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I.F. +=1915=. + + + + + +=El Consejo de los Dioses= + +(ALEGORÍA) + +=ACTO UNICO= + +REUNIÓN DE LOS DIOSES EN EL OLIMPO. + + +JÚPITER sentado en el trono de oro y piedras preciosas y llevando en +la mano el cetro de ciprés, tiene á sus piés al águila, cuyo plumaje +de acero refleja mil diversos colores: los rayos, sus terribles armas +yacen en el suelo. A su derecha está su esposa, la celosa JUNO, con +refulgente diadema, y el vanidoso pavo real. A su izquierda la sábia +PALAS (MINERVA), hija y consejera, adornada de su casco y terrible +égida, ciñendo el verde olivo y sosteniendo gallardamente su pesada +lanza. Formando severo contraste está SATURNO, acurrucado y mirando +desde léjos tan hermoso grupo. En gracioso desórden hállanse la +hermosa VENUS, recostada en un lecho de rosas, coronada de oloroso +mirto, y acariciando al AMOR; el divino APOLO, que pulsa blandamente +su lira de oro y nacar y jugando con las ocho MUSAS[2], mientras que +MARTE, BELONA, ALCIDES y MOMO cierran aquel círculo escogido. Detrás +de JÚPITER y de JUNO se hallan HEBE y GANÍMEDES. + + +Hacia el lado derecho de JÚPITER +se halla la JUSTICIA, sentada +en su trono, teniendo en las +manos sus atributos. + + + + +=ESCENA PRIMERA= + + +Los DIOSES y las DIOSAS y las ocho MUSAS mencionados. Llegan la musa +TERPSÍCORE[3] primeramente, y después las NINFAS, las NÁYADES y las +ONDINAS bailando y esparciendo flores al son de las liras de APOLO y +de ERATO y de la flauta de EUTERPE. Después de la danza todos se +colocan á ambos lados del escenario. + + + + +=ESCENA SEGUNDA= + +(_Dichos y_ MERCURIO.) + +(Llega MERCURIO y quitándose de la cabeza el gorro frigio habla:) + +MERCURIO. + +He cumplido ya tus mandatos, soberano Padre; NEPTUNO y su corte no +pueden venir, pues temen perder el imperio de los mares, á causa del +actual arrojo de los hombres; VULCANO aún no ha terminado los rayos +que le encargaste para armar al Olimpo y los está concluyendo; en +cuanto á Pluton ... + +JÚPITER. + +(_Interrumpiendo a_ MERCURIO.) + +¡Basta! Tampoco los necesito. HEBE, y tú, GANÍMEDES, repartid el +néctar para que beban los inmortales. + +(Mientras HEBE y GANÍMEDES llenan su cometido, llegan BACO y SILENO, +éste á pié y aquél montado en una burra con el tirso en la mano y +verdes pámpanos en las sienes, cantando:) + + + «El que vivir desea +Y divertirse, +Abandone á _Minerva_: +Mis viñas cuide ...» + + +MINERVA. + +(_En alta voz_.) + +¡Silencio! ¿No ves que el poderoso JÚPITER ha de hablar? + +SILENO. + +¿Y qué? ¿Se ha enfadado el vencedor de los Titanes? Los Dioses toman +el néctar: por consiguiente, puede cualquiera expresar su alegría de +la manera como le plazca; pero ya veo que mi discípulo te ha ofendido +y tomas por pretexto ... + +MOMO. + +(_Con voz socarrona_.) + +Defiéndele, SILENO, porque no digan que tus discípulos son unos +impertinentes. + +MINERVA. + +(_Trata de replicar, pero JÚPITER la contiene con un gesto. Entonces +manifiesta MINERVA su desprecio con una sonrisa tan desdeñosa que +altera la delicada severidad de sus hermosos labios_.) + +(Después de tomar todos los Dioses, de la inmortal bebida, comienza á +hablar.) + +JÚPITER. + +Hubo un tiempo, excelsos dioses, en que los soberbios hijos de la +tierra pretendieron escalar el Olimpo y arrebatarme el imperio, +acumulando montes sobre montes, y lo hubieran conseguido, sin duda +alguna, si vuestros brazos y mis terribles rayos no los hubieran +precipitado al Tártaro, sepultando á los otros en las entrañas de la +ardiente Etna. Tan fausto acontecimiento deseo celebrar con la pompa +de los inmortales, hoy que la Tierra, siguiendo su eterna carrera, ha +vuelto á ocupar el mismo punto en su órbita, donde giraba entonces. +Así, que yo, el Soberano de los dioses, quiero que comience la fiesta +con un certamen literario. Tengo una soberbia trompa guerrera, una +lira y una corona de laurel esmeradamente fabricadas: la trompa es de +un metal, que solo VULCANO conoce, más precioso que el oro y la plata; +la lira, como la de APOLO, es de oro y nacar, labrada también por el +mismo VULCANO, pero sus cuerdas, obra de las Musas, no conocen +rivales, y la corona, tejida por las Gracias, del mejor laurel que +crece en mis jardines inmortales, brilla más que todas las de los +reyes de la Tierra. Las tres valen igualmente, y el que haya cultivado +mejor las letras y las virtudes, ese será el dueño de tan magníficas +alhajas. Presentadme, pues, vosotros el mortal que juzguéis digno de +merecerlas. + +JUNO. + +(_Se levanta en actitud arogante y altiva_.) + +JÚPITER, permíteme que hable la primera, como tu esposa y madre de los +dioses más poderosos. Ninguno mejor que yo podrá presentarte el mortal +más perfecto que el divino HOMERO. Y á la verdad, ¿quién osará +disputarle la supremacía, así como ninguna obra puede competir con su +_Iliada_, valiente y atrevida, y su reflexiva y prudente _Odisea_? +¿Quién, como él, ha cantado tu grandeza y la de los demás dioses, tan +magníficamente como si nos hubiera sorprendido en el Olimpo mismo y +asistido á nuestras asambleas? ¿Quién contribuyó más á que el odoro +incienso de la Arabia se quemase abundantemente ante nuestras imágenes +y se nos ofreciesen pingües hecatombes, cuyo sabroso humo, subiendo en +caprichosos espirales, nos era tan grato que aplacaba nuestras iras? +¿Quién, como él, refirió las batallas más sublimes en más hermosos +versos? Él cantó á la divinidad, al saber, á la vírtud, el valor, al +heroísmo y á la desgracia, recorriendo todos los tonos de su lira. Sea +él el premiado; pues creo, como cree el Olimpo entero, que ninguno se +ha hecho más acreedor á nuestras simpatías. + +VENUS. + +Perdona, hermana y esposa del grandioso JOVE, si no soy de tu +respetable opinión. Y tú, JÚPITER, visible tan sólo para los +inmortales, sé propicio á mis súplicas. Ruégote no permitas que al +cantor de mi hijo ENEAS le venza HOMERO. Acuérdate de la lira de +VIRGILIO, que cantó nuestras glorias y moduló las quejas del amor +desgraciado; sus dulcísimos y melancólicos versos conmueven el alma: +él alabó la piedad, encarnada en el hijo de ANCHISES: sus combates no +son menos bellos que los que se efectuaron á los pies de los muros +troyanos; ENEAS es más grande y piadoso que el iracundo AQUILES: en +fin, en mi sentir, VIRGILIO es muy superior al poeta de Chío. ¿No es +verdad que él llena todas las cualidades que tu sagrada mente ha +concebido? + +(Dicho esto se acomoda graciosamente en su lecho, cual la graciosa +ONDINA que, medio reclinada en blanca espuma de las azules olas, forma +la joya más preciosa de un hermoso y poético lago.) + +JUNO. + +(_Airada_.) + +¡Cómo! ¡Cómo el poeta romano ha de ser preferido al griego! ¿Virgilio, +imitador tan sólo, ha de ser mejor que Homero? ¿De cuándo acá la copia +ha sido mejor que el original? ¡Ah, hermosa VENUS! (_En tono +desdenoso_). Veo que estás equivocada, y no lo extraño; porque no +tratándose de amores no estás en tu juicio; además, el corazón y las +pasiones jamás supieron descurrir. Deja el asunto; te lo suplico por +tus innumerables queridos ... + +VENUS. + +(Interrumpiendo ruborizada_.) + +¡Oh, bellísima JUNO, tan celosa como vengativa! Á pesar de tu buena +memoria, que siempre se acuerda de la manzana de oro que injustamente +fué negada á tu renombrada y nunca bien ponderada hermosura, miro con +disgusto que te olvides de lo groseras que nos ha hecho tu favorito +HOMERO. Empero, si por tu parte le encuentras razonable y verídico, +sea esto en buen hora, y te felicito por ello; pero por lo que á mi me +toca, los dioses del Olimpo digan ... + +MOMO. + +(_Iinterrumpiendo a Venus_.) + +¡Si! Que digan que tú alabas á VIRGILIO, porque él se ha portado bien +contigo; que JUNO defiende á HOMERO, pues él es el cantor de las +venganzas; que os hacéis mútuas caricias y atentos cumplidos. Pero, +tú, JÚPITER, ¿por qué no intervienes en las disputas y te estás allí, +como el ignorante, que oye embobado las trilogías en las fiestas +olímpicas? + +JUNO. + +(_En alta voz_.) + +¡Esposo! ¿Por qué permites que nos insulte así este mónstruo deforme y +feo? Échale del Olimpo, pues su aliento infesta. Además ... + +MOMO. + +¡Gloria á JUNO, que nunca insulta, pues sólo me llama feo y deforme! +(_Los dioses se rien_.) + +JUNO. + +(Palidece, su frente se arruga, y lanza una fulminante mirada á todos, +especialmente á MOMO.) + +¡Calle el dios de la burla! ¡Por la laguna Stygia! ... Pero dejemos +eso, y hable MINERVA, cuya opinión ha sido siempre la mía desde +lejanos tiempos. + +MOMO. + +¡Sí! Otra como tú ilustres mequetrefes, que os halláis allá donde no +debéis estar. + +MINERVA. + +(_Aparenta no oirle. Levanta su casco, descubre su severa y tersa +frente, mansión de la inteligencia, y con voz argentina y clara, +exclama._) + +Te ruego me oigas, poderoso hijo de SATURNO, que conmueves el Olimpo +al fruncir tu ceño terrible, y vosotros, prudentes y venerandos +dioses que presidís y gobernáis á los hombres, no toméis á mal mis +palabras, siempre sometidas á la voluntad del donante. Si por acaso +mis razones carecen á vuestros ojos de peso, dignáos rebatirlas y +pesarlas en la balanza de la justicia. Hay en la antigua HESPERIA, más +allá de los Pirineos, un hombre cuya fama ha atravesado ya el espacio +que separa al mundo de los mortales del Olimpo, ligera cual rápida +centella. De ignorado y oscuro que era, pasó á ser juguete de la +envidia y ruines pasiones, abrumado por la desgracia, triste destino +de los grandes genios. No parece otra cosa sino que el mundo, +extrayendo del TÁRTARO todos los padecimientos y torturas, los ha +acumulado sobre su infeliz persona. Más á pesar de tantos sufrimientos +é injusticias no ha querido devolver á sus semejantes todo el dolor +que de ellos recibiera, sino por piadoso y demasiado grande para +vengarse, trató de corregirles y educarles, dando á luz su obra +inmortal, el DON QUIJOTE. Hablo, pues, de CERVANTES, de ese hijo de la +ESPAÑA, que más tarde será su orgullo, y que ahora perece en la más +espantosa miseria. EL QUIJOTE, su parto grandioso, es el látigo que +castiga la risa; es el néctar que encierra las virtudes de la amarga +medicina; es la mano halagüeña que guía enérgica á las pasiones +humanas. Si me preguntáis por los obstáculos que superó, servíos +escucharme un momento, y lo sabréis. Hallábase el mundo invadido por +una especie de locura, tanto más triste y frenética cuanto más +extendida estaba por las imbéciles plumas de imaginaciones +calenturientas, cundía por todas partes el mal gusto y gastábase +inútilmente en lecturas perniciosas, cuando hé aquí que aparece esa +luz brillante que disipa las tinieblas de la inteligencia; y cual +suelen las tímidas aves huir al divisar al cazador ó al oir el silbido +de la flecha, así desaparecieron los errores, el mal gusto y las +absurdas creencias, sepultándose en la noche del olvido. Y si bien es +verdad que el cantor de Ilión, en sus sonoros versos, abrió el primero +el templo de las musas, y celebró el heroísmo de los hombres y la +sabiduría de los inmortales; que el cisne de Mantua consalzó la piedad +del que libró á los dioses del incendio de su patria y renunció á las +delicias de VENUS, por seguir tu voluntad; tú, el más grande de los +dioses todos, y que los más delicados sentimientos brotaron de su +lira, y su melancólico estro transporta á la mente á otras regiones; +también no es menos cierto que ni uno ni otro mejoró las costumbres de +su siglo, cual hizo CERVANTES. A su aparición, la Verdad volvió á +ocupar su asiento, anunciando una nueva Era al mundo, entonces +corrompido. Si me preguntáis por sus bellezas, á pesar de conocerlas +yo, os envío á APOLO, único juez en este punto, y preguntadle si el +autor del QUIJOTE ha quemado incienso en sus inmortales aras. + +APOLO. + +Con el placer con que acojes en serena noche las quejas de FILOMENA, +así serán gratas para tí mis razones, padre mío. Las nueve Hermanas y +yo leímos en los jardines del Parnaso ese libro de que habla la sabia +MINERVA. Su estilo festivo y su acento agradable suenan á mis oidos +cual la sonora fuente que brota en la entrada de mi gruta umbría. (Os +ruego no me tachéis de apasionado porque CERVANTES me haya dedicado +muchas de sus bellas páginas.) Si en la extremada pobreza, +engendradora del hambre, la miseria y las desgracias, que al infeliz +de contínuo acosan, un humilde hijo mío ha sabido elevar hasta mi sus +cantos y armonizar sus acentos, al ofrecerme un tributo mucho más +bello y precioso que mi carro reluciente é indómitos caballos; si en +la hedionda mazmorra, funesto encierro para mi alma que á volar +aspira, su bien cortada pluma supo verter raudales de deslumbradora +poesía, mucho más agradables y ricas que las linfas del dorado +Pactolo, ¿por qué le hemos de negar la superioridad y no darle la +victoria cuál á ingenio el más grande que los mundos vieron? Su +QUIJOTE es el libro predilecto de las MUSAS, y mientras festivo +consuela á tristes y melancólicos, é ilustra al ignorante, es al mismo +tiempo una historia, la historia más fiel de las costumbres españolas. +Opino, pues, con la sabia PALAS, y me perdonen los otros dioses que de +mi parecer no participan. + +JUNO. + +Si su mayor mérito consiste en haber soportado tantas desgracias, +pues en lo demás á ninguno aventaja, ni es que no sale vencido, diré +también que HOMERO, ciego y miserable, imploró en un tiempo la caridad +pública (lo que nunca ha hecho CERVANTES), recorriendo pueblos y +ciudades con su lira, única amiga, y viviendo en la más completa +miseria. Esto bien lo recuerdas, ingrato APOLO. + +VENUS. + +¿Y qué? ¿Y VIRGILIO no ha sido también pobre? ¿No estuvo mucho tiempo +manteniéndose con un pan solo, regalo de César? La melancolía que se +aspira en sus obras, ¿no dice lo bastante cuánto debió haber sufrido +su corazón sensible y delicado? ¿Habrá padecido menos que el brillante +HOMERO y el festivo CERVANTES? + +MINERVA. + +Sin duda, todo esto es cierto; pero vosotros no debéis ignorar que +CERVANTES fué herido y cautivo por muchos en el inhospitalario suelo +del África, donde apuró hasta las heces el cáliz de la amargura, +viviendo con la continua amenaza de la muerte. + +(JÚPITER hace demostraciones de estar conforme con MINERVA.) + +MARTE. + +(_Se levanta y habla con voz atronadora é iracunda_.) + +¡No, por mi lanza! ¡No! ¡Jamás! Mientras una gota de sangre inmortal +aliente en mis venas, CERVANTES no triunfará. ¿Cómo permitir que el +libro que echa al suelo mi gloria y ridiculiza mis hazañas se alce +victorioso? JÚPITER; yo te ayudé en otro tiempo: atiende, pues, ahora +á mis razones. + +JUNO. + +(_Exaltada_.) + +¿Oyes, justiciero JOVE, las razones del valeroso MARTE, tan sensato +como esforzado? La luz y la verdad campean en sus palabras. ¿Cómo, +pues, dejaremos que el hombre, cuya gloria el tiempo respetó (y que lo +diga SATURNO), se vea pospuesto á ese advenedizo y manco, sarcasmo de +la sociedad? + +MARTE. + +Y si tú, padre de los dioses y de los hombres, dudas de la fuerza de +mis razonamientos, pregunta á esos otros, si hay algo que se atreve a +sostener los suyos con su brazo. + +(Se adelanta arrogante al medio, desafiando á todos con su mirada y +blandiendo su acero.) + +MINERVA. + +(_Con rostro altanero y mirada reluciente, dá un paso y exclama con +voz tranquila_:) + +Temerario MARTE; que te olvidas de los campos troyanos do fuiste +herido por un simple mortal: si tus razones se fundan en tu espada, +las mías no temerán combatirte en tu terreno. Pero para que no se me +tache de imprudente, quiero demostrarte que te equivocas mucho. +CERVANTES siguió tus banderas, y te sirvió heróicamente en las aguas +de Lepanto, donde su vida perdiera, si el DESTINO no le dedicase a un +fin más grande. Si tiró la espada para coger la pluma, fué por la +voluntad de los inmortales, y no por despreciarte, como tal vez te lo +has imaginado en tu loco desvarío. (_Y mas blandamente añade_:) No +seas, pues, ingrato, tú, cuyo magnánimo corazón es inaccesible al +rencor y odiosas pasiones. Puso en ridículo la caballería; porque no +era ya conveniente á su siglo; además, no son esas las luchas que a tí +te honran, sino las batallas campales; tú lo sabes bien. Estas son mis +razones, y si no te convencen, acepto tu reto. + +(Dijo, y cual suele caliginosa nube, cargada de rayos, acercarse á +otra en medio del Océano cuando el cielo se encapota, así MINERVA +camina lentamente, embrazando su formidable escudo y enristrando la +lanza, mensajera terrible de la destrucción. Tranquila es su mirada, +pero aterradora: su voz tiene un sonido que infunde pavor.) + +BELONA. + +(_Se pone al lado del iracundo Marte, dispuesto á ayudarle_.) + +APOLO. + +(_Al ver la actitud de BELONA, suelta la lira, coge el arco, arranca +de la dorada aljaba una flecha, y colocándose al lado de MINERVA, +tiende el arco, dispuesto á disparar_) + +(El Olimpo, próximo á desplomarse, se estremece, la luz del día se +obscurece, y los dioses tiemblan). + +JÚPITER. + +(_Enojado blande un rayo y grita_): + +¡Á vuestros asientos, MINERVA, APOLO: y vosotros, MARTE y BELONA! ¡No +irritéis mi cólera celeste! + +(Cual suelen las carniceras y terribles fieras, encerradas en jaula de +hierro, obedecer sumisas á la voz del esforzado domador, así aquellos +dioses ocupan respectivamente sus puestos, amedrentados por la amenaza +del hijo de CIBELES, quien, al ver su obediencia, más blandamente +añade): + +Yo terminaré la contienda: la Justicia pesará los libros con su recta +imparcialidad, y lo que ella diga, se seguirá en el mundo, mientras +que vosotros acataréis su inmutable fallo. + +JUSTICIA. + +(Desciende de su asiento, se coloca en medio del concurso, sosteniendo +su siempre imparciat balanza; mientras que MERCURIO coloca en los +platillos la ENEIDA y al QUIJOTE. Después de oscilar por mucho tiempo +la aguja marcará al fin el medio, declarando que eran iguales. + +VENUS se asombra, pero calla. + +MERCURIO quita del platillo la ENEIDA, substituyéndola con la ILIADA. + +Una sonrisa se dibuja en los labios de JUNO, sonrisa que se disipa +rápidamente cuando vé subir y bajar á los dos platillos donde el +QUIJOTE y la ILIADA están. + +Suspensos están los ánimos: ninguno habla, ninguno respira. + +Se vé volar un CÉFIRO que inmediatamente se posa en la rama de un +árbol, para aguardar también la decisión del DESTINO. + +Al fin ambos platillos se detienen á una misma altura, y allí +permanecen fijos). + +JÚPITER. + +(_Con voz solemne_.) + +Dioses y diosas: la JUSTICIA los cree iguales; doblad, pues, la +frente, y demos á HOMERO la trompa, á VIRGILIO la lira y á CERVANTES +el lauro; mientras que la FAMA publicará por el mundo la sentencia del +DESTINO, y el cantor APOLO entonará un himno al nuevo astro, que desde +hoy brillará en el cielo de la gloria y ocupará un asiento en el +templo de la inmortalidad. + +APOLO. + +(_Pulsa la lira á cuyo sonido se ilumina el Olimpo, entona el himno de +gloria que resuena majestuoso en todo el coliseo_.) + +"¡Salve, oh, tú, el más grande de los hombres, hijo predilecto de las +Musas, foco de intensa luz que alumbrará á los mundos; salve! Loor á +tu nombre, hermosa lumbrera, en cuyo derredor girarán en lo futuro mil +inteligencias, admiradoras de tu gloria! ¡Salve, grandiosa obra de la +mano del Potente, orgullo de las ESPAÑAS; flor la más hermosa que ciñe +mis sienes, yo te saludo! ¡Tú eclipsarás las glorias de la antigüedad; +tu nombre escrito en letras de oro en el templo de la Inmortalidad, +será la desesperación de los demás ingenios! ¡Gigante poderoso, serás +invencible! Colocado como soberbio monumento en medio de tu siglo, +todas las miradas se encontrarán en tí. Tu brazo poderoso vencerá á +tus enemigos, cual voraz incendio consume la seca pajilla. ¡Id, +inspiradas MUSAS, y cogiendo del oloroso mirto, laurel bello y rosas +purpurinas, tejed en honor de CERVANTES inmortales coronas! PAN, y +vosotros, SILENOS, FAUNOS y alegres SÁTIROS, danzad en la alfombra de +los umbrosos bosques, en tanto que las NEREIDAS, las Náyades, las +bulliciosas ONDINAS y juguetonas NINFAS, esparciendo mil aromosas +flores, embellecerán con sus cantos la soledad de los mares, las +lagunas, las cascadas y los ríos, y agitarán la clara superficie de +las fuentes en sus variados juegos." + +(Se ponen á danzar las musas, las ninfas, las náyades, etc. y también +BACO, MOMO, SILENO y GANÍMEDES, siendo la principal bailarina la musa +TERPSÍCORE. APOLO y ERATO tocan la lira, EUTERPE la flauta, CLÍO, la +trompeta y CALÍOPE el clarín. Entretanto los dioses y las diosas se +ponen á ambos lados del escenario y sus tronos y asientos son +transportados también á un lado; se toca la marcha filipina. Se abre +un segundo telón, se verá aparecer en el fondo, iluminado +fantásticamente, un busto de CERVANTES, á cuyo lado izquierdo se halla +una estátua de cuerpo entero de RIZAL, coronándolo. Será substituida, +entonces, la marcha nacional filipina con la marcha real española.) + + +TELÓN. + + +NOTAS A PIE DE PÁGINA: + +[1] Vide: _Revista del Liceo Artístico-Literario de Manila_ +de 23 de abril de 1880 p. 41, pudiendo leerse íntegra esta obra de +nuestro Héroe, en la p. 43. + +[2] Las _Musas_ eran nueve hermanas hijas de Júpiter y de +Mnemosina, diosa de la memoria. He aquí los nombres de las ocho que +aquí se citan: CALIOPE, musa de la poesía heróica; MELPÓMENE, musa de +la trajedia; TALÍA, musa de la comedia; POLIMNIA, musa de la retórica; +ERATO, musa de la poesía lírica; EUTERPE, musa del canto y de la +música, URANIA, musa de la astronomía, y CLÍO, musa de la historia. + +[3] TERPSÍCORE, musa de la danza y es la última de las nueve +hermanas. + + + + + + + +End of the Project Gutenberg EBook of El Consejo de los Dioses, by José Rizal + +*** END OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK 14796 *** |
