuela. Pusi&eacute;ronse a bailar a la sombra en la calle de
+Toledo, y de los que las ven&iacute;an siguiendo <a name='p010' id=
+"p010"></a>se hizo luego un gran corro; y en tanto que bailaban, la
+vieja ped&iacute;a limosna a los circunstantes, y llov&iacute;an en
+ella ochavos y cuartos como piedras a tablado; que tambi&eacute;n
+la hermosura tiene fuerza de despertar la caridad dormida.</p>
+<p>Acabado el baile, dijo Preciosa:</p>
+<p>--Si me dan cuatro cuartos, les cantar&eacute; un romance yo
+sola, lind&iacute;simo en extremo, que trata de cuando la Reina
+nuestra se&ntilde;ora Margarita sali&oacute; a misa en Valladolid y
+fu&eacute; a San Llorente: d&iacute;goles que es famoso, y
+compuesto por un poeta de los del n&uacute;mero, como
+capit&aacute;n del batall&oacute;n.</p>
+<p>Apenas hubo dicho esto, cuando casi todos los que en la rueda
+estaban dijeron a voces:</p>
+<p>--C&aacute;ntale, Preciosa, y ves aqu&iacute; mis cuatro
+cuartos.</p>
+<p>Y as&iacute; granizaron sobre ella cuartos, que la vieja no se
+daba manos a cogerlos. Hecho, pues, su agosto, y su vendimia,
+repic&oacute; Preciosa sus sonajas, y al tono corrent&iacute;o y
+loquesco cant&oacute; el romance.</p>
+<p>Apenas <b><i>lo</i></b> acab&oacute; cuando del ilustre
+auditorio y grave senado que la o&iacute;a, de muchas se
+form&oacute; una voz sola, que dijo:</p>
+<p>--&iexcl;Torna a cantar, Preciosica; que no faltar&aacute;n
+cuartos como tierra!</p>
+<p>M&aacute;s de docientas personas estaban mirando el baile y
+escuchando el canto de las gitanas, y en la fuga d&eacute;l
+acert&oacute; a pasar por all&iacute; uno de los tinientes de la
+villa, y viendo tanta gente junta, pregunt&oacute; qu&eacute;
+<a name='p011' id="p011"></a>era, y fu&eacute;le respondido que
+estaban escuchando a la Gitanilla hermosa, que cantaba.
+Lleg&oacute;se el Tiniente, que era curioso, y escuch&oacute; un
+rato, y por no ir contra su gravedad, no escuch&oacute; el romance
+hasta la fin; y habi&eacute;ndole parecido por todo extremo bien la
+Gitanilla, mando a un paje suyo dijese a la gitana vieja que al
+anochecer fuese a su casa con las gitanillas; que quer&iacute;a que
+las oyese dona Clara su mujer. Hizolo as&iacute; el paje, y la
+vieja dijo que s&iacute; iria.</p>
+<p>Acabaron el baile y el canto y se fueron la calle adelante, y
+desde una reja llamaron unos caballeros a las gitanas.
+Asom&oacute;se Preciosa a la reja, que era baja, y vi&oacute; en
+una sala muy bien aderezada y muy fresca muchos caballeros que,
+unos pase&aacute;ndose y otros jugando a diversos juegos, se
+entreten&iacute;an.</p>
+<p>--&iquest;Qui&eacute;renme dar barato, ce&ntilde;ores?--dijo
+Preciosa, que, como gitana, hablaba ceceoso, y esto es artificio en
+ellas; que no naturaleza.</p>
+<p>A la voz de Preciosa, y a su rostro, dejaron los que jugaban el
+juego, y el paseo los paseantes, y los unos y los otros acudieron a
+la reja por verla, que ya ten&iacute;an noticia della, y
+dijeron:</p>
+<p>--Entren, entren las gitanillas; que aqu&iacute; les daremos
+barato.</p>
+<p>--Caro ser&iacute;a ello--respondi&oacute; Preciosa--si nos
+pellizcacen.</p>
+<p>--No, a fe de caballeros--respondi&oacute; uno--; bien puedes
+entrar, ni&ntilde;a, segura que nadie te tocar&aacute; a la
+<a name='p012' id="p012"></a>vira de tu zapato; no, por el
+h&aacute;bito que traigo en el pecho.</p>
+<p>Y p&uacute;sose la mano sobre uno de Calatrava.</p>
+<p>--Si t&uacute; quieres entrar, Preciosa--dijo una de las tres
+gitanillas que iban con ella--, entra enhorabuena; que yo no pienso
+entrar adonde hay tantos hombres.</p>
+<p>--Mira, Cristina--respondi&oacute; Preciosa--: de lo que te has
+de guardar es de un hombre solo y a solas, y no de tantos juntos;
+porque antes el ser muchos quita el miedo y el recelo de ser
+ofendidas. Advierte, Cristinica, y est&aacute; cierta de una cosa:
+que la mujer que se determina a ser honrada, entre un
+ej&eacute;rcito de soldados lo puede ser. Verdad es que es bueno
+hu&iacute;r de las ocasiones; pero han de ser de las secretas, y no
+de las p&uacute;blicas.</p>
+<p>--Entremos, Preciosa--dijo Cristina--; que t&uacute; sabes
+m&aacute;s que un sabio.</p>
+<p>Anim&oacute;las la gitana vieja, y entraron; y apenas hubo
+entrado Preciosa, cuando el caballero del h&aacute;bito vi&oacute;
+<i>un</i> papel que tra&iacute;a en el seno, y lleg&aacute;ndose a
+ella se le tom&oacute;, y dijo Preciosa:</p>
+<p>--&iexcl;Y no me le tome, se&ntilde;or; que es un romance que me
+acaban de dar ahora, que a&uacute;n no le he le&iacute;do!</p>
+<p>--Y &iquest;sabes t&uacute; leer, hija?--dijo uno.</p>
+<p>--Y escribir--respondi&oacute; la vieja--; que a mi nieta hela
+criado yo como si fuera hija de un letrado. <a name='p013' id=
+"p013"></a></p>
+<p>Abri&oacute; el caballero el papel, y vi&oacute; que
+ven&iacute;a dentro d&eacute;l un escudo de oro, y dijo:</p>
+<p>--En verdad, Preciosa, que trae esta carta el porte dentro: toma
+este escudo que en el romance viene.</p>
+<p>--Basta--dijo Preciosa---, que me ha tratado de pobre el poeta.
+Pues cierto que es m&aacute;s milagro darme a m&iacute; un poeta un
+escudo que yo recebirle: si con esta a&ntilde;adidura han de venir
+sus romances, traslade todo el <i>Romancero general</i>, y
+env&iacute;emelos uno a uno; que yo les tentar&eacute; el pulso, y
+si vinieren duros, ser&eacute; yo blanda en recebillos.</p>
+<p>Admirados quedaron los que o&iacute;an a la Gitanica, as&iacute;
+de su discreci&oacute;n como del donaire con que hablaba.</p>
+<p>Los que jugaban le dieron barato, y aun los que no jugaban.
+Cogi&oacute; la hucha de la vieja treinta reales, y m&aacute;s rica
+y m&aacute;s alegre que una Pascua de Flores, antecogi&oacute; sus
+corderas y fu&eacute;se en casa del se&ntilde;or Teniente, quedando
+que otro d&iacute;a volver&iacute;a con su manada a dar contento a
+aquellos tan liberales se&ntilde;ores.</p>
+<p>Ya ten&iacute;a aviso la se&ntilde;ora do&ntilde;a Clara, mujer
+del se&ntilde;or Teniente, como hab&iacute;an de ir a su casa las
+gitanillas, y est&aacute;balas esperando como el agua de Mayo ella
+y sus doncellas y due&ntilde;as, con las de otra se&ntilde;ora
+vecina suya, que todas se juntaron para ver a Preciosa; y apenas
+hubieron entrado las gitanas, cuando entre las dem&aacute;s
+resplandeci&oacute; Preciosa como la luz de una antorcha entre
+otras luces menores; y <a name='p014' id="p014"></a>as&iacute;,
+corrieron todas a ella: unas la abrazaban, otras la miraban,
+&eacute;stas la bendec&iacute;an, aqu&eacute;llas la alababan.
+Do&ntilde;a Clara dec&iacute;a:</p>
+<p>--&iexcl;Este s&iacute; que se puede decir cabello de oro!
+&iexcl;Estos s&iacute; que son ojos de esmeraldas!</p>
+<p>La se&ntilde;ora su vecina la desmenuzaba toda, y hac&iacute;a
+pepitoria de todos sus miembros y coyunturas. Y llegando a alabar
+un peque&ntilde;o hoyo que Preciosa ten&iacute;a en la barba,
+dijo:</p>
+<p>--&iexcl;Ay, qu&eacute; hoyo! En este hoyo han de tropezar
+cuantos ojos le miraren.</p>
+<p>Oy&oacute; esto un escudero de brazo de la se&ntilde;ora
+do&ntilde;a Clara, que all&iacute; estaba, de luenga barba y largos
+a&ntilde;os, y dijo:</p>
+<p>--&iexcl;Por Dios, tan linda es la Gitanilla, que hecha de plata
+o de alcorza no podr&iacute;a ser mejor! &iquest;Sabes decir la
+buenaventura, ni&ntilde;a?</p>
+<p>--De tres o cuatro maneras--respondi&oacute; Preciosa.</p>
+<p>--Y &iquest;eso m&aacute;s?--dijo do&ntilde;a Clara---. Por vida
+del Tiniente, mi se&ntilde;or, que me la has de decir, ni&ntilde;a
+de oro, y ni&ntilde;a de plata, y ni&ntilde;a de perlas, y
+ni&ntilde;a de carbuncos, y ni&ntilde;a del cielo, que es lo
+m&aacute;s que puedo decir.</p>
+<p>--D&eacute;nle, d&eacute;nle la palma de la mano a la
+ni&ntilde;a, y con que haga la cruz--dijo la vieja--, y
+ver&aacute;n qu&eacute; de cosas les dice; que sabe m&aacute;s que
+un doctor de melecina.</p>
+<p>Ech&oacute; mano a la faldriquera la se&ntilde;ora Tenienta, y
+hall&oacute; que no ten&iacute;a blanca. Pidi&oacute; un cuarto a
+sus <a name='p015' id="p015"></a>criadas, y ninguna le tuvo, ni la
+se&ntilde;ora vecina tampoco. Lo cual visto por Preciosa dijo:</p>
+<p>--Todas las cruces, en cuanto cruces, son buenas; pero las de
+plata o de oro son mejores; y el se&ntilde;alar la cruz en la palma
+de la mano con moneda de cobre sepan vuesas mercedes que menoscaba
+la buenaventura, a lo menos, la m&iacute;a; y as&iacute;, tengo
+afici&oacute;n a hacer la cruz primera con alg&uacute;n escudo de
+oro, o con alg&uacute;n real de a ocho, o, por lo menos, de a
+cuatro; que soy como los sacristanes: que cuando hay buena ofrenda,
+se regocijan.</p>
+<p>--Donaire tienes, ni&ntilde;a, por tu vida--dijo la
+se&ntilde;ora vecina.</p>
+<p>Y volvi&eacute;ndose al escudero, le dijo:</p>
+<p>--Vos, se&ntilde;or Contreras, &iquest;tendr&eacute;is a mano
+alg&uacute;n real de a cuatro? D&aacute;dmele; que en viniendo el
+doctor mi marido os le volver&eacute;.</p>
+<p>--S&iacute; tengo--respondi&oacute; Contreras--; pero
+t&eacute;ngole empe&ntilde;ado en veinte y dos maraved&iacute;s,
+que cen&eacute; anoche; d&eacute;nmelos; que yo ir&eacute; por
+&eacute;l en volandas.</p>
+<p>--No tenemos entre todas un cuarto--dijo do&ntilde;a Clara---,
+&iquest;y ped&iacute;s veinte y dos maraved&iacute;s? Andad,
+Contreras, que siempre fuistes impertinente.</p>
+<p>Una doncella de las presentes, viendo la esterilidad de la casa,
+dijo a Preciosa:</p>
+<p>--Ni&ntilde;a, &iquest;har&aacute; algo al caso que se haga la
+cruz con un dedal de plata?</p>
+<p>--Antes--respondi&oacute; Preciosa--se hacen las cruces <a name=
+'p016' id="p016"></a>mejores del mundo con dedales de plata, como
+sean muchos.</p>
+<p>--Uno tengo yo--replic&oacute; la doncella---; si &eacute;ste
+basta, hele aqu&iacute;, con condici&oacute;n que tambi&eacute;n se
+me ha de decir a m&iacute; la buenaventura.</p>
+<p>--&iquest;Por un dedal tantas buenasventuras?--dijo la gitana
+vieja---. Nieta, acaba presto; que se hace noche.</p>
+<p>Tom&oacute; Preciosa el dedal y la mano de la se&ntilde;ora
+Teniente y dijo <i><b>la buenaventura; y en
+acab&aacute;ndola</b></i> encendi&oacute; el deseo de todas las
+circunstantes en querer saber la suya, y as&iacute; se lo rogaron
+todas; pero ella las remiti&oacute; para el viernes venidero,
+prometi&eacute;ndole que tendr&iacute;an reales de plata para hacer
+las cruces. En esto, vino el se&ntilde;or Tiniente, a quien
+contaron maravillas de la Gitanilla; &eacute;l las hizo bailar un
+poco, y confirm&oacute; por verdaderas y bien dadas las alabanzas
+que a Preciosa hab&iacute;an dado; y poniendo la mano en la
+faldriquera. hizo se&ntilde;al de querer darle algo; y
+habi&eacute;ndola espulgado, y sacudido, y rascado muchas veces, al
+cabo sac&oacute; la mano vac&iacute;a, y dijo:</p>
+<p>--&iexcl;Por Dios que no tengo blanca! Dadle vos, do&ntilde;a
+Clara, un real a Preciosica; que yo os le dar&eacute;
+despu&eacute;s.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d015.png'><img src='./images/d015.png'
+width='30%' alt=
+'...y poniendo la mano en la faldriquera, ...'></a><br>
+<br>
+...y poniendo la mano en la faldriquera, ...</center>
+<br>
+<p>--&iexcl;Bueno es eso, se&ntilde;or, por cierto!
+&iexcl;S&iacute;, ah&iacute; est&aacute; el real de manifiesto! No
+hemos tenido entre todas nosotras un cuarto para hacer la
+se&ntilde;al de la cruz, &iquest;y quiere que tengamos un real?</p>
+<p>--Pues dadle alguna valoncica vuestra, o alguna <a name='p017'
+id="p017"></a><a name='p018' id="p018"></a><a name='p019' id=
+"p019"></a>cosita; que otro d&iacute;a nos volver&aacute; a ver
+Preciosa, y la regalaremos mejor.</p>
+<p>A lo cual dijo do&ntilde;a Clara:</p>
+<p>--Pues porque otra vez venga, no quiero dar nada ahora a
+Preciosa.</p>
+<p>--Antes si no me dan nada--dijo Preciosa---, nunca m&aacute;s
+volver&eacute; ac&aacute;. Mas s&iacute; volver&eacute;, a servir a
+tan principales se&ntilde;ores; pero trair&eacute; tragado que no
+me han de dar nada, y ahorrar&eacute;me la fatiga del esperallo.
+Coheche vuesa merced, se&ntilde;or Tiniente; coheche, y
+tendr&aacute; dineros, y no haga usos nuevos; que morir&aacute; de
+hambre. Mire, se&ntilde;ora: por ah&iacute; he o&iacute;do decir (y
+aunque moza, entiendo que no son buenos dichos) que de los oficios
+se ha de sacar dineros para pagar las condenaciones de las
+residencias y para pretender otros cargos.</p>
+<p>--As&iacute; lo dicen y lo hacen los desalmados--replic&oacute;
+el Teniente---; pero el juez que da buena residencia no
+tendr&aacute; que pagar condenaci&oacute;n alguna, y el haber usado
+bien su oficio ser&aacute; el valedor para que le den otro.</p>
+<p>--Habla vuesa merced muy a lo santo, se&ntilde;or Teniente
+--respondi&oacute; Preciosa---; &aacute;ndese a eso y
+cortar&eacute;mosle de los harapos para reliquias.</p>
+<p>--Mucho sabes, Preciosa--dijo el Tiniente---. Calla, que yo
+dar&eacute; traza que sus Majestades te vean, porque eres pieza de
+reyes.</p>
+<p>--Querr&aacute;nme para truhana--respondi&oacute; Preciosa---, y
+yo no lo sabr&eacute; ser, y todo ir&aacute; perdido. Si <a name=
+'p020' id="p020"></a>me quisiesen para discreta, a&uacute;n
+llevarme h&iacute;an; pero en algunos palac|m&aacute;s medran los
+truhanes que los discretos. Yo me hallo bien con ser gitana y
+pobre, y corra la suerte por donde el cielo quisiere.</p>
+<p>--Ea, ni&ntilde;a--dijo la gitana vieja--, no hables m&aacute;s;
+que has hablado mucho, y sabes m&aacute;s de lo que yo te he
+ense&ntilde;ado; no te asotiles tanto, que te despuntar&aacute;s;
+habla de aquello que tus a&ntilde;os permiten, y no te metas en
+altaner&iacute;as; que no hay ninguna que no amenace
+ca&iacute;da.</p>
+<p>--&iexcl;El diablo tienen estas gitanas en el cuerpo! --dijo a
+esta saz&oacute;n el Tiniente.</p>
+<p>Despidi&eacute;ronse las gitanas, y al irse, dijo la doncella
+del dedal:</p>
+<p>--Preciosa, dime la buenaventura, o vu&eacute;lveme mi dedal;
+que no me queda con qu&eacute; hacer labor.</p>
+<p>--Se&ntilde;ora doncella--respondi&oacute; Preciosa---, haga
+cuenta que se la he dicho, y prov&eacute;ase de otro dedal, o no
+haga vainillas hasta el viernes, que yo volver&eacute; y le
+dir&eacute; m&aacute;s venturas y aventuras que las que tiene un
+libro de caballer&iacute;as.</p>
+<p>Fu&eacute;ronse, y junt&aacute;ronse con las muchas labradoras
+que a la hora de las avemar&iacute;as suelen salir de Madrid para
+volverse a sus aldeas, y entre otras vuelven muchas, con quien
+siempre se acompa&ntilde;aban las gitanas, y volv&iacute;an
+seguras. Porque la gitana vieja viv&iacute;a en continuo temor no
+le salteasen a su Preciosa.</p>
+<p>Sucedi&oacute;, pues, que la ma&ntilde;ana de un d&iacute;a que
+volv&iacute;an <a name='p021' id="p021"></a>a Madrid a coger la
+garrama con las dem&aacute;s gitanillas, en un valle peque&ntilde;o
+que est&aacute; obra de quinientos pasos antes que se llegue a la
+villa, vieron un mancebo gallardo y ricamente aderezado de camino.
+La espada y daga que tra&iacute;a eran, como decirse suele, una
+ascua de oro; sombrero con rico cintillo y con plumas de diversas
+colores adornado. Repararon las gitanas en vi&eacute;ndole y
+pusi&eacute;ronsele a mirar muy de espacio, admiradas de que a
+tales horas un tan hermoso mancebo estuviese en tal lugar, a pie y
+solo. El se lleg&oacute; a ellas, y hablando con la gitana mayor,
+le dijo:</p>
+<p>--Por vida vuestra, amiga, que me hag&aacute;is placer que vos y
+Preciosa me oy&aacute;is aqu&iacute; aparte dos palabras, que
+ser&aacute;n de vuestro provecho.</p>
+<p>--Como no nos desviemos mucho, ni no nos tardemos mucho, sea en
+buen hora--respondi&oacute; la vieja.</p>
+<p>Y llamando a Preciosa, se desviaron de las otras obra de veinte
+pasos, y as&iacute; en pie, como estaban, el mancebo les dijo:</p>
+<p>--Yo vengo de manera rendido a la discreci&oacute;n y belleza de
+Preciosa, que despu&eacute;s de haberme hecho mucha fuerza para
+excusar llegar a este punto, al cabo he quedado m&aacute;s rendido
+y m&aacute;s imposibilitado de excusallo. Yo, se&ntilde;oras
+m&iacute;as (que siempre os he de dar este nombre, si el cielo mi
+pretensi&oacute;n favorece), soy caballero, como lo puede mostrar
+este h&aacute;bito--y apartando el herreruelo, descubri&oacute; en
+el pecho uno de los m&aacute;s calificados que hay en
+Espa&ntilde;a---; <a name='p022' id="p022"></a>soy hijo de
+Fulano--que por buenos respectos aqu&iacute; no se declara su
+nombre---; estoy debajo de su tutela y amparo; soy hijo
+&uacute;nico, y el que espera un razonable mayorazgo. Mi padre
+est&aacute; aqu&iacute; en la Corte pretendiendo un cargo, y ya
+est&aacute; consultado, y tiene casi ciertas esperanzas de salir
+con &eacute;l. Y con ser de la calidad y nobleza que os he
+referido, y de la que casi se os debe ya de ir trasluciendo, con
+todo eso, quisiera ser un gran se&ntilde;or para levantar a mi
+grandeza la humildad de Preciosa, haci&eacute;ndola mi igual y mi
+se&ntilde;ora. Quiero servirla del modo que ella m&aacute;s
+gustare: su voluntad es la m&iacute;a. Para con ella es de cera mi
+alma, donde podr&aacute; imprimir lo que quisiere; y para
+conservarlo y guardarlo no ser&aacute; como impreso en cera, sino
+como esculpido en marm&oacute;les, cuya dureza se opone a la
+duraci&oacute;n de los tiempos. Si cre&eacute;is esta verdad, no
+admitir&aacute; ning&uacute;n desmayo mi esperanza; pero si no me
+cre&eacute;is, siempre me tendr&aacute; temeroso vuestra duda. Mi
+nombre es &eacute;ste--y d&iacute;joselo---; el de mi padre ya os
+le he dicho; la casa donde vive es en tal calle, y tiene tales y
+tales se&ntilde;as; vecinos tiene de quien podr&eacute;is
+informaros, y aun de los que no son vecinos tambi&eacute;n; que no
+es tan escura la calidad y el nombre de mi padre y el m&iacute;o,
+que no le sepan en los patios de palacio, y aun en toda la Corte.
+Cien escudos traigo aqu&iacute; en oro para daros en arra y
+se&ntilde;al de lo que pienso daros; porque no ha de negar la
+hacienda el que da el alma. <a name='p023' id="p023"></a></p>
+<p>En tanto que el caballero esto dec&iacute;a, le estaba mirando.
+Preciosa atentamente, y sin duda que no le debieron de parecer mal
+ni sus razones ni su talle; y volvi&eacute;ndose a la vieja, le
+dijo:</p>
+<p>--Perd&oacute;neme, abuela, de que me tomo licencia para
+responder a este se&ntilde;or.</p>
+<p>--Responde lo que quisieres, nieta--respondi&oacute; la
+vieja---; que yo s&eacute; que tienes discreci&oacute;n para
+todo.</p>
+<p>Y Preciosa dijo:</p>
+<p>--Yo, se&ntilde;or caballero, aunque soy gitana, pobre y
+humildemente nacida, tengo un cierto espiritillo fant&aacute;stico
+ac&aacute; dentro, que a grandes cosas me lleva. A m&iacute; ni me
+mueven promesas, ni me desmoronan d&aacute;divas, ni me inclinan
+sumisiones, ni me espantan finezas y aunque de quince a&ntilde;os
+(que, seg&uacute;n la cuenta de mi abuela, para este San Miguel los
+har&eacute;), soy ya vieja en los pensamientos y alcanzo m&aacute;s
+de aquello que mi edad promete, m&aacute;s por mi buen natural que
+por la experiencia. <b><i>El</i></b> temor engendra en m&iacute; un
+recato tal, que ningunas palabras creo y de. muchas obras dudo. Si
+quisi&eacute;redes ser mi esposo, yo lo ser&eacute; vuestra: pero
+han de preceder muchas condiciones y averiguaciones primero.
+Primero tengo; de saber si sois el que dec&iacute;s; luego,
+hallando esta verdad, hab&eacute;is de dejar la casa de vuestros
+padres y la hab&eacute;is de trocar con nuestros ranchos, y tomando
+el traje de gitano, hab&eacute;is de cursar dos a&ntilde;os en
+nuestras escuelas, en el cual tiempo me satisfar&eacute; yo
+<a name='p024' id="p024"></a>de vuestra condici&oacute;n, y vos de
+la m&iacute;a; al cabo del cual, si vos os content&aacute;redes de
+m&iacute;, y yo de vos, me entregar&eacute; por vuestra esposa. Y
+hab&eacute;is de considerar que en el tiempo de este noviciado
+podr&iacute;a ser que cobr&aacute;sedes la vista, que ahora
+deb&eacute;is de tener perdida, o, por lo menos, turbada, y
+vi&eacute;sedes que os conven&iacute;a huir de lo que ahora
+segu&iacute;s con tanto ahinco; y cobrando la libertad perdida, con
+un buen arrepentimiento se perdona cualquier culpa. Si con estas
+condiciones quer&eacute;is entrar a ser soldado de nuestra milicia,
+en vuestra mano est&aacute;, pues faltando alguna dellas, no
+hab&eacute;is de tocar un dedo de la m&iacute;a.</p>
+<p>Pasm&oacute;se el mozo a las razones de Preciosa, y
+p&uacute;sose como embelesado, mirando al suelo, dando muestras que
+consideraba lo que responder deb&iacute;a. Viendo lo cual Preciosa,
+torn&oacute; a decirle:</p>
+<p>--No es &eacute;ste caso de tan poco momento, que en los que
+aqu&iacute; nos ofrece el tiempo pueda ni deba resolverse: volveos,
+se&ntilde;or, a la villa, y considerad de espacio lo que
+vi&eacute;redes que m&aacute;s os convenga, y en este mismo lugar
+me pod&eacute;is hablar todas las fiestas que quisi&eacute;redes,
+al ir o venir de Madrid.</p>
+<p>--Satan&aacute;s tienes en tu pecho, muchacha--dijo a esta
+saz&oacute;n la gitana vieja---: &iexcl;mira que dices cosas, que
+no las dir&iacute;a un colegial de Salamanca! &iquest;c&oacute;mo
+es esto? que me tienes loca, y te estoy escuchando como a una
+persona espiritada, que habla lat&iacute;n sin saberlo. <a name=
+'p025' id="p025"></a></p>
+<p>--Calle, abuela--respondi&oacute; Preciosa---, y sepa que todas
+las cosas que me oye son nonada y son de burlas, para las muchas
+que de m&aacute;s veras me quedan en el pecho.</p>
+<p>Todo cuanto Preciosa dec&iacute;a, y toda la discreci&oacute;n
+que mostraba, era a&ntilde;adir le&ntilde;a al fuego que
+ard&iacute;a en el pecho del caballero. Finalmente, quedaron en que
+de all&iacute; a ocho d&iacute;as se ver&iacute;an en aquel mismo
+lugar, donde &eacute;l vendr&iacute;a a dar cuenta del
+t&eacute;rmino en que sus negocios estaban, y ellas habr&iacute;an
+tenido tiempo de informarse de la verdad que les hab&iacute;a
+dicho. Sac&oacute; el mozo una bolsilla de brocado, donde dijo que
+iban cien escudos de oro, y di&oacute;sdos a la vieja; pero no
+quer&iacute;a Preciosa que los tomaste en ninguna manera; a quien
+la gitana dijo:</p>
+<p>--Calla, ni&ntilde;a; que la mejor se&ntilde;al que este
+se&ntilde;or ha dado de estar rendido es haber entregado las armas
+en se&ntilde;al de rendimiento; y el dar, en cualquiera
+ocasi&oacute;n que sea, siempre fu&eacute; indicio de generoso
+pecho. Y acu&eacute;rdate de aquel refr&aacute;n que dice: "Al
+cielo rogando, y con el mazo dando." Y m&aacute;s, que no quiero yo
+que por m&iacute; pierdan las gitanas el nombre que por luengos
+siglos tienen adquerido de codiciosas y aprovechadas. &iquest;Cien
+escudos quieres t&uacute; que deseche, Preciosa, y de oro en oro,
+que pueden andar cosidos en el alforza de una saya que no valga dos
+reales, y tenerlos all&iacute; como quien tiene un juro sobre las
+yerbas de Extremadura? Y si alguno de nuestros hijos, nietos o
+parientes cayere, por alguna <a name='p026' id=
+"p026"></a>desgracia, en manos de la justicia, &iquest;habr&aacute;
+favor tan bueno que llegue a la oreja del juez y del escribano,
+como destos escudos, si llegan a sus bolsas? Tres veces por tres
+delitos diferentes me he visito casi puesta en el asno para ser
+azotada, y de la una me libr&oacute; un jarro de plata, y de la
+otra una sarta de perlas, y de la otra cuarenta reales de a ocho,
+que hab&iacute;a trocado por cuartos, dando veinte reales
+m&aacute;s por el cambio. Mira, ni&ntilde;a, que andamos en oficio
+muy peligroso y lleno de tropiezos y de ocasiones forzosas, y no
+hay defensas que m&aacute;s presto nos amparen y socorran como las
+armas invencibles del gran Filipo: no hay pasar adelante de su
+<i>plus ultra</i>. Por un dobl&oacute;n de dos caras se nos muestra
+alegre la triste del procurador y de todos los ministros de la
+muerte, que son arp&iacute;as de nosotras las pobres gitanas, y
+m&aacute;s precian pelarnos y desollarnos a nosotras que a un
+salteador de caminos; jam&aacute;s, por m&aacute;s rotas y
+desastradas que nos vean, nos tienen por pobres; que dicen que
+somos como los jubones de los gabachos de Belmonte: rotos y
+grasientos, y llenos de doblones.</p>
+<p>--Por vida suya, abuela, que no diga m&aacute;s; que lleva
+t&eacute;rmino de alegar tantas leyes en favor de quedarse con el
+dinero, que agote las de los Emperadores; qu&eacute;dese con ellos,
+y buen provecho le hagan, y plega a Dios que los entierre en
+sepultura donde jam&aacute;s tornen a ver la claridad del sol, ni
+haya necesidad que la vean. A estas nuestras compa&ntilde;eras
+<a name='p027' id="p027"></a><a name='p028' id="p028"></a><a name=
+'p029' id="p029"></a> ser&aacute; forzoso darles algo; que ha mucho
+que nos esperan, y ya deben de estar enfadadas.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d025.png'><img src='./images/d025.png'
+width='30%' alt=
+'Por vida suya, abuela, que no diga m&aacute;s; ...'></a><br>
+<br>
+Por vida suya, abuela, que no diga m&aacute;s; ...</center>
+<br>
+<p>--As&iacute; ver&aacute;n ellas--replic&oacute; la vieja--moneda
+d&eacute;stas como veen al Turco agora. Este buen se&ntilde;or
+ver&aacute; si le ha quedado alguna moneda de plata, o cuartos, y
+los repartir&aacute; entre ellas, que con poco quedar&aacute;n
+contentas.</p>
+<p>--S&iacute; traigo--dijo &eacute;l gal&aacute;n.</p>
+<p>Y sac&oacute; de la faldriquera tres reales de a ocho, que
+reparti&oacute; entre las tres gitanillas, con que quedaron
+m&aacute;s alegres y m&aacute;s satisfechas que suele quedar un
+autor de comedias cuando, en competencia de otro, le suelen retular
+por las esquinas: "<i>V&iacute;ctor, V&iacute;ctor.</i>"</p>
+<p>En resoluci&oacute;n, concertaron la venida de all&iacute; a
+ocho d&iacute;as, y que se hab&iacute;a de llamar, cuando
+fu&eacute;se gitano, Andr&eacute;s Caballero, porque tambi&eacute;n
+hab&iacute;a gitanos entre ellos deste apellido.</p>
+<p>Andr&eacute;s (que as&iacute; le llamaremos de aqu&iacute;
+adelante) las dej&oacute;, y se entr&oacute; en Madrid, y ellas,
+content&iacute;simas, hicieron lo mismo. Preciosa, algo aficionada
+de la gallarda disposici&oacute;n de Andr&eacute;s, ya deseaba
+informarse si era el que hab&iacute;a dicho; entr&oacute; en
+Madrid, y como ella llevaba puesta la mira en buscar la casa del
+padre de Andr&eacute;s, sin querer detenerse a bailar en ninguna
+parte, en poco espacio se puso en la calle do estaba, que ella muy
+bien sab&iacute;a; y habiendo andado hasta la mitad, alz&oacute;
+los ojos a unos balcones de hierro dorados, que le hab&iacute;an
+dado por se&ntilde;as, y vi&oacute; en ellos a un caballero de
+hasta edad de cincuenta <a name='p030' id="p030"></a>a&ntilde;os,
+con un h&aacute;bito de cruz colorada en los pechos, de venerable
+gravedad y presencia; el cual apenas tambi&eacute;n hubo visto la
+Gitanilla cuando dijo:</p>
+<p>--Subid, ni&ntilde;as; que aqu&iacute; os dar&aacute;n
+limosna.</p>
+<p>A esta voz acudieron al balc&oacute;n otros tres caballeros, y
+entre ellos vino el enamorado Andr&eacute;s, que cuando vi&oacute;
+a Preciosa, perdi&oacute; la color y estuvo a punto de perder los
+sentidos: tanto fu&eacute; el sobresalto que recibi&oacute; con su
+vista. Subieron las gitanillas todas, sino la grande, que se
+qued&oacute; abajo para informarse de los criados de las verdades
+de Andr&eacute;s. Al entrar las gitanillas en la sala, estaba
+diciendo el caballero anciano a los dem&aacute;s:</p>
+<p>--Esta debe ser, sin duda, la Gitanilla hermosa que dicen que
+anda por Madrid.</p>
+<p>--Ella es--replic&oacute; Andr&eacute;s--, y sin duda es la
+m&aacute;s hermosa criatura que se ha visto.</p>
+<p>--As&iacute; lo dicen--dijo Preciosa, que lo oy&oacute; todo en
+entrando--; pero en verdad que se deben de enga&ntilde;ar en la
+mitad del justo precio. Bonita, bien creo que lo soy; pero tan
+hermosa como dicen, ni por pienso.</p>
+<p>--&iexcl;Por vida de don Juanico mi hijo--dijo el anciano---,
+que a&uacute;n sois m&aacute;s hermosa de lo que dicen, linda
+gitana!</p>
+<p>--Y &iquest;qui&eacute;n es don Juanico su
+hijo?--pregunt&oacute; Preciosa.</p>
+<p>--Ese gal&aacute;n que est&aacute; a vuestro
+lado--respondi&oacute; el caballero.</p>
+<p>--En verdad que pens&eacute;--dijo Preciosa--que <a name='p031'
+id="p031"></a>juraba vuesa merced por alg&uacute;n ni&ntilde;o de
+dos a&ntilde;os. &iexcl;Mirad qu&eacute; don Juanico, y qu&eacute;
+brinco! A mi verdad que pudiera ya estar casado, y que,
+seg&uacute;n tiene unas rayas en la frente, no pasar&aacute;n tres
+a&ntilde;os sin que lo est&eacute;, y muy a su gusto, si es que
+desde aqu&iacute; all&aacute; no se le pierde, o se le trueca.</p>
+<p>--Basta--dijo uno de los presentes--; que sabe la Gitanilla
+desrayas.</p>
+<p><b><i>A lo que</i></b> respondi&oacute; Preciosa.</p>
+<p>--Lo que veo con los ojos, con el dedo lo adivino: yo s&eacute;
+del se&ntilde;or don Juanico, sin rayas, que es algo enamoradizo,
+impetuoso y acelerado, y gran prometedor de cosas que parecen
+imposibles; y plega a Dios que no sea mentirosito, que ser&iacute;a
+lo peor de todo. Un viaje ha de hacer agora muy lejos de
+aqu&iacute;, y uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla; el
+hombre pone, y Dios dispone; quiz&aacute; pensar&aacute; que va a
+O&ntilde;ez, y dar&aacute; en Gamboa.</p>
+<p>A esto respondi&oacute; don Juan:</p>
+<p>--En verdad, gitanica, que has acertado en muchas cosas de mi
+condici&oacute;n; pero en lo de ser mentiroso vas muy fuera de la
+verdad, porque me precio de decirla en todo acontecimiento. En lo
+del viaje largo has acertado, pues, sin duda, siendo Dios servido,
+dentro de cuatro o cinco d&iacute;as me partir&eacute; a Flandes,
+aunque t&uacute; me amenazas que he de torcer el camino, y no
+querr&iacute;a que en &eacute;l me sucediese alg&uacute;n
+desm&aacute;n que lo estorbase.</p>
+<p>--Calle, se&ntilde;orito--respondi&oacute; Preciosa--, y
+encomi&eacute;ndese <a name='p032' id="p032"></a>a Dios; que todo
+se har&aacute; bien; y sepa que yo no s&eacute; nada de lo que
+digo, y no es maravilla que como hablo mucho y a bulto, acierte en
+alguna cosa, y yo querr&iacute;a acertar en persuadirte a que no te
+partieses, sino que sosegases el pecho, y te estuvieses con tus
+padres, para darles buena vejez; porque no estoy bien con estas
+idas y venidas a Flandes, principalmente los mozos de tan tierna
+edad como la tuya. D&eacute;jate crecer un poco, para que puedas
+llevar los trabajos de la guerra, cuanto m&aacute;s que harta
+guerra tienes en tu casa: hartos combates amorosos te sobresaltan
+el pecho. Sosiega, sosiega, alborotadito, y mira lo que haces
+primero que te cases, y danos una limosnita por Dios y por quien
+t&uacute; eres; que en verdad que creo que eres bien nacido. Y si a
+esto se junta el ser verdadero, yo cantar&eacute; la gala al
+vencimiento de haber acertado en cuanto te he dicho.</p>
+<p>--Otra vez te he dicho, ni&ntilde;a--respondi&oacute; el don
+Juan que hab&iacute;a de ser Andr&eacute;s Caballero--, que en todo
+aciertas sino en el temor que tienes que no debo de ser muy
+verdadero; que en esto te enga&ntilde;as, sin alguna duda; la
+palabra que yo doy en el campo, la cumplir&eacute; en la ciudad y
+adonde quiera, sin serme pedida; pues no se puede preciar de
+caballero quien toca en el vicio de mentiroso. Mi padre te
+dar&aacute; limosna por Dios y por m&iacute;; que en verdad que
+esta ma&ntilde;ana di cuanto ten&iacute;a a unas damas.</p>
+<p>Subi&oacute;, en esto, la gitana vieja, y dijo: <a name='p033'
+id="p033"></a></p>
+<p>--Nieta, acaba; que es tarde, y hay mucho que hacer y m&aacute;s
+que decir.</p>
+<p>--Por vida de Preciosita--<b><i>dijo el padre de
+Andr&eacute;s</i></b>--que bail&eacute;is un poco con vuestras
+compa&ntilde;eras; aqu&iacute; tengo un dobl&oacute;n de oro de a
+dos caras, que ninguna es como la vuestra, aunque son de dos
+reyes.</p>
+<p>Apenas hubo o&iacute;do esto la vieja cuando dijo:</p>
+<p>--Ea, ni&ntilde;as, haldas en cinta y dad contento a estos
+se&ntilde;ores.</p>
+<p>Tom&oacute; las sonajas Preciosa, y dieron sus vueltas, hicieron
+y deshicieron todos sus lazos, con tanto donaire y desenvoltura,
+que tras los pies se llevaban los ojos de cuantos las miraban,
+especialmente los de Andr&eacute;s, que as&iacute; se iban entre
+los pies de Preciosa como si all&iacute; tuvieran el centro de su
+gloria.</p>
+<p>Despidi&eacute;ronse las gitanas, y al irse dijo Preciosa a don
+Juan:</p>
+<p>--Mire, se&ntilde;or: cualquiera d&iacute;a desta semana es
+pr&oacute;spero para partidas, y ninguno es aciago; apresure el
+irse lo m&aacute;s presto que pudiere; que le aguarda una vida
+ancha, libre y muy gustosa, si quiere acomodarse a ella.</p>
+<p>--No es tan libre la del soldado, a mi parecer
+--respondi&oacute; don Juan--, que no tenga m&aacute;s de
+sujeci&oacute;n que de libertad; pero, con todo esto, har&eacute;
+como viere.</p>
+<p>--M&aacute;s ver&eacute;is de lo que
+pens&aacute;is--respondi&oacute; Preciosa---, y Dios os lleve y
+traiga con bien, como vuestra buena presencia merece. <a name=
+'p034' id="p034"></a></p>
+<p>Con estas &uacute;ltimas palabras qued&oacute; contento
+Andr&eacute;s, y las gitanas se fueron content&iacute;simas.
+Trocaron el dobl&oacute;n, reparti&eacute;ronle entre todas
+igualmente, aunque la vieja guardiana llevaba siempre parte y media
+de lo que se juntaba, as&iacute; por la mayoridad, como por ser
+ella el aguja por quien se guiaban en el maremagno de sus bailes,
+donaires, y aun de sus embustes.</p>
+<p>Lleg&oacute;se, en fin, el d&iacute;a que Andr&eacute;s
+Caballero se apareci&oacute; una ma&ntilde;ana en el primer lugar
+de su aparecimiento, sobre una mula de alquiler, sin criado alguno;
+hall&oacute; en &eacute;l a Preciosa y a su abuela, de las cuales
+conocido, le recibieron con mucho gusto. El les dijo que le guiasen
+al rancho antes que entrase el d&iacute;a y con &eacute;l se
+descubriesen las se&ntilde;as que llevaba, si acaso le buscasen.
+Ellas, que, como advertidas, vinieron solas, dieron la vuelta, y de
+all&iacute; a poco rato llegaron a sus barracas. Entr&oacute;
+Andr&eacute;s en la una, que era la mayor del rancho, y luego
+acudieron a verle diez o doce gitanos, todos mozos y todos
+gallardos y bien hechos, a quien ya la vieja hab&iacute;a dado
+cuenta del nuevo compa&ntilde;ero que les hab&iacute;a de venir,
+sin tener necesidad de encomendarles el secreto; que ellos le
+guardan con sagacidad y puntualidad nunca vista. Echaron luego ojo
+a la mula, y dijo uno dellos:</p>
+<p>--Esta se podr&aacute; vender el jueves en Toledo.</p>
+<p>--Eso no--dijo Andr&eacute;s--, porque no hay mula de alquiler
+que no sea conocida de todos los mozos de mulas que trajinan por
+Espa&ntilde;a.</p>
+<a name='p035' id="p035"></a>
+<p>--&iexcl;Par Dios, se&ntilde;or Andr&eacute;s!--dijo uno de los
+gitanos---, que aunque la mula tuviera m&aacute;s se&ntilde;ales
+que las que han de preceder al d&iacute;a tremendo, aqu&iacute; la
+transform&aacute;ramos de manera que no la conociera ni el
+due&ntilde;o que la ha criado.</p>
+<p>--Con todo eso--respondi&oacute; Andr&eacute;s--, por esta vez
+se ha de seguir y tomar el parecer m&iacute;o. A esta mula se ha de
+dar muerte, y ha de ser enterrado donde aun los huesos no
+parezcan.</p>
+<p>--&iexcl;Pecado grande!--dijo otro gitano--: &iquest;a una
+inocente se ha de quitar la vida? No diga tal el buen
+Andr&eacute;s, sino haga una cosa: m&iacute;rela bien agora de
+manera que se le queden estampadas todas sus se&ntilde;ales en la
+memoria, y d&eacute;jenmela llevar a m&iacute;; y si de aqu&iacute;
+a dos horas la conociere, que me lardeen como a un negro
+fugitivo.</p>
+<p>--En ninguna manera consentir&eacute;--dijo Andr&eacute;s--que
+la mula no muera, aunque m&aacute;s me aseguren su
+transformaci&oacute;n: yo temo ser descubierto si a ella no la
+cubre la tierra. Y si se hace por el provecho que de venderla puede
+seguirse, no vengo tan desnudo a esta cofrad&iacute;a, que no pueda
+pagar de entrada m&aacute;s de lo que valen cuatro mulas.</p>
+<p>--Pues as&iacute; lo quiere el se&ntilde;or Andr&eacute;s
+Caballero--dijo otro gitano--, muera la sin culpa, y Dios sabe si
+me pesa, as&iacute; por su mocedad, pues a&uacute;n no ha cerrado
+(cosa no usada entre mulas de alquiler), como porque debe ser
+andariega, pues no tiene costras en las ijadas, ni llagas, de la
+espuela. <a name='p036' id="p036"></a></p>
+<p>Dilat&oacute;se su muerte hasta la noche, y en lo que quedaba de
+aquel d&iacute;a se hicieron las ceremonias de la entrada de
+Andr&eacute;s a ser gitano, que fueron: desembarazaron luego un
+rancho de los mejores del aduar, y adorn&aacute;ronle de ramos y
+juncia; y sent&aacute;ndose Andr&eacute;s sobre un medio
+alcornoque, pusi&eacute;ronle en las manos un martillo y unas
+tenazas, y al son de dos guitarras que dos gitanos
+ta&ntilde;&iacute;an, le hicieron dar dos cabriolas; luego le
+desnudaron un brazo, y con una cinta de seda nueva y un garrote le
+dieron dos vueltas blandamente. A todo se hall&oacute; presente
+Preciosa, y otras muchas gitanas, viejas y mozas, que las unas con
+maravilla, otras con amor, le miraban: tal era la gallarda
+disposici&oacute;n de Andr&eacute;s, que hasta los gitanos le
+quedaron aficionad&iacute;simos.</p>
+<p>Hechas, pues, las referidas ceremonias, un gitano viejo
+tom&oacute; por la mano a Preciosa, y puesto delante de
+Andr&eacute;s, dijo:</p>
+<p>--Esta muchacha, que es la flor y la nata de toda la hermosura
+de las gitanas que sabemos que viven en Espa&ntilde;a, te la
+entregamos por esposa, porque la libre y ancha vida nuestra no
+est&aacute; sujeta a melindres ni a muchas ceremonias.
+M&iacute;rala bien, y mira si te agrada, o si vees en ella alguna
+cosa que te descontente, y si la vees, escoge entre las doncellas
+que aqu&iacute; est&aacute;n la que m&aacute;s te contentare; que
+la que escogieres te daremos; pero has de saber que una vez
+escogida, no la has de dejar por otra. Con <b><i>nuestras</i></b>
+leyes y estatutos nos conservamos y vivimos <a name='p037' id=
+"p037"></a>alegres; somos se&ntilde;ores de los campos, de los
+sembrados, de las selvas, de los montes, de las fuentes y de los
+r&iacute;os: los montes nos ofrecen le&ntilde;a de balde; los
+&aacute;rboles, frutas; las vi&ntilde;as, uvas; las huertas,
+hortaliza; las fuentes, agua; los r&iacute;os, peces, y los
+vedados, caza; sombra las pe&ntilde;as, aire fresco las quiebras, y
+casas las cuevas. Para nosotros las inclemencias del cielo son
+oreos, refrigerio las nieves, ba&ntilde;os la lluvia,
+m&uacute;sicas los truenos y hachas los rel&aacute;mpagos; para
+nosotros son los duros terreros colchones de blandas plumas; el
+cuero curtido de nuestros cuerpos nos sirve de arn&eacute;s
+impenetrable que nos defiende; a nuestra ligereza no la impiden
+grillos, ni la detienen barrancos, ni la contrastan paredes; a
+nuestro &aacute;nimo no le tuercen cordeles, ni le menoscaban
+garruchas, ni le ahogan tocas, ni le doman potros. Del s&iacute; al
+no no hacemos diferencia cuando nos conviene: siempre nos preciamos
+m&aacute;s de m&aacute;rtires que de confesores; para nosotros se
+cr&iacute;an las bestias de carga en los campos y se cortan las
+faldriqueras en las ciudades. No hay &aacute;guila, ni ninguna otra
+ave de rapi&ntilde;a que m&aacute;s presto se abalance a la presa
+que se le ofrece, que nosotros nos abalanzamos a las ocasiones que
+alg&uacute;n inter&eacute;s nos se&ntilde;alen; y, finalmente,
+tenemos muchas habilidades que felice fin nos prometen; porque en
+la c&aacute;rcel cantamos, en el potro callamos, de d&iacute;a
+trabajamos, y de noche hurtamos, o, por mejor decir, avisamos que
+nadie viva descuidado de mirar d&oacute;nde pone su hacienda. No
+nos fatiga el temor de perder <a name='p038' id="p038"></a>la
+honra, ni nos desvela la ambici&oacute;n de acrecentarla, ni
+sustentamos bandos, ni madrugamos a dar memoriales, ni a
+acompa&ntilde;ar magnates, ni a solicitar favores. Por dorados
+techos y suntuosos palacios estimamos estas barracas y movibles
+ranchos; por cuadros y pa&iacute;ses de Flandes, los que nos da la
+naturaleza en esos levantados riscos y nevadas pe&ntilde;as,
+tendidos prados y espesos bosques que a cada paso a los ojos se nos
+muestran. Somos astr&oacute;logos r&uacute;sticos, porque como casi
+siempre dormimos al cielo descubierto, a todas horas sabemos las
+que son del d&iacute;a y las que son de la noche; vemos c&oacute;mo
+arrincona y barre la aurora las estrellas del cielo, y c&oacute;mo
+ella sale con su compa&ntilde;era el alba, alegrando el aire,
+enfriando el agua y humedeciendo la tierra, y luego, tras ella, el
+sol, <i>dorando cumbres</i> (como dijo el otro poeta) <i>y rizando
+montes</i>; ni tememos quedar helados por su ausencia cuando nos
+hiere a soslayo con sus rayos, ni quedar abrasados cuando con ellos
+particularmente nos toca; un mismo rostro hacemos al sol que al
+yelo, a la esterilidad que a la abundancia. En conclusi&oacute;n,
+somos gente que vivimos por nuestra industria y pico, y sin
+entremeternos con el antiguo refr&aacute;n: "Iglesia, o mar, o casa
+real", tenemos lo que queremos, pues nos contentamos con lo que
+tenemos. Todo esto os he dicho, generoso mancebo, por que no
+ignor&eacute;is la vida a que hab&eacute;is venido y el trato que
+hab&eacute;is de profesar, el cual os he pintado aqu&iacute; en
+borr&oacute;n; que otras muchas e infinitas <a name='p039' id=
+"p039"></a>cosas ir&eacute;is descubriendo en &eacute;l con el
+tiempo, no menos dignas de consideraci&oacute;n que las que
+hab&eacute;is o&iacute;do.</p>
+<p>Call&oacute; en diciendo esto el elocuente y viejo gitano, y el
+novicio dijo que se holgaba mucho de haber sabido tan loables
+estatutos, y que &eacute;l pensaba hacer profesi&oacute;n en
+aquella orden tan puesta en raz&oacute;n y en pol&iacute;ticos
+fundamentos, y que s&oacute;lo le pesaba no haber venido m&aacute;s
+presto en conocimiento de tan alegre vida, y que desde aquel punto
+renunciaba la profesi&oacute;n de caballero y la vanagloria de su
+ilustre linaje, y lo pon&iacute;a todo debajo del yugo, o, por
+mejor decir, debajo de las leyes con que ellos viv&iacute;an, pues
+con tan alta recompensa le satisfac&iacute;an el deseo de
+servirlos, entreg&aacute;ndole a la divina Preciosa, por quien
+&eacute;l dejar&iacute;a coronas e imperios y s&oacute;lo los
+desear&iacute;a para servirla.</p>
+<p>A lo cual respondi&oacute; Preciosa:</p>
+<p>--Puesto que estos se&ntilde;ores legisladores han hallado por
+sus leyes que soy tuya, y que por tuya te me han entregado, yo he
+hallado por la ley de mi voluntad, que es la m&aacute;s fuerte de
+todas, que no quiero serlo si no es con las condiciones que antes
+que aqu&iacute; vinieses entre los dos concertamos. Dos a&ntilde;os
+has de vivir en nuestra compa&ntilde;&iacute;a primero que de la
+m&iacute;a goces, porque t&uacute; no te arrepientas por ligero, ni
+yo quede enga&ntilde;ada por presurosa. Condiciones rompen leyes;
+las que te he puesto sabes: si las quisieres guardar, podr&aacute;
+ser que sea tuya y t&uacute; seas m&iacute;o, y donde no,
+a&uacute;n no es muerta la mula, tus vestidos <a name='p040' id=
+"p040"></a>est&aacute;n enteros, y de tus dineros no te falta un
+ardite; la ausencia que has hecho no ha sido a&uacute;n de un
+d&iacute;a; que de lo que d&eacute;l falta te puedes servir y dar
+lugar que consideres lo que m&aacute;s te conviene. Estos
+se&ntilde;ores <b><i>no</i></b> pueden entregarte mi alma, que es
+libre y naci&oacute; libre, y ha de ser libre en tanto que yo
+quisiere. Si te quedas, te estimar&eacute; en mucho; si te vuelves,
+no te tendr&eacute; en menos; porque, a mi parecer, los
+&iacute;mpetus amorosos corren a rienda suelta, hasta que
+encuentran con la raz&oacute;n o con el desenga&ntilde;o; y no
+querr&iacute;a yo que fueses t&uacute; para conmigo como es el
+cazador, que en alcanzando la liebre que sigue, la coge, y la deja,
+por correr tras otra que le huye. Ojos hay enga&ntilde;ados que a
+la primera vista tan bien les parece el oropel como el oro; pero a
+poco rato bien conocen la diferencia que hay de lo fino a lo falso.
+Esta mi hermosura que t&uacute; dices que tengo, que la estimas
+sobre el sol y la encareces sobre el oro, &iquest;qu&eacute;
+s&eacute; yo si de cerca te parecer&aacute; sombra, y tocada,
+cair&aacute;s en que es de alquimia? Dos a&ntilde;os te doy de
+tiempo para que tantees y ponderes lo que ser&aacute; bien que
+escojas o ser&aacute; justo que deseches; que la prenda que una vez
+comprada, nadie se puede deshacer della sino con la muerte, bien es
+que haya tiempo, y mucho, para miralla y remiralla, y ver en ella
+las faltas o las virtudes que tiene.</p>
+<p>--Tienes raz&oacute;n &iexcl;oh Preciosa!--dijo a este punto
+Andr&eacute;s---; y as&iacute;, si quieres que asegure tus temores
+y menoscabe tus sospechas jur&aacute;ndote que no saldr&eacute;
+<a name='p041' id="p041"></a>un punto de las &oacute;rdenes que me
+pusieres, mira qu&eacute; juramento quieres que haga, o qu&eacute;
+otra seguridad puedo darte; que a todo me hallar&aacute;s
+dispuesto.</p>
+<p>--No quiero juramentos, se&ntilde;or Andr&eacute;s, ni quiero
+promesas; s&oacute;lo quiero remitirlo todo a la experiencia deste
+noviciado.</p>
+<p>--Sea ans&iacute;--respondi&oacute; Andr&eacute;s--. Sola una
+cosa pido a estos se&ntilde;ores y compa&ntilde;eros m&iacute;os, y
+es que no me fuercen a que hurte ninguna cosa, por tiempo de un mes
+siquiera; porque me parece que no he de acertar a ser ladr&oacute;n
+si antes no preceden muchas liciones.</p>
+<p>--Calla, hijo--dijo el gitano viejo--; que aqu&iacute; te
+industriaremos de manera, que salgas un &aacute;guila en el oficio;
+y cuando le sepas, has de gustar d&eacute;l de modo, que te comas
+las manos tras &eacute;l. &iexcl;Ya es cosa de burla salir
+vac&iacute;o por la ma&ntilde;ana y volver cargado a la noche al
+rancho!</p>
+<p>--De azotes he visto yo volver a algunos desos
+vac&iacute;os--dijo Andr&eacute;s.</p>
+<p>--No se toman truchas, etc&eacute;tera--replic&oacute; el
+viejo--: todas las cosas desta vida est&aacute;n sujetas a diversos
+peligros, y las acciones del ladr&oacute;n, al de las galeras,
+azotes y horca; pero no porque corra un nav&iacute;o tormenta, o se
+anegue, han de dejar los otros de navegar. &iexcl;Bueno
+ser&iacute;a que porque la guerra come los hombres y los caballos,
+dejase de haber soldados! Cuanto m&aacute;s, que el que es azotado
+por justicia entre nosotros, es tener un h&aacute;bito en las
+espaldas, <a name='p042' id="p042"></a>que le parece mejor que si
+le trujese en los pechos, y de los buenos. El toque est&aacute; en
+no acabar acoceando el aire en la flor de nuestra juventud y a los
+primeros delitos; que el mosqueo de las espaldas, ni el apalear el
+agua en las galeras, no lo estimamos en un cacao. Hijo
+Andr&eacute;s, reposad ahora en el nido debajo de nuestras alas;
+que a su tiempo os sacaremos a volar, y en parte donde no
+volv&aacute;is sin presa, y lo dicho dicho: que os hab&eacute;is de
+lamer los dedos tras cada hurto.</p>
+<p>--Pues para recompensar--dijo Andr&eacute;s--lo que yo
+pod&iacute;a hurtar en este tiempo que se me da de venia, quiero
+repartir docientos escudos de oro entre todos los del rancho.</p>
+<p>Apenas hubo dicho esto cuando arremetieron a &eacute;l muchos
+gitanos, y levant&aacute;ndole en los brazos y sobre los hombros,
+le cantaban el "&iexcl;V&iacute;ctor, v&iacute;ctor, y el grande
+Andr&eacute;s!", a&ntilde;adiendo: "&iexcl;Y viva, viva Preciosa,
+amada prenda suya!"</p>
+<p>Las gitanas hicieron lo mismo con Preciosa, no sin envidia de
+Cristina y de otras gitanillas que se hallaron presentes; que la
+envidia tambi&eacute;n se aloja en los aduares de los
+b&aacute;rbaros y en las chozas de pastores como en palacios de
+pr&iacute;ncipes, y esto de ver medrar al vecino que me parece que
+no tiene m&aacute;s m&eacute;ritos que yo, fatiga.</p>
+<p>Hecho esto, comieron lautamente; reparti&oacute;se el dinero
+prometido con equidad y justicia; renov&aacute;ronse las alabanzas
+de Andr&eacute;s; subieron al cielo la hermosura <a name='p043' id=
+"p043"></a>de Preciosa. Lleg&oacute; la noche, acocotaron la mula,
+y enterr&aacute;ronla de modo, que qued&oacute; seguro
+Andr&eacute;s de ser por ella descubierto; y tambi&eacute;n
+enterraron con ella sus alhajas, como fueron silla, y freno, y
+cinchas, a uso de los indios, que sepultan con ellos sus m&aacute;s
+ricas preseas.</p>
+<p>De todo lo que hab&iacute;a visto y o&iacute;do, y de los
+ingenios de los gitanos, qued&oacute; admirado Andr&eacute;s, y con
+prop&oacute;sito de seguir y conseguir su empresa sin entremeterse
+nada en sus costumbres, o, a lo menos, excusarlo por todas las
+v&iacute;as que pudiese, pensando exentarse de la
+jurisdici&oacute;n de obedecellos en las cosas injustas que le
+mandasen, a costa de su dinero. Otro d&iacute;a les rog&oacute;
+Andr&eacute;s que mudasen de sitio y se alejasen de Madrid, porque
+tem&iacute;a ser conocido si all&iacute; estaba; ellos dijeron que
+ya ten&iacute;an determinado irse a los montes de Toledo, y desde
+all&iacute; correr y garramar toda la tierra circunvecina.
+Levantaron, pues, el rancho, y di&eacute;ronle a Andr&eacute;s una
+pollina en que fuese; pero &eacute;l no la quiso, sino irse a pie,
+sirviendo de lacayo a Preciosa, que sobre otra iba, ella
+content&iacute;sima de ver c&oacute;mo triunfaba de su gallardo
+escudero, y &eacute;l ni m&aacute;s ni menos, de ver junto a
+s&iacute; a la que hab&iacute;a hecho se&ntilde;ora de su
+albedr&iacute;o.</p>
+<p>De all&iacute; a cuatro d&iacute;as llegaron a una aldea dos
+leguas de Toledo, donde asentaron su aduar, dando primero algunas
+prendas de plata al alcalde del pueblo, en fianzas de que en
+&eacute;l ni en todo su t&eacute;rmino no hurtar&iacute;an ninguna
+cosa. Hecho esto, todas las gitanas <a name='p044' id=
+"p044"></a>viejas, y algunas mozas, y los gitanos, se esparcieron
+por todos los lugares, o, a lo menos, apartados por cuatro o cinco
+leguas de aquel donde hab&iacute;an asentado su real. Fu&eacute;
+con ellos Andr&eacute;s a tomar la primera lici&oacute;n de
+ladr&oacute;n; pero aunque le dieron muchas en aquella salida,
+ninguna se le asent&oacute;; antes correspondiendo a su buena
+sangre, con cada hurto que sus maestros hac&iacute;an se le
+arrancaba a &eacute;l el alma, y tal vez hubo que pag&oacute; de su
+dinero los hurtos que sus compa&ntilde;eros hab&iacute;an hecho,
+conmovido de las l&aacute;grimas de sus due&ntilde;os; de lo cual
+los gitanos se desesperaban, dici&eacute;ndole que era contravenir
+a sus estatutos y ordenanzas, que prohib&iacute;an la entrada a la
+caridad en sus pechos, la cual en teni&eacute;ndola, hab&iacute;an
+de dejar de ser ladrones, cosa que no les estaba bien en ninguna
+manera. Viendo, pues, esto Andr&eacute;s, dijo que &eacute;l
+quer&iacute;a hurtar por s&iacute; solo, sin ir en
+compa&ntilde;&iacute;a de nadie; porque para hu&iacute;r del
+peligro ten&iacute;a ligereza, y para acometelle no le faltaba el
+&aacute;nimo; as&iacute;, que el premio o el castigo de lo que
+hurtase quer&iacute;a que fuese suyo.</p>
+<p>Procuraron los gitanos disuadirle deste prop&oacute;sito,
+dici&eacute;ndole que le podr&iacute;an suceder ocasiones donde
+fuese necesaria la compa&ntilde;&iacute;a, as&iacute; para acometer
+como para defenderse, y que una persona sola no pod&iacute;a hacer
+grandes presas. Pero, por m&aacute;s que dijeron, Andr&eacute;s
+quiso ser ladr&oacute;n solo y se&ntilde;ero, con intenci&oacute;n
+de apartarse de la cuadrilla y comprar por su dinero alguna cosa
+que pudiese decir que la hab&iacute;a <a name='p045' id=
+"p045"></a>hurtado, y deste modo cargar lo que menos pudiese sobre
+su conciencia. Usando, pues, desta industria, en menos de un mes
+trujo m&aacute;s provecho a la compa&ntilde;&iacute;a que trujeron
+cuatro de los m&aacute;s estirados ladrones della; de que no poco
+se holgaba Preciosa, viendo a su tierno amante tan lindo y tan
+despejado ladr&oacute;n; pero, con todo esto, estaba temerosa de
+alguna desgracia; que no quisiera ella verle en afrenta por todo el
+tesoro de Venecia, obligada a tenerle aquella buena voluntad los
+muchos servicios y regalos que su Andr&eacute;s le
+hac&iacute;a.</p>
+<p>Poco m&aacute;s de un mes se estuvieron en los t&eacute;rminos
+de Toledo, donde hicieron su Agosto, aunque era por el mes de
+Septiembre, y desde all&iacute; se entraron en Extremadura, por ser
+tierra rica y caliente. Pasaba Andr&eacute;s con Preciosa honestos,
+discretos y enamorados coloquios, y ella poco a poco se iba
+enamorando de la discreci&oacute;n y buen trato de su amante, y
+&eacute;l, del mismo modo, s&iacute; pudiera crecer su amor, fuera
+creciendo: tal era la honestidad, discreci&oacute;n y belleza de su
+Preciosa. A doquiera que llegaban, &eacute;l se llevaba el precio y
+las apuestas de corredor y de saltar m&aacute;s que ninguno; jugaba
+a los bolos y a la pelota extremadamente; tiraba la barra con mucha
+fuerza y singular destreza; finalmente, en poco tiempo vol&oacute;
+su fama por toda Extremadura, y no hab&iacute;a lugar donde no se
+hablase de la gallarda disposici&oacute;n del gitano Andr&eacute;s
+Caballero y de sus gracias y habilidades, y al par desta fama
+corr&iacute;a la de la hermosura <a name='p046' id="p046"></a>de la
+Gitanilla, y no hab&iacute;a villa, lugar ni aldea donde no los
+llamasen para regocijar las fiestas votivas suyas, o para otros
+particulares regocijos. Desta manera iba el aduar rico,
+pr&oacute;spero y contento. Fueron de parecer <i><b>los gitanos de
+ir a Sevilla, pero</b></i> la abuela de Preciosa dijo que ella no
+pod&iacute;a ir a causa que los a&ntilde;os pasados hab&iacute;a
+hecho una burla en Sevilla a un gorrero llamado Triguillos, muy
+conocido en ella, al cual le hab&iacute;a hecho meter en una tinaja
+de agua hasta el cuello, desnudo en carnes, y en la cabeza puesta
+una corona de cipr&eacute;s, esperando el filo de la media noche
+para salir de la tinaja a cavar y sacar un gran tesoro que ella le
+hab&iacute;a hecho creer que estaba en cierta parte de su casa.
+Dijo que como oy&oacute; el buen gorrero tocar a maitines, por no
+perder la coyuntura, se di&oacute; tanta priesa a salir de la
+tinaja, que di&oacute; con ella y con &eacute;l en el suelo, y con
+el golpe y con los cascos se magull&oacute; las carnes,
+derram&oacute;se el agua, y &eacute;l qued&oacute; nadando en ella,
+y dando voces que se anegaba. Acudieron su mujer y sus vecinos con
+luces, y hall&aacute;ronle haciendo efectos de nadador, soplando y
+arrastrando la barriga por el suelo; y meneando brazos y piernas
+con mucha priesa, y diciendo a grandes voces: "&iexcl;Socorro,
+se&ntilde;ores, que me ahogo", tal le ten&iacute;a el miedo, que
+verdaderamente pens&oacute; que se ahogaba. Abraz&aacute;ronse con
+&eacute;l, sac&aacute;ronle de aquel peligro, volvi&oacute; en
+s&iacute;, cont&oacute; la burla de la gitana, y, con todo eso,
+cav&oacute; en la parte se&ntilde;alada m&aacute;s de un estado en
+hondo, a pesar de todos cuantos le dec&iacute;an que era embuste
+m&iacute;o; y <a name='p047' id="p047"></a>si no se lo estorbara un
+vecino suyo, que tocaba ya en los cimientos de su casa, &eacute;l
+diera con entrambas en el suelo, si le dejaran cavar todo cuanto
+&eacute;l quisiera. S&uacute;pose este cuento por toda la ciudad, y
+hasta los muchachos le se&ntilde;alaban con el dedo y contaban su
+credulidad y mi embuste.</p>
+<p>Esto cont&oacute; la gitana vieja, y esto dio por excusa para no
+ir a Sevilla. Los gitanos determinaron de torcer el camino a mano
+izquierda.</p>
+<p>Dejaron, pues, a Extremadura y entr&aacute;ronse en la Mancha, y
+poco a poco fueron caminando al reino de Murcia. En todas las
+aldeas y lugares que pasaban hab&iacute;a desaf&iacute;os de
+pelota, de esgrima, de correr, de saltar, de tirar la barra y de
+otros ejercicios de fuerza, ma&ntilde;a y ligereza, y de todo
+sal&iacute;a vencedor Andr&eacute;s.</p>
+<p><b><i>Una</i></b> ma&ntilde;ana se levant&oacute; el aduar, y se
+fueron a alojar en un lugar de la jurisdici&oacute;n de Murcia,
+tres leguas de la ciudad, donde le sucedi&oacute; a Andr&eacute;s
+una desgracia que le puso en punto de perder la vida; y fu&eacute;
+que, despu&eacute;s de haber dado en aquel lugar algunos vasos y
+prendas de plata en fianzas, como ten&iacute;an de costumbre,
+Preciosa y su abuela, y Cristina con otras dos gitanillas, y
+Andr&eacute;s, se alojaron en un mes&oacute;n de un viuda rica al
+cual tenia una hija, de edad de diez y siete o diez y ocho
+a&ntilde;os, algo m&aacute;s desenvuelta que hermosa, y, por
+m&aacute;s se&ntilde;as, se llamaba Juana Carducha. Esta, habiendo
+visto bailar a las gitanas y gitanos, la tom&oacute; el diablo, y
+se propuso <a name='p048' id="p048"></a>tomar por marido <b><i>a
+Andr&eacute;s</i></b> si &eacute;l quisiese, aunque a todos sus
+parientes les pesase; y as&iacute;, busc&oacute; coyuntura para
+dec&iacute;rselo y hall&oacute;la en un corral, donde Andr&eacute;s
+hab&iacute;a entrado a requerir dos pollinos. Lleg&oacute;se a
+&eacute;l, y con priesa, por no ser vista, le dijo:</p>
+<p>--Andr&eacute;s--que ya sab&iacute;a su nombre---, yo soy
+doncella y rica; que mi madre no tiene otro hijo sino a m&iacute;,
+y este mes&oacute;n es suyo, y am&eacute;n desto, tiene muchos
+majuelos, y otros dos pares de casas. Hasme parecido bien: si me
+quieres por esposa, a ti est&aacute;; resp&oacute;ndeme presto, y
+si eres discreto, qu&eacute;date, y ver&aacute;s qu&eacute; vida
+nos damos.</p>
+<p>Admirado qued&oacute; Andr&eacute;s de la resoluci&oacute;n de
+la Carducha, y con la presteza que ella ped&iacute;a le
+respondi&oacute;:</p>
+<p>--Se&ntilde;ora doncella, yo estoy apalabrado para casarme, y
+los gitanos no nos casamos sino con gitanas: gu&aacute;rdela Dios
+por la merced que me quer&iacute;a hacer, de quien yo no soy
+digno.</p>
+<p>No estuvo en dos dedos de caerse muerta la Carducha con la aceda
+respuesta de Andr&eacute;s, a quien replicara si no viera que
+entraban en el corral otras gitanas. Sali&oacute;se corrida y
+asendereada, y de buena gana se vengara si pudiera. Andr&eacute;s,
+como discreto, determin&oacute; de poner tierra en medio, y
+desviarse de aquella ocasi&oacute;n que el diablo le
+ofrec&iacute;a, y as&iacute;, pidi&oacute; a todos los gitanos que
+aquella noche se partiesen de aquel lugar. Ellos, que siempre le
+obedec&iacute;an, <a name='p049' id="p049"></a>lo pusieron luego
+por obra, y cobrando sus fianzas aquella tarde, se fueron.</p>
+<p>La Carducha orden&oacute; de hacer quedar a Andr&eacute;s por
+fuerza, ya que de grado no pod&iacute;a; y as&iacute;, con la
+industria, sagacidad y secreto que su mal intento le
+ense&ntilde;&oacute;, puso entre las alhajas de Andr&eacute;s, que
+ella conoci&oacute; por suyas, unos ricos corales y dos patenas de
+plata, con otros brincos suyos, y apenas hab&iacute;an salido del
+mes&oacute;n, cuando di&oacute; voces, diciendo que aquellos
+gitanos le llevaban robadas sus joyas; a cuyas voces acudi&oacute;
+la justicia y toda la gente del pueblo. Los gitanos hicieron alto,
+y todos juraban que ninguna cosa llevaban hurtada y que ellos
+har&iacute;an patentes todos los sacos y repuestos de su aduar.
+Desto se congoj&oacute; mucho la gitana vieja, temiendo que en
+aquel escrutinio no se manifestasen los dijes de la Preciosa y los
+vestidos de Andr&eacute;s, que ella con gran cuidado y recato
+guardaba; pero la buena de la Carducha lo remedi&oacute; con mucha
+brevedad todo, porque al segundo envoltorio que miraron dijo que
+preguntasen cu&aacute;l era el de aquel gitano gran bailador; que
+ella le hab&iacute;a visto entrar en su aposento dos veces, y que
+podr&iacute;a ser que aqu&eacute;l las llevase. Entendi&oacute;
+Andr&eacute;s que por &eacute;l lo dec&iacute;a, y ri&eacute;ndose,
+dijo:</p>
+<p>--Se&ntilde;ora doncella, &eacute;sta es mi rec&aacute;mara y
+&eacute;ste es mi pollino: si vos hall&aacute;redes en ella ni en
+&eacute;l lo que os falta, yo os lo pagar&eacute; con las setenas,
+fuera de sujetarme al castigo que la ley da a los ladrones.</p>
+<p>Acudieron luego los ministros de la justicia a <a name='p050'
+id="p050"></a>desvalijar el pollino, y a pocas vueltas dieron con
+el hurto; de que qued&oacute; tan espantado Andr&eacute;s y tan
+absorto, que no pareci&oacute; sino estatua, sin voz, de piedra
+dura.</p>
+<p>--&iquest;No sospech&eacute; yo bien?--dijo a esta saz&oacute;n
+la Carducha--. &iexcl;Mirad con qu&eacute; buena cara se encubre un
+ladr&oacute;n tan grande!</p>
+<p>A todo callaba Andr&eacute;s, suspenso e imaginativo, y no
+acababa de caer en la traici&oacute;n de la Carducha. En esto, se
+lleg&oacute; a &eacute;l un soldado bizarro, sobrino del Alcalde, y
+sin m&aacute;s ni m&aacute;s alz&oacute; la mano, y le di&oacute;
+un bofet&oacute;n, tal, que le hizo volver de su embelesamiento y
+le hizo acordar que no era Andr&eacute;s Caballero, sino don Juan y
+caballero; y arremetiendo al soldado con mucha presteza y
+m&aacute;s c&oacute;lera, le arranc&oacute; su misma espada de la
+vaina, y se la envain&oacute; en el cuerpo, dando con &eacute;l
+muerto en tierra.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d049.png'><img src='./images/d049.png'
+width='30%' alt=
+'...le arranc&oacute; su misma espada de la vaina, y se la envain&oacute; en el cuerpo, ...'>
+</a><br>
+<br>
+...le arranc&oacute; su misma espada de la vaina, y se la
+envain&oacute; en el cuerpo, ...</center>
+<br>
+<p>Aqu&iacute; fu&eacute; el gritar del pueblo; aqu&iacute; el
+amohinarse el t&iacute;o Alcalde; aqu&iacute; el desmayarse
+Preciosa, y el turbarse Andr&eacute;s de verla desmayada;
+aqu&iacute; el acudir todos a las armas y dar tras el homicida.
+Creci&oacute; la confusi&oacute;n, creci&oacute; la grita, y por
+acudir Andr&eacute;s al desmayo de Preciosa, dej&oacute; de acudir
+a su defensa; finalmente, tantos cargaron sobre Andr&eacute;s, que
+le prendieron y le aherrojaron con dos muy gruesas cadenas. Bien
+quisiera el Alcalde ahorcarle luego, si estuviera en su mano; pero
+hubo de remitirle a Murcia, por ser de su jurisdici&oacute;n. No le
+llevaron hasta otro d&iacute;a, y en el que all&iacute; estuvo
+pas&oacute; Andr&eacute;s <a name='p051' id="p051"></a> <a name=
+'p052' id="p052"></a><a name='p053' id="p053"></a>muchos martirios
+y vituperios, que el indignado Alcalde, y sus ministros, y todos
+los del lugar le hicieron. Prendi&oacute; el Alcalde todos los
+m&aacute;s gitanos y gitanas que pudo, porque los m&aacute;s
+huyeron. Finalmente, con la sumaria del caso y con una gran
+c&aacute;fila de gitanos, entraron el Alcalde y sus ministros con
+otra mucha gente armada en Murcia, entre los cuales iba Preciosa y
+el pobre Andr&eacute;s, ce&ntilde;ido de cadenas, sobre un macho, y
+con esposas y piedeamigo. Sali&oacute; toda Murcia a ver los
+presos; que ya se ten&iacute;a noticia de la muerte del soldado.
+Pero la hermosura de Preciosa aquel d&iacute;a fu&eacute; tanta,
+que ninguno la miraba que no la bendec&iacute;a, y lleg&oacute; la
+nueva de su belleza a los o&iacute;dos de la se&ntilde;ora
+Corregidora, que por curiosidad de verla hizo que el Corregidor su
+marido mandase que aquella gitanica no entrase en la c&aacute;rcel,
+y todos los dem&aacute;s s&iacute;, y a Andr&eacute;s le pusieron
+en un estrecho calabozo, cuya escuridad y la falta de la luz de
+Preciosa le trataron de manera, que bien pens&oacute; no salir de
+all&iacute; sino para la sepultura. Llevaron a Preciosa con su
+abuela a que la Corregidora la viese, y as&iacute; como la
+vi&oacute; dijo:</p>
+<p>--Con raz&oacute;n la alaban de hermosa.</p>
+<p>Y lleg&aacute;ndola a s&iacute;, la abraz&oacute; tiernamente, y
+no se hartaba de mirarla, y pregunt&oacute; a su abuela que
+qu&eacute; edad tendr&iacute;a aquella ni&ntilde;a.</p>
+<p>--Quince a&ntilde;os--respondi&oacute; la gitana--, dos meses
+m&aacute;s a menos.</p>
+<p>--Esos tuviera agora la desdichada de mi Costanza. <a name=
+'p054' id="p054"></a>&iexcl;Ay, amigas, que esta ni&ntilde;a me ha
+renovado mi desventura! --dijo la Corregidora.</p>
+<p>Tom&oacute;, en esto, Preciosa las manos de la Corregidora, y
+bes&aacute;ndoselas muchas veces, se las ba&ntilde;aba con
+l&aacute;grimas y le dec&iacute;a:</p>
+<p>--Se&ntilde;ora m&iacute;a, el gitano que est&aacute; preso no
+tiene culpa, porque fu&eacute; provocado: llam&aacute;ronle
+ladr&oacute;n, y no lo es; di&eacute;ronle un bofet&oacute;n en su
+rostro, que es tal, que en &eacute;l se descubre la bondad de su
+&aacute;nimo. Por Dios y por quien vos sois, se&ntilde;ora, que le
+hag&aacute;is guardar su justicia, y que el se&ntilde;or Corregidor
+no se d&eacute; priesa a ejecutar en &eacute;l el castigo con que
+las leyes le amenazan; y si alg&uacute;n agrado os ha dado mi
+hermosura, entretenedla con entretener el preso, porque en el fin
+de su vida est&aacute; el de la m&iacute;a. El ha de ser mi esposo,
+y justos y honestos impedimentos han estorbado que a&uacute;n hasta
+ahora no nos habemos dado las manos. Si dineros fueren menester
+para alcanzar perd&oacute;n de la parte, todo nuestro aduar se
+vender&aacute; en p&uacute;blica almoneda, y se dar&aacute;
+a&uacute;n m&aacute;s de lo que pidieren. Se&ntilde;ora m&iacute;a,
+si sab&eacute;is qu&eacute; es amor, y alg&uacute;n tiempo le
+tuvistes, y ahora le ten&eacute;is a vuestro esposo, doleos de
+m&iacute;, que amo tierna y honestamente al m&iacute;o.</p>
+<p>Estando en esto, entr&oacute; el Corregidor, y hallando a su
+mujer y a Preciosa llorosas y encadenadas, qued&oacute; suspenso,
+as&iacute; de su llanto como de la hermosura; pregunt&oacute; la
+causa de aquel sentimiento, y la respuesta que di&oacute; Preciosa
+fu&eacute; soltar las manos de la <a name='p055' id=
+"p055"></a>Corregidora y asirse de los pies del Corregidor,
+dici&eacute;ndole:</p>
+<p>--&iexcl;Se&ntilde;or, misericordia, misericordia! &iexcl;Si mi
+esposo muere, yo soy muerta! &iexcl;El no tiene culpa; pero si la
+tiene, d&eacute;seme a m&iacute; la pena; y si esto no puede ser, a
+lo menos, entret&eacute;ngase el pleito en tanto que se procuran y
+buscan los medios posibles para su remedio; que podr&aacute; ser
+que al que no pec&oacute; de malicia le enviase el cielo la salud
+de gracia.</p>
+<p>Con nueva suspensi&oacute;n qued&oacute; el Corregidor de
+o&iacute;r las discretas razones de la Gitanilla, y que ya, si no
+fuera por no dar indicios de flaqueza, le acompa&ntilde;ara en sus
+l&aacute;grimas. En tanto que esto pasaba, estaba la gitana vieja
+considerando grandes, muchas y diversas cosas, y al cabo de toda
+esta suspensi&oacute;n e imaginaci&oacute;n, dijo:</p>
+<p>--Esp&eacute;renme vuesas mercedes, se&ntilde;ores m&iacute;os,
+un poco; que yo har&eacute; que estos llantos se conviertan en
+risa, aunque a m&iacute; me cueste la vida.</p>
+<p>Y as&iacute;, con ligero paso se sali&oacute; de donde estaba,
+dejando a los presentes confusos con lo que dicho hab&iacute;a. En
+tanto, pues, que ella volv&iacute;a, nunca dej&oacute; Preciosa las
+l&aacute;grimas ni los ruegos de que se entretuviese la causa de su
+esposo, con intenci&oacute;n de avisar a su padre, que viniese a
+entender en ella. Volvi&oacute; la gitana con un peque&ntilde;o
+cofre debajo del brazo, y dijo al Corregidor que con su mujer y
+ella se entrasen en un aposento; que ten&iacute;a grandes cosas que
+decirles en secreto. El Corregidor, creyendo que algunos <a name=
+'p056' id="p056"></a>hurtos de los gitanos quer&iacute;a
+descubrirle, por tenerle propicio en el pleito del preso, al
+momento se retir&oacute; con ella y con su mujer en su
+rec&aacute;mara, adonde la gitana, hinc&aacute;ndose de rodillas
+ante los dos, les dijo:</p>
+<p>--Si las buenas nuevas que os quiero dar, se&ntilde;ores, no
+merecieren alcanzar en albricias el perd&oacute;n de un gran pecado
+m&iacute;o, aqu&iacute; estoy para recebir el castigo que
+quisi&eacute;redes darme; pero antes que le confiese quiero que me
+dig&aacute;is, se&ntilde;ores, primero, si conoc&eacute;is estas
+joyas.</p>
+<p>Y descubriendo un cofrecico donde ven&iacute;an las de Preciosa,
+se le puso en las manos al Corregidor, y en abri&eacute;ndole, vio
+aquellos dijes pueriles; pero no cay&oacute; lo que pod&iacute;an
+significar. Mir&oacute;los tambi&eacute;n la Corregidora, pero
+tampoco di&oacute; en la cuenta: s&oacute;lo dijo:</p>
+<p>--Estos son adornos de alguna peque&ntilde;a criatura.</p>
+<p>--As&iacute; es la verdad--dijo la gitana--; y de qu&eacute;
+criatura sean lo dice ese escrito que est&aacute; en ese papel
+doblado.</p>
+<p>Abri&oacute;le con priesa el Corregidor, y ley&oacute; que
+dec&iacute;a: "Llam&aacute;base la ni&ntilde;a do&ntilde;a Costanza
+de Azevedo y de Meneses; su madre, do&ntilde;a Guiomar de Meneses,
+y su padre, don Fernando de Azevedo, caballero del h&aacute;bito de
+Calatrava. Desparec&iacute;la d&iacute;a de la Ascensi&oacute;n del
+Se&ntilde;or, a las ocho de la ma&ntilde;ana, del a&ntilde;o de mil
+y quinientos y noventa y <a name='p057' id="p057"></a>cinco.
+Tra&iacute;a la ni&ntilde;a puestos estos brincos que en este cofre
+est&aacute;n guardados."</p>
+<p>Apenas hubo o&iacute;do la Corregidora las razones del papel,
+cuando reconoci&oacute; los brincos, se los puso a la boca y
+d&aacute;ndoles infinitos besos, se cay&oacute; desmayada.
+Acudi&oacute; el Corregidor a ella, antes que a preguntar a la
+gitana por su hija, y habiendo vuelto en s&iacute;, dijo:</p>
+<p>--Mujer buena, antes &aacute;ngel que gitana, &iquest;adonde
+est&aacute; el due&ntilde;o, digo, la criatura cuyos eran estos
+dijes?</p>
+<p>--&iquest;Ad&oacute;nde, se&ntilde;ora?--respondi&oacute; la gitana--.
+En vuestra casa la ten&eacute;is: aquella gitanica que os
+sac&oacute; las l&aacute;grimas de los ojos es su due&ntilde;o, y
+es sin duda alguna vuestra hija; que yo la hurt&eacute; en Madrid
+de vuestra casa el d&iacute;a y hora que ese papel dice.</p>
+<p>Oyendo esto la turbada se&ntilde;ora, solt&oacute; los chapines,
+y desalada y corriendo sali&oacute; a la sala adonde hab&iacute;a
+dejado a Preciosa, y hall&oacute;la rodeada de sus doncellas y
+criadas, todav&iacute;a llorando; arremeti&oacute; a ella, y sin
+decirle nada, con gran priesa le desabroch&oacute; el pecho y
+mir&oacute; si ten&iacute;a una se&ntilde;al peque&ntilde;a, a modo
+de lunar blanco, con que hab&iacute;a nacido, y hall&oacute;le ya
+grande; que con el tiempo se hab&iacute;a dilatado. Luego, con la
+misma celeridad, la descalz&oacute;, y descubri&oacute; un pie de
+nieve y de marfil, hecho a torno, y vio en &eacute;l lo que
+buscaba; que era que los dos dedos &uacute;ltimos del pie derecho
+se trababan el uno con el otro por medio con un poquito de carne,
+la cual, cuando <a name='p058' id="p058"></a>ni&ntilde;a, nunca se
+la hab&iacute;an querido cortar, por no darle pesadumbre. El pecho,
+los dedos, los brincos, el d&iacute;a se&ntilde;alado del hurto, la
+confesi&oacute;n de la gitana, y el sobresalto y alegr&iacute;a que
+hab&iacute;an recebido sus padres cuando la vieron, con toda verdad
+confirmaron en el alma de la Corregidora ser Preciosa su hija; y
+as&iacute;, cogi&eacute;ndola en sus brazos, se volvi&oacute; con
+ella adonde el Corregidor y la gitana estaban.</p>
+<p>Iba Preciosa confusa, que no sab&iacute;a a qu&eacute; efeto se
+hab&iacute;an hecho con ella aquellas diligencias, y m&aacute;s
+vi&eacute;ndose llevar en brazos de la Corregidora, y que le daba
+de un beso hasta ciento. Lleg&oacute;, en fin, con la preciosa
+carga do&ntilde;a Guiomar a la presencia de su marido, y
+traslad&aacute;ndola de sus brazos a los del Corregidor, le
+dijo:</p>
+<p>--Recebid, se&ntilde;or, a vuestra hija Costanza; que
+&eacute;sta es sin duda: no lo dud&eacute;is, se&ntilde;or, en
+ning&uacute;n modo; que la se&ntilde;al de los dedos juntos y la
+del pecho he visto, y m&aacute;s, que a m&iacute; me lo est&aacute;
+diciendo el alma desde &eacute;l instante que mis ojos la
+vieron.</p>
+<p>--No lo dudo--respondi&oacute; el Corregidor, teniendo en sus
+brazos a Preciosa--; que los mismos efetos han pasado por la
+m&iacute;a que por la vuestra; y m&aacute;s, que tantas
+puntualidades juntas, &iquest;c&oacute;mo pod&iacute;an suceder, si
+no fuera por milagro?</p>
+<p>Toda la gente de casa andaba absorta, preguntando unos a otros
+qu&eacute; ser&iacute;a aquello, y todos daban bien lejos del
+blanco; que &iquest;qui&eacute;n hab&iacute;a de imaginar que la
+Gitanilla era hija de sus se&ntilde;ores? <a name='p059' id=
+"p059"></a></p>
+<p>El Corregidor dijo a su mujer, y a su hija, y a la gitana vieja
+que aquel caso estuviese secreto hasta que &eacute;l le
+descubriese; y asimismo dijo a la vieja que &eacute;l la perdonaba
+el agravio que le hab&iacute;a hecho en hurtarle el alma, pues la
+recompensa de hab&eacute;rsela vuelto mayores albricias
+merec&iacute;a, y que s&oacute;lo le pesaba de que sabiendo ella la
+calidad de Preciosa, la hubiese desposado con un gitano, y
+m&aacute;s con un ladr&oacute;n y homicida.</p>
+<p>--&iexcl;Ay!--dijo a esto Preciosa--, se&ntilde;or m&iacute;o,
+que ni es gitano ni ladr&oacute;n, puesto que es matador. Pero
+fu&eacute;lo del que le quit&oacute; la honra, y no pudo hacer
+menos de mostrar qui&eacute;n era, y matarle.</p>
+<p>--&iquest;C&oacute;mo que no es gitano, hija m&iacute;a?--dijo
+do&ntilde;a Guiomar.</p>
+<p>Entonces la gitana vieja cont&oacute; brevemente la historia de
+Andr&eacute;s Caballero, y que era hijo de don Francisco de
+C&aacute;rcamo, caballero del h&aacute;bito de Santiago, y que se
+llamaba don Juan de C&aacute;rcamo, asimismo del mismo
+h&aacute;bito, cuyos vestidos ella ten&iacute;a cuando los
+mud&oacute; en los de gitano. Cont&oacute; tambi&eacute;n el
+concierto que entre Preciosa y don Juan estaba hecho de aguardar
+dos a&ntilde;os de aprobaci&oacute;n para desposarse o no; puso en
+su punto la honestidad de entrambos y la agradable condici&oacute;n
+de don Juan. Tanto se admiraron desto como del hallazgo de su hija,
+y mand&oacute; &eacute;l Corregidor a la gitana que fuese por los
+vestidos de don Juan. Ella lo hizo ans&iacute;, y volvi&oacute; con
+otro gitano que los trujo. <a name='p060' id="p060"></a></p>
+<p>En tanto que ella iba y volv&iacute;a, hicieron sus padres a
+Preciosa cien mil preguntas, a quien respondi&oacute; con tanta
+discreci&oacute;n y gracia, que aunque no la hubieran reconocido
+por hija, los enamorara. Pregunt&aacute;ronla si ten&iacute;a
+alguna afici&oacute;n a don Juan. Respondi&oacute; que no
+m&aacute;s de aquella que le obligaba a ser agradecida a quien se
+hab&iacute;a querido humillar a ser gitano por ella; pero que ya no
+se extender&iacute;a a m&aacute;s &eacute;l agradecimiento de
+aquello que sus se&ntilde;ores padres quisiesen.</p>
+<p>--Calla, hija Preciosa --dijo su padre-- (que este nombre de
+Preciosa quiero que se te quede, en memoria de tu p&eacute;rdida y
+de tu hallazgo); que yo, como tu padre, tomo a cargo el ponerte en
+estado que no desdiga de qui&eacute;n eres.</p>
+<p>Suspir&oacute; oyendo esto Preciosa, y su madre, como era
+discreta, entendi&oacute; que suspiraba de enamorada de don Juan,
+dijo a su marido:</p>
+<p>--Se&ntilde;or, siendo tan principal don Juan de C&aacute;rcamo
+como lo es, y queriendo tanto a nuestra hija, no nos estar&iacute;a
+mal d&aacute;rsela por esposa.</p>
+<p>Y &eacute;l respondi&oacute;:</p>
+<p>--A&uacute;n hoy la habemos hallado, &iquest;y ya quer&eacute;is que la
+perdamos? Goc&eacute;mosla alg&uacute;n tiempo; que en
+cas&aacute;ndola, no ser&aacute; nuestra, sino de su marido.</p>
+<p>--Raz&oacute;n ten&eacute;is, se&ntilde;or--respondi&oacute;
+ella--; pero dad orden de sacar a don Juan, que debe de estar en
+alg&uacute;n calabozo.</p>
+<p>--Si estar&aacute;--dijo Preciosa--; que a un ladr&oacute;n,
+<a name='p061' id="p061"></a>matador, y, sobre todo, gitano, no le
+habr&aacute;n dado mejor estancia.</p>
+<p>--Yo quiero ir a verle, como que le voy a tomar la
+confesi&oacute;n--respondi&oacute; el Corregidor---, y de nuevo os
+encargo, se&ntilde;ora, que nadie sepa esta historia hasta que yo
+lo quiera.</p>
+<p>Lleg&oacute;se la noche, y siendo casi las diez, sacaron a
+Andr&eacute;s de la c&aacute;rcel, sin las esposas y el piedeamigo;
+pero no sin una gran cadena que desde los pies todo el cuerpo le
+ce&ntilde;&iacute;a. Lleg&oacute; deste modo, sin ser visto de
+nadie, sino de los que le tra&iacute;an, en casa del Corregidor, y
+con silencio y recento le entraron en un aposento donde estaban
+solamente do&ntilde;a Guiomar, el Corregidor, Preciosa y otros dos
+criados de casa. Pero cuando Preciosa vi&oacute; a don Juan
+ce&ntilde;ido y aherrojado con tan gran cadena, descolorido el
+rostro y los ojos con muestra de haber llorado, se le cubri&oacute;
+el coraz&oacute;n, y se arrim&oacute; al brazo de su madre, que
+junto a ella estaba, la cual, abraz&aacute;ndola consigo, le
+dijo:</p>
+<p>--Vuelve en ti ni&ntilde;a; que todo lo que vees ha de redundar
+en tu gusto y provecho.</p>
+<p>Con todo esto, quer&iacute;a saber de Andr&eacute;s, si la
+suerte encaminase sus sucesos de manera que le hallase esposo de
+Preciosa, si se tendr&iacute;a por dichoso, ya siendo Andr&eacute;s
+Caballero, o ya don Juan de C&aacute;rcamo.</p>
+<p>As&iacute; como oy&oacute; Andr&eacute;s nombrarse por su
+nombre, dijo:</p>
+<p>--Pues Preciosa no ha querido contenerse en los l&iacute;mites
+del silencio, y ha descubierto qui&eacute;n soy, aunque <a name=
+'p062' id="p062"></a>esa buena dicha me hallara hecho monarca del
+mundo, la tuviera en tanto, que pusiera t&eacute;rmino a mis
+deseos, sin osar desear otro bien sino el del cielo.</p>
+<p>--Pues por ese buen &aacute;nimo que hab&eacute;is mostrado,
+se&ntilde;or don Juan de C&aacute;rcamo, a su tiempo har&eacute;
+que Preciosa sea vuestra leg&iacute;tima consorte, y agora os la
+doy y entrego en esperanza, por la m&aacute;s rica joya de mi casa,
+y de mi vida, y de mi alma; y estimadla en lo que dec&iacute;s,
+porque en ella os doy a do&ntilde;a Costanza de Meneses, mi
+&uacute;nica hija, la cual, si os iguala en el amor, no os desdice
+nada en el linaje.</p>
+<p>At&oacute;nito qued&oacute; Andr&eacute;s viendo el amor que le
+mostraban, y en breves razones do&ntilde;a Guiomar cont&oacute; la
+p&eacute;rdida de su hija y su hallazgo, con las cert&iacute;simas
+se&ntilde;as que la gitana vieja hab&iacute;a dado de su hurto; con
+que acab&oacute; don Juan de quedar at&oacute;nito y suspenso, pero
+alegre sobre todo encarecimiento: abraz&oacute; a sus suegros;
+llam&oacute;los padres y se&ntilde;ores suyos; bes&oacute; las
+manos a Preciosa, que con l&aacute;grimas le ped&iacute;a las
+suyas.</p>
+<p>Visti&oacute;se don Juan los vestidos de camino que all&iacute;
+hab&iacute;a tra&iacute;do la gitana; volvi&eacute;ronse las
+prisiones y cadenas de hierro en libertad y cadenas de oro; la
+tristeza de los gitanos presos, en alegr&iacute;a, pues otro
+d&iacute;a los dieron en fiado. Recibi&oacute; el t&iacute;o del
+muerto la promesa de dos mil ducados, que le hicieron porque bajase
+de la querella y perdonase a don Juan.</p>
+<p>Dijo el Corregidor a don Juan que ten&iacute;a por nueva cierta
+que su padre don Francisco de C&aacute;rcamo <a name='p063' id=
+"p063"></a>estaba prove&iacute;do por corregidor de aquella ciudad,
+y que ser&iacute;a bien esperalle, para que con su
+benepl&aacute;cito y consentimiento se hiciesen las bodas. Don Juan
+dijo que no saldr&iacute;a de lo que &eacute;l ordenase; pero que,
+ante todas cosas, se hab&iacute;a de desposar con Preciosa.
+Concedi&oacute; licencia el Arzobispo para que con sola una
+amonestaci&oacute;n se hiciese. Hizo fiestas la ciudad, por ser muy
+bien quisto el Corregidor, con luminarias, toros y ca&ntilde;as el
+d&iacute;a del desposorio; qued&oacute;se la gitana vieja en casa;
+que no se quiso apartar de su nieta Preciosa.</p>
+<p>Llegaron las nuevas a la Corte del caso y casamiento de la
+Gitanilla; supo don Francisco de C&aacute;rcamo ser su hijo el
+gitano, y ser la Preciosa la Gitanilla que &eacute;l hab&iacute;a
+visto, cuya hermosura disculp&oacute; con &eacute;l la liviandad de
+su hijo, que ya le ten&iacute;a por perdido, por saber que no
+hab&iacute;a ido a Flandes; y m&aacute;s porque vi&oacute; cuan
+bien le estaba el casarse con hija de tan gran caballero y tan rico
+como era don Fernando de Azevedo. Di&oacute; priesa a su partida,
+por llegar presto a ver a sus hijos, y dentro de veinte d&iacute;as
+ya estaba en Murcia, con cuya llegada se renovaron los gustos, se
+hicieron las bodas, se contaron las vidas, y los poetas de la
+ciudad, que hay algunos, y muy buenos, tomaron a cargo celebrar el
+extra&ntilde;o caso, juntamente con la sin igual belleza de la
+Gitanilla. Y de tal manera escribi&oacute; el famoso licenciado
+Pozo, que en sus versos durar&aacute; la fama de la Preciosa
+mientras los siglos duraren. <a name='p064' id="p064"></a></p>
+<p>Olvid&aacute;baseme de decir c&oacute;mo la mesonera
+descubri&oacute; a la justicia no ser verdad lo del hurto de
+Andr&eacute;s el gitano, y confes&oacute; su culpa, a quien no
+respondi&oacute; pena alguna, porque en la alegr&iacute;a del
+hallazgo de los desposados se enterr&oacute; la venganza y
+resucit&oacute; la clemencia. <a name='p065' id="p065"></a></p>
+<br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='30%' alt=
+'----'></center>
+<h2><a name='return_p063_LA_ILUSTRE_FREGONA' href=
+'#index_p063_LA_ILUSTRE_FREGONA' id=
+"return_p063_LA_ILUSTRE_FREGONA">LA ILUSTRE FREGONA</a></h2>
+<p>En Burgos, ciudad ilustre y famosa, no ha muchos a&ntilde;os que
+en ella viv&iacute;an dos caballeros principales y ricos: el uno se
+llamaba don Diego de Carriazo, y el otro, don Juan de
+Avenda&ntilde;o. El don Diego tuvo un hijo, a quien llam&oacute; de
+su mismo nombre, y el don Juan otro, a quien puso don Tom&aacute;s
+de Avenda&ntilde;o. A estos dos caballeros mozos, como quien han de
+ser las principales personas deste cuento, por excusar y ahorrar
+letras, les llamaremos con solos los nombres de Carriazo y de
+Avenda&ntilde;o. Trece a&ntilde;os, o poco m&aacute;s,
+tendr&iacute;a Carriazo, cuando, llevado de una inclinaci&oacute;n
+picaresca, sin forzarle a ello alg&uacute;n mal tratamiento que sus
+padres le hiciesen, s&oacute;lo por su gusto y antojo, se
+desgarr&oacute;, como dicen los muchachos, de casa de sus padres, y
+se fu&eacute; por ese mundo adelante, tan contento de la vida
+libre, que en la mitad de las incomodidades y miserias que trae
+consigo no echaba menos la abundancia de la casa de su padre, ni el
+andar a pie le cansaba, ni el fr&iacute;o <a name='p066' id=
+"p066"></a>le ofend&iacute;a, ni el calor le enfadaba: para
+&eacute;l todos los tiempos del a&ntilde;o le eran dulce y templada
+primavera; tan bien dorm&iacute;a en parvas como en colchones; con
+tanto gusto se soterraba en un pajar de un mes&oacute;n como si se
+acostara entre dos s&aacute;banas de Holanda. Finalmente, &eacute;l
+sali&oacute; tan bien con el asumpto de p&iacute;caro, que pudiera
+leer c&aacute;tedra en la facultad al famoso de Alfarache.</p>
+<p>En tres a&ntilde;os que tard&oacute; en parecer y volver a su
+casa aprendi&oacute; a jugar a la taba en Madrid, y al rentoy en
+las Ventillas de Toledo, y a presa y pinta en pie en las barbacanas
+de Sevilla; pero con serle anejo a este g&eacute;nero de vida la
+miseria y estrecheza, mostraba Carriazo ser un pr&iacute;ncipe en
+sus cosas: a tiro de escopeta, en mil se&ntilde;ales,
+descubr&iacute;a ser bien nacido, porque era generoso y bien
+partido con sus camaradas. En Carriazo vi&oacute; el mundo un
+p&iacute;caro virtuoso, limpio, bien criado y m&aacute;s que
+medianamente discreto. Pas&oacute; por todos los grados de
+p&iacute;caro, hasta que se gradu&oacute; de maestro en las
+almadrabas de Zahara, donde es el <i>finibusterr&aelig;</i> de la
+picaresca.</p>
+<p>El &uacute;ltimo verano le dijo tan bien la suerte, que
+gan&oacute; a los naipes cerca de setecientos reales, con los
+cuales quiso vestirse, y volverse a Burgos y a los ojos de su
+madre, que hab&iacute;an derramado por &eacute;l muchas
+l&aacute;grimas. Despidi&oacute;se de sus amigos, que los
+ten&iacute;a muchos y muy buenos; prometi&oacute;les que el verano
+siguiente ser&iacute;a con ellos, si enfermedad o muerte no lo
+estorbase; dej&oacute; con ellos la mitad de su alma, <a name=
+'p067' id="p067"></a>todos sus deseos entreg&oacute; a aquellas
+secas arenas, que a &eacute;l le parec&iacute;an m&aacute;s frescas
+y verdes que los campos El&iacute;seos. Y por estar ya acostumbrado
+de caminar a pie, tom&oacute; el camino en la mano, y sobre dos
+alpargates se lleg&oacute; desde Zahara hasta Valladolid, cantando
+"Tres &aacute;nades, madre". Est&uacute;vose all&iacute; quince
+d&iacute;as para reformar la color del rostro, sac&aacute;ndola de
+mulata a flamenca, y para trastejarse, y sacarse del borrador de
+p&iacute;caro y ponerse en limpio de caballero. Todo esto hizo
+seg&uacute;n y como le dieron comodidad quinientos reales con que
+lleg&oacute; a Valladolid, y a&uacute;n dellos reserv&oacute;
+ciento para alquilar una mula y un mozo, con que se present&oacute;
+a sus padres honrado y contento. Ellos le recibieron con mucha
+alegr&iacute;a, y todos sus amigos y parientes vinieron a darles el
+parabi&eacute;n de la buena venida del se&ntilde;or don Diego de
+Carriazo su hijo.</p>
+<p>Entre los que vinieron a ver el reci&eacute;n llegado fueron don
+Juan de Avenda&ntilde;o y su hijo don Tom&aacute;s, con quien
+Carriazo, por ser ambos de una misma edad y vecinos, trab&oacute; y
+confirm&oacute; una amistad estrech&iacute;sima. Cont&oacute;
+Carriazo a sus padres, y a todos, mil magn&iacute;ficas y luengas
+mentiras de cosas que le hab&iacute;an sucedido en los tres
+a&ntilde;os de su ausencia; pero nunca toc&oacute;, ni por pienso,
+en las almadrabas, puesto que en ellas ten&iacute;a de contino
+puesta la imaginaci&oacute;n, especialmente cuando vio que se
+llegaba el tiempo donde hab&iacute;a prometido a sus amigos la
+vuelta. Ni le entreten&iacute;a la caza, en que su padre le
+ocupaba, <a name='p068' id="p068"></a>ni los muchos, honestos y
+gustosos convites que en aquella ciudad se usan le daban gusto:
+todo pasatiempo le cansaba, y a todos los mayores que se le
+ofrec&iacute;an antepon&iacute;a el que hab&iacute;a recebido en
+las almadrabas.</p>
+<p>Avenda&ntilde;o su amigo, vi&eacute;ndole muchas veces
+melanc&oacute;lico e imaginativo, fiado en su amistad, se
+atrevi&oacute; a preguntarle la causa, y se oblig&oacute; a
+remediarla, si pudiese y fuese menester, con su sangre misma. No
+quiso Carriazo ten&eacute;rsela encubierta, por no hacer agravio a
+la grande amistad que profesaban; y as&iacute;, le cont&oacute;
+punto por punto la vida de j&aacute;bega, y c&oacute;mo todas sus
+tristezas y pensamientos nac&iacute;an del deseo que ten&iacute;a
+de volver a ella: pint&oacute;sela de modo, que Avenda&ntilde;o,
+cuando le acab&oacute; de oir, antes alab&oacute; que
+vituper&oacute; su gusto. En fin, el de la pl&aacute;tica
+fu&eacute; disponer Carriazo la voluntad de Avenda&ntilde;o de
+manera, que determin&oacute; de irse con &eacute;l a gozar un
+verano de aquella felic&iacute;sima vida que le hab&iacute;a
+descrito, de lo cual qued&oacute; sobremodo contento Carriazo, por
+parecerle que hab&iacute;a ganado un testigo de abono que
+calificase su baja determinaci&oacute;n. Trazaron ansimismo de
+juntar todo el dinero que pudiesen; y el mejor modo que hallaron
+fu&eacute; que de all&iacute; a dos meses hab&iacute;a de ir
+Avenda&ntilde;o a Salamanca, donde por su gusto tres a&ntilde;os
+hab&iacute;a estado estudiando las lenguas griega y latina, y su
+padre quer&iacute;a que pasase adelante y estudiase la facultad que
+&eacute;l quisiese; y que del dinero que le diese habr&iacute;a
+para lo que deseaban. <a name='p069' id="p069"></a></p>
+<p>En este tiempo propuso Carriazo a su padre que tema voluntad de
+irse con Avenda&ntilde;o a estudiar a Salamanca. Vino su padre con
+tanto gusto en ello, que hablando al de Avenda&ntilde;o, ordenaron
+de ponerles junios casa en Salamanca, con todos los requisitos que
+ped&iacute;a ser hijos suyos. Lleg&oacute;se el tiempo de la
+partida; provey&eacute;ronles de dineros, y enviaron con ellos un
+ayo que los gobernase, que tenia m&aacute;s de hombre de bien que
+de discreto. Los padres dieron documentos a sus hijos de lo que
+hab&iacute;an de hacer, y de como se hab&iacute;an de gobernar para
+salir aprovechados en la virtud y en las ciencias, que es el fruto
+que todo estudiante debe pretender sacar de sus trabajos y
+vigilias, principalmente los bien nacidos. Mostr&aacute;ronse los
+hijos humildes y obedientes; lloraron las madres; recibieron la
+bendici&oacute;n de todos; pusi&eacute;ronse en camino con mulas
+propias y con dos criados de casa, am&eacute;n del ayo, que se
+hab&iacute;a dejado crecer la barba, por que diese autoridad a su
+cargo.</p>
+<p>En llegando a la ciudad de Valladolid dijeron al ayo que
+quer&iacute;an estarse en aqu&eacute;l lugar dos d&iacute;as para
+verle, porque nunca le hab&iacute;an visto, ni estado en &eacute;l.
+Reprehendi&oacute;los mucho el ayo, severa y &aacute;speramente, la
+estada, dici&eacute;ndoles que los que iban a estudiar con tanta
+priesa como ellos no se hab&iacute;an de detener una hora a mirar
+ni&ntilde;er&iacute;as.</p>
+<p>Los mancebitos, que ten&iacute;an ya hecho su agosto, y su
+vendimia, pues hab&iacute;an ya robado cuatrocientos escudos de oro
+que llevaba su mayor, dijeron que <a name='p070' id=
+"p070"></a>s&oacute;lo los dejase aquel d&iacute;a, en el cual
+quer&iacute;an ir a ver la fuente de Argales, que la comenzaban a
+conducir a la ciudad por grandes y espaciosos acueductos. En
+efecto, aunque con dolor de su &aacute;nima, les di&oacute;
+licencia.</p>
+<p>Los mancebos, con s&oacute;lo un criado y a caballo en dos muy
+buenas y caseras mulas, salieron a ver la fuente de Argales, famosa
+por su antig&uuml;edad y sus aguas. Llegaron, y cuando crey&oacute;
+el criado que sacaba Avenda&ntilde;o de las bolsas del coj&iacute;n
+alguna cosa con que beber, vi&oacute; que sac&oacute; una carta
+cerrada, dici&eacute;ndole que luego al punto volviese a la ciudad
+y se la diese a su ayo, y que en d&aacute;ndosela les esperase en
+la puerta del Campo. Obedeci&oacute; el criado, tom&oacute; la
+carta, volvi&oacute; a la ciudad, y ellos volvieron las riendas, y
+aquella noche durmieron en Mojados, y de all&iacute; a dos
+d&iacute;as, en Madrid, y en otros cuatro se vendieron las mulas en
+p&uacute;blica plaza, y hubo quien les fiase por seis escudos de
+prometido, y aun quien les diese el dinero en oro por sus cabales.
+Visti&eacute;ronse a lo payo, con capotillos de dos haldas, zahones
+o zarag&uuml;elles y medias de pa&ntilde;o pardo. Ropero hubo que
+por la ma&ntilde;ana les compr&oacute; sus vestidos, y a la noche
+los hab&iacute;a mudado de manera, que no los conociera <b>su</b>
+propia madre. Puestos, pues, a la ligera y del modo que
+Avenda&ntilde;o quiso y supo, se pusieron en camino de Toledo <i>ad
+pedem litter&aelig;</i> y sin espadas; que tambi&eacute;n el
+ropero, aunque no ata&ntilde;&iacute;a a su menester, se las
+hab&iacute;a comprado. <a name='p071' id="p071"></a></p>
+<p>Dej&eacute;moslos ir, por ahora, pues van contentos y alegres, y
+volvamos a contar lo que el ayo hizo cuando abri&oacute; la carta
+que el criado le llev&oacute; y hall&oacute; que dec&iacute;a desta
+manera:</p>
+<p>"Vuesa merced ser&aacute; servido, se&ntilde;or Pedro Alonso, de
+tener paciencia y dar la vuelta a Burgos, donde dir&aacute; a
+nuestros padres que, habiendo nosotros sus hijos, con madura
+consideraci&oacute;n, considerado cu&aacute;n m&aacute;s propias
+son de los caballeros las armas que las letras, habemos determinado
+de trocar a Salamanca por Bruselas, y a Espa&ntilde;a por Flandes.
+Los cuatrocientos escudos llevamos; las mulas pensamos vender.
+Nuestra hidalga intenci&oacute;n y el largo camino es bastante
+disculpa de nuestro yerro, aunque nadie le juzgar&aacute; por tal,
+si no es cobarde. Nuestra partida es ahora; la vuelta ser&aacute;
+cuando Dios fuere servido, el cual guarde a vuesa merced como puede
+y estos sus menores disc&iacute;pulos deseamos. De la fuente de
+Argales, puesto ya el pie en el estribo para caminar a
+Flandes.--<i>Carriazo y Avenda&ntilde;o</i>."</p>
+<p>Qued&oacute; Pedro Alonso suspenso en leyendo la
+ep&iacute;stola, y acudi&oacute; presto a su valija, y el hallarla
+vac&iacute;a le acab&oacute; de confirmar la verdad de la carta; y
+luego al punto, en la mula que le hab&iacute;a quedado, se
+parti&oacute; a Burgos a dar las nuevas a sus amos con toda
+presteza, porque con ella pusiesen remedio y diesen traza de
+alcanzar a sus hijos; pero destas cosas no dice nada el autor desta
+novela, porque as&iacute; como <a name='p072' id=
+"p072"></a>dej&oacute; puesto a caballo a Pedro Alonso,
+volvi&oacute; a contar de lo que les sucedi&oacute; a
+Avenda&ntilde;o y a Carriazo a la entrada de Illescas, diciendo que
+al entrar de la puerta de la villa encontraron dos mozos de mulas,
+al parecer andaluces, en calzones de lienzo anchos, jubones
+acuchillados de anjeo, sus coletos de ante, dagas de ganchos y
+espadas sin tiros; al parecer, el uno ven&iacute;a de Sevilla y el
+otro iba a ella. El que iba estaba diciendo al otro:</p>
+<p>--Esta noche no vayas a posar donde sueles, sino en la posada
+del Sevillano, porque ver&aacute;s en ella la m&aacute;s hermosa
+fregona que se sabe: Marinilla la de la venta Tejada es asco en su
+comparaci&oacute;n. Es dura como un m&aacute;rmol y zahare&ntilde;a
+como villana de Sayago, y &aacute;spera como una ortiga; pero tiene
+una cara de pascua y un rostro de buen a&ntilde;o: en una mejilla
+tiene el sol, y en la otra la luna; la una es hecha de rosas y la
+otra de claveles, y en entrambas hay tambi&eacute;n azucenas y
+jazmines. No te digo m&aacute;s sino que la veas, y ver&aacute;s
+que no te he dicho nada, seg&uacute;n lo que te pudiera decir,
+acerca de su hermosura.</p>
+<p>Con esto se despidieron los dos mozos de mulas, cuya
+pl&aacute;tica y conversaci&oacute;n dej&oacute; mudos a los dos
+amigos que escuchado la hab&iacute;an, especialmente a
+Avenda&ntilde;o, en quien la simple relaci&oacute;n que el mozo de
+mulas hab&iacute;a hecho de la hermosura de la fregona
+despert&oacute; en &eacute;l un intenso deseo de verla.</p>
+<p>En repetir las palabras de los mozos y en remedar <a name='p073'
+id="p073"></a><a name='p074' id="p074"></a><a name='p075' id=
+"p075"></a>y contrahacer el modo y los ademanes con que las
+dec&iacute;an entretuvieron el camino hasta Toledo; y luego, siendo
+la gu&iacute;a Carriazo, que ya otra vez hab&iacute;a estado en
+aquella Ciudad, bajando por la Sangre de Cristo, dieron con la
+posada del Sevillano; pero no se atrevieron a pedirla all&iacute;,
+porque su traje no lo ped&iacute;a. Era ya anochecido, y aunque
+Carriazo importunaba a Avenda&ntilde;o que fuesen a otra parte a
+buscar posada, no le pudo quitar de la puerta de la del Sevillano,
+esperando si acaso parec&iacute;a la tan celebrada fregona.
+Entrabase la noche, y la fregona no sal&iacute;a;
+desesper&aacute;base Carriazo, y Avenda&ntilde;o se estaba quedo;
+el cual, por salir con su intenci&oacute;n, con excusa de preguntar
+por unos caballeros de Burgos que iban a la ciudad de Sevilla, se
+entr&oacute; hasta el patio de la posada; y apenas hubo entrado,
+cuando de una sala que en el patio estaba vio salir una moza, al
+parecer de quince a&ntilde;os, poco m&aacute;s o menos, vestida
+como labradora, con una vela encendida en un candelero.</p>
+<p>No puso Avenda&ntilde;o los ojos en el vestido y traje de la
+moza, sino en su rostro, que le parec&iacute;a ver en &eacute;l los
+que suelen pintar de los &aacute;ngeles; qued&oacute; suspenso y
+at&oacute;nito de su hermosura, y no acert&oacute; a preguntarle
+nada: tal era su suspensi&oacute;n y embelesamiento. La moza,
+viendo aquel hombre delante de s&iacute;, le dijo:</p>
+<p>--&iquest;Qu&eacute; busca, hermano? &iquest;Es por ventura
+criado de alguno de los hu&eacute;spedes de casa?</p>
+<p>--No soy criado de ninguno, sino vuestro--respondi&oacute;
+<a name='p076' id="p076"></a>Avenda&ntilde;o, todo lleno de
+turbaci&oacute;n y sobresalto.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d071.png'><img src='./images/d071.png'
+width='30%' alt=
+'No soy criado de ninguno, sino vuestro...'></a><br>
+<br>
+No soy criado de ninguno, sino vuestro...</center>
+<br>
+<p>La moza, que de aquel modo se vio responder, dijo:</p>
+<p>--Vaya, hermano, norabuena; que las que servimos no hemos
+menester criados.</p>
+<p>Y llamando a su se&ntilde;or le dijo:</p>
+<p>--Mire, se&ntilde;or, lo que busca este mancebo.</p>
+<p>Sali&oacute; su amo y pregunt&oacute;le qu&eacute; buscaba. El
+respondi&oacute; que a unos caballeros de Burgos que iban a
+Sevilla, uno de los cuales era su se&ntilde;or, el cual le
+hab&iacute;a enviado delante por Alcal&aacute; de Henares, donde
+hab&iacute;a de hacer un negocio que les importaba, y que junto con
+esto le mand&oacute; que se viniese a Toledo y de esperase en la
+posada del Sevillano, donde vendr&iacute;a a apearse, y que pensaba
+que llegar&iacute;a aquella noche, o otro d&iacute;a, a m&aacute;s
+tardar. Tan buen color di&oacute; Avenda&ntilde;o a su mentira, que
+a la cuenta del hu&eacute;sped pas&oacute; por verdad, pues le
+dijo:</p>
+<p>--Qu&eacute;dese, amigo, en la posada; que aqu&iacute;
+podr&aacute; esperar a su se&ntilde;or hasta que venga.</p>
+<p>--Muchas mercedes, se&ntilde;or hu&eacute;sped--respondi&oacute;
+Avenda&ntilde;o---, y mande vuesa merced que se me d&eacute; un
+aposento para m&iacute; y un compa&ntilde;ero que viene conmigo,
+que est&aacute; all&iacute; fuera; que dineros traemos para pagarlo
+tan bien como otro.</p>
+<p>--En buen hora--respondi&oacute; el hu&eacute;sped.</p>
+<p>Y volvi&eacute;ndose a la moza, dijo:</p>
+<p>--Costancica, di a Arg&uuml;ello que lleve a estos galanes
+<a name='p077' id="p077"></a>al aposento del rinc&oacute;n, y que
+les eche s&aacute;banas limpias.</p>
+<p>--S&iacute; har&eacute;, se&ntilde;or--respondi&oacute;
+Costanza; que as&iacute; se llamaba la doncella.</p>
+<p>Y haciendo una reverencia a su amo, se les quit&oacute; delante.
+<b><i>Avenda&ntilde;o</i></b> sali&oacute; a dar cuenta a Carriazo
+de lo que hab&iacute;a visto y de lo que dejaba negociado; el cual
+por mil se&ntilde;ales conoci&oacute; c&oacute;mo su amigo
+ven&iacute;a herido de la amorosa pestilencia; pero no le quiso
+decir nada por entonces, hasta ver si lo merec&iacute;a la causa de
+quien nac&iacute;an las extraordinarias alabanzas y grandes
+hip&eacute;rboles con que la belleza de Costanza sobre los mismos
+cielos levantaba.</p>
+<p>Entraron, en fin, en la posada, y la Arg&uuml;ello, que era una
+mujer de hasta cuarenta y cinco a&ntilde;os, superintendente de las
+camas y aderezo de los aposentos, los llev&oacute; a uno que ni era
+de caballeros ni de criados, sino de gente que pod&iacute;a hacer
+medio entre los dos extremos. Pidieron de cenar;
+respondi&oacute;les Arg&uuml;ello que en aquella posada no daban de
+comer a nadie, puesto que guisaban y aderezaban lo que los
+hu&eacute;spedes tra&iacute;an de fuera comprado; pero que
+bodegones y casas de estado hab&iacute;a cerca, donde sin
+escr&uacute;pulo de conciencia pod&iacute;an ir a cenar lo que
+quisiesen. Tomaron los dos el consejo de Arg&uuml;ello, y dieron
+con sus cuerpos en un bodego.</p>
+<p>Lo poco o nada que Avenda&ntilde;o com&iacute;a admiraba mucho a
+Carriazo. Por enterarse del todo de los pensamientos de su amigo,
+al volverse a la posada, le dijo: <a name='p078' id="p078"></a></p>
+<p>--Conviene que ma&ntilde;ana madruguemos, porque antes que entre
+la calor estemos ya en Orgaz.</p>
+<p>--No estoy en eso--respondi&oacute; Avenda&ntilde;o---; porque
+pienso antes que desta ciudad me parta ver lo que dicen que hay
+famoso en ella, como es el Sagrario, el artificio de Juanelo, las
+Vistillas de San Agust&iacute;n, la Huerta del Rey y la Vega.</p>
+<p>--Norabuena--respondi&oacute; Carriazo--: eso en dos d&iacute;as
+se podr&aacute; ver.</p>
+<p>--En verdad que lo he de tomar de espacio; que no vamos a Roma a
+alcanzar alguna vacante.</p>
+<p>--&iexcl;Ta, ta!--replic&oacute; Carriazo---. A m&iacute; me
+maten, amigo, si no est&aacute;is vos con m&aacute;s deseo de
+quedaros en Toledo que de seguir nuestra comenzada
+romer&iacute;a.</p>
+<p>--As&iacute; es la verdad--respondi&oacute; Avenda&ntilde;o.</p>
+<p>En estas pl&aacute;ticas llegaron a la posada, y a&uacute;n se
+le pas&oacute; en otras semejantes la mitad de la noche.</p>
+<p>Durmi&oacute; el que pudo hasta la ma&ntilde;ana, la cual
+venida, se levantaron los dos, entrambos con deseo de ver a
+Costanza. A entrambos se los cumpli&oacute; Costanza, saliendo de
+la sala de su amo, tan hermosa, que a los dos les pareci&oacute;
+que todas cuantas alabanzas le hab&iacute;a dado di mozo de mulas
+eran cortas y de ning&uacute;n encarecimiento. Su vestido era una
+saya y corpi&ntilde;os de pa&ntilde;o verde, con unos ribetes del
+mismo pa&ntilde;o. Los corpi&ntilde;os eran bajos; pero la camisa,
+alta, plegado el cuello, con un cabez&oacute;n labrado de seda
+negra, puesta una gargantilla de estrellas de azabache sobre un
+<a name='p079' id="p079"></a>pedazo de una coluna de alabastro: que
+no era menos blanca su garganta; ce&ntilde;ida con un cord&oacute;n
+de San Francisco, y de una cinta pendiente, al lado derecho, un
+gran manojo de llaves. No tra&iacute;a chinelas, sino zapatos de
+dos suelas, colorados, con unas calzas que no se le
+parec&iacute;an, sino cuanto por un perfil mostraban tambi&eacute;n
+ser coloradas. Tra&iacute;a tranzados los cabellos con unas cintas
+blancas de hiladillo; pero tan largo el tranzado, que por las
+espaldas le pasaba de la cintura; el color sal&iacute;a de
+casta&ntilde;o y tocaba en rubio; pero, al parecer, tan limpio, tan
+igual y tan peinado, que ninguno, aunque fuera de hebras de oro, se
+le pudiera comparar. Pend&iacute;anle de las orejas dos
+calabacillas de vidrio, que parec&iacute;an perlas: los mismos
+cabellos le serv&iacute;an de garb&iacute;n y de tocas.</p>
+<p>Cuando sali&oacute; de la sala, se persign&oacute; y
+santigu&oacute;, y con mucha devoci&oacute;n y sosiego hizo una
+profunda reverencia a una imagen de Nuestra Se&ntilde;ora, que en
+una de las paredes del patio estaba colgada; y alzando los ojos,
+vi&oacute; a los dos que mir&aacute;ndola estaban, y apenas los
+hubo visto, cuando se retir&oacute; y volvi&oacute; a entrar en la
+sala.</p>
+<p>Resta ahora por decir qu&eacute; es lo que le pareci&oacute; a
+Carriazo de la hermosura de Costanza; que de lo que le
+pareci&oacute; a Avenda&ntilde;o, ya est&aacute; dicho, cuando la
+vi&oacute; la vez primera. No digo m&aacute;s sino que a Carriazo
+le pareci&oacute; tan bien como a su compa&ntilde;ero; pero
+enamor&oacute;le mucho menos; y tan menos, que quisiera no
+anochecer en la posada, sino partirse <a name='p080' id=
+"p080"></a>luego para sus almadrabas. Acudieron los mozos de los
+hu&eacute;spedes a pedir cebada; sali&oacute; el hu&eacute;sped de
+casa a d&aacute;rsela, maldiciendo a sus mozas, que por ellas se le
+hab&iacute;a ido un mozo que la sol&iacute;a dar con muy buena
+cuenta y raz&oacute;n, sin que le hubiese hecho menos, a su
+parecer, un solo grano. Avenda&ntilde;o, que oy&oacute; esto,
+dijo:</p>
+<p>--No se fatigue, se&ntilde;or hu&eacute;sped: d&eacute;me el
+libro de la cuenta; que los d&iacute;as que hubiere de estar
+aqu&iacute;, yo la tendr&eacute; tan buena en dar la cebada y paja
+que pidieren, que no eche menos al mozo que dice que se le ha
+ido.</p>
+<p>--En verdad que os lo agradezca, mancebo--respondi&oacute; el
+hu&eacute;sped---, porque yo no puedo atender a esto; que tengo
+otras muchas cosas a que acudir fuera de casa. Bajad; daros he el
+libro, y mirad que estos mozos de mulas son el mismo diablo, y
+hacen trampantojos un celem&iacute;n de cebada con menos conciencia
+que si fuese de paja.</p>
+<p>Baj&oacute; al patio Avenda&ntilde;o y entreg&oacute;se en el
+libro, y comenz&oacute; a despachar celemines como agua, y a
+asentarlos por tan buena orden, que el hu&eacute;sped, que lo
+estaba mirando, qued&oacute; contento; y tanto, que dijo:</p>
+<p>--Pluguiese a Dios que vuestro amo no viniese, y que a vos os
+diese gana de quedaros en casa; que a fe que otro gallo os cantase.
+Porque el mozo que se me fu&eacute;, vino a mi casa, habr&aacute;
+ocho meses, roto y flaco, y ahora lleva dos pares de vestidos muy
+buenos, y va gordo como una nutria. Porque quiero <a name='p081'
+id="p081"></a>que sep&aacute;is, hijo, que en esta casa hay muchos
+provechos, am&eacute;n de los salarios.</p>
+<p>--Si yo me quedase--replic&oacute; Avenda&ntilde;o---, no
+reparar&iacute;a mucho en la ganancia; que con cualquiera cosa me
+contentar&iacute;a a trueco de estar en esta ciudad, que me dicen
+que es la mejor de Espa&ntilde;a.</p>
+<p>--A lo menos--respondi&oacute; el hu&eacute;sped---, es de las
+mejores y m&aacute;s abundantes que hay en ella; mas otra cosa nos
+falta ahora, que es buscar quien vaya por agua al r&iacute;o; que
+tambi&eacute;n se me fu&eacute; otro mozo que con un asno que tengo
+famoso me ten&iacute;a rebosando las tinajas, y hecha un lago de
+agua la casa; y una de las causas porque los mozos de mu&iacute;as
+se huelgan de traer sus amos a mi posada es por la abundancia de
+agua que hallan siempre en ella; porque no llevan su ganado al
+r&iacute;o, sino dentro de casa beben las cabalgaduras en grandes
+barre&ntilde;os.</p>
+<p>Todo esto estaba oyendo Carriazo, el cual, viendo que ya
+Avenda&ntilde;o estaba acomodado y con oficio en casa, no quiso
+&eacute;l quedarse a buenas noches, y m&aacute;s, que
+consider&oacute; el gran gusto que har&iacute;a a Avenda&ntilde;o
+si le segu&iacute;a al humor; y as&iacute;, dijo al
+hu&eacute;sped:</p>
+<p>--Venga el asno, se&ntilde;or hu&eacute;sped; que tambi&eacute;n
+sabr&eacute; yo cinchalle y cargalle como sabe mi compa&ntilde;ero
+asentar en el libro su mercanc&iacute;a.</p>
+<p>--S&iacute;--dijo Avenda&ntilde;o---, mi compa&ntilde;ero Lope
+Asturiano servir&aacute; de traer agua como un pr&iacute;ncipe, y
+yo le f&iacute;o.</p>
+<p><b><i>Enjaez&oacute;</i></b> Carriazo el asno, y subiendo en
+&eacute;l de un <a name='p082' id="p082"></a>brinco, se
+encamin&oacute; al r&iacute;o, dejando a Avenda&ntilde;o muy alegre
+de haber visto su gallarda resoluci&oacute;n.</p>
+<p>He aqu&iacute; tenemos ya (en buena hora se cuente) a
+Avenda&ntilde;o hecho mozo del mes&oacute;n, con nombre de
+Tom&aacute;s Pedro, que as&iacute; dijo que se llamaba, y a
+Carriazo, con el de Lope Asturiano, hecho aguador: transformaciones
+dignas de anteponerse a las del narigudo poeta.</p>
+<p><b><i>Al d&iacute;a siguiente</i></b> caminaba nuestro buen Lope
+Asturiano la vuelta del r&iacute;o, por la cuesta del Carmen,
+puestos los pensamientos en sus almadrabas y en la s&uacute;bita
+mutaci&oacute;n de su estado. O ya fuese por esto, o porque la
+suerte as&iacute; lo ordenase, en un paso estrecho, al bajar de la
+cuesta, encontr&oacute; con un asno de un aguador, que sub&iacute;a
+cargado; y como &eacute;l descend&iacute;a, y su asno era gallardo,
+bien dispuesto y poco trabajado, tal encuentro di&oacute; al
+cansado y flaco que sub&iacute;a, que di&oacute; con &eacute;l en
+el suelo, y por haberse quebrado los c&aacute;ntaros, se
+derram&oacute; tambi&eacute;n el agua, por cuya desgracia el
+aguador antiguo, despechado y lleno de c&oacute;lera,
+arremeti&oacute; al aguador moderno, que a&uacute;n se estaba
+caballero, y antes que se desenvolviese y apease le hab&iacute;a
+pegado y asentado una docena de palos tales, que no le supieron
+bien al Asturiano. Ape&oacute;se, en fin; pero con tan malas
+entra&ntilde;as, que arremeti&oacute; a su enemigo, y
+asi&eacute;ndole con ambas manos por la garganta, di&oacute; con
+&eacute;l en el suelo, y tal golpe di&oacute; con la cabeza sobre
+una <a name='p083' id="p083"></a>piedra, que se la abri&oacute; por
+dos partes, saliendo tanta sangre, que pens&oacute; que le
+hab&iacute;a muerto.</p>
+<p>Otros muchos aguadores que all&iacute; ven&iacute;an, como
+vieron a su compa&ntilde;ero tan mal parado, arremetieron a Lope y
+tuvi&eacute;ronle asido fuertemente, gritando:</p>
+<p>--&iexcl;Justicia, justicia! &iexcl;Que este aguador ha muerto a
+un hombre!</p>
+<p>Y a vuelta destas razones y gritos, le mol&iacute;an a mojicones
+y a palos. Otros acudieron al ca&iacute;do, y vieron que
+ten&iacute;a hendida la cabeza y que casi estaba expirando.
+Subieron las voces de boca en boca por la cuesta arriba, y en la
+plaza del Carmen dieron en los o&iacute;dos de un alguacil, el
+cual, con dos corchetes, con m&aacute;s ligereza que si volara, se
+puso en el lugar de la pendencia, a tiempo que ya el herido estaba
+atravesado sobre su asno, y di de Lope asido, y Lope rodeado de
+m&aacute;s de veinte aguadores que no le dejaban rodear, antes le
+brumaban las costillas de manera, que m&aacute;s se pudiera temer
+de su vida que de la del herido, seg&uacute;n menudeaban sobre
+&eacute;l les pu&ntilde;os y las varas aquellos vengadores de la
+ajena injuria.</p>
+<p>Lleg&oacute; el alguacil, apart&oacute; la gente, entreg&oacute;
+a sus corchetes al Asturiano, y antecogiendo a su asno, y al herido
+sobre el suyo, di&oacute; con ellos en la c&aacute;rcel,
+acompa&ntilde;ado de tanta gente, y de tantos muchachos que le
+segu&iacute;an, que apenas pod&iacute;a hender por las calles. Al
+rumor de la gente, sali&oacute; Tom&aacute;s Pedro y su amo a la
+puerta de casa, a ver de qu&eacute; proced&iacute;a tanta <a name=
+'p084' id="p084"></a>grita, y descubrieron a Lope entre los dos
+corchetes, lleno de sangre el rostro y la boca; mir&oacute; luego
+por su asno el hu&eacute;sped, y vi&oacute;le en poder de otro
+corchete que ya se les hab&iacute;a juntado; pregunt&oacute; la
+causa de aquellas prisiones; fu&eacute;le respondida la verdad del
+suceso; pes&oacute;le por su asno, temiendo que le hab&iacute;a
+<b><i>de perder,</i></b> o, a lo menos, hacer m&aacute;s costas por
+cobrarle que &eacute;l val&iacute;a. Tom&aacute;s Pedro
+sigui&oacute; a su compa&ntilde;ero, sin que le dejasen llegar a
+hablarle una palabra; tanta era la gente que lo imped&iacute;a y el
+recato de los corchetes y del alguacil que le llevaba. Finalmente,
+no le dej&oacute; hasta verle poner en la c&aacute;rcel, y en un
+calabozo, con dos pares de grillos, y al herido en la
+enfermer&iacute;a, donde se hall&oacute; a verle curar, y
+vi&oacute; que la herida era peligrosa, y mucho, y lo mismo dijo el
+cirujano. El alguacil se llev&oacute; a su casa los dos asnos, y
+m&aacute;s cinco reales de a ocho que los corchetes hab&iacute;an
+quitado a Lope.</p>
+<p>Volvi&oacute;se a la posada lleno de confusi&oacute;n y de
+tristeza; hall&oacute; al que ya ten&iacute;a por amo con no menos
+pesadumbre que &eacute;l tra&iacute;a, a quien dijo de la manera
+que quedaba su compa&ntilde;ero, y del peligro de muerte en que
+estaba el herido, y del suceso de su asno. D&iacute;jole
+m&aacute;s: que a su desgracia se le hab&iacute;a a&ntilde;adido
+otra de no menor fastidio, y era, que un grande amigo de su
+se&ntilde;or le hab&iacute;a encontrado en el camino y le
+hab&iacute;a dicho que su se&ntilde;or, por ir muy de priesa y
+ahorrar dos leguas de camino, desde Madrid hab&iacute;a pasado por
+la barca de Azeca, y que <a name='p085' id="p085"></a>aquella noche
+dorm&iacute;a en Orgaz, y que le hab&iacute;a dado doce escudos que
+le diese, con orden de que se fuese a Sevilla, donde le
+esperaba.</p>
+<p>--Pero no puede ser as&iacute;--a&ntilde;adi&oacute;
+Tom&aacute;s---, pues no ser&aacute; raz&oacute;n que yo deje a mi
+amigo y camarada en la c&aacute;rcel y en tanto peligro: mi amo me
+podr&aacute; perdonar por ahora; cuanto m&aacute;s que &eacute;l es
+tan bueno y honrado, que dar&aacute; por bien cualquier falta que
+le hiciere, a trueco que no la haga a mi camarada. Vuesa merced,
+se&ntilde;or amo, me la haga de tomar este dinero y acudir a este
+negocio; y en tanto que esto se gasta, yo escribir&eacute; a mi
+se&ntilde;or lo que pasa, y s&eacute; que me enviar&aacute; dineros
+que basten a sacarnos de cualquier peligro.</p>
+<p>Abri&oacute; los ojos de un palmo el hu&eacute;sped, alegre de
+ver que en parte iba saneando la p&eacute;rdida de su asno.
+Tom&oacute; el dinero, y consol&oacute; a Tom&aacute;s,
+dici&eacute;ndole que &eacute;l ten&iacute;a personas en Toledo de
+tal calidad, que val&iacute;an mucho con la justicia, especialmente
+una se&ntilde;ora monja, parienta del Corregidor, que le mandaba
+con el pie, y que una lavandera del monasterio de la tal monja
+ten&iacute;a una hija que era grand&iacute;sima amiga de una
+hermana de un fraile muy familiar y conocido del confesor de la
+dicha monja; la cual lavandera lavaba la ropa en casa...</p>
+<p>--Y como &eacute;sta pida a su hija, que s&iacute;
+pedir&aacute;, hable a la hermana del fraile, que hable a su
+hermano, que hable al confesor, y el confesor a la monja, y la
+monja guste de dar un billete (que ser&aacute; cosa f&aacute;cil)
+<a name='p086' id="p086"></a>para el Corregidor, donde le pida
+encarecidamente mire por el negocio de Tom&aacute;s, sin duda
+alguna se podr&aacute; esperar buen suceso. Y esto ha de ser con
+tal que el aguador no muera, y con que no falte ung&uuml;ento para
+untar a todos los ministros de la justicia; porque si no
+est&aacute;n untados, gru&ntilde;en m&aacute;s que carretas de
+bueyes.</p>
+<p>En gracia le cay&oacute; a Tom&aacute;s los ofrecimientos del
+favor que su amo le hab&iacute;a hecho, y los infinitos y revueltos
+arcaduces por donde le hab&iacute;a derivado; y aunque
+conoci&oacute; que antes lo hab&iacute;a dicho de socarr&oacute;n
+que de inocente, con todo eso, le agradeci&oacute; su buen
+&aacute;nimo y le entreg&oacute; di dinero, con promesa que no
+faltar&iacute;a mucho m&aacute;s, seg&uacute;n &eacute;l
+ten&iacute;a la confianza en su se&ntilde;or, como ya le
+hab&iacute;a dicho. En resoluci&oacute;n, dentro de quince
+d&iacute;as estuvo fuera de peligro el herido, y a los veinte
+declar&oacute; el cirujano que estaba del todo sano, y ya en este
+tiempo hab&iacute;a dado traza Tom&aacute;s como le viniesen
+cincuenta estudos de Sevilla, y sac&aacute;ndolos &eacute;l de su
+seno, se los entreg&oacute; al hu&eacute;sped con cartas y
+c&eacute;dula fingida de su amo; y como al hu&eacute;sped le iba
+poco en averiguar la verdad de aquella correspondencia,
+cog&iacute;a el dinero, que, por ser en escudos de oro, le alegraba
+mucho. Por seis ducados se apart&oacute; de la querella el herido;
+en diez, y en el asno y las costas, sentenciaron al Asturiano.
+Sali&oacute; de la c&aacute;rcel; pero no quiso volver a estar con
+su compa&ntilde;ero. <b><i>D&iacute;jole</i></b> que lo que pensaba
+hacer era, ya que &eacute;l estaba determinado de <a name='p087'
+id="p087"></a>seguir y pasar adelante con su prop&oacute;sito,
+comprar un asno y usar el oficio de aguador en tanto que estuviesen
+en Toledo; que con aquella cubierta no ser&iacute;a juzgado ni
+preso por vagamundo, y que con sola una carga de agua se
+pod&iacute;a andar todo el d&iacute;a por la ciudad a sus anchuras,
+mirando bobas.</p>
+<p>--Antes mirar&aacute;s hermosas que bobas en esta ciudad, que
+tiene fama de tener las m&aacute;s discretas mujeres de
+Espa&ntilde;a, y que andan a una su discreci&oacute;n con su
+hermosura; y si no, m&iacute;ralo por Costancica, de cuyas sobras
+de belleza puede enriquecer, no s&oacute;lo a las hermosas desta
+ciudad, sino a las de todo el mundo.</p>
+<p>--Paso, se&ntilde;or Tom&aacute;s--replic&oacute; Lope--:
+v&aacute;monos poquito a poquito en esto de las alabanzas de la
+se&ntilde;ora fregona, si no quiere que, como le tengo por loco, le
+tenga por hereje.</p>
+<p>--&iquest;Fregona has llamado a Costanza, hermano
+Lope?--respondi&oacute; Tom&aacute;s--. Dios te lo perdone y te
+traiga a verdadero conocimiento de tu yerro.</p>
+<p>--Pues, &iquest;no es fregona?--replic&oacute; el Asturiano.</p>
+<p>--Hasta ahora le tengo por ver fregar el primer plato.</p>
+<p>--No importa--dijo Lope--no haberle visto fregar el primer
+plato, si le has visto fregar el segundo, y aun el
+cent&eacute;simo.</p>
+<p>--Yo te digo, hermano--replic&oacute; Tom&aacute;s--, que ella
+no friega, ni entiende en otra cosa que en su labor, y en ser
+guarda de la plata labrada que hay en casa, que es mucha. <a name=
+'p088' id="p088"></a></p>
+<p>--Pues &iquest;c&oacute;mo la llaman por toda la ciudad --dijo
+Lope-- <i>la fregona ilustre</i>, si es que no friega? Mas sin duda
+debe de ser que como friega plata, y no loza, la dan el nombre de
+ilustre. Pero, dejando esto aparte, dime, Tom&aacute;s: &iquest;en
+qu&eacute; estado est&aacute;n tus esperanzas?</p>
+<p>--En el de perdici&oacute;n--respondi&oacute; Tom&aacute;s--;
+porque en todos estos d&iacute;as que has estado preso nunca la he
+podido hablar una palabra.</p>
+<p>--Pues &iquest;qu&eacute; piensas hacer con el imposible que se
+te ofrece en la conquista desta Porcia, desta Minerva y desta nueva
+Pen&eacute;lope, que en figura de doncella, y de fregona, te
+enamora, te acobarda y te desvanece?</p>
+<p>--Haz la burla que de m&iacute; quisieres, amigo Lope; que yo
+s&eacute; que estoy enamorado del m&aacute;s hermoso rostro que
+pudo formar la naturaleza, y de la m&aacute;s incomparable
+honestidad que ahora se puede usar en el mundo. Costanza se llama,
+y no Porcia, Minerva o Pen&eacute;lope. No es posible que, aunque
+lo procuro, pueda un breve t&eacute;rmino contemplar, si as&iacute;
+se puede decir, en la bajeza de su estado, porque luego acuden a
+borrarme este pensamiento su belleza, su donaire, su sosiego, su
+honestidad y recogimiento, y me dan a entender que debajo de
+aquella r&uacute;stica corteza debe de estar encerrada y escondida
+alguna mina de gran valor y de merecimiento grande. Finalmente, sea
+lo que se fuere, yo la quiero bien. Y ya te he dicho, amigo, que
+puedes hacer tu gusto, o ya <a name='p089' id="p089"></a>en irte a
+tu romer&iacute;a, o ya comprar el asno y hacerte aguador, como
+tienes determinado.</p>
+<p><i><b>Al otro d&iacute;a</b></i> acudi&oacute; Tom&aacute;s a
+dar cebada, y Lope se fu&eacute; al mercado de las bestias, que es
+all&iacute; junto, a comprar un asno que fuese tal como bueno.</p>
+<p>Habiendo salido aquel d&iacute;a Costanza con una toca
+ce&ntilde;ida por las mejillas, y dicho a quien se lo
+pregunt&oacute; que por qu&eacute; se la hab&iacute;a puesto, que
+ten&iacute;a un gran dolor de muelas, Tom&aacute;s, a quien sus
+deseos avivaban el entendimiento, en un instante discurri&oacute;
+lo que ser&iacute;a bueno que hiciese, y dijo:</p>
+<p>--Se&ntilde;ora Costanza, yo le dar&eacute; una oraci&oacute;n
+en escrito que a dos veces que la rece, se le quitar&aacute; como
+con la mano su dolor.</p>
+<p>--Norabuena--respondi&oacute; Costanza--; que yo la
+rezar&eacute;, porque s&eacute; leer.</p>
+<p>--Ha de ser con condici&oacute;n--dijo Tom&aacute;s--, que no la
+ha de mostrar a nadie; porque la estimo en mucho, y no ser&aacute;
+bien que por saberla muchos se menosprecie.</p>
+<p>--Yo le prometo--dijo Costanza--, Tom&aacute;s, que no la
+d&eacute; a nadie; y d&eacute;mela luego, porque me fatiga mucho el
+dolor.</p>
+<p>--Yo la trasladar&eacute; de la memoria--respondi&oacute;
+Tom&aacute;s--, y luego se la dar&eacute;.</p>
+<p>Estas fueron las primeras razones que Tom&aacute;s dijo a
+Costanza y Costanza a Tom&aacute;s en todo el tiempo que
+hab&iacute;a que estaba en casa, que ya pasaban de veinticuatro
+d&iacute;as. Retir&oacute;se Tom&aacute;s, y escribi&oacute; la
+oraci&oacute;n, <a name='p090' id="p090"></a>y tuvo lugar de
+d&aacute;rsela a Costanza sin que nadie lo viese, y ella, con mucho
+gusto y m&aacute;s devoci&oacute;n, se entr&oacute; en un aposento
+a solas, y abriendo el papel, vi&oacute; que dec&iacute;a desta
+manera:</p>
+<p>"Se&ntilde;ora de mi alma: Yo soy un caballero natural de
+Burgos; si alcanzo de d&iacute;as a mi padre, heredo un mayorazgo
+de seis mil ducados de renta. A la fama de vuestra hermosura, que
+por muchas leguas se extiende, dej&eacute; mi patria, mud&eacute;
+vestido, y en el traje que me veis, vine a servir a nuestro
+due&ntilde;o; si vos lo quisi&eacute;redes ser m&iacute;o, por los
+medios que m&aacute;s a vuestra honestidad convengan, mirad
+qu&eacute; pruebas quer&eacute;is que haga para enteraros desta
+verdad; y enterada en ella, siendo gusto vuestro, ser&eacute;
+vuestro esposo y me tendr&eacute; por el m&aacute;s bien afortunado
+del mundo."</p>
+<p>En tanto que Tom&aacute;s entendi&oacute; que Costanza se
+hab&iacute;a ido a leer su papel, le estuvo palpitando el
+coraz&oacute;n, temiendo y esperando, o ya la sentencia de su
+muerte, o la restauraci&oacute;n de su vida. Sali&oacute;, en esto,
+Costanza, tan hermosa, aunque rebozada, que si pudiera recebir
+aumento su hermosura con alg&uacute;n accidente se pudiera juzgar
+que el sobresalto de haber visto en el papel de Tom&aacute;s otra
+cosa tan lejos de la que pensaba hab&iacute;a acrecentado su
+belleza. Sali&oacute; con el papel entre las manos hecho menudas
+piezas, y dijo a Tom&aacute;s:</p>
+<p>--Hermano Tom&aacute;s, esta tu oraci&oacute;n m&aacute;s parece
+hechicer&iacute;a y embuste que oraci&oacute;n santa, y as&iacute;,
+yo no <a name='p091' id="p091"></a>la quiero creer ni usar della, y
+por eso la he rasgado, porque no la vea nadie que sea m&aacute;s
+cr&eacute;dula que yo. Aprende otras oraciones m&aacute;s
+f&aacute;ciles, porque &eacute;sta ser&aacute; imposible que te sea
+de provecho.</p>
+<p>En diciendo esto, se entr&oacute; con su ama, y Tom&aacute;s
+qued&oacute; suspenso; pero algo consolado, viendo que en solo el
+pecho de Costanza quedaba el secreto de su deseo.</p>
+<p>En tanto que esto sucedi&oacute; en la posada, andaba el
+Asturiano comprando el asno donde los vend&iacute;an; y aunque
+hall&oacute; muchos, ninguno le satisfizo, puesto que un gitano
+anduvo muy sol&iacute;cito por encajalle uno que m&aacute;s
+caminaba por el azogue que le hab&iacute;a echado en los
+o&iacute;dos que por ligereza suya; pero lo que contentaba con el
+paso desagradaba con el cuerpo, que era muy peque&ntilde;o, y no
+del grandor y talle que Lope quer&iacute;a, que le buscaba
+suficiente para llevarle a &eacute;l por a&ntilde;adidura, ora
+fuesen vac&iacute;os o llenos los c&aacute;ntaros. Lleg&oacute;se a
+&eacute;l, en esto, un mozo, y dijole al o&iacute;do:</p>
+<p>--Gal&aacute;n, si busca bestia c&oacute;moda para el oficio de
+aguador, yo tengo un asno aqu&iacute; cerca, en un prado, que no le
+hay mejor ni mayor en la ciudad; y acons&eacute;jole que no compre
+bestia de gitanos, porque aunque parezcan sanas y buenas, todas son
+falsas y llenas de dolamas; si quiere comprar la que le conviene,
+v&eacute;ngase conmigo y calle la boca.</p>
+<p>Crey&oacute;le el Asturiano, y d&iacute;jole que guiase adonde
+estaba el asno que tanto encarec&iacute;a. Fu&eacute;ronse los
+<a name='p092' id="p092"></a>dos mano a mano, como dicen, hasta que
+llegaron a la Huerta del Rey, donde a la sombra de una azuda
+hallaron muchos aguadores, cuyos asnos pac&iacute;an en un prado
+que all&iacute; cerca estaba. Mostr&oacute; el vendedor su asno,
+tal, que le hinch&oacute; el ojo al Asturiano, y de todos los que
+all&iacute; estaban fu&eacute; alabado el asno de fuerte, de
+caminador y comedor sobremanera. Hicieron su concierto, y sin otra
+seguridad ni informaci&oacute;n, siendo corredores y medianeros los
+dem&aacute;s aguadores, di&oacute; diez y seis ducados por el asno,
+con todos los adherentes del oficio. Hizo la paga real en escudos
+de oro. Di&eacute;ronle el parabi&eacute;n de la compra, y de la
+entrada en el oficio, y certific&aacute;ronle que hab&iacute;a
+comprado un asno dichos&iacute;simo, porque el due&ntilde;o que le
+dejaba, sin que se le mancase ni matase, hab&iacute;a ganado con
+&eacute;l en menos tiempo de un a&ntilde;o, despu&eacute;s de
+haberse sustentado a &eacute;l y al asno honradamente, dos pares de
+vestidos, y m&aacute;s aquellos diez y seis ducados con que pensaba
+volver a su tierra.</p>
+<p>Am&eacute;n de los corredores del asno, estaban otros cuatro
+aguadores jugando a la primera, tendidos en el suelo,
+sirvi&eacute;ndoles de bufete la tierra y de sobremesa sus capas.
+P&uacute;sose el Asturiano a mirarlos, y vi&oacute; que no jugaban
+como aguadores, sino como arcedianos, porque ten&iacute;a de resto
+cada uno m&aacute;s de cien reales en cuartos y en plata.
+Lleg&oacute; una mano de echar todos el resto, y si uno no diera
+partido a otro &eacute;l hiciera mesa gallega. Finalmente, a los
+dos en <a name='p093' id="p093"></a>aquel resto se les acab&oacute;
+el dinero y se levantaron; viendo lo cual el vendedor del asno,
+dijo que si hubiera cuarto, que &eacute;l jugara, porque era
+enemigo de jugar en tercio. El Asturiano dijo que &eacute;l
+har&iacute;a cuarto. Sent&aacute;ronse luego, anduvo la cosa de
+buena manera, y queriendo jugar antes el dinero que el tiempo, en
+poco rato perdi&oacute; Lope seis escudos que tenia, y
+vi&eacute;ndose sin blanca, dijo que si le quer&iacute;an jugar el
+asno, que &eacute;l le jugar&iacute;a. Acet&aacute;ronle el envite,
+y hizo de resto un cuarto del asno, diciendo que por cuartos
+quer&iacute;a jugarle. Dijole tan mal, que en cuatro restos
+consecutivamente perdi&oacute; los cuatro cuartos del asno, y
+gan&oacute;selos el mismo que se le hab&iacute;a vendido; y
+levant&aacute;ndose para volverse a entregarse en &eacute;l, dijo
+el Asturiano que advirtiesen que &eacute;l solamente hab&iacute;a
+jugado los cuatro cuartos del asno; pero la cola, que se la diesen,
+y se le llevasen norabuena.</p>
+<p>Caus&oacute;les risa a todos la demanda de la cola, y hubo
+letrados que fueron de parecer que no ten&iacute;a raz&oacute;n en
+lo que ped&iacute;a, diciendo que cuando se vende un carnero o otra
+res alguna, no se saca ni quita la cola, que con uno de los cuartos
+traseros ha de ir forzosamente. A lo cual replic&oacute; Lope que
+los carneros de Berber&iacute;a ordinariamente tienen cinco
+cuartos, y que el quinto es de la cola, y cuando los tales carneros
+se cuartean, tanto vale la cola como cualquier cuarto; y que a lo
+de ir la cola junto con la res que se vende viva y no se cuartea,
+que lo conced&iacute;a; pero que la suya no fu&eacute; vendida,
+sino <a name='p094' id="p094"></a>jugada, y que nunca su
+intenci&oacute;n fu&eacute; jugar la cola, y que al punto se la
+volviesen luego con todo lo a ella anejo y concerniente, que era
+desde la punta del celebro, contada la osamenta del espinazo, donde
+ella tomaba principio y decend&iacute;a, hasta parar en los
+&uacute;ltimos pelos della.</p>
+<p>--Dadme vos --dijo uno-- que ello sea as&iacute; como
+dec&iacute;s, y que os la den como la ped&iacute;s, y sentaos junto
+a lo que del asno queda.</p>
+<p>--&iexcl;Pues as&iacute; es! --replic&oacute; Lope--. Venga mi
+cola; si no, por Dios que no me lleven el asno si bien viniesen por
+&eacute;l cuantos aguadores hay en el mundo; y no piensen que por
+ser tantos los que aqu&iacute; est&aacute;n me han de hacer
+supercher&iacute;a, porque soy yo un hombre que me sabr&eacute;
+llegar a otro hombre y meterle dos palmos de daga por las tripas,
+sin que sepa de qui&eacute;n, por d&oacute;nde, o c&oacute;mo le
+vino; y m&aacute;s, que no quiero que me paguen la cola rata por
+cantidad, sino que quiero que me la den en ser y la corten del
+asno, como tengo dicho.</p>
+<p>Al ganancioso y a los dem&aacute;s les pareci&oacute; no ser
+bien llevar aquel negocio por fuerza, porque juzgaron ser de tal
+br&iacute;o el Asturiano, que no consentir&iacute;a que se la
+hiciesen, y uno dellos, que parec&iacute;a de m&aacute;s
+raz&oacute;n y discurso, los concert&oacute; en que se echase la
+cola contra un cuarto del asno a una qu&iacute;nola, o a dos y
+pasante. Fueron contentos, gan&oacute; la qu&iacute;nola Lope,
+pic&oacute;se el otro, ech&oacute; el otro cuarto, y a otras tres
+manos qued&oacute; sin asno. Quiso jugar el <a name='p095' id=
+"p095"></a>dinero; no quer&iacute;a Lope; pero tanto le porfiaron
+todos, que lo hubo de hacer, con que hizo el viaje del desposado,
+dej&aacute;ndole sin un solo maraved&iacute;; y fu&eacute; tanta la
+pesadumbre que desto recibi&oacute; el perdidoso, que se
+arroj&oacute; en el suelo y comenz&oacute; a darse de calabazadas
+por la tierra. Lope, como bien nacido y como liberal y compasivo,
+le levant&oacute; y le volvi&oacute; todo el dinero que le
+hab&iacute;a ganado, y los diez y seis ducados del asno, y aun de
+los que &eacute;l ten&iacute;a reparti&oacute; con los
+circunstantes, cuya extra&ntilde;a liberalidad pasm&oacute; a
+todos; y si fueran los tiempos y las ocasiones del Tamorl&aacute;n,
+le alzaran por rey de los aguadores.</p>
+<p>Con grande acompa&ntilde;amiento volvi&oacute; Lope a la ciudad,
+donde cont&oacute; a Temas lo sucedido. No qued&oacute; taberna, ni
+bodeg&oacute;n, ni junta de p&iacute;caros donde no se supiese el
+juego del asno, el esquite por la cola y el br&iacute;o y la
+liberalidad del Asturiano; pero como la mala bestia del vulgo, por
+la mayor parte, es mala, maldita y maldiciente, no tom&oacute; de
+memoria la liberalidad, br&iacute;o y buenas partes del gran Lope,
+sino solamente la cola; y as&iacute;, apenas hubo andado dos
+d&iacute;as por la ciudad echando agua, cuando se vi&oacute;
+se&ntilde;alar de muchos con el dedo, que dec&iacute;an: "Este es
+el aguador de la cola." Estuvieron los muchachos atentos, supieron
+el caso, y no hab&iacute;a asomado Lope por la entrada de
+cualquiera calle, cuando por toda ella le gritaban, qui&eacute;n de
+aqu&iacute; y qui&eacute;n de all&iacute;: "&iexcl;Asturiano, daca
+la cola! &iexcl;Daca la cola, Asturiano!" <a name='p096' id=
+"p096"></a>Lope, que se vi&oacute; asaetear de tantas lenguas y con
+tantas voces, di&oacute; en callar, creyendo que en su mucho
+silencio se anegara tanta insolencia; mas ni por esas; pues
+mientras m&aacute;s callaba, m&aacute;s los muchachos gritaban; y
+as&iacute;, prob&oacute; a mudar su paciencia en c&oacute;lera, y
+ape&aacute;ndose del asno, di&oacute; a palos tras los muchachos,
+que fu&eacute; afinar el polvor&iacute;n y ponerle fuego, y
+fu&eacute; otro cortar las cabezas de la serpiente, pues en lugar
+de una que quitaba, apaleando a alg&uacute;n muchacho,
+nac&iacute;an en el mismo instante, no otras siete, sino
+setecientas, que con mayor ahinco y menudeo le ped&iacute;an la
+cola. Finalmente, tuvo por bien de retirarse a una posada que
+hab&iacute;a tomado fuera de la de su compa&ntilde;ero, y de
+estarse en ella hasta que la influencia de aquel mal planeta
+pasase, y se borrase de la memoria de los muchachos aquella demanda
+mala de la cola que le ped&iacute;an.</p>
+<p>Seis d&iacute;as se pasaron sin que saliese de casa, si no era
+de noche, que iba a ver a Tom&aacute;s y a preguntarle del estado
+en que se hallaba, el cual le cont&oacute; que <i><b>no</b></i>
+hab&iacute;a podido hablar una sola palabra <i><b>con
+Costanza</b></i>. Lope le cont&oacute; a &eacute;l la priesa que le
+daban los muchachos pidi&eacute;ndole la cola, porque &eacute;l
+hab&iacute;a pedido la de su asno, con que hizo el famoso esquite.
+Aconsej&oacute;le Tom&aacute;s que no saliese de casa, a lo menos,
+sobre el asno, y que si saliese, fuese por calles solas y
+apartadas, y que cuando esto no bastase, bastar&iacute;a dejar el
+oficio, &uacute;ltimo remedio de poner fin a tan poco honesta
+demanda. Retir&oacute;se, <a name='p097' id="p097"></a>con esto, a
+su posada Lope, con determinaci&oacute;n de no salir della en otros
+seis d&iacute;as, a lo menos, con el asno.</p>
+<p>Las once ser&iacute;an de la noche, cuando de improviso y sin
+pensarlo vieron entrar en la posada muchas varas de justicia y, al
+cabo, el Corregidor. Alborot&oacute;se el hu&eacute;sped, y aun los
+hu&eacute;spedes; porque as&iacute; como los cometas cuando se
+muestran siempre causan temores de desgracias e infortunios, ni
+m&aacute;s ni menos la justicia, cuando de repente y de tropel se
+entra en una casa, sobresalta y atemoriza hasta las conciencias no
+culpadas. Entr&oacute;se el Corregidor en una sala, y llam&oacute;
+al hu&eacute;sped de casa, el cual vino temblando a ver lo que el
+se&ntilde;or Corregidor quer&iacute;a. Y as&iacute; como le
+vi&oacute; el Corregidor, le pregunt&oacute; con mucha
+gravedad:</p>
+<p>--&iquest;Sois vos el hu&eacute;sped?</p>
+<p>--S&iacute;, se&ntilde;or --respondi&oacute; &eacute;l--; para
+lo que vuesa merced me quisiere mandar.</p>
+<p>Mand&oacute; el Corregidor que saliesen de la sala todos los que
+en ella estaban y que le dejasen solo con el hu&eacute;sped.
+Hici&eacute;ronlo as&iacute;, y qued&aacute;ndose solos, dijo el
+Corregidor al hu&eacute;sped:</p>
+<p>--&iquest;D&oacute;nde est&aacute; una muchacha que dicen que
+sirve en esta casa, tan hermosa, que por toda la ciudad la llaman
+la <i>ilustre fregona</i>?</p>
+<p>--Se&ntilde;or --respondi&oacute; el hu&eacute;sped--, esa
+<i>fregona ilustre</i> que dicen es verdad que est&aacute; en esta
+casa; pero ni es mi criada, ni deja de serlo. <a name='p098' id=
+"p098"></a>--No entiendo lo que dec&iacute;s, hu&eacute;sped, en
+eso de ser y no ser vuestra criada la fregona.</p>
+<p>--Yo he dicho bien --a&ntilde;adi&oacute; el hu&eacute;sped--; y
+si vuesa merced me da licencia, le dir&eacute; lo que hay en esto,
+lo cual jam&aacute;s he dicho a persona alguna.</p>
+<p>--Primero quiero ver a la fregona que saber otra cosa; llamadla
+ac&aacute; --dijo d Corregidor.</p>
+<p>Asom&oacute;se el hu&eacute;sped a la puerta de la sala, y
+dijo:</p>
+<p>--&iquest;O&iacute;slo, se&ntilde;ora? Haced que entre
+aqu&iacute; Costancica.</p>
+<p>Sin aguardar que otra vez la llamasen, tom&oacute;,
+<i><b>Costanza</b></i>, una vela encendida sobre un candelero de
+plata, y con m&aacute;s verg&uuml;enza que temor fu&eacute; donde
+el Corregidor estaba.</p>
+<p>As&iacute; como el Corregidor la vi&oacute;, mand&oacute; al
+hu&eacute;sped que cerrase la puerta de la sala; lo cual hecho, el
+Corregidor se levant&oacute;, y tomando el candelero que Costanza
+tra&iacute;a, lleg&aacute;ndole la luz al rostro, la anduvo mirando
+toda de arriba abajo; y como Costanza estaba con sobresalto,
+hab&iacute;asele encendido la color del rostro, y estaba tan
+hermosa y tan honesta, que al Corregidor le pareci&oacute; que
+estaba mirando la hermosura de un &aacute;ngel en la tierra; y
+despu&eacute;s de haberla bien mirado, dijo:</p>
+<p>--Hu&eacute;sped, &eacute;sta no es joya para estar en el bajo
+engaste de un mes&oacute;n. Digo, doncella, que no solamente os
+pueden y deben llamar <i>ilustre</i>, sino
+<i>ilustr&iacute;sima</i>; <a name='p099' id="p099"></a>pero estos
+t&iacute;tulos no hab&iacute;an de caer sobre el nombre de
+<i>fregona</i>, sino sobre el de una duquesa.</p>
+<p>--No es <i>fregona</i>, se&ntilde;or --dijo el hu&eacute;sped--;
+que no sirve de otra cosa en casa que de traer las llaves de la
+plata, que por la bondad de Dios tengo alguna, con que se sirven
+los hu&eacute;spedes honrados que a esta posada vienen.</p>
+<p>--Con todo eso --dijo el Corregidor--, digo, hu&eacute;sped, que
+ni es decente ni conviene que esta doncella est&eacute; en un
+mes&oacute;n. &iquest;Es parienta vuestra por ventura?</p>
+<p>--Ni es mi parienta, ni es mi criada; y si vuesa merced gustare
+de saber qui&eacute;n es, como ella no est&eacute; delante,
+oir&aacute; vuesa merced cosas que, juntamente con darle gusto, le
+admiren.</p>
+<p>--S&iacute; gustar&eacute; --dijo el Corregidor--; y
+s&aacute;lgase Costancica all&aacute; fuera, y prom&eacute;tase de
+m&iacute; lo que de su mismo padre pudiera prometerse; que su mucha
+honestidad y hermosura obligan a que todos los que la vieren se
+ofrezcan a su servicio.</p>
+<p>No respondi&oacute; palabra Costanza, sino con mucha mesura hizo
+una profunda reverencia al Corregidor, y sali&oacute;se de la sala,
+y hall&oacute; a su ama desalada esper&aacute;ndola, para saber
+della qu&eacute; era lo que el Corregidor la quer&iacute;a. Ella le
+cont&oacute; lo que hab&iacute;a pasado, y c&oacute;mo su
+se&ntilde;or quedaba con &eacute;l para contalle no s&eacute;
+qu&eacute; cosas que no quer&iacute;a que ella las oyese.</p>
+<p>No acab&oacute; de sosegarse la hu&eacute;speda, y siempre
+estuvo rezando hasta que se fu&eacute; el Corregidor y vi&oacute;
+<a name='p100' id="p100"></a>salir libre a su marido, el cual, en
+tanto que estuvo con el Corregidor le dijo:</p>
+<p>--Hoy hacen, se&ntilde;or, seg&uacute;n mi cuenta, quince
+a&ntilde;os, un mes y cuatro d&iacute;as que lleg&oacute; a esta
+posada una se&ntilde;ora en h&aacute;bito de peregrina, en una
+litera, <i><b>con una ni&ntilde;a reci&eacute;n nacida</b></i>, y
+acompa&ntilde;ada de cuatro criados de a caballo, y de dos
+due&ntilde;as y una doncella, que en un coche ven&iacute;an.
+Tra&iacute;a asimismo dos ac&eacute;milas cubiertas con dos ricos
+reposteros, y cargadas con una rica cama y con aderezos de cocina;
+finalmente, el aparato era principal, y la peregrina representaba
+ser una gran se&ntilde;ora; y aunque en la edad mostraba ser de
+cuarenta o pocos m&aacute;s a&ntilde;os, no por eso dejaba de
+parecer hermosa en todo extremo. Ven&iacute;a enferma y
+descolorida, y tan fatigada, que mand&oacute; que luego le hiciesen
+la cama, y en esta misma sala se la hicieron sus criados. Yo y mi
+mujer preguntamos a <i><b>&eacute;stos</b></i> qui&eacute;n era la
+tal se&ntilde;ora y c&oacute;mo se llamaba, de ad&oacute;nde
+ven&iacute;a y ad&oacute;nde iba, y por qu&eacute; causa se
+vest&iacute;a aquel h&aacute;bito de peregrina. A todas estas
+preguntas, que le hicimos no hubo alguno que nos respondiese otra
+cosa sino que aquella peregrina era una se&ntilde;ora principal y
+rica de Castilla la Vieja, y que porque hab&iacute;a algunos meses
+que estaba enferma de hidropes&iacute;a, hab&iacute;a ofrecido de
+ir a Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe en romer&iacute;a, por la
+cual promesa iba en aquel h&aacute;bito. En cuanto a decir su
+nombre, tra&iacute;an orden de no llamarla sino la se&ntilde;ora
+peregrina. Esto supimos por entonces; pero a cabo de tres
+d&iacute;as que, por enferma, la <a name='p101' id="p101"></a>
+<a name='p102' id="p102"></a><a name='p103' id=
+"p103"></a>se&ntilde;ora peregrina se estaba en casa, una de las
+due&ntilde;as nos llam&oacute; a m&iacute; y a mi mujer de su
+parte; fuimos a ver lo que quer&iacute;a, y a puerta cerrada y
+delante de sus criadas, casi con l&aacute;grimas en los ojos, nos
+dijo creo que estas mismas razones: "Se&ntilde;ores m&iacute;os,
+los cielos me son testigos que sin culpa m&iacute;a me hallo en
+<i><b>un</b></i> riguroso trance <i><b>y me veo obligada, por
+cuesti&oacute;n de honra, a apartar de mi lado a esta
+ni&ntilde;a</b></i>. Y es menester, amigos, <i><b>busqu&eacute;is
+con todo secreto donde llevarla a criar</b></i>, buscando
+tambi&eacute;n mentiras que decir a quien <i><b>la</b></i>
+entreg&aacute;redes; que por ahora ser&aacute; en la ciudad, y
+despu&eacute;s quiero que se lleve a una aldea. De lo que
+despu&eacute;s se hubiere de hacer, cuando de Guadalupe vuelva lo
+sabr&eacute;is, porque el tiempo me habr&aacute; dado lugar de que
+piense y escoja lo mejor que me convenga."</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d099.png'><img src='./images/d099.png'
+width='30%' alt=
+'...que lleg&oacute; a esta posada una se&ntilde;ora en h&aacute;bito de peregrina, ...'>
+</a><br>
+<br>
+...que lleg&oacute; a esta posada una se&ntilde;ora en
+h&aacute;bito de peregrina, ...</center>
+<br>
+<p>Aqu&iacute; di&oacute; fin a su razonamiento la lastimada
+peregrina, y principio a un copioso llanto, que, en parte,
+fu&eacute; consolado por las muchas y buenas razones que mi mujer
+le dijo. Finalmente, <i><b>&eacute;sta se fu&eacute;</b></i> a
+buscar donde llevar <i><b>la ni&ntilde;a, que era</b></i> la
+m&aacute;s hermosa que mis ojos hasta entonces hab&iacute;an visto,
+y es esta misma que vuesa merced acaba de ver ahora.</p>
+<p>Fu&eacute; <i><b>la madre</b></i> a su romer&iacute;a. Cuando
+volvi&oacute;, estaba ya la ni&ntilde;a dada a criar por mi orden,
+con nombre de mi sobrina, en una aldea dos leguas de aqu&iacute;.
+En el bautismo se le puso por nombre Costanza; que as&iacute; lo
+dej&oacute; ordenado su madre, la cual, contenta de lo que yo
+hab&iacute;a hecho, al tiempo de despedirse me di&oacute; <a name=
+'p104' id="p104"></a>una cadena de oro, que hasta agora tengo, de
+la cual quit&oacute; seis trozos, los cuales dijo que
+traer&iacute;a la persona que por la ni&ntilde;a viniese.
+Tambi&eacute;n cort&oacute; un blanco pergamino a vueltas y a
+ondas, a la traza y manera como cuando se enclavijan las manos y en
+los dedos se escribe alguna cosa, que estando enclavijados los
+dedos se pueden leer, y despu&eacute;s de apartadas las manos queda
+dividida la raz&oacute;n, porque se dividen las letras, que en
+volviendo a enclavijar los dedos, se juntan y corresponden de
+manera, que se pueden leer continuadamente: digo que el un
+pergamino sirve de alma del otro, y encajados se leer&aacute;n, y
+divididos no es posible, si no es adivinando la mitad del
+pergamino; y casi toda la cadena qued&oacute; en mi poder, y todo
+lo tengo, esperando el contrase&ntilde;o hasta ahora, puesto que
+ella me dijo que dentro de dos a&ntilde;os enviar&iacute;a por su
+hija, encarg&aacute;ndome que la criase, no como quien ella era,
+sino del modo que se suele criar una labradora; que la perdonase el
+no decirme su nombre, ni qui&eacute;n era; que lo guardaba para
+otra ocasi&oacute;n m&aacute;s importante. En resoluci&oacute;n,
+d&aacute;ndome cuatrocientos escudos de oro y abrazando a mi mujer
+con tiernas l&aacute;grimas, se parti&oacute;, dej&aacute;ndonos
+admirados de su discreci&oacute;n, valor, hermosura y recato.
+Costanza se cri&oacute; en el aldea dos a&ntilde;os y luego la
+truje conmigo, y siempre la he tra&iacute;do en h&aacute;bito de
+labradora, como su madre me lo dej&oacute; mandado. Quince
+a&ntilde;os, un mes y cuatro d&iacute;as ha que aguardo a quien ha
+de venir por ella, y la mucha tardanza me ha consumido <a name=
+'p105' id="p105"></a>la esperanza de ver esta venida; y si en este
+a&ntilde;o en que estamos no vienen, tengo determinado de
+prohijalla y darle toda mi hacienda, que vale m&aacute;s de seis
+mil ducados, Dios sea bendito.</p>
+<p>Resta ahora, se&ntilde;or Corregidor, decir a vuesa merced, si
+es posible que yo sepa decirlas, las bondades y las virtudes de
+Costancica. Ella, lo primero y principal, es devot&iacute;sima de
+Nuestra Se&ntilde;ora; confiesa y comulga cada mes; sabe escribir y
+leer; no hay mayor randera en Toledo; canta a la almohadilla como
+unos &aacute;ngeles; en ser honesta no hay quien la iguale. Pues en
+lo que toca a ser hermosa, ya vuesa merced lo ha visto.</p>
+<p>Call&oacute; el hu&eacute;sped, y tard&oacute; un gran rato el
+Corregidor en hablarle; tan suspenso le ten&iacute;a el suceso que
+el hu&eacute;sped le hab&iacute;a contado. En fin, le dijo que le
+trujese all&iacute; la cadena y el pergamino; que quer&iacute;a
+verlo. Fu&eacute; el hu&eacute;sped por ello, y
+tray&eacute;ndoselo, vi&oacute; que era as&iacute; como le
+hab&iacute;a dicho. Tuvo por discreta la se&ntilde;al del
+conocimiento y juzg&oacute; por muy rica a la se&ntilde;ora
+peregrina que tal cadena hab&iacute;a dejado al hu&eacute;sped; y
+teniendo en pensamiento de sacar de aquella posada la hermosa
+muchacha cuando hubiese concertado un monasterio donde llevarla,
+por entonces se content&oacute; de llevar s&oacute;lo el pergamino,
+encargando al hu&eacute;sped que si acaso viniesen por Costanza, le
+avisase y diese noticia de qui&eacute;n era el que por ella
+ven&iacute;a, antes que le mostrase la cadena, que dejaba en su
+poder. Con esto, se fu&eacute;, tan admirado <a name='p106' id=
+"p106"></a>del cuento y suceso de <i>la ilustre fregona</i> como de
+su incomparable hermosura.</p>
+<p>Todo el tiempo que gast&oacute; el hu&eacute;sped en estar con
+el Corregidor y el que ocup&oacute; Costanza cuando la llamaron,
+estuvo Tom&aacute;s fuera de si, combatida el alma de mil varios
+pensamientos, sin acertar jam&aacute;s con ninguno de su gusto;
+pero cuando vio que el Corregidor se iba y que Costanza se quedaba,
+respir&oacute; su esp&iacute;ritu y volvi&eacute;ronle los pulsos,
+que ya casi desamparado le ten&iacute;an. No os&oacute; preguntar
+al hu&eacute;sped lo que el Corregidor quer&iacute;a, ni el
+hu&eacute;sped lo dijo a nadie sino a su mujer; con que ella
+tambi&eacute;n volvi&oacute; en si, dando gracias a Dios que de tan
+grande sobresalt&oacute; la hab&iacute;a librado.</p>
+<p>El d&iacute;a siguiente, cerca de la una, entraron en la posada
+con cuatro hombres de a caballo dos caballeros ancianos de
+venerables presencias, habiendo primero preguntado uno de dos mozos
+que a pie con ellos ven&iacute;an si era aquella la posada del
+Sevillano; y habi&eacute;ndole respondido que s&iacute;, se
+entraron todos en ella. Ape&aacute;ronse los cuatro y fueron a
+apear a los dos ancianos, se&ntilde;al por do se conoci&oacute; que
+aquellos dos eran se&ntilde;ores de los seis. Sali&oacute; Costanza
+con su acostumbrada gentileza a ver los nuevos hu&eacute;spedes, y
+apenas la hubo visto uno de los dos ancianos cuando dijo al
+otro:</p>
+<p>--Yo creo, se&ntilde;or don Juan, que hemos hallado todo aquello
+que venimos a buscar.</p>
+<p>Tom&aacute;s, que acudi&oacute; a dar recado a las cabalgaduras,
+<a name='p107' id="p107"></a>conoci&oacute; luego a dos criados de
+su padre, y luego conoci&oacute; a su padre y al padre de Calmazo,
+que eran los dos ancianos a quien los dem&aacute;s respectaban; y
+aunque se admir&oacute; de su venida, consider&oacute; que
+deb&iacute;an de ir a buscar a &eacute;l y a Carriazo a las
+almadrabas: que no habr&iacute;a faltado quien les hubiese dicho
+que en ellas, y no en Flandes, los hallar&iacute;an; pero no se
+atrevi&oacute; a dejarse conocer en aquel traje: antes,
+aventur&aacute;ndolo todo, puesta la mano en el rostro, pas&oacute;
+por delante dellos y fu&eacute; a buscar a Costanza, y quiso la
+buena suerte que la hallase sola; y apriesa y con lengua turbada,
+temeroso que ella no le dar&iacute;a lugar para decirle nada, le
+dijo:</p>
+<p>--Costanza, uno de estos dos caballeros ancianos que aqu&iacute;
+han llegado ahora es mi padre, que es aquel que oyeres llamar don
+Juan de Avenda&ntilde;o: inf&oacute;rmate de sus criados si tiene
+un hijo que se llama don Tom&aacute;s de Avenda&ntilde;o, que soy
+yo, y de aqu&iacute; podr&aacute;s ir coligiendo y averiguando que
+te he dicho verdad en cuanto a la calidad de mi persona, y que te
+la dir&eacute; en cuanto de mi parte te tengo ofrecido. Y
+qu&eacute;date adi&oacute;s; que hasta que ellos se vayan no pienso
+volver a esta casa.</p>
+<p>No le respondi&oacute; nada Costanza ni &eacute;l aguard&oacute;
+a que le respondiese, sino volvi&eacute;ndose a salir, cubierto
+como hab&iacute;a entrado, se fu&eacute; a dar cuenta a Carriazo de
+c&oacute;mo sus padres estaban en la posada. Di&oacute; voces el
+hu&eacute;sped a Tom&aacute;s, que viniese a dar cebada; pero como
+no pareci&oacute;, di&oacute;la &eacute;l mismo. Uno de <a name=
+'p108' id="p108"></a>los dos ancianos llam&oacute; aparte a una de
+las dos mozas gallegas, y pregunt&oacute;le c&oacute;mo se llamaba
+aquella muchacha hermosa que hab&iacute;an visto, y que si era hija
+o parienta del hu&eacute;sped, o hu&eacute;speda de casa. La
+Gallega le respondi&oacute;:</p>
+<p>--La moza se llama Costanza; ni es parienta del hu&eacute;sped
+ni de la hu&eacute;speda, ni s&eacute; lo que es.</p>
+<p>El caballero, sin esperar a que le quitasen las espuelas,
+llam&oacute; al hu&eacute;sped, y retir&aacute;ndose con &eacute;l
+aparte en una sala, le dijo:</p>
+<p>--Yo, se&ntilde;or hu&eacute;sped, vengo a quitaros una prenda
+m&iacute;a que ha algunos a&ntilde;os que ten&eacute;is en vuestro
+poder; para quit&aacute;rosla os traigo mil escudos de oro, y estos
+trozos de cadena, y este pergamino.</p>
+<p>Y diciendo esto, sac&oacute; los seis de la se&ntilde;al de la
+cadena que &eacute;l ten&iacute;a. Asimismo conoci&oacute; el
+pergamino, y alegre sobremanera con el ofrecimiento de los mil
+escudos, respondi&oacute;:</p>
+<p>--Se&ntilde;or, la prenda que quer&eacute;is quitar est&aacute;
+en casa; pero no est&aacute; en d&iacute;a la cadena ni el
+pergamino con que se ha de hacer la prueba de la verdad que yo creo
+que vuesa merced trata; y as&iacute;, le suplico tenga paciencia;
+que yo vuelvo luego.</p>
+<p>Y al momento fu&eacute; a avisar al Corregidor de lo que pasaba,
+y de como estaban dos caballeros en su posada, que ven&iacute;an
+por Costanza.</p>
+<p>Acababa de comer el Corregidor, y con el deseo que ten&iacute;a
+de ver el fin de aquella historia, subi&oacute; luego a caballo y
+vino a la posada del Sevillano, llevando <a name='p109' id=
+"p109"></a>consigo el pergamino de la muestra. Y apenas hubo visto
+a los dos caballeros, cuando, abiertos los brazos, fu&eacute; a
+abrazar al uno, diciendo:</p>
+<p>--&iexcl;V&aacute;lame Dios! &iquest;Qu&eacute; buena venida es
+&eacute;sta, se&ntilde;or don Juan de Avenda&ntilde;o, primo y
+se&ntilde;or m&iacute;o?</p>
+<p>El caballero le abraz&oacute; asimismo, dici&eacute;ndole:</p>
+<p>---Sin duda, se&ntilde;or primo, habr&aacute; sido buena mi
+venida, pues os veo, y con la salud que siempre os deseo. Abrazad,
+primo, a este caballero, que es el se&ntilde;or don Diego de
+Carriazo, gran se&ntilde;or y amigo m&iacute;o.</p>
+<p>--Ya conozco al se&ntilde;or don Diego --respondi&oacute; el
+Corregidor--, y le soy muy servidor.</p>
+<p>Y abraz&aacute;ndose los dos, despu&eacute;s de haberse recebido
+con grande amor y grandes cortes&iacute;as, se entraron en una
+sala, donde se quedaron solos con el hu&eacute;sped, el cual ya
+ten&iacute;a consigo la cadena, y dijo:</p>
+<p>--Ya el se&ntilde;or Corregidor sabe a lo que vuesa merced
+viene, se&ntilde;or don Diego de Carriazo: vuesa merced saque los
+trozos que faltan a esta cadena, y el se&ntilde;or Corregidor
+sacar&aacute; el pergamino, que est&aacute; en su poder, y hagamos
+la prueba que ha tantos a&ntilde;os que espero a que se haga.</p>
+<p>--Desa manera --respondi&oacute; don Diego--, no habr&aacute;
+necesidad de dar cuenta de nuevo al se&ntilde;or Corregidor de
+nuestra venida, pues bien se ver&aacute; que ha sido a lo que vos,
+se&ntilde;or hu&eacute;sped, habr&eacute;is dicho.</p>
+<p>--Algo me ha dicho; pero mucho me qued&oacute; por saber. El
+pergamino, hele aqu&iacute;. <a name='p110' id=
+"p110"></a>Sac&oacute; don Diego el otro, y juntando las dos partes
+se hicieron una, y a las letras del que ten&iacute;a el
+hu&eacute;sped, que eran E T E L S &Ntilde; V D D R,
+respond&iacute;an en el otro pergamino &eacute;stas: S A S A E AL
+ER A E A, que todas juntas dec&iacute;an: &Eacute;STA ES LA
+SE&Ntilde;AL VERDADERA. Cotej&aacute;ronse luego los trozos de la
+cadena, y hallaron ser las se&ntilde;as verdaderas.</p>
+<p>--&iexcl;Esto est&aacute; hecho! --dijo el Corregidor--. Resta
+ahora saber, si es posible, qui&eacute;n son los padres desta
+hermos&iacute;sima prenda.</p>
+<p>--El padre --respondi&oacute; don Diego-- yo lo soy; la madre ya
+no vive: basta saber que fu&eacute; tan principal que pudiera yo
+ser su criado.</p>
+<p>A estas razones llegaba don Diego cuando oyeron que en la puerta
+de la calle dec&iacute;an a grandes voces:</p>
+<p>--D&iacute;ganle a Tom&aacute;s Pedro, el mozo de la cebada,
+c&oacute;mo llevan a su amigo el Asturiano preso; que acuda a la
+c&aacute;rcel, que all&iacute; le espera.</p>
+<p>A la voz de <i>c&aacute;rcel</i> y de <i>preso</i>, dijo el
+Corregidor que entrase el preso y el alguacil que le llevaba.
+Dijeron al alguacil que el Corregidor, que estaba all&iacute;, le
+mandaba entrar con el preso, y as&iacute; lo hubo de hacer.</p>
+<p>Ven&iacute;a el Asturiano todos los dientes ba&ntilde;ados en
+sangre, y muy mal parado, y muy bien asido del alguacil, y
+as&iacute; como entr&oacute; en la sala, conoci&oacute; a su padre
+y al de Avenda&ntilde;o. Turb&oacute;se, y por no ser conocido, con
+un pa&ntilde;o, como que se limpiaba la sangre, <a name='p111' id=
+"p111"></a><a name='p112' id="p112"></a><a name='p113' id=
+"p113"></a>se cubri&oacute; el rostro. Pregunt&oacute; el
+Corregidor que qu&eacute; hab&iacute;a hecho aquel mozo, que tan
+mal parado le llevaban. Respondi&oacute; el alguacil que aquel mozo
+era un aguador que le llamaban el Asturiano, a quien los muchachos
+por las calles dec&iacute;an: "&iexcl;Daca la cola, Asturiano; daca
+la cola!", y luego en breves palabras cont&oacute; la causa porque
+le ped&iacute;an la tal cola, de que no riyeron poco todos. Dijo
+m&aacute;s, que saliendo por la puente de Alc&aacute;ntara,
+d&aacute;ndole los muchachos priesa con la demanda de la cola, se
+hab&iacute;a apeado del asno, y dando tras todos, alcanz&oacute; a
+uno, a quien dejaba medio muerto a palos; y que queri&eacute;ndole
+prender se hab&iacute;a resistido, y que por eso iba tan mal
+parado.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d109.png'><img src='./images/d109.png'
+width='30%' alt=
+'"&iexcl;Daca la cola, Asturiano; daca la cola!"...'></a><br>
+<br>
+"&iexcl;Daca la cola, Asturiano; daca la cola!"...</center>
+<br>
+<p>Mand&oacute; el Corregidor que se descubriese el rostro, y
+porfiando a no querer descubrirse, lleg&oacute; el alguacil y
+quit&oacute;le el pa&ntilde;uelo, y al punto le conoci&oacute; su
+padre, y dijo todo alterado:</p>
+<p>--Hijo don Diego, &iquest;c&oacute;mo est&aacute;s desta manera?
+&iquest;Qu&eacute; traje es &eacute;ste? &iquest;A&uacute;n no se
+te han olvidado tus picard&iacute;as?</p>
+<p>Hinc&oacute; las rodillas Carriazo, y fuese a poner a los pies
+de su padre, que, con l&aacute;grimas en los ojos, le tuvo abrazado
+un buen espacio. Don Juan de Avenda&ntilde;o, como sab&iacute;a que
+don Diego hab&iacute;a venido con don Tom&aacute;s su hijo,
+pregunt&oacute;le por &eacute;l; a lo cual respondi&oacute; que don
+Tom&aacute;s de Avenda&ntilde;o era el mozo que daba cebada y paja
+en aquella posada. Con esto que <a name='p114' id="p114"></a>el
+Asturiano dijo se acab&oacute; de apoderar la admiraci&oacute;n en
+todos los presentes, y mand&oacute; el Corregidor al hu&eacute;sped
+que trujese all&iacute; al mozo de la cebada.</p>
+<p>--Yo creo que no est&aacute; en casa--respondi&oacute; el
+hu&eacute;sped--; pero yo le buscar&eacute;.</p>
+<p>Y as&iacute;, fu&eacute; a buscalle.</p>
+<p>Pregunt&oacute; don Diego a Carriazo que qu&eacute;
+transformaciones eran aqu&eacute;llas, y qu&eacute; les
+hab&iacute;a movido a ser &eacute;l aguador y don Tom&aacute;s mozo
+de mes&oacute;n. A lo cual respondi&oacute; Carriazo que no
+pod&iacute;a satisfacer a aquellas preguntas tan en p&uacute;blico;
+que &eacute;l responder&iacute;a a solas.</p>
+<p>Estaba Tom&aacute;s Pedro escondido en su aposento, para ver
+desde all&iacute;, sin ser visto, lo que hac&iacute;an su padre y
+el de Carriazo. Ten&iacute;ale suspenso la venida del Corregidor y
+el alboroto que en toda la casa andaba. No falt&oacute; quien le
+dijese al hu&eacute;sped como estaba all&iacute; escondido;
+subi&oacute; por &eacute;l, y m&aacute;s por fuerza que por grado,
+le hizo bajar; y aun no bajara si el mismo Corregidor no saliera al
+patio y le llamara por su nombre, diciendo:</p>
+<p>--Baje vuesa merced, se&ntilde;or pariente; que aqu&iacute; no
+le aguardan osos ni leones.</p>
+<p>Baj&oacute; Tom&aacute;s, y con los ojos bajos y sumisi&oacute;n
+grande se hinc&oacute; de rodillas ante su padre, el cual le
+abraz&oacute; con grand&iacute;simo contento, a fuer del que tuvo
+el padre del Hijo Pr&oacute;digo cuando le cobr&oacute; de
+perdido.</p>
+<p>Ya, en esto, hab&iacute;a venido un coche del Corregidor, para
+volver en &eacute;l, pues la gran fiesta no permit&iacute;a
+<a name='p115' id="p115"></a>volver a caballo. Hizo llamar a
+Costanza, y tom&aacute;ndola de la mano, se la present&oacute; a su
+padre, diciendo:</p>
+<p>--Recebid, se&ntilde;or don Diego, esta prenda, y estimalda por
+la m&aacute;s rica que acert&aacute;redes a desear. Y vos, hermosa
+doncella, besad la mano a vuestro padre, y dad gracias a Dios, que
+con tan honrado suceso ha enmendado, subido y mejorado la bajeza de
+vuestro estado.</p>
+<p>Costanza, que no sab&iacute;a ni imaginaba lo que le
+hab&iacute;a acontecido, toda turbada y temblando, no supo hacer
+otra cosa que hincarse de rodillas ante su padre, y
+tom&aacute;ndole las manos se las comenz&oacute; a besar
+tiernamente, ba&ntilde;&aacute;ndoselas con infinitas
+l&aacute;grimas que por sus hermos&iacute;simos ojos derramaba.</p>
+<p>En tanto que esto pasaba, hab&iacute;a persuadido el Corregidor
+a su primo don Juan que se viniesen todos con &eacute;l a su casa;
+y aunque don Juan lo rehusaba, fueron tantas las persuasiones del
+Corregidor, que lo hubo de conceder; y as&iacute;, entraron en el
+coche todos. Pero cuando dijo el Corregidor a Costanza que entrase
+tambi&eacute;n en el coche, se le anubl&oacute; el coraz&oacute;n,
+y ella y la hu&eacute;speda se asieron una a otra, y comenzaron a
+hacer tan amargo llanto que quebraba los corazones de cuantos le
+escuchaban.</p>
+<p>El Corregidor, enternecido, mand&oacute; que asimismo la
+hu&eacute;speda entrase en el coche, y que no se apartase de su
+hija, pues por tal la ten&iacute;a, hasta que saliese de Toledo.
+As&iacute;, la hu&eacute;speda y todos entraron <a name='p116' id=
+"p116"></a>en el coche, y fueron a casa del Corregidor, donde
+fueron bien recebidos de su mujer, que era una principal
+se&ntilde;ora. Comieron regalada y sumptuosamente, y despu&eacute;s
+de comer cont&oacute; Carriazo a su padre c&oacute;mo por amores de
+Costanza don Tom&aacute;s se hab&iacute;a puesto a servir en el
+mes&oacute;n, y que estaba enamorado de tal manera della, que sin
+que le hubiera descubierto ser tan principal como era siendo su
+hija, la tomara por mujer en el estado de fregona. Visti&oacute;
+luego la mujer del Corregidor a Costanza con unos vestidos de una
+hija que ten&iacute;a de la misma edad y cuerpo de Costanza, y si
+parec&iacute;a hermosa con los de labradora, con los cortesanos
+parec&iacute;a cosa del cielo: tan bien la cuadraban, que daba a
+entender que desde que naci&oacute; hab&iacute;a sido se&ntilde;ora
+y usado los mejores trajes que el uso trae consigo.</p>
+<p>Entre el Corregidor y don Diego de Carriazo y don Juan de
+Avenda&ntilde;o se concertaron en que don Tom&aacute;s se casase
+con Costanza, d&aacute;ndole su padre los treinta mil escudos que
+su madre le hab&iacute;a dejado, y el aguador don Diego de Carriazo
+casase con la hija del Corregidor.</p>
+<p>Desta manera quedaron todos contentos, alegres y satisfechos, y
+la nueva de los casamientos y de la ventura de <i>la fregona
+ilustre</i> se extendi&oacute; por la ciudad, y acud&iacute;a
+infinita gente a ver a Costanza en el nuevo h&aacute;bito, en el
+cual tan se&ntilde;ora se mostraba como se ha dicho.</p>
+<p>Un mes se estuvieron en Toledo, al cabo del cual <a name='p117'
+id="p117"></a>se volvieron a Burgos don Diego de Carriazo y su
+mujer, su padre y Costanza, con su marido don Tom&aacute;s.
+Qued&oacute; el Sevillano rico con los mil escudos, y con muchas
+joyas que Costanza dio a su se&ntilde;ora: que siempre con este
+nombre llamaba a la que la hab&iacute;a criado. Dio ocasi&oacute;n
+la historia de <i>la fregona ilustre</i> a que los poetas del
+dorado Tajo ejercitasen sus plumas en solenizar y en alabar la sin
+par hermosura de Costanza, la cual a&uacute;n vive en
+compa&ntilde;&iacute;a de su buen mozo de mes&oacute;n, y Carriazo
+ni m&aacute;s ni menos, con tres hijos, que sin tomar el estillo
+del padre ni acordarse si hay almadrabas en el mundo, hoy
+est&aacute;n todos estudiando en Salamanca; y su padre, apenas vee
+alg&uacute;n asno de aguador, cuando se le representa y viene a la
+memoria el que tuvo en Toledo, y teme que cuando menos se cate ha
+de remanecer en alguna s&aacute;tira el "&iexcl;Daca la cola,
+Asturiano! &iexcl;Asturiano, daca la cola!" <a name='p118' id=
+"p118"></a></p>
+<a name='p119' id="p119"></a><br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<h2><a name='return_p117_HISTORIA_DE_LOS_TRABAJOS' href=
+'#index_p117_HISTORIA_DE_LOS_TRABAJOS' id=
+"return_p117_HISTORIA_DE_LOS_TRABAJOS">HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE
+PERSILES Y SIGISMUNDA</a></h2>
+<h2><a name='return_p117_LIBRO_I' href='#index_p117_LIBRO_I' id=
+"return_p117_LIBRO_I"><b>LIBRO I</b></a></h2>
+<h3><a name='return_p117_CAPITULO_XXII' href=
+'#index_p117_CAPITULO_XXII' id=
+"return_p117_CAPITULO_XXII"><b>CAPITULO XXII</b></a></h3>
+<p><i>Donde el capit&aacute;n da cuenta de las grandes fiestas que
+acostumbraba a hacer en su reino el rey Policarpo</i>.</p>
+<p>--"Una de las islas que est&aacute;n junto a la de Hibernia me
+dio el cielo por patria: es tan grande, que toma nombre de reino,
+el cual no se hereda, ni viene por sucesi&oacute;n de padre a hijo;
+sus moradores le eligen a su benepl&aacute;cito, procurando siempre
+que sea el m&aacute;s virtuoso y mejor hombre que en &eacute;l se
+hallara; y sin intervenir de por medio ruegos o negociaciones, y
+sin que los soliciten promesas ni d&aacute;divas, de com&uacute;n
+consentimiento de todos sale el rey y toma el cetro absoluto del
+mando, el cual le dura mientras le dura la vida o mientras no se
+empeora en ella. Y con esto, los que no son reyes procuran ser
+virtuosos para serlo, y los que lo son, pugnan serlo m&aacute;s
+para no dejar de ser reyes; con esto se cortan las alas a <a name=
+'p120' id="p120"></a>la ambici&oacute;n, se atierra la codicia, y
+aunque la hipocres&iacute;a suele andar lista, a largo andar se le
+cae la m&aacute;scara y queda sin el alcanzado premio; con esto los
+pueblos viven quietos, campea la justicia y resplandece la
+misericordia, desp&aacute;chanse con brevedad los memoriales de los
+pobres, y los que dan los ricos, no por serlo son mejor
+despachados; no agobian la vara de la justicia las d&aacute;divas
+ni la carne y sangre de los parentescos: todas las negociaciones
+guardan sus puntos y andan en sus quicios; finalmente, reino es
+donde se vive sin temor de los insolentes y donde cada uno goza lo
+que es suyo.</p>
+<p>"Esta costumbre, a mi parecer justa y santa, puso el cetro del
+reino en las manos de Policarpo, var&oacute;n insigne y famoso,
+as&iacute; en las armas como en las letras, el cual ten&iacute;a
+cuando vino a ser rey dos hijas de extremada belleza, la mayor
+llamada Policarpa y la menor Sinforosa; no ten&iacute;an madre, que
+no les hizo falta cuando muri&oacute; sino en la
+compa&ntilde;&iacute;a: que sus virtudes y agradables costumbres
+eran ayas de s&iacute; mismas, dando maravilloso ejemplo a todo el
+reino. Con estas buenas partes, as&iacute; ellas como el padre se
+hac&iacute;an amables, se estimaban de todos. Los reyes, por
+parecerles que la malencol&iacute;a en los vasallos suele despertar
+malos pensamientos, procuran tener alegre el pueblo y entretenido
+con fiestas p&uacute;blicas y a veces con ordinarias comedias;
+principalmente solenizaban el d&iacute;a que fueron asumptos al
+reino con hacer que se renovasen los juegos que los <a name='p121'
+id="p121"></a>gentiles llamaban Ol&iacute;mpicos, en el mejor modo
+que pod&iacute;an. Se&ntilde;alaban premio a los corredores,
+honraban a los diestros, coronaban a los tiradores y sub&iacute;an
+al cielo de la alabanza a los que derribaban a otros en la tierra.
+Hac&iacute;ase este espect&aacute;culo junto a la marina, en una
+espaciosa playa, a quien quitaban &eacute;l sol infinita cantidad
+de ramos entretejidos que la dejaban a la sombra; pon&iacute;an en
+la mitad un suntuoso teatro, en el cual, sentado el rey y la real
+familia, miraban los apacibles juegos. Lleg&oacute;se un d&iacute;a
+d&eacute;stos, y Policarpo procur&oacute; aventajarse en
+magnificencia y grandeza en solenizarle sobre todos cuantos hasta
+all&iacute; se hab&iacute;an hecho; y cuando ya el teatro estaba
+ocupado con su persona y con los mejores del reino, y cuando ya los
+instrumentos b&eacute;licos y los apacibles quer&iacute;an dar
+se&ntilde;al que las fiestas se comenzasen, y cuando ya cuatro
+corredores, mancebos &aacute;giles y sueltos, ten&iacute;an los
+pies izquierdos delante y los derechos alzados, que no les
+imped&iacute;a otra cosa el soltarse a la carrera sino soltar una
+cuerda que les serv&iacute;a de raya y de se&ntilde;al, que en
+solt&aacute;ndola hab&iacute;an de volar a un t&eacute;rmino
+se&ntilde;alado, donde hab&iacute;an de dar fin a su carrera, digo
+que en este tiempo vieron venir por la mar un barco que le
+blanqueaban los costados el ser reci&eacute;n despalmado, y le
+facilitaban el romper del agua seis remos que de cada banda
+tra&iacute;a, impelidos de doce, al parecer, gallardos mancebos, de
+dilatadas espaldas y pechos y de nervudos brazos; ven&iacute;an
+vestidos de blanco todos, sino <a name='p122' id="p122"></a>el que
+guiaba el tim&oacute;n, que ven&iacute;a de encarnado, como
+marinero. Lleg&oacute; con furia el barco a la orilla, y el
+encallar en ella y el saltar todos los que en &eacute;l
+ven&iacute;an en tierra fu&eacute; una misma cosa. Mand&oacute;
+Policarpo que no saliesen a la carrera hasta saber qu&eacute; gente
+era aqu&eacute;lla y a lo que ven&iacute;a, puesto que
+imagin&oacute; que deb&iacute;an de venir a hallarse en las fiestas
+y a probar su gallard&iacute;a en los juegos. El primero que se
+adelant&oacute; a hablar al rey fu&eacute; el que serv&iacute;a de
+timonero, mancebo de poca edad, cuyas mejillas, desembarazadas y
+limpias, mostraban ser de nieve y de grana; los cabellos, anillos
+de oro; y cada una parte de las del rostro tan perfecta, y todas
+juntas tan hermosas, que formaban un compuesto admirable. Luego la
+hermosa presencia del mozo arrebat&oacute; la vista y aun los
+corazones de cuantos le miraron, y yo desde luego le qued&eacute;
+aficionad&iacute;simo. Lo que dijo al rey:</p>
+<p>"--Se&ntilde;or, estos mis compa&ntilde;eros y yo, habiendo
+tenido noticia destos juegos, venimos a servirte y hallarnos en
+ellos, y no de lejas tierras, sino desde una nave que dejamos en la
+isla Scinta, que no est&aacute; lejos de aqu&iacute;; y como el
+viento no hizo a nuestro prop&oacute;sito para encaminar
+aqu&iacute; la nave, nos aprovechamos de esta barca y de los remos
+y de la fuerza de nuestros brazos. Todos somos nobles y deseosos de
+ganar honra, y por la que debes hacer, como rey que eres, a los
+extranjeros que a tu presencia llegan, te suplicamos nos concedas
+licencia <a name='p123' id="p123"></a>para mostrar o nuestras
+fuerzas o nuestros ingenios, en honra y provecho nuestro y gusto
+tuyo.</p>
+<p>"--Por cierto--respondi&oacute; Policarpo--, agraciado joven,
+que vos ped&iacute;s lo que quer&eacute;is con tanta gracia y
+cortes&iacute;a, que ser&iacute;a cosa injusta el neg&aacute;roslo.
+Honrad mis fiestas en lo que quisi&eacute;redes; dejadme a
+m&iacute; el cargo de premi&aacute;roslo: que, seg&uacute;n vuestra
+gallarda presencia muestra, poca esperanza dej&aacute;is a ninguno
+de alcanzar los primeros premios.</p>
+<p>"Dobl&oacute; la rodilla el hermoso mancebo y se inclin&oacute;
+la cabeza en se&ntilde;al de crianza y agradecimiento, y en dos
+brincos se puso ante la cuerda que deten&iacute;a a los cuatro
+ligeros corredores; sus doce compa&ntilde;eros se pusieron a un
+lado, a ser espectadores de la carrera. Son&oacute; una trompeta,
+soltaron la cuerda, y arroj&aacute;ronse al vuelo los cinco; pero
+a&uacute;n no habr&iacute;an dado veinte pasos, cuando, con
+m&aacute;s de seis se les aventaj&oacute; el reci&eacute;n venido,
+y a los treinta, ya los llevaba de ventaja m&aacute;s de quince;
+finalmente, se los dej&oacute; a poco m&aacute;s de la mitad del
+camino, como si fueran estatuas inmovibles, con admiraci&oacute;n
+de todos los circunstantes, especialmente de Sinforosa, que le
+segu&iacute;a con la vista, as&iacute; corriendo como estando
+quedo, porque la belleza y agilidad del mozo era bastante para
+llevar tras s&iacute; las voluntades, no s&oacute;lo de los ojos de
+cuantos le miraban. Comenz&oacute; luego la invidia a apoderarse de
+los pechos de los que se hab&iacute;an de probar en los juegos,
+viendo con cu&aacute;nta facilidad se hab&iacute;a llevado el
+extranjero el precio de la carrera. <a name='p124' id=
+"p124"></a>Fu&eacute; el segundo certamen el de la esgrima:
+tom&oacute; el ganancioso la espada negra, con la cual, a seis que
+le salieron, cada uno de por s&iacute;, les cerr&oacute; las bocas,
+mosque&oacute; las narices, les sell&oacute; los ojos y les
+santigu&oacute; las cabezas, sin que a &eacute;l le tocasen, como
+decirse suele, un pelo de la ropa. Alz&oacute; la voz el pueblo, y
+de com&uacute;n consentimiento le dieron el premio primero. Luego
+se acomodaron otros seis a la lucha, donde con mayor
+gallard&iacute;a dio de s&iacute; muestra el mozo: descubri&oacute;
+sus dilatadas espaldas, sus anchos y fort&iacute;simos pechos, y
+los nervios y m&uacute;sculos de sus fuertes brazos, con los
+cuales, y con destreza y ma&ntilde;a incre&iacute;ble, hizo que las
+espaldas de los seis luchadores, a despecho y pesar suyo, quedasen
+impresas en la tierra. Asi&oacute; luego de una pesada barra que
+estaba hincada en el suelo, porque le dijeron que era el tirarla el
+cuarto certamen; sompes&oacute;la, y haciendo de se&ntilde;as a la
+gente que estaba delante para que le diesen lugar donde el tiro
+cupiese, tomando la barra por la una punta, sin volver el brazo
+atr&aacute;s, la impeli&oacute; con tanta fuerza, que, pasando los
+l&iacute;mites de la marina, fu&eacute; menester que el mar se los
+diese, en el cual bien adentro qued&oacute; sepultada la barra.
+Esta monstruosidad, notada de sus contrarios, les desmay&oacute;
+los br&iacute;os, y no osaron probarse en la contienda.
+Pusi&eacute;ronle luego la ballesta en las manos y algunas flechas,
+y mostr&aacute;ronle un &aacute;rbol muy alto y muy liso, al cabo
+del cual estaba hincada una media lanza, y en ella, de un hilo,
+estaba asida una paloma, a la <a name='p125' id="p125"></a>cual
+hab&iacute;an de tirar no m&aacute;s de un tiro los que en aquel
+certamen quisiesen probarse.</p>
+<p>"Uno, que presum&iacute;a de certero, se adelant&oacute; y
+tom&oacute; la mano, creo yo, pensando derribar la paloma antes que
+otro; tir&oacute;, y clav&oacute; su flecha casi en el fin de la
+lanza, del cual golpe, azorada la paloma, se levant&oacute; en el
+aire; y luego, otro no menos presumido que el primero, tir&oacute;
+con tan gentil certer&iacute;a, que rompi&oacute; el hilo donde
+estaba asida la paloma, que suelta y libre del lazo que la
+deten&iacute;a, entreg&oacute; su libertad al viento y bati&oacute;
+las alas con priesa. Pero el ya acostumbrado a ganar los primeros
+premios dispar&oacute; su flecha; y, como si mandara lo que
+hab&iacute;a de hacer, y ella tuviera entendimiento para
+obedecerle, as&iacute; lo hizo, pues, dividiendo el aire con un
+rasgado y tendido silbo, lleg&oacute; a la paloma y le pas&oacute;
+el coraz&oacute;n de parte a parte, quit&aacute;ndole a un mismo
+punto el vuelo y la vida. Renov&aacute;ronse con esto las voces de
+los presentes y las alabanzas del extranjero; el cual en la
+carrera, en la esgrima, en la lucha, en la barra y en el tirar de
+la ballesta, y entre otras muchas pruebas que no cuento, con
+grand&iacute;simas ventajas se llev&oacute; los primeros premios,
+quitando el trabajo a sus compa&ntilde;eros de probarse en ellas.
+Cuando se acabaron los juegos, ser&iacute;a el crep&uacute;sculo de
+la noche; y cuando el rey Policarpo quer&iacute;a levantarse de su
+asiento, con los jueces que con &eacute;l estaban, para premiar al
+vencedor mancebo, vi&oacute; que, puesto de rodillas ante
+&eacute;l, le dijo: <a name='p126' id="p126"></a></p>
+<p>"--Nuestra nave qued&oacute; sola y desamparada; la noche cierra
+algo escura; los premios que puedo esperar, que por ser de tu mano
+se deben estimar en lo posible, quiero, &iexcl;oh gran
+se&ntilde;or!, que los dilates hasta otro tiempo, que con
+m&aacute;s espacio y comodidad pienso volver a servirte.</p>
+<p>"Abraz&oacute;le el rey, pregunt&oacute;le su nombre, y dijo que
+se llamaba Periandro. Quit&oacute;se en esto la bella Sinforosa una
+guirnalda de flores con que adornaba su hermos&iacute;sima cabeza,
+y la puso sobre la del gallardo mancebo, y, con honesta gracia, le
+dijo al pon&eacute;rsela:</p>
+<p>"--Cuando mi padre sea tan venturoso de que volv&aacute;is a
+verle, ver&eacute;is c&oacute;mo no vendr&eacute;is a servirle sino
+a ser servido."</p>
+<h2><a name='return_p124_LIBRO_II' href='#index_p124_LIBRO_II' id=
+"return_p124_LIBRO_II"><b>LIBRO II</b></a></h2>
+<h3><a name='return_p124_CAPITULO_X' href='#index_p124_CAPITULO_X'
+id="return_p124_CAPITULO_X"><b>CAPITULO X</b></a></h3>
+<p><i>Cuenta Periandro el suceso de su viaje</i>.</p>
+<p>--"El principio y pre&aacute;mbulo de mi historia, ya que
+quer&eacute;is, se&ntilde;ores, que os la cuente, quiero que sea
+&eacute;ste: que nos contempl&eacute;is a mi hermana y a m&iacute;,
+con una anciana ama suya, embarcados en una nave cuyo due&ntilde;o,
+en el lugar de parecer mercader, era un gran corsario. Las riberas
+de una isla barr&iacute;amos; quiero <a name='p127' id=
+"p127"></a>decir que &iacute;bamos tan cerca de ella que
+distintamente conoc&iacute;amos, no solamente los &aacute;rboles,
+pero sus diferencias. Mi hermana, cansada de haber andado algunos
+d&iacute;as por el mar, dese&oacute; salir a recrearse a la tierra;
+pidi&oacute;selo al capit&aacute;n, y como sus ruegos tienen
+siempre fuerza de mandamiento, consinti&oacute; el capit&aacute;n
+en el de su ruego, y en la peque&ntilde;a barca de la nave, con
+solo un marinero, nos ech&oacute; en tierra a m&iacute; y a mi
+hermana y a Cloelia, que &eacute;ste era el nombre de su ama. Al
+tomar tierra vio &eacute;l marinero que un peque&ntilde;o
+r&iacute;o, por una peque&ntilde;a boca, entraba a dar al mar su
+tributo; hac&iacute;anle sombra por una y otra ribera gran cantidad
+de verdes y hojosos &aacute;rboles, a quien serv&iacute;an de
+cristalinos espejos sus transparentes aguas. Rog&aacute;mosle se
+entrase por el r&iacute;o, pues la amenidad del sitio nos
+convidaba. H&iacute;zolo as&iacute;, y comenz&oacute; a subir por
+el r&iacute;o arriba, y habiendo perdido de vista la nave, soltando
+los remos, se detuvo y dijo: "Mirad, se&ntilde;ores, del modo que
+hab&eacute;is de hacer este viaje, y haced cuenta que esta
+peque&ntilde;a barca que ahora os lleva es vuestro nav&iacute;o,
+porque no hab&eacute;is de volver m&aacute;s al que en la mar os
+queda aguardando, si ya esta se&ntilde;ora no quiere perder la
+honra y vos que dec&iacute;s que sois su hermano, la vida."
+D&iacute;jome, en fin, que el capit&aacute;n del nav&iacute;o
+quer&iacute;a darme a m&iacute; la muerte, y que
+atendi&eacute;semos a nuestro remedio, que &eacute;l nos
+seguir&iacute;a y acompa&ntilde;ar&iacute;a en todo lugar y en todo
+acontecimiento. Si nos turbamos con esta nueva j&uacute;zguelo el
+que estuviere acostumbrado a recebirlas <a name='p128' id=
+"p128"></a>malas de los bienes que espera. Agradec&iacute;le el
+aviso y ofrec&iacute;le la recompensa cuando nos vi&eacute;semos en
+m&aacute;s felice estado. "Aun bien--dijo Cloelia--, que traigo
+conmigo las joyas de mi se&ntilde;ora." Y aconsej&aacute;ndonos los
+cuatro de lo que hacer deb&iacute;amos, fu&eacute; parecer del
+marinero que nos entr&aacute;semos el r&iacute;o adentro;
+quiz&aacute; descubrir&iacute;amos alg&uacute;n lugar que nos
+defendiese, si acaso los de la nave viniesen a buscarnos. "Mas no
+vendr&aacute;n--dijo--, porque no hay gente en todas estas islas
+que no piense ser cosarios todos cuantos surcan estas riberas, y en
+viendo la nave o naves luego toman las armas para defenderse, y si
+no es con asaltos nocturnos y secretos, nunca salen medrados los
+cosarios." Pareci&oacute;me bien su consejo; tom&eacute; yo el un
+remo y ay&uacute;dele a llevar el trabajo. Subimos por el
+r&iacute;o arriba, y habiendo andado como dos millas, lleg&oacute;
+a nuestros o&iacute;dos el son de muchos y varios instrumentos
+formado, y luego se nos ofreci&oacute; a la vista una selva de
+&aacute;rboles movibles que de la una ribera a la otra ligeramente
+cruzaban; llegamos m&aacute;s cerca, y conocimos ser barcas
+enramadas lo que parec&iacute;an &aacute;rboles, y que el son le
+formaban los instrumentos que ta&ntilde;&iacute;an los que en ellas
+iban. Apenas nos hubieron descubierto, cuando se vinieron a
+nosotros y rodearon nuestro barco por todas partes.
+Levant&oacute;se en pie mi hermana, y, ech&aacute;ndose sus
+hermosos cabellos a las espaldas, tomados por la frente con una
+cinta leonada o list&oacute;n que le dio su ama, hizo de s&iacute;
+casi divina e improvisa muestra; que,<a name='p129' id="p129"></a>
+<a name='p130' id="p130"></a><a name='p131' id="p131"></a>como
+despu&eacute;s supe, por tal la tuvieron todos los que en las
+barcas ven&iacute;an, los cuales, a voces, como dijo el marinero,
+que las entend&iacute;a, dec&iacute;an: "&iquest;Qu&eacute; es
+esto? &iquest;Qu&eacute; deidad es &eacute;sta que viene a
+visitarnos y a dar el parabi&eacute;n al pescador Carino y a la sin
+par Selviana de sus felic&iacute;simas bodas?" Luego dieron cabo a
+nuestra barca y nos llevaron a desembarcar no lejos del lugar donde
+nos hab&iacute;an encontrado.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d127.png'><img src='./images/d127.png'
+width='30%' alt=
+'&iquest;Qu&eacute; deidad es &eacute;sta que viene a visitarnos?'></a><br>
+
+<br>
+&iquest;Qu&eacute; deidad es &eacute;sta que viene a
+visitarnos?</center>
+<br>
+<p>"Apenas pusimos los pies en la ribera, cuando un
+escuadr&oacute;n de pescadores, que as&iacute; lo mostraban ser en
+su traje, nos rodearon, y uno por uno, llenos de admiraci&oacute;n
+y reverencia, llegaron a besar las orillas del vestido de
+Auristela, <i>mi hermana</i>, la cual, a pesar del temor que la
+congojaba de las nuevas que la hab&iacute;an dado, se mostr&oacute;
+a aquel punto tan hermosa, que yo disculpo el error de aquellos que
+la tuvieron por divina. Poco desviados de la ribera, vimos un
+t&aacute;lamo en gruesos troncos de sabina sustentado, cubierto de
+verde juncia, y oloroso con diversas flores, que serv&iacute;an de
+alcatifas al suelo; vimos ansimismo levantarse de unos asientos dos
+mujeres y dos hombres, ellas mozas y ellos gallardos mancebos; la
+una, hermosa sobremanera, y la otra, fea sobremanera; el uno,
+gallardo y gentil hombre, y el otro, no tanto; y todos cuatro se
+pusieron de rodillas ante Auristela, y el m&aacute;s gentil hombre
+dijo: "&iexcl;Oh, t&uacute;, quienquiera que seas, que no puedes
+ser sino cosa del cielo! Mi hermano y yo, con el extremo <a name=
+'p132' id="p132"></a>a nuestras fuerzas posible, te agradecemos
+esta merced que nos haces honrando nuestras pobres y ya de hoy
+m&aacute;s ricas bodas. Ven, se&ntilde;ora, y si, en lugar de los
+palacios de cristal que en el profundo mar dejas, como una de sus
+habitadoras, hallares en nuestros ranchos las paredes de conchas y
+los tejados de mimbres, o, por mejor decir, las paredes de mimbres
+y los tejados de conchas, hallar&aacute;s, por lo menos, los deseos
+de oro y las voluntades de perlas para servirte. Y hago esta
+comparaci&oacute;n, que parece impropia, porque no hallo cosa mejor
+que el oro ni m&aacute;s hermosa que las perlas." Inclin&oacute;se
+a abrazarle Auristela, confirmando con su gravedad, cortes&iacute;a
+y hermosura la opini&oacute;n que della ten&iacute;an. El pescador
+menos gallardo se apart&oacute; a dar orden a la dem&aacute;s turba
+a que levantasen las voces en alabanzas de la reci&eacute;n venida
+extranjera y que tocasen todos los instrumentos en se&ntilde;al del
+regocijo. Las dos pescadoras, fea y hermosa, con sumisi&oacute;n
+humilde, besaron las manos a Auristela, y ella las abraz&oacute;
+cort&eacute;s y amigablemente. El marinero, content&iacute;simo del
+suceso, di&oacute; cuenta a los pescadores del nav&iacute;o que en
+el mar quedaba, dici&eacute;ndoles que era de cosarios, de quien se
+tem&iacute;a que hab&iacute;an de venir por aquella doncella, que
+era una principal se&ntilde;ora, hija de reyes; que para mover los
+corazones a su defensa le pareci&oacute; ser necesario levantar
+este testimonio a mi hermana. Apenas entendieron esto, cuando
+dejaron los instrumentos regocijados y acudieron a los
+b&eacute;licos, <a name='p133' id="p133"></a>que tocaron
+"&iexcl;Arma, arma!" por entrambas riberas.</p>
+<p>"Lleg&oacute; en esto la noche; recog&iacute;monos al mismo
+rancho de los desposados, pusi&eacute;ronse centinelas hasta la
+misma boca del r&iacute;o, ceb&aacute;ronse las nasas,
+tendi&eacute;ronse las redes y acomod&aacute;ronse los anzuelos,
+todo con intenci&oacute;n de regalar y servir a sus nuevos
+hu&eacute;spedes; y, por m&aacute;s honrarlos, los dos
+reci&eacute;n desposados no quisieron aquella noche pasarla con sus
+esposas, sino dejar los ranchos solos a ellas, y a Auristela y a
+Cloelia, y que ellos, con sus amigos, conmigo y con el marinero, se
+les hiciese guarda y centinela; y aunque sobraba la claridad del
+cielo por la que ofrec&iacute;a la de la creciente luna, y en la
+tierra ard&iacute;an las hogueras que el nuevo regocijo
+hab&iacute;a encendido, quisieron los desposados que
+cen&aacute;semos en el campo los varones y dentro del rancho las
+mujeres. H&iacute;zose as&iacute;, y fu&eacute; la cena tan
+abundante, que pareci&oacute; que la tierra se quiso aventajar al
+mar, y el mar a la tierra, en ofrecer la una sus carnes y la otra
+sus pescados.</p>
+<p>"Pas&oacute;se la noche; vino el d&iacute;a, cuya alborada
+fu&eacute; regocijad&iacute;sima, porque con nuevos y verdes ramos
+parecieron adornadas las barcas de los pescadores; sonaron los
+instrumentos con nuevos y alegres sones; alzaron las voces todos,
+con que se aument&oacute; la alegr&iacute;a; salieron los
+desposados para irse a poner en el t&aacute;lamo donde
+hab&iacute;an estado el d&iacute;a de antes; visti&eacute;ronse
+<a name='p134' id="p134"></a>Selviana y Leoncia de nuevas ropas de
+boda.</p>
+<p>"Celebr&oacute;se la fiesta, y luego salieron de entre las
+barcas del r&iacute;o cuatro despalmadas, vistosas por las diversas
+colores con que ven&iacute;an pintadas, y los remos, que eran seis
+de cada banda, ni m&aacute;s ni menos; las banderetas, que
+ven&iacute;an muchas por los filaretes, ansimismo eran de varios
+colores; los doce remeros de cada una ven&iacute;an vestidos de
+blanqu&iacute;simo y delgado lienzo, de aquel mismo modo que yo
+vine cuando entr&eacute; la vez primera en esta isla. Luego
+conoc&iacute; que quer&iacute;an las barcas correr el palio, que se
+mostraba puesto en el &aacute;rbol de otra barca, desviada de las
+cuatro como tres carreras de caballo; era el palio de
+tafet&aacute;n verde, listado de oro, vistoso y grande, pues
+alcanzaba a besar y aun a pasearse por las aguas. El rumor de la
+gente y el son de los instrumentos era tan grande, que no se dejaba
+entender lo que mandaba el capit&aacute;n del mar, que en otra
+pintada barca ven&iacute;a. Apart&aacute;ronse las enramadas barcas
+a una y otra parte del r&iacute;o, dejando un espacio llano en
+medio, por donde las cuatro competidoras barcas volasen, sin
+estorbar la vista a la infinita gente que desde el t&aacute;lamo y
+desde ambas riberas estaba atenta a mirarlas; y estando ya los
+bogadores asidos de las manillas de los remos, descubiertos los
+brazos, donde se parec&iacute;an los gruesos nervios, las anchas
+venas y los torcidos m&uacute;sculos, atend&iacute;an la
+se&ntilde;al de la partida, impacientes por la tardanza, y <a name=
+'p135' id="p135"></a>fogosos, bien ans&iacute; como lo suele estar
+el generoso can de Irlanda, cuando su due&ntilde;o no le quiere
+soltar de la trailla a hacer la presa que a la vista se le
+muestra.</p>
+<p>"Lleg&oacute;, en fin, la se&ntilde;al esperada, y a un mismo
+tiempo arrancaron todas cuatro barcas, que no por el agua, sino por
+el viento parec&iacute;a que volaban. La que tra&iacute;a por
+insignia a la Buena Fortuna, cuando estaba desmayada y casi para
+dejar la empresa, apret&oacute;, como decirse suele, los
+pu&ntilde;os, y, desliz&aacute;ndose por un lado, pas&oacute;
+delante de todas. Cambi&aacute;ronse los gritos de los que miraban,
+cuyas voces sirvieron de aliento a sus bogadores, que, embebidos en
+el gusto de verse mejorados, les parec&iacute;a que, si los que
+quedaban atr&aacute;s entonces les llevaran la misma ventaja, no
+dudaran de alcanzarlos ni de ganar el premio, como lo ganaron,
+m&aacute;s por ventura que por ligereza. En fin: la Buena Fortuna
+fu&eacute; la que la tuvo buena entonces.</p>
+<h3><a name='return_p133_CAPITULO_XII' href=
+'#index_p133_CAPITULO_XII' id=
+"return_p133_CAPITULO_XII"><b>CAPITULO XII</b></a></h3>
+<p>--"La fiesta de mis pescadores, tan regocijada como pobre,
+excedi&oacute; a las de los triunfos romanos: que tal vez en la
+llaneza y en la humildad suelen esconderse los regocijos m&aacute;s
+aventajados. Pero como las venturas humanas est&eacute;n por la
+mayor parte pendientes de hilos delgados, y los de la mudanza
+f&aacute;cilmente se quiebran y desbaratan, como se quebraron las
+de <a name='p136' id="p136"></a>mis pescadores, y se retorcieron y
+fortificaron mis desgracias, aquella noche la pasamos todos en una
+isla peque&ntilde;a que en la mitad del r&iacute;o se hac&iacute;a,
+convidados del verde sitio y apacible lugar. Holg&aacute;banse los
+desposados, y ordenaron que en aquella isla del r&iacute;o se
+renovasen las fiestas y se continuasen por tres d&iacute;as. La
+saz&oacute;n del tiempo, que era la del verano, la comodidad del
+sitio, el resplandor de la luna, el susurro de las fuentes, la
+fruta de los &aacute;rboles, el olor de las flores, cada cosa
+d&eacute;stas de por s&iacute;, y todas juntas, convidaban a tener
+por acertado el parecer de que all&iacute; estuvi&eacute;semos el
+tiempo que las fiestas durasen.</p>
+<p>"Pero apenas nos hab&iacute;amos reducido a la isla, cuando, de
+entre un pedazo de bosque que en ella estaba, salieron hasta
+cincuenta salteadores armados a la ligera, bien como aquellos que
+quieren robar y hu&iacute;r, todo a un mismo punto; y como los
+descuidados acometidos suelen ser vencidos con su mismo descuido,
+casi sin ponernos en defensa, turbados con el sobresalto, antes nos
+pusimos a mirar que acometer a los ladrones, los cuales, como
+hambrientos lobos, arremetieron al reba&ntilde;o de las simples
+ovejas, y se llevaron, si no en la boca, en los brazos, a mi
+hermana Auristela, a Cloelia, su ama, y a Selviana y a Leoncia,
+como si solamente vinieran a ofendellas, porque se dejaron muchas
+otras mujeres a quien la naturaleza hab&iacute;a dotado de singular
+hermosura. Yo, a quien el extra&ntilde;o caso m&aacute;s
+col&eacute;rico que suspenso <a name='p137' id="p137"></a>me puso,
+me arroj&eacute; tras los salteadores, los segu&iacute; con los
+ojos y con las voces, afrent&aacute;ndolos, como si ellos fueran
+capaces de sentir afrentas, solamente para irritarlos a que mis
+injurias les moviesen a volver a tomar venganza de ellas: pero
+ellos, atentos a salir con su intento, o no oyeron, o no quisieron
+vengarse, y as&iacute; se desaparecieron; y luego los desposados y
+yo, con algunos de los principales pescadores, nos juntamos, como
+suele decirse, a consejo, sobre qu&eacute; har&iacute;amos para
+enmendar nuestro yerro y cobrar nuestras prendas. Uno dijo: "No es
+posible sino que alguna nave de salteadores est&aacute; en la mar,
+y en parte donde con facilidad ha echado esta gente en tierra,
+quiz&aacute; sabidores de nuestra junta y de nuestras fiestas. Si
+esto es ans&iacute;, como sin duda lo imagino, el mejor remedio es
+que salgan algunos barcos de los nuestros, y les ofrezcan todo el
+rescate que por la presa quisieren, sin detenerse en &eacute;l,
+tanto m&aacute;s cuanto que las prendas de esposas, hasta las
+mismas vidas de sus mismos esposos merecen en rescate." "Yo
+ser&eacute;--dije entonces--el que har&eacute; esa diligencia: que,
+para conmigo, tanto vale la prenda de mi hermana como si fuera la
+vida de todos los del mundo." Lo mismo dijeron Carino y Solercio,
+ellos llorando en p&uacute;blico, y yo muriendo en secreto.</p>
+<p>"Cuando tomamos esta resoluci&oacute;n, comenzaba anochecer;
+pero, con todo eso, nos entramos en un barco los desposados y yo,
+con seis remeros; pero, cuando salimos al mar descubierto,
+hab&iacute;a acabado <a name='p138' id="p138"></a>de cerrar la
+noche, por cuya escuridad no vimos bajel alguno. Determinamos de
+esperar el venidero d&iacute;a, por ver si con la claridad
+descubr&iacute;amos alg&uacute;n nav&iacute;o, y quiso la suerte
+que descubri&eacute;semos dos, el uno que sal&iacute;a del abrigo
+de la tierra, y el otro que ven&iacute;a a tomarla; conoc&iacute;
+que el que dejaba la tierra era el mismo de quien hab&iacute;amos
+salido a la isla, as&iacute; en las banderas como en las velas, que
+ven&iacute;an cruzadas con una cruz roja; los que ven&iacute;an de
+fuera las tra&iacute;an verdes, y los unos y los otros eran
+cosarios. Pues como yo imagin&eacute; que el nav&iacute;o que
+sal&iacute;a de la isla era el de los salteadores de la presa, hice
+poner en una lanza una bandera blanca de seguro; vine arrimando al
+costado del nav&iacute;o, para tratar del rescate, llevando cuidado
+de que no me prendiese. Asom&oacute;se el capit&aacute;n al borde,
+y cuando quise alzar la voz para hablarle, puedo decir que me la
+turb&oacute; y suspendi&oacute; y cort&oacute; en la mitad del
+camino un espantoso trueno que form&oacute; el disparar de un tiro
+de artiller&iacute;a de la nave de fuera, en se&ntilde;al de que
+desafiaba a la batalla al nav&iacute;o de tierra. Al mismo punto le
+fu&eacute; respondido con otro no menos poderoso, y, en un
+instante, se comenzaron a ca&ntilde;onear las dos naves, como si
+fueran de dos conocidos y irritados enemigos. Desvi&oacute;se
+nuestro barco de en mitad de la furia, y desde lejos estuvimos
+mirando la batalla; y habiendo jugado la artiller&iacute;a casi una
+hora, se aferraron los dos nav&iacute;os con una no vista furia.
+Los del nav&iacute;o de fuera, o m&aacute;s venturosos, o, por
+mejor decir, m&aacute;s valientes, <a name='p139' id=
+"p139"></a>saltaron en el nav&iacute;o de tierra, y en un instante
+desembarazaron toda la cubierta, quitando la vida a sus enemigos,
+sin dejar a ninguno con ella.</p>
+<p>"Vi&eacute;ndose, pues, libres de sus ofensores, se dieron a
+saquear el nav&iacute;o de las cosas m&aacute;s preciosas que
+ten&iacute;a, que por ser de cosarios no era mucho, aunque en mi
+estimaci&oacute;n eran las mejores del mundo, porque se llevaron de
+las primeras a mi hermana, a Selviana, a Leoncia y a Cloelia, con
+que enriquecieron su nave, pareci&eacute;ndoles que en la hermosura
+de Auristela llevaban un precioso y nunca visto rescate. Quise
+llegar con mi barca a hablar con el capit&aacute;n de los
+vencedores; pero como mi ventura andaba siempre en los aires, uno
+de tierra sopl&oacute; y hizo apartar el nav&iacute;o. No pude
+llegar a &eacute;l ni ofrecer imposibles por el rescate de la
+presa, y as&iacute; fu&eacute; forzoso el volvernos, sin ninguna
+esperanza de cobrar nuestra p&eacute;rdida; y, por no ser otra la
+derrota que el nav&iacute;o llevaba que aquella que el viento le
+permit&iacute;a, no podimos por entonces juzgar el camino que
+har&iacute;a, ni se&ntilde;al que nos diese a entender
+qui&eacute;nes fuesen los vencedores, para juzgar siquiera,
+sabiendo su patria, las esperanzas de nuestro remedio. El
+vol&oacute;, en fin, por el mar adelante, y nosotros, desmayados y
+tristes, nos entramos en el r&iacute;o, donde todos los barcos de
+los pescadores nos estaban esperando. No s&eacute; si os diga,
+se&ntilde;ores, lo que es forzoso deciros: un cierto
+esp&iacute;ritu se entr&oacute; entonces en mi pecho, que, sin
+mudarme el ser, me pareci&oacute; que le ten&iacute;a m&aacute;s
+que de hombre, y as&iacute;, levant&aacute;ndome <a name='p140' id=
+"p140"></a>en pie sobre la barca, hice que la rodeasen todas las
+dem&aacute;s y estuviesen atentos a &eacute;stas o otras semejantes
+razones que les dije: "La baja fortuna jam&aacute;s se
+enmend&oacute; con la ociosidad ni con la pereza; en los
+&aacute;nimos encogidos nunca tuvo lugar la buena dicha; nosotros
+mismos nos fabricamos nuestra ventura, y no hay alma que no sea
+capaz de levantarse a su asiento; los cobardes, aunque nazcan
+ricos, siempre son pobres, como los avaros mendigos. Esto os digo
+&iexcl;oh amigos m&iacute;os! para moveros y incitaros a que
+mejor&eacute;is vuestra suerte y a que dej&eacute;is el pobre ajuar
+de unas redes y de unos estrechos barcos, y busqu&eacute;is los
+tesoros que tiene en s&iacute; encerrados el generoso trabajo:
+llamo generoso al trabajo del que se ocupa en cosas grandes. Si
+suda el cavador rompiendo la tierra, y apenas saca premio que le
+sustente m&aacute;s que un d&iacute;a, sin ganar fama alguna,
+&iquest;por qu&eacute; no tomar&aacute;, en lugar de la azada, una
+lanza, y, sin temor del sol ni de todas las inclemencias del cielo,
+procurar&aacute; ganar con el sustento fama que le engrandezca
+sobre los dem&aacute;s hombres? La guerra, as&iacute; como es
+madrastra de los cobardes, es madre de los valientes, y los premios
+que por ella se alcanzan se pueden llamar ultramundanos. &iexcl;Ea,
+pues, amigos, juventud valerosa, poned los ojos en aquel
+nav&iacute;o que se lleva las caras prendas de vuestros parientes,
+encerr&aacute;ndonos en estotro que en la ribera nos dejaron, casi,
+a lo que creo, por ordenaci&oacute;n del cielo! Vamos tras
+&eacute;l, y hag&aacute;monos piratas, no codiciosos, <a name=
+'p141' id="p141"></a>como son los dem&aacute;s, sino justicieros,
+como lo seremos nosotros. A todos se nos entiende el arte de la
+mariner&iacute;a; bastimentos hallaremos en el nav&iacute;o, con
+todo lo necesario a la navegaci&oacute;n, porque sus contrarios no
+le despojaron m&aacute;s que de las mujeres; y si es grande el
+agravio que hemos recebido, grand&iacute;sima es la ocasi&oacute;n
+que para vengarle se nos ofrece. S&iacute;game, pues, el que
+quisiere, que yo os suplico, y Carino y Solercio os lo ruegan, que
+bien s&eacute; que no me han de dejar en esta valerosa
+empresa."</p>
+<p>"Apenas hube acabado de decir estas razones, cuando se
+oy&oacute; el murmureo por todas las barcas, procedido de que unos
+con otros se aconsejaban de lo que har&iacute;an, y entre todos
+sali&oacute; una voz que dijo: "Emb&aacute;rcate, generoso
+hu&eacute;sped, y s&eacute; nuestro capit&aacute;n y nuestra
+gu&iacute;a, que todos te seguiremos." Esta tan improvisa
+resoluci&oacute;n de todos me sirvi&oacute; de felice auspicio, y,
+por temer que la dilaci&oacute;n de poner en obra mi buen
+pensamiento no les diese ocasi&oacute;n de madurar su discurso, me
+adelant&eacute; con mi barco, al cual siguieron otros casi
+cuarenta; llegu&eacute; a reconocer el nav&iacute;o: entr&eacute;
+dentro, escudri&ntilde;&eacute;le todo, mir&eacute; lo que
+ten&iacute;a y lo que le faltaba, y hall&eacute; todo lo que me
+pudo pedir el deseo que fuese necesario para el viaje.
+Aconsej&eacute;les que ninguno volviese a tierra, por quitar la
+ocasi&oacute;n de que el llanto de las mujeres y el de los queridos
+hijos no fuese parte para dejar de poner en efeto resoluci&oacute;n
+tan gallarda. Todos lo hicieron as&iacute;, y desde all&iacute; se
+despidieron con la imaginaci&oacute;n de sus <a name='p142' id=
+"p142"></a>padres, hijos y mujeres. &iexcl;Caso extra&ntilde;o, y
+que ha menester que la cortes&iacute;a ayude a darle
+cr&eacute;dito! Ninguno volvi&oacute; a tierra, ni se
+acomod&oacute; de m&aacute;s vestidos de aquellos con que
+hab&iacute;a entrado en el nav&iacute;o, en el cual, sin repartir
+los oficios, todos serv&iacute;an de marineros y de pilotos,
+excepto yo, que fu&iacute; nombrado por capit&aacute;n por gusto de
+todos. Y, encomend&aacute;ndome a Dios, comenc&eacute; luego a
+ejercer mi oficio, y lo primero que mand&eacute; fu&eacute;
+desembarazar el nav&iacute;o de los muertos que hab&iacute;an sido
+en la pasada refriega, y limpiarle de la sangre de que estaba
+lleno; orden&eacute; que se buscasen todas las armas, ans&iacute;
+ofensivas como defensivas, que en &eacute;l hab&iacute;a, y,
+reparti&eacute;ndolas entre todos, di a cada uno la que, a mi
+parecer, mejor le estaba; requer&iacute; los bastimentos, y,
+conforme a la gente, tante&eacute; para cu&aacute;ntos d&iacute;as
+ser&iacute;an bastantes, poco m&aacute;s o menos. Hecho esto, y
+hecha oraci&oacute;n al cielo, suplic&aacute;ndole encaminase
+nuestro viaje y favoreciese nuestros tan honrados pensamientos,
+mand&eacute; izar las velas, que a&uacute;n se estaban atadas a las
+entenas, y que las di&eacute;ramos al viento, que, como se ha
+dicho, soplaba de la tierra, y, tan alegres como atrevidos, y tan
+atrevidos como confiados, comenzamos a navegar por la misma derrota
+que nos pareci&oacute; que llevaba el nav&iacute;o de la presa.</p>
+<p>"Veisme aqu&iacute;, se&ntilde;ores que me est&aacute;is
+escuchando, hecho pescador y casamentero rico con mi querida
+hermana, y pobre sin ella, robado de salteadores y subido al grado
+de capit&aacute;n contra ellos: que las <a name='p143' id=
+"p143"></a>vueltas de mi fortuna no tienen un punto donde paren ni
+t&eacute;rminos que las encierren.</p>
+<h3><a name='return_p141_CAPITULO_XVI' href=
+'#index_p141_CAPITULO_XVI' id=
+"return_p141_CAPITULO_XVI"><b>CAPITULO XVI</b></a></h3>
+<p>--"Dos meses anduvimos por el mar sin que nos sucediese cosa de
+consideraci&oacute;n alguna, puesto que le escombramos de
+m&aacute;s de sesenta nav&iacute;os de cosarios que, por serlo
+verdaderos, adjudicamos sus robos a nuestro nav&iacute;o y le
+llenamos de innumerables despojos, con que mis compa&ntilde;eros
+iban alegres, y no les pesaba de haber trocado el oficio de
+pescadores en el de piratas, porque ellos no eran ladrones sino de
+ladrones, ni robaban sino lo robado.</p>
+<p>"Sucedi&oacute;, pues, que un porfiado viento nos salte&oacute;
+una noche, que, sin dar lugar a que amain&aacute;semos alg&uacute;n
+tanto o templ&aacute;semos las velas, en aquel t&eacute;rmino que
+las hall&oacute;, las tendi&oacute; y acos&oacute;, de modo que,
+como he dicho, m&aacute;s de un mes navegamos por una misma
+derrota; tanto, que, tomando mi piloto el altura del polo donde nos
+tom&oacute; el viento, y tanteando las leguas que hac&iacute;amos
+por hora, y los d&iacute;as que hab&iacute;amos navegado, hallamos
+ser cuatrocientas leguas, poco m&aacute;s o menos. Volvi&oacute; el
+piloto a tomar la altura, y vi&oacute; que estaba debajo del norte,
+en el paraje de Noruega, y con voz grande y mayor tristeza dijo:
+"Desdichados de nosotros, que si el viento no nos concede a dar la
+vuelta para seguir otro <a name='p144' id="p144"></a>camino, en
+&eacute;ste se acabar&aacute; el de nuestra vida, porque estamos en
+el mar glacial, digo, en el mar helado; y si aqu&iacute; nos saltea
+el hielo, quedaremos empedrados en estas aguas." Apenas hubo dicho
+esto, cuando sentimos que el nav&iacute;o tocaba por los lados y
+por la quilla como en movibles pe&ntilde;as, por donde se
+conoci&oacute; que ya el mar se comenzaba a helar, cuyos montes de
+hielo, que por dentro se formaban, imped&iacute;an el movimiento
+del nav&iacute;o. Amainamos de golpe, porque, topando en ellos, no
+se abriese, y en todo aquel d&iacute;a y aquella noche se
+congelaron las aguas tan duramente y se apretaron de modo que,
+cogi&eacute;ndonos en medio, dejaron al nav&iacute;o engastado en
+ellas, como lo suele estar la piedra en el anillo. Casi como en un
+instante comenz&oacute; el hielo a entumecer los cuerpos ya
+entristecer nuestras almas, y haciendo el miedo su oficio,
+considerando el manifiesto peligro, no nos dimos m&aacute;s
+d&iacute;as de vida que los que pudiese sustentar el bastimento que
+en el nav&iacute;o hubiese, en el cual bastimento desde aquel punto
+se puso tasa y se reparti&oacute; por orden, tan miserable y
+estrechamente, que desde luego comenz&oacute; a matarnos la hambre.
+Tendimos la vista por todas partes, y no topamos con ella en cosa
+que pudiese alentar nuestra esperanza, si no fu&eacute; con un
+bulto negro que, a nuestro parecer, estar&iacute;a de nosotros seis
+o ocho millas; pero luego imaginamos que deb&iacute;a de ser
+alg&uacute;n nav&iacute;o a quien la com&uacute;n desgracia de
+hielo ten&iacute;a aprisionado. Este peligro sobrepuja y se
+<a name='p145' id="p145"></a>adelanta a los infinitos en que de
+perder la vida me he visto, porque un miedo dilatado y un temor no
+vencido fatiga m&aacute;s el alma que una repentina muerte: que en
+el acabar s&uacute;bito se ahorran los miedos y los temores que la
+muerte trae consigo, que suelen ser tan malos como la misma muerte.
+Esta, pues, que nos amenazaba, tan hambrienta como larga, nos hizo
+tomar una resoluci&oacute;n, si no desesperada, temeraria, por lo
+menos, y fu&eacute; que consideramos que, si los bastimentos se nos
+acababan, el morir de hambre era la m&aacute;s rabiosa muerte que
+puede caber en la imaginaci&oacute;n humana; y as&iacute;,
+determinamos de salirnos del nav&iacute;o y caminar por encima del
+yelo, y ir a ver si en el que se parec&iacute;a habr&iacute;a
+alguna cosa de que aprovecharnos, o ya de grado, o ya por
+fuerza.</p>
+<p>"P&uacute;sose en obra nuestro pensamiento, y en un instante
+vieron las aguas sobre s&iacute; formado, con pies enjutos, un
+escuadr&oacute;n peque&ntilde;o, pero de valent&iacute;simos
+soldados, y siendo yo la gu&iacute;a, resbalando, cayendo y
+levantando, llegamos al otro nav&iacute;o, que lo era casi tan
+grande como el nuestro. Hab&iacute;a gente &eacute;l que, puesta
+sobre el borde, adevinando la intenci&oacute;n de nuestra venida, a
+voces comenz&oacute; uno a decirnos: "&iquest;A qu&eacute;
+ven&iacute;s, gente desesperada? &iquest;Qu&eacute; busc&aacute;is?
+&iquest;Ven&iacute;s, por ventura, a apresurar nuestra muerte y a
+morir con nosotros? Volveos a vuestro nav&iacute;o, y si os faltan
+bastimentos, roed las jarcias y encerrad en vuestros
+est&oacute;magos los embreados le&ntilde;os, si es posible, porque
+pensar que os hemos de dar acogida <a name='p146' id=
+"p146"></a>ser&aacute; pensamiento vano y contra los preceptos de
+la caridad, que ha de comenzar de s&iacute; mismo. Dos meses dicen
+que suele durar este yelo que nos detiene; para quince d&iacute;as
+tenemos sustento; si es bien que le repartamos con vosotros, a
+vuestra consideraci&oacute;n lo dejo." A lo que yo le
+respond&iacute;: "En los apretados peligros toda raz&oacute;n se
+atropella; no hay respeto que valga ni buen t&eacute;rmino que se
+guarde. Acogednos en vuestro nav&iacute;o de grado, y juntaremos en
+&eacute;l el bastimento que en el nuestro queda, y com&aacute;moslo
+amigablemente, antes que la precisa necesidad nos haga mover las
+armas y usar de la fuerza." Esto le respond&iacute; yo, creyendo no
+dec&iacute;an verdad en la cantidad del bastimento que
+se&ntilde;alaban; pero ellos, vi&eacute;ndose superiores y
+aventajados en el puesto, no temieron nuestras amenazas ni
+admitieron nuestros ruegos; antes arremetieron a las armas y se
+pusieron en orden de defenderse. Los nuestros, a quien la
+desesperaci&oacute;n, de valientes, hizo valent&iacute;simos,
+a&ntilde;adiendo a la temeridad nuevos br&iacute;os, arremetieron
+al nav&iacute;o y casi sin recebir herida le entraron y le ganaron,
+y alz&oacute;se una voz entre nosotros que a todos les
+quit&aacute;semos la vida por ahorrar de balas y de
+est&oacute;magos por donde se fuese el bastimento que en el
+nav&iacute;o hall&aacute;semos. Yo fu&iacute; de parecer contrario,
+y, quiz&aacute; por tenerle bueno, en esto nos socorri&oacute; el
+cielo, como despu&eacute;s dir&eacute;, aunque primero quiero
+deciros que este nav&iacute;o era el de los cosarios que
+hab&iacute;an robado a mi hermana y a las dos reci&eacute;n
+desposadas <a name='p147' id="p147"></a>pescadoras. Apenas le hube
+reconocido, cuando dije a voces: "&iquest;Ad&oacute;nde
+ten&eacute;is, ladrones, nuestras almas? &iquest;Ad&oacute;nde
+est&aacute;n las vidas que nos robastes? &iquest;Qu&eacute;
+hab&eacute;is hecho de mi hermana Auristela y de las dos, Selviana
+y Leoncia, partes, mitades de los corazones de mis buenos amigos
+Carino y Solercio?" A lo que uno me respondi&oacute;: "Esas mujeres
+pescadoras que dices las vendi&oacute; nuestro capit&aacute;n, que
+ya es muerto, a Arnaldo, pr&iacute;ncipe de Dinamarca."</p>
+<h3><a name='return_p145_CAPITULO_XVIII' href=
+'#index_p145_CAPITULO_XVIII' id=
+"return_p145_CAPITULO_XVIII"><b>CAPITULO XVIII</b></a></h3>
+<p>--"En tanto que los m&iacute;os andaban escudri&ntilde;ando y
+tanteando los bastimentos que hab&iacute;a en el empedrado
+nav&iacute;o, a deshora, y de improviso, de la parte de tierra
+descubrimos que sobre los hielos caminaba un escuadr&oacute;n de
+armada gente, de m&aacute;s de cuatro mil personas formado.
+Dej&oacute;nos m&aacute;s helados que el mismo mar vista semejante,
+aprestando las armas, m&aacute;s por muestra de ser hombres que con
+pensamiento de defenderse. Caminaban sobre s&oacute;lo un pie,
+d&aacute;ndose con el derecho sobre el calca&ntilde;o izquierdo,
+con que se impel&iacute;an y resbalaban sobre el mar
+grand&iacute;simo trecho, y luego, volviendo a reiterar el golpe,
+tornaban a resbalar otra gran pieza de camino; y desta suerte, en
+un instante fueron con nosotros y nos rodearon por todas partes, y
+uno de ellos, que, como despu&eacute;s supe, era el capit&aacute;n
+de todos, lleg&aacute;ndose <a name='p148' id="p148"></a>cerca de
+nuestro nav&iacute;o, a trecho que pudo ser o&iacute;do, asegurando
+la paz con un pa&ntilde;o blanco que volteaba sobre el brazo, en
+lengua polaca, con voz clara, dijo: "Cratilo, rey de Bituania y
+se&ntilde;or destos mares, tiene por costumbre de requerirlos con
+gente armada, y sacar de ellos los nav&iacute;os que del hielo
+est&aacute;n detenidos, a lo menos la gente y la mercanc&iacute;a
+que tuvieren, por cuyo beneficio se paga con tomarla por suya. Si
+vosotros gust&aacute;redes de acetar este partido, sin defenderos,
+gozar&eacute;is de las vidas y de la libertad, que no se os ha de
+cautivar en ning&uacute;n modo; miradlo, y si no, aparejaos a
+defenderos de nuestras armas, continuo vencedoras."</p>
+<p>"Content&oacute;me la brevedad y la resoluci&oacute;n del que
+nos hablaba. Respond&iacute;le que me dejase tomar parecer con
+nosotros mismos, y fu&eacute; el que mis pescadores me dieron,
+decir que el fin de todos los males, y el mayor de ellos, era el
+acabar la vida, la cual se hab&iacute;a de sustentar por todos los
+medios posibles, como no fuesen por los de la infamia; y que, pues
+en los partidos que nos ofrec&iacute;an no interven&iacute;a
+ninguna, y del perder la vida est&aacute;bamos tan ciertos, como
+dudosos de la defensa, ser&iacute;a bien rendirnos y dar lugar a la
+mala fortuna que entonces nos persegu&iacute;a, pues podr&iacute;a
+ser que nos guardase para mejor ocasi&oacute;n. Casi esta misma
+respuesta di al capit&aacute;n del escuadr&oacute;n, y al punto,
+m&aacute;s con apariencia de guerra que con muestras de paz,
+arremetieron al nav&iacute;o, y en un instante le desvalijaron
+todo, y trasladaron <a name='p149' id="p149"></a>cuanto en
+&eacute;l hab&iacute;a, hasta la misma artiller&iacute;a y jarcias,
+a unos cueros de bueyes que sobre el hielo tendieron;
+li&aacute;ndolos por encima, aseguraron poderlos llevar
+tir&aacute;ndolos con cuerdas, sin que se perdiese cosa alguna.
+Robaron ansimismo lo que hallaron en el otro nuestro nav&iacute;o,
+y, poni&eacute;ndonos a nosotros sobre otras pieles, alzando una
+alegre vocer&iacute;a, nos tiraron y nos llevaron a tierra, que
+deb&iacute;a de estar desde el lugar del nav&iacute;o como veinte
+millas. Par&eacute;ceme a m&iacute; que deb&iacute;a de ser cosa de
+ver caminar tanta gente por cima de las aguas a pie enjuto, sin
+usar all&iacute; el cielo alguno de sus milagros.</p>
+<p>"En fin, aquella noche llegamos a la ribera, de la cual no
+salimos hasta otro d&iacute;a por la ma&ntilde;ana, que la vimos
+coronada de infinito n&uacute;mero de gente, que a ver la presa de
+los helados y yertos hab&iacute;an venido. Ven&iacute;a entre
+ellos, sobre un hermoso caballo, el rey Cratilo, que, por las
+insignias reales con que se adornaba, conocimos ser quien era;
+ven&iacute;a a su lado, asimismo a caballo, una hermos&iacute;sima
+mujer, armada de unas armas blancas, a quien no pod&iacute;an
+acabar de encubrir un velo negro con que ven&iacute;an cubiertas.
+Llev&oacute;me tras s&iacute; la vista, tanto su buen parecer como
+la gallard&iacute;a del rey Cratilo, y, mir&aacute;ndola con
+atenci&oacute;n, conoc&iacute; ser la hermosa Sulpicia, a quien la
+cortes&iacute;a de mis compa&ntilde;eros pocos d&iacute;as
+<b><i>antes</i></b> hab&iacute;an dado la libertad que entonces
+gozaba. Acudi&oacute; el rey a ver los rendidos, y,
+llev&aacute;ndome el capit&aacute;n asido de la mano, le dijo: "En
+este solo mancebo <a name='p150' id="p150"></a>&iexcl;oh valeroso
+rey Cratilo! me parece que te presento la m&aacute;s rica presa que
+en raz&oacute;n de persona humana hasta agora humanos ojos han
+visto." "&iexcl;Santos cielos! --dijo a esta saz&oacute;n la
+hermosa Sulpicia, arroj&aacute;ndose del caballo al suelo--. O yo
+no tengo vista en los ojos, o es &eacute;ste mi libertador,
+Periandro." Y el decir esto y a&ntilde;udarme el cuello con sus
+brazos, fu&eacute; todo uno, cuyas extra&ntilde;as y amorosas
+muestras obligaron tambi&eacute;n a Cratilo a que del caballo se
+arrojase y con las mismas se&ntilde;ales de alegr&iacute;a me
+recibiese. Entonces la desmayada esperanza de alg&uacute;n buen
+suceso estaba lejos de los pechos de mis pescadores; pero cobrando
+aliento en las muestras alegres con que vieron recebirme, les hizo
+brotar por los ojos el contento y por las bocas las gracias que
+dieron a Dios del no esperado beneficio: que ya le contaban, no por
+beneficio, sino por singular y conocida merced. Sulpicia dijo a
+Cratilo: "Este mancebo es un sujeto donde tiene su asiento la suma
+cortes&iacute;a y su albergue la misma liberalidad; y aunque yo
+tengo hecha esta experiencia, quiero que tu discreci&oacute;n la
+acredite, sacando por su gallarda presencia--y en esto bien se vee
+que hablaba como agradecida, y aun como enga&ntilde;ada--en limpio
+esta verdad que te digo. Este fu&eacute; el que me di&oacute;
+libertad despu&eacute;s de la muerte de mi marido; &eacute;ste el
+que no despreci&oacute; mis tesoros, sino el que no los quiso;
+&eacute;ste fu&eacute; el que, despu&eacute;s de recebidas mis
+d&aacute;divas, me las volvi&oacute; mejoradas, con el deseo de
+d&aacute;rmelas mayores, si pudiera; &eacute;ste <a name='p151' id=
+"p151"></a>fu&eacute;, en fin, el que, acomod&aacute;ndose, o, por
+mejor decir, haciendo acomodar a su gusto el de sus soldados,
+d&aacute;ndome doce que me acompa&ntilde;asen, me tiene ahora en tu
+presencia." Yo, entonces, a lo que creo, rojo el rostro con las
+alabanzas, o ya aduladoras o demasiadas, que de m&iacute;
+o&iacute;a, no supe m&aacute;s que hincarme de rodillas ante
+Cratilo, pidi&eacute;ndole las manos, que no me las di&oacute; para
+bes&aacute;rselas, sino para levantarme del suelo. En este
+entretanto, los doce pescadores que hab&iacute;an venido en guarda
+de Sulpicia, andaban entre la dem&aacute;s gente buscando a sus
+compa&ntilde;eros, abraz&aacute;ndose unos a otros, y, llenos de
+contento y regocijo, se contaban sus buenas y malas suertes: los
+del mar, exageraban su yelo, y los de la tierra, sus riquezas. "A
+m&iacute;--dec&iacute;a el uno--me ha dado Sulpicia esta cadena de
+oro." "A m&iacute;--dec&iacute;a otro--esta joya, que vale por dos
+de esas cadenas." "A m&iacute;--replicaba &eacute;ste--me
+di&oacute; tanto dinero." Y aqu&eacute;l repet&iacute;a:
+"M&aacute;s me ha dado a m&iacute; en este solo anillo de diamantes
+que a todos vosotros juntos."</p>
+<p>"A todas estas pl&aacute;ticas puso silencio un gran rumor que
+se levant&oacute; entre la gente, causado del que hacia un
+poderos&iacute;simo caballo b&aacute;rbaro, a quien dos valientes
+lacayos tra&iacute;an del freno, sin poderse averiguar con
+&eacute;l. Era de color morcillo, pintado todo de moscas blancas,
+que sobremanera le hac&iacute;an hermoso; ven&iacute;a en pelo,
+porque no consent&iacute;a ensillarse del mismo rey; pero no le
+guardaba este respeto despu&eacute;s de puesto encima, no siendo
+bastantes a detenerle mil <a name='p152' id="p152"></a>montes de
+embarazos que ante &eacute;l se pusieran, de lo que el rey estaba
+tan pesaroso, que diera una ciudad a quien sus malos siniestros le
+quitara. Todo esto me cont&oacute; el rey breve y sucintamente.</p>
+<h3><a name='return_p150_CAPITULO_XX' href=
+'#index_p150_CAPITULO_XX' id="return_p150_CAPITULO_XX"><b>CAPITULO
+XX</b></a></h3>
+<p>--"La grandeza, la ferocidad y la hermosura del caballo que os
+he descrito ten&iacute;an tan enamorado a Cratilo, y tan deseoso de
+verle manso, como a m&iacute; de mostrar que deseaba servirle,
+pareci&eacute;ndome que el cielo me presentaba ocasi&oacute;n para
+hacerme agradable a los ojos de quien por se&ntilde;or
+ten&iacute;a, y a poder acreditar con algo las alabanzas que la
+hermosa Sulpicia de m&iacute; al rey hab&iacute;a dicho. Y
+as&iacute;, no tan maduro como presuroso, fu&iacute; donde estaba
+el caballo, y sub&iacute; en &eacute;l sin poner el pie en el
+estribo, pues no le ten&iacute;a, y arremet&iacute; con &eacute;l,
+sin que el freno fuese parte para detenerle, y llegu&eacute; a la
+punta de una pe&ntilde;a que sobre la mar pend&iacute;a, y,
+apret&aacute;ndole de nuevo las piernas, con tan mal grado suyo
+como gusto m&iacute;o, le hice volar por el aire y dar con
+entrambos en la profundidad del mar; y en la mitad del vuelo me
+acord&eacute; que, pues el mar estaba helado, me hab&iacute;a de
+hacer pedazos con el golpe, y tuve mi muerte y la suya por cierta.
+Pero no fu&eacute; as&iacute;, porque el cielo, que para otras
+cosas que &eacute;l sabe me debe de tener guardado, hizo que las
+piernas y brazos del poderoso caballo resistiesen el <a name='p153'
+id="p153"></a><a name='p154' id="p154"></a><a name='p155' id=
+"p155"></a>golpe, sin recebir yo otro da&ntilde;o que haberme
+sacudido de s&iacute; el caballo y echado a rodar, resbalando por
+gran espacio. Ninguno hubo en la ribera que no pensase y creyese
+que yo quedaba muerto; pero cuando me vieron levantar en pie,
+aunque tuvieron el suceso a milagro, juzgaron a locura mi
+atrevimiento.</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d151.png'><img src='./images/d151.png'
+width='30%' alt=
+' Le hice volar por el aire y dar con entrambos en la profundidad del mar.'>
+</a><br>
+<br>
+Le hice volar por el aire y dar con entrambos en la profundidad del
+mar.</center>
+<br>
+<p>"Volv&iacute; a la ribera con el caballo, volv&iacute; asimismo
+a subir en &eacute;l, y, por los mismos pasos que primero, le
+incit&eacute; a saltar segunda vez; pero no fu&eacute; posible,
+porque, puesto en la punta de la levantada pe&ntilde;a, hizo tanta
+fuerza por no arrojarse, que puso las ancas en el suelo y
+rompi&oacute; las riendas, qued&aacute;ndose clavado en la tierra.
+Cubri&oacute;se luego de un sudor de pies a cabeza, tan lleno de
+miedo, que le volvi&oacute; de le&oacute;n en cordero y de animal
+indomable en generoso caballo, de manera que los muchachos se
+atrevieron a manosearle, y los caballerizos del rey,
+enjaez&aacute;ndole, subieron en &eacute;l y le corrieron con
+seguridad, y &eacute;l mostr&oacute; su ligereza y su bondad, hasta
+entonces jam&aacute;s vista; de lo que el rey qued&oacute;
+content&iacute;simo y Sulpicia alegre, por ver que mis obras
+hab&iacute;an respondido a sus palabras.</p>
+<p>"Tres meses estuvo en su rigor el yelo, y &eacute;stos se
+tardaron en acabar un nav&iacute;o que el rey ten&iacute;a
+comenzado para correr en convenible tiempo aquellos mares,
+limpi&aacute;ndolos de cosarios, enriqueci&eacute;ndose con sus
+robos. En este entretanto, le hice algunos servicios en la caza,
+donde me mostr&eacute; sagaz y experimentado, y gran sufridor de
+trabajos; porque en ning&uacute;n ejercicio <a name='p156' id=
+"p156"></a>corresponde as&iacute; al de la guerra como el de la
+caza, a quien es anejo el cansancio, la sed y la hambre, y aun a
+veces la muerte. La liberalidad de la hermosa Sulpicia se
+mostr&oacute; conmigo y con los m&iacute;os extremada, y la
+cortes&iacute;a de Cratilo le corri&oacute; parejas. Los doce
+pescadores que trujo consigo Sulpicia estaban ya ricos, y los que
+conmigo se perdieron, estaban ganados. Acab&oacute;se el
+nav&iacute;o; mand&oacute; el rey aderezarle y pertrecharle de
+todas las cosas necesarias largamente, y luego me hizo
+capit&aacute;n d&eacute;l, a toda mi voluntad, sin obligarme a que
+hiciese cosa m&aacute;s de aquella que fuese de mi gusto. Y
+despu&eacute;s de haberle besado las manos por tan gran beneficio,
+le dije que me diese licencia de ir a buscar a mi hermana
+Auristela, de quien ten&iacute;a noticia que estaba en poder del
+rey de Dinamarca. Cratilo me la di&oacute; para todo aquello que
+quisiese hacer, dici&eacute;ndome que a m&aacute;s le ten&iacute;a
+obligado mi buen t&eacute;rmino, hablando como rey, a quien es
+anejo tanto el hacer mercedes como la afabilidad y, si se puede
+decir, la buena crianza. Esta tuvo Sulpicia en todo extremo,
+acompa&ntilde;&aacute;ndola con la liberalidad, con la cual, ricos
+y contentos, yo y los m&iacute;os nos embarcamos, sin que quedase
+ninguno.</p>
+<p>"La primer derrota que tomamos fu&eacute; a Dinamarca, donde
+cre&iacute; hallar a mi hermana, y lo que hall&eacute; fueron
+nuevas de que, de la ribera del mar, a ella y a otras doncellas las
+hab&iacute;an robado cosarios. Renov&aacute;ronse mis trabajos, y
+comenzaron de nuevo mis l&aacute;stimas, a quien acompa&ntilde;aron
+las de Carino y Solercio, <a name='p157' id="p157"></a>los cuales
+creyeron que en la desgracia de mi hermana y en su prisi&oacute;n
+se deb&iacute;a de comprehender la de sus esposas.</p>
+<p>"Barrimos todos los mares, rodeamos todas o las m&aacute;s islas
+destos contornos, preguntando siempre por nuevas de mi hermana,
+pareci&eacute;ndome a m&iacute;, con paz sea dicho de todas las
+hermosas del mundo, que la luz de su rostro no pod&iacute;a estar
+encubierta por ser escuro el lugar donde estuviese, y que la suma
+discreci&oacute;n suya hab&iacute;a de ser el hilo que la sacase de
+cualquier laberinto. Prendimos cosarios, soltamos prisioneros;
+restitu&iacute;mos haciendas a sus due&ntilde;os, alz&aacute;monos
+con las mal ganadas de otros, y con esto, colmando nuestro
+nav&iacute;o de mil diferentes bienes de fortuna, quisieron los
+m&iacute;os volver a sus redes y a sus casas y a los brazos de sus
+hijos, imaginando Carino y Solercio ser posible hallar a sus
+esposas en su tierra, ya que en las ajenas no las hallaban. Antes
+desto llegamos a aquella isla, que, a lo que creo, se llama Scinta,
+donde supimos las fiestas de Policarpo, y a todos nos vino voluntad
+de hallarnos en ellas. No pudo llegar nuestra nave, por ser el
+viento contrario, y as&iacute;, en traje de marineros bogadores,
+nos entramos en aquel barco luengo, como ya queda dicho.
+All&iacute; gan&eacute; los premios, all&iacute; fu&iacute;
+coronado por vencedor de todas las contiendas, y de all&iacute;
+tom&oacute; ocasi&oacute;n Sinforosa de desear saber qui&eacute;n
+yo era, como se vi&oacute; por las diligencias que para ello hizo.
+Vuelto al nav&iacute;o, y resueltos los m&iacute;os de dejarme, les
+rogu&eacute; que <a name='p158' id="p158"></a>me dejasen el barco,
+como en premio de los trabajos que con ellos hab&iacute;a pasado.
+Dej&aacute;ronmele, y aun me dejaran el nav&iacute;o, si yo le
+quisiera, dici&eacute;ndome que, si me dejaban solo, no era otra la
+ocasi&oacute;n, sino porque les parec&iacute;a ser s&oacute;lo mi
+deseo, y tan imposible de alcanzarle, como lo hab&iacute;a mostrado
+la experiencia en las diligencias que hab&iacute;amos hecho para
+conseguirle.</p>
+<p>"En resoluci&oacute;n: con seis pescadores que quisieron
+seguirme, llevados del premio que les di y del que les
+ofrec&iacute;, abrazando a mis amigos, me embarqu&eacute;, y puse
+la proa en <i><b>una</b></i> isla b&aacute;rbara, de cuyos
+moradores sab&iacute;a ya la costumbre y la falsa profec&iacute;a
+que los ten&iacute;a enga&ntilde;ados, la cual no os refiero porque
+s&eacute; que la sab&eacute;is. Di al trav&eacute;s en aquella
+isla; fu&iacute; preso y llevado donde estaban los vivos
+enterrados: sac&aacute;ronme otro d&iacute;a para ser sacrificado;
+sucedi&oacute; la tormenta del mar; desbarat&aacute;ronse los
+le&ntilde;os que serv&iacute;an de barcas; sal&iacute; al mar ancho
+en un pedazo dellas, con cadenas que me rodeaban el cuello y
+esposas que me ataban las manos; ca&iacute; en las misericordiosas
+del pr&iacute;ncipe Arnaldo, que est&aacute; presente, por cuya
+orden entr&eacute; en la isla para ser esp&iacute;a que investigase
+si estaba en ella mi hermana, no sabiendo que yo fuese hermano de
+Auristela, la cual otro d&iacute;a vino en traje de var&oacute;n a
+ser sacrificada. Conoc&iacute;la, doli&oacute;me su dolor, previne
+su muerte con decir que era hembra, como ya lo hab&iacute;a dicho
+Cloelia, su ama, que la acompa&ntilde;aba; y el modo c&oacute;mo
+all&iacute; las dos vinieron, ella <a name='p159' id="p159"></a>lo
+dir&aacute; cuando quisiere. Lo que en la isla nos sucedi&oacute;,
+ya lo sab&eacute;is, y con esto y con lo que a mi hermana le queda
+por decir, quedar&eacute;is satisfechos de casi todo aquello que
+acertare a pediros el deseo en la certeza de nuestros sucesos."</p>
+<h2><a name='return_p157_LIBRO_III' href='#index_p157_LIBRO_III'
+id="return_p157_LIBRO_III"><b>LIBRO III</b></a></h2>
+<h3><a name='return_p157_CAPITULO_X' href='#index_p157_CAPITULO_X'
+id="return_p157_CAPITULO_X"><b>CAPITULO X</b></a></h3>
+<p><i><b>En</b></i> un lugar, no muy peque&ntilde;o ni muy grande,
+de cuyo nombre no me acuerdo, y en mitad de la plaza d&eacute;l,
+<i><b>hab&iacute;a</b></i> mucha gente junta, todos atentos mirando
+y escuchando a dos mancebos que, en traje de reci&eacute;n
+rescatados de cautivos, estaban declarando las figuras de un
+pintado lienzo que ten&iacute;an tendido en el suelo;
+parec&iacute;a que se hab&iacute;an descargado de dos pesadas
+cadenas que ten&iacute;an junto a s&iacute;, insignias y relatoras
+de su pesada desventura; y uno dellos, que deb&iacute;a de ser de
+hasta veinticuatro a&ntilde;os, con voz clara y en todo extremo
+experta lengua, crujiendo de cuando en cuando un corbacho, o, por
+mejor decir, azote que en la mano ten&iacute;a, le sacud&iacute;a
+de manera que penetraba los o&iacute;dos y pon&iacute;a los
+estallidos en el cielo, bien as&iacute; como hace el cochero, que,
+castigando o amenazando sus caballos, hace resonar su l&aacute;tigo
+por los aires. <a name='p160' id="p160"></a></p>
+<p>Entre los que la larga pl&aacute;tica escuchaban, estaban los
+dos alcaldes del pueblo, ambos ancianos, pero no tanto el uno como
+el otro. Por donde comenz&oacute; su arenga el libre cautivo,
+fu&eacute; diciendo:</p>
+<p>--Esta, se&ntilde;ores, que aqu&iacute; veis pintada, es la
+ciudad de Argel, gomia y tarasca de todas las riberas del mar
+Mediterr&aacute;neo, puerto universal de cosarios, y amparo y
+refugio de ladrones, que, deste peque&ntilde;uelo puerto que
+aqu&iacute; va pintado, salen con sus bajeles a inquietar el mundo,
+pues se atreven a pasar el plus ultra de las colunas de
+H&eacute;rcules, y a acometer y robar las apartadas islas, que, por
+estar rodeadas del inmenso mar Oc&eacute;ano, pensaban estar
+seguras, a lo menos de los bajeles turquescos. Este bajel que
+aqu&iacute; veis reducido a peque&ntilde;o, porque lo pide
+as&iacute; la pintura, es una galeota de ventid&oacute;s bancos,
+cuyo due&ntilde;o y capit&aacute;n es el turco que en la
+cruj&iacute;a va en pie, con un brazo en la mano, que cort&oacute;
+a aquel cristiano que all&iacute; veis, para que le sirva de
+rebenque y azote a los dem&aacute;s cristianos que van amarrados a
+sus bancos, temeroso no le alcancen estas cuatro galeras que
+aqu&iacute; veis, que le van entrando y dando caza. Aquel cautivo
+primero del primer banco, cuyo rostro le disfigura la sangre que se
+le ha pegado de los golpes del brazo muerto, soy yo, que
+serv&iacute;a de espalder en esta galeota; y el otro que
+est&aacute; junto a m&iacute; es &eacute;ste mi compa&ntilde;ero,
+no tan sangriento, porque fu&eacute; menos apaleado. Escuchad,
+se&ntilde;ores, y estad atentos: quiz&aacute; la aprehensi&oacute;n
+deste <a name='p161' id="p161"></a>lastimero cuento os
+llevar&aacute; a los o&iacute;dos las amenazadoras y vituperosas
+voces que ha dado este perro de Dragut, que as&iacute; se llamaba
+el arr&aacute;ez de la galeota, cosario tan famoso como cruel, y
+tan cruel como Falaris o Busiris, tiranos de Sicilia; a lo menos, a
+m&iacute; me suena agora el <i>rospeni</i>, el <i>manahora</i> y el
+<i>denimaniyoc</i>, que, con coraje endiablado, va diciendo que
+todas &eacute;stas son palabras y razones turquescas, encaminadas a
+la deshonra y vituperio de los cautivos cristianos:
+ll&aacute;manlos de jud&iacute;os, hombres de poco valor, de fee
+negra y de pensamientos viles, y, para mayor horror y espanto, con
+los brazos muertos azotan los cuerpos vivos.</p>
+<p>Parece ser que uno de los dos alcaldes hab&iacute;a estado
+cautivo en Argel mucho tiempo, el cual, con baja voz, dijo a su
+compa&ntilde;ero:</p>
+<p>--Este cautivo, hasta agora, parece que va diciendo verdad, y
+que en lo general no es cautivo falso; pero yo le examinar&eacute;
+en lo particular, y veremos c&oacute;mo da la cuerda; porque quiero
+que sep&aacute;is que yo iba dentro desta galeota, y no me acuerdo
+de haberle conocido por espalder de ella, si no fu&eacute; a un
+Alonso Moclin, natural de V&eacute;lez-M&aacute;laga.</p>
+<p>Y volvi&eacute;ndose al cautivo, le dijo:</p>
+<p>--Decidme, amigo, c&uacute;yas eran las galeras que os daban
+caza, y si conseguistes por ella la libertad deseada.</p>
+<p>--Las galeras--respondi&oacute; el cautivo--eran de <a name=
+'p162' id="p162"></a>don Sancho de Leyva; la libertad no la
+conseguimos, porque no nos alcanzaron; tuv&iacute;mosla
+despu&eacute;s, porque nos alzamos con una galeota que desde Sargel
+iba a Argel cargada de trigo; venimos a Or&aacute;n con ella, y
+desde all&iacute; a M&aacute;laga, de donde mi compa&ntilde;ero y
+yo nos pusimos en camino de Italia, con intenci&oacute;n de servir
+a su majestad, que Dios guarde, en el ejercicio de la guerra.</p>
+<p>--Decidme, amigos--replic&oacute; el alcalde--:
+&iquest;cautivastes juntos? &iquest;Llevaron os a Argel del primer
+boleo, o a otra parte de Berber&iacute;a?</p>
+<p>--No cautivamos juntos--respondi&oacute; el otro cautivo--,
+porque yo cautiv&eacute; junto a Alicante, en un nav&iacute;o de
+lanas que pasaba a G&eacute;nova; mi compa&ntilde;ero en los
+Percheles de M&aacute;laga, adonde era pescador. Conoc&iacute;monos
+en Tetu&aacute;n, dentro de una mazmorra; hemos sido amigos, y
+corrido una misma fortuna mucho tiempo; y, para diez o doce cuartos
+que apenas nos han ofrecido de limosna sobre el lienzo, mucho nos
+aprieta el se&ntilde;or alcalde.</p>
+<p>--No mucho, se&ntilde;or gal&aacute;n--replic&oacute; el
+alcalde--, que a&uacute;n no est&aacute;n dadas todas las vueltas
+de la mancuerda; esc&uacute;cheme y d&iacute;game:
+&iquest;Cu&aacute;ntas puertas tiene Argel, y cu&aacute;ntas
+fuentes, y cu&aacute;ntos pozos de agua dulce?</p>
+<p>--&iexcl;La pregunta es boba!--respondi&oacute; el primer
+cautivo--; tantas puertas tiene como tiene casas, y tantas fuentes,
+que yo no las s&eacute;, y tantos pozos que no los he visto, y los
+trabajos que yo en &eacute;l he pasado <a name='p163' id=
+"p163"></a>me han quitado la memoria de m&iacute; mismo; y si el
+se&ntilde;or alcalde quiere ir contra la caridad cristiana,
+recogeremos los cuartos y alzaremos la tienda, y a Dios aho, que
+tan buen pan hacen aqu&iacute; como en Francia.</p>
+<p>Entonces el alcalde llam&oacute; a un hombre de los que estaban
+en el corro, que al parecer serv&iacute;a de pregonero en el lugar,
+y tal vez de verdugo cuando se ofrec&iacute;a, y dij&oacute;le:</p>
+<p>--Gil Berrueco, id a la plaza, y traedme aqu&iacute; luego los
+primeros dos asnos que top&aacute;redes; que, por vida del rey
+nuestro se&ntilde;or, que han de pasear las calles en ellos estos
+dos se&ntilde;ores cautivos, que con tanta libertad quieren usurpar
+la limosna de los verdaderos pobres, cont&aacute;ndonos mentiras y
+embelecos, estando sanos como una manzana y con m&aacute;s fuerzas
+para tomar una azada en la mano, que no un corbacho para dar
+estallidos en seco. Yo he estado en Argel cinco a&ntilde;os
+esclavo, y s&eacute; que no me dais se&ntilde;as d&eacute;l en
+ninguna cosa de cuantas hab&eacute;is dicho.</p>
+<p>--&iexcl;Cuerpo del mundo!--respondi&oacute; el cautivo--.
+&iquest;Es posible que ha de querer el se&ntilde;or alcalde que
+seamos ricos de memoria, siendo tan pobres de dineros, y que, por
+una ni&ntilde;er&iacute;a que no importa tres ardites, quiera
+quitar la honra a dos tan insignes estudiantes como nosotros, y
+juntamente quitar a su majestad dos valientes soldados, que
+&iacute;bamos a esas Italias y a esos Flandes a romper, a
+destrozar, a <a name='p164' id="p164"></a>herir y a matar los
+enemigos de la santa fe cat&oacute;lica que top&aacute;ramos?
+Porque, si va a decir verdad, que en fin es hija de Dios, quiero
+que sepa el se&ntilde;or alcalde que nosotros no somos cautivos,
+sino estudiantes de Salamanca, y, en la mitad y en lo mejor de
+nuestros estudios, nos vino gana de ver mundo y de saber a
+qu&eacute; sab&iacute;a la vida de la guerra, como sab&iacute;amos
+el gusto de la vida de la paz. Para facilitar y poner en obra este
+deseo, acertaron a pasar por all&iacute; unos cautivos, que
+tambi&eacute;n lo deb&iacute;an de ser falsos como nosotros agora;
+les compramos este lienzo y nos informamos de algunas cosas de las
+de Argel, que nos pareci&oacute; ser bastantes y necesarias para
+acreditar nuestro embeleco; vendimos nuestros libros y nuestras
+alhajas a menosprecio, y, cargados con esta mercader&iacute;a,
+hemos llegado hasta aqu&iacute;; pensamos pasar adelante, si es que
+el se&ntilde;or alcalde no manda otra cosa.</p>
+<p>--Lo que pienso hacer es--replic&oacute; el alcalde--daros cada
+cien azotes, y, en lugar de la pica que vais a arrastrar en
+Flandes, poneros un remo en las manos que le cimbr&eacute;is en el
+agua en las galeras, con quien quiz&aacute; har&eacute;is
+m&aacute;s servicio a su majestad que con la pica.</p>
+<p>--&iquest;Querr&aacute;se--replic&oacute; el mozo
+hablador--mostrar agora el se&ntilde;or alcalde ser un legislador
+de Atenas, y que la riguridad de su oficio llegue a los
+o&iacute;dos de los se&ntilde;ores del Consejo, donde,
+acredit&aacute;ndole con ellos, le tengan por severo y justiciero,
+y <a name='p165' id="p165"></a>le cometan negocios de importancia,
+donde muestre su severidad y su justicia? Pues sepa el se&ntilde;or
+alcalde que <i>summum jus, summa injuria</i>.</p>
+<p>--Mirad c&oacute;mo habl&aacute;is, hermano--replic&oacute; el
+segundo alcalde--, que aqu&iacute; no hay justicia con lujuria: que
+todos los alcaldes deste lugar han sido, son y ser&aacute;n limpios
+y castos como el pelo de la masa; y hablad menos, que os
+ser&aacute; sano.</p>
+<p>Volvi&oacute; en esto el pregonero, y dijo:</p>
+<p>--Se&ntilde;or alcalde, yo no he topado en la plaza asnos
+ningunos, sino a los dos regidores Berrueco y Crespo, que andan en
+ella pase&aacute;ndose.</p>
+<p>--Por asnos os envi&eacute; yo, majadero, que no por regidores;
+pero volved y traeldos ac&aacute;, por s&iacute; o por no, que
+quiero que se hallen presentes al pronunciar desta sentencia, que
+ha de ser, sin embargo, y no ha de quedar por falta de asnos; que,
+gracias sean dadas al cielo, hartos hay en este lugar,</p>
+<p>--No le tendr&aacute; vuesa merced, se&ntilde;or alcalde, en el
+cielo--replic&oacute; el mozo--si pasa adelante con esa reguridad.
+Por quien Dios es, que vuesa merced considere que no hemos robado
+tanto que podemos dar a censo ni fundar ning&uacute;n mayorazgo;
+apenas granjeamos el m&iacute;sero sustento con nuestra industria,
+que no deja de ser trabajosa, como lo es la de los oficiales y
+jornaleros. Mis padres no nos ense&ntilde;aron oficio alguno, y
+as&iacute;, nos es forzoso que remitamos a la industria lo que
+hab&iacute;amos de remitir a las manos si tuvi&eacute;ramos oficio.
+Cast&iacute;guense los que cohechan, <a name='p166' id=
+"p166"></a>los escaladores de casas, los salteadores de caminos,
+los testigos falsos por dineros, los mal entretenidos en la
+rep&uacute;blica, los ociosos y bald&iacute;os en ella, que no
+sirven de otra cosa que de acrecentar el n&uacute;mero de los
+perdidos, y dejen a los m&iacute;seros que van su camino derecho a
+servir a su majestad con la fuerza de sus brazos y con la agudeza
+de sus ingenios, porque no hay mejores soldados que los que se
+trasplantan de la tierra de los estudios en los campos de la
+guerra; ninguno sali&oacute; de estudiante para soldado que no lo
+fuese por extremo, porque cuando se avienen y se juntan las fuerzas
+con el ingenio, y el ingenio con las fuerzas, hacen un compuesto
+milagroso, con quien Marte se alegra, la paz se sustenta y la
+rep&uacute;blica se engrandece.</p>
+<p>Admirados estaban todos los circunstantes, as&iacute; de las
+razones del mozo, como de la velocidad con que hablaba, el cual,
+prosiguiendo, dijo:</p>
+<p>--Esp&uacute;lguenos el se&ntilde;or alcalde, m&iacute;renos y
+rem&iacute;renos, y haga escrutinio de las costuras de nuestros
+vestidos, y si en todo nuestro poder hallare seis reales, no
+s&oacute;lo nos mande dar ciento, sino seis cuentos de azotes.
+Veamos, pues, si la adquisici&oacute;n de tan peque&ntilde;a
+cantidad de inter&eacute;s merece ser castigada con afrentas y
+martirizada con galeras; y as&iacute;, otra vez digo que el
+se&ntilde;or alcalde se remire en esto, no se arroje y precipite
+apasionadamente a hacer lo que, despu&eacute;s de hecho,
+quiz&aacute; le causara pesadumbre. Los jueces discretos castigan,
+pero no toman venganza de <a name='p167' id="p167"></a>los delitos;
+los prudentes y los piadosos mezclan la equidad con la justicia, y,
+entre el rigor y la clemencia, dan luz de su buen
+entendimiento.</p>
+<p>--Por Dios--dijo el segundo alcalde--, que este mancebo ha
+hablado bien, aunque ha hablado mucho, y que, no solamente no tengo
+de consentir que los azoten, sino que los tengo de llevar a mi casa
+y ayudarles para su camino, con condici&oacute;n que le lleven
+derecho, sin andar surcando la tierra de una en otras partes,
+porque, si as&iacute; lo hiciesen, m&aacute;s parecer&iacute;an
+viciosos que necesitados.</p>
+<p>Ya el primer alcalde, manso y piadoso, blando y compasivo,
+dijo:</p>
+<p>--No quiero que vayan a vuestra casa, sino a la m&iacute;a,
+donde les quiero dar una lici&oacute;n de las cosas de Argel, tal,
+que de aqu&iacute; adelante ninguno les coja en mal lat&iacute;n en
+cuanto a su fingida historia.</p>
+<p>Los cautivos se lo agradecieron, y los circunstantes alabaron su
+honrada determinaci&oacute;n.</p>
+<h3><a name='return_p165_CAPITULO_XI' href=
+'#index_p165_CAPITULO_XI' id="return_p165_CAPITULO_XI"><b>CAPITULO
+XI</b></a></h3>
+<p>Lleg&oacute;se el d&iacute;a, y tomaron los peregrinos el
+<b><i>camino</i></b> de Valencia; los cuales, otro d&iacute;a, al
+salir de la aurora, que por los balcones de Oriente se asomaba,
+barriendo el cielo de las estrellas y aderezando el camino por
+donde el sol hab&iacute;a de hacer su acostumbrada carrera,
+Bartolom&eacute;, que as&iacute; creo se llamaba <a name='p168' id=
+"p168"></a>el guiador del bagaje, viendo salir el sol tan alegre y
+regocijado, bordando las nubes de los cielos con diversas colores,
+de manera que no se pod&iacute;a ofrecer otra cosa m&aacute;s
+alegre y m&aacute;s hermosa a la vista, y con r&uacute;stica
+discreci&oacute;n dijo:</p>
+<p>---Verdad debi&oacute; de decir el predicador que predicaba los
+d&iacute;as pasados en nuestro pueblo cuando dijo que los cielos y
+la tierra anunciaban y declaraban las grandezas del Se&ntilde;or.
+Pardiez que, si yo no conociera a Dios por lo que me han
+ense&ntilde;ado mis padres y los sacerdotes y ancianos de mi lugar,
+le viniera a rastrear y conocer viendo la inmensa grandeza destos
+cielos, que me dicen que son muchos, o, a lo menos, que llegan a
+once, y por la grandeza deste sol que nos alumbra, que, con no
+parecer mayor que una rodela, es muchas veces mayor que toda la
+tierra, y m&aacute;s que, con ser tan grande, afirman que es tan
+ligero que camina en venticuatro horas m&aacute;s de trecientas mil
+leguas. La verdad que sea, yo no creo nada desto; pero
+d&iacute;cenlo tantos hombres de bien, que, aunque hago fuerza al
+entendimiento, lo creo. Pero de lo que m&aacute;s me admiro es que
+debajo de nosotros hay otras gentes, a quien llaman
+ant&iacute;podas, sobre cuyas cabezas, los que andamos ac&aacute;
+arriba, traemos puestos los pies, cosa que me parece imposible;
+que, para tan gran carga como la nuestra, fuera menester que
+tuvieran ellos las cabezas de bronce. <a name='p169' id=
+"p169"></a></p>
+<p>Ri&oacute;se Periandro de la r&uacute;stica astrolog&iacute;a
+del mozo, y d&iacute;jole:</p>
+<p>--Buscar querr&iacute;a razones acomodadas &iexcl;oh
+Bartolom&eacute;! para darte a entender el error en que
+est&aacute;s y la verdadera postura del mundo, para lo cual era
+menester tomar muy de atr&aacute;s sus principios; pero
+acomod&aacute;ndome con tu ingenio, habr&eacute; de coartar el
+m&iacute;o y decirte sola una cosa: y es que quiero que entiendas
+por verdad infalible que la tierra es centro del cielo; llamo
+centro un punto indivisible a quien todas las l&iacute;neas de su
+circunferencia van a parar; tampoco me parece que has de entender
+esto; y as&iacute;, dejando estos t&eacute;rminos, quiero que te
+contentes con saber que toda la tierra tiene por alto el cielo, y
+en cualquier parte della donde los hombres est&eacute;n han de
+estar cubiertos con el cielo; as&iacute; que, como a nosotros el
+cielo que ves nos cubre, asimismo cubre a los ant&iacute;podas que
+dicen, sin estorbo alguno, y como, naturalmente, lo orden&oacute;
+la Naturaleza, mayordoma del verdadero Dios, criador del cielo y de
+la tierra.</p>
+<p>No se descontent&oacute; el mozo de o&iacute;r las razones de
+Periandro, que tambi&eacute;n dieron gusto a Auristela, a la
+condesa y a su hermano. Con estas y otras cosas iba
+ense&ntilde;ando y entreteniendo el camino Periandro.</p>
+<p>De all&iacute; a algunos d&iacute;as, lleg&oacute; nuestro
+hermoso escuadr&oacute;n a un lugar de moriscos, que estaba puesto
+como una legua de la marina, en el reino de Valencia. Hallaron en
+&eacute;l, no mes&oacute;n en que albergarse, <a name='p170' id=
+"p170"></a>sino todas las casas del lugar con agradable hospicio
+los convidaban; viendo lo cual, Antonio dijo:</p>
+<p>--Yo no s&eacute; qui&eacute;n dice mal desta gente, que todos
+me parecen unos santos.</p>
+<p>--Con palmas--dijo Periandro--recibieron al Se&ntilde;or en
+Jerusal&eacute;n los mismos que de all&iacute; a pocos d&iacute;as
+le pusieron en una cruz. Agora bien: a Dios y a la ventura, como
+decirse suele, acetemos el convite que nos hace este buen viejo,
+que con su casa nos convida.</p>
+<p>Y era as&iacute; verdad, que un anciano morisco, casi por
+fuerza, asi&eacute;ndolos por las esclavinas, los meti&oacute; en
+casa, y dio muestras de agasajarlos no morisca, sino
+cristianamente. Sali&oacute; a servirlos una hija suya, vestida en
+traje morisco, y en &eacute;l tan hermosa, que las m&aacute;s
+gallardas cristianas tuvieran a ventura el parecer&iacute;a: que en
+las gracias que Naturaleza reparte, tambi&eacute;n suele favorecer
+a las b&aacute;rbaras de Citia, como a las ciudadanas de Toledo.
+Esta, pues, hermosa y mora, en lengua aljamiada, asiendo a Costanza
+y a Auristela de las manos, se encerr&oacute; con ellas en una sala
+baja, y, estando solas, sin soltarles las manos, recatadamente
+mir&oacute; a todas partes, temerosa de ser escuchada, y,
+despu&eacute;s que hubo asegurado el miedo que mostraba, les
+dijo:</p>
+<p>--&iexcl;Ay, se&ntilde;oras, y c&oacute;mo hab&eacute;is venido
+como mansas y simples ovejas al matadero! &iquest;Veis este viejo,
+que con verg&uuml;enza digo que es mi padre, v&eacute;isle tan
+agasajador vuestro? Pues sabed que no pretende otra <a name='p171'
+id="p171"></a>cosa sino ser vuestro verdugo. Esta noche se han de
+llevar en peso, si as&iacute; se puede decir, diez y seis bajeles
+de cosarios berberiscos, a toda la gente de este lugar, con todas
+sus haciendas, sin dejar en &eacute;l cosa que les mueva a volver a
+buscarla. Piensan estos desventurados que en Berber&iacute;a
+est&aacute; el gusto de sus cuerpos y la salvaci&oacute;n de sus
+almas, sin advertir que, de muchos pueblos que all&aacute; se han
+pasado casi enteros, ninguno hay que d&eacute; otras nuevas sino de
+arrepentimiento, el cual les viene juntamente con las quejas de su
+da&ntilde;o. Los moros de Berber&iacute;a pregonan glorias de
+aquella tierra, al sabor de las cuales corren los moriscos de
+&eacute;sta, y dan en los lazos de su desventura. Si quer&eacute;is
+estorbar la vuestra y conservar la libertad en que vuestros padres
+os engendraron, salid luego de esta casa y acogedos a la iglesia,
+que en ella hallar&eacute;is quien os ampare, que es el cura, que
+s&oacute;lo &eacute;l y el escribano son en este lugar cristianos
+viejos. Hallar&eacute;is tambi&eacute;n all&iacute; al jadraque
+Jarife, que es un t&iacute;o m&iacute;o, moro s&oacute;lo en el
+nombre, y en las obras cristiano. Contaldes lo que pasa, y decid
+que os lo dijo Rafala, que con esto ser&eacute;is cre&iacute;dos y
+amparados; y no lo ech&eacute;is en burla, si no quer&eacute;is que
+las veras os desenga&ntilde;en a vuestra costa: que no hay mayor
+enga&ntilde;o que venir el desenga&ntilde;o tarde.</p>
+<p>El susto, las acciones con que Rafala esto dec&iacute;a, se
+asent&oacute; en las almas de Auristela y de Constanza, de manera
+que fu&eacute; cre&iacute;da, y no le respondieron otra cosa que
+fuese m&aacute;s que agradecimientos. Llamaron <a name='p172' id=
+"p172"></a>luego a Periandro y a Antonio, y, cont&aacute;ndoles lo
+que pasaba, sin tomar ocasi&oacute;n aparente, se salieron de la
+casa con todo lo que ten&iacute;an. Bartolom&eacute;, que quisiera
+m&aacute;s descansar que mudar de posada, pes&oacute;le de la
+mudanza; pero, en efeto, obedeci&oacute; a sus se&ntilde;ores.
+Llegaron a la iglesia, donde fueron bien recebidos del cura y del
+jadraque, a quien contaron lo que Rafala les hab&iacute;a dicho. El
+cura dijo:</p>
+<p>--Muchos d&iacute;as ha, se&ntilde;ores, que nos dan sobresalto
+con la venida de esos bajeles de Berber&iacute;a; y aunque es
+costumbre suya hacer estas entradas, la tardanza de &eacute;sta me
+ten&iacute;a ya algo descuidado. Entrad, hijos, que buena torre
+tenemos, y buenas y ferradas puertas la iglesia, que, si no es muy
+de prop&oacute;sito, no pueden ser derribadas ni abrasadas.</p>
+<p>--&iexcl;Ay--dijo a esta saz&oacute;n el jadraque--, si han de
+ver mis ojos, antes que se cierren, libre esta tierra destas
+espinas y malezas que la oprimen! &iexcl;Ay, cu&aacute;ndo
+llegar&aacute; el tiempo que tiene profetizado un abuelo
+m&iacute;o, famoso en la astrolog&iacute;a, donde se ver&aacute;
+Espa&ntilde;a de todas partes entera y maciza en la religi&oacute;n
+cristiana, que ella sola es el rinc&oacute;n del mundo donde
+est&aacute; recogida y venerada la verdadera verdad de Cristo!
+Morisco soy, se&ntilde;ores, y ojal&aacute; que negarlo pudiera;
+pero no por esto dejo de ser cristiano: que las divinas gracias las
+da Dios a quien &eacute;l es servido, el cual tiene por costumbre,
+como vosotros mejor sab&eacute;is, de hacer salir su sol sobre los
+buenos y los malos, y llover sobre los justos y los injustos. Digo,
+<a name='p173' id="p173"></a>pues, que este mi abuelo dej&oacute;
+dicho que, cerca de estos tiempos, reinar&iacute;a en Espa&ntilde;a
+un rey de la Casa de Austria, en cuyo &aacute;nimo cabr&iacute;a la
+dificultosa resoluci&oacute;n de desterrar los moriscos de ella,
+bien as&iacute; como el que arroja de su seno la serpiente que le
+est&aacute; royendo las entra&ntilde;as, o bien as&iacute; como
+quien aparta la neguilla del trigo, o escarda o arranca la mala
+yerba de los sembrados. Ven ya, &iexcl;oh venturoso mozo, y rey
+prudente!, y pon en ejecuci&oacute;n el gallardo decreto de este
+destierro, sin que se te oponga el temor que ha de quedar esta
+tierra desierta y sin gente, y el de que no ser&aacute; bien la que
+en efeto est&aacute; en ella bautizada; que, aunque &eacute;stos
+sean temores de consideraci&oacute;n, el efeto de tan grande obra
+los har&aacute; vanos, mostrando la experiencia, dentro de poco
+tiempo, que, con los nuevos cristianos viejos que esta tierra se
+poblare, se volver&aacute; a fertilizar y a poner en mucho mejor
+punto que agora tiene. Tendr&aacute;n sus se&ntilde;ores, si no
+tantos y tan humildes vasallos, ser&aacute;n los que tuvieren
+cat&oacute;licos, con cuyo amparo estar&aacute;n estos caminos
+seguros, y la paz podr&aacute; llevar en las manos las riquezas,
+sin que los salteadores se las lleven.</p>
+<p>Esto dicho, cerraron bien las puertas, fortaleci&eacute;ronlas
+con los bancos de los asientos, subi&eacute;ronse a la torre,
+alzaron una escalera levadiza, llev&oacute;se el cura consigo el
+Sant&iacute;simo Sacramento en su relicario, provey&eacute;ronse de
+piedras, armaron dos escopetas, dej&oacute; el bagaje mondo y
+desnudo a la puerta de la iglesia <a name='p174' id=
+"p174"></a>Bartolom&eacute; el mozo, y encerr&oacute;se con sus
+amos; y todos, con ojo alerta y manos listas, y con &aacute;nimos
+determinados, estuvieron esperando el asalto, de quien avisados
+estaban por la hija del morisco. Pas&oacute; la media noche, que la
+midi&oacute; por las estrellas el cura; tend&iacute;a los ojos por
+todo el mar que desde all&iacute; se parec&iacute;a, y no
+hab&iacute;a nube que con la luz de la luna se pareciese, que no
+pensase sino que fuesen los bajeles turquescos; y, aguijando a las
+campanas, comenz&oacute; a repicallas tan apriesa y tan recio, que
+todos aquellos valles y todas aquellas riberas retumbaban, a cuyo
+son los atajadores de aquellas marinas se juntaron y las corrieron
+todas; pero no aprovech&oacute; su diligencia para que los bajeles
+no llegasen a la ribera y echasen la gente en tierra. La del lugar,
+que los esperaba, cargados con sus m&aacute;s ricos y mejores
+alhajas, adonde fueron recebidos de los turcos con grande grita y
+algazara, al son de muchas dulzainas y de otros instrumentos, que,
+puesto que eran b&eacute;licos, eran regocijados, pegaron fuego al
+lugar, y asimismo a las puertas de la iglesia, no para esperar a
+entrarla, sino por hacer el mal que pudiesen; dejaron a
+Bartolom&eacute; a pie, porque le dejarretaron el bagaje;
+derribaron una cruz de piedra que estaba a la salida del pueblo,
+llamando a grandes voces el nombre de Mahoma; se entregaron a los
+turcos, ladrones pac&iacute;ficos y deshonestos p&uacute;blicos.
+Desde la lengua del agua, como dicen, comenzaron a sentir la
+pobreza que les amenazaba su mudanza, y la deshonra <a name='p175'
+id="p175"></a>en que pon&iacute;an a sus mujeres y a sus hijos.
+Muchas veces, y quiz&aacute; algunas no en vano, dispararon Antonio
+y Periandro las escopetas; muchas piedras arroj&oacute;
+Bartolom&eacute;, y todas a la parte donde hab&iacute;a dejado el
+bagaje, y muchas flechas el jadraque; pero muchas m&aacute;s
+l&aacute;grimas echaron Auristela y Constanza, pidiendo a Dios, que
+presente ten&iacute;an, que de tan manifiesto peligro los librase,
+y ansimismo que no ofendiese el fuego a su templo, el cual no
+ardi&oacute;, no por milagro, sino porque las puertas eran de
+hierro, y porque fu&eacute; poco el fuego que se les aplic&oacute;.
+Poco faltaba para llegar el d&iacute;a, cuando los bajeles,
+cargados con la presa, se hicieron al mar, alzando regocijados
+lil&iacute;es, y tocando infinitos atabales y dulzainas, y en esto
+vieron venir dos personas corriendo hacia la iglesia, la una de la
+parte de la marina, y la otra de la de tierra, que, llegando cerca,
+conoci&oacute; el jadraque que la una era su sobrina Rafala, que,
+con una cruz de ca&ntilde;a en las manos, ven&iacute;a diciendo a
+voces:</p>
+<p>--Cristiana, cristiana y libre, y libre por la gracia y
+misericordia de Dios!</p>
+<p>La otra conocieron ser el escribano, que acaso aquella noche
+estaba fuera del lugar, y, al son del arma de las campanas,
+ven&iacute;a a ver el suceso, que llor&oacute;, no por la
+p&eacute;rdida de sus hijos y de su mujer, que all&iacute; no los
+ten&iacute;a, sino por la de su casa, que hall&oacute; robada y
+abrasada. Dejaron entrar el d&iacute;a y que los bajeles se
+alargasen, y que los atajadores tuviesen <a name='p176' id=
+"p176"></a>lugar de asegurar la costa, y entonces bajaron de la
+torre y abrieron la iglesia, donde entr&oacute; Rafala,
+ba&ntilde;ado con alegres l&aacute;grimas el rostro, y acrecentando
+con su sobresalto su hermosura, hizo oraci&oacute;n a las
+im&aacute;genes y luego se abraz&oacute; con su t&iacute;o, besando
+primero las manos al cura. El escribano, ni ador&oacute; ni
+bes&oacute; las manos a nadie, porque le ten&iacute;a ocupada el
+alma el sentimiento de la p&eacute;rdida de su hacienda.
+Pas&oacute; el sobresalto, volvieron los esp&iacute;ritus de los
+retra&iacute;dos a su lugar, y el jadraque, cobrando aliento nuevo,
+volviendo a pensar en la profec&iacute;a de su abuelo, casi como
+lleno de celestial esp&iacute;ritu, dijo:</p>
+<p>--&iexcl;Ea, mancebo generoso; ea, rey invencible; atropella,
+rompe, desbarata todo g&eacute;nero de inconvenientes, y
+d&eacute;janos a Espa&ntilde;a tersa, limpia y desembarazada desta
+mi malla casta, que tanto la asombra y menoscaba! &iexcl;Ea,
+consejero tan prudente como ilustre, nuevo Atlante del peso de esta
+monarqu&iacute;a, ayuda y facilita con tus consejos a esta
+necesaria transmigraci&oacute;n; ll&eacute;nense estos mares de tus
+galeras, cargadas del in&uacute;til peso de la generaci&oacute;n
+agarena; vayan arrojadas a las contrarias riberas las zarzas, las
+malezas y las otras yerbas que estorban el crecimiento de la
+fertilidad y abundancia cristiana! Que si los pocos hebreos que
+pasaron a Egipto multiplicaron tanto, que en su salida se contaron
+m&aacute;s de seiscientas mil familias, &iquest;qu&eacute; se
+podr&aacute; temer de &eacute;stos, que son m&aacute;s y viven
+m&aacute;s holgadamente? No los esquilman las religiones, no los
+entresacan <a name='p177' id="p177"></a>las Indias, no los quintan
+las guerras; todos se casan, todos, o los m&aacute;s, engendran, de
+do se sigue y se infiere que su multiplicaci&oacute;n y aumento ha
+de ser innumerable. &iexcl;Ea, pues, vuelvo a decir; vayan, vayan,
+se&ntilde;or, y deja la taza de tu reino resplandeciente como el
+sol y hermosa como el cielo!</p>
+<p>Dos d&iacute;as estuvieron en aquel lugar los peregrinos,
+volviendo a enterarse en lo que les faltaba, y Bartolom&eacute; se
+acomod&oacute; de bagaje, los peregrinos agradecieron al cura su
+buen acogimiento y alabaron los buenos pensamientos del jadraque,
+y, abrazando a Rafala, se despidieron de todos y siguieron su
+camino.</p>
+<br>
+<br>
+<br>
+<center><img src='./images/d175.png'
+width='25%' alt='--'></center>
+<br>
+<a name='p178' id="p178"></a><a name='p179' id="p179"></a><br>
+<br>
+<center><a href='./images/d177.png'><img src='./images/d177.png'
+width='30%' alt=
+'--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de la confianza...'></a>
+<br>
+<br>
+--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital en guarda de la
+confianza...</center>
+<a name='p180' id="p180"></a><a name='p181' id="p181"></a><br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<br>
+<br>
+<center><img src='./images/d179.png'
+width='30%' alt='--'><br></center>
+<br>
+<h2><a name='return_p179_NOVELA_Y_COLOQUIO' href=
+'#index_p179_NOVELA_Y_COLOQUIO' id=
+"return_p179_NOVELA_Y_COLOQUIO">NOVELA Y COLOQUIO</a></h2>
+<p>QUE PASO ENTRE CIPION Y BERGANZA, PERROS DEL HOSPITAL DE LA
+RESURRECCI&Oacute;N, QUE EST&Aacute; EN LA CIUDAD DE VALLADOLID,
+FUERA DE LA PUERTA DEL CAMPO, A QUIEN COM&Uacute;NMENTE LLAMAN LOS
+PERROS DE MAHUDES</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Berganza, amigo, dejemos esta noche el Hospital
+en guarda de la confianza y retir&eacute;monos a esta soledad y
+entre esas esteras, donde podremos gozar sin ser sentidos desta no
+vista merced que el cielo en un mismo punto a los dos nos ha
+hecho.</p>
+<p>BERGANZA.--Cipi&oacute;n hermano, &oacute;yote hablar, y
+s&eacute; que te hablo, y no puedo creerlo, por parecerme que el
+hablar nosotros pasa de los t&eacute;rminos de naturaleza.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--As&iacute; es la verdad, Berganza, y viene a ser
+mayor este milagro en que no solamente hablamos, sino en que
+hablamos con discurso, como si fu&eacute;ramos capaces de
+raz&oacute;n, estando tan sin ella, que la diferencia que hay del
+animal bruto al hombre, es ser el hombre animal racional, y el
+bruto, irracional. <a name='p182' id="p182"></a></p>
+<p>BERGANZA.--Todo lo que dices, Cipi&oacute;n, entiendo, y el
+decirlo t&uacute; y entenderlo yo me causa nueva admiraci&oacute;n
+y nueva maravilla. Bien es verdad que en el discurso de mi vida
+diversas y muchas veces he o&iacute;do decir grandes prerrogativas
+nuestras; tanto, que parece que algunos han querido sentir que
+tenemos un natural distinto, tan vivo y tan agudo en muchas cosas,
+que da indicios y se&ntilde;ales de faltar poco para mostrar que
+tenemos un no s&eacute; qu&eacute; de entendimiento, capaz de
+discurso.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Lo que yo he o&iacute;do alabar y encarecer es
+nuestra mucha memoria, el agradecimiento y gran fidelidad nuestra;
+tanto, que nos suelen pintar por s&iacute;mbolo de la amistad.</p>
+<p>BERGANZA.--Bien s&eacute; que ha habido perros tan agradecidos,
+que se han arrojado con los cuerpos difuntos de sus amos en la
+misma sepultura. Otros han estado sobre las sepulturas donde
+estaban enterrados sus se&ntilde;ores, sin apartarse dellas, sin
+comer, hasta que se les acababa la vida. S&eacute; tambi&eacute;n
+que despu&eacute;s del elefante, el perro tiene el primer lugar de
+parecer que tiene entendimiento; luego, el caballo, y el
+&uacute;ltimo, la jimia.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Ans&iacute; es; pero bien confesar&aacute;s que
+ni has visto ni o&iacute;do decir jam&aacute;s que haya hablado
+ning&uacute;n elefante, perro, caballo o mona; por donde me doy a
+entender que este nuestro hablar tan de improviso cae debajo del
+n&uacute;mero de aquellas cosas que llaman portentos. Pero sea lo
+que fuere, nosotros hablamos, <a name='p183' id="p183"></a>sea
+portento o no; que lo que el cielo tiene ordenado que suceda, no
+hay diligencia ni sabidur&iacute;a humana que lo pueda prevenir; no
+sabemos cu&aacute;nto durar&aacute; esta nuestra ventura, sepamos
+aprovecharnos della, y hablemos toda esta noche, sin dar lugar al
+sue&ntilde;o que nos impida este gusto, de m&iacute; por largos
+tiempos deseado.</p>
+<p>BERGANZA.--Y aun de m&iacute;, que desde que tuve fuerzas para
+roer un hueso, tuve deseo de hablar, para decir cosas que
+depositaba en la memoria, y all&iacute;, de antiguas y muchas, o se
+enmohec&iacute;an o se me olvidaban. Empero ahora, que tan sin
+pensado me veo enriquecido deste divino don de la habla, pienso
+gozarle y aprovecharme d&eacute;l lo m&aacute;s que pudiere,
+d&aacute;ndome priesa a decir todo aquello que se me acordare,
+aunque sea atropellada y confusamente, porque no s&eacute;
+cu&aacute;ndo me volver&aacute;n a pedir este bien, que por
+prestado tengo.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Sea &eacute;sta la manera, Berganza amigo: que
+esta noche me cuentes tu vida y los trances por donde has venido al
+punto en que ahora te hallas, y si ma&ntilde;ana en la noche
+estuvi&eacute;remos con habla, yo te contair&eacute; la m&iacute;a;
+porque mejor ser&aacute; gastar el tiempo en contar las propias que
+en procurar saber las ajenas vidas.</p>
+<p>BERGANZA.--Siempre, Cipi&oacute;n, te he tenido por discreto y
+por amigo, y ahora m&aacute;s que nunca, pues como amigo quieres
+decirme tus sucesos y saber los <a name='p184' id=
+"p184"></a>m&iacute;os, y como discreto has repartido el tiempo,
+donde podamos manifestallos.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Habla hasta que amanezca, o hasta que seamos
+sentidos; que yo te escuchar&eacute; de muy buena gana, sin
+impedirte sino cuando viere ser necesario.</p>
+<p>BERGANZA.--Par&eacute;ceme que la primera vez que vi el sol
+fu&eacute; en Sevilla, y en su matadero, que est&aacute; fuera de
+la Puerta de la Carne; por donde imaginara (si no fuera por lo que
+despu&eacute;s te dir&eacute;) que mis padres debieron de ser
+alanos de aquellos que cr&iacute;an los ministros de aquella
+confusi&oacute;n, a quien llaman jiferos. El primero que
+conoc&iacute; por amo fu&eacute; uno llamado Nicol&aacute;s el
+Romo, mozo robusto, doblado y col&eacute;rico, como lo son todos
+aquellos que ejercitan la jifer&iacute;a: este tal Nicol&aacute;s
+me ense&ntilde;aba a m&iacute; y a otros cachorros a que, en
+compa&ntilde;&iacute;a de alanos viejos arremeti&eacute;semos a los
+toros y les hici&eacute;semos presa de las orejas. Con mucha
+facilidad sal&iacute; un &aacute;guila en esto. <b><i>Un
+d&iacute;a</i></b> puse pies en polvorosa, y tomando el camino en
+las manos y en los pies, por detr&aacute;s de San Bernardo, me
+fu&iacute; por aquellos campos de Dios, adonde la fortuna quisiese
+llevarme. Aquella noche dorm&iacute; al cielo abierto, y otro
+d&iacute;a me depar&oacute; la suerte un hato o reba&ntilde;o de
+ovejas y carneros. As&iacute; como le vi, cre&iacute; que
+hab&iacute;a hallado en &eacute;l el centro de mi reposo,
+pareci&eacute;ndome ser propio y natural oficio de los perros
+guardar ganado, que es obra donde se encierra una virtud grande,
+como es amparar y defender de los poderosos <a name='p185' id=
+"p185"></a>y soberbios los humildes y los que poco pueden. Apenas
+me hubo visto uno de tres pastores que el ganado guardaban cuando
+diciendo: "&iexcl;To, to!" me llam&oacute;, y yo, que otra cosa no
+deseaba, me llegu&eacute; a &eacute;l, bajando da cabeza y meneando
+la cola. Tr&uacute;jome la mano por el lomo, abri&oacute;me la
+boca, escupi&oacute;me en ella, mir&oacute;me las presas,
+conoci&oacute; mi edad, y dijo a otros pastores que yo ten&iacute;a
+todas las se&ntilde;ales de ser perro de casta. Lleg&oacute; a este
+instante el se&ntilde;or del ganado sobre una yegua rucia a la
+jineta, con lanza y adarga, que m&aacute;s parec&iacute;a atajador
+de la costa que se&ntilde;or de ganado. Pregunt&oacute; al pastor:
+"&iquest;Qu&eacute; perro es &eacute;ste, que tiene se&ntilde;ales
+de ser bueno?" "Bien lo puede vuesa merced creer--respondi&oacute;
+el pastor--, que yo le he cotejado bien, y no hay se&ntilde;al en
+&eacute;l que no muestre y prometa que ha de ser un gran perro.
+Agora se lleg&oacute; aqu&iacute;, y no s&eacute; c&uacute;yo sea,
+aunque s&eacute; que no es de los reba&ntilde;os de la redonda."
+"Pues as&iacute; es--respondi&oacute; el se&ntilde;or--, ponle
+luego el collar de Leoncillo, el perro que se muri&oacute;, y denle
+la raci&oacute;n que a los dem&aacute;s, y acar&iacute;ciale porque
+tome cari&ntilde;o al hato y se quede en &eacute;l." En diciendo
+esto se fu&eacute;, y el pastor me puso luego al cuello unas
+carlancas llenas de puntas de acero, habi&eacute;ndome dado primero
+en un dornajo gran cantidad de sopas en leche. Y asimismo me puso
+nombre y me llam&oacute; <i>Barcino</i>. Vime harto y contento con
+el segundo amo y con el nuevo oficio; mostr&eacute;me
+sol&iacute;cito y diligente en la guarda del reba&ntilde;o, sin
+apartarme <a name='p186' id="p186"></a>d&eacute;l sino las siestas,
+que me iba a pasarlas, o ya a la sombra de alg&uacute;n
+&aacute;rbol, o de alg&uacute;n ribazo o pe&ntilde;a, o a la de
+alguna mata, a la margen de alg&uacute;n arroyo de los muchos que
+por all&iacute; corr&iacute;an. Y estas horas de mi sosiego no las
+pasaba ociosas, porque en ellas ocupaba la memoria en acordarme de
+muchas cosas, especialmente en la vida que hab&iacute;a tenido en
+el Matadero. Pero habr&eacute;las de callar, porque no me
+teng&aacute;is por largo y por murmurador.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Por haber o&iacute;do decir que dijo un gran
+poeta de los antiguos que era dif&iacute;cil cosa el no escribir
+s&aacute;tiras, consentir&eacute; que murmures un poco de luz, y no
+de sangre; quiero decir que se&ntilde;ales, y no hieras ni des mate
+a ninguno en cosa se&ntilde;alada; que no es buena la
+murmuraci&oacute;n, aunque haga re&iacute;r a muchos, si mata a
+uno; y si puedes agradar sin ella, te tendr&eacute; por muy
+discreto.</p>
+<p>BERGANZA.--Yo tomar&eacute; tu consejo, y esperar&eacute; con
+gran deseo que llegue el tiempo en que me cuentes tus sucesos; que
+de quien tan bien sabe conocer y enmendar los defetos que tengo en
+contar los m&iacute;os, bien se puede esperar que contar&aacute;
+los suyos de manera que ense&ntilde;en y deleiten a un mismo punto.
+Digo, pues, que yo me hallaba bien con el oficio de guardar ganado,
+por parecerme que com&iacute;a el pan de mi sudor y trabajo, y que
+la ociosidad, ra&iacute;z y madre de todos los vicios, no
+ten&iacute;a que ver conmigo, a causa que si los d&iacute;as
+holgaba, las noches no dorm&iacute;a, d&aacute;ndonos asaltos a
+menudo <a name='p187' id="p187"></a>y toc&aacute;ndonos a arma los
+lobos; y apenas me hab&iacute;an dicho los pastores: "&iexcl;Al
+lobo, Barcino!", cuando acud&iacute;a, primero que los otros
+perros, a la parte que me se&ntilde;alaban que estaba el lobo;
+corr&iacute;a los valles, escudri&ntilde;aba los montes,
+desentra&ntilde;aba las selvas, saltaba barrancos, cruzaba caminos,
+y a la ma&ntilde;ana volv&iacute;a al hato, sin haber hallado lobo
+ni rastro d&eacute;l, anhelando, cansado, hecho pedazos y los pies
+abiertos de los garranchos, y hallaba en el hato, o ya una oveja
+muerta, o un carnero degollado y medio comido del lobo.
+Desesper&aacute;bame de ver de cu&aacute;n poco serv&iacute;a mi
+mucho cuidado y diligencia. Ven&iacute;a el se&ntilde;or del
+ganado; sal&iacute;an los pastores a recebirle con las pieles de la
+res muerta; culpaba a los pastores par negligentes, y mandaba
+castigar a los perros por perezosos; llov&iacute;an sobre nosotros
+palos, y sobre ellos reprehensiones; y as&iacute;, vi&eacute;ndome
+un d&iacute;a castigado sin culpa, y que mi cuidado, ligereza y
+braveza no eran de provecho para coger el lobo, determin&eacute; de
+mudar estilo, no desvi&aacute;ndome a buscarle, como ten&iacute;a
+de costumbre, lejos del reba&ntilde;o, sino estarme junto a
+&eacute;l; que pues el lobo all&iacute; ven&iacute;a all&iacute;
+ser&iacute;a m&aacute;s cierta la presa. Cada semana nos tocaban a
+rebato, y en una escur&iacute;sima noche tuve yo vista para ver los
+lobos, de quien era imposible que el ganado se guardase.
+Ag&aacute;cheme detr&aacute;s de una mata, pasaron los perros, mis
+compa&ntilde;eros, adelante, y desde all&iacute; ote&eacute;, y vi
+que dos pastores asieron de un carnero de los mejores del aprisco y
+le mataron, de manera que <a name='p188' id=
+"p188"></a>verdaderamente pareci&oacute; a la ma&ntilde;ana que
+hab&iacute;a sido su verdugo d lobo. Pasm&eacute;me, qued&eacute;
+suspenso cuando vi que los pastores eran los lobos, y que
+despedazaban el ganado los mismos que le hab&iacute;an de guardar.
+Al punto hac&iacute;an saber a su amo la presa del lobo,
+d&aacute;banle el pellejo y parte de la carne, y com&iacute;anse
+ellos lo m&aacute;s y lo mejor. Volv&iacute;a a re&ntilde;irles el
+se&ntilde;or, y volv&iacute;a tambi&eacute;n el castigo de los
+perros. No hab&iacute;a lobos; menguaba el reba&ntilde;o; quisiera
+yo descubrillo; hall&aacute;bame mudo; todo lo cual me tra&iacute;a
+lleno de admiraci&oacute;n y de congoja. "&iexcl;V&aacute;lame
+Dios!--dec&iacute;a entre m&iacute;--. &iquest;Qui&eacute;n
+podr&aacute; remediar esta maldad? &iquest; Qui&eacute;n
+ser&aacute; poderoso a dar a entender que la defensa ofende, que
+las centinelas duermen, que la confianza roba y el que os guarda os
+mata?"</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Y dec&iacute;as muy bien, Berganza; porque no
+hay mayor ni m&aacute;s sotil ladr&oacute;n que el
+dom&eacute;stico, y as&iacute;, mueren muchos m&aacute;s de los
+confiados que de los recatados; pero el da&ntilde;o est&aacute; en
+que es imposible que puedan pasar bien las gentes en el mundo si no
+se f&iacute;a y se conf&iacute;a. Mas qu&eacute;dese aqu&iacute;
+esto, que no quiero que parezcamos predicadores. Pasa adelante.</p>
+<p>BERGANZA.--Paso adelante, y digo que determin&eacute; dejar
+aquel oficio, aunque parec&iacute;a tan bueno, y escoger otro,
+donde por hacerle bien, ya que no fuese remunerado, no fuese
+castigado. Volv&iacute;me a Sevilla, que es amparo de pobres y
+refugio de desechados; que en su grandeza no s&oacute;lo caben los
+peque&ntilde;os, pero no se echan de ver los grandes.
+Arrim&eacute;me <a name='p189' id="p189"></a>a la puerta de una
+gran casa de un mercader, hice mis acostumbradas diligencias, y a
+pocos lances me qued&eacute; en ella. Recibi&eacute;ronme para
+tenerme atado detr&aacute;s de la puerta de d&iacute;a, y suelto de
+noche; serv&iacute;a con gran cuidado y diligencia; ladraba a los
+forasteros y gru&ntilde;&iacute;a a los que no eran muy conocidos;
+no dorm&iacute;a de noche, visitando los corrales, subiendo a los
+terrados, hecho universal centinela de la m&iacute;a y de las cosas
+ajenas. Agrad&oacute;se tanto mi amo de mi buen servicio, que
+mand&oacute; que me tratasen bien y me diesen raci&oacute;n de pan
+y los huesos que se levantasen o arrojasen de su mesa, con las
+sobras de la cocina, a lo que yo me mostraba agradecido, dando
+infinitos saltos cuando ve&iacute;a a mi amo, especialmente cuando
+ven&iacute;a de fuera; que eran tantas las muestras de regocijo que
+daba, y tantos los saltos, que mi amo orden&oacute; que me
+desatasen y me dejasen andar suelto de d&iacute;a y de noche. Como
+me vi suelto, corr&iacute; a &eacute;l, rod&eacute;ele todo, sin
+osar llegarte con las manos, acord&aacute;ndome de la f&aacute;bula
+de Isopo, cuando aquel asno tan asno, que quiso hacer a su
+se&ntilde;or las mismas caricias que le hac&iacute;a una perrilla
+regalada suya, que le granjearon ser molido a palos.
+Pareci&oacute;me que en esta f&aacute;bula se nos dio a entender
+que las gracias y donaires de algunos no est&aacute;n bien en
+otros. Este mercader, pues, ten&iacute;a dos hijos, el uno de doce
+y el otro de hasta catorce a&ntilde;os, los cuales estudiaban
+gram&aacute;tica en el estudio de la Compa&ntilde;&iacute;a de
+Jes&uacute;s; iban con autoridad, con ayo y <a name='p190' id=
+"p190"></a>con pajes que les llevaban los libros y aquel que llaman
+<i>vademecum</i>. El verlos ir con tanto aparato, en sillas si
+hac&iacute;a sol, en coche si llov&iacute;a, me hizo considerar y
+reparar en la mucha llaneza con que su padre iba a la Lonja a
+negociar sus negocios, porque no llevaba otro criado que un negro,
+y algunas veces se desmandaba a ir en un machuelo aun no bien
+aderezado.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Hais de saber, Berganza, que es costumbre y
+condici&oacute;n de los mercaderes de Sevilla, y aun de las otras
+ciudades, mostrar su autoridad y riqueza, no en sus personas, sino
+en las de sus hijos; porque los mercaderes son mayores en su sombra
+que en s&iacute; mismos. Y como ellos por maravilla atienden a otra
+cosa que a sus tratos y contratos, tr&aacute;tanse modestamente; y
+como la ambici&oacute;n y la riqueza muere por manifestarse,
+revienta por sus hijos, y as&iacute; los tratan y autorizan como si
+fuesen hijos de alg&uacute;n pr&iacute;ncipe; y algunos hay que les
+procuran t&iacute;tulos, y ponerles en el pecho la marca que tanto
+distingue la gente principal de la plebeya.</p>
+<p>BERGANZA.--Ambici&oacute;n es, pero ambici&oacute;n generosa, la
+de aquel que pretende mejorar su estado sin perjuicio de
+tercero.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Pocas o ninguna vez se cumple con la
+ambici&oacute;n que no sea con da&ntilde;o de tercero.</p>
+<p>BERGANZA.--Ya hemos dicho que no hemos de murmurar.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--S&iacute;, que yo no murmuro de nadie. <a name=
+'p191' id="p191"></a></p>
+<p>BERGANZA.--Ahora acabo de confirmar por verdad lo que muchas
+veces he o&iacute;do decir. Acaba un maldiciente murmurador de
+echar a perder diez linajes y de caluniar veinte buenos, y si
+alguno le reprehende por lo que ha dicho, responde que &eacute;l no
+ha dicho nada; y que si ha dicho algo, no lo ha dicho por tanto; y
+que si pensara que alguno se hab&iacute;a de agraviar, no lo
+dijera.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--As&iacute; es verdad, y yo confieso mi yerro, y
+quiero que me le perdones, pues te he perdonado tantos; echemos
+pelillos a la mar, como dicen los muchachos, y no murmuremos de
+aqu&iacute; adelante; y sigue tu cuento, que le dejaste en la
+autoridad con que los hijos del mercader tu amo iban al estudio de
+la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s.</p>
+<p>BERGANZA.--Digo que los hijos de mi amo se dejaron un d&iacute;a
+un cartapacio en el patio, donde yo a la saz&oacute;n estaba;
+as&iacute; del <i>vademecum</i> y fu&iacute;me tras ellos, con
+intenci&oacute;n de no soltalle hasta el estudio. Sucedi&oacute;me
+todo como lo deseaba: que mis amos, que me vieron venir con el
+<i>vademecum</i> en la boca, asido sotilmente de las cintas,
+mandaron a un paje me le quitase; mas yo no lo consent&iacute;, ni
+le solt&eacute; hasta que entr&eacute; en el aula con &eacute;l,
+cosa que caus&oacute; risa a todos los estudiantes. Llegu&eacute;me
+al mayor de mis amos, y, a mi parecer, con mucha crianza, se le
+puse en las manos, y qued&eacute;me sentado en cuclillas a la
+puerta del aula, mirando de hito en hito al maestro que en la
+c&aacute;tedra le&iacute;a. No s&eacute; qu&eacute; tiene la
+virtud, <a name='p192' id="p192"></a>que, con alcanz&aacute;rseme a
+m&iacute; tan poco, o nada, della, luego recib&iacute; gusto de ver
+el amor, el t&eacute;rmino, la solicitud y la industria con que
+aquellos benditos padres y maestros ense&ntilde;aban a aquellos
+ni&ntilde;os, enderezando las tiernas varas de su juventud, porque
+no torciesen ni tomasen mal siniestro en el camino de la virtud,
+que juntamente con las letras les mostraban. Consideraba
+c&oacute;mo los re&ntilde;&iacute;an con suavidad, los castigaban
+con misericordia, los animaban con ejemplos, los incitaban con
+premios y los sobrellevaban con cordura, y, finalmente, c&oacute;mo
+les pintaban la fealdad y horror de los vicios, y les dibujaban la
+hermosura de las virtudes, para que, aborrecidos ellos y amadas
+ellas, consiguiesen el fin para que fueron criados. Mis amos
+gustaron de que les llevase siempre el <i>vademecum</i>, lo que
+hice de muy buena voluntad; con lo cual ten&iacute;a una vida de
+rey, y aun mejor, porque era descansada, a causa que los
+estudiantes dieron en burlarse conmigo, y domestiqu&eacute;me con
+ellos de tal manera, que me met&iacute;an la mano en la boca y los
+m&aacute;s chiquillos sub&iacute;an sobre m&iacute;; arrojaban los
+bonetes o sombreros, y yo se los volv&iacute;a a la mano
+limpiamente y con muestras de grande regocijo. Dieron en darme de
+comer cuanto ellos pod&iacute;an, y gustaban de ver que cuando me
+daban nueces o avellanas, las part&iacute;a como mona, dejando las
+c&aacute;scaras y comiendo lo tierno. Tal hubo que, por hacer
+prueba de mi habilidad, me trujo en un pa&ntilde;uelo gran cantidad
+de ensalada, la cual com&iacute; como <a name='p193' id=
+"p193"></a>si fuera persona. Era tiempo de invierno, cuando campean
+en Sevilla los molletes y mantequillas, de quien era tan bien
+servido, que m&aacute;s de dos <i>Antonios</i> se empe&ntilde;aron
+o vendieron para que yo almorzase, Finalmente, yo pasaba una vida
+de estudiante sin hambre y sin sarna, que es lo que m&aacute;s se
+puede encarecer para decir que era buena. Desta gloria y desta
+quietud me vino a quitar una se&ntilde;ora que, a mi parecer,
+llaman por ah&iacute; raz&oacute;n de estado, que cuando con ella
+se cumple se ha de descumplir con otras razones muchas. Es el caso
+que a aquellos se&ntilde;ores maestros les pareci&oacute; que la
+media hora que hay de lici&oacute;n a lici&oacute;n la ocupaban los
+estudiantes, no en repasar las liciones, sino en holgarse conmigo;
+y as&iacute;, ordenaron a mis amos que no me llevasen m&aacute;s al
+estudio; obedecieron, volvi&eacute;ronme a casa y a la antigua
+guarda de la puerta, y, sin acordarse se&ntilde;or el viejo de la
+merced que me hab&iacute;an hecho de que de d&iacute;a y de noche
+anduviese suelto, volv&iacute; a entregar el cuello a la cadena y
+el cuerpo a una esterilla que detr&aacute;s de la puerta me
+pusieron. &iexcl;Ay, amigo Cipi&oacute;n, si supieses cu&aacute;n
+dura cosa es de sufrir el pasar de un estado felice a un
+desdichado! Mira: cuando las miserias y desdichas tienen larga la
+corriente y son continuas, o se acaban presto con la muerte, o la
+continuaci&oacute;n dellas hace un h&aacute;bito y costumbre en
+padecellas, que suele en su mayor rigor servir de alivio; mas
+cuando de la suerte desdichada y calamitosa, sin pensarlo y de
+improviso, se sale a gozar <a name='p194' id="p194"></a>de otra
+suerte pr&oacute;spera, venturosa y alegre, y de all&iacute; a poco
+se vuelve a padecer la suerte primera, y a los primeros trabajos y
+desdichas, es un dolor tan riguroso, que si no acaba la vida es por
+atormentarla m&aacute;s viviendo. Digo, en fin, que volv&iacute; a
+mi raci&oacute;n perruna, y a los huesos que una negra de casa me
+arrojaba, y aun &eacute;stos me dezmaban dos gatos romanos; que,
+como sueltos y ligeros, &eacute;rales f&aacute;cil quitarme lo que
+no ca&iacute;a debajo del distrito que alcanzaba mi cadena.
+Cipi&oacute;n hermano, as&iacute; el Cielo te conceda el bien que
+deseas, que, sin que te enfades, me dejes ahora filosofar un poco;
+porque si dejase de decir las cosas que en este instante me han
+venido a la memoria de aquellas que entonces me ocurrieron, me
+parece que no ser&iacute;a mi historia cabal ni de fruto
+alguno.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Advierte, Berganza, no sea tentaci&oacute;n del
+demonio esa gana de filosofar que dices te ha venido; porque no
+tiene la murmuraci&oacute;n mejor velo para paliar y encubrir su
+maldad disoluta que darse a entender el murmurador que todo cuanto
+dice son sentencias de fil&oacute;sofos, y que el decir mal es
+reprehensi&oacute;n, y el descubrir los defetos ajenos, buen celo.
+Y no hay vida de ning&uacute;n murmurante que, si la consideras y
+escudri&ntilde;as, no la halles llena de vicios y de insolencias. Y
+debajo de saber esto, filosofea ahora cuanto quisieres.</p>
+<p>BERGANZA.--Seguro puedes estar, Cipi&oacute;n, de que m&aacute;s
+murmure, porque as&iacute; lo tengo prosupuesto. Es, <a name='p195'
+id="p195"></a>pues, el caso, que como me estaba todo el d&iacute;a
+ocioso, y la ociosidad sea madre de los pensamientos, di en repasar
+por la memoria algunos latines que me quedaron en ella de muchos
+que o&iacute; cuando fu&iacute; con mis amos al estudio, con que, a
+mi parecer, me hall&eacute; algo m&aacute;s mejorado de
+entendimiento, y determin&eacute;, como si hablar supiera,
+aprovecharme dellos en las ocasiones que se me ofreciesen; pero en
+manera diferente de la que se suelen aprovechar algunos ignorantes.
+Hay algunos romancistas que en las conversaciones disparan de
+cuando en cuando con alg&uacute;n lat&iacute;n breve y compendioso,
+dando a entender a los que no lo entienden que son grandes latinos,
+y apenas saben declinar un nombre ni conjugar un verbo.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Por menor da&ntilde;o tengo &eacute;se que el
+que hacen los que verdaderamente saben lat&iacute;n, de los cuales
+hay algunos tan imprudentes, que hablando con un zapatero o con un
+sastre arrojan latines como agua.</p>
+<p>BERGANZA.--Deso podemos inferir que tanto peca el que dice
+latines delante de quien los ignora como el que los dice
+ignor&aacute;ndolos.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Para saber callar en romance y hablar en
+lat&iacute;n, discreci&oacute;n es menester, hermano Berganza.</p>
+<p>BERGANZA.--As&iacute; es, porque tambi&eacute;n se puede decir
+una necedad en lat&iacute;n como en romance.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Dejemos esto, y comienza a decir tus
+filosof&iacute;as. <a name='p196' id="p196"></a></p>
+<p>BERGANZA.--Ya las he dicho: &eacute;stas son que acabo de
+decir.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--&iquest;Cu&aacute;les?</p>
+<p>BERGANZA.--Estas de los latines y romances, que yo
+comenc&eacute; y t&uacute; acabaste.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--&iquest;Al murmurar llamas filosofar?
+&iexcl;As&iacute; va ello! Canoniza, canoniza, Berganza, a la
+maldita plaga de la murmuraci&oacute;n, y dale el nombre que
+quisieres; que ella dar&aacute; a nosotros el de c&iacute;nicos,
+que quiere decir perros murmuradores; y por tu vida que calles ya y
+sigas tu historia.</p>
+<p>BERGANZA.--&iquest;C&oacute;mo la tengo de seguir si callo?</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Quiero decir que la sigas de golpe, sin que la
+hagas que parezca pulpo, seg&uacute;n la vas a&ntilde;adiendo
+colas.</p>
+<p>BERGANZA.--Habla con propiedad; que no se llaman colas las del
+pulpo. Y digo que, no contenta mi fortuna de haberme quitado de mis
+estudios y de la vida que en ellos pasaba, tan regocijada y
+compuesta, y haberme puesto atraillado tras de una puerta, y de
+haber trocado la liberalidad de los estudiantes en la mezquinidad
+de la negra, orden&oacute; de sobresaltarme en lo que ya por
+quietud y descanso ten&iacute;a. Mira, Cipi&oacute;n, ten por
+cierto y averiguado, como yo lo tengo, que al desdichado las
+desdichas le buscan y le hallan, aunque se esconda en los
+&uacute;ltimos rincones de la tierra. D&iacute;golo porque la negra
+de casa, una vez, me trujo una esponja frita con manteca;
+conoc&iacute; <b><i>su</i></b> maldad; vi que era peor que comer
+zarazas, <a name='p197' id="p197"></a>porque a quien la come se le
+hincha el est&oacute;mago y no sale d&eacute;l sin llevarse tras
+s&iacute; la vida; y acord&eacute; de poner tierra en medio.
+Hall&eacute;me un d&iacute;a suelto, y sin decir a Dios a ninguno
+de casa, me puse en la calle; por un agujero de la muralla
+sal&iacute; al campo, y antes que amaneciese me puse en Mairena,
+que es un lugar que est&aacute; cuatro leguas de Sevilla. Quiso mi
+buena suerte que hall&eacute; all&iacute; una
+compa&ntilde;&iacute;a de soldados, que, seg&uacute;n o&iacute;
+decir, se iban a embarcar a Cartagena. Estaban en ella cuatro
+rufianes, y el atambor era uno que hab&iacute;a sido corchete, y
+gran chocarrero, como lo suelen ser los m&aacute;s atambores.
+Determin&eacute; de acomodarme con &eacute;l, si &eacute;l
+quisiese, y seguir aquella jornada, aunque me llevase a Italia o a
+Flandes; porque me parece a m&iacute;, y aun a ti te debe parecer
+lo mismo, que puesto que dice el refr&aacute;n: "Quien necio es en
+su villa, necio es en Castilla", el andar tierras y comunicar con
+diversas gentes hace a los hombres discretos.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Es eso tan verdad, que me acuerdo haber
+o&iacute;do decir a un amo que tuve de bon&iacute;simo ingenio, que
+al famoso griego llamado Ulises le dieron renombre de prudente por
+s&oacute;lo haber andado muchas tierras y comunicado con diversas
+gentes y varias naciones; y as&iacute;, alabo la intenci&oacute;n
+que tuviste de irte donde te llevasen.</p>
+<p>BERGANZA.--Es, pues, el caso que el atambor, por tener con
+qu&eacute; mostrar m&aacute;s sus chacorrer&iacute;as,
+comenz&oacute; a ense&ntilde;arme a bailar al son del atambor y a
+hacer <a name='p198' id="p198"></a>otras moner&iacute;as, tan
+ajenas de poder aprenderlas otro perro que no fuera yo, como las
+oir&aacute;s cuando te las diga. En menos de quince d&iacute;as,
+con mi buen ingenio y con la diligencia que puso el que
+hab&iacute;a escogido por patr&oacute;n, supe saltar por el Rey de
+Francia y no saltar por la mala tabernera; ense&ntilde;&oacute;me a
+hacer corvetas como caballo napolitano, y a andar a la redonda como
+mula de atahona, con otras cosas que, si yo no tuviera cuenta en no
+adelantarme a mostrarlas, pusiera en duda si era alg&uacute;n
+demonio en figura de perro el que las hac&iacute;a. P&uacute;some
+nombre del <i>perro sabio</i> y no hab&iacute;amos llegado al
+alojamiento cuando, tocando su atambor, andaba por todo el lugar
+pregonando que todas las personas que quisiesen venir a ver las
+maravillosas gracias y habilidades del perro sabio, en tal casa, o
+en tal hospital, las mostraban, a ocho, o a cuatro
+maraved&iacute;s, seg&uacute;n era el pueblo, grande o chico. Con
+estos encarecimientos no quedaba persona en todo el lugar que no me
+fuese a ver, y ninguno hab&iacute;a que no saliese admirado y
+contento de haberme visto. Triunfaba mi amo con la mucha ganancia;
+y viendo cu&aacute;n bien sab&iacute;a imitar el corcel napolitano,
+h&iacute;zome unas cubiertas de guadamac&iacute; y una silla
+peque&ntilde;a, que me acomod&oacute; en las espaldas, y sobre ella
+puso una figura liviana de un hombre, con una lancilla de correr
+sortija, y ense&ntilde;&oacute;me a correr derechamente a una
+sortija que entre dos palos pon&iacute;a; y el d&iacute;a que
+hab&iacute;a de correrla pregonaba que aquel d&iacute;a
+corr&iacute;a sortija <a name='p199' id="p199"></a>el perro sabio,
+y hac&iacute;a otras nuevas y nunca vistas galanter&iacute;as, las
+cuales de mi santiscario, como dicen, las hac&iacute;a, por no
+sacar mentiroso a mi amo. Llegamos, pues, por nuestras jornadas
+contadas a Montilla, villa del famoso y gran cristiano
+Marqu&eacute;s de Priego, se&ntilde;or de la casa de Aguilar y de
+Montilla. Alojaron a mi amo, porque &eacute;l lo procur&oacute;, en
+un hospital, ech&oacute; luego el ordinario bando, y como ya la
+fama se hab&iacute;a adelantado a llevar las nuevas de las
+habilidades y gracias del perro sabio, en menos de una hora se
+llen&oacute; el patio de gente. Alegr&oacute;se mi amo viendo que
+la cosecha iba de guilla, y mostr&oacute;se aquel d&iacute;a
+chacorrero en demas&iacute;a. Lo primero en que comenzaba la fiesta
+era en los saltos que yo daba por un aro de cedazo, que
+parec&iacute;a de cuba; conjur&aacute;bame por las ordinarias
+preguntas, y cuando &eacute;l bajaba una varilla de membrillo que
+en la mano ten&iacute;a, era se&ntilde;al del salto; y cuando la
+ten&iacute;a alta, de que me estuviese quedo. El primer conjuro
+deste d&iacute;a--memorable entre todos los de mi vida--fu&eacute;
+decirme: "Ea, Gavil&aacute;n amigo, salta por la pompa y aparato de
+do&ntilde;a Pimpinela de Plafagonia. &iquest;No te cuadra el
+conjuro, hijo Gavil&aacute;n? Pues salta por el bachiller Pasillas,
+que se firma licenciado sin tener grado alguno. &iexcl;Oh, perezoso
+est&aacute;s! &iquest;Por qu&eacute; no saltas? Pero ya entiendo y
+alcanzo tus marruller&iacute;as: ahora salta por el licor de
+Esquivias, famoso al par del de Ciudad Real, San Mart&iacute;n y
+Ribadavia." Baj&oacute; la varilla y salt&eacute; yo, y not&eacute;
+sus malicias <a name='p200' id="p200"></a>y malas entra&ntilde;as.
+Volvi&oacute;se luego al pueblo, y en voz alta dijo: "No piense
+vuesa merced, senado valeroso, que es cosa de burla lo que este
+perro sabe; veinte y cuatro piezas He tengo ense&ntilde;adas, que
+por la menor dellas volar&iacute;a un gavil&aacute;n; quiero decir
+que por ver la menor se pueden caminar treinta leguas. Sabe bailar
+la zarabanda y chacona mejor que su inventora misma; b&eacute;bese
+una azumbre de vino sin dejar gota; entona un <i>sol fa mi re</i>
+tan bien como un sacrist&aacute;n; todas estas cosas, y otras
+muchas que me quedan por decir, las ir&aacute;n viendo vuesas
+mercedes en los d&iacute;as que estuviere aqu&iacute; la
+compa&ntilde;&iacute;a; y por ahora d&eacute; otro salto nuestro
+sabio, y luego entraremos en lo grueso. Con esto suspendi&oacute;
+el auditorio que hab&iacute;a llamado senado, y les encendi&oacute;
+el deseo de no dejar de ver todo lo que yo sab&iacute;a.
+Volvi&oacute;se a m&iacute; mi amo, y dijo: "Volved, hijo
+Gavil&aacute;n, y con gentil agilidad y destreza deshaced los
+saltos que hab&eacute;is hecho; pero ha de ser a devoci&oacute;n de
+la famosa hechicera que dicen que hubo en este lugar." Apenas hubo
+dicho esto, cuando alz&oacute; la voz la hospitalera, que era una
+vieja, al parecer, de m&aacute;s de sesenta a&ntilde;os, diciendo:
+"&iexcl;Bellaco, charlat&aacute;n, embaidor, aqu&iacute; no hay
+hechicera alguna! Si lo dec&iacute;s por la Camacha, ya ella
+pag&oacute; su pecado, y est&aacute; donde Dios se sabe; si lo
+dec&iacute;s por m&iacute;, chacorrero, ni yo soy ni he sido
+hechicera en mi vida; y si he tenido fama de haberlo sido, merced a
+los testigos falsos, y a la ley del encaje, y al <a name='p201' id=
+"p201"></a>juez arrojadizo y mal informado, ya sabe todo di mundo
+la vida que hago, en penitencia, no de los hechizos que no hice,
+sino de otros muchos pecados, otros que, como pecadora, he
+cometido. As&iacute; que, socarr&oacute;n tamborilero, salid del
+hospital; si no, por vida de mi santiguada que os haga salir
+m&aacute;s que de paso." Y con esto comenz&oacute; a dar tantos
+gritos y a decir tantas y tan atropelladas injurias a mi amo que
+<b><i>le</i></b> puso en confusi&oacute;n y sobresalto; finalmente,
+no dej&oacute; que pasase adelante la fiesta en ning&uacute;n modo.
+No le pes&oacute; a mi amo del alboroto, porque se qued&oacute; con
+los dineros, y aplaz&oacute; para otro d&iacute;a y en otro
+hospital lo que en aqu&eacute;l hab&iacute;a faltado. Fu&eacute;se
+la gente maldiciendo a la vieja, a&ntilde;adiendo al nombre de
+hechicera el de bruja. Con todo esto, nos quedamos en el hospital
+aquella noche; y encontr&aacute;ndome la vieja en el corral solo,
+me dijo: "&iquest;Eres t&uacute;, hijo Montiel? &iquest;Eres
+t&uacute;, por ventura, hijo?" Alc&eacute; la cabeza y
+mir&eacute;la muy de espacio; lo cual, visto por ella, con
+l&aacute;grimas en los ojos se vino a m&iacute;, y me ech&oacute;
+los brazos al cuello. Esto que ahora te quiero contar te lo
+hab&iacute;a de haber dicho al principio de mi cuento, y as&iacute;
+excus&aacute;ramos la admiraci&oacute;n que nos caus&oacute; el
+vernos con habla. Porque has de saber que la vieja me dijo: "Hijo
+Montiel, vente tras m&iacute;, y sabr&aacute;s mi aposento, y
+procura que esta noche nos veamos a solas en &eacute;l, que yo
+dejar&eacute; abierta la puerta; y sabe que tengo muchas cosas que
+decirte de tu vida y para tu provecho." Baj&eacute; yo la cabeza en
+se&ntilde;al de <a name='p202' id="p202"></a>obedecerla, por lo
+cual ella se acab&oacute; de enterar en que yo era el perro Montiel
+que buscaba, seg&uacute;n despu&eacute;s me lo dijo. Qued&eacute;
+at&oacute;nito y confuso, esperando la noche, por ver en lo que
+paraba aquel misterio o prodigio de haberme hablado la vieja; y
+como hab&iacute;a o&iacute;do llamarla de hechicera, esperaba de su
+vista y habla grandes cosas. Lleg&oacute;se, en fin, el punto de
+verme con ella en su aposento, que era escuro, estrecho y bajo, y
+solamente claro con la d&eacute;bil luz de un candil de barro que
+en &eacute;l estaba; atiz&oacute;le la vieja y sent&oacute;se sobre
+una arquilla, y lleg&oacute;me junto a s&iacute;, y, sin hablar
+palabra, me volvi&oacute; a abrazar. Lo primero que me dijo
+fu&eacute;:</p>
+<p>"Bien esperaba yo en el Cielo que antes que estos mis ojos se
+cerrasen con el &uacute;ltimo sue&ntilde;o te hab&iacute;a de ver,
+hijo m&iacute;o, y ya que te he visto, venga la muerte y
+ll&eacute;veme desta cansada vida. Has de saber, hijo, que en esta
+villa vivi&oacute; la m&aacute;s famosa hechicera que hubo en el
+mundo, a quien llamaron <i>la Camacha de Montilla</i>; tuvo fama
+que convert&iacute;a los hombres en animales, lo que yo nunca he
+podido alcanzar c&oacute;mo se haga. Sea lo que fuere, lo que me
+pesa es que yo ni tu madre, que fuimos disc&iacute;pulas de la
+buena Camacha, nunca llegamos a saber tanto como ella.</p>
+<p>"Tu madre, hijo, se llam&oacute; <i>la Montiela</i>, que
+despu&eacute;s de la Camacha fu&eacute; famosa; yo me llamo <i>la
+Ca&ntilde;izares</i>, si ya no tan sabia como las dos, a lo menos
+de tan buenos deseos como cualquiera dellas. Tu madre no
+muri&oacute; de enfermedad alguna, sino de dolor <a name='p203' id=
+"p203"></a>de que supo que la Camacha, su maestra, de envidia que
+la tuvo porque se le iba subiendo a las barbas en saber tanto como
+ella, o por otra pendenzuela de celos, que nunca pude averiguar,
+<i><b>un d&iacute;a, convirti&oacute; a sus tres hijos en
+perros</b></i>. La Camacha se fu&eacute; y se llev&oacute; los
+cachorros; yo me qued&eacute; con tu madre, la cual no pod&iacute;a
+creer lo que le hab&iacute;a sucedido. Lleg&oacute;se el fin de la
+Camacha, y estando en la &uacute;ltima hora de su vida llam&oacute;
+a tu madre y le dijo que no tuviese pena: que ellos
+volver&iacute;an a su ser cuando menos lo pensasen. Tom&oacute;lo
+tu madre de memoria, y yo lo fij&eacute; en la m&iacute;a para si
+sucediese tiempo de poderlo decir a alguno de vosotros; y para
+poder conoceros, a todos los perros que veo de tu color los llamo
+con el nombre de tu madre, no por pensar que los perros han de
+saber el nombre, sino por ver si respond&iacute;an a ser llamados
+tan diferentemente como se llaman los otros perros. Y esta tarde,
+como te vi hacer tantas cosas, y que te llaman <i>el perro
+sabio</i>, y, tambi&eacute;n, como alzaste la cabeza a mirarme
+cuando te llam&eacute; en el corral, he cre&iacute;do que t&uacute;
+eres hijo de la Montiela, a quien con grand&iacute;simo gusto doy
+noticia de tus sucesos. Lo que has de hacer, hijo, es encomendarte
+a Dios all&aacute; en tu coraz&oacute;n, y espera que &eacute;stas,
+que no quiero llamarlas profec&iacute;as, sino adivinanzas, han de
+suceder presto y pr&oacute;speramente; que, pues la buena de la
+Camacha las dijo, suceder&aacute;n, sin duda alguna, y t&uacute; y
+tu hermano, si es vivo, os ver&eacute;is como dese&aacute;is.
+<a name='p204' id="p204"></a></p>
+<p>"De lo que a m&iacute; me pesa es que estoy tan cerca de mi
+acabamiento que no tendr&eacute; lugar de verlo."</p>
+<p>Finalmente, me dijo que aquella noche pensaba untarse para ir a
+uno de sus usados convites, y que cuando all&aacute; estuviese,
+pensaba preguntar a su due&ntilde;o algo de lo que estaba por
+sucederme.</p>
+<p>Levant&oacute;se y tomando el candil se entr&oacute; en otro
+aposentillo m&aacute;s estrecho; segu&iacute;la, combatido de mil
+varios pensamientos y admirado de lo que hab&iacute;a o&iacute;do y
+de lo que esperaba ver. Colg&oacute; la Ca&ntilde;izares el candil
+de la pared, y con mucha priesa, sacando de un rinc&oacute;n una
+olla vidriada, meti&oacute; en ella la mano, y murmurando entre
+dientes, se unt&oacute; desde los pies a la cabeza, que
+ten&iacute;a sin toca. Antes que se acabase de untar me dijo que,
+ora se quedase su cuerpo en aquel aposento sin sentido; ora
+desapareciese d&eacute;l, que no me espantase, ni dejase de
+aguardar all&iacute; hasta la ma&ntilde;ana, porque sabr&iacute;a
+las nuevas de lo que me quedaba por pasar hasta ser hombre.
+D&iacute;jele bajando la cabeza que s&iacute; har&iacute;a, y con
+esto acab&oacute; su untura, y se tendi&oacute; en el suelo como
+muerta. Llegu&eacute; mi boca a la suya, y vi que no respiraba poco
+ni mucho.</p>
+<p>Quise morderla, por ver si volv&iacute;a en s&iacute;, y no
+hall&eacute; parte en toda ella que el asco no me lo estorbase;
+pero, con todo esto, la as&iacute; de un carca&ntilde;o y la
+saqu&eacute; arrastrando al patio; mas ni por esto di&oacute;
+muestras de tener sentido. All&iacute;, con mirar al cielo y verme
+en parte ancha, se me quit&oacute; el temor; a lo menos se
+templ&oacute; de manera que tuve &aacute;nimo de esperar a <a name=
+'p205' id="p205"></a>ver en lo que paraba la ida y vuelta de
+aquella mala hembra y lo que me contaba de mis sucesos. Se
+pas&oacute; la noche y se vino d d&iacute;a, que nos hall&oacute; a
+los dos en mitad del patio, ella no vuelta en s&iacute;, y a
+m&iacute; junto a ella, en cuclillas, atento, mirando su espantosa
+y fea catadura. Acudi&oacute; la gente del hospital, y viendo aquel
+retablo, unos dec&iacute;an: "Ya la bendita Ca&ntilde;izares es
+muerta; mirad cu&aacute;n desfigurada y flaca la ten&iacute;a la
+penitencia"; otros, m&aacute;s considerados, la tomaron el pulso, y
+vieron que le ten&iacute;a, y que no era muerta, por do se dieron a
+entender que estaba en &eacute;xtasis y arrobada, de puro buena.
+Otros hubo que dijeron: "Esta vieja, sin duda, debe de ser bruja, y
+debe de estar untada; que entre los que la conocemos, m&aacute;s
+fama tiene de bruja que de santa." Curiosos hubo que se llegaron a
+hincarle alfileres por las carnes, desde la punta hasta la cabeza;
+ni por eso recordaba la dormilona, ni volvi&oacute; en s&iacute;
+hasta las siete del d&iacute;a; y como se sinti&oacute; acribada de
+los alfileres y mordida de los carca&ntilde;ares, y magullada del
+arrastramiento fuera de su aposento, y a vista de tantos ojos que
+la estaban mirando, crey&oacute;, y crey&oacute; la verdad, que yo
+hab&iacute;a sido el autor de su deshonra; y as&iacute;,
+arremeti&oacute; a m&iacute;, y ech&aacute;ndome ambas manos a la
+garganta, procuraba ahogarme, diciendo: "&iexcl;Oh, bellaco,
+desagradecido, ignorante y malicioso! Y &iquest;es este el pago que
+merecen las buenas obras que a tu madre hice y de las que te
+pensaba hacer a ti?" Yo, que me vi en peligro de perder la vida
+entre las <a name='p206' id="p206"></a>u&ntilde;as de aquella fiera
+arp&iacute;a, sacud&iacute;me, y asi&eacute;ndola la
+zamarre&eacute; y arrastr&eacute; por todo el patio; y ella daba
+voces, que la librasen de los dientes de aquel maligno
+esp&iacute;ritu.</p>
+<p>Con estas razones de la mala vieja creyeron los m&aacute;s que
+yo deb&iacute;a de ser alg&uacute;n demonio de los que tienen
+ojeriza continua con los buenos cristianos, y unos acudieron a
+echarme agua bendita, otros no osaban llegar a quitarme, otros
+daban voces que me conjurasen; la vieja gru&ntilde;&iacute;a; yo
+apretaba los dientes; crec&iacute;a la confusi&oacute;n, y mi amo,
+que ya hab&iacute;a llegado al ruido, se desesperaba, oyendo decir
+que yo era demonio. Otros, que no sab&iacute;an de exorcismos,
+acudieron a tres o cuatro garrotes, con los cuales comenzaron a
+santiguarme los lomos; escoci&oacute;me la burla, solt&eacute; la
+vieja, y en tres saltos me puse en la calle y en pocos m&aacute;s
+sal&iacute; de la villa, perseguido de una infinidad de muchachos,
+que iban a grandes voces diciendo: "&iexcl;Ap&aacute;rtense, que
+rabia el perro sabio!" Otros dec&iacute;an: "&iexcl;No rabia, sino
+que es demonio en figura de perro!" Con este molimiento, a campana
+herida sal&iacute; del pueblo, sigui&eacute;ndome muchos que
+indubitablemente creyeron que era demonio, as&iacute; por las cosas
+que me hab&iacute;an visto hacer como por las palabras que la vieja
+dijo cuando despert&oacute; de su maldito sue&ntilde;o. Dime tanta
+priesa a huir y a quitarme delante de sus ojos, que creyeron que me
+hab&iacute;a desaparecido como demonio; en seis horas anduve doce
+leguas, y llegu&eacute; a un rancho de gitanos, que estaba <a name=
+'p207' id="p207"></a>en un campo junto a Granada; all&iacute; me
+repar&eacute; un poco, porque algunos de los gitanos me conocieron
+por el perro sabio, y con no peque&ntilde;o gozo me acogieron y
+escondieron en una cueva, porque no me hallasen si fuese buscado,
+con intenci&oacute;n, a lo que despu&eacute;s entend&iacute;, de
+ganar conmigo, como lo hac&iacute;a el atambor mi amo. Veinte
+d&iacute;as estuve con ellos.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Antes, Berganza, que pases adelante, es bien que
+reparemos en lo que te dijo la bruja, y averig&uuml;emos si puede
+ser verdad la grande mentira a quien das cr&eacute;dito. Mira,
+Berganza, grand&iacute;simo disparate ser&iacute;a creer que la
+Camacha mudase los hombres en bestias; todas estas cosas y las
+semejantes son embelecos, mentiras o apariencias del demonio; y si
+a nosotros nos parece ahora que tenemos alg&uacute;n entendimiento
+y raz&oacute;n, pues hablamos siendo verdaderamente perros, o
+estando en su figura, ya hemos dicho que &eacute;ste es caso
+portentoso y jam&aacute;s visto, y que aunque le tocamos con las
+manos no le habernos de dar cr&eacute;dito, hasta tanto que el
+suceso d&eacute;l nos muestre lo que conviene que creamos.
+&iquest;Qui&eacute;reslo ver m&aacute;s claro? La Camacha
+fu&eacute; burladora falsa, y la Ca&ntilde;izares embustera, y la
+Montiela tonta, maliciosa y bellaca, con perd&oacute;n sea dicho,
+si acaso es nuestra madre, de entrambos o tuya; que yo no la quiero
+tener por madre.</p>
+<p>BERGANZA.--Digo que tienes raz&oacute;n, Cipi&oacute;n hermano,
+y que eres m&aacute;s discreto de lo que pensaba; y vengo a pensar
+y creer que todo lo que hasta <a name='p208' id=
+"p208"></a>aqu&iacute; hemos pasado, y lo que estamos pasando, es
+sue&ntilde;o, y que somos perros; pero no por esto dejemos de gozar
+deste bien de la habla que tenemos y de la excelencia tan grande de
+tener discurso humano todo el tiempo que pudi&eacute;remos.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--De buena gana te escucho, por obligarte a que me
+escuches cuando te cuente, si el cielo fuere servido, los sucesos
+de mi vida.</p>
+<p>BERGANZA.--Al cabo de veinte d&iacute;as los
+<b><i>gitanos</i></b> me quisieron llevar a Murcia. No me
+pareci&oacute; bien el viaje que llevaban, y as&iacute;,
+determin&eacute; soltarme, como lo hice, y sali&eacute;ndome de
+Granada di en una huerta de un morisco, que me acogi&oacute; de
+buena voluntad, y yo qued&eacute; con mejor, pareci&eacute;ndome
+que no me querr&iacute;a para m&aacute;s de para guardarle la
+huerta, oficio, a mi cuenta, de menos trabajo que el de guardar
+ganado; y como no hab&iacute;a all&iacute; altercar sobre tanto
+m&aacute;s cuanto al salario, fu&eacute; cosa f&aacute;cil hallar
+el morisco criado a quien mandar y yo amo a quien servir. Estuve
+con &eacute;l m&aacute;s de un mes, no por el gusto de la vida que
+ten&iacute;a, sino por el que me daba saber la de mi amo, y por
+ella la de todos cuantos moriscos viven en Espa&ntilde;a.
+&iexcl;Oh, cu&aacute;ntas y cu&aacute;les cosas te pudiera decir,
+Cipi&oacute;n amigo, desta morisca canalla, si no temiera no
+poderlas dar fin en dos semanas! Como mi amo era mezquino, como lo
+son todos los de su casta, sustent&aacute;bame con pan de mijo y
+con algunas sobras de zahinas, com&uacute;n sustento suyo; pero
+esta miseria me ayud&oacute; a llevar el Cielo por un modo <a name=
+'p209' id="p209"></a>tan extra&ntilde;o como el que ahora
+oir&aacute;s. Cada ma&ntilde;ana, juntamente con el alba,
+amanec&iacute;a sentado al pie de un granado, de muchos que en la
+huerta hab&iacute;a, un mancebo, al parecer estudiante, vestido de
+bayeta, no tan negra ni tan peluda, que no pareciese parda y
+tundida. Ocup&aacute;base en escribir en un cartapacio, y de cuando
+en cuando se daba palmadas en la frente y se mord&iacute;a las
+u&ntilde;as, estando mirando al cielo; y otras veces se
+pon&iacute;a tan imaginativo que no mov&iacute;a pie ni mano, ni
+aun las pesta&ntilde;as: tal era su embelesamiento. Una vez me
+llegu&eacute; junto a &eacute;l sin que me echase de ver;
+o&iacute;le murmurar entre dientes, y al cabo de un buen espacio
+di&oacute; una gran voz, diciendo: "&iexcl;Vive el Se&ntilde;or que
+es la mejor octava que he hecho en todos los d&iacute;as de mi
+vida!" Y escribiendo apriesa en su cartapacio, daba muestras de
+gran contento; todo lo cual me dio a entender que el desdichado era
+poeta. H&iacute;cele mis acostumbradas caricias, por asegurarle de
+mi mansedumbre; &eacute;cheme a sus pies, y &eacute;l, con esta
+seguridad, prosigui&oacute; en sus pensamientos y torn&oacute; a
+rascarse la cabeza y a sus arrobos, y a volver a escribir lo que
+hab&iacute;a pensado. Despu&eacute;s de haber escrito algunas
+coplas de <b><i>una</i></b> comedia, con mucho sosiego y espacio
+sac&oacute; de la faldriquera algunos mendrugos de pan y obra de
+veinte pasas, que, a mi parecer, entiendo que se las cont&eacute;,
+y aun estoy en duda si eran tantas, porque juntamente con ellas
+hac&iacute;an bulto ciertas migajas de pan que las
+acompa&ntilde;aban. Sopl&oacute; y apart&oacute; las migajas,
+<a name='p210' id="p210"></a>y una a una se comi&oacute; las pasas
+y los palillos, porque no le vi arrojar ninguno, ayud&aacute;ndolas
+con los mendrugos, que, morados con la borra de la faldriquera,
+parec&iacute;an mohosos, y eran tan duros de condici&oacute;n, que
+aunque &eacute;l procur&oacute; enternecerlos pase&aacute;ndolos
+por la boca una y muchas veces, no fu&eacute; posible moverlos de
+su terquedad; todo lo cual redund&oacute; en mi provecho, porque me
+los arroj&oacute;, diciendo: "&iexcl;To, to! Toma, que buen
+provecho te hagan." "&iexcl;Mirad --dije entre
+m&iacute;--qu&eacute; n&eacute;ctar o ambros&iacute;a me da este
+poeta, de los que ellos dicen que se mantienen los dioses y su
+Apolo all&aacute; en el cielo!" En fin, por la mayor parte, grande
+es la miseria de los poetas; pero mayor era mi necesidad, pues me
+oblig&oacute; a comer lo que &eacute;l desechaba. En tanto que
+dur&oacute; la composici&oacute;n de su comedia, no dej&oacute; de
+venir a la huerta, ni a m&iacute; me faltaron mendrugos, porque los
+repart&iacute;a conmigo con mucha liberalidad, y luego nos
+&iacute;bamos a la noria, donde, yo de bruces y &eacute;l con un
+canjil&oacute;n satisfac&iacute;amos la sed como unos monarcas.
+Pero falt&oacute; el poeta, y sobr&oacute; en m&iacute; la hambre,
+tanto, que determin&eacute; dejar al morisco y entrarme en la
+ciudad a buscar ventura, que la halla el que se muda. Al entrar de
+la ciudad vi que sal&iacute;a del famoso monasterio de San
+Jer&oacute;nimo, mi poeta, que, como me vio, se vino a m&iacute;
+con los brazos abiertos, y yo me fu&iacute; a &eacute;l con nuevas
+muestras de regocijo por haberle hallado. Luego al instante
+comenz&oacute; a desembaular pedazos de pan, m&aacute;s tiernos que
+los que sol&iacute;a llevar <a name='p211' id="p211"></a>a la
+huerta, y a entregarlos a mis dientes sin repasarlos por los suyos,
+merced que con nuevo gusto satisfizo mi hambre. Los tiernos
+mendrugos y el haber visto salir a mi poeta del monasterio dicho me
+pusieron en sospecha de que ten&iacute;a las musas vergonzantes,
+como otros muchos las tienen. Encamin&oacute;se a la ciudad, y yo
+le segu&iacute;, con determinaci&oacute;n de tenerle por amo, si
+&eacute;l quisiese, imaginando que de las sobras de su castillo se
+pod&iacute;a mantener mi real. De lance en lance <b><i>vine a parar
+en casa de un autor de comed&iacute;as</i></b> y con una
+compa&ntilde;&iacute;a llegu&eacute; a esta ciudad de Valladolid,
+donde en un entrem&eacute;s me dieron una herida que me
+lleg&oacute; casi al fin de la vida; no pude vengarme, por estar
+enfrenado entonces, y despu&eacute;s, a sangre fr&iacute;a, no
+quise; que la venganza pensada arguye crueldad y mal &aacute;nimo.
+Cans&oacute;me aquel ejercicio, no por ser trabajo, sino porque
+ve&iacute;a en &eacute;l cosas que juntamente ped&iacute;an
+enmienda y castigo; y como a m&iacute; estaba m&aacute;s el
+sentillo que el remediallo, acord&eacute; de no verlo, y
+as&iacute;, me acog&iacute; a sagrado, como hacen aquellos que
+dejan los vicios cuando no pueden ejercitallos, aunque m&aacute;s
+vale tarde que nunca. Digo, pues, que vi&eacute;ndote una noche
+llevar la linterna con el buen cristiano Mahudes, te
+consider&eacute; contento y justa y santamente ocupado; y lleno de
+buena envidia quise seguir tus pasos, y con esta loable
+intenci&oacute;n me puse delante de Mahudes, que luego me
+eligi&oacute; para tu compa&ntilde;ero y me trujo a este hospital.
+&iquest;Ves cuan larga ha sido mi pl&aacute;tica? &iquest;Ves mis
+muchos y diversos <a name='p212' id="p212"></a>sucesos?
+&iquest;Consideras mis caminos y mis amos tantos? Pues todo lo que
+has o&iacute;do es nada, comparado a lo que te pudiera contar.</p>
+<p>CIPI&Oacute;N.--Y con esto pongamos fin a esta pl&aacute;tica;
+que la luz que entra por estos resquicios muestra que es muy
+entrado el d&iacute;a, y esta noche que viene, si no nos ha dejado
+este grande beneficio de la habla, ser&aacute; la m&iacute;a, para
+contarte mi vida.</p>
+<p>BERGANZA.--Sea ans&iacute;, y mira que acudas a este mismo
+puesto.</p>
+<a name='p213' id="p213"></a><br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<br>
+<center><img src='./images/d211.png'
+width='30%' alt='--'></center>
+<br>
+<h2><a name='return_p211_EL_RETABLO_DE_LAS_MARAVILLAS' href=
+'#index_p211_EL_RETABLO_DE_LAS_MARAVILLAS' id=
+"return_p211_EL_RETABLO_DE_LAS_MARAVILLAS">EL RETABLO DE LAS
+MARAVILLAS</a></h2>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Salen</i> CHANFALLA <i>y la</i> CHERINOS.)</p>
+</div>
+<p>CHANFALLA.--No se te pasen de la memoria, Chirinos, mis
+advertimientos, principalmente los que te he dado para este nuevo
+embuste.</p>
+<p>CHIRINOS.--Chanfalla ilustre, lo que en m&iacute; fuere, tenlo
+como de molde; que tanta memoria tengo como entendimiento, a quien
+se junta una voluntad de acertar a satisfacerte que excede a las
+dem&aacute;s potencias.</p>
+<p>CHANFALLA.--Chirinos, poco a poco estamos ya en el pueblo, y
+estos que aqu&iacute; vienen deben de ser, como lo son sin duda, el
+Gobernador y los Alcaldes. Salg&aacute;mosles al encuentro, y date
+un filo a la lengua en la piedra de la adulaci&oacute;n; pero no
+despuntes de aguda.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Salen el</i> GOBERNADOR <i>y</i> BENITO REPOLLO,
+<i>alcalde</i>;JUAN <i><b>Tostado</b>, regidor, y</i> PEDRO
+CAPACHO, <i>escribano</i>.)</p>
+</div>
+<p>Beso a vuesas mercedes las manos. &iquest;Qui&eacute;n de vuesas
+mercedes es el Gobernador de este pueblo?</p>
+<p>GOBERNADOR.--Yo soy el Gobernador; &iquest;qu&eacute; es lo que
+quer&eacute;is, buen hombre? <a name='p214' id="p214"></a></p>
+<p>CHANFALLA.--A tener yo dos onzas de entendimiento, hubiera
+echado de ver que esa peripat&eacute;tica y anchurosa presencia no
+pod&iacute;a ser de otro que del dign&iacute;simo Gobernador de
+este honrado pueblo.</p>
+<p>GOBERNADOR.--Y bien, &iquest;qu&eacute; es lo que
+quer&eacute;is, hombre honrado?</p>
+<p>CHIRINOS.--Honrados d&iacute;as viva vuesa merced que as&iacute;
+nos honra; en fin, la encina da bellotas, el pero, peras; la parra,
+uvas, y el honrado, honra, sin poder hacer otra cosa.</p>
+<p>BENITO.--Sentencia <i>ciceronianca</i>, sin quitar ni poner un
+punto.</p>
+<p>CAPACHO.--<i>Ciceroniana</i> quiso decir el se&ntilde;or alcalde
+Benito Repollo.</p>
+<p>BENITO.--Siempre quiero decir lo que es mejor, sino que las
+m&aacute;s veces no acierto; en fin, buen hombre,
+&iquest;qu&eacute; quer&eacute;is?</p>
+<p>CHANFALLA.--Yo, se&ntilde;ores m&iacute;os, soy Montiel, el que
+trae el Retablo de las Maravillas; hanme enviado a llamar de la
+corte los se&ntilde;ores cofrades de los hospitales, porque no hay
+autor de comedias en ella, y perecen los hospitales; y con mi ida
+se remediar&aacute; todo.</p>
+<p>GOBERNADOR.--Y &iquest;qu&eacute; quiere decir Retablo de las
+Maravillas?</p>
+<p>CHANFALLA.--Por las maravillosas cosas que en &eacute;l se
+ense&ntilde;an y muestran, viene a ser llamado Retablo de las
+Maravillas; el cual fabric&oacute; y compuso el sabio Tontonelo
+debajo de tales paralelos, rumbos, <a name='p215' id=
+"p215"></a>astros y estrellas; con tales puntos, caracteres y
+observaciones, que ninguno puede ver las cosas que en &eacute;l se
+muestran, que tenga alguna raza de confeso, o sea <i><b>hijo de
+padres ladrones</b></i>; y el que fuere contagiado destas dos tan
+usadas enfermedades, desp&iacute;dase de ver las cosas jam&aacute;s
+vistas ni o&iacute;das de mi Retablo.</p>
+<p>BENITO.--Ahora echo de ver que cada d&iacute;a se ven en el
+mundo cosas nuevas. Y &iexcl;qu&eacute;! &iquest;se llamaba
+Tontonelo el sabio que el Retablo compuso?</p>
+<p>CHERINOS.--Tontonelo se llamaba, nacido en la ciudad de
+Tontonela; hombre de quien hay fama que le llegaba la barba a la
+cintura.</p>
+<p>BENITO.--Por la mayor parte, los hombres de grandes barbas son
+sabihondos.</p>
+<p>GOBERNADOR.--Se&ntilde;or regidor Juan <i><b>Tostado</b></i>, yo
+determino, debajo de su buen parecer, que esta noche se despose la
+se&ntilde;ora Teresa <i><b>Tostada</b></i>, su hija, de quien yo
+soy padrino, y en regocijo de la fiesta, quiero que el se&ntilde;or
+Montiel muestre en vuestra casa su Retablo.</p>
+<p>JUAN.--Eso tengo yo por servir al se&ntilde;or Gobernador, con
+cuyo parecer me convengo, entablo y arrimo, aunque haya otra cosa
+en contrario.</p>
+<p>CHIRINOS.--La cosa que hay en contrario es, que si no se nos
+paga primero nuestro trabajo, as&iacute; ver&aacute;n las figuras
+como por el cerro de Ubeda. &iquest;Y vuesas mercedes,
+se&ntilde;ores Justicias, tienen conciencia y alma en esos cuerpos?
+Bueno ser&iacute;a que entrase esta <a name='p216' id=
+"p216"></a>noche todo el pueblo en casa del se&ntilde;or Juan
+<i><b>Tostado</b></i>, o como es su gracia, y viese lo contenido en
+el tal retablo, y ma&ntilde;ana, cuando quisi&eacute;semos
+mostralle al pueblo, no hubiese &aacute;nima que le viese: no,
+se&ntilde;ores, no, se&ntilde;ores; <i>ante omnia</i> nos han de
+pagar lo que fuere justo.</p>
+<p>BENITO.--Se&ntilde;ora autora, aqu&iacute; no os ha de pagar
+ninguna Antona, ni ning&uacute;n Anto&ntilde;o; el se&ntilde;or
+regidor Juan <i><b>Tostado</b></i> os pagar&aacute; m&aacute;s que
+honradamente, y si no el Concejo. &iexcl;Bien conoc&eacute;is el
+lugar por cierto! Aqu&iacute;, hermana, no aguardamos a que ninguna
+Antona pague por nosotros.</p>
+<p>CAPACHO.--&iexcl;Pecador de m&iacute;, se&ntilde;or Benito
+Repollo, y qu&eacute; lejos da del blanco! No dice la se&ntilde;ora
+autora que pague ninguna Antona, sino que le paguen adelantado, y
+ante todas cosas, que eso quiere decir <i>ante omnia</i>.</p>
+<p>BENITO.--Mirad, escribano Pedro Capacho; haced vos que me hablen
+a derechas, que yo entender&eacute; a pie llano; vos, que sois
+le&iacute;do y escribido, pod&eacute;is entender esas
+algarab&iacute;as de allende, que yo, no.</p>
+<p>JUAN.--Ahora bien, &iquest;contentarse ha el se&ntilde;or autor
+con que yo le d&eacute; adelantados media docena de ducados? Y
+m&aacute;s, que se tendr&aacute; cuidado que no entre gente del
+pueblo esta noche en mi casa.</p>
+<p>CHANFALLA.--Soy contento; porque yo me f&iacute;o de la
+diligencia de vuesa merced y de su buen t&eacute;rmino.</p>
+<p>JUAN.--Pues v&eacute;ngase conmigo, recibir&aacute; el dinero
+<a name='p217' id="p217"></a>y ver&aacute; mi casa y la comodidad
+que hay en ella para mostrar ese Retablo.</p>
+<p>CHANFALLA.--Vamos, y no se les pase de las mientes las calidades
+que han de tener los que se atrevieren a mirar el maravilloso
+Retablo.</p>
+<p>BENITO.--A mi cargo queda eso, y s&eacute;le decir que por mi
+parte puedo ir seguro a juicio, pues tengo el padre alcalde; cuatro
+dedos de enjundia de cristiano viejo rancioso tengo sobre los
+cuatro costados de mi linaje: miren si ver&eacute; el tal
+Retablo.</p>
+<p>CAPACHO.--Todos le pensarnos ver, se&ntilde;or Benito
+Repollo.</p>
+<p>JUAN.--No nacimos ac&aacute; en las malvas, se&ntilde;or Pedro
+Capacho.</p>
+<p>GOBERNADOR.--Todo ser&aacute; menester, seg&uacute;n voy viendo,
+se&ntilde;ores Alcalde, Regidor y Escribano.</p>
+<p>JUAN.--Vamos, autor, y manos a la obra; que Juan
+<i><b>Tostado</b></i> me llamo, hijo de Ant&oacute;n
+<i><b>Tostado</b></i> y de Juana Macha; y no digo m&aacute;s en
+abono, y seguro que podr&eacute; ponerme cara a cara y a pie quedo
+delante del referido Retablo.</p>
+<p>CHERINOS.--Dios lo haga.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Entranse</i> JUAN <i><b>Tostado</b> y</i> CHANFALLA.)</p>
+</div>
+<p>GOBERNADOR.--Se&ntilde;ora autora, &iquest;qu&eacute; poetas se
+usan ahora en la Corte, de fama y rumbo, especialmente de los
+llamados c&oacute;micos?; porque yo tengo mis puntas y collar de
+poeta, y p&iacute;come de la far&aacute;ndula y car&aacute;tula.
+Veinte y dos comedias tengo, todas nuevas, que se ven las unas a
+las otras; y estoy aguardando <a name='p218' id=
+"p218"></a>coyuntura para ir a la Corte y enriquecer con ellas
+media docena de autores.</p>
+<p>CHERINOS.--A lo que vuesa merced, se&ntilde;or Gobernador, me
+pregunta de los poetas, no le sabr&eacute; responder; porque hay
+tantos, que quitan el sol; y todos piensan que son famosos. Los
+poetas c&oacute;micos son los ordinarios y que siempre se usan, y
+as&iacute; no hay para qu&eacute; nombrallos. Pero d&iacute;game
+vuesa merced, por su vida: &iquest;c&oacute;mo es su buena gracia?
+&iquest;C&oacute;mo se llama?</p>
+<p>GOBERNADOR.--A m&iacute;, se&ntilde;ora autora, me llaman el
+Licenciado Gomecillos.</p>
+<p>CHERINOS.--&gt;&iexcl;V&aacute;lame Dios! &iquest;Y que vuesa
+merced es el se&ntilde;or Licenciado Gomecillos, el que compuso
+aquellas coplas tan famosas de <i>Lucifer estaba malo, y
+t&oacute;male mal de fuera</i>?</p>
+<p>GOBERNADOR.--Malas lenguas hubo que me quisieron ahijar esas
+coplas, y as&iacute; fueron m&iacute;as como del Gran Turco. Las
+que yo compuse, y no lo quiero negar, fueron aquellas que trataron
+del diluvio de Sevilla; que puesto que los poetas son ladrones unos
+de otros, nunca me preci&eacute; de hurtar nada a nadie: con mis
+versos me ayude Dios, y hurte el que quisiere.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Vuelve</i> CHANFALLA.)</p>
+</div>
+<p>CHANFALLA.--Se&ntilde;ores, vuesas mercedes vengan, que todo
+est&aacute; a punto, y no falta m&aacute;s que comenzar.</p>
+<p>CHIRINOS.--&iquest;Est&aacute; ya el dinero <i>in
+Corbona</i>?</p>
+<p>CHANFALLA.--Y aun entre las telas del coraz&oacute;n. <a name=
+'p219' id="p219"></a></p>
+<p>CHIRINOS.--Pues doyte por aviso, Chanfalla, que el Gobernador es
+poeta.</p>
+<p>CHANFALLA.--&iquest;Poeta? &iexcl;Cuerpo del mundo! Pues dale
+por enga&ntilde;ado, porque todos los de humor semejante son hechos
+a la macacona, gente descuidada, cr&eacute;dula y no nada
+maliciosa.</p>
+<p>BENITO.--Vamos, autor, que me saltan los pies por ver esas
+maravillas.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Entranse todos</i>.)</p>
+<p>(<i>Salen</i> JUANA <i><b>Tostada</b> y</i> TERESA REPOLLA,
+<i>labradoras; la una como desposada, que es la
+<b>Tostada</b></i>.)</p>
+</div>
+<p>TOSTADA.--Aqu&iacute; te puedes sentar, Teresa Repolla amiga,
+que tendremos el Retablo enfrente; y pues sabes las condiciones que
+han de tener los miradores del Retablo, no te descuides, que
+ser&iacute;a una gran desgracia.</p>
+<p>TERESA.--Ya sabes, Juana <i><b>Tostada</b></i>, que soy tu
+prima, y no digo m&aacute;s. Tan cierto tuviera yo el cielo como
+tengo cierto ver todo aquello que el Retablo mostrare. Por el siglo
+de mi madre, que me sacase los mismos ojos de mi cara, si alguna
+desgracia me aconteciese bonita soy yo para eso.</p>
+<p>JUANA <i><b>Tostada</b></i>.--Sosi&eacute;gate, prima, que toda
+la gente viene.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Entran el</i> GOBERNADOR, BENITO REPOLLO, JUAN
+<i><b>Tostado</b></i>, PEDRO CAPACHO, <i>el autor y la autora y
+otra gente del pueblo, y un sobrino de Benito que ha de ser aquel
+gentilhombre que baila</i>.)</p>
+</div>
+<p>CHANFALLA.--Si&eacute;ntense todos; el Retablo ha de <a name=
+'p220' id="p220"></a>estar detr&aacute;s de este repostero, y la
+autora tambi&eacute;n.</p>
+<p>GOBERNADOR.--El se&ntilde;or Montiel comience su obra.</p>
+<p>BENITO.--Poca balumba trae este autor para tan gran Retablo.</p>
+<p>JUAN.--Todo debe de ser de maravillas.</p>
+<p>CHANFALLA.--Atenci&oacute;n, se&ntilde;ores, que
+comienzo:--&iexcl;Oh t&uacute;, quienquiera que fuiste, que
+fabricaste este Retablo con tan maravilloso artificio, que
+alcanz&oacute; renombre <i>de las Maravillas</i>! Por la virtud que
+en &eacute;l se encierra, te conjuro, apremio y mando que luego
+incontinente muestres a estos se&ntilde;ores algunas de las tus
+maravillosas maravillas, para que se regocijen y tomen placer, sin
+esc&aacute;ndalo alguno. Ea, que ya veo que has otorgado mi
+petici&oacute;n, pues por aquella parte asoma la figura del
+valent&iacute;simo Sans&oacute;n, abrazado con las colunas del
+templo, para derriballe por el suelo y tomar venganza de sus
+enemigos. &iexcl;Tente, valeroso caballero, tente, por la gracia de
+Dios Padre; no hagas tal desaguisado, porque no cojas debajo y
+hagas tortilla tanto y tan noble gente como aqu&iacute; se ha
+juntado!</p>
+<p>BENITO.--&iexcl;V&eacute;ngase, cuerpo de tal, conmigo! Bueno
+ser&iacute;a que, en lugar de habernos venido a holgar,
+qued&aacute;semos aqu&iacute; hechos plasta. &iexcl;T&eacute;ngase,
+se&ntilde;or Sancho, pesia a mis males, que se lo ruegan
+buenos!</p>
+<p>CAPACHO.--&iquest;Veisle vos, <i><b>Tostado</b></i>?</p>
+<p>JUAN.--Pues &iquest;no le hab&iacute;a de ver? &iquest;Tengo yo
+los ojos en el colodrillo?</p>
+<a name='p221' id="p221"></a> <a name='p222' id="p222"></a><a name=
+'p223' id="p223"></a>
+<p>CAPACHO [<b><i>aparte</i></b>].--Milagroso caso es &eacute;ste:
+as&iacute; veo yo a Sans&oacute;n ahora como el Gran Turco. Pues en
+verdad que me tengo por leg&iacute;timo y cristiano viejo.</p>
+<p>CHIRINOS.--&iexcl;Gu&aacute;rdate, hombre, que sale el mesmo
+toro que mat&oacute; al ganap&aacute;n en Salamanca!
+&iexcl;&Eacute;chate, hombre; &eacute;chate, hombre; &iexcl;Dios te
+libre! &iexcl;Dios te libre!</p>
+<br>
+<br>
+<center><a href='./images/d219.png'><img src='./images/d219.png'
+width='30%' alt=
+'&iexcl;&Eacute;chense todos, &eacute;chense todos! ...'></a><br>
+<br>
+&iexcl;&Eacute;chense todos, &eacute;chense todos! ...</center>
+<br>
+<p>CHANFALLA.--&iexcl;&Eacute;chense todos, &eacute;chense todos!
+&iexcl;H&uacute;choho! &iexcl;h&uacute;choho!
+&iexcl;h&uacute;choho!</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Echanse todos y albor&oacute;tanse</i>.)</p>
+</div>
+<p>BENITO.--El diablo lleva en el cuerpo el torillo; sus partes
+tiene de hosco y de bragado; si no me tiendo, me lleva de
+vuelo.</p>
+<p>JUAN.--Se&ntilde;or autor, haga, si puede, que no salgan figuras
+que nos alboroten, y no lo digo por m&iacute;, sino por estas
+mochachas que no les ha quedado gota de sangre en el cuerpo de la
+ferocidad del toro.</p>
+<p><b><i>Tostada</i></b>.--Y &iexcl;c&oacute;mo, padre! No pienso
+volver en m&iacute; en tres d&iacute;as; ya me vi en sus cuernos,
+que los tiene agudos como una lesna.</p>
+<p>JUAN.--No fueras t&uacute; mi hija y no lo vieras.</p>
+<p>GOBERNADOR [<b><i>aparte</i></b>].--Basta que todos ven lo que
+yo no veo; pero al fin habr&eacute; de decir que lo veo, por la
+negra honrilla.</p>
+<p>CHIRINOS.--Esa manada de ratones que all&aacute; va, deciende
+por l&iacute;nea recta de aquellos que se criaron en el arca de
+No&eacute;; dellos son blancos, dellos albarazados, <a name='p224'
+id="p224"></a>dellos jaspeados, y dellos azules, y finalmente,
+todos son ratones.</p>
+<p><b><i>Tostada</i></b>.--&iexcl;Jes&uacute;s! &iexcl;Ay de
+m&iacute;! &iexcl;T&eacute;nganme que me arrojar&eacute; por
+aquella ventana! &iquest;Ratones? &iexcl;Desdichada! Amiga,
+apri&eacute;tate las faldas y mira no te muerdan; y &iexcl;monta
+que son pocos! Por el siglo de mi abuela, que pasan de milenta.</p>
+<p>REPOLLA.--Yo s&iacute; soy la desdichada, porque se me entran
+sin reparo ninguno; un rat&oacute;n morenico me tiene asida de una
+rodilla. &iexcl;Socorro venga del cielo, pues en la tierra me
+falta!</p>
+<p>CHANFALLA.---Esta agua, que con tanta priesa se deja descolgar
+de las nubes, es de la fuente que da origen y principio al
+r&iacute;o Jord&aacute;n; toda mujer a quien tocare en d rostro se
+le volver&aacute; como de plata bru&ntilde;ida, y a los hombres se
+les volver&aacute;n las barbas como de oro.</p>
+<p><b><i>Tostada</i></b>.--&iquest;Oyes, amiga? Descubre el rostro,
+pues ves lo que te importa. &iexcl;Oh, qu&eacute; licor tan
+sabroso! C&uacute;brase, padre, no se moje.</p>
+<p>JUAN.--Todos nos cubrimos, hija.</p>
+<p>BENITO.--Por las espaldas me ha calado el agua hasta la canal
+maestra.</p>
+<p>CAPACHO [<b><i>aparte</i></b>].--Yo estoy m&aacute;s seco que un
+esparto.</p>
+<p>GOBERNADOR [<b><i>aparte</i></b>].--&iquest;Qu&eacute; diablos
+puede ser esto, que a&uacute;n no me ha tocado una gota, donde
+todos se ahogan? <b><i>C|empiezo a pensar mal de la honradez de mis
+padres.</i></b> <a name='p225' id="p225"></a></p>
+<p>CAPACHO.--Fresca es el agua del santo r&iacute;o Jord&aacute;n;
+y aunque me cubr&iacute; lo que pude todav&iacute;a me
+alcanz&oacute; un poco en los bigotes, y apostar&eacute; que los
+tengo rubios como un oro.</p>
+<p>BENITO.--Y aun peor cincuenta veces.</p>
+<p>CHERINOS.--All&aacute; van hasta dos docenas de leones rampantes
+y de osos colmeneros; todo viviente se guarde; que, aunque
+fant&aacute;sticos, no dejar&aacute;n de dar alguna pesadumbre, y
+aun de hacer las fuerzas de H&eacute;rcules, con espadas
+desenvainadas.</p>
+<p>JUAN.--Ea, se&ntilde;or autor, &iexcl;cuerpo de nos! &iquest;Y
+agora nos quiere llenar la casa de osos y de leones?</p>
+<p>BENITO.--&iexcl;Mirad qu&eacute; ruise&ntilde;ores y calandrias
+nos env&iacute;a Tontonelo, sino leones y dragones! Se&ntilde;or
+autor, y salgan figuras m&aacute;s apacibles, o aqu&iacute; nos
+contentamos con las vistas, y Dios le gu&iacute;e, y no pare
+m&aacute;s en el pueblo un momento.</p>
+<p><b><i>Tostada</i></b>.--Se&ntilde;or Benito Repollo, deje salir
+ese oso y leones, siquiera por nosotras, y recebiremos mucho
+contento.</p>
+<p>JUAN.--Pues, hija, de antes te espantabas de los ratones,
+&iquest;y agora pides osos y leones?</p>
+<p><b><i>Tostada</i></b>.--Todo lo nuevo aplace, se&ntilde;or
+padre.</p>
+<p>CHIRINOS.--Esa doncella que agora se muestra tan galana y tan
+compuesta, es la llamada Herod&iacute;as, cuyo baile alcanz&oacute;
+en premio la cabeza del Precursor de la vida; si hay quien la ayude
+a bailar ver&aacute;n maravillas.</p>
+<p>BENITO.--Esta s&iacute; &iexcl;cuerpo del mundo! que es figura
+<a name='p226' id="p226"></a>hermosa, apacible y reluciente.
+Sobrino Repollo, t&uacute; que sabes de achaque de
+casta&ntilde;etas, ay&uacute;dala y ser&aacute; la fiesta de cuatro
+capas.</p>
+<p>SOBRINO.--Que me place, t&iacute;o Benito Repollo.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Tocan la</i> Zarabanda.)</p>
+</div>
+<p>CAPACHO.--&iexcl;Toma mi abuelo, si es antiguo el baile de la
+Zarabanda y de la Chacona!</p>
+<p>BENITO.--&iexcl;Ea, sobrino! ... <b><i>Pero diga, se&ntilde;or
+autor, si esa Herod&iacute;as</i></b> es jud&iacute;a,
+&iquest;c&oacute;mo vee estas maravillas?</p>
+<p>CHANFALLA.--Todas las reglas tienen excepci&oacute;n,
+se&ntilde;or Alcalde.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<i>Suena una trompeta o corneta dentro del teatro, y entra un
+furrier de compa&ntilde;&iacute;as.</i>)</p>
+</div>
+<p>FURRIER.--&iquest;Qui&eacute;n es aqu&iacute; el se&ntilde;or
+Gobernador?</p>
+<p>GOBERNADOR.--Yo soy: &iquest;qu&eacute; manda vuesa merced?</p>
+<p>FURRIER.--Que luego, al punto, mande hacer alojamiento para
+treinta hombres de armas, que llegar&aacute;n aqu&iacute; dentro de
+media hora, y aun antes, que ya suena la trompeta. Y
+adi&oacute;s.</p>
+<div class='table'>
+<p>(<b><i>Vase</i></b>.)</p>
+</div>
+<p>BENITO.--Yo apostar&eacute; que los env&iacute;a el sabio
+Tontonelo.</p>
+<p>CHANFALLA.--No hay tal; que esta es una compa&ntilde;&iacute;a
+de caballos, que estaba alojada dos leguas de aqu&iacute;.</p>
+<p>BENITO.--Ahora yo conozco bien a Tontonelo, y s&eacute; que vos
+y &eacute;l sois unos grand&iacute;simos bellacos; y <a name='p227'
+id="p227"></a>mir&aacute; que os mando que mand&eacute;is a
+Tontonelo no tenga atrevimiento de enviar estos hombres de armas,
+que le har&eacute; dar docientos azotes en las espaldas, que se
+vean unos a otros.</p>
+<p>CHANFALLA.--Digo, se&ntilde;or alcalde, que no los env&iacute;a
+Tontonelo.</p>
+<p>BENITO.--Digo que los env&iacute;a Tontonelo, como ha enviado
+las otras sabandijas que yo he visto.</p>
+<p>CAPACHO.--Todos las habernos visto, se&ntilde;or Benito
+Repollo.</p>
+<p>BENITO.--No digo yo que no, se&ntilde;or Pedro Capacho.</p>
+<div class='table'>
+<p><i>(Vuelve el furrier.)</i></p>
+</div>
+<p>FURRIER.--Ea, &iquest;est&aacute; ya hecho el alojamiento?, que
+ya est&aacute;n los caballos en el pueblo.</p>
+<p>BENITO.--&iquest;Qu&eacute;, todav&iacute;a ha salido con la
+suya Tontonelo? Pues yo os voto a tal, autor de humos y de
+embelecos, que me lo hab&eacute;is de pagar.</p>
+<p>CHANFALLA.--S&eacute;anme testigos que me amenaza el
+alcalde.</p>
+<p>CHIRINOS.--S&eacute;anme testigos que dice el Alcalde que lo que
+manda S.M. lo manda el sabio Tontonelo.</p>
+<p>BENITO.--Atontoneleada te vean mis ojos, plega a Dios
+todopoderoso.</p>
+<p>GOBERNADOR.--Yo para m&iacute; tengo que verdaderamente estos
+hombres de armas no deben de ser de burlas.</p>
+<p>FURRIER.--&iquest;De burlas hab&iacute;an de ser, se&ntilde;or
+Gobernador? &iquest;Est&aacute; en su seso? <a name='p228' id=
+"p228"></a></p>
+<p>JUAN.--Bien pudieran ser atontonelados; como esas cosas habemos
+visto aqu&iacute;. Por vida del autor, que haga salir otra vez a la
+doncella Herod&iacute;as, por que vea este se&ntilde;or lo que
+nunca ha visto; quiz&aacute; con esto le cohecharemos para que se
+vaya presto del lugar.</p>
+<p>CHANFALLA.--Eso en buen hora, y veisla aqu&iacute; a de vuelve,
+y hace de se&ntilde;as a su bailador a que de nuevo la ayude.</p>
+<p>SOBRINO.--Por m&iacute; no quedar&aacute;, por cierto.</p>
+<p>BENITO.--Eso s&iacute;, sobrino, c&aacute;nsala, c&aacute;nsala;
+vueltas y m&aacute;s vueltas; &iexcl;vive Dios, que es un azogue la
+muchacha! &iexcl;Al hoyo, al hoyo! &iexcl;A ello, a ello!</p>
+<p>FURRIER.--&iquest;Est&aacute; loca esta gente?
+&iquest;Qu&eacute; diablos de doncella es &eacute;sta y qu&eacute;
+baile y qu&eacute; Tontonelo?</p>
+<p>CAPACHO.--&iquest;Luego no vee la doncella herodiana el
+se&ntilde;or furrier?</p>
+<p>FURRIER.--&iquest;Qu&eacute; diablos de doncella tengo de
+ver?</p>
+<p>CAPACHO.--Basta: de <i>ex illis</i> es.</p>
+<p>GOBERNADOR.--De <i>ex illis</i> es, de <i>ex illis</i> es.</p>
+<p>JUAN.--De ellos es, de ellos, el se&ntilde;or furrier; de ellos
+es.</p>
+<p>FURRIER.--Por Dios vivo, que si echo mano a la espada, que los
+haga salir por las ventanas, que no por la puerta.</p>
+<p>CAPACHO.--Basta, de <i>ex illis</i> es.</p>
+<p>BENITO.--Basta; de ellos es, pues no vee nada.</p>
+<p>FURRIER.--&iexcl;Canalla! Si otra vez me dicen que soy de ellos
+no les dejar&eacute; hueso sano. <a name='p229' id="p229"></a></p>
+<p>BENITO.--Nunca los confesos ni <i>ladrones</i> fueron valientes;
+y por eso no podemos dejar de decir: de ellos es, de ellos es.</p>
+<p>FURRIER.--&iexcl;Cuerpo de Dios con los villanos! Esperad.</p>
+<div class='table'>
+<p><i>(Mete mano a la espada y acuch&iacute;llase con todos, y la
+Cherinos descuelga la manta y dice:)</i></p>
+</div>
+<p>El diablo ha sido la trompeta y la venida de los hombres de
+armas; m&aacute;s parece que los llamaron con campanilla.</p>
+<p>CHANFALLA.--El suceso ha sido extraordinario; la virtud del
+Retablo se queda en su punto, y ma&ntilde;ana lo podemos mostrar al
+pueblo; y nosotros mismos podemos cantar el triunfo de esta batalla
+diciendo: &iexcl;Vivan Chirinos y Chanfalla!</p>
+<br>
+<center><img src='./images/d227.png'
+width='25%' alt='--'><br></center>
+<br>
+<a name='p230' id="p230"></a><a name='p231' id="p231"></a><br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<br>
+<center><img src='./images/d229.png'
+width='30%' alt='--'><br></center>
+<br>
+<h2><a name='return_p229_EL_CERCO_DE_NUMANCIA' href=
+'#index_p229_EL_CERCO_DE_NUMANCIA' id=
+"return_p229_EL_CERCO_DE_NUMANCIA">EL CERCO DE NUMANCIA</a></h2>
+<p>FIGURAS SIGUIENTES:</p>
+<p>CIPI&Oacute;N, romano.<br>
+IUGURTA, romano.<br>
+<i>Gayo</i> MARIO, romano.<br>
+QUINTO FABIO, romano.<br>
+CUATRO SOLDADOS ROMANOS.<br>
+DOS NUMANTINOS, EMBAJADORES.<br>
+TE&Oacute;GENES, numantino.<br>
+CARAVINO, numantino.<br>
+CUATRO GOBERNADORES NUMANTINOS.<br>
+MARANDRO, numantino.<br>
+DOS SACERDOTES NUMANTINOS.<br>
+UN HOMBRE NUMANTINO.<br>
+<i>Un Demonio</i>.<br>
+CUATRO MUJERES DE NUMANCIA.<br>
+LIRA, doncella.<br>
+DOS CIUDADANOS NUMANTINOS.<br>
+UNA MUJER DE NUMANCIA.<br>
+UN HIJO SUYO.<br>
+<i>Otro hijo de aqu&eacute;lla.</i><br>
+UNA MUJER DE NUMANCIA.<br>
+UN SOLDADO NUMANTINO.<br>
+GUERRA.<br>
+ENFERMEDAD.<br>
+HAMBRE.<br>
+VARIATO, muchacho, que es el<br>
+&nbsp;&nbsp;que se arroja de la torre.<br>
+UN NUMANTINO.<br>
+ERMILIO, soldado romano.<br></p>
+<h3><a name='return_p229_JORNADA_PRIMERA' href=
+'#index_p229_JORNADA_PRIMERA' id=
+"return_p229_JORNADA_PRIMERA"><b>JORNADA PRIMERA</b></a></h3>
+<div class='table'>
+<p>Entra CIPI&Oacute;N, y IUGURTA y MARIO y un alarde de soldados
+armados a lo antiguo, sin arcabuces, y CIPI&Oacute;N se sube sobre
+una pe&ntilde;a que estar&aacute; all&iacute;, y dice:</p>
+</div>
+<p>CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el fiero adem&aacute;n, en los
+<i><b>lozanos</b></i><br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Marciales aderezos y
+vistosos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien os conozco, amigos, por
+romanos:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Romanos, digo, fuertes y
+animosos;<br>
+<a name='p232' id="p232"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Mas en las blancas y delicadas manos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y en las teces de rostros tan
+lustrosos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; All&aacute; en Breta&ntilde;a
+parec&eacute;is criados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y de padres flamencos
+engendrados.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El general
+discuido vuestro, amigos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El no mirar por lo que tanto
+os toca,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Levanta los ca&iacute;dos
+enemigos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que vuestro esfuerzo y
+opini&oacute;n apoca.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desta ciudad los muros son
+testigos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que aun hoy est&aacute; cual
+bien fu<i><b>n</b></i>dada roca,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vuestras perezosas fuerzas
+vanas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que s&oacute;lo el nombre
+tienen de romanas.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+&iquest;Par&eacute;ceos, hijos, que es gentil haza&ntilde;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que tiemble del romano nombre
+el mundo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y que vosotros solos en
+Espa&ntilde;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le aniquil&eacute;is y
+ech&eacute;is en el profundo?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; flojedad es
+&eacute;sta tan extra&ntilde;a?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; flojedad?
+Si yo mal no me fundo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es flojedad nacida de
+pereza,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Enemiga mortal de
+fortaleza.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+&iquest;Pens&aacute;is que s&oacute;lo <i><b>atierra</b></i> la
+muralla<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El almete y la acerada
+punta,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y que s&oacute;lo atropella la
+batalla<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La multitud de gentes y armas
+junta?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si esfuerzo de cordura no
+se&ntilde;ala<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que todo lo previene y lo
+barrunta,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Poco aprovechan muchos
+escuadrones,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y menos infinitas
+municiones.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si a militar
+concierto se reduce<br>
+<a name='p233' id="p233"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Cualque peque&ntilde;o ej&eacute;rcito que sea,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ver&eacute;is que como sol
+claro reluce,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y alcanza las victorias que
+desea;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero si a flojedad &eacute;l
+se conduce,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque abreviado el mundo en
+&eacute;l se vea,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En un momento quedar&aacute;
+deshecho<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por m&aacute;s reglada mano y
+fuerte pecho.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Avergonzaos,
+varones esforzados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque, a nuestro pesar, con
+arrogancia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan pocos espa&ntilde;oles, y
+encerrados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Defiendan este nido de
+Numancia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Decis&eacute;is a&ntilde;os
+son, y m&aacute;s, pasados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que mantienen la guerra y la
+ganancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De haber vencido con feroces
+manos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Millares de millares de
+romanos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No me huela el
+soldado otros olores<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que el olor de la pez y de
+resina,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni por golosidad de los
+sabores<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Traiga siempre aparato de
+cocina:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que el que usa en la guerra
+estos primores,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muy mal podr&aacute; sufrir la
+cota fina;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No quiero otro primor ni otra
+fragancia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En tanto que espa&ntilde;ol
+viva en Numancia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En blandas camas,
+entre juego y vino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; H&aacute;llase mal el
+trabajoso Marte;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro aparejo busca, otro
+camino;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otros brazos levantan su
+estandarte;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cada cual se fabrica su
+destino;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No tiene all&iacute; fortuna
+alguna parte;<br>
+<a name='p234' id="p234"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+La pereza fortuna baja cr&iacute;a;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La diligencia, imperio y
+monarqu&iacute;a.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estoy con todo
+esto tan seguro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De que al fin
+mostrar&eacute;is que sois romanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que tengo en nada el defendido
+muro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Destos rebeldes
+b&aacute;rbaros hispanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y as&iacute;, os prometo por
+mi diestra y juro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que, si igual&aacute;is al
+&aacute;nimo las manos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que las m&iacute;as se
+alarguen en pagaros,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y mi lengua tambi&eacute;n en
+alabaros.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>M&iacute;ranse los soldados unos a otros, y hacen se&ntilde;as a
+uno dellos, que se llama GAYO MARIO, que responda por todos, y
+dice:</p>
+</div>
+<p>GAYO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si con atentos ojos has mirado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Inclito general, en los
+semblantes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que a tus breves razones han
+mostrado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los que tienes agora
+circunstantes,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cu&aacute;l habr&aacute;s
+visto sin color, turbado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y cu&aacute;l con ella,
+indicios bien bastantes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De que <i>el</i> temor y la
+verg&uuml;enza <i>a</i> una<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nos aflige, molesta e
+importuna:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Verg&uuml;enza, de
+mirar ser reducidos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A t&eacute;rmino tan bajo por
+su culpa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que viendo ser por ti
+reprehendidos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No saben a esa falta hacer
+disculpa;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Temor, de tantos yerros
+cometidos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la torpe pereza que los
+culpa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los tiene de tal modo, que se
+holgaran<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes morir que en esto se
+hallaran.<br>
+<a name='p235' id="p235"></a>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero el lugar y
+tiempo que los queda<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para mostrar alguna
+recompensa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es causa que con menos fuerza
+puedan<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fatigarte el rigor de tal
+ofensa.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De hoy m&aacute;s, con presta
+voluntad y leda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El m&aacute;s m&iacute;nimo
+d&eacute;stos <b><i>cuida</i></b> y piensa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De ofrecer sin rev&eacute;s a
+tu servicio<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La hacienda, vida, honra en
+sacrificio.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Admite, pues, de
+sus intentos sanos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al justo ofrecimiento,
+se&ntilde;or m&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y considera al fin que son
+romanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En quien nunca falt&oacute;
+del todo br&iacute;o.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vosotros levantad las diestras
+manos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En se&ntilde;al que
+aprob&aacute;is el voto m&iacute;o.<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp; Todo lo que hab&eacute;is dicho
+confirmamos.<br>
+S.2.&deg; Y lo juramos todos.<br>
+TODOS.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+S&iacute; juramos.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues, arrimado a tal ofrecimiento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Crece ya desde hoy mi
+confianza,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Creciendo en vuestros pechos
+ardimiento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y del viejo vivir nuestra
+mudanza.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vuestras promesas no se lleve
+el viento;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacerlas verdaderas con la
+lanza;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que las m&iacute;as
+saldr&aacute;n tan verdaderas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuanto fuere el valor de
+vuestras veras.<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp; Dos numantinos con seguro vienen<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A darte, Cipi&oacute;n, una
+embajada.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; &iquest;Por qu&eacute; no llegan ya? &iquest;En
+qu&eacute; se detienen?<br>
+SOL.&nbsp;&nbsp; Esperan que licencia les sea dada.<br>
+<a name='p236' id="p236"></a> CIP.&nbsp;&nbsp; Si son embajadores,
+ya la tienen.<br>
+SOL.&nbsp;&nbsp; Embajadores son.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Daldes entrada.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Entran dos numantinos, embajadores.</p>
+</div>
+<p>N.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si nos das, gran se&ntilde;or,
+grata licencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Decirte he la embajada que
+traemos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Do estamos, <b><i>o</i></b>
+ante sola tu presencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo a lo que venimos te
+diremos.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; Decid; que adonde quiera doy audiencia.<br>
+N.1.&deg;&nbsp;&nbsp;Pues con ese seguro que tenemos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De tu real grandeza
+concedido,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dar&eacute; principio a lo que
+soy venido.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Numancia, de quien
+yo soy ciudadano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Inclito general, a ti me
+env&iacute;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como al m&aacute;s fuerte
+capit&aacute;n romano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que ha cubierto la noche y
+visto el d&iacute;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pedirte, se&ntilde;or, la
+amiga mano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En se&ntilde;al de que cesa la
+porf&iacute;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan trabada y cruel de tantos
+a&ntilde;os,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que ha causado sus propios y
+tus da&ntilde;os.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dice que nunca de
+la ley y fueros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del Senado romano se
+apartara,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si el <b>in</b>sufrible mando
+y desafueros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De un c&oacute;nsul y otro no
+le fatigara.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ellos con duros estatutos
+fieros,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con su extra&ntilde;a
+condici&oacute;n avara,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pusieron tan gran yugo a
+nuestros cuellos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que forzados salimos del y
+dellos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, en todo el
+largo tiempo que ha durado<br>
+<a name='p237' id="p237"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Entrambas partes la contienda, es cierto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que ning&uacute;n general
+hemos hallado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con quien poder tratar
+alg&uacute;n concierto.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Empero agora, que ha querido
+el hado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Reducir nuestra nave a tan
+buen puerto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las velas de la gavia
+recogemos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y a cualquiera partido nos
+ponemos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No imagines que
+temor nos lleva<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A pedirte las paces con
+instancia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues la larga experiencia ha
+dado prueba<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del poder valeroso de
+Numancia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tu virtud y valor es quien nos
+ceba,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y nos declara, que ser&aacute;
+ganancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mayor que cuantas desear
+podemos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si por se&ntilde;or y amigo te
+tenemos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A esto ha sido la
+venida nuestra.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Resp&oacute;ndenos,
+se&ntilde;or, lo que te place.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; &iexcl;Tarde de arrepentidos dais la muestra!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Poco vuestra amistad me
+satisface.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De nuevo ejercitad la fuerte
+diestra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que quiero ver lo que la
+m&iacute;a hace;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiz&aacute; que ha puesto en
+ella la ventura<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La gloria nuestra y vuestra
+sepoltura.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A
+desverg&uuml;enza de tan largos a&ntilde;os,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es poca recompensa pedir
+paces.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Seguid la guerra y renovad los
+da&ntilde;os.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Salgan de nuevo las valientes
+haces.<br>
+N.1.&deg;&nbsp;&nbsp;La falsa confianza mil enga&ntilde;os<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Consigo trae; advierte lo que
+haces,<br>
+<a name='p238' id="p238"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Se&ntilde;or, que esa arrogancia que nos muestras,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Remunera el valor en nuestras
+diestras;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y pues niegas la
+paz que con buen celo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Te ha sido por nosotros
+demandada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De hoy m&aacute;s la causa
+nuestra con el cielo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quedar&aacute; por mejor
+calificada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y antes que pises de Numancia
+el suelo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Probar&aacute;s d&oacute; se
+extiende la indignada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fuerza de aquel que,
+si&eacute;ndote enemigo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiere ser tu vasallo y fiel
+amigo.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Ten&eacute;is m&aacute;s que
+decir?<br>
+N.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+No: mas tenemos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que hacer, pues t&uacute;,
+se&ntilde;or, ans&iacute; lo quieres,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin querer la amistad que te
+ofrecemos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Correspondiendo mal de ser
+quien eres.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero entonces ver&aacute;s lo
+que podremos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando nos muestres t&uacute;
+lo que pudieres;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que es una cosa razonar de
+paces,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y otra romper por las armadas
+haces.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Verdad dec&iacute;s; y ans&iacute;,
+para mostraros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si s&eacute; tratar en paz y
+hablar en guerra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No os quiero por amigos
+aceptaros,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni lo ser&eacute; jam&aacute;s
+de vuestra tierra.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con esto pod&eacute;is luego
+tornaros.<br>
+N.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Que en es<i>to</i> tu querer,
+se&ntilde;or, se encierra?<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; Ya te he dicho que s&iacute;.<br>
+N.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pues,
+&iexcl;sus!, al hecho;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que guerra ama el numantino
+pecho.<br></p>
+<a name='p239' id="p239"></a>
+<h3><a name='return_p237_JORNADA_SEGUNDA' href=
+'#index_p237_JORNADA_SEGUNDA' id=
+"return_p237_JORNADA_SEGUNDA"><b>JORNADA SEGUNDA</b></a></h3>
+<div class='table'>
+<p>Salen TE&Oacute;GENES y CARAVINO, con otros <i>tres</i>
+numantinos, gobernadores de Numancia, y si&eacute;ntanse.</p>
+</div>
+<p>TE&Oacute;G.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Par&eacute;ceme, varones
+esforzados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que en nuestros
+da<i>&ntilde;</i>os con rigor influyen<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los tristes signos y
+contrarios hados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues nuestra fuerza humana
+desminuyen.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ti&eacute;nennos los romanos
+encerrados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con cobardes manos nos
+destruyen.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni con matar muriendo no hay
+vengarnos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni podemos sin alas
+escaparnos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mir&aacute; si
+imagin&aacute;is alg&uacute;n remedio<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para salir de tanta
+desventura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque este largo y trabajoso
+asedio<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo promete presta
+sepoltura.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El ancho foso nos estorba el
+medio<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De probar con las armas la
+ventura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque a veces valientes,
+fuertes brazos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rompen mil
+<i>contrapuestos</i> embarazos.<br>
+CAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;A J&uacute;piter pluguiera
+soberano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que nuestra juventud sola se
+viera<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con todo el cruel
+ej&eacute;rcito romano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adonde el brazo rodear
+pudiera,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que all&iacute; al valor de la
+espa&ntilde;ola mano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La misma muerte poco estorbo
+hiciera<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para dejar de abrir franco
+camino<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A la salud del pueblo
+numantino!<br>
+<a name='p240' id="p240"></a>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas pues en tales
+t&eacute;rminos nos vemos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que estamos como damas
+encerrados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hagamos todo cuanto hacer
+podemos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para mostrar los &aacute;nimos
+osados:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A nuestros enemigos
+convidemos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A singular batalla; que,
+cansados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Deste cerco tan largo, ser
+podr&iacute;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quisiesen acabarle por tal
+v&iacute;a.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y cuando este
+remedio no suceda<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A la justa medida del
+deseo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Otro camino de intentar nos
+queda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque m&aacute;s trabajoso a
+lo que creo:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este foso y muralla que nos
+<b>veda</b><br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El paso al enemigo que
+all&iacute; veo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En un tropel de noche le
+rompamos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y por ayuda a los amigos
+vamos.<br>
+N.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;O sea por el foso, o por la
+muerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De abrir tenemos paso a
+nuestra vida;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que es dolor insufrible el de
+la muerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si llega cuando m&aacute;s
+vive la vida.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Remedio a las miserias es la
+<b>m</b>uerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si se acrecientan ellas con la
+vida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y suele tanto m&aacute;s ser
+excelente<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando se muere m&aacute;s
+honradamente.<br>
+N.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta <b>in</b>sufrible hambre
+macilenta,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que tanto nos persigue y nos
+rodea,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hace que en vuestro parecer
+consienta,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puesto que temerario y duro
+sea;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muriendo, excusaremos tanta
+afrenta;<br>
+<a name='p241' id="p241"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Y quien morir de hambre no desea,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Arr&oacute;jese conmigo al
+foso, y haga<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Camino su remedio con la
+daga.<br>
+N.3.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Primero que veng&aacute;is al
+trance duro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desta resoluci&oacute;n que
+hab&eacute;is tomado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Par&eacute;ceme ser bien que
+desde el muro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestro fiero enemigo sea
+<b>avisado</b>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dici&eacute;ndole que
+d&eacute; campo seguro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A un numantino y a otro su
+soldado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y que la muerte de uno sea
+sentencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que acabe nuestra antigua
+diferencia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Son los romanos
+tan soberbia gente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que luego aceptar&aacute;n
+este partido;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si lo aceptan, <b>creo</b>
+firmemente<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que nuestro <b>amargo</b>
+da&ntilde;o ha <b>f</b>enecido,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues est&aacute; <b>un</b>
+numantino aqu&iacute; presente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuyo valor me tiene
+persuadido<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que &eacute;l solo contra tres
+de los romanos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quitar&aacute; la victoria de
+las manos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para morir,
+jam&aacute;s le falta tiempo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al que quiere morir
+desesperado.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siempre seremos a saz&oacute;n
+y a tiempo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para mostrar muriendo el pecho
+osado;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas, porque no se pase en
+balde el tiempo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mira si os cuadra lo que he
+demandado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, si no os parece, dad un
+modo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que mejor venga y que convenga
+a todo.<br>
+TE&Oacute;G.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Yo desde aqu&iacute; me
+ofrezco, si os parece<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que puede de mi esfuerzo algo
+fiarse,<br>
+<a name='p242' id="p242"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+De salir a esta duda que se ofrece,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si por ventura viene a
+efectuarse.<br>
+CAR.&nbsp;&nbsp; M&aacute;s honra tu valor claro merece;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien pueden de tu esfuerzo
+confiarse<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M&aacute;s dif&iacute;ciles
+cosas, y aun mayores,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por ser el que es mejor de los
+mejores.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <b><i>Y pues
+t&uacute; ocupas el lugar primero</i></b><br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la honra y valor con causa
+justa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo, que en todo me cuento por
+postrero,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiero ser el
+h<b><i>e</i></b>raldo de esta justa.<br>
+N.1.&deg;&nbsp;&nbsp;Pues yo con todo el pueblo me prefiero<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacer de lo que J&uacute;piter
+m&aacute;s gusta,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que son los sacrificios y
+oblaciones,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si van con enmendados
+corazones.<br>
+N.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;V&aacute;mo<b><i>no</i></b>s, y
+con presta diligencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hagamos cuanto aqu&iacute;
+propuesto habernos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes que la pest&iacute;fera
+dolencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la hambre nos ponga en los
+extremos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si tiene el cielo dada la
+sentencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De que en este rigor fiero
+acabemos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rev&oacute;quela, si acaso lo
+merece<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La presta enmienda que
+Numancia ofrece.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Vanse.</p>
+</div>
+<div class='table'>
+<p>Salen dos numantinos vestidos como sacerdotes antiguos, y han de
+traer asido de los cuernos en medio un carnero grande, coronado de
+oliva y otras flores, y un paje con una fuente de plata y una
+toalla, y otro con un jarro de agua, y otros dos con dos jarros de
+vino, y otro con otra fuente de plata con un poco de incienso, y
+otros con fuego y le&ntilde;a, y otro que ponga una mesa con un
+tapete donde se ponga todo lo que hubiere en la comedia, en
+h&aacute;bitos de numantinos; <a name='p243' id="p243"></a> y luego
+los sacerdotes, dejando el uno el carnero de la mano, diga, y han
+de entrar TE&Oacute;GENES y muchos numantinos.</p>
+</div>
+<p>S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Se&ntilde;ales ciertas de
+dolores ciertos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se me han presentado en el
+camino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y los canos cabellos tengo
+yertos.<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si acaso yo no soy mal
+adivino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nunca con bien saldremos de
+esta impresa.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Ay, desdichado pueblo
+numantino!<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hagamos nuestro oficio con la
+priesa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que nos incitan los
+ag&uuml;eros tristes.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Poned, amigos, hacia
+aqu&iacute; esa mesa.<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El vino, incienso y agua que
+trujistes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Poneldo encima, y apartaos
+afuera,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y arrepent&iacute;os de cuanto
+mal hicistes;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que la
+<i><b>oblaci&oacute;n</b></i> mejor y la primera<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que se ha de ofrecer al alto
+cielo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es el alma limpia y voluntad
+sincera.<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El fuego no le hag&aacute;is vos
+en el suelo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que aqu&iacute; viene brasero
+para ello,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que as&iacute; lo pide el
+religioso celo.<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lavaos las manos y limpiaos el
+cuello.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dad ac&aacute; el agua:
+&iquest;el fuego no se enciende?<br>
+N.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay quien pueda,
+se&ntilde;or<b><i>es</i></b>, encendello.<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iexcl;Oh J&uacute;piter!
+&iquest;Qu&eacute; es esto que pretende<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De hacer en nuestro
+da&ntilde;o el hado esquivo?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;C&oacute;mo el fuego
+en la tea no se enciende?<br>
+N.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya p<b><i>a</i></b>rece,
+se&ntilde;or, que est&aacute; algo vivo.<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;Qu&iacute;tate afuera. &iexcl;Oh flaca llama
+escura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que dolor en mirarte tal
+recibo!<br>
+<a name='p244' id="p244"></a>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;No miras
+c&oacute;mo el humo se apresura<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A caminar al lado de
+Poniente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la amarilla llama, mal
+segura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus puntas
+encamina hacia el Oriente?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Desdichada
+se&ntilde;al, se&ntilde;al notoria<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que nuestro mal y da&ntilde;o
+est&aacute; patente!<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aunque lleven romanos la
+victoria<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De nuestra muerte, en humo ha
+de tornarse<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y en llamas vivas nuestra
+muerte y gloria.<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pues debe con el vino ruciarse<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sacro fuego, dad ac&aacute;
+ese vino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el incienso tambi&eacute;n
+que ha de quemarse.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Roc&iacute;a el fuego con el vino a la redonda, y luego pone el
+incienso en el fuego, y dice:</p>
+</div>
+<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al bien del
+triste pueblo numantino<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Endereza, &iexcl;oh gran
+J&uacute;piter!, la fuerza<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Propici<b><i>a</i></b>, del
+contrario amargo sino.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ans&iacute; como
+este ardiente fuego fuerza<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A que en humo se vaya el sacro
+incienso,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute; se haga al enemigo
+fuerza<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para que en humo,
+eterno padre inmenso,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo su bien, toda su gloria
+vaya,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ans&iacute; como t&uacute;
+puedes y yo pienso;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tengan los cielos
+su poder a raya,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ans&iacute; como esta
+v&iacute;ctima tenemos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, lo que ella ha de haber,
+&eacute;l tambi&eacute;n haya.<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Mal responde el ag&uuml;ero; mal
+podremos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ofrecer esperanza al pueblo
+triste,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i><b>Para salir del mal que
+poseemos</b></i>.<br></p>
+<a name='p245' id="p245"></a>
+<div class='table'>
+<p>H&aacute;cese ruido debajo del tablado con un barril lleno de
+piedras, y disp&aacute;rese un cohete volador.</p>
+</div>
+<p>S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iquest;No oyes un ruido,
+amigo? Di, &iquest;no viste<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El rayo ardiente que
+pas&oacute; volando?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Presa<b><i>g</i></b>io
+verdadero de esto fuiste.<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Turbado estoy; de miedo estoy
+temblando.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Oh qu&eacute;
+se&ntilde;ales!, a lo que yo veo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Qu&eacute; amargo fin
+est&aacute;<b><i>n</i></b> pronosticando!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;No ves un
+escuadr&oacute;n airado y feo?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Vees unas
+&aacute;guilas feas que pelean<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con otras aves en marcial
+rodeo?<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S&oacute;lo su esfuerzo y su rigor
+emplean<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En encerrar las aves en un
+cabo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con astucia y arte las
+rodean.<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tal se&ntilde;a<b><i>l
+vit</i></b>upero y no la alabo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Aguilas imperiales
+vencedoras?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;T&uacute; ver&aacute;s
+de Numancia presto el cabo!<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Aguilas, de gran mal
+anunciadoras,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Part&iacute;os, que ya el
+ag&uuml;ero vuestro entiendo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya e<b><i>n</i></b> efecto
+contadas son las horas.<br>
+S.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Con todo, el sacrificio hacer
+pretendo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De esta inocente
+v&iacute;ctima, guardada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para pagar el dios del gesto
+horrendo.<br>
+S.2.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iexcl;Oh gran
+Pl<b><i>u</i></b>t&oacute;n, <b><i>a</i></b> quien por
+s<b><i>u</i></b>erte dada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i><b>Le fu&eacute; la
+habitaci&oacute;n</b></i> del reino oscuro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el mando en la infernal
+<i><b>triste</b></i> morada!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Atapa la profunda
+escura boca<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por do salen las tres fieras
+hermanas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A hacernos el da&ntilde;o que
+nos toca,<br>
+<a name='p246' id="p246"></a>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y sian de
+da&ntilde;arnos tan livianas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus intenciones, que las lleve
+el viento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como se lleva el pelo de estas
+lanas.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Quita algunos pelos del carnero y &eacute;chalos al aire.</p>
+</div>
+<p>S.1.&deg;&nbsp;&nbsp; Y ans&iacute; como te ba&ntilde;o y
+ensangriento<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este cuchillo <b><i>en</i></b>
+esta sangre pura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con alma limpia y limpio
+pensamiento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ans&iacute; la
+tierra de Numancia dura<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se ba&ntilde;e con la sangre
+de romanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y aun los sirva tambi&eacute;n
+de sepoltura.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Sale por el hueco del tablado un DEMONIO hasta el medio cuerpo,
+y ha de arrebatar el carnero y volverse a disparar el fuego y todos
+los sacrificios.</p>
+</div>
+<p>S.2.&deg;&nbsp;&nbsp; Mas &iquest;qui&eacute;n me ha arrebatado
+de las manos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La v&iacute;ctima?
+&iquest;Qu&eacute; es esto, dioses santos?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; prodigios
+son estos tan insanos?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No
+<b><i>os</i></b> han entern<b><i>eci</i></b>do ya los llantos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Deste pueblo lloroso y
+afligido,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni la arpada voz de aquestos
+cantos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes creo que se
+han endurecido,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cual pueden inferir en las
+se&ntilde;ales<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan fieras como aqu&iacute;
+han acontecido.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestros vivos
+remedios son mortales;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Toda nuestra pereza es
+diligencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <b><i>Y los bienes ajenos,
+nuestros males.</i></b><br>
+NUM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En fin, dado han los cielos la
+sentencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De nuestro fin amargo y
+miserable.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No nos quiere valer ya su
+clemencia;<br>
+<a name='p247' id="p247"></a>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lloremos, pues es
+fin tan lamentable,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestra desdicha; que la edad
+postrera<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; D&eacute;l y de nuestras
+fuerzas siempre hable.<br></p>
+<h3><a name='return_p245_JORNADA_TERCERA' href=
+'#index_p245_JORNADA_TERCERA' id=
+"return_p245_JORNADA_TERCERA"><b>JORNADA TERCERA</b></a></h3>
+<div class='table'>
+<p>Salen CIPI&Oacute;N, IUGURTA, y MARIO, romanos.</p>
+</div>
+<p>CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En forma estoy contento en mirar
+c&oacute;mo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Corresponde a mi gusto la
+ventura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y esta libre naci&oacute;n
+soberbia domo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin fuerzas, solamente con
+cordura.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En viendo la ocasi&oacute;n,
+luego la tomo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque s&eacute; cu&aacute;nto
+corre y se apresura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si se pasa; en cosas de la
+guerra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El cr&eacute;dito consume y
+vida atierra.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Juzgaba de
+&eacute;sa el loco desvar&iacute;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tener los enemigos
+encerrados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y que era mengua del romano
+br&iacute;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No vencellos con modos
+m&aacute;s usados.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien s&eacute; que lo
+habr&aacute;n dicho; mas yo f&iacute;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que, los que fueren
+pl&aacute;cticos soldados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dir&aacute;n que es de tener
+en mayor cuenta<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La victoria que menos
+ensangrienta.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute;
+gloria puede haber m&aacute;s levantada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En las cosas de guerra que
+aqu&iacute; digo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que, sin quitar de su lugar la
+espada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vencer y sujetar al
+enemigo?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que, cuando la victoria es
+granjeada<br>
+<a name='p248' id="p248"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Con la sangre vertida del amigo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El gusto mengua que causar
+pudiera<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La que sin sangre tal ganada
+fuera.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Tocan una trompeta del muro de Numancia.</p>
+</div>
+<p>IUG.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Oye, se&ntilde;or, que de Numancia
+suena<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El son de una trompeta, y me
+aseguro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que decirte, algo desde
+all&aacute; se ordena,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues el salir ac&aacute; lo
+estorba el muro.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Caravino se ha puesto en una
+almena,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y una se&ntilde;al ha hecho de
+seguro:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llegu&eacute;monos m&aacute;s
+cerca.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Ea, lleguemos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No m&aacute;s: que desde
+aqu&iacute; lo entenderemos.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>P&oacute;nese CARAVINO en la muralla, con una bandera o lanza en
+la mano, y dice:</p>
+</div>
+<p>CAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Romanos!; &iexcl;Ah,
+romanos! &iquest;Puede acaso<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser de vosotros esta voz
+o&iacute;da?<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp; Puesto que m&aacute;s abajas, y hables paso,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De cualquier tu raz&oacute;n
+ser&aacute; entendida.<br>
+CAR.&nbsp;&nbsp; Decid al general que alargue el paso<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al foso, porque viene
+dirigida<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; a &eacute;l una embajada.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Dila presto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; que <b><i>yo</i></b> soy
+Cipi&oacute;n.<br>
+CAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Escucha el resto.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dice Numancia, general
+prudente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que consideres bien que ha
+muchos a&ntilde;os<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que entre la nuestra y tu
+romana gente<br>
+<a name='p249' id="p249"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Duran los males de la guerra extra&ntilde;os,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y que, por evitar que no se
+aumente<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La dura pestilencia destos
+da&ntilde;os,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quiere, si t&uacute;
+quisieres, acaballa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con una breve y singular
+batalla.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un soldado se
+ofrece de los nuestros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A combatir cerrado en
+estacada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con cualquiera esforzado de
+los vuestros,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para acabar contienda tan
+trabada;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y al que los hados fueren tan
+siniestros,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que all&iacute; le
+deje<b><i>n</i></b> sin la vida amada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si fuere d nuestro,
+dar&eacute;moste la tierra;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si el tuyo fuere,
+ac&aacute;bese la guerra:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y por seguridad
+deste concierto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; daremos a tu gusto las
+rehenes.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien s&eacute; que en
+&eacute;l vendr&aacute;s, porque est&aacute;s cierto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De los soldados que a tu cargo
+tienes,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y sabes que el menor, a campo
+abierto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Har&aacute; sudar el pecho,
+rostro y sienes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al m&aacute;s aventajado de
+Numancia;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ans&iacute; que est&aacute;
+segura tu ganancia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque a la ejecuci&oacute;n
+se venga luego,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Resp&oacute;ndeme,
+se&ntilde;or, si est&aacute;s en ello.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; Donaire es lo que dices, risa y juego,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y loco el que piensa de
+hacello.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Usad el medio del humilde
+ruego,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si quer&eacute;is que se
+escape vuestro cuello<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De probar el rigor y filos
+diestros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del romano cuchillo y brazos
+nuestros.<br>
+<a name='p250' id="p250"></a>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La <i>fiera</i>
+que en la jaula est&aacute; encerrada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por su selvatoquez y fuerza
+dura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si puede all&iacute; con mano
+ser domada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con el tiempo y medios de
+cordura,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien la dejase libre y
+desatada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dar&iacute;a grandes muestras
+de locura.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bestias sois, y, por tales,
+encerradas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Os tengo donde hab&eacute;is
+de ser domadas.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M&iacute;a
+ser&aacute; Numancia a pesar vuestro,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin que me cueste un
+m&iacute;nimo soldado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el que ten&eacute;is
+vosotros por m&aacute;s diestro,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rompa por ese foso
+trincheado;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si en esto os parece que yo
+muestro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un poco mi valor
+acobardado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El viento lleve <i>agora</i>
+esta verg&uuml;enza,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y vu&eacute;lvala la fama
+cuando venza.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Vanse CIPI&Oacute;N y los suyos, y dice CARAVINO.</p>
+</div>
+<p>CAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;No escuchas m&aacute;s,
+cobarde? &iquest;Ya te ascondes?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Enf&aacute;date la
+igual justa batalla?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mal con tu nombrad&iacute;a
+correspondes;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mal podr&aacute;s de este modo
+sustentalla;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En fin, como cobarde me
+respondes.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cobardes sois, romanos, vil
+canalla,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con vuestra muchedumbre
+confiados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no en los diestros brazos
+levantados.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En <i>formado</i>
+escuadr&oacute;n, o manga suelta<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la campa&ntilde;a rasa, do
+no pueda<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estorbar la mortal fiera
+revuelta<br>
+<a name='p251' id="p251"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+El ancho foso y muro que la veda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser&aacute; bien que, sin dar
+el pie la vuelta?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y sin tener jam&aacute;s la
+espada queda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i>Ese</i> ej&eacute;rcito
+mucho bravo vuestro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se viera con el poco flaco
+nuestro;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas, como siempre
+est&aacute;is acostumbrados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A vencer con ventajas y con
+ma&ntilde;as,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estos conciertos, en valor
+fundados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No los admiten bien vuestras
+mara&ntilde;as;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i>Liebres en pieles fieras
+disfrazados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Load y engrandeced vuestras
+haza&ntilde;as</i>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que espero en el gran
+J&uacute;piter dejaros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sujetos a Numancia y a sus
+fueros.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Vase, y torna a salir fuera con TE&Oacute;GENES, y CARAVINO, y
+MARANDRO, y otros.</p>
+</div>
+<p>TE&Oacute;G.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En t&eacute;rminos nos tiene
+nuestra suerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dulces amigos, que
+ser&iacute;a ventura<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De acabar nuestros
+da&ntilde;os con la muerte;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El desaf&iacute;o
+no ha importado un cero;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;De intentar qu&eacute;
+me queda? No lo siento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Uno es aceptar el fin
+postrero.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esta noche se
+muestre el ardimiento<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del numantino acelerado
+pecho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y p&oacute;ngase por obra
+nuestro intento.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El enemigo muro
+sea deshecho;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Salgamos a morir a la
+campa&ntilde;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no como cobardes en
+estrecho.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Bien s&eacute; que
+s&oacute;lo sirve esta haza&ntilde;a<br>
+<a name='p252' id="p252"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+De que a nuestro morir se mude el modo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que con ella la muerte se
+acompa&ntilde;a.<br>
+CAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con este parecer yo me acomodo;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Morir quiero rompiendo el
+fuerte muro,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y deshacello por mi mano
+todo;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas tienen una
+cosa mal siguro:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que, si nuestras mujeres saben
+esto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De que no haremos nada os
+aseguro.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando otra vez
+tuvimos presupuesto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De hu&iacute;rnos y dejallas,
+cada uno<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fiado en su caballo y vuelo
+presto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ellas, que el
+trato a ellas importuno<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Supieron, al momento nos
+robaron<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los frenos, sin dejarnos
+s&oacute;lo uno.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Entonces el
+hu&iacute;r nos estorbaron,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y ans&iacute; lo har&aacute;n
+agora f&aacute;cilmente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si las l&aacute;grimas
+muestran que mostraron.<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestro disinio a todas es
+patente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todas lo saben ya, y no queda
+alguna<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no se queje dello
+amargamente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y dicen que, en la
+buena o ruin fortuna,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quieren en vida o muerte
+acompa&ntilde;aros,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque su
+compa&ntilde;&iacute;a os sea importuna.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Entran cuatro mujeres de Numancia, cada una con un ni&ntilde;o
+en brazos y otros de las manos, y LIRA, doncella.</p>
+</div>
+<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Veislas
+aqu&iacute; do vienen a rogaros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No las dej&eacute;is en tantos
+embarazos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque se&aacute;is de acero
+han de ablandaros;<br>
+<a name='p253' id="p253"></a>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los tiernos hijos
+vuestros en los brazos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las tristes traen: &iquest;no
+veis con qu&eacute; se&ntilde;ales<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De amor les dan los
+&uacute;ltimos abrazos?<br>
+M.1.&ordf;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute;
+pens&aacute;is, varones claros?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Revolv&eacute;is
+a&uacute;n todav&iacute;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la triste
+fantas&iacute;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De dejarnos y ausentaros?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Y a los
+libres hijos vuestros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quer&eacute;is esclavos
+dejallos?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;No ser&aacute; mejor
+<i>ahogallos</i><br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con los propios brazos
+vuestros?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No
+apresur&eacute;is el camino<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al morir, porque su
+estambre<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuidado tiene la hambre<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De cercenarla contino.<br>
+M.3.&ordf;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hijos de estas tristes
+madres,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; es esto?
+&iquest;C&oacute;mo no habl&aacute;is<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con l&aacute;grimas
+rog&aacute;is<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no os dejen vuestros
+padres?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Baste que la
+hambre insana<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Os acaben con dolor,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin esperar el rigor<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la aspereza romana.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Decildes que os
+engendraron<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Libres, y libres nacistes,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y que vuestras madres
+tristes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tambi&eacute;n libres os
+criaron.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Decildes que, pues
+la suerte<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestra va tan
+deca&iacute;da,<br>
+<a name='p254' id="p254"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Que, como os dieron la vida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ans&iacute; mismo os den la
+muerte;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Oh muros de
+esta ciudad!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si pod&eacute;is hablar,
+decid,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y mil veces repetid:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; "&iexcl;Numantinos,
+libertad<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los templos, las
+casas vuestras<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Levantadas en concordia!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy piden misericordia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hijos y mujeres vuestras.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ablandad, caros
+varones,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esos pechos diamantinos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y mostrad, cual
+numantinos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Amorosos corazones;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no por romper
+el muro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se remedia un mal
+tama&ntilde;o;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes en ello est&aacute; el
+da&ntilde;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M&aacute;s propincuo y
+m&aacute;s seguro."<br>
+LIRA.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tambi&eacute;n las tristes
+doncellas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ponen en vuestra defensa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El remedio de su ofensa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el alivio a sus
+querellas.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Desesperaci&oacute;n notoria<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Es &eacute;sta que hacer
+quer&eacute;is,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adonde s&oacute;lo
+hallar&eacute;is<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Breve muerte y larga
+gloria.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas ya que salga
+mejor<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo pienso esta
+haza&ntilde;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; ciudad hay
+en Espa&ntilde;a<br>
+<a name='p255' id="p255"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Que quiera daros favor?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi pobre ingenio
+os advierte<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que si hac&eacute;is esta
+salida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al enemigo dais vida<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y a toda Numancia muerte.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vuestro acuerdo
+gentil<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los romanos
+burlar&aacute;n;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero, decidme:
+&iquest;qu&eacute; har&aacute;n<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tres mil con ochenta mil?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque tuviesen
+abiertos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los muros y su defensa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser&iacute;ades con ofensa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mal vengados y bien
+muertos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mejor es que la
+ventura<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O el da&ntilde;o que el cielo
+ordena,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O nos salve o nos condena<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; D&eacute; la vida o
+sepoltura.<br>
+TE&Oacute;G.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Limpiad los ojos h&uacute;midos
+del llanto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mujeres tiernas, y ten&eacute;
+entendido<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que vuestra angustia la
+sentimos tanto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que responde al amor nuestro
+subido.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ora crezca el dolor, ora el
+quebranto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sea por nuestro bien
+disminu&iacute;do,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Jam&aacute;s en muerte o vida
+os dejaremos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes en muerte y vida os
+serviremos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pens&aacute;bamos
+salir al foso, ciertos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes de all&iacute; morir que
+de escaparnos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues fuera quedar vivos aunque
+muertos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si muriendo pudi&eacute;ramos
+vengarnos;<br>
+<a name='p256' id="p256"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Mas, pues nuestros disinios descubiertos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Han sido, y es <i>locura</i>
+aventurarnos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Amados y hijos y mujeres
+nuestras,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestras vidas ser&aacute;n de
+hoy m&aacute;s las vuestras.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo se ha
+de mirar que el enemigo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No alcance de nosotros triunfo
+o gloria;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Antes ha de servir &eacute;l
+de testigo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que aprueben y determinen la
+historia;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si todos ven&iacute;s en lo
+que digo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mil siglos durar&aacute;
+nuestra memoria,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y es que no quede cosa
+aqu&iacute; en Numancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De do el contrario pueda hacer
+ganancia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En medio de la
+plaza se haga un fuego,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En cuya ardiente llama
+licenciosa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestras riquezas todas se
+echen luego,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desde la pobre a la m&aacute;s
+rica cosa;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y esto podr&eacute;is tener a
+dulce juego,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando os declare la
+intenci&oacute;n honrosa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que se ha de efectuar
+despu&eacute;s que sea<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Abrasada cualquier rica
+presea.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y para entretener
+por alg&uacute;n hora<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La hambre que ya roe nuestros
+huesos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Har&eacute;is descuartizar
+luego a la hora<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Esos tristes romanos que
+est&aacute;n presos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y sin del chico al grande
+hacer mejora,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Rep&aacute;rtase entre todos,
+que con esos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser&aacute; nuestra comida
+celebrada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por Espa&ntilde;a, cruel,
+necesitada.<br>
+CAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Amigos, &iquest;qu&eacute; os parece?
+&iquest;Est&aacute;is en esto?<br>
+<a name='p257' id="p257"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Digo que a m&iacute; me tiene satisfecho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y que a la ejecuci&oacute;n se
+venga presto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De un tan extra&ntilde;o y tan
+honroso hecho.<br>
+TE&Oacute;G.&nbsp;&nbsp;Pues yo de mi intenci&oacute;n os
+dir&eacute; el resto:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despu&eacute;s que sea lo que
+digo hecho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vamos a ser ministros todos
+luego<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De encender el ardiente y rico
+fuego.<br>
+M.1.&ordf;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nosotras desde aqu&iacute; ya
+comenzamos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A dar con voluntad nuestros
+arreos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y a las vuestras las vidas
+entregamos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como se han entregado los
+deseos.<br>
+LIRA.&nbsp;&nbsp;Pues caminemos presto; vamos, vamos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y abr&aacute;sense en un punto
+los trofeos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que pudieran hacer ricas las
+manos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y aun hartar la codicia de
+romanos.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Vanse todos, y salen dos NUMANTINOS.</p>
+</div>
+<p>N.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iexcl;Derrama, dulce hermano,
+por los ojos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El alma en llanto amargo
+convertida!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Venga la muerte y lleve
+los despojos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De nuestra miserable y triste
+vida!<br>
+N.2.&deg;&nbsp;&nbsp;Bien poco durar&aacute;n estos enojos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que ya la muerte viene
+apercebida<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para llevar en presto y breve
+vuelo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A cuantos pisan de Numancia el
+suelo.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la plaza mayor
+ya levantada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queda un ardiente y cudiciosa
+hoguera,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que de nuestras riquezas
+menistrada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus llamas suben a la cuarta
+esfera.<br>
+<a name='p258' id="p258"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+All&iacute;, con triste priesa acelerada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con mortal y t&iacute;mida
+carrera,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Acuden todos, como santa
+ofrenda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A sustentar las llamas con su
+hacienda.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; All&iacute; la
+perla del rosado <b><i>Oriente</i></b>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el oro en mil vasijas
+fabricado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el diamante y rub&iacute;
+m&aacute;s excelente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la estimada p&uacute;rpura y
+brocado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En medio del rigor fogoso
+ardiente<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la encendida llama se ha
+arrojado:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Despojos que pudieran los
+romanos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hinchir los senos y ocupar las
+manos.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Aqu&iacute; salen con cargas de ropa por una parte y
+&eacute;ntranse, por otra.</p>
+</div>
+<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <b><i>Vuelve al triste
+espect&aacute;culo la vista</i></b>;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ver&aacute;s con cu&aacute;nta
+priesa y cu&aacute;nta gana<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Toda Numancia en numerosa
+vista<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aguija a sustentar la llama
+insana;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no con verde le&ntilde;o o
+seca arista,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No con materia al consumir
+liviana,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sino con sus haciendas mal
+gozadas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues se guardaron para ser
+quemadas.<br>
+N.1.&deg;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si con esto acabara nuestro
+da&ntilde;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pudi&eacute;ramos llevallo con
+paciencia;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas, &iexcl;ay!, que se ha de
+dar, si no me enga&ntilde;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De que muramos todos cruel
+sentencia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Primero que el rigor
+b&aacute;rbaro extra&ntilde;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muestre <b><i>en</i></b>
+nuestras gargantas su inclemencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Verdugos de nosotros nuestras
+manos<br>
+<a name='p259' id="p259"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Ser&aacute;n, y no los p&eacute;rfidos romanos!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Han ordenado que
+no quede alguna<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mujer, ni&ntilde;o ni viejo
+con la vida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues al fin la cruel hambre
+importuna<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con m&aacute;s fiero rigor es
+su homicida.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Sale una mujer con una criatura en los brazos y otra de la mano,
+y ropa para echar en el fuego.</p>
+</div>
+<p>MADR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iexcl;Oh duro vivir molesto!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Terrible y triste
+agon&iacute;a!<br>
+HIJO.&nbsp;&nbsp;Madre, &iquest;por ventura, habr&iacute;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien nos diese pan por
+esto?<br>
+MADR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iquest;Pan, hijo? &iexcl;Ni aun otra
+cosa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que semeje de comer!<br>
+HIJO.&nbsp;&nbsp;Pues &iquest;tengo de fenecer<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De dura hambre rabiosa?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Con poco
+pan que me deis,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Madre, no os pedir&eacute;
+m&aacute;s!<br>
+MADR.&nbsp;&nbsp;Hijo, &iexcl;qu&eacute; pena me das!<br>
+HIJO.&nbsp;&nbsp;&iquest;Por qu&eacute;, madre, no
+quer&eacute;is?<br>
+MADR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S&iacute; quiero; mas
+&iquest;qu&eacute; har&eacute;,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no s&eacute; donde
+buscallo?<br>
+HIJO.&nbsp;&nbsp;Bien podr&eacute;is, madre, comprallo;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si no, yo lo
+comprar&eacute;.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas, por quitarme
+de af&aacute;n,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si alguno conmigo topa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le dar&eacute; toda esta
+ropa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por un pedazo de pan.<br>
+MADR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iquest;Qu&eacute; mamas, triste
+criatura?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;No sientes que, a mi
+despecho,<br>
+<a name='p260' id="p260"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Sacas ya del flaco pecho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por leche, la sangre pura?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lleva la carne a
+pedazos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y procura de hartarte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no pueden ya llevarte<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mis flacos, cansados
+brazos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hijos, mi dulce
+alegr&iacute;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Con qu&eacute; os
+podr&eacute; sustentar,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si apenas tengo qu&eacute; os
+dar<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la propia sangre
+m&iacute;a?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Oh hambre
+terrible y fuerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; C&oacute;mo me acabas la
+vida!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Oh guerra,
+s&oacute;lo venida<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para causarme la muerte!<br>
+HIJO.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iexcl;Madre m&iacute;a, que me
+fino!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aguijemos. &iquest;A d&oacute;
+vamos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que parece que alargamos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La hambre con el camino?<br>
+MADR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Hijo, cerca est&aacute; la plaza<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Adonde echaremos luego<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En mitad del vivo fuego<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El <i>peso</i> que te
+embaraza.<br></p>
+<h3><a name='return_p258_JORNADA_CUARTA' href=
+'#index_p258_JORNADA_CUARTA' id=
+"return_p258_JORNADA_CUARTA"><b>JORNADA CUARTA</b></a></h3>
+<div class='table'>
+<p>Tocan al arma con gran priesa, y a este rumor sale
+CIPI&Oacute;N, y IUGURTA, y MARIO, alborotados.</p>
+</div>
+<p>CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest; Qu&eacute; es esto,
+capitanes? &iquest;Qui&eacute;n nos toca<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al arma en tal saz&oacute;n?
+&iquest;Es, por ventura,<br>
+<a name='p261' id="p261"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Alguna gente desmandada y loca<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que viene a demandar su
+sepoltura?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas no sea alg&uacute;n
+mot&iacute;n el que provoca<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tocar al arma en recia
+coyuntura:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que tan seguro estoy del
+enemigo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que tengo m&aacute;s temor al
+que es amigo.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Sale QUINTO FABIO con el espada desnuda, y dice:</p>
+</div>
+<p>QUIN.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sosiega el pecho, general
+prudente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que ya de esta arma la
+ocaci&oacute;n se sabe,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puesto que ha sido a costa de
+tu gente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De aquel en quien m&aacute;s
+br&iacute;o o fuerza cabe.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dos numantinos con soberbia
+frente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i><b>Cuyo valor ser&aacute;
+raz&oacute;n se alabe</b></i>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Saltando el ancho foso y la
+muralla,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Han movido a tu campo cruel
+batalla.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A las primeras
+guardas envistieron,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y en medio de mil lanzas se
+arrojaron,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con tal furia y rabia
+arremetieron,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que libre paso al campo les
+dejaron.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las tiendas de Fabricio
+acometieron,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y all&iacute; su fuerza y
+<i>su</i> valor mostraron<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De modo, que en un punto seis
+soldados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fueron de agudas puntas
+traspasados.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con presta
+diligencia discurriendo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Iban de tienda en tienda,
+hasta que hallaron<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un poco de bizcocho, el cual
+cogieron;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El paso, y no el furor,
+atr&aacute;s tornaron.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El uno de ellos se
+escap&oacute; huyendo;<br>
+<a name='p262' id="p262"></a> nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Al otro mil espadas le acabaron,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por donde infiero que la
+hambre ha sido<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quien les di&oacute;
+atrevimiento tan subido.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si, estando deshambridos y
+encerrados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muestran tan demasiado
+atrevimiento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; hicieran
+siendo libres y enterados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En sus fuerzas primeras y
+ardimiento?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Ind&oacute;mitos!
+&iexcl;Al fin ser&eacute;is domados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque contra el furor vuestro
+violento<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se tiene de poner la industria
+nuestra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que de domar soberbios es
+maestra!<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Vanse todos.</p>
+</div>
+<div class='table'>
+<p>Sale una mujer, armada con una lanza en la mano y un escudo, que
+significa la GUERRA, y trae consigo la ENFERMEDAD y la HAMBRE: la
+ENFERMEDAD arrimada a una muleta y rodeada de pa&ntilde;os la
+cabeza, con una m&aacute;scara amarilla; y la HAMBRE saldr&aacute;
+con un desnudillo de muerte, y encima, una ropa de bocac&iacute;
+amarilla y una m&aacute;scara descolorida.</p>
+</div>
+<p>GUERR.&nbsp;&nbsp; Hambre, Enfermedad, ejecutores<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De mis terribles mandos y
+severos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vidas y salud
+consumidores,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con quien no vale ruego, mando
+o fieros,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues ya de mi intenci&oacute;n
+sois sabidores,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay para qu&eacute; de
+nuevo encareceros<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De cu&aacute;nto gusto me
+ser&aacute; y contento<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que luego, luego,
+hag&aacute;is mi mandamiento.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La fuerza
+incontrastable de los hados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuyos efectos nunca salen
+vanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me fuerzan que de m&iacute;
+sean ayudados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estos sagaces m&iacute;lites
+romanos.<br>
+<a name='p263' id="p263"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Ellos ser&aacute;n un tiempo levantados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y abatidos tambi&eacute;n
+estos hispanos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero tiempo vendr&aacute; en
+que yo me mude,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y da&ntilde;e al alto y al
+peque&ntilde;o ayude;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo, que soy la
+poderosa Guerra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De tantas madres desterrada en
+vano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque quien me maldice a
+veces yerra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues no sabe el valor de esta
+mi mano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&eacute; bien que en todo el
+orbe de la tierra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser&eacute; llevada del valor
+hispano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la dulce ocasi&oacute;n que
+est&eacute;n reinando<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un Carlos, y un Filipo, y un
+Fernando.<br>
+ENF.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si ya la Hambre, nuestra amiga
+<i>querida</i>.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hubiera tomado con
+instancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A su cargo de ser fiera
+homicida<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De todos cuantos viven en
+Numancia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fuera de m&iacute; <i>tu</i>
+voluntad cumplida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De modo que se viera la
+ganancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; F&aacute;cil y rica que
+<i>el</i> romano hubiera,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Harto mejor de aquello que se
+espera.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas ella, en
+cuanto su <i>poder alcanza</i>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya tiene tal el pueblo
+numantino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que de esperar alguna buena
+andanza,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le ha tomado las sendas y el
+camino;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mas del furor la rigurosa
+lanza,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La influencia del contrario
+sino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Le trata con tan &aacute;spera
+violencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no es menester hambre ni
+dolencia.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El Furor y la
+Rabia, tus secuaces,<br>
+<a name='p264' id="p264"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Han tomado en su pecho tal asiento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que, cual si fuese de romanas
+haces,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cada cual de esa sangre
+est&aacute; sediento.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muertos, incendios, iras son
+sus paces;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En el morir han puesto su
+contento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y, por quitar el triunfo a los
+romanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ellos mesmos se matan con sus
+manos.<br>
+HAMBR.&nbsp;&nbsp; Volved los ojos, y ver&eacute;is ardiendo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la ciudad los encumbrados
+techos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Escuchad los suspiros que
+saliendo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Van de mil tristes, lastimados
+pechos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O&iacute;d la voz y lamentable
+estruendo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De bellas damas a quien, ya
+deshechos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los tiernos miembros de ceniza
+y fuego,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No valen padre, amigo, amor ni
+ruego.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cual salen las
+ovejas descuidadas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siendo del fiero lobo
+acometidas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i>Andar aqu&iacute; y
+all&iacute; descarriadas</i>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con temor de perder las
+simples vidas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tal ni&ntilde;os y mujeres
+desdichadas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Viendo ya las espadas
+homicidas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Andan de calle en calle,
+&iexcl;oh hado insano!,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Su cierta muerte dilatando en
+vano.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay plaza, no hay
+rinc&oacute;n, no hay calle o casa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que de sangre y de muertos no
+est&eacute; llena;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El hierro mata, el duro fuego
+abrasa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el rigor feroc&iacute;simo
+condena.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Presto ver&eacute;is que por
+el suelo tasa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta la m&aacute;s subida y
+alta almena,<br>
+<a name='p265' id="p265"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Y las casas y templos m&aacute;s preciados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En polvo y en cenizas son
+tornados.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Venid;
+ver&eacute;is que <i>en</i> los amados cuellos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De tiernos hijos y mujer
+querida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Teogenes afila agora y prueba
+en ellos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De su espada cruel corte
+homicida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y c&oacute;mo ya,
+despu&eacute;s de muertos ellos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estima en poco la cansada
+vida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Buscando de morir un modo
+extra&ntilde;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que caus&oacute; en el suyo
+m&aacute;s de un da&ntilde;o.<br>
+GUERR.&nbsp;&nbsp; Vamos, pues, y ninguno se descuide<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De ejecutar por eso
+aqu&iacute; su fuerza,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y a lo que digo s&oacute;lo
+atienda y cuide,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin que de mi intenci&oacute;n
+un punto tuerza.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Vanse, y sale TE&Oacute;GENES con dos espadas desnudas y
+ensangrentadas las manos.</p>
+</div>
+<p>TE&Oacute;G.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sangre de mis
+entra&ntilde;as derramada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues sois aquella de los hijos
+m&iacute;os;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mano, contra <i>ti</i> mesma
+acelerada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llena de honrosos y crueles
+br&iacute;os;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Fortuna, en da&ntilde;o
+m&iacute;o conjurada;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cielos, de justa piedad
+vac&iacute;os:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ofrecedme en tan dura, amarga
+suerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alguna honrosa, aunque cercana
+muerte.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Valientes
+numantinos, haced cuenta<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo soy alg&uacute;n
+p&eacute;rfido romano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y vengad en mi pecho vuestra
+afrenta,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ensangrentando en &eacute;l
+espada y mano.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Una de estas espadas os
+presenta<br>
+<a name='p266' id="p266"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Mi airada furia y mi dolor insano;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que, muriendo en batalla, no
+se siente<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tanto el rigor del
+&uacute;ltimo accidente.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Vase, y sale CIPI&Oacute;N, y IUGURTA, y QUINTO FABIO, y MARIO,
+y ERMILIO y otros soldados romanos.</p>
+</div>
+<p>CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si no me enga&ntilde;a el
+pensamiento m&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O salen mentirosas las
+se&ntilde;ales<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i>Que</i> hab&eacute;is visto
+<i>en</i> Numancia, del estruendo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y lamentable son, y ardiente
+llama,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin duda alguna <i>que</i>
+recelo y temo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que el b&aacute;rbaro furor
+del enemigo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Contra su propio pecho no se
+vuelva.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i>Ya no parece gente en la
+muralla</i>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni suenan las usadas
+centinelas;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo est&aacute; en calma y en
+silencio puesto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como si en paz tranquila y
+sosegada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Estuviesen los fieros
+numantinos.<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp; Presto podr&aacute;s salir de aquesa duda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque, si t&uacute; lo
+quieres, yo me ofrezco<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De subir sobre el muro, aunque
+me ponga<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al riguroso trance que se
+ofrece,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo por ver aquello
+que en Numancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacen nuestros soberbios
+enemigos.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; Arrima, pues, &iexcl;<i>oh</i> Mario!, alguna
+escala<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A la muralla, y haz lo que
+prometes.<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp; Id por la escala luego, y vos, Ermilio,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Haced que mi rodela se me
+traiga,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la celada blanca de las
+plumas;<br>
+<a name='p267' id="p267"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Que a fe que tengo de perder la vida<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O sacar de esta duda al campo
+todo.<br>
+ERM.&nbsp;&nbsp; Ves aqu&iacute; la rodela y la celada;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La escala vesla all&iacute;:
+la trajo Limpio.<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp; Encomi&eacute;ndame a J&uacute;piter inmenso,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo voy a cumplir lo
+prometido.<br>
+IUG.&nbsp;&nbsp; Alza m&aacute;s la rodela, Mario,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Encoge el cuerpo, y encubre la
+cabeza.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Animo, que
+ya llegas a lo alto!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; ves?<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;!Oh
+santos dioses! <i>Y</i> &iquest; qu&eacute; es esto?<br>
+IUG.&nbsp;&nbsp; &iquest;De qu&eacute; te admiras?<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De
+mirar de sangre<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Un rojo lago, y de ver mil
+cuerpos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tendidos por las calles de
+Numancia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De mil agudas puntas
+traspasados.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute;? &iquest;No hay ninguno
+vivo?<br>
+MAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+&iexcl;Ni por pienso!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A lo menos, ninguno se me
+ofrece<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En todo cuanto alcanzo con la
+vista.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp; Salta, pues, dentro, y mira por tu vida.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Salta MARIO en la ciudad. <i>S&iacute;guele Iugurta y al poco
+rato</i> torna a salir <i>el primero</i> por la muralla, y
+dice:</p>
+</div>
+<p>MAR.&nbsp;&nbsp; En balde, ilustre general prudente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Han sido nuestras fuerzas
+ocupadas.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En balde te has mostrado
+diligente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues en humo y en
+viento son tornadas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las ciertas esperanzas de
+victoria,<br>
+<a name='p268' id="p268"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+De tu industria contino aseguradas.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lamentable fin la triste
+historia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la ciudad invicta de
+Numancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Merece ser eterna en la
+memoria;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sacado han de su
+p&eacute;rdida ganancia;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Quit&aacute;dote han el
+triunfo de las manos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Muriendo con magn&aacute;nima
+constancia;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Nuestros disinios
+han salido vanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues ha podido m&aacute;s su
+honroso intento<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que toda la potencia de
+romanos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El fatigado pueblo
+en fin violento<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Acaba la miseria de su
+vida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dando triste remate al largo
+cuento.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Numancia
+est&aacute; en un lago convertida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De roja sangre y de mil
+cuerpos llena,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De quien fu&eacute; su rigor
+propio homicida.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la pesada y sin
+igual cadena<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dura de esclavitud se han
+escapado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con presta audacia, de temor
+ajena.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En medio de la
+plaza levantado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Est&aacute; un ardiente fuego
+temeroso,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De sus cuerpos y haciendas
+sustentado.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al tiempo
+llegu&eacute; a verlo, que el furioso<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Teogenes, valiente
+numantino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De fenecer su vida
+deseoso,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Maldiciendo su
+corto amargo sino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En medio se arrojaba de la
+llama,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lleno de temerario
+desatino,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y al arrojarse
+dijo: "Clara fama,<br>
+<a name='p269' id="p269"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Ocupa aqu&iacute; tus lenguas y tus ojos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En esta haza&ntilde;a, que a
+contar te llama.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Venid,
+romanos, ya por los despojos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desta ciudad, en polvo y humo
+vueltos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y sus flores y frutos en
+abrojos!"<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De all&iacute;,
+con pies y pensamientos sueltos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Gran parte de la tierra he
+rodeado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por las calles y pasos
+m&aacute;s revueltos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y un solo
+numantino no he hallado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que poderte traer vivo
+siquiera,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para que fueras d&eacute;l
+bien informado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por qu&eacute;
+ocasi&oacute;n, de qu&eacute; suerte o manera<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Acometieron tan grave
+desvar&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Apresurando la mortal
+carrera.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Estaba, por ventura, el pecho
+m&iacute;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De b&aacute;rbara arrogancia y
+muertes lleno,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y de piedad just&iacute;sima
+vac&iacute;o?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Es de mi
+condici&oacute;n, por dicha, ajeno<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Usar benignidad con el
+rendido,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como conviene al vencedor que
+es bueno?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+<b><i>&iexcl;Mal</i></b>, por cierto, ten&iacute;an conocido<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El valor en Numancia de mi
+pecho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para vencer y perdonar
+nacido!<br>
+QUIN.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Iugurta te har&aacute; m&aacute;s
+satisfecho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se&ntilde;or, de aquello que
+saber deseas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que vesle vuelve lleno de
+despecho.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>As&oacute;mase IUGURTA a la muralla.</p>
+</div>
+<p>IUG.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Prudente general, en vano
+empleas<br>
+<a name='p270' id="p270"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+M&aacute;s aqu&iacute; tu valor. Vuelve a otra parte<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La industria singular de que
+te arreas.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No hay en Numancia
+cosa en que ocuparte.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todos son muertos, y
+s&oacute;lo uno <b><i>creo</i></b><br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que queda vivo para el trunfo
+darte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; All&iacute; en
+aquella torre, seg&uacute;n veo.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo vi denantes un muchacho;
+estaba<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Turbado en vista y de gentil
+arreo.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si eso fuese verdad, eso bastaba<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para trunfar en Roma de
+Numancia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que es lo que m&aacute;s agora
+deseaba.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llegu&eacute;monos
+all&aacute;, y haced instancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como el muchacho venga
+aquestas manos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vivo, que es lo que agora es
+de importancia.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Dice VARIATO, muchacho, desde la torre:</p>
+</div>
+<p>VAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;D&oacute;nde ven&iacute;s,
+o qu&eacute; busc&aacute;is, romanos?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si en Numancia quer&eacute;is
+entrar por fuerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Har&eacute;islo sin contraste,
+a pasos llanos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero mi lengua
+desde aqu&iacute; os advierte<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo las llaves mal
+guardadas tengo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desta ciudad, de quien
+trunf&oacute; la muerte.<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por &eacute;sas, joven, deseoso
+vengo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y m&aacute;s de que t&uacute;
+hagas insperiencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si en este pecho piedad
+sostengo.<br>
+VAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Tarde, cruel, ofreces tu
+clemencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues no hay con quien usarla:
+que yo quiero<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pasar por el rigor de la
+sentencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que con suceso
+amargo y lastimero<br>
+<a name='p271' id="p271"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+De nuestros padres y patria tan querida<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Caus&oacute; el &uacute;ltimo
+fin terrible y fiero!<br>
+QUIN.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<i><b>Dime</b></i>: &iquest;tienes,
+por suerte, aborrecida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ciego de un temerario
+desvar&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tu floreciente edad y tierna
+vida?<br>
+CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tiempla, peque&ntilde;o joven, templa
+el br&iacute;o;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sujeta el valor tuyo, que es
+peque&ntilde;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al mayor de mi honroso
+poder&iacute;o;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que desde
+aqu&iacute; te doy la fee y empe&ntilde;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mi palabra, que solo de ti
+seas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; T&uacute; mismo el propio, el
+conocido due&ntilde;o;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i><b>Y</b></i>
+que de ricas joyas y preseas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vivas lo que vivieres
+abastado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como yo podr&eacute; darte y
+t&uacute; deseas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si a m&iacute; te entregas y
+te das de grado.<br>
+VAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo el furor de cuantos ya son
+muertos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En este pueblo y en polvo
+reducido,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo <i><b>el huir</b></i> los
+pactos y conciertos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni el dar a sujeci&oacute;n
+jam&aacute;s o&iacute;do,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus iras, sus rancores
+descubiertos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Est&aacute; en mi pecho
+solamente unido.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo hered&eacute; de Numancia
+todo el br&iacute;o;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ved, si pens&aacute;is
+vencerme, es desvar&iacute;o.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Patria querida,
+pueblo desdichado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No temas, ni imagines que
+admire<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De lo que debo ser de ti
+engendrado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni que promesa o miedo me
+retire,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ora me falte el suelo, el
+cielo, el hado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ora vencerme todo el mundo
+aspire;<br>
+<a name='p272' id="p272"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Que imposible ser&aacute; que yo <i><b>no</b></i> haga<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A tu valor la merecida
+paga.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que si a
+esconderme aqu&iacute; me trujo el miedo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De la cercana y espantosa
+muerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ella me sacar&aacute; con
+m&aacute;s denuedo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con el deseo de seguir tu
+suerte;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vil temor pasado, como
+puedo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser&aacute; la enmienda agora
+osada y fuerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el temor de mi edad tierna,
+inocente<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pagar&eacute; con morir
+osadamente.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo os aseguro,
+&iexcl;oh fuertes ciudadanos!,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no falte por m&iacute; la
+intenci&oacute;n vuestra<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i><b>De que no triunfen
+p&eacute;rfidos romanos</b></i>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si ya no fuere de ceniza
+nuestra.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Saldr&aacute;n conmigo sus
+intentos vanos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; <i><b>Ora</b></i> levanten
+contra m&iacute; su diestra,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O me aseguren con promesa
+incierta<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A vida y a regalos ancha
+puerta.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tened, romanos,
+sosegad el br&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no os cans&eacute;is
+<i><b>en</b></i> asaltar el muro;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con que fuera mayor el
+poder&iacute;o<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vuestro, de no vencerme estad
+seguro.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero mu&eacute;strese ya el
+intento m&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si ha sido el amor perfecto
+y puro<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo tuve a mi patria tan
+querida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aseg&uacute;relo luego esta
+ca&iacute;da.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Arr&oacute;jase el muchacho de la torre, y dice
+CIPI&Oacute;N:</p>
+</div>
+<p>CIP.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Oh! &iexcl;Nunca vi tan
+memorable haza&ntilde;a!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Ni&ntilde;o de anciano
+y valeroso pecho,<br>
+<a name='p273' id="p273"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Que, no s&oacute;lo a Numancia, mas a Espa&ntilde;a<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Has adquirido gloria en este
+hecho!<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con tal vida y virtud heroica,
+extra&ntilde;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Queda muerto y perdido mi
+derecho.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; T&uacute; con esta
+ca&iacute;da levantaste<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tu fama, y mis victorias
+derribaste.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que fuera viva y
+en su ser Numancia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; S&oacute;lo porque vivieras me
+holgara;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; T&uacute; solo me has llevado
+la ganancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desta larga contienda, ilustre
+y rara;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lleva, pues, ni&ntilde;o,
+lleva la ganancia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la gloria que el cielo te
+prepara,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por haber,
+derrib&aacute;ndote, vencido<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al que, subiendo, queda
+m&aacute;s ca&iacute;do.<br></p>
+<br>
+<center><img src='./images/d271.png'
+width='25%' alt='--'><br></center>
+<br>
+<a name='p274' id="p274"></a><a name='p275' id="p275"></a><br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<br>
+<center><img src='./images/d273.png'
+width='30%' alt='--'><br></center>
+<br>
+<h2><a name='return_p273_PEDRO_DE_URDEMALAS' href=
+'#index_p273_PEDRO_DE_URDEMALAS' id=
+"return_p273_PEDRO_DE_URDEMALAS">PEDRO DE URDEMALAS</a></h2>
+<h3><a name='return_p273_JORNADA_PRIMERA' href=
+'#index_p273_JORNADA_PRIMERA' id=
+"return_p273_JORNADA_PRIMERA"><b>JORNADA PRIMERA</b></a></h3>
+<div class='table'>
+<p>Salen MART&Iacute;N CRESPO, alcalde, <i><b>reci&eacute;n
+elegido; su mozo Pedro de Urdemalas</b></i> y SANCHO MACHO y DIEGO
+TARUGO, regidores.</p>
+</div>
+<p>TAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pl&aacute;cenos, Mart&iacute;n
+Crespo, del suceso;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desech&eacute;isla por otra de
+brocado,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin que jam&aacute;s un voto
+os salga avieso.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Diego Tarugo, lo que me ha costado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aquesta vara, s&oacute;lo Dios
+lo sabe,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y mi vino y capones y
+ganado.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El que no te
+conoce, ese te alabe,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; deseo de mandar.<br>
+SANCH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Yo aqueso digo;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que s&eacute; que en &eacute;l
+todo cuidado cabe.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; V&eacute;ala yo en
+poder de mi enemigo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vara que es por presentes
+adquirida.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Pues ahora la tiene un vuestro amigo.<br>
+SANCH.&nbsp;&nbsp; De vos, Crespo, ser&aacute; tan bien regida,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no la doble d&aacute;diva
+ni ruego.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; No, juro a m&iacute;, mientras tuviere vida.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando mujer me
+informe, estar&eacute; ciego;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al ruego del hidalgo, sordo y
+mudo;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que a la severidad todo me
+entrego.<br>
+<a name='p276' id="p276"></a> TAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya veo
+en vuestro tiempo, y no lo dudo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sentencias de Salm&oacute;n,
+el rey discreto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que el ni&ntilde;o
+dividi&oacute; con hierro agudo.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al menos de mi parte, yo prometo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De arrimarme a la ley en
+cuanto pueda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin alterar un m&iacute;nimo
+decreto.<br>
+SANCH.&nbsp;&nbsp; Como yo lo deseo, as&iacute; suceda,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y adi&oacute;s.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Fortuna os tenga, Sancho Macho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En la empinada cumbre de su
+rueda.<br>
+TAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin que el temor o amor os ponga
+empacho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Juzgad, Crespo, terrible y
+brevemente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que la tardanza en toda cosa
+tacho;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y adi&oacute;s quedad.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En
+fin, sois buen pariente.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Entranse SANCHO MACHO y DIEGO TARUGO.</p>
+</div>
+<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pedro, que
+escuchando est&aacute;s,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;C&oacute;mo de mi buen
+suceso<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El parabi&eacute;n no me
+das?<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya soy alcalde y confieso<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que lo ser&eacute; por
+dem&aacute;s,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si t&uacute; no me
+das favor,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y muestras alg&uacute;n
+primor<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con que juzgue rectamente;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que te tengo por prudente,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; M&aacute;s que a un cura y a
+un doctor.<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Es aqueso tan verdad,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cual lo dir&aacute; la
+experiencia,<br>
+<a name='p277' id="p277"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Porque con facilidad<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Luego os mostrar&eacute; una
+ciencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que os d&eacute; nombre y
+calidad.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Llegaraos Licurgo
+apenas,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la celebrada Atenas<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Callar&aacute; sus doctas
+leyes:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Envidiaros han los reyes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y las escuelas m&aacute;s
+buenas.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Yo os
+meter&eacute; en la capilla<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dos docenas de sentencias<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que al mundo den
+maravilla,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todas con sus diferencias<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Civiles o de rencilla;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y la que primero a
+mano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Os viniere, est&aacute; bien
+llano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no ha de haber m&aacute;s
+que ver.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Desde hoy m&aacute;s, Pedro, has de ser,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; No mi mozo, mas mi
+hermano.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ven, y
+mostrar&aacute;sme el modo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como yo ponga en efeto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que has dicho, en parte, o
+todo.<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;Pues m&aacute;s cosas te prometo.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; A cualquiera me acomodo.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Entranse el ALCALDE y PEDRO.</p>
+</div>
+<div class='table'>
+<p>Salen otra vez SANCHO MACHO y TARUGO.</p>
+</div>
+<p>SANCH.&nbsp;&nbsp; Mirad, Tarugo, bien siento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que aunque el parabi&eacute;n
+le distes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A Crespo de su contento,<br>
+<a name='p278' id="p278"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Otro paramal tuvistes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Guardado en el
+pensamiento;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque, en efeto,
+es mancilla<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que se rija aquesta villa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por la persona m&aacute;s
+necia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que hay desde Flandes a
+Grecia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y desde Egipto a Castilla.<br>
+TAR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hoy mostrar&aacute; la
+experiencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Buen regidor Sancho Macho,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ad&oacute;nde llega la
+ciencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De Crespo, a quien yo no
+tacho<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hasta la primera
+audiencia;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y pues agora ha de
+ser,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Soy, Macho, de parecer,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que le oigamos.<br>
+SANCH.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sea
+as&iacute;,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque tengo para
+m&iacute;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que un simple en &eacute;l se
+ha de ver.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Entran LAGARTIJA y HORNACHUELOS, labradores.</p>
+</div>
+<p>HORN.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&iquest;De qui&eacute;n,
+se&ntilde;ores, sabremos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si el alcalde en casa
+est&aacute;?<br>
+TAR.&nbsp;&nbsp; Aqu&iacute; los dos le atendemos.<br>
+LAG.&nbsp;&nbsp; Se&ntilde;al es que aqu&iacute; saldr&aacute;.<br>
+SANCH. Tan cierta, que ya le vemos.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Salen el ALCALDE y REDONDO, escribano, y PEDRO.</p>
+</div>
+<p>ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Oh valientes regidores!<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; Si&eacute;ntense vuesas mercedes.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Sin ceremonia, se&ntilde;ores.<br>
+<a name='p279' id="p279"></a> TAR.&nbsp;&nbsp; En cort&eacute;s
+exceder puedes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A los corteses mayores.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si&eacute;ntese aqu&iacute; el
+escribano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y a mi izquierda y diestra
+mano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Los regidores
+est&eacute;n;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y t&uacute;, Pedro,
+estar&aacute;s bien<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A mis espaldas.<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Es llano.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aqu&iacute; en tu capilla
+est&aacute;n<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Las sentencias suficientes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A cuantos pleitos
+vendr&aacute;n,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque nunca pares mientes<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A la relaci&oacute;n que
+har&aacute;n.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si alguna no
+estuviere,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A tu asesor te refiere;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que yo lo ser&eacute; de
+modo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que te saque bien de todo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y sea lo que se fuere.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Quieren algo,
+se&ntilde;ores?<br>
+LAG.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;S&iacute;
+querr&iacute;amos.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; Pues digan, que aqu&iacute; est&aacute; el
+se&ntilde;or alcalde,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que les har&aacute; justicia
+rectamente.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Perd&oacute;nemelo Dios lo que ahora digo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no me sea tomado por
+soberbia:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan tiestamente pienso hacer
+justicia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como si fuese un sonador
+romano.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; <i>Senador</i>, Mart&iacute;n Crespo.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;All&aacute;
+va todo.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Digan su pleito apriesa y
+brevemente;<br>
+<a name='p280' id="p280"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Que apenas me le habr&aacute;n dicho, en mi &aacute;nima,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Cuando les d&eacute; sentencia
+rota y justa.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; <i>Recta</i>, se&ntilde;or alcalde.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;All&aacute;
+va todo.<br>
+HORN.&nbsp;&nbsp;Prest&oacute;me Lagartija tres reales;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Volv&iacute;le dos; la deuda
+queda en uno,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y &eacute;l dice que le debo
+cuatro justos:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Este es el pleito, brevedad, y
+dije.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Es aquesto verdad,
+buen Lagartija?<br>
+LAG.&nbsp;&nbsp; Verdad; pero yo hallo por mi cuenta,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; O que yo soy un asno, o que
+Hornachuelos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me queda a deber cuatro.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+&iexcl;Bravo caso!<br>
+LAG.&nbsp;&nbsp; No hay m&aacute;s en nuestro pleito, y me
+rezumo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lo que sentenciare el
+se&ntilde;or Crespo.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; Rezumo por <i>resumo</i>: all&aacute; va todo.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; dec&iacute;s vos a esto,
+Hornachuelos?<br>
+HORN.&nbsp;&nbsp;No hay que decir: yo en todo me arremeto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al se&ntilde;or Mart&iacute;n
+Crespo.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+<i>Me remito</i>,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pese a mi abuelo.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Dejadle
+que arremeta;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; se os da a
+vos, Redondo?<br>
+RED.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A
+m&iacute; nonada.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Pedro, s&aacute;came, amigo, una sentencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Desa capilla, la que
+est&aacute; m&aacute;s cerca.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; Antes de ver el pleito &iquest;hay ya
+sentencia?<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Ah&iacute; se podr&aacute; ver qui&eacute;n es
+Callejas.<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;L&eacute;ase esta sentencia, y punto en boca.<br>
+<a name='p281' id="p281"></a> RED.&nbsp;&nbsp; "En el pleito que
+tratan N. y F..."<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;Zutano con Fulano significan<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La N. con la F. entre dos
+puntos.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; As&iacute; es verdad, y digo, "que en el
+pleito<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que trata este Fulano con
+Zutano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que debo condenar, fallo y
+condeno<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al dicho puerco de Zutano a
+muerte,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque fu&eacute; matador de
+la criatura<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del ya dicho Fulano". Yo no
+atino<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Qu&eacute; disparate es
+&eacute;ste deste puerco,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y de tantos Fulanos y
+Zutanos;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni s&eacute; c&oacute;mo es
+posible que esto cuadre<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ni esquine con el pleito de
+estos hombres.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Redondo est&aacute; en lo cierto: Pedro amigo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mete la mano y saca otra
+sentencia;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Podr&iacute;a ser que fuese de
+provecho.<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;Yo, que soy asesor vuestro, me atrevo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De dar sentencia luego cual
+convenga.<br>
+LAG.&nbsp;&nbsp; Por m&iacute;, mas que la d&eacute; un jumento
+nuevo.<br>
+SANCH. Digo que el asesor es extremado.<br>
+HORN.&nbsp;&nbsp;Sentencia, norabuena.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pedro,
+vaya,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que en tu mag&iacute;n mi
+honra deposito.<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;Deposite primero Hornachuelos,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Para m&iacute; el asesor, doce
+reales.<br>
+HORN.&nbsp;&nbsp;Pues sola la mitad importa el pleito.<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;As&iacute; es verdad; que Lagartija el bueno<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tres reales de a dos os
+di&oacute; prestados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y destos le volvistes dos
+sencillos,<br>
+<a name='p282' id="p282"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Y por aquesta cuenta deb&eacute;is cuatro,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y no, cual dec&iacute;s vos,
+no m&aacute;s de uno.<br>
+LAG.&nbsp;&nbsp; Ello es ans&iacute;, sin que le falte cosa.<br>
+HORN.&nbsp;&nbsp;No lo puedo negar, vencido quedo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y pagar&eacute; los doce con
+los cuatro.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; Ens&uacute;ciome en Cat&oacute;n y en
+Justiniano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iexcl;Oh Pedro de Urde,
+monta&ntilde;&eacute;s famoso,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que as&iacute; lo muestra el
+nombre y el ingenio!<br>
+HORN.&nbsp;&nbsp;Yo voy por el dinero, y voy corrido.<br>
+LAG.&nbsp;&nbsp; Yo me contento con haber vencido.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Entranse LAGARTIJA y HORNACHUELOS.</p>
+</div>
+<div class='table'>
+<p>Salen CLEMENTE y CLEMENCIA, <i><b>hija de Mart&iacute;n
+Crespo</b></i>, como pastor y pastora, embozados.</p>
+</div>
+<p>CLEM.&nbsp;&nbsp;Perm&iacute;tase que hablemos embozados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ante tan justiciero
+ayuntamiento.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Mas que habl&eacute;is en un costal atados,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque a o&iacute;r, y no a
+ver, aqu&iacute; me siento.<br>
+CLEM.&nbsp;&nbsp;Los siglos, que renombre de dorados<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Les di&oacute; la
+antig&uuml;edad, con justo intento,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ya se ven en los nuestros,
+pues que vemos<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En ellos de justicia los
+extremos.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vemos un Crespo alcalde.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Dios os guarde.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Dejad aquesas lonjas a una
+parte.<br>
+RED.&nbsp;&nbsp; <i>Lisonjas</i> decir quiso.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Y
+porque es tarde,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vuestro intento en breve
+nos dad parte.<br>
+<a name='p283' id="p283"></a> CLEM.&nbsp;&nbsp;Con verdadera
+lengua, cierto alarde<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hace de lo que quiero, parte a
+parte.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; Decid; que ni soy sordo, ni lo he sido.<br>
+CLEM.&nbsp;&nbsp;Desde mis tiernos a&ntilde;os,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De mi fatal estrella
+conducido.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin las nubes de
+enga&ntilde;os,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El sol, que en este velo
+est&aacute; escondido,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mir&eacute; para adoralle,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque esto hizo el que
+lleg&oacute; a miralle.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sus rayos se
+imprimieron<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En lo mejor del alma, de tal
+modo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que en s&iacute; la
+convirtieron.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Todo soy fuego, yo soy fuego
+todo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y con todo, me hielo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Si el sol me falta, que me
+eclipsa un velo.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Grata
+correspondencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tuvo mi justo y mi cabal
+deseo;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que amor me di&oacute;
+licencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A hacer de mi alma rico
+empleo.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; En fin, esta pastora,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; As&iacute; como la adoro, ella
+me adora.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A hurto de su
+padre,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que es de su libertad duro
+tirano,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que ella no tiene madre,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De esposa me entreg&oacute; la
+fe y la mano<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y agora, temerosa<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Del padre, no confiesa ser mi
+esposa.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Teme que el padre
+rico<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se afrente de mi humilde
+median&iacute;a,<br>
+<a name='p284' id="p284"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+Porque hace el pellico<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Al monje en esta edad de
+tiran&iacute;a.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El me sobra en riqueza,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero no en la que da
+naturaleza.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Como &eacute;l, yo
+soy tan bueno:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Tan rico no; y a su riqueza
+igualo<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con estar siempre ajeno<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De todo vicio perezoso y
+malo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y entre buenos es fuero<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que valga la virtud m&aacute;s
+que el dinero.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pido que ante ti
+vuelva<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A confirmar el s&iacute; de
+ser mi esposa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y en serlo se resuelva,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sin estar de su padre
+temerosa,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues que no aparta el
+hombre<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; A los que Dios junt&oacute; en
+su gracia y nombre.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Qu&eacute; respond&eacute;is a
+esto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Sol, que entre nubes se
+cubri&oacute; a deshora?<br>
+CLEM.&nbsp;&nbsp;Su proceder honesto<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La tendr&aacute; muda, por mi
+mal, agora;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero se&ntilde;ales puede<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hacer, con que su intento
+claro quede.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; &iquest;Sois su esposa, doncella?<br>
+PEDR.&nbsp;&nbsp;La cabeza baj&oacute;; se&ntilde;al bien clara<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que no lo niega ella.<br>
+SANCH. Pues &iquest;en qu&eacute;, Mart&iacute;n Crespo, se
+repara?<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp; En que de mi capilla<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Se saque la sentencia, y en
+o&iacute;lla.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pedro,
+s&aacute;cala al punto.<br>
+<a name='p285' id="p285"></a> PEDR.&nbsp;&nbsp;Yo s&eacute; que
+&eacute;sta saldr&aacute; pintiparada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque, a lo que barrunto,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Siempre fu&eacute; la verdad
+acreditada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por atajo o rodeo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y esta sentencia lo
+dir&aacute; que leo.<br></p>
+<div class='table'>
+<p>Saca un papel de la capilla, y l&eacute;ele Pedro.</p>
+</div>
+<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; "Yo, Mart&iacute;n Crespo,
+alcalde, determino<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que sea la pollina del
+pollino."<br>
+RED.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vaso de suertes es vuestra
+capilla:<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y &eacute;sta que ha sido
+agora pronunciada,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Aunque es para entre bestias,
+maravilla,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y aun da muestras de ser cosa
+pensada.<br>
+CLEM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El alma en Dios, y en tierra la
+rodilla,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; La vuestra besar&eacute;, como
+a extremada<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Coluna que sustenta el
+edificio<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Donde moran las ciencias y el
+juicio.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Puesto que redundara esta
+sentencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Hijo, en haberos dado el alma
+m&iacute;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Porque no es otra cosa mi
+Clemencia,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Me fuera de gran gusto y
+alegr&iacute;a;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y al&eacute;grenos agora la
+presencia<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Vuestra, que est&aacute; en
+raz&oacute;n y en cortes&iacute;a,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues ya lo desle&iacute;do y
+sentenciado<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Ser&aacute; sin duda alguna
+ejecutado.<br>
+CLEM.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pues con ese seguro, padre
+m&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; El velo quito y a tus pies me
+postro.<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Mal haces en usar deste
+desv&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pues soy tu hija y no
+espantable monstro;<br>
+<a name='p286' id="p286"></a> &nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
+T&uacute; has dado la sentencia a tu albedr&iacute;o,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y si es injusta, es bien que
+te d&eacute; en rostro;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Pero si justa es, haz que se
+apruebe,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Con que a debida
+ejecuci&oacute;n se lleve.<br>
+ALC.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Lo que escrib&iacute;, escrib&iacute;:
+bien dices, hija;<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y as&iacute;, a Clemente
+admito por mi hijo,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Y el mundo deste proceder
+colija,<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Que m&aacute;s por ley que por
+pasi&oacute;n me rijo.<br>
+SANCH.&nbsp;&nbsp; No hay alma aqu&iacute; que no se regocija<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; De vuestro no pensado
+regocijo.<br>
+TAR.&nbsp;&nbsp; Ni lengua que a Mart&iacute;n Crespo no alabe<br>
+&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Por hombre
+ingenios&iacute;simo y que sabe.<br></p>
+<a name='p287' id="p287"></a><br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<br>
+<center><img src='./images/d285.png'
+width='30%' alt='--'><br></center>
+<br>
+<h2><a name='return_p285_INDICE' href='#index_p285_INDICE' id=
+"return_p285_INDICE">INDICE</a></h2>
+
+
+<table border="0" cellpadding="5" cellspacing="5" align='center' summary="">
+<tr><td align='left'>&nbsp;</td><td align='left'>P&Aacute;GS.</td></tr>
+
+<tr><td align='left'>LA GITANILLA</td><td align='left'>5</td></tr>
+
+<tr><td align='left'>LA ILUSTRE FREGONA</td><td align='left'>65</td></tr>
+
+<tr><td align='left'>HISTORIA DE LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SIGISMUNDA</td><td align='left'>119</td></tr>
+
+<tr><td align='left'>NOVELA Y COLOQUIO QUE PAS&Oacute;<br />ENTRE CIPI&Oacute;N Y BERGANZA</td><td align='left'>181</td></tr>
+
+<tr><td align='left'>EL RETABLO DE LAS MARAVILLAS</td><td align='left'>213</td></tr>
+
+<tr><td align='left'>EL CERCO DE NUMANCIA</td><td align='left'>231</td></tr>
+
+<tr><td align='left'>PEDRO DE URDEMALAS</td><td align='left'>275</td></tr>
+</table>
+
+<br>
+<center><img src='./images/barr.png' width='90%' alt=
+'----'></center>
+<br>
+
+
+
+
+
+
+
+<pre>
+
+
+
+
+
+End of the Project Gutenberg EBook of Novelas y teatro, by Cervantes
+
+*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK NOVELAS Y TEATRO ***
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+and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
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+The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
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